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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Agustín Fontenla]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/agustin-fontenla/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Agustín Fontenla]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Millennials, entre la palta y un mundo en ruinas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/millennials-palta-mundo-ruinas_129_12953090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df59198d-2f6f-4c97-b69d-02052a144bb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Millennials, entre la palta y un mundo en ruinas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre promesas de progreso y crisis encadenadas, los millennials argentinos crecieron con la idea de que todo era posible y llegaron a la adultez en un país —y un mundo— cada vez más precario, polarizado e incierto. Entre la nostalgia, el desencanto político y la supervivencia cotidiana, una generación intenta entender qué salió mal y cómo seguir.</p></div><p class="article-text">
        Esta semana empec&eacute; a leer un libro llamado <em>&ldquo;What happened to Millennials?: In defense of a generation&rdquo;</em>, una suerte de ensayo del periodista norteamericano Charlie Wells, editor, y reportero galardonado de la agencia Bloomberg. Fue a partir de una nota que le&iacute; en el <em>Financial Times</em> en la que se hablaba de la nostalgia que sienten los millennials por los &ldquo;tiempos dorados&rdquo; de su ni&ntilde;ez o adolescencia. La periodista del diario ingl&eacute;s menciona un concierto de Back Street Boys en Las Vegas junto a sus amigas&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que tengo poca nostalgia por los a&ntilde;os noventa. Ni hablar de finales de los noventa. Ya a mediados, mis padres se hab&iacute;an mudado de Buenos Aires a Catamarca, donde me cost&oacute; encajar al principio; River, mi equipo, sol&iacute;a perder de manera frecuente con Boca (en el norte del pa&iacute;s parec&iacute;an siempre mayor&iacute;a), y el paso de la ni&ntilde;ez a la adolescencia no estaba siendo f&aacute;cil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De todas formas, s&iacute; me interes&oacute; darle un vistazo al libro de Charly Wells. Muchos de los millennials estamos entrando ya en la &ldquo;segunda mitad de la vida&rdquo;, y justamente el trabajo del periodista de Bloomberg es sacar algunas conclusiones sobre esa instancia de nuestra vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Wells defiende a los millennials. Primero de los ataques injustificados. El m&aacute;s notable, aquel de la teor&iacute;a de la tostada de palta que produjo un periodista australiano. Los millennials gastan un promedio de 22 d&oacute;lares en desayunos con caf&eacute; de especialidad y tostadas de aguacate; as&iacute; no hay posibilidad de comprar una casa, ni progresar&hellip; dec&iacute;a. La tesis se cae sola, pero Wells cita estudios en los que un millennial con sueldo de millennial come durante diez a&ntilde;os un desayuno frugal y tampoco puede comprar una casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, y ah&iacute; est&aacute; lo interesante del libro, cuenta todo lo que sucedi&oacute; con los millennials a nivel pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y cultural desde que nacieron. El libro hace foco en Estados Unidos. Por eso &mdash;y esto me parec&iacute;a desde mucho tiempo atr&aacute;s&mdash; lo de ponerle t&iacute;tulos a las generaciones resulta antojadizo, o una simple estrategia de marketing para hacer negocios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que pocas cosas se sent&iacute;an igual a finales de los a&ntilde;os 80 o en los 90 para estadounidenses y argentinos. No obstante, el ejercicio de Wells me permiti&oacute; pensar en nuestros millennials. &iquest;C&oacute;mo puede crecer una persona cuya ni&ntilde;ez atraviesa una hiperinflaci&oacute;n, levantamientos militares, y dos gobiernos de Carlos Menem?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Wells cuenta que en los noventa, su pa&iacute;s viv&iacute;a un tiempo de optimismo sin igual. La econom&iacute;a volaba, la tecnolog&iacute;a aun parec&iacute;a algo positivo, Internet nos permit&iacute;a comunicarnos m&aacute;s (ICQ, Messenger), de pronto pod&iacute;as estar chateando con una persona de otra provincia, de otro pa&iacute;s. En ese contexto, adem&aacute;s, exist&iacute;a un consenso entre los padres de que sus hijos &mdash;los millennials&mdash;eran capaces de hacer todo y m&aacute;s. Fue una creencia propia de los baby boomers, que sobrevivieron al menos una Guerra Mundial, y los primeros a&ntilde;os de la Guerra Fr&iacute;a. Superadas esas cat&aacute;strofes hist&oacute;ricas, sus hijos pod&iacute;an (deb&iacute;an) aspirar a todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Argentina, los ochenta fueron una fr&aacute;gil recuperaci&oacute;n democr&aacute;tica despu&eacute;s de una feroz dictadura. Nadie estaba para festejar. Sin embargo, algo de lo que menciona Wells sobre el entusiasmo de los padres con el destino de sus hijas e hijos, resuena en m&iacute; un poco m&aacute;s, y quiz&aacute;s le resuene tambi&eacute;n a m&aacute;s de un lector.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Suelo hacer un chiste con comentarios que hac&iacute;a mi mam&aacute;. Cuando escrib&iacute; un simple cuento en la infancia, me propuso enviarlo a un concurso planetario de cuentos, o, directamente, al mism&iacute;simo Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez. Cuando escrib&iacute; un simple art&iacute;culo para el diario del colegio, me propuso escribir otro y envi&aacute;rselo al<em> New York Times</em>&hellip; Ella, como muchos otros padres, cre&iacute;an que todo era posible. No solo que lo intent&aacute;ramos. Hab&iacute;a casi un mandato no dicho de lograrlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Wells sostiene que esa predisposici&oacute;n a crear en los hijos la idea de que todo &mdash;y m&aacute;s&mdash; era posible, contribuy&oacute; a que ahora, una gran mayor&iacute;a de los millennials sienta una sensaci&oacute;n difusa de fracaso, de &ldquo;al final no lo logr&eacute;&rdquo;. Otra cuesti&oacute;n que contribuy&oacute; a ese malestar fue una corriente pseudo sociol&oacute;gica promovida en Estados Unidos, fundada en la idea de que convencer a los ni&ntilde;os y adolescentes de que son brillantes y &uacute;nicos, los har&iacute;a mejores personas, m&aacute;s emp&aacute;ticos y colaborativos. Los estudios que se realizaron sobre el tema posteriormente, demostraron lo contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de madres, padres y crianzas. Pero lo central en el devenir de los millennials es lo que pas&oacute; a nivel econ&oacute;mico y pol&iacute;tico. Wells cita el caso de los millennials que crecieron como indocumentados en Estados Unidos; hijos de inmigrantes que llegaron al pa&iacute;s como pudieron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A finales de los a&ntilde;os 90, se cre&oacute; una corriente favorable a regularizar a inmigrantes; y, en el caso de los j&oacute;venes, a ayudarlos a cursar estudios universitarios sin que importara su condici&oacute;n de residentes. En septiembre de 2001, una legislaci&oacute;n que establecer&iacute;a beneficios para esos futuros estudiantes estuvo a punto de ser aprobada. El problema fue lo que sucedi&oacute; el d&iacute;a 11 de ese mismo mes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde los ataques a las Torres Gemelas, los estadounidenses sufrieron todo un giro cultural y pol&iacute;tico. De querer integrar a los inmigrantes, pasaron a verlos como sospechosos de terrorismo. No solo afect&oacute; a los indocumentados. A todos los ciudadanos, millennials incluidos, que debieron crecer en un mundo en el que la seguridad estaba puesta en duda, y los gobiernos pod&iacute;an permitirse el autoritarismo o el mal uso de la ley, para perseguir objetivos pol&iacute;ticos, cuando no fantasmas.
    </p><p class="article-text">
        El equivalente a las Torres Gemelas nuestras &mdash;si se me permite la analog&iacute;a&mdash; fue el 2001. Crisis econ&oacute;mica y pol&iacute;tica sin precedentes; saqueos, protestas y decenas de ciudadanos asesinados por las fuerzas policiales. La antesala y el despu&eacute;s del estallido social del 19 y 20 de diciembre estuvieron cargados de incertidumbre, miedo, precariedad, desconfianza&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchos de nosotros est&aacute;bamos reci&eacute;n iniciando la vida universitaria. Recuerdo una noche en La Plata, cuando un grupo de amigos y yo fuimos retenidos unos minutos por dos polic&iacute;as vestidos de civil. La universidad &mdash;para aquellos que pudimos cursarla&mdash; fue una salvaci&oacute;n a pesar del contexto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; exist&iacute;a a pesar de todo, una idea de esperanza, de lucha, de construcci&oacute;n del futuro. Incluso, para algunos, todav&iacute;a era posible pensar en un trabajo que durara algunas d&eacute;cadas. No al estilo de un obrero ferroviario o un empleado de una empresa con larga trayectoria, pero s&iacute; de ser m&eacute;dico, contador, hasta periodista&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Wells cuenta que para aquellos que a&uacute;n cre&iacute;amos en los sindicatos, en las peque&ntilde;as comunidades de personas, en los grupos de ciudadanos unidos por alg&uacute;n tipo de objetivo com&uacute;n, el mundo no parec&iacute;a un lugar tan solitario en el que qued&aacute;ramos abandonados a nuestra suerte. Eso diferencia a los millennials nacidos a mediados de los 80, de aquellos nacidos a mediados de los 90. La universidad, en alg&uacute;n punto, era tambi&eacute;n parte de una cruzada colectiva. All&iacute; pod&iacute;as hacer amigos y colegas con los que trabajar&iacute;as juntos despu&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un abismo de diferencias con lo que se vive ahora, cuando millones de egresados no encuentran trabajo, compiten entre ellos y tambi&eacute;n contra la Inteligencia Artificial, y son testigos de un mundo acad&eacute;mico que, si no se derrumba, se transforma. &iquest;Es realmente necesario estudiar?, se pregunta algunos.
    </p><p class="article-text">
        Wells identifica un momento de optimismo renovado justo antes de las crisis del 2008. &iquest;Existi&oacute; tambi&eacute;n en Argentina? Temo hacerlo muy personal, pero recuerdo con entusiasmo el a&ntilde;o 2005-2006. Creamfields en Argentina&hellip;, la movida electr&oacute;nica, el house, los festivales a cielo abierto que congregaban miles de personas de distintos lugares y clase social. Hab&iacute;a cierta comunidad all&iacute;, una congregaci&oacute;n. 2005 fue tambi&eacute;n el a&ntilde;o en que nuestro dios nacional tuvo su inolvidable show televisivo; y a nivel musical, se consolidaron los festivales de rock: Quilmes, Pepsi, BUE; el Personal Fest&hellip; De pronto era posible ver a Jamiro Quai o a Oasis en Buenos Aires.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        2006 fue tambi&eacute;n un a&ntilde;o de recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, la presidencia de N&eacute;stor Kirchner hab&iacute;a devuelto cierta idea de progreso, esperanza, y algo de certidumbre; el mercado laboral estaba recomponi&eacute;ndose, la mejora en los ingresos permiti&oacute; pensar en algo m&aacute;s que sobrevivir. Algunos se embarcaron en un cr&eacute;dito hipotecario, otros viajaron por primera vez a Europa o Estados Unidos. La pol&iacute;tica pod&iacute;a ser vista todav&iacute;a como una herramienta de cambio. &iquest;Por cu&aacute;nto se extendi&oacute; ese entusiasmo?
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos, no mucho. La crisis de las subprime gener&oacute; una profunda crisis econ&oacute;mica y social. De pronto, comprar una casa, ahorrar, progresar en la escala social se volvi&oacute; imposible. Para los millennials que entraron al mercado de trabajo en aquellos a&ntilde;os, ni qu&eacute; hablar. El entusiasmo personal cay&oacute; a pique, y con &eacute;l la idea de formar una familia. &iquest;Si no pod&eacute;s mantenerte en pie vos mismo, c&oacute;mo hacerlo con hijos?
    </p><p class="article-text">
        La Argentina tambi&eacute;n lo vivi&oacute;. Con su crisis inflacionaria, y el agotamiento de un modelo productivo para el que Cristina no encontr&oacute; salidas; menos Macri. Yo estaba y&eacute;ndome a Rusia en julio de 2012. Dejaba mi pa&iacute;s para entrar en una dimensi&oacute;n que ser&iacute;a imposible incluir en este relato. No obstante, ni all&aacute; lejos a medio camino de Europa y Asia, pod&iacute;a evadirse la expansi&oacute;n sin l&iacute;mites del mundo en el que vivimos hoy: individualismo, competencia a ultranza, pocos puestos de trabajo para muchas personas, y encima mal pagos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esa deriva, sin embargo, faltaba agregarle algo peor. El periodista de Bloomberg apunta a los &ldquo;norm breaker&rdquo; (rompedores de normas), cuyo m&aacute;ximo exponente es Donald Trump. Uno de los mayores desastres causados por Trump fue el de destruir los marcos usuales de debate pol&iacute;tico y tolerancia por el oponente. Los &ldquo;norm breaker como Trump &rdquo;nos polarizan, no son capaces de contenerse y respetar a las personas que ocupan un puesto de autoridad, y no respetan el resultado de las elecciones&hellip;&ldquo;, afirma Wells.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si los partidos de izquierda ya dejaban mucho que desear en la defensa de los trabajadores, Donald Trump vino a romper el sistema en su totalidad. Los millennials alcanzaron sus treinta y pico, sus cuarenta y pocos, en un estado de defecci&oacute;n pol&iacute;tica significativo. De ah&iacute; la popularidad de la frase: &ldquo;&iquest;Queda alg&uacute;n adulto presente en este lugar?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Lo que Estados Unidos sufri&oacute; con Trump, Argentina lo sufre ahora con Milei. No hay mayor &ldquo;norm breaker&rdquo; en la pol&iacute;tica Argentina que el actual mandatario. Polarizaci&oacute;n, destrucci&oacute;n del debate pol&iacute;tico, noticias falsas, gritos e insultos: &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el adulto en la sala? Suena hasta l&oacute;gico pretender disfrutar de un buen caf&eacute; y una tostada con palta durante algunos minutos, si no sabemos con qu&eacute; va a salir el mundo o nuestro pa&iacute;s en cuesti&oacute;n de horas, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        Wells no deja pasar lo que sucedi&oacute; con el Covid, pero tampoco lo aborda demasiado porque cree que ni siquiera lo hemos empezado a digerir aun. El mundo decidi&oacute; esconderlo detr&aacute;s del ruido de las redes sociales, los medios, la discusi&oacute;n pol&iacute;tica, las guerras y la crisis econ&oacute;mica. Alg&uacute;n d&iacute;a comenzaremos a hacer el duelo, y asimilaremos lo sucedido. En el mientras tanto, no podemos desentendernos de que &mdash;ciertamente&mdash; nos ha marcado.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo cierra el libro, Wells? Con esperanza, claro. Los millennials han transitado y sobrevivido a una gran serie de cat&aacute;strofes de distinta intensidad; transformaciones sociales, tecnol&oacute;gicas, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas en cierto punto in&eacute;ditas. En principio, esa acumulaci&oacute;n de experiencia los hace valiosos. En segundo lugar, dice el periodista de Bloomberg, los millennials se encuentra en permanente evoluci&oacute;n. No podemos definirlos, ni alcanzar una conclusi&oacute;n. Lo que s&iacute; podemos concluir sin miedo a equivocarnos es que con las expectativas que ten&iacute;amos, y lo que el mundo nos ofreci&oacute;, estamos bastante mejor de lo que podr&iacute;a haber sido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/millennials-palta-mundo-ruinas_129_12953090.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 03:01:41 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Milo J: folklore existencial, trap y la conquista de una generación de jóvenes españoles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/milo-j-folklore-existencial-trap-conquista-generacion-jovenes-espanoles_1_12915844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36ad8fda-e7a8-4735-999f-abc709480776_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Milo J: folklore existencial, trap y la conquista de una generación de jóvenes españoles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre Madrid y Morón, Milo J confirma que su cruce de folklore y trap no es una rareza pasajera sino un fenómeno generacional: un artista joven que emociona con letras densas, raíces argentinas y una puesta austera, en una gira europea que muestra hasta dónde puede llegar una música que parecía relegada al pasado.</p></div><p class="article-text">
        Mentir&iacute;a si dijera que el Movistar Arena de Madrid se parece en algo al anfiteatro de la Fiesta del Poncho en la provincia de Catamarca. Uno queda en la capital de moda de Europa; el otro en un predio a las afueras de San Fernando del Valle, entre cerros ariscos y un zonda caprichoso que da cachetazos de tierra. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En uno y otro, sin embargo, se vivi&oacute; algo muy parecido este jueves cuando<strong> Milo J </strong>subi&oacute; al escenario en el marco de su tour <em>&ldquo;La vida era m&aacute;s corta&rdquo;</em>. El simple contorno de una monta&ntilde;a era el fondo gr&aacute;fico de una puesta en escena en la que el folklore se fundi&oacute; con el trap, y puso a miles de adolescentes a vibrar al ritmo de una m&uacute;sica que se cre&iacute;a olvidada.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El &ldquo;fen&oacute;meno&rdquo; de estos d&iacute;as es Milo J, dijo un par de meses atr&aacute;s el periodista Diego Fisherman <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/cuestiones-genero_129_12714717.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un art&iacute;culo publicado en elDiarioAR</a>. Suscribir&iacute;a cada una de esas palabras despu&eacute;s de haber visto el show del jueves pasado ac&aacute; en Madrid.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        &ldquo;Un artista de 18 a&ntilde;os, que ha cantado con <strong>Silvio Rodr&iacute;guez</strong> &ndash;y que, junto con &eacute;l, dona los derechos a las Abuelas de Plaza de Mayo&ndash;, que toma a <strong>Mercedes Sosa</strong> como &rdquo;objeto encontrado&ldquo;, que en sus letras habla con naturalidad del vac&iacute;o existencial y que acaba de publicar en las plataformas <em>La vida era m&aacute;s corta</em>, un disco indudablemente argentino, que va y vuelve con creatividad notable a eso que todav&iacute;a se llama folklore&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay un m&eacute;rito indudable en ese regreso al folklore que propone Milo J. Aunque en sus canciones se escuchan charangos, sicus, ritmos de chacarera en guitarras y violines, el joven cantante de Mor&oacute;n lo reinterpreta con elementos del trap, su propia voz y estilo de cantar, y unas letras que deben estar entre lo m&aacute;s logrado de los &uacute;ltimos a&ntilde;os en la m&uacute;sica popular nacional.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el escenario, se desplaza con un temple sorprendente para su edad. No hay coreograf&iacute;as, ni los gestos t&iacute;picos del rap; apenas &eacute;nfasis en algunas frases y pasajes musicales. Sobre todo, una reacci&oacute;n natural: la de dejarse llevar por la m&uacute;sica, la de emocionarse con una respuesta del p&uacute;blico. &ldquo;No soy muy expresivo&rdquo;, reconoci&oacute; antes de agradecerle a Espa&ntilde;a haber sido el pa&iacute;s en el que m&aacute;s veces toc&oacute; despu&eacute;s de Argentina.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, el gesto m&aacute;ximo de expresi&oacute;n habr&iacute;a que encontrarlo en el cuchillo clavado en su espalda; parte de la camiseta con la que abri&oacute; el concierto.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es la fuente de las letras de Milo J? Su experiencia personal, pareciera. Pero, &iquest;c&oacute;mo es que logra condensarlo tan bien en unos versos que no son pretenciosos, pero tampoco lineales, y que sorprenden de a ratos por una densidad po&eacute;tica conmovedora? &ldquo;No me siento propio y al ver el ocaso, quise ir m&aacute;s despacio&rdquo;, canta en <em>Bajo de la piel</em>. &ldquo;Haz las pases con la vida; no es de piedra el pastizal&rdquo;, recita en <em>Ni&ntilde;o</em>, uno de los cortes de su &uacute;ltimo &aacute;lbum.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me result&oacute; imposible no preguntarme qu&eacute; pasar&iacute;a por la cabeza de esos miles de chicos y chicas de entre doce y dieciocho a&ntilde;os que repet&iacute;an una tras otra las inquietudes existenciales que ofrece Milo J en sus canciones. Pero c&oacute;mo, &iquest;no hay ni una sola letra sobre el dinero, la ostentaci&oacute;n&hellip;?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Milo J y un show que hizo vibrar a Madrid durante dos horas.                            </span>
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        Tambi&eacute;n result&oacute; todo un shock est&eacute;tico verlos al filo de la desesperaci&oacute;n &mdash;como esas fans norteamericanas de los Beatles en los a&ntilde;os setenta&mdash; mientras coreaban las estrofas folkl&oacute;ricas &ldquo;Nunca quisiste irte, bailaste la Salamanca&rdquo;, o que entre las pausas imploraran que llegara el turno de interpretar <em>Jangadero</em>, ese tema que comparte de forma p&oacute;stuma con Mercedes Sosa (la mayor&iacute;a del p&uacute;blico no deb&iacute;a tener idea de qui&eacute;n era Sosa antes de que saliera <em>La Vida Era M&aacute;s Corta</em>).
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que algunas canciones de discos anteriores, netamente urbanas y ancladas en el trap nacional, calzaban mucho mejor con las vestimentas y expresiones de los asistentes. Dos j&oacute;venes cubiertos por buzos oversizes estallaron con <em>Vida de Rock</em>&hellip; o se entregaron a los besos y los abrazos en <em>El Bolero</em> (Milo J-Yami Safdie)&hellip; Pero, al mismo tiempo, no dejaron de sentirse interpelados de alguna forma cuando son&oacute; <em>Luc&iacute;a</em> &mdash;de autor&iacute;a con Soledad&mdash;, la propuesta m&aacute;s folkl&oacute;rica si se quiere. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En total fueron dos horas de show. Tiempo no menor para un artista de tan solo veinte a&ntilde;os y un g&eacute;nero musical &mdash;el trap&mdash; en el que las canciones no suelen extenderse m&aacute;s all&aacute; de los tres minutos. En las gradas casi no hab&iacute;a asientos libres, al igual que en la pista. El Movistar Arena en una fecha sold out puede albergar unas 20 mil personas. El tour contin&uacute;a en Barcelona y Valencia, con espacios de capacidad similar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La vida musical de Milo J puede ser larga (ojal&aacute;). De aqu&iacute; a algunos a&ntilde;os sabremos el verdadero impacto art&iacute;stico y social de su trabajo. En el mientras tanto, el cantante bonaerense y muchos de sus colegas del mismo g&eacute;nero popular, se han convertido, posiblemente, en una de las pocas fuentes de ingreso de divisas leg&iacute;timo con el que cuenta nuestro pa&iacute;s en la elitista era del se&ntilde;or Milei.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/milo-j-folklore-existencial-trap-conquista-generacion-jovenes-espanoles_1_12915844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jan 2026 03:02:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Milo J: folklore existencial, trap y la conquista de una generación de jóvenes españoles]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desastres de baja intensidad cada lunes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/desastres-baja-intensidad-lunes_129_12898691.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c0534305-352f-4063-a301-f607330f56ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desastres de baja intensidad cada lunes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos acostumbramos “a estos desastres de baja intensidad”, a que nada nos sobresalte lo suficiente como para justificar “un grito de terror”. Incluso escenarios absurdos —“mañana, Trump anunciará que sus militares están listos para asumir el mando de Groenlandia”— parecen destinados a convertirse apenas en un titular global y un comunicado diplomático, antes de que los hechos avancen sin resistencia.</p></div><p class="article-text">
        El d&iacute;a que Estados Unidos captur&oacute; a <strong>Nicol&aacute;s Maduro</strong> sent&iacute;, solo por algunas horas, la sensaci&oacute;n de que algo realmente hab&iacute;a pasado. Uno de esos acontecimientos que pueden cambiar la trayectoria del mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Me record&oacute; mis tiempos en la redacci&oacute;n de <em>Russia Today</em>, en Mosc&uacute;, cuando aparec&iacute;an los famosos y ponderados Breaking News. Algunos era falsos llamados de atenci&oacute;n que se dilu&iacute;an en cuesti&oacute;n de minutos. Otros pod&iacute;an durar horas, o alargarse durante todo un d&iacute;a. En algunos de ellos &mdash;la muerte de <strong>Fidel Castro</strong>, por ejemplo&mdash; la sensaci&oacute;n era la de estar viviendo un momento hist&oacute;rico: &iquest;Qu&eacute; pasar&aacute; ahora? &iquest;C&oacute;mo ser&aacute; el mundo sin la presencia de uno de los mayores l&iacute;deres pol&iacute;ticos del siglo XX?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        No pasaron demasiados a&ntilde;os de aquellos d&iacute;as &mdash;de la muerte de Fidel tan solo diez&mdash;. Sin embargo, mi sensaci&oacute;n es que ya no se producen acontecimientos de magnitud hist&oacute;rica. Pareciera que nada ni nadie va a alterar un estado en el que, grandes o peque&ntilde;os, los conflictos y acontecimientos pol&iacute;ticos transcurren en un estado de baja intensidad que, sin embargo, solo profundiza el deterioro democr&aacute;tico y econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        A las pocas horas del secuestro de Maduro, en un chat de colegas, coment&eacute;: no creo que un escenario as&iacute; pueda darse sin complicidad de las propias autoridades de Venezuela. No estaba muy equivocado a la luz de lo que sucedi&oacute; con <strong>Delcy Rodr&iacute;guez</strong> y su anuncio de &ldquo;abrir la econom&iacute;a&rdquo; el mi&eacute;rcoles pasado en la presentaci&oacute;n de una serie de leyes de expolio en el Parlamento Nacional. 
    </p><p class="article-text">
        No fui el &uacute;nico, por supuesto. Fueron varios los que lo infirieron as&iacute;. Estoy seguro que, incluso, muchos no hab&iacute;an le&iacute;do demasiado para sacar esa conclusi&oacute;n. Debe ser la acumulaci&oacute;n de datos y hechos hist&oacute;ricos. La experiencia, que a esta altura permite sacar esas conclusiones arriesgadas sin equivocarse del todo. 
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto cu&aacute;nto habr&aacute;n tardado algunos periodistas en entender lo que suced&iacute;a en el Chile de <strong>Salvador Allende</strong>, cuando Estados Unidos propici&oacute; el golpe de Estado que dio pie a la dictadura de <strong>Augusto Pinochet</strong>. Durante mis a&ntilde;os en la facultad de periodismo, varios a&ntilde;os atr&aacute;s, mi sensaci&oacute;n era que aquel golpe de Estado orquestado por Washington era algo que solo nosotros compart&iacute;amos de forma c&oacute;mplice. Nadie esperar&iacute;a que el diario La Naci&oacute;n lo reflejara as&iacute; en un aniversario del golpe. 
    </p><p class="article-text">
        Esta vez, sin embargo, la portada del <em>Financial Times</em> llevaba una nota firmada con el titular: &ldquo;La operaci&oacute;n en Venezuela sigue el mismo libreto de la CIA en Chile&rdquo;. No es que de pronto el principal diario financiero del mundo se volvi&oacute; progre ni que sufra un ataque de buen periodismo, es que todo resulta ya tan evidente, tan explicito y pornogr&aacute;fico que no hay forma de hacerse el desentendido. 
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;a ser algo bueno, pienso, pero lo cierto es que hay algo de esta nueva era que resulta perturbador, confuso. Mi <em>feed </em>de Instagram reflej&oacute; decenas de art&iacute;culos de las principales revistas y diarios de Estados Unidos y Europa&hellip;todos gritando a cuatro vientos que lo de Trump era inadmisible, autoritario, muy preocupante. Sin embargo, &iquest;pas&oacute; algo o solo comentamos lo inadmisible? 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s si ma&ntilde;ana China invade Taiw&aacute;n, Rusia los b&aacute;lticos, y Chile, Bolivia, digamos, bueno, ahora s&iacute;; ahora s&iacute; que lo que hizo Trump tiene un correlato hist&oacute;rico; habilit&oacute; a hacer lo mismo que hizo &eacute;l, y lo que se inaugura es una nueva era sin el menor orden legal internacional. (Ni siquiera <em>pour la galerie</em>, como funcion&oacute; durante los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os entre las principales potencias &mdash;Kosovo, Irak, Libia, Mali, etc., etc.)
    </p><p class="article-text">
        Leo sobre el periodista alem&aacute;n <strong>Egon Erwin Kisch</strong>, uno de los grandes reporteros de los a&ntilde;os 30 en Europa del Este. Corresponsal de guerra, soldado durante la primera guerra mundial. La tragedia b&eacute;lica, explica el escritor <strong>Uwe Wittstock</strong>, lo convenci&oacute; de integrar las filas del partido comunista. Desde entonces, &ldquo;sabe qu&eacute; direcci&oacute;n va a tomar la Historia del mundo: el camino hacia la revoluci&oacute;n proletaria&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Qu&eacute; tiempos aquellos! Hab&iacute;a gente que confiaba en esa clase de desenlaces. Me pregunto qu&eacute; habr&aacute; sentido Delcy Rodr&iacute;guez, hija de un guerrillero marxista de Venezuela, al acordar con <strong>Donald Trump</strong> la entrega del petr&oacute;leo venezolano. 
    </p><p class="article-text">
        En fin, mientras hoy todo parece expuesto de forma burda, en el siglo XX, era m&aacute;s bien necesario advertirlo, estar atento, no tomarse a la ligera ciertos hechos. El libro que menciona las andanzas de Kisch &mdash;deportado por el nazismo en el a&ntilde;o 33&mdash; se llama <em>Febrero de 1933</em> y muestra la persecuci&oacute;n y el hostigamiento que sufrieron los intelectuales alemanes a medida que el r&eacute;gimen nazi fue consolid&aacute;ndose. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos de ellos se apuraron a dejar el pa&iacute;s antes de que fuera demasiado tarde. En el a&ntilde;o 1933, mientras <strong>Adolf Hitler</strong> asum&iacute;a como canciller y consolidaba su poder, muchos pol&iacute;ticos alemanes fueron complacientes o miraron para otra parte. Ante ese panorama, los m&aacute;s l&uacute;cidos advirtieron sin dudarlo que lo que estaba por instalarse en Alemania ser&iacute;a una sangrienta cacer&iacute;a. En efecto, la SS y la SA ya operaban casi sin mosquearse en las calles de Berl&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una nota del diario <em>New York Times</em> firmada por <strong>Lydia Polgreen</strong>, ex directora editorial global del mismo peri&oacute;dico, se&ntilde;ala sin vueltas que Trump est&aacute; destrozando la democracia de Estados Unidos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El derrocamiento del cruel dictador venezolano no es solo un ejemplo del resurgimiento del imperialismo estadounidense ni del desmantelamiento de los &uacute;ltimos restos del derecho internacional y del orden basado en reglas. Es tambi&eacute;n una demostraci&oacute;n extraordinaria de c&oacute;mo Trump est&aacute; haciendo colapsar las divisiones fundamentales de la Constituci&oacute;n estadounidense: entre la aplicaci&oacute;n de la ley y la acci&oacute;n militar, entre el poder ejecutivo y el legislativo y, sobre todo, entre lo extranjero y lo dom&eacute;stico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; en Madrid, desde que Trump gan&oacute; las elecciones presidenciales por segunda vez, se radicaron miles de ciudadanos estadounidenses. Muchos de ellos &ldquo;huyendo&rdquo; del autoritarismo del mandatario norteamericano. Lo mismo sucedi&oacute; en Francia, donde crecieron los visados de residencia, o en Irlanda donde muchos realizaron solicitudes de ciudadan&iacute;a aprovechando el origen de su descendencia. 
    </p><p class="article-text">
        Esta semana, el actor <strong>George Clooney</strong>, que reside en territorio franc&eacute;s, critic&oacute; abiertamente a Trump. En tiempos donde el entretenimiento se impone sobre la reflexi&oacute;n intelectual, no es menor. &iquest;Alcanza sin embargo? Siento que hacer un paralelismo entre Estados Unidos y la Alemania prenazi de 1933 es demasiado. De igual forma que me parecer&iacute;a hacerlo entre el naciente r&eacute;gimen nazi y el gobierno de <strong>Javier Milei</strong>, que pretende involucrar al ej&eacute;rcito en actividades internas del pa&iacute;s, y cuyo aparato de propaganda recibir&iacute;a las mejores felicitaciones de Goebbels.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que, de un momento a otro, la situaci&oacute;n alcance una extensi&oacute;n de la que regresar sea dif&iacute;cil cuando no imposible. Con el triunfo de un candidato dem&oacute;crata en las pr&oacute;ximas elecciones de Estados Unidos, &iquest;se volver&aacute; atr&aacute;s con lo que hizo Trump o se consolidar&aacute; el dominio sobre la econom&iacute;a de Venezuela? &iquest;Criticar&aacute;n el autoritarismo de Milei y el endeudamiento c&oacute;mplice? 
    </p><p class="article-text">
        El problema, adem&aacute;s, es que nos acostumbramos a estos desastres de baja intensidad; a que nada nos sorprenda demasiado, nada justifique un grito de terror, una advertencia considerable. Ma&ntilde;ana, Trump anunciar&aacute; que sus militares est&aacute;n listos para asumir el mando de Groenlandia, y no s&eacute; si veremos algo m&aacute;s que un buen titular de un medio global y el post que redact&oacute; el equipo de comunicaci&oacute;n de un mandatario europeo, antes de que un soldado aterrice en la principal isla del &aacute;rtico. 
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/desastres-baja-intensidad-lunes_129_12898691.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jan 2026 03:02:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desastres de baja intensidad cada lunes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Delcy Rodríguez,Donald Trump,Javier Milei]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Milei 2025: el ruido de fondo detrás de la destrucción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/milei-2025-ruido-fondo-detras-destruccion_1_12873256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91e36000-139e-4f93-9ce8-0b098c86fa15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Milei 2025: el ruido de fondo detrás de la destrucción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde un encuentro casual con un mozo argentino en los Alpes italianos, el autor reflexiona sobre los “conversos” políticos, la apatía social frente al ajuste libertario y el paralelismo con Ruido de fondo, de Don DeLillo, para interrogar hasta qué punto una sociedad puede acostumbrarse a su propia destrucción.
</p></div><p class="article-text">
        Estoy en Cervinia, un resort de esqu&iacute; en el norte de Italia, a unos ochenta kil&oacute;metros de Torino. Ya en las primeras veinticuatro horas me encontr&eacute; con un compatriota (estamos en todas partes, dicen). Se llama Juan y trabaja como mozo en un hotel. Despu&eacute;s de un par de copas de vino, empezamos a hablar de pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Creo que es una de las primeras veces que me encuentro con un peronista en el tan antiperonista &ldquo;primer mundo&rdquo;. Pero este no es un peronista de siempre, de tradici&oacute;n familiar o convicci&oacute;n temprana. Es, por el contrario, un converso. &iquest;Existen en estos tiempos de polarizaci&oacute;n despiadada los conversos?
    </p><p class="article-text">
        Juan complejiza el asunto. Sus padres son de derecha, complacientes con la &uacute;ltima dictadura militar. &Eacute;l tambi&eacute;n era de derecha hasta hace muy poco; por herencia, y otro poco porque as&iacute; lo cre&iacute;a. Sin embargo, en los &uacute;ltimos meses cambi&oacute; de parecer. &ldquo;Empec&eacute; a ver que algunas cosas que dec&iacute;a Milei eran contradictorias, o que sus pol&iacute;ticas ya hab&iacute;an fracasado antes&rdquo;, me explic&oacute; ante la mirada reprobatoria de su jefe, que carga bandejas de un lado a otro mientras conversamos.
    </p><p class="article-text">
        La charla con Juan me hizo pensar en todos aquellos ciudadanos que, a pesar de estar sufriendo la motosierra libertaria, siguen confiando en Milei. Guardo algunos ejemplos en la memoria: hombres de entre treinta y cuarenta a&ntilde;os entrevistados en la estaci&oacute;n de tren de Constituci&oacute;n; laburantes del conurbano. &ldquo;Me qued&eacute; sin trabajo&rdquo;, &ldquo;no llego a fin de mes&rdquo;, &ldquo;la situaci&oacute;n est&aacute; muy dif&iacute;cil&rdquo;, confiesan, antes de asegurar que &ldquo;hay que darle tiempo (a Milei)&rdquo;, o que &ldquo;ya encontrar&aacute; la soluci&oacute;n&rdquo;. Me gustar&iacute;a saber qu&eacute; diferencia a Juan de sus compatriotas. Juan dijo que su novia lo ayud&oacute; a entender&hellip; &ldquo;Es trabajadora social, recibida en la UBA&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; Juan el primero de varios conversos? No necesariamente al peronismo, sino a un estado de mayor conciencia sobre lo que sucede. Es inquietante que un pa&iacute;s se destruya sin que eso se advierta, sin que se genere alg&uacute;n tipo de resistencia. Sin embargo, la historia prueba que es absolutamente posible; mientras que la literatura ha dado muestras tan brillantes como desesperantes. Un buen ejemplo es la premonitoria novela que escribi&oacute; el norteamericano Don DeLillo en 1989. <em>White Noise</em> en ingl&eacute;s, <em>Ruido de fondo</em> en castellano.
    </p><p class="article-text">
        La historia est&aacute; narrada en primera persona por un profesor de historia especializado en Hitler &mdash;un departamento creado menos por iniciativa acad&eacute;mica que por razones econ&oacute;micas&mdash;. El hombre, Jack Gladney, vive con su mujer y una familia ensamblada en una peque&ntilde;a y pr&oacute;spera ciudad universitaria del Medio Oeste.
    </p><p class="article-text">
        Sus di&aacute;logos son filosos, cuestionadores, en cierto punto conscientes, pero as&iacute; y todo no se alejan del clima social predominante: un clima en el que el consumo es el &uacute;nico fundamento de la existencia. As&iacute; relata el protagonista una visita a un gran supermercado, al que es arrastrado por su familia con un entusiasmo delirante: &ldquo;Siempre hab&iacute;a un nuevo almac&eacute;n al que acudir. Tres plantas, un s&oacute;tano lleno de ralladores de queso y cuchillos de mondar. Compraba con imprudente abandono. Compraba pensando tanto en necesidades urgentes como en contingencias distantes. Compraba por comprar&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese derrotero de supermercados, almacenes y locales de productos al que acuden con frecuencia, todo parece seguir su curso sin mayores contratiempos. La vida se desarrolla en piloto autom&aacute;tico, de acuerdo a guiones preestablecidos; cuando el consumo entra en pausa, la televisi&oacute;n se vuelve el principal catalizador de la atenci&oacute;n. Solo escaramuzas dom&eacute;sticas &mdash;un ni&ntilde;o que se cae de un &aacute;rbol, un seminario que no reuni&oacute; tantos alumnos como esperaba&mdash; pueden alterar la calma.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que un ferrocarril que transporta mercanc&iacute;as peligrosas descarrila y provoca una inquietante cat&aacute;strofe qu&iacute;mica en la regi&oacute;n. La poblaci&oacute;n se ve obligada a reaccionar de manera urgente. La pregunta que plantea la novela, entonces, es si podr&aacute;n desentenderse del consumo narcotizante para salvar sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la familia protagonista decide abandonar la ciudad ante la llegada de una nube t&oacute;xica, se produce esta escena: &ldquo;En uno de los almacenes de mobiliario se anunciaba una promoci&oacute;n de lujo. Tras el extenso y bien iluminado escaparate, varios hombres y mujeres nos miraban con expresi&oacute;n de curiosidad, despertando en nosotros la sensaci&oacute;n de rid&iacute;culo del turista que todo lo hace mal. &iquest;Qu&eacute; hac&iacute;an tan tranquilos comprando muebles mientras nosotros avanz&aacute;bamos lentamente y consumidos por el p&aacute;nico a trav&eacute;s de una tormenta de nieve?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En un barrac&oacute;n de la Cruz Roja al que llega la familia, la historia contin&uacute;a entre disquisiciones sobre la muerte y el sentido de la existencia. Pero todo es apenas el decorado de una forma de vida tan instalada que ni siquiera una cat&aacute;strofe qu&iacute;mica puede desarmar. Es el ruido de fondo de una sociedad aturdida, ensimismada, incapaz de pensar y tomar decisiones. Un estado mental en el que la inminencia de los v&oacute;mitos, las convulsiones y los problemas respiratorios &mdash;pr&oacute;logo de la intoxicaci&oacute;n final&mdash; resultan secundarios.
    </p><p class="article-text">
        Juan regresa al trabajo para evitar otra mirada furibunda de su jefe. Yo pienso otra vez en los laburantes argentinos que no advierten el peligro de otra crisis econ&oacute;mica. &iquest;Es el consumo narcotizante?, me pregunto. La respuesta parece ser no. En Argentina, los salarios no alcanzan, la inflaci&oacute;n no cede y consumir es una aspiraci&oacute;n frustrante. En la novela de DeLillo, al menos, el consumo era un acontecimiento: implicaba trasladarse a un sitio, interactuar con vendedores, pagar, cargar la mercader&iacute;a en el auto y, finalmente, consumirla.
    </p><p class="article-text">
        Hoy ni eso. El consumo es simb&oacute;lico. Nos alimentamos de im&aacute;genes: Instagram, TikTok, WhatsApp, memes y medios que elaboran noticias a medida. Nobleza obliga a reconocer que, mientras la sociedad norteamericana ca&iacute;a en una &ldquo;fiebre alimenticia&rdquo;, los argentinos quiz&aacute; no engordemos necesariamente&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Horas antes de decidir subir a sus hijos al auto y huir, el protagonista reflexiona sobre qui&eacute;nes sufren verdaderamente una cat&aacute;strofe: &ldquo;La sociedad est&aacute; organizada de tal modo que son los pobres y los analfabetos quienes sufren el impacto principal de las cat&aacute;strofes naturales y artificiales&hellip; &iquest;Has visto alguna vez a un catedr&aacute;tico remando en un bote a lo largo de su propia calle cuando han salido inundaciones en televisi&oacute;n?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que interpelar al laburante que ve su vida desmoronarse sin entender por qu&eacute;, esa reflexi&oacute;n apunta a la clase media y media alta argentina. El ciudadano medio de Palermo, de Villa Allende en C&oacute;rdoba o de un barrio cerrado en la Patagonia puede creer que la destrucci&oacute;n de industrias, la desfinanciaci&oacute;n de la universidad o del sistema cient&iacute;fico no lo afecta. Pero basta recordar los 90 para entender que la destrucci&oacute;n no distingue entre clases ni barrios.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llega el momento de pedir la cuenta, Juan comenta que tarde o temprano volver&aacute; a Argentina. Quiere ahorrar unos miles de euros. &ldquo;En Argentina eso es imposible ahora&rdquo;, dice. &iquest;Lo ser&aacute; en el futuro? Milei no duda en repetir que solo nos espera el &eacute;xito y la prosperidad. Mientras tanto, cientos de videos de famosos en Navidad inundan mi feed; los medios informan sobre la aprobaci&oacute;n del presupuesto, un hombre que mat&oacute; a su vecino por tirar fuegos artificiales y alertas por temperaturas extremas.
    </p><p class="article-text">
        Dejo el bar ya de noche. Las nubes descienden sobre los techos entre destellos de luces comerciales y del alumbrado, mientras la nieve cae copiosamente. Todo parece natural, aunque llegado el caso no podr&iacute;a descartar que se trate de una nube t&oacute;xica.
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/milei-2025-ruido-fondo-detras-destruccion_1_12873256.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Dec 2025 03:02:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Milei 2025: el ruido de fondo detrás de la destrucción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Al final, no era tan así]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Robots o inmigrantes, ¿a quién temerle más?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/robots-inmigrantes-temerle_129_12826920.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f4cfbf8-19c2-481d-a144-c9121b8f583d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Robots o inmigrantes, ¿a quién temerle más?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La política sigue enfrascada en el debate sobre la inmigración mientras la automatización avanza sin freno: los robots ya amenazan más empleos que cualquier flujo migratorio y obligan a replantear prioridades, discursos y miedos sociales.</p></div><p class="article-text">
        En la ciudad de Florencia los taxistas son italianos. No hay inmigrantes al frente del volante. Ir con ellos es parte de la experiencia de estar en Italia. Hablan de f&uacute;tbol, de la Fiorentina, de Batistuta, sobre todo con un argentino. Guardan, adem&aacute;s, ciertas se&ntilde;as de identidad. Una pulsera de plata, anteojos de dise&ntilde;o con patillas met&aacute;licas, esa vestimenta entre dura y sensual.
    </p><p class="article-text">
        Me llam&oacute; la atenci&oacute;n que los choferes fueran siempre italianos. Se lo pregunt&eacute; a un amigo florentino, que confirm&oacute; la presunci&oacute;n. Hay cierto orgullo del sector, incluso del gremio. En Madrid, en cambio, el sector del transporte est&aacute; m&aacute;s diversificado. En los taxis hay una mayor&iacute;a de espa&ntilde;oles, pero en Cabify&nbsp;y Uber se reparte entre latinoamericanos, &aacute;rabes, magreb&iacute;es y europeos del Este.
    </p><p class="article-text">
        En Florencia, como en toda Italia, existen problemas asociados a la inmigraci&oacute;n. Sin ir m&aacute;s lejos, una de las tardes que regresaba del Duomo, presenci&eacute; una ri&ntilde;a entre verduleros latinoamericanos y vendedores magreb&iacute;es, que europeos y turistas observaron entre el temor y el entretenimiento. El asunto preocupa a un nivel pol&iacute;tico real. Quiz&aacute;s por eso la dupla <strong>Giorgia Meloni-Matteo Salvini</strong> est&eacute; a cargo del gobierno nacional. De la primera, conocemos su posici&oacute;n antimigratoria desde el primer d&iacute;a de la gesti&oacute;n. Del segundo, frases resonantes como aquella de &ldquo;me niego a reemplazar diez millones de italianos por diez millones de inmigrantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con eso en mente, pens&eacute; en abordar el tema con los taxistas pero en un rapto de lucidez prefer&iacute; no hacerlo. Pod&iacute;a ser inc&oacute;modo. Adem&aacute;s, mi exeditor, el gran periodista Santiago O Donnell, me habr&iacute;a bochado la nota. Como fuera, lo que me impuls&oacute; a no preguntarles si tem&iacute;an que los inmigrantes entraran a su sector fue una idea: &iquest;No son los robots quienes m&aacute;s amenazan sus fuentes de trabajo?
    </p><p class="article-text">
        Esta semana, se llev&oacute; a cabo en Tokio una nueva edici&oacute;n de la Exhibici&oacute;n Internacional del Robot. La cumbre lleva realiz&aacute;ndose cincuenta a&ntilde;os, y una cr&oacute;nica del Financial Times escrita por <a href="https://x.com/urbandirt" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leo Lewis</a>, se&ntilde;ala que esta &uacute;ltima ha marcado un verdadero punto de inflexi&oacute;n respecto a las anteriores. La aplicaci&oacute;n de la Inteligencia Artificial en los humanoides &mdash;tradicionalmente las estrellas del evento&mdash; supone un avance determinante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las sociedades parecen completamente desprevenidas para esta transici&oacute;n, y la esfera pol&iacute;tica ni siquiera ha empezado a tener el tipo de debates que muy pronto podr&iacute;an impon&eacute;rsele&rdquo;, se&ntilde;ala Lewis respecto al progresivo protagonismo de humanoides y robots en las sociedades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Existen diferentes informes de consultoras internacionales sobre el impacto que causar&aacute; una mayor adopci&oacute;n de robots en la econom&iacute;a. Lewis cita uno realizado por Morgan Stanley que sostiene que &ldquo;la transici&oacute;n hacia la &lsquo;IA encarnada&rsquo; marcar&aacute; un giro en la historia, pronosticando un mercado global de robots humanoides valuado en 5 billones de d&oacute;lares para 2050 y una tasa de despliegue de una m&aacute;quina por cada 10 humanos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las opiniones ante este panorama van de la precauci&oacute;n al apocalipsis, y en unos pocos casos, el optimismo triunfal. El CEO de una de las principales empresas de IA, Anthropic, <a href="https://www-darioamodei-com.translate.goog/?_x_tr_sl=en&amp;_x_tr_tl=es&amp;_x_tr_hl=es&amp;_x_tr_pto=tc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dario Amodei</a>, es de los que piensan que si las empresas de IA act&uacute;an con libertad, sobrevendr&aacute; el caos absoluto. &ldquo;La IA podr&iacute;a eliminar hasta la mitad de todos los empleos de oficina de nivel inicial y disparar el desempleo al 10-20 % en los pr&oacute;ximos uno a cinco a&ntilde;os&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; unos meses atr&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde Tokio, Lewis se permite pensar en algunos escenarios. Piensa, por ejemplo, en Jap&oacute;n, que produce robots desde hace a&ntilde;os, y ha desarrollado una idea positiva en su sociedad sobre el despliegue de esta tecnolog&iacute;a. &ldquo;La poblaci&oacute;n decreciente de Jap&oacute;n y su fuerza laboral tensionada generar&aacute;n menos resistencia a los reemplazos mecanizados de seres humanos. (El pa&iacute;s) Los necesita, y muchos podr&iacute;an preferir activamente el acero y los semiconductores antes que a extranjeros y visados de trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este ese el caso de Jap&oacute;n, &iquest;pero cu&aacute;l ser&aacute; el de Argentina, el de Francia o la India? De todas formas, me interesa hacer foco en algo que plantea Lewis cuando se&ntilde;ala que algunos preferir&iacute;an un robot a un inmigrante. Uno de los principales argumentos de su nota, en efecto, es que m&aacute;s temprano que tarde la pol&iacute;tica deber&aacute; abordar la cuesti&oacute;n de los robots y su impacto.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el partido de ultraderecha Vox ha alcanzado su mayor intenci&oacute;n de voto de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Los medios ib&eacute;ricos se&ntilde;alan que ha logrado robarle casi un mill&oacute;n de votos al Partido Popular, la derecha tradicional. Una de las razones del ascenso de Vox es su discurso sobre la inmigraci&oacute;n. Desde su aparici&oacute;n, ha sido casi el &uacute;nico partido en referirse a los inmigrantes, m&aacute;s all&aacute; de que sus posiciones oscilen entre la xenofobia y la exageraci&oacute;n. La realidad es que el problema migratorio existe, en Europa o en Am&eacute;rica Latina. El que se anime a abordar la cuesti&oacute;n, puede preguntar en Chile o en Argentina, qu&eacute; piensan de los inmigrantes de Venezuela que debieron abandonar su pa&iacute;s por el caos pol&iacute;tico y social reinante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Advertido de la problem&aacute;tica (por fin), una fuerza de izquierdas se refiri&oacute; al tema de la inmigraci&oacute;n d&iacute;as atr&aacute;s. En una declaraci&oacute;n al presidente Pedro S&aacute;nchez en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufi&aacute;n, l&iacute;der del partido de izquierdas de Catalunya ERC, afirm&oacute;: &ldquo;Le pido a la izquierda menos pureza, y m&aacute;s cabeza. Le pido que hablemos de seguridad, sin la exageraci&oacute;n de unos, ni la negaci&oacute;n de otros. Le pido que hablemos de migraci&oacute;n, y evidentemente no lo estoy vinculando, pero basta cinco minutos poner la oreja en un barrio, para saber que los flujos migratorios son un reto que se tiene que basar en la seguridad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto no falt&oacute; quien lo criticara. Desde la derecha, por &ldquo;contradictorio&rdquo;; desde la izquierda, por haberse &ldquo;derechizado&rdquo;. Igual, Rufi&aacute;n hab&iacute;a finalizado su discurso anticip&aacute;ndose a ello. Critic&oacute; a la izquierda por eso de &ldquo;no compremos el marco de la derecha&rdquo;, y se&ntilde;al&oacute; que si la realidad existe (esa preocupaci&oacute;n por la inmigraci&oacute;n), callarse no era un gesto astuto sino de abandono. Un abandono que, por cierto, se observa en los barrios populares donde crece Vox, no en las zonas acomodadas donde el reclamo es de un jubilado acaudalado que no tolera tener que ordenar un &ldquo;caffe latte&rdquo; en lugar de un &ldquo;cafelito&rdquo;&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al final de cuentas, surgen algunas preguntas: &iquest;C&oacute;mo es posible que la izquierda haya tardado tanto en abordar una de las principales problem&aacute;ticas sociales de las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas? &iquest;Pureza ideol&oacute;gica? &iquest;Oportunismo? &iquest;Negaci&oacute;n? &iquest;Falta de ideas? El asunto deber&iacute;a ser un antecedente claro sobre los costos de no abordar los problemas reales que enfrentan las sociedades actuales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso de la Inteligencia Artificial y el advenimiento de los robots en el mercado laboral es un hecho que ya preocupa, y deber&iacute;a abordarse ya. Muchos l&iacute;deres progresistas (cuando no libertarios), parecen mucho m&aacute;s entusiasmados por anunciar la inversi&oacute;n de una tecnol&oacute;gica en un data center que en darle respuestas a una persona cuya fuente de trabajo es ocupada por un Chat Bot o un robot industrial. Mientras tanto, revaluar&eacute; la idea de hablar o no con un taxista para una nota. Despu&eacute;s de todo, es probable que en unos a&ntilde;os solo pueda hacerlo con un robot.
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/robots-inmigrantes-temerle_129_12826920.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Dec 2025 03:02:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Robots o inmigrantes, ¿a quién temerle más?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Al final, no era tan así]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tenis, el deporte díscolo del capitalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tenis-deporte-discolo-capitalismo_129_12793818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/727b4285-6ffd-4665-98cc-e8e4befc47b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tenis, el deporte díscolo del capitalismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El tenis aparece amenazado en un mundo que celebra el cambio rápido y la adaptación constante, incluso cuando eso implica despojar a las cosas de su sentido. Su ritmo se vuelve sospechoso frente a una cultura que no tolera la atención prolongada y exige dinamismo inmediato.</p></div><p class="article-text">
        El tenis puede desaparecer. Alguien se quejar&aacute;, incluso podr&iacute;a llorar y protestar, pero la gran mayor&iacute;a lo aceptar&aacute;. Vivimos la &eacute;poca del cambio perpetuo; acompa&ntilde;ado de un mantra sobre lo genial que es cambiar, adaptarse, ser flexible. Alg&uacute;n d&iacute;a intentar&aacute;n convencernos de que la tortura es necesaria.
    </p><p class="article-text">
        El tenis est&aacute; en debate desde hace algunos a&ntilde;os. El jugador de f&uacute;tbol <strong>Gerard Piqu&eacute;</strong> fue quiz&aacute;s quien lo expres&oacute; con mayor &eacute;nfasis. Se quej&oacute; de que los partidos son demasiado largos: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; se saca dos veces en el tenis? Eso hace que pierdas 30 segundos solo viendo a alguien botar la pelota. La gente no quiere ver eso.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El exjugador del Barcelona, devenido en empresario deportivo, cree que el tenis debe cambiar para volverse m&aacute;s din&aacute;mico y atraer a nuevas generaciones. Claro, los tiempos que vivimos no admiten que una persona preste atenci&oacute;n a un solo acontecimiento durante dos, tres o cinco horas. Demasiado tiempo sin consumir nada.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que las aplicaciones y medios de comunicaci&oacute;n compiten por la atenci&oacute;n. Con su atenci&oacute;n, cabe la posibilidad de vender m&aacute;s. Hace a&ntilde;os que se est&aacute;n pensando modelos para intervenir cualquier experiencia con un acto de compra. Quiz&aacute;s Piqu&eacute; encuentre una forma de vender algo entre los dos intentos de saque que tiene el jugador.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mario Pergolini</strong> cont&oacute; d&iacute;as atr&aacute;s en una conversaci&oacute;n con <strong>Juan Pablo Varsky</strong> que los Grand Slams est&aacute;n atravesando dificultades para vender todas sus localidades. Relat&oacute;, adem&aacute;s, como si fuera el guion de un film futur&iacute;stico y aterrador, que las nuevas generaciones ya no ven ni siquiera los partidos de f&uacute;tbol. Ven sus highlighs, o, ni eso, las reacciones de alg&uacute;n influencer sobre el partido.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ya no somos capaces de reaccionar por nosotros mismos? &iquest;Nos volvimos tan pasivos que precisamos de otro que haga el trabajo de comentar lo que sucede? Cuando era adolescente, los partidos se ve&iacute;an en casa junto a los amigos. No hab&iacute;a influencer sino amigos que &ldquo;reaccionaban&rdquo;, comentaban lo que suced&iacute;a&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Como fuera, este fin de semana se jug&oacute; una nueva edici&oacute;n de la Copa Davis. Si hay algo del mundo del tenis que est&eacute; m&aacute;s cerca de desaparecer (al menos de c&oacute;mo inici&oacute;) es justamente el torneo mundial del tenis. Hasta el 2023 lo organiz&oacute; Piqu&eacute;, con la incorporaci&oacute;n de un sistema para que las mejores ocho selecciones se enfrenten en un solo fin de semana, en un solo pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el 2023, la organizaci&oacute;n volvi&oacute; a manos de la Federaci&oacute;n Internacional de Tenis. Se conserv&oacute; el esquema de las finales en un solo pa&iacute;s, pero se acort&oacute; la fase de grupos y se reanud&oacute; la idea de partidos en &ldquo;casa y afuera&rdquo; hasta llegar a la fases de finales. Igual, el debate persiste, porque a&uacute;n hay &ldquo;problemas&rdquo;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En esta final, disputada en Bologna, el n&uacute;mero 1 del ranking ATP, y quien podr&iacute;a haber sido parte del equipo campe&oacute;n, <strong>Jack Sinner</strong>, decidi&oacute; no presentarse. &ldquo;Piensan m&aacute;s en la plata&rdquo;, me dice un plate&iacute;sta amante del tenis. El italiano no se ofreci&oacute; para jugar directamente. Su colega <strong>Lorenzo Musetti</strong>, dentro del top 10, se baj&oacute; d&iacute;as antes por razones &ldquo;f&iacute;sicas&rdquo; y &ldquo;familiares&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me gusta la Davis porque es el torneo donde se juega para representar a tu pa&iacute;s&rdquo;, agrega el espectador, mientras el alem&aacute;n <strong>Alexander Zverev</strong> y el espa&ntilde;ol <strong>Jaume Munar</strong> disputan el segundo single de la semifinal.
    </p><p class="article-text">
        Sinner &mdash;y Musetti en menor medida&mdash;, no parece tener el mismo inter&eacute;s que el plate&iacute;sta y que sus colegas Munar y Zverev en disputar la Davis. El caso de Zverev, por cierto, es bastante particular. Sus padres son extenistas rusos, pero &eacute;l naci&oacute; en Hamburgo y decide representar al seleccionado alem&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Munar por su parte, parece estar comprometido con la causa. Llega a todas las pelotas que su oponente, n&uacute;mero 3 del mundo, le devuelve. &ldquo;Es un gato&rdquo;, dice el plate&iacute;sta ante un compatriota italiano que asiente. 
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo lindo de la Davis. Munar, n&uacute;mero 36 del ranking de la ATP, tiene la oportunidad de disputar una semifinal con un rival que est&aacute; acostumbrado a estar presente en las instancias finales. A veces, jugadores que no est&aacute;n ni en el top 50 pueden dar un batacazo, y meter a su equipo en una semi o en una final. Por un momento, son tan estrellas como un Alcaraz, o un Sinner.
    </p><p class="article-text">
        Alcaraz, por cierto, tampoco estuvo presente en esta Davis. El murciano, n&uacute;mero 1 del mundo, sin embargo, no se lo perder&iacute;a. Su equipo m&eacute;dico le recomend&oacute; no participar. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las ausencias, el Arena Tenis de Bologna estuvo pr&aacute;cticamente lleno en todas las jornadas (cuartos, semifinal y final). Los organizadores hab&iacute;an apostado a que Italia albergara esta y las dos pr&oacute;ximas copas Davis aprovechando el gran momento que vive el tenis italiano. Gran negocio, se felicitar&aacute;n unos a otros los ejecutivos de la Federaci&oacute;n Internacional del Tenis en su pr&oacute;xima reuni&oacute;n. Porque eso es lo importante, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        La Davis debe crecer en esponsoreos si quiere que los jugadores top asistan; que no la cambien por un torneo ATP 500. As&iacute; que har&aacute;n lo que sea necesario para que el tenis se transforme en un show; como la F&oacute;rmula 1, a lo norteamericano. Por eso, de aquel deporte &ldquo;blanco&rdquo;, elegante y discreto, ya casi no queda nada. Cuando terminan los set, incluso en los cambios de lado, una m&uacute;sica ensordecedora atrona las gradas. &ldquo;No se escucha nada&hellip; estos hijos de puta ponen la m&uacute;sica fuert&iacute;simo&rdquo;, dice el plate&iacute;sta italiano a mi lado mientras intenta hablar por tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        Atr&aacute;s, un grupo de espa&ntilde;oles embanderado que bebe cerveza le grita a Munar, &ldquo;vamos, gladiador, ya lo tienes, ya lo tienes&rdquo;, y luego se r&iacute;en conscientes de que aunque el espa&ntilde;ol est&eacute; jugando un gran partido va a perder. No importa, a ellos les divierte ironizarlo un poco. Es parte del show&hellip;, como los gritos de un italiano enardecido que cada tanto salta del asiento para gritar, &ldquo;&iexcl;Dale, Sasha, dale Sasha!&rdquo;, incluso un segundo antes de que el alem&aacute;n haga su saque.
    </p><p class="article-text">
        Parte del show es que los sponsors est&eacute;n alineados con estos nuevos tiempos. Cuando el escritor <strong>Foster Wallace</strong> hizo su m&iacute;tica cr&oacute;nica del Us Open en el 2005, uno de los anunciantes principales era una marca de cigarrillos. El tabaco resist&iacute;a la embestida que llegar&iacute;a en los a&ntilde;os siguientes. Parad&oacute;jico, porque ahora los sponsors son Stake (en un espacio de privilegio, el fondo de la cancha), y Tennis Data (que cubre la codiciosa silla del umpire). Dos empresas asociadas al mundo de las apuestas. &iquest;Qu&eacute; es m&aacute;s perjudicial, apostar o fumar? 
    </p><p class="article-text">
        El Tenis Arena de Bologna tiene un estadio magn&iacute;fico, aunque los espacios abiertos, como la Davis en Argentina, tienen otro atractivo. Lo que no sabemos es que estadios cerrados garantizan una transmisi&oacute;n televisiva de alta calidad. La apuesta es por el streaming, no tanto por el &ldquo;vivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El predio debe tambi&eacute;n albergar sitios para comer y comprar indumentaria. En el Tenis Arena de Bologna hay varios puestos de paninis y pizza, y alg&uacute;n que otro sitio japon&eacute;s. Caf&eacute;, agua, vino y cerveza, son las bebidas que pueden adquirirse. Ver tenis adobado o abiertamente borracho es parte del show, aunque despu&eacute;s sea dif&iacute;cil seguir la pelota&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Munar no pudo con Zverev, pero sus compa&ntilde;eros del dobles clasificaron a Espa&ntilde;a en la final. El partido clave por la &ldquo;ensaladera&rdquo; ser&iacute;a con Italia, que se coronar&iacute;a al d&iacute;a siguiente sin sus dos grandes figuras. 
    </p><p class="article-text">
        En el camino a la puerta de salida paso por el costado de una cancha de tenis montada dentro del predio, en la que dos jugadores en sillas de ruedas disputan una exhibici&oacute;n. Algunas personas se interesan y siguen el ida y vuelta de la pelota. No sabemos si el partido genera un negocio o no, pero estamos seguros de que es parte del show. Capitalismo a ultranza, apuestas, y m&uacute;sica ensordecedora mientras dos gladiadores disputan un punto eterno; menos mal que, por lo menos, podemos ser inclusivos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tenis-deporte-discolo-capitalismo_129_12793818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Nov 2025 23:53:36 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Radiohead: no estoy seguro de lo que vi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/radiohead-no-seguro-vi_1_12748159.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a2ca102-6800-4dee-97ba-395a2f7a313f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Radiohead: no estoy seguro de lo que vi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con una puesta desconcertante y una lista de temas imprevisible, Radiohead volvió a los escenarios luego de 7 años con un show en Madrid que osciló entre la experiencia sensorial y el desconcierto absoluto. Thom Yorke, fiel a su estilo, convirtió el reencuentro con el público en una ceremonia tan hipnótica como perturbadora.</p></div><p class="article-text">
        No s&eacute; si asist&iacute; a un hecho art&iacute;stico de magnitud o a un accidentado viaje mental transformado en concierto. Pasadas las 20:30, entre luces y sombras, los m&uacute;sicos de <strong>Radiohead</strong> ascendieron a un escenario circular en el centro del campo del Movistar Arena de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        El escenario estaba cercado por una suerte de gran reja met&aacute;lica sobre la que se proyectaban im&aacute;genes saturadas. Todo en la puesta apuntaba a que la escena no se percibiera. La persona que estaba a mi lado pregunt&oacute; casi enseguida: <strong>&ldquo;&iquest;Van a tocar as&iacute; durante todo el concierto?&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Confieso que era inc&oacute;modo. Estabas all&iacute; para ver a Radiohead despu&eacute;s de siete a&ntilde;os y <strong>lo que ve&iacute;as eran unas siluetas oscuras movi&eacute;ndose detr&aacute;s de un enrejado. Me result&oacute; perturbador.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DQrPeHnDQcj/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DQrPeHnDQcj/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DQrPeHnDQcj/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Arder: Primer Movimiento (@arderprimermovimiento)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        Desde ese instante pens&eacute;: &iquest;qu&eacute; habr&aacute; querido lograr <strong>Thom Yorke</strong> con esta puesta? &iquest;Jodernos un poco? &iquest;No tiene que ver con eso el arte, precisamente?
    </p><p class="article-text">
        El show inici&oacute; con &ldquo;Let Down&rdquo;, y quiz&aacute;s alguno pens&oacute; que ver&iacute;amos el perfil de Radiohead m&aacute;s melanc&oacute;lico y armonioso. Error. A &ldquo;Let Down&rdquo; le sigui&oacute; la faceta m&aacute;s industrial, electr&oacute;nica y discordante del grupo ingl&eacute;s. El bajista <strong>Colin Greenwood </strong>hab&iacute;a dicho antes del show que la lista se ir&iacute;a improvisando en el momento. La improvisaci&oacute;n fue, entonces, por ese lado.
    </p><p class="article-text">
        El p&uacute;blico no fue especialmente comunicativo, al margen de un coro de onomatopeyas en cada comienzo y en cada final.
    </p><p class="article-text">
        Yorke, por su parte, casi no abri&oacute; la boca; aunque cant&oacute;, toc&oacute; la guitarra y los teclados desde distintos puntos del escenario, todo entre los pasos de una coreograf&iacute;a de un viaje personal e intransferible.
    </p><p class="article-text">
        Confieso que, tras los primeros cuarenta y cinco minutos, me sent&iacute; algo abatido.
    </p><p class="article-text">
        Para un amante de la m&uacute;sica &mdash;pero no necesariamente de Radiohead&mdash;, la elecci&oacute;n de canciones no era complaciente. Y no hablamos de exceso de tristeza y drama; un amigo ingl&eacute;s despotric&oacute; una vez contra quienes no escuchan Radiohead porque les invade el baj&oacute;n. A m&iacute; me pasa lo contrario, recuerdo que me dijo. Depende tu &aacute;nimo, agregar&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se cumpli&oacute; una hora me escabull&iacute; a la zona gastron&oacute;mica, donde no hab&iacute;a un alma.
    </p><p class="article-text">
        Tras resignarme ling&uuml;&iacute;sticamente a pedir un &ldquo;perrito caliente&rdquo;, abord&eacute; a una joven asi&aacute;tica para preguntarle por el show. El sector de la platea donde me encontraba estaba cubierto de j&oacute;venes asi&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; te gusta Radiohead?&rdquo;, le pregunt&eacute;. &ldquo;He is a mad guy (Es un tipo loco)&rdquo;, respondi&oacute;. &ldquo;S&oacute;lo escuch&eacute; un par de canciones, pero mi novio es fan&aacute;tico desde hace diez a&ntilde;os&rdquo;, agreg&oacute;. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo describir&iacute;as su m&uacute;sica?&rdquo;, insist&iacute;. &ldquo;Sexy y din&aacute;mica&rdquo;, sentenci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Me pareci&oacute; atinado. Esa noche ven&iacute;a siendo din&aacute;mica. &iquest;Tambi&eacute;n sexy? Lo de Yorke no era especialmente sensual, en el sentido m&aacute;s usual. Sin embargo, y a pesar de los rasgos visibles de la edad, hab&iacute;a algo. Quiz&aacute;s el hecho de que pareciera convencido, m&aacute;s bien afectado por sus propias composiciones, de una manera especial, entre la herida y la locura. <em>He is a mad guy</em>&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No Surprises&rdquo; fue, quiz&aacute;s, el primer hit comercial de la banda; tambi&eacute;n la muestra m&aacute;s cabal de que entre ese primer bloque de sonidos de alta frecuencia, sintetizadores y cortinas de guitarras sucias, las melod&iacute;as tambi&eacute;n eran parte del acervo del grupo. Lo digo sabiendo que m&aacute;s de un fan&aacute;tico pueda dejar de leer ahora mismo. En mi defensa dir&eacute; que el concierto para dos pianos de Shostakovich, interpretado el d&iacute;a anterior en Madrid por Marta Argerich, me pareci&oacute; una canci&oacute;n de cuna al lado de lo que hab&iacute;a visto hasta el momento.
    </p><p class="article-text">
        Durante la segunda parte, el cilindro f&oacute;bico ya se hab&iacute;a despejado.
    </p><p class="article-text">
        La imagen de la escena era n&iacute;tida: Yorke sigui&oacute; en la suya, lo que no era necesariamente antip&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alguien en la prensa se quej&oacute; de que no dijera algunas palabras en castellano. Hasta donde yo supe, deber&iacute;a haber dicho <em>thank you</em>, en todo caso. Como fuera, lo de Yorke parec&iacute;a mucho m&aacute;s visceral y sincero que lo de cualquier cantante mainstream de estos d&iacute;as. No hab&iacute;a necesidad de quedar bien con nadie. S&oacute;lo cantar, dejarse llevar por la m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Idioteque&rdquo; fue el &uacute;ltimo tema antes de que entrara una seguidilla de bises para los que Radiohead no se hizo rogar. Alguien pidi&oacute; &mdash;como yo internamente&mdash; &ldquo;Creep&rdquo;, pero era casi imposible que la tocaran (Yorke ya hab&iacute;a dicho que era una especie de accidente adolescente).
    </p><p class="article-text">
        La lista final incluy&oacute; &ldquo;Paranoid Android&rdquo;, &ldquo;How to Disappear Completely&rdquo; y &ldquo;There There&rdquo;, entre otras. Esta &uacute;ltima, con dos (&iquest;tres, si contamos los sintetizadores?) percusiones: bater&iacute;a y dos timbales ejecutados por Ed O&rsquo;Brien. Fue una muestra m&aacute;s de que la base r&iacute;tmica pod&iacute;a transformarse en una ola arrolladora de golpes.
    </p><p class="article-text">
        El final estuvo a tono con la canci&oacute;n elegida: &ldquo;Karma Police&rdquo;.&nbsp;Una atm&oacute;sfera sombr&iacute;a; una ejecuci&oacute;n limpia. <em>This is what you get&hellip; This is what you get&hellip;</em> &iquest;Una especie de mensaje premonitorio de que algo no termina bien? Yorke y el resto de la banda terminaron con los brazos en alto.
    </p><p class="article-text">
        Yorke sostuvo en el aire la guitarra, y me record&oacute; a mi padre cuando, tras dirigir un concierto, levantaba en el aire la partitura del compositor.
    </p><p class="article-text">
        Dej&eacute; el Movistar Arena agotado. La calle me parec&iacute;a un lugar tranquilo y silencioso al lado del concierto. Radiohead no es mi banda favorita, ni de cerca, pens&eacute;, al mismo tiempo en que sent&iacute; que hab&iacute;a presenciado algo &uacute;nico e irrepetible. <em>This is what you get</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/radiohead-no-seguro-vi_1_12748159.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Nov 2025 18:32:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Radiohead: no estoy seguro de lo que vi]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Dostoievsky y el nuevo héroe de la clase media argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/dostoievsky-nuevo-heroe-clase-media-argentina_1_12734197.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1243310e-054b-4852-81dd-6cd009bd7216_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dostoievsky y el nuevo héroe de la clase media argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A partir de la ópera prima de Giovanni Tortorici, el autor traza un recorrido entre generaciones, clases y geografías para pensar cómo cambiaron los jóvenes de clase media —de Italia a la Argentina— y si todavía existe ese sujeto que alguna vez creyó que el conocimiento bastaba para abrirse paso.</p></div><p class="article-text">
        En 2024, <strong>Giovanni Tortoric</strong>i, asistente de direcci&oacute;n del premiado cineasta italiano <strong>Luca Guadagnino</strong> (<em>Call Me by Your Name</em>, <em>Challengers</em>), estren&oacute; su &oacute;pera prima: <em>diecinueve</em>. La pel&iacute;cula retrata la vida de Leonardo, un joven de diecinueve a&ntilde;os que estudia literatura en la Universidad de Siena. Fan&aacute;tico de los autores cl&aacute;sicos del siglo XIV y convencido de su superioridad intelectual, se enfrenta a casi todo su entorno, salvo a su hermana &mdash;de edad similar&mdash; que estudia en Londres y dedica sus d&iacute;as y noches a salir de fiesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Leonardo pertenece a la clase media italiana. Es oriundo de Palermo y, por lo poco que sabemos, su padre est&aacute; ausente. Su madre, algo neur&oacute;tica y con pocas herramientas emocionales, no logra comprenderlo del todo. Sin embargo, le permiti&oacute; estudiar en otra ciudad y le env&iacute;a una mensualidad con la que el joven compra unas pocas verduras &mdash;es vegano&mdash; y libros antiguos. En cierto punto, Leonardo siente la necesidad de conseguir un trabajo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &iquest;Se parece al resto de los j&oacute;venes de clase media en Italia? No lo s&eacute;. Quiz&aacute;s podr&iacute;a decir algo de Espa&ntilde;a. He conocido algunos estudiantes universitarios que no difieren demasiado de Leonardo, aunque tal vez les falte algo de chispa.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y en Argentina? Cuando ten&iacute;a diecinueve a&ntilde;os y estudiaba periodismo en la ciudad de La Plata, le&iacute; un libro que me marc&oacute; profundamente: <em>Todo lo s&oacute;lido se desvanece en el aire</em>, de <strong>Marshall Berman</strong>. Un cap&iacute;tulo en particular me obnubil&oacute;: aquel en el que el fil&oacute;sofo estadounidense analiza las <em>Memorias del subsuelo</em>, de <strong>Fi&oacute;dor Dostoievski</strong>.
    </p><p class="article-text">
        No recuerdo haberme detenido en los dilemas morales o en la cr&iacute;tica al racionalismo decadente de la Ilustraci&oacute;n que expresa el protagonista. Me detuve, en cambio, en una imagen poderosa: el momento en que el h&eacute;roe de la historia decide dejar de ceder el paso a los arist&oacute;cratas en la calle. &Eacute;l, un joven de clase trabajadora pero con cierto nivel intelectual, considera insoportablemente injusto ceder el paso solo porque el otro es m&aacute;s adinerado.
    </p><p class="article-text">
        No van a creerme si les digo que, en los pasillos de un supermercado Norte en el centro de La Plata, me propuse no ceder el paso a las jubiladas &ldquo;adineradas&rdquo; que se cruzaran conmigo. Corr&iacute;a el a&ntilde;o 2003 y mi situaci&oacute;n econ&oacute;mica era parecida a la de la gran mayor&iacute;a del pa&iacute;s. Mis padres apenas lograban reunir algo de dinero para mis gastos de comida y libros; el alojamiento corr&iacute;a por cuenta de mi t&iacute;o, divorciado, inquilino de un dos ambientes.
    </p><p class="article-text">
        Mi &aacute;nimo era el de progresar, o, m&aacute;s bien, dejar de ser pobre. En alg&uacute;n lugar del inconsciente lo sent&iacute;a injusto, por eso encaraba con furia los pasillos del extinto supermercado Norte.
    </p><p class="article-text">
        La lectura y el conocimiento eran refugios desde los cuales disputar legitimidad frente a quienes ten&iacute;an m&aacute;s poder adquisitivo. En los a&ntilde;os siguientes quise ser un buen periodista, acceder a un lugar de reconocimiento y ganar lo suficiente para ser considerado miembro de la clase media. Nunca me plante&eacute; ser millonario, y eso que parte de mi familia era muy adinerada: inspiraci&oacute;n no me faltaba.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo eran mis amigos? Muy parecidos. Alguno un poco m&aacute;s acomodado. Estudiantes universitarios de carreras t&iacute;picas de la &eacute;poca: administraci&oacute;n, derecho, medicina, traductorado de ingl&eacute;s, veterinaria. La mayor&iacute;a le&iacute;a y escuchaba m&uacute;sica: rock nacional, jazz y rock internacional. Todos quer&iacute;an recibirse, ser buenos en lo suyo, conseguir ingresos que les permitieran vivir bien y, tal vez, darse alg&uacute;n lujo, aunque sin denominarlo de esa forma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a hab&iacute;a cursado la primaria en escuelas p&uacute;blicas de Catamarca. Algunos, como yo, ven&iacute;amos de Buenos Aires; otros de C&oacute;rdoba, San Juan o Tucum&aacute;n. Veraneaban en la costa argentina o en las playas chilenas, por cercan&iacute;a. Votaban partidos de izquierda o peronistas, aunque alguno tuviera padres radicales. &iquest;Eran como el resto de los argentinos de nuestra edad? Tiendo a pensar que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la novela <em>Las perfecciones</em>, del italiano <strong>Vincenzo Latronico</strong> &mdash;basada en otra obra del franc&eacute;s Georges Perec&mdash;, los protagonistas son dos j&oacute;venes italianos que viven en Berl&iacute;n y trabajan como dise&ntilde;adores gr&aacute;ficos de forma remota. El motor central de sus acciones es lo que ganan subalquilando su departamento en la capital alemana. La ciudad est&aacute; colapsada, y esa pr&aacute;ctica se vuelve habitual, rentable. Viajan por Europa convencidos de que su itinerancia es un lujo. &iquest;Lo es? Tal vez haya que leer la novela para saberlo, aunque mi amigo Carlos sostiene que es una estafa.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta, en todo caso, es si esos j&oacute;venes representan a la clase media europea, que a&uacute;n es mayor&iacute;a en el continente. Me lo pregunto a prop&oacute;sito de unas reflexiones del escritor y periodista <strong>Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez</strong> en <em>Gelatina</em>, donde sostiene que el peronismo necesita volver a mirar al pueblo argentino para comprender su composici&oacute;n actual: qu&eacute; trabajos tienen las personas, c&oacute;mo son sus vidas. Solo as&iacute; podr&iacute;a volver a ganar elecciones.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo argentino cambi&oacute; mucho desde que yo ten&iacute;a diecinueve a&ntilde;os. En ese contexto, me pregunto, &iquest;existe a&uacute;n la clase media? &iquest;qui&eacute;nes ser&iacute;an hoy los an&aacute;logos de quienes ve&iacute;amos <em>CQC</em> y <em>Okupas</em> en los noventa? &iquest;cu&aacute;l es su acervo cultural, cu&aacute;les sus deseos? De la respuesta de esas preguntas podr&iacute;a dibujarse la figura de un nuevo h&eacute;roe. Uno como aquel surgido de San Petersburgo, que un buen d&iacute;a decidi&oacute; no ceder el paso ante los arist&oacute;cratas.
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/dostoievsky-nuevo-heroe-clase-media-argentina_1_12734197.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Nov 2025 03:12:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dostoievsky y el nuevo héroe de la clase media argentina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Al final, no era tan así]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“En el vivo se nota quién toca y quién no”: Lisandro Aristimuño entre la autogestión, la inteligencia artificial y el oficio de cantar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/vivo-nota-toca-no-lisandro-aristimuno-autogestion-inteligencia-artificial-oficio-cantar_1_12713775.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/616f26b7-40d7-4b49-ac2a-2946e9656809_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“En el vivo se nota quién toca y quién no”: Lisandro Aristimuño entre la autogestión, la inteligencia artificial y el oficio de cantar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Uno de los artistas autogestionados más exitosos de la Argentina está de gira por Europa. No le presta atención al mainstream y sigue abriendo su propio camino. “Yo sigo con mi propia productora y mi propio sello discográfico", afirma en esta entrevista, en la que también declara: "El under sigue dándonos artistazos".</p></div><p class="article-text">
        Una avalancha de inmigrantes latinoamericanos adinerados; estadounidenses que huyen del autoritarismo de Donald Trump; apertura constante de restaurantes con precios internacionales y un esp&iacute;ritu hedonista que supera por lejos la idea rom&aacute;ntica de disfrutar de unas ca&ntilde;as en la vereda&hellip; Madrid es el nuevo Miami, se escucha entre las calles de la ciudad. Espa&ntilde;a, en general, vive una gran transformaci&oacute;n en la que la cultura latinoamericana es protagonista.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es la m&uacute;sica un buen ejemplo de ello? Puede ser&hellip; Duki, Karol G, Nicki Nicole, Myke Towers, Bizarrap, entre otros representantes del trap y la m&uacute;sica urbana latinoamericana, se presentan en Madrid y Barcelona cada a&ntilde;o, incluso en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n.  &iquest;Devoraron el trap y la m&uacute;sica urbana todo g&eacute;nero alternativo en su vertiginoso ascenso? Pareciera que s&iacute;, pero no es del todo cierto. Espa&ntilde;a ofrece tambi&eacute;n encuentros discretos y presentaciones inesperadas de algunos de los mejores artistas iberoamericanos.
    </p><p class="article-text">
        Uno de esos casos es el de <strong>Lisandro Aristimu&ntilde;o</strong>, uno de los artistas autogestionados m&aacute;s exitosos de Argentina. &ldquo;Salvo que haya alguna t&eacute;cnica, es muy dif&iacute;cil mantener la voz estable mientras te agarran, te alzan, te tiran para arriba&rdquo;, afirma en relaci&oacute;n a una industria musical mainstream a la que no le presta atenci&oacute;n. &ldquo;Yo sigo con mi propia productora y mi propio sello discogr&aacute;fico; saco mis discos en formato f&iacute;sico y los vendo en una mesa en los shows. Me gusta m&aacute;s el almac&eacute;n que el supermercado&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de que la revista <em>Rolling Stone</em> destacara su primer &aacute;lbum <em>Azules Turquesas</em> entre los mejores del 2004, el cantante de Viedma forj&oacute; una carrera que lo ubic&oacute; entre los referentes actuales de la mejor m&uacute;sica argentina. Con actuaciones en el Luna Park y el Gran Rex, y galardonado con el <strong>Konex</strong> y el <strong>Gardel</strong>, adem&aacute;s de nominado al <strong>Grammy Latino</strong> por su disco <em>Mundo Anfibio</em>, Aristimu&ntilde;o cre&oacute; un estilo profundamente original, que en estos d&iacute;as revela su faceta m&aacute;s rockera y electr&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        El que lo vea por primera vez se sentir&aacute; enga&ntilde;ado si le recomendaron el show de un &ldquo;cantautor&rdquo; argentino que incorpora influencias del folklore. El concierto ofrece tanto rock y electr&oacute;nica como un show de Radiohead o Depeche Mode. No obstante, cabe aclarar, el repertorio incluye algunos de los temas ic&oacute;nicos de su carrera, como &ldquo;Az&uacute;car del Estero&rdquo; o &ldquo;La &uacute;ltima prosa&rdquo;, m&aacute;s identificados con los inicios del compositor.
    </p><p class="article-text">
        Desde Barcelona, donde se presentar&aacute; el lunes en la Sala Apolo 2, el m&uacute;sico de Viedma convers&oacute; sobre la relaci&oacute;n de la inteligencia artificial y la m&uacute;sica, el estado de la industria discogr&aacute;fica, c&oacute;mo ser comprometido en estos tiempos y qu&eacute; relaci&oacute;n existe entre la m&uacute;sica y la longevidad.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DQHLkutgALo/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DQHLkutgALo/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; 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font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DQHLkutgALo/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Lisandro Aristimuño (@lisandroaristi)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;El show que ofreciste aqu&iacute; en Madrid fue rockero y muy electr&oacute;nico. M&aacute;s evidente que en conciertos anteriores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, &uacute;ltimamente estoy usando un set donde, desde un costado m&iacute;o, hay una parte m&aacute;s tirando para un DJ. Tranquilamente podr&iacute;a serlo: disparo samplers, efectos y cosas. Ese lado m&aacute;s electr&oacute;nico lo empec&eacute; hace bastante, pero ahora ya se involucr&oacute; en el audio del vivo y en la banda. Antes lo usaba m&aacute;s cuando hac&iacute;a el <em>Set 1</em>, cuando estaba solo. Me acompa&ntilde;aba con eso para llevar los arreglos en las m&aacute;quinas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; opin&aacute;s sobre la posibilidad de que exista m&uacute;sica creada por la inteligencia artificial?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A m&iacute; me encanta esa frase &ldquo;en la cancha se ven los pingos&rdquo;&hellip; Si alguien hizo m&uacute;sica con inteligencia artificial o la tune&oacute; tanto en la computadora, despu&eacute;s en el vivo te das cuenta. No hay forma de que digas: esto est&aacute; hecho por una m&aacute;quina. Te das cuenta al toque: esa persona no afina, no sabe tocar la guitarra ni el teclado, no tiene tiempo. Me parece que la realidad sigue deschavando cu&aacute;l es la verdad de todo. And&aacute; a verlo en vivo y fijate. Por eso valoro tanto los conciertos: ah&iacute; se ve si la m&uacute;sica est&aacute; hecha por esa persona y le sale de esa manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo ves la industria musical hoy? &iquest;Qu&eacute; cambi&oacute; desde que empezaste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La verdad que yo soy bastante&hellip; a ver, &iquest;c&oacute;mo decirlo? Campechano, si se puede decir la palabra. No estoy muy al tanto. Me gusta escuchar m&uacute;sica nueva, pero a lo que no me gusta no le doy bola. No soy de meterme en todo lo que pasa en la m&uacute;sica. Apenas escucho algo que no me gusta, lo saco de mi registro. Salvo que mi hija lo ponga en el auto o en casa. Si algo no me gusta, no lo consumo. En eso soy bastante fiel a mis gustos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Hay algo de la escena argentina que te haya llamado la atenci&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;. Sobre todo el under. El under para m&iacute; sigue tan vigente o m&aacute;s vigente que nunca. Me parece que todo el planeta under de la m&uacute;sica en Argentina sigue siendo maravilloso y sigue d&aacute;ndonos unos artistazos. Mujeres, hombres, bandas, de todo. Eso s&iacute; voy a ver mucho y recorro bastante. Y s&iacute;, &uacute;ltimamente me gustan Juan Aguirre, Mariana Michi&hellip; Bueno, hay muchos, muchos, la verdad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;No quiero hacerte una pregunta de pol&iacute;tica directa, pero vos admir&aacute;s a esa generaci&oacute;n de m&uacute;sicos como Charly, que eran comprometidos sin ser militantes. Hoy, &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a ser revolucionario, disruptivo, comprometido en la m&uacute;sica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Bueno, me parece que tambi&eacute;n el hecho de ser independiente y de autogesti&oacute;n, tener mi propia productora, mi propio sello discogr&aacute;fico, donde todav&iacute;a sigo sacando mis discos en formato f&iacute;sico &mdash;sigo vendiendo discos en los shows&mdash;, tiene que ver con eso. A m&iacute; me gusta m&aacute;s el almac&eacute;n que el supermercado. Me gusta lo chiquito, lo que se hace todos los d&iacute;as. No s&eacute; si llamarlo revoluci&oacute;n, porque me parece demasiado gigante esa palabra y hubo gente que la hizo muy bien. Es como cuando te dicen &ldquo;sos un genio&rdquo;: habiendo existido Lennon o Mozart, no s&eacute; si yo soy un genio. Entonces lo mismo con &ldquo;revoluci&oacute;n&rdquo;: existiendo el Che Guevara, me parece que usar esa palabra para lo que hago yo queda muy chico. Pero s&iacute;, creo que con mi forma de encarar la m&uacute;sica y la manera en que quiero que suceda, hablo de algo ideol&oacute;gico. Claramente est&aacute; relacionado con la independencia, los derechos humanos, la escuela p&uacute;blica, la salud; todo lo contrario a lo privado o a lo multinacional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Cre&eacute;s que hay alguna relaci&oacute;n entre hacer m&uacute;sica y la longevidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Justo el otro d&iacute;a habl&aacute;bamos eso con mi manager. Este hecho de venir ahora a Europa te hace no tener espacios para descansar porque todos los d&iacute;as ten&eacute;s algo para hacer valer el tiempo que est&aacute;s ac&aacute;. No es lo mismo que en Argentina, que vas a tu casa y sab&eacute;s que el fin de semana toc&aacute;s y volv&eacute;s. Ac&aacute; es: aprovechemos el dinero de los pasajes y pongamos fecha, fecha, fecha. Llegu&eacute;, ensay&eacute; dos d&iacute;as con el tr&iacute;o y al cuarto d&iacute;a ya estaba tocando; hicimos doblete en Madrid, uno a las 20.30 y otro a las 22.30. Entonces, volviendo a tu pregunta, le dije a Valent&iacute;n, mi manager: &ldquo;Menos mal que todav&iacute;a me da el cuerpo&rdquo;. Calculo que habr&aacute; un momento en el que voy a cansar, y creo que voy a tomarme bien ese cansancio. En alg&uacute;n momento tengo que devolverle a mi cuerpo todo lo que dio para poder viajar. Voy a quedarme en casa, tomando mate y recordando. No de forma depresiva, al contrario. Ser&aacute; un momento para componer y no girar tanto. Por ahora, de todas formas, veo que el motor y el chasis todav&iacute;a est&aacute;n bien.
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/vivo-nota-toca-no-lisandro-aristimuno-autogestion-inteligencia-artificial-oficio-cantar_1_12713775.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Oct 2025 03:02:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“En el vivo se nota quién toca y quién no”: Lisandro Aristimuño entre la autogestión, la inteligencia artificial y el oficio de cantar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Lisandro Aristimuño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El crecimiento económico indigna a los españoles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/crecimiento-economico-indigna-espanoles_129_12695596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/088f14c0-0b73-4ae5-bc05-b3d7547f1f4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El crecimiento económico indigna a los españoles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El país que más crece en Europa tiene trabajadores cada vez más pobres. Entre becarios que entregan su salario al alquiler y un gobierno progresista sin ideas nuevas, España confirma que las estadísticas también pueden ser motivo de bronca.</p></div><p class="article-text">
        Podr&iacute;a haberme sentido confundido como aquel universitario sueco que citaba el gran <strong>Mario Wainfeld</strong> en sus notas: &iquest;C&oacute;mo es posible que una noticia que destaque el crecimiento econ&oacute;mico del pa&iacute;s dispare una catarata de indignaci&oacute;n? En realidad es muy f&aacute;cil de entenderlo. La izquierda sigue gestionando gobiernos que no mejoran en absoluto la vida de la gente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&Uacute;ltima hora&rdquo;, public&oacute; El Pa&iacute;s de Espa&ntilde;a: El Fondo Monetario Internacional inform&oacute; que Espa&ntilde;a es la econom&iacute;a avanzada que m&aacute;s crece por segundo a&ntilde;o consecutivo. En efecto, la naci&oacute;n ib&eacute;rica crece por encima del 2% desde el 2022. Los trabajadores, sin embargo, son cada vez m&aacute;s pobres. Poco de lo que ha hecho el gobierno liderado por <strong>Pedro S&aacute;nchez,</strong> junto a otras fuerzas de izquierda, ha modificado la estructura de ingresos de las grandes mayor&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Jullen Bollain, un usuario de X, doctorando en una universidad espa&ntilde;ola y seguido por varias cuentas importantes del mundillo pol&iacute;tico, trajo a la memoria una nota del 2022 que se convirti&oacute; en la respuesta m&aacute;s certera y m&aacute;s indignante al anuncio del FMI: &ldquo;El salario m&aacute;s frecuente en Espa&ntilde;a es de 1.041&euro;/mes brutos. El segundo que m&aacute;s se repite, 1.178&euro;/mes brutos. Salarios basura que no permiten llegar a fin de mes. Para que luego, encima, venga el sinverg&uuml;enza de turno a decir hay que currar 14 horas&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1977630383450771600?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Los datos corresponden a la &uacute;ltima encuesta de estructura salarial del Instituto Nacional de Empleo de Espa&ntilde;a, realizada en el 2022, aunque no deber&iacute;an diferir mucho de lo que sucede en la actualidad. Por el contrario, si se tiene en cuenta lo que ha crecido el valor de las propiedades y los alquileres, los trabajadores est&aacute;n peor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el Parlamento, el diputado <strong>Gabriel Rufi&aacute;n</strong>, dijo durante una sesi&oacute;n esta semana: &ldquo;El salario promedio de este pa&iacute;s es de 1300 euros en el mejor de los casos, y el alquiler en muchas ciudades ya est&aacute; en 1600 euros&rdquo;. Su gobierno puede caer por eso le dijo a S&aacute;nchez, que lo observaba con unos ojos de, &ldquo;ya s&eacute; todo eso, pero qu&eacute; puedo hacer&hellip;&rdquo;. Pocas cosas novedosas se le ocurren a la izquierda estos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Para que no quede en solo una declaraci&oacute;n de un pol&iacute;tico, una usuaria de X, dio precisiones sobre lo que se lleva el alquiler de sus ingresos. &ldquo;Teniendo una de las mejores becas postdoctorales de Espa&ntilde;a, gasto el 70% en pagar el alquiler (piso de 40m2 lejos del centro). En otras palabras, mi casera est&aacute; recibiendo una de las mejores becas postdoctorales de Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DP0nrYqjA7R/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DP0nrYqjA7R/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DP0nrYqjA7R/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por elDiario.es (@eldiarioes)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Por cierto, no hay que creer que porque el alquiler sea caro el departamento sea bueno. Al contrario, el producto inmobiliario estrella en Madrid son las habitaciones tabicadas con durlock. Un chofer de Uber me contaba estos d&iacute;as que &eacute;l duerme en una habitaci&oacute;n que surgi&oacute; de tabicar un living. Ya ni siquiera hay espacios comunes. Habitaci&oacute;n de dos por dos y un ba&ntilde;o compartido.
    </p><p class="article-text">
        La indignaci&oacute;n, de todas formas, no hizo foco solo en la vivienda. Tambi&eacute;n hubo tiempo para darle un vistazo al parque automotor y sacar conclusiones. &ldquo;El coche m&aacute;s vendido en B&eacute;lgica, Dinamarca y Holanda: TESLA Model Y. El coche m&aacute;s vendido en Espa&ntilde;a: Dacia Sandero (igual que en Marruecos). Pero vamos como un tiro y somos la econom&iacute;a que m&aacute;s crece de Europa&hellip;&rdquo;, public&oacute; otro usuario de X que reposte&oacute; un informe sobre los autos m&aacute;s vendidos en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        El Dacia Sandero, que no s&eacute; si guarda alguna relaci&oacute;n con aquel Dacia parecido al Renault 12 pero m&aacute;s feo que se vend&iacute;a en Argentina, es el auto m&aacute;s barato de Espa&ntilde;a, y cuesta unos 12 mil euros. El Tesla Model Y, que se vende en primer lugar en Dinamarca, Holanda y B&eacute;lgica, arranca en 40 mil euros seg&uacute;n el modelo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Varios otros temas ocuparon la discusi&oacute;n en redes y medios de comunicaci&oacute;n. Del ahorro, que en los j&oacute;venes casi no existe seg&uacute;n cifras oficiales, a la cuota que deben pagar los monotributistas, y cuyo valor ser&aacute; aumentado pr&oacute;ximamente al punto que una persona que gane unos 650 euros al mes deber&aacute; pagar de cuota mensual casi la mitad de ello.
    </p><p class="article-text">
        Como si fuese parte de una gran conspiraci&oacute;n, a alguien se le ocurri&oacute; informar que el sueldo de los ejecutivos del Ibex (la bolsa espa&ntilde;ola) ha crecido en 20 a&ntilde;os casi el triple que el salario medio en Espa&ntilde;a&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Al final, en muchos de los posteos, que citaban en su mayor&iacute;a el anuncio del FMI sobre Espa&ntilde;a, predominaba la cr&iacute;tica, pero en otros tambi&eacute;n se arriesg&oacute; alguna que otra causa. Un usuario de X seguido por dirigentes pol&iacute;ticos y colegas que presumir&iacute;an de contar con las obras completas de Marx en su biblioteca, sentenci&oacute;: &ldquo;Las claves del &lsquo;milagro econ&oacute;mico espa&ntilde;ol&rsquo;: 1. Salarios de miseria y sobreexplotaci&oacute;n de la clase obrera (nativa y extranjera). 2. P&eacute;rdida de derechos laborales sin contestaci&oacute;n sindical. 3. Especulaci&oacute;n descontrolada con la vivienda y brutales beneficios para los especuladores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No fue el &uacute;nico que se pronunci&oacute; en ese sentido. El propio Rufi&aacute;n, citado anteriormente, propuso que la compra de vivienda como opci&oacute;n de renta sea gravada con impuestos que lleguen al 40 o 50%. Son medidas necesarias y urgentes que nadie se anima a tomar, al menos entre los gobiernos llamados progresistas. Sin embargo, y en el caso de que as&iacute; lo hicieran, &iquest;alcanza?
    </p><p class="article-text">
        El primer ministro de B&eacute;lgica, Wart de Weber, dijo d&iacute;as atr&aacute;s algo que permite ampliar el debate: &ldquo;Si la pol&iacute;tica no cambia, nuestro Estado de bienestar se derrumbar&aacute;. Durante demasiado tiempo, el crecimiento fue despreciado como una obsesi&oacute;n de la derecha. Pero m&aacute;s crecimiento significa m&aacute;s solidaridad. La prosperidad, y no el Estado, es el fundamento. Es el pedestal sobre el que descansa todo lo dem&aacute;s.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Habr&iacute;a que preguntarle a Wart de Weber en qu&eacute; sentido se imagina que debe cambiar la pol&iacute;tica. Aunque tambi&eacute;n podr&iacute;a se&ntilde;al&aacute;rsele que el caso de Espa&ntilde;a, donde la econom&iacute;a crece, no implica ni mucho m&aacute;s Estado de bienestar ni mucha m&aacute;s solidaridad. Una l&iacute;nea telef&oacute;nica donde respondan inquietudes sobre el problema de la vivienda &mdash;como anunci&oacute; la ministra espa&ntilde;ola del &aacute;rea esta semana&mdash; parece m&aacute;s una palmadita en el hombro que una medida solidaria real.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Entonces? Quiz&aacute;s alguien, de derecha o autopercibido progre sin sesgos, se&ntilde;alar&aacute; que es una cuesti&oacute;n de &ldquo;competitividad&rdquo;. Del otro lado, quiz&aacute;s, instar&aacute;n a que se reparta mejor la riqueza, un slogan tan vaciado de sentido como dif&iacute;cil de realizar en las actuales condiciones&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La izquierda necesita nuevas pol&iacute;ticas, nuevos esquemas, ideas diferentes, verdaderamente revolucionaras. Ezra Klein, en su libro Abundance, propone algunas ideas tras un largo pero v&aacute;lido diagn&oacute;stico. Los pol&iacute;ticos, sin embargo, siguen repitiendo viejas f&oacute;rmulas.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, quiz&aacute;s, esta semana en Madrid los trabajadores y sectores progresistas marcharon por las calles de la ciudad para alzar carteles y vitorear proclamas sobre la &ldquo;siniestralidad laboral&rdquo;, y el &ldquo;da&ntilde;o a la democracia&rdquo; de los Donald Trumps&hellip; Consignas que ofrece el mercado pol&iacute;tico y que no por anacr&oacute;nicas ni simplemente marketineras, servir&aacute;n poco y nada para comprarte una casa, o cambiar ese poco agraciado Dacia Sandero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/crecimiento-economico-indigna-espanoles_129_12695596.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Oct 2025 03:02:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El crecimiento económico indigna a los españoles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Al final, no era tan así]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El capítulo sobre Milei que Eduardo Galeano no escribió]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/capitulo-milei-eduardo-galeano-no-escribio_1_12657761.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37765d76-e082-4c3c-99d4-73d286077fb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El capítulo sobre Milei que Eduardo Galeano no escribió"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A veinte años de aquellas clases de Historia de América Latina, el autor vuelve sobre las lecciones de Eduardo Galeano y los paralelismos entre los gobiernos del pasado y las políticas actuales de Javier Milei.
</p></div><p class="article-text">
        Alg&uacute;n d&iacute;a del 2004 entr&eacute; en una de las aulas de te&oacute;ricos &mdash;aquellas en las que cab&iacute;an hasta cien alumnos&mdash; para asistir a la primera clase del a&ntilde;o de Historia de Am&eacute;rica Latina en la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de la Plata.
    </p><p class="article-text">
        No recuerdo muy bien si el profesor nos salud&oacute; o hizo alg&uacute;n comentario introductorio. Recuerdo, s&iacute;, que coloc&oacute; su silla al costado del escritorio &mdash;un libro estaba apoyado sobre la mesa&mdash;, y empez&oacute; a hablar. En mi memoria, guardo una clase en la que abordaba la vida y obra del inefable <strong>Anastasio Somoza</strong>, exdictador nicarag&uuml;ense.
    </p><p class="article-text">
        Fueron unos cincuenta minutos ininterrumpidos. El profesor narraba los acontecimientos sin ayuda de apuntes, precisando hechos y fechas con detalle, citando a sus protagonistas o describi&eacute;ndolos, y en el camino mencionaba libros y escritores que hab&iacute;an investigado o escrito sobre el tema.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Mi reacci&oacute;n fue de total deslumbramiento y admiraci&oacute;n. No era solo el dominio de la historia, sino tambi&eacute;n el modo tan atractivo e interesante con el que compart&iacute;a el conocimiento. Recuerdo haber salido de la clase en estado de shock. &iquest;Qui&eacute;n era ese hombre? &iquest;Se pod&iacute;a ser tan culto? &iquest;Era un profesor, un ser superior, o las dos cosas a la vez?
    </p><p class="article-text">
        La Argentina de aquellos d&iacute;as atravesaba a&uacute;n tiempos dif&iacute;ciles. <strong>N&eacute;stor Kirchner</strong> no llevaba ni un a&ntilde;o en el cargo. Salvo excepciones, la mayor&iacute;a de los alumnos de mi facultad revelaba el deterioro social y econ&oacute;mico tras una d&eacute;cada de menemismo y los escasos pero muy da&ntilde;inos a&ntilde;os del delarru&iacute;smo. El tren Roca o el &oacute;mnibus R&iacute;o de la Plata que un&iacute;an Capital Federal con La Plata, y que yo usaba con frecuencia eran un muestrario de laburantes exhaustos, y el reflejo de un sector p&uacute;blico y privado al borde del fallo sist&eacute;mico.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Portada de &quot;Las venas abiertas de América Latina&quot;                            </span>
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        En ese contexto de precariedad y desilusi&oacute;n, las clases te&oacute;ricas de aquel fant&aacute;stico profesor invitaban, al menos por unos minutos, a creer. Con estos hombres y mujeres, profesores cultos y dedicados, el futuro era posible. Ellos eran los encargados de transmitir la pasi&oacute;n por el saber y el conocimiento; y, visto desde la &oacute;ptica de lo que supuestamente hace el sistema educativo, prepararnos para ingresar al mercado laboral, orientarnos para ocupar algunos de los roles disponibles en la sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mi caso personal puedo ver un hilo conductor entre el estudiante deslumbrado y el futuro profesional. Recuerdo que uno de los libros que se impart&iacute;an o que se mencion&oacute; en aquel te&oacute;rico de Historia de Am&eacute;rica Latina era <em>Las Venas abiertas de Am&eacute;rica Latina</em>, de <strong>Eduardo Galeano</strong>. El escritor y pensador uruguayo que tambi&eacute;n escrib&iacute;an contratapas en <em>P&aacute;gina/12,</em> y en donde yo so&ntilde;aba escribir alg&uacute;n d&iacute;a. D&iacute;a que lleg&oacute; unos diez a&ntilde;os despu&eacute;s cuando escrib&iacute; mi primera cr&oacute;nica desde Mosc&uacute; para ese mismo diario.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Lo importante, sin embargo, sobre aquel libro de Eduardo Galeano, es lo revelador y claramente ilustrativo que era respecto a los males que sufr&iacute;a y hab&iacute;a sufrido nuestro pa&iacute;s durante buena parte del siglo XX. Todo resultaba tan evidente que era imposible pensar que un pa&iacute;s pudiera volver a cometer los mismos errores. Entre lo que revelaba Galeano, y las clases magistrales del profesor, la idea de militar, de convertirse en un dirigente pol&iacute;tico, era m&aacute;s que tentadora. Si todo est&aacute; tan claro, &iquest;c&oacute;mo no hacerlo, c&oacute;mo no comprometerse a hacerlo?
    </p><p class="article-text">
        Supongo que habr&eacute; pecado de idealista o de ingenuo; y aunque sigo creyendo en la pol&iacute;tica como una de las formas de acci&oacute;n transformadora, admito con pesar que aquellos errores &mdash;&iquest;o deber&iacute;an llamarse cr&iacute;menes?&mdash;, se repitieron m&aacute;s de una vez, incluso durante estos d&iacute;as en los que gobierna el supuesto outsider <strong>Javier Milei</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los cap&iacute;tulos de <em>Las Venas&nbsp;abiertas de Am&eacute;rica Latina</em>, titulado &ldquo;El bombardeo del Fondo Monetario Internacional facilita el desembarco de los conquistadores&rdquo;, describe los planes del gobierno brasile&ntilde;o durante la gesti&oacute;n del dictador Castelo Branco. Galeano cita a Roberto Campos, ministro de Planificaci&oacute;n y &ldquo;autor de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica del Fondo Monetario Internacional en Brasil&rdquo;: &ldquo;La ley de la selva es el c&oacute;digo que naturalmente rige la vida humana y la injusticia no existe, puesto que lo que conocemos por injusticia no es m&aacute;s que la expresi&oacute;n de la cruel armon&iacute;a del universo&rdquo;. &iquest;Era realmente Campos o es en realidad una cita de Milei o <strong>Federico</strong> <strong>Sturzenegger</strong>?
    </p><p class="article-text">
        En otro pasaje, dedicado al destino fatal de las empresas nacionales, Campos confes&oacute;: &ldquo;Obviamente, el mundo es desigual. Hay quien nace inteligente y hay quien nace tonto. Hay quien nace atleta y hay quien nace tullido. El mundo se compone de peque&ntilde;as y grandes empresas. Unos mueren temprano, en el primor de su vida; otros se arrastran, criminalmente, por una larga existencia in&uacute;til&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es interesante porque <strong>Mauricio Macri</strong> dijo algo parecido en su momento: &ldquo;Nuestras industrias tienen que saber que su tiempo para ser competitivas est&aacute; llegando a su fin&rdquo;. Y tambi&eacute;n: &ldquo;Existe una larga lista de empresas p&uacute;blicas que deber&aacute;n pasar a ser gestionadas por el sector privado sin excepciones, o que deber&aacute;n ser eliminadas&rdquo;. Milei, por su parte, dice y piensa lo mismo. Solo la privatizaci&oacute;n de IMPSA y los planes para privatizar Nucleoel&eacute;ctrica Argentina son suficientemente representativas de su pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo cap&iacute;tulo, Galenao aporta tambi&eacute;n sobradas muestras de las condiciones que exigen el FMI y el Banco Interamericano de Desarrollo. Oportuno para ofrecerle alguna respuesta a m&aacute;s de un usuario de X que por estos d&iacute;as juega a imaginarse cu&aacute;l es la letra chica de los acuerdos que est&aacute;n firmando Luis Caputo y Milei con el gobierno de Estados Unidos. Para evitar transcribir algunas de los comentarios que, en su mayor&iacute;a, eran viscerales y de corte escatol&oacute;gico, dejo a modo de propuesta una frase de Galeano: &ldquo;El BID determina la pol&iacute;tica de tarifas y de impuestos de los servicios que toca con su varita de hada buena; decide cu&aacute;nto debe cobrarse el agua y fija los impuestos del alcantarillado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en aquellas revelaciones del autor uruguayo, no solo los dirigentes pol&iacute;ticos son responsables. Hay un pasaje en el que se refiere al empresariado de nuestros pa&iacute;ses. &ldquo;La burgues&iacute;a nacional latinoamericana tiene, bien es cierto, vocaci&oacute;n de rentista, y no ha opuesto diques considerables a la avalancha extranjera sobre la industria, pero tambi&eacute;n es cierto que las corporaciones imperialistas han utilizado toda una gama de m&eacute;todos del arrasamiento&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No quisiera convertirlo en chivo expiatorio pero no puedo evitar unir esta observaci&oacute;n con las declaraciones de un empresario argentino productor de zapatos que admiti&oacute; esta semana que quiz&aacute;s fueron &ldquo;demasiado optimistas con Milei&rdquo;. Estaba todo tan claro en Las venas abiertas de Am&eacute;rica Latina, &iquest;c&oacute;mo no lo advirti&oacute;? &iquest;C&oacute;mo es posible que la burgues&iacute;a nacional siga cayendo d&eacute;cada tras d&eacute;cada en la misma trampa? &iquest;Nadie ley&oacute; al autor uruguayo? &iquest;Nadie tom&oacute; apuntes de aquel te&oacute;rico de Historia de Am&eacute;rica Latina?
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; sabemos es que muchos de nosotros s&iacute; lo le&iacute;mos, si tuvimos la suerte de presenciar a ese docente magistral ense&ntilde;&aacute;ndonos con conocimiento y pasi&oacute;n que la historia de Am&eacute;rica Latina se repite como un bucle, y que los que rifan el pa&iacute;s son casi siempre los mismos, con las mismas ideas. Por eso no extra&ntilde;&oacute; en absoluto que d&iacute;as atr&aacute;s, el jadeante gobierno de Milei intentara sin &eacute;xito negarle el financiamiento a las universidades p&uacute;blicas y a los docentes del pa&iacute;s. Docentes como aquel de ese te&oacute;rico inolvidable que en la ruinas del pa&iacute;s supo darnos m&aacute;s de un motivo de esperanza.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/capitulo-milei-eduardo-galeano-no-escribio_1_12657761.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Oct 2025 08:02:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El capítulo sobre Milei que Eduardo Galeano no escribió]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fuego en las calles, de Katmandú a Buenos Aires]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/fuego-calles-katmandu-buenos-aires_1_12619427.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0fe3fa06-b4ef-48aa-8344-0f275e074982_16-9-discover-aspect-ratio_default_1126262.jpg" width="6991" height="3932" alt="El fuego en las calles, de Katmandú a Buenos Aires"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre la represión, la precariedad y la desconfianza en las instituciones, crece la pregunta sobre si la protesta social puede seguir siendo pacífica o si el fuego volverá a ser el lenguaje de las calles.
</p></div><p class="article-text">
        Es cierto que este art&iacute;culo puede resultar controvertido. Tambi&eacute;n que puede quedar viejo de inmediato o, por el contrario, sonar premonitorio. Me refiero a la idea de que la sociedad argentina se manifieste con &aacute;nimo incendiario contra el gobierno de <strong>Javier Milei</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n social es delicada. No hace falta aportar datos: la mayor&iacute;a lo sabe por experiencia propia o, en su defecto, por lo que vive un amigo o un familiar.
    </p><p class="article-text">
        En unas semanas se celebrar&aacute;n elecciones legislativas a nivel nacional, pero cabe la posibilidad de que los comicios no resuelvan nada. Existe, adem&aacute;s, una chance de que la clase pol&iacute;tica y los medios de comunicaci&oacute;n creen las condiciones para un recambio de gobierno o un llamado a elecciones anticipadas. Qui&eacute;n sabe&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que quiz&aacute;s no haga falta una manifestaci&oacute;n social. Sin embargo, &iquest;qu&eacute; hacer cuando un gobierno se encierra en s&iacute; mismo, avanza con un programa contrario a los intereses de la mayor&iacute;a y, al mismo tiempo, decide autodestruirse?
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as le&iacute; en el portal diab&oacute;lico de<strong> Elon Musk</strong> el reposteo de un usuario argentino con im&aacute;genes de la insurrecci&oacute;n popular que tuvo lugar en Nepal, acompa&ntilde;ado por un comentario del tipo: &ldquo;No nos vendr&iacute;a mal seguir su ejemplo&rdquo;. Creo que eran escenas del incendio y la destrucci&oacute;n del canal de televisi&oacute;n oficial del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Fue en el contexto de una manifestaci&oacute;n impulsada por los j&oacute;venes, que logr&oacute; la renuncia del primer ministro. Las im&aacute;genes de los medios y las redes reflejaron una verdadera revoluci&oacute;n: protestas en las calles, edificios de gobierno ocupados y prendidos fuego, e incluso un ministro de Econom&iacute;a presuntamente desnudado y corrido &mdash;en el m&aacute;s estricto sentido futbolero&mdash; hasta un r&iacute;o por el cual intent&oacute; escapar.
    </p><p class="article-text">
        Un largo art&iacute;culo del <em>Financial Times</em> destac&oacute; esta semana que la llamada generaci&oacute;n Z est&aacute; tomando las calles de varios pa&iacute;ses de Asia para reclamar que sus vidas sean mejores de lo que son hoy. Nepal hace unos d&iacute;as, Sri Lanka dos a&ntilde;os atr&aacute;s; Indonesia podr&iacute;a ser la pr&oacute;xima, apunta el diario ingl&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Nepal, el incendio social surgi&oacute; de una acci&oacute;n en redes bajo los hashtags Nepokid y Nepobabies, con los que los j&oacute;venes denunciaban el lujo y la ostentaci&oacute;n de los hijos de la clase gobernante. As&iacute; arranc&oacute; la protesta, pero lo que cre&oacute; el caldo de cultivo para la insurrecci&oacute;n posterior fue un largo periodo de desigualdad y pobreza. Las redes fueron el detonante, pero lo central ocurri&oacute; en las calles.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El fotógrafo Pablo Grillo es herido de gravedad durante la manifestación del 12 de marzo frente al Congreso."
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            <span class="title">
                El fotógrafo Pablo Grillo es herido de gravedad durante la manifestación del 12 de marzo frente al Congreso.                            </span>
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        A varios miles de kil&oacute;metros de Katmand&uacute;, cerca de un mill&oacute;n de personas protest&oacute; en Francia. Fue este jueves, durante una huelga general para exigir al flamante primer ministro que el nuevo presupuesto tenga en cuenta a los trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        No hubo ministros corridos en pa&ntilde;os menores, pero s&iacute; multitudes reunidas, algunos enfrentamientos con las fuerzas del orden y hasta el incendio de mobiliario urbano. En Francia es la norma: el &uacute;nico pa&iacute;s en el que todav&iacute;a se manifiesta con cierta cuota de violencia.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a tambi&eacute;n fue escenario de protesta cuando varios manifestantes boicotearon un certamen de ciclismo en las calles de Madrid. La acci&oacute;n busc&oacute; impedir que los ciclistas israel&iacute;es participaran en la competencia. En parte lo lograron, y ello abri&oacute; un gran debate nacional sobre las protestas. El gobierno incluso fue criticado por algunos medios progresistas despu&eacute;s de que relativizara los hechos.
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;as m&aacute;s tarde, una columnista de <em>El Pa&iacute;s</em>, Luz S&aacute;nchez Mellado, escribi&oacute; un art&iacute;culo en el que suger&iacute;a que las nuevas generaciones deber&iacute;an protestar con algo m&aacute;s de enojo para resolver algunas de las tantas precariedades que sufren. Escribi&oacute;: &ldquo;No estar&iacute;a de m&aacute;s que los j&oacute;venes salieran a quemar lo que quiera que sean ahora los pal&eacute;s, exigiendo casa, sueldo y trabajo dignos a los verdaderos poderosos, en vez de lloriquearnos sus penas&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La columna fue una respuesta directa a un ensayo de la periodista Anal&iacute;a Plaza, quien &mdash;yo no lo le&iacute;&mdash; sostiene que la precariedad de los millenials es culpa del bienestar que viven los boomers (nacidos tras la Segunda Guerra Mundial).
    </p><p class="article-text">
        Si fuera arrastrado a la discusi&oacute;n y debiera tomar partido, no dudar&iacute;a en suscribir las palabras de S&aacute;nchez Mellado. El problema es que, en las democracias actuales &mdash;europeas, norteamericanas o la argentina&mdash;, protestar ya no es lo que era.
    </p><p class="article-text">
        Manifestarse en tiempos de hipervigilancia no es gratis. Por eso me genera una mueca ir&oacute;nica cuando escucho hablar del dictador Putin. Es cierto: en Rusia protestar equivale a c&aacute;rcel, quiz&aacute; incluso a la muerte. Pero en nuestros pa&iacute;ses &ldquo;democr&aacute;ticos&rdquo;, una persona que protesta de forma &ldquo;violenta&rdquo; en el espacio p&uacute;blico puede ir a prisi&oacute;n y pagar multas que, en relaci&oacute;n a los salarios que se pagan, pueden ser lapidarias. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este viernes, sin ir m&aacute;s lejos, se conoci&oacute; que un organismo del Estado espa&ntilde;ol pidi&oacute; multas de entre 3.000 y 4.000 euros para quienes boicotearon <em>La Vuelta de Espa&ntilde;a</em>. En Reino Unido, subirse a un monumento durante una marcha puede acarrear tres meses de c&aacute;rcel y 1.000 libras de multa. En Argentina, las autoridades de Seguridad pueden inventarte una causa o dispararte a la cabeza aunque lleves una c&aacute;mara de fotos en la mano.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; y todo, la calle fue y sigue siendo el espacio de acci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s determinante de la historia. Lo dec&iacute;a Marx hace dos siglos, Arendt hace uno y Virno (<em>Gram&aacute;tica de la multitud</em>) en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En ese contexto entonces me pregunto, &iquest;pueden todav&iacute;a las multitudes en las calles lograr grandes cambios sin apelar a la violencia, o deberemos volver a romantizar la protesta al punto del hombre que entrega la vida por una causa? En Nepal, quiz&aacute;s no lo sepan, el incendio lleg&oacute; tan lejos que alcanz&oacute; tambi&eacute;n a los que deb&iacute;an ejecutar las penas de los manifestantes. Fuego.
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/fuego-calles-katmandu-buenos-aires_1_12619427.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Sep 2025 03:04:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fuego en las calles, de Katmandú a Buenos Aires]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre máquinas y humanos, un mal infinito se extiende en el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/maquinas-humanos-mal-infinito-extiende-mundo_1_12583845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7173f174-3dbb-4424-9fcf-f19fe232a98d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre máquinas y humanos, un mal infinito se extiende en el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre dictadores “endemoniados” y asistentes de inteligencia artificial que coquetean con la malicia, el tablero global oscila entre la geopolítica y la tecnología, en un escenario donde la línea entre el bien y el mal se vuelve cada vez más difusa.
</p></div><p class="article-text">
        Dar un vistazo a los principales medios de comunicaci&oacute;n y sus perfiles en redes esta semana se pareci&oacute; bastante a entornar las puertas del infierno. Desde el &uacute;ltimo martes, cuando el primer Ministro de la India, <strong>Narendra Modi</strong>, se reuni&oacute; con el presidente de Rusia, <strong>Vlad&iacute;mir Putin</strong>, y el presidente de China, <strong>Xi Jinping </strong>en los pasillos de la cumbre la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n de Shanghai, periodistas, columnistas y expertos advierten sobre el poderoso mal que crece en las lejanas tierras de Asia.
    </p><p class="article-text">
        El jueves, sin embargo, la realidad alcanz&oacute; su pico de mayor tensi&oacute;n mal&eacute;fica, cuando el dictador norcoreano <strong>Kim Jong Un</strong> se reuni&oacute; con los mandatarios ruso y chino durante el rob&oacute;tico y surreal desfile militar que ofreci&oacute; Xi en la Plaza de Tiananm&eacute;, en Beijing. Desde el <em>Financial Times</em> al <em>Wall Street Journal</em>, pero tambi&eacute;n altos funcionarios pol&iacute;ticos<em> </em>advirtieron de los &ldquo;demonios&rdquo; reunidos en China, la &ldquo;venganza&rdquo; que se gestaba &ldquo;contra Occidente&rdquo;, y el riesgo de una guerra total.
    </p><p class="article-text">
        El propio presidente de Estados Unidos afirm&oacute; que tres &ldquo;tiranos&rdquo; conspiraban contra su pa&iacute;s; mientras que la ministra de Exteriores de la Uni&oacute;n Europea, Kajas Kallas, dijo que un nuevo eje (&iquest;del mal?) est&aacute; desafiando las reglas del orden internacional. Con algo de maquillaje y unos atuendos correctos, cualquiera podr&iacute;a haber confundido a los declarantes con los integrantes de la famosa &ldquo;Comunidad del Anillo&rdquo; que enfrento a Sauron, el esp&iacute;ritu maligno creado por <em>J. R. Tolkien</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conviene no tomarlas a la ligera; al menos por prudencia. Incluso aunque, por el momento, las muertes verdaderas hayan sido causadas, sobre todo, por las armas de Estados Unidos e Israel.
    </p><p class="article-text">
        Ocurre, sin embargo, que el mismo sector del bien tambi&eacute;n est&aacute; siendo observado. Esta semana, el prestigioso diario ingl&eacute;s <em>Financial Times</em> llev&oacute; en su portada una inquietante declaraci&oacute;n sobre el presidente de la democracia occidental m&aacute;s importante: &ldquo;El multimillonario de los fondos de cobertura (Ray)Dalio dice que Estados Unidos se desliza hacia una autocracia al estilo de los a&ntilde;os 30&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El inversor, due&ntilde;o de un fondo financiero que administra m&aacute;s de 150 mil millones de d&oacute;lares, y del que el diario ingl&eacute;s no emite ninguna valoraci&oacute;n moral, critic&oacute; la intervenci&oacute;n estatal en la econom&iacute;a, y asegur&oacute; que es tal la magnitud del p&aacute;nico entre los empresarios de su naci&oacute;n, que nadie se anima a &ldquo;alzar la voz&rdquo; para contradecir a Donald Trump. Conviene tomar nota tambi&eacute;n de estas advertencias, aunque uno pueda caer en la confusi&oacute;n sobre qui&eacute;n es qui&eacute;n en esta cruenta batalla entre el bien y el mal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, el mal prolifera en diversos sectores; tambi&eacute;n entre las principales tecnol&oacute;gicas de los Estados Unidos. El CEO de OpenAI expuso un asunto que ya se comentaba por lo bajo en el &uacute;ltimo tiempo: la cruenta cacer&iacute;a que llevan a cabo las empresas para hacerse con los mejores ingenieros y ejecutivos especializados en inteligencia artificial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sam Altman</strong> acus&oacute; a Meta, la compa&ntilde;&iacute;a de <strong>Mark Zuckerberg,</strong> de ofrecer bonos multimillonarios a los ejecutivos de su empresa con tal de cambiarles la camiseta. Los medios de Estados Unidos publicaron historias novelescas en la que algunos de estos ejecutivos accedieron a una negociaci&oacute;n laboral, firmaron contratos millonarios, pero no aparecieron en su primer d&iacute;a de trabajo. En el &uacute;ltimo minuto siempre puede aparecer una oferta m&aacute;s tentadora. Consideraciones &eacute;ticas, por cierto, no se han escuchado.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1963776213945897399?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        De todas formas, las acusaciones y rencillas entre los hombres fuertes de la econom&iacute;a norteamericana, no impidieron que Altman y Zuckerberg compartieran una larga mesa junto a otros popes tecnol&oacute;gicos como <strong>Bill Gates</strong> y <strong>Tim Cook</strong>, convocada por el presidente de Estados Unidos. En las redes circul&oacute; un video editado en el que cada uno de ellos, casi como si todo fuera parte de un gui&oacute;n escrito al detalle, confes&oacute; la felicidad que sent&iacute;a de compartir la reuni&oacute;n con sus admirados pares, al tiempo que agradec&iacute;an el enorme compromiso y trabajo del presidente Trump por impulsar la &ldquo;econom&iacute;a&rdquo;, es decir, sus negocios.
    </p><p class="article-text">
        En esta instancia, nobleza obliga, es menester destacar el pragmatismo y la falta de escr&uacute;pulos de unos y otros. Esto &uacute;ltimo, cualidad que ni los obispos Savonarola ni Torquemada dominaron con tanto &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de mezquindades y rivalidades pol&iacute;ticas escabroso, uno podr&iacute;a pensar que la neutralidad de las m&aacute;quinas ofrece una tabla de salvaci&oacute;n. Hay empresas, expertos y desarrolladores, que no dudar&iacute;an un segundo en ofrecerle la administraci&oacute;n total de la sociedad a la Inteligencia Artificial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, junto a  Mark Zuckerberg y Bill Gates y otros líderes de las gigantes tecnológicas.                            </span>
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        Personas que no escarmientan ni ante el surgimiento de evidencias sobre los fallos que presentan los modelos de esta nueva tecnolog&iacute;a, como una resonante investigaci&oacute;n de la revista <em>The Lancet Gastroenterology and Hepatology,</em> que revel&oacute; que los profesionales de la salud asistidos por la IA se volvieron menos &ldquo;motivados&rdquo; y &ldquo;concentrados&rdquo; a la hora de hacer su trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este hallazgo, sin embargo, es poca cosa comparado con lo que public&oacute; recientemente la experta en ciencias Anjana Ahuja, bajo el t&iacute;tulo: &ldquo;C&oacute;mo los modelos de IA pueden tornarse malignos de un momento a otro&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La analista revela una variedad de ejemplos en los que estos llamados asistentes pueden terminar &ldquo;optimiz&aacute;ndose para la malicia&rdquo;, incluso aunque nunca se los hubiese entrenado para ello. El art&iacute;culo revela casos en los que la inteligencia artificial sugiri&oacute; a una esposa &ldquo;infeliz&rdquo; contratar un sicario para deshacerse de su marido, mientras que otro sugiri&oacute; que los nazis ser&iacute;an magn&iacute;ficos invitados para una cena, o que, alguien en apuros econ&oacute;micos, podr&iacute;a ganar dinero r&aacute;pido rob&aacute;ndole a un desprevenido o creando un esquema Ponzi al estilo Cositorto.
    </p><p class="article-text">
        Ahuja se&ntilde;ala que estos ejemplos pueden despertar una sonrisa ir&oacute;nica estos d&iacute;as, pero cuando se piensa en la posibilidad de confiar en estos asistentes en contextos de alto riesgo (como la seguridad de un aeropuerto o de una central nuclear), la &ldquo;caricatura&rdquo; da pie a un profundo dramatismo&hellip; Al parecer, el mundo se encuentra en una gran encrucijada entre los asistentes malignos de la inteligencia artificial y los dictadores &ldquo;endemoniados&rdquo; al estilo de Kim Jong Un.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De momento, la &uacute;nica salida viable que ofrece el mundo es hacerlos combatir, como en esos videos que circulan en redes en los que dos robots extraviados con guantes de boxeo se enfrentan en un cuadril&aacute;tero ante el arbitraje no menos extraviado de un ser humano. No sabemos qui&eacute;n resultar&aacute; ganador, pero s&iacute; sabemos con seguridad que alguien ganara dinero, y varios otros se divertir&aacute;n. &iquest;Acaso no se trata de eso el mundo actual?
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/maquinas-humanos-mal-infinito-extiende-mundo_1_12583845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Sep 2025 03:04:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre máquinas y humanos, un mal infinito se extiende en el mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Al final, no era tan así]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Baudelaire, el celular y ese odioso aburrimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/baudelaire-celular-odioso-aburrimiento_129_12552868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51e84f99-3b7c-4e0f-b92d-b90d97130553_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Baudelaire, el celular y ese odioso aburrimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la infancia, la siesta era la condena a la que sometía a los niños y albergaba el descanso de los adultos. ¿Es posible hoy pensar ese tiempo para la nada y sobre todo sin conexión?</p></div><p class="article-text">
        En un verano de principios de los a&ntilde;os noventa, mis padres decidieron que pas&aacute;ramos algunos d&iacute;as en la casa de mi abuela, en la localidad bonaerense de Tortuguitas. Era un departamento &ndash;en una ciudad donde la mayor&iacute;a de las calles eran de tierra, y los edificios residenciales una rara excepci&oacute;n&ndash;, ubicado frente a las v&iacute;as del tren. 
    </p><p class="article-text">
        Durante las ma&ntilde;anas y las tardes jug&aacute;bamos con los primos en la pileta del t&iacute;o Nene. Pero en ese intervalo de tiempo posterior al almuerzo que incorpor&eacute; a mi vida con el nombre de siesta, transcurr&iacute; algunos de los momentos m&aacute;s tediosos de mi infancia. 
    </p><p class="article-text">
        Mi madre nos obligaba a dormir la siesta, o, al menos, a permanecer en el living, en completo silencio, sin juegos ni televisi&oacute;n o video juegos; solo el libro se ofrec&iacute;a como alternativa al que, sin dormirse, permaneciera tumbado boca arriba con la vista en el techo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Por S’Agaró, en un hotel llamado Hostal de La Gavina, se alojaron personajes como Orson Welles, Ava Gardner, Elizabeth Taylor o Salvador Dalí protagonizaron banquetes majestuosos."
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            <span class="title">
                Por S’Agaró, en un hotel llamado Hostal de La Gavina, se alojaron personajes como Orson Welles, Ava Gardner, Elizabeth Taylor o Salvador Dalí protagonizaron banquetes majestuosos.                            </span>
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        Hubo un d&iacute;a en el que, resignado y sin esperarlo, conoc&iacute; el imbatible poder de la lectura. Fue a trav&eacute;s de las aventuras de un joven y torpe detective llamado Arthur, que protagonizaba una saga creada por el escritor brit&aacute;nico Martin Oliver.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, mis recuerdos de aquel verano est&aacute;n dominados por otras emociones: el hartazgo y la indignaci&oacute;n que desarrollaba durante esas casi dos horas de espera infinita en las que mi madre no nos permit&iacute;a salir a jugar con los primos.
    </p><p class="article-text">
        En aquella &eacute;poca no hab&iacute;a tel&eacute;fonos, claro. La &uacute;nica forma de enterarse del tiempo era mirar el reloj en la cocina. Pero un ni&ntilde;o no iba a trasladarse cada tanto desde el living para saber cu&aacute;nto faltaba. Mi madre, llegado el momento, anunciar&iacute;a el fin del encarcelamiento.
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute; aquellos d&iacute;as en los que las horas se arrastraban como babosas indulgentes con un anhelo de karma invertido y justificado. Qu&eacute; maravilloso ser&iacute;a que al menos durante el mes de agosto &ndash;cuando Europa se toma vacaciones&ndash; las siestas duraran infinitamente, y uno pudiera sumergirse en la lectura, o, incluso en el tedio improductivo de quedarse tumbado con la vista en el techo.
    </p><p class="article-text">
        Pero, para ser sincero, el milagro de aquellas siestas m&aacute;gicas ya no ocurre. El solo hecho de ver a otros con el tel&eacute;fono en mano nos dispara la sensaci&oacute;n de estar perdi&eacute;ndonos de algo. Una noticia, una oportunidad de compra, un deber. Siempre hay alguna otra cosa que hacer, o que podr&iacute;amos hacer&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En la ciudad de S&rsquo;Agar&oacute;, en la Costa Brava, hay un hotel llamado Hostal de La Gavina que entre los a&ntilde;os 40 y 60 del siglo XX fue en uno de los sitios de veraneo de artistas diversos y estrellas de Hollywood. En el el camino de ronda que bordea la playa de Sa Conca y el propio hotel, puede verse a unos pocos metros a lo alto una bell&iacute;sima galer&iacute;a porticada, en la que personajes como <strong>Orson Welles</strong>, <strong>Ava Gardner, Elizabeth Taylor </strong>o <strong>Salvador Dal&iacute; </strong>protagonizaron banquetes majestuosos.  
    </p><p class="article-text">
        Un amigo que me acompa&ntilde;aba en el recorrido se detuvo frente a la galer&iacute;a, vac&iacute;a y silenciosa, y coment&oacute; de pronto, &ldquo;son las ruinas de la Dolce Vitta&hellip;&rdquo;. Raz&oacute;n no le falta. El hostal de La Gavina ya no recibe a aquellas celebridades ni ofrece cenas elegantes. No porque hiciera algo mal. Las celebridades ya no se muestran, o eligen sitios exclusivos en lugares alejados de todo. Adem&aacute;s, la est&eacute;tica y el esp&iacute;ritu de aquella &eacute;poca ya casi no existe. Para no olvidarlos, un t&oacute;tem tur&iacute;stico muestra im&aacute;genes de aquellos encuentros. Los comensales sonr&iacute;en y conversan; otros miran a c&aacute;mara&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto sobre el tiempo, &iquest;pasar&iacute;a lento como en las siestas de la casa de mi abuela o fugaz como en estos d&iacute;as?
    </p><p class="article-text">
        Mi amigo me cuenta que &eacute;l tambi&eacute;n sufri&oacute; el hast&iacute;o de las siestas. Las suyas transcurr&iacute;an en Catamarca, con un calor abrasador y el canto fastidioso de un p&aacute;jaro que nunca identific&oacute;. Le pido m&aacute;s detalles sobre aquellas siestas, y pregunto si su madre tambi&eacute;n le imped&iacute;a salir a jugar. &Eacute;l, sin embargo, conecta el recuerdo con otra experiencia, en otro pa&iacute;s, mucho tiempo atr&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe un hast&iacute;o que me hizo comprender el aburrimiento atroz de las siestas catamarque&ntilde;as. Es el que describe <strong>Baudelaire</strong> en <em>Le Spleen de Par&iacute;s</em>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un libro p&oacute;stumo del poeta franc&eacute;s. Se public&oacute; en 1869, dos a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte. Algunos lo consideran el primer libro de poes&iacute;a en prosa. Apenas sali&oacute; fue m&aacute;s bien ignorado. A&ntilde;os m&aacute;s tarde la cr&iacute;tica le dio un valor casi tan alto como el de su obra m&aacute;s famosa, <em>Las flores del mal.</em> <strong>Walter Benjamin</strong>, incluso, le dedic&oacute; un libro de cr&iacute;tica literaria llamado <em>El Par&iacute;s de Baudelaire</em>, en el que analiz&oacute; la mirada del poeta sobre la burgues&iacute;a emergente en aquella capital francesa del siglo XIX.
    </p><p class="article-text">
        En el poema Le solitude (La soledad), de <em>Le Spleen de Par&iacute;s</em>, Baudelaire destaca el valor de la soledad y la introspecci&oacute;n; y lo contrapone a la algarab&iacute;a parisina y la superficialidad que se respira en la capital francesa. Uno de sus versos dice:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Es cierto que un charlat&aacute;n, cuyo supremo placer consiste en hablar desde un p&uacute;lpito o una tribuna, correr&iacute;a el serio riesgo de volverse loco en la isla de Robinson. No le exijo a mi periodista las virtudes valientes de un Crusoe, pero le pido que no condene a los amantes de la soledad y del misterio&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Hay otro poema, llamado &ldquo;El viejo saltimbanqui&rdquo;, en el que Baudelaire refleja la encerrona existencial que plantea la vida moderna y el capitalismo ya  desarrollado. El d&iacute;a a d&iacute;a es una lucha por la supervivencia, se&ntilde;ala, mientras que las vacaciones son un &ldquo;armisticio&rdquo; que transcurre entre saltimbanquis, domadores, y vendedores ambulantes. Un entorno banal, en el que solamente nos olvidamos por un rato de la tragedia que es estar vivo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s alguna biograf&iacute;a que no le&iacute; revele si alguno de estos poemas fueron escritos en ese intervalo entre al almuerzo y la tarde que m&aacute;s tarde llamamos siesta. En cualquier caso, el hecho es que de una u otra forma, sufr&iacute;amos de un aburrimiento atroz: en las siestas catamarque&ntilde;as, en las siestas de Tortuguitas, o en la observaci&oacute;n cansadora de la algarab&iacute;a parisina. Hoy, sin embargo, no hay minuto que no se rinda al est&iacute;mulo incansable de la hiperconexi&oacute;n. Sin Fin.
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/baudelaire-celular-odioso-aburrimiento_129_12552868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Aug 2025 03:03:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Baudelaire, el celular y ese odioso aburrimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Al final, no era tan así]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los otros Hiroshimas que no nos importan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/hiroshimas-no-importan_1_12525505.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8bf3428-d57f-4a31-a4ee-fe409d48fa2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los otros Hiroshimas que no nos importan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A 80 años de Hiroshima, la memoria de aquel horror conmueve, muchas veces, más que las tragedias actuales. Recordamos los horrores pasados, pero miramos de reojo los que hoy ocurren en Gaza o Ucrania.
</p></div><p class="article-text">
        En la ma&ntilde;ana del seis de agosto, cuando a&uacute;n no hab&iacute;a tenido tiempo de leer los diarios, recib&iacute; un mensaje de un amigo que se encontraba en Jap&oacute;n. Su viaje, de placer y descubrimiento, coincid&iacute;a con los 80 a&ntilde;os del lanzamiento del ataque nuclear de Estados Unidos sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.
    </p><p class="article-text">
        Me escribi&oacute; para sugerirme que tratara este tema en la columna de este domingo. Confieso que no sab&iacute;a que se cumpl&iacute;an 80 a&ntilde;os de aquel ignominioso hecho b&eacute;lico, perpetrado por la mayor potencia &ldquo;democr&aacute;tica&rdquo; y &ldquo;liberal&rdquo; del mundo. Tampoco sab&iacute;a que en estos d&iacute;as se conmemoraba aquel aniversario. En cambio, probablemente estuviera al tanto de las declaraciones absurdas y sin sentido del presidente Milei, o de alg&uacute;n hecho pol&iacute;tico menor que hubiese surgido en esta parte del mundo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Se cumplieron 80 años del lanzamiento del ataque nuclear de Estados Unidos sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki."
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            <span class="title">
                Se cumplieron 80 años del lanzamiento del ataque nuclear de Estados Unidos sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.                            </span>
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        Mi amigo, Rafael, me cont&oacute; c&oacute;mo la ciudad de Hiroshima se preparaba para recordar el acontecimiento: desde las exhibiciones en el Museo de la Paz hasta la suelta de linternas flotantes &mdash;que representan a las almas de los fallecidos en el ataque&mdash; en el r&iacute;o Motoyasu, que atraviesa el Parque Conmemorativo de la Paz. Miles de personas, locales y extranjeros, se dispon&iacute;an a realizar un conmovedor recorrido hist&oacute;rico y educativo para recordar el ataque y, sobre todo, concientizar al mundo sobre el da&ntilde;o de las armas nucleares.
    </p><p class="article-text">
        Su propuesta me pareci&oacute; interesante y le ped&iacute; que, si era posible, grabara algunos testimonios de los asistentes. En dos de los tres que recogi&oacute; me sorprendi&oacute; que se mencionara la historia. Una de las personas &mdash;una mujer de unos 30 a&ntilde;os&mdash; dijo que cada a&ntilde;o trataba de aprender lo que sucedi&oacute; en Hiroshima, los acontecimientos hist&oacute;ricos que rodearon el ataque, para evitar que se repitiera en el futuro. El otro, de apellido Wajima y algunos a&ntilde;os mayor, confes&oacute; que no sab&iacute;a por qu&eacute; &ldquo;Estados Unidos eligi&oacute; Hiroshima&rdquo; para el ataque. &ldquo;Ma&ntilde;ana voy a tratar de averiguarlo&hellip;&rdquo;, dijo antes de despedirse.
    </p><p class="article-text">
        Hay una novela que aborda esa cuesti&oacute;n, aunque sea en el marco de la ficci&oacute;n: <em>Flores de verano</em>, de Tamiki Hara, un escritor que no alcanz&oacute; fama mundial pero dej&oacute; uno de los testimonios m&aacute;s crudos y, a la vez, po&eacute;ticos, de aquel ataque nuclear. En la historia, Hara explica que la ciudad contaba con un tejido industrial significativo, que all&iacute; se hab&iacute;an organizado varios sectores del ej&eacute;rcito, y que era una urbe densamente poblada. El golpe all&iacute; ser&iacute;a profundo, distinto al que se producir&iacute;a en una simple ciudad sin implicancias para la maquinaria militar de Jap&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De todas formas, las explicaciones estrat&eacute;gicas sobre Hiroshima no son tan importantes como el testimonio desesperado que ofrece el narrador sobre el panorama que se encuentra en la ciudad durante las horas posteriores a que un bombardero estadounidense soltara la bomba nuclear.
    </p><p class="article-text">
        Durante el camino de una huida sin destino concreto, el narrador cuenta:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un viento huracanado comenz&oacute; a azotar nuestras cabezas. Los &aacute;rboles se agitaban, estremecidos. Por encima de m&iacute; volaban ramas enteras arrancadas de cuajo, que se alejaban por los aires. En su danza enloquecida, en medio de aquella vor&aacute;gine, ca&iacute;an en picado como flechas. No recuerdo con claridad cu&aacute;l era el color exacto del cielo. Pero puede que estuvi&eacute;ramos atrapados en el terrible y l&uacute;gubre halo de luz verdosa y mortecina que representa el infierno en los cuadros budistas medievales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Unos minutos despu&eacute;s, mientras avanza entre los escombros y las llamas, describe la desesperaci&oacute;n y el aspecto tenebroso de los heridos y sobrevivientes:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Junto a m&iacute; hab&iacute;a una mujer tendida en el suelo, con la cara hinchada como un globo. Imploraba un poco de agua y, al escuchar su voz, me di cuenta de que era la criada que trabajaba en casa de mi segundo hermano. El resplandor la sorprendi&oacute; con el beb&eacute; en brazos cuando estaba a punto de salir por la puerta de la cocina y le abras&oacute; el rostro, las manos y el pecho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de escribir <em>Flores de verano</em>, Tamiki Hara se suicid&oacute; lanz&aacute;ndose a las v&iacute;as del tren. El da&ntilde;o psicol&oacute;gico y f&iacute;sico producto del bombardeo nuclear hab&iacute;a sido el golpe final de una vida incre&iacute;blemente desafortunada, marcada por la muerte de hermanos, padres y esposa por diversas causas. Al final, Hara se hab&iacute;a convertido en un hombre antisocial, descre&iacute;do de todo, al que solo la escritura le brindaba un aliciente.
    </p><p class="article-text">
        En el pr&oacute;logo del libro, escrito por el traductor Fernando Cordob&eacute;s, se cita un pasaje de otra novela de Hara en el que el narrador se&ntilde;ala:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No tengo la menor idea de c&oacute;mo vive la gente. La humanidad entera me parece como un cristal hecho a&ntilde;icos. El mundo est&aacute; roto. &iexcl;Humanidad! &iexcl;Humanidad! &iexcl;Humanidad! No puedo entenderla. No logro conectar con ella. Tiemblo. &iexcl;Humanidad! &iexcl;Humanidad! &iexcl;Humanidad! Quiero comprender. Quiero conectar. Quiero vivir. &iquest;Soy yo el &uacute;nico que tiembla?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a Hiroshima y a mi amigo Rafael durante su recorrida en el Museo de la Paz. Una de las fotos que me env&iacute;a es tristemente evocadora. En el frente, un polic&iacute;a de uniforme y guantes blancos junto a unas ofrendas florales perfectamente dispuestas. Bien al fondo, el Cenotafio, uno de los pocos edificios que qued&oacute; en pie tras la explosi&oacute;n at&oacute;mica. &ldquo;Sal&iacute; llorando&rdquo;, me dijo Rafael. &ldquo;Muy conmovedor&rdquo;. No es para menos. Se encuentra sumergido en un enorme acontecimiento cultural e hist&oacute;rico que se nos ofrece en formato de paseo, con una carga simb&oacute;lica dif&iacute;cil de procesar en un par de horas. Sin embargo, el objetivo se logra: Rafael, como tantos otros, sale de all&iacute; profundamente afectado, con una idea muy clara de que algo as&iacute; no puede volver a suceder jam&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a la historia. &iquest;Por qu&eacute; la historia tiene ese poder movilizante del que carece el presente? &iquest;Por qu&eacute; <em>La lista de Schindler</em> puede conmovernos hasta las l&aacute;grimas, pero no un video actual que muestra im&aacute;genes de muertos? Las escenas de Gaza, arrasada, con ni&ntilde;os moribundos, amputados, ensangrentados, raqu&iacute;ticos, que lloran desconsoladamente, no parecen tener el mismo efecto que los espacios conmemorativos. &iquest;O s&iacute;?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Palestinos, incluidos niños, hacen fila en la ciudad de Gaza para recibir alimentos distribuidos por una organización benéfica                            </span>
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        &iquest;A alguien le hierve la sangre o le deja al borde del llanto la muerte de las personas abandonadas en la calle? &iquest;Alguien se descompone al enterarse de que otros ciudadanos escarban en los contenedores de basura para alimentarse? &iquest;O que, en pleno invierno, se meten dentro de ellos para resistir el fr&iacute;o? A algunos les dispara la idea de una &ldquo;moda&rdquo;, una tendencia como cualquier otra. A otros, desde las instituciones, les impulsa el esp&iacute;ritu represivo.
    </p><p class="article-text">
        En los d&iacute;as previos a la ca&iacute;da de la bomba, un anciano que hab&iacute;a participado en la guerra mantiene un breve di&aacute;logo con uno de los protagonistas de <em>Flores de verano</em> sobre c&oacute;mo sobrevivir a la conscripci&oacute;n que le llegar&aacute; pronto:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Intenta insensibilizarte. No pienses en nada. No dejes que las cosas te afecten&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Era un consejo para sobrevivir a la guerra, pero si pensamos la frase en relaci&oacute;n al presente, no parece tan distinta de la forma en que afrontamos &mdash;o evitamos afrontar&mdash; los hechos.
    </p><p class="article-text">
        La avanzada de Israel en Gaza ya dej&oacute; m&aacute;s de 60.000 muertos, seg&uacute;n diferentes fuentes. Pr&aacute;cticamente la mitad de los que caus&oacute; la bomba en Hiroshima. Unas im&aacute;genes del diario <a href="https://www.theguardian.com/world/video/2025/aug/05/gaza-before-and-after-fresh-video-shows-extent-of-israels-destruction-video" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Guardian </em></a>muestran el antes y el despu&eacute;s en la Franja. La comparaci&oacute;n evidencia el paso arrollador de una maquinaria b&eacute;lica que no dista mucho de la destrucci&oacute;n causada por un ataque nuclear. Me pregunto, entonces: &iquest;c&oacute;mo es posible que no nos conmovamos hasta las l&aacute;grimas? &iquest;C&oacute;mo es posible que la dirigencia no haya detenido esto mucho tiempo atr&aacute;s? Lo mismo vale para la guerra entre Rusia y Ucrania, para los millones de personas que sufren hambre o fr&iacute;o en distintas ciudades del mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la clave est&eacute; en construir sitios conmemorativos, espacios que parezcan aislados del tiempo presente aunque no lo est&eacute;n; lugares donde la muerte y la destrucci&oacute;n nos conmuevan como no logra hacerlo un largo hilo de X con im&aacute;genes escalofriantes.
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/hiroshimas-no-importan_1_12525505.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Aug 2025 03:02:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los otros Hiroshimas que no nos importan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hiroshima,Gaza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El verano todo lo olvida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/verano-olvida_1_12494701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4be76df-3fa0-4bec-a371-4e3ee5eebe13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El verano todo lo olvida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Europa se desconecta por vacaciones. Pero la guerra en Ucrania, el colapso humanitario en Gaza, las tensiones geopolíticas y los dilemas del trabajo del futuro siguen su curso, ajenos al descanso de agosto.</p></div><p class="article-text">
        Falta menos de una semana para que comiencen las vacaciones en Europa. Al contrario de lo que sucede en Argentina, en este lado del mundo se abre el periodo de descanso m&aacute;s largo del a&ntilde;o. Seg&uacute;n el sector, puede arrancar a fines de junio o mediados de julio, pero la gran mayor&iacute;a inicia su descanso en agosto. 
    </p><p class="article-text">
        En Madrid, por ejemplo, se para la ciudad. Salvo en la zona de la Gran V&iacute;a, la capital espa&ntilde;ola se vac&iacute;a. Muchos restaurantes y bares cierran. Los pudientes se van al mar, y los que no, a los pueblos del interior, &ldquo;a dormir fresquitos&rdquo;, como me dijo una conocida. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Las temperaturas pueden alcanzar los 37 grados, y cada a&ntilde;o es m&aacute;s com&uacute;n encontrarse p&aacute;jaros muertos en las veredas. Los l&iacute;deres de Vox, amigos del presidente Milei, siguen insistiendo en que lo del cambio clim&aacute;tico es una conspiraci&oacute;n. La derecha, para evitar problemas, mira para otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Como fuera, la gran hu&iacute;da no ocurre solo en Madrid, tambi&eacute;n en Par&iacute;s, donde la mayor&iacute;a de los franceses se toma vacaciones. Un amigo pas&oacute; varios d&iacute;as a la b&uacute;squeda de un camar&oacute;grafo para una actividad en la capital del turismo internacional. Fue casi imposible. Solo los grandes hoteles de la plaza Vendome contin&uacute;an trabajando. 
    </p><p class="article-text">
        Agosto es para escaparse. De las preocupaciones, los agravios, las malas noticias, las amenazas de otro conflicto internacional que acecha. En todo caso, se volver&aacute; a hablar de ello en septiembre. Treinta d&iacute;as de pausa, incluso de indiferencia. Sin embargo, esas realidades que no se quieren ver seguir&aacute;n ah&iacute;, inamovibles, a la espera de que alguien se ocupe de ellas. 
    </p><p class="article-text">
        La m&aacute;s acuciante, sin dudas, es <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/asedio-israeli-recrudece-hambruna-ensana-ninos-gaza-no-queda_1_12493477.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la hambruna masiva que sufren los ni&ntilde;os en Gaza</a>. El jueves pasado las autoridades sanitarias gazat&iacute;es informaron que solo en las &uacute;ltimas 24 horas diez ni&ntilde;os hab&iacute;an muerto de desnutrici&oacute;n. M&aacute;s de cien organizaciones humanitarias entre M&eacute;dicos sin fronteras y Oxfam Internacional, advirtieron que el mundo est&aacute; &ldquo;viendo una desnutrici&oacute;n masiva a lo largo de Gaza&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, poco ha cambiado, y nadie en la comunidad internacional parece dispuesto a ponerle un freno a <strong>Benjam&iacute;n Netanyahu</strong>. Espa&ntilde;a, que lideraba una iniciativa en esa l&iacute;nea, se convirti&oacute; en el mayor importador de armas israel&iacute;es de Europa el pasado mes de mayo. Los hechos, no las palabras son las que valen. Por eso no habr&iacute;a que hacerse muchas ilusiones con el anuncio que realiz&oacute; el jueves Francia para <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/macron-anuncia-francia-reconocera-palestina_1_12491291.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reconocer al Estado de Palestina</a>. &iquest;Tendr&aacute; alg&uacute;n impacto real o servir&aacute; solo para que <strong>Emmanuel Macron</strong> descanse con menos sentimiento de culpa?
    </p><p class="article-text">
        Otro asunto importante de esta v&iacute;spera del verano europeo es<a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/zelenski-mayores-protestas-inicio-guerra-ucrania-paso-significar_1_12488093.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la primera protesta que sufri&oacute; el presidente Volod&iacute;mir Zelenski.</a> El mandatario ucraniano tom&oacute; la decisi&oacute;n de poner bajo su &oacute;rbita los dos organismos anticorrupci&oacute;n del pa&iacute;s, y propici&oacute; que muchos ciudadanos en Kiev salieran a las calles. Zelenski se exculp&oacute; diciendo que deb&iacute;an cortar la influencia rusa de esas instituciones. 
    </p><p class="article-text">
        La crisis institucional puso en guardia a los pa&iacute;ses europeos que apoyan a Ucrania. Pero ese no es el principal problema de Zelenski. Las fuerzas armadas rusas avanzan a paso firme y en los &uacute;ltimos meses han ganado terreno casi m&aacute;s r&aacute;pido que en cualquier otro momento de la guerra. Estados Unidos, por su parte, sigue dando muestras ambiguas de su apoyo, y no sorprender&iacute;a que <strong>Donald Trump</strong> utilizara esas &uacute;ltimas protestas para socavar a&uacute;n m&aacute;s al l&iacute;der ucraniano. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de dos a&ntilde;os despu&eacute;s del inicio de la guerra, Ucrania est&aacute; m&aacute;s invadido que antes, y carga en su cuenta con decenas de miles de muertos, y una econom&iacute;a tan golpeada como endeudada. Nadie en el frente de guerra, por si cabe alguna duda, tendr&aacute; posibilidad de tomarse unos d&iacute;as de descanso en alguna playa de la Riviera Francesa.
    </p><p class="article-text">
        Otro acontecimiento &ndash;algo alejado del mapa y de las noticias&ndash; tiene a los pobres ejecutivos de las grandes mineras occidentales sufriendo la gota gorda en &Aacute;frica. El <em>Financial Times </em>se&ntilde;al&oacute; esta semana que las compa&ntilde;&iacute;as extractoras de metales est&aacute;n &ldquo;repensando&rdquo; su negocio en el continente africano. Sucede despu&eacute;s de que una ola de golpes de Estado de car&aacute;cter nacionalista se produjera en varios pa&iacute;ses. 
    </p><p class="article-text">
        En pocas palabras, analistas y actores de la industria advierten que ya se ha alcanzado el l&iacute;mite del saqueo imp&uacute;dico. &ldquo;Las empresas deben jugar un juego m&aacute;s sofisticado&rdquo; precisa un experto citado, en alusi&oacute;n a brindarle ciertos incentivos a los gobiernos de &Aacute;frica. La idea ahora es &ldquo;invertir&rdquo; en infraestructura o en proyectos que impliquen alg&uacute;n desarrollo socioecon&oacute;mico para la naci&oacute;n. No como medida de negociaci&oacute;n sino como una iniciativa de origen, asociada al primer intento de extraer el metal. Ya lo veremos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Hay, por &uacute;ltimo, dos asuntos de actualidad que sin ser necesario llev&aacute;rselos consigo en las vacaciones, es probable que afecten de alg&uacute;n modo a los despreocupados veraneantes. Uno es el de la batalla que sostienen en estos d&iacute;as Reino Unido y Francia con los gigantes tecnol&oacute;gicos X y Apple. El gobierno ingl&eacute;s exigi&oacute; a la empresa californiana que entregue al Estado una forma de acceder a las conversaciones cifradas de los habitantes del Reino Unido. La justicia francesa, por su parte, pidi&oacute; a la empresa de <strong>Elon Musk</strong> que entregue el acceso al algoritmo que &ldquo;ordena&rdquo; las conversaciones en la red social X. El gobierno de Estados Unidos sigue de cerca el tema. Su posici&oacute;n es la de siempre, la supuesta importancia de la libertad de expresi&oacute;n. Una libertad que no existe, claro, cuando se trata de las agencias de servicios del pa&iacute;s norteamericano.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, y porque las vacaciones son tambi&eacute;n tiempo de hacer balances y replantearse muchas cosas, entre ellas el trabajo, puede ser interesante darle un vistazo a lo que se discute estos d&iacute;as respecto al mundo del empleo. La muy reconocida periodista estadounidense, experta en econom&iacute;a, Rana Foroohar, escribi&oacute; esta semana que vivi&oacute; un momento revelador al visitar una compa&ntilde;&iacute;a que fabrica grandes barcos en Estados Unidos. Se asombr&oacute; por la escasa cantidad de trabajadores. Todo estaba robotizado.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1947293600041091427?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Para Foroohar, es un ejemplo del futuro, y al que reci&eacute;n nos estamos asomando. Advierte, s&iacute;, que los pa&iacute;ses deber&iacute;an conservar alg&uacute;n desarrollo industrial para garantizar la &ldquo;seguridad nacional&rdquo;. &iquest;Se refiere a evitar una guerra civil o a otra cosa? Pero, al mismo tiempo, se&ntilde;ala que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os el sector de la medicina ha brindado los puestos de trabajo que se perdieron en la industria. Hay dos razones que lo explican, sugiere. Una es que los norteamericanos viven cada vez m&aacute;s y con mayores posibilidades econ&oacute;micas. La otra, por el contrario, es que hay cada vez m&aacute;s ciudadanos con problemas de salud (de la obesidad a los trastornos mentales, digo yo). 
    </p><p class="article-text">
        Para la periodista, los desaf&iacute;os que enfrenta el sistema de salud pueden verse solventados con la Inteligencia Artificial. En el futuro, dice, tambi&eacute;n habr&aacute; doctores, robots, y personas sin educaci&oacute;n sanitaria que asistan a los humanos y/o a los robots en la sala de consultas del hospital. Quiz&aacute;s alguno de los veraneantes europeos encuentre en este sector el trabajo que perdi&oacute; o perder&aacute; en un futuro pr&oacute;ximo. Nada est&aacute; perdido, entonces, a la vuelta de las ansiadas vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/verano-olvida_1_12494701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jul 2025 03:01:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El verano todo lo olvida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Al final, no era tan así]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago Motorizado: “Estoy redescubriendo la potencia de la vida offline”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/santiago-motorizado-redescubriendo-potencia-vida-offline_128_12493593.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c41b592-36a3-495a-b9bf-7ee64a1fea88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago Motorizado: “Estoy redescubriendo la potencia de la vida offline”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A veinte años del primer disco de El Mató, Santiago Motorizado presenta El Retorno, su álbum más íntimo y reflexivo. El músico habló en Madrid con elDiarioAR sobre el amor, la política y la necesidad de volver a la experiencia real en tiempos de celulares y distopías.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Hubo un momento en que parec&iacute;a que &eacute;ramos m&aacute;s famosos en Espa&ntilde;a que en Argentina&rdquo;, dice <strong>Santiago</strong> <strong>&ldquo;Motorizado&rdquo;</strong> desde el living de una casa en el barrio madrile&ntilde;o de Lavapi&eacute;s. Este martes present&oacute; algunas canciones de su flamante disco, <em>El Retorno</em> (2025), en la sala Casa Brava de la capital espa&ntilde;ola. Las invitaciones se agotaron en apenas un par de horas.
    </p><p class="article-text">
        No sorprende: desde que en 2010 tocaron por primera vez en el festival Primavera Sound, <em>&Eacute;l Mat&oacute; a un Polic&iacute;a Motorizado</em> &mdash;y el propio Santiago&mdash; no han dejado de girar por toda la pen&iacute;nsula. Bandas ic&oacute;nicas del indie espa&ntilde;ol, como <em>Los Planetas</em>, los celebraron p&uacute;blicamente en cada oportunidad.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1949203438534861309?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Quince a&ntilde;os despu&eacute;s de aquel debut, el pr&oacute;ximo 26 de noviembre, <strong>la banda tendr&aacute; su fecha m&aacute;s convocante en Europa</strong>: un concierto en el Movistar Arena de Madrid, con capacidad para m&aacute;s de 15.000 personas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, mientras disfruta de unos d&iacute;as de descanso &mdash;en los que viaj&oacute; a Manchester para ver a <em>Oasis</em> junto a Dillom y otros amigos&mdash;, Santiago se toma un rato para hablar con nosotros sobre sus nuevas canciones, el clima pol&iacute;tico y cultural actual, y los dilemas que la tecnolog&iacute;a impone sobre la m&uacute;sica y la vida cotidiana.
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                    alt="El próximo 26 de noviembre, la banda tendrá su fecha más convocante en Europa: un concierto en el Movistar Arena de Madrid, con capacidad para más de 15.000 personas."
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            <span class="title">
                El próximo 26 de noviembre, la banda tendrá su fecha más convocante en Europa: un concierto en el Movistar Arena de Madrid, con capacidad para más de 15.000 personas.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;De qu&eacute; se trata el nuevo disco El Retorno? &iquest;C&oacute;mo surge y c&oacute;mo lo est&aacute;s viviendo ahora que ya est&aacute;s tocando algunas canciones en vivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bien, contento. Siempre estoy diciendo que es mi primer disco solitario, y despu&eacute;s me pelean en Twitter (actual X) porque yo ya saqu&eacute; otro disco que eran las bandas sonoras (para la serie Okupas y la pel&iacute;cula La muerte no existe y el amor tampoco), pero la verdad es que estas siempre fueron o iban a ser las canciones de mi primer disco. Adem&aacute;s, son mis primeras canciones porque s&iacute;, en pos de complementar una narrativa. Algo que me gusta, adem&aacute;s, es que las canciones m&aacute;s viejas encajan bien con este momento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a este &ldquo;momento&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hay una canci&oacute;n que es una de las m&aacute;s viejas, se llama &ldquo;Google Maps&rdquo;, que en su momento se llam&oacute; &ldquo;Google Earth&rdquo;, aunque el concepto de la canci&oacute;n es el mismo: alguien que torpemente busca un amor en Google Maps. Y siento que encaja bien con este momento. Seguimos usando Google Maps, seguimos muy pendientes de los tel&eacute;fonos celulares, buscando algo, buscando una soluci&oacute;n, buscando un amor en Instagram o que ChatGPT nos solucione la existencia.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1938984523578122440?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Hablas de la existencia, algo que se repite en letras y comunicaciones de El Mat&oacute;.. Recuerdo una entrevista a Dave Grohl en la que hablaba de su trayectoria como m&uacute;sico y su incansable b&uacute;squeda de un sentido a la existencia... &iquest;Es algo ret&oacute;rico o es algo a lo que le das vuelta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es algo que est&aacute; en mi cabeza y que tambi&eacute;n est&aacute; un poco en juego en estos d&iacute;as..., esto de los tel&eacute;fonos m&oacute;viles, esta comodidad que nos muestran, que nos ofrece la tecnolog&iacute;a, pero tambi&eacute;n nos aleja de la experiencia; la experiencia como eso que le da sentido a la existencia. No puedo negar las virtudes de tener toda la discograf&iacute;a de la historia de la m&uacute;sica en mi mano, pero esta especie de milagro arrastra como una maldici&oacute;n, que es alejarnos de la experiencia, alejarnos de la aventura de ir a buscar esa canci&oacute;n, que puede ser un tesoro, que nos pod&iacute;a defraudar, o que nos pod&iacute;a cambiar la vida...
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Pensaba en las baladas del disco, que tienen un sello propio, y se me ocurri&oacute; describirlas como &ldquo;baladas motorizadas&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;(R&iacute;e) Me gusta. S&iacute;, hay algo que marca un poco la est&eacute;tica, la forma de las cosas que hago. Justo estos d&iacute;as discut&iacute;amos sobre algo parecido. Fuimos a ver a Oasis, y al final del show tocaron Wonderwall y Don&rsquo;t Look Back in Anger, y los chicos dec&iacute;an &ldquo;termina muy tranquilo, con baladas&rdquo;. Y no s&eacute; si son baladas del todo. Y <em>El Mat&oacute;</em> tiene para m&iacute; un poco de eso, canciones que est&aacute;n en un punto intermedio, canciones que te invitan a saltar o a bailar, pero que todav&iacute;a no est&aacute;n en ese pulso punk, digamos, est&aacute;n ah&iacute;. Y lo mismo con las baladas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Camino de piedras, por otra parte, tiene una est&eacute;tica western tipo el inicio de la pel&iacute;cula Django, sin cadenas, de Tarantino. No solo a nivel musical, sino tambi&eacute;n audiovisual. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Elegimos esa canci&oacute;n para el principio del disco porque sent&iacute;amos que de alguna manera era como una invitaci&oacute;n a mostrar algo diferente, salirse un poco del universo de <em>El Mat&oacute;</em>. Al principio era una cosa muy b&aacute;sica, los acordes, la voz, un poco inspirados tambi&eacute;n por el contexto, est&aacute;bamos grabando en Sonic Ranch, en medio del desierto de Texas, donde son todos medio cowboys, y, la verdad es que me gustaba eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Hace unos d&iacute;as presentaste algunas canciones en un bar de aqu&iacute; de Madrid, y viendo el p&uacute;blico, pens&eacute; algo que ya advert&iacute; varios a&ntilde;os atr&aacute;s... la enorme conexi&oacute;n que hay entre </strong><em><strong>El Mat&oacute; </strong></em><strong>y vos con el p&uacute;blico de Espa&ntilde;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, la verdad. La primera vez que tocamos ac&aacute; fue en 2010 en un <em>Primavera Sound</em>. Era otra &eacute;poca de la comunicaci&oacute;n, no ten&iacute;amos mucha idea de nada y &eacute;ramos full independientes. Pero aquel concierto fue especial, gener&oacute; como algo, por lo menos en el boca en boca que se gener&oacute; ah&iacute;. Despu&eacute;s tuvimos suerte con el show... pasaron cosas extra&ntilde;as. Primero fuimos invitados para cubrir una banda de Brasil que no se present&oacute;. Despu&eacute;s, el d&iacute;a que tocamos, se rompi&oacute; el sonido del escenario grande que estaba al lado nuestro, y mucha de la gente vino a nuestro escenario. Por ejemplo, &ldquo;Jota&rdquo; (Juan Rodr&iacute;guez Cervilla), de <em>Los Planetas</em>, que siempre que pod&iacute;a hablaba bien de nosotros o dec&iacute;a que &eacute;ramos su banda favorita de Argentina. Toda esa combinaci&oacute;n de cosas hizo que entr&aacute;ramos en el mundillo del indie espa&ntilde;ol, que en ese momento estaba muy en boga. De pronto se dio algo raro, parec&iacute;a que &eacute;ramos m&aacute;s famosos en Espa&ntilde;a que en Argentina.
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                    alt="&quot;En este momento puntual, donde está un poco de moda la crueldad, en redes sociales sobre todo, creo que florece un poco la idea del amor, del cariño y la empatía como una cosa media obligada para contrarrestar todo eso&quot;, dice Santiago Motorizado."
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                &quot;En este momento puntual, donde está un poco de moda la crueldad, en redes sociales sobre todo, creo que florece un poco la idea del amor, del cariño y la empatía como una cosa media obligada para contrarrestar todo eso&quot;, dice Santiago Motorizado.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;Cambi&oacute; la escena espa&ntilde;ola en estos &uacute;ltimos diez a&ntilde;os? Pregunto, sobre todo, por todo el &eacute;xito de la m&uacute;sica urbana en Espa&ntilde;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Evidentemente esto de la m&uacute;sica urbana que se puso en el centro de la atenci&oacute;n en todas partes del mundo, no esquiv&oacute; Espa&ntilde;a. Pero, a la vez, apareci&oacute; esta banda que es <em>Carolina Durante</em>, que es muy famosa, que son unos pibitos j&oacute;venes que hacen una especie de protopunk y est&aacute;n totalmente a contramano de esto (de la m&uacute;sica urbana), sobre todo haciendo hincapi&eacute; en que son una nueva generaci&oacute;n, y que su p&uacute;blico es gente joven. Me gusta pensar que va por ah&iacute;, pero bueno, hay de todo y hay muchas cosas todo el tiempo a la vez.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El escritor </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/autores/juan-jose-becerra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Juan Jos&eacute; Becerra</strong></a><strong> tiene un libro fant&aacute;stico que se llama </strong><em><strong>El amor</strong></em><strong>, una suerte de historia narrada en el futuro en la que se da cuenta de un fen&oacute;meno ya extinguido... el amor. Pienso en ese libro y en tus canciones, muchas de ellas dedicadas al amor, &iquest;sigue vivo el amor o est&aacute; en extinci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Estos &uacute;ltimos a&ntilde;os se habla mucho del amor rom&aacute;ntico como un lugar malo. Yo la verdad que pongo en discusi&oacute;n que eso sea malo, pero creo que en este momento puntual, donde est&aacute; un poco de moda la crueldad, en redes sociales sobre todo, creo que florece un poco la idea del amor, del cari&ntilde;o y la empat&iacute;a como una cosa media obligada para contrarrestar todo eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Sobre estos tiempos que vivimos, quer&iacute;a preguntarte por el contexto pol&iacute;tico, cultural, social que te inspir&oacute; aquellas canciones de los primeros discos y el contexto de estos d&iacute;as...</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que muchas de aquellas canciones est&eacute;n atravesadas un poco por la esperanza y estas canciones m&aacute;s nuevas, sobre todo las de <em>Super Terro</em>r (2023), est&aacute;n escritas con bronca. Hablo un poco del mundo, un poco de Argentina, un poco encriptado, no tan literal, pero s&iacute; siento que vivimos en un mundo de locura total, &iquest;no? Se mezcla el haber salido campe&oacute;n del mundo con tener un presidente que est&aacute; totalmente enloquecido, lo digo con respeto, o no, pero vivimos en esta cosa, esta especie de distop&iacute;a. Por momentos nos causa gracia tambi&eacute;n, un poco como mecanismo para atravesar esta dura realidad. Y por momentos, el horror. El horror de ver a los que peor est&aacute;n, los que m&aacute;s sufren. Ojal&aacute; que la respuesta sea un poco m&aacute;s de amor, pero siento que estamos yendo a otro lugar&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;S&eacute; que sos muy cin&eacute;filo. Una de las canciones de </strong><em><strong>El Retorno</strong></em><strong>, de hecho, se llama</strong><em><strong> Amor en el cine</strong></em><strong>, y quer&iacute;a preguntarte qu&eacute; pel&iacute;cula elegir&iacute;as para describir este momento del mundo en que vivimos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Se me viene mucho a la cabeza la pel&iacute;cula <em>Idiocracia</em> (2006). Es una comedia que con el tiempo empieza a ser cada vez menos comedia porque plantea un futuro donde la gente se vuelve cada vez m&aacute;s est&uacute;pida, donde los est&uacute;pidos empiezan a reproducirse y las personas inteligentes dejan de reproducirse. El personaje principal, que es Luke Wilson, queda atrapado en una c&aacute;psula del tiempo y aparece mil a&ntilde;os despu&eacute;s cuando el mundo est&aacute; dominado por la estupidez total. Mucho de ese humor y un futuro dist&oacute;pico y delirante empieza a replicarse; la figura del presidente de Estados Unidos de ese momento, que es un personaje muy gracioso, una exageraci&oacute;n, va siempre con una ametralladora. Bueno, es como verlo ahora a Milei con la motosierra, entreg&aacute;ndosela a Elon Musk&hellip; La pel&iacute;cula es muy buena, pero ahora est&aacute; perdiendo gracia porque aquellos gags se est&aacute;n volviendo dram&aacute;ticamente reales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Ojalá en el futuro nos libremos del celular, de querer filmar todo el tiempo esos recuerdos que nunca vamos a ver&quot;, asegura Santiago Motorizado."
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                &quot;Ojalá en el futuro nos libremos del celular, de querer filmar todo el tiempo esos recuerdos que nunca vamos a ver&quot;, asegura Santiago Motorizado.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo analiz&aacute;s el impacto de la tecnolog&iacute;a en la m&uacute;sica desde aquellos primeros streaming de comienzos del 2000, que permit&iacute;an a alguien en otro pa&iacute;s escuchar un show en vivo, a lo que sucede en la actualidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es dif&iacute;cil. La verdad que nosotros como banda, yo como m&uacute;sico, fuimos beneficiados por un mont&oacute;n de situaciones que tienen que ver con la tecnolog&iacute;a. Somos una banda independiente. Lo que m&aacute;s le cuesta a una banda independiente es darse a conocer, y las redes sociales, las plataformas, obviamente lo hicieron mucho m&aacute;s f&aacute;cil. Pero como te dec&iacute;a antes, estas cosas milagrosas arrastran una maldici&oacute;n. Y esa maldici&oacute;n pone en perspectiva todo. Ahora estoy valorando mucho cosas que hice toda mi vida y ahora las valoro el doble porque me doy cuenta que las hago igual que siempre, pero sin el tel&eacute;fono celular, como ir al cine o ir a jugar al f&uacute;tbol. Y es lo mismo con la experiencia de la m&uacute;sica, hay algo que pasa en el mundo real, cuando nos salimos de los tel&eacute;fonos. Ahora me encanta salir de viaje, tocar, ver lo que pasa en el show. Ojal&aacute; en el futuro nos libremos del celular, de querer filmar todo el tiempo esos recuerdos que nunca vamos a ver.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Pasaron veinte a&ntilde;os del primer disco de </strong><em><strong>El Mat&oacute;</strong></em><strong> un polic&iacute;a motorizado, y pasaron muchas cosas muy lindas a nivel trayectoria de la banda. &iquest;Cu&aacute;les son los incentivos para continuar? &iquest;Con qu&eacute; se renueva el deseo, las ganas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El ciclo es siempre un poco hacer canciones nuevas y salir a tocarlas. Las canciones como la excusa para irse de aventura por el mundo. Y eso todav&iacute;a me pone contento porque, a pesar del tiempo, incluso con las dificultades, ahora muchos tienen hijos, est&aacute; muy vivo el esp&iacute;ritu de salir a por la aventura. <em>El Retorno</em>, en alg&uacute;n punto, es tambi&eacute;n una excusa para salir a tocar. 
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/santiago-motorizado-redescubriendo-potencia-vida-offline_128_12493593.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Jul 2025 03:01:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago Motorizado: “Estoy redescubriendo la potencia de la vida offline”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Santiago Motorizado,El mató a un policía motorizado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hombres buenos de derecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/hombres-buenos-derecha_1_12460272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1117fb9a-bc19-4ea6-aac9-b8d2b2005858_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hombres buenos de derecha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un documental sobre el Harlem Cultural Festival de 1969 sirve como punto de partida para pensar lo impensado: un alcalde republicano y blanco que se puso del lado de los más vulnerables. ¿Un hombres bueno de derecha? </p></div><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as atr&aacute;s mir&eacute; el documental <em>Summer Soul</em>. Una obra audiovisual grandiosa que realiz&oacute; en su debut como director el m&uacute;sico Ahmir (Questlove) Thompson, a quien probablemente no conozcan, aunque es el responsable de la banda que musicaliza el show de <strong>Jimmy Fallon</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Se estren&oacute; en 2022. Alguno puede que lo recuerde porque gan&oacute; el Oscar a mejor documental ese mismo a&ntilde;o. Antes, en 2021, gan&oacute; un premio central en el Festival de Sundance, y varias menciones en muchos otros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El documental de Thompson volvi&oacute; a poner en el centro de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica un festival deliberadamente olvidado, el Harlem Cultural Festival, que se celebr&oacute; en el Mount Morris Park (el actual Marcus Garvey Park), en Manhattan, durante una serie de domingos entre finales de junio y finales de agosto del a&ntilde;o 1969.
    </p><p class="article-text">
        Un festival alternativo al Woodstock &mdash;apodado por algunos el &ldquo;Black Woodstock&rdquo;&mdash;, que no solo present&oacute; una cartelera de ensue&ntilde;o, sino que constituy&oacute; una de las reuniones y expresiones m&aacute;s completas y categ&oacute;ricas de la defensa y la lucha por los derechos de la comunidad negra. Es, adem&aacute;s, de una nostalgia dolorosa escuchar a algunos de los asistentes realizar cr&iacute;ticas pol&iacute;ticas con m&aacute;s altura y filo que casi cualquier pol&iacute;tico de estos d&iacute;as (Gastamos plata en llegar a la Luna pero no para darle a comer a los pobres de Harlem.&hellip;).
    </p><p class="article-text">
        El escenario, colorido pero austero, dio lugar a m&uacute;sicos como <strong>Stevie Wonder</strong>, <strong>Nina Simone</strong>, <strong>B.B. King</strong>, <strong>Mahalia</strong> <strong>Jackson</strong>, y los fant&aacute;sticos <strong>Sly &amp; the Family Stone</strong>, entre muchos otros. Cada uno de ellos dej&oacute; un mensaje. En ocasiones musical, en otros de un nivel expl&iacute;cito que no dudar&iacute;an de denunciar como subversivos en estos d&iacute;as. Nina Simone, por ejemplo, ley&oacute; un poema que instaba a dar la vida por la revoluci&oacute;n, a defender el respeto y la legitimidad de los derechos de los negros en aquella sociedad (mundo) segregada de los Estados Unidos como fuera. &ldquo;&iquest;Est&aacute;n listos para matar, si toca?&rdquo;, pregunt&oacute; al p&uacute;blico con una seriedad y un compromiso nada ret&oacute;ricos.
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        Dura casi dos horas y cada minuto est&aacute; justificado. Sin embargo, yo no quer&iacute;a hablar del documental sino de un hombre que aparece all&iacute;. Se trata del exalcalde de Nueva York, <strong>John V. Lindsay</strong>. Si no me falla la memoria, es el &uacute;nico hombre blanco que aparece sobre el escenario del festival a excepci&oacute;n del baterista de una de las bandas que se present&oacute;. Con un semblante a lo Kennedy &mdash;no solo carism&aacute;tico sino atractivo&mdash;, Lindsay aparece sobre el escenario junto a Tony Lawrence, m&iacute;tico presentador del festival, para que la multitud lo aplauda. Aqu&iacute; est&aacute; &ldquo;nuestro hermano de alma de ojos azules&rdquo;, se&ntilde;ala Lawrence mientras le pasa un brazo por la espalda como si fuese un amigo de toda la vida.
    </p><p class="article-text">
        La alcald&iacute;a de Nueva York que dirig&iacute;a Lindsay hab&iacute;a auspiciado el festival, pero el alcalde no estaba all&iacute; por eso solamente. Desde que asumiera el cargo, en 1967, el dirigente neoyorquino hab&iacute;a puesto a la comunidad negra en el centro de su gesti&oacute;n. En un contexto de violencia y discriminaci&oacute;n contra ellos, Lindsay fue uno de los primeros en establecer una presencia y una comunicaci&oacute;n real con la comunidad negra de la ciudad. Sus constantes visitas, di&aacute;logos y medidas para fortalecer las condiciones de negros y latinos construy&oacute;, a los ojos de la comunidad, una percepci&oacute;n verdadera de que alguien se ocupaba de ellos. Ese alguien, encima, era un hombre blanco del partido republicano.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, del partido republicano. &iquest;Se imaginan? Fue una sorpresa tan inesperada que los medios acu&ntilde;aron el t&eacute;rmino &ldquo;republicano liberal&rdquo; para describirlo. Un hombre bueno de derecha. Algo casi imposible de encontrar estos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        No la tuvo f&aacute;cil igual, aunque se mantuvo en el cargo durante seis a&ntilde;os. Debi&oacute; dejar su partido, formar uno nuevo, el liberal, e incluso en el a&ntilde;o 71 se uni&oacute; al dem&oacute;crata para lanzar una carrera presidencial que no prosper&oacute;. Como cita un art&iacute;culo de la revista <em>The New Yorker</em> de la &eacute;poca, Lindsay hab&iacute;a llegado al cargo &ldquo;sin v&iacute;nculos con ning&uacute;n grupo de poder establecido&rdquo;; por tanto, carec&iacute;a de una base de apoyo econ&oacute;mico. No bastaba con el respaldo de las comunidades m&aacute;s pobres.
    </p><p class="article-text">
        Los hombres de derecha buenos casi no se encuentran. Pero, &iquest;qu&eacute; pasa con la izquierda? El caso del Reino Unido ofrece un triste ejemplo. Despu&eacute;s de varios a&ntilde;os de laborismo neoliberal, tatcherista y nacionalista, el gobierno del laborista<strong> Keir Starmer</strong> es una l&aacute;grima para los progresistas. En un a&ntilde;o de gobierno no ha tomado medidas reales para los trabajadores, pero s&iacute; ha elevado su ret&oacute;rica belicista y ha prometido aumentar la inversi&oacute;n en material militar. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la izquierda en Reino Unido? &iquest;Existi&oacute; alguna vez?
    </p><p class="article-text">
        <em>The Financial Times</em> refleja esta semana que ni aquellos &ldquo;ilustres&rdquo; dirigentes del laborismo conservan algo de la izquierda. Una investigaci&oacute;n del diario ingl&eacute;s revel&oacute; que el instituto que lleva el nombre del exprimer ministro laborista <strong>Tony Blair</strong> particip&oacute; de reuniones (&iquest;gestiones?) para transformar la Franja de Gaza en un parque tem&aacute;tico capitalista con torres Trump y empresas de Tesla. Esas reuniones dieron pie a un documento compartido con el presidente de Estados Unidos, cuyo punto central es pagarle (dinero) a medio mill&oacute;n de palestinos para que dejen su tierra.
    </p><p class="article-text">
        Si bien el Instituto Tony Blair neg&oacute; que estuviera trabajando en el proyecto, el <em>Financial Times</em> accedi&oacute; a un documento hecho por la instituci&oacute;n en el que sostiene que se est&aacute; ante una &ldquo;oportunidad &uacute;nica&rdquo; para hacer de Gaza un lugar &ldquo;pr&oacute;spero&rdquo;, &ldquo;moderno&rdquo; y &ldquo;seguro&rdquo;. Faltar&iacute;a agregar que se har&iacute;a sobre los cad&aacute;veres de los palestinos; sobre el hambre de sus habitantes, que se agrava cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a interesante, por otra parte, preguntarle a Lindsay qu&eacute; opina de la guerra en Gaza, de la muerte de civiles palestinos a manos del ej&eacute;rcito israel&iacute; en estos d&iacute;as. &iquest;Hay acaso un ejemplo m&aacute;s claro en la actualidad del atropello ileg&iacute;timo y sistem&aacute;tico contra civiles que este? &iquest;Hay acaso una bandera m&aacute;s clara para enarbolar por cualquier progresismo que se precie de tal?
    </p><p class="article-text">
        El mundo, sin embargo, no da grandes ejemplos de gobiernos que gestionen para los trabajadores. Si acaso hay uno que ha hecho algunos m&eacute;ritos es el de<strong> Pedro S&aacute;nchez</strong> en Espa&ntilde;a. Pero estas &uacute;ltimas semanas, su mandato se ha puesto en cuesti&oacute;n. Dos de sus colaboradores m&aacute;s cercanos &mdash;ya no est&aacute;n en el gobierno, pero lo acompa&ntilde;aron en sus primeros a&ntilde;os&mdash; fueron acusados de corrupci&oacute;n. Escuchas telef&oacute;nicas expl&iacute;citas circularon en los medios espa&ntilde;oles &mdash;un caso de cloacas y filtraciones incluso m&aacute;s inescrupuloso que el de Argentina. S&aacute;nchez asegura que el robo, si existi&oacute;, ha sido a t&iacute;tulo personal. No en nombre del partido ni del gobierno. Veremos c&oacute;mo sigue, pero es evidente que se trata de un asunto medular.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gabriel Rufi&aacute;n</strong>, portavoz de Esquerra, una de las fuerzas progresistas de Catalunya, dej&oacute; algunas frases valiosas para la izquierda. Se las dijo a S&aacute;nchez en el Congreso de los Diputados durante una sesi&oacute;n de esta semana. &ldquo;La izquierda no puede robar, se&ntilde;or presidente, porque la pena es extremadamente mayor que con la derecha&hellip; Cuando la izquierda roba, la gente llora. Cuando la derecha roba, la gente vota&hellip;&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; para argumentar que el Partido Socialista Espa&ntilde;ol no deb&iacute;a utilizar el argumento de &ldquo;ustedes roban m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no fue solo eso. Se anim&oacute;, adem&aacute;s, a decirle que si quiere que la gente valore todas las iniciativas progresistas que se han tomado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, ponga en marcha un plan &ldquo;radical de medidas&rdquo;. &ldquo;Yo le propongo tres&rdquo;, dijo Rufi&aacute;n, &ldquo;vivienda, vivienda y vivienda&hellip;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hay un problema mayor que el de la vivienda para las clases medias y bajas de Europa? No. El trabajo existe, con sueldos miserables, pero existe. La vivienda, en cambio, no. La poca que hay se alquila a precios siderales. Por eso: vivienda, vivienda y vivienda. &iquest;Por qu&eacute; ser&aacute; que a las izquierdas les resulta tan complicado resolver la cuesti&oacute;n de la vivienda? &iquest;Ser&aacute; que, en poco tiempo, se terminar&aacute; por naturalizar la situaci&oacute;n? No faltar&aacute; alg&uacute;n pol&iacute;tico de izquierdas que justifique la ausencia de viviendas a precios razonables en aras de defender el &ldquo;buen funcionamiento de la econom&iacute;a...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Me habr&iacute;a gustado preguntarle a Lindsay qu&eacute; opina de lo que dijo Rufi&aacute;n. Probablemente le quedara lejos la idea de un partido catal&aacute;n, mucho m&aacute;s si este plantea la independencia de Espa&ntilde;a. Aunque s&iacute; habr&iacute;a entendido lo de la vivienda. El problema es que era un hombre bueno de derecha, un <em>rara avis</em>, una especie en extinci&oacute;n, del tipo que ya no existe. Por eso pensamos en la izquierda, en los partidos progresistas. Ellos s&iacute; deber&iacute;an tomar esas medidas, se imagina uno. &iquest;O es que, para nuestra poca suerte, los buenos hombres de izquierda tambi&eacute;n est&aacute;n en v&iacute;as de extinci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/hombres-buenos-derecha_1_12460272.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Jul 2025 03:48:15 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Algo muy malo está por sucederte, y no está relacionado con que seas pobre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/malo-sucederte-no-relacionado-seas-pobre_129_12423323.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4edbdeb1-c549-4043-9cad-c1ff23bd32b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120759.jpg" width="5979" height="3363" alt="Algo muy malo está por sucederte, y no está relacionado con que seas pobre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras los líderes globales alertan sobre amenazas bélicas inminentes y rearman a Europa, los verdaderos peligros —desde el cambio climático hasta los abusos tecnológicos y las guerras silenciadas— quedan fuera de agenda. La política internacional parece más dispuesta a alimentar fantasmas que a enfrentar las urgencias reales.</p></div><p class="article-text">
        El reconocido analista de pol&iacute;tica exterior Mark Curtis dijo algo interesante esta semana: &ldquo;Cada pocos meses, alg&uacute;n funcionario del gobierno o declaraci&oacute;n oficial nos dice que el mundo se est&aacute; volviendo m&aacute;s peligroso y que enfrentamos amenazas sin precedentes. Lo &uacute;ltimo&hellip;, en la estrategia de seguridad nacional (que anunci&oacute;) <strong>Keir</strong> <strong>Starmer</strong> (el primer ministro del Reino Unido). La cuesti&oacute;n es que ya sabemos de d&oacute;nde vienen las mayores amenazas para nosotros: de nuestros propios l&iacute;deres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La afirmaci&oacute;n no es una oda a la antipol&iacute;tica; es, m&aacute;s bien, un ejemplo m&aacute;s de la ausencia total de ADN progresista en la sangre de los l&iacute;deres internacionales. Lo de Curtis viene a cuento de la presentaci&oacute;n de Starmer esta semana, en la que dijo que el pa&iacute;s podr&iacute;a enfrentarse a un escenario de guerra en un futuro no lejano. Pero calza perfectamente tambi&eacute;n con la columna que publicaron el presidente de Francia, <strong>Emmanuel Macron</strong>, y el canciller alem&aacute;n, <strong>Friedrich</strong> <strong>Merz</strong>, en el <em>Financial Times</em>, titulada: <a href="https://www.ft.com/content/c1bf5fe8-602d-4887-a5eb-1bd247be9d54" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Europa debe rearmarse en un mundo inestable&rdquo;</a>.
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        No hay casi ning&uacute;n l&iacute;der europeo que no est&eacute; avivando la idea de una guerra en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Hay pa&iacute;ses que est&aacute;n reimplementando el servicio militar e impulsando nuevos planes industriales de producci&oacute;n b&eacute;lica. Al principio, la histeria militar estaba relacionada con la &ldquo;amenaza&rdquo; de Rusia tras su invasi&oacute;n a Ucrania, pero luego se convirti&oacute; en algo abstracto. Hay un mal, un mal que viene por nosotros&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La confirmaci&oacute;n de ese mantra se materializ&oacute; de forma muy concreta esta semana durante la cumbre de la OTAN en la ciudad holandesa de La Haya. Los miembros de la alianza atl&aacute;ntica acordaron aumentar su gasto en defensa de forma radical para alcanzar un 5 % del Producto Bruto Interno en 2035. Salvo la Espa&ntilde;a de Pedro S&aacute;nchez &mdash;que plante&oacute; la idea de priorizar fondos para inversi&oacute;n social&mdash;, la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses se plegaron a los deseos de &ldquo;Daddy&rdquo;, como llam&oacute; el arrodillado jefe de la OTAN, Mark Rutte, al presidente Donald Trump.
    </p><p class="article-text">
        En uno de los bastidores de la reuni&oacute;n, el canciller alem&aacute;n, <strong>Friedrich Merz</strong> &mdash;el mismo que d&iacute;as atr&aacute;s celebr&oacute; el &ldquo;trabajo sucio&rdquo; que Israel realizaba con sus ataques a Ir&aacute;n&mdash; aplaudi&oacute; el compromiso asumido con la frase: debemos &ldquo;poner nuestro dinero donde est&aacute; nuestra boca&rdquo;. Los alemanes son buenos cumpliendo las promesas que salen de su boca. Hay que reconocerlo. M&aacute;s de uno recordar&aacute; lo implacable que result&oacute; la Troika, comandada por el gobierno alem&aacute;n, en los severos planes de ajuste que se impusieron contra los sectores m&aacute;s vulnerables de la sociedad griega.
    </p><p class="article-text">
        Como fuera, los &uacute;nicos males que identifican los l&iacute;deres internacionales &mdash;y tambi&eacute;n locales&mdash; son las guerras eventuales, las Rusia y los Ir&aacute;n, tambi&eacute;n China. Y tienen sus razones, Trump el primero. Nadie deber&iacute;a descartar que la pr&eacute;dica constante del mandatario norteamericano sobre el aumento de inversi&oacute;n en defensa que deben hacer los europeos lleve, de fondo, el lobby de las empresas b&eacute;licas de su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No parece casual que estos d&iacute;as, durante el <em>Show del Aire de Par&iacute;s</em> (una de las m&aacute;s importantes ferias militares del mundo), las grandes empresas de armamento de Estados Unidos asistieran en masa para hacer negocios. Compa&ntilde;&iacute;as como Lockheed est&aacute;n viendo un horizonte tan alentador para sus  negocios que, adem&aacute;s de expandir su cadena de suministros en la regi&oacute;n, est&aacute;n estableciendo f&aacute;bricas en suelo europeo.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo cabe para otras empresas b&eacute;licas, no necesariamente estadounidenses o canadienses. Las europeas tambi&eacute;n est&aacute;n de fiesta con la ret&oacute;rica del mal inminente. Lo cierto es que los males verdaderos son de carne y hueso, o de componentes electr&oacute;nicos, y hacen da&ntilde;os reales cada d&iacute;a. Los l&iacute;deres internacionales no los ven &mdash;o simulan no verlos&mdash;, pero hay ejemplos de sobra.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana, hubo al menos tres noticias relacionadas con los riesgos del desarrollo de la inteligencia artificial. Por un lado, Martin Wolf &mdash;reconocido miembro del establishment&mdash; afirm&oacute; que las industrias creativas est&aacute;n bajo amenaza por el avance de la I.A. El gobierno del Reino Unido quiere permitir el uso de los contenidos creados por terceros de forma gratuita en aras del crecimiento de la econom&iacute;a, pero, &ldquo;desafortunadamente, el gobierno no puede decir a qui&eacute;n beneficiar&aacute; ese crecimiento, ni cu&aacute;nto ser&aacute;&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Wolf.
    </p><p class="article-text">
        Otros dos casos son: la acusaci&oacute;n que recibi&oacute; el gigante Open AI de querer &ldquo;sepultar&rdquo; a una peque&ntilde;a empresa que desarrollaba auriculares con inteligencia artificial, luego de que esta le mostrara sus planes y no se pusieran de acuerdo sobre alg&uacute;n tipo de colaboraci&oacute;n; y la amenaza real que enfrentan las grandes empresas de publicidad y creatividad en relaci&oacute;n con la IA. Expertos en la materia aseguran que se seguir&aacute; premiando el ingenio humano, pero cada vez m&aacute;s empresas usan bots y voces prefabricadas para sus anuncios.
    </p><p class="article-text">
        Otras amenazas reales, por supuesto, son las que sufren los gazat&iacute;es. Como si faltaran pruebas, una investigaci&oacute;n del peri&oacute;dico israel&iacute; <em>Haaretz</em> inform&oacute; d&iacute;as atr&aacute;s que <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/soldados-israelies-recibieron-ordenes-disparar-palestinos-comida-gaza-haaretz_1_12421997.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soldados de las Fuerzas Armadas de Israel recibieron &oacute;rdenes de disparar contra palestinos desarmados </a>que se congregaban cerca de sitios de distribuci&oacute;n de alimentos, incluso cuando no representaban ninguna amenaza. Los soldados, que describieron esos sitios como &ldquo;campos de matanza&rdquo;, se&ntilde;alaron que no hab&iacute;a &ldquo;enemigo&rdquo;, no hab&iacute;a &ldquo;armas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otro asunto que representa una amenaza real es el cambio clim&aacute;tico. Sin embargo, esta semana la agencia de noticias AP inform&oacute; sobre la interrupci&oacute;n de las negociaciones de la llamada <em>Green Claims Directive</em> de la Uni&oacute;n Europea, dise&ntilde;ada para frenar las declaraciones falsas o enga&ntilde;osas de sostenibilidad en determinados productos. La medida se suma al relajamiento general de distintas normas para reducir el drama clim&aacute;tico: desde la llamada &ldquo;Ley de Restauraci&oacute;n de la Naturaleza&rdquo; hasta las regulaciones sobre sostenibilidad financiera, transparencia corporativa y reducci&oacute;n de metano.
    </p><p class="article-text">
        De todo esto, por supuesto, los l&iacute;deres internacionales &mdash;tan sensibilizados y precavidos ante la amenaza b&eacute;lica&mdash; no dicen nada. Lo mismo que las grandes empresas y el establishment. El gran monstruo de nuestros d&iacute;as es &uacute;nicamente la amenaza militar, el fantasma b&eacute;lico. Fuera de eso, silencio absoluto&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Porque, aunque los grandes popes de Wall Street sufrieron convulsiones de pavor ante el triunfo de Zohran Mamdani en las internas dem&oacute;cratas de Nueva York, las posibilidades reales de que alguien impulse una aut&eacute;ntica medida de justicia distributiva son propias de un cuento de hadas.
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/malo-sucederte-no-relacionado-seas-pobre_129_12423323.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Jun 2025 03:47:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Algo muy malo está por sucederte, y no está relacionado con que seas pobre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Keir Starmer,Emmanuel Macron,industria bélica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Israel-Irán, y aquellos tiempos dorados del americano impasible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/israel-iran-tiempos-dorados-americano-impasible_129_12404517.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8a5852f-6ce7-4e58-ad0c-b48a03db3530_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Israel-Irán, y aquellos tiempos dorados del americano impasible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las declaraciones del titular del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, sobre los alcances nuclerares de Irán ilustran la dificultad de acceder a una mirada clara sobre lo que ocurre en Medio Oriente. El conflicto con Israel expone las trampas de los discursos simplificados.</p></div><p class="article-text">
        A mitad de esta semana, Luis Novaresio public&oacute; un post en X en el que chicaneaba a los &ldquo;progres&rdquo; que defienden a Ir&aacute;n o bien que condenan los ataques israel&iacute;es en suelo iran&iacute;. Lo hizo a trav&eacute;s de un art&iacute;culo de Infobae en el que Rafael Grossi, el director de la Organizaci&oacute;n Internacional de Energ&iacute;a At&oacute;mica, afirmaba que Ir&aacute;n estaba cerca de tener material para construir seis u ocho armas nucleares.
    </p><p class="article-text">
        Novaresio public&oacute; el post pocos d&iacute;as despu&eacute;s de los ataques iniciales de Israel contra objetivos iran&iacute;es, que destruyeron algunas de las principales bases militares y cient&iacute;ficas del r&eacute;gimen isl&aacute;mico, y terminaron con la vida de varios altos mandos. Novaresio, entonces, quiso &mdash;o eso supongo yo&mdash; enviar un mensaje en la l&iacute;nea de: &iquest;No ven, progres ingenuos&hellip;? Estaban a punto de fabricar la bomba nuclear con la que borrar&iacute;an del mapa a Israel.
    </p><p class="article-text">
        Unas pocas horas despu&eacute;s de su post, la jefa de Internacionales del canal CNN, la superestrella estadounidense Christiane Amanpour, public&oacute; un post, tambi&eacute;n en X, con un video del mismo Rafael Grossi acompa&ntilde;ado de la cita: &ldquo;No ten&iacute;amos ninguna prueba sobre un esfuerzo sistem&aacute;tico de Ir&aacute;n para crear una bomba nuclear&rdquo;. Amanpour, al menos, evit&oacute; la chicana. Lo se&ntilde;alo porque ambas declaraciones parec&iacute;an contradecirse.
    </p><p class="article-text">
        Grossi dio varias entrevistas m&aacute;s ese mismo d&iacute;a y los posteriores. Es posible que debiera repetirlas debido a que, en alg&uacute;n momento, fue impreciso, o algo de lo que dijo se malinterpret&oacute;. Lo cierto es que, durante la mayor&iacute;a de esas entrevistas, insisti&oacute; precisamente en lo que difundi&oacute; Amanpour. Los &ldquo;progres&rdquo; quiz&aacute;s ten&iacute;an algo de raz&oacute;n&hellip;
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo ilustra la enorme dificultad que implica informarse hoy. Y ya no hablamos de leer uno o dos diarios, sino de poder leer un par de p&aacute;rrafos claros, escuchar algunas voces autorizadas o acceder a un an&aacute;lisis m&aacute;s o menos preciso que nos permita comprender el conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Los algoritmos de X, cuyo consumo repunt&oacute; en varios pa&iacute;ses, parecen desatados, y bastan un par de <em>scrolleadas</em> para enterarse de decenas de datos y puntos de vista diversos sobre el asunto. &ldquo;Esta noche ocurrir&aacute; una gran sorpresa que el mundo recordar&aacute; durante siglos&rdquo;, public&oacute; la cuenta de la televisi&oacute;n oficial de Ir&aacute;n. Las cuentas oficiales y no oficiales iran&iacute;es replicaron el mensaje de distintas formas. Uno no sab&iacute;a qu&eacute; esperarse. &iquest;Misiles bal&iacute;sticos? &iquest;La mentada bomba nuclear? &iquest;Invadir Israel?
    </p><p class="article-text">
        Periodistas, comentaristas y usuarios de la red publicaron videos de los ataques iran&iacute;es en suelo israel&iacute; y viceversa. &iquest;Qui&eacute;n est&aacute; ganando la guerra? El expresidente Donald Trump oscil&oacute; en sus declaraciones entre el anuncio de una negociaci&oacute;n y el inminente ingreso de su pa&iacute;s en el conflicto. <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/trump-anuncia-da-semanas-decidir-si-ataca-iran_1_12400011.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En una de sus &uacute;ltimas declaraciones, dijo que se tomar&iacute;a dos semanas para decidir su respuesta sobre Ir&aacute;n.</a>
    </p><p class="article-text">
        Las bases de su movimiento, MAGA, se alinean hoy m&aacute;s con figuras como Jeremy Corbyn, el veterano laborista ingl&eacute;s que denuncia a diario los cr&iacute;menes en Gaza. <strong>Tucker Carlson</strong>, el expresentador de FOX y voz fuerte de la ola que llev&oacute; a Trump al poder, desarm&oacute; de forma humillante los pocos argumentos del senador republicano <strong>Ted Cruz</strong>, que impulsa desde hace a&ntilde;os una guerra contra Ir&aacute;n. <strong>Steve Bannon</strong>, exestratega electoral de Trump en su primer mandato, afirm&oacute; esta semana que un ataque norteamericano contra el pa&iacute;s isl&aacute;mico &ldquo;desgarrar&iacute;a&rdquo; a Estados Unidos. &ldquo;No podemos tener otro Irak&rdquo;, sentenci&oacute;. Si ya resultaba dif&iacute;cil sacar conclusiones entre adversarios ideol&oacute;gicos, m&aacute;s a&uacute;n cuando las disputas se dan dentro de una misma fuerza.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello me hizo pensar en <em>El americano impasible</em>, aquella novela de intrigas b&eacute;licas que escribi&oacute; el periodista y escritor ingl&eacute;s Graham Greene. La historia transcurre en el Vietnam colonial de los a&ntilde;os 50, cuando las fuerzas francesas, en franco declive, se enfrentan a la creciente presencia de Washington en la regi&oacute;n, en los albores de su campa&ntilde;a global contra el comunismo.
    </p><p class="article-text">
        Thomas Fowler, el protagonista, es un corresponsal que sostiene una relaci&oacute;n entre amistosa y profesional con un funcionario de la embajada norteamericana en Vietnam, y, a su vez, con su novia, que antes fue tambi&eacute;n su pareja. Ya en las primeras p&aacute;ginas, el narrador describe las rutinas de los varios periodistas afincados en el pa&iacute;s. C&oacute;cteles y reuniones en las calurosas salas del Hotel Majestic. Contactos con la polic&iacute;a local, los funcionarios franceses y norteamericanos, alguna fuente inesperada. Todo para escribir unos pocos cables o alguna cr&oacute;nica que ser&aacute; enviada a Par&iacute;s o Londres a trav&eacute;s de un tel&eacute;grafo.
    </p><p class="article-text">
        Un residente en la capital francesa o inglesa abrir&aacute; el peri&oacute;dico en un bar, su casa, o el lugar de trabajo. Posiblemente dir&aacute;: &ldquo;Ah, con que esto es lo que sucede&hellip;&rdquo;. No habr&aacute; posteos en X, ni debates superfluos entre influencers, ni cientos de declaraciones oficiales. Apenas si un comentario de Naciones Unidas&hellip; El mundo era m&aacute;s f&aacute;cil de digerir. Tampoco exist&iacute;a ansiedad por saber c&oacute;mo va a desenvolverse el conflicto. El minuto a minuto&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo cambi&oacute; todo? Recuerdo en 2015 haber viajado a Crimea desde Mosc&uacute; para escribir una cr&oacute;nica sobre lo que suced&iacute;a en aquella pen&iacute;nsula anexada por Rusia en 2014. Confieso mi ingenuidad. &ldquo;Quiero contarles a los lectores de Argentina lo que realmente est&aacute; sucediendo&rdquo;, pens&eacute; al proponerle al editor de Internacionales de P&aacute;gina/12 el viaje. Era uno de los pocos periodistas en Rusia en aquellos d&iacute;as. Twitter apenas hab&iacute;a despegado. Instagram no exist&iacute;a&hellip; Es cierto, dir&aacute; alguno, ya pasaron diez a&ntilde;os, una eternidad.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a esa marea informativa respecto del conflicto entre Israel e Ir&aacute;n. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; lo importante? El presidente franc&eacute;s, <strong>Emmanuel Macron</strong>, parece haber aprendido de sus propios errores, o de los de su pa&iacute;s. &ldquo;&iquest;Alguien piensa que lo que hicimos en Libia diez a&ntilde;os atr&aacute;s es una buena idea? No&rdquo;, dijo en una declaraci&oacute;n a la prensa. Su pa&iacute;s fue uno de los que lider&oacute; el bombardeo del pa&iacute;s africano en 2011. Nueve a&ntilde;os despu&eacute;s, Libia est&aacute; desmembrada, con varias facciones disput&aacute;ndose el poder. El territorio se ha vuelto tambi&eacute;n uno de los puentes de la inmigraci&oacute;n ilegal a Europa. &ldquo;Si hay un cambio de r&eacute;gimen, no sabemos lo que vendr&aacute; despu&eacute;s&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Macron para reforzar la idea de no atacar a Ir&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mientras Estados Unidos medita qu&eacute; hacer, y los lobbies militares se frotan las manos, la Uni&oacute;n Europea dio un tibio paso de condena hacia Israel por las matanzas cometidas en Gaza. Las acciones de Israel en la Franja incumplen las disposiciones sobre derechos humanos contenidas en su Acuerdo de Asociaci&oacute;n con la Uni&oacute;n Europea, sentenci&oacute; un informe del Servicio de Acci&oacute;n Exterior, dependiente del Ministerio de Exteriores del bloque. El informe cita numerosos estudios e investigaciones de organizaciones independientes, que documentaron violaciones a los derechos humanos: desde una hambruna generalizada hasta la ocupaci&oacute;n ilegal de asentamientos.
    </p><p class="article-text">
        Lo dicho no exonera a Ir&aacute;n de sus acciones contra Israel. Nada tiene que ver con aceptar o no su programa de desarrollo nuclear. Se trata, en realidad, de defender un orden legal internacional, de que no impere la l&oacute;gica del m&aacute;s fuerte. Lo sucedido en Rusia con Ucrania, lo que est&aacute; sucediendo en Gaza con Israel, y lo que podr&iacute;a desencadenarse en Ir&aacute;n si el conflicto escala es, adem&aacute;s de un riesgo b&eacute;lico y econ&oacute;mico de magnitud, el tiro de gracia al orden internacional, a los resortes democr&aacute;ticos de la comunidad internacional.
    </p><p class="article-text">
        Puede resultar ir&oacute;nico, pero en la novela de Greene, esa era la preocupaci&oacute;n del americano impasible, funcionario de la embajada de Estados Unidos en Saig&oacute;n. &ldquo;Quiz&aacute;s solo hac&iacute;a diez d&iacute;as que &eacute;ste hab&iacute;a estado atravesando el parque en Boston, con los brazos cargados de libros que hab&iacute;a estado leyendo con antelaci&oacute;n sobre el Lejano Oriente y los problemas de China. Ni siquiera hab&iacute;a o&iacute;do lo que le hab&iacute;a dicho; ya estaba absorto en los dilemas de la democracia y las responsabilidades de Occidente; estaba determinado, seg&uacute;n me di cuenta muy pronto, a hacer el bien, pero no a una persona individual, sino a un pa&iacute;s, a un continente, a un mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y de los periodistas, qu&eacute; dice Fowler? A muchos de ellos los acusa de conservar un &ldquo;cinismo inmaduro&rdquo;. El propio Fowler, sin ir m&aacute;s lejos, lucha con su propia mirada, algo esc&eacute;ptica, de cierto cansancio que deriva en una relatividad &eacute;tica, en una neutralidad que no termina siendo del todo neutra. Sin embargo, a pesar de esas tempranas muestras de pesimismo, la novela de Greene revela que, por sobre todas las cosas, a&uacute;n hay tiempo para el amor, la amistad, y tambi&eacute;n para la pol&iacute;tica y el periodismo.
    </p><p class="article-text">
        En el tel&oacute;n de la guerra quedaba a&uacute;n alguna esperanza: aunque fuera una historia de amor, o una buena cr&oacute;nica, bien lograda, reveladora. Ahora &mdash;en estos tiempos de vor&aacute;gine informativa&mdash; todo parece tan fr&iacute;o, tan interesado y enrevesado; el elevado nivel de informaci&oacute;n que circula dificulta identificar lo importante, lo prioritario. &iquest;Deja alg&uacute;n espacio para lo dem&aacute;s? Probablemente, aunque para identificarlo sea necesario atravesar primero la densa selva informativa. Ardua tarea, s&iacute;, aunque la lectura de aquellas novelas fant&aacute;sticas de Greene puede mostrarnos un camino.
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/israel-iran-tiempos-dorados-americano-impasible_129_12404517.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Jun 2025 03:08:33 +0000]]></pubDate>
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