<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Filosofía]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/filosofia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Filosofía]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1032308/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Tales se cae y Kant se emborracha ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cae-kant-emborracha_129_12898641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62c18b05-b243-4c54-a0e7-1ba30b21dc82_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134028.jpg" width="199" height="112" alt="Tales se cae y Kant se emborracha "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Eligieron pensar como la actividad principal de sus vidas y protagonizaron algunos episodios disparatados, de los que se tenían pocas noticias... hasta ahora. </p></div><p class="article-text">
        Lejos del imaginario con el que asociamos la seriedad y compostura con los grandes reflex&oacute;logos de la Historia,&nbsp;el profesor portugu&eacute;s <strong>David Erlich</strong> me cuenta algunas escenas desconocidas que tienen como figuras principales a <strong>Tales de Mileto</strong>, <strong>Di&oacute;genes</strong>, <strong>Immanuel Kant</strong>, <strong>John</strong> <strong>Stuart Mill</strong>, entre otros amantes disciplinados del saber. Con reflexolog&iacute;a no me refiero a la pr&aacute;ctica del masaje en los pies, sino a las vibraciones en las mentes quietas que causa el ejercicio de la filosof&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Aquellas escenas se suceden durante una noche de conversa y sabores, en el barrio de Alfama, mientras nos servimos un tinto del Alentejo. Y arrancan risas y sonrisas entre los comensales que participamos de una cena en la casa del padre de David, el excelente contrabajista <strong>Alex Erlich Oliva</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/906458d6-782b-4720-a663-7568f056fd3c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/906458d6-782b-4720-a663-7568f056fd3c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/906458d6-782b-4720-a663-7568f056fd3c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/906458d6-782b-4720-a663-7568f056fd3c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/906458d6-782b-4720-a663-7568f056fd3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/906458d6-782b-4720-a663-7568f056fd3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/906458d6-782b-4720-a663-7568f056fd3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Mucho antes de que la ciencia se convierta en una disciplina separada de la filosof&iacute;a, en el siglo VII antes de nuestra era, Tales funda la escuela de los Milesios, en una ciudad ubicada en la costa oeste de la Turqu&iacute;a actual.
    </p><p class="article-text">
        Durante su b&uacute;squeda de la causa primera que pone al mundo en movimiento, encuentra en el agua el origen de todo. Tales es un astr&oacute;nomo y fil&oacute;sofo para quien observar el cielo es una maravilla en s&iacute; misma. Muy joven, se cae en un pozo, cuando una mujer mucho m&aacute;s grande que &eacute;l lo lleva a mirar las estrellas y el muchacho distra&iacute;do tropieza y termina adentro de un gran agujero, en la v&iacute;a p&uacute;blica. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo pretendes conocer el cielo si ni siquiera pod&eacute;s ver lo que est&aacute; enfrente tuyo?&rdquo;, es la pregunta ret&oacute;rica que le formula ella. 
    </p><p class="article-text">
        La sierva destaca en su amo el ansia de conocer las cosas del firmamento, que deja escapar lo que tiene enfrente, debajo de los pies. Incluso, trat&aacute;ndose del primer fil&oacute;sofo occidental.
    </p><p class="article-text">
        El griego <strong>Pit&aacute;goras </strong>estudia los tri&aacute;ngulos y lidera un grupo espiritual casi mon&aacute;stico que sigue r&iacute;gidas restricciones. Entre esas normas prohibitivas, dos dan cuenta de su precauci&oacute;n: apartar los cuchillos afilados y no estrechar las manos con facilidad. Pero las m&aacute;s llamativas son las relacionadas con la micci&oacute;n, el hacer pis: no orinar mirando al sol y no hacerlo sobre las u&ntilde;as y los cabellos cortados. Estas regulaciones extra&ntilde;as son, por lo menos, misteriosas. Sobre todo, si tenemos en cuenta que la gran divisa de los pitag&oacute;ricos es &ldquo;todo es n&uacute;mero&rdquo;, antecedente del lema de Galileo: el universo est&aacute; escrito en lengua matem&aacute;tica&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A contramano de muchos colegas, Pit&aacute;goras admite mujeres entre sus filas. Y as&iacute; como se ocupa de las operaciones algebraicas, descifra los misterios de la m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; tienen en com&uacute;n el poeta japon&eacute;s del Siglo Diecisiete, <strong>Matsuo Basho</strong>, y los maestros chinos del Siglo Octavo, <strong>Linji Yixuan</strong> y <strong>Changqing Daan</strong>? Lo responde Erlich: el gusto por el arroz y el budismo zen, una tradici&oacute;n filos&oacute;fica no religiosa surgida en la segunda mitad del siglo VI antes de <strong>Cristo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Aclarada la opci&oacute;n gastron&oacute;mica, el amante del saber residente en Lisboa recuerda entre bocados que el budismo fue creado por el pr&iacute;ncipe <strong>Siddhartha Gautama</strong>, educado en el hindu&iacute;smo, cuando&nbsp;abandona el palacio lujoso donde vive. Renombrado como <strong>Buda</strong> (iluminado) permanece sentado, pierde el sentido del tiempo y tiene visiones inspiradoras y prosaicas:&nbsp;envejecer es inevitable, todos estamos sujetos al dolor por el deseo y la ignorancia, la liberaci&oacute;n puede llegar con una vida &eacute;tica y con meditaci&oacute;n,&nbsp;todos los seres vivos seremos cad&aacute;veres.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos al grano con la cuesti&oacute;n gastron&oacute;mica. No se trata de querer arroz en cantidades ni ahora. El acto de comer arroz se encamina a romper con la distinci&oacute;n sujeto-objeto, a unirse con lo que necesita aqu&iacute; para el cual la iluminaci&oacute;n zen despierta. El budismo conf&iacute;a en los gestos simples, no se dirige a un &eacute;xtasis de all&aacute;, ni a la inmanencia de ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lejos del pre-juicio que los ubica frente al fuego crepitante de una chimenea o sentados en un escritorio prolijo rodeados de un ambiente silencioso, muchos fil&oacute;sofos cl&aacute;sicos deambulaban por calles o&nbsp;plazas, de un lado para otro. Di&oacute;genes, por ejemplo, vive dentro de un barril y camina con sus pobres ropas y una jarra de vino vac&iacute;a atada a su cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alejandro el Grande</strong>, admirador de la cultura helen&iacute;stica, encuentra al hombre y le dice: pedime lo que quieras. Y el c&iacute;nico le responde: devu&eacute;lveme el sol. Di&oacute;genes menea sus caderas en las arenas durante el verano y abraza las estatuas en invierno. A veces anda con una especie de linterna de dia &ldquo;para encontrar un hombre honesto&rdquo;. O se enfrenta a los poderosos como un espectador &ldquo;de su ambici&oacute;n insaciable&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        El austero Kant, parece, tiene sus a&ntilde;os locos, en los tiempos en que estudia en la universidad de Konigsberg, capital de Prusia Oriental. El autor de obras escritas rigurosas, estructurales y estructurantes, juega al billar por las noches, enfundado en ropa de colores brillantes.
    </p><p class="article-text">
        No deja de ser paradojal que el fil&oacute;sofo que intenta sintetizar el racionalismo cartesiano y el empirismo de <strong>John Locke</strong>,&nbsp;el mismo de los imperativos categ&oacute;ricos, sea recordado tambi&eacute;n como un joven alcoh&oacute;lico. Hijo de artesanos humildes, en una ocasi&oacute;n llega a beber tanto vino, que no encuentra la forma de regresar solo a su casa. 
    </p><p class="article-text">
        Antes de que nacieran los primeros pelos de su barba, John Stuart Mill lee a los cl&aacute;sicos, en griego y lat&iacute;n. Pero previo a cumplir veinte a&ntilde;os se abandona a una depresi&oacute;n de la que sale gracias a <strong>Harriet Taylor</strong>, la mujer de su vida. Con esta elegante y desafiante intelectual, a quien conoce en una cena de amigos, toma contacto con el feminismo y se indigna porque su amada no puede separarse legalmente de su primer esposo. &ldquo;Esos poderes execrables&rdquo;, dice al acusarlos de impedir su felicidad personal.
    </p><p class="article-text">
        El utilitarista Mill escribe en Londres <em>El sometimiento de las mujeres</em>, un tratado sobre la igualdad de g&eacute;nero. El principio que regula las relaciones entre los sexos, la subordinaci&oacute;n de uno a otro, est&aacute; equivocado. Debe ser sustituido por otro de perfecta igualdad, que no admita poder ni privilegio para una de las partes.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Mill se opone a <strong>Arthur Schopenhauer</strong>, para quien la naturaleza femenina es cuidadora, poco propensa al pensamiento y la creatividad. La mujer vive en un estado de minoridad intelectual, considera. 
    </p><p class="article-text">
        Estos y otros relatos m&aacute;s est&aacute;n inclu&iacute;dos en el libro <em>A bebedeira de Kant</em>, (La borrachera de Kant), el libro de Erlich que editorial Planeta public&oacute; en el pa&iacute;s de Pessoa y Saramago. Tal vez, el volumen sea una puerta de entrada a lecturas m&aacute;s sesudas como la <em>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura </em>o<strong>&nbsp;</strong><em>El capital</em>. Mientras tanto, el lector se entretiene con las an&eacute;cdotas de estos grandes pensadores y aprende algo de filosof&iacute;a. Ni barata, ni con zapatos de goma.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cae-kant-emborracha_129_12898641.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 19:11:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/62c18b05-b243-4c54-a0e7-1ba30b21dc82_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134028.jpg" length="11597" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/62c18b05-b243-4c54-a0e7-1ba30b21dc82_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134028.jpg" type="image/jpeg" fileSize="11597" width="199" height="112"/>
      <media:title><![CDATA[Tales se cae y Kant se emborracha ]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/62c18b05-b243-4c54-a0e7-1ba30b21dc82_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134028.jpg" width="199" height="112"/>
      <media:keywords><![CDATA[Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Florencia Sichel: “En los adultos actuales hay mucho miedo a la vulnerabilidad y a mostrar algunas contradicciones”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/florencia-sichel-adultos-actuales-hay-miedo-vulnerabilidad-mostrar-contradicciones_1_12599870.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27202d8a-868b-4f8b-8283-ee829f08ef9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Florencia Sichel: “En los adultos actuales hay mucho miedo a la vulnerabilidad y a mostrar algunas contradicciones”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es autora del libro “Todas las exigencias del mundo”, un ensayo en el que aborda algunas tensiones que imperan sobre la adultez en el siglo XXI. Redes sociales, imperativos y por qué algunas imágenes de éxito tramposas llevan a mayor precarización y malestar.
</p><p class="subtitle">Entrevista - Laura Wittner: “El mandato tradicional de que las mujeres nos aguantemos las cosas también se aplicó a la menopausia”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Venimos de una tradici&oacute;n en la que la adultez se nos mostr&oacute; de forma seria, prolija y ordenada. Es poco adulto el que pierde el tiempo, el que cambia de trabajo, el que tiene distintas parejas, el que no sabe qu&eacute; quiere hacer de su vida&rdquo;, apunta <strong>Florencia Sichel</strong> en la introducci&oacute;n de su flamante libro <em>Todas las exigencias del mundo. Un ensayo sobre la adultez en el siglo XXI.</em> La autora, que es graduada de la carrera de Filosof&iacute;a de la Universidad de Buenos Aires y que <strong>se dedica a la divulgaci&oacute;n de distintos asuntos relacionados con los v&iacute;nculos, la crianza, la maternidad</strong>, toma como referencia a esos hombres y mujeres de hierro para analizar c&oacute;mo viven los adultos de hoy, esos que r&aacute;pidamente son tildados como parte de la generaci&oacute;n &ldquo;de cristal&rdquo;. Las y los que cargan sobre sus espaldas el peso de varios mandatos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con frescura, con diversas referencias filos&oacute;ficas y literarias, sin perder de vista las coyunturas econ&oacute;micas inestables en pa&iacute;ses latinoamericanos como la Argentina, las inequidades y la precarizaci&oacute;n laboral generalizada, <strong>Sichel se propone pensar de qu&eacute; est&aacute;n hechos esos lugares comunes, c&oacute;mo se llegaron armar esos imaginarios plagados de imperativos, de mensajes machacones en las redes sociales que, al mismo tiempo que ofrecen buena cantidad de informaci&oacute;n o im&aacute;genes gratificantes, sofocan y producen malestar.</strong> Distribuido en cinco zonas que inevitablemente tienen sus contactos entre s&iacute;, el libro indaga con solvencia en los vaivenes de la adultez contempor&aacute;nea haciendo pie en cuatro zonas: la felicidad, el trabajo, los cuidados y el amor.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/554835f1-f873-432f-b5e2-17d4608cb565_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/554835f1-f873-432f-b5e2-17d4608cb565_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/554835f1-f873-432f-b5e2-17d4608cb565_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/554835f1-f873-432f-b5e2-17d4608cb565_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/554835f1-f873-432f-b5e2-17d4608cb565_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/554835f1-f873-432f-b5e2-17d4608cb565_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/554835f1-f873-432f-b5e2-17d4608cb565_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El ensayo &quot;Todas las exigencias del mundo&quot; salió por Editorial Planeta."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El ensayo &quot;Todas las exigencias del mundo&quot; salió por Editorial Planeta.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En el libro pusiste el foco en las exigencias alrededor de ser adultos hoy y lo pensaste en algunas zonas como la felicidad, el trabajo, los cuidados, el amor. Lo que me pasaba cuando le&iacute;a cada uno de estos cap&iacute;tulos es que ve&iacute;a que sobrevuela en todos una especie de temor a ser vulnerables. Como si ser adultos fuera no tener flaquezas.&nbsp;&iquest;C&oacute;mo lo ves vos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Yo creo que nos ha hecho mucho da&ntilde;o esta idea de que cuanto m&aacute;s solos hacemos las cosas, mejor. O que cuanto m&aacute;s independientes seamos quiere decir que lo logramos. Muchas veces yo misma me encuentro en ese lugar de felicitar a mis hijas por hacer cosas solas y despu&eacute;s me quedo pensando. Porque est&aacute; buena la autonom&iacute;a, pero autonom&iacute;a no quiere decir hacer todo solo y no pedir ayuda. <strong>En el fondo, me parece que todas las exigencias que nos sofocan tienen que ver con esto, con no poder dejar entrar a la vulnerabilidad, al dolor, a la angustia. </strong>La angustia entre los adultos sigue siendo un tab&uacute;, nos incomoda much&iacute;simo. Y por angustia, no me estoy refiriendo a la depresi&oacute;n diagnosticada por un profesional, me refiero simplemente al hecho de no poder traducir las emociones. Estamos en una &eacute;poca en la que se busca que todas las emociones sean traducidas. Como si uno pudiera saber lo que le pasa todo el tiempo. Y claro que es insoportable no saber lo que te pasa. Es muy insoportable en uno y en el otro. Y los adultos vivimos no solo eso, sino que adem&aacute;s queremos estar bien. Porque tambi&eacute;n e<strong>xiste esta cosa que te fagocita por todos lados, ese imperativo de &ldquo;ten&eacute;s que estar bien&rdquo;, &ldquo;ten&eacute;s que lograr lo mejor para vos&rdquo;, &ldquo;ten&eacute;s que ser tu mejor versi&oacute;n&rdquo;, &ldquo;vos pod&eacute;s&rdquo;.</strong> Bueno, todo eso es horrible primero porque no es posible. Aunque vos quieras, no existe estar bien todo el tiempo. Es una pelotudez. Es una pelotudez con la que al mismo tiempo te bombardean todo el d&iacute;a. Y muchos, aunque sepamos que es una pavada, igual nos sentimos bombardeados. En el fondo, esto deber&iacute;a llevar a preguntarnos verdaderamente qu&eacute; es el bienestar. Porque, a m&iacute; al menos, una vida sin ning&uacute;n tipo de fragilidad y sin dolor no s&eacute; si me interesa. En l&iacute;neas generales, me parece que en los adultos actuales hay mucho miedo a la vulnerabilidad y a  mostrar algunas contradicciones de la vida. <strong>Nos cuesta mostrar el gris, queremos mostrar el resultado. </strong>Ahora, c&oacute;mo se lleg&oacute; a ese resultado pareciera ser que casi que no importa o se pasa por arriba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Otra de las cosas que vos recorr&eacute;s en tu libro tiene que ver con una diferencia entre los adultos de generaciones previas y los de ahora que tenemos vidas inescindibles de las redes. Por all&iacute; te refer&iacute;s, de hecho, al llamado pan&oacute;ptico digital. &iquest;C&oacute;mo crees que influye en nosotros todo este mundo que es tan distinto del de nuestros padres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; A m&iacute; me gusta que ahora el gran tema de preocupaci&oacute;n de muchos es el de las infancias y las pantallas. Y yo cada vez m&aacute;s lo que digo es &iexcl;cuid&eacute;monos a nosotros! Porque a m&aacute;s de uno le obsesiona el ni&ntilde;o y somos los grandes los que estamos pegados al celular todo el tiempo. <strong>En lo personal me preocupa, digo, mi propio uso me preocupa porque muchas veces tengo que hacer un esfuerzo para apartarlo de mi mano. Me parece que tenemos una relaci&oacute;n de completa adicci&oacute;n o muy t&oacute;xica. Pero en este punto lo que m&aacute;s me interesa primero es correrme de esta valoraci&oacute;n de esta &eacute;poca en plan &ldquo;ay, qu&eacute; malos vamos a resultar&rdquo;.</strong> En primer lugar porque no lo s&eacute;.&nbsp;Lo cierto es lo que a uno le produce eso que hace, en este caso, con el tel&eacute;fono o las redes. A m&iacute; estar todo el tiempo <em>scrolleando</em> vidas ajenas no me produce bienestar, me produce todo lo contrario. As&iacute; que m&aacute;s all&aacute; de lo que est&eacute; bien o mal, estar mucho con el tel&eacute;fono me deja en un lugar como de mucha miserabilidad y de mucho sofoco. Por el contrario, cuando lo logro apagar un poco es como que eso merma. Hay algo ah&iacute; que me resulta interesante y que tiene que ver no tanto con gu&iacute;arse por lo que est&aacute; supuestamente bien o lo que est&aacute; mal, sino por los efectos que produce. A la vez, tambi&eacute;n me creo que estar todo el tiempo abri&eacute;ndole la puerta a millones de vidas ajenas no s&eacute; si est&aacute; bueno. Digo, es como si yo ahora me parara en la calle y saliera a preguntar qu&eacute; piensan de m&iacute;. Ser&iacute;a rid&iacute;culo. Bueno, eso lo hacemos los adultos en las redes sociales: estamos todo el tiempo validando nuestra identidad con vidas que no conocemos. Me pasa con mis amigas, que a veces me dicen &ldquo;te vi en Instagram&rdquo; y entonces ya saben supuestamente qu&eacute; hice o c&oacute;mo estoy. Y yo pienso &ldquo;&iexcl;la puta madre, no es la verdad lo que muestro!&rdquo;. Quiero decir, incluso yo misma que hago un esfuerzo por ser lo m&aacute;s honesta posible ah&iacute;, no soy eso. Con esto no quiero caer en el extremo de decir &ldquo;no tengamos celular&rdquo;. Me parece imposible hoy por hoy. Si yo ahora dijera &ldquo;bueno, listo, no contesto m&aacute;s&rdquo; probablemente tengo alg&uacute;n jefe que me va a reclamar. O sea, no podr&iacute;a hacerlo tampoco. Eso tambi&eacute;n hay que tenerlo en cuenta, si no pareciera ser que nos sometemos a esta adicci&oacute;n solo porque queremos cuando en realidad hay un poco de todo. En cualquier caso, <strong>me parece que tenemos que hacer un trabajo de reeducaci&oacute;n muy fuerte para pensar c&oacute;mo nos queremos vincular con algo que nos toma por completo</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos en una época en la que se busca que todas las emociones sean traducidas. Como si uno pudiera saber lo que le pasa todo el tiempo. Y claro que es insoportable no saber lo que te pasa. Es muy insoportable en uno y en el otro. Y los adultos vivimos no solo eso, sino que además queremos estar bien.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Atado a esto, vos analiz&aacute;s a estos personajes, que son los influencers en las redes, que hablan de cuestiones que tienen que ver con el cuerpo, con la crianza, con la alimentaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; pasa con esto entre los adultos contempor&aacute;neos, que a su vez se supone que tenemos a nuestra disposici&oacute;n m&aacute;s informaci&oacute;n que los de otras generaciones?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Por un lado, me parece que est&aacute; buen&iacute;simo tener m&aacute;s informaci&oacute;n. Estamos de acuerdo con eso. Yo, de todas maneras, le pongo una pregunta a la palabra &ldquo;informaci&oacute;n&rdquo; ah&iacute; porque la mayor&iacute;a de las veces no es que estamos leyendo <em>papers</em> con evidencia cient&iacute;fica del CONICET sino que lo que estamos haciendo es comparti&eacute;ndonos <em>reels</em> de Instagram. &iexcl;Esa es toda la informaci&oacute;n! (risas). <strong>Hoy, adem&aacute;s, estamos en la &eacute;poca de la experiencia personal como si fuera suficiente el &ldquo;te cuento lo que me pas&oacute; a m&iacute;, c&oacute;mo lo solucion&eacute;&rdquo;. Tambi&eacute;n es la &eacute;poca del &ldquo;consejo&rdquo;, como si cualquier consejo pudiera adquirir el status de la recomendaci&oacute;n m&eacute;dica o profesional del rubro que sea. </strong>Ah&iacute; hay una diferencia con la &eacute;poca anterior: mi mam&aacute; ten&iacute;a una duda y consultaba con el m&eacute;dico de familia y a lo sumo con otro m&eacute;dico de familia m&aacute;s y alguna t&iacute;a. Ahora no solo ten&eacute;s a tu m&eacute;dico multiplicado por todos los m&eacute;dicos posibles, porque b&aacute;sicamente hay 800 influencers m&eacute;dicos en las redes, sino que adem&aacute;s ten&eacute;s las auto adjudicadas terapeutas.Y ac&aacute; hay algo grave porque, por lo general, uno cae en ese tipo de mensajes cuando est&aacute; vulnerable, cuando verdaderamente est&aacute; buscando algo y no encuentra de qu&eacute; agarrarse. Yo, que vengo de una tradici&oacute;n en la que conf&iacute;o plenamente en la ciencia, igual creo que hay que revisar algunas cosas, pensar por qu&eacute; no alcanza evidentemente con la medicina asistencialista, por qu&eacute; hay algo ah&iacute; que se rompi&oacute; y que hace que uno termine cont&aacute;ndole su problema al influencer de turno. Creo que vale la pena hacerse la pregunta porque es lo que est&aacute; sucediendo. Pero tambi&eacute;n me parece interesante pensar por qu&eacute; de todo hay que hacer una mega investigaci&oacute;n. Puedo entender que cada uno tenga algo que lo preocupa puntualmente, que vos vengas y me digas &ldquo;quiero saber todo de la dieta keto&rdquo;. <strong>Ok, pero &iquest;todo tiene que ser el gran tema? &iquest;De cada micro decisi&oacute;n uno tiene que hacer una investigaci&oacute;n exhaustiva?</strong> Yo lo cuento en el libro: crec&iacute; a fines de los 90, mi vieja me hac&iacute;a pur&eacute; chef con patitas de pollo. No estoy diciendo que est&eacute; bien, pero ahora parece que de todo tenemos que ser especialistas. Y eso tambi&eacute;n es insoportable, nos arrasa y no se puede sostener. Te consume la vida que de cada decisi&oacute;n haya que sacar el m&aacute;ximo rendimiento y esperar el resultado m&aacute;s optimizado. Es desgastante que quieras dedicar toda tu vida a lo mejor y al mejor rendimiento en todo. Entiendo que haya temas que a uno le preocupan y que uno los priorice, pero no pueden ser todos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6ce04c8-d78f-4e26-8dc6-835de223a6d2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6ce04c8-d78f-4e26-8dc6-835de223a6d2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6ce04c8-d78f-4e26-8dc6-835de223a6d2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6ce04c8-d78f-4e26-8dc6-835de223a6d2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6ce04c8-d78f-4e26-8dc6-835de223a6d2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6ce04c8-d78f-4e26-8dc6-835de223a6d2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b6ce04c8-d78f-4e26-8dc6-835de223a6d2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Florencia Sichel nació en Buenos Aires, en 1989. Es profesora de la Filosofía por la Universidad de Buenos Aires."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Florencia Sichel nació en Buenos Aires, en 1989. Es profesora de la Filosofía por la Universidad de Buenos Aires.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En el texto vos te refer&iacute;s a esta idea de Giorgio Agamben cuando habla la era de la experiencia: de las vacaciones hasta ir al teatro o pasear al perro, incluso el propio trabajo, todo se convierte en experiencia. Y, al mismo tiempo, todo se parece al trabajo. &iquest;Hasta cuando no trabajamos estamos trabajando por este mandato de las redes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Hay varias cosas. Por un lado, pienso que pensamos que trabajamos. Que no necesariamente es que lo hacemos. Pero s&iacute; que carga sobre nosotros un imperativo, un peso&nbsp;de que tendr&iacute;amos que hacerlo. Yo a veces pienso que dejara de <em>scrollear</em> en el celular &ldquo;c&oacute;mo organizar la casa con contenedores de Colombraro&rdquo;, y efectivamente la organizara, probablemente tardar&iacute;a menos. Sin embargo tengo el peso. Todos lidiamos con una carga mental enorme. Esto no es solo de las madres, que es un concepto que se usa mucho en ese terreno, sino de todo el mundo. <strong>Todos tenemos carga mental horrorosa porque tenemos un jefe que nos demanda algo o porque nosotros mismos estamos todo el tiempo pensando en lo que deber&iacute;amos hacer. </strong>Ahora, si efectivamente lo hacemos o no, ese es otro tema. Tambi&eacute;n es cierto que, a diferencia de la adultez m&aacute;s del siglo pasado, se han corrido los l&iacute;mites de lo laboral. Y que ahora vendemos como algo bueno esto de que podemos estar vacacionando y trabajando a la vez. Pero en el fondo nunca vacacionamos y nunca dejamos de trabajar. Yo ya no s&eacute; lo que es apagar el celular y desconectar. Y hasta no s&eacute; si me animar&iacute;a a decir &ldquo;por cinco d&iacute;as desconecto de verdad, no miro el WhatsApp&rdquo;. Creo que esto tambi&eacute;n produce efectos en nuestro cuerpo porque tiene que ver con no poder nunca bajar la guardia. Y tambi&eacute;n genera una falsa sensaci&oacute;n de que somos imprescindibles, cuando no lo somos: &iquest;por qu&eacute; no voy a poder apagar cinco d&iacute;as el celular si no soy nadie?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A mí estar todo el tiempo scrolleando vidas ajenas no me produce bienestar, me produce todo lo contrario. Así que más allá de lo que esté bien o mal, estar mucho con el teléfono me deja en un lugar como de mucha miserabilidad y de mucho sofoco. Por el contrario, cuando lo logro apagar un poco es como que eso merma.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En este contexto, hac&eacute;s referencia tambi&eacute;n a algo muy marcado de estos tiempos: la precarizaci&oacute;n laboral. Y en muchos casos, como el tuyo, la crisis habitacional.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Es que creo que en este marco de precarizaci&oacute;n y pluriempleo con el que vivimos, sent&iacute;a que todav&iacute;a falta hablar mucho m&aacute;s de la pobreza laboral en la que vivimos. Hoy en d&iacute;a entr&aacute;s a LinkedIn y son todos CEO de emprendimientos que no s&eacute; ni d&oacute;nde est&aacute;n y en muchos casos en realidad son de una sola persona. Esto de alimentar fantas&iacute;as de un &eacute;xito imposible nos termina precarizando a todos al extremo. Cuando escrib&iacute;a el libro, y ah&iacute; lo cuento, yo atravesaba una situaci&oacute;n en la que estaba mi pareja sin laburo, yo embarazada, luchando con el alquiler que ten&iacute;amos que renovar. <strong>Entonces, digo, en el fondo no es que yo era mi propia jefa, m&aacute;s all&aacute; de que estaba escribiendo un libro con todo el imaginario que eso trae, es que hay una precarizaci&oacute;n total. </strong>Todos mis amigos hoy est&aacute;n con entre tres y cuatro trabajos. Entonces habr&iacute;a que ver qu&eacute; estamos mostrando, qu&eacute; elegimos mostrar. Esos contrastes son muy dolorosos y si solo nos quedamos con el &eacute;xito que se vende en las redes, todo se vuelve doblemente hostil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En el apartado dedicado a los cuidados, te refer&iacute;s al deseo de tener hijos. Vas a la ra&iacute;z de la palabra deseo y dec&iacute;s &ldquo;bueno, siempre tiene adentro una contradicci&oacute;n&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; cre&eacute;s que de todas maneras se sigue pensando en el deseo de querer tener hijos como algo firme, irrevocable?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Creo que siempre es dif&iacute;cil pensar qu&eacute; deseamos. En mi caso que soy mujer y fui criada as&iacute;, socializada as&iacute;, me regalaron mu&ntilde;equitas y siempre me hablaron de la maternidad. Entonces es muy dif&iacute;cil pensar eso como una cosa que forma parte tambi&eacute;n de quien soy. Eso por un lado. Pero, adem&aacute;s, ponele que yo lo dese&eacute;, cabe hacerse la pregunta de qu&eacute; es desear aquello que uno no conoce. Qu&eacute; es desear una experiencia por la que no pasaste. Y adem&aacute;s la complejidad de la maternidad, que es una experiencia irreversible. Es de las &uacute;nicas irreversibles, junto a la muerte. Porque el resto de las cosas vos las pod&eacute;s cambiar. Vos pod&eacute;s cambiar a una pareja, pod&eacute;s cambiar de carrera, de pa&iacute;s. Ahora, un hijo existe. Y por m&aacute;s que decidas abandonarlo, existe igual ese hijo y existe para siempre. Entonces creo que es una decisi&oacute;n. Hablar del deseo en la maternidad es un tema complejo. <strong>Creo que se les exige a quienes no son madres una explicaci&oacute;n y en cambio a quienes tenemos hijos nadie nos pregunta por qu&eacute; los tenemos. Cuando estoy segura de que no hay grandes explicaciones de por qu&eacute; lo hacemos y en el fondo creo que es un misterio.</strong> Si lo racionaliz&aacute;s por un ratito ten&eacute;s todos los argumentos del mundo para no tenerlo m&aacute;s que para tenerlo. Para algunas es algo que te empuja a y a veces es un salto de fe. Pero me gusta pensar que, incluso siendo en mi caso una maternidad deseada, existe la ambivalencia. Eso es fundamental. Que es la propia ambivalencia del deseo. Y que uno desea y al mismo tiempo se le producen un mont&oacute;n de cosas. Si yo te muestro una foto del d&iacute;a en que me convert&iacute; en madre es la foto m&aacute;s triste que vas a ver en tu vida. El d&iacute;a que se supone que es el d&iacute;a m&aacute;s feliz. Todo eso en m&iacute; gener&oacute; una explosi&oacute;n muy dif&iacute;cil, hasta que aprend&iacute; que hab&iacute;a algo que era la ambivalencia. Pero hasta que yo no le puse palabras a eso, pens&eacute; que era culpable de ese malestar que a veces me atravesaba. Porque <strong>si a vos todo el tiempo te est&aacute;n hablando del instinto materno, te est&aacute;n hablando de que un hijo es la mejor experiencia, de que el d&iacute;a que nazca tu hijo te vas a encontrar el verdadero amor, y tu deseo se presenta ambivalente, la presi&oacute;n se te vuelve muy dif&iacute;cil</strong>. Creo que todav&iacute;a todo lo que hemos desarmado en t&eacute;rminos del amor rom&aacute;ntico con la idea de la familia todav&iacute;a no se pudo. Es el gran concepto que falta dinamitar un poco, desmigajar entendiendo que es mucho m&aacute;s complejo y est&aacute; mucho m&aacute;s contaminado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08a8127f-d265-4435-b12a-628a75b8f7ef_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08a8127f-d265-4435-b12a-628a75b8f7ef_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08a8127f-d265-4435-b12a-628a75b8f7ef_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08a8127f-d265-4435-b12a-628a75b8f7ef_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08a8127f-d265-4435-b12a-628a75b8f7ef_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08a8127f-d265-4435-b12a-628a75b8f7ef_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/08a8127f-d265-4435-b12a-628a75b8f7ef_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Sichel se dedica a la divulgación de la filosofía y a temas de educación, crianza y maternidad. Es autora del newsletter &quot;Harta(S)&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Sichel se dedica a la divulgación de la filosofía y a temas de educación, crianza y maternidad. Es autora del newsletter &quot;Harta(S)&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En el ensayo tambi&eacute;n habl&aacute;s de los adultos, padres y madres, y su dificultad para descentrarse: quieren intervenir en terrenos que tal vez pertenecen a los docentes a los m&eacute;dicos o a los especialistas, quieren estar detr&aacute;s de cada cosa que comen. &iquest;A qu&eacute; lo atribu&iacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, para m&iacute; hay algo parad&oacute;jico. Por un lado hay un inter&eacute;s por controlar absolutamente la vida de esos hijos partiendo de la base de que piensan que un hijo es una propiedad. &ldquo;Bueno, &eacute;ste es mi hijo y con mi hijo quiero saber todo lo que ocurre&rdquo;. En contraposici&oacute;n con generaciones pasadas, en las que quiz&aacute;s vos te ibas a la escuela, despu&eacute;s a la casa de una amiguita, despu&eacute;s a alguna actividad o lo que sea y&nbsp;tu mam&aacute; no sab&iacute;a lo que estaba pasando con tu vida minuto a minuto. Trabajo mucho con el Ministerio de Educaci&oacute;n y mucho en escuelas, y ah&iacute; aparecen cada vez m&aacute;s los pedidos de los padres que quieren que las escuelas manden videos de lo que est&aacute;n haciendo los chicos.<strong> Una demanda incre&iacute;ble, cuando la gracia de la instituci&oacute;n escuela era que el chico tuviera una vida por fuera de la familia.</strong> Entonces, por un lado parecer&iacute;a haber un control excesivo de esos padres. Y, al mismo tiempo, hay un corrimiento del rol de autoridad en terrenos en los que de verdad ameritar&iacute;a un mayor control. Y a veces no es control, es solamente presencia y no la hay. Tambi&eacute;n trabajo con adolescentes y aparecen padres que se muestran como &ldquo;soy re tu amigo&rdquo;, &ldquo;te presto la casa para la previa&rdquo;, &ldquo;te compro tal tel&eacute;fono&rdquo;. Ah&uacute; la pregunta que yo me hago es verdaderamente por d&oacute;nde pasa la figura del adulto responsable. &iquest;Tiene que ver con controlar todo pero al mismo tiempo evitar el rol del padre que en alg&uacute;n punto se enoja con ese hijo? &iquest;No queremos defraudar a esos hijos? El adulto tambi&eacute;n se tiene que bancar que tu hijo te cierre la puerta en la cara y te diga &ldquo;te odio&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; nos pasa con eso? &iquest;Por qu&eacute; le tenemos tanto miedo a eso? Ah&iacute; creo que, a grandes rasgos, en algunos casos quedamos un poco atrapados los adultos de mi generaci&oacute;n que estamos criando. Porque corremos el riesgo a veces de caer en un &ldquo;ni&ntilde;ocentrismo&rdquo;. <strong>En pos de salir de este &ldquo;adultocentrismo&rdquo; en el que fuimos criados nosostros, nos quedamos con el imperio de estos hijos. Y a veces son unos hijos d&eacute;spotas que despu&eacute;s nos piden cualquier cosa</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Te consume la vida que de cada decisión haya que sacar el máximo rendimiento y esperar el resultado más optimizado.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Con tantas exigencias en terrenos tan diversos, &iquest;hay modo de suavizar, de ablandar un poco el malestar? Vos, por ejemplo, habl&aacute;s de algunos volantazos que decidiste dar en tu vida.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Bueno, yo siempre evito esto de &ldquo;dar tres tips para salir de tal problema&rdquo; (risas). No adopto ese camino porque pienso que ser&iacute;a contradictorio. Pero s&iacute; me interesa marcar algunas cosas. <strong>Creo que debemos crearnos otras nociones de adultez m&aacute;s amables y que por lo menos se correspondan un poco m&aacute;s con la &eacute;poca en la que vivimos. </strong>No quedarnos en el meme que muestra &ldquo;tu pap&aacute; a los 30 ten&iacute;a una casa y vos apenas te compraste unas Pringles&rdquo;. Quiz&aacute;s la adultez de ahora es esta y compararse todo el tiempo con im&aacute;genes idealizadas de adulteces anteriores tampoco est&aacute; bueno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Siempre aparece esto de la generaci&oacute;n de hierro o la de cristal.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Claro. Y, bueno, esta es la adultez que nos toc&oacute; ahora. Me parece que nos tenemos que hacer cargo del lugar que ocupamos y reivindicar las vidas que estamos viviendo, poder decir &ldquo;esto es lo que soy hoy, esto es lo que puedo&rdquo;. Eso por un lado. Despu&eacute;s, algo que parece una boludez pero no lo es en esta &eacute;poca, es que creo que tenemos pensarnos con otros. Entender que vivimos en una sociedad con normas, con una comunidad, con personas.<strong> Salir de esta cosa tan individualista que todo el tiempo nos habla a cada uno como si fu&eacute;ramos g&oacute;nadas aisladas en las que vos pod&eacute;s resolver tu vida por fuera. Pensar eso y entender que tenemos derecho a rendirnos y a rearmarnos las veces que queramos de diferentes formas. </strong>No somos menos adultos por cambiar de profesi&oacute;n, por querer cambiar de pareja. Habilitarse a pegar los volantazos que quieras pegar en tu vida. Yo lo digo y parece una pelotudez, pero todos los d&iacute;as recibo mensajes de gente que me dice &ldquo;tengo 40, mi sue&ntilde;o es tal, no s&eacute; si ya es tarde&rdquo;. El famoso &ldquo;ya es tarde&rdquo;. Bueno, se supone que muchos vamos a vivir, no s&eacute;, entre 80 y 100 a&ntilde;os, as&iacute; que tenemos bastante tiempo para pensar que a los 40 tenemos que tener la vida resuelta. Creo que va por ah&iacute;, por recuperar algo del orden del deseo, tambi&eacute;n. No dejarlo solo para esos momentos de la vida que parecieran ser los 18, cuando se supone que hay que decidir qu&eacute; vas a hacer con tu vida.&nbsp;&iquest;Viste que ahora en las redes est&aacute; muy de moda llamarse viejo a los 30? Me pone loca. Bueno, basta, me parece que tenemos que poder entender que hay cosas no van asociadas a una edad sino a una b&uacute;squeda.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/florencia-sichel-adultos-actuales-hay-miedo-vulnerabilidad-mostrar-contradicciones_1_12599870.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Sep 2025 03:04:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/27202d8a-868b-4f8b-8283-ee829f08ef9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1526740" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/27202d8a-868b-4f8b-8283-ee829f08ef9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1526740" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Florencia Sichel: “En los adultos actuales hay mucho miedo a la vulnerabilidad y a mostrar algunas contradicciones”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/27202d8a-868b-4f8b-8283-ee829f08ef9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Florencia Sichel,Libros,Filosofía,Maternidad,Ensayo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Internacional del Yoga: ¿por qué se celebra el 21 de junio?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-internacional-yoga-celebra-21-junio_1_12403336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/098f2eaf-5da2-4669-ab6c-34ac5c8b60e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día Internacional del Yoga: ¿por qué se celebra el 21 de junio?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Naciones Unidas proclamó el 21 de junio como el Día Internacional del Yoga en 2014 para reconocer la importancia de esta práctica en la promoción de la salud integral. Fue una propuesta de India y recibió el apoyo de 175 Estados Miembros.</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>yoga</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> es mucho m&aacute;s que una serie de posturas f&iacute;sicas. En su esencia, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>el yoga es una filosof&iacute;a de vida que entiende al mundo como una unidad, un todo completamente integrado desde el microcosmos al macrocosmos. </strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La palabra &ldquo;Yoga&rdquo; proviene del s&aacute;nscrito y significa uni&oacute;n, que a nivel corporal se traduce como la uni&oacute;n del cuerpo f&iacute;sico ( burdo) y de la mente (sutil), con </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>la respiraci&oacute;n como puente clave</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, entre nuestro aspecto burdo y sutil. Esta pr&aacute;ctica milenaria nos ense&ntilde;a que todo en nuestra vida est&aacute; profundamente interconectado. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El objetivo del</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> D&iacute;a Internacional del Yoga</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> es difundir estos beneficios y fomentar su pr&aacute;ctica en todo el mundo.</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">El tema oficial de este a&ntilde;o es &ldquo;Yoga para una Tierra, una Salud&rdquo;, que enfatiza la profunda conexi&oacute;n entre el bienestar personal y la salud del planeta.</span>
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DJuZ1OZN1ad/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El yoga, como autodisciplina, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>no tiene restricciones de edad, g&eacute;nero o estado f&iacute;sico.</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> Cualquiera puede empezar y beneficiarse.</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> </strong></span>
    </p><h3 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">El origen de una pr&aacute;ctica milenaria</span></h3><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Es una autodisciplina que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>tiene sus ra&iacute;ces en la India antigua, remont&aacute;ndose a m&aacute;s de 5.000 a&ntilde;os. Sus primeras menciones se encuentran en los antiguos textos s&aacute;nscritos, como los Vedas y los Upanishads, </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">donde se describe como una disciplina espiritual destinada a alcanzar la unidad con lo divino. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A lo largo de los siglos, el yoga ha evolucionado y se ha diversificado, adapt&aacute;ndose a diversas corrientes filos&oacute;ficas y culturales, pero siempre manteniendo su n&uacute;cleo de autoconocimiento, desapasionamiento y ecuanimidad. </span>
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, se practican varias formas de yoga y su &eacute;xito y el n&uacute;mero de seguidores es cada vez mayor en todo el mundo.
    </p><h2 class="article-text">El yoga para remover el estr&eacute;s y la violencia</h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En un mundo acelerado y cargado de estr&eacute;s, el yoga se presenta </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>como una herramienta poderosa para recuperar el equilibrio y vivir con mayor consciencia.</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La pr&aacute;ctica constante del yoga tiene efectos transformadores, no solo a nivel f&iacute;sico, sino tambi&eacute;n en nuestra forma de relacionarnos con los dem&aacute;s. </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>El yoga ense&ntilde;a a actuar desde el coraz&oacute;n, sin la necesidad de caer en las tensiones de la competitividad o el ego</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. La acci&oacute;n desinteresada permite vivir con un sentido de pertenencia al todo, liber&aacute;ndonos de las barreras que nos separan del resto de las personas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Este sentido de conexi&oacute;n profunda, m&aacute;s all&aacute; de las diferencias superficiales, es un ant&iacute;doto poderoso contra la violencia y el aislamiento.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El yoga tambi&eacute;n invita a observar las palabras y pensamientos con mayor atenci&oacute;n. Un practicante avanzado de yoga alcanza un nivel de autocontrol, que le permite no solo controlar sus impulsos y emociones, sino tambi&eacute;n reconocer cu&aacute;ndo sus pensamientos o palabras est&aacute;n generando violencia, ya sea f&iacute;sica, verbal o mental. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El yoga, entonces, no es solo una serie de ejercicios o una moda pasajera. Es una pr&aacute;ctica cotidiana, una filosof&iacute;a que invita a vivir con m&aacute;s conciencia, a estar en el momento presente y a actuar con m&aacute;s amor y sabidur&iacute;a. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Las celebraciones por el D&iacute;a Internacional del Yoa incluyen </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>clases masivas, seminarios, talleres y eventos comunitarios en numerosas ciudades del mundo</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Es una oportunidad para experimentar el yoga en diferentes formas y profundizar en su filosof&iacute;a.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/190ce2b0-9151-473f-8ec1-ca640abc87eb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/190ce2b0-9151-473f-8ec1-ca640abc87eb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/190ce2b0-9151-473f-8ec1-ca640abc87eb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/190ce2b0-9151-473f-8ec1-ca640abc87eb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/190ce2b0-9151-473f-8ec1-ca640abc87eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/190ce2b0-9151-473f-8ec1-ca640abc87eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/190ce2b0-9151-473f-8ec1-ca640abc87eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Día Internacional del Yoga"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Día Internacional del Yoga                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>MP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-internacional-yoga-celebra-21-junio_1_12403336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Jun 2025 03:00:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/098f2eaf-5da2-4669-ab6c-34ac5c8b60e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4032223" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/098f2eaf-5da2-4669-ab6c-34ac5c8b60e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4032223" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Día Internacional del Yoga: ¿por qué se celebra el 21 de junio?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/098f2eaf-5da2-4669-ab6c-34ac5c8b60e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,Yoga,India,Filosofía,La práctica,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Flor Sichel, filósofa: “Sentimos mucha culpa por no estar todo lo felices que nos dicen que deberíamos siendo madres”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/flor-sichel-filosofa-sentimos-culpa-no-felices-dicen-deberiamos-madres_128_12207554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47dd949d-dcdd-4607-bda1-8ae6e118ce13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Flor Sichel, filósofa: “Sentimos mucha culpa por no estar todo lo felices que nos dicen que deberíamos siendo madres”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Filósofa y divulgadora argentina, Sichel cuestiona los mandatos y exigencias que recaen sobre las madres y reivindica que el conocimiento "también se gesta" entre pañales y chupetes o en un trayecto en colectivo.</p></div><p class="article-text">
        Cuando alguien pregunta a las hijas de <strong>Flor Sichel</strong> (Buenos Aires, 1989) a qu&eacute; se dedica su mam&aacute;, responden sin problema que es &ldquo;fil&oacute;sofa&rdquo;. En cambio, a la propia Sichel le cost&oacute; muchos a&ntilde;os reconocerse como tal. Es profesora de Filosof&iacute;a por la Universidad de Buenos Aires, <em>pero </em>adem&aacute;s es divulgadora sobre temas de crianza y maternidad, y lo hace desde <a href="https://florsichel.tiendup.com/page/newsletter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su </a><a href="https://florsichel.tiendup.com/page/newsletter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>newsletter</em></a><a href="https://florsichel.tiendup.com/page/newsletter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://florsichel.tiendup.com/page/newsletter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Harta(s)</em></a>, desde su cuenta de Instagram, desde <a href="https://florsichel.tiendup.com/page/mis-libros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus libros</a>, desde los escenarios. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La filosof&iacute;a es tambi&eacute;n un trabajo, y no solo la estatua de Plat&oacute;n que aparece en Google&rdquo;, plantea Sichel durante esta entrevista. Y, sin embargo, ella tuvo que aguantar que la llamaran &ldquo;la ni&ntilde;era, de forma peyorativa&rdquo; cuando empez&oacute; a ense&ntilde;ar Filosof&iacute;a a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de cinco a&ntilde;os. Si esos 'puristas' hubieran sido conscientes de la verdadera importancia de los cuidados &ndash;en este caso, a las infancias&ndash;, sabr&iacute;an que &ldquo;ni&ntilde;era&rdquo; no es ning&uacute;n insulto, y mucho menos para Flor Sichel.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Teniendo un </strong><em><strong>newsletter</strong></em><strong> que se titula </strong><em><strong>Harta(s),</strong></em><strong> la primera pregunta es obligada: &iquest;de qu&eacute; est&aacute; harta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El <em>newsletter </em>tiene ya cinco a&ntilde;os, pero yo sigo estando harta, y reivindico un poco ese hartazgo. El <em>newsletter </em>surge en la pandemia, en el primer encierro de 2020. Acababa de ser madre y sent&iacute;a que no entend&iacute;a nada; las condiciones hab&iacute;an cambiado para todos y para m&iacute;, porque me hab&iacute;a convertido en madre. No estaba harta de mi hija, sino de la conciliaci&oacute;n tan imposible que resultaba: aprender a ser madre estando tan sola, aunque &eacute;ramos mi pareja y yo, sosteniendo a mi hija y haciendo todas las dem&aacute;s tareas, que no se hab&iacute;an interrumpido. Estaba harta de esa sensaci&oacute;n de no poder con todo, con todas las exigencias que nos imponen. Hoy soy otra persona, entre medias tuve otra hija m&aacute;s y pas&oacute; el tiempo, pero sigo estando un poco harta de eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Su &uacute;ltima charla se titula </strong><em><strong>Todas las exigencias del mundo</strong></em><strong> y alude a los muchos mandatos que soportan las madres, entre otros ser &ldquo;mega productivas, tener buena presencia, ser buena madre y buena hija tambi&eacute;n&rdquo;, dice. Y adem&aacute;s de todo eso hay que ser feliz, o parecerlo&hellip; &iquest;Qu&eacute; pasa si no lo somos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hay una omnipresencia de la felicidad en el ambiente: todo el tiempo, o todo lo que hacemos, se nos exige que sea de manera feliz. Cuando lo pongo en duda parece que soy una amargada: &iquest;qu&eacute; te cuesta ponerle una sonrisa a la vida? No estoy en contra de que sonriamos a la vida, lo que me parece un poco problem&aacute;tico es qu&eacute; deja afuera todo este mandato y esta exigencia. Para empezar, deja afuera a un mont&oacute;n de emociones con las que convivimos, a un mont&oacute;n de dificultades e incertidumbres con las que lidiamos, propias de la vida, con las que pareciera que no quisi&eacute;ramos tener contacto. Me parece que tenemos miedo de angustiarnos, y no hablo de ponernos a llorar, sino de animarnos a habitar una angustia existencial propia de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Lo que termina pasando es que sentimos mucha culpa cuando no nos sentimos todo lo felices que nos prometen que nos deber&iacute;amos sentir. Porque, adem&aacute;s, es una promesa: cuando seas madre conocer&aacute;s el verdadero amor; cuando tengas pareja vas a saber lo que es sentirse acompa&ntilde;ada; cuando tengas el trabajo de tus sue&ntilde;os no vas a sentir que trabaj&aacute;s. Los que vamos habitando esos lugares sabemos que no es cierto, entonces lo que termina pasando es que lo sent&iacute;s como un fracaso personal, cuando en el fondo es mucho m&aacute;s com&uacute;n y m&aacute;s humano. La vida es m&aacute;s compleja que solo sentir emociones positivas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Seguimos oprimidas, cansadas, con un montón de culpa y de carga mental, pero se nos muestra de otra manera, a modo de exigencia de buena voluntad y predisposición</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En Espa&ntilde;a se hizo viral el discurso del guionista Eduard Sola, que al recibir un Goya criticaba la idea de las 'supermadres' pero, sobre todo, ese dar por sentado que una madre va a estar ah&iacute; y se va a sacrificar porque s&iacute;. &ldquo;Apostemos por una crianza que no necesite supermadres&rdquo;, dijo. &iquest;Qu&eacute; piensa cuando escucha algo as&iacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;En primer lugar, quiero reivindicar el derecho de todas las personas de ser cuidados y de cuidar. No todas las personas somos madres o padres pero todas somos o fuimos hijos y, de alguna manera, estamos vivos porque fuimos cuidados. M&aacute;s all&aacute; de la decisi&oacute;n individual de querer o no ser madre, se trata de entender que los cuidados tienen que tener un lugar fundamental en la sociedad, tienen que ver con ese derecho a ser cuidados. Y eso pareciera no ser visto, o no ser valorado. Ese discurso ten&iacute;a que ver con dar el reconocimiento a esas mujeres y esas madres que estuvieron cuid&aacute;ndonos y que pareciera que no hac&iacute;an nada, entre comillas.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el d&iacute;a de hoy me escriben mujeres que dicen: no me siento valorada porque no recibo un ingreso. El cuidado es un trabajo fundamental y es lo que permite que tantas infancias est&eacute;n vivas. Y no debiera recaer sobre una sola persona, deber&iacute;a importarnos como sociedad. Hasta que eso no suceda, vamos a seguir con maternidades sacrificadas o invisibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En parte dejamos atr&aacute;s cierta maternidad m&aacute;s abnegada o sacrificada, y est&aacute; buen&iacute;simo. El tema es hacia d&oacute;nde fuimos: yo pongo en duda que sea hacia un lugar de mayor liberaci&oacute;n. Muchas veces, creo que estamos de una manera distinta, pero que seguimos oprimidas, cansadas, cargando con un mont&oacute;n de culpa y de carga mental, pero que se nos muestra de otra manera, a modo de exigencia de buena voluntad y predisposici&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es solo que el padre ejecute una tarea que yo le digo, es justamente no tener que decírsela</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;El cuidado debe recaer sobre m&aacute;s de uno, pero si tengo que decirle a mi pareja qu&eacute; es lo que tiene que hacer, no es equitativo, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Este es un tema redif&iacute;cil. Siento que estoy yendo constantemente sobre desigualdades que se me escapan. Incluso con todas las lecturas feministas que puedo tener, todo el tiempo est&aacute; esa idea de pelearme contra esa madre que soy y que no quiero ser: la que carga todo, la que absorbe todo. Para que eso no suceda, por supuesto necesitamos de la otra persona, si es que son dos, y que haya una verdadera corresponsabilidad. No es solo que el padre ejecute una tarea que yo le digo, es justamente no tener que dec&iacute;rsela. La famosa carga mental con la que todav&iacute;a lidiamos las mujeres y las madres: incluso construyendo parejas corresponsables, muchas veces el entorno o la sociedad te lo hacen ver. En la escuela, si mi hija se olvida la vianda, me llaman a m&iacute; primero. O crean un chat y le ponen chat de madres, no de cuidadores. Todo el tiempo hay que estar prestando atenci&oacute;n a esas cuestiones, lo cual a veces es agotador. Y si no ten&eacute;s a la otra parte que sea lo suficientemente corresponsable, una termina haciendo cosas por cansancio. 'Dej&aacute;, ya lo hago yo antes que tener que explic&aacute;rtelo'. Las madres necesitamos poder delegar y, para eso, necesitamos cuidadores corresponsables.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7dbf8b7-073d-429d-a517-e33f39ca8b66_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7dbf8b7-073d-429d-a517-e33f39ca8b66_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7dbf8b7-073d-429d-a517-e33f39ca8b66_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7dbf8b7-073d-429d-a517-e33f39ca8b66_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7dbf8b7-073d-429d-a517-e33f39ca8b66_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7dbf8b7-073d-429d-a517-e33f39ca8b66_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f7dbf8b7-073d-429d-a517-e33f39ca8b66_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Flor Sichel"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Flor Sichel                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Usted saca pecho, con humor, de ser una madre &ldquo;promedio&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Quer&iacute;a hacer una nueva versi&oacute;n de <a href="https://pellapell.com/una-madre-suficientemente-buena/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la madre &lsquo;suficientemente buena&rsquo; de Winnicott</a>. A la maternidad hay que ponerle humor y re&iacute;rnos de estas contradicciones; pero adem&aacute;s no me interesa ponerme en estos ideales de las redes sociales que est&aacute;n te&ntilde;idos de una moralizaci&oacute;n de la maternidad. No quiero ponerme en el lugar de la buena madre, de la mala madre, de si esto es una buena pr&aacute;ctica o una mala pr&aacute;ctica, constantemente estamos moralizando. Lo que me interesa, y son gajes del oficio de la filosof&iacute;a, es justamente salir a observar, a hacer preguntas, mostrar d&oacute;nde est&aacute;n las contradicciones, mostrar m&aacute;s de un punto de vista, corrernos de esos lugares en donde la madre monopoliza todos los discursos y ya es o la superhero&iacute;na que salva todo o la culpable de todos los males. En estas narrativas, por suerte hay m&aacute;s personajes aparte de la madre, y a m&iacute; no me interesa ocupar el lugar de la buena madre ni de la mala. Me sienta c&oacute;modo el promedio.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Necesitamos desarmar los arquetipos de las madres que hemos aprendido... No sos peor madre por no cocinar los panqueques de chía un jueves a la noche, nos pasa a todas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Luego est&aacute; el tema de la culpa. &iquest;Por qu&eacute; es algo que atraviesa a las madres, o a las mujeres en general?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Adrienne Rich habla de que la culpa es la mayor herramienta de control social. Todas tenemos culpa; no puede ser que nos vayamos a dormir pensando que nunca es suficiente. Para m&iacute;, tampoco es f&aacute;cil decir 'no tengas culpa', porque la culpa aparece. A m&iacute; lo que me ayuda es entender el contexto, porque criamos en un contexto determinado y eso hace enmarcar y entender d&oacute;nde estoy parada. No para eliminar la culpa, pero s&iacute; para empezar de a poco a sentirme m&aacute;s acompa&ntilde;ada. La culpa la podemos contrarrestar d&aacute;ndole un contexto, acerc&aacute;ndola a otras madres, que nos sentimos igual, y entendiendo que no sos peor madre por no cocinar los panqueques de ch&iacute;a un jueves a la noche, que es algo que nos pasa a todas.
    </p><p class="article-text">
        Pero no basta con decirlo: necesitamos, otra vez, poner los cuidados al centro y desarmar los arquetipos de las madres que hemos aprendido. Entender que existe la madre promedio tiene que ver con traer otros modelos de maternidad que fracasan un poco en el mejor de los sentidos: nos equivocamos, erramos, pero de alguna manera eso tambi&eacute;n habla de que nos involucramos. Se trata de aprender sobre el camino y lidiar con esas complejidades.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Escribo los libros que escribo no en una biblioteca encerrada, sino a la noche, entre pañales, entre chupetes, mientras espero para la actuación de mi hija; el conocimiento se gesta también desde estos lugares</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;A lo largo de su trayectoria fue rompiendo con prejuicios y estereotipos en torno a la figura de fil&oacute;sofa y a qu&eacute; debe hacer alguien que estudia Filosof&iacute;a. &iquest;Tuvo que enfrentarse a otros adicionales por el hecho de crear contenido sobre maternidad y divulgar en redes?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El mayor prejuicio al que me enfrent&eacute; es al propio. Estudi&eacute; en la Universidad y aprend&iacute; un modelo de fil&oacute;sofo y fil&oacute;sofa que se dedicaba a la academia, a la investigaci&oacute;n y que, si se dedicaba a la docencia, era a la docencia universitaria. Yo, desde que sal&iacute;, hice todo lo contrario: empec&eacute; a dar clases de Filosof&iacute;a a chicos de cinco a&ntilde;os, lo que para muchos fil&oacute;sofos era un delirio. Me llegaron a decir directamente si yo era la ni&ntilde;era, de forma muy peyorativa, y volvemos de nuevo a la idea de los cuidados como algo menor. Y precisamente desde la Filosof&iacute;a, que siempre fue un pensamiento can&oacute;nico y de varones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el mayor prejuicio fue propio porque yo misma, muchas veces, me pregunto si lo que estoy haciendo es Filosof&iacute;a. Y lo hago porque en alg&uacute;n costado lidio tambi&eacute;n con el s&iacute;ndrome de la impostora, y con un mont&oacute;n de arquetipos de lo que deber&iacute;a hacer un fil&oacute;sofo. Pero le batallo a eso en la pr&aacute;ctica diaria, entendiendo que la filosof&iacute;a est&aacute; tambi&eacute;n en lo cotidiano. Yo escribo los libros que escribo no en una biblioteca encerrada, sino a la noche, entre pa&ntilde;ales, entre chupetes, los escribo tomando un caf&eacute; mientras espero para la actuaci&oacute;n de mi hija; las entrevistas que doy ocurren en esos contextos tambi&eacute;n. Me encantar&iacute;a que fueran en otros, pero justamente se topan con quien soy. Lo que m&aacute;s me interesa es mostrar estas cosas: las mujeres tambi&eacute;n podemos producir de esta manera, y el conocimiento se gesta tambi&eacute;n desde estos lugares. Es desordenado, se corta un poco, pero tambi&eacute;n es as&iacute; como yo produzco. Me gustar&iacute;a estar en una torre, teniendo disponibilidad plena, pero no ocurre, no es mi realidad, y creo que no es la de nadie. Se trata de mostrar, otra vez, las condiciones de producci&oacute;n hoy en d&iacute;a. Casi no quedan esos fil&oacute;sofos que puedan filosofar todo el d&iacute;a sin que nadie los interrumpa: la mayor&iacute;a estamos con varios trabajos, corriendo de un lado a otro.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ecbdf74-016f-4c90-bf01-b57377c83428_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x1914y1863.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ecbdf74-016f-4c90-bf01-b57377c83428_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x1914y1863.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ecbdf74-016f-4c90-bf01-b57377c83428_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x1914y1863.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ecbdf74-016f-4c90-bf01-b57377c83428_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x1914y1863.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ecbdf74-016f-4c90-bf01-b57377c83428_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1914y1863.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ecbdf74-016f-4c90-bf01-b57377c83428_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1914y1863.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9ecbdf74-016f-4c90-bf01-b57377c83428_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1914y1863.jpg"
                    alt="Flor Sichel"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Flor Sichel                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Entonces s&iacute; se puede filosofar mientras se da la teta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Totalmente. Ahora ya dej&eacute; de hacerlo, porque adem&aacute;s ya no doy la teta, pero en los primeros correos [de su <em>newsletter Harta(s)</em>], en vez de poner eso de 'la lectura de este art&iacute;culo te llevar&aacute; ocho minutos', yo pon&iacute;a el tiempo que me hab&iacute;a llevado de cuidados: este correo me llev&oacute; tres lactancias, o lo que fuera. Era la forma real que ten&iacute;a de medir el tiempo. Literalmente, escrib&iacute;a mientras daba la teta o mientras dorm&iacute;a a mi hija. Y un poco me sigue pasando: subo el contenido mientras voy en el colectivo o mientras duermo a mis hijas. Muchas veces digo: si me vieran en las condiciones en las que escribo lo que escribo&hellip; Es una manera desordenada, desorganizada, contaminada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aprendí, contra todos los prejuicios, que en la maternidad hay un montón de filosofía</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Y </strong><em><strong>a pesar de</strong></em><strong> esas condiciones, esa maternidad, esa vida que 'contamina' su trabajo, &iquest;tambi&eacute;n aportaron algo a su formaci&oacute;n como fil&oacute;sofa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Totalmente. Pienso que hay que hacer de la maternidad, y de los cuidados, un motor de lucha y, en mi caso, de inspiraci&oacute;n, de escritura. No me interesa ser fil&oacute;sofa, por un lado, y madre, por el otro. Tenemos que dejar de pensarnos como si fu&eacute;ramos m&oacute;nadas, aisladas, y entender que somos eso, todo junto. Cuesta mucho, porque todo el tiempo nos dicen que tenemos que hacer lo contrario. Yo aprend&iacute;, contra todos los prejuicios, que en la maternidad hay un mont&oacute;n de filosof&iacute;a. Y hoy, gracias a eso, puedo trasladarlo a otros escenarios, entonces me pregunto sobre las condiciones en el trabajo, las condiciones en la pareja, y todo eso lo aprend&iacute; gracias a la vida cotidiana. &iquest;C&oacute;mo no voy a pensar que eso es un insumo para la filosof&iacute;a? Y viceversa, claro. La filosof&iacute;a me permite entender que el mundo, tal y como lo conozco, puede ser repensado, y que vale la pena hacernos preguntas sobre esto, aunque sean dolorosas. Para m&iacute;, hay algo de reivindicar ese dolor como potencia y como motor de cambio necesario.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Velasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/flor-sichel-filosofa-sentimos-culpa-no-felices-dicen-deberiamos-madres_128_12207554.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Apr 2025 09:01:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/47dd949d-dcdd-4607-bda1-8ae6e118ce13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1301878" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/47dd949d-dcdd-4607-bda1-8ae6e118ce13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1301878" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Flor Sichel, filósofa: “Sentimos mucha culpa por no estar todo lo felices que nos dicen que deberíamos siendo madres”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/47dd949d-dcdd-4607-bda1-8ae6e118ce13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Maternidad,Flor Sichel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La filósofa argentina Verónica Gago fue premiada en Estados Unidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/filosofa-argentina-veronica-gago-premiada-estados-unidos_1_12232169.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d22f63fa-57cc-4ba5-884b-d2f4bbf99e18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La filósofa argentina Verónica Gago fue premiada en Estados Unidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La docente e investigadora del Conicet fue distinguida con el Premio Martin Diskin por la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), con sede en Pittsburgh (Estados Unidos), en reconocimiento a su trayectoria en la lucha por la justicia social, su labor académica y su activismo.</p></div><p class="article-text">
        Gago naci&oacute; en Chivilcoy en 1976 y es graduada en&nbsp;<strong>Ciencia Pol&iacute;tica por la Universidad de Buenos Aires (UBA </strong>y no solo se desempe&ntilde;a como investigadora del Conicet, sino que tambi&eacute;n imparte clases en la UBA y en la&nbsp;<strong>Universidad Nacional de San Mart&iacute;n (UNSAM)</strong>, adem&aacute;s de ser profesora invitada en diversas instituciones internacionales. Su destacada contribuci&oacute;n al pensamiento cr&iacute;tico le vali&oacute; en&nbsp;<strong>2024 el diploma al m&eacute;rito de la Fundaci&oacute;n Konex</strong>&nbsp;en la categor&iacute;a de ensayo pol&iacute;tico. Tambi&eacute;n es <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/veronica-gago/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">columnista de </a><a href="https://www.eldiarioar.com/autores/veronica-gago/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>elDiarioAR</strong></a>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1911185123682181452?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El comit&eacute; de selecci&oacute;n del Premio Mart&iacute;n Diskin estuvo presidido por Maite de Cea (Universidad Diego Portales, Chile), estuvo integrado por destacadas figuras como Rita Segato (Universidad de Brasilia), Cecilia Palmeiro (Universidad Nacional de Tres de Febrero, Argentina), Michael Lazzara (Universidad de California-Davis, EE.UU.) y Mar&iacute;a del Rosario Castro Bernardini, representante de Oxfam Am&eacute;rica, organizaci&oacute;n dedicada a combatir la desigualdad y la pobreza a nivel global.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de reconocer a Ver&oacute;nica Gago, el jurado otorg&oacute; premios a otros dos destacados actores: el&nbsp;<strong>periodista chileno Nicol&aacute;s Sep&uacute;lveda Gambi</strong>, por su contribuci&oacute;n al an&aacute;lisis y debate p&uacute;blico sobre Am&eacute;rica Latina, y a la&nbsp;<strong>expresidenta Michelle Bachelet</strong>, quien recibi&oacute; el&nbsp;<strong>Premio Guillermo O&rsquo;Donnell a la Democracia</strong>&nbsp;por su incansable labor en la promoci&oacute;n de los valores democr&aacute;ticos en la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La ceremonia de entrega de los galardones, encabezada por el presidente de LASA (Latin American Studies Association), <strong>Javier Guerrero Milagros Pereyra</strong>, tendr&aacute; lugar durante la&nbsp;<strong>Ceremonia de Bienvenida del 43&deg; Congreso Internacional de la Asociaci&oacute;n</strong>, el&nbsp;<strong>viernes 23 de mayo de 2025</strong>&nbsp;en&nbsp;<strong>San Francisco, Estados Unidos</strong>. Como parte del evento, el&nbsp;<strong>domingo 25 de mayo</strong>&nbsp;se llevar&aacute; a cabo un&nbsp;<strong>panel especial dedicado al trabajo de Gago</strong>, donde se analizar&aacute; su impacto en el activismo y la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica. El congreso, que se extender&aacute; hasta el&nbsp;<strong>26 de mayo</strong>, reunir&aacute; a&nbsp;<strong>cientos de investigadores y docentes</strong>&nbsp;de todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica Gago ha consolidado una prol&iacute;fica trayectoria intelectual a trav&eacute;s de numerosos ensayos publicados principalmente por&nbsp;<strong>Tinta Lim&oacute;n</strong>, editorial donde se desempe&ntilde;a como editora desde hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas. Entre sus obras m&aacute;s destacadas se encuentran: <em>La raz&oacute;n neoliberal. Econom&iacute;as barrocas y pragm&aacute;tica popular</em>&nbsp;(2014), que alcanz&oacute; proyecci&oacute;n internacional publicado como&nbsp;<em>Neoliberalism from below. Baroque Economies and Popular Pragmatique; La potencia feminista. O el deseo de cambiarlo todo</em>&nbsp;(2019), publicado en ingl&eacute;s como&nbsp;<em>Feminist International. How to change everything</em>, obra que ha sido traducida a siete idiomas (portugu&eacute;s, franc&eacute;s, italiano, alem&aacute;n, turco) y que tendr&aacute; su edici&oacute;n griega este a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En colaboraci&oacute;n con la soci&oacute;loga&nbsp;<strong>Luci Cavallero</strong>, Gago ha producido trabajos fundamentales como: <em>Una lectura feminista de la deuda</em>&nbsp;(2019, traducido al ingl&eacute;s en 2021); <em>La casa como laboratorio</em>&nbsp;(2022); <em>Contra el autoritarismo de la libertad financiera</em>&nbsp;(de pr&oacute;xima aparici&oacute;n en mayo 2025).
    </p><p class="article-text">
        En 2025, Gago asumi&oacute; la prestigiosa&nbsp;<strong>C&aacute;tedra Internacional de Filosof&iacute;a Contempor&aacute;nea</strong>&nbsp;en la Universidad de Par&iacute;s VIII, seleccionada por un jurado de excepci&oacute;n que incluy&oacute; a figuras como Giorgio Agamben, Alain Badiou, Jacques Ranci&egrave;re y Elsa Dorlin. Desde 2016 coordina el&nbsp;<strong>Grupo de Trabajo Clacso sobre Econom&iacute;as Populares y Feministas. </strong>En 2024 cofund&oacute; con Gabriel Giorgi el&nbsp;<strong>CoLaboratorio Territorios Cr&iacute;ticos</strong>, iniciativa conjunta entre NYU/Buenos Aires y el CONICET que articula perspectivas feministas y antirracistas.
    </p><p class="article-text">
        <em>MU</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/filosofa-argentina-veronica-gago-premiada-estados-unidos_1_12232169.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Apr 2025 19:15:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d22f63fa-57cc-4ba5-884b-d2f4bbf99e18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="181162" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d22f63fa-57cc-4ba5-884b-d2f4bbf99e18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="181162" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La filósofa argentina Verónica Gago fue premiada en Estados Unidos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d22f63fa-57cc-4ba5-884b-d2f4bbf99e18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Filosofía política,Estados Unidos,Política,Premio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Erica Benner, filósofa: “Lo básico de la democracia es que compartamos el poder incluso cuando no estemos de acuerdo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/erica-benner-filosofa-basico-democracia-compartamos-no-estemos-acuerdo_1_11655397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/041e8103-d263-47e1-b516-848d9820b093_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Erica Benner, filósofa: “Lo básico de la democracia es que compartamos el poder incluso cuando no estemos de acuerdo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora y académica japonesa-estadounidense da clases en Berlín y acaba de publicar en español el libro 'Aventuras en democracia', una mirada crítica y optimista centrada en la responsabilidad ciudadana</p><p class="subtitle">¿Cómo hay que vivir? La respuesta está en los clásicos (y en Los Simpson)</p></div><p class="article-text">
        El libro de <strong>Erica Benner</strong> no es uno m&aacute;s sobre la crisis de la democracia occidental. La fil&oacute;sofa y profesora universitaria ofrece un viaje que pasa por Jap&oacute;n, Hungr&iacute;a, Reino Unido, Polonia, Estados Unidos y Georgia en el que mezcla dudas personales con la historia de las ra&iacute;ces democr&aacute;ticas en la antigua Grecia y los retos actuales de la democracia moderna nacida hace casi 250 a&ntilde;os (explica por qu&eacute; fue en Estados Unidos y no en Inglaterra).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Benner, que ha dado clase en las universidades de Oxford, Yale y la London School of Economics, naci&oacute; en Jap&oacute;n de padres estadounidenses y vive desde hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas en Berl&iacute;n, pero su esp&iacute;ritu n&oacute;mada refleja los dilemas de la democracia desde una perspectiva muy variada. Su libro, reci&eacute;n publicado en Argentina por Editorial Cr&iacute;tica, se llama <a href="https://www.planetadelibros.com.ar/libro-aventuras-en-democracia/402554" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Aventuras en democracia</em></a><a href="https://www.planetadelibros.com.ar/libro-aventuras-en-democracia/402554" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>y el t&iacute;tulo, idea de su editor, refleja bien su intento de escribir un ensayo que entretenga e incluso divierta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo escrib&iacute; en un momento en el que todos, incluida yo, nos sentimos muy estresados por el estado de la democracia, pero pens&eacute; que si iba a escribir sobre todas estas cosas que me importan tanto, ten&iacute;a que divertirme. Quiero que los lectores tambi&eacute;n lo hagan, que sean cr&iacute;ticos y disfruten del proceso de involucrarse en pol&iacute;tica de manera activa&rdquo;, me cuenta Benner en esta conversaci&oacute;n, editada por claridad y extensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El libro tambi&eacute;n tiene un poco de memorias, &iquest;por qu&eacute; lo plantea como un viaje personal que no encontramos en otros libros sobre la crisis de la democracia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tengo la sensaci&oacute;n de que el mensaje principal sobre la democracia recientemente ha sido que la democracia es una lucha existencial contra la autocracia. Es importante, y a menudo se trata de movilizar a la gente para que despierte y contraataque frente a personas oscuras, que dan miedo. Pero tambi&eacute;n creo que tenemos que contraatacar pensando de manera m&aacute;s creativa. Debemos pensar en la gente com&uacute;n y en involucrarla tengan la posici&oacute;n que tengan en lugar de s&oacute;lo pensar en las personas que ya est&aacute;n polarizadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos consideramos virtuosos guerreros de la democracia. Y todos los del otro lado, los que votan por los partidos &ldquo;equivocados&rdquo;, son nuestros enemigos. En realidad, muchos de quienes votan por partidos que se pueden considerar autocr&aacute;ticos son personas como el resto y con el mismo tipo de preocupaciones que los dem&aacute;s. No hay que deshumanizar a las personas al presentar el debate de esta manera tan oscura. Tenemos que ser m&aacute;s flexibles y pensar de manera m&aacute;s abierta. Tenemos que pensar en desafiar la autocracia, pero tambi&eacute;n en reformar lo que est&aacute; mal en nuestra democracia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Usted se centra en la responsabilidad ciudadana. &iquest;Somos demasiado pasivos mientras culpamos a l&iacute;deres o instituciones?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, exactamente. En Alemania, estos d&iacute;as hay muchas entrevistas con votantes de la extrema derecha. Y cuando los ves en la televisi&oacute;n, de repente se te cae la imagen abstracta de personas poco ilustradas y enga&ntilde;adas por los l&iacute;deres de esos partidos. A veces, se trata de j&oacute;venes un poco desesperados como el resto del mundo en busca de empleos y oportunidades. Ven que sus comunidades est&aacute;n deprimidas. Sienten que varias generaciones, tambi&eacute;n las de sus padres y sus abuelos, todav&iacute;a cargan con las heridas del pasado.
    </p><p class="article-text">
        Esa es una de las razones por las que en Espa&ntilde;a mi libro ha tenido buena acogida: en Espa&ntilde;a la gente tambi&eacute;n entiende que el sentimiento de trauma se transmite durante generaciones. La gente est&aacute; experimentando un per&iacute;odo de crisis y estr&eacute;s ahora, carga todo tipo de malos recuerdos y esto hace que reaccione muy a la defensiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de que si estas personas recibieran ayuda de repente votar&iacute;an contentos por los partidos tradicionales. El problema es que necesitamos partidos tradicionales diferentes. Necesitamos estructuras pol&iacute;ticas diferentes. Y ese es el tipo de cosas que las personas pueden activar para cambiar cosas. Muchos j&oacute;venes hacen esto en Alemania y en todo el mundo. Los j&oacute;venes est&aacute;n asumiendo liderazgo como individuos para pensar en nuevas soluciones a los problemas de la democracia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos consideramos virtuosos guerreros de la democracia. Y todos los del otro lado, los que votan por los partidos &quot;equivocados&quot;, son nuestros enemigos. En realidad, muchos de quienes votan por partidos que se pueden considerar autocráticos son personas como el resto y con el mismo tipo de preocupaciones que los demás</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En el libro habla de manera positiva sobre Alemania, como un pa&iacute;s moderado, modesto, menos polarizado, pero ahora estamos viendo el ascenso de extremistas. &iquest;Ve m&aacute;s peligros?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Las amenazas siempre han estado ah&iacute;, pero sigo creyendo que no es un pa&iacute;s polarizado en absoluto. Si nos fijamos en los mapas electorales, incluso en el Este, el pico de la extrema derecha es algo m&aacute;s del 30% por el tipo de estructura multipartidista, a diferencia de Estados Unidos o el Reino Unido. En Alemania todav&iacute;a hay mucho margen de maniobra. Si superan algunos de sus prejuicios sobre c&oacute;mo es la otra parte, hay mucho m&aacute;s potencial para debatir y encontrar soluciones. 
    </p><p class="article-text">
        La amenaza no viene s&oacute;lo de un lado. La experiencia de posguerra dio un sentido de responsabilidad a personas que son las mejores defensoras de la democracia alemana. Es casi irreal en algunos aspectos. Los alemanes son muy duros consigo mismos. Tienen una idea muy clara de c&oacute;mo deber&iacute;a ser una Alemania adecuadamente democr&aacute;tica. Y cuando la cosa cambia un poco, o hay un par de l&iacute;deres que dicen cosas que van en contra de la Constituci&oacute;n, reaccionan de una manera que hace que sea muy dif&iacute;cil hablar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los alemanes necesitan hablar y necesitan aprender a escuchar en lugar de estar congelados por el miedo histórico de retroceder</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Escribe en su libro que uno de los temas de los que es dif&iacute;cil hablar en Alemania y otros pa&iacute;ses es la migraci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;l es la manera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Justo anoche vi un programa en la principal cadena de televisi&oacute;n alemana que entrevistaba a personas a izquierda y derecha. Y en general casi todos estaban de acuerdo en que lo principal es que tenemos que hablar. A menudo ha sido la gente de la izquierda y de la CDU quienes dec&iacute;an que hay cosas de las que simplemente no se habla. Pero ahora est&aacute; cambiando.&nbsp;Algunos siguen defendiendo ser firmes e incluso prohibir Alternativa por Alemania, pero la mayor&iacute;a se est&aacute; inclinando por poder hablar sobre cosas de las que no se pod&iacute;a hablar c&oacute;modamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro tema que me ha interesado mucho con mis alumnos es la cuesti&oacute;n Israel-Palestina. Mis estudiantes de posgrado en la Escuela de Gobernanza <a href="https://www.hertie-school.org/en/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hertie</a> sent&iacute;an que no pod&iacute;an hablar de eso en la universidad o fuera de ella. No ten&iacute;an clases sobre eso ni foros de debate, y algunos organizaron un grupo y lograron romper la barrera del silencio. Deb&iacute;an ser cuidadosos sobre c&oacute;mo lo hac&iacute;an, pero funcion&oacute; y lograron no ser etiquetados como &ldquo;personas del lado equivocado&rdquo;. Ese es el tipo de cosas que Alemania necesita con urgencia. Los alemanes necesitan hablar y necesitan aprender a escuchar en lugar de estar congelados por el miedo hist&oacute;rico de retroceder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En su libro pone m&aacute;s &eacute;nfasis en esta necesidad de hablar que en la desinformaci&oacute;n. &iquest;Es m&aacute;s grave la falta de di&aacute;logo que el di&aacute;logo entre personas desinformadas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tienen que ir en paralelo, obviamente. Es un punto interesante. Pero la desinformaci&oacute;n y la toxicidad online, como la de la <em>machosfera</em>, son grandes problemas de nuestro tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los problemas de la extrema derecha es que existe un grupo enorme de miedos dando vueltas. Escribo sobre los miedos hist&oacute;ricos que est&aacute;n alimentando lo que vemos ahora, para que cuando abordemos problemas como lo que sucede en Internet tambi&eacute;n seamos conscientes de por qu&eacute; la gente est&aacute; comprando lo que ve. Algunas razones est&aacute;n determinadas por tu origen y lo que t&uacute; y tus padres hab&eacute;is experimentado en el pasado.
    </p><p class="article-text">
        Y hace falta tener m&aacute;s sensibilidad sobre la historia de nuestros propios or&iacute;genes y, por lo tanto, del poder de otros pueblos en una democracia. Esa ha sido mi motivaci&oacute;n para escribir el libro. Trataba de descubrir los motivos de mi ambivalencia sobre la democracia como mucho mejor que cualesquiera que sean las alternativas. Estoy de acuerdo con eso, pero creo que no es suficiente con las abstracciones. Tenemos que pensar de d&oacute;nde venimos y luego preguntar a otras personas por qu&eacute; tienen dudas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Uno de los miedos de los que habla es a la igualdad de g&eacute;nero. &iquest;Hasta qu&eacute; punto es esto una amenaza para la democracia? &iquest;Lo son los hombres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La mayor&iacute;a de los hombres que conozco son encantadores, y, aunque a alguno no le guste, nos veo a todos como personas muy similares en nuestra humanidad. Pero sin duda las viejas ideas sobre la masculinidad son una de las cosas m&aacute;s dif&iacute;ciles de alejar porque han estado siempre con nosotros. &iquest;Qu&eacute; otra divisi&oacute;n en la humanidad ha sido m&aacute;s fuerte que la divisi&oacute;n entre hombres y mujeres, y los roles asignados? Todas lo sabemos como mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        No creo que la masculinidad como tal tenga que ser una amenaza. Tampoco es realista esperar que todos cambien de manera repentina, hombre o mujer o como quiera que se identifique alguien, y abandonen ciertas ideas que todos tenemos sobre cu&aacute;l es nuestro papel. Pero necesitamos pensar en desmantelar las viejas ideas de masculinidad y tratar de encontrar formas de cambiar la visi&oacute;n de la democracia como &ldquo;un club de t&iacute;os&rdquo;, que todav&iacute;a nos acompa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Como en el caso de la campa&ntilde;a contra Kamala Harris&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ha sido ver a Kamala Harris subir al escenario y escuchar inmediatamente comentarios como &ldquo;las mujeres sin hijos y con gatos&rdquo;, <a href="https://elpais.com/smoda/2024-07-29/mujer-sin-hijos-y-con-gato-como-jd-vance-el-delfin-de-trump-consiguio-crear-un-movimiento-en-su-contra.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como dijo el candidato republicano a vicepresidente J.D. Vance</a>, o comentarios sobre su coeficiente intelectual. En parte, vienen de grupos t&oacute;xicos online&hellip;&nbsp; La <em>machosfera </em>es una de las fuerzas m&aacute;s poderosas y peligrosas en este momento. Hay que trabajar sobre todo con los hombres j&oacute;venes. Las mujeres j&oacute;venes est&aacute;n sufriendo esto en redes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa es una de las muchas cosas en las que nuestras democracias necesitan centrarse: lograr que la acci&oacute;n pol&iacute;tica regule toda esa esfera y no permitir que las grandes empresas y sus clientes de pago lo hagan.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Necesitamos pensar en desmantelar las viejas ideas de masculinidad y tratar de encontrar formas de cambiar la visión de la democracia como “un club de tíos”, que todavía nos acompaña</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; se puede hacer? El tener m&aacute;s mujeres l&iacute;deres parece haber desatado una reacci&oacute;n...</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;M&aacute;s mujeres en el poder. La idea de cuotas se practica en una mezcla muy extra&ntilde;a de pa&iacute;ses. A veces, los pa&iacute;ses que no necesariamente uno esperar&iacute;a tienen este tipo de requisitos y al rev&eacute;s. &iquest;Por qu&eacute; funcionan en algunos lugares y en otros no? No es mala idea tener cuotas, aunque eso depende de cada democracia. No creo que sea un principio absoluto, pero se trata de lograr que m&aacute;s mujeres organicen actividades pol&iacute;ticas, grupos de protesta y debate. Y es importante que sea tambi&eacute;n en Internet para contrarrestar la presencia de personas online como este tipo&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;</strong><a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/pese-caida-andrew-tate-admiradores-siguen-teniendo-ventaja_129_9838665.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Andrew Tate</strong></a><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso es. Estaba en Pek&iacute;n dando clase a estudiantes bastante j&oacute;venes este verano, y todos hab&iacute;an visto a Andrew Tate.&nbsp;No estaban muy seguros de qu&eacute; pensar. Sab&iacute;an que era malo, pero tambi&eacute;n estaban intrigados. &Eacute;l es muy famoso. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso los grupos de mujeres j&oacute;venes tienen que hacer todo tipo de cosas online, tambi&eacute;n involucrando a los hombres. Siempre pienso que la mejor manera de luchar contra cualquier tipo de fuerza divisiva es tratar de crear v&iacute;nculos con otros para conseguir aliados: mujeres l&iacute;deres con aliados masculinos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La &#039;machosfera&#039; es una de las fuerzas más poderosas y peligrosas en este momento. Hay que trabajar sobre todo con los hombres jóvenes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Otro de los grandes asuntos de su libro es la desigualdad econ&oacute;mica. &iquest;Hasta qu&eacute; punto es una amenaza para la democracia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es el mayor problema. Es algo que sent&iacute; muy joven sin saber nada de econom&iacute;a, simplemente yendo a visitar la casa de mi madre en Luisiana. Y viniendo de Jap&oacute;n, nunca hab&iacute;a visto desigualdad tan grande. Luego empec&eacute; a conectar eso con el hecho de que hay tantas personas excluidas ya sea por raza, origen social o simplemente mala suerte de un sistema de mercado econ&oacute;mico h&iacute;percompetitivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso obviamente va a distorsionar la democracia, porque el punto b&aacute;sico de la democracia no es s&oacute;lo proteger la libertad de cada individuo, lo que significa que puedes hacer lo que quieras. El punto b&aacute;sico de la democracia es tratar de unir a las personas, que compartamos el espacio y el poder incluso cuando no estemos de acuerdo de una manera sostenible en el tiempo, no s&oacute;lo en el momento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y si hay desigualdades enormes por las que las personas que tienen m&aacute;s poder no tienen contacto con nadie m&aacute;s entonces falta el sentido de responsabilidad mutua y es f&aacute;cil que olviden que hay un amplio espacio que las sostiene. Todos deber&iacute;amos ayudar a sostenernos entre nosotros. Cuando eso desaparece, la gente se siente mucho m&aacute;s atra&iacute;da por los partidos pol&iacute;ticos que protestan contra el sistema, que es sobre lo que se basa gran parte de la extrema derecha.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El punto básico de la democracia no es sólo proteger la libertad de cada individuo, lo que significa que puedes hacer lo que quieras. El punto básico de la democracia es tratar de unir a las personas, que compartamos el espacio y el poder incluso cuando no estemos de acuerdo de una manera sostenible en el tiempo, no sólo en el momento. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El ideal de igualdad ha ido unido a lo largo de la historia a sistemas autocr&aacute;ticos. &iquest;Por qu&eacute; es tan dif&iacute;cil lograr el equilibrio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No creo que sea realista buscar la igualdad a la par en una sociedad grande, din&aacute;mica, de personas libres. Esto se remonta a las ciudades m&aacute;s peque&ntilde;as de la antigua Atenas. Y todav&iacute;a vemos los mismos patrones, incluso en sociedades peque&ntilde;as y homog&eacute;neas. Como dijo Maquiavelo, habr&aacute; algunas personas que obtendr&aacute;n mucho m&aacute;s que otras y muchas veces querr&aacute;n dominar a los dem&aacute;s porque tienen mucho m&aacute;s. Y luego habr&aacute; otras que no querr&aacute;n ser dominadas y reaccionar&aacute;n frente a quien ejercer el control.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La forma en que los seres humanos trabajan juntos tiene desequilibrios. Y por eso la democracia es un sistema que en su ra&iacute;z intenta lograr un equilibrio sabiendo siempre que ser&aacute; imperfecto.
    </p><p class="article-text">
        Si pensamos que la democracia tiene que lograr un equilibrio perfecto y luego arreglarlo como una m&aacute;quina, entonces no volver&aacute; a moverse a menos que alguien haga algo muy malo y corrupto. Eso es ingenuo. Pero muchas personas en la era moderna han operado con una idea autom&aacute;tica de la democracia en la que se configura la maquinaria, se establecen las instituciones y una constituci&oacute;n, con una sociedad que no sea desigual de manera muy llamativa, y luego ya funciona sola. Pero no, no se gestiona sola. Debes tener personas muy comprometidas no s&oacute;lo con la idea de mantener intactas las instituciones, sino tambi&eacute;n el equilibrio en la sociedad, incluso cuando son ellas las que podr&iacute;an estar perdiendo un poco. Quiz&aacute;s tengas que pagar m&aacute;s impuestos porque eres m&aacute;s rico que yo. Pero si no tienes a nadie que quiera hacer eso, entonces la democracia est&aacute; muerta. La democracia necesita de personas comprometidas. Y todo esto significa el equilibrio.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas personas en la era moderna han operado con una idea automática de la democracia en la que se configura la maquinaria, se establecen las instituciones y una constitución, con una sociedad que no sea desigual de manera muy llamativa, y luego ya funciona sola. Pero no, no se gestiona sola. Debes tener personas muy comprometidas no sólo con la idea de mantener intactas las instituciones, sino también el equilibrio en la sociedad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Como usted dice, algunos problemas ya estaban en la ra&iacute;z de la creaci&oacute;n de la democracia antigua en Grecia. &iquest;Hablamos m&aacute;s de esto por lo que est&aacute; pasando en Estados Unidos ahora o hay una crisis m&aacute;s espec&iacute;fica de estos tiempos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La globalizaci&oacute;n significa que muchos mercados est&aacute;n poco regulados, lo que termina beneficiando a algunos mucho m&aacute;s que otros. La globalizaci&oacute;n est&aacute; impulsada en gran medida por Estados Unidos. Recuerda a la antigua Atenas, que tambi&eacute;n era hegem&oacute;nica, pero cuanto m&aacute;s grande se hac&iacute;a, m&aacute;s complacientes se volv&iacute;an los atenienses acerca de lidiar con sus propios problemas. Se enamoraron de la imagen de s&iacute; mismos como los mejores, los m&aacute;s grandes y los m&aacute;s libres. Dejaron de buscar su propio equilibrio dentro de Atenas, pero tambi&eacute;n se excedieron en t&eacute;rminos de tratar de dominar otras ciudades en una guerra que result&oacute; en la crisis de la democracia ateniense.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n creo que algunas ideas modernas han causado algunos problemas en la democracia. Por ejemplo, la idea de democracia unida con el progreso, porque la gente se vuelve complaciente al pensar que si tenemos buenas instituciones democr&aacute;ticas, somos poderosos y nuestra gente parece estar relativamente bien entonces todo ir&aacute; por buen camino. Esto conduce a la falta de autocr&iacute;tica, que es necesaria para la salud de la democracia.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Ramírez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/erica-benner-filosofa-basico-democracia-compartamos-no-estemos-acuerdo_1_11655397.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Sep 2024 09:35:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/041e8103-d263-47e1-b516-848d9820b093_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="223176" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/041e8103-d263-47e1-b516-848d9820b093_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="223176" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Erica Benner, filósofa: “Lo básico de la democracia es que compartamos el poder incluso cuando no estemos de acuerdo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/041e8103-d263-47e1-b516-848d9820b093_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Entrevista,Democracia,Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo hay que vivir? La respuesta está en los clásicos de la Filosofía (y también en Los Simpson)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hay-vivir-respuesta-clasicos-cat_1_11637736.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10091976-96e0-43d6-99c8-04d356d31448_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo hay que vivir? La respuesta está en los clásicos de la Filosofía (y también en Los Simpson)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La educación, la libertad o la verdad ya fueron estudiadas en la Grecia clásica por los grandes pensadores y entonces como ahora son elementos que nos modelan individualmente pero también como sociedad</p></div><p class="article-text">
        Todas las preguntas y algunas respuestas se formularon ya en la Grecia cl&aacute;sica o en Los Simpson, en los escritos plat&oacute;nicos o en los di&aacute;logos de la m&iacute;tica serie. Con permiso de Homero y su familia recurriremos a la cuna de la filosof&iacute;a occidental para plantear una duda que S&oacute;crates le expone a Calicles en el <em>Gorgias</em>, <a href="https://bibliotecavirtual.unl.edu.ar:8443/bitstream/handle/11185/4995/RU095_04_A002.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un escrito plat&oacute;nico</a> en el que discuten sobre la justicia, el poder y otros elementos que rigen en la sociedad. La pregunta en cuesti&oacute;n es: &iquest;C&oacute;mo hay que vivir?
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;crates, cuyo m&eacute;todo estaba basado en el di&aacute;logo, argumenta que el hecho de que una persona sea poderosa no la convierte en superior y que en el caso de los gobernantes la obligaci&oacute;n del pol&iacute;tico es trabajar para una mejor sociedad y evitar una ret&oacute;rica que solo busque darle siempre la raz&oacute;n al pueblo. Enti&eacute;ndase este resumen como un punto de partida para llegar a hoy cuando los prejuicios est&aacute;n configurando (a peor) muchas identidades individuales y colectivas.
    </p><p class="article-text">
        Emilio Lled&oacute; analiz&oacute; en <em>Identidad y amistad</em> (Taurus, 2022) conceptos que hemos heredado de esa Grecia cl&aacute;sica y que siguen igual de vigentes, desde la libertad a la educaci&oacute;n o la verdad.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Aprender a entender</strong></h2><p class="article-text">
        La escuela era y estar&iacute;a bien que fuese un lugar de encuentro en el que aprender a entender, sentir y comunicar. No es algo tan distinto del &aacute;mbito familiar. &ldquo;Es interesante observar que una de las primeras veces que, como educaci&oacute;n (<em>paide&iacute;a)</em>, aparece este t&eacute;rmino en la literatura griega va unido al, tal vez, m&aacute;s importante concepto de &lsquo;amor&rsquo; hacia aquello en que nos educamos y por los contenidos que emprenden esa educaci&oacute;n&rdquo;, recuerda Lled&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los elementos b&aacute;sicos de la educaci&oacute;n, seg&uacute;n la visi&oacute;n plat&oacute;nica, son los contenidos y el inter&eacute;s por lo que se aprende. Para ello es fundamental el lenguaje que se utiliza. Las palabras, esa arma de los humanos para aproximarnos unos a otros, en definici&oacute;n de Montaigne, ayudan a moldearnos como personas y, por lo tanto, tambi&eacute;n como comunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo y premio Princesa de Asturias de Humanidades lo resume as&iacute;: &ldquo;Dependemos de lo aprendido, de lo sabido, para configurar nuestra manera de estar en el mundo. Porque no <em>estamos</em> en el mundo, sino que <em>somos</em> en el mundo&rdquo;. Lo que acabamos siendo es, en base a este principio, lo que nos han ense&ntilde;ado a ser. Se trata de la &ldquo;pedagog&iacute;a de la vida&rdquo;, que no solo es la escuela pero que no se entiende sin la escuela.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Libertad de pensamiento</strong></h2><p class="article-text">
        Si una pel&iacute;cula ha reflejado con acierto la vinculaci&oacute;n entre educaci&oacute;n y libertad probablemente sea <em>La Sociedad de los Poetas Muertos</em>. &ldquo;Cuando lean, no consideren s&oacute;lo lo que el autor piensa, consideren lo que ustedes piensan&rdquo;, les ense&ntilde;a el maestro Keating a sus alumnos. No es muy diferente del principio aristot&eacute;lico que argumenta que todos los seres humanos estamos hechos para mirar y saber.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-1MZIMAZ7_K4-7860', 'youtube', '1MZIMAZ7_K4', document.getElementById('yt-1MZIMAZ7_K4-7860'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-1MZIMAZ7_K4-7860 src="https://www.youtube.com/embed/1MZIMAZ7_K4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Lo que sepamos condicionar&aacute;, al menos en parte, nuestra manera de vivir as&iacute; como la percepci&oacute;n que tengamos de la sociedad y ser m&aacute;s o menos inconformistas depender&aacute; de la libertad mental con la que hayamos aprendido a pensar. Ese es el hilo que va desde los disc&iacute;pulos de S&oacute;crates a los estudiantes de la estricta escuela de la pel&iacute;cula que protagoniz&oacute; Robin Williams.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Palabras contra el fanatismo</strong></h2><p class="article-text">
        En su ensayo, al que dedic&oacute; una d&eacute;cada, Lled&oacute; alerta del riesgo de que lo que denomina el estancamiento mental acabe provocando fanatismo. &ldquo;La fanatizaci&oacute;n de las opiniones, asumidas por los reflejos condicionados por la educaci&oacute;n o por las informaciones que los medios env&iacute;an, contradice aquella certera intuici&oacute;n de Arist&oacute;teles que somet&iacute;a la problem&aacute;tica felicidad y el sentido de vivir al dinamismo y la energ&iacute;a, a la actividad: &lsquo;La vida consiste, principalmente, en sentir y pensar' &rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Las palabras, en formato tuit o en titulares tergiversadores, son el mejor instrumento para propagar el odio pero tambi&eacute;n deber&iacute;an serlo para combatirlo, la manera de batallar contra los prejuicios y los estereotipos. En este punto llegamos, una vez m&aacute;s, a uno de los conceptos de moda aunque sea una palabra que ha dado y para mucho desde hace siglos en la filosof&iacute;a: la verdad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La verdad como consuelo</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;La verdad es aquella clase de error sin la que una determinada especie de seres vivos no podr&iacute;a vivir&rdquo;, simplific&oacute; Nietzsche. Seguro que les vienen nombres a la cabeza para darle la raz&oacute;n a don Friedrich.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La verdad empez&oacute; en los cl&aacute;sicos m&aacute;s como un m&eacute;todo que un concepto y a partir de esa idea, Lled&oacute;, que recurre a Grecia pero tambi&eacute;n a la anterior cita de Nietzsche, a&ntilde;ade que el camino hacia adelante, en el ideal de un mundo racional, tiene que soportar &ldquo;ese error y tambi&eacute;n ese horror&rdquo; que amenaza con convertir la verdad en un consuelo para curar no sabemos bien qu&eacute; enfermedades de la mala conciencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sea como consuelo o como mejor protecci&oacute;n contra los envites a la democracia, en todo caso no queda otra que luchar contra las mentiras y &ldquo;la corrupci&oacute;n mental&rdquo; a trav&eacute;s de la verdad y el pensamiento libre. Por intentarlo que no quede.
    </p><p class="article-text">
        <em>DM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neus Tomàs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hay-vivir-respuesta-clasicos-cat_1_11637736.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Sep 2024 16:48:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/10091976-96e0-43d6-99c8-04d356d31448_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="293712" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/10091976-96e0-43d6-99c8-04d356d31448_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="293712" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Cómo hay que vivir? La respuesta está en los clásicos de la Filosofía (y también en Los Simpson)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/10091976-96e0-43d6-99c8-04d356d31448_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pensamiento,Libros,Filosofía,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La chica que leía a Peirce]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/chica-leia-peirce_129_11604225.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e2a2899-7943-4c0c-83c0-3ade185e5395_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La chica que leía a Peirce"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"> Charles Sanders Peirce fue adicto –para criticarlo– a la obra analítica de Kant. Lo llamativo de su manera de pensar era que nunca daba nada por terminado. Cuando murió dejó más de 100 mil páginas en manuscritos.</p></div><p class="article-text">
        Empec&eacute; a viajar en el colectivo con una chica que me llam&oacute; la atenci&oacute;n. Estaba siempre leyendo un libro. Ella sub&iacute;a en la mitad del trayecto entre mi casa y la facultad. Un d&iacute;a yo estaba en la fila larga de asientos de atr&aacute;s y ella subi&oacute; y se sent&oacute; a mi lado. Nos sonre&iacute;mos porque nos hab&iacute;amos visto por los pasillos de la facultad y al encontrarnos en el colectivo nos reconocimos. Era compa&ntilde;era m&iacute;a en el pr&aacute;ctico de antropolog&iacute;a que dictaba Carmen Guarini. Y despu&eacute;s me la cruzaba por los pasillos, en el bar, sentada en alg&uacute;n asiento sola o rodeada de un grupo de varones que parec&iacute;an&nbsp;los Grateful Dead. Ten&iacute;a una amiga flaca y larga que fumaba&nbsp; de manera intensa. Intent&eacute; coquetear con ella una vez que estaba sentada en los escalones de la entrada. Le pregunt&eacute; que libro le&iacute;a y me mir&oacute; y se ri&oacute; y me dijo: &ldquo;Estoy leyendo a Peirce. Nunca lo entender&iacute;as&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Me acord&eacute; de ella porque acaba de salir un libro hermoso de Pierce que se llama Claves semi&oacute;ticas. Est&aacute; editado y traducido de manera magistral por Sara Barrena. Es un libro dif&iacute;cil, con un lenguaje l&oacute;gico estricto, matem&aacute;tico, un libro que hay que leer una y otra vez, parando a hacer minuto como hacen los entrenadores con sus jugadores en el b&aacute;squet para entender el partido, para armar estrategias. Tal vez tambi&eacute;n ser&iacute;a bueno leerlo escuchando La m&aacute;quina de hacer p&aacute;jaros, mientras la banda canta ese estribillo: &ldquo;No te dejes desanimar..&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Antes de que empiece el libro hay una p&aacute;gina que no est&aacute; firmada por nadie, escrita en bastardilla y que puede ser de Peirce o de la editora o de Dios. Dice esto: &ldquo;El pensamiento no est&aacute; conectado necesariamente con un cerebro. Aparece en la obra de las abejas, en los cristales y en todo el mundo puramente f&iacute;sico; y no se puede negar que est&aacute; realmente ah&iacute;. Si uno se adhiere con consistencia a esa negaci&oacute;n sin fundamento ser&aacute; llevado a alguna forma de nominalismo idealista semejante al de Fitche. No solo est&aacute; el pensamiento en el mundo org&aacute;nico, sino que se desarrolla ah&iacute;. Pero as&iacute; como no puede haber algo general sin casos que lo encarnen, de la misma manera no puede haber pensamientos sin signos. Aqu&iacute; debemos darle a &rdquo;Signo&ldquo; un sentido muy amplio, sin duda, pero no tan amplio que no se pueda definir. Admitiendo que los signos conectados deben tener una cuasi- mente, puede m&aacute;s a&uacute;n afirmarse que no puede haber signos aislados&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Charles Sanders Peirce naci&oacute; en Cambridge, Massachusetts, en 1839. Su padre era un reconocido matem&aacute;tico. Peirce se interes&oacute; por la l&oacute;gica, la semi&oacute;tica, la filosof&iacute;a de la ciencia y fue adicto &ndash;para criticarlo&ndash; a la obra anal&iacute;tica de Kant. Lo llamativo de su manera de pensar era que nunca daba nada por terminado. Tuvo un pensamiento en constante evoluci&oacute;n y se fue corrigiendo una y otra vez sin problemas. Cuando muri&oacute;, en 1914, dej&oacute; m&aacute;s de 100 mil p&aacute;ginas en manuscritos, en su mayor parte in&eacute;ditos. Fue iniciador y fundador de muchas disciplinas, como el pragmatismo y la semi&oacute;tica moderna.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Me encanta esto que escribi&oacute; cuando estaba cerca de la muerte: &ldquo;El &uacute;nico lector al que le puedo ser de utilidad es aquel que lea lo que escribo y que reflexione cuidadosa y cr&iacute;ticamente sobre ello. Estoy seguro de que &eacute;l y s&oacute;lo &eacute;l se beneficiar&aacute;, aunque concluya que estoy equivocado de principio a fin&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Peirce todo era signo. El mundo es un gran signo de Dios y es tarea del cient&iacute;fico esclarecerlo e interpretarlo (tal vez este Dios sea parecido al Dios de Spinoza, el Dios de los ateos). Cuando Peirce se puso a estudiar la l&oacute;gica de la ciencia, le sum&oacute; el concepto de abducci&oacute;n. Para Peirce la abducci&oacute;n es un complemento de la inducci&oacute;n y de la deducci&oacute;n.&nbsp; Sosten&iacute;a que esto &uacute;ltimo no se encuentra s&oacute;lo en el m&eacute;todo cient&iacute;fico, sino que forma parte de nuestra vida cotidiana. Cuando nos encontramos frente a un fen&oacute;meno que dif&iacute;cilmente podemos explicar, uno despliega un abanico de creencias, que al no ofrecer soluci&oacute;n a nuestra dudas, nos llevan a generar m&uacute;ltiples hip&oacute;tesis. Despu&eacute;s tratamos de deducir estas hip&oacute;tesis y las ponemos a prueba mediante la experiencia. Lo cual no nos permite tal vez saber cu&aacute;l es la hip&oacute;tesis correcta si no en qu&eacute; consiste cada una y c&oacute;mo se distingue de las dem&aacute;s, lo que nos hace valorar cada uno de los recorridos emprendidos sin impugnar a los otros.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Algo parecido sucede cuando analizamos un poema. Le proponemos m&uacute;ltiples hip&oacute;tesis de correcci&oacute;n, pero ninguna es definitiva. Son solo conjeturas. Pero deber&iacute;amos tener en cuenta todas las versiones propuestas ya que entre el poema, y el que lo lee, hay un tercero inmaterial, al que podr&iacute;amos llamar con Peirce, el interpretante, que sabe cosas que nosotros no sabemos que sabemos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Para Peirce el pensamiento no tiene un caracter incognoscible. De hecho cuestiona a ciertos f&iacute;sicos&nbsp;a los que les dice que no deber&iacute;an sentirse demasiado seguros sobre el car&aacute;cter l&oacute;gico de la hip&oacute;tesis de la impenetrabilidad y sus consecuencias que &ndash;remarca- ya ha sido atacada por hombres de importancia. &iquest;D&oacute;nde empieza y termina mi mente? O como se pregunta Frank Black <em>&iquest;Where is my mind? </em>Para Peirce dos mentes pueden llegar a ser una sola: &ldquo;Pero &iquest;estamos encerrados en una caja de carne y hueso? Cuando comunico mi pensamiento y mis sentimientos a un amigo&nbsp; con el que estoy en perfecta sinton&iacute;a, de modo que mis sentimientos entran en &eacute;l y yo soy consciente de lo que &eacute;l que siente &iquest;no vivo en su cabeza tanto como &eacute;l en la m&iacute;a? Casi literalmente. Hay una noci&oacute;n probablemente materialista y b&aacute;rbara seg&uacute;n la cual el hombre no puede estar en dos lugares a la vez&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Y en su ensayo sobre la definici&oacute;n de la l&oacute;gica, deja p&aacute;ginas hermosas, como estas: &ldquo;El mundo interior es el mundo de la memoria , pues es claro que no podemos recordar nada excepto lo que est&aacute; adentro. Sin embargo el mundo de la memoria es el mundo del tiempo. Por lo tanto el mundo interior y el mundo del tiempo son lo mismo&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Despu&eacute;s habla de c&oacute;mo la experiencia se afinca en nuestra memoria, para ser nuestra experiencia. Y r&aacute;pidamente da un salto ornamental cualitativo: &ldquo;Hemos considerado ahora a la experiencia como una determinanci&oacute;n del objeto que modifica y del alma modificada: ahora bien, sostengo que puede ser y es naturalmente considerada tambi&eacute;n como una determinaci&oacute;n de una idea de la mente Universal, una idea preexistente, arquet&iacute;pica. La aritm&eacute;tica, la ley del n&uacute;mero, era antes de que se hubiera creado algo que numerar o alguna mente para numerar. Era, aunque no exist&iacute;a. No era un hecho ni un pensamiento, pero era una palabra no pronunciada&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;De la misma manera, hab&iacute;a poes&iacute;a en la tierra antes de la llegada de los humanos y seguir&aacute; habi&eacute;ndola cuando nos hayamos ido.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/chica-leia-peirce_129_11604225.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Aug 2024 03:01:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2e2a2899-7943-4c0c-83c0-3ade185e5395_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2370498" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2e2a2899-7943-4c0c-83c0-3ade185e5395_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2370498" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La chica que leía a Peirce]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2e2a2899-7943-4c0c-83c0-3ade185e5395_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Horas de leucofobia, preguntas incómodas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/horas-leucofobia-preguntas-incomodas_1_11603599.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ffa9350-4938-4773-bfd9-d7e7e41a17b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Horas de leucofobia, preguntas incómodas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">Oda al contrabando, el camino de los libros</p></div><p class="article-text">
        <strong>Uno.</strong> Hay palabras que, como algunos terrores, no tienen una definici&oacute;n n&iacute;tida u oficial. Pero movidos por esa ilusi&oacute;n desbocada que nos sostiene &ndash;un tipo de arrojo: decir para vivir; vivir para decir&ndash;, hacemos un esfuerzo por nombrarlas. <em>Leucofobia</em> es una de ellas. Se refiere, seg&uacute;n esa convenci&oacute;n rota de antemano y refractaria a los bordes de cualquier diccionario, a <strong>un miedo puntual por el color blanco</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dos.</strong> El escritor <strong>Gustavo &Aacute;lvarez Nu&ntilde;ez</strong> present&oacute; hace unos d&iacute;as su flamante libro de poemas <em>Leucofobia</em> (Caleta Olivia, 2024). Voy a citar de memoria algo que &eacute;l dijo en esa jornada m&aacute;gica y ya se sabe que hay pocas cosas m&aacute;s tramposas y m&aacute;s chispeantes que la memoria. Arranc&oacute; bromeando con el t&iacute;tulo del libro y diciendo algo as&iacute; como <em>&ldquo;despu&eacute;s de todo, los que escribimos estamos todo el tiempo viendo qu&eacute; hacemos con el blanco, con el silencio&rdquo;</em>. Lo que me interes&oacute; de las palabras de GAN fue que, sin caer en la inelegancia de hablar de miedos por hojas en blanco o silencios y roturas, <strong>se meti&oacute; en las hendijas, en lo opaco, en ese </strong><em><strong>vamos viendo</strong></em><strong> del lenguaje, un terreno tan inestable como estimulante</strong> (tambi&eacute;n lo hace en su libro, que es hermoso, no se lo pierdan). Como si nos invitara a atravesar de la mano el tembladeral al que vuelve en varios poemas, como si dijera <em>a ver qu&eacute; hacemos con esto</em>: si hay <em>leucofobia</em> es porque hubo encandilamiento; donde aparece el temor subyace el f&oacute;sil de la fascinaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d66afd4-801c-49a3-83fb-554e4e761f5d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d66afd4-801c-49a3-83fb-554e4e761f5d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d66afd4-801c-49a3-83fb-554e4e761f5d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d66afd4-801c-49a3-83fb-554e4e761f5d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d66afd4-801c-49a3-83fb-554e4e761f5d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d66afd4-801c-49a3-83fb-554e4e761f5d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9d66afd4-801c-49a3-83fb-554e4e761f5d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Leucofobia&quot;, el nuevo libro de poesía del escritor, periodista y musicalizador argentino Gustavo Álvarez Núñez."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Leucofobia&quot;, el nuevo libro de poesía del escritor, periodista y musicalizador argentino Gustavo Álvarez Núñez.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Tres.</strong> Bajo este prisma, el blanco y el silencio no son elementos uniformes, ni vac&iacute;os, ni dan cuenta de algo completo o cerrado. <strong>No son ausencia. Tampoco son l&aacute;nguidos</strong>. Me acord&eacute; del d&iacute;a en que me cruc&eacute; con un cartel por la calle que dec&iacute;a <em>El silencio es alud</em> (<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/secreto-terrible-padre-silencio-medias_129_8353863.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">les cont&eacute; de eso por ac&aacute; hace algunos a&ntilde;os</a>). <em>El silencio tiene acci&oacute;n</em>, como tatu&oacute; para siempre en nuestra educaci&oacute;n sentimental <strong>Charly Garc&iacute;a</strong>; el blanco es muchos blancos. Escribir, entonces, es atreverse a moldear esa materia evanescente, mutante, m&uacute;ltiple; hacer del pasmo un tipo de encantamiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuatro.</strong> El poema que da t&iacute;tulo al libro de GAN propone <strong>un viaje al mejor lugar del mundo para atravesar pliegues de silencios y blancos: la Ant&aacute;rtida</strong>. Leemos ah&iacute;: <em>&ldquo;Es tanta la infinidad de blancos que da pavor./Un miedo cercano al &eacute;xtasis/deber&iacute;amos aclarar&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cinco.</strong> Hay escenas que tampoco tienen una definici&oacute;n n&iacute;tida u oficial. Pero por el impulso de esa tenacidad tambi&eacute;n desbocada que nos sostiene, hacemos un esfuerzo por recordarlas. Algo parecido a eso me pasa ahora con la presentaci&oacute;n de <em>Leucofobia</em> que, repito, fue m&aacute;gica. <strong>Nora Lezano</strong> y <strong>Richard Coleman</strong> leyeron buena parte de los poemas del libro. Dir&iacute;a: prestaron con generosidad sus voces para franquear sus capas infinitas. Hacia el final, el m&uacute;sico <strong>Pol Nada</strong> cant&oacute; una serie de canciones. Eligi&oacute; algunas alrededor del silencio y del blanco &ndash;otro tipo de arrojo: cantar para vivir; vivir para cantar&ndash;, entre las que sonaron <em>La hija del fletero</em>, de los Redondos (<em>&ldquo;pero dos que se quieren se dicen cualquier cosa&rdquo;</em>, susurramos varios y varias) y <em>Enjoy the Silence</em>, de Depeche Mode ( &ldquo;<em>words are very unnecessary&rdquo;</em>, vociferamos en trance por la paradoja).
    </p><p class="article-text">
        Esta entrega de <em>Mil lianas</em> est&aacute; repleta de personas que se animaron a atravesar sus propios temores, con sus blancos y sus silencios, para regalarnos im&aacute;genes, palabras, canciones. <strong>Un arrojo chiquito, pero estridente</strong>. Pueden pasar, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es por ac&aacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>La hipnosis.</strong></em> Parecen cancheros, concentrados, ambiciosos, pero no desmedidos: aparentan, incluso, tener alguna preocupaci&oacute;n social, algo de conciencia. Al menos al principio. <strong>Vera y Andr&eacute; son una pareja sueca de j&oacute;venes que desarroll&oacute; una </strong><em><strong>app</strong></em><strong> y se mueve en el mundo de los llamados emprendedores al frente de ese tipo de empresas del universo digital denominadas </strong><em><strong>startups</strong></em><strong>.</strong> Son los protagonistas de <em>La hipnosis</em>, una oscur&iacute;sima comedia del cineasta sueco <strong>Ernst De Geer</strong>. Vera y Andr&eacute; se preparan para asistir a una convenci&oacute;n con otros pares que busca lo que suelen buscar este tipo de emprendimientos tecnol&oacute;gicos: dinero por parte de inversores o, en el l&eacute;xico de este universo: &ldquo;oportunidades&rdquo;. Poco antes de partir a esta excursi&oacute;n, Vera va a ver a una terapeuta que utiliza una t&eacute;cnica especial de hipnosis para quienes, como ella, quieren dejar de fumar y lidiar mejor con el estr&eacute;s. Se lo cuenta a Andr&eacute; como al pasar.
    </p><p class="article-text">
        Ya en camino al encuentro con los emprendedores, la joven empieza a mostrarse un poco m&aacute;s suelta, hiperactiva, con ganas de cantar o moverse. <strong>Alguna barrera se quebr&oacute; en ella, algunas palabras inesperadas empiezan a aflorar. </strong>Andr&eacute; la observa sorprendido, pero sigue enfocado en lo que los espera: esa reuni&oacute;n con sus competidores y con un gur&uacute; de las startups bastante hosco que les dar&aacute; herramientas para avanzar con su proyecto. Apenas llegan, los movimientos de Vera empiezan a provocar escenas cada vez m&aacute;s ins&oacute;litas. Los dem&aacute;s primero se divierten y de a poco se empiezan a sentir inc&oacute;modos. Mientras tanto se siguen preparando (todo el tiempo los protagonistas est&aacute;n ensayando qu&eacute; decir, c&oacute;mo pararse, qu&eacute; mostrar de ellos ante los potenciales inversores) para hacer sus presentaciones, para ser encantadores.
    </p><p class="article-text">
        Ambientada en un espacio peque&ntilde;o como el hotel donde tiene lugar la convenci&oacute;n, la pel&iacute;cula despliega con pocos elementos una historia que se sirve de ese mundo para dar cuenta de un sofoco generalizado. Un volc&aacute;n de interrogantes, que en Vera estalla: <strong>&iquest;hasta d&oacute;nde se puede simular lo indisimulable?, &iquest;qu&eacute; es lo verdaderamente aut&eacute;ntico?, &iquest;cu&aacute;nto estamos dispuestos a ocultar o matizar de lo que somos con tal de pertenecer?</strong> Sin necesidad de bajadas ampulosas de l&iacute;nea, la pel&iacute;cula ofrece, a partir de los gestos de esa Vera desatada y las reacciones de fastidio de los dem&aacute;s, tironeos alrededor de la correcci&oacute;n, las apariencias y las demandas. Con la mira puesta en el silencio, sobre todo en lo que no se dice, <em>La hipnosis</em> es una pel&iacute;cula inteligente, bien actuada e inquietante. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-6C7LEXbIg5o-2413', 'youtube', '6C7LEXbIg5o', document.getElementById('yt-6C7LEXbIg5o-2413'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-6C7LEXbIg5o-2413 src="https://www.youtube.com/embed/6C7LEXbIg5o?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>La pel&iacute;cula </strong><em><strong>La hipnosis</strong></em><strong> est&aacute; disponible en Mubi.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Arlt para descargar. </strong>Mientras los docentes de las universidades nacionales <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/docentes-universidades-publicas-siguen-plan-lucha-paro-48-horas_1_11598570.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siguen reclamando salarios justos</a>,<strong> </strong>me alegr&oacute; mucho esta iniciativa que viene a reforzar &ndash;como si hiciera falta, pero bueno, a veces pareciera que s&iacute; hace&ndash; la importancia de esas instituciones y de la tarea de quienes trabajan en ellas. Por primera vez en casi cien a&ntilde;os se editar&aacute; la totalidad de la obra period&iacute;stica de <strong>Roberto Arlt</strong> para descargar de manera digital y gratuita gracias a un proyecto de la Universidad Nacional de Lan&uacute;s (UNLa). Seg&uacute;n adelant&oacute; la instituci&oacute;n en un comunicado, <strong>se inici&oacute; la publicaci&oacute;n de las c&eacute;lebres </strong><em><strong>Aguafuertes</strong></em><strong> en el diario </strong><em><strong>El Mundo</strong></em><strong> y continuar&aacute;n en breve con las colaboraciones del reconocido autor en otros medios</strong>. &ldquo;Un total de <strong>1500 notas</strong> que nunca hab&iacute;an sido reunidas en una sola colecci&oacute;n&rdquo;, seg&uacute;n informaron desde UNLa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ac96a8-23b8-4bf7-b30e-2bb9b1dfc0f3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ac96a8-23b8-4bf7-b30e-2bb9b1dfc0f3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ac96a8-23b8-4bf7-b30e-2bb9b1dfc0f3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ac96a8-23b8-4bf7-b30e-2bb9b1dfc0f3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ac96a8-23b8-4bf7-b30e-2bb9b1dfc0f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ac96a8-23b8-4bf7-b30e-2bb9b1dfc0f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e5ac96a8-23b8-4bf7-b30e-2bb9b1dfc0f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Roberto Arlt, un autor fundamental de las letras argentinas."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Roberto Arlt, un autor fundamental de las letras argentinas.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El primer tomo ya est&aacute; <em>online</em> y en &eacute;l se puede acceder a las notas period&iacute;sticas publicadas por Arlt en <em>El Mundo</em>, entre el 18 de mayo y el 13 de agosto de 1928 (<a href="https://aguafuertescompletas.unla.edu.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este es el enlace de descarga</a>).<strong> En los tomos 2 y 3 de esta colecci&oacute;n, que ser&aacute;n publicados en el transcurso de los pr&oacute;ximos meses, se incluir&aacute; la totalidad de sus notas aparecidas en ese diario a lo largo de 1928</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como valor especial de esta edici&oacute;n, se destaca la incorporaci&oacute;n de las ilustraciones de Luis Bello, que acompa&ntilde;aban la gran mayor&iacute;a de Aguafuertes de Arlt. Una vez completada la publicaci&oacute;n de las colaboraciones de Arlt en <em>El Mundo</em>, que se extienden hasta el a&ntilde;o 1942, se continuar&aacute; con la presentaci&oacute;n de sus notas en otros medios como <em>Don Goyo</em>, <em>Cr&iacute;tica</em> y <em>El Hogar</em>, entre otros, dando forma as&iacute; a la edici&oacute;n de su obra period&iacute;stica completa. Se estima que la totalidad de la edici&oacute;n demandar&aacute; un a&ntilde;o y medio&rdquo;, adelantaron los editores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a042d4fb-a326-465d-8eb7-37e0a04621b3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a042d4fb-a326-465d-8eb7-37e0a04621b3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a042d4fb-a326-465d-8eb7-37e0a04621b3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a042d4fb-a326-465d-8eb7-37e0a04621b3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a042d4fb-a326-465d-8eb7-37e0a04621b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a042d4fb-a326-465d-8eb7-37e0a04621b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a042d4fb-a326-465d-8eb7-37e0a04621b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las aguafuertes de Roberto Arlt vuelven a circular gracias a una iniciativa de la Universidad Nacional de Lanús."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las aguafuertes de Roberto Arlt vuelven a circular gracias a una iniciativa de la Universidad Nacional de Lanús.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La primera entrega de las </strong><em><strong>Aguafuertes completas</strong></em><strong>, de Roberto Arlt, editadas por la Universidad de Lan&uacute;s para descargar de manera gratuita, se encuentra </strong><a href="https://aguafuertescompletas.unla.edu.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3.</strong><em><strong> Volver a pensar. Filosof&iacute;a para desobedientes</strong></em><strong>, de Tom&aacute;s Balmaceda. </strong>Tengo el privilegio de hablar con &eacute;l a diario y siempre me regala una escena, alguna cosa que me deja pensando. Lo mismo me pas&oacute; con su reciente libro <em>Volver a pensar. Filosof&iacute;a para desobedientes </em>(Galerna, 2024). En esta publicaci&oacute;n el fil&oacute;sofo argentino <strong>Tom&aacute;s Balmaceda</strong> se plantea reflexionar sobre asuntos que lo inquietan desde hace mucho tiempo a trav&eacute;s de una nueva perspectiva: la de la desobediencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/968e6bfe-3afa-4355-93bb-6fa92c9cf200_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/968e6bfe-3afa-4355-93bb-6fa92c9cf200_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/968e6bfe-3afa-4355-93bb-6fa92c9cf200_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/968e6bfe-3afa-4355-93bb-6fa92c9cf200_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/968e6bfe-3afa-4355-93bb-6fa92c9cf200_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/968e6bfe-3afa-4355-93bb-6fa92c9cf200_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/968e6bfe-3afa-4355-93bb-6fa92c9cf200_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tomás Balmaceda es doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Es docente, periodista y escritor."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tomás Balmaceda es doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Es docente, periodista y escritor.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El punto de partida, cuenta, fue una especie de incomodidad. </strong>Una tensi&oacute;n entre lo que deb&iacute;a ser la vida de las personas (&ldquo;<em>a cierta edad ten&iacute;as que estudiar, a cierta edad ten&iacute;as que casarte, a cierta edad ten&iacute;as tu primer trabajo o tu primer hijo&rdquo;</em>, dice) y lo que le pasaba a &eacute;l y a sus cercanos (<em>&ldquo;hay un modelo que se destruy&oacute;, que desapareci&oacute; para siempre&rdquo;</em>, asegura).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Separado en tres zonas bien delimitadas, el fil&oacute;sofo despliega en el libro una serie de lecturas y nociones novedosas, siempre con el ojo puesto en la tecnolog&iacute;a, que es uno de los pilares en los que basa sus estudios, <strong>alrededor de los v&iacute;nculos, el trabajo y la concepci&oacute;n de la muerte</strong>. Pude hablar con &eacute;l sobre algunos de los planteos que hace en el libro, esta vez de manera m&aacute;s formal, para hacerle una entrevista que <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/tomas-balmaceda-creimos-redes-potenciador-democracia-hoy-vemos-factor-debilita_1_11593428.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">les dejo por ac&aacute;</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecb43e2-5c7a-4366-b2f5-4e3083300655_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecb43e2-5c7a-4366-b2f5-4e3083300655_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecb43e2-5c7a-4366-b2f5-4e3083300655_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecb43e2-5c7a-4366-b2f5-4e3083300655_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecb43e2-5c7a-4366-b2f5-4e3083300655_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecb43e2-5c7a-4366-b2f5-4e3083300655_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5ecb43e2-5c7a-4366-b2f5-4e3083300655_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Volver a pensar&quot;, el nuevo libro del filósofo y docente Tomás Balmaceda."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Volver a pensar&quot;, el nuevo libro del filósofo y docente Tomás Balmaceda.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Volver a pensar. Filosof&iacute;a para desobedientes</strong></em><strong>, de Tom&aacute;s Balmaceda, sali&oacute; por Galerna. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/tomas-balmaceda-creimos-redes-potenciador-democracia-hoy-vemos-factor-debilita_1_11593428.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Entrevista con el autor, en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Apostilla. </strong>Les habl&eacute; del documental <em>Julia no te cases</em>, de<strong> Pablo Levy</strong>, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/voto-cantado-wes-anderson-reves-matrimonio_129_10437828.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hace un tiempito por ac&aacute;</a> y les dije que era divino. En ese momento varios y varias me mandaron correos protestando porque no hab&iacute;an llegado a engancharlo en cines ni en plataformas. <strong>Desde hace unos d&iacute;as est&aacute; disponible para ver gratis en </strong><em><strong>YouTube</strong></em><strong> </strong>y les dir&iacute;a que es una oportunidad &uacute;nica para ver esta joya.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-IjHxCSkn1lQ-5117', 'youtube', 'IjHxCSkn1lQ', document.getElementById('yt-IjHxCSkn1lQ-5117'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-IjHxCSkn1lQ-5117 src="https://www.youtube.com/embed/IjHxCSkn1lQ?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora.</strong> Silencios, blancos, palabras. Canciones de ac&aacute; y de all&aacute; con todo eso encima se suman esta semana a nuestra lista de temas que encuentran, como cada viernes, <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=a1efe0b126104e20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>. <strong>Entran a la cancha Pol Nada, Aquelarre, Depeche Mode, Cat Stevens, Carla Bruni, HAIM, Bj&ouml;rk, Los Aut&eacute;nticos Decadentes, The Velvet Underground</strong> y much&iacute;simos m&aacute;s.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Bonus track. </strong>Para quienes est&eacute;n por Buenos Aires en los pr&oacute;ximos d&iacute;as, el Goethe Institut y la Sala Lugones anuncian un ciclo de cine s&uacute;per prometedor, a prop&oacute;sito del centenario de la muerte de <strong>Franz Kafka</strong>, que se conmemora este a&ntilde;o. Se llama, justamente, <em>100 Kafka 100</em>. &ldquo;Del martes 27 al s&aacute;bado 31 de agosto se proyectar&aacute;n diecis&eacute;is films inspirados en la obra y vida del autor de <em>La metamorfosis</em>, entre corto, medio y largometrajes, de distintos or&iacute;genes, &eacute;pocas y estilos. Dentro de este completo programa, se destacan el cl&aacute;sico de <strong>Orson Welles</strong> <em>El proceso</em>, recientemente restaurado en 4K, y el estreno en Argentina del largometraje <em>El castillo</em> de <strong>Michael Haneke</strong> para la televisi&oacute;n europea. Asimismo, se proyectar&aacute; la coproducci&oacute;n germano-israel&iacute; <em>La &uacute;ltima historia de Kafka </em>(<strong>Sagi Bornstein</strong>), sobre el destino de sus valiosos manuscritos, centro de un acalorado y millonario debate&rdquo;, informaron en un comunicado. <a href="https://www.goethe.de/ins/ar/es/sta/bue/ver.cfm?event_id=25888602&amp;wt_sc=100Kafka100" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pueden leer por ac&aacute; m&aacute;s sobre este ciclo</a> para tentarse e ir a ver alguna pel&iacute;cula. Atenci&oacute;n que hay algunas proyecciones gratuitas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-ae3-01zSQOs-5608', 'youtube', 'ae3-01zSQOs', document.getElementById('yt-ae3-01zSQOs-5608'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-ae3-01zSQOs-5608 src="https://www.youtube.com/embed/ae3-01zSQOs?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>Posdata. </strong>Queridas y queridos lectores de <em>Mil Lianas</em>, me arrojo al silencio por unos d&iacute;as. Pero nada grave: estar&eacute; de vacaciones. Pueden escribirme si quieren, siempre tienen mi correo a mano. Y, si extra&ntilde;an este lugar o sienten una abstinencia descontrolada, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden encontrar viejas ediciones del newsletter en este enlace</a>. &iexcl;Hasta la vuelta!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;en un newsletter de&nbsp;</strong><em><strong>elDiarioAR</strong></em><strong>. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;.</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/horas-leucofobia-preguntas-incomodas_1_11603599.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Aug 2024 09:39:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2ffa9350-4938-4773-bfd9-d7e7e41a17b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="127118" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2ffa9350-4938-4773-bfd9-d7e7e41a17b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="127118" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Horas de leucofobia, preguntas incómodas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2ffa9350-4938-4773-bfd9-d7e7e41a17b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Películas,Plataformas,Filosofía,Roberto Arlt]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tomás Balmaceda: “Creímos que las redes eran un potenciador de la democracia y hoy las vemos como un factor que la debilita”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/tomas-balmaceda-creimos-redes-potenciador-democracia-hoy-vemos-factor-debilita_1_11593428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee6ec1da-62e1-4d84-a911-2c004397fc3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1100519.jpg" width="4705" height="2647" alt="Tomás Balmaceda: “Creímos que las redes eran un potenciador de la democracia y hoy las vemos como un factor que la debilita”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Polarizaciones en el ámbito digital, la relación entre tecnología y vínculos, los cambios en el mundo del trabajo y la forma en que se abordan en la actualidad la muerte y el duelo son algunos de los asuntos que aborda el filósofo argentino en su flamante libro “Volver a pensar. Filosofía para desobedientes”.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Lleg&oacute; la hora de desobedecer. Vivimos adormecidos en un mundo cada vez m&aacute;s ca&oacute;tico y violento pero que nos sosiega con est&iacute;mulos para entretenernos y estrategias para escapar de la realidad. La nuestra es una existencia insatisfecha a pesar de que estamos en medio de la abundancia, una vida solitaria aun cuando la tecnolog&iacute;a elimin&oacute; toda frontera y nuestros d&iacute;as nos parecen vac&iacute;os incluso cuando nunca fue m&aacute;s f&aacute;cil acceder al entretenimiento&rdquo;</em>, propone desde las primeras l&iacute;neas. Con ganas de detenerse y volver sobre sus pasos, con ganas de sacudir f&oacute;rmulas &uacute;nicas, en su nuevo libro <em>Volver a pensar. Filosof&iacute;a para desobedientes </em>(Galerna, 2024), el fil&oacute;sofo argentino <strong>Tom&aacute;s Balmaceda</strong> se plantea reflexionar sobre asuntos que lo inquietan desde hace mucho tiempo a trav&eacute;s de un nuevo prisma: el de la desobediencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El punto de partida, cuenta, fue una especie de incomodidad.</strong> Una tensi&oacute;n entre lo que deb&iacute;a ser la vida de las personas (&ldquo;a cierta edad ten&iacute;as que estudiar, a cierta edad ten&iacute;as que casarte, a cierta edad ten&iacute;as tu primer trabajo o tu primer hijo&rdquo;, dice) y lo que le pasaba a &eacute;l y sus personas m&aacute;s cercanas (&ldquo;hay un modelo que se destruy&oacute;, que desapareci&oacute; para siempre&rdquo;, asegura).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Separado en tres zonas bien delimitadas, <strong>el fil&oacute;sofo despliega en el libro una serie de lecturas y nociones novedosas, siempre con el ojo puesto en la tecnolog&iacute;a</strong>, que es uno de los pilares en los que basa sus estudios, alrededor de los v&iacute;nculos, el trabajo y la concepci&oacute;n de la muerte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c82b925b-3ad6-4749-9420-93ec3655b1c1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c82b925b-3ad6-4749-9420-93ec3655b1c1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c82b925b-3ad6-4749-9420-93ec3655b1c1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c82b925b-3ad6-4749-9420-93ec3655b1c1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c82b925b-3ad6-4749-9420-93ec3655b1c1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c82b925b-3ad6-4749-9420-93ec3655b1c1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c82b925b-3ad6-4749-9420-93ec3655b1c1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El nuevo libro de Balmaceda salió por el sello Galerna."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El nuevo libro de Balmaceda salió por el sello Galerna.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En la primera parte del libro podemos verte un poco decepcionado con el presente. Hay un Tom&aacute;s, si se quiere, menos optimista que en otros tiempos. &iquest;Sent&iacute;s que esto tiene que ver con que la tecnolog&iacute;a meti&oacute; la mano de formas inesperadas? &iquest;Estamos m&aacute;s agresivos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Yo arranco el libro diciendo que el mundo se volvi&oacute; peligroso. Y le pongo peligroso porque no siento que necesariamente estemos viviendo tiempos in&eacute;ditos. <strong>Todas las generaciones pensamos que el tiempo que vivimos es un tiempo de cambio y un tiempo completamente diferente al anterior</strong>. Trat&eacute; de tomar distancia de eso. Pero tal vez lo que m&aacute;s me impacta de los tiempos que estamos viviendo tiene que ver con una tendencia anti intelectualista que hay. Cuando yo era chico y, despu&eacute;s, cuando estudi&eacute; filosof&iacute;a y luego empec&eacute; a trabajar en distintos &aacute;mbitos acad&eacute;micos, la idea de pensar, la idea de formarte, la idea de poder citar a un autor o una autora, la idea de poder incluso escribir dentro de una tradici&oacute;n de pensamiento era algo tal vez deseable o por lo menos respetable. Las personas no se animaban a decir cualquier cosa. Y eso hoy lo veo completamente roto. Lo noto en mis clases, porque soy profesor. Y lo veo completamente roto tambi&eacute;n en el debate p&uacute;blico, tanto en redes sociales como en una mesa de caf&eacute;. Creo que se habilit&oacute; esta idea de que estudiar o tomarse el tiempo para pensar algo, para reflexionar, para tener herramientas intelectuales est&aacute; mal o no suma nada. Y eso me parece muy peligroso. <strong>Creo que adem&aacute;s hay un esp&iacute;ritu general en la sociedad en donde se percibe que aquel que viene m&aacute;s del mundo de las ideas quiere pensar es un vago o es un mantenido. Es una idea que siempre pes&oacute; a lo largo del tiempo sobre la filosof&iacute;a pero ahora lo veo m&aacute;s marcado. </strong>Existe ese prejuicio de que es una actividad ociosa y de que se puede llevar adelante porque ten&eacute;s la panza llena o porque el Estado te banca. O porque tus viejos te bancan. Ah&iacute; hay algo que a m&iacute; genuinamente me preocupa porque la filosof&iacute;a que a m&iacute; m&aacute;s me interesa es la que ordena el pensamiento, la que te permite poder razonar mejor, discutir mejor. No veo que hoy haya un campo f&eacute;rtil para eso, entonces me parece que tenemos que volver a reclamarlo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que se habilitó esta idea de que estudiar o tomarse el tiempo para pensar algo, para reflexionar, para tener herramientas intelectuales está mal o no suma nada. Y eso me parece muy peligroso.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;En este sentido, vos marc&aacute;s temporalidades o momentos distintos de las redes. Y se&ntilde;al&aacute;s que en alg&uacute;n punto cierta plaza p&uacute;blica o debate estuvo interesante en lugares como Twitter. &iquest;Por qu&eacute; sent&iacute;s que este panorama cambi&oacute;? &iquest;Se radicaliz&oacute; todo en muy poco tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; El libro tiene mucho de primera persona incluso a mi pesar, porque no es lo que m&aacute;s me gusta, pero me parec&iacute;a importante tambi&eacute;n transmitir c&oacute;mo estoy vivenciando algunas cuestiones para ser genuino. As&iacute; que trato tambi&eacute;n de exponer contradicciones con las que yo convivo y con las que me peleo conmigo mismo. En ese sentido, lo que me pasa es que, aunque me dediqu&eacute; a la filosof&iacute;a anal&iacute;tica de manera acad&eacute;mica, un campo que muchas veces es muy &aacute;rido, gracias a las redes sociales y a la web 2.0 consegu&iacute; un espacio para hablar. Un espacio quiz&aacute;s m&aacute;s amplio que los que tienen algunos de mis colegas. Trato de reconocer que parte de mi camino profesional hubiera sido imposible sin esa primera web. Esa primera web y las redes sociales que pens&aacute;bamos que ten&iacute;an la posibilidad, la potencialidad, de consolidar la democracia. De hacerla m&aacute;s grande.<strong> Si uno piensa en la democracia en t&eacute;rminos deliberativos, esa primera etapa parece un mundo casi ideal: esta idea de que cualquier persona puede expresarse o potencialmente puede ser le&iacute;da por cualquier otra persona, puede entablar conversaciones y discusiones enriquecedoras.</strong> En aquel entonces y en mi generaci&oacute;n muchos cre&iacute;mos que las redes eran un potenciador de la democracia, pero hoy las vemos como un factor que la debilita &iquest;Por qu&eacute;? Porque fomentan discursos de odio. Porque se arman a partir de la l&oacute;gica algor&iacute;tmica: te muestro cosas parecidas a vos o te muestro cosas que yo creo que te van a gustar. As&iacute; termina uno en esas c&aacute;maras de eco, o c&aacute;maras de ego. As&iacute; tambi&eacute;n los discursos desinformantes, lo que a veces se llaman las <em>fake news</em>, est&aacute;n a la orden del d&iacute;a.&nbsp;Creo que ese proceso entre un momento y otro fue muy r&aacute;pido. Posiblemente no tenga una &uacute;nica explicaci&oacute;n de qu&eacute; es lo que sucede. <strong>S&iacute; siento, y lamento tener que decirlo en 2024 porque parece mala palabra, que hay una ausencia del Estado, una ausencia de pol&iacute;ticas con las que efectivamente los distintos estados del mundo puedan ponerle coto a las compa&ntilde;&iacute;as detr&aacute;s de las redes.</strong> Todo lo que sucede en internet est&aacute; distribuido en muy pocas manos. Eso muchas veces lo olvidamos. Y esas pocas manos en general luchan para que avance esta idea de autorregularse. Creo que salvo <strong>Elon Musk</strong>, que realmente representa otro tipo de mirada con X donde realmente &eacute;l cree en que no es necesaria ning&uacute;n tipo de regulaci&oacute;n y lo ha dicho muchas veces, todos los dem&aacute;s suelen apostar a la autorregulaci&oacute;n frente a la regulaci&oacute;n estatal. Es un debate muy complicado, pero creo que <strong>una posible respuesta o un comienzo de respuesta de por qu&eacute; eso sucedi&oacute; en tan poco tiempo tal vez tiene que ver con que dejamos actuar a estas compa&ntilde;&iacute;as, que tienen objetivos muy alejados de querer consolidar las democracias. </strong>Sus objetivos tienen que ver con una mayor rentabilidad y con conseguir nuevos modos de permanecer en un espacio de negocios que vive transform&aacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En una zona del libro marc&aacute;s que con las redes cada vez estamos m&aacute;s atravesados por la idea de querer cultivar lo que vos llam&aacute;s &ldquo;experiencias </strong><em><strong>likeables</strong></em><strong>&rdquo;. Me pregunto d&oacute;nde est&aacute;n el huevo y la gallina en este caso, &iquest;vivimos para </strong><em><strong>likear</strong></em><strong>, </strong><em><strong>likeamos</strong></em><strong> para vivir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Yo creo que uno de los cambios tecnol&oacute;gicos fundamentales que tuvimos es la c&aacute;mara frontal del celular. Los que tenemos m&aacute;s de 40 quiz&aacute; recordamos mucho la fotograf&iacute;a con un fot&oacute;grafo que estaba detr&aacute;s de c&aacute;mara y todo lo que suced&iacute;a era lo que vos ve&iacute;as en ese ojo de un tercero. Hoy cuando consult&aacute;s, lo que te dicen los vendedores es que ya sea de gama alta o de gama baja, lo que m&aacute;s preguntan las personas a la hora de comprar es sobre la c&aacute;mara frontal. Muchas veces, adem&aacute;s, es la que tiene mejor tecnolog&iacute;a. Es muy importante la <em>selfie</em> ahora, esta idea de &ldquo;yo me quiero mostrar haciendo esto&rdquo;. De alguna manera creo que eso r&aacute;pidamente transform&oacute; nuestra noci&oacute;n de lo que era &iacute;ntimo, de lo que era privado. Que es un concepto que est&aacute; en constante transformaci&oacute;n. Quiz&aacute; los m&aacute;s j&oacute;venes lo tienen mucho m&aacute;s asumido, <strong>para los que tenemos m&aacute;s de 40 la c&aacute;mara nos sigue generando un poco de incomodidad o inseguridad</strong>. Creo que ese cambio en nuestra noci&oacute;n de intimidad es muy profundo y que involucra por un lado que volvamos transparente a la vigilancia, un fen&oacute;meno tambi&eacute;n novedoso. Hasta hace quince o veinte a&ntilde;os, la vigilancia estaba dada por el Estado y era una vigilancia que uno resist&iacute;a o que buscaba convertir, que era un sentido com&uacute;n. No contabas d&oacute;nde te vas de vacaciones o no dabas detalles de a qui&eacute;n votaste, m&aacute;s all&aacute; de tu c&iacute;rculo &iacute;ntimo. O tambi&eacute;n esta noci&oacute;n de no conocer las casas de personas que no sean de mi familia o mis amigos. Hoy esto cambi&oacute;, hoy yo conozco la casa de <em>Pampita</em>. Y conozco las casas de much&iacute;simas personas no famosas porque las van contando y mostrando en sus redes. <strong>Entonces, est&aacute; esta transformaci&oacute;n de que antes la vigilancia era solo del Estado a lo que pasa hoy, cuando la vigilancia viene del Estado y tambi&eacute;n de las grandes corporaciones. </strong>Porque se trata de estas empresas que tambi&eacute;n tienen nuestros datos. Y se suma algo m&aacute;s: una vigilancia que tambi&eacute;n es novedosa porque es la vigilancia entre pares. Estamos en redes sociales, las personas nos pueden denunciar un tweet, nos pueden denunciar una historia, pueden armarnos una campa&ntilde;a en contra. Pueden juntarse y decir &ldquo;vamos a silenciar esto&rdquo;, o &ldquo;vamos a tratar de que esto tenga menor alcance&rdquo;. <strong>Al mismo tiempo, una vigilancia que va creciendo en estos &uacute;ltimos meses es la vigilancia ya automatizada.</strong> Es decir, la que funciona a partir de algoritmos que cuando detectan que hay un pez&oacute;n de una mujer, por ejemplo, limitan autom&aacute;ticamente el alcance de esa imagen o directamente le dan de baja.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hasta hace quince o veinte años, la vigilancia estaba dada por el Estado y era una vigilancia que uno resistía o que buscaba convertir, que era un sentido común. No contabas dónde te vas de vacaciones o no dabas detalles de a quién votaste, más allá de tu círculo íntimo. O también esta noción de no conocer las casas de personas que no sean de mi familia o mis amigos. Hoy esto cambió, hoy yo conozco la casa de Pampita.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Te quer&iacute;a preguntar por esta &ldquo;crisis de la soledad&rdquo; que describ&iacute;s. &iquest;Por qu&eacute; cre&eacute;s que como sociedad fuimos construyendo eso hasta llegar a este punto?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Para m&iacute; la soledad es el tema del siglo XXI. Lo veo en mis amigos, lo veo en mis compa&ntilde;eros de trabajo. Pienso que de alguna manera perdimos cierta noci&oacute;n de lo colectivo. Obviamente tambi&eacute;n la tecnolog&iacute;a nos cruza en este punto y es dif&iacute;cil diferenciar algunas cosas. Si uno tiene que pensar en eventos recientes que uno dice &ldquo;bueno, vivimos esto todos juntos&rdquo; son poquitos. Tal vez el Mundial o los Juegos Ol&iacute;mpicos hace pocos d&iacute;as. Siento que cuando &eacute;ramos chicos hab&iacute;a muchos m&aacute;s eventos que eran globales. Eran todos simples como, no s&eacute;, <em>Grande Pa</em> o la entrega de los Martin Fierro, o los Oscar. Ese tipo de eventos simult&aacute;neos ya no existen, nos estamos convirtiendo en compartimentos. Incluso la visi&oacute;n de series <strong>&iquest;Qu&eacute; es, si no, la cultura del </strong><em><strong>spoiler</strong></em><strong>? Es la cultura de &ldquo;yo voy a ver la serie cuando quiera, entonces no me cuentes nada porque yo no lo voy a vivir como un fen&oacute;meno global&rdquo;</strong>. Son muchas las cosas que nos fueron llevando a cierta individualidad. En la sociedad argentina hoy esto se ve marcado, por ejemplo, en la nueva cultura de las mascotas. Se piensan como compa&ntilde;&iacute;as. Antes quiz&aacute;s una mascota no ten&iacute;a h&aacute;bitos costosos de alimentaci&oacute;n, de entrenamiento, o de juguetes. Todo eso se fue construyendo porque la mascota es la nueva compa&ntilde;&iacute;a que tenemos porque no tenemos compa&ntilde;&iacute;a humana. Y me parece que eso trae problemas. Trae problemas de salud mental. Trae problemas de salud tradicional. Algo que en paralelo estresa el sistema de salud, estresa a los estados. Presenta desaf&iacute;os incluso en t&eacute;rminos poblacionales.<strong> Incluso con la nueva longevidad, no llegamos a tener la cantidad de poblaci&oacute;n en la Argentina como para poder reemplazar a quienes de a poco nos vamos muriendo. No conozco que haya pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en la Argentina que observen este problema, que lo puedan ver. </strong>&iquest;Qu&eacute; significa que en la Ciudad de Buenos Aires haya m&aacute;s perros que ni&ntilde;os? &iquest;Qu&eacute; es lo que pasa en la Ciudad de Buenos Aires que hay tantas personas que viven solas en departamentos o en unidades habitacionales que quiz&aacute;s no fueron necesariamente pensadas para una sola persona? Todo esto para m&iacute; es un tem&oacute;n y nos aleja de la manera tradicional que ten&iacute;amos. Siempre pens&aacute;bamos que nuestra especie era una especie social, &iquest;no?&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/968e6bfe-3afa-4355-93bb-6fa92c9cf200_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/968e6bfe-3afa-4355-93bb-6fa92c9cf200_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/968e6bfe-3afa-4355-93bb-6fa92c9cf200_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/968e6bfe-3afa-4355-93bb-6fa92c9cf200_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/968e6bfe-3afa-4355-93bb-6fa92c9cf200_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/968e6bfe-3afa-4355-93bb-6fa92c9cf200_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/968e6bfe-3afa-4355-93bb-6fa92c9cf200_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tomás Balmaceda es doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Es docente, periodista y escritor."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tomás Balmaceda es doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Es docente, periodista y escritor.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En el cap&iacute;tulo dedicado al trabajo hac&eacute;s referencia a la idea de </strong><em><strong>workismo</strong></em><strong> como esta especie de nueva religi&oacute;n. &iquest;En qu&eacute; consiste y por qu&eacute; dec&iacute;s que nos est&aacute; llevando a atravesar un retroceso en nuestro v&iacute;nculo con lo laboral?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La noci&oacute;n de <em>workismo</em> es de <strong>Derek Thompson</strong> que es un periodista estadounidense que a m&iacute; me ilumin&oacute;. De hecho me sirvi&oacute; mucho el a&ntilde;o pasado para entender mi propia vida y esos espacios en donde tambi&eacute;n estoy. Hist&oacute;ricamente hombres y mujeres tuvimos a la religi&oacute;n como el centro de nuestra vida. &iquest;En qu&eacute; t&eacute;rminos? Bueno, la religi&oacute;n era algo que nos daba sentido. Nos daba una comunidad. Nos daba tambi&eacute;n una identidad. <strong>Hoy estamos en una realidad totalmente secular, pero lo que nos termina dando sentido es la ocupaci&oacute;n laboral que cada vez toma m&aacute;s tiempo de nuestra vida.</strong> Que cada vez termina siendo m&aacute;s ingrata en t&eacute;rminos de pago y de descanso. Que parece tener como paradigma Silicon Valley, esta idea de hombres j&oacute;venes que dejan todo porque se quedan hasta las cuatro de la ma&ntilde;ana tomando caf&eacute; y resolviendo un problema que los vuelve millonarios. &iquest;Y eso qu&eacute; oculta? Bueno, oculta que esas personas lo pueden hacer porque hay alguien que se ocupa de sus familias, alguien que toma por ellos las tareas de cuidado. Estas personas muchas veces son mujeres que a la vez da&ntilde;an su salud al hacerlo. No suele pasar a muchas personas hoy: te present&aacute;s con alguien y quer&eacute;s contar algo de vos en un bar, en una reuni&oacute;n social, en un lugar donde no te conocen y lo primero que dec&iacute;s es qu&eacute; hac&eacute;s, cu&aacute;l es tu trabajo. M&aacute;s que qui&eacute;n sos. Y eso nos parece natural hoy pero no fue siempre natural. <strong>En el fondo, creo que la definici&oacute;n o la imposici&oacute;n de que el trabajo dignifica nos termin&oacute; da&ntilde;ando mucho.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Volviendo a la tecnolog&iacute;a un segundo, en un cap&iacute;tulo se&ntilde;al&aacute;s como una especie de fantasma que tiene mucha gente. Esto de &ldquo;nos van a reemplazar los robots&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo cre&eacute;s, pensando en estas ideas desobedientes, que se puede disipar ese temor a la m&aacute;quina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Creo que cuando hay una voluntad de aterrorizar o de crear miedo siempre hay detr&aacute;s una motivaci&oacute;n. Para m&iacute; es interesante ver cu&aacute;l es la motivaci&oacute;n. Por algo nos llevan a pensar que mi trabajo o alguna de las tareas de mi trabajo va a ser automatizada. Es algo que veo todos los d&iacute;as, literalmente, en Instagram: el algoritmo me muestra <em>reels</em> de personas que todo el tiempo te dicen que vamos a ser reemplazadas y que por eso hay que transformarse y reinventarse. <strong>Creo que ese mito o esa aspiraci&oacute;n de la reinvenci&oacute;n tambi&eacute;n tiene que ser algo repensado, porque genuinamente es algo que nos cansa mucho. &iexcl;No s&eacute; si tengo ganas de reinventarme!</strong> Realmente es mucho esfuerzo, yo ya hice mucho en 43 a&ntilde;os como para que de golpe me tenga que reinventar. Si me toca, me toca, pero no quiero buscarlo como algo que sea necesariamente una meta. Creo que detr&aacute;s de estos temores est&aacute; esta idea de alguien de justificar la precarizaci&oacute;n de lo que tenemos. Va a ser m&aacute;s dif&iacute;cil para m&iacute; poder anhelar o buscar o pelear por mejores condiciones laborales si pienso que eventualmente hay en alg&uacute;n lado un servidor que hace exactamente lo que yo hago. <strong>El tiempo tambi&eacute;n nos demuestra que la inteligencia artificial, por ejemplo, no est&aacute; en todos los temas o en todas esas labores que pens&aacute;bamos que f&aacute;cilmente iban a ser reemplazables. </strong>Algunas lamentablemente s&iacute; y creo que hay que trabajar para volver a pensarlas. Pero el alarmismo por el alarmismo mismo me parece que es equivocado al igual que la concepci&oacute;n <em>naif</em> de que la tecnolog&iacute;a es buena simplemente porque es nueva.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy estamos en una realidad totalmente secular, pero lo que nos termina dando sentido es la ocupación laboral que cada vez toma más tiempo de nuestra vida. Que cada vez termina siendo más ingrata en términos de pago y de descanso. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Hacia el final de tu ensayo abord&aacute;s la muerte, un asunto al que, seg&uacute;n dec&iacute;s ah&iacute;, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os algunos pensadores le fueron escapando.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, si uno piensa en los grandes temas filos&oacute;ficos siempre aparece la muerte. Pero a la hora de revisar pensadores contempor&aacute;neos o pensadores del siglo XX que tematizaron fuertemente eso, por supuesto est&aacute; Heidegger o uno puede pensar algo de las l&iacute;neas alemanas o francesas. <strong>Pero creo que la muerte no estuvo tan presente en los &uacute;ltimos tiempos como estuvo en otros momentos de la historia de la filosof&iacute;a. Creo que de alguna manera es un tema que pusimos abajo de la alfombra</strong>. Esa noci&oacute;n de entender qu&eacute; era o qu&eacute; es lo que suced&iacute;a en la muerte. Tematizar eso, que es un problema claramente filos&oacute;fico porque tiene muchas respuestas. Con el avance de la tecnolog&iacute;a,la bio&eacute;tica, por ejemplo, empez&oacute; a traernos preguntas como hasta qu&eacute; punto tiene sentido mantener la vida de un cuerpo. Y creo que es un debate que me parece que va a ser el pr&oacute;ximo gran debate. Para m&iacute; los dos temas filos&oacute;ficos actuales, pero sobre todo del futuro inmediato, va a ser, por un lado, la noci&oacute;n de persona. Es decir, entender qui&eacute;n es persona o no, tomando no solamente la persona animal que es la que ven&iacute;a pens&aacute;ndose hasta ahora, sino tambi&eacute;n la tecnol&oacute;gica. Por ejemplo, a trav&eacute;s de nuevos dispositivos, si a alguna inteligencia artificial le podemos dar la caracter&iacute;stica de persona o no. Y, luego, la pregunta acerca de el buen morir. Es decir, c&oacute;mo yo puedo determinar mi autonom&iacute;a a la hora de decidir cu&aacute;ndo me quiero morir. Me parece que es un camino muy dif&iacute;cil. Cuando charlo con gente o cuando he tocado estos temas en espacios por fuera de la academia, hay una resistencia y esa resistencia es la que creo que tambi&eacute;n de alguna manera puede haber sucedido en la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica m&aacute;s mainstream en el siglo XX. Tambi&eacute;n creo que ahora de a poquito va cambiando. Es importante superar esa resistencia para poder pensar en la &uacute;ltima parte de nuestras vidas. <strong>Aparece una pregunta v&aacute;lida para muchas personas que posiblemente vivamos 80, 90 a&ntilde;os y hoy quiz&aacute; rondamos los 40. &iquest;Estoy pensando una forma de vida en donde pueda tener 40 a&ntilde;os m&aacute;s de bienestar material para poder vivir bien?</strong> &iquest;O sigo pensando en la vieja f&oacute;rmula que indica que a los 65 me puedo jubilar con un sueldo de profesor universitario de la Universidad de Buenos Aires y a poder vivir 20 o 30 a&ntilde;os m&aacute;s? Por supuesto que esto involucra un aspecto econ&oacute;mico y tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n m&aacute;s personal sobre cu&aacute;les son las condiciones que yo pensar&iacute;a como aceptables para determinadas circunstancias. &iquest;Sabe mi familia, saben mis amigos qu&eacute; es lo que yo quiero en el caso de que sufra un accidente y no pueda expresarlo? &iquest;O si tengo una enfermedad que sea deshabilitante o paralizante? Son conversaciones dif&iacute;ciles. Son conversaciones molestas, pero me parece que tenemos que tenerlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Escribiste sobre pensamientos o ideas desobedientes. &iquest;Cu&aacute;l es tu desobediencia favorita?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Para m&iacute; es la de los viejos y las viejas. Creo que est&aacute;n enfrentados a una vida que no esperaban para nada, tal vez tener 70 a&ntilde;os y estar llenos de energ&iacute;a o tener 80 a&ntilde;os y tener muchos planes. &iexcl;O tener 90 a&ntilde;os y estar vivos! Creo que hay algo ah&iacute; s&uacute;per relevante para pensar. A m&iacute; en muchos sentidos me impacta el erotismo, la sexualidad, la intimidad de esas personas que en muchas ocasiones viven con absoluta naturalidad, como deber&iacute;a ser. Y para nosotros, que nos creemos cancheros, progres o superados, es todo una sorpresa: &iquest;no era que despu&eacute;s de los 60 llega el invierno, la sequedad y que todo se muri&oacute;? <strong>Esa rebeld&iacute;a de los viejos que se encontraron con una especie de plus, de bonus de vida que no esperaban, me encanta porque me sorprende</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/tomas-balmaceda-creimos-redes-potenciador-democracia-hoy-vemos-factor-debilita_1_11593428.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Aug 2024 03:01:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ee6ec1da-62e1-4d84-a911-2c004397fc3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1100519.jpg" length="12937773" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ee6ec1da-62e1-4d84-a911-2c004397fc3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1100519.jpg" type="image/jpeg" fileSize="12937773" width="4705" height="2647"/>
      <media:title><![CDATA[Tomás Balmaceda: “Creímos que las redes eran un potenciador de la democracia y hoy las vemos como un factor que la debilita”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ee6ec1da-62e1-4d84-a911-2c004397fc3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1100519.jpg" width="4705" height="2647"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tomás Balmaceda,Libros,Filosofía,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carissa Véliz, filósofa: “La privacidad nos protege de potenciales abusos de poder”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/carissa-veliz-filosofa-privacidad-protege-potenciales-abusos_1_11270199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a844a575-f2ac-4acc-a925-173a1e8afad5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carissa Véliz, filósofa: “La privacidad nos protege de potenciales abusos de poder”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora y profesora de Filosofía de la Universidad de Oxford, especialista en tecnología digital, acaba de publicar un libro académico sobre la ética de la privacidad y la vigilancia   </p><p class="subtitle">¿Qué hacemos ante tanta impotencia?</p></div><p class="article-text">
        Carissa V&eacute;liz, profesora del Departamento de Filosof&iacute;a y el <a href="https://www.oxford-aiethics.ox.ac.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto para la &Eacute;tica en la Inteligencia Artificial</a> de la Universidad de Oxford, est&aacute; hoy especializada en los dilemas &eacute;ticos en el uso de la tecnolog&iacute;a. Habla de la falta de seguridad de los protocolos con los que se construy&oacute; Internet,  las redes sociales que nos empujan a la exposici&oacute;n p&uacute;blica constante y los algoritmos que indican a los bancos qui&eacute;n merece un pr&eacute;stamo o a la polic&iacute;a qui&eacute;n puede ser un terrorista. Pero su inter&eacute;s en la privacidad y la vigilancia empez&oacute; con unos legajos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando todav&iacute;a era estudiante universitaria, se puso a consultar documentos en papel a trav&eacute;s de <a href="https://amp.ondacero.es/programas/por-fin-no-es-lunes/podcast/entrevistas/nieta-de-exiliados-espanoles-en-cuanto-llegue-a-espana-me-senti-en-casa_201907145d2b63090cf286c620fc94e7.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un archivo que encontr&oacute; en Salamanca</a> para investigar la historia de su abuelo y su t&iacute;o abuelo espa&ntilde;oles, que tras la guerra civil espa&ntilde;ola se exiliaron en M&eacute;xico, donde se instal&oacute; casi toda la familia. Ni Carissa ni su madre conoc&iacute;an muchos de los detalles que la joven descubri&oacute; consultando archivos y vecinos y que la hicieron sentirse m&aacute;s cerca de sus parientes, con los que compart&iacute;a sin saberlo el gusto por la escritura y la filosof&iacute;a. Descubri&oacute; tesoros, pero tambi&eacute;n se empez&oacute; a preguntar por la &eacute;tica de la privacidad interpersonal, y as&iacute; empez&oacute; un camino acad&eacute;mico inesperado.
    </p><p class="article-text">
        V&eacute;liz lleva m&aacute;s de una d&eacute;cada publicando<a href="https://www.carissaveliz.com/research" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> investigaci&oacute;n acad&eacute;mica</a>, art&iacute;culos y libros sobre la privacidad en el contexto digital. Despu&eacute;s del ensayo <a href="https://www.penguinlibros.com/es/ciencia-y-tecnologia/256232-ebook-privacidad-es-poder-9788418056697" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Privacidad es poder</em></a><a href="https://www.penguinlibros.com/es/ciencia-y-tecnologia/256232-ebook-privacidad-es-poder-9788418056697" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (Debate, 2021)</a>, su &uacute;ltimo libro, reci&eacute;n publicado en ingl&eacute;s, es <a href="https://academic.oup.com/book/55750/chapter-abstract/434206978?redirectedFrom=fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Ethics of Privacy and Surveillance</em></a> (la &eacute;tica de la privacidad y la vigilancia).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este ensayo acad&eacute;mico, la fil&oacute;sofa se centra en la definici&oacute;n moral de la privacidad, un instinto animal que compartimos con casi todas las especies (los insectos son la excepci&oacute;n) y del que se encuentran ejemplos en las sociedades humanas desde el principio de los tiempos. Como explica V&eacute;liz, la palabra &ldquo;privacidad&rdquo; viene del lat&iacute;n &ldquo;<em>privatio</em>&rdquo; (privaci&oacute;n) y parece tener una connotaci&oacute;n negativa; Arist&oacute;teles dec&iacute;a que vivir una vida en privado es no ser &ldquo;plenamente humano&rdquo;. Los esc&eacute;pticos sobre el principio universal de privacidad recuerdan que los romanos conceb&iacute;an los ba&ntilde;os como un lugar para &ldquo;la evacuaci&oacute;n y la conversaci&oacute;n&rdquo; y juntaban hasta 20 letrinas p&uacute;blicas para este fin. Pero V&eacute;liz tambi&eacute;n subraya c&oacute;mo los romanos quer&iacute;an privacidad para confesarse en sus templos y valoraban el secreto de sus cartas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desgranando las implicaciones personales y sociales, V&eacute;liz reivindica la importancia de la privacidad, bajo la presi&oacute;n de la digitalizaci&oacute;n que hace m&aacute;s f&aacute;cil rastrear, clasificar y almacenar informaci&oacute;n y, por ello, abre la puerta al abuso de gobiernos, empresas y personas malintencionadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hablamos sobre algunas de estas cuestiones por Signal, la plataforma de mensajer&iacute;a considerada como m&aacute;s segura que otras porque no recopila ni almacena datos y tiene algunas funciones de borrado autom&aacute;tico.&nbsp;La conversaci&oacute;n, a trav&eacute;s de mensajes de audio, est&aacute; editada por claridad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ha perdido la privacidad peso como valor social?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Depende de c&oacute;mo se entienda un valor. Creo que se nos ha olvidado lo importante que es la privacidad, pero no por ello deja de serlo. Antes ten&iacute;amos m&aacute;s fresca la historia de por qu&eacute; es importante la privacidad: por ejemplo, por c&oacute;mo se utilizaron los datos personales en la Segunda Guerra Mundial. Ten&iacute;amos m&aacute;s recientes los recordatorios de por qu&eacute; hay que proteger la privacidad. Y ahora las grandes tecnol&oacute;gicas nos han intentado convencer de que la privacidad es algo del pasado, de que ya no es relevante, de que ya no importa. Pero poco a poco, por desgracia a trav&eacute;s de malas experiencias, estamos volviendo a aprender su importancia. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando te roban la identidad on line, cuando alguien es expuesto p&uacute;blicamente, cuando hay un caso de extorsi&oacute;n -por ejemplo, ha habido varios casos de extorsi&oacute;n a pacientes de<a href="https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20201027-piratas-inform%C3%A1ticos-extorsionan-a-miles-de-pacientes-de-psicoterapia-en-finlandia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> cl&iacute;nicas que pierden informaci&oacute;n y luego delincuentes extorsionan</a> a esos pacientes- vamos aprendiendo que la privacidad siempre va a ser relevante, porque la privacidad nos protege de potenciales abusos de poder. Y siempre que haya instituciones y las personas sean personas, va a haber esa tentaci&oacute;n de abusar del poder. Con lo cual, no importa cu&aacute;l sea la tecnolog&iacute;a o c&oacute;mo reorganizamos la sociedad. La privacidad siempre va a ser importante y, de hecho, en mi nuevo libro acad&eacute;mico argumento que la privacidad es una necesidad animal que compartimos con muchos otros animales. Por ejemplo, la privacidad es necesaria para el sue&ntilde;o, la relajaci&oacute;n, tener espacio libre: es tan necesaria como tener comunidad. Son dos lados de la misma moneda que necesitan un equilibrio y un complemento.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las grandes tecnológicas nos han intentado convencer de que la privacidad es algo del pasado, de que ya no importa. Pero poco a poco, por desgracia a través de malas experiencias, volvemos a aprender su importancia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En su libro cuenta c&oacute;mo a lo largo de la historia la privacidad no siempre ha sido un valor positivo, &iquest;lo es ahora?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre ha habido una batalla por interpretar la privacidad, y hay grupos que la interpretan como algo positivo y otros como algo negativo. En diferentes momentos de la historia una interpretaci&oacute;n domina sobre la otra. Ahora venimos de unas d&eacute;cadas en las que la interpretaci&oacute;n de la privacidad ha sido m&aacute;s negativa. Y no quiero sonar como si esto fuera algo neutral. La interpretaci&oacute;n de la privacidad como algo negativo siempre tiene intereses detr&aacute;s, intereses a veces econ&oacute;micos, a veces de g&eacute;nero: ha sido un arma, por ejemplo, para controlar a las mujeres; tambi&eacute;n ha sido un arma usada por la religi&oacute;n para controlar a los creyentes. Y las tecnol&oacute;gicas lo han usado como un arma para hacer lo que quieren con los datos personales y controlar a los usuarios y a los ciudadanos. Y ahora hemos aprendido de esa experiencia un poco y&nbsp;es m&aacute;s com&uacute;n que la gente sea m&aacute;s consciente de que la privacidad es importante&hellip; de que, aunque no seas un delincuente, aunque no est&eacute;s escondiendo nada incorrecto, la privacidad es importante: no es que t&uacute; est&eacute;s escondiendo algo incorrecto, es que otras personas est&aacute;n dispuestas a hacer algo incorrecto, como robarte la identidad, aprovech&aacute;ndose de que no tengas privacidad. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora tambi&eacute;n vemos servicios que est&aacute;n poniendo la privacidad como una opci&oacute;n por defecto cuando antes no lo hac&iacute;an, por ejemplo con la encriptaci&oacute;n en los mensajes. Antes no era lo com&uacute;n y ahora se asume cada vez m&aacute;s que algo no tiene los est&aacute;ndares correctos si los mensajes no est&aacute;n encriptados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Debemos distinguir entre sociedades democr&aacute;ticas abiertas y sociedades autoritarias en estas preguntas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Debemos distinguir entre tendencias autoritarias y tendencias democr&aacute;ticas, porque el distinguir entre pa&iacute;ses democr&aacute;ticos y autoritarios parece&nbsp;sugerir que hay una l&iacute;nea bien marcada, que es f&aacute;cil distinguir y es algo binario. Como sugiriendo que si est&aacute;s en una sociedad democr&aacute;tica abierta, entonces est&aacute;s seguro y ya no hay de qu&eacute; preocuparse. Pero, en realidad, la democracia es algo que se construye cada d&iacute;a, que siempre hay que defender, que se pierde o se gana en el terreno todos los d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Hay una conexi&oacute;n muy cercana entre las tendencias autoritarias y una mayor digitalizaci&oacute;n. Esto se debe a dos razones. Por una parte, traducir algo de lo anal&oacute;gico a lo digital es una forma de vigilancia porque estamos traduciendo en datos algo que no eran datos. Estamos traduciendo el mundo de las cosas al mundo de los unos y los ceros, que hace que todo sea registrable y buscable, tangible y rastreable. Y, por otra parte, el c&oacute;digo tiene tendencias muy autoritarias. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando t&uacute; tienes un c&oacute;digo que, por ejemplo, no te permite subir cierta velocidad en tu coche, no hay manera de pedir una excepci&oacute;n o de negociar. No puedes negociar los t&eacute;rminos y condiciones de las plataformas o los algoritmos. El c&oacute;digo hace lo que est&aacute; programado para hacer y se impone. En cambio, cuando tienes una ley, la puedes romper: lo que pasa es que puedes pagar las consecuencias, ir a la c&aacute;rcel o pagar una multa o lo que fuere. Pero con el c&oacute;digo no hay manera de romper esas reglas que se han impuesto sobre ti.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La democracia es algo que se construye cada día, que siempre hay que defender, que se pierde o se gana en el terreno todos los días. Hay una conexión muy cercana entre las tendencias autoritarias y una mayor digitalización</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En la definici&oacute;n de la vigilancia y el derecho a la privacidad hasta qu&eacute; punto es central la intenci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando juzgamos a alguien que ha recolectado datos de manera ileg&iacute;tima, si quer&iacute;a recolectarlos para robar, evidentemente, es m&aacute;s grave que si quer&iacute;a recolectarlos para ayudar a alguien. Pero al mismo tiempo, desde un punto de vista de las relaciones de poder y desde un punto de vista legislativo, no debe importar demasiado, porque justamente uno de los problemas con la privacidad es que los datos que se pueden haber recopilado para buenos usos se acaban utilizando mal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se puede identificar la intenci&oacute;n a priori? Es decir, los mismos datos sobre la demograf&iacute;a de un barrio pueden servir para decidir si hay que invertir m&aacute;s dinero en escuelas o para movilizar a votantes a favor de un partido. Las mismas c&aacute;maras pueden ayudar a disuadir el crimen o a localizar a un disidente pol&iacute;tico&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Precisamente una de las razones para proteger la privacidad es que el riesgo de tener datos personales recolectados por ah&iacute; es muy alto porque siempre se pueden utilizar mal. Los datos personales son muy sensibles, son muy dif&iacute;ciles de mantener seguros y es muy f&aacute;cil abusar de ellos. Cuando tienes una arquitectura de vigilancia, si te basas en la intenci&oacute;n y tienes un buen gobierno, puedes dejar que llenemos las calles de c&aacute;maras y las habitaciones de micr&oacute;fonos. Pero el problema es que esa estructura de la vigilancia luego la va a heredar otro gobierno. Y si ese gobierno tiene peores intenciones, ya dan igual las intenciones originales. 
    </p><p class="article-text">
        Ese problema lo vemos mucho a lo largo de la historia, por ejemplo en Hong Kong. Es un ejemplo de una sociedad bastante puntera en tecnolog&iacute;a y que ten&iacute;a a China continental m&aacute;s o menos a distancia. Cuando China continental aprieta ya es muy tarde, porque la estructura de la vigilancia ya est&aacute; ah&iacute;. Entonces ves a la gente tratando de tirar las c&aacute;maras en la calle o de comprar billetes para el metro con efectivo cuando pr&aacute;cticamente todas las transacciones son digitales. Por eso es un error concentrarse en la intenci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los datos personales son muy sensibles, son muy difíciles de mantener seguros y es muy fáciles abusar de ellos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En su libro escribe que la vigilancia es un arma de dominio pol&iacute;tico, habitualmente una de las primeras utilizadas en reg&iacute;menes autoritarios. &iquest;Qu&eacute; ejemplos actuales son los m&aacute;s preocupantes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo m&aacute;s preocupante de la relaci&oacute;n entre autoritarismo y vigilancia en este momento evidentemente es China. En parte porque est&aacute; m&aacute;s avanzado en tecnolog&iacute;a que otros pa&iacute;ses y es un sitio donde se ve muy claramente c&oacute;mo la vigilancia se utiliza para el control. Primero con excusas, con cuestiones como la delincuencia o la pandemia, pero al final termina con un sistema de cr&eacute;dito social en el que se vigila no solamente que cumplas la ley, sino que adem&aacute;s seas buen vecino... y no se trata s&oacute;lo de que cumplas la ley en las cuestiones m&aacute;s importantes como pagar impuestos o no agredir a nadie: por una peque&ntilde;a infracci&oacute;n, por ejemplo, fumar dentro de un tren, te pueden poner en la lista negra y ya no puedes viajar en tren, no puedes viajar en avi&oacute;n, no puedes quedarte en hoteles de cinco estrellas. Una de las caracter&iacute;sticas de las sociedades totalitarias es que cualquier infracci&oacute;n te afecta al resto de la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Las sociedades liberales intentamos formar compartimentos: si tienes un problema en el trabajo, eso obviamente va a afectar tu trabajo, pero intentamos que no afecte otras cuestiones como, por ejemplo, tu relaci&oacute;n con el Estado. En una sociedad autoritaria, el no pagar impuestos o pagar unos impuestos tarde puede afectar a tu vida amorosa porque ya no vas a aparecer en las aplicaciones de citas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El ejemplo más preocupante de la relación entre autoritarismo y vigilancia en este momento es China. Está más avanzado en tecnología que otros países y es un sitio donde se ve muy claramente cómo la vigilancia se utiliza para el control</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero China no es la &uacute;nica. Otro ejemplo tambi&eacute;n ha sido claramente Rusia, donde la vigilancia tambi&eacute;n se utiliza para intimidar a los ciudadanos y para controlarlos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, en general, tambi&eacute;n vemos esas tendencias en otras sociedades. No hay una l&iacute;nea clara de distinci&oacute;n. En sociedades democr&aacute;ticas hay tendencias autoritarias, aunque sigan siendo sociedades democr&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Puede ser la vigilancia tambi&eacute;n un arma contra los reg&iacute;menes autoritarios y la desinformaci&oacute;n? Por ejemplo, el trabajo que hace </strong><a href="https://www.bellingcat.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>el medio de investigaci&oacute;n </strong></a><a href="https://www.bellingcat.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Bellingcat</strong></em></a><a href="https://www.bellingcat.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong> </strong></a><strong>con datos abiertos ha permitido descubrir cr&iacute;menes de guerra rusos en Ucrania o en Siria y contrarrestar mentiras.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, por supuesto. El periodismo de investigaci&oacute;n se basa en eso. En usar la investigaci&oacute;n y la informaci&oacute;n para desvelar cuestiones de inter&eacute;s p&uacute;blico y, sobre todo, injusticias. Pero la cualidad del periodismo de investigaci&oacute;n es que no es vigilancia masiva, es vigilancia muy dirigida. Y para que sea &eacute;tico tiene que cumplir con unos m&iacute;nimos de inter&eacute;s p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La vigilancia digital ha permitido </strong><em><strong>democratizar </strong></em><strong>el acceso fuera de los gobiernos? </strong><a href="https://www.nytimes.com/interactive/2023/03/20/science/chinese-space-balloon-incident.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Antes del acceso a datos masivos y la inteligencia artificial, el trabajo que hizo el</strong></a><a href="https://www.nytimes.com/interactive/2023/03/20/science/chinese-space-balloon-incident.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong> New York Times</strong></em></a><a href="https://www.nytimes.com/interactive/2023/03/20/science/chinese-space-balloon-incident.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong> </strong></a><strong>con el seguimiento del globo esp&iacute;a chino probablemente s&oacute;lo lo pod&iacute;a hacer la CIA. Otro ejemplo son los cr&iacute;menes en Gaza, donde los reporteros apenas tienen acceso al terreno.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, la vigilancia digital ha democratizado el acceso a la vigilancia. Pero la palabra &ldquo;democratizar&rdquo;, en realidad, me genera bastante conflicto, porque es una palabra que sugiere que es algo positivo. Pero no hay que democratizar lo que no se deber&iacute;a democratizar. Es decir, &iquest;quiero democratizar el acceso a las armas nucleares? Pues no.
    </p><p class="article-text">
        Y que le haya dado m&aacute;s poderes al periodismo probablemente es algo bueno, sobre todo dado el grand&iacute;simo poder que le ha dado a gobiernos y a corporaciones. Pero el que cualquiera pueda vigilar a alguien m&aacute;s no es algo positivo y suele usarse en contra de las personas m&aacute;s vulnerables, sobre todo las mujeres y las minor&iacute;as. No por el periodismo, sino por el p&uacute;blico en general. 
    </p><p class="article-text">
        Y el que las compa&ntilde;&iacute;as puedan tener informaci&oacute;n que de haberla recopilado una agencia de inteligencia ser&iacute;a considerada como alto secreto, informaci&oacute;n s&uacute;per sensible, no es algo positivo. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando un representante de la industria de la publicidad le presenta por primera vez a la CIA el tipo de datos que tiene hay un momento en el que un t&iacute;o de la CIA dice &ldquo;no, no, espera, para esta presentaci&oacute;n necesitamos irnos al b&uacute;nker&rdquo;. Y el representante de esta industria le contesta: &ldquo;No te preocupes. Esta informaci&oacute;n no la robamos, no la <em>hackeamos</em>, la compramos&rdquo;. Eso nos deber&iacute;a dar escalofr&iacute;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Ramírez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/carissa-veliz-filosofa-privacidad-protege-potenciales-abusos_1_11270199.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Apr 2024 14:52:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a844a575-f2ac-4acc-a925-173a1e8afad5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="461096" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a844a575-f2ac-4acc-a925-173a1e8afad5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="461096" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Carissa Véliz, filósofa: “La privacidad nos protege de potenciales abusos de poder”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a844a575-f2ac-4acc-a925-173a1e8afad5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[ideas,Redes sociales,Salud mental,Carissa Véliz,Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ante el estado del mundo, ¿qué hacemos con tanta impotencia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/impotencia-cat_1_11253490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d5fdd4b-aefb-4ebf-8cc3-0eb6a44e9602_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ante el estado del mundo, ¿qué hacemos con tanta impotencia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor del ensayo ‘Contra la actualidad’ argumenta que para no caer en el pozo de la resignación y el odio existen cuatro formas de resistencia: el deseo, el juego, la mirada y la pregunta por el sentido </p><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os de Gaza. Las ni&ntilde;as de Kabul. Los j&oacute;venes votando a Milei en Argentina. Ucrania. Trump. El n&uacute;mero de suicidios que no cesa. La homofobia que ve en un cartel lo que no quiere ver en casa. Las adicciones, tan silenciadas a grito limpio. La sequ&iacute;a: concreta, palpable. La privatizaci&oacute;n del estr&eacute;s. El ruido que nos acecha cada vez m&aacute;s. &iquest;Qu&eacute; hacemos ante tanta impotencia?
    </p><p class="article-text">
        La actualidad nos viene dada, cerrada como una f&aacute;brica de impactos. Cada noticia parece ser un nuevo pu&ntilde;etazo en el ring de lo cotidiano. La Inteligencia Artificial aparece como el Maligno que ha venido para acabar con todos nosotros a golpe de algoritmo. Pero intuimos que el presente es otra cosa, que tiene que ser otra cosa. El ahora no se conforma con lo inmediato. Acoge la imprevisibilidad del pasado, y la apertura, necesaria e irrebatible, del futuro. Si no queremos ser tratados como aut&oacute;matas o como soldados, deber&iacute;amos dejar de reaccionar desde la inercia y la obediencia.
    </p><p class="article-text">
        Arist&oacute;teles, mucho antes de la aparici&oacute;n de la prensa, ya nos explicaba qu&eacute; es la actualidad. En su teor&iacute;a del movimiento, el fil&oacute;sofo asegura que todas las cosas &mdash;y todos los seres vivos&mdash; son, al mismo tiempo, algo en acto y algo en potencia. El acto es lo que una cosa es (una semilla de un naranjo, por ejemplo, es, en acto, una semilla) y la potencia lo que una cosa puede llegar a ser (esa semilla puede llegar a ser un naranjo, aunque a&uacute;n no lo sea). As&iacute;, podemos decir que la actualidad es el recorrido de la potencia al acto. Eso es <em>actualizar</em>. Pero muchas veces olvidamos que aquello que hemos actualizado (el &aacute;rbol, en este caso) tambi&eacute;n es, potencialmente, otra cosa posible. Otro mundo imaginable. Otra experiencia que podr&iacute;amos convocar desde el deseo y el asombro.
    </p><p class="article-text">
        La actualidad parece definitiva. Como una estaci&oacute;n de tren que es destino final. El presente es otra cosa. Hay v&iacute;as que a&uacute;n no hemos sabido ver, que a&uacute;n no hemos sabido dibujar, pero que pueden desplazarnos a lugares, y situaciones, que a&uacute;n no somos capaces de proyectar. Un &ldquo;presente&rdquo;, en castellano, significa &ldquo;regalo&rdquo;. Y un regalo no acaba de serlo hasta que alguien lo recibe, lo abre, y se hace cargo de &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        La inmediatez en la que estamos sumergidos no ayuda a pensar la actualidad m&aacute;s all&aacute; de la ret&oacute;rica del <em>scroll</em>, que promete un desplazamiento infinito, pero que no suele provocar ning&uacute;n movimiento como tal. Tampoco se trata de caer en el recurso f&aacute;cil de la tecnofobia. El problema no son las redes sociales, sino que hayamos copiado su forma de narrar el mundo en pr&aacute;cticamente todas las formas de narraci&oacute;n contempor&aacute;neas.  
    </p><p class="article-text">
        Los griegos diferenciaban tres temporalidades, representadas en tres deidades distintas. El Cronos, el tiempo que hoy lo ha secuestrado todo, es el tiempo del nacimiento y de la muerte, el tiempo de los relojes. Cuando decimos que &ldquo;no tenemos tiempo&rdquo; nos referimos a esa manera de cronometrar la vida. No es extra&ntilde;o que, con la industrializaci&oacute;n, las f&aacute;bricas se inundar&aacute;n de relojes por todas partes. 
    </p><p class="article-text">
        La pregunta ser&iacute;a si hoy la f&aacute;brica la llevamos a cuestas cada uno de nosotros. Pero, en Grecia, tambi&eacute;n exist&iacute;a el Ai&oacute;n, un tiempo que no tiene principio ni final, y que vive en la repetici&oacute;n. Es el tiempo en el que Nietzsche quiso ver el Eterno Retorno. Y que nosotros conoc&iacute;amos bien cuando el a&ntilde;o ten&iacute;a cuatro estaciones, y que volviera la primavera supon&iacute;a una celebraci&oacute;n y una liturgia. Pero, adem&aacute;s, los antiguos tambi&eacute;n ten&iacute;an espacio para el Kair&oacute;s, un dios menor, que representaba el &ldquo;tiempo oportuno&rdquo;, y cuyo valor era m&aacute;s cualitativo que cuantitativo. Hoy llamar&iacute;amos al Kair&oacute;s &ldquo;inspiraci&oacute;n&rdquo;. Y hemos olvidado que &ldquo;conspirar&rdquo; significa &ldquo;respirar juntos&rdquo;. Para conspirar &mdash;para salir de esta impotencia que nos deprime&mdash; necesitamos darnos tiempo. Regalarnos tiempo. Hacer del tiempo un presente. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata, pues, de impugnar ning&uacute;n tipo de temporalidad. Necesitamos las tres. Se trata de hacerlas coincidir, de que una no se coma a la otra, de que nuestra vida no transcurra en la sala de espera de un hospital que solo se dedica a las urgencias.
    </p><p class="article-text">
        No hay recetas m&aacute;gicas para escuchar las potencias que encierra (silentes, a la espera que las rescatemos) todo tiempo llamado actualidad. Pero s&iacute; que conocemos, a veces de una forma muy intuitiva, algunas estrategias que pueden servirnos para no caer en el pozo de la resignaci&oacute;n y el odio. El deseo, el juego, la mirada y la pregunta por el sentido son, a&uacute;n hoy, cuatro formas de resistencia. 
    </p><p class="article-text">
        El deseo nos permite movernos m&aacute;s all&aacute; de la l&oacute;gica de la causa y el efecto. &ldquo;Desear&rdquo; es &ldquo;de sidere&rdquo;, seguir las &ldquo;estrellas&rdquo;, incluso cuando estas, aunque a&uacute;n brillan, hace a&ntilde;os que est&aacute;n muertas. Lo importante del deseo no es la captura, o si obtenemos o no el objeto deseado, sino el itinerario que trazamos, que ya no es el de la producci&oacute;n ni el consumo. Por otra parte, todos hemos notado c&oacute;mo se nos pasa el tiempo &ldquo;volando&rdquo; cuando estamos jugando. Un juego compartido es un acto cultural de primera magnitud. 
    </p><p class="article-text">
        Para Johan Huizinga, el fil&oacute;sofo neerland&eacute;s, somos &ldquo;Homo ludens&rdquo;. Antes que hacer o saber, jugamos. Y lo hacemos como un acto de libertad. Eso lo saben los ni&ntilde;os, como los ni&ntilde;os saben que en el acto de preguntar &mdash;y no en la demostraci&oacute;n autocomplaciente&mdash; radica el origen de la filosof&iacute;a (y tambi&eacute;n del periodismo). Los ni&ntilde;os, entre los dos y cinco a&ntilde;os, llegan a realizar cuarenta mil preguntas. &iquest;En qu&eacute; momento lo hemos dejado de hacer los adultos? Preguntar es mirar l&uacute;cidamente, querer saber m&aacute;s all&aacute; del significado cerrado, intentar responder &ldquo;qu&eacute; sentido&rdquo; tiene eso a lo que llamamos &ldquo;noticia&rdquo; o &ldquo;suceso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo en el que no se aceptan preguntas en las ruedas de prensa, hemos de poder decir &ldquo;espera un momento&rdquo;, &ldquo;no te doy juego&rdquo;, &ldquo;es hora de mirar a otra parte&rdquo;, &ldquo;qu&eacute; sentido tiene todo esto&rdquo;. Y recordar que cada semilla puede ser un naranjo. Y un naranjo, una estrella que no es camino, pero que hace camino al andar. Son nuestras huellas el camino. Y nada m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Lladó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/impotencia-cat_1_11253490.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Mar 2024 17:45:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7d5fdd4b-aefb-4ebf-8cc3-0eb6a44e9602_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="544466" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7d5fdd4b-aefb-4ebf-8cc3-0eb6a44e9602_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="544466" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ante el estado del mundo, ¿qué hacemos con tanta impotencia?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7d5fdd4b-aefb-4ebf-8cc3-0eb6a44e9602_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Mundo,Filosofía,Vida digital,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Puan, la película argentina que defiende la filosofía y la educación pública como arma contra “el avance de la derecha”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/puan-pelicula-defiende-filosofia-arma-avance-derecha_1_11248863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ee18902-c605-4ef0-8769-c1fd679b7f38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Puan, la película argentina que defiende la filosofía y la educación pública como arma contra “el avance de la derecha”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El film se podrá ver desde el viernes 26 de abril, tras la Marcha Federal en defensa de la educación pública y contra el ajuste del presidente Javier Milei, en la plataforma de streaming de Amazon, Prime Video. Fue dirigido por Benjamín Naishtat y María Alché y muestra el enfrentamiento entre dos profesores de la UBA. La protagonizan Marcelo Subiotto y Leonardo Sbaraglia. </p></div><p class="article-text">
        El valor de la filosof&iacute;a y de la educaci&oacute;n p&uacute;blica est&aacute; en el centro de <em>Puan,</em> una comedia inteligente y brillante escrita y dirigida por Benjamin Naishtat y Mar&iacute;a Alch&eacute; que logran hacer una radiograf&iacute;a a un pa&iacute;s que ya ol&iacute;a la amenaza de la llegada de la extrema derecha. El filme, que gan&oacute; el premio al mejor gui&oacute;n y al mejor actor (para Marcelo Subiotto) en el pasado Festival de San Sebasti&aacute;n, consigue la carcajada con la historia de este profesor dedicado a la ense&ntilde;anza en la universidad p&uacute;blica que prev&eacute; heredar la c&aacute;tedra tras la muerte de un compa&ntilde;ero sin contar con la llegada de un profesor con aires de <em>celebrity</em> y el rostro de Leonardo Sbaraglia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los cineastas, pareja en la vida real, confirman que la pel&iacute;cula quiere hablar de algo que se dice en el filme, y es que sin la filosof&iacute;a uno no sabes ni lo que significa la palabra pueblo. &ldquo;Ante un avance mundial de las derechas y una sensaci&oacute;n donde todo tiene que ir hacia la utilidad, donde parece que estos temas pasan a ser accesorios y que tienen un valor de mercado, la filosof&iacute;a justamente es lo que te permite ver la realidad como algo no fijo y que te permite tener herramientas para transformarla. Si sacamos esas materias, que nos permiten pensar, o quitamos esas carreras, nos vamos a quedar sin la posibilidad de transformar la realidad&rdquo;, opinaba Mar&iacute;a Alch&eacute; desde el pasado Zinemaldia y a pocos meses de la victoria de Milei.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-LLtQFtZzAn8-8356', 'youtube', 'LLtQFtZzAn8', document.getElementById('yt-LLtQFtZzAn8-8356'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-LLtQFtZzAn8-8356 src="https://www.youtube.com/embed/LLtQFtZzAn8?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Naishtat recordaba que eso tambi&eacute;n ha ocurrido en Uruguay, y que en Argentina parece que podr&iacute;a ocurrir: &ldquo;Lo dice el personaje de nuestra pel&iacute;cula, las preguntas m&aacute;s fundamentales son preguntas filos&oacute;ficas, y la gente filosofa aunque no se d&eacute; cuenta muchas veces. Si le quitamos a los j&oacute;venes la capacidad de cuestionarse las cosas, nos enfrentamos a posibilidades muy dist&oacute;picas. Una sociedad que no se cuestiona, que no se hace preguntas importantes, tiene el riesgo de ir derecho hacia cualquier tipo de abismo, que es lo que parece que est&aacute; pasando hoy&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Puan </em>tambi&eacute;n propone sacar la filosof&iacute;a a la calle, que no sea algo que solo es propiedad de los universitarios. Acabar con la brecha de clase en la cultura y la educaci&oacute;n, algo que los cineastas confiesan que quer&iacute;an abordar en el filme. &ldquo;Nuestra idea era cuestionar esa capacidad, o ese defecto, que tiene a veces la academia de replegarse sobre s&iacute; misma, de ponerse un poco endog&aacute;mica o sofisticada, a tono tambi&eacute;n con lo que el mercado le exige, que es la ultraespecificidad, los <em>papers</em>, las publicaciones&hellip; cuando en realidad el pueblo, la sociedad, la calle, necesitan que las humanidades bajen, que la cultura baje, que las cosas transiten, se retroalimenten de la calle y vuelvan a las aulas para que haya un ecosistema donde el pensamiento circule y que no puede ser el lujo de unos pocos privilegiados&rdquo;, subraya Naishtat.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El pueblo necesita que las humanidades bajen y se retroalimenten de la calle, que haya un ecosistema donde el pensamiento circule y que no puede ser el lujo de unos pocos privilegiados</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Benjamín Naishtat</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula se escribi&oacute; hace cuatro a&ntilde;os, y la realidad de Argentina entonces no era la de ahora, pero &ldquo;ya se ve&iacute;an cosas que estaban en el aire&rdquo;. Eso s&iacute;, reconocen que &ldquo;nadie esperaba que pudiera pasar que hubiera un Gobierno de extrema derecha&rdquo;. Hab&iacute;a desde aquel guion las ganas de hablar de filosof&iacute;a, pero tambi&eacute;n de hacer una radiograf&iacute;a del pa&iacute;s, aunque m&aacute;s concretamente de &ldquo;algo muy relativo a Buenos Aires, a una forma de vivir eminentemente porte&ntilde;a con una personalidad muy fuerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alch&eacute; aclara que es &ldquo;muy grandilocuente&rdquo; plantearse desde el inicio que su pel&iacute;cula act&uacute;e como reflejo del pa&iacute;s, por lo que se centran &ldquo;en las peque&ntilde;os cosas&rdquo;. &ldquo;Como m&eacute;todo de trabajo es muy dif&iacute;cil proponerse ese objetivo, as&iacute; que uno se mete en l&iacute;neas m&aacute;s peque&ntilde;as y conf&iacute;a en que resolviendo esos peque&ntilde;os asuntos de la dramaturgia vayan sucediendo cosas m&aacute;s grandes&rdquo;, puntualiza.
    </p><h3 class="article-text">Memoria hist&oacute;rica en un mural</h3><p class="article-text">
        Como siempre, el cine argentino demuestra su capacidad para que la historia del pa&iacute;s impregne hasta una comedia sobre filosof&iacute;a y educaci&oacute;n. En los murales de esta universidad p&uacute;blica, real y que acoge a m&aacute;s de 300.000 estudiantes, se cuelan los murales de los desaparecidos por la dictadura haciendo que todo sea m&aacute;s real, m&aacute;s anclado a una memoria hist&oacute;rica que sigue marcando el presente y que desde el Gobierno de Milei quieren hacer desaparecer con medidas y cargos negacionistas con la dictadura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbce68e7-1109-487f-8857-bbb14fc804d0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbce68e7-1109-487f-8857-bbb14fc804d0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbce68e7-1109-487f-8857-bbb14fc804d0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbce68e7-1109-487f-8857-bbb14fc804d0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbce68e7-1109-487f-8857-bbb14fc804d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbce68e7-1109-487f-8857-bbb14fc804d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cbce68e7-1109-487f-8857-bbb14fc804d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Benjamín Naishtat y María Alché, directores de &#039;Puan&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Benjamín Naishtat y María Alché, directores de &#039;Puan&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El cine de Benjam&iacute;n Naishtat siempre se ha mostrado atento a las cicatrices de la dictadura, o a la misma &eacute;poca, en filmes como <em>Rojo,</em> y aqu&iacute; aparece como contexto. &ldquo;A los dos nos interesa mucho la historia argentina, porque es fascinante y tambi&eacute;n para nosotros, dolorosa, compleja y pertinente de pensar, sobre todo en este momento, porque nada sale de la nada. Uno tiene que comprender que donde hubo v&oacute;rtices que permiten conquistas, ampliaciones y atisbos de revoluciones tambi&eacute;n aparecen cosas peligrosas. Pensar la historia siempre nos parece pertinente&rdquo;, dice Alch&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Naishtat recuerda una frase de Faulkner que le gustaba mucho a su abuela: &ldquo;El pasado no se ha ido, el pasado ni siquiera ha pasado&rdquo;. &ldquo;Me encanta esa frase y me parece absolutamente cierta en Argentina. Para ponerte un ejemplo muy concreto, la candidata a vicepresidenta se plantea negar y desconocer todos los hechos del terrorismo de Estado y liberar a los presos de esos cr&iacute;menes. Entonces, parad&oacute;jicamente, el pasado es lo m&aacute;s urgente. Creo que no solamente en Argentina, nos enfrentamos con esa cr&iacute;tica de que dejemos de hablar del pasado. El pasado les incomoda, pero el pasado se mete por la ventana, se mete por todos lados, porque somos pasado tambi&eacute;n&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La rese&ntilde;a oficial de &ldquo;Puan&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Marcelo (Marcelo Subiotto), un hombre de unos 50 a&ntilde;os, ha dedicado su vida a la ense&ntilde;anza de Filosof&iacute;a en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras. Cuando su jefe de C&aacute;tedra, mentor y compa&ntilde;ero de aventuras del pensamiento muere inesperadamente, Marcelo asume que heredar&aacute; la titularidad de la c&aacute;tedra que ha quedado vacante. Lo que no imagina es que Rafael Sujarchuk (Leonardo Sbaraglia), un brillante y seductor colega, regresar&aacute; desde Alemania para disputar el puesto vacante. Comienza entonces una batalla sin cuartel entre dos profesores extremadamente opuestos en sus estilos y pedagog&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <em>JZ</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/puan-pelicula-defiende-filosofia-arma-avance-derecha_1_11248863.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Mar 2024 09:26:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5ee18902-c605-4ef0-8769-c1fd679b7f38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="417872" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5ee18902-c605-4ef0-8769-c1fd679b7f38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="417872" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Puan, la película argentina que defiende la filosofía y la educación pública como arma contra “el avance de la derecha”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5ee18902-c605-4ef0-8769-c1fd679b7f38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cine,Filosofía,UBA,Leonardo Sbaraglia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres libros con los vínculos en foco: filosofía de la amistad, los misterios del deseo, una rutina quebrada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/tres-libros-vinculos-foco-filosofia-amistad-misterios-deseo-rutina-quebrada_1_10878830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eee582e8-6d3e-4e57-82e2-90bb66891e57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres libros con los vínculos en foco: filosofía de la amistad, los misterios del deseo, una rutina quebrada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un destacado ensayo filosófico y dos novelas sorprendentes indagan de distintas maneras en los lazos humanos. De qué se tratan.</p><p class="subtitle">Tres libros entre la investigación y la historia novelada: la vida de Evita, una muñeca icónica y clases de literatura rusa</p></div><p class="article-text">
        Por cuarto mi&eacute;rcoles consecutivo y con la intenci&oacute;n de recuperar publicaciones recientes que no llegaron a tener la cobertura que merec&iacute;an o, simplemente, <strong>para proponer una selecci&oacute;n de libros notables a quienes est&eacute;n buscando lecturas por estos d&iacute;as</strong>, se ofrece en este espacio una nueva edici&oacute;n de <em>Lecturas de verano</em> (la primera <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/tres-libros-notables-desintegracion-memoria-padre-particular-perdida_1_10823121.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puede leerse por ac&aacute;</a>, la segunda <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/tres-libros-investigacion-historia-novelada-vida-evita-muneca-iconica-clases-literatura-rusa_1_10838763.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a> y la tercera, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/tres-libros-corazon-siglo-xx-alfonsina-storni-viajera-inicios-manuel-puig-editor-excepcional_1_10859531.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).
    </p><p class="article-text">
        En esta oportunidad <strong>la selecci&oacute;n re&uacute;ne textos diversos que indagan, de distintos modos, en los v&iacute;nculos</strong>. Por un lado, un destacado ensayo filos&oacute;fico alrededor de la amistad y, por el otro, dos novelas sorprendentes publicadas en 2023.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Filosof&iacute;a de la amistad</strong></em><strong>, de Laura F. Belli y Danila Su&aacute;rez Tom&eacute;. </strong>Singular porque no se parece a ning&uacute;n otro v&iacute;nculo: no es familiar ni se despliega con las mismas caracter&iacute;sticas que el amor rom&aacute;ntico. Misteriosa en su germen y en su sost&eacute;n (&iquest;cu&aacute;ndo empieza? &iquest;por qu&eacute; se mantiene a lo largo del tiempo?). <strong>Esencial en las distintas etapas de nuestra existencia y, al mismo tiempo, compleja, llena de coincidencias y de fervores compartidos.</strong> La amistad es una de las experiencias m&aacute;s estudiadas desde distintas disciplinas y por su car&aacute;cter vital sigue abriendo interrogantes. <strong>En el efervescente ensayo </strong><em><strong>Filosof&iacute;a de la amistad</strong></em><strong> (Taurus, 2023), las fil&oacute;sofas &ndash;y amigas&ndash; Laura F. Belli y Danila Su&aacute;rez Tom&eacute; la retoman como objeto para intentar recorrer, de manera precisa y a partir de valiosas lecturas, c&oacute;mo fue abordada desde la filosof&iacute;a a lo largo de los a&ntilde;os</strong> y c&oacute;mo se la puede pensar en el siglo XXI. Los amigos y amigas como complemento, como proyecci&oacute;n de los sujetos o su <em>alter ego</em>, como relaci&oacute;n fundamental para una vida virtuosa son algunos de los aspectos que aparecen en el libro.
    </p><p class="article-text">
        Para trazar este camino, <strong>las autoras comienzan con los esfuerzos de los fil&oacute;sofos griegos &ndash;con Plat&oacute;n a la cabeza&ndash; para intentar conceptualizar a la amistad, siguen con los pensadores del Renacimiento y la Modernidad y llegan al siglo XX</strong>, donde realizan l&uacute;cidos cruces con la &eacute;tica, la pol&iacute;tica y distintos debates que marcaron el pulso de esos tiempos. All&iacute; entran, entre otras, las lecturas de <strong>Simone Weil</strong> y <strong>Simone de Beauvoir</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la segunda parte, el libro propone, con lucidez, reflexiones filos&oacute;ficas alrededor de asuntos actuales vinculados con la amistad: desde el entorno digital y el valor de estas relaciones en tiempos de inteligencia artificial y redes sociales hasta <strong>la posibilidad de entablar v&iacute;nculos de amistad con seres de otras especies, la idea de la </strong><em><strong>sororidad</strong></em><strong> o la concepci&oacute;n de los llamados </strong><em><strong>frenemies</strong></em><strong> y el duelo cuando una amistad se termina</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Conciso, claro, sin dogmatismos, <em>Filosof&iacute;a de la amistad</em> es un ensayo que ofrece nuevas perspectivas sobre ese lazo siempre enigm&aacute;tico con un genuino entusiasmo por difundir esas ideas y hacer que se expandan para seguir pensando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Laura F. Belli y Danila Su&aacute;rez Tom&eacute; son doctoras en Filosof&iacute;a por la Universidad de Buenos Aires</strong>, docentes universitarias e investigadoras del Instituto de Investigaciones Filos&oacute;ficas (SADAF-CONICET).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70ee6a3b-344c-4ad7-aa1e-2fca1742cb34_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70ee6a3b-344c-4ad7-aa1e-2fca1742cb34_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70ee6a3b-344c-4ad7-aa1e-2fca1742cb34_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70ee6a3b-344c-4ad7-aa1e-2fca1742cb34_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70ee6a3b-344c-4ad7-aa1e-2fca1742cb34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70ee6a3b-344c-4ad7-aa1e-2fca1742cb34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/70ee6a3b-344c-4ad7-aa1e-2fca1742cb34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El ensayo &quot;Filosofía de la amistad&quot;, de Laura F. Belli y Danila Suárez Tomé, fue publicado por Taurus."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El ensayo &quot;Filosofía de la amistad&quot;, de Laura F. Belli y Danila Suárez Tomé, fue publicado por Taurus.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Filosof&iacute;a de la amistad</strong></em><strong>, de Laura F. Belli y Danila Su&aacute;rez Tom&eacute;, fue publicado por el sello Taurus.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>La estrategia de la rana</strong></em><strong>, de Ver&oacute;nica Boix. </strong>&ldquo;<em>&iquest;Alguien tiene fuego? Corro a la cocina a buscar f&oacute;sforos y algunas cosas para la torta. En el apuro, siento que algo cede y se desprende: un bot&oacute;n. Escucho tac, pero no lo encuentro. La tela deja paso a la carne. No llega a verse el corpi&ntilde;o, solo la piel tirante. El aire inesperado, un escalofr&iacute;o y el anuncio de lo c&oacute;ncavo. Son luces y sombras. Todo son luces y sombras. Quiero dibujar esa redondez. Es volumen como provocaci&oacute;n&rdquo;</em>. As&iacute; se mueve Lena, la narradora de la novela <em>La estrategia de la rana</em> (Tusquets, 2023), de <strong>Ver&oacute;nica Boix</strong>, en una de las primeras escenas del libro. <strong>Una mujer que busca la llama perdida, en medio de las demandas cotidianas y familiares. Una mujer que la encuentra, ah&iacute;, en ese espacio dom&eacute;stico, impecable y repetido, en su piel, en sus ganas de pintar, en su deseo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Contada con un pulso vivaz y al mismo tiempo deteni&eacute;ndose en im&aacute;genes muy sutiles sobre la vida familiar, el matrimonio y la maternidad, <em>La estrategia de la rana</em> es un libro breve y atrapante. <strong>Tiene como protagonista a esta mujer tensionada entre la vida que arm&oacute; &ndash;la casa ideal y suburbana, las hijas bien cuidadas, los proyectos, un buen pasar&ndash; y la que se le empieza a abrir como una puerta cuando decide volver a pintar.</strong> Una actividad que hab&iacute;a dejado en pausa apenas se cas&oacute; y que retoma asistiendo a un taller que la conectar&aacute; con el docente a cargo, Santiago. Y, sobre todo, con su cuerpo y con su propia mirada, que empezar&aacute; a reparar en las formas, en lo luminoso, en lo sombr&iacute;o, en las contradicciones y las simulaciones. No se trata, sin embargo, de alguien que declama o que protesta sino que, como cuando se dispone a pintar frente a la tela,<strong> intenta exponer los pliegues que subyacen en los v&iacute;nculos que construy&oacute;, exhibir sus rugosidades, dejar a la vista algunas de sus grietas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ver&oacute;nica Boix naci&oacute; en Buenos Aires, en 1973</strong>. Es abogada especializada en derecho penal y mag&iacute;ster en Escritura Creativa por la Universidad de Tres de Febrero. Colabora como periodista cultural en medios como <em>La Naci&oacute;n</em> y la revista <em>E&ntilde;e</em>, se desempe&ntilde;a como docente y dicta talleres de lectura y escritura. Es autora de la novela <em>Libertad bajo palabras</em> (Tusquets, 2018).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/af50831e-3c51-44ec-8e52-32b9a46eec2b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/af50831e-3c51-44ec-8e52-32b9a46eec2b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/af50831e-3c51-44ec-8e52-32b9a46eec2b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/af50831e-3c51-44ec-8e52-32b9a46eec2b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/af50831e-3c51-44ec-8e52-32b9a46eec2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/af50831e-3c51-44ec-8e52-32b9a46eec2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/af50831e-3c51-44ec-8e52-32b9a46eec2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La novela &quot;La estrategia de la rana&quot; salió por el sello Tusquets."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La novela &quot;La estrategia de la rana&quot; salió por el sello Tusquets.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>La estrategia de la rana</strong></em><strong>, de Ver&oacute;nica Boix, sali&oacute; por Tusquets.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Un instante en la oscuridad</strong></em><strong>, de Gemma Urraka. </strong><em>&ldquo;Quiz&aacute;s por eso ahora ese lugar que una vez estuvo tan vivo parece la evocaci&oacute;n de un sue&ntilde;o, pues no es m&aacute;s que un c&uacute;mulo de recuerdos distorsionados que no existen en ning&uacute;n lugar m&aacute;s que en la memoria difusa, cambiante y caprichosa de quien los recuerda. El pasado tal y como ocurri&oacute; no existe, lo inventamos&rdquo;</em>. <em>Un instante de oscuridad</em> (La Bestia Equil&aacute;tera, 2023), de <strong>Gemma Urraka</strong>, tiene como protagonista a Alma Freire, una mujer de unos 50 a&ntilde;os que recuerda, que trata de armar, entre evocaciones farragosas, algo que persiste en su memoria. Y llega, entonces, a recordar los d&iacute;as que pas&oacute; en una caba&ntilde;a a la que viaj&oacute; para llevar adelante una suerte de cl&iacute;nica de escritura.
    </p><p class="article-text">
        Armada en diez episodios cortos y encantadores que est&aacute;n precedidos por ilustraciones y ep&iacute;grafes con citas literarias que remiten de alguna manera a la naturaleza en sus distintas versiones,<strong> la novela toma la forma, por momentos, de diario &iacute;ntimo de una escritora en ese lugar alejado del mundo</strong>. Un espacio donde tiene que encargarse de las plantas del lugar y donde se ve obligada a convivir con otro escritor, el intrigante novelista Duncan Parker, que de tan parco se convierte para ella en una especie de enigma que quiere resolver.
    </p><p class="article-text">
        Es volviendo a pensar en esa relaci&oacute;n y en esos d&iacute;as en los que la coreograf&iacute;a cotidiana combina literatura, cuerpo y naturaleza que la narradora puede volver a posarse, tambi&eacute;n, en un episodio vital que le dej&oacute; una herida. Una rutina, como un silencio sostenido con hilos d&eacute;biles, que se termina quebrando. <strong>En instante de oscuridad que, adem&aacute;s de insistir, posibilita la memoria y la escritura.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gemma Urraka naci&oacute; en la ciudad espa&ntilde;ola de San Sebasti&aacute;n</strong>.&nbsp; Estudi&oacute; Comunicaci&oacute;n Audiovisual y Filolog&iacute;a Inglesa en la Universidad Complutense de Madrid. Con <em>Un instante en la oscuridad</em> se consagr&oacute; ganadora del Premio La Bestia Equil&aacute;tera de Novela 2023.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bdd7b610-29b8-4d79-b301-c4b34ba80f34_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bdd7b610-29b8-4d79-b301-c4b34ba80f34_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bdd7b610-29b8-4d79-b301-c4b34ba80f34_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bdd7b610-29b8-4d79-b301-c4b34ba80f34_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bdd7b610-29b8-4d79-b301-c4b34ba80f34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bdd7b610-29b8-4d79-b301-c4b34ba80f34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bdd7b610-29b8-4d79-b301-c4b34ba80f34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La novela &quot;Un instante en la oscuridad&quot;, de Gemma Urraka, salió por la editorial La Bestia Equilátera."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La novela &quot;Un instante en la oscuridad&quot;, de Gemma Urraka, salió por la editorial La Bestia Equilátera.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Un instante en la oscuridad</strong></em><strong>, de Gemma Urraka, fue publicado por La Bestia Equil&aacute;tera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/tres-libros-vinculos-foco-filosofia-amistad-misterios-deseo-rutina-quebrada_1_10878830.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Jan 2024 09:23:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/eee582e8-6d3e-4e57-82e2-90bb66891e57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1790405" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/eee582e8-6d3e-4e57-82e2-90bb66891e57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1790405" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tres libros con los vínculos en foco: filosofía de la amistad, los misterios del deseo, una rutina quebrada]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/eee582e8-6d3e-4e57-82e2-90bb66891e57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,lecturas de verano,Literatura argentina,Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Happy fucking New Year]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fin-de-ano-brindemos-mejores-fiestas_129_10800271.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0517d98d-3ef9-44f6-8813-fe8ac24559ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Happy fucking New Year"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué decir para estas fechas? ¿Buen año a pesar de todo? Va a ser difícil. ¿Sonrían hoy que mañana será peor? Muy para abajo. ¿O saludar como ese villancico español que parodia la prescripción bíblica: “bebamos y follemos, que mañana moriremos”? Más creatividad es preciso. Brindar por mejores fiestas.</p></div><p class="article-text">
        Pocas cosas son m&aacute;s detestables que la obligaci&oacute;n al festejo cuando se siente que no hay nada para festejar. <strong>Una fiesta obligatoria no es una fiesta.</strong> Quiz&aacute; lo era en la antig&uuml;edad, cuando las festividades eran el tiempo-espacio en el que adem&aacute;s de observarse los rituales religiosos se permit&iacute;an transgresiones a las actividades habituales para la supervivencia. El cr&iacute;tico <strong>Roger Caillois</strong>, que vivi&oacute; en la casa de <strong>Victoria Ocampo</strong> a partir de 1939, public&oacute; ese a&ntilde;o su ensayo <em>El hombre y lo sagrado</em> en el que postulaba que la humanidad siempre reparti&oacute; su vida entre lo profano y lo sagrado: el primero ser&iacute;a el horario com&uacute;n, ordinario, de la labor diaria y del respeto a las normas; el segundo, la hora del derroche. 
    </p><p class="article-text">
        Lo profano, lo habitual, se basar&iacute;a en restricciones al consumo y el gasto, ya que la acumulaci&oacute;n de los bienes necesarios para continuar la vida precisa ahorro de energ&iacute;as y recursos. Y lo sagrado, que es un tiempo extraordinario, fuera de lo com&uacute;n y corriente, es cuando se consume vertiginosamente lo acumulado. En la vida profana, la de todos los d&iacute;as, trabajar es la norma; en la vida no ordinaria, como en la fiesta (pero tambi&eacute;n en la guerra o la revuelta) derrochar es preciso. Mientras dura ese tiempo sagrado, la prohibici&oacute;n sobre el gasto se suspende y el orden profano de la producci&oacute;n es negado en instantes &uacute;nicos y eternos.
    </p><p class="article-text">
        De all&iacute; deriv&oacute; <strong>Georges Bataille</strong> su idea de la fiesta como transgresi&oacute;n. En la fiesta se podr&iacute;a hacer lo que normalmente se halla prohibido, como en las Saturnales romanas en las que se trastocaba el orden social hasta el punto de que el amo pod&iacute;a servir al esclavo tendido en su lecho. O como en el <em>potlatch</em> de los pueblos nativos del Noroeste americano, cuando el anfitri&oacute;n ofrec&iacute;a a los invitados alto n&uacute;mero de objetos valiosos y los destru&iacute;a a la vista de todos, como una cat&aacute;strofe provocada para celebrar el principio de p&eacute;rdida.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las mejores fiestas hoy parecen ser las que no están pautadas en forma oficial o las que tuercen el destino del calendario en otras direcciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lejos de estos ejemplos de &eacute;pocas paganas, desde que se establecieron las fechas de diciembre por el calendario que decret&oacute; el Papa <strong>Gregorio XIII </strong>en 1582 nos habituamos a decirle &ldquo;fiestas&rdquo; a esas reuniones en las que cenamos, bebemos y expresamos deseos de que el pr&oacute;ximo a&ntilde;o sea mejor, cuando en esta parte del mundo la realidad muestra que cada a&ntilde;o es peor que el anterior. M&aacute;s aun en estos d&iacute;as en que los precios se van por las nubes. &ldquo;Infelices fiestas&rdquo; podr&iacute;a ser el saludo oficial de cortes&iacute;a en esta ocasi&oacute;n. O agradecer con un &ldquo;feliz sacrificio&rdquo; a los hogares que sienten el ajuste sobre la mesa de fin de a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mejores fiestas hoy parecen ser las que no est&aacute;n pautadas en forma oficial o las que tuercen el destino del calendario en otras direcciones. Recuerdo<em> raves</em>, carnavales y otros jolgorios, pero no puedo dejar de evocar la tremenda celebraci&oacute;n que hizo en el Tigre el artista, curador y agitador de las disidencias <strong>Jorge Gumier Maier</strong>, hace poco m&aacute;s de una d&eacute;cada, cuando inaugur&oacute; la casa que hab&iacute;a comprado a orillas del r&iacute;o Sarmiento y pudo mudarse desde la caba&ntilde;a que alquilaba en un arroyo cercano. 
    </p><p class="article-text">
        La casa estaba semidestruida, con la zona inferior completamente inundada en torno a los pilotes que la sosten&iacute;an, pero el anfitri&oacute;n no esper&oacute; a tenerla en condiciones para empezar a habitarla y llam&oacute; a festejar apenas se hubo instalado. Fue como un mini Woodstock isle&ntilde;o: asisti&oacute; gente de las islas y tambi&eacute;n del continente, hab&iacute;a centenares (alguien dijo miles) de personas, muchas de ellas fans de la banda punk-tropical <strong>Kumbia Queers </strong>que tocar&iacute;a sobre un improvisado escenario al fondo del terreno. 
    </p><p class="article-text">
        Se conectaron los parlantes, se encendieron todas las luces de casa y muelle, y de pronto se cort&oacute; la energ&iacute;a. Causa desconocida. Era un corte que afectaba s&oacute;lo a esa parte de la isla, as&iacute; que al ver luz en otras zonas algunas salieron corriendo a buscar cables para pedirle una conexi&oacute;n a gente vecina. Entretanto se encendieron fogatas y porros, se destaparon botellas, se tararearon canciones a capella, algunas se pusieron a nadar en tetas o en bolas porque la noche era c&aacute;lida, pleno verano.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s lleg&oacute; la luz. Gracias a un par de largos cables que se extendieron a m&aacute;s de ciento cincuenta metros, la banda pudo empezar a tocar. Y bailamos. O m&aacute;s bien chapoteamos, haciendo pogo sobre el fango de ese terreno bajo con pozos siempre saturados de agua, un agua tan sagrada como contaminada que llenaba las piernas de lodo, los pies hundidos hasta los tobillos, toda la gente sucia, feliz y embriagada por esos momentos &uacute;nicos que otorgaba el pantano, revolcando los cuerpos en el barro. Al d&iacute;a siguiente le cayeron a Gumier Mayer las l&oacute;gicas quejas de vecinos por ruidos molestos, por la venta de alcohol y la presencia de menores. Pero qui&eacute;n le quitar&iacute;a lo bailado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué decir para estas fechas? ¿Buen año a pesar de todo? Va a ser difícil</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Conoc&iacute; a Gumier cuando era columnista de la revista El Porte&ntilde;o y diagramador de la Cerdos &amp; Peces, en cuya tapa alguna vez sali&oacute; vestido de <em>drag queen</em> con el seud&oacute;nimo de &ldquo;Brunilda Bayer&rdquo;. En los 80 empez&oacute; a mostrar sus obras e intervenciones en el circuito under porte&ntilde;o junto a<em> performers</em> como <strong>Batato Barea </strong>y <strong>Alejandro Urdapilleta</strong>, entre otros, y en los 90 fue el m&iacute;tico curador y descubridor de artistas en la galer&iacute;a del Centro Cultural Ricardo Rojas. Nacido en 1953, se fue de esta existencia en diciembre de 2021. Una muestra que se inaugur&oacute; hace dos semanas en el Museo Nacional de Bellas Artes, curada por <strong>Natalia Pineau</strong>, recorre su producci&oacute;n art&iacute;stica, activista y period&iacute;stica en la d&eacute;cada del 80, aquella de las fiestas que emerg&iacute;an del freezer durante la posdictadura: una pizca de nostalgia para reavivar este alica&iacute;do cambio de a&ntilde;o que no califica como cambio de &eacute;poca y que por ahora parece una pesadilla de retorno a lo peor del pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; decir para estas fechas? &iquest;Buen a&ntilde;o a pesar de todo? Va a ser dif&iacute;cil. &iquest;Sonr&iacute;an hoy que ma&ntilde;ana ser&aacute; peor? Muy para abajo. &iquest;O saludar como ese villancico espa&ntilde;ol que parodia la prescripci&oacute;n b&iacute;blica: &ldquo;bebamos y follemos, que ma&ntilde;ana moriremos&rdquo;? M&aacute;s creatividad es preciso. Brindar por mejores fiestas. <em>Happy fucking new year.</em>&nbsp;Y que no nos quiten el arte. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Osvaldo Baigorria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fin-de-ano-brindemos-mejores-fiestas_129_10800271.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Dec 2023 09:22:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0517d98d-3ef9-44f6-8813-fe8ac24559ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="98363" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0517d98d-3ef9-44f6-8813-fe8ac24559ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="98363" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Happy fucking New Year]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0517d98d-3ef9-44f6-8813-fe8ac24559ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fiestas,fiesta,Filosofía,Sociedad,fin de año]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murió el filósofo y politólogo italiano Toni Negri a los 90 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/fallece-filosofo-politologo-italiano-toni-negri-90-anos_1_10773024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/64fc4605-4b7b-4406-b440-38dc8c0b8463_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murió el filósofo y politólogo italiano Toni Negri a los 90 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El activista, conocido como el “mal profesor”, fue procesado y absuelto por el secuestro y asesinato del primer ministro italiano, Aldo Moro, en 1978
</p></div><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo y polit&oacute;logo italiano <strong>Antonio Negri</strong> falleci&oacute; en Par&iacute;s a los 90 a&ntilde;os, seg&uacute;n inform&oacute; este s&aacute;bado la prensa italiana. El activista, conocido tambi&eacute;n como &ldquo;mal profesor&rdquo; por su militancia pol&iacute;tica, fue acusado de estar involucrado en el asesinato del primer ministro italiano, Aldo Moro, en 1978, a manos de las Brigadas Rojas, as&iacute; como de insurrecci&oacute;n. Negri fue finalmente condenado por participar en dos atentados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La muerte del fil&oacute;sofo fue confirmada por su pareja, la fil&oacute;sofa francesa Judith Revel, seg&uacute;n informa el diario 'La Stampa'. Negri se convirti&oacute; en uno de los principales te&oacute;ricos de la izquierda extraparlamentaria italiana en las d&eacute;cadas de los 60 y 70. El activista dio sus primeros pasos en pol&iacute;tica como parte del Partido Socialista en Padua, su ciudad natal, para fundar despu&eacute;s el grupo pol&iacute;tico Potere Operaio, a finales de los 60. En 1973 fund&oacute; la organizaci&oacute;n Autonomia Operaia, que lider&oacute; hasta seis a&ntilde;os despu&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Toni Negri fue un mal maestro porque, despu&eacute;s del 68, el paso del movimiento juvenil a la p&aacute;gina oscura de los A&ntilde;os de Plomo, con el terrorismo de derechas y de izquierdas, caus&oacute; muchas v&iacute;ctimas inocentes&rdquo;, declar&oacute; el ministro de Cultura italiano, Gennaro Sangiuliano, en la radio italiana, informa el diario La Repubblica. &ldquo;En t&eacute;rminos legales, la expresi&oacute;n de ideas es una cosa y la pr&aacute;ctica material de la violencia es otra&rdquo;, dijo el ministro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d44343c7-4d82-404a-af50-3ccdc643f24c_16-9-aspect-ratio_50p_1086594.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d44343c7-4d82-404a-af50-3ccdc643f24c_16-9-aspect-ratio_50p_1086594.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d44343c7-4d82-404a-af50-3ccdc643f24c_16-9-aspect-ratio_75p_1086594.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d44343c7-4d82-404a-af50-3ccdc643f24c_16-9-aspect-ratio_75p_1086594.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d44343c7-4d82-404a-af50-3ccdc643f24c_16-9-aspect-ratio_default_1086594.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d44343c7-4d82-404a-af50-3ccdc643f24c_16-9-aspect-ratio_default_1086594.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d44343c7-4d82-404a-af50-3ccdc643f24c_16-9-aspect-ratio_default_1086594.jpg"
                    alt="El filósofo, politólogo y activista Toni Negri, conocido también como el &quot;mal profesor&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El filósofo, politólogo y activista Toni Negri, conocido también como el &quot;mal profesor&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Negri fue juzgado dentro del proceso conocido en Italia como &lsquo;7 de abril&rsquo; contra los militantes de esta organizaci&oacute;n, que fueron acusados de participar en actos terroristas y llevar a cabo una insurrecci&oacute;n armada. Negri fue absuelto de estos cargos pero no de complicidad en un robo en 1974, por el que fue condenado a 12 a&ntilde;os de prisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Elegido diputado del Partido Radical en 1983, consigui&oacute; salir de prisi&oacute;n por la inmunidad parlamentaria y, poco despu&eacute;s, se exili&oacute; en la Francia, donde se pudo beneficiar de la doctrina Mitterrand, por la que el Gobierno franc&eacute;s se neg&oacute; a extraditar a miembros de la extrema izquierda italiana refugiados en el pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; Negri ejerci&oacute; en la Universidad de la Sorbona y el Colegio Internacional de Filosof&iacute;a, entre otras instituciones. Negri no regres&oacute; a su pa&iacute;s hasta el verano de 1997 para cumplir esa condena. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, se le concedi&oacute; la libertad condicional. El &ldquo;mal profesor&rdquo; termin&oacute; su sentencia en 2003.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los 2000, ya libre, regres&oacute; de nuevo a Francia y se convirti&oacute; en uno de los referentes intelectuales del movimiento &ldquo;altermundialista&rdquo; y de la refundaci&oacute;n de una izquierda internacionalista que consideraba que los Estados naci&oacute;n estaban desfasados porque no atend&iacute;an las necesidades sociales.
    </p><p class="article-text">
        Creador del concepto &ldquo;multitud&rdquo;, en sustituci&oacute;n de &ldquo;operario&rdquo;, y favorable a la renta universal b&aacute;sica, la influencia de Negri en el progresismo fue notable. El fil&oacute;sofo italiano revisit&oacute;, en su amplia obra, a pensadores de la talla de Spinoza, como en 'Anomal&iacute;a Salvaje' (1982), Deleuze o Foucault. Fue profesor de establecimientos de prestigio como L'&Eacute;cole normale sup&eacute;rieure, L'universit&eacute; Paris 8, y el Coll&egrave;ge international de philosophie.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/fallece-filosofo-politologo-italiano-toni-negri-90-anos_1_10773024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Dec 2023 16:21:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/64fc4605-4b7b-4406-b440-38dc8c0b8463_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8748720" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/64fc4605-4b7b-4406-b440-38dc8c0b8463_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8748720" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Murió el filósofo y politólogo italiano Toni Negri a los 90 años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/64fc4605-4b7b-4406-b440-38dc8c0b8463_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Darío Sztajnszrajber: “No amamos, sino que reproducimos casi burocráticamente las formas del amor que se nos exige que apliquemos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dario-sztajnszrajber-no-amamos-reproducimos-burocraticamente-formas-amor-exige-apliquemos_128_10640327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c08de1b7-4abe-4c9e-9fde-e8fa406a7fa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Darío Sztajnszrajber: “No amamos, sino que reproducimos casi burocráticamente las formas del amor que se nos exige que apliquemos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El filósofo y divulgador argentino acaba de publicar en España 'El amor es imposible', un libro con el que sigue su labor de repensar lo que entendemos por amor y de politizar el enamoramiento y la construcción de vínculos.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Es el amor imposible?, &iquest;o es que el amor no es lo que damos por hecho que es?, &iquest;est&aacute; el amor impregnado de ideolog&iacute;a?, &iquest;y si lo que hay que cambiar son las preguntas que nos hacemos sobre el amor? El fil&oacute;sofo argentino <strong>Dar&iacute;o Sztajnszrajber</strong> (Buenos Aires, 1968) hace del amor uno de sus temas favoritos sobre los que pensar. Acaba de publicar en Espa&ntilde;a <em>El amor es imposible </em>(Ariel), un libro con el que sigue su labor de politizar el enamoramiento y la construcci&oacute;n de v&iacute;nculos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su libro sirve para pensar el amor y justo esa acci&oacute;n ya se opone a la manera en que entendemos el amor, como un fen&oacute;meno natural, como algo dado y, sin embargo, leyendo el libro concluimos que en realidad el amor es pura construcci&oacute;n. &iquest;Es entonces el amor uno de los conceptos sociales m&aacute;s enga&ntilde;osos en ese sentido? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Justamente una de las formas m&aacute;s eficaces de todo control social ha pasado hist&oacute;ricamente por las pr&aacute;cticas de naturalizaci&oacute;n, o sea, el hacer pasar una versi&oacute;n de c&oacute;mo pueden ser las cosas como si fuese algo propio de la naturaleza de las cosas. Y la naturalizaci&oacute;n en los &uacute;ltimos tiempos est&aacute; asociada a una idea incluso cient&iacute;fica o biologicista de ciertas caracter&iacute;sticas que hacen que el sujeto deba comportarse de cierto modo para justamente adecuarse y realizar su propia naturaleza. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, cuando se cuestiona a los movimientos o a las formas alternativas o contrahegem&oacute;nicas de plantear cualquier cosa, uno de los ep&iacute;tetos m&aacute;s contundentes es el de ir justamente en contra de lo natural, como si hubiese algo que no puede ser de otra manera. Sucede cuando decimos, por ejemplo, &ldquo;nadie puede venir a este mundo para estar solo, porque entonces le falta algo&rdquo;, o &ldquo;una mujer que no es madre es una mujer no realizada&rdquo; o cuando creemos que el amor se constituye &uacute;nicamente a trav&eacute;s de la estructura de la pareja, porque dicen que por naturaleza somos seres binarios. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy se sigue haciendo pasar por natural una versión de las posibilidades de vínculo social entre los seres humanos. Por eso es necesario revelar esa versión hegemónica, absolutamente alineada con otros intereses, y dejar aflorar otras versiones posibles</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Est&aacute; bueno hacer un recorrido de lo que se entiende que viene a cumplir con la naturaleza de las cosas para ver c&oacute;mo hay una propuesta que se consolida hegem&oacute;nicamente como &uacute;nica. Por eso me parece que toda deconstrucci&oacute;n tiene que empezar en un lugar que es el que mayor irritaci&oacute;n causa, la desnaturalizaci&oacute;n. Deconstruir es al mismo tiempo generar tres pr&aacute;cticas, que son la desnaturalizaci&oacute;n, la desidentificaci&oacute;n y la politizaci&oacute;n. Desnaturalizar, como estoy explicando, pero tambi&eacute;n desidentificar, en el sentido de poder realmente escaparle al mandato purista de la identidad como algo fijo y delimitado. Tratar de entender qui&eacute;nes somos, o m&aacute;s bien tratar de dejar de ser lo que han hecho con nosotros. 
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, desidentificarse de estereotipos y formatos de g&eacute;nero, de clase, incluso de vocaci&oacute;n. Y politizaci&oacute;n en el sentido de entender que justamente detr&aacute;s de todos estos fen&oacute;menos siempre se juegan relaciones de poder y que no hay mayor maridaje que el que se da, como muy bien explic&oacute; Foucault, entre el poder y el saber. Entonces, para cerrar la pregunta, hoy se sigue jugando en ese lugar de hacer pasar por natural una versi&oacute;n m&aacute;s de las posibilidades que hay de v&iacute;nculo social entre los seres humanos. Por eso es necesario generar dos cosas: por un lado, revelar c&oacute;mo es esa versi&oacute;n hegem&oacute;nica, que est&aacute; absolutamente alineada con intereses de otra &iacute;ndole, y al mismo tiempo dejar aflorar otras versiones posibles como para desarticular la versi&oacute;n hegem&oacute;nica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El amor también se ha vuelto, lamentablemente, en su versión dominante, en una forma, digamos, casi farmacológica, de cierta tranquilidad del yo, que en un sistema de la hiperproductividad como el nuestro solo encuentra calma poseyendo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>De hecho, hay una pregunta que lanza en el libro y que le hago yo ahora: &iquest;a qu&eacute; sistema econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y social sirve este modelo de amor que da por hecho la organizaci&oacute;n amorosa en parejas y, adem&aacute;s, en parejas con unas normas muy concretas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay detr&aacute;s de todo una metaf&iacute;sica del sujeto centrado en el yo, donde el yo todo lo mercantiliza, donde todo lo piensa en t&eacute;rminos de acaparamiento. Desde ese lugar el amor tambi&eacute;n se ha vuelto, lamentablemente, en su versi&oacute;n dominante, en una forma casi farmacol&oacute;gica de cierta tranquilidad del yo, que en un sistema de la hiperproductividad como el nuestro solo encuentra calma poseyendo. Entonces, el otro, que es para m&iacute; la gran figura enigm&aacute;tica del amor, se pierde porque se vuelve fantasmag&oacute;ricamente solo una proyecci&oacute;n del yo. 
    </p><p class="article-text">
        Fijate que toda la gram&aacute;tica del mal llamado amor rom&aacute;ntico est&aacute; puesta en la expansi&oacute;n del yo, en la idea del amor como conquista, como posesi&oacute;n. Hablamos de una sociedad en la cual nuestra relaci&oacute;n con nuestro propio cuerpo es una relaci&oacute;n de posesi&oacute;n. O sea, seguimos pensando que &ldquo;tenemos&rdquo; un cuerpo y no que somos un cuerpo. Desde el momento en que nuestra relaci&oacute;n con lo propio incluso es una relaci&oacute;n de propiedad, imaginate c&oacute;mo pensamos el v&iacute;nculo con el otro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El gran ausente de la política moderna es el otro. Creo que todo amor es una práctica política y por eso pienso que hacer una filosofía de la deconstrucción del amor es también una forma de llegar a esa imposibilidad que es el otro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Creo que hay una posibilidad que brinda el amor de desarticulaci&oacute;n de todo ese dispositivo. Porque tambi&eacute;n es posible pensar el amor como todo lo contrario, como un ejercicio de desapropiaci&oacute;n o la experiencia de un derrumbe. El enamoramiento es tan inesperado que pone en jaque esa seguridad autot&eacute;lica del sujeto que cree que es due&ntilde;o de todo lo que hace y entonces hay como un terremoto. Es la experiencia del derrumbe. Es este ideal de sujeto que cree que todo lo puede y todo lo consigue. Entonces el libro busca recuperar mitos o una literatura del amor descentrada del yo y puesta m&aacute;s en funci&oacute;n del otro. El gran ausente de la pol&iacute;tica moderna es el otro. Creo que todo amor es una pr&aacute;ctica pol&iacute;tica y por eso pienso que hacer una filosof&iacute;a de la deconstrucci&oacute;n del amor es tambi&eacute;n una forma de llegar a esa imposibilidad que es el otro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice en el libro que el dispositivo del amor como b&uacute;squeda de la otra mitad es muy convincente. Justo desde el feminismo se ha combatido mucho esta idea de la media naranja, &iquest;pero la mera asunci&oacute;n de que el amor es en pareja implica que seguimos asumiendo el mandato de que hay una carencia si no tenemos a un otro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un primer paso que es aceptar la precariedad de lo que somos, desarmar la idea de carencia. Lamentablemente nuestra cultura ha asociado lo carente a lo jer&aacute;rquicamente inferior y a lo potencialmente necesitado de, justamente, su rellenado o su complementaci&oacute;n. Se ha construido al otro desde la carencia como una falla. Las grandes discriminaciones de la historia siempre tienen que ver con la carencia. 'El nene tiene pito, la nena no tiene nada'. Entonces la mujer como la entidad carente. Hay una necesidad de reconciliarnos con lo carente como algo ontol&oacute;gico. Nadie enamor&aacute;ndose va a resolver su finitud, morir nos vamos a morir igual, enamorados o no. Ese ideal poco tiene que ver con el amor y tiene m&aacute;s que ver con nuestra forma de creer que alcanzamos una trascendencia. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué es un vínculo? Es que en el camino que cada uno construye para sí hay momentos donde coincidís en recorrer un mismo trayecto, pero cada uno después sigue su recorrido. Ese caminar juntos no implica dependencia ni otra cosa que no sea esa contingencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Yo prefiero un amor m&aacute;s inmanente, m&aacute;s sucio, m&aacute;s contaminado, m&aacute;s fluctuante. Prefiero pensar menos en t&eacute;rminos de trascendencia y m&aacute;s de inmanencia, pero de una inmanencia apasionada. No quiero alcanzar el cielo, quiero vivir la vida terrenal como si fuese celestial, bajar el cielo a la tierra. Me parece que con el amor se trata un poco de eso, de en todo caso encontrar a alguien o &aacute;lguienes con quien/es compartir la carencia. Epicuro dec&iacute;a que era posible pensar el amor &ndash;sobre todo la amistad, pero yo lo traigo para el amor&ndash; como que las personas van arrojadas a distintos caminos y cada tanto la ruta por la que vas transitando coincide con la del otro. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;qu&eacute; es un v&iacute;nculo? Es que en el camino que cada uno construye para s&iacute; mismo hay momentos donde coincid&iacute;s aleatoriamente en recorrer un mismo trayecto, pero en alg&uacute;n momento cada uno sigue su recorrido. Ese caminar juntos no implica ni dependencia, ni implica otra cosa que no sea esa contingencia. Me parece que hay algo de la contingencia amorosa que para nuestro ideal rom&aacute;ntico sea como desposeerla de intensidad, pero para m&iacute; es al rev&eacute;s. Es mucho m&aacute;s intenso saber que hay un momento de compartir juntos y que ese momento se comparte a pleno sabiendo que en alg&uacute;n momento, o no, se termina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De hecho trata en el libro de la idea del fracaso amoroso. Curiosamente fracaso es cualquier relaci&oacute;n que termina, es decir, parece que la &uacute;nica manera de no fracasar ser&iacute;a no terminando con algo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si lo pensamos as&iacute;, entonces la vida es un fracaso porque termina. Existir mismo es un fracaso y por eso inventamos religiosamente la continuidad eterna de la vida en un m&aacute;s all&aacute;. Una de las tesis que trabajo en el texto dice que el amor es imposible porque todo amor es un desamor. Es una tesis provocativa, cuyo axioma central se pelea con la idea de que la vida no es lo que, jugando con la frase famosa de John Lennon, sucede entre amor y amor, sino entre duelo y duelo. Siempre nos estamos separando, no siempre nos estamos enamorando. El enamoramiento nos inhibe de pensar el amor, porque estamos ah&iacute; en pelotudeces con el enamoramiento. Pero no hay que olvidar que Cupido arrojaba flechas de oro, pero tambi&eacute;n de plomo. Esa parte del mito la tenemos como escondida, invisibilizada. La flecha de plomo te desenamoraba. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me gusta pensar que estoy solo en pareja y en la medida en que recupero una instancia de soledad estando en pareja, la pareja crece. Pero no estamos acostumbrados a pensar la pareja incluyendo el momento de la soledad, porque está pensada desde la fusión</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No s&eacute; si hemos podido todav&iacute;a resolver c&oacute;mo pensar el desamor sino como el fracaso y no como una experiencia que hace a la finitud de todo v&iacute;nculo. Como dice Byung-Chul Han, no sabemos convivir con el dolor, solo lo extirpamos, pero extirpamos algo de nosotros mismos ah&iacute;. Este libro es lo contrario a un libro de autoayuda, no da recetas para amar bien, sino que propone cuestionar las formas del amor instituido, pero no deja de ser terap&eacute;utico, entendiendo que hay una condici&oacute;n terap&eacute;utica de la filosof&iacute;a que tiene que ver con el sentirse acompa&ntilde;ado, con el alivio. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Subraya que la pareja es un ideal prescriptivo, no solo descriptivo, esto es, se constituye la idea de que estar en pareja es lo normal, mientras que estar solo es lo raro. Pero &iquest;c&oacute;mo convive eso con una realidad en la que el individualismo es enorme y hay una gran dificultad para construir v&iacute;nculos? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno de los dispositivos actuales, muy propios de la modernidad, es la confusi&oacute;n entre hacer pasar como descriptivo algo que es prescriptivo. Tiene que ver con los esencialismos, es hacer pasar como propio de la naturaleza esencial de las cosas lo que en realidad es una versi&oacute;n m&aacute;s que intenta prescribirse como un deber ser. Entonces la familia tiene que ser 'de tal modo'. Esto que se muestra como una descripci&oacute;n es en realidad un acto normativo. &iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s me gusta de la deconstrucci&oacute;n? &iquest;Por qu&eacute; trabajo la filosof&iacute;a desde la deconstrucci&oacute;n? Porque le escapa a los binarios. Escaparle a los binarios significa que frente a cualquier binario y al mandato de tomar partido por un polo, se busca desarmarlos. 
    </p><p class="article-text">
        En el famoso binario alma-cuerpos, &iquest;antes de ser alma o de ser cuerpo, qu&eacute; somos? Carne. As&iacute; introduc&iacute;s otra figura. &iquest;Estamos en pareja o estamos solos? A m&iacute; me gusta pensar que yo estoy solo en pareja y en la medida en que recupero una instancia de soledad estando en pareja, la pareja crece. Pero no estamos acostumbrados a pensar la pareja incluyendo el momento de la soledad, porque la pareja est&aacute; pensada desde el ideal fusionalista, que es pensar que con el otro se provoca una fusi&oacute;n y una p&eacute;rdida de la singularidad. Para que haya singularidad tiene que haber momentos de soledad y para que haya deseo en la pareja, el otro tiene que poder reconciliarse con su soledad aun estando en pareja. Pero todo est&aacute; tan mecanizado y prescrito que el ideal de pareja inhibe a una persona para que pueda darse con sus tiempos, sus lugares. Entrar en una pareja parece entonces la fusi&oacute;n que implica la convivencia, el estar 24/7, compartir todo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo mejor que le puede pasar al amor es la discontinuidad y la discontinuidad no significa que el amor merme, el amor crece. Extrañar al otro es una forma de enamorarse permanentemente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Yo no creo en el amor como en un <em>continuum</em>. Lo mejor que le puede pasar al amor es la discontinuidad y no significa que el amor merme, el amor crece. Extra&ntilde;ar al otro es una forma de enamorarse permanentemente. Si hay enamoramiento hay falta, pero abjuramos de la falta. El ideal rom&aacute;ntico del amor es la estabilidad, porque el ideal del sujeto es la estabilidad, porque es lo que m&aacute;s anestesia la finitud del ser humano. Por un lado se entiende que nacemos para morir, entonces necesitamos algo estable, porque hay que v&eacute;rselas con esa angustia existencial que todo lo atraviesa. Ese es el hecho fundamental que para m&iacute; explica tambi&eacute;n por qu&eacute; estas formas dominantes del amor se han impuesto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La soledad parece lo contrario al amor. Por un lado, eso hace que mucha gente sienta que no puede estar en un v&iacute;nculo amoroso porque necesita soledad, como si se tratara de dos extremos que se anularan necesariamente. Por otro lado, hay quien cree que por estar en una relaci&oacute;n nunca sentir&aacute; soledad... &iquest;Nos dificulta esta idea de amor y soledad como contrarios la posibilidad de transitar tanto nuestros v&iacute;nculos como nuestra soledad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me parece que frente a esa dualidad que es 'o estoy solo, sin pareja, o estoy en pareja y no estoy solo', se trata de encontrar una figura que no es intermedia, sino una figura que rompa ese binario. Yo creo que el amor por venir tiene que ver con eso, con c&oacute;mo poder realmente estar en el interior de una pareja y estar al mismo tiempo solos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El amor por venir tiene que ver con eso, con cómo poder realmente estar en el interior de una pareja y estar al mismo tiempo solos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esas ideas no nos permiten entretejer v&iacute;nculos hermosos, entretejer v&iacute;nculos por fuera de lo prescrito. Nuestro amor es un amor que se halla siempre inserto en un dispositivo previo que ya establece cu&aacute;les son sus formatos. A veces siento que no amamos, sino que reproducimos casi burocr&aacute;ticamente las formas del amor que se nos exige que apliquemos. La creaci&oacute;n tiene que ver con romper todos esos moldes. Ahora, los moldes se rompen desde los moldes, no es que se rompe desde cero o desde la nada. Uno est&aacute; en pareja y desde la pareja va viendo. A m&iacute; me parece el amor m&aacute;s como una pr&aacute;ctica de escape mutuo, o sea, nos escapamos juntos. &iquest;De qu&eacute;? De esos prototipos en los que cuando nos dimos cuenta ya estamos insertos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces, &iquest;el amor es posible?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida con lo imposible es con lo inexistente. Entonces, desde que publiqu&eacute; el libro siempre me dijeron 'Ah, &iquest;no crees en el amor?' Y en realidad creo demasiado en el amor. Creo tanto en el amor que me parece que las formas en que acontece como posible no hacen m&aacute;s que degradarlo. Digamos que creo tanto en el amor que lo coloco en ese lugar de la imposibilidad, porque las formas en que el amor se manifiesta en nuestra sociedad me parece que tampoco tienen que ver con el amor, as&iacute; que esta es una manera como de salvaguardarlo. Lo imposible no significa que no exista, al rev&eacute;s, existe demasiado. Tal vez es lo &uacute;nico que existe y en todo caso lo que podemos cuestionar es si esta realidad que vivimos existe de verdad. La frase del mayo franc&eacute;s 'Seamos realistas, pidamos lo imposible' justamente me permite pensar el amor desde este otro lugar. Pedir lo imposible es cuestionar esa construcci&oacute;n de lo real que uno da como algo dado, necesario y supuesto. Tal vez creyendo o pidiendo el amor imposible podamos transformar la realidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dario-sztajnszrajber-no-amamos-reproducimos-burocraticamente-formas-amor-exige-apliquemos_128_10640327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Oct 2023 09:14:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c08de1b7-4abe-4c9e-9fde-e8fa406a7fa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="132361" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c08de1b7-4abe-4c9e-9fde-e8fa406a7fa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="132361" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Darío Sztajnszrajber: “No amamos, sino que reproducimos casi burocráticamente las formas del amor que se nos exige que apliquemos”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c08de1b7-4abe-4c9e-9fde-e8fa406a7fa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Amor,Darío Sztajnszrajber]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Operación Dragón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/operacion-dragon_129_10430748.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42c5835c-d948-4b67-a9df-12a46573f200_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Operación Dragón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Apuntes filosóficos de Bruce Lee y un hermano que, como él, tiene una serie de máximas y prácticas fijadas por la experiencia.</p></div><p class="article-text">
        La primera persona que me habl&oacute; de Bruce Lee fue mi padrino Bruno. Una noche, cuando volvi&oacute; a casa despu&eacute;s de su ronda nocturna, me dijo que hab&iacute;a visto una pel&iacute;cula que le hab&iacute;a parecido extraordinaria: Operaci&oacute;n Drag&oacute;n. Me cont&oacute; varias escenas y la forma en que Bruce Lee usaba unos nunchakus a una velocidad incre&iacute;ble. Como la pel&iacute;cula no era para ni&ntilde;os, yo me la fui imaginando en la cabeza de acuerdo a las cosas que me dec&iacute;a mi padrino. Durante una semana le fui preguntando m&aacute;s y m&aacute;s escenas y la fui armando en mi cabeza. Cuando finalmente la vI, me decepcion&oacute;. Pero el mito de Bruce Lee &ndash;a quien despu&eacute;s ver&iacute;a como Kato en el Avisp&oacute;n verde- siempre me fascin&oacute;. Lo mataron por divulgar los secretos de las artes marciales, me hab&iacute;a dicho mi padrino. Parece que cuando se estren&oacute; Operaci&oacute;n Drag&oacute;n Bruce ya estaba muerto. Los reyes no van al estreno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me acord&eacute; de Bruce Lee porque me compr&eacute; un librito chiquito que se llama Apuntes filos&oacute;ficos y es de Bruce Lee. Una edici&oacute;n lind&iacute;sima de Bikini Ninja editada en Paraguay. Est&aacute; traducido y prologado por Gabriel Pacheco. Dice Pacheco que Lee era hijo de un actor de una compa&ntilde;&iacute;a de teatro chino. Que naci&oacute; en California. Que al finalizar la guerra la familia de Lee volvi&oacute; a Hong Kong y que ah&iacute; Bruce pas&oacute; su infancia y adolescencia, donde se entreg&oacute; a las peleas callejeras que le dejaron secuelas de por vida. Que tuvo problemas con la mafia local y que los padres lo enviaron a Estados Unidos para que se rescatara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su vida corta, trabaj&oacute; como camarero y estudi&oacute; en la universidad. Daba a la vez clases de Tai Chi y Kung Fu en parques pero r&aacute;pidamente creci&oacute; el volumen de alumnos y se puso un gimnasio. A fines de los sesenta, Bruce Lee ya era una celebridad de las artes marciales. Eso lo llev&oacute; a hacer pel&iacute;culas &ndash;entre ellas la citada m&aacute;s arriba&ndash;. En 1970, sufri&oacute; una grave lesi&oacute;n lumbar y durante su convalecencia escribi&oacute; ciertos apuntes filos&oacute;ficos que fueron publicados dos a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte. Una estudiante alemana &ndash;Anne Schr&ouml;der&ndash; los tradujo al alem&aacute;n y los vend&iacute;a en su adolescencia en las calles de Hamburgo. La edici&oacute;n paraguaya sigue la traducci&oacute;n de Anne. Los escritos de Lee son una mezcla del Tao, el Budismo Zen y algo de Star Wars.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El escrito tres dice: Si no hay nada r&iacute;gido en el interior, las cosas exteriores se revelar&aacute;n. En movimiento, ser como el agua. En reposo, ser como un espejo. Responder como un eco. El nueve, dice: La consciencia de s&iacute; mismo es el mayor obst&aacute;culo para la correcta ejecuci&oacute;n de todo movimiento. El quince: Dejarse llevar por la enfermedad, estar con ella, mantenerse en su compa&ntilde;&iacute;a, ese es el modo en que la enfermedad se supera. El Diecis&eacute;is: La debilidad es algo importante y la fuerza no es nada. Cuando un hombre nace, es d&eacute;bil y flexible. Cuando muere, es duro e insensible. Cuando un &aacute;rbol crece, es blando y maleable, pero cuando est&aacute; seco y duro, muere. Rigidez y fuerza son compa&ntilde;eros de la muerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos textos de Bruce Lee tienen algo del fil&oacute;sofo coreano Byung-Chul Han que suele vindicar el vac&iacute;o y la filosof&iacute;a oriental, en oposici&oacute;n a la filosof&iacute;a occidental. Me divierto pensando en un fil&oacute;sofo occidental que viva en oriente y vindique el materialismo y el cansancio capitalista. &iquest;Existir&aacute;?
    </p><p class="article-text">
        De un viaje que hice por Asia le traje a mi hermano Juan una remera con un&nbsp;drag&oacute;n inmenso, de colores. Creo que no la us&oacute; nunca. De otro viaje le traje una gorra con un drag&oacute;n en la frente: no se la vi puesta nunca. A mi hermano le decimos El Drag&oacute;n&nbsp;por una situaci&oacute;n divertida e &iacute;ntima que no voy a revelar. Mi hermano es una de mis personas preferidas en la Tierra. El tambi&eacute;n tiene una serie de m&aacute;ximas y pr&aacute;cticas pero, como Cristo, no las escribe, las dice o las hace: es decir, que quedan fijadas s&oacute;lo por la experiencia de quienes estamos con &eacute;l en ese momento. Por ejemplo, si va a ver una pel&iacute;cula de un amigo y le parece mal&iacute;sima, &eacute;l aconseja &ndash;si el amigo le pregunta qu&eacute; le pareci&oacute;&ndash; decir: me sorprendiste. Una vez se olvid&oacute; que me hab&iacute;a contado esto y cuando fuimos a ver una pel&iacute;cula que hizo un amigo basada en una novela que yo escrib&iacute;, nos dijo: me sorprendieron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi hermano hace una sopa de cebolla y cabellos de &aacute;ngel descomunal. Tambi&eacute;n cocina un tuco denso, poderoso y arom&aacute;tico. Cuando le pregunto las recetas, me dice: la mir&eacute; a mam&aacute; cocinar. En un momento de su vida El Drag&oacute;n tuvo una crisis vocacional y me cit&oacute; en un bar para que le diera un consejo: no sab&iacute;a si ser representante de artistas como mi pap&aacute; o fot&oacute;grafo, algo que a &eacute;l le gustaba mucho. Le dije que para m&iacute; &eacute;l era fot&oacute;grafo, que hiciera eso. Se decidi&oacute; por eso y ahora saca unas fotos incre&iacute;bles y se gana la vida de esa manera. Durante mucho tiempo pens&eacute; que yo lo hab&iacute;a aconsejado con este tema de la vocaci&oacute;n, que lo hab&iacute;a conducido. Hoy me doy cuenta de que fue al rev&eacute;s. Pero no lo puedo explicar con palabras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi hermano tiene muchas amigas y amigos y vive en diferentes casas que le prestan todo el tiempo. Es de perfil baj&iacute;simo. Y si habla es porque todav&iacute;a no domin&oacute; bien el arte de la telepat&iacute;a. Ejecuta a la perfecci&oacute;n el consejo diecinueve de Bruce Lee: No afirmar nada sobre uno mismo. Pasar r&aacute;pido como lo que no existe y estar en silencio como lo puro. Ganar es perder. Nunca ir adelante, siempre ir detr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/operacion-dragon_129_10430748.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Aug 2023 03:16:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/42c5835c-d948-4b67-a9df-12a46573f200_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="241486" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/42c5835c-d948-4b67-a9df-12a46573f200_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="241486" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Operación Dragón]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/42c5835c-d948-4b67-a9df-12a46573f200_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bruce Lee,Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere el filósofo italiano Nuccio Ordine, premio Princesa de Asturias de Comunicación 2023]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/muere-filosofo-nuccio-ordine-premio-princesa-asturias-comunicacion-2023_1_10284663.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71923974-1a0c-4721-aa4b-9535149312ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere el filósofo italiano Nuccio Ordine, premio Princesa de Asturias de Comunicación 2023"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pensador, de 64 años, estaba considerado una de las voces más destacadas de la filosofía contemporánea por su reivindicación del humanismo, frente al utilitarismo del mundo actual, para construir una sociedad mejor</p><p class="subtitle">El filósofo Nuccio Ordine, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2023
</p></div><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo y profesor italiano <a href="https://www.eldiario.es/cultura/filosofo-italiano-nuccio-ordine-premio-princesa-asturias-comunicacion-humanidades-2023_1_10174188.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nuccio Ordine</a>, uno de los mayores expertos sobre el Renacimiento y la obra del astr&oacute;nomo, te&oacute;logo y pensador Giordano Bruno, que fue distinguido en mayo con el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/filosofo-italiano-nuccio-ordine-premio-princesa-asturias-comunicacion-humanidades-2023_1_10174188.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Princesa de Asturias de Comunicaci&oacute;n y Humanidades 2023</a>, falleci&oacute; este s&aacute;bado a los 64 a&ntilde;os en Cosenza, en la regi&oacute;n de Calabria (sur de Italia), donde era profesor.
    </p><p class="article-text">
        La noticia de su muerte la confirm&oacute; el alcalde de Cosenza, Franz Caruso, quien expres&oacute; su tristeza por la desaparici&oacute;n de &ldquo;una de las figuras m&aacute;s cultas, en el sentido m&aacute;s amplio del t&eacute;rmino, que Calabria y todo el pa&iacute;s pudieron incluir en su historia reciente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ordine falleci&oacute; en el hospital Annunziata de Cosenza, donde fue internado hace unos d&iacute;as tras un derrame cerebral que lo mantuvo en estado grave desde el primer momento.
    </p><p class="article-text">
        Nacido en Diamante (Calabria) el 18 de julio de 1958, Ordine era profesor de Literatura italiana en la Universidad de Calabria, adonde volvi&oacute;, seg&uacute;n explic&oacute; en una entrevista con EFE, para &ldquo;pagar una deuda&rdquo; con la educaci&oacute;n p&uacute;blica.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Premio Princesa de Asturias hace solo un mes</h3><p class="article-text">
        El pasado mes de mayo, al dar a conocer que el fallo del Premio Princesa de Asturias reca&iacute;a sobre Ordine, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/filosofo-italiano-nuccio-ordine-premio-princesa-asturias-comunicacion-humanidades-2023_1_10174188.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el jurado ensalz&oacute; &ldquo;su defensa de las humanidades</a> y su compromiso con la educaci&oacute;n y los valores enraizados en el pensamiento europeo m&aacute;s universal&rdquo;, a la vez que alab&oacute; su empe&ntilde;o por &ldquo;transmitir, en especial a los m&aacute;s j&oacute;venes, que la importancia del saber se encuentra en el proceso mismo del aprendizaje&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La utilidad de la educaci&oacute;n se ha de entender en t&eacute;rminos de pasi&oacute;n por la b&uacute;squeda del conocimiento y de lo mejor de cada persona, sin circunscribirse a un inter&eacute;s econ&oacute;mico&rdquo;, sostuvo el jurado. &ldquo;Su trabajo acad&eacute;mico, centrado en figuras relevantes del Renacimiento, destaca la necesidad de recuperar la riqueza del Humanismo para las nuevas generaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El galardonado, por su parte, asegur&oacute; que ganar este premio era &ldquo;un honor demasiado grande&rdquo;. Ordine era considerado una de las voces m&aacute;s destacadas de la filosof&iacute;a contempor&aacute;nea por su reivindicaci&oacute;n del humanismo y el conocimiento para construir una sociedad mejor, frente al utilitarismo que domina el mundo actual.
    </p><h3 class="article-text">La &ldquo;locura&rdquo; de que el &ldquo;mercado&rdquo; gu&iacute;e la ense&ntilde;anza</h3><p class="article-text">
        Hace cuatro a&ntilde;os, en <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/libros-nuccio-ordine-granada-andalucia-cultura-lo-inutil_128_1552756.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una entrevista con elDiario.es</a>, Ordine defend&iacute;a estos mismos postulados. &ldquo;La escuela y la universidad tienen como estrella polar el mercado, y esto es una locura&rdquo;, dec&iacute;a el fil&oacute;sofo en mayo de 2019, cuando visit&oacute; Granada para asistir a la Feria del Libro de la ciudad andaluza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La funci&oacute;n del profesor tendr&iacute;a que ser cambiar la vida de los estudiantes, no para que ganen el Nobel, sino para que entiendan que no se estudia para lograr un t&iacute;tulo, sino para intentar ser mejores&rdquo;, prosegu&iacute;a el profesor durante la charla. Su postura, aseguraba entonces, es que &ldquo;Internet es una mina de oro para la gente que sabe, no para quien no sabe&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Profesor destacado y autor de 'La utilidad de lo in&uacute;til'</h3><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo era profesor de Literatura Italiana en la Universidad de Calabria y profesor visitante de centros como Yale, Paris IV-Sorbonne, el CESR de Tours, el IEA de Par&iacute;s, el Warburg Institute o el Max Planck de Berl&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Ordine tambi&eacute;n era miembro del Harvard University Center for for Italian Renaissance Studies, de la Fundaci&oacute;n Alexander von Humboldt y del Instituto de Filosof&iacute;a de la Academia Rusa de Ciencias, tal y como&nbsp;<a href="https://www.acantilado.es/persona/nuccio-ordine/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;ala la editorial Acantilado</a>, que ha publicado en espa&ntilde;ol varias de sus obras, como&nbsp;<em>La utilidad de lo in&uacute;til&nbsp;</em>(2013) &mdash;traducida en 32 pa&iacute;ses y convertida en superventas&mdash;,&nbsp;<em>Cl&aacute;sicos para la vida&nbsp;</em>(2017),&nbsp;<em>Tres coronas para un rey&nbsp;</em>(2022) o&nbsp;<em>Los hombres no son islas&nbsp;</em>(2022), que forman parte de las m&aacute;s distinguidas de su repertorio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/muere-filosofo-nuccio-ordine-premio-princesa-asturias-comunicacion-2023_1_10284663.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jun 2023 23:03:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/71923974-1a0c-4721-aa4b-9535149312ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="12451054" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/71923974-1a0c-4721-aa4b-9535149312ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="12451054" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Muere el filósofo italiano Nuccio Ordine, premio Princesa de Asturias de Comunicación 2023]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/71923974-1a0c-4721-aa4b-9535149312ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Nuccio Ordine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Indignaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/indignaciones_129_10166392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40cda075-82fd-4e48-9a21-7bcebc688955_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Indignaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"En las redes sociales", sostiene la autora, "día a día se configuran temas alrededor de los cuales se congrega una masa apasionada, una masa hinchada, explosiva y dispuesta a una de las pasiones más tristes: la indignación".</p></div><p class="article-text">
        Las redes sociales son -aunque no son s&oacute;lo eso- una vitrina perfecta para exponer y exponernos, para narrar y narrarnos -como suele analizar <strong>Ingrid Sarchman</strong> con precisi&oacute;n-, para actuar y sobreactuar. Si bien cada una pareciera tener una l&oacute;gica distinta, lo cierto es que hay cuestiones que se derraman y avanzan como lava ardiente: tom&aacute;ndolo todo. En ese sentido, ciertas cosas pasan no s&oacute;lo en las redes sociales, sino que su modo ha desbordado hacia &ldquo;afuera&rdquo;. Y hasta se podr&iacute;a decir que ya casi no hay afuera de las redes sociales: han producido una nueva subjetividad. La escena p&uacute;blica se tensiona y se crispa y son muchas las veces en las que nos sentimos conminados a opinar, a decir, a expresar y a reaccionar. En ese contexto no hay tiempo para pensar, ni para desbrozar las distintas capas de complejidad con las que algunos asuntos est&aacute;n tramados. 
    </p><p class="article-text">
        En el fervor y en la urgencia de los asuntos, en las redes sociales, d&iacute;a a d&iacute;a se configuran temas alrededor de los cuales se congrega una masa apasionada, una masa hinchada, explosiva y dispuesta a una de las pasiones m&aacute;s tristes: la indignaci&oacute;n. De hecho, hay un chiste que surge cada tanto en tuiter en forma de pregunta: &ldquo;&iquest;con qu&eacute; hay que indignarse hoy?&rdquo;. Efectivamente: es tan pero tan r&aacute;pida la ola de indignaci&oacute;n, que termina por ser ef&iacute;mera. Viene, arrasa, aplasta, se lleva puesto todo y se va. Hasta que llega la siguiente. Un mar picado en el que es muy peligroso meterse. No hay brazada, ni forma de mantenerse a flote. Si se entra ah&iacute; es para ahogarse o para naufragar. A veces es muy dif&iacute;cil mantenerse al margen, incluso aunque no se participe activamente de esa masificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las estridencias de las redes, me interesa la figura de la indignaci&oacute;n: ese sentimiento siempre a mano. En tiempos de exaltaci&oacute;n del Yo, de infatuaci&oacute;n -ese delirio de la pretensi&oacute;n de ser-, de imposturas y de mostraci&oacute;n constante, la indignaci&oacute;n est&aacute; a la orden del d&iacute;a. Pulula por todos lados y se encarna en el gesto del dedo levantado: siempre hacia all&aacute;, hacia el otro, hacia el objeto. Es un gesto doble: se&ntilde;ala al objeto indigno y se preserva a s&iacute; mismo como sujeto digno. Uno de los principales problemas es que el dedo levantado hace sombra sobre lo que de indigno poseemos nosotros mismos. No se trata de contradicciones, esas que todos tenemos, sino, muchas veces, de hipocres&iacute;a y de negaci&oacute;n. De deshonestidad y de ponerse caretas. Eso cuando se act&uacute;a, cuando se sobreact&uacute;a. Cuando alguien decide narrarse a s&iacute; mismo en la esfera p&uacute;blica edit&aacute;ndose, eligiendo adrede sus causas. Pronunci&aacute;ndose con indignaci&oacute;n sobre alg&uacute;n hecho. Mostrando solamente su lado A, su frente limpia, su vitrina impecable. Una foto editada, pasada por el filtro del bien, en la que no se van a ver los muertos del placard, ni la suciedad de la habitaci&oacute;n. Es un modo de silenciar todo eso que nos hace ruido de nosotros mismos. Un dispositivo que sirve solamente para adormecerse, tranquilizarse y anestesiarse. Un dispositivo que impide ver m&aacute;s ac&aacute; del dedo. Una pr&aacute;ctica que termina por redundar y reforzar el individualismo y que nada tiene que ver con lo com&uacute;n. Una manera de desentenderse de la escena, de creerse siempre a salvo. Una manera de propiciar, por qu&eacute; no, que la escena siga igual, con esa distribuci&oacute;n: el indigno siempre es el otro. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es la clase de indignación que suele mencionar Daniel Molina cada tanto, citando a McLuhan: “La indignación moral es la estrategia del imbécil para parecer digno&quot;. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa indignaci&oacute;n reduce y recorta el mundo, lo degrada y lo empeque&ntilde;ece. Le quita matices y dobleces, le quita la opacidad, pero tambi&eacute;n lo luminoso. La indignaci&oacute;n es un trapo lleno de lavandina que se pasa a s&iacute; mismo el indignado para mantenerse limpio y sin contaminaciones. Responde a una pretensi&oacute;n necia y dicot&oacute;mica de que el mal y el bien podr&iacute;an delimitarse quir&uacute;rgicamente. Es un tipo de indignaci&oacute;n vacua en s&iacute; misma, pero que tambi&eacute;n vac&iacute;a el espacio p&uacute;blico y termina por despolitizarlo todo. Esa clase de indignaci&oacute;n sirve a un alma bella: esa que, parafraseando a Lacan, se desentiende de su lugar en eso que denuncia (&ldquo;<span class="highlight" style="--color:white;">He subrayado desde hace mucho tiempo el procedimiento hegeliano de esa inversi&oacute;n de las posiciones del &laquo;alma bella&raquo; en cuanto a la realidad a la que acusa. No se trata de adaptarla a ella, sino de mostrarle que est&aacute; demasiado bien adaptada, puesto que concurre a su fabricaci&oacute;n&rdquo;, dice Lacan)</span>. Esa posici&oacute;n del que se autopercibe afuera y, entonces, no tiene nada que hacer. Es una posici&oacute;n que lleva a que todo siga igual. Nada de lo denunciado es tocado, ni revisado, ni modificado.&nbsp;<span class="highlight" style="--color:white;">Ese se&ntilde;alamiento conlleva pasividad a la hora de revisar las propias pr&aacute;cticas, porque creer que uno es siempre digno, resulta narcotizante.</span> Se trata, como dice <strong>Florencia Angilletta</strong>, de &ldquo;buenas maneras de decir&rdquo;, pero que despu&eacute;s no se condicen con las formas de hacer -alguien denuncia indignadamente la opresi&oacute;n sobre el g&eacute;nero, pero &ldquo;no advierte&rdquo; que no le ha pagado los aportes a la empleada que trabaja en su casa, etc.-. Es la clase de indignaci&oacute;n que suele mencionar <strong>Daniel Molina</strong> cada tanto, citando a McLuhan: &ldquo;La indignaci&oacute;n moral es la estrategia del imb&eacute;cil para parecer digno&rdquo;. Una indignaci&oacute;n as&iacute; s&oacute;lo refuerza el cinismo, la hipocres&iacute;a y la negaci&oacute;n. Cuando el indignado advierte que &eacute;l no est&aacute; muy lejos del indigno al que denunci&oacute; de esa manera, emerge la ira, la que aparece cuando, como dice Lacan, las clavijas no encajan en los agujeritos.
    </p><p class="article-text">
        Pero a veces la indignaci&oacute;n no es algo voluntario, seg&uacute;n entiendo, ni actuado ni&nbsp;sobreactuado. Lo embarga a uno aunque uno no quiera. Lo agarra, lo aprieta, lo entumece y lo fija, lo rodea y lo ahoga, lo paraliza y lo mete en una m&aacute;quina infernal. La indignaci&oacute;n tambi&eacute;n se padece, es una pasi&oacute;n -triste pero pasi&oacute;n al fin-. Esa, quiz&aacute;s, es la que puede tener consecuencias m&aacute;s interesantes en la medida en que intentemos hacerla jugar de otro modo. En el plano de lo particular, cuando en un an&aacute;lisis intentamos desentra&ntilde;arla, desbrozarla, pensar de qu&eacute; est&aacute; hecha. Cuando en un an&aacute;lisis advertimos que nuestra indignaci&oacute;n con otro tiene que ver con que algo de ese otro toc&oacute; algo nuestro, que no era tan ajeno como cre&iacute;amos. Lo que hacemos en un an&aacute;lisis funciona, muchas veces, contrarrestando las indignaciones y poniendo a jugar otra cosa. Un an&aacute;lisis nos encauza en otra direcci&oacute;n m&aacute;s vital, mucho menos mort&iacute;fera e impotente que la que nos mete la indignaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        A su vez, esa dimensi&oacute;n particular tiene consecuencias en lo com&uacute;n. No est&aacute; apartada de la comunidad, no es individual, ni es en soledad. Un an&aacute;lisis tiene consecuencias en la <em>polis</em> porque no est&aacute; fuera de ella. Y tiene consecuencias tambi&eacute;n, pienso ahora, de esta forma en la que lo concibe Merleau-Ponty: &ldquo;El psicoan&aacute;lisis no est&aacute; hecho para darnos, como las Ciencias Naturales, relaciones necesarias de&nbsp;causa y efecto, sino para indicar las relaciones de motivaci&oacute;n que simplemente son posibles&rdquo; (gracias a <strong>Juan Jos&eacute; Mart&iacute;nez Olgu&iacute;n</strong> por la referencia y por la traducci&oacute;n). Y adem&aacute;s porque, como&nbsp;dice Lacan, &ldquo;<span class="highlight" style="--color:white;">la posici&oacute;n del psicoanalista no deja escapatoria, puesto que excluye la ternura del &laquo;alma bella&raquo;&rdquo;.</span> Es por eso que hay una amalgama, ahora, en esto que estoy pensando, entre ese modo de tratar la indignaci&oacute;n en lo particular y la posible forma que puede cobrar la indignaci&oacute;n en lo social. Quiero decir: en ambos lugares se trata de hacer de la indignaci&oacute;n otra cosa que impotencia, otra cosa que algo mort&iacute;fero, otra cosa que inacci&oacute;n, otra cosa que enojo, otra cosa que infierno y pasi&oacute;n triste. La indignaci&oacute;n puede resultar en algo transformador, que modifique las condiciones y posibilite <em>algo</em>. Que nos despierte y saque los cuerpos del entumecimiento. Pero no puede producirse sin una articulaci&oacute;n com&uacute;n, sin una articulaci&oacute;n de lo com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nicol&aacute;s Freibrun</strong> escribi&oacute; en <a href="https://nuso.org/articulo/el-malestar-en-la-democraci/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>El malestar en la democracia</strong></em></a><strong>: &ldquo;</strong>Si la vitalidad democr&aacute;tica supone la dimensi&oacute;n performativa de los lenguajes pol&iacute;ticos, una esfera p&uacute;blica saturada, donde ya no importan el contenido de lo dicho, ni los l&iacute;mites de lo decible, ni la legitimidad entre verdad y mentira (cuesti&oacute;n que interes&oacute; a <strong>Hannah Arendt</strong> y a <strong>Jacques Derrida</strong> tiempo antes de que aparecieran las <em>fake news</em>), se degrada. La queja, el resentimiento, el odio o la apat&iacute;a son nociones de baja densidad pol&iacute;tica que, sin embargo, hoy pueden articular alg&uacute;n sentido pol&iacute;tico<em>. </em>Son el signo de un malestar en la democracia que, si no se lo contiene pol&iacute;tica e institucionalmente, tienden a proyectar sus pulsiones m&aacute;s destructivas sobre la sociedad&rdquo;. A esas nociones que el autor nombra, podr&iacute;amos agregar la indignaci&oacute;n (pensemos, por caso, en el movimiento de los indignados de Espa&ntilde;a). Se trata de hacer algo que no vaya en direcci&oacute;n del aniquilamiento de la voz del otro -v&iacute;a la denuncia indignada y vac&iacute;a y ef&iacute;mera de las redes-. Como dice&nbsp;Angilletta: &ldquo;<span class="highlight" style="--color:white;">Estamos en un momento del mundo y de nuestro pa&iacute;s tan problem&aacute;tico que requiere y amerita seguir pensando y no taponar los debates&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Entre indignaci&oacute;n e indignaci&oacute;n, pas&oacute; la pandemia. Pero sus efectos, por m&aacute;s que queramos no verlos, est&aacute;n ac&aacute;. Entre muchos de sus efectos, est&aacute; sucediendo el vaciamiento de ciertos espacios p&uacute;blicos -universidades, oficinas p&uacute;blicas, etc-. Como si la formaci&oacute;n de un estudiante, por ejemplo, no pasara tambi&eacute;n, y sobre todo por la presencia en las aulas, los viajes ida y vuelta a la facultad -aunque sea lejos-, los encuentros, la fatiga, la incomodidad, el compa&ntilde;erismo, el lazo con otros, los pasillos. Por eso me gust&oacute; mucho lo que escribi&oacute; Camila Mui&ntilde;os: &ldquo;habr&aacute; que ver de qu&eacute; acci&oacute;n de lucha colectiva es capaz esta vez nuestra generaci&oacute;n de trabajadores, tan desarticulada, que cursa virtual y hace </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>home office</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&rdquo;. Creo que ah&iacute; radica la cuesti&oacute;n, la pregunta que hay que tratar de sostener, c&oacute;mo podremos hacer de la indignaci&oacute;n -despu&eacute;s de la pandemia- otra cosa que un Alma bella, c&oacute;mo podremos hacer de la indignaci&oacute;n un asunto con consecuencias.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><em>AK</em></span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Kohan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/indignaciones_129_10166392.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 May 2023 09:17:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/40cda075-82fd-4e48-9a21-7bcebc688955_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="101248" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/40cda075-82fd-4e48-9a21-7bcebc688955_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="101248" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Indignaciones]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/40cda075-82fd-4e48-9a21-7bcebc688955_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Twitter,Psicología,Psicoanálisis,Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
