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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Martín Rodríguez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/martin-rodriguez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Martín Rodríguez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La sangre del pescador es dulce]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sangre-pescador-dulce_129_10244266.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/120fbd3a-815a-4e38-a634-8a06b2ea3f5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La sangre del pescador es dulce"></p><p class="article-text">
        &ldquo;No le debo nada a nadie&rdquo;, dice Herminio. Lo dice en un momento. Navegamos por la r&iacute;a de Bah&iacute;a Blanca. En boca de Herminio esa gran oraci&oacute;n que no tiene plural. &ldquo;Yo&rdquo; y &ldquo;nadie&rdquo;. Y <em>nadie</em> es el Estado, la pol&iacute;tica, los pol&iacute;ticos, los sindicatos, los empresarios; todos los que tienen las manijas. Para algunos hay dos clases de hombres: los que trabajan y los que hacen que trabajan. Todo el mundo no puede decir que no le debe nada a nadie. &iquest;Qu&eacute; es deber, qu&eacute; deuda? La dicen los &uacute;ltimos mohicanos y verdaderos diezmados, pr&eacute;dica en el desierto. Herminio es pescador. Muchos a&ntilde;os. El primero de mayo del a&ntilde;o pasado en estas l&iacute;neas homenajeamos a los trabajadores en <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/mayo-alguien-tiene-contarla_129_8957898.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la vida de Herminio</a>. Lo que dispar&oacute; el homenaje fue una frase: &ldquo;Alguien tiene que contarla&rdquo;. El contexto es tajante: la dijo el d&iacute;a que se resign&oacute; a morir. Mano a mano con la muerte, en el mar. Estaba en el agua de la r&iacute;a, el barco se dio vuelta, el barco ya estaba hundido, su pap&aacute; tambi&eacute;n, y &eacute;l ven&iacute;a agarrado del cu&ntilde;ado y sinti&oacute; que no pod&iacute;a m&aacute;s y que hasta pod&iacute;a hundirlo al cu&ntilde;ado. <strong>En las frases hechas cabe la gota absoluta</strong>. Herminio Onorato la dijo en el momento exacto. Fue en febrero de 1989. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Vos dormiste en el mar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, toda la vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Pero en esos barcos tan chiquitos d&oacute;nde duermen?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Hay lugar abajo. Hay siete cuchetas, ocho. Y despu&eacute;s hay algunos que duermen en la cabina, donde se cocina y todo.
    </p><p class="article-text">
        Herminio tiene varias historias de naufragios, de idas a pique, de milagros. Su hermano Claudio, sus tres sobrinos, su hijo y dos pescadores m&aacute;s hace unos a&ntilde;os pasaron por una. &ldquo;Pero quiero que te la cuenten ellos&rdquo;, dice. Les escribe por guasap. &ldquo;Deben estar en Bah&iacute;a o embarcados.&rdquo; La historia es repetida: otra lancha de pescadores que se dio vuelta. Mano a mano con el agua. Hay detalles que no se le pierden. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te cuento en base a lo que me contaron ellos&rdquo;, me dice Herminio. Ellos, los pescadores, todos j&oacute;venes, hab&iacute;an cargado el barco y no aguant&oacute; la presi&oacute;n. &ldquo;Y se fue a lo hondo, &iquest;viste?&rdquo; Estas son sus palabras: &ldquo;Alcanzaron justito a llamar una lancha y esa lancha estaba lejos, tard&oacute; en venir. Pero dec&iacute; que el d&iacute;a estaba bueno, porque hab&iacute;an tocado unos temporales terribles. Y bueno, se van a pique, y al irse a pique alcanzaron a dar la alarma. Se les dio vuelta en campana el barco y qued&oacute; mirando para arriba, la parte de la quilla, o sea, la parte de abajo qued&oacute; mirando para arriba. Y alguno camin&oacute; por arriba hasta que se hund&iacute;a, porque el bote se iba para abajo y absorb&iacute;a, hac&iacute;a sopapa.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Cu&aacute;ntos eran en el barco al final?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Creo que eran ocho. Y estaban lejos. Como a doce horas de camino. Y se fueron a lo hondo y empezaron a flotar. Algunos saben estar a flote, pero hay que estar eh, porque el agua ya te enfr&iacute;a el cuerpo y vos enseguidita agarr&aacute;s y sufr&iacute;s hipotermia, no importa la fecha que sea ni el clima. Bueno, hasta que llegaron a rescatarlos estaban mantenidos a flote por un milagro: abajo del agua empezaron a asomar, primero asomaron las libretas de embarque que las ten&iacute;an todas en un folio, todas selladas y cerradas herm&eacute;ticamente, y despu&eacute;s asomaron los elementos de seguridad, que fue porque San Silverio quiso, ellos son muy devotos, y aparecieron las bengalas, las latas de humo rojo. Asom&oacute; eso y la alcanzaron a prender, porque vos tir&aacute;s una espoleta y se prenden solas en el agua, y qued&oacute; prendida, e hizo la humareda para que te vean desde lejos. As&iacute; los pudieron ver. Y hab&iacute;a un chico de los que estaba ah&iacute; que dec&iacute;a <em>&ldquo;mam&aacute;, mam&aacute;</em>&rdquo;. Hac&iacute;a unos d&iacute;as se le hab&iacute;a muerto la madre, y dec&iacute;a &ldquo;<em>mam&aacute;, mam&aacute;</em> no me quiero ir con vos, quiero vivir, dejame vivir&rdquo;. Claudio, mi hermano, nadaba llevando bidones, garrafas, cualquier cosa que pudiera mantener a todos a flote. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pas&oacute; un a&ntilde;o desde el &uacute;ltimo encuentro con Herminio. Y volvemos a estar en la r&iacute;a. La Argentina tiene un barco abandonado y hacia ah&iacute; vamos. Al <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/barcos-guerras-historia-usurbil_129_8885015.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Usurbil</a>. El &ldquo;Usurbil&rdquo; era de la empresa pesquera Vasco Gallega que faenaba en los mares del sur de &Aacute;frica y despu&eacute;s, en busca de mejores destinos a fines de los a&ntilde;os setenta, vinieron a buscar caladeros al mar argentino. Pretend&iacute;an armar una empresa mixta, que el buque tambi&eacute;n tuviera bandera argentina y que los mandos jer&aacute;rquicos fuesen tambi&eacute;n argentinos. Pero lleg&oacute; la marea 23. Una marea hist&oacute;rica no exactamente por la cantidad de pescado sacado al mar, sino al rev&eacute;s: 28 d&iacute;as de &ldquo;misi&oacute;n&rdquo; sin una sola merluza. El barco zarp&oacute; del puerto de Ingeniero White en plena guerra de Malvinas. No sali&oacute; solo, navegaban en conjunto&nbsp;el c&eacute;lebre &ldquo;Narwal&rdquo;&nbsp;y el &ldquo;Mar&iacute;a Luisa&rdquo;, pero estuvieron en navegaci&oacute;n conjunta hasta el d&iacute;a 30 de abril, cuando el segundo regresa a puerto y el primero se dirigi&oacute; hacia las Malvinas, mientras el &ldquo;Ursubil&rdquo; enfil&oacute; hacia el norte, en direcci&oacute;n a la isla Ascensi&oacute;n, a mitad del Atl&aacute;ntico.&nbsp;Este barco pesquero lo us&oacute; la Armada para una operaci&oacute;n de espionaje en el mar, pero qued&oacute; como una &ldquo;chatarra perdida&rdquo;, encallado. Fue parte de la guerra, y ah&iacute; est&aacute;. El Usurbil est&aacute; en el canal cabeza de Buey a la altura de la boya 31 del canal principal de la r&iacute;a de Bah&iacute;a Blanca. Llegamos. Pusimos la mano. A&uacute;n se lee en el &oacute;xido: Usurbil. 
    </p><p class="article-text">
        La familia Onorato es de las pocas familias de&nbsp;ponceses&nbsp;que siguen pescando hasta hoy en White. El car&aacute;cter &ldquo;menor&rdquo; de la pesca artesanal en el puerto se contrapone al peso &ldquo;mayor&rdquo; con que impregnaron el pueblo: White tiene un polo petroqu&iacute;mico y cree en San Silverio, el santo de los pescadores. &ldquo;El puerto (nacido como puerto de exportaci&oacute;n) se vuelve petroqu&iacute;mico en los a&ntilde;os setenta, aunque sigue siendo de cargas generales, de enorme carga agroexportadora&rdquo;, dice Luc&iacute;a Bianco, directora del Museo del Puerto. &ldquo;Esa mano de obra inmigrante que lleg&oacute; al puerto trasplant&oacute; de Italia una pr&aacute;ctica y un tipo de relaci&oacute;n con el mar que no estaba para nada en los planes del Estado-naci&oacute;n argentino y que a trav&eacute;s de v&iacute;nculos familiares incluso sigue hasta hoy.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Herminio viene de esas &uacute;ltimas familias italianas que llegaron al puerto de Ingeniero White a fines de los a&ntilde;os cincuenta. Tan a fondo en la tradici&oacute;n familiar de la pesca que su hermano Claudio encar&oacute; muchas de las peleas reivindicativas de los pescadores, un luchador conocido. Son hijos de los &uacute;ltimos barcos de la ola migratoria que en los censos fue marcando el paso del siglo: de la inmigraci&oacute;n europea a una mayor&iacute;a de migrantes de pa&iacute;ses lim&iacute;trofes. Hasta los a&ntilde;os ochenta las ciudades argentinas ten&iacute;an una divisi&oacute;n del trabajo en su hormig&oacute;n: bares de gallegos, tintorer&iacute;as de japoneses, negocios de tela de jud&iacute;os, los bazares de los turcos, los tanos pescadores y los tanos en todos lados. &ldquo;Hab&iacute;a una vez un pa&iacute;s&rdquo; se puede decir por las calles vac&iacute;as de Ingeniero White. Lo que supo ser un pueblo, flor de puerto con cantinas, ferias, burdeles, orquestas de tango, fiestas patronales, un enjambre de abejas cosmopolitas. Un archivo de la patria. Y Herminio, un vig&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Fuiste pescador en el Usurbil?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;. Yo trabajaba en Pesqueras del Atl&aacute;ntico, que era la compa&ntilde;&iacute;a que ten&iacute;a el Usurbil, y estuve seis o siete a&ntilde;os en ese barco. Con intervalos porque hac&iacute;a dos o tres viajes, me bajaba otros dos, me iba a pescar ac&aacute; a la lancha, despu&eacute;s volv&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;D&oacute;nde es lo m&aacute;s lejos que fuiste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Malvinas. Llegu&eacute; cerca. Aunque donde vas a pescar no te dejan arrimarte tanto tampoco.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-La tuya es de las &uacute;ltimas familias italianas que vinieron a White, vos ya naciste ac&aacute;, &iquest;de qu&eacute; a&ntilde;o sos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Del sesenta y tres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Sos de ir a Bah&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Voy al bingo nom&aacute;s. Y a comprar algo en alg&uacute;n negocio, pero no me llama la atenci&oacute;n. Estaban hablando <em>&ldquo;no, porque hay que hacerlo en Bah&iacute;a y que los bahienses, que esto que lo otro&rdquo;</em>, &iquest;de qu&eacute; me hablan? Bah&iacute;a sin White no existe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Te sent&iacute;as un poco italiano de chico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Italia es algo inalcanzable, m&aacute;s ahora como est&aacute; el d&oacute;lar. Pero no, siempre me sent&iacute; argentino. Italianas son mis ra&iacute;ces, pero siempre me sent&iacute; argentino. Mis pap&aacute;s eran italianos, uno agarra y dice &ldquo;&iquest;c&oacute;mo no voy a ser italiano yo?&rdquo;, pero soy argentino. S&iacute; tengo algunas costumbres italianas, como la pastasciutta y hablar algunas cosas italianas. En casa hablaban italiano entre ellos, mis abuelos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y esos abuelos c&oacute;mo ve&iacute;an a la Argentina? &iquest;Extra&ntilde;aban Italia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Y en ese entonces era un tiempo de amor y paz. Imaginate que hace m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os que murieron los dos. Mi viejo hace treinta y seis, y mis abuelos hace cincuenta. Ten&iacute;amos quince a&ntilde;os, me acuerdo porque los festej&eacute; en el hospital con mi abuelo en la cama.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y cu&aacute;ndo sentiste orgullo de ser argentino? </strong>
    </p><p class="article-text">
        -No s&eacute;. Siento orgullo de ser argentino, nada m&aacute;s. Pero no me llama&hellip; es decir, como te dije y te digo siempre: a m&iacute; la pol&iacute;tica no me gusta porque es lo mismo, es m&aacute;s de lo mismo. Si vos no labur&aacute;s nadie te va a dar nada, nadie, porque nadie te va a dar nada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y te ofrecieron alguna vez &ldquo;</strong><em><strong>entr&aacute; en pol&iacute;tica y ten&eacute;s esto, aquello</strong></em><strong>&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Me dijeron dos o tres veces, s&iacute;. Te llevan por un lado y para otro, y te dicen que, si te met&eacute;s en pol&iacute;tica, capaz que gan&aacute;s mejor plata, m&aacute;s f&aacute;cil. Pero ya no s&eacute;, tengo dos o tres amistades que est&aacute;n en pol&iacute;tica y les cambi&oacute; la vida un mont&oacute;n, pero solo ellos, &iquest;me entend&eacute;s? Ese es el tema, si vos me agarr&aacute;s y me dec&iacute;s que le vas a cambiar toda la vida a un pueblo, est&aacute; todo bien. Pero no, ac&aacute; es la ley de Fraga, el que caga, caga. Ac&aacute; quien se salva, se salva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Sobre </strong><em><strong>La tierra tiembla</strong></em><strong>, de Visconti, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/politica/pescadores-viaje-pasado-pais-parece-futuro_129_8532792.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>hablamos hace dos a&ntilde;os</strong></a><strong> porque justo ah&iacute; se ve&iacute;a el conflicto de los pescadores en el sur de Italia, en la posguerra, tan parecido a lo que pasaba con los pescadores italianos de este puerto argentino. White transcrib&iacute;a los conflictos de la pel&iacute;cula: de Sicilia al sur bonaerense. Estaban&nbsp;</strong><em><strong>los palanqueros</strong></em><strong>&nbsp;y&nbsp;</strong><em><strong>los marchantes</strong></em><strong> que le pon&iacute;an precio a la pesca. Cuando viste esos pedacitos que te pas&eacute;, &iquest;qu&eacute; sentiste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Que es todo lo mismo, la pesca con los compradores de ac&aacute;, como yo la vi cuando empec&eacute;, y no cambi&oacute; nada. Porque el intermediario es el que m&aacute;s gana, <em>il sangue del pescatore &egrave; dolce</em>. La sangre del pescador es dulce y ellos son unos chupasangres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-El due&ntilde;o de las lanchas hoy ser&iacute;a el intermediario.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;. Y yo a veces prefiero ser for&aacute;neo, estar en una lancha, ir a pescar, ganarme lo m&iacute;o e irme a la mierda, y llevarme un poco de pescado para casa. Llevar de a puchito, entonces me lo laboro yo y siempre tengo el freezer cargado. Cu&aacute;ndo viene alguien <em>&ldquo;&iquest;no sabes qui&eacute;n vende pescado?&rdquo;</em>, y le digo: &ldquo;&iexcl;yo!&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Porque ustedes eran todos hijos de italianos, pero los chicos que van a pescar ahora, los que tienen la edad de tus sobrinos, son de todos lados</strong>
    </p><p class="article-text">
        -De cualquier lado. La mayor&iacute;a son de White, del Boulevard. Hay muchos pibes que vinieron y se afincaron ac&aacute; en White, que son del otro lado del mundo, ponele de Buenos Aires, de Necochea. Les gust&oacute; c&oacute;mo era la pesca ac&aacute;, le encontraron la pata al asunto y se quedaron laburando ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Nunca tuviste ganas de irte a la mierda?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No, a mi me sacan con los pies para delante de ac&aacute;. White es mi White, es mi lugar de estar. Cuando estoy al pedo ando con la bicicleta por todos lados, arranco y&hellip; me voy al Museo del puerto a hablar con Luc&iacute;a [Luc&iacute;a Bianco es la directora del Museo], o tengo dos o tres mujeres amigas, son mujeres ya grandes, sesenta y pico de a&ntilde;os, y voy a la casa a tomar mate, tenemos unos grupos que hicimos en el Boulevard, en el Hospitalito. Yo soy muy&hellip; &iquest;c&oacute;mo te podr&iacute;a decir? Me levanto, voy al Hospitalito, ah&iacute; me conocen todos, enfermeras, doctores, cualquiera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Desde qu&eacute; edad trabajas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -De chico, ya te dije que nosotros nos &iacute;bamos a dormir a bordo&hellip; Cuando mi viejo sal&iacute;a a pescar que paraba la maquina en la zona de pesca, sal&iacute;amos nosotros de abajo y se volv&iacute;a loco, porque no &iacute;bamos ni a la escuela.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Hasta d&oacute;nde llegaste con los estudios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Secundaria hasta primer a&ntilde;o, hice primer a&ntilde;o y no lo termine.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Por qu&eacute;? Te fuiste a&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No, no. Empec&eacute; a trabajar, empec&eacute; a trabajar en la construcci&oacute;n. No solo en la pesca, eh.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Tus viejos no te dijeron &ldquo;</strong><em><strong>no, termin&aacute; los estudios</strong></em><strong>&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Lo que hac&iacute;an antes era si no quer&eacute;s estudiar &ldquo;a comer barro&rdquo; te dec&iacute;a mi vieja.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -A pescar. Y yo no aprend&iacute; con mi viejo, cosa que cuando me toc&oacute; el momento de estar con mi viejo ya estaba formado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Era muy exigente tu viejo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Mi viejo era&hellip; &iquest;c&oacute;mo te podr&iacute;a decir? Era grit&oacute;n como todo tano pero muy buena persona. Sab&iacute;a lo que hac&iacute;a, vos lo mandabas a &eacute;l solo con una canoa en un temporal y te largaba las redes &iexcl;solo! Y vos dec&iacute;as <em>&ldquo;ahh, esto va a estar todo embrollado&rdquo;</em>, y yo iba en la otra canoa. Tambi&eacute;n sal&iacute;an embrolladas que &iacute;bamos a remo a toda m&aacute;quina, a m&iacute; me sal&iacute;an embrolladas y a &eacute;l le sal&iacute;an a la pelusa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y c&oacute;mo se llamaba tu viejo&hellip;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Silverio, como el santo de los pescadores.
    </p><p class="article-text">
        <em>&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Color de cobre viejo que los oc&eacute;anos dejan en la piel&rdquo;, dice Stevenson sobre el capit&aacute;n, viejo lobo de mar, en &ldquo;La isla del tesoro&rdquo;. El de la vieja canci&oacute;n marina (&ldquo;Quince hombres en el cuello del muerto, jajaja, y una botella de ron&hellip;&rdquo;). Ad&oacute;nde buscar sino en el mar. Los que no siempre hacen la historia, la sostienen. Gracias, Herminio, por el tesoro. Alguien tiene que contarla. &Eacute;sta es la &uacute;ltima entrega de las columnas &ldquo;Perd&oacute;n que interrumpa&rdquo;. Fin de estas interrupciones. Compatriotas, contra el destino nadie la talla.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sangre-pescador-dulce_129_10244266.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 May 2023 03:02:30 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El político libre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/politico-libre_129_10223580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/724c792c-0b8c-4e51-9152-903acafcb697_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El político libre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las dos coaliciones hierven por dentro y se sienten tercios. Las candidaturas en la terna. Cristina completó su renuncia a la candidatura. Es la última renunciante de una lista larga: Macri, Vidal, Alberto… El riesgo de repetir una presidencia sin poder.</p></div><p class="article-text">
        La lista m&aacute;s certera del a&ntilde;o (los <em>no candidatos</em>). En lo que va del 2023 son m&aacute;s los que anunciaron no serlo que los que s&iacute;. El colega <strong>Tom&aacute;s Di Pietro </strong>apunta desde Espa&ntilde;a: &ldquo;Podr&iacute;amos decir que renunciaron los tres expresidentes incluyendo a Alberto a ser candidatos este a&ntilde;o, y algo m&aacute;s simb&oacute;lico no se encuentra: se llama &lsquo;doce a&ntilde;os de fracasos&rsquo;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Digan lo que digan, la autoexclusi&oacute;n de Cristina y -a su modo- la autoexclusi&oacute;n de Macri pueden ordenar o direccionar hacia el peor escenario: de nuevo votar un presidente que no tenga la &uacute;ltima palabra. La que vimos estos a&ntilde;os: otra vez el poder no estar&aacute; en el poder. Abajo de toda argumentaci&oacute;n est&aacute; la verdad que &ldquo;ajustan&rdquo; en esa autoexclusi&oacute;n solemne: el que se baja sabe que no le dan los votos. <em>Hay un momento de verdad encuestadora.</em> Pero tambi&eacute;n lo que deja de fondo es una presidencia sin poder: si Cristina y Macri son electores, conductores de minor&iacute;as con sus pulgares arriba o abajo, &iquest;quedar&aacute; nuevamente un presidente delegado? Eso especialmente diferencia a Milei de sus futuros competidores. Ser&aacute; desbocado, un rompeportones contra los pactos civiles, pero es libre. En Milei, la libertad que nombra es, antes que nada, su propia libertad. Las dos coaliciones tal como vienen podr&iacute;an tener candidatos con tantos c&aacute;lculos compensatorios que&hellip; &iquest;qu&eacute; piensan? Dir&aacute;n que Bullrich no. Veremos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para muestra de lo dicho bastan los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os. Que la inflaci&oacute;n, que el salario, que la pandemia, pero el gobierno de Alberto principalmente no funcion&oacute; porque no tuvo el poder. No lo ejerci&oacute;. Casi nunca tuvo la &uacute;ltima palabra. No pudo, no supo. Lo demolieron los propios (&iquest;esos lujos se da la &ldquo;casta&rdquo;?). Poder formal y poder real no convivieron en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Macri y Cristina (pese a que no ganar&iacute;an, y a que arrastran intensidades de adhesi&oacute;n y rechazo tan fuertes) por lo menos har&iacute;an la campa&ntilde;a de cara a la sociedad. No rinden cuentas internas. Ahora estamos en una campa&ntilde;a que es una terna. Un nuevo presidente que tiene que juntar primero los votos del c&iacute;rculo pol&iacute;tico y, despu&eacute;s, de la sociedad. Para colmo sin una m&iacute;nima apariencia de internas o convenciones, alguna rutina partidaria (dado que estas coaliciones vienen con tanta venia desde las ciencias pol&iacute;ticas). Antes en la cl&aacute;sica campa&ntilde;a la noticia era con roscas m&aacute;s secretas si los pol&iacute;ticos visitaban aunque sea a un chico pobre (y al menos era una verdad de la sociedad:<em> El pol&iacute;tico que besa al ni&ntilde;o proletario</em>). Ahora la noticia es si se sacaron una foto con otro pol&iacute;tico. Una campa&ntilde;a de candidatos habl&aacute;ndoles a los <em>pol&iacute;ticos electores</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, este 2023 otra vez corremos el riesgo de caer en esa trampa que sacrifica un viejo leitmotiv de N&eacute;stor Kirchner: No hay democracia sin autoridad presidencial. El cuco del &ldquo;neoliberalismo&rdquo; se completaba con el fantasma del presidente d&eacute;bil (De la R&uacute;a). Aquel retrato que hicieron &ldquo;Los Simuladores&rdquo; en su primera versi&oacute;n de los hechos, sobre un presidente con impotencia sexual (&ldquo;El peque&ntilde;o problema del gran hombre&rdquo;). Porque en la Argentina de la paritaria infinita, con la enorme CGT, con c&aacute;maras empresariales y del campo, con movimientos sociales e iglesias, con padres organizados, con acreedores externos y FMI, y un mundo multipolar, no se puede estar con interlocutores que no saben al final con qui&eacute;n negociar. <em>&iquest;Presidencia, sos vos?</em>
    </p><h3 class="article-text"><strong>El tercio de los sue&ntilde;os</strong></h3><p class="article-text">
        La imagen de una familia delante del televisor resulta entra&ntilde;able en su verdad: por lo menos todos miran la misma pantalla. Como iguales. La caja boba, esa caja sana. El placer de citar a <strong>Oscar Landi </strong>sobre Olmedo: &ldquo;Jugaba con los encuadres porque tambi&eacute;n pon&iacute;a en cuesti&oacute;n, y parodiaba, a los personajes que pod&iacute;an establecer un orden: el general, el manosanta, el gerente, el mago ucraniano, el empleado, el periodista, el psicoanalista&hellip;&rdquo;. En la tele ve&iacute;amos el poder. Y ve&iacute;amos temblar su vajilla. En la tele vimos hacerse y deshacerse el poder. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De d&oacute;nde salen los pol&iacute;ticos? &iquest;Con qu&eacute; se hacen? &iquest;De la pantalla? Algunos ya estaban hechos. Algunos, es lugar com&uacute;n, se hicieron en la televisi&oacute;n. Con la &ldquo;ideolog&iacute;a del batacazo&rdquo; que mencionaba <strong>Beatriz Sarlo</strong> en las <em>Escenas de la vida posmoderna</em>. En televisi&oacute;n hemos visto amasarse la pol&iacute;tica. &ldquo;Prefiero dos minutos de televisi&oacute;n que seis horas de plenario&rdquo;, fue una frase de la centro izquierda de los noventa. Frase con variaciones, pero de sentido inamovible. La democracia televisada. 
    </p><p class="article-text">
        CFK fue a la televisi&oacute;n. Dijo que despu&eacute;s de varios a&ntilde;os, le calcul&oacute; al menos seis. Pero cuando ella habla en un acto, cuando ese acto es transmitido, s&iacute;, por YouTube, y los canales tambi&eacute;n lo pasan en vivo, si no que es que todos, alguno seguro, &iquest;no est&aacute; en la tele? &iquest;La tele es un lugar al que ir? Ok. Entonces s&iacute;, Cristina fue a la televisi&oacute;n. Puso reglas. Se las respetaron todas.
    </p><p class="article-text">
        Hay un juego: el del eterno retorno de su &ldquo;centralidad&rdquo;. <strong>Muchos hacen que creen que no est&aacute;, luego hacen que creen que retorna y finalmente celebran o lamentan su centralidad.</strong> Varios comentaristas hacen como si pasaran su acotaci&oacute;n subjetiva por objetiva: &ldquo;La quieras o no ella capta la atenci&oacute;n como nadie&rdquo;. Y todo es un acto en espejo entre las dos pasiones: los que la aman, los que la odian. Pero lo que ocurre ya es lo obvio: Cristina <em>es</em> el centro del sistema pol&iacute;tico. Y ahora que se est&aacute;n por cumplir los veinte a&ntilde;os de una fecha que promete su plaza, de esos veinte de kirchnerismo ella estuvo diecis&eacute;is a&ntilde;os en el poder. El juego de entrada y salida de escena le facilita omitir la incomodidad de ser el centro del sistema de un pa&iacute;s que est&aacute; como est&aacute;. O sea, en crisis, lleno de problemas. Y para el que nadie, ni ella, tiene soluciones m&aacute;gicas. 
    </p><p class="article-text">
        El argumento cabe en el tiempo de un bostezo: si Massa pende del hilo de la inflaci&oacute;n, si Alberto desperdici&oacute; su oportunidad hist&oacute;rica, si ning&uacute;n gobernador brilla como un tigre de los llanos&hellip; ante ese vac&iacute;o lo que vemos en la entrevista de <strong>Pablo Duggan</strong> tiene una respuesta parcial: el peronismo finalmente es un casting del que Cristina de nuevo es &uacute;nico jurado. Todos leyendo micro se&ntilde;ales, una contabilidad con lupa de sus gui&ntilde;os. &ldquo;&iquest;A qui&eacute;n nombr&oacute;, a qui&eacute;n no?&rdquo; Lo cierto es que no quiere dejar ese lugar. Funcion&oacute; como auditora de su propio gobierno al construir la n&oacute;mina de funcionarios que no funcionan, medir el aceite presidencial, poner a la luz las cuitas, y evidentemente no quiere perder ese terreno. Vetar es m&aacute;s f&aacute;cil que gobernar, aunque el gobierno se rompa y detr&aacute;s&hellip; haya un pa&iacute;s. En el crisol de se&ntilde;ales que todos fueron leyendo Massa sinti&oacute; que se aceleraron los tiempos. &iquest;De tanto perseguir el d&oacute;lar descuid&oacute; la candidatura? Sali&oacute; dos veces con lo mismo: &ldquo;Los vanidosos que juegan a candidatos por televisi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Massa tuvo su estrella pol&iacute;tica cuando fue m&aacute;s social. Cuando interpret&oacute; para d&oacute;nde se romp&iacute;a el viejo Frente para la Victoria despu&eacute;s del endurecimiento hacia el purismo post 2011. Fue un pol&iacute;tico saltando de techo en techo del Gran Buenos Aires gritando que los iba a cuidar de la inseguridad y la inflaci&oacute;n. Televisi&oacute;n y barrio. Massa pudo hacer la carrera cuando no era delegado de nadie y se dedic&oacute; a lo que va primero: construir un v&iacute;nculo con la sociedad. Los pol&iacute;ticos construyen y representan algo: intereses, deseos, sectores. Funcionan con oferta y demanda. Hoy hay mucho Massa, pero menos pueblo massista en &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; las cosas as&iacute;? Una d&eacute;cada atr&aacute;s, en un caf&eacute; de periodistas alguien observ&oacute; que M&aacute;ximo era &ldquo;el que mejor hablaba&rdquo;. El mejor de su grupo, claro. Hab&iacute;a debutado como orador en una cancha bonaerense. El comentario observ&oacute; lo pausado y sencillo de su interlocuci&oacute;n con la tribuna. La respuesta de otro periodista fue definitiva: &ldquo;M&aacute;ximo es el &uacute;nico que no le habla a M&aacute;ximo&rdquo;. Esa frase organiza un sentido ahora con una pregunta l&oacute;gica: &iquest;por qu&eacute; tras diecis&eacute;is a&ntilde;os en el poder pr&aacute;cticamente no prosperaron dirigentes kirchneristas con votos, proyectados, con un relato m&aacute;s o menos propio? Kiciloff ser&iacute;a una excepci&oacute;n junto a alg&uacute;n intendente, aunque se hicieron p&uacute;blicos <em>ciertos enconos</em> hacia &eacute;l. Una frase b&aacute;sica: todos le hablan a ella. Opinan o act&uacute;an mirando de reojo, temiendo el reto y se acostumbraron a la disciplina de pensar sin audacia. Cristina es la &uacute;nica que no le habla a Cristina.
    </p><p class="article-text">
        Por estos d&iacute;as se revel&oacute; un cierto matete entre las palabras y su sentido. Cristina chicane&oacute; con la 125 a Lousteau, enrostrando algo as&iacute; como un &ldquo;error t&eacute;cnico&rdquo; que fue lo que desat&oacute; el conflicto. Pero esa 125 fue la causa de movilizaci&oacute;n m&aacute;s grande que impuls&oacute; el propio kirchnerismo, el conflicto en que amas&oacute; su identidad. &iquest;Lo t&eacute;cnico? La chicana se pisa la cola en el mismo argumento: si fue un error, &iquest;por qu&eacute; tanto esfuerzo en la militancia de ese error? Si fue Lousteau, &iquest;por qu&eacute; no se acab&oacute; el tema con su temprana renuncia? Por aquellos d&iacute;as la sociedad volc&oacute; su balanza a favor del campo (hasta Maradona confes&oacute; que festej&oacute; el voto <em>no positivo</em> de Cobos). Ahora naci&oacute; el &ldquo;operativo clamor&rdquo; en su propio entorno, impulsado por los exclusivos dirigentes de trato cotidiano con la vice, de modo que las conclusiones son confusas: <strong>son proscriptos que suben o bajan candidaturas, son funcionarios cr&iacute;ticos con manejo presupuestario, son hist&oacute;ricos rivales del campo pero ahora endosan la pelea a un error t&eacute;cnico. Ella se incomoda porque le cantan &ldquo;Cristina presidenta&rdquo;, pero quiere un acto para que le canten &ldquo;Cristina presidenta&rdquo;. </strong>Estas confusiones entre las palabras y el sentido quiz&aacute;s aclamen algo: la necesidad de un cambio de repertorio definitivo. En el pa&iacute;s de la restricci&oacute;n externa, &iquest;un peronismo anti campo? Vocabularios agotados. Una sociedad desconocida frente a una pol&iacute;tica que repite recetas. No un recambio de dirigentes para las mismas ideas, sino un cambio de ideas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esa l&iacute;nea, el economista <strong>Ricardo Rotsztein</strong> desarm&oacute; sencillo el nuevo leitmotiv de la interna: todo empez&oacute; cuando despu&eacute;s de las PASO Alberto aval&oacute; un d&oacute;lar a 60. &ldquo;Si no se acordaba con Macri que un d&oacute;lar a 60 era lo suficientemente alto y hubiera dado se&ntilde;ales de que siguiera subiendo a Macri se le incendiaba el pa&iacute;s y lo pagaban los trabajadores. Todo lo que sea evitar que el d&oacute;lar suba es bueno para los trabajadores&rdquo;, dice Rotsztein. &iquest;Por qu&eacute; es mejor que todo explote?
    </p><p class="article-text">
        Si en 2019 correrse fue dar un paso al costado para ser vice, ahora la decisi&oacute;n de no estar en la f&oacute;rmula presidencial, &iquest;es un modo de decir que el poder no est&aacute; ah&iacute;? &iquest;O de sincerar que, a&uacute;n teni&eacute;ndolo, ya no se puede transformar una realidad bloqueada? Pero su decisi&oacute;n expone a muchos dirigentes a un giro de madurez: de consumir poder a producirlo. 
    </p><p class="article-text">
        Los dos partidos &ndash;Frente de Todos y Juntos por el Cambio&ndash; siguen discutiendo si ir o no a las PASO. Dos partidos que supieron ser mayoritarios, decrecieron y ahora representan tercios del electorado tomando decisiones cerrados en s&iacute; mismos. &iquest;Aceptar las PASO, hacer las definiciones m&aacute;s de cara al sol? &iquest;Un &uacute;ltimo argumento rom&aacute;ntico cabe? Por las PASO <em>pasa</em> aunque sea algo de la sociedad a decir lo suyo.
    </p><p class="article-text">
        Cristina es tambi&eacute;n fruto de las debilidades ajenas. Alberto Fern&aacute;ndez qued&oacute; a mitad de camino entre gui&ntilde;os ideol&oacute;gicos inveros&iacute;miles como Vicent&iacute;n y su repertorio confuso, entre ser el manager de la unidad y el presidente solitario que consulta con su almohada qu&eacute; nueva indecisi&oacute;n tomar. Cuid&oacute; tanto la unidad que la volvi&oacute; fr&aacute;gil como a un ni&ntilde;o sobreprotegido. El supuesto &ldquo;peronismo de los gobernadores&rdquo; result&oacute; en muchos casos otro tigre de papel, un recurso ret&oacute;rico de editorialistas que imaginaron un consejo de sabios y prudentes detr&aacute;s del poder y no traspas&oacute; el lobby de hotel en que se repiten lugares comunes contra la grieta. Nadie por ahora con la pasta de un riojano o santacruce&ntilde;o venidos del culo del mundo con la condici&oacute;n del liderazgo: creerse a la altura del conflicto. 2023: cuarenta a&ntilde;os de democracia se miran de frente en lo que diezm&oacute; la propia democracia.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/politico-libre_129_10223580.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 May 2023 03:07:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El político libre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner,Mauricio Macri,Alberto Fernández,Elecciones 2023,María Eugenia Vidal,Juntos por el Cambio,Frente de Todos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Retiro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/retiro_129_10203084.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4702cf6-c4f2-4ea2-935f-6b1c41088cbc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Retiro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El número del INDEC perforó el techo y el presidente abraza un nuevo “marco teórico” para entender lo que pasa. En ausencia de futuro, desempolvar lugares comunes para revivir lo que también hay de fondo: solidaridad en el mano a mano. La ciudad con mil ciudades adentro. Los triunfos oficialistas en muchas elecciones provinciales contrapesaron por un rato las profecías apocalípticas, incluso algunas muy difundidas en las usinas kirchneristas (¡que crezca Milei!). ¿Adonde va la gente cuando vota?</p></div><p class="article-text">
        Fue un viernes raro. Desde temprano circul&oacute; <a href="https://twitter.com/ecres70/status/1656753798700756998?s=20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un hilo</a> de tuits de <strong>Eduardo Crespo</strong> en que perfeccionaba el argumento <em>maslatoniano</em> de la crisis que el presidente hizo propio. Una econom&iacute;a al taco, dicen. Y no la vemos porque est&aacute; toda en negro. <em>Una fuga de pesos bajo control obrero</em>. La huida hacia delante y <em>no tributar</em>, su mandamiento. Ese mismo d&iacute;a el INDEC inform&oacute; que la inflaci&oacute;n de abril fue de 8,4%. El peor n&uacute;mero en el mes que Massa &ndash;<em>ungido con el cristinismo para bajarla</em>&ndash; expl&iacute;citamente pidi&oacute; ser medido. Se fue de boca. &ldquo;Va a tener un 3 adelante en abril&rdquo;, dijo meses antes. Tuvo un 8. &iquest;Y entonces? &iquest;C&oacute;mo es la crisis?
    </p><p class="article-text">
        Viaje en el taxi de un tachero bien lookeado. Camisa, jean, barba, anteojos, m&aacute;s de sesenta a&ntilde;os. Primera mitad del viaje ni mu. En el embotellamiento rompo el hielo con la inflaci&oacute;n. 8,4. &iquest;8,4? S&iacute;, se&ntilde;or. Le sugiero lo que se lee tambi&eacute;n: dicen que <em>hay mucha guita en la calle circulando</em>. A ver qu&eacute; dice. Y dice: &ldquo;Circule o no circule a m&iacute; me meten aumento en el alquiler&rdquo;. Indago en esa vida e imagino: un tipo solo, divorciado, hijos grandes. &ldquo;Igual sigo pagando lo que pagaba antes del aumento de abril porque hace m&aacute;s de un a&ntilde;o tengo cortado el gas y los de la inmobiliaria se hicieron los boludos. Cuando me llamen les voy a decir que llegaron un a&ntilde;o tarde. Y pago para no cagar al que me dio la garant&iacute;a.&rdquo; &iquest;No te compraste la ducha el&eacute;ctrica?&ldquo; &rdquo;No&ldquo;, me dice seco. &rdquo;No le conf&iacute;o, y me va a salir car&iacute;sima.&ldquo; &rdquo;&iquest;Y c&oacute;mo te ba&ntilde;&aacute;s?&ldquo;, pregunto. &rdquo;Caliento el agua en una olla y me paso agua por las partes, como antes.&ldquo; Como antes. El tipo retrocedi&oacute; a un &rdquo;antes&ldquo;, falt&oacute; que nombre el abuelo tano, la abuela polaca, el ladrillo caliente en la cama. Presiento en sus palabras una forma de la crisis: cedi&oacute;, cedi&oacute; el gas, se encogi&oacute;. Como en la &rdquo;Casa tomada&ldquo; de Cort&aacute;zar, pero <em>la casa de la mente</em>: la crisis es una negociaci&oacute;n chiquita en la que se van cediendo cosas. Lujos, necesidades, julepes. Una rumia de negociaciones con uno mismo. &iquest;Qu&eacute; est&aacute;s dispuesto a perder? 
    </p><p class="article-text">
        Esta crisis con sus l&iacute;neas paralelas, sentada sobre esa monta&ntilde;a de informalidad, lleva encima el eco de una frase que atribuyo a la prosa de <strong>Lola Melendi </strong>acerca de un voto popular que migr&oacute; a Bolsonaro en 2018 (votar al que me deja defenderme a m&iacute; mismo). <em>D&eacute;jenme defenderme a m&iacute;, hacer la m&iacute;a</em>. Gente que se tiene a s&iacute; misma. Ni Nestornauta, ni h&eacute;roes colectivos. (<em>&iquest;Tiene ropa para dar? Me la llevo a la feria, la vendo.</em>) Estos a&ntilde;os de &ldquo;hegemon&iacute;a progresista&rdquo; produjeron tambi&eacute;n el primer plano de un relato sobre v&iacute;ctimas y verdugos que dej&oacute; a millones con la &ntilde;ata contra el vidrio. Afuera. En 2007, prof&eacute;tico, Ernesto Sem&aacute;n <a href="https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-92062-2007-09-27.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute;</a> que &ldquo;la perpetuaci&oacute;n de la victimizaci&oacute;n hace imposible una relaci&oacute;n m&aacute;s sincera con los millones de &lsquo;no v&iacute;ctimas&rsquo;&rdquo;. Los millones de no v&iacute;ctimas. &ldquo;La supremac&iacute;a sobre los inocentes, cuyo &uacute;nico pecado inicial fue no haber sufrido de forma directa el castigo de la dictadura argentina o del terrorismo isl&aacute;mico&rdquo;, dijo <strong>Ernesto Sem&aacute;n</strong>. <strong>La v&iacute;ctima como el ministerio de desarrollo social guarda un ideal: dejar de serlo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Casi todos los argumentos contra el Estado se modulan contra su lengua de derechos: donde hay un derecho hay un gasto. Y la paradoja de la crisis tiene su repertorio de contrastes entre el Estado que mendiga d&oacute;lares en Brasil (si Lula se apiada de sus almas) y los millones &ldquo;100% barrani&rdquo;. En el marco te&oacute;rico de liberales de la universidad de la calle la escena tiene esa forma monstruosa, agigantada, asi&aacute;tica, de informalidad. Pero cada crisis es lo que proyecta. El corralito en 2001 quitaba el ahorro. El cepo cambiario es el viejo disyuntor para que no explote: directamente te inhibe el ahorro. Los pesos de <em>vivir al d&iacute;a</em>. Capitalismo del solo por hoy. Nadie escribe &ldquo;futuro&rdquo;. Un gran pol&iacute;tico del sur de GBA juega un campeonato de f&uacute;tbol en un barrio humilde los domingos y dice que van miles de personas y el buffetero &ldquo;se queda sin cerveza, hamburguesas y panchos&rdquo;. Lo que muchos dicen &ldquo;ya est&aacute;, despeg&oacute;&rdquo;, &iquest;son las &uacute;ltimas im&aacute;genes antes del naufragio? <strong>Tres minutos antes de que el Titanic toque el hielo alguien pidi&oacute; una botella de champagne.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esquina de C&oacute;rdoba y Pasaje del Carmen, barrio de San Nicol&aacute;s. Cada noche cae a la ranchada de la esquina un grupo de j&oacute;venes con comidas y bebidas. Vienen de las iglesias de la zona. Son pudorosos. Unos sostienen la comida, el termo con bebida, algunos son m&aacute;s dados. Chicos y chicas de veinte a&ntilde;os m&aacute;s o menos, contraste obvio: comedor completo, ropa de marca, ojos dulces. Podr&iacute;an estar en otra. Y algo movi&oacute; una palanca. Est&aacute;n ah&iacute;. Reparten, escuchan, hablan y vuelven a escuchar a cartoneros que pasan la noche, familias con chicos. Les llevan comida a la gente en la calle. Cristian vive en esa esquina. Le pregunto de d&oacute;nde vienen los que les traen comida (&ldquo;Vienen todos los d&iacute;as de la Iglesias de ac&aacute; a la vuelta y de otros lados&rdquo;), de d&oacute;nde viene &eacute;l (&ldquo;Yo ya vivo ac&aacute;, pero nac&iacute; en Escobar&rdquo;) y de d&oacute;nde vienen los suyos que acampan sobre un carro y una lona de pl&aacute;stico hace de pared y techo. Para, me mira: &ldquo;&iquest;Vos est&aacute;s buscando comida?&rdquo;. Lo sorprende tanta curiosidad. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Misa en la capilla Cristo obrero. el que la oficia es Monseñor Jaime De Nevares, habitual concurrente a la villa en esos años                            </span>
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        La bajada de la autopista C&aacute;mpora ofrece un Mugica tallado. Retiro y Barrio Norte. Mugica podr&iacute;a ser a esta altura otro de esos lugares comunes comidos por los piojos. Pante&oacute;n cerrado al vac&iacute;o. Pero simboliza mucho porque personific&oacute; un mandato generacional de opci&oacute;n por los pobres y <em>hacerse peronistas</em>, aquel de los a&ntilde;os sesenta que tambi&eacute;n enfrentaban marxistas, lectores de Sartre, capas medias intelectuales&hellip; Como dir&iacute;a Oscar Ter&aacute;n, los que ven&iacute;an de la &ldquo;posici&oacute;n natural&rdquo; de oponerse al peronismo fundada en familias y en trayectorias juveniles e intelectuales hasta el &ldquo;encarnizado proceso de relectura&rdquo; tras su derrocamiento. Y Mugica es el o&iacute;do. Un o&iacute;do en el evangelio y otro en el <em>fusilado que vive</em>. El viaje al basural. Esas cuentas generacionales tienen en &eacute;l un mito definitivo. Incluso porque se pele&oacute; con los Montoneros que conoci&oacute; y educ&oacute; de potrillos (<em>dejen las armas, agarren el arado</em>). Mugica finalmente optaba por los pasos m&aacute;s lentos de lo que llamaba su pueblo, hundirse en su experiencia real m&aacute;s que &ldquo;conducirlos&rdquo;. Y en su pueblo villero se adelantaban las d&eacute;cadas que ven&iacute;an. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntos kil&oacute;metros separaban su casa familiar de la parroquia de Retiro? &iquest;Cu&aacute;ntos kil&oacute;metros, cu&aacute;ntos metros, cu&aacute;nta distancia concreta? <strong>Debe ser la distancia m&aacute;s corta de la persona que hizo el camino m&aacute;s largo</strong>. Mugica es hijo de otras &ldquo;movilidades&rdquo;. No las <em>ascendentes</em>, aunque se trate de un cierto ascenso. Las migraciones personales, silenciosas, entre las clases. Un boquete va de su buhardilla a la parroquia. 
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            <span class="title">
                Misa en la capilla Cristo Obrero. quien oficia es Monseñor Jaime De Nevares, habitual concurrente a la villa en esos años                            </span>
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        <strong>La 31</strong>
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga <strong>Eva Camelli</strong>, que investig&oacute; sobre <a href="http://conti.derhuman.jus.gov.ar/2021/08/seminario/mesa_23/camelli_mesa_23.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las erradicaciones de villas</a> y escribi&oacute; su tesis sobre el Movimiento Villero Peronista, define que en los a&ntilde;os setenta la penetraci&oacute;n de Montoneros con la JP y el MVP inclu&iacute;a la distribuci&oacute;n cl&aacute;sica de responsables territoriales que &ldquo;iban&rdquo; al barrio. Camelli utiliza dos t&eacute;rminos sugerentes en su investigaci&oacute;n: los <em>externos</em> y los <em>genuinos</em>. Unos, ven&iacute;an de afuera. Los otros, viv&iacute;an en el barrio. Villa <em>privilegiada</em>, al decir de algunos, por su ubicaci&oacute;n c&eacute;ntrica. &ldquo;En este contexto, los enlaces fueron abandonando las villas y en ese abandono, parad&oacute;jicamente, protegieron a las bases. Los secuestros de los militantes externos se dieron cuando en su mayor&iacute;a se encontraban desenganchados del barrio&rdquo;, escribi&oacute; Eva Camelli. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jorge Vargas</strong> milit&oacute; en la JP de aquellos a&ntilde;os del lado de adentro de la 31, ah&iacute; naci&oacute;. Fue cristiano, aspirante, militante del CPL (Cristianos Por la Liberaci&oacute;n), en el 78 se fue a C&oacute;rdoba cuando le demolieron la casa, aguant&oacute; en Retiro lo que pudo amparado por los metodistas. Le cabe la de <em>genuino</em>. Y obviamente conoci&oacute; a Mugica. Jorge a&uacute;pa muchos setenta (villa, militancia, contracultura), tambi&eacute;n porque Mugica habilit&oacute; la desembocadura en Retiro. Los actores comprometidos, los m&uacute;sicos, los cantantes de protesta, los rockeros, los guerrilleros, los periodistas. <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que viste a Carlos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -La &uacute;ltima noche que nosotros lo vimos fue la del 1 de mayo, despu&eacute;s del acto donde se pudri&oacute; con Per&oacute;n. La JP de la Tendencia se fue de la Plaza. Nosotros, que form&aacute;bamos parte de cinco grupos de la JP, uno por cada barrio de la 31, nos retiramos cuando, en el di&aacute;logo tenso, Per&oacute;n nos trat&oacute; de imberbes. Volvimos y nos dimos cuenta de que Carlos no hab&iacute;a vuelto con nosotros. Siempre &iacute;bamos juntos. Nos vimos de noche, tarde. Me acuerdo que al costado de la capilla hab&iacute;a una casa con un galponcito que se llamaba &ldquo;La Proveedur&iacute;a&rdquo;, donde guardaban alimentos y cosas que se repart&iacute;an entre vecinos, y arriba ten&iacute;a una oficinita donde a veces Carlos descansaba. Lleg&oacute; y tuvimos una discusi&oacute;n dura. &Eacute;l se hab&iacute;a quedado en la Plaza. Tuvimos una discusi&oacute;n fuerte, con calenturas del momento. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Y a los pocos d&iacute;as lo matan&hellip; </strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, el s&aacute;bado 11 de mayo. Justo ese d&iacute;a iba a venir a un asado en la casa de la familia Serrano, era el cumplea&ntilde;os de una de las colaboradoras de los varios grupos, y se iba a hacer en la casa de un compa&ntilde;ero tucumano que &eacute;l consideraba su mejor amigo villero. Era un s&aacute;bado fr&iacute;o y lluvioso, hab&iacute;a ido a visitar a mi viejo a la provincia y estaba viendo una pel&iacute;cula en Canal Once: la cortan y dan la noticia de que hab&iacute;an herido gravemente al Padre Mugica. La primera noticia fue &eacute;sa, no que lo hab&iacute;an asesinado sino que estaba gravemente herido. Y era real porque no muere a la salida de la iglesia, sino en el hospital. Fue un shock de bronca e impotencia. No entender qu&eacute; pasaba. El lunes siguiente &eacute;ramos una multitud acompa&ntilde;ando sus restos a la Recoleta el lunes siguiente. Y me acuerdo que, de la bronca, muchos de nosotros que no &eacute;ramos muy creyentes, ni de ir a misa, quisimos seguir su camino dentro de la condici&oacute;n de cristianos antes que de pol&iacute;ticos. Algunos imaginaron continuar como sacerdotes su militancia, fue pasajero, producto de la bronca del asesinato.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Retiro era un mundo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Hab&iacute;a cuarenta y cinco mil personas viviendo en seis barrios, un pueblo dentro de la ciudad. El Barrio Inmigrantes (&ldquo;Barrio de los Tanos&rdquo; lo llam&aacute;bamos nosotros), el Barrio G&uuml;emes, el Barrio YPF, el Barrio Comunicaciones (donde estuvo Carlos en su segunda etapa), el Barrio Laprida y el Barrio Sald&iacute;as en l&iacute;mite con la calle Salguero. La relaci&oacute;n era fluida entre los barrios vecinos, entre el barrio G&uuml;emes y YPF que lindaban, entre el barrio YPF y Comunicaciones que tambi&eacute;n lindaban hacia el norte, pero era improbable entre un vecino del barrio G&uuml;emes con uno de Sald&iacute;as. Mugica de hecho no era conocido por los vecinos de todos los barrios, como pareciera visto con un cierto tono mistificado. Y se desconoce que Carlos tuvo dos etapas. Una primera, poco despu&eacute;s de recibirse, en el barrio YPF, en el 65, ah&iacute; tuvo su primera actividad. Pero en el 68 viaja a Europa y cuando vuelve su lugar en la capilla fue ocupado por otro sacerdote de ideolog&iacute;a contraria. Pero &eacute;l quer&iacute;a seguir en la 31, y habl&oacute; con vecinos del barrio Comunicaciones y construyeron la capilla &ldquo;Cristo Obrero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;C&oacute;mo empieza tu militancia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -En el 72 con algunos amigos de mi barrio, del YPF, empezamos a ir al barrio Comunicaciones y a participar de la JP. Ah&iacute; empiezo a verlo en la capilla dando misa, conversando con vecinos, en alg&uacute;n acto antes de que asuma C&aacute;mpora. A la par estaba la sede de la Comisi&oacute;n Vecinal dirigida por Jos&eacute; Valenzuela, qui&eacute;n fue m&aacute;ximo l&iacute;der del Movimiento Villero Peronista, entonces Mugica trabajaba codo a codo con Jos&eacute;, aunque cuando llegaba alguna c&aacute;mara, lo buscaban a &eacute;l. Nosotros le dec&iacute;amos &ldquo;cura&rdquo; o &ldquo;Carlos&rdquo;. No era solemne, se prend&iacute;a en los picaditos. No era un tipo de sotana negra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Ten&iacute;as encima la cultura boliviana de tus viejos y te hiciste rockero adem&aacute;s de militante?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Aunque no lo creas para muchos j&oacute;venes que viv&iacute;amos en la villa en los setenta el rock fue nuestra identidad. Entonces cuando llega el tiempo pol&iacute;tico de militancia, tambi&eacute;n pasa que Mugica tra&iacute;a artistas, intelectuales, m&uacute;sicos al barrio. Piero y Marilina Ross, por ejemplo, era com&uacute;n verlos en la villa. O a Chunchuna Villafa&ntilde;e. Pero dentro de las actividades que espec&iacute;ficamente organizaba la Juventud Peronista hubo unos conciertos de rock frente a la capilla. Y llegaron casi todos. La Pesada del Rock and Roll, Spinetta, Pappo, Roque Narvaja, m&uacute;sicos como Claudio Gabis, de Manal, que llegaba y armaban grupos improvisados en la azotea de la comisi&oacute;n vecinal. Fueron varios recitales los domingos a la tarde. Y era com&uacute;n que los m&uacute;sicos fueran a algunas casas en que los invitaban, por ejemplo, la familia Serrano, la se&ntilde;ora preparaba unas empanadas, compart&iacute;an vinos, o se iban a algunos bares de la zona a tomar y estar con vecinos. No era que llegaban, tocaban, guardaban instrumentos y se iban. Y tengo el recuerdo de Claudio Gabis como un tipo tan pensante, no solo un guitarrista de primera. De hecho un d&iacute;a nos quedamos hablando en la puerta del dispensario y nos invit&oacute; a tres de nosotros a conocer su departamento para darnos un regalo, que fueron unos libros. A m&iacute; me toc&oacute; recibir de sus manos <em>1984</em>, de George Orwell. Me acuerdo de su casa, la imagen de una pared con muchos libros, estanter&iacute;as con libros y &eacute;l sacando ese libro de tapa amarronada, que tuve hasta el 75 cuando empez&oacute; la represi&oacute;n. Lo guard&eacute; en una bolsa de pl&aacute;stico con otros pensando que iba a ser breve. Y qued&oacute; ah&iacute; porque la erradicaci&oacute;n de la villa avanz&oacute;, me demolieron la casa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Ad&oacute;nde ibas esos a&ntilde;os m&aacute;s all&aacute; del l&iacute;mite de la villa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Esos a&ntilde;os el centro significaba mucho para nosotros. En lo laboral hab&iacute;a mucho trabajo: talleres chicos, joyer&iacute;as, f&aacute;bricas chicas de zapatos, que aunque parezca ins&oacute;lito en ese tiempo los hab&iacute;a en el centro. Y para m&iacute; era todo un mundo. Un mundo de fantas&iacute;a, de lecturas, una avenida Corrientes, de librer&iacute;as, de cines, &ldquo;Cine Arte&rdquo;, &iacute;bamos a ver a un Godard. Era lector desde joven, desde chico en la villa ten&iacute;amos los libros de &ldquo;Bomba&rdquo;, una especie de Tarz&aacute;n de la selva amaz&oacute;nica, colecciones de tapa amarilla en las que hab&iacute;a h&eacute;roes. &ldquo;Sandok&aacute;n&rdquo; era otro. Pero de joven segu&iacute; al movimiento hippie, los poetas beatnik, tipo Kerouac y la rebeld&iacute;a negra, Angela Davis, Los Panteras Negras. Me fascinaba. Y los Rolling, Janis Joplin, Jimi Hendrix, palabras mayores, el soul americano&hellip; y la calle Corrientes era un lugar para explorar. Me acuerdo que consegu&iacute; unos libros donde hab&iacute;a f&oacute;rmulas hippies para hacer drogas tipo con c&aacute;scara de banana seca, disparates. Lo intentamos, pero nunca funcion&oacute;. Y de a poco me met&iacute; en temas de pol&iacute;tica. Pero todo lo encontrabas en Corrientes. El centro fue como un segundo espacio de vida, m&aacute;s all&aacute; de la 31. Y el primer libro que me dio vuelta la cabeza de adolescente fue <em>El lobo estepario</em>, de Hermann Hesse. Leer me daba soledad, me dejaba estar aislado. Ten&iacute;a un cuartito chiquito cubierto con tapas de vinilos que fui coleccionando, era casi una celda, y me pasaba leyendo. Despu&eacute;s segu&iacute; con las lecturas de Per&oacute;n, Jos&eacute; Mar&iacute;a Rosa, el Revisionismo Hist&oacute;rico. Y a esas lecturas despu&eacute;s se sumaba conocer gente de otros barrios, de otra clase social, que fue lo que posibilit&oacute; la militancia en la villa. Uno abre la cabeza y les abre la cabeza por intercambiar de igual a igual con gente que ven&iacute;a a militar de afuera. Abrir la cabeza y tambi&eacute;n sacarnos de la conducta marginal que ten&iacute;amos. Algunos de nosotros comet&iacute;amos alg&uacute;n delito t&iacute;pico, macanas habituales de villero. Pero lo hac&iacute;amos afuera. Y Carlos nos dec&iacute;a: &ldquo;las van a hacer, no lo puedo evitar, pero h&aacute;ganlas afuera, no dentro del barrio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/retiro_129_10203084.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 May 2023 03:01:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Retiro]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Poner la oreja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/poner-oreja_129_10183126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Poner la oreja"></p><p class="article-text">
        La <em>pol&iacute;tica del yo</em> viene con premio consuelo: la renuncia. Te candidate&aacute;s, no camina (subiste para bajarte), y entonces baj&aacute;s y se completa el c&iacute;rculo. Cierta moda es renunciar. Y para dar a conocer el renunciamiento, videos. El presidente <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong> meti&oacute; 7 minutos y pico, que es lo que dura m&aacute;s o menos la canci&oacute;n &ldquo;Cadenas y monedas&rdquo; de <strong>Litto Nebbia</strong>. <strong>Mar&iacute;a Eugenia Vidal</strong> renunci&oacute; tambi&eacute;n y apag&oacute; el raid en el que se sinti&oacute; obligada a repetir por un mes que la pol&iacute;tica era un teatro sin p&uacute;blico, o algo as&iacute;, y con ojos desencajados por la consagraci&oacute;n de al fin tener una idea &ldquo;sincera&rdquo; sobre las cosas.<strong> Mauricio Macri</strong> la salud&oacute;. Son los <em>instantes felices </em>en que gan&oacute; la batalla la frase suelta de <strong>John Holloway</strong>: &ldquo;cambiar el mundo sin tomar el poder&rdquo;. Mientras, hay quienes s&iacute; quieren el poder. <strong>Horacio Rodr&iacute;guez Larreta</strong> y <strong>Patricia Bullrich</strong> siguen y <strong>Javier Milei </strong>sigue agitando su renuencia a cualquier pragmatismo (todas sus respuestas son program&aacute;ticas, de ah&iacute; lo ins&oacute;lito). El cristinismo lo hizo f&aacute;cil: se qued&oacute; en el poder pero dice que no lo tiene. Y quiz&aacute;s veamos que en su &iacute;mpetu narrativo mencionen estos cuatro a&ntilde;os de comodidad presupuestaria y libre uso de la palabra opositora como a&ntilde;os de &ldquo;resistencia&rdquo;. <em>La r&eacute;sistance</em>.
    </p><p class="article-text">
        No vimos venir lo que el t&iacute;tulo de Holloway incluy&oacute; tambi&eacute;n: la autoayuda del pol&iacute;tico para tiempos intransformables, porque lo que transforma el mundo ya no queda en Balcarce 50, cosa que tambi&eacute;n sabe Balcarce 50, el edificio melanc&oacute;lico que sufre porque <em>la quinta de Olivos</em> es el barrio privado al que eligieron mudarse los presidentes pr&aacute;cticamente tiempo completo. Si la pol&iacute;tica s&oacute;lo quiere escucharse a s&iacute; misma con sus &ldquo;clases magistrales&rdquo; en medio de la crisis, quiz&aacute;s como dice <strong>Mariana Moyano</strong>, lo que le hace falta es m&aacute;s bien lo contrario: una &ldquo;escucha magistral&rdquo;. Que la pol&iacute;tica ponga la oreja en lo que no es la pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Lo que no se negocia</strong></h3><p class="article-text">
        La pregunta del a&ntilde;o (de todos los a&ntilde;os): qu&eacute; piensan los j&oacute;venes. Trillada y defensiva. <em>Lugar com&uacute;n. </em>Los que tienen entre 18 y 25. La edad de los que, hace m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas, iban a la guerra, a la guerrilla, a la colimba, al frente, a Ezeiza, a Woodstock o a la compa&ntilde;&iacute;a de monte; la edad de los que hoy son un coto de flexibilizados, nativos digitales, autopercibidos y que nos hacen viejos a velocidad.
    </p><p class="article-text">
        Lugar com&uacute;n tambi&eacute;n: repetimos que todo se hace viejo, que en cinco minutos nos convertimos en Abraham Simpson, que el mundo es desconocido, que no lo entendemos. La imagen de una familia comiendo delante del televisor ya resulta entra&ntilde;able (mirarlo al hombre de Neandertal, a mam&aacute; y pap&aacute; y los chicos frente a la misma pantalla). De golpe, toda la juventud que no somos, toda la digitalizaci&oacute;n que no aprendemos, toda la inteligencia artificial que no usamos. Y ahora desarmamos el establo de los ni&ntilde;os rodeando al abuelo para o&iacute;r el cuento mundial y somos los abuelos rodeando a <em>un joven</em> del que extraeremos la forma de ser del nuevo mundo porque no sabemos c&oacute;mo sentir. <em>Despabilate, nene, y decime si soy inteligencia artificial.</em>
    </p><p class="article-text">
        Frente al flagelo sobreactuado donde todos se autojubilan, <strong>Francisco</strong> intent&oacute; algo en el documental &ndash;producci&oacute;n de Disney&ndash; &ldquo;Am&eacute;n. Francisco responde&rdquo;: se sent&oacute; a conversar. Llegar vestido de lo que sos e irte vestido de lo que sos. Conversar con j&oacute;venes. Bah, con algunos, unos &ldquo;elegidos&rdquo; especialmente. Diez. El hombre escuch&oacute; y tambi&eacute;n baj&oacute; l&iacute;nea. Sencillo y las dos cosas. Escenificaci&oacute;n de la cultura del encuentro, y de sus l&iacute;mites. Los chicos buscando la vida y el Papa. Hay silencios. &ldquo;Am&eacute;n&rdquo; es un texto de los l&iacute;mites. Lo rodeaba una vendedora de contenido porno, un chico abusado en un colegio del Opus Dei, una que colg&oacute; los h&aacute;bitos, una cat&oacute;lica por el derecho a elegir, un migrante africano; y as&iacute; m&aacute;s o menos todo un crisol de sensibilidades que comparten la lengua universal de la clase media occidental. Algunas preguntas pavotas (&iquest;usa celular, cobra sueldo?), pero no iban a tardar en aparecer los nudos. Las preguntas dif&iacute;ciles. Y a eso se expuso de antemano. El Papa por un momento respond&iacute;a con el virus contempor&aacute;neo encima: escuchar como si &eacute;l no tuviera el poder. 
    </p><p class="article-text">
        La simple vista arroja el resumen de un c&aacute;lculo: las conversaciones &ldquo;inc&oacute;modas&rdquo; pero controladas entre j&oacute;venes laicos y religiosos e Iglesia. Un scouting premeditado con l&oacute;gica de cupo, el &ldquo;recorte&rdquo; de una generaci&oacute;n de <em>excepcionales</em>, con &ldquo;algo para decir&rdquo;, con una &ldquo;identidad&rdquo;, una &ldquo;historia de vida&rdquo;. Nadie parec&iacute;a com&uacute;n, del reba&ntilde;o, del mont&oacute;n. Todo era un poco lavadito. Una especie de Internacional del Progresismo Mundial. Pero los problemas de Francisco no est&aacute;n exactamente ah&iacute;. El Papa que recibe un pa&ntilde;uelo verde es el Papa que surfea un equilibrio dif&iacute;cil en la Ucrania invadida, en la crisis migratoria, en el invierno demogr&aacute;fico en Europa, en las guerras santas, en la debacle ambiental. A todos tuvo algo para decirles, incluso a la m&aacute;s creyente y fervorosa, una preciosa chica espa&ntilde;ola que sufr&iacute;a ante la falta de espiritualidad de algunos otros en la sala, a la que el Papa le dijo &ndash;conmovido por su fe&ndash; que tambi&eacute;n se dejara zamarrear. <em>Va a venir la oscuridad, abrile la puerta. </em>Algo as&iacute; le dijo. 
    </p><p class="article-text">
        Observ&oacute; <strong>Pablo Sem&aacute;n</strong> que falt&oacute; alguno que hablara &ldquo;la lengua de los milagros, aquella que hablan tan bien los pentecostales&rdquo; (con millones de iglesias de garaje en nuestras tierras), y apenas se escuch&oacute; un &ldquo;Pastor&rdquo; en boca de una de las chicas. Faltaba en esa mesa un defensor del capitalismo, un chico empresario, CEO, fundador de start up que le dijera &ldquo;Francisco, sin la iniciativa privada, &iquest;c&oacute;mo se hace?&rdquo;. Para que la doctrina social fuera zamarreada y puesta a dar respuestas menos autom&aacute;ticas, sin frases con las que<em> nadie no puede estar de acuerdo</em>. Falt&oacute; quiz&aacute;s un sindicalista, alguien que arrastrara el dilema del siglo: &iquest;qu&eacute; es el trabajo? Francisco se propuso dejar una Iglesia con todas las condenas al d&iacute;a. Y sobre el final de una conversaci&oacute;n tan c&aacute;lida, Francisco observ&oacute; que &ldquo;esta fraternidad no la tenemos que negociar nunca&rdquo;. La amenaza del siglo, &iquest;c&oacute;mo hacer fraternidad con tanta desigualdad y tanta diferencia? &iquest;Qu&eacute; es exactamente lo primero que hace falta reconstruir? Francisco anot&oacute; el punto. Sarmiento escribi&oacute; una vez en franc&eacute;s: &ldquo;B&aacute;rbaros, las ideas no se matan&rdquo;. Francisco dice: &ldquo;Las ideas podemos negociarlas, la fraternidad no&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>A ras del suelo</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>Diego Fracchia</strong> es profesor en la Universidad de Tres de Febrero. Semana a semana se para delante de unos j&oacute;venes a los que describe de &ldquo;capas medias&rdquo; y en los que identifica a ojo en ellos un alt&iacute;simo n&uacute;mero de primera generaci&oacute;n de universitarios. La materia que da junto a otros docentes &ndash;&eacute;l es historiador, hay otros de Filosof&iacute;a, Sociolog&iacute;a, etc.- es &ldquo;Introducci&oacute;n a la Problem&aacute;tica del Mundo Contempor&aacute;neo&rdquo;, que junto a otras tres materias forman un ciclo inicial com&uacute;n a todas las carreras. En la materia se ven las transformaciones en el mundo del trabajo, la digitalizaci&oacute;n, la virtualizaci&oacute;n. Fracchia dice que la din&aacute;mica de taller hace que &ldquo;los estudiantes tomen la palabra, se producen intercambios, se abren preguntas, y se intenta integrar lo que ellos traen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a decidieron sistematizar la informaci&oacute;n como insumo para la clase. Armaron un formulario de Google para que los estudiantes respondan de manera an&oacute;nima y voluntaria. &ldquo;Quer&iacute;amos evitar la respuesta pol&iacute;ticamente correcta que aparece en la clase presencial. Y por eso el cuestionario an&oacute;nimo&rdquo;, dice Diego. El cuarto oscuro de las respuestas. Lo empezaron el a&ntilde;o pasado y tuvieron cerca de trescientas cincuenta respuestas. &ldquo;Preguntamos por el funcionamiento del sistema democr&aacute;tico representativo, si se sienten representados, qu&eacute; lugar ocupa la ideolog&iacute;a en sus vidas, si reconocen identificaci&oacute;n con alguna ideolog&iacute;a, si ir&iacute;an a votar aunque el voto no fuese obligatorio, si sienten que la pol&iacute;tica se ocupa de sus problemas.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Los datos se&ntilde;alan que son m&aacute;s lo que no se sienten identificados con alguna ideolog&iacute;a pol&iacute;tica que los que s&iacute; (51 por ciento contra 44 por ciento). La abrumadora mayor&iacute;a no interviene en las redes sociales opinando sobre problem&aacute;ticas pol&iacute;ticas (casi el 70 por ciento) ni particip&oacute; de una movilizaci&oacute;n (casi el 60 por ciento). &iexcl;Nunca fueron a la Plaza ni tuvieron el gusto de tuitear en el ba&ntilde;o! Solo el 9 por ciento se siente representado pol&iacute;ticamente; m&aacute;s del 50 por ciento se siente &ldquo;poco representado/a&rdquo;. Pero la mayor&iacute;a m&aacute;s alta &ndash;la que supera el 70 por ciento&ndash; es la del &ldquo;nunca&rdquo; haber votado en blanco o impugnado el voto, y la de que &ldquo;nunca&rdquo; faltaron a votar. 
    </p><p class="article-text">
        Las respuestas no sorprender&aacute;n. El profesor observa &ldquo;una actitud mayoritaria de alejamiento, un abismo entre lo que sucede al ras del suelo y lo que se debate en el universo representativo&rdquo;. En el acotado universo de los j&oacute;venes consultados palp&oacute; la actitud m&aacute;s evasiva y desinteresada, &ldquo;pero no desinteresada &ndash;dice Diego&ndash; simplemente como si fuera un desinter&eacute;s temporal que tiene que ver con qui&eacute;nes son los representantes o los posibles candidatos actualmente, sino que es un desinter&eacute;s de descreimiento y un desconocimiento acompa&ntilde;ado por la pregunta de <em>para qu&eacute; conocer sobre esto</em>&rdquo;<em>. </em>La tortura de los intensos: los indiferentes. 
    </p><p class="article-text">
        Hay un detalle. Se alejan de la pol&iacute;tica, no la conversan, en su mayor&iacute;a; a la vez, dicen que ir&iacute;an a votar incluso en caso de no estar obligados &ndash;el 60 por ciento eligi&oacute; &ldquo;siempre&rdquo; &ndash;. Huellas confusas: lejanos, indiferentes, enojados y obedientes. &ldquo;La pol&iacute;tica &ndash;propone Fracchia&ndash;est&aacute; dejando de ser experimentada como fuente de soluciones a los problemas o como un espacio del cual puede sobrevenir alguna modificaci&oacute;n, transformaci&oacute;n, y entonces, &iquest;qu&eacute; otros espacios se presentan como lugares desde los cuales pueden provenir esos cambios que afecten positivamente la vida de las personas?&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Hay hombres&hellip;</strong></h3><p class="article-text">
        Esta misma pol&iacute;tica tan rota acaba de perder estos d&iacute;as un pedazo de hombre en el camino. A <strong>Jorge Rulli</strong>. Su &uacute;ltimo domicilio existencial estaba fijado en el Grupo de Reflexi&oacute;n Rural, anti transg&eacute;nicos a rabiar. Fue JP cuando eso era el desierto. Como dice un viejo compa&ntilde;ero suyo: &ldquo;Para Jorge el peronismo hab&iacute;a terminado en los setenta y lo vinculaba con una visi&oacute;n &eacute;tica&rdquo;. &ldquo;Pol&iacute;ticos y operadores primero; militantes robotizados despu&eacute;s, ser&iacute;a su explicaci&oacute;n.&rdquo; Ante la muerte del &ldquo;Canca&rdquo; Gullo en mayo de 2019 se me vinieron las primeras l&iacute;neas de un poema de <strong>Wallace Stevens</strong> que dice: &ldquo;El alma, dijo, est&aacute; compuesta /del mundo exterior. // Hay hombres del Este, dijo,/ que son el Este./ Hay hombres de una provincia / que son esa provincia. / Hay hombres de un valle / que son ese valle.&rdquo; Hay hombres del peronismo que son el peronismo. Jorge Rulli completa ese c&iacute;rculo porque hizo pasar por su cuerpo la Historia. Electricidad, sangre y tinta por esas venas. Incomod&oacute; a propios y extra&ntilde;os. La rara conjunci&oacute;n para este tiempo: un hombre libre.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/poner-oreja_129_10183126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 May 2023 15:54:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Poner la oreja]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los que miran las nuevas olas y son parte del mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/miran-nuevas-olas-son-parte-mar_129_10163927.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0cad131-4af5-48c9-ad15-e882f444cf10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los que miran las nuevas olas y son parte del mar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Teníamos economía sin democracia, ahora tenemos democracia sin economía", cuestiona el autor. En la semana de la corrida cambiaria, invita a escuchar la voz de uno que las vivió a todas: las memorias de Cachito empiezan en el “Rodrigazo”, cruzan la híper del 89 y desembocan en el 2001.</p></div><p class="article-text">
        La historia escrita como sobrecito de az&uacute;car viene con sal: ten&iacute;amos econom&iacute;a sin democracia, ahora tenemos democracia sin econom&iacute;a. Hab&iacute;a empate hegem&oacute;nico con piso alto. Ahora tenemos un piso que no sabemos hasta d&oacute;nde se perfora. Despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os de la marmota, no podemos imaginar c&oacute;mo ser&aacute; el a&ntilde;o pr&oacute;ximo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La pol&iacute;tica y la sociedad est&aacute;n separadas.&rdquo; Lo dicen todos. &iquest;Qu&eacute; quieren hacer, entonces? &iquest;Qu&eacute; quieren hacer con la <em>sociedad</em>, muchachos? Todo este &ldquo;show&rdquo; del debate pol&iacute;tico que nos rodea. Cristina hasta da una supuesta &ldquo;clase magistral&rdquo;, como la nombraban con iron&iacute;a los que la odian y con solemnidad los que la aman, a ver qui&eacute;n se muerde primero la lengua. Todos &ldquo;est&aacute;n llegando&rdquo;. Pero, &iquest;qu&eacute; quieren hacer con la gente? 
    </p><p class="article-text">
        Sensaci&oacute;n de inminencia, de ansiedad, advenimiento de un cambio total. Se puede poner un o&iacute;do tambi&eacute;n m&aacute;s al ras, en el pasado pisado, aunque nos impulse el mandato de <em>escuchar a los j&oacute;venes</em>, por supuesto, &ldquo;terreno desconocido&rdquo; y a la vez tierra f&eacute;rtil para el kiosco de explicarlos, y aunque ya ni sabemos de qu&eacute; hablamos cuando hablamos de <em>trabajo</em>, por ejemplo. &iquest;Pero qu&eacute; pasa tambi&eacute;n cuando escuch&aacute;s al m&aacute;s viejo que no sabe responder la encuesta por una app? &iquest;Qu&eacute; dejar&aacute; el repaso de viejos temblores para ver este nuevo temblor? En la semana de la corrida cambiaria: la voz de uno que las vivi&oacute; todas. Uno que mira desde su jubilaci&oacute;n. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Me encanta el olor a napalm por las ma&ntilde;anas</strong></h3><p class="article-text">
        Los d&iacute;as de corridas cambiarias tienen eso de las viejas sublevaciones militares: estamos todos ah&iacute;, entre Guatemala y Guatepeor, final abierto, derrota asegurada que ser&aacute; negociada. Los d&iacute;as de corridas son familiares, como los cortes de luz. Vamos a comprar lo que podemos frizar. No te olvides de las velas, nene. Los d&iacute;as de corridas son para hablar con desconocidos. Hay un refugio ah&iacute;, hablar de <em>eso</em>. Y en los indiferentes que siguen en la suya, los del <em>esto tambi&eacute;n pasar&aacute;</em>. Los d&iacute;as de corridas son como el primer contagiado en una Pandemia: vemos el caso testigo, la primera cama, lo que se trasladar&aacute; a los precios. Los d&iacute;as de corridas son como el velorio del primer soldado muerto que pint&oacute; C&aacute;ndido L&oacute;pez en la guerra del Paraguay.<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>Bajo una noche de luna un toldo hace de capilla ardiente, velan al soldado. Los d&iacute;as de corridas tienen noche y silencio alrededor. 
    </p><p class="article-text">
        La volatilidad, el primer paso, la primera chispa del dinero quem&aacute;ndose en las manos. Consigna: sentarse cerca del m&aacute;s viejo en el tren, el subte, el bar. El cuero duro, los amortiguadores del &ldquo;Rodrigazo&rdquo;, la H&iacute;per, el corralito, la indolencia, el subibaja, el ruido oxidado. Esperar el contagio. Joven argentino: un d&iacute;a ser&aacute;s como &eacute;l. La experiencia se contagia. La otra sangre derramada: los que quebraron, los que murieron en la cola del banco, de la cueva, los que no pudieron con la pena, los suicidados por la sociedad an&oacute;nima, &iexcl;Arteche y la puta que te pari&oacute;!, los que depositaron d&oacute;lares y recibieron pesos, las patas en el d&oacute;lar, la city, la ambulancia de la financiera, casa piano, los parias de un cheque volador. 
    </p><p class="article-text">
        Pichiciegos de la crisis. &iquest;Qu&eacute; era un colero? El que trabajaba en las colas de los recursos de amparo de los ahorristas. Horas de cola. Iba con el banquito. El empleo &ldquo;kafkiano&rdquo;, por lo trillado la espera larga, pero era la cola de una v&iacute;bora que empezaba en la puerta de un juzgado y terminaba en la calle al sol. La mato y aparece una mayor. Si la crisis duraba un a&ntilde;o m&aacute;s, le nac&iacute;a un sindicato: sindicato de coleros. Conoc&iacute; uno. Chileno, rengo, no le faltaba una. Cuando no ten&iacute;a celular entonces el abogado iba a verlo un par de veces a la cola para reponerle l&iacute;quido. Muchos abogados del <em>2001 y m&aacute;s all&aacute;</em> se llenaron de plata. Las excavadoras de la crisis. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De qu&eacute; lado del mostrador est&aacute;s? &ldquo;Cachito&rdquo;, le dicen, lo llamamos as&iacute;. Tuvo verduler&iacute;a, carnicer&iacute;a, fiambrer&iacute;a, patr&oacute;n y empleado. De Chilecito a Belgrano, su primer gran viaje. De La Rioja a la Capital. &ldquo;Todas estas crisis que pas&eacute; a lo largo de mi vida, siempre las viv&iacute; desde el comercio, porque siempre trabaj&eacute; desde que vine ac&aacute; a Buenos Aires en el &acute;68&rdquo;, dice Cachito. Vino desde La Rioja; desde su Chilecito y si el 68 fue la Primavera de Praga, cuando un hombre desvi&oacute; un tanque y Los Beatles escribieron &ldquo;Revolution&rdquo; y el mayo Franc&eacute;s y Taco Ralo, en ese mundo tambi&eacute;n la gente se tomaba un Chevallier silencioso para armar su vida afuera de los libros. El sue&ntilde;o argentino silencioso. Tierra de oportunidades. &ldquo;En el 68 parte de la familia decidimos venir para ac&aacute;, para Buenos Aires, al departamento que hab&iacute;a conseguido mi viejo a trav&eacute;s de un concurso para viviendas de los ferroviarios, y es el departamento en el que vivo, en Colegiales.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Para &eacute;l la ecuaci&oacute;n, en m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os de estar de ese lado del mostrador, resulta simple: la gente tiene o la gente no tiene. El viento de las buenas &eacute;pocas &ldquo;cuando se aplica una pol&iacute;tica que favorece a la gente trabajadora, que mejora el poder adquisitivo de la gente&rdquo;. Desde que lleg&oacute; a Buenos Aires mir&oacute; a los ojos a la clase media. A todas las capas, completa. Contarla desde ah&iacute;. De &ldquo;los desaparecidos&rdquo; lo primero que oy&oacute; fue de una se&ntilde;ora de Belgrano a la que ve&iacute;a todos los d&iacute;as. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; le pasar&aacute; que anda con esa cara &uacute;ltimamente?&rdquo;. &ldquo;Le desaparecieron el hijo&rdquo;, le dijo un vecino. Cobrar en pesos, en australes, en pesos, en patacones, en lecop, en pesos. &iquest;Gana el que se los queda o gana el que se los saca de encima? &ldquo;Como todos sabemos &ndash;dice&ndash; al argentino le gusta comer bien, le gusta vivir bien, le gusta vestirse bien, te festeja todo, el bautismo, la fiesta de quince, navidades y pascuas, entonces incentiva terriblemente el comercio y eso a la vez a la industria, y la industria produce un c&iacute;rculo virtuoso cuando el obrero gana bien.&rdquo; Cachito es justicialista y did&aacute;ctico de toda la vida, herencia familia tambi&eacute;n. Did&aacute;ctico como Melconian pero al rev&eacute;s. Explica f&aacute;cil lo f&aacute;cil: que si hay guita abajo, la guita sube. La parte que le toca: alimentar el potro dif&iacute;cil del consumo argentino. Con la radio prendida las millones de horas de trabajo, esa biblioteca oral con sus Babys, sus V&iacute;ctor Hugo, sus Osvaldo Granados o Agis. 
    </p><p class="article-text">
        Es hijo de un matrimonio que se cas&oacute; en la d&eacute;cada del cuarenta y tuvo 10 hijos. &ldquo;All&aacute; en La Rioja crecimos y terminamos todos el secundario. Varios de mis hermanos se fueron a estudiar a C&oacute;rdoba a la universidad impulsados por mi madre.&rdquo; &Eacute;l despu&eacute;s arm&oacute; la suya, milit&oacute; en Deportivo Consumo: todo a partir de ah&iacute;. Poder adquisitivo. Una &eacute;poca medida en hormas de queso. Las memorias de Cachito empiezan en el Rodrigazo, cruzan la h&iacute;per del 89 y desembocan en el 2001. Rodrigazo, h&iacute;per y helic&oacute;ptero araron su memoria. Tuvo su negocio, lo perdi&oacute; dos veces. Durante el kirchnerismo &ndash;al que vot&oacute; y cuando m&aacute;s quesos vendi&oacute;&ndash; se hizo buen empleado pero no mont&oacute; su propio negocio y se llev&oacute; a la casa una jubilaci&oacute;n. Mira la nueva ola desde el mar. En primera persona.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Rodrigazo&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Cuando se produjo el Rodrigazo ten&iacute;a una verduler&iacute;a en la calle, en Belgrano R, en la calle Echeverr&iacute;a, junto a uno de mis cu&ntilde;ados. &Eacute;l atend&iacute;a la carnicer&iacute;a y yo me hice cargo de la verduler&iacute;a. En ese tiempo funcionaba el mercado de Abasto, que ahora es un shopping, y tambi&eacute;n el mercado de Dorrego, que ahora es el mercado de las &ldquo;Pulgas&rdquo;; ah&iacute; me abastec&iacute;a tanto de verdura como de fruta. Bueno, ya se rumoreaba&hellip; hab&iacute;a un descontento que se ven&iacute;a notando en la gente, sobre todo en ese barrio. Que no es un barrio digamos de mayor&iacute;as peronistas, pero se notaba, &iquest;viste? Mucha cr&iacute;tica hac&iacute;a el gobierno, como un clima que se ven&iacute;a acercando hacia el golpe de Estado. Cuando se produce el Rodrigazo, indudablemente semejante devaluaci&oacute;n as&iacute; repentina produjo un estallido en los precios, en todo lo que es comprar, en ese tiempo todo se pagaba pr&aacute;cticamente al contado, no hab&iacute;a mucho cr&eacute;dito que digamos, y m&aacute;s con esa inflaci&oacute;n tan acelerada. O sea que se sinti&oacute;, y ni te digo la protesta de la gente, porque cuando hay ese tipo de devaluaciones tan fuerte, el consumo se reduce notoriamente. As&iacute; que s&iacute;, me impact&oacute; y para colmo me clausuraron la parte de las verduras porque hab&iacute;a precios m&aacute;ximos en algunos productos y yo ten&iacute;a la banana, creo que un peso o dos pesos m&aacute;s cara, y por eso me cerraron el negocio. O sea que despu&eacute;s cuando abr&iacute;, trabaj&eacute; un poquito m&aacute;s y lo termin&eacute; y me dediqu&eacute; ya directamente al comercio de comestibles.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La h&iacute;per del &acute;89</strong></h3><p class="article-text">
        Con la hiperinflaci&oacute;n de la &eacute;poca del doctor Alfons&iacute;n estaba en la calle Arribe&ntilde;os, entre Mendoza y Olaz&aacute;bal, en ese tiempo todav&iacute;a no era el &ldquo;Barrio Chino&rdquo;, reci&eacute;n los chinos ven&iacute;an los fines de semana y hac&iacute;an una especie de feria y se instalaban en la calle Arribe&ntilde;os con los productos que tra&iacute;an. Yo ten&iacute;a ah&iacute; una verduler&iacute;a propia y despu&eacute;s me hice cargo de todo el supermercado. Me iba m&aacute;s o menos, no te digo bien, pero cubr&iacute;a al menos los gastos y me quedaba un buen saldo. Cuando viene la hiperinflaci&oacute;n fue terrible, terrible, no hab&iacute;a precio de nada, no pod&iacute;as poner precio directamente. Conven&iacute;a m&aacute;s tener el negocio cerrado que abierto, porque teniendo el negocio cerrado te estabas capitalizando con la mercader&iacute;a que ten&iacute;as. Vender ante esa incertidumbre, viste, no hab&iacute;a precio&hellip; no hab&iacute;a referencia de nada. A la ma&ntilde;ana iba al mayorista y a la tarde esa misma mercader&iacute;a ten&iacute;a otro precio. A m&iacute; me salv&oacute; una gran corredora, amiga m&iacute;a que trabajaba en un mayorista de mercader&iacute;a de todo tipo, entonces ella, como sab&iacute;a que se ven&iacute;an los aumentos, me mandaba cualquier cantidad de mercader&iacute;a y yo despu&eacute;s arreglaba con ella. Pero todo lo que entraba al negocio si no ten&iacute;as la plata en la mano, no te la dejaban, hab&iacute;a que pagar ah&iacute; al &ldquo;tiqui taca&rdquo;, eso fue jodido. Y lo que aceler&oacute; el adelanto del gobierno del doctor Alfons&iacute;n que lo jaquearon por todas partes. Yo aprend&iacute; a valorarlo al doctor Alfons&iacute;n cuando vi c&oacute;mo lo atacaban de varios lados.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La crisis del 2001</strong></h3><p class="article-text">
        Ya trabajaba en Belgrano R, en un supermercado de un matrimonio que era de Mendoza, gente muy buena, que me apreciaba mucho. Esa crisis del 2001, con Megacanje y todas esas tramoyas, traen a un Cavallo de vuelta que estaba totalmente desprestigiado. Y esa explosi&oacute;n se produjo sobre todo en la clase media, la clase baja no ten&iacute;a todos los ahorros en d&oacute;lares, que el gobierno de De La R&uacute;a confisc&oacute; y por eso semejante estallido con muertos. Y justo en ese momento me quedo sin trabajo. Porque el matrimonio vende el s&uacute;per a unos coreanos que no me gustaban ni medio, y dej&eacute;. Nunca pens&eacute; lo que se ven&iacute;a&hellip; porque me dije &ldquo;bueno, consigo trabajo enseguida&rdquo;, pero no, era una crisis terrible. Tiraba curr&iacute;culums por todos lados, negocio que ve&iacute;a entraba y preguntaba s&iacute; necesitaban fiambrero o lo que sea, ten&iacute;a a los hijos chicos, recib&iacute;a ayuda de la familia, pero estuve como dos a&ntilde;os sin trabajo. Hasta que sali&oacute; un trabajito en la calle Billinghurst, porque mi cu&ntilde;ado hab&iacute;a conseguido un dato ah&iacute; de casualidad y fue a ver de qu&eacute; se trataba, y era por unas horas. El due&ntilde;o estaba por vender y le dije que si los que compraban necesitaban empleado, que por favor le diera una buena referencia m&iacute;a, y as&iacute; fue: trabaj&eacute; desde el 2003 hasta el 2013, y ah&iacute; me qued&eacute; hasta que me jubil&eacute; y todo eso. La pas&eacute;. Las pas&eacute;. Me las acuerdo todas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/miran-nuevas-olas-son-parte-mar_129_10163927.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Apr 2023 03:03:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los que miran las nuevas olas y son parte del mar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La transición no terminó]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/transicion-no-termino_129_10143866.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0131af0a-3d31-4a0a-8b45-578855b44fd6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La transición no terminó"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Un presidente es un liderazgo o nada", afirma el autor, analizando el renunciamiento de Alberto Fernández. La presidencia de una época a la que nadie querrá volver: "trabada, discutida, empobrecida, paradójica, paranoica, casi sin relato". El nuevo experimento argentino, una crisis que lleva demasiado tiempo.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Buen d&iacute;a, debido a esta incertidumbre de devaluaci&oacute;n todos mis proveedores de bronce suspendieron las ventas ayer hasta ver q pasa. As&iacute; que me veo obligado a esperar q me pasen el nuevo precio de la barra... Se habla de una devaluaci&oacute;n de entre el 30 y el 50%... Cualquier cosa llamarme x WhatApp Saludos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El mensaje lo recibi&oacute; uno que tiene hace a&ntilde;os una regia casa de sanitarios. Se lo mand&oacute; un proveedor la ma&ntilde;ana del s&aacute;bado. Del rumor de la devaluaci&oacute;n se supo el origen (al parecer, la filtraci&oacute;n de una financiera). Pero al s&aacute;bado lo dimos por perdido. Ac&aacute; un tuit enfoc&oacute; las cosas:
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1649800673779695622?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La semana de corrida se cerr&oacute; con novedad pol&iacute;tica: Alberto dijo que no quiere reelegir. No quiere intentarlo. Pato rengo, probabilidades m&iacute;nimas, se ve&iacute;a venir pero &eacute;l quiso decir el &ldquo;<em>no&rdquo;</em>. No lleg&oacute; por una decisi&oacute;n de alguien, se va por la de &eacute;l. Vinieron las cr&oacute;nicas enseguida, que cu&aacute;ndo tom&oacute; la decisi&oacute;n Alberto, que si la noche anterior les avis&oacute; a sus colaboradores, que si lo sab&iacute;a Cristina, y as&iacute;. Casi nada importan ya estas intrigas, industria del bostezo. La novedad argentina est&aacute; en el experimento que vive la sociedad: una crisis que lleva demasiado tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Inundados de pesos por la emisi&oacute;n excepcional, agotados los d&oacute;lares, &ldquo;crisis oximor&oacute;nica&rdquo; la llama <strong>Mariana Moyano</strong> por las im&aacute;genes simult&aacute;neas y parad&oacute;jicas de lo que vivimos. La velocidad de las cosas, todo en movimiento. Los que viven en la carrera por sacarse de encima los billetes, los que viven llenando teatros, pizzer&iacute;as, los que viven en el &ldquo;&iquest;tiene ropa para regalar?&rdquo; que termina en ferias, los que viven en la voz del Califato de la crisis (&ldquo;&iexcl;compro heladeras, compro televisores!&rdquo;), los que viven en trabajos que tallan al trabajador golondrina pobre (del Chino al bar, del bar al lavadero de autos), los que viven en tooodo ese crossfit flexibilizado que en cada capa social tiene su forma (el cronista de la econom&iacute;a social tambi&eacute;n &ldquo;inventa&rdquo; su trabajo o tiene tantos patrones que ya no tiene ninguno). &ldquo;Se necesita empleado&rdquo; dice el cartel del supermercado. &iquest;Y cu&aacute;ntos empleos se necesitan para vivir digno?
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/maximo-kirchner-quimera-gobernar-costos_129_8721583.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Decimos hace a&ntilde;os</a> que los economistas liberales tienen m&aacute;s labia que los populistas o de izquierda. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo est&aacute; la calle, Willy?&rdquo;, le pregunta cada ma&ntilde;ana Longobardi a Kohan que habla de plata, al grano. Pedagog&iacute;a del profesor Melconian (con quien elegir&iacute;as sentarte en un casamiento): &ldquo;emisi&oacute;n genera inflaci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;el Estado es como una casa, no se gasta m&aacute;s de lo que se gana&rdquo;, &ldquo;el sector privado sostiene el sector p&uacute;blico&rdquo;. Milei ya es la etapa superior. Rompe el c&oacute;digo: dice lo que se quiere o&iacute;r. Los d&oacute;lares. Como el que en la abstinencia le nombra la droga al paciente. Dolarizar y sacarte de encima la casta. Los cristinistas o larretistas o macristas o liberales que educan sobre la clara inviabilidad de esa tentaci&oacute;n diab&oacute;lica hablan largo. Sin &ldquo;omitir intro&rdquo;. Milei viene con todas las intros omitidas. Dice dolarizar y ya despu&eacute;s puede decir cualquier cosa. Dice cualquier cosa. De hecho se aviv&oacute; y habla menos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lola Melendi</strong> public&oacute; en 2018 una gran entrada a prop&oacute;sito de la llegada al poder de Bolsonaro en Brasil. Escribi&oacute; en revista <em>Panam&aacute;</em> una frase que le atribuye a un taxista. Dice <a href="https://panamarevista.com/jaque-al-pt/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a> Lola: &ldquo;En el estado de Par&aacute;, por caso, son muchos los que dicen que si no pueden votar por Lula votar&aacute;n por Bolsonaro. Hay racionalidad en el argumento: &lsquo;Lula es el tipo que me protege. Si no lo puedo votar, votar&eacute; a Bolsonaro, que es el que me va a dar armas para que me proteja yo&rsquo;&rdquo;. En las v&iacute;speras de algo, en el goteo esperanzador de que &ldquo;cambie todo&rdquo;, en esta ca&iacute;da en desgracia, &iquest;qu&eacute; dicen los grillos? Que si no me defienden d&eacute;jenme defenderme a m&iacute;. Lola capt&oacute; en Brasil el sentido subterr&aacute;neo de un voto que se iba al otro lado. Boquete a la polarizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Volvamos al video. Alberto es el presidente de una &eacute;poca a la que nadie querr&aacute; volver: trabada, discutida, empobrecida, parad&oacute;jica, paranoica, casi sin relato. Quedar&aacute; solo ah&iacute;, en la que le toc&oacute;. Como escribi&oacute; Osvaldo Soriano de Alfons&iacute;n, &ldquo;con el alma en la cara&rdquo;. Y no es que los argumentos de presidente en retirada sobre pandemia, herencia, guerra, sean solo excusas, pero nombran demasiado algo que la gente quiere sacarse de encima. Como el barbijo. Los siete minutos que dura el video lo o&iacute;mos susurrar. Alberto est&aacute; solo, &iquest;pasar&aacute; el resto de su vida haciendo la autopsia de su gobierno? Un liderazgo frustrado, y contrario a Macri, su hipot&eacute;tico libro no pedir&aacute; un <em>segundo tiempo</em>, podr&iacute;a llamarse: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no jugu&eacute; el partido?&rdquo; No jubil&oacute; a Cristina, pero Cristina sentir&aacute; que le dej&oacute; cuatro a&ntilde;os de p&aacute;ginas en blanco para su obsesivo <em>libro de historia</em>. Alberto no susurra cualquier cosa, pero ah&iacute; suena a un hilo su voz. El hilo final. Una voz presidencial consumida. Un relato consumido. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El video reconstruye im&aacute;genes y hechos de un Frente que hasta hace poco encadenaban sentido y ahora parecen espejos rotos. Un presidente es un liderazgo o nada. Alberto no se invent&oacute; a s&iacute; mismo. El <em>ser otro</em> de la presidencia le falt&oacute;. El &uacute;ltimo cambio de un pol&iacute;tico, su sello final con que ser&aacute; recordado. Cada presidencia es un <em>vi luz y entr&eacute; a la Historia</em>. Caminos torcidos, carambolas. De hecho se arroga con toda raz&oacute;n un rol principal en la creaci&oacute;n del kirchnerismo, que justamente fue el fruto de una carambola: el dedazo de Duhalde para no entregarle el pa&iacute;s de nuevo a Menem. 
    </p><p class="article-text">
        No fue l&iacute;der pero <em>hizo la suya</em> y con eso -no rebelde pero retobado-, enoj&oacute; mucho a los otros, a los que a esta altura hablaban en on o en off y dec&iacute;an &ldquo;nosotros lo pusimos&rdquo;, los cristinistas que jugaban al bardeo gratuito al presidente (los mismos que hicieron de la autoridad presidencial un mantra) y se miraban en el espejo celebrando al fin una desobediencia (&ldquo;ahhh, puedo criticar a un presidente, lo corro por izquierda&rdquo;), pero esa &ldquo;rebeld&iacute;a&rdquo; con cero costo era el fruto de otra obediencia. &ldquo;El que pusimos&rdquo; no nos puede echar, no nos va a pedir la renuncia. Sadismo triste. Y todo a cielo abierto como si fuera importante la interna. Como si de fondo no hubiera un pueblo que sigue acumulando p&eacute;rdidas, desenga&ntilde;os y en veinte idiomas pide el m&iacute;nimo pacto social: &ldquo;dennos una moneda&rdquo;. La quieren para ahorrar, para abajo del colch&oacute;n, como un Alplax o para usarla al menos en el experimento de la germinaci&oacute;n: dejar un billete quieto por una vez y ver qu&eacute; crece. 
    </p><p class="article-text">
        Resumen porte&ntilde;o. &ldquo;&iquest;Sab&eacute;s cu&aacute;nto me sale media res?&rdquo;, dice el carnicero de la calle Viamonte. &ldquo;Cien mil pesos&rdquo;. &iquest;Cien mil? &ldquo;Claro, compramos nosotros de buena vaca.&rdquo; En la pizarra escribe semanalmente las ofertas. No hay semana que repita cifra. &Iacute;ndice oferta de carnicero apocalipsis de abajo. &iquest;Cu&aacute;nto le sacan a la media res? &ldquo;No mucho m&aacute;s del veinticinco por ciento. Los verduleros meten m&aacute;s margen de ganancia a la fruta&rdquo;, dice. Tir&aacute;s una semilla y crece una rivalidad.
    </p><p class="article-text">
        El vuelo en c&iacute;rculo de los dolarizadores encuentra en la sabana nacional a muchos argentinos con los brazos hacia arriba. Aunque eso sea el fin del pa&iacute;s y lo vistan de aurora. La dolarizaci&oacute;n no sirve, no se puede, rompe todo. Pero qu&eacute; pedazo de espejismo. La transici&oacute;n democr&aacute;tica no termin&oacute;: todav&iacute;a no tenemos moneda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/transicion-no-termino_129_10143866.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Apr 2023 03:01:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La transición no terminó]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Fernández]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si estás entre romper y no romper, la interna del otro partido de Estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/si-romper-no-romper-interna-partido_129_10123481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b85a8774-10be-45f6-910e-ee4676fea1d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si estás entre romper y no romper, la interna del otro partido de Estado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El PRO, el corazón del frente Juntos por el Cambio, tuvo su semana de zozobra. En la fase de división del átomo, su pelea contribuye a la incertidumbre sobre el futuro de las coaliciones. El problema paradójico de la oposición será que, ¿la creyeron ganada? Acá un repaso de su historia con el fondo impaciente de una sociedad en crisis. </p></div><p class="article-text">
        Siempre es &ldquo;demasiado pronto para opinar&rdquo; a la pregunta ansiosa por si se vive o no un cambio de &eacute;poca. Las promesas electorales m&aacute;s cosechadoras prometen sangre, <em>no va m&aacute;s</em>, y los Frentes crujen. Esta semana toc&oacute; el debate entre Larreta y Macri (una interna cantada) para completar los debates internos del peronismo. Cada Frente y su culebr&oacute;n abonan a la pregunta del fin de los Frentes, del fin de una era. <em>Cristina rompe, Macri rompe</em>, y as&iacute;. Pero de fondo en algo m&aacute;s se espejan: el partido opositor al peronismo kirchnerista (Pro) tambi&eacute;n tiene las costuras de un <em>partido de Estado</em> (aunque m&aacute;s chiquito). Porque el Pro es la ciudad de Buenos Aires. Y lo que discute es exactamente eso: &iquest;a qui&eacute;n dejamos en la ciudad?, &iquest;qui&eacute;n es el sucesor? Para el Pro gobernar la ciudad es <em>gobernarse</em>. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n ortodoxa del intr&iacute;ngulis de base (&iquest;qui&eacute;n ser&aacute; el pr&oacute;ximo jefe de gobierno porte&ntilde;o?) que Macri impulsa es su primo Jorge. Porque al final&hellip; siempre prima el clan. Horas desesperadas de la identidad (y los negocios) que est&aacute;n en juego. Se lee clarito en este tweet de un tal Carlos Ruckauf del 11 de abril: &ldquo;Si los porte&ntilde;os permiten que la caja de CABA est&eacute; en manos de la @UCRNacional tendremos kirchnerismo gobernando nuevamente a nivel nacional en el a&ntilde;o 2027. Digan lo que digan, hoy el adversario no es el kirchnerismo sino los radicales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un consultor que ficha en Uspallata razona si una pelea tan abierta &ldquo;tendr&aacute; algo m&aacute;s calculado de fondo&rdquo;. Cita sin citar un s&iacute;ndrome macrista, creer que todo tiene c&aacute;lculo, acuerdo, intimidad. El consultor agrega que Larreta tiene un problema de base. &ldquo;&iquest;Es tan pol&iacute;tico que ya no es pol&iacute;tico?&rdquo;, digo yo, y &eacute;l dice as&iacute;: &ldquo;crece el bloque anti sistema, la sociedad demanda m&aacute;s un liderazgo prof&eacute;tico y visionario que un estadista&rdquo;. En tiempos sin hegemon&iacute;as, &iquest;qu&eacute; podr&iacute;a ser hegem&oacute;nico? Juntos por el cambio se lleva el dilema para adentro: romper o no romper el equilibrio con el que se cape&oacute; la crisis hasta ahora. De un lado Bullrich y Milei, del otro Larreta. Los que quieren romper un sistema y el que (parece) lo quiere defender. 
    </p><p class="article-text">
        Pero este paso &ldquo;desafiante&rdquo; de Larreta contra los intereses de Macri camina sobre un vac&iacute;o: la crisis que desfonda el piso del &ldquo;empate&rdquo;, del bloqueo mutuo, de una grieta sostenida como catarsis de las partes para solventarla con desahogo emocional, el <em>incendio controlado</em>. A ese mundo de tensa &ldquo;armon&iacute;a&rdquo;, de cada cual con su plaza del aguante, su canal de televisi&oacute;n, sus teor&iacute;as, sus periodistas que gritan, la inflaci&oacute;n (7,7), la pobreza, el <em>no future</em> ya se lo come por dentro.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta semana todos esperaban el arrugue larretista. Sonaba l&oacute;gico. Y vimos que no, y asom&oacute; un mini v&eacute;rtigo. Porque si Larreta -que transpira encuestas, c&aacute;lculo, conservaci&oacute;n- arriesga, &iquest;frente a qu&eacute; riesgo estamos? 
    </p><h3 class="article-text"><strong>El pelado</strong></h3><p class="article-text">
        Fue el primer Pe&ntilde;a. Jefe de campa&ntilde;a, trayectoria burocr&aacute;tica, palabras sacadas a cuentagotas. Hombre gris de partido para solucionarle a Macri la tarea pol&iacute;tica y mostrarlo como <em>uno que lleg&oacute; de afuera</em>. Ese era el valor del <em>primer Pro</em> (Compromiso para el Cambio): <em>venir de afuera</em>, aunque estuviera lleno de pol&iacute;ticos detr&aacute;s. Al menos el l&iacute;der s&iacute;. Y en eso hac&iacute;an la conexi&oacute;n con la era que los pari&oacute; (el 2001): no ser del sistema, ser los nuevos y exitosos <em>en otro lado,</em> los que exportan a la gesti&oacute;n p&uacute;blica las virtudes eficaces del sector privado. Esas eran sus coordenadas sencillas, aunque la descripci&oacute;n a esta altura parezca peyorativa. Pero el packaging de Macri ten&iacute;a eso para una sociedad con pol&iacute;ticos escondidos atr&aacute;s de los arboles. 
    </p><p class="article-text">
        Ocurri&oacute; que a ojos del kirchnerismo naciente hab&iacute;a un ingrediente ideol&oacute;gico que le pon&iacute;a un techo de cristal a Macri y que hizo, incluso, alentar y subestimar su proyecci&oacute;n: en su versi&oacute;n rom&aacute;ntica de la Argentina &ldquo;perif&eacute;rica&rdquo; el hijo de un empresario rico nunca llegar&iacute;a a presidente. Esa fue la parte de &ldquo;elegir a Macri&rdquo;. Como si del 2001 haya quedado un mandato anti capitalista de fondo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Macri logr&oacute; con paciencia lo que se propuso: presidir Boca, ganar la ciudad y presidir la Argentina. Larreta fue el primer candidato a vicejefe de gobierno porte&ntilde;o junto a &eacute;l y luego ocup&oacute; el lugar clave: jefe de gabinete. Y finalmente fue jefe de gobierno porque en 2015 Macri se jug&oacute; por &eacute;l (a la herencia hay que ponerle el cuerpo). Lo hizo en la interna contra Gabriela Michetti, la que supo ser s&iacute;mbolo del rostro &ldquo;humano&rdquo;. Macri fue brutal y a fondo, porque la ciudad es el gran negocio, la identidad, el ADN. Y ellos ser&aacute;n los caudillos modernos de una ciudad moderna, sucia, cosmopolita, maravillosa, pero en la que adentro del adentro un delegado de SUTECBA toca la flauta, la serpiente baila, el viejo viej&iacute;simo puerto. &ldquo;&Aacute;guila negra coronada en oro y la cruz de la orden de Calatrava en rojo, s&iacute;mbolo del Reino de Castilla y <a href="https://www.argentina.gob.ar/caba/simbolos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Le&oacute;n</a>.&rdquo; Nicol&aacute;s Rivas, investigador y trabajador social, se pregunta si en los informes de inspectores municipales entre 1870 y 1890 no est&aacute;n los primeros <em>informes sociales</em> del pa&iacute;s a partir de las &ldquo;ordenanzas municipales positivistas e higienistas&rdquo; (las visitas domiciliarias). CABA: cruel mostrador de Dios y, tambi&eacute;n, un raigal de la patria.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; palabra tiene Larreta en la frente? Gesti&oacute;n. Nadie dir&aacute; que &ldquo;no labura&rdquo;. Gestionar es, tambi&eacute;n, la artesanal obligaci&oacute;n de un intendente: escuchar. A Macri no le sale. Se nota que se quiere ir. Que lo espera el auto, &ldquo;las milanesas de Juliana&rdquo;, ver el partido a las 9. Hay una fobia, indolencia, dos pesos sacados por la ventanilla. Macri eludi&oacute; esa escuela que consiste en quedarse escuchando al vecino aunque te est&eacute;s meando. La CABA es as&iacute;, cada vecino pide la pelota, y Macri par&oacute; delante, entre &eacute;l y ese mundo real, a Larreta, estoico, para que sea adem&aacute;s de su complemento <em>weberiano</em> el que diga <em>s&iacute;, se&ntilde;ora, tenemos a punto la ejecuci&oacute;n de la obra de paso a nivel pero estamos esperando que destraben los fondos</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Larreta dijo que desea ser presidente. Dijo que lo dijo de chiquito. No es un &ldquo;cuadro ideol&oacute;gico&rdquo;. Tanto, que la lluvia &aacute;cida de temas (las Taser, los alquileres) lo enfrenta al despiste cl&aacute;sico: ya ni sabe qu&eacute; piensa. Lo l&oacute;gico a pensar de &eacute;l: que los pragm&aacute;ticos se atan a los consultores y navegan sobre aguas turbulentas dando se&ntilde;ales (cada vez m&aacute;s inveros&iacute;miles) seg&uacute;n el viento. Carecen de algo que sabe nombrar muy bien Hern&aacute;n Vanoli: el <em>commodity</em> de los influencers, la <em>sinceridad</em>. Larreta es insincero en una &eacute;poca en que parece que el negocio es parecer influencer. 
    </p><p class="article-text">
        Pero enfrenta un drama a pesar de su liviandad. Su tensi&oacute;n con Macri lo enfrenta a una trascendencia: &iquest;matar al padre? &iquest;Hacer <em>la suya</em> en un partido fundado bajo el halo del &ldquo;due&ntilde;o de la marca&rdquo;? &iquest;Un Pro bajo control obrero? O lo que dice Juan Di Loreto <a href="https://andigital.com.ar/politica/item/113892-larreta-romper-ahora-para-asegurar-el-futuro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a>: &ldquo;Hasta hoy,&nbsp;<em>Larreta al Gobierno</em>&nbsp;no necesariamente quer&iacute;a decir&nbsp;<em>Larreta al poder</em>. Por eso mismo su decisi&oacute;n parece ser m&aacute;s bien estrat&eacute;gica, de largo plazo. Si&nbsp;Alberto Fern&aacute;ndez&nbsp;nunca construy&oacute; el &lsquo;albertismo&rsquo;, Larreta no tiene m&aacute;s opci&oacute;n que convertirse en un &lsquo;ismo&rsquo; para llegar el poder&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los <em>peros</em>. Un estilo asociado a Scioli: imaginar siempre que las cosas se arreglar&aacute;n a su favor, que la mano invisible de la Historia se ordena para &eacute;l, que alcanza con mostrarse &ldquo;candidato natural&rdquo;, que la guita suplanta liderazgo, que es posible &ldquo;blindarse&rdquo; en el siglo 21. Que no rompe, que contin&uacute;a. Nunca romper nada: en su reino del Plata a todo lo que se movi&oacute; le puso una baldosa o un contrato. Pero ahora hizo algo que no sabemos si es poder: hizo algo que los dem&aacute;s no esperaban de &eacute;l. Plantarse. La ciudad de Buenos Aires tendr&aacute; elecciones concurrentes. &nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Del renunciamiento al veto</strong></h3><p class="article-text">
        Macri arm&oacute; un partido y gan&oacute; las elecciones rompiendo el prejuicio contra &ldquo;el pol&iacute;tico de clase&rdquo;. Olfate&oacute; que hab&iacute;a un pueblo que no ten&iacute;a quien le escriba y fue por &eacute;l: hizo su lectura de lo popular, que ten&iacute;a detr&aacute;s m&aacute;s f&uacute;tbol que pobres. Elemental. Presidente de Boca, fama de seductor y barra de amigos. Su &ldquo;narrativa&rdquo; de superaci&oacute;n fue un secuestro. Unos d&iacute;as en un pozo a merced de una banda de polic&iacute;as que ped&iacute;an rescate. Esa tambi&eacute;n fue parte de su temporada en los noventa. Partido porte&ntilde;o de Estado y mejor amigo del campo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n es Macri? Trabalenguas. <em>Fue el tercer presidente no peronista de llegar a la presidencia. Fue el primero en llegar sin ser radical. Fue el segundo ex jefe de gobierno porte&ntilde;o en llegar a la presidencia. Fue el primer presidente no peronista en cumplir mandato sin salida anticipada. </em>Su parad&oacute;jica centralidad, su base intensa, cerciora un liderazgo que sobrevivi&oacute; al fracaso de su gobierno. Su fuerza pol&iacute;tica es hija de tres acontecimientos: el 94, el 2001 y el 2008. O sea: la reforma constitucional que dio autonom&iacute;a porte&ntilde;a y le permiti&oacute; ser alcalde; la pueblada que forj&oacute; una primera ola contra la pol&iacute;tica, y a la que se subi&oacute; (no se dec&iacute;a <em>casta</em>, se dec&iacute;a <em>que se vayan todos</em>); y el conflicto con el campo que dibuj&oacute; el mapa de alianza entre las ciudades y la zona n&uacute;cleo, al que supo representar. Macri, al&eacute;rgico a la Historia, est&aacute; lleno de ella. Constituci&oacute;n, cacerola y soja.
    </p><p class="article-text">
        El macrismo renov&oacute; la tecnolog&iacute;a pol&iacute;tica porque su obsesi&oacute;n era clara: &iquest;c&oacute;mo comunicar un ajuste o c&oacute;mo hacer pasar por d&eacute;bil al fuerte? Las cosas de las que era com&uacute;n mofarse de ellos se incorporaron al repertorio comunicacional de todas las fuerzas. Nadie no hace hoy <em>focus group</em>, por decir la m&aacute;s obvia, y a&uacute;n cuando ante cada cisne negro que amenaza al macrismo, se repita &ldquo;&iquest;a ver ahora qu&eacute; les dicen los focus?&rdquo;. Como las &ldquo;camaritas&rdquo; de Massa, fueron pioneros de mercanc&iacute;as que produce y consume todo el espectro pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        El primer <em>mundo Pro</em> estaba m&aacute;s en la v&iacute;a del ecuatoriano de que &ldquo;todo lo hac&iacute;an sostenidos en un c&aacute;lculo fino y estudiado&rdquo;. Se ufanaban de saber m&aacute;s de la sociedad que cualquiera, hasta que la ajustaron y&hellip; Pero los argumentos de esa teolog&iacute;a eran los ideales de Jaime: una sociedad horizontalizada por internet, de votantes libres y reacios a l&iacute;deres mesi&aacute;nicos, una mayor&iacute;a ajena a conversaciones pol&iacute;ticas (&ldquo;&iquest;Sab&eacute;s cu&aacute;l es el porcentaje de contenido pol&iacute;tico que se comparte en whatsapp? Un 10%&rdquo;). La <em>centralidad pol&iacute;tica</em>, coraz&oacute;n de la politolog&iacute;a k, no les importaba. Quer&iacute;an gobernar &ldquo;por abajo&rdquo;, sin pactos corporativos porque las Corporaciones son los padres, sosten&iacute;an. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n te asegura un pacto? Cada referente que firme un acuerdo se convierte en estatua de sal.&rdquo; Ese era su credo.
    </p><p class="article-text">
        Pero el per&iacute;odo de oro, ese romance con la sociedad y el <em>patrimonio de lo nuevo,</em> dur&oacute; hasta 2018, cuando comenz&oacute; la crisis que no domaron. De la &ldquo;reelecci&oacute;n asegurada&rdquo; pasaron a la etapa ag&oacute;nica: sale Marcos entra Pichetto. Bancar los trapos diciendo lo que pensamos. Fin del monopolio de Dur&aacute;n Barba y nueva etapa cruda. Del gradualismo al <em>no me dejaron ser yo</em>.
    </p><h3 class="article-text"><strong>No hay dos sin tres </strong></h3><p class="article-text">
        El desenlace del gobierno de Alberto (entre impericia propia, fuego amigo y cisnes negros) dej&oacute; servida una elecci&oacute;n que el &ldquo;macrismo originario&rdquo; vive con ambiciones sin frenos inhibitorios. El escenario, al no ser cuesta arriba como le gustaba a Dur&aacute;n Barba, tiene tufo a elecci&oacute;n ganada y los desborda. El macrismo quer&iacute;a siempre jugarla de atr&aacute;s. Ir a ganador los descoloca, se ordenaban mejor seg&uacute;n la necesidad. Su estado ideal era sentirse subestimados, jugar un poquito a la v&iacute;ctima del bullying pol&iacute;tico, bailar Tan Bi&oacute;nica y lograr la reacci&oacute;n solemne y acusatoria de -como dice Francella en &ldquo;Mi obra maestra&rdquo;- &ldquo;los soci&oacute;logos peronistas&rdquo; que aman odiarlos. Pero ya no hay margen para juegos. La sociedad sufre y le auguran m&aacute;s dolor. La crisis pide que nadie se haga el boludo. Y ahora los amarillos se enfrentan a algo para lo que est&aacute;n menos preparados: a ellos mismos. (Ups, ya los estoy subestimando.)&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/si-romper-no-romper-interna-partido_129_10123481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Apr 2023 03:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si estás entre romper y no romper, la interna del otro partido de Estado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mauricio Macri,Horacio Rodríguez Larreta,PRO (Propuesta Republicana),Juntos por el Cambio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El yo y la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/politica_129_10104919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79f7ed16-17e5-4570-9171-d97fa149b989_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El yo y la política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Que la política está despistada, está despistada", confirma el autor, y esboza un "pero": le están cambiando los papeles y tarda en reaccionar. Lo que va de Ernesto Laclau a Javier Milei, con escalas (y lecturas recomendadas) en Juan Carlos Torre, Pablo Gerchunoff y Juan Manuel Abal Medina.</p></div><p class="article-text">
        Se empez&oacute; a nombrar hace un tiempo:<em> pol&iacute;tica del yo</em>. No es un concepto te&oacute;rico m&aacute;s (marcos te&oacute;ricos respiren aliviados), pero se distingue f&aacute;cil en una serie de acciones: las del pol&iacute;tico tribunero. Define los &uacute;ltimos a&ntilde;os: es el show de la grieta y la autorreferencia. &ldquo;Ac&aacute; reunidos con el director de asuntos legendarios&rdquo;, y sonr&iacute;en, y se hacen la tarde. &ldquo;Tomame de este perfil cuando entro.&rdquo; <em>Selfie del Estado te salva</em>. Ya no es la vieja telepol&iacute;tica, es ser tu propio set. Sin distinci&oacute;n de signo. La pol&iacute;tica m&aacute;s engre&iacute;da de <em>la militancia</em> -e igual, del otro lado, el cuento sacrificial de los Ceos que pasaron de la actividad privada a la cosa p&uacute;blica- murmuran por lo bajo <em>d&iacute;ganme gracias</em>. Es lo que quisieran decir a su pueblo. Pero la crisis mata selfies: a la polarizaci&oacute;n con pol&iacute;ticos c&oacute;modos la polarizaron. Cuando les dicen <em>casta</em> a todos, casi sin distinci&oacute;n (dicen <strong>Pablo Sem&aacute;n</strong> y <strong>Nicol&aacute;s Welshinger</strong>: &ldquo;Laclau puso la teor&iacute;a, Milei la pr&aacute;ctica&rdquo;). Si la pregunta del mill&oacute;n en las filas del <em>Frente de Todos</em> ven&iacute;a siendo en torno al fen&oacute;meno de Milei (&ldquo;&iquest;qu&eacute; es esto?&rdquo;), a esa pregunta se la come una mayor: &ldquo;&iquest;podemos salir terceros?&rdquo;. <strong>Pablo Ib&aacute;&ntilde;ez</strong> advirti&oacute; esta semana que &ldquo;el dato que altera al FdT lo aport&oacute; la encuesta mensual de ARESCO que refleja que entre octubre 2022 y marzo 2023 el FdT perdi&oacute; 8 puntos. En los &uacute;ltimos dos meses, cay&oacute; 4 puntos. Hasta enero, el FdT se manten&iacute;a competitivo. Eso cambi&oacute;.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Sobre este cuadro donde, como repiten, crece la antipol&iacute;tica (y usemos esa palabra en ausencia a&uacute;n de otra que defina mejor la novedad y no s&oacute;lo el prejuicio politizado), y entonces a toda la &ldquo;clase pol&iacute;tica&rdquo; realmente existente le va a costar m&aacute;s aceptar el lugar que le empieza a dar la sociedad. La baja del pony. Y tambi&eacute;n es &ldquo;culpa de la grieta&rdquo; que tengamos pol&iacute;ticos con autoestima tan alta, menos entrenados para el sopapo de la antipol&iacute;tica. &iquest;C&oacute;mo me van a decir &ldquo;clase pol&iacute;tica&rdquo; si soy igual a vos?, le dir&iacute;an al ciudadano que entr&oacute; con un hacha a su jard&iacute;n. Pero son como el delegado gremial al que le comentan &ldquo;&iexcl;me descontaron!&rdquo; y responde &ldquo;&iexcl;a m&iacute; tambi&eacute;n!&rdquo;: de la ausencia de responsabilidades devino <em>esto</em> que los tiene tan preocupados a todos. <em>Soy igual a vos</em>. Ah&iacute; est&aacute; el problema.
    </p><p class="article-text">
        Que la pol&iacute;tica est&aacute; despistada, est&aacute; despistada, pero le est&aacute;n cambiando los papeles y tarda en reaccionar. Veamos que en el crimen del colectivero se puede leer el s&iacute;ntoma. &iquest;D&oacute;nde? En la vocaci&oacute;n desesperada de encontrarle un cauce conspirativo. &iquest;Por qu&eacute;? Quiz&aacute;s porque, as&iacute; razonan, &ldquo;no sea cosa que nos toque un muerto del que hacernos cargo y nos corra del lugar de v&iacute;ctima de los poderes superiores&rdquo;. As&iacute; fueron los reflejos del gobierno bonaerense para sostener la versi&oacute;n de una conspiraci&oacute;n que omite, por empezar, algo que a&uacute;n de confirmar cualquier sospecha no podr&iacute;a ser omitido: sensibilizarse con la v&iacute;ctima, con la &uacute;nica v&iacute;ctima, el colectivero, <strong>Daniel Barrientos</strong>, &uacute;nica sangre derramada, sin peros y sin el &ldquo;yo&rdquo; en el medio. <strong>Luciana V&aacute;zquez</strong> tambi&eacute;n ac&aacute; habl&oacute; <a href="https://www.lanacion.com.ar/politica/kicillof-la-politica-del-yo-y-la-argentina-futura-nid08062021/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del yo en pol&iacute;tica</a>. Nadie m&aacute;s v&iacute;ctima que quien perdi&oacute; su vida. Pero parece compulsivo: <strong>si la v&iacute;ctima no soy yo, no s&eacute; qu&eacute; hacer con la v&iacute;ctima.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; el matete. Las pi&ntilde;as a <strong>Sergio Berni</strong>. Fue a un lugar donde no lo esperaban &ndash;m&aacute;s all&aacute; de lo que se pod&iacute;a haber cantado&ndash; porque ya no se espera a nadie en ning&uacute;n lugar salvo para llevar una soluci&oacute;n. Y porque la soluci&oacute;n <em>no sos vos</em>: es la soluci&oacute;n y punto. La presencia del pol&iacute;tico no <em>garantiza</em> nada. Berni construy&oacute; su carrera pol&iacute;tica con el valor de poner la cara y con palabras -incluso por debajo de su personaje- muchas veces m&aacute;s sensatas y crudas que los argumentos llenos de multicausalidad. Pero eso ya est&aacute; desgastado. De gestos no vive nadie. Y las crisis se comen las muecas. Los trabajadores ten&iacute;an furia y raz&oacute;n para tenerla. Un pol&iacute;tico lee la temperatura y luego existe. 
    </p><p class="article-text">
        En 2001 los pol&iacute;ticos estaban en capilla. Ya no era la lucha perif&eacute;rica del corte en ruta 11. En diciembre ya no cenaban ni en el restaurante Oviedo, y hasta una vereda del caf&eacute; Tabac pod&iacute;a ser un Vietnam del ahorrista. A la convertibilidad la rompieron a martillazos desde adentro (del templo, de los bancos) los que creyeron en ella. Los pol&iacute;ticos le pon&iacute;an vidrios polarizados hasta al espejo del ba&ntilde;o para no reconocerse ni a s&iacute; mismos. Se ven&iacute;a de una larga d&eacute;cada, el dulce del 1 a 1 hab&iacute;a quedado lejos, y &ldquo;resistir&rdquo; era librar la cuarta guerra mundial seg&uacute;n Einstein: con piedras y palos. El mantenimiento de la convertibilidad era otro cap&iacute;tulo de la saga argentina de enamorarnos del instrumento, y produjo una crisis no por falta de representaci&oacute;n sino por su exceso: por representar demasiado. El que deposit&oacute; d&oacute;lares tendr&aacute; d&oacute;lares. El consenso del 1 a 1 tras el efecto de la h&iacute;per achic&oacute; el margen de un planteo razonable: eso no pod&iacute;a durar demasiado. 
    </p><p class="article-text">
        Toda crisis iguala para abajo: en un grupo de guasap un militante rompe el tab&uacute; de los altruistas y habla de plata. Se queja del <em>no va m&aacute;s</em> de los aumentos de su prepaga. Ocurre algo l&oacute;gico: cuando hablamos desde el bolsillo estamos todos vestidos de civil. En tiempos libres donde <em>soy lo que me autopercibo</em>, no queda mayor closet que el home banking, &uacute;ltimo conf&iacute;n del viejo pudor del siglo veinte. La guita tambi&eacute;n es nuestra lengua madre. Entramos a este siglo rompiendo bancos. Responder con la billetera cuando nos hablan con el coraz&oacute;n: la &uacute;ltima frontera de la ciudadan&iacute;a en un pa&iacute;s sin moneda, sin ese pacto social. Cuando Cristina quiso pesificar los ahorros en d&oacute;lares &ndash;porque en 2012 se cre&iacute;a que el problema de la restricci&oacute;n externa era &ldquo;cultural&rdquo; y hab&iacute;a que predicar con el ejemplo&ndash;, &ldquo;ni en pedo&rdquo; dijo <strong>An&iacute;bal Fern&aacute;ndez</strong> a pesificar sus d&oacute;lares. No hubo repentismo en el gran repentista. Fue el acto reflejo que tenemos todos: si me toc&aacute;s los d&oacute;lares, me toc&aacute;s el culo. Hasta los militantes sue&ntilde;an en d&oacute;lares. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Libros de la buena memoria</strong></h3><p class="article-text">
        Nene agarr&aacute; los libros. 2022: el a&ntilde;o que estuvimos discutiendo los libros de Alfons&iacute;n. Sobre todo, las memorias del sexto piso de <strong>Juan Carlos Torre</strong> (<em>Diario de una temporada en el quinto piso</em>); que luego <strong>Pablo Gerchunoff</strong> (<em>El planisferio invertido</em>) complet&oacute; con un ensayo biogr&aacute;fico sobre el l&iacute;der de Chascom&uacute;s. Los libros siempre son muchas cosas, aunque en un recorte brusco de oferta y demanda, podemos decir que est&aacute;bamos discutiendo en el sexto piso, de fondo y no tan fondo, el fracaso econ&oacute;mico de la democracia mientras ocurre el nuevo fracaso que vivimos. Y en la madre de todas las efem&eacute;rides: a cuarenta a&ntilde;os de consagrar el derecho al voto y de perder tanto en el camino. 
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; la hora del libro de Per&oacute;n. Es el 2023. Justo cuando algunos vaticinios electorales le auguran una temporada en el infierno al peronismo. Y en el eco de otra efem&eacute;ride redonda: a cincuenta a&ntilde;os de 1973. <em>Conocer a Per&oacute;n</em>, la memoria de <strong>Juan Manuel Abal Medina</strong> que ocupa el lugar m&aacute;s destacado: el de los libros que faltaban. Casi todos hab&iacute;an escrito su libro menos &eacute;l. Y va por la tercera edici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s nos permita hilar que pasamos de discutir el fracaso econ&oacute;mico de la democracia a discutir la ausencia de liderazgo pol&iacute;tico en la figura del legendario <em>tercer Per&oacute;n</em>. B&aacute;sicamente, el que quiso <em>contener todo</em>. El le&oacute;n herb&iacute;voro que hizo tronar alg&uacute;n escarmiento pero que se propon&iacute;a pacificar, reconstruir y poner freno de mano al horror que se avecinaba. Contra el &ldquo;hombre nuevo&rdquo; Per&oacute;n habl&oacute; del &ldquo;hombre bueno&rdquo;. Nadie profetizaba el horror, pero a la velocidad que iban las cosas esto pod&iacute;a terminar muy mal. Llegaron las memorias de Abal Medina y casi que organizan su karma sobre una frase (&ldquo;Yo era una persona como de dos mundos&rdquo;), lo dice recordando el ingreso a la CGT a despedir a su amigo, el &ldquo;Petiso Rucci&rdquo;, asesinado en ese crimen montonero tan canalla. Pero la frase revela un misterio: &iquest;por qu&eacute; estaba tan serio Juan Manuel el d&iacute;a feliz que lleg&oacute; Per&oacute;n? La foto no nos deja mentir.
    </p><p class="article-text">
        La foto: Per&oacute;n saluda, Rucci sostiene feliz el paraguas y Abal Medina mira con gesto de velorio. La cara &ldquo;adusta&rdquo; es motivo de reflexiones. Citamos: &ldquo;Yo no pod&iacute;a festejar realmente, porque no lograba sacarme de la cabeza la certeza de que se estaba avanzando sin resolver una cuesti&oacute;n de fondo, que quedaba enterrada, como un foco de infecci&oacute;n&rdquo;. Juan Manuel llevaba encima un confesionario: todos depositaron en &eacute;l su confianza, el susurro de una &eacute;poca. Incluso su hermano, Fernando, en un Dodge ya clandestino, aquella tarde &uacute;ltima en verse, en el asiento de atr&aacute;s le dijo que &ldquo;matar es tremendo&rdquo;. Ten&iacute;a el esp&iacute;ritu de Aramburu encima. Juan Manuel lo traduce as&iacute;: &ldquo;Estaba claro que el haber matado no le hab&iacute;a hecho bien&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Lo dicho: si Torre tra&iacute;a el lado B de la primavera radical, Abal Medina cuenta el oto&ntilde;o del patriarca en la primavera camporista. El parte de guerra es desolador: est&aacute; delicad&iacute;sima la salud de Per&oacute;n, es ins&oacute;lita la influencia de <strong>Jos&eacute; L&oacute;pez Rega </strong>(porque L&oacute;pez Rega es ins&oacute;lito), es un misterio perenne <em>esa otra mujer</em>, Isabel, fr&aacute;gil y oscura, y el tel&oacute;n de fondo son las mareas de radicalidad juvenil que se apoderaban del proceso y hac&iacute;a bailar a un personaje que este libro no mitifica &ndash;el &ldquo;T&iacute;o&rdquo; C&aacute;mpora&ndash;. &iquest;Pero qu&eacute; era todo para la sensibilidad de aquel Per&oacute;n? Un sacrificio. Algunas curiosidades del libro se comen como frutos: las relaciones y debilidades de Per&oacute;n hacia Rucci y Galimberti. Galimberti lo puede al General, lo hace cagar de risa, &ldquo;no es marxista&rdquo;, como <strong>Mario Firmenich</strong>, ese jodido marca ca&ntilde;&oacute;n. Y Rucci es como su hijo. Sin m&aacute;s. Un petiso valiente. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el tinglado precario de ese General, como dec&iacute;a Isabel, &ldquo;ap&oacute;stol de la paz&rdquo;, quiso contener a todos. Eso parec&iacute;a tener en su cabeza&hellip; los a&ntilde;os setenta de la gente com&uacute;n. El pacto social para la parte de la sociedad que no fue a Ezeiza y que tambi&eacute;n lo vot&oacute; (Per&oacute;n arras&oacute; en las urnas como nadie antes ni despu&eacute;s). Y ese ideal de contenci&oacute;n, a&uacute;n en su fracaso, hoy resulta como mirar el br&iacute;o de una especie en extinci&oacute;n. Per&oacute;n se meti&oacute; en el bolsillo hasta a Balb&iacute;n, al l&iacute;der con el que tuvo cuitas serias. El libro, cap&iacute;tulo a cap&iacute;tulo, propone abordar capa sobre capa ese misterio. El ajedrez, la intimidad, la frustraci&oacute;n, la muerte (&ldquo;me voy de esta vida&rdquo;). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fernando Rosso</strong>, lector desde la izquierda, repara en un pasaje sobre Per&oacute;n escrito por <strong>Horacio Gonz&aacute;lez</strong> que se encuentra en una definici&oacute;n de Juan Manuel: el General funcionaba sobre la paradoja de que el mando &ldquo;no deb&iacute;a manifestarse en la orden&rdquo;. La conducci&oacute;n consagrada como un arte, un estilo cult&iacute;simo, Per&oacute;n (que sufri&oacute; de verdad proscripciones, persecuciones sangrientas, destierro de dos d&eacute;cadas con sus bases encarceladas, fusiladas), quiz&aacute;s de ese dolor verti&oacute; su aplomo y elabor&oacute; la tercera versi&oacute;n de s&iacute; mismo, la s&iacute;ntesis (a pesar del clich&eacute; que se hizo de ese tercer Per&oacute;n pacificador). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; proyecta aquel Per&oacute;n sobre este presente en que pr&aacute;cticamente nadie siquiera ensaya un liderazgo por encima de las contradicciones? <strong>Juan Kryskowski</strong>, colaborador e investigador del libro, tal como lo presenta Abal Medina, asume justamente que &ldquo;el libro trata en buena medida de c&oacute;mo no s&oacute;lo se construye sino principalmente se sostiene un liderazgo de esas caracter&iacute;sticas a distancia y con la complejidad interna y externa&rdquo;. Dice Kryskowski: &ldquo;Per&oacute;n no es un instrumentador de personas y de organizaciones, sino el perseguidor de un objetivo que sab&iacute;a que en el regreso lo llevaba a ser presidente y, en esa tarea, a acortar su vida. Es el desprendimiento final de alguien que decide, aun sabi&eacute;ndolo, dar lo &uacute;ltimo que tiene para un intento de unidad nacional&hellip;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre el tema de c&oacute;mo deb&iacute;a manifestarse la orden, para Kryskowski, &ldquo;lo que est&aacute; dicho es que no estaba en el estilo de Per&oacute;n decirle a C&aacute;mpora &lsquo;usted tiene que decir que usted va a estar en una transici&oacute;n y despu&eacute;s va a haber elecciones y el presidente voy a ser yo&rsquo;, no era la forma de conducir de Per&oacute;n. Los dirigentes ten&iacute;an que interpretar cuestiones y adem&aacute;s en este caso era una cuesti&oacute;n de claridad: estando Per&oacute;n en el pa&iacute;s era imposible que fuera otro&rdquo;. C&aacute;mpora no es presentado como un desleal al mandato no escrito, pero no alimenta el mito. &ldquo;No hab&iacute;a una orden pero estaba claro lo que quer&iacute;a el pueblo peronista&rdquo;. Lo que traduce el libro es que hay algo en la cadena de mando entre Per&oacute;n y C&aacute;mpora que, finalmente, de m&iacute;nima, no se &ldquo;entendi&oacute;&rdquo;, pero al costo de una &eacute;poca urgente que necesitaba se&ntilde;ales claras. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tercer Per&oacute;n fue <em>el Viejo</em>. El l&iacute;der cascarrabias, con man&iacute;as. El &ldquo;influenciado&rdquo;, dec&iacute;an, el <em>cerco</em>. El &ldquo;pragm&aacute;tico&rdquo;, pero el l&iacute;der m&aacute;s importante de la modernidad argentina, porque puso la dignidad humana en el centro del problema para siempre. Per&oacute;n naci&oacute; l&iacute;der y muri&oacute; l&iacute;der. Muri&oacute; en el poder. Tama&ntilde;a imagen. Ya ni el &uacute;ltimo Papa muri&oacute; en el poder: al poder en este siglo XXI se lo tiene cinco minutos. Quema en las manos. &ldquo;Conocer a Per&oacute;n&rdquo; transporta la pregunta por la conducci&oacute;n en tiempos de <em>pol&iacute;tica del yo</em>. Quiz&aacute; nunca se pueda &ldquo;contener a todos&rdquo;, y un l&iacute;der es quien tambi&eacute;n sabe eso. El Tercer Per&oacute;n volvi&oacute; para intentar algo m&aacute;s definitivo que un puro juego pendular: consagrar un peronismo para la Argentina y no una Argentina para el peronismo. Ese era el sacrificio final de s&iacute; mismo. Eso podr&iacute;a sonar como si se repitiera la f&oacute;rmula en las palabras de Jes&uacute;s en el debate con los fariseos sobre el s&aacute;bado (&iquest;el hombre para el s&aacute;bado o el s&aacute;bado para el hombre?). Jes&uacute;s, que camin&oacute; al lado del paral&iacute;tico, de la ad&uacute;ltera, de pescadores y pecadores, que fue &eacute;l mismo un pescador de hombres y mujeres, &iquest;qu&eacute; hizo con el <em>yo</em>? Nada. No se salv&oacute; a s&iacute; mismo para salvar a su pueblo. Feliz Domingo de Pascuas de Resurrecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/politica_129_10104919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Apr 2023 03:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El yo y la política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juan Domingo Perón,Sergio Berni,José Ignacio Rucci,Juan Manuel Abal Medina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un tranvía llamado deseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tranvia-llamado-deseo_129_10089483.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/831d505f-009a-46b3-8a91-d066a273f35a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un tranvía llamado deseo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Si querés provocar decís Milei", desafía el autor en rabioso presente y explica con cita a Pablo Touzon, para quien el libro rojo libertario puede resumirse en una frase: “Si el Estado no me va a ayudar, entonces que no me rompa las pelotas”.</p></div><p class="article-text">
        Se vio en Tik Tok, lo subieron los de <em>agarr&aacute; la pala</em>. Pas&oacute; de guasap en guasap. El &ldquo;Pelado&rdquo; <strong>Esteban Trebucq</strong> se par&oacute; en la entrada de la estaci&oacute;n Constituci&oacute;n y a la bandada diaria de trabajadores golondrina de la econom&iacute;a de servicios les pregunt&oacute; &ldquo;a qui&eacute;n van a votar&rdquo;. La mayor&iacute;a dicen -en ese recorte- que a <strong>Javier Milei</strong>. &ldquo;Est&aacute; editado&rdquo;, desconf&iacute;an unos. Pero es veros&iacute;mil, respondemos otros. &ldquo;Te juro que no est&aacute; guionado esto&rdquo;, dice el Pelado, mirando a c&aacute;mara, como si nos oyera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Milei, Milei, Milei</em> con m&aacute;s o menos argumentos, a conciencia de la provocaci&oacute;n. Se escuch&oacute; alg&uacute;n &ldquo;&iexcl;Aguante Cristina!&rdquo;, m&aacute;s ligero y sin tantas ganas de argumentar. &ldquo;&iquest;Gobierna ella o no gobierna ella?&rdquo;, les respond&iacute;a el Pelado. No importa tanto si votan o no a Milei (el voto es secreto y todo el mundo en el cuarto oscuro salta las tranqueras) y no falta el comentario de que &ldquo;est&aacute; inflado&rdquo;, &ldquo;lo est&aacute;n subiendo&rdquo;. Lo t&iacute;pico. Algunos dirigentes sindicales comentan algo simp&aacute;ticos que <em>gente de Milei les pidi&oacute; reuni&oacute;n</em>. La Prensa Obrera de una izquierda que le quiere competir la rabia se lleg&oacute; a preguntar si el &ldquo;kicillofismo&rdquo; le entreg&oacute; la personer&iacute;a electoral. <a href="https://prensaobrera.com/politicas/kicillof-le-entrego-una-personeria-electoral-a-milei-en-la-provincia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ac&aacute;</a>. Pero la pregunta en realidad podr&iacute;a formularse as&iacute;, &iquest;qu&eacute; otra palabra usar que no sea <em>Milei</em> para decir la bronca de hoy? &iquest;O imaginamos que el compatriota que se pas&oacute; el d&iacute;a corriendo la coneja en laburos de mierda antes de subirse al vag&oacute;n cuando le preguntan a qui&eacute;n vota, de sobrepique, va a gritar: &ldquo;&iexcl;A Daniel Filmus!&rdquo;? 
    </p><p class="article-text">
        Si quer&eacute;s provocar dec&iacute;s <em>Milei</em>. Labur&aacute;s mal, viaj&aacute;s mal y en la estaci&oacute;n Julio Argentino Roca ten&eacute;s una buena palabra para decir que se vayan todos y seguir de largo. Una que sepamos todos. Aunque incluso no lo votes. <strong>Pablo Touzon</strong> dice que el libro rojo libertario tiene una frase simple: &ldquo;Si el Estado no me va a ayudar, entonces que no me rompa las pelotas&rdquo;. Qued&eacute;monos con eso &uacute;ltimo: no me rompan las pelotas.
    </p><p class="article-text">
        Memoria completa. Lo de las encuestas de primera mano en Constituci&oacute;n recuerda un personaje olvidado. Gladys, la encuestadora de <strong>Eduardo Duhalde</strong>. Del lejano 2003 esta cr&oacute;nica de<strong> </strong><a href="https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-19393-2003-04-27.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Mario Wainfeld</strong></a><strong> </strong>para el cl&aacute;sico duhaldista: &ldquo;Llamen a Gladys y d&iacute;ganle que haga una encuesta&rdquo;. Dec&iacute;a Mario ac&aacute; que &ldquo;Gladys tiene una task force de encuestadores que realizan, de parado y al toque, miles de entrevistas personales recorriendo lugares que el Presidente considera productores de muestras representativas. Su favorito, que no el &uacute;nico, es la estaci&oacute;n de Constituci&oacute;n&rdquo;. Duhalde, un l&iacute;der inseguro que salv&oacute; al pa&iacute;s, persegu&iacute;a una verdad 21 que escribi&oacute; <strong>Antonio Machado</strong>: &ldquo;En pol&iacute;tica solo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire, jam&aacute;s quien pretende que sople el aire donde pone la vela&rdquo;. Estamos en Constituci&oacute;n. El Pelado es Gladys, porque Gladys no se muri&oacute;. &iquest;Veinte a&ntilde;os de duhaldismo result&oacute; esto? Devaluaci&oacute;n, subsidios, soja y planes hasta que se acabaron los d&oacute;lares. Y la gente que dice Milei es educada. Ni &eacute;pica del militante ni la del ceo. Milei quiere decir plata o mierda. Milei no tendr&aacute; raz&oacute;n pero los que lo votan s&iacute; la tienen. &nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Con novedad en el frente</strong>&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Domingo pasado. <strong>Mauricio Macri</strong> destrab&oacute; la oposici&oacute;n. Si la ecuaci&oacute;n ten&iacute;a X, Y y Z, se despej&oacute; la Z. <strong>Patricia Bullrich</strong> y <strong>Horacio Rodr&iacute;guez Larreta</strong> respiraron aliviados, al minuto saludaron la decisi&oacute;n en tuits como si hablaran de Churchill. Macri dijo que trabajar&aacute; para agrandar la coalici&oacute;n, se supone que ese &ldquo;agrande&rdquo; es el desplazamiento hacia el voto libertario. Veremos si al estirarlo no se rompe. Tambi&eacute;n hubo algo de &ldquo;golpe blando&rdquo; a Larreta para simplificar la interna porte&ntilde;a: un solo candidato, posiblemente <a href="https://www.lanacion.com.ar/politica/larreta-confirmo-que-pro-tendra-un-solo-candidato-en-la-ciudad-nid30032023/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de apellido Macri</a>. <strong>Mart&iacute;n Lousteau</strong>, que se cre&iacute;a n&uacute;mero puesto, qued&oacute; en ese &ldquo;no lugar&rdquo; que es, ya, su lugar en el mundo, tratando de entrar como quien no quiere la cosa a la plataforma pol&iacute;tica que nos leg&oacute; la Constituci&oacute;n del 94. Si la gobernaci&oacute;n de la Provincia de Buenos Aires tiene la maldici&oacute;n de que <em>ning&uacute;n gobernador llega a presidente</em>, la intendencia porte&ntilde;a escribe lo contrario. A&uacute;n cuando es, como dice <strong>Andr&eacute;s Malamud</strong>, la mala escuela de gobierno: Aprend&eacute;s a gestionar con super&aacute;vit la capital de una naci&oacute;n deficitaria. Para muestra, Macri y De la R&uacute;a. La pol&iacute;tica argentina despu&eacute;s del 2001 tambi&eacute;n se reconstruy&oacute; bipartidaria: entre el poder porte&ntilde;o y el poder bonaerense (aunque porte&ntilde;os sean &ndash;casi- todos). 
    </p><p class="article-text">
        Macri tambi&eacute;n desconcert&oacute; al Frente de Todos y al operativo clamor. Si Macri hubiera sido candidato hasta los que no la votan se hubieran sumado al clamor de una candidatura de Cristina con tal de ver el Superbowl de la grieta. El duelo final entre &eacute;l y ella. Pero el operativo &ldquo;clamor/proscripci&oacute;n/huelga de hambre&rdquo; contra la Corte se qued&oacute; mirando un punto fijo: &iquest;y ahora? Por ahora siguen en la misma. Porque ni el dato de un 40% de pobres interrumpe la agenda cristinista.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Honores y lucha</strong> &nbsp;&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Las renuncias son momentos <em>interesantes</em>, usemos la palabra china. La historia argentina tiene grandes renunciantes. Las renuncias embellecen. El historiador <strong>Eduardo Minutella</strong> lo pone estos t&eacute;rminos: &ldquo;Aunque la idea del renunciamiento suele estar imbuido de atributos propios de lo heroico y sacrificial, en general suele responder a otras cuestiones, en la mayor&iacute;a de los casos que no cierran los n&uacute;meros, no alcanzan para llegar&rdquo;. Hay dos renunciantes hist&oacute;ricos que fundan el mito. Uno del siglo 19, otro del siglo 20. &ldquo;San Mart&iacute;n en la historia que se hace por lo menos desde Mitre en adelante es el gran renunciante&rdquo;, dice Minutella, porque el santo de la espada, &ldquo;aquel hombre que en su grandeza elige no comprometer la espada en las luchas intestinas y no derramar sangre de sus compatriotas, no participar de la guerras civiles, es el art&iacute;fice del renunciamiento grandioso y fundacional de nuestra patria y permite luego construir una suerte de patr&iacute;stica en la que cual ocupa un lugar de pr&oacute;cer principal y mayor&rdquo;. La pol&iacute;tica del siglo 20 tiene en el peronismo el renunciamiento fundamental: Eva Per&oacute;n el 22 de agosto en el Cabildo Abierto del peronismo. Y desde ah&iacute; qued&oacute; el leitmotiv evitista de renunciar a los honores, pero no a la lucha. 
    </p><p class="article-text">
        Toda renuncia, todo &ldquo;no&rdquo;, construye un vac&iacute;o, una pregunta, un misterio. &iquest;Pero hay renuncias tan calculadas que controlan todos sus efectos? El renunciante se conf&iacute;a a un gesto de eternidad, y en el vac&iacute;o de esa renuncia cae tambi&eacute;n la ret&oacute;rica que crea: la renuncia nos pone solemnes. El renunciado tiene su d&iacute;a hist&oacute;rico. &iexcl;Estadista! Hasta el otro d&iacute;a que pisa con pies de barro.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los grandes renunciamientos pol&iacute;ticos desde 1983 fueron, &iquest;dos? A ojo: <strong>Carlos &ldquo;Chacho&rdquo; &Aacute;lvarez</strong> a la vicepresidencia en el 2000 y <strong>Carlos Menem</strong> al balotaje en abril del 2003. Casi un ciclo se cierra entre las dos fechas. Primero la descomposici&oacute;n pol&iacute;tica que en &ldquo;bloque&rdquo; sosten&iacute;a la convertibilidad (el acuerdo transversal para sostener el 1 a 1 se rompe con la misma Alianza) y luego el fin pol&iacute;tico del l&iacute;der de esa larga d&eacute;cada (el invicto Menem). &iquest;Hay vida pol&iacute;tica despu&eacute;s de los renunciamientos? Chacho y Menem nos dir&iacute;an que no. 
    </p><p class="article-text">
        En el gesto de sacarse el poder de encima puede que haya una identificaci&oacute;n social autom&aacute;tica porque la sociedad mantiene cierto ideal: el pol&iacute;tico que &ldquo;vuelve al llano&rdquo;. El renunciante retorna, se reabsorbe en su pueblo un instante. Y en los renunciamientos se abre una ventana sobre el poder. La renuncia muestra el juego. <strong>Horacio Gonz&aacute;lez</strong>, que fue compa&ntilde;ero de Chacho en la Lealtad a Per&oacute;n, en la revista Unidos y en la Renovaci&oacute;n, <a href="https://www.pagina12.com.ar/2000/00-10/00-10-09/pag09.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute;</a> en octubre de 2000 y lo llam&oacute; &ldquo;Bonapartista moral&rdquo;. Con distancia y piedad apunt&oacute; que su dimisi&oacute;n restituye &ldquo;l<span class="highlight" style="--color:white;">a vieja idea del duelista: la verdad se muestra con una renuncia s&uacute;bita, con un elemento que aun habiendo sido calculado, suena como un pistoletazo honor&iacute;fico en el ed&eacute;n&rdquo;. Renuncia s&uacute;bita remite al </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>j&uacute;bilo s&uacute;bito</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> que puso Borges en el pecho de Laprida cuando iba a su destino (sudamericano). Pero contra la idea del pol&iacute;tico escalafonario (eso era m&aacute;s bien De la R&uacute;a, seg&uacute;n Gonz&aacute;lez), el &ldquo;bonapartista moral&rdquo; muestra su juego de &ldquo;irrupciones y ca&iacute;das&rdquo;. Lo que hab&iacute;a que salvar en la ca&iacute;da: la pol&iacute;tica. Como reserva, como instrumento, como autonom&iacute;a frente a una econom&iacute;a incapaz de transformarse. Contra el l&iacute;mite f&eacute;rreo de la convertibilidad, a la pol&iacute;tica le qued&oacute; el terreno moral. </span>
    </p><p class="article-text">
        Pero la decisi&oacute;n de Macri s&oacute;lo podr&iacute;a tener alg&uacute;n parentesco con la de Cristina en 2019. Me corro, pero me introduzco en el centro simb&oacute;lico de mi fuerza. Aunque en Cristina el gesto fue m&aacute;s &ldquo;controlado&rdquo;: quedarse adentro, preservar poder. Hab&iacute;a dos silogismos superpuestos en 2019: uno, &ldquo;sin Cristina no se puede, s&oacute;lo con Cristina no alcanza&rdquo;; y el otro, consolando el exitismo, dec&iacute;a que &ldquo;Cristina pod&iacute;a ganar, pero no gobernar&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;l es el silogismo de Macri? &iquest;El mismo? &iquest;O qu&eacute; variante?
    </p><p class="article-text">
        Por ahora la &uacute;nica <em>novedad en los frentes</em> es que la pulseada ser&aacute; sin Macri. Sobre el paisaje m&aacute;s desierto del FdT el funcionario de un municipio de zona sur del GBA mide el clima sobre una dimensi&oacute;n m&aacute;s: &ldquo;habr&aacute; que seguir fino algunas elecciones provinciales y ver la merma en la participaci&oacute;n electoral&rdquo;. Hizo circular en sus grupos el video de la &ldquo;encuesta&rdquo; del Pelado. Agrega que &ldquo;a la oposici&oacute;n le sirve el escenario de crisis generalizada, te da la puerta para un ajuste porque es obvio que en la &lsquo;normalidad&rsquo; nadie aplica ajuste, necesit&aacute;s caos y crisis para hacerlo. Pero a nosotros, al no jugar Macri, nos va a costar m&aacute;s instalar la idea de &lsquo;vamos, pongamos huevo, que si no viene la derecha neoliberal&rsquo;&rdquo;. Una pregunta de este 2023, en mitad del hervidero, con estos datos de pobreza e inflaci&oacute;n, tambi&eacute;n pasar&aacute; por c&oacute;mo podr&aacute;n meter el ajustazo cuando la crisis es cr&oacute;nica. La promesa de sangre ya existe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tranvia-llamado-deseo_129_10089483.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Apr 2023 03:04:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un tranvía llamado deseo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones 2023,Javier Milei]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cosecharás tu deuda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cosecharas-deuda_129_10067491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f7b496c-5851-49f0-9d77-b625e5ad4664_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cosecharás tu deuda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se cumplen cuarenta años de democracia entre deudas externas e internas, con responsabilidades lejanas que se heredaron y otras, recientes, que se engendraron. </p></div><p class="article-text">
        Noviembre de 2008. En el living de su casa recibe un hombre sabio y un poco parco a los reportajes. Es el final de una marat&oacute;n de entrevistas en las que los intelectuales fueron m&aacute;s bien excepci&oacute;n. Era un noviembre especialmente caluroso, aunque sin el adobe de las mil notas sobre cambio clim&aacute;tico, con menos marco te&oacute;rico. La entrevista se hac&iacute;a para un programa de la televisi&oacute;n p&uacute;blica en el que se repart&iacute;an <em>saldos</em>: la democracia cumpl&iacute;a 25 a&ntilde;os y no se sab&iacute;a del todo c&oacute;mo celebrarla, pero s&iacute; que hab&iacute;a que hacerlo. Los entrevistados eran de todos los palos (deporte, cultura, espect&aacute;culo, militancias, y personas de a pie). El 2008, al kirchnerismo, le hab&iacute;a salido mal, el mundo estaba en crisis y el boom de los <em>commodities</em> se empezaba a dejar atr&aacute;s. Duhalde hab&iacute;a dicho que en las crisis todos ten&iacute;an raz&oacute;n, pero ven&iacute;amos de los a&ntilde;os de tasas chinas en los que no se escucharon razones. El crecimiento es as&iacute;. Billetera mata cr&iacute;tico. Y de golpe emergi&oacute; la otra cara de la plaza del 2001: una que se parti&oacute; en dos.
    </p><p class="article-text">
        Cada entrevista ten&iacute;a una pregunta ritual hacia el final: &ldquo;&iquest;Hay que celebrar?&rdquo;. <strong>Emilio De &Iacute;pola</strong> ya hab&iacute;a hablado bastante ese d&iacute;a. Pero pens&oacute; ante esa pregunta, sonri&oacute; y respondi&oacute;: &ldquo;S&iacute;, pero con sidra, no con champagne&rdquo;. No hubo mejor cierre. Y el chiste no se tiraba de palomita a la trillada met&aacute;fora de la <em>pizza &amp; champagne</em> con que se intent&oacute; abreviar al menemismo o a Menem (que, qui&eacute;ralo o no, no era un menemista, era un hombre de Estado), sino sobre la econom&iacute;a del festejo: la sidra no faltar&aacute; en ninguna mesa argentina por m&aacute;s pobre que fuese. El m&iacute;nimo com&uacute;n denominador. Como si dijera: brindemos con vasitos de pl&aacute;stico. En su historia de &ldquo;Bebidas y excitantes&rdquo;, <strong>Fernand Braudel</strong> le dedica un apartado memorable a la sidra, &ldquo;originaria de Vizcaya&rdquo;. Se introduc&iacute;a no para competirle al vino sino a la cerveza, &ldquo;ya que &eacute;sta procede de los cereales, y beberla supone a veces privarse de pan&rdquo;. Dice Braudel que la sidra lleg&oacute; a Normand&iacute;a oriental a fines del siglo XV, y s&oacute;lo triunf&oacute; en la alta Normand&iacute;a reci&eacute;n &ldquo;hacia 1550, y, como era de suponer, para consumo de los pobres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De &Iacute;pola conoci&oacute; la f&aacute;brica de la democracia por dentro porque conoci&oacute; la c&aacute;rcel y fue mentor de algunos discursos primaverales de esos a&ntilde;os ochenta. Un soci&oacute;logo para un pa&iacute;s que, de m&iacute;nima, deb&iacute;a aceptar rutinas. Hubo fe de que la democracia no naciera con <em>1, 2, 3 Vietnams </em>sino con <em>1, 2, 3 partidos pol&iacute;ticos</em>. Acostarse con el Che Guevara y, a la ma&ntilde;ana siguiente, querer afeitarlo. El peronismo y el radicalismo jugaban a ver cu&aacute;l era cu&aacute;l por izquierda o por derecha. Hab&iacute;a otros (UCEDE, PI, m&aacute;s tarde Frepaso), terceros en discordia que, como se&ntilde;al&oacute; <strong>Juan Carlos Torre</strong>, pasaron a mejor vida en 2001. Ese orden de dos grandes partidos lo so&ntilde;&oacute; <strong>Torcuato Di Tella</strong>. Tambi&eacute;n Alfons&iacute;n, Chacho &Aacute;lvarez, Menem en los hechos, &iquest;Cristina y el &ldquo;armen un partido&rdquo;? La &ldquo;partidocracia&rdquo;, en &uacute;ltima instancia, no como negaci&oacute;n del conflicto sino como una administraci&oacute;n bajo ciertas reglas que lo contengan. Los dos mandamientos en el etiquetado del 83 dec&iacute;an &ldquo;No matar&aacute;s&rdquo; y &ldquo;Che pibe, ven&iacute;, vot&aacute;&rdquo;. Atr&aacute;s estaban Malvinas y la ESMA. El pueblo quer&iacute;a paz, pan y trabajo (y aparici&oacute;n con vida). Un programa m&iacute;nimo, no un libro rojo. Ubaldini, el dirigente que se puso m&aacute;s que una campera de cuero: se puso al hombro los derechos de los trabajadores. La democracia argentina, como la literatura seg&uacute;n <strong>David Vi&ntilde;as</strong>, empez&oacute; con una violaci&oacute;n. Show del horror.
    </p><p class="article-text">
        La palabra <em>deuda </em>estaba desde el inicio: la democracia naci&oacute; endeudada, el Estado enajenado, condicionada su capacidad econ&oacute;mica. Ya en el Gran Buenos Aires de 1983 hab&iacute;a m&aacute;s del 20 por ciento de hogares pobres. Y la deuda externa que hasta 1976 era de aproximadamente 8.200 millones de d&oacute;lares, en 1983 ascendi&oacute; a 45.100. Casi un 450 por ciento. Los noticieros ten&iacute;an su columnista cl&aacute;sico: un <strong>Osvaldo Granados</strong> que hablaba de deuda, inflaci&oacute;n, FMI, precio del d&oacute;lar (as&iacute; como el columnista infaltable de policiales, u hoy el columnista de judiciales). Con la D de democracia se escrib&iacute;a desaparecidos, desocupados, deuda y d&oacute;lares.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Las deudas de la democracia&nbsp;</h3><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo en estos tiempos suele usarse esa muletilla solemne de las &ldquo;deudas de la democracia&rdquo;? Un cl&aacute;sico: cuando se hace evidente alg&uacute;n chanchullo en el funcionamiento de la SIDE o ex SIDE o AFI o servicios. &ldquo;Apareci&oacute; un video&rdquo;, &ldquo;se filtraron chats&rdquo;. Los servicios son la primera versi&oacute;n del periodismo desde hace a&ntilde;os. El aura maldita en esos esc&aacute;ndalos que se patentan de s&iacute;mbolos&nbsp; &ndash;como las vidrieras de Modart&ndash;. (Apuesto guita que millenials y centennials esto lo tienen que googlear). Ah&iacute;, cuando las aguas del Estado bajan turbias (&iquest;de d&oacute;nde denunci&oacute; Chacho &Aacute;lvarez que salieron los fondos de las coimas para los votos&nbsp; del Senado?), se asocia a otra palabra argentina: los s&oacute;tanos. 
    </p><p class="article-text">
        En esa apelaci&oacute;n de la &ldquo;deuda de la democracia&rdquo; se incluye todo el arco ideol&oacute;gico. Y pareciera rozarse (autocomplaciente, en el fondo) con la de una herencia maldita: porque es obvio que la democracia naci&oacute; lidiando con poderes corporativos, dentro del Estado, a los que el poder civil a&uacute;n no era capaz de manejar. Alguien dijo en el primer gobierno civil: &ldquo;mano de obra desocupada&rdquo;. Se trataba de la &ldquo;Casa tomada&rdquo; de la democracia naciente: una casa tomada por otros que ven&iacute;an de los s&oacute;tanos. No habl&oacute; en franc&eacute;s, Tr&oacute;ccoli, nombr&oacute; lo dif&iacute;cil de separar a&uacute;n a ciertas personas de sus armas, de los cables de electricidad, de sus negocios. &ldquo;La luz argentina&rdquo;, escribi&oacute; <strong>C&eacute;sar Aira</strong>. Estado contra Estado. Quiz&aacute;s <em>el cine de la transici&oacute;n</em> no dio escena mejor que la de <em>En retirada</em>, de <strong>Juan Carlos Desanzo</strong>, un policial negro que quiso meter el drama de los a&ntilde;os recientes en las reglas del g&eacute;nero. La escena es la de un genial <strong>Gerardo Sofovich</strong> (haciendo de ex jefe de una patota policial) cuando le explica a su antiguo subordinado, <strong>Rodolfo Ranni</strong>, que los tiempos cambiaron. Ranni divaga por la ciudad como <em>un perfecto asesino</em> pero ya un lumpen de hotel, tratando de cobrar la guita de viejos empresarios protegidos y algunas cuitas personales. Un mazorquero sin Estado.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se populariz&oacute;, hace ya casi una d&eacute;cada, el nombre del esp&iacute;a Stiuso en la ex SIDE, cuando se descompuso internamente ese equilibrio de poder que su figura aparentemente significaba, m&aacute;s all&aacute; de las internas, y en toda esa deriva que marc&oacute; la muerte del fiscal Nisman, bast&oacute; una m&iacute;nima lectura del &ldquo;personaje&rdquo; para dar cuenta que, lejos de ser un resabio de la dictadura, Stiuso era un producto de la democracia. La democracia engendra sus propias deudas. Un hombre que ascendi&oacute; entre 1983 y 2013 en una carrera mete&oacute;rica al servicio de ser &uacute;til al &ldquo;poder de turno&rdquo; (esto es, de m&iacute;nima, proveer informaci&oacute;n de aquellos que les resultaron molestos a todos los sucesivos presidentes hasta su ca&iacute;da). Y, en simult&aacute;neo, lo que hace cualquiera en el rendimiento de esas utilidades: forjar el poder propio. Stiuso era obediencia y mando. El &ldquo;s&iacute;, presidente&rdquo; del hombre que sab&iacute;a <em>lo que hiciste el verano pasado</em>. Como la vez que, confundido, y en retirada, llam&oacute; al aire de &ldquo;Intratables&rdquo; para increpar a Moreno Ocampo porque, siendo fiscal en el juicio del 85, lo llam&oacute; para pedirle protecci&oacute;n. Moreno Ocampo esa vez se hizo entender clarito. Se sac&oacute; la papa de la boca y dijo lo m&aacute;s o menos obvio: &ldquo;Yo era un fiscal de la Naci&oacute;n y usted deb&iacute;a cuidarme&rdquo;. Stiuso estaba tan adentro del Estado que se olvid&oacute; que lo era.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las &ldquo;deudas de la democracia&rdquo; tambi&eacute;n tienen en su enunciado solemne algo que descarga las responsabilidades m&aacute;s puntuales: es hija de la doble vara. Depende de qu&eacute; polic&iacute;a pegue en qu&eacute; distrito (y de qu&eacute; partido) se nombran o no como &ldquo;deudas de la democracia&rdquo; (como con el Fondo de Garant&iacute;a de Sustentabilidad, dime qu&eacute; gobierno lo manotea y te dir&eacute; si es bueno o malo.) El sucio derecho a la doble vara. Gobernar con pragmatismo, oponerse con romanticismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cosecharas-deuda_129_10067491.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Mar 2023 03:01:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cosecharás tu deuda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Deuda,Martín Rodríguez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos quieren la presidencia, pero nadie quiere el poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/quieren-presidencia-nadie-quiere_129_10046674.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4734b120-9043-46f1-8c60-4041358fb20f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todos quieren la presidencia, pero nadie quiere el poder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las coaliciones estallan de contradicciones internas, la palabra "grieta" se multiplica en lugares comunes y la beligerancia prolonga el descreimiento de la calle. Apuntes para un diálogo imaginario entre la sociedad argentina y su clase política.</p></div><p class="article-text">
        Nos va a salvar la soja, una cosecha, Vaca muerta, &iexcl;el litio! Prendamos velas. El Estado en una santer&iacute;a. Que llueva, que llueva. La peor sequ&iacute;a de los &uacute;ltimos 120 a&ntilde;os. El contexto obvio: &ldquo;inflaci&oacute;n mata relato&rdquo;. Latiguillo que hostiga las l&iacute;neas del gobierno. Lo desconocido: la gente en la calle, los pesos en la calle, todos con su alias, Mercado Pago escrito con cray&oacute;n, dice<strong> Mariana Moyano</strong> <a href="https://open.spotify.com/episode/0mwrz7e2G820a3Uvn0hLsx?si=COR3XjUvQfe8GwOQtYQo-Q&amp;nd=1&amp;_branch_match_id=451464512551139955&amp;utm_medium=sharing&amp;_branch_referrer=H4sIAAAAAAAAA8soKSkottLXLy7IL8lMq9TLyczL1vcJCHPKNvDyS69MAgClQNxuIAAAAA%3D%3D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a>. Una <em>marea asi&aacute;tica</em> de informales. Y la inflaci&oacute;n que devora los bolsillos, despu&eacute;s qu&eacute; se come: las &iacute;nfulas pol&iacute;ticas. &iquest;Cu&aacute;nta sobrevida tiene un discurso con 6,6% de inflaci&oacute;n?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la sequ&iacute;a en regiones de la zona n&uacute;cleo que llevan cincuenta d&iacute;as sin lluvias (con la ca&iacute;da en la liquidaci&oacute;n de d&oacute;lares) se le aparecen los nervios de punta de los vecinos de Villa Madero que apedrearon una comisar&iacute;a despu&eacute;s de que mataran a un remisero de un tiro en la cara para robarle el auto. Y ni hablar de los cortes de luz para miles de familias que no se levantan s&oacute;lo con los cantos de sirena de una estatizaci&oacute;n. Pasaron sin luz la biaba del calor. 
    </p><p class="article-text">
        En este contexto &ldquo;las internas&rdquo; parecen m&aacute;s la huida hacia delante de una realidad que se reconocen incapaces de transformar, que el debate ideol&oacute;gico que apetecen. La pol&iacute;tica no disputa el poder; todos quieren ser opositores (o jugar como opositores). Y quiz&aacute;s, de fondo, porque saben lo poco que saben: &iquest;qu&eacute; sociedad gobernar? Miden su fuerza ah&iacute;: simular el llano. Aunque sea el juego de una elite que no sabe ya ni el precio de la bajada de bandera del taxi, a&ntilde;os con choferes. <em>Opositores somos todos</em>. Balcarce 50 es un museo. Una noche en el museo. Si pas&aacute;s a medianoche Alberto hace luces con la linterna desde adentro, habla con las estatuas de los viejos presidentes que cuida. Porque es tal el quilombo, el embotellamiento de cisnes negros y la mala praxis, que incluso <em>Juntos por el Cambio</em> se quedar&iacute;a a vivir en la previa. Larreta o Bullrich sue&ntilde;an un camino largo, eterno. Ser candidatos ser&aacute; la &uacute;ltima estaci&oacute;n con poder antes del infierno de tenerlo. El mayor poder: no tener o hacer como que no se lo tiene. La pol&iacute;tica es medirse el aceite de qui&eacute;n es el mejor opositor.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo plenario cristinista llevaba el sello que <strong>Gustavo Marangoni</strong> defini&oacute; as&iacute;: &ldquo;Hablemos de algo importante, hablemos de m&iacute;&rdquo;. Justo en la previa al dato de inflaci&oacute;n. Un militante dice: &ldquo;Por m&aacute;s operativo clamor que haya este dato es un &lsquo;saluden al Frente de Todos que se va&rsquo;&rdquo;. El golpe inflacionario rotundo. El presidente mantiene el suspenso de su candidatura para hacer aunque sea extorsiva su presencia, Massa at&oacute; su suerte a la inflaci&oacute;n (el n&uacute;mero mensual del INDEC demuele la proyecci&oacute;n) y el cristinismo empuja su consigna de &ldquo;Cristina proscripta&rdquo; para convencerla de que sea candidata&hellip; Vendr&aacute;n los duchos de la militancia a darle sentido al reto ins&oacute;lito de M&aacute;ximo a Axel. &ldquo;Subir m&aacute;s militancia al gobierno&rdquo;, le ordena al &uacute;nico cristinista que hizo lo que nadie (Axel junt&oacute; votos). No hay brote (hasta el m&aacute;s propio) que deje sin pisar. Es el men&uacute; adictivo por su interna (ahora en la etapa <em>divisi&oacute;n del &aacute;tomo</em>: pelearse con Lula, con Estela, y as&iacute;). 
    </p><h3 class="article-text">La grieta</h3><p class="article-text">
        La palabra se pone vieja pero sigue ah&iacute;. Los acad&eacute;micos la despreciaron casi siempre, los periodistas la usaron casi todos y en las coaliciones da sentido. Es m&aacute;s: ahora funciona como concepto del debate interno (contra moderados o palomas). Cristinistas y macristas, en esta, espalda con espalda hacia adentro. Aunque algunos ya confiesan que ese sistema <em>contra Cristina o Macri</em>, que probablemente a&uacute;n suman juntos una mayor&iacute;a electoral, va envejeciendo. Los tiempos de una pol&iacute;tica <em>que te ayuda a vivir la crisis</em> pasan porque pasa el tiempo y un d&iacute;a ser&aacute; la hora de esperar soluciones. Proponen <strong>Pablo Touzon</strong> y <strong>Federico Zapata</strong> en este art&iacute;culo en <a href="https://panamarevista.com/exodo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Panam&aacute; Revista</a> que &ldquo;el mandato central de la &eacute;poca tiene mucho menos que ver con el vaiv&eacute;n entre <em>halcones y palomas, moderados y polarizados</em> (t&eacute;rminos que, en &uacute;ltima instancia, expresan toda la disfuncionalidad de esta era) que con esta reconstrucci&oacute;n de la legitimidad del liderazgo pol&iacute;tico&rdquo;. Sin pol&iacute;tica transformadora se &ldquo;podr&iacute;a concluir en un di&aacute;logo imaginario entre la sociedad argentina y su clase pol&iacute;tica: &lsquo;Yo te dej&eacute;, pero porque vos me abandonaste antes&rsquo;&rdquo;, dicen. 
    </p><p class="article-text">
        Repasemos lugares comunes que envuelven la palabra <em>grieta</em>. Defensas, ataques, desd&eacute;n y pasi&oacute;n. Semillas de verdad y usos de las semillas. La grieta existe, cansa, no se romper&aacute; por decreto pero&hellip; &iquest;para qu&eacute; sirvi&oacute;? <em>Veamos</em> y una breve conclusi&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        1. &ldquo;Siempre hubo grieta&rdquo;. Discuten la novedad de la palabra. Muchos se&ntilde;alan ese lugar com&uacute;n (&ldquo;la Argentina naci&oacute; dividida&rdquo;). Un refrito hist&oacute;rico: Moreno y Saavedra, unitarios y federales, radicales y conservadores, peronismo y anti peronismo. Certero y negador de lo que se ufana. Cada &eacute;poca es hist&oacute;rica en sus palabras &ndash;su particularidad&ndash;. Tambi&eacute;n hay otro desd&eacute;n acad&eacute;mico que denota en esa palabra cierta imprecisi&oacute;n, demasiado &ldquo;periodismo&rdquo;. Separan la paja del trigo: una cosa es la grieta, otra la polarizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        2. &ldquo;La democracia es la superaci&oacute;n de la grieta&rdquo;. Discuten que democracia sea conflicto. Consensos: los temas en los que estamos todos de acuerdo. Quiz&aacute;s somos un pa&iacute;s de consensos retroactivos: sedimento sin ceremonias. La integraci&oacute;n regional, por caso, arranc&oacute; con Alfons&iacute;n y Sarney, con Menem y Cardoso, con Lula y Kirchner. 
    </p><p class="article-text">
        3. &ldquo;La grieta se cre&oacute; en 2008&rdquo;. El a&ntilde;o clave, ese 2008: naci&oacute; una &eacute;poca. Empez&aacute;bamos a hablar distinto: corpo, opo, retenciones, ley de medios. &iquest;Se acuerdan?: &ldquo;&iquest;Y lo Magnetto?&rdquo;, le dec&iacute;a la <em>periodista militante</em> a un Scioli que miraba de reojo. Empezamos a vivir tambi&eacute;n guerras de consorcios. Lucha de clases medias. &ldquo;A mi t&iacute;a Pocha no le hablo m&aacute;s, repite lo que dice TN&rdquo;. Membrillo o batata con sangre en el ojo. Periodistas que se pelean. Cada entrega de los premios Mart&iacute;n Fierro sum&oacute; al repertorio de mejores vestidas o ex que se cruzaron a &ldquo;los que no se saludaron por ideolog&iacute;a&rdquo;. Cara de hemorroide entre gente que vive en casas con pileta. 
    </p><p class="article-text">
        4. &ldquo;A la grieta la matamos por decreto&rdquo;. Si digo agua, &iquest;beber&eacute;? Si digo que termina, &iquest;terminar&aacute;? El &uacute;ltimo discurso anti grieta de Larreta, confundiendo gallinas con teros, y el riesgo de su propio vac&iacute;o con algo que camina hasta en s&oacute;tanos judiciales. Reducir la pol&iacute;tica a reconciliaci&oacute;n y <em>bajar decibeles</em> en sociedades que est&aacute;n divididas. El riesgo es ofrecer un liderazgo d&eacute;bil que pide acuerdos. Se necesita <em>m&aacute;s liderazgo </em>para la b&uacute;squeda de acuerdos y ponerlos sobre la mesa. No estar a tiro de veto, ni hablar abstracto. 
    </p><p class="article-text">
        5. &ldquo;La grieta es moral&rdquo;. Declaro al otro fuera de la cancha. &ldquo;Vos est&aacute;s del lado de afuera del consenso democr&aacute;tico&rdquo;. Soluci&oacute;n imposible: hago un subsistema porque el otro rompi&oacute; el sistema. Una soluci&oacute;n venezolana. 
    </p><p class="article-text">
        6. &ldquo;La grieta es el modo de vivir la crisis&rdquo;. S&iacute;: demasiados a&ntilde;os sin resultados, con pol&iacute;ticos tirando paredes a sus audiencias, dieron esta d&eacute;cada perdida, sin soluciones, pero con el orgullo intacto del bloqueo mutuo. <em>Lo peor es gobernar</em>. Pol&iacute;ticos comentando la realidad, militancias de su orgullo. &iquest;Y los resultados? A lo Farinello: con m&aacute;s de 40% de pobres, &iquest;de qu&eacute; sirvi&oacute;? 
    </p><p class="article-text">
        7. &ldquo;La dominamos o nos domina&rdquo;. <a href="https://seul.ar/grieta-kirchnerismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En un art&iacute;culo</a>, <strong>Gustavo Noriega</strong> escribe honestamente que no quiere salir de la grieta y a la vez sus costados da&ntilde;inos. Organiza ese da&ntilde;o en torno a las interpretaciones cerradas al vac&iacute;o que se dieron en muchos cr&iacute;menes. De cada lado de la grieta le hicieron una autopsia ideol&oacute;gica a los cuerpos, dice. &ldquo;No hay hechos, hay grieta&rdquo;. Todo confirma lo que s&eacute;, y lo que no, &iexcl;afuera!, hecho un pellejo. 
    </p><p class="article-text">
        8. &ldquo;Lo contrario a grieta es profundidad&rdquo;. S&iacute;, resbalamos en superficies. Quiz&aacute;s lo contrario a grieta, al estilo engrietado de ver qui&eacute;n grita m&aacute;s fuerte, a esa rivalidad t&oacute;xica que ya ni se mira por TV, a la pol&iacute;tica judicializada, no sea el consenso, sino la profundidad de ir a los temas de ra&iacute;z. No hay una sola cosa solucionada hace a&ntilde;os. Lo vemos en Rosario, ciudad sitiada. Lo vemos en las tarifas, subsidios y cortes de luz (por esto se pelearon Kirchner y Scioli en 2003, &iexcl;hace veinte a&ntilde;os!, un hilo de Ariadna del quilombo y la opacidad).&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;No hay ideas sino en la gente&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;qu&eacute; pasa del otro lado? No es una encuesta, atenci&oacute;n, no es una muestra, no hay m&eacute;todo. S&iacute; una artesan&iacute;a de pregunta sencilla: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es la grieta para vos?&rdquo;. <strong>Pablo Sem&aacute;n</strong> dice que siempre depende de lo que uno pregunte. &ldquo;Si pregunto qu&eacute; es la grieta seguro me van a decir algo ajeno y malo. Pero si empiezo a hablar de cosas y algunas tocadas por la pol&iacute;tica aparecen expresiones engrietadas. Lo digo para no hacer inocente a la sociedad: las mismas personas que son peyorativas con la grieta sostienen posiciones engrietadas&rdquo;. Acuerdo y pregunto. 
    </p><p class="article-text">
        Gustavo tiene un supermercado en Mar del Plata. Cincuent&oacute;n, que en un parate del d&iacute;a me devuelve la pared por audio: &ldquo;En esa grieta est&aacute; toda la mescolanza. De un lado vamos a suponer, ten&eacute;s al peronismo, y del otro lado ten&eacute;s algo as&iacute; como lo que apoyan los radicales. Y ninguno quiere meter la pata&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; ser&aacute; meter la pata? Lo dice as&iacute;: &ldquo;Genera cada vez m&aacute;s un lugar adonde poner lo que nadie quiere resolver, ni hacerse cargo&rdquo;. La inflaci&oacute;n le tiene las pelotas al plato. Mar&iacute;a es cocinera de un comedor en Corpus Christi, Misiones, un pueblo que no pasa de los 3.500 habitantes. Dice que la grieta es &ldquo;un grupo de pol&iacute;ticos que en vez de ponerse de acuerdo, hacen un pozo y de ese pozo participan todos pero a la vez se abren de gambas y ninguno quiere hacer nada por este pa&iacute;s injusto&rdquo;. Tiene sesenta a&ntilde;os y trabaja desde los siete. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En realidad la grieta le sirve a los que medianamente entienden algo de pol&iacute;tica pero al que no entiende de pol&iacute;tica le da lo mismo. Saben que est&aacute;n peleados y nada m&aacute;s. Que un partido pol&iacute;tico est&aacute; peleado con otro y eso es todo lo que consideran&rdquo;. As&iacute; dice Marcelo. Es taxista. Puso un freno durante la Pandemia. Le diagnosticaron depresi&oacute;n. Hace parada en una GNC y trabaja todo el d&iacute;a. Los domingos le queda el auto para &eacute;l y le exprime hasta la &uacute;ltima gota de gasoil. Osvaldo vive en Necochea, estuvo preso unos a&ntilde;os por una macana, pag&oacute; y labura y responde que la grieta &ldquo;vendr&iacute;a a ser que se llenan de plata y nosotros la seguimos chupando, porque nunca se ponen de acuerdo, siempre hay intereses creados&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pastor hace cuarenta a&ntilde;os, Miguel vivi&oacute; la pol&iacute;tica en los a&ntilde;os setenta en carne propia. Da su respuesta: &ldquo;La grieta es la divisi&oacute;n llevada al extremo por razones ideol&oacute;gicas que hacen imposible el di&aacute;logo entre las partes para alcanzar aunque sea un m&iacute;nimo consenso. La imagen es una zanja sin fondo, un precipicio que no tiene fin&rdquo;. Lucio vende vinos. Camina la ciudad y se hace entender con los encargados de supermercados chinos en la lengua de todos: la guita. Tiene dos hijos, enviud&oacute;, naci&oacute; en Liniers y camina el centro. &ldquo;La grieta era como esos pedazos de tierra separados cuando no llueve. Y dos movimientos totalmente opuestos de ver el presente, el futuro, el pasado que chocan. Pero en esa grieta, abajo, si mir&aacute;s, est&aacute; el pueblo, y ah&iacute; est&aacute; la cuesti&oacute;n&hellip; No sirve porque est&aacute;n todos peleados hasta internamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Eliana vive en Cochagual, departamento General Sarmiento, al sur de San Juan, cr&iacute;a cinco pibes, el marido es polic&iacute;a y arm&oacute; un kiosco en su casa. Dice: &ldquo;La grieta es un concepto para ponerle nombre a una disputa sobre c&oacute;mo debe el Estado hacer las cosas, pero no es cualquier contraposici&oacute;n, esas ideas son irreconciliables como una grieta que no se vuelve a unir. Est&aacute;n los que pregonan que el Estado debe ocuparse de lo social antes que nada (por decirlo r&aacute;pido) y los que creen que la econom&iacute;a es primordial. Lo cierto es que ya gobernaron los dos y ninguno pudo dar en la tecla, quiz&aacute;s porque est&aacute;n demasiado preocupados en denunciarse mutuamente y no por salvar las diferencias por el bien com&uacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez, cada vez m&aacute;s sean los que miran la pol&iacute;tica como un mundo ancho y ajeno. Y tan ajeno que Milei los quiere polarizar con todos. Dice &ldquo;casta&rdquo; y mete todo en la misma bolsa. <em>Aunque no fuera la agon&iacute;a de la grieta, la grieta es una agon&iacute;a</em>. A Milei no sabemos c&oacute;mo le ir&aacute;, pero s&iacute; que tiene de d&oacute;nde agarrarse y por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/quieren-presidencia-nadie-quiere_129_10046674.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Mar 2023 03:01:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todos quieren la presidencia, pero nadie quiere el poder]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Fernández,Cristina Fernández de Kirchner,Máximo Kirchner,Axel Kicillof]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elige tus propias batallas: los diez años de Francisco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/elige-propias-batallas-diez-anos-francisco_129_10025800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="MR"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Probablemente con el tiempo se fue enfriando la relación del Papa con la política argentina, arriesga el autor. Prefiere, en todo caso, reivindicarlo parte del olor a ladrillo y oveja de quienes construyen un poder paciente, barrial, clerical.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Ven&iacute;a en un rem&iacute;s y escuch&aacute;bamos la radio. Ya llegando a Perito Moreno y Cruz escuchamos al locutor decir que hab&iacute;a humo blanco. Ah&iacute; le dije al remisero: &lsquo;sali&oacute; elegido un Papa&rsquo;. Llegu&eacute;, llam&eacute; a dos sacerdotes que estaban ah&iacute; conmigo, a Hern&aacute;n y a Nicol&aacute;s, y prendimos la televisi&oacute;n. Apareci&oacute; entonces el cardenal franc&eacute;s que dijo &lsquo;Jorge Mario Bergoglio&rsquo;. Saltamos los tres, nos abrazamos, y fuimos a tocar la campana de la parroquia. Algunas personas se fueron acercando.&rdquo; La parroquia es la &ldquo;Santa Mar&iacute;a Madre del Pueblo&rdquo; de Bajo Flores, el d&iacute;a es el 13 de marzo de 2013 y el momento es la certeza de pocos: casi nadie sab&iacute;a qu&eacute; significaba exactamente tener un Papa argentino, aunque, m&aacute;s precisamente, tener a <em>ese</em> Papa argentino. La felicidad y las campanadas del gran cura <strong>Gustavo Carrara</strong> sonaban sobre ese silencio: llegaba la hora de saber qui&eacute;n era de verdad <strong>Jorge Mario Bergoglio</strong>. Los atajos del tratamiento period&iacute;stico (quienes lo quer&iacute;an o lo odiaban) eran insuficientes para comprender la complejidad real del hombre. Hay libros y especialistas notables: la periodista <strong>Elisabetta Piqu&eacute;</strong> o <strong>Sergio Rub&iacute;n</strong>, entre otros. 
    </p><p class="article-text">
        El viejo <em>&ldquo;&iquest;qu&eacute; estabas haciendo cuando&hellip;?&rdquo;</em> es la primera selfie de la historia. El tren de la historia y cada uno: el hierro de los hechos y las medias de lana que llevamos puestas. Las palabras sobre ese d&iacute;a de Gustavo Carrara, joven e hist&oacute;rico &ldquo;cura villero&rdquo;, no ostentan una teor&iacute;a del poder o una cr&oacute;nica de las intrigas de palacio, sino una de las otras facetas de Bergoglio y sus fieles: el olor a ladrillo y oveja de quienes construyen un poder paciente, barrial, clerical. Lo que Carrara lleva en sus zapatos. Bergoglio, como arzobispo porte&ntilde;o, convirti&oacute; en Vicar&iacute;a la pastoral de Villas (&ldquo;Dale poder a un hombre y lo conocer&aacute;s&rdquo;, repite Carrara). La Iglesia de Bergoglio anticipaba su papado: no tanto las reformas de una instituci&oacute;n sino el lugar de la instituci&oacute;n. Esto es: habitar el centro del problema. En la campa&ntilde;a electoral porte&ntilde;a previa a la llegada a la intendencia de Macri en 2007 tom&oacute; cuerpo una referencia: una carta de esos curas villeros para pedir &ldquo;integraci&oacute;n urbana&rdquo;. Una Iglesia que ped&iacute;a m&aacute;s (y mejor) Estado. Despu&eacute;s, fue inc&oacute;modo para el macrismo porque era el observatorio del da&ntilde;o social de su pol&iacute;tica. Durante la presidencia, Macri miraba de reojo cada gesto del Papa. 
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os entrevistamos a Gustavo Carrara con <strong>Mario Santucho </strong>y pidi&oacute; si pod&iacute;a ser en un bar del centro. &iquest;El motivo? Tra&iacute;a en el bolsillo del jean los datos de un chico de Flores al que hab&iacute;a ido a pedir una vacante a un colegio de microcentro donde ten&iacute;a un director amigo. Carrara ya era obispo auxiliar de Buenos Aires y la imagen sencilla del <em>papelito en el bolsillo</em> no se parece en nada a la de quienes, en estos largos diez a&ntilde;os, ostentaron el supuesto cr&eacute;dito de una relaci&oacute;n con Bergoglio (Carrara reci&eacute;n lo vio personalmente en 2018), con la foto desgastada de un besamanos que ven&iacute;a a pedir el atajo para el <em>&oacute;leo sagrado</em>. M&aacute;s papistas que el Papa: consumir el derrame de un poder hecho de im&aacute;genes. Hubo demasiado tiempo en que la pol&iacute;tica busc&oacute; la conversi&oacute;n de la Santa Sede en la nueva Puerta de Hierro. Claro, en 2013 se jugaban los &uacute;ltimos a&ntilde;os de Cristina y el peronismo supuso que desde Roma habr&iacute;a un pulgar selectivo que iluminara al heredero. 
    </p><p class="article-text">
        De supuesto &ldquo;colaboracionista&rdquo; a &iacute;dolo de los pueblos del sur. Porque el nombramiento del Papa argentino se contuvo en el vaiv&eacute;n de las primeras horas. &iquest;Los que adoraban a Bergoglio se decepcionaron con <strong>Francisco</strong>, los que odiaban a Bergoglio se ilusionaron con Francisco? Primero tenemos el cementerio de &ldquo;tuits borrados&rdquo; de muchos cristinistas que se apuraron para ver en Bergoglio el encumbramiento de quien ven&iacute;a a romper el bloque populista de Sudam&eacute;rica. Lo comparaban con <strong>Juan Pablo II</strong>, a quien -en resumidas- cuentas le adjudicaban la ca&iacute;da del comunismo como si esa ca&iacute;da no tuviera el propio peso de las viejas carnicer&iacute;as estalinistas y el deterioro del socialismo real. (Juan Pablo II, el Papa polaco que el 10 de abril de 1987 diera una misa en el Mercado Central rodeado de miles de trabajadores argentinos.) Para otros ten&iacute;a el sabor invertido en ese espejo: llegaba, como lo llamaban, &ldquo;el jefe de la oposici&oacute;n&rdquo; al kirchnerismo. Bergoglio fue Francisco, fue otro y fue &eacute;l mismo.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de estos menudeos superficiales de la pol&iacute;tica, y en otro &aacute;ngulo, <strong>Mariano Schuster</strong> y <strong>Florencia Hidalgo </strong>rastrean en un texto (&ldquo;El hermano de Roma: la recepci&oacute;n protestante del Papa del Sur&rdquo;) la acogida del nuevo Papa para el protestantismo hist&oacute;rico con quien los &ldquo;un&iacute;a la comuni&oacute;n en Cristo, la pr&eacute;dica de la importancia de la oraci&oacute;n, y el mensaje de un cristianismo hecho desde la sencillez y la humildad del pueblo&rdquo;. En su texto, compilado por <strong>Diego Mauro</strong> y <strong>An&iacute;bal Torres</strong> en el libro &ldquo;Construir el Reino: pol&iacute;tica, historia y teolog&iacute;a en el papado de Francisco&rdquo;, Schuster e Hidalgo&nbsp;dicen: &ldquo;las declaraciones del protestantismo hist&oacute;rico argentino no ten&iacute;an solo un efecto local, sino que constitu&iacute;an un mensaje claro a las organizaciones globales del universo protestante. Les dec&iacute;an, en sus t&eacute;rminos y a su manera, que el hombre a quien hab&iacute;an conocido como Jorge Bergoglio, no estaba solamente comprometido con el di&aacute;logo ecum&eacute;nico, sino que era tambi&eacute;n el portador de un mensaje teol&oacute;gico y social que los protestantes pod&iacute;an sentir cercano&rdquo;. Los pastores protestantes ten&iacute;an la ventaja que los obedientes no: conoc&iacute;an a Bergoglio y no se basaban en lo que hab&iacute;an le&iacute;do en la prensa. 
    </p><p class="article-text">
        Pero probablemente con el tiempo se fue enfriando la relaci&oacute;n del Papa con la pol&iacute;tica argentina, menos fotos tambi&eacute;n a partir de cuentas b&aacute;sicas: el Papa no es portador de ideas electorales, es profeta de una noci&oacute;n inc&oacute;moda y concreta de &ldquo;los &uacute;ltimos&rdquo; y de lo &uacute;ltimo en el mundo (&Aacute;frica, Irak, los adictos, los trabajadores descartados). Dur&aacute;n Barba en sus a&ntilde;os de acumulaci&oacute;n electoral miraba socarronamente a quienes buscaban en la Santa Sede los votos que no eran capaces de buscar en la calle. <strong>Francisco es inc&oacute;modo justamente por su previsible voluntad de ir contra la corriente, dir&iacute;amos, y para allanar camino, una voz en un mundo de individuaci&oacute;n. El Papa que fue tapa de la Rolling Stone no est&aacute; de moda. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Encarna una teolog&iacute;a del pueblo para el pueblo del siglo XXI: su novedad se podr&iacute;a rastrear en viejos libros de <strong>Rodolfo Kusch</strong>, <strong>Juan Domingo Per&oacute;n</strong>, <strong>Gerardo T. Farrell</strong> (quien junto a <strong>Juan Lumerman</strong> publicaron una encuesta en plenos setenta sobre la religiosidad popular, &ldquo;&iquest;La Iglesia d&oacute;nde est&aacute;? &iquest;En el 1% de los militantes, en el 10% de los practicantes o en el 90% de los que se bautizan?&rdquo;), la obra exquisita de <strong>Rafael Tello</strong>, incluso en <strong>Arturo Jauretche</strong> y los dem&aacute;s nombres que forman <em>la teolog&iacute;a del pueblo</em>; y tambi&eacute;n en la mirada sobre una econom&iacute;a social que tiene en el Papa una primera palabra que, a fuerza de su voluntad, no sabemos si nombra lo que existe o nombra para que exista. O las dos cosas juntas. &iquest;Existir&iacute;a en la Argentina el Registro de Barrios Populares o el Registro Nacional de Trabajadores de la Econom&iacute;a Popular sin el Papa? Pol&iacute;ticas que atravesaron gobiernos de distinto signo. 
    </p><p class="article-text">
        Escribi&oacute; <a href="https://lanaciontrabajadora.com/ensayo/francisco-teologia-realismo-popular/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a> <strong>Pablo Touzon</strong> que la Iglesia &ldquo;tiene su propia forma de milenarismo y de filosof&iacute;a de la Historia, una que no remite ni a la Fe en el progreso tecnol&oacute;gico ni a la racionalidad econ&oacute;mica -el canon un&aacute;nime del siglo que termina y del que acaba de empezar- y que le permite cuestionar algunos tab&uacute;es que la pol&iacute;tica secular ya no se permite&rdquo;. El libro de <strong>Jos&eacute; Fern&aacute;ndez Vega</strong> (&ldquo;Francisco y Benedicto: el Vaticano ante la crisis global&rdquo;) marca esas l&iacute;neas de continuidad entre los &uacute;ltimos tres Papas (Juan Pablo II, <strong>Benedicto XVI</strong> y Francisco): &ldquo;la cr&iacute;tica al capitalismo como forma definitiva de organizaci&oacute;n social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Carrara tambi&eacute;n cita. Se trata del manuscrito de un discurso que pronunci&oacute;, en ese entonces Bergoglio, en las congregaciones generales con los cardenales antes de que comience el C&oacute;nclave que lo hizo Papa. El texto se hizo p&uacute;blico por primera vez en la revista del arzobispado de La Habana, ya que el mismo Bergoglio le hab&iacute;a regalado el manuscrito de pu&ntilde;o y letra al cardenal cubano <strong>Jaime Ortega</strong>. Leemos: &ldquo;En el Apocalipsis Jes&uacute;s dice que est&aacute; a la puerta y llama. Evidentemente el texto se refiere a que golpea desde fuera la puerta para entrar&hellip; Pero pienso en las veces en que Jes&uacute;s golpea desde dentro para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial pretende a Jesucristo dentro de s&iacute; y no lo deja salir.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De Papa que iba a acabar con el populismo a Papa populista? Una palabra, adem&aacute;s (&ldquo;populismo&rdquo;), que Francisco desde&ntilde;a (como se lee en <em>Fratelli</em> <em>Tutti</em>). La grieta argentina, que es nuestra &uacute;ltima &ldquo;primera versi&oacute;n de la Historia&rdquo;, se lo quiso tragar y no pudo. El Papa elige sus propias batallas, no dejan que se las elijan por &eacute;l. Como le dijo en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=q94HfK07DjI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una &uacute;ltima entrevista</a> a <strong>Daniel Hadad</strong>: &ldquo;Yo sospechar&iacute;a de las decisiones en las cuales no hay ninguna resistencia&rdquo;. &iquest;Pero qu&eacute; decisiones toma el Papa? La palabra es una decisi&oacute;n. <strong>Emilce Cuda</strong> <a href="https://lanaciontrabajadora.com/ensayo/emilce-cuda-francisco/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resume</a> la visi&oacute;n laudatista: &ldquo;Cuidar la vida en el planeta implica algo m&aacute;s que no usar aerosoles y juntar tapitas de pl&aacute;stico; y algo m&aacute;s que hacerse naturista y meditar en soledad. Cuidar la vida es generar trabajo digno, pagar salarios justos y otorgar garant&iacute;as universales y continuas para formaci&oacute;n, capacitaci&oacute;n y organizaci&oacute;n sindical&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nunca conocimos <em>un poder por derecho divino</em> tan cercano. Dios en nuestra lengua, la versi&oacute;n de ese antiguo poder romano tan accesible, que incluso se quiso interpretar llevando agua a nuestra zanja (con la liviandad de decir: &ldquo;&iexcl;ahhh, un Papa peronista!&rdquo;). &iquest;Pero ser&aacute; profeta en su tierra? Le pregunto a Marta, una mujer &uacute;nica, dolorida y generosa, que es pastora evang&eacute;lica en Villa Soldati, qu&eacute; piensa del Papa. Copio su guasap: &ldquo;A veces su manera no me gusta, es demasiado pol&iacute;tico&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; es lo pol&iacute;tico de Francisco? Hadad, por el contrario, imagina que despu&eacute;s de la ola euf&oacute;rica de la Scaloneta, una llegada de Francisco podr&iacute;a replicar ese sentimiento com&uacute;n. Dif&iacute;cil imaginar algo un&aacute;nime, aunque s&iacute; popular. Pero Francisco ya es del mundo. Y m&aacute;s all&aacute; de las circunstancias, nunca habr&iacute;a que dejar de mirar lo que se&ntilde;ala con el dedo. Lo que no tiene nombre. El mensaje est&aacute; en el mensajero: el Papa destruye la obviedad de lo que en boca de otros ser&iacute;a un lugar com&uacute;n. Su proclama a favor de las obediencias eternas (cuidar a los enfermos, alimentar a los hambrientos, trabajar por la paz&hellip;). Y sus palabras esenciales chocan con una cultura pol&iacute;tica global que podr&iacute;an traernos un peque&ntilde;o ant&iacute;doto contra ese mal en Argentina (el de una pol&iacute;tica ensimismada en sus problemas y tratando de que la sociedad haga propio lo que es del C&eacute;sar): 
    </p><p class="article-text">
        <em>El tiempo es superior al espacio. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La unidad es superior al conflicto. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La realidad prevalece sobre la idea. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>El todo es m&aacute;s que las partes.</em> 
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/elige-propias-batallas-diez-anos-francisco_129_10025800.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Mar 2023 03:07:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elige tus propias batallas: los diez años de Francisco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jorge Bergoglio,Papa Francisco,Juan Pablo I]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pequeños detalles de una vida policial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pequenos-detalles-vida-policial_129_10005362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pequeños detalles de una vida policial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Adrián es policía de la ciudad, es evangélico y llegó desde Formosa diez segundos antes de que empiece la pandemia. Vive en zona sur y trabaja en una comisaría de un coqueto barrio porteño. "En mi formación pensaba que nosotros somos la mano dura del Estado y que me quieren para que ejerza violencia y sentía el desafío porque mi personalidad no va tanto con lo que te pide ser policía, ¿viste?"</p></div><p class="article-text">
        Adentro del Instituto de Polic&iacute;a, en &ldquo;la &eacute;poca del COVID&rdquo;, Adri&aacute;n viv&iacute;a un r&eacute;gimen especial: s&oacute;lo los domingos ten&iacute;an una hora para hablar con sus familias. As&iacute; era la nueva vida que hab&iacute;a elegido, y las cosas &ndash;por empezar, su historia&ndash; quedaba por un tiempo del lado de afuera, ahora era joven pero m&aacute;s joven: hab&iacute;a que forjar una disciplina. En una de esas llamadas cortas de domingo, mientras pasaba revista a la parentela, supo que su pap&aacute; empeor&oacute; del c&aacute;ncer. No se lo terminaban de decir para no torturarlo en su encierro, pero la gravedad hac&iacute;a imposible ocultarlo. Cuando se lo dijeron se larg&oacute; a llorar. &ldquo;Esa noche le ped&iacute; a Dios que me d&eacute; fuerzas, que me ayude a estar con &eacute;l.&rdquo; Lleg&oacute; Semana Santa y entonces les dieron franco para ver a las familias. Sus compa&ntilde;eros estaban chochos, aunque &eacute;l estaba lejos: ten&iacute;a que irse a Formosa y no ten&iacute;a la plata, el tiempo era corto. &ldquo;Los compa&ntilde;eros estaban re contentos de saber que iban a salir, pero uno me pregunt&oacute; qu&eacute; me pasaba que me ve&iacute;a amargado.&rdquo; Adri&aacute;n decidi&oacute; hablar con su tutor, un oficial mayor, porque quer&iacute;a viajar a su provincia. Y le tuvo que contar lo de su padre. &ldquo;Tengo a mi viejo con c&aacute;ncer.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        -Esto nunca lo contaste.
    </p><p class="article-text">
        -No, se&ntilde;or.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;C&aacute;ncer de qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        -De cabeza y cuello. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uy, met&iacute; la pata&rdquo;, pens&oacute; Adri&aacute;n. Al rato, vino el jefe de su Compa&ntilde;&iacute;a, que trinaba. Que por qu&eacute; no se lo cont&oacute; a &eacute;l primero, que por qu&eacute; lo ocult&oacute;, y as&iacute; le peg&oacute; una cepillada b&aacute;rbara de reproches, pero al final fue conciliador: &ldquo;Qu&eacute;dese tranquilo que ya veremos c&oacute;mo hacer&rdquo;. Adri&aacute;n, b&aacute;sicamente, no ten&iacute;a plata para viajar. Permiso y plata, <em>las dos pe</em> que le faltaban. Hab&iacute;a llegado, solo, un a&ntilde;o antes desde Formosa, a lo de un t&iacute;o primero &ndash;gendarme&ndash;; a lo de un primo despu&eacute;s &ndash;polic&iacute;a&ndash;. Su familia le bancaba el sue&ntilde;o. Pero estaban lejos. Estudiaba para ser polic&iacute;a de la ciudad de Buenos Aires, a la que apenas conoc&iacute;a. Custodio de una ciudad extra&ntilde;a. Vino de lejos en busca del destino. 
    </p><p class="article-text">
        Al rato, mientras limpiaba los ba&ntilde;os, escuch&oacute; llegar a grito pelado al jefe de Secci&oacute;n. Gritaba su nombre completo. Otra vez el julepe. &ldquo;Ac&aacute; me cagan a pedos.&rdquo; Sali&oacute; corriendo con las manos sucias y el jefe le pregunt&oacute; c&oacute;mo era lo del viaje. &ldquo;No tengo plata para viajar, pero no quiero que ustedes la paguen&rdquo;, dijo. El jefe replic&oacute; con pocas pulgas: &ldquo;Te estoy preguntando cu&aacute;nto sale un viaje de ida y de vuelta&rdquo;. El jefe cerr&oacute; la puerta del pabell&oacute;n y dijo: &ldquo;&iexcl;Quiero que todos los compa&ntilde;eros del pabell&oacute;n vengan en diez segundos!&rdquo;. Salieron de todas las habitaciones, eran casi cincuenta en ese momento. &ldquo;&iexcl;Si&eacute;ntense en el piso!&rdquo;. Estaban as&iacute;, &ldquo;como indios&rdquo;. El jefe arranc&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Ustedes saben la situaci&oacute;n de Adri&aacute;n? Est&aacute; en el medio de una situaci&oacute;n delicada por su padre, que tiene un c&aacute;ncer terminal y empeor&oacute; mucho y vive en Formosa. &Eacute;l est&aacute; lejos de su familia y el viaje de ida y vuelta sale caro. Va a poder viajar en Semana Santa cuatro d&iacute;as. Necesitar&iacute;a saber qui&eacute;n lo podr&iacute;a ayudar. Saqu&eacute; la cuenta y si ponemos dos mil pesos cada uno Adri&aacute;n llegar&iacute;a a verlo.
    </p><p class="article-text">
        Se acuerda clarito de que todos levantaron la mano. &ldquo;Se empezaron a enumerar desde el fondo hasta adelante&rdquo;, dice y recuerda la voz de sus compa&ntilde;eros (&ldquo;la del correntino, la del formose&ntilde;o, la del de Varela, la del de Quilmes&rdquo;). Se le empezaron a caer las l&aacute;grimas delante de ellos. &ldquo;Les dije gracias, que no ten&iacute;a palabras, que disfruten con su familia y abracen a su pap&aacute; cada uno de ellos tambi&eacute;n.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l no le cont&oacute; ni a su pap&aacute; ni a nadie que viajaba. Al llegar no lo pod&iacute;an creer. &ldquo;Mi abuela se larg&oacute; a llorar, mam&aacute; tambi&eacute;n y cuando fui con mi pap&aacute;, &eacute;l estaba acostado en la cama con la cara inflada. &Eacute;l casi nunca lloraba, y nos quedamos ah&iacute;, de la mano. M&aacute;s tarde fuimos a la iglesia&hellip; y volv&iacute; renovado al Instituto. Ah&iacute; entend&iacute; lo que es la camarader&iacute;a, ponerse en el pantal&oacute;n del otro. Que me hayan ayudado es algo que nunca voy a olvidar.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Adri&aacute;n ya es polic&iacute;a de la ciudad, es evang&eacute;lico (comenta la existencia de &ldquo;Polic&iacute;as de impacto&rdquo;, la comunidad de polic&iacute;as cristianos) y lleg&oacute; desde Formosa diez segundos antes de que empiece la pandemia. Vive en zona sur y trabaja en una comisar&iacute;a de un coqueto barrio porte&ntilde;o. Su calma bondadosa tiene una forma de firmeza tambi&eacute;n, no se ofrece duro, pero se nota que lo puede ser. Cuando mataron a Maribel Zalazar, la mujer polic&iacute;a de la estaci&oacute;n de subtes de Retiro, con 35 a&ntilde;os y dos hijos, dice que fue un golpe al coraz&oacute;n de todos. &ldquo;Tengo compa&ntilde;eros que eran amigos de ella, porque m&aacute;s all&aacute; de ser compa&ntilde;eros eran amigos, y sufrieron mucho. Nos duele porque sabemos que atr&aacute;s del uniforme hay una persona que tiene familia, hijos que quedaron solos.&rdquo; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muerte tan cruel, ese vac&iacute;o quiz&aacute;s tambi&eacute;n marc&oacute; lo poco que sabemos sobre hombres y mujeres que trabajan en las polic&iacute;as argentinas. De d&oacute;nde vienen, qu&eacute; buscan y encuentran, c&oacute;mo se formaron. As&iacute; llegu&eacute; a Adri&aacute;n, cuya historia por momentos parece hecha de <em>los clich&eacute;s de</em> <em>historias de superaci&oacute;n</em>, pero es el veros&iacute;mil de un tipo &iacute;ntegro, con valores que ojal&aacute; la calle o los gajes de la instituci&oacute;n o los vaivenes pol&iacute;ticos no le fundan. 
    </p><p class="article-text">
        Adri&aacute;n es evang&eacute;lico, pero antes era cat&oacute;lico. La conversi&oacute;n vino de la mano de un personaje complejo y decisivo en su vida: su pap&aacute;. &ldquo;Me vincul&eacute; con la iglesia evang&eacute;lica por mi pap&aacute;. Estaba alejado de &eacute;l, era m&aacute;s unido a mi mam&aacute;, pero mi pap&aacute; siempre me busc&oacute;. &Eacute;l trabajaba de alba&ntilde;il y era alcoh&oacute;lico. Siempre que me hablaba estaba ebrio, se pon&iacute;a agresivo.&rdquo; Pero un d&iacute;a cambi&oacute;. Cambi&oacute; repentinamente. &ldquo;Tendr&iacute;a 17 a&ntilde;os y no entend&iacute; por qu&eacute; vino el cambio. Lo ve&iacute;a sobrio, bien vestido, peinado, arreglado.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Se hab&iacute;a vuelto m&aacute;s cari&ntilde;oso&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Claro, y me sorprendi&oacute; ese cambio. Me pidi&oacute; perd&oacute;n por las cosas que hab&iacute;a hecho mal, por verlo ebrio, porque me falt&oacute; el respeto a m&iacute;, a mi mam&aacute;, a mi abuela, que era su mam&aacute;. Le dije que s&iacute;, que lo perdonaba, que era mi viejo y lo amaba sin rencor. Y ah&iacute; me cont&oacute; que se meti&oacute; a la Iglesia Evang&eacute;lica por un amigo que tambi&eacute;n andaba perdido en el alcohol. Amigos desde la infancia. Y despu&eacute;s siempre me invitaba a la iglesia. &ldquo;Ven&iacute;, vamos&rdquo;, me dec&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;&Eacute;l hab&iacute;a sido violento con vos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, me lleg&oacute; a propinar unos golpes, pero como correctivos. Me acuerdo que una vez me vio en la esquina, no le gust&oacute; nada verme ah&iacute;, se me acerc&oacute; porque estaba pasando un momento dif&iacute;cil, un amigo se suicid&oacute; y ven&iacute;a con mi prima en moto. Me ven&iacute;a a avisar. Estaba tomando una cerveza con un amigo y me dijo que falleci&oacute; el Changuito. &ldquo;&iexcl;C&oacute;mo que falleci&oacute; el Changuito!&rdquo;, le digo yo. Me dijo que se ahorc&oacute;. Y me agarr&oacute; la cabeza, pero cuando me vio la cerveza me meti&oacute; un bife que no me olvido m&aacute;s. Mi prima se asust&oacute;, empez&oacute; a gritar y &eacute;l como que me quiso agarrar, pero yo hac&iacute;a boxeo, ya ten&iacute;a reflejos, y cuando me quiso agarrar me tir&eacute; para atr&aacute;s y &eacute;l pas&oacute; de largo, se cay&oacute; y me fui corriendo. Me acuerdo que corr&iacute;, corr&iacute;, corr&iacute; y me met&iacute; en la casa de un amigo. Estaba asustado, les dije que me cubran, que mi pap&aacute; me peg&oacute; por tomar cerveza. &Eacute;l se fue con la moto, me acuerdo de que lo espiaba por la ventana y &eacute;l me buscaba, me buscaba y no me encontraba. Tiempo despu&eacute;s, ya componiendo mi vida, dej&eacute; de juntarme con mis amigos, me puse mucho con el boxeo porque estaba compitiendo y ten&iacute;a nivel. Una vuelta estaba entrenando en la cancha, trotando, y justo lo vi pasar a mi pap&aacute; en moto y le pegu&eacute; un chiflido. Le pregunt&eacute; ad&oacute;nde iba, ya sab&iacute;a que iba a la Iglesia, y le dijo, &ldquo;&iquest;quer&eacute;s que vayamos?&rdquo;. &ldquo;&iquest;En serio?&rdquo;, me dijo. Se qued&oacute; duro, se puso contento. Llegamos a la Iglesia, y empezamos, cantamos, le&iacute;mos la Biblia, conoc&iacute; al pastor, que me dijo que siempre oran para que me vaya bien. Y estaba temeroso, no sab&iacute;a cu&aacute;nto tiempo me iba a durar estar tranquilo y hacer las cosas bien. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y c&oacute;mo te hiciste polic&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Hab&iacute;a viajado para ac&aacute; a visitar un primo que es polic&iacute;a. Viaj&eacute; para su egreso y me dijo que estaba bueno ser polic&iacute;a, que te ofrecen buena plata y ten&eacute;s estabilidad econ&oacute;mica. Le dije que estaba metido en el boxeo. M&aacute;s tambi&eacute;n por mi familia, no quer&iacute;a dejarla en Formosa, pero cuando conoc&iacute; a mi pareja todo cambi&oacute;, ya no me importaba dejar todo para venirme a vivir con ella ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Con la experiencia en tu barrio, &iquest;no le ten&iacute;as pica a la polic&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Escuchaba esas canciones de &ldquo;vos sos un bot&oacute;n&rdquo; y que la polic&iacute;a esto y lo otro, pero no ten&iacute;a bronca. Era temeroso, m&aacute;s bien la respetaba. Ellos all&aacute; te ven&iacute;an a prepotear, a tratarte mal, muchas veces termin&eacute; en la comisar&iacute;a tambi&eacute;n por mis amigos, pero nunca tuve una causa judicial.
    </p><p class="article-text">
        Adri&aacute;n vivi&oacute; con su t&iacute;o en Ezeiza. El t&iacute;o gendarme, que lo banc&oacute; el primer tiempo. Encontr&oacute; trabajo en un supermercado chino como repositor, aunque le pagaban quinientos pesos el d&iacute;a. Se anot&oacute; en la facultad para estudiar Derecho. Pero no le alcanzaba para nada. Al tiempo se fue a la Ciudad, a lo de un primo en Floresta. Encontr&oacute; otro trabajo, le pagaban mil pesos el d&iacute;a por nueve horas y con descanso los fines de semana. &ldquo;Pod&iacute;a descansar, estar con mi novia, estudiar.&rdquo; Pero empezaron los conflictos con el primo. &ldquo;&Eacute;l no estaba solo en su casa, viv&iacute;a con su pareja, su se&ntilde;ora, con mi ahijada, con su suegra y su suegro.&rdquo; &iquest;D&oacute;nde entraba Adri&aacute;n? En un colch&oacute;n que tiraban en el living comedor. La familia se empez&oacute; a sentir inc&oacute;moda. El primo fue claro: &ldquo;A m&iacute; me gusta las ganas que le pon&eacute;s a la vida estudiando y trabajando, pero quiero mi comodidad, no puedo vivir as&iacute;&rdquo;. Y le consigui&oacute; una pieza en un hotel familiar, con ba&ntilde;o y cocina compartidos. Cerquita. La plata volaba. Cada tanto el primo le met&iacute;a unos pesos. &ldquo;La ventaja que hab&iacute;a tenido de vivir con mi primo era que ten&iacute;a computadora, ten&iacute;a herramientas para estudiar, pero al vivir solo empec&eacute; a valorar cosas m&aacute;s chiquitas, lo que es el az&uacute;car, una escoba, una vez llegu&eacute; a llorar de la bronca por no tener cosas tan insignificantes.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En ese tiempo Adri&aacute;n hablaba con su pap&aacute; todos los d&iacute;as. Le dijo que estaba pensando entrar en la polic&iacute;a y el viejo le dijo: &ldquo;S&iacute;, metete&rdquo;. Sab&iacute;a que su hijo no quer&iacute;a entrar por sus amigos: &ldquo;te hiciste poli, te re vendiste&rdquo;, cre&iacute;a que le iban a decir. Su novia tampoco estaba convencida. Imaginaba la pesadilla de una tarde, suena el timbre, como en las pel&iacute;culas, &ldquo;Se&ntilde;ora, su marido ha muerto&rdquo;. <em>Env&iacute;en flores a la viuda</em>. O tambi&eacute;n la corrupci&oacute;n. (La imagen de Rosario: una polic&iacute;a que parece ya diluida bajo la autoridad narco.) &Eacute;l le respondi&oacute; a ella con el bolsillo: &ldquo;Nos beneficiamos los dos, vas a tener tu obra social, y voy a tener un sueldo seguro, comida, alquiler&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, al trabajo entraba a las ocho, pero se levantaba a las cuatro de la ma&ntilde;ana, y se iba al Instituto de Santiago de Compostela tres mil ochocientos uno, en Soldati, al lado del Club Espa&ntilde;ol, donde est&aacute; el Instituto de Polic&iacute;a porte&ntilde;a &ndash;el Instituto Superior de Seguridad P&uacute;blica, donde estudian polic&iacute;as y bomberos&ndash;. Y se quedaba esperando de madrugada, con un traje y corbata que el primo le prest&oacute;. Los de la puerta un poco lo gastaban. El traje le quedaba chico. Se asomaban las mangas de la camisa. &ldquo;&iquest;Para qu&eacute; est&aacute;s?&rdquo;, le dec&iacute;an. &ldquo;Para inscribirme&rdquo;, dec&iacute;a &eacute;l. &ldquo;No te pod&eacute;s inscribir ac&aacute;, ten&eacute;s que hacerlo por la p&aacute;gina&rdquo;, le respond&iacute;an. &Eacute;l no ten&iacute;a idea c&oacute;mo entrar a la p&aacute;gina. Pero no arrugaba. &ldquo;&iquest;O sea que yo me quede dos horas y media ac&aacute; para que vos me digas que no me puedo inscribir?&rdquo;, les respond&iacute;a, gallito. Finalmente lo logr&oacute;. Present&oacute; anal&iacute;tico, present&oacute; todo y esperaba el llamado, que se demoraba, mientras se lo com&iacute;an los piojos. La se&ntilde;ora con la que trabajaba en la f&aacute;brica ve&iacute;a que estaba sufriendo y a la ma&ntilde;ana compraba un desayuno de m&aacute;s para que coma. La estaba peleando. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Muchas cosas que te tocan hacer implican riesgo, enfrentar delincuentes, aunque tambi&eacute;n levantar vendedores de palta que se ganan el mango, &iquest;c&oacute;mo vincul&aacute;s esa tarea ingrata o injusta con tus valores?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Y&hellip; discernir a la persona, ver m&aacute;s all&aacute; y descubrir qui&eacute;n est&aacute; detr&aacute;s del papel de vendedor de medias. Muchas veces tenemos que correr a una persona en situaci&oacute;n de calle que est&aacute; durmiendo. La otra vez nos pas&oacute;. Ven&iacute;a mi compa&ntilde;ero todo prepotente, &ldquo;&iexcl;vamos, vamos, lev&aacute;ntate, ten&eacute;s que salir de ac&aacute;!&rdquo;, le dec&iacute;a a uno. El tipo le contest&oacute;: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; me tratas as&iacute;? Soy una persona, no soy un perro&rdquo;. Y mi compa&ntilde;ero sigui&oacute; con que no puede estar ah&iacute;. &ldquo;Sos un atrevido&rdquo;, le contest&oacute; el ciruja. Por mi lado siempre voy callado primero y dejo actuar al compa&ntilde;ero con el que voy a ver c&oacute;mo trabaja. Mi compa&ntilde;ero en este caso era mal llevado, as&iacute; que intervine y dije: &ldquo;Nosotros estamos ac&aacute; para protegerte&rdquo;. Y me salt&oacute; al cuello, &ldquo;&iexcl;qu&eacute; protegerme si me tratan como basura!&rdquo;. Pero yo segu&iacute;, e iba dici&eacute;ndole que no era basura, sino un vecino m&aacute;s. Y seguimos as&iacute; hasta que se qued&oacute; pensando un rato, no entend&iacute;a nada de lo que le estaba diciendo. Un vecino incluso lo quiso rescatar. Pero &eacute;l segu&iacute;a nervioso. &ldquo;Esos giles&rdquo;, nos dec&iacute;a. El vecino logr&oacute; llev&aacute;rselo. Pero not&eacute; que cuando le empec&eacute; a hablar, empez&oacute; a cambiarle la actitud. Le dije que no era una cosa, que era un ser humano, que yo estaba tambi&eacute;n para protegerlo, para defenderlo. &ldquo;&iquest;Ustedes?&rdquo;, dijo. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; sos, mi mam&aacute;?&rdquo;. &ldquo;No, pero no quiero que me veas como enemigo&rdquo;, le dije.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Tu actitud me trae un poco al viejo sketch de &ldquo;Cha cha cha&rdquo; de una comisar&iacute;a donde los polic&iacute;as eran sensibles. Pero el otro polic&iacute;a, tu compa&ntilde;ero, el de actitud m&aacute;s prepotente, &iquest;c&oacute;mo tomaba la tuya?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Se qued&oacute; helado, callado, me dej&oacute; trabajar. Incluso le dije al ciruja: &ldquo;Soy tu amigo, si estamos ac&aacute; hablando es porque Dios nos uni&oacute; en este momento&rdquo;. &ldquo;&iquest;Dios?&rdquo;, dijo y me miraba. Dur&oacute; como cinco segundos la pausa que hizo y se larg&oacute; a llorar. Te juro que quebr&oacute; en llanto, y le tocaba la espalda, le dec&iacute;a &ldquo;quedate tranquilo&rdquo;. Y el loco solt&oacute; que su mam&aacute; lo abandon&oacute; cuando era chico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y ustedes sab&iacute;an a d&oacute;nde iba a ir o era simplemente que camine y se vaya para otro lado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No, que se vaya para otro lado. Pasa que era una persona agresiva. Los antiguos de la zona me advirtieron: &ldquo;Mir&aacute; que este vago es muy agresivo, tiene problemas con la polic&iacute;a, se te para de mano y te llega a pegar&rdquo;. Pensaba, &iquest;para tanto? Y me sent&iacute;a un poco intimidado. &iquest;Qu&eacute; hago cuando me lo cruce? Y justo me lo llegu&eacute; a cruzar con mi compa&ntilde;ero. Ese d&iacute;a despu&eacute;s de llorar se qued&oacute; un rato pensando, me mir&oacute; y no le dije nada, dej&eacute; que se desahogue. &ldquo;&iquest;De d&oacute;nde sos?&rdquo;, me dijo y cuando le dije que era formose&ntilde;o nos quedamos un rato hablando de Formosa. En mi formaci&oacute;n pensaba que nosotros somos la mano dura del Estado y que me quieren para que ejerza violencia y sent&iacute;a el desaf&iacute;o porque mi personalidad no va tanto con lo que te pide ser polic&iacute;a, &iquest;viste? Mi misma familia me dec&iacute;a: &ldquo;Ojo que vos sos bueno&rdquo;. Me met&iacute; en el boxeo de chico porque al juntarme con mis amigos siempre est&aacute; el mayor que te hace bullying, &iquest;no? Y all&aacute; me dec&iacute;an &ldquo;vos sos blanquito, un chetito de ciudad, &iquest;qu&eacute; haces ac&aacute; junt&aacute;ndote con nosotros?&rdquo;. Era blanco, es cierto. La familia de mi viejo, mi bisabuelo, vino de Checoslovaquia. Por eso me bardeaban. Me acuerdo que iba a las computadoras, a las maquinitas y ven&iacute;a un chico muy grande y me hac&iacute;a dormir en el piso, &ldquo;tirate en el piso a dormir&rdquo;, me dec&iacute;a. Y me tiraba por miedo. Encima era muy flaco porque no com&iacute;amos bien, muchas veces faltaba para la olla en casa y un dije &ldquo;me voy a aprender a defender&rdquo;. Y fui con ese rencor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Tuviste alguna revancha con esos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No, porque cuando aprend&iacute; la disciplina del boxeo y empec&eacute; a crecer en musculatura, en cabeza, a boxear en serio, ah&iacute; entend&iacute; que no val&iacute;a la pena pelearme. Y hasta el d&iacute;a de hoy cuando me los cruzo a algunos de los grandotes que me buscaban ro&ntilde;a me piden perd&oacute;n. Quedaron all&aacute;. Dios est&aacute; en los peque&ntilde;os detalles de la vida, aunque no lo veamos y siempre est&aacute;, como dicen, es omnipresente. As&iacute; lo dice un vers&iacute;culo que le gustaba a mi pap&aacute; (Josu&eacute; 1;9): <em>no temas&nbsp;ni desmayes, porque Dios estar&aacute; contigo dondequiera que vayas.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Cu&aacute;ntos polic&iacute;as son evang&eacute;licos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Somos bastantes.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pequenos-detalles-vida-policial_129_10005362.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Mar 2023 03:02:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pequeños detalles de una vida policial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Policía,Maribel Zalazar,Mano dura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La política, cuerpo a tierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/politica-cuerpo-tierra_129_9985320.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Son tan grandes los problemas argentinos que se necesitan juegos más transparentes", se planta el autor al analizar lanzamientos que se precipitan o se postergan. El político que llame al acuerdo "no puede estar pendiente de tirones de oreja de la casa matriz". </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando el cantante entra, los m&uacute;sicos hacen cuerpo a tierra&rdquo;. Eso dec&iacute;a An&iacute;bal Troilo. Resum&iacute;a su econom&iacute;a magistral para la m&uacute;sica: podar los arreglos. &ldquo;Menos, menos.&rdquo; As&iacute;, con <em>l&aacute;piz rojo</em>, el Gordo compuso y puso en &oacute;rbita las versiones definitivas del tango. Sobre esa base, un teatro sencillo, de pueblito en d&iacute;a feriado: supongamos que el cantante es &ldquo;la sociedad&rdquo; y entonces la orquesta es &ldquo;la pol&iacute;tica&rdquo;. El argumento dura unos p&aacute;rrafos y se autodestruir&aacute;. La informalidad econ&oacute;mica ser&aacute; tambi&eacute;n informalidad pol&iacute;tica, entre el ruido esperamos el resultado electoral del a&ntilde;o como cuando ped&iacute;s la cuenta en el restaurant: no sab&eacute;s lo que trae. &iquest;Qu&eacute; se incuba en el fondo? Democracia e inflaci&oacute;n: loter&iacute;a. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2012, el leitmotiv troileano podr&iacute;a haber sido de los macristas. Tragedia de Once, marchas de septiembre y el 8N desbordaron la minor&iacute;a intensa cristinista con la imagen de una sociedad. &iquest;Qui&eacute;n era el pol&iacute;tico de ese a&ntilde;o? En un sentido ninguno. Hac&iacute;an cuerpo a tierra. Massa tom&oacute; envi&oacute;n en la corta ganando la elecci&oacute;n del a&ntilde;o 13. Y Macri arm&oacute; el partido y gan&oacute; la elecci&oacute;n del 15. Digamos: la pol&iacute;tica habilidosa se puso &ldquo;detr&aacute;s&rdquo; de la sociedad, a&uacute;n cuando se trate: de su parte de la sociedad; de que la sociedad no existe; o&hellip; de que la mitad de las &ldquo;espontaneidades&rdquo; se organizan. <em>Espontaneidad</em> es otro nombre de guerra de la pol&iacute;tica del siglo XXI. 
    </p><p class="article-text">
        Thatcher dijo ese lugar com&uacute;n cuando decirlo era inc&oacute;modo: que la sociedad no existe. Nadie igual&oacute; en contundencia la frase (bueno, Lacan dijo &ldquo;la mujer no existe&rdquo;). Pero a su vez, aquellas reformas con las que Occidente desped&iacute;a el siglo pasado ten&iacute;an fe de sostenerse en una sociedad. Adelina De Viola dec&iacute;a que los obreros quer&iacute;an ser propietarios y no proletarios. Era ella, a su modo, tan rea y popular como Ubaldini. No hay cita al menemismo que no incluya como testimonio de &ldquo;humor social&rdquo; los chistes de Gasalla o la Do&ntilde;a Rosa de Neustadt. Los rastros de consenso crec&iacute;an desde el pie.
    </p><p class="article-text">
        Polarizaci&oacute;n mediante, y a riesgo evidente de terminar habl&aacute;ndole solo a su propia audiencia, hoy en pol&iacute;tica se existe mejor si se muestra aunque sea la partecita de la sociedad que te acompa&ntilde;a. Poder se construye en la llanura, no en laboratorios. Veamos el &uacute;ltimo. A Milei le sobra gente y dicen que le falta pol&iacute;tica (cuadros leales, sobrios). El crecimiento los traer&aacute;, porque cuando el carro anda lo melones se acomodan (o se suben). Pero Milei est&aacute; ah&iacute;, iluminado por el fuego de eso que se encendi&oacute; entre &eacute;l y esos <em>otros</em> que en la actual crisis cocinan ideas que ya no condenan la riqueza, el dinero o el hedonismo (como en 2001), sino la incapacidad de hacerlo por tus propias manos. Del fallido <em>El Estado te salva</em> naci&oacute; el rencor inevitable: <em>Estado no te vas a salvar de nosotros</em>.
    </p><p class="article-text">
        En la otra punta&hellip; el gobernador Schiaretti. Siempre hubo un fantasma anti kirchnerista: el poder detr&aacute;s del poder de los gobernadores peronistas. Se agit&oacute; y al final era un tigre de papel. Los gobernadores que se estaban por &ldquo;lanzar&rdquo; pagaban y pagaban encuestas hasta que les llegaba la <em>esperada</em>: la que dice que no miden. Pero en C&oacute;rdoba no, tal vez porque es una tradici&oacute;n que no junt&oacute; rencor yendo a aplaudir al Sal&oacute;n Blanco. Schiaretti gobierna desde 2015 &ndash;y antes, de 2007 a 2011&ndash;. Amas&oacute; el <em>cordobesismo</em>, herencia com&uacute;n de su viejo compa&ntilde;ero, De la Sota. Y tuvieron la fuerza de armar un modelo provincial que no se subordin&oacute; al canto de sirenas de una &eacute;poca. &iquest;Ahora dio su primer paso para jugar la liga nacional? Por lo pronto se rompi&oacute; el interbloque del Frente de Todos en el Senado, hizo crack la placa tect&oacute;nica de la c&aacute;mara alta (cuatro senadores peronistas&nbsp;se fueron y armaron un bloque denominado &ldquo;Unidad Federal&rdquo; junto a Alejandra Vigo, esposa del gobernador). Hace un mes, despu&eacute;s de especulaciones, Schiaretti se hab&iacute;a mostrado en una foto m&aacute;s bien l&uacute;gubre con Juan Manuel Urtubey. Parec&iacute;a el final del juego de la silla con los dos que quedaron del peronismo federal. Pero es corto y sin arrugues: para ser alguien faltar&aacute; salirse de esa imagen de <em>peronismo de lobby de hotel</em> y mostrar el peronismo productivista. Tractores y obreros industriales no deber&iacute;an faltar para esa aventura embrionaria y dif&iacute;cil. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Decirlo porque existe o decirlo para que exista</em>. Todos tienen una versi&oacute;n del pueblo en la que refugiarse. Real, simb&oacute;lica, imaginaria, incluso en tiempos de casta. El mejor Massa era &eacute;se que, hasta 2015, y cuando le sacaban intendentes, se sumerg&iacute;a en el hervor de una caravana. Como un loco con escopeta recortada saltando entre los techos gritando que <em>el salario no es ganancia</em> o que iba a poner <em>camaritas hasta en los ba&ntilde;os de estaciones de servicio</em>. La batalla que gan&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Marcha y contramarcha, el cristinismo &uacute;ltimamente no puede consensuar ni una pol&iacute;tica con Estela De Carlotto. Se &ldquo;entiende&rdquo; que no se hablen entre ellos en el gobierno porque se entiende como toda irresponsabilidad a la que nos acostumbramos, pero si la interna oficialista ven&iacute;a antropof&aacute;gica (hablar pestes de intermediarios del Estado como si no hubiera sido el kirchnerismo quien incorpor&oacute; los movimientos sociales al sistema pol&iacute;tico) ahora el paso en falso fue el intento de hacer la marcha de la memoria de todos con sentido propio y terminar enroscados en el metro cuadrado de la plaza. Lo del principio: es mejor hacer cuerpo a tierra y dejar libre una marcha en la que se supone que se ve la parte de la sociedad que te sostiene. Ser&iacute;a m&aacute;s estrat&eacute;gico aunque, claro, implica menos &ldquo;control&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Se lanz&oacute; Larreta en el kil&oacute;metro cero al que lleg&oacute; despu&eacute;s de su verano mochilero. Solo, hablando a c&aacute;mara. El video, se ve, se pretende desafiante para propios. &Eacute;l habla solo, formaliza su deseo de ser presidente. Patricia y Esteban Bullrich se chucearon en twitter porque ella le marc&oacute; la cancha a Larreta, su lista negra. (Y Macri la recibi&oacute; a Patricia). Con un discurso anti grieta de manual, Larreta dijo que los que apuestan a la grieta son estafadores. Muchos de los suyos, ante tal tono, ya dec&iacute;an estar a la espera de un gesto compensatorio de &eacute;l para contener a los halcones. No saben si va a ocurrir, pero se preparan. &ldquo;Ma&ntilde;ana aparece haci&eacute;ndole un gui&ntilde;o a Biondini&rdquo;, dijo un hombre de Uspallata. En el &uacute;ltimo a&ntilde;o de la presidencia del Frente de Todos, la iron&iacute;a trae la pregunta: &iquest;hay margen para opciones <em>delegada</em>s, que juegan a compensar la interna dedic&aacute;ndole cafecitos, asados, guasap a cada temblor de vajilla en la coalici&oacute;n y desentenderse del pa&iacute;s? &iquest;Otro candidato bajo el <em>modelo</em> <em>Alberto</em>? &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La necesidad futura es, de m&iacute;nima, la de un gobierno con un presidente que tenga la &uacute;ltima palabra, sin el enredo coalicional, m&aacute;s n&iacute;tido todo. Lo vimos en el Frente de Todos: quienes primero celebraron la jugada de CFK de elegir a Alberto (&ldquo;elige un moderado porque entiende la etapa&rdquo;) terminaron reprochando en esos mismos t&eacute;rminos la naturaleza presidencial (&ldquo;es moderado&rdquo;). Son tan grandes los problemas argentinos que se necesitan juegos m&aacute;s transparentes. Nadie tiene una idea segura de &ldquo;lo que hay que hacer&rdquo;. Y a todo esto se agrega mucho de lo que dicen varios candidatos, precandidatos o semi lanzados (desde Massa, Scioli o Wado hasta Schiaretti y Larreta): <em>construir acuerdos</em>. Si existe una oferta pol&iacute;tica que propone ir hacia los acuerdos, a romper la polarizaci&oacute;n, a quebrar la inercia de esta larga d&eacute;cada bloqueada y sin resultados, esa misma oferta no funcionar&aacute; sobre el c&aacute;lculo corto de asegurarse el voto duro propio pero &ldquo;seduciendo&rdquo; al voto blando (la manta corta de un liderazgo a tiro de la sanci&oacute;n del l&iacute;der m&aacute;s potente &ndash;sea Macri o Cristina&ndash;). No estamos para otro culebr&oacute;n lleno de cr&oacute;nicas de palacio, pol&iacute;ticos mortificados y opositores oficialistas sentados en presupuestos. Ya vimos que lo que &ldquo;ordena&rdquo; la pol&iacute;tica no le sirve al pa&iacute;s. El pol&iacute;tico que llame al acuerdo, que lo haga expl&iacute;cito, descarnado, tiene que liderar, alguien que no se pare &ldquo;en el medio&rdquo;, en la supuesta posici&oacute;n d&eacute;bil, lleno de tics nerviosos por los gestos que dispara para cada lado. No puede estar pendiente de tirones de oreja de la casa matriz. La negociaci&oacute;n es el triunfo de las partes. Si se habla de acuerdo, adem&aacute;s hay que decir qu&eacute; se est&aacute; dispuesto a perder. El acuerdo que no rompe nada no es acuerdo. El acuerdo que no incomoda no es acuerdo. El acuerdo termina siendo la palabra m&aacute;s vac&iacute;a. No sirve juntarse a hacer g&aacute;rgaras de bronce en el Tabac o a hablar de educaci&oacute;n en la UTDT o Flacso. Deber&aacute; tener olor a mediod&iacute;a en un remate de hacienda. Salir transpirados. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y el presidente? Esta semana en cadena nacional cit&oacute; sin citar a Alfons&iacute;n. La campera, el fr&iacute;o, la nieve, o sea, <em>hacia el sur, hacia el mar y hacia el fr&iacute;o</em>. La huida a Viedma como m&uacute;sica funcional de esa cadena. Y una cadena, &iquest;para qu&eacute;? &iquest;Para recordarle a qui&eacute;n que &eacute;l est&aacute; ah&iacute;? &Eacute;l y Larreta eligieron el sur esta semana de &ldquo;definiciones&rdquo;. Y en el final diremos que la palabra &ldquo;austral&rdquo;, el nombre de <em>la moneda que no fue</em>, tra&iacute;a en los ochenta la cifra del sur. En la palabra &ldquo;sur&rdquo; se arrinconaba sentido para ese tiempo y su largo clich&eacute;: la pel&iacute;cula de Solanas (&ldquo;Sur&rdquo;), los versos de Mario Benedetti musicalizados por Serrat (&ldquo;El sur tambi&eacute;n existe&rdquo;), todo corroboraba el <em>sur</em> metaf&iacute;sico, ut&oacute;pico, derrotado. La huida hacia adelante era al sur. Pero el mi&eacute;rcoles a Alberto se lo vio solo. Rodeado del vac&iacute;o blanco del Estado, entre el orgullo ant&aacute;rtico, s&iacute;, pero bajo una nevada que sin dudas ocurr&iacute;a en el pasado. Llegar demasiado tarde a la oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/politica-cuerpo-tierra_129_9985320.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Feb 2023 03:02:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La política, cuerpo a tierra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Fernández,Cristina Fernández de Kirchner,Sergio Massa,Elecciones 2023]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pipa de Lenin]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pipa-lenin_129_9965712.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pipa de Lenin"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los rusos de Plaza Lavalle, en la segunda mitad de la década del noventa, ofreciendo la orfebrería final del comunismo derrumbado. La clase política argentina, 2023, rematando los pines de imperios y planes pasados. Ojo con los bronces, sostiene el autor, algún día pueden llegar a venderse barato.</p></div><p class="article-text">
        Era com&uacute;n cruzar Plaza Lavalle en la segunda mitad de la d&eacute;cada del noventa y ah&iacute; &ndash;entre puesteros de libros jur&iacute;dicos, ancianos con pancartas de reclamos previsionales, procuradores, oficiales de justicia, vendedores de caf&eacute;, yiros y pungas nacidos para mirar lo que pocos quieren ver, yuppies, y esas ganas de describir la ciudad con el tono avispado de Dar&iacute;n en <em>Nueve reinas</em>&ndash;, entre toda la crema del cielo, hab&iacute;a rusos que vend&iacute;an &ldquo;cosas&rdquo; en Plaza Lavalle. Un rato, un ratito. No duraron la d&eacute;cada completa, pero adem&aacute;s de plata hac&iacute;an met&aacute;fora, digamos porque justamente Plaza Lavalle esos a&ntilde;os se hab&iacute;a convertido (con la lucha de los jubilados) en una plaza principal. Los <em>jubilados violentos</em> eran nuestra parte del muro ca&iacute;do. El propio. Y la madre de esa plaza: Norma Pl&aacute;. Era la plaza de ella&hellip; y de Julio Baz&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Las cosas que vend&iacute;an los rusos eran el medallero y la orfebrer&iacute;a final del comunismo derrumbado. Piezas sovi&eacute;ticas, prendedores de Stalin, pines con la estrella roja, los vencidos de la Guerra fr&iacute;a con sus planes quinquenales. Entre las cosas que ofrec&iacute;an se me ocurri&oacute; un regalo para mi viejo: una pipa que ten&iacute;a tallado el perfil de Lenin. Ni &eacute;l ni yo &eacute;ramos exactamente bolches, pero me pareci&oacute; un regalo atento. La regate&eacute; un poco. Lo primero que aprende un extranjero es a hablar de guita. Los rusos no son excepci&oacute;n. Lo sabemos todos los d&iacute;as en el supermercado Chino. Ellos pueden no entender qu&eacute; es leche Nutrilon fortificada pero te explican clar&iacute;simo que pagues por transferencia y no <em>cu erre</em>. Guita es esperanto. Los rusos sab&iacute;an que un peso val&iacute;a un d&oacute;lar. Y le pon&iacute;an precio a lo suyo. La retirada del bloque sovi&eacute;tico, vista as&iacute;, tambi&eacute;n, como una ola migratoria, que llev&oacute; a&ntilde;os. No era el fin de la historia, pero s&iacute; el fin de esa historia. 
    </p><p class="article-text">
        Esa escena tiene su mec&aacute;nica, su reciclado: rusos escapados de la ca&iacute;da del comunismo venden las &ldquo;joyas de la abuela&rdquo; en un pa&iacute;s que abrazaba con cierto fanatismo el nuevo consenso que lo derrumb&oacute;. D&eacute;cada despu&eacute;s, en cualquier <em>Todoxdospesos,</em> funcionaba la venta de los pines al rev&eacute;s: la resaca de la importaci&oacute;n de los a&ntilde;os del 1 a 1 vendida antes de que sea demasiado tarde. Todo lo s&oacute;lido... Se mueven palancas: la historia (no s&oacute;lo los libros) termina en una mesa de saldos. Los restos de civilizaciones. Lo viejo que no termina de morir tambi&eacute;n vive en las personas que quedan ah&iacute;, ac&aacute;, en el m&aacute;s ac&aacute;, en pleno ciclo vital pero con el ciclo cumplido. El tiempo no se lleva todo el elenco. As&iacute; es el matete. Termin&oacute; el comunismo, quedaron los rusos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me acostumbr&eacute; a no hablar en el auto. Me acostumbr&eacute; durante la pandemia para no generar bichos. Imaginate con los rusos. Es llevarlos y darme cuenta ya por el aspecto que son rusos&rdquo;, dice Fernando, chofer de Uber. &ldquo;Hablan entre ellos, generalmente parejas, pero no me acuerdo de haber llevado embarazadas. Una vez uno me pregunt&oacute; por el teatro Col&oacute;n, no m&aacute;s que eso&rdquo;, agrega. De Callao a Puerto Madero, de Libertador a Rivadavia. &ldquo;Todo por el centro&rdquo;, remarca. &ldquo;Casi todos pagan en efectivo, moneda nuestra. Y me hiciste acordar de dos que llev&eacute; del centro a City Bell. El viaje sali&oacute; cinco lucas y me dieron ocho m&aacute;s sumando la propina. Hablaban algo de espa&ntilde;ol y les pregunt&eacute; por Putin. &lsquo;Un nazi&rsquo;, me dijeron.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; vienen a parir las embarazadas rusas? Porque en Argentina se le da ciudadan&iacute;a a cada ni&ntilde;o que nace, esa es la respuesta para tallar en piedra. Habr&aacute; otras, menos solemnes. El periodista Nicol&aacute;s Cassese se pregunt&oacute; <a href="https://www.lanacion.com.ar/sociedad/boom-de-rusos-las-verdaderas-razones-por-las-que-buenos-aires-esta-llena-de-embarazadas-y-nid12022023/#/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a> &ldquo;si sus planes son quedarse apenas lo suficiente para lograr el pasaporte y luego volver a emigrar, o si piensan en Buenos Aires como destino a largo plazo&rdquo;. La escritora Paula Puebla <a href="https://www.clarin.com/revista-enie/embarazadas-rusas-carta-ciguena-guerras-maternidad_0_kk06Sn9Uk5.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apunta</a>: &ldquo;Las razones de los alumbramientos transfronterizos son diversas y no suelen estar escindidas unas de otras. Pueden ser geopol&iacute;ticas, estar ligadas a conseguir una mejor identidad &ndash;<em>commodity&nbsp;</em>del siglo XXI que redunda en un determinado e indiscutido&nbsp;capital social&nbsp;y fractura, no por casualidad, el pensamiento colectivo&ndash;, y tambi&eacute;n tener ra&iacute;z econ&oacute;mica&rdquo;. Los ucranianos huyen y son recibidos con los brazos abiertos en Europa. Los rusos viajan al fin del mundo. Atraer&aacute;n un beneficio inversor seg&uacute;n su origen de clase, con divisas para pagar el goce de una libertad que Putin oprime o para cumplir el deseo que Lennon dec&iacute;a cantando &ldquo;I don&rsquo;t wanna be a soldier, mama&rdquo;. Cassese recoge el testimonio optimista de Alexandra Petrachkova, polit&oacute;loga y residente en Buenos Aires hace quince a&ntilde;os con su familia: &ldquo;Los argentinos tienen la suerte de recibir a los rusos. Son gente de clase media alta, que viene con ahorros e invierte en el pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La clase pol&iacute;tica argentina por momentos se parece a los rusos de Plaza Lavalle: vendiendo los pines de imperios y planes pasados. Pero en algo no se parecen a esos rusos pobres: son casi todos millonarios (aunque algunos no lo sepan). Al gobierno del Frente de Todos habr&iacute;a que abrirle una carrera de posgrado que lo explique. &ldquo;El ciudadano asiste al&nbsp;debate<strong>&nbsp;</strong>sobre c&oacute;mo ser&aacute; el debate&rdquo;, escribi&oacute; Sebasti&aacute;n Lacunza <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-2023-tironeos-mesa-ficticia-bomberos-incendiarios-quieren-tronar-escarmiento_129_9941116.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a> hace una semana para ordenar la &uacute;ltima temporada en torno a la mesa pol&iacute;tica que hasta el jueves herv&iacute;a de &ldquo;<em>novedades&rdquo;</em>. Que se hace, que van, que no, que al final s&iacute;, que el clamor, que a la mesa le nace una comisi&oacute;n, se sella un documento a favor de todo lo bueno, se coloca la palabra &ldquo;proscripci&oacute;n&rdquo; en el centro (&iquest;y qu&eacute; se hace con eso si Cristina a&uacute;n puede ser candidata si lo quiere?), se discute si se discute estrategia electoral o gesti&oacute;n (como si en el fondo una cosa se pudiera separar de la otra), y el Frente de Todos siempre como tema del Frente de Todos, lo cual es energ&iacute;a gastada en una franela con la que diluir muchas veces la responsabilidad principal (las soluciones para los problemas argentinos). Y lo vemos, hay un desacople permanente entre los que pretenden ser diagn&oacute;sticos apocal&iacute;pticos del pa&iacute;s (y el mundo) y la madurez para abordarlos. Un d&iacute;a en Brasil y con Lula dicen que se pone en juego el equilibrio democr&aacute;tico; pero cuando Lula visita la Argentina parece que se rompe el Frente por la discusi&oacute;n de qui&eacute;n estuvo o no en una foto con &eacute;l. Los frentes pol&iacute;ticos son, demasiadas veces y sin excepci&oacute;n, la triste noticia de s&iacute; mismos. Sobreactuaciones, para colmo, con tal de no explicitar (quiz&aacute;s por pudor) la verdad menos rom&aacute;ntica del poroteo que se discute. Noticias que duran una semana y que pr&aacute;cticamente consumen en c&iacute;rculo quienes las producen (m&aacute;s sus c&iacute;rculos de consumidores de poder). Ser&aacute; un a&ntilde;o largo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Guardo el recuerdo. Mi viejo enciende la pipa, cumple una parte de su propio plan de reducci&oacute;n de da&ntilde;os. Dejar el pucho, abandonar los 43 70 largos, de a poco. El siglo termina y el encendedor ilumina la cara de un hombre que pas&oacute; algunas biabas de ese siglo. &iquest;En las primeras volutas de humo se dibujan chispazos de las viejas batallas? Lenin en el humo. Pero finalmente al pucho lo dej&oacute;, gan&oacute; su batalla. Y hoy la pipa adorna su biblioteca. La &uacute;ltima vez la vi justito al lado de &ldquo;Monse&ntilde;or Quijote&rdquo;, de Graham Greene. Ojo tus bronces, un d&iacute;a se vender&aacute;n baratos. 
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pipa-lenin_129_9965712.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Feb 2023 03:01:40 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siempre una justicia que falta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/justicia-falta_129_9945867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siempre una justicia que falta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Que se pudran en la cárcel”, pensamos muchos frente a los asesinos de Fernando o a las asesinas de Lucio. Los y las que estuvieron presos, como los y las que fueron a la guerra, vieron el horror: un círculo del infierno desconocido para los de afuera.</p></div><p class="article-text">
        La c&aacute;rcel fue el tema de estos d&iacute;as. Se escuch&oacute; un coro de fondo sobre presos, carceleros, grandotes del pabell&oacute;n, sobrevivientes, &ldquo;violines&rdquo;, facas. Todo en la imitaci&oacute;n de ese lenguaje tumbero que fascina como el acento de barrio que sale mal. La vieja frase de Dostoyevski&nbsp;(&ldquo;El grado de civilizaci&oacute;n de una sociedad se mide por el trato a sus presos&rdquo;), muy fina, tiene sus vueltas. Escuchamos a los de mano dura y mano blanda&hellip; y a fin de cuentas realistas somos todos. &iquest;Qu&eacute; pasa? &iquest;Te salva el Estado? El Estado m&aacute;s lumpen. Las c&aacute;rceles argentinas. El destino que, pese a todo, queremos para los asesinos . &iquest;O el que mata no merece la c&aacute;rcel? Necesit&aacute;bamos condenas severas para cr&iacute;menes tan viles.
    </p><p class="article-text">
        Los que estuvieron presos, como los que fueron a la guerra, tienen un secreto en los ojos. Vieron el horror: un c&iacute;rculo del infierno desconocido para los de afuera. Saben algo que los dem&aacute;s no sabemos. Se les nota, aunque no lo quieran decir, ni lo quieran hacer ver. Osvaldo estuvo preso. Cuatro a&ntilde;os. Es chileno, naci&oacute; en Santiago en 1969, se vino de chico con la familia por motivo econ&oacute;mico. Primero fueron a Mendoza, despu&eacute;s al Gran Buenos Aires, finalmente &eacute;l, ya grande, termin&oacute; en Necochea. Ni se le nota el acento <em>shileno</em>. Lo perdi&oacute;. Cay&oacute; por venta de drogas a los 48 a&ntilde;os. Subrayo la edad. &ldquo;Nunca en mi vida hab&iacute;a estado preso&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;En qu&eacute; c&aacute;rcel estuviste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Al principio dos meses detenido en Necochea. Ah&iacute; pens&eacute; que sal&iacute;a en veinte d&iacute;as y no. Pas&eacute; a Bat&aacute;n. Un complejo grande. Y estuve 22 meses detenido en la 44. Pabell&oacute;n B, celda n&uacute;mero 12. La pas&eacute; mal. Porque est&aacute;n los pabellones de ingreso y yo recib&iacute;a una vez por mes visita de mi hermana y hab&iacute;a personas que estaban por tres o cuatro d&iacute;as y la comida se la ten&iacute;an que dar a ellos. A veces no ten&iacute;amos ni para fumar y le ped&iacute;amos al de limpieza que nos rescate colillas de cigarrillo. Perd&iacute; tres muelas y un diente comiendo <em>rancho</em>. <em>Rancho</em> es la comida. Te daban huesos con nervios, pero algo ten&eacute;s que comer. Estuve tres d&iacute;as sin comer, hasta que al cuarto me acostumbr&eacute; a ese guiso. Cuando lleg&aacute;s a la c&aacute;rcel, si sos transa o viol&iacute;n, para los chorros sos una porquer&iacute;a. Pero gracias a Dios hubo gente que me ense&ntilde;&oacute; a dirigirme a otros presos y a pararme de manos porque nunca ten&eacute;s que dejar que te intimen. La cantidad de pibes que vi contra la reja con una zanahoria en el culo gritando &ldquo;&iexcl;encargado, encargado!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-</strong><strong>&iquest;Y el d&iacute;a a d&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -En una celda para cuatro personas viv&iacute;amos ocho. Pero fueron sacando y un d&iacute;a quedamos dos: un pibe de 18 a&ntilde;os &ndash;David&ndash;, y yo. Al toque nos cayeron dos muchachos que eran primos entre ellos, de Mar del Plata, y le quisieron robar al pibe las zapatillas, a David. Les dije que no le roben. &ldquo;Qu&eacute; te met&eacute;s, viejo transa&rdquo;, me dijeron. Les dije que transa no soy: &ldquo;Ac&aacute; soy un gil y vos sos m&aacute;s gil que yo, estamos por giles ac&aacute;&rdquo;, les aclar&eacute;. &ldquo;C&oacute;mo le vas a venir a robar a un preso&rdquo;, le insist&iacute;. Y me dijo: &ldquo;&iquest;vos te vas a parar de manos?&rdquo;. &ldquo;Y s&iacute;&rdquo;, le dije. M&aacute;s vale que me voy a parar de manos. Me empuj&oacute;, lo empuj&eacute;, le pegu&eacute; una pi&ntilde;a, se cay&oacute; y le sali&oacute; un honguito. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que sigue es largo. Intervino el encargado, se hizo una denuncia, trasladaron al chico de 18, al que Osvaldo le regal&oacute; una toalla y unas ojotas porque estaba con lo puesto. Y en un &iacute;nterin un preso viejo, <em>el gordo</em>, sac&oacute; una espada como la del zorro, con mango de cemento y una varilla muy afilada, y le dijo a Osvaldo: &ldquo;con esta espada dale a los guachos cuando te empiecen a pegar, vos dale, y que no te saquen la espada porque vas a ser pollo vos&rdquo;. Los &ldquo;guachos&rdquo; le hab&iacute;an dicho a Osvaldo que &ldquo;esa iba a ser su peor condena&rdquo;. Ese d&iacute;a Osvaldo empez&oacute; &ldquo;a hablar con el Se&ntilde;or&rdquo;. Hab&iacute;a una ventanita que daba al cielo: miraba y dec&iacute;a &ldquo;por favor, se&ntilde;or, sacame de ac&aacute;&rdquo;. Ese mismo d&iacute;a se present&oacute; la jueza que recorr&iacute;a el pabell&oacute;n, le pregunt&oacute; c&oacute;mo estaba y Osvaldo no ahorr&oacute; detalles: &ldquo;Hace dos meses que no me ba&ntilde;o, en el ba&ntilde;o que tenemos no voy a la ducha porque todos te pelean y la mercader&iacute;a que me trae mi hermana me dura dos d&iacute;as. Estoy mal y hoy a la noche me tengo que pelear con unos chicos de ah&iacute;, dos primos, y bueno, me pelear&eacute;, no voy a dejar que me peguen&rdquo;. La jueza pidi&oacute; que lo cambien de piso. Pero no era f&aacute;cil. El encargado le dijo que era un gil (&ldquo;&iexcl;c&oacute;mo le vas a pedir a la jueza, el jefe del penal se va a sentir re zarpado!&rdquo;). El traslado iba a ser en veinte d&iacute;as. Osvaldo le dijo al encargado: &ldquo;esos guachos hoy a la noche me quieren pelear y yo no voy a dejar que me peguen, as&iacute; que le encargo por favor que usted est&eacute; atento porque si me cagan a palos voy a golpear la reja, llamar al encargado para que me saquen&rdquo;. El encargado le dijo que estaba loco, porque &eacute;l se iba a acostar a dormir.
    </p><p class="article-text">
        Osvaldo volvi&oacute; a la celda donde lo esperaban &ldquo;los guachos&rdquo;. Uno, cuando lo vio entrar, le peg&oacute; una cachetada. &Eacute;l se levant&oacute;, no quer&iacute;a discutir a los gritos, pero subi&oacute; la apuesta: &ldquo;&iquest;Sab&eacute;s que t&aacute;s matado pedazo de gil?&rdquo;. &ldquo;Pero par&aacute;, viejo, vos no te pod&eacute;s parar con nadie, viejo viol&iacute;n&rdquo;, dijeron los dos. Ah&iacute; nom&aacute;s lleg&oacute; el encargado, y le dijo a Osvaldo que prepare todo que va de traslado. Dios lo escuch&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En el traslado se cruz&oacute; a una autoridad del penal. Y lo que sigui&oacute; lo cuenta entre risas y resignado: &ldquo;&lsquo;&iexcl;&iquest;C&oacute;mo era la falopa que vend&iacute;as vos?!&rsquo;, me pregunt&oacute; el jefe. Le dije que, aparentemente, rica. El tipo se ri&oacute;: &rdquo;Si vos me traes diez gramos ya, te mando al pabell&oacute;n H&rsquo;. No ten&iacute;a de d&oacute;nde sacarlos. &ldquo;&lsquo;Y estoy ah&iacute; como un gil y tengo que pagar la condena y me quiero ir a mi casa&rsquo;, le dije. Y me empez&oacute; a bardear. Me tuvieron horas en ese franeleo hasta que me llevaron al H&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;C&oacute;mo fue el primer d&iacute;a en libertad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Sal&iacute; mucho mejor porque ah&iacute; conoc&iacute; a Dios, creo en el Se&ntilde;or y voy a la iglesia. Aprend&iacute; a valorar peque&ntilde;as cosas que no valoraba, y a distinguir qui&eacute;nes son mis amigos, qui&eacute;n es mi familia y qui&eacute;n no. Aprend&eacute;s porque est&aacute;s solo. Y de golpe te encontr&aacute;s con Dios, con &Eacute;l. Eso te da fuerzas para salir adelante. 
    </p><p class="article-text">
        Osvaldo perdi&oacute; todo. Ahora trabaja y gana 2500 pesos por d&iacute;a, apenas le alcanza para comer, pero no se queja. &ldquo;Vivo el d&iacute;a a d&iacute;a, qu&eacute; s&eacute; yo. Perd&iacute; mi familia porque me separ&eacute;, mis hijos est&aacute;n en Buenos Aires y yo estoy en Necochea. De hecho, cuando sal&iacute; de la c&aacute;rcel fui a Moreno donde viven mis hijos, festej&eacute; el d&iacute;a del padre y me volv&iacute; a Necochea. La casa me la prest&oacute; un gitano que conoc&iacute; en la c&aacute;rcel, al que ayud&eacute; mucho&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Saliste mejor o peor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Considero que sal&iacute; mejor. Voy a cumplir 54 a&ntilde;os. Perd&iacute; a mi familia, me distanci&eacute; de mis hijos, tengo primos en Chile, una prima en Mendoza que me invit&oacute;, pero amo Necochea, y sal&iacute; mucho mejor porque estoy con Cristo, &iquest;entend&eacute;s? Hay batallas duras, pero si te pon&eacute;s de rodillas y con el coraz&oacute;n quebrantado &eacute;l escucha las oraciones y es un milagro. En la c&aacute;rcel habl&eacute; mucho con la psic&oacute;loga y entend&iacute; que no ten&iacute;a que rodearme con cierta gente que pens&eacute; que eran amigos y al final no estuvieron. Aprend&iacute; a valorar hasta a mi suegra, bueno, aunque no sea m&aacute;s mi suegra porque estamos separados, pero es dif&iacute;cil querer una suegra, eh, pasa que ella me ayud&oacute; de verdad.
    </p><p class="article-text">
        El caf&eacute; con Osvaldo se termina en la confiter&iacute;a de la estaci&oacute;n Retiro. Nos rodea el ruido de pasajeros y los avisos de partida, pero ya entramos en la calma del atardecer, con el sol empezando a irse, como &eacute;l. Lo veo caminar. Me despide. No quiere perder el micro. Tiene la man&iacute;a de subirse primero de todos. Me vuelve lo del principio: sabe algo que saben pocos. Una temporada en el infierno. 
    </p><p class="article-text">
        La familia que se le desarma a Osvaldo al salir me recuerda una peque&ntilde;a historia. Una chica de 11 a&ntilde;os, Sof&iacute;a, va a una escuela en Floresta. Los primeros quince d&iacute;as de clase s&oacute;lo asiste a cuatro. Se sabe que la mam&aacute; es adicta. Sofia cuidaba mucho a su hermano menor. Pero en enero la mam&aacute; fue presa. &iquest;C&oacute;mo sobrevivieron Sof&iacute;a y el hermano hasta marzo? &ldquo;Siempre nos preguntamos eso&rdquo;, dice su maestra. Cuando le dijeron de llamar a la madre tras los faltazos &ldquo;la nena entr&oacute; en un que s&iacute; que no y se quebr&oacute;&rdquo;. Mam&aacute; est&aacute; en cana. &ldquo;Hubo que llamar al Consejo. Y al poco tiempo le dieron la tenencia a una t&iacute;a.&rdquo; La historia apunta a lo inevitable, a cu&aacute;ntos se condena cuando se condena a alguien. Las justicias y las condenas suceden en el plano de lo realmente existente. 
    </p><p class="article-text">
        El crimen de Fernando B&aacute;ez Sosa tiene tantas im&aacute;genes que enceguece. La muerte de Lucio tambi&eacute;n. Crueldad sin l&iacute;mites y una picadora sobre prejuicios (resulta que unos no eran tan chetos como se dec&iacute;a, y las otras eran dos mujeres contra un pibito). Los criminales ah&iacute;, en estrados, solos, bajo el repudio un&aacute;nime y cumpliendo los rituales de la justicia (se ponen de pie, se sientan, declaran, escuchan, son esposados, y as&iacute;) ofrecen a&uacute;n en esa inferioridad el poder residual de quienes hicieron actos tan irreversibles. Y en el medio de tantas injusticias la sensaci&oacute;n que nos hace reivindicar en cada v&iacute;ctima la posibilidad de la justicia que falta. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Que se pudran en la c&aacute;rcel&rdquo; pensamos muchos frente a los asesinos de Fernando o a las asesinas de Lucio. La c&aacute;rcel, claro, lugar para pudrirse, para pudrirla tambi&eacute;n. El comentario menciona la doble condena argentina que las mil inauguraciones de <em>sitios de la memoria</em> no abolieron: ir a la c&aacute;rcel es ir a <em>esas c&aacute;rceles</em>, a esas condiciones carcelarias. 
    </p><p class="article-text">
        A la sentencia popular le sigui&oacute; tambi&eacute;n una previsible saga de intervenciones contra la reclusi&oacute;n perpetua o la venganza. Punitivismo y garantismo, esa encerrona. Pedimos la c&aacute;rcel para los asesinos y asesinas, a&uacute;n en la zona franca que superpone im&aacute;genes y tironea la manta corta (&ldquo;querer c&aacute;rcel pero no tortura&rdquo;), y quedar atrapados en algo que sabemos por viejos: la c&aacute;rcel para un promedio de argentinos sin guita, apellido ni capital social, sin haber cumplido el consejo ancestral de Fierro (&ldquo;Hacete amigo del juez&rdquo;) o de m&iacute;nima sin el guasap de un ministro despu&eacute;s de 15 minutos de militancia, supone estar sometido a la violencia <em>tercerizada </em>de c&oacute;digos internos donde, por ejemplo, funciona la palabra esa que suena, &ldquo;viol&iacute;n&rdquo; (el violador violado). El castigo de los otros reos. La zona liberada del pabell&oacute;n. El Estado se hace el sota o es relativista: la cultura tumbera ajusta cuentas. El jefe del penal que dice &ndash;como le dicen a Osvaldo&ndash;: &ldquo;&iquest;No hay merca para m&iacute;?&rdquo;. El trato de muchos del servicio penitenciario que seg&uacute;n Osvaldo tiene lo de siempre: huesos y nervios de punta. Y el rigor de la c&aacute;rcel tambi&eacute;n en lo que los presos se hacen entre ellos, que fue lo que se nombr&oacute; <em>tanto</em> rodeando la sentencia. Y no es nuevo. <em>Laissez faire</em> y gallos de ri&ntilde;a. De un modo caradura podemos citar una &ldquo;condici&oacute;n&rdquo;: nuestra tolerancia a la carne sufriente. &ldquo;Las toneladas de carne sufriente que toleramos&rdquo;, dijo una vez Fogwill discutiendo otra cosa. 
    </p><p class="article-text">
        Pero nadie orina agua bendita. Estamos hechos de tolerancias y movemos las fronteras m&oacute;viles de lo tolerable. Toleramos que nos pidan limosna desde el vamos, y millones de sufrimientos simult&aacute;neos, vivir es encallecer. Dijo Videla en una entrevista, ya viejo y preso: &ldquo;En este momento deben estar torturando a alguien en una comisar&iacute;a&rdquo;. No ment&iacute;a. Cuando pedimos pena sabemos que casi seguro en la c&aacute;rcel les dar&aacute;n biaba. La sociedad es una picaresca cruda. Y tambi&eacute;n pensamos (sentimos) que Lucio y Fernando ahora descansan en paz porque hubo justicia, esa. Que as&iacute; sea. Frente al sufrimiento atroz de Lucio en manos de esas mujeres o las patadas que en menos de 50 segundos volvieron el cuerpo de Fernando de plastilina. Sabemos que la pena lleva eso encima. Sabemos de qu&eacute; est&aacute;n hechas las salchichas y las c&aacute;rceles. El rigor real. Y, aun as&iacute;. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si celebramos esos cuarenta a&ntilde;os de democracia con millones que no se curan, ni se educan, imaginemos el estado de las c&aacute;rceles, incluso con programas, con evang&eacute;licos, universidades, docentes y abogados que van y hacen pie ah&iacute;. Con todas las manos que se meten. Cuarenta a&ntilde;os donde gobernaron todos. Los socialdem&oacute;cratas, los neoliberales, los progresistas, los populistas, siete hombres y una mujer, peronistas y radicales, Zaffaroni fue de la Corte como Fayt, Nazareno y Argibay Molina. Probamos todo y fall&oacute; casi todo. Nacidos a la democracia debajo de un cartel que ped&iacute;a &ldquo;juicio y castigo&rdquo;. Y a&uacute;n pedimos c&aacute;rcel. &iquest;El lenguaje jur&iacute;dico, policial, carcelario es lengua madre de la democracia? 
    </p><p class="article-text">
        Misas por Mar&iacute;a Soledad, Jos&eacute; Luis Cabezas, Axel Blumberg, Luciano Arruga, las v&iacute;ctimas de Croma&ntilde;&oacute;n, del tren Sarmiento, los marinos del ARA San Juan. A unos los matan delincuentes sin c&oacute;digos, a otros los hijos del poder, a otros la polic&iacute;a, a otros la pol&iacute;tica corrupta de todos los gobiernos. Y, como Osvaldo, en ese extremo, vemos que cada cual, cada uno, por empezar, se tiene a s&iacute; mismo. A si mismo con las oraciones a Dios, con un amigo gitano, con la espada que te regalan para defenderte, con la piedad de alguna jueza. Osvaldo pag&oacute; vender droga. Sali&oacute; y no quiere volver m&aacute;s. Ganar&aacute; 2500 por d&iacute;a, pero no comer&aacute; m&aacute;s <em>rancho</em>. Aprendi&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        El hilo que une esta democracia donde no todos valen igual es el hilo dorado de las familias de las v&iacute;ctimas, las que sentimos en un lugar de verdad inobjetable. No porque tengan la &uacute;nica verdad, s&iacute; porque hablan sin mediaciones, sin conveniencias, sin &ldquo;mu&ntilde;eca&rdquo;, y rompen el pacto de convivencia hip&oacute;crita que sostiene cualquier orden. &iquest;Qui&eacute;n le sostiene la mirada a la mam&aacute; de Fernando? 
    </p><p class="article-text">
        Entonces, consensos: sabemos no s&oacute;lo ad&oacute;nde mandamos en cana a alguien, sino tambi&eacute;n a qu&eacute; condiciones. La pregunta que reabsorbe todas: &iquest;perder&aacute;n el RIF los condenados? &iquest;Dejar&aacute;n de estar protegidos? &iquest;Los violar&aacute;n? Ah&iacute; dio vueltas toda la semana eso que sabemos. <em>No sean punitivistas</em>, dicen. &iquest;Y los que ya est&aacute;n adentro? &iquest;Y los que entonces seg&uacute;n lo que damos por hecho son violados cada d&iacute;a? La apelaci&oacute;n al consenso democr&aacute;tico se viste de seda: siempre se enuncia como un salvavidas emocional, sobre los l&iacute;mites que deben ser cuidados, pero bajo el agua hay cad&aacute;veres. Digamos entonces que el bullicio por lo que no se quiere que sufran estos condenados es la otra cara de la misma moneda: lo que ya sufren miles de condenados como Osvaldo. &iquest;De qu&eacute; est&aacute; hecha la Argentina? Cuando hablamos de c&aacute;rceles abrimos la rejilla para tocar el rollo de pelo del Estado. La tarea de Cr&oacute;nica TV puede ser vista con el dedito levantado que dice: &ldquo;Oh, malditos buitres&hellip;&rdquo;. O puede ser vista como el canal que expone el show de un horror que todos los d&iacute;as aceptamos.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/justicia-falta_129_9945867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Feb 2023 03:02:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Siempre una justicia que falta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fernando Báez Sosa,Lucio Dupuy,Punitivismo,Garantismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuánto es tener guita en la Argentina?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/guita-argentina_129_9925160.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuánto es tener guita en la Argentina?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un país con inflación descalabrada, se corta a la larga cualquier línea de crédito sustentable, la revisión salarial se achica, crece la informalidad. Gobiernos de todos los signos que llegaron para cambiarlo todo y lo que quedó: alquilar y salir a comer un sábado. </p></div><p class="article-text">
        Caminar una manzana en muchos barrios de ciudades argentinas: alguna obra en construcci&oacute;n hay que esquivar. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;nes viven en los edificios que se construyen tanto?&rdquo; Una pregunta <em>pertinente</em> para comprender a la ciudad y al pa&iacute;s. Y es prima hermana de la m&aacute;s reciente &ldquo;&iquest;qui&eacute;nes van a Qatar?&rdquo;. O, b&aacute;sicamente, ya sin comillas, &iquest;qui&eacute;nes tienen plata? Y, &iexcl;m&aacute;s a&uacute;n!, &iquest;cu&aacute;nto es tener guita en la Argentina? <strong>La inflaci&oacute;n descalabrada rompe todo: se corta a la larga cualquier l&iacute;nea de cr&eacute;dito sustentable para el que lo tiene que pagar, la revisi&oacute;n salarial se achica, crece la informalidad. </strong>Esa l&iacute;nea, como al nivel del mar, s&oacute;lo capaz de relevar las preguntas que se hacen las personas cuando caminan y miran. Pecado de ser porte&ntilde;o, dicen, bueno, pecado doble: hablar de la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a de esta crisis en siglo XXI cambalache: la actividad de ferias, los descuentos por efectivo, el bot de la poes&iacute;a de los <em>alias</em> de Mercado Pago, el diezmo en la parroquia o la &ldquo;ruta de la seda&rdquo; del &ldquo;<em>&iquest;tiene ropa para dar?&rdquo;.</em> Aparece tambi&eacute;n ese menjunje con la forma de una <em>rebeli&oacute;n fiscal</em>. Hay plata, &iquest;pero d&oacute;nde est&aacute; la plata? El sujeto pol&iacute;tico de la crisis es la informalidad. Las l&iacute;neas paralelas de la econom&iacute;a. Y una que persiste en el paisaje urbano de casi todas las ciudades: la construcci&oacute;n de edificios. Un punto por el que pasan varias diagonales. Donde hab&iacute;a un geri&aacute;trico, una casona vieja, un taller mec&aacute;nico, ay, <em>esquina del herrero, barro y pampa</em>, alguien vio un terreno. <strong>Casas en filita vertical. La escalera al cielo al rev&eacute;s: llenar de edificios los barrios. Un folclorista lo dice mejor por radio: &ldquo;no olvidemos que bajo de este cemento hay tierra&rdquo;. Los inversores inmobiliarios ven lo mismo que Zamba Quipildor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no s&eacute; a qui&eacute;n le venden todos los departamentos que se est&aacute;n haciendo porque no hay cr&eacute;ditos hipotecarios ni hay cr&eacute;ditos del volumen que se necesita para comprar un departamento&rdquo;, dice Leo, gerente de la sucursal de un banco en Caballito. &ldquo;Lo m&aacute;ximo disponible para prestar con un pr&eacute;stamo personal son quince millones de pesos, con ese monto no vas ni a la esquina&rdquo;. Dos d&eacute;cadas despu&eacute;s de la crisis de 2001: el desierto. Se puede vivir una vida sin pisar el banco es otro resultado de estos veinte a&ntilde;os. Los bancos tienen poco para ofrecer, la inflaci&oacute;n es la explicaci&oacute;n primera. &ldquo;El banco m&iacute;o hizo una torre en el centro de treinta pisos cuando no les dejaron girar los dividendos al exterior y vino la onda de &lsquo;reinviertan en el pa&iacute;s&rsquo; en la &uacute;ltima etapa de Cristina, y como no pod&iacute;an sacar los d&oacute;lares hicieron una torre a todo trapo. Pas&oacute; la pandemia con el <em>home office</em>, y hoy la torre est&aacute; semi vac&iacute;a. Hay treinta pisos con cientos de escritorios pero la mitad est&aacute; desierto.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y entonces? Leo anota lo que comen de las comisiones. &ldquo;Cobrarte por el paquete, por la tarjetita. Y lo que est&aacute; en boga hace ya varios a&ntilde;os es comisionar con los seguros. Vos hoy en d&iacute;a vas a un banco y te quieren vender a toda costa seguros. De tu casa, de tu auto, de tu moto, del celular. Con eso los bancos hacen mucha plata y, de hecho, hay clientes que tienen seguros que ni saben que los tienen.&rdquo; <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/chiste-gallegos-entra-pareja-clase-media-banco_129_8592942.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El r&eacute;quiem de la pareja del Galicia</a>. Era el verdadero &ldquo;relato&rdquo; de una d&eacute;cada (los a&ntilde;os kirchneristas). El costumbrismo que pas&oacute; de la <em>Luna de Avellaneda </em>a la pareja del Galicia. Del <em>chorros, chorros, chorros, devuelvan los ahorros</em> al sal&oacute;n vac&iacute;o de un banco porque el patrimonio de la &ldquo;chance&rdquo; est&aacute; perdido. <strong>No hay casi sueldo que pueda prometer nada. La cuota era el patrimonio de los que no ten&iacute;an otro patrimonio. La inflaci&oacute;n quiebra la promesa de un patrimonio en cuotas.</strong> &ldquo;La funci&oacute;n del banco como administrador de cr&eacute;dito o dador de cr&eacute;ditos para que las personas puedan obtener viviendas o comprar casas no existe. Eso que fue el Banco Hipotecario en su momento ahora no existe ni ah&iacute;. Lo &uacute;nico que existe es lo del Procrear, pero no s&eacute; bien c&oacute;mo funciona. No s&eacute; si esta activo ahora.&rdquo; Lo dice Marcelo, cajero de banco, encima. 
    </p><p class="article-text">
        Patricia lleva pila de a&ntilde;os como agente de Remax. Le pregunto por qui&eacute;nes compran los departamentos que se construyen: &ldquo;En general son ventas en pozo al costo y a tres a&ntilde;os aproximadamente; y los que compran suelen ser personas que tiene buenos sueldos y pueden sostener quiz&aacute;s un alquiler m&aacute;s la cuota del emprendimiento&rdquo;. &iquest;Te acord&aacute;s alg&uacute;n caso? Y responde: &ldquo;Un conocido que trabaja en un ministerio compr&oacute; as&iacute; hace m&aacute;s de tres a&ntilde;os un departamento en Villa Urquiza. Ese emprendimiento se vendi&oacute; como pan caliente porque eran departamentos de 40 o 50 mil d&oacute;lares, monos a pagar en tres a&ntilde;os con cuotas fijas.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Monos <a href="https://twitter.com/osodeplatino/status/1620867289028628480?s=43&amp;t=3qH-y8oZN59uFMpMIinzqg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a pagar</a>: familias m&aacute;s chicas, m&aacute;s solteros y solteras, menos hijos, menos raviolada del domingo y m&aacute;s domingos de aplicaciones. Cada tanto se tiran abajo viejas casas y queda expuesto el humus: las ra&iacute;ces al sol. El gobierno porte&ntilde;o, que le entra al permiso de obra como al asado, informa que a esta altura ya hay 5700 <em>edificios protegidos</em>. Un d&iacute;a ser&aacute;n islas del tesoro patrimonial. E incluso, dicen que la Ley de Protecci&oacute;n del Patrimonio Hist&oacute;rico Cultural aument&oacute; los bienes inmateriales protegidos. Pero la imagen es voraz y predatoria; a la vez que el blanco f&aacute;cil de una minor&iacute;a que nunca piensa c&oacute;mo podr&iacute;a ser una econom&iacute;a. Pero cada ciudadano ah&iacute; anda, con su mapa de riesgo arqueol&oacute;gico: lo vemos cuando cierran un <em>bar viejo</em>. Esos d&iacute;as Instagram est&aacute; de luto. La nostalgia sobre la ciudad que se pierde (algo que habita cada ciudad), la l&iacute;rica suelta por cada cortina que baja, &iquest;retoma tal vez que eso que se construy&oacute; <em>all&aacute; lejos y hace tiempo</em> tambi&eacute;n se hizo en tiempos de fe en el progreso y su &ldquo;reemplazo&rdquo; ofrece costuras de algo m&aacute;s descartable? La ciudad de los patrimonios fuertes y de los alquileres d&eacute;biles. La ciudad de la roca y del castillo de naipes. &iquest;Cu&aacute;nto tardar&aacute; en construirse o derrumbarse? &iquest;Piedra por durlock? 
    </p><p class="article-text">
        Mauricio Corbalan, exquisito urbanista que comparte itinerario por las redes, reflexiona: &ldquo;La arquitectura que reemplaza a la de la edad de oro de la ciudad ya no tiene el glamour que ten&iacute;a aquella, que era la ciudad de la burgues&iacute;a, sino que son sistemas constructivos sin cualidad porque la arquitectura misma ya no la tiene; y no por decadencia sino por el sistema econ&oacute;mico del cual depende, que no pasa por ah&iacute;&rdquo;. Dice Corbalan que esa Buenos Aires construida con materiales importados de Europa, &ldquo;en el mismo momento ten&iacute;a una ciudad hecha con latas de petr&oacute;leo, que es la que llevaron a ver a George Clemenceau cuando vino al pa&iacute;s en 1910, momento de m&aacute;ximo auge econ&oacute;mico&rdquo;. La distancia entre la casa de la lata en un ba&ntilde;ado y un palacio de Belgrano era sideral. Para Mauricio en el sistema constructivo de casas en la ciudad actual eso se achic&oacute;: &ldquo;Una casa de una villa en Retiro o Flores tiene un sistema constructivo parecido al de una casa con estructura de hormig&oacute;n armado con cerramiento de ladrillo o cer&aacute;mico. La diferencia est&aacute; en la legalidad y en las instalaciones&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La construcci&oacute;n conecta mundos heterog&eacute;neos y la ciudad misma es eso: la casita de Saavedra que era una casita caj&oacute;n de cuando Saavedra era mitad un ba&ntilde;ado y mitad era un lugar marginal y ahora Saavedra es de los torrecitas como hongos&rdquo;, dice Mauricio. La fascinaci&oacute;n bastante extendida de mirar el Archivo General de la Naci&oacute;n y el material online (&iquest;por qu&eacute; miramos tanto esas fotos?), seg&uacute;n &eacute;l, sugiere que tiene que haber testimonio de que eso existi&oacute; porque ahora est&aacute; cambiando. &ldquo;Una ciudad es todas las ciudades que fueron y las que ser&aacute;n&rdquo;, dice Mauricio Corbal&aacute;n. Entre sus recomendaciones pican dos libros que hablan de la ciudad con a&ntilde;os de distancia: &ldquo;Geograf&iacute;a de Buenos Aires&rdquo; de Florencio Escard&oacute; y &ldquo;La escala planetaria/Sociolog&iacute;a de su planeamiento urbano&rdquo; de Jacobo Drucaroff. 
    </p><p class="article-text">
        Se demuele despacio, por dentro. <strong>La ciudad vieja alg&uacute;n d&iacute;a ser&aacute; polvo. La modernidad a veces se sofoca a s&iacute; misma.</strong> Se cierra el lote, se arma la primera garita, comienza el espect&aacute;culo a la ma&ntilde;ana que da pie a una primera escena: un arquitecto (y son comunes los cincuentones con morral de cuero y bermudas como conductores de la Metro) conversando con el maestro mayor de obra y la tropa de peones atr&aacute;s. A&uacute;n persiste alg&uacute;n mediod&iacute;a la industria con chimeneas: se hace el asado de obra, cae la grasa a las brasas y sopla una niebla caliente. Una Londres tropical un mediod&iacute;a de viernes. A la tarde se van. Ponen el candado en la cadena. De las obras siempre sale una corriente de aire fr&iacute;o, y est&aacute;n los que se van a tomar una cerveza al supermercado chino antes de volver a casa. Un vecino que observa los detalles del edificio que construyen al lado de su casa en C&oacute;rdoba (tuvo baile: reuniones largas y promesas de arreglo de unas rajaduras en su pared) se detiene en esas rondas de cervezas en los supermercados chinos cuando cae el sol agobiante. &ldquo;Mucho alcohol&rdquo;, dice. Imagina que el tiempo pas&oacute;, que los muchachos de la obra tienen estilos de vida o familias m&aacute;s &ldquo;complejas&rdquo; que las cl&aacute;sicas del obrero estereotipado que volv&iacute;a a la casa, la mujer ten&iacute;a la comida y ah&iacute; tomaba un vino. Hablo con el pe&oacute;n de una obra en el centro. Vive en Rinc&oacute;n de Milberg hace un par de a&ntilde;os. Un amigo lo hizo entrar. &Eacute;l vino de Misiones. Es nuevo en la cuadrilla. Pero tiene el don de los nuevos: la sonrisa se le abre como una lechuga cuando los otros lo toman un poco de punto. Es el estigma de los nuevos: ser el punto. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tom&aacute;s es arquitecto. Viene de una obra en Tigre. Las empresas desarrolladoras no contratan a los obreros. Contratan, m&aacute;s bien, a las empresas constructoras que se encargan del avance de la obra, de la parte del personal, de seguridad e higiene. &ldquo;El contratista principal -dice Tom&aacute;s- generalmente tiene su plantel de arquitectos o estudiantes de arquitectura a los que suelen pagarles dos mangos&rdquo;. En Tigre ten&iacute;a un equipo b&aacute;sico: ayudante, medio oficial, oficial y capataz. A cada uno le hacen el alta. &ldquo;Lo que tiene la UOCRA es que el empleador le hace autom&aacute;ticamente al empleado el alta IERIC, que es una entidad que lo que hace es tener la base de datos de los trabajadores y, de ah&iacute;, el que deber&iacute;a supervisar se encarga de juntar la guita que tiene que ver con el fondo de desempleo. Porque son todos trabajos que arrancan y terminan y no pueden trabajar como en una f&aacute;brica. Al empleador todos los meses se le deposita un porcentaje que es el seguro de desempleo, que eso lo cobra el empleado cuando se va.&rdquo; <strong>La IERIC es una tarjetita como la SUBE. Y cada vez que un empleado entra a una empresa constructora va con su tarjeta IERIC, se la da al empleador y la tiene como en custodia hasta el final cuando le devuelve la tarjeta y con eso cobra el seguro de desempleo.</strong> Todo depende del tama&ntilde;o de la obra, de escalas, y la deriva de contratistas, subcontratistas, cuadrillas de especialistas, los yeseros, los del revoque. La cadena entre un trabajo y otro se trata de cubrir porque, seg&uacute;n Tom&aacute;s, &ldquo;cuando se va terminando la obra se hace m&aacute;s lenta, porque no siempre ten&eacute;s otra obra m&aacute;s para que la gente vaya a arrancar&rdquo;. La cosa se pone m&aacute;s lenta y m&aacute;s espesa. Y es l&oacute;gico: alargamos la obra hasta que agarramos otra.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo edificio tiene en el hall la pantalla de Prosegur: la cara de una mujer uniformada que controla los ingresos. Marta, en la sala de espera de una veterinaria donde lleva su gato en el amargo final (&ldquo;h&iacute;gado tomado&rdquo;, dice) lleva m&aacute;s de treinta a&ntilde;os casada con un encargado de edificio. Mira con mala entra&ntilde;a la pantalla de Prosegur. &ldquo;&iquest;Vos te pens&aacute;s que si pasa algo del lado de la vereda los de la pantalla van a hacer algo?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a est&aacute; en pareja hace cuatro a&ntilde;os. Ella trabaja en la Justicia, &eacute;l ahora en un taller de herrer&iacute;a, sobrevuela como golondrina de una econom&iacute;a despareja en que conviven actividades en <em>pleno boom</em> y desiertos. Buscan comprar una casa por Villa Ort&uacute;zar. Sof&iacute;a viene del a&ntilde;o bravo de la madre muerta y &ldquo;fui a un banco a hacer unos tr&aacute;mites por la caja de seguridad que ten&iacute;a y mientras la empleada me llenaba unos formularios le pregunt&eacute; si hab&iacute;a cr&eacute;ditos hipotecarios&rdquo;. La empleada sonri&oacute;, c&oacute;mplice, y le dijo: &ldquo;te anoto el mail y escribiles como si nada a ver qu&eacute; te dicen&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La respuesta dec&iacute;a en su oraci&oacute;n que <em>las l&iacute;neas de cr&eacute;ditos hipotecarios est&aacute;n suspendidas</em>. Ahora alquila una casa linda, aunque el ajuste del alquiler los acogota. Para los que les toca el ajuste en febrero, este mes el aumento por el &iacute;ndice de la ley es del 86 por ciento. &ldquo;Ven&iacute;amos de un dos ambientes, contra frente, irrespirable, pusimos un cartel que dec&iacute;a &lsquo;prohibido hervir coliflor&rsquo;.&rdquo; <strong>Lo que qued&oacute; de</strong><em><strong> la pareja del Galicia</strong></em><strong> despu&eacute;s de los gobiernos de todos los signos que iban a cambiarlo todo: alquilar y salir a comer un s&aacute;bado.</strong> &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n compra tantos departamentos nuevos en esta ciudad?&rdquo;, dice ella. &ldquo;Cada vez que estrenen uno, and&aacute; a ver si viven personas reales&rdquo;, dice Sof&iacute;a. Sof&iacute;a va por el suyo. <strong>Qu&eacute; dif&iacute;cil ser real.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/guita-argentina_129_9925160.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Feb 2023 03:05:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuánto es tener guita en la Argentina?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inflación,Precios,Alquileres,Asado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Massa y las dos almas del pescador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/massa-almas-pescador_129_9905289.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Massa y las dos almas del pescador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El oficialismo parece haber llegado a una coincidencia, según el autor, obvia: Massa maneja la economía. La consecuencia de este nuevo consenso muestra que la carrera presidencial del tigrense vuelve a estar asfaltada. Larreta vs Bullrich: un duelo entre la mujer de clase y el hombre del sistema en el macrismo.</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/juntos-por-el-cambio/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juntos por el Cambio</a> tiene una complicaci&oacute;n que a Dur&aacute;n Barba lo sacar&iacute;a de quicio: <strong>demasiado tiempo creyendo que la elecci&oacute;n est&aacute; ganada</strong>. Al menos ese sentimiento habit&oacute; las huestes de Horacio Rodr&iacute;guez Larreta, para quien la concepci&oacute;n del poder es b&aacute;sica y l&iacute;quida: una m&aacute;quina de emisi&oacute;n. Todo se compra. <strong>Y ya sabemos lo que ocurre con la emisi&oacute;n: llega la devaluaci&oacute;n.</strong> Esa es la lectura a esta altura cl&aacute;sica: que s&oacute;lo con recursos no se compensa la falta de liderazgo.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Por qu&eacute; quiere ser presidente?</em> Usemos esta pregunta en su enunciado ingenuo. Su argumento es que se siente predestinado a la presidencia. As&iacute; dice en reuniones <strong>su argumento casi infantil: </strong>&ldquo;desde chico dije que iba a ser presidente&rdquo;. Como Maradona o Messi de chicos en el video donde sue&ntilde;an con jugar un mundial, Larreta de ni&ntilde;o so&ntilde;&oacute; con ser presidente. A Patricia Bullrich, su competidora, una mujer que lleva encima las marcas de guerra del siglo XX (y que con privilegio de clase se permiti&oacute; coquetear con todas las radicalidades pol&iacute;ticas de moda desde los 18 a&ntilde;os), no se le llenan los ojos de l&aacute;grimas con el cuento del ni&ntilde;o de La F&aacute;brica de Chocolate.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No me arruines el sue&ntilde;o que tengo desde chico&rdquo;, le dijo &eacute;l a ella creyendo lo que crey&oacute; Scioli, ser el candidato inevitable. Patricia Bullrich, <strong>con menos recursos, recoge m&aacute;s entusiasmos </strong>que el larretismo porque representa el sentimiento de halcones e intensos y hace contacto con el electorado libertario que parece haber encontrado una f&oacute;rmula de consistencia creciente (no exponer tanto a Milei). Luego, llegado el caso, se ver&aacute; c&oacute;mo se gobierna sin la simulaci&oacute;n de &ldquo;contener a todos&rdquo;, tras los a&ntilde;os de ese s&iacute;ndrome albertista. Larreta promete abrigar a todo el frente (una reversi&oacute;n del Frente de Todos <em>bis</em>) y Bullrich se ordena sobre las promesas de fondo de su electorado. Juntos por el Cambio abre este <strong>duelo entre la mujer de clase y el hombre del sistema </strong>(en una charla imaginaria Larreta le dice a Macri durante la lluvia &aacute;cida de la causa de los cuadernos: &ldquo;ojo que en esta caemos todos&rdquo;). Y ya lo probamos estos a&ntilde;os: <strong>mantiene m&aacute;s unida a una coalici&oacute;n un liderazgo fuerte que un manager de la unidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El <em>complejo de elecci&oacute;n ganada</em> pega en la viga del dogma: al viejo ide&oacute;logo ecuatoriano le gustaba siempre la idea de correr de atr&aacute;s las elecciones. <em>Que el fuerte parezca d&eacute;bil</em> fue el esp&iacute;ritu de su comunicaci&oacute;n. Ganarles a los que se creen gen&eacute;ticamente ganadores. &ldquo;Crecemos un puntito por mes&rdquo;, dec&iacute;a un mentor del plan presidencial de Macri en el temprano 2014. Les gustaba dejarle al peronismo la embriaguez de sentir el triunfo asegurado. &iquest;Qu&eacute; significa &ldquo;elecci&oacute;n ganada&rdquo;? Su sentido contrario: hace tiempo que todos se la dan por perdida al oficialismo. Incluso el oficialismo hasta hace cinco minutos. <strong>&iquest;Algo cambi&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El peronismo no ha hecho escuela en correrla de atr&aacute;s. La vieja lecci&oacute;n del 83 (entrar a la democracia perdiendo &ldquo;la mayor&iacute;a autom&aacute;tica electoral&rdquo;) no hizo mella, porque su vuelta al poder en 1989 fue de la mano de Menem,<strong> tal vez el peronista m&aacute;s invicto electoralmente.</strong> Cambi&oacute; su prosa desde esa elecci&oacute;n hasta hoy: de partido proscripto a partido de poder, de partido de la igualdad a partido de la gobernabilidad, <strong>de &ldquo;hecho maldito del pa&iacute;s burgu&eacute;s&rdquo; al &ldquo;no se puede gobernar sin el peronismo&rdquo;.</strong> Esta supremac&iacute;a se empez&oacute; a descomponer en la profec&iacute;a autocumplida de Cristina: &ldquo;armen un partido y ganen las elecciones&rdquo;. As&iacute;, el peronismo tan enviciado en su propia saliva de &ldquo;ser el poder&rdquo; no elabora con altura o plasticidad las que tocan dif&iacute;ciles, las peleas cuesta arriba. M&aacute;s bien se sulfura en diferencias ideol&oacute;gicas y personales (porque <em>todo lo pol&iacute;tico es personal</em>). A toda derrota le brota una cacer&iacute;a: coronar al Mariscal de esa derrota. Importa m&aacute;s a qui&eacute;n endilgarle el mu&ntilde;equito del vud&uacute; que la escena que lo hizo posible.
    </p><p class="article-text">
        Estos meses, sin embargo, se viven como si se desconociera algo principal m&aacute;s all&aacute; de las guerras de egos (como la que dej&oacute; Lula en su visita): la coincidencia de que finalmente se reequilibr&oacute; el gobierno <em>en un punto</em>. Al menos en uno. &iquest;Cu&aacute;l es esa coincidencia?<strong> Una obvia: que Massa maneja la econom&iacute;a.</strong> Se sabe hace largos meses: el minu&eacute; de las diferencias ideol&oacute;gicas que le hac&iacute;an la vida imposible a Guzm&aacute;n termin&oacute; donde empieza Massa (que no est&aacute;, justamente, <em>a la izquierda de Guzm&aacute;n</em>). Pero la consecuencia de este nuevo &ldquo;consenso&rdquo; no es m&aacute;s que literal: <strong>que finalmente la carrera presidencial del tigrense vuelve a estar asfaltada.</strong> Malos d&iacute;as para el <em>anti capitalismo de c&aacute;tedra</em>: la proyecci&oacute;n del ministro angosta el arco ideol&oacute;gico de los debates econ&oacute;micos. <strong>&iquest;Massa qu&eacute; va a hacer? Salir a pescar. </strong>Massa es un pescador. Dijo algo con lo que llev&oacute; las cosas a un terreno propio: instal&oacute; que la inflaci&oacute;n en abril tiene que ser de tres puntos. Esa es su meta. Ese ser&aacute; su &ldquo;cierre de listas&rdquo;. As&iacute;, se despidi&oacute; en el puerto y se fue a la cacer&iacute;a. Clavarle el arp&oacute;n a la inflaci&oacute;n. Domar al monstruo argentino.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Mar adentro</strong></h3><p class="article-text">
        El aura literaria hizo que los pescadores porten una docencia. El mar, tan magn&aacute;nimo, desinhibe cualquier solemnidad ante &eacute;l. En quienes lo conocen vemos una jerarqu&iacute;a, intuimos que saben de s&iacute; mismos algo imposible de conocer si no es adentro del mar.<em> </em>La pesca como juego ol&iacute;mpico silvestre: adentrarse y volver con un trofeo. Trabajar lo incierto. &iquest;A qui&eacute;nes no les gustan las historias de pescadores entre el silencio y el di&aacute;logo &iacute;ntimo con el Gran Pez? El hombre en busca de la bestia grande: la ballena, el tibur&oacute;n. Ismael de &ldquo;Moby Dick&rdquo;, y casi un siglo despu&eacute;s, Santiago de &ldquo;El viejo y el mar&rdquo;, arquetipos de nuestra literatura moderna arrojados al &uacute;ltimo abismo. Los oc&eacute;anos. El g&eacute;nesis, la tabula rasa de la marea que aceita la lengua de quien est&aacute; en ella.
    </p><p class="article-text">
        Charly es pescador de Aguas Verdes y cuenta su oficio de pesca artesanal, hecha por los que &ldquo;salimos desde la playa&rdquo;. &ldquo;Cuando el agua nos deja prender el motor lo subimos y nos vamos. Pero siempre de orilla. Entramos con lancha a pescar con ca&ntilde;a o con alguna red que tiramos y encima tenemos las ca&ntilde;as ya puestas en la playa. Pescamos con todo. Los trasmallos los tenemos puestos casi todo el a&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;C&oacute;mo es esa pesca?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Son redes que ponemos cuando la marea baja. Las ponemos lo m&aacute;ximo posible y esperamos toda la creciente. Cuando baja, lo vamos a buscar de nuevo y ah&iacute; tenemos la pesca de ese d&iacute;a. Las crecientes y bajantes son cada cuatro o seis horas. Est&aacute; re bueno el pescado cuando lo vas a buscar.
    </p><p class="article-text">
        Habla mientras tomamos un caf&eacute; en un parador. Acaba de dejar varios kilos de lisa que se&nbsp; ofrecen como pesca del d&iacute;a esa noche en La Lucila del Mar. Charly arm&oacute; su propia red de venta en el Partido de la Costa hace veinte a&ntilde;os, desde que se fue a vivir all&aacute;. &ldquo;Nosotros pescamos desde chiquitos. Pero ahora es pr&aacute;ctico, porque cuando estoy por acostarme desde el tel&eacute;fono pregunto cu&aacute;ndo hay almejas por una aplicaci&oacute;n. Y eso ya lo sab&eacute;s estando en la cama, antes ten&iacute;as que venir hasta el mar y fijarte qu&eacute; hay. La aplicaci&oacute;n se llama Mareas Argentinas. Hoy con tres almejas por persona pesc&aacute;s toda la jornada.&rdquo;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero&hellip; &ldquo;el pescado es pescado cuando est&aacute; en la barca&rdquo;. Con esa frase comienza la novela <em>T&uacute;, m&iacute;o</em>, de Erri de Luca. En ella &ldquo;Nicola&rdquo;, el pescador, le ense&ntilde;a los secretos a un joven aprendiz. <strong>La pesca es un oficio generacional. La pesca es la transmisi&oacute;n.</strong> Dice: &ldquo;Es un error gritar que has cogido cuando s&oacute;lo ha picado y sientes que su peso baila en la mano que sostiene el sedal&rdquo;. <strong>Massa fue a domar la inflaci&oacute;n, pero la bestia sigue ah&iacute;. </strong>Massa se embarc&oacute; a pescar esa ballena blanca, ese misterio que explican <em>multicausal</em>. La econom&iacute;a crece, pero a su virtud se la come la inflaci&oacute;n. Anoto la mejor frase del a&ntilde;o. En la orilla, un veterano vendedor de licuados llam&oacute; al billete de mil (el valor de su jugo de durazno y mango): <strong>&ldquo;dame el voucher que dice mil&rdquo;. </strong>El vendedor es <em>chileno</em>: se vino a la Argentina a fines de los ochenta y trabaja en el puerto de General Lavalle. En temporada camina de Mar del Tuy&uacute; a Costa del Este vendiendo licuados. <strong>La primera usina de la poes&iacute;a popular: el modo en que la gente llama a la guita.</strong><em><strong>&nbsp;&nbsp;</strong></em>
    </p><h3 class="article-text"><strong>La otra alma del pescador</strong></h3><p class="article-text">
        Hay una segunda acepci&oacute;n del pescador. El que juega de pescador. Un tipo de posici&oacute;n en el f&uacute;tbol de sal&oacute;n que consiste en correr poco, quedarse cerca del arco rival y esperar la oportunidad de embocar. <strong>Es la etapa inferior de un goleador.</strong> Porque un goleador no ahorra esfuerzos, ayuda en la marca, recupera, juega de contragolpe. Pensemos en Juli&aacute;n &Aacute;lvarez. Pero el pescador, en cambio, pr&aacute;cticamente se hace amigo del arquero rival, est&aacute; ah&iacute;, a la espera de un rebote o un error. Es un prototipo de jugador veterano en cancha de f&uacute;tbol cinco. Est&aacute; solo preparado para la gloria, no le interesa otra cosa que el gol. <strong>Scioli, por ejemplo, en muchos de los videos de futsal parece ocupar ese lugar.</strong> Una mezcla de due&ntilde;o de la pelota y oportunista desembozado. El gol es su gol. El gol f&aacute;cil, la que queda picando. El pescador ama el resultado. <strong>El pescador no es un solitario: es un solo.</strong> Toda la pol&iacute;tica, a su modo, es un arte de pescadores, de estos tambi&eacute;n. Massa y muchos otros tienen algo de esos pescadores del f&uacute;tbol. Despu&eacute;s, tambi&eacute;n, los que cuelgan su boleta porque conf&iacute;an en que la memoria lo valora: los que solo vuelven en a&ntilde;os de elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Massa improvis&oacute; la primera versi&oacute;n <em>anti casta</em> (cuando en 2013 se le par&oacute; de manos al kirchnerismo) pero ahora enfrenta su paradoja: <strong>&iquest;hay algo m&aacute;s casta que &eacute;l mismo? </strong>&iquest;Cu&aacute;l es su &ldquo;estigma&rdquo;? Se ha dicho mucho. <em>Ventajita</em>. Macri le meti&oacute; el dedo en el ojo. Le dijo algo que cuesta sacarse de encima. Si era el peronista que en 2013 se abrazaba a la parte de la sociedad que el kirchnerismo dejaba afuera, parad&oacute;jicamente, se volvi&oacute; el m&aacute;s pol&iacute;tico de todos. De hacer una pol&iacute;tica <em>para los que no les gusta la pol&iacute;tica</em> a ser el fruto maduro del c&iacute;rculo rojo. <strong>El equilibrista del Frente para quien Paolo Rocca pide un aplauso.</strong> El que camina entre los polos internos de la coalici&oacute;n oficial. Le ningunearon la avenida del medio, pero el equilibrio le sale bien.
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s f&aacute;cil pensar el fin de la Argentina que el fin del capitalismo. Eso es Massa. Y Massa es, por ahora, a fuerza de su voluntad (y sabemos la monta&ntilde;a que mueve la &ldquo;voluntad&rdquo; de Massa) el candidato m&aacute;s firme que tiene para ofrecer el Frente de Todos. <strong>Un punto de s&iacute;ntesis m&iacute;nimo.</strong> Y a la luz de las infinitas internas del Frente ahogadas en vanidades, egos y cantatas &ldquo;ideol&oacute;gicas&rdquo;, la conclusi&oacute;n es obvia: Massa es Massa. Nunca fue un peronista existencial, ni &eacute;pico, ni se puso a upa los mitos. <em>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el poder? En el peronismo. Entonces soy naturalmente peronista.</em> Esa fue su ecuaci&oacute;n vital y si lo &ldquo;eligen&rdquo; todos saben perfectamente lo que eligen. No hay sorpresas. Su batalla m&aacute;s ganada es esa que puso camaritas en todo el pa&iacute;s. <strong>Las dos almas del pescador: el que espera su oportunidad y el que la trabaja.</strong> En Massa se vieron originalmente las m&iacute;nimas intenciones de creer que el pa&iacute;s no puede ser s&oacute;lo reducido a una alianza estatista entre progresistas de capas medias y pobres. Para &eacute;l el capitalismo son las mesas de negocios y habla el idioma de los empresarios. Sus mentores, hermanos mayores, consejeros y dem&aacute;s, vienen de ah&iacute;. De modo que ac&aacute; empieza el problema: <strong>Massa refleja, m&aacute;s que el estado de la pol&iacute;tica, el estado de las corporaciones.</strong> Un empresariado argentino casi siempre corto, ventajero, que hace trencito en presupuestos, subsidios y lobbys, y que refleja en su esp&iacute;ritu mucho de la aventura argentina: nos gusta m&aacute;s la plata que el capitalismo. En este baile Massa ata su suerte a la inflaci&oacute;n como quien dice: ya no dependo de la decisi&oacute;n de nadie. La inflaci&oacute;n de enero, quienes la auguran, le ponen la bandera negra y roja de la marea brava. Massa es su propia pesca. <em>Call me Ishmael</em>, en Moby Dick, abri&oacute; la literatura del capitalismo en la obra cumbre de Melville. <em>Llam&aacute;me Massa</em>, dice ese pescador.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/massa-almas-pescador_129_9905289.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Jan 2023 03:01:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Massa y las dos almas del pescador]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sergio Massa,Frente de Todos,Elecciones 2023,Horacio Rodríguez Larreta,Patricia Bullrich]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los hijos: tesoro y desquite contra tantas postergaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hijos-tesoro-desquite-postergaciones_129_9835331.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los hijos: tesoro y desquite contra tantas postergaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las personas se cuentan de a una, pero gobernar es censar. Censo, luego existo, diría el Estado. En este artículo, Martín Rodríguez busca un nacimiento particular, en un contexto donde los índices de natalidad descienden y la pobreza aumenta. ¿Por qué criar en circunstancias tan adversas?

</p></div><p class="article-text">
        <em>A Mart&iacute;n Sivak</em>
    </p><p class="article-text">
        La crisis argentina tiene su antolog&iacute;a de sonidos. En las ciudades tenemos dos cl&aacute;sicos: el sonido del Califato de la crisis (la camioneta destartalada que recorre los barrios de todas las ciudades argentinas diciendo &ldquo;compro heladeras, compro televisores&hellip;&rdquo;) y el timbre en los departamentos con la voz &ldquo;&iquest;tiene ropa para dar?&rdquo;. La ruta de la seda: &iquest;ad&oacute;nde va esa ropa? A ferias en barrios y plazas, a grupos de Facebook y Whatsapp para la venta. Hay otro sonido constante. Ruido blanco. <strong>La reproducci&oacute;n de la especie es el ritmo card&iacute;aco de un pa&iacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o del censo, mientras Argentina pasa por un descenso r&eacute;cord de nacimientos (un 34% menos de 2014 a 2020), Antonia pari&oacute;. Le propuse contar su historia para conocer un granito de arena de la gran playa argentina: <strong>uno entre miles de partos. </strong>La conozco desde hace a&ntilde;os. Pari&oacute; a su tercer hijo este 2022 pero es madre desde los diecis&eacute;is. Vivi&oacute; en la calle de chica con su mam&aacute;; lleva encima las marcas de <strong>un viaje demasiado largo para una vida demasiado corta</strong>. Le pido ayuda: &ldquo;quiero contar la llegada de un argentino m&aacute;s al mundo en el a&ntilde;o del censo&rdquo;. Pasan los d&iacute;as. Me promete el testimonio en primera persona. Ya llega, ya llega. <em>Grabando audio</em>. Este a&ntilde;o sabemos que somos 47.327.407. Las personas se cuentan de a una, gobernar es censar. <strong>Censo, luego existo, dice el Estado.</strong> Quiero contarte tu historia, Antonia, aunque sea en un audio, le digo. Y mientras lo espero, escribo.
    </p><p class="article-text">
        Jes&uacute;s naci&oacute; tambi&eacute;n en mitad de un censo, el romano. Lo leemos en el Evangelio de Lucas. &ldquo;Por aquel tiempo, el emperador Augusto orden&oacute; que se hiciera un censo en todo el mundo&rdquo;. Jos&eacute; y Mar&iacute;a partieron rumbo a Bel&eacute;n. Jos&eacute; pertenec&iacute;a al linaje de David. En Bel&eacute;n hab&iacute;a poco m&aacute;s de 6 mil habitantes.
    </p><p class="article-text">
        <em>Mar&iacute;a, no tengas miedo, pues t&uacute; gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendr&aacute;s un hijo y le pondr&aacute;s por nombre Jes&uacute;s. Ser&aacute; un gran hombre, al que llamar&aacute;n Hijo del Dios alt&iacute;simo y Dios el se&ntilde;or lo har&aacute; rey, como a su antepasado David, para que reine por siempre en la naci&oacute;n de Israel. Su reinado no tendr&aacute; fin.</em>
    </p><p class="article-text">
        El &aacute;ngel le anunci&oacute; a Mar&iacute;a el nacimiento de Jes&uacute;s. Si Mar&iacute;a cerraba los ojos pod&iacute;a ver en aquellas palabras la transformaci&oacute;n de su cuerpo, como describi&oacute; Erri de Luca, &ldquo;en un terr&oacute;n de tierra&rdquo;. <strong>Apuesto guita que hasta el m&aacute;s agn&oacute;stico es prudente ante la imagen del pesebre.</strong> Todo nacimiento y su halo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los censos argentinos comenzaron a notar, desde 1980, que la poblaci&oacute;n migrante cambi&oacute;: de esa mayor&iacute;a de colectividades espa&ntilde;olas e italianas, que llegaban en barco desde el viejo continente hambreado o en guerra, pasamos a la migraci&oacute;n m&aacute;s a pie de nuestros pa&iacute;ses lim&iacute;trofes. De Italia, Espa&ntilde;a a Paraguay y Bolivia. Luego, tambi&eacute;n Per&uacute; y Venezuela en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os. Barcos, caminos, aviones, micros larga distancia. <strong>Un pa&iacute;s es un origen pero tambi&eacute;n un destino.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los censos son una historia. Pensemos un detalle de costado del de 1980: no en los miles que se exiliaron a Par&iacute;s, Madrid, Ciudad de M&eacute;xico o San Pablo, sino en quienes se metieron para adentro en el pa&iacute;s, bajo la alfombra, en un departamentito prestado o en el fondo de la casa de un suegro, en un rancho; que se rajaron a un campo un tiempo, al galp&oacute;n o la estancia, <strong>los miles de &ldquo;desplazamientos&rdquo; desde el 76. </strong>Bueno, muchas de esas personas en 1980 tambi&eacute;n abrieron la puerta al censista. Vamos al siguiente: el censo del a&ntilde;o 90. Tuvo que posponerse un a&ntilde;o m&aacute;s. La h&iacute;per ten&iacute;a las arcas reventadas. Un presidente democr&aacute;tico le daba la banda a otro presidente democr&aacute;tico en 1989: era una imagen dorada, pero <strong>debajo de la foto todos ten&iacute;an los pies en el barro.</strong> Vayamos al que sigue: en 2001, en medio de otra <em>mishiadura</em>, contra pron&oacute;sticos y resistencias sindicales, el Estado roto pudo volver a censar. Tres meses antes de que todo vuele por el aire. Saber es poder, aunque no se supiera qu&eacute; pod&iacute;a hacer ese Estado tan ciruja. Nueve a&ntilde;os despu&eacute;s, en 2010, se volvi&oacute; a censar a todo el mundo menos a N&eacute;stor Kirchner. <strong>Par&aacute;bola del Estado: un presidente muere el d&iacute;a del censo</strong> (y uno que tra&iacute;a mejores datos sociales).
    </p><p class="article-text">
        La primera sorpresa de cada censo es quinielera: &iquest;qu&eacute; n&uacute;mero sale? &iquest;Cu&aacute;ntos somos? Parir. Una trabajadora social del barrio de Bajo Flores, que trabaja sobre todo con migrantes bolivianos, pone en estos t&eacute;rminos la maternidad de cientos de mujeres con las que convive: &ldquo;Se pueden enumerar un mont&oacute;n de cosas que muchas no van a tener: vacaciones, casa propia, trabajo estable. Pero a lo que no se resignan muchas mujeres es al viaje que significa la maternidad.<strong> Es esperanza, no quedar solas, porque hay mucha soledad en ellas&rdquo;. </strong>Lleva a&ntilde;os ah&iacute;, y vio crecer muchos ni&ntilde;os, en su trabajo de velar por los sue&ntilde;os posibles de otras mujeres. &ldquo;La sumisi&oacute;n a parejas, jefes o al que manda en el barrio parece cortarse en ese destino inquebrantable. Muchas viven la maternidad &ndash;dice esta trabajadora social&ndash; como la ilusi&oacute;n del futuro, de <strong>saber que para alguien sos la persona m&aacute;s importante del mundo. </strong>Es una motivaci&oacute;n para luchar. &iquest;Cu&aacute;l es la raz&oacute;n para soportar todo eso, para tirar un carro diez horas o pasarte la vida limpiando ba&ntilde;os ajenos? Frente a todo eso, la luz que significa el tesoro de crear vida. Ah&iacute; son poderosas. No hay poder que le gane a esa fuerza de amamantar, de proveer, de cuidar. Las mujeres donde estoy traen los chicos en sus aguayos todo el d&iacute;a en la espalda. Un hijo es el viaje que no van a tener, es el poder de algo que deciden: el nombre, y por eso le ponen dos o tres nombres. Hay un desquite en ese tesoro contra tantas postergaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Recuerda a una mujer a la que el marido golpe&oacute;. Lo hizo delante de sus hijas, ella cay&oacute; desmayada, &eacute;l la crey&oacute; muerta. Horas despu&eacute;s ella despert&oacute; y ten&iacute;a a las dos hijas peque&ntilde;as al lado. Cuando las vio se prometi&oacute; que ese era el l&iacute;mite. Hoy, esa mujer es referente de muchas otras en su barrio.<strong> La mirada de los hijos se&ntilde;ala un camino.</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Antonia y Enzo</strong></h3><p class="article-text">
        Veo el estado de Whatsapp de Antonia. Abraza al beb&eacute;. Al lado est&aacute; Mariano, el pap&aacute;. Este a&ntilde;o en el <strong>DiarioAR</strong> contamos cosas de la vida de Mariano. Que trabaja en Ver&oacute;nica, en un lavadero de autos, que quiso ser militar impulsado por su abuelo, un m&uacute;sico folcl&oacute;rico del sur bonaerense y jubilado del servicio penitenciario bonaerense. &ldquo;No aguant&eacute;.&rdquo; Ingres&oacute; al cuartel y el primer d&iacute;a tuvo que quedarse &ldquo;porque te dejan quince d&iacute;as dentro del cuartel&rdquo;. Ah&iacute; empez&oacute;: cada d&iacute;a a las cinco de la ma&ntilde;ana lo levantaban. Y si no se levantaba cuando el teniente pegaba el primer grito, hab&iacute;a que hacer flexiones de brazos y a correr. El desayuno era caf&eacute; fr&iacute;o sin az&uacute;car y un pedacito de pan. &ldquo;Con eso te agarraba dolor de panza, y para ir al ba&ntilde;o hab&iacute;a que esperar una orden. Pod&iacute;an ser las cuatro de la ma&ntilde;ana con lluvia, y te despertaban de un grito y afuera ten&iacute;as que hacer cuerpo a tierra, flexiones de brazos, sentadillas&hellip; y todo con la mochila cargada.&rdquo; A los pocos d&iacute;as encar&oacute; al capit&aacute;n. Le dijo que se quer&iacute;a dar de baja. El capit&aacute;n le contest&oacute;: &ldquo;No seas cag&oacute;n. Puede haber una guerra y ten&eacute;s que pasar eso, as&iacute; que no te vas a ir. Ten&eacute;s que cumplir un mes&rdquo;. Antes de cumplirse el primer mes Mariano dej&oacute; de ir. &ldquo;Me fueron a buscar a mi casa, porque ten&iacute;a que cumplir el mes y si no, pod&iacute;an llevarme preso. Me hac&iacute;an ba&ntilde;arme con agua fr&iacute;a, veinte segundos, y si pasaban los segundos y segu&iacute;a con shampoo en la cabeza, ten&iacute;a que salir igual. Las flexiones de brazos las hac&eacute;s de cualquier manera&rdquo;. De la vida del joven trabajador golondrina de la econom&iacute;a de servicios al salto hacia una formaci&oacute;n militar estricta media un abismo. <strong>Los dos ten&iacute;an raz&oacute;n, &eacute;l y el capit&aacute;n. Lo que era muy duro para &eacute;l, era inevitablemente duro.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antonia naci&oacute; el 7 de julio de 1998 en Jos&eacute; C. Paz en el Hospital Mercante, ochomesina y con un soplo en el coraz&oacute;n. Cuando viv&iacute;a con su mam&aacute; en la calle, una persona las rescat&oacute;: &ldquo;Orlando, un hombre que trabajaba de parrillero en un puesto de Costanera Sur y nos cruz&oacute; en la calle. La conoci&oacute; a mi mam&aacute; y nos llev&oacute; a vivir a un hotel en Parque Patricios&rdquo; .Vivieron ah&iacute; los tres hasta que naci&oacute; su hermano. Lo que sigue es el marat&oacute;n de su vida: &ldquo;Iba a la escuela y tambi&eacute;n a un merendero que estaba a la vuelta donde merend&aacute;bamos y nos ayudaban con las tareas de la escuela. A mis 7 a&ntilde;os nos tuvimos que ir a vivir a Ver&oacute;nica, Partido de Punta Indio, ya que el lugar donde est&aacute;bamos viviendo lo ten&iacute;an que cerrar. A los 16 a&ntilde;os me junt&eacute; con un chico y me fui a vivir a la ciudad de Azul donde tuve a mi primera hija, Melody. Ella naci&oacute; el 3 de diciembre del 2014 a las 15:15 de la tarde. Y a los 18 a&ntilde;os tuve a mi segunda hija, Melina, naci&oacute; el 19 de enero del 2016 a las 9:16 de la ma&ntilde;ana. A los 23 a&ntilde;os me separ&eacute; del pap&aacute; de mis hijas. Viv&iacute;amos en una casa que nos daba la empresa donde trabajaba &eacute;l, que era una empresa de cr&iacute;a de toros. Viv&iacute;amos un poco aislados, en medio del campo. Pero nuestra relaci&oacute;n no iba para m&aacute;s. Despu&eacute;s supe que &eacute;l ten&iacute;a otra chica. Me qued&eacute; en Azul sola con mis nenas. Y conoc&iacute; a Mariano en un bar donde yo estaba trabajando con la mam&aacute;. Al poco tiempo que nos pusimos de novios, pas&oacute; lo de mis hijas: el pap&aacute; me las sac&oacute; y ya no me pagaba m&aacute;s el alquiler y nos tuvimos que ir a vivir con Mariano a Ver&oacute;nica, a la casa de mi mam&aacute;. Fui sola sin mis nenas.&rdquo; Antonia cobra un Potenciar Trabajo. Se supone que es una &ldquo;planera&rdquo;. <strong>Da una contraprestaci&oacute;n de limpieza en su municipio, una tarea que est&aacute; a su alcance. Trabaja.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En enero de este a&ntilde;o qued&oacute; embarazada de un var&oacute;n. Tuvo un embarazo complicado, fue su tercera ces&aacute;rea. En una de sus tres internaciones el beb&eacute; quiso salir, pero faltaba mucho. Para retener al beb&eacute; hizo reposo hasta llegar a las 38 semanas, cuando reci&eacute;n pod&iacute;an hacerle una&nbsp; ces&aacute;rea programada. &ldquo;Cuando cumpl&iacute; las 37 semanas me dio turno mi ginec&oacute;logo para hacerme la ces&aacute;rea el 20 de octubre del 2022. Tuve una cirug&iacute;a complicada con mucha hemorragia y mi beb&eacute; estuvo en una incubadora con ox&iacute;geno porque trag&oacute; l&iacute;quido amni&oacute;tico. Y si no respiraba por s&iacute; solo dentro de una hora de vida lo ten&iacute;an que trasladar a La Plata porque el hospital de Ver&oacute;nica no tiene los materiales necesarios para tratar a beb&eacute;s con problemas respiratorios o beb&eacute;s prematuros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entr&oacute; al quir&oacute;fano a las 8:30 de la ma&ntilde;ana y el beb&eacute; naci&oacute; a las 9. En la hemorragia no le pudieron coser las siete capas y quedaron algunas sensibles. &ldquo;Me llevaron a la habitaci&oacute;n y como a las 11 me entregaron a mi beb&eacute;. Le puse de nombre Enzo Juli&aacute;n por dos jugadores de River.&rdquo; Uno es Enzo Fern&aacute;ndez, crack de este mundial. &ldquo;El d&iacute;a 21 de octubre -sigue Antonia- nos dieron el alta. Todav&iacute;a sigo con los puntos y los dolores pero al ver a mi beb&eacute; tan chiquito, indefenso, se me pasan todos los dolores. Sue&ntilde;o con darle educaci&oacute;n y apoyarlo en lo que necesite y sue&ntilde;o que sea alguien en la vida, que estudie y haga deporte. Gracias a Dios pudo respirar por s&iacute; solo y ahora est&aacute; conmigo.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Llegaron a tiempo las palabras de Antonia. <strong>Una vida entre miles en el a&ntilde;o del nuevo censo. </strong>Var&oacute;n, dijo la partera. Nombre, apellido, hospital, y toda una historia atr&aacute;s. Que tengas buen camino, Enzo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hijos-tesoro-desquite-postergaciones_129_9835331.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Jan 2023 04:30:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los hijos: tesoro y desquite contra tantas postergaciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Censo,Hijos,Planes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Selección y su único heredero: millones en las calles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/seleccion-unico-heredero-millones-calles_129_9821853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La selección y su único heredero: millones en las calles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta semana la gente celebró la casi única alegría colectiva en años. “No interrumpan”, parecían decir, advierte Martín Rodríguez. Y agrega que a veces lo que se espera de la política es que garantice, que sostenga la escena, como si esta vez el Estado fuera una mano invisible.</p></div><p class="article-text">
        El camino fue largo. El primer viaje: a lo desconocido. Al mundo Qatar. Y al final, el segundo viaje: a lo m&aacute;s conocido. Al coraz&oacute;n sin tinieblas. Cada jugador vuelve a su semillero. Porque despu&eacute;s, cuando termin&oacute; la postal de verlos &ldquo;todos juntos&rdquo;, cuando ya pas&oacute; la fiesta, cada cual sigui&oacute; su camino al pago, al pueblo, al barrio, a la casa familiar. Ah&iacute; se multiplicaron las c&aacute;maras que los siguen porque todos quieren a&uacute;n comer de eso. Vamos pa&rsquo;ya como bobos: a completar el c&iacute;rculo del costumbrismo. Hay d&iacute;as que hacemos el pa&iacute;s para que lo pase una tarde el Canal Volver. Resta ese cap&iacute;tulo. El matambre casero con rusa. <strong>El equipo se convierte en las peque&ntilde;as esquirlas del cuento viejo de la Argentina.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de los jugadores y sus tatuajes y sus c&oacute;digos y del streaming del Kun (el mejor compa&ntilde;ero, el que se alegra desde afuera), es como si el f&uacute;tbol preservara en ellos su m&aacute;s antigua espiga. &iquest;Y c&oacute;mo es el pueblito o la ciudad que los hizo posibles? &iquest;Qu&eacute; podemos decir de ellos o qu&eacute; dicen ellos (en cada una de sus microhistorias) de nosotros? &iquest;Y qu&eacute; dice de nosotros eso que buscamos en ellos? Y as&iacute;. Del mundo a la aldea, de la aldea al pa&iacute;s. El f&uacute;tbol y todos los mapas: el federalismo, las provincias, las movilidades individuales ascendentes; porque todo potrero es un cementerio de cracks que lo intentaron, meritocracia de barro. Los que no llegaron. Y hasta las capas medias tambi&eacute;n son un cementerio de cracks aunque con ese mayor filtro que inhibe el deseo juvenil de probarse en un club: porque el mandato familiar env&iacute;a a sus muchachos, cuando puede, derecho a las profesiones. Nietos del <em>m&rsquo;hijo el dotor</em>. Aunque tambi&eacute;n hay cracks. Pero todo indica que los de abajo rebuscan m&aacute;s el f&uacute;tbol del ascenso social. <strong>El t&uacute;nel por el que sali&oacute; Dibu, Acu&ntilde;a, Molina, Montiel, es angost&iacute;simo.</strong> Bala dorada de una vida, de una familia. &iexcl;Campeones!&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Veamos una imagen. Historia en el interior agrario. Scaloni est&aacute; parado en el escenario que se mont&oacute; en su pueblo. Pujato, provincia de Santa Fe. Y junto a lo que tradicionalmente llamamos &ldquo;fuerzas vivas&rdquo;, y los amigos y el intendente, como en un acto oficial de los a&ntilde;os cincuenta, &eacute;l escucha a la maestra de 82 a&ntilde;os que habla y se esfuerza por decir algo que de golpe todos quieren escuchar: <strong>que Scaloni era un chico </strong><em><strong>normal</strong></em>. La escuela normal, el chico normal. Que lo buscaba el pap&aacute; en la camioneta por la puerta. Que era inquieto. Que la maestra lo sentaba adelante y &eacute;l miraba por la ventana a ver si ven&iacute;a su viejo. Y que la familia sostiene todo, dice la maestra. Scaloni lagrimea. Y la maestra &ndash;cree, siente, con raz&oacute;n&ndash; que es su &uacute;ltimo acto escolar.<em> Yo eduqu&eacute; un campe&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        El periodista Juli&aacute;n Mozo public&oacute; una reivindicaci&oacute;n de la &ldquo;tradici&oacute;n&rdquo; del f&uacute;tbol argentino, el <a href="https://www.infobae.com/deportes/2022/12/22/la-redencion-del-futbol-argentino-volvio-a-ganar-la-nuestra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estilo criollo</a>, la nota que faltaba (la Scaloneta y &ldquo;nuestras ra&iacute;ces&rdquo;) mientras cada jugador vuelve a su pueblo. <em>Road movie</em> nacional: rutas argentinas, polvorientas, historias que van desde cordones urbanos hasta la pampa, desde la soja hasta Zapala. Jugadores argentinos con un racimo de ra&iacute;ces simult&aacute;neas. La multitud en Mar del Plata recibe al &ldquo;Dibu&rdquo;. &ldquo;Siempre est&eacute;n orgullosos del lugar donde nacieron&rdquo;, dijo el l&iacute;der. F&uacute;tbol y multitudes. Algo de subsuelo en estos d&iacute;as. Alexis Mac Callister anuncia a los pampeanos que va a su ciudad a festejar. Alexis es el jugador exquisito, hijo de uno r&uacute;stico. En este mundial demostr&oacute; su talento sobrio, su tarea &ldquo;gris&rdquo; de resolver problemas en el medio campo, limpiando jugadas, con llegada, prioridad en el juego colectivo. Al borde de Messi, con honra, silencioso. En el segundo gol de Di Mar&iacute;a, en esa coreograf&iacute;a, Alexis la toca dos veces. Lo ve sin mirar, sabe que Di Mar&iacute;a viene por la izquierda. Hay algo que todav&iacute;a est&aacute; ah&iacute;, revel&aacute;ndose, m&aacute;s intacto, como si el paquete de este mundial, ese paquete de goles y jugadas, no lo hubi&eacute;ramos abierto del todo. Porque lo que vimos diez veces casi no lo vimos. Lo tenemos que mirar tantas veces hasta que se grabe un modelo. As&iacute; fue con el 86. Algo en su umbral: <em>no pod&iacute;a hacerse mejor</em>. Y de esta salimos mejores. Pablo Sem&aacute;n <a href="https://panamarevista.com/las-dos-navidades-de-2022/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute;</a> que &ldquo;los mejores ense&ntilde;an a ser mejores y nos espejan hasta que podamos asumirlas, todas las ganas que ten&iacute;amos de esto: de jugar la final, de ganar la tercera, de estar juntos sin tirarnos piedras de balc&oacute;n a balc&oacute;n&rdquo;. Hay una se&ntilde;al de los millones en las calles que sienten dictada una orden: dejarse invadir por la felicidad<strong>.</strong> Y la dictan ellos tambi&eacute;n. <strong>La Scaloneta dio algo tan hermoso y por eso tan fr&aacute;gil.</strong> Como esas cosas que da miedo que se nos caigan de las manos.
    </p><p class="article-text">
        Los mundiales y el f&uacute;tbol arrastran la pol&iacute;tica. Emmanuel Macron, admirado como el fruto profesional de la alta pol&iacute;tica, fue a la cancha y al vestuario de la derrota. La prensa francesa y sus opositores le dieron para que tenga. Este mundial arranc&oacute; fuerte ac&aacute;, la pica con el Macri mufa, despu&eacute;s si Alberto viajaba o no (y el mufa iba a ser &eacute;l) y en medio del mundial la condena a Cristina. Se habl&oacute; de actos, movilizaciones, pero la clasificaci&oacute;n, los partidos (<em>cada partido una final</em>), pusieron todo esto a un costado. Era obvio que iba a ser as&iacute;, aunque la pol&iacute;tica argentina de los &uacute;ltimos a&ntilde;os se perciba abrazadora, totalizante, capaz de darle el sentido final a todas las cosas. Y el mundial fue un rotundo par&eacute;ntesis sabiendo que lo dem&aacute;s, el resto, iba a seguir despu&eacute;s. Porque siempre sostendremos el arquetipo (&ldquo;cuando despertamos, el dinosaurio todav&iacute;a estaba all&iacute;&hellip;&rdquo;). Y finalmente el nuevo &ldquo;17 de octubre&rdquo; tan esperado lo puso el f&uacute;tbol. &iquest;Cu&aacute;ntos millones hubo en las calles? Pero no se llamar&aacute; as&iacute;. Cada acontecimiento escribe su mito, su nombre, su fecha, ocurre primero y se llama despu&eacute;s. La gente fue a celebrar la casi &uacute;nica alegr&iacute;a colectiva en a&ntilde;os. No interrumpan, parec&iacute;an decir. A veces lo que se espera de la pol&iacute;tica no es ni que se borre, ni que se calle, ni que no sienta. Es menos que eso. Es que garantice. Que sostenga la escena, como si esta vez fuera el Estado <em>una mano invisible</em>. La mejor pol&iacute;tica, a veces, es la que hace cuerpo a tierra y le cede a la sociedad hacer lo suyo: sentir, vibrar, llorar y amar. Nacemos y morimos, y en el medio hay que llenar la vida de sentido. D<strong>ecime si los mundiales no nos dan sentido. Decime qu&eacute; se siente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El vuelo de los Pucar&aacute; de la Fuerza A&eacute;rea hizo vibrar los huesos de emoci&oacute;n como si fueran a abrir el ba&uacute;l del viejo Estado y mostrarnos las medallas. Era el modo de completar la palabra &ldquo;Malvinas&rdquo; que reson&oacute; en &ldquo;Muchachos&rdquo;. El d&iacute;a del festejo ten&iacute;a encima las profec&iacute;as period&iacute;sticas vamp&iacute;ricas, los que se chupaban los dedos imaginando<em> muertos, saqueos, descontrol</em>. Algunos canales se autoconsum&iacute;an. Y&hellip; no. Millones peregrinaron en busca del m&iacute;nimo contacto con sus h&eacute;roes: llegaron, se fueron, la gran mayor&iacute;a en paz. &iquest;Podr&iacute;a hacerse mejor? Un ex funcionario con experiencia en la organizaci&oacute;n de eventos p&uacute;blicos compara el festejo &ndash;reconociendo la asimetr&iacute;a&ndash; con el Bicentenario. Dice que tuvieron aquella vez (doce a&ntilde;os atr&aacute;s) tres factores claves que contrastaban con la urgencia de este d&iacute;a: una billetera holgada, tiempo de planificaci&oacute;n (fueron 4 millones de personas pero en cuatro d&iacute;as y no en cuesti&oacute;n de horas) y un poder pol&iacute;tico concentrado (sin este minu&eacute; de internas que mezcla nombres; que Tapia, que Alberto, que las cuitas por Tinelli, que La C&aacute;mpora, el primereo de las fotos, etc.). &ldquo;Dormimos tres meses antes en un hotel frente al Obelisco&rdquo;, dice. &ldquo;Muy dif&iacute;cil adem&aacute;s organizar esto en este sistema pol&iacute;tico que parece roto&rdquo;, remata. Las pujas s&oacute;rdidas no se dan s&oacute;lo entre Naci&oacute;n y Ciudad que, como vemos estos d&iacute;as con el fallo de la Corte el sistema pol&iacute;tico ingresa en el pantano delicado de su m&aacute;xima expresi&oacute;n: la judicializaci&oacute;n definitiva, sino tambi&eacute;n los desajustes r&uacute;sticos entre Naci&oacute;n y Provincia, que se tiraban la pelota. Pero las entrel&iacute;neas de un tuit vidrioso de Chiqui Tapia, que ley&oacute; todo el mundo, expon&iacute;an ese mar de fondo y las cuitas que el presidente de la AFA un poco se cobraba desde su estatus ganador (quien quiera leer que lea en Balcarce 50, parec&iacute;a decir). Una versi&oacute;n circulaba sobre un di&aacute;logo entre Messi y el piloto del helic&oacute;ptero. &ldquo;&ndash;Nos vamos con ustedes. &ndash;&iquest;Ad&oacute;nde? &ndash;&iquest;C&oacute;mo, no est&aacute; coordinado?&rdquo;. Sonaba veros&iacute;mil. <strong>Los campeones del mundo terminaron girando en c&iacute;rculo sobre el enredo agotador de la pol&iacute;tica oficial.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre hay algo masivo que no se acomoda f&aacute;cil, ni trae etiquetado el &ldquo;marco te&oacute;rico&rdquo;. Si miramos para atr&aacute;s y vamos al culo del mundo de los recuerdos, se puede rememorar la multitud que enterr&oacute; a Ringo Bonavena en 1976. Fue un par&eacute;ntesis de la Historia. Es probable. Son los agujeros por los que se respira, las l&iacute;neas paralelas del deporte y la cultura popular. Ringo era un quemero aut&eacute;ntico, fue de guapo a pelearle a Al&iacute;, &ldquo;&eacute;l va a perder porque es negro y yo soy argentino&rdquo;, m&aacute;s o menos le dijo eso a un joven Mauro Viale que ya sosten&iacute;a un micr&oacute;fono. En esa frase se concentra el personaje conmovedor y maldito, a contrapelo, que manejaba c&oacute;digos propios y se pas&oacute; de rosca en el deporte de riesgo de ver crecer su cuenta bancaria como una enredadera a la velocidad de la luz. Del <em>barrio de las latas</em> al Casino de Las Vegas. Finalmente lleg&oacute; el cuerpo fr&iacute;o desde Nevada y su pueblo le dio el calor final.
    </p><p class="article-text">
        En estos a&ntilde;os duros, pand&eacute;micos, llenos de inflaci&oacute;n, mega retorcidos, donde la pol&iacute;tica no pudo resolver casi nada, tuvimos estos &ldquo;hechos&rdquo; de m&aacute;xima conmoci&oacute;n: muri&oacute; Maradona y ganamos un mundial. <strong>Dos terremotos en la misma baldosa.</strong> Messi hizo brotar hacia afuera un liderazgo (que parec&iacute;a pendiente) quiz&aacute;s tras un encadenamiento fortuito. Improvisemos esa secuencia: la dolorosa muerte de Diego lo hizo entrar en la edad madura; el Maracanazo fue el fin de una mala racha largu&iacute;sima con la Selecci&oacute;n (con la consecuente cerrada de boca al periodismo m&aacute;s canalla); la salida del Barcelona, m&aacute;s o menos como cuando Truman abre la puerta de la pared final y se va de ese mundo hecho para &eacute;l; y finalmente el ingreso al PSG conviviendo con estrellas en ascenso, donde ya no se espera todo de &eacute;l. &iquest;Aliviado el peso de la mochila, Messi puso su peso en la selecci&oacute;n? Las cosas salieron bien.
    </p><p class="article-text">
        Y frente a estos hechos (la muerte de Diego y el mundial), <strong>un gobierno peronista literalmente no supo qu&eacute; hacer.</strong> Meti&oacute; marchas, contramarchas, anuncios, desanuncios, se intern&oacute; en su interna, se mostr&oacute; perdido en su viejo monopolio del uso de los s&iacute;mbolos populares. <em>&iquest;Qu&eacute; hacemos con el pueblo en la calle si no es &ldquo;nuestro&rdquo;?</em>, como subtexto frente a millones que desbordaron las calles en serio. Y estos matetes muestran obviedades que se cuentan en el d&iacute;a a d&iacute;a de esas internas infinitas, tambi&eacute;n en la rivalidad por hacer suyo el triunfo entre un oficialismo sediento y una oposici&oacute;n que se esforz&oacute; para que veamos en la Scaloneta no una s&iacute;ntesis argentina, sino su modelo de &ldquo;equipo&rdquo;. Pero a la vez algo m&aacute;s de fondo: la resistencia social a que estas emociones sean apropiadas por la pol&iacute;tica, por la que sea. Por toda esa pol&iacute;tica que por momentos camin&oacute; a la par de la euforia como &ldquo;extractivistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Messi lleg&oacute; a Ezeiza, baj&oacute; del avi&oacute;n y le sigui&oacute; de largo a la fila de funcionarios que esperaban la foto. Quiz&aacute;s desconoce las caras de la pol&iacute;tica. Le son indiferentes. O, parafraseando a Moris, y en ese gesto que tal vez ni se percat&oacute; de tener, pareci&oacute; decirnos que &ldquo;la pol&iacute;tica result&oacute; complicada&rdquo;. No lo hizo para un coro. Lo hizo por la autopreservaci&oacute;n que nace en cualquiera frente a tantos imperativos que les llegan por derecha, por izquierda. <em>Sean ejemplo</em>, les dicen. Y ellos con su distancia mostraron el otro estado del coraz&oacute;n &ldquo;Quiero estar con mi mujer tomando mate&hellip;&rdquo;. La selecci&oacute;n nos devolvi&oacute; el alma al cuerpo en esta navidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/seleccion-unico-heredero-millones-calles_129_9821853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Dec 2022 04:01:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Selección Nacional,campeones del mundo,Qatar,Política]]></media:keywords>
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