<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Cultura]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Cultura]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/cultura/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El Premio Goncourt retira como finalista una novela que considera “muy probablemente” generada con IA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/goncourt-retira-finalista-novela-considera-probablemente-generada-ia_1_13539430.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fe245a7-d946-48ae-8517-bcbc3b0e9354_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x970y307.jpg" width="1200" height="675" alt="El Premio Goncourt retira como finalista una novela que considera “muy probablemente” generada con IA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El organismo francés señala varios casos de plagio atribuidos al autor de 'C’était ça ou mourir', de Thélyson Orélien, y asegura que quiere preservar la integridad del premio.</p></div><p class="article-text">
        La Academia Goncourt, responsable de uno de los premios m&aacute;s prestigiosos de la literatura en lengua francesa, decidi&oacute; retirar de su primera lista de candidatos al galard&oacute;n la novela <em>C&rsquo;&eacute;tait &ccedil;a ou mourir</em>, del escritor haitiano Th&eacute;lyson Or&eacute;lien, despu&eacute;s de detectar presuntos plagios y de que varios an&aacute;lisis concluyeran que la obra habr&iacute;a sido elaborada en buena medida con ayuda de inteligencia artificial. 
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://x.com/AcadGoncourt/status/2103431759904026640?s=20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un comunicado</a>, la Academia explica que la decisi&oacute;n llega despu&eacute;s de tener en cuenta &ldquo;los plagios de los que su autor se hizo responsable a lo largo del tiempo y que acaban de salir a la luz&rdquo;, as&iacute; como los resultados de varios an&aacute;lisis realizados por investigadores y periodistas que, seg&uacute;n el organismo, apuntan en la misma direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La principal conclusi&oacute;n de esas investigaciones es que <em>C&rsquo;&eacute;tait &ccedil;a ou mourir</em> ser&iacute;a &ldquo;muy probablemente el producto de una Inteligencia Artificial&rdquo;. A partir de esa valoraci&oacute;n, la Academia Goncourt opt&oacute; por sacar el t&iacute;tulo de su primera selecci&oacute;n. El organismo justifica la decisi&oacute;n por su voluntad de preservar tanto la reputaci&oacute;n del premio como el papel de la propia instituci&oacute;n. &ldquo;Esta elecci&oacute;n es dictada por la voluntad de preservar la integridad del premio Goncourt&rdquo;, se&ntilde;ala el comunicado, que recuerda que la funci&oacute;n central de la Academia es &ldquo;promover y coronar la literatura escrita por mujeres y hombres&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/df646ac6-3f1c-4470-a991-399e101eeb93_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La instituci&oacute;n aprovecha adem&aacute;s para lanzar un mensaje al resto de participantes en los distintos premios y selecciones vinculados al Goncourt. &ldquo;Se trata de enviar un mensaje claro&rdquo;, afirma la Academia, para dejar constancia de que no respalda ni legitima &ldquo;de una manera u otra la creaci&oacute;n de textos generados con ayuda de la IA&rdquo;. La Academia Goncourt asegura que no har&aacute; m&aacute;s comentarios sobre el caso y anuncia que publicar&aacute; su segunda selecci&oacute;n el 6 de octubre de 2026.
    </p><p class="article-text">
        La instituci&oacute;n pidi&oacute; este mi&eacute;rcoles actuar con cautela ante la pol&eacute;mica surgida en redes sociales. Su presidente, Philippe Claudel, indic&oacute; que antes de tomar una decisi&oacute;n necesitar&iacute;an aparecer nuevas pruebas y fij&oacute; el 6 de octubre, fecha de la siguiente lista, como uno de los momentos clave. Si entonces hubiera pruebas &ldquo;irrefutables&rdquo; de que el libro fue generado con IA, la Academia estudiar&iacute;a su exclusi&oacute;n, algo que termin&oacute; sucediendo.
    </p><p class="article-text">
        La novela formaba parte de una primera selecci&oacute;n de 16 t&iacute;tulos finalistas anunciada por el Goncourt el 2 de septiembre. Esa lista debe reducirse despu&eacute;s a ocho obras y m&aacute;s tarde a cuatro. Hasta ahora, <em>C&rsquo;&eacute;tait &ccedil;a ou mourir</em> segu&iacute;a dentro del proceso; de hecho, est&aacute; gozando de un gran &eacute;xito en Francia, con m&aacute;s de 30.000 ejemplares vendidos y traduci&eacute;ndose a m&aacute;s de 20 idiomas. &ldquo;Estamos atentos a todas las explicaciones que nos puedan dar, tanto por parte de la editorial como del propio autor. Pero, una vez m&aacute;s, hay que ser prudentes&rdquo;, indicaba este mi&eacute;coles Philippe Claudel a <em>Le Figaro</em>.
    </p><h2 class="article-text">El autor se defiende de las acusaciones</h2><p class="article-text">
        Claudel cuestion&oacute; que las acusaciones hayan aparecido en este momento y record&oacute; que &eacute;l mismo ley&oacute; la novela sin sospechar durante la lectura que pudiera haber sido escrita con inteligencia artificial. &ldquo;Los elementos que est&aacute;n surgiendo son preocupantes, pero necesitamos poder verificar con certeza las t&eacute;cnicas utilizadas y la fiabilidad del software de detecci&oacute;n de IA&rdquo;, apuntaba Claudel. &ldquo;Tambi&eacute;n me gustar&iacute;a comprender el origen de esta informaci&oacute;n inicial, todav&iacute;a no sabemos qui&eacute;n financia la cuenta an&oacute;nima que la inici&oacute;&rdquo;, agregaba el presidente. Este, a su vez, aleg&oacute; a<em> France.info</em> que no condenan &ldquo;inmediatamente&rdquo; a un &ldquo;autor cuyo libro est&aacute; teniendo un <a href="https://www.franceinfo.fr/culture/livres/philippe-claudel-le-president-de-l-academie-goncourt-appelle-a-ne-pas-jeter-l-opprobre-sur-thelyson-orelien-prix-fnac-du-meilleur-roman_8206433.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gran &eacute;xito</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Or&eacute;lien, por su parte, neg&oacute; inmediatamente la acusaci&oacute;n. &ldquo;Siempre me apasionaron la creaci&oacute;n y la literatura. No veo por qu&eacute; me sentir&iacute;a obligado a usar una m&aacute;quina&rdquo;, declar&oacute; al peri&oacute;dico <em>Lib&eacute;ration</em>, a&ntilde;adiendo que estaba &ldquo;recopilando un expediente&rdquo; con su editor para demostrar que &eacute;l fue el autor aut&eacute;ntico del libro. &ldquo;Mis tradiciones son haitianas y caribe&ntilde;as. Las im&aacute;genes, las repeticiones y los ritmos son la palabra viva, son m&iacute;os&rdquo;, aleg&oacute; el escritor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que el software est&aacute; acostumbrado a las tradiciones literarias francesas y a los autores cl&aacute;sicos&rdquo;,  dijo el escritor de 38 a&ntilde;os para defenderse. La editorial Grasset tambi&eacute;n sali&oacute; en su defensa, afirmando que las acusaciones &ldquo;son terriblemente perjudiciales para un escritor con una historia de vida excepcional&rdquo; cuya &ldquo;obra de creaci&oacute;n es original y poderosa&rdquo;. La novela narra la historia de un profesor que huye de la violencia de las pandillas en Hait&iacute; y sus aventuras antes de llegar finalmente a Canad&aacute;, donde redescubre &ldquo;el derecho a respirar sin miedo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/goncourt-retira-finalista-novela-considera-probablemente-generada-ia_1_13539430.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 17:31:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6fe245a7-d946-48ae-8517-bcbc3b0e9354_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x970y307.jpg" length="6787807" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6fe245a7-d946-48ae-8517-bcbc3b0e9354_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x970y307.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6787807" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Premio Goncourt retira como finalista una novela que considera “muy probablemente” generada con IA]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6fe245a7-d946-48ae-8517-bcbc3b0e9354_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x970y307.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[IA,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lucrecia Martel y Camila Sosa Villada, entre los más de 500 firmantes de una carta que respalda la exclusión de Ariana Harwicz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lucrecia-martel-camila-sosa-villada-500-firmantes-carta-respalda-exclusion-ariana-harwicz_1_13539235.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9f58bbe-e354-4837-8a18-5a87ecdabd22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y186.jpg" width="1200" height="675" alt="Lucrecia Martel y Camila Sosa Villada, entre los más de 500 firmantes de una carta que respalda la exclusión de Ariana Harwicz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cineasta y la escritora argentinas, junto con Julián López y Verónica Gago, entre otros, adhirieron al documento que apoya la decisión del festival Cultur Alh de Granada. El pronunciamiento responde a la carta que reunió cientos de adhesiones en defensa de la autora de "Matate, amor".</p></div><p class="article-text">
        La cineasta<strong> Lucrecia Martel</strong>, la escritora <strong>Camila Sosa Villada</strong>, el escritor <strong>Juli&aacute;n L&oacute;pez</strong> y la soci&oacute;loga <strong>Ver&oacute;nica Gago</strong> se encuentran entre los m&aacute;s de 500 referentes de la cultura que firmaron una nueva carta p&uacute;blica en respaldo a quienes promovieron la exclusi&oacute;n de la argentina <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/ariana-harwicz/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ariana Harwicz</a> del Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultur Alh, que se realiza en Granada, Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El documento constituye una r<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/ariana-harwicz-retirada-festival-350-escritores-reclamaron-reincorporacion_1_13533190.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">espuesta al manifiesto difundido esta semana en defensa de Harwicz</a>, que hab&iacute;a reunido inicialmente m&aacute;s de 350 adhesiones y que sigui&oacute; sumando firmas en los &uacute;ltimos d&iacute;as. Entre los argentinos que respaldaron aquella primera declaraci&oacute;n se encuentran Mar&iacute;a Negroni, Ana Mar&iacute;a Shua, Pola Oloixarac, Santiago Kovadloff, Federico Andahazi y Cecilia Szperling, adem&aacute;s de personalidades de otros &aacute;mbitos de la cultura y la vida p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De esta manera, la controversia por la decisi&oacute;n del festival espa&ntilde;ol tambi&eacute;n dej&oacute; expuestas posiciones diferentes dentro del campo cultural argentino</strong>: mientras numerosos escritores y artistas cuestionaron que Harwicz fuera apartada de la programaci&oacute;n por sus posiciones p&uacute;blicas, Martel, Sosa Villada, L&oacute;pez y Gago adhirieron ahora al pronunciamiento que reivindica las protestas que precedieron a esa decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La nueva carta, impulsada por la escritora mexicana <strong>Dahlia de la Cerda</strong>, cuenta adem&aacute;s con las firmas de figuras de la literatura iberoamericana como <strong>Cristina Rivera Garza, Alejandro Zambra, Pilar Quintana, Nona Fern&aacute;ndez, Fernanda Tr&iacute;as, Juan C&aacute;rdenas, Jazmina Barrera y M&oacute;nica Ojed</strong>a, adem&aacute;s del cineasta espa&ntilde;ol <strong>Rodrigo Sorogoyen</strong> y las escritoras <strong>Marta Sanz, Andrea Abreu y Alana S. Portero</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los firmantes expresan su respaldo a Rita Laura Segato, Lina Meruane, Sabina Urraca, Gabriela Wiener, Mar&iacute;a Fernanda Ampuero, Brenda Navarro, Silvia Federici y &Aacute;ngelo N&eacute;store, quienes ya se hab&iacute;an pronunciado p&uacute;blicamente a favor de retirar la invitaci&oacute;n a Harwicz.</strong> Tambi&eacute;n apoyan a la Red Universitaria por Palestina de Granada, cuya protesta contra la presencia de la escritora argentina precedi&oacute; a la decisi&oacute;n de los organizadores.
    </p><p class="article-text">
        La controversia comenz&oacute; cuando Harwicz anunci&oacute; que hab&iacute;a sido retirada de la programaci&oacute;n del Cultur Alh, donde este s&aacute;bado 26 de septiembre ten&iacute;a previsto participar de la conversaci&oacute;n &ldquo;Oponerse al mundo&rdquo;, junto al escritor Jes&uacute;s Ortega.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n se produjo luego de los cuestionamientos de la Red Universitaria por Palestina de Granada a las posiciones p&uacute;blicas de Harwicz sobre Israel y Gaza y a su rechazo al boicot cultural contra Israel.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los ejes de la nueva declaraci&oacute;n es la defensa de la protesta como herramienta leg&iacute;tima dentro del &aacute;mbito cultural. <strong>&ldquo;Criticar no es censurar, protestar no es censurar&rdquo;, sostiene el texto</strong>, que reivindica adem&aacute;s la posibilidad de retirarse de actividades, negarse a compartir escenarios o impulsar boicots, siempre mediante acciones pac&iacute;ficas y legales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los firmantes rechazan asimismo las acusaciones de antisemitismo que surgieron despu&eacute;s de la exclusi&oacute;n de Harwicz.</strong> Sostienen que la defensa del pueblo palestino no debe ser equiparada con ataques contra las personas jud&iacute;as y cuestionan que el debate sea reducido a un conflicto identitario.
    </p><p class="article-text">
        Harwicz, argentina y jud&iacute;a, hab&iacute;a interpretado su exclusi&oacute;n de otra manera. Tras conocerse la decisi&oacute;n del festival denunci&oacute; que los organizadores hab&iacute;an cedido al &ldquo;terror&rdquo; y posteriormente sostuvo que hab&iacute;a sido apartada por ser jud&iacute;a. La Red Universitaria por Palestina neg&oacute; que ese fuera el motivo de sus objeciones.
    </p><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica hab&iacute;a generado d&iacute;as antes una reacci&oacute;n de signo contrario entre numerosos referentes argentinos. La carta en defensa de Harwicz sostuvo que &ldquo;ning&uacute;n escritor deber&iacute;a ser excluido de un encuentro cultural por sus posiciones p&uacute;blicas&rdquo; y cuestion&oacute; que se atribuyeran a la autora posiciones que ella niega haber sostenido.
    </p><p class="article-text">
        Entre los argentinos que firmaron ese pronunciamiento aparecen, adem&aacute;s de Negroni, Shua, Oloixarac, Kovadloff, Andahazi y Szperling, el exministro de Cultura Pablo Avelluto, el exdirector del Teatro Col&oacute;n Jorge Telerman, la actriz Gabriela Acher y distintas figuras del periodismo y la cultura.
    </p><p class="article-text">
        La controversia adquiri&oacute; todav&iacute;a mayor dimensi&oacute;n cuando el escritor irland&eacute;s <strong>John Banville</strong>, ganador del Booker y del Premio Princesa de Asturias de las Letras, cancel&oacute; su participaci&oacute;n en el cierre del festival despu&eacute;s de conocerse la exclusi&oacute;n de Harwicz.
    </p><p class="article-text">
        La propia Universidad de Granada, principal organizadora del Cultur Alh, se desmarc&oacute; de la decisi&oacute;n y aclar&oacute; que la retirada de la invitaci&oacute;n hab&iacute;a sido resuelta por la direcci&oacute;n del festival y no hab&iacute;a sido adoptada, aprobada ni respaldada por el gobierno universitario.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo pronunciamiento ampl&iacute;a adem&aacute;s la discusi&oacute;n m&aacute;s all&aacute; del caso Harwicz y reclama a editoriales, festivales, ferias del libro, universidades, premios, residencias y fundaciones que revisen sus v&iacute;nculos institucionales con el Estado de Israel y con organizaciones que los firmantes consideren implicadas en la violencia contra el pueblo palestino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lucrecia-martel-camila-sosa-villada-500-firmantes-carta-respalda-exclusion-ariana-harwicz_1_13539235.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 16:28:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b9f58bbe-e354-4837-8a18-5a87ecdabd22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y186.jpg" length="167157" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b9f58bbe-e354-4837-8a18-5a87ecdabd22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y186.jpg" type="image/jpeg" fileSize="167157" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lucrecia Martel y Camila Sosa Villada, entre los más de 500 firmantes de una carta que respalda la exclusión de Ariana Harwicz]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b9f58bbe-e354-4837-8a18-5a87ecdabd22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y186.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ariana Harwicz,Lucrecia Martel,Camila Sosa Villada,Rita Segato]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Caparrós inaugurará la Feria del Libro 2027, que tendrá a España como país invitado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-caparros-inaugurara-feria-libro-2027-tendra-espana-pais-invitado_1_13536779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9a8a99a-a278-4693-be0f-f44cd8ad4b96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Martín Caparrós inaugurará la Feria del Libro 2027, que tendrá a España como país invitado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor y periodista regresará a la Argentina para abrir la 51ª edición, que se realizará del 22 de abril al 10 de mayo en La Rural. España llegará con más de 50 autores y una programación atravesada por la memoria, el exilio y el centenario de la Generación del 27.</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/martin-caparros/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mart&iacute;n Caparr&oacute;s</a> ser&aacute; el encargado de pronunciar el discurso inaugural de la <strong>51&ordf; Feria Internacional del Libro de Buenos Aires</strong>, que se realizar&aacute; <strong>entre el 22 de abril y el 10 de mayo de 2027</strong> en La Rural y tendr&aacute; a <strong>Espa&ntilde;a como Pa&iacute;s Invitado de Honor</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El anuncio fue realizado este jueves por <strong>Ezequiel Mart&iacute;nez</strong>, director general de la Feria, durante la presentaci&oacute;n de la pr&oacute;xima edici&oacute;n en el auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional. La elecci&oacute;n del escritor y periodista significar&aacute; adem&aacute;s el regreso al tradicional discurso de apertura, luego de que en la edici&oacute;n del cincuentenario ese espacio fuera reemplazado por una conversaci&oacute;n entre Leila Guerriero, Selva Almada y Gabriela Cabez&oacute;n C&aacute;mara, moderada por Mar&iacute;a O'Donnell.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Caparr&oacute;s, que reside en Madrid, confirm&oacute; que viajar&aacute; a Buenos Aires para participar de la inauguraci&oacute;n y anticip&oacute; que todav&iacute;a no decidi&oacute; qu&eacute; dir&aacute; frente al p&uacute;blico de la Feria.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que es un espacio donde, pese a todo, todav&iacute;a se dicen cosas&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; el autor, que adelant&oacute; adem&aacute;s que su intervenci&oacute;n tendr&aacute; m&aacute;s que ver con la palabra &ldquo;libro&rdquo; que con la palabra &ldquo;feria&rdquo;, es decir, con la producci&oacute;n cultural antes que con el mercado.
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; su regreso a la Feria despu&eacute;s de cuatro a&ntilde;os: su &uacute;ltima participaci&oacute;n fue en 2023. Caparr&oacute;s estuvo nuevamente en la Argentina en 2025, cuando la Universidad de Buenos Aires le otorg&oacute; el t&iacute;tulo de Doctor Honoris Causa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La designaci&oacute;n llega en un momento particular de su vida. Caparr&oacute;s padece esclerosis lateral amiotr&oacute;fica (ELA), enfermedad que hizo p&uacute;blica y sobre la que escribi&oacute; en &ldquo;Antes que nada&rdquo;, publicado en 2024, un libro en el que recorre su vida, su oficio y su relaci&oacute;n con la muerte.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, mantuvo su actividad literaria y public&oacute; tambi&eacute;n &ldquo;La verdadera vida de Jos&eacute; Hern&aacute;ndez (contada por Mart&iacute;n Fierro)&rdquo;, junto con Rep; &ldquo;Sindios&rdquo;, un ensayo sobre la posibilidad de una vida sin divinidades, y &ldquo;BUE&rdquo;, novela centrada en tres amigos que planean un secuestro.
    </p><p class="article-text">
        Periodista, cronista, ensayista y novelista, Caparr&oacute;s construy&oacute; a lo largo de m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas una de las obras m&aacute;s reconocidas de la cr&oacute;nica latinoamericana. Entre sus libros figuran &ldquo;La voluntad&rdquo;, escrito junto a Eduardo Anguita; &ldquo;El interior&rdquo;, &ldquo;Contra el cambio&rdquo;, &ldquo;El Hambre&rdquo; y &ldquo;&Ntilde;am&eacute;rica&rdquo;, adem&aacute;s de novelas como &ldquo;Los Living&rdquo;, &ldquo;Com&iacute;&rdquo; y &ldquo;Sinfin&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de su carrera recibi&oacute;, entre otras distinciones, el Premio Herralde de Novela, el Premio Internacional de Periodismo Rey de Espa&ntilde;a y el Premio Ortega y Gasset.
    </p><h2 class="article-text">Espa&ntilde;a y la memoria del exilio</h2><p class="article-text">
        <strong>Espa&ntilde;a ser&aacute; el segundo pa&iacute;s invitado de honor desde que la Feria decidi&oacute; abandonar el esquema de ciudades invitadas. Per&uacute; inaugur&oacute; la nueva modalidad en la edici&oacute;n de 2026.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n espa&ntilde;ola tendr&aacute; como lema &ldquo;El poder de las letras. Memoria, exilio y democracia&rdquo; y estar&aacute; organizada por el Ministerio de Cultura de Espa&ntilde;a y Acci&oacute;n Cultural Espa&ntilde;ola. Los encargados de dise&ntilde;ar sus actividades ser&aacute;n Jordi Gracia y Giselle Etcheverry.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los ejes centrales ser&aacute; el centenario de la Generaci&oacute;n del 27, integrada por autores como Federico Garc&iacute;a Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre y Jorge Guill&eacute;n. La programaci&oacute;n abordar&aacute; especialmente el exilio que atravesaron muchos de aquellos escritores y el papel que tuvo la Argentina como lugar de recepci&oacute;n de quienes debieron abandonar Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El embajador de Espa&ntilde;a en la Argentina, Joaqu&iacute;n de Ar&iacute;stegui, anunci&oacute; que viajar&aacute;n al pa&iacute;s m&aacute;s de 50 escritores</strong> y destac&oacute; los v&iacute;nculos hist&oacute;ricos construidos por los argentinos que se instalaron en Espa&ntilde;a y los espa&ntilde;oles que llegaron a la Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el ministro de Cultura espa&ntilde;ol, Ernest Urtasun, se&ntilde;al&oacute; que la Generaci&oacute;n del 27, el exilio, la memoria y la democracia ser&aacute;n protagonistas de la propuesta. Tambi&eacute;n destac&oacute; la importancia econ&oacute;mica del v&iacute;nculo editorial: la Argentina es actualmente el tercer destino mundial de las exportaciones espa&ntilde;olas de libros, detr&aacute;s de M&eacute;xico y Francia.
    </p><h2 class="article-text">Un anuncio para las librer&iacute;as porte&ntilde;as</h2><p class="article-text">
        Durante la presentaci&oacute;n hubo adem&aacute;s novedades para el sector editorial local. <strong>El ministro de Desarrollo Econ&oacute;mico porte&ntilde;o, Hern&aacute;n Lombardi, anunci&oacute; que las librer&iacute;as de la Ciudad de Buenos Aires quedar&aacute;n exentas del pago del ABL durante los primeros seis meses de 2027.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se realizar&aacute; el 31 de octubre y el 1&deg; de noviembre pr&oacute;ximos una &ldquo;Feria de Oportunidades&rdquo; sobre la Avenida de Mayo, organizada conjuntamente por el Gobierno porte&ntilde;o y la Fundaci&oacute;n El Libro, con ejemplares en stock a precios reducidos.
    </p><p class="article-text">
        Los anuncios llegan en un contexto complejo para la industria. <strong>Christian Rainone</strong>, presidente de la Fundaci&oacute;n El Libro, se&ntilde;al&oacute; que durante la edici&oacute;n 2026 se vendieron m&aacute;s de 1,5 millones de ejemplares y que m&aacute;s del 70% de los visitantes compr&oacute; al menos un libro, aunque advirti&oacute; que la situaci&oacute;n fuera de las tres semanas de Feria es diferente.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se&ntilde;al&oacute;, los &uacute;ltimos datos de la Federaci&oacute;n Argentina de Librer&iacute;as, Papeler&iacute;as y Afines (FALPA) muestran una ca&iacute;da sostenida de las ventas en las librer&iacute;as. &ldquo;El &eacute;xito del sector no se mide &uacute;nicamente en los 20 d&iacute;as de feria&rdquo;, sostuvo Rainone, que plante&oacute; la necesidad de que el impulso del encuentro se extienda al resto del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La programaci&oacute;n completa de la Feria del Libro 2027 se dar&aacute; a conocer en los pr&oacute;ximos meses. </strong>Por ahora, la vuelta de Caparr&oacute;s para pronunciar el discurso inaugural y el desembarco espa&ntilde;ol con una fuerte presencia de la memoria y el exilio anticipan dos de los principales ejes de la pr&oacute;xima edici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Con informaci&oacute;n de la agencia NA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-caparros-inaugurara-feria-libro-2027-tendra-espana-pais-invitado_1_13536779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Sep 2026 21:38:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d9a8a99a-a278-4693-be0f-f44cd8ad4b96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="155471" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d9a8a99a-a278-4693-be0f-f44cd8ad4b96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="155471" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Martín Caparrós inaugurará la Feria del Libro 2027, que tendrá a España como país invitado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d9a8a99a-a278-4693-be0f-f44cd8ad4b96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Martín Caparrós,Feria del Libro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murió Carlos Alonso, el artista que se exilió durante la dictadura y convirtió la pintura en memoria de la Argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/murio-carlos-alonso-artista-exilio-durante-dictadura-convirtio-pintura-memoria-argentina_1_13526792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38b2313a-73ad-4e3c-9b67-5bba71d1a436_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x447y126.jpg" width="1200" height="675" alt="Murió Carlos Alonso, el artista que se exilió durante la dictadura y convirtió la pintura en memoria de la Argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pintor mendocino tenía 97 años. Su obra atravesó más de siete décadas y estuvo marcada por la violencia política, el exilio y la memoria. Vivía en Unquillo, provincia de Córdoba, desde que regresó de Europa, en 1980.
</p></div><p class="article-text">
        El pintor argentino <strong>Carlos Alonso</strong>, una de las figuras fundamentales del arte nacional del siglo XX, <strong>muri&oacute; a los 97</strong> a&ntilde;os en su casa de Unquillo, C&oacute;rdoba, donde viv&iacute;a desde hac&iacute;a d&eacute;cadas y hab&iacute;a encontrado en el paisaje serrano uno de los motivos de su producci&oacute;n de los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Nacido el 4 de febrero de 1929 en Tunuy&aacute;n, Mendoza, Alonso desarroll&oacute; una obra atravesada por el expresionismo y por una mirada cr&iacute;tica sobre la realidad argentina. La pobreza, la violencia, las desigualdades y los conflictos pol&iacute;ticos aparecieron reiteradamente en sus pinturas, dibujos y grabados.
    </p><p class="article-text">
        Su formaci&oacute;n comenz&oacute; en 1944 en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, donde<strong> tuvo como maestros a Sergio Sergi, Lorenzo Dom&iacute;nguez y Francisco Bernareggi. </strong>En 1950 se traslad&oacute; a Tucum&aacute;n para sumarse al grupo encabezado por <strong>Lino Enea Spilimbergo</strong>, una experiencia decisiva en su desarrollo art&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Tres a&ntilde;os m&aacute;s tarde viaj&oacute; a Europa y tom&oacute; contacto directo con la obra de maestros como <strong>Diego Vel&aacute;zquez</strong> y <strong>Vincent van Gogh</strong>, cuyas influencias reaparecer&iacute;an posteriormente en numerosos trabajos. En 1957 obtuvo el primer premio de un concurso para ilustrar la segunda parte de <em>Don Quijote de la Mancha</em>, mientras que en 1968 se instal&oacute; temporalmente en Florencia para trabajar sobre <em>La Divina Comedia</em>, de Dante Alighieri.
    </p><p class="article-text">
        A fines de los a&ntilde;os 60 comenz&oacute; su serie <em>Lecci&oacute;n de anatom&iacute;a</em>, inspirada en Rembrandt, en la que profundiz&oacute; una preocupaci&oacute;n que ser&iacute;a central en su producci&oacute;n: <strong>la violencia ejercida sobre los cuerpos y su relaci&oacute;n con el poder</strong>. Esa b&uacute;squeda tambi&eacute;n qued&oacute; plasmada en sus trabajos vinculados con <em>El matadero</em>, de Esteban Echeverr&iacute;a, donde estableci&oacute; asociaciones entre el cuerpo humano, la carne y el sacrificio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5b7f44b-ead3-4ff4-a699-ec7d5155e592_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5b7f44b-ead3-4ff4-a699-ec7d5155e592_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5b7f44b-ead3-4ff4-a699-ec7d5155e592_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5b7f44b-ead3-4ff4-a699-ec7d5155e592_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5b7f44b-ead3-4ff4-a699-ec7d5155e592_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5b7f44b-ead3-4ff4-a699-ec7d5155e592_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f5b7f44b-ead3-4ff4-a699-ec7d5155e592_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El pintor Carlos Alonso vivía en Unquillo, Córdoba."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El pintor Carlos Alonso vivía en Unquillo, Córdoba.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La &uacute;ltima dictadura militar argentina marc&oacute; de manera dram&aacute;tica su vida y su obra. Alonso debi&oacute; exiliarse y vivi&oacute; primero en Italia y luego en Espa&ntilde;a. </strong>En 1977, su hija <strong>Paloma Alonso</strong>, de 21 a&ntilde;os, fue secuestrada y permanece desaparecida, una tragedia que provoc&oacute; un profundo cambio en su producci&oacute;n art&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Regres&oacute; a la Argentina en 1980 </strong>y se instal&oacute; en Unquillo, donde a&ntilde;os despu&eacute;s particip&oacute; en la creaci&oacute;n del Museo de Arte Contempor&aacute;neo de esa localidad. All&iacute; realiz&oacute; en 2025 su &uacute;ltima exposici&oacute;n, dedicada a una faceta menos difundida de su producci&oacute;n: su relaci&oacute;n con el paisaje cordob&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Entre sus trabajos m&aacute;s reconocidos se encuentra <em>Manos an&oacute;nimas</em>, serie en la que abord&oacute; el terrorismo de Estado y la violencia pol&iacute;tica. Su trayectoria recibi&oacute; numerosos reconocimientos, entre ellos los premios Konex de Platino de 1982 y 1992. En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedic&oacute; una gran exposici&oacute;n que revis&oacute; su producci&oacute;n y su di&aacute;logo con la tradici&oacute;n pict&oacute;rica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-KjYM_S8HlJE-6317', 'youtube', 'KjYM_S8HlJE', document.getElementById('yt-KjYM_S8HlJE-6317'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-KjYM_S8HlJE-6317 src="https://www.youtube.com/embed/KjYM_S8HlJE?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>Sus obras integran las colecciones de importantes instituciones argentinas</strong>, entre ellas el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansi&oacute;n Stoppel de Mendoza.
    </p><p class="article-text">
        Con m&aacute;s de siete d&eacute;cadas de producci&oacute;n, Alonso construy&oacute; una obra en la que la tradici&oacute;n de los grandes maestros convivi&oacute; con las heridas de la historia argentina. El cuerpo, la violencia, el poder, la memoria y, en sus &uacute;ltimos a&ntilde;os, el paisaje fueron algunos de los territorios desde los que desarroll&oacute; una de las miradas m&aacute;s reconocibles del arte argentino contempor&aacute;neo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-8BJmxMSARWE-2411', 'youtube', '8BJmxMSARWE', document.getElementById('yt-8BJmxMSARWE-2411'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-8BJmxMSARWE-2411 src="https://www.youtube.com/embed/8BJmxMSARWE?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/murio-carlos-alonso-artista-exilio-durante-dictadura-convirtio-pintura-memoria-argentina_1_13526792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Sep 2026 15:19:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/38b2313a-73ad-4e3c-9b67-5bba71d1a436_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x447y126.jpg" length="48591" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/38b2313a-73ad-4e3c-9b67-5bba71d1a436_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x447y126.jpg" type="image/jpeg" fileSize="48591" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Murió Carlos Alonso, el artista que se exilió durante la dictadura y convirtió la pintura en memoria de la Argentina]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/38b2313a-73ad-4e3c-9b67-5bba71d1a436_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x447y126.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escritora palestina Adanía Shibli: “Les dije a los servicios secretos israelíes que si querían saber algo sobre mis libros, se los leyeran”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/escritora-palestina-adania-shibli-les-dije-servicios-secretos-israelies-si-querian-libros-leyeran_1_13523699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6eaa556-6c3d-43fe-9d37-7f66d5ec1ba4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x811y607.jpg" width="1200" height="675" alt="La escritora palestina Adanía Shibli: “Les dije a los servicios secretos israelíes que si querían saber algo sobre mis libros, se los leyeran”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora publica 'Engaño', una novela en la que vuelve a abordar la ocupación y subyugación de la ocupación israelí, con dos jóvenes como protagonistas: "Los tienen en el punto de mira"</p><p class="subtitle">El contundente discurso del director israelí Yuval Abraham: “EE.UU. está financiando gran parte de la matanza en Gaza”
</p></div><p class="article-text">
        La cultura, la identidad, la lengua, la dignidad. Cuando un pa&iacute;s bombardea a otro, se contabilizan muertos, ataques, heridos, edificios destruidos, bienes arrebatados; pero hay toda una realidad intangible que no puede expresarse en n&uacute;meros, a veces tampoco en palabras, pero que forma igualmente parte de la aniquilaci&oacute;n. Destruye, aminora, aliena, subyuga. La escritora palestina <strong>Adan&iacute;a Shibli </strong>lo conoce de primera mano y ha querido plasmarlo en su nueva novela <em>Enga&ntilde;o</em> (Random House), que <strong>sigue a dos j&oacute;venes v&iacute;ctimas de la opresi&oacute;n de Israel sobre sus carnes, intelectos y corazones. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La autora defiende que la literatura es una herramienta para devolver la humanidad arrebatada a su pueblo</strong>. Aunque aclara que &ldquo;no es un instrumento de combate. Se trata de contrarrestar los l&iacute;mites de una realidad imposible, y permitirte imaginar tu vida de forma distinta&rdquo;, expresa en una entrevista a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mientras escrib&iacute;a su anterior libro, </strong><em><strong>Un detalle menor </strong></em><strong>(Hoja de Lata), la autora fue interrogada por los servicios secretos israel&iacute;es.</strong> Las autoridades no lograron detener su proceso de escritura, pero s&iacute; implantarle una sensaci&oacute;n de estar siendo constantemente vigilada, con la que asegura que es &ldquo;muy dif&iacute;cil&rdquo; vivir. La novela, que segu&iacute;a a una joven palestina que era apresada, violada y asesinada por una unidad militar israel&iacute;, le brind&oacute; otro inesperado cap&iacute;tulo en su trayectoria. La Feria de Frankfurt decidi&oacute; cancelar en octubre de 2023 la entrega de un galard&oacute;n por, seg&uacute;n comunicaron, &ldquo;la guerra iniciada por Hamas&rdquo; d&iacute;as antes de la cita. M&aacute;s de 600 escritores firmaron una carta en apoyo a Shibli, que asegura ahora que, comparado con lo que est&aacute; ocurriendo en su pa&iacute;s, aquello no fue &ldquo;nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Eligi&oacute; para </strong><em><strong>Enga&ntilde;o</strong></em><strong> dos j&oacute;venes como protagonistas, &iquest;por qu&eacute; quiso poner el foco en ellos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Son un grupo de edad que los israel&iacute;es tienen en su mira porque es un momento en el que uno todav&iacute;a conf&iacute;a en el mundo. La gente tiene principios, &eacute;tica. Hasta la adolescencia, est&aacute;s protegido por tu familia y no sabes bien c&oacute;mo funciona el mundo, pero a partir de la adolescencia, empieza un periodo de transici&oacute;n. Te conviertes en un individuo y, ya sin la protecci&oacute;n de tu familia, te encuentras con la opresi&oacute;n. Ah&iacute; pueden romper tus sue&ntilde;os y transformarte en un ser sometido y colonizado. Quer&iacute;a mostrar c&oacute;mo estos personajes experimentan esa especie de borrado de s&iacute; mismos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/bd56038d-bd6b-4f9e-ae19-ae3b30e95c28_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Es la literatura una forma de combatir la opresi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Para m&iacute; la literatura no es un instrumento de combate, ni quiero que lo sea. Se trata de contrarrestar los l&iacute;mites de una realidad imposible, que ha arrasado con tu dignidad, tu sentido de ti misma, tu comprensi&oacute;n de tu vulnerabilidad y fragilidad; y la literatura te permite verlo e imaginar tu vida de forma distinta. En cierto modo, esto te devuelve tu humanidad. Es un proceso para oponerse a la opresi&oacute;n y la subyugaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Es esta una de las razones que le motivan a escribir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;. Lo veo en otros colegas palestinos, y no solo dentro de la literatura, sino en otros &aacute;mbitos de las artes, como el cine. La literatura siempre ha sido atacada, hay escritores encarcelados y que han sido asesinados. Este intento de borrarte conlleva un intento de borrar tu cultura. Est&aacute; en el proceso de aniquilaci&oacute;n. Los artistas palestinos forman parte del blanco de las autoridades israel&iacute;es. Ahora mismo no solo se ha desplazado a un 85% de los palestinos, sino que miles de libros han sido robados y destruidos. 
    </p><p class="article-text">
        Hace poco habl&eacute; con un historiador que investiga el arte palestino robado por los militares, y me cont&oacute; que en 1948 el movimiento sionista robaba los pianos. Robar un piano significa que alguien no tendr&aacute; jam&aacute;s la oportunidad de tocarlo. Esto tambi&eacute;n es una forma de borrado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La literatura no es un instrumento de combate. Se trata de contrarrestar los límites de una realidad imposible, que ha arrasado con tu dignidad, tu sentido de ti misma, tu comprensión de tu vulnerabilidad y fragilidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adania Shibli </span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Ocurre lo mismo con las universidades y las escuelas, la educaci&oacute;n es otro blanco.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;. Recuerdo que cuando daba clase en la universidad de Birzeit [entre 2012 y 2018], mis alumnos llegaban constantemente tarde porque les hab&iacute;an arrestado. Las autoridades israel&iacute;es no dejaban que vivieran tranquilamente, sino que siempre estaban bajo esa amenaza. Hab&iacute;a redadas, pero es que ahora el nivel se ha cuadruplicado. Antes pod&iacute;a haber cuatro estudiantes arrestados, pero cuando volv&iacute; el pasado mes de julio, hab&iacute;a 18. La educaci&oacute;n est&aacute; siendo atacada porque hacerlo es una forma de aislar a la gente en cuanto a lo que los opresores quieren proporcionarte como narrativa de ti mismo. Por eso se bombardean las universidades y escuelas de Gaza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En su novela prescinde de los nombres propios, &iquest;hasta qu&eacute; punto es met&aacute;fora sobre c&oacute;mo se est&aacute; diluyendo la identidad del pueblo palestino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Son ataques a la identidad personal. El objetivo es que uno deje de pensar que es una persona, un ser humano. Sin ir m&aacute;s lejos, si te fijas en c&oacute;mo est&aacute;n hechos los controles, imitan las puertas giratorias que se usan para movilizar al ganado en las granjas. El presidente israel&iacute; se ha referido a los palestinos como animales, est&aacute; en esl&oacute;ganes, en el trato, y ahora forma parte del discurso pol&iacute;tico general. Es una subyugaci&oacute;n total. Se te quita la cultura, el deseo, el amor. En esencia es tratar a los palestinos como si fuesen monstruos. La literatura entra para poder recuperar nuestra humanidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Introduce un personaje que es periodista, &iquest;por qu&eacute; quiso incorporar a los medios en el relato?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En Palestina estamos rodeados constantemente de periodistas, forman parte de nuestras vidas, pero hay una distancia. Es alguien que est&aacute; cerca, observa tu vida, pero por supuesto tiene la posibilidad de no estar sometido. Es una posici&oacute;n interesante, y nos preguntamos qu&eacute; significa su presencia en nuestras vidas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El enga&ntilde;o est&aacute; presente desde el t&iacute;tulo del libro, &iquest;qu&eacute; papel juega la mentira como forma de supervivencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cuando escribo trabajo mucho con las artes visuales. Visito muchos museos para alejarme de las palabras. En Z&uacute;rich visit&eacute; una exposici&oacute;n con mi hijo relacionada con la evoluci&oacute;n, y me sorprendi&oacute; ver qui&eacute;nes eran los que sobreviv&iacute;an, que estaba claro que eran los que no mostraron mucha diferencia. Esto me llev&oacute; a pensar si era una l&oacute;gica normal que nos hemos inventado los seres humanos o hay algo detr&aacute;s. &iquest;C&oacute;mo tratamos a la diferencia? 
    </p><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n lleva a la modernidad y en la modernidad tambi&eacute;n se decide qui&eacute;n pertenece a una comunidad y qui&eacute;n no. Los colonizadores eliminaron a los abor&iacute;genes porque eran diferentes a ellos. En la exposici&oacute;n empec&eacute; a ver c&oacute;mo se nos hab&iacute;a entrenado en la vida para no aceptar la diferencia y sentirnos amenazados por ellas.
    </p><p class="article-text">
        Los personajes del libro lo entienden, aunque de forma distinta. El prisionero trata de resistir, aprender a c&oacute;mo ser astuto y esconderse, a jugar con las autoridades para que no le pillen. Ella, sin embargo, se rompe en el proceso, porque al tratar de eliminar sus diferencias, elimina su existencia. Evidentemente, uno quiere sobrevivir, pero en qu&eacute; condiciones, que es una pregunta fundamental: &iquest;es m&aacute;s importante sobrevivir como una persona rota y da&ntilde;ada, o insistir en vivir como uno elige?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo se ha enfrentado a esta cuesti&oacute;n en su vida personal?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando escrib&iacute;a <em>Un detalle menor</em>, los servicios secretos israel&iacute;es me preguntaron por mis libros. Les dije que no iba a hablar, que si quer&iacute;an saber algo sobre ellos, se los leyeran. Luego fing&iacute; que solamente trataban sobre historias de amor fracasadas, que tambi&eacute;n es cierto<em> </em>[r&iacute;e]. Tambi&eacute;n me preguntaron que a qui&eacute;n conoc&iacute;a, les dije que a nadie, pero claro, ten&iacute;an mi agenda telef&oacute;nica y me dijeron que hab&iacute;a muchos nombres. Respond&iacute; claramente que me pod&iacute;an mantener ah&iacute; hasta que me muriera y torturarme, que de m&iacute; no iban a obtener nada de informaci&oacute;n, porque era la decisi&oacute;n que hab&iacute;a tomado.
    </p><p class="article-text">
        Vieron que era verdad y se termin&oacute; la conversaci&oacute;n, pero implantaron en m&iacute; una sensaci&oacute;n de que me est&aacute;n vigilando todo el rato, y vivir con eso es muy dif&iacute;cil. Cada vez que voy a Palestina aviso a varias personas por si me arrestan, porque te pueden arrestar en cualquier momento. Para m&iacute; lo m&aacute;s importante es que no te conviertan en una persona aterrada, porque ah&iacute; es cuando dise&ntilde;an c&oacute;mo vas a ser. Durante meses reflexion&eacute; sobre lo dura que hab&iacute;a sido la experiencia y me di cuenta de que quer&iacute;an implantarme ese miedo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo más importante es que el servicio militar israelí no te conviertan en una persona aterrada, porque ahí es cuando diseñan cómo vas a ser</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adania Shibli</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Seguir&iacute;a escribiendo si entrara en prisi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Incluso si me encarcelaran, querr&iacute;a escribir, pero es algo que no te permiten en las c&aacute;rceles israel&iacute;es. Ni siquiera te permiten tener libros. Ahora con los m&oacute;viles se graban para que despu&eacute;s los hermanos puedan escribirlo desde fuera. Antes escrib&iacute;an igual en papeles muy peque&ntilde;os que se tragaban y despu&eacute;s defecaban. O tambi&eacute;n memorizaban.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Teniendo en cuenta su experiencia con los servicios israel&iacute;es, entiendo que el que se le cancelara un premio, no le pareci&oacute; tan grave.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exactamente [r&iacute;e]. Comparado con lo que ocurre en Palestina, esto no es nada. Para m&iacute; el premio son los lectores, que la gente lea el libro. Esto me inspira mucho porque es as&iacute; como no se puede borrar el libro. Ellos dijeron que eran ellos quienes ten&iacute;an el poder y no me iban a dar el galard&oacute;n, pero realmente fueron los lectores quienes decidieron.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/escritora-palestina-adania-shibli-les-dije-servicios-secretos-israelies-si-querian-libros-leyeran_1_13523699.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Sep 2026 09:32:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e6eaa556-6c3d-43fe-9d37-7f66d5ec1ba4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x811y607.jpg" length="1472107" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e6eaa556-6c3d-43fe-9d37-7f66d5ec1ba4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x811y607.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1472107" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La escritora palestina Adanía Shibli: “Les dije a los servicios secretos israelíes que si querían saber algo sobre mis libros, se los leyeran”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e6eaa556-6c3d-43fe-9d37-7f66d5ec1ba4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x811y607.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Palestina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago Roncagliolo retrata las intrigas contra el Papa: “Es lo más parecido a un thriller en la vida real que he visto nunca”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/santiago-roncagliolo-retrata-intrigas-papa-parecido-thriller-vida-real-he-visto_1_13512913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ce10dd0-2903-4e1f-a46e-d9cfadf3f021_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x961y345.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago Roncagliolo retrata las intrigas contra el Papa: “Es lo más parecido a un thriller en la vida real que he visto nunca”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor peruano vuelve a adentrarse, con 'El pastor y los lobos', en los entresijos de la institución católica en una investigación sobre pederastia, mafias y la figura del nuevo papa </p><p class="subtitle">Nigeria gobierna el mundo y Londres desapareció bajo el mar: el nuevo mundo según Ian McEwan
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;&iquest;Qu&eacute; sabes de </span><a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/robert-prevost-puente-mundos_1_12283382.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Robert Prevost</strong></span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">? Nada. &iquest;Te gustar&iacute;a escribir un libro sobre &eacute;l? Claro que s&iacute;, sin ninguna duda&rdquo;. Estas dos l&iacute;neas resumen la llamada que </span><strong>Santiago Roncagliolo</strong><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Lima, 1975) tuvo con su editor</span><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/fumata-blanca-iglesia-catolica-elegido-nuevo-papa_1_12283014.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"> el 8 de mayo de 2025</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, por la tarde, despu&eacute;s de que la Capilla Sixtina emitiera fumata blanca.</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> Habemus papam.</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> Un tipo nacido en Chicago, con pasaporte peruano que, en su primer discurso, habl&oacute; en espa&ntilde;ol.</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong> Y Roncagliolo, que ya hab&iacute;a escrito una trilog&iacute;a sobre la Iglesia cat&oacute;lica y el poder, no ten&iacute;a ni la m&aacute;s remota idea de qui&eacute;n era ese se&ntilde;or que, a partir de ese d&iacute;a, comenzar&iacute;a a hacerse llamar Le&oacute;n XIV.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Un hombre que hab&iacute;a dejado las posibilidades de una ciudad como Chicago para irse de misionero a Chulucanas, un lugar peque&ntilde;o en una provincia pobre &ldquo;donde no hay gran cosa&rdquo;. Una persona que a lo mejor era un cura que no hab&iacute;a hecho nada interesante, que se hab&iacute;a pasado la vida dando homil&iacute;as de aqu&iacute; para all&aacute;, y a ver c&oacute;mo hac&iacute;a &eacute;l un libro sobre aquello. Sin embargo, el escritor cuenta que, durante su investigaci&oacute;n, se dio de bruces con una biograf&iacute;a marcada por las luchas de poder, abusos y mafias dentro de la Iglesia. Que se encontr&oacute; con una historia que, escribe su autor, comienza en Chile, durante un viaje del papa Francisco en enero de 2018, y termina en Roma, poco despu&eacute;s de la muerte de este. Una historia que lleg&oacute; a las librer&iacute;as en septiembre bajo el nombre de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El pastor y los lobos </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Seix Barral, 2026).</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Cuanto t&uacute; te metes a bucear en una historia real no sabes qu&eacute; te vas a encontrar, no sabes si habr&aacute; historia siquiera&rdquo;, explica el peruano en conversaci&oacute;n con elDiario.es, sentando en una butaca roja en una sala que hace las veces de cine privado en un c&eacute;ntrico hotel madrile&ntilde;o. &ldquo;Pero, tambi&eacute;n, otra cosa que tienen las historias reales es que te transforman, porque no las controlas y te obligan a empatizar con otras personas al meterte en sus vidas. Y eso es un poco convertirte en otras personas&rdquo;, confiesa.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/42b5ff40-c9c4-4a52-857f-757b5af0f230_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La historia que, entonces, se le apareci&oacute; ante sus ojos no era la del hombre anodino que sospechaba, sino la de un cardenal que ha lidiado con todo tipo de casos de abusos e, incluso, con sicarios al servicio de sacerdotes. Todo ello para, al final, tambi&eacute;n ser acusado de encubrir a un pederasta en el seno de la Iglesia. &ldquo;Esto &uacute;ltimo ocurri&oacute; en el momento en el que &eacute;l se convirti&oacute; en un claro candidato a papa y, cuando yo me encontr&eacute; con todo aquello, me di cuenta de que era lo m&aacute;s parecido a un thriller en la vida real que hab&iacute;a visto nunca&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que este ha sido el libro que m&aacute;s le ha impactado de todos sus trabajos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Ha sido un viaje muy inesperado y muy fuerte&rdquo;, confiesa Roncagliolo. &ldquo;Suena a algo que uno deber&iacute;a decir con todos los libros que escribe, pero creo que soy una persona mucho m&aacute;s completa despu&eacute;s de terminar este trabajo&rdquo;, a&ntilde;ade, para se&ntilde;alar que el a&ntilde;o de b&uacute;squeda, investigaci&oacute;n y escritura intensiva le ha hecho estar m&aacute;s tranquilo con su propia vida. &ldquo;He perdonado muchas cosas, sobre todo a mi padre. Creo que ahora entiendo mucho mejor c&oacute;mo son las personas y estoy m&aacute;s reconciliado con la parte mala e imperfecta que todos tenemos&rdquo;, relata.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Tintes autobiogr&aacute;ficos</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Lo m&aacute;s llamativo de este trabajo de no ficci&oacute;n que se lee como novela, quiz&aacute;, sea eso. Que la vida del propio autor se cuela por los resquicios, as&iacute; como la relaci&oacute;n con un padre que distaba mucho de aquello que, generalmente, se considera un buen padre. Un padre que, como muchos otros, no se da cuenta de que pueden estar tocando a su hijo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Cuenta Roncagliolo, alumno de un colegio jesuita, que &eacute;l se dio cuenta de que a &eacute;l y a sus compa&ntilde;eros les hab&iacute;a pasado algo en la escuela cuando se empez&oacute; a hablar de los abusos de la Iglesia en televisi&oacute;n, en prensa y en todas partes. &ldquo;F&iacute;jate, era un hombre adulto y ni siquiera me hab&iacute;a parado a pensar en ello. No se me hab&iacute;a ocurrido. Tuve que verlo desde fuera para relacionarlo con mi propia historia&rdquo;, observa. Y entonces escribi&oacute;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Escribi&oacute; en el diario </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El Comercio </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">una columna sobre el padre Jaime, un sacerdote de su colegio de jesuitas, que gustaba de sentar a la chavalada en sus rodillas y acariciarles los muslos. Que ellos hac&iacute;an bromas sobre el tema. Que dec&iacute;an: &ldquo;Imag&iacute;nate que te llevas a una chica buen&iacute;sima a la cama. Pero est&aacute; oscuro. Y cuando prendes la luz es el padre Jaime&rdquo;, y se meaban de risa. Que todo el mundo lo sab&iacute;a. Que les parec&iacute;a normal. Que los dem&aacute;s sacerdotes no lo escond&iacute;an, que lo compadec&iacute;an a &eacute;l. Que dec&iacute;an que era un pobre viejo que ya no controlaba su libido. Que a esa edad ya no se controla casi nada. Que era una conducta tan normalizada que a aquellos preadolescentes nunca se les ocurri&oacute; cont&aacute;rselo a sus padres. Hasta que &eacute;l lo plasm&oacute; en un peri&oacute;dico d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, se viraliz&oacute; y los ataques le vinieron de la parte que &eacute;l menos se esperaba, de sus antiguos compa&ntilde;eros de clase. De las propias v&iacute;ctimas. &ldquo;Ellos no quer&iacute;an ver destruida la idea que ten&iacute;an de su propia infancia&rdquo;, afirma el escritor.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Qui&eacute;n no quiere un padre que le proteja</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Abusos sexuales hay en todas partes. Hay en casi todas partes donde hay un maestro, alguien con poder sobre menores de edad. Colegios, escuelas de teatro, escuelas deportivas, etc.&rdquo;, sentencia el escritor. Ya sea en la Iglesia o fuera de ella. Lo complejo, para &eacute;l, en el caso eclesi&aacute;stico, es que el abuso siempre se produce en el entorno educativo. &ldquo;Ah&iacute; entonces el culpable no es solo el abusador, sino tambi&eacute;n el colegi&oacute; que alberg&oacute; al abusador y, por tanto, los padres que te pusieron all&iacute; y los compa&ntilde;eros que dejaron que todo eso ocurriera y no dijeron nada y, entonces, todo se va extendiendo a un barrio, a una clase social, a un grupo social muy grande. Y es muy dif&iacute;cil, para ese grupo, asumir la responsabilidad&rdquo;, ejemplifica el escritor para se&ntilde;alar que, por contra, es mucho m&aacute;s f&aacute;cil pensar que la v&iacute;ctima &ldquo;es rarito&rdquo; o &ldquo;se volvi&oacute; loco&rdquo;.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me interesaba romper esos silencios y fue ahí donde me encontré con un patrón: todas las víctimas con las que yo hablé tenían algo en común conmigo; provenían de figuras paternas alcohólicas, maltratadoras o, sencillamente, distantes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Santiago Roncagliolo</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La de Roncagliolo es, por tanto, y entre otras cosas, una historia sobre los silencios sociales que amparan el abuso. &ldquo;Me interesaba romper esos silencios y fue ah&iacute; donde me encontr&eacute; con un patr&oacute;n: todas las v&iacute;ctimas con las que yo habl&eacute; ten&iacute;an algo en com&uacute;n conmigo; proven&iacute;an de figuras paternas alcoh&oacute;licas, maltratadoras o, sencillamente, distantes. Que no estaban ah&iacute; para sus hijos&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que la Iglesia lo que ofrece es precisamente eso, un padre.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;La iglesia cat&oacute;lica te ofrece un padre, es lo que te da, ah&iacute; est&aacute; su seducci&oacute;n&rdquo;, explica para continuar con que Dios es un se&ntilde;or &ldquo;que hace las cosas que hacen los padres de toda la vida&rdquo;: te pone unas normas, te castiga cuando no las cumples, pero tambi&eacute;n te protege de lo que te pueda hacer mal. Y ya se sabe que no todos los padres son buenos. &ldquo;Muchos se entregaron a ese padre sustituto y fueron destruidos por &eacute;l&rdquo;, zanja el peruano. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Asfixiando al Sodalicio </span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Roncagliolo expone desde un principio a los lobos de su historia; </span><a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/sodalicio-lidero-venganza-desacreditar-prevost-evitar-fuera-papa_1_12289546.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">el Sodalicio de Vida Cristiana</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">, una poderosa organizaci&oacute;n cat&oacute;lica de Per&uacute; </span><a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/papa-disuelve-sodalicio-simbolos-iglesia-ultra-latinoamerica_1_11981735.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">aniquilada en 2025 por el papa Francisco</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> tras a&ntilde;os de investigaci&oacute;n por abusos sexuales y corrupci&oacute;n econ&oacute;mica, e introduce la figura de Prevost, primero como sacerdote agustino en Per&uacute; y despu&eacute;s como obispo de Chiclayo. Una figura que es casi la mano derecha de Francisco a la hora de enfrentar y gestionar los abusos sexuales de esta organizaci&oacute;n criminal.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Porque, asegura Roncagliolo, si en Europa la Iglesia ha abusado, en Latinoam&eacute;rica mucho m&aacute;s. &ldquo;Am&eacute;rica Latina es una sociedad tan desigual que hace que el caso sea particularmente sangrante: ver c&oacute;mo todo el tema de los abusos est&aacute; vinculado a las clases dominantes, lo que, por otro lado, le da un fuerte trasfondo pol&iacute;tico&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Lo que ocurri&oacute;, con todo esto, en los pa&iacute;ses de mi entorno era una cadena que pod&iacute;a continuar porque aqu&iacute; no existen las clases medias: eran los ricos y los pobres. Y el linaje y el sexo son las grandes obsesiones de las &eacute;lites criadas en la represi&oacute;n del celibato&rdquo;, sentencia. </span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los aliados de la luz no pueden ser más ingenuos que los aliados de la oscuridad, Prevost ha sabido perfectamente dónde estaba en todo momento y, considero, ha trabajado por la labor más justa. Con sus errores, claro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Santiago Roncagliolo</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Una cadena que otros quisieron frenar antes, pero no pudieron. </span><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/papa-benedicto-vi-sera-juzgado-posible-encubrimiento-abusos-sexuales_1_9698357.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Como Benedicto XVI</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">, que acab&oacute; por dejar el cargo. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Los &ldquo;hombres buenos&rdquo;</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Para Roncagliolo, Prevost/Le&oacute;n, es, sin embargo, un hombre bueno: &ldquo;Los aliados de la luz no pueden ser m&aacute;s ingenuos que los aliados de la oscuridad, &eacute;l ha sabido perfectamente d&oacute;nde estaba en todo momento y, considero, ha trabajado por la labor m&aacute;s justa. Con sus errores, claro&rdquo;. Aunque alguno de sus errores haya sido, precisamente, el trato con las v&iacute;ctimas. Una reparaci&oacute;n que, a todas luces, y tal y como reflejan los pasajes del libro dedicados a ello, parecen insuficientes. Una reparaci&oacute;n que, opina Roncagliolo, debe hacerse y cuanto antes, porque si no, &eacute;l lo tiene claro: &ldquo;Si no se resuelve, el tema de los abusos en la Iglesia ser&aacute; su suicidio, y es una instituci&oacute;n que tambi&eacute;n ha hecho mucho bien por mucha gente&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El bien y el mal, el abuso y la ayuda. Esas son las coordenadas en las que se ha movido, constante, Roncagliolo. Un viaje que ha sido, seg&uacute;n sus propias palabras, &ldquo;esquizofr&eacute;nico&rdquo;. &ldquo;Sent&iacute;a completamente, todo el rato, que estaba ante lo mejor y lo peor del ser humano. Frente a gente que tiene una bondad que yo jam&aacute;s conseguir&eacute; y frente a aut&eacute;nticos monstruos&rdquo;, explica para concluir con que, al final, no puede ser de otro modo: la Iglesia es una instituci&oacute;n humana. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/santiago-roncagliolo-retrata-intrigas-papa-parecido-thriller-vida-real-he-visto_1_13512913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Sep 2026 13:43:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9ce10dd0-2903-4e1f-a46e-d9cfadf3f021_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x961y345.jpg" length="8058474" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9ce10dd0-2903-4e1f-a46e-d9cfadf3f021_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x961y345.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8058474" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Santiago Roncagliolo retrata las intrigas contra el Papa: “Es lo más parecido a un thriller en la vida real que he visto nunca”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9ce10dd0-2903-4e1f-a46e-d9cfadf3f021_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x961y345.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Santiago Roncagliolo,León XVI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Betina González: “Culpar a los jóvenes porque gobierna la derecha me parece peligroso”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/betina-gonzalez-culpar-jovenes-gobierna-derecha-parece-peligroso_1_13515159.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65095c53-5cda-44be-ba5c-9d66334dada9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x970y415.jpg" width="1200" height="675" alt="Betina González: “Culpar a los jóvenes porque gobierna la derecha me parece peligroso”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicó “Un amor sin futuro”, una novela que narra una relación amorosa alejada de los estereotipos, y que está atravesada por lecturas alrededor de la belleza, el erotismo, y el deseo. Los nuevos mandatos que pesan sobre las mujeres, los vaivenes del progresismo y los riesgos que detecta en los discursos “anti-joven”.</p><p class="subtitle">Entrevista - Ana María Shua: “A los enfermos se les pide valentía, a mí siempre me costó esa clase de solemnidad”</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;No es culpa de las amigas ni del feminismo. A muchos les resulta imposible pensar en un amor &lsquo;sin futuro&rsquo;, un amor que no termine en la tierra inf&eacute;rtil de la familia&rdquo;</em>, apunta la protagonista de esta historia y sigue: <em>&ldquo;Hay secretos que no necesitan esconderse para ser guardados. Ahora mismo est&aacute;s custodiando ese umbral que solo &eacute;l y vos conocen. </em><em><strong>Lo est&aacute;s guardando al escribirlo. Porque no quer&eacute;s que sean las palabras m&aacute;s vulgares de la lengua las que lo alcancen</strong></em><em>&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        En su reciente novela <em>Un amor sin futuro</em> (Tusquets, 2026), la escritora <strong>Betina Gonz&aacute;lez </strong>presenta una narradora que flota, que deambula, que se mueve entre sus lecturas alrededor de la belleza, el deseo y el amor y eso que le pasa cuando empieza a recibir correos electr&oacute;nicos cada vez m&aacute;s encantadores de un joven estudiante de una de sus clases de literatura.
    </p><p class="article-text">
        Con una segunda persona magn&eacute;tica, fragmentos de zonas ensay&iacute;sticas y una prosa envolvente como el cortejo de los protagonistas, <strong>la autora indaga l&uacute;cidamente en ese magnetismo singular que se produce cuando dos personas se desean</strong>. Pero al hacerlo, lejos de quedarse en estereotipos o lugares comunes, tambi&eacute;n propone una torsi&oacute;n: reparar en las expectativas ajenas, en los prejuicios de clase, en los peque&ntilde;os actos de rebeld&iacute;a que todav&iacute;a pueden llegar a florecer en un mundo cada vez m&aacute;s aplastante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e43adf9-b534-49a5-8c2e-5fd2b5ab94c2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e43adf9-b534-49a5-8c2e-5fd2b5ab94c2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e43adf9-b534-49a5-8c2e-5fd2b5ab94c2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e43adf9-b534-49a5-8c2e-5fd2b5ab94c2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e43adf9-b534-49a5-8c2e-5fd2b5ab94c2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e43adf9-b534-49a5-8c2e-5fd2b5ab94c2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4e43adf9-b534-49a5-8c2e-5fd2b5ab94c2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Un amor sin futuro&quot;, de Betina González."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Un amor sin futuro&quot;, de Betina González.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En uno de los ensayos de tu libro </strong><em><strong>La obligaci&oacute;n de ser genial</strong></em><strong> hac&eacute;s una distinci&oacute;n entre el origen y el comienzo de lo que se escribe. Vos prefer&iacute;s hablar de &ldquo;un lugar en el que el deseo encarna en atrevimiento&rdquo;. &iquest;Ten&eacute;s claro c&oacute;mo fue en el caso de </strong><em><strong>Un amor sin futuro</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; De alguna manera eso pasa con todos los libros: si el deseo no encarna un atrevimiento no te lanz&aacute;s a escribir. Una puede estar con muchas ideas en la cabeza que tienen un atractivo narrativo o conceptual, pero si no te atrev&eacute;s o si no le encontr&aacute;s el &iacute;mpetu queda ah&iacute;. <strong>En esta novela s&iacute; puedo hablar del origen en otro sentido, en el sentido de cosas que a m&iacute; me impulsaron a escribirla. Cosas que me convencieron de que val&iacute;a la pena que escribiera este libro y, sobre todo despu&eacute;s, que val&iacute;a la pena publicarlo</strong>. Y eso tiene que ver con las lecturas. Porque escribir una historia de amor es dif&iacute;cil, pareciera que est&aacute; todo hecho, que est&aacute; todo dicho. Y yo nunca plane&eacute; que iba a escribir una historia de amor, pero creo que me lanc&eacute; cuando apareci&oacute; la voz en mi cabeza y me di cuenta de que esta voz ten&iacute;a un ritmo, un &iacute;mpetu que me gustaba, y que hab&iacute;a espacio para escribir una historia de amor diferente en la forma. No en el contenido. Obviamente que el contenido es el mismo en muchas historias de amor. De hecho hay muchas historias que le&iacute; que tratan t&oacute;picamente el mismo tema, es decir, una mujer mayor con un hombre joven.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Te refer&iacute;s al t&oacute;pico &ldquo;amor y diferencia de edad&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Claro. Por eso lo que m&aacute;s me convenci&oacute; esta vez fue darme cuenta de que eso no importaba. O que no era eso lo que yo iba a contar. Lo que yo iba a contar era el enamoramiento y la parte del cortejo entre estas dos personas. Porque yo ve&iacute;a que ninguna novela, de las contempor&aacute;neas en las que se cuentan historias de amor, le daba a esa instancia el espacio suficiente. En general se pasa r&aacute;pido por el enamoramiento y lo que se cuenta es el despu&eacute;s, la relaci&oacute;n de pareja. <strong>Pero no hay tanto contado desde el momento en que el amor interpela al ser de las personas, ese punto cuando ya no importa qui&eacute;nes son esas personas, esa fuerza que, cuando te enamor&aacute;s, te hace sentir que te cambia la vida. </strong>Darme cuenta de esto me convenci&oacute; de que hab&iacute;a un desaf&iacute;o narrativo. Porque, por otra parte, hac&iacute;a mucho tiempo que no escrib&iacute;a ficci&oacute;n. De alguna manera ya ven&iacute;a medio fragmentada y percib&iacute;a que no quiero escribir m&aacute;s estilo siglo XX. Me parece que hay un tipo de escritura que ya fue. Que obviamente va a seguir existiendo y tiene cosas para dar, no digo que no. Pero en lo particular a m&iacute; ya no me interesa escribir una novela que se parezca a una cr&oacute;nica. Que solo es paso A, paso B, paso C. Que no aporta nada desde la forma.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b1e902e-032b-4b9b-a99d-33ff1e802e90_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b1e902e-032b-4b9b-a99d-33ff1e802e90_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b1e902e-032b-4b9b-a99d-33ff1e802e90_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b1e902e-032b-4b9b-a99d-33ff1e802e90_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b1e902e-032b-4b9b-a99d-33ff1e802e90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b1e902e-032b-4b9b-a99d-33ff1e802e90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9b1e902e-032b-4b9b-a99d-33ff1e802e90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="González es autora, entre otras, de las novelasArte menor, Las poseídas y Olimpia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                González es autora, entre otras, de las novelasArte menor, Las poseídas y Olimpia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;En este caso la forma ofrece cap&iacute;tulos cortos con fragmentos ensay&iacute;sticos alrededor del amor o la belleza. Encima est&aacute; en segunda persona, que a priori parece algo arriesgado. &iquest;Surgi&oacute; apenas pensaste en esto o fue apareciendo a medida que escrib&iacute;as?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Surgi&oacute; apenas me puse. Yo nunca me lanzo a escribir sin estar segura de la voz y la voz sali&oacute; sola. Al escribirla, me daba todo el tiempo la intriga de si iba a poder sostenerla. Pero pude. <strong>Me di cuenta de que la pod&iacute;a sostener justamente porque ten&iacute;a los otros fragmentos.</strong> Es decir, est&aacute; siempre en segunda persona pero hay fragmentos ensay&iacute;sticos que hablan, no s&eacute;, de (John) Keats o de (Fernando) Pessoa. Entonces hab&iacute;a como un montaje, digamos, que hac&iacute;a que esa voz no cansara. A la vez tambi&eacute;n sab&iacute;a que no iba a ser un libro largo. Quiz&aacute;s un libro en segunda persona de doscientas p&aacute;ginas se puede volver dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;C&oacute;mo armaste esa constelaci&oacute;n de autoras y autores que aparecen en la historia? &iquest;Fueron textos que te acompa&ntilde;aron mientras escrib&iacute;as, los buscaste especialmente o ya los hab&iacute;as le&iacute;do antes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Buena parte de ellos eran textos que hab&iacute;a le&iacute;do antes. Por supuesto que algunas las hab&iacute;a le&iacute;do hace mucho tiempo y volv&iacute; para revisarlas. Por ejemplo, la poes&iacute;a de Pessoa, que siempre me acompa&ntilde;&oacute; desde muy chica. (Marsilio) Ficino es otro al que volv&iacute;, un neoplat&oacute;nico que tambi&eacute;n era astr&oacute;logo y es algo que yo siempre le&iacute;a de chica. La mayor parte de esos autores ya los conoc&iacute;a. Algunos no los hab&iacute;a le&iacute;do tan a fondo o los hab&iacute;a le&iacute;do con otra cabeza. <strong>Las &uacute;nicas novelas que le&iacute; especialmente para este libro, porque me interesaba ver c&oacute;mo hab&iacute;a sido tratado el tema, son las de Annie Ernaux y Lydia Davis.</strong> Son dos que toman esto de una mujer mayor que sale con alguien menor. Pero ac&aacute; la verdad es que no ocuparon mucho espacio, simplemente me sirvieron para darme cuenta de que lo que yo estaba haciendo iba por otro lado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De alguna manera ya venía medio fragmentada y percibía que no quiero escribir más estilo siglo XX. Me parece que hay un tipo de escritura que ya fue. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; De todas las historias de amor posibles, en este caso la novela y la propia narradora hacen referencia a un &ldquo;amor sin futuro&rdquo;, un amor &ldquo;que no termine en la tierra inf&eacute;rtil de la familia&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; fuiste en esa direcci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Fui por ah&iacute; porque la sociedad va por ah&iacute;. No es algo que se me ocurri&oacute; a m&iacute;. Una se pone a ver noticias y enseguida se encuentra con la historia de una mujer de 60 que sale con un chico de 20 y conviven. &iexcl;Y eso es una noticia! (risas). En cambio no es noticia que un tipo de 60 est&eacute; con una piba de 20, a menos que sea alguien conocido. Esto siempre me hizo ruido y todav&iacute;a m&aacute;s cuando lleg&aacute;s a cierta edad, cuando de alguna manera ya conoc&eacute;s la variedad que tiene el espectro amoroso. Una ya pas&oacute; por un mont&oacute;n de relaciones, con tipos m&aacute;s grandes, con tipos m&aacute;s chicos, con tipos de la misma edad. Entonces empez&aacute;s a pensar &ldquo;&iquest;y por qu&eacute; esto no est&aacute; contado como algo cotidiano?&rdquo; o &ldquo;&iquest;por qu&eacute; siempre es la excepci&oacute;n, es la noticia?&rdquo;. Ahora, la frase que citaste me vino sola, mientras escrib&iacute;a, pero en realidad es lo que la sociedad te est&aacute; planteando cuando te ofrece esas noticias. Y, cuando no se cuentan como noticias, tambi&eacute;n hay algo para escuchar ah&iacute;: la sociedad no sanciona como antinatural que un hombre mayor salga con una chica m&aacute;s joven porque todav&iacute;a se pueden reproducir. <strong>Todav&iacute;a, aunque esa pareja no se lo plantee de esa manera, est&aacute; la excusa o ese trasfondo: pueden formar una pareja y una familia. Porque en esta sociedad la &uacute;nica meta que parece tener el amor es formar la familia. Que esa unidad funcional capitalista funcione es lo que de alguna manera se santifica en este capitalismo.</strong> Lo vemos ahora cada vez m&aacute;s con todos estos discursos sobre la baja de la natalidad y toda la intenci&oacute;n de quitar derechos a las mujeres. En cambio, con estas relaciones donde la mujer es m&aacute;s grande de repente la sociedad no tiene c&oacute;mo ni d&oacute;nde meter ese v&iacute;nculo. Por eso me met&iacute; ah&iacute;, porque me parece que la ficci&oacute;n tiene que hablar de estas cosas que son preguntas contempor&aacute;neas. Porque, a pesar de todo el feminismo, a pesar de todo lo que parece que avanzamos en un mont&oacute;n de cosas, esto sigue siendo un ruido. No tanto el ruido de que una mujer le lleva tantos a&ntilde;os a un chico con el que sale sino que el &uacute;nico objetivo de estar con alguien sea reproducirse. Que el &uacute;nico objetivo sea consumir en t&eacute;rminos de familia. Fijate c&oacute;mo est&aacute; armado todo en torno a la familia: el D&iacute;a del Ni&ntilde;o, el d&iacute;a de esto, el d&iacute;a del otro. Ojo, no digo que est&eacute;n mal, pero tienen un correlato comercial. Buscas un paquete tur&iacute;stico o un pasaje siempre te ofrecen de a dos o en promociones familiares. Las personas que est&aacute;n solas parecen estar afuera del sistema, sobre todo si tienen cierta edad. Todo empieza a ser sospechoso para la sociedad si no encaj&aacute;s por edad, por referencias, o por estilo de vida, o lo que sea en ese modelo de esa familia patriarcal. <strong>Es incre&iacute;ble pero sigue sucediendo: las personas no encajan en los roles tradicionales de familia se vuelven sospechosas incluso en &aacute;mbitos progresistas.</strong> Me parece que esto es algo que la ficci&oacute;n se tiene que preguntar.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e039193-918f-4577-8adf-f84321dd5f21_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e039193-918f-4577-8adf-f84321dd5f21_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e039193-918f-4577-8adf-f84321dd5f21_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e039193-918f-4577-8adf-f84321dd5f21_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e039193-918f-4577-8adf-f84321dd5f21_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e039193-918f-4577-8adf-f84321dd5f21_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6e039193-918f-4577-8adf-f84321dd5f21_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Betina González también es autora de los ensayos &quot;La obligación de ser genial&quot; y &quot;Cómo convertirse en nadie&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Betina González también es autora de los ensayos &quot;La obligación de ser genial&quot; y &quot;Cómo convertirse en nadie&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En este sentido, esa voz de la sociedad se oye en las amigas de la protagonista, que una podr&iacute;a suponer que se ubican en cierto espacio progresista. Ella es muy filosa cuando las observa, aunque se trate de sus amigas, y de alg&uacute;n modo apunta contra esas miradas. &iquest;Por qu&eacute; aparece este cuestionamiento o esta pregunta?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Por un lado, porque es funcional a la novela. Esto me permit&iacute;a hacerlas aparecer como un coro griego. Son medio indiferenciadas las amigas y a la vez no todas dicen lo mismo. Por otro lado, lo que me parece que tambi&eacute;n toca la novela, aunque yo no me lo haya planteado as&iacute; al principio, es que el progresismo, de alg&uacute;n modo, llega hasta cierto punto a veces. Y en esto me incluyo: una est&aacute; pre formateada por un sistema patriarcal. Entonces vos te pod&eacute;s creer que sos muy progresista en un &aacute;mbito y de repente te das cuenta de que en algo estabas pensando igual o peor que tu abuela de los a&ntilde;os 20. Entonces eso tambi&eacute;n me gustaba plantearlo, cuestionarlo, para no poner todo el peso del discurso conservador en alguien estereotipadamente conservador. Porque, adem&aacute;s, no existe eso en la sociedad, casi nadie es o blanco o negro. Al mismo tiempo, esto tocaba un poco otro tema que est&aacute; en la novela, que es el tema de la maternidad y el feminismo. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os hubo un gran avance en un mont&oacute;n de cuestiones feministas y yo por supuesto que, como feminista, estoy a favor de que la crianza se reconozca como un trabajo, y que esas horas est&eacute;n de alguna manera representadas econ&oacute;mica y culturalmente. <strong>Pero en parelelo hubo un </strong><em><strong>boom</strong></em><strong> de libros de la maternidad y hubo como una especie de deificaci&oacute;n de la maternidad. Eso como lectora me hizo un poco de ruido.</strong> No porque esos libros fueran malos, porque hay libros buen&iacute;simos que cuentan la maternidad. Lo que me preguntaba es lo que hace el mercado con eso, lo que hace la sociedad. Porque apareci&oacute; un discurso feminista con una bandera muy fuerte en la maternidad. Con las mejores intenciones seguramente. Pero eso se da vuelta muy f&aacute;cil, con generaciones m&aacute;s j&oacute;venes que de repente creen que est&aacute; bueno ser <em>trad wifes</em> o lo que sea y que el hombre las mantenga. <strong>Entonces a m&iacute; me parece que est&aacute; bueno poner en cuesti&oacute;n esos discursos, esa deificaci&oacute;n de la maternidad y la crianza, que tambi&eacute;n lleva a una especie de ni&ntilde;ocracia</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La sociedad no sanciona como antinatural que un hombre mayor salga con una chica más joven porque todavía se pueden reproducir. Todavía, aunque esa pareja no se lo plantee de esa manera, está la excusa o ese trasfondo: pueden formar una pareja y una familia. Porque en esta sociedad la única meta que parece tener el amor es formar la familia. Que esa unidad funcional capitalista funcione es lo que de alguna manera se santifica en este capitalismo.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;Adem&aacute;s de los malabares para sostenerlos econ&oacute;micamente, se arma tambi&eacute;n una especie de exigencia sobre la crianza, la alimentaci&oacute;n de esos chicos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Claro. Hay una presi&oacute;n enorme sobre la madre por ser las madres perfectas, un mont&oacute;n estr&eacute;s sobre las mujeres que al final no termina siendo liberador. Todo se va desbalanceando. Y tambi&eacute;n aparece esta cosa vigilante sobre los padres en general, no sobre la madre, sobre el padre tambi&eacute;n, con los chats de mamis y todas esas cosas. Espacios que hacen que la crianza sea el centro de la vida de algunas personas. Esto es algo que otras generaciones no hab&iacute;an vivido de esa manera y eso no quer&iacute;a decir que se desatendiera al hijo, sino que criar era una experiencia m&aacute;s de la vida del ser humano. <strong>Hoy veo, incluso como docente, como t&iacute;a, como persona que est&aacute; rodeada tambi&eacute;n de gente m&aacute;s joven, que esa crianza tan encima de los hijos hace que esos chicos a veces tengan pocos elementos para moverse en la vida real. </strong>Terminan siendo, parad&oacute;jicamente, mucho m&aacute;s miedosos, mucho m&aacute;s autoconscientes del rid&iacute;culo y poco arriesgados, digamos, poco equipados realmente para la vida adulta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Volviendo a la relaci&oacute;n de los protagonistas, es curioso que el cortejo entre ellos es medio vintage o anacr&oacute;nico: empieza de una manera epistolar, intercambian mails. &iquest;Por qu&eacute; te interes&oacute; explorar ese camino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, me gustaba que ese intercambio fuera escrito. Por eso tambi&eacute;n puse un protagonista rapero, porque ten&iacute;a que ser alguien a quien le importaran las palabras. Pero tambi&eacute;n es verdad que hay muchos j&oacute;venes de la generaci&oacute;n que hoy tiene 20 a&ntilde;os que tienen como una especie de deseo de lo vintage. Hay una nostalgia por las cosas que se hac&iacute;an en otra &eacute;poca de otra manera y tambi&eacute;n un hartazgo de lo digital. Hay un hartazgo de las apps y muchos est&aacute;n muy &aacute;vidos de experiencias en la vida real. Obviamente el personaje tiene un tratamiento muy grande de ficci&oacute;n, pero crear un protagonista a quien le importaran las palabras y que leyera, que fuera medio at&iacute;pico, me permit&iacute;a jugar con una especie de novela epistolar en pleno siglo XXI. A la vez me importa siempre resaltar las singularidades. De este amor y en general. <strong>Hace poco una lectora me dijo algo que me gust&oacute;: &ldquo;vos contaste la peculiaridad del amor, no son estad&iacute;sticas los tres personajes&rdquo;. Y eso me interesa. Ni el chico, ni la protagonista, ni el personaje de Emily representan a los j&oacute;venes de 20 o las mujeres de 50. Son personas con sus particularidades y su espesor.</strong> Una novela no tiene por qu&eacute; querer representar a un grupo determinado, una novela siempre es lo peculiar. Esta vez narrar el amor ten&iacute;a que ser tambi&eacute;n narrar la peculiaridad de ese amor.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Cómo convertirse en nadie&quot;, otro de los libros de Betina González."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Cómo convertirse en nadie&quot;, otro de los libros de Betina González.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;Con el personaje de Emily, la alumna a la que la narradora acompa&ntilde;a mientras escribe, un idea particular de complicidad. Est&aacute; la amorosa, con el otro joven, y nace esta suerte de complicidad de estudiante y docente.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, yo siempre quer&iacute;a escribir algo sobre el v&iacute;nculo maestra-alumna o maestro-alumno, disc&iacute;pulo. Las palabras que hay en espa&ntilde;ol no me convencen mucho para nombrar esa relaci&oacute;n. Pero nunca daba con la forma hasta que surgi&oacute; ac&aacute;. La ense&ntilde;anza de un arte es una forma de la complicidad. Hay algo que no puede ser puesto en palabras, porque no es que una puede efectivamente ense&ntilde;ar a escribir. Lo que pasa ah&iacute; no puede ser puesto del todo en palabras. <strong>El talento no puede ponerse en palabras. Me interesaba eso: esa complicidad como de algo que no ha sido expresado</strong>, lo que se comparte cuando vos est&aacute;s ense&ntilde;ando un arte.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es increíble pero sigue sucediendo: las personas no encajan en los roles tradicionales de familia se vuelven sospechosas incluso en ámbitos progresistas.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;En este terreno, y puedo inferir que conoc&eacute;s del tema por tu experiencia como docente, se relatan en el libro cuestiones que tienen que ver con la salud mental de los estudiantes. &iquest;Esto aparece con frecuencia en las aulas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Hay de todo porque yo doy clases en muchos niveles y en muchas instituciones. Pero s&iacute; es verdad que despu&eacute;s de la pandemia algo ocurri&oacute;, por eso ubiqu&eacute; la novela en 2022. Creo que hubo un antes y un despu&eacute;s en cuanto a esto de la patologizaci&oacute;n de esta generaci&oacute;n. Yo no digo que todos los j&oacute;venes que est&aacute;n medicados est&aacute;n mal medicados, lo que digo es que es cada vez m&aacute;s este momento del mundo elige lidiar con determinados problemas de manera qu&iacute;mica. <strong>Yo encuentro chicas y chicos que, por ejemplo, te dicen que tienen ansiedad social. Y cuando les pregunto qu&eacute; es ansiedad social, me dicen &ldquo;no s&eacute;, me da ansiedad sentarme en un bar sola porque creo que me miran&rdquo;.</strong> Cuando yo era chica si planteaba algo as&iacute; me dec&iacute;an &ldquo;sos t&iacute;mida&rdquo; o, no s&eacute;, &ldquo;anotate en expresi&oacute;n corporal&rdquo; (risas), o en teatro. No era algo que se medicaba o que se patologizaba tan r&aacute;pidamente. Yo creo que r&aacute;pidamente se patologiza. Por supuesto que con esto no digo que no haya patolog&iacute;as concretas que surgieron nuevas y que tienen que ver por ah&iacute; con las redes sociales. Pero s&iacute; veo que hay un peso muy grande puesto en una soluci&oacute;n qu&iacute;mica y r&aacute;pida. Y creo que no pasa solo con los j&oacute;venes, a todos nos empiezan a medicar mucho. Est&aacute;, por ejemplo, toda esta industria del wellness. Hay que estar bien y si no est&aacute;s bien es tu culpa. Entonces claro, es m&aacute;s f&aacute;cil creer que si vos te ves un video de un minuto de un <em>life coach</em> o de un influencer vas a entender c&oacute;mo lidiar con tu emoci&oacute;n, con la envidia, con la admiraci&oacute;n, con lo que sea que te est&eacute; pasando. Es mucho m&aacute;s tranquilizador eso que pensar que ten&eacute;s que hacer 10 a&ntilde;os de terapia. <strong>Beatriz Sarlo lo plante&oacute; cuando habl&oacute; de lo &ldquo;cualquierista&rdquo;. Es una sociedad del cualquierismo. Cualquiera sabe, cualquiera te explica. Y ella lo dice: se cayeron los grandes discursos como la religi&oacute;n y el psicoan&aacute;lisis, y ahora podr&iacute;amos sumar que tambi&eacute;n cae la ciencia</strong>. Entonces queda todo en manos de gente que no tiene ninguna experticia, lo &uacute;nico que sabe es comunicar. Te prometen una soluci&oacute;n r&aacute;pida, ya sea qu&iacute;mica o, digamos, audiovisual. Y veo que eso afecta mucho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Al mismo tiempo, la novela trae una zona luminosa. Sobre todo con esa docente y esos estudiantes que se juntan en medio del derrumbe de este pa&iacute;s en una universidad o una instituci&oacute;n educativa a leer o a intentar escribir. &iquest;Buscaste plantear esto de alg&uacute;n modo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;S&iacute;, por eso no me interesan las generalizaciones. Porque hay j&oacute;venes que est&aacute;n generando formas de resistencia a esa especie de captaci&oacute;n e importaci&oacute;n de las grandes corporaciones tecnol&oacute;gicas. Entonces, bueno, una puede ver que internacionalmente aparecen estos intentos con personas que se juntan a hacer actividades donde no se puede usar el celular o que buscan expresamente la desconexi&oacute;n porque saben que el enemigo est&aacute; ah&iacute;, en el tiempo precioso que le dedican al telefonito. No s&eacute; a d&oacute;nde va a llegar eso. Ojal&aacute; llegu&eacute; a ser un modelo pol&iacute;tico importante. <strong>Me parece central tambi&eacute;n pensar que circula un fuerte discurso &ldquo;anti joven&rdquo; y me molesta mucho eso. No solo porque me parece de viejo choto, sino que lo veo peligroso.</strong> Culpar a los j&oacute;venes porque gan&oacute; la derecha o porque la derecha ahora est&aacute; en el poder en muchos lugares, me parece peligroso. Es no entender nada o desentenderse de todo. Y yo creo que, m&aacute;s all&aacute; de que esta novela es una obra de ficci&oacute;n, esos j&oacute;venes existen. En distintos a&ntilde;os, en distintas instituciones me ha pasado de tener grupos de alumnos que me han pedido continuar por fuera de la universidad haciendo talleres o pregunt&aacute;ndome por autores o lecturas porque descubrieron un mundo. Es muy valioso cuando eso te ocurre como docente, porque sent&iacute;s que llegaste al coraz&oacute;n. Y siento que es muy peligroso desestimarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/betina-gonzalez-culpar-jovenes-gobierna-derecha-parece-peligroso_1_13515159.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 03:01:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/65095c53-5cda-44be-ba5c-9d66334dada9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x970y415.jpg" length="1634495" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/65095c53-5cda-44be-ba5c-9d66334dada9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x970y415.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1634495" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Betina González: “Culpar a los jóvenes porque gobierna la derecha me parece peligroso”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/65095c53-5cda-44be-ba5c-9d66334dada9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x970y415.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Betina González,Literatura argentina,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Griselda Gambaro, tan grande y tan pequeña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/griselda-gambaro-grande-pequena_128_13513085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e08b6101-cc6d-4466-9923-051f750ea272_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x257y112.jpg" width="1200" height="675" alt="Griselda Gambaro, tan grande y tan pequeña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La dramaturga y escritora argentina falleció este martes a los 98 años. En este reportaje publicado originalmente en Damiselas en apuros, en enero de 2019, habla sobre el descubrimiento de su conciencia de género, el papel de las mujeres en el teatro y el aborto.</p><p class="subtitle">Murió Griselda Gambaro, la autora que cambió para siempre el teatro argentino
</p></div><p class="article-text">
        <em>Grande, muy grande como creadora de ficciones para la escena y la narrativa. Peque&ntilde;a f&iacute;sicamente y desprovista de toda forma de solemnidad o de presunci&oacute;n. Es un privilegio para&nbsp;</em><em><strong>Damiselas&nbsp;</strong></em><em>haber podido conversar un par de horas con Griselda Gambaro, escucharla discurrir, entre otros temas, sobre el descubrimiento de su conciencia de g&eacute;nero, algunas de sus numerosas obras, el lugar de las mujeres en el teatro argentino, el derecho al aborto (&ldquo;un tema tapado, negado, que ning&uacute;n candidato encara ni de lejos, un tema que quema&rdquo;). Y lo &uacute;ltimo pero no lo menos importante, o&iacute;rle declarar su amor agradecido por la naturaleza, por sus plantas que reverdecen una vez m&aacute;s en esta primavera.</em>
    </p><p class="article-text">
        Jovial, generosa, espont&aacute;nea, Griselda no se apura, el di&aacute;logo es distendido. Solo se preocupa por el trabajo que dar&aacute; la desgrabaci&oacute;n de esta entrevista que en algunos momentos se desv&iacute;a hacia temas m&aacute;s personales que quedar&aacute;n afuera. La frescura del di&aacute;logo hace que en ciertos tramos la cronista se olvide de las formalidades propias del reportaje a esta important&iacute;sima escritora, entre los/as mayores autores/as de dramaturgia y narrativa locales. Porque Gambaro produce esa conexi&oacute;n verdadera y no tiene intenciones de vender nada.
    </p><p class="article-text">
        La nobleza e integridad de esta artista se trasluce en toda su literatura, en su tratamiento de temas a veces terribles que aluden a la condici&oacute;n humana, pasados por el cedazo de su inteligencia, su sensibilidad, su compresi&oacute;n, su compasi&oacute;n. Por fortuna, casi siempre hay una pieza teatral de Griselda Gambaro en cartel, y varias de sus novelas, adem&aacute;s de ensayos y otros textos para profundizar mejor en la magnitud de su rica, copiosa obra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El libro&nbsp;</strong><em><strong>El teatro vulnerable</strong></em><strong>, recientemente editado, que re&uacute;ne art&iacute;culos, ponencias y otros textos con tu firma, empieza con una conferencia que diste en Santa Fe en 1972 donde dec&iacute;as: &ldquo;Personalmente, s&eacute; que me debo resarcir de un largo silencio, el que han tenido las mujeres en el teatro, y que, por eso mismo, mi voz deber&aacute; ser m&aacute;s intensa&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es que ya en ese momento era una preocupaci&oacute;n para m&iacute; la situaci&oacute;n de las mujeres en el teatro. Y debo decir que las cosas cambiaron bastante desde esa fecha, aunque no lo suficiente. Me parece que a esta altura las mujeres tienen que entrometerse, si hace falta, un poco por la fuerza, por autoridad de presencia. No esperar a ser llamadas, a ser elegidas. Generar sus propios proyectos, trabajarlos bien, presentarlos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                                        <!--[if IE 9]>
                    <video style="display: none;"><![endif]-->
                    <source
                            type="image/webp"
                            srcset="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjaMYPpIfKGxtBdbxdkdRGBZyZH7sWWqY2TKQPuCVtoZTPe9NLLwfgmNtcyEZ0XWCNBwllZnoIu9gdDHbWZLF3-WGql6_bUCRthp8ONjmy1hZQ5nCO2u4Tawl9xcbadNWam-WZGagMehj0/s400/9789877381368.webp"
                    >
                    <!--[if IE 9]></video><![endif]-->
                                <img
                                        src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjaMYPpIfKGxtBdbxdkdRGBZyZH7sWWqY2TKQPuCVtoZTPe9NLLwfgmNtcyEZ0XWCNBwllZnoIu9gdDHbWZLF3-WGql6_bUCRthp8ONjmy1hZQ5nCO2u4Tawl9xcbadNWam-WZGagMehj0/s400/9789877381368.jpg"
                    alt=""
                >
            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Aun cuando es progresivo el avance de las mujeres en el teatro, en algunos casos no se nota la asunci&oacute;n del propio g&eacute;nero, de sus genuinos intereses como mujeres.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es cierto. Pero sin duda hay algunas autoras y directoras que se preocupan, que les importa la historia y la experiencia femeninas, aunque quiz&aacute;s no sean la mayor&iacute;a. Por lo que yo conozco, las cuestiones de g&eacute;nero est&aacute;n un poco relegadas. Por otra parte, es raro encontrar a una directora, a una actriz que te diga: yo no hago esta obra porque no estoy de acuerdo ideol&oacute;gicamente. Creo que hay unos cuantos autores que deber&iacute;an resultarles detestables a las mujeres concientizadas. Pero hay que considerar que se puede tratar de oportunidades de trabajo que no les conviene dejar pasar. Tambi&eacute;n es cierto que no todas saben reconocer la misoginia, que est&aacute; muy instalada, se ha vuelto &ldquo;natural&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Bueno, si encend&eacute;s la radio o el televisor, si mir&aacute;s las tapas de las revistas en el quiosco o las secciones de chismes de la far&aacute;ndula en cualquier diario, la imagen de la mujer que predomina es realmente lamentable&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, a m&iacute; me averg&uuml;enza profundamente esa categor&iacute;a de mujeres desde mi propio g&eacute;nero. Me da como verg&uuml;enza ajena verlas sobre todo en la televisi&oacute;n, vendiendo el cuerpo de esa manera tan miserable, alimentando el machismo. Y me parece bastante asombroso que eso ocurra durante el d&iacute;a, que no haya l&iacute;mites que protejan a los chicos de semejantes exhibiciones. Porque se supone que ac&aacute; hay una instituci&oacute;n que deber&iacute;a hacerlo, si no me equivoco es el Comfer. &iquest;Por qu&eacute; ese miedo de se&ntilde;alar lo que es tan denigrante, sexista y da&ntilde;ino en los medios? Como si hubiera un temor de ser acusado de censores cuando se trata de proteger a los ni&ntilde;os, de cuidar un poco el lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Hay burlas, expresiones discriminatorias que ya nadie se atrever&iacute;a a hacer con respecto a los gays, a otras etnias o religiones, pero cuyo equivalente se sigue aplicando a las mujeres.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es cierto, cuando se trata de las mujeres, no se registra como agravio sino como gracia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Cuando empezaste a ser conocida como escritora en los &rsquo;60, &iquest;no hab&iacute;a en vos todav&iacute;a una conciencia clara y definida de que, desde tu condici&oacute;n de mujer, pod&iacute;as tener un enfoque diferente del de los autores varones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Oh, no. Absolutamente no. Es que no ten&iacute;a elementos en ese entonces, aunque padec&iacute;a las circunstancias, dir&iacute;a. Pero sin tomar esa conciencia. Tuvo que pasar una d&eacute;cada, dos para que yo empezara a reaccionar, a ver esa situaci&oacute;n con mayor claridad. Tampoco la desigualdad estaba reconocida en la sociedad. Al menos, no en el medio donde yo me mov&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Te sent&iacute;as una rareza, sobre todo como dramaturga, no tanto como escritora de narrativa, considerando que el mundo de los autores de teatro era casi exclusivamente masculino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, claro. Pero yo a&uacute;n no indagaba en m&iacute; misma, te dir&iacute;a. Por supuesto que lo m&iacute;o era raro, eso lo percib&iacute; desde el comienzo. M&aacute;s incluso: ten&iacute;a la voluntad de escribir en un &aacute;mbito donde no se acostumbraba que lo hicieran las mujeres. Casi podr&iacute;a decir que por una cuesti&oacute;n de clase quer&iacute;a ser escritora, ganar espacio en ese campo que me interesaba. Y cuando lo hice, por supuesto que padec&iacute; la situaci&oacute;n de ser mujer en un &aacute;mbito masculino donde los hombres decid&iacute;an, tomaban la palabra. Yo callaba y escuchaba: esta manera de proceder, en resumidas cuentas, finalmente me sirvi&oacute;, me vino bien. Porque me dio un tipo de experiencia, de conocimiento que no habr&iacute;a obtenido si no hubiera escuchado. Yo no ten&iacute;a un mundo de mucha aventura, de mucha amplitud, y tampoco te puedo decir que era atrevida: hac&iacute;a una vida muy familiar, iba a trabajar y volv&iacute;a a mi casa; iba al cine los s&aacute;bados&hellip; En fin, no ten&iacute;a aventuras de ning&uacute;n tipo: ni de sexo ni de droga ni de relaciones particularmente interesantes. Para nada. As&iacute; que me vino bien estar atenta, escuchar las voces de mi padre que era muy, muy autoritario; observar la sumisi&oacute;n de mi madre, la pelea de mis hermanas mayores por llegar un poquito m&aacute;s tarde cuando iban a bailar por la noche los s&aacute;bados&hellip; Creo que fui sumando y procesando esa forma de prestar atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Pero a la vez ten&iacute;as otro tipo de aventuras: las intelectuales, las de la imaginaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que era Nietzsche el que dec&iacute;a: &ldquo;Mis grandes aventuras son mis pensamientos&rdquo;. Bueno, digamos que lo m&iacute;o no era para tanto. (risas)
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Sin embargo, ten&iacute;as esa vida paralela&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, claro, la vida de la imaginaci&oacute;n, la vida de la escritura que me interesaba mucho. Porque siempre quise escribir, empec&eacute; pronto a hacerlo. Ese impulso guiaba mis apetitos. Era muy grande el deseo de ser escritora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Y lo fuiste realizando con una formaci&oacute;n autodidacta. Porque en esos tiempos no abundaban los talleres como ahora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que no hab&iacute;a talleres en esa &eacute;poca, o yo no los conoc&iacute;a. Curs&eacute; solamente el secundario, el nacional. Mis amigas siguieron distintas carreras, aunque la mayor&iacute;a de las mujeres eleg&iacute;a letras en la universidad. Yo no. Primero, porque mi familia no me pod&iacute;a costear una carrera universitaria; y segundo, porque yo ten&iacute;a la idea de que si iba a la facultad no iba a poder escribir. As&iacute; que me dediqu&eacute; a leer y a escribir, que son dos actividades que, como vos sab&eacute;s, van juntas: no pod&eacute;s ser escritor si no sos lector.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Empezaste a escribir por tu cuenta, en forma solitaria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mir&aacute;, en esa &eacute;poca me alent&oacute; bastante una profesora del secundario que siempre me pon&iacute;a 10, en primero o segundo a&ntilde;o. Despu&eacute;s, en tercer a&ntilde;o, tuve una profesora de castellano, como se llamaba la materia, que actu&oacute; muy distinto. Escrib&iacute; una composici&oacute;n muy barroca pensando que la iba a deslumbrar como a la otra, pero no la impresion&eacute; tan favorablemente: me puso un 3. Eso me vino b&aacute;rbaro porque me oblig&oacute; a ser escueta, sobria, econ&oacute;mica; a no decir con 10 palabras lo que pod&iacute;a decir con una. Las dos me fueron &uacute;tiles: una, porque me alent&oacute; much&iacute;simo; la otra, porque me dijo: &ldquo;Bueno, hasta aqu&iacute; llegaste, pero ahora te doy con un palo&rdquo;. Eso fue en el &aacute;mbito del colegio, despu&eacute;s empec&eacute; a ir mucho a la biblioteca, y bastantes a&ntilde;os m&aacute;s tarde tuve algunos amigos que quer&iacute;an leer lo que escrib&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                                        <!--[if IE 9]>
                    <video style="display: none;"><![endif]-->
                    <source
                            type="image/webp"
                            srcset="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjtvOg3Bowki2L2nbTfIGmccXeb9TdCK_XgSzyUSKbYI8y-J6bRaCZGhYR9HwlFZStcYUbTCL06VAf9Y2V3BJV53ZGjWspDtYvsVGpJfPoCXiVPkQpEs5TABUH45VvhPeRNU_IZP1_ZgXA/s400/El+desatino.webp"
                    >
                    <!--[if IE 9]></video><![endif]-->
                                <img
                                        src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjtvOg3Bowki2L2nbTfIGmccXeb9TdCK_XgSzyUSKbYI8y-J6bRaCZGhYR9HwlFZStcYUbTCL06VAf9Y2V3BJV53ZGjWspDtYvsVGpJfPoCXiVPkQpEs5TABUH45VvhPeRNU_IZP1_ZgXA/s400/El+desatino.jpg"
                    alt=""
                >
            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Cuando encar&aacute;s la dramaturgia, &iquest;no tuviste el reflejo de arrugar un poco frente a ese mundo masculino, con muchos autores consagrados que dominaban la escena?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Sab&eacute;s que pasaba? Resulta que yo era muy inconsciente: pensaba en lo que ten&iacute;a que escribir, y lo escrib&iacute;a. Despu&eacute;s, cuando ya me hab&iacute;a casado, mi marido Juan Carlos Dist&eacute;fano trabajaba en el Instituto Di Tella y conoc&iacute;a al director de la parte audiovisual, que era Roberto Villanueva. Me ofreci&oacute; llevarle mi obra, y se dio que le gustara a Villanueva, y a Jorge Petraglia que la dirigi&oacute;. As&iacute; se estren&oacute;&nbsp;<em><strong>El</strong></em><strong> </strong><em><strong>desatino</strong></em>&nbsp;en el Instituto, en 1965. Pero yo estaba muy ajena a la situaci&oacute;n de ser una rareza en un ambiente masculino. Adem&aacute;s, ten&iacute;a una nena muy chiquita, andaba muy ocupada. Cuando supe que les hab&iacute;a interesado mi obra y que se iba a representar, aliment&eacute; esperanzas de que anduviera bien, de que fuera comprendida. De modo que cuando se estren&oacute; para m&iacute; fue una gran sorpresa el esc&aacute;ndalo que&nbsp;<em><strong>El desatino</strong></em>&nbsp;hab&iacute;a provocado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Pero ese alboroto tuvo voces en contra y voces a favor&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, voces muy en contra, y voces muy a favor. Lo cual fue lindo, debo reconocerlo. Pero todo bastante virulento: o grandes elogios, o casi diatribas. Desagradable, procaz, pornogr&aacute;fica&hellip; Imaginate:&nbsp;<em><strong>El desatino</strong></em>&nbsp;con esos adjetivos que hoy no se pueden entender.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Te parece que tu condici&oacute;n de mujer puede haber incidido en rechazos tan tajantes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que s&iacute;, porque estaban los autores de la vereda de enfrente que, como ya lo he contado, ten&iacute;an una posici&oacute;n de izquierda. Y parece que pensaron que yo, como estrenaba en el Di Tella &ndash;por esas cuestiones de prejuicio pol&iacute;tico- era de derecha. &iexcl;Qu&eacute; s&eacute; yo! Entonces, ni necesitaban ver la obra, ya me ten&iacute;an bronca previa, estaba fichada: no se interesaron en conocerme, en saber cu&aacute;l era mi pensamiento, c&oacute;mo era mi pieza teatral. Y yo, que era muy t&iacute;mida en ese momento, no me atrev&iacute; a acercarme a ellos. Con el &uacute;nico que pude hablar una vez fue con Germ&aacute;n Rozenmacher, que era m&aacute;s abierto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;No solo era una mujer que ven&iacute;a a irrumpir en ese peque&ntilde;o universo de dramaturgos instalados, sino que adem&aacute;s era una autora rompiendo formas dramat&uacute;rgicas en vigor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Claro, s&iacute;. En verdad, nunca supe si esa reacci&oacute;n de tanta animadversi&oacute;n fue por mi condici&oacute;n de mujer o porque romp&iacute;a las formas habituales en el teatro argentino en ese momento. Sin embargo, antes de este estreno en el Di Tella, ya hab&iacute;a ganado un premio de la Secretar&iacute;a de Cultura de la provincia de Santa Fe con Las paredes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Algunos cr&iacute;ticos r&aacute;pidamente se lanzaron a asociarte con otros autores de afuera, una manera de encasillarte y no advertir la originalidad de tu texto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ah, s&iacute;: primero, con el teatro del absurdo, con Ionesco, Beckett. Bueno, eso pasa todav&iacute;a ahora; parecer&iacute;a que algunos no pueden aceptar que se genere nada nuestro, o inspirado en escritores argentinos. No me parece mal que se encuentran influencias, pero mejor mirar antes lo que proviene de nuestro teatro, de nuestra propia sociedad antes de mirar autom&aacute;ticamente para afuera. Recuerdo que con Las paredes me dec&iacute;an que era una copia de Pinter, y en ese momento, desgraciadamente, yo a&uacute;n no lo hab&iacute;a le&iacute;do. Igualmente, aunque lo hubiese conocido, bienvenida semejante fuente de inspiraci&oacute;n, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Siendo una lectora tan asidua y curiosa, es obvio deducir que algunos escritores te habr&aacute;n servido de est&iacute;mulo, te habr&aacute;n iluminado el camino&hellip; Pero lo que no se puede negar son los rasgos propios, singulares que aplicaste a tu escritura esc&eacute;nica desde tu propia visi&oacute;n de mundo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mis acentos aut&oacute;ctonos, digamos. La experiencia que pod&iacute;a tener yo, una mujer de alrededor de 40, ac&aacute; en la parte sur del mundo, respecto de un se&ntilde;or ingl&eacute;s como Pinter. &iquest;Qu&eacute; parentescos, qu&eacute; similitudes? Sin embargo, se inscrib&iacute;a esa influencia como ineludible. Quiz&aacute;s sea m&aacute;s f&aacute;cil encasillar que hacer otro tipo de an&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Algo que tambi&eacute;n sucede con la cr&iacute;tica de cine, seguramente resulta m&aacute;s c&oacute;modo y tranquilizador&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, porque una cosa son las grandes coordenadas que unen las obras de artistas de diferentes partes del mundo. Y otra es decir: esta obra no existir&iacute;a si no fuera por la influencia de aquella otra que se gener&oacute; en Europa o los Estados Unidos. Porque se pueden producir espont&aacute;neamente esas similitudes. El desatino ten&iacute;a algunos elementos del absurdo, eso lo acepto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Pero procesados por un tamiz muy personal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mir&aacute;, recuerdo que cuando publiqu&eacute; la novela&nbsp;<strong>Una felicidad con menos pena</strong>, Miguel Briante &ndash;que era muy apasionado- me hizo un comentario en una revista de ese entonces donde b&aacute;sicamente dec&iacute;a que yo me basaba en una novelista alemana, en Cort&aacute;zar, en varios otros. Pero &eacute;l hablaba de copiar y, entre los autores, citaba a varios que yo no hab&iacute;a le&iacute;do. Debo decir en su honor que a&ntilde;os despu&eacute;s me hizo una entrevista y se disculp&oacute; por aquella cr&iacute;tica que era casi una acusaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Tus primeras obras teatrales est&aacute;n pobladas por personajes masculinos.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                                        <!--[if IE 9]>
                    <video style="display: none;"><![endif]-->
                    <source
                            type="image/webp"
                            srcset="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEh-TfHzYY7tAp8gX5bsQTtZd9vHWIJsbjQRbgS079C7UduT-lDH7XClm4MW31ZTvH5PX1z7l3KQF6DSSPpXRuT3t9EgI1xlNZIGFK0-hBqnn1uAnOjTLjfp_-rJlR6Mz3V0SeSFjHdM4mA/s320/unnamed.webp"
                    >
                    <!--[if IE 9]></video><![endif]-->
                                <img
                                        src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEh-TfHzYY7tAp8gX5bsQTtZd9vHWIJsbjQRbgS079C7UduT-lDH7XClm4MW31ZTvH5PX1z7l3KQF6DSSPpXRuT3t9EgI1xlNZIGFK0-hBqnn1uAnOjTLjfp_-rJlR6Mz3V0SeSFjHdM4mA/s320/unnamed.png"
                    alt=""
                >
            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ndash;Sucede que yo ven&iacute;a de un mundo muy masculino. Sobre todo en mi primera juventud, muy regido por las leyes, los comportamientos t&iacute;picos de los hombres. Adem&aacute;s, siempre fui un tanto fuera de la norma: nunca me gustaron los juguetes que estaba determinado que era para las nenas: ni las mu&ntilde;ecas ni las ollitas de cocina. Prefer&iacute;a jugar a las bolitas, a la pelota, a juegos de varones seg&uacute;n la construcci&oacute;n cultural. Quiz&aacute;s ah&iacute; ya aparec&iacute;a mi primera manifestaci&oacute;n de feminismo, un impulso de salirme del estereotipo fijado para las chicas. Yo quer&iacute;a entrar y actuar en el campo de los varones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Evidentemente, ya demostrabas esa independencia un poco salvaje, ind&oacute;mita que has tenido a lo largo del tiempo. Y que te permiti&oacute; animarte a escribir teatro en un momento en que pr&aacute;cticamente no lo hac&iacute;an las mujeres, y hacerlo lejos de lo que se consideraba &ldquo;femenino&rdquo; en las artes en general. Viniste a remover el avispero en un gran gesto de autonom&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Puede ser que haya habido algo de eso, aunque sin exagerar. Porque decid&iacute; intuitivamente apropiarme de un espacio donde los hombres dec&iacute;an c&oacute;mo eran las mujeres. Y yo te podr&iacute;a decir sin falsa modestia que me atrev&iacute; a decir en ese entonces c&oacute;mo eran los hombres desde mi punto de vista de mujer. Se me ocurre ahora que lo estamos hablando, antes no lo hab&iacute;a mirado as&iacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Siempre con una mirada cr&iacute;tica, punzante, ir&oacute;nica cuando no par&oacute;dica. Nunca condescendiendo ni tratando de conformar a nadie.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nada complaciente: mostraba un mundo de hombres autoritarios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Est&aacute; claro que la conciencia de g&eacute;nero siempre estuvo en vos, aun de manera embrionaria, aunque no lo verbalizaras&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que es como dec&iacute;s. Porque despert&eacute; abiertamente a una conciencia de g&eacute;nero bastante grande, cuando las &Eacute;ditions de Femmes publicaron en Par&iacute;s Ganarse la muerte. Viaj&eacute; y te dir&iacute;a que me lavaron bien la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iexcl;No, no: te pusieron en evidencia lo que vos ya hab&iacute;as descubierto y trabajado por tu cuenta!</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ah&iacute; est&aacute;, ten&eacute;s raz&oacute;n. Pero s&iacute; hice conscientemente una especie de viraje en esa direcci&oacute;n. Me interes&eacute; m&aacute;s en los personajes femeninos, lo cual no signific&oacute; que descartara los masculinos protag&oacute;nicos, si hac&iacute;a falta. Siempre desde mi enfoque de g&eacute;nero, claro, cada vez m&aacute;s consciente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El acceso a la cultura, a la t&eacute;cnica&nbsp;fue sistem&aacute;ticamente negado a las mujeres hasta el siglo pasado. Salvando ciertas excepciones: las de la nobleza, las que ingresaban al convento y pod&iacute;an cultivarse al menos en el campo religioso, y desde luego, algunas mujeres e hijas de pintores que pudieron arrimar un poco el boch&iacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;-&iexcl;Imaginate lo que ser&iacute;a una Santa Teresa de &Aacute;vila en esta &eacute;poca, si con la limitada biblioteca del convento lleg&oacute; a esas alturas! Qu&eacute; lindo hubiera sido tenerla hoy para los que dicen que no hay genios femeninos. And&aacute; a saber lo que hubieran hecho en nuestros d&iacute;as una Santa Teresa, una Sor Juana In&eacute;s de la Cruz con tant&iacute;simo talento. No podemos proyectarlo, pero s&iacute; sabemos de su enorme inteligencia, de su creatividad, de su condici&oacute;n de revolucionarias. Muchas veces me pregunto por este impulso de los hombres de sojuzgar a la otra mitad, as&iacute; como se sojuzg&oacute; a los negros, a los chinos, a otros pueblos oprimidos. &iexcl;Ese af&aacute;n de colonizar al otro! Aunque en la actualidad las mujeres estudien y ocupen espacios, en las fotos de los encuentros de pol&iacute;ticos, mandatarios, las mujeres suelen ser 2 entre 50 hombres. Y te digo que la categor&iacute;a mujer no me da a priori ninguna virtud, pero que nos dejen demostrar si valemos en cualquier espacio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En tiempos anteriores, aparte de la falta de educaci&oacute;n, las mujeres no pod&iacute;an dedicarse a la creaci&oacute;n porque ten&iacute;an que ocuparse de la casa, los hijos; y carec&iacute;an del cuarto propio del que habla Virginia Woolf. &iquest;Vos c&oacute;mo te las arreglaste con tus chicos en la primera infancia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tuve mucha disciplina, y tambi&eacute;n suerte. Mi hermana mayor, separada, con un hijo chiquito, me ayud&oacute; much&iacute;simo con los m&iacute;os. Gracias a ella, pude tener las ma&ntilde;anas libres. Despu&eacute;s, los chicos fueron al colegio. Y antes de estar casada tuve un trabajo a la tarde, as&iacute; que aprovechaba mis ma&ntilde;anas. Siempre pude organizarme porque fui muy celosa de mi tiempo. Reci&eacute;n ahora que estoy vieja lo pierdo, gozo del ocio sin culpa&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En el transcurso del tiempo los personajes de mujeres van apareciendo cada vez m&aacute;s en tus obras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cuando empiezo a escribir, no pienso en ninguna teor&iacute;a ni en demostrar nada. Me surgen personajes que tienen algo para decir, y siento que tienen que decirlo por boca de una mujer. No es algo premeditado, pero ya llevo varias obras seguidas con protagonistas femeninas. Lo cual me alegra, adem&aacute;s, porque en la historia del teatro argentino hay muy pocas hero&iacute;nas. Por supuesto, no hablo de las nuevas autoras que proponen papeles interesantes de mujeres, algo que me parece buen&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Vos te permitiste partir de autorazos como S&oacute;focles, Shakespeare, Ibsen para hacer tu propia escritura de&nbsp;</strong><em>Ant&iacute;gona</em><em><strong>,&nbsp;</strong></em><em>Macbeth</em><em><strong>,&nbsp;</strong></em><em>Casa de mu&ntilde;ecas</em><strong>. Ni adaptando ni versionando.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Las adaptaciones las odio, &iexcl;c&oacute;mo adaptar a semejantes autores! Lo que s&iacute; me gusta es sacarles el personaje y darle otra mirada, quiz&aacute;s otra oportunidad. La mirada de una mujer del siglo XX m&aacute;s que del XXI, que siente, piensa, ve el mundo de otra manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En el caso de&nbsp;</strong><em><strong>La se&ntilde;ora Macbeth</strong></em><strong>&nbsp;eleg&iacute;s a un personaje femenino bien negro, una femme m&aacute;s que fatale&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Claro, porque tampoco es el caso de idealizar a las mujeres sino aceptar que son capaces de todo, en lo bueno y en lo malo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                                        <!--[if IE 9]>
                    <video style="display: none;"><![endif]-->
                    <source
                            type="image/JPG"
                            srcset="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjsj-E99e30in-KU2rmzF7lodonFckJFlNQ9LWFXVU6vRWLJCvFEeTGpNOjKhcSHOQn-gnU64hdwQifSsubJjsu6JeB-Xd4LdBAAuqb23vwsoK8exWIQvVHQ2JyrlHQ34UHuvrt4lgPMrw/s400/Querido+Ibsen.JPG"
                    >
                    <!--[if IE 9]></video><![endif]-->
                                <img
                                        src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjsj-E99e30in-KU2rmzF7lodonFckJFlNQ9LWFXVU6vRWLJCvFEeTGpNOjKhcSHOQn-gnU64hdwQifSsubJjsu6JeB-Xd4LdBAAuqb23vwsoK8exWIQvVHQ2JyrlHQ34UHuvrt4lgPMrw/s400/Querido+Ibsen.JPG"
                    alt=""
                >
            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>&ndash;Querido Ibsen&nbsp;</strong></em><strong>propone al escritor como personaje observado, interpelado, reclamado por la propia Nora en el transcurrir de la obra.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tomo distancia a trav&eacute;s de Nora que se hace preguntas que me surgieron al releer la obra y que me parecieron oportunas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Tu producci&oacute;n no cesa: recientemente presentaste&nbsp;</strong><em><strong>El don</strong></em>.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me interes&oacute; particularmente escribir esta obra. Me gusta el personaje de M&aacute;rgara, la protagonista, porque hay pocas viejas en el teatro argentino. Y tambi&eacute;n me gustaba lo que surg&iacute;a de la acci&oacute;n esc&eacute;nica: que en general la bondad es como un imposible, pero que siempre se puede tener un gesto solidario. Que es tambi&eacute;n el gesto materno de amor desinteresado. Pero no puedo desprender la obra de la visi&oacute;n de la puesta que se estren&oacute; en el Cervantes, que me pareci&oacute; completamente equivocada. Que iba por otro camino, de teatro entre comillas moderno, que no ten&iacute;a nada que ver con mi texto. Y no porque un director no tenga derecho a hacer algunos cambios al sumar su propia mirada: eso es inevitable en el teatro, y se agradece. Pero en este caso creo que no hubo el menor punto de contacto entre la autora y el director. Yo no digo lo que digo en el escenario por narcisismo o por capricho: quiero que eso tenga un sentido, social en este caso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En otra anterior, que presentaste en 2009,&nbsp;</strong><em><strong>El misterio de dar</strong></em><strong>, hab&iacute;a un personaje femenino grande que se sorprend&iacute;a a s&iacute; misma con un gesto generoso, solidario.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ah, s&iacute;. Una vieja que regalaba casi toda su jubilaci&oacute;n. En&nbsp;<em><strong>El don</strong></em><strong>&nbsp;</strong>el acento est&aacute; puesto en la facultad de predicar que tiene la protagonista. Lo del personaje de&nbsp;<em><strong>El misterio de dar</strong></em>&nbsp;me pas&oacute; un poco a m&iacute;: una vez, a la salida de un banco, despu&eacute;s de cobrar una plata. &iquest;Viste esa gente cuya necesidad urgente la percib&iacute;s en el cuerpo, que intu&iacute;s no te est&aacute;n haciendo el cuento? Bueno, me acuerdo que le di mucho, y eso que soy medio taca&ntilde;a. Me conmovi&oacute; mucho esa sensaci&oacute;n de gran desamparo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Y un poco antes, en 1999, te adelantaste al tratar con aut&eacute;ntica naturalidad la problem&aacute;tica entre una pareja de lesbianas en&nbsp;</strong><em><strong>De profesi&oacute;n maternal</strong></em><strong>, que protagoniz&oacute; Mar&iacute;a Rosa Gallo, y que a&ntilde;os despu&eacute;s dirigiera Alicia Zanca.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                                        <!--[if IE 9]>
                    <video style="display: none;"><![endif]-->
                    <source
                            type="image/webp"
                            srcset="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgf-hmfcFtDVr5K5hOGu4rU8F9lEL5tgZSLhezHzro_HtjZBaKfZsj5u-_9cOiOnUYRVrtC9WEJR8E30MqN0rKCAXSjtfb7QXAXm3OrRztucTvttfEa5t8VQupThlRu72r_24cpC3OpfSc/s400/unnamed+%25281%2529.webp"
                    >
                    <!--[if IE 9]></video><![endif]-->
                                <img
                                        src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgf-hmfcFtDVr5K5hOGu4rU8F9lEL5tgZSLhezHzro_HtjZBaKfZsj5u-_9cOiOnUYRVrtC9WEJR8E30MqN0rKCAXSjtfb7QXAXm3OrRztucTvttfEa5t8VQupThlRu72r_24cpC3OpfSc/s400/unnamed+%25281%2529.png"
                    alt=""
                >
            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ndash;Me gust&oacute; hacerlo de esa manera, como una relaci&oacute;n de pareja m&aacute;s, con todos los conflictos habituales, sin subrayados. En ese momento, una revista gay nos dio un premio en una ceremonia muy linda. Hab&iacute;a mucho agradecimiento, que yo no busqu&eacute; por cierto, pero que lo entend&iacute;a por toda la marginaci&oacute;n que los homosexuales han sufrido en el teatro, tambi&eacute;n en el cine. Me dieron un diploma a m&iacute; y a Alicia Zanca. Es una obra que quiero porque creo que le dec&iacute;a algo&nbsp;a la gente sobre los v&iacute;nculos, los sentimientos entre las personas. Quiz&aacute;s por eso se ha hecho muchas veces. En cambio, hay obras que me gustan mucho como Penas sin importancia, que nunca volvi&oacute; al escenario. Mientras que&nbsp;<em><strong>Las paredes</strong></em>&nbsp;regresa cada tanto. Y por supuesto se ha reestrenado en distintas oportunidades<em>&nbsp;</em><em><strong>La malasangre</strong></em>, una pieza que se volvi&oacute; casi arquet&iacute;pica, que a menudo compruebo que la gente la recuerda mucho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Entre las que no se han vuelto a poner en escena est&aacute;&nbsp;</strong><em><strong>La persistencia</strong></em><strong>, un texto altamente perturbador que, en ocasi&oacute;n de su estreno en el San Mart&iacute;n, cont&oacute; con la impresionante actuaci&oacute;n de Carolina Fal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cristina Banegas, que la dirigi&oacute;, dice que entra dentro de la tragedia. S&iacute;, a esa obra me gustar&iacute;a volver a verla en escena, quiz&aacute;s con otra mirada para saber qu&eacute; cosas nuevas puede generar. Lamentablemente, ya no trabaja m&aacute;s Carolina Fal, una actriz verdaderamente extraordinaria, una enorme p&eacute;rdida para el teatro que se haya alejado. Puede que los haya y yo no los conozca, pero no he visto nunca a actores tan jugados, tan entregados como Carolina, como Bel&eacute;n Blanco.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En&nbsp;</strong><em><strong>Damiselas</strong></em>&nbsp;<strong>entrevistamos hace pocos meses a Juana Hidalgo, quien actualmente, por su enfermedad, est&aacute; con pocas posibilidades de movimiento. Y cuando empez&oacute; a rememorar su vida teatral, se encendi&oacute;. Y al llegar a</strong>&nbsp;Mi querida<strong>, esa obra que extrajiste de un cuento de Chejov, habl&oacute; con mucho agradecimiento de tu gesto de escribirla especialmente para ella, que ya casi no pod&iacute;a trabajar. Para ella fue un regalo maravilloso, que se complet&oacute; con la acertada puesta de Rub&eacute;n Szuchmacher.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, ella ya pensaba que iba a dejar de trabajar, pero cuando llegaba la hora de actuar, sobre el escenario se olvidaba de su enfermedad, de sus dificultades. Se volv&iacute;a sana y fuerte. Por suerte, la obra gust&oacute;, estuvo dos a&ntilde;os en cartel. Aparte de ser muy buen director, Rub&eacute;n estuvo muy cari&ntilde;oso, muy respetuoso. Muy buena persona Juanita, tan apasionada por el teatro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Le diste una raz&oacute;n para vivir una etapa de felicidad en un momento arduo para ella.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que es una de las cosas buenas que pude hacer en la vida: escribir esa obra y que a ella le haya dado tantas satisfacciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo est&aacute; tu jard&iacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hoy me anda fallando un poco la m&aacute;quina de cortar pasto, esta tarde me voy a dedicar. Ahora est&aacute; despertando el jard&iacute;n, qu&eacute; maravilla, qu&eacute; generosa es la naturaleza pese al maltrato que ha recibido. Prosigue con sus ciclos, ya est&aacute; de nuevo todo verde.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Ten&eacute;s huerta tambi&eacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ay, no llego a tanto. Pero con tres plantas, tengo tomates todo el verano: por eso hablo de generosidad. Plant&eacute; aj&iacute;es tambi&eacute;n. Y bueno, est&aacute;n los zapallos que vienen solos, los dejo crecer. Aparte, tengo hierbas arom&aacute;ticas: or&eacute;gano, tomillo, perejil. En una peque&ntilde;a franja me crecen bien algunas plantas, me da tanto gusto cuidarlas&hellip; Sacar un tomate maduro de la planta es como comprar un libro que se desea. Es lo mismo: lo ten&eacute;s en la mano con igual expectativa que un libro para leer. Al tomate te lo com&eacute;s, y al libro, en cierta forma, tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Art&iacute;culo originalmente publicado en </strong></em><a href="https://www.damiselasenapuros.com.ar/2019/01/tan-grande-y-tan-pequena.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Damiselas en apuros N&deg; 31</strong></em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Moira Soto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/griselda-gambaro-grande-pequena_128_13513085.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Sep 2026 09:11:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e08b6101-cc6d-4466-9923-051f750ea272_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x257y112.jpg" length="26528" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e08b6101-cc6d-4466-9923-051f750ea272_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x257y112.jpg" type="image/jpeg" fileSize="26528" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Griselda Gambaro, tan grande y tan pequeña]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e08b6101-cc6d-4466-9923-051f750ea272_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x257y112.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Griselda Gambaro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Doctor Dolina en ejercicio de su profesión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/doctor-dolina-ejercicio-profesion_128_13505730.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bf6d339-fb28-4f65-942a-770b4967cb99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x406y192.jpg" width="1200" height="675" alt="El Doctor Dolina en ejercicio de su profesión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una conversación en la que Alejandro Dolina reflexiona sobre el reconocimiento de la UBA, la educación, la cultura popular, la inteligencia artificial y la necesidad de preservar el pensamiento crítico y la capacidad de emocionarse en un mundo cada vez más fragmentado.
</p></div><p class="article-text">
        Cada una de las veces que escuch&eacute; a Dolina levant&eacute; la vista para prestar atenci&oacute;n: en las trasnoches de insomnio adolescente de los noventa, en alguno de todos los teatros donde nos cruzamos o incluso ahora que empezamos a trabar una amistad y ponemos excusas para hablar de bueyes perdidos. Viene de ser distinguido con el <em>Doctorado Honoris Causa</em> de la UBA y en esta, su primera entrevista, tratamos entre los dos de sacarle la careta al reconocimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Dolina Doctor. &iquest;Qu&eacute; te provocan esas dos palabras en una misma oraci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es un error &mdash;se r&iacute;e&mdash;. El <em>Doctorado Honoris Causa</em> no es para que le digan a uno &laquo;doctor&raquo;, ni es realmente un t&iacute;tulo efectivo, sino honor&iacute;fico. De manera que est&aacute; m&aacute;s bien en el plano metaf&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Independientemente de que no sea un doctorado </strong><em><strong>de verdad, </strong></em><strong>&iquest;qu&eacute; sent&iacute;s cuando la UBA pone el foco en vos y dice: &laquo;Che, vamos a reconocer a este tipo&raquo;? &iquest;Valida algo que vos sospechabas o ya sin esa validaci&oacute;n tambi&eacute;n te dabas por reconocido?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La triste respuesta es que no lo s&eacute;. Y creo que est&aacute; bien no saber, eh. &iquest;Ser&aacute; este un verdadero reconocimiento? &iquest;Un reconocimiento inevitable? &iquest;Un reconocimiento merecido?. No se trata tampoco el merecimiento, sino: &iquest;c&oacute;mo hace uno para conferir un sentido a lo que ha pasado? &iquest;Qu&eacute; hago yo ahora con esto? Y, adem&aacute;s, &iquest;c&oacute;mo evito la sospecha de que tal vez no sea lo que yo creo que es? &iquest;Ser&aacute; para m&iacute; esto? &iquest;No ser&eacute; yo en este mismo momento un impostor? Y no lo s&eacute;. Yo dije alguna vez que los Mart&iacute;n Fierro eran premios importantes, pero que eran premios de la industria. Y en alg&uacute;n punto, quien te valida o no te valida es la industria. Y yo s&eacute; que ah&iacute; puede haber muchos caprichos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-JQduirurqFo-6300', 'youtube', 'JQduirurqFo', document.getElementById('yt-JQduirurqFo-6300'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-JQduirurqFo-6300 src="https://www.youtube.com/embed/JQduirurqFo?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Bueno, fuimos testigos de premios para cualquiera. Hace poco la FIFA le dio uno a Trump&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y no ser&aacute; ahora otra de estas circunstancias? Han premiado a algunas personas muy meritorias, desde luego, pero &iquest;qu&eacute; pasa si uno descubre &mdash;y no lo s&eacute; porque no tengo la lista de premiados&mdash;, que lo han premiado porque es popular?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; pens&aacute;s por educaci&oacute;n popular?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo tengo mis reservas respecto del t&eacute;rmino. Para m&iacute;, educaci&oacute;n popular quiere decir: &laquo;El pueblo puede acceder a la gran educaci&oacute;n, a la gran cosa&raquo;. Que, si quiere, puede hacer. Eso es educaci&oacute;n popular. Y no al rev&eacute;s: que esperemos que la gran cultura provenga misteriosamente&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Como una suerte de teor&iacute;a del derrame del saber.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Claro. Y no sea cosa que haya que premiar lo que se cree que es cultura popular, cuando en realidad son versiones industriales. Pero todo eso no lo s&eacute;. Digo que: &iquest;y si es as&iacute;? &iquest;Y si yo me estoy creyendo que soy el Doctor Leloir y resulta que le hab&iacute;an dado el doctorado a medio mundo? Pasadas estas dudas, que son totalmente interiores y no voy a andar manifestando a cada rato, salvo en circunstancias como estas que son un poco m&aacute;s confidenciales, obviamente que es una alegr&iacute;a. Una alegr&iacute;a que viene matizada con las tristezas propias de la edad, no por vejez, sino por el acrecentamiento de la sospecha que uno tiene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;A trav&eacute;s de los a&ntilde;os uno se va volviendo m&aacute;s sospechoso, no?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Uno es m&aacute;s complejo, incluso en los v&iacute;nculos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Nos volvemos m&aacute;s dif&iacute;ciles con el resto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hay una edad m&aacute;s propicia para hacer amigos, que es cuando uno est&aacute; hiperactivo y en estado de adquisici&oacute;n: est&aacute; aprendiendo, se est&aacute; educando. La organizaci&oacute;n social misma marca que ten&eacute;s compa&ntilde;eros de colegio, compa&ntilde;eros de universidad, compa&ntilde;eros de parranda. Sos m&aacute;s colectivo. Y despu&eacute;s, un poco por selecci&oacute;n, otro poco por complicaci&oacute;n y otro poco por costumbres de este tiempo que favorecen la soledad m&aacute;s que la bandera de la compa&ntilde;&iacute;a, te vas volviendo m&aacute;s solitario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/309de691-05c1-4389-869c-59ca09d56313_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/309de691-05c1-4389-869c-59ca09d56313_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/309de691-05c1-4389-869c-59ca09d56313_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/309de691-05c1-4389-869c-59ca09d56313_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/309de691-05c1-4389-869c-59ca09d56313_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/309de691-05c1-4389-869c-59ca09d56313_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/309de691-05c1-4389-869c-59ca09d56313_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Alejandro Dolina recibió el doctorado honoris causa de la Universidad de Buenos Aires, la máxima distinción honorífica que otorga la institución a personalidades de distintas disciplinas, en reconocimiento a su trayectoria intelectual y artística y a su aporte a la cultura argentina."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Alejandro Dolina recibió el doctorado honoris causa de la Universidad de Buenos Aires, la máxima distinción honorífica que otorga la institución a personalidades de distintas disciplinas, en reconocimiento a su trayectoria intelectual y artística y a su aporte a la cultura argentina.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">La obra y el artista</h2><p class="article-text">
        En esa b&uacute;squeda siempre forzada de separar la obra del artista, con Dolina pasa lo contrario: no queda del todo claro d&oacute;nde est&aacute; la obra y d&oacute;nde el artista porque, a fin de cuentas, son dos caras de una misma moneda. Por eso siempre hay que recorrer el lugar com&uacute;n, la g&eacute;nesis de una persona que empez&oacute; a hablar en las madrugadas radiales de mediados de los ochenta y no se call&oacute; la boca nunca m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;</strong><em><strong>La venganza ser&aacute; terrible</strong></em><strong> siempre fue un gran nicho de comunidad. Adem&aacute;s de escuchar un programa de radio, hab&iacute;a un mont&oacute;n de gente que estaba haciendo lo mismo al mismo tiempo. Una especie de tribu desparramada en &eacute;pocas incluso previas a internet. &iquest;Vos lo sent&iacute;as as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Eso se notaba claramente, por no hablar de la concurrencia de gente a ver el programa, lo cual era &uacute;nico, porque no hab&iacute;a programas de radio en donde fuera gente. Y yo insist&iacute; mucho siempre en eso, en que fuera un programa mayoritariamente presencial. Siempre que pudimos lo hicimos as&iacute;. Lo estoy haciendo ahora, incluso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Vos percib&iacute;as esa presencia de la comunidad?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, claro. Y era tambi&eacute;n un p&uacute;blico m&aacute;s juvenil que ahora. Los muchachos que ven ahora el programa son mayores que lo que eran cuando empez&oacute;. Y a lo mejor son los mismos. Se han incorporado, desde luego, pero no son tan j&oacute;venes como antes. Y todo aquel fen&oacute;meno de comunidad era m&aacute;s f&aacute;cil cuando &eacute;ramos todos m&aacute;s j&oacute;venes. Y era una &eacute;poca en donde uno era m&aacute;s proclive a adherirse a un grupo, aparte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, cumpl&iacute;a una funci&oacute;n social importante, porque era un buen lugar para sentir ese lugar de pertenencia a un grupo y entonces hab&iacute;a cierto derecho a dirigirse a otro sin esa barrera que hay hoy, tan propia de los nuevos tiempos, &iquest;no? Por ah&iacute; te acercas a alguien y cuesta m&aacute;s vincularse&hellip; Bueno, si estamos todos en la misma, ese primer paso ya estaba dado; esa primera barrera ya est&aacute; levantada, porque pertenecemos todos al mismo grupo. Y ah&iacute; es cuando pasan esos fen&oacute;menos a otra escala.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con &quot;La venganza será terrible&quot; sucede como con las teorías sobre el universo. ¿Alguien lo pensó para que saliera así? Es determinista. Esto hubiera salido así de todas maneras. No sé. Y uno tiende a pensar que sí, que lo pensó, porque eso le daría sentido a nuestra conducta
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Pensaste en </strong><em><strong>La venganza</strong></em><strong> como una comunidad o fue algo que surgi&oacute; naturalmente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No lo s&eacute;. Es como sucede con las teor&iacute;as sobre el universo. &iquest;Alguien lo pens&oacute; para que saliera as&iacute;? Es determinista. Esto hubiera salido as&iacute; de todas maneras. No s&eacute;. Y uno tiende a pensar que s&iacute;, que lo pens&oacute;, porque eso le dar&iacute;a sentido a nuestra conducta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Hay que ver si no fuimos todos nosotros los que te pusimos a vos en su lugar.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Claro, si no fue uno el regalo, como con el cuento de Cort&aacute;zar, para toda una generaci&oacute;n de gente inquieta y gente en busca de conmoverse, justamente. Y conforme pasa el tiempo, crece el p&uacute;blico. Prevalece, me doy cuenta, la conexi&oacute;n emotiva por encima de la raz&oacute;n. Por debajo de la conexi&oacute;n humor&iacute;stica, que parece m&aacute;s natural.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Lo que pasa si alguien te hace re&iacute;r una, dos, tres&hellip; diez veces, en un momento la risa queda en un segundo plano: no te est&aacute; haciendo re&iacute;r, te est&aacute; haciendo feliz, y eso tiene otra capa de emotividad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Al final empiezo a parecerme a Sandrini, que hac&iacute;a re&iacute;r y llorar. Y a lo mejor lo que pasa es que, cuanto m&aacute;s complicado se vuelve uno, mejor dispuesto est&aacute; para advertir el sentido de la condici&oacute;n humana. Ya est&aacute;s preparado para eso y entonces se te hace m&aacute;s f&aacute;cil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Pero hay distintas capas: porque escucharte a los veinte era quiz&aacute;s era una distracci&oacute;n para re&iacute;rme y, de repente darme cuenta: &ldquo;Che, esto que dice de los griegos me interesa&rdquo;. O descubrir: &ldquo;Che, este tango que jam&aacute;s escuch&eacute; me gusta&rdquo;. Y en un momento todo eso, sumado y sostenido durante tantos a&ntilde;os, es parte de la vida de uno.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A lo mejor ese es, si es que hay alguno, el siempre dudoso m&eacute;rito: no olvidarse nunca, a&uacute;n en el momento c&uacute;lmine de la farra, que hay otras capas, como dec&iacute;s, que est&aacute;n ah&iacute;, est&aacute;n ah&iacute;. Porque ah&iacute;, en medio del bailongo, disfrutando, el tipo tambi&eacute;n sabe que es mortal, que la vida es una escuela de desenga&ntilde;os, que sabe todo eso. Y todo, todo es necesario integrar. Por eso dec&iacute;a que es verdad que con el tiempo todas las alegr&iacute;as empiezan a contaminarse de melancol&iacute;a. Pero yo me alegro. Me alegro de que pase as&iacute;, de que no sea simplemente un tipo que est&aacute; contando chistes en modo mec&aacute;nico. No est&aacute; contando chistes; s&iacute; est&aacute; tocando el piano, y si est&aacute; diciendo alguna cosa que tiene que ver con lo sentimental y est&aacute; todo bien. &iquest;Pero qu&eacute; s&eacute; yo si lo pens&eacute; antes?&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Al final empiezo a parecerme a Sandrini, que hacía reír y llorar. Y a lo mejor lo que pasa es que, cuanto más complicado se vuelve uno, mejor dispuesto está para advertir el sentido de la condición humana. Ya estás preparado para eso y entonces se te hace más fácil
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Digamos que s&iacute;, porque queda bien. Como para que te den el t&iacute;tulo de doctor, despu&eacute;s.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Claro, decir cosas que quedan bien es otro asunto, tambi&eacute;n. Forma parte del libreto que acabo de se&ntilde;alar. Ten&eacute;s que decir cosas m&aacute;s profundas, cosas donosas, graciosas, cosas bien construidas y que adem&aacute;s queden bien. Y eso me mete miedo. Porque, entre tantas cosas que hay que decir &mdash;verdades cient&iacute;ficas, citas de grandes poetas, etc&eacute;tera&mdash; fuera todo eso, adem&aacute;s ten&eacute;s que decir cosas que queden bien. &iexcl;Qu&eacute; s&eacute; yo si no est&aacute; tambi&eacute;n influido por el algoritmo! &iquest;Y si todas esas cosas que creemos que quedan bien son un error?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En tiempos de tanta fragmentaci&oacute;n, &iquest;c&oacute;mo te llev&aacute;s con los fen&oacute;menos que son hiperconocidos para un grupo de gente y absolutamente extra&ntilde;os para otros?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La verdad es que cada vez conozco menos estos fen&oacute;menos, te dir&iacute;a. Un poco debe ser por mi desconocimiento y seguramente otro poco por los escasos antecedentes de los conocidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Pero, &iquest;no te da la sensaci&oacute;n de que nos atomizamos tanto que la idea de lo colectivo en pos del bien com&uacute;n se empieza a volver ut&oacute;pica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ah&iacute; la palabra clave es comunidad, que es lo contrario de esa individualidad, de ese modo de vivir casi ermita&ntilde;o que eligen algunas personas, &iquest;no? Ese rechazo autom&aacute;tico ante los dem&aacute;s, muchas veces estalla en crueldad, en pensamientos patol&oacute;gicos. Lo estamos viviendo ahora mismo: en la calle las personas se ven cada vez m&aacute;s hoscas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc5c990a-e62b-4a64-be51-7fd4e00820b6_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc5c990a-e62b-4a64-be51-7fd4e00820b6_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc5c990a-e62b-4a64-be51-7fd4e00820b6_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc5c990a-e62b-4a64-be51-7fd4e00820b6_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc5c990a-e62b-4a64-be51-7fd4e00820b6_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc5c990a-e62b-4a64-be51-7fd4e00820b6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bc5c990a-e62b-4a64-be51-7fd4e00820b6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Alejandro Dolina y &quot;La venganza será terrible&quot;, su programa radial desde hace más de 40 años."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Alejandro Dolina y &quot;La venganza será terrible&quot;, su programa radial desde hace más de 40 años.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;A d&oacute;nde cre&eacute;s que estamos yendo? A veces tengo la sensaci&oacute;n de habernos perdido en medio de un descampado, pero con la certeza de que la ruta que buscamos va a aparecer en cualquier momento. Pero otras veces, como ahora, no tengo idea d&oacute;nde est&aacute; el camino y siento que, giremos para donde giremos, tampoco lo vamos a encontrar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es una met&aacute;fora bastante adecuada. Uno cree que est&aacute; en la ruta de siempre y de repente empieza a avanzar por el camino y tambi&eacute;n lo nota extra&ntilde;o: los carteles son desconocidos, el tipo que te pasa por al lado no se parece a los que vos conoc&eacute;s&hellip; aparece un japon&eacute;s&hellip; Yo creo que hay fuerzas muy poderosas que desean que nuestra actitud sea esa. Promueven cierta atomizaci&oacute;n e individualismo, que devienen en cierta violencia social tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo te trata este futuro? No como la idea de algo que va a pasar de ac&aacute; a 150 o 200 a&ntilde;os, sino este presente, que supo ser el futuro de un tiempo que vivimos hace muchos a&ntilde;os. &iquest;No hay una suerte de </strong><em><strong>zona de confort</strong></em><strong> medio peligrosa para la sociedad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es que quiz&aacute;s no sea tan confortable la zona. Lo que hay son muchos espacios que simplifican las realidades y nos hacen creer que, por metonimia, el adelanto tecnol&oacute;gico te hace la vida m&aacute;s confortable. Y puede ser en alg&uacute;n caso. A lo mejor poner un acondicionador de aire es mejor a que no haya nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero una cantera de opiniones, de razonamientos, de teor&iacute;as inagotables y de r&aacute;pido acceso, por ah&iacute;, desde el punto de vista del pensamiento, del que busca la verdad o del que busca encontrarse con la constituci&oacute;n de la realidad, con Dios o con la verdad&hellip; bueno, el camino se hace m&aacute;s dif&iacute;cil. No m&aacute;s f&aacute;cil: m&aacute;s dif&iacute;cil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Encontr&aacute;s tanta cantidad de cosas y que el acceso a la propia intimidad es para los dem&aacute;s facil&iacute;simo, que no es necesario ser &Oacute;scar Secco Ellauri para haber escrito un libro de historia. No: acced&eacute;s a las redes y ten&eacute;s m&aacute;s gente de los que han le&iacute;do a Secco Ellauri en toda la vida. Y eso es confuso. Y es el mismo caso del cartel. &iquest;Qui&eacute;n ser&aacute; este? &iquest;Qui&eacute;n ser&aacute; este que me dice que, en realidad, el destino de la humanidad es inmolarse en un d&iacute;a determinado? Qu&eacute; s&eacute; yo, es muy confuso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s, en eso, el acceso es tan f&aacute;cil, no hay filtro y no est&aacute; la educaci&oacute;n organizada. &iquest;Y sab&eacute;s para qu&eacute; sirve la educaci&oacute;n organizada? Para aprender a adiestrarse en pruebas de dificultad creciente, con gente que ha pasado tambi&eacute;n por esas mismas pruebas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ac&aacute; es distinto: es como un restaurante en el que cada uno se sirve de la fuente que quiere y no hay una forma correcta ni protocolar. Entonces todo se confunde mucho e ingresa f&aacute;cilmente algo que la educaci&oacute;n organizada debe combatir, que es el odio, la malevolencia, el vicio. Eso entra como por un tubo, como si Secco Ellauri vendiera droga.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7aedf036-cb90-4d84-b16e-5fc73f1ef39f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7aedf036-cb90-4d84-b16e-5fc73f1ef39f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7aedf036-cb90-4d84-b16e-5fc73f1ef39f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7aedf036-cb90-4d84-b16e-5fc73f1ef39f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7aedf036-cb90-4d84-b16e-5fc73f1ef39f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7aedf036-cb90-4d84-b16e-5fc73f1ef39f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7aedf036-cb90-4d84-b16e-5fc73f1ef39f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;La venganza será terrible&quot; en sus comienzos, a mediados de los &#039;80."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;La venganza será terrible&quot; en sus comienzos, a mediados de los &#039;80.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te causa este tiempo de algoritmos, en donde cada uno tiene su </strong><em><strong>diario de Yrigoyen</strong></em><strong> en el tel&eacute;fono y tu realidad pasa a ser </strong><em><strong>la</strong></em><strong> realidad y nada te molesta nunca, nada te confronta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo le tengo mucho miedo a eso, porque se parece al miedo que tengo cuando me dan esta distinci&oacute;n. Entonces yo veo en mi propio celular, que aparezco con mucha frecuencia: &ldquo;Caramba, debo ser un tipo bastante renombrado&rdquo;, pienso. Lo que pasa es que el algoritmo me pone a m&iacute; primero que a nadie. Eso es un vicio del conocimiento. Y adem&aacute;s: &iquest;el otro? &iquest;D&oacute;nde queda el otro?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;El otro no existe m&aacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El otro no existe m&aacute;s.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Estamos yendo a un lugar mejor? No hablo estrictamente ni de pol&iacute;tica ni de Argentina, aunque s&iacute;, sino en t&eacute;rminos m&aacute;s globales. Yo siento a veces que esta crueldad que vemos a diario puede ser un chiste comparado a la que se venga m&aacute;s adelante y a&ntilde;oraremos estos tiempos tan horribles porque fueron los menos malos.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Por ah&iacute;, en rar&iacute;simos momentos de optimismo, me parece creer que todav&iacute;a no han conseguido matar del todo tres o cuatro individualidades, por no decir cosas, que son el arte, el conocimiento verdadero y el amor. Esas cosas siguen siendo fuertes y siguen existiendo, contaminadas por todos los virus que acabamos de se&ntilde;alar. Pero existen y son fuertes. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los tipos en los cuales podr&iacute;as confiar durante un rato? Est&aacute;n ah&iacute;, est&aacute;n ah&iacute;: son los tipos que tocan la guitarra, los que componen versos, las que cuentan historias, las personas que uno ama. Son los que est&aacute;n trabajando en las fronteras del conocimiento para ver qu&eacute; demonios es esto, pero realmente: ya fuera de las redes, fuera del algoritmo. Bueno, yo creo que todas esas cosas en alg&uacute;n punto no pueden estar contaminadas de intereses hegem&oacute;nicos. En alg&uacute;n momento no se puede. O uno debe creer que en alg&uacute;n momento no se puede.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi m&aacute;ximo optimismo llega hasta confiar en que se le puede llegar a encontrar, ya de un modo filos&oacute;fico, no de un modo hist&oacute;rico, un sentido a todo. Se puede llegar a encontrar ah&iacute;, en esos tres o cuatro rincones de lo que vale la pena. Pero por ah&iacute; estas son sospechas, en este caso optimistas, que son minor&iacute;a con respecto al amplio campo de sospechas pesimistas que tengo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué es lo importante? Lograr emocionar al otro. ¿Qué otra cosa voy a pedir? Es lo primero que hubiera puesto yo en la solicitud de ingreso a la vida o a trabajar en los medios o a ser un modesto artista. “¿Qué quiere usted?”. Quiero emocionar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Y entonces, &iquest;qu&eacute; es lo importante?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lograr emocionar al otro. &iquest;Qu&eacute; otra cosa voy a pedir? Es lo primero que hubiera puesto yo en la solicitud de ingreso a la vida o a trabajar en los medios o a ser un modesto artista. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; quiere usted?&rdquo;. Quiero emocionar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te provoca la idea de usar inteligencia artificial para producir cultura? Libros, cine, lo que fuera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Lo entiendo &uacute;nicamente como algo en el plano de la&nbsp;falsificaci&oacute;n. Tiene algo tambi&eacute;n, a ver si est&aacute;s de acuerdo conmigo, de las trampas que uno hac&iacute;a en el colegio. Cuando te sometieron a un examen y vos no sab&iacute;as, ten&iacute;as que hacer creer que s&iacute; sab&iacute;as. Y entonces agarrabas, con tus pocas luces, pasabas por los temas que sab&iacute;as, que hab&iacute;as aprendido. Escuchabas lo que hab&iacute;an dicho antes y, lo m&aacute;s vergonzoso, hac&iacute;as una imitaci&oacute;n de la sabidur&iacute;a que nunca te alcanzaba.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico examen que yo di mal en Derecho, donde no era buen alumno ni mucho menos, fue derecho romano. Me toc&oacute; una bolilla adversa.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-9Mfs2892g78-1875', 'youtube', '9Mfs2892g78', document.getElementById('yt-9Mfs2892g78-1875'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-9Mfs2892g78-1875 src="https://www.youtube.com/embed/9Mfs2892g78?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;El grupo de la muerte.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, justo justo ah&iacute;. No sab&iacute;a nada y no pude lograr&hellip; era un examen prolongado y largo, y no pude lograr lo que yo quer&iacute;a, que era que el tiempo cambiara de tema. No lo hizo. Y yo guitarre&eacute; tanto que el tipo, en determinado momento yo utilic&eacute; el inciso &ldquo;se me ocurre que&hellip;&rdquo; y me mir&oacute; y me dijo: 'A usted se le ocurren demasiadas cosas, Dolina, y la mayor&iacute;a no tienen que ver con el derecho romano'. Y ah&iacute;, ese fue el &uacute;ltimo clavo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Para cerrar, me gustar&iacute;a decirte que, si algo tiene de m&eacute;rito tu doctorado, es que tu existencia no solo nos hizo pensar, sino que nos hizo pensar que pod&iacute;amos pensar: sembraste en una generaci&oacute;n entera la semilla de la inquietud.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Por eso es importante conocer la metodolog&iacute;a del pensamiento. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se piensa?&rdquo;. A m&iacute; me gusta escuchar esas historias donde hay un tipo que es poeta y de repente se pone a estudiar matem&aacute;ticas. &iquest;Para qu&eacute; estudian matem&aacute;ticas? Para ense&ntilde;arte a pensar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Que vos me digas que estamos yendo para un lugar peor, afirma algo que tambi&eacute;n pienso: y es que a veces no s&eacute; a qu&eacute; lugar ir a buscar la esperanza para decir: &ldquo;Bueno, aunque hoy yo piense que esto va a ser peor, dejame pensar que en alg&uacute;n momento voy a creer que va a ser mejor&rdquo;, como para volver a recuperar la esperanza.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Claro, pero no es querer pensarlo uno. Ah&iacute; est&aacute;. Ese es el tema de la fe, que a cada rato vienen personas que son sanamente creyentes. Ayer una se&ntilde;ora me dijo: &ldquo;A usted lo que le falta es hacerse creyente&rdquo;. Y muchas veces uno piensa: &ldquo;Ojal&aacute; yo pudiera querer sin presentir&hellip; ojal&aacute; yo pudiera creer&rdquo;. Pero &uacute;ltimamente di vuelta ese pensamiento. Porque no es que yo quiera creer: yo quiero a Dios, quiero un universo con sentido. No creer que el universo tiene sentido o que Dios existe. &iexcl;Quiero saberlo! Tr&aacute;eme los papeles: yo quiero saberlo, no creerlo. Porque si no, &iquest;en qu&eacute; cambia la cosa? Ni siquiera va a haber lugar para mi desenga&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dolina lo hizo de nuevo: sac&oacute; a pasear sus verdades y sus intrigas en un mundo en donde cada vez queda menos lugar para hacerse preguntas o para decir que no sabemos. Sin que le tiemble el pulso y con ese tono magn&eacute;tico que tenemos impregnado despu&eacute;s de miles de noches de escucha, est&aacute; bien decir que hace rato sab&iacute;amos que merec&iacute;a el reconocimiento, que aunque para nosotros, los amigos, sea siempre el Negro, es hora de decirle doctor.
    </p><p class="article-text">
        <em>NM/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nacho Merlo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/doctor-dolina-ejercicio-profesion_128_13505730.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Sep 2026 13:04:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6bf6d339-fb28-4f65-942a-770b4967cb99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x406y192.jpg" length="77701" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6bf6d339-fb28-4f65-942a-770b4967cb99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x406y192.jpg" type="image/jpeg" fileSize="77701" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Doctor Dolina en ejercicio de su profesión]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6bf6d339-fb28-4f65-942a-770b4967cb99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x406y192.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Dolina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una experta en bienestar digital, sobre la comprensión lectora en la era de las pantallas: “La familia debe ser referente”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/experta-bienestar-digital-comprension-lectora-pantallas-familia-debe-referente-xp_1_13504438.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fda5d9de-569b-4e34-8087-e30aaaa4f538_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una experta en bienestar digital, sobre la comprensión lectora en la era de las pantallas: “La familia debe ser referente”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras las alarmas por los malos resultados PISA, la divulgadora Laura Cuesta recuerda que los países más digitalizados son líderes en el último informe e invita a reflexionar sobre la relación entre las familias y las pantallas.</p></div><p class="article-text">
        Tras conocerse el descalabro en el &uacute;ltimo informe PISA, el debate p&uacute;blico y la propia OCDE se&ntilde;alaron a la tecnolog&iacute;a como culpable de un problema de concentraci&oacute;n y comprensi&oacute;n lectora del alumnado. Los h&aacute;bitos digitales est&aacute;n reconfigurando especialmente las mentes y las capacidades de atenci&oacute;n de los m&aacute;s j&oacute;venes, pero m&aacute;s all&aacute; de demonizar la tecnolog&iacute;a es necesario fomentar la relaci&oacute;n saludable con ella, prestar especial atenci&oacute;n al entorno dom&eacute;stico y no simplificar un problema complejo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los pa&iacute;ses m&aacute;s digitalizados y con alumnos m&aacute;s tecnol&oacute;gicos, que son Jap&oacute;n, Corea del Sur, Singapur, y no nos tenemos que ir a Asia, que tambi&eacute;n tenemos a Estonia en Europa, que est&aacute; absolutamente digitalizado, no solo los centros escolares, sino toda la sociedad desde edades tempranas, est&aacute;n a la cabeza del informe&rdquo;, subraya <strong>Laura Cuesta Cano</strong>, profesora y divulgadora experta bienestar digital y CEO de <a href="https://educaciondigitalparafamilias.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Educaci&oacute;n Digital para Familias</a>. Cano apuesta por no reducir el problema al impacto de las pantallas: &ldquo;Lo estamos haciendo mal de alguna manera en la que esos pa&iacute;ses, que dan una importancia absoluta a la educaci&oacute;n, no lo est&aacute;n haciendo y [hay que] hacer una reflexi&oacute;n por ese lado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando hablamos de tecnolog&iacute;a en los centros educativos, estamos hablando de una tecnolog&iacute;a que siempre est&aacute; implementada con una estrategia y en cuanto a unos objetivos pedag&oacute;gicos&rdquo; defiende la experta en bienestar digital. Cuesta pide as&iacute; distinguir entre el uso de computadoras o tablets en las aulas, &ldquo;unas plataformas que tienen que ver con metodolog&iacute;as, como puede ser la rob&oacute;tica, el pensamiento computacional, la inteligencia artificial, la realidad aumentada&rdquo;, de aquellas pantallas en las que los menores consumen redes sociales, videojuegos o interact&uacute;an en plataformas de mensajer&iacute;a instant&aacute;nea. 
    </p><h2 class="article-text">Consumo de tecnolog&iacute;a cada vez m&aacute;s temprano y sin supervisi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La experta sit&uacute;a, por tanto, el verdadero desaf&iacute;o m&aacute;s all&aacute; de la jornada escolar. &ldquo;La empresa espa&ntilde;ola Custodio, que saca un informe todos los a&ntilde;os, se&ntilde;ala que m&aacute;s o menos se ha ido manteniendo la misma cifra de las <a href="https://www.qustodio.com/es/research/tiempo-que-pasan-los-menores-conectados-a-las-pantallas/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuatro horas diarias</a> de uso de pantalla en menores fuera del horario lectivo, es decir, de un uso totalmente recreativo y de ocio&rdquo;, apunta Cuesta, que a&ntilde;ade que ese tipo de tecnolog&iacute;a llega cada vez a edades m&aacute;s tempranas, ya que &ldquo;el &uacute;ltimo informe de UNICEF sobre infancia digital sit&uacute;a la media de acceso en los 10,8 a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada vez les ponemos antes la tecnolog&iacute;a en la mano, normalmente sin una supervisi&oacute;n, educaci&oacute;n o acompa&ntilde;amiento por parte de padres y madres, y estamos viendo que los menores empiezan a tener presencia en plataformas que adem&aacute;s no son aptas para su edad y que tienen unos dise&ntilde;os con mec&aacute;nicas adictivas, patrones oscuros y c&aacute;maras de eco, para lograr ese enganche que llamamos el &lsquo;time on device&rsquo; [tiempo frente a la pantalla]&rdquo;, analiza la experta sobre los algoritmos, la pr&aacute;ctica de &lsquo;scroll&rsquo; infinito que lleva a consumir contenido sin pausa y los videos cortos, que tienen un impacto directo en la capacidad de concentraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este tipo de contenido que consumen ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes en las plataformas hace que se reduzca esa atenci&oacute;n sostenida necesaria para la lectura de textos largos, para lectura que necesita una mayor comprensi&oacute;n&rdquo;, valora Cuesta. &ldquo;Esto puede estar creando esta afectaci&oacute;n social y emocional en ni&ntilde;os, puede estar produciendo que disminuya la capacidad de atenci&oacute;n, y este retraso cognitivo puede estar afectando a los datos acad&eacute;micos&rdquo;, explica la profesora. 
    </p><h2 class="article-text">La familia como referente</h2><p class="article-text">
        Ante este escenario, Cuesta plantea que la soluci&oacute;n no pasa por prohibir ni dar la espalda a la tecnolog&iacute;a, sino por fomentar una relaci&oacute;n equilibrada con la implicaci&oacute;n activa de los padres y adultos de su entorno. &ldquo;Tenemos que ser referentes tanto con el uso de la tecnolog&iacute;a, como con el no uso de la tecnolog&iacute;a. Es decir, que nos vean tambi&eacute;n en casa saber desconectar&rdquo;, destaca Cuesta, que cree que el bienestar digital debe ser un proyecto colectivo. 
    </p><p class="article-text">
        La coherencia en el hogar es tan determinante que <a href="https://www.frontiersin.org/news/2026/06/18/teenagers-whose-parents-are-more-distracted-by-phones-are-more-insecure-frontiers-psychology" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">existen estudios</a> que asocian una mayor afectaci&oacute;n emocional en los adolescentes con el uso que sus propios padres hacen de los dispositivos frente a ellos, por encima incluso de las horas de pantalla de los propios j&oacute;venes, seg&uacute;n la experta.
    </p><h2 class="article-text">Evitar la multitarea</h2><p class="article-text">
        Para recuperar la capacidad de concentraci&oacute;n es crucial eliminar las distracciones en ciertos momentos clave y, por supuesto, tambi&eacute;n la tecnolog&iacute;a. No solo no deben estudiar o hacer deberes con una pantalla secundaria encendida, las pantallas tambi&eacute;n deber&iacute;an quedarse fuera de las comidas, el dormitorio o el tiempo previo al descanso. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ellos tienen mucha m&aacute;s facilidad de cambiar de una tarea o de una pantalla a otra, pero no pueden mantener la atenci&oacute;n, y esto es exactamente igual para adultos y menores, no ha cambiado por generaciones&rdquo;, recalca la experta.
    </p><h2 class="article-text">El h&aacute;bito de la lectura se contagia</h2><p class="article-text">
        Los planes de lectura escolares no pueden prosperar si no encuentran un eco en el &aacute;mbito familiar, donde no existe la referencia de unos progenitores que leen habitualmente, acuden con regularidad a una biblioteca o comparten con sus hijos actividades vinculadas a la lectura. 
    </p><p class="article-text">
        Para Cuesta &ldquo;no podemos pretender que nuestros hijos sean &aacute;vidos lectores si en su casa los padres y madres no leen&rdquo;. &ldquo;En una casa donde no hay amor por los libros, donde no hay libros en las estanter&iacute;as, es muy dif&iacute;cil que, por mucho que se intente fomentar en los colegios, a esos ni&ntilde;os les surja la chispa del gusto por la lectura&rdquo;, resume la profesora.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es solo una exigencia que tenemos que llevar a cabo los centros escolares, sino que es una responsabilidad de los agentes que mejor tenemos que trabajar la educaci&oacute;n de nuestros hijos, que somos las familias&rdquo;, a&ntilde;ade Cuesta. 
    </p><h2 class="article-text">Por d&oacute;nde empezar, seg&uacute;n los expertos</h2><p class="article-text">
        Los especialistas en bienestar digital recomiendan cuatro h&aacute;bitos sencillos que se pueden implementar en familia y as&iacute; crear un contexto favorable para los menores: 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Que el plan sea conjunto: al igual que la familia se sienta a la mesa para compartir una comida o una cena, crear el h&aacute;bito de que al terminar de comer tambi&eacute;n se dejan los celulares en un lugar aparte para cultivar el ejemplo de la desconexi&oacute;n.</li>
                                    <li>Momentos espec&iacute;ficos sin pantallas delante: como en el caso de las comidas, que los ratos dedicados a hacer los deberes no sean interrumpidos por consultas de mensajes, videos o contenido de redes sociales para evitar la multitarea.</li>
                                    <li>Y ratos espec&iacute;ficos tambi&eacute;n para las pantallas: establecer pautas de 45 minutos al d&iacute;a, en un momento concreto de la tarde, por ejemplo, y que sean acordados entre padres e hijos para inculcar la responsabilidad que conlleva consumir contenido digital.</li>
                                    <li>Hacer planes <em>offline</em> como cocinar juntos, participar en juegos de mesa, manualidades, visitas a la biblioteca e incluso leer juntos antes de dormir.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/experta-bienestar-digital-comprension-lectora-pantallas-familia-debe-referente-xp_1_13504438.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2026 03:01:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fda5d9de-569b-4e34-8087-e30aaaa4f538_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2340965" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fda5d9de-569b-4e34-8087-e30aaaa4f538_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2340965" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una experta en bienestar digital, sobre la comprensión lectora en la era de las pantallas: “La familia debe ser referente”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fda5d9de-569b-4e34-8087-e30aaaa4f538_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pruebas PISA,Infancias,pantallas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nigeria gobierna el mundo y Londres desapareció bajo el mar: el nuevo mundo según Ian McEwan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/nigeria-gobierna-mundo-londres-desaparecio-mar-nuevo-mundo-ian-mcewan_1_13501902.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf57c48a-7290-45db-810c-ec6be783a24e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x897y568.jpg" width="1200" height="675" alt="Nigeria gobierna el mundo y Londres desapareció bajo el mar: el nuevo mundo según Ian McEwan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor británico presenta ante los medios su nueva novela 'Lo que podemos saber', ubicada en el año 2019: “Mantener el optimismo es nuestra tarea principal”</p><p class="subtitle">Sophie Lewis, escritora: “Ser feminista y misógina no es un oxímoron”
</p></div><p class="article-text">
        Pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, a d&iacute;a de hoy, es sin&oacute;nimo de poca amplitud de miras como poco. Solo con reconocer los avances m&eacute;dicos que permiten curar enfermedades que antes eran una sentencia de muerte o el acceso a toda la informaci&oacute;n que permite internet, servir&iacute;a para echar por tierra cualquier intento de manipulaci&oacute;n ideol&oacute;gica. Otra cosa es que la sociedad actual est&eacute; demasiado cerca de cargarse el planeta que habita y entonces sea l&oacute;gico afirmar que, antes del gran desastre del que los expertos alertan, la existencia s&iacute; que era m&aacute;s grata. Pero &iquest;c&oacute;mo ser&aacute; vivir dentro de cien a&ntilde;os, si es que se puede? &iquest;C&oacute;mo nos juzgar&aacute;n esas generaciones tan posteriores? Esa es una de las cuestiones que el escritor <strong>Ian McEwan</strong> plantea en su &uacute;ltima novela <em>Lo que podemos saber</em>, que la editorial Anagrama acaba de publicar traducida al espa&ntilde;ol por Eduardo Iriarte.
    </p><p class="article-text">
        El protagonista de este nuevo libro es Thomas Metcalfe, un acad&eacute;mico de humanidades que vive en el a&ntilde;o 2119. <strong>M&uacute;ltiples cat&aacute;strofes sucedidas en el siglo anterior han reestructurado la geograf&iacute;a de la Tierra y tambi&eacute;n el orden mundial. Nigeria es una gran potencia y Reino Unido se ha convertido en un archipi&eacute;lago de peque&ntilde;as islas, mientras que ciudades como Londres, Nueva York o Lagos desaparecieron bajo el mar. </strong>Tsunamis, pandemias, migraciones masivas, ataques nucleares, enfrentamientos b&eacute;licos y otros desastres han menguado la poblaci&oacute;n terrestre de nueve mil millones a cuatro mil millones de personas. Pero incluso despu&eacute;s de todas las chapucer&iacute;as mortales de sus antepasados, la humanidad contin&uacute;a en el planeta, la cotidianidad vuelve ser pl&aacute;cida y la naturaleza se ha regenerado.
    </p><p class="article-text">
        Metcalfe indaga en el pasado de finales del siglo XX y mediados del XXI para recomponer lo que sucedi&oacute; con el poema <em>Una corona para Vivien</em>, que el venerado poeta Francis Blundy escribi&oacute; para su mujer como regalo de cumplea&ntilde;os. Lo recit&oacute; en 2014 ante los invitados de la que se conoce como Segunda Cena Inmortal (la primera se celebr&oacute; en 1817 con otros grandes nombres de la literatura como John Keats o Charles Lamb como asistentes). La homenajeada guard&oacute; esa &uacute;nica copia del escrito, que nunca se lleg&oacute; a publicar y cuyo contenido fue objeto de pesquisas durante a&ntilde;os. El investigador consulta en todos los documentos que se salvaron del desastre, desde diarios hasta mensajes de texto, para recomponer lo que pas&oacute; en aquella velada y dar con el poema. Pero esa ingente cantidad de informaci&oacute;n a su alcance no facilita su tarea.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">McWeav donó todos los correos electrónicos que escribió entre 1996 y 2013 a una biblioteca de Texas y no siente ningún temor por lo que alguien pueda encontrar: “Nunca he escrito nada significativo en un email y aún menos en un mensaje de texto”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ian McEwan ha comentado en una rueda de prensa concedida por videoconferencia a medios de Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica Latina que considera que<strong> la comunicaci&oacute;n online ha hecho m&aacute;s dif&iacute;cil recomponer una biograf&iacute;a:</strong> &ldquo;Tenemos m&aacute;s perspectiva en las cartas de Napole&oacute;n, que escrib&iacute;a 3.000 palabras al d&iacute;a o en las de Charles Darwin, que la que podr&aacute;n obtener el futuro con nuestras contribuciones a comunicaciones por internet&rdquo;. No cree que las personas comuniquen online pensamientos realmente &iacute;ntimos. De hecho, &eacute;l don&oacute; todos los correos electr&oacute;nicos que escribi&oacute; entre 1996 y 2013 a una biblioteca de Texas y no siente ning&uacute;n temor por lo que alguien pueda encontrar: <strong>&ldquo;Nunca he escrito nada significativo en un email y a&uacute;n menos en un mensaje de texto&rdquo;.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Sin optimismo no hay progreso</h2><p class="article-text">
        Los alumnos de Metcalfe consideran, l&oacute;gicamente, que aquella sociedad de principios del siglo XXI estaba integrada por idiotas que acabaron con todo lo que ten&iacute;an, aunque a &eacute;l le fascina e intenta transmitirlo. Pero los j&oacute;venes estudiantes no desean escuchar batallas del pasado sino centrarse en el presente. El propio escritor se reconoce en ese comportamiento y recuerda que, cuando ten&iacute;a veinte a&ntilde;os, ve&iacute;a absurdas las aspiraciones de sus padres: &ldquo;Quer&iacute;an una nevera nueva, televisi&oacute;n en color, cortar el c&eacute;sped los domingos y limpiar el coche nuevo. Buscaban la normalidad y me llev&oacute; un tiempo entender por qu&eacute;&rdquo;. La respuesta es que esa generaci&oacute;n anterior a la suya hab&iacute;a estado &ldquo;a las puertas del infierno&rdquo; y ni &eacute;l ni sus coet&aacute;neos no eran capaces de verlo desde su privilegio. &ldquo;Tambi&eacute;n entend&iacute; que en los j&oacute;venes, a veces, hay un sentimiento de supervivencia en el empe&ntilde;o de no quedar atrapados en el pasado de sus padres&rdquo;, ha remarcado.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/fab96c3a-6b67-40af-90e3-e26e3316dbf9_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Una parte de la atracci&oacute;n del protagonista por ese tiempo pasado es que fue, seg&uacute;n su perspectiva, m&aacute;s excitante que la normalidad del siglo XXII. Los seres humanos han aprendido de los errores de sus antepasados y en ah&iacute; es donde se filtra el ligero optimismo que el escritor tiene acerca de lo que est&aacute; por venir, aunque ha reconocido que: &ldquo;seguramente necesitaremos una cat&aacute;strofe o dos para que nuestra mente realmente se centre&rdquo;. Para &eacute;l, lo m&aacute;s peligroso del momento es el pesimismo colectivo que impide pensar en un mundo mejor y, por lo tanto, luchar por &eacute;l. &ldquo;El inmun&oacute;logo Peter Medawar dijo que abandonar la esperanza del progreso es como la &uacute;ltima etapa de nuestro esp&iacute;ritu y yo estoy de acuerdo con &eacute;l. Mantener el optimismo es nuestra tarea principal, es lo que le debemos al futuro, a las personas que nunca vamos a conocer&rdquo;, ha manifestado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tengo la sensación que ya tengo suficientes elementos en mi cabeza para googlear dentro de mi mente. Mis propios pensamientos me parecen multitudinarios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ian McEwan</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Asimismo, ha subrayado el riesgo de lo que ha llamado<strong> &lsquo;alzheimer colectivo&rsquo;,</strong> que puede hacer que la humanidad se vuelva a meter en guerras mundiales, abrazar dictaduras o probar bombas nucleares, entre otras posibilidades. &ldquo;Se dice que la historia no se repite exactamente, sino que rima. Es decir, nos encontramos en situaciones que son como paralelas en ciertos aspectos del pasado&rdquo;, ha declarado. Le preocupa que la historia ya no sea una asignatura central en el programa educativo del Reino Unido, no tanto porque los estudiantes no memoricen fechas de acontecimientos hist&oacute;ricos, sino porque la falta de esa ense&ntilde;anza haga que no sean capaces de pensar desde una perspectiva hist&oacute;rica, lo que considera &ldquo;algo esencial&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mala persona, mejor escritor</h2><p class="article-text">
        Una de las principales labores de su protagonista es la documentaci&oacute;n, un trabajo que a sus 78 a&ntilde;os &eacute;l ha dejado de realizar antes de ponerse a escribir una nueva novela. &ldquo;Tengo la sensaci&oacute;n que ya tengo suficientes elementos en mi cabeza para googlear dentro de mi mente. Mis propios pensamientos me parecen multitudinarios&rdquo;, ha expresado con un ligero toque de guasa. Cree que uno de los problemas que ha tra&iacute;do internet, pese a todos sus beneficios, ha sido la p&eacute;rdida del gusto por la soledad que permite dejar que la imaginaci&oacute;n se desarrolle sin cortapisas. &ldquo;Yo ando mucho por la monta&ntilde;a, muchas veces solo. Y cuando doy un paseo largo, empieza a generarse una historia en mi mente&rdquo;, ha explicado y ha a&ntilde;adido que ese af&aacute;n por evitar el pensamiento se debe a que &ldquo;estamos pasando por unos tiempos extra&ntilde;os y ansiosos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su novela tiene dos l&iacute;neas temporales: la del presente de Metcalfe en 2119 y la del poeta Francis Blundy en 2014. Aunque durante mucho tiempo los seguidores del literato y los aficionados a la especulaci&oacute;n creyeron que los versos criticaban el cambio clim&aacute;tico y a quienes lo provocaban lo cierto es que, seg&uacute;n el investigador, Blundy ten&iacute;a m&aacute;s de negacionista que de ecologista. Por la reconstrucci&oacute;n de los hechos que hace el investigador, que tira de imaginaci&oacute;n &lsquo;probable&rsquo;, un rato antes de recitar su trabajo a su mujer y sus invitados, el autor habr&iacute;a lanzado una perorata sobre la falsedad de los peligros del calentamiento global. Pero nadie le dijo nada porque todos sab&iacute;an que esa batalla estaba perdida de antemano.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunos de los escritores que amamos, poetas o novelistas, no siempre son personas maravillosas. Algunos son verdaderos granujas y hay personas realmente malas que escriben una poesía maravillosa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ian McEwan</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n McEwan, detr&aacute;s de esta novela est&aacute; la idea de que &ldquo;algunos de los escritores que amamos, poetas o novelistas, no siempre son personas maravillosas. Algunos son verdaderos granujas y hay personas realmente malas que escriben una poes&iacute;a maravillosa&rdquo;. Cada cierto tiempo se descubre que alg&uacute;n autor venerado ten&iacute;a comportamientos deleznables o se revisa obras para &lsquo;limpiarlas&rsquo; de elementos inc&oacute;modos en la actualidad, como sucedi&oacute; en 2023 con<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/gordas-peladas-mecanografas-revision-roald-dahl-enciende-debate_1_9970112.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Roald Dahl</a>, pero el escritor brit&aacute;nico cree que &ldquo;a veces hay que convivir con esa dificultad&rdquo;. As&iacute;, ha se&ntilde;alado el antisemitismo de Dostoievski, el sexismo o el desprecio de clase de casi cualquier escritor del siglo XIX o las simpat&iacute;a por el nazismo de <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/viaje-centro-polemica-editorial-duda-ineditos-celine_1_9307014.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&eacute;line</a>: &ldquo;Ese es el dilema, y es uno de los placeres de la literatura: puede venir de personas bastante malas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/nigeria-gobierna-mundo-londres-desaparecio-mar-nuevo-mundo-ian-mcewan_1_13501902.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2026 03:01:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bf57c48a-7290-45db-810c-ec6be783a24e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x897y568.jpg" length="574847" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bf57c48a-7290-45db-810c-ec6be783a24e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x897y568.jpg" type="image/jpeg" fileSize="574847" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nigeria gobierna el mundo y Londres desapareció bajo el mar: el nuevo mundo según Ian McEwan]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bf57c48a-7290-45db-810c-ec6be783a24e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x897y568.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Ian McEwan]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fran Lebowitz, la gran columnista de Nueva York: “La gente piensa que es culpa de Trump pero esto empezó con Reagan”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/fran-lebowitz-escritora-estadounidense-gente-piensa-culpa-trump-empezo-reagan_1_13504493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fb83f25-2d90-4304-b02b-27cab7d723dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151031.jpg" width="5963" height="3354" alt="Fran Lebowitz, la gran columnista de Nueva York: “La gente piensa que es culpa de Trump pero esto empezó con Reagan”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Autora de ácidos artículos sobre Nueva York y célebre actriz secundaria, ofreció su humor cáustico y costumbrista en la Fundación Marta Ortega de A Coruña.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Fran Lebowitz</strong> no quer&iacute;a ser escritora. Quer&iacute;a ser jueza. &ldquo;No soy jueza, pero s&iacute; juzgo mucho&rdquo;, se sincer&oacute; este jueves en A Coru&ntilde;a, Espa&ntilde;a. No tard&oacute; en demostrarlo. Donald Trump, Ophrah Winfrey, Martin Scorsese, Ronald Reagan o Andy Warhol fueron algunas de las celebridades que sufrieron sus veredictos durante la hora escasa de su intervenci&oacute;n en la fundaci&oacute;n Marta Ortega. C&aacute;ustica y costumbrista, por momentos un poco deslavazada en sus razonamientos y aun as&iacute; divertid&iacute;sima, la escritora neoyorquina cumpli&oacute; de sobra las expectativas: &ldquo;Es realmente dif&iacute;cil escribir, la &uacute;nica profesi&oacute;n tan dif&iacute;cil como escribir es ser minero. Sin embargo, hablar es muy f&aacute;cil. Soy muy buena hablando&rdquo;. En A Coru&ntilde;a lo hizo con el profesor Daniel Mendelsohn.
    </p><p class="article-text">
        Sus odas a la procrastinaci&oacute;n -mejor limpiar el ba&ntilde;o que sentarse ante la computadora- convivieron con &aacute;cidos comentarios sociales, desopilantes cr&iacute;ticas art&iacute;sticas, an&eacute;cdotas autoir&oacute;nicas, contundentes opiniones pol&iacute;ticas. Nacida en Nueva Jersey en 1950 y famosa como vecina de Nueva York, sus conciudadanos no siempre le agradan. Sobre todo uno, el que ocupa la Casa Blanca. &ldquo;A lo largo de mi vida viv&iacute; tres acontecimientos hist&oacute;ricos: el asesinato de JFK, el 11-S y la primera victoria de Donald Trump. Este fue el que m&aacute;s muertes caus&oacute;&rdquo;, relat&oacute;. Unos minutos antes le hab&iacute;a retirado incluso sus credenciales como creador del mal: &ldquo;La gente piensa que todo es culpa de Trump pero esto empez&oacute; con Reagan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hablaba 25 a&ntilde;os despu&eacute;s de los atentados contra el World Trade Center. &ldquo;Fue horrible. Y sus reverberaciones, terribles. Sucedieron un mont&oacute;n de cosas est&uacute;pidas: se bombarde&oacute; Irak y se perdieron libertades individuales&rdquo;, recapitul&oacute;. Dem&oacute;crata, como buena intelectual neoyorquina, y votante de Zohran Mamdani -el alcalde socialista de la ciudad-, en realidad la pol&iacute;tica es apenas un elemento secundario en los comentarios sociales de Lebowitz. &ldquo;Estaba en el hotel [en A Coru&ntilde;a] y en la televisi&oacute;n solo hab&iacute;a canales en espa&ntilde;ol. Como soy monoling&uuml;e, tuve que ver el &uacute;nico que estaba en ingl&eacute;s, Bloomberg. Es lo m&aacute;s horrible que he visto nunca&rdquo;, confes&oacute;, &ldquo;combina los dos peores lenguajes que existen, el comercial y el de la pol&iacute;tica&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Caf&eacute; y tabaco</h2><p class="article-text">
        Su escritura no lo hace. O, m&aacute;s bien, no lo hac&iacute;a: public&oacute; dos exitosos libros en 1978 y 1981, recopilados en castellano en <em>Un d&iacute;a cualquiera en Nueva York</em> (Tusquets, 2021), y no volvi&oacute; a hacerlo. En ellos despliega una prosa l&uacute;dica y refunfu&ntilde;ante, atenta a la vida cotidiana de sus pares. &ldquo;No me gusta la loci&oacute;n para despu&eacute;s del afeitado, los adultos que patinan, los ni&ntilde;os que hablan franc&eacute;s, las personas bronceadas en exceso. Pero no por ello decreto leyes ni enarbolo pancartas&rdquo;, escribe en defensa de uno de los placeres de su vida, el tabaco. 
    </p><p class="article-text">
        Otro es el caf&eacute;. As&iacute; respondi&oacute; a una pregunta del p&uacute;blico coru&ntilde;&eacute;s sobre el secreto de su energ&iacute;a a los 75 a&ntilde;os: &ldquo;Caf&eacute;. Caf&eacute;. Caf&eacute;. Es un milagro. Es delicioso. Huele de maravilla y me da energ&iacute;a. Hay gente a la que no le gusta. No lo entiendo. Esta tarde tom&eacute; un litro antes de venir aqu&iacute;&rdquo;. Caf&eacute;, tabaco y platos provistos &ldquo;de un buen corte de algo poco hecho&rdquo; alimentan a una escritora que, entre risas no se sabe si autocr&iacute;ticas o celebratorias, asegura ser &ldquo;mucho m&aacute;s amable de lo que es mi cerebro&rdquo;. &ldquo;A veces pienso '&iquest;c&oacute;mo puedo estar pensando esto?' y no lo digo&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;. Medelsohn, que guiaba la conversaci&oacute;n, no le pregunt&oacute; a qu&eacute; se refer&iacute;a en concreto. Tal vez a sus juicios -durante toda la charla repiti&oacute; que esa, la de jueza, era su aut&eacute;ntica vocaci&oacute;n- sobre arte y cultura. Aunque, la verdad, eso no los reprimi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El director del Metropolitan arruin&oacute; todos los museos del mundo cuando dijo que quer&iacute;a m&aacute;s visitantes en ellos&rdquo;, se&ntilde;al&oacute;, &ldquo;ojal&aacute; la gente quisiera ir al museo. En realidad, solo hace cola para entrar en un museo&rdquo;. Desde ese punto de vista sobre uno de sus lugares preferidos en el mundo -&ldquo;Soy atea desde los ocho a&ntilde;os, para m&iacute; lo m&aacute;s parecido a una iglesia es el museo&rdquo;-, desarroll&oacute; una teor&iacute;a sobre Nueva York. Otra m&aacute;s. &ldquo;Parece que en Nueva York algo solo vale la pena si hac&eacute;s cola. Yo nunca hago cola para nada&rdquo;, proclam&oacute;. Antes prefiere quedarse en casa, tal y como cuenta en muchos de sus textos. Leyendo, por ejemplo, algunos de los 10.000 libros que, asegur&oacute;, conforman su biblioteca personal. El cuidado y destino de la misma protagoniz&oacute; uno de los pasajes m&aacute;s hilarantes del acto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f87bcf8a-dc64-4458-810d-352d555580f0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f87bcf8a-dc64-4458-810d-352d555580f0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f87bcf8a-dc64-4458-810d-352d555580f0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f87bcf8a-dc64-4458-810d-352d555580f0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f87bcf8a-dc64-4458-810d-352d555580f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f87bcf8a-dc64-4458-810d-352d555580f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f87bcf8a-dc64-4458-810d-352d555580f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La escritora estadounidense Fran Lebowitz conversa con el profesor Daniel Mendelsohn en la Fundación Marta Ortega en A Coruña"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La escritora estadounidense Fran Lebowitz conversa con el profesor Daniel Mendelsohn en la Fundación Marta Ortega en A Coruña                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Las inmobiliarias controlan la ciudad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No tom&eacute; una buena decisi&oacute;n inmobiliaria en mi vida&rdquo;, comenz&oacute; aclarando. De haber le&iacute;do <em>Diario de una caza apartamentos en Nueva York</em>, recogido en su segundo libro, <em>Ciencias sociales</em> (1981), no har&iacute;a falta la puntualizaci&oacute;n. La historia es que Lebowitz quiso mudarse y necesitaba espacio para sus 10.000 vol&uacute;menes. Su agente inmobiliario le puso los pies en la tierra: no ten&iacute;a suficiente dinero para alquilar un apartamento en el que cupiesen todos. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no met&eacute;s la mitad en un almac&eacute;n?&rdquo;, le sugiri&oacute;. La escritora se indign&oacute;. &ldquo;Vos ten&eacute;s cuatro hijos. &iquest;Por qu&eacute; no met&eacute;s a dos en un almac&eacute;n?&rdquo;, respondi&oacute;. El sarcasmo -&ldquo;lo que tienen en Nueva York en vez de piscinas&rdquo;- no ocult&oacute;, sin embargo, los hechos crudos: &ldquo;Las inmobiliarias controlan Nueva York desde los holandeses&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, da un poco igual, porque la gente no es que no lea, es que lee mal. Y la responsabilidad es de Ophrah Winfrey, la popular presentadora de televisi&oacute;n. &ldquo;Ense&ntilde;&oacute; a leer mal a miles de personas&rdquo;, se quej&oacute;, &ldquo;promociona libros y dice 'meeee encaaaantan, me veo reflejada en &eacute;l' y ahora todo el mundo dice lo mismo. Esa es una forma equivocada de leer. &iexcl;Un libro no es un espejo, es una puerta!&rdquo;. Mendelsohn estuvo de acuerdo y reforz&oacute; la tesis con un ejemplo de sus clases en la universidad. &ldquo;Mis alumnos protestan por no sentirse identificados con los libros. Yo, que explic&oacute; tragedia griega cl&aacute;sica, les digo: 'Menos mal, eso significa que no te acost&aacute;s con tu madre&rdquo;, ironiz&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo de lectura vive la intelectual liberal neoyorquina. Televidente irreductible aunque sin Netflix ni <em>streaming</em> de ning&uacute;n tipo, ve la televisi&oacute;n &ldquo;en medio de la noche&rdquo;. Hizo de jueza, otra vez su vocaci&oacute;n frustrada, en la m&iacute;tica serie <em>Ley y orden</em> y tambi&eacute;n en <em>El lobo del Wall Street</em> (2013), de su amigo Martin Scorsese. &ldquo;Mis amigos me preguntaban '&iquest;qu&eacute; papel hac&eacute;s en la pel&iacute;cula?' Soy la &uacute;nica mujer que lleva puesta la ropa&rdquo;. Internet no le interesa y la inteligencia artificial no la entiende, m&aacute;s all&aacute; de que, en su opini&oacute;n, va a llevar a todo el mundo al desempleo. &ldquo;H&aacute;ganse funcionarios&rdquo;, recomend&oacute;. Ella, mientras tanto, quiz&aacute;s siga haciendo lo que m&aacute;s le gusta hacer, seg&uacute;n lo escribi&oacute; en <em>El problema del servicio</em>, tambi&eacute;n incluido en <em>Ciencias sociales</em>: &ldquo;De d&iacute;a me gusta estar en casa sin escribir. Y de noche [&hellip;] salgo para no escribir&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Salgado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/fran-lebowitz-escritora-estadounidense-gente-piensa-culpa-trump-empezo-reagan_1_13504493.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 20:18:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6fb83f25-2d90-4304-b02b-27cab7d723dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151031.jpg" length="1266865" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6fb83f25-2d90-4304-b02b-27cab7d723dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151031.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1266865" width="5963" height="3354"/>
      <media:title><![CDATA[Fran Lebowitz, la gran columnista de Nueva York: “La gente piensa que es culpa de Trump pero esto empezó con Reagan”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6fb83f25-2d90-4304-b02b-27cab7d723dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151031.jpg" width="5963" height="3354"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fran Lebowitz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elon Musk, una “bomba nuclear” para la democracia que explota en Venecia: “Es extremadamente peligroso”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/elon-musk-bomba-nuclear-democracia-explota-venecia-extremadamente-peligroso_1_13497269.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26aeb438-d103-4b31-842e-458bacf1b71c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x482y187.jpg" width="1200" height="675" alt="Elon Musk, una “bomba nuclear” para la democracia que explota en Venecia: “Es extremadamente peligroso”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alex Gibney estrena en el certamen su esperado documental 'Musk', que muestra cómo el millonario usa su poder en pos de sus intereses económicos e ideológicos.</p></div><p class="article-text">
        Elon Musk fue el protagonista ausente de la jornada del Festival de Venecia. De &eacute;l se hablaba en los corrillos del Lido, y se hablaba con una sensaci&oacute;n de miedo tras ver las cuatro horas de documental que Alex Gibney estuvo preparando durante a&ntilde;os y que muestra el auge y el peligro del empresario tecnol&oacute;gico. Gibney realiza un concienzudo trabajo en el que consigue que hablen antiguos trabajadores, amigos y dos de sus exparejas. Musk funciona como una pel&iacute;cula de terror. El problema es que esto es real. 
    </p><p class="article-text">
        De aquel carism&aacute;tico se&ntilde;or que dec&iacute;a que hab&iacute;a que apostar por el coche el&eacute;ctrico y llegar a Marte se pas&oacute; a un multimillonario que parece sacado de una pel&iacute;cula de James Bond, con una agenda de extrema derecha en la que la manipulaci&oacute;n medi&aacute;tica, el espionaje y la recolecci&oacute;n de datos y la implantaci&oacute;n de gobiernos de extrema derecha en todo el mundo para instalar una visi&oacute;n de sus conservadores ideales, pero tambi&eacute;n l&iacute;deres que legislen en pos de sus intereses. Una mezcla de ego y dinero que le convierten, como se define en un momento del filme, en una &ldquo;bomba nuclear&rdquo; a punto de estallar. El miedo a sus consecuencias explot&oacute; en Venecia.
    </p><p class="article-text">
        Ese miedo se not&oacute; tambi&eacute;n en las preguntas que le hicieron a Alex Gibney durante la rueda de prensa, donde acudi&oacute; con algunas de las personas que accedieron a participar en el filme, como Ashley St. Clair, expareja de Elon Musk y periodista de derechas que cuenta c&oacute;mo &eacute;l quiso que firmara un acuerdo de confidencialidad para no decir que &eacute;l era el padre de su hijo y no hablara de &eacute;l. Le ofreci&oacute; 40 millones de d&oacute;lares (35 millones de euros). Se neg&oacute;, y sus palabras son algunas de las m&aacute;s reveladoras. La parte dedicada a c&oacute;mo Musk fue dejando hijos (leg&iacute;timos e ileg&iacute;timos) por todo el mundo para crear una &ldquo;legi&oacute;n&rdquo; con los genes adecuados es terror&iacute;fica. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt--52sVAzXwLM-4981', 'youtube', '-52sVAzXwLM', document.getElementById('yt--52sVAzXwLM-4981'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt--52sVAzXwLM-4981 src="https://www.youtube.com/embed/-52sVAzXwLM?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        La propia St. Clair acudi&oacute; a la rueda de prensa, habl&oacute; claro y dej&oacute; algunas de las declaraciones m&aacute;s escalofriantes (como ya hace en el documental). &ldquo;Elon Musk me envi&oacute; un mensaje de texto diciendo que necesitamos tener una legi&oacute;n de ni&ntilde;os antes de la guerra civil. As&iacute; que creo que, sea lo que sea lo que est&aacute; haciendo con esta plataforma, y sus actos, no se puede ignorar, porque est&aacute; avivando llamas que no existen en el mundo real y est&aacute; creando algo que est&aacute; teniendo consecuencias reales con todas estas acciones. Y creo que est&aacute; provocando una divisi&oacute;n deliberada que puede ser catastr&oacute;fica si no se regula o se controla, o si no hacemos nuestra parte para frenarla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El documental une todos los puntos y deja claro que, detr&aacute;s de lo que podr&iacute;an parecer <em>boutades </em>de un tipo con mucho dinero, hay un plan. No es una casualidad que comprara Twitter. Desde all&iacute; puedo crear una red social que alimentaba a gobiernos de extrema derecha, los mismos que le meten en el Gobierno. Su presencia en la Administraci&oacute;n Trump es uno de los puntos &aacute;lgidos del filme, ya que muestra c&oacute;mo sus pol&iacute;ticas, ejecutadas por veintea&ntilde;eros de Silicon Valley sin ning&uacute;n tipo de moral, est&aacute;n costando miles de vidas en todo el mundo por los recortes en agencias como la USAid. Igual que los accidentes del autopiloto de sus Teslas provocaron varias decenas de fallecidos que nunca salen en los medios.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Musk está impulsando una agenda global de derecha, tanto por razones ideológicas como por razones muy prácticas y económicas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alex Gibney</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En un filme que tiene a la IA como una de las grandes cuestiones y amenazas del mundo actual, resulta parad&oacute;jico que hayan decidido usar, como recurso narrativo, un avatar de Musk creado con, precisamente, IA. Alex Gibney dijo que fue una decisi&oacute;n &ldquo;intencionadamente ir&oacute;nica&rdquo;, aunque su opini&oacute;n sobre la IA es &ldquo;m&aacute;s compleja&rdquo;. &ldquo;Es una tecnolog&iacute;a poderosa. Los problemas con la IA tienen m&aacute;s que ver con los seres humanos que manipulan la tecnolog&iacute;a, y la manipulan de maneras que parecen beneficiarlos, us&aacute;ndola de forma bastante imprudente, con la intenci&oacute;n de volvernos irrelevantes al resto. As&iacute; que creo que ese es el verdadero peligro de la IA: caer en manos de unos pocos poderosos, imprudentes y sin rendir cuentas&rdquo;, opin&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Con este trabajo, el experto en documentales quiso &ldquo;reinterpretar la historia de Elon Musk&rdquo;, que normalmente &ldquo;se hab&iacute;a contado solo de una manera, para percibirla de una forma muy diferente&rdquo;. Una de las preguntas en esta reformulaci&oacute;n de la historia es c&oacute;mo se le permiti&oacute; tener tanto poder. Para Gibney es una responsabilidad de todos y cree que, en ese sentido, su documental &ldquo;pretende ser una advertencia para encontrar la fuerza necesaria para salir del dilema en el que nos encontramos&rdquo;. Porque el cineasta lo tiene claro: &ldquo;Musk es muy peligroso, extremadamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por ello se encontr&oacute; tanto miedo a hablar sobre &eacute;l, &ldquo;un miedo casi existencial, tanto entre sus cr&iacute;ticos como entre sus colegas y amigos&rdquo;. &ldquo;Habl&eacute; con much&iacute;simas personas, pero salvo algunas de las personas valientes que me acompa&ntilde;an aqu&iacute;, casi todos se negaron a hablar&rdquo;, alega. De hecho, ellos mismos tuvieron que medir cada paso con un equipo legal para ver a qu&eacute; pod&iacute;an enfrentarse una vez el filme se lance al p&uacute;blico, sobre todo por el uso del avatar de Musk y las declaraciones usadas, todas sacadas de entrevistas y declaraciones p&uacute;blicas: &ldquo;Consultamos con nuestros abogados y nos dieron el visto bueno para seguir adelante&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4ef63c7-a601-47d3-89d7-bca2c02a9b28_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4ef63c7-a601-47d3-89d7-bca2c02a9b28_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4ef63c7-a601-47d3-89d7-bca2c02a9b28_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4ef63c7-a601-47d3-89d7-bca2c02a9b28_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4ef63c7-a601-47d3-89d7-bca2c02a9b28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4ef63c7-a601-47d3-89d7-bca2c02a9b28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a4ef63c7-a601-47d3-89d7-bca2c02a9b28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una persona se manifiesta por el lanzamiento a la bolsa de SpaceX frente a un muñeco inflable gigante con la cara de Elon Musk este jueves, en Times Square de Nueva York (EE.UU.). EFE/ Ángel Colmenares"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una persona se manifiesta por el lanzamiento a la bolsa de SpaceX frente a un muñeco inflable gigante con la cara de Elon Musk este jueves, en Times Square de Nueva York (EE.UU.). EFE/ Ángel Colmenares                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Con la victoria de la extrema derecha en Alemania, la parte dedicada al apoyo del magnate a los partidos ultras de todo el mundo se hizo a&uacute;n m&aacute;s relevante. AfD agradeci&oacute; a Musk su apoyo, y este, a su vez, felicit&oacute; al partido. &ldquo;Espero haber mostrado en el documental que est&aacute; involucrado con partidos pol&iacute;ticos de derecha en todo el mundo: en Alemania, en el Reino Unido, en Brasil, en Turqu&iacute;a, y creo que hay varias razones para ello&rdquo;, dijo Gibney, que opina que esta &ldquo;parece ser su ideolog&iacute;a en este momento&rdquo;, pero que cree que tambi&eacute;n se debe a que &ldquo;muchos de estos gobiernos de derecha tienden a ser m&aacute;s maleables, y es m&aacute;s f&aacute;cil comprar los resultados que uno quiere para administraciones totalmente corruptas, sin ning&uacute;n tipo de control ni contrapesos internos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, asevera que Musk &ldquo;est&aacute; impulsando una agenda global de derecha, tanto por razones ideol&oacute;gicas como por razones muy pr&aacute;cticas y econ&oacute;micas&rdquo;, en lo que Alex Gibney describi&oacute; como un &ldquo;capitalismo de amiguetes con aspiraciones pol&iacute;ticas&rdquo;. &ldquo;Con Trump, de repente, y con muchos otros l&iacute;deres de derecha alrededor del mundo, ve la posibilidad de comprar influencia sin precedentes, porque son mucho m&aacute;s receptivos a esta idea del capitalismo de amiguetes. Musk es siempre pragm&aacute;tico y se mueve donde est&aacute; el dinero&rdquo;, zanj&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Musk </em>rebusca en sus or&iacute;genes, habla con el padre del millonario y llega hasta el presente, con esa incursi&oacute;n en el Gobierno a trav&eacute;s del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), y con la presencia en el Ministerio de Guerra de Pete Hegseth, que usa la inteligencia artificial creada por Elon Musk en sus operaciones internacionales. Gracias a ambos movimientos, ahora mismo tienen acceso a los datos de todos los ciudadanos de EE.UU.. &ldquo;Mover esos datos habr&iacute;a sido tan simple como mover un archivo a una carpeta. &iquest;Y podr&iacute;a esa carpeta estar en SpaceX? &iquest;Podr&iacute;a estar us&aacute;ndolo para una IA para influir en las elecciones? S&iacute;, creo que es una buena conjetura, y eso ser&iacute;a como Cambridge Analytica con esteroides. Lo puse en la pel&iacute;cula no porque sepa que va a suceder, sino porque creo que podr&iacute;a suceder, y fue una especie de advertencia&rdquo;, dijo Gibney, volviendo a poner el foco en el terror de que esa bomba nuclear para la democracia pueda estallar dentro de poco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/elon-musk-bomba-nuclear-democracia-explota-venecia-extremadamente-peligroso_1_13497269.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2026 10:43:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/26aeb438-d103-4b31-842e-458bacf1b71c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x482y187.jpg" length="91915" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/26aeb438-d103-4b31-842e-458bacf1b71c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x482y187.jpg" type="image/jpeg" fileSize="91915" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Elon Musk, una “bomba nuclear” para la democracia que explota en Venecia: “Es extremadamente peligroso”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/26aeb438-d103-4b31-842e-458bacf1b71c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x482y187.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sophie Lewis, escritora: “Ser feminista y misógina no es un oxímoron”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/sophie-lewis-escritora-feminista-misogina-no-oximoron_128_13497089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e592d387-d13f-4690-968c-e0d758d79cc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x942y387.jpg" width="1200" height="675" alt="Sophie Lewis, escritora: “Ser feminista y misógina no es un oxímoron”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pensadora crítica publica 'Feminismos enemigos', un libro que analiza las trazas racistas y filofascistas que ciertos movimientos esconden tras la aparente defensa los derechos de las mujeres.</p></div><p class="article-text">
        Una feminista puede ser tambi&eacute;n una enemiga. Esta es la tesis que defiende la escritora y pensadora cr&iacute;tica Sophie Lewis. Nacida en Viena en 1988, ahora radica en Filadelfia, lo que le da una mirada amplia del movimiento feminista desde Europa hasta Estados Unidos y le permite trazar una l&iacute;nea de sus evoluciones hist&oacute;ricas. Y es ah&iacute; donde pone el hilo conductor de <a href="https://www.bellaterra.coop/es/libros/feminismos-enemigos" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Feminismos enemigos</em></a><em> </em>(Bellaterra, 2026), un libro pol&eacute;mico en el que analiza c&oacute;mo algunos movimientos que defienden los derechos de las mujeres pueden ser un caldo de cultivo para ideas fascistas. 
    </p><p class="article-text">
        Lewis parte de las colonialistas brit&aacute;nicas y navega hacia el Ku Klux Klan hasta llegar a las tesis transexcluyentes, pasando tambi&eacute;n por las <em>tradwives </em>y la capitalizaci&oacute;n por parte del sistema liberal de la emancipaci&oacute;n de la mujer a trav&eacute;s de la figura de las <em>girl boss. </em>Apunta que hay feminismos que se basan en tesis racistas, excluyentes o directamente mis&oacute;ginas y sostiene que no todo lo que lleve la bandera violeta tiene que ser &ldquo;inherentemente bueno&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las primeras cosas que quiere dejar claro a sus lectores es que &ldquo;algunas tesis feministas pueden acabar llev&aacute;ndonos hacia el fascismo&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que digo es que algunos feminismos, aunque partan de la buena fe, pueden acabar siendo parte de la visi&oacute;n global del fascismo. Eso es importante porque no hablo necesariamente de tesis que sean intr&iacute;nsecamente fascistas, sino de algunas posturas que pretenden, bienintencionadamente, emancipar a las mujeres, pero acaban teniendo una definici&oacute;n de lo que significa ser mujer que s&iacute; constituye un problema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La definici&oacute;n de qui&eacute;n es mujer y qui&eacute;n no, dependiendo de d&oacute;nde pongas la frontera, puede ser fascista, racista, supremacista o burguesa. C&oacute;mo concibes el cuerpo, el car&aacute;cter y la situaci&oacute;n sexual es muy importante y demuestra que, aunque mucha gente crea lo contrario, el feminismo no es el &uacute;ltimo baluarte contra el fascismo. De hecho, hist&oacute;ricamente algunos feminismos fueron parte del fascismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dedica los primeros cap&iacute;tulos a hablar de c&oacute;mo el colonialismo europeo se sirvi&oacute; del deseo de emancipaci&oacute;n de las mujeres para sus prop&oacute;sitos. &iquest;Se refiere a eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo. Ambos movimientos se apoyaron mutuamente para construir postulados heroicos en pro del supremacismo racial, dando mucho protagonismo a mujeres que acabaron salvando proyectos coloniales en decadencia y estableciendo las bases de postulados fascistas.
    </p><p class="article-text">
        Ese fue el caso de los primeros movimientos feministas <em>mainstream</em> de Inglaterra, que animaron a las j&oacute;venes de clase media a ser independientes y a emanciparse, y&eacute;ndose a las colonias a experimentar y vivir aventuras. Pero en realidad lo que se buscaba era higienizar la colonia, educarla y evitar que los trabajadores ingleses formaran familias con mujeres ind&iacute;genas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero esa relaci&oacute;n entre el feminismo emancipador y las pol&iacute;ticas racistas no tienen que ver con la definici&oacute;n de mujer que hicieran los colonos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Depende. Yo entiendo el concepto de cisidad [<em>cisness</em> en ingl&eacute;s, t&eacute;rmino que hace referencia a la condici&oacute;n cis -sentirse identificado con el g&eacute;nero asignado al nacer-, como la &uacute;nica opci&oacute;n natural y aceptable] como algo muy importante para entender la historia feminista. No quiero ponerme muy t&eacute;cnica para explicar la relaci&oacute;n entre la cisidad y el colonialismo, pero creo que lo que es muy f&aacute;cil de entender es que todo el mundo, hasta cierto punto, fue vulnerado por la cisidad. 
    </p><p class="article-text">
        Eso no quiere decir que todos seamos trans, sino que todos nos hemos visto afectados por lo que la sociedad cree y entiende que tenemos que ser. Lo que podemos hacer y lo que se nos permite, ya sea en base a nuestro g&eacute;nero, raza, origen o religi&oacute;n. Y se nos pone en categor&iacute;as estancas que no van a cambiar jam&aacute;s. Ah&iacute; viene cuando la cisidad colonial daba derechos s&oacute;lo a las mujeres que ellos consideraban que deb&iacute;an tenerlos, que no son otras que las mujeres j&oacute;venes, de clase media, burguesas y, por supuesto, blancas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si una alta ejecutiva que lleva un traje de corte masculino, se le permite. Pero una de clase baja que lleva camisetas anchas y gorra se convierte en una enemiga</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Relata que las feministas colonialistas estaban en contra de abolir la esclavitud porque tem&iacute;an que los hombres negros, en tanto que hombres, tuvieran m&aacute;s derechos que ellas. Tem&iacute;an perder sus escasos privilegios sociales. En ese caso, s&iacute; veo la relaci&oacute;n con los postulados transexcluyentes actuales. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es exactamente eso a lo que me refer&iacute;a. Y por eso los primeros movimientos TERF [Feministas Transexcluyentes Radicales, por sus siglas en ingl&eacute;s] surgieron en el Reino Unido. Tanto el colonialismo como el patriarcado se asegura de dar a ciertas mujeres, casi siempre blancas y burguesas, cierto poder. Mientras trabajen para el imperio o para el sistema, podr&aacute;n gozar de una flexibilidad que a otras mujeres no se les permite.
    </p><p class="article-text">
        Mira a una mujer que viste ropa masculina. Si es una alta ejecutiva que lleva un traje, se le permite. Pero una mujer de clase baja que lleva camisetas anchas y gorra se convierte en una enemiga. Esa es la paradoja de la cisidad: si aceptas reforzar la cisexualidad, la binaridad, la domesticidad, el feminismo patriarcal y colonial, el sistema te premiar&aacute; pudi&eacute;ndote saltar alguna de estas normas.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, a las j&oacute;venes colonas les permit&iacute;an adoptar conductas aventureras (siempre reservadas para los hombres) y salir de sus hogares, cosa que iba en contra de lo que ellas mismas postulaban. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hacia d&oacute;nde evolucion&oacute; esta instrumentalizaci&oacute;n del feminismo por parte del sistema?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, es un cl&aacute;sico lanzar a ciertas feministas contra algunos enemigos del sistema, como el islam. De esa manera, justifican pol&iacute;ticas racistas, antiinmigraci&oacute;n e islam&oacute;fobas asegurando que es por el bien de la libertad de las mujeres. Pero hay un giro nuevo en la historia; ahora en el Reino Unido surgi&oacute; otro tipo de feminismo que se autodenomina &lsquo;reaccionario&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; diferencia hay entre las radicales y las reaccionarias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dejar atr&aacute;s el calificativo &lsquo;radical&rsquo; no es balad&iacute;. Est&aacute;n en contra, por ejemplo, del divorcio y del aborto. Creen que la revoluci&oacute;n sexual fue un ataque hacia las mujeres perpetrado por mujeres y que lo m&aacute;s feminista del mundo es proteger la idea de la familia nuclear. Si se denominan feministas es porque mantienen ciertos postulados sobre la importancia de los cuidados y la interdependencia. Y eso es algo que me asusta much&iacute;simo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay feminismos que critican la figura de la girl boss, no porque sea un invento capitalista, sino porque creen que las mujeres jamás deberían de haber salido de casa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>De todo lo que me dijo, &iquest;lo que le asusta m&aacute;s es que reivindiquen la importancia de los cuidados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, porque deber&iacute;a ser la izquierda la que tuviera el monopolio de la reivindicaci&oacute;n de los cuidados y la importancia de no comerciar con ellos. Pero cada vez hay m&aacute;s voces de derecha que destacan los fallos del sistema liberal y neoliberal. Y eso podr&iacute;a estar bien; el problema es la alternativa que proponen.
    </p><p class="article-text">
        Critican la figura de la <em>girl boss </em>[mujer independiente y exitosa en su trabajo], pero no porque sea un invento capitalista, sino porque creen que las mujeres jam&aacute;s deber&iacute;an de haber salido de casa. Y, por supuesto, a la lista de sus enemigos tambi&eacute;n se suman las trabajadoras sexuales, las personas trans y las mujeres migradas, en lugar de verlas como colectivos vulnerables a los que ayudar. &iquest;Sabes por qu&eacute;?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd185d95-9668-47ab-b10b-75bebc2d53e5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd185d95-9668-47ab-b10b-75bebc2d53e5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd185d95-9668-47ab-b10b-75bebc2d53e5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd185d95-9668-47ab-b10b-75bebc2d53e5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd185d95-9668-47ab-b10b-75bebc2d53e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd185d95-9668-47ab-b10b-75bebc2d53e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cd185d95-9668-47ab-b10b-75bebc2d53e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Sophie Lewis, escritora feminista, durante la entrevista con elDiario.es en Barcelona"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Sophie Lewis, escritora feminista, durante la entrevista con elDiario.es en Barcelona                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Puede parecer raro este p&oacute;quer de enemigos tan ecl&eacute;ctico, pero si lo piensas tiene sentido. Todo gira en torno a la fertilidad y la demograf&iacute;a. No creo que estos odios vengan necesariamente motivados ideas supremacistas, pero s&iacute; creo que tienen miedo de la substituci&oacute;n, igual que pas&oacute; con las feministas de las colonias.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo alej&oacute; a las mujeres de sus hogares y las convirti&oacute; en seres independientes, que adoran sus carreras profesionales y que no tienen hijos. Todo eso nos deja en manos de &iquest;qui&eacute;n? Pues de las familias migradas, que tienen m&aacute;s descendencia. Y luego est&aacute;n las personas trans que, aunque no suelen tener hijos, tambi&eacute;n tienen un papel en la invasi&oacute;n, ech&aacute;ndonos de nuestros lavabos y ocupando nuestras cuotas. [R&iacute;e].
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A eso se limita el rechazo a las personas trans?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que no, pero s&iacute; tiene que ver con la demograf&iacute;a. Recuerdo el libro de Abigail Shrier, periodista del Wall Street Journal, <em>Da&ntilde;o irreversible</em>, en el que hablaba de &ldquo;la locura transg&eacute;nero que seduce a nuestras ni&ntilde;as&rdquo;. Pues la portada era, precisamente, una ni&ntilde;a con un agujero en medio de su vientre. Era una manera de decir que hay preciosos &uacute;teros nacionales que est&aacute;n siendo eliminados. Es por eso que est&aacute;n obsesionadas con los tratamientos hormonales para ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Para ellas, la invasi&oacute;n de otras culturas y la falta de fecundidad de las personas trans son dos caras de la misma moneda. Y eso tiene un efecto curioso: las mujeres pasan de ser las oprimidas a ser las opresoras. Eso es algo que pasa desde las colonias y es una inversi&oacute;n de roles muy t&iacute;pica del fascismo. Si te fijas, los proyectos extremos emergentes suelen empezar reclamando el estatus de v&iacute;ctimas frente un enemigo imaginario al que acaban asesinando, contra el que perpetran un genocidio o poni&eacute;ndolo en c&aacute;maras de gas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el feminismo se convirti&oacute; en un posicionamiento de m&iacute;nimos. &iquest;C&oacute;mo afect&oacute; eso en la manera en que las derechas se  apropiaron de &eacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como ejemplo, recordemos a las feministas radicales que apoyan a Trump&hellip; Pero en general, es verdad que en los sistemas liberales hay una especie de feminismo <em>mainstream</em> que podr&iacute;a ser el que representa Hillary Clinton. Uno de los motivos por los que perdi&oacute; contra Trump fue porque su campa&ntilde;a se bas&oacute;, casi &uacute;nicamente, en decir que era su turno porque era mujer. Nadie se emociona por la equidad...
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos cuesta mucho más criticar a las mujeres poderosas que a aquellas que están realmente oprimidas. Miramos hacia abajo para encontrar culpables en lugar de a las mujeres que tienen el poder y que toman decisiones en base a sesgos de clase</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Hay una frase, que se suele repetir de forma ir&oacute;nica y que se atribuye a la escritora Giovanna Giordano, que dice que, si las mujeres gobern&aacute;ramos, no habr&iacute;a guerras. &iquest;Qu&eacute; le parece esta m&aacute;xima?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una tonter&iacute;a. &iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;a ser intr&iacute;nsecamente mejor ser gobernados por una mujer? Sufrir una opresi&oacute;n no nos hace autom&aacute;ticamente mejores personas. Piensa en los abusadores; cuando nos dicen que ellos mismos fueron abusados de peque&ntilde;os, eso no les exculpa, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        Pero, aun as&iacute;, nos cuesta mucho m&aacute;s criticar a las mujeres poderosas que a aquellas que est&aacute;n realmente oprimidas. Miramos hacia abajo para encontrar culpables, a las prostitutas, a las personas trans o a las migradas, en lugar de mirar hacia arriba, hacia aquellas mujeres que tienen el poder pol&iacute;tico o social y que toman decisiones en base a sesgos de clase.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; culpamos al oprimido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por la fobia a la feminidad. Esta postura forma parte de uno de esos feminismos enemigos que, en realidad, es mis&oacute;gino. Se trata de vindicar los derechos de las mujeres, pero asumiendo que, para triunfar, debes tener comportamientos masculinos. Que solo aquellas que renuncian a su feminidad salen adelante. En lugar de analizar qu&eacute; nos hizo el sistema, se basa culpan a quienes que les gustan las pelis rom&aacute;nticas, las que visten de rosa o aquellas a las que se considera unas guarras. Por eso, ser feminista y mis&oacute;gina no es un ox&iacute;moron.
    </p><p class="article-text">
        La feminidad es muy compleja y oponerse a ella es darle demasiado cr&eacute;dito al opresor. Las mujeres tuvieron mucho que ver en las estructuras de poder. No hay nada m&aacute;s mis&oacute;gino que pensar que la feminidad, cualquier cosa que nos relacione con ser mujer, nos aleja de la emancipaci&oacute;n. Por eso, las trabajadoras sexuales y las trans siempre estuvieron al frente de la resistencia, entendiendo que hay un horizonte de liberaci&oacute;n en la reivindicaci&oacute;n de la feminidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y, ahora, la feminidad est&aacute; capitalizada por las derechas y su exaltaci&oacute;n de la figura de la </strong><em><strong>tradwife</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y monopolizan el discurso de los cuidados. Por eso se quedan en casa y abandonan el mundo laboral. Podr&iacute;a ser una idea revolucionaria, pero viniendo de ellas, como dec&iacute;a antes, es terror&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        A nadie le gusta trabajar y es lo m&aacute;s natural del mundo no querer hacerlo. Pero, ojo: ellas s&iacute; que est&aacute;n trabajando. Y no me refiero al hecho de que los cuidados sean un trabajo, aunque no remunerado. Eso por supuesto. Me refiero a que est&aacute;n monetizando su vida a trav&eacute;s de las redes sociales. A no ser que tu marido gane una cantidad ingente de dinero, ser <em>tradwife </em>hoy es una fantas&iacute;a econ&oacute;micamente imposible. Es un enga&ntilde;o que s&oacute;lo beneficia al sistema y a las derechas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero en un momento en que la falta de mano de obra es acuciante, &iquest;en qu&eacute; beneficia al sistema el tener a buena parte de la poblaci&oacute;n en casa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al sistema no le interesa que dejes de trabajar para convertirte en una <em>tradwife</em>, sino que desees hacerlo. Al sistema de clases le resulta muy beneficioso orquestar el deseo para disciplinar a la gente. Puede que sea una imagen asociada a no trabajar, pero para obtenerla debes trabajar. Y mucho, porque, parad&oacute;jicamente, es muy cara de mantener. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su lista de &ldquo;feminismos enemigos&rdquo; es larga. Tanto, que llega a afirmar que no existe tal cosa como &ldquo;el bando de las mujeres&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; deber&iacute;a unirnos, pues?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiero aclarar que, para nada, quiero dejar caer la bandera del feminismo. Simplemente, creo que la categor&iacute;a &ldquo;mujer&rdquo; no es algo a lo que nos tengamos que agarrar tanto. Nuestro bando tiene que ser aquel que se cuestione esta categor&iacute;a y que no necesite tenerla clara ni delimitada para actuar. Cuando las derechas nos afean que, ni siquiera, sabemos definir qu&eacute; es una mujer, yo les contesto: &iquest;Y qu&eacute;?.
    </p><p class="article-text">
        El mundo cambia constantemente y necesitamos un feminismo que cambie con &eacute;l, que no sea estanco, que no vea traiciones constantemente. No quiero que sea serio ni radical, que no contemple el placer como una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica ni que est&eacute; obsesionado con las definiciones. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/sophie-lewis-escritora-feminista-misogina-no-oximoron_128_13497089.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2026 10:07:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e592d387-d13f-4690-968c-e0d758d79cc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x942y387.jpg" length="1205545" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e592d387-d13f-4690-968c-e0d758d79cc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x942y387.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1205545" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sophie Lewis, escritora: “Ser feminista y misógina no es un oxímoron”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e592d387-d13f-4690-968c-e0d758d79cc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x942y387.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sophie Lewis,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos ladrones roban dos cuadros de Renoir valorados en nueve millones de euros de un museo francés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ladrones-roban-tres-cuadros-renoir-valorados-nueve-millones-euros-museo-frances_1_13496109.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a195a3e-019e-4c31-8d5d-d04d7377ed60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos ladrones roban dos cuadros de Renoir valorados en nueve millones de euros de un museo francés"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los sospechosos, que pretendieron llevarse cuatro obras, fueron detectados por las cámaras de videovigilancia y huyeron antes de la llegada de los agentes, dejando atrás dos de ellas.</p></div><p class="article-text">
        Dos individuos robaron este martes cuatro obras de arte del museo Auguste Renoir de la localidad mediterr&aacute;nea Cagnes-sur-Mer, en el sureste de Francia. Sin embargo, dos de ellas fueron <a href="https://www.facebook.com/watch/?v=2084601372146424" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abandonadas durante su huida</a>, seg&uacute;n inform&oacute; el alcalde de la localidad, Bryan Masson, en redes sociales. Aunque durante la madrugada anunci&oacute; que las obras desaparecidas eran tres, finalmente los ladrones solo lograron llevarse dos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ante un comando organizado, bien equipado y claramente bien informado, la r&aacute;pida respuesta de nuestra polic&iacute;a municipal permiti&oacute; limitar los robos en el Museo Renoir&rdquo;, inform&oacute; Masson. &ldquo;Dos cuadros de Renoir siguen desaparecidos. Felicito por la profesionalidad a las fuerzas del orden y los investigadores, quienes est&aacute;n plenamente comprometidos con la recuperaci&oacute;n de este valioso patrimonio, tan querido por los habitantes de Cagnes&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La alarma del museo se activ&oacute; a las 05:48 horas locales y cinco minutos despu&eacute;s la Polic&iacute;a Municipal ya se encontraba en el lugar, seg&uacute;n Masson, miembro del partido de extrema derecha Agrupaci&oacute;n Nacional (RN). Los dos sospechosos fueron detectados por las c&aacute;maras de videovigilancia y huyeron antes de la llegada de los agentes, dejando atr&aacute;s dos de las obras sustra&iacute;das. La Polic&iacute;a Municipal y la Polic&iacute;a Nacional permanecen movilizadas en el lugar y los autores son buscados activamente, mientras contin&uacute;a la investigaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Atacar el museo Renoir es atacar una parte de la historia y del patrimonio de Cagnes-sur-Mer&rdquo;, escribi&oacute; Masson, que calific&oacute; los hechos de &ldquo;particularmente graves&rdquo;, coment&oacute; el alcalde. Este defendi&oacute;, adem&aacute;s, la necesidad de poner en marcha un plan de seguridad para los museos y de protecci&oacute;n de las obras de arte de la ciudad. 
    </p><h2 class="article-text">Un ataque al patrimonio</h2><p class="article-text">
        El museo, creado en 1960 e instalado en el dominio de Les Collettes, la &uacute;ltima residencia de Renoir, alberga alrededor de una decena de pinturas originales del artista, unas 40 esculturas, adem&aacute;s de muebles, objetos personales, fotograf&iacute;as y archivos.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n fue asumida por la Subdirecci&oacute;n de Lucha contra la Criminalidad Organizada y la Delincuencia Especializada (DCOS) de la Polic&iacute;a. El valor de las obras sustra&iacute;das a&uacute;n no fue determinado oficialmente, pero fuentes municipales lo situaron en unos 9 millones de euros. 
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el pasado 27 de agosto, tres individuos entraron en el Museo de Villena (MUVI) y se llevaron el tesoro que da nombre a esta localidad alicantina desde hace m&aacute;s de sesenta a&ntilde;os, uno de los conjuntos de la Edad de Bronce m&aacute;s importantes del Mediterr&aacute;neo occidental. Se trata de un caso m&aacute;s en una oleada de robos que oblig&oacute; a los museos a reorganizar su seguridad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ladrones-roban-tres-cuadros-renoir-valorados-nueve-millones-euros-museo-frances_1_13496109.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Sep 2026 18:06:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7a195a3e-019e-4c31-8d5d-d04d7377ed60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="157425" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7a195a3e-019e-4c31-8d5d-d04d7377ed60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="157425" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Dos ladrones roban dos cuadros de Renoir valorados en nueve millones de euros de un museo francés]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7a195a3e-019e-4c31-8d5d-d04d7377ed60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arte,Robo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Libros de septiembre: Julián López, Elvira Orphée, Oesterheld, grandes ensayos y un policial impactante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-septiembre-julian-lopez-elvira-orphee-oesterheld-grandes-ensayos-policial-impactante_1_13493443.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c4b34de-3341-4a31-b473-e3136e0676e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x850y287.jpg" width="1200" height="675" alt="Libros de septiembre: Julián López, Elvira Orphée, Oesterheld, grandes ensayos y un policial impactante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las principales editoriales anunciaron títulos nuevos que llegarán a las librerías a lo largo de todo el mes. De qué se tratan y qué sellos los publicaron.</p><p class="subtitle">Entrevista - Inés Ulanovsky: “Siempre es inquietante pensar qué hacemos con el pasado”</p><p class="subtitle">Series y películas que llegan al streaming en septiembre: Fito Páez, cuentos de Mariana Enriquez, Pulp y grandes regresos</p></div><p class="article-text">
        Hay novedades, rescates, novelas muy esperadas, <strong>nombres c&eacute;lebres y apuestas sorprendentes</strong>. Las editoriales argentinas y los sellos extranjeros que distribuyen sus libros en el pa&iacute;s anunciaron para septiembre la llegada a las librer&iacute;as de una enorme cantidad de lanzamientos. Entre muchos otros, a lo largo de todo el mes los lectores podr&aacute;n encontrarse con t&iacute;tulos de<strong> autores y autoras como Juli&aacute;n L&oacute;pez, Elvira Orph&eacute;e, Luciana De Luca, Ricardo Strafacce, Maryse Cond&eacute;, H&eacute;ctor Germ&aacute;n Oesterheld, Andrea Garrote, Jacques Ranci&egrave;re, Ezequiel Saferstein, Gustavo &Aacute;lvarez N&uacute;&ntilde;ez y Raquel San Mart&iacute;n</strong>, entre muchos otros y otras.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por los lanzamientos m&aacute;s destacados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Las iracundas</strong></em><strong>, de Juli&aacute;n L&oacute;pez. </strong>&ldquo;En un barco que remonta el Paran&aacute; como residencia para artistas, sentada en la cubierta, fumando frente al paisaje estallado del litoral, una vieja narradora escribe cartas a Frau, su antigua amante. <strong>En esas p&aacute;ginas que acaso nunca enviar&aacute;, registra la traves&iacute;a, sus encuentros con los residentes y con la tripulaci&oacute;n, sus cuitas sexuales y los chismes de ambiente.</strong> Todos los personajes de esta novela deambulan en busca de un destino que inevitablemente se disuelve. El r&iacute;o como t&oacute;tem literario, la circulaci&oacute;n, las cofrad&iacute;as, las modas, la iron&iacute;a ante una expresividad que alza la voz personal en el griter&iacute;o, pero baja el volumen pol&iacute;tico de la obra. Una correntada furiosa transforma la aventura en una deriva sin tim&oacute;n. En<em> Las iracundas</em>, un Juli&aacute;n L&oacute;pez desobediente y vital manda una carta de amor doliente al naufragio. Y tambi&eacute;n anuncia la resurrecci&oacute;n de lo que podr&iacute;a parecer perdido&rdquo;, adelant&oacute; Random House sobre esta nueva novela del autor de <em>Una muchacha muy bella</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8980f91-3724-442a-838b-062f1d5095f2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8980f91-3724-442a-838b-062f1d5095f2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8980f91-3724-442a-838b-062f1d5095f2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8980f91-3724-442a-838b-062f1d5095f2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8980f91-3724-442a-838b-062f1d5095f2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8980f91-3724-442a-838b-062f1d5095f2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b8980f91-3724-442a-838b-062f1d5095f2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Las iracundas&quot;, de Julián López."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Las iracundas&quot;, de Julián López.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La novela </strong><em><strong>Las iracundas</strong></em><strong>, de Juli&aacute;n L&oacute;pez, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Cuentos completos</strong></em><strong>, de Elvira Orph&eacute;e.</strong> &ldquo;<strong>Elvira Orph&eacute;e</strong> es original de una manera en la que solo lo que es profundamente valioso logra serlo. Se la puede leer hoy igual que ayer, anteayer o hace cuarenta a&ntilde;os. La oportunidad es exquisita: sus temas son &aacute;lgidos, desaf&iacute;an, se inmiscuyen en lo que no es c&oacute;modo. <strong>Van desde la infancia y sus recovecos oscuros hasta la justicia por mano propia; de las intrigas amorosas que arman las tramas familiares hasta los femicidios</strong>; de la tormentosa relaci&oacute;n de amor entre madres e hijos hasta las contradicciones intestinas que atenazan a la clase trabajadora y a la burgues&iacute;a: sus sue&ntilde;os, sus mezquindades, sus horizontes. De la corrupci&oacute;n como un cord&oacute;n umbilical que atraviesa e intenta pudrir, desde adentro, a la rep&uacute;blica, hasta la mano de obra desocupada de la d&eacute;cada de 1980, que afina la punter&iacute;a y reinventa una industria del delito postdictadura. A<strong>parecen mencionados Alfons&iacute;n, Menem, Mirtha Legrand, Madonna.</strong> Est&aacute;n, los cuentos, llenos de estrellitas y l&uacute;mpenes; marginados y opas; envidiosas y asesinos; mentirosos y se&ntilde;oras; vivillos y vecinos; ataditos de reci&eacute;n nacidos y chismosos. Hay belleza, mucha belleza, deslumbrante belleza. Hay maldad tambi&eacute;n: nunca falta. Nadie es bueno-bueno. Como en el mundo, pero mejor, porque es literatura&rdquo;, se lee en el pr&oacute;logo que escribi&oacute; <strong>Luciana De Luca</strong> para este libro de la escritora tucumana <strong>Elvira Orph&eacute;e</strong>. Un rescate muy esperado que llega este mes de la mano de Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Elvira Orph&eacute;e</strong> (San Miguel de Tucum&aacute;n, 1922 - Buenos Aires, 2018) fue escritora y asesora editorial. En la d&eacute;cada de 1970 vivi&oacute; en Francia, donde trabaj&oacute; para Gallimard y edit&oacute; a autores como Clarice Lispector, Juan Rulfo y Felisberto Hern&aacute;ndez. Obtuvo las becas Guggenheim y Civitella Ranieri. Public&oacute; las novelas<em> Dos veranos </em>(1956), <em>Uno</em> (1961),<em> En el fondo</em> (1969), <em>La muerte y los desencuentros</em> (1989) y <em>Basura y luna</em> (1996), y los libros de cuentos reunidos en este volumen: <em>Su demonio preferido</em> (1973),<em> Las viejas fantasiosas</em> (1981) y <em>Ciego del cielo </em>(1991). Fondo de Cultura Econ&oacute;mica public&oacute; en un mismo volumen las novelas Aire tan dulce y <em>La &uacute;ltima conquista de El &Aacute;ngel</em> (2024).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0326124-daff-4b5f-b0b6-b3df39cfabf4_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0326124-daff-4b5f-b0b6-b3df39cfabf4_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0326124-daff-4b5f-b0b6-b3df39cfabf4_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0326124-daff-4b5f-b0b6-b3df39cfabf4_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0326124-daff-4b5f-b0b6-b3df39cfabf4_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0326124-daff-4b5f-b0b6-b3df39cfabf4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f0326124-daff-4b5f-b0b6-b3df39cfabf4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Cuentos completos&quot;, de Elvira Orphée."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Cuentos completos&quot;, de Elvira Orphée.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Cuentos completos</strong></em><strong>, de Elvira Orph&eacute;e, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>La noche de los proletarios</strong></em><strong>, de Jacques Ranci&egrave;re.</strong> &ldquo;No expresaremos con este t&iacute;tulo ninguna met&aacute;fora. Los personajes de este libro son algunas decenas, <strong>algunas centenas de proletarios que ten&iacute;an 20 a&ntilde;os alrededor de 1830</strong> y que hab&iacute;an decidido, en ese tiempo, cada uno por su cuenta, no soportar m&aacute;s lo insoportable: el dolor del tiempo robado cada d&iacute;a para trabajar la madera o el hierro, para coser trajes o para clavar zapatos, sin otro fin que el de conservar indefinidamente las fuerzas de la servidumbre junto a las de la dominaci&oacute;n&rdquo;, adelant&oacute; el sello Tinta Lim&oacute;n sobre esta publicaci&oacute;n del fil&oacute;sofo y docente argelino.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La materia de este libro es, en primer lugar, la historia de esas noches arrancadas a la sucesi&oacute;n del trabajo y del reposo: interrupci&oacute;n imperceptible, inofensiva, se dir&iacute;a, del curso normal de las cosas, donde se prepara, se sue&ntilde;a, se vive ya lo imposible: la suspensi&oacute;n de la ancestral jerarqu&iacute;a que subordina a quienes se dedican a trabajar con sus manos a aquellos que han recibido el privilegio del pensamiento. La historia de esas noches proletarias querr&iacute;a justamente suscitar una interrogaci&oacute;n sobre ese celoso cuidado de preservar la pureza popular, plebeya o proletaria.<strong> &iquest;Por qu&eacute; el pensamiento docto o militante ha tenido siempre necesidad de imputar a un tercero mal&eacute;fico -peque&ntilde;oburgu&eacute;s, ide&oacute;logo o sabio- las sombras y las opacidades que dificultan la armoniosa relaci&oacute;n entre su conciencia de s&iacute; y la identidad en s&iacute; de su objeto &rdquo;popular&ldquo;?</strong> &iquest;Ese tercero mal&eacute;fico no ser&iacute;a completamente forjado para conjurar la amenaza, m&aacute;s temible, de ver a los fil&oacute;sofos de la noche invadir el terreno del pensamiento?&rdquo;, agregaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b88f94a-396d-447b-990d-84a70222a32a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b88f94a-396d-447b-990d-84a70222a32a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b88f94a-396d-447b-990d-84a70222a32a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b88f94a-396d-447b-990d-84a70222a32a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b88f94a-396d-447b-990d-84a70222a32a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b88f94a-396d-447b-990d-84a70222a32a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6b88f94a-396d-447b-990d-84a70222a32a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;La noche de los proletarios&quot;, de Jacques Rancière."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;La noche de los proletarios&quot;, de Jacques Rancière.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El libro </strong><em><strong>La noche de los proletarios</strong></em><strong>, de Jacques Ranci&egrave;re, con traducci&oacute;n de Emilio Bernini, Enrique Biondini y Alejandrina Falc&oacute;n sali&oacute; por Tinta Lim&oacute;n Ediciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Pez, piedra, p&aacute;jaro</strong></em><strong>, de Luciana De Luca</strong>. &ldquo;Esa es la tierra deshabitada. Esos son los colonos que llegaron a esa tierra. Esas son sus maldiciones: la sed, el hambre, las criaturas que se traga la llanura.<strong> Esa es Jocabed, la que naci&oacute; con dientes y esas son sus hijas gemelas, Zeta y Primavera. Una se volver&aacute; loca de amor, la otra ser&aacute; mujer y &aacute;rbol.</strong> Inspirada por la tradici&oacute;n de los cuentos de hadas y las f&aacute;bulas, la tercera novela de Luciana De Luca &mdash;con una prosa hipn&oacute;tica&mdash;nos sumerge en una tierra escasa y violenta. Aqu&iacute; todo es naturaleza, vida, muerte y transformaci&oacute;n. En ese pozo, umbral de un bosque oscuro y anhelante, las tres mujeres encontrar&aacute;n la manera de perpetuar el amor que las une&rdquo;, adelant&oacute; el sello Tusquets sobre este nuevo libro de la escritora argentina <strong>Luciana De Luca</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta novela es un bosque que mece y que muerde. Una f&aacute;bula oscura. Un poema sobre el amor, el miedo y el deseo. Maravillosa&rdquo;, apunt&oacute; la escritora <strong>M&oacute;nica Ojeda </strong>sobre esta publicaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/adcc71e2-0d78-4eae-be60-b6c846e0df35_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/adcc71e2-0d78-4eae-be60-b6c846e0df35_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/adcc71e2-0d78-4eae-be60-b6c846e0df35_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/adcc71e2-0d78-4eae-be60-b6c846e0df35_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/adcc71e2-0d78-4eae-be60-b6c846e0df35_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/adcc71e2-0d78-4eae-be60-b6c846e0df35_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/adcc71e2-0d78-4eae-be60-b6c846e0df35_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Pez, piedra, pájaro,&quot; de Luciana De Luca."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Pez, piedra, pájaro,&quot; de Luciana De Luca.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Pez, piedra, p&aacute;jaro</strong></em><strong>, de Luciana De Luca, sali&oacute; por Tusquets.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Respiraci&oacute;n boca a boca</strong></em><strong>, de Ricardo Strafacce. </strong>&ldquo;&lsquo;&iquest;Qu&eacute; culpa ten&iacute;a Piglia?&rsquo;. La pregunta, hecha por una de las dos amantes que protagonizan <em>Respiraci&oacute;n boca a boca</em>, abarca toda la novela. Una alumna joven y aguda, Pabla, seduce a una profesora y juntas pasan un fin de semana largo encerradas discutiendo de literatura y haciendo el amor. <strong>Las hip&oacute;tesis de lectura empiezan por la formaci&oacute;n intelectual de la clase alta e incluyen otras sobre Borges, Arlt, Bioy, Silvina Ocampo, Puig, el mismo Piglia y llegan a Aira</strong>; algunas parecen s&oacute;lidas, otras, disparatadas&rdquo;, adelant&oacute; en un comunicado Blatt &amp; R&iacute;os sobre este lanzamiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Respiraci&oacute;n boca a boca </em>es una parodia de <em>Respiraci&oacute;n artificial</em>, la novela de Piglia, o m&aacute;s bien de la calurosa y sospechosa recepci&oacute;n que tuvo esa novela de fines de la dictadura, aunque tambi&eacute;n se abre a discusiones actuales. <strong>Una novela, la de Strafacce, en la que los saberes literarios se trafican al comp&aacute;s del sexo, el enamoramiento y el erotismo</strong>; brillante, regada de alcohol, drogas y comida. Los restos de una bacanal, la de la literatura argentina&rdquo;. agregaron desde el sello.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/93b383d2-7c0c-48e0-8a82-1d465669140c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/93b383d2-7c0c-48e0-8a82-1d465669140c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/93b383d2-7c0c-48e0-8a82-1d465669140c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/93b383d2-7c0c-48e0-8a82-1d465669140c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/93b383d2-7c0c-48e0-8a82-1d465669140c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/93b383d2-7c0c-48e0-8a82-1d465669140c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/93b383d2-7c0c-48e0-8a82-1d465669140c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Respiración boca a boca&quot;, de Ricardo Strafacce."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Respiración boca a boca&quot;, de Ricardo Strafacce.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Respiraci&oacute;n boca a boca</strong></em><strong>, de Ricardo Strafacce, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>El libro negro de la nueva derecha</strong></em><strong>, de Ezequiel Saferstein. &ldquo;</strong>En 2016, <strong>Agust&iacute;n Laje y Nicol&aacute;s M&aacute;rquez, por entonces figuras marginales que solo circulaban en nichos intensos de internet y en editoriales poco conocidas, publicaron</strong><em><strong> El libro negro de la nueva izquierda</strong></em>, en el que sentaban las bases de la batalla cultural: tras la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n, dec&iacute;an, la izquierda perdi&oacute; la hegemon&iacute;a militar y econ&oacute;mica, pero no su influencia decisiva en la cultura. Apuntaban los ca&ntilde;ones contra el feminismo y la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero como disolventes de la familia y los valores occidentales, y llamaban a intervenir sin demora en ese terreno. M&aacute;s que demonizarla, El libro negro de la nueva derecha nos cuenta c&oacute;mo se pens&oacute; y se piensa a s&iacute; misma esta fuerza pol&iacute;tica y social, cu&aacute;nto incide el impulso de los j&oacute;venes en su masificaci&oacute;n y qu&eacute; queda de la rebeld&iacute;a cuando se ocupan lugares institucionales.<strong> Despu&eacute;s de a&ntilde;os de entrevistas y de inmersi&oacute;n en festivales, ferias y presentaciones de libros, Ezequiel Saferstein pone el foco en los referentes de la batalla cultural</strong>, la infraestructura editorial que los sostiene, la difusi&oacute;n de sus ideas y, finalmente, su desembarco en el poder con la llegada de Javier Milei a la presidencia. El autor no se detiene solo en las figuras m&aacute;s conocidas, sino tambi&eacute;n en sus seguidores, que agitan la conversaci&oacute;n en redes y lideran espacios de formaci&oacute;n partidaria&rdquo;, adelant&oacute; Siglo XXI Editores sobre esta publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La batalla cultural no es un ap&eacute;ndice, una distracci&oacute;n o un mero ruido de fondo, ni se libra verticalmente de arriba hacia abajo. Al explicarnos con maestr&iacute;a c&oacute;mo funciona este factor fundamental, <strong>Ezequiel Saferstein echa luz sobre la relaci&oacute;n entre el n&uacute;cleo duro mile&iacute;sta y el resto de la sociedad</strong>&rdquo;, apuntaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77827b8d-50f0-499d-a3bd-ba625f511eef_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77827b8d-50f0-499d-a3bd-ba625f511eef_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77827b8d-50f0-499d-a3bd-ba625f511eef_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77827b8d-50f0-499d-a3bd-ba625f511eef_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77827b8d-50f0-499d-a3bd-ba625f511eef_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77827b8d-50f0-499d-a3bd-ba625f511eef_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/77827b8d-50f0-499d-a3bd-ba625f511eef_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;El libro negro de la nueva derecha&quot;, de Ezequiel Saferstein."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;El libro negro de la nueva derecha&quot;, de Ezequiel Saferstein.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>El libro negro de la nueva derecha. C&oacute;mo se construy&oacute; y c&oacute;mo se gestiona la batalla cultural</strong></em><strong>, de Ezequiel Saferstein, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Soledad inesperada</strong></em><strong>, de Teresa Arij&oacute;n. </strong>&ldquo;Una ni&ntilde;a escucha que su madre &lsquo;se ha ido al cielo&rsquo; y dirige hacia all&iacute; su c&oacute;lera. Callar&aacute; el dios desafiado, como har&aacute; silencio una familia herida. <strong>Vista a la distancia, esa ausencia inconsolable dio forma a la vida. Entre fragmentos que traicionan el tiempo, di&aacute;logos y destellos de la enga&ntilde;osa memoria, la narradora reconstruye una figura materna que es, a la vez, presencia y vac&iacute;o.</strong> La infancia se vuelve territorio decisivo: all&iacute; donde el dolor se fija y el lenguaje talla su po&eacute;tica. Con prosa delicada y punzante, este libro indaga en lo que queda cuando alguien se va: la huella que nos constituye, la persistencia del amor y la necesidad -siempre incompleta- de nombrarlo&rdquo;, adelantaron desde Lumen sobre este nuevo libro de <strong>Teresa Arij&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una vuelta m&aacute;s de la escritura fascinante de Teresa Arij&oacute;n, que, con gracia y hondura, toca el coraz&oacute;n de la experiencia tr&aacute;gica: la muerte de la madre en la infancia. <strong>El trazo biogr&aacute;fico se enhebra con el de una cofrad&iacute;a de artistas y escritores que, como ella, crearon desde y con la radicalidad de la pena</strong>&rdquo;, apunt&oacute; <strong>Mercedes Araujo</strong> sobre la publicaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6841a248-0c6f-479c-81aa-3575df693696_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6841a248-0c6f-479c-81aa-3575df693696_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6841a248-0c6f-479c-81aa-3575df693696_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6841a248-0c6f-479c-81aa-3575df693696_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6841a248-0c6f-479c-81aa-3575df693696_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6841a248-0c6f-479c-81aa-3575df693696_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6841a248-0c6f-479c-81aa-3575df693696_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Soledad inesperada&quot;, de Teresa Arijón."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Soledad inesperada&quot;, de Teresa Arijón.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Soledad inesperada</strong></em><strong>, de Teresa Arij&oacute;n, sali&oacute; por Lumen.</strong>
    </p><p class="article-text">
         <strong>8. </strong><em><strong>El &aacute;rbol de la buena muerte</strong></em><strong>, de Hector Germ&aacute;n Oesterheld.</strong> &ldquo;Ning&uacute;n cuento est&aacute; incluido porque s&iacute;, por su mero valor anecd&oacute;tico: todos tienen un trasfondo aleg&oacute;rico, todos tratan de decir algo. Y tratan de decirlo de un modo humano, no enrarecido, y &laquo;nuestro&raquo;. En <em>El &aacute;rbol de la buena muerte y otros cuentos</em>, Oesterheld desnuda las grietas de lo humano frente al universo. <strong>El resultado es una gema de la ciencia ficci&oacute;n latinoamericana: historias que oscilan entre la ternura y la extra&ntilde;eza, entre la cr&iacute;tica social y la maravilla c&oacute;smica. </strong>P&aacute;jaros que son portales, dioses de segunda mano, para&iacute;sos artificiales y muertes que cruzan galaxias. Una prosa precisa y emotiva que sigue hablando, con inquietante actualidad, de la soledad, la tecnolog&iacute;a y la memoria&rdquo;, informaron desde el sello Minotauro sobre este gran rescate. La publicaci&oacute;n viene con pr&oacute;logo de <strong>Ricardo Romero</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2eb7ee9a-f285-4b47-93b8-ae9457dc0128_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2eb7ee9a-f285-4b47-93b8-ae9457dc0128_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2eb7ee9a-f285-4b47-93b8-ae9457dc0128_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2eb7ee9a-f285-4b47-93b8-ae9457dc0128_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2eb7ee9a-f285-4b47-93b8-ae9457dc0128_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2eb7ee9a-f285-4b47-93b8-ae9457dc0128_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2eb7ee9a-f285-4b47-93b8-ae9457dc0128_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;El árbol de la buena muerte y otros cuentos&quot;, de Hector Germán Oesterheld."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;El árbol de la buena muerte y otros cuentos&quot;, de Hector Germán Oesterheld.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>El &aacute;rbol de la buena muerte y otros cuentos</strong></em><strong>, de Hector Germ&aacute;n Oesterheld, sali&oacute; por Minotauro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Entrecasas</strong></em><strong>, de Leticia Obeid. </strong>&ldquo;Lote 11 Ediciones presenta <em>Entrecasas. (apuntes sobre) el hogar, el refugio y la intemperie</em>, <strong>el nuevo libro de la escritora y artista Leticia Obeid</strong>, una publicaci&oacute;n que se incorpora a territorio expandido, colecci&oacute;n de la editorial cordobesa dedicada a explorar distintas formas de escritura y a abrir zonas de encuentro entre g&eacute;neros, lenguajes y modos de habitar el libro&rdquo;, inform&oacute; la editorial en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Entrecasas</em> se construye como un diario, una bit&aacute;cora y una escritura de desplazamientos. Entre una casa y otra, entre el campo y la ciudad, entre el presente y la infancia, <strong>Leticia Obeid observa aquello que sucede en el territorio aparentemente conocido de lo cotidiano.</strong> La casa aparece como refugio, pero tambi&eacute;n como espacio de extra&ntilde;amiento; como lugar de pertenencia y, al mismo tiempo, como escenario de una intemperie que puede ser &iacute;ntima, social y pol&iacute;tica. En palabras de Pilar Ord&oacute;&ntilde;ez, Entrecasas &lsquo;es el diario de una mujer que se desdobla en el tiempo y el espacio. Entre una casa y otra, entre el campo y la ciudad, se reconoce, se traiciona y se visita. Habita con asombro su propia divisi&oacute;n&rsquo;&rdquo;, agregaron desde el sello. 
    </p><p class="article-text">
        Leticia Obeid naci&oacute; en la ciudad de C&oacute;rdoba, en 1975. Vive y trabaja en Buenos Aires desde 2004. <strong>Estudi&oacute; pintura en la Universidad Nacional de C&oacute;rdoba. </strong>Su trabajo se despliega en varios medios: video, dibujo, instalaci&oacute;n y escritura, en torno a temas vinculados al lenguaje, la traducci&oacute;n, la comunicaci&oacute;n, la copia y la memoria.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cd3cff0-4c17-4e84-a4d5-e8237cefbbf6_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cd3cff0-4c17-4e84-a4d5-e8237cefbbf6_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cd3cff0-4c17-4e84-a4d5-e8237cefbbf6_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cd3cff0-4c17-4e84-a4d5-e8237cefbbf6_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cd3cff0-4c17-4e84-a4d5-e8237cefbbf6_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cd3cff0-4c17-4e84-a4d5-e8237cefbbf6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3cd3cff0-4c17-4e84-a4d5-e8237cefbbf6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Entrecasas&quot;, de Leticia Obeid."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Entrecasas&quot;, de Leticia Obeid.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Entrecasas</strong></em><strong>, de Leticia Obeid, sali&oacute; por Lote 11 Ediciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Por qu&eacute; escuchamos a Serge Gainsbourg</strong></em><strong>, de Gustavo &Aacute;lvarez N&uacute;&ntilde;ez.</strong> &ldquo;<strong>Serge Gainsbourg</strong> atraves&oacute; gran parte de la segunda parte del siglo XX inscribiendo su nombre como una leyenda de la canci&oacute;n francesa. Provocador. Mis&oacute;gino. Visionario. Crooner maldito. Borracho. Fumador. Bardero medi&aacute;tico. Mis&aacute;ntropo. T&iacute;mido. Fan&aacute;tico de los pedos. Racista. Onomatop&eacute;yico eterno. <strong>El hombre m&aacute;s feo del mundo colaborando con las mujeres m&aacute;s bellas del mundo: Jane Birkin, Juliette Gr&egrave;co, Brigitte Bardot, Isabelle Adjani y Vanesa Paradis, entre las m&aacute;s mentadas. </strong>En su obituario, el entonces presidente franc&eacute;s <strong>Fran&ccedil;ois Mitterrand</strong> dijo: &lsquo;Fue nuestro Apollinaire, nuestro Baudelaire, elev&oacute; la canci&oacute;n a la categor&iacute;a de arte&rsquo;. A lo largo de casi cuatro d&eacute;cadas, el multifac&eacute;tico artista franc&eacute;s construy&oacute; una obra tan sugestiva y cuantiosa musicalmente como atrevida y aventurada literariamente hablando; una obra tan rica como descabellada, tan accesible como inalcanzable, tan jugosa como jugada. <strong>Gainsbourg fue un genio posmoderno adelantado a su tiempo</strong>. <em>Por qu&eacute; escuchamos</em> es una colecci&oacute;n que busca ahondar en los motivos por los que algunos artistas &ndash;de diversos g&eacute;neros, or&iacute;genes y &eacute;pocas&ndash; se vuelven esenciales, indiscutibles, verdaderamente &uacute;nicos, m&aacute;s all&aacute; de los caprichos y vaivenes del mercado musical&rdquo;, inform&oacute; la editorial Gourmet musical sobre esta publicaci&oacute;n del escritor, periodista y musicalizador argentino <strong>Gustavo &Aacute;lvarez N&uacute;&ntilde;ez</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/334c8e72-0ba6-442b-b3c4-5b003fa1e156_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/334c8e72-0ba6-442b-b3c4-5b003fa1e156_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/334c8e72-0ba6-442b-b3c4-5b003fa1e156_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/334c8e72-0ba6-442b-b3c4-5b003fa1e156_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/334c8e72-0ba6-442b-b3c4-5b003fa1e156_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/334c8e72-0ba6-442b-b3c4-5b003fa1e156_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/334c8e72-0ba6-442b-b3c4-5b003fa1e156_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Por qué escuchamos a Serge Gainsbourg&quot;, de Gustavo Álvarez Núñez."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Por qué escuchamos a Serge Gainsbourg&quot;, de Gustavo Álvarez Núñez.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Por qu&eacute; escuchamos a Serge Gainsbourg</strong></em><strong>, de Gustavo &Aacute;lvarez N&uacute;&ntilde;ez, sali&oacute; por Gourmet Musical.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>Una forma de cerrar los ojos</strong></em><strong>, de Raquel San Mart&iacute;n.</strong> &ldquo;La desaparici&oacute;n de una mujer sacude la aparente tranquilidad de un peque&ntilde;o pueblo de la costa argentina. <strong>Lo que en un principio parece un hecho aislado, pronto revela un entramado de secretos, silencios y heridas de otro tiempo. </strong>Mientras Paula, una antrop&oacute;loga que viaja all&iacute; a ver a su madre, intenta reconstruir la verdad, descubre que desenterrar el pasado tambi&eacute;n significa enfrentarse a su propia historia. En <em>Una forma de cerrar los ojos</em>, la investigaci&oacute;n deja de ser solo una b&uacute;squeda para convertirse en un viaje hacia algo m&aacute;s profundo que el pueblo &mdash;y la propia Paula&mdash; han preferido mantener oculto&rdquo;, informaron desde La Cruj&iacute;a Editorial sobre este lanzamiento de la autora y editora argentina <strong>Raquel San Mart&iacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con una prosa acelerada, intensa y fresca, Raquel San Mart&iacute;n nos sumerge en el trasfondo de un caso policial y, al mismo tiempo, en los pensamientos de una protagonista perfectamente humana, en <strong>una novela que es un doble viaje hacia el interior</strong>. En el camino, no solo transformar&aacute; su mirada sobre el pueblo, sino tambi&eacute;n la mirada sobre s&iacute; misma. Porque el pasado nunca pertenece solo al pasado&rdquo;, agregaron sobre este policial de impacto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd7d7ace-1310-40ce-8576-86cf07bbc04f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd7d7ace-1310-40ce-8576-86cf07bbc04f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd7d7ace-1310-40ce-8576-86cf07bbc04f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd7d7ace-1310-40ce-8576-86cf07bbc04f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd7d7ace-1310-40ce-8576-86cf07bbc04f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd7d7ace-1310-40ce-8576-86cf07bbc04f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bd7d7ace-1310-40ce-8576-86cf07bbc04f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Una forma de cerrar los ojos&quot;, de Raquel San Martín"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Una forma de cerrar los ojos&quot;, de Raquel San Martín                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La novela</strong> <em><strong>Una forma de cerrar los ojos</strong></em><strong>, de Raquel San Mart&iacute;n, sali&oacute; por La Cruj&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>Podr&iacute;a morirme ahora</strong></em><strong>, de Liliana Escliar.  </strong>&ldquo;La precariedad se parece a un barco que nunca termina de hundirse. La sensaci&oacute;n de zozobra deviene un estado permanente. <strong>No hay naufragio definitivo para Ramiro, desocupado experto en evitar el hundimiento mientras que en su inventario existencial acumula p&eacute;rdidas</strong>: una f&aacute;brica de champ&uacute;; a sus amigos, uno desaparecido por la dictadura c&iacute;vico militar; y a su familia. No es el &uacute;nico perdedor serial; est&aacute; Manu, astr&oacute;logo y homosexual, que pierde a su madre y a su joven amante. En Podr&iacute;a morirme ahora, Liliana Escliar retrata a un pu&ntilde;ado de sobrevivientes que tocan fondo para volver a emerger en una novela donde el humor neutraliza el pesimismo. El entramado solidario es la &uacute;nica luz en el horizonte que nadie puede apagar&rdquo;, se lee en la contratapa de esta novela, que <strong>gan&oacute; el Premio Planeta en el a&ntilde;o 2000</strong> bajo el t&iacute;tulo<em> La arquitectura de los &aacute;ngeles </em>y que ahora regresa en reedici&oacute;n del sello Sur y Despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Escliar naci&oacute; en Buenos Aires, es escritora y guionista de cine y televisi&oacute;n. <strong>Para televisi&oacute;n ha escrito los guiones del policial</strong><em><strong> Malicia </strong></em><strong>y las series </strong><em><strong>Se presume inocente </strong></em><strong>y </strong><em><strong>Mujeres asesinas</strong></em>, ambas en colaboraci&oacute;n con <strong>Marisa Grinstein</strong>. En 2017 public&oacute;<em> Los motivos del Lobo</em>, una serie de novelas negras protagonizadas por el investigador Daniel Parodi, que ponen el dedo en la llaga del mal y en los resortes que permiten banalizar la muerte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3bd6d9-cf90-4a23-a8af-eae3c9b2ee9f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3bd6d9-cf90-4a23-a8af-eae3c9b2ee9f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3bd6d9-cf90-4a23-a8af-eae3c9b2ee9f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3bd6d9-cf90-4a23-a8af-eae3c9b2ee9f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3bd6d9-cf90-4a23-a8af-eae3c9b2ee9f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3bd6d9-cf90-4a23-a8af-eae3c9b2ee9f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dd3bd6d9-cf90-4a23-a8af-eae3c9b2ee9f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Podría morirme ahora&quot;, de Liliana Escliar."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Podría morirme ahora&quot;, de Liliana Escliar.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Podr&iacute;a morirme ahora</strong></em><strong>, de Liliana Escliar, sali&oacute; por el sello Sur y Despu&eacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13. </strong><em><strong>Teatro reunido I</strong></em><strong>, de Andrea Garrote.</strong> &ldquo;<em>Teatro reunido I</em> re&uacute;ne obras de <strong>Andrea Garrote </strong>que ya estuvieron en escena. En este libro tenemos la posibilidad de leerlas, que en el caso de Garrote es algo especialmente disfrutable. Andrea Garrote es due&ntilde;a de una amplitud de tonos y registros que le permiten imaginar desde una puesta muy independiente hasta obras de mayor ambici&oacute;n. Desde lo cotidiano y costumbrista hasta lo metaliterario y metaf&iacute;sico.<strong> Los personajes, muchas de ellas mujeres, tienen la enorme capacidad de contar historias imaginativas, entretenidas, inteligentes. </strong>Teatro para ir al teatro, pero tambi&eacute;n narraciones para leer de una sentada. De mujeres solas a diputados, de <strong>Sor Juana In&eacute;s de la Cruz</strong> al consejo editor de una revista de filosof&iacute;a pol&iacute;tica, todos y todas son material para una imaginaci&oacute;n desbordante, que nos tiene aferrados al libro como cuando en una sala se apagan las luces porque est&aacute; por comenzar la funci&oacute;n&rdquo;, inform&oacute; el sello Blatt &amp; R&iacute;os sobre esta publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El libro trae los textos de las obras <em>La ropa</em>, <em>Ni&ntilde;os del limbo</em>, <em>El combate de los pozos</em> y <em>La gesta cast&aacute;lida de Juana Ram&iacute;rez. </em>Andrea Garrote  naci&oacute; en Buenos Aires, en 1972. <strong>Es dramaturga, actriz, directora y maestra de actores y dramaturgos.</strong> Su obra ha sido editada y representada en diferentes partes del mundo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c308fc71-399d-4b76-ae72-93f83c8fda5d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c308fc71-399d-4b76-ae72-93f83c8fda5d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c308fc71-399d-4b76-ae72-93f83c8fda5d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c308fc71-399d-4b76-ae72-93f83c8fda5d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c308fc71-399d-4b76-ae72-93f83c8fda5d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c308fc71-399d-4b76-ae72-93f83c8fda5d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c308fc71-399d-4b76-ae72-93f83c8fda5d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Teatro reunido I&quot;, de Andrea Garrote."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Teatro reunido I&quot;, de Andrea Garrote.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Teatro reunido I, de Andrea Garrote, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>La ni&ntilde;a que le&iacute;a sentada en el piso</strong></em><strong>, de Federico Jeanmaire.</strong> &ldquo;Federico Jeanmaire escribe <strong>una historia tierna y luminosa sobre el amor (&laquo;una f&aacute;brica de milagros&raquo;), la ficci&oacute;n, el mundo de las palabras, el Quijote, la construcci&oacute;n de los v&iacute;nculos y la luna como relato</strong>, como imaginario compartido, como deseo. Una novela sobre los que ven la luna donde otros solo ven oscuridad&rdquo;, adelantaron desde el sello H&iacute;brida sobre este lanzamiento. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;L tiene siete a&ntilde;os y solo conoce el mundo a trav&eacute;s de lo que lee. Sentada en el piso, con las piernas en cruz, su &uacute;nica actividad es la lectura.<strong> Su madre la lleva a la consulta de Paula, una psic&oacute;loga viuda, enamorada del lenguaje, que lleva meses llorando a su marido muerto. </strong>Ambas creen que ser&aacute; la primera y &uacute;ltima visita. No lo es&rdquo;, agreg&oacute; la editorial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;L no va a volver a la consulta. Me encantar&iacute;a que volviera. Pero no lo har&aacute;. Y me llueven mil dudas. &iquest;El mundo le queda grande o acaso demasiado peque&ntilde;o? <strong>&iquest;Qu&eacute; es el mundo para una ni&ntilde;a que solo quiere leer? &iquest;Est&aacute; sola?</strong> &iquest;La lectura es una actividad solitaria? &iquest;Es una actividad? &iquest;Qu&eacute; carajo es la lectura? Quijana o Quesada o Quijada, aquel hidalgo primordial, se encierra a leer y del poco dormir y del mucho leer se le seca el cerebro y pierde el juicio. Se vuelve loco. Y es por culpa de la lectura&rdquo;, se lee en las p&aacute;ginas del libro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/661f6f56-f638-464d-9870-03a0433a105d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/661f6f56-f638-464d-9870-03a0433a105d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/661f6f56-f638-464d-9870-03a0433a105d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/661f6f56-f638-464d-9870-03a0433a105d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/661f6f56-f638-464d-9870-03a0433a105d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/661f6f56-f638-464d-9870-03a0433a105d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/661f6f56-f638-464d-9870-03a0433a105d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;La niña que leía sentada en el piso&quot;, de Federico Jeanmaire."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;La niña que leía sentada en el piso&quot;, de Federico Jeanmaire.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>La ni&ntilde;a que le&iacute;a sentada en el piso</strong></em><strong>, de Federico Jeanmaire, sali&oacute; por H&iacute;brida Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>El fino arte de crear monstruos</strong></em><strong>, de Silvana Vogt.</strong> &ldquo;Septiembre llega con una novedad que nos entusiasma much&iacute;simo: <em>El fino arte de crear monstruos</em>, de Silvana Vogt. Una escritora que, como afirma <strong>Rodrigo Fres&aacute;n</strong>, es capaz de contener en su obra &lsquo;un mundo entero y nuevo y propio y singular&rsquo;. A<strong>dem&aacute;s de escritora, Silvana Vogt es librera. Naci&oacute; en Morteros, C&oacute;rdoba, en 1969. Vivi&oacute; en diversas ciudades de Argentina hasta que se estableci&oacute; en Barcelona en 2002</strong>. En 2026, fue reconocida con el prestigioso Premio Finestres por esta ir&oacute;nica, sensible y cautivadora novela&rdquo;, inform&oacute; en un comunicado Eterna Cadencia Editora sobre este lanzamiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un pueblo se inunda sin causa; flotan las vacas, los autos, los maceteros y los bancos de la plaza. Flotan, tambi&eacute;n, los ata&uacute;des y, dentro de los ata&uacute;des, lxs muertxs. &lsquo;La imagen no es f&aacute;cil de recordar y, sin embargo, es imborrable&rsquo;, escribe la narradora. <strong>Esa imagen imborrable es la que da inicio a esta novela, que narra la historia de Morteros, un pueblo adicto a las cat&aacute;strofes. </strong>Construido a partir de la voz de una ni&ntilde;a que parece mirar por primera vez las cosas y las palabras que las nombran, el texto retrata el crecimiento de Vidria, pero sobre todo su particular perspectiva sobre el mundo que la rodea. Habla, as&iacute;, de las monta&ntilde;as como llanuras verticales, o de &lsquo;un r&iacute;o que, en vez de ir horizontal, ca&iacute;a vertical entre las rocas&rsquo;. <strong>Vida, muerte y literatura se entrelazan en un libro que se asombra frente a lo ordinario y reivindica el poder de contar historias</strong>: &lsquo;sin demasiada imaginaci&oacute;n, no hay quien sobreviva&rsquo;&rdquo;, detall&oacute; la editorial sobre <em>El fino arte de crear monstruos</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/627d1c09-770b-4755-abf0-a2b9db103c82_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/627d1c09-770b-4755-abf0-a2b9db103c82_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/627d1c09-770b-4755-abf0-a2b9db103c82_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/627d1c09-770b-4755-abf0-a2b9db103c82_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/627d1c09-770b-4755-abf0-a2b9db103c82_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/627d1c09-770b-4755-abf0-a2b9db103c82_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/627d1c09-770b-4755-abf0-a2b9db103c82_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;El fino arte de crear monstruos&quot;, de Silvana Vogt."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;El fino arte de crear monstruos&quot;, de Silvana Vogt.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>El fino arte de crear monstruos</strong></em><strong>, de Silvana Vogt, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>La mirada cin&eacute;fila</strong></em><strong>, de Daniela Kozak. </strong>&ldquo;<em>La mirada cin&eacute;fila</em> propone un recorrido por <em>Tiempo de Cine</em>, la revista editada por el Cineclub N&uacute;cleo entre 1960 y 1968. <strong>Daniela Kozak </strong>analiza el lugar de <em>Tiempo de Cine</em> en la profesionalizaci&oacute;n de la cr&iacute;tica cinematogr&aacute;fica en la Argentina, considerando tanto la influencia internacional como los procesos de modernizaci&oacute;n local. <strong>El libro reconstruye la historia de la revista, revisa sus secciones y ejes tem&aacute;ticos, y propone una lectura sobre su rol en el campo cinematogr&aacute;fico de la &eacute;poca.</strong> Adem&aacute;s, incluye un anexo con una compilaci&oacute;n de notas editoriales, cr&iacute;ticas y ensayos originales de la revista <em>Tiempo de Cine</em>&rdquo;, inform&oacute; el sello Taipei sobre esta flamante publicaci&oacute;n de la investigadora argentina.
    </p><p class="article-text">
        Daniela Kozak es periodista, editora e investigadora especializada en cine. Graduada en Direcci&oacute;n de Cine (Universidad del Cine), Mag&iacute;ster en Periodismo (UdeSA) y diplomada en Preservaci&oacute;n y Restauraci&oacute;n Audiovisual (UBA).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88516579-bf04-47d6-9d05-5ec3c383dfca_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88516579-bf04-47d6-9d05-5ec3c383dfca_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88516579-bf04-47d6-9d05-5ec3c383dfca_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88516579-bf04-47d6-9d05-5ec3c383dfca_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88516579-bf04-47d6-9d05-5ec3c383dfca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88516579-bf04-47d6-9d05-5ec3c383dfca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/88516579-bf04-47d6-9d05-5ec3c383dfca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;La mirada cinéfila&quot;, de Daniela Kozak."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;La mirada cinéfila&quot;, de Daniela Kozak.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong> </strong><em><strong>La mirada cin&eacute;fila</strong></em><strong>, de Daniela Kozak, sali&oacute; por la editorial Taipei.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. </strong><em><strong>No</strong></em><strong>, de Idea Vilari&ntilde;o.</strong> &ldquo;Publicado en 1980, <em><strong>No</strong></em><strong> es la &uacute;ltima obra de la poeta uruguaya Idea Vilari&ntilde;o, libro que fue corrigiendo a lo largo de los a&ntilde;os </strong>en sucesivas ediciones hasta alcanzar su versi&oacute;n definitiva. En ella, logra prescindir de adornos y entregar versos descarnados, casi desnudos. Aqu&iacute; la austeridad no es una virtud, sino una certeza: la escritura es un acto privado, un testimonio depurado, una marca de la soledad y el ensimismamiento&rdquo;, detall&oacute; el sello Ediciones Universidad Diego Portales sobre este rescate que llega a las librer&iacute;as locales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e2676e2-41e1-420b-9373-86c9a8efaf60_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e2676e2-41e1-420b-9373-86c9a8efaf60_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e2676e2-41e1-420b-9373-86c9a8efaf60_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e2676e2-41e1-420b-9373-86c9a8efaf60_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e2676e2-41e1-420b-9373-86c9a8efaf60_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e2676e2-41e1-420b-9373-86c9a8efaf60_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0e2676e2-41e1-420b-9373-86c9a8efaf60_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;No&quot;, de Idea Vilariño."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;No&quot;, de Idea Vilariño.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>No</strong></em><strong>, de Idea Vilari&ntilde;o, sali&oacute; por el sello Ediciones UDP.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. </strong><em><strong>Diente roto a la izquierda</strong></em><strong>, de Francisco Medail.</strong> &ldquo;En 1996, <strong>Alejandro Kuropatwa</strong> exhibi&oacute; en la galer&iacute;a Ruth Benzacar <em>C&oacute;ctel</em>, una serie de fotograf&iacute;as sobre el tratamiento antirretroviral para combatir el virus del sida que lo afectaba. La muestra fue un &eacute;xito, se vendi&oacute; por completo y se calcula que fue visitada por m&aacute;s de 3 mil personas. Kuropatwa declar&oacute;: &lsquo;Lo recaudado fue para beneficencia. Para mi propio beneficio. El tratamiento cuesta una fortuna&rsquo;. <em><strong>Diente roto a la izquierda</strong></em><strong> es el diario de investigaci&oacute;n sobre una de las fotos que componen la serie </strong><em><strong>C&oacute;ctel</strong></em><strong>.</strong> Los enigmas a los que se enfrenta el agente Medail son m&uacute;ltiples: &iquest;cu&aacute;l es su t&iacute;tulo verdadero, <em>Autorretrato</em>, <em>Boca con pastilla verde</em> o <em>Sin t&iacute;tulo</em>? &iquest;Cu&aacute;ntas copias originales hay de esa foto espec&iacute;fica? &iquest;Cu&aacute;l es el modo correcto de copiar una foto? &iquest;Qu&eacute; implicancias tiene modificar el montaje de una obra? En definitiva, cu&aacute;l es, hasta d&oacute;nde llega el original de una obra. El agente Medail persigue la existencia material de esta obra, sus condiciones de circulaci&oacute;n. <strong>Sus especulaciones, pero sobre todo los datos concretos obtenidos en museos, galer&iacute;as, archivos, o a trav&eacute;s de consultas a coleccionistas y especialistas conducen a un misterio institucional</strong>, tanto p&uacute;blico como privado: las din&aacute;micas del mundo del arte&rdquo;, inform&oacute; la editorial Ripio sobre este lanzamiento del investigador argentino experto en fotograf&iacute;a Francisco Medail.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/600450fe-8b1b-4f11-8961-2ce6fddf924f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/600450fe-8b1b-4f11-8961-2ce6fddf924f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/600450fe-8b1b-4f11-8961-2ce6fddf924f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/600450fe-8b1b-4f11-8961-2ce6fddf924f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/600450fe-8b1b-4f11-8961-2ce6fddf924f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/600450fe-8b1b-4f11-8961-2ce6fddf924f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/600450fe-8b1b-4f11-8961-2ce6fddf924f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Diente roto a la izquierda&quot;, de Francisco Medail."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Diente roto a la izquierda&quot;, de Francisco Medail.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Diente roto a la izquierda</strong></em><strong>, de Francisco Medail, sali&oacute; por Ripio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>19. </strong><em><strong>Tierra mezclada</strong></em><strong>,  de Maryse Cond&eacute;.</strong> &ldquo;En estos relatos <strong>&mdash;sensuales, feroces, profundamente humanos&mdash;</strong> seguimos a mujeres y hombres arrojados a los m&aacute;rgenes, errantes entre islas, continentes y recuerdos, intentando comprender qui&eacute;nes son y de d&oacute;nde vienen. Una maestra encuentra una felicidad ef&iacute;mera al acoger y curar a Solo, un joven proscrito considerado maldito en el pueblo; un ingeniero atrapado entre la pasi&oacute;n y la justicia arriesga su porvenir para proteger a Ayiss&eacute;; una joven descubre el verdadero rostro de su padre, seductor y fr&aacute;gil; L&eacute;titia, devoradora de vida, aprende a elegir entre la pasi&oacute;n fugaz y la mano que la sostiene; un m&eacute;dico recompone la historia de un hijo muerto y de una estirpe marcada por la locura y la marginaci&oacute;n; un viajero recoge a un espectro que huele a tierra podrida; un hombre asciende el monte Shasta para enfrentarse a la voz que lo reclama&rdquo;, se lee en la contratapa de esta publicaci&oacute;n que llega este mes a las librer&iacute;as locales de la mano de la editorial Impedimenta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c00b847e-ed06-473c-876c-ce767b9a932f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c00b847e-ed06-473c-876c-ce767b9a932f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c00b847e-ed06-473c-876c-ce767b9a932f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c00b847e-ed06-473c-876c-ce767b9a932f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c00b847e-ed06-473c-876c-ce767b9a932f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c00b847e-ed06-473c-876c-ce767b9a932f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c00b847e-ed06-473c-876c-ce767b9a932f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Tierra mezclada&quot;,  de Maryse Condé."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Tierra mezclada&quot;,  de Maryse Condé.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Tierra mezclada</strong></em><strong>,  de Maryse Cond&eacute;, con traducci&oacute;n de Martha Asunci&oacute;n Alonso, sali&oacute; por Impedimenta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>20. </strong><em><strong>Cuidado al entrar</strong></em><strong>, de Patricia Ratto. </strong>&ldquo;<em>Cuidado al entrar</em> formula ya desde su t&iacute;tulo una clara advertencia: los espacios en los que se desarrollan estos once cuentos pueden ser cerrados o abiertos pero tienen el poder de transformarse en algo distinto a lo que parec&iacute;an a simple vista, siempre con la colaboraci&oacute;n de criaturas improbables como perros con joroba, una reina de las hormigas, mirlos, caballos, lagartos, as&iacute; como personas desconcertadas ante los borrosos l&iacute;mites entre el bien y el mal. <strong>Con este nuevo libro de cuentos, Patricia Ratto contin&uacute;a explorando la relaci&oacute;n entre humanos y animales desde perspectivas que se invierten, se confunden y se fusionan en un clima por momentos exasperado</strong>, por momentos extra&ntilde;o, aunque sin que se nos niegue la posibilidad de la gracia&rdquo;, se&ntilde;alan desde el sello Adriana Hidalgo Editora sobre esta novedad de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Patricia Ratto es escritora y docente de literatura, </strong>especializada en Did&aacute;ctica de las Pr&aacute;cticas del Lenguaje. Ha publicado art&iacute;culos relacionados con la formaci&oacute;n de lectores y la escritura en la escuela. Actualmente coordina talleres de lectura y escritura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fd5e5d6-1c19-4cd6-96be-60d1a22fce9f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fd5e5d6-1c19-4cd6-96be-60d1a22fce9f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fd5e5d6-1c19-4cd6-96be-60d1a22fce9f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fd5e5d6-1c19-4cd6-96be-60d1a22fce9f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fd5e5d6-1c19-4cd6-96be-60d1a22fce9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fd5e5d6-1c19-4cd6-96be-60d1a22fce9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9fd5e5d6-1c19-4cd6-96be-60d1a22fce9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Cuidado al entrar&quot;, de Patricia Ratto."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Cuidado al entrar&quot;, de Patricia Ratto.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Cuidado al entrar</strong></em><strong>, de Patricia Ratto, sali&oacute; por Adriana Hidalgo Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>21. </strong><em><strong>Donde el agua trabaja</strong></em><strong>, de David Silva Rojas. </strong>&ldquo;Obligada por la necesidad de ayudar econ&oacute;micamente a su familia, una joven abandona su comunidad para trabajar temporalmente en una hacienda vin&iacute;cola de Ica, Per&uacute;. <strong>Lo que comienza como una oportunidad pronto revela un sistema marcado por la explotaci&oacute;n, la vigilancia constante y la deshumanizaci&oacute;n del trabajo</strong>. Mientras el agua recorre acequias y canales que alimentan el desierto convertido en negocio, una presencia inquietante comienza a extenderse por el campamento de trabajadoras. Desapariciones, rumores y silencios transforman la novela en un relato perturbador donde la violencia no necesita mostrarse para hacerse presente&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis oficial de esta novela, recientemente distinguida con Premio Internacional de Novela Breve Almad&iacute;a&ndash;Ventosa Arrufat. <strong>El jurado estuvo integrado por Cristina Rivera Garza (presidenta), Selva Almada y M&oacute;nica Ojeda.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un aspecto muy importante de la novela es la manera en que se acerca a los procesos de trabajo, y a procesos de trabajo particularmente duros en el campo. <strong>Me parece del todo fundamental, muy relevante en nuestros tiempos, cuando durante tantos a&ntilde;os la novela estuvo, de alguna manera, secuestrada por la ciudad y por las clases medias urbanas</strong>. Esta novela nos invita justamente a explorar el desgaste y la explotaci&oacute;n del cuerpo desde una cercan&iacute;a muy poco frecuente&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Rivera Garza sobre este libro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f0e84f1-5011-480a-ad01-1ddac2d55f46_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f0e84f1-5011-480a-ad01-1ddac2d55f46_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f0e84f1-5011-480a-ad01-1ddac2d55f46_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f0e84f1-5011-480a-ad01-1ddac2d55f46_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f0e84f1-5011-480a-ad01-1ddac2d55f46_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f0e84f1-5011-480a-ad01-1ddac2d55f46_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4f0e84f1-5011-480a-ad01-1ddac2d55f46_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Donde el agua trabaja&quot;, de David Silva Rojas."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Donde el agua trabaja&quot;, de David Silva Rojas.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Donde el agua trabaja</strong></em><strong>, de David Silva Rojas, sali&oacute; por Almadia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>22. </strong><em><strong>La nueva gerontolescencia</strong></em><strong>, de Nora B&auml;r.</strong> &ldquo;Lo leemos en los medios y en las redes, lo vemos en las series de TV, convivimos con el fen&oacute;meno en la vida diaria y hasta hay una nueva terminolog&iacute;a que lo designa. Se habla de <em>silver economy</em>, de una renovada vejez, de revoluci&oacute;n de la longevidad y, claro, de gerontolescencia, ese nuevo amanecer en etapas avanzadas de la vida. La pregunta ya no es cu&aacute;ntos a&ntilde;os podemos sumar, sino de qu&eacute; clase. Este libro llega para responderla. <strong>Nora B&auml;r, el gran nombre del periodismo cient&iacute;fico argentino, se propuso entender qu&eacute; est&aacute; pasando hoy con la vejez.</strong> <em>La nueva gerontolescencia </em>no abona la visi&oacute;n de que se puede preservar una juventud inmutable. Ofrece algo m&aacute;s valioso: las claves, respaldadas por la ciencia, para vivir m&aacute;s, y &ndash;sobre todo&ndash; mejor. Una lectura reveladora para cualquiera que desee superar los 80... y disfrutar el camino hacia in&eacute;ditos horizontes&rdquo;, se lee en la contratapa de este ensayo publicado este mes por la editorial Paid&oacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/764da3f3-94a9-4677-bc13-fb68724aeb08_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/764da3f3-94a9-4677-bc13-fb68724aeb08_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/764da3f3-94a9-4677-bc13-fb68724aeb08_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/764da3f3-94a9-4677-bc13-fb68724aeb08_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/764da3f3-94a9-4677-bc13-fb68724aeb08_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/764da3f3-94a9-4677-bc13-fb68724aeb08_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/764da3f3-94a9-4677-bc13-fb68724aeb08_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;La nueva gerontolescencia&quot;, de Nora Bär."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;La nueva gerontolescencia&quot;, de Nora Bär.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>La nueva gerontolescencia</strong></em><strong>, de Nora B&auml;r, sali&oacute; por Paid&oacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>23. </strong><em><strong>Oso</strong></em><strong>, de Julia Philips.</strong> &ldquo;Sam y Elena sue&ntilde;an con una vida diferente, muy lejos de la id&iacute;lica isla de San Juan en la que nacieron y en la que las dos hermanas no hacen m&aacute;s que trabajar para sacar adelante a su madre enferma. Sam sirve caf&eacute;s en el ferry que lleva a los ricos del continente a sus casas de vacaciones mientras Elena es camarera en el club de golf local, y ni siquiera juntas ganan lo suficiente para mantener a la familia a flote. Hasta que un d&iacute;a un enorme oso empieza a rondar la casa familiar. <strong>Sam, asustada, est&aacute; m&aacute;s convencida que nunca de que es hora de abandonar la isla.</strong> Pero Elena, fascinada por esa presencia, empieza a cuestionar sus antiguos sue&ntilde;os de huida, algo que aterra a Sam mucho m&aacute;s de lo que cualquier bestia fabulosa pueda hacerlo&rdquo;, informaron desde el sello Sexto Piso sobre esta novela que llega este mes a las librer&iacute;as locales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La novela </strong><em><strong>Oso</strong></em><strong>, de Julia Philips, llega de la mano del sello Sexto Piso. Con traducci&oacute;n de Francisco Gonz&aacute;lez L&oacute;pez.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>24. </strong><em><strong>Un hermoso silencio de frontera. Poes&iacute;a 1996-2026</strong></em><strong>, de Pedro Mairal.</strong> &ldquo;Pedro Mairal hace una selecci&oacute;n de su poes&iacute;a escrita a lo largo de treinta a&ntilde;os y muestra un camino de b&uacute;squeda constante en la fusi&oacute;n de la identidad y la palabra. <strong>Desde sus primeros poemas de un lirismo vitalista hasta la exploraci&oacute;n interrogante de su poes&iacute;a actual, este libro atraviesa su vida entera</strong>, pasando por <em>Pornosonetos</em>, la novela en verso <em>El gran surub&iacute;</em> y sus dos libros recientes in&eacute;ditos: <em>Milonga para mis muertos</em> y <em>P&aacute;rrafos ch&uacute;caros</em>&rdquo;, inform&oacute; Emec&eacute; sobre esta compilaci&oacute;n del escritor argentino.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/034d272b-56bd-4088-8a42-f7cef08a0977_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/034d272b-56bd-4088-8a42-f7cef08a0977_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/034d272b-56bd-4088-8a42-f7cef08a0977_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/034d272b-56bd-4088-8a42-f7cef08a0977_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/034d272b-56bd-4088-8a42-f7cef08a0977_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/034d272b-56bd-4088-8a42-f7cef08a0977_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/034d272b-56bd-4088-8a42-f7cef08a0977_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Un hermoso silencio de frontera. Poesía 1996-2026&quot;, de Pedro Mairal."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Un hermoso silencio de frontera. Poesía 1996-2026&quot;, de Pedro Mairal.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Un hermoso silencio de frontera. Poes&iacute;a 1996-2026</strong></em><strong>, de Pedro Mairal, sali&oacute; por Emec&eacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-septiembre-julian-lopez-elvira-orphee-oesterheld-grandes-ensayos-policial-impactante_1_13493443.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Sep 2026 09:42:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3c4b34de-3341-4a31-b473-e3136e0676e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x850y287.jpg" length="1510545" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3c4b34de-3341-4a31-b473-e3136e0676e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x850y287.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1510545" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Libros de septiembre: Julián López, Elvira Orphée, Oesterheld, grandes ensayos y un policial impactante]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3c4b34de-3341-4a31-b473-e3136e0676e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x850y287.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Ensayo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elaine Vilar Madruga, escritora: “La rabia viene de escribir con las vísceras y de contar cosas incómodas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/elaine-vilar-madruga-escritora-rabia-viene-escribir-visceras-contar-cosas-incomodas_1_13489010.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11e00f3a-c2f7-48ff-b0da-d2e789e79eb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x308y194.jpg" width="1200" height="675" alt="Elaine Vilar Madruga, escritora: “La rabia viene de escribir con las vísceras y de contar cosas incómodas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora cubana desarticula el poder y la moralidad lingüística a través de los mitos en 'La piel hembra', un templo narrativo construido de realismo mágico y 'body horror' sobre la memoria de los vencidos.</p></div><p class="article-text">
        En tres actos, como en una obra de teatro, se reproduce en el imaginario de aquel que lee esta novela el eco lejano de una inconexa saga de familias. Inconexa porque muchos de sus cerca de 35 personajes no tienen parentescos reales. Otros, sin embargo, s&iacute;. Y all&iacute;, en el umbral, en el &ldquo;Llano&rdquo; y en la &ldquo;Monta&ntilde;a&rdquo;, conviven linajes familiares rotos, soledades y comunidades elegidas que se forman en los m&aacute;rgenes para poder sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        Contada con la cadencia de una oralidad sin filtros, una est&eacute;tica llamativa gracias a la portada del artista canadiense Ryan Heshka y la breve frase de Jos&eacute; Saramago entre las primeras p&aacute;ginas: &ldquo;Desde la aurora del mundo, siempre los incendios atrajeron a los hombres&rdquo;, es el primer contacto con la tormenta literaria que desata la autora cubana <strong>Elaine Vilar Madruga</strong> en su &uacute;ltima novela <em>La piel hembra</em>. 
    </p><p class="article-text">
        La trama nace de un milagro salvaje que fractura el ecosistema natural de los habitantes del valle: una noche de calor asfixiante en la que una &ldquo;calentura&rdquo; incontrolable empuja a las mujeres monta&ntilde;a arriba, para regresar al amanecer desnudas, cubiertas de polvo dorado y embarazadas bajo la convicci&oacute;n de que parir&aacute;n al nuevo mes&iacute;as. De esa paranoia colectiva no nace un salvador patriarcal, sino una mes&iacute;as concebida mientras la comunidad se desploma en un claustro de fanatismo, violencia y control sobre la maternidad y los cuerpos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/879a7049-4cef-4dbf-a470-0d145fe3c5ad_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Frente al asedio de un general cruel que desata la guerra en el territorio y la ceguera de las promesas de fe, la novela sigue la resistencia disidente de una joven nacida al margen del supuesto milagro. Y en este punto, la b&uacute;squeda ciega de la salvaci&oacute;n ser&aacute; un opio destructivo y el cuerpo femenino se convertir&aacute; en el territorio definitivo de la contienda.
    </p><p class="article-text">
        Esta novela de casi 700 p&aacute;ginas pertenece al segundo grupo de dos categor&iacute;as no oficiales e inventadas: los libros que se leen con los ojos y los que se leen con el cuerpo. Esta se consolida como una obra fundamental para comprender la narrativa hispanoamericana contempor&aacute;nea: heterog&eacute;nea en etiquetas y sin la p&aacute;tina de lo pol&iacute;ticamente correcto.
    </p><h2 class="article-text">Un estilo &ldquo;bastardo&rdquo; y &ldquo;mestizo&rdquo; </h2><p class="article-text">
        Antes de deshacer el entramado que, a la vez, devora y mantiene vivos a los personajes de <em>La piel hembra</em>, es imprescindible destacar el instrumento con el que Elaine Vilar Madruga levanta su universo: la palabra. 
    </p><p class="article-text">
        En un escenario literario muchas veces dominado por la contenci&oacute;n l&eacute;xica y las exigencias del c&aacute;lculo editorial, la autora concibe la escritura como un &ldquo;acto de insumisi&oacute;n&rdquo;. El idioma en esta novela funciona como un dispositivo que choca frontalmente contra las convicciones del lector sobre su lectura y de esta manera lo reta a entender un contexto que puede no serle propio.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de obedecer las divisiones del l&eacute;xico entre lo culto y lo vulgar, la escritora abraza la impureza como un valor est&eacute;tico que cobra sentido al entender las ra&iacute;ces geopol&iacute;ticas e insulares que conforman su universo. Para la escritora habanera, cualquier intento de encorsetar la literatura dentro de fronteras fijas supone mutilar su potencia expresiva y reivindicativa: &ldquo;Mi estilo es bastante bastardo y mestizo, en el sentido que proviene del ser que soy&rdquo;, explica Elaine Vilar en una entrevista concedida a este medio. &ldquo;Un estilo isle&ntilde;o que es la influencia de muchas costas, de muchos mares, de muchos pedazos de terru&ntilde;o... Yo soy de las que creo que en estos tiempos definir es limitar&rdquo;. De esa mezcla caribe&ntilde;a nace una forma &uacute;nica de narrar a plena libertad el g&oacute;tico, el body horror y la espiritualidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me interesa mostrar la poesía en lo que históricamente fue considerado desecho. Por eso hablo tanto de lo orgánico, de los genitales, de lo que tiene que ver con el cuerpo humano</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elaine Vilar Madruga</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa intencionada forma de la autora por no limitar el lenguaje hace relucir otros tab&uacute;es que condicionan la representaci&oacute;n de lo cotidiano en la literatura. La novela rescata la jerga de la calle, exhubera la crudeza de la anatom&iacute;a humana, de lo org&aacute;nico, para demostrar que la belleza se encuentra en ambos lados del ant&oacute;nimo: &ldquo;Te dicen que esta palabra es la contraria de esta otra: luz y sombra, sagrado y profano, arriba y abajo. Y cuando creces te das cuenta de que la antonimia es una mentira del lenguaje&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que la escritora rescate la belleza en lo que podr&iacute;a ser asqueroso, terrible y feo: &ldquo;Me interesa mostrar la poes&iacute;a en lo que hist&oacute;ricamente fue considerado desecho. Por eso hablo tanto de lo org&aacute;nico, de los genitales, de lo que tiene que ver con el cuerpo humano... Eso que nos ense&ntilde;aron a temer y a no nombrar&rdquo;. Al reivindicar el valor de los cuerpos vivos, la autora desaf&iacute;a el pudor de los desnudos y sit&uacute;a la corporalidad, sobre todo femenina, en el centro de la escena.
    </p><h2 class="article-text">La realidad al rev&eacute;s o del reverso</h2><p class="article-text">
        Esta extensa red tem&aacute;tica que reluce en <em>La piel hembra:</em> la devastaci&oacute;n del territorio, la maternidad como condena y trinchera, el desencanto pol&iacute;tico y la memoria de los cuerpos se entrelazan siguiendo la estela de sus anteriores obras &ndash;como <em>La tiran&iacute;a de las moscas</em> o <em>El cielo de la selva&ndash;</em>, la autora vuelve a colocar el foco en la impugnaci&oacute;n de la autocracia y de &ldquo;esos mach&oacute;cratas generales con sus boticas de charol que est&aacute;n subidos encima de una monta&ntilde;a o dentro de sus b&uacute;nkeres y no se mojan las botas en el fango&rdquo;. A trav&eacute;s de la peripecia de sus personajes en un espacio convulso, la obra cuestiona las jerarqu&iacute;as de poder y retrata las cicatrices que deja la violencia en una comunidad.
    </p><p class="article-text">
        La autora no narra un mapa estrictamente ficticio en <em>La piel hembra</em>, aunque parezca que s&iacute;, narra una met&aacute;fora que dialoga directamente con el escenario pol&iacute;tico actual. El auge de los fascismos, un sistema dominado por el cinismo y el populismo medi&aacute;tico. Y, frente a las figuras de los l&iacute;deres que acaban reducidos a la caricatura del espect&aacute;culo, Vilar Madruga disecciona el peligro de los &ldquo;mesianismos modernos&rdquo; construidos para el consumo masivo: &ldquo;Pasa que los dictadores del presente son dictadores muy carnavalescos, &iquest;no? son personajes as&iacute; como poco de m&aacute;scaras de carnaval, con salidas muy absurdas&rdquo;, y relaciona estos actores pol&iacute;ticos que viven en el presente con los personajes de sus novelas y concluye: &ldquo;&iquest;En qu&eacute; punto de la historia el absurdo se convirti&oacute; en realidad? Porque hasta donde yo sab&iacute;a el absurdo era un g&eacute;nero casi que fant&aacute;stico&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La novela expone c&oacute;mo este teatro que protagonizan los poderes utiliza el lenguaje y la postura para enmascarar la decadencia de los dominadores y las aut&eacute;nticas consecuencias que arrasan a los cuerpos dominados, no solo porque est&eacute;n sometidos, que tambi&eacute;n, sino por resistir y seguir adelante con la voluntad de S&iacute;sifo arrastrando una roca.
    </p><h2 class="article-text">La memoria de las fosas en los huesos perdidos </h2><p class="article-text">
        Frente a las cr&oacute;nicas oficiales escritas por las c&uacute;pulas del poder, la trama se detiene en las vidas cotidianas de quienes sufren las consecuencias de la guerra sin haber firmado sus decretos. &ldquo;Al margen de todo esto, que parecen ser los temas grandilocuentemente narrados en la novela, est&aacute;n los personajes peque&ntilde;itos que intentan sobrevivir al caos [...] La gente que al cabo de todo resulta que casi siempre son los vencidos. Porque las historias se cuentan siempre desde la perspectiva de los vencedores; las historias de los vencidos no son las contadas&rdquo;, reflexiona la autora.
    </p><p class="article-text">
        Esa fijaci&oacute;n por la derrota frente a la historia factual da pie a figuras memorables en la novela como el coro de &ldquo;las huesudas&rdquo;, la autora cuenta en la entrevista que sus personajes favoritos son &ldquo;un grupo de mujeres arrastradas por el conflicto que siguen la estela de los ej&eacute;rcitos&rdquo; o el personaje de San Huesero, cuya persistencia por seguir adelante sintetiza la columna vertebral de la obra. San Huesero recorre la tierra desenterrando y catalogando restos de huesos para devolverlos a sus familias, encarnando una terquedad por un motivo ajeno que acaba dominando su vida de una forma tr&aacute;gica: &ldquo;A m&iacute; me gustan mucho los personajes que est&aacute;n vencidos de antemano, que t&uacute; como lector puedes ver que su prop&oacute;sito no los llevar&aacute; a ning&uacute;n sitio, pero hay un grado de heroicidad importante en los personajes vencidos y tercos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El inventario de nombres y rasgos &oacute;seos que realiza este personaje conecta la ficci&oacute;n con las heridas abiertas de la memoria hist&oacute;rica contempor&aacute;nea. &ldquo;Esa persona mencionada que est&aacute; convertida en hueso podr&iacute;a haber sido tu abuelo, tu abuela o una mujer en Latinoam&eacute;rica, en M&eacute;xico, en Colombia o en cualquier pa&iacute;s del mundo en este momento desaparecida. Son las ni&ntilde;as arrojadas a los m&aacute;rgenes de la carretera, tanta gente en este mundo cuyo hueso todav&iacute;a no aparece&rdquo;, apunta Vilar Madruga demenuzando uno de los or&iacute;genes de la rabia en sus historias. 
    </p><h2 class="article-text">Encontrar la belleza en la rabia  </h2><p class="article-text">
        La disecci&oacute;n del autoritarismo en <em>La piel hembra</em> nace de la posici&oacute;n visceral desde la que escribe Elaine Vilar porque su inter&eacute;s narrativo siempre ir&aacute; &ldquo;del lado de las v&iacute;ctimas, fundamentalmente mujeres y ni&ntilde;os&rdquo;, canalizando una indignaci&oacute;n directa contra el abanico de figuras opresoras que vertebran el conflicto dentro de la novela y fuera de ella: &ldquo;Desde los mach&oacute;cratas o los mach&oacute;logos que creen llevar la rienda del pueblo hasta los mach&oacute;cratas generales que est&aacute;n en el llano quemando la tierra, violando mujeres, matando ni&ntilde;os y desplazando gente&rdquo;. Dentro de todos esos, los &ldquo;mach&oacute;cratas generales&rdquo; que vienen desde un mundo del privilegio son &ldquo;como los que m&aacute;s me incomodan&rdquo;, explica la autora.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, Elaine se&ntilde;ala la impunidad y la desconexi&oacute;n emocional con la que se ejerce el dominio sobre los despose&iacute;dos, denunciando la postura de quienes dirigen la barbarie sin padecerla: &ldquo;Yo creo que hay mucha rabia de mi parte hacia esa gente dictatorial que mira  mira el destrozo que ha hecho de forma s&eacute;ptica&rdquo;. Esa mirada fr&iacute;a frente a la devastaci&oacute;n ajena provocada por una figura de autoridad y seguridad social se convierte as&iacute; en el principal combustible pol&iacute;tico de sus historias.
    </p><p class="article-text">
        Para la autora, la rabia acaba siendo el motor &eacute;tico que sostiene toda la arquitectura de su unvierso estil&iacute;stico y formal: &ldquo;Yo no escribo con el cerebro, yo escribo con las tripas. La rabia viene de ese aspecto biol&oacute;gico, de escribir con las v&iacute;sceras y de contar cosas inc&oacute;modas&rdquo;, porque cuando cuentas realidades sobre las existencias perif&eacute;ricas est&aacute;s haciendo un &ldquo;llamado a la justicia&rdquo;. &iquest;Y si son esa furia y esa belleza sobre las que escribe Elaine Villar Madruga las que transforman el duelo en resistencia, las que convierten la memoria arrebatada en el relato central de la historia?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Benavent]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/elaine-vilar-madruga-escritora-rabia-viene-escribir-visceras-contar-cosas-incomodas_1_13489010.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Sep 2026 03:02:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/11e00f3a-c2f7-48ff-b0da-d2e789e79eb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x308y194.jpg" length="43970" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/11e00f3a-c2f7-48ff-b0da-d2e789e79eb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x308y194.jpg" type="image/jpeg" fileSize="43970" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Elaine Vilar Madruga, escritora: “La rabia viene de escribir con las vísceras y de contar cosas incómodas”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/11e00f3a-c2f7-48ff-b0da-d2e789e79eb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x308y194.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cuba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Islandia", el documental que nació del duelo y terminó siendo una historia de amor y música]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/islandia-documental-nacio-duelo-termino-historia-amor-musica_1_13483698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dcfceb91-89c8-4439-a969-0243103abea6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x958y541.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Islandia&quot;, el documental que nació del duelo y terminó siendo una historia de amor y música"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dirigido por Leandro Cerro, el documental narra en primera persona un viaje a Islandia atravesado por la música y el duelo. Se estrena el 11 de septiembre en el Cine Arte Cacodelphia.</p></div><p class="article-text">
        Un joven que se deshace de sus pertenencias tras la muerte de su padre y viaja a Islandia buscando un sentido que hab&iacute;a perdido. Esa es la premisa de &ldquo;Islandia&rdquo;, el primer largometraje del director argentino Leandro Cerro, que se estrena el pr&oacute;ximo 11 de septiembre en el Cine Arte Cacodelphia, luego de su paso por el Festival de Trento 2025. 
    </p><p class="article-text">
        El documental sigue en primera persona el recorrido de un hombre atravesado por la melancol&iacute;a que, fascinado por la m&uacute;sica, la gente y el paisaje island&eacute;s, va recuperando de a poco la alegr&iacute;a, el v&iacute;nculo con los otros y finalmente el amor. La propia pel&iacute;cula surgi&oacute; de una experiencia personal de Cerro: la enfermedad y muerte de su padre en 2011 lo llev&oacute; a refugiarse en la m&uacute;sica de la banda islandesa Sigur R&oacute;s, una conexi&oacute;n que con los a&ntilde;os se transform&oacute; en una curiosidad cada vez mayor por el pa&iacute;s n&oacute;rdico, al punto de estudiar el idioma para entender las letras de las canciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08476bb5-52cf-4c18-b165-69e33634cd66_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08476bb5-52cf-4c18-b165-69e33634cd66_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08476bb5-52cf-4c18-b165-69e33634cd66_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08476bb5-52cf-4c18-b165-69e33634cd66_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08476bb5-52cf-4c18-b165-69e33634cd66_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08476bb5-52cf-4c18-b165-69e33634cd66_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/08476bb5-52cf-4c18-b165-69e33634cd66_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Islandia se estrena el próximo 11 de septiembre en el Cine Arte Cacodelphia, luego de su paso por el Festival de Trento 2025."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Islandia se estrena el próximo 11 de septiembre en el Cine Arte Cacodelphia, luego de su paso por el Festival de Trento 2025.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa fascinaci&oacute;n se convirti&oacute; en proyecto en 2015, cuando el director decidi&oacute; viajar a Reykiavik sin conocer a nadie. Durante siete meses recorri&oacute; Islandia de punta a punta con una c&aacute;mara peque&ntilde;a y un micr&oacute;fono direccional, registrando glaciares, volcanes y paisajes, pero sobre todo a las personas que fue encontrando en el camino: m&uacute;sicos, granjeros, adolescentes que hab&iacute;an convertido un granero en sala de ensayo y chicos que descubr&iacute;an la m&uacute;sica en la escuela. En ese recorrido conoci&oacute; a Katja, con quien inici&oacute; una relaci&oacute;n que tambi&eacute;n qued&oacute; registrada en el film.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe title="vimeo-player" src="https://player.vimeo.com/video/910587729?h=9e3d97f723" width="640" height="360" frameborder="0" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allow="autoplay; fullscreen; picture-in-picture; clipboard-write; encrypted-media; web-share"   allowfullscreen></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        El resultado es un documental construido, seg&uacute;n lo describe el propio Cerro, a partir de personas, paisajes, m&uacute;sica y silencios, con escenas que se muestran y otras que permanecen abiertas. La pel&iacute;cula cuenta con la participaci&oacute;n musical de Sigur R&oacute;s, Amiina y Sugarcubes, tres referentes de la escena islandesa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49b80464-7428-4ee3-a79f-5a0d9574d86b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49b80464-7428-4ee3-a79f-5a0d9574d86b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49b80464-7428-4ee3-a79f-5a0d9574d86b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49b80464-7428-4ee3-a79f-5a0d9574d86b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49b80464-7428-4ee3-a79f-5a0d9574d86b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49b80464-7428-4ee3-a79f-5a0d9574d86b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/49b80464-7428-4ee3-a79f-5a0d9574d86b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Leandro Cerro recorrió durante siete meses Islandia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Leandro Cerro recorrió durante siete meses Islandia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Ficha t&eacute;cnica</h2><p class="article-text">
        La direcci&oacute;n y producci&oacute;n de &ldquo;Islandia&rdquo; son de Leandro Cerro, quien tambi&eacute;n firma el guion junto a Hern&aacute;n Rosselli, con la colaboraci&oacute;n de Camila Fabbri y Agust&iacute;n Godoy. Rosselli estuvo adem&aacute;s a cargo de la edici&oacute;n y el montaje, mientras que Mart&iacute;n Farina realiz&oacute; el montaje final y, junto a Jorge Barilari, la musicalizaci&oacute;n. El sonido estuvo a cargo de Lucas Larriera y Luiza Gon&ccedil;alves, con mezcla de Pablo Orzeszko. La distribuci&oacute;n corre por cuenta de Cinetren.
    </p><p class="article-text">
        Nacido en Buenos Aires en 1988 y formado en la Universidad del Cine (UCINE), Cerro dirige actualmente la carrera de Cine y Nuevos Formatos Audiovisuales en la Escuela Da Vinci. &ldquo;Islandia&rdquo; es su primer largometraje: en 2024 ya hab&iacute;a viajado a Brasil para filmar su segundo documental, todav&iacute;a sin t&iacute;tulo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/islandia-documental-nacio-duelo-termino-historia-amor-musica_1_13483698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Sep 2026 03:02:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dcfceb91-89c8-4439-a969-0243103abea6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x958y541.jpg" length="2783247" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dcfceb91-89c8-4439-a969-0243103abea6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x958y541.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2783247" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["Islandia", el documental que nació del duelo y terminó siendo una historia de amor y música]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dcfceb91-89c8-4439-a969-0243103abea6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x958y541.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islandia,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Kuelgue: un lugar donde la pasemos bien todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lugar-pasemos_129_13483720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0ff5a23-02f7-4d3c-9cb7-89888f5a4585_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150380.jpg" width="1993" height="1121" alt="El Kuelgue: un lugar donde la pasemos bien todos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Kuelgue presentó Díscolo en el Movistar Arena con un show que fue mucho más que la presentación de un nuevo disco: música, humor, improvisación y una puesta en escena de gran escala para una banda que, después de años de recorrido, dejó de ser una promesa y empieza a marcar su propia huella en la escena argentina.</p></div><p class="article-text">
        El Kuelgue dej&oacute; hace muchos a&ntilde;os de ser una novedad y, sin embargo, en cada una de sus apariciones &mdash;que los llevaron a girar por todo el mundo&mdash;, tienen algo nuevo para contar, para contar, para mostrar. &ldquo;El juego y el boludeo es algo que acompa&ntilde;a al proyecto desde las letras, la improvisaci&oacute;n en el estudio y es algo que intentamos trasladar al vivo&rdquo;, explicar&aacute; m&aacute;s tarde Juli&aacute;n Kart&uacute;n, este pibe con pinta de amigo de todos con talento y carisma que le brota por los poros.
    </p><p class="article-text">
        Se r&iacute;en. Hacen re&iacute;r. Son un grupo de pibitos que est&aacute;n jugando a pasarla bien. Lo mismo en cada show. No los conoce nadie, pero cuando los vemos parece eso: est&aacute;n disfrutando. Pasa el tiempo. Suenan m&aacute;s fuerte, suenan m&aacute;s lindo, juegan en serio. Se divierten. Se r&iacute;en. La pasan bien. Y as&iacute;, en loop. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-J_C1c6EV8m4-7613', 'youtube', 'J_C1c6EV8m4', document.getElementById('yt-J_C1c6EV8m4-7613'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-J_C1c6EV8m4-7613 src="https://www.youtube.com/embed/J_C1c6EV8m4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Estuve a punto de caer en la tentaci&oacute;n de decir que hab&iacute;a visto a El Kuelgue presentando su nuevo disco en el Movistar Arena, pero r&aacute;pidamente me di cuenta que no solo hab&iacute;an presentado un disco en el m&aacute;s estricto sentido de la experiencia musical, sino que su bautismo en los escenarios fue una producci&oacute;n art&iacute;stica en donde la puesta en escena jug&oacute; un papel protag&oacute;nico. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando se apagaron las luces del Movistar Arena, ese nuevo centro neur&aacute;lgico musical que alguna ostent&oacute; el Luna Park, una caravana de almas dej&oacute; por un par de horas las frustraciones de los d&iacute;as grises y se entreg&oacute; por completo a una experiencia art&iacute;stica: la presentaci&oacute;n de<em> D&iacute;scolo</em>, el nuevo &aacute;lbum de la banda. Pero hay que hacer una salvedad: lo que pas&oacute; no fue solo <em>la presentaci&oacute;n de un disco</em>, sino una puesta en escena a la altura de esas megaproducciones que solemos ver siempre a larga distancia, menci&oacute;n especial para Le&oacute;n Greco, que fue el responsable de que, pasados los d&iacute;as, siga recordando los detalles del momento. &laquo;Ten&iacute;amos la idea de recrear un carrusel, buscar esa est&eacute;tica de cajita musical, caballo de calesita&hellip; Y desde el vestuario tambi&eacute;n se acompa&ntilde;&oacute; esa idea. Y creo que suma much&iacute;simo a un show en lugares como estos&raquo;, cuenta Kartun.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Im58JZlgzdU-8729', 'youtube', 'Im58JZlgzdU', document.getElementById('yt-Im58JZlgzdU-8729'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Im58JZlgzdU-8729 src="https://www.youtube.com/embed/Im58JZlgzdU?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Ah&iacute; estaban, ya crecidos, el mismo grupo de pibitos que alguna vez vi teloneando a Paul McCartney en La Plata, haciendo del culto a la amistad, al boludeo y a la guitarrita contagiosa un estilo de vida que, hay que decirlo, es la &uacute;nica teor&iacute;a del derrame que se cumple en estos tiempos. Porque cuando El Kuelgue suena en vivo, su alegr&iacute;a se multiplica entre el p&uacute;blico. Y en tiempos donde la risa escasea, eso es un gran valor agregado. 
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a centrarme en lo estrictamente musical. Porque s&iacute;, estuvo Zoe Gottuso cantando <em>Carta para no llorar</em> &mdash;ya deber&iacute;a estar en planta permanente Zoe&mdash;, y tambi&eacute;n hubo momentos para los delirios a los que Kart&uacute;n tiene acostumbrado a su p&uacute;blico; jugaron a que en un momento todos se cagaran de la risa diciendo que <em>les cuesta todo cinco lucas</em> y lo devaluada que qued&oacute; la queja de Parque Acu&aacute;tico.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-ouYLr_f2u9c-2566', 'youtube', 'ouYLr_f2u9c', document.getElementById('yt-ouYLr_f2u9c-2566'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-ouYLr_f2u9c-2566 src="https://www.youtube.com/embed/ouYLr_f2u9c?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n aparecieron gui&ntilde;os para cruzar generaciones enteras de m&uacute;sica, aunque Juli&aacute;n aclare: &ldquo;Es algo que se a da naturalmente, son las bandas que nos marcaron&rdquo;. Por eso hubo un momento de guitarra y voz entre Kart&uacute;n y el talentos&iacute;simo Benja L&oacute;pez Barrios para hacer cantar <em>Spaghetti del rock</em> a todo el p&uacute;blico. O una versi&oacute;n sin voces de <em>Todo un palo</em>, que, con la muerte del Indio tan a mano, conmueve en cada acorde. Tambi&eacute;n estuvieron Abel Pintos cantando <em>Cactus</em>, de Gustavo Cerati y Piti Fern&aacute;ndez, de Las Pastillas del Abuelo, haciendo delirar a todos con el himno de Sumo <em>Los viejos vinagres</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que hay algo que dej&oacute; hace un tiempo largo de ser una promesa, un quiz&aacute;s, un parece que&hellip; El Kuelgue comienza a formar parte de una escena musical con identidad propia: ya no se busca en ellos ver como qui&eacute;nes suenan, sino que empiezan a aparecer bandas <em>con cositas del Kuelgue</em>. Y por eso, es probable que en algunos a&ntilde;os, en alg&uacute;n intervalo, alg&uacute;n grupo de otros pibes o pibas se ponga a jugar con versiones de otras bandas que fueron marcando la escena y, por qu&eacute; no, se pongan a pasar por el repertorio de este grupo de amigos surgido en Villa Crespo que, D&iacute;scolo mediante, hacen del surco de su huella algo cada vez m&aacute;s notorio. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nacho Merlo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lugar-pasemos_129_13483720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Sep 2026 09:36:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a0ff5a23-02f7-4d3c-9cb7-89888f5a4585_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150380.jpg" length="162333" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a0ff5a23-02f7-4d3c-9cb7-89888f5a4585_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150380.jpg" type="image/jpeg" fileSize="162333" width="1993" height="1121"/>
      <media:title><![CDATA[El Kuelgue: un lugar donde la pasemos bien todos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a0ff5a23-02f7-4d3c-9cb7-89888f5a4585_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150380.jpg" width="1993" height="1121"/>
      <media:keywords><![CDATA[El Kuelgue]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Series y películas que llegan al streaming en septiembre: Fito Páez, cuentos de Mariana Enriquez, Pulp y grandes regresos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-septiembre-fito-paez-cuentos-mariana-enriquez-pulp-grandes-regresos_1_13479871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74a11b3b-eb03-492f-a648-4c7b3d563b3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x822y602.jpg" width="1200" height="675" alt="Series y películas que llegan al streaming en septiembre: Fito Páez, cuentos de Mariana Enriquez, Pulp y grandes regresos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las principales plataformas anunciaron la llegada de nuevo material a sus servicios. Un repaso por lo más destacado del mes.</p><p class="subtitle">Inés Ulanovsky: “Siempre es inquietante pensar qué hacemos con el pasado”</p></div><p class="article-text">
        Las principales plataformas de streaming anunciaron para septiembre lanzamientos muy destacados. Adem&aacute;s de nuevas temporadas de series muy esperadas y el estreno de pel&iacute;culas esperadas, <strong>durante todo el mes habr&aacute; tambi&eacute;n lugar para producciones argentinas</strong>, documentales musicales y la vuelta de cl&aacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por las series y pel&iacute;culas m&aacute;s destacadas que llegan a lo largo de septiembre a Netflix, HBO Max, Amazon Prime Video, Disney+, Apple TV+ y Mubi.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Fito P&aacute;ez: el mundo cabe en una canci&oacute;n</strong></em><strong>. </strong>&ldquo;Una pel&iacute;cula documental que observa, escucha, e interact&uacute;a con <strong>Fito P&aacute;ez</strong> desde una profunda intimidad. La c&aacute;mara es testigo, casi invisible, de sus pasos, y lo acompa&ntilde;a durante m&aacute;s de un a&ntilde;o en grabaciones, ensayos, giras y presentaciones por grandes ciudades en Am&eacute;rica Latina, Europa y Estados Unidos. <strong>Es tambi&eacute;n un viaje por la historia de uno de los m&aacute;s grandes artistas de habla hispana: sus amores y desamores, hijos y amistades, excesos, tragedias, fracasos y &eacute;xitos</strong>&rdquo;, anunci&oacute; Netflix sobre esta producci&oacute;n.             
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A trav&eacute;s de un relato &iacute;ntimo y en primera persona, el film muestra al artista revisitando los momentos m&aacute;s significativos de su vida y su carrera - con una honestidad y una cercan&iacute;a que ninguna producci&oacute;n hab&iacute;a logrado antes. <strong>La pel&iacute;cula tiene su punto de partida en un accidente que no s&oacute;lo oblig&oacute; a Fito a interrumpir parte de su gira en 2024</strong>, sino que lo enfrent&oacute; al l&iacute;mite del dolor f&iacute;sico y emocional. Desde ese momento de pausa forzada, el m&uacute;sico vuelve sobre los v&iacute;nculos m&aacute;s significativos de su vida&rdquo;, agregaron desde la plataforma.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-4P0PSlJDZvk-5627', 'youtube', '4P0PSlJDZvk', document.getElementById('yt-4P0PSlJDZvk-5627'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-4P0PSlJDZvk-5627 src="https://www.youtube.com/embed/4P0PSlJDZvk?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
         <em><strong>Fito P&aacute;ez, el mundo cabe en una canci&oacute;n</strong></em><strong> estar&aacute; disponible en Netflix desde el 3 de septiembre.</strong>
    </p><p class="article-text">
         <strong>2. </strong><em><strong>Catedrales</strong></em><strong>. </strong>&ldquo;Basada en la aclamada novela de <strong>Claudia Pi&ntilde;eiro</strong>, este thriller dram&aacute;tico <strong>cuenta con un destacado elenco chileno encabezado por Alfredo Castro, Ignacia Baeza, Amparo Noguera, Vivianne Dietz, Marcelo Alonso, Octavia Bernasconi y Paulina Garc&iacute;a</strong>, entre otros&rdquo;, inform&oacute; Amazon Prime Video sobre esta serie que lanzar&aacute; en septiembre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Catedrales</em> narra, en dos l&iacute;neas temporales, el misterio del asesinato de Ana Sard&aacute;, hallada desmembrada y quemada en 1986. <strong>Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, L&iacute;a regresa para cumplir el &uacute;ltimo deseo de su padre</strong>: descubrir qu&eacute; le pas&oacute; a su hermana y revelar una verdad marcada por fanatismo, amor prohibido y mentiras&rdquo;, agreg&oacute; en un comunicado la plataforma sobre esta producci&oacute;n de origen chileno que adapta el texto de la escritora argentina.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-P6_kJLVZuJk-3840', 'youtube', 'P6_kJLVZuJk', document.getElementById('yt-P6_kJLVZuJk-3840'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-P6_kJLVZuJk-3840 src="https://www.youtube.com/embed/P6_kJLVZuJk?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>La serie </strong><em><strong>Catedrales</strong></em><strong> se podr&aacute; ver por Amazon Prime Video a partir del 16 de septiembre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Slow Horses</strong></em><strong> (temporada seis).</strong> Este mes vuelven con su sexta temporada los esp&iacute;as &ldquo;desplazados&rdquo;, con <strong>Gary Oldman</strong> al frente. &ldquo;En esta sexta entrega, el peculiar grupo de la inteligencia brit&aacute;nica deber&aacute; enfrentar las secuelas de un chantaje institucional que amenaza con desmantelar la propia agencia. <strong>La serie promete mantener la mezcla exacta entre humor &aacute;cido, decadencia y espionaje de alta tensi&oacute;n</strong>&rdquo;, informaron desde Apple TV+ sobre esta nueva entrega.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-mZbJxpYHLuI-8428', 'youtube', 'mZbJxpYHLuI', document.getElementById('yt-mZbJxpYHLuI-8428'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-mZbJxpYHLuI-8428 src="https://www.youtube.com/embed/mZbJxpYHLuI?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>La sexta temporada de </strong><em><strong>Slow Horses</strong></em><strong> se podr&aacute; ver por Apple TV+ a partir del 16 de septiembre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Pulp: &iquest;qu&eacute; har&iacute;as por una canci&oacute;n m&aacute;s?</strong></em> &ldquo;Del director <strong>Garth Jennings</strong>, esta producci&oacute;n recorre el extraordinario viaje de una de las bandas m&aacute;s importantes y singulares del Britpop: desde sus comienzos en Sheffield hasta convertirse en un referente de la cultura brit&aacute;nica. <strong>A trav&eacute;s de cuatro d&eacute;cadas de material de archivo in&eacute;dito y las im&aacute;genes de su esperado regreso a los escenarios, la pel&iacute;cula se adentra en el universo de Pulp de la mano de Jarvis Cocker, </strong>cantante, compositor y l&iacute;der del grupo. Una banda que convirti&oacute; el humor, la iron&iacute;a y las peque&ntilde;as historias de la vida cotidiana en canciones que definieron una &eacute;poca&rdquo;, inform&oacute; Mubi sobre este documental que ofrecer&aacute; la plataforma este mes en su men&uacute;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-BPIyAvBd6a4-8793', 'youtube', 'BPIyAvBd6a4', document.getElementById('yt-BPIyAvBd6a4-8793'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-BPIyAvBd6a4-8793 src="https://www.youtube.com/embed/BPIyAvBd6a4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Pulp: &iquest;qu&eacute; har&iacute;as por una canci&oacute;n m&aacute;s? </strong></em><strong>se podr&aacute; ver por Mubi a partir del 25 de septiembre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5.</strong><em><strong> Outlander: Blood of My Blood</strong></em><strong>.</strong> &ldquo;La segunda temporada de <em>Outlander: Blood of My Blood</em> llega cargada de acci&oacute;n y muestra la fuerza del amor de las dos parejas protagonistas. <strong>En medio de una inminente guerra, ambas parejas luchar&aacute;n por estar juntas, sobrevivir y proteger el futuro de las Tierras Altas de Escocia</strong>&rdquo;, inform&oacute; Disney+ sobre esta nueva entrega de su cl&aacute;sica serie.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-GF8JZOjhBzo-8428', 'youtube', 'GF8JZOjhBzo', document.getElementById('yt-GF8JZOjhBzo-8428'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-GF8JZOjhBzo-8428 src="https://www.youtube.com/embed/GF8JZOjhBzo?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>La serie </strong><em><strong>Outlander: Blood of My Blood </strong></em><strong>se podr&aacute; ver a trav&eacute;s de Disney+ desde el 19 de septiembre. Un nuevo episodio todos los s&aacute;bados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Mis muertos tristes</strong></em><strong>.</strong> Esta miniserie del director chileno <strong>Pablo Larra&iacute;n</strong> est&aacute; basada en cuentos de la escritora argentina <strong>Mariana Enriquez.</strong> Recientemente se anunci&oacute; que esta producci&oacute;n, adem&aacute;s de verse a trav&eacute;s del streaming por Netflix, se presentar&aacute; en la competencia de la Secci&oacute;n Oficial del Festival Internacional de Cine de San Sebasti&aacute;n, en formato de largometraje.
    </p><p class="article-text">
        Esta serie de cuatro episodios tiene como protagonistas a <strong>Mercedes Mor&aacute;n, Dolores Fonzi, Alejandra Flechner y Carolina S&aacute;nchez &Aacute;lvarez</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uma, una m&eacute;dica reci&eacute;n jubilada que puede ver a los muertos, intenta procesar la muerte de su madre y sus propias cuentas pendientes. <strong>La llegada de su sobrina Julie y el asesinato de tres adolescentes en Piedrabuena, barrio del conurbano atravesado por la violencia, desatan un extra&ntilde;o fen&oacute;meno</strong> que rompe el fr&aacute;gil equilibrio entre vivos y muertos. Lo que hasta entonces hab&iacute;a sido una carga de Ema comienza a expandirse por todo el barrio: los muertos empiezan a hacerse presentes y nadie podr&aacute; escapar al sonido de sus propios fantasmas&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis oficial de la serie.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad4735fd-7f6a-43e6-9579-4e1181337abc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad4735fd-7f6a-43e6-9579-4e1181337abc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad4735fd-7f6a-43e6-9579-4e1181337abc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad4735fd-7f6a-43e6-9579-4e1181337abc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad4735fd-7f6a-43e6-9579-4e1181337abc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad4735fd-7f6a-43e6-9579-4e1181337abc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ad4735fd-7f6a-43e6-9579-4e1181337abc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mercedes Morán es una de las protagonistas de la miniserie &quot;Mis muertos tristes&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mercedes Morán es una de las protagonistas de la miniserie &quot;Mis muertos tristes&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La miniserie </strong><em><strong>Mis muertos tristes</strong></em><strong> se podr&aacute; ver en Netflix a partir del 24 de septiembre. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Moscas</strong></em><strong>.</strong> &ldquo;<em>Moscas</em>, el regreso de <strong>Fernando Eimbcke</strong>, es una conmovedora historia sobre la p&eacute;rdida, la compa&ntilde;&iacute;a y los v&iacute;nculos que surgen en los momentos m&aacute;s inesperados. Cuando un hombre y su hijo de nueve a&ntilde;os se alojan temporalmente con Olga, una mujer de rutinas cuidadosamente controladas, la ausencia que atraviesa a esta familia comienza a transformar sus vidas. E<strong>ntre el humor y la ternura, Eimbcke encuentra humanidad en los peque&ntilde;os gestos y en la capacidad de seguir adelante. </strong>El n&iacute;tido blanco y negro de la cinefot&oacute;grafa <strong>Mar&iacute;a Secco</strong> acompa&ntilde;a esta historia &iacute;ntima sobre la resiliencia y los encuentros que pueden cambiarlo todo&rdquo;, inform&oacute; Mubi sobre este lanzamiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Moscas</em> tuvo su estreno mundial en Competencia Oficial en el 76&deg; Festival Internacional de Cine de Berl&iacute;n - Berlinale, su estreno nacional como funci&oacute;n inaugural y parte de la Selecci&oacute;n Oficial del 41&deg; Festival Internacional de Cine de Guadalajara - FICG, y una notable presencia en el 79&deg; Festival de Cannes como parte del programa Cannes &Eacute;crans Juniors, orientado a pel&iacute;culas dirigidas a p&uacute;blicos j&oacute;venes y nuevas generaciones de espectadores. <strong>Adem&aacute;s, la pel&iacute;cula fue seleccionada por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematogr&aacute;ficas (AMACC) para representar a M&eacute;xico en los Premios Goya 2027</strong> como Mejor Pel&iacute;cula Iberoamericana. Filmada totalmente en blanco y negro, es protagonizada por <strong>Teresita S&aacute;nchez, Hugo Ram&iacute;rez, Enrique Arreola y Bastian Escobar</strong>, en su debut actoral&rdquo;, agregaron desde la plataforma.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-glo4LI8oxCo-4833', 'youtube', 'glo4LI8oxCo', document.getElementById('yt-glo4LI8oxCo-4833'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-glo4LI8oxCo-4833 src="https://www.youtube.com/embed/glo4LI8oxCo?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>La pel&iacute;cula </strong><em><strong>Moscas</strong></em><strong> se podr&aacute; ver por Mubi desde el 4 de septiembre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Youth</strong></em><strong>. </strong>HBO Max confirm&oacute; para este mes el estreno de <em>Youth</em>, una nueva serie de comedia original de ocho cap&iacute;tulos que sigue a una mujer divorciada de 50 a&ntilde;os mientras vuelve a explorar el sexo y el amor, al tiempo que cuida de sus padres enfermos y educa a su hijo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El elenco cuenta con S<strong>haron Horgan (Alex), Rupert Friend (Patrick), Sharlene Whyte (Sam), Aran Murphy (Ruari) y Robbie Gee </strong>(Frank)&rdquo;, detallaron desde la plataforma. La protagonista, adem&aacute;s de actuar, tambi&eacute;n es autora y productora de la serie. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-XwuDMSlErkk-4753', 'youtube', 'XwuDMSlErkk', document.getElementById('yt-XwuDMSlErkk-4753'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-XwuDMSlErkk-4753 src="https://www.youtube.com/embed/XwuDMSlErkk?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>La serie </strong><em><strong>Youth</strong></em><strong> se podr&aacute; ver por HBO Max desde el 20 de septiembre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong> Toy Story 5</strong></em><strong>. </strong>&ldquo;Los juguetes est&aacute;n de regreso en <em>Toy Story 5</em> de Disney y Pixar, <strong>y esta vez, se encuentran con la tecnolog&iacute;a</strong>. El prop&oacute;sito de jugar de Woody (voz en ingl&eacute;s de <strong>Tom Hanks</strong>), Buzz Lightyear (voz en ingl&eacute;s de <strong>Tim Allen</strong>), Jessie (voz en ingl&eacute;s de <strong>Joan Cusack</strong>) y el resto del grupo se ve amenazado cuando se enfrentan a Lilypad (voz en ingl&eacute;s de <strong>Greta Lee</strong>), una nueva tableta que llega con sus propias ideas disruptivas sobre lo que es mejor para su ni&ntilde;a, Bonnie. &iquest;Volver&aacute; el juego a ser como antes?&rdquo;, adelant&oacute; Disney+ sobre esta pel&iacute;cula, que luego de su paso por los cines aterrizar&aacute; ahora en esa plataforma.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-HQeQyson7mc-9994', 'youtube', 'HQeQyson7mc', document.getElementById('yt-HQeQyson7mc-9994'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-HQeQyson7mc-9994 src="https://www.youtube.com/embed/HQeQyson7mc?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>La pel&iacute;cula</strong><em><strong> Toy Story 5</strong></em><strong> se podr&aacute; ver por Disney + a partir del 23 de septiembre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Unabomber</strong></em><strong>.</strong> &ldquo;En este drama inspirado en hechos reales, el FBI le da caza a Ted Kaczynski, prodigio de Harvard y v&iacute;ctima de un experimento, que se ha convertido en el Unabomber&rdquo;, adelant&oacute; Netflix sobre este lanzamiento. Del elenco forman parte <strong>Russell Crowe, Jacob Tremblay, Annabelle Wallis y Shailene Woodley</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-B3tR6qQjbgI-7744', 'youtube', 'B3tR6qQjbgI', document.getElementById('yt-B3tR6qQjbgI-7744'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-B3tR6qQjbgI-7744 src="https://www.youtube.com/embed/B3tR6qQjbgI?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Unabomber</strong></em><strong> se podr&aacute; ver por Netflix a partir del 25 de septiembre.  </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>Mayday</strong></em><strong>.</strong> Este thriller que anunci&oacute; Apple TV+ para este mes tiene como protagonistas a<strong> Ryan Reynolds </strong>y <strong>Kenneth Branagh</strong>. &ldquo;La trama sigue a un grupo de militares que est&aacute; involucrado <strong>en una misi&oacute;n encubierta en aguas internacionale</strong>s que, tras una llamada de auxilio no identificada, queda atrapado en un laberinto de conspiraciones geopol&iacute;ticas e investigaciones de alto riesgo donde nadie es quien dice ser&rdquo;, informaron desde la plataforma
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-om5Un9X720M-2113', 'youtube', 'om5Un9X720M', document.getElementById('yt-om5Un9X720M-2113'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-om5Un9X720M-2113 src="https://www.youtube.com/embed/om5Un9X720M?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Mayday</strong></em><strong> se podr&aacute; ver por Apple TV+ desde el 4 de septiembre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>Monstruo: La historia de Lizzie Borden</strong></em><strong>. </strong>&ldquo;La innovadora serie de <strong>Ryan Murphy</strong> e<strong> Ian Brennan</strong> regresa con su cuarta entrega, la m&aacute;s salvaje hasta la fecha. <em>Monstruo: La historia de Lizzie Borden</em> narra c&oacute;mo una joven cambi&oacute; la percepci&oacute;n que el mundo ten&iacute;a de lo que pod&iacute;a ser un asesino... y para ello solo necesit&oacute; un hacha&rdquo;, adelant&oacute; Netflix sobre este lanzamiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando la reprimida hija de una acaudalada familia de Nueva Inglaterra y su rebelde criada se ven atrapadas en una casa construida sobre la humillaci&oacute;n y la crueldad, <strong>escapan refugi&aacute;ndose en una fantas&iacute;a de sexo, poder y venganza</strong>. Los macabros asesinatos sin resolver no solo conmocionan al mundo, sino que dan origen a un icono que se niega a vivir enjaulado, eligiendo en su lugar forjar su propia leyenda: impactante, monstruosa y gloriosamente libre&rdquo;, agreg&oacute; en un comunicado la plataforma. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-w5Alju5qgZc-2836', 'youtube', 'w5Alju5qgZc', document.getElementById('yt-w5Alju5qgZc-2836'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-w5Alju5qgZc-2836 src="https://www.youtube.com/embed/w5Alju5qgZc?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>La serie </strong><em><strong>Monstruo: La historia de Lizzie Borden</strong></em><strong> se podr&aacute; ver en Netflix a partir del  17 de septiembre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-septiembre-fito-paez-cuentos-mariana-enriquez-pulp-grandes-regresos_1_13479871.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2026 09:03:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/74a11b3b-eb03-492f-a648-4c7b3d563b3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x822y602.jpg" length="1460971" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/74a11b3b-eb03-492f-a648-4c7b3d563b3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x822y602.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1460971" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Series y películas que llegan al streaming en septiembre: Fito Páez, cuentos de Mariana Enriquez, Pulp y grandes regresos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/74a11b3b-eb03-492f-a648-4c7b3d563b3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x822y602.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Series,Películas,Netflix,Mariana Enriquez]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
