<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Transexualidad]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/transexualidad/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Transexualidad]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1040848/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedófilos todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pedofilos_129_13009202.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/175a0033-5026-4cc9-9598-8a07d5e4a98c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedófilos todos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Ver el mundo desde mi vereda es distinto. Ver el mundo como lo vemos las travestis es aberrante, pero es sincero", dice la autora en este texto en el que, una vez más, denuncia la hipocresía de una sociedad que prefiere mirar hacia otro lado ante los abusos.</p><p class="subtitle">Entregas anteriores</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Son ped&oacute;filos&rdquo;, dijo el intento de presidente. &ldquo;Alejen a las drag queens de los ni&ntilde;os&rdquo;, gritaron en Estados Unidos. &ldquo;La bandera de seis colores representa perversi&oacute;n&rdquo;, repiten en Rusia. &ldquo;La transexualidad es un trastorno mental&rdquo;, aseguran en Per&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y la realidad cu&aacute;l es?
    </p><p class="article-text">
        La primera vez que puse un pie en los Bosques de Palermo comenc&eacute; a conocer historias. No eran las m&iacute;as. Eran historias desgarradoras, de esas que la gente ama escuchar. De esas que hacen que nos miren con l&aacute;stima. El trabajo en la calle era -y sigue siendo- una forma de hacernos saber que valemos menos. Que ese lugar no molesta. Que ah&iacute; no estorbamos. Que ah&iacute; no le importamos a nadie.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5701e39-e593-4ade-9728-c6f087c62436_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5701e39-e593-4ade-9728-c6f087c62436_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5701e39-e593-4ade-9728-c6f087c62436_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5701e39-e593-4ade-9728-c6f087c62436_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5701e39-e593-4ade-9728-c6f087c62436_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5701e39-e593-4ade-9728-c6f087c62436_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f5701e39-e593-4ade-9728-c6f087c62436_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Empec&eacute; a conocer historias. Entre ellas, las de mis amigas. Amigas de veinte a&ntilde;os que ya estaban paradas en esos bosques oscuros desde hac&iacute;a m&aacute;s de seis. Conoc&iacute; a Coraz&oacute;n, una chica trans de trece a&ntilde;os. Conoc&iacute; a Diane, que mostraba orgullosa las fotos de su fiesta de quince, que se pudo pagar ella sola trabajando ah&iacute;. Un mundo miserable que conoc&iacute; de golpe. El verdadero lado del mundo. Y ah&iacute;, en ese lugar, en esa realidad&hellip; &iquest;Qui&eacute;n reclamaba por lo que tanto se nombra?
    </p><p class="article-text">
        Nos fascinamos cuando aparecen nombres famosos en las listas de Epstein. Nos indignamos. Compartimos titulares. Jugamos a detectives morales por redes. Pero&hellip; &iquest;qu&eacute; pasa con los nombres que no est&aacute;n en ninguna lista? &iquest;Qu&eacute; pasa con el abuso cotidiano? Con el abuso normalizado. Con el abuso que no escandaliza porque las v&iacute;ctimas somos nosotras. Porque cuando sos trava, parece que no importa. Parece que el abuso viene incluido. Que la violencia es parte del paquete. Que nos la merecemos.
    </p><p class="article-text">
        Ayer le&iacute; en redes que en Estados Unidos, Eva Cordero, una travesti que trabajaba como modelo, ya hab&iacute;a denunciado a Epstein en 2007. Ten&iacute;a diecis&eacute;is a&ntilde;os. Relat&oacute; abusos. Relat&oacute; violaciones. Pero nadie le crey&oacute;. Los titulares se burlaban. La ridiculizaban. El <em>New York Post</em> la nombraba como &ldquo;un hombre&rdquo;, quit&aacute;ndole toda humanidad, toda credibilidad, toda seriedad.
    </p><p class="article-text">
        Otra vez: el sistema defendiendo al poderoso y aplastando a la v&iacute;ctima.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces miro para atr&aacute;s, a mi propio pa&iacute;s. Y pienso: &iquest;y el caso Candelmo? &iquest;O acaso no estuvo preso el ped&oacute;filo que la abus&oacute;? Pero los medios -como siempre- hicieron de ella una caricatura. De &eacute;l, un &ldquo;ac&aacute; no pas&oacute; nada&rdquo;. Un pobre tipo. Un error. Un malentendido. Siempre lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como con los pol&iacute;ticos que viven del Estado hace cuarenta a&ntilde;os y la gente los vuelve a votar, hay abusadores que, pase lo que pase, vuelven a ser elegidos. Vuelven a la tele. Vuelven al poder. Vuelven al escenario. Vuelven a la fama. No hay prueba que alcance.
    </p><p class="article-text">
        Un ped&oacute;filo puede volver a tener su programa de televisi&oacute;n como si nada. Puede volver a ser respetado. Puede volver a ser invitado. Puede volver a ser aplaudido. Porque el mundo ya es as&iacute;. Miramos para otro lado. Siempre.
    </p><p class="article-text">
        Miramos para otro lado cuando una nena desaparece. Cuando una trava denuncia. Cuando una v&iacute;ctima habla. Cuando alguien rompe el silencio. Miramos para otro lado porque duele mirar de frente. Porque incomoda. Porque obliga a revisar nuestras propias miserias.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, los que no miran para otro lado son los que intentan desviar la atenci&oacute;n. Proyectar en el resto. Acusar para no mirarse.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as se cas&oacute; por iglesia un matrimonio trans. No pasaron ni dos horas. Dos. Y la gente -gente de mierda- empez&oacute; a poner el grito en el cielo. Ese cielo lleno de pervertidos absueltos de sus peores pecados. &ldquo;Anulen ese matrimonio&rdquo;, dijeron.
    </p><p class="article-text">
        Jam&aacute;s levantaron la voz tan r&aacute;pido. No lo hicieron con el padre Grassi. No lo hicieron con los miles y miles de curas abusadores que van moviendo de pueblo en pueblo, regal&aacute;ndoles nuevas v&iacute;ctimas. No lo hicieron con las denuncias. No lo hicieron con las pruebas. No lo hicieron con los testimonios. No lo hicieron nunca.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco lo hicieron cuando M&oacute;nica Cremona, la monja que ayud&oacute; a tantas trans a vivir mejor, a tener un techo, un plato de comida, un refugio, fue expulsada injustamente de la Iglesia.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute;, silencio.
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora s&iacute;. Ahora se escandalizan. Por dos personas que se aman. Porque la gente es rancia. Inculta. Ignorante. Cruel.
    </p><p class="article-text">
        Fue en 1960 cuando Coccinelle fue rebautizada por la Iglesia Cat&oacute;lica de Francia con su nombre de mujer y pudo casarse frente a miles de personas. Sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s, seguimos discutiendo lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; les molesta tanto? &iquest;La uni&oacute;n de dos personas que se quieren? &iquest;O defender el &ldquo;sagrado matrimonio&rdquo; &iquest;Matrimonio? &iquest;Cu&aacute;ntas manos con anillos de oro en los dedos sacaron billetes de sus bolsillos para comprar cuerpos? &iquest;Cu&aacute;ntos &ldquo;se&ntilde;ores respetables&rdquo; pagaron por abusos clasistas disfrazados de &ldquo;servicio&rdquo;? &iquest;Cu&aacute;ntos maridos ejemplares fueron clientes de prost&iacute;bulos? &iquest;Cu&aacute;ntos se persignan frente a un cura y despu&eacute;s terminan de rodillas en un piso sucio?
    </p><p class="article-text">
        Hip&oacute;critas. Juran fidelidad. Juran valores. Juran familia. Juran moral. Y viven mintiendo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntos de esos &ldquo;grandes se&ntilde;ores&rdquo; tendr&aacute;n perfiles en foros clandestinos como <em>escorts-xp</em> donde se avisan entre ellos d&oacute;nde hay menores, d&oacute;nde hay mujeres que cobren poco y &ldquo;hagan mucho&rdquo;, d&oacute;nde hay cuerpos vulnerables disponibles, hasta donde hay animales para practicar su zoofilia?
    </p><p class="article-text">
        Porque eso existe. No es teor&iacute;a. No es exageraci&oacute;n. Es p&uacute;blico. Es obsceno. Lo puede leer cualquiera. Y nadie parece escandalizarse lo suficiente.
    </p><p class="article-text">
        Ver el mundo desde mi vereda es distinto. Ver el mundo como lo vemos las travestis es aberrante, pero es sincero. Nosotras sabemos lo que es el odio sin haberlo provocado. La ilegalidad sin haberla elegido. La marginalidad sin haberla pedido. Sabemos lo que es el abuso. Sabemos lo que es la impunidad.
    </p><p class="article-text">
        Escucho que el pa&iacute;s se paraliza por una reforma laboral y me pregunto, honestamente, qu&eacute; se sentir&aacute; tener un trabajo registrado. Qu&eacute; se sentir&aacute; tener aportes. Vacaciones. Aguinaldo. Derechos.
    </p><p class="article-text">
        A muchas de nosotras jam&aacute;s nos contrataron en ning&uacute;n lado. Jam&aacute;s mi curr&iacute;culum fue suficiente. Jam&aacute;s mi talento art&iacute;stico llen&oacute; una heladera o pag&oacute; las cuentas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De qu&eacute; reforma hablan? Si mi &uacute;nico patr&oacute;n fue el billete. Ese que hab&iacute;a que conseguir como fuera. Ese que no preguntaba edad, ni dignidad, ni miedo. En este mundo tan injusto me sorprende la indignaci&oacute;n selectiva. Lo que s&iacute; escandaliza. Lo que no.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en los relatos de mi amiga Ana Lupez. En <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/barbara-di-rocco-lucha-reivindicar-historia-travesti-argentina-quiero-empaticen_1_12706425.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el libro que hicimos juntas</a>. En cada abuso que sufri&oacute; de chica. En las violaciones en la c&aacute;rcel de Devoto cuando era menor de edad. Menor.
    </p><p class="article-text">
        Y despu&eacute;s estoy yo -la pesada de siempre- tocando puertas de diputados, de legisladores, buscando al menos un reconocimiento. Una reparaci&oacute;n hist&oacute;rica para Ana y sus amigas. Un gesto. Pero cuando no hay campa&ntilde;a electoral, se nota. Y mucho. No consegu&iacute; nada. Ni una menci&oacute;n. Ni una audiencia seria. Ni una intenci&oacute;n real de reparar.
    </p><p class="article-text">
        Porque ac&aacute;, si no sos funcional, no exist&iacute;s. Si no serv&iacute;s para la foto, no import&aacute;s. Si no das votos, no val&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A veces me pregunto para qu&eacute; sirve seguir quej&aacute;ndose. Si la batalla ya est&aacute; perdida. Si la &uacute;nica respuesta posible es la rebeld&iacute;a, la barbarie, las guillotinas simb&oacute;licas, las horcas imaginarias en Plaza de Mayo.
    </p><p class="article-text">
        Pero no. La sociedad est&aacute; demasiado ocupada haciendo memes. Peleando con trolls. Comentando pavadas. Discutiendo sobre pendejos con m&aacute;scaras de perro. Arruinando &ldquo;Guantanamera&rdquo;, el himno sentimental del pueblo cubano, transform&aacute;ndolo en un canto de cancha sin respeto, sin memoria, sin historia. &ldquo;Alta coimera&rdquo;. Esa es la guerra de hoy: un meme, un canto, una burla, una payasada detr&aacute;s de otra. Mientras desde arriba se nos cagan de risa.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en un pa&iacute;s sin seriedad, donde el poder nos viola todos los d&iacute;as y despu&eacute;s nos pide paciencia.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;qu&eacute; nos queda? Resguardarnos como podamos. Cuidarnos entre nosotras. Resguardar a los pibes. Alejarlos del hambre. Alejarlos del abuso. Alejarlos de los poderosos y de los no tanto. Porque los ped&oacute;filos est&aacute;n en todos lados. Con denuncias. Con causas. Con expedientes. Tomando sol en Punta del Este o escondidos en una casilla del barrio m&aacute;s precario. Impunidad para todos. Justicia para nadie.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en la ESI. Esa gran herramienta que intentan destruir. Claro. &iquest;Qu&eacute; abusador va a querer que los chicos sepan nombrar lo que les pasa? &iquest;Qu&eacute; ped&oacute;filo va a querer que lo descubran?
    </p><p class="article-text">
        Pienso en lo que dije al principio. En esas palabras que repiten como un mantra: ped&oacute;filos, perversos, enfermos, desviados. Y me pregunto: &iquest;Qui&eacute;nes son realmente los ped&oacute;filos? &iquest;Qui&eacute;nes son los que deber&iacute;an alejarse de los ni&ntilde;os? &iquest;Qui&eacute;nes son los pervertidos? &iquest;Qui&eacute;nes son los del &ldquo;trastorno mental&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        Mientras escribo esto y me despido de esta columna, pienso en el futuro. En uno incierto. En valijas. En huidas. En maniobras que vuelven. En empezar de nuevo. En lo que a muchas personas les toca ahora y a nosotras, las travestis, nos toc&oacute; siempre.
    </p><p class="article-text">
        Migrar. Sobrevivir. Rearmarnos. Inventarnos otra vez.
    </p><p class="article-text">
        No escrib&iacute; para gustar.
    </p><p class="article-text">
        No escrib&iacute; para agradar.
    </p><p class="article-text">
        No escrib&iacute; para ser correcta.
    </p><p class="article-text">
        Escrib&iacute; para no callarme.
    </p><p class="article-text">
        Para dejar constancia.
    </p><p class="article-text">
        Para que despu&eacute;s nadie diga &ldquo;no sab&iacute;amos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sab&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Siempre supieron.
    </p><p class="article-text">
        Y eligieron mirar para otro lado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bárbara Di Rocco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pedofilos_129_13009202.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Feb 2026 03:01:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/175a0033-5026-4cc9-9598-8a07d5e4a98c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="34247137" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/175a0033-5026-4cc9-9598-8a07d5e4a98c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="34247137" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Pedófilos todos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/175a0033-5026-4cc9-9598-8a07d5e4a98c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Abusos,Pedofilia,Transexualidad,Bárbara Di Rocco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tercer sexo, ¿se divierte?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tercer-sexo-divierte_129_12877840.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/789bcaad-47a4-498c-8b44-fa3ad4e41b37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El tercer sexo, ¿se divierte?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué pasa cuando las travestis se corren de los lugares seguros y quieren ir a divertirse a otros? ¿Cuál es la reacción? ¿Logran divertirse? "Porque para nosotras salir no es simplemente salir: es anticipar el daño, ensayar respuestas, respirar hondo y cruzar los dedos".</p></div><p class="article-text">
        As&iacute; rezaba un titular de&nbsp;<em>Revista AS&Iacute;</em>&nbsp;de 1971 cuando lleg&oacute; a Buenos Aires aquel elenco de siete travestis brasile&ntilde;as. El art&iacute;culo dec&iacute;a: &ldquo;Con el tercer sexo se divierten&rdquo;. La foto las mostraba juntas, ri&eacute;ndose con una alegr&iacute;a desbordada que ni el blanco y negro pod&iacute;a apagar. Brillaban incluso en un momento del pa&iacute;s escaso de color.
    </p><p class="article-text">
        Cincuenta y cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, me encuentro haci&eacute;ndome la pregunta: &iquest;El &ldquo;tercer sexo&rdquo; se divierte? &iquest;Nosotras nos divertimos?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4333f5cc-82ff-481a-b49d-79adc3287c73_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4333f5cc-82ff-481a-b49d-79adc3287c73_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4333f5cc-82ff-481a-b49d-79adc3287c73_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4333f5cc-82ff-481a-b49d-79adc3287c73_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4333f5cc-82ff-481a-b49d-79adc3287c73_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4333f5cc-82ff-481a-b49d-79adc3287c73_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4333f5cc-82ff-481a-b49d-79adc3287c73_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Travestis divirtiéndose en los años &#039;70"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Travestis divirtiéndose en los años &#039;70                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Anoche fue otra de esas tantas noches porte&ntilde;as sin plan fijo, solo el impulso de escaparse un rato del mundo. Entre amigas aparece siempre el mismo dilema:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;A d&oacute;nde vamos?
    </p><p class="article-text">
        La vieja confiable es Am&eacute;rika, el epicentro travesti local desde hace d&eacute;cadas. La previa es en casa: minifalda, rubor y hielo. <strong>Salimos con los tacos afilados, dispuestas al jolgorio absoluto</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b144c739-4831-404b-a03e-7836e1a43194_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b144c739-4831-404b-a03e-7836e1a43194_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b144c739-4831-404b-a03e-7836e1a43194_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b144c739-4831-404b-a03e-7836e1a43194_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b144c739-4831-404b-a03e-7836e1a43194_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b144c739-4831-404b-a03e-7836e1a43194_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b144c739-4831-404b-a03e-7836e1a43194_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Ah&iacute; las travestis somos el foco central del lugar: sin nosotras se les cae la noche. Pagamos la entrada m&aacute;s cara que hay y, as&iacute; sea que el transformista que est&aacute; en la puerta nos mire con recelo, entramos sin darle importancia y pisamos la pista triunfantes, montadas a la altura de una fantas&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; ninguna va casual. <strong>Hasta la que vive en una pensi&oacute;n llena de humedad llega producida como vedette, porque cuando una travesti sale, &iexcl;sale!</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los ventiladores industriales nos mueven el pelo y las extensiones como si estuvi&eacute;ramos en un videoclip; todas, bajo esa r&aacute;faga agobiante, juramos ser de Victoria&rsquo;s Secret. El perfume &mdash;dulce, intenso, inconfundiblemente travesti&mdash; se mezcla con el alcohol y el sonido que aturde. El labial termina donde quiere: en el borde de una copa, en el cuello de una camisa o en la bragueta del que m&aacute;s te guste. Porque Am&eacute;rika es eso: el fuego travesti y el levante.
    </p><p class="article-text">
        Los tipos que van ah&iacute; se aflojan, se animan. Alguno te invita un trago, otro te pide tu n&uacute;mero, otro te dice lo linda que est&aacute;s.&nbsp;<em>Tranny chaser</em>&nbsp;o no, te encaran igual. Y se arma la coreograf&iacute;a l&oacute;gica de la noche: tacos altos, amigas, unas burbujas y la posibilidad de irte con alguien que te hace sentir deseada.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien&hellip; <strong>&iquest;qu&eacute; pasa cuando nos corremos de ese territorio seguro y nos animamos a ir a otros lugares?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si vamos a una <strong>bailanta</strong>, al principio puede haber miradas inc&oacute;modas, esa observaci&oacute;n silenciosa que te escanea entera. Pero apenas comienza a sonar la cumbia, una se acostumbra. Y termina disfrutando.
    </p><p class="article-text">
        Porque dentro de la marginalidad la gente ya sabe qui&eacute;nes somos. No necesitan explicaci&oacute;n. Conocen lo que es una travesti, porque, al igual que un almac&eacute;n, siempre hay una travesti en cada barrio.
    </p><p class="article-text">
        Y eso trae su precio: hipersexualizaci&oacute;n total. En la bailanta te van a apoyar toda la noche. Te van a tocar el culo. Te van a invitar un trago de vino en caja. Te van a querer devorar entera. Y para nosotras, quienes salimos con ganas de acci&oacute;n, perfecto: cada cual con su b&uacute;squeda.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay veces en que no todas estamos pendientes de eso, porque no somos solamente eso. Est&aacute; la que est&aacute; cansada de laburar en la zona; la que solo quiere tomar un trago en paz; la que adora escuchar la m&uacute;sica de N&eacute;stor en Bloke y nada m&aacute;s; o la que simplemente no tiene ganas de que se le acerque nadie.
    </p><p class="article-text">
        Entonces buscamos otra opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; probamos suerte en los <strong>boliches paquis</strong> donde pasan reggaet&oacute;n, trap y m&uacute;sica popular. No son chetos, no llegan a serlo, pero todo huele a pantal&oacute;n chup&iacute;n y clase media. Ese perfume a &ldquo;correctito&rdquo;, donde igual te empiezan a mirar como si fueras una intrusa en su ecosistema. Ah&iacute; las miradas cambian: van directas a la nuca. Las mujeres te miran sin ninguna discreci&oacute;n, como si fueras un desaf&iacute;o, un espejo inc&oacute;modo o un chiste que todav&iacute;a no ocurri&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Otras, en cambio, te hablan en el ba&ntilde;o con esa fascinaci&oacute;n repentina:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ay, sos divina. &iquest;Vos te maquillaste? &iexcl;Me encanta tu pelo! &iquest;C&oacute;mo aguant&aacute;s esos tacos?
    </p><p class="article-text">
        Esa mezcla rara de admiraci&oacute;n y exotizaci&oacute;n que ya conocemos de memoria, que nos hace sentir caricaturas y que nos tiene hartas. Y los chabones&hellip; ah&iacute; empieza otra pel&iacute;cula. M&aacute;s de uno, cuando pas&aacute;s cerca, necesita llamar la atenci&oacute;n como un nene malcriado: <strong>comentarios transf&oacute;bicos, desubicados, el t&iacute;pico que se hace el gracioso para que sus amigos lo celebren</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Y nosotras quedamos en ese dilema eterno: &iquest;Los ignoramos y seguimos bailando? &iquest;O les partimos una botella en la cabeza y nos hacemos respetar, aunque despu&eacute;s no podamos volver a entrar nunca m&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        Porque con los tipos en esos boliches es as&iacute;: ganas siempre tienen. Levante, atracci&oacute;n, deseo oculto&hellip; siempre. Pero en p&uacute;blico jam&aacute;s. Nunca encaran delante de sus amigos. Te miran toda la noche, te devoran con los ojos como si fueras un pecado que no quieren confesar.  Y cuando ya todos est&aacute;n borrachos, ah&iacute; s&iacute;. Ah&iacute; se animan.
    </p><p class="article-text">
        Cuando vos ya te fuiste, cuando est&aacute;s caminando hacia un taxi, cuando est&aacute;s llegando a tu casa&hellip; te aparecen mensajes en redes sociales, alg&uacute;n &ldquo;hola, qu&eacute; linda estabas en el boliche&rdquo;. Porque s&iacute;: los tipos a las travas nos tienen entre ceja y ceja. Si no pasaron por vos, pasaron por alguna amiga, o vaya a saber cu&aacute;ntas m&aacute;s. <strong>Siempre hay una travesti en la cabeza de un var&oacute;n heterosexual. Siempre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entonces decimos: bueno, &iquest;y si vamos a otro lado? Ah&iacute; aparecen los <strong>boliches caretas de la Costanera o las fiestas electr&oacute;nicas&nbsp;</strong><em><strong>snob</strong></em>. Para nosotras, muchas veces ir a esos lugares es comerse una humillaci&oacute;n. Si lleg&aacute;s a entrar, ten&eacute;s que estar toda la noche en pose, sosteniendo la imagen, trag&aacute;ndote la incomodidad. Siempre hay alg&uacute;n fantasma crey&eacute;ndose un jeque &aacute;rabe porque pag&oacute; para sentirse VIP y le traen una botella con bengala: esa palangana de clasismo que hace chispas en el aire. O sumarte al&nbsp;<em>acting</em>&nbsp;colectivo de lentes de sol a las tres de la ma&ntilde;ana y tomar agua mineral como si fuera licor.
    </p><p class="article-text">
        Y si no entr&aacute;s, peor:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La entrada es por lista.
    </p><p class="article-text">
         &mdash;El lugar se reserva el derecho de admisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         &mdash;Hoy no, no das con la imagen del lugar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y ese &ldquo;no das con la imagen del lugar&rdquo; es el golpe m&aacute;s sincero de todos</strong>. Es decirte en la cara lo que piensan: por travesti, no entr&aacute;s. Esa segregaci&oacute;n eterna que tiene este pa&iacute;s, ese&nbsp;<em><strong>cis-apartheid</strong></em>&nbsp;que duerme liviano y se despierta r&aacute;pido. Y ni hablar del patovica: el que se toma tres bondis para volver a su casa, pero que en la puerta del boliche se cree due&ntilde;o del baile, juez de tu existencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En definitiva, las travestis siempre salimos pensando en t&eacute;rminos y condiciones, como si la noche fuera un contrato por negociar. </strong>&iquest;Me dejar&aacute;n pasar? &iquest;La pasar&eacute; bien? &iquest;Voy a poder ponerme en pedo tranquila sin que hasta el barman se burle? &iquest;Voy a poder hablar con un pibe que me guste sin que me tire los clich&eacute;s m&aacute;s gastados: &ldquo;Ay, no sab&iacute;a que eras travesti&rdquo;, &ldquo;Pens&eacute; que eras mujer&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        Siempre hay preguntas. <strong>Porque para nosotras salir no es simplemente salir: es anticipar el da&ntilde;o, ensayar respuestas, respirar hondo y cruzar los dedos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute;, cansadas de una sociedad que no evoluciona, decimos: &iquest;y si vamos a un <strong>boliche gay</strong>? Y ah&iacute; comienza otra odisea: la del lugar sin ventilaci&oacute;n, donde a las drag queens les pagan dos mangos por estar entaconadas toda la noche; donde la mariconada masculina est&aacute; ocupad&iacute;sima en acaparar todo el espacio como si la pista fuera propiedad privada.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; hacemos las travestis ah&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        Nosotras, que con esfuerzo nos compramos un buen perfume, una pilcha linda, unos lindos tacos. Llegamos peinadas, con el rostro impecable, y apenas cruzamos la puerta la cara se derrite, los pies se ponen negros del piso sucio; nos empujan, nos ignoran y, encima, ocupan el ba&ntilde;o de mujeres porque para ellos la mujer ah&iacute; no corresponde ni siquiera en su propio ba&ntilde;o: adentro est&aacute;n o d&aacute;ndose con keta o chup&aacute;ndose las pijas fl&aacute;cidas detr&aacute;s de una puerta rota.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; no importa el olor a mierda, ni si el que pone el culo es libertario o si el que pone la pija es peronista. Ah&iacute; todo vale. Todo menos nosotras.
    </p><p class="article-text">
        Entonces me pregunto de nuevo: &iquest;qu&eacute; hacemos las travestis ah&iacute;? &iquest;Bailamos pegadas al DJ hasta quedarnos sordas? &iquest;Nos metemos en ese tumulto semidesnudo donde el olor a chivo mezclado con popper te parte la nariz?
    </p><p class="article-text">
        Con los dedos pisados, el vestido enganchado en alg&uacute;n arn&eacute;s, les digo a mis amigas:
    </p><p class="article-text">
         &mdash;Vamos a la barra, chicas.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute;, con el dinero que tanto nos cuesta ganar, nos compramos por fin una merecida botella. Nos sumergimos en nuestro propio mundo. Brindamos con esos vasos de pl&aacute;stico que nadie sabe si est&aacute;n lavados. <strong>Nos celebramos. Re&iacute;mos entre nosotras</strong>. Y nos quedamos pegadas a la barra, &uacute;nico punto donde se puede respirar un poco.
    </p><p class="article-text">
        Desde ah&iacute; vemos pasar la noche como quien mira un documental raro: uno que sacan casi muerto porque se pas&oacute; de&nbsp;<em>gh</em>; otro descompensado en el piso; otro que prefiere hablar por Grindr antes que hablar cara a cara; otros d&aacute;ndose besos de tres o cuatro, chap&aacute;ndose como criaturas anfibias. Vemos la poca diversi&oacute;n y la mucha destrucci&oacute;n. Vemos la noche consumir a todos menos a nosotras, que sobrevivimos apoyadas en una barra pegajosa.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que alguna dice:
    </p><p class="article-text">
         &mdash;Chicas, yo tengo un cliente. Me voy.
    </p><p class="article-text">
        Otra:
    </p><p class="article-text">
         &mdash;Estoy cansada, no aguanto los tacos.
    </p><p class="article-text">
        Y otra:
    </p><p class="article-text">
         &mdash;Vamos, ya estoy borracha.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, cuando el sol empieza a colorear las veredas repletas de botellas rotas y vasos destrozados, nos subimos a un Uber con la resaca y un silencio raro en el pecho.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; aparecen las preguntas: &iquest;Me divert&iacute;? &iquest;La pas&eacute; bien? &iquest;Me habr&aacute; transferido la que prometi&oacute; &ldquo;despu&eacute;s te lo devuelvo&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        Llego a casa y empiezo el ritual del final: me saco las pesta&ntilde;as postizas, dejo los zapatos en el balc&oacute;n, pongo la ropa con olor a humo en el canasto. Y mientras me quito el maquillaje, me atraviesa un pensamiento que vuelve cada vez: quiz&aacute;s ya estoy grande; quiz&aacute;s no estoy para salir tan seguido; quiz&aacute;s soy yo la que no aprende a divertirse en estos espacios.
    </p><p class="article-text">
        Pero despu&eacute;s, <strong>cuando se me asienta el coraz&oacute;n, entiendo que no. Que no soy yo</strong>. <strong>Que lo que pasa es que ya no nos divertimos: simplemente aprendimos a distraernos. A poner el cuerpo para fingir brillo para las redes y para el alma.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y ac&aacute; es donde vuelvo al pasado, a los a&ntilde;os '70, a los peri&oacute;dicos repletos de espect&aacute;culos de travestis; a Tres Bocas, donde las maricas se resguardaban y festejaban mutuamente; a Hidr&oacute;geno Discoteque, donde Vanessa Show imitaba a N&eacute;lida Roca y Ana Lupez hac&iacute;a de Liza Minnelli.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a esos archivos donde una comunidad exhalaba carnaval sabiendo que la polic&iacute;a les respiraba en la nuca, que los milicos las miraban con hambre de desaparecerlas, que las contravenciones las esperaban en cada esquina, que el sida lleg&oacute; unos a&ntilde;os despu&eacute;s y borr&oacute; maricas de a decenas. Y aun as&iacute; lo &ldquo;gay&rdquo; era alegre. Era festivo. Una desesperada resistencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En esas vivencias veo algo que hoy casi no se ve: alegr&iacute;a verdadera, no distracci&oacute;n. Resistencia, no anestesia. Fiesta, no consumo. Comunidad, no segmentaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy, en muchos lugares, la noche se volvi&oacute; un escenario agotado, predecible, sin sorpresa, con&nbsp;<em>performers</em>&nbsp;que buscan que los halagues, no que te diviertas. Una fiesta que se repite y es m&aacute;s de lo mismo. Y, sin embargo &mdash;y ac&aacute; est&aacute; la raz&oacute;n por la que escribo esto&mdash;, <strong>s&eacute; que en la risa travesti todav&iacute;a queda magia</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Porque nadie sabe &mdash;de verdad nadie&mdash; lo que nos cuesta llegar hasta ah&iacute;: el recorrido para vivir bajo un techo, para tener una botella en la mesa, para elegir un perfume, para pagar una entrada. Nuestro camino cuesta el doble, siempre cost&oacute; el doble. Y aun as&iacute; seguimos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sabemos que no encajamos, que el mapa est&aacute; repartido hace rato</strong>: las lesbianas por all&aacute;, los gays por all&aacute;, los heteros por ac&aacute; y las travestis en ninguna parte, en la intemperie, en el margen del margen. <strong>Y aun con esa certeza &mdash;cruda, aprendida&mdash; salimos igual.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nada nos frena. Nos mueve otra cosa: un esp&iacute;ritu de fuego, una garganta seca que pide trago, ruido. Salimos aunque sepamos que muchas noches vamos a volver heridas, cansadas, humilladas.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay otras noches. Noches en las que, al final, todo se da vuelta: la humillaci&oacute;n se vuelve an&eacute;cdota, el golpe se transforma en historia, la derrota en carcajada. Y aparece esa risa trava, indestructible, filosa, contagiosa. Esa risa que me salva incluso cuando la noche no quiso salvarnos. Y quiz&aacute; &mdash;despu&eacute;s de todo&mdash; ese sea el verdadero motivo por el que sigo saliendo.
    </p><p class="article-text">
        <em>BDR/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bárbara Di Rocco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tercer-sexo-divierte_129_12877840.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jan 2026 03:02:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/789bcaad-47a4-498c-8b44-fa3ad4e41b37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1532498" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/789bcaad-47a4-498c-8b44-fa3ad4e41b37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1532498" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El tercer sexo, ¿se divierte?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/789bcaad-47a4-498c-8b44-fa3ad4e41b37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Transexualidad,Bárbara Di Rocco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El lechero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lechero_129_12877789.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0165e86a-317c-41ed-ab11-918b6dd4d4d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El lechero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Primer texto de Bárbara Di Rocco en elDiarioAR. Recuerda aquellas noches en las que el sexo se volvía una herramienta para conseguir algo tan básico como un plato de comida. No lujo. No capricho. Comida. Cuando el hambre no era solo del cuerpo, sino también del miedo, de la intemperie, de no saber cómo seguía todo.</p></div><p class="article-text">
        Era fin de semana, cumpliendo horas extras en la oficina. Ya pasadas las seis o siete de la ma&ntilde;ana, el sol empezaba a filtrarse entre los &aacute;rboles y alumbraba sin pudor la lluvia de preservativos y papelitos que rebalsaban de los tachos de los bosques de Palermo. Restos de una noche larga, de esas en las que no llegabas ni a acomodarte la bombacha que ya estabas subi&eacute;ndote a otro auto. <strong>Noches de trabajo intenso, mec&aacute;nico y feroz, donde el cuerpo se vuelve herramienta y el tiempo se mide en billetes doblados y respiraciones agitadas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a sido una de esas madrugadas en las que todo sucede r&aacute;pido, casi sin pausa, donde el cansancio se mezcla con una lucidez extra&ntilde;a y el deseo aparece por momentos, inesperado, como una chispa. El cuerpo aprende a funcionar por partes: piernas, espalda, boca, hambre. El resto queda en pausa. No porque no exista, sino porque no hay tiempo para todo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/237d92df-41ae-4e32-aebb-0223ea7789af_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/237d92df-41ae-4e32-aebb-0223ea7789af_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/237d92df-41ae-4e32-aebb-0223ea7789af_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/237d92df-41ae-4e32-aebb-0223ea7789af_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/237d92df-41ae-4e32-aebb-0223ea7789af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/237d92df-41ae-4e32-aebb-0223ea7789af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/237d92df-41ae-4e32-aebb-0223ea7789af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Siendo fin de semana y con el amanecer encima, empezaban a llegar en manada los autos de los chongos: calientes, copeteados, con esa urgencia torpe que les deja la noche. Ven&iacute;an todav&iacute;a con la m&uacute;sica del boliche son&aacute;ndoles en la cabeza, el cuerpo transpirado, la boca con gusto a alcohol barato y perfume caro.
    </p><p class="article-text">
        Como el bosque estaba rodeado de boliches, muchos ya ten&iacute;an el recorrido aprendido: primero el baile, despu&eacute;s alguna de nosotras. Era parte del ritual. Ah&iacute;, hay que decirlo, daba gusto ser puta. Porque, entre tanto apuro y tanto oficio, de pronto aparec&iacute;an ellos: bombonazos de jean y camisa de marca, manejando borrachos, con olor a Paco Rabanne y a privilegio. Pibes &ldquo;hijos de&rdquo;, esos que no se molestan en chamuyar en la pista y prefieren gastar los &uacute;ltimos pesos que les soltaron los padres en un encuentro r&aacute;pido, clandestino y cargado de morbo.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; era donde yo eleg&iacute;a. Miraba, evaluaba, dejaba que el deseo &mdash;ese que no siempre aparece cuando una trabaja&mdash; se colara sin pedir permiso. Y entonces, como un broche de oro despu&eacute;s de una jornada interminable, el cuerpo respond&iacute;a distinto. No por obligaci&oacute;n. No por dinero. Por puro gusto. Una segunda vez, &iacute;ntima, silenciosa, casi secreta, donde el placer se mezclaba con la satisfacci&oacute;n de haber ganado la noche.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Era esa combinaci&oacute;n rara, peligrosa y deliciosa: trabajo y placer entrelazados por un rato, justo antes de que el sol terminara de subir y nos devolviera, otra vez, a la realidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de que me dieran un buen rato, volv&iacute; a mi parada, ya con el cuerpo cansado y la cabeza puesta en la idea de irme a casa. Esa hora no era solo territorio de trasnochados: empezaban a aparecer tambi&eacute;n los que sal&iacute;an a trabajar. Los viajeros de siempre, los que van de una ciudad a otra, y esos otros que necesitan, casi religiosamente, empezar el d&iacute;a descargando el cuerpo para poder concentrarse despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La escena era un cat&aacute;logo de contrastes. De un lado, los ebrios que todav&iacute;a arrastraban la noche; del otro, los sobrios reci&eacute;n duchados, prolijos, con olor a jab&oacute;n y las bolas depiladas con una dedicaci&oacute;n que parec&iacute;a una invitaci&oacute;n muda, casi respetuosa, a ser lamidas. <strong>La noche y el d&iacute;a cruz&aacute;ndose sin mirarse</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ya estaba por irme cuando un cami&oacute;n frigor&iacute;fico, de una de esas marcas de l&aacute;cteos que todo el mundo reconoce, pas&oacute; lento frente a m&iacute;. El conductor abri&oacute; la puerta. Para verle bien la cara tuve que ponerme en puntas de pie: era flaco, alto, de treinta y pico, cara de madrugador. Me pregunt&oacute; los precios, escuch&oacute; sin apuro y dijo simplemente:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ok.
    </p><p class="article-text">
        Pens&eacute; que iba a subir como acompa&ntilde;ante, pero avanz&oacute; unos metros m&aacute;s y estacion&oacute; cerca de los &aacute;rboles. Se baj&oacute;, dio un portazo seco y, con una mano apret&aacute;ndose lo que ya era evidente, dijo sin rodeos:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Vamos atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Abri&oacute; las puertas traseras y me hizo subir. Adentro, el fr&iacute;o me golpe&oacute; de lleno. <strong>El cami&oacute;n estaba cargado de cajones: sachets de leche, quesos, yogures, manteca.</strong> Todo listo para salir a repartir. Me pag&oacute; un &ldquo;completo&rdquo;, se desabroch&oacute; el pantal&oacute;n y me pidi&oacute; que empezara. Bastaron unos segundos para que el clima cambiara: la respiraci&oacute;n m&aacute;s pesada, el silencio espeso, el vapor de nuestros cuerpos luchando contra el aire helado.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ya estaba duro, me arrincon&oacute; contra los cajones fr&iacute;os de leche. La espalda helada, el cuerpo caliente. Y ah&iacute;, entre el olor l&aacute;cteo y el rugido lejano del motor, me dio uno de esos sacudones que se te quedan grabados. No hubo ternura ni pavadas, pero s&iacute; una intensidad exacta, como si el amanecer hubiera decidido concentrarse entero en ese momento.
    </p><p class="article-text">
        Al terminar, le saqu&eacute; el forro. Mientras le hac&iacute;a un nudito prolijo y lo envolv&iacute;a en un pa&ntilde;uelito de papel, me dijo, casi con alivio:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Gracias, necesitaba descargar. No tengo para darte una propina, pero si te gusta algo de los cajones, llevate lo que quieras.
    </p><p class="article-text">
        Yo, muerta de hambre, abr&iacute; bien los ojos. Mir&eacute; la cantidad de cosas que hab&iacute;a ah&iacute; adentro y le dije que s&iacute; sin dudarlo. Mi cartera era una miniatura &mdash;apenas entraban los preservativos y el BlackBerry&mdash;, pero eso no me detuvo. <strong>Baj&eacute; del cami&oacute;n con los brazos cargados de quesos pategr&aacute;s y l&aacute;cteos, como si estuviera saliendo de un supermercado clandestino.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, el d&iacute;a sigui&oacute; su curso. &Eacute;l volvi&oacute; al volante, yo a mi parada. El cami&oacute;n sali&oacute; a repartir leche como si nada hubiera pasado.
    </p><p class="article-text">
        Me sub&iacute; a un taxi cansada, bien cogida, con plata en el bolsillo y, encima, ahorr&aacute;ndome la compra de la semana. Un cierre perfecto para una noche larga. En ese cansancio hab&iacute;a algo m&aacute;s: <strong>la sensaci&oacute;n de volver a ser una sola despu&eacute;s de horas de ser muchas cosas a la vez, de desarmar capas y quedar apenas en silencio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En ese entonces, mi cama era un colch&oacute;n prestado en el living del departamento de mis amigos. Viv&iacute;amos en Almagro. Dej&eacute; las cosas en la heladera y, al apoyar la cabeza en la almohada, apareci&oacute; ese pensamiento que vuelve siempre cuando el cuerpo afloja: no c&oacute;mo hab&iacute;a sido la noche, sino c&oacute;mo hab&iacute;a aprendido a arregl&aacute;rmelas. Nadie ense&ntilde;a eso. <strong>Se aprende caminando, mirando, midiendo silencios.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; ya era costumbre sacar ventaja cuando los tipos te ofrec&iacute;an llevarte algo, sobre todo cuando el encuentro ocurr&iacute;a dentro de alg&uacute;n local. En mi pueblo era frecuente salir con las maricas y terminar dej&aacute;ndonos coger por alg&uacute;n panadero, tipo cuatro de la ma&ntilde;ana, en el fondo del negocio, entre la masa y los hornos todav&iacute;a tibios. Despu&eacute;s de la cogida nos llev&aacute;bamos de todo. Desayun&aacute;bamos como reinas. Siempre val&iacute;a la pena ser descarada: al final, todo se convert&iacute;a en an&eacute;cdota.
    </p><p class="article-text">
        Pero ah&iacute; hab&iacute;a una diferencia enorme. Despu&eacute;s de eso yo volv&iacute;a a mi casa. Ten&iacute;a una puerta que se cerraba, una cama que me esperaba, un lugar donde dejar el cuerpo. Hab&iacute;a red, hab&iacute;a abrigo. Ac&aacute; no. Ac&aacute; era distinto. <strong>Ac&aacute; era yo sola, mi &uacute;nico sost&eacute;n, mi propio respaldo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Reci&eacute;n llegaba a la ciudad. No consegu&iacute;a trabajo, no me daban chance de nada. No conoc&iacute;a a nadie, no conoc&iacute;a la zona roja, no sab&iacute;a d&oacute;nde pararme ni a qui&eacute;n preguntar. Por eso caminaba. Caminaba sin rumbo, con la intuici&oacute;n como br&uacute;jula, esperando que el cuerpo entendiera antes que la cabeza. <strong>Caminaba porque quedarse quieta no era una opci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No era tan distinto en la l&oacute;gica &mdash;cambiaban las calles, los nombres, los olores&mdash;, pero s&iacute; en el peso. En Buenos Aires la picard&iacute;a ya no era un recurso: era una necesidad. No pedir permiso, no esperar autorizaci&oacute;n, llevarse algo m&aacute;s que el recuerdo porque no hab&iacute;a margen para fallar.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a ese descaro, una noche m&aacute;s, sal&iacute; del hostel donde compart&iacute;a habitaci&oacute;n con otros tres extra&ntilde;os y empec&eacute; a caminar por avenida Entre R&iacute;os, cerca de las tres de la ma&ntilde;ana, buscando ese billete que me llenara la panza y me comprara un rato de calma.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; lo conoc&iacute;: un chico encargado de limpiar un bar frente al Congreso. Yo pasaba por afuera mientras &eacute;l trapeaba adentro. Ten&iacute;a m&aacute;s o menos mi edad. Nos miramos. Nos gustamos. Fue inmediato.
    </p><p class="article-text">
        Me abri&oacute; la puerta sin decir una palabra. El bar estaba oscuro, con olor a lavandina y madera vieja. En el ba&ntilde;o, entre baldosas h&uacute;medas y el ruido lejano de la ciudad que no dorm&iacute;a, cogimos. Sin promesas, sin planes. Un cruce fugaz que no ped&iacute;a futuro.
    </p><p class="article-text">
        Antes de irme, pas&eacute; por las heladeras enormes del mostrador. <strong>Con la panza haci&eacute;ndome ruido &mdash;ese ruido seco y humillante que no se puede disimular&mdash;, le ped&iacute; si pod&iacute;a llevarme unos s&aacute;ndwiches de miga</strong>. Me mir&oacute;. Hizo un silencio breve, inc&oacute;modo, de esos que pesan m&aacute;s que una negativa. Despu&eacute;s abri&oacute; la heladera, sac&oacute; una bandeja, otra, y me envolvi&oacute; una docena entera. Sin apuro. Sin preguntas.
    </p><p class="article-text">
        Nos volvimos a ver muchas veces. Con el tiempo hab&iacute;amos llegado a un acuerdo t&aacute;cito, casi dom&eacute;stico: despu&eacute;s de coger, yo pod&iacute;a llevarme lo que quisiera de los mostradores. Facturas, empanadas, s&aacute;ndwiches. No era un trato escrito; era algo que se fue armando solo, noche tras noche, entre cuerpos cansados y madrugadas silenciosas.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que una noche me dijo algo que me qued&oacute; grabado para siempre:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Si vos lo &uacute;nico que necesit&aacute;s es comer, no hace falta que hagamos nada. Yo te lo doy.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; entend&iacute; todo. Yo, que en la vida &mdash;y en la infancia&mdash; jam&aacute;s hab&iacute;a pasado hambre, entend&iacute; de golpe mi realidad. <strong>Entend&iacute; que el sexo y la prostituci&oacute;n se me hab&iacute;an vuelto una herramienta para conseguir algo tan b&aacute;sico como un plato de comida. No lujo. No capricho. Comida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fui yo la que decidi&oacute; chupar una pija antes que pedirle prestado a mis amigas, antes que llamar a mi padre y decirle que estaba fracasando, como &eacute;l seguramente supon&iacute;a. No revolv&iacute; la basura. No esper&eacute; compasi&oacute;n. <strong>Eleg&iacute; el camino que ten&iacute;a a mano, el &uacute;nico que no me ped&iacute;a papeles, explicaciones ni permiso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy se habla mucho de &ldquo;sistema prostituyente&rdquo;, y est&aacute; bien que se hable. Pero <strong>en ese entonces, para una trans que reci&eacute;n empezaba, la mayor&iacute;a de las puertas estaban cerradas. Cerradas con llave. Y algunas ni siquiera ten&iacute;an timbre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue caminando tantas calles oscuras que me fui armando de coraje y de descaro. <strong>Fue ese descaro el que me sostuvo.</strong> <strong>El que me permiti&oacute; calmar, aunque fuera por unos d&iacute;as, un hambre que no era solo del cuerpo, sino tambi&eacute;n del miedo, de la intemperie, de no saber c&oacute;mo sigue todo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque muchas veces nuestra vida es eso: sobrevivir. Sobrevivir a la ciudad, a la noche, al silencio y al juicio ajeno.
    </p><p class="article-text">
        Sobrevivir con lo que hay.
    </p><p class="article-text">
        Y seguir igual.
    </p><p class="article-text">
        No porque sea heroico, sino por ser la otra parte de la sociedad a la que no nos dejaron otra opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>BDR/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bárbara Di Rocco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lechero_129_12877789.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Jan 2026 02:13:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0165e86a-317c-41ed-ab11-918b6dd4d4d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2471571" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0165e86a-317c-41ed-ab11-918b6dd4d4d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2471571" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El lechero]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0165e86a-317c-41ed-ab11-918b6dd4d4d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Transexualidad,Prostitución]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Organizaciones trans y de derechos humanos rechazan un seminario en el Senado que cuestiona la Ley de Identidad de Género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/organizaciones-trans-derechos-humanos-rechazan-seminario-senado-cuestiona-ley-identidad-genero_1_12544728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/410d350e-bbe5-4ecd-ab59-00d96ce3915f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Organizaciones trans y de derechos humanos rechazan un seminario en el Senado que cuestiona la Ley de Identidad de Género"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Convocan a un “Cabildo Trava” este miércoles frente al Congreso en repudio al evento “Ley de Identidad de Género: testimonios sobre sus consecuencias”. Denuncian que se trata de un retroceso en materia de igualdad y que abre la puerta a discursos de odio.</p></div><p class="article-text">
        Organizaciones trans, de diversidad sexual y de derechos humanos repudian la realizaci&oacute;n en el Senado de la Naci&oacute;n de un seminario titulado <em>&ldquo;Ley de Identidad de G&eacute;nero: testimonios sobre sus consecuencias&rdquo;</em>, previsto para este mi&eacute;rcoles 20 de agosto. Como respuesta, convocaron a un <strong>&ldquo;Cabildo Trava&rdquo;</strong> a partir de las 12 horas frente al Congreso (Hip&oacute;lito Yrigoyen 1702) para manifestar su oposici&oacute;n a lo que consideran un intento de retroceder en derechos conquistados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Senado deber&iacute;a garantizar derechos, no relativizarlos. La Ley de Identidad de G&eacute;nero no se debate: se cumple&rdquo;, afirmaron en un comunicado. Para las organizaciones, la sola idea de discutir la normativa sancionada en 2012 implica &ldquo;abrir la puerta a discursos de odio y legitimar la propagaci&oacute;n de prejuicios&rdquo;, adem&aacute;s de desconocer que se trata de un derecho humano reconocido internacionalmente.
    </p><p class="article-text">
        Los testimonios de familiares y activistas subrayan el car&aacute;cter violento de la iniciativa. La escritora y activista trans <strong>Barbie Di Rocco</strong> se&ntilde;al&oacute; en sus redes: &ldquo;Este mi&eacute;rcoles, el Senado inicia el plan para derogar la ley de identidad de g&eacute;nero. Obviamente presentar&aacute;n personas 'arrepentidas' de transicionar, estigmatiz&aacute;ndonos nuevamente. Que linda la libertad que votaron eh! Ahora usan como excusa 'las infancias'. &iquest;Cu&aacute;ndo les importaron las infancias? El Garrahan, los chicos revolviendo basura, la pobreza infantil, los ni&ntilde;os con discapacidad. Esto es puramente odio&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1957484923553767927?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <strong>Sabrina Renee</strong>, de la Asociaci&oacute;n Civil Xadres Varones Trans y No Binaries de Santa Fe, advirti&oacute;: &ldquo;Este seminario atenta de manera directa contra la existencia de mi hijo. Es violento que alguien decida que no puede ser &eacute;l. La construcci&oacute;n de su identidad no borra su parte biol&oacute;gica, aprendemos y acompa&ntilde;amos esa construcci&oacute;n de manera amorosa y, por sobre todas las cosas, la respetamos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La activista trans <strong>Gabriela Ivy</strong> remarc&oacute; que el trasfondo responde a corrientes conservadoras globales: &ldquo;La finalidad real de este encuentro no es proteger a las personas trans, sino instalar una l&iacute;nea conservadora y antiprogresista que ya funciona como doctrina en otros pa&iacute;ses: en Espa&ntilde;a a trav&eacute;s de VOX, en Estados Unidos con Trump y en Brasil con Bolsonaro. Se trata de un plan de exterminio sistem&aacute;tico que busca negar nuestras existencias bajo el disfraz de un falso cuidado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Giovi Novello</strong>, tambi&eacute;n de la Asociaci&oacute;n Civil Varones Trans y No Binaries de Santa Fe, puso el foco en las infancias: &ldquo;Este seminario expone nuevamente la desinformaci&oacute;n acerca de las identidades trans, atentando directamente contra las ni&ntilde;eces. Desmantelar programas que acompa&ntilde;an y visibilizan esas vivencias pone en riesgo a cientos de familias que se quedan sin apoyo. Proteger a las infancias exige pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que abracen y garanticen derechos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea, <strong>Luciana Viera</strong>, de la Asociaci&oacute;n Civil Mocha Celis, denunci&oacute;: <em>&ldquo;</em>Cada vez que se instala la idea de revisar la Ley de Identidad de G&eacute;nero, lo que realmente se busca es retroceder en conquistas que nos costaron a&ntilde;os de lucha y vidas de muchos compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras. Debatir la ley es debatir si tenemos derecho a existir. Y eso no es democracia, es violencia institucional&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1957884663139057902?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El seminario en cuesti&oacute;n se realizar&aacute; a las 14 horas en el Sal&oacute;n Auditorio Emar Acosta del edificio Alfredo Palacios. Seg&uacute;n la convocatoria oficial, analizar&aacute; &ldquo;los efectos m&eacute;dicos de los tratamientos hormonales y las intervenciones quir&uacute;rgicas que se contemplan en la Ley de Identidad de G&eacute;nero&rdquo;, a partir de testimonios de personas que atravesaron esos procesos. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, plantea &ldquo;reflexionar sobre la necesidad de revisar ciertos aspectos de la Ley 26.743, especialmente en relaci&oacute;n con su aplicaci&oacute;n a menores de edad, a fin de garantizar una mayor protecci&oacute;n y seguridad en los tratamientos y procedimientos establecidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con la consigna <strong>&ldquo;La Ley no se debate: se cumple&rdquo;</strong>, las organizaciones convocantes esperan visibilizar este mi&eacute;rcoles en las calles su repudio al seminario y ratificar la vigencia de la Ley de Identidad de G&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/organizaciones-trans-derechos-humanos-rechazan-seminario-senado-cuestiona-ley-identidad-genero_1_12544728.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Aug 2025 19:23:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/410d350e-bbe5-4ecd-ab59-00d96ce3915f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2165770" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/410d350e-bbe5-4ecd-ab59-00d96ce3915f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2165770" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Organizaciones trans y de derechos humanos rechazan un seminario en el Senado que cuestiona la Ley de Identidad de Género]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/410d350e-bbe5-4ecd-ab59-00d96ce3915f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Transexualidad,Transfobia,Ley de identidad de género,Senado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Erika Noely Moreno: “Las mujeres trans somos indomables, nunca nos van a callar”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/erika-noely-moreno-mujeres-trans-indomables-callar_1_12524027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/756a9e78-e526-46ba-9de9-660a123ac07c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123574.jpg" width="3298" height="1855" alt="Erika Noely Moreno: “Las mujeres trans somos indomables, nunca nos van a callar”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue una de las primeras mujeres trans en lograr cambiar el género en su DNI .Forma parte de Las Históricas, un movimiento de mujeres trans adultas mayores que exigen reparaciones por la discriminación y violencia que sufrieron durante buena parte de sus vidas. Aquí su historia en primera persona.
</p></div><p class="article-text">
        <strong>Erika Noely Moreno</strong> es una mujer trans y activista de derechos humanos. Vive en Ushuaia, en el sur de Argentina, desde hace 30 a&ntilde;os. Fue <strong>una de las primeras mujeres trans en lograr cambiar el g&eacute;nero en su DNI </strong>y es parte de <em>Las Hist&oacute;ricas</em>, un movimiento de mujeres trans adultas mayores que exigen reparaciones por la discriminaci&oacute;n y violencia que sufrieron durante buena parte de sus vidas. Dice que los gobiernos autoritarios amenazan todas sus conquistas pero que hoy est&aacute;n m&aacute;s activas y determinadas que nunca. Esta es su historia.
    </p><h2 class="article-text">Sobreviviente</h2><p class="article-text">
        Soy una sobreviviente. Sobrevivo desde los cinco a&ntilde;os, <strong>aun sin saber que con mi propia existencia como una infancia trans estaba haciendo activismo por los derechos humanos. </strong>Nac&iacute; en 1974, justo antes que empezara la dictadura militar. Fueron tiempos muy dif&iacute;ciles. Con mi familia nos fuimos a vivir al campo porque en la capital de C&oacute;rdoba era muy duro. A los 12 nos fuimos a Villa Maria, una ciudad m&aacute;s grande y ah&iacute; empez&oacute; el infierno de verdad porque era un lugar donde hab&iacute;a mucha discriminaci&oacute;n. Ah&iacute; me toc&oacute; meterme en el closet, pero no dur&oacute; mucho. Siempre digo que yo empec&eacute; mi transici&oacute;n a los cinco a&ntilde;os y la termin&eacute; a los 18. Fui a Buenos Aires un tiempo y luego cuando me fui a vivir sola a la capital de C&oacute;rdoba. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/213bd303-cc0c-4718-a57d-b1796aec726d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/213bd303-cc0c-4718-a57d-b1796aec726d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/213bd303-cc0c-4718-a57d-b1796aec726d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/213bd303-cc0c-4718-a57d-b1796aec726d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/213bd303-cc0c-4718-a57d-b1796aec726d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/213bd303-cc0c-4718-a57d-b1796aec726d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/213bd303-cc0c-4718-a57d-b1796aec726d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Erika Noely Moreno fue una de las primeras mujeres trans en lograr cambiar el género en su DNI."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Erika Noely Moreno fue una de las primeras mujeres trans en lograr cambiar el género en su DNI.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;Atrapada&rdquo;</h2><p class="article-text">
        En la ciudad estuve en el sistema prostibulario.<strong> Estaba encerrada en un departamento privado 24 horas, donde se intercambiaba sexo por dinero. </strong>No ten&iacute;a contacto con la sociedad porque sab&iacute;a que si sal&iacute;a a la calle terminaba presa, o muerta, entonces estaba ah&iacute; adentro, siempre teniendo que estar dispuesta para los clientes. Si alguien llegaba a las 3am ten&iacute;a que despertarme y atenderlo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sentí que estaba atrapada en un sistema del que no podía salir por la falta de oportunidades</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sent&iacute; que estaba atrapada en un sistema del que no pod&iacute;a salir por la falta de oportunidades, y as&iacute; pas&eacute; dos a&ntilde;os. Despu&eacute;s sal&iacute; a trabajar en la calle, unos meses, y fue muy complicado porque la polic&iacute;a nos maltrataba mucho. Fue cuando conoc&iacute; a alguien que buscaba gente para trabajar en bares en R&iacute;o Gallegos, en la Patagonia. No lo pens&eacute; dos veces, me fui. Y dos a&ntilde;os despu&eacute;s me vine a Ushuaia a hacer lo mismo. Hab&iacute;a mucho trabajo porque ven&iacute;an muchos hombres, por los puertos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-f_Aw8SlZIIk-8839', 'youtube', 'f_Aw8SlZIIk', document.getElementById('yt-f_Aw8SlZIIk-8839'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-f_Aw8SlZIIk-8839 src="https://www.youtube.com/embed/f_Aw8SlZIIk?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><h2 class="article-text">Vida en Ushuaia</h2><p class="article-text">
        Las cosas eran un poco diferentes en Ushuaia, la gente me aceptaba porque yo me hac&iacute;a respetar. Al poco tiempo conoc&iacute; a un peluquero que me ofreci&oacute; trabajo y estuve con ellos ocho a&ntilde;os.<strong> La gente se enamor&oacute; de m&iacute; y eso me cambi&oacute; la vida. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Vine a Ushuaia por 15 d&iacute;as y me qued&eacute; 30 a&ntilde;os. <strong>Ahora estoy casada, tengo a mi esposo y a una familia que es toda la ciudad. </strong>Pero esto no es lo mismo que les pasa a mis compa&ntilde;eras, principalmente a las adultas mayores, que siguen intentando sobrevivir trabajando en las esquinas.
    </p><p class="article-text">
        En 2012 la pol&iacute;tica toc&oacute; mi puerta. Cuando se aprob&oacute; la ley de identidad de g&eacute;nero, el gobierno de Tierra del Fuego quer&iacute;a entregar el primer DNI a una persona del colectivo. Yo les dije que hab&iacute;a otra compa&ntilde;era, Laura Aixa Xux&uacute; Aguilar Millacahuin, que hab&iacute;a hecho la transici&oacute;n en su lugar de nacimiento, que es algo muy dif&iacute;cil (<a href="https://www.eldiariodelfindelmundo.com/noticias/2022/05/11/96340-primer-asesinato-de-una-mujer-trans-en-tierra-del-fuego" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura fue asesinada por su ex pareja en 2013</a>). Entonces nos dieron el DNI a las dos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para nosotras la &uacute;nica opci&oacute;n siempre es luchar. Somos sobrevivientes, entonces nada puede detenernos.</strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las Hist&oacute;ricas</strong></h2><p class="article-text">
        En Argentina se ha avanzado en cuanto a los derechos de las personas trans, pero falta mucho por hacer y ahora todo est&aacute; en peligro. 
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres trans tenemos historias muy duras y ahora, las que sobrevivimos a la discriminaci&oacute;n, a la violencia, a los golpes de la polic&iacute;a, a los asesinatos, todav&iacute;a reclamamos justicia y reparaciones. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Las Hist&oacute;ricas</em> es un colectivo que se form&oacute; hace muchos a&ntilde;os con esas sobrevivientes cuando un d&iacute;a estaban caminando juntas y dijeron &ldquo;seguimos vivas, somos las hist&oacute;ricas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mis compa&ntilde;eras me adoptaron, me abrieron las puertas. Son mis hermanas, mis t&iacute;as, mis madres y trabajamos por la justicia en nombre nuestro y de nuestras muertas. Luchamos en las calles, ocupamos espacios p&uacute;blicos y trabajamos para cambiar las leyes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17592836-c45a-4024-a757-b062c1031300_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17592836-c45a-4024-a757-b062c1031300_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17592836-c45a-4024-a757-b062c1031300_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17592836-c45a-4024-a757-b062c1031300_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17592836-c45a-4024-a757-b062c1031300_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17592836-c45a-4024-a757-b062c1031300_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/17592836-c45a-4024-a757-b062c1031300_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las Históricas, un grupo de mujeres trans mayores en Argentina que exigen reparaciones por los abusos que han sufrido —incluidos los cometidos por la policía—, protestan en Buenos Aires el pasado 24 de mayo de 2025."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las Históricas, un grupo de mujeres trans mayores en Argentina que exigen reparaciones por los abusos que han sufrido —incluidos los cometidos por la policía—, protestan en Buenos Aires el pasado 24 de mayo de 2025.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">La vida para las personas trans en Argentina</h2><p class="article-text">
        Luchamos y conseguimos leyes como la de identidad de g&eacute;nero, el decreto de DNI no binario, el matrimonio igualitario y el <a href="https://www.argentina.gob.ar/generos/cupo-laboral-travesti-trans" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cupo travesti trans</a> pero hay muchas compa&ntilde;eras que todav&iacute;a no consiguen trabajo. Nosotras trabajamos toda nuestra vida y somos parte de la sociedad. Despu&eacute;s de tanto, <strong>seguimos siendo las parias de la sociedad, de una sociedad que nos sigue castigando por lo que somos, por nuestras identidades.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las personas trans adultas mayores se despiertan a la mañana y se preguntan: “¿Qué voy a hacer para poder comer hoy?” Muchas siguen intercambiando sexo por dinero</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Nos han expulsado del sistema educativo, del sistema de justicia, nos han matado, nos han expulsado de lo privado, cuando ni siquiera pod&iacute;amos sentarnos en un restaurante a comer. Es por todo eso y m&aacute;s que exigimos una reparaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Las personas trans adultas mayores se despiertan a la ma&ntilde;ana y se preguntan: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; voy a hacer para poder comer hoy?&rdquo; Muchas siguen intercambiando sexo por dinero. Seguimos en la misma.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Lo hemos visto todo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Yo tengo 51 a&ntilde;os, pero a veces siento que tengo 300, con todo lo que he pasado, imaginate las que tienen 60 y 70. Hemos pasado de todo, en lo f&iacute;sico y en lo psicol&oacute;gico, hemos visto de todo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora estamos viendo un cambio en la sociedad. La gente nos est&aacute; entendiendo m&aacute;s porque todas y todos en Argentina est&aacute;n perdiendo sus derechos. Esto se vio claramente con la marcha antifascista a nivel global. Cuando escuchamos el <a href="https://amnistia.org.ar/noticias/amnistia-internacional-se-moviliza-en-repudio-a-las-declaraciones-del-presidente-de-la-nacion-que-ponen-en-riesgo-a-las-personas-lgbti" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discurso de Milei en Davos</a> dijimos &ldquo;no!&rdquo; y hubo un quiebre. 
    </p><p class="article-text">
        Nosotras estamos haciendo activismo todo el tiempo. Apenas salgo de casa hago docencia con todas las personas con las que hablo, sobre nuestra lucha y todas las luchas. 
    </p><h2 class="article-text">Pol&iacute;ticas p&uacute;blicas reales</h2><p class="article-text">
        Las trans no tenemos nada que perder, porque ya perdimos todo. Sin la fuerza que tenemos no hubi&eacute;semos sobrevivido, somos indomables y nunca nos van a callar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las trans no tenemos nada que perder, porque ya perdimos todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A las generaciones j&oacute;venes les digo que mucho se ha avanzado pero que todav&iacute;a falta mucho. Tienen que participar, ocupar espacios pol&iacute;ticos, alzar la voz en las calles. 
    </p><p class="article-text">
        Y a las juventudes trans les digo que ac&aacute; estamos las t&iacute;as para cuidarlas, para protegerlas y animarlas a que luchen, que luchen por sus derechos y que ocupen espacios pol&iacute;ticos para lograr pol&iacute;ticas p&uacute;blicas reales y no de banner.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo es parte de una producci&oacute;n de Amnist&iacute;a Internacional para elDiarioAR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Erika Noely Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/erika-noely-moreno-mujeres-trans-indomables-callar_1_12524027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Aug 2025 03:01:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/756a9e78-e526-46ba-9de9-660a123ac07c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123574.jpg" length="1924255" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/756a9e78-e526-46ba-9de9-660a123ac07c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123574.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1924255" width="3298" height="1855"/>
      <media:title><![CDATA[Erika Noely Moreno: “Las mujeres trans somos indomables, nunca nos van a callar”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/756a9e78-e526-46ba-9de9-660a123ac07c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123574.jpg" width="3298" height="1855"/>
      <media:keywords><![CDATA[Transexualidad,Transfobia,Amnistía Internacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crecer trans en Rosario, donde la hormonización sigue siendo un derecho]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/crecer-trans-rosario-hormonizacion-sigue-derecho_132_12414979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff59c628-1875-4ab3-b30a-0cdc1afd45e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crecer trans en Rosario, donde la hormonización sigue siendo un derecho"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras el gobierno nacional desmantela políticas públicas, en Rosario adolescentes y jóvenes trans siguen accediendo a tratamientos hormonales en el sistema de salud que garantiza Santa Fe. La comunidad organiza lo demás: afecto, abrigo y militancia.</p></div><p class="article-text">
        &mdash;Mi pap&aacute; se dio cuenta. Lo voy a decir con sus palabras. Una vez me dijo: &ldquo;Vos quer&eacute;s ser hombre&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mateo est&aacute; sentado junto a sus amigues en la plaza Sarmiento, en el centro de Rosario. Es una tarde fr&iacute;a y el sol est&aacute; cayendo. Tiene los ojos claros, 18 a&ntilde;os y va a quinto a&ntilde;o en una escuela religiosa. 
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a, Mateo le sac&oacute; una foto a la carta que le hab&iacute;a escrito y se la mand&oacute; por whastapp. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No lo sorprendi&oacute; porque ya sab&iacute;a &mdash;repite.
    </p><p class="article-text">
        La mam&aacute; de Mateo muri&oacute; en 2021 por covid. &Eacute;l quiere mucho a su familia materna, dice que son todas buenas personas. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mi abuela, y hasta mi primo chiquito me dice Mateo, me da mucha ternura eso. 
    </p><p class="article-text">
        No pasa lo mismo del lado paterno. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mi t&iacute;a lo sabe, pero no le importa. Literalmente, me llama con otro nombre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El pap&aacute; fue quien le compr&oacute; a Mateo su primer binder, una prenda que sirve para fajarse y ocultar los pechos sin sufrir dolor.</strong> La palabra binder aparece una y otra vez en los relatos: muchos llegan en busca de esa prenda a la &ldquo;Aso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; le dicen en Rosario, Santa Fe y Buenos Aires a la <strong>Asociacion de Varones trans y no binaries. Son m&aacute;s de 300 ni&ntilde;es, adolescentes y j&oacute;venes trans </strong>en un espacio donde a Mateo le encanta ir a hablar y jugar. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es mi lugar seguro, como si fuera una casa. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3865ccd9-f82c-4641-82d7-09803fd69f63_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3865ccd9-f82c-4641-82d7-09803fd69f63_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3865ccd9-f82c-4641-82d7-09803fd69f63_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3865ccd9-f82c-4641-82d7-09803fd69f63_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3865ccd9-f82c-4641-82d7-09803fd69f63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3865ccd9-f82c-4641-82d7-09803fd69f63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3865ccd9-f82c-4641-82d7-09803fd69f63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La nueva sede de la “Aso” está en una casa antigua en pleno centro de Rosario. Es un punto de encuentro para jóvenes trans. Tienen talleres y actividades sociales"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La nueva sede de la “Aso” está en una casa antigua en pleno centro de Rosario. Es un punto de encuentro para jóvenes trans. Tienen talleres y actividades sociales                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Un jueves en la &ldquo;Aso&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Para llegar a la &ldquo;Aso&rdquo; hay que subir una escalera. La sede inaugurada en mayo est&aacute; en pleno centro de Rosario, en una casa antigua. 
    </p><p class="article-text">
        Pasan muchas cosas al mismo tiempo: decenas de adolescentes circulan por la sala central de la casa, un espacio amplio donde hay un sill&oacute;n, una gran mesa, y sobre una pared, las letras tridimensionales de la palabra TRANS que encabeza su columna en cada marcha.
    </p><p class="article-text">
        Peque&ntilde;os grupos se sacan selfies, conversan, se cuentan sus secretos, r&iacute;en y alguno llora, abrazado por une amigue. Miran sus celulares y juegan a las cartas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El inclusivo es parte del idioma cotidiano y sus looks son tan diversos como sus historias: </strong>pelos cortos y largos, verdes, casta&ntilde;os, negros y rubios. Los estereotipos no entran en la casa: cada quien lleva su expresi&oacute;n de g&eacute;nero como lo siente. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando llegan almuerzan y m&aacute;s tarde toman la merienda
    </p><p class="article-text">
        En junio comenz&oacute; el taller de barber&iacute;a, tambi&eacute;n habr&aacute; uno de textiles. En el verano hacen transpamentos (campamentos trans). 
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;Aso&rdquo; se configura como un &ldquo;espacio seguro&rdquo; donde ni&ntilde;es, adolescentes y j&oacute;venes trans pueden expresarse en libertad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Asociaci&oacute;n de Varones Trans y No Binaries naci&oacute; en 2016</strong>, cuando el actual diputado nacional Esteban Paul&oacute;n era Subsecretario de Pol&iacute;ticas de Diversidad Sexual de la provincia de Santa Fe y la activista trans Pamela Rocchi -hoy directora provincial de Igualdad y Diversidad Sexual- formaba parte de esa gesti&oacute;n. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e294f21-37dc-4d92-963e-000cb9880c4c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e294f21-37dc-4d92-963e-000cb9880c4c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e294f21-37dc-4d92-963e-000cb9880c4c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e294f21-37dc-4d92-963e-000cb9880c4c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e294f21-37dc-4d92-963e-000cb9880c4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e294f21-37dc-4d92-963e-000cb9880c4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5e294f21-37dc-4d92-963e-000cb9880c4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="“No es una cuestión de querer sino de necesitar”, aseguran sobre las terapias hormonales que quedaron en el centro de la controversia. Allí continúan los tratamientos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                “No es una cuestión de querer sino de necesitar”, aseguran sobre las terapias hormonales que quedaron en el centro de la controversia. Allí continúan los tratamientos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Santiago Quizam&aacute;s es el presidente. Tiene 46 a&ntilde;os, es var&oacute;n trans. Cuando empezaron, todo estaba por hacerse. Otra persona fundamental es la psic&oacute;loga Andy Panziera, que impuls&oacute; los encuentros con las familias. Empezaron a juntarse los jueves. 
    </p><h2 class="article-text">La necesidad de los binders</h2><p class="article-text">
        Actualmente es Nahuel Gabay quien fabrica los binders. <strong>Tiene 30 a&ntilde;os, esper&oacute; a que falleciera su pap&aacute; para expresar cabalmente su identidad de g&eacute;nero.</strong> A la &ldquo;Aso&rdquo; se sum&oacute; en 2019. 
    </p><p class="article-text">
        Dice que ten&iacute;a verg&uuml;enza, era t&iacute;mido, no hablaba con nadie. Imposible imagin&aacute;rselo as&iacute; ahora. 
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; en un taller textil y toda su familia cose, pero antes no quer&iacute;a coser. Ahora, estudia dise&ntilde;o de indumentaria y textil en la Universidad Nacional de Rosario. Este a&ntilde;o se anim&oacute; a dejar la empresa en la que trabajaba, y dar&aacute; un taller para ense&ntilde;ar a hacer binders en la Aso. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El binder para nosotros es la indumentaria m&aacute;s necesaria para poder habitar, para salir a la calle, para pasar un poco desapercibido&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Tiene sus exigencias: &ldquo;Tiene que ser c&oacute;modo, est&eacute;tico y seguro. Muchas veces nos hemos fajado con el el&aacute;stico que se ponen en las piernas o con los transtape, una cinta quir&uacute;rgica, que te quiebra las costillas, te las fisura y al estar 12, 14 o 24 horas con eso, lastima y duele&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que busca es que el binder sea &ldquo;c&oacute;modo y est&eacute;tico. O sea, <strong>vos te levant&aacute;s y te lo pon&eacute;s y te lo sac&aacute;s reci&eacute;n en un lugar seguro o cuando te acost&aacute;s a dormir.</strong> Entonces, ten&eacute;s que ir a la escuela, ten&eacute;s que hacer actividad f&iacute;sica, transpir&aacute;s, se tiene que secar r&aacute;pido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para eso, el binder tiene dos telas. La exterior es de lycra, se expande, y la de adentro, es de gabardina, para comprimir el pecho. Al costado tiene dos tiras de ganchos, como los del corpi&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Es una prenda a medida. &ldquo;Cuando est&aacute;s en testosterona el cuerpo cambia. Se reduce la grasa o se ensancha la espalda. Cuando me mandan un mensaje y me preguntan &lsquo;Che, necesito un binder&rsquo; Bueno, yo necesito que te tomes las medidas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El binder &ldquo;permiti&oacute; volver a los espacios de pileta, tambi&eacute;n con un laburo de sensibilizaci&oacute;n y concientizaci&oacute;n, a las piletas municipales&rdquo;. Todos los a&ntilde;os vuelven a hacer ese trabajo con el personal de esos espacios recreativos. 
    </p><p class="article-text">
        El binder no es un invento de Nahuel, que quiere &ldquo;mejorarlo todo el tiempo&rdquo;. &Eacute;l no lo usa m&aacute;s, ya hizo la mastectom&iacute;a masculinizante. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>No todas las personas trans se hormonizan, no todes se operan.</strong> &ldquo;Hay un mont&oacute;n de varones que est&aacute;n en testosterona, que tienen todas las caracterizaciones, de barba, pelo en el cuerpo, pero no se pueden operar o no se quieren operar&rdquo;, cuenta Santiago. Y siguen necesitando binders. 
    </p><p class="article-text">
        Estar en testosterona es recibir terapia de reemplazo hormonal, que permiten adquirir las caracter&iacute;sticas sexuales del g&eacute;nero autopercibido. Para feminizar, se toman estr&oacute;genos y se bloquea la testosterona. Las masculinidades trans toman testosterona y bloquean los estr&oacute;genos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d6fcb33-121e-494e-a390-f95c20d45457_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d6fcb33-121e-494e-a390-f95c20d45457_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d6fcb33-121e-494e-a390-f95c20d45457_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d6fcb33-121e-494e-a390-f95c20d45457_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d6fcb33-121e-494e-a390-f95c20d45457_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d6fcb33-121e-494e-a390-f95c20d45457_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3d6fcb33-121e-494e-a390-f95c20d45457_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ronda en Plaza Sarmiento, muy cerca de la “Aso”. Un espacio de contención para adolescentes, pero también para sus familias"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ronda en Plaza Sarmiento, muy cerca de la “Aso”. Un espacio de contención para adolescentes, pero también para sus familias                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Cuando se queman los papeles</h2><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Mam&aacute; &iquest;Por qu&eacute; dios me hizo nene si yo soy una nena?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La pregunta la hizo Sana cuando ten&iacute;a cinco a&ntilde;os. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Su mam&aacute;, Natalia, empez&oacute; una b&uacute;squeda fren&eacute;tica, junto a sus amigas de toda la vida y su padre, el abuelo de Sana. 
    </p><p class="article-text">
        Natalia la pelea todos los d&iacute;as: con la obra social Osecac, con la precariedad laboral, con su deseo de garantizar a su hija una infancia -ahora adolescencia- feliz. 
    </p><p class="article-text">
        Tuvo que superar muchos miedos para llegar a la Asociaci&oacute;n. &ldquo;Les xadres no podr&iacute;amos acompa&ntilde;ar a nuestros hijes sin la Aso. <strong>No podr&iacute;amos sostenerlos, porque no habr&iacute;a qui&eacute;n nos sostenga a nosotros. Podemos tener mucho amor, pero cuando a m&iacute; me pas&oacute;, se me quemaron todos los papeles.</strong> La cabeza me estall&oacute; en 10 millones de part&iacute;culas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Aso genera otros horizontes de vida. &ldquo;Vemos una esperanza. Nosotras no tuvimos a nuestros hijes para que nos los maten a los 35 a&ntilde;os, que es la expectativa de vida de una persona trans&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Santiago subraya la referencia que construyen para les pibes, lejos de un destino de prostituci&oacute;n callejera, violencia y exclusi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;De pronto est&aacute;s viendo una persona adulta, trans, que es m&uacute;sico, artista, entonces pod&eacute;s decir: &ldquo;Ay, esto es lo que quiero hacer yo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Esa referencia es maravillosa &mdash;aporta Natalia&mdash;. Como mam&aacute;, a m&iacute; tambi&eacute;n me da tranquilidad. Le est&aacute;n mostrando que puede ser alguien en la vida, m&aacute;s all&aacute; de qui&eacute;n es ella. Porque eso es inamovible, Sana es Sana y as&iacute; para m&iacute; as&iacute; es perfecta. 
    </p><h2 class="article-text">Ser trans en &eacute;pocas de odio</h2><p class="article-text">
        A Santiago ser el referente de les pibes le implica &ldquo;una reparaci&oacute;n&rdquo; de su propia historia. Lo alienta una convicci&oacute;n que clam&oacute; el 11 de febrero pasado en la Comisi&oacute;n de Mujeres y G&eacute;nero de la C&aacute;mara de Diputados de la Naci&oacute;n: &ldquo;S&oacute;lo tenemos una oportunidad de ser ni&ntilde;es en la vida&rdquo;. Por eso se empe&ntilde;a en sembrar &ldquo;brotecitos de una generaci&oacute;n cuidada, acompa&ntilde;ada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante la pandemia, Santiago conoci&oacute; a Giovi Novelli, que lleg&oacute; a Rosario a buscar un binder. 
    </p><p class="article-text">
        Giovi es actor, m&uacute;sico, un joven trans que cre&oacute; la Asociaci&oacute;n en la ciudad de Santa Fe y hoy vive en Buenos Aires. Actu&oacute; en la pel&iacute;cula Tesis sobre una domesticaci&oacute;n, en la serie El fin del amor y tambi&eacute;n en el videoclip Sexy, de Lali Esp&oacute;sito. 
    </p><p class="article-text">
        Santiago y Giovi fueron a la C&aacute;mara de Diputados<strong> despu&eacute;s del decreto 62/2025 del Gobierno nacional, que modific&oacute; la Ley N&deg; 26.743 de Identidad de G&eacute;nero, para impedir los tratamientos de hormonizaci&oacute;n y las intervenciones quir&uacute;rgicas en ni&ntilde;os y adolescentes. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese decreto reflot&oacute; muchos mitos y prejuicios. 
    </p><p class="article-text">
        En base a ese decreto, un mont&oacute;n de gente empez&oacute; a pensar que los ni&ntilde;os se operaban. En realidad, lo primero que se trabaja con las ni&ntilde;eces y adolescencias trans es el acompa&ntilde;amiento, en la pubertad, se ofrecen bloqueos para que no se desarrollen los caracteres sexuales secundarios, todo el proceso, hasta la adultez, es reversible. 
    </p><p class="article-text">
        Esto sac&oacute; la luz que casi nadie sab&iacute;a c&oacute;mo trabajar con una ni&ntilde;ez trans en un espacio de salud ni en las instituciones educativas. 
    </p><p class="article-text">
        Giovi tiene unos ojos clar&iacute;simos y una cresta, con el pelo rapado a los costados. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s le molesta es la desinformaci&oacute;n. Lo enoja. No se resigna a tener que repetir lo mismo en todas las notas, aunque pase el tiempo. &ldquo;En este caso fue el propio presidente de la Naci&oacute;n que dec&iacute;a que un ni&ntilde;o se opera sus genitales&rdquo;, afirma y lamenta: &ldquo;A las personas trans nos cuesta m&aacute;s llegar a esos espacios de escucha&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la provincia de Santa Fe, el acompa&ntilde;amiento a infancias y adolescencias trans no se suspendi&oacute;. La resoluci&oacute;n ministerial 10 del 1&deg; de abril de 2025 defini&oacute; &ldquo;la continuidad de los tratamientos hormonales que actualmente se encuentren realizando ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes&rdquo; y obliga a hacerlo a las obras sociales y prepagas. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde la asunci&oacute;n de Javier Milei, el gobierno de la provincia costea estos tratamientos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c2bade1-14e5-450f-b51f-4222eaee1777_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c2bade1-14e5-450f-b51f-4222eaee1777_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c2bade1-14e5-450f-b51f-4222eaee1777_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c2bade1-14e5-450f-b51f-4222eaee1777_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c2bade1-14e5-450f-b51f-4222eaee1777_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c2bade1-14e5-450f-b51f-4222eaee1777_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1c2bade1-14e5-450f-b51f-4222eaee1777_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mate tiene 18 años. Va a la Asociación desde los 15. “Cuando descubrí que era trans ya empecé a sentir una necesidad de conocer a otras personas a las que les pase lo mismo”"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mate tiene 18 años. Va a la Asociación desde los 15. “Cuando descubrí que era trans ya empecé a sentir una necesidad de conocer a otras personas a las que les pase lo mismo”                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En un momento de la tarde, llega a la &ldquo;Aso&rdquo; Pamela Rocchi. Ella es alta, inmensa, tanto como su risa. Les chiques la ovacionan. &ldquo;Pame&rdquo;, le dicen al un&iacute;sono, se agolpan para abrazarla. Pamela subraya que no hace &ldquo;pol&iacute;tica p&uacute;blica sola, es con la comunidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos los chiques a Pam la ven como una t&iacute;a, a Santi lo ven como un pap&aacute; y a Giovi como el t&iacute;o, &iquest;viste? ese t&iacute;o que dice, &lsquo;Est&aacute;s en mi casa, hac&eacute; lo que se te cante&rsquo;&rdquo;, dice Sana, hoy de 13 a&ntilde;os. 
    </p><h2 class="article-text">Peligros concretos</h2><p class="article-text">
        El decreto tiene impactos tr&aacute;gicos. &ldquo;Lamentablemente, cuando el presidente se toma la libertad de decir una cosa semejante, es a las familias a las que m&aacute;s se afecta&rdquo;, dice Santiago. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Hay chiques expulsados de sus casas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, lamentablemente sigue habiendo, no en el volumen de antes, porque hoy podemos trabajar m&aacute;s con la familia. Al menos con una parte. Hay abuelas que acompa&ntilde;an, pero la mam&aacute; y el pap&aacute; no. A veces, una hermana o un hermano. Y eso va siendo un alivio, porque del &uacute;ltimo lugar que esperas la exclusi&oacute;n es de tu casa. Si afuera es tan hostil, esper&aacute;s que adentro sea un refugio. Ahora vuelve a aparecer esto: &ldquo;, te voy a cambiar de psic&oacute;loga, porque esa psic&oacute;loga te est&aacute; llenando la cabeza&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Natalia est&aacute; angustiada por la embestida, aunque agradece que Santa Fe sea &ldquo;una burbuja&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Cu&aacute;l es la gracia para el gobierno de sacarle o intentar sacarle los inhibidores a una criatura? &iquest;Qu&eacute; termine muerta?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; muerta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Muerta porque muerta &mdash;se desespera&mdash;. Porque se matan, porque las matan, porque si vos lees el certificado del psic&oacute;logo de Sana, lo dice perfectamente, que teme por lo que ella puede hacer.
    </p><h2 class="article-text">Mam&aacute;s que acompa&ntilde;an</h2><p class="article-text">
        Uno de esos jueves, un poco apartadas de les chiques, tres mam&aacute;s conversan mientras se ceban mates. Sabrina, Gisela y Daniela hablan en voz baja, como si quisieran pasar desapercibidas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Iv&aacute;n empez&oacute; su transici&oacute;n en abril del a&ntilde;o pasado. &Eacute;l ven&iacute;a con algunas cositas que no estaban bien, como autolesiones. Entonces le pregunt&eacute; qu&eacute; le pasaba, qu&eacute; era lo que no pod&iacute;a decir. Y &eacute;l me hablaba mucho de la bandera trans&rdquo;, cuenta Gisela. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando le pidi&oacute; un binder, Gisela record&oacute; que segu&iacute;a en Facebook al hijo de una antigua compa&ntilde;era de trabajo, y se comunic&oacute; con &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; llegaron a la Aso. <strong>&ldquo;Fue lindo porque yo necesitaba un mont&oacute;n de cosas. Soy sincera. No entend&iacute;a nada&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Gisela siempre respet&oacute;. Les paraba el carro a quienes se burlaban de Florencia de la V o Lizzi Tagliani: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si vos tuvieras un hijo que quiera hacer lo mismo, lo vas a dejar de querer?&rdquo;. Pero ahora lo hace &ldquo;m&aacute;s profundamente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Su hijo no est&aacute; haciendo tratamiento hormonal. &ldquo;Por el momento no quiere&rdquo;, dice Gisela. 
    </p><p class="article-text">
        Fueron al Hospital de Ni&ntilde;os el V&iacute;ctor J. Vilela de Rosario. Lo atendieron tres profesionales, una ginec&oacute;loga infanto juvenil, la m&eacute;dica de adolescencia y otra que no recuerda. &ldquo;Fueron un amor. Y le preguntaron qu&eacute; era lo que quer&iacute;a, le dijeron que no hab&iacute;a apuro. Le dieron la posibilidad de cortar la menstruaci&oacute;n o para empezar a inhibir las hormonas femeninas. <strong>Pero &eacute;l dijo que no, que por el momento quer&iacute;a estar as&iacute;&rdquo;. </strong>
    </p><h2 class="article-text">Hacer posible lo imposible</h2><p class="article-text">
        Logan V&aacute;zquez es el mayor de 15 hermanos, en un pueblo peque&ntilde;o. Cuando lleg&oacute; a vivir a Rosario, en el supermercado en el que trabajaba, conoci&oacute; a una chica trans. <strong>&ldquo;Gracias a ella descubr&iacute; que era posible cambiar de g&eacute;nero&rdquo;. Ten&iacute;a 30 a&ntilde;os. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el colegio la pas&eacute; mal con respecto a mi g&eacute;nero, y bueno, conforme al paso del tiempo es algo que siempre llev&eacute; adentro, que no pod&iacute;a exteriorizarlo, porque no conoc&iacute;a a ninguna persona que sea trans&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Loan habla en voz muy baja, como cuidando que sus palabras no rompan el aire. Para &eacute;l, la Asociaci&oacute;n es &ldquo;todo&rdquo;. &ldquo;Mi familia, mi apoyo, mi contenci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39b155b6-1ea2-4387-bc50-906b3eb90a78_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39b155b6-1ea2-4387-bc50-906b3eb90a78_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39b155b6-1ea2-4387-bc50-906b3eb90a78_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39b155b6-1ea2-4387-bc50-906b3eb90a78_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39b155b6-1ea2-4387-bc50-906b3eb90a78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39b155b6-1ea2-4387-bc50-906b3eb90a78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/39b155b6-1ea2-4387-bc50-906b3eb90a78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las letras decoran la casa de la Asociación y salen a la calle en las manifestaciones formando la palabra “TRANS” en la cabecera de las marchas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las letras decoran la casa de la Asociación y salen a la calle en las manifestaciones formando la palabra “TRANS” en la cabecera de las marchas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Crecer acompa&ntilde;ades</h2><p class="article-text">
        Mate tambi&eacute;n vivi&oacute; en un pueblo, Villa Amelia. A los 15 a&ntilde;os, en 2021, fue por primera vez a la Asociaci&oacute;n. &ldquo;Cuando descubr&iacute; que era trans ya empec&eacute; a sentir una necesidad de conocer a otras personas a las que les pase lo mismo&rdquo;, cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; en quinto a&ntilde;o de una escuela secundaria de arte, la Nigelia Soria. Se alegra porque, &ldquo;por suerte&rdquo;, va a una escuela que contiene a las adolescencias trans. &ldquo;Formo parte del Centro de Estudiantes y todo el estudiantado estuvo siempre muy abierto, los preceptores tambi&eacute;n. Junto con la Aso, despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os, ya estoy con el documento cambiado, conozco muchos amigos y estoy contento con mi transici&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mate no se hormona &ldquo;por decisi&oacute;n propia&rdquo;, pero s&iacute; conoce a muchos chicos a los que &ldquo;les hace falta&rdquo;.</strong> &ldquo;Una vez que nos cost&oacute; tanto llegar a las instancias en las que estamos, querer sacarnos esos derechos ya es muy bajo&rdquo;, lamenta. 
    </p><p class="article-text">
        Son tres los Mateos que quisieron hacer la entrevista. En total, se quedaron cuatro chicos y una chica, Maddy. 
    </p><p class="article-text">
        Mateo (el del principio), Mate y Mat cuentan su historia con naturalidad. 
    </p><p class="article-text">
        Mat tiene unos rulos negros, es t&iacute;mido como casi todes. Conoci&oacute; a la Aso gracias a los binders. &ldquo;<strong>Cuando le dije a mi mam&aacute; que era trans, ella hizo la investigaci&oacute;n y lleg&oacute; a la Asociaci&oacute;n. </strong>Al principio me daba un re miedo venir, as&iacute; que tard&eacute; unos meses, pero cuando vine, fue s&uacute;per c&oacute;modo, s&uacute;per buena gente, as&iacute; que no hubo un jueves en que deje de venir&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mat sabe que no todas las personas trans tienen una familia como la suya. &ldquo;Mi pap&aacute;, mi mam&aacute; y mi hermana me apoyan. Por suerte, puedo decir que soy una persona muy privilegiada, ya que toda mi familia, todos mis amigos, siempre estuvieron de mi lado y nunca tuve que censurarme o restringirme&rdquo;. &Eacute;l tambi&eacute;n est&aacute; en 5&deg; a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Lucho ya termin&oacute; la secundaria, tiene 21 a&ntilde;os. Estudia psicolog&iacute;a. Lleva un gorro negro calado casi hasta las cejas. &ldquo;Me enamor&eacute; de la Aso desde el primer d&iacute;a&rdquo;, recuerda. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando se habla de la interrupci&oacute;n de tratamientos -que no lo afecta personalmente- cuenta: &ldquo;Cuando sali&oacute; que hab&iacute;a ganado Milei fue miedo, vac&iacute;o, porque <strong>hab&iacute;amos escuchado los discursos de odio, incluso antes de que sea presidente</strong>&rdquo;. Dice que habla por &eacute;l, pero tambi&eacute;n por todo el grupo. 
    </p><h2 class="article-text">Dolor en primera persona</h2><p class="article-text">
        En esa misma conversaci&oacute;n est&aacute; Maddy, Madeleine. Unos bucles negros enmarcan su rostro de frente ancha, con ojos negros muy vivaces. Tiene 21 a&ntilde;os, y lleg&oacute; a la Aso por un amigo, que ahora es su novio.  
    </p><p class="article-text">
        Maddy es enf&aacute;tica. &ldquo;Me duele un mont&oacute;n, especialmente que quiten las terapias de reemplazo hormonal. Yo me hormono, soy capaz de acceder al tratamiento de hormonas por esa ley (la de identidad de g&eacute;nero), porque si no, no me las podr&iacute;a permitir, son caras. <strong>No es una cuesti&oacute;n de quererla, es una cuesti&oacute;n de necesidad, las terapias de reemplazo hormonal salvan vidas</strong>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>ST / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Tessa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/crecer-trans-rosario-hormonizacion-sigue-derecho_132_12414979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jun 2025 03:01:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ff59c628-1875-4ab3-b30a-0cdc1afd45e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6302824" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ff59c628-1875-4ab3-b30a-0cdc1afd45e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6302824" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Crecer trans en Rosario, donde la hormonización sigue siendo un derecho]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ff59c628-1875-4ab3-b30a-0cdc1afd45e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Transexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gobierno quiere prohibir lo que ya está prohibido y alienta mitos sobre las infancias trans]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/gobierno-quiere-prohibir-prohibido-alienta-mitos-infancias-trans_1_12030546.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/862a1afd-0542-4422-8161-ce948182ad36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gobierno quiere prohibir lo que ya está prohibido y alienta mitos sobre las infancias trans"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con su anuncio de terminar con "los tratamientos de hormonización y la cirugía de adaptación del cuerpo en menores de 18 años” el Ejecutivo desinforma sobre los abordajes para infancias trans, generando miedo en familias y adolescentes. La ley vigente no promueve la “mutilación” o tratamientos invasivos.</p><p class="subtitle">Mutilaciones genitales a bebés intersex: las intervenciones médicas a las que el Gobierno no se opone</p></div><p class="article-text">
        A los 8 a&ntilde;os &ldquo;Facha&rdquo;, como lo llamaba su familia de chico, escribi&oacute; en un papel un nombre que no era el que le hab&iacute;an asignado al nacer, la fecha y su lugar de nacimiento y se dibuj&oacute; a &eacute;l mismo. Se hizo su propio DNI porque en el que ten&iacute;a no se reconoc&iacute;a. &ldquo;Conmigo la cig&uuml;e&ntilde;a se equivoc&oacute;, mam&aacute;. Me trajo nena y soy var&oacute;n&rdquo;, le dec&iacute;a a su familia. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 2014, pudo acceder a la rectificaci&oacute;n de su documento, gracias a la Ley de Identidad de G&eacute;nero. Fue el primer caso que <a href="http://www.archivoinfojus.gob.ar/nacionales/naci-en-el-cuerpo-equivocado-conmigo-la-ciguena-se-equivoco-6292.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no tuvo que judicializarse</a>. Hoy ya es mayor de edad. Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as trans, y sus familias, no piden &ldquo;tratamientos de hormonizaci&oacute;n y la cirug&iacute;a de adaptaci&oacute;n del cuerpo en menores de 18 a&ntilde;os&rdquo; como intenta instalar el Gobierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Las infancias trans piden que se les respete, que se les escuche, que validen su existencia</strong>. Quieren ir al colegio y les llamen por sus nombres, quieren poder elegir su ropa y corte de pelo. Nada m&aacute;s&rdquo;, dice a elDiarioAR Manuel Sinde, de El Teje, una organizaci&oacute;n que acompa&ntilde;a infancias, adolescencias y personas adultas trans, travestis, no binarias y a sus familias. Y agrega: <strong>&ldquo;Pocas veces habl&eacute; con une ni&ntilde;e trans de operaciones u hormonas</strong>. Necesitan amor y acompa&ntilde;amiento porque el mundo es muy hostil con ellxs. Somos les adultxs quienes les llenamos de preocupaciones y expectativas&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50de52ae-59e8-49e4-9f0b-337db8fe0b68_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50de52ae-59e8-49e4-9f0b-337db8fe0b68_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50de52ae-59e8-49e4-9f0b-337db8fe0b68_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50de52ae-59e8-49e4-9f0b-337db8fe0b68_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50de52ae-59e8-49e4-9f0b-337db8fe0b68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50de52ae-59e8-49e4-9f0b-337db8fe0b68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/50de52ae-59e8-49e4-9f0b-337db8fe0b68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El anuncio de la supuesta modificación de la Ley de Identidad de Género fue hecho por el vocero presidencial, Manuel Adorni. "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El anuncio de la supuesta modificación de la Ley de Identidad de Género fue hecho por el vocero presidencial, Manuel Adorni.                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Este jueves el Gobierno emiti&oacute; el <a href="https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/5846621/20250206?suplemento=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decreto 62/2025</a> que modifica la Ley de Identidad de G&eacute;nero en el que define que &ldquo;s&oacute;lo puedan acceder a intervenciones quir&uacute;rgicas totales y parciales y/o tratamientos integrales hormonales para adecuar su cuerpo aquellas personas mayores de DIECIOCHO (18) a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/gobierno-redoblo-ofensiva-marcha-antifascista-anuncio-cambios-ley-identidad-genero_1_12030385.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tras el anuncio del Gobierno</a>, a Manuel no paran de llegarle notificaciones por Whatsapp. &ldquo;Desde hace rato estoy contestando mensajes de familias y adolescencias a las que acompa&ntilde;o. Est&aacute;n llenas de miedo, angustia y ansiedad. El Gobierno est&aacute; desinformando, divulgando que con las infancias se hacen cosas que no son as&iacute;&rdquo;, cuenta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Acompa&ntilde;amos a m&aacute;s de 30 familias, jam&aacute;s se mutil&oacute; u oblig&oacute; a algune ni&ntilde;e a someterse a tratamientos. Por el contrario, se les acompa&ntilde;a, escucha y se le brindan herramientas para que a la hora de elegir puedan hacerlo a conciencia, acompa&ntilde;adxs por profesionales de la salud. Como organizaci&oacute;n nos vemos en estado de emergencia ya que sin Educaci&oacute;n Sexual Integral y con estos discursos y comunicados atentan contra la calidad de vida de lxs mas chiquitxs&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ni en Argentina ni en otra parte del mundo existen legislaciones que promuevan la &ldquo;mutilaci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;hormonizaci&oacute;n&rdquo; u operaci&oacute;n de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as trans. &ldquo;La ley de Identidad de G&eacute;nero dice expresamente que las cirug&iacute;as de reasignaci&oacute;n son para mayores de 18 a&ntilde;os&rdquo;, dice Mar&iacute;a Rachid a elDiarioAR. Hoy es titular del Instituto contra la Discriminaci&oacute;n de la Ciudad de Buenos Aires e integrante de la comisi&oacute;n directiva de la Federaci&oacute;n Argentina LGBT, pero hace 13 a&ntilde;os fue una de la autoras de la Ley 26.743, pionera en el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo 11 de la normativa, sancionada en 2012, especifica que son &ldquo;todas las personas mayores de dieciocho a&ntilde;os de edad&rdquo; quienes podr&aacute;n &ldquo;acceder a intervenciones quir&uacute;rgicas totales y parciales y/o tratamientos integrales hormonales para adecuar su cuerpo, incluida su genitalidad, a su identidad de g&eacute;nero autopercibida, sin necesidad de requerir autorizaci&oacute;n judicial o administrativa&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la legislaci&oacute;n argentina, todas las personas de 16 a&ntilde;os o m&aacute;s son consideradas como adultas en lo que refiere al cuidado del propio cuerpo. Sobre los &ldquo;tratamientos integrales hormonales&rdquo; en menores de 16 a&ntilde;os el consentimiento de madres, padres o tutores responsables o la judicializaci&oacute;n es un requisito excluyente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las pocas terapias posibles es el bloqueo o retraso puberal que es un tratamiento reversible que se utiliza hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con pubertad precoz y hace relativamente poco se empez&oacute; a utilizar en ni&ntilde;os y ni&ntilde;as trans. Consiste en la administraci&oacute;n de an&aacute;logos de liberadores de gonadotrofina. Esto revierte y/o detiene la progresi&oacute;n de los cambios propios del crecimiento durante la adolescencia y que no son deseados por quienes est&aacute;n atravesando un proceso de transici&oacute;n. Por ejemplo, puede impedir la aparici&oacute;n de la voz masculina y el incremento del tama&ntilde;o de la nuez. Y as&iacute; pueden evitar, en el futuro, cirug&iacute;as m&aacute;s invasivas como la mastectom&iacute;a o la maxilofacial. En todos los casos siempre se lleva adelante con asesoramiento familiar y psicoterapia de apoyo. El &uacute;nico objetivo de estos tratamientos es ayudar a los chicos y a las chicas a vivir con el aspecto y rol de g&eacute;nero autopercibido.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a85942e-17c9-4274-94b9-b46e093435cd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a85942e-17c9-4274-94b9-b46e093435cd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a85942e-17c9-4274-94b9-b46e093435cd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a85942e-17c9-4274-94b9-b46e093435cd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a85942e-17c9-4274-94b9-b46e093435cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a85942e-17c9-4274-94b9-b46e093435cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2a85942e-17c9-4274-94b9-b46e093435cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Postal de la marcha masiva del sábado pasado como reacción al discurso homofóbico y transfóbico del Presidente en Davos. "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Postal de la marcha masiva del sábado pasado como reacción al discurso homofóbico y transfóbico del Presidente en Davos.                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que acceden a estos tratamientos son &iacute;nfimas. Por poner la lupa en la provincia m&aacute;s populosa del pa&iacute;s, seg&uacute;n <a href="https://www.ms.gba.gov.ar/sitios/generoydiversidad/wp-content/uploads/sites/216/2023/12/Relevamiento-de-espacios-que-acompanan-nineces-y-adolescencias-trans-travestis-nobinarias.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un relevamiento</a> del Programa Provincial de Implementaci&oacute;n de Pol&iacute;ticas de G&eacute;nero y Diversidad Sexual en Salud del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, en el periodo 2022-2023 consultaron al sistema de salud 780 ni&ntilde;eces y adolescencias, de los cuales s&oacute;lo 49 se encontraban en proceso de supresi&oacute;n puberal en ese per&iacute;odo de tiempo. <strong>En todos los casos se trataba de adolescentes a partir de los 12 a&ntilde;os.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muchos y muchas de quienes hab&iacute;an hecho consultas sobre estos tratamientos (un 40%) refirieron que despu&eacute;s de contar con la informaci&oacute;n los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes eligieron no realizarlo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Infancias intersex: las verdaderas infancias mutiladas de las que no se habla</strong></h2><p class="article-text">
        Ale L&oacute;pez Bemsch naci&oacute; en Tucum&aacute;n hace 35 a&ntilde;os y vivi&oacute; una infancia marcada por m&uacute;ltiples intervenciones quir&uacute;rgicas sin su consentimiento: desde que ten&iacute;a apenas meses de vida hasta su adolescencia. &ldquo;Las intervenciones m&eacute;dicas que sufr&iacute; se llevaron a cabo tanto en hospitales p&uacute;blicos como en cl&iacute;nicas privadas de mi provincia. La realidad es que, hasta el d&iacute;a de hoy, estas pr&aacute;cticas de mutilaci&oacute;n genital siguen ocurriendo en todo el territorio argentino y son una realidad preocupante. Generan un profundo sufrimiento f&iacute;sico y emocional, constituyendo experiencias sumamente traum&aacute;ticas y abusivas. Estos actos son tortura y mutilaci&oacute;n, dado que se realizan sin el debido consentimiento informado y vulneran gravemente la integridad corporal de las personas intersexuales&rdquo;, dice a elDiarioAR.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Gobierno de Javier Milei se jacta en afirmar que la &lsquo;ideolog&iacute;a de g&eacute;nero&rsquo; habilita a mutilar a infancias trans, cosa que no es cierto. Lo que si sucede es la mutilacion genital intersexual que nadie nunca habla&rdquo;, agrega Ale, que es parte de la organizaci&oacute;n Argentina Intersex.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/178c14a9-254a-40e9-8e20-918ce31217a4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/178c14a9-254a-40e9-8e20-918ce31217a4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/178c14a9-254a-40e9-8e20-918ce31217a4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/178c14a9-254a-40e9-8e20-918ce31217a4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/178c14a9-254a-40e9-8e20-918ce31217a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/178c14a9-254a-40e9-8e20-918ce31217a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/178c14a9-254a-40e9-8e20-918ce31217a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Candelaria Schamun es intersex, fue sometida a cuatro operaciones para que fuera &quot;normal&quot;. "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Candelaria Schamun es intersex, fue sometida a cuatro operaciones para que fuera &quot;normal&quot;.                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Entre las pr&aacute;cticas m&aacute;s comunes se encuentra la escisi&oacute;n de un fragmento del cl&iacute;toris y las vaginoplastias, que son procedimientos quir&uacute;rgicos en los cuales se crea una vagina usando parte del colon. Estos procedimientos suelen ir acompa&ntilde;ados de tratamientos hormonales y dilataciones vaginales. Las consecuencias de estas cirug&iacute;as pueden ser severas, incluyendo hemorragias, f&iacute;stulas, necrosis de tejidos, disminuci&oacute;n de la sensibilidad en los genitales y dolor cr&oacute;nico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2023 la periodista y escritora Candelaria Schamun <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/candelaria-schamun-historia-mutilacion-feminismos_129_10990704.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">public&oacute;</a> &ldquo;Ese que fui, expediente de una rebeli&oacute;n corporal&rdquo;, un libro en el que cuenta en primera persona las intervenciones a las que fue sometida cuando naci&oacute; para &ldquo;normalizar&rdquo; su cuerpo intersex.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Persecuci&oacute;n a la poblaci&oacute;n LGBTI+</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;T&eacute;cnicamente no pueden cambiar una ley por decreto pero pueden tomar decisiones de necesidad y urgencia, v&iacute;a DNU y depender&aacute; del Congreso lo rechace o no&rdquo;, advierte Mar&iacute;a Rachid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de lo que pase a nivel legislativo, la desinformaci&oacute;n y los discursos del odio en voces oficiales ya est&aacute;n en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica. &ldquo;La situaci&oacute;n actual en Argentina es sumamente preocupante, no solo por la creciente institucionalizaci&oacute;n de discursos de odio contra la poblaci&oacute;n LGBTI+, sino tambi&eacute;n por el aumento de la violencia y la discriminaci&oacute;n que esto genera hacia la comunidad en general&rdquo;, dice Ale L&oacute;pez Bemsch
    </p><p class="article-text">
        El presidente de la Fundaci&oacute;n Igualdad, Pedro Paradiso Sottile, coincide: &ldquo;Es un plan de persecuci&oacute;n, de exterminio, de amenaza, de odio hacia la comunidad porque es una pol&iacute;tica de Estado. Hay que alertarlo y denunciarlo a nivel nacional e internacional de esta manera&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/gobierno-quiere-prohibir-prohibido-alienta-mitos-infancias-trans_1_12030546.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Feb 2025 09:53:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/862a1afd-0542-4422-8161-ce948182ad36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="80989" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/862a1afd-0542-4422-8161-ce948182ad36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="80989" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Gobierno quiere prohibir lo que ya está prohibido y alienta mitos sobre las infancias trans]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/862a1afd-0542-4422-8161-ce948182ad36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Transexualidad,Transgénero,Diversidad sexual,Identidad de género,Ley de identidad de género,Infancias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Encabezado por el colectivo LGBTQ+, un amplio arco social se movilizó contra los ataques de Milei a las minorías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/encabezado-colectivo-lgbtq-amplio-arco-social-moviliza-ataques-milei-minorias_1_12001512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f6918ab-a6c4-4ecf-b84b-71cc41ad5639_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Encabezado por el colectivo LGBTQ+, un amplio arco social se movilizó contra los ataques de Milei a las minorías"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Buenos Aires se marchó a partir de las 16 del Congreso a la Casa Rosada, pero hubo convocatorias en todo el país y en el exterior. Más allá del discurso discriminatorio del Presidente, la gestión libertaria ya viene amenazando y tomando acciones concretas contra los homosexuales y las personas trans, una hostilidad desde el Estado jamás vista en la historia democrática argentina.</p><p class="subtitle">A días de la marcha antifascista, prenden fuego la casa de una pareja de lesbianas</p><p class="subtitle">Desde Ushuaia hasta Berlín, la marcha antifascista suma 130 convocatorias en el país y en más de 15 ciudades del mundo</p></div><p class="article-text">
        El colectivo LGBTQ+ <strong>dijo basta</strong>. Javier Milei aprovech&oacute; un atril internacional, el del Foro Econ&oacute;mico de Davos, para cuestionar la identidad sexual de las personas trans, un derecho humano que en la Argentina est&aacute; garantizado por ley, y asociar la adopci&oacute;n de las parejas homosexuales, tambi&eacute;n establecida por ley en nuestro pa&iacute;s, con la pedofilia. <strong>La respuesta tambi&eacute;n fue internacional</strong>: en la ciudad de Buenos Aires se realiz&oacute; una movilizaci&oacute;n masiva del Congreso a la Casa Rosada, replicada en al menos 130 localidades el pa&iacute;s y en al menos 15 ciudades del mundo.
    </p><p class="article-text">
        El nombre de la manifestaci&oacute;n fue &ldquo;<strong>marcha federal antifascista y antirracista&rdquo;</strong>. Es la comunidad LGBTQ+ la que se alz&oacute; contra los atropellos discursivos de Milei y sus funcionarios y amigos, como Agust&iacute;n Laje y Nicol&aacute;s M&aacute;rquez, y las acciones concretas de su gobierno en perjuicio de las minor&iacute;as sexuales. Pero <strong>la convocatoria fue a la sociedad entera</strong>, a expresar el rechazo a toda forma de estigmatizaci&oacute;n y de intolerancia. &ldquo;No hace falta que seas LGBTIQ+ para marchar&rdquo;, es una de las frases que lanzaron desde <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/masiva-asamblea-parque-lezama-rechazo-avanzada-gobierno-diversidad-sexual_1_11994093.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la asamblea de Parque Lezama</a>, donde se decidi&oacute; la medida, hace tan solo una semana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/739d88f4-4c8b-452f-9c19-dc7dd4180736_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/739d88f4-4c8b-452f-9c19-dc7dd4180736_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/739d88f4-4c8b-452f-9c19-dc7dd4180736_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/739d88f4-4c8b-452f-9c19-dc7dd4180736_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/739d88f4-4c8b-452f-9c19-dc7dd4180736_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/739d88f4-4c8b-452f-9c19-dc7dd4180736_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/739d88f4-4c8b-452f-9c19-dc7dd4180736_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La histórica asamblea del Parque Lezama del 25 de enero de 2025, donde se decidió la Marcha Federal Antifascista y Antirracista LGBTQ+."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La histórica asamblea del Parque Lezama del 25 de enero de 2025, donde se decidió la Marcha Federal Antifascista y Antirracista LGBTQ+.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En el Parque Lezama, precisamente, es donde <strong>el colectivo se mir&oacute; a s&iacute; mismo y se dio cuenta de que hay fuerza suficiente para realizar una movilizaci&oacute;n contundente contra los mensajes reaccionarios del gobierno de La Libertad Avanza y sus aliados. </strong>Apenas 48 horas hab&iacute;an pasado de aquel discurso de Milei en Suiza cuando se realiz&oacute; una multitudinaria asamblea en este espacio verde, ubicado entre los barrios porte&ntilde;os de Barracas, San Telmo y La Boca para expresar la bronca y la preocupaci&oacute;n por las consecuencias de ese odio verbalizado nada menos que por el presidente de la Naci&oacute;n; y de inmediato se decidi&oacute; la marcha federal.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; dijo Milei en Davos</h2><p class="article-text">
        El mandatario <a href="https://casarosada.gob.ar/informacion/discursos/50848-discurso-del-presidente-de-la-nacion-javier-milei-desde-el-foro-de-davos-suiza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuestion&oacute; en ese encuentro del </a><a href="https://casarosada.gob.ar/informacion/discursos/50848-discurso-del-presidente-de-la-nacion-javier-milei-desde-el-foro-de-davos-suiza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>establishment</em></a><a href="https://casarosada.gob.ar/informacion/discursos/50848-discurso-del-presidente-de-la-nacion-javier-milei-desde-el-foro-de-davos-suiza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> mundial</a> la figura jur&iacute;dica de femicidio, que ahora su gobierno pretende eliminar, y sostuvo textualmente: &ldquo;Desde estos foros se promueve la agenda LGBT, <strong>queriendo imponernos que las mujeres son hombres y los hombres son mujeres s&oacute;lo si as&iacute; se autoperciben</strong> y nada dicen de cuando un hombre se disfraza de mujer y mata a su rival en un ring de boxeo o cuando un preso alega ser mujer y termina violando a cuanta mujer se le cruce por delante en la prisi&oacute;n. Sin ir m&aacute;s lejos, hace pocas semanas fue noticia en todo el mundo el caso de dos americanos homosexuales que, enarbolando la bandera de la diversidad sexual, fueron condenados a cien a&ntilde;os de prisi&oacute;n por abusar y filmar a sus hijos adoptivos durante m&aacute;s de dos a&ntilde;os. Quiero ser claro que cuando digo abusos no es un eufemismo, porque en sus versiones m&aacute;s extremas la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero constituye lisa y llanamente abuso infantil. <strong>Son ped&oacute;filos</strong>, por lo tanto, quiero saber qui&eacute;n avala esos comportamientos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c51c0b5-89f8-4ea3-9be9-f3daf1cb0714_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c51c0b5-89f8-4ea3-9be9-f3daf1cb0714_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c51c0b5-89f8-4ea3-9be9-f3daf1cb0714_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c51c0b5-89f8-4ea3-9be9-f3daf1cb0714_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c51c0b5-89f8-4ea3-9be9-f3daf1cb0714_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c51c0b5-89f8-4ea3-9be9-f3daf1cb0714_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2c51c0b5-89f8-4ea3-9be9-f3daf1cb0714_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Javier Milei, dando su discurso en el Foro Económico Mundial de la ciudad suiza de Davos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Javier Milei, dando su discurso en el Foro Económico Mundial de la ciudad suiza de Davos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Los ejemplos del Presidente, adem&aacute;s de falsos, no son representativos del colectivo LGBTQ+.</strong> No hay estudios ni estad&iacute;sticas que conecten la homosexualidad con el abuso infantil ni ejemplos que permitan generalizar el aprovechamiento de la identidad de g&eacute;nero para cometer actos de violencia y delinquir. De hecho, la gran mayor&iacute;a de los abusos intrafamiliares son cometidos por varones heterosexuales, no por parejas homosexuales, algunas de las cuales, consultadas por <strong>elDiarioAR</strong>, <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/miedo-discriminacion-pueda-sufrir-hijo-familias-homoparentales-alerta-ataque-milei_1_11989589.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expresaron su tristeza y su miedo a situaciones de discriminaci&oacute;n que puedan sufrir sus hijos</a>.
    </p><p class="article-text">
        En Buenos Aires, la marcha a Plaza de Mayo de este s&aacute;bado tendr&aacute; una disposici&oacute;n simb&oacute;lica: <strong>en la cabecera estar&aacute;n las personas trans y travestis, quienes hist&oacute;ricamente han sido las m&aacute;s vulneradas dentro de la comunidad</strong>. Se espera la participaci&oacute;n de organizaciones de derechos humanos, sindicatos, estudiantes y sectores de la sociedad civil que ven en esta movilizaci&oacute;n una respuesta necesaria al avance del odio y la intolerancia.
    </p><h2 class="article-text">Un gobierno que agrede y est&aacute; en contra de derechos fundamentales</h2><p class="article-text">
        En lo discursivo se cuentan ya innumerables ejemplos, <strong>una hostilidad jam&aacute;s vista en la historia democr&aacute;tica de la Argentina hasta la llegada del actual gobierno</strong>:
    </p><p class="article-text">
        &bull; Milei ya hab&iacute;a hecho referencias homof&oacute;bicas en agosto de 2024, cuando public&oacute; un posteo en Instagram en el que <strong>incluy&oacute; &ldquo;mucho sexo gay&rdquo; dentro de una lista de elementos negativos</strong> de lo que denomin&oacute; &ldquo;la panacea progre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &bull; La vicepresidenta, Victoria Villarruel, se manifest&oacute; <strong>en contra del matrimonio igualitario, se&ntilde;alando que para ella &ldquo;la uni&oacute;n civil ya estaba bien&rdquo; y que &ldquo;matrimonio&rdquo; es una palabra de car&aacute;cter religioso</strong>, desconociendo que muchas confesiones admiten las uniones entre personas del mismo sexo.
    </p><p class="article-text">
        &bull; Diana Mondino, excanciller y una de las figuras m&aacute;s representativas del gabinete de Milei, <strong>compar&oacute; a los homosexuales con personas que &ldquo;no se ba&ntilde;an y est&aacute;n llenas de piojos&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &bull; El ministro de Justicia, Mariano C&uacute;neo Libarona (que integr&oacute; la defensa del exgobernador peronista Jos&eacute; Alperovich del caso de abuso sexual a su sobrina por el cual se encuentra preso cumpliendo condena en Ezeiza), afirm&oacute;: &ldquo;Se acab&oacute; solo el g&eacute;nero. <strong>Vamos por otros valores: la familia es el centro de la educaci&oacute;n y la sociedad</strong>. &iquest;Cu&aacute;les son los valores familiares tradicionales? El amor, la uni&oacute;n, el trabajo, el estudio, la solidaridad, la igualdad ante la ley, promover los s&iacute;mbolos patri&oacute;ticos, respetar a nuestros pr&oacute;ceres. Esto resulta esencial para el bienestar de los individuos y la armon&iacute;a y cohesi&oacute;n social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &bull; &ldquo;Puertas adentro cada uno puede hacer lo que le parezca&rdquo;, dijo el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, consultado sobre los dichos de Milei contra las minor&iacute;as sexuales en el foro de Davos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e13a5fa-e0cf-4f36-beb2-cf2e8071c296_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e13a5fa-e0cf-4f36-beb2-cf2e8071c296_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e13a5fa-e0cf-4f36-beb2-cf2e8071c296_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e13a5fa-e0cf-4f36-beb2-cf2e8071c296_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e13a5fa-e0cf-4f36-beb2-cf2e8071c296_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e13a5fa-e0cf-4f36-beb2-cf2e8071c296_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2e13a5fa-e0cf-4f36-beb2-cf2e8071c296_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="“Cada uno tiene el derecho de hacer de su vida como le parezca, puertas adentro de su casa”, dijo el jefe de Gabinete de Javier Milei, Guillermo Francos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                “Cada uno tiene el derecho de hacer de su vida como le parezca, puertas adentro de su casa”, dijo el jefe de Gabinete de Javier Milei, Guillermo Francos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las declaraciones de Francos provocaron una respuesta en la asamblea antifascista que <strong>r&aacute;pidamente se convirti&oacute; en una de las consignas principales de la marcha: &ldquo;Al cl&oacute;set, nunca m&aacute;s&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A estas manifestaciones sobradamente homof&oacute;bicas y dichas con tanto desparpajo se les suman las de figuras satelitales del gobierno de La Libertad Avanza, como&nbsp;<strong>el bi&oacute;grafo de Milei, Nicol&aacute;s M&aacute;rquez, un conocido odiador de las minor&iacute;as sexuales</strong>, quien en una entrevista con el periodista Ernesto Tenembaum sostuvo, por ejemplo, que &ldquo;cuando el Estado promueve, incentiva y financia la homosexualidad est&aacute; incentivando una conducta autodestructiva&rdquo;, que &ldquo;una persona de tendencia homosexual vive 25 a&ntilde;os (promedio) menos que una persona heterosexual&rdquo;, y que un homosexual &ldquo;tiene 14 veces mayor propensi&oacute;n al suicidio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Afirmaciones falsas y de uso malicioso</strong>&nbsp;para acentuar los prejuicios sobre la poblaci&oacute;n LGBTQI+, porque al tomar ciertas estad&iacute;sticas sanitarias no hace m&aacute;s que se&ntilde;alar los efectos devastadores para las personas que sufren una discriminaci&oacute;n permanente en su vida, que por supuesto las puede conducir al suicidio y hasta disminuir los promedios de esperanza de vida, como pasa especialmente en la poblaci&oacute;n trans: efectivamente, viven menos a&ntilde;os que el resto, y no porque quieran.
    </p><p class="article-text">
        Otro amigo de Milei, Agust&iacute;n Laje, escritor, tambi&eacute;n <strong>conocido por sus posturas conservadoras y sus expresiones de odio deliberado hacia el movimiento LGBTQ+</strong>, recientemente dijo que &ldquo;la homosexualidad es una agenda impuesta por organismos internacionales para destruir los valores tradicionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Personajes como Laje y M&aacute;rquez no s&oacute;lo est&aacute;n cerca del poder: Milei y su gobierno los apa&ntilde;an y a menudo los invitan y les dan lugar en eventos, as&iacute; como a otros referentes de grupos conocidos por su postura anti-LGBTQ+, legitimando sus&nbsp;<strong>mensajes de odio y desinformaci&oacute;n</strong>&nbsp;bajo el paraguas de &ldquo;valores tradicionales&rdquo; o &ldquo;libertad de expresi&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Marcha atr&aacute;s con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas </h2><p class="article-text">
        Las declaraciones de Milei en Davos fueron apenas la gota que rebals&oacute; el vaso: las agresiones de la gesti&oacute;n libertaria ven&iacute;an de antes y no son s&oacute;lo discursivas.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses, el Gobierno avanz&oacute; con una serie de reformas regresivas en materia de derechos humanos y diversidad. <strong>La derogaci&oacute;n del cupo laboral trans y del cupo para personas con discapacidad, la eliminaci&oacute;n del DNI no binario y la supresi&oacute;n de la figura del femicidio del C&oacute;digo Penal</strong> forman parte de un paquete de medidas que provocaron un rechazo un&aacute;nime entre los organismos de derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        Es el gobierno de La Libertad Avanza el que el elimin&oacute; el Inadi, nada menos que el Instituto contra la Discriminaci&oacute;n respecto de cuyo funcionamiento y necesidad hubo consenso de todos los gobiernos precedentes en democracia; y desmantel&oacute; el Ministerio de las Mujeres, G&eacute;neros y Diversidad, <strong>reduciendo al m&iacute;nimo las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para preservar los derechos de estos colectivos, hist&oacute;ricamente pisoteados por las mayor&iacute;as</strong>. Y esta semana, adem&aacute;s, despidi&oacute; <strong>al 40% de la planta de la Direcci&oacute;n de VIH del Ministerio de Salud.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, uno de los puntos m&aacute;s atacados por el gobierno de Milei es la Educaci&oacute;n Sexual Integral (ESI), tambi&eacute;n garantizada por ley. Bajo el pretexto de eliminar la &ldquo;ideolog&iacute;a de g&eacute;nero&rdquo;, <strong>el Presidente y sus ministros promueven la eliminaci&oacute;n de programas que brindan informaci&oacute;n fundamental para la salud sexual y reproductiva</strong>. La ESI demostr&oacute; ser una herramienta clave para prevenir abusos. Datos del Ministerio P&uacute;blico Tutelar del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires indican que casi el 80% de los ni&ntilde;os que denunciaron abusos sexuales lo hicieron gracias a los conocimientos adquiridos en estas clases.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una manifestaci&oacute;n que trasciende frente a discursos que provocan violencia real</strong></h2><p class="article-text">
        La Marcha del Orgullo en Buenos Aires se realiza ininterrumpidamente desde 1992. En sus primeros a&ntilde;os, se llevaba a cabo en junio, en coincidencia con las conmemoraciones globales de los disturbios de Stonewall. Sin embargo, con el tiempo, su fecha se traslad&oacute; a noviembre, en honor al aniversario de Nuestro Mundo, el primer grupo organizado de gays en Argentina, formado en 1967 e integrado por activistas como H&eacute;ctor Anabitarte. La decisi&oacute;n tambi&eacute;n respondi&oacute; a una raz&oacute;n pr&aacute;ctica: el fr&iacute;o del invierno afectaba especialmente a las personas que viven con VIH.
    </p><p class="article-text">
        La de este s&aacute;bado, por tanto, ser&aacute; la primera movilizaci&oacute;n masiva organizada por el colectivo LGBTQ+ por fuera de la Marcha del Orgullo. Sin embargo, esta convocatoria <strong>no se limita a la comunidad LGBTQ+: es una manifestaci&oacute;n contra el avance del autoritarismo, el racismo y el discurso de odio en todas sus formas</strong>, aunque el coraz&oacute;n de la movilizaci&oacute;n sea el ataque directo a las minor&iacute;as sexuales. Pueden sumarse todas las personas que rechazan el avance de pol&iacute;ticas que buscan suprimir derechos, sin importar su identidad de g&eacute;nero, orientaci&oacute;n sexual o procedencia pol&iacute;tica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="100%" height="300px" frameborder="0" allowfullscreen allow="geolocation" src="//umap.openstreetmap.fr/es/map/marcha-lgbtiq-antifacista-y-antirracista_1170544?scaleControl=false&miniMap=false&scrollWheelZoom=false&zoomControl=true&editMode=disabled&moreControl=true&searchControl=null&tilelayersControl=null&embedControl=null&datalayersControl=true&onLoadPanel=none&captionBar=false&captionMenus=true"></iframe><p><a href="//umap.openstreetmap.fr/es/map/marcha-lgbtiq-antifacista-y-antirracista_1170544?scaleControl=false&miniMap=false&scrollWheelZoom=true&zoomControl=true&editMode=disabled&moreControl=true&searchControl=null&tilelayersControl=null&embedControl=null&datalayersControl=true&onLoadPanel=none&captionBar=false&captionMenus=true">Ver en pantalla completa</a></p>
    </figure><h2 class="article-text">Expresiones de odio que se convierten en actos</h2><p class="article-text">
        Las declaraciones de Milei, sus funcionarios y sus amigos no son simples opiniones ni pol&eacute;micas aisladas: <strong>son expresiones de odio con un impacto real y peligroso</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En la madrugada del 29 de enero, un vecino se acerc&oacute; hasta la casa que una pareja de lesbianas comparten con su hija en Ca&ntilde;uelas, provincia de Buenos Aires. <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/dias-marcha-antifascista-prenden-fuego-casa-pareja-lesbianas_1_12010782.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Roci&oacute; la vivienda con combustible y la prendi&oacute; fuego</a>. La familia no estaba ah&iacute; porque unos d&iacute;as antes, Orlando Alcides Lutz Fogar, el agresor, las hab&iacute;a apuntado con una mira l&aacute;ser y la pareja hab&iacute;a decidido dejar la casa.<strong>&nbsp;Fue el &uacute;ltimo eslab&oacute;n de una serie de agresiones que las mujeres vienen sufriendo desde que se mudaron a ese barrio y que todos hab&iacute;an sido denunciados ante la justicia. </strong>&ldquo;Los discursos de odio matan&rdquo;, es el t&iacute;tulo del comunicado con el que la Federaci&oacute;n Argentina LGBT+ difundi&oacute; lo que ocurri&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que las agresiones contra una pareja de lesbianas terminan en el incendio de su vivienda. El 6 de mayo<strong>&nbsp;</strong>del a&ntilde;o pasado, durante el gobierno de Milei, otro var&oacute;n heterosexual, Justo Fernando Barrientos, prendi&oacute; fuego la habitaci&oacute;n de la pensi&oacute;n en la que viv&iacute;an Andrea Amarante&nbsp;(42),&nbsp;Pamela Cobas&nbsp;(52) y&nbsp;Roxana Figueroa&nbsp;(52). Las tres murieron. S&oacute;lo se salv&oacute; Sof&iacute;a Castro Riglos&nbsp;(49). Como en el caso de Ca&ntilde;uelas, Barrientos las amenazaba desde hac&iacute;a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, un discurso que criminaliza a las minor&iacute;as sexuales, que asocia la homosexualidad con la pedofilia o que presenta la diversidad como una &ldquo;enfermedad&rdquo; no es inocuo. <strong>Este tipo de ret&oacute;rica legitima la discriminaci&oacute;n, alimenta la violencia y refuerza prejuicios que, lejos de quedar en el plano discursivo, se traducen en agresiones</strong>, exclusiones y pol&iacute;ticas de retroceso en derechos conquistados.
    </p><p class="article-text">
        Desde el poder, estas manifestaciones generan un marco de impunidad para quienes atacan a las minor&iacute;as. Cuando el presidente de la Naci&oacute;n o sus ministros expresan desprecio hacia la comunidad LGBTQ+, est&aacute;n enviando un mensaje claro: los discursos de odio son v&aacute;lidos, la violencia simb&oacute;lica es tolerada y los derechos pueden ser suprimidos sin consecuencias. <strong>Esta normalizaci&oacute;n del desprecio y la discriminaci&oacute;n abre la puerta a agresiones graves, desde despidos injustificados hasta cr&iacute;menes de odio</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La Marcha Federal Antifascista no es solo una respuesta a una serie de declaraciones y medias de gobierno concretas en perjuicio de las minor&iacute;as sexuales. Es la expresi&oacute;n de <strong>un hartazgo colectivo ante un gobierno que se autoproclama liberal-libertario y pretende retroceder en derechos fundamentales y borrar de la agenda p&uacute;blica la lucha por la igualdad</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Su car&aacute;cter hist&oacute;rico radica en su magnitud, en su alcance global y en su transversalidad. Lo que comenz&oacute; como una asamblea del colectivo LGBTQ+ en un parque porte&ntilde;o se convirti&oacute; en una movilizaci&oacute;n de m&uacute;ltiples sectores que ven en el gobierno de Milei una amenaza directa a la tradici&oacute;n argentina de respeto a los derechos humanos, democracia y convivencia.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Domínguez Ponce de León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/encabezado-colectivo-lgbtq-amplio-arco-social-moviliza-ataques-milei-minorias_1_12001512.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Feb 2025 03:03:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6f6918ab-a6c4-4ecf-b84b-71cc41ad5639_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="626036" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6f6918ab-a6c4-4ecf-b84b-71cc41ad5639_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="626036" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Encabezado por el colectivo LGBTQ+, un amplio arco social se movilizó contra los ataques de Milei a las minorías]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6f6918ab-a6c4-4ecf-b84b-71cc41ad5639_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Marcha Federal del Orgullo Antifascista Antirracista LGTBIQNB+,Marcha del Orgullo,Marcha,Orgullo,Orgullo LGTBI,minorías sexuales,Minorías,Javier Milei,Transexualidad,Transgénero,Transfobia,trans,Personas trans,Comunidad trans,Colectivo trans,Diversidad,Diversidad sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Uñas largas”, “vestimenta no adecuada al sexo”, “amorales”: nos encerraban por ser]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/largas-vestimenta-no-adecuada-sexo-amorales-encerraban_129_11797027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c92215a9-8b01-4f90-9fc9-218de4276166_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Uñas largas”, “vestimenta no adecuada al sexo”, “amorales”: nos encerraban por ser"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mujeres trans mayores de 50 años presentaron una acción de amparo para denunciar la violencia institucional que recibieron durante sus infancias y adolescencia por parte de las fuerzas policiales y el Estado. Presentaron sus legajos policiales rescatados: las pruebas que evidencian la persecución.
</p></div><p class="article-text">
        El pasado 1&deg; de noviembre, en v&iacute;speras de la 33&deg; Marcha del Orgullo en Buenos Aires, realizamos una conferencia de prensa para comunicar que 13 de nosotras<strong>, mujeres trans mayores de 50 a&ntilde;os</strong>, en representaci&oacute;n de todas las que hemos sido hostigadas por el Estado durante nuestras infancias y adolescencias, firmamos y presentamos una acci&oacute;n de amparo para denunciar la violencia institucional que recibimos, espec&iacute;ficamente por parte de las fuerzas policiales y en conexi&oacute;n directa con el Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el acompa&ntilde;amiento del Archivo de la Memoria Trans y del Centro de Estudios Legales y Sociales, <strong>presentamos nuestros legajos policiales rescatados: las pruebas determinantes para evidenciar la persecuci&oacute;n</strong>. No son antecedentes por causas penales ni mucho menos, si no el registro de una &eacute;poca en que los edictos policiales estaban confeccionados para detenernos injustamente. Es important&iacute;simo haber expuesto esta documentaci&oacute;n; no solo llevamos ya varios a&ntilde;os<strong> </strong>contando y preservando nuestras historias y testimonios, sino que ahora sumamos aquellas fichas institucionales que denotan oficialmente nuestras experiencias como minor&iacute;a violentada. Con leer, en estos antecedentes, los t&eacute;rminos en que se nos encasillaba, tanto a nosotras como a los motivos por los que nos encerraban, est&aacute; clar&iacute;simo: &ldquo;u&ntilde;as largas&rdquo;, &ldquo;pelo largo&rdquo;, &ldquo;vestimenta no adecuada al sexo&rdquo;, &ldquo;incitaci&oacute;n al acto carnal&rdquo;, &ldquo;amorales&rdquo;... Nos encerraban, simplemente, por ser.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la conferencia de prensa, las paredes del Cels quedaron cubiertas, repletas de papeles impresos, legajos que pertenec&iacute;an &uacute;nicamente a una de nosotras; ni siquiera eran todos. En una &eacute;poca en que incluso ni&ntilde;as y adolescentes eran encerradas en lo que llamaban &ldquo;reformatorios&rdquo;,<strong> nuestras detenciones fueron constantes, violentas y, por sobre todas las cosas, injustas.</strong> Por eso es que esta acci&oacute;n de amparo busca construir, por fin, una justicia. Memoria y verdad, como ya dije, siempre tuvimos: cuidamos nuestra historia con toda la fuerza y el amor que tenemos; pero hoy toca un reconocimiento por parte del Estado en cuanto a sus errores. <strong>Toca que las sobrevivientes de esta represi&oacute;n podamos vivir una vejez digna y contenida.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 8 de diciembre de 2004, despu&eacute;s de presentar estas mismas pruebas ante la corte de inmigraci&oacute;n de los Estados Unidos (pa&iacute;s en el que estaba exiliada), logr&eacute; obtener el asilo pol&iacute;tico, ante el reconocimiento de mi persecuci&oacute;n. Hoy, presento mis testimonios en mi pa&iacute;s de origen y junto a los de mis compa&ntilde;eras, reconoci&eacute;ndonos entre nosotras de manera colectiva. Espero que este pedido tenga respuesta, que se reconozca la violencia estructural e institucional que recibimos, y que lo amparado por la Ley 24.241 de Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones pueda extenderse para brindarnos justicia y protecci&oacute;n. Eso es solo el comienzo.
    </p><p class="article-text">
        Quienes me acompa&ntilde;aron en la firma de la acci&oacute;n de amparo:
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/laradethemyscira/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lara Mar&iacute;a Bertolini (Diversidad y Justicia)</a>
    </p><p class="article-text">
        Marcela &Aacute;ngela Saibek (independiente)&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Andrea Soledad Vargas (independiente)
    </p><p class="article-text">
        Candela Nicolosi (independiente)
    </p><p class="article-text">
        Nicole Valentina Chavez (Trans Argentinas Exiliadas &mdash;TAE&mdash;)&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Romina Campo (TAE)
    </p><p class="article-text">
        Paula Ezkerra Rodr&iacute;guez (TAE)
    </p><p class="article-text">
        Wanda Eliana Galeano (<a href="https://www.instagram.com/bibliotecaclaudiapia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Biblioteca Claudia Pia Baudracco</a>)
    </p><p class="article-text">
        Ivana Tintilay (Puta Orgullosa)
    </p><p class="article-text">
        Alma Rosacintia Ag&uuml;ero (independiente)
    </p><p class="article-text">
        Patricia Alexandra Rivas (<a href="https://www.instagram.com/las.historicas.argentinas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hist&oacute;ricas Argentinas Sobrevivientes</a>)
    </p><p class="article-text">
        Dalia Silvana &Aacute;lvarez Valverde (independiente)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Belén Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/largas-vestimenta-no-adecuada-sexo-amorales-encerraban_129_11797027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Nov 2024 15:26:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c92215a9-8b01-4f90-9fc9-218de4276166_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8984971" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c92215a9-8b01-4f90-9fc9-218de4276166_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8984971" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“Uñas largas”, “vestimenta no adecuada al sexo”, “amorales”: nos encerraban por ser]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c92215a9-8b01-4f90-9fc9-218de4276166_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Transexualidad,Transfobia,Violencia institucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Salías a comprar pan y te llevaban": en Santa Fe, trans y travestis consiguieron una reparación histórica por la violencia policial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/salias-comprar-pan-llevaban-santa-fe-trans-travestis-consiguieron-reparacion-historica-violencia-policial_132_10861272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1d52493-4b42-44fb-be22-a02ca4926f65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Salías a comprar pan y te llevaban&quot;: en Santa Fe, trans y travestis consiguieron una reparación histórica por la violencia policial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Apenas días después del triunfo de Milei, la Legislatura de Santa Fe sancionó una ley de reparación histórica para travestis y trans sobrevivientes de violencia policial entre 1983 y 2010, cuando dejaron de funcionar los códigos contravencionales. Cobrarán dos jubilaciones mínimas y tendrán obra social. La historia detrás de la ley.</p></div><p class="article-text">
        La Monic le pinta los ojos con rimmel y delineador a la Yani Saucedo. Completa los p&aacute;rpados con sombras de colores, le pone rubor en los p&oacute;mulos y le hace unos labios rojos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es una noche de verano de 1987 y es la primera vez que la Yani se monta para salir a trabajar. Se pone un chup&iacute;n gris y un topcito negro. Se arregla el carr&eacute;. La Monic es una trava m&aacute;s grande, la conoce de los carnavales de La Mandarina, en el sur de Rosario. Le marca a las travitas m&aacute;s chicas las zonas menos peligrosas para prostituirse, ah&iacute; donde la Polic&iacute;a no las tiene tan junadas. La Yani va a Montevideo y Col&oacute;n, detr&aacute;s de la Facultad de Ingenier&iacute;a y del Polit&eacute;cnico. Tiene 16 a&ntilde;os y <strong>en Argentina hace cuatro volvi&oacute; la democracia</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llega y a la media hora un Falcon se le para al lado. Se acerca para hablar con el posible cliente y cuando mira de cerca ya es tarde. Dos hombres adelante y dos travestis atr&aacute;s. Detenidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Moralidad P&uacute;blica &mdash;dice uno de los polic&iacute;as de civil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es la primera de un n&uacute;mero de detenciones que, m&aacute;s de 30 a&ntilde;os despu&eacute;s, no puede recordar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Imposible. Era algo de todos los d&iacute;as. <strong>O corr&iacute;as o ca&iacute;as.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 1991, despu&eacute;s de estar 60 d&iacute;as en el calabozo, la Yani se exili&oacute;. Sali&oacute; de la comisar&iacute;a a la ma&ntilde;ana y a la noche fue a trabajar a la avenida del puerto. Ah&iacute; empez&oacute; la cacer&iacute;a: patrulleros de Moralidad, del Batall&oacute;n de Infanter&iacute;a, de la cuarta y la primera. Nunca hab&iacute;a visto tantos canas juntos. Las arrastraban por el asfalto y las sub&iacute;an de los pelos mientras les pegaban patadas en las costillas. La Yani corri&oacute; y se meti&oacute; en el puerto con otra chica. Se escondieron en un vag&oacute;n de tren, se agarraron las manos y se juraron que si zafaban se iban de Santa Fe. Al d&iacute;a siguiente, <strong>tom&oacute; un colectivo a Buenos Aires y no volvi&oacute; por 10 a&ntilde;os.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2aa413f-0fe9-4538-b47d-f6100f185fb1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1088473.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2aa413f-0fe9-4538-b47d-f6100f185fb1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1088473.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2aa413f-0fe9-4538-b47d-f6100f185fb1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1088473.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2aa413f-0fe9-4538-b47d-f6100f185fb1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1088473.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2aa413f-0fe9-4538-b47d-f6100f185fb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1088473.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2aa413f-0fe9-4538-b47d-f6100f185fb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1088473.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d2aa413f-0fe9-4538-b47d-f6100f185fb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1088473.jpg"
                    alt="Karla Ojeda y Yanina Saucedo , militantes por la ley de reparación unto a Matías Gómez, abogado de Derechos Humanos que trabajó en la redacción."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Karla Ojeda y Yanina Saucedo , militantes por la ley de reparación unto a Matías Gómez, abogado de Derechos Humanos que trabajó en la redacción.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Lo que s&iacute; sabe la Yani es que las detenciones son muchas m&aacute;s que las que figuran en su prontuario. </strong>Tiene la carpeta con antecedentes desde hace dos a&ntilde;os, cuando con un grupo de compa&ntilde;eras y un abogado decidieron que el Estado ten&iacute;a que reparar a las travestis y trans por las violencias vividas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuatro d&iacute;as despu&eacute;s del triunfo de Javier Milei como presidente de la Argentina, lo lograron.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La ley de las travestis</strong></h3><p class="article-text">
        La Ley 14.220 de Reparaci&oacute;n Hist&oacute;rica para las Sobrevivientes Travesti-Trans Pos-Dictadura fue sancionada por la Legislatura de Santa Fe el 23 de noviembre de 2023. Sali&oacute; por unanimidad del Senado, despu&eacute;s de la media sanci&oacute;n de Diputados en junio del mismo a&ntilde;o. Mientras la Argentina entraba en un per&iacute;odo de retroceso en derechos humanos, Santa Fe se convirti&oacute; en la <strong>primera provincia del pa&iacute;s en reconocer la violencia del Estado contra las personas trans y travestis en un per&iacute;odo democr&aacute;tico.</strong> Y tambi&eacute;n en el primer Estado de Latinoam&eacute;rica en tener una ley de este tipo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La reparaci&oacute;n reconoce la violencia policial por identidad de g&eacute;nero como una pr&aacute;ctica sistem&aacute;tica.</strong> Toma al per&iacute;odo de diciembre de 1983 a junio de 2010, cuando fueron derogados los c&oacute;digos contravencionales que permit&iacute;an a la polic&iacute;a detener en la calle bajo las figuras de travestismo, ofensa al pudor, merodeo y prostituci&oacute;n escandalosa. Pero no es solo un reconocimiento simb&oacute;lico. Es, ante todo, una <strong>reparaci&oacute;n econ&oacute;mica</strong>. Equivale a dos pensiones m&iacute;nimas y cobertura de obra social. El derecho es hereditario a c&oacute;nyuges, hijos e hijas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El proyecto fue escrito por la Mesa por la Reparaci&oacute;n, un colectivo formado en Rosario en 2022 por un grupo de travestis y trans y un abogado. Lo present&oacute; la diputada peronista Matilde Bruera y tuvo apoyo de la mayor&iacute;a de los partidos pol&iacute;ticos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49449b76-815b-4aa0-8677-3e7403365267_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49449b76-815b-4aa0-8677-3e7403365267_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49449b76-815b-4aa0-8677-3e7403365267_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49449b76-815b-4aa0-8677-3e7403365267_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49449b76-815b-4aa0-8677-3e7403365267_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49449b76-815b-4aa0-8677-3e7403365267_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/49449b76-815b-4aa0-8677-3e7403365267_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La ley. Apenas días después del triunfo de Javier Milei en la segunda vuelta, en Santa Fe el colectivo travesti-trans conseguía una victoria a contramano de la época."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La ley. Apenas días después del triunfo de Javier Milei en la segunda vuelta, en Santa Fe el colectivo travesti-trans conseguía una victoria a contramano de la época.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero<strong> la ley existe por la insistencia.</strong> No estaba en la agenda de ning&uacute;n legislador, ni era la prioridad de ning&uacute;n gobierno. Fueron las travestis y trans las que buscaron, uno por uno, los votos. Fueron ellas las que juntaron los apoyos institucionales, organizaron marchas, debates y acampes, convencieron a cada presidente de comisi&oacute;n, salieron en los medios y armaron colectivos y caravanas para bancar la ley. Un camino de dos a&ntilde;os de rosca pol&iacute;tica trava para lograr una ley trava, como la definen desde la Mesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Una ley que salva vidas &mdash;agrega Yanina Saucedo. Tiene 52 a&ntilde;os y por primera vez en su vida tendr&aacute; un ingreso formal y obra social.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Presas pol&iacute;ticas</strong></h3><p class="article-text">
        La ley de reparaci&oacute;n tiene como antecedente otro proceso reparatorio. En 2018, el Estado de Santa Fe <strong>reconoci&oacute; a 33 mujeres trans y travestis como presas pol&iacute;ticas durante la &uacute;ltima dictadura militar</strong>. Despu&eacute;s de un trabajo de recopilaci&oacute;n de prontuarios y de testimoniar en la Justicia, las incluy&oacute; dentro de la ley 13.298, que da dos pensiones m&iacute;nimas y cobertura de salud a v&iacute;ctimas del terrorismo de Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera reparaci&oacute;n abri&oacute; un proceso de memoria. Las travestis y trans, todas mayores de 60, contaron las torturas que hab&iacute;an sufrido antes, durante y despu&eacute;s de la dictadura. <strong>Marcia Echenique no sab&iacute;a cu&aacute;ndo hab&iacute;a sido su primera detenci&oacute;n. Reci&eacute;n cuando vio el acta policial comprob&oacute; que hab&iacute;a entrado al pozo de la ex Jefatura en 1979, con 16 a&ntilde;os.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El ejercicio de memoria fue colectivo. Primero, cinco de ellas hicieron una obra de teatro, <em>Finalmente reparadas</em>. A la salida de una de las funciones, una pareja de polic&iacute;as les pidi&oacute; disculpas en nombre de la fuerza. Despu&eacute;s, armaron el Archivo de Memoria Travesti Trans. Juntaron testimonios y accedieron a otros prontuarios que evidenciaban lo que ellas ya sab&iacute;an: <strong>la violencia no hab&iacute;a terminado con la dictadura. </strong>Es que, si para la Argentina 1983 fue el a&ntilde;o de la libertad, para las travas la democracia empez&oacute; reci&eacute;n 29 a&ntilde;os despu&eacute;s, con la Ley de Identidad de G&eacute;nero de 2012.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La expectativa de vida de travestis y trans en Argentina es de 35 a 40 a&ntilde;os. <strong>Quienes superan esa edad son consideradas sobrevivientes. </strong>Por eso, siempre supieron que la reparaci&oacute;n ten&iacute;a que abarcar m&aacute;s all&aacute; de la dictadura. La primera reuni&oacute;n para gestar la ley fue en Rosario, en febrero de 2022. Asistieron cinco travestis y trans y un abogado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es una ley trava &mdash;repite Mat&iacute;as G&oacute;mez, abogado de la mesa. &mdash;Yo la escrib&iacute; pero lo hice con ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tiene 38 a&ntilde;os, trabaja en la secretar&iacute;a de Derechos Humanos provincial y estuvo detr&aacute;s de la letra chica de la primera reparaci&oacute;n de las sobrevivientes de la dictadura. En esa primera reuni&oacute;n les propuso que escribieran una ley con el antecedente burocr&aacute;tico y jur&iacute;dico que ya estaba funcionando. Y se sum&oacute; como un activista m&aacute;s, redactando la ley y la memoria que presentar&iacute;an en 2023 a la Legislatura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Fue muy importante trabajar con ellas y probar que hubo un grupo de personas que por su identidad de g&eacute;nero sufri&oacute; violaciones sistem&aacute;ticas de derechos humanos en democracia. Construimos una verdad jur&iacute;dica que es un antecedente para todo el pa&iacute;s.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Con la fuerza de la ley</strong></h3><p class="article-text">
        El 13 de junio de 2023, la C&aacute;mara de Diputados de Santa Fe vot&oacute; dos veces el proyecto de ley de reparaci&oacute;n. La primera contabiliz&oacute; 27 votos a favor de 50. Amalia Granata pidi&oacute; la palabra y exigi&oacute; votar de nuevo por un tecnicismo. La segunda dio 28.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Tom&aacute; &mdash;grit&oacute; Karla Ojeda desde uno de los balcones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No quiero escuchar m&aacute;s a estos patoteros &mdash;dijo la diputada.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Karla es una de las integrantes de la Mesa por la Reparaci&oacute;n. Y es una topadora. Siempre est&aacute; de una punta a la otra de Rosario resolviendo problemas. Es parte del Archivo de Memoria Trans y trabaja en gesti&oacute;n en la Universidad Nacional de Rosario. Va a todos los actos y marchas, reparte ropa y colchones entre compa&ntilde;eras, ayuda a una a buscar casa mientras atiende la situaci&oacute;n de violencia de la otra, cr&iacute;a a su hija.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5488c767-a5b0-4df5-9e36-0fcca7f12c49_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5488c767-a5b0-4df5-9e36-0fcca7f12c49_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5488c767-a5b0-4df5-9e36-0fcca7f12c49_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5488c767-a5b0-4df5-9e36-0fcca7f12c49_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5488c767-a5b0-4df5-9e36-0fcca7f12c49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5488c767-a5b0-4df5-9e36-0fcca7f12c49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5488c767-a5b0-4df5-9e36-0fcca7f12c49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Karla Ojeda integra la Mesa por la Reparación, trabaja en la Universidad Nacional de Rosario y es parte del Archivo de la Memoria Trans. Tiene 53 años y una hija."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Karla Ojeda integra la Mesa por la Reparación, trabaja en la Universidad Nacional de Rosario y es parte del Archivo de la Memoria Trans. Tiene 53 años y una hija.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tiene 53 y tampoco se acuerda cu&aacute;ntas veces estuvo detenida. Cuando recibi&oacute; su prontuario sinti&oacute; que, por primera vez, ten&iacute;a una prueba de lo que siempre hab&iacute;a sido una certeza. S&iacute; recuerda todo lo que hac&iacute;an para no caer presas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Acuend&aacute; que viene la sidilcri  &mdash;gritaban para avisar que llegaba la polic&iacute;a en carrilche, la lengua que se inventaron las travas argentinas como un c&oacute;digo secreto ante en situaciones de peligro. Y ah&iacute; era correr, subirse a los &aacute;rboles, meterse debajo de un auto o donde sea para zafar. Las detenciones eran desde un par de d&iacute;as hasta tres meses.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Era salir a comprar el pan y que te llevaran.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las travas se hac&iacute;an amigas en la construcci&oacute;n de la identidad y en las comisar&iacute;as. Desde conseguir las hormonas o la silicona l&iacute;quida, hasta la ropa o pasarse la data de calles y pensiones seguras. Karla empez&oacute; a prostituirse a los 21. Creci&oacute; en una casa donde aceptaron su identidad, algo poco com&uacute;n entre sus compa&ntilde;eras. En los 90 conoci&oacute; a Miguel, con quien est&aacute; en pareja desde hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os. Se fueron a Espa&ntilde;a cuando las detenciones eran cada vez m&aacute;s violentas. Ya de vuelta en Argentina decidieron tener una familia y en 2017 adoptaron a Agustina cuando ten&iacute;a 11 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Karla fue una de las piezas clave del activismo por la ley. Con el trabajo en el Archivo se dio cuenta que pod&iacute;an hacer algo por las mayores de 40 y 50 que segu&iacute;an vivas y hab&iacute;an pasado la mayor parte de la edad laboral productiva en un calabozo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pens&aacute;bamos que nunca &iacute;bamos a tener esos archivos. Hay muchos que no est&aacute;n porque los destruyeron, como los de Moralidad P&uacute;blica. Pero adem&aacute;s ten&iacute;amos otra prueba: <strong>nosotras como testimonio vivo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los 80 y 90, Santa Fe era una de las provincias m&aacute;s dif&iacute;ciles para el colectivo travesti-trans. Hab&iacute;a una sa&ntilde;a particular de la Polic&iacute;a, encarnada en Moralidad P&uacute;blica. La divisi&oacute;n hab&iacute;a nacido en 1969 y patrullaba las calles aplicando los c&oacute;digos contravencionales. <strong>La unidad qued&oacute; disuelta en 2004, cuando fue asesinada Sandra Cabrera, secretaria general de Ammar. </strong>Despu&eacute;s del crimen, las detenciones bajaron pero no terminaron hasta 2010.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La reparaci&oacute;n es darle un cachetazo al Estado y mostrar lo que sucedi&oacute;. Nosotras en democracia no elegimos ni tuvimos derecho a nada. Lo &uacute;nico que elegimos fue ser travestis y nos mataron por eso&mdash;dice Karla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conseguir la ley fue un trabajo dentro y fuera de la Legislatura. Cada acci&oacute;n construy&oacute; un anecdotario de una forma de hacer pol&iacute;tica travesti. Desde el d&iacute;a que bajo la lluvia Karla fue a encarar al presidente de una comisi&oacute;n en Rosario, mientras otra compa&ntilde;era hac&iacute;a lo mismo en Santa Fe con el presidente de otra, y ninguna de los dos los dej&oacute; en paz hasta asegurarse la firma, hasta cuando lleg&oacute; a la Legislatura una delegaci&oacute;n de legisladores estadounidenses y les gritaban <em>&ldquo;aprobeishon de la repareishon&rdquo;. </em>Porque a pesar de la expectativa de vida baj&iacute;sima, de la violencia con la que conviven desde la infancia, de las marcas en los cuerpos siliconados e inyectados, de las amigas que mueren todos los a&ntilde;os, esa forma de hacer pol&iacute;tica est&aacute; atravesada tambi&eacute;n por un lenguaje y un humor travesti contagioso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Nosotras vamos travestizando la comunidad, marica. Hubo voluntad pol&iacute;tica s&iacute;, pero lo que hubo fue insistencia y pol&iacute;tica trava. Una construcci&oacute;n propia de memoria, verdad y justicia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la media sanci&oacute;n, Karla supo que no pod&iacute;an dormirse. Ten&iacute;an que pasar el Senado antes de que terminara el a&ntilde;o. Con la composici&oacute;n 2024 de la C&aacute;mara iba a ser m&aacute;s dif&iacute;cil. Karla hac&iacute;a lobby con la presidenta del Senado, la vicegobernadora Alejandra Rodenas, mientras Lali Naranjo, una travesti de San Lorenzo, se ocupaba de Armando Traferri, el m&aacute;s influyente entre los peronistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La semana que Milei gan&oacute; el balotaje, les avisaron que hab&iacute;a chance de tratar la ley. Alquilaron un colectivo, se endeudaron y fueron una vez m&aacute;s a Santa Fe.</strong> En la capital, las esperaba Fabiana Gonz&aacute;lez, una travesti fundamental en la organizaci&oacute;n de las actividades en la Legislatura y en el poroteo de los votos. Ese d&iacute;a el calor se sent&iacute;a tan fuerte como los cantos y los bombos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Las travas est&aacute;n, s&iacute; est&aacute;n. Las travas est&aacute;n, s&iacute; est&aacute;n. Entonces, vote, vote, vote Senado vote &mdash;gritaban sin parar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A las 17.30 un asesor les avis&oacute; que pod&iacute;a entrar un grupo de no m&aacute;s de seis personas. Era la se&ntilde;al. Chorreaban de transpiraci&oacute;n cuando se ubicaron en los balcones y vieron a los 19 senadores votar la ley. Traferri pidi&oacute; la palabra y se disculp&oacute; en nombre del Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Karla sali&oacute; a la puerta de la Legislatura a abrazar a las que hab&iacute;an quedado afuera. Reci&eacute;n ah&iacute; se larg&oacute; a llorar.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d063ed41-5670-4899-907d-dac916f2aca7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d063ed41-5670-4899-907d-dac916f2aca7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d063ed41-5670-4899-907d-dac916f2aca7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d063ed41-5670-4899-907d-dac916f2aca7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d063ed41-5670-4899-907d-dac916f2aca7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d063ed41-5670-4899-907d-dac916f2aca7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d063ed41-5670-4899-907d-dac916f2aca7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Festejos y triunfo histórico."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Festejos y triunfo histórico.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text"><strong>Poner la ley en acci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Desde la sanci&oacute;n, el poder ejecutivo tiene 90 d&iacute;as para reglamentar la ley. La implementaci&oacute;n la har&aacute; la Direcci&oacute;n de Diversidad Sexual, a cargo de la referenta trans Pamela Rochi, junto con la Caja de Jubilaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pamela ya hab&iacute;a estado en la gesti&oacute;n provincial durante el gobierno de Miguel Lifschitz e impuls&oacute; la obra de teatro <em>Reparadas</em>. Es una aliada clave para la mesa. Un d&iacute;a despu&eacute;s de asumir, las recibi&oacute; para trabajar en la aplicaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mesa present&oacute; un borrador de la reglamentaci&oacute;n, ahora est&aacute; en manos del ejecutivo avanzar con los primeros expedientes. Estiman que ser&aacute;n alrededor de 100 las beneficiarias: 40 en Rosario, 30 en Santa Fe y otras 30 en el resto de la provincia. Pero el n&uacute;mero est&aacute; en construcci&oacute;n. En la provincia hay 1569 travestis y trans que hicieron el cambio de identidad en el DNI y se calcula que la poblaci&oacute;n asciende a unas 500 personas m&aacute;s. <strong>El beneficio llegar&iacute;a a apenas el 5 por ciento de la comunidad.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para acceder, las personas trans deber&aacute;n presentar documentaci&oacute;n que certifique que fueron detenidas entre 1983 y 2010 en la provincia. Tambi&eacute;n podr&aacute;n sumar testimonios, historias cl&iacute;nicas y otros archivos que sirvan para probar esas detenciones sistem&aacute;ticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La reparaci&oacute;n no es por edad, sino por las violencias sufridas. <strong>Apunta a las mayores de 40 a&ntilde;os pero lo que reconoce y prueba es la violencia del Estado.</strong> Los documentos recolectados pasar&aacute;n a ser parte del archivo provincial de derechos humanos. A nivel nacional, hubo distintos intentos para que el Congreso sancione una ley de reparaci&oacute;n pero hasta 2023 no logr&oacute; tratamiento.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Vivir escapando</strong></h3><p class="article-text">
        Fabiana Gonz&aacute;lez no tiene recuerdos de la ciudad de Santa Fe que no sean dentro de un calabozo o escapando de la polic&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Alg&uacute;n que otro de la primaria quiz&aacute;s, pero pienso en esos a&ntilde;os y solo me acuerdo de estar escondi&eacute;ndome. No es que la polic&iacute;a te encontraba de casualidad. Andaban de d&iacute;a por los barrios caz&aacute;ndonos. Entraban a tu casa y te sacaban sin ninguna orden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La primera vez que la detuvieron fue en 1986. Hab&iacute;a salido a hacer las compras </strong>cuando un auto con dos hombres se le par&oacute; adelante. Ella vest&iacute;a un jardinero de jean y un su&eacute;ter marr&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ninguna vestimenta de mujer, ni tacos, ni vestido, ni pintura. Solo mi identidad femenina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a 16 a&ntilde;os. Los polic&iacute;as le mostraron una placa de Moralidad P&uacute;blica y la subieron a los empujones. La llevaron a la Jefatura. Fue la primera vez que conoci&oacute; el centro de la ciudad. La encerraron en un cuartito y le tomaron declaraci&oacute;n. Ella repiti&oacute; varias veces que era menor pero no le creyeron. Al rato apareci&oacute; uno de los polic&iacute;as con el pantal&oacute;n por la rodilla y le dijo que si no se la chupaba no iba a salir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Me asust&eacute; y me largu&eacute; a llorar. Ah&iacute; me dejaron ir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fabiana tiene 54 a&ntilde;os. Empez&oacute; a prostituirse a los 18 cuando una travesti m&aacute;s grande le dijo: &ldquo;Marica, deja de estar muriendo de hambre. Ponete un vestido, pintate y venite a putear ac&aacute;. Yo te voy a ense&ntilde;ar&rdquo;. Hasta ese momento, Fabiana pensaba que solo las mujeres cis cobraban por trabajo sexual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las detenciones no pararon desde la adolescencia. Al principio a ella le parec&iacute;a algo natural. Pero a los 20 habl&oacute; con travestis de clase alta que nunca hab&iacute;an estado presas. Una de ellas le cont&oacute; que su pap&aacute; le hab&iacute;a conseguido un habeas corpus para que no la detuvieran. Pero ella era pobre y no ten&iacute;a esos contactos. Otra le habl&oacute; de <strong>una serie de art&iacute;culos de la Constituci&oacute;n que serv&iacute;an para defenderse de los c&oacute;digos de falta. Fabiana los imprimi&oacute; y los reparti&oacute; entre las travas para que supieran c&oacute;mo protegerse.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los polic&iacute;as empezaron a ser m&aacute;s violentos. Una noche la detuvieron en la zona donde trabajaba y, en vez de ir a la Jefatura, la llevaron a un callej&oacute;n. La golpearon, la obligaron a practicarle sexo oral a todos y la dejaron tirada. La escena se repiti&oacute; varias veces hasta que en 1996 se fue a Buenos Aires.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la crisis de 2001 migr&oacute; a Barcelona despu&eacute;s de que todos sus ahorros quedaran en el corralito. Volvi&oacute; para hacer el cambio registral por la Ley de Identidad de G&eacute;nero y <strong>pidi&oacute; ver su prontuario.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Un polic&iacute;a me lo mostr&oacute; y era enorme, como dos diccionarios viejos de los de antes.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiso revisarlo para hacerle un juicio al Estado pero no la dejaron. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando lo busc&oacute; para el proyecto de reparaci&oacute;n, se encontr&oacute; con una carpeta m&aacute;s chica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No estaban las fotos. Cada vez que nos met&iacute;an presas nos desnudaban y nos sacaban fotos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Santa Fe volvi&oacute; en 2015, cuando su mam&aacute; se enferm&oacute; de alzheimer. Hace dos meses trabaja en el Instituto de M&uacute;sica de la Universidad Nacional del Litoral. Entr&oacute; por cupo laboral trans y es su primer empleo formal. Alguna vez so&ntilde;&oacute; con ser paleont&oacute;loga pero no pudo terminar la escuela nocturna por los maltratos.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Todos nuestros proyectos de vida fueron frustrados por la sociedad que no nos aceptaba. No estamos vivas porque somos unas genias, lindas o inteligentes. Estamos vivas porque tuvimos suerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fabiana fue la pata en la ciudad de Santa Fe para conseguir los votos y armar las movilizaciones. Una de las intervenciones que organiz&oacute; fue una pegatina de prontuarios en un museo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/810fbdda-3b3b-46c3-b3d2-5abbbcefed03_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/810fbdda-3b3b-46c3-b3d2-5abbbcefed03_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/810fbdda-3b3b-46c3-b3d2-5abbbcefed03_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/810fbdda-3b3b-46c3-b3d2-5abbbcefed03_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/810fbdda-3b3b-46c3-b3d2-5abbbcefed03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/810fbdda-3b3b-46c3-b3d2-5abbbcefed03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/810fbdda-3b3b-46c3-b3d2-5abbbcefed03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fabiana González, una de las travestis clave en la organización de las actividades en la Legislatura y en el poroteo de los votos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fabiana González, una de las travestis clave en la organización de las actividades en la Legislatura y en el poroteo de los votos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &mdash;Que el proyecto haya salido de nosotras mismas es la demostraci&oacute;n de c&oacute;mo despu&eacute;s de tanto da&ntilde;o nunca lograron que nos convirtamos en personas de odio. <strong>Todo lo que nos hicieron lo transformamos en lucha y en amor. Siempre conquistamos derechos por las v&iacute;as democr&aacute;ticas sin pasar por encima de nadie.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a de la votaci&oacute;n pens&oacute; en las que no estaban. Algunas incluso se fueron en el proceso de debate. J&eacute;sica Moyano, integrante de la mesa, muri&oacute; en diciembre de 2022.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Siempre vivimos con el fantasma de que nos vamos a morir j&oacute;venes. A m&iacute; no me repara nada, no cambia lo que el Estado y la sociedad le hicieron a mi cuerpo. S&iacute; sent&iacute; paz y tranquilidad por mis compa&ntilde;eras y por haber conseguido un poco de justicia por ellas. Para que a esta edad no tengan que pararse en una esquina para comer.
    </p><p class="article-text">
        <em>AB/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arlen Buchara]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/salias-comprar-pan-llevaban-santa-fe-trans-travestis-consiguieron-reparacion-historica-violencia-policial_132_10861272.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jan 2024 14:34:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e1d52493-4b42-44fb-be22-a02ca4926f65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4282232" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e1d52493-4b42-44fb-be22-a02ca4926f65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4282232" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["Salías a comprar pan y te llevaban": en Santa Fe, trans y travestis consiguieron una reparación histórica por la violencia policial]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e1d52493-4b42-44fb-be22-a02ca4926f65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Transexualidad,Comunidad trans,Santa Fe,Derechos humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Internacional de la Memoria Transexual: ¿por qué se conmemora el 20 de noviembre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-internacional-memoria-transexual-conmemora-20-noviembre_1_10699477.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e58dcdc1-59f6-4825-881c-b685e0c5120f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día Internacional de la Memoria Transexual: ¿por qué se conmemora el 20 de noviembre?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde 1998, se busca visibilizar y recordar a las víctimas transexuales, trasngénero y no binarias de crímenes de odio, discriminación y violencia por su sexualidad. Qué es la transfobia y por qué es importante educar en el respeto a la diversidad.</p></div><p class="article-text">
        Cada 20 de noviembre se conmemora el <strong>D&iacute;a Internacional de la Memoria Trans</strong>, que busca visibilizar y recordar a las personas transexuales, transg&eacute;nero y no binarias que fueron <strong>v&iacute;ctimas de cr&iacute;menes de odio, discriminaci&oacute;n y/o actos de violencia</strong>. En esta fecha, adem&aacute;s, se busca reclamar por la ampliaci&oacute;n de derechos para esta comunidad y su reconocimiento en los marcos legales de los pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        La efem&eacute;ride surgi&oacute; en 1998 por iniciativa de Gwendolyn Ann Smith, una dise&ntilde;adora gr&aacute;fica transexual y activista. Lo hizo como <strong>homenaje a Rita Hester</strong>, una mujer afroamericana del colectivo trans que luch&oacute; por la defensa de los derechos de esta comunidad. La activista fue asesinada el 28 de noviembre de dicho a&ntilde;o.
    </p><h3 class="article-text">Qu&eacute; es la transfobia</h3><p class="article-text">
        Se trata de un sentimiento de rechazo hacia las personas de la comunidad trans por sus preferencias sexuales y su expresi&oacute;n e identidad de g&eacute;nero. Esto puede derivar en agravios e insultos contra las personas transexuales o incluso en agresiones f&iacute;sicas e intentos de homicidio contra miembros de este colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario, en este marco, educar a la poblaci&oacute;n sobre el <strong>respeto a la diversidad sexual y de g&eacute;nero</strong>, para prevenir agresiones de cualquier tipo y/o actos de discriminaci&oacute;n ante eventuales cambios de apariencia.
    </p><p class="article-text">
        Las<strong> personas transexuales</strong> son aquellas que optan por cambiar de g&eacute;nero dado que no se sienten identificados con el sexo de nacimiento. Para ello, pueden recurrir a un <strong>tratamiento hormonal </strong>o incluso someterse a una <strong>cirug&iacute;a </strong>para cambiar su apariencia a una acorde con su identidad o expresi&oacute;n de g&eacute;nero. De hecho, es bastante com&uacute;n que las personas transexuales no se sientan c&oacute;modos con su apariencia externa y sus genitales.
    </p><h3 class="article-text">Gu&iacute;a de pel&iacute;culas sobre el colectivo transexual</h3><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Boys don't cry (1999)</strong>: film sobre los obst&aacute;culos que debe afrontar una joven que, desde muy chica, se identifica con el sexo masculino para poder mostrar su identidad sexual.</li>
                                    <li><strong>Ma vie en rose (1997)</strong>: sigue la historia de un ni&ntilde;o de siete a&ntilde;os que busca encontrar su verdadera identidad en un mundo lleno de prejuicios sociales y convencionalismos.</li>
                                    <li><strong>Iresia (2003)</strong>: narra la historia de una prostituto que por su condici&oacute;n de transg&eacute;nero sufre una multiplicidad de humillaciones y agresiones por su sexualidad.</li>
                                    <li><strong>A soap (2006):</strong> sigue la historia de amor entre una mujer y su pareja transexual que debe enfrentar una serie de convencionalismo y prejuicios.</li>
                                    <li><strong>Una mujer fant&aacute;stica (2017):</strong> al igual que &ldquo;A soap&rdquo;, cuenta el romance entre dos personas, una transexual, que debe enfrentar la p&eacute;rdida de su pareja.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>ACM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-internacional-memoria-transexual-conmemora-20-noviembre_1_10699477.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Nov 2023 03:02:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e58dcdc1-59f6-4825-881c-b685e0c5120f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="52113" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e58dcdc1-59f6-4825-881c-b685e0c5120f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="52113" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Día Internacional de la Memoria Transexual: ¿por qué se conmemora el 20 de noviembre?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e58dcdc1-59f6-4825-881c-b685e0c5120f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Transexualidad,Efemérides,Género,Transfobia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Putin ratifica la ley anti-trans que prohíbe el cambio de sexo en Rusia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/putin-ratifica-ley-anti-trans-prohibe-cambio-sexo-rusia_1_10406092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9fef9488-0476-44ee-9c37-e390ff0058d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Putin ratifica la ley anti-trans que prohíbe el cambio de sexo en Rusia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ley fue aprobada por el Parlamento ruso a mediados de julio y prohíbe el cambio de sexo por tratamiento médico y en los documentos de identidad, y la adopción de niños por parte de las personas trans.</p></div><p class="article-text">
        El presidente ruso, <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/vladimir-putin/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vlad&iacute;mir Putin</a>, firm&oacute; la ley que proh&iacute;be el cambio de sexo, tanto por tratamiento m&eacute;dico como en los documentos de identidad, tras su aprobaci&oacute;n el 14 de julio por unanimidad en la C&aacute;mara Baja y cinco d&iacute;as despu&eacute;s en el Senado.
    </p><p class="article-text">
        En el momento de su aprobaci&oacute;n, el Parlamento consider&oacute; la ley como una medida<strong> para proteger de la &ldquo;degeneraci&oacute;n&rdquo; a ni&ntilde;os y adultos</strong>, que ya no podr&aacute;n someterse a ninguna intervenci&oacute;n m&eacute;dica, tanto quir&uacute;rgica como mediante el uso de medicamentos, para el cambio de sexo.
    </p><p class="article-text">
        El viceministro de Sanidad ruso, Oleg Salag&aacute;i, hab&iacute;a informado en junio que el a&ntilde;o pasado hubo 996 solicitudes para cambio de sexo en el pa&iacute;s, seg&uacute;n la Agencia EFE.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ahora, <strong>s&oacute;lo se permitir&aacute;n las intervenciones m&eacute;dicas relacionadas con el tratamiento de anomal&iacute;as cong&eacute;nitas, enfermedades gen&eacute;ticas y endocrinas asociadas con la formaci&oacute;n alterada de los &oacute;rganos genitales en los ni&ntilde;os</strong>, tras el estudio de casa caso particular por una comisi&oacute;n de expertos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n <strong>queda prohibida la adopci&oacute;n de ni&ntilde;os por parte de las personas que ya hayan cambiado de sexo</strong>, y esas personas tampoco podr&aacute;n ser sus tutores o fideicomisarios de menores.
    </p><p class="article-text">
        La nueva legislaci&oacute;n establece la <strong>anulaci&oacute;n del matrimonio, si uno de los c&oacute;nyuges se somete a una reasignaci&oacute;n de sexo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Incluso antes de que Putin firmara la ley, la Justicia rusa anul&oacute; el primer matrimonio despu&eacute;s de que uno de los miembros de la pareja presentara una solicitud de cambio de sexo en los documentos personales, opci&oacute;n que estaba permitida hasta hace poco en Rusia. <strong>La ley proh&iacute;be ahora cambiar el sexo en la documentaci&oacute;n personal</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entre 2018 y 2022, m&aacute;s de 2.700 rusos cambiaron de sexo en sus documentos</strong> y unos 200 de ellos contrajeron matrimonio, seg&uacute;n datos citados por EFE. Sin embargo, una reforma constitucional de 2020 ya hab&iacute;a introducido en Rusia el concepto de que el matrimonio es una uni&oacute;n entre un hombre y una mujer.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la ratificaci&oacute;n de la ley, los transexuales rusos no s&oacute;lo temen una mayor represi&oacute;n, sino que el exilio sea la &uacute;nica opci&oacute;n que les quede.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como primera pol&iacute;tica transexual de Rusia puedo decir que esta ley no s&oacute;lo es discriminadora, sino que proh&iacute;be la propia existencia de la gente trans en Rusia. <strong>Es un genocidio contra los transexuales</strong>&rdquo;, declar&oacute; a EFE Yulia Ali&oacute;shina, candidata a gobernar la regi&oacute;n siberiana de Alt&aacute;i.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, Maxim, un transexual que trabaja con el Centro T, la principal organizaci&oacute;n de ayuda a los trans en Rusia, afirm&oacute; que ya tiene &ldquo;planes de emigrar a Espa&ntilde;a&rdquo;. &ldquo;Rusia se est&aacute; degradando a marchas forzadas. Los que pensaban operarse, tendr&aacute;n que hacer lo mismo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/putin-ratifica-ley-anti-trans-prohibe-cambio-sexo-rusia_1_10406092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Jul 2023 10:33:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9fef9488-0476-44ee-9c37-e390ff0058d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="577413" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9fef9488-0476-44ee-9c37-e390ff0058d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="577413" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Putin ratifica la ley anti-trans que prohíbe el cambio de sexo en Rusia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9fef9488-0476-44ee-9c37-e390ff0058d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Transexualidad,LGTBI+,Vladimir Putin,Rusia,Derechos,Derechos humanos,Identidad de género,Ley de identidad de género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Según la Justicia, la atleta Caster Semenya fue discriminada por la Federación de Atletismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/tribunal-estrasburgo-sentencia-atleta-caster-semenya-discriminada-federacion-atletismo_1_10368651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/236f9313-b8bf-4f32-b50d-ab0cbb85b58b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Según la Justicia, la atleta Caster Semenya fue discriminada por la Federación de Atletismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los jueces del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo aseguran que se violó el artículo del Convenio Europeo de Derechos Humanos que prohíbe la discrimnación al obligar a la deportista a medicarse para reducir sus nivel de testosterona si quería competir en la categoría femenina de determinadas pruebas</p><p class="subtitle">La superioridad atlética como patrimonio del hombre: el caso Caster Semenya apuntala lo que debe ser una mujer
</p></div><p class="article-text">
        El Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo ha fallado este martes en favor de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/federacion-internacional-atletismo-caster-semenya-sexo_1_2101406.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la atleta sudafricana Caster Semenya</a>, que denunci&oacute; haber sido discriminada tras negarle la Federaci&oacute;n Internacional de Atletismo (IAAF) su participaci&oacute;n en la categor&iacute;a femenina de algunas pruebas por producir un nivel de testosterona por encima de lo habitual. 
    </p><p class="article-text">
        En su sentencia, los jueces europeos condenan a Suiza, que es donde tiene su sede el Tribunal Arbitral Deportivo (TAS), que hab&iacute;a rechazado el arbitraje que ped&iacute;a Semenya para que no se le exigiera someterse a un tratamiento hormonal que le redujera el nivel de testosterona por debajo del umbral que le hab&iacute;a fijado la IAAF como condici&oacute;n para permitirle competir. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/decision-caster-semenya-apuntala-socialmente_1_1571778.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">En mayo de 2019</a> el tribunal hab&iacute;a avalado la norma de la IAAF que obligaba a las atletas como Semenya, que tiene hiperandrogenismo, a medicarse para reducir su nivel de testosterona para &ldquo;preservar la integridad del atletismo femenino&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Ahora Estrasburgo reprocha a la Justicia suiza haberse lavado las manos con el argumento de que su poder de examen de este caso era limitado, ya que la decisi&oacute;n de origen hab&iacute;a sido del TAS, que hab&iacute;a aplicado un reglamento de la federaci&oacute;n -un l&iacute;mite de testosterona en pruebas femeninas- que le parec&iacute;a &ldquo;apta, necesaria y proporcionada&rdquo; para que hubiera equidad deportiva. A ese respecto, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) subraya que la mediofondista sudafricana no tuvo las garant&iacute;as institucionales y de procedimiento suficientes en Suiza para hacer valer sus argumentos de estar siendo discriminada, que eran &ldquo;cre&iacute;bles&rdquo; y estaban &ldquo;bien fundamentados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el TEDH recuerda que el mismo TAS reconoci&oacute; sus dudas sobre el reglamento que elabor&oacute; la IAAF que en la pr&aacute;ctica le obligaba a someterse a tratamientos hormonales con efectos secundarios &ldquo;significativos&rdquo; y que adem&aacute;s no le daban una garant&iacute;a total de permitirle bajar la testosterona a un nivel suficiente. Adem&aacute;s, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/onu-determina-medicarse-testosterona-discriminatorias_1_1630025.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">hace notar que en recientes informes</a>, &oacute;rganos competentes en los derechos humanos del Consejo de Europa (al que pertenece el Tribunal del Estrasburgo) han puesto el acento en sus &ldquo;serias preocupaciones&rdquo; por la discriminaci&oacute;n de mujeres o de atletas intersexuales en el deporte con reglamentos como &eacute;se.
    </p><p class="article-text">
        Igualmente recuerda que repetidamente ha insistido en que &ldquo;las diferencias basadas exclusivamente en el sexo deben justificarse por &lsquo;consideraciones muy fuertes&rsquo;, &lsquo;motivos imperiosos&rsquo; o &rdquo;razones particularmente s&oacute;lidas y convincentes'&ldquo;. Por eso, el margen de apreciaci&oacute;n de los poderes p&uacute;blicos es &rdquo;restringido&ldquo; cuando pretenden aplicar una diferencia de tratamiento sobre la base de las caracter&iacute;sticas sexuales de una persona.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, con Semenya, Suiza (y en consecuencia el TAS y la IAAF) viol&oacute; el art&iacute;culo del Convenio Europeo de Derechos Humanos que proh&iacute;be las discriminaciones. Como la atleta no hab&iacute;a pedido ninguna compensaci&oacute;n por da&ntilde;os materiales o morales, los jueces europeos no han fijado ninguna indemnizaci&oacute;n, pero Suiza s&iacute; que le tendr&aacute; que abonar 60.000 euros por las costas judiciales.
    </p><h3 class="article-text">Estrasburgo es competente</h3><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del fondo del asunto, la sentencia tiene consecuencias sobre el funcionamiento de la Justicia deportiva en la medida en que el TEDH deja muy claro que es competente en asuntos como &eacute;ste para garantizar el respeto del Convenio Europeo de los Derechos Humanos, y por tanto que constituye una v&iacute;a de recurso sobre lo que pueda decidir el TAS. Y eso aun reconociendo las ventajas de que exista un sistema centralizado para los litigios en el terreno deportivo a nivel internacional.
    </p><p class="article-text">
        En el origen de este caso est&aacute; la negativa de Semenya a someterse al reglamento de la IAAF que le obligaba a realizar un tratamiento hormonal para bajar su nivel testosterona, una regla que se aplica &uacute;nicamente a las personas con un sistema gen&eacute;tico XY, correspondiente a las mujeres, y no con XX, el de los hombres. 
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n se produce en pleno debate a nivel internacional por las normativas de las federaciones sobre el nivel de testosterona que permiten para competir como mujeres, reglas pensadas espec&iacute;ficamente para limitar la participaci&oacute;n de mujeres trans en las competiciones pero que tambi&eacute;n afecta a otras como Semenya. De hecho, este a&ntilde;o la federaci&oacute;n internacional de atletismo, World Athletics, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/federacion-internacional-atletismo-prohibe-deportistas-trans-competir-pruebas-femeninas_1_10061187.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">acord&oacute; prohibir</a> a las atletas trans que comenzaran su transici&oacute;n despu&eacute;s de la pubertad participar en competiciones internacionales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/tribunal-estrasburgo-sentencia-atleta-caster-semenya-discriminada-federacion-atletismo_1_10368651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Jul 2023 11:59:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/236f9313-b8bf-4f32-b50d-ab0cbb85b58b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1550130" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/236f9313-b8bf-4f32-b50d-ab0cbb85b58b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1550130" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Según la Justicia, la atleta Caster Semenya fue discriminada por la Federación de Atletismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/236f9313-b8bf-4f32-b50d-ab0cbb85b58b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Transexualidad,Transgénero,Discriminación,Igualdad,Igualdad de género,Igualdad de derechos,Caster Semenya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Chelsea Manning: “La cárcel cambió por completo mi percepción del mundo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/chelsea-manning-carcel-cambio-completo-mundo_1_9096788.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43bc2637-753a-451f-812b-5b809da914fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Chelsea Manning: “La cárcel cambió por completo mi percepción del mundo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2017 Obama le otorgó el perdón presidencial por filtrar documentos a Wikileaks y sacó a la exsoldado de la cárcel, donde completó su transición de género y comenzó su labor como activista LGTB.</p><p class="subtitle">La última Pussy Riot sale del anonimato: “Mi familia me llama fascista”</p></div><p class="article-text">
        Chelsea Manning (Oklahoma, 1987) lleva cinco a&ntilde;os libre. En 2017, Barack Obama conmut&oacute; la pena de 35 a&ntilde;os de c&aacute;rcel que le impuso un tribunal por una de las mayores filtraciones de documentos de la historia de EEUU. <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/chelsea-manning-wikileaks_129_3629952.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Hab&iacute;a entregado a Wikileaks un CD con m&aacute;s de 700.000 documentos clasificados de las guerras de Irak y Afganist&aacute;n</a>, algo que pag&oacute; con siete a&ntilde;os en prisi&oacute;n. De aquella &eacute;poca habla poco, pero <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/chelsea-manning-wikileaks_129_3629952.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">se filtr&oacute; que intent&oacute; suicidarse dos veces</a> y Amnist&iacute;a Internacional denunci&oacute; que sufri&oacute; maltrato. 
    </p><p class="article-text">
        Ella siempre dice que las amenazas no proced&iacute;an de otros compa&ntilde;eros, sino de los guardias. Una intimidaci&oacute;n que se vio agravada cuando la exanalista de inteligencia del Ej&eacute;rcito comenz&oacute; su transici&oacute;n de g&eacute;nero en una c&aacute;rcel militar para hombres, donde entre otras cosas no le permit&iacute;an dejarse crecer el pelo y segu&iacute;an refiri&eacute;ndose a ella en masculino. &ldquo;Me siento presionada desde arriba&rdquo;, reconoci&oacute; una vez.
    </p><p class="article-text">
        Ahora le parece otra vida. La soledad y la incertidumbre de esos a&ntilde;os explotaron su sentimiento de comunidad y por eso es activista a tiempo completo en contra del estado de vigilancia de EEUU y por los derechos trans. En calidad de ello viaj&oacute; al festival <a href="https://www.arnculturepride.org/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Culture &amp; Business Pride,</a> en Tenerife, Espa&ntilde;a, a recibir el premio Alan Turing, y a participar en la mesa <em>Derechos Humanos Hoy</em>, moderada por <strong>elDiario.es</strong>. All&iacute; ha hablado de su labor, de la transformaci&oacute;n que vivi&oacute; en prisi&oacute;n y del futuro violento que le vaticina al colectivo <em>queer</em> y transexual.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La c&aacute;rcel cambi&oacute; por completo mi percepci&oacute;n del mundo y mis valores&rdquo;, dice Manning. &ldquo;Ahora aprecio mi tiempo y mi relaci&oacute;n con los dem&aacute;s frente a una vida esencialmente materialista. En la c&aacute;rcel tambi&eacute;n se generan entornos comunitarios sin tener acceso a una casa, a un coche ni a riquezas&rdquo;, asegura, pero sin dejar de reivindicar que &ldquo;la gente no quiere vivir en jaulas, desconectada&rdquo;. La imposibilidad de asociarse con otros, expresarse libremente y luchar fue &ldquo;un paso atr&aacute;s para tomar perspectiva&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/424af7de-47f4-4945-8a5f-62530c6fc02a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1050352.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/424af7de-47f4-4945-8a5f-62530c6fc02a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1050352.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/424af7de-47f4-4945-8a5f-62530c6fc02a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1050352.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/424af7de-47f4-4945-8a5f-62530c6fc02a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1050352.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/424af7de-47f4-4945-8a5f-62530c6fc02a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1050352.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/424af7de-47f4-4945-8a5f-62530c6fc02a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1050352.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/424af7de-47f4-4945-8a5f-62530c6fc02a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1050352.jpg"
                    alt="Chelsea Manning en la entrega de premios Culture &amp; Business Pride."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Chelsea Manning en la entrega de premios Culture &amp; Business Pride.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Manning fue condenada en 2013 por espionaje despu&eacute;s de haber proporcionado m&aacute;s de 700.000 documentos secretos del Departamento de Estado y el Pent&aacute;gono a WikiLeaks. &ldquo;Como dijo una vez el ya fallecido Howard Zinn, no existe bandera lo bastante grande como para tapar el asesinato de gente inocente&rdquo;, escribi&oacute; en un comunicado antes de entrar en la c&aacute;rcel. Pero no le gusta ahondar en la filtraci&oacute;n ni en la figura de Julian Assange, en parte por su necesidad de mirar al futuro y en parte porque hay documentos e informaci&oacute;n que han sido reclasificados por EEUU.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;2010 es una era distinta. Me suelen preguntar por lo que pas&oacute; entonces, por el secretismo y por la censura de la informaci&oacute;n. Pero es que ahora nos enfrentamos al problema contrario. Hay much&iacute;sima informaci&oacute;n y es muy complicado interpretarla: falta de informaci&oacute;n, desinformaci&oacute;n, alteraci&oacute;n de la informaci&oacute;n, sesgo de informaci&oacute;n. Hay que identificar qu&eacute; es preciso y qu&eacute; es &uacute;til porque econ&oacute;micamente es muy importante. Hay que replantear su perspectiva pol&iacute;tica y en t&eacute;rminos de los derechos humanos&rdquo;, defiende.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me preguntan por lo que pasó [con Wikileaks], por el secretismo y por la censura de la información. Pero es que ahora nos enfrentamos al problema contrario: hay demasiada información</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su preparaci&oacute;n le ha permitido especializarse en la red y los algoritmos. &ldquo;La Inteligencia Artificial se est&aacute; usando para crear peque&ntilde;as burbujas donde la gente interact&uacute;a entre s&iacute; sin darse cuenta de que una m&aacute;quina les est&aacute; dictando las normas. Terminas crey&eacute;ndote la informaci&oacute;n que te proporciona esa m&aacute;quina&rdquo;, critica. Cree que los algoritmos son una parte causante de la radicalizaci&oacute;n del mundo y de &ldquo;generarnos ansiedad y miedo solo para que volvamos a nuestros tel&eacute;fonos a dejar nuestra informaci&oacute;n personal&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Su proyecto pol&iacute;tico frustrado</h3><p class="article-text">
        En 2018, Chelsea Manning se present&oacute; como candidata al Senado por Maryland. Su programa inclu&iacute;a cerrar c&aacute;rceles, liberar reclusos, eliminar las fronteras nacionales y reestructurar el sistema judicial penal. Aquel intento pol&iacute;tico no sali&oacute; adelante y siempre dice que cre&iacute;a saber m&aacute;s de lo que en realidad sab&iacute;a, pero no se arrepiente. Ahora bien, con perspectiva, sabe que &ldquo;cambiar el sistema desde dentro es un tema mucho m&aacute;s profundo que conseguir representatividad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La idea de que si hubiera m&aacute;s mujeres o personas trans en las instituciones mejorar&iacute;an las cosas es una falacia. He visto a mujeres y minor&iacute;as &ndash;trans o personas racializadas&ndash; llegar al poder dentro de este sistema y hacer lo mismo. El <em>establishment </em>les vuelve incapaces de parar el da&ntilde;o y la destrucci&oacute;n. EEUU no se va a convertir en una naci&oacute;n m&aacute;s pac&iacute;fica por tener un piloto trans de drones o una mujer presidenta&rdquo;, asegura. &ldquo;Las normas siguen existiendo, lo que hay que hacer es plantearse reestructurarlas de forma distinta&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La idea de que si hubiera más mujeres o personas trans en las instituciones mejorarían las cosas es una falacia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un ejemplo es que despu&eacute;s de la legislatura de Donald Trump, con el Partido Dem&oacute;crata en el Gobierno, algunos estados est&aacute;n retrocediendo en derechos fundamentales ya alcanzados, como el aborto. &ldquo;Desde hace 50 a&ntilde;os, la ultraderecha ha ido acumulando much&iacute;simo dinero y ha respaldado al <em>establishment </em>para lanzar paquetes de medidas vinculados a su ideolog&iacute;a y para eliminar determinados derechos. Este proyecto tiene una financiaci&oacute;n enorme y el respaldo de figuras p&uacute;blicas como en su d&iacute;a Ronald Reagan o Donald Trump&rdquo;, explica la exanalista.
    </p><p class="article-text">
        Manning avisa de que su enfoque es muy &ldquo;americanocentrista&rdquo;, pero que las estrategias que usa la extrema derecha en su pa&iacute;s se reproducen en distintas culturas y diferentes idiomas. &ldquo;O&iacute;mos por todas partes t&eacute;rminos como <em>wokeness</em>, cultura de la cancelaci&oacute;n o <em>fake news</em>. Son las mismas pol&iacute;ticas reaccionarias que usan lenguajes testados para minar los movimientos progresistas que puedan emerger&rdquo;, compara. Por eso hay alianzas de partidos de extrema derecha, procedentes de regiones distintas y que tienen enfoques distintos en muchas cosas, &ldquo;pero que se han dado cuenta de que les interesa compartir estrategias y explotar sus espacios en internet y los medios de comunicaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, asegura volviendo a EEUU, el Partido Dem&oacute;crata &ldquo;no aboga tanto por el progreso, sino por mantener un 'statu quo' de centro donde todo permanezca invariable&rdquo;. Recuerda que el lema de Joe Biden en la campa&ntilde;a electoral de 2020 era <em>Build Back Better,</em> reconstruir el pasado. &ldquo;Cuando ven que hay un terreno progresista que amenaza con emerger, lo vuelven a acallar porque no les interesa&rdquo;, replica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d60d562a-85f9-4ae4-94b4-141d516cea2a_16-9-aspect-ratio_50p_1050373.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d60d562a-85f9-4ae4-94b4-141d516cea2a_16-9-aspect-ratio_50p_1050373.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d60d562a-85f9-4ae4-94b4-141d516cea2a_16-9-aspect-ratio_75p_1050373.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d60d562a-85f9-4ae4-94b4-141d516cea2a_16-9-aspect-ratio_75p_1050373.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d60d562a-85f9-4ae4-94b4-141d516cea2a_16-9-aspect-ratio_default_1050373.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d60d562a-85f9-4ae4-94b4-141d516cea2a_16-9-aspect-ratio_default_1050373.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d60d562a-85f9-4ae4-94b4-141d516cea2a_16-9-aspect-ratio_default_1050373.jpg"
                    alt="La activista Chelsea Manning."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La activista Chelsea Manning.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Manning defiende que la comunidad LGTBI, en especial la trans, vive en la cuerda floja. &ldquo;Cada d&iacute;a salen por lo menos 12 propuestas y contrapropuestas para perseguirnos y dos tercios de los estados de EEUU est&aacute;n cuestionando actualmente los derechos trans, los de las mujeres y alentando guerras culturales&rdquo;. Pero lo que m&aacute;s le angustia a este respecto es la escalada de violencia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay una facci&oacute;n militarizada de la extrema derecha que apuesta por amenazar a la gente. Eso se solapa con la incre&iacute;ble militarizaci&oacute;n de la polic&iacute;a. No estoy diciendo que el cuerpo entero sea de extrema derecha. Algunos s&iacute;, pero como instituci&oacute;n son de centro-derecha. Pero van armados hasta los dientes y en breve habr&aacute; una escalada de violencia contra la comunidad <em>queer </em>y trans. Lo estoy advirtiendo&rdquo;, se lamenta.
    </p><p class="article-text">
        Preguntada por las alternativas, se queda pensativa. &ldquo;No me gusta vivir en un pa&iacute;s donde cualquiera puede acceder a todo tipo de armas y herramientas. Pero cuando ocurre y tus oponentes est&aacute;n armados hasta los dientes, deber&iacute;as poder protegerte por alg&uacute;n medio&rdquo;, dice, sin atreverse a ahondar en el asunto. &ldquo;Es una posici&oacute;n muy inc&oacute;moda y muy rara para alguien que es vulnerable y necesita defenderse. No me gusta. No creo que sea el enfoque m&aacute;s saludable, pero &iquest;qu&eacute; se supone que tienen que hacer las personas <em>queer </em>y trans cuando las instituciones est&aacute;n controladas por estos tipos?&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Zas Marcos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/chelsea-manning-carcel-cambio-completo-mundo_1_9096788.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jun 2022 19:16:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/43bc2637-753a-451f-812b-5b809da914fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="13488384" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/43bc2637-753a-451f-812b-5b809da914fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="13488384" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Chelsea Manning: “La cárcel cambió por completo mi percepción del mundo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/43bc2637-753a-451f-812b-5b809da914fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Chelsea Manning,WikiLeaks,Transexualidad,Orgullo LGTBI,LGTBI+]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
