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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Get Back]]></title>
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      <title><![CDATA[“Get back” y el encanto del pasado en un presente sin futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/get-back-encanto-pasado-presente-futuro_1_8659258.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb25c4c4-a7db-4c55-a213-fbdf6e843055_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Get back” y el encanto del pasado en un presente sin futuro"></p><p class="article-text">
        Tres a&ntilde;os antes de meterse con Los Beatles, Peter Jackson puso en pr&aacute;ctica su experticia de narrador visual en <em>They Shall Not Grow Old.</em> La pel&iacute;cula se construy&oacute; sobre la base de im&aacute;genes originales de la monstruosa conflagraci&oacute;n que azot&oacute; a Europa entre 1914 y 1918, y que pertenecen a los archivos del Museo Imperial de la Guerra. Jackson cambi&oacute; el blanco y negro por un color modernizado. Present&oacute; el conflicto con mayor nitidez, para hacer honor al t&iacute;tulo del documental. Se le critic&oacute; haber traicionado la experiencia original de aquel conflicto. En <em>Get Back </em>utiliz&oacute; en parte el mismo procedimiento y criterio (la juventud permanente), aunque, en este caso, cosech&oacute; unanimidades. Al igual que en la guerra del 14, Jackon fungi&oacute; como exhumador. No solo hab&iacute;a que arrojar luz sobre lo que hab&iacute;a ocurrido con Los Beatles en 1969, antes de su separaci&oacute;n, sino darle una irradiaci&oacute;n extraordinaria a las situaciones que hab&iacute;an sido filmadas en 16 mil&iacute;metros. La tecnolog&iacute;a le permiti&oacute; reconvertir un ambiente agrisado en otro que esplende. El artificio de Jackson, se&ntilde;ala Adam Gopnik, columnista de <em>The New Yorker</em>, &ldquo;ha iluminado nuestro estado de &aacute;nimo&rdquo;. Parte de la potencia del documental no es musical sino retiniana. La m&uacute;sica sigue siendo la misma, mejor mezclada y masterizada, claro (la nitidez sonora se perfecciona a medida que envejecemos). Pero la hemos escuchado con los mismos ambiguos sentimientos que en el pasado (me recuerdo entrando y saliendo del Multicine de la calle Lavalle, en 1976, donde se exhib&iacute;a <em>Let it be</em>). El cambio ha pasado por los ojos. &ldquo;Se adaptaron a una luz m&aacute;s brillante con un nuevo estado de &aacute;nimo feliz&rdquo;, dijo Gopnik. <em>Get back</em>&cedil;en ese sentido, es una <em>re-visi&oacute;n</em>. Desde esa perspectiva, no nos importa escuchar tres veces seguidas la misma canci&oacute;n, con sus pifies y resoluciones a medias. Lo que vale es nuestra condici&oacute;n de intrusos en la escena desconocida. Con esa p&aacute;tina de nuevo fulgor, los Beatles parecen &ldquo;fieles a cualquier &eacute;poca en la que los veamos&rdquo;. Una de las razones de esa victoria es, seg&uacute;n Gopnik, que ellos &ldquo;nacieron brillantes&rdquo; y nunca podr&iacute;an ser mera fantasmagor&iacute;a. Sin embargo, nada puede ser atemporal. <strong>La sorpresa y el regocijo dejan aflorar tambi&eacute;n la nostalgia, de todo tipo, que edulcora este tiempo sin horizontes.&nbsp;</strong>
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        La m&uacute;sica, se&ntilde;alan Sandra Garrido y Jane W. Davison en<a href="https://books.google.com.ar/books?hl=es&amp;lr=&amp;id=UM2NDwAAQBAJ&amp;oi=fnd&amp;pg=PR5&amp;dq=Music,+Nostalgia+and+Memory.+Historical+and+Psychological+Perspectives&amp;ots=1x2dy0MFR5&amp;sig=zQBPLR7K1Ohtvx4bYxKn60pczV0#v=onepage&amp;q=Music%2C%20Nostalgia%20and%20Memory.%20Historical%20and%20Psychological%20Perspectives&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://books.google.com.ar/books?hl=es&amp;lr=&amp;id=UM2NDwAAQBAJ&amp;oi=fnd&amp;pg=PR5&amp;dq=Music,+Nostalgia+and+Memory.+Historical+and+Psychological+Perspectives&amp;ots=1x2dy0MFR5&amp;sig=zQBPLR7K1Ohtvx4bYxKn60pczV0#v=onepage&amp;q=Music%2C%20Nostalgia%20and%20Memory.%20Historical%20and%20Psychological%20Perspectives&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Music, Nostalgia and Memory. Historical and Psychological Perspectives</em></a>, es uno de los desencadenantes m&aacute;s poderosos de esa a&ntilde;oranza. Unos pocos compases pueden ser poderosamente evocadores. &ldquo;De hecho, se ha comprobado que la nostalgia se desencadena m&aacute;s a menudo por la m&uacute;sica que por otros est&iacute;mulos&rdquo;. Claro que tambi&eacute;n depender&aacute; de la econom&iacute;a nost&aacute;lgica del oyente, su grado de propensi&oacute;n a caer en ese estado de &aacute;nimo. Los Beatles suelen estimular escuchas fuertemente autobiogr&aacute;ficas. Reclaman no obstante valoraciones superadoras. Fueron ellos los que impusieron una doxa prestada del modernismo cultural:&nbsp; la del progreso art&iacute;stico. Avanzar sin transar. En pocos a&ntilde;os, digamos de <em>Revolver</em> a <em>Abbey road</em>, realizaron una verdadera revoluci&oacute;n (ampliaron la forma canci&oacute;n, la pusieron en di&aacute;logo con diferentes tradiciones: la academia, la electr&oacute;nica, las alteridades). La idea de la superaci&oacute;n permanente sucumbi&oacute; como otros desencantos. <em>Get back</em>, con sus 50 a&ntilde;os a cuestas, provoca efectos curiosos: no hace m&aacute;s que reforzar desde el presente una corriente instalada desde el cambio de siglo, y que Simon Reynolds llam&oacute; la &ldquo;retroman&iacute;a&rdquo;, es decir, una &ldquo;locura&rdquo; memorialista marcada por reuniones de bancas, discos tributos, box sets, festivales de aniversario y presentaciones en vivo de &aacute;lbumes cl&aacute;sicos. &ldquo;Cada nuevo a&ntilde;o es mejor que el anterior para la m&uacute;sica de anta&ntilde;o. &iquest;Ser&aacute; que el mayor peligro para el futuro de nuestra cultura musical es . . .el&nbsp; pasado?&rdquo;, se preguntaba cuando todav&iacute;a no se hab&iacute;an desplegado las plataformas de <em>streaming</em> y las actuales formas de almacenamiento total. Un siglo, por lo tanto, bajo la primac&iacute;a del prefijo &ldquo;re&rdquo;: reactivaciones, reediciones, remakes, recreaciones. Una &ldquo;retrospecci&oacute;n sin fin&rdquo; que cada a&ntilde;o tra&iacute;a una nueva oleada de aniversarios, con su consiguiente exceso de biograf&iacute;as, documentales,<em> biopics</em> y ediciones conmemorativas. Lo retro es un fetiche autoconsciente por la estilizaci&oacute;n de &eacute;poca expresada a trav&eacute;s de pastiches y citas. Habr&iacute;a que a&ntilde;adir: el ejercicio de estilo. La copia que se despega del original, entre otras razones porque el referente verdadero qued&oacute; demasiado lejos. <em>Get back </em>recupera un origen que relega a la condici&oacute;n de simulacros a la saga de imitadores.&nbsp; Esa superioridad es, tambi&eacute;n, su punto d&eacute;bil porque nos remite sin escalas a un para&iacute;so perdido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Get back recupera un origen que relega a la condición de simulacros a la saga de imitadores.  Esa superioridad es, también, su punto débil porque nos remite sin escalas a un paraíso perdido.

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No es el prop&oacute;sito de esta columna hablar solamente de m&uacute;sica sino arrojar luz, si se quiere, sobre otras modalidades de la nostalgia que han acompa&ntilde;ado lo que va del siglo, a sabiendas, como dice el ensayista espa&ntilde;ol Diego S. Garrocho, que &ldquo;no hay nada m&aacute;s moderno que la nostalgia porque no hay nada m&aacute;s antiguo que el futuro&rdquo;. De ah&iacute; que podr&iacute;a hablarse de una tensi&oacute;n permanente entre el horizonte de expectativas y el anhelo por las cosas que fueron y retornan como magro consuelo. Cada &eacute;poca escenifica esa dial&eacute;ctica. A mediados de los setenta, George Steiner public&oacute; <em>Nostalgia del Absoluto</em>, un ciclo de conferencias fuertemente cr&iacute;ticas del &ldquo;socialismo real&rdquo; en las que lamentaba la p&eacute;rdida de certezas de la sociedad occidental. &ldquo;Como nunca anteriormente, hoy, en este momento del siglo XX, tenemos hambre de mitos, de explicaciones totales, y anhelamos profundamente una profec&iacute;a con garant&iacute;as&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si algo no imaginaba Steiner en aquel 1974 es que 15 a&ntilde;os despu&eacute;s asistir&iacute;a a un ciclo de demoliciones. Seguramente debi&oacute; haberle sorprendido tambi&eacute;n que pocos a&ntilde;os despu&eacute;s de la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n y la implosi&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, casi en paralelo a la &ldquo;retroman&iacute;a&rdquo; a la que hace referencia Reynolds, parte de los habitantes de los ex pa&iacute;ses comunistas se sintieron tomados por un novedoso sentimiento: la <em>Ostalgie</em>. El capitalismo hab&iacute;a reconfigurado las sociedades. Un eco empa&ntilde;aba sin embargo la unanimidad. El soci&oacute;logo esloveno Mitja Velikonja se permiti&oacute; rescribir aquella definici&oacute;n de Winston Churchill que, tras la derrota del nazismo, marc&oacute; una era, la de la Guerra Fr&iacute;a: &ldquo;desde Stettin en el B&aacute;ltico hasta Trieste en el Adri&aacute;tico, una cortina de hierro ha descendido sobre el continente&rdquo;. Ese recorrido era trazado en 2010 por la <em>Ostalgie</em>. Como se&ntilde;ala Maria Tedorova en <em>Post comunist-Nostalgia</em>, los que se criaron detr&aacute;s de la &ldquo;cortina de hierro&rdquo;, aun siendo opositores o rechazando la ideolog&iacute;a entonces imperante, hab&iacute;an perdido la capacidad de dar sentido a sus vidas. La nostalgia era activada en ellos por la desilusi&oacute;n.&nbsp; Hinde Pomeraniec la ha auscultado en<em> Rusos</em>, su libro de cr&oacute;nicas. El alem&aacute;n Karl Schl&oacute;gel, autor del monumental y benjaminiano ensayo <em>El siglo sovi&eacute;tico/ Arqueolog&iacute;a de un mundo perdido</em>, recupera un chiste de los a&ntilde;os estalinistas para dar fuerza al mismo razonamiento: &ldquo;no hay nada tan impredecible como el pasado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los integrantes del grupo de metal industrial, Rammstein, nacieron y se educaron en lo que fue la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica Alemana (RDA). Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de la reunificaci&oacute;n editaron su primer disco en el que de distintas maneras tematizan la herencia cultural y pol&iacute;tica, as&iacute; como los problemas derivados de la nueva identidad. Su segundo CD se titula <em>Sehnsucht</em>. Una de las posibles acepciones en castellano de esa palabra es&hellip;, s&iacute;, nostalgia. Rammstein gan&oacute; una notoriedad en Europa y Estados Unidos. La banda todav&iacute;a existe y nunca ha abandonado por completo los t&oacute;picos que la constituyeron. &ldquo;Alemania, Mi coraz&oacute;n en llamas/ Quiero amarte y maldecirte&rdquo;, cantan en <em>Deutschland</em>, una de sus &uacute;ltimas canciones.
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        Quiz&aacute; puedan pensar que me fui por las ramas y me olvid&eacute; de los Beatles. Paciencia. Antes, una escala habanera. Quiero hablar del ensayista cubano Iv&aacute;n de la Nuez. Exiliado en Barcelona desde 1991, escribi&oacute; una d&eacute;cada atr&aacute;s <em>El comunista manifiesto. Un fantasma vuelve a recorrer el mundo.</em> Recordemos: en 1848, Marx y Engels anunciaron que un fantasma se cern&iacute;a sobre Europa: el del comunismo. &ldquo;Pero es ahora &ndash;cuando se da por muerto y enterrado&ndash;, que el comunismo sale del sarc&oacute;fago y consigue apuntalar la frase en su sentido m&aacute;s preciso. Si lo propio de los fantasmas, seg&uacute;n los diccionarios, es aparecer despu&eacute;s de la muerte, entonces no es antes del comunismo &ndash;per&iacute;odo en el que Marx y Engels despliegan la met&aacute;fora&ndash;, sino a posteriori, cuando podemos hablar de ese esp&iacute;ritu temible&rdquo;. De modo que &uacute;nicamente despu&eacute;s del derribo del Muro de Berl&iacute;n es cuando el comunismo se convierte en un fantasma que el espectro de un mundo muerto que insiste, con ardides muy dispares, en tirar de los pies a los que le han sobrevivido&ldquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Estudiantes de Alemania oriental sentados sobre el muro de Berlín en Noviembre de 1989."
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                Estudiantes de Alemania oriental sentados sobre el muro de Berlín en Noviembre de 1989.                            </span>
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        Conoc&iacute; a Iv&aacute;n en La Habana, en 1988. Por entonces era uno de los j&oacute;venes intelectuales que desafiaba al r&eacute;gimen castrista. La &uacute;ltima vez que lo vi fue un domingo por la ma&ntilde;ana de 1991. Pas&eacute; por su casa despu&eacute;s de haber asistido a la inauguraci&oacute;n en una plaza de la ciudad de una estatua de Lennon. Ah&iacute; supe de Pep&eacute;. Hab&iacute;a formado a mediados de los sesenta el primer grupo beatle de Cuba. Lo tacharon de proimperialista. La &uacute;nica posibilidad de supervivencia que le ofrec&iacute;an las autoridades es que se llamaran &ldquo;Los guerrilleros&rdquo;. Pero Pepe y sus amigos no quisieron saber nada de esa oferta y, en 1969, casi en sincron&iacute;a con la desbandada de los Beatles, tuvieron que irse tambi&eacute;n con la m&uacute;sica a otra parte. Iv&aacute;n esboz&oacute; una sonrisa piadosa al enterarse de esos detalles. Pocos d&iacute;as m&aacute;s tarde abandonar&iacute;a la isla. A diferencia de muchos de su generaci&oacute;n, nunca quiso quedar atrapado en las tenazas de la melancol&iacute;a. Todos sus libros (<em>Fantas&iacute;a roja, El Mapa de sal, Cubantrop&iacute;a, Teor&iacute;a de la retaguardia</em>) dan prueba de su inter&eacute;s permanente por problematizar las relaciones entre arte y cultura. En <em>El comunista manifiesto, </em>adem&aacute;s de revisar la &ldquo;po&eacute;tica de la derrota&rdquo; que emergi&oacute; de las ruinas y dar cuenta de la capacidad de la cultura capitalista de convertir en fetiche y mercantilizar todo lo que toca, De la Nu&eacute;z pone el foco en esa<em> Ostalgie</em> de doble cara: la &ldquo;exposici&oacute;n de un pasado que se proclam&oacute; futuro&rdquo; y una &ldquo;fuga desde este futuro que ahora s&oacute;lo queda retratado como pasado&rdquo;. Izquierda y derecha a veces se hermanan en ese ejercicio. &iquest;No es lo mismo que sucede, aunque por otras circunstancias, con <em>Get back</em>?
    </p><p class="article-text">
        Esa simetr&iacute;a es la que nos facilita el camino para retornar sin tropiezos a los Beatles, quienes tambi&eacute;n tuvieron, sin saberlo, su papel en la disoluci&oacute;n del comunismo a trav&eacute;s de las furtivas escuchas en el Este de las canciones a trav&eacute;s de las transmisiones nocturnas, siempre al margen de la ley, de Radio Luxemburgo, la BBC y Voice of America, y luego de los intercambios, mano en mano, de sus discos. &ldquo;La Guerra Fr&iacute;a la gan&oacute; Occidente, no con misiles nucleares, sino con los Beatles&rdquo;, dice Artemy Troitsky, un activista cultural en los tiempos de Leonid Br&eacute;zhnev. Se lo cuenta a Leslie Woodhead, el autor de <em>How the Beatles rocked the Krenmlin. The untold story of a noisy revolution</em>. Woodhead es un reconocido documentalista. No cualquiera. Su c&aacute;mara es la que capt&oacute; por primera vez a John, Paul, George y Ringo en The Cavern, a principios de los sesenta. Parte de esos dos minutos en blanco y negro son utilizados por Jackson al comenzar <em>Get Back. </em>Woodhead trabaj&oacute; muchos a&ntilde;os en los pa&iacute;ses comunistas y fue de esa manera que reconstruy&oacute; una historia de la beatleman&iacute;a. &ldquo;La encontr&eacute; en lugares inesperados&rdquo;. En las periferias y la academia. A su modo, bajo condiciones de adversidad o indiferencia, gracias a copias de copias de copias, los entonces sovi&eacute;ticos llegaron, con cierto retraso, a las canciones que los <em>fab four </em>cantaron en la azotea de Apple, as&iacute; como aquellas que las precedieron. El propio McCartney pudo constatar la capilaridad de esas melod&iacute;as cuando, en mayo de 2003, en plena <em>Ostalgie</em>, se present&oacute; en la Plaza Roja. El p&uacute;blico, de todas las edades, explot&oacute; con los primeros acordes de &ldquo;Back In The USSR&rdquo;. El video muestra c&oacute;mo r&iacute;en ellas especialmente mientras el sexagenario Paul canta: &ldquo;las chicas de Mosc&uacute; me hacen cantar y gritar&rdquo;. La c&aacute;mara capta unos segundos al presidente Vladimir Putin. El ex KGB sigue el concierto con la sobriedad que se espera de un hombre de Estado. Claro que horas antes se hab&iacute;a reunido en privado con McCartney. A pedido del hombre que, al llegar al poder, reivindic&oacute; la vieja grandeza del imperio zarista y machac&oacute; sobre la superioridad espiritual del universo ruso, especialmente ruso-ortodoxo, frente a otras culturas, Paul toc&oacute; &ldquo;Let It Be&rdquo;. Putin debi&oacute; escucharlo con la esperanza de poder alguna vez imitarlo frente a su piano. &ldquo;When I find myself in times of trouble&hellip;&rdquo;.
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        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/get-back-encanto-pasado-presente-futuro_1_8659258.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Jan 2022 03:05:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Los Beatles,Vladimir Putin,Paul McCartney,Get Back,Guerra Fría,Unión Soviética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El año en el que la música copó el streaming: siete documentales sobre grandes bandas y solistas, de Tina Turner a la Velvet Underground]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ano-musica-copo-streaming-siete-documentales-grandes-bandas-solistas-tina-turner-velvet-underground_1_8579502.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82ccab65-1277-4a6e-8a80-ecb013fbeba5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1036901.jpg" width="1975" height="1111" alt="El año en el que la música copó el streaming: siete documentales sobre grandes bandas y solistas, de Tina Turner a la Velvet Underground"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A lo largo de 2021, las plataformas estrenaron distintos largometrajes y series que revisan archivos o se meten en la intimidad de figuras clave de la música de todos los tiempos. Un repaso por las propuestas más interesantes y dónde se pueden ver.</p><p class="subtitle">Las películas más comentadas de 2021 que ya se pueden ver por streaming</p></div><p class="article-text">
        En algunos casos <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/cantando-beatles-ingles-mierda_129_8532480.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fueron elegidos grandes cineastas para dirigirlos o producirlos</a>. <strong>En otros, se puso en primer plano la voz de los protagonistas, que revelaron situaciones o hechos que hasta entonces no se hab&iacute;an animado a contar.</strong> La mayor&iacute;a, adem&aacute;s, rescat&oacute; grandes escenas, archivos olvidados o poco vistos, recitales memorables, o esos momentos donde nacen las canciones que con el tiempo se convierten en himnos.&nbsp;Una l&iacute;nea los une a todos: <strong>durante 2021 las plataformas de streaming apostaron por lanzar numerosos documentales sobre grandes figuras de la m&uacute;sica y bandas de todos los tiempos</strong>, lo que dej&oacute; un interesante cat&aacute;logo de largometrajes y series con la m&uacute;sica como gran protagonista.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por algunos de los m&aacute;s destacados y d&oacute;nde se pueden ver.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>The Bee Gees: How Can You Mend a Broken Heart.</strong></em> <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/andar-dejando-corazones-rotos_129_6629731.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tal como se&ntilde;alamos por ac&aacute;</a>, se trata de una radiograf&iacute;a minuciosa y delicada para una de las bandas m&aacute;s exitosas del pop de todos los tiempos y todos los mundos <strong>(la pel&iacute;cula, justamente, retrata eso: c&oacute;mo el grupo se va adaptando a las d&eacute;cadas, o mejor, c&oacute;mo ellos van convirti&eacute;ndose en el sonido de cada &eacute;poca gracias a su enorme talento).&nbsp;</strong>Es que en el documental <em>The Bee Gees: How Can You Mend a Broken Heart</em> (HBO, 2020) el director <strong>Frank Marshall </strong>viene a hacer justicia para esta banda de hermanos, que adem&aacute;s de construir su propio suceso, result&oacute; de gran influencia para la m&uacute;sica que vino despu&eacute;s.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Muchas veces despreciados o reducidos solamente &ndash;&iexcl;como si fuera poco!&ndash; a un grupo dedicado a la m&uacute;sica disco por la repercusi&oacute;n de la banda de sonido de la pel&iacute;cula <em>Fiebre de s&aacute;bado por la noche</em> que supieron conseguir a fuerza de canciones poderosas, <strong>faltaba un reconocimiento de este tipo que mostrara todas las facetas de un grupo con canciones tan diversas y profundas como </strong><em><strong>You Should Be Dancing</strong></em><strong>, </strong><em><strong>How Deep Is Your Love</strong></em><strong>, </strong><em><strong>Jive Talkin'</strong></em><strong>, </strong><em><strong>How Can You Mend a Broken Heart</strong></em><strong> o </strong><em><strong>Massachusetts</strong></em> por citar apenas algunas.
    </p><p class="article-text">
        Para eso, adem&aacute;s de un recorrido exhaustivo por la carrera de los hermanos Gibb, con im&aacute;genes de archivo impresionantes en su textura y en su cantidad, el documental cuenta tambi&eacute;n con testimonios de m&uacute;sicos de todos los tiempos. De <strong>Eric Clapton</strong> a <strong>Noel Gallagher</strong>; del l&iacute;der de Coldplay, <strong>Chris Martin</strong>, a <strong>Justin Timberlake</strong>, todos tienen algo para destacar de la magia de los Bee Gees, de la imagen que proyectaron al mundo del pop, de su forma particular de componer canciones.
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        Otro hallazgo del largometraje, adem&aacute;s de mostrar testimonios que dan cuenta discretamente de algunas internas familiares, problemas de adicciones de los miembros de la banda, muertes repentinas, <strong>es una suerte de disecci&oacute;n del sonido de algunos de sus hits que van haciendo tanto los Bee Gees como los m&uacute;sicos que los acompa&ntilde;aron en su carrera</strong>. En el medio, un mundo de melenas, de camisas abiertas, de dientes impolutos y trajes brillantes, de barbas, de bronceados permanentes, de falsetes, de hits imbatibles, de cuerpos que no pueden parar de moverse. <strong>Y tambi&eacute;n de corazones rotos que buscan &ndash;qu&eacute; mejor que la m&uacute;sica&ndash; alg&uacute;n camino de reparaci&oacute;n provisoria.</strong>
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            <span class="title">
                El documental de los Bee Gees es una producción de HBO                            </span>
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        <em><strong>The Bee Gees: How Can You Mend a Broken Heart </strong></em><strong>es una producci&oacute;n original de HBO, con direcci&oacute;n de Frank Marshall. Dura 111 minutos. Se estren&oacute; en el hemisferio norte a finales de 2020 y a la Argentina lleg&oacute; a la plataforma de Flow a comienzos de 2021.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Billie Eilish: The World&rsquo;s A Little Blurry</strong></em><strong>. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/ojos-billie-eilish-libro-rotulo-no-moverse_129_7274293.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Con direcci&oacute;n del cineasta </a><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/ojos-billie-eilish-libro-rotulo-no-moverse_129_7274293.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>R. J. Cutler</strong></a>, este documental tiene como protagonista a una de las &uacute;ltimas (y grandes) revelaciones globales de la m&uacute;sica pop, <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/billie-eilish-cuerpo-situacion_129_8292134.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la estadounidense </a><a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/billie-eilish-cuerpo-situacion_129_8292134.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Billie Eilish</strong></a>.&nbsp; El largometraje, de m&aacute;s de dos horas, es curioso y atrapante, <strong>incluso para quienes no conozcan sus canciones o generacionalmente no se identifiquen con ella o el tono taciturno de todo buen </strong><em><strong>centennial</strong></em>.
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        Por un lado,<em> Billie Eilish: The World&rsquo;s A Little Blurry</em> <strong>se propone mostrar la intimidad de la cantante mediante registros que tienen lugar en su casa, con sus padres, con su hermano/productor</strong>, y de alg&uacute;n modo impulsor de su carrera, al tiempo que se puede ver a la artista de gira sin parar, present&aacute;ndose con 17 a&ntilde;os en los escenarios m&aacute;s demandantes del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n contaron los realizadores, <strong>las im&aacute;genes que se ven en el largometraje se registraron en los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os. Algunas fueron tomas de una c&aacute;mara que Billie y su hermano ten&iacute;an siempre a mano</strong>, mientras compon&iacute;an el disco <em>When We All Fall Asleep</em>, <em>Where Do We Go?</em>, que fue lanzado en 2019 y fue un &eacute;xito enorme, con canciones como <em>Bad Guy</em> o&nbsp; <em>You Should See Me in a Crown</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El documental sobre Billie Eilish está disponible en Apple TV+"
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            <span class="title">
                El documental sobre Billie Eilish está disponible en Apple TV+                            </span>
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        <strong>Pese a tratarse de un material controlado por su protagonista, hay instantes genuinos y escenas bastante reveladoras de la vida de una joven que a partir de los 14 a&ntilde;os conquist&oacute; el mundo de la m&uacute;sica</strong>. De hecho, el documental gana m&aacute;s en fluidez en los fragmentos en los que ella habla de sus pesares (lo hace casi con sus ojos, en varios momentos alucinantes), cuando se la ve lidiando con un novio bastante conflictivo, cuando cholulea a Justin Bieber, cuando exhibe los problemas que padece por el s&iacute;ndrome de Tourette, cuando se pone contenta porque por fin puede sacar el registro para manejar, cuando se ven las consecuencias en su propio cuerpo de un trabajo demandante f&iacute;sica y emocionalmente. 
    </p><p class="article-text">
        A la vez,<strong> la pel&iacute;cula es una buena excusa para hacer un repaso por much&iacute;simas canciones y el detr&aacute;s de escena de esos hits salidos de una habitaci&oacute;n adolescente</strong> que deslumbran &ndash;y en muchos casos hacen llorar desconsoladamente&ndash; al planeta.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Billie Eilish: The World&rsquo;s A Little Blurry</strong></em><strong> se puede ver por Apple TV+</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>1971. El a&ntilde;o en que la m&uacute;sica lo cambi&oacute; todo</strong></em><strong>.</strong> &ldquo;A veces un a&ntilde;o es una gota para mirar hasta la obsesi&oacute;n, un microscopio de discusiones&rdquo;, <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/1973-ano-mujeres_129_7281466.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute; Florencia Angilletta en su art&iacute;culo 1973: el a&ntilde;o de las mujeres</a>, tal como <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/ano-musica-cambio_129_7979517.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recordamos por ac&aacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        En esa l&iacute;nea de mirar con un aparatito posible que nos lleve hasta el fondo, de ver ciertos cruces y de trazar patrones, se presenta la serie documental <em>1971. El a&ntilde;o en que la m&uacute;sica lo cambi&oacute; todo</em>, que est&aacute; basada en el libro <em>1971 - Never a Dull Moment: Rock's Golden Year</em>, del autor brit&aacute;nico <strong>David Hepworth</strong>.
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            </figure><p class="article-text">
        El resultado es un trabajo magistral con el archivo que se propone recortar todo lo que ocurri&oacute; en ese a&ntilde;o particular para la m&uacute;sica &ndash;con la obra de los Beatles, <strong>Marvin Gaye</strong>, los Rolling Stones, <strong>Alice Cooper</strong>, <strong>Aretha Franklin</strong>, <strong>Joni Mitchell</strong>, <strong>David Bowie</strong>, <strong>Tina Turner</strong>, entre much&iacute;simos otros, en primer plano&ndash; y su v&iacute;nculo con los movimientos pol&iacute;ticos y sociales de una &eacute;poca marcada por el fin de la guerra de Vietnam y cierto desencanto generalizado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;1971, el año en que la música lo cambió todo&quot; es un documental que repasa un tiempo clave para el rock y el pop                            </span>
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        Los 8 episodios de esta megaproducci&oacute;n cuentan con la participaci&oacute;n esencial del realizador <strong>Asif Kapadia</strong>, reconocido en la Argentina y en el mundo en los &uacute;ltimos tiempos por su trabajo dedicado a <strong>Diego Maradona</strong>, un documental impactante que realiz&oacute; <strong>a partir de casi 500 horas de registros del futbolista</strong>.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el estilo de recuperar archivos y que la narraci&oacute;n est&eacute; sostenida por las voces en off <strong>&ndash;que en este caso particular son decenas, entre los m&uacute;sicos, los cr&iacute;ticos, los productores, los dirigentes pol&iacute;ticos, los activistas y el p&uacute;blico&ndash;</strong> queda impregnado para darle todav&iacute;a m&aacute;s valor hist&oacute;rico a un material magn&eacute;tico.
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                    alt="La serie documental &quot;1971&quot; está basada en un libro del periodista británico David Hepworth"
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                La serie documental &quot;1971&quot; está basada en un libro del periodista británico David Hepworth                            </span>
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        <strong>Los ocho episodios de </strong><em><strong>1971. El a&ntilde;o en que la m&uacute;sica lo cambi&oacute; todo</strong></em><strong> est&aacute;n disponibles en Apple TV+.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Music Box: Jagged</strong></em><strong>. </strong>Es necesario, antes de comenzar, hacer un par de aclaraciones, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/fiesta-universal-raffaella-carra-posdata_129_8547398.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ya se se&ntilde;al&oacute; por ac&aacute;</a> . La primera: aunque en varios lugares se simplifique diciendo que se trata del &ldquo;documental de Alanis Morissette&rdquo;, <em>Jagged</em> es un episodio dentro de la saga de documentales llamados <em>Music Box</em>, con producci&oacute;n de <strong>Bill Simmons</strong> para HBO (la serie tambi&eacute;n incluye cap&iacute;tulos dedicados a Woodstock &lsquo;99, Kenny G y otros). L<strong>a segunda: pese a que Alanis brind&oacute; su testimonio para la pel&iacute;cula, cuando le mostraron un primer corte del material protest&oacute;</strong>. &ldquo;Acept&eacute; participar en una pieza sobre la celebraci&oacute;n del 25&ordm; aniversario de Jagged Little Pill y fui entrevistada durante un momento muy vulnerable, mientras estaba en medio de mi tercera depresi&oacute;n posparto durante el confinamiento (...). Fue entonces cuando me di cuenta de que su idea y la m&iacute;a eran en realidad dolorosamente divergentes. No era la historia que yo hab&iacute;a acordado contar&rdquo;, dijo a los medios en un comunicado.
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        El documental <em>Jagged</em>, que lleg&oacute; al streaming este a&ntilde;o por HBO, es un repaso por la vida y el salto a la fama de una de las m&aacute;ximas estrellas de Canad&aacute;, <strong>con especial foco en el lanzamiento de Jagged Little Pill, ese discazo que lleg&oacute; en 1995 y puso patas para arriba al planeta. </strong>El documental, aunque torpe y con algunos baches, intenta reconstruir eso: c&oacute;mo una chica de veinte a&ntilde;os conquist&oacute; el mundo a fuerza de canciones poderos&iacute;simas (una de las rupturas amorosas m&aacute;s rabiosas y mejor cantadas de la historia del pop, como<em> You Oughta Know</em>; un elogio a la contradicci&oacute;n como <em>Hand In My Pocket</em>; un disco precioso de punta a punta). Al ver <em>Jagged</em>, lo que m&aacute;s se disfruta es volver a esos d&iacute;as anal&oacute;gicos, de difusi&oacute;n en radios, de una cosa todav&iacute;a intuitiva, un poco inocente y artesanal en medio de esa m&aacute;quina monstruosa que suele ser la industria musical. <strong>Un viaje no nost&aacute;lgico pero s&iacute; emotivo, con el carisma de una estrella &uacute;nica como Alanis Morissette y con su palabra hoy. </strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Alanis Morissette en la actualidad                            </span>
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        <em><strong>Music Box: Jagged</strong></em><strong> se puede ver en la plataforma de HBO.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5.</strong><em><strong> The Velvet Underground</strong></em><strong>.</strong> <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/declaracion-amor-senales-rotas_129_8268152.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tal como se hab&iacute;a anunciado por aqu&iacute;</a>, se estren&oacute; en octubre el documental <em>The Velvet Underground</em> con direcci&oacute;n de To<strong>dd Haynes</strong>, que no solamente recorre la trayectoria de la banda liderada por <strong>Lou Reed</strong> y <strong>John Cale</strong> sino que, por la acumulaci&oacute;n de un material de archivo impactante, <strong>tambi&eacute;n parece un homenaje a la escena experimental del cine y las artes en general en la Nueva York de los a&ntilde;os &lsquo;60</strong>.
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        Como era de esperar con Haynes al mando, <strong>el largometraje no encaja para nada en los par&aacute;metros del documental tradicional</strong>. Por supuesto que est&aacute;n los testimonios, los recitales, las voces de los m&uacute;sicos, el relato de algunos hitos de una de las mejores bandas musicales de la historia. 
    </p><p class="article-text">
        Pero lo interesante es que la pel&iacute;cula no se detiene en eso, sino que <strong>propone un relato muy emotivo, lleno de texturas, de fotos, de pantallas partidas, de cortos superpuestos, muchos de ellos rescatados de la &eacute;poca que ten&iacute;a a Andy Warhol y a numerosos cineastas experimentales como protagonistas</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Apple TV+ estrenó en octubre el documental The Velvet Underground                            </span>
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        <strong>El documental </strong><em><strong>The Velvet Underground</strong></em><strong> est&aacute; disponible en Apple TV+</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>The Beatles: Get Back</strong></em><strong>. </strong>La intriga se estir&oacute; como un chicle desde que, a fines de diciembre de 2020, <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/vacuna-liverpool_129_6522364.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Disney mostr&oacute; al cineasta Peter Jackson en la sala de edici&oacute;n del que ser&iacute;a su pr&oacute;ximo trabajo</a>: un documental sobre Los Beatles con im&aacute;genes hist&oacute;ricas de la banda. <strong>&ldquo;Tenemos 56 horas de material nunca visto&rdquo;, promet&iacute;a</strong>, todav&iacute;a encerrado por las restricciones sanitarias en Nueva Zelanda, y la euforia fue mundial.
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        La espera lleg&oacute; a su fin en noviembre de este a&ntilde;o cuando Disney+ estren&oacute; el documental dividido en tres partes donde se hace especial foco en la cocina del disco <em>Let it Be</em>, <strong>una historia tan llena de mitos y chismes como de canciones geniales</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En 1969, despu&eacute;s de un par de a&ntilde;os sin presentarse en vivo, <strong>Los Beatles se proponen grabar 14 canciones nuevas en poco tiempo y armar un show de impacto.</strong> Esos d&iacute;as hab&iacute;an quedado grabados en el documental <em>Let it Be</em>, de 1970, dirigido por <strong>Michael Lindsay-Hogg</strong> y lo que ahora hizo Jackson fue tomar parte de lo que qued&oacute; afuera de aquellos registros &iacute;ntimos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se puede leer m&aacute;s sobre <em>The Beatles: Get Back</em> <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/acerca-documental-get-back-beatles-sueno-no-termino_129_8557455.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este art&iacute;culo de Daniel Mecca</a>. Sobre las repercusiones de aquel impasse de la banda a mediados de los &lsquo;60 y sobre su mirada del documental de Jackson, <strong>Abel Gilbert</strong> <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/cantando-beatles-ingles-mierda_129_8532480.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute; tambi&eacute;n una nota imperdible por aqu&iacute;.</a>
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                 Movistar+. SOLO USO EDITORIAL                            </span>
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        <em><strong>Get Back</strong></em><strong>, con direcci&oacute;n de Peter Jackson, est&aacute; disponible en Disney +</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bonus track:</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. Tina</strong>. <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/fascinan-cartas-amor-voz-tina-turner_129_7366478.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tal como destacamos en la secci&oacute;n Mil Lianas</a>, esta pel&iacute;cula tuvo su estreno en el &uacute;ltimo Festival de Cine de Berl&iacute;n y desde entonces se convirti&oacute; en uno de esos largometrajes muy esperados:<strong> se comentaba que Tina Turner har&iacute;a all&iacute; una especie de despedida o que esbozar&iacute;a un &uacute;ltimo contacto con su p&uacute;blico alrededor del mundo</strong>. Fue tanta la ansiedad que apenas HBO la lanz&oacute; en el hemisferio norte a finales de marzo de este a&ntilde;o, <em>Tina</em> super&oacute; el mill&oacute;n de vistas en todas las plataformas de la empresa y se convirti&oacute; en un r&eacute;cord. <strong>Aunque circul&oacute; y circula por algunos pasillos </strong><em><strong>non sanctos</strong></em><strong> de internet, la empresa todav&iacute;a no hizo el estreno formal en la Argentina.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Lo interesante de esta biograf&iacute;a cinematogr&aacute;fica de la cantante es que no se queda solamente con las escenas m&aacute;s duras que debi&oacute; vivir <strong>(especialmente al lado de su primer esposo, Ike Turner, que era violento con ella)</strong> y va mostrando, a partir de un trabajo excelente de archivo, el paso a paso, no siempre f&aacute;cil, que la llev&oacute; a la consagraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Son las im&aacute;genes de los a&ntilde;os &lsquo;60 y &lsquo;70 <strong>&ndash;con la artista dando muestras de un talento arrasador para el rock, el soul y el rhythm and blues arriba de cualquier escenario, esa voz que es un tanque de guerra, que suena como arrancada de un cuerpo que no para de moverse&ndash;</strong> que van configurando a la estrella pop que resucit&oacute; despu&eacute;s, a partir de los &lsquo;80.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Tina</strong></em><strong> es una producci&oacute;n de HBO.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ano-musica-copo-streaming-siete-documentales-grandes-bandas-solistas-tina-turner-velvet-underground_1_8579502.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Dec 2021 10:46:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El año en el que la música copó el streaming: siete documentales sobre grandes bandas y solistas, de Tina Turner a la Velvet Underground]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Documental,Get Back,Streaming,Música,Los Beatles,Billie Eillish]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Acerca del documental Get Back de Los Beatles: el sueño no terminó]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/acerca-documental-get-back-beatles-sueno-no-termino_129_8557455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3b28302-40dd-4c89-89e0-28779b1dd961_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Acerca del documental Get Back de Los Beatles: el sueño no terminó"></p><p class="article-text">
        Sin vueltas: <em>Get Back</em>, el documental del director <strong>Peter Jackson</strong>, es alucinante, retiniano. 
    </p><p class="article-text">
        En un ensayo de 1956 titulado <em>El arco y la lira</em>, el poeta <strong>Octavio Paz</strong> define la poes&iacute;a como conocimiento, poder y abandono. Y agrega: &ldquo;Es hija del azar y fruto del c&aacute;lculo&rdquo;. La definici&oacute;n po&eacute;tica podr&iacute;a adherirse perfectamente a este material in&eacute;dito y restaurado por Jackson (autor de la trilog&iacute;a <em>El se&ntilde;or de los anillos</em>), basado en m&aacute;s de 60 horas de videos que grab&oacute; <strong>Michael Lindsay-Hogg</strong> en enero de 1969 y con m&aacute;s de 150 horas de audio. 
    </p><p class="article-text">
        Es que estas sesiones &iacute;ntimas (emitidas por la plataforma <em>Disney+</em>) muestran, en primer lugar, <strong>una disputa de poder</strong>. Pero no es, como suele observarse, entre <strong>Paul McCartney</strong> y <strong>John Lennon</strong>. En 1969, la verdadera disputa de poder en la banda &mdash;sobre la orientaci&oacute;n sonora&mdash; es entre Paul y <strong>George Harrison</strong>, quien le discute al bajista armon&iacute;as, riff, voces, propone canciones (&ldquo;I me mine&rdquo;; &ldquo;All things must pass&rdquo;). George est&aacute; en su mejor momento. <em>Something in the way he moves.</em>
    </p><p class="article-text">
        Ya para la &eacute;poca de este documental &mdash;sobre todo luego del disco<em> Sgt. Peppers</em> lanzado en 1967&mdash; Paul viene actuando como productor de facto de la banda y, como tal, se mueve orquestal y con aire imperativo (le llega a indicar a <strong>Ringo Starr </strong>qu&eacute; tocar en la bater&iacute;a).
    </p><p class="article-text">
        Tal como le dijo Geoff Emerick &mdash;el hist&oacute;rico ingeniero de sonido de la banda&mdash; al autor de esta nota en una entrevista para <em>Clar&iacute;n </em>en 2018: &ldquo;Paul era un verdadero m&uacute;sico. John aceptaba el 95%, mientras que Paul solo se conformaba con un 110%. Paul siempre fue un perfeccionista, y ten&iacute;a un conocimiento de estructuras cl&aacute;sicas. Se sentaba en el piano con George Martin para trabajar en las armon&iacute;as, y siempre buscaba llegar m&aacute;s all&aacute;. Para m&iacute;, Paul era quien llevaba adelante a la banda musicalmente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es as&iacute; que estos cruces musicales entre John y George se articulan dentro del progreso sonoro de Harrison, quien aqu&iacute; incorpora el slide en la guitarra &mdash;tan caracter&iacute;stico luego en su etapa solista&mdash; y anticipa en<em> Get Back</em> el esp&iacute;ritu de lo que ser&aacute;n dos bombazos en el disco <em>Abbey Road</em>: &ldquo;Something&rdquo; y &ldquo;Here comes the sun&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, sobre todo en el primer cap&iacute;tulo (son tres), se ve c&oacute;mo esta actitud de Paul genera cortocircuitos sobre todo con George y John, pero ser&iacute;a un desprop&oacute;sito atribuir este rasgo a los conflictos de la banda ya que si algo muestra <em>Get Back</em> son los bemoles en torno a las mistificaciones sobre los cuatro de Liverpool.
    </p><p class="article-text">
        Y, fundamentalmente, plantea una cuesti&oacute;n central: c&oacute;mo operan los recitales en vivo en la historia de Los Beatles.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los sonidos innovadores</strong></h3><p class="article-text">
        El 5 de agosto de 1966, Los Beatles hab&iacute;an vuelto a cambiar las reglas de la m&uacute;sica popular con la publicaci&oacute;n de<em> Revolver</em>, su s&eacute;ptimo disco. Tal magnitud tuvo aquel trabajo de estudio, que tres semanas despu&eacute;s, el 29 de agosto, dar&iacute;an su &uacute;ltimo concierto oficial y sin tocar ning&uacute;n tema del nuevo disco. Es que ya no era posible reproducir en vivo la nueva estructura sonora de la &eacute;poca que ellos mismos estaban creando.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, antes de entrar a grabar <em>Sgt.Pepper 's</em>, los Beatles le hab&iacute;an anunciado a <strong>George Martin</strong>, su legendario productor, un cambio radical: no iban a dar m&aacute;s recitales. &ldquo;Lo que estamos diciendo &mdash;le dijo John Lennon al productor&mdash; es que, si no tenemos que salir de gira, podremos grabar m&uacute;sica que nunca tendremos que tocar en directo, y eso significa que podremos crear algo que nadie haya o&iacute;do nunca: un disco innovador con sonidos innovadores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De este modo la banda &mdash;en un estado efervescente de vanguardia enmarcado en el agitado contexto pol&iacute;tico y cultural que la rodeaba, los &lsquo;60&mdash;, daba vuelta as&iacute; una de las matrices del mercado: no iban a promocionar m&aacute;s en giras los discos que iban a seguir sacando. <strong>Era un cambio muy agudo: apostar a los tiempos fundamentales de creaci&oacute;n contra la imposici&oacute;n de los tiempos de las giras y de las discogr&aacute;ficas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en septiembre de 1968, luego de dos a&ntilde;os, Los Beatles se presentaron por primera vez en p&uacute;blico en una descontrolada grabaci&oacute;n de &ldquo;Hey Jude&rdquo;. Fue tras aquel entusiasmo que deciden grabar su pr&oacute;ximo &aacute;lbum ante un p&uacute;blico en vivo y emitirlo como programa especial de televisi&oacute;n. Aquella fue la g&eacute;nesis de este documental, condicionado por un dato que ser&aacute; liminal: ten&iacute;an un <em>deadline</em> por delante ya que Ringo deb&iacute;a grabar una pel&iacute;cula. Es por este motivo que comienzan a grabar en el estudio de cine Twickenham.
    </p><p class="article-text">
        Estos datos son clave por dos razones: primero se observa c&oacute;mo hay entre los Beatles una potencia de nostalgia por recuperar aquel fervor de los recitales en vivo &mdash;ah&iacute; se los escucha c&oacute;mo hacen <em>covers</em> rockeros de <strong>Chuck Berry</strong> o canciones que hac&iacute;an en Hamburgo en los tempranos a&ntilde;os sesenta&mdash;, pero a la vez est&aacute;n &ldquo;t&iacute;midos&rdquo; (la frase es de Paul), descoordinados y desorientados sobre c&oacute;mo, d&oacute;nde y para qu&eacute; (y para qui&eacute;n) actuar en vivo, sumado esto a la presi&oacute;n de tener que componer a las corridas. 
    </p><p class="article-text">
        No hay que olvidar que Los Beatles ven&iacute;an con una inercia de trabajo experimental en estudio. 
    </p><p class="article-text">
        Para dimensionar eso: el 11 de febrero de 1963, en s&oacute;lo una sesi&oacute;n de poco m&aacute;s de nueve horas en Abbey Road de Londres, los Beatles grabaron su primer disco de estudio,<em> Please Please Me</em>, que inclu&iacute;a canciones ic&oacute;nicas como &ldquo;Love Me Do&rdquo;, &ldquo;Twist and Shout&rdquo; o &ldquo;I Saw Her Standing There&rdquo;. Cuando terminaron <em>Sgt. Pepper&rsquo;s Lonely Hearts Club Band</em>, a fines de abril de 1967, hab&iacute;an pasado cuatro meses y medio y m&aacute;s de 700 horas de grabaci&oacute;n, tiempo in&eacute;dito para la &eacute;poca. <strong>Basta decir que en 1966, John le ped&iacute;a a Geoff Emerick sonar como el Dalai Lama cantando desde la cumbre de una monta&ntilde;a para la grabaci&oacute;n del tremendo tema &ldquo;Tomorrow Never Knows&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es en este complejo entramado (orientaci&oacute;n sonora y reformulaci&oacute;n de la identidad art&iacute;stica) que se desenvuelven las olas turbulentas y geniales de la banda en este documental y que no se resume en los tratos de Paul ni tampoco a la molesta presencia de <strong>Yoko Ono</strong>. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ruido de magia</strong></h3><p class="article-text">
        En <em>Get Back </em>se respira el ruido de magia entre John y Paul sobre todo cuando reflotan canciones de la primera &eacute;poca. Fastidiados por el deadline, exploran pasado para hacer futuro. Como le dice John a Paul: &ldquo;Cuando estoy bajo presi&oacute;n, Paul, es cuando mejor estoy&rdquo;.&nbsp;<strong>Esa comuni&oacute;n tiene picos encantadores. Un milagro secreto pasa entre ellos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pasan cosas geniales: por ejemplo cuando est&aacute;n practicando y grabando &ldquo;Two of us&rdquo; y advierten que la soluci&oacute;n sonora al tema &mdash;que no les cierra, que ya hicieron mil tomas&mdash; es quitar el bajo y que Paul toque la electroac&uacute;stica. Ya lo hab&iacute;an hecho con &ldquo;I'll Follow The Sun&rdquo;. C&oacute;mo mejora el tema. C&oacute;mo.
    </p><p class="article-text">
        En estas sesiones surgen canciones que luego fundar&aacute;n el coraz&oacute;n de <em>Abbey Road</em>, el siguiente y &uacute;ltimo disco de la banda: &ldquo;Her Majesty&rdquo;, &ldquo;Golden Slumbers&rdquo;, &ldquo;Carry that weight&rdquo;.... O la armon&iacute;a de &ldquo;On the road to marrakesh&rdquo; de Lennon que luego ser&aacute; &ldquo;Jealous guy&rdquo; de su etapa solista.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se escuchan las versiones primarias de otros temas que se incluir&aacute;n en <em>Abbey Road</em> como &ldquo;Something&rdquo; (de George, quien ya verbaliza que quiere grabar un &aacute;lbum solo); &ldquo;I want you&rdquo; (John, modo metalero); &ldquo;Octopus's Garden&rdquo; (Ringo); &ldquo;Oh Darling&rdquo; y &ldquo;Maxwell's Silver Hammer&rdquo; (Paul)&nbsp;.
    </p><p class="article-text">
        (Si George Martin fue el quinto beatle y Geoff Emerick fue el sexto, el s&eacute;ptimo deber&iacute;a ser <strong>Mal Evans</strong>, ese <em>roadie</em> incre&iacute;ble: como se ve en el documental, Mal anota las letras, trae equipos, consigue martillos, yunkes y hasta toca en temas como &ldquo;Maxwell's&hellip;&rdquo;. Lo da todo en serio. <em>Thank you, Mal</em>).
    </p><h3 class="article-text"><strong>Raros, como encendidos</strong></h3><p class="article-text">
        Fue muy comentado durante estos d&iacute;as la escena de Paul creando espont&aacute;neamente (brillantemente) la canci&oacute;n &ldquo;Get Back&rdquo; con el bajo H&ouml;fner, pero caracterizarlo de divino anular&iacute;a la clave de Paul: es el resultado de a&ntilde;os de obsesivo trabajo &mdash;de sesiones con los dedos destrozados de grabar el bajo&mdash; lo que permite que Paul hago eso.
    </p><p class="article-text">
        Lennon, encendido, es imparable, con esa &uacute;nica voz de aguda noche, incorp&oacute;rea. Canta, distorsiona sus propias canciones, bromea, ironiza, habla y se interesa con un discurso combativo de <strong>Martin Luther King</strong> (lo compara con el poeta <strong>Alfred Tennyson</strong>), mira la c&aacute;mara, hace <em>running gags</em>, est&aacute; atento al ambiente. Raro, como encendido.
    </p><p class="article-text">
        La sonrisa de <strong>Billy Preston</strong>, cuando le dicen que va a ser parte de Los Beatles, da fe en la humanidad. Pasa a saludar a la banda y de repente est&aacute; tocando con ellos. &iexcl;Improvisa ah&iacute; mismo!: los arreglos que hace en &ldquo;I've got a feeling&rdquo; y &ldquo;Don't let me down&rdquo; son una escuela).
    </p><p class="article-text">
        Ringo &mdash;un baterista con un estilo &uacute;nico&mdash; se muestra pasivo en los instantes de creaci&oacute;n: automatizado, obediente a los arreglos no solo de la canci&oacute;n en general, sino en particular de los arreglos de bater&iacute;a que el propio Paul le dice qu&eacute; hacer.
    </p><p class="article-text">
        Con respecto al estilo de Ringo &mdash;explic&oacute; Geoff Emerick en aquella entrevista&mdash; hay algo peculiar, porque estuvo bastante enfermo de chico y esa fragilidad se transmit&iacute;a a lo mejor en un microsegundo de <em>delay</em>. Es un sonido suyo, muy particular. &ldquo;Un tipo brillante&rdquo;, dijo. Geoff a&ntilde;adi&oacute; en aquel reportaje: &ldquo;Ringo lo daba todo cada d&iacute;a. A veces, despu&eacute;s de cuatro horas algo no funcionaba, y Ringo segu&iacute;a tocando con todo en su cabina de grabaci&oacute;n, que estaba llena de astillas de los palos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;(El ingeniero que graba estas sesiones de <em>Let it Be</em> es <strong>Glyn Johns</strong> y no Geoff. Oficialmente fue porque Glyn ten&iacute;a carnet del sindicato de cine y no as&iacute; Emerick. Lo cierto es que Geoff ya ven&iacute;a un poco quebrado de las sesiones tortuosas del<em> &Aacute;lbum Blanco</em>).
    </p><p class="article-text">
        Pero en el documental hay un momento de desolaci&oacute;n: los ojos de Paul, los ojos desolados de Paul, cuando George ya se fue (luego regresar&iacute;a) y Lennon no aparece y empiezan a hablar de la desintegraci&oacute;n de la banda. Sus ojos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En este film en blanca noche beatle, en un momento le preguntan a Paul si antes compon&iacute;an m&aacute;s con Lennon. El bajista responde que s&iacute;, que antes pr&aacute;cticamente viv&iacute;an juntos en hoteles y da esa clave compositiva y sangu&iacute;nea entre ellos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Cuando est&aacute;n por grabar &ldquo;Two of us&rdquo; se miran. Se r&iacute;en. Se dicen.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&mdash;Good night, Paul
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Say good night, John.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Good night, Paul
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Good nigh, Joh...
    </p><p class="article-text">
        Suena entonces el arpegio de Paul. Es la versi&oacute;n final del disco de la canci&oacute;n (del disco<em> Let it be</em>, que reunir&aacute; estas sesiones). Es la versi&oacute;n final de ellos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Paul y John, John y Paul, h&eacute;roes en eso de mirarse entre s&iacute;.</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Oh Yoko</strong></h3><p class="article-text">
        Que Yoko Ono tuviera una silenciosa presencia en estas sesiones no puede llevarnos a la tesis de que no fue un factor de interferencia porque lo fue y lleg&oacute; al punto de que vivi&oacute; en una cama en el estudio durante la grabaci&oacute;n de <em>Abbey Road</em>. Pero, como se dijo, el error est&aacute; en se&ntilde;alarla como el n&uacute;cleo de la pelea cuando es solo parte de un entramado ondular mayor que explotar&aacute; definitivamente tras <em>Abbey Road.</em>
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, las ideas est&eacute;ticas conceptuales de Yoko llegaron a tener coincidencias con las de Paul que estaba copado con <strong>(Karlheinz) Stockhausen</strong>. John ven&iacute;a de crear &ldquo;Revolution 9&rdquo;, la obra m&aacute;s experimental y vanguardista de los Beatles. Fue publicada el 22 de noviembre de 1968 dentro del disco doble llamado The Beatles y bautizado hist&oacute;ricamente como el &Aacute;lbum Blanco (The White Album), que contaba con 30 canciones.
    </p><p class="article-text">
        Esta obra est&aacute; compuesta con una est&eacute;tica de collage sonoro, conformado por peque&ntilde;os sonidos de diferentes or&iacute;genes, como fragmentos de pel&iacute;culas, obras musicales cl&aacute;sicas, lectura de textos literarios, voces en off, <em>clusters</em>, sonidos de piano, de bocinas y beb&eacute;s, de multitudes, de situaciones b&eacute;licas y religiosas, sinfon&iacute;as, murmullos, sonidos superpuestos, otros cargados de efectos de consola y en gran parte loopeados.
    </p><p class="article-text">
        John fue realmente el productor de &ldquo;Revolution 9&rdquo;. El propio Lennon cont&oacute; una vez que pas&oacute; m&aacute;s tiempo produciendo esa obra que en hacer la mitad de las canciones que alguna vez escribi&oacute;. Paul ten&iacute;a poco inter&eacute;s en &ldquo;Revolution 9&rdquo; y los testimonios recuerdan que estaba en Estados Unidos cuando John la produc&iacute;a en el estudio. En rigor, Paul ya hab&iacute;a experimentado antes con una propuesta as&iacute;: fue el 5 de enero de 1967 al crear &ldquo;Carnival of light&rdquo;, una obra vanguardista y experimental con muchos de los elementos que se escuchar&iacute;an, un a&ntilde;o despu&eacute;s, en &ldquo;Revolution 9&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, es surrealista en <em>Get Back</em> la escena posterior a la renuncia de George Harrison: Paul y John desaforados, improvisando un proto-heavy metal, colg&aacute;ndose como monos de los andamios, con Yoko Ono a los gritos en el micr&oacute;fono. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>&Aacute;vidos de historia</strong></h3><p class="article-text">
        El film muestra por completo la &uacute;ltima presentaci&oacute;n en vivo de Los Beatles: en la azotea de la calle Savile Row de Londres. Lo que pasa en ese escenario recupera aquel esp&iacute;ritu <em>sauvage</em> de los primeros a&ntilde;os en vivo de Los Beatles: quieren seguir tocando a pesar de que les desenchufan los equipos por la presencia de la polic&iacute;a londinense. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Get Back</em> revela tambi&eacute;n algo clave para entender el proceso de creaci&oacute;n de la banda: son una enciclopedia. En medio de ensayos y grabaciones, tocan decenas de canciones de otros artistas. Se saben letra, arreglos, armon&iacute;as. Todo. Al conocer la tradici&oacute;n, crean otra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No pod&iacute;amos haber producido un mejor prototipo para el futuro&rdquo;, dijo George Martin cuando terminaron las sesiones de<em> Sgt. Pepper&rsquo;s</em>. Los Beatles &mdash;hijos del azar y frutos del c&aacute;lculo&mdash; hicieron una est&eacute;tica de transformar y transformarse, cambiando de piel, disco a disco, &aacute;vidos de historia.
    </p><p class="article-text">
        <em>The dream is not over.</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Mecca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/acerca-documental-get-back-beatles-sueno-no-termino_129_8557455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Dec 2021 10:40:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Acerca del documental Get Back de Los Beatles: el sueño no terminó]]></media:title>
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