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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Romina Paula]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/romina-paula/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Romina Paula]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Mi amigo grande]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amigo-grande_129_10617150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37596e3c-10c7-422c-9858-696d5b14e0b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi amigo grande"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una amistad poco probable, un viaje aventurero que supera toda expectativa, desencuentros y reencuentros, una noticia que termina por herir.</p></div><p class="article-text">
        No puedo recordar cu&aacute;ndo conoc&iacute; a <strong>Carlos Defeo</strong>, Carli. Imagino que habr&aacute; sido en el Sportivo teatral, la sala de <strong>Ricardo Bart&iacute;s</strong>, pero no recuerdo exactamente el contexto. Como para que nos hici&eacute;ramos amigos. Con tanta diferencia de edad. Una amistad poco probable. &iquest;Pero, por qu&eacute;? Imagino que coincidimos en fiestas, obras de teatro, en el Sportivo mismo pero me cuesta reconstruir de qu&eacute; modo o en qu&eacute; momento pas&eacute; a ir a su casa seguido y a compartir cosas con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; s&eacute; que debido a esa amistad, o por lo menos en parte, Carli vino a actuar con nosotrxs en una obra que escribi&oacute; <strong>Santiago Gobernori</strong> que se llamaba <em>Dar&iacute;o tiene momentos de soledad</em> y que ensay&aacute;bamos en la habitaci&oacute;n de Santiago en el PH que compartimos en Caballito. Ah&iacute; Carli, que era jovenc&iacute;simo a sus 35 pero era <em>el grande </em>de entre nosotros, hac&iacute;a de un artista circense que junto a <strong>Ale Ber&oacute;n</strong> y a m&iacute; yiraba por la ruta despu&eacute;s de haber desertado de un circo. En un momento, &eacute;l ten&iacute;a un mon&oacute;logo en el que dec&iacute;a <em>yo estudi&eacute; con Fern&aacute;ndez, no s&eacute; qu&eacute; estoy haciendo ac&aacute;</em>, o algo por el estilo, y era un momento c&oacute;mico porque claramente era el m&aacute;s formado y formal de entre nosotros, pero eso no lo detuvo a la hora de sumarse e improvisar como un ni&ntilde;o puertas adentro de esa habitaci&oacute;n. Estrenamos la obra en un festival del CC Ricardo Rojas en el 2002 y antes de eso hicimos un ensayo general en el patio del mismo PH al que invitamos a <strong>Javier Drolas</strong>, otro actor que entrenaba en el Sportivo en ese momento y que viv&iacute;a pared mediante, en la misma propiedad horizontal. Esa clase de arrojo.
    </p><p class="article-text">
        Al final de ese a&ntilde;o Carlos y yo planeamos un viaje. Fuimos a Retiro a sacar los pasajes para el tren a Tucum&aacute;n. No s&eacute; de d&oacute;nde habr&iacute;amos sacado la idea para esa aventura extrema. O si no extrema, por lo menos intensa. Sacamos pasaje para el 18 o el 19 de diciembre, la idea era pasar la Navidad y el A&ntilde;o Nuevo en el norte del pa&iacute;s. As&iacute; que abordamos ese tren con nuestras mochilas y ansias de aventura a cuestas. 
    </p><p class="article-text">
        Tardamos 30 horas en llegar a Tucum&aacute;n. Nada de ese trayecto fue como fantaseamos. Yo me hab&iacute;a visualizado absorta en el paisaje, expectante de poder ver media Argentina por tierra, no imagin&eacute; que la mayor parte del trayecto el tren se desplazar&iacute;a entre unos arbustos que no permit&iacute;an ver m&aacute;s all&aacute;. Y a la altura de San Nicol&aacute;s, justo antes de entrar a Rosario, es decir a un par de horas de Buenos Aires nom&aacute;s, el tren arroll&oacute; a alguien en una moto y estuvimos horas detenidos sobre las v&iacute;as, <em>hasta que terminen de sacar todo lo que qued&oacute; debajo</em>, seg&uacute;n el guarda que fue vag&oacute;n por vag&oacute;n a explicar la situaci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Carli era bastante cabrón por momentos, se enojaba, o al menos conmigo, yo lo hacía enojar, no sé, no es fácil convivir, compartimos cuarto, compartimos todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Tucum&aacute;n en diciembre hace un calor infernal. Nos alojamos en una mini habitaci&oacute;n en una pensi&oacute;n con Carli, no recuerdo mucho de la ciudad, m&aacute;s all&aacute; de la casita tucumana, la humedad y el sopor. Y a los d&iacute;as ya nos fuimos para Taf&iacute; del Valle. S&iacute; recuerdo ese ascenso por la monta&ntilde;a en el que el paisaje se modificaba tanto kil&oacute;metro a kil&oacute;metro, sobre todo la vegetaci&oacute;n, aparec&iacute;a esa selva de altura, h&uacute;meda y frondosa. Y ya en Taf&iacute; nos hicimos amigos de un grupo de franceses que estaban de intercambio en la Universidad Cat&oacute;lica de C&oacute;rdoba y plegamos el resto de nuestro viaje a ellos, primero sin quererlo y despu&eacute;s ya como decisi&oacute;n. En Taf&iacute;, se alojaron en el mismo hospedaje que nosotros y cuando nos conocimos nos confesaron que cuando vieron nuestra puerta abierta y las dos camas individuales no hab&iacute;an podido conjeturar de qu&eacute; se trataba nuestro v&iacute;nculo, hab&iacute;an dado por sentado que &eacute;ramos una pareja. Por el contrario a m&iacute; nuestro v&iacute;nculo, esa amistad, me hac&iacute;a sentir absolutamente aut&oacute;noma y poderosa: viajo con mi amigo hombre 13 a&ntilde;os mayor, &iquest;y qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Carli era bastante cabr&oacute;n por momentos, se enojaba, o al menos conmigo, yo lo hac&iacute;a enojar, no s&eacute;, no es f&aacute;cil convivir, compartimos cuarto, compartimos todo. Una noche se hab&iacute;a enojado mucho conmigo porque me hab&iacute;a visto muy pendiente de los franceses, de qu&eacute; hac&iacute;an o dejaban de hacer, hab&iacute;a estado ansiosa y a la noche, mientras cen&aacute;bamos en un restaurante, me cag&oacute; a pedos, me cant&oacute; las cuarenta y me recuerdo dici&eacute;ndole <em>no sos mi pap&aacute; para hablarme as&iacute; </em>y en ese momento su cara cambia por completo y yo no entiendo la raz&oacute;n de la transformaci&oacute;n y me hace notar que me est&aacute; sangrando la nariz, <em>te est&aacute; sangrando la nariz</em>. La pelea me hab&iacute;a hecho sangrar la nariz. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de esa noche nos acomodamos y plegar nuestro viaje al de los franceses fue una buena forma de descomprimir la convivencia entre nosotros, en varias ocasiones llegamos a compartir habitaci&oacute;n: los tres franceses, el alem&aacute;n que viajaba con ellos, Carli y yo. Una aut&eacute;ntica familia disfuncional. El viaje finalmente result&oacute; de lo m&aacute;s aventurero y superador de cualquier expectativa porque realmente era de mochila y hacer dedo y recorrer la vieja Ruta 40 de ripio a bordo de la caja de una camioneta de lugare&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Pasamos la Navidad en Cachi, en una misa en la capilla recubierta de tronco de cactus y con regalos de amigo invisible entre nuestra familia de ocasi&oacute;n; pasamos A&ntilde;o Nuevo en Iruya, una de las cosas m&aacute;s extremas que viv&iacute;, nuestra extra&ntilde;a comitiva fue invitada a la casa de una se&ntilde;ora lugare&ntilde;a, nos invitaba la comida, nosotros s&oacute;lo ten&iacute;amos que aportar la bebida, eso hicimos, compramos varias botellas de vino, llegamos a la hora citada, la se&ntilde;ora nos abre, son un grupo de evangelistas abstemios que toman jugo en vasitos descartables, nos hacen lugar en una mesa en la terraza, nos sentimos rid&iacute;culos con nuestras botellas en esa casa del se&ntilde;or.
    </p><p class="article-text">
        Unos meses despu&eacute;s tuvimos otra pelea con Carli, se enoj&oacute; porque no estuve a la altura de algo o de varias cosas, me grit&oacute; por tel&eacute;fono, yo tambi&eacute;n me enoj&eacute;, o me ofend&iacute;, no hablamos por un tiempo, despu&eacute;s nos arreglamos pero la amistad se diluy&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Fui a verlo actuar algunas veces en estos a&ntilde;os, recuerdo particularmente su trabajo en <em>Estado de ira</em>, de <strong>Ciro Zorzoli</strong>. No llegu&eacute; a verlo en la que estaba haciendo ahora, la nueva de Bart&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Carli muri&oacute; el s&aacute;bado pasado, a los 57, durmiendo en su cama.
    </p><p class="article-text">
        En la &eacute;poca en la que nos ve&iacute;amos Carli siempre andaba atemorizado por la muerte temprana y s&uacute;bita de su padre, que muri&oacute; de un paro a los 36, si no me equivoco. Porque en la &eacute;poca en la que nos ve&iacute;amos Carli estaba cerca de cumplir esa edad y siempre estaba atemorizado por ese legado.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un duelo nuevo reactiva todos, siento, esos otros duelos con los que se aprende a convivir, pero que ni se apagan ni desaparecen</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tuvimos un &uacute;ltimo reencuentro en Ca&eacute;n, una ciudad a dos horas de Par&iacute;s. Carli estaba ah&iacute; haciendo funciones de una obra de <strong>Copi </strong>dirigida por <strong>Marcilla Di Fonzo Bo</strong> y de casualidad yo estaba en la misma ciudad dirigiendo un semimontado de una obra de <strong>Santiago Loza</strong>. Me acompa&ntilde;aba mi mam&aacute; que me ayudaba con mi hijo Ram&oacute;n que ten&iacute;a dos a&ntilde;os entonces, los del teatro nos hab&iacute;an prestado una casa para lxs tres. Una tarde salimos a pasear con Carlitos, Ram&oacute;n, mi mam&aacute;, Carli empujaba ese carro con el ni&ntilde;o y una vez m&aacute;s y en otro lugar, fuimos una familia, esta parec&iacute;a una tipo si se la ve&iacute;a de afuera pero claro, no. Esta fue siempre nuestra familia teatral, una distinta y rara y an&aacute;rquica.
    </p><p class="article-text">
        El domingo me enter&eacute; de la muerte de Carli por Santi Gobernori que me escribi&oacute; desde Madrid. Me dijo que se enter&oacute; de lo de Carli y pens&oacute; en m&iacute;. Qu&eacute; de Carli, le pregunt&eacute; yo, ya temiendo lo peor. Santi lament&oacute; haberme dado la noticia, a m&iacute; me pareci&oacute; apropiad&iacute;simo en nuestra narrativa personal. Y ah&iacute; como que algo se me bloque&oacute;. Y descubr&iacute; una especie de mecanismo de bloqueo interno que es el de asimilar la noticia como si fuera una noticia y no tuviera que ver conmigo y no me pudiera herir. Carli, hace mucho que no lo ve&iacute;a, mir&aacute; vos. Pero esta vez ya no pude hacer ese bloqueo del todo, la muerte de Carli se instal&oacute; con fuerza y reclama estoica su cuota de dolor. Veo las fotos y comentarios de sus amigos en FB. Me siento cerca de cada uno de ellos. Un duelo nuevo reactiva todos, siento, esos otros duelos con los que se aprende a convivir, pero que ni se apagan ni desaparecen.
    </p><p class="article-text">
        Porque, como dice la poeta <strong>Clara Muschietti</strong> en <em>Podr&iacute;a llevar cierto tiempo:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cuando algo importante se cae, se vuelve a caer todo lo&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>importante que se cay&oacute; en el pasado.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amigo-grande_129_10617150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Oct 2023 03:01:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Romina Paula,Ricardo Bartís,Carlos Defeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El viaje de la Difunta Correa, dos regresos y un cuento de Quiroga en cuatro obras de teatro notables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/viaje-difunta-correa-regresos-cuento-quiroga-cuatro-obras-teatro-notables_1_10435522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86e2e7ad-4a05-4492-b59c-2348409de507_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El viaje de la Difunta Correa, dos regresos y un cuento de Quiroga en cuatro obras de teatro notables"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Cuatro espectáculos potentes refrescan la cartelera teatral porteña. De qué se tratan y dónde verlos.
</p></div><p class="article-text">
        En una cartelera teatral vers&aacute;til y agitada como la que ofrece la Ciudad de Buenos Aires coinciden por estos d&iacute;as algunas obras teatrales que, m&aacute;s all&aacute; de sus estilos y mundos diversos, tienen algo en com&uacute;n en sus propuestas: todas ellas <strong>vienen a renovar el panorama a fuerza de textos potentes de autores y autoras locales</strong> con actuaciones impactantes.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por todas ellas y las coordenadas para verlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Salvajada</strong></em><strong>. </strong>Hay momentos de musical, despliegue de t&iacute;teres, escenas intimistas y un texto chirriante, por momentos muy gracioso, repleto de capas alrededor de lo humano y lo salvaje, de la naturaleza y la ficci&oacute;n. Con direcci&oacute;n de <strong>Luis Rivera L&oacute;pez</strong>, <em>Salvajada</em> fue escrita por el dramaturgo y autor argentino <strong>Mauricio Kartun</strong> a partir del cuento <em>Juan Dari&eacute;n</em>, de <strong>Horacio Quiroga</strong>. La historia tiene en el centro a Juan Dari&eacute;n una suerte de tigre humanizado, un yaguaret&eacute; criado con mucho cari&ntilde;o y reparos por una mujer. <strong>Las circunstancias lo llevan a lanzarse al mundo para crecer entre hombres y mujeres que lo miran con recelo</strong>: es diferente y esa diferencia pone a los dem&aacute;s ante sus propios abismos.
    </p><p class="article-text">
        El elenco, con actuaciones muy destacadas, est&aacute; compuesto por <strong>Valentina Bassi</strong>, <strong>Carlos Belloso</strong>, <strong>M&oacute;nica Felippa</strong>, <strong>Diego</strong> <strong>Ferrari</strong>, <strong>Carolina Guevara</strong>, <strong>Pablo Mariuzzi</strong>, <strong>Gustavo Mas&oacute;</strong>, <strong>Julieta Rivera L&oacute;pez</strong>, <strong>Carolina Tejeda</strong> y <strong>Blanca Vega</strong>.
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                    alt="Una escena de &quot;Salvajada&quot;, en el Teatro Nacional Cervantes."
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                Una escena de &quot;Salvajada&quot;, en el Teatro Nacional Cervantes.                            </span>
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        <strong>Cu&aacute;ndo y d&oacute;nde:</strong> Hasta el 17 de septiembre, de jueves a domingo a las 20 en el Teatro Nacional Cervantes (Libertad 815, CABA). M&aacute;s informaci&oacute;n, <a href="https://www.teatrocervantes.gob.ar/obra/salvajada/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Sombras, por supuesto</strong></em><strong>. </strong>&ldquo;El cine de Fassbinder estuvo presente en todos nuestros procesos como grupo, a la hora de ponernos a ensayar, particularmente por su trabajo con las actrices y actores. En esta ocasi&oacute;n decidimos tomarlo directamente como punto de partida y entonces, al tenerlo en cuenta tambi&eacute;n a la hora de escribir, me interpel&oacute; m&aacute;s la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica de su obra, su componente anarquista: mirar el mundo con humor y amor, con una profunda fe en la posibilidad de transformarlo, desde el m&iacute;nimo rinc&oacute;n que a uno le toque&rdquo;, apunta <strong>Romina Paula</strong> en el programa de <em>Sombras, por supuesto</em>. Una obra que implica dos regresos: por un lado, el de la compa&ntilde;&iacute;a que ella encabez&oacute; como autora y que vuelve a reunirse despu&eacute;s de obras emblem&aacute;ticas<strong> </strong>para el teatro independiente argentino de la d&eacute;cada pasada como <em>Algo de ruido hace</em>, <em>El tiempo todo entero</em> y <em>Fauna</em>. <strong>Y tambi&eacute;n la vuelta a Fassbinder, a su universo, diez a&ntilde;os despu&eacute;s de aquellos ensayos</strong> del grupo que supo llamarse Los Primos y luego deriv&oacute; en la Compa&ntilde;&iacute;a El silencio.
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                    alt="La escritora Romina Paula volvió al teatro con una nueva obra."
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            <span class="title">
                La escritora Romina Paula volvió al teatro con una nueva obra.                            </span>
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        Con los cuatro int&eacute;rpretes todo el tiempo en escena, un tono emotivo siempre presente y con la posibilidad de verlos desde los cuatro lados porque el escenario est&aacute; en la mitad y el p&uacute;blico queda sentado alrededor, en <em>Sombras, por supuesto</em> su autora parte de la desaparici&oacute;n de un joven y de un interrogatorio policial a sus familiares. Pero esas escenas son excusas &ndash;sombras, por supuesto&ndash; para hacer crujir la base de un dispositivo que se va descomponiendo. <strong>Una proyecci&oacute;n que se desarticula, que tironea de los artificios, las palabras, las formas de decir.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con actuaciones notables, la obra est&aacute; protagonizada por <strong>Esteban Bigliardi</strong>, <strong>Pilar Gamboa</strong>, <strong>Esteban Lamothe </strong>y <strong>Susana</strong> <strong>Pamp&iacute;n</strong>. 
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                Pilar Gamboa, una de las protagonistas de &quot;Sombras, por supuesto&quot;.                            </span>
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        <strong>Cu&aacute;ndo y d&oacute;nde:</strong> Hay funciones previstas para agosto, septiembre, octubre y noviembre en distintos d&iacute;as y horarios en la sala principal de Arthaus Central (Bartolom&eacute; Mitre 434, CABA). M&aacute;s informaci&oacute;n, <a href="https://www.alternativateatral.com/obra84567-sombras-por-supuesto" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Precoz</strong></em><strong>.</strong> &ldquo;Dirigir no me resulta f&aacute;cil, es muy dif&iacute;cil, es mucha responsabilidad, siempre me cuesta decidir. Y en general dirig&iacute; cosas que me proponen, no es que yo ando con materiales y digo: &lsquo;Che, tengo ganas de hacer esta obra, est&aacute; bueno este material&rsquo;. Nunca me pasa eso. Y siempre ando con mucha duda. <em>Precoz</em> en particular es un libro que me acercan <strong>Flor Monfort</strong> y <strong>Natalia Kleiman</strong>, es la primera obra de un camino que ellas quieren hacer produciendo con materiales que les interesan y que tienen de alguna manera una perspectiva de g&eacute;nero, una interpelaci&oacute;n desde ese lugar. Y me costaba agarrarlo porque me parec&iacute;a dif&iacute;cil. El libro me atra&iacute;a y lo rechazaba al mismo tiempo. Lo tuve que leer un par de veces para entender m&aacute;s. Tuve que hacer varias lecturas&rdquo;, dijo <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lorena-vega-reconstruccion-necesitamos-mundo-varones-repensandose-adentro_128_8351298.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en esta entrevista con elDiarioAR</a> hace un tiempo la actriz, directora y dramaturga <strong>Lorena Vega</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una escena de &quot;Precoz&quot;, con dirección de Lorena Vega."
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            <span class="title">
                Una escena de &quot;Precoz&quot;, con dirección de Lorena Vega.                            </span>
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        Basada en una novela de la escritora <strong>Ariana Harwicz</strong>, la obra tiene como protagonistas a una madre y un hijo adolescente que viven en varios m&aacute;rgenes: el geogr&aacute;fico (deambulan por una zona incierta y hostil), el legal (&iquest;qui&eacute;n se hace cargo de qui&eacute;n en esta historia?) y el afectivo. &ldquo;Bordeando los l&iacute;mites del amor insano y perfecto, la soledad m&aacute;s absoluta y el desprecio de la sociedad, juntos son dinamita: separados, no son nada&rdquo;, sintetizan desde la producci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luego de una temporada que tuvo a Julieta D&iacute;az en el rol de la madre, la obra ahora est&aacute; protagonizada por la destacada actriz <strong>Valeria Lois</strong> en ese papel y en el rol del hijo se sigue luciendo <strong>Tom&aacute;s Wicz</strong>. La adaptaci&oacute;n fue realizada por <strong>Juan Ignacio Fern&aacute;ndez</strong>.
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            <span class="title">
                Lorena Vega dirige la obra &quot;Precoz&quot;, que se basa en un libro de Ariana Harwicz.                            </span>
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        <strong>Cu&aacute;ndo y d&oacute;nde:</strong> Jueves y viernes a las 20. En la sala Dumont 2020 (Santos Dumont 2020, CABA). M&aacute;s informaci&oacute;n, <a href="https://alternativateatral.com/obra75267-precoz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>La madre del desierto</strong></em><strong>.</strong> Estrenada hace algunos a&ntilde;os en el Teatro Nacional Cervantes, la vuelta a escena de <em>La madre del desierto</em>, de <strong>Ignacio Bartolone</strong>, es, por su trabajo con la lengua y por la enorme entrega de sus protagonistas, una alegr&iacute;a. Con la historia m&iacute;tica de la Difunta Correa en el horizonte &ndash;un horizonte que se difumina, que se torsiona hasta volverse inasible&ndash; la acci&oacute;n transcurre en un paisaje ocre por el que deambulan La Deolinda (<strong>Alejandra Flechner</strong>) y El Bebo Pura Leche (<strong>Juan Isola</strong>). Son una madre y un beb&eacute; en una intemperie apabullante; son dos personas que, en esa soledad, dialogan; que tironean de las palabras y tambi&eacute;n de la incertidumbre que los rodea. Se vislumbra el desierto omnipresente y, con esa misma contundencia, tambi&eacute;n aparecen el pasado, los fantasmas, las p&eacute;rdidas.
    </p><p class="article-text">
        Con actuaciones extraordinarias de Flechner e Isola y un tono po&eacute;tico bell&iacute;simo (c&oacute;mico a veces, conmovedor siempre) Bartolone ofrece de esta manera una obra que, con la forma sinuosa de un periplo, superpone elementos que habilitan preguntas sobre la historia nacional, los cuerpos, la identidad, los l&iacute;mites del lenguaje y las posibilidades de lo representable.
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            <span class="title">
                Alejandra Flechner en una escena de &quot;La madre del desierto&quot;.                            </span>
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        <strong>Cu&aacute;ndo y d&oacute;nde: </strong>Domingos a las 17, en El Galp&oacute;n de Guevara (Guevara 326, CABA). M&aacute;s informaci&oacute;n, <a href="https://www.alternativateatral.com/obra54011-la-madre-del-desierto" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/viaje-difunta-correa-regresos-cuento-quiroga-cuatro-obras-teatro-notables_1_10435522.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Aug 2023 08:54:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El viaje de la Difunta Correa, dos regresos y un cuento de Quiroga en cuatro obras de teatro notables]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Romina Paula,Mauricio Kartun,Esteban Lamothe]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feria de Editores, día 2: una por una, todas las actividades de la jornada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-editores-dia-2-actividades-jornada_1_10430595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8fffb34-bfd3-4788-9974-3d967b977412_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feria de Editores, día 2: una por una, todas las actividades de la jornada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La agenda programada para este viernes 4 de agosto.</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/comienza-feria-editores-2023-300-expositores-visitas-internacionales-dia-extra_1_10425427.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Contin&uacute;a la Feria de Editores 2023</a> y, como todos los a&ntilde;os, adem&aacute;s de un enorme despliegue de sellos que se disponen con sus stands a lo largo de todo el complejo Art Media del barrio porte&ntilde;o de Chacarita, l<strong>os organizadores prepararon una serie de charlas, debates, mesas y encuentros para cada una de las jornadas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por las actividades programadas para este viernes 4 de agosto.
    </p><p class="article-text">
        - Charla <em>El lugar sin l&iacute;mites</em>, una conversaci&oacute;n entre las escritoras <strong>Ariana Harwicz</strong> y <strong>Romina Paula</strong>. Modera el periodista <strong>Maxi Legnani</strong>. A partir de las 14.
    </p><p class="article-text">
        - Firma de libros en el entrepiso. A cargo de la escritora <strong>Carolina Menini</strong>. Desde las 14.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1684288209717436417?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        - Mesa: <em>El libro, las selfies y los escritores profesionales</em>. <strong>Participan los escritores Edgardo Scott, Guido Herzovich y Paula Puebla</strong>. Desde las 15.30.
    </p><p class="article-text">
        - Firma de libros en el entrepiso. A cargo de la escritora <strong>Ariana Harwicz</strong>. Desde las 15.30.
    </p><p class="article-text">
        - Mesa: <em>Cuando la literatura desaf&iacute;a los binomios. Libros multiespecie. Libros multiformes</em>. Con <strong>Alejandra Kamiya</strong> e <strong>Isabel Zapata</strong>. Modera <strong>Cecilia Fanti</strong>. A partir de las 17.
    </p><p class="article-text">
        - Firma de libros en el entrepiso. A cargo de <strong>Edgardo Scott</strong>. A partir de las 17.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1684288220874276864?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Mesa: <em>Los acumuladores de libros</em>. Con los escritores <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> y <strong>Osvaldo Baigorria</strong>. Modera <strong>Catalina Reggiani</strong>. Desde las 19.30.
    </p><p class="article-text">
        Firma de libros en el entrepiso. A cargo de la escritora <strong>Alejandra Kamiya</strong>. Desde las 19.30.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Del 3 al 6 de agosto tendr&aacute; lugar la Feria de Editores 2023, con entrada libre y gratuita, en el Complejo Art Media (&nbsp;Av. Corrientes 6271, CABA). M&aacute;s informaci&oacute;n sobre la programaci&oacute;n,&nbsp;</strong></em><a href="https://www.feriadeeditores.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>por ac&aacute;</em></a><em><strong>.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-editores-dia-2-actividades-jornada_1_10430595.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Aug 2023 17:42:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Feria de Editores, día 2: una por una, todas las actividades de la jornada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feria de Editores (FED),Feria de Editores,Martín Kohan,Romina Paula]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feria de editores: todas las actividades de la primera jornada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-editores-actividades-primera-jornada_1_10424261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abf6de1d-ca46-4230-9caf-3b1319cb9777_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feria de editores: todas las actividades de la primera jornada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las charlas y encuentros que ofrece la programación del evento literario para este jueves 3 de agosto.</p><p class="subtitle">Con más de 300 expositores, visitas internacionales y expectativas de ventas, llega una nueva edición de la Feria de Editores</p></div><p class="article-text">
        Comenz&oacute; la Feria de Editores 2023 y, como todos los a&ntilde;os, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/300-expositores-visitas-internacionales-expectativas-ventas-llega-nueva-edicion-feria-editores_1_10388689.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adem&aacute;s de un enorme despliegue de sellos que se disponen con sus stands a lo largo de todo el complejo Art Media del barrio porte&ntilde;o de Chacarita</a>, <strong>los organizadores prepararon una serie de charlas, debates, mesas y encuentros para cada una de las jornadas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por la programaci&oacute;n prevista para el jueves 3 de agosto:
    </p><p class="article-text">
        - Entrega del Premio a la labor librera, desde las 14.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1684190303018708992?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        - Charla: <em>El sabor del t&eacute; y del zen es uno y el mismo</em>. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/secretos-ceremonia-busqueda-raices-japon-escritora-contramano-vertigo_1_9744392.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La escritora Malena Higashi, autora del libro de ensayos El viento entre los pinos</a> (Editorial Fiordo), llevar&aacute; adelante este rito japon&eacute;s y contar&aacute; a los presentes sus ideas sobre la ceremonia del t&eacute; &ldquo;como meditaci&oacute;n en movimiento&rdquo;. Desde las 17.
    </p><p class="article-text">
        - Encuentro y lectura: Patchwork, collage, ready-made, entre los escritores <strong>Romina Paula</strong> y <strong>Iosi Havilio</strong>. Los autores leer&aacute;n fragmentos de Buuuh! (Entrop&iacute;a, 2023), la nueva novela de Havilio. Desde las 19.30.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Del 3 al 6 de agosto tendr&aacute; lugar la Feria de Editores 2023, con entrada libre y gratuita, en el Complejo Art Media (&nbsp;Av. Corrientes 6271, CABA). M&aacute;s informaci&oacute;n sobre la programaci&oacute;n,&nbsp;</strong></em><a href="https://www.feriadeeditores.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>por ac&aacute;</strong></em></a><em><strong>.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-editores-actividades-primera-jornada_1_10424261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Aug 2023 11:34:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Feria de editores: todas las actividades de la primera jornada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feria de Editores,FED,Feria de Editores (FED),Romina Paula]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con más de 300 expositores, visitas internacionales y expectativas de ventas, llega una nueva edición de la Feria de Editores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/300-expositores-visitas-internacionales-expectativas-ventas-llega-nueva-edicion-feria-editores_1_10388689.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ac846c0-175e-41f0-a8ff-31828cae3d0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Con más de 300 expositores, visitas internacionales y expectativas de ventas, llega una nueva edición de la Feria de Editores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El encuentro que reúne a las editoriales independientes con los lectores tendrá lugar del 3 al 6 de agosto. Detalles de la programación, los premios y las actividades más destacadas con escritores locales e internacionales.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre es un desaf&iacute;o&rdquo;, dice <strong>V&iacute;ctor Malumi&aacute;n</strong>, uno de los organizadores de la Feria de Editores (FED) y agrega: <strong>&ldquo;Armamos presupuestos en enero previendo 100 por ciento de inflaci&oacute;n, pensando que exager&aacute;bamos, y hay materiales que ahora llegaron al 130&rdquo;</strong>. Sin embargo las expectativas no se detienen: con un d&iacute;a m&aacute;s de programaci&oacute;n, invitados internacionales, escritores locales, catorce charlas presenciales, premios y m&aacute;s de 300 sellos presentes, vuelve uno de los encuentros literarios m&aacute;s vibrantes y esperados por el p&uacute;blico local, con entrada libre y gratuita en el barrio porte&ntilde;o de Chacarita.
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as elegidos para la FED 2023 son jueves 3, viernes 4, s&aacute;bado 5 y domingo 6 de agosto y el predio que recibir&aacute; una vez m&aacute;s a lectores, libreros, bibliotecarios, autores y expositores es el Complejo Art Media (Corrientes 6271, CABA). <strong>Este a&ntilde;o, el p&uacute;blico tendr&aacute; una hora m&aacute;s para asisitir: las puertas del lugar permanecer&aacute;n abiertas entre las 14 y las 22.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En una rueda de prensa, los organizadores aseguraron que tienen &ldquo;buenas expectativas&rdquo; de concurrencia y ventas para esta edici&oacute;n. <strong>El a&ntilde;o pasado, m&aacute;s de 18 mil personas participaron del encuentro y esta vez, con un d&iacute;a m&aacute;s y el horario extendido, la proyecci&oacute;n podr&iacute;a alcanzar a unas 20 mil</strong>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1645863580296794120?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Efervescente y con un p&uacute;blico entusiasta que por lo general vuelve (de acuerdo a las estad&iacute;sticas, m&aacute;s de la mitad de los asistentes de la FED son p&uacute;blico recurrente,<strong> mientras que en la &uacute;ltima edici&oacute;n el 40 por ciento de quienes fueron lo hac&iacute;an por primera vez</strong>), durante las cuatro jornadas habr&aacute; actividades con autores locales e internacionales, adem&aacute;s de decenas de stands donde estar&aacute;n a la venta los libros de editoriales independientes de toda la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se anticip&oacute;, adem&aacute;s de los sellos locales &ndash;algunos de ellos llegar&aacute;n desde distintas provincias argentinas&ndash; estar&aacute;n presentes editoriales de M&eacute;xico, Per&uacute;, Uruguay, Brasil, Chile, Bolivia, Colombia y Ecuador.
    </p><p class="article-text">
        Una de las novedades para este a&ntilde;o ser&aacute; una suerte de souvenir que el p&uacute;blico recibir&aacute; en el ingreso: se trata de <em>El libro de la traici&oacute;n</em>, una publicaci&oacute;n gratuita de m&aacute;s de cien p&aacute;ginas que combinar&aacute; cuentos, ensayos y cartas <strong>escritos por autoras y autores contempor&aacute;neos escritos especialmente para esta ocasi&oacute;n como Mar&iacute;a Sonia Cristoff, Betina Gonz&aacute;lez, Luis Gusm&aacute;n, Carla Maliandi, Edgardo Scott, Javier Sinay, Nicol&aacute;s Artusi, Camila Fabbri y Soledad Urquia</strong>, entre otros. Uno de los textos que formar&aacute; parte es del editor, cr&iacute;tico y escritor <strong>Luis Chitarroni</strong>, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/murio-escritor-editor-critico-argentino-luis-chitarroni_1_10214576.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que muri&oacute; en mayo</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ya se confirmaron las fechas y las actividades más destacadas de la Feria de Editores 2023.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Visitas internacionales y escritores de Argentina</strong></h3><p class="article-text">
        Entre los autores del extranjero que visitar&aacute;n la FED 2023 y participar&aacute;n de actividades durante el evento,<strong> uno de los m&aacute;s destacados es el estadounidense Peter Rock</strong>, autor de <em>Mi abandono</em>, <em>Klickitat</em>, <em>Los nadadores nocturnos</em> y <em>El ciclo del refugio</em>, reciente novedad del sello argentino Godot.&nbsp;Tambi&eacute;n viajar&aacute; a la Argentina la autora feminista brasile&ntilde;a <strong>Djamila Ribeiro</strong>, referente de las luchas antirracistas en Brasil y Am&eacute;rica Latina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s participar&aacute;n distintos escritores y escritoras de la regi&oacute;n: <strong>la editora, poeta y traductora mexicana Isabel Zapata, el chileno Mat&iacute;as Celed&oacute;n, la mexicana Jazmina Barrera, el cubano Marcial Gala y el venezolano Gabriel Payares.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entre las presencias argentinas confirmadas se destaca la ensayista, escritora y docente <strong>Beatriz Sarlo</strong> quien mantendr&aacute; un di&aacute;logo en la feria con la periodista <strong>Hinde Pomeraniec</strong>. Por su parte el humorista gr&aacute;fico Liniers firmar&aacute; ejemplares de sus libros.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1679873692887547905?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Entre los nombres locales confirmados, con presencia en diversas actividades y conferencias, tambi&eacute;n est&aacute;n <strong>Romina Paula, Mart&iacute;n Kohan Alejandra Kamiya, Ariana Harwicz, Paula Puebla, Iosi Havilio, Edgardo Scott, Malena Higashi, Guido Herzovich, Roque Larraquy y Osvaldo Baigorria</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La potencia de la literatura para desafiar los binomios animal/humano, cotidiano/on&iacute;rico, poes&iacute;a/narrativa; la relaci&oacute;n de los escritores con sus propias bibliotecas; los feminismos y la lucha antirracista; los cambios ocurridos en el mundo de los libros y sus agentes desde la masificaci&oacute;n del libro hasta la explosi&oacute;n de Internet; la imaginaci&oacute;n cient&iacute;fica y literatura en la regi&oacute;n; las dictaduras y las escrituras en el Cono Sur; y qu&eacute; implica habitar una lengua viajera&rdquo;, son algunos de los asuntos por los que rondar&aacute;n las charlas y debates literarios a los que se podr&aacute; acceder durante las cuatro jornadas de la Feria.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una selecci&oacute;n de sellos destacados</strong></h3><p class="article-text">
        Entre las editoriales nacionales participantes se encuentran Ediciones Godot, Sigilo, Ampersand, Caja negra, Entrop&iacute;a, Gourmet Musical, Eterna Cadencia, Mardulce, Peque&ntilde;o Editor, Libros del Zorro Rojo, Calibroscopio, Blatt &amp; R&iacute;os, Chai, Conejos, El cuenco de plata, Alto Pogo, Corregidor, Marea, A&ntilde;os Luz, Gog &amp; Magog y Siglo XXI, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Del exterior estar&aacute;n presentes editoriales como F&oacute;sforo (Brasil), Cuneta (Chile), La Pollera (Chile), Barrett (Espa&ntilde;a), Criatura (Uruguay), Colmena (Per&uacute;), Ant&iacute;lope (M&eacute;xico) y Gris Tormenta (M&eacute;xico).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como ocurri&oacute; en a&ntilde;os anteriores, una vez m&aacute;s en la Feria estar&aacute; la posta para la donaci&oacute;n de sangre del Hemocentro de Buenos Aires, una iniciativa de la librer&iacute;a porte&ntilde;a C&eacute;spedes. Para participar es necesario inscribirse <a href="https://feriadeeditores.com.ar/colecta-de-sangre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>.
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            </figure><h3 class="article-text"><strong>Premios</strong></h3><p class="article-text">
        Otro de los momentos esperados de cada FED es el de las premiaciones. Seg&uacute;n adelantaron los organizadores, esta vez el Premio a la labor librera, <strong>con $700.000 para que la librer&iacute;a ganadora compre libros en la FED con un 50% de descuento en los stands adheridos</strong>, se dar&aacute; a conocer el jueves 3 de agosto.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1681308166028668933?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;El objetivo es reconocer el trabajo de las librer&iacute;as como foco de dinamizaci&oacute;n de la cultura local. El a&ntilde;o pasado lo recibi&oacute; la librer&iacute;a Musara&ntilde;a Libros (Vicente L&oacute;pez) y en 2021 El gran pez (Mar del Plata)&rdquo;, informaron desde la FED.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Del 3 al 6 de agosto tendr&aacute; lugar la Feria de Editores 2023, con entrada libre y gratuita. M&aacute;s informaci&oacute;n sobre la programaci&oacute;n,&nbsp;</strong></em><a href="https://www.feriadeeditores.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>por ac&aacute;</em></a><em><strong>.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/300-expositores-visitas-internacionales-expectativas-ventas-llega-nueva-edicion-feria-editores_1_10388689.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Jul 2023 18:45:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Con más de 300 expositores, visitas internacionales y expectativas de ventas, llega una nueva edición de la Feria de Editores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feria de Editores,Feria de Editores (FED),Libros,Martín Kohan,Romina Paula]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lauras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lauras_129_10342229.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2efa3655-52b3-4bd5-bb4f-3c76677c244b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lauras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Qué es lo que alguien hace cuando actúa, qué cree que hace para actuar, qué es lo que efectivamente hace, qué es lo que vemos, se pregunta la autora, la respuesta sigue siendo un misterio.</p></div><p class="article-text">
        Vamos al Malba a ver <em>Trenque Lauquen</em>, la pel&iacute;cula de Laura Citarella que escribi&oacute; junto a la tambi&eacute;n protagonista Laura Paredes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero quiero empezar por el final.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que remite a <em>Sin techo ni ley</em> de Agnes Varda. Laura personaje termina yirando por la llanura pampeana, sin objetos, sin palabras, con lo puesto nada m&aacute;s. La paleta de su ropa es parecida a la de Mona, la paleta del paisaje tambi&eacute;n, los lugares abandonados que habita, tambi&eacute;n. Solo que a diferencia de Mona, Laura no amanece con escarcha y manchada de vino tinto en una zanja sino que, sencillamente desaparece, en un gesto &uacute;ltimo y sublime de transformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Antes de eso, la pel&iacute;cula est&aacute; llena de palabras y de cosas. Laura personaje hace muchas actividades diferentes: es bi&oacute;loga y estudia algunas especies pampeanas. Tambi&eacute;n hace una columna en una radio sobre mujeres trascendentes. Tambi&eacute;n es miembro de una c&aacute;tedra en la facultad. Y tiene un novio. Y un amante. Y se pone a investigar la trama de unas cartas de amor que aparecen en libros que saca de la biblioteca. Y se pone a investigar la desaparici&oacute;n de una criatura de la laguna local. Laura es muchas, Laura es varias. Laura tambi&eacute;n es la Laura actriz, la Laura guionista, la directora tambi&eacute;n se llama Laura. Que tambi&eacute;n aparece en la pel&iacute;cula, embarazada de verdad, y como la fantas&iacute;a de otro personaje, encarnando a la misteriosa maestra de las cartas de amor.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula, como dec&iacute;a, est&aacute; llena de palabras. Llena de im&aacute;genes tambi&eacute;n, pero de eso,&nbsp;en general, se compone una pel&iacute;cula. Laura y Laura escribieron much&iacute;simas cosas, la pel&iacute;cula deriva, va y viene en el tiempo, reconstruye, compone, desarma, hasta que se deshace de todo todo todo al final, hasta de la presencia f&iacute;sica de Laura, la protagonista, la actriz tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente veo a Laura actriz en una obra de teatro, con otro personaje, que esta vez no se llama Laura. Ahora Laura hace algo bien distinto. Laura ahora es una cubana temperamental en un parlamento interplanetario. La primera vez que vi actuar a Laura fue en una obra de Rafael Spregelburd en el Rojas que se llamaba <em>Fractal</em>, en el a&ntilde;o 2000. En esa obra Laura Paredes y Valeria Correa hac&iacute;an el mismo personaje, entraban y sal&iacute;an compartiendo el mismo personaje y realmente se generaba el efecto de que eran la misma chica. Ellas, al d&iacute;a de hoy, siguen trabajando juntas. De hecho, ambas est&aacute;n en esta obra en la que Laura es cubana, que se llama <em>Parlamento</em> y que es la &uacute;ltima creaci&oacute;n del Grupo Piel de Lava que integran Laura y Valeria junto a Pilar Gamboa y Elisa Carricajo. Mucha agua ha corrido bajo el puente desde <em>Fractal </em>pero ellas siguen trabajando juntas. No s&oacute;lo eso, sino que en esta obra, particularmente, lo hacen casi como si fuera la primera vez, con nada de lo malo de las primeras veces, con todo del arrojo y la ausencia de especulaci&oacute;n de una primera vez. Las chicas vienen de y siguen haciendo ese &eacute;xito arrollador e incuestionable que es <em>Petr&oacute;leo</em>, y lejos de burocratizarse o temerle al riesgo, componen a unas mujeres parlamentarias emperifolladas y de intensos acentos al hablar. Las cuatro trabajan en teatro, cine y series desde hace, m&iacute;nimo, veinte a&ntilde;os. Pero/y en lugar de pensar <em>yo para esto ya no estoy</em>, redoblan la apuesta y se lanzan a actuar como si se acabara el mundo porque es cierto que sino, de alg&uacute;n modo, se acaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace m&iacute;nimo veinte a&ntilde;os tambi&eacute;n que me vengo vinculando con la actuaci&oacute;n, de diferentes modos, desde afuera, es decir, viendo y dirigiendo a otrxs, la mayor&iacute;a de las veces, y sigo sin tener la menor idea de qu&eacute; se trata. Es de ese orden de cosa o fen&oacute;meno que uno no podr&iacute;a explicar y acaso ni siquiera ir a buscar pero s&iacute; reconocer cuando aparece. Es un fen&oacute;meno eternamente extra&ntilde;o, qu&eacute; es lo que alguien hace cuando act&uacute;a, qu&eacute; cree que hace para actuar, qu&eacute; es lo que efectivamente hace, qu&eacute; es lo que vemos. Tampoco es lo mismo en el cine que en el teatro, lo que se requiere del actor. &iquest;Es/ Se trata de presencia, de presente, de capacidad de vaciarse? &iquest;Actuar es hacer o es recibir? &iquest;Es ir a buscar o que aparezca? &iquest;Es generar las condiciones para que circule, suceda nom&aacute;s? Debe haber tantos modos de generar aquello o de aproximarse como actuantes hay. Ese es uno de los riesgos y poderes del teatro, el colmo del presente, o sucede o no sucedi&oacute;, ya volver&aacute; a suceder la pr&oacute;xima funci&oacute;n, o acaso no.
    </p><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula de las Lauras, tambi&eacute;n, por ejemplo, trabaja Ezequiel Pierri quien en realidad casi siempre, es productor. Pero ac&aacute; tiene un rol protag&oacute;nico con el que se recibe de actor, y de uno muy bueno. Tampoco podr&iacute;a decir qu&eacute; es lo que hace que sea tan sensible lo que hace, son sus miradas, la escucha, el modo de estar. Porque esa es otra zona de la actuaci&oacute;n, a&uacute;n menos evidente: la de la escucha. Qu&eacute; es lo que hace una actriz o un actor cuando le hablan, cuando le est&aacute;n diciendo o cuando no le dicen nada y sencillamente tiene que estar y mirar. &iquest;Es el cine m&aacute;s del estar y del ser, y el teatro el reino del hacer? &iquest;El cine captura, el teatro conjura? No estoy segura.
    </p><p class="article-text">
        Es un misterio qu&eacute; hace una actriz al actuar, y qu&eacute; hace que nosotrxs nos conmovamos al verla. Un misterio que, adem&aacute;s, sucede en el entre: no es s&oacute;lo cosa de ella que est&aacute; ah&iacute;, ni solo nuestra que estamos ac&aacute;. La conmoci&oacute;n, el acuerdo, flotan en ese <em>entre</em> y es un misterio que, para mi, hay que dejar flotar.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lauras_129_10342229.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Jul 2023 03:23:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lauras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Romina Paula]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mujeridad_129_10263981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff7c789c-7d67-47a2-ab1e-b9339097e57f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A partir de las reseñas de Los cinco diablos, la película de Léa Mysius, la autora se pregunta: "Alguien se vincula con esencias, animales, yuyos y espíritus ¿y es brujería lo que hace?"</p></div><p class="article-text">
        Hace un par de meses vi <em>Ava</em>, la primera pel&iacute;cula de la directora <strong>L&eacute;a Mysius</strong>. En ese momento la incept&eacute; s&oacute;lo entre amigas muy cercanas y el taller de los lunes. Estaba esperando atenta el estreno de su segundo largometraje que ven&iacute;a prometiendo Mubi, <em>Los cinco diablos</em>. Y si bien esta pel&iacute;cula es a&uacute;n un poco m&aacute;s ambiciosa que la anterior -no que tenga nada de malo la ambici&oacute;n- y quiz&aacute;s un poco m&aacute;s confusa, me produjo enseguida esa sensaci&oacute;n de experiencia, de comprensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando una pel&iacute;cula me gusta mucho eso que me sucede pasa a ocupar el lugar del conocimiento: no es que haya visto algo lindo, sino que comprend&iacute; algo, algo m&aacute;s de ese orden de proceso mental, emocional, vivencial.
    </p><p class="article-text">
        En ambas pel&iacute;culas uno de los sentidos de las protagonistas va guiando el relato. En <em>Ava,</em> la preadolescente interpretada por <strong>No&eacute;e Abita</strong> est&aacute; irremediablemente perdiendo la visi&oacute;n al mismo tiempo que comenzando a explorar su sexualidad y ambos procesos parecen ligarse en un nuevo modo de estar en el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>Los cinco diablos</em>, la protagonista es una ni&ntilde;a de 10 a&ntilde;os, Vicky, que tiene un olfato super desarrollado. Puede oler a su madre a metros de distancia y tiene una colecci&oacute;n de olores en frascos. No puedo evitar identificarme inmediatamente, con mi hijo Ram&oacute;n nos vinculamos mucho a trav&eacute;s del olor. Ambos olemos mucho todo y definimos muchas cosas en t&eacute;rminos del olor. Lo he visto reconocer su prenda de entre muchas distinguiendo por el olor a qui&eacute;n pertenec&iacute;an las de los dem&aacute;s. Por mi parte yo misma le huelo el aliento cuando est&aacute; mal de la panza porque hay un olor met&aacute;lico inconfundible que proviene de su est&oacute;mago cuando algo anda mal/ se desequilibr&oacute;. La mam&aacute; de Vicky es <strong>Ad&egrave;le Exarchopoulos</strong>, la chica bomba de <em>La vida de Ad&egrave;le. </em>La pel&iacute;cula se construye de modo fragmentado, va y viene en el tiempo, la ni&ntilde;a es la que ve y rige todo. Dice L&eacute;a Mysius, autora y directora de la pel&iacute;cula, acerca de la infancia en sus pel&iacute;culas: <em>&ldquo;No creo en la mirada Disney de la infancia, sino que es una etapa de la vida mucho m&aacute;s compleja, llena de preguntas existenciales. La sexualidad y la sensualidad son otro aspecto relevante.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Por un recurso de la pel&iacute;cula, la ni&ntilde;a viaja en el tiempo y ve y sabe cosas del pasado de su mam&aacute;. A ra&iacute;z de eso, hay una escena en la que le pregunta, en un abrazo, si la madre la amaba antes de que existiera, pregunta a la que la madre no responde. Me sucede muchas veces que agrego a Ram&oacute;n a escenas previas a su presencia en el mundo, lo pego en escenas en las que es imposible que haya estado, como si de alg&uacute;n modo m&aacute;gico, siempre hubiese estado ah&iacute;. O como su ahora, retrospectivamente, hubiese desembarcado en todos esos pasados. Algo de esa sensaci&oacute;n reverbera en mi con la pregunta de la ni&ntilde;a a su mam&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hay otra escena, quiz&aacute;s mi favorita de la pel&iacute;cula, que me hace pensar en mi escena favorita de <em>Drive my car</em>, de <strong>Ry&#363;suke Hamaguchi</strong>, la escena en la nieve en la que toda la pel&iacute;cula se abisma. En esta escena no est&aacute;n en la nieve sino junto a un lago en pleno invierno. El personaje de Ad&egrave;le acaba de rescatar del agua helada a la hermana de su marido, la mujer que siempre am&oacute;, que hab&iacute;a intentado suicidarse de ese modo. Pero consigue sacarla a tiempo, gracias a su hija cuyo olfato las conduce al lago. Entonces a toda velocidad, Ad&egrave;le se saca la ropa, cubre a la amada helada con su pull&oacute;ver y le indica a su hijita que se acueste encima, que van a darle calor, salvarla con sus propios cuerpos, con el peso de ese amor. Entonces se produce esa escena tan al borde, de Ad&egrave;le y la nena tiradas encima de la mujer helada, Ad&egrave;le llora y la nena, desde esa posici&oacute;n, arrojada sobre el cuerpo de la amante de su mam&aacute;, le pregunta si se imagina viviendo sin ella, la mujer a la que est&aacute;n protegiendo con su propio calor. Ad&egrave;le llora y dice que no sabe pero su respuesta suena m&aacute;s a un <em>no</em>. La ni&ntilde;a entonces entiende el peso y el significado de todas las cosas, o quiz&aacute;s m&aacute;s el peso que el significado o entiende sin entender y comprende nom&aacute;s y le susurra al o&iacute;do a la novia y amor de su mam&aacute;, a la que hasta hace poco detestaba, le susurra un <em>No te mueras</em>, y la pel&iacute;cula, para m&iacute;, alcanza su cl&iacute;max en t&eacute;rmino de pathos y todo lo dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n se agarra una gripe. La sucesi&oacute;n de d&iacute;as feriados resulta ser una sucesi&oacute;n de d&iacute;as de fiebre, cama y pel&iacute;culas. Por momentos, tuve reminiscencias del empleo del tiempo pand&eacute;mico, todo adentro, nada urgente, y como no lo era y est&aacute;bamos adentro por elecci&oacute;n, la sensaci&oacute;n de oto&ntilde;o fue feliz. Un poco amarga, por su fiebre, pero tambi&eacute;n feliz. Vemos pel&iacute;culas de un per&iacute;odo similar, pel&iacute;culas que ten&iacute;amos pendientes. Hace rato que quer&iacute;a que vi&eacute;ramos <em>Quisiera ser grande. </em>Hace a&ntilde;os que no la ve&iacute;a, algunas de las pel&iacute;culas de esa &eacute;poca envejecieron bien, y otras no. Esta s&iacute;, y de hecho puedo detenerme en detalles como el vestuario de <strong>Tom Hanks</strong> cuando hace de ni&ntilde;o de 13 a&ntilde;os, que siempre tiene algo l&uacute;dico y colorido hasta que empieza a comportarse como un verdadero adulto, lo que viene de la mano de su relaci&oacute;n rom&aacute;ntica. La premisa de la pel&iacute;cula es muy tonta, como la de casi todas las de esa &eacute;poca: una m&aacute;quina desenchufada que le concede un deseo, en <em>Mannequin</em> una &iquest;reina? egipcia es v&iacute;ctima de una maldici&oacute;n y reencarna en un maniqu&iacute; en Macy&acute;s, en los <em>Cazafantasmas</em> hay un portal al infierno dentro de la heladera de <strong>Geena Davis</strong> en un departamento en Manhattan. Pero a fuerza de entusiasmo y liviandad uno compra y la pel&iacute;cula va. Aunque esta vez vea de otro modo la escena en la que Tom Hanks le toca una teta a su novia, <strong>Elizabeth Perkins</strong>, que s&iacute; es un adulta de verdad y Ram&oacute;n me susurre un <em>&ldquo;qu&eacute; turbio&rdquo;</em> y tenga raz&oacute;n. Pero claro, como es un muchacho y ella una mujer, pasa de largo y aqu&iacute; no ha pasado nada y en su momento a nadie le llam&oacute; la atenci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido es como si <em>Quisiera ser grande</em> funcionara como el anverso de <em>Los cinco diablos: </em>un ni&ntilde;o en el cuerpo de un adulto, ambos tololos, porque, &iquest;de d&oacute;nde se extrae la conjetura de que el alma de ese ni&ntilde;o no envejeci&oacute; tambi&eacute;n, a ra&iacute;z de ese deseo otorgado? En ese caso s&oacute;lo se trataba de un adulto reci&eacute;n estrenado, alguien que no sabe de qu&eacute; se trata ejercer la adultez, nada que no le pase a varios de nosotrxs. En cambio la Vicky de la pel&iacute;cula de Mysius es todo lo contrario: una ni&ntilde;a que contiene en s&iacute; todas las edades, todas las &eacute;pocas, todos los dobleces temporales. Es como si la pel&iacute;cula fuera acerca de la <em>mujeridad</em>. En la mayor&iacute;a de las rese&ntilde;as aparece la palabra &ldquo;brujer&iacute;a&rdquo; y me pregunto, &iquest;a&uacute;n? Alguien se vincula con esencias, animales, yuyos y esp&iacute;ritus &iquest;y es brujer&iacute;a lo que hace?
    </p><p class="article-text">
        Me quedo m&aacute;s con la hip&oacute;tesis de la mujeridad arcaica y esencial, la de la madre mujer, y no por tener hijos, sino por poder tenerlos nom&aacute;s; la mujeridad encarnada en una ni&ntilde;a que todo lo ha olido, que todo lo puede ver y no es ya un ser en desarrollo sino un v&oacute;rtice, un portal, que ha comprendido lo doloroso que es amar.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mujeridad_129_10263981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Jun 2023 03:02:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mujeridad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Romina Paula,Léa Mysius]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lanzan dos concursos literarios destacados: premios, requisitos y cómo participar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lanzan-concursos-literarios-destacados-premios-requisitos-participar_1_10251097.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/679ac697-5a6b-43bb-a7c4-689ca68a03a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lanzan dos concursos literarios destacados: premios, requisitos y cómo participar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una convocatoria busca estimular la escritura de personas de entre 20 y 40 años. La otra tiene como eje analizar los 40 años de democracia. Los detalles.
</p></div><p class="article-text">
        Por estos d&iacute;as se lanzaron <strong>dos destacadas convocatorias destinadas a personas con inter&eacute;s en la escritura</strong>. Por un lado, se anunci&oacute; una nueva edici&oacute;n del premio <em>Todos los tiempos el tiempo</em> y, por el otro, el Congreso nacional abri&oacute; el llamado para participar del concurso de ensayo hist&oacute;rico &ldquo;40 a&ntilde;os de democracia argentina: logros y desaf&iacute;os de nuestra historia reciente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La primera de las propuestas est&aacute; destinada a autores y autoras de 20 a 40 a&ntilde;os de todo el pa&iacute;s. <strong>Se trata de la cuarta edici&oacute;n del premio est&iacute;mulo a la escritura Todos los tiempos el tiempo</strong>, organizado por la Fundaci&oacute;n Bunge y Born, Fundaci&oacute;n Proa y el diario La Naci&oacute;n, y ofrece premios de <strong>hasta 600 mil pesos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Las cinco categor&iacute;as para las que se puede enviar material son Narrativa, Narrativa breve, Gui&oacute;n, Dramaturgia y Narrativa Gr&aacute;fica. Quienes resulten ganadores de las primeras cuatro categor&iacute;as <strong>obtendr&aacute;n un est&iacute;mulo, para terminar la obra, de 600 mil pesos</strong>; mientras que los interesados en la categor&iacute;a Narrativa Gr&aacute;fica (novela gr&aacute;fica, historieta, ilustraci&oacute;n infantil, entre otros) contar&aacute;n con un incentivo a la publicaci&oacute;n de una obra in&eacute;dita terminada de 400 mil pesos.
    </p><p class="article-text">
        La convocatoria <strong>est&aacute; abierta hasta el 20 de julio inclusive</strong>, a trav&eacute;s del sitio web todoslostiempos.org (<a href="https://todoslostiempos.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se puede ver en este enlace</a>) donde se encuentran las bases y condiciones.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1659675876097765378?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En esta edici&oacute;n se anunci&oacute; que tambi&eacute;n habr&aacute; catorce menciones de honor para personas que acceder&aacute;n al programa de Cl&iacute;nicas grupales de escritura, coordinadas por la destacada autora <strong>Ariana Harwicz</strong> y el escritor y docente <strong>Daniel Link</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El jurado estar&aacute; compuesto por el escritor <strong>Alan Pauls</strong>; la escritora y editora <strong>Paula P&eacute;rez Alonso</strong>; la autora, actriz y directora de cine y teatro <strong>Romina Paula</strong>; y el periodista y profesor <strong>H&eacute;ctor Guyot</strong>.&nbsp;Los resultados de este concurso se dar&aacute;n a conocer en noviembre de este a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, <strong>hasta el 31 de agosto</strong> se puede participar del concurso de ensayo hist&oacute;rico &ldquo;40 a&ntilde;os de democracia argentina: logros y desaf&iacute;os de nuestra historia reciente&rdquo;, organizado por el Congreso de la Naci&oacute;n y <strong>con premios de hasta 360 mil pesos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Las obras ser&aacute;n evaluadas por <strong>un jurado compuesto por los historiadores Mara Espasande, Alejandro Rabinovich, Julia Rosemberg y Javier Trimboli y el dramaturgo y director de teatro Mauricio Kartun</strong> y las seleccionadas ser&aacute;n premiadas y publicadas.
    </p><p class="article-text">
        La convocatoria se enmarca en las acciones que viene desarrollando el Congreso para conmemorar cuatro d&eacute;cadas ininterrumpidas de vida democr&aacute;tica en el pa&iacute;s y tiene como objetivo <strong>&ldquo;aportar a la difusi&oacute;n y concientizaci&oacute;n acerca de la democracia como forma de organizaci&oacute;n social y pol&iacute;tica, fortaleciendo los consensos democr&aacute;ticos como garant&iacute;a para dirimir los conflictos bajo la plena vigencia del Estado de Derecho&rdquo;</strong>, indicaron los organizadores.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1660708479026200584?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El concurso plantea como ejes de an&aacute;lisis: tr&aacute;mites parlamentarios vinculados a la recuperaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n del sistema democr&aacute;tico desde 1983 hasta la actualidad; <strong>las leyes de la democracia y sus debates hist&oacute;ricos</strong>; la lucha por una Argentina plural e inclusiva: la ampliaci&oacute;n de derechos desde 1983 hasta la actualidad; y la Memoria y los Derechos Humanos en la construcci&oacute;n y el fortalecimiento de la democracia argentina vistos desde la acci&oacute;n del Parlamento.
    </p><p class="article-text">
        Las obras deber&aacute;n presentarse con seud&oacute;nimo y enviarse a trav&eacute;s de un formulario online y aquellas que resulten premiadas se publicar&aacute;n y pasar&aacute;n a formar parte de la Biblioteca del Congreso.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s las y los ganadores recibir&aacute;n <strong>como primer premio 360 mil pesos, el segundo lugar, 270 mil y el tercero 180 mil</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa est&aacute; impulsada conjuntamente por la Direcci&oacute;n General de Cultura del Senado y la Direcci&oacute;n General de Cultura y Museo de la C&aacute;mara de Diputados, se lleva adelante desde el a&ntilde;o 2016 y ya cuenta con varios libros editados. Las bases y condiciones de la convocatoria se pueden ver en <a href="https://www.hcdn.gob.ar/secparl/dcultura/concursos/concurso-ensayo/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este enlace</a>.
    </p><p class="article-text">
        <em>MA </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lanzan-concursos-literarios-destacados-premios-requisitos-participar_1_10251097.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 May 2023 01:16:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lanzan dos concursos literarios destacados: premios, requisitos y cómo participar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Concursos Literarios,Ensayo,Libros,Mauricio Kartun,Romina Paula]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Caperucita Roja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/caperucita-roja_129_10221059.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a028ed8d-c5a4-4728-b351-29d814448bcd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Caperucita Roja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El malentendido sobre una torta que sirve al festejos de dos cumpleaños, el de su hijo y el propio, abre a la autora a reflexionar sobre miedos que no se pueden mencionar y semillas de buenas intenciones.</p></div><p class="article-text">
        Al final cumpl&iacute; a&ntilde;os el domingo.
    </p><p class="article-text">
        Hace dos semanas no sab&iacute;a acerca de qu&eacute; escribir mi columna y escrib&iacute; acerca de mi preocupaci&oacute;n por la falta de dinero y recib&iacute; m&aacute;s comentarios que de costumbre.
    </p><p class="article-text">
        Nota mental: no necesariamente a mayor esfuerzo, mayor r&eacute;dito. Y esto no en desmedro del esfuerzo. Creo que est&aacute; bien esforzarse, casi siempre, sobre todo en materia de trabajo, y a veces tambi&eacute;n en la del amor, pero que el r&eacute;dito no necesariamente se obtiene en el sitio en el que uno deposit&oacute; ese esfuerzo. Muchas veces una planta ac&aacute;, la semilla germina all&aacute; y el fruto aparece en una planta que una apenas reg&oacute;. No s&eacute; cu&aacute;l es la l&oacute;gica o c&oacute;mo funciona eso, pero me da la sensaci&oacute;n de que se compensa de un modo aleatorio, cuando se compensa.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o mi mam&aacute; no est&aacute; para mi cumplea&ntilde;os, se fue a Suiza a visitar a mi hermano que vive all&aacute;. As&iacute; que este a&ntilde;o no tuve torta hecha por ella ni almuerzo cumplea&ntilde;ero cocinado por ella pero eso curiosamente me liber&oacute; de saber qu&eacute; iba a hacer el d&iacute;a de mi cumplea&ntilde;os y en consecuencia de tener que organizar algo. Dos d&iacute;as antes mi amiga Sonia que vive en Merlo, San Luis, me avis&oacute; que ven&iacute;a el fin de semana a Buenos Aires con su hijo menor a celebrar el cumplea&ntilde;os de su propio padre, que si ten&iacute;a planes para el domingo. Pues no, que no ten&iacute;a, y que ahora ella era mi plan. As&iacute; que con ese nivel de anticipaci&oacute;n convoqu&eacute; a mis otras tres amigas del secundario, con las que compartimos un chat y, comprobando esto de que el fruto se da donde una menos lo espera, todas pod&iacute;an, quer&iacute;an y vinieron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n me hab&iacute;a propuesto no preparar nada en esta ocasi&oacute;n, algo que a mi madre le parecer&iacute;a una aberraci&oacute;n, <em>pero algo le ten&eacute;s que dar a la gente.</em> De hecho perfeccion&eacute; el m&eacute;todo que hab&iacute;a querido aplicar a la celebraci&oacute;n del cumplea&ntilde;os de mi hijo Ram&oacute;n en abril, el de citar en la plaza y decir que es una cita de juegos, que s&oacute;lo habr&aacute; una torta de cumplea&ntilde;os y que cada unx procure lo dem&aacute;s, como en cada tarde o cita de plaza. Pero la voz de mi madre que no, que c&oacute;mo no &iacute;bamos a ofrecer nada, que los chicxs van a tener hambre, que agua tengo que llevar, que vasitos, que servilletas, trajo un mantel, globos y cuando me quise dar cuenta, el cumplea&ntilde;os estaba producido. Despu&eacute;s la gente que vino trajo comida porque s&iacute; hab&iacute;an entendido la propuesta colaborativa y entonces -claro- sobraron harinas a granel. Esas harinas las puse en mi freezer y para este domingo, el de mi cumplea&ntilde;os, saqu&eacute; lo que quedaba de la torta de chocolate de Ram&oacute;n del freezer, la cort&eacute; en porciones y la ofrec&iacute;. La verdad que estaba riqu&iacute;sima, y fue tambi&eacute;n el modo de la pasteler&iacute;a de mi madre de haber estado presente, con su tiempo detenido por el hielo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, al que no le pareci&oacute; tan buena idea que reciclara su torta fue a Ram&oacute;n mismo. Si bien no es devoto de las tortas y casi nunca las prueba, vivi&oacute; como una traici&oacute;n que ofreciera su torta para mi cumplea&ntilde;os. Sopl&eacute; las velitas en una peque&ntilde;a torta mousse <em>comprada, </em>algo que en casa de mi madre es poco m&aacute;s que una herej&iacute;a, Ram&oacute;n acompa&ntilde;&oacute; el momento sentado sobre mi regazo, pero en todas las fotos sali&oacute; con cara de furioso y un doble <em>fuck you</em>, por el malentendido de la torta. Estuvo un poco desbordado ese d&iacute;a, un poco por no ser el centro de atenci&oacute;n, asumo, otro poco porque su mam&aacute; no le pertenec&iacute;a y era celebrada por otros. Cuando se zambull&iacute;a en el universo ni&ntilde;xs lo pasaba bien, cuando me recordaba y al evento, la trasheaba de alg&uacute;n modo.
    </p><p class="article-text">
        Estos &uacute;ltimos meses nos vienen llamando de la escuela bastante seguido porque Ram&oacute;n vomita y lo tenemos que retirar. Ninguna de esas veces finalmente est&aacute; mal de la panza ni se siente mal despu&eacute;s. Una de esas veces hab&iacute;a tenido una pelea con un amigo y se lo adjudicamos a eso. Todas las otras, vaya uno a saber. Casi siempre es los lunes, alguna que otra vez otro d&iacute;a, siempre es por la ma&ntilde;ana. O sea, casi siempre es los lunes a la ma&ntilde;ana. Dice que no sabe por qu&eacute; es, no se lo ve mal por lo dem&aacute;s, nunca vomita en otro horario o lugar, nunca. No sabemos qu&eacute; hacer con su pap&aacute;, c&oacute;mo proceder.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora siempre me hab&iacute;a quedado tranquila porque como es un ni&ntilde;o muy expresivo que cuenta mucho, pensaba que si ten&iacute;a alg&uacute;n problema o malestar me lo contar&iacute;a. Pero despu&eacute;s record&eacute; miedos que tuve por per&iacute;odos en mi infancia, la mayor&iacute;a bastante absurdos, y que se habr&iacute;an esfumado con s&oacute;lo pronunciarlos y que sin embargo no pronunci&eacute;, y solo pude hacerlo con algo de tiempo de distancia. Entonces pienso que si le estuviera sucediendo algo de ese orden, por m&aacute;s que le pregunte, no me lo podr&iacute;a decir, porque de eso se tratan esa clase de miedos, que no se dejan pronunciar. Y no hablo de cosas terribles que s&iacute; pasaron sino de miedos que son m&aacute;s mentales, m&aacute;s del orden de la fantas&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute;, estoy buscando en lo que conozco, o en lo que viv&iacute;, acaso solo se trate de algo de stress escolar, por el d&iacute;a y el horario en el que le sucede, nunca un jueves a la tarde, nunca un viernes. Siempre cuando empieza la semana esa en la que no se puede correr, no se puede hablar, no se puede estar parado, hay que ocupar una silla a una mesa estarse callado y copiar. Bueno no s&eacute; si esa perspectiva no me har&iacute;a, tambi&eacute;n, vomitar.
    </p><p class="article-text">
        Pensamos en estrategias para ayudarle, para estar cerca. Me pregunto si deber&iacute;a prestarle m&aacute;s atenci&oacute;n. O menos. Cu&aacute;l es la medida de cuidado de la llama para que se mantenga encendida sin sofocarla.
    </p><p class="article-text">
        A Ram&oacute;n, por ejemplo, le gustan mucho las otras familias, le gusta mucho hacer la escena de ser querido por otros, de vivir esa otra vida un rato. El s&aacute;bado se fue con la familia de un compa&ntilde;ero de clase a pasar un d&iacute;a del deporte de su escuela, y me cuenta la madre que les dec&iacute;a los apodos con los que los llama su hijo.
    </p><p class="article-text">
        En un trabajo pr&aacute;ctico sobre un final alternativo para <em>Caperucita Roja</em>, a la pregunta de qu&eacute; habr&iacute;a pasado si la abuelita adoptaba al lobo como mascota, Ram&oacute;n eludi&oacute; la parte de la mascota y escribi&oacute; que el lobo estar&iacute;a contento porque estaba buscando una familia y Caperucita tambi&eacute;n estar&iacute;a contenta porque tendr&iacute;a un hermano. Eso que le pasa con las familias es desde siempre. Recuerdo una ocasi&oacute;n, cuando ni siquiera caminaba, que est&aacute;bamos en un hotel de paso en un viaje de ruta largo y cuando bajamos a cenar, en el sal&oacute;n comedor s&oacute;lo est&aacute;bamos nosotrxs tres y una familia con algunos hijos adolescentes. Ram&oacute;n se baj&oacute; de nuestros brazos y cruz&oacute; el sal&oacute;n gateando hacia la familia, hasta que la madre de esa mesa lo levant&oacute; del piso. Nos hizo se&ntilde;as desde lejos, la saludamos con la mano, y Ram&oacute;n pas&oacute; un rato a upa de esa se&ntilde;ora que le comparti&oacute; su familia. Y desde entonces siempre as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si le resultaremos insuficientes o escasos o es s&oacute;lo que le gusta la gente, que eso seguro que s&iacute;. Porque, por una lado, le encanta el bullicio y la montonera pero tambi&eacute;n le gusta -y mucho- que le presten atenci&oacute;n. As&iacute; que vaya uno a saber, si por mucho o por muy poco es que se apaga el fog&oacute;n, o por ambas, y que todo todo todo es casi siempre, cuesti&oacute;n de calibrar. Y seguir depositando la semilla de las buenas intenciones que aunque no germine ac&aacute;, en alg&uacute;n otro lado har&aacute; al fruto brillar.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/caperucita-roja_129_10221059.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 May 2023 03:01:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Caperucita Roja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Romina Paula]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por encima del tablero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tablero_129_10103397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f26c5a2d-78b8-491f-99ab-f91b38e1bae4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por encima del tablero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El asesinato del colectivero es leído por la política como una conspiración o como una oportunidad para sacar rédito electoral. Dónde quedó, se pregunta la autora, la dimensión humana. </p></div><p class="article-text">
        A veces la esperanza simplemente cede.
    </p><p class="article-text">
        El optimismo.
    </p><p class="article-text">
        Y el cinismo gana la partida.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo llegamos a esta situaci&oacute;n de empobrecimiento?
    </p><p class="article-text">
        Viene un chico norteamericano que vive en Berl&iacute;n a investigar sobre una escritora argentina que traduc&iacute;a al yiddish y me deshago en halagos hacia esta ciudad, hacia este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Viene una amiga alemana que vive entre Hamburgo y Berl&iacute;n y ni siquiera tengo que deshacerme en halagos porque ella no es la primera vez que viene sino que reincide, reincide y reincide, a ella ni siquiera la tengo que convencer. Algo de ella se queda ac&aacute; cada vez que tiene que volver.
    </p><p class="article-text">
        Un grupo de espa&ntilde;oles viene a filmar un episodio sobre librer&iacute;as independientes en Buenos Aires y en la falsa tertulia que armamos para la c&aacute;mara el discurso que trasciende es antiimperialista y de presumir con aquello que s&iacute; tenemos ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Yo hablo de periferia y un editor dice que ni siquiera, porque la periferia se define desde el poder.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente lo que valore cada vez que halago es que a&uacute;n, casi siempre, la gente por ac&aacute; sigue teniendo en cuenta, viendo o sintiendo, que el otrx existe.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que estamos ensayando una obra y nos vemos seguido, comentamos los temas del d&iacute;a. Dos de nosotrxs somos fan&aacute;ticos de los policiales; todos de las cosas que pasan y de escuchar la radio tambi&eacute;n. Comentamos los hechos, nos compartimos videos despu&eacute;s. La obra que estamos ensayando tambi&eacute;n est&aacute; filtrada por esos sucesos y los sucesos se cuelan en esa ficci&oacute;n. El otro d&iacute;a ve&iacute;a a Esteban encarnando su personaje y no pod&iacute;a no pensar en la mujer a la que hab&iacute;a escuchado a la ma&ntilde;ana en la radio. Era la mujer del polic&iacute;a que fue a tomar el colectivo tristemente c&eacute;lebre que fue abordado por unos hombres que asaltaron, mataron, y huyeron a los tiros. El periodista que la entrevistaba quer&iacute;a la reconstrucci&oacute;n del hecho como si se tratara de un policial, o como si necesitara reconstruir el hecho para llegar a la verdad. La mujer, que hablaba muy articulada, impon&iacute;a aquello de lo que ella ten&iacute;a ganas de hablar, que era que este episodio no ten&iacute;a nada de particular, y no se deten&iacute;a en &eacute;l, sino que describ&iacute;a el d&iacute;a a d&iacute;a del barrio, hablaba de la calle de tierra, dec&iacute;a que esos chicos robaban celulares a los vecinos para irse al fondo a comprar droga. No era una se&ntilde;ora reaccionaria, era una se&ntilde;ora que viv&iacute;a ah&iacute;. Tampoco estigmatizaba a esos ladrones, explicaba la secuencia de acciones con absoluta claridad: el robo, el fondo, la droga, nada que nadie desconozca. 
    </p><p class="article-text">
        Entrevistaron tambi&eacute;n a uno de los colectiveros que le hizo de escudo humano a Berni cuando le volaban trompadas y cosas. Otro que habla desafectado y con la raz&oacute;n de su lado. Dice que no est&aacute; de acuerdo con la violencia as&iacute;, dice tambi&eacute;n que mientras escudaba a Berni lo acusaba de mentiroso. Dice que a Berni ya lo conoc&iacute;a. Que ya hab&iacute;a estado con ellos cuando mataron a otro compa&ntilde;ero. Que en aquel otro encuentro le concedieron una reuni&oacute;n a puerta cerrada, sin prensa ni c&aacute;maras, como hab&iacute;a pedido el ministro. Y que en esa ocasi&oacute;n prometi&oacute; todo tipo de cambios que as&iacute; como termin&oacute; la reuni&oacute;n, cayeron en saco roto. Que por eso en esta ocasi&oacute;n, de su brazo, lo llamaba mentiroso. Y que esta vez aprovechar&iacute;an la presencia de c&aacute;maras para que quedara asentado lo que hab&iacute;a venido a prometerles. El hombre no se sulfura, el hombre lo llama mentiroso mientras lo protege de sus propios compa&ntilde;eros.
    </p><p class="article-text">
        Del otro lado de la vereda de ese pragmatismo, el bufonismo de la investidura, de los investidos, que pasan por encima/omiten la instancia empat&iacute;a para arrojarse de lleno a la met&aacute;fora: c&oacute;mo este hecho beneficia a la oposici&oacute;n, que no es inocente, que es consecuencia, que est&aacute; orquestado. Y desde la oposici&oacute;n: que qu&eacute; horror que se los se&ntilde;ale, que qu&eacute; horror las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas del gobierno de turno, que qu&eacute; horror la inseguridad, que hay que endurecer. 
    </p><p class="article-text">
        Justo este tipo de asuntos que se engloban bajo el t&eacute;rmino &ldquo;seguridad&rdquo; o &ldquo;inseguridad&rdquo; despiertan los &aacute;nimos m&aacute;s recalcitrantes.
    </p><p class="article-text">
        Recurren mucho a los t&eacute;rminos democracia, constituci&oacute;n, constitucionalidad.
    </p><p class="article-text">
        Todxs parecen querer combatir el s&iacute;ntoma sin detenerse a preguntar qu&eacute; lo caus&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero quer&iacute;a detenerme ac&aacute; en este caso en particular, y porque viene sucediendo algo similar en los temas m&aacute;s variados, que los pol&iacute;ticos se saltean por completo la dimensi&oacute;n humana y van directo a la dimensi&oacute;n de <em>tablero</em>, para discutir desde ah&iacute;. Con la dimensi&oacute;n <em>tablero</em> me refiero a ver toda la escena desde arriba, desde el punto de vista de la estrategia, de la estratagema, de la conveniencia: intentar evaluar el movimiento del otro, anticiparse al pr&oacute;ximo, difamar, ganar la delantera, sin considerar nunca que esas fichas que mueven modifican la vida de otros tan concretamente, a diario, en sus cosas elementales, como qu&eacute; comemos, c&oacute;mo viajamos, si vamos a poder o no, pagar ese alquiler. Y si bien imagino que la dimensi&oacute;n del tablero debe ser necesaria en cierta medida, para poder planificar, si se pierde toda conexi&oacute;n emp&aacute;tica, el tablero pasa a flotar en la abstracci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ellos, los que miran el tablero desde arriba y se azuzan entre s&iacute; y siempre en detrimento de la dimensi&oacute;n real de lo que en ese tablero se dirime, no pagan alquileres, no toman colectivos, no van a la verduler&iacute;a. En alg&uacute;n momento casi todxs se desconectan de la dimensi&oacute;n humana y empiezan a ver conspiraci&oacute;n en todxs lados, conspiraci&oacute;n que probablemente sea parte de esa estratagema, parte de las reglas del juego de quienes penden sobre un tablero del cual lo humano es ya s&oacute;lo un lejano recuerdo, un sonido, un reverberar.
    </p><p class="article-text">
        RP
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tablero_129_10103397.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Apr 2023 03:02:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por encima del tablero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crimen del colectivero,Política,Romina Paula]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuánto es cerca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cerca_129_10022794.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71e742ed-7d6f-4c00-a527-9793c9eddde1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Alexander McQueen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora reflexiona en este texto sobre esa sensación de orfandad y desamparo que dispara la muerte de una madre y que para algunos, por caso el diseñador inglés Alexander Mc Queen, puede resultar tan definitiva como trágica. </p></div><p class="article-text">
        Un amigo me manda para que vea <em>Mc Queen</em>, un documental de Ian Bonh&ocirc;te y Peter Ettedgui que narra la vida y muerte del dise&ntilde;ador ingl&eacute;s, con much&iacute;simo material del dise&ntilde;ador en distintos momentos de su vida, muchas im&aacute;genes en video filmadas por &eacute;l mismo tambi&eacute;n, su desmedido &eacute;xito, su transformaci&oacute;n f&iacute;sica, la demencialidad de sus desfiles. Al final Alexander, a qui&eacute;n sus &iacute;ntimos en la pel&iacute;cula llaman sencillamente Lee, que era su primer y verdadero nombre, mucho menos imperial, acorralado por su &eacute;xito, la presi&oacute;n de ese &eacute;xito, el super&aacute;vit de dinero y consumo, no resiste la muerte de su propia madre y, en medio de los preparativos de su funeral, decide ahorcarse y morir.
    </p><p class="article-text">
        Su madre hab&iacute;a enfermado unos meses antes, &eacute;l no hab&iacute;a podido acompa&ntilde;arla en su proceso de tratamiento, finalmente muere, Lee ya no lo resiste. No pasa m&aacute;s de dos d&iacute;as en este mundo sin su mam&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada asol&oacute; a la comunidad teatral porte&ntilde;a la noticia de la sorpresiva muerte de Mar&iacute;a Onetto, una extraordinaria actriz argentina que no par&oacute; de trabajar en los &uacute;ltimos &iquest;25? a&ntilde;os. No tuve la suerte de haber trabajado con ella pero s&iacute; de haberla visto actuar, muchas veces. La cadencia tan particular de su voz y su decir, quedar&aacute;n resonando. Cuando muere alguien cuya profesi&oacute;n era tambi&eacute;n un servicio p&uacute;blico, es como si se multiplicara el dolor: junto a la desaparici&oacute;n f&iacute;sica se van con ella todos sus personajes posibles, toda su potencial creaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Se cuenta que la muerte reciente de la madre de Mar&iacute;a podr&iacute;a haber precipitado su decisi&oacute;n. Que apenas si hab&iacute;a podido hablar de eso, que no hab&iacute;a llegado a coment&aacute;rselo a la mayor&iacute;a de sus amigos, que no pudo con esa orfandad. Mar&iacute;a, como Alexander, ten&iacute;a talento, trabajo, amigos, una casa, reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Una de estas tarde de calor est&aacute;bamos en la plaza de enfrente, mi madre, mi hijo y yo. En el banco frente a nosotros, un se&ntilde;or con bolsas y revistas en el que no reparamos hasta que se nos acerca a hablar. Va de ropa deportiva y sus ojos tienen una pel&iacute;cula transl&uacute;cida, de llanto eterno, o de alg&uacute;n grado de ceguera. No viene a pedirnos nada, quiere conversar. Nos se&ntilde;ala el edificio de enfrente, dice que en ese edificio vivi&oacute; durante muchos a&ntilde;os su mam&aacute;. Que trabajaba para una familia. Dice el nombre de la familia pero no logro retenerlo. Dice que a su madre la trajeron enga&ntilde;ada de Salta, a trabajar para una familia, que le dijeron que pod&iacute;a venir con &eacute;l, su hijo, que se criar&iacute;a con los hijos de la familia, pero que no fue cierto eso, y que ni bien llegaron tuvo que entregarlo, y que entonces lo mandaron a un internado rural en Santa Fe. Que la madre del se&ntilde;or trabaj&oacute; a&ntilde;os en la casa de esta familia, y luego en lo de otra, unas cuadra m&aacute;s all&aacute;, y menciona otro apellido que tampoco puedo recordar. Nos pregunta si los conocemos, que son m&eacute;dicos, mi madre le dice que ella no vive por ac&aacute;, a partir de entonces se dirige a m&iacute;, que s&iacute; vivo ac&aacute; pero que no, a esa familia no conozco, no. Dice el se&ntilde;or que est&aacute; ahorrando para ir a Salta a conocer el sitio del que sali&oacute; su madre, dice que no fue nunca, que quiere conocer. Dice tambi&eacute;n que muri&oacute; su madre, ah&iacute; tampoco est&aacute; clara la l&iacute;nea de tiempo, si fue hace mucho, si es algo reciente, y los ojos se le llenan de l&aacute;grimas, m&aacute;s a&uacute;n. Dice, como si el tiempo no hubiera pasado y fuera el ni&ntilde;o m&aacute;s ni&ntilde;o en ese cuerpo de se&ntilde;or, que la extra&ntilde;a mucho, <em>la extra&ntilde;o mucho</em>, dice y es tan sincero ese dolor. Vuelvo a ver a ese se&ntilde;or en los pr&oacute;ximos d&iacute;as, orbitando la plaza siempre, lee revistas, come alguna cosa, no lo he visto conversar. Queda imantado por el sitio en el que sol&iacute;a trabajar su mam&aacute;, a la que extra&ntilde;a, porque ya no est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; la distancia propicia a la madre? Para ni anhelar ni desbordar. &iquest;Habr&aacute; tantas distancias como madres hay? A veces mi hijo Ram&oacute;n me dice que me quiere demasiado. Le digo que no, que lo justo y necesario. Y &eacute;l insiste que no, que es demasiado. Me inclino a pensar que no es m&aacute;s que un modo de decir, de galanter&iacute;a, y apuesto tambi&eacute;n a que si tiene una buena base de cari&ntilde;o, de ser querido ahora que todav&iacute;a es chico y est&aacute; irremediablemente cerca, eso le va a ayudar a estar a distancia prudencial, mucha o poca, despu&eacute;s. Que el agujero siempre es peor, como para ese se&ntilde;or al que enviaron tan lejos de su madre y &eacute;l ahora la extra&ntilde;a tanto que no puede ser un hombre ni alejarse del radio en el que ella trabaj&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Es muy incre&iacute;ble que la distancia no necesariamente sea distancia f&iacute;sica real. Para volver a Lee Alexander: &eacute;l se fue de su casa de suburbio ingl&eacute;s de muy joven, pidi&oacute; trabajo en una sastrer&iacute;a en la que su madre le hab&iacute;a dicho que necesitaban empleados y, como se sabe, nunca volvi&oacute;. Termin&oacute; disputado por las casas m&aacute;s importantes, Gucci, Givenchy, rodeado de famosxs, revolucionando la historia de la moda. Alguien apegado a su madre no necesariamente vive en la misma casa que ella y mira televisi&oacute;n en el sill&oacute;n. Eso es lo m&aacute;s misterioso, que puede ser un fen&oacute;meno silente. Y sin embargo luego, pum: ni 48 hs sin tu madre en el mundo. Se fue ella, me voy yo. Las amigas que tengo que perdieron a sus madres, por m&aacute;s adultas que hayan sido cuando eso sucedi&oacute;, me han dicho que la sensaci&oacute;n de orfandad es enorme&hellip; Enorme. &iquest;Y ahora? &iquest;C&oacute;mo es el mundo sin mam&aacute;? El agujero en el coraz&oacute;n que a veces lleva el nombre de <em>mam&aacute;</em>, lo que sea que eso signifique, es un agujero que no se cubre, con el que en el mejor de los casos, se convive. O no.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cerca_129_10022794.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Mar 2023 05:02:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuánto es cerca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Romina Paula,Alexander Mc Queen,María Onetto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos señoras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/senoras_129_9982230.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d32e10e5-b14e-43d5-85e7-4219dbb4c5cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos señoras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un techo que gotea y una película que maltrata a sus personajes con ¿oscuras intenciones? en el texto de Romina Paula de esta semana.</p></div><p class="article-text">
        <em><strong>Una se&ntilde;ora</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Cae agua desde el departamento de arriba en alguna frecuencia que hace que por ahora se manifieste en modo mancha. Ha pasado ya que de la mancha pasara directamente a gotear. Ese es un problema que se hab&iacute;a resuelto. Beatriz del 8A renov&oacute; el ba&ntilde;o y ac&aacute; dej&oacute; de gotear. Lijaron, pintaron: el orden se restituy&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, a un a&ntilde;o de aquello, en mi pasillo vuelve a haber olor a humedad. Salgo de mi cuarto y siento como si mi nariz se enterrara en la tierra mojada y hubiera ah&iacute; hongos y ra&iacute;ces y musgo, un olor as&iacute;. Miro hacia arriba, enciendo la luz: el agua ha vuelto a hacer de las suyas. Le dejo un mensaje que no me gustar&iacute;a que me dejaran, a Beatriz. No porque sea agresivo, al contrario, intento sonar amable pero mi mensaje en s&iacute; es una porquer&iacute;a: que sigue goteando aquello que ella hizo arreglar levantando todo el ba&ntilde;o hace un a&ntilde;o nom&aacute;s. La clase de mensaje que uno no desea recibir. De hecho su respuesta, que no se hace esperar, es un audio lleno de silencio. Miro el aparato varias veces para comprobar que el audio sigue corriendo: Beatriz sigue ah&iacute; del otro lado de esa grabaci&oacute;n, s&oacute;lo que no se manifiesta. Beatriz est&aacute; derrotada, dice que la angustia mucho, que ella hizo todo el arreglo, el ba&ntilde;o a nuevo, que no sabe qu&eacute; decirme, por eso calla, que no sabe qu&eacute; decir. Al rato, se pone m&aacute;s pragm&aacute;tica y dice que viene para ac&aacute;. Beatriz no vive en este departamento ahora, se propone alquilarlo temporariamente, para eso lo est&aacute; arreglando. Al rato me toca el timbre. La invito a ver la mancha, dice que no quiere, que la angustia, y que de todos modos no entiende nada de eso. Est&aacute; abatida, que ya gast&oacute; mucha plata en esto, que ma&ntilde;ana se va de vacaciones, que no sabe qu&eacute; pensar, que va a dejarme las llaves de su casa por si cualquier cosa en estos d&iacute;as que ella no va a estar. Me pide que subamos, que aprenda lo de las llaves en la puerta y compruebe con ella que cerr&oacute; bien las llaves de paso, de cocina y ba&ntilde;o. Subimos, entramos, es la segunda vez que entro a su departamento, la &uacute;ltima fue hace casi 8 a&ntilde;os, cuando ella a&uacute;n viv&iacute;a ac&aacute;. Ella se acerca a la persiana, la levanta, y se revela el milagro: la plaza vista desde arriba, una perspectiva distinta a la m&iacute;a, yo no veo esto as&iacute;. Pero si ten&eacute;s la misma vista, me dice y le digo que no que as&iacute; no, que ese agujero entre las copas no lo veo y esas flores rosas de los palos borrachos all&aacute; atr&aacute;s tampoco. Y entonces ambas decimos: <em>Es que esto es hermoso</em>, sonre&iacute;mos, y que por eso se tolera lo viejo del edificio y los problemas de ca&ntilde;er&iacute;as y tanto m&aacute;s. Miramos las copas y los palos borrachos en flor y los edificios detr&aacute;s, y ambas sonre&iacute;mos, efectivamente es hermoso. Veo mi balc&oacute;n desde arriba: ah&iacute; abajo vivo yo. 
    </p><p class="article-text">
        Me da algunas indicaciones m&aacute;s de la casa, me muestra el piso del ba&ntilde;o hecho a nuevo, miro esa loza azul pensando c&oacute;mo es que el problema puede estar apretado ah&iacute; abajo, entre su piso y mi techo y que si ser&aacute; persistente el agua que se abre camino por d&oacute;nde sea, como las hormigas, que ya se han quedado con parte de la propiedad.
    </p><p class="article-text">
        Cerramos su casa, le digo que intente disfrutar de sus vacaciones, que no la molestar&eacute; por nada que no sea urgente. Se va. Dejo su llavero sobre mi biblioteca. 
    </p><p class="article-text">
        A la hora de la siesta me manda otro mensaje, que si me puede llamar. Me dice que se qued&oacute; pensando, que se preocup&oacute;. Temo que me diga que se arrepinti&oacute; de haberme dejado la llave. Por el contrario, me dice que se qued&oacute; pensando que la puerta de su departamento ten&iacute;a unos rayones que ella no hab&iacute;a visto y que si le pod&iacute;a hacer el favor de entrar a su casa una vez por d&iacute;a mientras ella est&eacute; de viaje, para asegurarme de que todo est&eacute; en su lugar. Acepto, le digo que no hay problema, me quedo pensando si acaso ella considera posible que alguien est&eacute; entrando en su casa a diario.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, cada tanto, siento que escucho sonidos que vienen de arriba y me asomo a la terraza a ver si su ventana sigue pertinentemente cerrada, temiendo haber ingresado a un relato de Carver sin que me hayan avisado.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque no me vea, cumplo con mi tarea con rigor: subo, abro, miro, nada se ha movido, cierro, me voy. La mancha en mi techo ha desaparecido pero ahora soy la custodia de su hogar.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Y otra</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Veo la pel&iacute;cula <em>T&aacute;r</em>, de Todd Field. Es una trampa, artera. Cate Blanchett es Lydia T&aacute;r, hermosa, asertiva, lesbiana. Con un look que <em>mamma m&iacute;a</em>, prendas hechas a medida. Hace de directora de orquesta, ciudadana del mundo, exitosa, madre. Vive en Berl&iacute;n con su pareja, la primera violinista, que no es otra que la magn&iacute;fica Nina Hoss, hero&iacute;na de muchas de las pel&iacute;culas del alem&aacute;n Christian Petzold. Su asistente, a la vez, es la francesa No&eacute;mi Merlant, todas preciosas, todas talentosas, todas empoderadas. Entonces aparece una nueva chelista rusa, joven. Y todo se va al demonio. El guionista y director pone a combatir a todas sus protagonistas entre s&iacute;, como locas vengativas y destroza a su personaje principal y destroza la hora y media de pel&iacute;cula que se hab&iacute;a tomado la delicadeza de construir. De repente, la mujer de origen humilde a la que le llev&oacute; toda una vida llegar a donde lleg&oacute;, con el esfuerzo que eso implica, y el trabajo demencial, encima siendo mujer, se convierte en una loca desbordada de una escena a la otra, que arroja todo por la borda, loca que por otra parte merece ser castigada por todo y por todas: una ex amante se suicida, su ayudante fiel se convierte en una psic&oacute;pata que la abandona, la mujer, que la conoce de toda la vida, la deja por &iquest;enterarse, descubrir, a esta altura de la soiree? De que a su compa&ntilde;era le gustan otras mujeres y j&oacute;venes y eso es raz&oacute;n suficiente para quitarle la tenencia y hasta el derecho a ver a su hija en com&uacute;n. Por &uacute;ltimo, como si se pudiera ser a&uacute;n m&aacute;s tonto o malo, sit&uacute;a a su personaje en una &iquest;Tailandia? que es presentada como el &uacute;ltimo escal&oacute;n del infierno, sitio donde aprovecha para humillar y vilipendiar a su personaje a&uacute;n un poco m&aacute;s: la manda a consumir prostituci&oacute;n y a dirigir una orquesta de videojuegos. &iquest;De verdad, Todd Field? &iquest;En serio? &iquest;En este momento hist&oacute;rico, al denunciar abusos de poder en las altas esferas, vas a elegir a una mujer y lesbiana para hacerlo? &iquest;En serio? Y aunque es evidente que hay mujeres que pueden adoptar conductas masculinas o machistas, claro que las hay, siento que hay que ser responsable a la hora de contar una historia y esta no est&aacute; llena de complejidades y aristas y humanidad sino todo lo contrario: de castigo, sadismo y estupidez. Y no es que no se pueda retratar personajes deleznables, hay infinitos ejemplos de directorxs que retratan a seres despreciables con cari&ntilde;o por sus personajes, o con un poco de humanidad. Los Dardenne, por ejemplo, nos hacen seguir a personajes que no se cansan de tomar malas decisiones y van da&ntilde;ando a todos en su entorno pero a nosotros, los espectadores, nos produce compasi&oacute;n o por lo menos, comprensi&oacute;n. La cultura simplista de la falta de matices que propone el Sr. Field no es ingenua y da&ntilde;a. Y un par de puntos menos para las se&ntilde;ora Blanchett y Hoss y todas esas muchachas que prestaron sus caripelas para semejante mamotreto. Me quedo con la Blanchett de <em>Carol </em>y la Hoss de <em>B&aacute;rbara </em>y <em>F&eacute;nix</em>.
    </p><p class="article-text">
        Siempre s&iacute; a las se&ntilde;oras, siempre no, a la mentecatez.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/senoras_129_9982230.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Feb 2023 04:46:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos señoras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Romina Paula]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amable orfandad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amable-orfandad_129_9943491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba35f92b-7da3-48e0-b347-b536b11391ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amable orfandad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un grupo de actrices y actores se reencuentra para ensayar después de ¿trece? años. La autora los retrata con "ese amor por gente con la que se piensa el mundo".</p></div><p class="article-text">
        Hoy comienzo un proceso de ensayos.
    </p><p class="article-text">
        Hasta reci&eacute;n, no sab&iacute;a acerca de qu&eacute; escribir la columna de hoy. Me siento vac&iacute;a, vaciada, sin capacidad de observaci&oacute;n. Y si bien la ma&ntilde;ana se me despej&oacute; m&aacute;gicamente, no sab&iacute;a acerca de qu&eacute; escribir. Consider&eacute; en un momento abordar el t&oacute;pico: &ldquo;Por momentos, una orfandad tan grande que el hueco en el vientre podr&iacute;a auto tragarme.&rdquo; Eso siempre.
    </p><p class="article-text">
        Pero hoy, reci&eacute;n, releo lo que tengo escrito para los actores y actrices. Ellxs no lo han le&iacute;do a&uacute;n, yo no les cont&eacute;. Planeo el encuentro de hoy. En principio s&eacute; que necesito estar lo m&aacute;s despejada y abierta posible, receptiva: puedo, incluso, ir con orfandad. Con angustia de esa que nubla los ojos ya no tanto. Pero s&iacute; orfandad.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima vez que ensayamos algo ellxs cuatro y yo juntxs fue hace&hellip; &iquest;trece a&ntilde;os? La &uacute;ltima obra que estrenamos con tres de ellxs fue hace diez a&ntilde;os, as&iacute; que es probable que s&iacute;. O doce. Y despu&eacute;s volvimos a viajar juntxs a reponer una obra anterior pero Pilar, a punto de tener su primer hijo, no pudo viajar.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que as&iacute;, ellxs cuatro y yo, en un espacio f&iacute;sico una tarde de febrero de calor, esto es el aut&eacute;ntico milagro del encuentro, un regalo del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana arranca poderosa ya: un encuentro con el club Para&iacute;so, otra juntada de gente con mucho de lo que queremos que el mundo sea, por lo menos el del teatro y la danza, que algo es, o de c&oacute;mo pensar ese mundo, o seguir ejerci&eacute;ndolo. Luego, renovado malestar en la panza de mi madre que nos conduce a la guardia del Italiano con el peor p&aacute;nico a la terapia intensiva y recuerdos nefastos de pandemia, por suerte, con resoluci&oacute;n de diagn&oacute;stico alentador. Seguido por el primer encuentro con el nuevo grupo de alumnes de cl&iacute;nica de obra de Proa, el encuentro con gente y sus obras, en las que tanto ponen, acompa&ntilde;ar ese proceso, tambi&eacute;n es siempre algo movilizante.
    </p><p class="article-text">
        Para llegar hoy al reencuentro de unos cuerpos en un espacio en el que ya se encontraron antes, otros, hace mucho, nosotrxs en otros, con menos tiempo encima, el tiempo del desgaste de haber estado en el mundo y de esa fascinaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con esos cuatro cuerpos, Esteban, Esteban, Susana y Pilar, uf, toda una eternidad.
    </p><p class="article-text">
        Empezamos en el garage prestado de una casa en Villa Crespo, Esteban, Esteban y Pilar, se juntan a ensayar algo, me llaman a m&iacute;, los miro, improvisamos, les escribo, estrenamos una primera obra, la hacemos mucho en el Callej&oacute;n, la gente viene, ya vino la familia, ya vinieron los amigos, le gente sigue viniendo, no conozco a la mayor&iacute;a de esta gente que viene, me da ganas de pararme en la entrada a preguntarles por qu&eacute; nos vienen a ver. Hacemos una extra&ntilde;a gira de verano por el Pa&iacute;s Vasco. El se&ntilde;or S nos da un premio en plata por esa obra y con eso hacemos la segunda y se suma Susana, que vino a ver la anterior, se anim&oacute; a decirme que le gust&oacute;, y eso hizo que me animara a convocarla para la nueva.
    </p><p class="article-text">
        Esta vez escribo, ensayamos, estrenamos en el mismo Callej&oacute;n y la gente viene viene viene. Hacemos una temporada en un diciembre en Par&iacute;s, m&aacute;s giras por Francia, algunos festivales de Espa&ntilde;a y Brasil. La hacemos la hacemos la hacemos, la hacemos mucho.
    </p><p class="article-text">
        Escribo una tercera obra para ellxs cuatro. La leemos todxs en un departamento de alquiler en Par&iacute;s, mientras estamos haciendo la obra anterior all&aacute;. Y no que Par&iacute;s sea algo a lo que haya que aspirar ni mucho menos. Es s&oacute;lo que estamos ah&iacute; porque fuimos contratados por una obra que hicimos con todo el amor y la fe del mundo y a alguien le gust&oacute; y le pareci&oacute; que pod&iacute;amos hacerla tambi&eacute;n ah&iacute; y la alegr&iacute;a de todos nosotros que somos hijxs de familias en las que nadie se hab&iacute;a dedicado al arte antes y esa felicidad, la de haberse animado a ese salto o no haberlo podido evitar y que despu&eacute;s encima se transforme en una profesi&oacute;n, esa felicidad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando volvemos empezamos a ensayar esa tercera obra juntos, en el Espacio Callej&oacute;n. Tenemos sala para estrenarla, tenemos coproducci&oacute;n, pero uno de nosotrxs no va a poder hacerla, va a tener un hijo, lo contratan de la televisi&oacute;n, no va a poder, por un tiempo, seguir con el ritmo del independiente.
    </p><p class="article-text">
        Quedamos devastados, pensamos que no se puede seguir, pero otro actor hace su personaje y seguimos adelante y ensayamos y estrenamos y la gente la viene a ver, por suerte, una vez m&aacute;s. Con esa tambi&eacute;n viajamos mucho pero no nos va tan bien en la gira por Espa&ntilde;a y Francia. Por suerte, cuando volvemos a Buenos Aires podemos hacerla otro tanto en el vientre Callej&oacute;n y nos sacamos el mal sabor de la incomprensi&oacute;n, de cuando la obra no sucede.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de eso, hago dos obras m&aacute;s, ninguna con la compa&ntilde;&iacute;a, y todos ellos trabajan sin cesar en obras, pel&iacute;culas y televisi&oacute;n: es una profesi&oacute;n que ha llegado para quedarse, en la vida de todxs. Eso es algo que no estaba tan claro en ese primer proyecto, &iquest;o acaso s&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        Yo no s&eacute; acerca de qu&eacute; escribir esta semana, voy embargada de esta emoci&oacute;n: la de una serie de cuerpos vivi&eacute;ndose cerca, lejos, pero siempre cerca; la de ese amor por gente con la que se piensa el mundo; donde la profesi&oacute;n tiene todo el peso de ser una profesi&oacute;n y con eso ser&iacute;a suficiente pero en este caso por momentos o todo el tiempo, adem&aacute;s, toma el peso de causa y hace que la orfandad sea un modo posible de estar en el mundo, cuando se la comparte.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amable-orfandad_129_9943491.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Feb 2023 03:36:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amable orfandad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Romina Paula]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El niño proletario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nino-proletario_129_9865677.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bfc8883-cf6f-44e6-92d8-a615a8ecb43a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El niño proletario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El video de la patada que marcó la muerte de Fernando sigue reproduciéndose en todas las pantallas. La sociedad mira una y otra vez y, con repulsión, condena a esos bárbaros que resultan tan ajenos a quien mira.  ¿De dónde aprendieron el desprecio por la vida que se les atribuye? ¿Qué tan lejanos a los demás son? Una mirada desde el arte y la obra del niño proletario.</p></div><p class="article-text">
        Mi t&iacute;o les dec&iacute;a &ldquo;maricong&rdquo; a mis primos si no se animaban a algo o si, acaso, se les ocurr&iacute;a llorar. Pero por mucho menos tambi&eacute;n. Era &ldquo;maric&oacute;n&rdquo; lo que les dec&iacute;a, pero la violencia en su tono hac&iacute;a que a la ene se le agregara una g, maricong. No era una palabra que estuviera acostumbrada a escuchar por fuera de eso, no sab&iacute;a tampoco qu&eacute; significaba pero s&iacute; pod&iacute;a percibir su poder de da&ntilde;o en las caras de mis primos, que empezaban a patear la pelota con los ojos cada vez m&aacute;s rojos y los hombros cada vez m&aacute;s hundidos. El dolor de ellos era tra&iacute;do por esa palabra y la violencia con la que era dicha, esa palabra nos cargaba a todos de dolor.
    </p><p class="article-text">
        A mi prima, las pocas ocasiones en las que me qued&eacute; a dormir, le dec&iacute;a cosas del orden de &ldquo;mir&aacute; como se peina ella, vos siempre con ese pelo as&iacute;&rdquo;, comparaciones a las que tampoco estaba acostumbrada con una carga que tampoco: &iquest;por qu&eacute; me usaban a m&iacute; de excusa para herir a alguien m&aacute;s? Y otra vez, el poder del da&ntilde;o de una palabra en el rostro de los dem&aacute;s. La cara de mi prima, el clima de mierda instalado para todos, esto no puede estar bien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es posible que a esos chicos a los que les pareci&oacute; una buena idea matar a patadas a un muchacho que no conoc&iacute;an tambi&eacute;n les hayan dicho mucho &ldquo;maricong&rdquo; o cosas peores cuando mostraban sensibilidad o s&oacute;lo porque s&iacute;. Tambi&eacute;n es posible que hayan escuchado mucho el &ldquo;negro de mierda&rdquo; dentro de sus propias casas. Tambi&eacute;n es probable que tuvieran a una se&ntilde;ora trabajando dentro de la casa a la que trataran bien o no tanto pero que nunca fuera como ellos, incluso viviendo bajo el mismo techo, que nunca ser&iacute;a el de ella, claro.
    </p><p class="article-text">
        Y acaso los trataron muy mal en sus casas pero acaso no y siempre tuvieron -y bastante- de comer, y tuvieron piletas en sus jardines en las que se zambulleron en largas tardes de verano y cumplea&ntilde;os en salones y play stations y vacaciones en costas de este pa&iacute;s o de otro. Y si as&iacute; fue y no tuvieron un padre que dijera &ldquo;negro de mierda&rdquo; o &ldquo;maricong&rdquo;, seguramente tampoco tuvieron un padre que les hiciera darse cuenta o sentir que el otro, por m&aacute;s que no sea de su familia, tiene un valor, por esa rid&iacute;cula idea, tambi&eacute;n patriarcal, de que la familia es lo m&aacute;s importante y vale m&aacute;s que lo dem&aacute;s. Porque si la vara es que la vida de los propios, de los de sangre, vale m&aacute;s que la de los dem&aacute;s, vamos fritos y no hay empat&iacute;a posible y lo psicop&aacute;tico pasa a ser la sociedad y no cada caso individual.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco m&aacute;s de veinte a&ntilde;os en el Sportivo Teatral, la sala de teatro que ten&iacute;a Ricardo Bart&iacute;s en el barrio de Palermo, se pod&iacute;a asistir a una velada que se llamaba <em>Teatro proletario de c&aacute;mara</em>. Eran mon&oacute;logos con textos de Osvaldo Lamborghini dichos por un selecto grupo de actrices y actores. Todo suced&iacute;a en un espacio no m&aacute;s grande que una habitaci&oacute;n no demasiado grande. El espectador estaba confinado, expuesto a una intimidad aterradora con esos actores, con esas palabras. Uno de los mon&oacute;logos ten&iacute;a ese poder que a veces tiene el teatro de trascenderlo todo y dejar de ser teatro y pasar a ser (la) vida y sufrir como si eso que se est&aacute; contando sucediera y no dejara de suceder en todos lados todo el tiempo. Luis Mach&iacute;n, de smoking negro y camisa blanca impecables, con un cigarrillo en la mano si no me equivoco, &iquest;encendido, apagado? &iquest;Era un cigarrillo? Algo ten&iacute;a en su mano, Luis Mach&iacute;n y sus ojos color de hielo, que acaso ni siquiera lo sean pero en ese mon&oacute;logo s&iacute;, para ese mon&oacute;logo s&iacute;, Luis Mach&iacute;n en esa habitaci&oacute;n, dec&iacute;a &ldquo;El ni&ntilde;o proletario&rdquo;. Era insoportable de ver, era insoportable de o&iacute;r. Recuerdo el dolor de cada una de esas palabras, lo revulsivo, la impresi&oacute;n. En estos d&iacute;as de seguir el juicio a los victimarios de Fernando B&aacute;ez Sosa, el cuento de Lamborghini encarna una vez m&aacute;s, y en palabras de Borges en su &ldquo;Emma Sunz&rdquo;, aunque las circunstancias, la hora, y uno o dos nombres propios sean otros, es el insoportable relato de El ni&ntilde;o proletario, una y otra vez, solo que esto, lo de Gesell, no es alegor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En su libro <em>Ante el dolor de los dem&aacute;s</em>, Susan Sontag trabaja, m&aacute;s que nada, sobre la fotograf&iacute;a: el instante que detiene y recorta el, en este caso, sufrimiento o muerte de alguien, y c&oacute;mo el que mira, consume esa informaci&oacute;n, ese hecho, esa verdad. Pienso, cuando la leo, que el juicio por este asesinato en grupo se monta sobre varios videos que existen desde el momento del hecho hasta el d&iacute;a de hoy y que absolutamente todos hemos visto una y otra vez. De hecho, son pruebas a las que se recurren en el juicio, y que la justicia obtuvo de los medios, es decir: fue (material) antes p&uacute;blico que de la justicia. Y ahora lo que se hace o debe hacer en el juicio, por lo que entiendo, es no darle entidad de &ldquo;verdad&rdquo; a esos videos, sino tomarlo como prueba pero no condenatoria, donde hasta puede ponerse en duda la identidad de cada qui&eacute;n, aunque la mayor&iacute;a estar&iacute;amos de acuerdo en que algunas cosas de las que se ven son muy claras, mientras que otras para nada, y se pierden en el universo del pixel. Ahora esas im&aacute;genes en el juicio se convierten en palabras y en ret&oacute;rica y acaso lo que creemos haber visto no sea lo que nos digan que estamos o deber&iacute;amos estar viendo. Lo que deber&iacute;a juzgar &ldquo;los hechos&rdquo; va montado sobre la palabra y la representaci&oacute;n. Tan fascinante como doloroso. Y enloquecedor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pienso, tambi&eacute;n, y siguiendo la l&iacute;nea de Sontag que, a diferencia de la fotograf&iacute;a del partisano en el momento de ser ejecutado, el video es un documento infinitamente m&aacute;s doloroso en la medida en que cubre un lapso de tiempo en que esa muerte podr&iacute;a de alg&uacute;n modo ser evitada y sin embargo no. Me refiero a la de Fernando, pero tambi&eacute;n a la de George Floyd: en ambos casos no s&oacute;lo alguien est&aacute; filmando la secuencia, sino que hay varios testigos en torno al hecho pero nadie hace nada para evitarlo, porque no terminan de entender, de leer, que es eso lo que est&aacute; por suceder, por par&aacute;lisis, o por vaya uno a saber qu&eacute;, nadie detiene a los victimarios, y el crimen se perpetra, frente a sus ojos, los de la c&aacute;mara, y los nuestros, una y otra vez. Y esos segundos de tensi&oacute;n entre lo inevitable y lo implacable, son segundos ateridos de p&aacute;nico, de dolor.
    </p><p class="article-text">
        En su libro, Sontag, en referencia a una muestra de fotos de v&iacute;ctimas negras linchadas en peque&ntilde;os pueblos en Estados Unidos, y en torno a la pol&eacute;mica de cu&aacute;n necesario era exponer y consumir esas fotos, dice que &ldquo;Se argument&oacute; adem&aacute;s que someternos a la penosa experiencia deber&iacute;a ayudarnos a entender que aquellas atrocidades no eran las acciones de &lsquo;b&aacute;rbaros&rsquo; sino el reflejo de un conjunto de creencias, el racismo, las cuales, al definir a un pueblo como menos humano que otro, legitiman la tortura y el asesinato. Pero quiz&aacute;s s&iacute; fueron b&aacute;rbaros. Quiz&aacute;s as&iacute; se nos aparecen los b&aacute;rbaros. (Se parecen a todos los dem&aacute;s.)
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;alando lo anterior, lo que es &lsquo;b&aacute;rbaro&rsquo; para unos es el &lsquo;s&oacute;lo estoy haciendo lo que hacen todos los dem&aacute;s&rsquo; para otros. (&iquest;De cu&aacute;ntos podemos esperar que obrar&aacute;n mejor?) La pregunta es: &iquest;a qui&eacute;n queremos culpar? Con m&aacute;s exactitud, &iquest;A qui&eacute;n creemos que tenemos derecho a culpar?
    </p><p class="article-text">
        El narrador de &ldquo;El ni&ntilde;o proletario&rdquo; se presenta como el paroxismo de alguien sin empat&iacute;a para qui&eacute;n los dem&aacute;s no son m&aacute;s que cosas, de las que puede disponer. &ldquo;Con el correr de los a&ntilde;os el ni&ntilde;o proletario se convierte en hombre proletario y vale menos que una cosa&rdquo;, dice el narrador despiadado en el cuento de Lamborghini. Creo, con fe, en que hay que tratar de evitar o combatir la maldad por la maldad. Creo, tambi&eacute;n, que el monstruo siempre est&aacute; mucho m&aacute;s cerca o adentro de lo que nos atrevemos a admitir. Creo que la empat&iacute;a no puede ser selectiva y si se decide empatizar y ponerse en el lugar del otro, esto tiene que ser v&aacute;lido en todos los casos. Creo que la empat&iacute;a es un ejercicio, que como tal nunca est&aacute; sencillamente conquistada. Creo que la empat&iacute;a se ejerce y tambi&eacute;n, se ense&ntilde;a. Que es un modo de mirar, primero, de sentir luego y de actuar, despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nino-proletario_129_9865677.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Jan 2023 03:16:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El niño proletario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Romina Paula,Antonio Berni,Fernando Báez Sosa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuentos de terror]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuentos-terror_129_9835201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bb2030d-fd1f-4ebb-bf1e-dc57fcb86272_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuentos de terror"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un encuentro de primos sueltos en Mar del Plata y sus historias compartidas, con "El exorcista" y Elsa Bonnerman como referencias de época. </p></div><p class="article-text">
        Escribo desde un departamento decorado en los 80's y nunca vuelto a decorar en la ciudad de Mar del Plata. Este sitio har&iacute;a las delicias de una directora de arte que necesitara una reconstrucci&oacute;n de &eacute;poca: todo hasta en el detalle, todo <em>est&aacute;</em> en el detalle, como en cualquier relato/ narraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Todas las veces melanc&oacute;licas de la costa melanc&oacute;lica. &iquest;La costa no es melanc&oacute;lica per se? &iquest;El mar? &iquest;Mirar el mar? El puerto. Los barcos que vienen, que se van. La monta&ntilde;a me da una sensaci&oacute;n m&aacute;s reflexiva, de recogimiento, de repliegue hacia adentro, pero con contenci&oacute;n. Pero &iquest;y el mar, tan abierto, tan sin fin? &iquest;Qu&eacute; hay del otro lado? &iquest;Hay m&aacute;s? &iquest;Qu&eacute; viene de all&aacute;? &iquest;Y es horizonte eso si no lo puedo pisar? A m&iacute; lo que sea que llamemos alma o inmateria en el mar se me esparce y se extiende y no encuentra fondo y se entristece y se va. A veces, de todos modos, es necesaria esa sensaci&oacute;n. Ni qu&eacute; decir del agua, el viento y de la sal.
    </p><p class="article-text">
        Hace algunos d&iacute;as, otra navidad con primos adultos sueltos y de los otros. M&aacute;s sueltos que de los otros, incluy&eacute;ndome a m&iacute;. Compartimos la mesa con los hijos de uno de los que a&uacute;n sigue en la carrera familiar, la del plantel completo, hijos y mujer. Lxs otrxs, nosotros tres, entre divorciados y separadxs, algunos sin hijos y otros con, volvemos a las fuentes sueltos, a charlar entre primos, sin ni&ntilde;os con urgencias, cuando pasan la fiesta con la otra mitad, y volvemos a tener el tiempo de contarnos cuentos sin interrupciones, cuentos que llegan hasta el final, como cuando Pablo, el primo mayor, pasaba toda la ma&ntilde;ana en la quinta cont&aacute;ndonos pel&iacute;culas que &eacute;l s&iacute; pod&iacute;a ver, escena por escena, acci&oacute;n por acci&oacute;n. Y el resto del tendal de primos lo escuch&aacute;bamos arrobados, con florcitas amarillas de las que crecen salvajes en el pasto, rosa o amarillas, y juntar algunas de esas mientras Pablo avanza y avanza y que a veces nos llamaran a comer y trasladar el cuento a la mesa y seguir y seguir, en silencio y con absoluta concentraci&oacute;n, ver esas pel&iacute;culas a trav&eacute;s de las palabras de Pablo era de lo mejor.
    </p><p class="article-text">
        Leo a dos mujeres colombianas. <em>Sofoco</em>, el libro de cuentos de Laura Ortiz G&oacute;mez de Concreto y <em>Gal&aacute;pagos,</em> la novela de F&aacute;tima V&eacute;lez que public&oacute; Laguna Libros. Me ti&ntilde;e el fin de a&ntilde;o de referencias al cuerpo, a la enfermedad y a la descomposici&oacute;n y tambi&eacute;n a mujeres que viven en otras partes y cuentan bien y eso compensa algo la maldad, la posibilidad de maldad. Adem&aacute;s, la maldad no est&aacute; fuera del radar de ellas y de lo que escriben pero las escritura misma est&aacute; llena de fe, por el ser humano y por la escritura en s&iacute;, y eso entonces ya no podr&iacute;a ser m&aacute;s el opuesto a la maldad.
    </p><p class="article-text">
        En otro orden del <em>gore, </em>mi hijo Ram&oacute;n hace rato que est&aacute; &aacute;vido de relatos de terror. A diferencia de casi todo lo dem&aacute;s, los prefiere narrados que vistos, supongo que de las im&aacute;genes no se recupera tan r&aacute;pido. Por lo menos, las palabras le hacen conjurar a &eacute;l im&aacute;genes de las que en todo caso ya dispone o por lo menos tiene que trabajar con su propio material. Mira, s&iacute;, pel&iacute;culas resumidas por un comentador simp&aacute;tico y c&oacute;mico que blurea las escenas con las cosas feas. As&iacute; que conoce argumentos de muchas pel&iacute;culas que en realidad no vio. Entonces, cada vez que pasamos el rato con alguien, le pide que le cuente una historia de terror. Por mi parte ya fui increpada varias veces y la &uacute;nica que siempre se me ocurre es a la que llamo &ldquo;<em>la de las manos</em>&rdquo;. Soy la primera en cont&aacute;rsela y descubro que s&oacute;lo s&eacute; el remate, la idea del cuento, pero nada m&aacute;s. Unos d&iacute;as despu&eacute;s mi amiga Agustina, conminada por Ram&oacute;n, ofrece contarle el cuento de &ldquo;<em>las manos</em>&rdquo;. Ram&oacute;n me mira, nos re&iacute;mos: se ve que es un cuento que se impuso en una serie de infancias. Agustina lo cuenta como lo recuerda y por lo menos agrega algunos detalles m&aacute;s, que yo no recordaba. Algunas semanas despu&eacute;s estamos cenando con Camila y una vez m&aacute;s, <em>contame una historia de terror.</em> 
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;La de las manos la conoc&eacute;s?</em>
    </p><p class="article-text">
        Este chiste ya no tiene remate final. Ram&oacute;n me mira con desconcierto. Y sin embargo Camila es la primera que recuerda todo el contexto del cuento: las nenas en la casa de campo de la abuela la madre embarazada la noche la abuela se siente mal el hospital la noche de lluvia la sugesti&oacute;n y adolecer con amigas adolecer. Y ah&iacute; estaba, &iexcl;claro! Ese era el coraz&oacute;n del cuento: no el remate macabro, sino toda la situaci&oacute;n. Mientras Camila restituye las piezas para nosotros y Ram&oacute;n la escucha en silencio aunque ya sepa a d&oacute;nde va a ir a parar, pienso que claro, esto es escribir, este contexto, estos detalles, esta particularidad. Qui&eacute;n muere al final si es que alguien muere, es un detalle y lo veo a Ram&oacute;n escuchar el relato como si fuera la primera vez porque de hecho lo es, ahora que puede entender o sentir c&oacute;mo fueron esa noche y esa ma&ntilde;ana para esas ni&ntilde;as del cuento, por qu&eacute; puede haberles pasado lo que les pas&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El cuento es <em>Manos </em>de la genial Elsa Bornemann que est&aacute; en su libro <em>Socorro.</em>
    </p><p class="article-text">
        En la plaza, entre atajar penales, me vuelve a pedir que le cuente de qu&eacute; se trata <em>El exorcista.</em> Le digo que es una de las pocas pel&iacute;culas de terror que en efecto vi, y s&oacute;lo porque me dijeron que m&aacute;s all&aacute; del terror era una pel&iacute;cula que hab&iacute;a que ver. Hace algunos a&ntilde;os la remasterizaron o algo del orden del <em>re</em> de algo de la t&eacute;cnica y la volvieron a dar en el cine. La fui a ver en un cine de Belgrano, el exorcista de Max von Sydow y Linda Blair. Intento contarle a Ram&oacute;n lo que recuerdo, y como con los detalles en el cuento de las manos, le cuento que el momento que m&aacute;s miedo me dio fue uno en el que suena el tel&eacute;fono. Un tel&eacute;fono de esos negros cuyo sonido reverberaba en todo el hogar, uno de esos. Y es que la tensi&oacute;n era tanta que con algo del movimiento de c&aacute;mara y m&uacute;sica probablemente, cuando suena ese tel&eacute;fono desde los parlantes del fondo a todos en la sala se nos detuvo el coraz&oacute;n. Como en las pel&iacute;culas de David Lynch en las que una c&aacute;mara flotando un poco escorzada sobre un pasillo alfombrado, iluminado por un velador viejo y el ir asom&aacute;ndose a una habitaci&oacute;n iluminada por otro velador, sean el colmo de lo terror&iacute;fico cuando lo que estamos viendo no es otra cosa que una alfombra y un velador. Contar es eso: que el contexto y la sugesti&oacute;n hagan que un tel&eacute;fono negro sonando en primer plano pueda ser sin&oacute;nimo del horror.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Mi otro primo de los sueltos tambi&eacute;n tiene una historia para contar, en esta navidad. Y es un poco de familia y otro poco de horror y otro poco Elsa Bornemann podr&iacute;a haberla escrito o haberla tomado como un punto de partida, quiz&aacute;s titulando al cuento <em>La casita del fondo</em> o <em>La casita de madera</em> o acaso un nombre mejor.
    </p><p class="article-text">
        Su padre, mi t&iacute;o, se viene recuperando de una ruptura de cadera. A su padre, mi t&iacute;o, le han puesto un yeso en la pierna para que la rodilla no le gire en falso al pisar y la cadera vuelva a salirse de su lugar. Su padre, mi t&iacute;o, el obstinado, insiste en conducir con cadera dislocada, pie enyesado y dem&aacute;s. Alega que el auto es lo que siempre le dio autonom&iacute;a, libertad: el auto es su ser hombre, digo yo. Su padre, mi t&iacute;o, instal&oacute; en las escaleras sin baranda de la casa una silla ascensor para poder subir y bajar sin caerse. Aunque hace poco, al querer bajar de la silla del ascensor en medias se resbalara y anduviera toda la tarde reptando por el living, moviendo muebles intentando servirse de alguno para poder incorporarse, cosa que no pudo, y mi t&iacute;a lo encontrara sentado, en medias, apoyado contra el sof&aacute;, y habr&aacute; que ver lo negras que se las vio por haber tardado tantas horas en volver, con &eacute;l que la necesitaba para estar en pie. Porque su padre, mi t&iacute;o, antes de lo de la cadera, tiene el vientre suelto retenido por una red que hace que tampoco pueda hacer esfuerzo abdominal. Su padre, mi t&iacute;o, ha sabido ser un gran gran fumador, entre otras cosas. Mi t&iacute;a, por mucho y su propia fuerza corporal, ya no puede cargar con el cuerpo y la movilidad reducida de mi t&iacute;o y su modo de pedir, as&iacute; que emplearon a una se&ntilde;ora que les ayuda a vivir. La vida en un d&uacute;plex de escalera empinada para un matrimonio deteriorado es otra de las cosas que acaso se habr&iacute;a podido ver venir. Estos son los detalles, ahora empieza el cuento de terror. &iquest;Ahora empieza el cuento de terror? El padre de mi primo, mi t&iacute;o, y mi t&iacute;a tienen una casa de veraneo en Mar de Aj&oacute;, partido de la costa. Pasan all&iacute; el verano entero, con sus hijxs que van de visita con sus propios hijxs y as&iacute; llenan la casa familiar. Cuando van todxs, se le asigna a cada uno de los hijxs un cuarto que contiene a cada una de las familias. Este verano, mi t&iacute;a y t&iacute;o necesitan llevar a la se&ntilde;ora que emplearon porque sino no hay nada que puedan hacer. Mi t&iacute;o no quiere resignar uno de los cuartos familiares porque sino hay una de las familias que no podr&iacute;a ir. Tiene, entonces, una idea brillante frente a su ordenador: da con unas casitas de madera de 2x6 en mercado libre. Valen lo que dos noches en un cuarto de alquiler. Su idea es brillante. Sit&uacute;an la casita en el fondo del jard&iacute;n de la casa de Mar de Aj&oacute;, ninguno de sus hijxs tiene que resignar su habitaci&oacute;n, la se&ntilde;ora que lo cuida tiene su propia casa para dormir. Tan brillante es su idea, e implacable, que quiere sorprender con la decisi&oacute;n tomada y efect&uacute;a la compra antes de consultar. La casita de madera para jugar a la familia de alguna infancia acomodada puede convertirse en un digno hogar para una se&ntilde;ora que trabaja ayudando a vivir a los dem&aacute;s. Por suerte mi primo,&nbsp;que s&iacute; tiene sentido com&uacute;n, desanima a su padre y lo hace devolver la compra indigna.
    </p><p class="article-text">
        Este chiste que no es un chiste sino la m&aacute;s cruda realidad real, tampoco tiene remate. Y sin duda Elsa Bornemann la habr&iacute;a contado mejor.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuentos-terror_129_9835201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Dec 2022 03:13:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuentos de terror]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Romina Paula,cuentos de terror,Mar del Plata]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En el centro de todo, una mujer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/centro-mujer_1_9790202.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/faf5ef8d-a2c3-4c5f-b582-4d7f87e5b153_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En el centro de todo, una mujer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Romina Paula recorre los cuentos de "Meditación madre", de la escritora y artista plástica Ana Montes, y recoge "voces que se astillan, se multiplican, como en un algoritmo donde el dolor de una es el de todas, el sufrimiento el de todas, el anhelo el de todas".</p></div><p class="article-text">
        Ana escribe.
    </p><p class="article-text">
        Ana pinta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la foto de perfil de whatsapp, Ana, en lugar de su cara, tiene el retrato de una ni&ntilde;a con un gesto serio, indescifrable. Hace a&ntilde;os que me mando mensajes con Ana, que hasta donde recuerdo, siempre tuvo esa cara en grises en su perfil, y nunca se me ocurri&oacute; preguntarme o preguntarle de qu&eacute; se trataba la imagen. Al menos saber si la pintura era obra de ella, o no.
    </p><p class="article-text">
        Tuve que leer <em>Meditaci&oacute;n madre </em>para enterarme de que se trata del recorte de una pintura, <em>El pocillo de caf&eacute;</em>, de la pintora argentina Emilia Guti&eacute;rrez, a quien Ana le dedica un cuento, <em>La flamenca</em>. En el cuento la narradora, que no tiene por qu&eacute; ser Ana, ve en el cuadro a una mujer, de sombrero con flores, miro el cuadro una vez m&aacute;s: veo a una ni&ntilde;a donde ella ve a una mujer. &iquest;Es una ni&ntilde;a jugando a tomar el t&eacute;? &iquest;Es una mujer que lo toma?
    </p><p class="article-text">
        Le pido a Ana que me mande fotos de sus cuadros, los que pinta ella, que no vi. Me manda varios. Confirmo la relaci&oacute;n entre su pintura y la fascinaci&oacute;n por la de Emilia Guti&eacute;rrez. Ambas pintoras pintan mayormente mujeres solas en interiores, con perspectivas personales. Perspectiva en sentido literal, el de la pintura, no metaf&oacute;rico, el de la mirada/mente. Los cuadros de Ana son m&aacute;s coloridos, Ana usa una paleta en colores m&aacute;s vivos, casi siempre. Pero en ambas los personajes parecen estar presos de algo, &iquest;esa habitaci&oacute;n? &iquest;Esa espera? &iquest;Estar siendo retratadas? &iquest;Estar, ser, en la ciudad? En los cuadros de Ana predominan los celulares, los gatos y los sillones. No hay ni una de las figuras de Ana que sea un hombre, ni&ntilde;o o adulto. Siempre est&aacute; en el centro de todo, una mujer. Una mujer que se qued&oacute; dormida, una mujer que pare un gato. Una o dos mujeres que sostienen gatos. Una que grita, una o varias que se aburren, por m&aacute;s celular que tengan en la mano. Una que duerme pero con el celular en la mano conectado por cable a una fuente, un cable que se parece a ese cord&oacute;n umbilical que otras manos cortan en la pintura de la que pare al gato en un charco de sangre.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo Ana no elige ni uno de sus cuadros ni uno de Emilia para la portada de su libro. Ana elige una pintura de otra pintora argentina contempor&aacute;nea que se llama Luc&iacute;a Gasconi. Podemos darnos cuenta de que no es una pintura de ella porque, por ejemplo, retrata un exterior. Es una mujer a la orilla de un mar, una escena apacible si no fuera por el rostro de la mujer, que no lo es, y su mirada, que tampoco lo es, y mira con miedo a un horizonte, direcci&oacute;n que no le permite ver/notar que el verdadero peligro est&aacute; ah&iacute; tan cerca, en forma de aleta de tibur&oacute;n, cerca y fuera de su campo visual, en ese terrible punto ciego que todxs tenemos, que hace que la tragedia aceche justo desde el &aacute;ngulo que no podemos ver.
    </p><p class="article-text">
        Las pinturas de Ana tienen bastante de eso, los cuentos de Ana tienen mucho de eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el cuento <em>Tierra salvaje</em>, que para mi funciona como puesta en abismo de los temas de todos, la narradora describe un cuadro, del siguiente modo:
    </p><p class="article-text">
        <em>Como en ese cuadro, El &Aacute;ngelus de Millet. La pintura es de dos campesinos mirando pronunciadamente al pasto donde se apoya una canasta de frutas. Me acuerdo de haber pasado varios minutos mirando la imagen sin entenderla, nadie fuerza su cuello as&iacute; solo para mirar unas frutas. A&ntilde;os despu&eacute;s le&iacute; que en un principio esa pintura representaba a una familia campestre mirando a su beb&eacute; muerto en una canasta. Sus padres permanec&iacute;an de pie, contempl&aacute;ndolo sin consuelo. La imagen perturb&oacute; tanto a los espectadores que el pintor decidi&oacute; retocarla para que quedara como la vemos hoy. Como la rid&iacute;cula imagen de unos padres destrozados contorsionando su cuerpo para llorarle a una canasta de frutas.</em>
    </p><p class="article-text">
        En esa observaci&oacute;n del cuadro de Millet hay mucho de la tesis del libro: la direcci&oacute;n de miradas, la maternidad, con m&aacute;s de trunco que de maternidad, con m&aacute;s de tr&aacute;gico que de c&aacute;ndido o feliz, con m&aacute;s de ausencia que de cualquier otra cosa. El gesto social que oculta, que necesita ocultar: convirtamos al beb&eacute; muerto en frutas que sino nadie lo puede soportar. Pero en el gesto de querer ocultar, al poner otra capa de pintura sobre el beb&eacute; y convertir la muerte en fruto, el dolor en los rostros genera a&uacute;n m&aacute;s inquietud, como el de la nena se&ntilde;ora frente al pocillo y la porci&oacute;n de torta que se abisma de la mesa y que a ella los brazos no le den nunca para evitar esa ca&iacute;da, de lo inermes que est&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Googleo esta historia del cuadro original de Millet que Ana menciona en su relato y una de las citas dice que&nbsp; <em>El autor buscar&aacute; retratar a la gente humilde y campesina en un gesto de admiraci&oacute;n por la gente pobre del mundo rural, seduciendo a los </em><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Republicanismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>republicanos</em></a><em> y exasperando a la burgues&iacute;a por tratar esto como tema central en su obra.</em>
    </p><p class="article-text">
        El pintor retrata la vida en el campo con belleza, parsimonia y muerte. Pero para hacerlo tolerable para los burgueses que consumir&aacute;n esa obra, reemplaza la muerte por cosecha.
    </p><p class="article-text">
        Porque vivir en la ciudad es horrible, y si el burgu&eacute;s no puede proyectar ese idilio en ese otro lugar, &iquest;qu&eacute; le queda?
    </p><p class="article-text">
        Vivir en la ciudad no es f&aacute;cil. Tampoco es que sea dif&iacute;cil, es lo que es, con su carga de encierro y alienaci&oacute;n. Esto es algo que Ana sabe, y entonces las mujeres de sus relatos, como las de sus pinturas, viven atrapadas en interiores, o en interiores de interiores, o falsos exteriores, a trav&eacute;s de sus pantallas. En cajas de zapatos encimadas que en su cuadratura operan como marco, el marco que contiene una angustia, la de alguien encerrado en s&iacute; mismo, en su propio cuerpo, sin ir m&aacute;s lejos. Porque incluso cuando las mujeres en los relatos de Ana est&aacute;n en un exterior: en el mar en <em>Agua salada</em>, en el campo en <em>Un cuerpo m&aacute;s grande</em>, en la sierra en <em>Justo despu&eacute;s</em>, en una terraza en <em>Mar&iacute;a Luz </em>o en la sierra junto a un r&iacute;o en el mencionado <em>Tierra salvaje, </em>no hay nada de buc&oacute;lico en ese exterior y todo se parece m&aacute;s al mar de tiburones de la ilustraci&oacute;n que a una naturaleza amena. En la playa se le revientan los cr&aacute;neos a chicos en moto y las ni&ntilde;as se abandonan al mar; en el campo los cachorros se ahogan en piletas, y las terrazas de ciudad est&aacute;n demasiado cerca de antenas venenosas que irradian c&aacute;ncer.
    </p><p class="article-text">
        Los personajes de Ana no est&aacute;n a salvo nunca, ni adentro ni afuera. Ni siendo madre ni no pudiendo serlo. Ni con novios comprensivos ni sin ellos. Ni con madres protectoras ni de las otras, ni con amigas en fiestas. Los personajes de Ana sienten dolor, que es una de las palabras que m&aacute;s aparece en sus relatos, googlean tragedias cuando no las viven pero nunca dejan de actuar. Actuar en el sentido de hacer, de accionar. Las mujeres de Ana piensan, eval&uacute;an, contemplan pero tambi&eacute;n: hacen. Si en sus pinturas Ana las retrata en quietud, en sus relatos sus mujeres tienen hijos para s&iacute; o para otras, son madres presentes o deficientes, viajan, escriben, pintan, siembran, cosechan, envenenan, alientan, sufren, desean. Dice otra narradora en el relato <em>Truco de magia</em>:
    </p><p class="article-text">
        <em>Siempre mir&eacute; a las mujeres compulsivamente. En subtes, en fiestas, en escaleras, en internet. Aprend&iacute; a escanearlas de arriba a abajo. A prestar atenci&oacute;n a sus detalles. El grosor de sus tobillos, la calidad de su pelo, la terminaci&oacute;n de la comisura de sus labios, la cantidad de pliegues de sus axilas, las capas de ropa que decidi&oacute; apilar. Le&iacute; en un libro, y me sent&iacute; menos rara al ver mi man&iacute;a impresa en papel, que esa mirada experta entre nosotras viene de los juegos de infancia. Las ni&ntilde;as se miran entre s&iacute; y fantasean con eso, con volverse otra.</em>
    </p><p class="article-text">
        Si en su primera novela <em>Poco frecuente</em> Ana se encarga de reconstruir la historia de su enfermedad y hace un retrato de una ni&ntilde;a adolescente y joven aprendiendo a vivir con esa condici&oacute;n, en <em>Meditaci&oacute;n madre </em>las voces se astillan, se multiplican, como en un algoritmo donde el dolor de una es el de todas, el sufrimiento el de todas, el anhelo el de todas, el miedo a no poder con todo en el mundo tambi&eacute;n, como le hace decir Ana a su personaje en <em>Tierra salvaje, </em>cuando dice
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Y entonces siento un dolor que me atraviesa las entra&ntilde;as. Un dolor que m&aacute;s que dolor es un vac&iacute;o viejo, ilocalizable, porque pasa a trav&eacute;s de m&iacute; como un viento, como un temporal. Ese mismo dolor que sent&iacute; cuando pas&oacute; lo que pas&oacute;. Me acuerdo que la enfermera, mientras me cambiaba las vendas, me dijo: no es todo tuyo ese dolor, est&aacute;s canalizando el dolor de otros, son dolores ancestrales que se est&aacute;n alojando en vos. Ten&eacute;s que dejarlos pasar.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/centro-mujer_1_9790202.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Dec 2022 11:16:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En el centro de todo, una mujer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ana Montes,Romina Paula]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ley y el orden III: Chicago]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ley-orden-iii-chicago_129_9683910.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55455c12-86b9-4221-abb7-f98e0a6b46aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ley y el orden III: Chicago"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ciudad de Chicago es el último punto de un viaje por Estados Unidos que une al teatro con la mirada sobre la ley el orden de Romina Paula.</p><p class="subtitle">La ley y el orden II - Madison, Wisconsin, el amable Midwest</p><p class="subtitle">La ley y el orden I - Desembarco en Nueva York</p></div><p class="article-text">
        Vamos con V&iacute;ctor de Madison a Chicago en auto. Ya me ha dicho Sara que la ruta no es linda, que es un t&iacute;pico recorrido por autopista, y yo que cre&iacute;a que iba a ver algo del verde Midwest. Despu&eacute;s de una hora y media de sosa autopista, en un suburbio de Chicago V&iacute;ctor deja el auto y tomamos un subte rumbo a mi hotel para evitar el tr&aacute;fico de viernes por la tarde. Esa entrada, entonces, reemplaza las sensaciones que no tuve en la autopista, entrando a la ciudad por arriba, a la altura de un primer piso, viendo ventanas de edificios viejos y marrones, zona industrial, galpones, un poco como con la l&iacute;nea elevada del subte que va de Brooklyn a Manhattan que tampoco va por debajo de la tierra. Ese cielo abierto y los graffitis y la presencia del hombre en los perfiles de los edificios a trav&eacute;s de esos dibujos o publicidades o adornos que pone en su ventana para declarar &ldquo;ac&aacute; es donde vivo yo, y vivo as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n me alojan en un hotel de la d&eacute;cada del 20 en pleno centro. Es un edificio de veinticinco pisos de ladrillo a la vista marr&oacute;n. Me asignan una habitaci&oacute;n en el piso veinte, claro, con moquette. Y vista a un paisaje urbano de calles entre edificios alt&iacute;simos y de este lado, frente a mi ventana, la escalera de incendios, pegada a la pared.
    </p><p class="article-text">
        Dejo mi bolso y salimos a la ciudad, m&aacute;s bien, caminamos hacia el gran lago sobre el que se posa la ciudad, el lago Michigan, que de tan grande parece un mar. Leo que la superficie del lago es igual al tama&ntilde;o de Croacia. No s&eacute; de qu&eacute; sirven esas comparaciones pero es como una informaci&oacute;n, una imagen, un lago del tama&ntilde;o de un pa&iacute;s. Vamos hasta la orilla, hay arena amarilla, para reforzar la idea del mar. Tambi&eacute;n hay gente jugando al volley de playa, corriendo, andando en bicicleta y paseando a sus perros. Ac&aacute; ya es oto&ntilde;o y sopla un viento que perfora. Yo llevo una campera de plumas. Pero para esta gente, el clima a&uacute;n es templado. Comemos unos sandwiches que rescatamos del catering del workshop m&aacute;s temprano en Madison, y bebemos limonada demasiado dulce de un bid&oacute;n rid&iacute;culamente grande. Despu&eacute;s bordeamos el lago mientras oscurece y sobre nuestras espaldas se enciende la ciudad. Vamos camino hacia otro barrio en el que veremos un stand up. Victor sac&oacute; entradas para <em>Zainie&acute;s</em>, un sitio cl&aacute;sico de stand up, y sac&oacute; particularmente para el mon&oacute;logo de Zainab Johnson, una comediante negra que le recomendaron. Nos asignan un sill&oacute;n que est&aacute; de costado al escenario, lo que nos da una vista al sal&oacute;n. Se va llenando de gente, la mayor&iacute;a del p&uacute;blico tambi&eacute;n son negros. Aparte de la entrada, uno est&aacute; obligado a tomar dos consumiciones. Cuando V&iacute;ctor me hab&iacute;a hablado de la propuesta yo hab&iacute;a entendido que la entrada inclu&iacute;a dos consumiciones. Una vez m&aacute;s: la otra cara de la moneda. Entonces la cerveza tirada que pido viene en un vaso gigante, me digo upa, con tan solo el sanguchito que com&iacute;, y encima el entusiasmo del contexto me hace arroj&aacute;rmela dentro como si se tratara de agua. Frente a nosotrxs, un gran retrato de un Jerry Seinfeld no tan logrado. Hay un hombre blanco que hace el show de soporte con muchos chistes escatol&oacute;gicos que igual parecen funcionar. Y en dos ocasiones oigo que la camarera comenta, a distintos clientes, que es muy bueno el show que estamos por ver, el principal. Y entonces viene Zainab. Zainab es alt&iacute;sima, tiene unas piernas eternas y una gran cabellera de rulos cortada por encima de los hombros de modo geom&eacute;trico. Zainab va de jean clarito y top blanco y por encima tiene un saco grande abierto en muchos colores fuertes, que le da un toque particular. En alg&uacute;n momento del show va a comentar que su pelo es una peluca y cuando la googlee luego ver&eacute; que en muchas fotos est&aacute; efectivamente pelada as&iacute; que no s&eacute;, nunca sabr&eacute; si lo de la peluca era o no, una broma m&aacute;s. El show de ella es efectivamente muy bueno. La gente se descompone de la risa, nosotros tambi&eacute;n, a m&iacute; me embarga la emoci&oacute;n. En m&aacute;s de un momento lagrimeo por lo feliz y poco probable de la situaci&oacute;n. Y adem&aacute;s, con un mini gesto del dedo y sin pensarlo mucho, le encargo a la camarera otra ronda del pilet&oacute;n de cerveza que baja como agua as&iacute; que ando as&iacute;, beoda y entusiasta.
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                Miz Martha                            </span>
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        Cuando salimos, buscamos un bar m&aacute;s, para comentar un poco la noche, somos tres ahora, se nos sum&oacute; Pablo, un escritor que trabaja dando clases en una universidad de Chicago, con quien nos propusimos ser amigos y en eso estamos, cimentando una amistad. En el horrible patio en el que encontramos un sitio, una rata corre por entre nuestras piernas, los muchachos beben gaseosas y yo, una cerveza m&aacute;s. &iquest;Para qu&eacute;? Nadie sabe, a veces el entusiasmo me juega una mala pasada. Por suerte son varias las cuadras entre edificios que me separan del hotel, para poder metabolizar un poco el alcohol y el estado de excepcionalidad.
    </p><p class="article-text">
        La noche siguiente vamos al Steppenwolf a ver<a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/negro_1_9241459.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> otra obra de James IJames</a>. 
    </p><p class="article-text">
        El Steppenwolf en los 70 's fue una compa&ntilde;&iacute;a m&iacute;tica que fundaron, entre otros, John Malkovich y Gary Sinise. El Steppenwolf ahora es un edificio moderno y gigante en el barrio de Lincoln Park en Chicago en que se dan obras de prestigio. Por lo que me hab&iacute;an contado de la compa&ntilde;&iacute;a y el tipo de teatro que daban, me sorprende lo burgu&eacute;s de todo: el edificio, la concurrencia y finalmente, la obra tambi&eacute;n. La obra tiene el enorme y pretencioso nombre de <em>The most spectacularly lamentable trial of Miz Martha Washington, </em>con un subt&iacute;tulo no menos pretencioso que promete <em>a bold, fantastical and uproarious remix of american history</em>, algo as&iacute; como &ldquo;un remix atrevido, fant&aacute;stico y estruendoso de la historia americana&rdquo;. Bueno. La imagen del programa y del afiche va en la misma direcci&oacute;n, tiene algo de comunista y de punk, nada de esto ser&aacute; sostenido en el espect&aacute;culo. En la obra las actrices y actores son todxs negrxs, excepto la se&ntilde;ora que hace de Miz Martha, a quien sus esclavos juzgan en un juicio fant&aacute;stico. No fant&aacute;stico por grandioso sino por fantasioso. La idea, como la imagen del programa, no es mala; ni qu&eacute; decir de la intenci&oacute;n. Acaso ac&aacute;, en donde se dispersa todo, sea en la puesta en escena. El espacio esc&eacute;nico es semicircular, entre lxs actores y actrices y el p&uacute;blico hay toda una franja de plantas de algod&oacute;n florecidas, o m&aacute;s bien, en el momento posterior a la floraci&oacute;n en la que el algod&oacute;n blanco envuelve a las semillas. Detr&aacute;s de los plantines falsos, sucede la obra. El vestuario est&aacute; impecable y es de ese realismo &ntilde;o&ntilde;o en el que, en la voluntad de parecerse tanto a una supuesta realidad, acaba siendo rid&iacute;culo. O falso. O inveros&iacute;mil. En la trama la se&ntilde;ora Martha est&aacute; agonizando y en su sue&ntilde;o sucede todo este juicio al que la someten sus esclavos que ella cre&iacute;a sus colaboradores pero claro no y entonces en esa fantas&iacute;a dist&oacute;pica hay atemporalidad y los esclavos liberados la hacen participar de un talk show, bailan m&uacute;sica contempor&aacute;nea, se ponen trajes brillantes. En el programa dicen que el resultado de esta obra es que &ldquo;todo tipo de audiencias deban pasar el rato en el teatro contemplando, reconociendo y siendo confrontadas con el legado del racismo en este pa&iacute;s&rdquo;. Eso dicen. Si eso sucede efectivamente o no, no podr&iacute;a precisarlo. Eso, a m&iacute;, como mujer latina que no vive en este pa&iacute;s, se me escapa. S&iacute; observo que, a diferencia de en el stand up de Zainab, mujer negra y musulmana, en esta sala somos todos no s&eacute; si blancos pero no negros. Algo de esa burguesidad que el edificio me augur&oacute;. Y en ese sentido la obra no es provocadora sino que en su desfachatez, que es m&aacute;s est&eacute;tica que conceptual, acaba siendo infantil y en ese sentido reconfortante y nada desafiante, algo as&iacute;. Nada de esto articulo cuando salimos del teatro porque por m&aacute;s que no me haya gustado a&uacute;n no s&eacute; bien qu&eacute; pienso y me interesa m&aacute;s saber qu&eacute; piensan lxs dem&aacute;s, que son, otra vez, mis amigos argentinos que viven en Estados Unidos, V&iacute;ctor y Pablo, Anne, la acad&eacute;mica que me invit&oacute; y Susan, la directora que est&aacute; a cargo de la lectura semi montada de mi obra <em>Fauna</em>, ambas norteamericanas. Ante nuestro silencio, Susan toma la palabra, cuenta que es sure&ntilde;a y que en la escuela a la que fue, ella y otra ni&ntilde;a eran las &uacute;nicas blancas. Que para ella era el estado de las cosas hasta que un d&iacute;a una de sus compa&ntilde;eras le dijo &ldquo;tu abuela fue due&ntilde;a de la m&iacute;a, ahora vamos por ustedes&rdquo; y que ella no sab&iacute;a de qu&eacute; le estaban hablando y fue la p&eacute;rdida de la inocencia. Susan nos cont&oacute; varias cosas en ese momento y era interesante escucharla, en la puerta del teatro, y en un momento se sinti&oacute; expuesta y se disculp&oacute; por estar <em>sobrecompartiendo</em>, <em>oversharing</em> es la palabra que dijo m&aacute;s precisamente y a todos nos encant&oacute;, que lo hiciera, y el concepto. Tambi&eacute;n en esa noche en la que ella nos lleva de vuelta al hotel en esos viajes en auto por ciudades desconocidas, veo sus labios rojos a trav&eacute;s del espejo retrovisor y pienso que ser&iacute;a una excelente Mar&iacute;a Luisa, uno de los personajes de la obra que ella va a dirigir, una versi&oacute;n sure&ntilde;a de nuestra obra del litoral. C&oacute;mo ser&aacute;n las cosas que es la actriz para ese personaje la que le falla y lo terminar&aacute; leyendo ella.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a lo que queda de Chicago, vivo en un barrio en el que todo el tiempo hay mucha gente por la calle, sobre todo turistas. Hay un r&iacute;o cerca que pasa entre los edificios y es una perspectiva nueva para mi la del paseo junto a un r&iacute;o encajonado entre edificios muy altos. Tambi&eacute;n me angustia un poco o bastante no acceder tanto al sol directo y tener que procurar el espacio abierto en el que me pueda dar el sol. Y comer siempre en la calle, lo que consigo, lo que puedo pagar, lo que me animo a pedir, es un poco desgastante tambi&eacute;n, as&iacute; que ya ganas de regresar a la primavera que se despliega y dejar este viento helado atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima ma&ntilde;ana Victor me lleva a tomar un caf&eacute; en el patio del fondo de un cafecito de otro barrio. Estaciona el auto en la puerta de una jugueter&iacute;a decorada con la tem&aacute;tica Halloween en este octubre reci&eacute;n estrenado. Y ah&iacute;, entre las cosas, me mira una criatura de ojos negros de pl&aacute;stico, el peluche que le tengo prometido a mi hijo Ram&oacute;n. Halloween festeja el fin de la cosecha, yo doy por concluida mi mini gira de oradora teatrera con Turbio el peluche monstruoso entre los brazos, para cruzar al hemisferio al que ahora se acerca el sol.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ley-orden-iii-chicago_129_9683910.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Nov 2022 03:21:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ley y el orden III: Chicago]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Estados Unidos,Romina Paula]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuánta basura necesita]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/basura-necesita_129_9211830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9646be55-e261-481e-a7b0-ec6bbc570be3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1930y1050.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuánta basura necesita"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las gaviotas en plena 5ta Avenida de Manhattan, los cartones y muebles dejados en la calle, una ciudad con demasiados desechos. Romina Paula escribe sobre Nueva York.</p></div><p class="article-text">
        Llego a Nueva York hace poco m&aacute;s de una semana para empezar un proceso de ensayo de lo que en el mejor de los casos se convertir&aacute; en una obra. Me alojan en una habitaci&oacute;n en la casa de una familia que es a la vez un teatro. O m&aacute;s bien, uno de sus grandes salones es usado como sala de teatro y sal&oacute;n de lecturas de poes&iacute;a. La due&ntilde;a de casa es poeta, el due&ntilde;o actor y director. La casa, a su vez, antes perteneci&oacute; a lxs madre y padre de Tony el actor, que fueron actriz y actor, a su vez. Entonces, como a &eacute;l le toc&oacute; quedarse con la casa grande de actores, quiere compartirla con la comunidad y as&iacute; es que reciben residencias, residentes, procesos de ensayo, ensayos musicales, proyecciones, lecturas y m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La habitaci&oacute;n que me asignaron da al contrafrente a un jard&iacute;n que ahora est&aacute; verde y tupido. Las ventanas de mi habitaci&oacute;n victoriana y sin renovar est&aacute;n cubiertas de hojas de enredadera de verde fresco. Solo veo hacia afuera por entre el follaje y la luz de verano se filtra por el verde claro de las hojas.
    </p><p class="article-text">
        Y entre todos los est&iacute;mulos de la llegada a otra estaci&oacute;n del a&ntilde;o, el olor de una familia, el idioma y m&aacute;s, hay algo que percibo y me disloca hasta que puedo desentra&ntilde;ar. Hay un sonido que viene de afuera desde el primer momento. Est&aacute; el rumor constante de los aires acondicionados, pero tambi&eacute;n hay algo m&aacute;s. Son aves, pero cu&aacute;les. Es el graznido de un ave, pero cu&aacute;l. El sonido de las aves y los sonidos de las sirenas son siempre tan distintos y distintivos de cada lugar. Eso y el zumbido de los insectos, eso tambi&eacute;n. Busco en la base de datos de mi cuerpo y encuentro y reconozco: gaviotas. Son gaviotas lo que oigo, muchas gaviotas. Gaviotas en Manhattan, gaviotas en el centro de la ciudad de Nueva York. Lo comento con el due&ntilde;o de casa, dice que s&iacute;, que efectivamente estamos bastante cerca del oc&eacute;ano, desestima el fen&oacute;meno gaviota en medio de la ciudad, y puede ser cierto para esta parte de este barrio que tan lejos del r&iacute;o no est&aacute;. Y sin embargo la otra tarde cerca de la 5ta Avenida en una zona detonada de gente y urbanidad, junto a nosotras, sobre la calle, tres gaviotas del tama&ntilde;o de gansos aprovechan que no viene ning&uacute;n auto para pasearse orondas por el pavimento. Descendieron de las alturas de los edificios para venir a picotear basura de la calle directo, dominio por ahora de las ratas solo. Y a juzgar por el tama&ntilde;o de sus torsos, estas gaviotas podr&iacute;an engullir una rata entera, como un pel&iacute;cano.
    </p><p class="article-text">
        En el ensayo del d&iacute;a siguiente una de las actrices que asisti&oacute; al espect&aacute;culo de las gaviotas mutantes improvisa una l&iacute;nea en la que dice que cuando las aves vienen a las ciudades es porque algo terrible est&aacute; por suceder. Creo que dice tsunami, creo que dice tornado o hurac&aacute;n; yo pienso que ni siquiera es tanto lo que tenga que suceder porque la basura ac&aacute; ya lo ha tomado todo y no hay nadie que se pueda salvar. Todo todo todo en esta ciudad est&aacute; hecho de, con o recubierto por: pl&aacute;stico. Las cortinas para pintar una casa, los muebles dentro de esa casa, los damascos org&aacute;nicos en el super, el pepino org&aacute;nico, recubierto de pl&aacute;stico profil&aacute;ctico, el jugo, la porci&oacute;n de torta, el s&aacute;nguche, el shawarma, el mel&oacute;n. Y un segundo despu&eacute;s, ese pl&aacute;stico est&aacute; dentro de otro pl&aacute;stico en torres de bolsas y cartones en la v&iacute;a p&uacute;blica. El universo del cart&oacute;n es demencial tambi&eacute;n: atados y atados de cart&oacute;n impecable apilados en la vereda frente a los edificios. Ni siquiera lleg&oacute; a arruinarse: contuvo algo un rato y pas&oacute; a ser descartado a&uacute;n antes de arrugarse o poder ser utilizado para algo m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Justo antes de venir para ac&aacute;, estuvimos cuatro horas sentadas en el avi&oacute;n que nunca despeg&oacute;. Con todos a bordo, cinturones ajustados y auriculares repartidos. Puertas, por supuesto, cerradas, lo primero que comunicaron fue que el avi&oacute;n ten&iacute;a un desperfecto el&eacute;ctrico que estaban intentando solucionar. Hora despu&eacute;s, que estaban esperando que otro avi&oacute;n u aerol&iacute;nea les proveyera esa &ldquo;pieza&rdquo; que les fallaba. Hora despu&eacute;s que hab&iacute;an conseguido una pero que no sab&iacute;an si iba a funcionar. Hora despu&eacute;s, el comandante irritado, dice que no sabe qu&eacute; es lo que est&aacute; pasando porque a &eacute;l tampoco le saben decir. Nosotrxs, los de abordo, todxs d&oacute;ciles. Al rato, que podemos bajar del avi&oacute;n a la sala de espera porque ya no saben qu&eacute; decir. Y mientras estoy bajando, vocifera el comandante desde el altavoz que la nave est&aacute; definitivamente rota y que no se va a poder arreglar y que <em>broken broken broken</em> que abandonemos todxs ese avi&oacute;n. As&iacute; que hacemos el camino inverso a las dos de la ma&ntilde;ana, volvemos a pasar por migraciones sin migrar, retiramos nuestro equipaje en la cinta y de nuevo el taxi y aqu&iacute; no ha pasado nada. Entramos a la madrugada de s&aacute;bado porte&ntilde;a en una noche de invierno neblinosa, oficial y t&eacute;cnicamente en tr&aacute;nsito/ fuera del pa&iacute;s. Aprovecho ese d&iacute;a fuera del tiempo para ver a mi hijo Ram&oacute;n una vez m&aacute;s, y esta vez la despedida ya es m&aacute;s acartonada, es una escena que ya hemos hecho el d&iacute;a anterior y para qu&eacute;&hellip; Para qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y en esas cuatro horas de vuelo sin jam&aacute;s despegar, comienzo ansiosa pel&iacute;culas que no hasta que doy con el reencuentro del elenco de la serie <em>Friends</em> 17 a&ntilde;os despu&eacute;s. No tolero ni la violencia ni el drama en aviones as&iacute; que me digo qu&eacute; mejor ocasi&oacute;n para ver esta programaci&oacute;n aleatoria y prescindible m&aacute;s a&uacute;n yendo hacia Nueva York aunque claro, en la serie todos sean decorados en galpones en la soleada Los &Aacute;ngeles. Le doy play. Al principio me pregunto si podr&eacute; tolerar el efecto del tiempo en los cuerpos, pero puedo. Intentando esquivar el ataque de p&aacute;nico en la cabina del avi&oacute;n que no flota me concentro en estos actores reecontradxs y lo que tienen para contar. Sorteo el p&aacute;nico, por suerte. Y el especial da recompensa. Hay registro de cuando grababan la serie en los noventa. Siempre estuvo la presencia de los reidores, convenci&oacute;n que tanto shockea a Ram&oacute;n. Cada vez que vemos algo y esas voces irrumpen me mira con cara de sorpresa e irritaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; hacen esas voces ah&iacute; alterando el pacto de ficci&oacute;n? &iquest;Qui&eacute;nes son? &iquest;O d&oacute;nde est&aacute;n, entre qui&eacute;n qui&eacute;n? &iquest;Est&aacute;n, como nosotrxs, en el sill&oacute;n? &iquest;O ah&iacute; en el estudio con los elencos? &iquest;Es esto que estamos viendo&hellip; Teatro? A m&iacute;, sinceramente, los reidores me gustan. Sin duda es generacional. Acaso sea solo algo de nostalgia de las primera series que ve&iacute;amos dobladas. Pero me doy cuenta tambi&eacute;n de que en gran parte hab&iacute;a acabado por pensar que las risas eran grabadas. Que citaban a reidores profesionales, capturaban sus risas particulares en intensidades y los dejaban ir. En el especial de <em>Friends </em>vemos c&oacute;mo el elenco graba con p&uacute;blico en vivo, con audiencia. Ensayaban en la semana y el viernes se grababa, imagino que a lo largo de horas. Un equipo de guionistas entonces supervisaba la reacci&oacute;n del p&uacute;blico a cada chiste, y si no funcionaba ah&iacute; en el estudio tal como hab&iacute;an esperado, meta a reescribir, a 8 manos, a las que fueran necesarias. Ese fen&oacute;meno me fascin&oacute;. El de los guionistas trabajando en vivo, el del elenco actuando para un p&uacute;blico, un material que se ir&iacute;a a registrar. Y que se puede ver a&uacute;n. Ese cruce de disciplinas me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n: es televisi&oacute;n. Pero teatro tambi&eacute;n, o algo parecido. Lxs actores act&uacute;an para un p&uacute;blico real y para una c&aacute;mara, o varias, tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, intento escribirle una pieza a esta ciudad, tan llena de cosas que sobran, y que se descartan mucho antes de haber acabado su vida &uacute;til. Veo un mueble por cuadra que me servir&iacute;a en mi casa de Buenos Aires, abandonado en la v&iacute;a p&uacute;blica, reemplazado por algo mejor, o por lo menos m&aacute;s nuevo. Pensaba que la conciencia ecol&oacute;gica hab&iacute;a llegado tarde a la Argentina y lamento descubrir que ac&aacute; no lleg&oacute;. O no peg&oacute;. M&aacute;s bien la otra cara de la moneda. En la obra que estamos armando, usamos bolsas de basura seca recuperadas de la calle, bolsas transparentes llenas de cart&oacute;n. La mayor&iacute;a de las cajas son de fed ex y amazon. En una de nuestras bolsas seleccionadas hay una caja de cart&oacute;n con la foto de una basura de cocina y en otra, una revista que reparte el ayuntamiento de Nueva York que reza <em>&ldquo;How to get rid of you stuff&rdquo;</em>. Un manual que pretende regular el desperdicio. Me llama la atenci&oacute;n particularmente el <em>&ldquo;your&rdquo;</em> en esa frase: es basura, pero sigue siendo tuya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo un relato cl&aacute;sico de T&oacute;lstoi, <em>Cu&aacute;nta tierra necesita un hombre</em>, que le regalaron ilustrado en su cumplea&ntilde;os de tres a Ram&oacute;n. Es una par&aacute;bola en la que a un hombre ambicioso le dicen que le regalar&aacute;n la extensi&oacute;n de tierra que &eacute;l pueda recorrer en un d&iacute;a. El hombre se desespera, camina de m&aacute;s bajo el sol casi sin beber, y cuando al caer la tarde llega a darle la mano al hombre del trato, cae rendido y muere. Entonces cavan una fosa de dos por sesenta, para poner al campesino adentro, y esa era toda la tierra que necesitaba. Un poco extrema la par&aacute;bola, ni qu&eacute; decir para un ni&ntilde;o de tres, pero se me ocurr&iacute;a esto de &iquest;cu&aacute;nta basura necesita alguien? Y la fantas&iacute;a de estar obligado a convivir o lidiar con la basura que uno mismo cre&oacute;. Creo que intentar&iacute;a armarme una casa con esos desechos. Paredes, lecho y muebles de basura seca y pl&aacute;sticos, jard&iacute;n de mate, c&aacute;scaras de banana y de huevo. Pero, &iquest;y los huesos? &iquest;Y los huesos?
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/basura-necesita_129_9211830.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Jul 2022 03:56:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva York,Teatro,Romina Paula]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cosas por leer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cosas-leer_129_9137782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/930b812f-7b5a-4d57-81e5-3e9650c5fd6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1872y1538.jpg" width="1200" height="675" alt="Las cosas por leer"></p><p class="article-text">
        Hace un par de d&iacute;as veo en el fb una captura de pantalla que hace Cecilia Pav&oacute;n de, asumo, la pantalla de su propia computadora y ah&iacute; dice: <em>&ldquo;En fin hoy es feriado, escribo en el caf&eacute; Harvard, escribo r&aacute;pido y mal, pero no existe euforia m&aacute;s grande que escribir r&aacute;pido y mal y en primera persona. (Porque el patriarcado es escribir lento y bien en tercera persona)&rdquo;. </em>Me hace mucha gracia, ella siempre sagaz y precisa. Ella que escribe bien en la persona que quiere, se reserva el derecho de no hacerlo; ella que escribe y no le interesa poner el foco en qu&eacute; es &lsquo;bien&rsquo; y sobre todo qu&eacute; no lo es.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La captura del post de Cecilia Pavón.                            </span>
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        A veces vivo per&iacute;odos de sequ&iacute;a de lectura que no s&eacute; si atribuir a los libros o a m&iacute;, probablemente sea s&oacute;lo un desencuentro. Toquetear libros de la pila de los por leer, que me alegre la pila pero despu&eacute;s no le pueda entrar a cada uno de verdad, comenzar alguno, algunas p&aacute;ginas, y que no, que no, y esa frustraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Entonces una ma&ntilde;ana de sequ&iacute;a un amigo me manda una foto de la tapa del libro de Soledad Urqu&iacute;a, <em>La luz y la monta&ntilde;a </em>&nbsp;y me pregunta si lo le&iacute;. Le digo que no. Me manda una foto de la contratapa. Est&aacute; en la calle, por detr&aacute;s del libro veo vereda. La leo, le digo que me interesa. Me dice que entonces me manda uno a mi casa como regalo de cumplea&ntilde;os fuera del tiempo. El libro me llega ese d&iacute;a y lo ojeo, creo que s&oacute;lo quiero saber de qu&eacute; se trata y de repente no lo puedo soltar. La narradora vive con su novio y su hija en Traslasierra, medita, hace yoga, lee y ley&oacute; muchos libros sobre budismo y espiritualidad hind&uacute; que cita bastante en el libro. Y vive all&aacute; y antes vivi&oacute; ac&aacute; en Buenos Aires y tambi&eacute;n estuvo un a&ntilde;o en la India y acerca de todo eso escribe y el tono es tan claro, pr&iacute;stino, directo, austero, v&iacute;vido, que resulta hipn&oacute;tico. Me digo qu&eacute; suerte que esta mujer vive y escribe y nos quiera contar, se haya tomado ese tiempo y dedicaci&oacute;n de contar. Dos d&iacute;as despu&eacute;s veo a mi amigo, quiero comentar el libro y me dice que a&uacute;n no lo empez&oacute; a leer. Por mi parte, ya lo termin&eacute;, as&iacute; que &eacute;l funcion&oacute; algo as&iacute; como un canal para que me llegara el libro de Soledad.
    </p><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as m&aacute;s tarde voy a mi casa en obra a buscar unos documentos en los cajones de los muebles tapados por telas y polvillo sin fin, y por supuesto no doy con nada. El nuevo orden al que somet&iacute; todo en esta mudanza interina no ayuda para nada: cosas que me traje, cosas que dej&eacute;, cosas que mov&iacute; de lugar, imposible de saber d&oacute;nde puse qu&eacute;. Tuve que aplicar tantos criterios alternos para esta mudanza provisoria que ya no s&eacute; qu&eacute; envolv&iacute; y qu&eacute; no. El caso es que no doy con lo que buscaba pero a cambio de eso el obrero joven me da un sobre que lleg&oacute; para m&iacute;. En realidad son dos, que puso en un caj&oacute;n de la cajonera de la cocina, que ahora est&aacute; vac&iacute;a, la cajonera, la cocina. Hay un sobre del Banco Ciudad con actualizaciones que no me interesan y un sobre de una editorial con un libro adentro. Abro y me encuentro con el nuevo libro de Marina Mariasch, <em>Efectos personales</em>. Celebro el regalo pero tambi&eacute;n la coincidencia: la que est&aacute; llevando adelante la obra en mi casa es Paula, la hermana de Marina. Ahora la que env&iacute;a una foto de la tapa del libro con vereda de fondo soy yo. Tengo que hacer un poco de tiempo para buscar a mi hijo de la escuela y me siento en el Parque Centenario a empezar a leer la novela, otra primera persona, como en el caso de Soledad, y tampoco puedo parar. Es un relato tremendo sobre el suicidio de su madre o m&aacute;s que sobre, a partir de, porque a partir de ese suceso Marina comienza a reconstruir el tiempo, o a su familia, o los hechos, o los recuerdos, como cachitos desperdigados que a&uacute;n vueltos a poner uno junto al otro probablemente ya no vuelvan a dibujar/configurar el objeto roto/ lo que se rompi&oacute;/ lo que se quebr&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ambas me llevan a una de las &uacute;ltimas lecturas felices que fue el <em>Cuentas pendientes</em> de Vivian Gornick que tambi&eacute;n lleg&oacute; a mi casa un d&iacute;a en manos de un motoquero enviado por alg&uacute;n alma piadosa en otra editorial. Y ah&iacute; otra vez el c&oacute;mo que tambi&eacute;n, se impone sobre el qu&eacute;. &iquest;O no es cierto que se imponga? No, acaso no se imponga, acaso sea esa necesaria convivencia en d&oacute;nde ya no sea necesario pensar en prosa y procedimientos porque el libro sucede y se transmite, traducido o no, y la se&ntilde;ora est&aacute; ah&iacute;, en vivo y en directo, d&aacute;ndonos apreciaciones acerca de libros que tampoco le&iacute;mos y d&oacute;nde una podr&iacute;a arrancar pregunt&aacute;ndose &lsquo;y a m&iacute; qu&eacute;&rsquo; acaba subyugada por Vivian narrando lo que ley&oacute;. &iquest;Hay algo m&aacute;s meta que eso? Alguna cosa debe haber pero esta lo es bastante y sin embargo est&aacute; la autora ah&iacute; de cuerpo presente y ni siquiera es importante haber o no le&iacute;do esos libros cuyas lecturas ella comenta. En la contratapa el sitio de cr&iacute;tica literaria Kirkus avala as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;M&aacute;s que nunca, Gornick revela tanto sobre s&iacute; misma como sobre los autores cuyas obras comenta. Por fortuna de sus lectores, la literatura tiene poco paladines tan apasionados, inteligentes e implacables como Gornick.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de Kirkus opino que no son tan pocas esas paladinas, por suerte, las justas y necesarias, y que haya siempre m&aacute;s, mejor. A m&iacute; leer a contempor&aacute;neas tan l&uacute;cidas, inteligentes y disponibles como Marina, como Cecilia, como Soledad, que nombro ahora pero hay tantas m&aacute;s y no quiero deshacerme en nombres porque tampoco es cuesti&oacute;n de eso pero me hace querer a la gente y sentirme acompa&ntilde;ada y pensante y reaviva mi fe en nosotras en momentos aciagos en los que ciertos poderes podridos quieren imponerse a fuerza de violencia y desconociendo derechos adquiridos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n estuve en distintas instancias talleristas de transmisi&oacute;n de saberes e ideas en las &uacute;ltimas semanas con gente m&aacute;s joven y otra que no tanto y algo circula mucho y no dejo de sorprenderme de lo l&uacute;cida y conectada que puede ser la gente y eso convive con la radio que escucho a diario y parecer&iacute;a que quienes detentan el poder y quienes lo comunican quieren impartir un status quo del horror y lo hacen, ese tipo de violencia, la de la desaz&oacute;n, la de la invasi&oacute;n, la del asolamiento que no niego, para nada, y vaya que est&aacute; y que rige y que se quiere imponer porque ese es su modo de existir, el de la violencia, el de la imposici&oacute;n, el de la tercera escrita lento y bien. Y digo tambi&eacute;n que no es lo &uacute;nico y que no nos tome y que se puede seguir pensando y haciendo desde el amor al otrx, a la tierra, a lo que hay alrededor, resistir pac&iacute;ficamente sin dejar de combatir, y escuchar y leer a veces m&aacute;s que decir y escribir, aunque eso tambi&eacute;n, pero escuchar y leer y pensar, escuchar y pensar y no s&oacute;lo escuchar y decir; y transformar, creer en transformar, al pensar, al leer, al decir.
    </p><p class="article-text">
        Escribir r&aacute;pido y lento y mal y bien en primera y en segunda y en tercera y verse y abrazar y querer y creer que algo puede estar bien, y que si seguimos as&iacute; comunicadxs y compartiendo, algo va a estar bien.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cosas-leer_129_9137782.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Jul 2022 04:02:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las cosas por leer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Lectura,Romina Paula]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mudanzas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mudanzas_129_9011158.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34070492-2070-441f-8030-dc108b2f85a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mudanzas"></p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o arranqu&eacute; la semana de mi cumplea&ntilde;os negando mi <strong>maternidad</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un largo fin de semana de desmontaje de mi casa embalando, tirando y transportando ropa utensilios libros frascos l&aacute;mparas rodados, celebro el esfuerzo yendo a comer a un restaurante peruano del Abasto el d&iacute;a de la madre peruana, sin saber. La chica que nos recibe me pregunta si soy madre, me dice puedo hacerte una pregunta, sos mam&aacute;, a lo que espont&aacute;neamente respondo <em>no. </em>Me aclara que me pregunta porque es el d&iacute;a de la madre y entonces me retracto con un gran &iexcl;S&iacute;! &iexcl;S&iacute; que soy, pero es que no est&aacute; conmigo ahora! Ella entonces me trae una galleta con forma de coraz&oacute;n que en el medio lleva una oblea que dice <em>Fel&iacute;z d&iacute;a de la madre</em> en cursiva. Mientras nos acompa&ntilde;a hasta la mesa me dice, como si fu&eacute;ramos amigas de siempre &ldquo;&iexcl;Me dijiste que no!&rdquo;, la tomo del brazo, como si existiera esa amistad y le reafirmo &ldquo;&iexcl;Te dije que no!&rdquo; y nos re&iacute;mos las dos en breve complicidad. Me quedo pensando, no era ni dif&iacute;cil ni ambigua la pregunta que me hizo y sin embargo respond&iacute; con un contundente no. Se lo atribuyo a los movimientos del fin de semana y a la desorientaci&oacute;n de empezar a vivir en otra casa, en otro barrio, en la misma ciudad. Y como no est&aacute; Ram&oacute;n en ese momento conmigo es un simple &lsquo;no&rsquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desmontar una casa es trabajoso, hace tanto que no lo hac&iacute;a que lo subestim&eacute;. Adem&aacute;s, es mi primera casa de m&aacute;s adulta m&aacute;s estable, hasta ahora solo hab&iacute;a andado con cacharros y valijas de ac&aacute; para all&aacute;. Y adem&aacute;s, es algo que tengo que hacer sola necesariamente porque hay diferentes criterios para los objetos: embalo pero se queda en la casa, embalo y me lo llevo, no embalo, meto en bolsas, marco verano, marco invierno, tiro. Nadie m&aacute;s que yo puede saber qu&eacute; prefiero regalar o tirar, o qu&eacute; cosas uso con frecuencia y voy a necesitar en nuestra casa interina de alquiler. As&iacute; que a lo largo de d&iacute;as voy de un ambiente a otro aplicando criterios y durante d&iacute;as tambi&eacute;n siento que la cosa no avanza, no quiere avanzar. Yo ah&iacute; de pie entre los objetos desordenados, fuera de lugar, cu&aacute;ntas cosas por dios, a&uacute;n con la casa no muy grande pero cu&aacute;ntas cosas y qu&eacute; necesario este movimiento, sin embargo. Porque sino, todas esas cosas est&aacute;ticas, &iquest;qu&eacute; y para qu&eacute; son? Incluso los libros, siempre a la vista, siempre con sus lomos, pero la mayor&iacute;a no se volver&aacute;n a leer y entonces, &iquest;qu&eacute; esperan ah&iacute;? Por primera vez en mucho tiempo miro esos libros en la biblioteca y no entiendo. &iquest;Por qu&eacute; los estoy reteniendo? &iquest;Por qu&eacute; retengo los que ya le&iacute;? &iquest;Por qu&eacute; no me quedo con un grupete de los del momento, de los por leer, m&aacute;s alguno preciado, y ya? Pero, &iquest;y los libros en alem&aacute;n? &iquest;A qui&eacute;n se los puedo donar? En la casa de mi madre pasa lo mismo en este momento: libros y libros en alem&aacute;n, cl&aacute;sicos y de los otros, los libros no se tiran a la basura pero si ya nadie los quiere ni los puede leer entonces qu&eacute;. Qu&eacute; con ellos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por primera vez en mucho tiempo miro esos libros en la biblioteca y no entiendo. ¿Por qué los estoy reteniendo? ¿Por qué retengo los que ya leí? </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De pie en esas habitaciones, pose&iacute;da por todos esos objetos, cosas que qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        En el 2013 tuve una semana v&oacute;rtice portal umbral de cambios y concreciones, de d&iacute;as que son como semanas y semanas como meses, parecida a esta. En esa ocasi&oacute;n, un d&iacute;a antes de mi cumplea&ntilde;os, en el mismo d&iacute;a hicimos la transacci&oacute;n para comprar un departamento familiar y a la noche estren&eacute; una obra cuyo estreno se hab&iacute;a venido posponiendo por las razones m&aacute;s variadas. Este a&ntilde;o la semana de mi cumplea&ntilde;os tuvo algo similar: emprender la reforma en ese departamento, aplazada por las razones m&aacute;s variadas tambi&eacute;n, habitar una casa nueva en otro barrio; emprender una ortodoncia, empezar un taller nuevo de cruce de lenguajes, que muera de c&aacute;ncer una amiga de la familia, muy joven, muy alegre, despu&eacute;s de una lucha larga e imposible contra la enfermedad, que comience la obra en mi casa, que se detenga la obra en mi casa por necesidad de permisos municipales y luego el encuentro ansiado con amigxs, y danzar danzar danzar y la voluptuosidad del cari&ntilde;o, la de lxs amigues, la de la familia, los primos charlones que siempre tienen algo que decir, que preguntar, a&ntilde;os conversando con los primos a los que les gusta desmenuzar, y desmenuzar en largos trayectos en autos con ni&ntilde;es en el fondo, en largas sobremesas conversadas, ahora somos nosotrxs los adultos que siguen sentados, comiendo hablando y bebiendo, y son otrxs los que se alejan de la mesa a jugar.
    </p><p class="article-text">
        Ofertas que tuve cuando comuniqu&eacute; la b&uacute;squeda de un alquiler temporario: la primera fue de un muchacho amigo de amigxs que vive en Berl&iacute;n desde hace rato y tiene en venta su ph que me ofrece sin costo con absoluta amabilidad. De barrio es ideal pero est&aacute; completamente desmontado, sin heladera siquiera y acaso inh&oacute;spito para habitar con hijo en meses de invierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Segunda opci&oacute;n de vida posible: una amiga que vive en comunidad con su hije y padre de su hije en una casona por Villa Urquiza nos ofrece, tambi&eacute;n con absoluta amabilidad, una habitaci&oacute;n para nosotros dos por tiempo indefinido, compartiendo gastos nom&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Tercera: un amigo director de cine me ofrece su departamento en Belgrano por pago de gastos pero a partir de junio y eso nos obliga a estar yirando y aparte Belgrano, a a&ntilde;os luz de la escuela de Ram&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y despu&eacute;s el derrotero podrido y falaz de las p&aacute;ginas de alquileres temporarios, que exponen en sus portales propiedades que luego nunca &ldquo;tienen disponibles&rdquo; a precios que nunca ser&aacute;n. Porque a cambio de esas no disponibles por ese presupuesto ofrecen monoambientes en barrios del otro lado de la ciudad. Y consultan cu&aacute;l es el motivo del alquiler temporario pero luego el precio es el mismo para un turista extranjero que para alguien que viene a operarse del interior o para nosotrxs que tenemos que hacer unos arreglos y vivimos ac&aacute;. Tirria al mundo de las inmobiliarias y lxs usurerxs de la propiedad.
    </p><p class="article-text">
        Por fortuna acabamos dando con el rotx para el descosidx amigo de amigo que tiene un departamento en alquiler en barrio en el rango, est&aacute; amueblado, &eacute;l necesita alquilar, nosotros habitar, hay acuerdo, apret&oacute;n de manos y tenemos d&oacute;nde recalar.
    </p><p class="article-text">
        El mi&eacute;rcoles nos censo en nuestra nueva casa provisoria. A la tarde vamos a la plaza del barrio cuyos juegos de pl&aacute;stico tienen terminaciones moriscas. Despu&eacute;s de jugar con ni&ntilde;os con kip&aacute;, Ram&oacute;n me pregunta si &eacute;l tambi&eacute;n es jud&iacute;o ortodonso. Algo de la desorientaci&oacute;n cala en ambxs.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la galleta con forma de coraz&oacute;n de la madre peruana la come &eacute;l en su excursi&oacute;n escolar al Jard&iacute;n Japon&eacute;s. Aclara que tambi&eacute;n comi&oacute; la parte de la cursiva, le digo que est&aacute; bien, que era para comer, comenta que de todos modos era demasiado dulce.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mudanzas_129_9011158.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 May 2022 04:11:44 +0000]]></pubDate>
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