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Tras el suceso de 'Argentina, 1985'

El impactante documental sobre el Juicio a las Juntas armado a partir de 530 horas de grabación de las audiencias

Una imagen que rescata "El juicio", el documental de Ulises de la Orden.

Agustina Larrea

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Un padre que recuerda día y hora exactos, que no puede olvidar la ropa que tenía su hija adolescente esa última vez que la vio con vida. Una mujer que cuenta las vejaciones que padecieron ella y sus compañeras de cautiverio clandestino en la Escuela de Mecánica de la Armada. Otra que reconstruye el día que debió parir en un auto, rodeada de militares que se burlaban de ella. Un par de abogados inquietos, que discuten por tecnicismos. Una mujer que revela que la patota del Ejército que dio vuelta su casa se llevó todo, hasta el célebre libro de recetas de comida de Doña Petrona C. de Gandulfo. Un dictador que mientras se oyen las acusaciones en su contra lee Las siete palabras de Cristo. Otro integrante de la Junta Militar que hace ejercicios de matemática en un cuaderno.

El impactante documental El juicio, de Ulises de la Orden, que tendrá su estreno en la Argentina por estos días, fue armado exclusivamente a partir de las 530 horas de registros que se tienen del Juicio a las Juntas, el proceso judicial que en 1985 se llevó adelante en la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal e investigó las responsabilidades de los integrantes de las tres primeras Juntas Militares por los crímenes cometidos durante la última dictadura. 

El cineasta logró, a partir de un riguroso trabajo de archivo y de la selección de un material extremadamente duro, condensar una atmósfera, volver a traer voces y caras, recuperar escenas pocas veces vistas o apenas recordadas de aquellas audiencias judiciales históricas que fueron grabadas pero no transmitidas por televisión en su totalidad

Sin un relato lineal ni cronológico, sin siquiera poner los nombres de quienes relatan los horrores de la dictadura ni de quienes estuvieron al mando, El juicio exhibe en cambio una sucesión. De espantos que permanecen en la memoria, de relatos desgarradores, de gestos insólitos. De víctimas, de familiares, de sobrevivientes, de genocidas, de ex presidentes, de personalidades célebres –algunas tristemente– de la historia reciente.

La película, que dura 180 minutos y está dividida en dos tramos, está separada por intertítulos que tematizan el relato para organizarlo. Feroz, clandestina y cobarde, Ni siquiera en la guerra, Un ejército de ocupación, Nos iremos al infierno, Estrictamente patrimonial, Detener la información, Ni siquiera ciudadanos, Naciones Unidas, A merced, La promesa, Los cuerpos y Nunca más.

El largometraje, que tuvo su lanzamiento mundial en la última edición del Festival Internacional de Cine de Berlín en febrero, llegará a partir del 7 de abril a la sala del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) y, según su realizador, también empezará un recorrido federal por distintas provincias argentinas. A la vez, en breve se anunciará la fecha de su desembarco en la plataforma de streaming Kinoa TV.

“Creo que el Juicio a las Juntas es la razón por la cual nuestra democracia, a pesar de los enormes problemas que tenemos en la Argentina, es sólida. Y significó un parteaguas en nuestra historia moderna”, dijo De la Orden cuando se lanzó su película en Alemania.

Un camino largo

Para su décimo largometraje, De la Orden, reconocido por una obra donde destacan Río arriba (2006), Tierra adentro (2011) y Desierto verde (2013), entre otras, comenzó a trabajar en 2013 en la investigación y en los primeros guiones.

Pero tuvo que pasar mucho tiempo hasta que pudo conseguir, a través una alianza con las organizaciones de derechos humanos argentinas nucleadas en Memoria Abierta, la totalidad de los registros audiovisuales del juicio contra Jorge Rafael Videla, Leopoldo Fortunato Galtieri, Roberto Viola, Emilio Massera, Armando Lambruschini, Jorge Anaya, Orlando Agosti, Omar Graffigna y Basilio Lami Dozo.

“Queremos recrear el espíritu que se vivió en aquella época a través del juicio, donde en paz se logró juzgar al más violento de los gobiernos de la historia argentina”, dijo el realizador en un comunicado distribuido a la prensa y agregó: “El archivo da cuenta del clima político y social de la época, muestra la tensión que se vivía en esos primeros años de la recién recuperada democracia, la violencia latente, el temor de los testigos a las represalias; todo esto aparece en los gestos, las miradas y las formas de hablar de todos los involucrados en el juicio”.

“Las 90 jornadas que duró el juicio fueron enteramente registradas por el canal público de televisión, en aquel entonces ATC, a dos cámaras en cassettes U-matic. El registro original se encuentra en su totalidad digitalizado, gracias a los esfuerzos del equipo de trabajo de Memoria Abierta, organización que custodia los originales y cuya participación es clave para la producción de esta película”, apuntó De la Orden.

“La búsqueda y obtención del acceso al archivo del juicio, esas 530 horas, se inició en 2013. Soñando con hacer una película que narre lo que allí aconteció, que a la vez cuenta la historia del horror argentino y su proceso de justicia”, agregó.

La tarea de rastrear materiales históricos, en un país como la Argentina donde la conservación y el acceso a distintos archivos suelen ser tareas titánicas, no fue nada fácil para el realizador y su equipo.

“En el canal público de televisión, que fue el encargado del registro, me negaron todo tipo de colaboración por temores a castigos políticos. En el AGN (Archivo General de la Nación Argentina) que tiene el material en custodia, me sugirieron que para evitar inconvenientes buscara el material en la Universidad de Salamanca (España) que también tiene copia del material en custodia. Parecía increíble. Más de tres décadas después del juicio, todavía generaba temores y reparos en pequeños funcionarios incapaces de tomar una decisión y correr con los riesgos”, aseguró De la Orden.

“En 2019, luego de mucho caminar, supe, a través de mis amigos de la Fundación Luisa Hairebedian que el material de archivo, las 530 horas digitalizadas, están en custodia de Memoria Abierta. Nos encontramos con el equipo de Memoria Abierta, llegamos a acordar los lineamientos para poder trabajar en conjunto y entonces sí, estuvimos listos para empezar a visualizar el archivo”.

Sobre la etapa de visualización y acondicionamiento del material para su uso, el cineasta recordó que duró unos 9 meses y estuvo a cargo de él mismo, de la productora Gisela Peláez y del montajista Alberto Ponce, un veterano del rubro con una carrera destacada en el cine argentino. 

“El material que fuimos recorriendo tenía algunos faltantes importantes y algunas cintas muy deterioradas por el tiempo. Por este motivo nos aventuramos a tratar de dar con la mítica copia en VHS alojada en el Parlamento Noruego. La historia de esa copia merece un relato aparte, pero para sintetizar, en 1988 por el temor que despertaron los distintos alzamientos militares posteriores al juicio, los jueces decidieron hacer una copia en casetes VHS hogareños y sacarla del país. De todas las instituciones consultadas fue la International Penal and Penitentiary Foundation, con sede en Dinamarca, quien ofició de nexo con el Parlamento Noruego, en cuyo archivo descansan actualmente los VHS. Con paciencia y perseverancia logramos entrar en contacto con las autoridades de ese archivo y gestionar en envío de una copia digital. Allí encontramos muchos fragmentos que no están disponibles en la copia original en Argentina. La película utiliza fragmentos de ambas copias”, recordó De la Orden.

Un proceso histórico

El Juicio a las Juntas tuvo lugar en Buenos Aires. Comenzó el 22 de abril y las audiencias se extendieron hasta agosto de ese año. El tribunal finalmente dictó sentencia el 9 de diciembre de 1985: fueron condenados Jorge Rafael Videla y Emilio Massera a reclusión perpetua; Orlando Agosti a 4 años y 6 meses de prisión; Roberto Viola a 17 años de prisión; y Armando Lambruschini a la pena de 8 años de prisión. Fueron absueltos Omar Graffigna, Arturo Lami Dozo, Leopoldo Fortunato Galtieri y Jorge Anaya

Tal como recordaron desde la producción de la película, todas audiencias fueron registradas por el canal argentino de bandera, entonces llamado Argentina Televisora Color (ATC). Los medios nacionales e internacionales cubrieron el juicio y el canal público ponía al aire tres minutos diarios de imágenes, pero sin audio. Únicamente la lectura de la sentencia fue transmitida de manera completa con imagen y sonido.

El recorrido de El juicio, que también pasó en los últimos meses por los Estados Unidos, Italia, Francia y Noruega, coincidió con el reciente suceso de la película Argentina, 1985, de Santiago Mitre, que puso desde su estreno en 2022 en el centro de la escena aquel proceso judicial.

El propio De la Orden, entrevistado en una conferencia de prensa, celebró la película de Mitre y la coincidencia en la salida de los dos largometrajes.

Argentina, 1985 es una gran película, que cumplió la función de abrir este tema para la sociedad. Hoy todo el mundo sabe en la Argentina que el Juicio a las Juntas existió, también gran parte de la prensa internacional. El juicio viene a profundizar sobre el tema y creo que allí hay una complementación muy interesante”, afirmó.

AL

El largometraje documental El juicio se estrena en la Argentina el 7 de abril y podrá verse en el auditorio del Malba (Avenida Figueroa Alcorta 3415, CABA) los viernes, a partir de las 20. Más información, por aquí.

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