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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Juicio a las Juntas Militares]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/juicio-a-las-juntas-militares/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Juicio a las Juntas Militares]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Carlos Arslanian, ex juez del juicio a las Juntas: "No creo que vaya a haber un indulto presidencial a los genocidas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/carlos-arslanian-ex-juez-juicio-juntas-no-creo-haber-indulto-presidencial-genocidas_1_13085896.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa89712c-0e75-4167-85ed-8d868ade1024_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carlos Arslanian, ex juez del juicio a las Juntas: &quot;No creo que vaya a haber un indulto presidencial a los genocidas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A 50 años del Golpe, quien fue presidente del histórico proceso judicial contra los militares recuerda el 24 de marzo de 1976, reflexiona sobre el proceso que condenó a los comandantes y advierte que la democracia argentina está consolidada, aunque el presente le genera interrogantes.
</p><p class="subtitle">Ezequiel Adamovsky - 1976, el comienzo de un loop destructivo del que nunca pudimos salir</p></div><p class="article-text">
        El 24 de marzo de 1976, <strong>Carlos Le&oacute;n Arslanian</strong> lleg&oacute; temprano a su juzgado en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal en la calle Viamonte, como todos los d&iacute;as. Pero en la puerta lo frenaron: ning&uacute;n magistrado pod&iacute;a pasar. Le avisaron que si necesitaba sacar algo, que se lo pidiera al polic&iacute;a. &ldquo;Fue desazonante&rdquo;, recuerda. Minutos despu&eacute;s se junt&oacute; con otros colegas en la Asociaci&oacute;n de Magistrados, a una cuadra. Y ah&iacute; lleg&oacute; la noticia que los dej&oacute; helados: durante la madrugada, un grupo armado hab&iacute;a derribado la puerta del departamento de Carmen Argibay &ndash;entonces secretaria de la C&aacute;mara Criminal, posteriormente miembro de la Corte Suprema durante el kirchnerismo&ndash; y se la hab&iacute;a llevado. Nadie sab&iacute;a ad&oacute;nde. Reci&eacute;n al caer la tarde confirmaron que estaba presa en Devoto.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; recuerda Arslanian aquel d&iacute;a de hace cincuenta a&ntilde;os el hombre que despu&eacute;s presidi&oacute; el tribunal que juzg&oacute; a los comandantes de la &uacute;ltima dictadura militar, un caso &uacute;nico en la historia del mundo en el que la justicia civil conden&oacute; a los m&aacute;ximos responsables del terrorismo de Estado sin amnist&iacute;as previas ni fueros especiales. Arslanian recibe a <strong>elDiarioAR</strong> en una enorme sala del estudio jur&iacute;dico que comparte con su hija en un edificio sobre la calle Pellegrini, con vista a la avenida 9 de Julio y desde donde a&uacute;n trabaja como abogado particular: ha defendido a firmas como Chevron o la Barrick Gold. Pero en esta entrevista se da el tiempo para revisitar el proceso de la &uacute;ltima dictadura y su rol central en el juicio a las Juntas Militares, defiende el legado de Alfons&iacute;n como refundador de la democracia, cuestiona los indultos de Carlos Menem &ndash;pese a que fue ministro de Justicia entre 1989 y 1992&ndash;, <strong>advierte sobre la prescindencia del gobierno de Javier Milei frente a los juicios en curso</strong> y afirma, con convicci&oacute;n, que en la Argentina de hoy ya no hay lugar para derrocar un gobierno.
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                León Arslanian: Estamos orgullosos de haber podido esclarecer, hacer justicia, respetar el principio de impunidad para crímenes de lesa humanidad, crímenes de un Estado terrorista.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo transit&oacute; aquellos a&ntilde;os de dictadura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Con temor. Hubo una especie de purga en la justicia, muy selectiva: buscaban por identidad pol&iacute;tica a quienes ten&iacute;an vinculaci&oacute;n con el peronismo. Esa purga produjo vac&iacute;os significativos, fundamentalmente por la calidad de las personas: magistrados dignos, gente inteligente, laboriosa, con opini&oacute;n. As&iacute; empez&oacute; un proceso que fue teniendo las vicisitudes que todos conocemos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Con el retorno a la democracia, Alfons&iacute;n inicia el proceso pero primero intenta que sean los propios militares quienes juzguen.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Alfons&iacute;n electoralmente ya hab&iacute;a hecho p&uacute;blica su idea de enjuiciar a los militares y revisar el pasado. Hab&iacute;a estallado el tema de la desaparici&oacute;n de personas, eran muchas las denuncias. Alfons&iacute;n fue fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Fue un hombre sumamente valiente que corri&oacute; todos los riesgos en el ejercicio profesional, defendiendo a personas con h&aacute;beas corpus, con una actividad pol&iacute;tica manifiestamente opositora y cuestionadora del golpe. Cuando llega al poder, una de las primeras cosas que hizo fue firmar el Decreto 158, por el cual le asign&oacute; al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas la misi&oacute;n de juzgar a los m&aacute;ximos responsables: los que hab&iacute;an sido comandantes en jefe de cada una de las fuerzas y de todas las juntas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Acá no hay quien esté conspirando contra la democracia. En alguna época se había puesto de moda derrocar al gobierno por teléfono o de cualquier manera. Pero eso se acabó. Ya no hay lugar</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                León Carlos Arslanian, en una de las salas de su estudio de abogados, sobre la calle Pellegrini.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;Por qu&eacute; no llevarlo directamente a la justicia civil?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La decisi&oacute;n de &eacute;l era pol&iacute;tica. Quer&iacute;a, en principio, que los militares limpiaran su propia casa. Pero al propio tiempo, y como se&ntilde;al&aacute;s, crea la Comisi&oacute;n Nacional de Desaparici&oacute;n de Personas, la CONADEP, un organismo de naturaleza administrativa pero compuesto por gente excepcional: independiente, de mente clara, democr&aacute;ticos. Magdalena Ruiz Gui&ntilde;az&uacute;, Fern&aacute;ndez Meijide, Ern&eacute;sto S&aacute;bato&hellip; Personalidades muy respetadas de la vida p&uacute;blica argentina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La CONADEP fue base luego para el juicio a las Juntas pero el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas no avanz&oacute; en su investigaci&oacute;n interna.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Alfons&iacute;n no ten&iacute;a nada de ingenuo. Tengo la convicci&oacute;n de que cuando le asign&oacute; esa tarea al Consejo Supremo, lo que quer&iacute;a era fundamentalmente cumplir una formalidad o generar la oportunidad, si es que las nuevas Fuerzas Armadas, los nuevos mandos, quer&iacute;an investigar. Pero todos sab&iacute;amos que no estaban en condiciones de investigar absolutamente nada por el grado de compromiso que ten&iacute;an. No solamente los mandos superiores, sino los intermedios, en la desaparici&oacute;n, en la tortura y los vej&aacute;menes que hab&iacute;an sufrido miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y c&oacute;mo la responsabilidad del juicio recae en la C&aacute;mara Federal?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Se crea el proyecto de ley que torna apelable las decisiones del Consejo Supremo ante la C&aacute;mara Federal. Fueron echados los magistrados que estaban de facto y fuimos designados los seis nuevos. Ese proyecto fue muy enriquecido por el Congreso Nacional, en particular la C&aacute;mara de Diputados, porque se previ&oacute; que si &ndash;como era evidente&ndash; el Consejo Supremo no avanzaba, desviaba el objeto de la investigaci&oacute;n o lo que fuere, la C&aacute;mara Federal &ndash;ya no como tribunal de apelaci&oacute;n sino como una suerte de custodio&ndash; ten&iacute;a facultades de abocamiento. Y nosotros ejercimos esa facultad cuando verificamos que estaban haciendo cualquier cosa menos investigar. Incluso empezaron a investigar la subversi&oacute;n. Entonces nos abocamos y empezamos la investigaci&oacute;n nosotros, con el C&oacute;digo Penal del a&ntilde;o 21, respetando a rajatabla el principio de legalidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Pens&oacute; alguna vez que el juicio podr&iacute;a haber fracasado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Sin duda. Ten&iacute;amos la sensaci&oacute;n de que ten&iacute;amos una amenaza. Pero era nuestro deber, nuestra obligaci&oacute;n legal. Todos &eacute;ramos magistrados, as&iacute; que asumimos ese compromiso y sacamos el pecho y fuimos para adelante, como se asumen las grandes responsabilidades de la vida. Los resultados fueron realmente extraordinarios. Estamos orgullosos de haber podido esclarecer, hacer justicia, respetar el principio de impunidad para cr&iacute;menes de lesa humanidad, cr&iacute;menes de un Estado terrorista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La apertura y el cierre del juicio los tuvo usted. &iquest;Era consciente del momento hist&oacute;rico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es como estar en una batalla: uno no piensa qu&eacute; le va a pasar. Hay un fuego, un calor encendido que te empuja hacia adelante por la convicci&oacute;n &iacute;ntima de la necesidad de hacer justicia, de esclarecer los hechos, de averiguar qu&eacute; hab&iacute;a pasado con tantas personas que hab&iacute;an desaparecido y dar a sus familias una m&iacute;nima satisfacci&oacute;n. Ese compromiso nos obligaba a poner de nuestra parte lo mejor y asumir los sacrificios que fueran necesarios.
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La sentencia inclu&iacute;a el punto 30, que marcaba que deb&iacute;a investigarse hacia adelante, a los mandos intermedios.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El C&oacute;digo Procesal Penal determina la obligaci&oacute;n de investigar todos los delitos de acci&oacute;n p&uacute;blica que lleguen a manos de funcionarios p&uacute;blicos. Todos ellos eran cr&iacute;menes de lesa humanidad, sujetos a convenciones internacionales. Nosotros ten&iacute;amos esa misi&oacute;n y la llevamos adelante. Porque los miembros de la Junta no tocaron a nadie con sus propias manos: eran los autores mediatos, quienes integraban y manejaban el aparato de poder. Pero era insoslayable no juzgar tambi&eacute;n a quienes comet&iacute;an los homicidios, torturaban, tiraban los cad&aacute;veres desde aviones. La respuesta de un Estado democr&aacute;tico de derecho es justicia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El juicio a la Junta conden&oacute; a Videla, Massera, Viola, entre otros, aunque tambi&eacute;n hubo algunas absoluciones. &iquest;C&oacute;mo vivi&oacute; usted los posteriores indultos de Menem? Usted form&oacute; parte de ese gobierno.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Form&eacute; parte del gobierno de Menem porque &eacute;l me llam&oacute; y me dijo que quer&iacute;a un c&oacute;digo de procedimientos nuevo, porque el que reg&iacute;a era del a&ntilde;o 1868. Yo ten&iacute;a una gran experiencia judicial, era profesor de Derecho Procesal Penal y dije: voy a ir con ese objetivo, que era muy importante. Lament&eacute; profundamente la decisi&oacute;n de los indultos. Sab&iacute;a que iba a terminar en una p&eacute;rdida muy grande de tiempo, que era imposible que eso se consolidara.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Tuvo oportunidad de discutirlo con &eacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Todo fue anterior. Le dije de antemano, y lo dije p&uacute;blicamente, que estaba totalmente en contra, que era una medida totalmente desafortunada, que no se pod&iacute;a dejar impune cr&iacute;menes de esa magnitud, que en Argentina no lo iba a querer nadie. &Eacute;l argumentaba: &ldquo;Yo busco la paz, tomo una medida pareja para todos&rdquo;. Indultaba a los montoneros tambi&eacute;n. El argumento de buscar la pacificaci&oacute;n, de que la sociedad pudiese reencauzarse y dejar atr&aacute;s el dolor, era muy plausible. Pero no cuajaba de ninguna manera.
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                    alt="León Carlos Arslanian tiene 84 años y sigue ejerciendo como abogado."
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                León Carlos Arslanian tiene 84 años y sigue ejerciendo como abogado.                            </span>
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        <strong>&ndash;Con el tiempo lleg&oacute; el kirchnerismo y los juicios por la memoria fueron reabiertos y actualmente contin&uacute;an. &iquest;Qu&eacute; opina de los procesos vigentes, que son clave para la reparaci&oacute;n hist&oacute;rica pero tienen mucho menos difusi&oacute;n medi&aacute;tica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Los m&aacute;s pesados ya han sido condenados. Hay un fen&oacute;meno: hubo gente que tuvo diversos cargos durante el per&iacute;odo, en distintos lugares del pa&iacute;s. Entonces a lo mejor en un caso se lo juzg&oacute; por lo que hab&iacute;a pasado en La Perla, y despu&eacute;s aparece el mismo hombre con una funci&oacute;n en otra zona donde tambi&eacute;n hubo muertos y desaparecidos. Eso dio lugar a varios juzgamientos distintos y demor&oacute; todo. Hoy se juzgan responsabilidades remanentes o cosas que reci&eacute;n ahora se descubren.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Sin embargo, hay un gobierno que empieza a poner en tela de juicio estos procesos, o al menos a no alentarlos. &iquest;C&oacute;mo lo ve?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hay un Poder Judicial debidamente empoderado haciendo su trabajo. El Poder Ejecutivo no alienta estos juicios, pero no levanta un dedo para desalentarlos en absoluto. Hay una prescindencia muy fuerte de parte del Gobierno. La vicepresidenta, que tiene un compromiso personal con el tema, da una opini&oacute;n, pero no hay el m&aacute;s m&iacute;nimo movimiento institucional. El Gobierno no quiere recibir una herencia donde las cuentas est&aacute;n cerradas.
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                    alt="&quot;El mérito de Alfonsín es indiscutible: es un refundador de la democracia, quien tomó medidas que hoy consolidan la estabilidad de un gobierno democrático&quot;."
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                &quot;El mérito de Alfonsín es indiscutible: es un refundador de la democracia, quien tomó medidas que hoy consolidan la estabilidad de un gobierno democrático&quot;.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;Ve posibilidad de que se indulte a alguno de los genocidas condenados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No lo s&eacute;. Honestamente, lo desconozco. No creo que vaya a haber un indulto presidencial, aunque pueda tener relaci&oacute;n con legisladores que participen de la idea de celebrar lo que hicieron los condenados por cr&iacute;menes de lesa humanidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Pero que estemos discutiendo esa posibilidad, 50 a&ntilde;os despu&eacute;s... &iquest;qu&eacute; reflexi&oacute;n le cabe?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No estamos hablando de hechos que significaron una persona: estamos hablando de hechos que conmovieron los cimientos de la institucionalidad argentina, que instalaron terrorismo de Estado, que utilizaron las pr&aacute;cticas m&aacute;s genocidas para sofocar un fen&oacute;meno. La respuesta posible de un Estado de Derecho no era esa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;50 a&ntilde;os despu&eacute;s del golpe, &iquest;el balance como sociedad ha sido positivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No hay duda. Por fortuna. El m&eacute;rito de Alfons&iacute;n es indiscutible: es un refundador de la democracia, quien tom&oacute; medidas que hoy consolidan la estabilidad de un gobierno democr&aacute;tico. Los sucesivos gobiernos continuaron con un enorme compromiso. Ac&aacute; no hay quien est&eacute; conspirando contra la democracia. En alguna &eacute;poca se hab&iacute;a puesto de moda derrocar al gobierno por tel&eacute;fono o de cualquier manera. Pero eso se acab&oacute;. Ya no hay lugar. Se avanz&oacute; en t&eacute;rminos de democracia, respeto por la legalidad, observancia de las garant&iacute;as constitucionales, aplicaci&oacute;n de las reglas del Estado de Derecho. Argentina es un pa&iacute;s que supera cualquier test en materia de apego a un marco institucional propio del Estado de Derecho. Eso, sin duda.
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                    alt="&quot;Argentina es un país que supera cualquier test en materia de apego a un marco institucional propio del Estado de Derecho&quot;, concluyó León Carlos Arslanian."
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                &quot;Argentina es un país que supera cualquier test en materia de apego a un marco institucional propio del Estado de Derecho&quot;, concluyó León Carlos Arslanian.                            </span>
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        <em>MC</em>
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      <dc:creator><![CDATA[Mauricio Caminos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/carlos-arslanian-ex-juez-juicio-juntas-no-creo-haber-indulto-presidencial-genocidas_1_13085896.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 03:01:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carlos Arslanian, ex juez del juicio a las Juntas: "No creo que vaya a haber un indulto presidencial a los genocidas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juicio a las Juntas Militares,León Carlos Arslanian,24 de marzo,Dictadura Cívico Militar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["En muchos sectores del Poder Judicial y en algunos de la Corte, a los militares se los consideró y se los considera cucarachas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/sectores-judicial-corte-militares-considero-considera-cucarachas_1_11957451.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7d05334-f8ca-43ec-b54a-8a4bb76ed268_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;En muchos sectores del Poder Judicial y en algunos de la Corte, a los militares se los consideró y se los considera cucarachas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es secretario letrado de la Corte Suprema, abogado y escritor. Publicó Contra la Corriente (Planeta), un libro sobre Jaime Malamud Goti, el Juicio a las Juntas, Raúl Alfonsín y todo lo que vino después del juzgamiento a los popes del terrorismo de Estado. En esta entrevista con elDiarioAR, el autor explica por qué se adentró en la figura de uno de los ideólogos del juicio histórico, las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Federico Morgenstern</strong> (43) ocupa uno de los cargos m&aacute;s importantes de la <strong>Corte Suprema de Justicia de la Naci&oacute;n</strong>, detr&aacute;s de los jueces supremos. Es uno de los secretarios letrados del m&aacute;ximo tribunal, en la vocal&iacute;a del juez <strong>Carlos Rosenkrantz</strong>. Fue, adem&aacute;s, uno de los integrantes del equipo encargado &ndash;entre tantos otros proyectos&ndash; del proyecto del voto del magistrado en el fallo conocido como <strong>el 2x1</strong>, que reconoci&oacute; como v&aacute;lido aplicar el beneficio a un condenado por delitos de lesa humanidad. Aquel fallo de la Corte hizo estallar una crisis pol&iacute;tica durante el gobierno de <strong>Mauricio Macri</strong>, manifestaciones y protestas de organismos de derechos humanos ante el tribunal y la vuelta atr&aacute;s de la mayor&iacute;a de los jueces que lo hab&iacute;an votado. Menos, de Rosenkrantz, quien se mantuvo firme en su posici&oacute;n original.
    </p><p class="article-text">
        En 2024, Morgenstern public&oacute; su segundo libro, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=1-yDTT5mgPQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Contra la corriente</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=1-yDTT5mgPQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (Planeta)</a>, un ensayo &ndash;tambi&eacute;n homenaje&ndash;, sobre <strong>Jaime Malamud Goti</strong>, uno de los cerebros del <strong>Juicio a las Juntas Militares</strong>, durante la presidencia de <strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</strong>. Tambi&eacute;n fue ide&oacute;logo de las leyes de <strong>Obediencia Debida y Punto Final</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que como su protagonista, el libro de Morgenstern es inc&oacute;modo y complejo, pero se zambulle de lleno en una herida abierta de Argentina, una cuesti&oacute;n pendiente que no se salda m&aacute;s: <strong>los ecos de la violencia de los a&ntilde;os 70</strong>. El libro analiza el rol de Malamud Goti durante aquel proceso hist&oacute;rico, sus oposiciones a la reapertura de los <strong>juicios por delitos de lesa humanidad</strong> durante el kirchnerismo y su apoyo al fallo de la Corte que permiti&oacute; aplicar el beneficio del 2x1 a un represor de la dictadura c&iacute;vico-militar. Es la historia de un hombre que dice no estar orgulloso de lo que hizo por los derechos humanos pero que marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en la historia del pa&iacute;s.
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                El presidente Raúl Alfonsín recibe el informe Conadep de manos de su titular, Ernesto Sábato.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;Por qu&eacute; Malamud Goti? &iquest;Por qu&eacute; no otro? &iquest;Qu&eacute; lo impact&oacute; o atraves&oacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ahora soy amigo de &eacute;l y me interesa su elegancia humana, pero adem&aacute;s siempre me interes&oacute; su fineza como escritor y sobre todo, su consistencia y su profundidad como jurista. Y su amplitud. Jaime no es s&oacute;lo un jurista jur&iacute;dico, es un tipo que apela a la antropolog&iacute;a, a la sociolog&iacute;a, al psicoan&aacute;lisis, a la literatura. Tal vez despu&eacute;s termin&oacute; siendo poco jur&iacute;dico. Me interes&oacute; mucho rescatar a Jaime porque me parece que es un tipo s&uacute;per importante para lo que fue el proceso de los 80 y la transici&oacute;n a la democracia y me parece que fue injustamente ignorado, olvidado. Tal vez en la comunidad jur&iacute;dica se rescata demasiado a Carlos Nino porque ten&iacute;a muchos disc&iacute;pulos, porque era un tipo m&aacute;s taquillero y porque muri&oacute; joven. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=1-yDTT5mgPQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como dijo (Carlos) Pagni en la presentaci&oacute;n del libro</a>: si yo fuera Jaime Malamud Goti le pasar&iacute;a lustre a todo lo que hice. Y Jaime es un tipo que ni siquiera termin&oacute; el libro porque le da pudor ser el protagonista. Adem&aacute;s, como jurista fue muy inspirador, sus textos rompieron con ciertos dogmas, por ejemplo, en el caso Sim&oacute;n, con la reapertura de los casos de lesa humanidad; el juicio a Pinochet, con la extradici&oacute;n de Garz&oacute;n. &Eacute;l se opuso a todo eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo fueron los di&aacute;logos con &eacute;l para el libro?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Jaime es un tipo permeable a la cr&iacute;tica, incluso a la cr&iacute;tica retrospectiva. Yo preguntaba por qu&eacute;. &iquest;Por qu&eacute; hiciste esto? &iquest;Por qu&eacute; no abarcaron m&aacute;s hechos en la Conadep? &iquest;Por qu&eacute; no incriminaron a m&aacute;s gente? Me dice: s&iacute;, me equivoqu&eacute;. Me equivoqu&eacute; en traer a la Corte Interamericana (de Derechos Humanos). Me equivoqu&eacute; con muchas cosas. Era caminante y no hay camino, se hace camino al andar. Como explico en el libro, ten&iacute;an much&iacute;sima resistencia, poca ayuda. Ten&iacute;an a los intelectuales del exterior que los tironeaban para un lado; a los intelectuales de ac&aacute;, que los tironeaban para el otro; a sus amigos que tampoco eran muy receptivos a sus problemas; y ellos eran intelectuales del derecho sin experiencia en la funci&oacute;n p&uacute;blica, con un l&iacute;der que les dio much&iacute;simo lugar, que era muy receptivo a sus reclamos y a sus argumentos, pero al que tambi&eacute;n le costaba decidir y que ten&iacute;a al partido radical casi totalmente en contra. Esto fue una corazonada de Alfons&iacute;n y de sus intelectuales.
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                    alt="Morgenstern: “A Alfonsín lo consideraba un cobarde y un traidor y hoy es un héroe trágico para mí, un héroe imperfecto”. "
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                Morgenstern: “A Alfonsín lo consideraba un cobarde y un traidor y hoy es un héroe trágico para mí, un héroe imperfecto”.                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Al principio parece un libro sobre un hecho hist&oacute;rico pero es un libro sobre una discusi&oacute;n presente que Argentina no ha podido superar: la violencia de los 70, el terrorismo de Estado, la respuesta de la Justicia. &iquest;Cree que es justo juzgar lo que decidieron Malamud Goti y Alfons&iacute;n, entre otros, con el diario del d&iacute;a despu&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Sobre el final del libro, yo lo llamo a Jaime un h&eacute;roe imperfecto, un h&eacute;roe que meti&oacute; las manos en el barro, al igual que mi juez preferido de la historia del derecho, que es F&eacute;lix Frankfurter. Un tipo que tambi&eacute;n tuvo que tomar decisiones duras. Cuando se retir&oacute; Philip Roth hizo una entrevista final para un diario sueco y le preguntaron si estaba contento con su carrera. &Eacute;l cit&oacute; a Joe Louis, al boxeador, y dijo: &ldquo;Hice lo que pude con lo que ten&iacute;a&rdquo;. Jaime hizo lo que pudo con lo que ten&iacute;a, con los recursos humanos, con la situaci&oacute;n de poder en ese momento, con un peronismo en contra, con los movimientos de derechos humanos con posiciones maximalistas que no colaboraban mucho, con la prensa mayoritaria en contra. Eran ellos, sus cerebros y el apoyo de Alfons&iacute;n y de algunos j&oacute;venes valiosos del radicalismo, tanto del plano pol&iacute;tico como del plano intelectual, como Carlos Rosenkrantz, Agust&iacute;n Zbar, Hern&aacute;n Gullco. Eran un poco la armada Brancaleone.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Portada del libro &quot;Contra la Corriente&quot;. Malamud Goti, junto a Alfonsín, en la Casa Rosada, durante la presidencia del dirigente radical."
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            <span class="title">
                Portada del libro &quot;Contra la Corriente&quot;. Malamud Goti, junto a Alfonsín, en la Casa Rosada, durante la presidencia del dirigente radical.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>La historia que juzga</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Entre los muchos hechos hist&oacute;ricos de la transici&oacute;n entre dictadura y democracia que detalla el libro, se destacan algunos como la autoamnist&iacute;a de los militares en 1982. &iquest;Cu&aacute;l fue el rol de Malamud Goti ante esa autoamnist&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La dictadura emite una ley de Amnist&iacute;a. Luder dice: &ldquo;Esto es v&aacute;lido, yo no me voy a meter con esto. Est&aacute; el principio de ley m&aacute;s benigna involucrado&rdquo;. En cambio, Alfons&iacute;n les encomienda a (Mart&iacute;n) Farrell, Jaime y Genaro Carri&oacute;, el padre de Alejandro: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es esto? &iquest;Qu&eacute; hago con esto?&rdquo; Y r&aacute;pidamente le dan argumentos jur&iacute;dicos y sacan un comunicado durante la campa&ntilde;a diciendo: esta no es la palabra final. Y despu&eacute;s dictan la anulaci&oacute;n de la autoamnist&iacute;a porque &ldquo;no re&uacute;ne los requisitos b&aacute;sicos para ser considerada una ley&rdquo;. Eso hizo posible el Juicio a las Juntas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Cree que a Alfons&iacute;n la historia tambi&eacute;n lo juzg&oacute; mal?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo a Alfons&iacute;n lo consideraba un cobarde y un traidor. Y hoy es un h&eacute;roe tr&aacute;gico para m&iacute;, un h&eacute;roe imperfecto, uno de los pocos h&eacute;roes imperfectos y un tipo que no fue reconocido suficientemente durante su vida. Por todo lo que hizo y por c&oacute;mo lider&oacute; la transici&oacute;n a partir de ciertos principios morales. No hay otro pol&iacute;tico, me parece, de ese tiempo que podr&iacute;a haberle dado lugar a una persona como Jaime. De hecho, el radicalismo no homenajea a esta gente en vida, a Martin Farrell, a Jaime. Las leyes de Obediencia Debida y Punto Final son muy defendibles, por m&aacute;s feas que sean desde el punto de vista moral. Esto est&aacute; desarrollado en el libro. Igualmente, estoy de acuerdo con la decisi&oacute;n de la Corte en que la ley de Punto Final fue inconstitucional porque viola la divisi&oacute;n de poderes, le impone un criterio a los jueces respecto de hechos ya pasados. Pero la ley de Obediencia Debida&hellip; yo creo que Alfons&iacute;n hizo lo m&aacute;ximo que pudo. Lo elaboro mejor en el libro. Es muy f&aacute;cil criticar desde afuera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;C&oacute;mo se le explica a una ex detenida de un Centro Clandestino de Detenci&oacute;n de la dictadura que fue torturada y violada sistem&aacute;ticamente por militares o polic&iacute;as que la Ley de Obediencia Debida y Punto Final son leyes defendibles? &iquest;O a los hombres y mujeres apropiados de beb&eacute;s o ni&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;De la misma manera en que se par&oacute; un juez como Rosenkrantz ante un caso como el 2x1, o como me par&eacute; yo como asesor letrado de Rosenkrantz ante ese mismo caso. O como nos paramos ante el caso de un pol&iacute;tico corrupto o de un cura ped&oacute;filo. De la manera m&aacute;s neutral posible. Aplicando el derecho. Las emociones y la compasi&oacute;n no est&aacute;n para los jueces. Un jurista no tiene que tomar partido en base a las emociones, sino en base a las normas y los principios.
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                El Juicio a las Juntas Militares de 1985.                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Malamud Goti, sin embargo, como usted cita en el libro, a&ntilde;os despu&eacute;s dice que no est&aacute; orgulloso de lo que hicieron por los derechos humanos. &iquest;Por qu&eacute; cree que no est&aacute; orgulloso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que habla de lo evolucionado emocionalmente y de lo sabio que es Jaime. Y de que no necesita honores. Y de que es un tipo que es muy consciente de que no hay h&eacute;roes perfectos. Hay h&eacute;roes imperfectos. Ni siquiera los patriarcas de la Tor&aacute;, del Antiguo Testamento. Jacobo era un tipo que hab&iacute;a mentido. Abraham era un tipo que hab&iacute;a sido violento con su padre. No dejan de ser h&eacute;roes, aunque sean imperfectos. Tanto Jaime como Alfons&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Usted tambi&eacute;n cita a Malamud Goti explicando que Nino quer&iacute;a juzgar a cientos de militares en el Juicio a las Juntas. &iquest;Cree que hubiese sido distinto eso para la discusi&oacute;n presente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No estamos en ese momento. Pero todo indica que el balance de poder en ese momento hubiese hecho que cayera la democracia. Pero me parece que la mirada deber&iacute;a estar puesta en c&oacute;mo era el tema al final del gobierno de Alfons&iacute;n. El indulto de Menem abarc&oacute; a entre 350 y 400 tipos, entre militares, guerrilleros, etc&eacute;tera, y durante el gobierno de Alfons&iacute;n estuvieron presos (Jos&eacute;) L&oacute;pez Rega, estuvieron presos miembros de las Juntas, (el ex l&iacute;der montoneros Mario) Firmenich. Y muchos m&aacute;s. Fue bastante amplia y corajuda la acci&oacute;n jur&iacute;dica del Poder Judicial durante el gobierno de Alfons&iacute;n, empujados por la decisi&oacute;n pol&iacute;tica de Alfons&iacute;n. Lo que yo s&iacute; le critico al proceso que lideraron es que, por ejemplo, la Conadep deber&iacute;a haber sido m&aacute;s amplia. La revisi&oacute;n extrajur&iacute;dica deber&iacute;a haber abarcado los cr&iacute;menes de la guerrilla, para que hoy no tengamos a familiares de estos m&aacute;s de mil muertos de la guerrilla que dicen: &ldquo;Che, a m&iacute; tambi&eacute;n me hicieron algo en ese proceso y eran organizaciones guerrilleras y eran paraestatales&rdquo;, seg&uacute;n reclaman ellos. Tambi&eacute;n est&aacute; todo lo que hizo la Triple A durante un gobierno peronista. Y tal vez si no se hubiesen generado condiciones tan punitivas, hubiesen generado incentivos para que los militares acerquen datos sobre el destino de los cuerpos de los desaparecidos. Pero bueno, es lo que se hizo y es lo que pas&oacute;. Y fue un proceso &uacute;nico a nivel mundial.
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                    alt="Escena de la transmisión del Juicio a las Juntas que rescata el largometraje de De la Orden."
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                Escena de la transmisión del Juicio a las Juntas que rescata el largometraje de De la Orden.                            </span>
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        <strong>&ndash;En el libro se resalta una cr&iacute;tica muy fuerte de Malamud Goti a la sociedad argentina y su relaci&oacute;n con el golpe de 1976 y el terrorismo de Estado. &Eacute;l habla de la verg&uuml;enza por haber permitido lo que sucedi&oacute;, de exculparse a s&iacute; misma condenando a los militares. Habla de una sociedad c&oacute;mplice, de una sociedad que se quiere lavar las culpas&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Que exp&iacute;a todo centrando la responsabilidad en los militares. Exacto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Cu&aacute;l es su posici&oacute;n sobre estas ideas de Malamud Goti?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Las comparto totalmente y creo que esto sigue pasando con el 2x1 y con las resonancias de ese caso. Suponer que un juez como Rosenkrantz o Rosatti en ese momento, que fue ministro de Justicia de N&eacute;stor Kirchner y que es un tipo con una carrera democr&aacute;tica en los derechos humanos; que el propio Rosenkrantz, que particip&oacute; en sus tempranos 20 a&ntilde;os en el juicio a las Juntas, cuando no era f&aacute;cil, suponer que dos jueces como Rosenkrantz o Rosatti estaban de acuerdo con los hechos que cometieron los criminales porque los beneficiaron en una decisi&oacute;n procesal es tomar una postura infantil. Es lo que Jaime criticaba respecto de lo que pas&oacute; en el pa&iacute;s a partir de la reapertura de los juicios (de lesa humanidad, a partir de 2004). Se busca expiar todos los males a partir de la focalizaci&oacute;n en algunos militares que cometieron hechos aberrantes y a los cuales no se les respet&oacute; determinadas garant&iacute;as constitucionales, procesales y de fondo. Pero la sociedad ped&iacute;a la violencia en ese momento y la gente no aguantaba m&aacute;s. Nac&iacute; en 1981. No tengo ning&uacute;n v&iacute;nculo con ning&uacute;n militar, ni familiar, ni amistoso, ni social, nada. Simplemente analizo la historia y las secuencias jur&iacute;dicas. La C&aacute;mara Federal Penal, conocida como El Camar&oacute;n, que hab&iacute;a creado (Agust&iacute;n) Lanusse, con sus imperfecciones, hab&iacute;a juzgado y hab&iacute;a metido presos a much&iacute;simos guerrilleros. Y despu&eacute;s lleg&oacute; (H&eacute;ctor) C&aacute;mpora. Y de un d&iacute;a para el otro liberaron a todos y pasaron a ser h&eacute;roes. Y los jueces del Camar&oacute;n pasaron a ser exiliados o asesinados. Entonces, &iquest;qu&eacute; respuesta institucional pod&iacute;an dar las fuerzas de seguridad? &iquest;Esto justifica despu&eacute;s el robo de beb&eacute;s, la violencia? No, de ning&uacute;n modo. Ahora tratemos de entender de un modo m&aacute;s adulto en este momento. Y esa es una de las caracter&iacute;sticas de Jaime que a m&iacute; m&aacute;s me atrajo desde el principio. Fij&eacute;monos qui&eacute;n empez&oacute;. Cu&aacute;les son las consecuencias. No nos dejemos llevar por &iacute;mpetus adolescentes y repartamos un poco la culpa.&nbsp;
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                    alt="Julio César Strassera y Luis Moreno Ocampo el día del alegato final del Juicio a las Juntas. Habían comenzado el 11 de septiembre y por primera vez todos los acusados debieron estar juntos en el tribunal para escucharlo."
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                Julio César Strassera y Luis Moreno Ocampo el día del alegato final del Juicio a las Juntas. Habían comenzado el 11 de septiembre y por primera vez todos los acusados debieron estar juntos en el tribunal para escucharlo.                            </span>
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        <strong>&ndash;Es una encerronada en la que volvemos a caer&hellip; las dictaduras, las guerrilla, la violencia&hellip; Las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Aprend&iacute; de Jaime a mantener cierta humildad. No quiero incurrir en lo que yo llamo el dogma Verbitsky, de pontificar permanentemente acerca de las responsabilidades del pasado. Alfons&iacute;n, al hacer esto, no s&oacute;lo no viol&oacute; el contrato electoral que hab&iacute;a asumido con los argentinos, sino que lo cumpli&oacute;. Alfons&iacute;n nunca prometi&oacute; justicia total. A diferencia del candidato peronista que estaba a favor de la autoamnist&iacute;a. Alfons&iacute;n dijo: &ldquo;No podemos recrear un sistema y un ambiente democr&aacute;tico sin juzgar, sin castigar a los m&aacute;ximos responsables. Pero no podemos castigar a todo el sistema militar&rdquo;. Jaime era un jurista de 40 y pocos a&ntilde;os que ten&iacute;a que ir armado, al que secuestraron, que se met&iacute;a en l&iacute;os. Era un tipo muy valiente. Ten&iacute;a un coraje enorme.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El intermediario</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En el libro cuenta que era el nexo de Alfons&iacute;n con la Corte Suprema y con los militares&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y con la C&aacute;mara Federal -que llev&oacute; adelante el juicio a las Juntas-, que &eacute;l cre&oacute; y al&nbsp; que &eacute;l le daba letra. Jaime fue el productor en las sombras de todo el proceso del juicio a las Juntas. &Eacute;l y Nino inspiraron a Alfons&iacute;n. Seleccionaron a los jueces de la C&aacute;mara, les dieron letra. Seleccionaron a los jueces de la Corte. Conten&iacute;an a los militares. Hablaban con la prensa. Hablaban con el resto de la pol&iacute;tica. Fue impresionante el rol.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Juicio a las Juntas. Malamud Goti fue uno de los cerebros de todo el proceso."
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                Juicio a las Juntas. Malamud Goti fue uno de los cerebros de todo el proceso.                            </span>
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        <strong>&ndash;El libro hace un recorrido de las decisiones centrales en materia de derechos humanos del Poder Judicial hasta el 2x1. &iquest;Qu&eacute; tiene que ver Malamud Goti con el 2x1?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que la decisi&oacute;n del 2x1 se liga con las posiciones hist&oacute;ricas de Jaime. Jaime nunca animaliz&oacute; a los militares. En muchos sectores del Poder Judicial, en algunos sectores de la propia Corte, se los consider&oacute;, se los considera cucarachas. Ratas humanas. Jaime hizo un ejercicio antropol&oacute;gico, quiso entender humanamente a estos tipos, por qu&eacute; llegaron a hacer lo que hicieron. Incluso se hace amigo de Seineld&iacute;n. Nunca dej&oacute; de considerarlos seres humanos y la decisi&oacute;n del 2x1 no deja de considerar a los militares, por m&aacute;s cosas aberrantes que hayan hecho, en seres humanos con garant&iacute;as constitucionales, y que s&iacute; tienen que tener raz&oacute;n con determinadas decisiones, tienen la raz&oacute;n. La decisi&oacute;n del 2x1 en ning&uacute;n momento atenta contra las pol&iacute;ticas de memoria, verdad, justicia. No apunta contra las bases de la reapertura de los juicios. Simplemente se refiri&oacute; a la violaci&oacute;n de la garant&iacute;a de la ley m&aacute;s benigna en el c&oacute;mputo final de la pena a partir del tiempo transcurrido en prisi&oacute;n preventiva. Punto.
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                    alt="&quot;Las emociones y la compasión no están para los jueces. Un jurista no tiene que tomar partido en base a las emociones, sino en base a las normas y los principios&quot;, sostiene Federico Morgenstern."
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                &quot;Las emociones y la compasión no están para los jueces. Un jurista no tiene que tomar partido en base a las emociones, sino en base a las normas y los principios&quot;, sostiene Federico Morgenstern.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;Existe una manzana podrida, un fruto envenenado del derecho, de la Justicia que haya originado que no podamos superar toda esta violencia, que todav&iacute;a arrastramos con nosotros?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No s&eacute; si se&ntilde;alar un solo punto de origen. Uno puede ser la decisi&oacute;n de lo que hizo la pol&iacute;tica en el 73 con los presos del Camar&oacute;n. Otro, los indultos de Menem, que dejaron en la sociedad una sensaci&oacute;n, y sobre todo para mi generaci&oacute;n, de que ac&aacute; no pas&oacute; nada, no hay nadie preso. Y eso hizo que cuando lleg&oacute; el gobierno de Kirchner en 2003&hellip; Alberto Fern&aacute;ndez cuenta que los jueces que nombr&oacute; N&eacute;stor Kirchner llegaron con el compromiso de dos temas: corralito y derechos humanos. Y ah&iacute; se dicta esa decisi&oacute;n con la disidencia de Fayt &ndash;que se opuso a la reapertura de los juicios&ndash;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Fue bastante amplia y corajuda la acción jurídica del Poder Judicial durante el gobierno de Alfonsín, empujados por la decisión política de Alfonsín</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En el libro hac&eacute; hincapi&eacute; en el juez de la Corte Suprema, Enrique Petracchi, tambi&eacute;n como el cerebro de los fallos contra Obediencia Debida y Punto Final&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Petracchi dict&oacute; decisiones s&uacute;per valiosas desde el punto de vista del derecho penal liberal en los 80. Consumo de drogas, discriminaci&oacute;n, divorcio, etc&eacute;tera. Incluso algunos temas de garant&iacute;as, allanamientos, autoincriminaci&oacute;n, etc&eacute;tera. Ahora, en materia de lesa humanidad, Petracchi zigzague&oacute; como nadie. Y fue m&aacute;s un pol&iacute;tico que un juez. La judicatura y el ejercicio mental del jurista no puede ser solamente una cuesti&oacute;n de prudencia y de pragmatismo. Tiene que haber normas y principios neutrales, sostenibles en el tiempo y eso no se verifica en la jurisprudencia de Petracchi en esta materia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El libro trata temas muy complejos, da para la pol&eacute;mica, el debate, la contradicci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; ideas le gustar&iacute;a que le queden a los lectores despu&eacute;s de leer </strong><em><strong>Contra la corriente</strong></em><strong>?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Que vale la pena valorar y tener h&eacute;roes imperfectos. Y sostener conversaciones intertemporales, basadas en argumentos. Como las que yo sostengo en el libro con Jaime, con (el penalista Marcelo) Sancinetti y con otros juristas. Y que tanto Alfons&iacute;n como Jaime fueron la mayor expresi&oacute;n del coraje civil de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en el poder pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota: se corrigi&oacute; el apellido de Agust&iacute;n Zbar el 12 de enero de 2025 a las 08:58.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>ED/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emilia Delfino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/sectores-judicial-corte-militares-considero-considera-cucarachas_1_11957451.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jan 2025 03:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["En muchos sectores del Poder Judicial y en algunos de la Corte, a los militares se los consideró y se los considera cucarachas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Corte Suprema,Federico Morgenstern,Jaime Malamud Goti,Raúl Alfonsín,Juicio a las Juntas Militares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se cumplen 38 años de la histórica sentencia en el juicio a las Juntas Militares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cumplen-38-anos-historica-sentencia-juicio-juntas-militares_1_10754269.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5316ffb0-7837-4494-bd71-fa4db4f756da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se cumplen 38 años de la histórica sentencia en el juicio a las Juntas Militares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A lo largo de casi 8 meses de audiencias, los testimonios de familiares de víctimas y sobrevivientes de la dictadura cívico militar permitieron condenar al genocida Jorge Rafael Videla y otros cuatro excomandantes.</p></div><p class="article-text">
        El&nbsp;<strong>9 de diciembre de 1985</strong>, en la incipiente recuperaci&oacute;n democr&aacute;tica argentina, la&nbsp;C&aacute;mara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal&nbsp;dict&oacute; la sentencia en el <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/juicio-a-las-juntas-militares/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hist&oacute;rico juicio</a>&nbsp;contra el genocida<strong> Jorge Rafael Videla</strong> y otros cuatro ex comandantes, acusados de perpetrar violaciones a los derechos humanos y cr&iacute;menes de lesa humanidad, tras 900 horas de audiencias entre el 22 de abril y el 14 de agosto de ese a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El juicio se instruy&oacute; sobre los datos relevados por la Comisi&oacute;n Nacional sobre la Desaparici&oacute;n de Personas (Conadep), creada por el entonces presidente <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/raul-alfonsin/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</a> el 15 de diciembre de 1983, cinco d&iacute;as despu&eacute;s de asumir, y con un informe bajo fue entregado el 20 de septiembre del a&ntilde;o siguiente.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n de la Conadep constat&oacute; en 1984-85 la desaparici&oacute;n de &ldquo;cerca de nueve mil&rdquo; personas, precis&oacute; entonces su presidente, Ernesto S&aacute;bato, en el pr&oacute;logo del libro que divulg&oacute; el informe final bajo el t&iacute;tulo de &ldquo;Nunca M&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de recibir e investigar las denuncias de secuestros y otros cr&iacute;menes de la dictadura, la Conadep aport&oacute; un modo de ordenar la acusaci&oacute;n y las responsabilidades de la represi&oacute;n terrorista de Estado por centro clandestino de detenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este criterio de agrupamiento fue asumido por la C&aacute;mara Federal que juzg&oacute; a las Juntas y tambi&eacute;n por la Fiscal&iacute;a, integrada por Julio C&eacute;sar Strassera y Luis Moreno Ocampo, que concluy&oacute; su alegato final con la exhortaci&oacute;n al &ldquo;Nunca m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Integraban la C&aacute;mara Federal los jueces Jorge Torlasco, Ricardo Gil Lavedra, Le&oacute;n Carlos Arslani&aacute;n, Jorge Valerga Araoz, Guillermo Ledesma y Andr&eacute;s D`Alessio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Juicio a las Juntas                            </span>
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        A&ntilde;os m&aacute;s tarde, en diciembre de 1990, los represores que fueron condenados en este juicio se vieron beneficiados por los indultos que dict&oacute; el ex presidente Carlos Menem y quedaron en libertad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la derogaci&oacute;n de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y la decisi&oacute;n de la Corte Suprema de Justicia de declararlas inconstitucionales los volvi&oacute; a sentar en el banquillo de los acusados.
    </p><p class="article-text">
        En 1985, tras el juicio, motorizado por el Poder Ejecutivo Nacional, a cargo del entonces presidente Alfons&iacute;n, <strong>condenaron a los generales&nbsp;Jorge Rafael Videla&nbsp;y&nbsp;Roberto Eduardo Viola; los almirantes&nbsp;Emilio Eduardo Massera&nbsp;y&nbsp;Armando Lambruschini; y el brigadier&nbsp;Orlando Ram&oacute;n Agosti, los tres integrantes de la primera de las juntas y dos de la segunda</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="twitter-tweet" data-media-max-width="560"><p lang="es" dir="ltr">Un día como hoy del año 1985 se dicta la sentencia del Juicio a las Juntas, condenando a Jorge R. Videla y Emilio E. Massera a reclusión perpetua, a Roberto E. Viola, Armando Lambruschini y a Orlando R. Agosti a 17, 8 y 4 años de prisión respectivamente. <a href="https://t.co/KM7nwODs59">pic.twitter.com/KM7nwODs59</a></p>&mdash; Felipe Pigna (@FelipePigna) <a href="https://twitter.com/FelipePigna/status/1733517331249156430?ref_src=twsrc%5Etfw">December 9, 2023</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Durante el juicio exhibieron numerosos testimonios y se consideraron las presentaciones de los gobiernos de Alemania, Austria, B&eacute;lgica, Canad&aacute;, Dinamarca, Espa&ntilde;a, Estados Unidos, Francia, Grecia, Italia, Noruega, Pa&iacute;ses Bajos, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza sobre ciudadanos de esas naciones desaparecidos en la Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Si bien algunas detenciones, como la de Videla, fueron a cadena perpetua, la detenci&oacute;n efectiva de todos ellos fue desde el 5 de marzo de 1985 hasta que se los incluy&oacute; en el indulto dado por Carlos Menem el 29 de diciembre de 1990 a 216 militares condenados por diferentes causas.
    </p><p class="article-text">
        <em>MB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cumplen-38-anos-historica-sentencia-juicio-juntas-militares_1_10754269.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Dec 2023 23:23:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Se cumplen 38 años de la histórica sentencia en el juicio a las Juntas Militares]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juicio a las Juntas Militares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Señores jueces: ‘Nunca Más", el juicio que hizo historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/senores-jueces-juicio-hizo-historia_1_10637516.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b134c4e2-5cbd-4be8-8b92-7c483aeecb9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1083567.jpg" width="1286" height="723" alt="&quot;Señores jueces: ‘Nunca Más&quot;, el juicio que hizo historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 9 de diciembre de 1985 culminó el juicio a las Juntas Militares de la dictadura militar. Sólo Jorge Rafael Videla y Eduardo Massera recibieron penas a prisión perpetua. En su momento, la labor de jueces y fiscales fue cuestionada, pero los años le dieron perspectiva y lo colocaron como ejemplo a nivel mundial. Mostró los horrores cometidos por los genocidas y probó que hubo un plan sistemático de violaciones a los derechos humanos.</p><p class="subtitle">El impactante documental sobre el Juicio a las Juntas armado a partir de 530 horas de grabación de las audiencias</p><p class="subtitle">La víctima de la dictadura que se reencontró con su yo de hace 40 años en 'Argentina, 1985'</p></div><p class="article-text">
        La joven e incipiente democracia nacida el 10 de diciembre de 1983, amenazada por los fantasmas de un autoritarismo que buscaba consagrar la impunidad, necesitaba<strong> un hecho fundacional para consolidar un pacto de convivencia entre todos los argentinos</strong>. El juicio a las Juntas de Comandantes militares por las violaciones a los derechos humanos que se cometieron durante la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico militar fue un hito fundamental para afianzar la institucionalidad en los tiempos de la dif&iacute;cil transici&oacute;n que encabezaba el gobierno de <strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la derrota sufrida en la Guerra de Malvinas en 1982, la dictadura inici&oacute; su retirada con un llamado a elecciones generales para que el pa&iacute;s retorne a la constitucionalidad que ese r&eacute;gimen genocida hab&iacute;a interrumpido seis a&ntilde;os antes.
    </p><p class="article-text">
        En la opini&oacute;n p&uacute;blica y entre las fuerzas democr&aacute;ticas comenz&oacute; un debate sobre &ldquo;c&oacute;mo resolver&rdquo; la cuesti&oacute;n de los detenidos desaparecidos y los cr&iacute;menes del terrorismo de Estado que hab&iacute;an sido denunciados por Madres de Plaza de Mayo y los organismos de Derechos Humanos.
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            <span class="title">
                El fiscal Julio César Strassera con Jorge Luis Borges.                            </span>
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        En ese contexto de denuncia y revelamiento de las atrocidades que se hab&iacute;an cometido durante la represi&oacute;n ilegal, los medios de comunicaci&oacute;n difund&iacute;an testimonios de los sobrevivientes de los centros clandestinos de detenci&oacute;n y cubr&iacute;an la exhumaci&oacute;n de cuerpos NN en las fosas comunes de los cementerios. La prensa daba a conocer as&iacute; lo que hab&iacute;a preferido ignorar durante a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Los desaparecidos y los cr&iacute;menes de la dictadura se instalaron en la campa&ntilde;a electoral de 1983. En retirada, los militares dictaron una autoamnist&iacute;a a trav&eacute;s de la ley 22924 y los candidatos de los dos principales partidos sentaron postura. Mientras<strong> &Iacute;talo Argentino Luder,</strong> postulante del peronismo, se manifestaba en favor de convalidar esa norma y no revisar las violaciones a los derechos humanos,<strong> Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</strong>, al frente de la UCR, se pronunciaba por desconocer esa ley promulgada por la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        En las filas del candidato radical se conform&oacute; un grupo de juristas para analizar la legalidad de los actos cometidos por la dictadura militar. Genaro Carri&oacute;, Carlos Nino, Mart&iacute;n Farrell, y Eugenio Bulygin, Osvaldo Guariglia y Eduardo Rabossi fueron algunos de los intelectuales que conformaron ese grupo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras imponerse en las elecciones de ese a&ntilde;o, Alfons&iacute;n asumi&oacute; el gobierno el 10 de diciembre de 1983, y tres d&iacute;as despu&eacute;s dict&oacute;, como jefe de los fiscales, dos decretos que signar&iacute;an la pol&iacute;tica de derechos humanos de su gesti&oacute;n y dar&iacute;a lugar a la definici&oacute;n de la denominada &ldquo;Teor&iacute;a de los demonios&rdquo; con la cual se intent&oacute; procesar y saldar las heridas que hab&iacute;a dejado la violencia pol&iacute;tica que asol&oacute; al pa&iacute;s de los a&ntilde;os &rsquo;70.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el Decreto 157/83, se ordenaba la persecuci&oacute;n penal a las conducciones de las organizaciones armadas de Montoneros y ERP, y con el 158/83, se dispon&iacute;a al Consejo Superior de las Fuerzas Armadas someter a juicio sumario a los integrantes de las juntas militares que hab&iacute;an usurpado en el poder el 24 de marzo de 1976 y se ordenada distinguir en la responsabilidad de los mandos subalternos en las violaciones a los derechos humanos. Adem&aacute;s, el 22 de diciembre, el Congreso derog&oacute; la ley de autoamnist&iacute;a de la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Con el fin de apoyar las investigaciones sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas por las Fuerzas Armadas, el gobierno dispuso por otro decreto, el 187/83, la creaci&oacute;n de la <strong>Comisi&oacute;n Nacional sobre la Desaparici&oacute;n de Personas (Conadep)</strong>. Alfons&iacute;n eligi&oacute; a diez de sus integrantes y los otros seis (tres diputados y tres senadores) deber&iacute;an ser designados por el Congreso. La periodista Magdalena Ruiz Gui&ntilde;az&uacute;, el obispo Jaime De Nevares, el Rabino Marshall Meyer y el escritor Ernesto S&aacute;bato fueron algunas de las personalidades que integraron esta entidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante nueve meses, la Conadep elabor&oacute; un informe de m&aacute;s de 50 mil p&aacute;ginas que se present&oacute; a Alfons&iacute;n el 20 de septiembre de 1984 en Casa Rosada. <strong>Una multitud de 70 mil personas acompa&ntilde;aron la oficializaci&oacute;n de esa investigaci&oacute;n en Plaza de Mayo.</strong> La comisi&oacute;n document&oacute; m&aacute;s de 9 mil violaciones a los derechos humanos que condens&oacute; en un libro: <strong>&ldquo;El Nunca M&aacute;s&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, El Consejo Superior de las Fuerzas Armadas comenz&oacute; a instruir la causa 13, pero ante la renuncia a investigar, la C&aacute;mara Nacional de Apelaciones de la Capital Federal decidi&oacute; hacerse cargo del expediente en octubre de 1984, pese a las presiones de sectores del Poder Judicial y del propio gobierno que pretend&iacute;an que la investigaci&oacute;n siguiera en manos de los militares.
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                Luis Moreno Ocampo, ayudante de Strassera en la acusación contra los genocidas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Ven&iacute;amos de 50 a&ntilde;os de promiscuidad entre el poder militar y los sectores civiles que hab&iacute;an propiciado los golpes de Estado que se produjeron en el siglo XX. Lo cierto es que<strong> ese juicio no era deseado por los factores de poder</strong>&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; en di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong>, el jurista <strong>Ricardo Gil Lavedra,</strong> uno de los jueces que integr&oacute; la C&aacute;mara que tuvo la responsabilidad de conducir ese proceso oral y p&uacute;blico a las Juntas de Comandantes.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de Gil Lavedra, el tribunal que enjuici&oacute; a los comandantes estuvo compuesto por los magistrados <strong>Andr&eacute;s J. D&rsquo;Alessio,</strong> <strong>Le&oacute;n Carlos Arslani&aacute;n</strong>, <strong>Jorge</strong> <strong>Torlasco</strong>, <strong>Jorge Valerga Araoz</strong> y <strong>Guillermo Ledesma</strong>. En tanto, la acusaci&oacute;n qued&oacute; a cargo de los fiscales <strong>Julio Strassera</strong> y <strong>Luis Moreno Ocampo</strong>, quienes contaron con la colaboraci&oacute;n de un grupo de j&oacute;venes estudiantes que recopilaron datos e informaci&oacute;n sobre los cr&iacute;menes de la dictadura. El trabajo de ese grupo qued&oacute; reflejado en la pel&iacute;cula 1985, de Santiago Mitre, estrenada el a&ntilde;o pasado y que cuenta las alternativas de ese proceso.
    </p><p class="article-text">
        El 22 de abril de 1985, la C&aacute;mara federal dio comienzo al juicio a las Juntas. La defensa de los comandantes qued&oacute; a cargo de estudios privados, a excepci&oacute;n de la representaci&oacute;n del dictador Jorge Rafael Videla, que result&oacute; defendido por Carlos Tavares, un letrado del ministerio p&uacute;blico.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alfons&iacute;n y el gobierno ofrecieron incluso que los integrantes de las Juntas en el juicio se declaran culpables a fin de suspender la declaraci&oacute;n de los testigos, algo que los militares acusados rechazaron de plano.<strong> El argumento de los imputados se bas&oacute; en el Decreto de aniquilamiento de la subversi&oacute;n que hab&iacute;a sido promulgado en los &uacute;ltimos meses del gobierno de Isabel Per&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las presiones sobre fiscales y testigos fueron constantes y las audiencias no pudieron ser televisadas y se transmitieron por radio. No obstante, las declaraciones quedaron registradas y tres a&ntilde;os despu&eacute;s de la realizaci&oacute;n del juicio, y por temor a los levantamientos militares que hab&iacute;a sufrido el gobierno de Alfons&iacute;n<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/impactante-documental-juicio-juntas-armado-partir-530-horas-grabacion-audiencias_1_10096225.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, se dispuso que una copia de todos esos materiales se trasladara al Parlamento de Noruega.</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Los testigos no ten&iacute;amos protecci&oacute;n de ning&uacute;n tipo y despu&eacute;s de declarar no ten&iacute;amos que ir a nuestras casas sin que nadie nos custodiara </strong>y en un tiempo en el cual el aparato represivo estaba intacto. As&iacute; y todo, nuestros testimonios sirvieron para que los argentinos supieran qu&eacute; era lo que hab&iacute;a pasado durante el terrorismo de Estado&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; en declaraciones a <strong>elDiarioAR</strong> Carlos Mu&ntilde;oz, sobreviviente los centros clandestinos que funcionaron en Coordinaci&oacute;n Federal y la ESMA.
    </p><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o antes del juicio, Mu&ntilde;oz particip&oacute; junto a los integrantes de la Conadep de una inspecci&oacute;n visual a la ESMA. <strong>All&iacute; reconoci&oacute; a unos de sus captores, apodado como &ldquo;Morr&oacute;n&rdquo;, que segu&iacute;a en funciones en la unidad militar</strong>. Su regreso al infierno qued&oacute; retratado en una foto que le tomaron en el altillo de la ESMA, donde funcion&oacute; un sector nombrado como &ldquo;Capuchita&rdquo;. Carlos aparece en esa imagen sentado frente a una ventana, por la cual se cuela un haz de luz sobre esa parte del centro clandestino de detenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Declar&eacute; en junio de 1985. Estuve m&aacute;s de cuatro horas ante los jueces y me fum&eacute; dos atados y medio de cigarrillos, porque en esa &eacute;poca todav&iacute;a se pod&iacute;a fumar en espacios cerrados&rdquo;, evoca Mu&ntilde;oz.
    </p><p class="article-text">
        Una de las declaraciones que conmovieron a quienes presenciaron ese juicio fue la de <strong>Adriana Calvo</strong>, quien fue secuestrada cuando estaba embarazada y <strong>narr&oacute; c&oacute;mo debi&oacute; parir en cautiverio y obligar a limpiar la placenta sin recibir atenci&oacute;n alguna</strong>, mientras el m&eacute;dico Jorge Antonio Berg&eacute;s supervisaba esa intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&aacute;s de 800 testigos dieron cuenta de la maquinaria empleada por el terrorismo de Estado y ratificaron la existencia de un plan sistem&aacute;tico de desaparici&oacute;n de persona</strong>s. Entre el 11 y el 18 de septiembre Strassera pronunci&oacute; un alegato que qued&oacute; en la historia y que concluy&oacute; con un cerrado aplauso de los presentes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero renunciar expresamente a toda pretensi&oacute;n de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. <strong>Se&ntilde;ores jueces: &lsquo;Nunca M&aacute;s&rsquo;&rdquo;</strong>, remarc&oacute; el acusador en alusi&oacute;n al t&iacute;tulo de la obra que hab&iacute;a confeccionado por la Conadep.
    </p><p class="article-text">
        El 9 de diciembre, el tribunal dict&oacute; la sentencia. Videla y el exjefe de la Armada, Emilio Eduardo Massera recibieron penas de prisi&oacute;n perpetua. El expresidente de facto Roberto Viola recibi&oacute; una pena de 17 a&ntilde;os; el almirante Armando Lambruschini recibi&oacute; 8 a&ntilde;os y el brigadier Orlando Ram&oacute;n Agosti tuvo una sentencia de 4 a&ntilde;os y seis meses. Los brigadieres Omar Grafi&ntilde;a y Arturo Basilio Lami Dozo, junto con el general Leopoldo Fortunato Galtieri y el almirante Jorge Isaac Anaya, resultaron absueltos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La penas no nos conformaron, e incluso algunas nos parecieron irrisorias. Pero a partir de all&iacute; se supo la verdad y se reconoci&oacute; que hab&iacute;a habido un genocidio&rdquo;, apunt&oacute; Mu&ntilde;oz.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Gil Lavedra no puede dejar de recordar el dificultoso contexto en el cual debi&oacute; realizarse ese juicio y las presiones que existieron por parte del poder castrense para que no se realizara. &ldquo;Hubo en esos a&ntilde;os, tres alzamientos militares, pero se pudo condenar la impunidad. El legado de ese juicio es que las empresas m&aacute;s dif&iacute;ciles se pueden llevar a cabo si hay voluntad de justicia y decisi&oacute;n de evitar el olvido&rdquo;, subraya el exmagistrado.
    </p><p class="article-text">
        <em>LC/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leonardo Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/senores-jueces-juicio-hizo-historia_1_10637516.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Oct 2023 03:01:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Señores jueces: ‘Nunca Más", el juicio que hizo historia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juicio a las Juntas Militares,Julio César Strassera,Luis Moreno Ocampo,Ricardo Gil Lavedra,Jorge Rafael Videla,40 años de democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De negacionista a reivindicador: Milei blanqueó su postura sobre la dictadura y busca abrir una discusión saldada hace 40 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2023/negacionista-reivindicador-milei-blanqueo-postura-dictadura-busca-abrir-discusion-saldada-40-anos_1_10564286.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44f8f884-9736-4299-9990-725ceccf8d0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De negacionista a reivindicador: Milei blanqueó su postura sobre la dictadura y busca abrir una discusión saldada hace 40 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libertario no quería que la temática de los DDHH fuera parte del debate y terminó repitiendo los argumentos de los militares condenados en el Juicio a las Juntas. La repercusión de su provocación contra la simbólica bandera de los 30 mil desaparecidos. Si llega al gobierno, ¿podría indultar?</p><p class="subtitle">“Tío Ernesto”: el Capitán con oficina en El Vesubio sobre el que Victoria Villarruel no habla</p><p class="subtitle">Una Legislatura “privatizada” y en contra de quienes “monopolizan la memoria”, Villarruel hizo su acto por las “víctimas del terrorismo”</p></div><p class="article-text">
        <strong>Javier Milei</strong> <strong>no quer&iacute;a que la tem&aacute;tica de los Derechos Humanos </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2023/affair-insaurralde-caso-chocolate-impactaron-debate-ida-vuelta-tibio-medio-crisis_1_10561544.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>fuera parte del debate presidencial</strong></a><strong>.</strong> Fue uno de los pedidos que le hizo a la C&aacute;mara Nacional Electoral a trav&eacute;s de su hermana Karina, su apoderada en la mesa de negociaci&oacute;n ante los dem&aacute;s candidatos sobre las reglas del evento de antenoche, y que tendr&aacute; un segundo round el domingo pr&oacute;ximo. Finalmente fue el voto de la ciudadan&iacute;a el que lo puso en el men&uacute;. En la rosca pre-debate <strong>el libertario tambi&eacute;n hab&iacute;a exigido que se quite del men&uacute; el tema educativo</strong>, pero ah&iacute; fue la Justicia electoral la que se lo rechaz&oacute; de plano &ndash;seg&uacute;n supo <strong>elDiarioAR</strong>, su hermana no protest&oacute; y acept&oacute; la decisi&oacute;n &ldquo;respetuosamente&rdquo;&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Sin poder esquivar el tema, Milei avanz&oacute; en la noche de Santiago del Estero con los pies hacia adelante. En el cap&iacute;tulo que llev&oacute; el t&iacute;tulo &ldquo;Derechos Humanos y Convivencia Democr&aacute;tica&rdquo;,<a href="https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2023/javier-milei-rosario-negacionista-no-30-000-hubo-guerra-excesos_1_10561393.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en sus dos minutos despleg&oacute; los mismos argumentos que desarrollaron los militares condenados en el hist&oacute;rico Juicio a las Juntas de 1985: que hubo &ldquo;excesos&rdquo;, que &ldquo;fue una guerra&rdquo; y que no hubo &ldquo;30.000 desaparecidos</a>&rdquo;. Incluso revel&oacute; su cierta cercan&iacute;a ideol&oacute;gica con <strong>Mauricio Macri</strong>, al utilizar el mismo mote del &ldquo;curro de derechos humanos&rdquo; que usaba el ex mandatario para criticar la pol&iacute;tica de Estado que despleg&oacute; el kirchnerismo.
    </p><p class="article-text">
        Los dichos de Milei suponen un paso m&aacute;s all&aacute; en el argumento negacionista que encabeza en La Libertad Avanza su compa&ntilde;era de f&oacute;rmula, <strong>Victoria Villarruel</strong>, quien lleg&oacute; a organizar luego de las PASO &ldquo;un homenaje a las v&iacute;ctimas del terrorismo&rdquo; bajo el amparo de la Legislatura porte&ntilde;a, dominada por el macrismo. <strong>Lo del presidenciable libertario fue una retr&oacute;grada reivindicaci&oacute;n de la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico-militar.&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Discurso que atrasa</strong></h3><p class="article-text">
        Ayer se hizo viral en X un recorte que deja en evidencia lo parecido de las palabras de Milei con la intervenci&oacute;n en el Juicio a las Juntas de <strong>Emilio Massera</strong>, entonces jefe de la Armada. &ldquo;Lo &uacute;nico que yo s&eacute;, es que aqu&iacute; hubo una guerra entre las fuerzas legales, donde si hubo excesos, fueron desbordes excepcionales&rdquo;, se lo escucha al dictador, en un video publicado en la cuenta @rquiroga777, del bioqu&iacute;mico e investigador del CONICET Rodrigo Quiroga, que hasta fue reposteado por el artista espa&ntilde;ol <strong>Ismael Serrano</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">NUNCA MÁS. <a href="https://t.co/3vQ07T8HCb">https://t.co/3vQ07T8HCb</a></p>&mdash; Ismael Serrano (@SerranoIsmael) <a href="https://twitter.com/SerranoIsmael/status/1708900614653059251?ref_src=twsrc%5Etfw">October 2, 2023</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;El discurso de Milei fue la reproducci&oacute;n de lo que dec&iacute;an los ex comandantes, de que se trat&oacute; de una guerra o que fueron excesos. Si se quiere hablar de la verdad, como dijo &eacute;l, eso es de una falsedad absoluta y revela su desinformaci&oacute;n. Porque no se trat&oacute; de un exceso, sino de <strong>un plan criminal sistem&aacute;tico orquestado desde el Estado</strong>, ordenado para cada comandante y con centros de detenci&oacute;n y tortura espec&iacute;ficos&rdquo;, afirm&oacute; <strong>Ricardo Gil Lavedra</strong>, actual presidente del Colegio P&uacute;blico de Abogados de Buenos Aires y ex integrante de la C&aacute;mara Federal porte&ntilde;a que juzg&oacute; y conden&oacute; a las Juntas Militares, en di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La ofensiva narrativa de Milei tuvo apenas la resistencia de <strong>Myriam Bregman</strong>, la candidata del Frente de Izquierda-Unidad, de reconocida trayectoria como abogada de v&iacute;ctimas de la represi&oacute;n, entre ellos <strong>Jorge Julio L&oacute;pez</strong>, quien permanece desaparecido con una macabra conexi&oacute;n con el mile&iacute;smo: en un cuaderno del represor <strong>Miguel Etchecolatz</strong> aparece como contacto el nombre de Villarruel. Ni <strong>Sergio Massa</strong> ni <strong>Patricia Bullrich</strong> &ndash;que hizo alusi&oacute;n a la &ldquo;teor&iacute;a de los dos demonios&rdquo;&ndash; cruzaron al libertario con vehemencia: ya hab&iacute;a usado sus derechos a r&eacute;plica antes, lo que podr&iacute;a revelar su cierto desapego con la materia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Milei deja de ser un negacionista y pasa a ser un reivindicador</strong>. Ya sabemos que es una persona que no respeta los l&iacute;mites, pero tiene a favor de que en este pa&iacute;s hay una falta de memoria, porque &eacute;l puede traer a discusi&oacute;n libremente temas superados, ac&aacute; y a nivel mundial&rdquo;, entendi&oacute; el constitucionalista <strong>Andr&eacute;s Gil Dom&iacute;nguez</strong> ante <strong>elDiarioAR</strong>. &ldquo;Me llama la atenci&oacute;n la aparici&oacute;n del discurso negacionista porque es un tema superado, ya antiguo, de la d&eacute;cada del &lsquo;80, y que no tiene nada que ver con las preocupaciones de la sociedad argentina actual. Es una cosa atrasada e ignorante&rdquo;, complet&oacute; Gil Lavedra.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Son 30 mil</strong></h3><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n gener&oacute; repudio el rechazo de Milei de que la dictadura dej&oacute; como saldo la emblem&aacute;tica cifra de 30 mil detenidos-desaparecidos. &ldquo;Valoramos la visi&oacute;n de memoria, verdad y justicia. Empecemos por la verdad. No fueron 30 mil los desaparecidos, son 8.753&rdquo;, precis&oacute; el libertario en su intervenci&oacute;n. Ayer en declaraciones period&iacute;sticas al volver de Santiago del Estero, ratific&oacute; su argumento: &ldquo;Hay cuatro estimaciones de cifras y yo tom&eacute; la m&aacute;s alta de todas para que no haya cuestionamiento de ning&uacute;n tipo&rdquo;, dijo, a partir de los casos registrados oficialmente, gran parte documentados por la CONADEP.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que abrir una pol&eacute;mica, Milei busca dar por cerrada la discusi&oacute;n sobre la memoria hist&oacute;rica. Gil Lavedra defendi&oacute; el significado de la bandera simb&oacute;lica levantada por las organizaciones de derechos humanos: &ldquo;No se sabe cu&aacute;l es el n&uacute;mero exacto de v&iacute;ctimas, precisamente porque el m&eacute;todo de represi&oacute;n fue clandestino. <strong>El n&uacute;mero de 30 mil tiene la connotaci&oacute;n de la gravedad del tema. Los que quieren negarlo quieren deslegitimarlo</strong>&rdquo;, subray&oacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El número de 30 mil tiene la connotación de la gravedad del tema. Los que quieren negarlo quieren deslegitimarlo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ricardo Gil Lavedra</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La provocaci&oacute;n buscada por Milei est&aacute; alimentada por otro dato: este domingo, 1 de octubre, comenz&oacute; el ya conocido &ldquo;Mes de la Identidad&rdquo;, a partir de que <strong>el 22 &ndash;el mismo d&iacute;a de la primera vuelta presidencial&ndash; es el D&iacute;a Nacional del Derecho a la Identidad</strong>, que conmemora la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo. &ldquo;El que mancha la historia de nuestro pa&iacute;s no tiene que ser presidente&rdquo;, cuestion&oacute; justamente ayer <strong>Estela de Carlotto</strong> en declaraciones a Radio Provincia. &ldquo;No se puede negar ni desvirtuar lo que ya est&aacute; escrito y aceptado por el mundo entero. Dicen 'no son 30 mil'. Ha dado una cifra num&eacute;rica exacta como si supiera los nombres de los que son, una mentira permanente&rdquo;, agreg&oacute; sobre la postura reaccionaria de Milei.
    </p><p class="article-text">
        El secretario de Derechos Humanos, <strong>Horacio Pietragalla Corti</strong>, anunci&oacute; en la red social X que <strong>&ldquo;en breve&rdquo; el organismo que encabeza &ldquo;demostrar&aacute; que fueron m&aacute;s de 30.000 las v&iacute;ctimas del terrorismo de Estado&rdquo;</strong>. &ldquo;Por lo que signific&oacute; la dictadura militar, no s&oacute;lo en la Argentina sino en toda Latinoam&eacute;rica, preocupa que un candidato a presidente como Milei niegue delitos tan aberrantes&rdquo;, expres&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El funcionario record&oacute; adem&aacute;s que el 19 de septiembre &uacute;ltimo el <strong>Museo Sitio de Memoria ESMA</strong>, ubicado donde funcion&oacute; el mayor centro clandestino de detenci&oacute;n del pa&iacute;s, ingres&oacute; en la <strong>lista del Patrimonio Mundial de la Unesco al ser declarado como un lugar con un &ldquo;valor universal excepcional&rdquo;</strong>. Esa nominaci&oacute;n permitir&iacute;a ser un paraguas que evite que Milei, en caso de llegar al gobierno, busque &ldquo;cerrar&rdquo; el museo o &ldquo;devolverlo&rdquo; a sus due&ntilde;os originales, como plante&oacute; Villarruel, quien ser&iacute;a la potencial ministra de Defensa y Seguridad. &ldquo;Eso (el predio) era para instituciones de la Armada, no era un museo de la memoria. Por la donaci&oacute;n con cargo, ese bien debiera volver a la familia Raggio&rdquo;, dijo la segunda de Milei apenas un d&iacute;a despu&eacute;s de ganar las PASO. &ldquo;Lo que sucede cuando un bien entra a la lista de la Unesco es que el Estado se compromete ante la comunidad internacional a sostener el bien, a darle presupuesto y sostener los valores que ese bien representa&rdquo;, recogi&oacute; este medio en la secretar&iacute;a de Derechos Humanos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Milei deja de ser un negacionista y pasa a ser un reivindicador</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrés Gil Domínguez</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Milei podr&iacute;a indultar?</strong></h3><p class="article-text">
        Otra grave pol&eacute;mica abri&oacute; Milei con su discurso: en caso de llegar a la presidencia, <strong>&iquest;podr&iacute;a avanzar con un indulto a los militares condenados? La respuesta escalofriante es que s&iacute;</strong>, a trav&eacute;s de la firma de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU). Sin embargo, hay resortes legales que podr&iacute;an ponerle un coto a su avanzada negacionista: principalmente la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Podr&iacute;a indultar o conmutar penas, es una facultad del Presidente&rdquo;, advirti&oacute; Gil Dom&iacute;nguez. &ldquo;Milei podr&iacute;a indultar pero solo lo podr&iacute;a hacer en el orden interno, ya que har&iacute;a incumplir a la Argentina ante el derecho internacional&rdquo;, reconoci&oacute; tambi&eacute;n Gil Lavedra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se animar&iacute;a un Milei presidente a asumir ese costo pol&iacute;tico? El corset legal es la vigencia del &ldquo;fallo Mazzeo&rdquo;, por el cual <strong>la Corte Suprema de Justicia declar&oacute; en 2007 la &ldquo;inconstitucionalidad e inconvencionalidad&rdquo; del indulto a cr&iacute;menes de lesa humanidad</strong>, a partir de que la Argentina adopt&oacute; la obligaci&oacute;n internacional de perseguir, investigar y castigar este tipo de delitos. El indulto, entonces, queda reservado solo para delitos menores.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El &ldquo;Documento Final de la Junta Militar&rdquo;, un discurso de hace 40 a&ntilde;oserrorismo&ldquo;</h3><p class="article-text">
        Cerca de las 10 de la noche del 28 de abril de 1983, una voz en off interrumpi&oacute; la transmisi&oacute;n en vivo de la radio y televisi&oacute;n para pasar un extenso mensaje de 45 minutos por cadena nacional. <strong>&ldquo;Documento Final de la Junta Militar sobre la guerra contra la subversi&oacute;n y el terrorismo&rdquo;,</strong> fue el t&iacute;tulo que eligieron los comandante de las fuerzas armadas de una dictadura ya en retirada. All&iacute;, empezaban a delinear cu&aacute;l ser&iacute;a su estrategia para evitar la justicia una vez instalada la democracia. Sus argumentos, son los mismos que, 40 a&ntilde;os despu&eacute;s, utiliz&oacute; Milei en la noche del domingo: Fue una guerra, y en la guerra hay excesos.
    </p><p class="article-text">
        Bajo las &oacute;rdenes del presidente de facto&nbsp;Reynaldo Benito Bignone, los militares hablaron de una &ldquo;peculiar guerra que los argentinos debemos superar&rdquo; y que ello &ldquo;solo ser&aacute; posible con humildad y sin esp&iacute;ritu de revancha&rdquo;. Afirmaron que a diferencia de una &ldquo;guerra cl&aacute;sica&rdquo;, en esta &ldquo;guerra peculiar&rdquo;, &ldquo;el enemigo no usa uniforme y sus documentos de identificaci&oacute;n eran ap&oacute;crifos&rdquo;, por esa raz&oacute;n &ldquo;el n&uacute;mero de muertos se incrementa significativamente&rdquo;. De esa manera, intentaban justificar las desapariciones.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante, insisten en que los militares no hicieron m&aacute;s que cumplir con una orden del gobierno nacional y que si hubo errores en el cumplimiento de ese deber, en todo caso ser&aacute; la historia la que deba juzgarlos:  &ldquo;En este marco de referencia no deseado por las Fuerzas Armadas y al que fueron impelidas para defender el sistema de vida nacional &uacute;nicamente el juicio de vida hist&oacute;rico podr&aacute; determinar a quien corresponde la responsabilidad directa de m&eacute;todos injustos o muertos inocentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El accionar de las fuerzas armadas constituyeron actos de servicio&rdquo;, enfatiza el documento en el que los militares invocan el &ldquo;dolor de cristianos&rdquo; y reconocen &ldquo;los errores que pudieron haberse cometidos cumplimiento de la misi&oacute;n asignada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ese documento se convirti&oacute; en la antesala de lo que luego fue la llamada &ldquo;Ley de Pacificaci&oacute;n Nacional&rdquo;, m&aacute;s conocida como &ldquo;ley de autoamnist&iacute;a&rdquo;, que qued&oacute; en la nada con el Juicio a las Juntas Militares de 1985.
    </p><p class="article-text">
        <em>MC/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mauricio Caminos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2023/negacionista-reivindicador-milei-blanqueo-postura-dictadura-busca-abrir-discusion-saldada-40-anos_1_10564286.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Oct 2023 09:09:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De negacionista a reivindicador: Milei blanqueó su postura sobre la dictadura y busca abrir una discusión saldada hace 40 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei,Derechos humanos,Juicio a las Juntas Militares,Ricardo Gil Lavedra,Negacionismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Justicia para quiénes?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/justicia_1_10197885.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a1fe83d-fa8e-4834-ac70-2934a40471bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Justicia para quiénes?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos los días hay noticias que involucran al poder judicial: juicio político a la Corte Suprema, denuncias de corrupción, paseos con empresarios y servicios de inteligencia, incapacidad de investigar hechos graves como el atentado a la vicepresidenta o la suspensión de elecciones. En este capítulo del libro Más que Nunca, la directora ejecutiva del CELS, Paula Litvachky, propone discutir el rol del poder judicial y las decisiones que afectan la protección de los derechos.</p></div><p class="article-text">
        Como podr&iacute;a pasar tranquilamente en la serie Succession de HBO, la corporaci&oacute;n Clar&iacute;n invit&oacute; a pasar un fin de semana en la estancia de Joe Lewis en lago Escondido a un grupo de jueces federales, al fiscal general y al ministro de Seguridad de la CABA, a un publicista y a un operador judicial del entorno cercano del exjefe operativo de la SIDE. Fueron en avi&oacute;n privado. En el aeropuerto, se encontraron con los ejecutivos de Clar&iacute;n y con el administrador de las empresas del terrateniente extranjero, quien los llev&oacute; a la estancia en camionetas de alta gama. Para volver a Buenos Aires, los veh&iacute;culos entraron directo a la pista por un port&oacute;n que no tiene c&aacute;maras, aunque dicen que cumplieron con los controles de seguridad. En el aeropuerto hab&iacute;a una comitiva con la que no se quisieron cruzar: un grupo de defensores de derechos humanos y diputados que hab&iacute;a ido a visitar a las mujeres mapuches detenidas en una causa por usurpaci&oacute;n en la zona del lago Mascardi.
    </p><p class="article-text">
        En la serie quedan retratados los v&iacute;nculos entre los integrantes de una familia multimillonaria due&ntilde;a de medios de comunicaci&oacute;n, los gerentes encargados de cuidar los negocios &ndash;y de hacer negocios propios&ndash; y la red de relaciones con la que digitan y protegen sus intereses. En esa red, hay de todo: pol&iacute;ticos, periodistas, lobbystas, polic&iacute;as, investigadores, jueces, fiscales. A puro dinero, amistad y traici&oacute;n, as&iacute; parece funcionar el mundo. No se trata ya de El Padrino o Los Soprano, de grupos ilegales identificados con la mafia. Es el modo de funcionamiento del poder, de los m&aacute;s ricos y de sus empleades, que mueren por pertenecer.
    </p><p class="article-text">
        El viaje al sur ocurri&oacute; en octubre de 2022 y lo conocimos a trav&eacute;s de filtraciones. Cuando estos jueces, pol&iacute;ticos y empresarios fueron descubiertos, tuvieron el reflejo de armar un grupo de Telegram para planificar c&oacute;mo zafar de la noticia y de la denuncia penal. En ese chat salta a la vista cu&aacute;n naturalizados est&aacute;n los v&iacute;nculos de los jueces federales y funcionarios pol&iacute;ticos con los ejecutivos del multimedio y los operadores judiciales y medi&aacute;ticos. Deliberan sobre c&oacute;mo blindar la noticia y neutralizar la denuncia. En su caja de herramientas est&aacute; todo el cat&aacute;logo de pr&aacute;cticas para incidir en la realidad: operar con medios, llegarles a la fiscal y a la jueza de la causa, falsear testimonios, antedatar facturas para simular que pagaron por los servicios tur&iacute;sticos. Adem&aacute;s, deciden victimizarse y contraatacar con una denuncia por espionaje ilegal, pero quedan preocupados por que se sepa que los llevaron gratis en helic&oacute;ptero a tomar whis- ky a un centro de esqu&iacute;. Tambi&eacute;n pretenden evitar que circulen fotos de la llegada al aeropuerto de Bariloche y del encuentro con los directivos de Clar&iacute;n. Son un grupo de amigos que hace chistes en confianza y fantasean con represalias violentas contra quienes difundieron la informaci&oacute;n. En especial contra el jefe civil de la PSA, al que consideran responsable de la filtraci&oacute;n y a quien los jueces federales dicen que le sacar&aacute;n las investigaciones que tienen en com&uacute;n. Tambi&eacute;n hacen chistes con &ldquo;limpiar mapuches&rdquo;. Afirman que esperan la llegada de otro gobierno para vengarse en serio.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la noticia se viraliz&oacute;, el gobierno de la CABA sali&oacute; en defensa del ministro de Seguridad acusando al kirchnerismo de haberle hecho una operaci&oacute;n. Los jueces no hicieron declaraciones. Pero uno de ellos cumpli&oacute; con el plan e hizo una denuncia para que se investigue el espionaje ilegal. No son cualesquiera jueces. Estos magistrados tienen puestos estrat&eacute;gicos en la C&aacute;mara Federal de Casaci&oacute;n Penal y en la justicia penal federal de Comodoro Py y en los fueros penal econ&oacute;mico y contencioso administrativo federales. Resolvieron varias causas judiciales relevantes que involucran al Grupo Clar&iacute;n, a las empresas de Joe Lewis y algunas de las principales causas por corrupci&oacute;n contra funcionaries kirchneristas de alto rango. Uno de ellos tuvo a su cargo la instrucci&oacute;n de la causa Vialidad, por la que fue condenada la vicepresidenta.
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos deja este episodio es la pregunta por la legitimidad del Poder Judicial, por las condiciones &eacute;ticas y de integridad de les jueces y por su capacidad para decidir con imparcialidad en conflictos sociales o institucionales determinantes para las reglas de funcionamiento del Estado, la competencia electoral, la protecci&oacute;n de derechos y la puja distributiva. Hace ya mucho tiempo se consolid&oacute; un modelo de intervenci&oacute;n judicial a nivel federal en el que los operadores pol&iacute;ticos y judiciales est&aacute;n entrelazados con el aparato de inteligencia para proteger a funcionaries y los hechos de corrupci&oacute;n. Con los a&ntilde;os, este modus operandi llev&oacute; a usar, cada vez m&aacute;s, la justicia federal para hacer operaciones medi&aacute;ticas y perseguir opositores. El viaje a lago Escondido, con todas sus derivaciones, mostr&oacute; ahora la inserci&oacute;n directa de jueces en un bloque de poder que est&aacute; disputando d&iacute;a a d&iacute;a qui&eacute;n llega a tener las riendas del Estado.
    </p><p class="article-text">
        La din&aacute;mica de dirimir internas pol&iacute;ticas a trav&eacute;s de causas judiciales no es nueva, se viene expandiendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en los que se perfeccionaron argumentos para el encarcelamiento preventivo de exfuncionaries y personas dedicadas a la pol&iacute;tica. Esto sucede, por lo menos, desde la muerte del fiscal Alberto Nisman y de la causa judicial por la firma del memor&aacute;ndum de entendimiento con Ir&aacute;n, despu&eacute;s de que se rompiera la relaci&oacute;n con Antonio H. Stiuso, quien estaba al mando del aparato de inteligencia nacional.
    </p><p class="article-text">
        El Poder Judicial atraviesa una crisis de legitimidad que tiene su origen, en parte, en este tipo de situaciones. Pero esta crisis no est&aacute; asociada solo a c&oacute;mo referentes judiciales y gubernamentales fueron consolidando este m&eacute;todo de incidencia pol&iacute;tica. Ver el funcionamiento de la red de relaciones nos acerca tambi&eacute;n a otras razones que hacen a la p&eacute;rdida de credibilidad y a la distancia que estas peleas de c&uacute;pulas tienen con los problemas sociales. Esta crisis deriva tambi&eacute;n del comportamiento del sistema judicial que, mientras est&aacute; encerrado en disputas pol&iacute;ticas, o bien est&aacute; ausente, o bien es directamente reproductor de violencias en el momento en el que se dirimen los conflictos sociales.
    </p><p class="article-text">
        Podemos discernir, al menos, cuatro cuestiones para pensar la degradaci&oacute;n de la funci&oacute;n judicial: la creciente dificultad para contribuir a la construcci&oacute;n de verdades colectivas; la falta de respuesta a lo que se llama &ldquo;captura corporativa del Estado&rdquo; y a la participaci&oacute;n estatal (algunas veces judicial) en armados criminales; la promoci&oacute;n o convalidaci&oacute;n de la l&oacute;gica estatal represiva y securitaria, y la respuesta conservadora, desigual y racista a la conflictividad social y las demandas de igualdad.
    </p><h3 class="article-text">La verdad colectiva</h3><p class="article-text">
        A fines de septiembre de 2022, el estreno de la pel&iacute;cula Argentina, 1985, sobre el Juicio a las Juntas militares, revivi&oacute; la convicci&oacute;n en la importancia de que un tribunal establezca una verdad jur&iacute;dica, con apoyo y legitimidad colectiva. El juicio, con su teatralidad, bajo ciertas reglas de procedimiento, puede funcionar como un espacio colectivo en el que se reconstruye el horror, el sometimiento o la injusticia. All&iacute; se puede llegar a decir lo que no se pudo decir antes, se lo puede decir incluso frente a los verdugos. En el juicio hay reglas comunes que habilitan la expectativa de que lo que se resuelva ser&aacute; compartido. La potencia del Juicio a las Juntas gener&oacute; una &eacute;pica que hoy, casi cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, volvi&oacute; a emocionar: revivimos con cierta melancol&iacute;a aquel momento colectivo. No todo el sistema judicial estuvo encolumnado detr&aacute;s del enjuiciamiento a los altos mandos militares, m&aacute;s bien todo lo contrario. Pero las condiciones sociales y pol&iacute;ticas permitieron que ocurriera. &iquest;Tenemos acaso hoy tribunales que puedan producir investigaciones cre&iacute;bles socialmente y leg&iacute;timas jur&iacute;dicamente?
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos hacer una lista de casos graves ocurridos durante el per&iacute;odo democr&aacute;tico de los que pareciera que nunca vamos a saber la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Los atentados a la embajada de Israel y a la AMIA quedaron atrapados en la mara&ntilde;a judicial. En el primero, ocurrido el 17 de marzo de 1992, la Corte Suprema, a cargo de la investigaci&oacute;n, no pudo dar respuestas cre&iacute;bles. En el caso de la AMIA, fue a&uacute;n peor. El juzgado conspir&oacute; con el Poder Ejecutivo para encubrir la verdad. Estos dos hitos marcaron el comienzo de una &eacute;poca: la participaci&oacute;n de los organismos de inteligencia en las investigaciones judiciales, como colaboradores directos de jueces y fiscales, nunca se detuvo. En el caso AMIA, el resultado de esta colaboraci&oacute;n fue que todav&iacute;a no sabemos qui&eacute;nes son los responsables de la muerte de 85 personas aquel 18 de julio de 1994.
    </p><p class="article-text">
        Alberto Nisman muri&oacute; mientras estaba a cargo de la unidad fiscal que deb&iacute;a investigar el atentado, un d&iacute;a antes de presentarse a declarar en el Congreso por la denuncia que hab&iacute;a hecho contra la expresidenta Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner por la firma del memor&aacute;ndum de entendimiento con Ir&aacute;n. La investigaci&oacute;n por la muerte del fiscal qued&oacute; tambi&eacute;n enredada en la mara&ntilde;a judicial y las operaciones de inteligencia que instalaron la idea de que se trat&oacute; de un homicidio ordenado por la expresidenta. Hace casi seis a&ntilde;os que la justicia federal tiene abierta la investigaci&oacute;n sin que realmente haya pruebas de esa hip&oacute;tesis. Stiuso declar&oacute; a fines de noviembre de 2022 por cuarta vez. Esa declaraci&oacute;n no se hizo p&uacute;blica por el secreto en el que se amparan les agentes de inteligencia, funcional al juego de las especulaciones. En los papeles, el caso no tiene respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Estas causas judiciales no estuvieron atadas al objetivo de averiguar la verdad y se usaron para las disputas pol&iacute;ticas una y otra vez. Ya son parte de la mitolog&iacute;a judicial. Algo parecido ocurre con las causas por hechos de corrupci&oacute;n. Los tribunales federales mostraron serias limitaciones, y altos niveles de cooptaci&oacute;n de distintos grupos pol&iacute;ticos y corporaciones, para encarar investigaciones que determinen la verdad sobre denuncias de delitos econ&oacute;micos cometidos por funcionarios y empresaries. Algunos de ellos, con perjuicios menores para el Estado y la econom&iacute;a nacional. Acostumbrados al tiempismo, estos casos sirvieron para fortalecer el Poder Judicial o dirimir internas. Seg&uacute;n cu&aacute;les sean los espacios pol&iacute;ticos involucrados, las investigaciones avanzan, se demoran o directamente se cierran. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la lucha contra la corrupci&oacute;n se convirti&oacute; en un motor de la disputa pol&iacute;tica de alto nivel, a veces, convalidando un deterioro importante del debido proceso con el objetivo de ganar apoyo pol&iacute;tico y social.
    </p><p class="article-text">
        A partir de 2019, el espionaje ilegal para resolver internas o debilitar contrincantes qued&oacute; a la vista en denuncias judiciales que mostraron la sistematicidad con que la gesti&oacute;n de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani en la AFI habilit&oacute; esas pr&aacute;cticas. Lo hicieron contra referentes de la pol&iacute;tica, periodistas, organizaciones sociales y de derechos humanos, militantes, familiares de v&iacute;ctimas organizades. Ese material sirvi&oacute; para alimentar el mercado de la informaci&oacute;n ilegal, que es usado en operaciones medi&aacute;ticas y extorsiones privadas y, en algunos casos, para abrirles causas judiciales. La mayor&iacute;a de las investigaciones sobre ese espionaje est&aacute;n empantanadas. En algunos casos, las responsabilidades fueron acotadas a los puestos m&aacute;s bajos o fungibles de las estructuras de inteligencia, con la idea de que eran &ldquo;cuentapropistas&rdquo; que no hab&iacute;an recibido &oacute;rdenes de las autoridades pol&iacute;ticas; en otros, las investigaciones fueron promovidas por fiscales o jueces, pero se toparon con trabas en los tribunales superiores. En vez de una estrategia para investigar de manera coordinada, hay causas fragmentadas y compartimentadas. De nuevo, a pesar de lo que trascendi&oacute; p&uacute;blicamente, ser&aacute; dif&iacute;cil que estos procesos judiciales reconstruyan los hechos y lleguen a una versi&oacute;n cre&iacute;ble y socialmente aceptada que reafirme que se trata de acciones prohibidas e inadmisibles.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n del atentado contra la vicepresidenta Fern&aacute;ndez de Kirchner, el 1 de septiembre de 2022, corre el riesgo de entrar en esta misma l&oacute;gica. Fueron detenides les principales autores y c&oacute;mplices, integrantes de un grupo de ultraderecha muy precario y aparentemente sin una estructura detr&aacute;s. La querella de la vicepresidenta critic&oacute; a la jueza federal, quien carga con la sospecha de ser parte de la familia judicial de Comodoro Py; hubo irregularidades en la apertura de los tel&eacute;fonos de los acusados; disputas entre la Polic&iacute;a Federal y otras fuerzas de seguridad que intervienen; recusaciones y medidas de prueba rechazadas y acusaciones contra un diputado de la oposici&oacute;n. Nuevamente, las tiendas pol&iacute;ticas atraviesan una investigaci&oacute;n judicial que no puede ser encauzada con la diligencia extrema que requiere el caso.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que sus roles son decisivos, el Poder Judicial y el Ministerio P&uacute;blico Fiscal perdieron la capacidad de hacer un aporte significativo a la construcci&oacute;n de verdad cuando se judicializan hechos socialmente relevantes de la vida nacional o violaciones de los derechos humanos. El juicio por la represi&oacute;n del 20 de diciembre de 2001 en la CABA se realiz&oacute; quince a&ntilde;os despu&eacute;s de los hechos y la sentencia a&uacute;n no est&aacute; firme porque la Corte Suprema no resuelve los recursos de los imputados. La investigaci&oacute;n de la represi&oacute;n en el Parque Indoamericano, la de la muerte de Santiago Maldonado, el intento de soborno con participaci&oacute;n judicial para frenar la investigaci&oacute;n del homicidio de Mariano Ferreyra muestran el mismo patr&oacute;n. Ya pod&iacute;a advertirse esta incapacidad en hechos muy anteriores, como las desapariciones y ejecuciones luego del intento de copamiento del regimiento de La Tablada. Hay excepciones, sin duda, casi siempre resultado del impulso de las v&iacute;ctimas, del activismo y de funcionaries comprometides personalmente.
    </p><h3 class="article-text">La criminalidad insertada en el Estado</h3><p class="article-text">
        La violencia asociada a las redes criminales creci&oacute; y afecta la vida cotidiana en distintos lugares del pa&iacute;s, en especial la de los sectores populares. Y al mismo tiempo vuelve a ser evidente que lo ilegal est&aacute; imbricado con lo estatal, que le brinda formas de protecci&oacute;n o, directamente, participa en los negocios.
    </p><p class="article-text">
        La intervenci&oacute;n judicial en este problema es muy deficiente y parece pasar desapercibida. Despu&eacute;s de que el gobierno macrista forzara la renuncia de la procuradora general Alejandra Gils Carb&oacute;, el sistema pol&iacute;tico no logr&oacute; un acuerdo para nombrar al procurador o procuradora, que es quien debe definir, como jefe de les fiscales, las grandes l&iacute;neas de la pol&iacute;tica de persecuci&oacute;n penal en coordinaci&oacute;n, articulaci&oacute;n (o confrontaci&oacute;n) con el Poder Ejecutivo. Hace ya cinco a&ntilde;os que el Ministerio P&uacute;blico Fiscal est&aacute; dirigido por un procurador interino identificado con la oposici&oacute;n al kirchnerismo. Como consecuencia de estas disputas, la reforma del sistema de enjuiciamiento federal que se aprob&oacute; en 2015, que dar&iacute;a condiciones para trabajar en una pol&iacute;tica de persecuci&oacute;n penal m&aacute;s eficaz y ordenar la intervenci&oacute;n de les fiscales, jueces y polic&iacute;as de investigaci&oacute;n, no se implement&oacute;. El poder de les jueces federales, sobre todo les de la capital y el Conurbano bonaerense, bloquea tambi&eacute;n cualquier intento de que una reforma de este tipo cambie las l&oacute;gicas ama&ntilde;adas de ese fue- ro, que prefiere mantener la tradici&oacute;n jer&aacute;rquica del sistema escrito, los juzgados y las fiscal&iacute;as como feudos, el poder de las c&aacute;maras de apelaciones y el peso determinante de les opera- dores judiciales que aprovechan el secreto con que se pueden manejar.
    </p><p class="article-text">
        A esto se suma que los debates sobre la necesidad de armar una agencia federal de investigaciones naufragan entre la incapacidad y el posibilismo. Gana peso la decisi&oacute;n de dejar todo como est&aacute;, para pactar gobernabilidad con las polic&iacute;as, como se hizo hist&oacute;ricamente, y no tocar sus estructuras, ni su organizaci&oacute;n interna mientras regulen el delito y no jueguen a la desestabilizaci&oacute;n. Tampoco los ministerios de Justicia y de Seguridad de la Naci&oacute;n tienen una estrategia para intervenir en fen&oacute;menos que afectan la calidad de vida de las personas y ponen en juego la capacidad (o la voluntad) del Estado de enfrentar din&aacute;micas de violencia y redes criminales que se insertan en las burocracias y lugares de decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En mayo de 2022, la Corte Suprema, reunida en la ciudad de Rosario, dijo que el narcotr&aacute;fico era uno de los problemas m&aacute;s graves. Lo hizo en clara disputa con el Poder Ejecutivo nacional y para poner al Poder Judicial y al Ministerio P&uacute;blico como la llave de la soluci&oacute;n. Desde entonces no hubo m&aacute;s anuncios.
    </p><p class="article-text">
        El fracaso de las pol&iacute;ticas para bajar la violencia en Rosario es un ejemplo de este estado de cosas. &iquest;Por qu&eacute; no se logra imponer una estrategia que reduzca el nivel de violencia letal y desarme la imbricaci&oacute;n de redes ilegales en el Estado? No hay respuesta seria por parte de los ministerios p&uacute;blicos fiscales federal y provinciales. Tampoco el Poder Ejecutivo nacional logr&oacute; armar una intervenci&oacute;n eficaz y que no est&eacute; cruzada por internas pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Los v&iacute;nculos entre funcionaries judiciales y capos narcos que lideran grandes bandas tambi&eacute;n suceden en el norte del Conurbano bonaerense.2 En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, hemos visto asesinatos cometidos por sicarios, redes de apoyo de esas bandas que incluyen abogados que fueron funcionarios de gobierno &iacute;ntimamente relacionados con pol&iacute;ticos de primera l&iacute;nea, o camaristas federales que dejan a este tipo de personajes ligados a redes ilegales de peso fuera de las investigaciones. En la provincia de Buenos Aires, mientras la persecuci&oacute;n penal est&aacute; orientada a detener a les vendedores del narcomenudeo y a les consumidores, las tramas que permiten que el narcotr&aacute;fico funcione como negocio est&aacute;n intactas: en muy pocos casos se investiga a las fuerzas de seguridad y a les funcionaries judiciales que brindan protecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estas tramas criminales p&uacute;blico-privadas tienen consecuencias en la calidad de la democracia. Son din&aacute;micas de violencia que est&aacute;n asociadas a formas de ilegalidad estatal, insertadas capilarmente. Algunas de ellas producen altos niveles de afectaci&oacute;n de derechos y desestabilizaci&oacute;n institucional. Importan formas de hacer de las redes criminales que, en ciertos casos, pasan a ser formas de hacer del propio Estado. Llega un momento en que esta inserci&oacute;n est&aacute; tan extendida que es dif&iacute;cil o imposible de controlar. La despreocupaci&oacute;n por estas l&oacute;gicas que afectan la cotidianidad de grandes sectores urbanos populares, y en algunos casos de la clase media, es significativa. El deterioro de la funci&oacute;n judicial y su falta de legitimidad tambi&eacute;n est&aacute;n asociadas a la ausencia de estrategias pol&iacute;ticas y judiciales coordinadas para frenar este avance.
    </p><h3 class="article-text">La expansi&oacute;n punitiva y securitaria</h3><p class="article-text">
        Las investigaciones por hechos de violencia estatal tramitan en los sistemas judiciales con distinta suerte. Con frecuencia, las v&iacute;ctimas, les familiares y las organizaciones sociales se encuentran con una burocracia resistente e indiferente, que muchas veces produce m&aacute;s violencia o sufrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Los conflictos sociales, sobre todo los vinculados al acceso a la tierra y los reclamos al Estado que derivan en protestas, son encarados, la mayor&iacute;a de las veces, con respuestas criminalizantes que limitan derechos y sostienen el statu quo. La funci&oacute;n judicial, en vez de abrir procesos de acuerdo y debate p&uacute;blico, reproduce desigualdad. Un ejemplo es la detenci&oacute;n y el traslado de las mujeres mapuches que junto con su comunidad reclamaban por el reconocimiento de tierra ancestral. El desalojo y las detenciones sucedieron al fracaso de un intento de acuerdo en el marco de un largo proceso judicial. Las mujeres fueron trasladadas a una c&aacute;rcel federal en Buenos Aires y requisadas de manera vejatoria. Luego de varios d&iacute;as y frente a la intensa denuncia y movilizaci&oacute;n social, fueron nuevamente llevadas a Bariloche. La presi&oacute;n de los grupos antimapuche y de los due&ntilde;os de la tierra termin&oacute; en este episodio de escarmiento y disciplinamiento sobre esas mujeres y la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, las pol&iacute;ticas de endurecimiento penal de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas fueron dando mensajes a los operadores judiciales para restringir derechos y, salvo en momentos particulares, todo aport&oacute; a que haya un crecimiento muy pronunciado de la cantidad de personas presas en nuestro pa&iacute;s. Las c&aacute;rceles est&aacute;n sobrepobladas, en condiciones inhumanas; las personas detenidas sufren tortura o violaciones de derechos que en general no se investigan, ni se previenen. Con los a&ntilde;os, se consolidaron la criminalizaci&oacute;n y el uso abusivo de la prisi&oacute;n preventiva, de forma intensiva contra les m&aacute;s pobres. El avance de las tecnolog&iacute;as de vigilancia ampl&iacute;a las estrategias de control y aumenta las formas en que el Estado detiene o criminaliza a las personas. Son cada vez menos les jueces, fiscales y defensores que intentan hacer las cosas de un modo distinto, de agruparse para generar un polo de pensamiento que ponga en discusi&oacute;n el propio funcionamiento. Esto es parte del desgaste y de la falta de apoyo para impulsar pol&iacute;ticas de cambio. El gobierno judicial es conservador. En los t&eacute;rminos del papa Francisco, desparrama y legitima una &ldquo;concepci&oacute;n tecn&oacute;crata deshumanizada&rdquo; de la funci&oacute;n judicial.
    </p><h3 class="article-text">Qui&eacute;n equilibra la balanza</h3><p class="article-text">
        La Corte Suprema pos-83, hasta la ampliaci&oacute;n de la cantidad de sus integrantes en la d&eacute;cada del noventa, es recordada por haber acompa&ntilde;ado la recuperaci&oacute;n democr&aacute;tica y el desmantelamiento del Estado autoritario y haber tomado decisiones muy importantes sobre derechos civiles y garant&iacute;as judiciales. Luego hay que trasladarse hasta el per&iacute;odo 2004-2014 para encontrar otro ciclo en el que haya tenido un rol de ampliaci&oacute;n de derechos.
    </p><p class="article-text">
        A partir de la discusi&oacute;n por la Ley de Servicios de Comunicaci&oacute;n Audiovisual (LSCA), se agudiz&oacute; la contienda por cu&aacute;l debe ser el rol del Poder Judicial. Algunos sectores consideraron que se hab&iacute;a alineado con los poderes f&aacute;cticos para limitar el alcance del proyecto pol&iacute;tico del kirchnerismo y de all&iacute; surgi&oacute; el intento de reforma judicial. Ciertos aspectos de esa reforma eran necesarios y otros quedaron truncos, como los referidos al Consejo de la Magistratura, que se convirti&oacute; en una de las prendas de disputa m&aacute;s importantes y qued&oacute; paralizado. Esa reforma tambi&eacute;n incluy&oacute; una cuesti&oacute;n que fue regresiva para la vigencia de los derechos: la reforma de la ley que regula las medidas cautelares. Se argument&oacute; que permit&iacute;a acotar las acciones de los poderosos &ndash;como el Grupo Clar&iacute;n, que con una cautelar inici&oacute; su litigio contra la LSCA&ndash;, pero aplic&oacute;, l&oacute;gicamente, a todas las demandas contra el Estado, incluso a las que buscaban litigar decisiones que tienden al desigualitarismo o la discriminaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, fue ganando lugar en los tribunales de mayor jerarqu&iacute;a una posici&oacute;n restrictiva de la intervenci&oacute;n judicial: el argumento de que no hay que judicializar la pol&iacute;tica. Esta posici&oacute;n es ciertamente contradictoria, porque fue simult&aacute;nea al inicio de numerosas causas contra decisiones de gobierno; en verdad, la idea de la no judicializaci&oacute;n se limit&oacute; en particular a los litigios que buscaban que el Estado garantizara derechos sociales y econ&oacute;micos. En general, entonces, el Poder Judicial falla en contra de leyes o regulaciones que
    </p><p class="article-text">
        intervienen en distintos mercados como el inmobiliario, el financiero o el de los medios de comunicaci&oacute;n. De alguna manera, la estructura judicial parece estar operando en la disputa de modelos para sostener posiciones conservadoras o, directamente, de las grandes corporaciones en relaci&oacute;n con el rol del Estado y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy la Corte Suprema est&aacute; integrada por cuatro miembros varones y el sistema pol&iacute;tico est&aacute; trabado para nombrar m&aacute;s jueces o discutir una ampliaci&oacute;n del n&uacute;mero de integrantes. Es una Corte conservadora que, si bien tuvo algunas decisiones relevantes que reconocieron derechos &ndash;como la prevalencia de la libertad de expresi&oacute;n o la consulta previa de comunidades ind&iacute;genas&ndash;, no tiene un perfil asociado al activismo judicial proderechos. M&aacute;s bien todo lo contrario. Focaliza su intervenci&oacute;n como m&aacute;xima autoridad del Poder Judicial en cuestiones relacionadas con el funcionamiento de ese poder, como si su misi&oacute;n fuera salvar la institucionalidad perdida y ser contrapeso del Poder Ejecutivo. En estos casos, acepta intervenir incluso saltando instancias judiciales a trav&eacute;s del per saltum o impulsando interpretaciones maximalistas contra el oficialismo cuando el gobierno estaba a cargo del kirchnerismo o el Frente de Todos. As&iacute; sucedi&oacute;, por ejemplo, con las reglas de subrogancia o con la integraci&oacute;n del Consejo de la Magistratura. Tambi&eacute;n al convalidar una condena de la justicia de Jujuy por asociaci&oacute;n il&iacute;cita contra Milagro Sala, sin analizar las violaciones a las garant&iacute;as judiciales denunciadas.
    </p><p class="article-text">
        Es decir que, salvo algunas excepciones, en el seno del Poder Judicial perdieron espacio los debates sobre la desigualdad. La pregunta, entonces, es cu&aacute;nto queda realmente de la funci&oacute;n judicial como garante y promotora de derechos.
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad m&aacute;s igualitaria no se juega solo en el Poder Judicial, pero s&iacute; es evidente que las decisiones judiciales impactan en cuestiones m&aacute;s que relevantes. En los conflictos por la tierra y por la vivienda: cuando las comunidades ind&iacute;genas y campesinas reclaman y la violencia estatal y privada protege la l&oacute;gica y los intereses del mercado. En los conflictos laborales: cuando se niegan derechos a les trabajadores y se limita la intervenci&oacute;n de los sindicatos. En la casi imposibilidad de reclamar para limitar al Estado y a las empresas por razones ambientales. En las decisiones que restringieron la regulaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos o del derecho a la comunicaci&oacute;n. Cuando las autoridades deciden reprimir la protesta y la acci&oacute;n directa y se criminaliza a las organizaciones sociales y pol&iacute;ticas. En este sentido, la movilizaci&oacute;n feminista dej&oacute; en claro que la protecci&oacute;n estatal es esencial ante la violencia machista y que hay desprotecci&oacute;n cuando es muy dif&iacute;cil encontrar una respuesta en la mara&ntilde;a judicial. La desaparici&oacute;n del joven trans Tehuel de la Torre, persistente debido a la falta de un dispositivo serio de b&uacute;squeda, tambi&eacute;n pone los reflectores en la desprotecci&oacute;n e ineficacia de los procesos judiciales que requieren algo m&aacute;s que acumular papeles en un tr&aacute;mite. En suma, el desamparo social y el desamparo judicial van de la mano.
    </p><p class="article-text">
        Esta distancia, esta forma de intervenir en los conflictos concretos de la vida social, explica en gran medida la baj&iacute;sima consideraci&oacute;n social que tiene el sistema judicial. Hay contraejemplos, hay jurisdicciones provinciales que funcionan mejor, pero el deterioro es generalizado y reluce en momentos de crisis. Sus intervenciones pol&iacute;ticas pretenden ganar en reconocimiento social, pero esto no alcanza para relegitimar su funci&oacute;n democr&aacute;tica, m&aacute;s bien todo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Para el activismo en derechos humanos, la degradaci&oacute;n de la palabra y de la funci&oacute;n judicial es un problema serio, porque mientras crece el descreimiento y su subordinaci&oacute;n a las disputas pol&iacute;ticas de c&uacute;pulas, el litigio sigue siendo una de las estrategias centrales para visibilizar y reparar violaciones de derechos humanos, aunque m&aacute;s no sea en la teor&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Litvachky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/justicia_1_10197885.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 May 2023 09:14:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Justicia para quiénes?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Justicia,Juicio a las Juntas Militares,Corte Suprema,Juicio político a la Corte,Atentado a la AMIA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El impactante documental sobre el Juicio a las Juntas armado a partir de 530 horas de grabación de las audiencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/impactante-documental-juicio-juntas-armado-partir-530-horas-grabacion-audiencias_1_10096225.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/171e631d-c3c0-4097-a797-57994c6ee61a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El impactante documental sobre el Juicio a las Juntas armado a partir de 530 horas de grabación de las audiencias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El juicio", de Ulises de la Orden, es un largometraje monumental que llega al cine después de un recorrido internacional destacado. El difícil trabajo con el archivo y los testimonios que condensan “un parteaguas en la historia moderna de la Argentina”. </p><p class="subtitle">Oíd el ruido - La escucha ilusoria del Juicio a las Juntas, por Abel Gilbert</p></div><p class="article-text">
        Un padre que recuerda d&iacute;a y hora exactos, que no puede olvidar la ropa que ten&iacute;a su hija adolescente esa &uacute;ltima vez que la vio con vida. <strong>Una mujer que cuenta las vejaciones que padecieron ella y sus compa&ntilde;eras de cautiverio clandestino en la Escuela de Mec&aacute;nica de la Armada</strong>. Otra que reconstruye el d&iacute;a que debi&oacute; parir en un auto, rodeada de militares que se burlaban de ella. Un par de abogados inquietos, que discuten por tecnicismos. Una mujer que revela que la patota del Ej&eacute;rcito que dio vuelta su casa se llev&oacute; todo, hasta el c&eacute;lebre libro de recetas de comida de <strong>Do&ntilde;a Petrona C. de Gandulfo</strong>. Un dictador que mientras se oyen las acusaciones en su contra lee <em>Las siete palabras de Cristo</em>. Otro integrante de la Junta Militar que hace ejercicios de matem&aacute;tica en un cuaderno.
    </p><p class="article-text">
        El impactante documental <em>El juicio</em>, de <strong>Ulises de la Orden</strong>, que tendr&aacute; su estreno en la Argentina por estos d&iacute;as, <strong>fue armado exclusivamente a partir de las 530 horas de registros que se tienen del Juicio a las Juntas</strong>, el proceso judicial que en 1985 se llev&oacute;  adelante en la C&aacute;mara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal e investig&oacute; las responsabilidades de los integrantes de las tres primeras Juntas Militares por los cr&iacute;menes cometidos durante la &uacute;ltima dictadura.&nbsp;
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            </figure><p class="article-text">
        El cineasta logr&oacute;, a partir de un riguroso trabajo de archivo y de la selecci&oacute;n de un material extremadamente duro, condensar una atm&oacute;sfera, volver a traer voces y caras, recuperar escenas pocas veces vistas o apenas recordadas <strong>de aquellas audiencias judiciales hist&oacute;ricas que fueron grabadas pero no transmitidas por televisi&oacute;n en su totalidad</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin un relato lineal ni cronol&oacute;gico, sin siquiera poner los nombres de quienes relatan los horrores de la dictadura ni de quienes estuvieron al mando, <em>El juicio</em> exhibe en cambio una sucesi&oacute;n. <strong>De espantos que permanecen en la memoria, de relatos desgarradores, de gestos ins&oacute;litos.</strong> De v&iacute;ctimas, de familiares, de sobrevivientes, de genocidas, de ex presidentes, de personalidades c&eacute;lebres &ndash;algunas tristemente&ndash; de la historia reciente.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula, que dura 180 minutos y est&aacute; dividida en dos tramos, <strong>est&aacute; separada por intert&iacute;tulos que tematizan el relato para organizarlo</strong>. <em>Feroz, clandestina y cobarde</em>, <em>Ni siquiera en la guerra</em>, <em>Un ej&eacute;rcito de ocupaci&oacute;n</em>, <em>Nos iremos al infierno</em>, <em>Estrictamente patrimonial</em>, <em>Detener la informaci&oacute;n</em>, <em>Ni siquiera ciudadanos</em>, <em>Naciones Unidas</em>, <em>A merced</em>, <em>La promesa</em>, <em>Los cuerpos</em> y <em>Nunca m&aacute;s</em>.
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                    alt="Para &quot;El juicio&quot;, los realizadores trabajaron con 530 horas de imágenes registradas durante las audiencias."
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            <span class="title">
                Para &quot;El juicio&quot;, los realizadores trabajaron con 530 horas de imágenes registradas durante las audiencias.                            </span>
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        El largometraje, que tuvo su lanzamiento mundial en la &uacute;ltima edici&oacute;n del Festival Internacional de Cine de Berl&iacute;n en febrero, <strong>llegar&aacute; a partir del 7 de abril a la sala del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) y, seg&uacute;n su realizador, tambi&eacute;n empezar&aacute; un recorrido federal por distintas provincias argentinas</strong>. A la vez, en breve se anunciar&aacute; la fecha de su desembarco en la plataforma de streaming Kinoa TV.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que el Juicio a las Juntas es la raz&oacute;n por la cual nuestra democracia, a pesar de los enormes problemas que tenemos en la Argentina, es s&oacute;lida. Y signific&oacute; un parteaguas en nuestra historia moderna&rdquo;, dijo De la Orden cuando se lanz&oacute; su pel&iacute;cula en Alemania.
    </p><h3 class="article-text">Un camino largo</h3><p class="article-text">
        Para su d&eacute;cimo largometraje, De la Orden, reconocido por una obra donde destacan <em>R&iacute;o arriba</em> (2006), <em>Tierra adentro</em> (2011) y <em>Desierto verde</em> (2013), entre otras, <strong>comenz&oacute; a trabajar en 2013 en la investigaci&oacute;n y en los primeros guiones</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pero tuvo que pasar mucho tiempo hasta que pudo conseguir, a trav&eacute;s una alianza con las organizaciones de derechos humanos argentinas nucleadas en Memoria Abierta, la totalidad de los registros audiovisuales del juicio contra <strong>Jorge Rafael Videla</strong>, <strong>Leopoldo Fortunato Galtieri</strong>, <strong>Roberto Viola</strong>, <strong>Emilio Massera</strong>, <strong>Armando Lambruschini</strong>, <strong>Jorge Anaya</strong>, <strong>Orlando Agosti</strong>, <strong>Omar Graffigna</strong> y <strong>Basilio Lami Dozo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Queremos <strong>recrear el esp&iacute;ritu que se vivi&oacute; en aquella &eacute;poca a trav&eacute;s del juicio</strong>, donde en paz se logr&oacute; juzgar al m&aacute;s violento de los gobiernos de la historia argentina&rdquo;, dijo el realizador en un comunicado distribuido a la prensa y agreg&oacute;: &ldquo;El archivo da cuenta del clima pol&iacute;tico y social de la &eacute;poca, muestra la tensi&oacute;n que se viv&iacute;a en esos primeros a&ntilde;os de la reci&eacute;n recuperada democracia, la violencia latente, el temor de los testigos a las represalias; <strong>todo esto aparece en los gestos, las miradas y las formas de hablar de todos los involucrados en el juicio</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las 90 jornadas que dur&oacute; el juicio fueron enteramente registradas por el canal p&uacute;blico de televisi&oacute;n, en aquel entonces ATC, a dos c&aacute;maras en cassettes U-matic. <strong>El registro original se encuentra en su totalidad digitalizado, gracias a los esfuerzos del equipo de trabajo de Memoria Abierta</strong>, organizaci&oacute;n que custodia los originales y cuya participaci&oacute;n es clave para la producci&oacute;n de esta pel&iacute;cula&rdquo;, apunt&oacute; De la Orden.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La b&uacute;squeda y obtenci&oacute;n del acceso al archivo del juicio, esas 530 horas, se inici&oacute; en 2013. So&ntilde;ando con hacer una pel&iacute;cula que narre lo que all&iacute; aconteci&oacute;, que a la vez cuenta la historia del horror argentino y su proceso de justicia&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Otra escena de la transmisión del Juicio a las Juntas que rescata el largometraje de De la Orden."
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                Otra escena de la transmisión del Juicio a las Juntas que rescata el largometraje de De la Orden.                            </span>
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        La tarea de rastrear materiales hist&oacute;ricos, en un pa&iacute;s como la Argentina donde la conservaci&oacute;n y el acceso a distintos archivos suelen ser tareas tit&aacute;nicas, no fue nada f&aacute;cil para el realizador y su equipo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el canal p&uacute;blico de televisi&oacute;n, que fue el encargado del registro, me negaron todo tipo de colaboraci&oacute;n por temores a castigos pol&iacute;ticos. En el AGN (Archivo General de la Naci&oacute;n Argentina) que tiene el material en custodia, <strong>me sugirieron que para evitar inconvenientes buscara el material en la Universidad de Salamanca</strong> (Espa&ntilde;a) que tambi&eacute;n tiene copia del material en custodia. Parec&iacute;a incre&iacute;ble. M&aacute;s de tres d&eacute;cadas despu&eacute;s del juicio, todav&iacute;a generaba temores y reparos en peque&ntilde;os funcionarios incapaces de tomar una decisi&oacute;n y correr con los riesgos&rdquo;, asegur&oacute; De la Orden.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En 2019, luego de mucho caminar, supe, a trav&eacute;s de mis amigos de la Fundaci&oacute;n Luisa Hairebedian que el material de archivo, las 530 horas digitalizadas, est&aacute;n en custodia de Memoria Abierta. Nos encontramos con el equipo de Memoria Abierta, llegamos a acordar los lineamientos para poder trabajar en conjunto y entonces s&iacute;, estuvimos listos para empezar a visualizar el archivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la etapa de visualizaci&oacute;n y acondicionamiento del material para su uso, el cineasta record&oacute; que dur&oacute; unos 9 meses y estuvo a cargo de &eacute;l mismo, de la productora <strong>Gisela Pel&aacute;ez</strong> y del montajista <strong>Alberto Ponce</strong>, un veterano del rubro con una carrera destacada en el cine argentino.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ulises de la Orden es un destacado cineasta argentino.                            </span>
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        &ldquo;El material que fuimos recorriendo ten&iacute;a algunos faltantes importantes y algunas cintas muy deterioradas por el tiempo. Por este motivo nos aventuramos a tratar de dar con la m&iacute;tica copia en VHS alojada en el Parlamento Noruego. La historia de esa copia merece un relato aparte, pero para sintetizar, en 1988 por el temor que despertaron los distintos alzamientos militares posteriores al juicio, los jueces decidieron hacer una copia en casetes VHS hogare&ntilde;os y sacarla del pa&iacute;s. <strong>De todas las instituciones consultadas fue la International Penal and Penitentiary Foundation, con sede en Dinamarca, quien ofici&oacute; de nexo con el Parlamento Noruego, en cuyo archivo descansan actualmente los VHS</strong>. Con paciencia y perseverancia logramos entrar en contacto con las autoridades de ese archivo y gestionar en env&iacute;o de una copia digital. All&iacute; encontramos muchos fragmentos que no est&aacute;n disponibles en la copia original en Argentina. La pel&iacute;cula utiliza fragmentos de ambas copias&rdquo;, record&oacute; De la Orden.
    </p><h3 class="article-text">Un proceso hist&oacute;rico</h3><p class="article-text">
        El  Juicio a las Juntas tuvo lugar en Buenos Aires. Comenz&oacute; el 22 de abril y las audiencias se extendieron hasta agosto de ese a&ntilde;o. <strong>El tribunal finalmente dict&oacute; sentencia el 9 de diciembre de 1985: fueron condenados Jorge Rafael Videla y Emilio Massera a reclusi&oacute;n perpetua; Orlando Agosti a 4 a&ntilde;os y 6 meses de prisi&oacute;n; Roberto Viola a 17 a&ntilde;os de prisi&oacute;n; y Armando Lambruschini a la pena de 8 a&ntilde;os de prisi&oacute;n.</strong> Fueron absueltos <strong>Omar Graffigna</strong>, <strong>Arturo Lami Dozo</strong>, <strong>Leopoldo Fortunato Galtieri</strong> y <strong>Jorge Anaya</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal como recordaron desde la producci&oacute;n de la pel&iacute;cula, todas audiencias fueron registradas por el canal argentino de bandera, entonces llamado Argentina Televisora Color (ATC). Los medios nacionales e internacionales cubrieron el juicio y <strong>el canal p&uacute;blico pon&iacute;a al aire tres minutos diarios de im&aacute;genes, pero sin audio</strong>. &Uacute;nicamente la lectura de la sentencia fue transmitida de manera completa con imagen y sonido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los fragmentos del Juicio a las Juntas que se pasaban a diario por televisión no tenía audio.                            </span>
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        El recorrido de <em>El juicio</em>, que tambi&eacute;n pas&oacute; en los &uacute;ltimos meses por los Estados Unidos, Italia, Francia y Noruega, coincidi&oacute; <a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/premios-oscar-2023-argentina-1985-nominada-mejor-pelicula-extranjera_1_9892051.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con el reciente suceso de la pel&iacute;cula Argentina, 1985, de Santiago Mitre</a>, que puso desde su estreno en 2022 en el centro de la escena aquel proceso judicial.
    </p><p class="article-text">
        El propio De la Orden, entrevistado en una conferencia de prensa, celebr&oacute; la pel&iacute;cula de Mitre y la coincidencia en la salida de los dos largometrajes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Argentina, 1985</em> es una gran pel&iacute;cula, que cumpli&oacute; la funci&oacute;n de abrir este tema para la sociedad. <strong>Hoy todo el mundo sabe en la Argentina que el Juicio a las Juntas existi&oacute;, tambi&eacute;n gran parte de la prensa internacional.</strong> <em>El juicio</em> viene a profundizar sobre el tema y creo que all&iacute; hay una complementaci&oacute;n muy interesante&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>El largometraje documental El juicio se estrena en la Argentina el 7 de abril y podr&aacute; verse en el auditorio del Malba (Avenida Figueroa Alcorta 3415, CABA</em>)<em> los viernes, a partir de las 20. </em><a href="https://www.malba.org.ar/el-juicio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>M&aacute;s informaci&oacute;n, por aqu&iacute;.</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/impactante-documental-juicio-juntas-armado-partir-530-horas-grabacion-audiencias_1_10096225.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Apr 2023 09:15:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El impactante documental sobre el Juicio a las Juntas armado a partir de 530 horas de grabación de las audiencias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juicio a las Juntas Militares,Cine,Documental,Argentina 1985]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La víctima de la dictadura que se reencontró con su yo de hace 40 años en 'Argentina, 1985']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/alejandra-volvio-ver-alejandra-40-anos-despues-victima-dictadura-reencontro-argentina-1985_1_9886720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/396ea7f7-88c3-4da8-be21-158148006a43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La víctima de la dictadura que se reencontró con su yo de hace 40 años en &#039;Argentina, 1985&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue detenida y torturada con 17 años, y declaró contra los responsables militares del terrorismo de Estado: “Entonces había mucho miedo, pero tenía la convicción de que debía contarlo”, recuerda sobre el histórico Juicio a las Juntas, que recupera la película protagonizada por Ricardo Darín</p><p class="subtitle">ENTREVISTA - Alejandra Naftal: “Sin justicia no se avanza en memoria histórica. Primero hay que resolver el pasado y el presente”</p></div><p class="article-text">
        En su rostro se intuye determinaci&oacute;n y a la vez cierta timidez. Si no supi&eacute;ramos su historia podr&iacute;amos hablar de inocencia, pero eso es algo que a la Alejandra Naftal de 1985 ya le hab&iacute;an arrebatado. Ten&iacute;a 24 a&ntilde;os cuando la c&aacute;mara se detuvo unos instantes en ella: estaba a punto de contar en el hist&oacute;rico juicio a las Juntas Militares c&oacute;mo la hab&iacute;an secuestrado, torturado y violado siendo menor de edad.
    </p><p class="article-text">
        El fotograma de esa joven de pelo ensortijado y mirada firme aparece en <em>Argentina, 1985</em>, galardonada en los Globos de Oro como Mejor pel&iacute;cula de habla no inglesa. El largometraje, que tambi&eacute;n est&aacute; nominado a los Premios Goya y fue preseleccionado para los Oscar, relata aquel proceso que termin&oacute; condenando a los m&aacute;ximos responsables de la dictadura por cr&iacute;menes de lesa humanidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alejandra volvi&oacute; a ver su rostro de ese d&iacute;a casi cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s, en el preestreno de la pel&iacute;cula. &ldquo;Siempre me hab&iacute;a visto de espaldas, porque algunas im&aacute;genes del juicio no se difundieron para proteger a las v&iacute;ctimas. En esa &eacute;poca todav&iacute;a hab&iacute;a mucho miedo&rdquo;, explica a elDiario.es desde su casa en Buenos Aires.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una imagen del juicio a las Juntas, con Naftal dando su testimonio."
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            <span class="title">
                Una imagen del juicio a las Juntas, con Naftal dando su testimonio.                            </span>
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        Habla de ese reencuentro con asombro reposado. Se nota que le ha dado muchas vueltas al asunto desde el momento en que, en la sala a oscuras, se top&oacute; con su propio pasado en pantalla gigante: &ldquo;Es la imagen de cuando me llaman al estrado a declarar, y fue fuerte: vi una nena&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pasaron muchos a&ntilde;os y siento que trabaj&eacute; con esa experiencia lo mejor que pude&rdquo;, asegura esta hist&oacute;rica militante por los derechos humanos. Porque aquella joven Naftal se convirti&oacute; con el tiempo en muse&oacute;loga, y fue la art&iacute;fice de la resignificaci&oacute;n del centro clandestino de detenci&oacute;n m&aacute;s siniestro del pa&iacute;s: la Escuela de Mec&aacute;nica de la Armada (ESMA), donde ejerci&oacute; como directora del Museo Sitio de Memoria hasta hace muy poco. &ldquo;Siento que ese trabajo fue un regalo, y es como si me hubiera preparado toda la vida para &eacute;l&rdquo;, explica con un poco de nostalgia en medio del &ldquo;duelo&rdquo; tras su reciente jubilaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Premios, taquilla y debate</h3><p class="article-text">
        El largometraje de Santiago Mitre fue &eacute;xito de p&uacute;blico en Argentina y tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a. Y en ambos pa&iacute;ses reabri&oacute; el debate sobre los procesos de memoria, justicia y reparaci&oacute;n. &ldquo;Es una pel&iacute;cula necesaria, que encontr&oacute; un canal, un lenguaje para que los j&oacute;venes pongan de nuevo el tema en la mesa familiar&rdquo;, analiza Naftal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ella, el fen&oacute;meno de la pel&iacute;cula demuestra que, ante el avance de la derecha, de las viejas grietas y los discursos de odio, Argentina todav&iacute;a tiene en su ADN la semilla que plant&oacute; la pol&iacute;tica de derechos humanos. &ldquo;Ac&aacute; algunos dicen que hay negacionismo. Pero yo no creo que haya ning&uacute;n argentino, incluso en sectores de derecha, que defiendan que los militares no tienen que estar presos. Piden en todo caso arresto domiciliario&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pero el largometraje tambi&eacute;n fue objeto de cuestionamientos, precisamente por algunos defensores de los derechos humanos y protagonistas de aquel proceso. Las cr&iacute;ticas se centraron en su factura hollywoodense, con una historia que pone un h&eacute;roe en el lugar del esfuerzo colectivo que posibilit&oacute; ese juicio hist&oacute;rico.&nbsp;&ldquo;Es una pel&iacute;cula con actores de primer nivel, y que tiene todos los ingredientes de un relato complejo, en el buen sentido. Y s&iacute;, es una historia que busca un h&eacute;roe. Est&aacute; centrada en la figura de un hombre gris del Poder Judicial al que la Historia pone en un lugar crucial&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se refiere al fiscal Julio Strassera &ndash;interpretado por Ricardo Dar&iacute;n&ndash; quien se encarg&oacute; de sentar en el banquillo a la c&uacute;pula militar que acababa de dejar el poder. Ra&uacute;l Alfons&iacute;n, primer presidente democr&aacute;tico tras la dictadura, asume el cargo en diciembre de 1983 e impulsa una investigaci&oacute;n que lleva a cabo la Conadep (Comisi&oacute;n Nacional sobre la Desaparici&oacute;n de Personas), en la que se basa la acusaci&oacute;n judicial de dos a&ntilde;os despu&eacute;s, y a cuyo informe Strassera dedica las dos &uacute;ltimas palabras de su alegato final:<em> Nunca m&aacute;s</em>.&nbsp;&nbsp;
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;La pel&iacute;cula nos muestra c&oacute;mo ese juicio, que fue completamente artesanal, tambi&eacute;n es el resultado de una &eacute;pica. Y obvio que tiene un mont&oacute;n de silencios, que quiz&aacute; no muestra suficientemente el trabajo de los organismos de derechos humanos, pero es una ficci&oacute;n, una creaci&oacute;n art&iacute;stica, que aunque est&eacute; basada en hechos reales, necesariamente siempre deja algo fuera&rdquo;, zanja Naftal.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Declar&eacute; en contra del criterio de mi familia&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Alejandra toma una foto en sus manos, la acerca a la c&aacute;mara para que se vean mejor los rostros de una adolescente muy menuda y sonriente junto a un hombre. &ldquo;Somos mi padre y yo, el d&iacute;a que volv&iacute; a mi casa&rdquo;, explica. Porque Alejandra fue una desaparecida. Pero volvi&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 9 de mayo de 1978, a la madrugada, unos hombres tocaron la puerta de su casa. Preguntaron por ella, revisaron toda su habitaci&oacute;n. Eran unos 15, estaban armados. Se la llevaron delante de su hermana y de sus padres, sin una explicaci&oacute;n, sin acusarla de nada. Ella ten&iacute;a 17 a&ntilde;os. Hab&iacute;a participado en 1975, cuando ten&iacute;a 14 a&ntilde;os, en el centro de estudiantes del colegio, que se disolvi&oacute; dos a&ntilde;os despu&eacute;s, tras el golpe militar. La llevaron al centro ilegal de detenci&oacute;n llamado El Vesubio, donde la torturaron y la violaron. Le preguntaron mil veces por cosas que no sab&iacute;a hasta que alguien decidi&oacute; que, tras casi un a&ntilde;o de infierno, pod&iacute;a ser dejada en libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero si el fotograma de <em>Argentina, 1985</em> no cuenta todo lo que Alejandra vivi&oacute; en el juicio, la sonrisa de la foto oculta mucho de lo que pas&oacute; tras regresar del horror. &ldquo;Yo no hablaba de lo que me hab&iacute;a pasado. Ni siquiera con mi familia. Ellos ten&iacute;an miedo y sent&iacute;an que era algo que hab&iacute;a que enterrar&rdquo;, recuerda. &ldquo;Pero yo ten&iacute;a la convicci&oacute;n de que deb&iacute;a contarlo, por m&iacute; y sobre todos por los que no estaban. Vi mucha gente detenida que no apareci&oacute; m&aacute;s, entre ellos dos compa&ntilde;eros de la escuela. Por eso me acerqu&eacute; a la Conadep a declarar sin que mis padres lo supieran&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un tiempo despu&eacute;s lleg&oacute; el telegrama que la convocaba al juicio. Sus padres, aunque reticentes, se ofrecieron a llevarla. &ldquo;Pero ya en el auto me doy cuenta de que vamos en direcci&oacute;n contraria. Y les digo &lsquo;me est&aacute;n volviendo a secuestrar&rsquo;. Incluso abr&iacute; la puerta y amenac&eacute; con tirarme en marcha. Llegu&eacute; a los Tribunales temblando. Por suerte ah&iacute; me esperaba una amiga y ella me acompa&ntilde;&oacute;, porque era un momento muy dif&iacute;cil&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula no se ve, pero en la<a href="http://www.desaparecidos.org/nuncamas/web/testimon/naftal_alejandra.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> transcripci&oacute;n de su testimonio</a> queda claro que la empat&iacute;a no formaba parte del cuestionario. &ldquo;Nunca la volv&iacute; a leer, pero s&iacute; tengo el recuerdo de unas respuestas m&iacute;as un poco inocentes, y la sensaci&oacute;n de que entonces no hab&iacute;a una escucha preparada para las narraciones de los que pasamos por esa barbarie&rdquo;, reflexiona Naftal.
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;En ese momento no tuve una conciencia intelectual de lo que estaba haciendo&rdquo;, explica. Sin embargo, s&iacute; estaban claras las motivaciones: &ldquo;Yo ten&iacute;a una misi&oacute;n: ayudar a la b&uacute;squeda de la verdad, pero no lo pensaba en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos. No buscaba nada m&aacute;s que tener un espacio para contar lo que hab&iacute;a visto&rdquo;, recuerda.
    </p><h3 class="article-text">Unos segundos, una vida, un libro</h3><p class="article-text">
        Esos escasos segundos de <em>Argentina, 1985</em> generaron ecos en la vida de Naftal. &ldquo;No s&eacute; por qu&eacute; habr&aacute;n elegido mi testimonio entre los 850. Quiz&aacute; porque fui de los menores secuestrados, o porque hablo de las violaciones, que era algo que entonces no se mencionaba. Ya como responsable del museo, trabaj&eacute; mucho con el tema de los delitos sexuales&rdquo;. De hecho, fue uno de los delitos que m&aacute;s tardaron en abordarse en los sucesivos procesos judiciales que se llevaron a cabo. Los torturadores y violadores de Naftal fueron condenados a&ntilde;os despu&eacute;s de aquel primer juicio, en una causa que sigue abierta.&nbsp;
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            <span class="title">
                Alejandra Naftal, frente al Museo, en una de las visitas especiales que se realizan con supervivientes.                            </span>
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        &ldquo;Despu&eacute;s del estreno de la pel&iacute;cula mucha gente se acerc&oacute;, conmovida. Una conocida me confes&oacute; que no hab&iacute;a sabido qu&eacute; responder cuando sus nietos le preguntaron qu&eacute; estaba haciendo ella en el momento del juicio. Me dijo: &lsquo;Yo no sab&iacute;a nada de lo que estaba pasando, y ahora lo veo como una falta de compromiso&rsquo;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula, adem&aacute;s de un descubrimiento para las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, supuso para muchos un cuestionamiento personal, un regreso a sus propias vivencias. Pero aunque hubo alg&uacute;n t&iacute;mido intento, no abri&oacute; el di&aacute;logo en la familia de Alejandra, como si tras la muerte de su padre la herida hubiera sido demasiado dolorosa como para ser desenterrada. &ldquo;S&iacute; lo habl&eacute; mucho con mi hija y sus amigas&rdquo;, concede. Una hija que precisamente estudia cine.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De momento, la pel&iacute;cula y el cambio vital despertaron las ganas de Alejandra Naftal de revisitar el pasado, quiz&aacute; escribir un libro de su historia pero vista con otros ojos, los de la que sobrevivi&oacute; al horror siendo una adolescente, la que tuvo que exiliarse para poder recomenzar, la que volvi&oacute; y encontr&oacute; el camino a trav&eacute;s de la cultura y la maternidad. La que con su saber hacer y su experiencia transform&oacute; el rinc&oacute;n en el que asesinaron a cientos de personas en un museo que es un ejemplo para el mundo de c&oacute;mo reivindicar la memoria y la justicia. La Alejandra del fotograma, la que se asom&oacute; a la sala del Tribunal con un prop&oacute;sito y, casi cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s, puede considerar que lo cumpli&oacute; con creces.
    </p><p class="article-text">
        <em>NC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Chientaroli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/alejandra-volvio-ver-alejandra-40-anos-despues-victima-dictadura-reencontro-argentina-1985_1_9886720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Jan 2023 12:58:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La víctima de la dictadura que se reencontró con su yo de hace 40 años en 'Argentina, 1985']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina 1985,Juicio a las Juntas Militares,Derechos humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Si no hacíamos el juicio rápido, nos hubiéramos encontrado con Semana Santa antes"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/si-no-haciamos-juicio-rapido-hubieramos-encontrado-semana-santa_130_9782654.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5d4edec-4eb0-43ee-af75-91946687b6fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Si no hacíamos el juicio rápido, nos hubiéramos encontrado con Semana Santa antes&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miembro de la Cámara federal que condenó a los comandantes de la última dictadura, Ricardo Gil Lavedra acaba de publicar "La Hermandad de los astronautas", un libro en el que vuelca la experiencia de un juicio sin precedentes. Hoy se celebra el Día Internacional de los Derechos Humanos.</p></div><p class="article-text">
        Miembro de la C&aacute;mara Federal que conden&oacute; a los ex comandantes de la &uacute;ltima dictadura militar, ex ministro de Justicia y legislador por la UCR, hoy titular del Colegio de Abogados de la Ciudad, Ricardo Gil Lavedra public&oacute; en estos d&iacute;as<em> La Hermandad de los Astronautas </em>(Editorial Sudamericana) un libro en el que vuelca su experiencia en el hist&oacute;rico Juicio a las Juntas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La hermandad de los astronautas&rdquo; es una ocurrencia de Jorge Torlasco, uno de los seis miembros de aquella C&aacute;mara, ya fallecido, que, como cuenta Gil Lavedra, alud&iacute;a a la convivencia de los jueces en una &ldquo;c&aacute;psula espacial&rdquo;, la Sala de Audiencias, con un destino fijado: hacer justicia. &ldquo;No importa cu&aacute;n fuertes fueran nuestras individualidades, nuestros disensos: depend&iacute;amos uno del otro y lo &uacute;nico que importaba era que la nave funcionara&rdquo;, dice ahora.
    </p><p class="article-text">
        El libro de Gil Lavedra viene a poner luz, casi sin propon&eacute;rselo, sobre el contexto en el que se produjo el juicio a los ex comandantes, episodios (y protagonistas) que fueron relativizados o ignorados en la pel&iacute;cula <em>Argentina 1985</em> de Santiago Mitre y que <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/ricardo-gil-lavedra-omisiones-ficcion-raul-alfonsin_129_9626947.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abrieron una discusi&oacute;n p&uacute;blica de la que el propio ex camarista particip&oacute;</a>. Entre otras cuestiones, el papel decisivo del ex presidente Ra&uacute;l Alfons&iacute;n, el rol de la Conadep, la participaci&oacute;n del Congreso en la construcci&oacute;n del marco legal y el propio lugar de los jueces en todo el proceso. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de Gil Lavedra es relato de un hombre que asumi&oacute; una responsabilidad fuera de lo com&uacute;n, la m&aacute;s importante que le toc&oacute; enfrentar en su vida, como confiesa. Es una anatom&iacute;a del juicio que ilumin&oacute; los horrores de la represi&oacute;n ilegal de la dictadura militar. Es tambi&eacute;n un relato apasionante, sin pretensi&oacute;n acad&eacute;mica, destinado a que se recuerde qu&eacute; fue lo que pas&oacute; y c&oacute;mo la naciente democracia argentina asumi&oacute;, en el breve plazo de 14 meses, en medio de un contexto pol&iacute;tico extremadamente dif&iacute;cil y todav&iacute;a en llagas, la tarea de juzgar a los responsables de la represi&oacute;n ilegal. 
    </p><p class="article-text">
        Por el libro pasan aquel horror y las figuras siniestras de Videla, Massera, Viola y Galtieri, entre otros. Pero tambi&eacute;n hay lugar para un anecdotario de aquellas jornadas, en el que no falta la dimensi&oacute;n humana, e incluso, el humor. 
    </p><p class="article-text">
        Los otros integrantes de aquella C&aacute;mara fueron&nbsp;Carlos Arslanian, que la presidi&oacute;, Guillermo Ledesma, Jorge Valerga Ar&aacute;oz&nbsp;y Andr&eacute;s D'Alessio, tambi&eacute;n fallecido.
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        <strong>-Hay dos dimensiones en el juicio, o varias. Una es la dimensi&oacute;n &eacute;tica, su significaci&oacute;n en el restablecimiento de la democracia y c&oacute;mo ciment&oacute; de alguna forma el estado de derecho en la Argentina. Democracia y derechos humanos en la Argentina es pr&aacute;cticamente un sintagma, son lo mismo y el juicio a la juntas tuvo un rol significativo para que esto ocurra. Pero tambi&eacute;n hay otra dimensi&oacute;n, que es sobre la que pone luz el libro y es c&oacute;mo fue posible que el juicio se hiciera. Desde el punto de vista pol&iacute;tico, por un lado, por el contexto que todos conocemos, por otro lado la cuesti&oacute;n f&aacute;ctica, lo t&eacute;cnico. Era extremadamente dif&iacute;cil llevar a la pr&aacute;ctica el juzgamiento de miles de casos, la conexidad entre ellos, establecer los distintos niveles de responsabilidad. &iquest;C&oacute;mo fue posible, c&oacute;mo lo hicieron?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -A esta altura mirando a lo lejos, mirando para atr&aacute;s, yo digo que era imposible, sinceramente. Mirando esto para atr&aacute;s veo que fue una proeza. Porque los planetas se alinearon, sinceramente, cuando decidimos avocarnos (N de la R: asumir la responsabilidad del juicio) . En realidad fue una decisi&oacute;n muy dif&iacute;cil porque pudimos no hacerlo, y si no lo hac&iacute;amos no hab&iacute;a juicio. Y no iba a haber juicio. Y que no hubiera juicio, si el juicio fracasaba en los inicios de la recuperaci&oacute;n democr&aacute;tica, iba a ser un golpe dur&iacute;simo para esa democracia incipiente. Entonces, nosotros pensamos que ten&iacute;a que haber juicio y en cuanto decidimos tomarlo, asumirlo, nos encontramos con esa monta&ntilde;a de papeles. Bueno, entonces, c&oacute;mo hacemos. C&oacute;mo lo armamos. Primera cuesti&oacute;n, se discut&iacute;a qu&eacute; regla deb&iacute;amos aplicar. Porque se dec&iacute;a que un tribunal civil no puede aplicar las reglas del C&oacute;digo de Justicia Militar. Por lo cual la C&aacute;mara, se &nbsp;avoca tiene que aplicar las reglas civiles, como&nbsp;dec&iacute;an muchos autores en ese momento, muchos acad&eacute;micos. Y nosotros lo discutimos much&iacute;simo y tomamos ah&iacute; una primera decisi&oacute;n que fue clave, como fue no aplicar las reglas del procedimiento escrito de la justicia federal corriente en ese momento sino las del C&oacute;digo de Justicia Militar. &iquest;Por qu&eacute;? Porque en el C&oacute;digo de Justicia Militar, por m&aacute;s que fueran toscas -rigen en el campo de batalla, casos de horas, minutos- esas normas ten&iacute;an la estructura de un juicio oral. Y nosotros pens&aacute;bamos: el juicio oral nos va a dar rapidez y nos va a dar transparencia para que la prueba que se reciba la vea todo el mundo. Y no nos acusen. Hay que tener la puesta vista en ese momento: que no nos acusen de que inventamos las cosas, que todo eso no ocurri&oacute;. En aquel momento se hablaba de una campa&ntilde;a contra las Fuerzas Armadas, que el juicio era un invento, etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Sobre la cuesti&oacute;n de la oralidad, hoy estamos acostumbrados a eso y nos parece natural que un juicio sea oral y p&uacute;blico. Usted menciona en el libro que fue una cuesti&oacute;n estrat&eacute;gica la determinaci&oacute;n de hacer el juicio en su formato oral. &iquest;C&oacute;mo fue que tomaron esa decisi&oacute;n, c&oacute;mo fue que decidieron adaptar esa caracter&iacute;stica del C&oacute;digo de Justicia Militar al C&oacute;digo Penal? No hab&iacute;a antecedentes de una cuesti&oacute;n as&iacute; en la Argentina. </strong>
    </p><p class="article-text">
        -No hab&iacute;a antecedentes en nada. El juicio fue un juicio hecho a medida. Es decir, sin moldes previos. Lo fuimos hilvanando nosotros. Por las dos razones que mencion&eacute;. Una, la rapidez. Porque nosotros sab&iacute;amos que -y esto lo discutimos mucho- que si no lo hac&iacute;amos r&aacute;pido no hab&iacute;a juicio. Y es m&aacute;s, si no lo hac&iacute;amos r&aacute;pido nos hubi&eacute;ramos encontrado con la Semana Santa antes. Y en segundo lugar, la transparencia. La posibilidad de que, como dije, las pruebas sean ventiladas frente a todo el mundo. Y lo hicimos sin tener experiencia en juicio oral. Nunca hab&iacute;amos hecho ninguno, yo ten&iacute;a cero experiencia. Con lo cual nos zambullimos en la experiencia un juicio descomunal. Por suerte los defensores tampoco ten&iacute;an mucha experiencia en juicio oral. El fiscal tampoco la ten&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-El juicio est&aacute; antecedido por ciertas vacilaciones del presidente Alfons&iacute;n, incluso de su parte de su equipo, de qu&eacute; era lo m&aacute;s conveniente. Incluso sigui&oacute; ocurriendo mientras el juicio transcurr&iacute;a. Alfons&iacute;n hab&iacute;a trazado una estrategia por la que originalmente los ex comandantes ser&iacute;an juzgados por tribunales civiles y despu&eacute;s se inclin&oacute; por un juicio en el &aacute;mbito militar. Se me ocurre pensar en que los melones se fueron acomodando solos, finalmente. Usted destaca el rol del presidente, el de la CONADEP, el del Congreso Nacional y el de la propia C&aacute;mara Federal para que esto fuera posible.&nbsp;&iquest;C&oacute;mo fue ese proceso? </strong>
    </p><p class="article-text">
        -Una sucesi&oacute;n de circunstancias positivas. Alfons&iacute;n es el motor. Es el que toma la decisi&oacute;n de que haya juicio. Ahora, la estrategia inicial de Alfons&iacute;n la modific&oacute; el Congreso y para bien. Otra circunstancia afortunada. El Congreso le cambia a Alfons&iacute;n que en lugar de ser un recurso que ten&iacute;a el Consejo Supremo a la C&aacute;mara, la C&aacute;mara pod&iacute;a controlar lo que hac&iacute;a el Consejo y le pod&iacute;a sacar el expediente si comet&iacute;a dilaciones indebidas. Y tambi&eacute;n el Congreso le cambi&oacute; lo de la obediencia debida y dijo que esto no era procedente si los hechos eran atroces y aberrantes. Y todos lo eran. Con lo cual le rompi&oacute; esa estrategia al Presidente. Es decir, el Congreso pone la base para que la estrategia de Alfons&iacute;n se pusiera en serio riesgo. Despu&eacute;s lo hizo el propio tribunal militar, que no tuvo ninguna voluntad de juzgar, al contrario, es decir, el tribunal militar la &uacute;ltima vez que nos mand&oacute; un informe dijo: &ldquo;Mire, yo no s&eacute; cu&aacute;nto dura esto, no les puedo dar plazos. Y aparte tenemos que establecer si cada una de las detenciones fueron correctas&rdquo;. Es decir, quer&iacute;an investigar a los detenidos. Es decir que si el Congreso no hubiera dado esa facultad, son&aacute;bamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-En el Congreso se produce un giro, el giro del peronismo precisamente. Ven&iacute;amos de un candidato como Italo Luder que convalidaba la autoamnist&iacute;a, de la decisi&oacute;n del peronismo de no participar de la Conadep, por ejemplo. A la distancia &iquest;c&oacute;mo ve esa secuencia en el peronismo, que va de la negaci&oacute;n hasta incluso condicionar la estrategia de Alfons&iacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; S&iacute;. Yo veo que lo que hizo el peronismo en la campa&ntilde;a electoral era lo normal. Era lo que era normal en el mundo y en la Argentina: &ldquo;No hagamos nada&rdquo;. Se dict&oacute; una norma, qu&eacute; mal,  pero reconcili&eacute;monos. Empezamos la democracia. Dejamos atr&aacute;s esta etapa terrible y empecemos de vuelta. Eso es lo que hizo Luder. El peronismo estaba en esa corriente, no hay que revisar nada, sigamos adelante. Luego de las elecciones el peronismo gira, ojo, la anulaci&oacute;n de la ley de autoamnist&iacute;a se vota por unanimidad. O sea que ah&iacute; el peronismo acompa&ntilde;&oacute;. Lo que quer&iacute;a el peronismo era ir a recuperar protagonismo en el Congreso y entonces empujaba lo de una comisi&oacute;n bicameral. Alfons&iacute;n se lo da vuelta con la creaci&oacute;n de la Conadep. Y yo creo que el peronismo comete un error hist&oacute;rico, hist&oacute;rico, cuando se niega a integrar la Conadep. Es como que le desconf&iacute;an a Alfons&iacute;n. Es decir, ellos quer&iacute;an la bicameral y no la Conadep. Error grosero, la Conadep tuvo un resultado extraordinario e inaugur&oacute; algo universal como son las comisiones de la verdad en el mundo. Y durante la discusi&oacute;n de las leyes, a diferencia del comienzo, el peronismo comenz&oacute; a correr por izquierda al gobierno y dijo &ldquo;Justicia militar no, justicia civil&rdquo;. Y todo lo que fuera a oponerse a la estrategia del gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Ah&iacute; empezaron a tomar conciencia de que se les ven&iacute;a el juicio? Usted cuenta un almuerzo con los integrantes del Tribunal Superior de las Fuerzas Armadas que parece bastante risue&ntilde;o pero ya mostraba qu&eacute; iba a pasar... </strong>
    </p><p class="article-text">
        -Yo creo que despu&eacute;s de ese almuerzo, cuando hablamos entre los camaristas dijimos: &ldquo;Estos tipos no van ni para atr&aacute;s ni para adelante&rdquo;. Y pese a que el gobierno &nbsp;-porque el gobierno insisti&oacute; denodadamente en mantener la estrategia y yo esto desde la pol&iacute;tica lo entiendo- &nbsp;aun luego de la sanci&oacute;n del Congreso insisti&oacute; en que el Consejo Supremo lo pod&iacute;a hacer. Entonces los pobres m&aacute;rtires que estaban en Defensa, Horacio (Jaunarena), (Ra&uacute;l) Borras, (Roque) Carranza, insistieron en tratar de que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas funcionara. Y eso no iba a ocurrir nunca. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-D&eacute;jeme entrar en el juicio. Una imagen muy ilustrativa de la primera audiencia es cuando describe que cuando ustedes los jueces entraron a la sala y se ubicaron en el estrado, las piernas les quedaban colgando de los sillones, no llegaban al piso.. </strong>
    </p><p class="article-text">
        -Eran muy altos los sillones (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Claro. Es casi una manifestaci&oacute;n de que estaban frente a una inmensidad. &iquest;C&oacute;mo fue ese entrar en &ldquo;el t&uacute;nel&rdquo;, en esa c&aacute;psula de astronautas que hace referencia el t&iacute;tulo del libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Bueno, cuando fijamos la fecha de la audiencia, el 22 de abril, yo no recuerdo d&iacute;as en mi vida que haya tenido tanta zozobra, tanta incertidumbre. Ese fin de semana yo creo que no dorm&iacute;. Y cuando arrancamos&hellip; Ese d&iacute;a fuimos a almorzar todos juntos a La Emiliana, donde est&aacute; ahora el Colegio P&uacute;blico (de abogados), en la calle Corrientes. Yo no paraba de moverme. Soy muy obsesivo. El Negro Ledesma dijo &ldquo;yo me clav&eacute; un rivotril&rdquo;. Tribunales ten&iacute;a un aspecto terrible, estaba todo cortado. Carros de asalto de la polic&iacute;a por todos lados. Despu&eacute;s de almorzar volvimos a la sala y con toda la tensi&oacute;n de que arrancamos no sab&iacute;amos qu&eacute; iba a pasar. Es decir, no sab&iacute;amos si &iacute;bamos a poder manejarlo. Era una sensaci&oacute;n abrumadora frente a una monta&ntilde;a en las que nos met&iacute;amos y bueno, no sab&iacute;amos qu&eacute; iba a pasar. Y en cuanto arrancamos nos encontramos el episodio de Hebe de Bonafini. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Su rechazo a quitarse el pa&ntilde;uelo&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Claro. Media hora estuvimos en la sala. Yo sent&iacute; un sudor fr&iacute;o por la espalda. Dije: &ldquo;Cagamos. &iquest;Qu&eacute; vamos a hacer? Entr&oacute; el secretario y dijo: &rdquo;Fue el comisario y lo re pute&oacute;&ldquo;. Obvio. Entonces bueno, entr&oacute; Julio (Strassera) diciendo: &rdquo;Esta mujer no entiende razones&ldquo;. Y entonces le dijimos: &rdquo;Mir&aacute; Julio, que no vaya la polic&iacute;a. And&aacute; vos con Luis (Moreno Ocampo. El fiscal adjunto) y d&iacute;ganle que no vamos a empezar si ella no se lo saca&ldquo;. Estaba en juego nuestra autoridad. Estaba desconociendo una norma que hab&iacute;amos hecho tambi&eacute;n para evitar que se nos llenara la sala de uniformados. La verdad fue una media hora terrible. Incluso dec&iacute;amos: &rdquo;&iquest;Qu&eacute; vamos a hacer si no quiere?. Tenemos que empezar el juicio&ldquo;. Alguien dijo: &rdquo;Bueno, habr&aacute; que sacarla por la fuerza p&uacute;blica&ldquo;. Un esc&aacute;ndalo. Sacar a Hebe de Bonafini por la fuerza p&uacute;blica. Y Dios quiso que Hebe, una mujer dura, &nbsp;dif&iacute;cil, nos diera una mano porque se sac&oacute; el pa&ntilde;uelo. Gracias, Hebe. Cuando vino el secretario y dijo: &rdquo;&iexcl;Se lo sac&oacute;!, ah&hellip;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;En qu&eacute; momento sintieron que bajaban al Infierno? </strong>
    </p><p class="article-text">
        -Con los &ldquo;testigos del cautiverio&rdquo;. Cuando empezaron. Porque ah&iacute; ya fue la realidad. Durante toda la primera semana eran testigos, aun el antrop&oacute;logo &nbsp;Clyde Snow, &nbsp;que mostr&oacute; la diapositiva del cr&aacute;neo baleado, que termin&oacute; por dar origen a ese equipo fant&aacute;stico que es el de Antrop&oacute;logos Forenses, que ha ayudado tanto en la identificaci&oacute;n.&nbsp;Tenemos que rendirle todos un gran tributo a esos chicos y chicas por esa tarea. Bueno, eso fue en la primera semana. Pero en la segunda semana, ah&iacute; fue cuando empezaron los testigos &ldquo;en cautiverio&rdquo;, y yo creo que fue el segundo d&iacute;a de la segunda semana. Ah&iacute; entramos directamente en el horror.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Usted en el libro recorre casos desgarradores relatados por los testigos en cautiverio en los centros clandestinos de detenci&oacute;n. En el momento de hablar de la ESMA, los describe como los &ldquo;relatos de terror en el reino de Massera&rdquo;, donde hubo niveles de perversi&oacute;n&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        - S&iacute;, porque la ESMA ten&iacute;a una estructura similar a los otros, los secuestros, las torturas, y obviamente luego los asesinatos. Pero la particularidad que ten&iacute;a era la recolecci&oacute;n de colaboradores. La ESMA estaba inserta en el plan pol&iacute;tico de (Emilio) Massera. Entonces los detenidos iban siendo reclutados, manteniendo su condici&oacute;n de secuestrados, para ejercer tareas para Massera. Tareas pol&iacute;ticas, escrib&iacute;an discursos, documentos. Hac&iacute;an an&aacute;lisis de prensa. Y despu&eacute;s toda esa cuesti&oacute;n de la perversi&oacute;n de las salidas. Eso que sal&iacute;an con las mujeres secuestradas a cenar, una cosa por el estilo. Eso era la impronta diferente, muy diferente que tuvo la ESMA. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Sobre el comportamiento de los ex comandantes, es muy interesante volver a leer sobre c&oacute;mo estaban ah&iacute; frente a los jueces, qu&eacute; hac&iacute;an. Hay cosas curiosas, como por ejemplo el cruce con alguno de ellos yendo al ba&ntilde;o... Hay una cosa que me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n y tiene que ver con el&nbsp;libro que le&iacute;a Videla en una de las sesiones. Que usted cuenta, le lleg&oacute; por medio de un familiar pol&iacute;tico suyo. </strong>
    </p><p class="article-text">
        -Bueno, eso tambi&eacute;n revela &ndash;para cuando nos preguntan- en qu&eacute; contexto se desarrollaba el juicio. El mi&eacute;rcoles en la presentaci&oacute;n del libro le preguntaron a Jorge Valerga por las presiones. Nosotros tambi&eacute;n viv&iacute;amos, ten&iacute;amos nuestros amigos, nuestras relaciones sociales. Y en nuestros entornos familiares hab&iacute;a muchos que estaban en contra del juicio a las juntas, much&iacute;simos. En el caso del libro de Videla bueno, se trataba -no voy a revelar qui&eacute;n- pero se trataba de alguien muy, muy, muy cercano a mi esposa de entonces, muy cat&oacute;lica. Y le hizo llegar un libro que se llama <em>Las siete palabras de Cristo, </em>que es lo &uacute;ltimo que dijo Jes&uacute;s en la cruz. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Hay fotos de Videla concentrado en ese libro, recuerdo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, s&iacute;.. Ese libro dice por ejemplo &ldquo;pobres aquellos que te juzgan&rdquo;&hellip; Los juzgadores, que &eacute;ramos nosotros. Pero bueno, eso en realidad no importa, es una an&eacute;cdota. Pero revela tambi&eacute;n el medio en el que nos mov&iacute;amos. Por supuesto, tanto en nuestras relaciones sociales como tambi&eacute;n en las familiares hab&iacute;a mucha gente qu&eacute; dec&iacute;a que bien lo que est&aacute;n haciendo y otras que no. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Qu&eacute; transmit&iacute;an los ex comandantes sentados en el banquillo de los acusados? &iquest;Qu&eacute; sensaci&oacute;n recuerda haber tenido en el estrado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -La sensaci&oacute;n de ellos ah&iacute; sentados, nada. Yo los miraba y pensaba qu&eacute; les pasar&iacute;a por la cabeza a esos tipos tuvieron que soportar presentes toda la acusaci&oacute;n. Estuvieron ah&iacute; diez d&iacute;as, una semana, lo que dur&oacute; la acusaci&oacute;n. En algunos momentos se incomodaron, en otros estaban impert&eacute;rritos. Y eran distintos, algunos eran m&aacute;s respetuosos y otros eran m&aacute;s provocadores. Yo recuerdo que los m&aacute;s desafiantes eran (Roberto) Viola y sobre todo Massera. Massera se re&iacute;a, hac&iacute;a cosas. Despu&eacute;s muchos de ellos estaban circunspectos. Todos por supuesto con respeto al tribunal. Y recuerdo las palabras de Massera, que nos increpa directamente. Dice: &ldquo;&iquest;D&oacute;nde estaban los que son ahora mis juzgadores? &iquest;Estaban con los terroristas? &iquest;Eran indiferentes? &iquest;Qui&eacute;n quer&iacute;a que ganara, nosotros o los terroristas?&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Recuerdo una frase del libro: &ldquo;Hab&iacute;amos decidido no tener miedo&rdquo;&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -El miedo era no poder hacer. Tomamos la decisi&oacute;n y nos embarcamos y ah&iacute; sab&iacute;amos que ten&iacute;amos que hacerlo. Que no ten&iacute;amos margen. Por eso me gust&oacute; a m&iacute; tanto recordar la met&aacute;fora de Jorge Torlasco sobre la hermandad de los astronautas. Porque eso lim&oacute; las diferencias entre nosotros. &Eacute;ramos dos salas diferentes. Es decir, &eacute;ramos personas diferentes. Digo dos salas diferentes porque la primera, que yo integraba era una sala muy armoniosa, todos paz y amor, y la segunda, la que integraban Ledesma, Valerga y Andr&eacute;s, se peleaban todo el tiempo, era la disidencia. Y nosotros ten&iacute;amos que armonizar entre todos.&nbsp;Los astronautas est&aacute;n encapsulados para poder llegar a su destino. Y eso fue, me parece, el esp&iacute;ritu de la C&aacute;mara. Ten&iacute;amos miedo de aflojar y aflojar era fracasar. Ten&iacute;amos que hacerlo y r&aacute;pido. Y bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Hubo otro tipo de presiones, fuera de las sociales y la de la sala de audiencias. Hay un encuentro de Alfons&iacute;n con la C&aacute;mara en el transcurso del juicio que es bastante revelador. C&oacute;mo Alfons&iacute;n menciona como al pasar su preocupaci&oacute;n sobre si iban a continuar los juicios, contra oficiales y suboficiales involucrados en la represi&oacute;n ilegal. &iquest;C&oacute;mo eval&uacute;a a la distancia la manera como&nbsp;Alfons&iacute;n intent&oacute; saldar esa cuesti&oacute;n con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, ya despu&eacute;s de los alzamientos militares?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -A m&iacute; siempre me llam&oacute; la atenci&oacute;n cuando el Congreso le cambia la estrategia a Alfons&iacute;n. Sobre todo lo que hace a la habilitaci&oacute;n de nuevos juicios. Alfons&iacute;n no veta esa ley. Y tengo a trav&eacute;s de Andr&eacute;s D&rsquo;Alessio un di&aacute;logo, me lo ha contado (Carlos) Nino, que Nino llam&oacute; por tel&eacute;fono al Presidente desde el Congreso y le dijo: &ldquo;Doctor, esto termina en un desastre&rdquo;, cuando le meten la cuesti&oacute;n de la obediencia debida. Y Alfons&iacute;n dijo: &ldquo;Bueno. Vamos a ver..&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Vamos viendo...</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Vamos viendo. Despu&eacute;s viene el revocamiento, que yo creo que en el gobierno daba posiciones encontradas. Por un lado dec&iacute;an: &ldquo;Se rompi&oacute; la estrategia inicial, &iquest;qu&eacute; va a pasar ahora?&rdquo;. Y por otro lado, dec&iacute;an: &ldquo;Bueno, a lo mejor con la C&aacute;mara&hellip;&rdquo;. Pero siempre con la idea de que el juicio a los comandantes fuera el &uacute;nico juicio. Despu&eacute;s, la expectativa del gobierno era que nosotros dij&eacute;ramos algo sobre la obediencia debida. Y en esa cena hubo un comentario muy suave de Alfons&iacute;n en ese sentido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-En la sentencia dicen todo lo contrario de lo que les insinu&oacute; Alfons&iacute;n.&nbsp;Lo que dicen es: &ldquo;Se&ntilde;ores, hay que empezar a juzgar&hellip;&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute; claro. Era el r&eacute;gimen legal. Y yo creo que eso fue un golpe para el gobierno. Alfons&iacute;n empez&oacute; a ver al a&ntilde;o siguiente de qu&eacute; manera retomaba. Mientras tanto segu&iacute;a el malestar militar. Y probablemente ya las medidas que tom&oacute; al final, bueno&hellip; Tuvo que dictar despu&eacute;s la obediencia debida. Dictarla &eacute;l. Yo siempre se&ntilde;alo una cosa que es notable. La posici&oacute;n de Alfons&iacute;n, las medidas de Alfons&iacute;n de diciembre del 83 son revolucionarias. Pero esos mismos instrumentos cuando &eacute;l quiere retomar esos instrumentos en el 87 ya son insuficientes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&Eacute;l precisamente es el responsable de que eso fuera insuficiente, por la expectativa que hab&iacute;a generado y por el giro que hab&iacute;a provocado en la sociedad&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Claro, &eacute;l fue quien incorpor&oacute; a la agenda p&uacute;blica la cuesti&oacute;n de los derechos humanos. Y se da cuenta. Tres alzamientos militares tuvo Alfons&iacute;n. Tres. Y los fue surfeando sin tratar de arriar demasiadas banderas y termin&oacute; entregando el gobierno con 40 oficiales superiores bajo proceso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-D&eacute;jeme preguntarle por el fiscal Julio Strassera, sobre quien hace foco la pel&iacute;cula </strong><em><strong>Argentina 1985 s</strong></em><strong>obre el juicio. Usted lo recuerda casi amorosamente a Strassera. Cuenta su transformaci&oacute;n y habla de &eacute;l finalmente como &ldquo;el paradigma del fiscal&rdquo;. H&aacute;blenos un poco de Strassera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Bueno, la acusaci&oacute;n era una parte central. No la &uacute;nica. La acusaci&oacute;n est&aacute; inserta dentro de toda la cuesti&oacute;n del juicio y del dise&ntilde;o del juicio. Porque en definitiva fue la C&aacute;mara la que posibilit&oacute; que el fiscal tuviera esas facultades. Julio era un funcionario bien, bien de tribunales. Un tipo de carrera judicial. Los fiscales de C&aacute;mara trabajaban con la C&aacute;mara casi de com&uacute;n, de consulta. &Eacute;l ven&iacute;a a nuestros acuerdos, etc&eacute;tera. Y cuando establecimos un papel distinto le dijimos: &ldquo;Julio no pod&eacute;s venir m&aacute;s a nuestros acuerdos, ac&aacute; no pod&eacute;s venir m&aacute;s. Nos vamos a separar. Nosotros vamos a tener esta funci&oacute;n y vos esta&rdquo;. El trabajo que hicieron afuera de la audiencia los chicos de la fiscal&iacute;a fue b&aacute;rbaro, un gran trabajo. Y Luis fue un gran coordinador. Pero en la audiencia Julio se comi&oacute; la cancha. El tipo ten&iacute;a enfrente a veinte defensores que hac&iacute;an quilombo, nos hac&iacute;an planteos. El tipo los enfrentaba, los arrinconaba. Por supuesto con tanta vehemencia que a Julio lo tuvimos que frenar en m&aacute;s de una oportunidad durante la audiencia. Yo creo que el alegato era una pieza extraordinaria. &Eacute;l con la colaboraci&oacute;n de Carlos Somigliana, que era un dramaturgo. Es un gran texto y lo dijo de una manera impresionante. Las inflexiones, el tono de la voz... Un maestro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- En una entrevista que dieron en conjunto en TV les preguntaron a cada uno de ustedes por las penas. Y recuerdo que Ledesma dijo: &ldquo;Yo hago un mea culpa por las penas&rdquo;. Las penas, curiosamente, no son mencionadas en su libro, con excepci&oacute;n de las perpetuas a Videla y Massera. &iquest;Fue un olvido, fue una omisi&oacute;n deliberada? </strong>
    </p><p class="article-text">
        -La sentencia fue un documento y sinceramente no me fijaba en eso. Quiz&aacute;s por la reflexi&oacute;n de que carece de importancia. Y explico en dos palabras por qu&eacute;. No hab&iacute;a dudas de las absoluciones y no las tengo hoy con las absoluciones. No hab&iacute;a ning&uacute;n hecho que imputarle a la &uacute;ltima junta militar. Y adem&aacute;s porque tambi&eacute;n juzgamos el caso como se juzgaba entonces en &nbsp;Tribunales cualquier caso corriente, aplicamos los mismos criterios. Con lo cual no tengo dudas de eso. Respecto de los que s&iacute; fueron condenados pasamos toda una ma&ntilde;ana discutiendo. Y debo decir que el Negro (Ledesma) y yo fuimos los que luchamos para que la punici&oacute;n fuera mayor. Pero, a ver: en el caso de Viola creo que la sentencia fue 17 a&ntilde;os, 18 a&ntilde;os, una cosa por el estilo. Yo no recuerdo ahora pero nosotros hab&iacute;amos pedido que le pusieran 12. A (Armando) Lambruschini creo que eran 9 a&ntilde;os; hab&iacute;amos luchado para que fueran 12. Agosti fueron 4 a&ntilde;os y medio y luchamos para que fueran 6, una cosa por el estilo. No recuerdo los n&uacute;meros. Lo que s&iacute; recuerdo es que quer&iacute;amos m&aacute;s y discutimos. Y finalmente cuando llegamos a ese consenso fue sobre la base de que no ten&iacute;a mucha importancia, est&aacute;bamos dentro de la escala. Y f&iacute;jese una cosa, la Corte las baj&oacute; m&aacute;s todav&iacute;a. Es decir, quien gan&oacute; en la Corte no fue la fiscal&iacute;a, fueron las defensas que bajaron un poquitito m&aacute;s las sentencias. La verdad ahora a m&iacute; no me importa que hubieran sido 9 o 12. Qu&eacute; importancia tiene.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Usted menciona que no hab&iacute;a pruebas suficientes, es decir no pod&iacute;an condenar a Viola a cadena perpetua porque hab&iacute;a alguna inconsistencia en la acusaci&oacute;n de la fiscal&iacute;a, &iquest;no? </strong>
    </p><p class="article-text">
        -Bueno, esa es otra de las limitaciones del tema de los juicios de los hechos paradigm&aacute;ticos. Los hechos paradigm&aacute;ticos son un pu&ntilde;ado de hechos que tratan de representar la responsabilidad de cientos. Y en el caso por ejemplo de Viola, le hab&iacute;a quedado un homicidio imputado. Por supuesto que bajo la comandancia de Viola se deben haber cometido much&iacute;simos m&aacute;s pero estas son las consecuencias, los precios que hay que pagar para hacer posible el juicio. Si uno escog&iacute;a un pu&ntilde;ado, nos qued&oacute; uno. Y yo me acuerdo que lo discutimos mucho el fin de semana o los d&iacute;as previos a la sentencia. Porque depend&iacute;a de ah&iacute; que lo mand&aacute;bamos a perpetua o no. Y la verdad la prueba no era buena. No era buena. Y bueno, y discutimos qu&eacute; hacemos, qu&eacute; hacemos, y dijimos: &ldquo;Bueno, no podemos&rdquo;. Era un hecho. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Sobre estas cuestiones, recuerdo el caso del represor Luis Mui&ntilde;a, que est&aacute; en uno de los testimonios del juicio. En 2017 la Corte Suprema, por mayor&iacute;a, declar&oacute; aplicable el c&oacute;mputo del 2x1 para la prisi&oacute;n de Mui&ntilde;a en una causa de delitos de lesa humanidad. Gener&oacute; una enorme pol&eacute;mica e incluso una movilizaci&oacute;n &nbsp;oblig&oacute; al Congreso a hacer un cambio en la legislaci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;l es su posici&oacute;n respecto de estas cuestiones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Es un tema por supuesto pol&eacute;mico. Pero yo creo que es inexplicable el beneficio del 2x1. Por muchas razones. Obviamente que no se puede aplicar retroactivamente una ley m&aacute;s gravosa. Pero hay muchas cuestiones distintas. Una el propio derecho internacional, el derecho humano respecto de los delitos de lesa humanidad en los cuales hay dos reglas: una, los juicios tienen que hacerse. es decir, no tiene que haber ni amnist&iacute;a ni indulto ni prescripci&oacute;n. Y la otra es que las condenas deben cumplirse integralmente. No puede haber indultos. Y obviamente el 2x1 es una exenci&oacute;n que la propia Corte ha asimilado al indulto en otros pronunciamientos. Y por otra parte en el momento que se sanciona la ley del 2x1 los juicios hab&iacute;an terminado. Es decir hab&iacute;a concluido la persecuci&oacute;n penal. Es una consecuencia ulterior cuando ya no estaba en vigencia la ley del 2x1 que los juicios se reinicien. Es decir, no estaba vigente la persecuci&oacute;n penal cuando se sanciona la ley del 2x1.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Considera entonces que fue un tropiezo de la Corte?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Es una cuesti&oacute;n de derecho. Yo creo que los que votaron en aquel momento entendieron -y son jueces buenos y correctos- que es un punto pol&eacute;mico. Yo estoy en ese caso con los que votaron la minor&iacute;a y obviamente luego de la sanci&oacute;n de la ley no cabe ninguna duda, con lo que sancion&oacute; el Congreso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Otra cuesti&oacute;n tiene que ver con las prisiones preventivas de los militares y responsables de delitos que est&aacute;n siendo juzgados por delitos aberrantes. Hay una controversia tambi&eacute;n en relaci&oacute;n a si deber&iacute;an estar en libertad o no. &iquest;Cu&aacute;l es su posici&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Esto tiene que ver sobre qu&eacute; garant&iacute;as se da a los acusados de cr&iacute;menes tan terribles. Y como yo dije lo que distingue los delitos de lesa humanidad de otros delitos es que tienen que hacerse los juicios y que las condenas tienen que cumplirse. &iquest;Gozan de las mismas garant&iacute;as que el resto de los imputados? Bueno, yo creo que s&iacute;. &iquest;Tienen garant&iacute;a de defensa? Por supuesto que s&iacute;. Derecho a producir prueba. Demostrar su inocencia, etc&eacute;tera. &iquest;Y tienen a derecho que los juicios se terminen en un plazo razonable? Yo creo que tambi&eacute;n s&iacute;. En consecuencia yo creo que mantener en prisi&oacute;n preventiva encarcelada a una persona sin juicio no est&aacute; bien. Porque yo tambi&eacute;n creo que los derechos humanos y las garant&iacute;as individuales son para todos. &nbsp;Los autores de cr&iacute;menes aberrantes son seres humanos que tienen que gozar de las mismas garant&iacute;as procesales que otros. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Esta semana ha sido condenada la vicepresidenta Kirchner por defraudaci&oacute;n al Estado &iquest;C&oacute;mo eval&uacute;a el veredicto en el juicio contra la expresidenta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>-Es una pregunta cuya respuesta depende mucho de qu&eacute; lado est&aacute;s. A tanto ha llegado esto en la Argentina que o es un juicio arbitrario, injusto, que tiende a proscribir o la persecuci&oacute;n pol&iacute;tica o por fin se hizo justicia contra la corrupci&oacute;n, etc&eacute;tera. Yo creo que hay que tener una mirada m&aacute;s equilibrada en este sentido, bueno, no quiero hablar tanto del juicio a Cristina Kirchner, sino del tema de la credibilidad. En ese sentido creo que es una respuesta que tiene que tener matices. Es muy bueno que se haya hecho un juicio a alguien con poder. Todav&iacute;a no tenemos los fundamentos con lo cual no sabemos cu&aacute;l es la sostenibilidad o no del fallo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Como el juicio a las juntas, tambi&eacute;n es un caso sin precedentes en la Argentina...</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Sin dudas. Sin lugar a dudas. Y yo tambi&eacute;n creo que hay que perseguir la corrupci&oacute;n y a la vez con juicios que sean inobjetables. Y si un juicio tiene alg&uacute;n tipo de deficiencia tiene que corregirse por el propio sistema. Pero bueno, yo creo que hay que tratar de restablecer esta confianza y ac&aacute; hay una tarea com&uacute;n entre todos. Que esto le cabe al poder pol&iacute;tico y le cabe tambi&eacute;n a los jueces. Los jueces tienen que ser conscientes de esto y tratar de legitimarse tambi&eacute;n a s&iacute; mismos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Han aparecido chats y audios comprometedores de un grupo de jueces con funcionarios y personas de influencia denunciados por &ldquo;d&aacute;divas&rdquo;. Est&aacute; claro que esas son conversaciones del &aacute;mbito privado y fueron obtenidas de manera irregular. De cualquier manera muestran un grado de promiscuidad en gente sobre la que el ciudadano espera imparcialidad. &iquest;C&oacute;mo recibi&oacute; eso?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Participo de su comentario. Hay un proceso abierto porque hay un tribunal que est&aacute; investigando el viaje (de los jueces por invitaci&oacute;n a Lago Escondido). Hay dos denuncias en el Consejo de la Magistratura. Por lo cual vamos a ver c&oacute;mo se desenvuelve. Desde ya ha habido una violaci&oacute;n ostensible a la intimidad e incluso hay negaciones sobre la autenticidad de los chats. Es decir, he visto o he le&iacute;do declaraciones que dicen que los chats no son aut&eacute;nticos, que est&aacute;n editados. Toda hay una sombra de duda. Y respecto de la cuesti&oacute;n esta del viaje hay un tribunal abierto que est&aacute; verificando. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y sobre el comportamiento de los jueces? Hay que esperar otra cosa en realidad de los jueces, &iquest;verdad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Sin referirme al caso concreto sin dudas los jueces tienen limitaciones en su comportamiento social. Hay unas reglas de &eacute;tica judicial que son los Principios de Bangalore que dicen que el juez no es una persona cualquiera, es decir que voluntariamente tiene que aceptar limitaciones y restricciones para salvaguardar su integridad porque esta depende de la confianza p&uacute;blica.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Walter Curia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/si-no-haciamos-juicio-rapido-hubieramos-encontrado-semana-santa_130_9782654.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Dec 2022 03:05:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Si no hacíamos el juicio rápido, nos hubiéramos encontrado con Semana Santa antes"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juicio a las Juntas Militares,Argentina 1985,Dictadura militar argentina (1976-1983),Ricardo Gil Lavedra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Argentina, 1985: la cosa juzgada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-1985-cosa-juzgada_129_9647080.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9bcfedf0-a98a-45b4-81b8-672fd53c8b20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argentina, 1985: la cosa juzgada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cuánto se le puede exigir a una ficción?, se pregunta el autor y amplía la polémica en torno al guión de la película que retrata el Juicio a las Juntas durante el gobierno del presidente Alfonsín. La derrota de los comandantes y la victoria económico-social del Proceso: "El régimen democrático condenó al brazo ejecutor sin inculpar a los beneficiarios económicos", sostiene.</p></div><p class="article-text">
        La nueva pel&iacute;cula de Santiago Mitre reabri&oacute; una pol&eacute;mica frecuente: &iquest;Cu&aacute;nto se le puede exigir a una ficci&oacute;n? &iquest;Mucho, poquito, nada? 
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que existe una diferencia entre una producci&oacute;n cultural o una obra de arte abstracta y una pel&iacute;cula que se inspira en un momento hist&oacute;rico determinado. Ante esta segunda opci&oacute;n se corren dos riesgos: <strong>pretender que la obra resuelva paradojas que ni la historia ni la pol&iacute;tica han resuelto o liberarla de toda cr&iacute;tica </strong>bajo la panfletaria consigna de &iexcl;Aguante la ficci&oacute;n! 
    </p><p class="article-text">
        Porque tambi&eacute;n es verdad que muchos realizadores escriben como &ldquo;partido pol&iacute;tico&rdquo; y se defienden como guionistas. Es lo que sucedi&oacute; &mdash;para tomar a un ejemplo lejano a nuestra &ldquo;grieta&rdquo;&mdash; con el <a href="https://revistacrisis.com.ar/notas/un-diablo-llamado-trotsky" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Trotsky</em></a><a href="https://revistacrisis.com.ar/notas/un-diablo-llamado-trotsky" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Netflix</a>: una versi&oacute;n muy distorsionada del pasado a la medida de los intereses pol&iacute;ticos del presente. Sobre todo del presente de Vladimir Putin. Cuando el recorte adopta ribetes grotescos, falsea los hechos o hace propias interpretaciones desmentidas por la historia<strong>, merece que le caiga todo el peso de la cr&iacute;tica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el arte o la literatura tienen una especificidad que es de un orden diferente a la mera literalidad: existieron pel&iacute;culas basadas en hechos reales que fracasaron estrepitosamente en la tarea de retratar una &eacute;poca mientras que otras que no partieron de ning&uacute;n acontecimiento en particular lograron captar el esp&iacute;ritu de su tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Como sea, <em>Argentina, 1985</em> es un recorte determinado tanto por la mirada de sus guionistas y realizadores como por sus condiciones de producci&oacute;n (por las <em>formas</em> que la industria impone al <em>contenido</em>).<strong> Un recorte ambivalente, como ambivalente es el acontecimiento al que se refiere: el Juicio a las Juntas. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Su m&eacute;rito en la disputa por la memoria hist&oacute;rica es el necesario rescate de testimonios cruelmente memorables y<strong> un acontecimiento que, objetivamente, contrasta con una ofensiva negacionista muy activa en la actualidad. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Podemos pensarlo de esta manera: supongamos que Santiago Mitre y Mariano Llin&aacute;s hubieran contratado a <em>Los simuladores</em> con el objetivo de que el testimonio de Adriana Calvo de Laborde llegase a un p&uacute;blico amplio y que a los conducidos por Mario Santos cranearan la realizaci&oacute;n de una pel&iacute;cula semicomercial y hollywoodense, dise&ntilde;ada en la tradici&oacute;n cinematogr&aacute;fica estadounidense de los a&ntilde;os &rsquo;40 y &rsquo;50 con un h&eacute;roe antih&eacute;roe como protagonista porque configuraba una buena estructura para contar. Con ese material lograran convencer a algunos tanques de la industria cultural para que la financien y la pel&iacute;cula finalmente termina transformada en un &eacute;xito de taquilla. El plan muy probablemente nos hubiera parecido genial. Esa difusi&oacute;n despiadadamente did&aacute;ctica para las nuevas generaciones que desconocen los hechos aberrantes justificar&iacute;a todo lo dem&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre la calidad de <em>Argentina, 1985</em> ya se dijo y se escribi&oacute; demasiado: los muy logrados momentos de tensi&oacute;n narrativa, el humor tan dosificado como necesario, la exitosa reconstrucci&oacute;n de una &eacute;poca o las c&eacute;lebres actuaciones.
    </p><p class="article-text">
        Mucho <a href="https://www.laizquierdadiario.com/Argentina-1985-el-Nunca-mas-en-tiempos-de-tiktokers-y-negacionistas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s interesante</a> que <em>discutir la pel&iacute;cula</em> (para algunos le sobra Strassera y &ldquo;Strasserita&rdquo; y le falta Alfons&iacute;n, para otros le falta pol&iacute;tica y le sobra &ldquo;Juicio a las Juntas para gente com&uacute;n&rdquo;) es debatir el acontecimiento hist&oacute;rico que repone. Tomarla como punto de partida y no como punto de llegada, intervenir sobre los efectos pol&iacute;tico-ideol&oacute;gicos que la pel&iacute;cula genera.
    </p><h3 class="article-text">Cuando el poder perdi&oacute; el juicio</h3><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo ganchero del libro de Luis Moreno Ocampo que acaba de reeditar <em>Capital Intelectual</em> puede tener varias lecturas. La m&aacute;s literal es la que interpreta que el poder recibi&oacute; un fallo contrario en los tribunales. Sin embargo, otra definici&oacute;n posible es que el poder perdi&oacute; el criterio, la raz&oacute;n, que derrap&oacute;. Y algo de las dos cosas sucedi&oacute; con el poder militar. 
    </p><p class="article-text">
        Porque la pregunta obligatoria que surge ante ese t&iacute;tulo es: <strong>&iquest;Qu&eacute; poder perdi&oacute; el juicio? &iquest;El poder de los comandantes de las tres Juntas?, indiscutiblemente; &iquest;el poder en general?, no tanto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En su biograf&iacute;a no autorizada sobre Massera (<em>Almirante Cero</em>, Planeta, 2011), el periodista Claudio Uriarte fij&oacute; los l&iacute;mites estructurales del r&eacute;gimen surgido despu&eacute;s del genocidio examinando el Juicio a las Juntas: &ldquo;La paradoja del Juicio consist&iacute;a en que se juzgaba a los ejecutores del Proceso pero no a los procesistas, a los jefes militares, pero no a los beneficiarios econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos directos o indirectos. Un N&uuml;remberg en regla habr&iacute;a requerido el triunfo del bando enemigo, pero en la Argentina el &uacute;nico triunfo contra los militares lo hab&iacute;a obtenido Gran Breta&ntilde;a. Por eso el &uacute;nico juicio posible era el que las clases dominantes pod&iacute;an permitir: el que se hac&iacute;a a una corporaci&oacute;n que hab&iacute;a permanecido en el poder mucho m&aacute;s tiempo de aquel por el cual hab&iacute;a sido bienvenida, y cuyo independentismo y pretensi&oacute;n de protagonismo hab&iacute;an puesto a la Argentina al borde de &lsquo;saltar del mapa&rsquo; con respecto a la pertenencia geopol&iacute;tica a Occidente. No se juzgaba a la dictadura, sino al independentismo militar.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Hacia principios de la d&eacute;cada del &lsquo;80 la tarea represiva estaba esencialmente terminada. Al quedarse sin objetivos &mdash;y cuando el gran saqueo nacional se combinaba con el &ldquo;peque&ntilde;o saqueo&rdquo; de los Grupos de Tareas&mdash;, los militares se lanzaron a la aventura de Malvinas<strong>. La vergonzosa derrota fue su &uacute;ltimo acto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s importante que el trillado &ldquo;el fin justifica los medios&rdquo; es el interrogante en torno a qu&eacute; justifica el fin. Cuando se alcanzaron los objetivos originales del proyecto pol&iacute;tico-econ&oacute;mico de la dictadura, cambiaron los fines y los medios se tornaron obsoletos: del enfrentamiento a una insurgencia obrera-popular y<strong> el reformateo regresivo de las relaciones sociales del pa&iacute;s a la consolidaci&oacute;n de un nuevo orden sobre la base de otra configuraci&oacute;n de fuerzas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uriarte con un ensayismo elegante, Alejandro Horowicz con mayores referencias te&oacute;ricas o Rodolfo Fogwill con una imprudencia provocadora indagaron alrededor de un tab&uacute; fundacional del orden posdictatorial:<strong> la victoria econ&oacute;mico-social del &ldquo;Proceso&rdquo; en medio la derrota personal de los comandantes.</strong> Contrariamente a lo que afirm&oacute; Emilio Eduardo Massera en su alegato de defensa, la dictadura hab&iacute;a triunfado infligiendo una derrota al cuestionamiento revolucionario de la sociedad y<strong> el r&eacute;gimen democr&aacute;tico hab&iacute;a condenado al brazo ejecutor sin inculpar a los beneficiarios econ&oacute;micos.</strong> Que los ciudadanos hayan reemplazado a las clases en los discursos pol&iacute;ticos hegem&oacute;nicos era el s&iacute;mbolo de esa derrota cultural.
    </p><p class="article-text">
        Porque la tan mentada &ldquo;banalidad del mal&rdquo; puede ocultar su reverso: la <em>banalidad del bien</em>. Aquella que borra las especificidades y los matices y ubica a todos en lugar de v&iacute;ctimas. Pareciera que en 1983 se hizo borr&oacute;n y cuenta nueva y todos, con excepci&oacute;n de un n&uacute;cleo de militares, pasaron instant&aacute;neamente al campo de los dem&oacute;cratas de la primera y la &uacute;ltima hora. Incluida, por ejemplo, la larga lista de intendentes civiles que la dictadura conserv&oacute; en sus cargos o convoc&oacute; despu&eacute;s del 24 de marzo de 1976 y que gobernaron 1.697 municipios: 301 (35%) aportados por la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical; 169 por el Partido Justicialista (19,3%); 109 por los Dem&oacute;cratas Progresistas (12.4%); 94 por el Movimiento de Integraci&oacute;n y Desarrollo (10.7%); 23 por neoperonistas (2.7%) y 78 por fuerzas federalistas provinciales (8.9%). O el aparato judicial que jur&oacute; pr&aacute;cticamente en su totalidad bajo el estatuto del &ldquo;Proceso&rdquo; &mdash;algo de esto sugiere la pel&iacute;cula cuando Dar&iacute;n-Strassera busca colaboradores y se encuentra con que muchos, sino la mayor&iacute;a, son &ldquo;fachos&rdquo;&mdash; o la c&uacute;pula eclesi&aacute;stica que bendijo en el infierno<strong>. Y por supuesto, los beneficiarios m&aacute;s importantes: las clases dominantes. </strong>
    </p><p class="article-text">
        El Juicio fue el producto del embate popular &mdash;continuidad de una resistencia heroica y una reacci&oacute;n ante el desastre de Malvinas&mdash; contra un r&eacute;gimen en descomposici&oacute;n, pero a la vez tuvo un l&iacute;mite temporal y uno f&iacute;sico. El l&iacute;mite temporal fue un &ldquo;punto final&rdquo; hacia atr&aacute;s: el 24 de marzo de 1976, todo lo acontecido anteriormente (y hab&iacute;a muchos muertos en ese placard de la historia) no era materia juzgable.<strong> El l&iacute;mite f&iacute;sico fueron las puertas de las f&aacute;bricas y empresas: fuera de la propiedad privada todo, dentro de la propiedad privada nada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El argumento principal de la defensa de los integrantes de las primeras tres Juntas fue que los militares se hab&iacute;an limitado a cumplir las &oacute;rdenes de guerra dictadas por el gobierno constitucional que ordenaban aniquilar el accionar subversivo (decretos 2770, 2771 y 2772). <em>Argentina, 1985</em> muestra esto cuando &Iacute;talo Luder explica ante el tribunal que &ldquo;aniquilar &rdquo;(una palabra con una carga demasiado espec&iacute;fica, distinta por ejemplo a &ldquo;derrotar&rdquo; o &ldquo;vencer&rdquo;) quer&iacute;a decir algo muy distinto a&hellip; aniquilar. Los jueces aceptaron la versi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre el l&iacute;mite f&iacute;sico, el guionista y director de cine Jonathan Perel estren&oacute; en 2021 el documental <em>Responsabilidad empresarial</em> en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires. Se basa en un informe de dos tomos (publicado por el propio Estado argentino), pero que, seg&uacute;n la definici&oacute;n del mismo Perel, se difundi&oacute; de manera muy limitada. Dif&iacute;cil que llegue al Oscar y no s&oacute;lo por razones est&eacute;ticas o de financiaci&oacute;n. <strong>All&iacute; muestra una extensa lista de casos en los que se comprob&oacute; la participaci&oacute;n empresaria en los secuestros, torturas y desapariciones </strong>en lugares tan dis&iacute;miles como los ingenios La Fronterita y Ledesma en Jujuy; la empresa de transporte La Veloz del Norte (Salta); Acindar en Villa Constituci&oacute;n (Santa Fe); D&aacute;lmine Siderca en Campana (Buenos Aires); Astilleros Astarsa en la zona norte del Gran Buenos Aires; las cer&aacute;micas Lozadur y Catt&aacute;neo; las autopartistas Ford, Mercedes Benz, Fiat y Grandes Motores Diesel (Buenos Aires y C&oacute;rdoba); Bunge&amp;Born y Grafa en Capital Federal; Astilleros R&iacute;o Santiago en Ensenada, Petroqu&iacute;mica Sudamericana y Swift en La Plata; Alpargatas (en Capital, Buenos Aires y Tucum&aacute;n); Molinos R&iacute;o de la Plata y Loma Negra (en Olavarr&iacute;a y Barker) y hasta en el diario <em>La Nueva Provincia</em> (Bah&iacute;a Blanca). El documental define <strong>la insuficiencia del concepto de &ldquo;complicidad&rdquo; y la pertinencia de la definici&oacute;n de responsabilidad directa. </strong>Los mecanismos fueron similares: trabajo conjunto, facilitaci&oacute;n de informaci&oacute;n personal de los empleados, detenciones en los lugares de trabajo, uso de los predios para la represi&oacute;n, aporte de materiales, equipamiento, personal, log&iacute;stica y fondos en dinero.
    </p><p class="article-text">
        Esto no fue (no pod&iacute;a ser) materia juzgable en el Juicio: el empresariado, la famosa y nunca bien reputada burgues&iacute;a argentina fij&oacute; los l&iacute;mites de lo juzgable. Cualquiera puede afirmar l&iacute;citamente que &ldquo;lo burgu&eacute;s no quita lo valiente&rdquo; &mdash;puede observarse en <em>Argentina, 1985</em> con las amenazas que recibieron diariamente fiscales y jueces&mdash;, y la sentencia es tan cierta como que lo valiente no niega los estrictos l&iacute;mites de clase.
    </p><p class="article-text">
        En ese marco, la reconstrucci&oacute;n hist&oacute;rica en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos fue sustituida por la cr&iacute;tica a los m&eacute;todos, la instauraci&oacute;n de un terror aleccionador que buscaba un disciplinamiento social, por la condena a una &ldquo;respuesta desproporcionada y brutal&rdquo; de origen. 
    </p><p class="article-text">
        El 2001 rompi&oacute; el &ldquo;techo de cristal&rdquo; de esa forma de democracia de la derrota y abri&oacute; un horizonte a nuevas posibilidades que fueron desde la reapertura de los juicios, la derogaci&oacute;n de las leyes de impunidad y algunas <a href="https://www.laizquierdadiario.com/El-alegato-de-Myriam-Bregman-abogada-de-Julio-Lopez-que-demostro-que-hubo-un-plan-genocida" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">condenas emblem&aacute;ticas</a> que reconoc&iacute;an el plan sistem&aacute;tico y el genocidio. Pero esa es otra pel&iacute;cula.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El juicio al pasado</strong></h3><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os, el historiador italiano Enzo Traverso explor&oacute; la operaci&oacute;n pol&iacute;tico-ideol&oacute;gica que transform&oacute; a los vencidos en meras v&iacute;ctimas que, en esencia, son pasivas. Se bas&oacute; en el libro <em>La memoria del Holocausto en la edad global</em> de Daniel L&eacute;vy y Natan Sznaider. All&iacute; destacaban la dimensi&oacute;n cosmopolita en la memoria del Holocausto y el rol jugado en el proceso de construcci&oacute;n de una memoria global del siglo XX, caracterizada como una <em>&eacute;poca de v&iacute;ctimas</em>. Una operaci&oacute;n similar tuvo lugar en aquellos a&ntilde;os en nuestro pa&iacute;s y el primer pr&oacute;logo al <em>Nunca m&aacute;s</em> en la acentuada prosa del Ernesto S&aacute;bato, as&iacute; como el alegato de Strassera formaron parte de esa narrativa. No se trata de negar la condici&oacute;n de v&iacute;ctimas, sino de reducirlas s&oacute;lo a esa condici&oacute;n <strong>mediante un ejercicio de &ldquo;angelizaci&oacute;n&rdquo;.</strong> La veneraci&oacute;n de la memoria &mdash;dice Traverso&mdash; termin&oacute; superpuesta a la historia o, incluso, absorbi&eacute;ndola. La &ldquo;memoria de las v&iacute;ctimas&rdquo; reemplaz&oacute; a la &ldquo;memoria de las luchas&rdquo; y el testimonio a las conclusiones pol&iacute;ticas. Muchos sujetos quedaron escindidos de sus compromisos, de sus apuestas y de sus objetivos<strong>. Es decir, despojados de una politicidad que era parte esencial de su vida misma. </strong>El ensayista Eduardo Gr&uuml;ner escribi&oacute; &mdash;desde esta perspectiva&mdash; que los adverbios &ldquo;nunca m&aacute;s&rdquo; (carentes de objeto y sujeto) pod&iacute;an significar tanto una plegaria <em>como una amenaza</em>.
    </p><p class="article-text">
        La memoria en el sentido profundo del t&eacute;rmino es el derecho a la verdad hist&oacute;rica y tiene que batallar no s&oacute;lo contra las mentiras, sino tambi&eacute;n contras esas &ldquo;memorias&rdquo; que son una forma de olvido. Porque en definitiva, toda memoria es pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Rosso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-1985-cosa-juzgada_129_9647080.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Oct 2022 03:02:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Argentina, 1985: la cosa juzgada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina 1985,Juicio a las Juntas Militares,Dictadura militar argentina (1976-1983),Proceso de Reorganización Nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué se le va a hacer: Julio Strassera, retrato íntimo de un antihéroe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/strassera-retrato-intimo-antiheroe_129_9626951.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c21d1a3-2fe2-47d2-be83-d6fba81332a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué se le va a hacer: Julio Strassera, retrato íntimo de un antihéroe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por su cobertura del juicio a las Juntas Militares Sergio Ciancaglini ganó el premio Rey de España. Durante meses y meses siguió a Julio Strassera y la epopeya de su fiscalía. Aquí lo recuerda durmiendo la siesta en medio de las amenazas, con el padecimiento de su diabetes, haciéndose pasar por Capitán Poronga y rompiendo en llanto después de su alegato final.</p></div><p class="article-text">
        Aquel hombre llamado Julio C&eacute;sar Strassera era ojeroso, de mostachos negros, a veces con el pelo como de estatua por la gomina, otras con el jopo derrotando fijadores y cay&eacute;ndole sobre el ojo derecho. Parec&iacute;a estar siempre en guardia, erizado, salvo cuando el cansancio le iniciaba querellas densas. Una vez llegu&eacute; a la Fiscal&iacute;a despu&eacute;s de la hora del almuerzo, no hab&iacute;a nadie en la antesala, segu&iacute; viaje hacia su oficina y lo encontr&eacute; dormido en el sill&oacute;n de cuero de un cuerpo que en esos momentos le funcionaba como un recurso de amparo. <strong>Hab&iacute;a reunido m&eacute;ritos suficientes como para ser la persona m&aacute;s amenazada del pa&iacute;s pero estaba solo y durmiendo cual beb&eacute; a merced de cualquier cosa. </strong>Hasta de un periodista. No s&eacute; si so&ntilde;aba. Tal vez era al rev&eacute;s: sus sue&ntilde;os y sus pesadillas en esos d&iacute;as transcurr&iacute;an cuando estaba despierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s supe que los brotes de cansancio proven&iacute;an no solo de todo lo que estaba haciendo y deshaciendo durante el juicio, sino tambi&eacute;n de un enemigo interno que enfrentaba con terquedad e insulina: la diabetes.
    </p><p class="article-text">
        Estaba siempre de traje, pero creo que lo que m&aacute;s le gustaba era andar de blazer azul, camisa blanca, alguna corbata que no desafinara, pantal&oacute;n gris, zapatos negros y trajinados. Cada d&iacute;a al saludar, alargaba el &ldquo;hola&rdquo; como si estuviese sorprendido de que la otra persona anduviese por all&iacute;, lo que pod&iacute;a traducirse como un gesto de afecto. Cuando estaba en vena, despu&eacute;s de unos segundos para encender un cigarrillo y mirar alrededor, largaba la charla: &iquest;vio lo que pas&oacute; con Fulano? &iquest;y lo que dijo Mengano?
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s o menos as&iacute; comenzaba unos mon&oacute;logos sobre la actualidad en los que se iba retroalimentando de broncas, abr&iacute;a los brazos, sacud&iacute;a la cabeza negando que la gente (pol&iacute;ticos, periodistas, abogados &amp; afines) pudiera hacer o decir semejantes barbaridades, burradas o cosas peores. Gesticulaba como un actor de pel&iacute;cula italiana, y pod&iacute;a terminar despotricando con resonancias desde metaf&iacute;sicas hasta sexuales, antecedente de lo que Roberto Fontanarrosa definir&iacute;a en el Congreso de la Lengua de 2004 como &ldquo;funci&oacute;n terap&eacute;utica de las malas palabras&rdquo;, para las que solicit&oacute; formalmente una amnist&iacute;a: &ldquo;Las vamos a necesitar&rdquo;, dijo aquel sabio. Siempre me pareci&oacute; que para Strassera eran una terapia doble: contra cosas que lo fastidiaban, y contra cierta melancol&iacute;a. Cuando le bajaba esa espuma una de sus muletillas era decir, mirando el piso: <strong>Qu&eacute; se le va a hacer.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo supe que varios de sus amigos tem&iacute;an que en el propio juicio el temperamento y el diccionario le hirvieran como cuando estaba en confianza, pero eso no ocurri&oacute;. La pel&iacute;cula de Santiago Mitre le adjudica gestos un tanto procaces hacia los abogados como forma de sacarlos de quicio (algunos no necesitaban mucha ayuda), cosa que no alcanc&eacute; a ver pero que no puede descartarse seg&uacute;n cierto anecdotario que me contaron sus entonces (a&uacute;n) j&oacute;venes colaboradores: algunas veces llamaba a personas conocidas haci&eacute;ndose pasar por un militar hasta que le preguntaban qui&eacute;n era y contestaba cosas como &ldquo;el capit&aacute;n Poronga&rdquo;, antes de colgar, cual versi&oacute;n jur&iacute;dica del doctor Tangalanga. Alguna vez se agenci&oacute; un rev&oacute;lver de juguete, de cebita, con el cual recibi&oacute; en su despacho, apunt&oacute; y le dispar&oacute; a un periodista que andaba por all&iacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por esas cosas, as&iacute; como al fiscal adjunto Luis Moreno Ocampo lo llamaban secretamente &ldquo;Oso&rdquo; por su aspecto, el elenco joven de la Fiscal&iacute;a bautiz&oacute; a Strassera &ndash;seg&uacute;n la jurisprudencia quinielera&ndash; &ldquo;22&rdquo;&nbsp; o directamente &ldquo;Loco&rdquo;. Por supuesto que no se lo dec&iacute;an en la cara, pero el propio fiscal relat&oacute; su encuentro con Ra&uacute;l Alfons&iacute;n en el cual el entonces presidente le recomend&oacute;, frente a todo lo que implicaba el juicio: &ldquo;No se vuelva loco, doctor&rdquo;. A lo que &eacute;l contest&oacute;: <strong>&ldquo;Demasiado tarde, se&ntilde;or presidente&rdquo;.</strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La contracara del histrionismo le afloraba al hablar del juicio. Lo hac&iacute;a con una pasi&oacute;n fr&iacute;a, enorme conocimiento y buscaba la exactitud en cada argumento como prepar&aacute;ndose para la Sala de Audiencias. No exist&iacute;an los juicios orales en el pa&iacute;s, pero Strassera desde el primer d&iacute;a se mostr&oacute; en la Causa 13 due&ntilde;o de una asombrosa soltura y claridad y de una aplastante potencia de ideas. El alegato que hoy sigue impactando a trav&eacute;s del cine fue una muestra.
    </p><p class="article-text">
        En el d&iacute;a a d&iacute;a era frecuente verlo oscilar en el doble juego de atender a la otra persona, escucharla y a la vez estar con la cabeza en otra parte: no le faltaban situaciones a las que volaban sus pensamientos. Pero apenas volv&iacute;a de esas escapadas mentales le gustaba conversar, preguntar y compartir. Con el grupo de la Fiscal&iacute;a eso significaba terminar las jornadas de trabajo yendo a alguna pizzer&iacute;a de la zona de Tribunales a comentar todo lo que estaban viviendo. Strassera estaba construyendo as&iacute; confianza, grupo de trabajo, tal vez compa&ntilde;&iacute;a y por eso compa&ntilde;erismo con chiquilines 20 o 30 a&ntilde;os menores.
    </p><p class="article-text">
        En el af&aacute;n de conversar, una vez llam&oacute; a mi casa en esas eras geol&oacute;gica de tel&eacute;fonos fijos regenteados por Entel. Hab&iacute;a pasado la medianoche, yo estaba de viaje. Claudia Acu&ntilde;a (periodista, que ya ejerc&iacute;a la curiosa actitud de soportarme) lo atendi&oacute; y estuvieron charlando durante un par de horas sobre art&iacute;culos period&iacute;sticos que consideraba injustos, maniobras pol&iacute;ticas insondables, conspiraciones reales y cuestiones que &eacute;l parec&iacute;a navegar, como nos pasa a tantos, entre algunas certezas y demasiadas incertidumbres.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a la mirada siempre inquieta y los dedos de la mano derecha color nicotina en esos tiempos de tabaco a mansalva. En la Sala de Audiencias estaba prohibido fumar, salvo para los fiscales, los jueces y los acusados que presenciaron el alegato sin mirar a Strassera. Videla vest&iacute;a traje gris con el libro <em>Las siete palabras de Cristo</em>, de Charles Journet. El lente de un reportero gr&aacute;fico nos permiti&oacute; detectar que le&iacute;a los cap&iacute;tulos &ldquo;En el Para&iacute;so&rdquo; y &ldquo;Reflexiones del Apocalipsis&rdquo;. En los pasillos Strassera dijo despu&eacute;s, como espantando con la mano un mal augurio: &ldquo;Que lea lo que quiera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En una de esas jornadas, al entrar los militares, Videla pas&oacute; junto a Strassera que estaba de espaldas y le dio un empuj&oacute;n con el hombro, como corri&eacute;ndolo del paso. Strassera no entr&oacute; en la provocaci&oacute;n, ni mencion&oacute; nada p&uacute;blicamente al respecto. Unos d&iacute;as despu&eacute;s, tras la intervenci&oacute;n de la defensa de Massera (que luego dir&iacute;a &ldquo;mis jueces disponen de la cr&oacute;nica, pero yo dispongo de la historia, y es all&iacute; donde se escuchar&aacute; el veredicto final&rdquo;), el fiscal sali&oacute; apurado: &ldquo;La audiencia termin&oacute; puntualmente as&iacute; que llego justo, me est&aacute; esperando mi se&ntilde;ora para ver una &oacute;pera muy adecuada para estos tiempos&rdquo;. Cruzando Plaza Lavalle, en el Teatro Col&oacute;n, se presentaba una obra de su amado Richard Wagner: <em>El ocaso de los dioses.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las amenazas fueron un tema recurrente desde comienzos del juicio.</strong> Buscaban crear un clima de miedo dirigido principalmente a las personas que iban a testimoniar, y a quienes trabajaban en la Fiscal&iacute;a. Strassera simulaba no prestarles atenci&oacute;n. &ldquo;Tenemos demasiado trabajo como para estar pensando en eso&rdquo;. Una vez, sin embargo, lo plante&oacute; p&uacute;blicamente durante la audiencia: &ldquo;Los vencedores de la guerra contra la subversi&oacute;n llamaron para proferir amenazas contra la Fiscal&iacute;a&rdquo; dijo ante los jueces.
    </p><p class="article-text">
        La llamada hab&iacute;a sido atendida por una de sus colaboradoras. &ldquo;D&iacute;gale a Strassera que en el plazo de 48 horas va a ser ejecutado&rdquo; dijo un hombre que intentaba distorsionar su voz. Mec&aacute;nicamente, entre el miedo y la inocencia, ella pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;De parte de qui&eacute;n?&rdquo;. Respuesta: &ldquo;Del comando tricolor&rdquo;. A partir de entonces resolvieron responder a esos llamados informando que&nbsp; las amenazas se recib&iacute;an solo de 8 a 9. El fiscal intensificaba su terapia de las malas palabras. La polic&iacute;a les hab&iacute;a dicho a los jueces que no cre&iacute;an que pasara nada, pero que era prudente no subirse al auto con &eacute;l.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Strassera lo peor fue cuando una mujer increp&oacute; a su hija Carolina (16 a&ntilde;os) que hab&iacute;a ido a Sanidad Escolar a buscar un certificado de salud. La mujer oy&oacute; el apellido de la ni&ntilde;a, la esper&oacute; a la salida, la insult&oacute; y le dijo que a su padre tendr&iacute;an que matarlo. <strong>&ldquo;Esa es la mentalidad cobarde que sustenta las atrocidades que ocurrieron en el pa&iacute;s&rdquo; me dijo &eacute;l d&iacute;as despu&eacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 18 de septiembre de 1985 fue el cierre y explosi&oacute;n de la presi&oacute;n de seis jornadas de alegatos y cinco meses de testimonios para los que no alcanzan los adjetivos, en lo que el fiscal defini&oacute; como &ldquo;el mayor genocidio de la joven historia de nuestro pa&iacute;s&rdquo;. Meses palabras que mucha gente no hab&iacute;a querido creer: secuestro, picana, desaparici&oacute;n, fusilamiento, robo, fosas comunes, clandestinidad, vuelos de la muerte, robo de beb&eacute;s. Los cinco canales de televisi&oacute;n que hab&iacute;a entonces solo pod&iacute;an transmitir im&aacute;genes. Lo que ocurr&iacute;a en las audiencias se conoc&iacute;a principalmente por las cr&oacute;nicas de los diarios y de las radios.
    </p><p class="article-text">
        Ese mediod&iacute;a, antes del cierre del alegato, Moreno Ocampo estaba en el despacho ajustando su intervenci&oacute;n. Strassera hab&iacute;a hecho correcciones y agregados durante la ma&ntilde;ana. Una de sus colaboradoras, Judith K&ouml;nig (21 a&ntilde;os) las pasaba en limpio, incluyendo la frase final. Moreno Ocampo mand&oacute; pedir un s&aacute;ndwich de jam&oacute;n, tomate y huevo, aderezado con humor negro: &ldquo;&iquest;Y si est&aacute; envenenado?&rdquo;. Strassera lleg&oacute; de su almuerzo con una teor&iacute;a: &ldquo;Mi popularidad decrece, reci&eacute;n una se&ntilde;ora me dijo algo feo, pero no voy a pedir condena contra ella&rdquo;. Le propin&oacute; una frase del Quijote a Moreno Ocampo, que segu&iacute;a escribiendo: &ldquo;A quien has de castigar con obras, no maltrates con palabras&rdquo;. Llegaron su esposa Marisa Tobar y su hijo Juli&aacute;n, y a las tres de la tarde todos se dirigieron a la Sala de Audiencias.
    </p><p class="article-text">
        El trueno que estall&oacute; con forma de ovaci&oacute;n cuando Strassera dijo &ldquo;nunca m&aacute;s&rdquo;, dej&oacute; a ambos fiscales clavados en sus asientos, mirando y escuchando ese momento que incluy&oacute; el cruce de insultos entre algunas personas en las gradas y Viola. Videla, de pie, miraba est&aacute;tico, provocativo, al p&uacute;blico que ovacionaba. La sala se desaloj&oacute; pac&iacute;ficamente.
    </p><p class="article-text">
        En el hall llegaron los abrazos y las l&aacute;grimas. El fiscal dijo, pa&ntilde;uelo en mano: &ldquo;Me estoy poniendo viejo&rdquo;. All&iacute; estaba tambi&eacute;n empapada mi supuesta objetividad period&iacute;stica tras haber aprendido en esos d&iacute;as mucho sobre la subjetividad en este oficio, y en esta vida. Quienes se emocionan con la excelente pel&iacute;cula de Santiago Mitre sabr&aacute;n entender c&oacute;mo impact&oacute; eso en quienes pudimos presenciar todo a cuatro metros de distancia. La potencia de lo ocurrido en 1985, sus alcances pr&aacute;cticos, pol&iacute;ticos, &eacute;ticos, vitales, es la que Mitre nos pone delante de las narices y en colores para discutir en tiempo presente; intuyo que es una de las causas del modo en que ha sido recibida.
    </p><p class="article-text">
        Unos minutos m&aacute;s tarde la Fiscal&iacute;a fue sede de un primer festejo privado del cumplea&ntilde;os n&uacute;mero 52 de su titular, con s&aacute;ndwiches y champ&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente volv&iacute; a Tribunales y all&iacute; andaba Strassera solo, de saco azul y pantalones grises, las manos en los bolsillos, un cigarrillo asomando sin fuerza bajo el bigote, la mirada barriendo el piso. Alarg&oacute; el &ldquo;hola&rdquo; y me cont&oacute;: &ldquo;No ten&iacute;a que venir, pero despu&eacute;s de todo lo que ha pasado esto es como un im&aacute;n. Qu&eacute; se le va a hacer&rdquo;. Anduvimos por el hall, me mostr&oacute; luego en su escritorio un libro que le hab&iacute;an regalado sobre otros laberintos: <em>El nombre de la rosa</em>, de Umberto Eco. &ldquo;Lo que m&aacute;s me preocupa ahora son los chicos. La mayor&iacute;a de la gente que ha colaborado con nosotros no es de la Fiscal&iacute;a, y no s&eacute; qu&eacute; van a hacer&rdquo;. Me cont&oacute; que la noche anterior todo el equipo hab&iacute;a ido a su casa a continuar el festejo: &ldquo;Se quedaron hasta las 4 de la ma&ntilde;ana. Fue muy lindo&rdquo;. Levant&oacute; los hombros con media sonrisa: &ldquo;Qu&eacute; se le va a hacer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es una frase llamativa. Quienes la pronuncian lo hacen con un tono de resignaci&oacute;n, o como una pregunta que insin&uacute;a que en realidad no hay nada que hacer. Para &eacute;l era una muletilla que desobedeci&oacute; en ese 1985: demostr&oacute; mucho de lo que s&iacute; se pod&iacute;a hacer con respecto a algo que parec&iacute;a imposible y que fue in&eacute;dito en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, fue cr&iacute;tico de la sentencia por las absoluciones y penas bajas (salvo Videla y Massera, condenados a perpetua y quiz&aacute; Viola, a 17 a&ntilde;os). Escuch&oacute; el fallo le&iacute;do por Carlos Arslani&aacute;n sin dejar de fumar, inclin&aacute;ndose poco a poco sobre su escritorio cuando empez&oacute; a escuchar las absoluciones. Adriana Calvo y Hebe de Bonafini se pararon y se fueron de la sala. Adriana dijo con una sonrisa nerviosa. &ldquo;Es una verg&uuml;enza&rdquo;. Lo que Strassera rescat&oacute; luego fue el Punto 30 del fallo que ordenaba seguir investigando a los autores materiales de los cr&iacute;menes. A&ntilde;os despu&eacute;s no estuvo de acuerdo con las leyes de Obediencia Debida y Punto final, y mucho menos con los indultos menemistas que lo llevaron a renunciar del cargo diplom&aacute;tico en Ginebra que le hab&iacute;a asignado el gobierno radical. Abri&oacute; un estudio de abogados en la calle Callao con algunos de sus ex colaboradores.
    </p><p class="article-text">
        Voy hasta all&iacute; con los recuerdos, casi como la pel&iacute;cula. Nos cruzamos algunas veces pero cada uno sigui&oacute; con su vida. No habl&eacute; con &eacute;l en momentos en que cay&oacute; o se meti&oacute; en la grieta haci&eacute;ndole aflorar un tipo de actitud que hubiera querido no ver ni escucharle.&nbsp; <strong>Elijo recordar que lo impensable puede ocurrir.</strong> Que personas que ecualizan coraz&oacute;n y cerebro pueden generar hechos inesperados. Y justos. Que las voces que nunca hab&iacute;an sido escuchadas y s&iacute; perseguidas, reprimidas, censuradas, invisibilizadas, clasificadas como &ldquo;locas&rdquo; en plena dictadura, eran las &uacute;nicas que hab&iacute;an tenido raz&oacute;n desde siempre. Que esa fuerza social, sumada al Nunca M&aacute;s y al propio juicio, gener&oacute; tambi&eacute;n todo lo posterior que llev&oacute; a que en el pa&iacute;s haya 1.088 genocidas condenados por delitos de lesa humanidad en 286 causas, 14 juicios orales en desarrollo,63 casos elevados a juicio y 274 en etapa de instrucci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No s&eacute; si Strassera fue un h&eacute;roe, pero al menos en 1985 hizo lo suyo para ganarse ese protagonismo que no us&oacute; para hacer carrera, fama, ni panelismo televisivo.</strong> Algunos colegas lo han descripto como un santo, posible efecto de los consumos problem&aacute;ticos tambi&eacute;n en este oficio.
    </p><p class="article-text">
        Los h&eacute;roes &ndash;creo que Julio estar&iacute;a de acuerdo&ndash; fueron los testigos, los familiares, las madres y abuelas, padres (como Emilio Mignone entre otros), la gente que desde siempre denunci&oacute; en soledad, march&oacute; en soledad, y hasta desapareci&oacute; en soledad. Personas que nunca se resignaron. Eso me despert&oacute; desde entonces una pregunta: &iquest;Cu&aacute;les son las violaciones a los derechos humanos actuales? La violencia estatal, sus v&iacute;ctimas, las desapariciones y tormentos, los femicidios que en muchos casos son tambi&eacute;n responsabilidad del Estado, los cr&iacute;menes ambientales, los sistemas de control social. Las nuevas tecnolog&iacute;as de la miseria planificada, en t&eacute;rminos de Rodolfo Walsh. Las l&oacute;gicas que aniquilan, empobrecen, contaminan, someten, violan y amenazan demasiadas formas de vida. Otras personas locas &ndash;ignoradas o silenciadas met&oacute;dicamente&ndash; son las que hoy reflejan la cordura, las que simbolizan lo que antes simboliz&oacute; el juicio: nada m&aacute;s que la verdad. &iquest;Sabemos escucharlas? &iquest;Vemos qui&eacute;nes son? &iquest;Percibimos d&oacute;nde est&aacute; hoy germinando la resistencia y la potencia social que no se resigna a la muerte?
    </p><p class="article-text">
        Me quedo con esas preguntas y con la imagen de aquel hombre que sin propon&eacute;rselo qued&oacute; ubicado en un lugar crucial y logr&oacute; la haza&ntilde;a de hacer lo que correspond&iacute;a. Nada menos: escuchar, pensar, sentir y actuar rebel&aacute;ndose contra la resignaci&oacute;n del &ldquo;qu&eacute; se le va a hacer&rdquo; que a veces murmuraba con las manos en los bolsillos, la mirada barriendo el piso y el cigarrillo humeando bajo el mostacho. 
    </p><p class="article-text">
        <em>SG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Ciancaglini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/strassera-retrato-intimo-antiheroe_129_9626951.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Oct 2022 03:03:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué se le va a hacer: Julio Strassera, retrato íntimo de un antihéroe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Julio César Strassera,Juicio a las Juntas Militares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El testimonio de Robert Cox en el Juicio a las Juntas, una película aparte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/testimonio-robert-cox-juicio-juntas-pelicula_129_9626426.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3d72fd4-bd96-4170-8ca0-2a2d7bb9f891_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El testimonio de Robert Cox en el Juicio a las Juntas, una película aparte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El exdirector del Buenos Aires Herald brindó una declaración clave el 29 de abril de 1985, que no forma parte de la película de Santiago Mitre. Su participación en el juicio a los represores da cuenta de una gesta épica, conflictos, dramas personales y una densa trama política y periodística.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Qu&eacute; suerte tenerlo de vuelta en su pa&iacute;s&rdquo;. Ra&uacute;l Alfons&iacute;n acert&oacute; al saludar con esas palabras a Robert Cox el 8 de diciembre de 1983. El invitado especial a la asunci&oacute;n del presidente radical hab&iacute;a sido un ni&ntilde;o protegido en un refugio de Londres bajo los bombardeos de la Luftwaffe y un joven que combati&oacute; con bandera brit&aacute;nica en la Guerra de Corea. Con Estados Unidos, su lugar de residencia entonces, ten&iacute;a un lazo inquebrantable forjado durante los a&ntilde;os de terror. Pero para Cox, el exdirector del <em>Buenos Aires Herald</em>, el esposo de Maud, el padre de cinco hijos porte&ntilde;os, el hombre que hab&iacute;a desembarcado en Buenos Aires a sus 25 a&ntilde;os sin hablar castellano, su pa&iacute;s, el verdadero pa&iacute;s de su mente y su coraz&oacute;n, era la Argentina. 
    </p><p class="article-text">
        El Cox de 50 a&ntilde;os que asomaba por pocos d&iacute;as a la primavera alfonsinista ten&iacute;a una mirada sobre la dictadura diferente de la de aqu&eacute;l que hab&iacute;a partido cuatro a&ntilde;os antes junto a su familia, acosado por los represores y la insidia de la mayor&iacute;a de sus colegas editores. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta la escalerilla del avi&oacute;n que lo transport&oacute; al exilio, el 17 de diciembre de 1979, Cox cre&iacute;a que el Proceso hab&iacute;a derivado en un bando portador de intenciones civilizatorias y democr&aacute;ticas, encabezado por Jorge Rafael Videla, que soportaba los embates de los represores despiadados (Emilio Eduardo Massera, Luciano Benjam&iacute;n Men&eacute;ndez, Carlos Guillermo Su&aacute;rez Mason, Ram&oacute;n Camps). <strong>Los cuatro a&ntilde;os de exilio hab&iacute;an llevado a Cox a construir una mirada cabal, m&aacute;s realista, sobre la dimensi&oacute;n del terrorismo de Estado. </strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="De izquierda a derecha, Maud Daverio, Robert Cox y sus hijos Ruth, David, Victoria, Peter y Robert. Están en Ezeiza, el 17 de diciembre de 1979, a punto de partir al exilio."
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            <span class="title">
                De izquierda a derecha, Maud Daverio, Robert Cox y sus hijos Ruth, David, Victoria, Peter y Robert. Están en Ezeiza, el 17 de diciembre de 1979, a punto de partir al exilio.                            </span>
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        No bien se fueron, los Cox giraron por casas de su familia y amigos, congresos y becas, hasta que se asentaron en Charleston, Carolina del Sur, donde dirig&iacute;a su imperio econ&oacute;mico Peter Manigault, el accionista mayoritario del <em>Herald</em>. En Estados Unidos, Cox se acerc&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s a la experiencia de otros exiliados, como el exdirector de <em>La Opini&oacute;n</em> Jacobo Timerman, y reforz&oacute; su v&iacute;nculo con organismos de derechos humanos argentinos e internacionales. Le provoc&oacute; repulsi&oacute;n el antisemitismo y el macartismo para desmerecer las denuncias de Timerman, proferidos, entre otros, por varios afiliados a la Asociaci&oacute;n de Entidades Period&iacute;sticas Argentinas (ADEPA). No se dej&oacute; tentar por los cantos de sirena de quienes jugaban a dos bandas, como los jefes de <em>La Prensa</em> Jes&uacute;s Iglesias Rouco y Manfred Sch&ouml;nfeld. 
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Querido Walter&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Hacia fines de 1983, la figura de Videla estaba desmoronada para Cox, y con igual dureza juzgaba la pol&iacute;tica econ&oacute;mica del r&eacute;gimen. Bajo una mirada desprovista de autoindulgencia hab&iacute;a ca&iacute;do Guillermo Walter Klein, su ex &iacute;ntimo amigo y segundo de Jos&eacute; Alfredo Mart&iacute;nez de Hoz. Los juicios severos de Cox, expresados en cartas y di&aacute;logos, no eximieron a familiares y allegados que lo hab&iacute;an dejado solo cuando los militares lo acusaban, y hasta periodistas del <em>Buenos Aires Herald</em>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi gran temor, querido Walter, es que un d&iacute;a seas cuestionado (quiz&aacute;s por uno de tus propios hijos) sobre si sab&iacute;as que miles de personas fueron asesinadas y sus cuerpos desaparecidos de varias maneras por el Gobierno para el que vos trabajabas&rdquo;, le hab&iacute;a escrito el periodista exiliado a Klein un tiempo antes. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si Argentina era el pa&iacute;s de Cox, el </strong><em><strong>Herald</strong></em><strong> era su casa.</strong> El primer a&ntilde;o de exilio, 1980, sinti&oacute; que su sucesor interino, James Neilson, hab&iacute;a desdibujado la pol&iacute;tica editorial de defensa de los derechos humanos, sin abandonarla. A fines de 1981, crey&oacute; que los responsables del diario en Buenos Aires directamente lo hab&iacute;an traicionado. Le indign&oacute; que borraran su nombre de la p&aacute;gina ocho, que hasta entonces hab&iacute;a permanecido acompa&ntilde;ado del par&eacute;ntesis &ldquo;(de licencia)&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi gran temor, querido Walter (Klein), es que un día seas cuestionado (quizás por uno de tus propios hijos) sobre si sabías que miles de personas fueron asesinadas y sus cuerpos desaparecidos de varias maneras por el gobierno para el que vos trabajabas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En los meses de Malvinas, Cox lleg&oacute; a pensar que los editores a cargo (Daniel Newland, Andrew Mc Leod y Ronald Hansen) estaban haciendo &ldquo;el diario de Massera&rdquo;. <strong>El juicio &mdash;injusto, a la luz del contenido del peri&oacute;dico&mdash; fue compartido grosso modo por Andrew Graham-Yooll, exiliado en 1976 y enviado especial de </strong><em><strong>The Guardian</strong></em><strong> a Buenos Aires desde el 3 de abril de 1982, y Neilson, quien vivi&oacute; en Uruguay durante la guerra</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as de diciembre de 1983 fueron ocasi&oacute;n para que la distancia de Cox con el<em> Herald</em> y con Neilson en particular se tornara abismal. 
    </p><p class="article-text">
        Neilson se defin&iacute;a como un conservador, por lo tanto &mdash;en sus t&eacute;rminos&mdash;, contrario a secuestros nocturnos y picanas, y favorable a los procesos judiciales. Contra viento y marea, defend&iacute;a a Mart&iacute;nez de Hoz en las p&aacute;ginas del <em>Herald </em>de la democracia y apuntaba iron&iacute;as contra Alfons&iacute;n. Y tambi&eacute;n reclamaba el juzgamiento de las Juntas Militares, sin dilaciones ni atajos de impunidad. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lleg&oacute; el <em>Herald</em> a 1985. Con problemas econ&oacute;micos que amenazaban su continuidad &mdash;como casi toda su vida de 141 a&ntilde;os&mdash;, manejo aut&oacute;nomo del accionista local Kenneth Rugeroni y vaivenes editoriales entre enarbolar la gesta de haber denunciado a un r&eacute;gimen cuyo surgimiento hab&iacute;a auspiciado, el retorno a un diario conservador y antiperonista cl&aacute;sico, o el apego a las bases comunitarias. Por lo pronto, de los integrantes de la redacci&oacute;n bajo la dictadura, quedaban pocos. 
    </p><h3 class="article-text">Cita en tribunales</h3><p class="article-text">
        Para Julio C&eacute;sar Strassera y Luis Moreno Ocampo, conseguir el testimonio de Cox era crucial. La meta de los fiscales del Juicio a las Juntas era probar el v&iacute;nculo entre los jerarcas militares y los miles de desaparecidos y torturados, de modo de echar por tierra la excusa de que la masacre hab&iacute;a sido obra de subordinados descarriados. Por ello era de gran valor la palabra de un testigo que hab&iacute;a recorrido despachos oficiales para reclamar por desaparecidos entre 1976 y 1979, al que algunos represores, primero, consideraron propio, y luego intentaron utilizar para difundir la idea de los &ldquo;excesos&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Robert Cox, durante su primera declaración en el Juicio a las Juntas, el 26 de abril de 1985                            </span>
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        <strong>Cox era una prueba caminante.</strong> Hab&iacute;a salvado vidas denunciando desapariciones en coincidencia con visitas internacionales a Buenos Aires; otras veces hab&iacute;a optado por gestiones discretas y confidenciales en despachos oficiales. Un ejemplo: el abogado uruguayo Juan Pablo Schroeder, abuelo paterno de M&aacute;ximo, Victoria y Gabriela, de 3 meses, uno y cuatro a&ntilde;os, recuper&oacute; a sus nietos porque Cox puso la foto de los ni&ntilde;os en tapa, en mayo de 1976. El periodista cosechaba cartas y di&aacute;logos con decenas, cientos de familiares de v&iacute;ctimas que hab&iacute;an acudido a pedirle auxilio. <strong>Hab&iacute;a grabado su reclamo por los desaparecidos en una conversaci&oacute;n desquiciante con el general Albano Harguindeguy, ministro del Interior del r&eacute;gimen</strong>. <strong>Teji&oacute; una red con embajadas, la CIDH y organizaciones como Amnesty que le sirvieron para documentar, denunciar y, al mismo tiempo, salvar su propia vida</strong>. Cox tuvo amables conversaciones con Videla y escuch&oacute; de boca de Massera una amenaza de muerte directa en 1979. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El abogado uruguayo Juan Pablo Schroeder, abuelo paterno de Máximo, Victoria y Gabriela, de 3 meses, uno y cuatro años, recuperó a sus nietos porque Cox puso la foto de los niños en tapa, en mayo de 1976</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El periodista fue citado a declarar en el Palacio de Tribunales el viernes 26 de abril de 1985. Lleg&oacute; a Buenos Aires a comienzos de esa semana y se aloj&oacute; en el domicilio de William Montalbano, amigo cercano, corresponsal de <em>Los Angeles Times</em>. 
    </p><p class="article-text">
        En esos d&iacute;as, Cox se encontr&oacute; con Moreno Ocampo, pero una reuni&oacute;n sobresali&oacute; sobre otras. <strong>Lo busc&oacute; Patricia Berninsone, hija de Juan Berninsone, un t&eacute;cnico qu&iacute;mico que trabajaba en una subsidiaria de Monsanto y fue asesinado por la dictadura en abril de 1976</strong>. La desaparici&oacute;n seguida de muerte de Berninsone fue la primera que Cox conoci&oacute; de manera directa y es citada, hasta hoy, como el caso que dispar&oacute; su sospecha de que la dictadura hab&iacute;a iniciado un plan de exterminio. 
    </p><p class="article-text">
        Videla llevaba d&iacute;as como presidente de facto y la suegra escocesa de Berninsone llam&oacute; al<em> Herald</em> para corregir el aviso f&uacute;nebre. La atendi&oacute; Andrew Graham-Yooll. Una voz aterrorizada esboz&oacute; lo que hab&iacute;a ocurrido. Graham-Yooll y Cox se trasladaron a Z&aacute;rate para escuchar el relato en primera persona. Se llevaron el compromiso asumido ante el matrimonio de escoceses y la viuda, Edith Martin, de que nunca revelar&iacute;an la identidad de la v&iacute;ctima. 
    </p><p class="article-text">
        Transcurridos nueve a&ntilde;os, Patricia y Juan, el segundo hijo, quer&iacute;an saber qu&eacute; hab&iacute;a pasado con su padre.<strong> El nombre de Juan Berninsone no formaba parte del informe </strong><em><strong>Nunca M&aacute;s</strong></em><strong> de la Comisi&oacute;n Nacional sobre la Desaparici&oacute;n de Personas, ni del Juicio a las Juntas, ni de ning&uacute;n otro expediente</strong>. Por motivos personales, la viuda y los suegros hab&iacute;an decidido mantener el caso soterrado, y Cox y Graham-Yooll cumplieron el compromiso a rajatabla, para siempre. 
    </p><h3 class="article-text">Pip&iacute; cuc&uacute;</h3><p class="article-text">
        El juez Carlos Arslani&aacute;n encabez&oacute; la audiencia del 26 de abril de 1985. A metros de la silla de Cox se encontraban jerarcas militares con los que hab&iacute;a tenido contacto como pocos testigos que pasar&iacute;an por la sala. El exdirector del<em> Herald</em> comenz&oacute; a contar sobre Berninsone, sin nombrarlo. El castellano se torn&oacute; evasivo para un ingl&eacute;s que llevaba seis a&ntilde;os de exilio; Cox transpiraba en esa noche oto&ntilde;al. A los veinte minutos, se descompens&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Hubo revuelo en la sala y preocupaci&oacute;n de los fiscales de que se les cayera un testimonio clave en un juicio que reci&eacute;n empezaba. Se acerc&oacute; Moreno Ocampo. <strong>&ldquo;&iquest;Este hombre podr&aacute; volver el lunes a declarar?&rdquo;. &ldquo;Qu&eacute;dese tranquilo que se lo traigo pip&iacute; cuc&uacute;&rdquo;</strong>, respondi&oacute; Harry Ingham, amigo &iacute;ntimo de Cox. 
    </p><p class="article-text">
        Ingham, jud&iacute;o alem&aacute;n exiliado en Inglaterra, ni&ntilde;o migrante junto a su familia hacia la Argentina, vecino de Per&oacute;n pared de por medio en la calle Gaspar Campos de Vicente L&oacute;pez, empresario, militante de cuanto partido conservador creara &Aacute;lvaro Alsogaray (excepto la UCD), fue quien llev&oacute; a los Cox a Ezeiza el 17 de diciembre de 1979. No sobraron personas que acudieran a la despedida de la familia. Ingham y Cox ten&iacute;an una relaci&oacute;n de tipo fraternal. 
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os antes, en 1976, Ingham hab&iacute;a transmitido la acusaci&oacute;n de que Andrew Graham-Yooll y su esposa, Micaela Meyer, manten&iacute;an lazos con &ldquo;terroristas&rdquo;, versi&oacute;n diseminada por Francisco Siracusano, un allegado a Alsogaray y correveidile de los servicios de Inteligencia de la dictadura. Andrew, Micaela y sus tres hijos partieron de la Argentina con riesgo de muerte inminente en septiembre de 1976, en medio de un silencio ensordecedor, incluso de parte del<em> Herald</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Hacia 1985, Ingham estaba tan convencido como Cox de que deb&iacute;a llevarse a cabo el juicio a las Juntas. Tras la fallida declaraci&oacute;n del viernes, el empresario aloj&oacute; al periodista en su casa de Mart&iacute;nez y el s&aacute;bado organiz&oacute; un asado de distensi&oacute;n. El lunes 29 de abril, Cox se sent&oacute; pipi cuc&uacute; ante la C&aacute;mara Federal de la causa 13.  
    </p><p class="article-text">
        El testigo ingl&eacute;s expuso un mar de recuerdos durante cinco horas. Dio cuenta de la contradicci&oacute;n y el dolor vividos al verse compelido a denunciar las atrocidades de la dictadura. Cont&oacute; encuentros, por ejemplo, con Videla. &ldquo;Sent&iacute;amos que era un amigo, y por eso me desconcert&oacute; la primera pregunta que me hizo [el viernes previo, ante la f&oacute;rmula de rigor de si ten&iacute;a amistad con las partes]. La imagen que ten&iacute;a de &eacute;l era la de un amigo, no solamente m&iacute;o, sino un amigo de todo el pueblo argentino&rdquo;, explic&oacute; el exdirector del <em>Herald </em>entre 1969 y 1979.
    </p><p class="article-text">
        Cox repas&oacute; la Masacre de los Palotinos, una congregaci&oacute;n irlandesa-alemana, cometida el 4 de julio de 1976. Cont&oacute; que, al salir de la misa de homenaje a los cinco religiosos en Belgrano, acudi&oacute; al c&oacute;ctel por el Bicentenario de la Independencia de Estados Unidos, y all&iacute; increp&oacute; a Videla. El testigo les atribuy&oacute; a su examigo Klein y a Mart&iacute;nez de Hoz haber &ldquo;presionado constantemente&rdquo; a los comandantes para &ldquo;salvar vidas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los defensores de los represores Carlos Tavares, de Videla; Jaime Prats Cardona, de Massera; Jos&eacute; Mar&iacute;a Orgeira, de Roberto Viola, y Fernando Goldaracena, de Armando Lambruschini, se lanzaron a desbaratar el testimonio del cronista. Le pidieron que probara que hab&iacute;a habido un plan masivo de asesinatos. Se la dejaron servida y Cox tom&oacute; carrera. Cit&oacute; casos concretos y abord&oacute; un tema por entonces bastante tab&uacute;, como el robo de hijos de desaparecidos. Se enfrent&oacute; incluso con el juez Guillermo Ledesma, quien presid&iacute;a la audiencia. El magistrado le pregunt&oacute; sobre &ldquo;datos fehacientes&rdquo; de hijos robados por los represores.
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;No tengo datos concretos. Para eso deber&iacute;a llamar a las Abuelas. En aquel tiempo, ning&uacute;n juez quer&iacute;a aceptar una denuncia de ese tipo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quiere expresar con eso, que no hab&iacute;a jueces que receptaran denuncias?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;No he querido ser agresivo. En ese tiempo, todo el mundo sent&iacute;a miedo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;(Dirigi&eacute;ndose a la traductora) D&iacute;gale que, como juez de ese tiempo, no me hace feliz esa apreciaci&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        Si algo no amilanaba a Cox, ni entonces ni nunca, era una reprimenda de ese tipo.
    </p><p class="article-text">
        En 1979, Massera hab&iacute;a publicado el libro <em>Camino a la democracia</em> como parte de su proyecto presidencial. Cox tradujo ese volumen al ingl&eacute;s. El abogado del exjefe de la Armada, el excamarista Prats Cardona, pregunt&oacute; a Cox si hab&iacute;a trabajado para su representado. El periodista respondi&oacute; que hab&iacute;a aceptado llevar a cabo la traducci&oacute;n en persona y en forma gratuita, para evitar que el represor matara a un miembro de la redacci&oacute;n del <em>Herald</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iquest;De qu&eacute; fecha est&aacute; hablando?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;No recuerdo la fecha porque era para m&iacute; completamente sin importancia y lo hab&iacute;a olvidado completamente hasta que, en una entrevista radial, el capit&aacute;n Zari&aacute;tegui lo mencion&oacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iquest;Pero no puede ubicarnos temporalmente en per&iacute;odos?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;Realmente, es un episodio para m&iacute; completamente sin importancia y no puedo recordar la fecha&hellip;, recuerdo otros episodios, como las amenazas de muerte que recib&iacute; personalmente, las amenazas de muerte a mis hijos, las amenazas contra la escuela de mis hijos.</em>
    </p><p class="article-text">
        La evasiva volvi&oacute; a irritar al juez.
    </p><p class="article-text">
        La declaraci&oacute;n de Cox se extendi&oacute; hasta pasadas las 11 de la noche. El 30 de abril de 1985, el<em> Herald</em> llev&oacute; el testimonio del exdirector a tapa con la cita de la amenaza de Massera como t&iacute;tulo. 
    </p><p class="article-text">
        Fueron d&iacute;as en que recrudecieron las intimidaciones telef&oacute;nicas a la familia Berninsone, que se hab&iacute;a mudado en 1979 a un departamento de la avenida Santa Fe de Buenos Aires. La democracia se respiraba en las calles, pero los terroristas de Estado se ensa&ntilde;aban con sus v&iacute;ctimas. <strong>La desaparici&oacute;n y muerte de Juan Berninsone no fue juzgada hasta la reapertura de los juicios en 2003, uno de los tantos ejemplos que deber&iacute;an tener en cuenta los contadores de v&iacute;ctimas con &iacute;nfulas negacionistas</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Cox regres&oacute; a Estados Unidos a los pocos d&iacute;as de su declaraci&oacute;n y no volver&iacute;a a escribir en el <em>Herald</em> hasta 25 a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando se jubil&oacute; en Charleston y comenz&oacute; a pasar algunos meses del a&ntilde;o en su departamento de la Avenida Alvear, en Buenos Aires, junto a Maud. Todo este tiempo, &ldquo;su pa&iacute;s&rdquo;, el verdadero pa&iacute;s de su coraz&oacute;n y su mente, sigui&oacute; siendo la Argentina. 
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula <em>Argentina, 1985 </em>no incluye el testimonio de Cox en el Juicio a las Juntas. Razones m&aacute;s que comprensibles llevaron a Santiago Mitre y Mariano Llin&aacute;s a seleccionar el contenido de un relato cinematogr&aacute;fico de 140 minutos. La figura de Cox, acaso, habr&iacute;a tendido un puente para dar cuenta de la complicidad del periodismo con el terrorismo de Estado. De hecho, est&aacute; avanzado un proyecto de un film sobre la figura del <em>editor-in-chief </em>del <em>Herald</em> a cargo del director Armando Bo, que se detiene, en principio, en la partida al exilio en diciembre de 1979. El guion tiene la anuencia del propio Cox. La pol&eacute;mica ya comenz&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SL</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Sebasti&aacute;n Lacunza dirigi&oacute; el </em>Buenos Aires Herald <em>entre 2013 y 2017. Los textuales citados forman parte de testimonios y documentos incluidos en el libro </em>El testigo ingl&eacute;s &mdash; Luces y sombras del <em>Buenos Aires Herald </em>(1876-2017) (Paid&oacute;s, 2021). <em>.</em> 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Lacunza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/testimonio-robert-cox-juicio-juntas-pelicula_129_9626426.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Oct 2022 03:03:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El testimonio de Robert Cox en el Juicio a las Juntas, una película aparte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina 1985,Jorge Rafael Videla,Dictadura militar argentina (1976-1983),Buenos Aires Herald,Andrew Graham-Yooll,Robert Cox,Emilio Eduardo Massera,Juicio a las Juntas Militares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escucha ilusoria del Juicio a las Juntas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/abel-gilbert-escucha-ilusoria-jucio-a-las-juntas_129_9627048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84d13465-2c98-43fb-828d-e29b460eae23_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La escucha ilusoria del Juicio a las Juntas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La transmisión por televisión tenía imagen, pero no sonido. Ese mute, señala Albel Gilbert, no puede ser desligado de las condiciones de posibilidad de la transición ni del mismo modo en que fue escuchada socialmente la dictadura.</p></div><p class="article-text">
        Hay una escena clave en <em>Argentina 1985 </em>que entra por el o&iacute;do y le permite al actor que encarna a Luis Moreno Ocampo (Peter Lanzani) detectar c&oacute;mo la sociedad se posiciona de manera favorable frente al juicio a los excomandantes. Escucha que su madre ha escuchado por radio la naturaleza del terror y, de esta manera, pudo comprender lo que hab&iacute;a ocurrido durante la &uacute;ltima dictadura militar. La licencia que se toma la pel&iacute;cula es tan efectiva a los efectos narrativos como inquietante. 
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de volver a la meton&iacute;mica mam&aacute; Ocampo pasemos por otras orejas. Una, verdadera. La de Rodolfo Walsh, quien en <em>Operaci&oacute;n masacre </em>cuenta que la primera noticia que tiene sobre los fusilamientos clandestinos de junio de 1956 le lleg&oacute; en forma casual en un caf&eacute; de La Plata donde se jugaba al ajedrez. Ah&iacute; lo hab&iacute;a sorprendido una medianoche &ldquo;el cercano tiroteo con que empez&oacute; el asalto al comando de la segunda divisi&oacute;n y al departamento de polic&iacute;a, en la fracasada revoluci&oacute;n de Valle&rdquo;. Lo que Walsh no puede olvidar es que &ldquo;pegado a la persiana, o&iacute; morir a un conscripto en la calle y ese hombre no dijo: &acute;Viva la patria` sino que dijo: &acute;No me dejen solo, hijos de puta`&rdquo;. El escritor quisiera librarse de esas inscripciones sonoras, no tolera &ldquo;ni la voz del locutor en la madrugada anunciando que dieciocho civiles han sido ejecutados en Lan&uacute;s, ni la ola de sangre que anega al pa&iacute;s hasta la muerte de Valle&rdquo;.&nbsp; Pero su vida da un vuelco: un hombre le dice que hay un fusilado que vive. Es Juan Carlos Livraga. Su cara ha sido destrozada. &ldquo;Me siento insultado, como me sent&iacute; sin saberlo cuando o&iacute; aquel grito desgarrador detr&aacute;s de la persiana&rdquo;. Y Walsh cree en lo que cuenta el sobreviviente porque esta vez puede escuchar, m&aacute;s que o&iacute;r.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>La historia oficial, </em>de Luis Puenzo, se estren&oacute; en aquel 85, mientras se sustanciaba el juicio y proliferaba todav&iacute;a con fuerza la teor&iacute;a de los &ldquo;dos demonios&rdquo;. Alicia (Norma Leandro) es una profesora secundaria que atraves&oacute; despreocupadamente la dictadura. Pero tiene una conversaci&oacute;n con una amiga que ha venido del exilio durante el primer a&ntilde;o de Gobierno de Ra&uacute;l Alfons&iacute;n. Ella le cuenta su calvario y el de su pareja. Para Alicia, esa conversaci&oacute;n, esa posibilidad de escuchar, la comienza a transformar. Y as&iacute; llegamos al filme de Santiago Mitre. Moreno Ocampo conversa telef&oacute;nicamente con su madre, Mercedes P&eacute;rez Amuch&aacute;stegui, una persona que admiraba al dictador Jorge Videla y que cambia su opini&oacute;n sobre el juicio cuando le llega desde la radio la voz de Adriana Calvo de Laborde, una sobreviviente que hab&iacute;a atravesado situaciones l&iacute;mites en un campo de concentraci&oacute;n bonaerense. La pel&iacute;cula nos sugiere que la materialidad del dolor que sal&iacute;a de la garganta de Calvo de Laborde alter&oacute; la <em>percepci&oacute;n</em> de P&eacute;rez Amuch&aacute;stegui. Eso nunca pudo haber sucedido, y lo reconoce el propio hijo. La madre le&iacute;a <em>La Naci&oacute;n. </em>Su conocimiento de lo que se ventilaba en tribunales vino de la letra impresa, no cualquiera. Y ese fue uno de los nudos problem&aacute;ticos de la transici&oacute;n que todav&iacute;a ensordece el presente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El juicio se transmiti&oacute; como pura imagen televisiva, sin sonido</strong>. Un sector de la sociedad  segu&iacute;a a los mejores cronistas del juicio: la palabra escrita provoc&oacute; una <em>ilusi&oacute;n de escucha</em> reforzada por aquello que tempranamente advierte Claudia Feld en <em>Del estrado a la pantalla: las im&aacute;genes del juicio a los ex comandantes en Argentina. </em>Los testigos eran vistos en la TV y las fotograf&iacute;as siempre de espaldas. Solo los jueces estaban a punto de mira de espectadores y lectores. <strong>Se los </strong><em><strong>ve&iacute;a escuchar</strong></em><strong> atentamente lo que no se pod&iacute;a ni siquiera o&iacute;r.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El car&aacute;cter silente de aquel juicio excepcional no puede ser desligado de las condiciones de posibilidad de la transici&oacute;n ni del mismo modo en que fue escuchada socialmente la dictadura. El 4 de julio de 1984, la televisi&oacute;n hab&iacute;a transmitido el programa &ldquo;Nunca M&aacute;s&rdquo;. La CONADEP encontraba aire en la pantalla de Canal 13, no sin presiones y amenazas, incluso de bomba. Esas tensiones e incertezas quedaron reflejadas en el resultado final de la emisi&oacute;n. El sonido, o sus met&aacute;foras, arrojan algunas pistas. Ubicado en un estudio diferente al de las v&iacute;ctimas que, por primera vez, iban a tener tiempo para relatar sus experiencias del horror, Antonio Troccoli, intent&oacute; balancear el relato colectivo y pidi&oacute; a la sociedad que no cayera en errores recientes. Dijo Troccoli que, as&iacute; como durante la dictadura al joven se lo ve&iacute;a con recelo y suspicacia permanente por su condici&oacute;n generacional, no hab&iacute;a que aplicar ahora &ldquo;la lupa de la sospecha a todos los hombres que est&aacute;n cumpliendo con el elevado cometido de brindar seguridad y de defender la soberan&iacute;a del pa&iacute;s&rdquo;. Y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Ni lo uno ni lo otro&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes de que empezaran los testimonios, una escena ficcional de parto hospitalario ilustraba esas disputas internas en el Gobierno sobre qu&eacute; im&aacute;genes, sonidos y verdades mostrar, soslayar o moderar. Lo que se vio fue a una mujer a punto de dar luz en un entorno asc&eacute;tico, rodeada de un obstetra, sus asistentes. La sensorialidad del paradigma concentracionario hab&iacute;a sido sustra&iacute;da. Esa dramaturgia del aseo reescrib&iacute;a su <em>soundtrack </em>con pudor. &ldquo;Ahhhh&rdquo;, expresa de manera poco convincente una parturienta. &ldquo;Respir&aacute; hondo, guard&aacute; el aire&rdquo;, le dicen. Una voz en <em>off </em>comenta entonces lo que supone ocurre. &ldquo;Ciento setenta y dos ni&ntilde;os desaparecidos con sus madres o nacidos en cautiverio, ignor&aacute;ndose su suerte desde entonces&rdquo;. Se escucha de inmediato lo que deber&iacute;a ser una expresi&oacute;n de dolor intenso. Pero la actriz falla, y cuando le toca decir &ldquo;no aguanto m&aacute;s&rdquo;, es como si, en rigor, estuviera ensayando. &ldquo;Respir&aacute;, gorda&rdquo;, la asisten y es ah&iacute; que la vida irrumpe. &ldquo;Te felicito, &iquest;eh?&rdquo;, le dice uno de los m&eacute;dicos y termina el simulacro. La criatura es llevada (&iquest;hacia la protohistoria de <em>La historia oficial</em>?). Corte. La escena siguiente es de una acci&oacute;n parapolicial.&nbsp; <strong>&ldquo;La tergiversaci&oacute;n tergiversada&rdquo;, dijo Fogwill sobre esos segundos parturientos y &ldquo;atenuados hasta la inocuidad&rdquo;.&nbsp;</strong> En la columna que publicaba en <em>El Porte&ntilde;o</em>, Fogwill constataba que &ldquo;poqu&iacute;simos espectadores repararon en la escena inicial del falso testimonio&rdquo;. Sin embargo, la audici&oacute;n traicion&oacute; al escritor: esos gritos de tama&ntilde;a intensidad no existieron: fueron sugeridos, asordinados por la interpretaci&oacute;n. El parto representado con una dramaturgia de la medicina prepaga encontrar&iacute;a su refutaci&oacute;n minutos despu&eacute;s en el relato <em>verdadero </em>Calvo de Laborde sobre c&oacute;mo pari&oacute; con los ojos vendados en la ruta que la llevaba a Pozo de Banfield, a la altura del cruce de Alpargatas. A pesar de las deficiencias se&ntilde;aladas, el programa &ldquo;Nunca M&aacute;s&rdquo; ayud&oacute; a crear condiciones para <em>leer mejor </em>el juicio a los excomandantes. La TV se anim&oacute; a hablar de la existencia de 280 campos de concentraci&oacute;n. <strong>El peso de los relatos de las v&iacute;ctimas fue mayor al de las opacidades del ministro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Feld, quien escribi&oacute; junto con Marina Franco otro de los libros capitales sobre la transici&oacute;n, <em>Democracia hora cero, </em>y compil&oacute; con Valentina Salvi <em>Las voces de la represi&oacute;n, declaraciones de los perpetradores de la dictadura argentina, </em>ha reconstruido al detalle hace 20 a&ntilde;os las mediaciones de las audiencias en tribunales. Los camaristas prohibieron la entrada de la prensa con c&aacute;maras de video o grabadores. Uno de los jueces que dict&oacute; sentencia, Andr&eacute;s D&rsquo;Alessio, adujo a la distancia un car&aacute;cter preventivo. En la era anal&oacute;gica tambi&eacute;n se pod&iacute;an manipular las cintas: &ldquo;usted puede, en las grabaciones, sostener que un testigo dijo cualquier cosa, digamos usted le suprime un no, o le suprime un s&iacute;... (...) Se trataba de que no saliera gente aduciendo que era material aut&eacute;ntico y pudiera editarlo. Eso tiene un efecto exactamente contrario al de la publicidad, porque distorsiona; en lugar de difundir, distorsiona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes sin sonido en los noticieros tra&iacute;an de arrastre otros lastres. La escucha deviene un problema pol&iacute;tico desde fines de 1973, cuando, iniciado el tercer Gobierno de Juan Domingo Per&oacute;n, la intendencia de la ciudad de Buenos Aires promueve el programa &ldquo;El silencio es salud&rdquo;. El prop&oacute;sito municipal era reducir los decibeles de la ciudad. No tard&oacute; en convertirse el lema en un llamado a cerrar la boca (el ruido como met&aacute;fora de la figura del subversivo tan mentada por la derecha peronista). El <em>Informe final </em>sobre los desaparecidos que la dictadura agonizante transmite pocos meses antes de las elecciones es el eslab&oacute;n siguiente de una cadena que conduce a 1984. Me dice Feld por tel&eacute;fono algo en lo que coincido: el &ldquo;pacto de silencio&rdquo; de los represores (un silencio lleno de ruidos y voces) y el &ldquo;silencio pactado&rdquo; entre los camaristas en relaci&oacute;n a los sonidos del juicio no son equivalentes: se miran en el mismo espejo de una &eacute;poca muy compleja. &ldquo;Hab&iacute;a algo en ese silencio que proteg&iacute;a al juicio y a los testigos&rdquo;. El propio Alfons&iacute;n dijo que &ldquo;para rodear al juicio de todas las garant&iacute;as posibles&rdquo; hab&iacute;a que evitar &ldquo;que se presentara ante la opini&oacute;n p&uacute;blica como un espect&aacute;culo&rdquo;. Se tem&iacute;a, en rigor, a las presiones de las Fuerzas Armadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, la mam&aacute; de Moreno Ocampo, o cualquier argentino, a lo sumo vio un noticiero con extractos mudos de hasta tres minutos. Los comentarios eran de los periodistas. &ldquo;Llama la atenci&oacute;n el silencio que hubo alrededor de esa decisi&oacute;n en 1985, y la poca claridad que hay ahora. Tal vez en el momento de iniciar las audiencias, tanto los jueces como el Gobierno ten&iacute;an la idea de que la emisi&oacute;n sin sonido no iba a ser muy bien recibida por la opini&oacute;n p&uacute;blica. Sin embargo, se produjo un apoyo general a las medidas tomadas con relaci&oacute;n al juicio y, al menos durante los primeros meses, no se registran quejas desde ning&uacute;n sector por la transmisi&oacute;n sin sonido&rdquo;, escribi&oacute; Feld en 2002. Ella marca tambi&eacute;n a mediados de los noventa la ruptura del &ldquo;pacto de silencio&rdquo; de los represores con el nuevo alud de testimonios en la televisi&oacute;n y la apertura de los juicios por la memoria. <strong>El peso de la palabra en esa Argentina de la impunidad es brutal.</strong> Se constituye HIJOS, y la sigla lo dice todo: &ldquo;Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio&rdquo;. Se estrena, adem&aacute;s, en 1993, <em>Un muro de silencio. </em>La pel&iacute;cula de Lita Stantic cuenta la qu&eacute; sucede cuando una directora de cine inglesa, Kate Benson (Vanesa Redgrave), aterriza en Argentina para filmar su <em>Historia de Ana</em> que es, en rigor, la misma historia de Stantic, cuya pareja y padre de su hija fue visto por &uacute;ltima vez en el centro clandestino conocido como &ldquo;Sheraton&rdquo; junto a Roberto Carri y Ana Mar&iacute;a Caruso, los padres de la directora de cine Albertina Carri.
    </p><p class="article-text">
        La escucha imaginaria de <em>Argentina, 1985 </em>no puede separarse de todos estos problemas, mucho menos en momentos que los juicios que a&uacute;n se sustancian contra represores son inaudibles y se ha reactivado la puja interpretativa del pasado atroz. <strong>Enzo Traverso nos recuerda que la historia se escribe siempre en presente. Y es un campo de fuerzas. </strong>Ceferino Reato, en las conclusiones de su libro de entrevistas con Jorge Videla, cuestion&oacute; abiertamente en 2012 el valor de la escucha de las v&iacute;ctimas como elemento probatorio. &ldquo;Tal vez debamos preguntarnos con sinceridad si los actuales juicios por delitos de lesa humanidad buscan la verdad de lo que pas&oacute;, que incluye la localizaci&oacute;n de los restos de los desaparecidos, o privilegian la condena en bloque y con argumento m&aacute;s bien pol&eacute;mico (por ejemplo, testigos que reconocen a sus presuntos captores y torturadores por el tono de la voz)&rdquo;. Todav&iacute;a no hab&iacute;a cobrado fuerza una versi&oacute;n 2.0 de la &ldquo;teor&iacute;a de los dos demonios&rdquo; ni se expand&iacute;a sin pausa el detritus que en las redes sociales que, silenciosamente, pero sin interrupciones, glorifica a los excomandantes. El copo es una porci&oacute;n de la tormenta que nos amenaza.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/abel-gilbert-escucha-ilusoria-jucio-a-las-juntas_129_9627048.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Oct 2022 03:02:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escucha ilusoria del Juicio a las Juntas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina 1985,Juicio a las Juntas Militares,Terrorismo de Estado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las omisiones de la ficción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ricardo-gil-lavedra-omisiones-ficcion-raul-alfonsin_129_9626947.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/782bb6f4-8002-45f7-9c06-4a84510c7df0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las omisiones de la ficción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La voluntad política del presidente Alfonsín, la intervención del Congreso Nacional, una decisión técnica clave de la Cámara Federal fueron, entre otras, condiciones necesarias para que pudiera sustanciarse el juicio a las juntas, dice quien fuera uno de los integrantes del tribunal. ¿Puede reprocharse falta de rigor histórico? "Es saludable señalar las omisiones, ausencias y errores", asegura.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;les fueron las circunstancias que posibilitaron la realizaci&oacute;n del juicio a las juntas militares en el contexto pol&iacute;tico de la &eacute;poca? &iquest;Qu&eacute; rol desempe&ntilde;aron los distintos actores institucionales? Estos interrogantes se han suscitado a ra&iacute;z de la presentaci&oacute;n de la pel&iacute;cula &ldquo;Argentina, 1985&rdquo; y de algunos reparos que ha recibido. Me propongo en estas l&iacute;neas dar brevemente mi punto de vista. 
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula<strong> ha provocado una verdadera conmoci&oacute;n que supera las expectativas previas y causa asombro</strong>. Desde su estreno ocupa un lugar en las conversaciones cotidianas de todos. Muchas familias han concurrido con sus hijos, y ha sido usual que los espectadores lloren, &nbsp;se emocionen y aplaudan de pie al finalizar la exhibici&oacute;n. Se trata de una muy buena pel&iacute;cula, con notables interpretaciones de actores consagrados y de gran popularidad, una ambientaci&oacute;n de &eacute;poca muy lograda, excelente fotograf&iacute;a, y una historia bien contada. Pero la repercusi&oacute;n parece exceder esos m&eacute;ritos.<strong> Todo indica que la pel&iacute;cula ha tocado una fibra muy &iacute;ntima de la sociedad; </strong>como si fuera necesario, en estos momentos de la Argentina, recrear los antecedentes &eacute;picos de nuestra joven democracia, episodios que marcaron unos pocos puntos de consenso entre los argentinos. Un gran m&eacute;rito de los realizadores fue haber percibido esta demanda y haber contribuido a la memoria colectiva a trav&eacute;s de la difusi&oacute;n de <strong>un hecho fundacional de nuestra democracia</strong>, como fue el juicio a las juntas militares, a pesar de los recortes que tiene el relato de los hechos. 
    </p><p class="article-text">
        Justamente por ese recorte, y m&aacute;s all&aacute; de las bondades art&iacute;sticas de la obra, es que se le han formulado algunos reproches y cr&iacute;ticas. Entre muchas notas y comentarios, destaco las buenas y fundadas observaciones que han efectuado Roberto Gargarella y Agust&iacute;n Campero, respecto de las omisiones, algunas probablemente deliberadas, que ha hecho la pel&iacute;cula con relaci&oacute;n al contexto hist&oacute;rico, a la importancia de la figura de Alfons&iacute;n o de la CONADEP. As&iacute; como tambi&eacute;n, <strong>respecto de la decisi&oacute;n de centrar el juicio exclusivamente en la figura de los fiscales, &nbsp;o de silenciar algunos episodios fundamentales. </strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El desdibujamiento de la figura de Alfonsín, de la importancia de la CONADEP y la no mención del partido del gobierno, hacen presumir que se quiso edulcorar políticamente al film para evitar cuestionamientos ulteriores</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al rev&eacute;s de la conocida saga &ldquo;Una serie de eventos desafortunados&rdquo; de Daniel Handler, el juicio a las juntas militares fue una serie de acontecimientos &ldquo;afortunados&rdquo;.&nbsp;Como ocurre en cualquier hecho hist&oacute;rico, &eacute;stos siempre encuentran explicaci&oacute;n en una serie de causas que se interrelacionan entre s&iacute;. Por supuesto que no todas tienen la misma relevancia. La decisi&oacute;n del presidente&nbsp;Ra&uacute;l Alfons&iacute;n de enjuiciar a los m&aacute;ximos responsables de los cr&iacute;menes de la dictadura fue enorme. Rompi&oacute; una tradici&oacute;n universal de impunidad, sent&oacute; las bases para que la democracia argentina se edificara sobre el respeto a la ley y los derechos humanos<strong>, y tuvo una influencia notoria en el desarrollo del derecho internacional de los derechos humanos. </strong>Adem&aacute;s, era necesario remover los obst&aacute;culos jur&iacute;dicos que en ese momento imped&iacute;an cualquier juicio, como la ley de autoamnist&iacute;a que hab&iacute;an sancionado los militares. La anulaci&oacute;n inmediata de esa ley por el Congreso, sobre la base del proyecto que hab&iacute;a enviado el Poder Ejecutivo, abri&oacute; las puertas al enjuiciamiento. Este aspecto, que hoy parece menor, ten&iacute;a en aquel momento una gran importancia, al punto que el propio candidato del partido justicialista en las elecciones <strong>hab&iacute;a propiciado la aplicaci&oacute;n de la amnist&iacute;a,</strong> en virtud del principio de la ley penal m&aacute;s benigna. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, el juicio a las juntas no se efectu&oacute; como hab&iacute;a pensado Alfons&iacute;n. Su hist&oacute;rica decisi&oacute;n fue la condici&oacute;n necesaria, pero no la suficiente para la realizaci&oacute;n del juicio. La estrategia inicial del presidente consisti&oacute; en que el juicio fuera llevado a cabo por los tribunales militares, con un control posterior de un tribunal civil para evitar que se incurriera en arbitrariedades. De esta manera, se pensaba, los militares se autojuzgar&iacute;an. &nbsp;Otro actor institucional relevante, el Congreso, <strong>corrigi&oacute; de manera decisiva esta cuesti&oacute;n</strong>. Le dio un plazo al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas para hacer su tarea y le otorg&oacute; a la C&aacute;mara Federal que correspondiera el control del tr&aacute;mite del expediente y la posibilidad de avocarse al conocimiento de la causa en caso de demoras injustificadas.<strong> Sin este cambio introducido por los legisladores no hubiera habido juicio, tampoco si Alfons&iacute;n hubiera vetado la modificaci&oacute;n a su estrategia, pero no lo hizo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otra condici&oacute;n fue que la C&aacute;mara Federal decidiera efectivamente avocarse a la causa, en medio de un contexto sumamente complejo y dif&iacute;cil. Y que resolviera<strong> no aplicar las normas del enjuiciamiento procesal penal corriente</strong>, como muchos sosten&iacute;an que correspond&iacute;a, sino las toscas reglas del C&oacute;digo de Justicia Militar para los juicios sumarios en tiempo de guerra, <strong>que posibilitaban un juicio oral y p&uacute;blico con una fuerte intervenci&oacute;n del fiscal. </strong>Sin esta decisi&oacute;n de la C&aacute;mara,<strong> nunca habr&iacute;amos &ldquo;visto&rdquo; un juicio a las juntas</strong>, ya que habr&iacute;a tramitado por escrito. Y hay que sumar otra condici&oacute;n: <strong>la labor de la CONADEP, </strong>cuya creaci&oacute;n obedeci&oacute; a otra iniciativa monumental de Alfons&iacute;n,<strong> con la oposici&oacute;n de los organismos de derechos humanos y del peronismo</strong>,&nbsp;que permiti&oacute; que la fiscal&iacute;a pudiera seleccionar los casos &ldquo;paradigm&aacute;ticos&rdquo; concretos para imputarles a los excomandantes. Finalmente, la organizaci&oacute;n y planificaci&oacute;n del juicio por parte de la C&aacute;mara y la gran labor que desarroll&oacute; la Fiscal&iacute;a, permitieron que el proceso pudiera culminar en tiempo &uacute;til. 
    </p><p class="article-text">
        A esta prieta s&iacute;ntesis de condiciones que fueron necesarias para el juicio le faltan much&iacute;simas m&aacute;s de distinto orden. La pel&iacute;cula centra su relato exclusivamente en el cap&iacute;tulo relativo a la actuaci&oacute;n de los fiscales, relativizando u omitiendo toda otra circunstancia. Una obra art&iacute;stica y de finalidad comercial tiene el leg&iacute;timo derecho de contar las cosas como entienda m&aacute;s conveniente a sus prop&oacute;sitos.<strong> &iquest;Le es reprochable una ausencia de rigor hist&oacute;rico? Creo que no, pero trat&aacute;ndose de una obra que pretende reflejar un acontecimiento trascendental para nuestra democracia, es saludable se&ntilde;alar las omisiones, ausencias y errores hist&oacute;ricos en la presentaci&oacute;n de los temas. </strong>El desdibujamiento de la figura de Alfons&iacute;n, de la importancia de la CONADEP y la no menci&oacute;n del partido del gobierno,&nbsp;hacen presumir que se quiso edulcorar pol&iacute;ticamente al film para evitar cuestionamientos ulteriores. M&aacute;s a&uacute;n, la omisi&oacute;n de los indultos en las placas finales, que pretenden narrar objetivamente hechos, resulta sencillamente inexplicable y permite sospechar una intenci&oacute;n deliberada. 
    </p><p class="article-text">
        En suma, bienvenida 1985 como hecho art&iacute;stico y por su ayuda a recordar algo tan importante para el pa&iacute;s, aunque no dejemos de tener en claro que las cosas no fueron tan as&iacute; como cuenta &nbsp;la pel&iacute;cula. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;CC</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Gil Lavedra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ricardo-gil-lavedra-omisiones-ficcion-raul-alfonsin_129_9626947.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Oct 2022 03:02:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las omisiones de la ficción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina 1985,Juicio a las Juntas Militares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago Mitre: "Puede ser que haya querido hacer una película de algo que salió bien"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/santiago-mitre-haya-querido-pelicula-salio_1_9586051.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/785b7eee-3042-4daa-b5b4-57c4a510643c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1818y332.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago Mitre: &quot;Puede ser que haya querido hacer una película de algo que salió bien&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dice que una "admiración enorme" hacia el Juicio a las Juntas lo llevó a filmar "Argentina, 1985", la película que recrea uno de los  momentos históricos de la restauración democrática. Cómo fue filmar y ficcionalizar el hito de la justicia post dictadura.</p></div><p class="article-text">
        Hace mucho que el estreno de la pel&iacute;cula <em><strong>Argentina,1985</strong></em> genera expectativas. Por un lado, su director, Santiago Mitre, viene pintando con sus pel&iacute;culas los dilemas y preguntas sobre el poder y la pol&iacute;tica en distintos &aacute;mbitos. Por otro lado, si bien el Juicio a las Juntas tuvo algunas representaciones documentales &ndash;la &uacute;ltima fue &ldquo;oficial&rdquo;, producida por Canal Encuentro&ndash;, esta parte de la dictadura, es decir su tramitaci&oacute;n bajo las reglas democr&aacute;ticas, no hab&iacute;a sido abordada por la ficci&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Argentina, 1985&quot;                            </span>
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        Pero <em>Argentina, 1985, </em>co-guionada por Mitre y Mariano Llin&aacute;s y co-producida entre Amazon Prime, Kenya Films (del Chino y Ricardo Dar&iacute;n) y La Uni&oacute;n de los R&iacute;os (fundada por el propio Mitre y otros/as) e Infinity Hill (Axel Kuschevatzky y socios) no es una pel&iacute;cula <em>burocr&aacute;tica</em>, es decir, que se dedica a ficcionalizar los dilemas t&eacute;cnicos y t&eacute;cnico-pol&iacute;ticos del juicio que en buena medida aunque no solamente dise&ntilde;aron los especialistas en Derecho Carlos Nino y Jaime Malamud Goti para juzgar a una cantidad de militares en los tribunales civiles por los cr&iacute;menes que hab&iacute;an cometido cuando estaban en el poder. En cambio, la pel&iacute;cula establece una reconstrucci&oacute;n hist&oacute;rica rigurosa &ndash;en la que participaron adem&aacute;s de los guionistas Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez y Federico Scigliano&ndash; sobre c&oacute;mo, a pesar de la resistencia de muchos de los funcionarios de Alfons&iacute;n y del desinter&eacute;s de buena parte de la sociedad, un fiscal no demasiado conectado, Julio C&eacute;sar Strassera, lider&oacute; la investigaci&oacute;n y la acusaci&oacute;n m&aacute;s importante de la historia argentina reciente. Para hacerlo, se vali&oacute; de un grupo de j&oacute;venes inexpertos y sin v&iacute;nculos con el gobierno que se investigaba y un fiscal adjunto, tambi&eacute;n joven e inexperto, llamado Luis Moreno Ocampo.&nbsp;
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                &quot;Argentina,1985&quot;                            </span>
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        La pel&iacute;cula no ahorra en impacto emocional de alto voltaje: la recreaci&oacute;n de testimonios de v&iacute;ctimas que se presentan ante el tribunal vuelve a estrujar la garganta, como tambi&eacute;n los hits del alegato. Y Strassera, interpretado por Ricardo Dar&iacute;n, es presentado como un h&eacute;roe improbable, con pocos claroscuros tratados con sutileza. En ese sentido, <em>Argentina, 1985</em> elige pr&aacute;cticamente no dedicarse a c&oacute;mo la din&aacute;mica social y pol&iacute;tica de la &uacute;ltima d&eacute;cada erosion&oacute; el recuerdo de su figura y decisiva acci&oacute;n al menos para una parte de las personas involucradas en la agenda de derechos humanos: baste recordar como ejemplo que en 2010 un funcionario del entonces gobierno y tambi&eacute;n del actual, An&iacute;bal Fern&aacute;ndez, lleg&oacute; a tratarlo de &ldquo;impresentable&rdquo; y que cuando muri&oacute; en 2015 miembros de la entonces oposici&oacute;n y tambi&eacute;n de la actual, como Patricia Bullrich, le exig&iacute;an a la presidenta mayores homenajes a sabiendas de lo que ya sab&iacute;an todos: Strassera era un nombre fagocitado por la grieta.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de la pel&iacute;cula de volver a 1985 sin una mirada sobre el devenir posterior del juicio y sus figuras puede ser le&iacute;da como una elecci&oacute;n por un relato m&aacute;s cronol&oacute;gico y con destellos &eacute;picos. Pero tambi&eacute;n puede verse en esa aparente ingenuidad una apuesta ideol&oacute;gica osada: volver al llamado Consenso del Nunca M&aacute;s. No por nada, uno de los personajes constantes y centrales es la mam&aacute; de Moreno Ocampo (interpretado por Peter Lanzani): una mujer, personificada por Susana Pampin, que no solamente era de familia militar como el fiscal adjunto sino que iba los domingos a misa con Videla: el juicio, dice su hijo en la pel&iacute;cula, ten&iacute;a que convencer a todos de que Videla ten&iacute;a que estar preso. Tambi&eacute;n a su mam&aacute;. As&iacute;, la pel&iacute;cula busca volver a poner las cosas en su lugar, <strong>volver a recordar los horrores de la dictadura sin la relectura partidizada que se populariz&oacute; en la &uacute;ltima d&eacute;cada y los convirti&oacute; en municiones de la batalla cultural hasta anestesiar su sentido primario</strong>: tal vez era necesario volver a escuchar que la dictadura hizo parir a una mujer esposada en la parte de atr&aacute;s de un auto, le prohibi&oacute; abrazar a su hija reci&eacute;n nacida y reci&eacute;n parida la hizo limpiar una sala; que secuestr&oacute; a una mujer delante de sus hijos chicos, tortur&oacute; a un hombre en un centro clandestino durante horas y por diversi&oacute;n, para lograr que dijera que se la <em>com&iacute;a doblada</em>. &nbsp;&nbsp;
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        <em>Argentina, 1985</em> cuenta una historia en la que las v&iacute;ctimas de la dictadura son v&iacute;ctimas y Strassera y su equipo, pero tambi&eacute;n Alfons&iacute;n &ndash;aunque su empuje aparece en la pel&iacute;cula matizado por alfiles del gobierno que presionaban en contra&ndash;, llevaron a cabo una odisea por la que merecen ser recordados y celebrados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula establece tambi&eacute;n un di&aacute;logo delicado con c&oacute;mo el juicio se mostr&oacute; y no se mostr&oacute; en esa &eacute;poca: las im&aacute;genes de los militares en el banquillo, como estudi&oacute; la investigadora Claudia Feld, pero tambi&eacute;n la exposici&oacute;n de las v&iacute;ctimas convirtieron al juicio en una discusi&oacute;n abierta sobre c&oacute;mo se muestra el poder cuando es juzgado. Y tambi&eacute;n el dolor. Mitre cuenta que como parte de su investigaci&oacute;n trabaj&oacute; con el material de archivo que hoy conserva Memoria Abierta &ndash;hay un trabajo de montaje con el archivo documental en algunos momentos puntuales de la pel&iacute;cula, que es enteramente una ficci&oacute;n&ndash; pero tambi&eacute;n con una serie televisiva que realiz&oacute; Carlos Somigliana, uno de los personajes m&aacute;s entra&ntilde;ables del film: el dramaturgo y abogado hab&iacute;a logrado realizar una serie de cap&iacute;tulos a partir de las cintas de ATC durante 1986, pero su estreno se pospuso hasta nunca por las presiones y luego los levantamientos militares.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Argentina, 1985. ©Amazon Studios La Unión de los Ríos Kenya Films Infinity Hill Ph Lina Etchesuri 1                            </span>
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        <strong>&iquest;C&oacute;mo fue la decisi&oacute;n de hacer una pel&iacute;cula sobre el juicio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo ten&iacute;a una admiraci&oacute;n enorme por el juicio del 85, me parece un hecho del cual todos los argentinos deber&iacute;amos sentirnos orgullosos. Por el contexto en que se hizo, a un a&ntilde;o de haber recuperado la democracia, con un partido militar fuerte y amenazante, con una regi&oacute;n gobernada por dictaduras militares&hellip; La decisi&oacute;n de Alfons&iacute;n de hacer este juicio fue muy valiente, y eso me parec&iacute;a que era algo potencialmente filmable sobre lo cual ten&iacute;a ganas de trabajar. Luego, cuando empez&oacute; la investigaci&oacute;n, me empec&eacute; a enterar de un mont&oacute;n de cosas que lo hicieron cada vez m&aacute;s interesante y cada vez m&aacute;s filmable. Creo que mi momento de quiebre fue entender c&oacute;mo funcionaba esa justicia de la post dictadura que era una justicia con mucha gente que hab&iacute;a sido parte de la justicia que funcion&oacute; durante la dictadura, entonces hab&iacute;a muchas suspicacias y mucho recelo con el juicio, como si no quisieran que se hiciera o temieran que se hiciera, la verdad es que no lo termino de entender. Strassera tuvo que recurrir a Moreno Ocampo, que era un abogado inexperto, y luego convoc&oacute; a un equipo de funcionarios muy menores, muy j&oacute;venes, sin ning&uacute;n tipo de experiencia, algunos ni siquiera hab&iacute;an terminado los estudios universitarios. Esa imagen del viejo abogado que le toca esa tarea y no se siente del todo c&oacute;modo y tiene que apoyarse en un equipo de j&oacute;venes para llevarla adelante me parec&iacute;a una imagen potente en t&eacute;rminos cinematogr&aacute;ficos para poder encauzar una pel&iacute;cula que se enraizaba en una tradici&oacute;n del cine cl&aacute;sico. <strong>Me parec&iacute;a que la pel&iacute;cula ten&iacute;a que ser muy cristalina y muy cl&aacute;sica en la manera en la que narraba el hecho</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sos un cineasta al que le interesan las instituciones pol&iacute;ticas, no s&oacute;lo la pol&iacute;tica en s&iacute;, pero es la primera vez que que haces algo basado en un hecho real que adem&aacute;s es h&iacute;per conocido&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No tan conocidos, eh. Lo primero que hicimos con Llin&aacute;s, mi co-guionista, fue entender cu&aacute;nto la gente recordaba el juicio del 85. Hablamos con mucha gente y Mariano les hac&iacute;a una especie de cuestionario que grababa en video. Entrevistamos a gente de la cultura importante y, en general, se mezclaba todo con todo. Nosotros ten&iacute;amos que entender cuando hab&iacute;a que contar el Juicio a las Juntas cu&aacute;nto hab&iacute;a que contar: hab&iacute;a que contar todo. Hab&iacute;a que contar todo de vuelta porque ya los 35 a&ntilde;os casi 40 produjeron una especie de mezcla de informaci&oacute;n en gente que lo vivi&oacute;, y ni hablar en la gente joven, que no saben mucho. Entonces tuvimos que arrancar y contar la pel&iacute;cula reponiendo informaci&oacute;n, mucha de ella nosotros tampoco la conoc&iacute;amos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bueno, pero por m&aacute;s de que la gente no recordara o conociera los detalles, es un hecho hist&oacute;rico y complejo &iquest;cu&aacute;les son los desaf&iacute;os de contar una historia basada en algo que sucedi&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es una vaca sagrada. En eso sab&iacute;amos que lo ten&iacute;amos que tratar con mucho respeto y mucha precisi&oacute;n. En cualquier caso te voy a decir, y vuelvo a la imagen de la investigaci&oacute;n porque fue lo que nos nutri&oacute; y lo que le dio identidad a la pel&iacute;cula, nosotros &iacute;bamos, habl&aacute;bamos con gente, con periodistas que hab&iacute;an cubierto el juicio, con amigos que entend&iacute;an del tema, luego empezamos a hablar con los protagonistas y cada persona con la que habl&aacute;bamos nos daba una palabra de aliento e inter&eacute;s tipo &ldquo;qu&eacute; bueno que van a hacer una pel&iacute;cula sobre esto&rdquo;. Era como despertar un poco a un gigante dormido y est&aacute; bueno porque adem&aacute;s de los hechos hist&oacute;ricos poder hablar con las personas que fueron parte de todo el gran proceso que fue Juicio a las Juntas que por supuesto no es solo el Juicio a las Juntas sino por ejemplo toda la investigaci&oacute;n de la CONADEP nos hizo conocerlas, entonces despu&eacute;s cuando nos pon&iacute;amos a escribir no era escribir sobre un personaje de ficci&oacute;n, era escribir sobre un tipo que posiblemente iba a estar en el cine viendo ser representado. Necesit&aacute;bamos ser m&aacute;s respetuosos y tener conciencia de lo que significa basarse en hechos reales.
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                Ricardo Darín y Peter Lanzani en Argentina, 1985 ©Amazon Studios La Unión de los Ríos Kenya Films Infinity Hill Ph Lina Etchesuri 1                            </span>
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        <strong>Hay algo de la pel&iacute;cula que implica retomar lo que se llama como el &ldquo;consenso del Nunca M&aacute;s&rdquo; que surge despu&eacute;s del juicio y que muchos postulan que se rompi&oacute; durante la grieta y en el presente. &iquest;Eso es un tema con el que te encontraste en el proceso o era una idea previa ir a retomar en este momento tan polarizado un momento de cierta comuni&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil la respuesta porque si te tengo que ser sincero te tengo que decir que no, que a mi el Juicio a las Juntas me parec&iacute;a que ten&iacute;a una cantidad de elementos tan interesantes como para hacer una pel&iacute;cula y no pensaba en el valor simb&oacute;lico o el mensaje que le pod&iacute;a estar dando en esta sociedad. Porque no puedo pensar as&iacute;, es demasiada responsabilidad para un director de cine pensar c&oacute;mo vas a interpelar al p&uacute;blico, hay problemas que son muchos m&aacute;s inmediatos cuando uno se sienta a trabajar en algo: la reproducci&oacute;n ficcional, el cuento cinematogr&aacute;fico, que es muy dif&iacute;cil. Porque si uno no se propone hacer una pel&iacute;cula buena esa pel&iacute;cula nunca va a hablar con la gente de una manera buena entonces no puedo estar pensando en eso. Ahora, son cosas en las que pienso a posteriori. Pero no es que me propuse hacer la pel&iacute;cula. Por supuesto que el juicio es un s&iacute;mbolo de unidad, c&oacute;mo se reconstruy&oacute; un pa&iacute;s luego de un episodio atroz de la historia, posiblemente el m&aacute;s atroz de la historia argentina, y se reconstruy&oacute; por medio de algo que estaba bien y eso logr&oacute; por un momento reunir a una sociedad muy lastimada. En eso s&iacute; me parece un emblema, y me parece importante que exista esta recreaci&oacute;n ficcional que hicimos nosotros como un hecho cinematogr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>S&iacute;, pero vos sabes que, por dar un ejemplo, Strassera muri&oacute; como &ldquo;enemigo&rdquo; del kirchnerismo y tomaste una decisi&oacute;n de no ir por un lado que tambi&eacute;n hubiera sido hablar sobre el juicio pero con una relaci&oacute;n con el presente mucho m&aacute;s conflictiva o hinc&aacute;ndole al problema de la polarizaci&oacute;n actual&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, puede ser que haya querido hacer una pel&iacute;cula un poco m&aacute;s optimista y me parec&iacute;a que el Juicio a las Juntas reun&iacute;a todas estas caracter&iacute;sticas como para poder hacerla. <strong>Una gesta de la democracia, un hecho heroico de la democracia: algo que sali&oacute; bien o durante un tiempo sali&oacute; bien.</strong> Y hab&iacute;a algo tambi&eacute;n&hellip; porque Alfons&iacute;n arm&oacute; el contexto, hizo campa&ntilde;a por enjuiciar, pero luego la sociedad no s&eacute; si lo quer&iacute;a. El juicio fue el que termin&oacute; de consolidar esta cosa de juzgar a los cr&iacute;menes de la dictadura para siempre. Algo que me preguntaba mucho es: <strong>si no hubiera habido reapertura de causas, no s&eacute; si hubiera podido haber una pel&iacute;cula sobre el juicio de 1985 como la que hice yo</strong>. No s&eacute;. Yo siento que este hecho del 85 inicia algo que a pesar de su interrupci&oacute;n terrible durante el menemismo se continu&oacute;, se pudo reabrir y continuar. Hay algo que todav&iacute;a sigue funcionando.
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                    alt="Julio César Strassera y Luis Moreno Ocampo el día del alegato final del Juicio a las Juntas. Habían comenzado el 11 de septiembre y por primera vez todos los acusados debieron estar juntos en el tribunal para escucharlo."
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            <span class="title">
                Julio César Strassera y Luis Moreno Ocampo el día del alegato final del Juicio a las Juntas. Habían comenzado el 11 de septiembre y por primera vez todos los acusados debieron estar juntos en el tribunal para escucharlo.                            </span>
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        <strong>Durante la funci&oacute;n en Cine Club N&uacute;cleo la gente cuando el personaje de Strassera termina el alegato aplaudi&oacute;. Es un momento en el que mucha gente est&aacute; volviendo a actividades colectivas despu&eacute;s de la pandemia, &iquest;fantase&aacute;s con la reacci&oacute;n que puede generar en el cine?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gusta el cine como hecho colectivo, estar en una sala oscura compartiendo con gente el hecho de ver una pel&iacute;cula, soy un fan&aacute;tico de eso y era el momento que m&aacute;s esperaba con esta pel&iacute;cula, ver c&oacute;mo la gente iba a ver a la sala una pel&iacute;cula con un caudal hist&oacute;rico y emocional tan grande. Por suerte pudimos hacerlo en una dimensi&oacute;n, te voy a decir, hist&oacute;rica para las limitaciones que hubo con esta pelea que hubo entre las plataformas y algunos exhibidores de capitales internacionales <em>[N. de la R.: Amazon Prime estrena en su plataforma la pel&iacute;cula el 20 de octubre, dej&aacute;ndole una exclusividad a los cines 21 d&iacute;as. Esto motiv&oacute; que las principales cadenas de cines del pa&iacute;s, Cinemark, Hoyts, Showcase y Cin&eacute;polis, no la estrenen]</em>. Me hubiese gustado que se viera en m&aacute;s salas pero se va a ver un mont&oacute;n, y se va a ver en espacios que no son tan concurridos, a los que creo que esta pelea va a ayudar, porque se est&aacute; generando una expectativa enorme con funciones agotadas ya para el fin de semana en algunas ciudades como Capital Federal, C&oacute;rdoba o Mendoza.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <strong>&iquest;Cre&eacute;s que van a rever su decisi&oacute;n los gigantes de las salas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No con esta pel&iacute;cula. Me parece que la van a rever a futuro; es una decisi&oacute;n absurda porque son dos hechos distintos y deber&iacute;an retroalimentarse. Me parece que las plataformas tambi&eacute;n deber&iacute;an rever su manera de dialogar con los exhibidores, porque si no te pasa una situaci&oacute;n un poco rara como esta. En alg&uacute;n momento, el a&ntilde;o que viene quiz&aacute;s, se van a poder potenciar mutuamente. Hay pueblos o ciudades que no tienen cines y ah&iacute; podr&iacute;a llegar la plataforma y eso tambi&eacute;n est&aacute; bueno. Est&aacute;s en todos lados en Argentina y en todo el mundo. Est&aacute; bueno que existan las dos cosas y que puedan encontrar una manera l&oacute;gica y no pele&aacute;ndose como nos pas&oacute; a nosotros. Pero estoy seguro de que va a pasar porque venimos hablando con gente de la distribuci&oacute;n de cine y nadie quiere que pase esto. Es m&aacute;s parte de una coyuntura de la transici&oacute;n cinematogr&aacute;fica que un desprecio real por la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; implic&oacute; hacer una pel&iacute;cula sobre un hecho hist&oacute;rico argentino para un p&uacute;blico internacional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Juicio a las Juntas es un hecho con un respeto internacional enorme. La pel&iacute;cula interpela directamente a muchas personas de otros pa&iacute;ses sobre c&oacute;mo se manej&oacute; la transici&oacute;n democr&aacute;tica o c&oacute;mo se investigaron los cr&iacute;menes de sus dictaduras. Hablamos con gente de Brasil a los que les interpela de manera directa, o gente de Espa&ntilde;a: los cr&iacute;menes del franquismo no se investigaron, las desapariciones del franquismo no se investigaron y ven esta pel&iacute;cula y los interpela y todas las notas que salen hablan de esto, lo cual est&aacute; bueno, porque una pel&iacute;cula tan argentina moviliza un pedido de la sociedad espa&ntilde;ola o una parte de la sociedad espa&ntilde;ola que quiere que se investigue.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tu &oacute;pera prima, </strong><em><strong>El estudiante</strong></em><strong>, fue una pel&iacute;cula independiente sobre pol&iacute;tica universitaria en una universidad p&uacute;blica argentina. Esta &uacute;ltima es una coproducci&oacute;n con Amazon sobre un hecho pol&iacute;tico que busca interpelar a p&uacute;blicos de distintos pa&iacute;ses: &iquest;hay algo te perd&eacute;s en ese cambio de escala?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo no la siento tan distinta. Supongo que porque fueron muy dif&iacute;ciles de hacer las dos: es hablar con mucha precisi&oacute;n sobre algo que existe en tu pa&iacute;s. El universo de la pol&iacute;tica universitaria es un universo argentino y es un universo marciano. Es hablar con precisi&oacute;n y universalidad. Y el juicio tambi&eacute;n. Voy a decir una frase hecha: pinta tu aldea y pintar&aacute;s el mundo. En los dos casos hab&iacute;a algo de eso. Despu&eacute;s el cambio de escala es enorme porque <em>El estudiante</em> se hizo con 35 mil d&oacute;lares y esta pel&iacute;cula cost&oacute; mucho m&aacute;s. Pero yo sigo trabajando con la misma gente: mi productora es la misma, el montajista, el sonidista, la directora de arte. Son mis amigos con los que hice siempre pel&iacute;culas y bueno nos vamos volviendo m&aacute;s profesionales y podemos manejar presupuestos m&aacute;s grandes, pero me mantengo con mis amigos para hacer las pel&iacute;culas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/santiago-mitre-haya-querido-pelicula-salio_1_9586051.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Oct 2022 03:03:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago Mitre: "Puede ser que haya querido hacer una película de algo que salió bien"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Ricardo Darín,Juicio a las Juntas Militares,Santiago Mitre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Argentina, 1985": en qué cines se podrá ver la película sobre el Juicio a las Juntas Militares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/argentina-1985-cines-podra-ver-pelicula-juicio-juntas-militares_1_9571119.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e7be73d-8c97-4d68-b4c2-04ef41750c9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Argentina, 1985&quot;: en qué cines se podrá ver la película sobre el Juicio a las Juntas Militares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La película que protagonizan Ricardo Darín, Peter Lanzani y Alejandra Flechner se estrenará el jueves 29 de septiembre en 223 salas de todo el país. Uno por uno, provincia por provincia, te contamos en qué cines se podrá ver.</p></div><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Argentina, 1985&rdquo;</strong> es uno de los estrenos nacionales m&aacute;s esperados de este a&ntilde;o. Sin embargo, su llegada al streaming, de la mano de la plataforma Prime Video, gener&oacute; controversia e impuls&oacute; a importantes cadenas de cine a no proyectar el film de Santiago Mitre en sus salas.
    </p><p class="article-text">
        En medio de la pol&eacute;mica y las especulaciones, <strong>Axel Kuschevatzky</strong> -uno de los productores del proyecto- aclar&oacute; c&oacute;mo podr&aacute; verse en la pantalla grande.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No vamos a negar que las reglas est&aacute;n cambiando, pero de todas maneras <strong>se va estrenar en mas de 200 salas en todo el pa&iacute;s</strong>, va a llegar a todas las regiones, porque queremos que todo el mundo acceda a la posibilidad de disfrutarla&rdquo;, coment&oacute; en conferencia de prensa.&nbsp;.
    </p><p class="article-text">
        Y desminti&oacute; que el estreno en streaming obligue a las salas a levantar la programaci&oacute;n de la pel&iacute;cula.<strong> &ldquo;No va a estar solamente tres semanas en cartel, va a estar todo el tiempo que sea necesario. Luego se va a poder ver en la plataforma, pero va a seguir en los cines&rdquo;</strong>, asegur&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y de cara al lanzamiento del<strong> jueves 29 de septiembre</strong>, el distribuidor local Digicine anunci&oacute; que la pel&iacute;cula de Santiago Mitre sobre el Juicio a las Juntas Militares, que tiene a <strong>Ricardo Dar&iacute;n, Peter Lanzani y Alejandra Flechner</strong> como protagonistas,&nbsp;se podr&aacute; ver en <strong>223 salas de todo el pa&iacute;s</strong>. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h2 class="article-text">Los cines confirmados:</h2><h3 class="article-text">CABA: </h3><p class="article-text">
        Multiplex Belgrano (BELGRANO), Atlas Caballito (CABALLITO), Lorca (CENTRO), Rivera Indarte (FLORES), Multiplex Lavalle (LAVALLE), Atlas Liniers (LINIERS), Paseo Alcorta (PALERMO), Patio Bullrich (RECOLETA), Cinema Devoto (VILLA DEVOTO).
    </p><h3 class="article-text">Gran Buenos Aires </h3><p class="article-text">
        Atlas Nordelta (NORDELTA, TIGRE), Multiplex Palmas del Pilar (PILAR), Cine Escobar (ESCOBAR), Helios Palomar (EL PALOMAR), Cine Teatro Auditorio Universidad Nacional de La Matanza (LA MATANZA), V&iacute;ctor Show Cinemas (VILLA BOSCH), Canning Multiplex (CANNING), Cinema Adrogu&eacute; (ADROGU&Eacute;),&nbsp;CPM Shopping Adrogu&eacute; (ADROGU&Eacute;), CPM Shopping Gonz&aacute;lez Cat&aacute;n (GONZ&Aacute;LEZ CAT&Aacute;N), Cinemacenter Varela (FLORENCIO VARELA), Cinema Paradiso (LA PLATA), Cinema City (LA PLATA), Cine Teatro Municipal Quilmes - Espacio INCAA (QUILMES), Shopping Los Nogales (TRISTAN SUAREZ).
    </p><h3 class="article-text">PROVINCIA DE BUENOS AIRES</h3><p class="article-text">
        Espa&ntilde;ol 25 De Mayo (25 DE MAYO), Tu Cine 9 De Julio (9 DE JULIO), Cinema Flix Azul (AZUL), Visi&oacute;n Bah&iacute;a Blanca (BAH&Iacute;A BLANCA), Visual Bah&iacute;a Blanca (BAH&Iacute;A BLANCA), Cinemacenter Bah&iacute;a Blanca (BAH&Iacute;A BLANCA), Par&iacute;s Balcarce (BALCARCE),&nbsp;Atilio Marinelli Benito Ju&aacute;rez (BENITO JU&Aacute;REZ), Cine Centro Cultural Bragado (BRAGADO), Complejo Campana (CAMPANA), Cine Avenida Castelli (CASTELLI), Espa&ntilde;ol Chacabuco (CHACABUCO), Tu Cine Chivilcoy (CHIVILCOY), Espa&ntilde;ol Chivilcoy (CHIVILCOY),&nbsp;Metropol Chivilcoy (CHIVILCOY), Cine Teatro Col&oacute;n (COL&Oacute;N), Cine Italia, Coronel Su&aacute;rez (CORONEL SU&Aacute;REZ), Espa&ntilde;ol General Belgrano (GENERAL BELGRANO), Tu Cine Jun&iacute;n (JUN&Iacute;N), San Mart&iacute;n De Las Flores (LAS FLORES), Club Jorge Newbery Lincoln (LINCOLN),&nbsp;Cine Italiano De Lobos (LOBOS), Leonardo Favio - Los Toldos (LOS TOLDOS), Cinema Rosso Lujan (LUJAN), California Mar De Ajo (MAR DE AJO), Cines Paseo Aldrey (MAR DEL PLATA), Cinema (MAR DEL PLATA), Paseo Diagonal (MAR DEL PLATA), Ambassador (MAR DEL PLATA), Mercedes (MERCEDES), Ocean Necochea (NECOCHEA), Flix Olavarr&iacute;a (OLAVARR&Iacute;A), Par&iacute;s Olavarr&iacute;a (OLAVARR&Iacute;A), Cinema Pergamino (PERGAMINO), Cine Teatro Municipal Pila (PILA), Oasis Pinamar (PINAMAR), Frances Rojas (ROJAS), Cine Teatro Espa&ntilde;ol Saladillo (SALADILLO),&nbsp;Sociedad Italiana Salliquelo (SALLIQUELO), Cervantes Salto (SALTO), Arenas San Bernardo (SAN BERNARDO), Tuy&uacute; San Clemente (SAN CLEMENTE), Palma San Pedro (SAN PEDRO), Municipalidad Santa Rosa de Lima (SANTA ROSA DE LIMA),&nbsp;Yanel Santa Teresita (SANTA TERESITA), Cinemacenter Tandil (TANDIL), Centro Cultural Tapalqu&eacute; (TAPALQU&Eacute;), Cine Club Barrio Alegre Trenque Lauquen (TRENQUE LAUQUEN), Tortoni Tres Arroyos (TRES ARROYOS), Cine Teatro Coliseo Z&aacute;rate (Z&Aacute;RATE).
    </p><h3 class="article-text">CATAMARCA</h3><p class="article-text">
        Cinemacenter Alto del Solar (CATAMARCA), Cinemacenter Catamarca (CATAMARCA).
    </p><h3 class="article-text">CHACO</h3><p class="article-text">
        Cinemacenter Av Avalos (RESISTENCIA), Cinemacenter Resistencia 3 (RESISTENCIA), Cines De La Costa Resistencia (RESISTENCIA).
    </p><h3 class="article-text">CHUBUT</h3><p class="article-text">
        Auditorium Puerto Madryn (PUERTO MADRYN), Cine Coliseo Espa&ntilde;ol (COMODORO RIVADAVIA), Cine Auditorio Municipal (ESQUEL ESQUEL), Jos&eacute; Hern&aacute;ndez De Rawson (RAWSON), Rex Viedma (VIEDMA), Cine Coliseo Trelew (TRELEW).
    </p><h3 class="article-text">C&Oacute;RDOBA</h3><p class="article-text">
        Dinosaurio Mall (C&Oacute;RDOBA), Cinemacenter Alta Gracia (ALTA GRACIA), Cinema 2000 Arroyito (ARROYITO), Sud Cinemas Bell Ville (BELL VILLE), Coop Canals (CANALS), Enrique Mui&ntilde;o Capilla Del Monte (CAPILLA DEL MONTE), Dino Ruta 20 (C&Oacute;RDOBA), Cinerama (C&Oacute;RDOBA), Gran Rex (C&Oacute;RDOBA), Sunstar C&oacute;rdoba (C&Oacute;RDOBA), Atlas Cosqu&iacute;n (COSQU&Iacute;N), Aida Cruz del Eje (CRUZ DEL EJE), Cooperativo de Elena (ELENA), Las Tipas Jes&uacute;s Mar&iacute;a (JES&Uacute;S MAR&Iacute;A), Moderno La Francia (LA FRANCIA), Cines del Paseo (R&Iacute;O CUARTO), Cinema Strike R&iacute;o Tercero (R&Iacute;O TERCERO),&nbsp;Ceyal Vicu&ntilde;a Mackenna (VICU&Ntilde;A MACKENA), Holiday Carlos Paz (VILLA CARLOS PAZ), Gral Paz Villa Del Rosario (VILLA DEL ROSARIO), Cine Eter Villa Dolores (VILLA DOLORES), Sud Cinemas Villa Mar&iacute;a (VILLA MAR&Iacute;A), Las Tipas San Francisco (SAN FRANCISCO), Las Tipas San Jorge (SAN JORGE).
    </p><h3 class="article-text">CORRIENTES</h3><p class="article-text">
        Sociedad Rural Curuz&uacute; Cuati&aacute; (CURUZU CUATIA), Cine Fantasio - Bella Vista (BELLA VISTA), Cinemacenter Corrientes (CORRIENTES), Cines De La Costa Centenario (CORRIENTES), Cines De La Costa Costanera (CORRIENTES), Cines De La Costa Goya (GOYA).
    </p><h3 class="article-text">ENTRE R&Iacute;OS</h3><p class="article-text">
        C&iacute;rculo Obrero Paran&aacute; (PARAN&Aacute;), Cine Gran Libertad (CHAJAR&Iacute;), Starlight Cinema Digital (COL&Oacute;N), Cinema San Mart&iacute;n (CONCEPCION DEL URUGUAY), Gran Ode&oacute;n Concordia (CONCORDIA), Marconi Diamante (DIAMANTE), Cine Boulevard (GUALEGUAY) Cinema Concept (GUALEGUAYCHU), Urquiza San Jos&eacute; (SAN JOS&Eacute;), Cine Teatro Victoria (VICTORIA), Berisso Villaguay (VILLAGUAY).
    </p><h3 class="article-text">JUJUY</h3><p class="article-text">
        Alfa Jujuy (JUJUY), Annuar Jujuy (JUJUY), N&eacute;stor Kichner Palpala (PALPALA).
    </p><h3 class="article-text">LA PAMPA</h3><p class="article-text">
        Milenium Santa Rosa (SANTA ROSA), Cine Gran Pampa General Pico (GENERAL PICO), Cine Teatro General Pico (GENERAL PICO).
    </p><h3 class="article-text">LA RIOJA</h3><p class="article-text">
        Cinemacenter La Rioja (LA RIOJA), Cinema 3D La Rioja (LA RIOJA), Cinema 3D La Rioja (LA RIOJA), Cinema 3D Chilecito (CHILECITO).
    </p><h3 class="article-text">MISIONES</h3><p class="article-text">
        Casino Ober&aacute; (OBER&Aacute;), Sunstar Posadas (POSADAS).
    </p><h3 class="article-text">NEUQU&Eacute;N</h3><p class="article-text">
        Espa&ntilde;ol (NEUQU&Eacute;N), Rex Cutral Co (CUTRAL CO), Rinc&oacute;n de Los Sauces (LOS SAUCES), Cine Amankay (SAN MART&Iacute;N DE LOS ANDES), Municipal Zapala (ZAPALA).
    </p><h3 class="article-text">SALTA</h3><p class="article-text">
        &Oacute;pera Salta (SALTA), Open Plaza Tartagal (TARTAGAL), Cine Club Metan (METAN), Casa De La Cultura Oran (ORAN).
    </p><h3 class="article-text">SAN JUAN</h3><p class="article-text">
        CPM San Juan (SAN JUAN), Play Cinema San Juan (SAN JUAN), Cinemacenter San Juan (SAN JUAN).
    </p><h3 class="article-text">SAN LUIS</h3><p class="article-text">
        Cinemacenter San Luis (SAN LUIS), Cinestar Merlo San Luis (MERLO). Cine F&eacute;nix Villa (MERCEDES).
    </p><h3 class="article-text">SANTA CRUZ</h3><p class="article-text">
        Cine Municipal - El Calafate (EL CALAFATE), Mechenien (CALETA OLIVIA), Sala Jos&eacute; Fern&aacute;ndez - Espacio INCAA (CALETA OLIVIA), Cine Madres de Plaza de Mayo (GOBERNADOR GREGORES),&nbsp;Cine Auditorio Deseado - Puerto Deseado (PUERTO DESEADO), Cine Teatro Talia Puerto San Juli&aacute;n (PUERTO SAN JULI&Aacute;N), Cine R&iacute;o Gallegos (R&Iacute;O GALLEGOS), Multiespacio Select (SANTA CRUZ).
    </p><h3 class="article-text">SANTA FE</h3><p class="article-text">
        Libertador Casilda (CASILDA), Esperanza Santa Fe (ESPERANZA), Las Tipas Rafaela (RAFAELA), Recite Reconquista (RECONQUISTA), Cines del Centro (ROSARIO),&nbsp;Nuevo Monumental (ROSARIO), Municipal Hispano Rufino (RUFINO), Cine Club Alte Brown San Vicente (SAN VICENTE), Patio Casey Venado Tuerto (VENADO TUERTO), Alavera Vera (SANTA FE).
    </p><h3 class="article-text">SANTIAGO DEL ESTERO</h3><p class="article-text">
        Sunstar Santiago (SANTIAGO DEL ESTERO).
    </p><h3 class="article-text">TUCUM&Aacute;N</h3><p class="article-text">
        Solar del Cerro (TUCUM&Aacute;N), Atlas (TUCUM&Aacute;N), Atlas V&iacute;a (TUCUM&Aacute;N), Atlas Terminal (TUCUM&Aacute;N), Cinemacenter Tucum&aacute;n (TUCUM&Aacute;N), Sunstar Tucum&aacute;n (TUCUM&Aacute;N).
    </p><h3 class="article-text">TIERRA DEL FUEGO</h3><p class="article-text">
        Sunstar Ushuaia (USHUAIA) y El Cine Rio Grande (RIO GRANDE).
    </p><p class="article-text">
        Con informaci&oacute;n de NA.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/argentina-1985-cines-podra-ver-pelicula-juicio-juntas-militares_1_9571119.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Sep 2022 19:01:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Argentina, 1985": en qué cines se podrá ver la película sobre el Juicio a las Juntas Militares]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina 1985,Ricardo Darín,Peter Lanzani,Julio César Strassera,Luis Moreno Ocampo,Juicio a las Juntas Militares,Alejandra Flechner,Santiago Mitre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Argentina, 1985", de Santiago Mitre, copó el festival de Venecia con Darín, Lanzani y Flechner]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/argentina-1985-santiago-mitre-copo-festival-venecia-darin-lanzani-flechner_1_9286890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fef8dffc-16c5-4340-ab11-86c476ef9320_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Argentina, 1985&quot;, de Santiago Mitre, copó el festival de Venecia con Darín, Lanzani y Flechner"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El filme está centrado en la historia de los fiscales Julio César Strassera (Darín) y Luis Moreno Ocampo (Lanzani), que en 1985 fueron los responsables de investigar y enjuiciar a los principales responsables de la dictadura militar argentina.</p></div><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula&nbsp;<strong>Argentina, 1985&nbsp;</strong>fue seleccionada como parte de la Competencia Internacional de este a&ntilde;o del&nbsp;Festival&nbsp;Internacional de&nbsp;Cine&nbsp;de Venecia y este s&aacute;bado, su director y los protagonistas coparon la alfombra roja del prestigioso concurso italiano. 
    </p><p class="article-text">
        Con su director, Santiago Mitre a la cabeza, Ricardo Dar&iacute;n, Peter Lanzani y Alejandra Flechner posaron para los flashes previo a la exhibici&oacute;n del film que competir&aacute; frente a otros 21 t&iacute;tulos por el&nbsp;Le&oacute;n de Oro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en las &uacute;ltimas horas se confirm&oacute; que es la pel&iacute;cula argentina que estar&aacute; presente en la 37ma. edici&oacute;n de los Premios Goya, que se celebrar&aacute;n el 11 de febrero de 2023 en Sevilla, Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Elegida por la Academia de las Artes y Ciencias Cinematogr&aacute;ficas de Argentina para participar de estos galardones antes de su estreno, la pel&iacute;cula de Mitre est&aacute; centrada en la historia de los fiscales Julio C&eacute;sar Strassera (Dar&iacute;n) y Luis Moreno Ocampo (Lanzani), que en 1985 fueron los responsables de investigar y enjuiciar a los responsables de los cr&iacute;menes de lesa humanidad de la dictadura militar m&aacute;s sangrienta de la historia argentina.
    </p><p class="article-text">
        Coproducci&oacute;n de La Uni&oacute;n de los R&iacute;os, Kenya Films, Infinity Hill y Amazon Studios, &ldquo;Argentina, 1985 tiene un guion del propio Mitre junto a Mariano Llin&aacute;s (&rdquo;La flor&ldquo;) y tendr&aacute; su estreno en salas locales pr&oacute;ximo 29 de septiembre para luego pasar a la plataforma de Amazon Prime Video.
    </p><p class="article-text">
        Los Premios Goya, otorgados por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematogr&aacute;ficas de Espa&ntilde;a, premi&oacute; en ediciones anteriores con el galard&oacute;n de Mejor Pel&iacute;cula Iberoamericana a filmes argentinos como &ldquo;El secreto de sus ojos&rdquo; (2009), &ldquo;Un cuento chino&rdquo; (2011), &ldquo;Relatos salvajes&rdquo; (2014), &ldquo;El clan&rdquo; (2015), &ldquo;El ciudadano ilustre&rdquo; (2016) y &ldquo;La odisea de los giles&rdquo; (2019).
    </p><p class="article-text">
        Antes, ser&aacute; uno de los siete t&iacute;tulos seleccionados para las funciones de gala del 17&deg; entrega del Festival de Zurich a realizarse entre los pr&oacute;ximos 22 de septiembre y el 2 de octubre, y participar&aacute; en la Competencia Oficial del 66ta. edici&oacute;n del BFI London Film Festival, que se llevar&aacute; a cabo en la capital brit&aacute;nica entre el 5 y el 16 de octubre. 
    </p><h3 class="article-text">&iquest;De qu&eacute; trata Argentina, 1985?</h3><p class="article-text">
        Argentina, 1985 est&aacute; inspirada en la historia real de los fiscales Julio Strassera y Luis Moreno Ocampo, que en 1985 se atrevieron a investigar y enjuiciar a la dictadura militar m&aacute;s sangrienta de la historia argentina. Sin dejarse intimidar por la todav&iacute;a considerable influencia militar en la nueva y fr&aacute;gil democracia, Strassera y Moreno Ocampo reunieron un joven equipo jur&iacute;dico de inesperados h&eacute;roes para su batalla de David contra Goliat. Bajo amenaza constante sobre ellos y sus familias, corrieron contra el tiempo para hacer justicia por las v&iacute;ctimas de la junta militar.
    </p><p class="article-text">
        Los productores de Argentina, 1985 son Axel Kuscheatzky, Federico Posternak, Agustina Llambi Campbell, Ricardo Dar&iacute;n, Santiago Mitre, Santiago Carabante, Chino Dar&iacute;n y Victoria Alonso. A cargo de la producci&oacute;n ejecutiva se encuentran Cindy Teperman y Phin Glynn.
    </p><p class="article-text">
        El trailer
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Con informaci&oacute;n de agencias.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/argentina-1985-santiago-mitre-copo-festival-venecia-darin-lanzani-flechner_1_9286890.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Sep 2022 12:27:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Argentina, 1985", de Santiago Mitre, copó el festival de Venecia con Darín, Lanzani y Flechner]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina 1985,Cine,Ricardo Darín,Peter Lanzani,Santiago Mitre,Alejandra Flechner,Festival de Venecia,León de Oro,Julio César Strassera,Luis Moreno Ocampo,Juicio a las Juntas Militares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La película "Argentina, 1985" se podrá ver desde octubre por streaming: estará sólo tres semanas en cines]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/pelicula-argentina-podra-ver-octubre-plataformas-streaming_1_9216964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/742aac94-3b3c-4edf-8f52-a1fdf39b23e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La película &quot;Argentina, 1985&quot; se podrá ver desde octubre por streaming: estará sólo tres semanas en cines"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El film protagonizado por Ricardo Darín y Peter Lanzani llegará a las salas el 29 de septiembre y el 21 de octubre ya se podrá ver en Amazon.</p></div><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula&nbsp;&ldquo;<span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Argentina, 1985"</strong></span>, que tendr&aacute; su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Venecia, <strong>llegar&aacute; a las salas de cine de Argentina el 29 de septiembre y el 21 de octubre ya se podr&aacute; ver en la plataforma de streaming de Amazon.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entonces los exhibidores locales dispondr&aacute;n de una ventana de exclusividad de s&oacute;lo tres semanas cuando las grandes cadenas hoy est&aacute;n exigiendo un m&iacute;nimo de 45 d&iacute;as. &iquest;Habr&aacute; pol&eacute;mica entre los due&ntilde;os de las salas y los productores y distribuidores de uno de los films nacionales m&aacute;s esperados del a&ntilde;o? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Argentina, 1985</strong>&nbsp;est&aacute; dirigida por el galardonado Santiago Mitre (Paulina, La cordillera), quien tambi&eacute;n ha estado a cargo del gui&oacute;n junto a Mariano Llin&aacute;s (La flor, Historias extraordinarias), y cuenta con un reparto estelar encabezado por Ricardo Dar&iacute;n (El secreto de sus ojos, Relatos salvajes) como Julio Strassera y Peter Lanzani (El clan, El &aacute;ngel) como Luis Moreno Ocampo.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula est&aacute; inspirada en la historia real de los fiscales Julio Strassera y Luis Moreno Ocampo, que en 1985 se atrevieron a investigar y llevar a juicio a la dictadura militar m&aacute;s sangrienta de la historia argentina. Sin dejarse intimidar por la todav&iacute;a considerable influencia militar en la nueva y fr&aacute;gil democracia, Strassera y Moreno Ocampo reunieron un joven equipo jur&iacute;dico de inesperados h&eacute;roes para su batalla de David contra Goliat. Bajo amenaza constante sobre ellos y sus familias, corrieron contra el tiempo para hacer justicia por las v&iacute;ctimas de la junta militar.
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        DA
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Aug 2022 05:06:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La película "Argentina, 1985" se podrá ver desde octubre por streaming: estará sólo tres semanas en cines]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amazon Prime,Argentina 1985,Ricardo Darín,Juicio a las Juntas Militares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Usted conoció a Judith König?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/conocio-judith-koenig_1_8713213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baec5c83-4492-4224-87c8-cd67241dc042_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Usted conoció a Judith König?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue una funcionaria de bajo perfil pero cumplió un rol central en los casos más complejos de las últimas décadas. Su tarea consistía en hallar las pruebas financieras, contables y económicas y ayudar a los fiscales a lograr las condenas. Murió este sábado a los 57 años, a causa de un cáncer. Fiscales, discípulas, compañeros de trabajo y sus seres queridos ayudaron a elDiarioAR a escribir una reseña de su vida. Una mujer que supo pisar fuerte sin renunciar a la generosidad y la calidez. Una pérdida para el sistema judicial, explicaron Gabriela Boquin, Carlos Rívolo, Sergio Rodríguez, Alejandra Mángano, Alberto Binder y su esposo, Pablo Parenti, entre otros.</p></div><p class="article-text">
        A pesar de su peso pluma, Judith K&ouml;nig dej&oacute; huellas profundas. Naci&oacute; en Buenos Aires, en abril de 1964, y se despidi&oacute; de este mundo a los 57, el &uacute;ltimo s&aacute;bado de enero. Contadora y licenciada en Econom&iacute;a (UBA), de bajo perfil -tambi&eacute;n era magister en Derecho Tributario por la Universidad de Barcelona-, cumpli&oacute; un rol central en un sinn&uacute;mero de investigaciones que marcaron la historia judicial de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Trabaj&oacute; en el Juicio a las Juntas Militares en 1985; asesor&oacute; a fiscales de todo el pa&iacute;s; intervino en causas ic&oacute;nicas, desde el enriquecimiento il&iacute;cito de Mar&iacute;a Julia Alsogaray hasta el juicio de la Tragedia de Once y Hotesur. Adem&aacute;s, realiz&oacute; el c&aacute;lculo que demostr&oacute; que el acuerdo entre el gobierno de Mauricio Macri y Correo Argentina SA le costar&iacute;a $4.000 millones al Estado Nacional en intereses no percibidos;  y desentra&ntilde;&oacute; secretos contables del poder econ&oacute;mico, como cuando analiz&oacute; los libros contables de Loma Negra y descubri&oacute; la correlaci&oacute;n entre la desaparici&oacute;n de uno de los abogados laboralistas en 1977 y la reducci&oacute;n en la previsi&oacute;n de gastos en indemnizaciones laborales en el 72%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los tribunales, es toda una proeza ser persona entra&ntilde;able. Entre grietas, conflictos de intereses, competencias y recelos, a veces el afecto es cosa de pocos o entre pocos. Pero K&ouml;nig tiene un doble m&eacute;rito: no s&oacute;lo se gan&oacute; el respeto de los tribunales, tambi&eacute;n se rob&oacute; el coraz&oacute;n de muchos en el Ministerio P&uacute;blico Fiscal. Su trabajo consist&iacute;a en asistir a los fiscales para encontrar las pruebas contables, financieras y econ&oacute;micas en delitos complejos y crimen organizado.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                König ingresó a la Procuración en 1982 y se dedicó a investigar y formar equipos contra la criminalidad económica. Su último cargo fue directora de la DAFI.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Su &uacute;ltimo cargo fue el de directora de la Direcci&oacute;n General de Asesoramiento Econ&oacute;mico y Financiero en las Investigaciones (DAFI) del Ministerio P&uacute;blico Fiscal, una divisi&oacute;n clave en la asistencia a las fiscal&iacute;as de todo el pa&iacute;s que ella misma cre&oacute;. Pero su trayector&iacute;a en la Procuraci&oacute;n General de la Naci&oacute;n comenz&oacute; en 1982, en el edificio de la calle Guido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su primera gran colaboraci&oacute;n llegar&iacute;a tres a&ntilde;os despu&eacute;s al participar de los preparativos del Juicio a las Juntas Militares. Ten&iacute;a apenas 20 a&ntilde;os, cuando Luis Moreno Ocampo le pregunt&oacute; si quer&iacute;a integrar el equipo de la fiscal&iacute;a de Julio Strassera, ad honorem y despu&eacute;s de horario. K&ouml;nig acept&oacute; de inmediato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Le asignaron la producci&oacute;n y log&iacute;stica de todos los testimonios del megajuicio, recuerda Carlos &ldquo;Maco&rdquo; Somigliana, quien la conoci&oacute; como parte del equipo, en diciembre de 1984, y fue desde entonces su amigo entra&ntilde;able. &ldquo;Judith era una persona muy pr&aacute;ctica, as&iacute; que le asignaron contactar a cada uno de los testigos, que estaban en distintas partes del pa&iacute;s, para coordinar con ellos su llegada a Buenos Aires, sus pasajes, el hospedaje. Era mucho trabajo -la tarea continu&oacute; durante toda la etapa de audiencias- y los testigos ven&iacute;an con mucho miedo, pero con su vitalidad y calidez, ella lo hac&iacute;a muy bien&rdquo;, afirm&oacute; Somigliana en di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Fue muy valiente en el caso Correo y no se equivocó en nada. La vamos a extrañar.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gabriela Boquin</span>
                                        <span>—</span> Fiscal general ante la Cámara Comercial.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al estar pegada al tel&eacute;fono, K&ouml;nig era tambi&eacute;n la receptora de las amenazas para el fiscal Strassera, casi siempre, amenazas de bomba. Somigliana recuerda lo que su amiga les contestaba: &ldquo;Para amenazas tiene que llamar en otro horario&rdquo;. Llevaba siempre puestos el buen humor y la sonrisa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        C&aacute;lida y humilde, son otras dos palabras que surgen instant&aacute;neamente ante la pregunta: &iquest;c&oacute;mo era m&aacute;s all&aacute; de lo profesional? Lo resaltaron cada uno de los entrevistados. Tambi&eacute;n su valent&iacute;a, afirm&oacute; la fiscal general Gabriela Boquin. 
    </p><p class="article-text">
        En base al c&aacute;lculo de K&ouml;nig, a finales de 2016, Boquin estableci&oacute; que el acuerdo entre el gobierno de Macri y la empresa de su familia -Correo- era &ldquo;abusivo&rdquo; y &ldquo;en detrimento para el Estado&rdquo;; y la fiscal fren&oacute; as&iacute; lo planificado desde el Ejecutivo. &ldquo;La conoc&iacute; cuando la convocamos a la fiscal&iacute;a para pedirle colaboraci&oacute;n. La DAFI era la m&aacute;s preparada para hacer las pericias en materia comercial y siempre estuvo sol&iacute;cita, no s&oacute;lo a brindar la colaboraci&oacute;n, sino a explicarle a los integrantes de mi fiscal&iacute;a y a m&iacute; cuestiones que exceden el conocimiento de un abogado&rdquo;, cont&oacute; Boquin a <strong>elDiarioAR</strong>.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Le asignaron contactar a cada uno de los testigos del Juicio a las Juntas, que estaban en distintas partes del país, para coordinar con ellos su llegada a Buenos Aires, sus pasajes, el hospedaje. </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos &quot;Maco&quot; Somigliana</span>
                                        <span>—</span> Equipo Argentino de Antropología Forense, amigo y excompañero del equipo.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Me pareci&oacute; siempre una persona sumamente &iacute;ntegra y honesta, que a&uacute;n ante casos hipersensibles para la opini&oacute;n p&uacute;blica, trabaj&oacute; con convicci&oacute;n y brindando lo mejor de su conocimiento. Era una mujer muy sana, muy humilde, a pesar de sus conocimientos y experiencia&rdquo;, asegur&oacute; Boquin.
    </p><p class="article-text">
        Otra caracter&iacute;stica de K&ouml;nig que resalt&oacute; la fiscal general y repitieron algunos de sus colegas consultados para esta nota es que &ldquo;siempre estaba dispuesta a considerar la opini&oacute;n del otro y a reconsiderar lo que ella pensaba&rdquo;. &ldquo;Fue muy valiente en el caso Correo y no se equivoc&oacute; en nada. La vamos a extra&ntilde;ar&rdquo;, dijo Boquin.
    </p><p class="article-text">
        El fiscal Carlos R&iacute;volo resalt&oacute; otras cualidades de K&ouml;nig ante la consulta de <strong>elDiarioAR</strong>: &ldquo;Despu&eacute;s de que se recibi&oacute; de contadora, a medida que desarrollaba un expertise en investigaciones patrimoniales, contables y financieras se fue haciendo su lugar. Judith fue perito oficial -por el Ministerio P&uacute;blico Fiscal- en causas relevantes de corrupci&oacute;n de todos los gobiernos democr&aacute;ticos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era clara y contundente&rdquo;, agreg&oacute; R&iacute;volo y destac&oacute; c&oacute;mo fue gestando las distintas oficinas especializadas en criminalidad econ&oacute;mica hasta lograr la creaci&oacute;n de la DAFI. &iquest;C&oacute;mo era como asesora de los fiscales? &ldquo;Propon&iacute;a lo razonablemente probable y no se iba por las ramas&rdquo;, afirm&oacute; el fiscal y titular de la Asociaci&oacute;n de Fiscales, organizaci&oacute;n en la que K&ouml;nig fue tesorera hasta que enferm&oacute; de c&aacute;ncer y donde ayud&oacute; a que los fiscales tuvieran su propio edificio como sede de la asociaci&oacute;n. &ldquo;Se fue una amiga, filosa y aguda, en todo sentido. Demasiado temprano e innecesariamente&rdquo;, afirm&oacute; R&iacute;volo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En la sala del juicio, junto a otros compañeros del equipo, escuchando una de las audiencias del Juicio a las Juntas."
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            <span class="title">
                En la sala del juicio, junto a otros compañeros del equipo, escuchando una de las audiencias del Juicio a las Juntas.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Una historia de amor</strong></h3><p class="article-text">
        En 1994, el ahora fiscal Pablo Parenti era un joven meritorio de la fiscal&iacute;a de Gabriel Cavallo. En un encuentro de empleados judiciales en la casa de Manuel Garrido vio por primera vez a Judith K&ouml;nig y fue amor a primera vista. Ella ni lo registr&oacute;. Era unos a&ntilde;os mayor que Parenti, estaba en pareja y ten&iacute;a un hijo, Juan. Pasaron unos tres a&ntilde;os hasta que volvieron a reencontrarse en los tribunales. Almuerzos de por medio, con amigos en com&uacute;n, terminaron concretando una historia de amor de 25 a&ntilde;os. Tuvieron dos hijas, Morena y Julieta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ella siempre fue del aqu&iacute; y ahora, fue una persona muy libre. Tambi&eacute;n pasaba muchas horas sentada en la silla, trabajando en la computadora. Yo le reclamaba que no trabajara los domingos -recuerda Parenti ante la consulta de <strong>elDiarioAR</strong>-. En diciembre de 2020, le diagnosticaron c&aacute;ncer de ovario. Pas&oacute; por una cirug&iacute;a y un tratamiento que dur&oacute; hasta julio de 2021. Entonces se reintegr&oacute; al trabajo pero con otro equilibrio, m&aacute;s consciente de que la vida es mucho m&aacute;s. Fueron unos meses super felices, hermosos, sal&iacute;amos a caminar, se juntaba m&aacute;s con sus amigos, viajamos a Villa La Angostura y a Ushuaia. Judith se sent&iacute;a bien, yo la vi m&aacute;s luminosa, m&aacute;s serena&rdquo;, cont&oacute; Parenti.
    </p><p class="article-text">
        Pero en diciembre &uacute;ltimo, volvi&oacute; a sentirse mal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En di&aacute;logo con este medio, un funcionario de un organismo de control cont&oacute; que hace casi un a&ntilde;o, K&ouml;nig le dijo que estaba &ldquo;con energ&iacute;a para dar pelea&rdquo; al c&aacute;ncer. &ldquo;La vida te sorprende, ahora me toc&oacute; esto&rdquo;, le dijo por chat. Meses m&aacute;s tarde, en junio de 2021, le respondi&oacute;: &ldquo;El tratamiento se hace largo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                König y su esposo, el fiscal Pablo Parenti, en una cena informal.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Palabra santa&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Tras el Juicio a las Juntas Militares, Moreno Ocampo mont&oacute; un equipo para colaborar en causas de criminalidad econ&oacute;mica y sum&oacute; a K&ouml;nig. Tambi&eacute;n fue la primera contadora del Equipo Argentino de Antropolog&iacute;a Forense (EAAF). Fue docente y autora de publicaciones.
    </p><p class="article-text">
        Cuando lleg&oacute; el menemismo hac&iacute;a a&ntilde;os que trabajaba en la Justicia federal realizando investigaciones de delitos econ&oacute;micos y su trabajo no era s&oacute;lo hallar las pruebas contables, econ&oacute;micas y financieras sino presentarlas de forma tal que los jueces y fiscales las comprendieran.
    </p><p class="article-text">
        Entre otros tantos cargos, trabaj&oacute; como secretaria del juzgado de Mart&iacute;n Irurzun. En 1993, descubri&oacute; una serie de supuestas irregularidades en la contabilidad de la empresa Torno, que realizaba las obras de limpieza del r&iacute;o Matanza y que fueron clave para que el juez procesara al entonces embajador en Brasil, Alieto Guadagni, public&oacute; Clar&iacute;n el 7 de agosto de ese a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se fue una amiga, filosa y aguda, en todo sentido. Demasiado temprano e innecesariamente.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos Rívolo</span>
                                        <span>—</span> Fiscal federal y titular de la Asociación de Fiscales.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante el avance del caso, en el gobierno de Carlos Menem redactaron un decreto para desplazarla del cargo y nombrarla como defensora oficial en otro juzgado, pero K&ouml;nig ten&iacute;a una amiga que era empleada en la Casa Rosada, quien vio el borrador del decreto y avis&oacute; a sus superiores a tiempo: era contadora, no abogada. No le encontraron otro cargo y el decreto nunca se firm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sufri&oacute; situaciones de maltrato, de injusticia, de chocarse con la incompetencia de otros, de ver c&oacute;mo se intentaron muchas veces forzar pruebas, y eso la amargaba mucho&rdquo;, cont&oacute; a <strong>elDiarioAR </strong>una persona de su m&aacute;xima confianza. &ldquo;Pero ten&iacute;a sus estrategias para protegerse a ella misma y a su equipo. Siempre dejaban un dictamen escrito con su posici&oacute;n&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El influyente Alberto Binder, abogado especializado en derecho procesal y proceso penal, recuerda que K&ouml;nig &ldquo;fue siempre una de las personas que estaba presente en la ardua tarea de construir herramientas m&aacute;s eficaces contra la corrupci&oacute;n y la criminalidad financiera. Cumpli&oacute; un papel importante en el fortalecimiento de la capacidad de investigaci&oacute;n en los delitos economicos. No tenemos mucha gente as&iacute;&rdquo;, afirm&oacute; Binder ante la consulta de este medio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ella siempre fue del aquí y ahora, fue una persona muy libre. También pasaba muchas horas sentada en la silla, trabajando en la computadora.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fiscal Pablo Parenti</span>
                                        <span>—</span> Esposo.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Una de sus innovaciones fue que los fiscales pudieran tener sus propios peritos contables&rdquo;, resalt&oacute; Parenti, quien actualmente lidera la Unidad Especializada para Casos de Apropiaci&oacute;n de Ni&ntilde;os durante el Terrorismo de Estado (UFICANTE).
    </p><p class="article-text">
        El fiscal general Sergio Rodr&iacute;guez, titular de la Procuradur&iacute;a de Investigaciones Administrativas (PIA), dijo a <strong>elDiarioAR</strong>: &ldquo;Tengo una tristeza enorme porque la p&eacute;rdida de Judith es una p&eacute;rdida tremenda. Todos los que la conoc&iacute;amos realmente estamos muy tristes y todav&iacute;a estamos buscando explicaciones. Son las injusticias de la vida&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que Judith conoce el Ministerio P&uacute;blico Fiscal como pocos y sin dudas que la instituci&oacute;n ha perdido una gran baluarte. Un informe de Judith en una causa penal era palabra santa para todos, para las partes, para los jueces. El rigor con el que conjugaba su lado contable, su lado econ&oacute;mico y su lado del derecho&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; Rodr&iacute;guez. &ldquo;Maravillosa, c&aacute;lida y con mucho car&aacute;cter, con firmeza. Si ten&iacute;a que decirte algo que le parec&iacute;a mal, no dudaba en hacerlo&rdquo;. Rodr&iacute;guez tambi&eacute;n la va a extra&ntilde;ar, asegur&oacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="König, a sus 20 años, con el fiscal Strassera."
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            <span class="title">
                König, a sus 20 años, con el fiscal Strassera.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Generaciones</strong></h3><p class="article-text">
        La vida de K&ouml;nig tiene otro costado m&aacute;s: los y las m&aacute;s j&oacute;venes del &aacute;mbito de fiscal&iacute;as, ONGs, centros de estudios y universidades la valoran como referente y recuerdan su generosidad y capacidad docente. Los periodistas tambi&eacute;n conocimos esa faceta suya, cuando nos ahog&aacute;bamos en informes contables y financieros y recurr&iacute;amos a la pitonisa de la DAFI para desentra&ntilde;ar la historia detr&aacute;s del tecnicismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La fiscal federal Alejandra M&aacute;ngano tambi&eacute;n trabaj&oacute; con K&ouml;nig en varios casos de corrupci&oacute;n econ&oacute;mica. &ldquo;Fue una mujer solidaria, sorora, divertida y buena compa&ntilde;era. Su importante trayectoria la hizo tambi&eacute;n una gran docente y formadora profesional para muchos fiscales, entre quienes me incluyo. La vamos a extra&ntilde;ar mucho&rdquo;, dijo a este medio la fiscal y cotitular de la Procuradur&iacute;a de Trata y Explotaci&oacute;n de Personas (PROTEX).
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un informe de Judith en una causa penal era palabra santa para todos, para las partes, para los jueces.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sergio Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> Fiscal general y titular de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA).
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Brillante e inteligente, siempre se anticipaba a los acontecimientos&rdquo;, afirm&oacute; la economista y contadora Magdalena R&uacute;a. &ldquo;Sab&iacute;a m&aacute;s de derecho procesal penal que cualquier abogado. Ella era la directora de la DAFI pero nos presentaba siempre como compa&ntilde;eros de trabajo&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Martina Cirimele, exdirectora ejecutiva del Centro de Investigaci&oacute;n y Prevenci&oacute;n de la Criminalidad Econ&oacute;mica (CIPCE), tambi&eacute;n resalt&oacute; la generosidad de K&ouml;nig y su predisposici&oacute;n a compartir sus conocimientos y su tiempo. &ldquo;Es una referenta en investigaci&oacute;n financiera y patrimonial -cont&oacute; la joven la especialista-. Cuando inauguramos el grupo de g&eacute;nero en el CIPCE, ella se reuni&oacute; con el equipo para aportar todas sus ideas y sus ganas para la incorporaci&oacute;n de esta perspectiva al estudio de la criminalidad econ&oacute;mica. Siempre con mucho entusiasmo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No s&eacute; si Judith se consideraba feminista, pero lo era&rdquo;, cont&oacute; a <strong>elDiarioAR </strong>una de sus colaboradoras en la DAFI. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una pionera en la investigaci&oacute;n financiera que dej&oacute; una huella en sus colaboradores, siempre luchando por los intereses de los que menos tienen y pueden&rdquo;, afirm&oacute; Magal&iacute; Bausset, una de sus colaboradoras en la DAFI. En marzo de 2021, K&ouml;nig dej&oacute; uno de sus puntos de vista en Twitter, algo que no sol&iacute;a hacer con frecuencia. &ldquo;No importa qu&eacute; tributos progresivos quieran imponer los legisladores, siempre va a haber un juez conservador dispuesto a salir en defensa de los ricos que no quieran pagar impuestos. As&iacute; se mantiene la regresividad tributaria y los pobres siguen pagando el IVA&rdquo;, escribi&oacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Fue una mujer solidaria, sorora, divertida y buena compañera.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alejandra Mángano</span>
                                        <span>—</span> Fiscal federal y cotitular de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX).
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un funcionario de un organismo de control que comparti&oacute; con K&ouml;nig diversos casos de investigaci&oacute;n en los a&ntilde;os &lsquo;90 y 2000, recuerda a la experta pronunciando reiteradamente el nombre &ldquo;Morena&rdquo;, su primera hija con Parenti. &ldquo;La ten&iacute;a siempre presente&rdquo;. M&aacute;s tarde, naci&oacute; Julieta, su segunda ni&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sebasti&aacute;n Narvaja, fiscal de la Unidad de Delitos Econ&oacute;micos de Santa Fe, recalc&oacute; que en su provincia, K&ouml;nig &ldquo;fue incondicional colaboradora para capacitar investigadores&rdquo;. El abogado Pedro Biscay record&oacute; el aporte de la experta en &ldquo;el c&oacute;mputo del perjuicio del caso Greco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hab&iacute;amos conseguido la detenci&oacute;n de un pr&oacute;fugo y eso le cost&oacute; una apuesta. La llam&eacute; contento y me dijo: &lsquo;Prisi&oacute;n preventiva consigue cualquiera. El tema es que est&eacute; preso con condena&rsquo; -cont&oacute; a este medio otro investigador del Ministerio P&uacute;blico Fiscal-. Igualmente pag&oacute; el almuerzo por la apuesta en un prestigioso club de la Ciudad de Buenos Aires. &lsquo;Ac&aacute; est&aacute;n todos los que investig&aacute;s, te traje s&oacute;lo para que veas que el trabajo termina cuando tengamos condena&rsquo;. La condena del pr&oacute;fugo lleg&oacute; en 2019 y me replic&oacute;: &lsquo;A&uacute;n falta, tiene que estar firme&rsquo;. Incansable motivadora&rdquo;, concluy&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Su esposo, Parenti, record&oacute; una de sus &uacute;ltimas huellas: &ldquo;Cuando se enferm&oacute; y despu&eacute;s, en los &uacute;ltimos d&iacute;as, me dijo que ella estaba tranquila, serena. Estaba conforme con su vida y sonre&iacute;a mucho. La vi con mucha paz, ten&iacute;a ganas de vivir pero estaba tranquila. Me dijo: &lsquo;Hice todo, tuve una vida hermosa&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo se corrigi&oacute; a las 15:08. Donde dec&iacute;a Juana deb&iacute;a decir Julieta. K&ouml;nig falleci&oacute; el s&aacute;bado 29 de enero de 2022 debido a un c&aacute;ncer de ovario. Tambi&eacute;n se debi&oacute; quitar un testimonio en on the record a pedido de la autora del testimonio posterior a la publicaci&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>ED</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emilia Delfino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/conocio-judith-koenig_1_8713213.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Feb 2022 15:35:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Usted conoció a Judith König?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Justicia,Gabriela Boquin,Correo Argentino,Tragedia de Once,Hotesur,Ministerio Público Fiscal,Sergio Rodríguez,Equipo Argentino de Antropología Forense,Judith König,Carlos Rívolo,Alejandra Mángano,Luis Moreno Ocampo,Juicio a las Juntas Militares,María Julia Alsogaray,Criminalidad económica]]></media:keywords>
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