Un poeta en apuros, el sueño de Patti Smith
Siempre imaginé que escribiría un libro, aunque fuera pequeño, que transportara a un reino imposible de medir, incluso de recordar.
Imaginaba muchas cosas. Que brillaba. Que era buena. Que vivía sin sombrero en la cima de una montaña haciendo girar una rueda que a su vez hacía girar la Tierra, y que, invisible entre las nubes, yo tenía alguna influencia, era de alguna utilidad.
Deseos curiosos que, como plumas en el aire, volvían ligeros los miembros de una niña espigada y taciturna que apenas era capaz de impedir que sus medias cortas desaparecieran dentro de sus zapatones.
Todas mis medias estaban deformadas, tal vez porque a menudo las llenaba de canicas. Las cargaba de ágata y de acero, y me iba. Aquello se me daba bien, y podía derrotar a cualquiera que tuviera alrededor.
Por la noche vaciaba el botín encima de la cama y frotaba las canicas con una gamuza. Las ordenaba por colores, según sus cualidades, y ellas solas se reordenaban de nuevo…, pequeños planetas brillantes, cada uno con su historia, sus ansias de oro.
Nunca tuve la sensación de que esa facilidad para ganar a las canicas viniera de mí. Más bien pensaba que estaba en el objeto en sí. Un talismán que cobraba vida cuando yo lo tocaba. Así, encontraba magia en todo, como si todas las cosas, toda la naturaleza llevara la impronta de un genio.
Había que ir con cuidado, había que ser sagaz. Porque los sagaces pueden capturar algo lejano y hacerlo suyo.
Y el viento levantaba los bordes de la tela que cubría mi ventana. Allí hacía yo guardia, alerta a lo pequeño, que bajo la mirada atenta fácilmente se volvía monstruoso y bello.
Observaba, calculaba y, de pronto, ya no estaba allí: era un caprichoso planeador revoloteando de campo en campo, inconsciente de mis torpes brazos o de mis medias rebeldes.
Me iba y no se enteraba nadie. Porque para todos yo seguía entre ellos, en mi pequeña cama, ensimismada en algún juego de niños.
Este relato de Patti Smith lleva como título Una llamada y pertenece a su libro Tejiendo sueños. El germen de esa publicación, que combina textos y fotografías, lo contó ella misma: a comienzos de los setenta, se fue a vivir con su esposo y sus hijos a una casa de las afueras de Detroit, rodeada de árboles y flores. Sin embargo, en ese ambiente supuestamente idílico la melancolía la arrasó. Entonces sintió que podía recobrar algo de ánimo anotando en un cuaderno recuerdos de su infancia.
Patti Smith fue reconocida esta semana con el premio Princesa de Asturias de las Artes 2026. El jurado destacó que la artista encarna “el espíritu de la contracultura con una gran potencia expresiva”. Van estas palabras, entonces, a modo de homenaje, en esta nueva edición de Mil lianas, donde también hay tejidos, sueños que insisten, familias y un montón de cosas para aferrarse en medio del desconcierto.
1. El aniversario, de Andrea Bajani. ¿Es posible obturar de un día para otro todo vínculo con los padres? ¿Se puede cerrar la puerta de la casa familiar para no volver nunca más? ¿Cómo se corta ese hilo y qué pasa después? El narrador de El aniversario (Anagrama, 2026), la reciente novela del escritor italiano Andrea Bajani, es un hombre adulto cuando decide no volver a ver nunca más a sus padres ni a hablar con ellos. Diez años después, como recordatorio de ese aniversario curioso que le da título al libro, se propone revisar todo lo que pasó desde aquel día, tironear de su memoria y traer al presente algunos episodios que tienen como protagonistas a él, a su hermana y a sus padres. Lo primero que salta a la vista es un patriarca terrorífico, un tipo que impone pánico y silencio a su alrededor. Las descripciones, sin embargo, son sutiles, no tienen en absoluto la forma del ajuste de cuentas o la venganza y están tejidas a partir de una prosa austera y muy precisa por parte de Bajani (Emmanuel Carrère dijo que el tono de esta novela es “escandalosamente sereno”).
Asociada a esa figura temible, el narrador se detiene en una sombra, que es la madre. Una mujer sumisa que, desde la mirada del hijo, expone un pacto silencioso con el padre, del que ella también es víctima y parte. Para este hijo por momentos ausente y por momentos asustado por la violencia que lo rodea, el nudo familiar se trama en “un gran malentendido” entre ellos, en lo que no se dice, en lo que brilla por su ausencia (“él quería que ella no fuera nada para poder ser él algo, y ella no quería ser nada porque ser nada al menos era algo”, dirá).
Traccionado por los interrogantes sobre la identidad, los lazos filiales y la propia idea de la novela –hay varias reflexiones interesantes en este sentido, que llevan al autor a plantear cuánto de familiar hay en toda novela y cuánto de ficción hay en cada familia– Bajani ofrece un libro deslumbrante y desgarrador.
La novela El aniversario, de Andrea Bajani, salió por Anagrama con traducción de Carlos Gumpert.
2.Un poeta, de Simón Mesa Soto. Una película ácida, graciosa e inteligentísima, con un protagonista que siempre está en apuros. Un poeta, del cineasta colombiano Simón Mesa Soto, tiene en el centro del relato a Óscar Restrepo, el poeta del título. Un hombre que según el mito tuvo comienzos prometedores en la literatura pero que, ahora que ronda los 50, vive con su madre, no escribe, se lo pasa tomando alcohol y obsesionado con la obra del pionero de las letras colombianas José Asunción Silva, está endeudado y con problemas serios de dinero, y tiene una relación tirante con su hija. Para intentar hacer frente a tantas desventuras, Óscar acepta trabajar en un secundario dando clases de literatura y es allí donde entra en contacto con Yurlady, una joven callada, de una familia muy humilde, que lo deslumbra con una serie de poemas que ella escribe en su cuaderno. Impactado por su talento, Óscar le propone presentarse a un concurso y de algún modo apadrinarla. La pondrá en contacto con un grupo de poetas –un hallazgo de la película, con grandes actuaciones– que verán en la joven un potencial y a la vez especularán con el rédito que les puede dar una posible historia de superación de este calibre a los ojos de fundaciones europeas siempre dispuestas a aportar fondos para supuestas buenas causas.
Pero un traspié hará que la noche en la que Yurlady debe recibir su premio todo se salga del carril previsto y el desventurado Óscar quedará en la mira de todos.
Estrenada en el Festival de Cannes en 2025, rodada íntegramente en Medellín y en 16 mm con un elenco que combina actores profesionales con vecinos del lugar, Un poeta ofrece un retrato desopilante y muy elocuente de los entresijos del mundo del arte que se produce desde América latina con sus supuestas buenas intenciones, los anhelos genuinos de las personas, los narcisismos incontenibles, los intereses cruzados, la desesperación, el deseo y las búsquedas –siempre infructuosas– de algún tipo de redención.
La película Un poeta, de Simón Mesa Soto, está disponible en HBO Max.
3. Plata o mierda, de Toia Bonino y Marcos Joubert. Este impactante documental argentino, que acaba de recibir el Gran Premio en la Competencia Argentina del BAFICI 2026, nace de un intercambio clandestino entre sus directores. Y ese intercambio, a veces tenso, a veces amistoso, es el motor de un diálogo que se va desplegando a lo largo de todo el relato. Es que Marcos Joubert está preso y Toia Bonino le hace llegar un celular –un objeto en ese momento prohibido para quienes están privados de su libertad– con el objetivo de que grabe lo que casi nunca se puede ver, lo que ni ella ni los espectadores pueden llegar a imaginar del todo: los días adentro de una cárcel. Sin blanquearlo a las autoridades pero sí entre sus compañeros de reclusión, Joubert le manda audios a Bonino en los que le cuenta cómo vive sus días y con la cámara registra ese encierro. Primero lo hace de modo intuitivo y después siguiendo algunas ideas que lee en un libro en el que pareciera haber indicaciones sobre planos y asuntos técnicos. Lo que consigue, siempre desde su mirada y muchas veces a partir de la angustia por la situación que atraviesa, es dar cuenta de una sucesión de rituales desesperantes, de precariedades de todo tipo, de burocracias, de ruidos estremecedores, de soledad y complicidades con otros presos, de horas que pasan en espacios mínimos y definitivamente inhumanos.
El registro agudo de Joubert, que tiene apenas ese teléfono y pocos elementos para componer las escenas, impresiona justamente porque consigue retratar diferentes situaciones con encuadres de enorme sensibilidad para exponer la intimidad de un sistema injusto y roto. Todos nacen en ese reducto mínimo donde él y sus compañeros comen, se bañan, juegan a las cartas, se quedan muchas veces sin electricidad, miran televisión en pantallas minúsculas, levantan pesas improvisadas con bidones, observan a la distancia tormentas implacables, reciben visitas esporádicas o esperan que alguien los atienda.
El Comité Nacional para la Prevención de la Tortura acaba de declarar a Plata o mierda “de interés” porque deja reflejados “los múltiples y cotidianos obstáculos que deben afrontar las personas detenidas en el acceso al derecho a la comunicación para mantener contacto con familiares, para acceder a la justicia (en particular al contacto con la defensa para conocer cómo siguen sus causas) y para estudiar, entre otros”. La película –cruda, notable– llegó al cine Gaumont de Buenos Aires y podrá verse, con el correr de los días, en otras salas de la Argentina.
El documental Plata o mierda llega al cine Gaumont de Buenos Aires, con funciones diarias del 30 de abril al 6 de mayo. Más información, en este enlace.
Banda sonora. La revista que publica semanalmente el New York Times presentó esta semana un precioso especial donde recorren las trayectorias (y, en algunos casos llegan a entrevistarlos) de los que consideran los 30 mayores compositores estadounidenses vivos, que, en sus palabras, son los que en la actualidad definen “el corazón palpitante de la canción” de ese país.
“Presentamos a los 30 mejores compositores estadounidenses vivos, elegidos por más de 250 expertos de la industria musical. Analizamos más de 700 nominados propuestos por estos expertos, y nuestros críticos pasaron semanas debatiendo qué es lo que define la grandeza en la música. Desde Taylor Swift hasta Bob Dylan, pasando por Willie Nelson y muchos más, su música ha definido cómo suena medio siglo de vida nacional; un sonido que ha recorrido el mundo como, quizás, la exportación más potente e influyente del país”, anunciaron en sus redes. En efecto, el listado va de Fiona Apple a Dolly Parton, de Stephin Merritt a Kendrick Lamar y pasa obviamente por Bob Dylan y Bruce Springsteen, entre muchísimos otros. Pueden leerlo por acá.
Mientras tanto, tomé de esta playlist algunas canciones que me gustan mucho de los artistas elegidos. Las encuentran, como todas las semanas, por acá, en nuestra banda sonora compartida.
Bonus track. Volvió por estos días luego de su paso por la sala Cunill Cabanellas del San Martín y es una belleza si andan buscando obras de teatro para ver en Buenos Aires. Me refiero a Un punto oscuro, de Agostina Luz López, que ahora puede verse los domingos en la sala Zelaya (Zelaya 3134, Abasto). Con las actuaciones de Amalia Boccazzi, Carolina Saade, Felipe Saade y María Villar, la obra propone un tejido –y esto es literal: una enorme manta hecha de hilados que alguien teje a lo largo de la función cubre buena parte del escenario– de escenas familiares y lecturas. Es que tres hermanas, mientras lo evocan y de algún modo empiezan a transitar su duelo, le leen textos a un padre que está muriendo. “¿Cómo se reconfigura la vida cuando la figura del padre se diluye? ¿Pueden los textos ser oráculos que nos sugieren respuestas para transitar este pasaje? En el umbral que se abre mediante los tejidos y las lecturas, los antepasados de esta familia se encuentran con los que están vivos. La capa que los separa es muy fina y, cuando se corre esa cortina, surgen nuevas maneras de vincularse”, propone la autora. Por acá pueden leer detalles de horarios y funciones.
Bonus track II. Sigue la Feria del Libro de Buenos Aires y en su segundo tramo promete una agenda cargada. Anoto algunas que me interesan particularmente, por supuesto que hay de todo y pueden buscar toda la programación en este enlace. Este viernes 1º de mayo, habrá una mesa súper interesante del ciclo Diálogo de Escritoras y Escritores de Argentina. Se llama “Bestiarios argentinos: monstruos de ayer y de hoy” y participan Esther Cross, Betina González, Luciano Lamberti y Luis Sagasti (se les pasó, lo entrevisté hace poquito a propósito de la salida de su libro La realidad absoluta, se lee por acá). El domingo 3 de mayo, una charla organizada por el Centro Cultural Coreano, con la participación de Claudia Piñeiro y Silvia Hopenhayn, unirá los universos literarios de Han Kang y Jorge Luis Borges. Por último, la semana próxima llegará J. M. Coetzee, una de las grandes presencias internacionales de esta edición, que participará de actividades el 5 y el 6 de mayo.
Posdata. Gracias por sus mensajes esta vez a Sara, Gabriel, Luciano y Pablo, que se interesaron especialmente en las palabras de John Berger y el libro Las fotos, de Inés Ulanovsky, que comentamos la semana pasada. Me encuentran, como siempre, por mail y también en este rincón.
¡Hasta la próxima!
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