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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Escritoras]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Escritoras]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Escribir como una actriz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/escribir-actriz_129_12303507.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d700a95-57f2-440c-9136-de78e39e726c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escribir como una actriz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
¿Cómo sabe Samantha Harvey todo lo que escribe en su novela Orbital? ¿Cómo se coloca, con tanta liviandad, en la cabeza de gente que no existe, en un lugar en el que ella nunca estuvo? Y sobre todo, esto: ¿cómo logra que sea tan verdadero?
</p></div><p class="article-text">
        Si en la portada se abre paso el universo, lo primero que una piensa es que es una historia sobre alien&iacute;genas. Los planetas puestos ah&iacute;, en una equidistancia bonita pero falsa. Pero Orbital, la novela de la autora brit&aacute;nica Samantha Harvey no va de eso. No hay vidas futuras, o s&iacute;, pero m&aacute;s bien de las ordinarias. Las de Elon Musk colonizando Marte bajo la insignia de evitar la extinci&oacute;n humana, mientras los humanos sean &eacute;l mismo y sus amigos. Pero Orbital tampoco va de eso. Es una historia real, com&uacute;n y corriente, cuanto com&uacute;n pueda ser habitar el espacio exterior por un periodo de nueve meses. Ah&iacute; dentro flotan seis astronautas d&iacute;a y noche, dentro de trajes inflados que imaginamos deben ser como un disfraz de oso o de empanada en oficio marketinero. Hay gente como nosotros que trabaja de eso. De salir all&aacute; afuera, expuestos a alg&uacute;n tipo de radiaci&oacute;n que a la larga les trae graves enfermedades, pero estando all&aacute; al fin. &iquest;Lo hacen por nosotros, los que estamos en la Tierra yendo al cine o pagando el alquiler? En teor&iacute;a s&iacute;. Pero m&aacute;s bien lo hacen por ellos. Una vida de tal adrenalina debe ser inconcebible para la mayor&iacute;a de los seres humanos. Orbital habla sobre ese fen&oacute;meno que deber&iacute;a tener un nombre pero todav&iacute;a no lo tiene: el del astronauta que sale al espacio por un periodo de tiempo en el que se amalgama tanto con el espacio exterior, que en el momento de volver a la Tierra se siente un extra&ntilde;o. Como si nunca hubiera sido de ac&aacute;. Como si la fuerza de gravedad le pareciera un desprop&oacute;sito, incluso las verdaderas dimensiones: un techo, un subterr&aacute;neo, una terraza, una calle muy angosta o incluso muy ancha, tener que esperar a que las luces de un sem&aacute;foro cambien para poder cruzar. Claro. &iquest;En qu&eacute; se convertir&aacute;n todas esas convenciones habiendo estado un tiempo all&aacute; afuera? En donde todo es colores, texturas, superstici&oacute;n. Al lado del espacio infinito no existen puntos de comparaci&oacute;n. Todo parece rid&iacute;culo. Todo se derrite como una vela. Pero igual hay que seguir creyendo, porque flotar all&aacute; afuera es una cosa, pero flotar en la Tierra se llama locura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;No conoc&iacute;a a Samantha Harvey. Supe que gan&oacute; el Premio Booker el a&ntilde;o pasado con esta novela. Que &eacute;sta es la quinta que escribe, antes tiene, por ejemplo, una novela que se llama <em>The Wilderness</em> sobre un hombre con alzheimer y The Western Wind, sobre la muerte del habitante m&aacute;s rico de un pueblo de la Inglaterra medieval. Uno de los jurados del premio dijo que la novela es bella y milagrosa y pens&eacute; que eran dos adjetivos justos. Sobre todo cuando habla de milagro. Porque el efecto que queda despu&eacute;s es evidente, como si alguien hubiera abierto una ventana, como si te hubieran puesto un aud&iacute;fono cuando realmente lo necesitabas. Otro plano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces pens&eacute; en las clases de actuaci&oacute;n. En que no todas las escritoras o escritores est&aacute;n vinculados con el teatro, pero muchos s&iacute;. En qu&eacute; ofrece la pr&aacute;ctica teatral al momento de escribir novelas, sobre todo si se construyen a partir de soliloquios, de personajes que son realmente ajenos a uno. El teatro puede ser una herramienta &uacute;til y hasta obligatoria para escribir narrativa. &iquest;C&oacute;mo sabe Samantha Harvey todo lo que escribe? &iquest;C&oacute;mo se coloca, con tanta liviandad, en la cabeza de gente que no existe, en un lugar en el que ella nunca estuvo? Y sobre todo, esto: &iquest;c&oacute;mo logra que sea tan verdadero? Seis astronautas obnubilados con la Tierra, como insectos alrededor de un foquito de luz. La Tierra como reina madre de todas las cosas, m&aacute;s magn&eacute;tica que un hijo, que una madre, que un amor. El teatro ofrece eso, desdoblarse en la m&aacute;xima expresi&oacute;n. Una especie de empat&iacute;a corporal. Tanto en la pr&aacute;ctica como en la teor&iacute;a. Hoy soy una mujer con tres perros que vive en una camioneta, ma&ntilde;ana soy una vendedora de f&oacute;sforos, pasado soy una madre que ha perdido a su hijo. Aunque parezca solo un juego, ese vaiv&eacute;n algo trae. La composici&oacute;n no es solamente f&iacute;sica, hay algo m&aacute;s profundo que se va estructurando ah&iacute;. Actuar como ese personaje, pensar como ese personaje, hasta que ya est&eacute; del todo pulido. Como una pieza artesanal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; miro a Samantha Harvey, miro c&oacute;mo escribe. Sospecho que no cont&oacute; con las herramientas del teatro, lo que la transforma en una hero&iacute;na para m&iacute;, pero a&uacute;n as&iacute;: escribe como si fuera una astronauta y me gusta pensar que todas sus novelas las escribi&oacute; as&iacute;. Con un nivel de encarnadura abismal. Como una gran actriz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camila Fabbri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/escribir-actriz_129_12303507.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 May 2025 03:02:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Ficción,Escritoras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Poner en palabras: la literatura explora y problematiza los derechos sexuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/poner-palabras-literatura-explora-problematiza-derechos-sexuales_132_11541612.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40d44f3b-0532-4da7-879c-98995dca42c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1099374.jpg" width="5192" height="2921" alt="Poner en palabras: la literatura explora y problematiza los derechos sexuales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Autoras, textos y hasta librerías tomaron un lugar en la pelea por el aborto legal en los momentos más álgidos del debate. Ahora esa obra tiene un valor testimonial y artístico. </p></div><p class="article-text">
        Con la elecci&oacute;n de la palabra precisa, el tejido de una trama que permite entender la complejidad de una situaci&oacute;n o la capacidad de explorar por qu&eacute; muchas veces el deseo es m&aacute;s contradictorio y opaco que lineal, la literatura argentina aborda los derechos sexuales y reproductivos y, con un aporte art&iacute;stico y creativo, ayuda a llenar de sentido el &ldquo;mi cuerpo es m&iacute;o&rdquo; y a darle forma y contenido una idea fuerza que se ramifica: tenemos derecho a vivir al margen de todo tipo de violencia sexual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las autoras, entonces, recurren a la ficci&oacute;n para contarles a los lectores de qu&eacute; est&aacute; hecho el universo de los derechos sexuales y sus violaciones: la desesperaci&oacute;n de un personaje ante un embarazo no deseado, la l&oacute;gica familiar de ocultamiento detr&aacute;s de un aborto forzado o el efecto del silenciamiento sobre los cuerpos. Ficci&oacute;n y realidad entran, entonces, en un juego de espejos y retroalimentaci&oacute;n que ayuda a sacar el tema de la oscuridad, lo visibiliza y problematiza y, en ese movimiento, lo vuelve materia de conversaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">La mejor tradici&oacute;n literaria: no hay temas prohibidos&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Las investigadora y docente Ilona Aczel estudi&oacute; durante a&ntilde;os c&oacute;mo fue narrado el aborto en la literatura argentina y lo reuni&oacute; en &ldquo;Literatura argentina y aborto: intervenci&oacute;n inicial sobre un corpus embrionario&rdquo; un mapa de lecturas con ficciones de Roberto Arlt, Jorge As&iacute;s, Washington Cucurto, Ana Mar&iacute;a Shua, y Samanta Schweblin, entre muchos otros. &ldquo;Desde los primeros textos literarios argentinos el cuerpo femenino se confunde metaf&oacute;ricamente con el territorio de la patria. Desde esta posici&oacute;n naturalizada, se instituye socialmente a las mujeres como las responsables de no dejarse conquistar, de negar su sexualidad hasta el matrimonio y demostrar tanto su val&iacute;a como la de su familia&rdquo;, asegura en el texto. Y en el contexto de esa tradici&oacute;n literaria, cree que <strong>la prosa de Sara Gallardo irrumpe e implica un punto de inflexi&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes de que &ldquo;El acontecimiento&rdquo; (2000) de Annie Ernaux sorprendiera a los lectores con un relato autobiogr&aacute;fico del aborto que la escritora ganadora del Nobel atraves&oacute; cuando era una estudiante de Letras, la literatura argentina llevaba a&ntilde;os explorando el tema. <strong>&ldquo;Enero&rdquo;, la novela de Sara Gallardo que fue publicada por en 1958, es un punto de quiebre en las representaciones sobre el aborto</strong> porque, aunque no est&aacute; nombrado, est&aacute; narrado como el camino silencioso que elige Nefer cuando se da cuenta de que est&aacute; embarazada tras una violaci&oacute;n que no puede confesar porque ser&iacute;a una deshonra familiar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Julia Ariza es una de las fundadoras y editoras de Fiordo, responsables de la reedición de la novela de Gallardo seis décadas después, con el debate por la legalización en agenda."
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                Julia Ariza es una de las fundadoras y editoras de Fiordo, responsables de la reedición de la novela de Gallardo seis décadas después, con el debate por la legalización en agenda.                            </span>
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        Julia Ariza es una de las fundadoras y editoras del sello Fiordo, que eligi&oacute; recuperar la obra de Sara Gallardo y, en ese movimiento, devolvi&oacute; &ldquo;Enero&rdquo; a las librer&iacute;as. &ldquo;Llegamos a la novela porque nos gustaba mucho Sara Gallardo, toda su obra, y siempre hab&iacute;amos querido publicarla. Empezamos por 'Pantalones azules' y seguir por 'Enero' era una consecuencia l&oacute;gica, porque se acababan de vencer los derechos de la edici&oacute;n anterior, de Capital Intelectual. No la elegimos por el tema del aborto, no ten&iacute;amos esa agenda en la cabeza cuando le propusimos a los hijos reeditarla&rdquo;, repasa Ariza sobre c&oacute;mo fue el proceso. &ldquo;La novela justo sali&oacute; en coincidencia con el debate por el aborto en 2018 y hubo una serie de menciones en la prensa de esa novela como una de las que abordaba el tema en la literatura. Y ah&iacute; qued&oacute; muy asociada al tema, que es el n&uacute;cleo dram&aacute;tico de la historia, por supuesto, aunque en conexi&oacute;n con otros ejes muy fuertes que est&aacute;n en toda la obra de Sara: las relaciones de clase y de g&eacute;nero mezcladas, la relaci&oacute;n de las personas con la naturaleza, con el mundo animal, incluso una reflexi&oacute;n sobre el destino, el deseo, la individualidad&rdquo;, cuenta la editora para explicar c&oacute;mo el eje del aborto de Nefer, la protagonista, se intercala con el resto de los aspectos de su biograf&iacute;a.&nbsp;
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                    alt="La novela de Sara Gallardo se publicó en 1958 y es un punto de quiebre en las representaciones sobre aborto. Incluso sin nombrarse explícitamente lleva años como tema literario."
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                La novela de Sara Gallardo se publicó en 1958 y es un punto de quiebre en las representaciones sobre aborto. Incluso sin nombrarse explícitamente lleva años como tema literario.                            </span>
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        En toda la obra de Sara Gallardo subyace el problema de las asimetr&iacute;as de clase y g&eacute;nero, el choque entre el deseo individual y el marco social. &ldquo;Las violencias que generan esas asimetr&iacute;as y desfases est&aacute;n representadas de maneras muy sutiles, para nada panfletarias, pero s&iacute; desde la observaci&oacute;n&rdquo;, apunta la editora. Cree, adem&aacute;s, que los lectores que tuvo y tiene el libro desde que se public&oacute; se acercaron en parte por la conexi&oacute;n con el tema del aborto. &ldquo;Quiz&aacute;s una porci&oacute;n del p&uacute;blico que conoci&oacute; a Sara, sobre todo lectores j&oacute;venes, lo hicieron porque la novela hab&iacute;a cobrado gran visibilidad en relaci&oacute;n con el debate, pero tambi&eacute;n me parece que juegan otros motivos, la potencia de la escritura de Sara, su vigencia y su forma &uacute;nica de hablar de las relaciones entre las personas y, de nuevo, con el mundo natural&rdquo;, analiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;'Enero' es una novela de amor no color rosa, sino color tierra&rdquo;, la defini&oacute; Mar&iacute;a Elena Walsh. </strong>&iquest;C&oacute;mo logra esa potencia? &ldquo;Siempre me impact&oacute; su capacidad para sintetizar toda una atm&oacute;sfera: emocional, espacial. Un adjetivo certero, un encadenamiento de dos sustantivos y un verbo y tenemos toda una imagen de un lugar, su luz, las tensiones que lo habitan. Dos l&iacute;neas de di&aacute;logo y ya entendimos el conflicto complejo, interno de un personaje. Eso me parece maravilloso. Creo que es una autora muy contempor&aacute;nea en su libertad para escribir, forzando apenas la sintaxis por momentos, algo que hace que sus oraciones se persigan unas a otras. Y esto ya est&aacute; en 'Enero'. Para Sara, el paisaje es un personaje m&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Una experiencia que (por fin) habla</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando escrib&iacute; las novelas 'Tuya' y 'Elena sabe' nadie hablaba del aborto m&aacute;s all&aacute; del movimiento feminista y del trabajo de la Campa&ntilde;a Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. No era un debate instalado en la sociedad, no se usaba ni se dec&iacute;a la palabra. Por eso, en el cuento 'Basura para las gallinas' decid&iacute; no decirla, emul&eacute; el silencio y eleg&iacute; un vac&iacute;o&rdquo;, cuenta la escritora Claudia Pi&ntilde;eiro sobre <strong>el lugar que el aborto ocup&oacute; primero en su obra y, reci&eacute;n despu&eacute;s, en su militancia feminista.</strong> &ldquo;Como autora, siempre fue un tema que me preocup&oacute; y me llam&oacute; en la medida en que me interesa cualquier tema de las mujeres en el mundo. El aborto es un tema ancestral y prohibido que ha minado los derechos y posibilidades de muchas que se enfrentaron a un embarazo no deseado y no sab&iacute;an c&oacute;mo hacer. Por todo eso, me result&oacute; literario y me pareci&oacute; que era interesante como cuesti&oacute;n dram&aacute;tica para abordar en una trama&rdquo;, cuenta Pi&ntilde;eiro para dar cuenta de por qu&eacute; el tema lleg&oacute; a su ficci&oacute;n antes que a su rol de militante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fiel a las reglas de la ficci&oacute;n, la autora &ldquo;dej&oacute; ser&rdquo; a sus personajes y no se arrog&oacute; el poder de hacer que actuaran conforme a sus convicciones. En 'Tuya', la adolescente que queda embarazada y concurre a un consultorio clandestino finalmente decide no abortar. En el cuento 'Basura para las gallinas' una madre le hace un aborto a su hija con una aguja de tejer tal como vio a su propia madre hac&eacute;rselo a su hermana. En 'Elena sabe', una mujer es secuestrada por otra en el momento que est&aacute; por entrar a hacerse un aborto; a&ntilde;os despu&eacute;s la mujer que no pudo interrumpir el embarazo es una persona gris que no ha superado el trauma que le ocasion&oacute; tener un hijo contra su deseo.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Zonas de contacto entre la escritura y la militancia&nbsp;</h3><p class="article-text">
        En 2015, en el marco de la Campa&ntilde;a Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, los feminismos comenzaron a apropiarse de la literatura y le imprimieron su car&aacute;cter radicalmente pol&iacute;tico con la intenci&oacute;n de transformar los imaginarios sobre aborto voluntario con misoprostol.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El debate general se abri&oacute; en 2018 y la militancia acompa&ntilde;&oacute;. <strong>La literatura, para entonces, ya hab&iacute;a hecho su propio recorrido</strong>&rdquo;, recuerda Pi&ntilde;eiro. Para ella, &ldquo;los libros son un veh&iacute;culo para llegar a determinadas personas que no se sienten interpeladas por algunos debates, que quedan por fuera&rdquo;. En honor a esa exploraci&oacute;n literaria previa a los debates, cuando se present&oacute; en los debates en comisiones en la C&aacute;mara de Diputados en el marco del debate de la Ley de Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo hizo una referencia a los &ldquo;Pr&iacute;ncipes de Maine&rdquo; de John Irving donde hay un m&eacute;dico que es obligado a hacer partos de mujeres pobres para que den a sus hijos en adopci&oacute;n a un orfelinato y, por otra parte, las mismas personas que subvencionan esa instituci&oacute;n lo llaman para que les haga abortos a sus hijas y sobrinas. Cuando le toc&oacute; inaugurar la Feria del Libro en abril de 2018, repiti&oacute; el gesto y lleg&oacute; al escenario con un discurso que inclu&iacute;a un largo listado de obras que abordan el tema: desde &ldquo;Las palmeras salvajes&rdquo; de Faulkner hasta &ldquo;El curandero del amor&rdquo; de Washington Cucurto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la literatura y en la militancia, a Pi&ntilde;eiro le gusta pensarse como el eslab&oacute;n de una tradici&oacute;n, como parte de un todo. &ldquo;Hay autoras argentinas que tratan muy bien el tema de la no maternidad. En `Pendiente&acute;, Mariana Dim&oacute;pulos aborda esa falta de ganas&nbsp; y de deseo de no ser madre y de all&iacute; se deriva la posibilidad de que una mujer pueda hacerse un aborto porque los m&eacute;todos anticonceptivos a veces fallan. En `La llave&acute;, Liliana Heker tambi&eacute;n hace suyo el debate&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El rol activo que las autoras asumieron durante el debate de 2018 encendi&oacute; a otros eslabones de la cadena editorial. La librer&iacute;a C&eacute;spedes, en Colegiales, <strong>amaneci&oacute; una de esas ma&ntilde;anas con su vidriera te&ntilde;ida de verde gracias a la disposici&oacute;n, una al lado de la otra, de tapas verdes especialmente elegidas para dar el mensaje.</strong> &ldquo;Fue una idea espont&aacute;nea que surgi&oacute; de la necesidad de sentar posici&oacute;n y, adem&aacute;s, comunicarla. Creo que los proyectos m&aacute;s artesanales y peque&ntilde;os estamos un paso adelante de los grandes departamentos de marketing que tienen gente que piensa en c&oacute;mo rentabilizar determinada marca y mensaje. Nosotros, en cambio, buscamos visibilizar una discusi&oacute;n que se estaba dando en el Congreso y en la sociedad. Esa conversaci&oacute;n, tan necesaria, hab&iacute;a estado durante mucho tiempo en la clandestinidad y creo que pudimos aprovechar la posibilidad de establecer un di&aacute;logo con nuestra comunidad y meternos en una conversaci&oacute;n&rdquo;, recuerda la librera y escritora Cecilia Fanti sobre aquellos d&iacute;as con C&eacute;spedes &ldquo;pintada&rdquo; de verde. &ldquo;Primero, se hizo en la materialidad total de nuestra vidriera y despu&eacute;s lo expandimos desde las redes sociales. Lo lindo fue que vimos cierto efecto contagio: En la segunda vuelta de debate, cuando sali&oacute; la sanci&oacute;n de la ley de IVE, muchas librer&iacute;as se sumaron y se apropiaron de la acci&oacute;n sin miedo y con los recursos acotados de una librer&iacute;a peque&ntilde;a. Fue la primera acci&oacute;n de posicionamiento de ideas que hicimos y esa impronta nos qued&oacute; para seguir contando cosas&rdquo;, relata Fanti y recuerda que la respuesta en redes sociales fue muy positiva, en parte, &ldquo;porque era otra &eacute;poca y la violencia era muy germinal en relaci&oacute;n&nbsp; a lo que conocemos hoy&rdquo;. &ldquo;Todav&iacute;a pod&iacute;amos expresarnos y abrir la conversaci&oacute;n sin tanto miedo a lo que se viniera en t&eacute;rminos de ofensiva&rdquo;, confiesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en 2018, las integrantes del colectivo Poetas por el Derecho al Aborto Legal leyeron todas las semanas poes&iacute;as frente al Congreso, y aquella iniciativa tuvo un correlato editorial: se plasm&oacute; en el libro &ldquo;Martes verdes&rdquo;, en el que colaboraron nueve editoriales para su edici&oacute;n y que re&uacute;ne poemas de 54 escritoras entre las que est&aacute;n Mar&iacute;a Teresa Andruetto, Flor Codagnone, Jimena Arnolfi y Gabriela Bejerman.
    </p><h3 class="article-text">Literatura para escuchar y comprender</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Me llev&oacute; a&ntilde;os pronunciarme con absoluta convicci&oacute;n a favor del aborto legal, seguro y gratuito: a&ntilde;os de an&eacute;cdotas de mujeres cercanas que tuvieron que abortar no en condiciones aberrantes, pero s&iacute; riesgosas para su vida y, en algunos casos, de mucha humillaci&oacute;n y bastardeo por parte de los propios profesionales de la salud que las atendieron&rdquo;, acepta Selva Almada, autora argentina y &uacute;ltima finalista del Booker Prize, en el pr&oacute;logo de &ldquo;C&oacute;digo Rosa. Relatos sobre abortos&rdquo; (La Parte Maldita).
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, la escritora Dahiana Belfiori re&uacute;ne testimonios de mujeres que abortaron con pastillas y fueron acompa&ntilde;adas por las Socorristas en Red, colectivo del que form&oacute; parte desde su creaci&oacute;n hasta 2017. Tal vez su gran aporte sea que la autora tom&oacute; cada relato y lo ficcionaliz&oacute; para que las experiencias no sean meras declaraciones o relatos de vida, sino que tuvieran cierto lenguaje po&eacute;tico. Como militante feminista, particip&oacute; desde los inicios tanto en la conformaci&oacute;n de la Campa&ntilde;a Nacional por el Derecho al Aborto Legal como de Socorristas en Red. &ldquo;A la par de ese armado meticuloso y de discusiones acaloradas sobre el contenido del proyecto de ley que se presentaba cada dos a&ntilde;os en el Congreso de la Naci&oacute;n Argentina, tambi&eacute;n nos fuimos dando estrategias de sensibilizaci&oacute;n social&rdquo;, recuerda y asume que C&oacute;digo Rosa, libro que tuvo una segunda edici&oacute;n en 2021, fue parte de eso.&nbsp;
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                Dahiana Belfiori reúne en el libro Código Rosa relatos de las distintas razones por las cuales una mujer decide no seguir adelante con un embarazo. Es un texto político pero también literario.                            </span>
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        &ldquo;Mientras escrib&iacute;a el libro, hace diez a&ntilde;os exactamente, <strong>ca&iacute; en la cuenta de que no hab&iacute;a en Argentina hasta el momento un artefacto de esas caracter&iacute;sticas, mucho menos dentro del campo literario</strong>. De hecho, mientras investigaba para informarme sobre los modos de narrar las pr&aacute;cticas de aborto en el mundo, me cost&oacute; encontrar testimonios de personas que hubieran abortado en los que la experiencia no hubiera estado signada por la clandestinidad y sus apariencias: el dolor, el temor, la crueldad, la soledad, el desamparo y toda esa combinaci&oacute;n de afectos a los que tradicionalmente se asociaban las pr&aacute;cticas de aborto&rdquo;, cuenta la autora sobre por qu&eacute;, a&uacute;n teniendo acceso de primera mano a esos testimonios, eligi&oacute; tomar las armas de la ficci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; suma literatura? &ldquo;Aporta a complejizar los modos de ver las experiencias de abortar, a la vez que produce un acercamiento emp&aacute;tico que permite comprender a las mujeres, sus singularidades. Y es &eacute;ste el centro de la cuesti&oacute;n: de lo que hablamos las feministas, y en estos relatos se pone en evidencia, es de maternidades y de embarazos en singular; de c&oacute;mo, cu&aacute;ndo, con qui&eacute;nes transitar esas experiencias vitales y de si hacerlo o no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A Belfiori le interesaba sumar a la construcci&oacute;n de otras narrativas sobre esas experiencias. <strong>&ldquo;Quer&iacute;a que hablar de aborto en primera persona no estuviera m&aacute;s asociado a la idea de acto de valent&iacute;a, si no m&aacute;s bien a la posibilidad de decir lo que nos pasa, lo que hacemos con nuestras vidas, lo que decidimos para nosotrxs sin que pese el estigma o el desprecio. </strong>En otras palabras, quise darle lugar a la experiencia de abortar en el relato de la propia vida en relaci&oacute;n con otras vidas que nos importan. Deseaba contribuir a mostrar que as&iacute; como otros modos de relacionarnos son posibles tambi&eacute;n lo son otras pr&aacute;cticas de aborto y que abortar es hacer lugar a que otros proyectos vitales ocurran. Pienso que abortar y tener la posibilidad de contarlo son lo que me gusta nombrar como enunciaciones vitales ante el predominio de la crueldad&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien fue escrito al calor de una lucha, considera que fue recibido en la clave en la que fue creado: literaria, hist&oacute;rica, social. &ldquo;A la vez que forma parte del cambio de &eacute;poca en relaci&oacute;n a la legalidad del aborto, tambi&eacute;n lo trasciende dado que es un registro y una exploraci&oacute;n de retratos de mujeres, que en las m&aacute;s variadas situaciones, toman una decisi&oacute;n. Esa decisi&oacute;n, rodeada de la atm&oacute;sfera singular&nbsp; en la que es tomada, es la que adquiere centralidad en el libro. Sigue convocando a pensar la pregunta que se abre, insistente, ante la posibilidad de un embarazo no buscado. Es una pregunta que nunca se clausura, incluso con la ley. En ese sentido el libro la recoge y despliega reflexiones, experiencias vitales, puntos de vista, miradas&rdquo;,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La autora tiene contacto con el libro a trav&eacute;s de los efectos de su lectura: &ldquo;A trav&eacute;s de lo que lxs lectorxs devuelven, a trav&eacute;s de tantas y tantas mujeres que me siguen escribiendo con agradecimiento porque el libro las cobija y las habilita a reflexionar sobre sus decisiones&rdquo;. Cree que con la legalidad del aborto en Argentina algo de eso que antes ocurri&iacute;a en la intimidad &ldquo;que hasta no hace demasiado tiempo no pod&iacute;a ni siquiera ser alojado, se abre a la posibilidad de la duda, de la reflexi&oacute;n&rdquo;. <strong>En la posibilidad de la palabra, de toda su extensi&oacute;n, hay algo de reparaci&oacute;n:</strong> &ldquo;En la intimidad no nos sentimos tan solas porque la legalidad est&aacute; dicha y porque hay una verdad que nos asiste, la de todas nuestras voces, cada vez que nos permitimos dudar y decidir lo que proyectamos para nuestras vidas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>ACPC/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Clara Pérez Cotten]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/poner-palabras-literatura-explora-problematiza-derechos-sexuales_132_11541612.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jul 2024 03:01:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Poner en palabras: la literatura explora y problematiza los derechos sexuales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritoras,Aborto,Ley derechos sexuales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Camila Fabbri: “La sororidad entre mujeres puede llegar a incluir a veces un costado salvaje”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/camila-fabbri-sororidad-mujeres-llegar-incluir-veces-costado-salvaje_1_10833297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb93bd45-a8f3-4136-990b-5c3274c620dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1087874.jpg" width="1616" height="909" alt="Camila Fabbri: “La sororidad entre mujeres puede llegar a incluir a veces un costado salvaje”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora argentina acaba de lanzar “La reina del baile”, que quedó como finalista en el premio Herralde de Novela. Los accidentes, la maternidad, los deseos de su generación y las formas de subsistir de los artistas en Latinoamérica, en la mirada de una autora inquieta y muy particular.</p><p class="subtitle">Doce grandes rescates literarios de 2023: reediciones, regresos y joyas recuperadas del olvido</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El dolor es cierto. Lo que pens&eacute; que era un p&aacute;jaro pic&aacute;ndome el ojo en realidad es vidrio, el blindaje antivand&aacute;lico que pagu&eacute; en doce cuotas sin intereses el a&ntilde;o pasado. Esos actos que fingen peque&ntilde;as valent&iacute;as&rdquo;</em>, describe en las primeras p&aacute;ginas Paulina, la narradora de la novela <em>La reina del baile</em> (Anagrama, 2023), de <strong>Camila Fabbri</strong>. De esta manera anticipa un rumbo: habr&aacute; dolor, habr&aacute; apariencias, habr&aacute; p&eacute;rdida.
    </p><p class="article-text">
        Paulina es una mujer de treinta y pico que acaba de tener un accidente con su auto. Desde esos primeros instantes de confusi&oacute;n, y a lo largo de toda la historia, <strong>la autora ir&aacute; mostrando a una persona que intenta abrir los ojos, que carga sobre sus espaldas varias astillas, entre la urgencia y lo trascendental, entre el accidente y lo que desea.</strong> En esa bruma inicial, nota que viajaban con ella una adolescente de quince a&ntilde;os y un perro, a quienes Paulina en principio desconoce.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, con una narraci&oacute;n detallada, sutil y s&oacute;lo en apariencia leve, se ir&aacute; conociendo m&aacute;s del pasado de la narradora, de su reciente separaci&oacute;n, de sus d&iacute;as grises en una oficina, de Maite, una de las pocas personas con las que habla a diario; de la quincea&ntilde;era que es testigo del choque y del motivo que llev&oacute; a Paulina a emprender el viaje. <em>La reina del baile </em>es <strong>un libro conmovedor, de di&aacute;logos implacables, de escenas que parecen simples y envuelven capas de conflictos perturbadores</strong> que <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/premio-herralde-novela-galardon-mayor-espanol-escritora-argentina-camila-fabbri-quedo-finalista_1_10661082.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acaba de ser distinguido como finalista del prestigioso Premio Herralde de Novela</a>.
    </p><p class="article-text">
        En un encuentro con <em>elDiarioAR</em> en Buenos Aires, despu&eacute;s de volver de Espa&ntilde;a donde estuvo una temporada haciendo una residencia art&iacute;stica, present&oacute; su pel&iacute;cula <em>Clara se pierde en el bosque</em> y asisti&oacute; a la ceremonia a recibir la distinci&oacute;n literaria,<strong> Camila Fabbri recuerda la g&eacute;nesis de la novela</strong>. &ldquo;Una de las primeras cosas que tuve fue la imagen de una mujer que se despierta en un accidente y que es ella la conductora. A veces el disparador es parte de alguna imagen y otras veces quiz&aacute;s tiene que ver con algo que escuch&eacute;, no s&eacute;, en la v&iacute;a p&uacute;blica o con peque&ntilde;as an&eacute;cdotas de la televisi&oacute;n. Creo que se puede escribir mucho con eso. Otras veces quiz&aacute;s son disparadores m&aacute;s musicales. No s&eacute; de m&uacute;sica pero escucho mucha m&uacute;sica y me parece que tiene algo muy narrativo tambi&eacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;La reina del baile&quot; salió por Anagrama.                            </span>
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        <strong>Se trata de tu primera novela, despu&eacute;s de escribir y publicar teatro, cuentos, una novela, pero no ficci&oacute;n. &iquest;Sentiste v&eacute;rtigo por meterte en este g&eacute;nero? &iquest;Surgi&oacute; as&iacute; de entrada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que en el proceso no ten&iacute;a tan claro que estaba escribiendo una novela, mi primera novela. Fue un texto que arranc&oacute; como un posible cuento. <strong>El grueso lo escrib&iacute; en el 2019 y con el tiempo fui entrando al archivo m&aacute;s veces de las que pensaba que lo iba a hacer. Hasta que fue creciendo de manera incalculable y lleg&oacute; a las casi 200 p&aacute;ginas. </strong>Entonces por suerte no existi&oacute; ese v&eacute;rtigo de la conciencia de estar haciendo lo que estaba haciendo. Creo que eso lleg&oacute; m&aacute;s tarde. Lleg&oacute; cuando quiz&aacute;s mi agente literaria, <strong>Mar&iacute;a Lynch</strong>, con quien trabajo hace unos a&ntilde;os, me pregunt&oacute; en qu&eacute; estaba trabajando. Ten&iacute;a algo, pero yo no ten&iacute;a muy en claro qu&eacute; era ese algo y le ten&iacute;a un poco de idea a la novela. M&aacute;s que nada porque en general me suele pasar que me aburro de m&iacute; misma en las tramas o en los personajes. As&iacute; que siempre le tuve como mucho respeto a eso de la extensi&oacute;n. <strong>Pero con esta novela me parece que tuve un poco m&aacute;s de arrojo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si tu primer libro no es una novela, siempre hay alguien que insiste y pide una novela.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, te preguntan &ldquo;para cu&aacute;ndo la novela, para cu&aacute;ndo&rdquo;. Lo hacen en chiste. <strong>A veces es un chiste, pero un chiste que se impone.</strong> Quiz&aacute;s inconscientemente esta vez tambi&eacute;n hubo algo de esa demanda ah&iacute; dando vueltas. Puede ser, s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La primera imagen que te aparece, entonces, es la de esta mujer accidentada. Te quer&iacute;a preguntar por lo accidental, ten&eacute;s un libro de cuentos que de hecho se llama </strong><em><strong>Los accidentes</strong></em><strong>. &iquest;Por qu&eacute; de alguna manera siempre est&aacute;s volviendo ah&iacute;? &iquest;Qu&eacute; te ofrecen los accidentes literariamente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo y un poco mirando hacia atr&aacute;s, noto que evidentemente hay algo de eso que me convoca, que me interesa. Las tragedias reales y las tragedias inventadas. <strong>Las tragedias que suceden en la cabeza permanentemente con cosas que no van a suceder. Como la ansiedad o las distintas formas que puede tomar la ansiedad respecto de lo que puede llegar a pasar, todas las probabilidades juntas. </strong>Yo creo que sin dudas hay algo de eso que atraviesa lo que escribo. Tambi&eacute;n me parece que en general los autores o autoras que leemos y que nos gustan por ah&iacute; da la sensaci&oacute;n de que siempre est&aacute;n como parafraseando alguna obsesi&oacute;n que tienen &iquest;no? Entonces quiz&aacute;s, bueno, yo encontr&eacute; ah&iacute; la m&iacute;a (risas), no s&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este caso, la narradora del libro, por motivos que se desarrollan ah&iacute;, sale de alguna manera de excursi&oacute;n. Se va de su lugar habitual a una zona alejada de la ciudad que desconoce. Ella es una mujer joven medio rota y en vez de encontrarse con un mundo id&iacute;lico o so&ntilde;ado se encuentra con un cumbre de personajes tambi&eacute;n rotos por otros motivos. &iquest;No hay refugio posible? &iquest;C&oacute;mo pensaste esto?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad, para m&iacute; la salida de la ciudad nunca es id&iacute;lica. Al menos en la conciencia del personaje no parece una escapatoria digamos, para ella es ir a la casa del padre de su amiga. Adem&aacute;s creo que la Costa Atl&aacute;ntica o los lugares alejados pueden ser muy encerrados en s&iacute; mismos tambi&eacute;n<strong>. &iexcl;Nunca faltan piletas podridas o lugares abandonados!</strong> En mi experiencia personal, al menos, es muy peleada la cantidad de veces que fueron lugares id&iacute;licos y la cantidad de veces que fueron todo lo contrario. Ac&aacute; ella se encuentra animales medio tuertos pero tambi&eacute;n pajaritos. Es un lugar amable y hostil a la vez. Me parece que tambi&eacute;n eso es muy de la clase media, o sea, de la clase que yo conozco. <strong>Quiz&aacute;s las clases altas tienen lugares m&aacute;s  amables en las afueras. Aunque tambi&eacute;n es solo una apariencia.</strong> El viaje tambi&eacute;n tiene esto de salir del contexto citadino de las ocho horas de oficina. Ac&aacute; est&aacute; con la amiga, se lavan los dientes juntas y se van a dormir. Se mezcla la adultez con una cosa m&aacute;s juvenil, me interesaba eso tambi&eacute;n. Pero s&iacute;, en general para m&iacute; es una novela de muchos se&ntilde;aladores reconocibles de lo que ser&iacute;a la clase media argentina o latinoamericana: los departamentos peque&ntilde;os, las oficinas, las rutas, los autos, los perros, los gatos.&nbsp; 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Camila Fabbri nació en Buenos Aires, en 1989.                            </span>
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        <strong>Mencionabas a Maite, la compa&ntilde;era de trabajo de Paulina. En la novela, m&aacute;s all&aacute; de ella, hay varias mujeres con las que ella se va cruzando: las chicas en el ba&ntilde;o de un bar cuando tiene una crisis de ansiedad, las mujeres en un consultorio, la quincea&ntilde;era. Al mismo tiempo, no podr&iacute;a decir que es, para usar el lugar com&uacute;n, una novela estrictamente sobre la sororidad entre las mujeres. &iquest;C&oacute;mo lo pensaste mientras lo escrib&iacute;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es dif&iacute;cil dejar exenta la idea de la sororidad porque es una novela con muchas mujeres. Pero en ning&uacute;n momento tuve la intenci&oacute;n de escribir desde ese lugar. <strong>Yo creo que son encuentros casuales, como pasa cuando ella se encierra en el ba&ntilde;o de ese bar y est&aacute; en p&aacute;nico y vienen estas chicas y la abrazan. Es como si ellas entendieran un poco m&aacute;s c&oacute;mo es sentirse as&iacute;. </strong>Quiz&aacute;s m&aacute;s que un hombre, que por ah&iacute; se puede sentir de otra manera. El dolor no es ni mayor ni menor para ellos, pero es distinto. Quiz&aacute;s aparecen momentos de camarader&iacute;a y de cierta empat&iacute;a y hay otros en los que hay una cosa medio salvaje tambi&eacute;n entre las mujeres. Yo creo que las mujeres est&aacute;n habitadas por las dos cosas, no hay una o la otra. Porque la sororidad entre mujeres puede llegar a incluir a veces un costado salvaje. Como pasa en el momento en el que se empujan y casi se agarran a las pi&ntilde;as en el centro de fertilidad porque una la mir&oacute; mal. No s&eacute;, digo, puede ser tambi&eacute;n medio la ley de la calle. No creo que la sororidad haga que quede exento un poco todo lo otro que tambi&eacute;n est&aacute; y existe. Creo que por ah&iacute; la novela trata de hacer convivir las dos cosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aparece la pregunta sobre la maternidad en la novela, el deseo, el proyecto. Y, tambi&eacute;n, en un sentido m&aacute;s amplio, la idea del cuidado de otras personas. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que para m&iacute; en la novela el personaje termina encontrando otras formas de cuidar de alguien y de que la cuiden y no s&eacute; si eso es la maternidad exactamente, aunque se le parece. <strong>Tambi&eacute;n est&aacute; lo del centro de fertilidad. Creo que por ah&iacute; trat&eacute; de hablar un poco de ese momento previo a la maternidad, que es esa pregunta sobre la maternidad, si llega o no.</strong> Ese momento previo que tiene m&aacute;s que ver con el tiempo y con la falta de tiempo y con algo cultural que es cierta urgencia por saber si eso va a pasar o no va a pasar. M&aacute;s all&aacute; de la broma, porque en general se hacen muchas comedias con la treinta&ntilde;era que no tiene novio y se muestra toda la escena como un pase de comedia, para m&iacute; hay algo muy pesado en eso. Y lo veo a mi alrededor todo el tiempo. De vivir con esa carga que implica tener que resolver o no determinados hitos de la vida. Me parece que la novela un poco trata de hablar de eso. Sobre todo de esa especie de deadline de resoluci&oacute;n con el que tienen que vivir muchas mujeres. Como cuando vas a la ginec&oacute;loga y te pregunta <em>&ldquo;bueno, &iquest;y qu&eacute; vas a hacer?</em>&rdquo;. Uy, &iexcl;qu&eacute; es esa pregunta! Es muy violenta esa escena. Ac&aacute; los personajes est&aacute;n muy atravesados por eso. En un momento hablan de que tienen un deseo, pero no entienden si es de ellas o es milenario, o de d&oacute;nde viene.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Paulina podr&iacute;a pensarse como una especie de representante de la generaci&oacute;n que anda por los treinta y pico con varias preguntas encima. A vos misma, en algunos lugares, se te clasifica como la escritora que representa a esa generaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo ves esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por ah&iacute; la palabra representante o representaci&oacute;n me parece ajena. Pero s&iacute; reconozco que pertenezco a un grupo de escritores, escritoras o artistas nacidos en los 90, gente multidisciplinaria. Personas que escriben, dirigen, hacen poes&iacute;a o narrativa. Me parece que hay muchos en este momento y muchas armando su obra as&iacute; y tambi&eacute;n una alternativa, digo, porque a la vez encontraron as&iacute; una forma de ganarse la vida. Algunas veces me dicen &ldquo;hac&eacute;s tantas cosas&rdquo; o &ldquo;&iquest;qu&eacute; sos?&rdquo; (risas). Y en realidad es que yo tengo que hacer todas esas cosas porque son trabajos con los que subsistir. Adem&aacute;s de otros trabajos que tengo, porque no vivo de escribir o de dirigir pel&iacute;culas. Al mismo tiempo son todas como apuestas a futuro para cierta consolidaci&oacute;n econ&oacute;mica, que son preocupaciones que tenemos m&aacute;s en Latinoam&eacute;rica y no tanto en Europa. <strong>Estuve all&aacute; unos tres meses hace poquito y me di cuenta qu&eacute; tan distinto es el v&iacute;nculo con el hacer que tienen ellos. Porque ac&aacute; hay mucho de &ldquo;hay que hacer igual porque hay que pagar el alquiler&rdquo;.</strong> Pero en otros lugares van por otros carriles el deseo, la necesidad y la urgencia. Quiz&aacute; los argentinos o sudamericanos pecamos de ansiosos, de s&uacute;per productivos pero me parece que tambi&eacute;n eso tiene que ver con que la realidad no da mucha tregua: hay que hacer para subsistir.
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            <span class="title">
                Fabbri es escritora y directora de teatro y cine.                            </span>
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        <strong>&ldquo;En el fraseo y sintaxis de Fabbri todo es no raro pero s&iacute; enrarecido a partir de un manejo a toda velocidad pero en c&aacute;mara lenta&rdquo;, destac&oacute; el escritor Rodrigo Fres&aacute;n de la textura de lo que escrib&iacute;s </strong><a href="https://cuadernoshispanoamericanos.com/la-mujer-que-cayo-a-la-tierra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en un art&iacute;culo reciente sobre La reina del baile</strong></a><strong>. Hay formas extra&ntilde;as en las oraciones o en la puntuaci&oacute;n que hacen muy particular lo que escrib&iacute;s. &iquest;Eso viene de tus lecturas? &iquest;C&oacute;mo se arma?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Eso yo no lo veo! (risas) Me lo dicen mucho y creo que es mejor no verlo porque, si yo lo viera, creo que no lo podr&iacute;a hacer m&aacute;s. Puedo entender con qu&eacute; elementos y qu&eacute; es lo que pareciera que hago pero tal vez tenga que ver con un estilo que evidentemente se va conformando con much&iacute;simos elementos. <strong>Pero que no necesariamente tienen que ver con c&oacute;mo uno habla, porque yo no hablo as&iacute; creo. Pero s&iacute;, puede ser como mi piedra filosofal</strong> (risas).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tampoco se podr&iacute;a vincular con lo que dec&iacute;amos antes de la generaci&oacute;n, porque no algo generalizado, es muy particular tuyo: hay un tono que aparenta ser despojado, pero al mismo tiempo en los textos te anim&aacute;s a dar vuelta un orden evidente de las cosas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es curioso porque a veces muchos me dicen eso. Pero despu&eacute;s capaz leo alguna rese&ntilde;a en Goodreads o esas p&aacute;ginas que alguien deber&iacute;a volarlas, y alguno dice que la m&iacute;a&nbsp; es una escritura muy simple y muy despojada. <strong>Y a m&iacute; no me parece simple y despojada</strong> (risas). &iexcl;Re trabajo!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te importa, mir&aacute;s lo que dicen los lectores en esos foros?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Creo que todos somos medio kamikazes con Goodreads. Tengo que tratar de no hacerlo igual porque es horrible. Adem&aacute;s no solo leo lo que dicen de m&iacute;, quiz&aacute;s leo sobre libros que me gustaron y <strong>veo que hay una sa&ntilde;a muy grande</strong>. Viejo, dale, &iexcl;no es f&aacute;cil escribir un libro! 
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/camila-fabbri-sororidad-mujeres-llegar-incluir-veces-costado-salvaje_1_10833297.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jan 2024 03:03:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Camila Fabbri: “La sororidad entre mujeres puede llegar a incluir a veces un costado salvaje”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Camila Fabbri,Escritoras,Literatura,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María José Navia y diez cuentos entre el amor al cine y el peligro latente en lo más cotidiano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/maria-jose-navia-diez-cuentos-amor-cine-peligro-latente-cotidiano_1_10593705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd40edc6-1d55-4f1d-b19d-b4524ec25340_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="María José Navia y diez cuentos entre el amor al cine y el peligro latente en lo más cotidiano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora chilena acaba de publicar “Todo lo que aprendimos de las películas”, un libro de relatos donde se cruzan las películas, los vaivenes de la maternidad, las situaciones límite. De paso por Buenos Aires, habló sobre su proceso creativo y por qué cree que su trabajo se parece a manejar en la neblina.</p></div><p class="article-text">
        Hay esperas, muchas esperas: en sanatorios, en casas prestadas mientras podr&iacute;a acercarse un tornado, en casas propias con embarazos que no llegan, en solitario, en pareja. En los diez cuentos que integran <em>Todo lo que aprendimos de las pel&iacute;culas</em> (P&aacute;ginas de Espuma, 2023) <strong>la escritora chilena Mar&iacute;a Jos&eacute; Navia logra combinar la luminosidad de las historias que conoci&oacute; a trav&eacute;s del cine con un mundo sombr&iacute;o repleto de peligros latentes</strong> que pueden llegar a asomarse en lo m&aacute;s cotidiano: la hamaca vac&iacute;a de una casa en venta, una pileta en verano entre juegos infantiles, un grupo de madres sigilosas que ocultan secretos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con una prosa despojada y s&oacute;lo en apariencia sencilla <strong>&ndash;todos los textos tienen sus capas y al mismo tiempo un hilo delgado los va uniendo&ndash;</strong>, Navia ofrece un libro que es muchos, un libro lleno de lecturas y tambi&eacute;n de referencias a pel&iacute;culas.
    </p><p class="article-text">
        De visita por Buenos Aires, la autora recibi&oacute; a <strong>elDiarioAR</strong> para hablar de su proceso creativo y de la cocina de su &uacute;ltima publicaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Todo lo que aprendimos de las películas&quot; quedó seleccionado entre las obras finalistas del prestigioso Premio Internacional Ribera del Duero."
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                &quot;Todo lo que aprendimos de las películas&quot; quedó seleccionado entre las obras finalistas del prestigioso Premio Internacional Ribera del Duero.                            </span>
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        &ndash;<strong>&iquest;Cu&aacute;l fue concretamente el punto de partida de estos relatos? &iquest;Fue una imagen, fue una frase?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Por lo general soy muy intuitiva para escribir, no tengo un plan maestro. <strong>Siempre hay temas que me andan sobrevolando, pero no me siento a escribir hasta que no tengo una primera oraci&oacute;n del cuento.</strong> Una vez que la tengo, de a poquito voy hacia adelante viendo hasta d&oacute;nde me lleva esto. Pienso que escribir es un poco como manejar un auto en la neblina: no s&eacute; ni c&oacute;mo termina, ni c&oacute;mo va, no s&eacute; nada. Despu&eacute;s para corregir soy muy mani&aacute;tica y ah&iacute; empiezan a aparecer las conexiones. En el caso de este libro en particular me sent&eacute; a escribir <em>Mal de ojo</em> (N. de la R.: el relato que abre el libro), un cuento que empec&eacute; escribiendo sin noci&oacute;n de que iba a terminar en un libro. Podr&iacute;a haber sido incluso una novelita muy breve o se podr&iacute;a haber publicado de manera independiente. <strong>No siempre me pasa esto en mis cuentos, pero con este en particular pas&oacute; que tiene un lado personal autobiogr&aacute;fico: yo tuve un tema de salud con los ojos y me pas&eacute; el 2019 completo yendo todas las semanas a que me hicieran un tratamiento.</strong> Entonces, nada, quer&iacute;a contar esa experiencia transformada en otra cosa, dejar alg&uacute;n tipo de constancia. Tambi&eacute;n porque permit&iacute;a este juego de ir y volver, de ver y no ver. Para m&iacute; un poco con este primer relato est&aacute; este juego de ir ajustando la mirada, que es lo que me interesa en general en la literatura.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>En m&aacute;s de una ocasi&oacute;n contaste que este es un libro un poco pand&eacute;mico. Adem&aacute;s de esa cuesti&oacute;n de los ojos, &iquest;se metieron otros miedos en los relatos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, a este libro lo escrib&iacute; en pandemia. Una de las cosas que yo supongo es que todos tuvimos mucho miedo de todo, &iquest;no? Y una de las cosas que a m&iacute; me dio mucho miedo fue que pens&eacute; que se iba a acabar el cine: yo veo muchas pel&iacute;culas, me encantan, creo que me ense&ntilde;aron a mirar la literatura tambi&eacute;n, me ense&ntilde;aron a escribir. <strong>En ese tiempo no se pod&iacute;a ir al cine y pens&eacute; que se iba a acabar el cine para siempre. De alguna manera creo que esa sensaci&oacute;n fue nutriendo este libro de una nostalgia. </strong>Esa nostalgia por el cine, del cine como ritual. Empec&eacute; a pensar por primera vez al cine desde afuera: desde la distancia, de esto de salir de tu zona de confort y de tu casa para ir a un lugar a juntarte con un grupo de extra&ntilde;os. Todos desconocidos que estamos viendo una misma pel&iacute;cula en la oscuridad y de repente estamos todos riendo, todos llorando, todos conmovidos. Ese juego con estar todos a oscuras y vulnerables y en un lugar &iacute;ntimo, pero al mismo tiempo la luz de la pantalla. De alguna manera tambi&eacute;n se jugaba con esto con mi problema en los ojos: en alg&uacute;n momento pens&eacute; que nunca m&aacute;s iba a poder ir a ver una pel&iacute;cula. Todo esto se fue relacionando, pero lo vi despu&eacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Además de la escritura, Navia se dedica a seleccionar y recomendar libros en las redes sociales."
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                Además de la escritura, Navia se dedica a seleccionar y recomendar libros en las redes sociales.                            </span>
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        &ndash;<strong>En este sentido, la narradora del primero de los cuentos dice lo siguiente: &ldquo;Las pel&iacute;culas siempre nos mienten, les cambian los colores a las cosas&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;l fue entonces la ense&ntilde;anza de las pel&iacute;culas para vos a la hora de escribir?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Esa cita viene por<em> El mago de Oz</em>, por los zapatos que en el libro son plateados y en la pel&iacute;cula son rojos. Por eso las pel&iacute;culas nos mienten (risas). Creo que todos los escritores somos distintos, pero yo escribo a partir de la felicidad de leer. Siento que escribir es como seguir leyendo de otra manera y traer a la p&aacute;gina los referentes de las cosas que me han hecho la persona y la escritora que soy. Porque soy lectora antes que nada y ese es el motor para m&iacute;. <strong>Cuando escribo no paro de leer. Me interesa particularmente eso y un poco en este libro lo que hice fue traer pel&iacute;culas, tambi&eacute;n libros y referentes. Por eso hay tambi&eacute;n tantos ep&iacute;grafes en los cuentos. Ya en la post producci&oacute;n, fui ajustando las tuercas y encontr&eacute; referentes que son evidentes y otros que no lo son tanto o est&aacute;n m&aacute;s en el aire. </strong>Pero, por ejemplo, una a las que les quer&iacute;a hacer era un homenaje especial a <em>Lost in Translation</em> que es mi pel&iacute;cula favorita, que finalmente qued&oacute; en el cuento &ldquo;Bond&rdquo;. Ah&iacute; dije &ldquo;voy a ponerlo en el ep&iacute;grafe, o sea, esto lo voy a hacer h&iacute;per obvio, quiero el homenaje real, aqu&iacute; est&aacute;n las flores, aqu&iacute; est&aacute; mi despliegue de amor&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Tambi&eacute;n se puede ir detectando una especie de hilo entre los relatos, que tiene que ver con el amor y la maternidad. Mujeres que buscan, mujeres embarazadas, mujeres un poco crueles con sus hijas. &iquest;Lo pensaste as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En realidad, m&aacute;s que la crueldad, yo quer&iacute;a mostrar que nunca terminamos de conocer a la madre. Nunca. En parte porque nunca nos cuentan todo a las hijas, tal vez para&nbsp; protegernos o por la raz&oacute;n que sea. <strong>Entonces por lo general leemos a nuestras madres desde un lugar con muy poquita informaci&oacute;n y desde ese lugar las queremos y las juzgamos y todo</strong>. Me interesaba en todo caso pensar ese lugar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En la actualidad, luego de terminar sus estudios de posgrado en el exterior, Navia se desempeña como docente universitaria en Chile."
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                En la actualidad, luego de terminar sus estudios de posgrado en el exterior, Navia se desempeña como docente universitaria en Chile.                            </span>
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        &ndash;<strong>Este libro est&aacute; lleno de personajes que leen y cada relato traza un mapa de lecturas que va en paralelo. Ven&iacute;s del mundo acad&eacute;mico, trabaj&aacute;s como docente, &iquest;fue inevitable este movimiento y que aparezcan tantas referencias literarias?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Como dec&iacute;a, yo soy muy lectora y de ah&iacute; me nutro. Entonces, para m&iacute; escribir es volver a esa conversaci&oacute;n y traer esos referentes. En ese sentido quer&iacute;a traer a los relatos muchos referentes que eran importantes para m&iacute; como autora pero tambi&eacute;n referentes que eran importantes para la historia. <strong>Por ejemplo, me interesaba en este mundo de mujeres en casas encerradas traer a Emily Dickinson y que fuera uno de los ep&iacute;grafes. Que estuviera Jean Rhys, que pas&oacute; de habitaci&oacute;n de hotel en habitaci&oacute;n de hotel y nunca tuvo un hogar.</strong> Pero tambi&eacute;n, m&aacute;s que por mi parte acad&eacute;mica, creo que esto viene porque uno de mis grandes referentes como escritor es <strong>Rodrigo Fres&aacute;n</strong>. Y &eacute;l es, en esta tradici&oacute;n muy argentina, uno de estos s&uacute;per lectores que tambi&eacute;n son escritores. <strong>Una de las cosas que aprend&iacute; de &eacute;l es que tu obra no se acaba solamente ah&iacute;, que puede estar dialogando con otros libros, que existe la posibilidad de construir algo m&aacute;s grande que solo el libro.</strong> En el caso de la obra de Fres&aacute;n se repiten personajes desde un libro a otro o hay referencias de <em>Odisea del espacio</em> o de <em>Ciudadano Kane</em>. Me interesa esa figura de escritor lector voraz y generoso que comparte referencias y que te ayuda a ir armando tambi&eacute;n tu propio mapa de lectura. Me gusta esa escuela, si es que es una escuela, de lectores que escriben y que traen las referencias literarias al libro para continuar esa conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>En este terreno, vos le sum&aacute;s una capa m&aacute;s al mapa y a la conversaci&oacute;n, que tiene que ver con tu participaci&oacute;n muy activa en las redes sociales, donde compart&iacute;s muchas lecturas, recomend&aacute;s sobre todo a autoras a diferencia de otros escritores que parecieran estar m&aacute;s aislados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A m&iacute; me divierte estar en las redes. Yo soy muy t&iacute;mida, entonces ese espacio me permite compartir cosas que de otra manera no sabr&iacute;a c&oacute;mo. Tambi&eacute;n me permite relacionarme con mis lectores y lectoras de una forma especial: <strong>si a m&iacute; alguien en la calle me llegara a parar para decirme &ldquo;me encanta tu libro&rdquo; me inhibir&iacute;a o quedar&iacute;a como un ciervo al que le apuntan los focos de un auto</strong>. No sabr&iacute;a qu&eacute; contestar o qu&eacute; decir, pese a que seguramente me quedar&iacute;a muy conmovida. Las redes sociales pueden ser muy t&oacute;xicas, pero tambi&eacute;n te permiten entrar f&aacute;cilmente en alguna conversaci&oacute;n: de repente un lector te puede etiquetar, me preguntan cosas a veces, y me gusta poder contestar tambi&eacute;n. <strong>A m&iacute; no me gusta esta figura del escritor lejano y los lectores por all&aacute;, los dos en caminos que no se comunican. Me parece que, al contrario, deber&iacute;an nutrirse m&aacute;s. </strong>Tambi&eacute;n me resulta importante compartir. A veces siento que sueno como Bob Esponja, pero de verdad me hace muy feliz leer y genuinamente si me gusta algo me dan ganas de decir &ldquo;&iexcl;le&iacute; algo incre&iacute;ble!&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/maria-jose-navia-diez-cuentos-amor-cine-peligro-latente-cotidiano_1_10593705.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Oct 2023 03:01:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María José Navia y diez cuentos entre el amor al cine y el peligro latente en lo más cotidiano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritoras,Literatura,María José Navia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Premio Fundación Medifé-Filba: así es la lista corta con las cinco novelas finalistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/premio-fundacion-medife-filba-lista-corta-cinco-novelas-finalistas_1_10587373.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71826345-c4ec-42d2-9abc-757326fbcb78_16-9-discover-aspect-ratio_default_1082523.jpg" width="965" height="543" alt="Premio Fundación Medifé-Filba: así es la lista corta con las cinco novelas finalistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El galardón, que premia a lo más destacado de la literatura argentina, anunció la selección final de candidatos. Cuáles son los títulos y autores.</p><p class="subtitle">La escritora María Sonia Cristoff ganó el Premio Nacional de Novela Sara Gallardo</p></div><p class="article-text">
        Por cuarto a&ntilde;o consecutivo, se entregar&aacute; el prestigioso Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute; Filba que distingue a lo m&aacute;s destacado de la producci&oacute;n literaria de la Argentina. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/anunciaron-diez-novelas-finalistas-premio-fundacion-medife-filba-distingue-literatura-argentina_1_10389425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luego de que se anunciara una selecci&oacute;n provisoria de diez t&iacute;tulos</a>, los organizadores <strong>dieron a conocer por estas horas la lista corta con las cinco novelas finalistas </strong>que participar&aacute;n por el galard&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute; Filba <strong>busca darle nueva visibilidad a libros que salieron un a&ntilde;o atr&aacute;s para volver a ponerlos en la discusi&oacute;n</strong> y en la mesita de luz de lectoras y lectores. En julio anunciamos la lista de las 10 novelas finalistas donde la invitaci&oacute;n era a leer proyectos escriturales que tensionan la estructura de la novela, con propuestas experimentales, que ponen a la memoria en el centro de la trama, o aquellos atravesados por la distop&iacute;a, la fantas&iacute;a y el terror. Una lista diversa con un elemento en com&uacute;n: todos son libros excelentes que invitamos a leer&rdquo;, se&ntilde;alaron los organizadores del premio y agregaron: &ldquo;Hoy continuamos con la tarea de celebrar a la mejor novela publicada en 2022 y anunciamos los cinco t&iacute;tulos elegidos por el jurado del Premio, <strong>Federico Falco</strong>, <strong>Betina Gonz&aacute;lez</strong> y <strong>Mar&iacute;a Moreno</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La lista corta de novelas finalistas qued&oacute; conformada de la siguiente manera:
    </p><p class="article-text">
        <em>Derroche</em>, de <strong>Mar&iacute;a Sonia Cristoff</strong> (Penguin Random House).
    </p><p class="article-text">
        <em>Una oportunidad</em>,<em> </em>de <strong>Pablo Katchadjian</strong> (Blatt &amp; R&iacute;os).
    </p><p class="article-text">
        <em>El ojo de Goliat</em>, de <strong>Diego Muzzio</strong> (Entrop&iacute;a).
    </p><p class="article-text">
        <em>Barro</em>, de <strong>Natalia Rodr&iacute;guez Sim&oacute;n</strong> (Mardulce).
    </p><p class="article-text">
        <em>Los brasileros</em>, de <strong>Rodolfo Omar Serio</strong> (Omn&iacute;vora).
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1712105678804762878?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Desde la organizaci&oacute;n del premio se&ntilde;alaron que esta selecci&oacute;n final, &ldquo;re&uacute;ne <strong>novelas que cruzan g&eacute;neros, se narran en tiempos y paisajes indefinidos, realizan reflexiones metaliterarias</strong>, corren las fronteras de lo pol&iacute;ticamente correcto y exploran la frontera entre la fantas&iacute;a y el terror. Una diversidad de voces y estilos que demuestran lo rica y diversa que es la literatura contempor&aacute;nea argentina&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Pr&oacute;ximos pasos&nbsp;</h3><p class="article-text">
        El jurado elegido para otorgar el Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute; Filba 2023 est&aacute;&nbsp;<strong>integrado por las escritoras Mar&iacute;a Moreno y Betina Gonz&aacute;lez y el escritor Federico Falco</strong>. Los tres deber&aacute;n elegir ahora la novela ganadora que ser&aacute; anunciada durante noviembre. Su autor o autora <strong>recibir&aacute; un premio de 1.200.000 pesos</strong>, adem&aacute;s de una estatuilla dise&ntilde;ada especialmente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las ediciones anteriores, los libros distinguidos fueron&nbsp;<em>El &uacute;ltimo Falcon sobre la tierra</em>, de&nbsp;<strong>Juan Ignacio Pisano&nbsp;</strong>(Baltasara, 2019) y&nbsp;<em>Los llanos</em>, de&nbsp;<strong>Federico Falco&nbsp;</strong>(Anagrama, 2020) y&nbsp;<em>Materiales para una pesadilla</em>, de&nbsp;<strong>Juan Mattio</strong>&nbsp;(Aquilina ediciones, 2021).
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/premio-fundacion-medife-filba-lista-corta-cinco-novelas-finalistas_1_10587373.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Oct 2023 14:16:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Premio Fundación Medifé-Filba: así es la lista corta con las cinco novelas finalistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,FILBA,Escritoras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Premio Sara Gallardo: cuáles son y de qué tratan las novelas finalistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/premio-sara-gallardo-son-tratan-novelas-finalistas_1_10519124.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6621ebc6-e66e-4b4c-a494-5997ccdd77ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Premio Sara Gallardo: cuáles son y de qué tratan las novelas finalistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fueron anunciados los diez títulos de autoras argentinas seleccionados para el galardón que distingue a la literatura escrita por mujeres. Un repaso por los libros elegidos.</p></div><p class="article-text">
        La tercera edici&oacute;n del Premio Nacional de Novela Sara Gallardo <strong>avanz&oacute; a la fase decisiva por estas horas con el anuncio de la selecci&oacute;n de las diez novelas finalistas que competir&aacute;n para llevarse la distinci&oacute;n impulsada por el Ministerio de Cultura de la Naci&oacute;n</strong>, que tiene como finalidad premiar novelas escritas por mujeres y que otorga 1 mill&oacute;n de pesos para la autora ganadora.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n anunciaron esta semana los organizadores, para esta tercera edici&oacute;n del concurso <strong>se presentaron 79 novelas provenientes de diferentes provincias</strong>, &ldquo;con distintas voces y narrativas, y editadas por sellos independientes, universitarios y por grandes grupos editoriales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El comit&eacute; de preselecci&oacute;n &ndash;integrado por representantes de la Direcci&oacute;n Nacional de Promoci&oacute;n de Proyectos Culturales, y las escritoras <strong>Romina Zanellato</strong> y <strong>Laura Sbdar</strong>&ndash; eligi&oacute; de ese conjunto 33 obras que luego fueron puestas a consideraci&oacute;n del jurado,<strong> que en esta edici&oacute;n est&aacute; integrado por las escritoras &Aacute;ngela Pradelli y Eugenia Almeida, y el escritor Juli&aacute;n L&oacute;pez.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Luego de un an&aacute;lisis en conjunto, el jurado termin&oacute; seleccionando las diez novelas finalistas. A continuaci&oacute;n, un repaso por cada una de ellas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Derroche</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Sonia Cristoff.</strong> Una novela de fragmentos, una secuencia de textos rotos y alucinantes, de correspondencia incompleta, para usar el nombre de uno de sus cap&iacute;tulos. <strong>Con una exhibici&oacute;n notable de estilos y tambi&eacute;n con mucho humor, Mar&iacute;a Sonia Cristoff despliega una intriga en cuotas</strong>: Lucrecia, una mujer joven que trabaja en el mundo acad&eacute;mico porte&ntilde;o, recibe como herencia un misterioso tesoro enterrado en alg&uacute;n lugar de La Pampa. Se trata del legado de Vita, su t&iacute;a abuela. Lejos de una estructura tradicional, el camino de <em>Derroche</em> es el de la sucesi&oacute;n de narradores y de registros.&nbsp;Este destacado libro de 2022 <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/anunciaron-diez-novelas-finalistas-premio-fundacion-medife-filba-distingue-literatura-argentina_1_10389425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n es finalista del Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute;-Filba</a>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Derroche&quot;, una novela de la escritora argentina María Sonia Cristoff.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Derroche</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Sonia Cristoff, sali&oacute; por Literatura Random House. M&aacute;s sobre la novela, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/memorias-chancho-salvaje-julio-iglesias-manana_129_8836329.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Estas piedras</strong></em><strong>, de Yamila B&ecirc;gn&eacute;.</strong> &ldquo;&iquest;C&oacute;mo narrar un duelo? &iquest;C&oacute;mo descomponerlo en todos sus rostros, sus esquirlas? &iquest;C&oacute;mo atraparlo, revelarlo, volverlo palpable?&rdquo;, se pregunta la escritora Mariana Travacio en la contratapa de este libro. Esa b&uacute;squeda es la que intenta, con una prosa l&iacute;mpida, Dina, la narradora de <em>Estas piedras</em> de la escritora argentina Yamila B&ecirc;gn&eacute;. Y lo hace con un texto dividido en tres: una sucesi&oacute;n de fragmentos en tres tiempos, en los que les habla a su madre, a su pareja y a su hermana muerta. <strong>Con un poder de observaci&oacute;n impactante, la autora se mete ah&iacute;, en lo inaprensible de un dolor &iacute;ntimo</strong>, mientras intenta descifrarlo en la materialidad de las piedras que seleccionaba, registraba y coleccionaba su hermana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Estas piedras&quot;, la novela de la escritora Yamila Bêgné.                            </span>
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        <em><strong>Estas piedras</strong></em><strong>, de Yamila Begn&eacute;, sali&oacute; por Omn&iacute;vora Editorial. M&aacute;s sobre el libro, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/dias-amor-duelo-fuga-chino-darin_129_8986118.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3.</strong><em><strong> Furor fulgor</strong></em><strong>, de Ana Ojeda. &ldquo;</strong><em>Furor fulgor </em>arranca con un Gobierno agobiado por las reivindicaciones de las bases feministas a quienes &ndash;entiende&ndash; algo hay que darles para apaciguar un nivel de plante&iacute;smo que percibe como inaguantable. Por no entregar la redistribuci&oacute;n de la riqueza o la modificaci&oacute;n del aparato productivo, les cede el lenguaje. Cree que es un gesto sin costo (&iexcl;gratis!) y festeja la picard&iacute;a con alegr&iacute;a. Saca DNU en el que, como reparaci&oacute;n hist&oacute;rica, manda a todo el mundo a hablar en femenino no marcado. La imposici&oacute;n cae p&eacute;simo en distintas capas de la sociedad y coincide con un ciberataque a cargo de grupete de femihackers que, para ayudar a que el patriarcado tropiece, apaga primero Google y luego, directamente, la Internet.<strong> Feministas de todas las tendencias marcan este acontecimiento como A&ntilde;o 0. Mientras todo esto sucede, en un oscuro rinc&oacute;n de Boedo, Tootoo Baobab hace abandono de hogar porque #HARTA de ser mucama de aliado compa&ntilde;ero e hijo com&uacute;n</strong>. Sus pies inquietos la llevar&aacute;n a sumarse a las revueltas que toman las calles, la Revoluci&oacute;n feminista..&rdquo;, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/furor-fulgor_1_9139473.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;al&oacute; Ana Ojeda sobre su novela en este texto que public&oacute; en </a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/furor-fulgor_1_9139473.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>elDiarioAR</strong></a>. Un libro que, en palabras de la escritora <strong>Laura Ramos</strong>, &ldquo;le tuerce el cogote al habla espa&ntilde;ola, revuelca en el barro a la literatura argentina, con conciencia de clase y de g&eacute;nero y de m&eacute;trica y verso. Ruda e ilustrada, con desternillante humor funerario y rima chisposa, tiene la &iacute;nfula y el don para reescribir la historia patria&rdquo;.
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                &quot;Furor fulgor&quot;, de Ana Ojeda                            </span>
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        <em><strong>Furor fulgor</strong></em><strong>, de Ana Ojeda, sali&oacute; por Literatura Random House. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/furor-fulgor_1_9139473.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Por ac&aacute;</strong></a><strong>, un texto de la autora sobre la cocina de su libro. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/furor-fulgor_1_9139470.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace, el primer cap&iacute;tulo del libro</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>San Miguel</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Lobo. &ldquo;</strong>Tal vez la alianza m&aacute;s eficaz para andamiar un relato sea contar la historia &mdash;atravesada por la dispersi&oacute;n de los afectos en este caso&mdash; develando el mismo proceso de escritura. <strong>A ello se aventura Mar&iacute;a Lobo en esta novela, al revisitar los lugares comunes del enamoramiento de dos escritores recluidos en una estancia literaria, mientras afianzan su oficio y, al mismo tiempo, mientras se va montando la propia urdimbre novelesca.</strong> En San Miguel, la protagonista narra estos avatares en el pespunteo de varios procesos de escritura (su sesgada versi&oacute;n de los hechos, los fragmentos de las producciones literarias, un permanente loop de historias de videoclips, canciones y pel&iacute;culas)&rdquo;, apunta <strong>Carlos Hern&aacute;n Sosa</strong> sobre este libro de la escritora tucumana <strong>Mar&iacute;a Lobo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con todas estas sedimentadas referencias, la novela sincera las herramientas de su compleja recursividad. <strong>Reflexiona, adem&aacute;s, sobre la instancia de escribir literatura, la procedencia de voces autorales y los p&uacute;blicos previstos, desconfiando siempre del imperio de centros sobre periferias</strong>&rdquo;, agrega.
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                &quot;San Miguel&quot; es una novela de la escritora tucumana María Lobo.                            </span>
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        <em><strong>San Miguel</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Lobo, sali&oacute; por la editorial Qeja.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>La despoblaci&oacute;n</strong></em><strong>, de Marina Closs. &ldquo;</strong>En el Guayr&aacute;, una misi&oacute;n jesu&iacute;tica en el medio de la selva, el padre Antonio Ruiz y su fiel ayudante, el padre Jes&uacute;s Maceta, viven sus d&iacute;as imbuidos en un cristianismo profundamente creyente e igualmente alucinado. Entre abor&iacute;genes y ni&ntilde;os m&uacute;sicos que siguen sus ense&ntilde;anzas y sus &oacute;rdenes, los d&iacute;as y las aventuras se suceden. El cristianismo de la misi&oacute;n est&aacute; repleto de leyes y prohibiciones, que en primera instancia parecen caprichosas. Para que no falte nada, se presenta Over&aacute;, que se dice Hijo de Dios, nacido de &rdquo;un rayo de luz guardado nueve meses en un c&aacute;ntaro&ldquo;, y hermano de Jes&uacute;s. La presencia de Over&aacute; desconcierta y trastoca la vida de la misi&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;alan los editores de esta novela de la escritora <strong>Marina Closs</strong>, nacida en Misiones y autora, entre otros, de los libros <em>Tres truenos</em> y <em>Pombero</em>. 
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                &quot;La despoblación&quot;, de Marina Closs.                            </span>
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        <em><strong>La despoblaci&oacute;n</strong></em><strong>, de Marina Closs, sali&oacute; por el sello Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6.</strong> <em><strong>Cuando nadie nos nombre</strong></em><strong>, de Luciana Sousa. </strong>&ldquo;Una memoria no puede ser completa y tiene mucho de subjetivo&rdquo;, le dijo la escritora y periodista <strong>Luciana Sousa</strong> a la agencia <em>T&eacute;lam</em> sobre el tel&oacute;n de fondo de <em>Cuando nadie nos nombre</em>, su segunda novela, que lleg&oacute; luego de la primera y muy elogiada <em>Luro</em>.<strong> El libro narra la historia de una mujer que regresa a la casa materna a partir de la muerte de su abuelo</strong> despu&eacute;s de m&aacute;s de diez a&ntilde;os y ese retorno la impulsa a indagar en la historia familiar, en los silencios, los objetos y en la memoria colectiva de un pueblo en La Pampa que cay&oacute; en el olvido.
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                &quot;Cuando nadie nos nombre&quot;, de Luciana Sousa.                            </span>
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        <em><strong>Cuando nadie nos nombre</strong></em><strong>, de Luciana Sousa, sali&oacute; por Tusquets.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>El a&ntilde;o en que deb&iacute;a morir</strong></em><strong>, de Natalia Moret. </strong>Aislada en el campo, en el momento m&aacute;s fr&iacute;o y oscuro de un invierno de encierro, <strong>una mujer de cuarenta y dos a&ntilde;os espera el resultado de una biopsia a la misma edad en la que su madre muri&oacute; de c&aacute;ncer</strong>. En ese limbo transcurre la novela de Natalia Moret, publicada por Ediciones B. Una reflexi&oacute;n sobre la maternidad y el mapa familiar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pienso en los sacrificios que posibilitaron mi subsistencia, mi crecimiento y mi educaci&oacute;n. El sacrificio de mi madre, de mi abuela, de todas las mujeres que vinieron antes. Digo sacrificio y pienso en animales desangr&aacute;ndose en un bosque para el deleite de dioses. Pienso en mis hijas habl&aacute;ndome cuando no las escucho, demasiado ocupada en otra cosa. Pienso en mi madre, que tal vez nunca quiso ser madre. <strong>&iquest;Se puede odiar la maternidad y amar a un hijo?</strong>&rdquo;, reflexiona la narradora de la novela.
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            <span class="title">
                &quot;El año en que debía morir&quot; de Natalia Moret.                            </span>
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        <em><strong>El a&ntilde;o en que deb&iacute;a morir</strong></em><strong>, de Natalia Moret, sali&oacute; por Ediciones B. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/odiar-maternidad-amar-hijo_1_9241883.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace se puede leer un fragmento del libro</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Barro</strong></em><strong>, de Natalia Rodr&iacute;guez Sim&oacute;n. </strong>&ldquo;De esta espesura verde y agua que ahoga las he visto emerger. Salieron como animales, como animalas, m&aacute;s bien. Reptiles: una mano confundida con un pie delante de otra mano o de otro pie, endemoniadas por el dolor, retorcidas como posesas. Se me fueron acercando como moscas. Yo no las conoc&iacute;a ni me imaginaba que ah&iacute; en lo espeso viv&iacute;an ellas y algunos ellos que aparec&iacute;an poco. C&oacute;mo me iba a imaginar que viv&iacute;an ah&iacute;, qui&eacute;n pod&iacute;a sobrevivir ah&iacute; entre el barro y los bichos y las bestias&rdquo;. As&iacute; comienza <em>Barro</em>, de <strong>Natalia Rodr&iacute;guez Sim&oacute;n</strong>, una historia contada a tres voces en donde se narra desde distintas perspectiva la vida en comunidad en una geograf&iacute;a exuberante y salvaje.&nbsp;Este libro, que public&oacute; el sello independiente Mardulce, tambi&eacute;n es finalista del Premio Medif&eacute;-Filba.
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                Barro, de Natalia Rodríguez Simón.                            </span>
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        <strong>9.</strong><em><strong> La verdad de una noche</strong></em><strong>, de Sol Montero. </strong>Una soci&oacute;loga argentina llega a Francia para cursar un doctorado que la llevar&aacute; a indagar en los juegos de azar como pr&aacute;ctica social hasta sumergirse en un mundo m&aacute;s personal: el legado de su padre jugador. En ese universo se despliega &ldquo;La verdad de una noche&rdquo; (Ediciones B, Colecci&oacute;n Cerca de la verdad), la primera novela de<strong> Sol Montero</strong>.
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                    alt="&quot;La verdad de una noche&quot;, de Sol Montero, salió por Ediciones B, en la colección Cerca de la verdad"
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                &quot;La verdad de una noche&quot;, de Sol Montero, salió por Ediciones B, en la colección Cerca de la verdad                            </span>
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        <em><strong>La verdad de una noche</strong></em><strong>, de Sol Montero, sali&oacute; por Ediciones B. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/noche_1_9690423.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace, un fragmento del libro</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Quebrada</strong></em><strong>, de Mariana Travacio. </strong>Lina junta coraje y se va. Se va con dos cantimploras, un atado de ropa y unas semillas que le dio la curandera del pueblo. Lo que Lina deja atr&aacute;s es una tierra yerma: una tierra quebrada llena de espinas que ara&ntilde;an el viento. <strong>Relicario, su esposo, no la acompa&ntilde;a: le dice que a los muertos no se los abandona y la deja ir.</strong> As&iacute; comienza <em>Quebrada</em> (Tusquets) de Mariana Travacio. Un texto que avanza, tal como apuntan sus editores, <strong>&ldquo;con una cadencia hipn&oacute;tica, sobre los desarraigos y las p&eacute;rdidas que conllevan las migraciones&rdquo;</strong>.
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                &quot;Quebrada&quot;, de Mariana Travacio, salió por Tusquets                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Quebrada</strong></em><strong>, de Mariana Travacio, sali&oacute; por Tusquets.</strong>
    </p><h3 class="article-text">UN PREMIO POR LA IGUALDAD</h3><p class="article-text">
        &ldquo;La convocatoria apunta a fortalecer pol&iacute;ticas culturales con perspectiva de g&eacute;nero que contribuyan a la erradicaci&oacute;n de las disparidades existentes y que garanticen la igualdad de oportunidades. S<strong>e trata de un certamen orientado a reconocer y visibilizar la narrativa actual argentina, escrita por mujeres cis, lesbianas, travestis, trans y no binarios </strong>con el objetivo de premiar la mejor novela publicada el a&ntilde;o pasado en la Argentina&rdquo;, inform&oacute; sobre el Premio Sara Gallardo en un comunicado el Ministerio de Cultura de la Naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El nombre del galard&oacute;n representa un homenaje a la figura de la destacada escritora y periodista argentina <strong>Sara Gallardo</strong>. En las ediciones anteriores resultaron ganadoras las obras <em>La sed</em> de <strong>Marina Yuszczuk </strong>(2021) y <em>Kaid&uacute;</em>, de <strong>Paula P&eacute;rez Alonso</strong> (2022).
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/premio-sara-gallardo-son-tratan-novelas-finalistas_1_10519124.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Sep 2023 03:13:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Premio Sara Gallardo: cuáles son y de qué tratan las novelas finalistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Escritoras,Premio Sara Gallardo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alejandra Kamiya y un libro de cuentos encantador: fósforos húmedos, duelos, Japón y un amor no correspondido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/alejandra-kamiya-libro-cuentos-encantador-fosforos-humedos-duelos-japon-amor-no-correspondido_1_10129723.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa8f4aa8-36ab-47c4-bbea-690972119c14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alejandra Kamiya y un libro de cuentos encantador: fósforos húmedos, duelos, Japón y un amor no correspondido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora argentina acaba de publicar “La paciencia del agua sobre cada piedra”, un nuevo tomo de relatos tan delicados como arrolladores. Proceso de escritura, “yo” literario y estilo en la mirada de una de las autoras más sutiles del país.</p><p class="subtitle">Liliana Heker: “La literatura no busca verdades consensuadas”</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Toda la oscuridad del mundo cabe en una habitaci&oacute;n peque&ntilde;a. Porque la oscuridad no deja intersticios como dudas. No distingue entre rincones o espacios abiertos, no hay para esa boca nada demasiado &iacute;nfimo ni demasiado grande. Es de lo que no tiene medida, como Dios o el miedo&rdquo;</em>, se lee en las primeras l&iacute;neas de <em>La paciencia del agua sobre cada piedra</em> (Eterna Cadencia, 2023) el reciente libro de cuentos de la escritora argentina <strong>Alejandra Kamiya</strong>. Como un avance, como una muestra peque&ntilde;a de todo eso que vendr&aacute; despu&eacute;s y no siempre es ostensible al primer vistazo, <strong>los cuentos de Alejandra Kamiya exploran distintos tipos de oscuridades</strong>. A veces con la p&eacute;rdida y el duelo en primer plano, a veces con eso que apenas se puede mencionar intentando salir a la superficie, la escritora, una de las m&aacute;s interesantes y sutiles de la literatura argentina contempor&aacute;nea, busca en las hendiduras.
    </p><p class="article-text">
        En este tomo de cuentos encantador, las historias cruzan animales con humanos (una mujer convive con un mono; otra recuerda todos los perros que la acompa&ntilde;aron en su vida); <strong>vidas vigorosas con otras que se aproximan al ocaso; melancol&iacute;as con entusiasmos desenfrenados, como dejarse llevar por un elefante</strong>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El nuevo libro de cuentos de Alejandra Kamiya salió por Eterna Cadencia Editora.                            </span>
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        En todos los casos, se trata de narraciones que se ubican en los intersticios, en una zona que parece cotidiana y a la vez se nutre de lo on&iacute;rico. <strong>Cubrir a estos cuentos de adjetivos &ndash;ya hay much&iacute;simos por ac&aacute;, s&iacute;&ndash; les juega en contra, los recarga de algo que es ajeno, los aplasta.</strong> Porque Kamiya escribe desde la simpleza, desde la imagen m&aacute;s desgranada, desde la gota de agua que, en su austeridad, no para de moverse.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que un tono o un estilo no es algo que uno piensa y despu&eacute;s lo busca. Hay un movimiento hacia adentro que tiene que ver con intentar ser lo m&aacute;s aut&eacute;ntico posible y tal vez ah&iacute; sale el estilo que tenga que ser. <strong>Obviamente, despu&eacute;s de que sali&oacute; te sorprend&eacute;s y te alegr&aacute;s con eso, hasta por ah&iacute; pens&aacute;s 'claro, me gusta, esto soy yo'</strong>. Pero no se busca una est&eacute;tica de manera exterior sino explorando hacia adentro&rdquo;, se&ntilde;ala ante <em>elDiarioAR</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el trabajo con el texto en s&iacute;, &iquest;c&oacute;mo vas hacia esa simpleza?, &iquest;correg&iacute;s mucho?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Primero pienso mucho y ya antes de sentarme a escribir: voy quitando cosas o, mejor, voy buscando el camino m&aacute;s limpio. S&iacute;, limpio es la palabra. <strong>M&aacute;s neto en mi cabeza. Despu&eacute;s, ya cuando me siento a escribir, la forma lo va tomando casi todo</strong>. Es raro pero es un procedimiento parecido a esculpir, vas quitando y aparece algo cuando vas quitando. Algo as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A veces hay muchas fantas&iacute;as alrededor de la escritura o sobre c&oacute;mo surge eso que narran los escritores. &iquest;Vos en particular ten&eacute;s registro de alg&uacute;n tipo de punto de partida? &iquest;Es una imagen, es una palabra, es una idea lo que te convoca a decir &ldquo;empiezo a escribir esto&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo lo siento <strong>como una fricci&oacute;n parecida a la del f&oacute;sforo en el borde de la cajita</strong>, ese movimiento que enciende algo. Puede haber muchos f&oacute;sforos h&uacute;medos, pero de repente hay uno que enciende. Est&aacute; entre algo externo y algo interno. Eso externo puede ser desde una escena que veo en la calle o una escena de una pel&iacute;cula, hasta lo que est&aacute; hablando alguien en la otra mesa del bar. O algo que miro por casualidad. O algo realmente importante. Cualquier cosa. Pero tiene que haber esa fricci&oacute;n y esa primera chispita.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Kamiya nació en Buenos Aires, en 1966.                            </span>
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        <strong>&iquest;Por qu&eacute; en general lo tuyo termina en formas breves, como el cuento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me gusta mucho el cuento por esto de la s&iacute;ntesis y de la intensidad que tiene que tener. <strong>Conmigo y con lo que escribo suelo usar el verbo </strong><em><strong>pavear</strong></em><strong> para intentar explicar esto: en el cuento no se puede </strong><em><strong>pavear</strong></em><strong> ni una l&iacute;nea. </strong>As&iacute; y todo ahora estoy d&aacute;ndole vueltas a una novela, pero no por la novela en s&iacute;, o porque piense que la novela es mejor que el cuento, sino porque lo que voy a encarar creo que me pide una novela. Es algo m&aacute;s extenso, que se tiene que ir desarrollando en m&aacute;s espacio. A veces el formato te lo pide lo que vas a contar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En todos tus relatos aparece muy fuerte la sensaci&oacute;n de que no est&aacute; solamente lo que se ve, que hay una suerte de condensaci&oacute;n. &iquest;Te lleva mucho tiempo llegar a eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El tema del tiempo es interesante porque var&iacute;a. Siempre doy este ejemplo: el cuento <em>El pozo</em>, que es uno de los textos m&aacute;s largos que escrib&iacute;, lo escrib&iacute; en una sola sentada muy r&aacute;pido. creo que tard&eacute; menos de media hora porque antes le hab&iacute;a dado muchas vueltas en la cabeza. Lo escrib&iacute; tranquila, ya estaba segura de para d&oacute;nde iba. Entonces no hay una proporci&oacute;n entre las l&iacute;neas escritas y el tiempo que te lleva hacerlas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Conmigo suelo usar el verbo &#039;pavear&#039; para intentar explicar esto: en el cuento no se puede &#039;pavear&#039; ni una línea.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo es la selecci&oacute;n, en un libro de cuentos, para decidir c&oacute;mo y cu&aacute;ntos se re&uacute;nen, cu&aacute;nto falta o cu&aacute;nto sobra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute; con certeza, pero creo que hay un ritmo interno. Porque llega un momento que dec&iacute;s &ldquo;creo que tengo un libro&rdquo;. Porque obviamente a los cuentos se van escribiendo de a uno y los guardas. <strong>Despu&eacute;s ni siquiera se respeta el orden en el que fueron apareciendo: vas escribiendo y van a parar a un archivo. Pero hay, aparece, existe una necesidad interna</strong>. Es como encontrarte con un amigo. No es que dec&iacute;s &ldquo;bueno, quedamos en vernos cada tres meses&rdquo;. No, por lo general dec&iacute;s &ldquo;ay, hace tanto tiempo que no veo a tal persona, la voy a llamar&rdquo;. Y no es que para llegar al encuentro te plante&aacute;s tener una cantidad de cosas para contar, no, vas acomodando todo para reencontrarte. <strong>En este caso me pas&oacute; que ten&iacute;a esa sensaci&oacute;n interna de un libro, tuve un encuentro con esta nueva editorial, dije &ldquo;s&iacute;, ya estoy&rdquo;. Sab&iacute;a que hab&iacute;a un par de huecos, entonces escrib&iacute; los cuentos para esos huecos.</strong> Igual, de todos modos, a m&iacute; me gusta m&aacute;s la idea de obra que de libro en s&iacute;. Este libro podr&iacute;a mezclarse perfectamente con los dos anteriores. Eso es lo que me gusta ver, la obra m&aacute;s grande.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La escritora Virginia Higa </strong><a href="https://www.revistatransas.com/2020/09/03/escritorxnikkei_virginiahiga/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>escribi&oacute; un texto muy interesante que analiza qu&eacute; es un escritor o una escritora nikkei</strong></a><strong>. Ella habla ah&iacute; de cierta mirada, de un v&iacute;nculo con Jap&oacute;n que se convierte en una zona extra&ntilde;a y familiar a la vez. &iquest;C&oacute;mo ves esta cuesti&oacute;n vos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me encant&oacute; cuando le&iacute; ese art&iacute;culo de Virginia Higa porque es exactamente eso lo que noto en mi caso y ella marca: es un amor no correspondido. <strong>Porque s&iacute;, sentimos en general un gran amor por Jap&oacute;n, pero Jap&oacute;n no s&eacute;. Esto tal vez tiene que ver con que Jap&oacute;n es s&uacute;per estructurado, muy ordenado. Un lugar donde la jerarqu&iacute;a es muy importante: vos ten&eacute;s jerarqu&iacute;as hasta para c&oacute;mo sentarte, c&oacute;mo servir una mesa, qui&eacute;n paga, qui&eacute;n no paga</strong>. Todo est&aacute; regulado. Y eso a veces hace de alg&uacute;n modo una sociedad un poco clasista. Por momentos no creo que se trata de una falta de compasi&oacute;n ni nada, es que el lugar tuyo es este y el m&iacute;o es este otro.&nbsp; Eso deriva en algunas cuestiones con los <em>nikkei</em>, los que somos hijos o nietos de japoneses, somos eso, hijos o nietos pero no japoneses. Cuando yo era chiquita me dec&iacute;an &ldquo;&iquest;pero vos qu&eacute; sos?&rdquo; y yo dec&iacute;a &ldquo;soy mezcla&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>De todos modos algo de Jap&oacute;n evidentemente se mete en la escritura, en las im&aacute;genes, en las grullas que aparecen en las historias, a veces hasta en la puntuaci&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que por m&aacute;s que sea mezcla, tengo una mitad japonesa. <strong>Aunque Jap&oacute;n reniegue, &iexcl;tengo mi cara, tengo mis gustos, tengo mi cabeza que funcionan con algo de su ritmo!</strong> (risas). Y tambi&eacute;n tengo lo m&iacute;o argentino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo lo pens&aacute;s o c&oacute;mo trabaj&aacute;s vos esto que a veces se se&ntilde;ala como lo biogr&aacute;fico en la literatura?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A <strong>Mar&iacute;a Martoccia</strong> una vez le preguntaron algo de eso y dijo todo es autobiogr&aacute;fico. Y creo que Thomas Bernhard dijo, y tambi&eacute;n me encant&oacute;, algo as&iacute; como que si lo que me pas&oacute; no me hubiese pasado, lo habr&iacute;a inventado. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Alejandra Kamiya, durante la presentación de su nuevo libro.                            </span>
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        <strong>&iquest;Vas por el lado de &ldquo;Madame Bovary soy yo&rdquo;, esa frase que se le atribuye a Flaubert?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, Madame Bovary soy yo (risas). Quiero decir que lo que yo invento tambi&eacute;n es autobiogr&aacute;fico. Al mismo tiempo, lo que otras personas creen que es muy autobiogr&aacute;fico y fiel es la mitad inventado, tambi&eacute;n. <strong>Muchas veces es una lectura, una interpretaci&oacute;n de lo que creen que est&aacute;n recordando fielmente. No hay una l&iacute;nea divisoria perfecta, es todo m&aacute;s o menos autobiogr&aacute;fico.</strong> Todo es interpretado y los que escribimos estamos en la interpretaci&oacute;n m&aacute;s que en los hechos. A partir del Nobel a <strong>Annie Ernaux</strong> hubo un mont&oacute;n de art&iacute;culos sobre esto que a veces me daban mucha bronca porque dec&iacute;an algo as&iacute; como que ella estaba hablando de s&iacute; misma todo el tiempo. Cuando, en realidad, es alguien que se ofrece a s&iacute; misma para hablar de cosas que nos pasan a todos. &iexcl;Es lo contrario de una egoc&eacute;ntrica o una ego&iacute;sta! No digo que se inmola, pero s&iacute; que se est&aacute; ofreciendo. En todo caso hay distintos &ldquo;yo&rdquo; literarios. Es distinto alguien que te dice &ldquo;yo, yo, yo&rdquo; y nada m&aacute;s. <strong>El yo no es un problema, el yo se puede hacer para llevar a cabo maniobras generosas y el yo se puede usar tambi&eacute;n para lo contrario. Hay yoes feos y yoes maravillosos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Has comentado en varios lugares que fuiste a los talleres de In&eacute;s Fern&aacute;ndez Moreno y de Abelardo Castillo, y despu&eacute;s vos misma coordinaste tus propios talleres. &iquest;C&oacute;mo pens&aacute;s que funcionan esos espacios en tu propia escritura y para la de los dem&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es obvio, como dec&iacute;a Abelardo, que nadie te puede ense&ntilde;ar a escribir. Pero s&iacute; te pueden acompa&ntilde;ar. Y ese acompa&ntilde;amiento a veces es muy valioso. A veces es muy activo y otras veces es casi pasivo, pero igual de valioso en las dos formas. A m&iacute; me encanta hacer talleres, aprendo un mont&oacute;n.<strong> Adem&aacute;s yo no tengo formaci&oacute;n acad&eacute;mica en letras, vengo de otro planeta, de otro mundo que nada que ver, vengo del comercio. </strong>No tengo la teor&iacute;a previa y muchas veces la voy armando o la voy deduciendo a partir de lo que hago. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que un tono o un estilo no es algo que uno piensa y después lo busca. Hay un movimiento hacia adentro que tiene que ver con intentar ser lo más auténtico posible y tal vez ahí sale el estilo que tenga que ser</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Sin esa formaci&oacute;n tradicional en Letras, </strong>&iquest;<strong>c&oacute;mo armaste tu mapa de lecturas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Abelardo justamente era un gran ordenador de lecturas. &Eacute;l ten&iacute;a un sistema, te dec&iacute;a &ldquo;si a vos te gusta un escritor ten&eacute;s que leer los escritores que le gustaron a &eacute;l y as&iacute; ibas armando una especie de &aacute;rbol geneal&oacute;gico&rdquo;. <strong>Pero a pesar de eso yo siempre fui y segu&iacute; siendo muy desordenada. Porque voy a una librer&iacute;a, me quiero comprar tal cosa y me compro cuatro otras. Y siempre estoy siempre &aacute;vida de m&aacute;s.</strong> Adem&aacute;s es muy impresionante la desproporci&oacute;n que hay entre los libros que a uno le gustar&iacute;a leer y los que te da la vida, el tiempo de vida para leer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En el caso de lo oriental o lo japon&eacute;s fuiste lectora en ese terreno o te vino con el tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue con el tiempo. &iquest;Por qu&eacute;? Porque cuando yo era chica vivimos una &eacute;poca sumamente racista, clasista, tradicional, dura, conservadora. Estoy hablando de los 70. Yo no pod&iacute;a aclarar que era japonesa, para todos yo era era china y los chinos eran como los marcianos o los perros. Era algo rar&iacute;simo pero ser diferente, era algo despreciable. Lo &uacute;nico que yo percib&iacute;a en ese momento era eso, que hab&iacute;a una diferencia. Con el tiempo vi que yo ten&iacute;a ideas que cre&iacute;a que de alguna manera eran m&iacute;as y despu&eacute;s me di cuenta de que eran japonesas.<strong> Entonces fui agarrando todo lo que hab&iacute;a disponible ac&aacute; de literatura japonesa, casi como preguntando, buscando respuestas. Al principio fue m&aacute;s dif&iacute;cil pero ahora es impresionante porque llega cada vez m&aacute;s material. Igual falta un mont&oacute;n. </strong>Pero es medio ca&oacute;tico lo que se traduce. Por ejemplo, con mi pap&aacute; y con un poeta hicimos traducciones de poemas de (Ry&#363;nosuke) Akutagawa. Akutagawa es el m&aacute;s grande cuentista japon&eacute;s y no estaban traducidos sus poemas. Eso es rar&iacute;simo. Estuvimos tres a&ntilde;os trabajando muy duro. Y sali&oacute; hace un par de a&ntilde;os con el t&iacute;tulo <em>Detr&aacute;s del bamb&uacute;</em>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Alejandra Kamiya brinda talleres de escritura y lectura en Buenos Aires.                            </span>
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        <strong>Los t&iacute;tulos de tus libros son muy po&eacute;ticos, tambi&eacute;n las im&aacute;genes y escenas de tus cuentos. &iquest;Nunca te animaste a escribir poes&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de esas traducciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando era joven s&iacute; le&iacute;a mucha poes&iacute;a. Despu&eacute;s fui m&aacute;s de narrativa. Despu&eacute;s m&aacute;s tarde fui por los ensayos. <strong>Y ahora leo poca poes&iacute;a, pero con much&iacute;simo respeto, nunca devor&aacute;ndola. </strong>Para m&iacute; la poes&iacute;a es como la c&uacute;spide de la literatura y por eso creo que no llego.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En todo caso preferiste no escribirla.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Solo cuando era m&aacute;s irresponsable (risas). Desde que fui m&aacute;s consciente, no. Hace poco me preguntaban algo parecido y justo hab&iacute;a vuelto de las vacaciones cerca del mar. <strong>La poes&iacute;a es algo parecido al mar, &iquest;viste cuando&nbsp; sent&iacute;s como una especie de respeto? Porque es hermoso y te atrae y si me preguntan lo que me gustar&iacute;a, s&iacute;, me meter&iacute;a as&iacute;, mar adentro. </strong>Pero ahora estoy ac&aacute; y tengo que ver d&oacute;nde es la rompiente, hasta d&oacute;nde yo puedo meterme sin ahogarme. Es una relaci&oacute;n de respeto que te hace dar cuenta tambi&eacute;n de tu tama&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/alejandra-kamiya-libro-cuentos-encantador-fosforos-humedos-duelos-japon-amor-no-correspondido_1_10129723.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Apr 2023 09:13:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alejandra Kamiya y un libro de cuentos encantador: fósforos húmedos, duelos, Japón y un amor no correspondido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Escritoras,Japón,Alejandra Kamiya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Magalí Etchebarne y un libro entre la muerte de sus padres, el duelo y “el balbuceo de un lenguaje nuevo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/magali-etchebarne-libro-muerte-padres-duelo-balbuceo-lenguaje-nuevo_1_9922438.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6d2e4608-c48a-4c68-ab79-144261c684f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1065861.jpg" width="1182" height="665" alt="Magalí Etchebarne y un libro entre la muerte de sus padres, el duelo y “el balbuceo de un lenguaje nuevo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora argentina, que se destacó en 2017 con su primer y notable libro de cuentos, incursionó ahora en la poesía. El proceso de escritura, el impacto que le produjo un texto de Annie Ernaux y cómo contar literariamente el momento en que se desarma la casa familiar.
</p><p class="subtitle">Entrevista - Los secretos de la ceremonia del té: la búsqueda de las raíces en Japón de una escritora a contramano del vértigo</p></div><p class="article-text">
        <em>Los mejores d&iacute;as </em>(Tenemos las m&aacute;quinas), su debut literario de 2017, fue uno de esos libros que se convierten en un fen&oacute;meno: una editorial independiente y peque&ntilde;a apostaba por una escritora joven con un pulso narrativo muy particular que de inmediato cosech&oacute; elogios de la cr&iacute;tica y la admiraci&oacute;n de numerosos lectores. <strong>Era un volumen de cuentos que tra&iacute;a un sonido nuevo &ndash;algo que se vinculaba a la tradici&oacute;n y al mismo tiempo se despegaba, como en un balanceo&ndash; con historias encantadoras alrededor de los v&iacute;nculos humanos, el desgarro interior, la torpezas del deseo, los vaivenes del pasado.</strong> Tambi&eacute;n con p&aacute;jaros (&iexcl;muchos p&aacute;jaros!), con paisajes sutiles, con la naturaleza siempre magn&eacute;tica y al acecho. El escritor <strong>Federico Falco</strong> lo resumi&oacute; con precisi&oacute;n: &ldquo;Magal&iacute; Etchebarne tiene una capacidad impresionante para poner en palabras las contradicciones, las inseguridades y los deseos de sus personajes. Un primer libro de una contundencia pocas veces vista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algunos a&ntilde;os despu&eacute;s, mientras aquel libro super&oacute; las diez ediciones, se edit&oacute; en Espa&ntilde;a y sigue circulando, <strong>Magal&iacute; Etchebarne decidi&oacute; volver.</strong> Pero, esta vez, con una nueva sorpresa: un libro de poemas. Es que a <em>Los mejores d&iacute;as</em> le sucedieron tiempos dif&iacute;ciles: primero muri&oacute; su padre, luego a su madre le diagnosticaron c&aacute;ncer y la escritora debi&oacute; acompa&ntilde;ar, pandemia mediante, el proceso de su deterioro hasta su muerte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Un año se pasa de ser hija a poeta, y los versos se convierten en manotazos a la memoria&quot;, escribió Marina Mariasch sobre los poemas de &quot;Cómo cocinar un lobo&quot;."
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            <span class="title">
                &quot;Un año se pasa de ser hija a poeta, y los versos se convierten en manotazos a la memoria&quot;, escribió Marina Mariasch sobre los poemas de &quot;Cómo cocinar un lobo&quot;.                            </span>
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        <em>C&oacute;mo cocinar un lobo </em>(Tenemos las M&aacute;quinas, 2023) podr&iacute;a pensarse como un poemario de duelo antes del duelo. Como la memoria de un cuerpo, de una casa familiar, de un mundo que tambalea y en ese temblor vibra entre el recuerdo, las im&aacute;genes y los silencios. <strong>Con delicadeza y como quien cocina a fuego lento entre el dolor y el eco de una voz poderosa, Magal&iacute; Etchebarne lo hizo de nuevo</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre escribo cuentos, eso es lo que estoy escribiendo casi todo el tiempo. Con la poes&iacute;a hab&iacute;a empezado como un ejercicio de probar y ver, mientras atraves&eacute; todo el proceso de la muerte de mis padres. Ese el centro de <em>C&oacute;mo cocinar un lobo</em>, en particular la enfermedad de mi madre&rdquo;, se&ntilde;ala la escritora en di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Fueron apareciendo de a poco estos poemas? &iquest;Los escribiste mientras acompa&ntilde;abas a tu madre?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fueron tiempos bastante pesados y densos en los que siempre llev&eacute; un diario. Yo estaba muy cansada, f&iacute;sicamente y mentalmente. Y esta fue la forma que me sali&oacute;. <strong>Creo que no pude escribirlo de otra manera. O sea, no quer&iacute;a tampoco hacerlo de otra manera y a la vez siempre llegaba a una cosa muy breve, como de entraditas de diario o versitos. Iba tomando notas que despu&eacute;s, en alg&uacute;n momento pasado el tiempo, me sent&eacute; y acomod&eacute;.</strong> Pero muchas cosas nacieron as&iacute;, como notas de duelo. Eso que escrib&iacute;s mientras est&aacute;s <em>duelando</em>. Con la muerte de mi padre tambi&eacute;n. Se dio la casualidad &ndash;y no tan casualidad, porque con la escritura pasan estas cosas medio extra&ntilde;as&ndash; que es que dos d&iacute;as antes de que &eacute;l muriera empec&eacute; a llevar un diario nuevo. Yo siempre llevaba diarios y dije &ldquo;voy a empezar a llevar un diario y tenerlo siempre a mano en el celular&rdquo;. Entonces, cuando iba camino al trabajo por ejemplo, pod&iacute;a escribir. Y lo abr&iacute; dos d&iacute;as antes, sin saber que mi padre iba a morir, y justo coincidi&oacute; con que se convirti&oacute; en el lugar, de alguna manera, de procesar eso que nos va a pasar a todos. Eso, creo: fueron a&ntilde;os de acompa&ntilde;ar enfermedad y de muerte y eso es lo que me sali&oacute;. <strong>Era la forma as&iacute;, m&aacute;s fragmentada y quiz&aacute;s un poco m&aacute;s opaca, en la que me sent&iacute;a m&aacute;s protegida para contar. Y necesitaba escribirlo, no porque quer&iacute;a cont&aacute;rselo a alguien sino porque yo necesitaba escribirlo y sal&iacute;a as&iacute;, no como un relato</strong>. Obviamente que en la escritura de los cuentos yo pongo siempre cosas de cierta realidad. Pero ac&aacute; no era que quer&iacute;a contar mi vida ni nada de eso. Pero a estos procesos no pod&iacute;a sentarme a escribirlos de forma ordenada y narrativa. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En el camino te cruzaste con lecturas alrededor de la muerte o el desgaste f&iacute;sico de los padres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mir&aacute;, me pas&oacute; que yo no hab&iacute;a le&iacute;do a <strong>Annie Ernaux</strong> hasta que la salud de mi mam&aacute; se deterior&oacute; mucho. Y justo llegu&eacute; a <em>No he salido de mi noche</em>, que es un diario que ella lleva de su madre cuando est&aacute; enferma, cuando est&aacute; internada en un geri&aacute;trico, tambi&eacute;n una cl&iacute;nica, y en otro momento, cuando se la lleva a su casa. Es doloros&iacute;simo. Porque adem&aacute;s ella reflexiona ah&iacute; mucho sobre la escritura. En realidad, la madre y la escritura.<strong> Ese libro me hab&iacute;a parecido s&uacute;per iluminador, porque aparec&iacute;a algo que a m&iacute; tambi&eacute;n me pasaba: esto de que la escritura era algo que mi mam&aacute; me hab&iacute;a habilitado. </strong>Porque fue ella la que me habilit&oacute; los libros. Fue la que me estimulaba para escribir desde chica. Entonces la escritura estaba muy cerca de ella y empec&eacute; a percibir que mi mam&aacute; iba a morir, si bien todav&iacute;a no estaba en el proceso final, lo intu&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Siempre escribo cuentos, eso es lo que estoy escribiendo casi todo el tiempo. Con la poesía había empezado como un ejercicio de probar y ver, mientras atravesé todo el proceso de la muerte de mis padres. Ese el centro de &#039;Cómo cocinar un lobo&#039;.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Algo que sucede con Annie Ernaux y se puede vincular con lo que traen tus poemas es que, lejos de cierto estereotipo, al describir los lugares de los que vienen ustedes como escritoras no se trata en ning&uacute;n caso de lugares repletos libros.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, en mi casa familiar no hubo bibliotecas que vaciar. De hecho, cuando muri&oacute; mi mam&aacute; la casa estaba intacta, llena de cosas. Porque adem&aacute;s fue la casa en la que vivieron mis abuelos. <strong>Es una casa que tiene 110 a&ntilde;os. Mi abuelo era ebanista entonces estaban todas las cosas de &eacute;l. Mi pap&aacute; ten&iacute;a los p&aacute;jaros que aparecen en los poemas. A &eacute;l le gustaban mucho los animales.</strong> Tengo un amigo librero que me dijo: &ldquo;Cuando muri&oacute; mi madre nosotros fuimos a sacar las cosas y encontramos cartas y diarios&rdquo; y yo pensaba &ldquo;bueno, qu&eacute; espectacular abrir y que empiecen a aparecer cosas que te den material&rdquo;. Pero a m&iacute; y a mi hermana nos pasaba que no encontr&aacute;bamos nada, &iexcl;no encontr&aacute;bamos secretos, un diario, cartas, nada! No hab&iacute;a absolutamente nada. Hab&iacute;a fotos y mi pap&aacute; era s&uacute;per acumulador as&iacute; que lo que hab&iacute;a era recuerdos, cosas que &eacute;l guardaba, much&iacute;simas fotos. Y los animales, s&iacute;, sus p&aacute;jaros. En mi familia siempre hubo p&aacute;jaros: mi abuelo era palomero y mi pap&aacute; cazaba desde chiquito. As&iacute; que fue como vaciar una casa de otro siglo. Pero no hab&iacute;a libros, salvo los m&iacute;os,&nbsp;los que yo hab&iacute;a dejado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En ese sentido hay una especie de g&eacute;nero de textos sobre casas que se vac&iacute;an. &iquest;Encaraste tambi&eacute;n lecturas o escenas as&iacute; para este libro?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando todo esto estaba pasando yo no estaba leyendo especialmente cosas en relaci&oacute;n a la muerte de los padres o el duelo porque lo estaba viviendo. La verdad es que en ese momento no quer&eacute;s leer lo que est&aacute;s viviendo. S&iacute; hab&iacute;a le&iacute;do lo de <strong>Annie Ernaux</strong>. Despu&eacute;s, cuando empec&eacute; a armar estos poemas y a querer trabajarlos, alguien me pas&oacute; el libro de <strong>Roland Barthes</strong> sobre el duelo, que es sobre su madre tambi&eacute;n. <strong>Y ah&iacute; s&iacute;, ah&iacute; s&iacute; encontraba esas lecturas, esos huecos cuando la literatura te funciona como de autoayuda, en el sentido de que le pone palabras a algunas cosas.</strong> Eso que a veces uno dice &ldquo;es muy exagerado estar sintiendo esto&rdquo; porque son nuestros padres y uno sabe que se van a morir. Pero bueno, al menos para m&iacute; fue acompa&ntilde;ar un proceso muy f&iacute;sico que, creo, suele pasar en los hijos que acompa&ntilde;an, que cuidan a los padres, que cuidan sus cuerpos. Que no es solo acompa&ntilde;ar, ir de visita. No es que yo iba a la casa de mi mam&aacute; una vez por semana; gestionaba, la cuidaba. Y ese es un lugar en el que qued&aacute;s muy cansado. S&iacute;, creo que es bastante traum&aacute;tico ese deterioro en cierta forma. En un poema del libro yo copi&eacute; un fragmento de una novela de <strong>Rick Moody</strong>. Se llama <em>Purple America</em> y ah&iacute; describe c&oacute;mo ba&ntilde;a a su madre, pero tambi&eacute;n lo que piensa mientras lo hace, la radio que escuchan, c&oacute;mo la limpia. Con eso hice una especie de <em>cover</em>. Tambi&eacute;n us&eacute; este ep&iacute;grafe de <strong>Juana Manuela Gorriti</strong> que tom&eacute; del libro <em>Lo &iacute;ntimo</em> y tiene un formato de diario de los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida en los que ella comienza escribiendo sobre su casa de su infancia. Esto que implica volver a ese lugar y lo que queda. Bueno, y habla de la memoria, de los amigos, las palabras. 
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        <strong>&iquest;Cu&aacute;l era tu v&iacute;nculo con la poes&iacute;a antes de escribir estos poemas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre fui lectora de poes&iacute;a, pero nunca una lectora omn&iacute;vora ni muy erudita. En la facultad se lee bastante poca poes&iacute;a y despu&eacute;s s&iacute;, obviamente leo y empec&eacute; a leer m&aacute;s. Otro libro que me gust&oacute; mucho encontrar, que por suerte le&iacute; despu&eacute;s de haber escrito lo m&iacute;o, es el de <strong>Tamara Kamenszain</strong>, <em>El eco de mi madre</em>. Su madre tiene Alzheimer y ah&iacute; los poemas forman una especie de novela. Aparece el relato de ese registro, sobre todo de lo que le va pasando con la lengua. Y esto es un poco lo que a m&iacute; me pas&oacute; con mi madre. Porque lo que m&aacute;s me inquietaba de la experiencia de verla envejecer y deteriorarse era que ella ya no me hablaba como me hab&iacute;a hablado hasta ese momento. No tanto lo f&iacute;sico &iquest;no? Que es algo que es m&aacute;s lento y te vas como acomodando. <strong>Muchas veces la p&eacute;rdida del lenguaje y de la coherencia aparecen de golpe y eso es s&uacute;per impactante: que alguien deje de hablar como hablaba.</strong> Incluso empez&oacute; a usar palabras que no eran de ella y que quiz&aacute;s eran m&aacute;s de mi abuela. Palabras de la infancia que ella hab&iacute;a dejado de usar. Yo dec&iacute;a &ldquo;&iquest;es ella o es mi abuela la que habla?&rdquo;. Quiz&aacute;s hoy no es nada llamativo, pero mi mam&aacute; me tuvo a los 43 a&ntilde;os y mi pap&aacute; ten&iacute;a casi 50. Entonces siempre fueron bastante grandes en relaci&oacute;n a los padres de mis amigos. Cuando me iban a buscar a un cumplea&ntilde;os y muchas veces me dec&iacute;an &ldquo;Maga, te vino a buscar tu abuela&rdquo;, y era mi mam&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la contratapa de </strong><em><strong>C&oacute;mo cocinar un lobo</strong></em><strong> Marina Mariasch apunta esto de &ldquo;aprender un lenguaje nuevo, el de la poes&iacute;a&rdquo; durante un a&ntilde;o en el que se pasa de ser hija a ser poeta. &iquest;Tuviste que aprender algo nuevo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s para m&iacute; la poes&iacute;a tiene esta cosa de balbuceo, y yo siento que esto que escrib&iacute; es una aproximaci&oacute;n a la poes&iacute;a. No me animo a decir que son poemas, es un intento de ver si me sal&iacute;a. Y apareci&oacute; esta cosa balbuceante. <strong>Ah&iacute; es donde siento que, bueno, s&iacute;, es un paso de hija a encontrar una manera de poder nombrar esto que estaba pasando.</strong> Roland Barthes dice &ldquo;a partir de ahora soy mi propia madre&rdquo;, &ldquo;a partir de ahora y para siempre soy mi propia madre&rdquo;. Algo de eso hay, pero no s&eacute; si poeta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero s&iacute; te animaste a probar con otras formas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, eso sin dudas. Para m&iacute; es as&iacute;, jugar con un lenguaje. Y esto a m&iacute; me vino bien.<em> </em><strong>La poes&iacute;a tiene esta cosa de desv&iacute;o y algo m&aacute;s opaco. Con ese lenguaje encontraba un lugar en el que me era posible hablar de esto</strong><em><strong>.</strong></em> Tambi&eacute;n pasa que en general uno no escribe pensando que sabe hacerlo, &iquest;no? Cuando te pon&eacute;s a escribir siempre es un &ldquo;a ver si me sale&rdquo;. De hecho, ahora que estoy escribiendo otros cuentos todo el tiempo intento ver si funciona. No los escribo con seguridad. Los escribo con mucha dedicaci&oacute;n, pero no estoy pensando que van a ser le&iacute;dos ni c&oacute;mo. Creo que eso es tambi&eacute;n lo que hace que tarde tanto.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La poesía tiene esta cosa de balbuceo, y yo siento que esto que escribí es una aproximación a la poesía. No me animo a decir que son poemas, es un intento de ver si me salía. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Siempre te salen formas breves?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, lo m&iacute;o entre el cuento y esto siempre es s&uacute;per taquillero (risas) Me sale breve, s&iacute;. Siempre pienso en una frase de (Ricardo) Piglia, que dice algo as&iacute; como que uno escribe como un nadador que se est&aacute; por tirar al agua y no sabe si va a poder nadar. Para m&iacute; siempre es ir un poco a tientas. Y en la poes&iacute;a m&aacute;s todav&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dec&iacute;as que te tom&aacute;s un buen tiempo para escribir, sobre todo con los cuentos. &iquest;C&oacute;mo fue en este caso, que lo que escribiste est&aacute; m&aacute;s pegado a lo que fuiste viviendo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi pap&aacute; falleci&oacute; en 2018 y mi mam&aacute; en 2020. Algunos eran poemas que yo hab&iacute;a empezado a escribir ah&iacute;. Otros que quiz&aacute;s son los que se refieren m&aacute;s al amor, digamos, eran anteriores y decid&iacute; reunirlos. Sobre todo para armar esta suerte de a&ntilde;o que intenta contar el libro, mostrar un proceso de muerte y enfermedad y tambi&eacute;n de todo lo otro. Hay un poema muy lindo de <strong>Sharon Olds</strong> en el que habla de la muerte del padre y, no me acuerdo demasiado bien el inicio, pero es como que acaban de enterrar al padre, ella se acuesta con su pareja y hacen el amor y &eacute;l le tapa la boca cada vez que ella llora o gime. Esa instancia donde la vida se mezcla con la muerte todo el tiempo. <strong>A Sharon Olds la descubr&iacute; hace unos a&ntilde;os. Ella escribi&oacute; much&iacute;simo sobre la muerte de sus padres y adem&aacute;s sobre esta cuesti&oacute;n f&iacute;sica con los padres.</strong> Yo ten&iacute;a esta cosa de que con mi mam&aacute; todo era muy pr&oacute;ximo. Ten&iacute;a una relaci&oacute;n muy linda, era un muy buen v&iacute;nculo, complejo como cualquier madre e hija, pero de mucha proximidad f&iacute;sica.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En general uno no escribe pensando que sabe hacerlo. Cuando te ponés a escribir siempre es un “a ver si me sale”. De hecho, ahora que estoy escribiendo otros cuentos todo el tiempo intento ver si funciona.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Hay muchas escenas en los poemas donde aparecen como pegadas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Era eso: estar en la cama con mi mam&aacute; y pasar tiempo. Mucha proximidad. No con mi padre, que era un hombre casi de otro siglo, entonces la distancia aparec&iacute;a en todo sentido. Pero con mi mam&aacute; s&iacute;. Entonces para m&iacute; fue partir de esa observaci&oacute;n, de c&oacute;mo ella empez&oacute; a envejecer y se me volvi&oacute; un poco como una obsesi&oacute;n en esos a&ntilde;os. Despu&eacute;s de haber publicado el libro de cuentos todo coincidi&oacute; y me pas&oacute; esto de que &ldquo;entr&eacute; en una&rdquo; (risas). Entr&eacute; en una medio oscura y <em>depre</em>. Estoy intentando salir del t&uacute;nel (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es curioso que la propia escritura te llev&oacute; a este lugar cuando hab&iacute;a una expectativa alrededor de un nuevo libro de cuentos tuyo, despu&eacute;s de la repercusi&oacute;n y los buenos comentarios que tuvo el primero.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, quiz&aacute;s podr&iacute;a haber esperado, pero esto creo que sali&oacute; como una ofrendita a ellos y por eso la tapa es esta cosa un poco de ritual dom&eacute;stico. <strong>Hay una cosa cat&aacute;rtica. Es re feo decir cat&aacute;rtica, pero es un poco cat&aacute;rtica y de ofrenda al duelo y a ellos. Esto es lo que pude hacer.</strong> As&iacute; es como pude cocinar este dolor de sus muertes y puedo pasar a otra cosa ahora. S&iacute;, ahora puedo lanzarme a la ficci&oacute;n con todo. Ahora puedo hablar de fantasmas, de otros fantasmas. &iexcl;De fantasmas que venden, no los padres! (risas).&nbsp;
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                Magalí Etchebarne nació en Buenos Aires, en 1983.                            </span>
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        <strong>Siempre est&aacute; el debate o la pol&eacute;mica o la cuesti&oacute;n alrededor de cu&aacute;ndo la literatura se posa &ldquo;m&aacute;s cerca de la verdad&rdquo;, para usar el t&iacute;tulo de la colecci&oacute;n que dirig&iacute;s en Ediciones B (N. de la R: Magal&iacute; Etchebarne trabaja como editora). Si esto sucede cuando alguien escribe algo que, entre muchas comillas, le pas&oacute; o le pas&oacute; a alguien cercano, o, por el contrario, cuando todo es, otra vez comillas, pura invenci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo me hago la misma pregunta, qu&eacute; es verdad en un texto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;O cu&aacute;ndo est&aacute;s m&aacute;s cerca?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, qu&eacute; ser&iacute;a eso. En lo personal me pasa que a veces puedo tomar una an&eacute;cdota, no porque me interese contar esa an&eacute;cdota, sino porque me sirve a m&iacute; para escribir, digamos, me sirve para despu&eacute;s b&aacute;sicamente inventar. Ahora qu&eacute; es la verdad o por d&oacute;nde va, no s&eacute;. Una vez <strong>Pedro Mairal </strong>en una entrevista dijo que &eacute;l daba un taller de escritura en una c&aacute;rcel para mujeres que cada tanto pod&iacute;an salir a sus casas y les hab&iacute;a hecho escribir un texto en relaci&oacute;n a lo que sent&iacute;an justamente cuando sal&iacute;an. Una mujer escribi&oacute; que lo que m&aacute;s le impact&oacute; cuando ella llegaba a su casa era la fragilidad de la vajilla. Porque claro, en una c&aacute;rcel todo es de lata. <strong>Entonces &eacute;l dec&iacute;a algo que estaba muy bien: quiz&aacute;s si vos y yo nos ponemos a escribir qu&eacute; es lo que puede impactar m&aacute;s a una persona cuando recupera la libertad, no s&eacute;, dir&iacute;amos la amplitud de los espacios.</strong> Pero con esta imagen de la fragilidad versus la rigidez hay algo de la experiencia propia que trae otro tipo de riqueza. No quiere decir que uno no pueda imaginar en el sentido de decir &ldquo;esta es la verdad&rdquo;. Pero para m&iacute; es eso, un cierto matiz de lo que uno escribe o del texto que a veces es lo que te sirve para empezar a escribir. <strong>A m&iacute; me funciona un poco como germen o como un poquito de masa madre, y a partir de ah&iacute; inflar. </strong>Como si fuese esto del pastorcito, pero al rev&eacute;s. No mentir, mentir, mentir, y de vez en cuando decir la verdad sino decir siempre la verdad y mentir una vez.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En tu caso, en los poemas y tambi&eacute;n en los cuentos el pasado est&aacute; muy presente. O la memoria.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, siempre estoy mirando para atr&aacute;s (risas). Creo que porque soy una melanc&oacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sos del otro siglo tambi&eacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que eso es tambi&eacute;n lo que me impactaba de observar la vejez: la idea de que ya no hay futuro sino que lo que ten&eacute;s por delante en realidad es recordar. Esa cosa del pasado: &iexcl;es mentira que el pasado est&aacute; atr&aacute;s!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te interesa ese pasado din&aacute;mico, digamos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que todo el tiempo te va pasando algo, que de verdad eso para m&iacute; es una cuesti&oacute;n del cerebro: te vas acordando de cosas que no te acordabas. Empiezan a aparecer recuerdos de lugares o personas que no est&aacute;n. Con la edad empieza a ocurrir m&aacute;s. <strong>Le empez&aacute;s a prestar atenci&oacute;n a lugares de la memoria a los que no les hab&iacute;as prestado atenci&oacute;n para nada.</strong> Sin ir m&aacute;s lejos mi madre muy cerca de la muerte empez&oacute; a recordar algunas cosas, con raptos de una lucidez y mucha nitidez de su infancia. Entonces ah&iacute; yo pensaba: &iquest;todo eso d&oacute;nde estuvo hasta ahora?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero tu v&iacute;nculo con el pasado en tus textos no es exactamente nost&aacute;lgico. O es una nostalgia en&eacute;rgica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso es lindo. Pero s&iacute;, para m&iacute; el pasado siempre est&aacute;, siempre estoy mirando el pasado. No con idealizaci&oacute;n, pero yo creo que de verdad el pasado es lo &uacute;nico que ten&eacute;s. Es un <em>hasta ac&aacute;</em>. Despu&eacute;s s&iacute;, bueno, tratamos de ser optimistas (risas).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/magali-etchebarne-libro-muerte-padres-duelo-balbuceo-lenguaje-nuevo_1_9922438.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Feb 2023 03:31:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Magalí Etchebarne y un libro entre la muerte de sus padres, el duelo y “el balbuceo de un lenguaje nuevo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura argentina,Libros,Escritoras,Magalí Etchebarne]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murió la escritora Mirta Hortas a los 73 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/murio-escritora-mirta-hortas-73-anos_1_9687581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbba37c6-29ca-48e3-8c08-25d1b1138382_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murió la escritora Mirta Hortas a los 73 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora de obras como "El tajo" o "Punta Rasa" falleció en las últimas horas, según informó el Centro PEN Argentina, en el que era vicepresidenta. Algunos de sus textos fueron publicados en la icónica revista El Escarabajo de Oro, que dirigía Abelardo Castillo.</p></div><p class="article-text">
        La escritora y docente <strong>Mirta Hortas</strong>, autora de obras como &ldquo;El tajo&rdquo; y &ldquo;Punta Rasa&rdquo;, muri&oacute; a los 73 a&ntilde;os, seg&uacute;n inform&oacute; Centro PEN Argentina, en el que era vicepresidenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con enorme pesar, Centro PEN Argentina despide a Mirta Hortas, su vicepresidenta, fallecida hace pocas horas. Es una amiga querida y una escritora irremplazable&rdquo;, fue la publicaci&oacute;n con la que Centro PEN dio a conocer la noticia, cuyo suceso hab&iacute;a ocurrido horas antes.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Paradiso Ediciones, el sello con el que Hortas public&oacute; en 2019 la novela &ldquo;Punta Rasa&rdquo;, comparti&oacute; unos fragmentos de esa obra y destac&oacute; la &ldquo;prosa prodigiosa y cristalina como su mirada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hortas naci&oacute; en Buenos Aires en 1949. Algunos de sus textos fueron publicados en la ic&oacute;nica revista El Escarabajo de Oro, que dirig&iacute;a Abelardo Castillo. Estuvo un tiempo alejada de la escritura, mientras viv&iacute;a fuera, en Par&iacute;s y Lisboa, pero cuando volvi&oacute; a la Argentina en el 2000 retom&oacute; su trabajo con la escritura y en especial la novela, g&eacute;nero en el que public&oacute; &ldquo;En espejo ajeno&rdquo;, El Tajo&ldquo; y &rdquo;Punta Rasa&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>MB con informaci&oacute;n de agencia de noticias T&eacute;lam</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/murio-escritora-mirta-hortas-73-anos_1_9687581.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Nov 2022 21:20:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Murió la escritora Mirta Hortas a los 73 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura argentina,Escritoras,Novelas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Asediadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/asediadas_129_9153913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7f6617f-3694-4b6d-b16c-ba6e6f3bcf5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Asediadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras que en España se celebraba el otro día uno de esos congresos donde se blande pomposamente la palabra libertad y personas muy ilustradas afirman que el pueblo colombiano votó mal o no sabe votar, en Colombia se gritaba de felicidad porque por primera vez en su historia parece surgir una oportunidad para “los nadies”.</p></div><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a en una cena conversaba con la grand&iacute;sima escritora boliviana <strong>Liliana Colanzi</strong>, ganadora del &uacute;ltimo Premio de narrativa breve Ribera del Duero, sobre una preocupaci&oacute;n que le asaltaba a Liliana y me contagi&oacute; a m&iacute;. Habl&aacute;bamos sobre esta maravillosa nueva generaci&oacute;n de autoras latinoamericanas que est&aacute;n escribiendo sobre el territorio, la identidad y sus violencias fuera de contextos necesariamente urbanos, sobre los cuerpos y la naturaleza como campos de batalla. Habl&aacute;bamos de autoras como Vanessa Londo&ntilde;o &ndash;Premio Aura Estrada 2017&ndash;, autora de <em>El asedio animal</em>, su novela publicada por la editorial mexicana Almad&iacute;a, que por cierto acaba de desembarcar con mucho esfuerzo en este pa&iacute;s para ampliar su labor editorial y descolonizar un poquito el panorama local.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La angustia compartida era volver a notar que resurge, o mejor dicho, que no cesa esa lectura de Am&eacute;rica Latina como una regi&oacute;n estereotipadamente ancestral, naturalmente violenta y salvaje frente al norte global que representa la raz&oacute;n y la civilizaci&oacute;n. Es decir, apuntaba Liliana, secundaba yo, que se vuelva a mirar nuestras literaturas desde filtros exotizadores parecidos al del realismo m&aacute;gico solo que con m&aacute;s sangre y coca&iacute;na. Y sin ver lo importante: lo poderosamente pol&iacute;ticas que son estas narrativas que exploran desde la ficci&oacute;n y un lenguaje cocido en la imaginaci&oacute;n po&eacute;tica y el habla de nuestros territorios, las violencias estructurales que permanecen como herencia de lo colonial y patriarcal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo de civilizaci&oacute;n vs. barbarie, ese falso debate creado desde las hegemon&iacute;as para seguir alimentando el mito del progreso capitalista frente a otras formas de vida, se resuelve en Madrid muy facilito: Mientras aqu&iacute; se celebraba el otro d&iacute;a uno de esos congresos donde se blande pomposamente la palabra libertad y personas muy ilustradas afirman que el pueblo colombiano vot&oacute; mal o no sabe votar, en Colombia se gritaba de felicidad porque por primera vez en su historia parece surgir una oportunidad para &ldquo;los nadies&rdquo;, como dice Francia M&aacute;rquez, la primera vicepresidenta afrocolombiana de ese pa&iacute;s hoy lleno de esperanza. Entonces en qu&eacute; quedamos: &iquest;Qui&eacute;nes son los b&aacute;rbaros y qui&eacute;nes los civilizados? 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente <em>El asedio animal</em> es un libro en el que discurren, duelan y resisten &ldquo;los nadies&rdquo; de Colombia y de este mundo. Aquellos a los que durante siglos se les ha mutilado la lengua, literal y metaf&oacute;ricamente, el &oacute;rgano y la voz, ese lugar de agencia y participaci&oacute;n pol&iacute;tica que hoy se lucha por recuperar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un peque&ntilde;o pueblo tan colombiano y caribe&ntilde;o como imaginario y universal, una serie de personajes, mujeres, ni&ntilde;os, madres, empiezan a contar, sin que haya un hilo temporal claro, historias que se intersectan en violencias feroces, la principal, la de la mutilaci&oacute;n. Hay en la primera p&aacute;gina una advertencia que ser&aacute; a lo largo del libro una clave de lectura fundamental: &ldquo;La p&eacute;rdida de la simetr&iacute;a del cuerpo propone otra forma de armon&iacute;a cuando se comprende que las partes amputadas son materia viva&rdquo;. Si los cuerpos mutilados recuerdan el fantasma del miembro que les fue arrebatado, la literatura recuerda con ellos, pero hace algo m&aacute;s fuerte que crear memoria, dice Vanessa, les inyecta vitalidad. Por medio del recuerdo y el relato, los devuelve a la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El libro, una primera novela que parece m&aacute;s bien una novela consagratoria, ambiciosa y compleja en sus cien p&aacute;ginas, declara desde su primera l&iacute;nea que lo que leeremos no es tanto una traducci&oacute;n en lenguaje de un horror indecible, sino la materia viva persigui&eacute;ndose a s&iacute; misma, los huesos buscando espacio. Desde un lugar de enunciaci&oacute;n poco visitado, el cuerpo mutilado habla en este libro: cuerpos a los que han cercenado las piernas, la lengua, las manos, pero tambi&eacute;n los cuerpos no individuales, ni humanos, el cuerpo colectivo, la tierra saqueada, la pachamama dolida, la naturaleza depredada. Los protagonismos se diluyen, se funden, y el lenguaje protagoniza, la memoria protagoniza, la violencia protagoniza, todo lo sist&eacute;mico que subyace a la herida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La estructura de cuatro relatos encadenados es pura desestructuraci&oacute;n, como el propio lenguaje. Se desmonta el g&eacute;nero literario, la cronolog&iacute;a, el propio andamiaje ficcional. Cuando surgen pol&eacute;micas sobre c&oacute;mo narrar al otro, sobre todo si ese otro es un otro excluido, precarizado o racializado &ndash;con derecho a contar su propia historia&ndash;, mientras el autor o la autora no lo es,<em> El asedio animal</em> sortea esa problem&aacute;tica con &eacute;xito, entre muchos aspectos por ese narrador m&uacute;ltiple y por la deslocalizaci&oacute;n que permite que el libro no caiga en la trampa de exotizar o estereotipar sujetos o comunidades concretas. Y como en Rulfo o Arguedas predomine un universo propio, cerrado pero com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los grandes temas de esta novela, la<strong> violencia contra las mujeres</strong>, se empareja en el libro al de la violencia contra nuestros territorios por lo que tiene de profanaci&oacute;n y expolio: el Hombre en su asolada destructora y bestial: Una joven empieza a ver c&oacute;mo su cuerpo cambia como los maizales en tiempos de cosecha. Lo que es augurio de florecimiento es tambi&eacute;n se&ntilde;al del peligro que est&aacute; a punto de asediarla. Escritura org&aacute;nica, fantasmal, tel&uacute;rica, rulfiana, gallardiana, la de Londo&ntilde;o da cuenta de una cosmovisi&oacute;n que ve integrado lo humano en un ecosistema mayor que lo determina y sacude. Pero su cr&iacute;tica es corrosiva y profundamente cuestionadora de las estructuras que nos oprimen. As&iacute; que exotizadores del nuevo mundo, ni lo intenten. Para el resto, estamos ante otro enorme libro de una autora latinoamericana, una fiesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>GW</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Wiener]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/asediadas_129_9153913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jul 2022 10:59:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Asediadas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritoras,Colombia,Bolivia,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día del escritor y la escritora: por qué se celebra cada 13 de junio y los reclamos de quienes se dedican a la palabra escrita]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/dia-escritor-escritora-celebra-13-junio-reclamos-dedican-palabra-escrita_1_9077402.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/679ac697-5a6b-43bb-a7c4-689ca68a03a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día del escritor y la escritora: por qué se celebra cada 13 de junio y los reclamos de quienes se dedican a la palabra escrita"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fecha fue elegida en la Argentina en honor al nacimiento de Leopoldo Lugones (1874-1938). Su legado y un repaso por los pedidos más urgentes de este sector de la cultura en la actualidad.</p><p class="subtitle">Testimonios - Nueve apuntes sobre la literatura y los escritores: irreverencia, fe en el lenguaje y un gesto vital</p><p class="subtitle">Opinión - El trabajo se paga</p><p class="subtitle">Opinión - ¿Cómo se puede prohibir una letra?</p></div><p class="article-text">
        Cada 13 de junio, en homenaje a la fecha en la que naci&oacute; el poeta, cuentista, novelista y ensayista argentino <strong>Leopoldo Lugones</strong>, se celebra en el pa&iacute;s el D&iacute;a del escritor y de la escritora.
    </p><p class="article-text">
        Autor de libros de relatos como <em>La guerra gaucha</em> (1905), de poes&iacute;a como <em>Lunario sentimental</em> (1909) y de numerosas publicaciones de ensayos y biograf&iacute;as, <strong>el intelectual argentino tambi&eacute;n fue el fundador y primer presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE)</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Leopoldo Lugones nació el 13 de junio de 1874. En su honor se celebra en la Argentina el Día del escritor"
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                Leopoldo Lugones nació el 13 de junio de 1874. En su honor se celebra en la Argentina el Día del escritor                            </span>
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        Elogiado en su &eacute;poca y cuestionado por sus vaivenes a lo largo de su extensa carrera &ndash;<strong>Lugones tuvo un rol muy activo en los inicios del socialismo argentino, fue un vanguardista que con el tiempo termin&oacute; vinculado con el gobierno de facto de Jos&eacute; F&eacute;lix Uriburu y defendi&oacute; ideas pol&iacute;ticas autoritarias y elitistas&ndash;</strong>, el escritor naci&oacute; el 13 de junio de 1874 en Villa Mar&iacute;a del R&iacute;o Seco, C&oacute;rdoba y se quit&oacute; la vida el 18 de febrero de 1938 en un hotel del Tigre.&nbsp;
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                Cada 13 de junio se celebra el Día del escritor en la Argentina.                            </span>
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        Fue la SADE, que presidi&oacute; entre 1928 y 1932 con <strong>Horacio Quiroga</strong> como vice, la entidad que estableci&oacute; la fecha de su nacimiento como el D&iacute;a del escritor en la Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n bibliotecario, pedagogo y ensayista, quienes estudiaron la figura de Lugones coinciden en se&ntilde;alar que para este intelectual &ldquo;el rol del escritor estaba unido al destino de su pa&iacute;s y por lo tanto, deb&iacute;a ser parte de su acci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Profundo defensor de las bibliotecas populares, Lugones dirigi&oacute;, hasta sus &uacute;ltimos d&iacute;as, la Biblioteca Nacional de Maestros.
    </p><h3 class="article-text">ESCRITORAS Y ESCRITORES HOY</h3><p class="article-text">
        La conmemoraci&oacute;n del D&iacute;a del escritor y la escritora en la Argentina <strong>llega en momentos de planteos profundos de las personas que se dedican a la palabra escrita en el pa&iacute;s</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entre las iniciativas m&aacute;s recientes del sector se encuentra la de la Uni&oacute;n de Escritoras y Escritores de la Argentina<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-libro-2022-novedades-invitados-programacion-regreso-eventos-culturales-ano_1_8947602.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> que lanz&oacute; oficialmente durante la &uacute;ltima edici&oacute;n de la Feria del libro de Buenos Aires un tarifario para que quienes se dedican a escribir y quienes demandan trabajos de esta &iacute;ndole se manejen con ciertos par&aacute;metros</a>. El objetivo: que, m&aacute;s all&aacute; de las cuestiones art&iacute;sticas, de la precarizaci&oacute;n y de la crisis econ&oacute;mica, <strong>se considere a la escritura como un trabajo que debe ser remunerado con el tarifario pensado como una referencia</strong>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1533831684805873664?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Cu&aacute;nto se cobra por escribir un pr&oacute;logo? &iquest;Y por una contratapa? <strong>&iquest;Y si me invitan a dar una conferencia o a escribir una rese&ntilde;a?</strong>&rdquo;, se preguntaba la organizaci&oacute;n durante la Feria del Libro, la primera despu&eacute;s de m&aacute;s de dos a&ntilde;os de interrupci&oacute;n por la pandemia. 
    </p><p class="article-text">
        El tarifario que propone la Uni&oacute;n de Escritoras y Escritores <a href="https://uniondeescritorasyescritores.wordpress.com/tarifario-3/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">se puede consultar en la p&aacute;gina de la entidad</a> <strong>y se va actualizando de acuerdo a los anuncios oficiales vinculados con el salario m&iacute;nimo vital y m&oacute;vil</strong>. <a href="https://uniondeescritorasyescritores.wordpress.com/tarifario-3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La actualizaci&oacute;n de junio 2022 se puede ver por aqu&iacute;.</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/guillermo-saccomanno-incomodo-discurso-inaugural-no-les-gustar_1_8953307.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El tema alrededor de la remuneraci&oacute;n del trabajo de escritoras y escritores se reactiv&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s durante el discurso de apertura del encuentro, que estuvo a cargo del escritor </a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/guillermo-saccomanno-incomodo-discurso-inaugural-no-les-gustar_1_8953307.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Guillermo Saccomanno</strong></a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Decir Feria implica decir comercio. Esta es una Feria de la industria, y no de la cultura aunque la misma se adjudique este rol. En todo caso, es representativa de una manera de entender la cultura como comercio en la que el autor, que es el actor principal del libro, como creador, cobra apenas el 10% del precio de tapa de un ejemplar&rdquo;, dijo en aquel acto Saccomanno. &ldquo;Cuando fui convocado plante&eacute; dos cosas: leer los discursos de quienes me antecedieron y el pago de honorarios. S&oacute;lo pude leer, gracias a la inquietud de Ezequiel Mart&iacute;nez (N. de la R.: director ejecutivo de la Fundaci&oacute;n El Libro), a los &uacute;ltimos cuatro o cinco discursos.<strong> La organizaci&oacute;n de la Feria, presumo, no conserva los anteriores, lo que puede interpretarse como desidia hacia lo que esas voces reclamaron en cada oportunidad. Con respecto a mis honorarios, Ezequiel, adem&aacute;s de honesto periodista cultural, hijo de un gran escritor, no puso reparo. </strong>Es m&aacute;s, coincidi&oacute; en que se trataba, sin vueltas, de trabajo intelectual. Y como tal deb&iacute;a ser remunerado, aunque hasta ahora, como tradici&oacute;n, este trabajo hubiera sido, gratuito. No creo que mencionar el dinero en una celebraci&oacute;n comercial sea de mal gusto. &iquest;Acaso hay un afuera de la cultura de la plusval&iacute;a?&rdquo;, apunt&oacute; el autor.
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                    alt="Guillermo Saccomanno aseguró haber sido el primer escritor en cobrar por dar el discurso inaugural de la Feria del Libro de Buenos Aires."
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                Guillermo Saccomanno aseguró haber sido el primer escritor en cobrar por dar el discurso inaugural de la Feria del Libro de Buenos Aires.                            </span>
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        En las &uacute;ltimas horas, adem&aacute;s, un importante grupo de escritores y escritoras argentinas firm&oacute; un comunicado en defensa del lenguaje inclusivo <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/polemico-prohiben-lenguaje-inclusivo-escuelas-portenas_1_9070746.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">frente a la reciente prohibici&oacute;n de su uso dispuesto por el Gobierno porte&ntilde;o y que rige para todas las entidades educativas del distrito</a>.
    </p><p class="article-text">
        Con los escritores <strong>Juli&aacute;n L&oacute;pez</strong> y <strong>Sergio Olgu&iacute;n</strong> como principales impulsores de la iniciativa, <strong>el texto exhibe la preocupaci&oacute;n del sector por la decisi&oacute;n del Ejecutivo porte&ntilde;o conducido por Horacio Rodr&iacute;guez Larreta que proh&iacute;be el uso de lenguaje inclusivo en todos los niveles de la educaci&oacute;n de la Ciudad Aut&oacute;noma y tambi&eacute;n en documentos oficiales</strong>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1535972576396181504?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;En una comunidad con carencias y d&eacute;ficits de toda &iacute;ndole, que una pol&iacute;tica educativa sea la prohibici&oacute;n de la libre expresi&oacute;n es, como m&iacute;nimo, muy preocupante&rdquo;, se&ntilde;ala el comunicado, que tambi&eacute;n lleva las firmas de autoras y autores como <strong>Claudia Pi&ntilde;eiro</strong>, <strong>Selva Almada</strong>, <strong>Mariana Enriquez</strong>, <strong>Guillermo Mart&iacute;nez</strong>, <strong>Enzo Maqueira</strong>, <strong>Gabriela Cabez&oacute;n C&aacute;mara</strong>, <strong>Claudia Aboaf</strong>, <strong>Marcelo Figueras</strong> y <strong>Eugenia Almeida</strong>, entre numerosas figuras de la cultura.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n inform&oacute; un cable de la agencia <em>T&eacute;lam</em>,<strong> los y las firmantes manifiestan su &ldquo;perplejidad&rdquo; frente a la decisi&oacute;n del Gobierno porte&ntilde;o</strong>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1535382797288112128?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El jefe de Gobierno porte&ntilde;o, <strong>Horacio Rodr&iacute;guez Larreta</strong>, <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/larreta-cuestiono-lenguaje-inclusivo-hay-respetar-reglas-idioma-espanol_1_9072799.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">afirm&oacute; en las &uacute;ltimas horas que los docentes en la ciudad de Buenos Aires &ldquo;tienen que respetar las reglas del idioma espa&ntilde;ol, tanto cuando est&aacute;n frente al aula como cuando se dirigen en comunicaciones a los chicos y a sus familiares&rdquo;</a>, lo que gener&oacute; mucha preocupaci&oacute;n entre movimientos sociales y actores que luchan por la inclusi&oacute;n y el reconocimiento plural de las identidades.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El lenguaje inclusivo es el emergente de la lucha y los logros conseguidos por las mujeres y el colectivo LGTBI+. Prohibirlo en las aulas es una invitaci&oacute;n a que en las escuelas se ignoren o se denigren los derechos adquiridos y a quienes representan. <strong>La ESI, la Ley de Identidad de G&eacute;nero, el cupo para personas travestis, transexuales y transg&eacute;nero no son materia debatible por funcionarios p&uacute;blicos en redes y de ninguna manera se puede contradecir lo que el Estado garantiza mediante leyes de alcance nacional</strong>&rdquo;, se&ntilde;alaron escritoras y escritores en la carta que sigue sumando adhesiones.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/dia-escritor-escritora-celebra-13-junio-reclamos-dedican-palabra-escrita_1_9077402.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jun 2022 11:20:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día del escritor y la escritora: por qué se celebra cada 13 de junio y los reclamos de quienes se dedican a la palabra escrita]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritoras,Libros,Cultura,Lenguaje inclusivo,Feria del Libro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las jóvenes escritoras latinoamericanas rechazan ser el 'nuevo boom']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/jovenes-escritoras-latinoamericanas-rechazan-nuevo-boom_1_8533751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2650e9c2-3919-48c5-bbcd-6e8529320d3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1035732.jpg" width="4000" height="2250" alt="La escritora uruguaya Fernanda Trías"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mónica Ojeda, Fernanda Trías, Giovanna Rivero y Jazmina Barrera se oponen a una mirada que consideran "eurocéntrica y exotizante" y que en su versión masculinizada original en los años 60 invisibilizó a las mujeres</p></div><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, los nombres de escritoras latinoamericanas est&aacute;n ganando presencia en el panorama literario internacional: <strong>Fernanda Tr&iacute;as, M&oacute;nica Ojeda, Samanta Schweblin, Fernanda Melchor, Camila Sosa Villada, Mariana Enr&iacute;quez, Valeria Luiselli, Jazmina Barrera, Paulina Flores, Giovanna Rivero, Gabriela Wiener</strong>... Algunas cosecharon importantes premios, todas son alabadas por la cr&iacute;tica y sus obras se difunden a ambos lados del oc&eacute;ano tanto en editoriales independientes como en grandes sellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A menudo sus apellidos aparecen junto a la etiqueta de &ldquo;nuevo boom&rdquo; o &ldquo;boom femenino&rdquo; en alusi&oacute;n al fen&oacute;meno literario y editorial de los a&ntilde;os 60 formado por autores latinoamericanos como Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, Mario Vargas Llosa, Julio Cort&aacute;zar o Carlos Fuentes, entre otros grandes nombres masculinos.&nbsp;Pero el<em> </em>boom no puede entenderse sin <strong>Elena Garro, Rosario Castellanos, N&eacute;lida Pi&ntilde;&oacute;n, Clarice Lispector</strong> y otras integrantes femeninas que<em> </em>tardaron d&eacute;cadas en ser reivindicadas, seg&uacute;n apuntaba la periodista y poeta Luna Miguel en el ensayo <em>El coloquio de las perras</em> (Capit&aacute;n Swing, 2019), un intento por rescatar a algunas de las autoras que tradicionalmente permanecieron en un segundo plano, como la mexicana Elena Garro, cuyo talento qued&oacute; mucho tiempo opacado tras su relaci&oacute;n con Octavio Paz.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, el t&eacute;rmino &ldquo;nuevo boom&rdquo; o &ldquo;boom femenino&rdquo; puede encontrarse de forma recurrente en medios de comunicaci&oacute;n y mesas de debate en ferias y eventos literarios; tambi&eacute;n es utilizado como estrategia comercial. Sin embargo, algunas de estas escritoras nacidas en los 70 y 80 en diferentes territorios de Am&eacute;rica Latina, como M&oacute;nica Ojeda, Fernanda Tr&iacute;as, Jazmina Barrera o Giovanna Rivero, rechazan frontalmente la etiqueta. Ojeda, Tr&iacute;as y Rivero lo hicieron p&uacute;blicamente en la mesa redonda <em>No somos un boom: escritoras en el horizonte latinoamericano, </em>celebrada durante la pasada edici&oacute;n de la Feria Internacional del Libro de Guayaquil (Ecuador), y no dudan en reafirmar sus posturas al ser entrevistadas por elDiario.es.&nbsp;
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                La escritora ecuatoriana Mónica Ojeda                            </span>
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        <strong>M&oacute;nica Ojeda</strong> (Guayaquil, 1988) dice tener &ldquo;un problema con el nombre, no con que se hable de esta nueva generaci&oacute;n de escritoras&rdquo;. &ldquo;Llamar a nuestra generaci&oacute;n &lsquo;nuevo boom&rsquo; quiere decir que somos una nueva generaci&oacute;n de lo mismo, es decir, una nueva versi&oacute;n de lo que pas&oacute; en los a&ntilde;os 60&rdquo;, explica por correo electr&oacute;nico. &ldquo;No creo que sea correcto por varias razones: primero, el contexto no es el mismo, segundo, nuestra escritura no es la misma, tercero, las miradas pol&iacute;tico-escriturales tampoco&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la escritora ecuatoriana, exponente del denominado g&oacute;tico andino, autora de las novelas <em>Mand&iacute;bula</em> y <em>Nefando</em>, del libro de cuentos <em>Las voladoras</em> y el poemario <em>Historia de la leche</em>, &ldquo;es pol&iacute;tica la decisi&oacute;n de volver al t&eacute;rmino <em>boom</em> para hablar de la literatura latinoamericana como si lo &uacute;nico que nos hubiera ocurrido es Garc&iacute;a M&aacute;rquez <em>et al</em>&rdquo;. &ldquo;Creo que al llamarnos 'nuevo<em> </em>boom' se fuerza las tuercas hacia un pasado ya superado y se hace desde una mirada euroc&eacute;ntrica y exotizante, por eso se escoge solo a autoras latinoamericanas de un determinado rango de edad, mestizas y/o blancas publicadas en Espa&ntilde;a. Es, a todas luces, una mirada desde el norte hacia el sur. Me interesa m&aacute;s la mirada del sur sobre s&iacute; mismo&rdquo;, asevera Ojeda.&nbsp;
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            <span class="title">
                La escritora mexicana Jazmina Barrera                            </span>
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        &ldquo;Al principio no le di mucha importancia, pero luego la etiqueta se impuso para marcar el trabajo de algunas escritoras, entre ellas, yo, y entonces reflexion&eacute; sobre lo que esa pulsi&oacute;n implicaba&rdquo;, afirma la novelista y cuentista boliviana <strong>Giovanna Rivero </strong>(Montero, 1972). &ldquo;La innegable noci&oacute;n de inmediatez que acarrea el t&eacute;rmino boom es nociva: pareciera que la mayor presencia en los circuitos culturales y editoriales de la producci&oacute;n literaria de algunas escritoras se hubiera dado por una suerte de 'incineraci&oacute;n espont&aacute;nea', sin trabajo de a&ntilde;os&rdquo;, dice Rivero, que este 2021 public&oacute; el libro de relatos <em>Tierra fresca de su tumba</em> (Candaya). &ldquo;Asimismo, la connotaci&oacute;n de estallido del boom fragmenta hermandades, elimina genealog&iacute;as, subestima los caminos y conquistas de escritoras de generaciones anteriores&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La connotación de estallido que tiene el boom fragmenta hermandades, elimina genealogías, subestima los caminos y conquistas de escritoras de generaciones anteriores</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Giovanna Rivero</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El<em> </em>boom latinoamericano fue un fen&oacute;meno que invisibiliz&oacute; a muchas, por eso justamente es que me resisto al t&eacute;rmino. Es como m&iacute;nimo ir&oacute;nico que ahora se utilice para referirse a nosotras&rdquo;, se&ntilde;ala la uruguaya <strong>Fernanda Tr&iacute;as</strong> (Montevideo, 1976), que gan&oacute; el premio Sor Juana In&eacute;s de la Cruz por su novela dist&oacute;pica <em>Mugre rosa</em> (Literatura Random House). &ldquo;Al final es una cuesti&oacute;n de c&oacute;mo se va a nombrar el fen&oacute;meno. Esperemos que sea algo un poco m&aacute;s imaginativo que boom. Pero s&iacute; es importante cuestionar el t&eacute;rmino porque el lenguaje s&iacute; importa, las palabras s&iacute; tienen peso simb&oacute;lico. No es lo mismo que se utilice un t&eacute;rmino viejo y masculino que nos invisibiliz&oacute; durante mucho tiempo, que se utilice otro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no recuerda haber visto dicho t&eacute;rmino aplicado a s&iacute; misma, la autora mexicana <strong>Jazmina Barrera</strong> (Ciudad de M&eacute;xico, 1988) incide tambi&eacute;n en lo desafortunado de la palabra boom para englobar a algunas de las escritoras m&aacute;s conocidas de Latinoam&eacute;rica &ldquo;porque las explosiones se asocian con algo espont&aacute;neo y pasajero&rdquo;. Barrera, que acaba de publicar su novela <em>Punto de cruz</em> en Espa&ntilde;a (Tr&aacute;nsito) y M&eacute;xico, espera &ldquo;que el reconocimiento de las escritoras latinoamericanas no sea una moda transitoria, sino que encuentren un espacio amplio y permanente en las publicaciones internacionales&rdquo;. &ldquo;Creo que en la literatura latinoamericana hay, desde antes de Sor Juana, una tradici&oacute;n riqu&iacute;sima de escritoras, muchas de las cuales todav&iacute;a no son justamente revaloradas&rdquo;, concluye.
    </p><h3 class="article-text">Visibilidad, reconocimiento y reduccionismo</h3><p class="article-text">
        No se trata de que ahora exista m&aacute;s calidad literaria o un mayor n&uacute;mero de escritoras latinoamericanas, el cambio est&aacute; en la recepci&oacute;n, coinciden las entrevistadas. &ldquo;Habr&iacute;a que ponerle una etiqueta al fen&oacute;meno de los lectores, no al de las escritoras&rdquo;, opina Tr&iacute;as. &ldquo;Porque lo que cambi&oacute; es que se abrieron los ojos a lo que siempre estuvo. Al dar m&aacute;s oportunidades tambi&eacute;n empezaron a encontrarse voces de mujeres que estaban escribiendo y que, d&eacute;cadas atr&aacute;s, hubiesen tenido mucha m&aacute;s dificultad para encontrar editorial o lograr ser le&iacute;das&rdquo;. Destaca el impulso de los movimientos feministas de Am&eacute;rica Latina durante la &uacute;ltima d&eacute;cada, que propiciaron que las editoriales prestaran m&aacute;s atenci&oacute;n a la literatura escrita por mujeres y que los premios las tuvieran en cuenta: tambi&eacute;n en el mundo anglosaj&oacute;n, especialmente desde que la argentina <strong>Samanta Schweblin</strong> fuera finalista del <em>Booker Prize</em> internacional en 2017 por su novela <em>Distancia de rescate,</em> que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/claudia-llosa-aborda-terrores-maternidad-adaptacion-distancia-rescate_1_8380830.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acaba de ser llevada al cine por Claudia Llosa</a>. Barrera celebra que el feminismo haya abierto nuevas v&iacute;as de publicaci&oacute;n, y subraya &ldquo;la tarea de reescribir y visibilizar la historia de todas esas escritoras que fueron silenciadas e invisibilizadas en generaciones anteriores&rdquo;.
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            <span class="title">
                La cuentista y novelista boliviana Giovanna Rivero                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Pese al reconocimiento de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Ojeda lamenta el reduccionismo que todav&iacute;a prevalece en torno a las autoras latinoamericanas: &ldquo;A nosotras se nos sigue intentando encasillar, limitar y reducir a una categor&iacute;a. Por ejemplo, si no nos ponen en mesas para hablar del terror (aunque muchas trabajemos con tantas otras cosas m&aacute;s all&aacute; del g&eacute;nero), se nos pone en mesas para hablar de la escritura de mujeres y de este nuevo boom. Se nos limita la lista de temas de los que podemos hablar&rdquo;. &ldquo;Creo que la mirada sobre el asunto sigue siendo, en el fondo, patriarcal, porque se sigue mirando con sorpresa que haya mujeres escribiendo bien y siendo le&iacute;das. Ya es hora de que dejemos la sorpresa a un lado y que asumamos esto con normalidad&rdquo;, recalca.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es incomprensible que a las mujeres las agrupen a todas juntas solo por ser mujeres. ¿A los hombres los agrupan de manera indiscriminada solo por sus genitales?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fernanda Trías</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este sentido y al reflexionar sobre la diferencia de trato medi&aacute;tico y comercial con respecto a otros compa&ntilde;eros de generaci&oacute;n, Tr&iacute;as considera &ldquo;incomprensible que a las mujeres las agrupen a todas juntas solo por ser mujeres, no por afinidades est&eacute;ticas, por un determinado tratamiento de un tema, por universos o imaginarios. &iquest;A los hombres los agrupan de manera indiscriminada solo por sus genitales? En un libro escrito por una mujer la palabra m&aacute;s importante es 'mujer', mientras que en un libro escrito por un hombre, la palabra m&aacute;s importante es 'libro'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Rivero, &ldquo;algunas etiquetas facilonas intentan aplanar, precisamente, la serie de transformaciones importantes que los campos culturales experimentan gracias a la participaci&oacute;n decidida e irreductible de escritoras, acad&eacute;micas y otras artistas en distintas &aacute;reas del pensamiento contempor&aacute;neo&rdquo;. Por eso, opina que &ldquo;la sororidad es fundamental a la hora de prestar o&iacute;do y reconocer el trabajo de las mujeres, pero esa sororidad es exigente, cuestionadora y con frecuencia nos recuerda el deber de la autocr&iacute;tica. Adem&aacute;s, a esa sororidad se han sumado muchos varones. Llamar a todo esto boom es no dar la talla&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Giménez Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/jovenes-escritoras-latinoamericanas-rechazan-nuevo-boom_1_8533751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Nov 2021 11:05:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las jóvenes escritoras latinoamericanas rechazan ser el 'nuevo boom']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Escritoras,Mariana Enriquez,Samanta Schweblin,Camila Sosa Villada]]></media:keywords>
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