<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Cultura]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Cultura]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/cultura/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Maikel Dobarro y el tango disidente: bailar sin género, bailar para fugar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/maikel-dobarro-tango-disidente-bailar-genero-bailar-fugar_128_13187584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7c108f8-77ff-48c1-83cc-22e65c760c9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maikel Dobarro y el tango disidente: bailar sin género, bailar para fugar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un tango todavía marcado por roles de género rígidos, el bailarín y docente Maikel Dobarro impulsa una práctica disidente que recupera una historia borrada: la posibilidad de bailar sin normas de género. Desde La Fuga, un espacio de tango en Almagro, cuenta cómo el cambio de roles, el abrazo y la milonga se volvieron también parte de su transición como persona trans masculina y no binaria.</p></div><p class="article-text">
        El tango argentino suele presentarse como un baile de roles de g&eacute;nero r&iacute;gidos, donde las mujeres con tacones y vestidos ajustados siguen el paso de los hombres con pantalones a medida. Pero a finales del siglo XIX, cuando el tango se estaba popularizando en los barrios pobres de Buenos Aires y Montevideo, era com&uacute;n que parejas del mismo sexo bailaran juntas. Esa historia qued&oacute; en gran medida enterrada a medida que el tango se extendi&oacute; por Europa y ascendi&oacute; a la respetabilidad de los salones de baile, hasta que un creciente movimiento internacional, conocido como tango<em> queer</em> comenz&oacute; a recuperar esas ra&iacute;ces en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c21535e-7168-4fd2-8c97-4ab77d3295fc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c21535e-7168-4fd2-8c97-4ab77d3295fc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c21535e-7168-4fd2-8c97-4ab77d3295fc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c21535e-7168-4fd2-8c97-4ab77d3295fc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c21535e-7168-4fd2-8c97-4ab77d3295fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c21535e-7168-4fd2-8c97-4ab77d3295fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0c21535e-7168-4fd2-8c97-4ab77d3295fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dobarro organiza La Fuga, un espacio de tango disidente creado hace cuatro años que ofrece clases semanales y una milonga mensual en el Batacazo Cultural, un centro cultural queer en Almagro"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dobarro organiza La Fuga, un espacio de tango disidente creado hace cuatro años que ofrece clases semanales y una milonga mensual en el Batacazo Cultural, un centro cultural queer en Almagro                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/maikeldobarro_/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Maikel Dobarro</strong></a><strong> es un bailar&iacute;n, profesor y autodenominado &ldquo;agitador&rdquo; del tango </strong><em><strong>queer</strong></em>. Organiza <a href="https://www.instagram.com/tangoenfuga/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Fuga</a>, un espacio de tango disidente creado hace cuatro a&ntilde;os que ofrece clases semanales y una milonga mensual en el <a href="https://www.instagram.com/culturalbatacazo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Batacazo Cultural</a>, un centro cultural queer en Almagro. Prefiere el t&eacute;rmino &ldquo;tango disidente&rdquo; al anglicismo <em>queer tango</em>, en parte porque tiene una carga pol&iacute;tica m&aacute;s expl&iacute;cita. El tango <em>queer</em> o disidente postula que los bailarines pueden bailar el rol que deseen, independientemente de su g&eacute;nero. Dobarro afirma que habilitar el cambio de roles en el tango &ldquo;no es menor&rdquo;: ampl&iacute;a lo que los cuerpos pueden hacer y ser en relaci&oacute;n unos con otros. El propio camino de Dobarro hacia el tango se volvi&oacute; inseparable de su camino hacia la comprensi&oacute;n de s&iacute; mismo como persona trans masculino y no binario. Desde su transici&oacute;n, dice que ha dejado de recibir invitaciones a milongas heterosexuales. Ser cada vez m&aacute;s visible como bailar&iacute;n de tango no binario puede dar miedo, afirma, y su respuesta es de alimentar a la imaginaci&oacute;n de un mundo diferente.
    </p><p class="article-text">
        Una reciente edici&oacute;n de la milonga La Fuga tuvo lugar en v&iacute;speras del 50.&ordm; aniversario del golpe de Estado que dio inicio a la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico-militar el 24 de marzo de 1976. La milonga se detuvo para la interpretaci&oacute;n de una pieza del campe&oacute;n de tango argentino <a href="https://www.instagram.com/hugomastrolorenzo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hugo Mastrolorenzo</a> titulada &ldquo;<a href="https://www.instagram.com/p/DWaGVb6ERPa/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">24M, nunca m&aacute;s</a>&rdquo;. En un momento de la actuaci&oacute;n, una docena de bailarines, incluido Dobarro, permanecieron inm&oacute;viles bajo una enorme s&aacute;bana blanca, evocando algunos de los 30.000 desaparecidos.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco habl&eacute; con Dobarro en su casa de Boedo sobre el poder som&aacute;tico del abrazo del tango, los valores anticapitalistas de la milonga y c&oacute;mo perfeccionar su pr&aacute;ctica del tango lo ayud&oacute; a aceptar su identidad de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Te acord&aacute;s cuando bailaste tango por primera vez?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Estaba en el colegio secundario, ten&iacute;a catorce a&ntilde;os y sab&iacute;a que hab&iacute;a unos talleres de tango y me quise quedar a hacerlo. Tengo mucho el recuerdo de la primera vez, como que me pusieron algo en los ojos para que me deje llevar. De esa sensaci&oacute;n tengo un recuerdo muy fuerte, de poder ir con otre hacia donde otre me invitara a moverme.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Ser guiado fue lo que te enganch&oacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Encontrar esa sensaci&oacute;n de no tengo que pensar en nada, solo tengo que sentir, s&iacute; fue lo que me atrap&oacute;. Esa fue la magia. Pero, bueno, siempre me gust&oacute; bailar. Uno de mis grandes juegos era encerrarme en un cuarto con la radio e ir cambiando las canciones y estar horas bailando, imaginando escenarios, interpretando, haciendo mis propias comedias musicales. Me pas&eacute; muchas horas de la infancia. Entonces, creo que hubo ah&iacute; un gran momento de conectar, el que hab&iacute;a sido un juego de toda mi infancia a un momento ah&iacute; en la adolescencia de, guau, estoy bailando con otres.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27afb66a-6969-42a1-998e-696f550dd25e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27afb66a-6969-42a1-998e-696f550dd25e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27afb66a-6969-42a1-998e-696f550dd25e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27afb66a-6969-42a1-998e-696f550dd25e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27afb66a-6969-42a1-998e-696f550dd25e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27afb66a-6969-42a1-998e-696f550dd25e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/27afb66a-6969-42a1-998e-696f550dd25e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dobarro empezó a bailar tango a los 14 años, en un taller del colegio secundario."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dobarro empezó a bailar tango a los 14 años, en un taller del colegio secundario.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo llegaste a dedicarte a bailar tango?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La primera carrera que decido estudiar es ingenier&iacute;a textil, porque una hermana de una amiga de mi madre le cuenta que ella viajaba mucho, y yo dije, &iquest;C&oacute;mo? &iquest;Cu&aacute;ndo? Eso quiero. Al mismo tiempo que yo estoy entrando a la universidad mi madre empieza a bailar tango en La Viruta.&nbsp;Empec&eacute; a ir, primero iba solo ah&iacute;, despu&eacute;s empez&aacute;s a ver, supe de otros lugares y empec&eacute; a intentar a ir a otras milongas, pero me abrumaba ya desde muy peque toda esta situaci&oacute;n de que si no me pon&iacute;a una minifalda no bailaba. Lo corroboraba, adem&aacute;s, era &ldquo;hoy me voy a poner minifalda, &iquest;listo? Hoy bail&eacute;&rdquo;. Me sent&iacute;a muy inc&oacute;modo en esa performance de la hiperfeminidad, pero la sosten&iacute;a porque era la forma en la que bailar, pero, evidentemente, no encontraba pleno disfrute en estar haciendo todo eso. Entonces, como que iba y dejaba de ir, iba y dejaba de ir.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me abrumaba ya desde muy peque toda esta situación de que si no me ponía una minifalda no bailaba. Me sentía muy incómodo en esa performance de la hiperfeminidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En un momento ya estaba muy en crisis en la universidad y dije, bueno, par&aacute;, me voy a tomar un impasse y ah&iacute; supe de la Universidad Nacional de las Artes. Me met&iacute; en la UNA, y me cambi&oacute; la vida. Me cost&oacute; un mont&oacute;n, porque yo ya estaba en la curva hacia los 30, con un cuerpo que no ven&iacute;a preparado para algo as&iacute;. Y lamentablemente en ese momento, la c&aacute;tedra se manejaba en t&eacute;rminos de hacer de nene y hacer de nena. Un horror, pero bueno, pre-2018 hab&iacute;a muchas cosas que nadie sab&iacute;a.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce09c6dc-fefc-46cc-8e25-03cc8d9d2410_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce09c6dc-fefc-46cc-8e25-03cc8d9d2410_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce09c6dc-fefc-46cc-8e25-03cc8d9d2410_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce09c6dc-fefc-46cc-8e25-03cc8d9d2410_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce09c6dc-fefc-46cc-8e25-03cc8d9d2410_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce09c6dc-fefc-46cc-8e25-03cc8d9d2410_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ce09c6dc-fefc-46cc-8e25-03cc8d9d2410_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dobarro empezó estudiando ingeniería textil pero después de un impasse se inscribió en la Universidad Nacional de las Artes y su vida cambió para siempre."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dobarro empezó estudiando ingeniería textil pero después de un impasse se inscribió en la Universidad Nacional de las Artes y su vida cambió para siempre.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;As&iacute; se llamaban los roles?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, ellos hablaban de roles, pero despu&eacute;s, &iquest;qui&eacute;n va a ser de nene? &iquest;qu&eacute; est&aacute;s haciendo? &iquest;de nene o de nena? Tremendo. Menos mal que no me hab&iacute;a pasado el feminismo por encima, porque hubiese durado dos minutos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue un flash entrar en la UNA y que se me diera muy c&oacute;modamente practicar los dos roles. Despu&eacute;s fue el desaf&iacute;o de pasar al segundo a&ntilde;o de la carrera, donde empezamos con otra complejidad, que era ya m&aacute;s esc&eacute;nica, interpretaci&oacute;n coreogr&aacute;fica y todo eso. Eso era dificil&iacute;simo, y ah&iacute; s&iacute;, fue muchas veces llorar. &Eacute;ramos un mont&oacute;n de mujeres en una &eacute;poca en donde insist&iacute;an los docentes en que solo pod&iacute;as hacer, a partir de ese momento, un rol o el otro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; te pasaba a nivel f&iacute;sico, emocional o mental?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo creo que siempre en general me sent&iacute;a, qu&eacute; es lo que hoy reconozco como lo que podr&iacute;an llamar una disforia. &iquest;Qu&eacute; es esto que estoy haciendo? Igual ya empezaba a leer textos feministas. Fue la &eacute;poca en que me compr&eacute; <em>El Segundo Sexo</em> de Simone de Beauvoir y empec&eacute; a llegar a otros lugares y a entender, che no, par&aacute;, me est&aacute;n vendiendo una. Y a la vez, como siempre, cada vez que sal&iacute;a a escena, bailar me encantaba. Aunque no pudiera meter tres pasitos, yo lo daba todo. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la carrera empec&eacute; a hacer cosas de tango escenario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y estabas con vestido y tacos?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Vestido, taco, volaba por los aires, lo que pod&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Pero leyendo de Beauvoir en la casa</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Claro, es que fue un proceso paralelo. Hab&iacute;a una parte que yo no hab&iacute;a podido hablar de mi deseo sexual hasta los 27 a&ntilde;os. En el 2010 cuando se sanciona la ley de matrimonio igualitario, yo me pongo a militar a fondo y a discutirlo en todas las mesas familiares, al nivel que mi madre me acuerdo cuando me dice &ldquo;&iquest;Pero qu&eacute; te pasa vos que insist&iacute;s tanto con eso? &iquest;Ten&eacute;s algo que contarnos?&rdquo;. Y yo tipo: &ldquo;No, la verdad que no. No s&eacute; si soy heterosexual, porque creo que me podr&iacute;a enamorar de una mujer perfectamente y si alg&uacute;n d&iacute;a me enamoro de una mujer me gustar&iacute;a poder casarme igual que&hellip;&rdquo; Y eso fue lo m&aacute;s que dije y despu&eacute;s nunca m&aacute;s, porque adem&aacute;s me mov&iacute;a en entornos recontra, cis, hetero, ingenier&iacute;a, o sea, mundo conservador y cerrado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces cuando me muevo hacia el ambiente art&iacute;stico, pero del folclore, la cosa segu&iacute;a siendo conservadora, pero entro al mundo de los bailarines putos. Y eso empieza a hacerme notar algo, que capaz me gustaban los putos, o quer&iacute;a ser puto, no lo entend&iacute;a muy bien. Fue un poco por ah&iacute; que el tango, el folclore, la universidad, el empezar a fugarme de la norma de estudiar una carrera formal, de la norma de un mont&oacute;n de cuestiones, me estaba permitiendo escucharme.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que fue clave que existiera un proceso pol&iacute;tico como el que existi&oacute; para poder nombrarme, reconocerme y sentir la confianza de que todo iba a estar bien. Porque hab&iacute;a alguna idea as&iacute; como que, vas a sufrir, te vas a excluir del mundo, nunca vas a poder ser nada, y un miedo tambi&eacute;n en aquellos tiempos.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DSLdgGuj5aR/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DSLdgGuj5aR/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DSLdgGuj5aR/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Irina Jabsa (@irinajabsa)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo fuiste evolucionando desde ese momento?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pues en 2018 yo empiezo a habitar espacios de militancia feminista. Surge el movimiento feminista de tango, empiezo a ir a las asambleas, ah&iacute; conozco a un mont&oacute;n de tortas del tango como <a href="https://www.instagram.com/sole_.nani/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Soledad Nani</a>, <a href="https://www.instagram.com/lilianafurio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Liliana Furi&oacute;</a>, y <a href="https://www.instagram.com/nati.tera/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Natalia Teran</a>. Bueno, me empiezo a rodear de tangueras militantes. Y ah&iacute; empieza a caerme la ficha. Empiezo a entender un mont&oacute;n de cosas, a entender que muchos a&ntilde;os de mi sufrimiento y mis angustias ten&iacute;an que ver con todas esas cosas que hab&iacute;a vivido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me separ&eacute; de qui&eacute;n era mi compa&ntilde;ero en su momento y una madrugada de noviembre me compr&eacute; un pasaje para irme a Par&iacute;s. Y, bueno, viajando por all&aacute;, conozco todo este grupo de personas, y ah&iacute; conozco a <a href="https://www.instagram.com/erraticaerrante/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manu Sanz</a>, que fue como mi primer amor lesbiano, as&iacute; que vino a sacudirme toda la estanter&iacute;a. Elle es muy no binario, es muy andr&oacute;gine, y yo, tipo, se me ca&iacute;an los calzones. Todo es muy intenso, muy lesbiano, nos enganchamos full, de hecho nos casamos. Y escuchando sus relatos, empiezo a reconocer que yo hab&iacute;a guardado muchos secretos de situaciones similares, pero que nunca hab&iacute;a podido expresarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a sosten&iacute;a mucho de la feminidad hasta que vuelvo a Buenos Aires y me encuentro con toda la comunidad mostri, ah&iacute; empieza un proceso muy intenso, muy clave. Empiezo cada vez a maquillarme menos, a gustarme cada vez m&aacute;s. Ya me hab&iacute;a cortado el pelo, volv&iacute; con el pelo bien cortito, y as&iacute;, empiezo a dejar de sentirme haciendo el rid&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo cambi&oacute; tu est&eacute;tica de baile?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cuando vuelvo a Buenos Aires, se me daba lo de los roles, pero hab&iacute;a lugares que me costaban mucho. Y en el entrenamiento as&iacute; empiezo a descubrir que yo no quer&iacute;a bailar igual que un var&oacute;n. Y empiezo esas investigaciones un poco autodid&aacute;cticamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la pandemia todos los domingos hicimos un conversatorio con gente de todo el mundo, hablando del tango <em>queer</em> y tal. Y ah&iacute; empezamos a cruzar preguntas. &iquest;Qu&eacute; del g&eacute;nero hace a la t&eacute;cnica y qu&eacute; de la t&eacute;cnica hace al g&eacute;nero? Y surge, en esa charla, esta expresi&oacute;n que trae <a href="https://www.lunabellertadiar.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luna Beller-Tadiar</a> del <a href="https://www.lunabellertadiar.com/works/queer-tango-as-gender-laboratory-with-maikel-dobarro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tango como un laboratorio de g&eacute;nero</a>. Esa frase no la olvid&eacute; nunca m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Yo hablaba de por qu&eacute; ten&iacute;a que masculinizarme para poder ser respetado bailando en el rol de l&iacute;der. Por qu&eacute; no pod&iacute;a ser de una feminidad y que me respeten igual. Y un poco creo que tuvo que ver con eso, con desarmar mi pregunta y con encontrar otro tipo de construcci&oacute;n de masculinidad, que es una masculinidad mucho m&aacute;s feminizada. Y que est&aacute; en proceso constante de construcci&oacute;n. Sigo sinti&eacute;ndome, en cuanto a experiencias, en un proceso muy reciente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a3e253f-7a3a-4b6c-b954-e4d020be7388_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a3e253f-7a3a-4b6c-b954-e4d020be7388_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a3e253f-7a3a-4b6c-b954-e4d020be7388_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a3e253f-7a3a-4b6c-b954-e4d020be7388_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a3e253f-7a3a-4b6c-b954-e4d020be7388_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a3e253f-7a3a-4b6c-b954-e4d020be7388_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9a3e253f-7a3a-4b6c-b954-e4d020be7388_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Aunque quieran institucionalizarlo, y aunque en ciertos aspectos haya sido institucionalizado, no deja de ser una danza folclórica, y la transmisión más esencial sigue siendo del boca en boca, y ni siquiera del boca en boca, del tacto en tacto&quot;, dice Dobarro sobre el tango."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Aunque quieran institucionalizarlo, y aunque en ciertos aspectos haya sido institucionalizado, no deja de ser una danza folclórica, y la transmisión más esencial sigue siendo del boca en boca, y ni siquiera del boca en boca, del tacto en tacto&quot;, dice Dobarro sobre el tango.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Como gestor de un espacio de tango y como bailar&iacute;n, &iquest;Qu&eacute; potencia pol&iacute;tica pens&aacute;s que tiene el tango?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hay algo que, aunque quieran institucionalizarlo, y aunque en ciertos aspectos haya sido institucionalizado, no deja de ser una danza folcl&oacute;rica, y la transmisi&oacute;n m&aacute;s esencial sigue siendo del boca en boca, y ni siquiera del boca en boca, del tacto en tacto. Es como que hay algo de lo que yo te puedo guiar, pero lo ten&eacute;s que sentir, y siempre podes sentir m&aacute;s. Es eso que no es traducible, que la inteligencia artificial nunca te va a poder hacer sentir. Al vivirlo, te lleva a estar en el presente de una manera que hoy es contracultural. Est&aacute;s en la milonga y te olvid&aacute;s del celular, te olvid&aacute;s de todo, y est&aacute;s sintiendo, encontr&aacute;ndote, perdiendo el tiempo. Hoy perder el tiempo es anticapitalista, perderlo, o mejor dicho, vivirlo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estás en la milonga y te olvidás del celular, te olvidás de todo, y estás sintiendo, encontrándote, perdiendo el tiempo. Hoy perder el tiempo es anticapitalista, perderlo, o mejor dicho, vivirlo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso, no es lo mismo llegar a un espacio solo a pasarla bien, que s&iacute;, que es un mont&oacute;n, m&aacute;s para una comunidad que est&aacute; constantemente en puja por no perder los derechos, por no ser oprimida. Poder sostener y tener un lugar en el que podes descansar, pero que est&eacute;n presentes, las preguntas que est&eacute;n presentes, las luchas que est&eacute;n presentes, los &iquest;por qu&eacute;?, tambi&eacute;n hace la diferencia. Lo que necesitamos es m&aacute;s de ese tipo de uso del tiempo, del encuentro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y qu&eacute; pasa con el abrazo? Me parece poderoso el hecho de solo tocar a alguien que no conoces.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Claro, la potencia som&aacute;tica del contacto es un mont&oacute;n. Hay ah&iacute; algo que se escapa de lo que se puede controlar racionalmente, y sucede igual, y por eso el fanatismo, por eso esta cosa del tango esparci&eacute;ndose, y en donde llega probablemente crece. Por qu&eacute; despu&eacute;s del fen&oacute;meno de la pandemia, el contacto... nosotres les tangueres muches en altas depresiones por no poder estar en esa pr&aacute;ctica. Y en un momento era como, bueno, salir a poder hacer grupos cuidados, y despu&eacute;s fue clave que volvi&oacute; de a poco, pero volvi&oacute; con todo, porque s&iacute;, abrazarse es un mont&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay algo en las danzas colectivas que tienen como una cuesti&oacute;n de ritual muy particular. Creo que no es menor, si algo en el proceso de aculturaci&oacute;n fue permitiendo que lo que hab&iacute;a fuese sobreviviendo y qued&aacute;ndose y permanece transform&aacute;ndose y mut&aacute;ndose, bueno, eso es la tradici&oacute;n en el mejor de los casos. Y ah&iacute;, ll&aacute;mame tradicionalista, pero s&iacute; la tradici&oacute;n es eso, lo que muta y lo que se transforma, bueno, soy tradicionalista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Tenes alg&uacute;n deseo para el futuro de La Fuga, o de tango disidente en s&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Que alimente el imaginario revolucionario, porque al final es eso, es necesario alimentar el imaginario revolucionario, si no es como que nos convencemos de que ya est&aacute; y as&iacute; nos ganan, listo. A veces, tener ganas de vivir, es re dif&iacute;cil, porque no es f&aacute;cil seguir atravesando una transici&oacute;n identitaria en este contexto por eso creo que es necesario crear, imaginar y decir s&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y en cuanto a La Fuga, que siga fugando, porque la fuga es constante a lo normativo, digo, la fuerza de normativizaci&oacute;n es muy grande, todo el tiempo est&aacute; ah&iacute;, operando, intentando operar sobre nosotres, entonces, que siga fugando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>VC/MG</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Esta entrevista forma parte de un proyecto de historia oral titulado &ldquo;</em><a href="https://www.veracarothers.com/performing-resistance" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Resistencia Perform&aacute;tica</em></a><em>.&rdquo; Ha sido editada por motivos de extensi&oacute;n y claridad. Este art&iacute;culo fue publicado en ingl&eacute;s en </em><a href="https://brooklynrail.org/https://brooklynrail.org/2026/05/dance/maikel-dobarro-with-vera-carothers/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Brooklyn Rail</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vera Carothers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/maikel-dobarro-tango-disidente-bailar-genero-bailar-fugar_128_13187584.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 03:01:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c7c108f8-77ff-48c1-83cc-22e65c760c9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="414585" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c7c108f8-77ff-48c1-83cc-22e65c760c9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="414585" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Maikel Dobarro y el tango disidente: bailar sin género, bailar para fugar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c7c108f8-77ff-48c1-83cc-22e65c760c9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[tango queer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aleluya, gente cinéfila: en salas, Moravia + Godard + Bardot + Fritz Lang]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/aleluya-gente-cinefila-salas-moravia-godard-bardot-fritz-lang_1_13189274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d88c7ba2-c09d-42bf-818b-e3860c152819_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aleluya, gente cinéfila: en salas, Moravia + Godard + Bardot + Fritz Lang"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A 63 años de su exitoso y polémico estreno, se está reponiendo en cines el film El desprecio, formidable realización de Jean-Luc Godard, clásico instantáneo que ha mantenido vigencia, ganando aprecio y mejor comprensión con el tiempo.
</p></div><p class="article-text">
        Incre&iacute;ble pero real: no hay m&aacute;s que concurrir a las salas donde se proyecta (Cin&eacute;polis Recoleta, Patio Bullrich, Cacodelphia) para contemplarla a toda pantalla, impecablemente restaurada en imagen y sonido. M&aacute;s de medio siglo despu&eacute;s, una pel&iacute;cula de 1963 &ndash;excluyendo los tel&eacute;fonos fijos, un convertible rojo de lujo, algunas de las antiguas c&aacute;maras que se ven en acci&oacute;n&ndash; no solo no ha perdido un &aacute;pice de &ldquo;modernidad&rdquo; en su tratamiento formal y en sus planteamientos tem&aacute;ticos, sino que adem&aacute;s es un excelente ejemplo de c&oacute;mo la trasposici&oacute;n a la pantalla de una gran novela puede ser infielmente fiel al original, y mantener su relevancia en pleno siglo XXI.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b85a3f51-f4ab-4ce8-8d15-09d2544ac1e7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b85a3f51-f4ab-4ce8-8d15-09d2544ac1e7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b85a3f51-f4ab-4ce8-8d15-09d2544ac1e7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b85a3f51-f4ab-4ce8-8d15-09d2544ac1e7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b85a3f51-f4ab-4ce8-8d15-09d2544ac1e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b85a3f51-f4ab-4ce8-8d15-09d2544ac1e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b85a3f51-f4ab-4ce8-8d15-09d2544ac1e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Bardot, presencia insoslayable"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Bardot, presencia insoslayable                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ciertamente, es lo que sucede con <strong>El desprecio</strong>, dirigida por <strong>Jean-Luc Godard </strong>a los 33, en una de sus contadas versiones de una obra literaria, adaptando la novela del mismo t&iacute;tulo de Alberto Moravia. Una coproducci&oacute;n franco italiana estadounidense en la que el cineasta logr&oacute; salirse con la suya, sacando partido &ndash;a su favor&ndash; de las presiones de los due&ntilde;os de la guita (Carlo Ponti, Joseph E. Levine), rodando con suma rapidez: 32 d&iacute;as para una producci&oacute;n de ese calibre cuya estrella principal, en su cenit en esas fechas, <strong>Brigitte Bardot</strong>, cobr&oacute; un palo verde (lo mismo que Liz Taylor por la muy onerosa<strong> Cleopatra</strong>, ese mismo a&ntilde;o). Y no siempre se la puso f&aacute;cil a este innovador director, que del discurso marxista se estaba pasando a la etapa mao&iacute;sta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/032e9263-8d58-49af-85fb-905a387197ff_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/032e9263-8d58-49af-85fb-905a387197ff_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/032e9263-8d58-49af-85fb-905a387197ff_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/032e9263-8d58-49af-85fb-905a387197ff_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/032e9263-8d58-49af-85fb-905a387197ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/032e9263-8d58-49af-85fb-905a387197ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/032e9263-8d58-49af-85fb-905a387197ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Jack Palance, BB y Michel Piccoli, y afiches de cine"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Jack Palance, BB y Michel Piccoli, y afiches de cine                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Es la historia de un amor</h2><p class="article-text">
        <strong>El desprecio</strong>, pues &ndash;aparte de otros m&eacute;ritos&ndash;, es una muy inteligente victoria godardiana sobre la figura de los productores todopoderosos, proponiendo en su film a uno de ellos como personaje extremadamente innoble, Jerry Prokosch (que est&aacute; en la novela original bajo el nombre de Battista). Puesta en abismo que se enrosca sobre s&iacute; misma de continuo; cine que parte de literatura contempor&aacute;nea como pista para remontar otros vuelos; cine sobre el cine, adictivamente, reflexivamente; metacine que &ndash;a m&aacute;s de la crisis conyugal propuesta por Moravia&ndash; se manda contra el sistema de producci&oacute;n que considera a los films como mera mercader&iacute;a para vender al por mayor. Discurre sobre escritura del guion, los alcances de la puesta en escena f&iacute;lmica &ndash;con un referente mayor como Fritz Lang, a los 73, interpret&aacute;ndose a s&iacute; mismo&ndash;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A tal punto empapada en cine por donde se la mire y se la escuche <strong>El desprecio</strong>, que se permite arrancar con los t&iacute;tulos no empleando las consabidas letras de molde sino <em>in voce</em>, dichos por Jean Brassat (que ese mismo a&ntilde;o actuar&iacute;a en otro Godard, <strong>Los carabineros</strong>), en tanto que avanza hacia el p&uacute;blico una c&aacute;mara haciendo un travelling sobre rieles, comandada por Raoul Coutard (notabil&iacute;simo director de fotograf&iacute;a, muy requerido por la Nouvelle Vague).
    </p><p class="article-text">
        Y claro que s&iacute;, la presencia contundente, avasallante de Brigitte Bardot rasgando la pantalla, desnuda o vestida, en toalla despu&eacute;s de ba&ntilde;arse o nadando a lo lejos cual sirena en ese Mediterr&aacute;neo que, unos 3 mil a&ntilde;os antes, fue navegado por Ulises en <strong>La Odisea</strong>, cuya adaptaci&oacute;n est&aacute; dirigiendo Fritz Lang en persona; y cuyo guion debe retocar Paul Javal (grande, Michel Piccoli, en alg&uacute;n punto doble de Godard: sombrero, cigarrillos y, en ese a&ntilde;o, tribulaciones con su pareja Anna Karina, de quien se separar&iacute;a a la brevedad).&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a22763f-ab85-44d1-a55c-e9a1432a3032_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a22763f-ab85-44d1-a55c-e9a1432a3032_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a22763f-ab85-44d1-a55c-e9a1432a3032_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a22763f-ab85-44d1-a55c-e9a1432a3032_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a22763f-ab85-44d1-a55c-e9a1432a3032_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a22763f-ab85-44d1-a55c-e9a1432a3032_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2a22763f-ab85-44d1-a55c-e9a1432a3032_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Camille y Paul, pareja en crisis, cuartos separados"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Camille y Paul, pareja en crisis, cuartos separados                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Paul, marido despreciado por su mujer Camille, con sue&ntilde;os de grandeza como dramaturgo que se siente rebajado por trabajar en un guion, g&eacute;nero que considera menor. Para m&aacute;s inri, aguijoneado por un productor de Hollywood c&iacute;nico y vulgar, a cargo no casualmente del insigne Jack Palance. Una figura rebelde de la F&aacute;brica de Sue&ntilde;os que hab&iacute;a protagonizado en 1955<strong> Intimidad de una estrella </strong>(The Big Knife), con direcci&oacute;n y sobre un texto teatral, respectivamente, de otros dos esp&iacute;ritus libres e insumisos: Robert Aldrich y el dramaturgo Clifford Odets. Una cr&iacute;tica dur&iacute;sima, incendiaria al sistema estelar de la llamada Meca del Cine.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-ar7YH4pQUdk-1824', 'youtube', 'ar7YH4pQUdk', document.getElementById('yt-ar7YH4pQUdk-1824'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-ar7YH4pQUdk-1824 src="https://www.youtube.com/embed/ar7YH4pQUdk?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Por si hiciera falta m&aacute;s cine dentro del cine, en parte, <strong>El desprecio</strong> se film&oacute; en esa ciudad paralela que fuera alguna vez Cinecitt&agrave;, en Roma, hecha de fragmentos de restos de decorados diversos; y cada tanto se ven afiches de cintas de Hawks a Rossellini, en exteriores e interiores. Siempre respirando cine, los personajes hablan de ir a ver una de Nicholas Ray. Y la propia BB como Camille (Emilia en la novela) le elogia su <strong>Rancho Notorius</strong> -de 1952- a Lang, quien le retruca que prefiere <strong>M</strong> (Alemania, 1931).
    </p><p class="article-text">
        <strong>El desprecio</strong> se abre con una cita falsamente atribuida a Andr&eacute; Bazin (pertenece a Michel Mouriel, articulista de los <strong>Cahiers du Cin&eacute;ma</strong>) que afirma que el cine puede darnos &ldquo;un mundo acorde a nuestros deseos&rdquo;. Y se cierra con la palabra &ldquo;Silencio&rdquo;, un pedido de Lang antes de filmar una escena de <strong>La Odisea</strong>.
    </p><h2 class="article-text">BB y JLB, dos potencias se miden</h2><p class="article-text">
        En los tempranos &rsquo;60 del siglo pasado, despu&eacute;s de haber hecho de modelo y algunos papelitos muy joven en el cine, y de haber calentado a medio mundo &ndash;en primer lugar, a Jean-Louis Trintignant, su coprotagonista&ndash; bailoteando el mambo en <strong>Y Dios creo a la mujer</strong> (1956), Brigitte Bardot estaba en su mayor apogeo, el planeta a sus pies desnudos, o con ballerinas. Ya ten&iacute;a su estatua como Marianne, s&iacute;mbolo de la Rep&uacute;blica de Francia que encarna los valores de la Revoluci&oacute;n con su gorro frigio, figura aparecida a fines del XVIII que luego se multiplic&oacute; en cuadros, estampillas, monedas (Mich&egrave;le Morgan, Mireille Mathieu, Catherine Deneuve, entre otras, han merecido ese honor).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-1XfL3x3wuE4-6460', 'youtube', '1XfL3x3wuE4', document.getElementById('yt-1XfL3x3wuE4-6460'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-1XfL3x3wuE4-6460 src="https://www.youtube.com/embed/1XfL3x3wuE4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        La verdad es que Roger Vadim fue algo menos que el Pigmali&oacute;n de BB y algo m&aacute;s que un mediano director que dio cauce al potencial que ya estaba a punto de caramelo de esa joven bonit&iacute;sima y tan desinhibida. Que en el Festival de Cannes &rsquo;56, como al descuido, eclips&oacute; las curvas m&aacute;s pulposas de Sophia Loren y Gina Lollobrigida.
    </p><p class="article-text">
        Antes de encabezar <strong>El desprecio</strong>, Bardot ya hab&iacute;a trabajado con Louis Malle y con Georges-Henri Clouzot. Vamos, que aunque ella -ninguna tonta- quer&iacute;a filmar con Godard y le hab&iacute;a gustado la novela de Moravia, tampoco es que le faltaran credenciales para tener esa pretensi&oacute;n. Porque la rubia ani&ntilde;ada de pelo prolijamente enmara&ntilde;ado, con su aire de animalito puro instinto, ya hab&iacute;a cantado temas compuestos especialmente por Serge Gainsbourg. Y, en 1960, sin propon&eacute;rselo, impuso la moda de los vestiditos de estampado a cuadritos Vichy, la falda muy fruncida a veces con crinolina debajo, chatitas, maquillaje como dos puertas, y pelo en torre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81aa3bc4-daf4-4b41-b2d8-e3c04eed9451_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81aa3bc4-daf4-4b41-b2d8-e3c04eed9451_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81aa3bc4-daf4-4b41-b2d8-e3c04eed9451_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81aa3bc4-daf4-4b41-b2d8-e3c04eed9451_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81aa3bc4-daf4-4b41-b2d8-e3c04eed9451_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81aa3bc4-daf4-4b41-b2d8-e3c04eed9451_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/81aa3bc4-daf4-4b41-b2d8-e3c04eed9451_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El marido despreciado y una sirena"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El marido despreciado y una sirena                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Aparte de incontables opiniones de personalidades de toda laya vertidas sobre ella (&ldquo;Un mito como Afrodita o Atenea, pero viviente, una diosa cultural&rdquo;, coment&oacute; Milo Manara, que le dedic&oacute; varias acuarelas), en 1959, nada menos que Simone de Beauvoir, una d&eacute;cada despu&eacute;s de publicar <strong>El segundo sexo</strong>, le destin&oacute; un largo art&iacute;culo en Esquire, <strong>El s&iacute;ndrome Lolita</strong>, que luego fue publicado como breve libro. All&iacute; anot&oacute; que la hermosa actriz era &ldquo;una fuerza de la naturaleza, peligrosa en tanto indisciplinada&rdquo;, capaz de disponer del sexo &ldquo;como quien se toma un vaso de agua&rdquo;. En consecuencia, &ldquo;su erotismo es m&aacute;s perturbador al parecer involuntario, sin c&aacute;lculo. No pide aprobaci&oacute;n ni perd&oacute;n, ella hace lo que se le da la gana&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1446a2a2-61c4-47db-9f97-aecc19921b84_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1446a2a2-61c4-47db-9f97-aecc19921b84_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1446a2a2-61c4-47db-9f97-aecc19921b84_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1446a2a2-61c4-47db-9f97-aecc19921b84_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1446a2a2-61c4-47db-9f97-aecc19921b84_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1446a2a2-61c4-47db-9f97-aecc19921b84_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1446a2a2-61c4-47db-9f97-aecc19921b84_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El artículo de Simone de Beauvoir en Esquire, editado como libro en 1960"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El artículo de Simone de Beauvoir en Esquire, editado como libro en 1960                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Obviamente, faltaban unas d&eacute;cadas para que BB &ndash;que, como Garbo, abandon&oacute; el cine antes de cumplir los 40&ndash; se volviera activa defensora de los animales, se distanciara del feminismo, apoyara a Marine LePen, despotricara contra la inmigraci&oacute;n musulmana&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero la Brigitte que labur&oacute; en <strong>El desprecio</strong>, si bien se avino a algunas indicaciones del director (que despu&eacute;s coment&oacute; que quer&iacute;a a la amateur, no a la profesional) no quiso ceder ni en bajar un poco el ruedo de sus polleras ni, menos a&uacute;n, en achicar la inflaci&oacute;n de su peinado. &ldquo;Choucrout&eacute;&rdquo;, dec&iacute;a Godard, que a su vez acept&oacute; las faldas cortonas pero insisti&oacute; con el pelo alborotado. Y la desafi&oacute;, si se lo aligeraba, asegur&aacute;ndole que caminar&iacute;a sobre sus manos. Ambos cumplieron, y en una entrevista period&iacute;stica filmada para la tev&eacute;, JLG hace una demostraci&oacute;n de esa insospechada habilidad cirquera.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, el realizador, sin soltar la l&iacute;nea narrativa de Moravia, puso en escena su relaci&oacute;n ya cuesta abajo con Anna Karina. Tanto que quiso que BB caminara como ella y en algunas escenas le plant&oacute; a la estrella una peluca semejante a la que usaba AK en <strong>Vivir su vida</strong>, de 1962: pelo negro, melenita, flequillo. Accesorio que en la ficci&oacute;n desagrada al marido Paul y Camille le espeta: &ldquo;Y a m&iacute; me molestan tu sombrero y tus cigarros&rdquo;. Voil&agrave;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf345bab-f2ed-49b4-9e25-b7622d04bd73_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf345bab-f2ed-49b4-9e25-b7622d04bd73_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf345bab-f2ed-49b4-9e25-b7622d04bd73_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf345bab-f2ed-49b4-9e25-b7622d04bd73_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf345bab-f2ed-49b4-9e25-b7622d04bd73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf345bab-f2ed-49b4-9e25-b7622d04bd73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cf345bab-f2ed-49b4-9e25-b7622d04bd73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Piccoli como el guionista y Fritz Lang interpretándose a sí mismo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Piccoli como el guionista y Fritz Lang interpretándose a sí mismo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En general, todo march&oacute; sobre rieles, como en el travelling del arranque: excelente Michel Piccoli; Fritz Lang encantador con su mon&oacute;culo, su sabidur&iacute;a (las r&eacute;plicas las improvisa a pedido de G), su galanter&iacute;a cort&eacute;s; Georgia Moll, convincente como la sufrida secretaria para todo servicio del infame productor maltratador con el que se regodea Palance. La pel&iacute;cula se rod&oacute; en Roma y en la fant&aacute;stica Villa Malaparte &ndash;dise&ntilde;ada por el gran arquitecto Adalberto Libera para el escritor Curzio M&ndash; rodeada de acantilados, con una terraza infinita donde BB toma sol desnuda panza abajo, un libro abierto<strong> </strong>sobre las nalgas, con el t&iacute;tulo <em><strong>Frappez sans entrer</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero cuando los productores vieron la primera copia hubo decepci&oacute;n: &ldquo;As&iacute; no, queremos el culo de Bardot&rdquo;. Godard se fastidi&oacute;, huelga decirlo. Pero todo est&aacute; bien cuando termina bien. Para que el film se estrenara, el cineasta cre&oacute; la escena inicial donde BB en cueros, trasero ondeando, va haciendo el inventario de partes de su cuerpo, mimosa, pregunt&aacute;ndole a su marido Piccoli si le gustan sus pies, sus piernas, sus pechos, la punta de sus pechos&hellip; Una situaci&oacute;n casi l&uacute;dica, sin franeleo (que lo hubo seguramente antes), la &uacute;nica en <strong>El desprecio</strong> donde se percibe cari&ntilde;o y armon&iacute;a en la pareja, antes de que empiece el declive. Que surge cuando ella se siente traicionada, ofendida; en cierta manera, entregada. Y nace ese desprecio que se parece m&aacute;s al asco que al odio.
    </p><p class="article-text">
        <em>MS/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Moira Soto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/aleluya-gente-cinefila-salas-moravia-godard-bardot-fritz-lang_1_13189274.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 03:01:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d88c7ba2-c09d-42bf-818b-e3860c152819_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="39706" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d88c7ba2-c09d-42bf-818b-e3860c152819_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="39706" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aleluya, gente cinéfila: en salas, Moravia + Godard + Bardot + Fritz Lang]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d88c7ba2-c09d-42bf-818b-e3860c152819_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué nos conformamos con menos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/conformamos_129_13189270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf9e6804-e145-4265-974a-aa9e7d68dd4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué nos conformamos con menos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Elizabeth Duval es filósofa, tiene 25 años, publicó cuatro libros y es una de las voces más influyentes y polémicas de la intelectualidad española. En este ensayo aborda en primera persona el dilema político de la época: si vale opinar sin militar, desear la autorrealización o la felicidad colectiva, lamentar el sufrimiento ajeno pero que lo arreglen los otros. ¿Por qué nos conformamos con menos? ¿Qué poder tiene la palabra para intuir el mundo que deseamos? “La misma palabra dicha por muchos tiene el poder de los dioses.” Elizabeth Duval es una de las invitadas al Festival Futuro Imperfecto Vol 3.
</p></div><p class="article-text">
        Me siento una impostora cuando llega el momento de hablar de lo que se ha de hacer. Prefiero, de hecho, no prescribir nada; y nada tiene que ver el rechazo de la prescripci&oacute;n con la voluntad de quien no querr&iacute;a mancharse las manos. He pensado mucho en algo que dej&oacute; por escrito Jorge Sempr&uacute;n al rememorar su paso por el Consejo de Ministros; dec&iacute;a, sobre la pol&iacute;tica, que esta, &ldquo;a fin de cuentas, s&oacute;lo es un trabajo sobre el lenguaje, sobre el discurso, el sentido y el contrasentido del texto hist&oacute;rico, de su textualidad. Desde las asambleas ciudadanas de la democracia esclavista en la Grecia antigua hasta los m&iacute;tines masivos y las intervenciones televisivas de hoy en d&iacute;a, todo gira en torno al lenguaje. El verbo estuvo en el comienzo y estar&aacute; en el fin de la pol&iacute;tica. S&oacute;lo los medios han cambiado, no el mensaje. Basta con volver a leer a Plat&oacute;n o a Tocqueville para darse cuenta de ello. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a un escritor desinteresarse del poder?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es una idea bella. Mi primer tatuaje, al cumplir los diecis&eacute;is, realizado en la mu&ntilde;eca derecha, fue la palabra griega&nbsp;<em>poiesis</em>, escrita como &pi;&omicron;&#943;&eta;&sigma;&iota;&sigmaf; en letras griegas; si escog&iacute; ese brazo y no el otro es porque soy diestra, con &eacute;l escribo, vivo, gesticulo, y quer&iacute;a remarcar esa diferencia, saber que la tinta hab&iacute;a de inscribirse en el lugar apropiado. En&nbsp;<em>El banquete</em>, Diotima pronuncia ante S&oacute;crates un discurso sobre el amor, s&iacute;, pero tambi&eacute;n sobre la inmortalidad y lo que permanece de nosotros m&aacute;s all&aacute; de nuestra muerte terrenal. La&nbsp;<em>poiesis</em>&nbsp;nos da la po&eacute;tica y los poetas, pero es fundamentalmente creaci&oacute;n, cualquier paso del no-ser al ser, un cierto proceso de realizaci&oacute;n; para Heidegger, por su parte, en la&nbsp;<em>poiesis</em>&nbsp;en tanto que desvelamiento del ser, compartida como instrumento para nombrar el mundo por fil&oacute;sofos y por poetas, hay una cierta forma espec&iacute;fica del decir, una manera de hacer. Recuerdo pensar, cuando le&iacute;&nbsp;<em>El banquete&nbsp;</em>por primera vez, que en la vocaci&oacute;n de inmortalidad se inscrib&iacute;an todas las cosas que me obsesionaban. Hay distintas cosas que podemos traer al mundo para que nos sobrevivan y es dif&iacute;cil decirlas con tanta belleza como Diotima. Pero hay tres posibilidades para esa vida posterior a la muerte, actos de afectaci&oacute;n al mundo que llegan incluso a procurar templos a sus hacedores. Una dimensi&oacute;n de la&nbsp;<em>poiesis</em>&nbsp;est&aacute; en la creaci&oacute;n literaria, en la labor de las bellas palabras y en los discursos, en las obras que nos sobreviven, como escrib&iacute; en otra ocasi&oacute;n, en tanto que hijos de otros &aacute;rboles menores; Diotima habla tambi&eacute;n de la inmortalidad que confiere la estirpe, los hijos carnales, y as&iacute; aparece otro paso del no-ser al ser, una forma de engendrar, en algo vinculado con el deseo y los dem&aacute;s, con el amor; pero tambi&eacute;n en la forma en la que uno se relaciona con su comunidad pol&iacute;tica, en c&oacute;mo transforma los asuntos de su ciudad &mdash;o de su pa&iacute;s&mdash;, puede alcanzarse lo mismo. Todos estos &aacute;mbitos me obsesionaban, daba igual desde qu&eacute; &aacute;ngulo: me llamaban desde la creaci&oacute;n, me llamaban desde lo que hay en ellos de deseo y lo que hay en ellos de palabra y discurso, pulsaban algo en m&iacute;, y algo suficiente para considerar que una palabra tan poderosa pod&iacute;a inscribirse en mi piel para siempre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No tendría que sentirme impostora cuando llega el momento de hablar de lo que se ha de hacer
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No estoy de acuerdo con que la pol&iacute;tica s&oacute;lo sea un trabajo sobre el lenguaje. S&iacute; creo que lo es. Pero, cuando veo la pobreza y la angustia o la desigualdad, en esos cuerpos al borde del morir y de la extenuaci&oacute;n que mencionaba al abrir este ensayo, nunca hay s&oacute;lo palabras y la intervenci&oacute;n sobre ellos no puede reducirse a discursos. Nunca puede reducirse la tarea que una sociedad necesita acometer al trabajo con las palabras, aunque las palabras sean para ello necesarias. La escritora (y amiga) Sara Barquinero dio a finales de 2022 una magn&iacute;fica conferencia sobre creaci&oacute;n art&iacute;stica y compromiso que part&iacute;a de unas reflexiones de Elias Canetti, cuando este encontr&oacute; una nota an&oacute;nima que databa de una semana antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. La nota dec&iacute;a: &ldquo;Ya no hay nada que hacer. Pero, si de verdad fuera escritor, deber&iacute;a poder impedir la guerra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando le plante&eacute; a Sara mi plan inicial para esta secci&oacute;n breve del ensayo, casi a modo de ep&iacute;logo, tuve que hacer frente a un grand&iacute;simo escepticismo. A ella le parec&iacute;a que todos los fil&oacute;sofos tend&iacute;an a derrapar cuando se trataba de hacer prescripciones de acci&oacute;n pol&iacute;tica, precisamente porque la decisi&oacute;n de intervenir no es la tarea del fil&oacute;sofo. Y las reflexiones que yo le suger&iacute;a pod&iacute;an producirle cierta pereza: no tendr&iacute;a que sentirme impostora cuando llega el momento de hablar de lo que se ha de hacer, precisamente porque no tendr&iacute;a que ocuparme exactamente de qu&eacute; es lo que hay que hacer, como si me estuviera extralimitando al plantear los conflictos entre pensamiento y militancia. Tiene, hasta cierto punto, raz&oacute;n: el m&aacute;s primordial de mis compromisos ha sido el compromiso con la palabra y con el pensamiento. Es por eso por lo que siempre he rehuido de la categor&iacute;a de activista, prefiriendo las veces que se me ha denominado referente: no por el ego que se esconde tras las vitrinas o la acristalada torre de marfil, sino por considerar que yo, m&aacute;s all&aacute; de pensar, no act&uacute;o de esa manera, o si acaso s&oacute;lo me muestro partisana de ciertas causas, pero sin ejercer la militancia que considero necesaria para ellas. Hay un conflicto fundamental entre la forma de vida que he escogido y la militancia, entre mi trabajo y la militancia: saber que ser&iacute;a profundamente feliz, por ejemplo, dedic&aacute;ndome a la escritura juguetona de las novelas, por encima de cualquier intervenci&oacute;n pol&iacute;tica, por m&aacute;s que en esos textos narrativos tratara tambi&eacute;n de cogerle el pulso a obsesiones que son pol&iacute;ticas, sociales y comprometidas. Saber, por ejemplo, que una siempre ha de preguntarse a qu&eacute; est&aacute; dispuesta a renunciar y qu&eacute; desea m&aacute;s: si la autorrealizaci&oacute;n o la realizaci&oacute;n colectiva. Comprender la tensi&oacute;n imposible entre las vidas que deseamos comunitariamente y las vidas distintas que desplegamos cada una. Creo que uno de los motivos por los que he retrasado la escritura de esta parte ha sido por esa conciencia: nunca he tenido del todo claro si, en relaci&oacute;n con lo que aqu&iacute; digo, deb&iacute;a realmente decir algo o si decir cualquier cosa era exagerado, banal, un exceso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando veo que los demás no militan o que no pueden militar —porque carecen de tiempo y energías, porque la vida les agota demasiado—, me entristezco y sueño con otra cosa
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay una tristeza profunda que me asalta cuando veo fotograf&iacute;as de muchos actos de la militancia pol&iacute;tica de izquierdas. Veo en ellas la imagen de la vejez y me entristece: la militancia, hasta de partidos nuevos, es, de alg&uacute;n modo, militancia antigua; la juventud no ha tomado para s&iacute; la tarea de hacerse cargo de su pa&iacute;s y ha renunciado a transformarlo. No puedo creerme con la autoridad suficiente para conducir ninguno de estos reproches. Mi historial como militante es exiguo, se cuenta pronto y resulta pobre: estuve muy brevemente en un grup&uacute;sculo de extrema izquierda en mi adolescencia, del cual march&eacute; muy desencantada; organic&eacute; como pude a los estudiantes de mi instituto, pero sin objetivo claro ni destreza real, y la asamblea de post&iacute;n que yo dirig&iacute;a se derrumb&oacute; como un castillo de naipes; en la facultad, aunque participara en manifestaciones, asambleas, comit&eacute;s y huelgas, por m&aacute;s que orbitara alrededor del sindicato estudiantil, siempre estaba demasiado centrada en mis propios asuntos como para implicarme con fervor militante en esas tareas colectivas. Nunca he tenido un carnet de nada y este hecho, en mi biograf&iacute;a, no me produce tristeza; sin embargo, cuando veo que los dem&aacute;s no militan, o que no pueden militar &mdash;porque carecen de tiempo y energ&iacute;as, porque la vida les agota demasiado, porque sus trabajos, simple y llanamente, impiden que se consagren a algo que no sea trabajar&mdash;, cuando percibo una juventud desmovilizada, me entristezco irremediablemente y sue&ntilde;o con otra cosa. No podr&iacute;a reprocharles a los dem&aacute;s una falta de compromiso que yo tambi&eacute;n he pose&iacute;do; soy, sin embargo, plenamente consciente de que dos verdades pueden sostenerse a la vez y seguir siendo contradictorias.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; tendr&iacute;amos que hacer, me digo, y qu&eacute; tipo de compromiso he esbozado en este libro, qu&eacute; ideas se intuyen, c&oacute;mo pulsan, qu&eacute; clase de ecos podr&iacute;an encontrar. Antes, cuando hablaba de la&nbsp;<em>poiesis</em>, trataba toda una serie de conceptos vinculados a la inmortalidad, a la trascendencia: aquello que perdurar&aacute; de nosotros cuando ya no estemos. Es una dimensi&oacute;n que no tengo tan presente como a los diecis&eacute;is a&ntilde;os; es una dimensi&oacute;n que ya no me preocupa tanto, o no me preocupa en absoluto. Pensar obsesivamente en lo que perdurar&aacute; de nosotros cuando ya no estemos me parece tan rid&iacute;culo y vanidoso como gozar de la vida por fantasmas o proyecciones del narcisismo propio en lugar de necesitar la presencia de interlocutores, tener a otras personas que den r&eacute;plica a nuestra conversaci&oacute;n, que vean la vida junto con nosotros, que nos asistan, que disfruten en el tiempo presente. En poco tiempo han dejado de interesarme la trascendencia de los libros de Historia, la soledad que impera injustamente en el cielo de&nbsp;los nombres, el monstruo de amor insaciable que vive en muchos corazones. Mis exigencias ahora son un poco m&aacute;s prosaicas y me conformo con menos, aunque en el fondo no me conforme con nada: prefiero lo que pueda insinuar un solo rostro a todo lo que se escriba en las p&aacute;ginas de la Historia, por m&aacute;s que disfrute ley&eacute;ndolo; quiero, y lo hago de coraz&oacute;n, un presente mejor para cuantos habitamos este mundo, y confieso que lo ans&iacute;o con un poco m&aacute;s de intensidad para mis personas m&aacute;s allegadas, sobre todo cuando las veo sufrir; aspiro a la felicidad, como lo hacemos todos, y me embarco persigui&eacute;ndola y persiguiendo sus fantasmas, espero que sin cansarme. Me mueven muchas cosas. Pero creo que ahora, cuando por fin he aprendido a disfrutar de la vida, aunque s&oacute;lo sea a ratos, ya no me interesa tanto la inmortalidad. Demasiadas cosas buenas habitan entre los vivos como para interesarse sobremanera por lo que quedar&aacute; de nosotros cuando empecemos a formar parte de los muertos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La felicidad no sólo tiene que ver con el ejercicio de la soberanía. Está íntimamente ligada a la justicia
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La felicidad no es s&oacute;lo algo que tenga que ver con el ejercicio de la soberan&iacute;a. Nada es s&oacute;lo una cosa. La felicidad est&aacute; &iacute;ntimamente ligada a la justicia. Que haya gente miserable es injusto, que la gente muera en la calle es injusto, que los trabajadores se esfumen en condiciones modernas de esclavitud sin nunca intuir los contornos de la vida m&aacute;s all&aacute; de sus jornadas es injusto, que el mundo sea el tablero de juego de unos pocos y la tortura cotidiana de otros tantos es injusto, que sepamos intuir la felicidad y la aprendamos sin llegar a conocerla es injusto, y as&iacute; eternamente podr&iacute;a esbozarse una lista inagotable de dolencias. En estas l&iacute;neas ya no hablo como escritora o fil&oacute;sofa, sino como humana &mdash;a la cual nada de lo humano le es ajeno&mdash;: me parece que una parte del compromiso exigido y exigible es ese, est&aacute; ah&iacute;. Por m&aacute;s que disfrute leyendo y escribiendo, por m&aacute;s que esas actividades a m&iacute; me procuren cierta plenitud, no puedo abandonar el compromiso con el mundo y la indignaci&oacute;n que brotan de la misericordia, de sentir lo propio en el dolor de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Parece, cuando planteamos el qu&eacute; hacer, que el &aacute;nimo prescriptivo de los fil&oacute;sofos implicar&iacute;a que quienes tienen que hacer siempre son los dem&aacute;s. Ese es el problema. La potencia es potencia de una multitud de la cual formamos parte y de la cual tenemos que responsabilizarnos. Las cosas pueden ser de otra manera. Y los aparatos que tenemos &mdash;o podemos tener&mdash; a nuestra disposici&oacute;n han de encargarse de hacer posible que las cosas sean de otra manera. No estamos condenados a un urbanismo que nos aleje m&aacute;s y m&aacute;s en nuestros hogares como islas, a las vidas solitarias, independientes y tristes; en ning&uacute;n lugar est&aacute; escrito que la miseria no pueda corregirse, o que su correcci&oacute;n no constituya una necesidad; pero tenemos que tener la voluntad de imagin&aacute;rnoslo. Lo que un individuo puede hacer con las palabras, si acaso, es fomentar esa imaginaci&oacute;n, pensar en lo posible, palpar brevemente el mundo intuy&eacute;ndolo, acercarse, mirarlo. Lo que colectivamente se puede hacer con las palabras es bien distinto: el poder que guarda la misma palabra dicha por muchos es parecido al poder de los dioses.
    </p><p class="article-text">
        Si buscamos colectivamente las palabras adecuadas, las palabras justas, las palabras bellas, las palabras buenas, las palabras convincentes y felices, quiz&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a las cosas sean como insistimos en nombrarlas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este texto fue tomado del cap&iacute;tulo C&oacute;lera, del libro Melancol&iacute;a, metamorfosis de una ilusi&oacute;n pol&iacute;tica (2023, editorial Planeta).</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Elizabeth Duval es parte de&nbsp;</em><a href="https://www.revistaanfibia.com/festival-futuro-imperfecto_vol3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Futuro Imperfecto Vol 3</em></a><em>. En alianza con Fundaci&oacute;n Medif&eacute; y el Centro Cultural de Espa&ntilde;a en Buenos Aires, participar&aacute; del cierre del festival anfibio que organiza la revista Anfibia, en conversaci&oacute;n con la periodista Danila Saiegh.&nbsp;</em><a href="https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSexQKvYYFPhIlol-mV76_3GJUiQJbuu2TJXH7eMYYDEiS0Z9A/viewform" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&iexcl;Reserv&aacute; tu lugar!&nbsp;</em></a><em>Viernes 15 de mayo, 17.15 hs, Teatro Picadero.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/conformamos_129_13189270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 03:01:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cf9e6804-e145-4265-974a-aa9e7d68dd4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="289742" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cf9e6804-e145-4265-974a-aa9e7d68dd4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="289742" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué nos conformamos con menos?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cf9e6804-e145-4265-974a-aa9e7d68dd4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Han Kang utiliza la violencia de la tinta y la sangre contra el trauma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/han-kang-utiliza-violencia-tinta-sangre-trauma_1_13189236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4823f26-82b4-4103-a401-565b04098519_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3630y694.jpg" width="1200" height="675" alt="Han Kang utiliza la violencia de la tinta y la sangre contra el trauma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La premio Nobel de Literatura 2024 participará en los Diálogos de Sant Jordi con motivo de la recuperación de su novela publicada en 2010</p><p class="subtitle">Poesías perturbadoras y un optimista cuento infantil, el lado más desconocido de la premio Nobel Han Kang
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/han-kang/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Han Kang </a>(Gwangju, 1970) asegura que escribe con todo el cuerpo, y esa conciencia de la corporeidad se filtra en primera fila en su narrativa. El caso m&aacute;s paradigm&aacute;tico es, sin duda, <em>La vegetariana</em> (2007), una novela de la que pocos ser&iacute;an capaces de describir con precisi&oacute;n la apariencia externa de su protagonista, pero de quien, sin embargo, es sencillo evocar la sensaci&oacute;n de angustia creciente que surge desde dentro, desde las entra&ntilde;as. Y, no menos importante, c&oacute;mo sus decisiones vitales tienen efectos en el cuerpo, que, lejos de manifestar un control de s&iacute; misma, canaliza toda la presi&oacute;n social, toda la violencia.
    </p><p class="article-text">
        La violencia (o, mejor, las violencias) es otro elemento clave en la obra de <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/han-kang-nobel-mirada-insolita-cruda-violencia-humana_1_11724541.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ganadora del Nobel de Literatura 2024.</a> Una violencia que puede ser de muchos tipos, pero que, incluso cuando va acompa&ntilde;ada de agresi&oacute;n f&iacute;sica &ndash;a menudo ilustrado con la imagen de un animal herido, siempre reviste un calado m&aacute;s hondo, trascendental. La violencia de la sociedad cuando el individuo se atreve a desafiar sus normas, como la protagonista de <em>La vegetariana</em>; la violencia de las guerras, que lastra a sus v&iacute;ctimas directas y lega una herencia de heridas sin cicatrizar a los descendientes, como sucede en <em>Actos humanos</em> (2014) con la masacre de Gwanju de 1980 y en<em> Imposible decir adi&oacute;s </em>(2021) con la guerra de Corea (1950-1953); o la violencia de los desgarros personales, las p&eacute;rdidas &iacute;ntimas como el duelo o la separaci&oacute;n, en el caso de <em>La clase de griego</em> (2011) y <em>Blanco</em> (2016).
    </p><p class="article-text">
        <strong>La violencia surge siempre del ser humano, de esos seres intensamente corp&oacute;reos que en las narraciones de Han Kang suelen experimentar, adem&aacute;s, una manifestaci&oacute;n f&iacute;sica que responde a ese da&ntilde;o (amputaciones, mudez, v&oacute;mitos, fiebre, deterioro general). </strong>Hay sangre, tambi&eacute;n, en sus libros; no es de las que corren un tupido velo ante las escenas m&aacute;s crudas (abusos, mutilaciones, descomposici&oacute;n), sino que se recrea, aunque nunca de manera gratuita. Su &uacute;ltimo libro traducido al castellano ya lo anuncia desde su t&iacute;tulo: <em>Tinta y sangre</em> (Random House, 2026, trad. Sunme Yoon), que no es el m&aacute;s reciente, sino que lo public&oacute; en 2010, justo despu&eacute;s de <em>La vegetariana</em>.
    </p><h2 class="article-text">La conexi&oacute;n con 'Imposible decir adi&oacute;s'</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s que a <em>La vegetariana</em>, sin embargo, el parecido hay que busc&aacute;rselo con<em> Imposible decir adi&oacute;s</em>, que puede leerse como la culminaci&oacute;n del planteamiento de <em>Tinta y sangre</em>. En ambos, la protagonista es una escritora de mediana edad de Se&uacute;l que apenas revela informaci&oacute;n de s&iacute; misma; una mujer discreta, que casi querr&iacute;a hacerse invisible, hasta que ocurre algo que la fuerza a salir de su rutina. Ese algo tiene que ver con una amiga, una amiga con una vocaci&oacute;n art&iacute;stica (la pintura en <em>Tinta y sangre</em>, el cine en <em>Imposible decir adi&oacute;s</em>), que, parece, ha osado arriesgar m&aacute;s que ella y ha salido trasquilada.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a19cdd14-3868-4df0-a4f0-ddc3fe527c5e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Es entonces, cuando la amiga pierde pie, cuando la voz principal entra en escena, toma las riendas: en <em>Imposible decir adi&oacute;s, </em>la amiga se hallaba convaleciente y le ped&iacute;a ayuda; pero, en <em>Tinta y sangre,</em> la amiga ha muerto de manera repentina, y es su negaci&oacute;n ante la explicaci&oacute;n dada &ndash;un supuesto suicidio&ndash; lo que hace que la narradora reaccione para tratar de esclarecer las causas del suceso y, como consecuencia, rendir cuentas. Esa b&uacute;squeda, no obstante, act&uacute;a como un espejo en el que no puede evitar mirarse, y al final son sus propias heridas, las que acall&oacute;, las que salen a la luz.
    </p><p class="article-text">
        La escritora y la pintora se conoc&iacute;an desde ni&ntilde;as; de hecho, la protagonista conoce m&aacute;s a la joven que fue su amiga en el pasado que a la artista en la que se convirti&oacute;. Por eso, sus pasos son titubeantes: se enfrenta a un cr&iacute;tico, un especialista en sus pinturas, que es quien defiende que la muerte fue un suicidio. La protagonista se entrevista con &eacute;l, visita el taller de su amiga, recuerda la etapa en la que ella tambi&eacute;n pintaba, cuando aprend&iacute;an juntas. Su mentor fue el t&iacute;o de su compa&ntilde;era, un hombre enfermizo y solitario con una pasi&oacute;n por la astrof&iacute;sica; esas reflexiones sobre el universo se trasladan a la escritura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque, a primera vista, se podr&iacute;a tener la tentaci&oacute;n de calificar la historia como </strong><em><strong>thriller </strong></em><strong>(la editorial utiliza el t&eacute;rmino, consciente de su valor comercial), no hay que enga&ntilde;arse: la narraci&oacute;n de Han Kang, y esto es algo muy bueno, no se amolda a ning&uacute;n g&eacute;nero</strong>; es enemiga de la rapidez, de las emociones fuertes programadas; y siempre, siempre, va m&aacute;s all&aacute; de lo aparente, se ramifica por recovecos imposibles de adivinar de entrada. Es profunda, compleja, desconcertante. Crece de manera org&aacute;nica, como una expansi&oacute;n de la mente de la autora, torturada por las migra&ntilde;as y enmara&ntilde;ada por los sue&ntilde;os, que con frecuencia salpimientan sus trabajos.
    </p><h2 class="article-text">Una prosa m&aacute;s suave</h2><p class="article-text">
        Como la rama de un &aacute;rbol, la trayectoria de los personajes puede alargarse, robustecerse, enredarse, florecer&hellip; o quebrarse. No es una l&iacute;nea recta ni una carrera de obst&aacute;culos; se trata, m&aacute;s bien, de un descenso a diferentes ritmos, sobre distintas superficies. Una ca&iacute;da de la que, como en la vida misma, se puede emerger o no. Ese &ldquo;o no&rdquo; no significa tanto desaparecer o morir como dejar de avanzar, dejar de progresar en la existencia; ese estado de anclaje perpetuo en el pasado en el que quedan quienes han sobrevivido a un gran trauma o de quienes han sufrido una p&eacute;rdida irreparable.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como la rama de un árbol, la trayectoria de los personajes puede alargarse, robustecerse, enredarse, florecer… o quebrarse. No es una línea recta, no es una carrera de obstáculos; se trata, más bien, de un descenso a diferentes ritmos, sobre distintas superficies</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En comparaci&oacute;n con <em>Imposible decir adi&oacute;s</em> &ndash;que, a todo esto, no es del todo justa, dado que, m&aacute;s all&aacute; de los rasgos en com&uacute;n, esta ahonda en la memoria de la guerra, un tema ausente en <em>Tinta y sangre</em>&ndash;, esta nueva recuperaci&oacute;n es una novela menos penetrante, que adolece quiz&aacute; de un final un tanto apresurado. Se le pueden atribuir los calificativos habituales a su prosa &ndash;desasosegante, hipn&oacute;tica, dura, de intensidad creciente&ndash;; pero lo son, por as&iacute; decir, en un nivela m&aacute;s suave que en otras ocasiones, aunque un &ldquo;nivel m&aacute;s suave&rdquo;, en Han Kang, sigue siendo literatura de alto voltaje, de la que quiz&aacute; no se llega a entender del todo, envuelta en la nebulosa eterna del misterio de la creaci&oacute;n, como aquello de lo que se ocupa: el otro, el arte, el universo y hasta los abismos propios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un &uacute;ltimo elemento recurrente: el uso del color blanco con el contraste de la sangre; el color de la inocencia manchado, corrompido para siempre, como met&aacute;fora de la vida, de toda vida.</strong> Como el blanco de los p&aacute;jaros que fascinan a Han Kang o el blanco la nieve; la novela transcurre durante el invierno, en esa Corea del Sur nevada y g&eacute;lida. Hay algo en la naturaleza de la autora que conjuga a la perfecci&oacute;n con ese tiempo de pausa, de hibernaci&oacute;n, que representa esta estaci&oacute;n. Y con el fr&iacute;o, no como cualidad inherente a su voz narrativa sino como desregulador de la temperatura corporal y emocional de los personajes, de factor que los vuelve (m&aacute;s) vulnerables, los expone.
    </p><h2 class="article-text">Una literatura que no responde a f&oacute;rmulas</h2><p class="article-text">
        Siempre es dif&iacute;cil hablar de los libros de Han Kang, lo que tambi&eacute;n dice mucho a su favor: no se la puede encasillar, su literatura no responde a f&oacute;rmulas. Ella tampoco se prodiga en explicaciones: no frecuenta el circuito literario, concede pocas entrevistas y carece de redes sociales. Se dedica a lo importante, que es la literatura; literatura hecha con calma, con precisi&oacute;n, y que tal vez por eso mismo pide relectura, pide volver a ella. <em>Ce que l'on fait avec le temps, le temps le respecte</em> (Lo que se hace con tiempo, el tiempo lo respeta), dec&iacute;a Auguste Rodin. Cada palabra de Han Kang lo certifica.
    </p><p class="article-text">
        Pese a su discreci&oacute;n, de vez en cuando hace una excepci&oacute;n y se deja ver por el p&uacute;blico, como este martes en la ciudad condal, donde conversar&aacute; a las 19:30 h en el Centro de Cultura Contempor&aacute;nea de Barcelona <a href="https://www.barcelona.cat/es/que-hacer-en-bcn/cultura/detall/dialegs-de-sant-jordi-han-kang-99400777034" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">(CCCB)</a> con la escritora <a href="https://www.eldiario.es/nidos/mar-garcia-puig-dia-congreso-dije-basta-llevo-cinco-dias-ver-hijos-respuesta-llevo-semanas_128_10096533.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Mar Garc&iacute;a Puig</a> (que tambi&eacute;n sabe lo suyo de mujeres, escritura y cuerpo), en el marco del ciclo Di&agrave;legs de Sant Jordi. Quien pueda, que aproveche. Para los dem&aacute;s, ah&iacute; est&aacute;n sus libros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/han-kang-utiliza-violencia-tinta-sangre-trauma_1_13189236.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 03:01:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a4823f26-82b4-4103-a401-565b04098519_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3630y694.jpg" length="13733984" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a4823f26-82b4-4103-a401-565b04098519_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3630y694.jpg" type="image/jpeg" fileSize="13733984" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Han Kang utiliza la violencia de la tinta y la sangre contra el trauma]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a4823f26-82b4-4103-a401-565b04098519_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3630y694.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Han Kang]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rita Segato inaugura “Destellos en la oscuridad”, el nuevo videopodcast del elDiarioAR]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/rita-segato-inaugura-destellos-oscuridad-nuevo-videopodcast-eldiarioar_1_13184142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff0b404c-82d6-45e0-aab2-fff4fb0416a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rita Segato inaugura “Destellos en la oscuridad”, el nuevo videopodcast del elDiarioAR"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">elDiarioAR estrena un nuevo videopodcast con Ana Cacopardo. Cada semana, conversaciones con referentes de la cultura, el pensamiento y los feminismos. El primer episodio es una entrevista a Rita Segato con lectura poética de Valeria Bertuccelli. Lorena Vega, Cecilia Roth, Dolores Fonzi, y Lucrecia Martel son algunos de los nombres que integran los siguientes episodios.</p></div><p class="article-text">
        Desde este viernes 1 de mayo&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;pone a disposici&oacute;n de los lectores&nbsp;<strong>&ldquo;Destellos en la oscuridad&rdquo;</strong>, el&nbsp;<strong>podcast audiovisual de Ana Cacopardo que se estena en el canal de YouTube del diario y&nbsp;</strong><a href="https://open.spotify.com/episode/3c5BmdAC6xOdT5S4gv5XXC?si=34NCU9wnTmihsZcK31HbbA&amp;nd=1&amp;dlsi=eaee68b843734d12" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Spotify</strong></em></a>. La propuesta inaugura una nueva forma de pensar el cruce entre pensamiento, cultura y periodismo: cada semana se publicar&aacute; un episodio que combina conversaci&oacute;n, reflexi&oacute;n y registro audiovisual en torno a temas centrales de nuestro presente hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        El primer episodio, que ya puede verse y escucharse, presenta una conversaci&oacute;n entre la periodista y conductora&nbsp;y &nbsp;<strong>Rita Segato</strong>. El encuentro se completa con una&nbsp;<strong>lectura po&eacute;tica de textos de la antrop&oacute;loga y ensayista a cargo de la actriz y directora Valeria Bertuccelli</strong>, generando un di&aacute;logo h&iacute;brido entre an&aacute;lisis cr&iacute;tico y puesta en acto de la palabra.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-8npm4Yjlbjw-4226', 'youtube', '8npm4Yjlbjw', document.getElementById('yt-8npm4Yjlbjw-4226'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-8npm4Yjlbjw-4226 src="https://www.youtube.com/embed/8npm4Yjlbjw?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Me considero ex humana, tengo un desprecio profundo por la especie en que me toc&oacute; nacer. Estamos en un mundo sin ley. El derecho es hoy el poder de muerte.&nbsp;Siempre fui una persona con esperanza. Pero ahora no puedo, no tengo esperanza. Si la especie desaparece ma&ntilde;ana es mejor para la vida&rdquo;, dice Segato en uno de los tramos de la entrevista.
    </p><p class="article-text">
        Y agrega: &ldquo;El mundo se ha roto frente a nosotros. Yo no hablo m&aacute;s de izquierda y derecha, son palabras gastadas, tenemos que construir un vocabulario nuevo para una historia nueva. Lo que hoy vemos es una &eacute;tica de la acumulaci&oacute;n-concentraci&oacute;n. Todo lo que es disfuncional al proyecto de acumulaci&oacute;n concentraci&oacute;n debe ser eliminado, desaparecido, masacrado&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d4723c5-dd3a-4f89-ac8f-c90b07dac88c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d4723c5-dd3a-4f89-ac8f-c90b07dac88c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d4723c5-dd3a-4f89-ac8f-c90b07dac88c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d4723c5-dd3a-4f89-ac8f-c90b07dac88c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d4723c5-dd3a-4f89-ac8f-c90b07dac88c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d4723c5-dd3a-4f89-ac8f-c90b07dac88c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4d4723c5-dd3a-4f89-ac8f-c90b07dac88c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ana Cacopardo, creadora y conductora de &quot;Destellos en la oscuridad&quot;, un podcast audiovisual."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ana Cacopardo, creadora y conductora de &quot;Destellos en la oscuridad&quot;, un podcast audiovisual.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Destellos en la oscuridad&rdquo; recupera un ciclo de conversaciones que, originalmente, se realiz&oacute; en formato de encuentros en vivo en <strong>el espacio cultural </strong><a href="https://lapazarriba.com.ar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>La Paz Arriba</strong></a>. La iniciativa reuni&oacute; a&nbsp;<strong>referentes de distintos &aacute;mbitos del pensamiento, el activismo, la cultura y los feminismos</strong>, y ahora regresa bajo el formato serializado de videopodcast para expandir su alcance. La idea es que cada episodio sirva como una herramienta para comprender algunas claves de este momento hist&oacute;rico, abrir di&aacute;logos genuinos y encender la imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/episode/3c5BmdAC6xOdT5S4gv5XXC/video?utm_source=generator" width="624" height="351" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        A lo largo de la serie pasaron por el ciclo figuras como&nbsp;<strong>Lorena Vega</strong>,&nbsp;<strong>Cecilia Roth</strong>,&nbsp;<strong>Dolores Fonzi</strong>,&nbsp;<strong>Dora Barrancos, Luciana Jury,  y</strong>&nbsp;<strong>Liliana Herrero</strong>, y las referentes del feminismo popular&nbsp;<strong>Deolinda Carrizo</strong>,&nbsp;<strong>Dina S&aacute;nchez</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Claudia Albornoz</strong>. La cantautora&nbsp;<strong>Sof&iacute;a Viola</strong>&nbsp;tambi&eacute;n fue parte de estas conversaciones, que cerraron con la presencia de&nbsp;<strong>Lucrecia Martel</strong>. Cada episodio combina entrevistas, performances y reflexiones que dialogan con los tiempos que corren y los desaf&iacute;os sociales y culturales que atraviesan a la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        El registro audiovisual de cada conversaci&oacute;n no s&oacute;lo permite acceder al contenido de las ideas compartidas,&nbsp;<strong>sino que tambi&eacute;n recupera la atm&oacute;sfera y la emocionalidad del &ldquo;vivo&rdquo;</strong>, algo que lo distingue de los formatos de audio tradicionales. As&iacute;, &ldquo;Destellos en la oscuridad&rdquo; se propone como una experiencia h&iacute;brida: riguroso en el abordaje conceptual y rica en matices expresivos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e7c70d0-b42f-48f2-896e-26626c7cce1c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e7c70d0-b42f-48f2-896e-26626c7cce1c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e7c70d0-b42f-48f2-896e-26626c7cce1c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e7c70d0-b42f-48f2-896e-26626c7cce1c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e7c70d0-b42f-48f2-896e-26626c7cce1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e7c70d0-b42f-48f2-896e-26626c7cce1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2e7c70d0-b42f-48f2-896e-26626c7cce1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Rita Segato, Valeria Bertucceli y Ana Cacopardo en La Paz Arriba"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Rita Segato, Valeria Bertucceli y Ana Cacopardo en La Paz Arriba                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La conducci&oacute;n y&nbsp;<strong>coordinaci&oacute;n general est&aacute; a cargo de Ana Cacopardo</strong>, periodista con trayectoria en periodismo cultural y pol&iacute;tico, quien acompa&ntilde;a cada episodio con preguntas y reflexiones que buscan profundizar en las singularidades de cada invitada. La producci&oacute;n y los contenidos estuvieron a cargo de&nbsp;<strong>Dolores Curia</strong>,&nbsp;<strong>Luc&iacute;a Lubarsky</strong>&nbsp;y la propia Cacopardo, en tanto que el registro audiovisual fue realizado por&nbsp;<strong>Casa productora Pac&iacute;fico</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El ciclo es una creaci&oacute;n de un colectivo de realizadores, periodistas y productores con amplia trayectoria en gesti&oacute;n cultural, medios gr&aacute;ficos y audiovisuales. Se trata de una apuesta colaborativa que busca establecer&nbsp;<strong>alianzas sostenidas para pensar un periodismo comprometido con los valores de la pluralidad democr&aacute;tica, los derechos humanos y la igualdad de g&eacute;nero</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Destellos en la oscuridad&rdquo; es un ciclo&nbsp;<strong>autogestivo producido en alianza con elDiarioAR y el espacio cultural La Paz Arriba</strong>. La propuesta, que ahora se estrena como videopodcast semanal, ampl&iacute;a el alcance de esas conversaciones que dialogan con la actualidad cultural, pol&iacute;tica y social del pa&iacute;s y la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ficha t&eacute;cnica</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&nbsp;<strong>Conducci&oacute;n y coordinaci&oacute;n general</strong>: Ana Cacopardo
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&nbsp;<strong>Producci&oacute;n y contenidos</strong>: Dolores Curia, Luc&iacute;a Lubarsky y Ana Cacopardo
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&nbsp;<strong>Dise&ntilde;o gr&aacute;fico</strong>: Denise Umaschi
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&nbsp;<strong>Realizaci&oacute;n audiovisual</strong>: Casa productora Pac&iacute;fico
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&nbsp;<strong>C&aacute;mara</strong>: Andr&eacute;s Irigoyen y Luc&iacute;a Lubarsky
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&nbsp;<strong>Maquillaje</strong>: Natalia Salamone
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/rita-segato-inaugura-destellos-oscuridad-nuevo-videopodcast-eldiarioar_1_13184142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 03:02:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ff0b404c-82d6-45e0-aab2-fff4fb0416a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1081346" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ff0b404c-82d6-45e0-aab2-fff4fb0416a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1081346" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Rita Segato inaugura “Destellos en la oscuridad”, el nuevo videopodcast del elDiarioAR]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ff0b404c-82d6-45e0-aab2-fff4fb0416a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Podcast,Destellos en la oscuridad,Rita Segato,Valeria Bertuccelli,Ana Cacopardo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Y ahora quién cuidará el barrio?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ahora-cuidara-barrio_1_13184068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3fc7bad7-df29-4a3f-b73d-089edacb304c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Y ahora quién cuidará el barrio?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este texto forma parte de "Francisco, el último hombre bueno", de la Colección Futuro Anfibio de UNSAM Edita y que reúne a diversos autores para una mirada crítica y reflexiva sobre los años de Jorge Bergoglio en el Vaticano. Escriben también Pablo Semán, Diego Geddes, María Mansilla y Carlos Greco.</p></div><p class="article-text">
        &ndash;El papa me escribi&oacute; una carta. Dicen que llegar&aacute; en un rato.
    </p><p class="article-text">
        Se lo dije a Norma, una santiague&ntilde;a poderosa que hace 27 a&ntilde;os trabaja en mi casa y siempre ha cuidado de
    </p><p class="article-text">
        mi hijo y de m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Esa noche yo hab&iacute;a salido y hab&iacute;a vuelto tarde. Era viernes. Los jueves eran sagrados en aquella &eacute;poca, hace unos diez a&ntilde;os, cuando a&uacute;n uno era un animal party.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; papa?&ndash;pregunt&oacute; Normita, sin cre&eacute;rselo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; papa va a ser? Francisco&ndash;dije.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Y desde cu&aacute;ndo el papa le escribe al diablo?
    </p><p class="article-text">
        Contest&oacute; Norma y dio un portazo porque ya no podr&iacute;a subir a la terraza, su dominio, a la espera del env&iacute;o vaticano.
    </p><p class="article-text">
        La carta lleg&oacute; enseguida. El timbre son&oacute; y ella baj&oacute; refunfu&ntilde;ando como de costumbre, sin acreditarlo. Subi&oacute;, pero se demor&oacute; en la cocina. La trajo en una bandeja de acero inoxidable &ndash;a falta de plater&iacute;a&ndash;, dando al asunto una trascendencia inusitada. El objeto desped&iacute;a un aura de enc&iacute;clica, de coro, de incienso y mirra. Era un sobre importante, con un sello lacrado en el centro.
    </p><p class="article-text">
        Al abrirla hab&iacute;a una tarjeta blanca de alto gramaje escrita con una letra que parec&iacute;a mil hormigas trasladando mil guijarros. Imagin&eacute; a Francisco en aquella tarea del siglo XIX, cuando la correspondencia era lo que forjaba los v&iacute;nculos de los hombres, escribi&eacute;ndole a gente com&uacute;n, de su pu&ntilde;o y letra, para compartir un parecer, para abrir un di&aacute;logo. Y me sent&iacute; extra&ntilde;o, responsable, visto desde alg&uacute;n lugar remoto en mi lecho de pecador, con resaca, fuera de lugar para una experiencia de ese tipo. Luego supe que eran cientos quienes pod&iacute;an recibir un texto de &eacute;l, buscando un contacto con el mundo que no quer&iacute;a que se le perdiera por su trascendencia hacia el poder eclesial.
    </p><p class="article-text">
        En la carta, Francisco era amable y generoso. &ldquo;Se&ntilde;or Alarc&oacute;n, he le&iacute;do con gusto su libro <em>Si me quer&eacute;s, quereme transa</em>. All&iacute; me encontr&eacute; con ese territorio que ha sido mi casa y me sent&iacute; cerca de esas vidas de personas a las que he conocido&rdquo;, dec&iacute;a al comienzo. Se refer&iacute;a al libro que yo hab&iacute;a escrito despu&eacute;s de seis a&ntilde;os de etnograf&iacute;a sobre los clanes narcos del Bajo Flores y sus batallas sangrientas para controlar el negocio. Se lo hab&iacute;a llevado de regalo el exrector de la UNSAM, Carlos Ruta. Bergoglio hab&iacute;a nacido, vivido y crecido en Flores. Y uno de sus mejores amigos era el padre Rodolfo Ricciardelli, un cura siempre comprometido con la opci&oacute;n por los pobres. Ricciardelli vivi&oacute; desde el 72 y hasta el 13 de julio del 2008 en la villa que ahora lleva su nombre. Al d&iacute;a siguiente de su muerte, llorada por todo el barrio, el entonces arzobispo de Buenos Aires ofici&oacute; la misa para despedirlo en la parroquia Santa Mar&iacute;a Madre del Pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Supe que era una carta papal despu&eacute;s de perder un par de d&iacute;as en adivinar el mensaje que hab&iacute;a llegado v&iacute;a mail del Episcopado. &ldquo;Se&ntilde;or Alarc&oacute;n, el P. Francisco desea hacerle llegar una misiva&rdquo;. Fui averiguando si se trataba de alguno de los curas villeros con los que hab&iacute;a trabajado en mis notas. &iquest;Era el padre Paco? &iquest;Era el padre Pepe? &iquest;Qui&eacute;n m&aacute;s de los sacerdotes del Tercer Mundo que hab&iacute;an copado cada parroquia del arzobispado de Buenos Aires y buena parte del Conurbano pod&iacute;a escribirme? &iquest;Por qu&eacute; no me hab&iacute;an llamado directamente? Hasta que mi exnovio &mdash;un converso total al catolicismo de la era Francisco&mdash; me dijo: &iexcl;Est&uacute;pida, si es el Episcopado y dice P. Francisco, es el papa!
    </p><p class="article-text">
        No pude soportarlo. Esa misma noche me fui de juerga.
    </p><p class="article-text">
        Dos cosas me sorprendieron de la carta. Primero, el papa dec&iacute;a: &ldquo;Sigo sus cr&oacute;nicas desde los a&ntilde;os noventa en P&aacute;gina/12&rdquo;. Entonces yo escrib&iacute;a cada domingo en el diario que m&aacute;s castig&oacute; a Bergoglio a trav&eacute;s de la pluma de Horacio Verbitsky. All&iacute; me tocaba investigar la vida en pleno neoliberalismo rampante, sus consecuencias en la calle, los modos perversos de aquel capitalismo predador, el costado m&aacute;s cruel de la pizza con champ&aacute;n menemista. Francisco no sab&iacute;a que yo hab&iacute;a querido ser cura de ni&ntilde;o, poco despu&eacute;s de mi comuni&oacute;n en la iglesia del barrio Don Bosco en Cipolletti, tierra salesiana, la del Alto Valle. Quiz&aacute;s la militancia socialista de los abuelos en Chile y ese paso por la iglesia donde se compart&iacute;a el pan con los m&aacute;s pobres era lo que me llevaba a un desbordante compromiso social desde el diario donde aprender&iacute;a a escribir y a investigar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recuerdo especialmente una sobre las ni&ntilde;as prostituidas en la avenida Amancio Alcorta. A&uacute;n la uso a veces para mis homil&iacute;as&rdquo;, dec&iacute;a Francisco.
    </p><p class="article-text">
        Esta ma&ntilde;ana un amigo me envi&oacute; esa cr&oacute;nica. La leo y me entristece leerla. Cito solo un di&aacute;logo con una de las ni&ntilde;as que pude entrevistar entonces:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Camila bien lo sabe. Cuando habla del tema no lo rodea, no lo esquiva, apenas lo menciona, r&aacute;pido, con las palabras que, aunque no haya estado presa, suenan con acento de tumba. Decat&aacute;nvenimo de Pontevedra. Mi mam&aacute;mishermanosomoquince.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Por qu&eacute; empezaron?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Para tener plata. Pero empezaron otras, a m&iacute; no me gustaba.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ten&iacute;a miedo. De los viejos. Que te peguen. Que te maten. Algunos son como vos, otros son m&aacute;s viejos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Cu&aacute;nto cobran?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cinco pesos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Para qu&eacute; usan la plata?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nos metemos en Zavaleta a fumar. All&aacute; nos quedamos todo lo que podemos, hasta que perd&eacute;s la cuenta de lo que fumaste.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tus amigos tambi&eacute;n fuman paco.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No tengo amigos, tengo hermanos y primos, amigos hay cuando ten&eacute;s droga y plata.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Tus hermanos d&oacute;nde est&aacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Est&aacute;n por ah&iacute;... Mi mam&aacute; en la casa. Pero nunca vamos. Un d&iacute;a al a&ntilde;o, ponele. Dormimos en la calle, con cartones y frazadas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;C&oacute;mo es un d&iacute;a tuyo?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cuando me levanto, desayuno, pido comida, si tengo plata me voy a Zavaleta. Puedo pasarme una semana fumando.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;C&oacute;mo consiguen la plata?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es siempre igual. Antes yo no quer&iacute;a. Me parec&iacute;a que estaba mal. Pero despu&eacute;s no me di cuenta y empec&eacute;. Pasan muchos autos. Nos llevan arriba y hacen lo que los viejos quieren. Hac&eacute;s eso y tard&aacute;s un poco, depende de cu&aacute;nto tarde el viejo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Antes qu&eacute; hac&iacute;as?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Vend&iacute;amos medias y guantes con mi mam&aacute;. En el tren. Ganaba plata. Ella la guardaba y las cosas eran para mi casa.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        De historias como esa hablaba Francisco en sus misas. Luego el papa me dec&iacute;a que hab&iacute;a le&iacute;do el comentario sobre el libro escrito por Mar&iacute;a Moreno en la contratapa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si la ve a Mar&iacute;a, por favor preg&uacute;ntele si a&uacute;n conserva el ejemplar de un libro de Constancio C. Vigil que yo le regal&eacute; en el a&ntilde;o 54&rdquo;. Yo no sab&iacute;a que Bergoglio, a los 18 a&ntilde;os, hab&iacute;a trabajado en un laboratorio bioqu&iacute;mico a cargo de la madre de Mar&iacute;a. Cuando llam&eacute; a Mar&iacute;a para decirle &ldquo;tenemos que ir a Roma a conocer al papa&rdquo;, me sac&oacute; carpiendo. Era el momento m&aacute;s &aacute;lgido de la lucha feminista por la Ley de Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo. No estaba para andar una arrastr&aacute;ndose en el Vaticano.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si fue por eso, o por mi desidia, o por pudor que no contest&eacute; nunca la carta bendita. Qued&oacute; atesorada en un rinc&oacute;n de mi estudio, tan atesorada que ahora deber&iacute;a dar vuelta cajones y cajones para encontrarla. Debe estar entera por ese material papal del que est&aacute; hecha.La recuerdo textual, por su caligraf&iacute;a, por el modo sencillo de su escritura. La recuerdo gracias al pedido de mis compa&ntilde;eros de Anfibia que me insisten, como tantas otras veces: ten&eacute;s que escribirlo. Aunque me lo piden, nunca lo hago; prefiero estar atr&aacute;s de los textos. Ahora lo hago convencido de que este que nos toca sin papa argentino es un momento pol&iacute;tico crucial. Estos d&iacute;as de ceremonias vaticanas, la inminente designaci&oacute;n del pr&oacute;ximo jefe de la Iglesia cat&oacute;lica, los relatos y an&aacute;lisis que se acumulan a cada minuto pintan un mundo en el que la excepcionalidad argentina jug&oacute; a nivel universal y dej&oacute; marca. La &eacute;poca nos trae males de una profundidad mayor que los que retrat&eacute; en mis cr&oacute;nicas marginales de los noventa. Durante las &uacute;ltimas semanas apenas me asomo a los territorios por las entrevistas de un podcast que comenzamos a grabar. Ahora no escribo. Ahora escucho. Y todo queda grabado. La tragedia social que hierve en los barrios supera varias veces lo que me toc&oacute; reportar hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas. Ese es el mundo que perdi&oacute; a este papa. Y habr&aacute; que ver si el pr&oacute;ximo querr&aacute; decirlo, denunciarlo, combatirlo.
    </p><p class="article-text">
        <em>CA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Alarcón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ahora-cuidara-barrio_1_13184068.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 03:02:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3fc7bad7-df29-4a3f-b73d-089edacb304c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="139480" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3fc7bad7-df29-4a3f-b73d-089edacb304c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="139480" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Y ahora quién cuidará el barrio?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3fc7bad7-df29-4a3f-b73d-089edacb304c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Papa Francisco,Lecturas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mariana Cahn, cómo volcar un cáncer en una hoja en blanco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mariana-cahn-volcar-cancer-hoja-blanco_1_13186869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e5b5b33-1435-4f3f-8e18-84cee6e58b02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mariana Cahn, cómo volcar un cáncer en una hoja en blanco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es maestra y abogada. Trabaja temas de género y dicta talleres literarios. "Prohibido pisar los girasoles" es su primera novela, de Mandrágora Editora. </p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        En <em>Prohibido pisar los girasoles</em>, de Mandr&aacute;gora Editora,<strong> Mariana Cahn</strong>, mezcla ficci&oacute;n y su propia experiencia para narrar la vida cuando llega el diagn&oacute;stico de un c&aacute;ncer de mama.
    </p><p class="article-text">
        Maestra, abogada, hincha y socia de San Lorenzo y tiene una amplia trayectoria en temas de g&eacute;nero. Esta es su primera novela de autoficci&oacute;n o autoficci&oacute;n novelada, no importa, lo que cuenta es encontrar una forma de contar, en este caso, todo lo que rodea a ese diagn&oacute;stico. El acompa&ntilde;amiento, la relaci&oacute;n con los m&eacute;dicos, los libros a los que una se aferra, el aut&eacute;ntico POV que cambia en la vida. El f&uacute;tbol, la m&uacute;sica, el desconcierto. Y siempre, en este caso, la literatura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando me toc&oacute; atravesar el cancer de mama supe que en algun momento iba a escribir, era algo que me estaba atravesando la vida por completo y que algo con eso iba a querer hacer&rdquo;, cuenta sobre los or&iacute;genes de<em> Prohibido pisar los girasoles.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/episode/3gHMYglDJM5KkM4OmAB00e?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <em>La ventana indiscreta</em>&nbsp;es un podcast para mirar qu&eacute; hay detr&aacute;s de un libro, una serie, una historia. Cada episodio tiene un tema y un entrevistado. As&iacute; nos metemos con las historias que se cuentan en los libros, en las pel&iacute;culas, en las canciones y tambi&eacute;n con temas actuales como la inteligencia artificial, los trolls, las redes sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que es un homenaje a la pel&iacute;cula del mismo nombre dirigida por&nbsp;<strong>Alfred Hitchock</strong>, que advert&iacute;a que nos est&aacute;bamos convirtiendo en una sociedad de mirones pero a la vez es una invitaci&oacute;n a quedarse un poco quietos y mirar m&aacute;s all&aacute; de lo que vemos al pasar.
    </p><p class="article-text">
        <em>La Ventana Indiscreta</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Conduce Ana Correa</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La producci&oacute;n es de Pablo Waimann</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En la edici&oacute;n est&aacute; Jorge de Tezanos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En las redes sociales Malena Valladares</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mariana-cahn-volcar-cancer-hoja-blanco_1_13186869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 16:27:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3e5b5b33-1435-4f3f-8e18-84cee6e58b02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="169038" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3e5b5b33-1435-4f3f-8e18-84cee6e58b02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="169038" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mariana Cahn, cómo volcar un cáncer en una hoja en blanco]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3e5b5b33-1435-4f3f-8e18-84cee6e58b02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Podcast,La ventana indiscreta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cierra Ediciones de la Flor, un sello emblemático de la historia del libro argentino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cierra-ediciones-flor-sello-emblematico-historia-libro-argentino_1_13180408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/68fba667-5fe2-43b4-ba7c-9e75b266ee1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cierra Ediciones de la Flor, un sello emblemático de la historia del libro argentino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial fundada en 1966 dejará de operar tras décadas de actividad y una fuerte identificación con la cultura local. Publicó, entre otros, a Quino, Roberto Fontanarrosa, Griselda Gambaro, Umberto Eco y Rodolfo Walsh.</p></div><p class="article-text">
        La editorial <strong>Ediciones de la Flor</strong> anunci&oacute; el cierre de sus actividades, poniendo fin a una trayectoria de casi seis d&eacute;cadas en la industria del libro argentino. <strong>La despedida se hace visible en la actual edici&oacute;n de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, donde el sello participa por &uacute;ltima vez con la liquidaci&oacute;n de su cat&aacute;logo en el stand del Pabell&oacute;n Amarillo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fundada en 1966 por <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/muere-daniel-divinsky-primer-editor-mafalda-figura-clave-humor-grafico_1_12509549.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Daniel Divinsky</strong></a><strong> y Ana Mar&iacute;a &ldquo;Kuki&rdquo; Miller</strong>, la editorial se consolid&oacute; como una referencia dentro del campo independiente, con un cat&aacute;logo que incluy&oacute; autores nacionales e internacionales de peso. Entre sus publicaciones m&aacute;s destacadas se encuentran obras de <strong>Quino</strong>, cuyo personaje <strong>Mafalda</strong> fue uno de sus mayores &eacute;xitos, as&iacute; como t&iacute;tulos de <strong>Roberto Fontanarrosa</strong>, <strong>Griselda Gambaro, Umberto Eco y Rodolfo Walsh</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el sello hab&iacute;a atravesado cambios significativos, entre ellos la salida de Divinsky en 2015 y la posterior migraci&oacute;n de obras clave de su cat&aacute;logo a grandes grupos editoriales. En particular, <strong>la transferencia de la obra de Quino a otra casa editorial fue se&ntilde;alada en el sector como un punto de inflexi&oacute;n para la sostenibilidad del proyecto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En 1975 participamos de la primera Feria Internacional Del Libro de Buenos Aires y, aun estando presos o en el exilio sus editores, estuvimos en todas las que hubo desde entonces, festejando la posibilidad de encontrarnos con nuestros lectores, escuchar sus comentarios, responder sus preguntas, y sonre&iacute;r con cada uno que llegaba, libro o papelito en mano, a llevarse la firma de sus autores favoritos&rdquo;, puede leerse en un texto expuesto en el stand en la Feria del Libro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestros autores m&aacute;s importantes han sido nuestra familia, pero sus herederos eligieron otros rumbos. Editar libros en Argentina siempre fue una carrera con vallas y hasta aqu&iacute; hemos llegado a los saltos. Hoy la tecnolog&iacute;a y el estado de la econom&iacute;a exigen nuevos y muy diferentes desaf&iacute;os, que resultan determinantes para una editorial que ha mantenido su independencia como bandera&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es nuestra &uacute;ltima feria, y nuestro &uacute;ltimo a&ntilde;o de actividad. Nos despedimos, sabiendo que nuestro legado vive en las nuevas editoriales fundadas por j&oacute;venes que crecieron con nuestros libros, y que esos libros que editamos con convicci&oacute;n y amor todos estos a&ntilde;os, seguir&aacute;n en las bibliotecas y la memoria de nuestros lectores. Gracias a ustedes por ser parte de estos 60 a&ntilde;os de nuestra historia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cierre marca el final de un ciclo para una editorial que mantuvo durante d&eacute;cadas un perfil independiente en un mercado atravesado por transformaciones econ&oacute;micas y tecnol&oacute;gicas. Su legado, sin embargo, permanece en un cat&aacute;logo que form&oacute; parte central de la cultura literaria argentina y en generaciones de lectores que crecieron con sus libros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cierra-ediciones-flor-sello-emblematico-historia-libro-argentino_1_13180408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2026 19:11:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/68fba667-5fe2-43b4-ba7c-9e75b266ee1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="440734" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/68fba667-5fe2-43b4-ba7c-9e75b266ee1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="440734" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cierra Ediciones de la Flor, un sello emblemático de la historia del libro argentino]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/68fba667-5fe2-43b4-ba7c-9e75b266ee1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ediciones de la Flor,Mafalda,Quino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La extrema derecha global: el libro que radiografía las redes que conectan a Trump, Bolsonaro y Milei]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/extrema-derecha-global-libro-radiografia-redes-conectan-trump-bolsonaro-milei_128_13171538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9fd35333-ab58-4a08-b683-ce23adff8d47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La extrema derecha global: el libro que radiografía las redes que conectan a Trump, Bolsonaro y Milei"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reedición de El desorden del mundo analiza el entramado transnacional de la extrema derecha y su ofensiva contra el multilateralismo. En diálogo con elDiarioAR, Giancarlo Summa advierte sobre la aceleración autoritaria y el rol de Javier Milei en una estrategia global de sabotaje institucional.</p></div><p class="article-text">
        La ola progresista que inund&oacute; Am&eacute;rica Latina en la d&eacute;cada del 2000 fue conocida como la Marea Rosa. Dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, la reedici&oacute;n de<em> </em><a href="https://unsamedita.unsam.edu.ar/product/el-desorden-del-mundo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El desorden del mundo</em></a><a href="https://unsamedita.unsam.edu.ar/product/el-desorden-del-mundo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, publicado por UNSAM Edita</a>, actualizada y traducida del portugu&eacute;s al espa&ntilde;ol, se propone analizar los mecanismos de la red internacional de la extrema derecha, &nbsp;su avance en el mundo &ndash;con un car&aacute;cter marcadamente transnacional&ndash; y el tsunami que implic&oacute; el regreso de <strong>Donald Trump</strong> al poder. Y por supuesto, la participaci&oacute;n que en este escenario tiene<strong> Javier Milei.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos enfrentamos a un mundo multipolar en transici&oacute;n, caracterizado por una marcada par&aacute;lisis y una creciente fragmentaci&oacute;n,&rdquo; destaca en el pr&oacute;logo el excanciller Jorge Taiana. 
    </p><p class="article-text">
        Con la colaboraci&oacute;n de una treintena de investigadores, diplom&aacute;ticos y polit&oacute;logos, M&oacute;nica Herz y Giancarlo Summa, directora y presidente del Instituto Latinoamericano para el Multilateralismo (ILAM), proponen una visi&oacute;n com&uacute;n e internacionalista que va m&aacute;s all&aacute; de la famosa cita de Gramsci que inspir&oacute; el t&iacute;tulo de esta obra colectiva: &ldquo;El mundo viejo se est&aacute; muriendo, y el nuevo mundo lucha por nacer: ahora es el tiempo de los monstruos.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con motivo de la Feria del Libro, del 23 de abril al 11 de mayo, <strong>Giancarlo Summa</strong>, coautor, investigador y exdirector de comunicaci&oacute;n de las Naciones Unidas en Brasil, M&eacute;xico y &Aacute;frica Occidental, viaj&oacute; a Buenos Aires para presentar el libro y defender la necesidad de fortalecer y repensar las herramientas de un multilateralismo, ahora debilitado por una &ldquo;operaci&oacute;n global de sabotaje&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/338d6ceb-7d3c-4c4f-b621-23bb3ae5f616_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/338d6ceb-7d3c-4c4f-b621-23bb3ae5f616_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/338d6ceb-7d3c-4c4f-b621-23bb3ae5f616_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/338d6ceb-7d3c-4c4f-b621-23bb3ae5f616_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/338d6ceb-7d3c-4c4f-b621-23bb3ae5f616_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/338d6ceb-7d3c-4c4f-b621-23bb3ae5f616_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/338d6ceb-7d3c-4c4f-b621-23bb3ae5f616_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;El Desorden del Mundo&quot;, para entender el avance de la derecha y el tsunami que provocó el regreso de Donald Trump al poder."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;El Desorden del Mundo&quot;, para entender el avance de la derecha y el tsunami que provocó el regreso de Donald Trump al poder.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo surgi&oacute; este proyecto que se gest&oacute; en un grupo de investigaci&oacute;n brasile&ntilde;o?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Este libro naci&oacute; de una inquietud. Tuvimos la &ldquo;suerte&rdquo; de ser los primeros en Am&eacute;rica Latina que experimentamos un gobierno de extrema derecha, con (Jair) Bolsonaro en 2018.&nbsp;Yo trabajaba con los Estados Unidos y me di cuenta, observando, que hab&iacute;a una cuesti&oacute;n. Esos se&ntilde;ores de Bolsonaro, y despu&eacute;s de Trump, ten&iacute;an varios puntos en com&uacute;n: uno era la hostilidad total con relaci&oacute;n a las organizaciones multilaterales, las Naciones Unidas en primer lugar, porque es la m&aacute;s relevante y importante. Ellos no quieren saber de lo que es el multilateralismo, o sea encontrar caminos, terrenos comunes para intentar resolver o adelgazar problemas que ning&uacute;n pa&iacute;s, solo pueda enfrentar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;La pol&iacute;tica exterior de Javier Milei tambi&eacute;n se rige por esos mecanismos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El gobierno Milei no solo tiene, internamente, una pol&iacute;tica de extrema derecha. Hizo lo que pod&iacute;a para destrozar el Mercosur y los BRICS. En la ONU se aline&oacute; completamente con Trump, votando en contra de todo. Anunciaron la salida de Argentina de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. Lo cual es absolutamente loco: no fue Europa, fueron las Am&eacute;ricas que inventaron la cooperaci&oacute;n m&eacute;dica multilateral, con la Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud de 1902. Hay mucha rabia. Le tiene asco a cualquier mediaci&oacute;n diplom&aacute;tica y la cuesti&oacute;n multilateral. Hay un cap&iacute;tulo del libro, de Bernab&eacute; Malacalza y Juan Gabriel Tokatlian, titulado <em>Col&eacute;rica, </em>que es muy bueno,&nbsp;sobre exactamente la pol&iacute;tica externa de Argentina. Es una visi&oacute;n casi filos&oacute;fica del mundo &ndash;de mala filosof&iacute;a&ndash; pero que tanto Milei como Trump intentan presentar con una cierta racionalidad. En realidad, hay mucha ideolog&iacute;a, es realmente una visi&oacute;n casi religiosa. Estamos hablando de tirar por la ventana, en el caso de Argentina, una tradici&oacute;n diplom&aacute;tica de siglo y medio&hellip;por razones de una visi&oacute;n del mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En el libro, se habla de la agenda interm&eacute;stica&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Se publicaron bibliotecas sobre la extrema derecha, poco sobre su impacto en la pol&iacute;tica internacional. Era un concepto crucial de la agenda interm&eacute;stica, cuando una agenda se pone al medio del camino entre la agenda pol&iacute;tica dom&eacute;stica nacional e internacional.&nbsp;Significa que para alcanzar objetivos pol&iacute;ticos internos, reducir los derechos&nbsp;de pobres,&nbsp;mujeres, LGBT, despu&eacute;s tiene que hacer cosas para darle satisfacci&oacute;n a los que te votaron. Esto tiene consecuencias internacionales porque estos actores de la extrema derecha trabajan en red, de forma coordenada, para influenciar los mecanismos internacionales donde hay discusi&oacute;n sobre los derechos y las reglas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay un trabajo de estos actores para reducir la ONU a casi nada, cort&aacute;ndole la plata. Hay una campa&ntilde;a global para sabotear las discusiones sobre una reforma fiscal para hacerles pagar impuesto a las multinacionales y a los m&aacute;s ricos y contra la agenda 2030, contra los objetivos de desarrollo sostenible, reducir el analfabetismo, el hambre, la desigualdad de g&eacute;nero, derechos ambientales, intentar no hundir el planeta. No es la revoluci&oacute;n bolchevique global...
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;En qu&eacute; medida la situaci&oacute;n en Argentina aliment&oacute; este libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy triste lo que pas&oacute; en Argentina. Pero en este sentido: la experiencia del gobierno Milei se demostr&oacute; muy did&aacute;ctica, de todo lo peor que yo imaginaba, fue hasta peor. Cada pa&iacute;s tiene sus tragedias, sus problemas, pero las razones profundas son casi siempre las mismas: un sentimiento de abandono, de resentimiento con relaci&oacute;n a una sociedad, un sistema que no contesta m&aacute;s a las necesidades de la gente. Es muy eficaz atacar a la &ldquo;casta&rdquo;, aunque, naturalmente, hay una visi&oacute;n ideol&oacute;gica en esto, porque &eacute;l entiende a la &ldquo;casta&rdquo; como los pol&iacute;ticos, el Estado, y no considera a la &ldquo;casta&rdquo; como la verdadera casta, que son las &eacute;lites econ&oacute;micas. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qui&eacute;nes forman parte de esa &ldquo;casta econ&oacute;mica&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es un punto central en el que no entramos mucho en el libro : el mundo nunca fue tan desigual como hoy. Cuando hablo desigualdad, no es el &iacute;ndice de Gini, que el pa&iacute;s aument&oacute; 2 o 3%. Es que, en el mundo, hay una &eacute;lite de hiper ricos, no son muchos, 3.000 y algunas centenas, que tienen patrimonio de m&aacute;s de mil millones de d&oacute;lares. El m&aacute;s rico de todo, debe llegar a un trill&oacute;n de d&oacute;lares. Y ellos son tambi&eacute;n los due&ntilde;os de corporaciones, accionistas principales de grandes multinacionales, etc. Estamos hablando de poca gente, que se conoce pr&aacute;cticamente uno por uno, que tiene un poder econ&oacute;mico absurdamente grande, como nunca antes en la historia de la humanidad.&nbsp;Tienen intereses que son completamente transnacionales. A ese nivel de plata, el hecho de que uno sea argentino, de Estados Unidos o de India, es muy relativo. Y si calculamos de forma un poquito m&aacute;s amplia, los que tienen m&aacute;s de 100 millones de d&oacute;lares, ya tienen un impacto m&aacute;s sobre el gobierno nacional, porque dependen todav&iacute;a un poco de &eacute;l. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo explican sus investigaciones la paradoja entre la disminuci&oacute;n de las cifras de pobreza e inflaci&oacute;n y la situaci&oacute;n de precariedad de los argentinos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Argentina tiene problemas econ&oacute;micos y estructurales desde mucho tiempo. La inflaci&oacute;n no es un problema en s&iacute;, la inflaci&oacute;n es provocada por la crisis del modelo. Hace d&eacute;cadas, que los gobiernos acaban gobernando, defendiendo los intereses de las &eacute;lites econ&oacute;micas. Los que no son tan pobres de recibir ayuda social, tampoco hacen parte de las &eacute;lites, se encuentran en el medio, teniendo que intentar ganarse la vida. Hay m&aacute;s precariedad y mucha m&aacute;s incertidumbre en relaci&oacute;n al futuro. Comprar un departamento, la jubilaci&oacute;n&hellip;hay la sensaci&oacute;n difusa y correcta de que la vida de los hijos ser&aacute; peor que la vida de los padres, en t&eacute;rminos materiales, por lo menos. Entonces eso cre&oacute; globalmente un nivel de miedo existencial, a lo cual la extrema derecha supo de forma muy eficaz y&nbsp;muy c&iacute;nica, capturando este sentimiento. Porque despu&eacute;s, cuando llegan al poder, hacen que la vida de la gente empeore.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando Milei por un lado, dice que no es nacionalista por la abertura economica total y que el mercado gane, &eacute;l siempre habla de que <em>&ldquo;Argentina tiene que regresar a su pasado glorioso antes que la casta lo destrozara&rdquo;</em>. Hace una operaci&oacute;n bastante t&iacute;pica de la extrema derecha, crear el imaginario de una &eacute;poca fant&aacute;stica, dorada. En eso hay un cortocircuito l&oacute;gico. No hay un &uacute;nico ejemplo en la historia econ&oacute;mica del mundo en el cual un pa&iacute;s se desarroll&oacute; para la mayor&iacute;a de su poblaci&oacute;n, sin defender su industria y su producci&oacute;n nacional con incentivos, subsidios, protecciones, etc. Entonces lo que dice Milei, evidentemente, nunca va a funcionar.
    </p><p class="article-text">
        Fue muy eficaz, encontrando los culpables de la situaci&oacute;n. Depende de cada pa&iacute;s, pero la &ldquo;casta&rdquo;, los migrantes, los pobres que reciben subsidios sin trabajar porque son vagos, los zurdos, la poblaci&oacute;n LGBT, etc.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El libro dedica varios cap&iacute;tulos al medio ambiente &iquest;encajan los activistas ecologistas y la econom&iacute;a en lo que usted denomina la ret&oacute;rica de &ldquo;amigos/enemigos&rdquo;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Si, no es solo en Argentina. Es la idea que cualquiera que conteste el modelo extractivista &ndash;la prevalencia total de la econom&iacute;a sobre la gente y el medio ambiente&ndash; esto es en contra del inter&eacute;s nacional. Hay una convergencia en todo el &ldquo;sistema de derecha&rdquo; de considerar la evidencia cient&iacute;fica sobre la crisis clim&aacute;tica como una tonter&iacute;a, una fake news. Por un lado negar la evidencia cient&iacute;fica y por otro minimizar la consecuencia.Hay cada vez m&aacute;s inundaciones, incendios, eventos clim&aacute;ticos extremos, este a&ntilde;o llovi&oacute; mucho, hizo mucho calor, como si fuera...siempre una casualidad. Hay un panel de cient&iacute;ficos, 99,9%, que coinciden. Los otros son los que trabajan para los lobbys del tabaco, de la industria ultra procesada, etc.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/475b07b1-9f84-4ee9-8c11-8a8a22733264_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/475b07b1-9f84-4ee9-8c11-8a8a22733264_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/475b07b1-9f84-4ee9-8c11-8a8a22733264_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/475b07b1-9f84-4ee9-8c11-8a8a22733264_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/475b07b1-9f84-4ee9-8c11-8a8a22733264_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/475b07b1-9f84-4ee9-8c11-8a8a22733264_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/475b07b1-9f84-4ee9-8c11-8a8a22733264_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="José Antonio Kast (a la derecha), líder del Partido Republicano de Chile, posa junto a Eduardo Bolsonaro (centro) y Javier Milei."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                José Antonio Kast (a la derecha), líder del Partido Republicano de Chile, posa junto a Eduardo Bolsonaro (centro) y Javier Milei.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; le responde a quienes califican sus investigaciones de alarmistas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n es alarmante, no es alarmismo. Por nuestras historias, con relaci&oacute;n a per&iacute;odos autoritarios, hay una tendencia de querer minimizar el peligro. Son diferentes, pasaron d&eacute;cadas. Era el Ford Falcon ac&aacute;, los fascistas de Mussolini con sus camisas negras, Hitler con la SS&hellip;no es eso lo que est&aacute; pasando. Lo que es&nbsp;impresionante, pero no muy sorprendente para m&iacute;, es que las experiencias m&aacute;s recientes del gobierno de extrema derecha como la de Milei en Argentina tuvieron una aceleraci&oacute;n del proceso autoritario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bolsonaro y el primer mandato de Trump respetaron las formalidades democr&aacute;ticas. Hubo una aceleraci&oacute;n. <em>&ldquo;Acabamos con esa tonter&iacute;a de respetar porque siempre fue la red. Ya basta&rdquo;.</em>&nbsp;Y cuando despu&eacute;s llega Milei, ellos est&aacute;n mucho m&aacute;s en la l&iacute;nea de Trump II. O sea, aprendieron. Hay que hacerlo todo y r&aacute;pido. Porque, si uno respeta las reglas, despu&eacute;s pierdes las elecciones, tienes que irte, y no logras hacer todo lo que quieras. Hoy la forma del autoritarismo es la erosi&oacute;n de la autonom&iacute;a del Poder Judicial, la marginalizaci&oacute;n del Poder Legislativo, la concentraci&oacute;n del Poder Ejecutivo, la persecuci&oacute;n contra lo que sobra de medios independientes, la criminalizaci&oacute;n de los periodistas, de todos los momentos sociales, y de reivindicaci&oacute;n de derechos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se cortan beneficios sociales, o en el caso de la legislaci&oacute;n, el sistema de derecho con Trump, seguidos por varios pa&iacute;ses tambi&eacute;n no autoritarios. Los cortaron, de m&aacute;s de la mitad de la ayuda internacional, humanitaria y de desarrollo. Y, eso significa que muere gente, no pocas, estamos hablando de millones de personas. Entonces, no hay nadie que le est&aacute; disparando el gatillo, no lo est&aacute;n tirando de los aviones al R&iacute;o de la Plata, pero lo est&aacute;n matando igual. Ser&iacute;a equivocarse y est&uacute;pido decir que entonces es fascismo como lo de Mussolini o Videla. Pero hay una cuesti&oacute;n. <em>&iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Para qu&eacute; existe un gobierno? &iquest;Para defender cu&aacute;les intereses?</em> Y esos intereses no cambian.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d171cb4-70fd-4d2f-8fd7-91e0401cdd95_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d171cb4-70fd-4d2f-8fd7-91e0401cdd95_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d171cb4-70fd-4d2f-8fd7-91e0401cdd95_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d171cb4-70fd-4d2f-8fd7-91e0401cdd95_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d171cb4-70fd-4d2f-8fd7-91e0401cdd95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d171cb4-70fd-4d2f-8fd7-91e0401cdd95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2d171cb4-70fd-4d2f-8fd7-91e0401cdd95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Javier Milei baila al estilo de Donald Trump en la convención de CPAC en Florida, el 6 de noviembre de 2025"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Javier Milei baila al estilo de Donald Trump en la convención de CPAC en Florida, el 6 de noviembre de 2025                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo funcionan estas redes internacionales de extrema derecha?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Otra parte es c&oacute;mo la extrema derecha se organiza en sus redes. Ah&iacute; hay dos tipos de acci&oacute;n.&nbsp;Una es la red pol&iacute;tica. Todos pasaron por ac&aacute;. La CPAC, la Conferencia de Acci&oacute;n Conservadora, el Foro Madrid de Abascal, tambi&eacute;n la Conferencia de los Valores&hellip;son encuentros donde se conocen, se coordinan, se ayudan, se abrazan, se visitan. Otra red es donde circula un poco de plata. Por ejemplo, Atlas Network, m&aacute;s de 500 institutos en el mundo, una centena de Am&eacute;rica Latina. Ac&aacute; en Argentina, la Fundaci&oacute;n Libertad. Fueron los que trabajaron ayudando a lanzar a Milei, a transformar a este economista, conocido por su aparici&oacute;n televisiva, no por la calidad de su obra te&oacute;rica, acad&eacute;mica, o tampoco por su experiencia pol&iacute;tica, ayud&aacute;ndolo, d&aacute;ndole inmediatamente un palco y una referencia global, aun durante la campa&ntilde;a electoral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Milei, no era nadie sino un tipo que hab&iacute;a hecho una campa&ntilde;a electoral muy bizarra, muy sugerente: &ldquo;yo soy el le&oacute;n&rdquo;, &ldquo;la motosierra&rdquo;, son cosas impresionantes no en sentido positivo. A esta cosa, la red Atlas Network y otros empezaron a darle el espacio. En lugar de decir &iquest;qui&eacute;n es el loco, a ver qu&eacute; va a hacer?, lo ayudaron los mismos que ayudaron a Kast, a Bolsonaro. Un think tank estadounidense progresista sigui&oacute; la pista de las reuniones organizadas por la extrema derecha desde el a&ntilde;o 2000. Entonces estamos hablando de miles de reuniones, seminarios, encuentros, donde la derecha se conoci&oacute;, elabor&oacute; ideas y cre&oacute; esos lazos de cooperaci&oacute;n. Hablamos de un &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de los Estados Unidos y Trump, junto con otros de la derecha, que&nbsp;est&aacute;n intentando copiarse del sistema Interamericano de Derechos Humanos, cambiar la composici&oacute;n de la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos, para que sea mucho m&aacute;s&nbsp;conservadora, y&nbsp;el nombramiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Esto es otro tipo de pelea  que nadie se da cuenta.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;C&oacute;mo se reconstruye un pa&iacute;s tras un gobierno de extrema derecha?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo vamos a descubrir. No hay experiencia todav&iacute;a. Antes de ver c&oacute;mo reconstruirnos, hay que parar el tsunami. Entonces, se puede imaginar un escenario diferente. Uno, la cat&aacute;strofe en Mad Max; o un escenario de reducci&oacute;n de la velocidad de colapso. Pero, si no se invierte la tendencia,&nbsp;llega el Mad Max igual; o, ya que tenemos que poner la energ&iacute;a, a partir del fracaso de esos, que reconstruyamos diferente &iquest;Vamos a lograr  un nuevo sistema sin pasar por un colapso violento como la Segunda Guerra Mundial? Espero que s&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>LPV/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Louise Pham Van]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/extrema-derecha-global-libro-radiografia-redes-conectan-trump-bolsonaro-milei_128_13171538.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 03:01:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9fd35333-ab58-4a08-b683-ce23adff8d47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="121748" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9fd35333-ab58-4a08-b683-ce23adff8d47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="121748" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La extrema derecha global: el libro que radiografía las redes que conectan a Trump, Bolsonaro y Milei]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9fd35333-ab58-4a08-b683-ce23adff8d47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El otro siempre es un fantasma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/fantasma_129_13168577.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae5bd425-c2e7-479f-939d-39c8a5ea5770_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El otro siempre es un fantasma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En "Un cactus en el medio", de Vinilo Editora, Lila Bendersky reconstruye, un poco como narradora, un poco como periodista, la historia familiar a partir de la muerte de Florencia, su hermana de 7 años, un 31 de diciembre, a causa de una meningitis bacteriana.
</p><p class="subtitle">Han Kang: “El arte y la literatura nos permiten estar del lado de la vida y no de la muerte”
</p></div><p class="article-text">
        Conoc&iacute; a<strong> Lila Bendersky</strong> el primer a&ntilde;o de la pandemia, en un taller literario que hac&iacute;amos los mi&eacute;rcoles por zoom. En esa &eacute;poca, Lila tra&iacute;a textos sobre una amiga que hab&iacute;a muerto cuando ella iba a la escuela. Eran textos tristes y pop, con referencias al universo cultural de la adolescencia en los 2000, Britney Spears y las Spice Girls, textos de formaci&oacute;n y aprendizaje, de <em>coming-of-age</em>. Yo no lo sab&iacute;a, pero ahora pienso que en ese momento Lila estaba ya empezando a rodear la pregunta que atraviesa <em>Un cactus en el medio</em>, le empezaba a dar vueltas a la pregunta inefable de la muerte de una chica de su edad con cierto temor y con algo de atracci&oacute;n, sin acercarse completamente. <em>Un cactus en el medio</em> empieza con un ep&iacute;grafe de <strong>Rachel Cusk</strong> que alude a la &ldquo;cualidad perruna&rdquo; de indagar y cavar hasta llegar a la verdad: podr&iacute;a asegurar que, en esos momentos iniciales de escritura, Lila estaba como los perros que dan vueltas, olfatean, se aproximan a un objeto que encuentran en la tierra, buscando seguridad y preparando el terreno para empezar a cavar.
    </p><p class="article-text">
        <em>Un cactus en el medio </em>reconstruye un acontecimiento que, seg&uacute;n sospecha la narradora, est&aacute; en el origen de su propia existencia y de su familia tal como ella la conoce: la muerte temprana de Florencia, su hermana de siete a&ntilde;os, a quien nunca lleg&oacute; a conocer. Se trata de un acontecimiento en un sentido fuerte: uno que disloc&oacute;, que trastoc&oacute; y subvirti&oacute; la vida de sus protagonistas, y cuyos efectos reverberan en el seno de la familia. La narradora cuenta con escasos elementos: sabe que Florencia muri&oacute; de meningitis en medio de unas vacaciones en Punta del Este. Sabe que diez meses despu&eacute;s naci&oacute; ella, destinada a llevar <em>alegr&iacute;a al hogar</em>. Sabe que el acontecimiento es un secreto, una suerte de misterio familiar, que tendr&aacute; que descubrir como una investigadora o una detective.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/91270464-d42a-4eed-9380-8a7762d3cf8f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/91270464-d42a-4eed-9380-8a7762d3cf8f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/91270464-d42a-4eed-9380-8a7762d3cf8f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/91270464-d42a-4eed-9380-8a7762d3cf8f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/91270464-d42a-4eed-9380-8a7762d3cf8f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/91270464-d42a-4eed-9380-8a7762d3cf8f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/91270464-d42a-4eed-9380-8a7762d3cf8f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Un cactus en el medio&quot;, de Lila Bendersky, publicado por Vinilo Editora."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Un cactus en el medio&quot;, de Lila Bendersky, publicado por Vinilo Editora.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El libro puede inscribirse en el gran universo de la autoficci&oacute;n, la no ficci&oacute;n o, como la propia autora lo define, la cr&oacute;nica. Pero, como bien sabemos, por m&aacute;s verdadero que se pretenda el texto, su verdad solo emerge a partir de una sofisticada y laboriosa construcci&oacute;n formal que opera como una <em>mediaci&oacute;n</em> entre la vida y el texto. Efectivamente, el libro es el resultado de un proceso de elaboraci&oacute;n en todos los sentidos del t&eacute;rmino: elaboraci&oacute;n como hechura, como labor, como trabajo, elaboraci&oacute;n sobre s&iacute; misma, sobre su propia experiencia, sobre el duelo y sobre la escritura misma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La narradora se sirve de una gran cantidad de procedimientos para darle forma a su artefacto literario: lo hace con la presentaci&oacute;n de los personajes, al inicio, a modo de didascalias; lo hace usando las fotograf&iacute;as y los documentos familiares como fuente de investigaci&oacute;n; lo hace con las entrevistas y las b&uacute;squedas que la gu&iacute;an en su pesquisa. Hay un sintagma que oficia de umbral, que abre ese espacio de exploraci&oacute;n en el que la narradora se interna y delimita el universo de la experiencia y de la escritura: &ldquo;Esto es lo que pude reconstruir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, la narradora se vuelve una investigadora que pregunta, indaga, reconstruye la experiencia singular de una familia y la tamiza mediante la escritura. Alguien podr&iacute;a pensar que para que la experiencia de la vida acceda a un estatuto literario hay que ficcionalizar o poetizar, pero Lila Bendersky hace exactamente lo contrario: como una periodista, quiere saber, entender y registrarlo todo, quiere datos, informaci&oacute;n, no pretende disfrazar, disimular ni ornamentar los hechos. Y al mismo tiempo avanza sabiendo que lo que est&aacute; buscando est&aacute; mediado por la memoria, por los relatos, las versiones y las reelaboraciones de las distintas voces invocadas. Y, m&aacute;s importante todav&iacute;a, avanza sabiendo que toda identidad est&aacute; atravesada por las ficciones que nos cuentan y nos contamos. Como dice Siri Hudsvedt, &ldquo;despu&eacute;s de todo, ninguno de nosotros podr&aacute; desatar jam&aacute;s el nudo de las ficciones que conforman ese algo inestable que denominamos el Yo&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5d708af-d059-4c68-bd9d-0279c1c322ec_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5d708af-d059-4c68-bd9d-0279c1c322ec_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5d708af-d059-4c68-bd9d-0279c1c322ec_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5d708af-d059-4c68-bd9d-0279c1c322ec_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5d708af-d059-4c68-bd9d-0279c1c322ec_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5d708af-d059-4c68-bd9d-0279c1c322ec_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d5d708af-d059-4c68-bd9d-0279c1c322ec_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Un cactus en el medio&quot; reconstruye un acontecimiento que, según sospecha la narradora, está en el origen de su propia existencia y de su familia tal como ella la conoce: la muerte temprana de Florencia, su hermana de siete años, a quien nunca llegó a conocer."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Un cactus en el medio&quot; reconstruye un acontecimiento que, según sospecha la narradora, está en el origen de su propia existencia y de su familia tal como ella la conoce: la muerte temprana de Florencia, su hermana de siete años, a quien nunca llegó a conocer.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La indagaci&oacute;n de Lila Bendersky comienza exactamente en <em>ese algo inestable que denominamos el yo</em>: es una pregunta por su identidad, por las condiciones de su llegada al mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El libro se pregunta, tambi&eacute;n, por la familia, ese constructo que informa la propia identidad y la amenaza al mismo tiempo. &ldquo;Soy la hija que vino despu&eacute;s de una tragedia. De un caos impronunciable. (&hellip;) &iquest;Qu&eacute; hacemos los hijos con el dolor de nuestros padres? &iquest;C&oacute;mo se sostiene el dolor de una familia?&rdquo; o &ldquo;&iquest;c&oacute;mo se mantiene a toda la familia unida?&rdquo; son algunos de los interrogantes que se hace la narradora en distintos momentos de la novela.
    </p><p class="article-text">
        La narradora sit&uacute;a el punto de nacimiento de la familia en el vuelo que los padres se toman al volver a Punta del Este despu&eacute;s de enterrar a su hija: <em>Fueron a buscar lo que quedaba de la familia</em>. Este es un libro sobre los padres, sobre los hermanos, sobre la t&iacute;a Gloria, sobre los abuelos, sobre ese gran artefacto tremendamente literario que son las familias, con sus excentricidades, sus culpas y sus reproches cruzados, con sus mitos, sus singularidades y sus arbitrariedades: el orden de los cajones, los secretos guardados en un placard, los &aacute;lbumes de fotos.
    </p><p class="article-text">
        Es la historia de <em>su familia</em> pero tambi&eacute;n de <em>las familias</em>: los Bendersky y los Kohen, Rita y Charly, Adela y C&eacute;sar, sus hijos, las rondas en la playa, las visitas, la ayuda mutua, los almuerzos compartidos, las pijamadas de los chicos, las redes de solidaridad son elementos centrales en la narraci&oacute;n del acontecimiento que se busca iluminar &ndash;la muerte de Florencia&ndash; pero tambi&eacute;n en la historia de la familia, que es una familia ampliada y amplia.
    </p><p class="article-text">
        Y, por &uacute;ltimo, el relato es tambi&eacute;n un retrato de &eacute;poca: una historia de amor en plena dictadura, el departamento de la calle Arenales, un Torino gris, el departamento de la calle Quintana y el Falcon, un recital de Paul Williams, la Buenos Aires del retorno democr&aacute;tico, Punta del Este en los 80, los churros Manolo, el club Hacoaj.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de elaboraci&oacute;n de Lila Bendersky se plasma sobre todo en el modo en que los personajes, y en particular la narradora, crece, se forma, aprende algo sustantivo. Todos vemos que en la novela tanto los personajes como el relato mismo cambian, se transforman, mutan: entre el principio y el final del libro, nadie es igual, nada queda id&eacute;ntico. Hay, como suele decirse, un arco narrativo que la lleva desde la curiosidad inicial hasta la revelaci&oacute;n final: en medio de la tragedia hubo un impulso vital, hubo deseo de vida, y ese deseo de vida explica y le da sentido a la pregunta sobre su identidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su entrevista con el rabino Reub&eacute;n Nisenbom, tal vez uno de los pasajes m&aacute;s conmovedores del libro, el rabino dice que &ldquo;en la escritura uno no escribe solamente sobre el otro, que siempre es un fantasma, sino tambi&eacute;n sobre uno mismo&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f459215-efe3-4366-b869-633481f37f8c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f459215-efe3-4366-b869-633481f37f8c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f459215-efe3-4366-b869-633481f37f8c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f459215-efe3-4366-b869-633481f37f8c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f459215-efe3-4366-b869-633481f37f8c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f459215-efe3-4366-b869-633481f37f8c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3f459215-efe3-4366-b869-633481f37f8c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La indagación de Lila Bendersky comienza exactamente en ese algo inestable que denominamos el yo: es una pregunta por su identidad, por las condiciones de su llegada al mundo. "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La indagación de Lila Bendersky comienza exactamente en ese algo inestable que denominamos el yo: es una pregunta por su identidad, por las condiciones de su llegada al mundo.                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En un sentido muy profundo, el libro de Lila nos confronta con esa pregunta: &iquest;qu&eacute; es <em>escribir sobre uno mismo</em>? Dice <a href="https://eternacadencia.com.ar/blog/sobre-escribir?srsltid=AfmBOorvtcy6QxJxJIDrZsVfBVbMa804poRZl9-lizPZatCALbl7lVWT" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lorrie Moore</a> que &ldquo;lo que hacen los escritores es una labor concienzuda: tenaz y especializada. Eso en cuanto a lo que podemos saber. Tambi&eacute;n es algo misterioso. Y el misterio involucrado en el acto de crear una narraci&oacute;n est&aacute; adherido a los misterios de la vida misma y a su creaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Creo que solo es posible escribir sobre uno mismo dej&aacute;ndose atravesar por esos fantasmas, por todo ese misterio, por esos relatos y esos mitos de origen &ndash;que, como dice la narradora, operan como &ldquo;un mantra, una promesa y una condena&rdquo;&ndash;. Lila Bendersky escribe sobre ella misma y sobre su familia, pero lo hace rodeando el yo, guiada por el trabajo del lenguaje. Como el perro del ep&iacute;grafe, en <em>Un cactus en el medio</em> Bendersky rodea, olfatea, escruta, interpreta, pregunta y repregunta para volver a narrar, para volver a nombrar a su hermana y as&iacute; inscribirse, ella misma, en esta historia y en ese nombre, que es heredado pero tambi&eacute;n es propio.
    </p><p class="article-text">
        <em>SM/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/fantasma_129_13168577.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 03:01:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ae5bd425-c2e7-479f-939d-39c8a5ea5770_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3560072" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ae5bd425-c2e7-479f-939d-39c8a5ea5770_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3560072" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El otro siempre es un fantasma]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ae5bd425-c2e7-479f-939d-39c8a5ea5770_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero rechazan la etiqueta de mujeres escritoras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/gabriela-cabezon-camara-selva-almada-leila-guerriero-rechazan-etiqueta-mujeres-escritoras_1_13169457.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5255d66d-83bb-48f5-9e22-bed510ce870c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero rechazan la etiqueta de mujeres escritoras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Estoy en contra de la idea de que se nos englobe como mujeres que hacen literatura de mujeres”, afirmó Guerriero y señaló que “no existe la literatura femenina”, aunque valoró que “sí hay más mujeres en la industria editorial, y es positivo”.</p></div><p class="article-text">
        Las escritoras argentinas Selva Almada, Leila Guerriero y Gabriela Cabez&oacute;n C&aacute;mara rechazaron este jueves la &ldquo;etiqueta de mujeres escritoras&rdquo; durante la charla inaugural de la 50 edici&oacute;n de la Feria del Libro de Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy en contra de la idea de que se nos englobe como mujeres que hacen literatura de mujeres&rdquo;, afirm&oacute; Guerriero y se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;no existe la literatura femenina&rdquo;, aunque valor&oacute; que &ldquo;s&iacute; hay m&aacute;s mujeres en la industria editorial, y es positivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La periodista consider&oacute; que esa clasificaci&oacute;n funciona como &ldquo;un gueto&rdquo;: &ldquo;Nos ponen en una mesa con mujeres para hablar de literatura femenina, cuando tal cosa no existe&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Que seamos concebidas como mujeres que escriben es poner una etiqueta, achatar la cuesti&oacute;n o meterla en un frasquito&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Almada, en tanto, destac&oacute; que en la actualidad existe &ldquo;m&aacute;s visibilidad&rdquo; para las autoras, pero subray&oacute; que tambi&eacute;n existe una literatura diversa y variada hecha por mujeres, lejos de cualquier homogeneizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Cabez&oacute;n C&aacute;mara afirm&oacute; que las mujeres escriben como cualquier ser humano y no se deber&iacute;a hacer foco en el g&eacute;nero, tal como ocurre con otros grupos sociales subrepresentados.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Sobre la situaci&oacute;n argentina</strong></h2><p class="article-text">
        Las tres autoras no evitaron expresar su visi&oacute;n sobre la situaci&oacute;n pol&iacute;tica y social actual de Argentina, intervenciones que fueron recibidas con aplausos del p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Al iniciar su intervenci&oacute;n, Cabez&oacute;n C&aacute;mara mostr&oacute; una camisa con la frase: &ldquo;El agua vale m&aacute;s que todo&rdquo;, en rechazo a la reforma de ley de glaciares, aprobada por el Congreso argentino y que impuls&oacute; el Gobierno de Javier Milei.
    </p><p class="article-text">
        Esta reforma permite el desarrollo de proyectos de miner&iacute;a en las zonas aleda&ntilde;as a los glaciares.
    </p><p class="article-text">
        La autora llam&oacute; a defender el agua y convoc&oacute; a la segunda marcha de antorchas que se realizar&aacute; el pr&oacute;ximo s&aacute;bado en la ciudad de Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        Guerriero, en tanto, cuestion&oacute; el uso del lenguaje en la esfera p&uacute;blica. &ldquo;La sociedad est&aacute; intoxicada con el arrebato, la hostilidad, el griter&iacute;o y el desprecio&rdquo;, dijo, y advirti&oacute; que promover esos discursos desde el poder es una &ldquo;irresponsabilidad gigantesca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que sucede en nuestro pa&iacute;s es necrogrotesco&rdquo;, afirm&oacute; Cabez&oacute;n C&aacute;mara, mientras que Almada apunt&oacute; contra la degradaci&oacute;n del discurso oficial: &ldquo;Si desde el poder se es tan descuidado con el lenguaje, con ese desprecio y esa oscuridad, entonces todo el resto de la sociedad se siente habilitado para hablar con ese desprecio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La autora tambi&eacute;n se refiri&oacute; a la situaci&oacute;n educativa y al acceso a la lectura: &ldquo;La lectura es un derecho, pero la educaci&oacute;n est&aacute; desmantelada. Los sueldos de los docentes son miserables y todo eso vulnera el derecho a la lectura de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La charla, moderada por la periodista Mar&iacute;a O'Donnell, fue el cierre del acto inaugural oficial de la 50&deg; edici&oacute;n de la Feria del Libro de Buenos Aires, en la que el p&uacute;blico se deleit&oacute; con un peque&ntilde;o concierto del m&uacute;sico Fito P&aacute;ez y tambi&eacute;n hubo discursos atravesados por tensiones pol&iacute;ticas y protestas.
    </p><p class="article-text">
        La programaci&oacute;n de la Feria, uno de los principales eventos culturales de Am&eacute;rica, continuar&aacute; en los pr&oacute;ximos d&iacute;as con diversas actividades, con celebraciones por su aniversario, Per&uacute; como pa&iacute;s invitado de honor y una destacada participaci&oacute;n de autores espa&ntilde;oles. 
    </p><p class="article-text">
        EFE
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/gabriela-cabezon-camara-selva-almada-leila-guerriero-rechazan-etiqueta-mujeres-escritoras_1_13169457.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 10:14:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5255d66d-83bb-48f5-9e22-bed510ce870c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="374025" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5255d66d-83bb-48f5-9e22-bed510ce870c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="374025" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero rechazan la etiqueta de mujeres escritoras]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5255d66d-83bb-48f5-9e22-bed510ce870c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Feria del Libro,Gabriela Cabezón Cámara,Leila Guerreiro,Selva Amada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Daniel Bogiaizian y cómo apagar el ruido mental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/daniel-bogiaizian-apagar-ruido-mental_1_13168130.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/956748fd-4627-43e1-a1b3-65e63340aa04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Daniel Bogiaizian y cómo apagar el ruido mental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es doctor en psicología, investigador y docente argentino. Es reconocido internacionalmente por su labor en la Terapia Cognitivo-Conductual TCC y por ser una de las autoridades líderes en el tratamiento y estudio de la fobia social, el trastorno de pánico y la ansiedad generalizada. Actualmente, es el presidente de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad AATA.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        En este episodio de <em>La ventana indiscreta</em> conversamos con el psic&oacute;logo <strong>Daniel Bogiaizian</strong> sobre&nbsp;Preocuparse de m&aacute;s (VR Editoras), un libro&nbsp;sobre lo que muchos llamamos &ldquo;ruidos mentales&rdquo;, las preocupaciones excesivas por cosas que pueden llegar a pasar o que ya pasaron. &iquest;Hay un momento en qu&eacute; pensar tanto sobre cada todo deja de ser una herramienta &uacute;til y pasa a ser paralizante?. &iquest;Qu&eacute; respuestas puede ofrecer, por ejemplo, la terapia cognitiva conductual? y la recomendaci&oacute;n de siempre consultar a un profesional de la salud mental cuando sentimos que los pensamientos nos superan. Sobre todo esto, en este nuevo episodio de <em>La Ventana indiscreta.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/episode/2W1QMBtiVRruz3nqqPE0Ah?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <em>La ventana indiscreta</em>&nbsp;es un podcast para mirar qu&eacute; hay detr&aacute;s de un libro, una serie, una historia. Cada episodio tiene un tema y un entrevistado. As&iacute; nos metemos con las historias que se cuentan en los libros, en las pel&iacute;culas, en las canciones y tambi&eacute;n con temas actuales como la inteligencia artificial, los trolls, las redes sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que es un homenaje a la pel&iacute;cula del mismo nombre dirigida por&nbsp;<strong>Alfred Hitchock</strong>, que advert&iacute;a que nos est&aacute;bamos convirtiendo en una sociedad de mirones pero a la vez es una invitaci&oacute;n a quedarse un poco quietos y mirar m&aacute;s all&aacute; de lo que vemos al pasar.
    </p><p class="article-text">
        <em>La Ventana Indiscreta</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Conduce Ana Correa</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La producci&oacute;n es de Pablo Waimann</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En la edici&oacute;n est&aacute; Jorge de Tezanos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En las redes sociales Malena Valladares</em>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/daniel-bogiaizian-apagar-ruido-mental_1_13168130.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 17:13:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/956748fd-4627-43e1-a1b3-65e63340aa04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="174050" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/956748fd-4627-43e1-a1b3-65e63340aa04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="174050" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Daniel Bogiaizian y cómo apagar el ruido mental]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/956748fd-4627-43e1-a1b3-65e63340aa04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Podcast,La ventana indiscreta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Han Kang: “El arte y la literatura nos permiten estar del lado de la vida y no de la muerte”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/han-kang-barcelona-sant-jordi-arte-literatura-permiten-lado-vida-no-muerte_1_13165302.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e13fb5f-7682-4f28-abdf-6f8eadac3dd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Han Kang: “El arte y la literatura nos permiten estar del lado de la vida y no de la muerte”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora anticipa que le gustará estar este jueves en una ciudad entera llena de literatura a la luz del sol y dedicó elogios a Mariana Enriquez, Manuel Puig y Jorge Luis Borges.</p><p class="subtitle">Han Kang, un Nobel para una mirada insólita y cruda sobre la violencia humana
</p></div><p class="article-text">
        En medio de toda la efervescencia que se vive en Barcelona durante esta semana por el D&iacute;a del Libro, la voz de <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/han-kang/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Han Kang</a> opera como un b&aacute;lsamo para el nerviosismo. La escritora surcoreana acaba de publicar en Espa&ntilde;a <em>Tinta y sangre</em>, traducida por Sunme Yoon al castellano para Random House. La escribi&oacute; en 2010 y es el &uacute;ltimo de sus t&iacute;tulos que llega a las librer&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Aunque tiene fama de reservada, lleg&oacute; a Barcelona dispuesta a darse un ba&ntilde;o de masas, dentro de lo que cabe. El lunes 21 particip&oacute; en una charla en el CCCB titulada junto a la escritora Mar Garc&iacute;a Puig y firm&oacute; cien ejemplares (sin dedicatoria personalizada ni foto). En el acto se dirigi&oacute; al p&uacute;blico con &ldquo;bona tarda a tothom&rdquo;, declar&oacute; que ya hab&iacute;a o&iacute;do hablar de la fiesta del libro y que le atra&iacute;a mucho. Mientras tanto, afuera los trabajadores de las Bibliotecas de Barcelona protestaban por sus condiciones laborales.
    </p><p class="article-text">
        En su reuni&oacute;n con los medios de comunicaci&oacute;n este mi&eacute;coles, repiti&oacute; que estaba muy contenta de poder vivir en primera persona la llamada &ldquo;diada de Sant Jordi&rdquo;. &ldquo;Cuando pas&eacute; por mi hotel, me dijeron que la calle se ver&iacute;a totalmente diferente ese d&iacute;a y me ilusiona&rdquo;, dijo, adem&aacute;s de anticipar que le gustar&aacute; estar este jueves en una ciudad entera llena de literatura a la luz del sol. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El libro, tambi&eacute;n como objeto, siempre fue importante para m&iacute;. Tanto que abr&iacute; una librer&iacute;a&rdquo;, record&oacute;. &ldquo;Desde chica me fascinaba la existencia de los escritores. Me preguntaba: &iquest;Qui&eacute;nes son estas personas? &iquest;Por qu&eacute; escriben estas cosas y plantean estas preguntas sobre las emociones humanas?&rdquo;, sostuvo.
    </p><p class="article-text">
        En un programa de televisi&oacute;n al que acudi&oacute; en la capital catalana le regalaron tres t&iacute;tulos de la catalana Merc&egrave; Rodoreda. La famosa escritora tiene en este momento una exposici&oacute;n dedicada a ella en el CCCB. &ldquo;Me pareci&oacute; fascinante conocer su mundo y su vida; fue una oportunidad para aprender sobre la historia de Catalunya&rdquo;, explic&oacute;. Adem&aacute;s, vio que en una de sus novelas un personaje se quer&iacute;a convertir en una planta, un detalle que la hizo relacionarse con su propia obra.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un thriller de amor</strong></h2><p class="article-text">
        <em>Tinta y sangre</em>, que publica ahora en castellano y catal&aacute;n, sali&oacute; por primera vez despu&eacute;s de <em>La vegetariana</em> (2007) y antes que <em>Clase de griego</em> (2011). Tiene esp&iacute;ritu de thriller pero no lo es o, al menos, al uso. La trama se basa en el esfuerzo de la protagonista Cheonghee para demostrar que la muerte de su mejor amiga, que era una reputada artista, en un accidente de tr&aacute;fico no fue un suicidio, como asegura un cr&iacute;tico de arte. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quien espere una historia de misterio o detectivesca convencional podr&iacute;a encontrarla extra&ntilde;a, pero es una historia llena de tensi&oacute;n sobre el amor y el sufrimiento&rdquo;, advirti&oacute;. Cuando comenz&oacute; a escribirla, rememor&oacute;, se preguntaba a s&iacute; misma si &ldquo;a pesar de todo, debemos vivir&rdquo; y cuando termin&oacute;, se respondi&oacute; con un rotundo &ldquo;s&iacute;&rdquo;. &ldquo;Lo que yo quer&iacute;a expresar es que hay que amar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los sue&ntilde;os son un ingrediente esencial en su literatura. Asegur&oacute; que no todos los que tiene son representativos, pero a veces siente que le dicen algo y lo anota. Algunos de esos apuntes terminan reflejados en sus textos como la piedra azul que se encontraba en un r&iacute;o cristalino que aparece en <em>Tinta y sangre</em>. &ldquo;Pero, sobre todo, me gusta meditar sobre el significado de los sue&ntilde;os que tengo. Y sobre las preguntas que me hago a m&iacute; misma para que se vayan mostrando en lo que escribo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sus libros est&aacute;n conformados por capas y capas de temas y sensibilidades. En esta novela, por ejemplo, fue imprescindible una conversaci&oacute;n con un m&eacute;dico que le explic&oacute; que tuvo pacientes con tal instinto de supervivencia que, al ponerles el respirador, sus propios pulmones intentaban respirar por su cuenta, creando un choque con la m&aacute;quina. &ldquo;Esa imagen de &lsquo;choque&rsquo; se superpuso con la protagonista que estaba creando. Mi literatura trata de esos encontronazos: entre la vida y la muerte, entre el amor y el dolor&rdquo;, manifest&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Para ella es esencial la experiencia sensorial, m&aacute;s all&aacute; de la intelectual. &ldquo;Todo ser humano vive en este mundo con un cuerpo y creo que es muy importante en nuestra vida. Cuando describo lo que sienten los personajes f&iacute;sicamente, intento sentirlo yo tambi&eacute;n para poder contarlo mejor&rdquo;. Es decir, eso plasma la suavidad de lo que toca, el fr&iacute;o o la incomodidad, por ejemplo. &ldquo;A trav&eacute;s del cuerpo del personaje, intento que el lector sienta esa misma corriente el&eacute;ctrica&rdquo;, ha afirmado.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El gran premio que no cambi&oacute; nada</strong></h2><p class="article-text">
        Hay historias sobre qu&eacute; estaban haciendo los premiados cuando se enteraron de que les hab&iacute;an concedido el Premio Nobel divertidas o curiosas, como la de Doris Lessing llegando a su casa con las bolsas de la compra y su hijo con el brazo enyesado. Pero Han Kang no tiene demasiado que decir el momento en que recibi&oacute; el premio: &ldquo;No hubo grandes cambios en mi mundo interior ni en mi cotidianidad. Cada d&iacute;a vivo pensando en completar la novela que estoy escribiendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s notorio es que la gente la para por la calle para decirle cosas e incluso abrazarla (se intuye que es algo que no le gusta demasiado), lo que la &ldquo;desconcierta&rdquo;, aunque se imagina que &ldquo;lo hacen con buena intenci&oacute;n&rdquo;. Ese libro que tiene en proceso tratar&aacute; sobre su vida familiar: lo define como &ldquo;muy personal&rdquo; y cada d&iacute;a se pregunta si ser&aacute; capaz de terminarlo, aunque &ldquo;&uacute;ltimamente siento con m&aacute;s fuerza que s&iacute; lo lograr&eacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Puede que lo que m&aacute;s haya cambiado sea ella misma a lo largo del tiempo. Cuando reley&oacute; <em>Tinta y sangre</em> por su publicaci&oacute;n en Espa&ntilde;a una d&eacute;cada despu&eacute;s de que saliese en el mercado coreano, se sorprendi&oacute; de c&oacute;mo era ella en aquellos momentos. Cree que es el libro en el que m&aacute;s amor se siente entre los personajes, que se cocinan para los dem&aacute;s y se cuidan. &ldquo;La escrib&iacute; cuando ten&iacute;a m&aacute;s de 30 a&ntilde;os y si lo hubiese le&iacute;do como una lectora m&aacute;s, habr&iacute;a pensado: &lsquo;esta autora est&aacute; llena de amor&rsquo;&rdquo;, reconoci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al oficio de escritor y, un poco en referencia a las diferencias que pueden darse dentro de su propia bibliograf&iacute;a, consider&oacute; que la novela &ldquo;es la expresi&oacute;n de cada autor en su propia forma&rdquo;. En el encuentro se le pregunt&oacute; por algunos autores en lengua castellana que le gustaran y mencion&oacute; a varios argentinos: Mariana Enr&iacute;quez como escritora contempor&aacute;nea; el t&iacute;tulo <em>El beso de la mujer ara&ntilde;a</em>, de Manuel Puig, y a Jorge Luis Borges, que la ayud&oacute; durante un periodo en el que no pod&iacute;a &ldquo;ni leer ni escribir&rdquo; con su astrof&iacute;sica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Momentos oscuros</strong></h2><p class="article-text">
        Pese a lo que pudiese parecer, Han Kang tiene un esp&iacute;ritu optimista. O, al menos, no se muestra excesivamente catastrofista de cara al futuro. Para ella, &ldquo;estamos viviendo &eacute;pocas oscuras, lo sabe todo el mundo. Y estamos llegando a un pico&rdquo;, pero una de las cosas que m&aacute;s le sorprende es que &ldquo;siempre hay gente que quiere sobrevivir&rdquo;. Y es lo que hace que ella se mantenga en pie, adem&aacute;s de pensar que esto no es la primera vez que ocurre porque la historia humana se repite.
    </p><p class="article-text">
        Su consigna es que hay que cuidar la esperanza porque &ldquo;no es algo f&aacute;cil, tenemos que sujetarla para que siga viva. Tenemos que aferrarnos a ella&rdquo;. Opin&oacute; que es f&aacute;cil no preocuparse por el sufrimiento de los dem&aacute;s, pero hay que ser firmes para que esto no suceda. &ldquo;El arte y la literatura nos permiten estar del lado de la vida y no de la muerte&rdquo;, concluy&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/han-kang-barcelona-sant-jordi-arte-literatura-permiten-lado-vida-no-muerte_1_13165302.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 08:43:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1e13fb5f-7682-4f28-abdf-6f8eadac3dd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2805232" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1e13fb5f-7682-4f28-abdf-6f8eadac3dd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2805232" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Han Kang: “El arte y la literatura nos permiten estar del lado de la vida y no de la muerte”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1e13fb5f-7682-4f28-abdf-6f8eadac3dd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Han Kang,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Charly García fue operado de los riñones y evoluciona favorablemente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/charly-garcia-operado-rinones-evoluciona-favorablemente_1_13165442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5890f490-ac2a-47fa-952c-1054a56419e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Charly García fue operado de los riñones y evoluciona favorablemente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras la operación, el artista permanece internado en una habitación común bajo control médico, mientras sus allegados llevan tranquilidad sobre su estado.</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/charlygarcia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Charly Garc&iacute;a fue intervenido quir&uacute;rgicamente</a> en las &uacute;ltimas horas y permanece internado en un centro de salud de la <strong>Ciudad de Buenos Aires</strong>, aunque desde su entorno transmitieron tranquilidad sobre su evoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El m&uacute;sico fue sometido a una<strong> nefrectom&iacute;a parcial</strong> &mdash;procedimiento en el que se extirpa una porci&oacute;n del ri&ntilde;&oacute;n&mdash; en el <strong>Instituto Argentino de Diagn&oacute;stico y Tratamiento</strong>, de acuerdo con informaci&oacute;n difundida por fuentes cercanas.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explic&oacute; su representante, l<strong>a cirug&iacute;a estaba prevista con anterioridad y no respondi&oacute; a una situaci&oacute;n de urgencia</strong>. Tras la operaci&oacute;n, allegados al artista se&ntilde;alaron que el resultado fue favorable.
    </p><p class="article-text">
        Luego de la intervenci&oacute;n,<strong> el referente del rock nacional qued&oacute; alojado en una habitaci&oacute;n com&uacute;n</strong>, donde contin&uacute;a bajo observaci&oacute;n m&eacute;dica y en proceso de recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La noticia despert&oacute; inquietud entre sus seguidores, en parte por los antecedentes de salud que el m&uacute;sico ha atravesado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, con diversas internaciones y tratamientos.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, su c&iacute;rculo cercano insisti&oacute; en llevar calma y destac&oacute; que la recuperaci&oacute;n evoluciona de manera positiva.
    </p><p class="article-text">
        <em>Con informaci&oacute;n de medios</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>JIB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/charly-garcia-operado-rinones-evoluciona-favorablemente_1_13165442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 01:01:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5890f490-ac2a-47fa-952c-1054a56419e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="234353" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5890f490-ac2a-47fa-952c-1054a56419e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="234353" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Charly García fue operado de los riñones y evoluciona favorablemente]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5890f490-ac2a-47fa-952c-1054a56419e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Charly García,operación,riñones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miguel Poveda, tras descubrir los versos inéditos de Lorca: “Necesitamos ahora su sentido de la justicia y la igualdad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/miguel-poveda-descubrir-versos-ineditos-lorca-necesitamos-ahora-sentido-justicia-igualdad_1_13162052.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9fb12811-b8ea-4a35-91ce-e8bf18a73706_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2045y949.jpg" width="1200" height="675" alt="Miguel Poveda, tras descubrir los versos inéditos de Lorca: “Necesitamos ahora su sentido de la justicia y la igualdad”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cantante descubrió unos versos desconocidos en el reverso de un poema. Además, estrena el 23 el documental 'Enlorquecido', en el que sigue los pasos del poeta.</p><p class="subtitle">Unos versos inéditos atribuidos a Lorca aparecen en uno de sus manuscritos
</p></div><p class="article-text">
        La carrera de <strong>Miguel Poveda</strong> como cantante siempre estuvo atravesada por <strong>Federico Garc&iacute;a Lorca</strong>. A &eacute;l le dedic&oacute; discos, canciones y actuaciones. El poeta de Granada, del que este 2026 se cumplen 90 a&ntilde;os de su asesinato, lo conform&oacute; como artista. Y, sin embargo, sent&iacute;a que no conoc&iacute;a lo que hab&iacute;a detr&aacute;s de la m&aacute;scara creativa. Pensaba en c&oacute;mo era Lorca realmente. Con sus amigos, con su familia&hellip; Olvidarse del &iacute;dolo cultural y centrarse en la persona de a pie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su obsesi&oacute;n por Lorca lo llev&oacute; a seguir sus pasos y perseguirlo por aquellos lugares donde pis&oacute;. Aquellos que registr&oacute; en las fotos que quedan de &eacute;l. Un viaje que, si Espa&ntilde;a hubiera hecho los deberes, terminar&iacute;a en la tumba del poeta, esa que no tiene. Miguel Poveda lleva flores a la del padre de Lorca en un gesto que subraya una deuda con la Memoria Hist&oacute;rica. Como dec&iacute;a <strong>Leonard Cohen</strong>, los espa&ntilde;oles deber&iacute;an excavar la tierra con sus manos para encontrar a Lorca. Pero no se hizo.
    </p><p class="article-text">
        Un viaje que registr&oacute; en<em> Enlorquecido,</em> el documental que dirigi&oacute; y que estrena este 23 de abril en Espa&ntilde;a. Coincide en el tiempo con el hallazgo que lo uni&oacute; para siempre a Lorca, el de unos versos in&eacute;ditos atribuidos al dramaturgo y que se encontraban en el anverso de una obra adquirida por &eacute;l.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50cda926-90ad-4c77-8819-0df54a54c33e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x757y299.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50cda926-90ad-4c77-8819-0df54a54c33e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x757y299.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50cda926-90ad-4c77-8819-0df54a54c33e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x757y299.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50cda926-90ad-4c77-8819-0df54a54c33e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x757y299.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50cda926-90ad-4c77-8819-0df54a54c33e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x757y299.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50cda926-90ad-4c77-8819-0df54a54c33e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x757y299.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/50cda926-90ad-4c77-8819-0df54a54c33e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x757y299.jpg"
                    alt="Documento en cuyo anverso se encontraban los versos inéditos de Lorca"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Documento en cuyo anverso se encontraban los versos inéditos de Lorca                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Es inevitable comenzar con ese hallazgo, &iquest;c&oacute;mo fue el momento del descubrimiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;F&iacute;jate que no reconoc&iacute; que pudiera ser de &eacute;l porque parece otra letra. Federico no escrib&iacute;a muy bien. Ten&iacute;a una escritura que era dif&iacute;cil de entender muchas veces, de hecho su madre le re&ntilde;&iacute;a por eso. Ten&iacute;a faltas de ortograf&iacute;a, incluso a veces no se le entend&iacute;a. Cuando yo le di la vuelta entend&iacute; que eran unas notas del poeta Julio Jos&eacute; Casal, que era un poeta uruguayo al que &eacute;l le dedica<em> Gacela de la ra&iacute;z amarga,</em> el manuscrito. Ya estaba muy emocionado, y me dec&iacute;an que tuviera mucho cuidado porque es una cuartilla de 1933, es un papel muy delicado, y no quise tocarlo mucho. Vino un amigo a casa y se lo ense&ntilde;&eacute;, y le dimos la vuelta y le dije: &ldquo;Vamos a preguntarle a Pepa Merlo, que es la experta y ha hecho una tesis&rdquo;. Ella fue la que me dijo: &ldquo;Esto es de Federico, es un hallazgo, esto ha estado escondido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Cambia algo respecto a lo que conocemos de &eacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;M&aacute;s que cambiar, a&ntilde;ade. Es como un Federico que sigue vivo, que sigue regal&aacute;ndonos cosas. Un hombre que fue asesinado y que ha estado tantos a&ntilde;os silenciado, sus obras ocultas&hellip; Es que algunas de sus obras no salieron hasta bien entrada la democracia. Ya hace tiempo que empieza a normalizarse que Federico est&aacute; entre nosotros, pero hubo un tiempo en que no, as&iacute; que cualquier cosa nueva que aparezca es como si siguiera vivo. Como dec&iacute;a [el actor] &Aacute;ngel Ruiz en <em>El ministerio del tiempo</em>: &ldquo;Al final no ganaron ellos, gan&eacute; yo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Como artista siempre estuvo atravesado por Lorca, pero en este documental quiere conocer al hombre, &iquest;nos pes&oacute; mucho el Lorca artista y dejamos de conocer al Lorca persona?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Exacto. Incluso a veces se ha banalizado un poco su figura o se ha usado como si fuese una postal o un souvenir. Otras veces solo se ha potenciado mucho la parte de Federico, el dramaturgo, el poeta. Pero, &iquest;qui&eacute;n era Federico?, &iquest;c&oacute;mo viv&iacute;a, c&oacute;mo se sent&iacute;a, c&oacute;mo respiraba, c&oacute;mo ve&iacute;a la vida?&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay mucho que hacer, hay mucho que construir y ojalá se encuentren sus restos, su voz... todo lo que aparezca de Federico será oro para esta sociedad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miguel Poveda</span>
                                        <span>—</span> Cantante
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; le llam&oacute; la atenci&oacute;n en este viaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Su implicaci&oacute;n es lo que me ha llamado la atenci&oacute;n. Era un hombre que pod&iacute;a ser muy alegre, que era capaz de toda la alegr&iacute;a del mundo y que llenaba el espacio porque todo el mundo hablaba de &eacute;l. Cuando llegaba Federico ya era el foco de atenci&oacute;n. Pero de repente era un Federico que desaparec&iacute;a, que se pon&iacute;a triste, que se ausentaba. Y era porque no pod&iacute;a sacar la verdad de s&iacute; mismo y necesitaba tambi&eacute;n ser &eacute;l mismo en alg&uacute;n momento. De lo que m&aacute;s me llama es su sentido de la justicia, de la igualdad, de defender al desfavorecido, de querer llevar el teatro y la cultura a todos los sitios. Su activismo con el flamenco que era una m&uacute;sica tan mal vista. Ese activismo cultural de &eacute;l y ese amor por el desfavorecido, por la mujer, por el negro, por el gitano, me llama mucho la atenci&oacute;n. Me gusta ese ser humano. Es lo que necesitamos ahora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En el pr&oacute;logo de</strong><em><strong> La piedra oscura</strong></em><strong>, la obra de Alberto Conejero, Ian Gibson dice que en otro pa&iacute;s Lorca tendr&iacute;a decenas de biograf&iacute;as escritas. Es curioso lo poco que se abord&oacute; tambi&eacute;n desde la ficci&oacute;n una figura como la suya.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Y, sin embargo, a veces dicen que &ldquo;ya est&aacute;n otra vez con Lorca&rdquo;. Es que &ldquo;nunca es otra vez&rdquo; con Lorca. Es que siempre es fundamental reivindicarlo. Y junto a &eacute;l, que es el poeta o el artista m&aacute;s internacional, a todos los que le acompa&ntilde;aron. Aquellas mujeres que fueron invisibilizadas, asesinadas, torturadas, violadas y que luego, adem&aacute;s, no pod&iacute;an firmar siquiera su poes&iacute;a. Las exiliadas y exiliados. Fue la generaci&oacute;n de la amistad, ten&iacute;an una &eacute;poca dorada y Federico era el s&iacute;mbolo de toda esa generaci&oacute;n, as&iacute; que hay que reivindicarlo. Este pa&iacute;s tiene que hacer los deberes y tiene que seguir reivindicando la figura. Ya no desde un lado pol&iacute;tico. Pero diremos que fue asesinado, siempre lo vamos a decir. No vamos a ponerle otro nombre porque no tiene otro nombre. Pero ya que eso ocurri&oacute;, vamos ahora a reconstruir todo aquello que os cargasteis y vamos a hacer que parezca menos da&ntilde;o el da&ntilde;o que ya se hizo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Hay un momento en el documental en el que va a llevar flores a Federico y se las lleva a la tumba al padre de Federico, porque &eacute;l sigue bajo tierra. Me acuerdo de Leonard Cohen, que dec&iacute;a que todos los espa&ntilde;oles deber&iacute;amos cavar con nuestras manos hasta encontrarle&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;M&aacute;s ahora que se est&aacute;n haciendo exhumaciones en la zona y que muchas personas han recuperado los restos de sus familiares. Ahora que se est&aacute; haciendo y todav&iacute;a hay familia viva, &iquest;se podr&iacute;a seguir buscando, no? La &uacute;nica forma que te queda de llevarle flores es honrando a sus padres. Su padre financi&oacute; sus dos primeros libros, fue muy generoso, ayud&oacute; a su hijo y encima acaba enterrado a miles de kil&oacute;metros de Granada. O ir a la escultura que hay en la Plaza Santa Ana de Madrid, donde todo el mundo le rinde culto. Porque la gente lo ama, y no solamente en Espa&ntilde;a, en el mundo entero. Por eso reivindico siempre que le pongan una escultura en el centro de Granada, entre las dos aceras donde &eacute;l vivi&oacute; siete a&ntilde;os, toda su adolescencia. De ah&iacute; sali&oacute; siendo poeta. Entonces hay mucho que hacer, hay mucho que construir y ojal&aacute; se encuentren sus restos, su voz... Todo lo que aparezca de Federico ser&aacute; oro para esta sociedad.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt--AXX5rMt34I-7186', 'youtube', '-AXX5rMt34I', document.getElementById('yt--AXX5rMt34I-7186'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt--AXX5rMt34I-7186 src="https://www.youtube.com/embed/-AXX5rMt34I?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Viendo esa escena tan conmovedora me preguntaba si ver eso, ver que no se le puede llevar flores a la gente porque sigue en una cuneta, no ser&iacute;a capaz de cambiar la opini&oacute;n de aquellos que no lo entienden.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ojal&aacute;. Pero quien no lo entienda va a tener que ir al m&eacute;dico, porque hay cosas que no tienen ideolog&iacute;a. Hay cosas que son de caj&oacute;n. &iquest;Qui&eacute;n no quiere llevarle flores a un familiar?, &iquest;qui&eacute;n no quiere llevarle flores a un artista que ha dado tanto para el pa&iacute;s, que nos ha transformado y que nos ha regalado belleza y pautas para caminar por la vida y por el arte? Ojal&aacute; que la gente entienda eso como algo normal y necesario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo lo cambi&oacute; visitar todos estos lugares donde estuvo &eacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Primero he podido reconstruir un poquito m&aacute;s a Federico. Pensar: &ldquo;&iexcl;Hostia! Aqu&iacute; lo he visto en fotos en blanco y negro. &Eacute;l ha estado aqu&iacute;, en este muro, en esta pared, en este suelo. &Eacute;l ha existido de verdad&rdquo;. Aquello me hizo humanizarlo m&aacute;s. Me ha cambiado en el aspecto de que cojo un poco su legado. Las ganas de querer transformar el mundo, de implicarme todav&iacute;a m&aacute;s para hacer un pa&iacute;s mejor, lleno de cultura. &Eacute;l quer&iacute;a cambiar el pa&iacute;s y llevar la educaci&oacute;n y la cultura a todos los rincones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/miguel-poveda-descubrir-versos-ineditos-lorca-necesitamos-ahora-sentido-justicia-igualdad_1_13162052.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 09:23:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9fb12811-b8ea-4a35-91ce-e8bf18a73706_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2045y949.jpg" length="1249022" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9fb12811-b8ea-4a35-91ce-e8bf18a73706_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2045y949.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1249022" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Miguel Poveda, tras descubrir los versos inéditos de Lorca: “Necesitamos ahora su sentido de la justicia y la igualdad”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9fb12811-b8ea-4a35-91ce-e8bf18a73706_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2045y949.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Federico García Lorca,Miguel Poveda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murió Luis Puenzo, el director que ganó el primer Oscar para Argentina con "La historia oficial"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/murio-luis-puenzo-director-gano-primer-oscar-argentina-historia-oficial_1_13161216.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4135e9d0-aa49-4f4b-88c3-3f14603d69a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murió Luis Puenzo, el director que ganó el primer Oscar para Argentina con &quot;La historia oficial&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tenía 80 años. La noticia la dio a conocer Argentores: “Con profundo pesar despedimos al destacado guionista, director, productor y socio de nuestra entidad Luis Puenzo, quien falleció hoy, en la ciudad de Buenos Aires, a los 80 años de edad. Desde Argentores enviamos nuestras condolencias a sus familiares, amigos y colegas en este difícil momento”.</p></div><p class="article-text">
        <strong>El reconocido director y guionista argentino Luis Puenzo,</strong>&nbsp;quien fue reconocido por ganar el primer Oscar para la Argentina con &ldquo;La Historia Oficial&rdquo;,&nbsp;<strong>muri&oacute; este martes a los 80 a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Luis Puenzo dirigi&oacute; el citado film que se adjudic&oacute; el Oscar a la mejor pel&iacute;cula extranjera en 1986 y su deceso se produjo un d&iacute;a despu&eacute;s de la partida de otro emblema del espect&aacute;culo nacional como lo fue&nbsp;<strong>Luis Brandoni.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La noticia <a href="https://argentores.org.ar/el-adios-a-luis-puenzo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la dio a conocer Argentores</a>:&nbsp;&ldquo;Con profundo pesar despedimos al destacado guionista, director, productor y socio de nuestra entidad Luis Puenzo, quien falleci&oacute; hoy, en la ciudad de Buenos Aires, a los 80 a&ntilde;os de edad. Desde Argentores enviamos nuestras condolencias a sus familiares, amigos y colegas en este dif&iacute;cil momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Puenzo naci&oacute; en la ciudad de Buenos Aires el 19 de febrero de 1946<strong>, inici&oacute; su carrera profesional en el &aacute;mbito de la publicidad durante la d&eacute;cada de 1960 y fund&oacute; su propia productora</strong>, Luis Puenzo Cine, donde realiz&oacute; cortometrajes y comerciales que le permitieron desarrollar su t&eacute;cnica narrativa antes de pasar a la pantalla grande.
    </p><p class="article-text">
        En tanto,&nbsp;<strong>su debut como director y guionista de largometrajes se produjo en 1973</strong>&nbsp;con &ldquo;Luces de mis zapatos&rdquo;, una pel&iacute;cula infantil protagonizada por Norman Briski. Posteriormente, particip&oacute; en la direcci&oacute;n del segmento &ldquo;Cinco a&ntilde;os de vida&rdquo; dentro del film colectivo Las sorpresas (1975).
    </p><h2 class="article-text">El reconocimiento mundial</h2><p class="article-text">
        El reconocimiento internacional lleg&oacute; en 1985 con&nbsp;<strong>el estreno de &ldquo;La historia oficial&rdquo;,</strong>&nbsp;largometraje que&nbsp;<strong>dirigi&oacute; y coescribi&oacute; junto a la autora A&iacute;da Bortnik</strong>, una pel&iacute;cula que abord&oacute; la tem&aacute;tica de las apropiaciones de menores durante la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico-militar argentina.
    </p><p class="article-text">
        La obra obtuvo m&uacute;ltiples galardones, destac&aacute;ndose&nbsp;<strong>el Premio Oscar a la Mejor Pel&iacute;cula Extranjera en 1986, el primero en la historia del cine argentino</strong>&nbsp;y, en esa misma ceremonia, Puenzo y Bortnik recibieron la nominaci&oacute;n al Oscar en la categor&iacute;a de Mejor Guion Original.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s,&nbsp;<em>el film fue premiado en el Festival de Cannes, gan&oacute; el Globo de Oro a Mejor Pel&iacute;cula en Lengua No Inglesa y obtuvo el Premio C&oacute;ndor de Plata de la Asociaci&oacute;n de Cronistas Cinematogr&aacute;ficos de la Argentina.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-v9J9ePuzQBU-7699', 'youtube', 'v9J9ePuzQBU', document.getElementById('yt-v9J9ePuzQBU-7699'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-v9J9ePuzQBU-7699 src="https://www.youtube.com/embed/v9J9ePuzQBU?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><h2 class="article-text">Sus otros films</h2><p class="article-text">
        Tras &ldquo;La historia oficial&rdquo;, Puenzo continu&oacute; su carrera con los siguientes t&iacute;tulos como director y guionista:&nbsp;<strong>&ldquo;Gringo viejo (1989)&rdquo;</strong>, adaptaci&oacute;n de la novela del escritor Carlos Fuentes, una producci&oacute;n internacional que cont&oacute; con las actuaciones de&nbsp;<strong>Jane Fonda, Gregory Peck y Jimmy Smits</strong>, ambientada en los a&ntilde;os de la Revoluci&oacute;n Mexicana;<strong>&nbsp;&ldquo;La peste&rdquo; (1992),</strong>&nbsp;basada en la novela hom&oacute;nima de Albert Camus, donde Puenzo adapt&oacute; el guion y dirigi&oacute; a un elenco encabezado por<strong>&nbsp;William Hurt, Robert Duvall y Ra&uacute;l Juli&aacute;</strong>; y&nbsp;<strong>&ldquo;La puta y la ballena&rdquo; (2004)</strong>, largometraje rodado entre Argentina y Espa&ntilde;a, protagonizado por&nbsp;<strong>Leonardo Sbaraglia y Aitana S&aacute;nchez-Gij&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de su rol como autor y realizador,<strong>&nbsp;Puenzo tuvo participaci&oacute;n activa en la pol&iacute;tica audiovisual argentina</strong>, ya que,&nbsp;<strong>en 1994 particip&oacute; de la redacci&oacute;n de la Ley de cine (ley N&ordm; 24.377/94)</strong>, que establece la autarqu&iacute;a del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y la forma de financiamiento, lo que dio un impulso a la producci&oacute;n de pel&iacute;culas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n<strong>&nbsp;fue uno de los miembros fundadores de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematogr&aacute;ficas de la Argentina en 2004</strong>, mientras que, entre fines de 2019 y abril de 2022, se desempe&ntilde;&oacute; como presidente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-FI9VyjM6Z5s-7280', 'youtube', 'FI9VyjM6Z5s', document.getElementById('yt-FI9VyjM6Z5s-7280'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-FI9VyjM6Z5s-7280 src="https://www.youtube.com/embed/FI9VyjM6Z5s?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Con informaci&oacute;n de NA.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/murio-luis-puenzo-director-gano-primer-oscar-argentina-historia-oficial_1_13161216.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 15:44:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4135e9d0-aa49-4f4b-88c3-3f14603d69a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1566503" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4135e9d0-aa49-4f4b-88c3-3f14603d69a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1566503" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Murió Luis Puenzo, el director que ganó el primer Oscar para Argentina con "La historia oficial"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4135e9d0-aa49-4f4b-88c3-3f14603d69a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Luis Puenzo,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ricardo Darín recordó a Brandoni como un "mago, un precursor y un actor maravilloso"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ricardo-darin-recordo-brandoni-mago-precursor-actor-maravilloso_1_13157772.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1369a16-289f-4aab-beb1-aca35a3a0b52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ricardo Darín recordó a Brandoni como un &quot;mago, un precursor y un actor maravilloso&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Te guste o no te guste, fue un tipo muy comprometido con nuestra actividad y con la sociedad", destacó Darín a la hora de hablar de su colega, con quien compartió trabajo en "Mi cuñado" y "La odisea de los giles".</p></div><p class="article-text">
        Como uno de los principales referentes actuales de la actuaci&oacute;n en la Argentina, Ricardo Dar&iacute;n dijo que <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/murio-luis-brandoni-figuras-iconicas-teatro-cine-television-argentina_1_13155987.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis Brandoni, que muri&oacute; este lunes a los 86 a&ntilde;os</a>, fue un &ldquo;actor maravilloso&rdquo; y un &ldquo;mago&rdquo; del oficio.
    </p><p class="article-text">
        En una entrevista con la emisora Radio con Vos, Dar&iacute;n record&oacute; a su compa&ntilde;ero, con el que comparti&oacute; elenco en pel&iacute;culas como 'La odisea de los giles' y series como 'Mi cu&ntilde;ado'.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2046206437089579429?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Ten&iacute;a una gran capacidad de modulaci&oacute;n de su voz, con lo cual su registro se convirti&oacute; en algo realmente amplio. Pod&iacute;a encarar desde lo m&aacute;s dram&aacute;tico hasta la pantomima, como vimos en algunas de las pel&iacute;culas que hizo. Era un mago&rdquo;, agreg&oacute; el protagonista de la ganadora del Oscar 'El secreto de sus ojos'.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n destac&oacute; que &ldquo;era portador de un don, un precursor, una persona que dej&oacute; su huella por ser de los primeros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ambos, Dar&iacute;n y Brandoni, fueron elegidos por Juan Jos&eacute; Campanella para actuar en sus pel&iacute;culas. De hecho, el &uacute;ltimo trabajo de Brandoni fue 'Parque Lezama', reci&eacute;n estrenada en Netflix y dirigida por el director argentino reconocido a nivel mundial.
    </p><p class="article-text">
        Brandoni muri&oacute; en la madrugada de este lunes en una cl&iacute;nica de Buenos Aires a causa de las complicaciones ocasionadas por un hematoma subdural provocado tras una ca&iacute;da en su vivienda el pasado 11 de abril.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te guste o no te guste, fue un tipo muy comprometido con nuestra actividad y con la sociedad&rdquo;, argument&oacute; Dar&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Afiliado desde muy joven a la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical (UCR), Brandoni lleg&oacute; a diputado nacional al inicio de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 2000 y apoy&oacute; la presidencia de Mauricio Macri .
    </p><p class="article-text">
        'Beto', como lo llamaban sus amigos, &ldquo;fue un tipo que vivi&oacute; en carne propia, como muy pocos otros, cuestiones muy duras de la vida como irse de este pa&iacute;s perseguido y amenazado. Son cosas que lo colocan en una posici&oacute;n muy dif&iacute;cil de emular porque para los que no vivimos esa situaci&oacute;n es dif&iacute;cil de entender&rdquo;, agreg&oacute; Ricardo Dar&iacute;n en referencia al exilio y encarcelamiento de Brandoni durante la &uacute;ltima dictadura en Argentina. 
    </p><p class="article-text">
        EFE
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ricardo-darin-recordo-brandoni-mago-precursor-actor-maravilloso_1_13157772.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 14:47:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f1369a16-289f-4aab-beb1-aca35a3a0b52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="204430" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f1369a16-289f-4aab-beb1-aca35a3a0b52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="204430" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ricardo Darín recordó a Brandoni como un "mago, un precursor y un actor maravilloso"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f1369a16-289f-4aab-beb1-aca35a3a0b52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Luis Brandoni,Ricardo Darín]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murió Luis Brandoni, una de las figuras icónicas del teatro, el cine y la televisión de la Argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/murio-luis-brandoni-figuras-iconicas-teatro-cine-television-argentina_1_13155987.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e5b471d-a3db-45cf-beeb-57b31e06dd8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murió Luis Brandoni, una de las figuras icónicas del teatro, el cine y la televisión de la Argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El último adiós al actor se llevará a cabo en la Legislatura porteña desde el mediodía. Tenía 86 años. Estaba internado en el Sanatorio Güemes desde el 11 de abril, luego de un accidente doméstico que le provocó un hematoma en la cabeza. El último adiós al actor se lleva a cabo en la Legislatura porteña desde el mediodía, y el martes a la mañana en el Panteón de Actores, ubicado en el Cementerio de Chacarita. </p></div><p class="article-text">
        Luis Brandoni, una de las figuras m&aacute;s influyentes del teatro, el cine y la televisi&oacute;n del pa&iacute;s, muri&oacute; en la madrugada de este lunes a los <strong>86 a&ntilde;os</strong> tras permanecer internado en el Sanatorio G&uuml;emes desde el 11 de abril, luego de un <strong>accidente dom&eacute;stico</strong> que le provoc&oacute; un hematoma en la cabeza. La noticia fue confirmada por el productor teatral <strong>Carlos Rottemberg</strong>, quien lo despidi&oacute; como &ldquo;el &uacute;ltimo primer actor de una generaci&oacute;n inolvidable&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Brandoni hab&iacute;a atravesado semanas de internaci&oacute;n y su estado de salud generaba preocupaci&oacute;n en el ambiente art&iacute;stico. Su muerte provoc&oacute; una inmediata ola de mensajes de colegas, dirigentes pol&iacute;ticos y espectadores que crecieron con sus personajes. En redes sociales, actores como <strong>Guillermo Francella y</strong> <strong>Soledad Silveyra</strong> lo recordaron como un &ldquo;gigante&rdquo; y &ldquo;el &uacute;ltimo de los grandes&rdquo;. El &uacute;ltimo adi&oacute;s al actor se lleva a cabo en la&nbsp;<strong>Legislatura&nbsp;</strong>porte&ntilde;a desde el mediod&iacute;a, y el martes a la ma&ntilde;ana en el Pante&oacute;n de Actores, ubicado en el Cementerio de Chacarita.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2046067725642977317?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text">Una trayectoria de m&aacute;s de seis d&eacute;cadas</h2><p class="article-text">
        Debut&oacute; en teatro en 1962 y en televisi&oacute;n, en 1963. Perteneci&oacute; al elenco de la Comedia Nacional Argentina dirigida por&nbsp;Luisa Vehil y construy&oacute; una carrera teatral ininterrumpida. Hasta sus &uacute;ltimas semanas segu&iacute;a en actividad con la obra <em>&iquest;Qui&eacute;n es qui&eacute;n?</em>, junto a Soledad Silveyra. 
    </p><p class="article-text">
        Su recorrido incluy&oacute; t&iacute;tulos emblem&aacute;ticos como <em>Made in Lan&uacute;s</em>, <em>Parque Lezama</em>, <em>El acompa&ntilde;amiento</em>, <em>Art</em>, <em>Un enemigo del pueblo</em> y <em>Gris de ausencia</em>. 
    </p><p class="article-text">
        En TV particip&oacute; en ficciones que marcaron &eacute;poca: <em>Mi cu&ntilde;ado</em>, <em>Vulnerables</em>, <em>El hombre de tu vida</em>, <em>Nada</em>, <em>Un gallo para Esculapio</em>, <em>El encargado</em>, entre muchas otras. 
    </p><p class="article-text">
        Su filmograf&iacute;a es parte del ADN del cine argentino:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Esperando la carroza.</em></li>
                                    <li><em>La Patagonia rebelde.</em></li>
                                    <li><em>La tregua.</em></li>
                                    <li><em>Cien veces no debo.</em></li>
                                    <li><em>La odisea de los giles</em>, el film nacional m&aacute;s visto de 2019, donde interpret&oacute; a Antonio Fontana.</li>
                                    <li><em>Mi obra maestra</em>, en dupla con Francella.</li>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-wTdZ3zNYxsk-8050', 'youtube', 'wTdZ3zNYxsk', document.getElementById('yt-wTdZ3zNYxsk-8050'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-wTdZ3zNYxsk-8050 src="https://www.youtube.com/embed/wTdZ3zNYxsk?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Su presencia combin&oacute; humor, drama y una naturalidad que lo volvi&oacute; reconocible incluso para nuevas generaciones.
    </p><p class="article-text">
        En medio de una destacada actuaci&oacute;n en teatro, cine y televisi&oacute;n, abandon&oacute; el pa&iacute;s ante amenazas de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) entre 1974 y 1975.
    </p><p class="article-text">
        Fue secretario general de la Asociaci&oacute;n Argentina de Actores entre 1974 y 1983, pese a su militancia fue el &uacute;nico gremio no intervenido por el autoproclamado&nbsp;Proceso de Reorganizaci&oacute;n Nacional, y pudo trabajar como sindicalista y actor durante esos a&ntilde;os. Sin embargo, tanto Brandoni como su entonces esposa, Marta Bianchi y otro actor, fueron secuestrados y sometidos a tormentos en julio de 1976 y trasladados al centro clandestino de detenci&oacute;n&nbsp;Automotores Orletti&nbsp;luego de finalizar una obra teatral en el&nbsp;Teatro Lasalle, por orden de&nbsp;An&iacute;bal Gordon&nbsp;y con la participaci&oacute;n de&nbsp;Ra&uacute;l Guglielminetti.&nbsp;El tr&iacute;o de actores fue liberado a las cinco horas por orden de un general del Ej&eacute;rcito, bajo la advertencia de cesar en sus actividades pol&iacute;ticas. Brandoni posteriormente fue testigo en causas de&nbsp;cr&iacute;menes de lesa humanidad.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Lm86lhB438o-3168', 'youtube', 'Lm86lhB438o', document.getElementById('yt-Lm86lhB438o-3168'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Lm86lhB438o-3168 src="https://www.youtube.com/embed/Lm86lhB438o?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        En 1987 gan&oacute; el premio&nbsp;C&oacute;ndor de Plata&nbsp;de la&nbsp;Asociaci&oacute;n de Cronistas Cinematogr&aacute;ficos de la Argentina&nbsp;por la pel&iacute;cula&nbsp;y posteriormente en 1995 por&nbsp;&ldquo;Convivencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 2012 protagoniz&oacute; en el&nbsp;Teatro Argentino de La Plata&nbsp;la obra &ldquo;Don Arturo Illia&rdquo;, espect&aacute;culo teatral basado en el libro de&nbsp;Eduardo Rovner&nbsp;y direcci&oacute;n de&nbsp;H&eacute;ctor Gi&oacute;vine. Su interpretaci&oacute;n del expresidente argentino se llev&oacute; el&nbsp;premio Estrella de Mar, al mejor actor protag&oacute;nico de comedia dram&aacute;tica, repitiendo dicha obra en la temporada de&nbsp;Mar del Plata.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-GUz1xqlKCJA-1231', 'youtube', 'GUz1xqlKCJA', document.getElementById('yt-GUz1xqlKCJA-1231'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-GUz1xqlKCJA-1231 src="https://www.youtube.com/embed/GUz1xqlKCJA?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><h2 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; del escenario: sindicalismo, exilio y pol&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        Luis Brandoni era militante de la&nbsp;Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical&nbsp;(UCR). En 1997 fue elegido diputado nacional por la provincia de Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        En 2005 integr&oacute; la lista como candidato a&nbsp;senador&nbsp;por la UCR por la misma provincia, en las&nbsp;elecciones legislativas. La f&oacute;rmula obtuvo un 8,04% de los votos y logr&oacute; el cuarto lugar, insuficiente para acceder a la banca.
    </p><p class="article-text">
        En las&nbsp;elecciones a gobernador de la Provincia de Buenos Aires&nbsp;de 2007 secund&oacute; a&nbsp;Ricardo Alfons&iacute;n&nbsp;en la f&oacute;rmula de la UCR como candidato a vicegobernador. Obtuvo el 5,06% de los votos. La lista estaba acompa&ntilde;ada por la f&oacute;rmula presidencial de&nbsp;Roberto Lavagna-Gerardo Morales, candidatos por la&nbsp;Concertaci&oacute;n para Una Naci&oacute;n Avanzada.
    </p><p class="article-text">
        En 2013, fue precandidato a&nbsp;senador&nbsp;suplente, por la&nbsp;Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires, integrando la lista &ldquo;Juntos&rdquo; del&nbsp;Frente Amplio UNEN.
    </p><p class="article-text">
        El 11 de febrero de 2020 Brandoni hizo saber que no estaba de acuerdo con que Ricardo Alfons&iacute;n, su antiguo compa&ntilde;ero de f&oacute;rmula en 2007, aceptara el&nbsp;cargo de embajador&nbsp;en&nbsp;Espa&ntilde;a, diciendo: &ldquo;Es penoso, abre la grieta al interior del radicalismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 2021, fue precandidato a&nbsp;diputado nacional&nbsp;por la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires, integrando la lista &ldquo;Adelante Ciudad&rdquo; de&nbsp;Juntos por el Cambio, encabezada por&nbsp;Adolfo Rubinstein.
    </p><p class="article-text">
        Fue electo parlamentario del Mercosur en las&nbsp;elecciones al Parlasur de Argentina de 2023&nbsp;por Juntos por el Cambio.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-i8AGL-Le208-5497', 'youtube', 'i8AGL-Le208', document.getElementById('yt-i8AGL-Le208-5497'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-i8AGL-Le208-5497 src="https://www.youtube.com/embed/i8AGL-Le208?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><h2 class="article-text">Vida personal</h2><p class="article-text">
        Brandoni conoci&oacute; a Martha Bianchi cuando ten&iacute;a 16 a&ntilde;os, en un baile del Conservatorio en el que ambos estudiaban. A&ntilde;os despu&eacute;s, al ser dado de baja del Servicio Militar Obligatorio, decidieron casarse. Desde ese momento, cocompartieron3 a&ntilde;os de matrimonio.&nbsp;Bianchi, tambi&eacute;n actriz, fue la madre de sus hijas Florencia y Micaela. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde, en la d&eacute;cada del 2000, en Mar del Plata, conoci&oacute; a&nbsp;M&oacute;nica L&oacute;pez, productora y gestora cultural, con quien se cas&oacute; en 2007, en el Registro Civil de la calle Uruguay e hicieron la fiesta en el San Juan Tennis Club, a la que asisti&oacute; Ra&uacute;l Alfons&iacute;n. Brandoni ten&iacute;a 67 a&ntilde;os y ella, 39. &ldquo;Firmamos porque la quiero, nos queremos y nos merecemos una formalidad como esta&rdquo;, anunci&oacute;. Ambos constituyeron adem&aacute;s una sociedad, con la que produjeron. En el a&ntilde;o 2021 se separaron.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-5ELbi5d9__Q-7118', 'youtube', '5ELbi5d9__Q', document.getElementById('yt-5ELbi5d9__Q-7118'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-5ELbi5d9__Q-7118 src="https://www.youtube.com/embed/5ELbi5d9__Q?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/murio-luis-brandoni-figuras-iconicas-teatro-cine-television-argentina_1_13155987.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 09:11:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3e5b471d-a3db-45cf-beeb-57b31e06dd8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="217247" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3e5b471d-a3db-45cf-beeb-57b31e06dd8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="217247" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Murió Luis Brandoni, una de las figuras icónicas del teatro, el cine y la televisión de la Argentina]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3e5b471d-a3db-45cf-beeb-57b31e06dd8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Luis Brandoni]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mariano Pensotti: “El teatro no tiene que ir a competir con las pantallas ni volverse un estímulo más en un mundo tan ruidoso”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mariano-pensotti-teatro-no-competir-pantallas-volverse-estimulo-mundo-ruidoso_1_13152789.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/393ab8c6-2d44-47ed-a15e-5cd1c0660388_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mariano Pensotti: “El teatro no tiene que ir a competir con las pantallas ni volverse un estímulo más en un mundo tan ruidoso”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es uno de los dramaturgos y directores teatrales más destacados de la escena local y tiene en cartel “Una sombra voraz”, una obra luminosa donde se cruzan las preguntas por la figura del padre, los legados y las historias que parecen repetirse. Un repaso por su trabajo, su mirada sobre la potencia del teatro en tiempos de crisis y el libro que acaba de publicar.</p><p class="subtitle">Federico Jeanmaire: “Vivir es instalarse en una cierta locura que nos inventamos para soportar algunas cosas”</p></div><p class="article-text">
        Una historia de cruces, de duelos, de espejos, de aquello que se representa y eso que se parece a otra cosa con desparpajo. Con voracidad. <em>Una sombra voraz</em> se llama una de las &uacute;ltimas obras teatrales de <strong>Mariano Pensotti</strong>, uno de los dramaturgos m&aacute;s destacados de la escena local, que indaga, con humor y sutileza, <strong>en los modos con los que se cuentan los episodios memorables de una vida y tambi&eacute;n sus vaivenes</strong>. Los picos y los inevitables descensos.
    </p><p class="article-text">
        Estrenada en 2025 con gran &eacute;xito y <a href="https://www.instagram.com/p/DW1hb4YEbJz/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en cartel por estos d&iacute;as en la sala Dumont 4040</a> del barrio porte&ntilde;o de Chacarita, en <em>Una sombra voraz</em> aparecen dos hombres en escena. <strong>Uno es Juli&aacute;n Vidal, un escalador que a punto de retirarse decide lanzarse a la aventura que no pudo completar su padre, un c&eacute;lebre alpinista que desapareci&oacute; intentando llegar a la cumbre de un monte del Himalaya, cuando Juli&aacute;n era muy peque&ntilde;o. </strong>El otro es Manuel Rojas, un actor que, amesetado en su trabajo, recibe una propuesta que podr&iacute;a cambiarle la vida: interpretar a Vidal en una pel&iacute;cula sobre aquella epopeya que decidi&oacute; encarar hacia el final de su carrera.
    </p><p class="article-text">
        Mediante un uso inteligent&iacute;simo del espacio y <strong>con grandes actuaciones de Patricio Aramburu y Diego Vel&aacute;zquez</strong>, por momentos se ve a los protagonistas en paralelo, por momentos en solitario, por momentos hablando entre s&iacute;. As&iacute;, la vivencia de uno y la representaci&oacute;n del otro arman un relato gracioso y muy profundo y los l&iacute;mites entre esa convenci&oacute;n que llamamos realidad y la otra que nombramos como ficci&oacute;n <strong>&ndash;como ocurre en buena parte del trabajo de Pensotti y de su colectivo teatral Grupo Marea desde hace dos d&eacute;cadas&ndash;</strong>, empiezan a diluirse.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de tener varias funciones semanales, <em>Una sombra voraz</em> lleg&oacute; tambi&eacute;n por estos d&iacute;as en formato de libro. Fue publicado por la editorial Parip&eacute; Books, junto con otro texto del grupo que lleva como t&iacute;tulo <em>La obra</em> y que se estrenar&aacute; a finales de junio en el Teatro Alvear de Buenos Aires. Tambi&eacute;n combinando texturas, representaciones e historias que parecen repetirse, <em><strong>La obra</strong></em><strong> narra el derrotero de Simon Frank, un jud&iacute;o polaco que dice haber sobrevivido a los campos nazis y que en 1962, a&ntilde;os despu&eacute;s de su llegada a una peque&ntilde;a localidad argentina, comienza a construir decorados que reproducen los lugares de su vida en Polonia</strong> para montar all&iacute; una obra de teatro acompa&ntilde;ado por los habitantes del lugar. Otro director teatral, el liban&eacute;s Walid Mansour, se obsesionar&aacute; con esa historia y querr&aacute; saber m&aacute;s sobre Sim&oacute;n, sus personajes y la trastienda de aquel ambicioso proyecto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aced8b41-c25a-424b-9cb8-eb972779ba0d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aced8b41-c25a-424b-9cb8-eb972779ba0d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aced8b41-c25a-424b-9cb8-eb972779ba0d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aced8b41-c25a-424b-9cb8-eb972779ba0d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aced8b41-c25a-424b-9cb8-eb972779ba0d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aced8b41-c25a-424b-9cb8-eb972779ba0d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/aced8b41-c25a-424b-9cb8-eb972779ba0d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un libro reúne dos obras teatrales del dramaturgo y director argentino Mariano Pensotti."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un libro reúne dos obras teatrales del dramaturgo y director argentino Mariano Pensotti.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;C&oacute;mo nace </strong><em><strong>Una sombra voraz</strong></em><strong>, c&oacute;mo te metiste en este universo del monta&ntilde;ismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;Fue rar&iacute;simo. Yo ven&iacute;a medio obsesionado con las noticias que le&iacute;a en los medios sobre cad&aacute;veres que hab&iacute;an empezado a aparecer en distintas monta&ntilde;as del mundo de escaladores desaparecidos. En algunos casos estaban en esos lugares hac&iacute;a d&eacute;cadas o muchos a&ntilde;os y, por el cambio clim&aacute;tico, empezaron a aparecer esos cuerpos. <strong>Esa imagen me parec&iacute;a muy fuerte, muy dram&aacute;tica y muy po&eacute;tica: era la naturaleza violentada que un poco como respuesta a la actividad humana devuelve los muertos. Y, obviamente, siendo argentino y de mi generaci&oacute;n esta idea de cuerpos desaparecidos que repentinamente reaparecen ten&iacute;a un mont&oacute;n de resonancias. </strong>De todas maneras, al principio no sab&iacute;a muy bien qu&eacute; hacer con esa obsesi&oacute;n, y es algo que me pasa muchas veces. A la vez, yo ven&iacute;a laburando con el grupo de teatro con el que trabajo, que es el Grupo Marea, y ten&iacute;amos la idea de hacer algo sobre personas reales cuyas vidas hubieran generado una pel&iacute;cula u otro tipo de obra de ficci&oacute;n. En alg&uacute;n momento apareci&oacute; la posibilidad de combinar las dos cosas y surgi&oacute; la historia del escalador que quiere repetir la escalada que hizo su padre cuando desapareci&oacute;. Despu&eacute;s se filma una pel&iacute;cula sobre ese escalador y aparecen obviamente los dos en escena: el escalador real y el actor que lo interpret&oacute;. Pero lo que termin&oacute; de amalgamar esas dos l&iacute;neas fue el libro de Petrarca, <em>El ascenso al Monte Ventoso</em>. Yo no lo conoc&iacute;a para nada y me lo recomend&oacute; la directora de un festival afuera cuando est&aacute;bamos armando el proyecto.<strong> Ah&iacute; hubo algo que cerr&oacute; mucho porque adem&aacute;s de ser el primer libro que habla sobre el ascenso a una monta&ntilde;a por placer o por deporte, o sea no por necesidad, tiene esto que est&aacute; narrado como algo real, est&aacute; narrado como algo que le sucedi&oacute; a Petrarca</strong> aunque hace poco se descubri&oacute; que esto no era as&iacute;. Hab&iacute;a otra capa de realidad y ficci&oacute;n para aprovechar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Esa superposici&oacute;n de realidad y ficci&oacute;n pareciera atravesar todo tu trabajo. Pienso en </strong><em><strong>La obra</strong></em><strong>, pienso en </strong><em><strong>Los a&ntilde;os</strong></em><strong>, siempre hay algo m&aacute;s all&aacute; de lo que se cuenta. &iquest;Por qu&eacute; crees que siempre volv&eacute;s a esta idea?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Te juro que cada obra que empiezo digo &ldquo;che, esta vez no me voy a meter con la superposici&oacute;n&rdquo; y termina apareciendo (risas). Qu&eacute; s&eacute; yo, es tremendo, tremendo. Pero bueno, si lo intelectualizo un poco, puedo ver que a m&iacute; me interesa especialmente la relaci&oacute;n entre lo real y lo ficcional o c&oacute;mo se arma eso. Sobre todo en estos tiempos donde est&aacute; tan cuestionado qu&eacute; es lo real o qu&eacute; es el relato. Bueno, sin ir m&aacute;s lejos, tenemos la irrupci&oacute;n de la inteligencia artificial. Pero si nos paramos un poco antes, me interesa ver algo de c&oacute;mo todos volvemos ficci&oacute;n nuestras vidas al exponerlas en las redes sociales. No creo ser muy original ac&aacute;, pero de verdad que a m&iacute; me obsesionan dos cosas desde hace bastante tiempo. Por un lado, c&oacute;mo nosotros creamos ficciones permanentemente, c&oacute;mo transformamos nuestra vida al narrarla. Porque para m&iacute; el punto cero de la creaci&oacute;n y, por ende, de la ficci&oacute;n, est&aacute; en c&oacute;mo modificamos nuestro pasado cada vez que lo recordamos. Por otro lado, me gusta pensar c&oacute;mo todos estamos creados por ficciones. O sea, c&oacute;mo todos repetimos en nuestras vidas cosas que hemos ido viendo en pel&iacute;culas, libros, series. C&oacute;mo nuestra experiencia est&aacute; signada por determinados tipos espec&iacute;ficos de ficciones. Y despu&eacute;s, claro, hay algo en el sentido de esta combinaci&oacute;n de lo teatral y lo cinematogr&aacute;fico que para m&iacute; tiene que ver un poco con lo ef&iacute;mero y lo duradero. Las pel&iacute;culas, el cine, la fotograf&iacute;a, inclusive, tienen la pretensi&oacute;n de apresar el tiempo, de preservar la experiencia. Mientras que el teatro, como la vida, es un hecho absolutamente ef&iacute;mero que solo queda en el relato, en la reficcionalizaci&oacute;n que los espectadores pueden hacer de lo que recuerdan que vieron. Entonces hay algo de esas capas que termina yendo y viniendo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e41c18b-1d35-4054-8b64-1309ebe0c62b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e41c18b-1d35-4054-8b64-1309ebe0c62b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e41c18b-1d35-4054-8b64-1309ebe0c62b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e41c18b-1d35-4054-8b64-1309ebe0c62b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e41c18b-1d35-4054-8b64-1309ebe0c62b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e41c18b-1d35-4054-8b64-1309ebe0c62b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9e41c18b-1d35-4054-8b64-1309ebe0c62b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Diego Velazquez y Patricio Aramburu, los actores de &quot;Una sombra voraz&quot;, de Mariano Pensotti."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Diego Velazquez y Patricio Aramburu, los actores de &quot;Una sombra voraz&quot;, de Mariano Pensotti.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Buena parte de tus obras parecieran condensar muchos a&ntilde;os o proponer una especie de recapitulaci&oacute;n a lo largo del tiempo. Pienso en </strong><em><strong>Los a&ntilde;os</strong></em><strong>, con sus idas y vueltas temporales, en </strong><em><strong>La obra</strong></em><strong> o en </strong><em><strong>El pasado es un animal grotesco</strong></em><strong>.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Me parece que el teatro, por su materialidad ef&iacute;mera, es justamente un medio muy interesante y muy particular para hablar sobre el paso del tiempo. A m&iacute; me fascina, me obsesiona m&aacute;s que me fascina, el paso del tiempo as&iacute; como la realidad de las ficciones. <strong>El paso del tiempo es otro de los grandes t&oacute;picos que vuelven aunque quiera patearlos lejos. Cuando empec&eacute; a hacer obras aparec&iacute;a mucho esto, por ah&iacute; en la relaci&oacute;n con mis padres, ahora aparece m&aacute;s en mi posici&oacute;n de padre de mis hijas.</strong> Pero claramente tiene que ver mucho con la idea del paso del tiempo. Esto creo que se asocia dram&aacute;ticamente a algo que me interesa mucho y es la transformaci&oacute;n de los personajes y las personas. Me gusta ver en qu&eacute; nos convertimos a lo largo del tiempo, c&oacute;mo todos nos volvemos reflejos distorsionados de lo que imagin&aacute;bamos que ser&iacute;amos. O c&oacute;mo todos nos volvimos algo muy distinto a lo que alguna vez imaginamos. Esta idea de que en muchos casos nos transformamos en una especie de mala fotocopia de la ficci&oacute;n que nosotros mismos nos armamos en el pasado me parece muy atractiva ficcionalmente. <strong>Me gustan los personajes que sufren transformaciones. En ese sentido, si bien muchas veces nosotros utilizamos estructuras poco cl&aacute;sicas o procedimientos formales no muy tradicionales, mi desarrollo de las historias y mi escritura son extremadamente cl&aacute;sicas: hay personajes centrales a los que les pasan cosas y eso genera algo</strong>. Si te fijas inclusive en la obra est&aacute; escrita en tres actos. El car&aacute;cter ef&iacute;mero del teatro lo vuelve un medio muy apto para hablar del paso del tiempo, de lo finito, de las capas de memoria que componen la experiencia humana. Borges dec&iacute;a esto de que escribimos mientras somos escritos a lo largo del tiempo. Puede sonar un poco solemne, pero a m&iacute; me interesa mucho como concepto para desarrollar ficci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;Remarc&aacute;s este car&aacute;cter ef&iacute;mero de la experiencia teatral, mientras que por estos d&iacute;as sale publicado el libro que recopila los textos de </strong><em><strong>Una sombra voraz</strong></em><strong> y </strong><em><strong>La obra</strong></em><strong>. &iquest;Cu&aacute;l cre&eacute;s que puede ser el efecto sobre alguien que no va a ver las obras a una sala, que prefiere ir a la palabra escrita?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La verdad es que tuve ciertas dudas de si hacerlo o no. De hecho hac&iacute;a much&iacute;simo que no se publicaba un texto m&iacute;o. Por un lado, porque nosotros somos un grupo bastante ca&oacute;tico, siempre estamos corriendo atr&aacute;s de la siguiente obra m&aacute;s que trabajando sobre nuestro propio archivo. Es curioso porque en muchas de nuestras obras aparece el archivo, la c&aacute;psula del tiempo como objeto que atraviesa a los personajes y dem&aacute;s. Sin embargo nosotros somos un desastre, no hacemos nunca una buena documentaci&oacute;n de nuestro trabajo (risas). <strong>Charlando con los editores Patricio Binaghi y Andr&eacute;s Gallina vimos que </strong><em><strong>Una sombra voraz</strong></em><strong> y </strong><em><strong>La obra</strong></em><strong> son quiz&aacute;s los textos m&aacute;s literarios, entre comillas, de los que he escrito</strong>. Porque en general en nuestras obras siempre est&aacute;n muy entremezcladas el desarrollo de lo dramat&uacute;rgico y la puesta en escena. O muchas veces el desarrollo dramat&uacute;rgico o de la escritura va cambiando en funci&oacute;n de ciertas premisas esc&eacute;nicas. Con el libro me imagin&eacute; juntar textos que fueran legibles, que pudieran tener una vida propia por fuera de lo esc&eacute;nico. Y justo, sin planificarlo y un poco por casualidad, unimos estas dos que son medio nouvelles o cuentitos largos. <strong>Tengo la sensaci&oacute;n de que son legibles en s&iacute; mismas y que pueden tener una vida propia independientemente de lo esc&eacute;nico, que pueden ser tomadas como un material literario posible</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me obsesionan dos cosas desde hace bastante tiempo. Por un lado, cómo nosotros creamos ficciones permanentemente, cómo transformamos nuestra vida al narrarla. Porque para mí el punto cero de la creación y, por ende, de la ficción, está en cómo modificamos nuestro pasado cada vez que lo recordamos. Por otro lado, me gusta pensar cómo todos estamos creados por ficciones.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Aunque transcurren en &aacute;mbitos y &eacute;pocas muy distintas, a las dos obras las atraviesa la idea de la herencia. Hay dos padres que desaparecen. En </strong><em><strong>La obra</strong></em><strong> hay un personaje que dice que las herencias llegan de maneras inesperadas. &iquest;Por qu&eacute; te interesa puntualmente darle vueltas a la idea de la herencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Es algo que me interesa mucho, sobre todo la herencia simb&oacute;lica. Me parece que tiene que ver con mi experiencia de venir de una generaci&oacute;n particular: somos los hijos y las hijas de la generaci&oacute;n del 70.<strong> Mientras nosotros crec&iacute;amos en los &lsquo;90 o atraves&aacute;bamos nuestra primera juventud, hab&iacute;a una sensaci&oacute;n un poco colectiva de ser una generaci&oacute;n muy fallida teniendo sobre nuestras espaldas una herencia muy pesada.</strong> Muchas veces lo he charlado con gente de mi generaci&oacute;n: &eacute;ramos los hijos de una generaci&oacute;n que hab&iacute;a intentado cambiar el mundo, una generaci&oacute;n muy comprometida pol&iacute;ticamente, mientras nosotros est&aacute;bamos en los &lsquo;90 tratando de sobrevivir a una situaci&oacute;n horriblemente precarizada y por ah&iacute; deseosos de poder comprarnos tel&eacute;fono celular, con un horizonte m&aacute;s corto. Entonces, en contraste, hab&iacute;a algo de sentirnos muy fallidos frente a esa herencia. Con el paso del tiempo todo se va matizando. De hecho, ahora que estamos viviendo una especie de horrible <em>revival</em> de los &lsquo;90, uno puede ver que hay algo de estos ciclos un poco circulares que tambi&eacute;n explican esto de tener que lidiar con herencias muy particulares. <strong>Me da la sensaci&oacute;n de que, m&aacute;s all&aacute; de lo personal y sin ponerme demasiado solemne, la Argentina es un pa&iacute;s que permanentemente juega a justificarse con las herencias.</strong> Esto es algo que tal vez muchas&nbsp;sociedades o pa&iacute;ses lo hacen, pero quiz&aacute;s la Argentina un poquito m&aacute;s. Me pregunto por estos pasados m&iacute;ticos que permanentemente se reinventan, por esa Argentina potencia de hace 100 a&ntilde;os que jam&aacute;s existi&oacute;. <strong>Creo que cada generaci&oacute;n ha vivido pensando qu&eacute; hacer con la herencia de un tiempo m&iacute;tico que sucedi&oacute; siempre 20 a&ntilde;os atr&aacute;s. &iexcl;Es como si siempre estuvi&eacute;ramos llegando 20 a&ntilde;os tarde!</strong> (risas).&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d1b5cdb-d5a7-40af-a0cf-24744f1d3dcb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d1b5cdb-d5a7-40af-a0cf-24744f1d3dcb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d1b5cdb-d5a7-40af-a0cf-24744f1d3dcb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d1b5cdb-d5a7-40af-a0cf-24744f1d3dcb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d1b5cdb-d5a7-40af-a0cf-24744f1d3dcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d1b5cdb-d5a7-40af-a0cf-24744f1d3dcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2d1b5cdb-d5a7-40af-a0cf-24744f1d3dcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La pieza teatral &quot;La obra&quot; fue estrenada en Europa y a finales de junio llegará al Teatro Alvear de Buenos Aires."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La pieza teatral &quot;La obra&quot; fue estrenada en Europa y a finales de junio llegará al Teatro Alvear de Buenos Aires.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Hablabas de un </strong><em><strong>revival</strong></em><strong> de los &lsquo;90 y por estos d&iacute;as, sobre todo en Buenos Aires, se puede observar un fen&oacute;meno particular alrededor del teatro. El p&uacute;blico llena las salas peque&ntilde;as o independientes, y tambi&eacute;n buena parte de los circuitos comerciales, mientras que la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y de ingresos empeora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; En el &uacute;ltimo tiempo estoy redescubriendo ciertas cosas que yo escuchaba en otros momentos bastante horribles de nuestra historia. Sobre todo esto del teatro como refugio o como lugar de resistencia. <strong>No abiertamente desde lo pol&iacute;tico porque, de hecho, creo que en el teatro nos falta much&iacute;sima articulaci&oacute;n o una l&iacute;nea m&aacute;s n&iacute;tida como colectivo para tener una posici&oacute;n pol&iacute;tica puntual. </strong>Pero s&iacute; est&aacute; claro que para la gente el teatro funciona como un lugar donde pod&eacute;s ir y encontrarte con un otro. Un espacio donde existe un nosotros, donde existe algo de un proyecto colectivo que no est&aacute; guiado por el mercado. Y que eso sigue siendo muy valorado. <strong>En lo personal empec&eacute; a pensar que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, lo m&aacute;s notable del teatro argentino para m&iacute; es el p&uacute;blico. Nos la pasamos hablando de lo brillantes que son los actores y actrices argentinos, o los autores, o los directores. Pero creo que a veces se piensa poco lo alucinante que es el p&uacute;blico argentino que va a ver mucho teatro, que tiene un v&iacute;nculo muy personal con el teatro. </strong>Esto a veces se da por factores tan simples como que mucha gente tiene un contacto directo con el teatro: hay teatro en muchas escuelas, te mandan a estudiar teatro porque sos t&iacute;mido de chico, o lo que sea. Eso no sucede en otros lugares y crea un v&iacute;nculo muy particular. El teatro ha sido hist&oacute;ricamente un lugar de resistencia social y pol&iacute;tica en Argentina, aun en medio de las peores dictaduras. Creo que habr&iacute;a que celebrar m&aacute;s al p&uacute;blico argentino que va a ver unas cosas rar&iacute;simas a unos lugares todav&iacute;a m&aacute;s rar&iacute;simos. Es algo muy singular de ac&aacute;. <strong>Y es lo que me da tambi&eacute;n esperanza en medio de un momento de mierda como el que estamos viviendo desde lo econ&oacute;mico, desde lo social y desde lo pol&iacute;tico</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me gusta ver en qué nos convertimos a lo largo del tiempo, cómo todos nos volvemos reflejos distorsionados de lo que imaginábamos que seríamos. O cómo todos nos volvimos algo muy distinto a lo que alguna vez imaginamos. Esta idea de que en muchos casos nos transformamos en una especie de mala fotocopia de la ficción que nosotros mismos nos armamos en el pasado me parece muy atractiva ficcionalmente.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En muchos de tus trabajos aparecen preguntas alrededor de la verdad. En </strong><em><strong>La obra</strong></em><strong>, que tiene en el centro a un personaje que supuestamente viene al pa&iacute;s despu&eacute;s de sobrevivir al Holocausto est&aacute; la idea de verdad hist&oacute;rica. Pero tambi&eacute;n en las otras, no tanto en el sentido de lo ver&iacute;dico sino de lo verdadero.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, s&iacute;. En ese sentido es notable c&oacute;mo eso se ha ido exacerbando a lo largo del tiempo. O dir&iacute;a en paralelo a nuestras pr&aacute;cticas teatrales. Cuando nosotros empezamos hace 20 a&ntilde;os atr&aacute;s con el Grupo Marea no exist&iacute;an las redes sociales, no exist&iacute;an los celulares. Y, sin embargo, ya ah&iacute; nos interesaba algo de la realidad y la ficci&oacute;n, o qu&eacute; pasa con la verdad cuando algo la realidad est&aacute; tan mediatizada por capas y capas de relatos. Ni en nuestros sue&ntilde;os m&aacute;s salvajes nos podr&iacute;amos haber imaginado que eso iba a devenir en lo que est&aacute; pasando ahora. Pero eso tambi&eacute;n nos lleva a cuestionarnos c&oacute;mo lo enfocamos ahora, porque un mont&oacute;n de cosas que quiz&aacute;s eran relevantes hace 20 a&ntilde;os ya no tienen ning&uacute;n sentido. <strong>La pregunta de c&oacute;mo hac&eacute;s ficci&oacute;n en estos tiempos se va transformando permanente. Para m&iacute; no es la misma forma en la que hac&eacute;s ficci&oacute;n ahora que cinco a&ntilde;os atr&aacute;s. Porque cinco a&ntilde;os atr&aacute;s no ten&iacute;as al presidente que hablaba con perros imaginarios. </strong>Tampoco lo ten&iacute;as a Donald Trump siendo guiado por no s&eacute; qu&eacute; fuerzas para destruir el mundo. O con gente disfrazada de b&uacute;falo tomando el Congreso en los Estados Unidos. Si algo de eso no te cambia la forma de hacer ficci&oacute;n o no te afecta como creador, m&aacute;s all&aacute; de c&oacute;mo te afecta en lo cotidiano en tu vida privada, hay un problema.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a97eb386-f002-41ec-8bea-e1cfce1e57b2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a97eb386-f002-41ec-8bea-e1cfce1e57b2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a97eb386-f002-41ec-8bea-e1cfce1e57b2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a97eb386-f002-41ec-8bea-e1cfce1e57b2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a97eb386-f002-41ec-8bea-e1cfce1e57b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a97eb386-f002-41ec-8bea-e1cfce1e57b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a97eb386-f002-41ec-8bea-e1cfce1e57b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Una sombra voraz&quot; tiene varias funciones semanales en la sala Dumont 4040, del barrio porteño de Chacarita."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Una sombra voraz&quot; tiene varias funciones semanales en la sala Dumont 4040, del barrio porteño de Chacarita.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Y del otro lado? &iquest;Qu&eacute; pasa con el p&uacute;blico, atravesado cada vez m&aacute;s por las pantallas, por la atenci&oacute;n dispersa? &iquest;Cambia el modo de acercarse a la ficci&oacute;n teatral?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, totalmente. Y es muy problem&aacute;tico esto. Problem&aacute;tico en el sentido de que hay un problema sobre el que hay que pensar y operar. Me parece que el teatro no tiene que ir a competir con las pantallas ni volverse un est&iacute;mulo m&aacute;s en un mundo tan ruidoso. No tiene que decir &ldquo;bueno, hagamos obritas de 14 minutos porque es lo que se banca la gente&rdquo;. No, no, no, en el teatro hay un nivel de demanda de atenci&oacute;n muy grande. Es una experiencia donde no pod&eacute;s ni rebobinar ni volver a ver algo que te perdiste. Donde, adem&aacute;s, tu tiempo es el mismo tiempo del de la obra que est&aacute;s viendo, a diferencia del cine, de la literatura o de cualquier otra disciplina. El tiempo del espectador es el tiempo de la escena. <strong>M&aacute;s all&aacute; de esto anecd&oacute;tico de que a alguno le suena el celular o que ves en la sala gente chequeando mensajes en medio de la obra y ten&eacute;s ganas de reventarlos, me parece muy interesante que aun as&iacute; la gente siga teniendo esa necesidad del hecho vivo, del tiempo compartido.</strong> Me parece que como creadores es un momento para cuestionarse y ver qu&eacute; pasa. A m&iacute;, por ejemplo, me est&aacute;n dando ganas de hacer obras que vayan muy en contra de lo fragmentario, del vide&iacute;to. &iexcl;Obras de seis horas donde pase muy poco! (risas). Despu&eacute;s, claro, se tienen que ocurrir ideas relevantes para ese formato. Pero hoy en d&iacute;a me dan ganas de hacer algo en plan anti TikTok y no sumarme a esa ansiedad o a esa imposici&oacute;n supuesta de la &eacute;poca. &iquest;Qu&eacute; puede pasar si vamos por otro lado?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mariano-pensotti-teatro-no-competir-pantallas-volverse-estimulo-mundo-ruidoso_1_13152789.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 03:02:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/393ab8c6-2d44-47ed-a15e-5cd1c0660388_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1615917" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/393ab8c6-2d44-47ed-a15e-5cd1c0660388_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1615917" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mariano Pensotti: “El teatro no tiene que ir a competir con las pantallas ni volverse un estímulo más en un mundo tan ruidoso”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/393ab8c6-2d44-47ed-a15e-5cd1c0660388_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Entrevista,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El otro Dolina: “Mi viejo es una especie de superhombre, un artista renacentista que hace todo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/dolina-viejo-especie-superhombre-artista-renacentista_1_13152623.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98c54324-f075-4ffe-a72b-3fd7d7db7a6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El otro Dolina: “Mi viejo es una especie de superhombre, un artista renacentista que hace todo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace 20 años que Martín trabaja con su padre en el programa de radio más exitoso y duradero de la historia: "La venganza será terrible". Pero hace dos que está en un proyecto propio y tiene otros en mente para este año. ¿Quién es Martín Dolina y por qué dice que llegó el momento de hacer su propio camino? 
</p></div><p class="article-text">
        Portar apellidos no es para cualquiera. Hay apellidos que ennoblecen, que humillan, que son un karma, y hay apellidos que de tan grandes cuesta apropi&aacute;rselos. Dolina es sin&oacute;nimo de una erudici&oacute;n que conjuga m&uacute;sica, literatura, reflexi&oacute;n filos&oacute;fica y humor y que alcanz&oacute; a un p&uacute;blico masivo sin perder un sello art&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cara redonda, p&aacute;lido, pelo lacio, si no tuviera el apellido Dolina, nadie dir&iacute;a que Mart&iacute;n es hijo de Alejandro.</strong> &ldquo;De ni&ntilde;o me parec&iacute;a al Al Pacino de Carlito's way&rdquo;, dice Mart&iacute;n, &ldquo;ahora me parezco m&aacute;s a Porcel&rdquo;, bromea. Tampoco se parece a su mam&aacute; ni a su hermano. &ldquo;Tenemos unos genes que no agarran bien&rdquo;, se r&iacute;e.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b9fa9f1-f94e-4227-9dc2-dc068933bc0a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b9fa9f1-f94e-4227-9dc2-dc068933bc0a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b9fa9f1-f94e-4227-9dc2-dc068933bc0a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b9fa9f1-f94e-4227-9dc2-dc068933bc0a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b9fa9f1-f94e-4227-9dc2-dc068933bc0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b9fa9f1-f94e-4227-9dc2-dc068933bc0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0b9fa9f1-f94e-4227-9dc2-dc068933bc0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los Dolina, Alejandro y Martín"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los Dolina, Alejandro y Martín                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la lejan&iacute;a f&iacute;sica no pueden negar el parentesco. &ldquo;Existe un gen Dolina que tiene que ver con la curiosidad, con estar interesado en c&oacute;mo funcionan las cosas, sobre todo en el arte&rdquo;, dice Mart&iacute;n. Ese gen en com&uacute;n tambi&eacute;n se expresa cuando Mart&iacute;n y su hermano se r&iacute;en con su padre viendo<em> La pistola desnuda</em>, o cuando reconocen el c&oacute;digo propio de chistes que les dej&oacute; <em>Les Luthiers</em>. Y no es lo &uacute;nico que tienen en com&uacute;n los tres. <strong>Juegan el mismo partido desde hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os.</strong> Todos los martes a las siete de la tarde, se enfrentan blancos y azules. Mart&iacute;n juega junto a su padre para los azules. Todo un desaf&iacute;o, considerando lo calent&oacute;n que es Dolina cuando juega a la pelota, pero lo cierto es que se entienden y despu&eacute;s de verlos hay que decirlo: los Dolina son buenos jugadores de f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        A los 6 a&ntilde;os, Mart&iacute;n caminaba con su padre por la calle. Pararon a comprar unas revistas y el tipo del puesto de diarios se las dio gratis. &ldquo;Cuando mi viejo me explic&oacute;, con mucho pudor, que me las hab&iacute;an regalado en agradecimiento porque el vendedor era oyente del programa, lo increp&eacute;: '&iexcl;Le hubieras pedido m&aacute;s cosas!'&rdquo;. Ese gesto revel&oacute; para el ni&ntilde;o que el apellido Dolina no era solo un nombre en casa. <strong>Aquel d&iacute;a entendi&oacute; que para la gente su pap&aacute; significaba algo distinto.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DMIzAU4RjAd/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DMIzAU4RjAd/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DMIzAU4RjAd/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Martín Dolina (@dolinamartin)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><h2 class="article-text">Ni&ntilde;o precoz</h2><p class="article-text">
        Mart&iacute;n era un ni&ntilde;o <em>youtuber</em> al que s&oacute;lo le falt&oacute; una cosa, <em>YouTube</em>. Filmaba pel&iacute;culas de detectives en VHS con sus primos. &Eacute;l se encargaba de las historias que inclu&iacute;an desde persecuciones en triciclo hasta un tipo que se escapaba tir&aacute;ndose por el inodoro &ndash;efecto que Mart&iacute;n logr&oacute; sacando la tapa del inodoro de su casa y por la que el sospechoso fing&iacute;a meterse&ndash; pasando por muertos con sangre artificial. &ldquo;Tik tok lleg&oacute; demasiado tarde&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Colabora con su padre desde los once cuando cant&oacute; en la opereta <em>Lo que me cost&oacute; el amor de Laura</em>. &ldquo;Cuando era chico sent&iacute;a que iba a ser una estrella del espect&aacute;culo&rdquo;, dice Mart&iacute;n 29 a&ntilde;os m&aacute;s tarde. &ldquo;Quer&iacute;a ser actor y cantante&rdquo;. A los 15 pis&oacute; su primer escenario por esa misma opereta. &ldquo;Ah&iacute; pens&eacute; que aquello se iba a cumplir&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b36f6416-4325-4534-8af8-fea43843d9a4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b36f6416-4325-4534-8af8-fea43843d9a4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b36f6416-4325-4534-8af8-fea43843d9a4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b36f6416-4325-4534-8af8-fea43843d9a4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b36f6416-4325-4534-8af8-fea43843d9a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b36f6416-4325-4534-8af8-fea43843d9a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b36f6416-4325-4534-8af8-fea43843d9a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El ingreso de Mart&iacute;n al programa de radio de Dolina fue fortuito. Colabor&oacute;, junto a su hermano con algunas canciones en vivo. Parec&iacute;a cosa de verano y, sin embargo, desde entonces no pararon de cantar covers en el programa de su padre &ndash;en su repertorio ya tienen m&aacute;s de 200 canciones&ndash;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b5c9914-8ce5-403c-ba3c-25f51f1020c7_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b5c9914-8ce5-403c-ba3c-25f51f1020c7_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b5c9914-8ce5-403c-ba3c-25f51f1020c7_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b5c9914-8ce5-403c-ba3c-25f51f1020c7_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b5c9914-8ce5-403c-ba3c-25f51f1020c7_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b5c9914-8ce5-403c-ba3c-25f51f1020c7_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3b5c9914-8ce5-403c-ba3c-25f51f1020c7_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Martín Dolina empezó a trabajar con Alejandro sólo por dos años, lleva más de 20."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Martín Dolina empezó a trabajar con Alejandro sólo por dos años, lleva más de 20.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Mart&iacute;n vivi&oacute; la &eacute;poca de oro de su pap&aacute; lo que tambi&eacute;n le dej&oacute; algunas an&eacute;cdotas ex&oacute;ticas: <strong>A los diez a&ntilde;os conoci&oacute; a Diego Armando Maradona</strong>. &ldquo;Todav&iacute;a era jugador&rdquo; dice Mart&iacute;n y agrega: &ldquo;Hice un comentario gracioso hablando de f&uacute;tbol, dije: &lsquo;lo &uacute;nico que aprend&iacute; en las canchas de Marangoni es a rasparme&rdquo;&rsquo;. &iquest;Y se ri&oacute; de tu chiste? pregunta este cronista. &ldquo;No se ri&oacute;, pero me mir&oacute; con ternura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 1998 Ernesto S&aacute;bato le peg&oacute; una pi&ntilde;a</strong>. Fueron a ensayar la opereta <em>Lo que me cost&oacute; el amor de Laura</em> a Santos Lugares, donde viv&iacute;a S&aacute;bato. El escritor baj&oacute; la escalera corriendo y se jact&oacute;: &ldquo;Estoy viejo, pero muy fuerte&rdquo;. Mientras dec&iacute;a esto, excitado, le peg&oacute; una pi&ntilde;a a&nbsp;Mart&iacute;n que ten&iacute;a 11 a&ntilde;os. &ldquo;Me qued&oacute; doliendo el hombro&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante una gira, en Londres, con el programa de radio, corri&oacute; por las calles a Stephen Hawking.</strong> La cosa es as&iacute;, vio a una se&ntilde;ora elegante llevando a un se&ntilde;or en sillas de ruedas. Mart&iacute;n dud&oacute;, pero su hermano Alejandro insisti&oacute;: &ldquo;&iexcl;Es el f&iacute;sico, se nos escapa!&rdquo;. Una escena dolinezca t&iacute;pica. Dos hermanos corriendo al cuadripl&eacute;jico m&aacute;s famoso de la historia. &ldquo;Al final le sacamos una foto de atr&aacute;s&rdquo; Mart&iacute;n se r&iacute;e hoy, &ldquo;no se ve nada&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e60abbf4-ceca-4137-a8cb-85a17c9f197c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e60abbf4-ceca-4137-a8cb-85a17c9f197c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e60abbf4-ceca-4137-a8cb-85a17c9f197c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e60abbf4-ceca-4137-a8cb-85a17c9f197c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e60abbf4-ceca-4137-a8cb-85a17c9f197c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e60abbf4-ceca-4137-a8cb-85a17c9f197c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e60abbf4-ceca-4137-a8cb-85a17c9f197c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Junto a Diego Maradona en La Venganza será terrible."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Junto a Diego Maradona en La Venganza será terrible.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Papelera de reciclaje</h2><p class="article-text">
        Con su participaci&oacute;n en <em>La venganza ser&aacute; terrible</em> como trabajo principal, Mart&iacute;n se anim&oacute; a otros proyectos: desde guionar una serie llamada <em>Chateros</em> &ndash;donde cuatro amigos se enviaban videos por el chat de Facebook y cada video era un sketch&ndash; hasta una comedia musical que escribi&oacute; junto a su hermano y su pap&aacute;, pasando por la redacci&oacute;n de un gui&oacute;n que le llev&oacute; un a&ntilde;o y medio y que no funcion&oacute;. Mart&iacute;n agrup&oacute; estos trabajos en una carpeta cuyo nombre lo dice todo: Proyectos que me met&iacute; en el culo. &ldquo;Ninguno funcion&oacute;&rdquo; se lamenta, &ldquo;y tiene m&aacute;s archivos de los que me gustar&iacute;a&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero hay un proyecto audiovisual que eludi&oacute; esa carpeta. Se trata de una propuesta que les acerc&oacute; el director <strong>Juan Jos&eacute; Campanela</strong>: que su padre hiciera un programa sobre charlas y canciones con la idea que quisiera. &ldquo;&iquest;Y qu&eacute; tal si hacemos un falso documental sobre un show de televisi&oacute;n que no existi&oacute;?&rdquo; Mart&iacute;n les propuso a su padre y a su hermano que se engancharon al instante. El programa se hizo. A&ntilde;o: 2004. Canal: Encuentro. All&iacute; Mart&iacute;n aplic&oacute; todo lo que hab&iacute;a aprendido en sus a&ntilde;os de estudiante de la licenciatura en Direcci&oacute;n Cinematogr&aacute;fica en la Universidad del Cine. &ldquo;Fue como hacer la tesis de la carrera que no termin&eacute;&rdquo;, dice Mart&iacute;n, quien hizo de todo en ese proyecto: cant&oacute;, escribi&oacute; los guiones junto a su hermano Alejandro y a su pap&aacute; y edit&oacute; en la posproducci&oacute;n. Y entre tantas tareas hubo una especial. En una escena de desnudez en la que el actor principal tuvo pudor, Mart&iacute;n lo reemplaz&oacute; y tuvo que dar algo m&aacute;s &iacute;ntimo que su talento. &ldquo;En el canal Encuentro debo ser el primer y &uacute;nico culo que sali&oacute; al aire&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Lazarillo de la far&aacute;ndula</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de 40 a&ntilde;os siendo una celebridad, Dolina desconoce la far&aacute;ndula. Por suerte Mart&iacute;n le aporta su creatividad para evitar papelones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En eventos sociales, muchos se acercan a saludar a Dolina. Para que su padre no quede mal, Mart&iacute;n ide&oacute; una estrategia: &ldquo;Si yo le dec&iacute;a 1, significaba que esa persona era apenas conocida y que mi viejo no iba a quedar mal si no lo saludaba por su nombre, en cambio si le dec&iacute;a 5, el saludo ten&iacute;a que ser efusivo&rdquo;. &iquest;El resultado de la puesta en pr&aacute;ctica de esta escala? Un fracaso. &ldquo;Se acerc&oacute; un cantante de rock famoso y yo le dije 3. Mi viejo me mir&oacute; y ah&iacute; me di cuenta de que se hab&iacute;a olvidado del valor de cada n&uacute;mero. Nos re&iacute;mos los dos&nbsp;y, al famoso, apenas lo salud&oacute;&rdquo;. Buscar la risa es algo que est&aacute; muy presente en la vida de Mart&iacute;n. <strong>&ldquo;El humor&rdquo;, repite siempre, &ldquo;es un clonazepan gratuito&rdquo;.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/daef692a-75d3-4b90-a6e8-899ae2c3bcac_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/daef692a-75d3-4b90-a6e8-899ae2c3bcac_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/daef692a-75d3-4b90-a6e8-899ae2c3bcac_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/daef692a-75d3-4b90-a6e8-899ae2c3bcac_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/daef692a-75d3-4b90-a6e8-899ae2c3bcac_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/daef692a-75d3-4b90-a6e8-899ae2c3bcac_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/daef692a-75d3-4b90-a6e8-899ae2c3bcac_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Martín era youtuber incluso antes de la aparición de YouTube"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Martín era youtuber incluso antes de la aparición de YouTube                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A Mart&iacute;n no le pesa ser hijo de una celebridad. Le genera presi&oacute;n que su padre sea, precisamente, Alejandro Dolina. &ldquo;Mi viejo es una especie de superhombre, un artista renacentista que hace todo&rdquo;, Mart&iacute;n levanta las cejas, &ldquo;eso es abrumador&rdquo;. Esa magnitud personal, y la crueldad con que la gente mira &ldquo;a los hijos de&rdquo; y, adem&aacute;s, la obsesi&oacute;n de su padre por la excelencia, tambi&eacute;n le generan un conflicto. &ldquo;Si mi viejo fuera Arnaldo Arn&eacute;&rdquo;, Mart&iacute;n se r&iacute;e, &ldquo;no ser&iacute;a lo mismo; es buen actor, pero nada m&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mart&iacute;n saca uno de sus gatos de arriba de la mesa y sirve otro vaso de Coca zero: &ldquo;Trabajar con pap&aacute; en la radio lo disfruto, pero en alg&uacute;n momento me satura&rdquo;. A los 40 se cans&oacute; de las giras que hacen con La Venganza: &ldquo;A los 20 me encantaban, pero ahora ya no&rdquo;, reflexiona Mart&iacute;n: &ldquo;Salvo que seas mi viejo, &eacute;l no afloja&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siento que se me est&aacute; pasando el tiempo&rdquo;, confiesa Mart&iacute;n, preocupado. Y en eso descubre otra caracter&iacute;stica del gen Dolina que siente no haber heredado por completo: a diferencia de su hermano y de su padre, a &eacute;l el paso del tiempo le resulta un obst&aacute;culo. &ldquo;Ojo, tampoco es que me junto con gente de 40 a compartir renuncias&rdquo;, dice, &ldquo;pero s&iacute; me pesa un poco m&aacute;s que a los otros Dolina&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Su propio camino</h2><p class="article-text">
        Son tiempos de cambio en todos los sentidos para Mart&iacute;n, hasta en su casa que est&aacute; en refacci&oacute;n. &ldquo;Esper&aacute; un poquito&rdquo; dice, se saca el chicle de la boca y lo pega en un ca&ntilde;o que pierde agua. En la entrada, a los pies de la escalera, hay un charco. &ldquo;Tengo a los plomeros trabajando en la casa&rdquo;. La imagen es literal y simb&oacute;lica: la refacci&oacute;n es un mapa de lo que se est&aacute; moviendo adentro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo cre&iacute; que iba a trabajar dos a&ntilde;os en <em>La venganza ser&aacute; terrible</em>. Cre&iacute; que las puertas se iban a abrir solas. No pas&oacute;. Cuando pesta&ntilde;e&eacute; por quinta vez ya llevaba 15 a&ntilde;os en el programa. Ah&iacute; empez&oacute; la pulsi&oacute;n de escapar del seno familiar&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2021 empez&oacute; a trabajar con los humoristas y actores Mart&iacute;n Garabal y Adri&aacute;n Lakerman. Tras dos proyectos frustrados &ndash;Mart&iacute;n pens&oacute; &ldquo;M&aacute;s archivos para la carpeta del culo&rdquo;&ndash;, en 2024 lanzaron Edici&oacute;n Especial, un programa en el canal de streaming Luzu.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mart&iacute;n no tiene comparaci&oacute;n con su padre&rdquo;, dice Garabal que era oyente del programa de Dolina desde antes de conocerlo a Mart&iacute;n. &ldquo;Tiene una risa l&uacute;dica y tierna, pero ejecuta sus chistes desde una postura pesimista y oscura&rdquo;. Garabal hace una pausa. &ldquo;Lo veo, incluso, m&aacute;s melanc&oacute;lico que al Negro, pero Mart&iacute;n es m&aacute;s desenfadado y le gusta tambi&eacute;n el humor grosero y el doble sentido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 2025 el m&aacute;s chico de los Dolina pas&oacute; de la producci&oacute;n a la mesa del programa &ndash;adem&aacute;s de sumar notas en la calle&ndash;. &ldquo;Mart&iacute;n encontr&oacute; su personaje al aire en la improvisaci&oacute;n y fue espectacular ver ese crecimiento y formar parte de su desarrollo profesional&rdquo;, dice Garabal.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DMIzAU4RjAd/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DMIzAU4RjAd/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DMIzAU4RjAd/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Martín Dolina (@dolinamartin)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Esto fue lo primero que hice grosso por fuera de lo familiar&rdquo;, se enorgullece Mart&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el streaming puedo putear. Mi viejo jam&aacute;s putea en p&uacute;blico&rdquo;, se compara. &ldquo;Eso lo hice a prop&oacute;sito porque me da risa la idea de la fotocopia de la fotocopia que va empeorando la calidad&rdquo;. As&iacute; Mart&iacute;n ejecuta su plan de marcar distancia con ese legado impecable que, aunque admirado, lo asfixia. &ldquo;Cuando uno es el hijo de alguien talentoso y prestigioso &ndash;que admirar&iacute;a, incluso, si no fuera mi viejo&ndash; es muy dif&iacute;cil no separarse porque la comparaci&oacute;n te liquida, y con raz&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese estilo para su personaje no es la &uacute;nica distancia que tom&oacute; Mart&iacute;n. De m&aacute;s joven eligi&oacute; estudiar cine, la rama que menos explot&oacute; su padre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mart&iacute;n busca distancia no por rebeld&iacute;a sino por necesidad: quiere equivocarse con su propio nombre, correr riesgos que no formen parte del canon familiar y evitar convertirse en una fotocopia.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Lo que viene</h2><p class="article-text">
        Hoy sigue haciendo La venganza con Alejandro Dolina &ndash;un legado del que todav&iacute;a no se pudo despegar&ndash; y adem&aacute;s tiene dos proyectos para el 2026 &ndash;una primicia que no le dijo a nadie&ndash; y ambos son musicales. El primero ya tiene nombre, Duetox. Mart&iacute;n planea recitales donde &eacute;l y una celebridad canten, con una orquesta, una canci&oacute;n chabacana. &ldquo;Me gustar&iacute;a cantar con Juliana Gattas, porque tiene mucho humor adem&aacute;s de talento&rdquo;, anhela.
    </p><p class="article-text">
        El otro proyecto, m&aacute;s &iacute;ntimo, se trata de tocar en vivo 20 canciones propias. &ldquo;La idea es presentarlo con p&uacute;blico, que sea como un &aacute;lbum ef&iacute;mero que no se graba nunca&rdquo;. Mart&iacute;n agrega: &ldquo;Una suerte de qu&eacute;mese despu&eacute;s de tocarse&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mart&iacute;n no lo dice, pero lo sobrevuela el temor de que otro archivo engrose la carpeta de proyectos que se meti&oacute; en esa parte del cuerpo que lo hizo marcar un hito en canal Encuentro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El futuro, dice, depende de &eacute;l y de nadie m&aacute;s: &ldquo;Empec&eacute; tarde mi carrera por fuera de la familia. Mi pap&aacute; se hizo popular a los 40&rdquo;. &Eacute;l tiene, justamente ahora 40 a&ntilde;os. Se&ntilde;al de que a&uacute;n hay tiempo de despegar y que un d&iacute;a su apellido caiga y su nombre, al fin, remonte vuelo propio.
    </p><p class="article-text">
        <em>NG/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nicolás González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/dolina-viejo-especie-superhombre-artista-renacentista_1_13152623.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 03:02:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/98c54324-f075-4ffe-a72b-3fd7d7db7a6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="209250" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/98c54324-f075-4ffe-a72b-3fd7d7db7a6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="209250" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El otro Dolina: “Mi viejo es una especie de superhombre, un artista renacentista que hace todo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/98c54324-f075-4ffe-a72b-3fd7d7db7a6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Martín Dolina]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
