<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - 40 años de democracia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/40-anos-de-democracia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - 40 años de democracia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1048408/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Alejandro Horowicz: "Por Milei sabemos que la sociedad argentina tiene una opinión catastrófica de su dirección política"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/alejandro-horowicz-milei-sociedad-argentina-opinion-catastrofica-direccion-politica_1_10772927.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10e596d5-0e54-45bd-851d-e8ad84c5d081_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alejandro Horowicz: &quot;Por Milei sabemos que la sociedad argentina tiene una opinión catastrófica de su dirección política&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para el ensayista, doctor en Ciencias Sociales, el líder libertario es "el balance cruel de la alfonsinización de la política". "El balotaje es un modo de construir una mayoría que existe solamente en las urnas en condiciones de esa elección. Y no hay que creer que la legitimidad política de Milei alcanza ese rango", advirtió en esta entrevista. El fracaso del gobierno del Frente de Todos y la responsabilidad de Cristina Fernández de Kirchner.
</p></div><p class="article-text">
        El ensayista y doctor en Ciencias sociales Alejandro Horowicz analiza c&oacute;mo lleg&oacute; <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/javier-milei/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Milei</a> a la Presidencia a partir de su &uacute;ltimo libro <em>El kirchnerismo desarmado</em>. &ldquo;&Eacute;l es el balance cruel de la alfonsinizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica&rdquo;, explica el autor al analizar la matriz pol&iacute;tica de los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os de democracia. Y advirti&oacute;: &ldquo;El balotaje es un modo de construir una mayor&iacute;a que existe solamente en las urnas en condiciones de esa elecci&oacute;n. Y no hay que creer que la legitimidad pol&iacute;tica de Milei alcanza ese rango&rdquo;. El fracaso del gobierno del Frente de Todos y la responsabilidad de Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner.
    </p><p class="article-text">
        &#8210;<strong>Te escuch&eacute; decir que el triunfo de Milei se da en el marco del vaciamiento de los conceptos y las pr&aacute;cticas, en el que los argumentos discursivos han muerto. Y te quer&iacute;a preguntar, teniendo en cuenta que muchos lo inscriben (al l&iacute;der de </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/temas/la-libertad-avanza/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>La Libertad Avanza</strong></a><strong>) en una larga tradici&oacute;n en la Argentina, que podemos situar en el inicio de la dictadura militar y despu&eacute;s tambi&eacute;n con (ex presidente </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/temas/carlos-menem/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Carlos) Menem</strong></a><strong> y otra con (ex mandatario </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/temas/mauricio-macri/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Mauricio) Macri</strong></a><strong>, &iquest;qu&eacute; pens&aacute;s que tiene esta victoria que lo distingue de esas experiencias anteriores?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#8210;En el caso de Macri, estamos en presencia de una fuerza pol&iacute;tica, entre comillas, nueva, pero conviene entender que &eacute;l es de alguna manera una variante de la l&oacute;gica interna de la <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/union-civica-radical/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical</a> (UCR), con quien termina finalmente en una suerte de paraguas compartido que es <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/juntos-por-el-cambio/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juntos por el Cambio</a> (JxC). Menem es una primera expresi&oacute;n muy clara de lo que es el peronismo a posteriori del '76. Milei no es ninguna de las dos cosas, sino m&aacute;s bien algo muy diferente. Es b&aacute;sicamente un lugar en el juego pol&iacute;tico que nos hace saber que la sociedad argentina tiene una opini&oacute;n catastr&oacute;fica de su direcci&oacute;n pol&iacute;tica y que b&aacute;sicamente hay un vaciamiento de las pr&aacute;cticas democr&aacute;ticas sustituidas por conceptos vac&iacute;os. Si vos ten&eacute;s 40 a&ntilde;os y naciste despu&eacute;s de 1983, para vos la democracia es esto y cualquier m&eacute;todo se juzga por sus resultados, y los resultados est&aacute;n a la vista. Por lo tanto, no ten&eacute;s necesariamente ninguna gran opini&oacute;n de la democracia si te explican que el partido que gobierna es un partido que entre sus tres banderas hist&oacute;ricas tiene la justicia social y ten&eacute;s m&aacute;s del 40% de pobres en este momento. Y esto se mide de octubre a octubre, no bien venga el &iacute;ndice inflacionario, vas a tener claro que ten&eacute;s el 50% de pobres. Tu opini&oacute;n sobre la justicia social no puede ser muy, llam&eacute;mosla as&iacute;, magn&iacute;fica. Por lo tanto, uno entiende perfectamente que semejantes pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas arrojen un <em>outsider</em>, es decir, alguien con un nombre y una gestualidad que nos haga saber que desprecia b&aacute;sicamente a esta casta pol&iacute;tica que, por cierto existe, y al despreciarla en ese gesto logra que un segmento significativo de la sociedad se referencie en &eacute;l. Es decir, alguien que solamente existe en los &uacute;ltimos dos o tres a&ntilde;os puede r&aacute;pida y f&aacute;cilmente descalificar a 100 a&ntilde;os de pr&aacute;ctica y luchas pol&iacute;ticas para que algo as&iacute; suceda. No es simplemente un m&eacute;rito personal de Milei, sino m&aacute;s bien una caracter&iacute;stica de la estructura pol&iacute;tica en su conjunto.
    </p><p class="article-text">
        &#8210;<strong>&iquest;Por qu&eacute; los aliados plebeyos del peronismo, como dec&iacute;s en tu libro </strong><em><strong>El kirchnerismo desarmado. La larga agon&iacute;a del cuarto peronismo</strong></em><strong>, esos votantes hist&oacute;ricos del partido decidieron migrar hacia otras opciones, pero sobre todo hacia Milei?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#8210;Hay que mirar los n&uacute;meros de las &uacute;ltimas tres elecciones. En el 2015, cuando <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/cristina-fernandez-de-kirchner/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina (Fern&aacute;ndez de Kirchner</a>) se retira y aparece como candidato el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/daniel-scioli/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daniel Scioli</a>, que pierde la elecci&oacute;n en el balotaje. Hay que entender esto: el balotaje no es cualquier cosa, es el modo de fabricar un resultado, pero al mismo tiempo te muestra que en esa l&oacute;gica el peronismo no puede exceder los 12 millones de votantes. Cuando vos mir&aacute;s el resultado de las elecciones de Macri contra los Fern&aacute;ndez, vas a ver que los Fern&aacute;ndez sacan 55.000 votos menos que los que obtuvo Macri en el 2015. Y cuando vos mir&aacute;s el resultado de lo que obtuvo en esta &uacute;ltima elecci&oacute;n en el balotaje, (<a href="https://www.eldiarioar.com/temas/sergio-massa/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sergio) Massa</a> saca m&aacute;s de 1 mill&oacute;n de votos menos que los que obtuvieron los Fern&aacute;ndez. Lo que vos ves es una estructura de estancamiento y decadencia, en la que mientras aumenta el padr&oacute;n electoral, el peronismo desciende o est&aacute; estancado o desciende, es decir, desciende m&aacute;s r&aacute;pido o desciende m&aacute;s lentamente. Insisto, el balotaje es un modo de construir una mayor&iacute;a que existe solamente en las urnas en condiciones de esa elecci&oacute;n. Y no hay que creer que la legitimidad pol&iacute;tica de Milei alcanza ese rango. Y eso lo vamos a descubrir muy r&aacute;pidamente, pero lo que vemos es hasta qu&eacute; punto hay un rechazo por la casta pol&iacute;tica como su conjunto. Ese es un punto. Pero al mismo tiempo, cuando vos mir&aacute;s la construcci&oacute;n pol&iacute;tica de Milei, lo que ves son los restos del naufragio de la casta pol&iacute;tica. Es decir, vos ves que todo aquello que no tuvo lugar en el PJ, en el radicalismo y en el PRO, va a parar a Milei. Es decir, Milei no es un personaje, &eacute;l es el lugar imaginario en el que se rechaza este orden pol&iacute;tico sin cambiar este orden pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &#8210;<strong>En apuesta est&aacute;n tambi&eacute;n los sectores de menores recursos, y lo m&aacute;s llamativo de Milei es que tuvo la posibilidad de llegar a los j&oacute;venes pobres y precarizados. &iquest;Eso es parte de de su electorado? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &#8210;Todav&iacute;a no vi un estudio sistem&aacute;tico y pormenorizado del electorado de Milei. Lo que tenemos son deducciones de car&aacute;cter sociol&oacute;gico general y esas deducciones, en tanto que generales, son excesivas para sacar conclusiones finas. Hay algo que s&iacute; est&aacute; claro: Milei es un hombre que sintetiza el rechazo. Ahora, &iquest;c&oacute;mo se compone exactamente ese rechazo? Es un segundo problema porque aqu&iacute; viene la cuesti&oacute;n. Las razones para entender por qu&eacute; la sociedad y los plebeyos no votan a Massa sobran. Ahora, creer que esto necesariamente tenga que transformarse en votante de Milei es otra cosa. Lo que aqu&iacute; vemos es una ausencia de izquierda. Es decir, lo que aqu&iacute; vemos es una incapacidad de interpelar a la sociedad seriamente. Es la diferencia entre hablar en serio y hablar en serie, es decir, entre repetir un discurso vac&iacute;o y vaciado. Vamos a entendernos: as&iacute; como la democracia no quiere decir nada, luchar por el socialismo tampoco quiere decir nada a esta altura del siglo XX. Entonces, lo que estamos tratando de entender si es o no posible salir de los l&iacute;mites en que este juego pol&iacute;tico que est&aacute; planteado. Yo creo que s&iacute; que es posible salir de los l&iacute;mites, pero para eso tiene que quedar en claro que hablas en serio.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/episode/6YlfuQy68wGcJZMJ2pib4S?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        &#8210;<strong>Es imposible desligar el triunfo de Milei del fracaso del Frente de Todos (FdT). Hay dos actitudes contrapuestas del kirchnerismo durante el gobierno de </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/temas/alberto-fernandez/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong></a><strong> que vos las marcas muy claramente. Primero con (el ex ministro Mart&iacute;n) Guzm&aacute;n, podr&iacute;amos decir, y despu&eacute;s con Massa. Y vos marc&aacute;s que desde el kirchnerismo se deslegitima la negociaci&oacute;n de Guzm&aacute;n con los fondos de inversi&oacute;n y con el </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/temas/fmi/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Fondo Monetario (FMI)</strong></a><strong>, se empieza a empujarlo a la renuncia, pero despu&eacute;s se cae en un ajuste m&aacute;s profundo de la mano de Massa, que termina siendo el candidato de </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/temas/union-por-la-patria/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Uni&oacute;n por la Patria</strong></a><strong> (UP). Vos lo describ&iacute;s como un grado de irresponsabilidad pol&iacute;tica tan grande como incomprensible. &iquest;Ese es el momento en el que el kirchnerismo se confiesa desarmado, como dice tu libro (</strong><em><strong>El kirchnerismo desarmado. La larga agon&iacute;a del cuarto peronismo</strong></em><strong>)? &iquest;O ese desarme es previo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#8210;No, el desarme del kirchnerismo es evidentemente previo. &iquest;Por qu&eacute; digo que es evidentemente previo? Cuando 12 a&ntilde;os de gobierno y tres turnos presidenciales no alcanzan para construir un candidato propio y eso es toda la estrategia, conviene entender que no solo no construyeron un candidato, sino que Cristina record&oacute; hace muy pocos meses que ser&iacute;a bueno tener un programa. Y aqu&iacute; viene la cuesti&oacute;n: qui&eacute;n no tiene un programa est&aacute; estructuralmente desarmado, qui&eacute;n no sabe para qu&eacute; quiere llegar a la Casa Rosada y qu&eacute; hacer desde la Casa Rosada, simplemente se plantea el d&iacute;a a d&iacute;a y el d&iacute;a a d&iacute;a no puede ser nunca otra cosa que el orden establecido tal cual est&aacute; establecido. En consecuencia, cuando vos gobern&aacute;s con el t&eacute;rmino del orden establecido tal cual est&aacute; establecido, el resultado est&aacute; a la vista y no puede ser nada distinto de lo que existe. Por lo tanto, la sorpresa no tendr&iacute;a por qu&eacute; sorprender. Sorprende que sorprenda.
    </p><p class="article-text">
        &#8210;<strong>En el libro </strong><em><strong>El kirchnerismo desarmado. La larga agon&iacute;a del cuarto peronismo</strong></em><strong> adem&aacute;s planteas que Cristina estaba en una situaci&oacute;n en la cual era candidata antes de que se decidiera que Massa fuera el candidato o ten&iacute;a la opci&oacute;n de encumbrar a un candidato, pero que en los dos casos, vos dec&iacute;s, ella era la responsable. El caso de Massa, por su trayectoria tan larga, tan zigzagueante, no es la de un kirchnerista puro, &iquest;c&oacute;mo crees que afecta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#8210;Conviene recordar que Massa cogobern&oacute; con Macri varios meses y estuvo bien. Entonces hablar de kirchnerista puro no quiere decir demasiado, porque Lino Bara&ntilde;ao tambi&eacute;n era un kirchnerista puro y esto no le impidi&oacute; ser ministro de Macri. A ver, cuando vos mir&aacute;s, de nuevo, las elecciones de 2015, vos entend&eacute;s. Las tres f&oacute;rmulas presidenciales m&aacute;s significativas, entre los seis candidatos, s&oacute;lo Macri no era peronista y ninguno era radical. De modo que el peronismo est&aacute; estallado hace un rato muy largo. Cuando vos mir&aacute;s el candidato progre, que era <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/florencio-randazzo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Florencio Randazzo</a>, el que va a ser o ya es o ser&aacute;, o discute la posibilidad de ser miembro del gobierno de Milei, vos entend&eacute;s. Cuando vos ves que el embajador argentino que hace diez minutos no m&aacute;s pod&iacute;a ser un candidato peronista, puede ser funcionario en el mismo cargo y en el mismo lugar, y con la misma botonera en Brasilia. Vos entend&eacute;s. Vos entend&eacute;s que est&aacute;s hablando de diferencias de marketing pol&iacute;tico y de apoyaturas hist&oacute;ricas, y en los que los motivos de los votantes hacen la diferencia. Pero la pol&iacute;tica que est&aacute; en juego es b&aacute;sicamente igual.
    </p><p class="article-text">
        &#8210;<strong>&iquest;C&oacute;mo ves que afecta esta derrota a Cristina, teniendo en cuenta esta disyuntiva que planteabas de que era responsable de todas maneras?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#8210;Cristina est&aacute; en absoluto, franco y continuo retroceso. Cristina no hizo otra cosa que retroceder del 2015 para ac&aacute; todo el tiempo y su estrategia no existe. Y su capacidad de conducci&oacute;n se juzga por los resultados. Ning&uacute;n dirigente pol&iacute;tico puede estar sujeto a otro balance que el de los resultados pol&iacute;ticos que obtiene. Entonces, cuando vos mir&aacute;s el kirchnerismo, vos pod&eacute;s decir que es una corriente residual de la provincia de Buenos Aires y que <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/axel-kicillof/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Axel Kicillof</a> es su dirigente m&aacute;s significativo, para no decir el &uacute;nico. Ahora, el gobernador de la provincia de Buenos Aires est&aacute; en una situaci&oacute;n harto delicada, no solo porque el presidente es Milei, sino porque adem&aacute;s se le acaba. No tiene reelecci&oacute;n, por lo tanto, que &eacute;l o juega a todo o juega a nada. &iquest;Qu&eacute; es lo que Kicillof va a hacer? &iquest;Qu&eacute; es lo que Axel Kicillof va a armar con la Liga de Intendentes de la provincia de Buenos Aires? Todo eso est&aacute; en veremos, pero no pareciera ser que Cristina tenga un gran destino m&aacute;s all&aacute; de lo que Axel personalmente desee, porque la lucha pol&iacute;tica impone sus propios t&eacute;rminos. Y Cristina no es en este momento un capital pol&iacute;tico. Es m&aacute;s bien un lastre pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &#8210;<strong>Hay algunas frases obviamente muy destacables de este libro entre ellas</strong><em><strong> "Si algo caracteriza a los derrotados es el desprecio por la propia experiencia, algo que impide apropiar esa derrota como fuente de conocimiento para transformar la realidad"</strong></em><strong>. &iquest;A qu&eacute; pens&aacute;s que se debe ese desprecio? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &#8210;Vos sab&eacute;s que una de las cuestiones m&aacute;s complejas para cualquiera es soportar el fin de sus propias ilusiones. Todos, inevitablemente, tenemos ilusiones, porque no es cierto que el principio de realidad se nos impone con tanta claridad siempre, sino costosa y trabajosamente. Nosotros vamos en rezago al principio de realidad y trabajosamente nos vamos adaptando a &eacute;l. Aceptar la idea de que el peronismo es un tren que ya no lleva a ninguna parte sino a esta cat&aacute;strofe supone abandonar largas ilusiones de muchos, con muchas d&eacute;cadas y de mucha historia detr&aacute;s. Pero lo cierto es que esa es la situaci&oacute;n. Y quien no acepte esta situaci&oacute;n, quien elija defender sus ilusiones, pues bueno, est&aacute; en una situaci&oacute;n muy complicada. Por eso las ilusiones descienden a medida que bajas en la estructura etaria. Porque, a ver, para tener muchas ilusiones sobre el peronismo hay que tener 70 a&ntilde;os. Con 50 a&ntilde;os ya ten&eacute;s bastante menos ilusiones; con 40 no ten&eacute;s por qu&eacute; tenerlas; y despu&eacute;s de 30, si las ten&eacute;s, ya es un asunto personal para tratar en otro espacio.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="twitter-tweet" data-media-max-width="560"><p lang="es" dir="ltr">📌 Milei, Cristina y &quot;El kirchnerismo desarmado&quot;<br><br>Compartimos la entrevista completa que <a href="https://twitter.com/otro_periodista?ref_src=twsrc%5Etfw">@otro_periodista</a> le hizo a Alejandro Horowicz, a partir de su último libro.<br><br>✅ Spotify: <a href="https://t.co/2bcjBQ4qyY">https://t.co/2bcjBQ4qyY</a><br>✅ YouTube: <a href="https://t.co/1tedrs4Y4l">https://t.co/1tedrs4Y4l</a> <a href="https://t.co/7ywZzYEBvL">pic.twitter.com/7ywZzYEBvL</a></p>&mdash; Fuera de Tiempo (@fueradetiempo_) <a href="https://twitter.com/fueradetiempo_/status/1735264622352146909?ref_src=twsrc%5Etfw">December 14, 2023</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
    </figure><p class="article-text">
        &#8210;<strong>Hay un texto que est&aacute; incluido en este libro </strong><em><strong>El kirchnerismo desarmado. La larga agon&iacute;a del cuarto peronismo</strong></em><strong>, que a mi criterio es absolutamente clave y vigente. Lo publicaste en su momento como pr&oacute;logo a una de las &uacute;ltimas ediciones de </strong><em><strong>Los cuatro peronismos</strong></em><strong>, si no me equivoco, y que ahora est&aacute; incluido tambi&eacute;n en este &uacute;ltimo libro. Se llama</strong><em><strong> La democracia de la derrota, </strong></em><strong>es un texto muy interesante porque adem&aacute;s va a contramano de lo que yo dir&iacute;a la relativamente reciente reivindicaci&oacute;n romantizada del alfonsinismo. Me gustar&iacute;a que expliques a qu&eacute; te refer&iacute;s y en qu&eacute; medida todav&iacute;a hoy explica los l&iacute;mites de la democracia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#8210;Comparto absolutamente tu lectura del texto y te confieso, cuando yo lo escrib&iacute; en su versi&oacute;n original, que no es la que publico ahora, porque intento reescribirlo en funci&oacute;n de los nuevos sentidos que adquiere en este contexto, lo terrible es que yo nunca pens&eacute; que en 1991 estaba escribiendo lo que explicaba la matriz del orden pol&iacute;tico argentino y mucho menos entend&iacute; que explicaba la matriz de los golpes de Estado en toda Sudam&eacute;rica de ese per&iacute;odo. Lo que me asombr&oacute; es que efectivamente termin&oacute; siendo as&iacute;. No tengo la arrogancia de creer que mis hip&oacute;tesis anal&iacute;ticas necesitan tener obligatoriamente confirmaci&oacute;n hist&oacute;rica. Es m&aacute;s, en muchos casos preferir&iacute;a que estuvieran equivocadas, ser&iacute;a m&aacute;s amable para todos. Pero lo terrible de esta situaci&oacute;n es que tr&aacute;gicamente son correctas. Entonces volvemos al problema de la alfonsinizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica. Alfons&iacute;n tiene una mano de cartas excepcional y una legitimidad descomunal. Ten&iacute;a la posibilidad de modificar el orden pol&iacute;tico en una direcci&oacute;n absolutamente diferente y opuesta a la que constituye el 1976, la dictadura burguesa terrorista de Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti. Ahora bien, miremos por qu&eacute;. Cuando est&aacute; la deuda externa, <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/raul-alfonsin/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</a>, cuando es candidato, plantea la diferencia entre deuda leg&iacute;tima y deuda ileg&iacute;tima, es decir, entre la plata negra girada al exterior y la deuda que las empresas toman. La diferencia no era muy dif&iacute;cil de constatar. Hab&iacute;a que tomar y cruzar los datos entre la plata girada al exterior a trav&eacute;s del sistema financiero y las declaraciones a la vieja Direcci&oacute;n General Impositiva, hoy AFIP, para saber qu&eacute; parte era la leg&iacute;tima y qu&eacute; parte era la ileg&iacute;tima, como correctamente hab&iacute;a planteado en su campa&ntilde;a electoral. No solo no lo hace, sino que legitima y transforma en legal una deuda que de ninguna manera tiene ese tama&ntilde;o. &iquest;Qu&eacute; quiere decir poner ese n&uacute;mero en entredicho? Primero, supone que la deuda es bastante m&aacute;s peque&ntilde;a y, segundo, que cont&aacute;s con un dinero que no contabas antes. Ten&eacute;s un doble movimiento: por un lado debes menos, y por otro lado, ten&eacute;s otro rango de reservas en el Banco Central. Por lo tanto, vos ten&eacute;s la posibilidad de que la deuda externa no sea el regulador de los montos internos. Cuando la deuda alcanza sin los servicios 5, 6, 7 u 8 puntos del PBI, todos los dem&aacute;s valores tienen que ajustarse a esta necesidad de pago. Si la deuda son 2 puntos del Producto, estamos completamente en otra situaci&oacute;n. Este es el sistema estructural de la iniciaci&oacute;n de la pol&iacute;tica. Y el segundo es la devaluaci&oacute;n continua del discurso. Con la democracia se come y se educa, pero ni se come, ni se educa, ni. Y aqu&iacute; es donde ten&eacute;s el balance horrible en que despu&eacute;s de 40 a&ntilde;os de democracia te muestran a qu&eacute; hemos llegado. A Milei. Pues bien, &eacute;l es el balance cruel de la alfonsinizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &#8210;<strong>Cuando uno escucha el recuerdo tiene m&aacute;s que ver con esta idea del Padre de la Democracia, pero se pierde esto que est&aacute;s marcando de lo que no pudo, lo que no quiso, lo que dej&oacute; de hacer y lo que impact&oacute; y lo que ese proceso impact&oacute; en la pol&iacute;tica hasta hoy, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#8210;Adem&aacute;s, una cuesti&oacute;n &iquest;en qu&eacute; se transform&oacute; la UCR? Si Alfons&iacute;n fuera lo que el alfonsinismo crey&oacute;, el radicalismo no podr&iacute;a ser esto que es. Para entender el despliegue de un proceso es preciso mirar las distintas estaciones y el punto de llegada, y entender que eso no empez&oacute; la semana pasada, y la idea de que algo de lo que est&aacute; sucediendo hoy es simplemente una mala praxis de algo que se hizo hace 15 minutos es una idea muy pueril e instrumental de la pol&iacute;tica. Es una idea que no permite inteligir a la pol&iacute;tica, sino como un conjunto azaroso de circunstancias y no como una gram&aacute;tica viva de una sociedad determinada. Si yo quiero entender por qu&eacute; el radicalismo es esto hoy y por qu&eacute; el alfonsinismo es una declaraci&oacute;n, tengo que plantearme qu&eacute; era el alfonsinismo en su mejor momento y en su mejor momento coopt&oacute; discursivamente a todas las otras fuerzas pol&iacute;ticas. No puede entenderse a Menem sin Alfons&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &#8210;<strong>Dec&iacute;s sobre el final tambi&eacute;n en </strong><em><strong>La democracia de la derrota</strong></em><strong> que el </strong><em><strong>establishment</strong></em><strong> odia a los experimentos econ&oacute;micos y mencion&aacute;s que fue el poder econ&oacute;mico el que le puso como ministro de Econom&iacute;a o de Hacienda a Roberto Alemann a (Leopoldo) Galtieri. &iquest;Qu&eacute; puede pasar con Milei si su gobierno queda asociado r&aacute;pido a un experimento sin base real?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#8210;Que est&aacute; asociado a la improvisaci&oacute;n no requiere ni de tu opini&oacute;n ni de la m&iacute;a. Yo jam&aacute;s hab&iacute;a escuchado que un gobierno antes de asumir ya estuviera en crisis. Este es el primer caso que yo conozco. Cada vez que pone una pieza en el tablero tiene que mover otras tres porque se le caen. Entonces vos te das cuenta que eso est&aacute; pegado con alambre. Al mismo tiempo, cuando yo hago como diagn&oacute;stico la estanflaci&oacute;n y digo que va a durar dos a&ntilde;os, lo que estoy diciendo es que el &uacute;nico remedio que yo conozco para la crisis es la crisis. Pues bien, lo que ese hombre nos est&aacute; informando es que la crisis se va a agravar y se va a acentuar. Que los votantes lo votaron para que la crisis se agrave y se acent&uacute;e es una idea, para decirlo con amabilidad, trivial. Ni bien haya que probar el gusto horrible de la acentuaci&oacute;n de todo esto, vamos a ver hasta qu&eacute; punto esa legitimidad lo sostiene, sin exagerar, dentro de 90 d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <em>Entrevista realizada por Diego Genoud en su programa Fuera de Tiempo (Radio Con Vos).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Genoud]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/alejandro-horowicz-milei-sociedad-argentina-opinion-catastrofica-direccion-politica_1_10772927.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Dec 2023 03:01:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/10e596d5-0e54-45bd-851d-e8ad84c5d081_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3729781" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/10e596d5-0e54-45bd-851d-e8ad84c5d081_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3729781" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Alejandro Horowicz: "Por Milei sabemos que la sociedad argentina tiene una opinión catastrófica de su dirección política"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/10e596d5-0e54-45bd-851d-e8ad84c5d081_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei,Cristina Fernández de Kirchner,Kirchnerismo,40 años de democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Argentina, 40 años de democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/argentina-40-anos-democracia_3_10754286.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/114635e2-8735-4ee9-b4de-a3e6319e1c0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argentina, 40 años de democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El país celebra hoy sus cuarenta años de democracia, un recorrido en imágenes por los sucesos más importantes.</p></div><p class="article-text">
        En medio de un clima fundacional como pocas veces hubo en la historia del pa&iacute;s, el 10 de diciembre de 1983, Argentina inaugur&oacute; el per&iacute;odo democr&aacute;tico m&aacute;s extenso que tuvo hasta ahora. Desgastada, tironeada y menospreciada, la democracia resisti&oacute; todo y se mantuvo firme. Esta galer&iacute;a im&aacute;genes reproduce aquellos sucesos que marcaron estos 40 a&ntilde;os, el paso de los presidentes, los acontecimientos que estremecieron, como los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA, las marcha y los reclamos pero tambi&eacute;n las alegr&iacute;as, los mundiales y los festejos. Si hubo mucho para llorar tambi&eacute;n lo hubo para celebrar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/argentina-40-anos-democracia_3_10754286.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Dec 2023 03:01:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/114635e2-8735-4ee9-b4de-a3e6319e1c0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1697220" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/114635e2-8735-4ee9-b4de-a3e6319e1c0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1697220" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Argentina, 40 años de democracia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/114635e2-8735-4ee9-b4de-a3e6319e1c0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[40 años de democracia,Fotos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[#10D: feminismos y derechos conquistados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/10d-feminismos-derechos-conquistados_1_10752715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d1b173d-7e74-4c0b-8610-e86d313af186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="#10D: feminismos y derechos conquistados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A 75 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y 40 de democracia ininterrumpida en la Argentina, esta nota propone un recorrido por los avances (y retrocesos) en los parámetros de humanidad desde una mirada feminista.  </p><p class="subtitle">Piquetes: Del Cutralcazo y Teresa Rodríguez, al desafío reaccionario de Milei con la calle</p><p class="subtitle">Una democracia organizada por el fulbo</p></div><p class="article-text">
        Contra algunos pron&oacute;sticos (&iquest;ilusiones? &iquest;esperanzas?), este 10 de diciembre nuestra sociedad se encuentra en clara fragmentaci&oacute;n (de personas, de valores). Hace 40 a&ntilde;os, el d&iacute;a de la asunci&oacute;n de <strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</strong>, volv&iacute;amos a so&ntilde;ar con un mundo mejor; hoy, pese a las certezas quebradas, a un tejido social da&ntilde;ado y a los 30.000 desaparecidos que todav&iacute;a nos duelen, seguimos celebrando la recuperaci&oacute;n de la democracia y contamos con una plataforma s&oacute;lida a partir de la cual reconstituir un bien preciado: los Derechos Humanos (DDHH).
    </p><p class="article-text">
        Este 10 de diciembre se cumplen 75 a&ntilde;os de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos. Ante los estragos provocados por el nazismo el siglo pasado, en 1948 la ONU decidi&oacute; establecer par&aacute;metros m&iacute;nimos de humanidad que los Estados firmantes deb&iacute;an respetar, proteger, asegurar y promover de ah&iacute; en adelante, a fin de que el horror del genocidio no se volviera a repetir nunca m&aacute;s. Si bien nuestro pa&iacute;s adhiri&oacute; a la Declaraci&oacute;n ya en aquel momento, a nivel popular reci&eacute;n supimos de su existencia en los a&ntilde;os 70 con la violaci&oacute;n sistem&aacute;tica a estos derechos durante la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico-militar y por eso solemos asociar DDHH exclusivamente al terrorismo de Estado y a los delitos de lesa humanidad. Sin embargo, los DDHH son mucho m&aacute;s abarcativos. Incluyen una larga lista de derechos civiles, pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos, sociales, culturales y ambientales jur&iacute;dicamente exigibles, universales, irrenunciables e inalienables que tambi&eacute;n son progresivos: a medida que la humanidad cambia y se adapta a nuevas situaciones, se consagran nuevos DDHH cuya existencia no elimina ni reduce los ya conquistados.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-T8g6jySQ53g-8783', 'youtube', 'T8g6jySQ53g', document.getElementById('yt-T8g6jySQ53g-8783'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-T8g6jySQ53g-8783 src="https://www.youtube.com/embed/T8g6jySQ53g?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Este 10 de diciembre tambi&eacute;n se cumplen 40 a&ntilde;os de democracia ininterrumpida en Argentina y, aunque no todos los DDHH se encuentran en plena vigencia, en estas cuatro d&eacute;cadas nuestro pa&iacute;s deline&oacute; una notable trayectoria en materia de G&eacute;neros y Sexualidades que es referencia ineludible en la regi&oacute;n y en el mundo. <strong>El primer paso en este sentido fue la sanci&oacute;n definitiva del divorcio vincular.</strong> Con la primavera alfonsinista, y pese a las presiones de la Iglesia cat&oacute;lica, en 1987 se sancion&oacute; la ley n&deg; 23.515 que permiti&oacute; la disoluci&oacute;n de la uni&oacute;n matrimonial ya no por &ldquo;incumplimiento de las obligaciones conyugales&rdquo; como en versiones anteriores sino por pura voluntad de las partes. A partir de ese momento, el matrimonio pas&oacute; de ser una obligaci&oacute;n para toda la vida a ser una opci&oacute;n, y se inaugur&oacute; as&iacute; un avance virtuoso en materia de derechos civiles y sociales que debi&oacute; esperar hasta el nuevo siglo para tomar cierto ritmo. Con una democracia d&eacute;bil y permanentes amenazas de levantamientos militares en reacci&oacute;n <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/senores-jueces-juicio-hizo-historia_1_10637516.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al hist&oacute;rico Juicio a las Juntas militares en 1985 que proclam&oacute; el #NuncaM&aacute;s</a> como marca registrada en resistencia y reparaci&oacute;n contra cr&iacute;menes de lesa humanidad, durante los gobiernos de Alfons&iacute;n y <strong>Carlos Menem</strong> se sancionaron leyes de impunidad conocidas como &ldquo;Punto Final&rdquo; (1986), &ldquo;Obediencia Debida&rdquo; (1987), y decretos de indulto que marcaron un retroceso significativo en materia de DDHH en general. Aun as&iacute; y gracias a la movilizaci&oacute;n popular, en 1994 Menem tuvo que <strong>derogar por decreto la ley de Servicio Militar Obligatorio</strong> tras el asesinato del conscripto Omar Carrasco, como consecuencia de una brutal paliza que le propinaron sus mismos compa&ntilde;eros por orden de un subteniente, quien escondi&oacute; el cuerpo del muchacho durante 20 d&iacute;as y lo acus&oacute; ante la familia de desertor. La tragedia sirvi&oacute; al menos para eliminar ese entrenamiento en violencia masculina que hab&iacute;a sido la colimba desde su creaci&oacute;n en 1901.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e831bc8e-a983-4d89-8f85-1b17ceeddfa2_16-9-aspect-ratio_50p_1086134.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e831bc8e-a983-4d89-8f85-1b17ceeddfa2_16-9-aspect-ratio_50p_1086134.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e831bc8e-a983-4d89-8f85-1b17ceeddfa2_16-9-aspect-ratio_75p_1086134.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e831bc8e-a983-4d89-8f85-1b17ceeddfa2_16-9-aspect-ratio_75p_1086134.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e831bc8e-a983-4d89-8f85-1b17ceeddfa2_16-9-aspect-ratio_default_1086134.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e831bc8e-a983-4d89-8f85-1b17ceeddfa2_16-9-aspect-ratio_default_1086134.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e831bc8e-a983-4d89-8f85-1b17ceeddfa2_16-9-aspect-ratio_default_1086134.jpg"
                    alt="El soldado Omar Carrasco, asesinado en 1994. Su crimen marcó el fin del servicio militar obligatorio"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El soldado Omar Carrasco, asesinado en 1994. Su crimen marcó el fin del servicio militar obligatorio                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Piquete y cacerola</h3><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica y social que estall&oacute; en el tr&aacute;gico diciembre de 2001 durante el gobierno de <strong>Fernando De la R&uacute;a</strong> propici&oacute; manifestaciones desde las clases medias, bajas y desocupadas, con cacerolazos, piquetes, robos a supermercados y la consigna mayoritaria &ldquo;Que se vayan todos&rdquo;. <strong>El siglo XX argentino se despidi&oacute; con gran desasosiego e incertidumbre,</strong> pero con una inusitada participaci&oacute;n popular en todo el pa&iacute;s, que se tradujo en un estado asambleario que llegar&iacute;a para quedarse y <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2023/piquetes-cutralcazo-teresa-rodriguez-desafio-reaccionario-milei-calle_1_10675757.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la permanencia de la protesta callejera. </a>Fue en ese caldo en el que se retom&oacute; con fuerza la lucha a favor del aborto libre y gratuito que ya las feministas ven&iacute;an cocinando retomada la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el nuevo siglo y una vez apaciguada la conmoci&oacute;n social, en 2002 se sancion&oacute; la ley n&deg; 25.673 de <strong>anticoncepci&oacute;n gratuita</strong> con el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreaci&oacute;n Responsable, otro hist&oacute;rico reclamo feminista desde los a&ntilde;os 70 y 80. Aquel mismo a&ntilde;o, la ley n&deg; 26.130 ampli&oacute; los derechos no reproductivos con la gratuidad en contracepci&oacute;n quir&uacute;rgica (vasectom&iacute;a y ligadura de trompas),<strong> leyes que vinieron a confirmar que los varones tambi&eacute;n eran responsables de la anticoncepci&oacute;n y que el destino de las mujeres no deb&iacute;a estar inexorablemente asociado al matrimonio o a la maternidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante el gobierno de <strong>N&eacute;stor Kirchner</strong> (mayo de 2003-diciembre de 2007) hubo grandes avances en materia de DDHH. En 2003, siendo secretario de DDHH Eduardo Luis Duhalde, y a partir de un proyecto de la diputada Patricia Walsh, <strong>se derogaron las leyes de impunidad</strong>, lo que permiti&oacute; que dos a&ntilde;os despu&eacute;s, el 14 de junio de 2005, la Corte Suprema declarara inconstitucionales ambas leyes y constitucional su nulidad, y as&iacute; se habilit&oacute; la reapertura y el <strong>inicio de nuevos juicios</strong> a cientos de represores, civiles y militares cuyos enjuiciamientos iniciados en 1985 se hab&iacute;an interrumpido con aquellos instrumentos de impunidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aee2433-6277-4844-a72e-9103a183489c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aee2433-6277-4844-a72e-9103a183489c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aee2433-6277-4844-a72e-9103a183489c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aee2433-6277-4844-a72e-9103a183489c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aee2433-6277-4844-a72e-9103a183489c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aee2433-6277-4844-a72e-9103a183489c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8aee2433-6277-4844-a72e-9103a183489c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Amelong   Infojus Noticias"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Amelong   Infojus Noticias                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En 2005, por decreto n&deg; 1.454 de Kirchner, millones de mujeres pudieron jubilarse a pesar de no contar con los aportes necesarios. La medida, popularizada como &ldquo;<strong>jubilaci&oacute;n para amas de casa</strong>&rdquo;, estuvo pensada para aquellas mujeres que, por haberse dedicado al cuidado familiar, no hab&iacute;an podido desarrollar una profesi&oacute;n. As&iacute;, el Estado reconoc&iacute;a a las tareas dom&eacute;sticas como trabajo no remunerado y compensaba a quienes se hab&iacute;an dedicado por entero al bienestar ajeno.
    </p><p class="article-text">
        En 2006, se sancion&oacute; la ley<strong> </strong>n&deg; 26.150 de<strong> Educaci&oacute;n Sexual Integral (ESI) </strong>para<strong> </strong>ense&ntilde;ar en todas las escuelas a cuidar el cuerpo y la salud, a conocer los derechos, a fomentar la afectividad, a identificar los estereotipos de g&eacute;nero y a valorar la diversidad humana. Esta ley todav&iacute;a hoy encuentra numerosos obst&aacute;culos para su aplicaci&oacute;n pero, gracias a estos contenidos esenciales, muches ni&ntilde;es pudieron reconocer y denunciar que sufr&iacute;an abuso sexual intra-familiar, muchas adolescentes aprendieron a exigir el uso del preservativo y evitaron as&iacute; infecciones y embarazos no deseados, y muchas personas se sintieron habilitadas a construir una identidad en base a sus propias sensaciones y no a r&iacute;gidos estereotipos impuestos. Aunque la ley sigue recibiendo acusaciones infundadas de &ldquo;promover la homosexualidad&rdquo; y ser &ldquo;ideolog&iacute;a de g&eacute;nero&rdquo;, los beneficios individuales y colectivos de la ESI son f&aacute;cilmente verificables y es la propia juventud la que reclama su efectiva implementaci&oacute;n transversal en las instituciones educativas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2009 se sancion&oacute; la ley n&deg; 26.485 de <strong>protecci&oacute;n integral a las mujeres</strong> para prevenir, sancionar y erradicar las violencias. Si bien se pens&oacute; en un primer momento exclusivamente para mujeres cis, la ley se conoce como <strong>contra la violencia de g&eacute;nero</strong>, en un intento activista por ampliar derechos a toda persona violentada por esa raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El 15 de julio de 2010 ocurri&oacute; un hecho bisagra en el pa&iacute;s y en Latinoam&eacute;rica. Con la sanci&oacute;n de una nueva ley de matrimonio civil n&deg; 26.618, Argentina fue el primer pa&iacute;s en la regi&oacute;n en legalizar la uni&oacute;n de cualquier pareja, independientemente de su sexo, su g&eacute;nero o su identidad. Popularizada estrat&eacute;gicamente como &ldquo;<strong>matrimonio igualitario</strong>&rdquo;, esta ley fue el resultado de muchos a&ntilde;os de militancia en reclamo por iguales derechos ante la ley para todas las personas que quisieran casarse y formar una familia. Si bien la ley se ocup&oacute; de no especificar identidades y, por lo tanto, de no discriminar a nadie, el hecho de que las personas travestis y trans no hubieran sido mencionadas todav&iacute;a en ninguna ley fomentaba la invisibilizaci&oacute;n de este colectivo. Entonces, despu&eacute;s de a&ntilde;os de lucha, en 2012 se sancion&oacute; la ley n&deg; 26.743 de <strong>identidad de g&eacute;nero</strong>, pionera en el mundo,<strong> </strong>que permite no s&oacute;lo modificar legalmente el nombre, la imagen y el sexo en los documentos, sino que garantiza la cobertura de tratamientos hormonales y cirug&iacute;as de reasignaci&oacute;n de sexo en caso de que la persona lo requiera. Este fue un cambio de paradigma extraordinario que no s&oacute;lo despatologiz&oacute; a las disidencias sexuales, sino que elimin&oacute; a la medicina deshumanizada/deshumanizante como autoridad en la materia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="José Luis Navarro  y Miguel Calefato, la primera pareja que estrenó el matrimonio igualitario en 2010."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                José Luis Navarro  y Miguel Calefato, la primera pareja que estrenó el matrimonio igualitario en 2010.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ese mismo a&ntilde;o se redact&oacute; una modificaci&oacute;n crucial en el art&iacute;culo 80 del C&oacute;digo Penal Argentino, que incluy&oacute; la figura de violencia de g&eacute;nero. De este modo, se intentaba dar por tierra con siglos de culpabilizaci&oacute;n a las mujeres v&iacute;ctimas de maltratos y abusos dom&eacute;sticos: a la &ldquo;emoci&oacute;n violenta&rdquo; como atenuante se contrapon&iacute;a la violencia de g&eacute;nero como agravante.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, o justamente por el auge de los feminismos, por la visibilizaci&oacute;n de las disidencias sexuales y de los avances en materia de derechos, el 3 de junio de 2015 surgi&oacute; el movimiento #NiUnaMenos como un grito desesperado ante una serie de femicidios cada vez m&aacute;s frecuentes y con metodolog&iacute;as cada vez m&aacute;s crueles. Un movimiento que creci&oacute; de manera exponencial en las calles, asambleas, grupos de trabajo y redes, y que Argentina export&oacute; al resto de Latinoam&eacute;rica y a otros pa&iacute;ses del mundo. Pero toda acci&oacute;n genera una reacci&oacute;n: en octubre de ese a&ntilde;o asesinaron a Diana Sacay&aacute;n, activista en DDHH y referenta del colectivo travesti, primera en recibir su DNI modificado luego de la sanci&oacute;n de la ley de identidad de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        En 2015 se modific&oacute; el C&oacute;digo Civil y Comercial de la Naci&oacute;n. El nuevo texto <strong>simplifica el tr&aacute;mite de divorcio</strong> para que baste la voluntad de una sola de las partes, sin necesidad de invocar una causa ni esperar plazos, lo que evita que una persona siga casada contra su voluntad, a la vez que clausura la manipulaci&oacute;n que antes se daba dentro de la ex pareja al negarle a la otra parte el divorcio. Adem&aacute;s, lo que antes se conoc&iacute;a como Patria Potestad (el poder del <em>pater</em> sobre les hijes) ahora se llama <strong>Responsabilidad Parental</strong> para deslegitimar el autoritarismo dom&eacute;stico y poner el foco en los deberes de les progenitores para una mejor protecci&oacute;n de les ni&ntilde;es.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas, Argentina ya era considerada precursora en Latinoam&eacute;rica en cuestiones de g&eacute;nero, por lo que no sorprende que haya sido el primer pa&iacute;s en hacer un paro de mujeres en 2016 para reclamar acciones del Estado contra las repetidas violencias de g&eacute;nero. Los femicidios se multiplicaban en la regi&oacute;n y ese mismo a&ntilde;o asesinaron en Honduras a la activista ind&iacute;gena Berta C&aacute;ceres, quien luchaba por defender a los r&iacute;os del extractivismo. En una regi&oacute;n en la que mujeres y disidencias lideran los movimientos en defensa del territorio-cuerpo y el territorio-tierra, era previsible que el 8 de marzo de 2017 se realizara el Primer Paro Internacional de Mujeres, mientras en Argentina el gobierno macrista daba muestras de racismo, colonialismo y sexismo, y exacerba la persecuci&oacute;n contra los pueblos originarios.
    </p><p class="article-text">
        Con el aumento de los femicidios, muches ni&ntilde;es y adolescentes quedaron a cargo de familiares que no siempre contaban con recursos para cubrir sus gastos. Por eso, en 2018 el Congreso sancion&oacute; la ley n&deg; 27.452 conocida como &ldquo;Ley Brisa&rdquo; que prev&eacute; una <strong>reparaci&oacute;n econ&oacute;mica para hijes</strong> de hasta 21 a&ntilde;os <strong>cuyas madres hubieran sido v&iacute;ctimas de femicidio</strong>.
    </p><h3 class="article-text">La ley del aborto llega al Congreso</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/aborto-legal-argentina-historia-lucha-cinco-decadas_1_10737268.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El 2018 tambi&eacute;n marc&oacute; un momento clave en materia de activismos populares y construcci&oacute;n de DDHH desde abajo.</a> Con la consigna &ldquo;Iglesia y Estado, asunto separado&rdquo;, las militancias llevaron adelante una extendida Apostas&iacute;a Feminista para que las personas bautizadas contra su voluntad pudieran renunciar a la iglesia cat&oacute;lica. Desde 2006 la Campa&ntilde;a Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito ven&iacute;a presentando una y otra vez en el Congreso su proyecto de interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo sin lograr que el proyecto ingresara, y era necesario entonces allanar el camino hacia un Estado laico ahora que los ic&oacute;nicos pa&ntilde;uelos verdes reclamaban masivamente &ldquo;ESI para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir&rdquo;. Previsiblemente, muy pronto aparecieron las fuerzas de choque de las iglesias, con pa&ntilde;uelos celestes y fetos de papel mach&eacute; parlantes apuntando violentamente contra el derecho de las mujeres y disidencias a elegir un proyecto de vida propio. El uso creciente de lenguaje inclusivo en las adolescencias progresistas y su r&aacute;pida expansi&oacute;n a otras edades y condiciones contribuy&oacute; a que la idea de diversidad fuera el blanco elegido por los sectores conservadores en toda Latinoam&eacute;rica. Ese mismo a&ntilde;o asesinaron en Brasil a Marielle Franco, pol&iacute;tica, soci&oacute;loga, lesbiana y militante en DDHH que se defin&iacute;a como &ldquo;feminista, negra e hija de la favela&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Referentes históricas de la Campaña Nacional celebran la media sanción en 2018."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Referentes históricas de la Campaña Nacional celebran la media sanción en 2018.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los siguientes dos a&ntilde;os se caracterizaron por un creciente protagonismo de movimientos populares que recurrieron al espacio p&uacute;blico y al arte para divulgar su mensaje feminista: cantos, consignas y coreograf&iacute;as sostuvieron la lucha cuando, luego de su aprobaci&oacute;n en la C&aacute;mara Baja, el Senado rechaz&oacute; en 2018 la legalizaci&oacute;n del aborto. La frustraci&oacute;n fue grande, pero qued&oacute; en las militancias la convicci&oacute;n de que el tema hab&iacute;a quedado despenalizado socialmente. Los d&iacute;as de debate abierto en el Anexo del Congreso recibieron a especialistas y a militantes que presentaron cada semana innumerables argumentos a favor y en contra de la interrupci&oacute;n voluntaria de embarazos, pero fueron los Martes Verdes los que convocaron a una multitud transversal que devino marea y barri&oacute; con todo dogmatismo celeste.
    </p><p class="article-text">
        En 2019 se sancion&oacute; la ley n&deg; 27.499 conocida como <strong>&ldquo;Ley Micaela&rdquo;</strong> en homenaje a Micaela Garc&iacute;a, una joven que en 2017 fue violada y asesinada por un reincidente que hab&iacute;a sido dejado en libertad por un juez ignorante en cuestiones de g&eacute;nero. Por eso, la ley establece la <strong>capacitaci&oacute;n obligatoria en g&eacute;nero y en violencia de g&eacute;nero</strong> para todas las personas que integran los tres poderes del Estado y, a partir de su vigencia, ya nadie cuestiona a las v&iacute;ctimas de violencia sino a los violentos.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo a&ntilde;o, la ley n&deg; 27.501 suma para las mujeres la <strong>protecci&oacute;n</strong> ante violencia <strong>en el espacio p&uacute;blico</strong> como una nueva modalidad y deja atr&aacute;s para siempre la idea de &ldquo;piropear&rdquo; a una desconocida como algo positivo. La ley n&deg; 27.533, por su parte, suma dos nuevos tipos de violencia: la <strong>pol&iacute;tica, </strong>aquella que se dirige a obstaculizar o impedir la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de la mujer, y la<strong> p&uacute;blico-pol&iacute;tica</strong>, aquella que, fundada en razones de g&eacute;nero, impide o limita el desarrollo de la carrera pol&iacute;tica de una mujer.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ef67f1-290e-4882-8470-065fd715bdcd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ef67f1-290e-4882-8470-065fd715bdcd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ef67f1-290e-4882-8470-065fd715bdcd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ef67f1-290e-4882-8470-065fd715bdcd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ef67f1-290e-4882-8470-065fd715bdcd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ef67f1-290e-4882-8470-065fd715bdcd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/52ef67f1-290e-4882-8470-065fd715bdcd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Micaela García, la joven violada y asesinada en Entre Ríos en 2017. Su crimen derivó en la Ley Micaela que obliga a la capacitación en cuestiones de género a todos los funcionarios y empleados públicos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Micaela García, la joven violada y asesinada en Entre Ríos en 2017. Su crimen derivó en la Ley Micaela que obliga a la capacitación en cuestiones de género a todos los funcionarios y empleados públicos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Este 10 de diciembre se cumplen tambi&eacute;n cuatro a&ntilde;os de la existencia del Ministerio de Mujeres, G&eacute;neros y Diversidad, creado por decreto por Alberto Fern&aacute;ndez el mismo d&iacute;a de su asunci&oacute;n para dise&ntilde;ar las pol&iacute;ticas de g&eacute;nero que la realidad estaba demandando. Desde entonces, el ministerio trabaja fuertemente en la prevenci&oacute;n de las violencias a trav&eacute;s de capacitaciones, publicaciones y la l&iacute;nea telef&oacute;nica 144 para consultas y asesoramiento, y ofrece adem&aacute;s el Programa Acompa&ntilde;ar para fortalecer la independencia econ&oacute;mica de mujeres y personas LGBT+ en situaci&oacute;n de violencia. Una pol&iacute;tica institucionalidzada a punto de desintegrarse. Por eso, desde ese MInisterio, se viraliz&oacute; un mensaje que propone bajarse materiales de su acervo editorial ingresando al link: <a href="https://editorial.mingeneros.gob.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://editorial.mingeneros.gob.ar/</a>
    </p><p class="article-text">
        En plena pandemia, sobre el final de 2020 se aprob&oacute; finalmente la<strong> </strong>ley n&deg; 27.610 de<strong> acceso a la interrupci&oacute;n voluntaria y legal del embarazo (IVE/ILE) </strong>para toda persona con capacidad de gestar. La ley no s&oacute;lo garantiza la pr&aacute;ctica hasta la semana 14, sino que incluye la atenci&oacute;n posaborto y la provisi&oacute;n de anticonceptivos para evitar que la experiencia se repita. En 2021 se inform&oacute; la realizaci&oacute;n de 73.487 interrupciones y en 2022 fueron 59.267, lo que demuestra que la legalizaci&oacute;n promueve la responsabilidad. En aquella misma sesi&oacute;n parlamentaria de fin de a&ntilde;o se aprob&oacute; tambi&eacute;n la ley n&deg; 27.611 de <strong>atenci&oacute;n y cuidado integral de la salud durante el embarazo y la primera infancia </strong>conocida como &ldquo;Ley de los 1000 d&iacute;as&rdquo;<strong> </strong>para garantizar derechos durante la gestaci&oacute;n y hasta los 3 a&ntilde;os de las criaturas en contextos de mayor vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        A partir de 2020 la pandemia oblig&oacute; a las militancias a abandonar el espacio p&uacute;blico, y los medios hegem&oacute;nicos y las redes sociales lograron impulsar otras agendas, m&aacute;s individualistas y no exentas de discursos de odio. Aun as&iacute;, las militancias no decayeron y en 2021 se sancion&oacute; la ley n&deg; 27.636 de promoci&oacute;n del<strong> acceso al empleo formal para personas travestis, transexuales y transg&eacute;nero </strong>que lleva los nombres de<strong> </strong>dos recordadas activistas travestis impulsoras de la inclusi&oacute;n laboral: Diana Sacay&aacute;n y Lohana Berkins, esta &uacute;ltima fallecida en 2016 por causas asociadas a una vida de discriminaci&oacute;n y abandono estatal. La ley prev&eacute; que el Estado nacional debe ocupar al menos el 1% de su plantilla con personas que se autoperciben con una identidad de g&eacute;nero que no se corresponde con el sexo asignado al nacer.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en 2021 se conoci&oacute; la primera sentencia por <strong>delitos contra la integridad sexual</strong> <strong>de las personas secuestradas en dictadura</strong>. Si bien estos hechos ya hab&iacute;an sido denunciados oportunamente por varias declarantes, las violaciones sexuales hab&iacute;an sido invisibilizadas bajo el paraguas de &ldquo;tortura&rdquo; y se hab&iacute;a negado as&iacute; su especificidad de g&eacute;nero. Con esta sentencia, adem&aacute;s, se prob&oacute; la sistematicidad de estos actos aberrantes, por lo que se estableci&oacute; que los delitos sexuales tambi&eacute;n constituyen <strong>cr&iacute;menes de lesa humanidad</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30bbec5b-1319-479f-9fcb-233a52f4bb25_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30bbec5b-1319-479f-9fcb-233a52f4bb25_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30bbec5b-1319-479f-9fcb-233a52f4bb25_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30bbec5b-1319-479f-9fcb-233a52f4bb25_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30bbec5b-1319-479f-9fcb-233a52f4bb25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30bbec5b-1319-479f-9fcb-233a52f4bb25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/30bbec5b-1319-479f-9fcb-233a52f4bb25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ilse Fuskova, Lohana Berkins, Pedro Paradiso Sottile y Carlos Jáuregui en una foto de 1996. La democracia Llevaba casi 20 años pero el movimiento LGBT recién comenzaba a hacerse fuerte."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ilse Fuskova, Lohana Berkins, Pedro Paradiso Sottile y Carlos Jáuregui en una foto de 1996. La democracia Llevaba casi 20 años pero el movimiento LGBT recién comenzaba a hacerse fuerte.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En octubre de 2021 el Ministerio de G&eacute;nero junto al de Trabajo, Empleo y Seguridad Social cre&oacute; el Programa Registradas para reducir el trabajo informal en trabajadoras de casas particulares, fomentar su bancarizaci&oacute;n y propiciar su permanencia en el empleo. Adem&aacute;s, en caso de despido, la trabajadora tiene derecho a tramitar el seguro de desempleo. Se trat&oacute; de una pol&iacute;tica largamente esperada en un rubro hist&oacute;ricamente precarizado e incluso explotado.
    </p><p class="article-text">
        En una sociedad cada vez m&aacute;s tecnol&oacute;gica, en 2023 se agreg&oacute; una nueva modalidad de violencia de g&eacute;nero. Conocida como &ldquo;Ley Olimpia&rdquo;, la ley n&deg; 27.736 incorpora la <strong>violencia digital</strong> para condenar a quien violente mujeres con la asistencia, utilizaci&oacute;n y/o apropiaci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n. La norma aborda los delitos que violen la intimidad sexual de las personas a trav&eacute;s de medios digitales y la difusi&oacute;n sin consentimiento de cualquier contenido privado, adem&aacute;s de condenar discursos de odio, contenidos sexistas, acoso y espionaje.
    </p><p class="article-text">
        La lucha por desarticular las violencias de g&eacute;nero contin&uacute;a y hace pocos d&iacute;as la provincia de Santa Fe fue la primera en aprobar una ley de <strong>reparaci&oacute;n hist&oacute;rica pos-dictadura para travestis y</strong> <strong>trans</strong> por violaciones sistem&aacute;ticas a sus DDHH perpetradas por fuerzas de seguridad entre 1983 y 2012. Pero todav&iacute;a nos quedan muchos DDHH por reclamar y este 10 de diciembre comienza en Argentina un nuevo gobierno cuyos integrantes parecen desconocer su funci&oacute;n en t&eacute;rminos de protecci&oacute;n a los DDHH. Todav&iacute;a quedan reclamos por hacer, leyes que promulgar, derechos que reclamar y por los cuales luchar. Son deudas pendientes de una democracia a defender. Algunos fueron consignas en las &uacute;ltimas marchas del 8M, 3J o 25N, hashtags que las redes habilitan y que, como el #Nuncamas o el #NiUnaMenos, llegaron para quedarse como #VivasYDesendeudadasNosQueremos, #Edadismo, #Soberan&iacute;aAlimentaria, #Humedales, #Ecocidio.
    </p><p class="article-text">
        <em>GS/MZ/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon, Malena Zabalegui]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/10d-feminismos-derechos-conquistados_1_10752715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Dec 2023 03:01:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5d1b173d-7e74-4c0b-8610-e86d313af186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1516469" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5d1b173d-7e74-4c0b-8610-e86d313af186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1516469" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[#10D: feminismos y derechos conquistados]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5d1b173d-7e74-4c0b-8610-e86d313af186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[40 años de democracia,Aborto legal,Divorcios,Feminismos,Derechos humanos,Servicio militar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Fleco y Male a la Expocannabis, las drogas en democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/fleco-male-expocannabis-drogas-democracia_1_10754245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47f03928-0fd5-489b-9daa-933d77ace3c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Fleco y Male a la Expocannabis, las drogas en democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los 40 años democracia no alcanzaron para cambiar el modelo prohibicionista de los estupefacientes, pero permitieron el nacimiento y desarrollo de un movimiento por la despenalización o regulación que dio sus mayores frutos en el caso de la marihuana, con la sanción de leyes que permitieron la investigación de sus usos medicinales y del desarrollo de la industria del cáñamo.</p><p class="subtitle">Aborto legal en Argentina: la historia de una lucha de cinco décadas</p><p class="subtitle">Piquetes: Del Cutralcazo y Teresa Rodríguez, al desafío reaccionario de Milei con la calle</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n pod&iacute;a imaginarse viendo a &lsquo;Fleco y Male&rsquo; irrumpir en los espacios publicitarios televisivos para decirnos que &lsquo;la marihuana destruye las neuronas&rsquo; y que &lsquo;todo aquel que consume est&aacute; enfermo y necesita curarse&rsquo;, que 25 a&ntilde;os despu&eacute;s habr&iacute;a formas legales de cultivar y consumir cannabis?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tanta firmeza en la demonizaci&oacute;n y patologizaci&oacute;n, dif&iacute;cilmente permit&iacute;an avizorar entonces un futuro con lugar para una revista especializada que &ndash;entre otras cosas- ense&ntilde;a a cultivar esta planta, para una Expocannabis congregando multitudes cada a&ntilde;o, para empresas provinciales de cultivo e industrializaci&oacute;n a gran escala, para m&eacute;dicos recetando cannabis o cientos de cient&iacute;ficos estudiando el potencial terap&eacute;utico o fabril.
    </p><p class="article-text">
        Es que si bien los 40 a&ntilde;os democracia no resultaron suficientes para dar con tierra con el modelo prohibicionista de los estupefacientes, permitieron el nacimiento y desarrollo de un movimiento por la despenalizaci&oacute;n o regulaci&oacute;n que dio sus mayores frutos en el caso de la marihuana, con la sanci&oacute;n de leyes de investigaci&oacute;n sobre los usos terap&eacute;uticos de la planta de cannabis (2017) y de desarrollo de la industria del cannabis medicinal y el c&aacute;&ntilde;amo industrial (2022), en consonancia con un movimiento mundial reivindicativo del cannabis como sustancia fitoterap&eacute;utica
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-2DAIRHFRAok-1145', 'youtube', '2DAIRHFRAok', document.getElementById('yt-2DAIRHFRAok-1145'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-2DAIRHFRAok-1145 src="https://www.youtube.com/embed/2DAIRHFRAok?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;En nuestro pa&iacute;s la tenencia de estupefacientes, as&iacute; sea con fines de consumo personal, se encuentra penalizada, lo que sucede es que si el cultivo o el consumo va a ser con fines terap&eacute;uticos y la persona as&iacute; lo acredita ante la autoridad sanitaria de aplicaci&oacute;n, puede inscribirse en un registro y estar&aacute; exceptuado de la prohibici&oacute;n penal&rdquo;, explic&oacute; el abogado especializado de la Asociaci&oacute;n Pensamiento Penal, Andr&eacute;s Bacigalupo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es que la ley vigente (la 23.737 de1989), castiga la tenencia de estupefacientes para uso personal a pesar de que en el a&ntilde;o 2009 la Corte Suprema de Justicia consider&oacute; que esta figura es inconstitucional por su incompatibilidad con el art&iacute;culo 19 de la Constituci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La norma pena con 1 mes a 2 a&ntilde;os de prisi&oacute;n a quien &ldquo;siembre o cultive plantas o guarde semillas, precursores qu&iacute;micos o cualquier otra materia prima para producir o fabricar estupefacientes&rdquo; cuando &eacute;stos sean para consumo personal.
    </p><p class="article-text">
        Quedan exceptuadas de esa persecuci&oacute;n penal desde 2021 las personas incorporadas en el Registro del Programa de Cannabis (Reprocann) que ya tiene 300 mil inscriptos, en virtud de la Ley de investigaci&oacute;n del cannabis medicinal sancionada en 2017.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como por otro lado tenemos una ley del a&ntilde;o 2022 que impulsa el desarrollo productivo del cannabis medicinal y del c&aacute;&ntilde;amo industrial, el paso que quedar&iacute;a por dar es una regulaci&oacute;n integral que permita el uso adulto y responsable sin necesidad de demostrar fines terap&eacute;uticos o estar inscripto en un registro del Estado, como sucedi&oacute; en Canad&aacute;, Uruguay y en varios estados de los Estados Unidos&rdquo;, agreg&oacute;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba28fc2d-20b5-441e-9017-b76def9cd50c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba28fc2d-20b5-441e-9017-b76def9cd50c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba28fc2d-20b5-441e-9017-b76def9cd50c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba28fc2d-20b5-441e-9017-b76def9cd50c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba28fc2d-20b5-441e-9017-b76def9cd50c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba28fc2d-20b5-441e-9017-b76def9cd50c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ba28fc2d-20b5-441e-9017-b76def9cd50c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Primera marcha para pedir la despenalización del consumo de marihuana, el 5 de mayo de 2012."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Primera marcha para pedir la despenalización del consumo de marihuana, el 5 de mayo de 2012.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Y es posible avanzar en ese sentido porque si bien &ldquo;el cannabis es una sustancia que se encuentra controlada a nivel internacional por los convenios (sobre estupefacientes) de la ONU&rdquo; a los que Argentina adhiere, &ldquo;esos tratados no obligan a los Estados a penalizar el uso personal&rdquo; y los pa&iacute;ses pueden regular &ldquo;adoptando pol&iacute;ticas p&uacute;blicas no punitivas, sino con enfoque sanitario y las eventuales restricciones o sanciones ser regidas por el derecho administrativo, como sucede con el alcohol&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A su turno, la referenta de Mam&aacute; Cultiva <strong>Valeria Salech</strong> asegur&oacute; a este medio que los mayores avances en materia de cambio de status del cannabis se dieron m&aacute;s en t&eacute;rminos de &ldquo;legitimidad del uso&rdquo; que de &ldquo;situaci&oacute;n legal&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La percepci&oacute;n social siempre est&aacute; un poco m&aacute;s adelantada que las leyes, entonces hoy tenemos una planta que est&aacute; siendo estudiada e investigada por diferentes profesionales de todos los &aacute;mbitos de la ciencia &ndash;donde el avance fue hermoso, r&aacute;pido, organizado y colectivo- y a la que la gente ve de otra manera porque ya no le tiene miedo&rdquo;, dijo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La percepción social siempre está un poco más adelantada que las leyes, entonces hoy tenemos una planta que está siendo investigada –donde el avance fue hermoso, rápido, y colectivo- y a la que la gente ve de otra manera porque ya no le tiene miedo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Valeria Salech</span>
                                        <span>—</span> Mamá Cultiva
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">Dos cigarrillos de marihuana</h3><p class="article-text">
        Al momento de la recuperaci&oacute;n democr&aacute;tica, en Argentina estaba vigente la ley 20.771 sancionada en 1974 durante el gobierno de <strong>Mar&iacute;a Estela Mart&iacute;nez de Per&oacute;n</strong> que penaba con prisi&oacute;n de 1 a 6 a&ntilde;os la tenencia, incluso para consumo personal, de estupefacientes. Y la marihuana era considerada estupefaciente a nivel nacional desde 1968, con la sanci&oacute;n de la ley 17.756 que, no obstante, s&oacute;lo penaba la tenencia que excediera las cantidades consideradas para el uso individual.
    </p><p class="article-text">
        En consonancia con esto, en 1978 la Corte Suprema en el &ldquo;Fallo Colavini&rdquo; ratific&oacute; una condena a dos a&ntilde;os de prisi&oacute;n en suspenso para un joven por hab&eacute;rsele encontrado dos cigarrillos de marihuana durante una requisa, con el argumento de que sin consumidores no hay producci&oacute;n de drogas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Recuperada la democracia, en el imaginario social y pol&iacute;tico el cannabis no se diferenciaba mucho de sustancias m&aacute;s da&ntilde;inas</strong> &ndash;como la coca&iacute;na y sustancias sint&eacute;ticas m&aacute;s nueva&ndash;-,pero s&iacute; que el consumo personal de estupefacientes en la esfera privada empieza a ser concebido de manera m&aacute;s liberal, en el sentido de protecci&oacute;n de las libertades civiles que el Estado se tiene que abstener de vulnerar y garantizar&rdquo;, dijo Bacigalupo.
    </p><p class="article-text">
        Esto se manifiesta, entre otras cosas, en la realizaci&oacute;n de la Primera Marcha de la Marihuana Libre a la que asistieron 100 personas en 1983 o la publicaci&oacute;n de una nota de tapa pregunt&aacute;ndose &ldquo;&iquest;legalizar la marihuana?&rdquo;, seg&uacute;n el libro &ldquo;Marihuana&rdquo; del periodista <strong>Fernando Soriano</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la CSJN produce<strong> en 1986 el &ldquo;fallo Bazterrica&rdquo; que declar&oacute; inconstitucional la penalizaci&oacute;n de la tenencia de estupefacientes para consumo personal,</strong> a partir del caso del guitarrista de la Los Abuelos de la Nada que hab&iacute;a sido detenido en 1983 y posteriormente condenado por poseer 3.6 gramos de marihuana y 0.06 gramos de coca&iacute;na.
    </p><p class="article-text">
        Para el director de la revista THC <strong>Sebasti&aacute;n Basalo</strong>, esa sentencia fue &ldquo;el primer cuestionamiento que tuvo el prohibicionismo&rdquo; en Argentina.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero la postura liberal en relaci&oacute;n a una reforma (de la ley de drogas) que miraba con simpat&iacute;a la despenalizaci&oacute;n del consumo de estupefacientes, termina perdiendo peso frente a posturas prohibicionistas favorecidas por los medios con su narrativa del &lsquo;problema de la droga&rsquo;, la presi&oacute;n de los gobiernos norteamericanos as&iacute; como por el debilitamiento de la democracia tanto por presiones militares como por el hartazgo pol&iacute;tico&rdquo;, dijo Bacigalupo.
    </p><p class="article-text">
        Casi tres meses despu&eacute;s comenzar la gesti&oacute;n de <strong>Carlos Menem</strong>, el Congreso aprueba la ley 23.737 que ampli&oacute; las penas para el tr&aacute;fico y sigui&oacute; penalizando la tenencia, aunque reduciendo el castigo de un mes a dos a&ntilde;os de prisi&oacute;n &ldquo;cuando, por su escasa cantidad y dem&aacute;s circunstancias, surgiere inequ&iacute;vocamente que la tenencia es para uso personal&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, habilitaba a los jueces a ordenar &ldquo;medidas de seguridad curativa&rdquo; consistentes en &ldquo;tratamiento de desintoxicaci&oacute;n y rehabilitaci&oacute;n&rdquo; en caso de tenencia para consumo personal, decisi&oacute;n que pon&iacute;a en suspenso el cumplimento de la pena y que conduc&iacute;a a la eximici&oacute;n en caso de &ldquo;resultado exitoso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay una primera etapa de 20 a&ntilde;os con gran protagonismo del prohibicionismo, caracterizada por una mirada social muy condenatoria sumado a un enfoque fuertemente penal de parte del Estado frente a los usuarios y usuarias, cultivadoras y cultivadores de cannabis&rdquo;, dijo Basalo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una primera etapa de 20 años con gran protagonismo del prohibicionismo, caracterizada por una mirada social muy condenatoria sumado a un enfoque fuertemente penal de parte del Estado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sebastián Basalo</span>
                                        <span>—</span> Director de THC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como otro s&iacute;ntoma de los tiempos, por un lado, el m&aacute;ximo tribunal se pronunci&oacute; nuevamente en contra de la despenalizaci&oacute;n con su &ldquo;fallo Montalvo&rdquo; de 1990 que ratific&oacute; una condena por tenencia de marihuana para consumo personal; y, por otro, el m&uacute;sico Andr&eacute;s Calamaro fue procesado en 1994 por haber dicho en un recital que se &ldquo;fumar&iacute;a un porrito&rdquo; con el cargo de &ldquo;apolog&iacute;a&rdquo; del que resultar&iacute;a absuelto reci&eacute;n en 2005.
    </p><p class="article-text">
        Como resultado de estas pol&iacute;ticas, Basalo describe que Argentina era el pa&iacute;s de &ldquo;m&aacute;s de 30.000 personas criminalizadas por a&ntilde;o, del negocio de las internaciones compulsivas y el crecimiento del narcotr&aacute;fico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En esa &eacute;poca, era habitual considerar que todo uso de sustancias psicoactivas deven&iacute;a en consumo y todo consumo era problem&aacute;tico, por eso se conceb&iacute;a al usuario como un enfermo y la ley refleja esta soluci&oacute;n h&iacute;brida de tratarla (terap&eacute;uticamente) pero bajo la amenaza de castigo&rdquo;, dijo Bacigalupo
    </p><p class="article-text">
        Una nueva etapa caracterizada por una intensa lucha civil por un cambio de paradigma sobre el sobre las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sobre drogas, se inicia hacia 2004 y se prolongar&aacute; hasta 2017, cuyos hitos son la aparici&oacute;n del autocultivo de cannabis, la salida a los kioscos de la Revista THC (2006), el fallo Arriola (2009) de la Corte, la formulaci&oacute;n de un proyecto de ley unificado para la despenalizaci&oacute;n del consumo de drogas (que termina fracasando en 2012) y la realizaci&oacute;n de la Primera Marcha Nacional por la Despenalizaci&oacute;n del Cannabis.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En medio del desierto sale a la calle la revista THC, que ense&ntilde;a a cultivar para alejar a los usuarios del narcotr&aacute;fico, que sale a decir que el cannabis ten&iacute;a usos medicinales,&nbsp; que adem&aacute;s serv&iacute;a industrialmente para generar trabajo, y que no solo hab&iacute;a derecho a usarlo responsablemente, sino que ten&iacute;amos que tener una pol&iacute;tica de reducci&oacute;n de riesgos y da&ntilde;os&rdquo;, dijo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77b9edd1-8754-4fc3-a0a3-5f337a317b9b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77b9edd1-8754-4fc3-a0a3-5f337a317b9b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77b9edd1-8754-4fc3-a0a3-5f337a317b9b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77b9edd1-8754-4fc3-a0a3-5f337a317b9b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77b9edd1-8754-4fc3-a0a3-5f337a317b9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77b9edd1-8754-4fc3-a0a3-5f337a317b9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/77b9edd1-8754-4fc3-a0a3-5f337a317b9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Más de 60 mil personas pasaron por la última Expo Cannabis en noviembre de este año"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Más de 60 mil personas pasaron por la última Expo Cannabis en noviembre de este año                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para Basalo, la revista fue clave para el surgimiento de todos esos movimientos pero los comienzos fueron dif&iacute;ciles porque &ldquo;nos trataban de locos, nos censuraron en varias provincias y recibimos innumerables denuncias penales por hablar del cannabis&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el 2013 Uruguay se convierte en el primer pa&iacute;s que regula el cannabis pero en Argentina el proceso de legitimaci&oacute;n del cannabis que hab&iacute;a producido marchas masivas llega a un l&iacute;mite porque los instrumentos republicanos no logran absorber y transformar eso en un cambio social, y entonces se pasa de pedir la despenalizaci&oacute;n en general a un movimiento que se propone ir paso por paso&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        Y el primer paso es la b&uacute;squeda de regulaci&oacute;n del uso del cannabis con fines medicinales, apalancada con las historias de ni&ntilde;os con epilepsia refractaria, que logran reducir dr&aacute;sticamente el n&uacute;mero de sus convulsiones y que se viralizan por las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En ese momento todo el movimiento cann&aacute;bico se fue alineando detr&aacute;s de quienes llevamos la voz del uso medicinal porque entend&iacute;an que era prioritario avanzar en el uso terap&eacute;utico de la planta porque antes que nada estaba la salud. Desde la necesidad pero tambi&eacute;n desde la empat&iacute;a, nosotras pudimos conseguir un primer paso que es el reconocimiento de los usos terap&eacute;utico de la planta, lo cual lo distingue del resto de las drogas&rdquo;, dijo Salech.
    </p><p class="article-text">
        Fue as&iacute; como en 2017 se logra la sanci&oacute;n de la ley 27.350 de &ldquo;Investigaci&oacute;n m&eacute;dica y cient&iacute;fica del uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados&rdquo;, cuya primera reglamentaci&oacute;n ignor&oacute; el autocultivo &ndash;principal reclamo del movimiento cann&aacute;bico que la impuls&oacute;&ndash; contemplado en su art&iacute;culo 8.
    </p><p class="article-text">
        Esto fue subsanado en 2020, cuando un nuevo decreto reglamentario autoriz&oacute; esta pr&aacute;ctica a todos los inscriptos en la n&oacute;mina de pacientes con indicaci&oacute;n m&eacute;dica de tratamiento a base de cannabis.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El cultivo de cannabis sigue siendo fuertemente perseguido como delito y los datos de la Procuradur&iacute;a de la Narcocriminalidad muestran un claro aumento del 171,6% de las causas penales en 2021, el a&ntilde;o que el Reprocann entr&oacute; en funcionamiento&rdquo;, dijo Bacigalupo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n estas estad&iacute;sticas, en 2020 se iniciaron 320 causas a cultivadores &ndash;muy cerca del record de 330 de 2016-, pero al a&ntilde;o siguiente esa cifra salt&oacute; a 869 y el a&ntilde;o pasado descendi&oacute; s&oacute;lo hasta 608.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es consecuencia de la falta de capacitaci&oacute;n de las fuerzas de seguridad que hasta hace muy poco desconoc&iacute;an la legislaci&oacute;n y segu&iacute;an sosteniendo que la marihuana es&nbsp; un t&oacute;xico prohibido. Entonces hemos tenido casos de secuestro de los cultivos a personas inscriptas en el Reprocann&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el Vademecun Nacional de Medicamentos incluye hasta ahora cuatro productos, todos anticonvulsivos en presentaci&oacute;n de soluci&oacute;n oral: Kambis de Elea en sus dos envases de 30 y 100 mililitros; y convupidiol de Alef Medical en frasco de 35 y 70 militros.
    </p><h3 class="article-text">Una gran industria</h3><p class="article-text">
        Para Basalo, la realizaci&oacute;n de la primera ExpoCannabis en 2019 &ldquo;con todo su impacto cultural&rdquo; viene a demostrar que &ldquo;adem&aacute;s de la salud, el cannabis es un generador de trabajo&rdquo; al dar visibilidad a &ldquo;todos los proyectos productivos que hab&iacute;a en marcha&rdquo; s&oacute;lo a partir de la ley de cannabis medicinal y &ldquo;entonces se empieza a reclamar una ley de cannabis industrial&rdquo; que finalmente se sanciona en 2022 &ndash;la 27.669&ndash;&nbsp; cuya &ldquo;implementaci&oacute;n es un poco lenta&rdquo; porque a&uacute;n est&aacute;n por emitirse &ldquo;las primeras licencias productivas&rdquo; en el marco de esta norma
    </p><p class="article-text">
        <strong>Seg&uacute;n la C&aacute;mara Argentina del Cannabis (Argencann), el sector ya cuenta con m&aacute;s de 53 proyectos autorizados en 17 provincias en virtud de la ley de cannabis medicinal y tiene potencial para movilizar 500.000.000 de d&oacute;lares anuales </strong>en el mercado interno as&iacute; como exportaciones 1.000 millones y 10.000 nuevos empleos registrados en los pr&oacute;ximos 10 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay gente que est&aacute; trabajando en el desarrollo de biopl&aacute;sticos para hacer armazones de anteojos o cepillos de dientes, otros est&aacute;n trabajando en bioconstrucci&oacute;n con ladrillos de c&aacute;&ntilde;amo o placas compactas de su fibra para reemplazar la madera&rdquo;, dijo el titular de esta c&aacute;mara, Pablo Fazio.C&aacute;mara Argentina del Cannabis (Argencann)
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay gente que está trabajando en el desarrollo de bioplásticos para hacer armazones de anteojos o cepillos de dientes, otros están trabajando en bioconstrucción con ladrillos de cáñamo o placas compactas de su fibra para reemplazar la madera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Pablo Fazio</span>
                                        <span>—</span> Cámara Argentina del Cannabis (Argencann)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Pero hasta que no empecemos a tener materia prima en volumen, estamos en una etapa de desarrollo embrionaria, de prototipos de futuros productos porque el hecho de no contar con material suficiente o contar con materiales en proporciones muy peque&ntilde;as, es un limitante&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        A nivel mundial, seg&uacute;n un informe del Ministerio de Agricultura, la superficie cosechada creci&oacute; 67.39% entre 2010 y 2018, con Corea en el primer puesto seguido por Francia y China. El a&ntilde;o con mayor superficie cultivada fue 2019, con 82.265 hect&aacute;reas.
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, seg&uacute;n el portal Agrofy News que cita un informe de Claves Informaci&oacute;n Competitiva, en 2023 eran 20.16 las hect&aacute;reas cultivadas en un pa&iacute;s que durante casi 50 a&ntilde;os &ndash;desde el inicio de la &uacute;ltima dictadura- discontinu&oacute; totalmente la producci&oacute;n de c&aacute;&ntilde;amo industrial que era explotado en distintas provincias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como la revisi&oacute;n regulatoria en torno al cannabis tiene como mucho 15 a&ntilde;os a nivel mundial, es un mercado donde est&aacute; todo para innovar y creo que Argentina tiene una oportunidad privilegiada de inscribirse en esa agenda por el ecosistema emprendedor que tiene, por sus condiciones geogr&aacute;ficas y clim&aacute;ticas, por su gran capacidad instalada y por ser un pa&iacute;s agroexportador&rdquo;, dijo
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51b95646-505c-4f71-9a13-aca7f0de7d61_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51b95646-505c-4f71-9a13-aca7f0de7d61_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51b95646-505c-4f71-9a13-aca7f0de7d61_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51b95646-505c-4f71-9a13-aca7f0de7d61_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51b95646-505c-4f71-9a13-aca7f0de7d61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51b95646-505c-4f71-9a13-aca7f0de7d61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/51b95646-505c-4f71-9a13-aca7f0de7d61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La Estación Experimental de Comandante Guerrico, en el Alto Valle de Río Negro, donde se cultiva la primera variedad de cannabis medicinal del país"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La Estación Experimental de Comandante Guerrico, en el Alto Valle de Río Negro, donde se cultiva la primera variedad de cannabis medicinal del país                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Necesitamos tambi&eacute;n que se sostengan y que se contin&uacute;en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que se desarrollaron estos cuatro a&ntilde;os, porque no podemos dejar de apostar por esta industria que ya est&aacute; generando exportaciones inclusive en esta etapas tan embrionaria&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, Fazio mencion&oacute; el caso de la empresa rosarina 420CBD Premium &ldquo;que inscribi&oacute; sus productos (cosm&eacute;ticos a base de cannabis) en Anmat y consigui&oacute; hace 5 meses una primera exportaci&oacute;n a Espa&ntilde;a&rdquo; de su gel &iacute;ntimo 420 Placer&nbsp; &ldquo;y esto es simplemente la punta de la iceberg porque si le damos continuidad, seguramente en un par de a&ntilde;os encontramos una multiplicidad de ejemplos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para Salech, todo lo avanzado hasta ahora &ldquo;es un s&iacute;ntoma de una democracia que estaba viva o saludable&rdquo;</strong> porque &ldquo;hay democracia cuando hay un di&aacute;logo entre el pueblo y sus representantes, y la verdad que sobre todo estos &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os ese di&aacute;logo existi&oacute; y fue fluido&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos asistiendo ahora al comienzo de una &uacute;ltima etapa, la de la regulaci&oacute;n total del cannabis: esto que no se pudo hacer de manera inicial se retoma ahora a partir de preguntarnos &lsquo;por qu&eacute; me tengo que sentir mal para poder sentirme mejor&rsquo; y &lsquo;cu&aacute;l es el l&iacute;mite entre terap&eacute;utico y no terap&eacute;utico&rsquo;, porque si todas las personas que usan cannabis lo hacen para sentirse mejor y el bienestar forma parte de la salud, todo uso es terap&eacute;utico&rdquo;, concluy&oacute; Basalo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el &uacute;ltimo World Drug Report de ONUDD, el cannabis sigue siendo el estupefacietne m&aacute;s consumido con un estimado de 219 millones de consumidores. En Argentina, la Encuesta Nacional sobre Consumos y Pr&aacute;cticas de Cuidado 2022 (ENCoPraC) elaborada por Sedronar revel&oacute; que el 26.3% de la poblaci&oacute;n de entre 16 y 75 a&ntilde;os consumi&oacute; alguna vez marihuana y el 13,8% lo hizo en el &uacute;ltimo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <em>MAA/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Alicia Alvado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/fleco-male-expocannabis-drogas-democracia_1_10754245.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Dec 2023 03:01:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/47f03928-0fd5-489b-9daa-933d77ace3c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1661924" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/47f03928-0fd5-489b-9daa-933d77ace3c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1661924" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De Fleco y Male a la Expocannabis, las drogas en democracia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/47f03928-0fd5-489b-9daa-933d77ace3c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[40 años de democracia,drogas,Cannabis,Expo Cannabis,Despenalización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[40 años de qué sirvió: no motosierren la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/40-anos-sirvio-no-motosierren-democracia_129_10754148.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7e8abaa-1052-4408-999f-9fe551e0efa2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="40 años de qué sirvió: no motosierren la democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para Gabriela Saidón, los días de elección son de los más alegres de su vida. A diferencia de los que nacieron en democracia, sabe que los derechos conquistados no llegaron por default. En este texto, personal y visceral descentraña que signficaron estas úlitimas cuatro décadas, cuando la democracia dejó de ser un " breve intersticio" entre golpes, "espacios entre. Inhalar, exhalar".</p><p class="subtitle">Un país siempre en llamas</p></div><p class="article-text">
        <em>Doscientos a&ntilde;os de qu&eacute; sirvi&oacute;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>haber cruzado a nado la mar</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Luis Alberto Spinetta</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Invisible</em>
    </p><p class="article-text">
        Cuando era chica (8, 9 a&ntilde;os) ten&iacute;a dos sue&ntilde;os recurrentes: en uno, Batman le pegaba al port&oacute;n cerrado de un taller o de una f&aacute;brica con sus pu&ntilde;os enfundados hasta los codos por unos guantes negros brillosos bordeados por unas especies de flecos puntiagudos. Una voz en off dec&iacute;a: &ldquo;Batman golpea a la puerta de los cuarteles&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En otro sue&ntilde;o, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Carlos_Mareco" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Carlos Mareco</a>, &ldquo;Pinocho&rdquo; (legendario conductor de TV nacido en Uruguay y que estuvo prohibido en dictadura) disparaba r&aacute;fagas de ametralladora desde el fondo de un pasillo antes de que su imagen se desvaneciera. Desde Freud y<em> peor</em>, desde Lacan (ling&uuml;&iacute;stica mediante) sabemos que los significantes en los sue&ntilde;os son tan o m&aacute;s poderosos que los significados. Quiero decir: el Pinocho del sue&ntilde;o tambi&eacute;n puede ser el mu&ntilde;eco de madera de Collodi, que quiere ser un ni&ntilde;o real.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Batman y Pinocho, con Mafalda y Manuelita, son algunos de los personajes que marcaron nuestras infancias en los 70. Pero no el Batman del cine sino el <em>preburtoniano </em>(antes de <strong>Tim Burton</strong>) y sus secuelas y precuelas: aquel otro blanco y negro de la serie de TV, de m&uacute;sculos flojos, movimientos un tanto espasm&oacute;dicos y<em> golpes</em> traducidos en letras pop e im&aacute;genes psicod&eacute;licas. El que ve&iacute;amos en esas teles de &aacute;ngulos redondeados, 14 pulgadas, con una antena de dos palitos met&aacute;licos, imaginarias orejas de marciano. Mareco, dicho sea de paso, fue el animador de otro mu&ntilde;eco de nuestras infancias: el Topo Gigio. Pero eso despu&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el sue&ntilde;o de la ametralladora, detr&aacute;s de &eacute;l, volaba una escoba con uniforme de empleada&nbsp;dom&eacute;st&iacute;ca.
    </p><p class="article-text">
        <em>C&oacute;mo habr&eacute; llegado hasta aqu&iacute;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>si no puedo m&aacute;s de soledad</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>ya no puedo m&aacute;s de soledad</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Luis Alberto Spinetta</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Invisible</em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero esta no era una nota sobre la democracia?
    </p><p class="article-text">
        Es que por algo, <strong>cuando pienso en escribir algo sobre los 40 a&ntilde;os de democracia que se cumplen hoy, 10 de diciembre de 2023, lo primero que me viene a la cabeza son im&aacute;genes (internas) que refieren a dictaduras</strong>. Y no necesariamente a la &uacute;ltima dictadura militar, al peor genocidio que sufri&oacute; la Argentina. No. Antes.<em> Golpean a la puerta de los cuarteles,</em> esa frase, fue una especie de mantra en mi infancia y la de mi generaci&oacute;n, entre dictaduras. La pronunciaban los adultos. Y siempre el sujeto era t&aacute;cito, una tercera persona del plural. Pido perd&oacute;n por estas reflexiones que retrotraen al colegio secundario, pero es as&iacute;: ese sujeto era indefinido. Mucho tiempo despu&eacute;s, muy avanzada la democracia, se empez&oacute; a diferenciar. Esa marca queda en el <em>c&iacute;vico</em> en dictadura c&iacute;vico militar. Las democracias, entonces, eran breves intersticios. Espacios entre. Inhalar, exhalar. Y ya ven&iacute;a el nuevo golpe, alentado por sectores civiles, ejecutado por las Fuerzas Armadas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para muchas personas NIC (Nacidas y criadas en democracia), la democracia se da por default, es algo dado y nunca algo conquistado o a conquistar. Por lo tanto, también, a veces, algo descartable</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para muchas personas NIC (Nacidas y criadas en democracia), la democracia se da por <em>default</em>, es algo dado y nunca algo conquistado o a conquistar. Por lo tanto, tambi&eacute;n, a veces, algo descartable. No hablo, aqu&iacute;, de los valores de la democracia, como Memoria, Verdad, Justicia, respeto por los Derechos Humanos y todas esas <em>chorradas </em>(lo escribo con iron&iacute;a, enti&eacute;ndase) hoy depreciadas por algunos y atesoradas por el resto, que parecer&iacute;a ser minor&iacute;a. Hablo de la democracia como valor en s&iacute;.<strong> Las preguntas se amontonan: &iquest;Qu&eacute; hicimos mal? &iquest;Qu&eacute; falt&oacute;? &iquest;C&oacute;mo llegamos hasta aqu&iacute;, a votar con tanta diferencia a un gobierno que quiere </strong><em><strong>motoserrar </strong></em><strong>la democracia?</strong> El <em>mea culpa.</em> Contra la gran frase de <strong>Maradona</strong>: &ldquo;Yo me equivoqu&eacute; y pagu&eacute;, la pelota no se mancha&rdquo;, hoy podemos decir que se manch&oacute; la pelota. &iquest;Tan embarrada estaba la cancha? Yo creo que no tenemos que minimizar el impacto tremendo que tuvo la pandemia en las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, en muchos sentidos que aqu&iacute; no hay espacio ni tiempo de analizar. Esa es una deuda, tambi&eacute;n, de esta democracia.
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo me sent&iacute; una <em>outsider </em>en muchos sentidos, alguien que no encajaba, alguien sin generaci&oacute;n. Porque, d&oacute;nde qued&aacute;bamos como primos menores los <em>de la quinta que vio el Mundial 78, de</em> &ldquo;Cr&iacute;menes perfectos&rdquo;, de<strong> Andr&eacute;s Calamaro,</strong> a quienes nos toc&oacute; crecer viendo a nuestro alrededor p<em>aranoia y dolor</em> . Ellos, los de la generaci&oacute;n diezmada, la del 70, hab&iacute;an so&ntilde;ado con un mundo mejor, socialista, tambi&eacute;n peronista. Pienso mucho y leo y escribo sobre eso todo el tiempo. &iquest;D&oacute;nde quedaron sus sue&ntilde;os? &iquest;Y nuestros sue&ntilde;os, siempre rezagados? &iquest;Y los de las generaciones que siguieron? Hoy, aquellas utop&iacute;as fueron reemplazadas por las peores distop&iacute;as.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-2Gee1XVfjgY-9831', 'youtube', '2Gee1XVfjgY', document.getElementById('yt-2Gee1XVfjgY-9831'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-2Gee1XVfjgY-9831 src="https://www.youtube.com/embed/2Gee1XVfjgY?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        En los 70, cuidar la quinta propia era cosa de hippies, individualismo. Porque tambi&eacute;n, estaban los hippies y los rockeros. Las tribus (hoy no hablamos de tribus pero en los primeros 2000 s&iacute;) eran otras, y estaban quienes cuidaban sus quintas o se quer&iacute;an ir al campo cansados de la gran ciudad (y a veces volver por no bancarse las hormigas), incluso ya recuperada la democracia o, arriesgar&iacute;a, m&aacute;s aun en ese momento: piensen en el &eacute;xodo urbano a los countries en sectores medios y medios altos ya en pleno tercer milenio por &ldquo;miedo a la inseguridad&rdquo;, lejos del ideal hippie ecol&oacute;gico y comunitario.
    </p><p class="article-text">
        En los 70, est&aacute;bamos los adolescentes urbanos porte&ntilde;os y suburbanos bonaerenses que &iacute;bamos a los recitales en el Luna Park, que era, antes que Obras, donde debut&aacute;bamos en subirnos a cococho, las sacudidas de cabeza, el baile desenfrenado y los encendedores brazo en alto, cuando los celulares no eran tel&eacute;fonos sino esos veh&iacute;culos policiales que acarreaban pibes poco peligrosos a la salida de los conciertos, y los largaban despu&eacute;s. Una ostentaci&oacute;n de poder y un gasto de combustible un tanto in&uacute;til pero aleccionador, claro. <strong>Esa presencia temible estaba siempre.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Íbamos a los recitales en el Luna Park, donde debutábamos en subirnos a cococho y los encendedores brazo en alto, cuando los celulares no eran teléfonos sino esos vehículos policiales que acarreaban pibes poco peligrosos a la salida de los conciertos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Vuelvo, entonces, a preguntarme por qu&eacute; para hablar de democracia tengo que ir a la dictadura, y digo, en modo maestro Yoda: en la pergunta, hermana, est&aacute; la respuesta.<strong> Porque la democracia signific&oacute; que no tuvieras miedo de que te chuparan, cuando sab&iacute;as bien que los amigos del barrio pueden desaparecer,</strong> Charly te lo estaba diciendo y tu primo, de un d&iacute;a para otro, no estaba m&aacute;s en este mundo y tu t&iacute;o se escond&iacute;a en tu casa. No era solo Charly el que lo cantaba, lo estabas viviendo sin vivirlo, sin verlo, buscando escondites como, por ejemplo, el rock: un refugio posible.
    </p><p class="article-text">
        Me peg&oacute; mucho el discurso de<strong> Estela de Carlotto</strong> en el 50 aniversario del golpe de Pinochet en Chile el 11 de septiembre, sobre todo cuando apel&oacute; &ldquo;al que le pas&oacute; y al que no le pas&oacute;&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-fUynSNp9cVw-5155', 'youtube', 'fUynSNp9cVw', document.getElementById('yt-fUynSNp9cVw-5155'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-fUynSNp9cVw-5155 src="https://www.youtube.com/embed/fUynSNp9cVw?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Porque vivo con esa pelea interna, con ese conflicto, me corrigi&oacute; el acupunturista chino que intenta arreglar mis desarreglos f&iacute;sicos que hacen que mi pie izquierdo duela; y, &iexcl;oh casualidad! duele el lado izquierdo. Mi abuelo y mi abuela llegaron a la Argentina escapando del nazismo gracias a ser comunistas. El resto de la familia, jud&iacute;a religiosa, muri&oacute; en los campos de concentraci&oacute;n en Polonia. Y cada vez leo m&aacute;s producciones que llinkean la Shoah con la &uacute;ltima dictadura, la del 76.
    </p><h3 class="article-text">Entonces, democracia.</h3><p class="article-text">
        No es por <em>default.</em> Hay que segu&iacute;rsela ganando. Porque s&iacute;: nos la ganamos. O se las ganaron. Porque lo que es yo, nunca milit&eacute;. No considero haber incidido. Siempre tuve miedo. Lo confieso, s&iacute;. Eso hizo la dictadura conmigo y con otras personas de mi generaci&oacute;n. Pensar que a m&iacute; no me pas&oacute;: no me torturaron, no desaparec&iacute;, no tuve que esconderme en el insilio ni irme al exilio. S&iacute; amigos, amigos de amigos y familiares y familiares de amigos y primos y t&iacute;os y gente que conozco <em>y y y</em>. Pero yo no. A m&iacute; no me pas&oacute; nada. Nada m&aacute;s que el miedo. Y eso me lleva a la democracia. Porque: &iquest;cu&aacute;ntos miles de a&ntilde;os tard&eacute; en decir soy jud&iacute;a, soy atea, la dupla Marx Engels me explica tantas cosas? &iquest;Cu&aacute;nto, eh? &iquest;Cu&aacute;ndo empec&eacute; a escribir lo que pienso?
    </p><p class="article-text">
        La democracia habilit&oacute; a los feminismos, sincer&oacute; el aborto, lo sac&oacute; de esa clandestinidad absurda y maldita, nos dio leyes reparadoras, los juicios de la verdad. La verdad. Saber. El #NuncaM&aacute;s y el #NiUnaMenos, esos poderosos conceptos, esas acciones, que Argentina export&oacute; al mundo. Eso nos dio la democracia (capitalista, s&iacute;). &iquest;Desigualdad y pobreza? &iquest;Inflaci&oacute;n? S&iacute;, claro. Cada vez que alguien dice: este pa&iacute;s&hellip; me pongo en estado de alerta. &iquest;Este pa&iacute;s qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; clase de isla es la Argentina? &iquest;Vamos a hablar de idiosincrasia? &iquest;Vamos a decir, con Sarmiento, que la geograf&iacute;a, o el clima, determinan las conductas humanas? &iquest;Que este es el pa&iacute;s de las prebendas, de la corrupci&oacute;n? &iquest;Y en el mundo c&oacute;mo andamos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que lo que me pasa, nos pasa, a estas personas que <em>ni</em> nos torturaron,<em> ni </em>desaparecimos<em> ni ni ni ni ni</em>, es que nos quedamos con culpa y miedo, y muchos a&ntilde;os en silencio, hasta que vinieron las calles. Y la pandemia volvi&oacute; a replegarnos. Este es el cuento corto. Pero al final, culpa y miedo y silencio, &iquest;no es tambi&eacute;n lo que les pas&oacute; a quienes<em> les pas&oacute;</em> y vivieron para contarlo? Por supuesto, es mucho m&aacute;s el dolor que sufrieron. De todos modos, me pregunto: &iquest;quienes vivimos en democracia no somos de alg&uacute;n modo todos sobrevivientes? No quiero arrogarme nada. Pero s&eacute; que no va a venir el hada madrina y con la varita va a tocar al mu&ntilde;eco de madera para convertirlo en ni&ntilde;o de verdad. No hay hada, no hay varita, no hay magia. Como dec&iacute;a<strong> Roberto Arlt:</strong> &ldquo;El futuro es nuestro por prepotencia de trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute;, entonces, para los que alguito nos pas&oacute; (permiso Estela y siempre voy a pedir perd&oacute;n) y para los que en serio les pas&oacute;, es algo hermoso cada vez que vamos a votar.<strong> Los d&iacute;as de elecciones son de los m&aacute;s alegres de mi vida</strong>. Los d&iacute;as en que una ley justa se vota. Los d&iacute;as en que un pueblo se beneficia con un derecho conquistado. Los de los juramentos en el Congreso que habilitan acciones en el mismo acto de jurar, como en el del jueves 7 de diciembre donde tambi&eacute;n jur&oacute; mi hijo, el diputado <strong>Juan Marino</strong>:&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-eUMF8A40Ey0-5740', 'youtube', 'eUMF8A40Ey0', document.getElementById('yt-eUMF8A40Ey0-5740'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-eUMF8A40Ey0-5740 src="https://www.youtube.com/embed/eUMF8A40Ey0?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Yo, que adem&aacute;s soy <em>de la quinta </em>de las personas que no creen en la existencia de Dios ni en la felicidad, es decir, de esas cosas que permanecen para siempre y nos sobrexisten, creo en cambio s&iacute; en que hay alegr&iacute;as conquistadas. Cosas que nos ganamos con la prepotencia de nuestro trabajo, nuestro tes&oacute;n, nuestra resistencia. Ser madre tambi&eacute;n es un trabajo, aunque las luchas de mis hijos son puro m&eacute;rito de ellos, de su inteligencia y sensibilidad. Ellos nacieron en democracia pero entienden que hay una historia, una militancia y una resistencia.
    </p><p class="article-text">
        No solo la resistencia fue, de nuevo, para aquellas personas que tuvieron que aguantarse cosas horribles en sus cuerpos. Y el m&aacute;ximo respeto (dir&iacute;a, ah&iacute;, s&iacute;, casi sagrado) para quienes sobrevivieron a los campos de concentraci&oacute;n y sus familiares. Sino tambi&eacute;n para todo el resto. Porque el terrorismo de Estado da&ntilde;&oacute; tanto el tejido social que la democracia no termina de sanar nunca a la poblaci&oacute;n. Quiero decir con esto que reconocer el da&ntilde;o es el primer paso. Retomo aqu&iacute; la apelaci&oacute;n de Carlotto &ldquo;al que le pas&oacute; y al que no le pas&oacute;&rdquo;, en referencia, tambi&eacute;n, entiendo, a las generaciones NIC, otra vez, que creen que la democracia no se conquist&oacute;, que viene dada o por <em>default</em>, y tambi&eacute;n para esas otras personas que durante tanto tiempo dijeron que &ldquo;con los militares est&aacute;bamos mejor&rdquo; y esas clases medias y altas que ped&iacute;an esa palabra que en ciertos contextos resulta escalofriante: orden. Como tambi&eacute;n result&oacute; escalofriante que los militares todav&iacute;a en el poder hablaran, escribieran, insistieran en la palabra &ldquo;pacificaci&oacute;n&rdquo; en 1983: ese a&ntilde;o solo hubo 21 d&iacute;as de democracia, como recuerda casi como un mantra Marina Abiuso en <a href="https://open.spotify.com/show/3DqqwVVku4PWVesNign2Ty" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1983: el a&ntilde;o en el que recuperamos la democracia | Podcast on Spotify</a>.
    </p><p class="article-text">
        La historia al final siempre demuestra de qu&eacute; lado est&aacute;n las <em>personas de bien</em>. No creo que sean quienes hoy, insisto, apuesten a <em>motoserrar</em> a la democracia y sus socios, ni los insultos y agresiones y m&uacute;ltiples trolleos en redes como modo de comunicaci&oacute;n privilegiado. Ni a sacar los tanques a las calles ni a poner c&oacute;digos contravencionales por encima de nuestra Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a haber escrito una nota contando la historia de la democracia en estos 40 a&ntilde;os. Podr&iacute;a haber citado fuentes, libros, art&iacute;culos y dem&aacute;s. <strong>Pero sali&oacute; algo de las v&iacute;sceras, no las del est&oacute;mago, las del cerebro.</strong> Si los dedos son la parte del cuerpo que m&aacute;s movemos los escritores, la v&iacute;scera que m&aacute;s trabaja es el cerebro. Y eso lo digo tambi&eacute;n como mujer. Que tanto nos dijeron que est&aacute;bamos para reproducir, cuidar, tareas dom&eacute;sticas y demases, y todo lo que conquistamos estos &uacute;ltimos a&ntilde;os tambi&eacute;n fue en democracia. Fallida, capitalista, con millones de deudas, s&iacute;, claro (cierto, ten&iacute;a que hablar de las deudas de la democracia en esta nota, ups), pero que nos dio el aborto legal, y un mont&oacute;n de derechos. Empezando por la alegr&iacute;a del d&iacute;a del voto. Si esta vez (y otras, claro) el resultado es adverso, sabremos seguir resistiendo y, al menos, desde este lugar, desde esta tribuna que agradezco y que en parte me gan&eacute; porque puedo superar el miedo y decir escribir) lo que pienso (y soy consciente de mis privilegios de raza, clase, geograf&iacute;a y dem&aacute;s), eso es gracias a los 40 a&ntilde;os de democracia ininterrumpida.
    </p><p class="article-text">
        En las elecciones presidenciales de este a&ntilde;o fui autoridad de mesa. No &ldquo;me toc&oacute;&rdquo;, fui voluntaria porque lo consider&eacute; un deber c&iacute;vico. Me impact&oacute; ver, en las planillas de votantes, esos espacios sombreados donde resalta: &ldquo;elector ausente por desaparici&oacute;n forzada&rdquo;, una figura que se incorpor&oacute; reci&eacute;n en 2010 a trav&eacute;s del decreto 935 de la C&aacute;mara Nacional Electoral, que en su art&iacute;culo 6&deg; expresa: &ldquo;Los electores incorporados como ausentes por desaparici&oacute;n forzada permanecer&aacute;n en el REGISTRO NACIONAL DE ELECTORES y en los padrones, en las condiciones establecidas en el art&iacute;culo 9&deg;, no debi&eacute;ndose disponer su baja por el transcurso del tiempo o por razones de edad del elector, como testimonio hist&oacute;rico para conocimiento de la sociedad y de las futuras generaciones&rdquo;. Una vez m&aacute;s, las palabras hacen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este fin de a&ntilde;o, con el ritual de las 12 pasas de uvas, voy a pedir doce deseos: Que nadie vuelva a golpear la puerta de los cuarteles, que nadie ataque a los j&oacute;venes que piensan que el mundo podr&iacute;a ser un lugar mucho mejor. M&aacute;s justo. M&aacute;s equitativo. Que no nos <em>motosierren</em> los sue&ntilde;os, los salarios, ni la palabra. El resto de los deseos, me los guardo para m&iacute;, en secreto. No decir es tambi&eacute;n, un derecho conquistado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>GS/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/40-anos-sirvio-no-motosierren-democracia_129_10754148.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Dec 2023 03:01:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d7e8abaa-1052-4408-999f-9fe551e0efa2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2101456" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d7e8abaa-1052-4408-999f-9fe551e0efa2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2101456" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[40 años de qué sirvió: no motosierren la democracia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d7e8abaa-1052-4408-999f-9fe551e0efa2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Democracia,40 años de democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Progresismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/progresismo_129_10726672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3fab0987-20fc-4872-90f0-d3ef663e2cd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Progresismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es la economía, estúpido, sino las formas ideologizadas con las que el progresismo buscó ocultarla, sostiene el autor sobre el ascenso de Javier Milei al poder en este mapa de lo que significa ser progresista en Argentina, un país en el que se cruzan cuarenta años de democracia con el avance de la derecha.</p></div><p class="article-text">
        Muchos de los que participamos de la vida p&uacute;blica desde el amplio espacio progresista hemos tenido como faro de nuestro imaginario pol&iacute;tico alternativamente a Cuba, Nicaragua y Venezuela. Eso solo, aun antes de que asuma el primer gobierno argentino de ultraderecha elegido en las urnas, alcanza para repensar nuestra contribuci&oacute;n a formar una sociedad m&aacute;s igualitaria y libre en las que las grandes mayor&iacute;as puedan vivir mejor. Y en la que un pa&iacute;s entero no tenga que vivir en un p&eacute;ndulo mefistof&eacute;lico entre los errores que cometimos y los horrores que combatimos.
    </p><p class="article-text">
        Esas opciones del progresismo en Am&eacute;rica Latina no son todas iguales ni nacieron as&iacute;. Ning&uacute;n pibe nace Ortega. En 1973, <strong>Henry Kissinger</strong> le explicaba a un grupo de dirigentes chilenos que su principal preocupaci&oacute;n con <strong>Salvador Allende</strong> no era el futuro de Chile. Su obsesi&oacute;n era que el acceso al poder del socialismo por v&iacute;a democr&aacute;tica fuera exitoso y se convirtiera en ejemplo para el resto de la regi&oacute;n y el mundo. Le preocupaba Chile porque le preocupaba Italia, donde Estados Unidos machacaba de todas las formas imaginables para que la v&iacute;a democr&aacute;tica del Partido Comunista fuera defectuosa, impotente. Lo cierto es que con o sin Kissinger, la democratizaci&oacute;n de las sociedades en Am&eacute;rica Latina fue, en el mejor de los casos, una preocupaci&oacute;n pasajera parte de sus elites, obsesionadas con suprimir el conflicto social, contener la expansi&oacute;n de pr&aacute;cticas democratizadoras y garantizar el orden a&uacute;n si esto significara crear el caos. Kissingeristas de la primera hora. Es dif&iacute;cil imaginar que qu&eacute; hubiera pasado en Nicaragua si su revoluci&oacute;n democr&aacute;tica no se hubiera desarrollado entre puertos minados por la CIA y una insurgencia que s&oacute;lo reforz&oacute; la militarizaci&oacute;n de la sociedad y apretuj&oacute; todo esfuerzo -que los hubo- por crear una sociedad m&aacute;s justa. Las revoluciones democr&aacute;ticas de la regi&oacute;n o sucumbieron bajo formidables complejos militares e ideol&oacute;gicos, o encontraron miles de atajos, encerronas e incentivos para desjurar de sus promesas y endurecerse en su autoritarismo al mismo tiempo que fracasaban en su promesa de bienestar e igualdad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ff3d155-20c9-447b-9bf4-35a17cc32b14_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ff3d155-20c9-447b-9bf4-35a17cc32b14_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ff3d155-20c9-447b-9bf4-35a17cc32b14_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ff3d155-20c9-447b-9bf4-35a17cc32b14_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ff3d155-20c9-447b-9bf4-35a17cc32b14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ff3d155-20c9-447b-9bf4-35a17cc32b14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8ff3d155-20c9-447b-9bf4-35a17cc32b14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fidel Castro junto a Daniel Ortega (a la derecha) y Sergio Ramírez,  presidente y vice de Nicaragua, en una foto de 1985, cuando expresaban la imagen del progresismo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fidel Castro junto a Daniel Ortega (a la derecha) y Sergio Ramírez,  presidente y vice de Nicaragua, en una foto de 1985, cuando expresaban la imagen del progresismo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Lo interesante es que uno de los pa&iacute;ses en los que eso no sucedi&oacute; fue justamente la Argentina, que, para bien o para mal, ni ven&iacute;a de Cuba ni iba hacia Venezuela. Con excepciones varias pero menores, ese mismo progresismo local (que Javier Franz&eacute; define como &ldquo;el peronismo kirchnerista, el alfonsinismo, los socialistas y los socialcristianos, con o sin partido&rdquo;) aplaudi&oacute; a Castro, Ortega y Ch&aacute;vez pero esquiv&oacute; prolijamente sus peores desenlaces, y&nbsp;particip&oacute; de una sociedad que se hizo m&aacute;s democr&aacute;tica, no menos. Donde hubo alternancia de poder, expansi&oacute;n de derechos pol&iacute;ticos en todas las formas imaginables, una defensa m&aacute;s que razonable del derecho a la vida, alt&iacute;sima participaci&oacute;n pol&iacute;tica en las elecciones, en las organizaciones sociales, en las calles.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Javier Milei sumó a la Argentina al mapa global de extremas derechas muy diversas que crecen, en la medida que desaparece el espacio de negociación nadie encuentra incentivos para moverse hacia el centro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En buena parte, <strong>Javier Milei</strong> sum&oacute; a la Argentina al mapa global de extremas derechas muy diversas que crecen, en la medida que desaparece el espacio de negociaci&oacute;n nadie encuentra incentivos para moverse hacia el centro. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el centro? En la Argentina, por su historia y su estructura social y econ&oacute;mica, ese centro es el combate a la inflaci&oacute;n. En la Argentina solo desde una inflaci&oacute;n bajo control puede pensarse una radicalizaci&oacute;n de la expansi&oacute;n de los derechos econ&oacute;micos, socioambientales y pol&iacute;ticos. Hist&oacute;ricamente al menos desde el Rodrigazo en 1975, un Estado democr&aacute;tico y democratizador es un Estado con un control fuerte sobre los precios internos. Por fuera de una revoluci&oacute;n, el Estado es una inflaci&oacute;n controlada. No es la educaci&oacute;n, la salud, la seguridad, la infraestructura o las pol&iacute;ticas sociales p&uacute;blicas que el progresismo alaba ideol&oacute;gicamente, sino la estabilidad de precios que hace que todas esas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas tengan un sentido profundo para quienes deber&iacute;an beneficiarse de ellas y no se conviertan en una arena movediza que al mismo tiempo que ofrece salvatajes perpet&uacute;a la precariedad y la exclusi&oacute;n. Cuando<strong> Mauricio Macri </strong>dijo aquello de &ldquo;caer en la escuela p&uacute;blica&rdquo; tambi&eacute;n estaba conectando con la realidad cotidiana de millones de argentinos, una realidad que &eacute;l, su familia y su clase dieron forma en las d&eacute;cadas precedentes a la frase.
    </p><p class="article-text">
        En perspectiva, es insensato pensar que pol&iacute;ticas como la expansi&oacute;n de derechos asociados a la &ldquo;batalla cultural&rdquo; hayan sido una causa del ascenso de Milei. Muchas de esas reformas deber&iacute;an ser m&aacute;s profundas a&uacute;n. Pero su circulaci&oacute;n en la Argentina inflacionaria fue menos emancipador que lo que muchos imaginan. Y el problema fue la forma en la que el lenguaje inclusivo, por poner un caso, se incorpor&oacute; al arsenal de recursos con los que ocultar el fracaso de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica.<strong> El problema fue la forma en la que la ret&oacute;rica exacerbada del kirchnerismo ocult&oacute; mal y poco el efecto muy poco radicalizado de sus pol&iacute;tica, imaginando una polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica ah&iacute; donde s&oacute;lo hab&iacute;a una radicalizaci&oacute;n de la derecha.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No es la econom&iacute;a, est&uacute;pido, sino las formas ideologizadas con las que el progresismo busc&oacute; ocultarla. Para esconder la inflaci&oacute;n, el kirchnerismo primero, y el amplio arco de fuerzas que se opuso al ascenso de Milei despu&eacute;s, terminaron en una versi&oacute;n vergonzante de aquella &ldquo;democracia formal&rdquo; que caricaturizaban d&eacute;cadas atr&aacute;s. Olv&iacute;dense de la inflaci&oacute;n, de sus carencias, de las flaquezas del Estado, de la falta de pan: piensen en lo importante que son las instituciones y los derechos humanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esa concepci&oacute;n enceguecedora se deriv&oacute; una decisi&oacute;n t&aacute;ctica enceguecida:<strong> Alberto Fern&aacute;ndez</strong>, <strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner </strong>y Sergio Massa tendr&aacute;n que explicar qu&eacute; tomaron c&oacute;mo imaginaron que en la Argentina inflacionaria la mejor forma de frenar a la ultraderecha era colocar al &uacute;nico candidato que consideraban posible como ministro de Econom&iacute;a. Mientras eso ocurr&iacute;a en mentes afiebradas, afuera la inflaci&oacute;n lograba que el beneficiario de pol&iacute;ticas sociales y el comerciante de una ciudad encontraran un terreno com&uacute;n desde el que identificar al Estado como un problema y no una soluci&oacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En las comparaciones de Milei con Trump, Bolsonaro, el gran ausente es el índice de precios al consumidor. El año en el que ganó Trump la inflación fue del 1,14%, y la de Brasil cuando ganó Bolsonaro de 3,18%. Sentados arriba de un volcán, nada será igual</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si algo de esto es cierto hacia atr&aacute;s, es muy importante para el futuro por dos razones fundamentales, adem&aacute;s de repensar la relaci&oacute;n entre democracia e inflaci&oacute;n en el contexto hist&oacute;rico argentino. Primero, porque en las comparaciones de Milei con Trump, Bolsonaro, Orb&aacute;n, Wilder o Meloni, el gran ausente es el &iacute;ndice de precios al consumidor. Cuando busquemos normalizar el ascenso de Milei y el desmadre que le aguarda a &eacute;l y al pa&iacute;s, es central recordar que la inflaci&oacute;n del a&ntilde;o en el que gan&oacute; Trump (2016) fue del 1,14 % y la de Brasil cuando gan&oacute; Bolsonaro (2018) lleg&oacute; al 3,18. Sentados arriba de un volc&aacute;n, nada er&aacute; igual.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s a largo plazo el desd&eacute;n ideol&oacute;gico y pol&iacute;tico por la inflaci&oacute;n fue la mayor derrota del progresismo y esa puede ser una advertencia hacia el futuro. En aquel gesto de suponer que hay desesperaciones que no merecen ser escuchadas, el kirchnerismo perdi&oacute; ah&iacute; donde ten&iacute;a su punto fuerte: En articular como demandas pol&iacute;ticas antes y mejor que otros aquellos problemas que no ten&iacute;an representaci&oacute;n efectiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el futuro inmediato, Argentina vivir&aacute; la confluencia de las demandas sociales y ambientales. Este verano ser&aacute; el primero en el que miles de personas morir&aacute;n como derivado directo del calentamiento global (agudizado por el fen&oacute;meno de El Ni&ntilde;o) que a su vez har&aacute; m&aacute;s visible los d&eacute;ficits de infraestructura. El progresismo puede pensar urgentemente qu&eacute; hacer frente a eso, imaginar c&oacute;mo integrar a las v&iacute;ctimas de un cataclismo humano en un proyecto pol&iacute;tico emancipador. O puede insistir con una visi&oacute;n del desarrollo econ&oacute;mico, el Estado y la naturaleza que tom&oacute; forma cuando el planeta ten&iacute;a la mitad de habitantes, el doble de recursos naturales y unos cuantos grados menos de temperatura. Pero cuando se haga fuerte un l&iacute;der que proponga enfrentar el calentamiento global quemando los bosques y secando los oc&eacute;anos tendremos que recordar de nuevo que las demandas crecen a la sombra de nuestro desd&eacute;n y toman formas pol&iacute;ticas de espaldas a nuestro desprecio. Y se expresan con las ofertas pol&iacute;ticas existentes y no con las que nosotros nos encargamos de ignorar.
    </p><p class="article-text">
        <em>ES/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/progresismo_129_10726672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Dec 2023 03:01:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3fab0987-20fc-4872-90f0-d3ef663e2cd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="745338" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3fab0987-20fc-4872-90f0-d3ef663e2cd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="745338" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Progresismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3fab0987-20fc-4872-90f0-d3ef663e2cd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Derecha,Progresismo,40 años de democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aborto legal en Argentina: la historia de una lucha de cinco décadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/aborto-legal-argentina-historia-lucha-cinco-decadas_1_10737268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9c2023e-7d22-4422-b19b-89c4fb2b8870_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aborto legal en Argentina: la historia de una lucha de cinco décadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De las proclamas del activismo en los setenta a la ley del 2020. Una lucha que recién logró llegar al Congreso en 2018 y logró armar alianzas transversales como ningún otro tema había podido. El pañuelo se convirtió en símbolo del feminismo y se volvió referente a nivel mundial.
</p><p class="subtitle">Después de medio siglo de lucha, el aborto es legal en la Argentina</p></div><p class="article-text">
        La f&oacute;rmula conservadora y de derecha que gan&oacute; las &uacute;ltimas elecciones coloc&oacute; el aborto como otro eje su batalla cultural. <strong>Javier Milei</strong> habl&oacute; de llamar a un plebiscito para eventualmente derogar la ley 27.610; y asegur&oacute; que el debate fue &ldquo;contaminado&rdquo; por &ldquo;una organizaci&oacute;n internacional que tiene m&aacute;s locales para asesinar chicos en el vientre materno, que McDonald&rsquo;s en el mundo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasaron tres a&ntilde;os desde la aprobaci&oacute;n del Acceso a la Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo, uno de los progresos m&aacute;s significativos en materia de salud p&uacute;blica y derechos humanos de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        El aniversario tiene tintes de una celebraci&oacute;n alerta, que se apoya en la larga lucha que convirti&oacute; a este reclamo en una realidad. <strong>La masiva &ldquo;marea verde&rdquo; que se despleg&oacute; entre 2018 y 2020 tuvo como precedente casi medio siglo de activismo. </strong>Esta historia resalta la resiliencia y la firmeza de los movimientos, quienes se niegan a retroceder ante el avance conservador.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Pioneras de la resistencia</strong></h3><p class="article-text">
        El reclamo por el derecho a una sexualidad libre, desvinculada de la reproducci&oacute;n, reson&oacute; en las voces anarquistas desde la primera d&eacute;cada del siglo XX. No obstante, fue en los setenta cuando se gener&oacute; el cuestionamiento a la maternidad como destino inevitable de las mujeres, y el activismo por la legalizaci&oacute;n del aborto adquiri&oacute; fuerza.
    </p><p class="article-text">
        La revoluci&oacute;n de la p&iacute;ldora de la d&eacute;cada anterior hab&iacute;a cambiado la conciencia de mujeres en todo el mundo. Ellas desafiaban la opresi&oacute;n, las relaciones sin placer, la violencia dentro de los v&iacute;nculos y la falta de conocimiento sobre su propio cuerpo. Sus demandas no se limitaban a cuestiones de g&eacute;nero.<strong> Con el recuerdo reciente de hitos como el movimiento de derechos civiles, el Mayo franc&eacute;s, la Primavera de Praga y, localmente, el Cordobazo, sostuvieron reclamos pol&iacute;ticos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Organizaciones como la Uni&oacute;n Feminista Argentina (UFA), surgida en 1970, y el Movimiento de Liberaci&oacute;n Femenina (MLF), creado dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, desempe&ntilde;aron roles cruciales en este proceso. Estas agrupaciones no solo abogaban por la despenalizaci&oacute;n del aborto, sino que tambi&eacute;n buscaban la derogaci&oacute;n del decreto de L&oacute;pez Rega que restring&iacute;a la difusi&oacute;n de anticonceptivos. Se organizaron en un Comit&eacute;, recorrieron las calles, repartieron volantes, se pronunciaron. Algunas consignas de la &eacute;poca eran: &ldquo;Madre, reina o esclava, nunca una persona&rdquo; y &ldquo;El embarazo no deseado es un modo de esclavitud. Basta de abortos clandestinos. Por la legalidad del aborto. Feminismo en marcha&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tanto la UFA como el MLF se esforzaron por politizar lo cotidiano, llevando a la esfera p&uacute;blica cuestiones que sol&iacute;an relegarse al &aacute;mbito privado</strong>. Hicieron propio el lema nacido en el Norte Global: &ldquo;Lo personal es pol&iacute;tico&rdquo;. Influenciadas por las feministas de la &ldquo;Segunda ola&rdquo;, tomaron sus desarrollos te&oacute;ricos y adoptaron el modelo de grupos de &ldquo;autoconciencia&rdquo; donde se discut&iacute;an cuestiones como patriarcado y sexismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la vez, las feministas argentinas observaron con cierta desconfianza los acontecimientos en Estados Unidos y Europa. Participaron en acciones antiimperialistas y cuestionaron la intervenci&oacute;n extranjera en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto caracterizado por una agitaci&oacute;n social y la alternancia entre dictaduras y gobiernos democr&aacute;ticos, con un creciente cuestionamiento al capitalismo desde diversos sectores, las agrupaciones revolucionarias y el feminismo tuvieron confluencias y divergencias.
    </p><p class="article-text">
        El Partido Socialista de los Trabajadores (PST) y el Frente de Izquierda Popular ensayaron espacios de organizaci&oacute;n feminista con cierta autonom&iacute;a relativa dentro de los partidos. El PST incluso postul&oacute; a la trabajadora Nora Ciapponi como candidata a vicepresidenta, incluyendo demandas espec&iacute;ficas como la anticoncepci&oacute;n. De todas formas, las experiencias conjuntas fueran breves y no permearon a la estructura de los partidos.
    </p><p class="article-text">
        Fueron tiempos dif&iacute;ciles. El Rodrigazo, el surgimiento de coordinadoras interfabriles y la persecuci&oacute;n de la militancia a manos de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) marcaron una coyuntura aplastante para todo movimiento de liberaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El golpe de estado de 1976 &ndash;el m&aacute;s sangriento de la historia argentina&ndash; implic&oacute; un reflujo para cualquier clase de rebeld&iacute;a. En 1980, la Polic&iacute;a intervino las Primeras Jornadas sobre la Condici&oacute;n de la Mujer, convocadas por el Centro de Estudios Sociales de la Mujer Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque emergieron organizaciones como la Uni&oacute;n de Mujeres Socialistas (1979) y la Organizaci&oacute;n Feminista Argentina (1981), la represi&oacute;n y el plan de exterminio por parte del Estado dominaron los a&ntilde;os venideros.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Democracia y placer</strong></h3><p class="article-text">
        Durante la transici&oacute;n democr&aacute;tica, el feminismo resurgi&oacute;. En 1982, naci&oacute; la Asociaci&oacute;n de Trabajo y Estudio de la Mujer &ldquo;25 de noviembre&rdquo; (ATEM), que organiz&oacute; el primer homenaje local al D&iacute;a Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Muchas feministas exiliadas regresaron al pa&iacute;s. Es el caso de Hilda Rais, quien hab&iacute;a sido parte de la UFA y en 1983 fund&oacute; Lugar de Mujer. Tambi&eacute;n ese a&ntilde;o naci&oacute; la Multisectorial de Mujeres, que empez&oacute; a organizar la movilizaci&oacute;n por el 8 de marzo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 1984, por primera vez en mucho tiempo, esta fecha se celebr&oacute; al aire libre.</strong> La demanda por el aborto se hizo presente. De esa jornada, surgi&oacute; una imagen hist&oacute;rica. La feminista Mar&iacute;a Elena Oddone, militante del Movimiento de Liberaci&oacute;n Femenina (MLF), subi&oacute; las escalinatas del Congreso, con un vestido blanco y un cartel que dec&iacute;a: <strong>&ldquo;No a la maternidad, s&iacute; al placer&rdquo;.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f980ae51-00ea-4204-9ca1-10e1bf18d5d2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f980ae51-00ea-4204-9ca1-10e1bf18d5d2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f980ae51-00ea-4204-9ca1-10e1bf18d5d2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f980ae51-00ea-4204-9ca1-10e1bf18d5d2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f980ae51-00ea-4204-9ca1-10e1bf18d5d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f980ae51-00ea-4204-9ca1-10e1bf18d5d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f980ae51-00ea-4204-9ca1-10e1bf18d5d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="María Elena Oddone, líder del Movimiento de Liberación Femenina (MLF), en las escalinatas del Congreso, en 1984."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                María Elena Oddone, líder del Movimiento de Liberación Femenina (MLF), en las escalinatas del Congreso, en 1984.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En mayo de 1986, en el Cultural San Mart&iacute;n, se realiz&oacute; el primer Encuentro Nacional de Mujeres. Y, al a&ntilde;o siguiente, ATEM convoc&oacute; a una mesa redonda donde se debati&oacute; acerca del derecho al aborto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 1988, poco despu&eacute;s de que la patria potestad compartida y el divorcio fueran aprobados, </strong>se form&oacute; la famosa Comisi&oacute;n por el Derecho al Aborto. Una de las figuras feministas m&aacute;s trascendentes de esos hitos para la lucha fue Dora Coledesky: obrera, abogada y luchadora incansable de extracci&oacute;n trotskista.
    </p><p class="article-text">
        En 1989, la diputada radical Florentina G&oacute;mez Miranda present&oacute; un proyecto de ley para eliminar la ambig&uuml;edad textual del art&iacute;culo 86 del C&oacute;digo Penal (sobre Interrupci&oacute;n Legal del Embarazo). Su objetivo era que el aborto estuviera permitido en todos los casos de violaci&oacute;n. Lamentablemente, la iniciativa no prosper&oacute;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Las feministas lo hicieron</strong></h3><p class="article-text">
        El V Encuentro Feminista de Latinoam&eacute;rica y el Caribe, reunido en San Bernardo en 1990, constituy&oacute; otro paso del activismo por la Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo. Adem&aacute;s, la d&eacute;cada fue inaugurada con la presentaci&oacute;n p&uacute;blica del primer anteproyecto de la Ley de Anticoncepci&oacute;n y Aborto, a cargo de la Comisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En 1994, se constituy&oacute; el colectivo interdisciplinario Mujeres autoconvocadas para decidir. Persegu&iacute;an el derecho a la educaci&oacute;n sexual, la anticoncepci&oacute;n y el aborto. Frente a la narrativa antiderechos que cobr&oacute; fuerza en torno a la Constituyente de 1994, incursionaron en reuniones y acciones p&uacute;blicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante los a&ntilde;os menemistas, de acuerdo con un contexto internacional de avanzada neoliberal y conservadora, hubo una reacci&oacute;n antifeminista. Por lobby del Vaticano, seg&uacute;n un decreto presidencial de 1998, se estableci&oacute; oficialmente el D&iacute;a del Ni&ntilde;o por Nacer.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Pasto verde y muchas semillas</strong></h3><p class="article-text">
        El XVIII Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario de 2003, adonde asistieron feministas, militantes pol&iacute;ticas, trabajadoras de f&aacute;bricas recuperadas, estudiantes y agrupaciones piqueteras conform&oacute; un momento clave.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; surgi&oacute; una Asamblea por el Derecho al Aborto que, junto con el grupo Estrategias por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, convocaron a unificar la lucha en una gran Campa&ntilde;a Nacional. Esto se logr&oacute; el 28 de mayo de 2005, D&iacute;a Internacional de Acci&oacute;n por la Salud de las Mujeres. La Campa&ntilde;a se mantuvo unificada y en la vanguardia del derecho a decidir. A lo largo de los a&ntilde;os, present&oacute; proyectos legislativos y gener&oacute; concientizaci&oacute;n, adhesiones pol&iacute;ticas, expansi&oacute;n.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1344190452149456898?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Todo ese camino fue fundamental para que, en 2018, miles de adolescentes y j&oacute;venes que se sumaran a la marea feminista. El lema de la Campa&ntilde;a (&ldquo;Educaci&oacute;n sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legar para no morir&rdquo;) fue tomado como propio por miles y miles de adolescentes y j&oacute;venes. Se paraban &ndash;muchas veces, sin saberlo&ndash; sobre hombros de gigantes. Tambi&eacute;n adoptaron el pa&ntilde;uelo verde que trascendi&oacute; fronteras y hoy en d&iacute;a es usado por feministas de todo el planeta.
    </p><p class="article-text">
        En un hecho hist&oacute;rico, y luego de d&eacute;cadas de lucha por primera vez el proyecto era discutido en en el recinto de la C&aacute;mara de Diputados. La ley consigui&oacute; una primera sanci&oacute;n pero no pudo pasar el filtro del Senado.  En una cruzada que atraves&oacute; bloques, oficialistas y opositores siguieron unidos con un solo objetivo: Aprobar la ley. Como nunca hab&iacute;a pasado con otro tema en un tiempo de grieta, <strong>la discusi&oacute;n por el aborto se hab&iacute;a vuelto transversal.</strong> Los feminismos volvieron a intentar sin suerte en 2019, y otra vez en 2020. El cambio de gobierno ven&iacute;a con viento de cola. Alberto Fern&aacute;ndez anunci&oacute; que  una de sus primeras medidas ser&iacute;a enviar el proyecto al Congreso y adem&aacute;s el nuevo gabinete contaba entre sus miembros a Vilma Ibarra, la secretaria de Legal y T&eacute;cnica, una hist&oacute;rica militante en favor de la IVE.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el medio se consigui&oacute; un voto clave, el de Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner,</strong> quien a lo largo de sus ocho a&ntilde;os de gobierno se hab&iacute;a frenado cualquier intento de legalizar el aborto, esta vez reconoc&iacute;a que gracias a su hija hab&iacute;a cambiado de opini&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Referentes históricas de la Campaña Nacional celebran la media sanción en 2018."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Referentes históricas de la Campaña Nacional celebran la media sanción en 2018.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En la madrugada del 29 de diciembre de 2020, tras 20 horas de debate se escuch&oacute; el estallido alrededor del Congreso.: &ldquo;&iexcl;Es ley!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La ley argentina la pone a la vanguardia de la regi&oacute;n, dado que el m&aacute;ximo de semanas de gestaci&oacute;n permitido en esas otras jurisdicciones es de 12 en algunos casos y de 8 en otros. Adem&aacute;s, la IVE legal lleg&oacute; a un pa&iacute;s en el que&nbsp;organizaciones como la Red de Acceso al Aborto Seguro (REDAAS) estimaban entre 370.000 y 520.000 abortos clandestinos al a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A tres a&ntilde;os de la sanci&oacute;n de la ley, su aplicaci&oacute;n sigue siendo despareja, el acceso es dispar en las provincias y no hay cifras sobre las mujeres que aun hoy siguen siendo encarcerladas tras haberse practicado un aborto. Pero a pesar de las falencias, la ley marca una diferencia: desde su sanci&oacute;n <strong>abortar en condiciones seguras es un derecho y ya no un delito conminado a la clandestinidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mientras la derecha intenta volver a poner en cuesti&oacute;n esta victoria, cinco d&eacute;cadas de tradici&oacute;n respaldan a las mujeres y las diversidades. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo fue posible gracias al apoyo de la Transatlantic Media Fellowship del Heinrich B&ouml;ll Stiftung.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jazmín Bazán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/aborto-legal-argentina-historia-lucha-cinco-decadas_1_10737268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Dec 2023 03:01:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c9c2023e-7d22-4422-b19b-89c4fb2b8870_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="505490" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c9c2023e-7d22-4422-b19b-89c4fb2b8870_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="505490" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aborto legal en Argentina: la historia de una lucha de cinco décadas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c9c2023e-7d22-4422-b19b-89c4fb2b8870_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Aborto,Aborto legal,40 años de democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Humor político en las pantallas: de Tato Bores a un mundo de imitadores, monólogos y una fábrica de jingles pegadizos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/humor-politico-pantallas-tato-bores-mundo-imitadores-monologos-fabrica-jingles-pegadizos_1_10737186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce34edf1-8d09-4043-9a56-f0b05e0505ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Humor político en las pantallas: de Tato Bores a un mundo de imitadores, monólogos y una fábrica de jingles pegadizos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un repaso por algunos de los hitos que marcaron el pulso de la discusión política desde la televisión y las plataformas entre la parodia, la ironía y la comicidad.</p><p class="subtitle">Mercedes Sosa, Charly García y el largo abrazo de la democracia</p></div><p class="article-text">
        Con grandes c&oacute;micos dando discursos, con humoristas disfrazados, con periodistas haciendo parodias, con canciones pegadizas, con imitadores, con los propios protagonistas tomando la batuta: <strong>el humor pol&iacute;tico, a lo largo de las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas, tuvo su espacio en las pantallas y marc&oacute; muchas veces el pulso de la discusi&oacute;n sobre los grandes hitos sociales</strong> desde el regreso de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        En 1983, mientras empezaban a volver del exilio varios artistas, personalidades de la cultura e intelectuales que hab&iacute;an sido prohibidos durante la dictadura, uno de los grandes estrenos televisivos de ese a&ntilde;o empieza a mostrar un perfil fresco, con alguna vinculaci&oacute;n pol&iacute;tica y social. Se trata de <em>Mesa de noticias</em>, por ATC, un programa de humor ingenuo, <strong>con Juan Carlos Mesa y Gianni Lunadei como protagonistas salientes</strong>. El ciclo, lleno de gags, contaba la vida dentro de un noticiero de televisi&oacute;n y, con el correr de los programas, empezaron a aparecer personajes de la actualidad pol&iacute;tica y social como invitados, lo que lo llev&oacute; a convertirse en uno de los ciclos m&aacute;s recordados de la historia de la televisi&oacute;n local.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La idea original era un noticiero con humor, para ir de lunes a viernes a las 20. El asunto es que compet&iacute;amos con los noticieros de verdad y no ten&iacute;amos rating. Al principio no le encontr&aacute;bamos la vuelta. <strong>Era un h&iacute;brido y la gente no entend&iacute;a de qu&eacute; se trataba.</strong> Hasta que finalmente comprendimos que hab&iacute;a que hacer al rev&eacute;s: una comedia con toques de actualidad&rdquo;, cont&oacute; el productor <strong>Gustavo Yankelevich</strong> en una entrevista de 2021 <a href="https://www.clarin.com/espectaculos/tv/mesa-noticias-intimidades-perlitas-programa-arranco-mal-convirtio-clasico_0_z_FxnNngk.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con el diario Clar&iacute;n</a>.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-epc2qEC171g-4277', 'youtube', 'epc2qEC171g', document.getElementById('yt-epc2qEC171g-4277'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-epc2qEC171g-4277 src="https://www.youtube.com/embed/epc2qEC171g?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        En ese mismo a&ntilde;o, tal como reconstruyeron Carlos Ulanovsky, Silvia Itkin y Pablo Sirv&eacute;n en su libro <em>Estamos en el aire</em> &ndash;una publicaci&oacute;n que con los a&ntilde;os se volvi&oacute; en una referencia ineludible sobre la historia de la televisi&oacute;n argentina&ndash; <strong>se registran &ldquo;movimientos en el humor&rdquo;.</strong> &ldquo;<strong>Ra&uacute;l Portal</strong> se independiza de <em>Semanario Ins&oacute;lito</em> (ATC) y funda <em>Misterioperiodismo</em> (Canal 13). A <strong>Ra&uacute;l Becerra</strong> se le ocurre algo para que el hueco de Portal en <em>Semanario Ins&oacute;lito</em> se note menos. &lsquo;Mando a llamar &ndash;rememora Becerra en 1999&ndash; a un chico de la revista Salimos que nos hab&iacute;a venido a hacer una nota, pero que no ten&iacute;a ninguna experiencia. Usaba flequillo, ten&iacute;a una nariz m&aacute;s bien grande y un estilo Jerry Lewis (...). Era <strong>Nicol&aacute;s Repetto</strong>. Arranca a partir de enero con el <em>torperiodista</em>&rdquo;, construye <em>Estamos en el aire</em>. Este programa ser&iacute;a el antecedente directo de otro hito humor&iacute;stico y pol&iacute;tico de la d&eacute;cada, <em>La noticia rebelde</em>, que se estren&oacute; en 1986 <strong>con el propio Becerra junto a Carlos Abrevaya, Adolfo Castelo, Jorge Guinzburg y tambi&eacute;n Repetto</strong>. La comicidad, en este ciclo m&iacute;tico, viene del lado de la forma descontracturada de contar las noticias y cierta irreverencia del plantel de conductores y humoristas que pasaban por el programa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-jtB0Giy1X5E-1428', 'youtube', 'jtB0Giy1X5E', document.getElementById('yt-jtB0Giy1X5E-1428'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-jtB0Giy1X5E-1428 src="https://www.youtube.com/embed/jtB0Giy1X5E?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Para 1984 llega a la pantalla otro programa muy recordado, en este caso por las personificaciones de personajes que eran noticia: <em>Las mil y una de Sapag</em>, por Canal 9. <strong>Mario Sapag</strong>, un humorista con gran &eacute;xito entonces en el teatro, protagoniza un programa donde combina m&aacute;scaras, imitaciones y sketches.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sus imitaciones son la sensaci&oacute;n de la temporada: tan pronto es C&eacute;sar Luis Menotti como Jorge Luis Borges (&rdquo;El COMFER me lo prohibi&oacute; &ndash;recuerda Sapag&ndash; porque dec&iacute;an que era un ataque al patrimonio cultural pero el propio Borges me defendi&oacute;&ldquo;)&rdquo;, informan Ulanovsky, Itkin y Sirv&eacute;n en su publicaci&oacute;n. Pero sin dudas entre las imitaciones m&aacute;s recordadas est&aacute;n las que el humorista hizo del presidente argentino de entonces, <strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</strong>, y de quien ocupaba el cargo de canciller, <strong>Dante Caputo</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a704a3d8-9064-4c8e-8966-ea6775403e29_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a704a3d8-9064-4c8e-8966-ea6775403e29_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a704a3d8-9064-4c8e-8966-ea6775403e29_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a704a3d8-9064-4c8e-8966-ea6775403e29_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a704a3d8-9064-4c8e-8966-ea6775403e29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a704a3d8-9064-4c8e-8966-ea6775403e29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a704a3d8-9064-4c8e-8966-ea6775403e29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El elenco de &quot;La noticia rebelde&quot;, un programa que combinó actualidad y sarcasmo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El elenco de &quot;La noticia rebelde&quot;, un programa que combinó actualidad y sarcasmo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Otros dos nombres centrales para el humor pol&iacute;tico en la televisi&oacute;n de la d&eacute;cada de los &lsquo;80 son <strong>Antonio Gasalla</strong> y <strong>Tato Bores</strong>. El primero, luego del &eacute;xito en el cine de <em>Esperando la Carroza </em>y de su paso por el caf&eacute; concert, lleg&oacute; a la pantalla de ATC en 1988 con <em>El mundo de Antonio Gasalla</em> para refrescar el panorama con sketches acompa&ntilde;ado por un elenco integrado, entre otros, por <strong>grandes comediantes como Norma Pons, Juan Acosta, Adriana Aizemberg, Daniel Ar&aacute;oz, Ver&oacute;nica Llin&aacute;s, Luis Mazzeo, Juana Molina, M&oacute;nica Scapparone y Atilio Veronelli.</strong> Aunque no ocurr&iacute;a de manera directa, en este ciclo la actualidad pol&iacute;tica y social se met&iacute;an de manera oblicua.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de <strong>Tato Bores</strong>, que ya ven&iacute;a trabajando en televisi&oacute;n desde las d&eacute;cadas anteriores con grandes programas, tambi&eacute;n en 1988 su carrera toma un nuevo impulso cuando pasa a conducir el programa <em>Tato Diet</em>. En ese momento, adem&aacute;s,&nbsp; <strong>sus hijos Alejandro y Sebasti&aacute;n se hicieron cargo del dise&ntilde;o y la producci&oacute;n de los&nbsp; programas, con muchas ideas consideradas innovadoras por los expertos</strong>. Con el tiempo, llegar&iacute;an otros ciclos muy recordados, como <em>Tato, la leyenda contin&uacute;a</em>, <em>Tato de Am&eacute;rica</em>, <em>Good Show </em>y <em>La Argentina de Tato</em>. Combinando sus m&iacute;ticos mon&oacute;logos cargados de iron&iacute;a, sus recordadas llamadas telef&oacute;nicas con distintos dirigentes pol&iacute;ticos y tambi&eacute;n sus entrevistas a personalidades con las que compart&iacute;a un plato de pasta en c&aacute;mara, <strong>todos los programas se transformaron en cl&aacute;sicos y tambi&eacute;n en referencias insoslayables de las conversaciones cotidianas de los televidentes y de las figuras pol&iacute;ticas y del poder de turno.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f66d2e4-df26-4381-89c4-4bd6079c47a2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f66d2e4-df26-4381-89c4-4bd6079c47a2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f66d2e4-df26-4381-89c4-4bd6079c47a2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f66d2e4-df26-4381-89c4-4bd6079c47a2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f66d2e4-df26-4381-89c4-4bd6079c47a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f66d2e4-df26-4381-89c4-4bd6079c47a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8f66d2e4-df26-4381-89c4-4bd6079c47a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tato Bores, otro humorista insoslayable de los 40 años de democracia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tato Bores, otro humorista insoslayable de los 40 años de democracia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text"><strong>Los &lsquo;90 y un nuevo estilo</strong></h3><p class="article-text">
        El final adelantado del gobierno de Alfons&iacute;n y la llegada a la presidencia de Carlos Menem traer&iacute;a otro tono a la televisi&oacute;n.<strong> Por empezar, porque al comienzo del mandato del riojano se efectivizaron las privatizaciones de se&ntilde;ales de televisi&oacute;n como Canal 11 y Canal 13.</strong> Las programaciones, entonces, empezaron a distenderse, a querer sintonizar de a poco con cierto esp&iacute;ritu de &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Como rescata <strong>Tom&aacute;s Balmaceda </strong>en su libro <em>Los &lsquo;90, la d&eacute;cada que amamos odiar</em>, esta intenci&oacute;n se ve a partir de 1990, en otro de los programas insignia del humor y la parodia de aquellos a&ntilde;os: <em>Peor es nada</em>. &ldquo;La picard&iacute;a y desenfado menemista era el coraz&oacute;n de Peor es nada, la mirada &aacute;cida de <strong>Jorge Guinzburg</strong> que debuta en 1990 en Canal 13, primero con el uruguayo <strong>Leo Masl&iacute;ah</strong> y luego con <strong>Horacio Fontova</strong>, con quien consigue consolidar una dupla perfecta a la hora de hacer re&iacute;r tomando a la realidad como inspiraci&oacute;n aunque con un trazo menos fino que el de Tato Bores&rdquo;. Este programa, y los que tuvieron a Guinzburg a la cabeza en los a&ntilde;os siguientes, conten&iacute;an parodias sobre la figura del presidente, que el propio Menem supo capitalizar. <strong>De hecho, durante sus dos presidencias, asisti&oacute; a numerosos programas de televisi&oacute;n humor&iacute;sticos</strong>, en los que se ri&oacute; junto a los conductores de la &eacute;poca. Lejos de sentirse intimidado, Menem supo utilizar a su favor sus apariciones, entre otras, en programas muy populares de la &eacute;poca, como <em>Videomatch</em>, de <strong>Marcelo Tinelli</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-1lulasCoU5U-4474', 'youtube', '1lulasCoU5U', document.getElementById('yt-1lulasCoU5U-4474'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-1lulasCoU5U-4474 src="https://www.youtube.com/embed/1lulasCoU5U?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Hubo tambi&eacute;n varias cr&iacute;ticas a su figura y a sus funcionarios y a distintos episodios que tuvieron lugar durante su presidencia, en segmentos como <em>Los Raporteros</em> en el propio programa de Tinelli, y tambi&eacute;n en programas como <em>Enrique Pinti y los ping&uuml;inos</em>.<strong> El capoc&oacute;mico, que llenaba teatros por todo el pa&iacute;s con obras como </strong><em><strong>Salsa criolla</strong></em><strong>, lleg&oacute; en 1992 a la pantalla de Canal 9 con su ciclo humor&iacute;stico propio</strong>, donde no faltaban sus mon&oacute;logos &aacute;cidos y sus referencias a la actualidad. M&aacute;s adelante, tambi&eacute;n desde programas period&iacute;sticos como <em>Caiga quien caiga</em> y diferentes ciclos conducidos por <strong>Jorge Lanata</strong>, el humor y el sarcasmo se incorporar&iacute;an de distintos modos para contar la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hubo algunos antecedentes en otras d&eacute;cadas, <strong>los &lsquo;90 tambi&eacute;n le abren la puerta al humor particular de los programas de archivo</strong> como <em>Perdona nuestros pecados</em>, con <strong>Ra&uacute;l Portal</strong>; <em>Las patas de la mentira</em>, de <strong>Miguel Rodr&iacute;guez Arias</strong>, y las distintas versiones de <em>Televisi&oacute;n registrada</em>, entre otros. <strong>Desde entonces, este estilo particular de edici&oacute;n de informes con humor e iron&iacute;a se mantendr&aacute; hasta la actualidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otro programa de esta &eacute;poca, donde se combinaba la parodia humor&iacute;stica con los&nbsp; musicales protagonizados por mu&ntilde;ecos, fue <em>Kanal K</em>, que se emiti&oacute; entre 1990 y 1992. E<strong>ntre otros sketches, el programa ten&iacute;a uno protagonizado por las figuras de Juan Domingo Per&oacute;n y Ricardo Balb&iacute;n</strong>, quienes debat&iacute;an con iron&iacute;a las noticias pol&iacute;ticas del momento, y otro titulado <em>Cavallobromas</em>, en el que se parodiaba con un mu&ntilde;eco de ojos saltones al entonces ministro de Econom&iacute;a, <strong>Domingo Cavallo</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-jNhCNpqDKr4-9792', 'youtube', 'jNhCNpqDKr4', document.getElementById('yt-jNhCNpqDKr4-9792'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-jNhCNpqDKr4-9792 src="https://www.youtube.com/embed/jNhCNpqDKr4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Hacia finales de la d&eacute;cada, con una televisi&oacute;n cada vez m&aacute;s diversificada y con las se&ntilde;ales de cable con propuestas cada vez m&aacute;s atractivas para el p&uacute;blico local,<strong> los programas estrictamente humor&iacute;sticos empiezan a escasear</strong>, aunque algunos humoristas y c&oacute;micos participan como columnistas o tienen peque&ntilde;as intervenciones en ciclos de inter&eacute;s general. Sin ir m&aacute;s lejos, en la actualidad persiste la figura del imitador de pol&iacute;ticos en algunos noticieros de canales de cable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marcelo Tinelli</strong>, sin embargo, sigue siendo el nombre destacado y su programa sigue siendo el favorito de las figuras pol&iacute;ticas, quienes <strong>no temen en aparecer en sketches al lado de Diego P&eacute;rez, Jos&eacute; Mar&iacute;a Listorti, Pachu Pe&ntilde;a y Pablo Granados</strong>, entre muchos otros. Entre los hitos del programa, se encuentra tambi&eacute;n la aparici&oacute;n accidentada del entonces presidente, <strong>Fernando de la R&uacute;a</strong>, cuando estuvo en el piso del programa para hablar con el conductor. Se hab&iacute;a montado un operativo de seguridad muy importante, que se desmoron&oacute; apenas el mandatario estuvo al aire: <strong>un joven de la tribuna se le abalanz&oacute; para increparlo por la situaci&oacute;n de los entonces presos condenados por el ataque al cuartel de La Tablada</strong>, que para ese momento llevaban m&aacute;s de 100 d&iacute;as de huelga de hambre.
    </p><p class="article-text">
        Comenzado el nuevo milenio, <strong>Tinelli profundizar&iacute;a el humor de imitaciones y parodias</strong>. Despu&eacute;s del enorme &eacute;xito de las primeras temporadas del <em>reality-show</em> <em>Gran Hermano</em>, el conductor decidi&oacute; lanzar desde su programa la parodia <em>Gran Cu&ntilde;ado</em>, con una selecci&oacute;n de humoristas que imitar&iacute;a a las figuras m&aacute;s destacadas de la pol&iacute;tica argentina. <strong>En 2001, el a&ntilde;o del estallido social y econ&oacute;mico, el humorista Jos&eacute; Carlos </strong><em><strong>Yayo</strong></em><strong> Guridi encarn&oacute; a Carlos &ldquo;Chacho&rdquo; &Aacute;lvarez mientras que Freddy Villarreal interpretaba al propio De la R&uacute;a.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-G9okhJgfl-0-7740', 'youtube', 'G9okhJgfl-0', document.getElementById('yt-G9okhJgfl-0-7740'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-G9okhJgfl-0-7740 src="https://www.youtube.com/embed/G9okhJgfl-0?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        El segmento humor&iacute;stico tuvo varias ediciones m&aacute;s hasta 2016, <strong>con imitaciones de figuras como N&eacute;stor Kirchner, Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner, Elisa Carri&oacute;, Patricia Bullrich y Mauricio Macri, entre otros</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La diversidad de plataformas y de modos de ver material audiovisual en la actualidad hacen que el humor en las pantallas se haya diversificado. <strong>Aunque ya no hay en los canales tradicionales programas estrictamente dedicados al humor pol&iacute;tico, las parodias, los sketches y las imitaciones siguen siendo una fuente inagotable de risa para los espectadores, que ahora buscan esos contenidos en YouTube o en Tik Tok</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-mnpgvHK3yWc-8635', 'youtube', 'mnpgvHK3yWc', document.getElementById('yt-mnpgvHK3yWc-8635'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-mnpgvHK3yWc-8635 src="https://www.youtube.com/embed/mnpgvHK3yWc?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Durante la &uacute;ltima campa&ntilde;a presidencial, sorprendi&oacute; al p&uacute;blico un fen&oacute;meno particular vinculado con las redes y el humor pol&iacute;tico. Fue la llamada <em>F&aacute;brica de Jingles</em>, del medio digital <em>Gelatina</em>. <strong>En el programa </strong><em><strong>Tres estrellas</strong></em><strong>, comandado por Pedro Rosemblat, Marcos Aramburu e Ivana Szerman, surgi&oacute; el segmento con una premisa muy sencilla</strong>: reversionar canciones conocidas y muy pegadizas con letras vinculadas a la elecci&oacute;n presidencial y los distintos candidatos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La popularidad de la secci&oacute;n fue tan grande, que los propios militantes empezaron a cantar las canciones surgidas en el programa y los partidos, en algunos casos, las tomaron como propias. <strong>De la pantalla del streaming, los creadores del segmento pasaron entonces a llevar los temas a distintos escenarios del pa&iacute;s </strong>y a cerrar a todo vapor con un festival.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/humor-politico-pantallas-tato-bores-mundo-imitadores-monologos-fabrica-jingles-pegadizos_1_10737186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Dec 2023 03:01:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ce34edf1-8d09-4043-9a56-f0b05e0505ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1332358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ce34edf1-8d09-4043-9a56-f0b05e0505ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1332358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Humor político en las pantallas: de Tato Bores a un mundo de imitadores, monólogos y una fábrica de jingles pegadizos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ce34edf1-8d09-4043-9a56-f0b05e0505ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[40 años de democracia,Televisión,Marcelo Tinelli,Humor,Tato Bores,Gelatina,Jorge Guinzburg]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Argentina en crisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/argentina-crisis_3_10717044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e33caf40-567c-415e-9255-9c04ebfc8dac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argentina en crisis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde mediados de los años '90 el fotógrafo Martín Acosta registra escenas de la vida cotidiana de una país en crisis permanente. Su trabajo refleja el fin del menemismo, la caída del gobierno de Fernando de la Rúa y las graves protestas del 2001. Imágenes que atraviesan el kirchnerismo y llegan hasta hoy. </p></div><p class="article-text">
        Est&aacute;s fotograf&iacute;as fueron tomadas en diferentes situaciones como manifestaciones, protestas, festejos, o paseos en el territorio de la Rep&uacute;blica Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Pertenecen a diferentes circunstancias y hechos, pero unidas arman el mosaico de las formas de manifestarse ante las injusticias de las crisis persistentes a la que se encuentra sometida la Argentina y la inacci&oacute;n del Estado a trav&eacute;s de sus gobiernos que se presentan ineficientes&nbsp;para resolverlas en forma ininterrumpida desde var&iacute;as d&eacute;cadas atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los gobiernos pasan, la gente se queda y algunas mueren durante estas crisis, pero ellas,&nbsp;se repiten una tras de otra como una calesita.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-akcGhMmsTCc-6254', 'youtube', 'akcGhMmsTCc', document.getElementById('yt-akcGhMmsTCc-6254'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-akcGhMmsTCc-6254 src="https://www.youtube.com/embed/akcGhMmsTCc?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <em>El reportaje completo puede verse en </em><a href="http://martinacosta.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>http://martinacosta.com/</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Acosta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/argentina-crisis_3_10717044.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Nov 2023 03:04:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e33caf40-567c-415e-9255-9c04ebfc8dac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1499391" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e33caf40-567c-415e-9255-9c04ebfc8dac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1499391" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Argentina en crisis]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e33caf40-567c-415e-9255-9c04ebfc8dac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Crisis argentina,Crisis,Corralito,40 años de democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De los "portadores del mal" a una cuestión de Estado, el VIH en la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/portadores-mal-cuestion-vih-democracia_1_10717832.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/055bc2fa-d3c0-44d8-b2db-7521f5925b1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De los &quot;portadores del mal&quot; a una cuestión de Estado, el VIH en la democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El primer caso de VIH apareció poco antes del retorno democrático. Eran tiempos de discriminación y  "peste rosa". Pero el activismo y la perseverancia, sobre todo de la comunidad gay, lograron imponer el tema en la agenda pública. Hoy, nuestro país tiene una legislación de avanzada, dos de los mayores expertos internacionales, y dos de las seis pacientes que en todo el mundo lograron la remision a largo plazo.</p><p class="subtitle">Desaparecíamos cuando nos echaban de nuestras casas</p><p class="subtitle">Mercedes Sosa, Charly García y el largo abrazo de la democracia</p></div><p class="article-text">
        Cuando en 1983 se produc&iacute;a la restauraci&oacute;n democr&aacute;tica, hac&iacute;a un a&ntilde;o que hab&iacute;an aparecido los primeros casos de sida en Hospital Fern&aacute;ndez de la Ciudad de Buenos Aires, donde los infect&oacute;logos nada pod&iacute;an hacer contra un nuevo y desconcertante mal que les arrebataba pacientes de las manos.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s, la infecci&oacute;n con el Virus de la Inmnunodeficiencia Humana (VIH) ya no es sin&oacute;nimo de sida, ni de muerte en Argentina -como en el mundo-, pero <strong>a lo largo de estos 40 a&ntilde;os de democracia la respuesta local a esta pandemia no fue ajena a los vaivenes sufridos por la institucionalidad democr&aacute;tica y a las recurrentes crisis econ&oacute;micas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay un primer momento, desde 1983 al &rsquo;87, que ya ten&iacute;amos identificado al agente causal del Sida, pero no hab&iacute;a ning&uacute;n tratamiento disponible. Como el VIH es un virus que ataca el sistema inmunol&oacute;gico y se reproduce todo el tiempo haciendo millones de copias de s&iacute; mismo, desde un inicio se busca un tratamiento capaz de evitar que se replique&rdquo;, dijo a <strong>elDiarioAR</strong> <strong>Leandro Cahn</strong>, director ejecutivo de Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped.
    </p><p class="article-text">
        Una primera respuesta a esta b&uacute;squeda lleg&oacute; en 1987, cuando la FDA estadounidense aprob&oacute; la Zidovudina (AZT), el primer antirretroviral disponible para tratar el VIH &ldquo;que pronto empieza a mostrarse insuficiente como monoterapia&rdquo;, en el marco de una etapa &ldquo;en la que ten&iacute;amos drogas, pero que no alcanzaban a ser lo suficientemente eficaces para evitar la progresi&oacute;n a enfermedad y muerte&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-YlGE3GZ1io4-2731', 'youtube', 'YlGE3GZ1io4', document.getElementById('yt-YlGE3GZ1io4-2731'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-YlGE3GZ1io4-2731 src="https://www.youtube.com/embed/YlGE3GZ1io4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Este segunda etapa contiene tambi&eacute;n la <strong>emergencia de un activismo en favor de las personas viviendo con VIH desde el seno de las organizaciones LGBT+</strong>, en virtud de identificarse por entonces a la pandemia con la poblaci&oacute;n gay al punto de llamarla &ldquo;peste rosa&rdquo; o &ldquo;de las cuatro H&rdquo;, una de las cuales correspond&iacute;a a &ldquo;homosexuales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jos&eacute; Mar&iacute;a Di Bello</strong>, hist&oacute;rico activista y referente de Fundaci&oacute;n Grupo Efecto Positivo, destaca en este sentido a la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) y a la Asociaci&oacute;n Nexo &ldquo;que a principios de los &rsquo;90 arma la revista NX que en cada n&uacute;mero tra&iacute;a un dossier referido al VIH&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y menciono la CHA porque fue desde las organizaciones de diversidad donde empieza en Argentina a hacerse alguna acci&oacute;n de prevenci&oacute;n que no se hac&iacute;a desde el Estado, porque e<strong>l VIH era el lugar de la exclusi&oacute;n, de la marginalizaci&oacute;n</strong>&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        Producto de estos grupos movilizados en torno a acciones de prevenci&oacute;n pero tambi&eacute;n del reclamo, en 1990 Argentina sancion&oacute; la denominada <strong>&ldquo;Ley Nacional de Sida&rdquo; (23.798) pionera en la regi&oacute;n junto a la de Brasil.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y referente indiscutido de esta lucha fue <strong>Roberto J&aacute;uregui, la primera persona que se hizo p&uacute;blica como seropositiva en Argentina,</strong> tras lo cual es convocado como coordinador general de la recientemente creada Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped a instancias de su fundador, el reconocido infect&oacute;logo <strong>Pedro Cahn</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute; llegamos a ese primer gran logro que tenemos,&nbsp; que es la ley de lucha contra el SIDA&rdquo;, dijo Di Bello
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-ji_aNAyiD9A-9436', 'youtube', 'ji_aNAyiD9A', document.getElementById('yt-ji_aNAyiD9A-9436'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-ji_aNAyiD9A-9436 src="https://www.youtube.com/embed/ji_aNAyiD9A?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        La norma en cuesti&oacute;n declaraba &ldquo;de inter&eacute;s nacional a la lucha contra el&nbsp;sida, entendi&eacute;ndose por tal a la detecci&oacute;n e investigaci&oacute;n de sus agentes causales, el diagn&oacute;stico y tratamiento de la enfermedad, su prevenci&oacute;n, asistencia y rehabilitaci&oacute;n&rdquo;. Adem&aacute;s, establec&iacute;a testeos obligatorios de la sangre para transfusiones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La vieja ley fue muy importante porque si bien en ese momento no cont&aacute;bamos con m&aacute;s tratamiento que el AZT, garantizaba el acceso y entonces cuando en 1996 aparece lo que se conoce como &lsquo;terapia antirretroviral de gran actividad&rsquo; (TARGA), Argentina fue de los primeros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n que efectivamente empez&oacute; a brindarlo&rdquo;, dijo Cahn.
    </p><p class="article-text">
        Para este polit&oacute;logo especializado en administraci&oacute;n y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, con la adopci&oacute;n de la tambi&eacute;n denominada &ldquo;triterapia antirretroviral&rdquo; como la principal arma terap&eacute;utica contra el VIH a mediados de los 90, &ldquo;se inicia el periodo que cambia la historia natural de la infecci&oacute;n&rdquo; porque ahora s&iacute; se logra &ldquo;evitar que el virus siga haciendo copias de s&iacute; mismo&rdquo; con lo cual &ldquo;baja la carga en sangre, el sistema inmunol&oacute;gico comienza a recuperarse&rdquo; pudiendo la infecci&oacute;n devenir con el tiempo en una &ldquo;condici&oacute;n cr&oacute;nica&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Indetectable igual intransmisible</h3><p class="article-text">
        <strong>S&oacute;lo entre 1990 y 1997 &ndash;cuando comienza la disponibilidad y provisi&oacute;n gratuita de los TARGA - hab&iacute;an muerto en Argentina unas 9.229 personas, entre ellos los hermanos militantes de la diversidad Carlos y Roberto J&aacute;uregui. En 1989 hab&iacute;a fallecido por la misma causa los m&uacute;sicos Federico Moura y Miguel Abuelo. Desde entonces, la tasa de mortalidad registra un descenso sostenido y hoy se ubica en 2.5 cada 100 mil habitantes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Luego para 2010 empieza a haber datos fuertes sobre esto, que indetectables es igual en transmisibles (I=I) es decir que una persona con VIH en tratamiento y carga viral indetectable, no transmite el virus por v&iacute;a sexual&rdquo;, dijo Cahn.
    </p><p class="article-text">
        Este postulado se convierte luego en eje de una campa&ntilde;a global impulsada por organizaciones de la sociedad civil y por entidades cient&iacute;ficas internacionales como la OMS, a la que Argentina adhiere.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, ONUSida anuncia su estrategia 90-90-90, que se propone para 2020 que el 90% de las personas con VIH est&eacute;n diagnosticadas, que el 90% de las diagnosticadas est&eacute;n en tratamiento y que el 90% de los que est&eacute;n en tratamiento tengan la carga viral indetectable.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El siguiente corte temporal lo har&iacute;a en nuestros d&iacute;as a partir del desarrollo de nuevas drogas que ya no son una toma diaria de una pastilla, sino que son inyecciones que se colocan cada dos meses o seis meses&rdquo;, agreg&oacute;
    </p><p class="article-text">
        Di Bello record&oacute; que &ldquo;los primeros a&ntilde;os&rdquo; de la pandemia &ldquo;estuvieron muy marcados por la discriminaci&oacute;n, de la exclusi&oacute;n y el estigma&rdquo; de las personas viviendo con VIH.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Comisi&oacute;n de la Memoria de la Provincia de Buenos Aires demostr&oacute; que<strong> hasta 1997 las personas con VIH eran fichadas (como tales) en los archivos de la inteligencia policial, que utilizaba t&eacute;rminos como &lsquo;amorales sexuales&rsquo; o &lsquo;portadores del mal&rsquo; </strong>para identificarnos y dedicarnos un seguimiento especial&rdquo;, dijo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/19c75a7b-f388-425f-a23a-2aff79eaab45_16-9-aspect-ratio_50p_1085398.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/19c75a7b-f388-425f-a23a-2aff79eaab45_16-9-aspect-ratio_50p_1085398.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/19c75a7b-f388-425f-a23a-2aff79eaab45_16-9-aspect-ratio_75p_1085398.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/19c75a7b-f388-425f-a23a-2aff79eaab45_16-9-aspect-ratio_75p_1085398.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/19c75a7b-f388-425f-a23a-2aff79eaab45_16-9-aspect-ratio_default_1085398.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/19c75a7b-f388-425f-a23a-2aff79eaab45_16-9-aspect-ratio_default_1085398.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/19c75a7b-f388-425f-a23a-2aff79eaab45_16-9-aspect-ratio_default_1085398.jpg"
                    alt="Pedro Cahn, pionero en la lucha contra el VIH junto a los hermanos Jáuregui y experto con prestigio internacional."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Pedro Cahn, pionero en la lucha contra el VIH junto a los hermanos Jáuregui y experto con prestigio internacional.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En ese sentido, destac&oacute; que &ldquo;no se puede deslindar todo lo que es la evoluci&oacute;n y la historia el VIH con lo que pas&oacute; tambi&eacute;n en el regreso a la democracia con la diversidad sexual y el movimiento LGBT&rdquo;, porque hasta bien avanzados los &rsquo;90 &ldquo;exist&iacute;an los edictos policiales por los cuales nos llevaban demorados y detenidas&rdquo;, es decir que &ldquo;nosotros segu&iacute;amos siendo perseguidos&rdquo;, lo que dificultaba la respuesta estatal frente al VIH, &ldquo;y por eso vos ve&iacute;as a la CHA haciendo campa&ntilde;as en los boliches o creando espacios de contenci&oacute;n y acompa&ntilde;amiento en el Hospital Mu&ntilde;iz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Justamente atendiendo a la necesidad de dar &ldquo;una respuesta social&rdquo; a las personas viviendo con VIH que complemente &ldquo;la biom&eacute;dica y sanitaria&rdquo; consagrada en la ley de 1990, es que en 2022 se sancion&oacute; la nueva ley &ndash;la 27.675- que no est&aacute; referida s&oacute;lo al VIH sino que incorpora en una misma normativa a las hepatitis virales, otras infecciones de transmisi&oacute;n sexual (ITS) y la tuberculosis.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo texto apunta a la erradicaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas discriminatorias; la prohibici&oacute;n definitiva de la prueba del VIH dentro de los preocupacionales; el impulso a la producci&oacute;n p&uacute;blica de medicamentos e insumos y la participaci&oacute;n activa de las personas con diagn&oacute;stico positivo en el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, consagra la posibilidad de jubilarse anticipadamente o de acceder a una pensi&oacute;n no contributiva de car&aacute;cter vitalicio en caso de situaci&oacute;n de vulnerabilidad social.
    </p><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o y medio despu&eacute;s de su sanci&oacute;n, se han otorgado 1200 pensiones &ndash;y hay otras 4 mil en tr&aacute;mite- y 500 jubilaciones &ndash;con 1100 m&aacute;s en tr&aacute;mite-, seg&uacute;n datos de la Comisi&oacute;n Nacional de VIH, hepatitis virales, otras ITS y TBC conformada este a&ntilde;o en virtud de la misma ley.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e4e5f25-ccc2-47e2-89f0-f5a96df75f66_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e4e5f25-ccc2-47e2-89f0-f5a96df75f66_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e4e5f25-ccc2-47e2-89f0-f5a96df75f66_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e4e5f25-ccc2-47e2-89f0-f5a96df75f66_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e4e5f25-ccc2-47e2-89f0-f5a96df75f66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e4e5f25-ccc2-47e2-89f0-f5a96df75f66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5e4e5f25-ccc2-47e2-89f0-f5a96df75f66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Carlos Jáuregui sufrió la discriminación durante los primeros años de democracia. Se convirtió en un referente de la lucha contra el VIH y hoy una estación de subte lleva su nombre."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Carlos Jáuregui sufrió la discriminación durante los primeros años de democracia. Se convirtió en un referente de la lucha contra el VIH y hoy una estación de subte lleva su nombre.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Tanto las pensiones como la jubilaciones anticipadas se apoyan por un lado en esta cuesti&oacute;n de lo excluido que estamos del sistema laboral, pero tambi&eacute;n en lo que se denomina &lsquo;inmunosenescencia&rsquo;, que es el envejecimiento prematuro de nuestro sistema inmunol&oacute;gico, y por ende, tambi&eacute;n de nuestro organismo&rdquo;, dijo Di Bello.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, por primera vez la norma dedica todo un cap&iacute;tulo a las &ldquo;mujeres y personas con capacidad de gestar&rdquo;, un sector hist&oacute;ricamente invisibilizado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotras empezamos a organizarnos despu&eacute;s de los 2000 porque el estigma y la discriminaci&oacute;n era tan grave que nos era imposible a las mujeres heterosexuales salir a decir &lsquo;yo tambi&eacute;n vivo con VIH&rsquo;, era algo que supuestamente no nos pasaba a nosotras sino a los gays y por eso era una verg&uuml;enza a ser vivida puertas adentro&rdquo;, cont&oacute; Andrea Rotela de la Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con VIH/Sida (ICW Argentina)
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un primer recorrido nada f&aacute;cil para demostrar la necesidad de pol&iacute;ticas diferenciales, &ldquo;a partir de 2009/2010 nuestro activismo encontr&oacute; eco en el Estado y tambi&eacute;n en el movimiento feminista&rdquo;, lo que potenci&oacute; el crecimiento de la vertiente nacional un sector que cuenta hoy con dos grandes redes a nivel mundial.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Los mayores problemas (para las mujeres viviendo con VIH) son las violencias que se generan a nivel institucional cuando decidimos ser madres, y entonces la falta de capacitaci&oacute;n produce recomendaciones propias de la &eacute;poca en que las mujeres no pod&iacute;amos tener hijos o era preferible que no los tuvi&eacute;ramos; o, si los ten&iacute;amos, ten&iacute;an que nacer solamente por ces&aacute;rea. Hoy nosotros estamos dando la lucha para poder amamantar en Argentina&rdquo;, cont&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En estas cuatro d&eacute;cadas, Argentina ha tenido por lo menos dos cient&iacute;ficos expertos en VIH con proyecci&oacute;n internacional: </strong>Julio Montaner &ndash;&ldquo;el primero que plantea que si logramos bajarle la carga viral a las personas, esa gente no iba a transmitir el virus&rdquo; - y el fundador de Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped Pedro Cahn &ndash; &ldquo;el primero que demuestra la no inferioridad de un tratamiento de dos drogas en lugar de tres drogas, la biterapia&rdquo; -, explic&oacute; Leandro Cahn. Ambos fueron adem&aacute;s los &uacute;nicos argentinos en presidir la Sociedad Internacional de Sida.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, <strong>dentro de los 6 casos conocidos de personas que lograron la &ldquo;curaci&oacute;n&rdquo; o remisi&oacute;n a largo plazo de la infecci&oacute;n, hay dos argentinas</strong> &ndash; &ldquo;Esperanza&rdquo; y &ldquo;la paciente de Buenos Aires&rdquo;, dos casos de &ldquo;controladoras post tratamiento&rdquo;, es decir, de indetectabilidad del virus despu&eacute;s de meses de haber suspendido la medicaci&oacute;n, cuyo estudio puede aportar valiosas claves de cara al desarrollo de la vacuna o de mejores tratamientos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Hqk-Vo8VlLg-9145', 'youtube', 'Hqk-Vo8VlLg', document.getElementById('yt-Hqk-Vo8VlLg-9145'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Hqk-Vo8VlLg-9145 src="https://www.youtube.com/embed/Hqk-Vo8VlLg?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        En cuando a los momentos en que la respuesta al VIH se vi&oacute; m&aacute;s comprometida por las crisis econ&oacute;micas o pol&iacute;ticas que atraves&oacute; el pa&iacute;s en estos 40 a&ntilde;os, todos se&ntilde;alan el 2001 y al per&iacute;odo 2016-2019.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; el momento m&aacute;s fuerte fue durante el gobierno macrista, cuando era ir a un hospital para ver un cartel que dec&iacute;a &lsquo;no hay medicaci&oacute;n&rsquo; o ir al Ministerio de Salud para enterarte que ahora era una secretar&iacute;a con los consecuentes desfinanciamientos que se traduc&iacute;an en estas faltas de medicaci&oacute;n&rdquo;, dijo el periodista y activista seropositivo Lucas Fauno Guti&eacute;rrez
    </p><p class="article-text">
        Y ante las protestas y cortes de calle, &ldquo;la respuesta era siempre la misma: mandarnos a la polic&iacute;a a cagarnos a palos entonces&rdquo;, con lo cual el problema &ldquo;no eran&nbsp; solo los faltantes, era toda una un conglomerado de situaciones&rdquo; sostuvo Guti&eacute;rrez que ahora teme se reediten bajo la gesti&oacute;n de Javier Milei.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;M&aacute;s all&aacute; de las lecturas autocr&iacute;ticas, repensamientos y di&aacute;logos que debemos tener como activismos sobre la llegada de Milei al poder, ya aparecieron cuentas que compilan los mensajes de votantes arrepentidos y ni siquiera asumi&oacute;. Entonces hay que trazar una comunicaci&oacute;n horizontal y estrategias de resistencia que no significa impedir la gobernabilidad, sino que nos vuelvan a cagar a palos cuando reclamemos porque nos vuelven a dejar sin medicaci&oacute;n y sin derechos&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el &uacute;ltimo Bolet&iacute;n de Respuesta al VIH y las ITS del Ministerio de Salud, en Argentina <strong>hay 140.800 personas viviendo con VIH pero el 13% de ellas desconocen el diagn&oacute;stico y, en promedio, se notifican 5.300 nuevos casos por a&ntilde;o.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, tres de cada 10 nuevos casos llega tard&iacute;amente al diagn&oacute;stico y el 65% de las personas en tratamiento se atienden en el sistema p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los principales desaf&iacute;os, los consultados coinciden que pasan hoy por reducir al m&aacute;ximo posible los diagn&oacute;sticos tard&iacute;os y la transmisi&oacute;n perinatal, aumentar la adherencia a los tratamientos, el desarrollo de tratamientos m&aacute;s simples y terminar con el estigma y la discriminaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>MAA/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Alicia Alvado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/portadores-mal-cuestion-vih-democracia_1_10717832.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Nov 2023 03:01:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/055bc2fa-d3c0-44d8-b2db-7521f5925b1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2302162" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/055bc2fa-d3c0-44d8-b2db-7521f5925b1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2302162" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De los "portadores del mal" a una cuestión de Estado, el VIH en la democracia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/055bc2fa-d3c0-44d8-b2db-7521f5925b1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[VIH,Pedro Cahn,Julio Montaner,40 años de democracia,Carlos Jáuregui]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dilema del Estado argentino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/dilema-argentino_129_10717018.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6c55e95-2654-4ac0-a921-c41e568ddfb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dilema del Estado argentino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A lo largo de los cuarenta años de democracia, la discusión sobre el rol del Estado fue central en la política argentina. Desde la fiebre privatizadora del menemismo hasta el regreso al Estado planteado durante los años del kirchnerismo, el país oscilo de un extremo al otro. </p></div><p class="article-text">
        Bajo el influjo de las pesadas y regresivas transformaciones estructurales asociadas al proyecto refundacional de la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico-militar, en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os se produjeron modificaciones relevantes en el rol del Estado en la econom&iacute;a argentina.
    </p><p class="article-text">
        Esto se manifest&oacute; de muchas maneras. Por un lado, en una marcada transferencia de recursos p&uacute;blicos hacia distintos sectores del poder econ&oacute;mico (acreedores de la deuda, empresas extranjeras con asiento en el pa&iacute;s y un pu&ntilde;ado de grupos econ&oacute;micos nacionales), lo que redefini&oacute; el perfil (el &ldquo;car&aacute;cter social&rdquo;) de la ecuaci&oacute;n fiscal y dio origen a un proceso de largo alcance de <a href="https://lacigarrarevista.com.ar/2023/11/07/proyectos-en-disputa-entre-la-tactica-y-la-estrategia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">captura estatal por parte de los sectores dominantes</a>. Por otro lado, en una retirada del Estado, la mal llamada desregulaci&oacute;n que result&oacute; funcional al capital concentrado interno en tanto le posibilit&oacute; captar excedentes de modo diferencial y, como tal, se constituy&oacute; en uno de los principales factores explicativos de la aceleraci&oacute;n de los procesos de concentraci&oacute;n y centralizaci&oacute;n del capital.
    </p><p class="article-text">
        Existe una tercera v&iacute;a que se vincula con la importante modificaci&oacute;n acaecida en los alcances del Estado empresario. Un repaso por el ciclo inaugurado con la recuperaci&oacute;n de la democracia permite identificar al menos tres grandes hitos de ese derrotero.
    </p><p class="article-text">
        El primero se corresponde con el gobierno de Alfons&iacute;n, en el que el rasgo distintivo pas&oacute; por el fortalecimiento de una tendencia que se hab&iacute;a desenvuelto fuertemente bajo la dictadura: la utilizaci&oacute;n de las empresas p&uacute;blicas para sostener abultadas traslaciones de fondos al poder econ&oacute;mico. Ello, a trav&eacute;s de diferentes mecanismos, entre los que se resaltan el pago de sobreprecios a proveedores y contratistas, la emisi&oacute;n de deuda y el manejo discrecional de las tarifas en favor de grandes firmas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e8078dc-83a2-4f72-9ef5-168f56777b72_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e8078dc-83a2-4f72-9ef5-168f56777b72_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e8078dc-83a2-4f72-9ef5-168f56777b72_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e8078dc-83a2-4f72-9ef5-168f56777b72_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e8078dc-83a2-4f72-9ef5-168f56777b72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e8078dc-83a2-4f72-9ef5-168f56777b72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9e8078dc-83a2-4f72-9ef5-168f56777b72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Roberto Dromi abre los sobres de oferentes de la privatización de YPF en 1990, escoltado por José Estenssoro, entonces director de la petrolera, y Julio César Aráoz, secretario de Energía."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Roberto Dromi abre los sobres de oferentes de la privatización de YPF en 1990, escoltado por José Estenssoro, entonces director de la petrolera, y Julio César Aráoz, secretario de Energía.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n se trat&oacute; un per&iacute;odo en el que, ante los problemas existentes en materia fiscal y del sector externo (explicados en gran medida por la se&ntilde;alada captura estatal), se empez&oacute; a plantear la necesidad de privatizar. Haci&eacute;ndose eco de las &ldquo;recomendaciones&rdquo; de los acreedores externos y los organismos internacionales de cr&eacute;dito a partir del Plan Baker y de lo que se dar&iacute;a en llamar el &ldquo;Consenso de Washington&rdquo;, el gobierno intent&oacute; sin &eacute;xito enajenar dos de las firmas estatales por entonces m&aacute;s encumbradas, la telef&oacute;nica ENTel y Aerol&iacute;neas Argentinas. Esto &uacute;ltimo a instancias de un esquema que se revelar&iacute;a minimalista si se lo coteja con el <em>desguace del Estado </em>que se perpetrar&iacute;a en tiempos del peronismo menemista.
    </p><p class="article-text">
        El fracaso del intento privatizador del radicalismo no deber&iacute;a hacer perder de vista el aporte invalorable de esta gesti&oacute;n gubernamental a apuntalar el humor social respecto de la supuesta ineficiencia del Estado y, en consecuencia, de lo imperioso de avanzar en su &ldquo;achicamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El segundo hito en la trayectoria del Estado empresario luego de la reconquista de la democracia se dio en la d&eacute;cada de 1990 en el marco de la hegemon&iacute;a del neoliberalismo. Con la implementaci&oacute;n del <a href="https://www.youtube.com/watch?v=9_inSasUGOE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;dec&aacute;logo menemista de la reforma del Estado&rdquo;</a> (&ldquo;nada de lo que deba ser estatal permanecer&aacute; en manos del Estado&rdquo;), se transfiri&oacute; al sector privado la casi totalidad de empresas p&uacute;blicas existentes bajo la modalidad de venta o de entrega en concesi&oacute;n, por lo general por plazos prolongad&iacute;simos. Entre los <a href="https://ens9004-infd.mendoza.edu.ar/sitio/biblioteca-historia-argentina-reciente/upload/Aspiazu_Daniel_PrivatizacionesArgentinas90_CLACSO.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">principales aspectos a considerar de las privatizaciones</a>, cabe enumerar los siguientes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>el capital estatal (social) enajenado represent&oacute; alrededor de 10 puntos del PBI;</li>
                                    <li>el volumen del patrimonio privatizado y la celeridad que se le imprimi&oacute; al proceso emparentan al caso argentino con el <em>desguace estatal </em>que tuvo lugar tras la ca&iacute;da del r&eacute;gimen sovi&eacute;tico;</li>
                                    <li>la mayor&iacute;a de las empresas p&uacute;blicas pasaron a ser controladas por consorcios privados en cuya propiedad accionaria se evidenci&oacute; una suerte de <em>triple alianza </em>(capital financiero, corporaciones transnacionales, en especial europeas, y unos pocos grupos econ&oacute;micos locales como Techint, P&eacute;rez Companc, Macri, Loma Negra y Soldati);</li>
                                    <li>no solo pasaron a manos privadas compa&ntilde;&iacute;as de servicios e industriales, sino tambi&eacute;n fuentes de generaci&oacute;n de divisas y de apropiaci&oacute;n de renta (YPF), lo que diferenci&oacute; a la experiencia dom&eacute;stica de la de otros pa&iacute;ses latinoamericanos (Brasil, Chile, etc.);</li>
                                    <li>las prestadoras privadas de servicios p&uacute;blicos se convirtieron en los actores de la econom&iacute;a real que m&aacute;s excedente internalizaron en la convertibilidad, lo que se explica en lo fundamental por las formas que asumi&oacute; la intervenci&oacute;n estatal (regulaci&oacute;n tarifaria, recurrente renegociaci&oacute;n de los contratos, acciones y omisiones de lo m&aacute;s variadas en materia impositiva, de contralor de inversiones, etc.); y</li>
                                    <li>las privatizadas tuvieron un rol protag&oacute;nico en la &ldquo;bicicleta financiera&rdquo; que el gran capital despleg&oacute; en distintos pasajes de la convertibilidad, que desemboc&oacute; en un crecimiento exponencial de la deuda externa y la fuga de capitales y, en confluencia con otros factores, generar&iacute;a las condiciones para la crisis econ&oacute;mica m&aacute;s pronunciada de la historia nacional.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El tercer hito en la evoluci&oacute;n del Estado empresario se manifest&oacute; bajo el ciclo de gobiernos el kirchnerismo. All&iacute;, el Estado nacional retom&oacute; el control de algunas empresas privatizadas durante los 1990, entre las cuales sobresalen YPF, Aerol&iacute;neas Argentinas, Aysa (ex Aguas Argentinas), Correo Argentino y las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones. Esas <a href="https://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/handle/CLACSO/53056" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estatizaciones</a> no formaron parte de un plan dise&ntilde;ado para incrementar estrat&eacute;gicamente la presencia del sector p&uacute;blico en la econom&iacute;a, como s&iacute; aconteci&oacute; en otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, sino que m&aacute;s bien fueron respuestas t&aacute;cticas que se ensayaron en determinadas coyunturas cr&iacute;ticas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d18f033b-6588-439e-81a3-9d3d1c573a43_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d18f033b-6588-439e-81a3-9d3d1c573a43_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d18f033b-6588-439e-81a3-9d3d1c573a43_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d18f033b-6588-439e-81a3-9d3d1c573a43_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d18f033b-6588-439e-81a3-9d3d1c573a43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d18f033b-6588-439e-81a3-9d3d1c573a43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d18f033b-6588-439e-81a3-9d3d1c573a43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El logo de YPF con sistema Fototrama, diseño argentino del año 1964 creado por Eduardo Joselevich y Fanny Fingermann."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El logo de YPF con sistema Fototrama, diseño argentino del año 1964 creado por Eduardo Joselevich y Fanny Fingermann.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En una parte de los casos, sobre todo en los primeros a&ntilde;os, se trat&oacute; de intervenciones que buscaron rescatar a empresas privadas que se encontraban en una situaci&oacute;n financiera y operativa por dem&aacute;s compleja. Las estatizaciones m&aacute;s importantes de los a&ntilde;os siguientes se debieron a razones distintas, vinculadas sobre todo a la emergencia de serios problemas energ&eacute;ticos (YPF). Y a la necesidad de obtener fuentes de financiamiento alternativas ante la erosi&oacute;n del super&aacute;vit fiscal y la imposibilidad de establecer retenciones m&oacute;viles a las exportaciones de algunos cereales tras la disputa del gobierno con las patronales del agro (sistema previsional).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien en este &ldquo;regreso del Estado&rdquo; no parece haber primado una visi&oacute;n estrat&eacute;gica y s&iacute; una t&aacute;ctica de &ldquo;correr por detr&aacute;s&rdquo; de la coyuntura econ&oacute;mica y/o pol&iacute;tica, es innegable que, en algunos casos, los efectos de la intervenci&oacute;n estatal podr&iacute;an ser estructurales en lo referido a la din&aacute;mica del modelo de acumulaci&oacute;n en la Argentina. Por caso, vale remarcar <a href="https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/19cd75b8-ce96-4c5f-a5ce-c2e562102351/content" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todo lo que representa YPF dentro del sector hidrocarbur&iacute;fero</a>, con sus m&uacute;ltiples (posibles) irradiaciones hacia la industria y los servicios. Asimismo, merced a la reestatizaci&oacute;n del sistema de previsi&oacute;n social, el Estado nacional pas&oacute; a ser accionista y ocupar puestos en el directorio de firmas de gran envergadura (Banco Macro, Edenor, Telecom, Pampa Energ&iacute;a, Molinos R&iacute;o de la Plata, Aluar, Clar&iacute;n, Cresud, Ledesma, Ternium, etc.).
    </p><p class="article-text">
        Pero todo ese potencial fue arrasado a partir del triunfo electoral de la coalici&oacute;n de ultraderecha que encabeza Javier Milei. En lo que hace al tema que aqu&iacute; nos convoca, basta recuperar los se&ntilde;alamientos del presidente electo tan solo un d&iacute;a despu&eacute;s de haber sido ungido: &ldquo;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=ljQnTG4riKA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Todo lo que pueda estar en las manos del sector privado, va a estar en las manos del sector privado</a>&rdquo;. En el marco de este renovado &ldquo;dec&aacute;logo privatizador&rdquo; se ha planteado la necesidad de avanzar en la enajenaci&oacute;n de la TV P&uacute;blica, Radio Nacional, T&eacute;lam y, sobre todo, de YPF (cuya conducci&oacute;n estar&aacute; en manos de un ex cuadro gerencial del grupo Techint).
    </p><p class="article-text">
        <em>El autor es soci&oacute;logo, &nbsp;investigador del CONICET y del Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) de la Universidad Nacional de San Mart&iacute;n.&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Schorr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/dilema-argentino_129_10717018.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Nov 2023 03:01:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d6c55e95-2654-4ac0-a921-c41e568ddfb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2785897" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d6c55e95-2654-4ac0-a921-c41e568ddfb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2785897" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El dilema del Estado argentino]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d6c55e95-2654-4ac0-a921-c41e568ddfb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Privatizaciones,Estado,40 años de democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La deuda es un límite a la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/deuda-limite-democracia_129_10716884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f2f6477-9385-4b97-bde6-6b45b8e8f1fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La deuda es un límite a la democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ampliación de derechos a lo largo de 40 años de democracia no trajo consigo el de mayor participación de los ciudadanos a la hora de decidir sobre un aspecto central de la economía, la deuda. "Se yergue sobre la democracia argentina como un alambrado que limita el campo de lo debatible", sostiene el autor para quien l"os reclamos sobre la legitimidad y legalidad son desplazados como cuestiones secundarias".</p></div><p class="article-text">
        Se cumplen 40 a&ntilde;os del retorno de la democracia como r&eacute;gimen pol&iacute;tico. La selecci&oacute;n de gobernantes y representantes en el poder legislativo se ha vuelto costumbre, casi un ritual civil, y esto es un logro inmenso. Lamentablemente, esta norma no se ha ampliado lo suficiente en t&eacute;rminos cualitativos. Ha habido ampliaci&oacute;n de derechos en este lapso de tiempo, mas no tanto de formas de participar en las decisiones determinantes para la vida. Es el caso de un aspecto econ&oacute;mico central: la deuda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La deuda p&uacute;blica se yergue sobre la democracia argentina como un alambrado que limita el campo de lo debatible.</strong> Aparece como una continuidad sist&eacute;mica que no parece tener sentido debatir: es posible buscar culpables, pero no poner en cuesti&oacute;n a la relaci&oacute;n misma. La deuda suele ser presentada como un instrumento neutral de gesti&oacute;n p&uacute;blica, mejor o peor administrado, eludiendo que se trata de un mecanismo de funcionamiento de la econom&iacute;a, que condiciona nuestro d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La deuda p&uacute;blica tuvo un salto cuanti y cualitativo durante la &uacute;ltima dictadura, cuando se multiplic&oacute; por 5, incrementando la parte denominada en otras monedas que la nacional, y bajo jurisdicci&oacute;n extranjera. Este ha sido un factor determinante en la persistente extranjerizaci&oacute;n de nuestra econom&iacute;a, en espec&iacute;fico en su creciente dolarizaci&oacute;n. Estos rasgos se volver&iacute;an una suerte de norma no escrita de las gestiones de cu&ntilde;o neoliberal: crecimiento acelerado de la deuda, en moneda y jurisdicci&oacute;n extranjera, sin estar asociada a un proceso inversor o de mejora de las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n. Ocurri&oacute; con Menem y De la R&uacute;a, y otra vez con Macri.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La deuda p&uacute;blica crece para financiar diversas salidas de capital &ndash;incluyendo la fuga, el env&iacute;o de ganancias al exterior y los pagos de la propia deuda-, que engrosan las arcas privadas de grandes fondos de inversi&oacute;n, empresas y personas ricas. <strong>Es una forma de socializaci&oacute;n de los costos de una aventura especulativa que se repite, siempre con la excusa de estar solucionando desmanejos fiscales previos. </strong>Se suele omitir que el problema fiscal muchas veces tiene origen en los privilegios de ese mismo poder econ&oacute;mico que tributa poco y recibe mucho del Estado. Y luego lo financia, obteniendo ganancias de ello. La deuda no se utiliz&oacute; para resolver problemas fiscales, sino que los empeor&oacute;. Y deja adem&aacute;s una demarcaci&oacute;n que limita la decisi&oacute;n del soberano: hay que pagar, o ver&aacute;n las consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        La deuda heredada de la dictadura era socialmente denunciada por ilegal e ileg&iacute;tima. No hab&iacute;a tenido ning&uacute;n uso &uacute;til para la sociedad, pero -m&aacute;s a&uacute;n- se contrajo sin consultar su voluntad y habr&iacute;a financiado al menos en parte la represi&oacute;n estatal; es decir, fue usada <em>contra</em> el pueblo. Estos son los rasgos de una deuda odiosa, que se hace repudiable por ello. Esto lo denunci&oacute; Alejandro Olmos en 1982. Reci&eacute;n en el 2000, 18 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, la justicia fall&oacute; en su favor: se determinaron 477 actos il&iacute;citos en la gesti&oacute;n de la deuda. M&aacute;s all&aacute; de que esto fue enviado al Congreso sin tener efectos sobre ning&uacute;n funcionario, en ese tiempo la deuda fue renegociada varias veces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alfons&iacute;n, el primer presidente de la democracia, ensay&oacute; un breve intento de heterodoxia en este punto, cuando se intent&oacute; armar un club de pa&iacute;ses deudores, el llamado Consenso de Cartagena. Pero ya desde 1984 cedi&oacute; a la presi&oacute;n de los acreedores a trav&eacute;s del FMI. Aunque se suelen recordar las presiones sindicales sobre la caja fiscal de los &rsquo;80, con los paros generales, se omiten los planteos de la patria contratista y en especial los de los acreedores. Estos &uacute;ltimos no solo cobraron, sino que terminaron siendo determinantes en el estallido de las hiperinflaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El programa de reformas estructurales que Alfons&iacute;n puso sobre la mesa y Menem llev&oacute; a cabo con radicalidad son una muestra acabada de las prioridades que ejercen los acreedores. Su presi&oacute;n no solo restringe los recursos fiscales disponibles, al reclamar pagos por intereses, sino que tambi&eacute;n se expresan moldeando las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. &iquest;Acaso la apertura comercial, la desregulaci&oacute;n financiera y las privatizaciones tuvieron que ver con mejorar la vida al pueblo argentino? Claro que no: incluso cuando sirvieron para estabilizar la moneda, lo hicieron a costa de mayor desempleo e informalidad, precariedad del empleo en general, y mayor desigualdad. Y aun as&iacute; no funcion&oacute;, porque no hubo ajuste suficiente para poder seguir pagando. La Convertibilidad, ese enga&ntilde;o colectivo, estall&oacute;. En el medio, la deuda se reestructur&oacute; varias veces m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los gobiernos del ciclo neodesarrollista &ndash;Duhalde, Kirchner, Fern&aacute;ndez- llegaron con la mitad de la deuda en cesaci&oacute;n de pagos. Iniciado el proceso de crecimiento, hicieron todo lo posible por normalizar la situaci&oacute;n, con el canje de 2005 como momento central. No buscaron anular la deuda &ndash;como se sugiri&oacute; con la Consulta Popular realizada en 2003-, sino mejorar su manejo: aumentar la proporci&oacute;n en pesos y bajo jurisdicci&oacute;n nacional, con un menor peso en el PBI y mayor relevancia del cr&eacute;dito intra-Estado. El canje tuvo que ser reabierto 2 veces, y aun as&iacute; no content&oacute; a los llamados &ldquo;fondos buitres&rdquo;. Debido a que no existe una autoridad internacional ni un cuerpo normativo claro que obligue a los acreedores a acatar una propuesta de canje, aun cuando sea sensata, este peque&ntilde;o grupo pudo bloquear el objetivo neodesarrollista: volver al mercado de capitales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto se logr&oacute; reci&eacute;n cuando lograron el pago completo de sus pretensiones, como aval al gobierno de Macri para permitir el m&aacute;s intenso y acelerado proceso de endeudamiento hasta el presente. Tan veloz que colaps&oacute; en menos de un mandato presidencial. El gobierno de Alberto Fern&aacute;ndez insisti&oacute; con la receta de sus socios pol&iacute;ticos: alargar plazos a trav&eacute;s de una reestructuraci&oacute;n (y nuevo acuerdo con el FMI) para pagar con excedentes comerciales. Y, de nuevo, no funcion&oacute;. La codicia de los acreedores no tiene l&iacute;mite en la estabilidad macroecon&oacute;mica, liquidaron el super&aacute;vit comercial, exigiendo pagos incluso durante la crisis pand&eacute;mica o la peor sequ&iacute;a en d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez, los reclamos sobre la legitimidad y legalidad son desplazados como cuestiones secundarias. La deuda aparece como una &uacute;nica obligaci&oacute;n a cumplir, dejando otros objetivos p&uacute;blicos como meras expresiones de deseo. Pero los Estados tienen un conjunto m&aacute;s amplio de obligaciones, incluyendo el respeto de los derechos humanos &ndash;con rango constitucional en la Argentina-. Llamativamente, se habla del Estado de derecho, pero se omiten casi todos ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La deuda se pone as&iacute; por fuera de la democracia, condicion&aacute;ndola al promover reformas en favor de los acreedores y el poder econ&oacute;mico local. La exigencia de pagos, que esmerilan la caja fiscal y los recursos externos disponibles, termina induciendo a crisis recurrentes. As&iacute; ocurre en toda la periferia mundial, as&iacute; ha ocurrido en la historia argentina reciente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ocurre a expensas de nuestras vidas. A 40 a&ntilde;os de democracia, parece que algunas determinaciones se mantuvieron en el plano de lo indebatible. Tal vez sea hora de probar otra receta.
    </p><p class="article-text">
        <em>El autor es Licenciado en Econom&iacute;a (UNS-Argentina), Maestro en Ciencias Sociales (FLACSO-M&eacute;xico) e investigador del CONICET</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Cantamutto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/deuda-limite-democracia_129_10716884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Nov 2023 03:01:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9f2f6477-9385-4b97-bde6-6b45b8e8f1fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4855840" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9f2f6477-9385-4b97-bde6-6b45b8e8f1fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4855840" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La deuda es un límite a la democracia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9f2f6477-9385-4b97-bde6-6b45b8e8f1fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Deuda externa,40 años de democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dólar, institución de la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/dolar-institucion-democracia_129_10716706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39acf262-f290-4c49-8329-0d347f4275b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1085366.jpg" width="1995" height="1122" alt="Dólar, institución de la democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis del 2001 legó a parte de la sociedad un convicción muy fuerte: el acceso al dólar funda un derecho. En los últimos cuarenta años, los argentinos forjaron una voluntad democrática pero junto a ella, incentivada por una economía en crisis permanente, creció la idea de una vida dolarizada. Y así, el Estado argentino termina fracasando  en la posibilidad de ofrecer una moneda que permita reforzar la democracia. </p><p class="subtitle">Piquetes: Del Cutralcazo y Teresa Rodríguez, al desafío reaccionario de Milei con la calle</p><p class="subtitle">Un país siempre en llamas</p></div><p class="article-text">
        El realismo sociol&oacute;gico parado en la primera fila de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica postula: &ldquo;Sin dinero no hay pol&iacute;tica ni mucho menos democracia&rdquo;. Pero el dinero existe en la vida pol&iacute;tica de muchas formas y produciendo muchas consecuencias. No siempre es igual a s&iacute; mismo. &iquest;C&oacute;mo los significados y usos del dinero han formateado la pol&iacute;tica democr&aacute;tica <em>realmente existente</em>?, se preguntan mis investigaciones desde hace tiempo y algunas de sus respuestas se ti&ntilde;en de color verde. Si, como afirma Max Weber, la democratizaci&oacute;n de una sociedad depende de su organizaci&oacute;n monetaria, en las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas este proceso estuvo indisolublemente atado a<strong> la popularizaci&oacute;n del d&oacute;lar sobre la cual se erigi&oacute; el mercado cambiario como instituci&oacute;n informal pero fundante de la democracia argentina</strong>.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Jefe de campa&ntilde;a&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        El <strong>Plan Primavera</strong> fue el &uacute;ltimo intento sistem&aacute;tico del gobierno de Alfons&iacute;n por controlar la inflaci&oacute;n. Los sucesivos fracasos que siguieron al <strong>Plan Austral</strong> impon&iacute;an concertar una nueva estrategia para estabilizar la econom&iacute;a. En septiembre de 1988 fue anunciada una bater&iacute;a de medidas. A fines de 1988, ya asomaban claras evidencias de que el Plan Primavera no hab&iacute;a cumplido su cometido. El atraso cambiario rondaba el 20% o 25% seg&uacute;n algunos observadores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A fines de enero ni las altas tasas ni la venta de d&oacute;lares por el Banco Central (500 millones la primera semana de febrero de 1988 y 1800 millones desde principios de agosto) lograron contener el precio de la moneda estadounidense. En la prensa, en las &ldquo;mesas de dinero&rdquo; y entre los directivos de los bancos una palabra empezaba a resonar: <em>corrida</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 6 de febrero se declar&oacute; de manera imprevista un feriado cambiario y bancario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un presidente debilitado, a la cabeza de un Estado endeudado, sin apoyo financiero externo y frente a un peronismo esperando volver al poder que se les hab&iacute;a escapado en 1983 solo pudo tomar medidas sin efecto</strong>: hacer rotar a sus ministros de Econom&iacute;a y entregar la banda presidencial antes del fin de su mandato. La divisa norteamericana actu&oacute; como protagonista en la campa&ntilde;a presidencial de Menem.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eadde6e1-acb7-4ace-ad1c-fb927d4f87c8_16-9-aspect-ratio_50p_1085364.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eadde6e1-acb7-4ace-ad1c-fb927d4f87c8_16-9-aspect-ratio_50p_1085364.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eadde6e1-acb7-4ace-ad1c-fb927d4f87c8_16-9-aspect-ratio_75p_1085364.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eadde6e1-acb7-4ace-ad1c-fb927d4f87c8_16-9-aspect-ratio_75p_1085364.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eadde6e1-acb7-4ace-ad1c-fb927d4f87c8_16-9-aspect-ratio_default_1085364.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eadde6e1-acb7-4ace-ad1c-fb927d4f87c8_16-9-aspect-ratio_default_1085364.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eadde6e1-acb7-4ace-ad1c-fb927d4f87c8_16-9-aspect-ratio_default_1085364.jpg"
                    alt="El ex ministro de Economía, Juan Vital Sourrouille, comandó el plan Austral durante el gobierno de Raúl Alfonsín."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El ex ministro de Economía, Juan Vital Sourrouille, comandó el plan Austral durante el gobierno de Raúl Alfonsín.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El domingo 14 de mayo de 1989 el candidato opositor gan&oacute; las elecciones. El viernes 19 de mayo el d&oacute;lar lleg&oacute; a 210 australes. En poco m&aacute;s de cuatro meses hab&iacute;a aumentado casi un 1000% y la corrida estaba lejos de detenerse. Entre febrero y agosto el aumento acumul&oacute; un 3600 por ciento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras esa experiencia de crisis monetaria terminal, que tuvo en la profundizaci&oacute;n del bimonetarismo una de sus principales expresiones, no llama la atenci&oacute;n que el r&eacute;gimen de convertibilidad (1991-2001) haya sido planteado como un intento de legalizaci&oacute;n de pr&aacute;cticas que ya estaban extendidas, es decir, calcular, pagar, ahorrar e invertir en d&oacute;lares. Los diez a&ntilde;os de estabilidad cambiaria fueron tambi&eacute;n de cierto disciplinamiento econ&oacute;mico, de la mano de una profunda transformaci&oacute;n del sistema financiero, que se concentr&oacute; y abri&oacute; al capital extranjero al tiempo que creci&oacute; la dolarizaci&oacute;n de los dep&oacute;sitos y los cr&eacute;ditos bancarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El enorme costo social, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico del del 1 a 1 no tard&oacute; en salir a la luz. Tras unos primeros a&ntilde;os de buenos resultados, crecimiento econ&oacute;mico y prosperidad relativa, la econom&iacute;a comenz&oacute; a estancarse. La alarma de un desempleo que aumentaba se hizo escuchar con estridencia.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-oZ4HAJJu_5g-8093', 'youtube', 'oZ4HAJJu_5g', document.getElementById('yt-oZ4HAJJu_5g-8093'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-oZ4HAJJu_5g-8093 src="https://www.youtube.com/embed/oZ4HAJJu_5g?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        La reelecci&oacute;n de Menem en 1995 encerr&oacute; uno de los enigmas mayores de la Argentina democr&aacute;tica: &iquest;C&oacute;mo un gobierno cuyas pol&iacute;ticas destruyeron el empleo y llevaron la desocupaci&oacute;n por primera vez a dos d&iacute;gitos obtuvo un s&oacute;lido mandato en las urnas? <strong>&ldquo;A Menem lo vot&oacute; el partido&nbsp;de los endeudados en d&oacute;lares&rdquo;, afirmaba el humor gr&aacute;fico de la &eacute;poca.</strong> Para explicar la rotunda victoria del riojano, los analistas apelaron a un concepto nuevo:<strong> el voto cuota</strong>. Convertibilidad o muerte. Una salida de la paridad peso-d&oacute;lar -que muchos cre&iacute;an que s&oacute;lo la continuidad de Menem era capaz de garantizar- arrastrar&iacute;a consigo a millones de consumidores, que perder&iacute;an viviendas y bienes de confort al faltarles los pesos para pagar una deuda que ven&iacute;an saldando en cuotas dolarizadas (en d&oacute;lares convertibles).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El enigma de la democracia de los 90 ten&iacute;a su respuesta en cada extracto bancario, que hac&iacute;a evidente su saldo con cifras de color verde: cuota al d&iacute;a o deuda.
    </p><p class="article-text">
        Con el avance de la d&eacute;cada del 90, el endeudamiento del Estado y de las familias - ingresos en pesos pero deudas en d&oacute;lares- aument&oacute; peligrosamente.<strong> </strong>El fin de la convertibilidad tuvo como protagonista a las deudas en default, las de &ldquo;arriba&rdquo; (el Estado y las empresas) y las de &ldquo;abajo&rdquo; (las personas). En diciembre del 2001, el Estado declaraba la cesaci&oacute;n del pago de su deuda soberana, que llegaba a 144 mil millones de d&oacute;lares (50% del PBI de entonces), mientras los deudores dolarizados ganaban las calles y se multiplicaban las demandas judiciales por deudas, una vez ca&iacute;da la paridad cambiaria, se hab&iacute;an vuelto impagables.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La crisis del 2001 leg&oacute; a parte de la sociedad un convicci&oacute;n muy fuerte: el acceso al d&oacute;lar funda un derecho</strong>.&nbsp;No hay en la historia previa nada que se asemeje a esta idea.&nbsp;Al implosionar la convertibilidad, un sector de la sociedad argentina rearm&oacute; a su manera la promesa de equivalencia entre el peso y el d&oacute;lar que el Estado empez&oacute; a incumplir a partir de la crisis del 2001:&nbsp;donde antes hubo una ley, ahora nac&iacute;a un derecho a reclamar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este reclam&oacute; no logr&oacute; torcer los expedientes que se amontonaban en sede judicial y que durmieron acurrucados durante los primeros a&ntilde;os del kirchnerismo, caracterizados  por el alto crecimiento, la inflaci&oacute;n y los super&aacute;vits gemelos. Pero su historia oprimi&oacute; la memoria de quienes se movilizaron contra la reinstalaci&oacute;n de<strong> los controles cambiarios (&ldquo;el cepo&rdquo;) entre 2011 y 2015</strong>, cuando el gobierno de Cristina Kirchner limit&oacute; la venta de d&oacute;lares. Este reclamo implic&oacute; un giro que lo alej&oacute; del emprendido sobre las ruinas de la convertibilidad. El reclamo hacia el Estado no se basaba ya en una promesa incumplida sino en una idea m&aacute;s positiva.&nbsp;Si en el 2001 el derecho a acceder a los d&oacute;lares tuvo su origen en una desilusi&oacute;n, una &ldquo;estafa&rdquo; producida por el Estado, a partir de 2011 la demanda por la compra de la divisa norteamericana se apoy&oacute; en el valor de la libertad de mercado.&nbsp;El reclamo no apuntaba a un Estado que no hab&iacute;a cumplido una propia promesa sino contra un gobierno que avasallaba las libertades.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f239085-e3f6-48f2-9ab1-19be6fd7350a_16-9-aspect-ratio_50p_1085365.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f239085-e3f6-48f2-9ab1-19be6fd7350a_16-9-aspect-ratio_50p_1085365.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f239085-e3f6-48f2-9ab1-19be6fd7350a_16-9-aspect-ratio_75p_1085365.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f239085-e3f6-48f2-9ab1-19be6fd7350a_16-9-aspect-ratio_75p_1085365.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f239085-e3f6-48f2-9ab1-19be6fd7350a_16-9-aspect-ratio_default_1085365.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f239085-e3f6-48f2-9ab1-19be6fd7350a_16-9-aspect-ratio_default_1085365.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8f239085-e3f6-48f2-9ab1-19be6fd7350a_16-9-aspect-ratio_default_1085365.jpg"
                    alt="Domingo Cavallo, el padre de la convertibilidad"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Domingo Cavallo, el padre de la convertibilidad                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        De este modo, la sociedad, que hab&iacute;a salido del 2001 reclamando m&aacute;s Estado, diez a&ntilde;os despu&eacute;s comenzaba a mostrar indicios de un anti-estatismo beligerante.&nbsp;El mercado cambiario, escena primordial de la vida pol&iacute;tica argentina, fue el terreno en el que se expres&oacute; este cambio.<strong> En cierta forma, una parte de la sociedad fue libertaria antes de que lleguen los libertarios</strong> de Milei, y fue apa&ntilde;ada por una oferta electoral de derecha que, en este punto, no mostraba divergencias.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, Macri cumpli&oacute; la promesa con su electorado de levantar el cepo. Si en otros aspectos de la gesti&oacute;n se movi&oacute; lentamente, en este actu&oacute; sin gradualismos. A una semana de asumir, el gobierno liber&oacute; el mercado de cambios y la cuenta capital. Fue tambi&eacute;n, claro, el principio del fin del plan econ&oacute;mico, que lleg&oacute; en el verano de 2018, cuando el financiamiento externo se interrumpi&oacute; y se allano el camino para volver a endeudarse con el FMI . El compromiso con su base electoral llev&oacute; al gobierno de Cambiemos a liberar el mercado cambiario y preferir tomar la deuda soberana m&aacute;s grande en la historia argentina antes de traicionar a quienes los hab&iacute;an votado y consideraban el cepo un s&iacute;mbolo de los tiempos del populismo kirchnerista. Todav&iacute;a faltaba quemar el pr&eacute;stamo m&aacute;s grande en la historia del FMI antes de &ndash;ya en spetiembre de 2019, en los ca&oacute;ticos meses finales de su gobierno-&ndash;dar marcha atr&aacute;s con esa promesa y reinstaurar los controles cambiarios.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Dolar contra la casta</strong></h3><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n vot&oacute; a Milei? &iquest;Qu&eacute; incidencia tivo en su victoria su propuesta de dolarizar la econom&iacute;a? Gran parte de su electorado no puede calificarse simplemente de furibundo, pragm&aacute;tico o anti-po&iacute;tico. Entre sus votantes est&aacute;n aquellos que quieren mejorar econ&oacute;micamente, que creen en el valor de su propio esfuerzo, exigen orden y mercado. Y lo hacen menos por estar de acuerdo con intelectuales y publicistas de derecha que por una larga experiencia social en la que esas ideas &ndash;de derecha&ndash; parecen volverse preferibles.
    </p><p class="article-text">
        Las demandas neoliberales que tras la crisis de 2001 se hab&iacute;an quedado casi sin audiencia volvieron con fuerza: la dolarizaci&oacute;n llega acompa&ntilde;ada de la demanda de privatizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n, el sistema cient&iacute;fico y la salud,en un marco en el que se celebra la iniciativa individual y se denuncian la crisis de los servicios p&uacute;blicos. El estado de &aacute;nimo de la sociedad respecto a la actuaci&oacute;n del Estado, que ya hab&iacute;a comenzado a cuestionarse antes de la pandemia, resulta muy favorable a los privatizadores libertarios. &ldquo;Si no me vas a ayudar, al menos no me molestes&rdquo;, tal el testimonio que recogi&oacute; Pablo Seman en sus investigaciones. Las promesas de dolarizaci&oacute;n expresan estos sentimientos.
    </p><p class="article-text">
        La convertibilidad implic&oacute; la construcci&oacute;n de una nueva moneda convertible que asegurase el retorno del orden social perdido con la hiper de 1989 y sus secuelas. La convertibilidad era tambi&eacute;n el sacrificio, como apunt&oacute; Alexandre Roig, de la moneda nacional. Sacrificar la moneda nacional para salvar a la patria: la formula del uno a uno. Un sacrificio que no dejaba afuera al peronismo ni al radicalismo. Eran los tempranos 90, la denuncia moral contra la pol&iacute;tica estaba en pa&ntilde;ales y todav&iacute;a el poder pod&iacute;a organizarse a trav&eacute;s de pactos y acuerdos entre las grandes figuras de los partidos nacionales. &nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-tdQvQsX53V0-7428', 'youtube', 'tdQvQsX53V0', document.getElementById('yt-tdQvQsX53V0-7428'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-tdQvQsX53V0-7428 src="https://www.youtube.com/embed/tdQvQsX53V0?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        El d&oacute;lar mileista fue un pack pol&iacute;tico y econ&oacute;mico. Castigaba a la &ldquo;casta pol&iacute;tica&rdquo; al mismo tiempo que permit&iacute;a hablar de la mayor preocupaci&oacute;n de la sociedad (la inflaci&oacute;n). Los estudios cualitativos mostraban la afinidad entre la opci&oacute;n electoral, la preferencia por la moneda norteamericana y la experiencia de sacrificio cotidiano. Los estudios cuantitativos reflejaban un 30% de preferencia por la dolarizaci&oacute;n en la poblaci&oacute;n general y 80%/90% entre los electores de Milei. Al mismo tiempo que la propuesta del cambio de r&eacute;gimen monetaria le daba identidad al pueblo mileista ocupaba la escena de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica. La iniciativa se &ldquo;llevaba la marca&rdquo; y giraba sobre ella las respuestas que economistas y pol&iacute;ticos daban sobre c&oacute;mo estabilizar los precios de la econom&iacute;a. No hubo economista que no fuera consultado sobre la viabilidad de la dolarizaci&oacute;n. No hubo economista (sacando a un circulo muy muy reducido cercano a Javier Milei y al propio candidato) que no rechazar&aacute; la propuesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las monedas nunca son iguales a si mismas. El peso, la moneda que surgi&oacute; con la convertibilidad, es distinto al austral alfonsinista. Pero ni el peso ni el d&oacute;lar de hoy tienen los mismos significados de ayer.<strong> La dolarizaci&oacute;n mileista es tan inviable t&eacute;cnicamente como poderosa socialmente</strong>. Como se&ntilde;alamos, los economistas explican por qu&eacute; dolarizar llevar&iacute;a a la ruina econ&oacute;mica a una enorme mayor&iacute;a social, incluyendo a muchos de los votantes de Milei. Pero en sus c&aacute;lculos sobre bases monetarias y devaluaciones comunican una aritm&eacute;tica que pareciera no sumar ni restar la econom&iacute;a moral del sacrificio que alimenta la rebeld&iacute;a contra la pol&iacute;tica. El d&oacute;lar invocado por Milei para reemplazar al peso es una moneda desprovista de la arbitrariedad del Estado argentino (y, fundamentalmente, de la &eacute;lite pol&iacute;tica que lo controla), un Estado al que se percibe como culpable de desorganizar y empeorar la vida cotidiana de la gente por su incapacidad para darle estabilidad al peso y alimentar el poder de la &ldquo;casta&rdquo; sobre la sociedad.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La ley de hierro de la democracia argentina</strong></h3><p class="article-text">
        Las diferentes velocidades de la expansi&oacute;n, generalizaci&oacute;n e intensidad de la moneda norteamericana en nuestro pa&iacute;s ayudan a mostrar la &ldquo;relativa&rdquo; autonom&iacute;a entre el d&oacute;lar como moneda inserta en repertorios financieros y m&uacute;ltiples mercados y el d&oacute;lar como moneda de interpretaci&oacute;n y acci&oacute;n pol&iacute;tica. Esta dualidad del rol del d&oacute;lar en nuestra sociedad queda opacada si usamos el termino bimonetarismo, ya que &eacute;ste recupera solamente las funciones tradicionales de las monedas. Esta dualidad estalla recurrentemente en la cara de quienes asumen las gestiones econ&oacute;micas de los diferentes gobiernos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;stos deben responder a la pregunta que aguijona desde las entra&ntilde;as del mercado cambiario &ldquo;&iquest;C&oacute;mo un mercado tan &rdquo;chico&ldquo;, donde participa poca gente, genera problemas tan &rdquo;grandes&ldquo;? La respuesta es clara: la popularizaci&oacute;n del d&oacute;lar en la argentina implic&oacute; que las interpretaciones sobre los vaivenes del mercado cambiario sean no solo familiares para gran parte de la sociedad, sino que adem&aacute;s sean instrumentos poderosos de evaluaci&oacute;n y acci&oacute;n frente a coyunturas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un largo proceso de sedimentaci&oacute;n, la moneda norteamericana ha pasado a formar parte de los modos locales de hacer, pensar y tratar la econom&iacute;a. Podemos agregar que esta sedimentaci&oacute;n ha sido tambi&eacute;n pol&iacute;tica. El d&oacute;lar es un dispositivo de interpretaci&oacute;n para evaluar una realidad en continuo movimiento y, por momentos, profundamente inestable. Dif&iacute;cilmente podr&iacute;an los ciudadanos dejar de lado o renunciar a este recurso al d&oacute;lar sin que ello no significara tambi&eacute;n correr el riesgo de perder o de ver disminuida esa capacidad aprendida de interpretaci&oacute;n y acci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo argentino Guillermo O&rsquo;Donnell apelaba a considerar a &ldquo;otras instituciones&rdquo;, m&aacute;s all&aacute; de las formales, para comprender el funcionamiento de la democracia. El mercado cambiario molde&oacute; expectativas y sanciones entre y hacia los actores pol&iacute;ticos democr&aacute;ticos durante estas cuatro d&eacute;cadas. Fue un largo proceso que se estabiliz&oacute; como una forma regular, leg&iacute;tima y dada por descontada desde 1983. Por lo tanto, podemos hablar del mercado cambiario como una instituci&oacute;n que contribuy&oacute; a dar forma a los comportamientos democr&aacute;ticos gracias a una cultura monetaria organizada en torno del d&oacute;lar. Durante estas cuatro d&eacute;cadas, los actores pol&iacute;ticos (oficialistas y opositores) midieron sus chances de &eacute;xito o fracaso a trav&eacute;s del escurridizo valor de la moneda norteamericana.&nbsp;En diferentes coyunturas, cuanto m&aacute;s aumentaba el d&oacute;lar y se mostraba fuera del control de las autoridades, m&aacute;s se alejaba para el gobierno la posibilidad de un triunfo electoral.<strong>&nbsp;</strong>Mientras tanto, los ciudadanos de a pie no pudieron dejar de prestar atenci&oacute;n a las oscilaciones del billete verde. En ellas leyeron el rumbo de la econom&iacute;a, y tambi&eacute;n las alternativas de la pol&iacute;tica. Ignorar esa cifra que los medios de comunicaci&oacute;n informaron a diario equival&iacute;a a quedar excluidos de la vida pol&iacute;tica. Unos y otros estuvieron condicionados por el mercado cambiario en su participaci&oacute;n en el juego democr&aacute;tico durante cuatro d&eacute;cadas. &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/701dab84-b1e4-4414-9256-5dffb36b8527_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/701dab84-b1e4-4414-9256-5dffb36b8527_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/701dab84-b1e4-4414-9256-5dffb36b8527_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/701dab84-b1e4-4414-9256-5dffb36b8527_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/701dab84-b1e4-4414-9256-5dffb36b8527_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/701dab84-b1e4-4414-9256-5dffb36b8527_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/701dab84-b1e4-4414-9256-5dffb36b8527_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El presidente Javier Milei, durante la campaña electoral  en Salta."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El presidente Javier Milei, durante la campaña electoral  en Salta.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text"><strong>La moneda de la democracia</strong></h3><p class="article-text">
        La sociedad argentina se encuentra desde hace d&eacute;cadas en un estrecho desfiladero donde el d&eacute;ficit estructural de su econom&iacute;a para generar los d&oacute;lares que necesita para su desarrollo y el aumento de la inflaci&oacute;n son pinzas que recortan el margen de maniobra de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Cada ciclo pol&iacute;tico democr&aacute;tico se enfrenta tambi&eacute;n con otra evidencia tan persistente como cualquier dato macroecon&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        El mercado de divisas ha condicionado la acci&oacute;n de pol&iacute;ticos profesionales y la participaci&oacute;n democr&aacute;tica de los ciudadanos durante los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os. En esta historia de cuatro d&eacute;cadas esta instituci&oacute;n econ&oacute;mica ha condicionado el horizonte de demandas y las expectativas democr&aacute;ticas. Por lo tanto, <strong>el bimonetarismo no afecta solo la coordinaci&oacute;n, eficiencia o el crecimiento econ&oacute;mico sino la calidad de la democracia</strong>. Mientras otros Estados latinoamericanos fallan al no poder controlar el territorio en todo su alcance y sucumben al narcotr&aacute;fico o a poderes f&aacute;cticos emergentes,&nbsp;el Estado argentino ha fracasado centralmente en la posibilidad de ofrecer una moneda que permita reforzar la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre esta deuda se apoya, en parte, el nuevo ciclo pol&iacute;tico que se abre con la presidencia de Milei.&nbsp;<strong>La democracia argentina nuevamente es un experimento monetario a cielo abierto de resultado incierto y riesgoso.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AW/MG</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ariel Wilkis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/dolar-institucion-democracia_129_10716706.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Nov 2023 03:01:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/39acf262-f290-4c49-8329-0d347f4275b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1085366.jpg" length="265823" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/39acf262-f290-4c49-8329-0d347f4275b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1085366.jpg" type="image/jpeg" fileSize="265823" width="1995" height="1122"/>
      <media:title><![CDATA[Dólar, institución de la democracia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/39acf262-f290-4c49-8329-0d347f4275b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1085366.jpg" width="1995" height="1122"/>
      <media:keywords><![CDATA[40 años de democracia,Plan Austral,Convertibilidad,Dolarización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desaparecíamos cuando nos echaban de nuestras casas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/desapareciamos-echaban-casas_129_10696734.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2400770e-7629-4204-a8a9-df6d9148d719_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084947.jpg" width="5532" height="3112" alt="Desaparecíamos cuando nos echaban de nuestras casas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para las personas trans la democracia comenzó en 2012, año que en que se sanción la ley de Identidad de Género y el Estado abandonó más de un siglo de políticas de persecución. </p></div><p class="article-text">
        Fui convocada a escribir una nota en el marco de los 40 a&ntilde;os de democracia argentina. Sin embargo,  estas convocatorias suelen siempre estar relacionadas a la democracia cis. <strong>La democracia de las personas travestis trans solo tiene once a&ntilde;os.</strong> Nuestra democracia comenz&oacute; en 2012, con la creaci&oacute;n de la Ley de Identidad de G&eacute;nero, cuando el Estado deja de tener pol&iacute;ticas de persecuci&oacute;n sobre nuestra poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si hablamos sobre c&oacute;mo era para nosotras ese tiempo de dictadura, mediados de los 70 y los 80, las personas trans desaparec&iacute;amos al momento en que nos echaban de nuestras casas. Y si eran los milicos quienes despu&eacute;s nos deten&iacute;an, nadie pod&iacute;a salir a buscarnos. &iquest;Qui&eacute;n iba a hacerlo? &iquest;Una amiga que tambi&eacute;n era travesti y que tambi&eacute;n iba a ser secuestrada? Las pocas familias que intentaban buscarnos, ni siquiera eran reconocidas como v&iacute;ctimas. Eso fue lo que le ocurri&oacute; con Janet Derganz, desaparecida en la ciudad de C&oacute;rdoba en abril de 1977. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la represi&oacute;n a las personas trans no empez&oacute; con la &uacute;ltima dictadura militar. Desde el a&ntilde;o 1900, los gobiernos tuvieron pol&iacute;ticas de persecuci&oacute;n.<strong> Lo &uacute;nico que cambiaba entre dictaduras y democracias, era la forma, el lugar y la duraci&oacute;n del encierro.</strong> Dependiendo de la d&eacute;cada, ibas a Devoto, a una comisar&iacute;a o al pozo de Banfield (al que antes del '76 las chicas llamaban el &Aacute;rea Metropolitana). Esos ya estaban instalados como &ldquo;los lugares para detener travestis&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Qut1tnmGkec-5630', 'youtube', 'Qut1tnmGkec', document.getElementById('yt-Qut1tnmGkec-5630'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Qut1tnmGkec-5630 src="https://www.youtube.com/embed/Qut1tnmGkec?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Las personas trans que terminaban all&iacute; eran testigos de esos pasajes entre dictaduras y democracias por los sonidos y ruidos que escuchaban en su detenci&oacute;n. Cuando una radio sonaba m&aacute;s fuerte de lo habitual para ocultar los gritos, cuando aparec&iacute;a el llanto de un beb&eacute; o alguien preguntaba &ldquo;&iquest;d&oacute;nde estamos?&rdquo;. A veces pod&iacute;an ver co&aacute;gulos de sangre en los colchones o en los tapizados del Falcon que tambi&eacute;n las hac&iacute;an limpiar. Las personas trans eran testigos muy convenientes para los militares, ya que, por toda la sociedad, &eacute;ramos consideradas no-personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Seguir pensando que toda la poblaci&oacute;n argentina tiene 40 a&ntilde;os de democracia es volver a invisibilizar nuestras vivencias.</strong> El rabino Marshall Meyer, al ser convocado en el a&ntilde;o 1985 para atestiguar la apertura de los expedientes de las personas desaparecidas, presenci&oacute; c&oacute;mo, por presi&oacute;n del &aacute;rea cat&oacute;lica, 400 legajos de la comunidad diversa fueron ocultados. Pero el rabino compar&oacute; la informaci&oacute;n de esos legajos, y la tortura q hab&iacute;an recibido estas personas, con el mismo trato que hab&iacute;an recibido en los campos de concentraci&oacute;n de Alemania aquellas personas macardas con el s&iacute;mbolo del tri&aacute;ngulo rosa. <strong>El ocultamiento de esos legajos fue volver a desaparecernos.</strong> Y para dejar en claro: cuando, en algunas manifestaciones de nuestro pa&iacute;s figura la cifra 30400, nuestra intenci&oacute;n es hacer visible que hay que abrir esos legajos, y no es que queremos cambiar el n&uacute;mero. <strong>El &ldquo;400&rdquo; representa una lucha que a&uacute;n contin&uacute;a.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a y a esta altura, da much&iacute;simo miedo que la mayor&iacute;a de los candidatos a presidente en nuestro contexto democr&aacute;tico, hayan sido de derecha o ultraderecha, teniendo en cuenta que eso implica un retroceso sobre nuestras conquistas. Seguimos constantemente en alerta, m&aacute;s a&uacute;n nosotrxs, que la poblaci&oacute;n cis. La memoria en el pa&iacute;s est&aacute; presente, lo hemos visto en estos &uacute;ltimos d&iacute;as, pero es necesario que, tanto en la sociedad como en los discursos de los dirigentes pol&iacute;ticos, se abra la reflexi&oacute;n y la inclusi&oacute;n con respecto a las personas trans: la visibilizaci&oacute;n es m&aacute;s urgente que nunca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MBC/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Belén Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/desapareciamos-echaban-casas_129_10696734.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Nov 2023 03:01:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2400770e-7629-4204-a8a9-df6d9148d719_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084947.jpg" length="8956218" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2400770e-7629-4204-a8a9-df6d9148d719_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084947.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8956218" width="5532" height="3112"/>
      <media:title><![CDATA[Desaparecíamos cuando nos echaban de nuestras casas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2400770e-7629-4204-a8a9-df6d9148d719_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084947.jpg" width="5532" height="3112"/>
      <media:keywords><![CDATA[trans,Ley de identidad de género,Dictadura militar argentina (1976-1983),40 años de democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mercedes Sosa, Charly García y el largo abrazo de la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mercedes-sosa-charly-garcia-abrazo-democracia_129_10696211.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea55c0a8-4c16-4069-86ce-5276f08e09a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mercedes Sosa, Charly García y el largo abrazo de la democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un recorrido aleatorio por algunas imágenes indelebles de los días que sellaron el final de la dictadura.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Uno.</strong> Las fotos pueden ser refugios. <strong>El &aacute;lbum propio y tambi&eacute;n ese que, con el correr del tiempo, nos vamos armando con im&aacute;genes de otros.</strong> Siempre estoy volviendo a una que tom&oacute; el fot&oacute;grafo argentino <strong>Eduardo Longoni</strong> y que muestra a <strong>Charly Garc&iacute;a</strong> con <strong>Mercedes Sosa</strong> sentados en un sill&oacute;n: hay una angustia en la mirada de ella que se va cerrando, que apoya la cabeza en el brazo de &eacute;l; hay una esperanza en los ojos abiertos de &eacute;l, que fuma y la sostiene en su hombro. El propio Longoni cont&oacute; la cocina de esa y otras de sus grandes fotos <strong>&ndash;un &aacute;lbum que su mirada inmortaliz&oacute; y que tambi&eacute;n es de todos: de la Mano de Dios, a las Madres de Plaza de Mayo, de La Tablada a Videla arrodillado rezando&ndash;</strong> en su excelente libro <em>Im&aacute;genes apuntadas</em> (Planeta, 2017). La tom&oacute; en el departamento de Mercedes Sosa, durante una noche de diciembre, en alg&uacute;n momento de los a&ntilde;os &lsquo;90. <em>&ldquo;Mercedes presid&iacute;a la reuni&oacute;n, acomodada en el mullido sill&oacute;n de su living. Su voz y su figura, como una morocha luna tucumana, transmit&iacute;an paz. Tambi&eacute;n una enorme autoridad moral.Charly lleg&oacute; acompa&ntilde;ado de Fito P&aacute;ez. Se sent&oacute; junto a ella y empezaron a hablar (...). </em><em><strong>Eran tiempos del menemismo: la charla gir&oacute; en torno a los shoppings que se constru&iacute;an en serie, al supuesto primer mundo al que est&aacute;bamos por entrar mientras faltaban gasas y curitas en los hospitales del conurbano</strong></em><em>. Fue una noche divertida, con recuerdos, canciones a medias y a capella, un placer &uacute;nico. Pero tambi&eacute;n fue una noche melanc&oacute;lica: Mercedes estaba especialmente nost&aacute;lgica por sus a&ntilde;os de exilio&rdquo;</em>, recuerda Longoni.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CqvJkmCu5Xw/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/CqvJkmCu5Xw/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/CqvJkmCu5Xw/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Eduardo Longoni (@edulongoni)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Dos.</strong> Siempre es dif&iacute;cil ponerle fecha al comienzo de una amistad y la de ellos dos quiz&aacute; empez&oacute; en soledad, cada uno escuchando los discos del otro. Hasta que empezaron a invitarse mutuamente a esos recitales que dieron cuando todav&iacute;a viv&iacute;amos en dictadura: <strong>alguna de las 13 funciones de ella en el Gran Rex en 1982, el m&iacute;tico Ferro de &eacute;l a finales de ese a&ntilde;o &ndash;ese que se considera &ldquo;el primer show de estadio&rdquo; en el pa&iacute;s&ndash; y tambi&eacute;n la presentaci&oacute;n de ella en ese mismo predio, pero en 1983</strong>. La cantante da alguna pista en el documental <em>Como un p&aacute;jaro libre</em>, de <strong>Ricardo Wullicher</strong>, con gui&oacute;n del escritor <strong>Miguel Briante</strong>, que cuenta su regreso al pa&iacute;s tras el exilio y recupera im&aacute;genes de cuando cantan juntos <em>Cuando ya me empiece a quedar solo</em>, de Sui Generis: <em>&ldquo;En el &rsquo;81 fui a ver Submarino amarillo en Espa&ntilde;a, y me admir&eacute; y me dio verg&uuml;enza de m&iacute; misma, por haber tenido el prejuicio de no verla cuando se estren&oacute; &ndash;cuenta&ndash;. De la misma manera yo no hab&iacute;a escuchado a Charly Garc&iacute;a ni a Nito Mestre. Indudablemente a ellos les debe haber pasado lo mismo con nosotros. El ser humano est&aacute; lleno de prejuicios y preconceptos, y la falta de libertad no s&oacute;lo se siente en la libertad colectiva, sino en la libertad mental de cada persona&rdquo;</em>. Volver a ver esas im&aacute;genes ahora, mientras cantan <em>tendr&eacute; los ojos muy lejos y un cigarrillo en la boca</em>, es volver a ver la foto de Longoni y a trazar una genealog&iacute;a de abrazos y de hombros que se juntan: arriba del escenario en el show de sus vidas, en un living una noche cualquiera.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-uOPu7wIF-2s-1361', 'youtube', 'uOPu7wIF-2s', document.getElementById('yt-uOPu7wIF-2s-1361'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-uOPu7wIF-2s-1361 src="https://www.youtube.com/embed/uOPu7wIF-2s?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>Tres. </strong>Sentadas en un sill&oacute;n, abrazadas, est&aacute;n Ana (<strong>Chunchuna Villafa&ntilde;e</strong>) y Alicia (<strong>Norma Aleandro</strong>). Primero se r&iacute;en, fuman, toman un licor amarillo que las distiende mientras leen una carta que Ana le mand&oacute; a Alicia un tiempo atr&aacute;s desde el exterior. <strong>Pero eso que les provoca carcajadas, poco a poco se va oscureciendo hasta que Ana puede poner en palabras lo que vivi&oacute;. </strong>Primero en un campo de concentraci&oacute;n y despu&eacute;s en el exilio. Alicia se horroriza, no termina de entender hasta que entiende. Es una de las escenas m&aacute;s conmovedoras de <em>La historia oficial</em>, una pel&iacute;cula que transcurre en 1983 y que empez&oacute; a filmarse durante ese a&ntilde;o, todav&iacute;a bajo el r&eacute;gimen militar, con miedo y amenazas al elenco. <strong>La propia Norma Aleandro acababa de volver del exilio y tambi&eacute;n lo hab&iacute;a hecho la guionista A&iacute;da Bortnik, co-autora junto al director Luis Puenzo</strong>. El largometraje, que gan&oacute; el Oscar en 1986, es uno de los pioneros en mostrar a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, hombro con hombro para reclamar la aparici&oacute;n de sus hijos y sus nietos. Un grito que empieza ah&iacute;, viaja por todo el mundo con &eacute;xito, se estira en otras pel&iacute;culas y se prolonga hasta estos d&iacute;as de celebraci&oacute;n de los cuarenta a&ntilde;os de la democracia con la enorme repercusi&oacute;n de <em>Argentina, 1985</em>, de <strong>Santiago Mitre</strong>, y <em>El juicio</em>, de <strong>Ulises de la Orden</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39da1d92-56d7-4bc6-a75d-5218d58e3431_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39da1d92-56d7-4bc6-a75d-5218d58e3431_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39da1d92-56d7-4bc6-a75d-5218d58e3431_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39da1d92-56d7-4bc6-a75d-5218d58e3431_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39da1d92-56d7-4bc6-a75d-5218d58e3431_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39da1d92-56d7-4bc6-a75d-5218d58e3431_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/39da1d92-56d7-4bc6-a75d-5218d58e3431_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Chunchuna Villafañe y Norma Aleandro, en una escena de &quot;La historia oficial&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Chunchuna Villafañe y Norma Aleandro, en una escena de &quot;La historia oficial&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Cuatro.</strong> M&aacute;s abrazos y hombros juntos, en las calles, en el ocaso de la dictadura. <strong>La primera Marcha de la Resistencia, de diciembre de 1981, con Madres de Plaza de Mayo a la cabeza, con los organismos de derechos humanos, con Adolfo P&eacute;rez Esquivel. </strong><a href="http://www.adrianalestido.com.ar/es/madre_hija_plaza_de_mayo.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La madre y la hija que registra la fot&oacute;grafa Adriana Lestido</a> en esa imagen memorable tomada en Avellaneda, en 1982, durante una protesta para pedir por la aparici&oacute;n con vida de un familiar. La de <strong>Sa&uacute;l Ubaldini</strong> abrazando a un ni&ntilde;o que hace la V con los dedos en marzo de 1982 mientras caminan hacia Plaza de Mayo bajo la consigna &ldquo;Paz, Pan y Trabajo&rdquo;. La Marcha por la Vida del 5 de octubre de ese a&ntilde;o, la de la Multipartidaria de diciembre. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5211699e-18bd-4d2f-9ee1-34106cc471f9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5211699e-18bd-4d2f-9ee1-34106cc471f9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5211699e-18bd-4d2f-9ee1-34106cc471f9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5211699e-18bd-4d2f-9ee1-34106cc471f9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5211699e-18bd-4d2f-9ee1-34106cc471f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5211699e-18bd-4d2f-9ee1-34106cc471f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5211699e-18bd-4d2f-9ee1-34106cc471f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Saúl Ubaldini, en una marcha bajo la consigna &quot;Pan, paz y trabajo&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Saúl Ubaldini, en una marcha bajo la consigna &quot;Pan, paz y trabajo&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Cinco.</strong> Un abrazo fraguado por los militares en 1982: <strong>durante la Marcha por la Vida un grupo de Madres quiere avanzar hacia un sector de la Plaza de Mayo hasta que un uniformado las frena con violencia.</strong> El episodio queda registrado por algunos fotoperiodistas presentes que capturan la secuencia. Pero de toda la escena, trasciende una &uacute;nica foto en la que se ve al agente de polic&iacute;a que atrae hacia su pecho a una de ellas. Algunos medios locales como el diario <em>Clar&iacute;n</em> usaron la toma para dar cuenta de una supuesta reconciliaci&oacute;n nacional entre los argentinos sin dar cuenta que se trataba, en realidad, de una maniobra para neutralizar a la mujer y sin publicar el resto de las im&aacute;genes, que mostraban el enojo de las manifestantes. El t&iacute;tulo de tapa fue <em>&ldquo;Pac&iacute;fica concentraci&oacute;n en el centro&rdquo;</em>. Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, ya en democracia, se conocieron los nombres de los protagonistas, cuando uno de los reporteros brind&oacute; su testimonio ante la Justicia: la Madre retenida por el uniformado era Susana de Legu&iacute;a, acompa&ntilde;ada muy cerca por Nora Corti&ntilde;as. <strong>El hombre retratado era Carlos Enrique Gallone</strong>, quien muri&oacute; en 2021 mientras purgaba una condena a prisi&oacute;n perpetua y otra a 25 a&ntilde;os por delitos de lesa humanidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fa5a317-b2bb-4804-a800-884511ce4c7c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fa5a317-b2bb-4804-a800-884511ce4c7c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fa5a317-b2bb-4804-a800-884511ce4c7c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fa5a317-b2bb-4804-a800-884511ce4c7c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fa5a317-b2bb-4804-a800-884511ce4c7c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fa5a317-b2bb-4804-a800-884511ce4c7c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3fa5a317-b2bb-4804-a800-884511ce4c7c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La tapa del diario Clarín el día después de la Marcha por la Vida de 1982."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La tapa del diario Clarín el día después de la Marcha por la Vida de 1982.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Seis.</strong> Despu&eacute;s de la censura, despu&eacute;s de las listas de artistas prohibidos, despu&eacute;s de los exilios, los &lsquo;80 son los a&ntilde;os de los abrazos. Por los regresos, por las ausencias, por los recitales, por las marchas, por el encuentro de los cuerpos despu&eacute;s de tanta desaparici&oacute;n y tanta muerte. <strong>Otras im&aacute;genes que sintetiza la &eacute;poca, en la mirada del fot&oacute;grafo Marcos Zimmerman</strong>: <a href="https://www.instagram.com/p/Cu4quUuu31i/?img_index=3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las de la serie Tres mujeres descontroladas</a>, encarnadas por <strong>Batato Barea</strong>, <strong>Alejandro Urdapilleta</strong> y <strong>Humberto Tortonese</strong> en el Parakultural. El poeta <strong>Fernando Noy</strong> eligi&oacute; un abrazo de a tres &ndash;travestido, cachondo, irreverente&ndash;, para la tapa de su libro <em>Historias del under </em>(Reservoir Books, 2015), que recorre aquellos d&iacute;as y sobre todo aquellas noches de efervescencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe6f97d1-8141-4d19-b914-d3be44e55310_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe6f97d1-8141-4d19-b914-d3be44e55310_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe6f97d1-8141-4d19-b914-d3be44e55310_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe6f97d1-8141-4d19-b914-d3be44e55310_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe6f97d1-8141-4d19-b914-d3be44e55310_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe6f97d1-8141-4d19-b914-d3be44e55310_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fe6f97d1-8141-4d19-b914-d3be44e55310_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El libro &quot;Historias del under&quot;, de Fernando Noy, recorre buena parte de la década de los &#039;80."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El libro &quot;Historias del under&quot;, de Fernando Noy, recorre buena parte de la década de los &#039;80.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Siete. </strong>Este a&ntilde;o me compr&eacute; por internet un buzo con la foto de Mercedes Sosa y Charly Garc&iacute;a. <strong>Calcul&eacute; mal y me queda enorme, pero fue mi abrigo en el invierno de los 40 a&ntilde;os de democracia y lo sigue siendo. </strong>Cuando me lo pongo siento que algo de esa uni&oacute;n &ndash;la tucumana que naci&oacute; el D&iacute;a de la Independencia ah&iacute;, en su cuna, y el porte&ntilde;o que va de la cama al living; <strong>la mujer que sigue cantando al sol como la cigarra y &eacute;l que pasa el tiempo demoliendo hoteles</strong>; la que volvi&oacute; y el que siempre se est&aacute; yendo&ndash; me protege. Un refugio, un lugar posible para vivir d&iacute;as imposibles, con sus altibajos, con sus hombros pegados, con su diversidad, con los que no tienen voz y con los que todav&iacute;a cantan. Un roce que vuelve en cada canci&oacute;n y en cada foto: ese largo abrazo es la democracia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e01e125-694b-4eb3-a29d-6d5aaaff0868_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e01e125-694b-4eb3-a29d-6d5aaaff0868_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e01e125-694b-4eb3-a29d-6d5aaaff0868_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e01e125-694b-4eb3-a29d-6d5aaaff0868_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e01e125-694b-4eb3-a29d-6d5aaaff0868_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e01e125-694b-4eb3-a29d-6d5aaaff0868_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0e01e125-694b-4eb3-a29d-6d5aaaff0868_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mercedes Sosa y Charly García, otra postal de una amistad infinita."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mercedes Sosa y Charly García, otra postal de una amistad infinita.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Ocho. </strong>Vuelvo al recuerdo de Longoni de aquella noche que dej&oacute; grabada para siempre con un clic: <em>&ldquo;Tom&eacute; pocas fotos. Cuando Mercedes se apoy&oacute; en el brazo de Charly supe que la nota estaba resuelta. Fue un instante, cuando la geometr&iacute;a, los gestos y el encuadre hacen nacer una foto que, uno cree, transmitir&aacute; ternura y, de alg&uacute;n modo, traducir&aacute; el sentido del encuentro. Cuando logro capturar ese momento m&aacute;gico me relajo un poco. Me quedo acechando con la c&aacute;mara en el ojo por si alg&uacute;n otro supera al anterior. Pero ya casi no disparo. No tiene sentido&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mercedes-sosa-charly-garcia-abrazo-democracia_129_10696211.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Nov 2023 03:01:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ea55c0a8-4c16-4069-86ce-5276f08e09a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="49463" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ea55c0a8-4c16-4069-86ce-5276f08e09a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="49463" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mercedes Sosa, Charly García y el largo abrazo de la democracia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ea55c0a8-4c16-4069-86ce-5276f08e09a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Charly García,Mercedes Sosa,Dictadura Cívico Militar,40 años de democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reed Brody, “el cazadictadores”: “Un triunfo de Milei dañaría el liderazgo de Argentina en derechos humanos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/reed-brody-cazadictadores-triunfo-milei-danaria-liderazgo-argentina-derechos-humanos_128_10696982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27c9e46b-63c0-4e88-a4e6-d7211dd22010_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reed Brody, “el cazadictadores”: “Un triunfo de Milei dañaría el liderazgo de Argentina en derechos humanos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dedicó su vida a perseguir a dictadores y cómplices alrededor del planeta: de "la Contra" nicaragüense al genocidio en Ruanda. Fue consejero jurídico y vocero de Human Rights Watch. “Argentina es un pueblo que se enfrentó a su pasado de abusos estatales y que marcó el camino para otros países”, dice en diálogo con elDiarioAR desde Francia. 
</p></div><p class="article-text">
        Cuando ten&iacute;a 23 a&ntilde;os y el pelo muy largo, <strong>Reed Brody</strong> hizo el t&iacute;pico viaje de mochilero estadounidense por Am&eacute;rica Latina. Acababa de recibirse como abogado en la Universidad de Columbia y quer&iacute;a salir al mundo. Viaj&oacute; durante cinco meses de norte a sur del continente. En Bolivia conoci&oacute; a una viajera argentina que lo acompa&ntilde;&oacute; el resto de la traves&iacute;a. Cruzaron juntos la frontera con Jujuy. Brody cargaba en su mochila un ejemplar de <em>Las venas abiertas de Am&eacute;rica Latina</em>, del escritor uruguayo Eduardo Galeano, un libro que no era suyo sino de su compa&ntilde;era de ruta. &ldquo;Tenelo vos que sos gringo, a vos no te van a joder&rdquo;, le hab&iacute;a pedido ella.<strong> Eran los a&ntilde;os setenta y en Argentina gobernaba la dictadura militar.</strong> En el paso fronterizo, un gendarme revis&oacute; a Brody, le incaut&oacute; el libro y le dio un serm&oacute;n sobre las intenciones de la &ldquo;subversi&oacute;n&rdquo; latinoamericana, aunque a &eacute;l lo tom&oacute; apenas por un extranjero ingenuo y los dej&oacute; seguir el viaje. Hoy, m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s, Brody recuerda esa an&eacute;cdota menor como una experiencia intensa: hasta entonces nunca se hab&iacute;a chocado tan de cerca con un estado autoritario. Lo cual resulta significativo si se considera que Reed Brody debe su fama mundial a su lucha contra los estados autoritarios
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El Cazadictadores&rdquo;</strong>, lo bautizaron en un documental sobre su trayectoria, y as&iacute; se lo conoce en varios de los pa&iacute;ses africanos, americanos, asi&aacute;ticos y europeos en los que trabaj&oacute;. Despu&eacute;s de aquel viaje inici&aacute;tico por Am&eacute;rica Latina volvi&oacute; a Brooklyn, donde se hab&iacute;a criado como hijo de un inmigrante h&uacute;ngaro jud&iacute;o, ex combatiente de las tropas comunistas del mariscal Tito. De regreso a Estados Unidos, el joven Brody obtuvo un puesto importante en la <strong>Fiscal&iacute;a de Nueva York</strong>, en el &aacute;rea de defensa a los consumidores, pero dur&oacute; poco en el rubro. En 1984 viaj&oacute; a Nicaragua, en plena revoluci&oacute;n sandinista, y convivi&oacute; con las v&iacute;ctimas de la &ldquo;Contra&rdquo;, que le narraron las torturas y asesinatos cometidos con financiamiento de su pa&iacute;s. Volvi&oacute; a Nueva York, renunci&oacute; a su trabajo, viaj&oacute; otra vez a Nicaragua y recogi&oacute; decenas de testimonios en un largo informe que difundi&oacute; en Estados Unidos. <strong>El caso lleg&oacute; a la tapa del </strong><em><strong>New York Times</strong></em><strong> y provoc&oacute; que el Congreso le cortara los fondos a la &ldquo;Contra&rdquo;.</strong> El nombre de Brody lleg&oacute; a boca del presidente, Ronald Reagan, quien lo descalific&oacute; como &ldquo;simpatizante sandinista&rdquo;. &Eacute;l acababa de cumplir treinta a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc57fbfe-be04-43b6-a8c4-3cee6f9fe088_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc57fbfe-be04-43b6-a8c4-3cee6f9fe088_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc57fbfe-be04-43b6-a8c4-3cee6f9fe088_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc57fbfe-be04-43b6-a8c4-3cee6f9fe088_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc57fbfe-be04-43b6-a8c4-3cee6f9fe088_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc57fbfe-be04-43b6-a8c4-3cee6f9fe088_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bc57fbfe-be04-43b6-a8c4-3cee6f9fe088_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En 1998 siguió en Londres la decisión del Parlamento británico de extraditar a España al ex dictador chileno Augusto Pinochet."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En 1998 siguió en Londres la decisión del Parlamento británico de extraditar a España al ex dictador chileno Augusto Pinochet.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A partir de entonces despeg&oacute; su carrera internacional.<strong> </strong>Se mud&oacute; a Suiza para sumarse a la Comisi&oacute;n Internacional de Juristas, con la que viaj&oacute; por el mundo defendiendo la independencia de jueces y fiscales. Pronto comenz&oacute; a trabajar junto a v&iacute;ctimas de violaciones a los derechos humanos en distintos escenarios. <strong>Tras el genocidio en Ruanda, encabez&oacute; una misi&oacute;n de las Naciones Unidas para investigar las matanzas contra los hutus refugiados en el Congo. </strong>Fue <strong>jefe de los observadores de la ONU sobre el conflicto armado en El Salvador.</strong> Coordin&oacute; un equipo jur&iacute;dico internacional para llevar a juicio los <strong>delitos de lesa humanidad perpetrados por el r&eacute;gimen de Jean-Claude Duvalier en Hait&iacute;</strong>. En 1998, Brody trabajaba para Human Rights Watch (HRW) cuando lo mandaron a Londres para seguir un caso que promet&iacute;a cambiarlo todo. El Parlamento brit&aacute;nico hab&iacute;a tomado una decisi&oacute;n bisagra para el universo en que &eacute;l se mov&iacute;a: el ex dictador chileno Augusto Pinochet ser&iacute;a extraditado a Espa&ntilde;a en cumplimiento de un pedido del juez Baltasar Garz&oacute;n, seg&uacute;n el principio de la jurisdicci&oacute;n universal: por primera vez, una potencia admit&iacute;a que los delitos cometidos por criminales de estado pod&iacute;an juzgarse en cualquier pa&iacute;s, sin importar d&oacute;nde se hubieran ejecutado.
    </p><p class="article-text">
        Bajo el nuevo paradigma, Brody dedic&oacute; el resto de su vida a perseguir a dictadores y c&oacute;mplices alrededor del planeta. La lista de pa&iacute;ses en los que actu&oacute; y act&uacute;a crece cada a&ntilde;o: <strong>Uganda, Etiop&iacute;a, Irak, T&iacute;bet, Guatemala, Timor del Este, Chad, Arabia Saudita, Gambia.</strong> Ha denunciado al gobierno de su propio pa&iacute;s, con varios informes de HRW &minus;donde fue consejero jur&iacute;dico y vocero en ingl&eacute;s, franc&eacute;s, espa&ntilde;ol y portugu&eacute;s&minus; sobre las torturas a los prisioneros de Guant&aacute;namo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bfc689ee-6850-40a9-a5a4-c465c19bc4ef_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bfc689ee-6850-40a9-a5a4-c465c19bc4ef_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bfc689ee-6850-40a9-a5a4-c465c19bc4ef_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bfc689ee-6850-40a9-a5a4-c465c19bc4ef_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bfc689ee-6850-40a9-a5a4-c465c19bc4ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bfc689ee-6850-40a9-a5a4-c465c19bc4ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bfc689ee-6850-40a9-a5a4-c465c19bc4ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Reed Brody, en Chad con víctimas del dictador Hissène Habré."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Reed Brody, en Chad con víctimas del dictador Hissène Habré.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Como cualquier defensor de los derechos humanos, Brody siempre consider&oacute; a Argentina como un faro para el juzgamiento de cr&iacute;menes de estado. Como cualquier defensor de los derechos humanos, est&aacute; preocupado por la chance de que Javier Milei y Victoria Villarruel, una f&oacute;rmula de candidatos que minimizan los delitos de la dictadura, se conviertan en el pr&oacute;ximo gobierno de un pa&iacute;s que hist&oacute;ricamente sirvi&oacute; como referencia de memoria hist&oacute;rica y justicia para las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; lugar ocupa Argentina para el mundo de los derechos humanos a nivel internacional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Argentina ha sido un referente mundial, un pueblo que se enfrent&oacute; a su pasado de abusos estatales y que marc&oacute; el camino para otros pa&iacute;ses. De alg&uacute;n modo abri&oacute; una &ldquo;revoluci&oacute;n&rdquo; en lo que despu&eacute;s se conoci&oacute; como justicia transicional. Primero con la Comisi&oacute;n Nacional sobre la Desaparici&oacute;n de Personas (CONADEP) y el <em>Nunca M&aacute;s</em>, una consigna que hoy es un refr&aacute;n universal. Despu&eacute;s con el Juicio a las Juntas: no exist&iacute;an precedentes de un tribunal civil juzgando cr&iacute;menes del Estado. El caso argentino produjo un cambio radical en la concepci&oacute;n sobre las responsabilidades por delitos atroces, muchos pa&iacute;ses despu&eacute;s siguieron las huellas argentinas. Y en la actualidad, aun con avances y retrocesos, Argentina tiene m&aacute;s de mil condenados por lesa humanidad y pol&iacute;ticas de memoria ejemplares a nivel internacional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; caracter&iacute;sticas distinguen al proceso argentino de justicia y memoria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Una combinaci&oacute;n de perseverancia y creatividad para adaptarse a los distintas etapas hist&oacute;ricas y resistir los altibajos, como las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Incluso cuando hubo momentos dif&iacute;ciles, siempre se volvi&oacute; a avanzar. Las v&iacute;ctimas nunca aflojan, eso es una constante en cualquier pa&iacute;s, y en el caso argentino se trata adem&aacute;s de una poblaci&oacute;n educada y politizada, que conoce sus derechos y es sofisticada para reclamar que se cumplan. Al mismo tiempo, el movimiento de derechos humanos argentino desarroll&oacute; estrategias muy eficaces, como sumar apoyos internacionales. El exilio argentino no s&oacute;lo concientiz&oacute; al mundo sobre su propia situaci&oacute;n sino que tambi&eacute;n ayud&oacute; a impulsar la justicia transicional de otros pa&iacute;ses.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El mundo necesita islas como Argentina, países a los que puedan confiarse cuestiones de derechos humanos que no se resuelven en los estados de origen.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo afectar&iacute;a un triunfo electoral de Javier Milei a la posici&oacute;n de Argentina en el mundo de los derechos humanos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Adem&aacute;s del f&uacute;tbol y la carne, el proceso de justicia y memoria es una de las cosas por las que se conoce a Argentina en el mundo. Es un <em>soft power</em> argentino que se perder&iacute;a si gana un candidato negacionista y anti derechos humanos. Yo conoc&iacute; a Julio C&eacute;sar Strassera, coincidimos varios a&ntilde;os en Ginebra, y pude mensurar la admiraci&oacute;n que los dem&aacute;s embajadores de la Comisi&oacute;n de Derechos Humanos de las Naciones Unidas sent&iacute;an hacia &eacute;l y la experiencia argentina. Me preocupa que, si ahora todo eso se tira por la borda, la reputaci&oacute;n y el liderazgo internacional de Argentina en derechos humanos se ver&aacute;n da&ntilde;ados. No ser&iacute;a deseable que se hablara de Argentina en los mismos t&eacute;rminos que se habla de los gobiernos de pa&iacute;ses como Turqu&iacute;a o Hungr&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;M&aacute;s all&aacute; del prestigio, &iquest;en qu&eacute; consiste ese </strong><em><strong>soft power</strong></em><strong> en derechos humanos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Estamos en un momento dif&iacute;cil en el mundo, con un auge de populismos con pol&iacute;ticas represivas y anti derechos humanos. El centro de gravedad internacional necesita pa&iacute;ses estables, pro derechos y pro democracia, que cada vez son menos. A eso se suma una polarizaci&oacute;n creciente entre dos bloques, lo que da todav&iacute;a m&aacute;s importancia a pa&iacute;ses que, como Argentina o Brasil, pueden situarse como <em>honest brokers</em>, como una especie de conciencia mundial. Son los que finalmente pueden jugar como los grandes defensores de los derechos humanos en la escena internacional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo se traduce ese rol en la pr&aacute;ctica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Un fen&oacute;meno interesante es la cantidad de peticiones jur&iacute;dicas que Argentina recibe sobre casos de derechos humanos relativos a otros pa&iacute;ses, bajo el paradigma de la jurisdicci&oacute;n internacional. En tribunales argentinos se presentaron casos de Colombia, Nicaragua, Venezuela, Espa&ntilde;a, Arabia Saudita, Myanmar. El mundo necesita islas como Argentina, pa&iacute;ses a los que puedan confiarse cuestiones de derechos humanos que no se resuelven en los estados de origen. Hace algunos a&ntilde;os, el paradigma de la jurisdicci&oacute;n internacional ofrec&iacute;a justicia en los pa&iacute;ses del norte para cr&iacute;menes cometidos en el sur. Hoy eso cambi&oacute;, pero en el sur tampoco hay demasiados candidatos confiables. Un pa&iacute;s como Per&uacute;, por ejemplo, no puede serlo. Y si en Argentina ganan propuestas como las de Javier Milei, Argentina tampoco podr&aacute; serlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Un gobierno de Milei ser&iacute;a un riesgo para el propio proceso de justicia argentino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Eso desde luego, si hablamos de un candidato que cree que la dictadura cometi&oacute; &ldquo;excesos&rdquo;. Y tambi&eacute;n aparece el discurso de que en los setenta hubo una &ldquo;guerra&rdquo; en Argentina. Se pervierte la naturaleza de lo que verdaderamente ocurri&oacute;, y eso es peligroso para los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; podr&iacute;an hacer los organismos internacionales ante un eventual retroceso del proceso de justicia en Argentina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La comunidad internacional siempre puede hacer sugerencias o recomendaciones, y ese es el camino que seguramente tomar&iacute;an los relatores de las Naciones Unidas con Argentina. Pero claro que no es posible imponer desde afuera una pol&iacute;tica de justicia a un estado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Asistimos a un fenómeno de desafección popular que me parece esperable frente a los discursos elitistas de las clases dirigentes.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;El discurso de la &ldquo;guerra&rdquo; se replica en otros pa&iacute;ses donde el Estado cometi&oacute; cr&iacute;menes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La figura de la &ldquo;guerra&rdquo; o el &ldquo;terrorismo&rdquo; siempre se agita. Yo condeno cualquier acto contra la poblaci&oacute;n civil, sea de fuerzas de izquierda o derecha, pero lo que ocurri&oacute; en Argentina no fue jur&iacute;dicamente una guerra. La existencia de grupos armados que luchaban contra el orden establecido, y que comet&iacute;an delitos de derecho com&uacute;n, no cambia la definici&oacute;n sobre lo que hizo el Estado argentino: un plan de represi&oacute;n ilegal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; opina del debate acerca de si es conveniente o no penalizar el negacionismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Est&aacute; el caso de Alemania, donde la prohibici&oacute;n de negar el Holocausto result&oacute; eficaz. Yo aprecio esa pol&iacute;tica alemana, aunque hoy vemos que tom&oacute; derivas un poco extremas y desnaturalizadas. Por ejemplo, hoy es casi imposible manifestarse contra las decisiones de Israel en el conflicto de Medio Oriente. Los padres de alumnos de escuelas p&uacute;blicas alemanas recibieron cartas de aviso informando que no se aceptaban inscripciones del tipo &ldquo;Free Palestine&rdquo;, como si ello implicara negar la existencia de un estado jud&iacute;o. Es un tema complejo, no me atrevo a dar una respuesta por s&iacute; o por no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo se explica el debilitamiento del consenso social que parec&iacute;a haber sobre la dictadura argentina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Por mi experiencia en otros pa&iacute;ses, eso se relaciona con el recambio generacional. Demasiadas personas que no s&oacute;lo no vivieron los hechos sino que ya los perciben como parte de un pasado lejano. Para mantener el consenso, se necesita un trabajo permanente de educaci&oacute;n desde el Estado. Pero estamos en un momento en el que, tanto en Argentina como en otros pa&iacute;ses, hay una desconfianza hacia lo establecido y hacia los partidos tradicionales, un fen&oacute;meno de desafecci&oacute;n popular que por cierto me parece esperable frente a los discursos elitistas de las clases dirigentes. La incapacidad de los l&iacute;deres para hablar el mismo lenguaje que la gente hace dif&iacute;cil llegarle a la sociedad con un mensaje de derechos humanos y memoria hist&oacute;rica. Es un momento donde la reacci&oacute;n ideologizada de discursos &ldquo;anti anti anti&rdquo; resulta m&aacute;s eficaz.
    </p><p class="article-text">
        <em>FFB/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Facundo Fernández Barrio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/reed-brody-cazadictadores-triunfo-milei-danaria-liderazgo-argentina-derechos-humanos_128_10696982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Nov 2023 03:01:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/27c9e46b-63c0-4e88-a4e6-d7211dd22010_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="85884" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/27c9e46b-63c0-4e88-a4e6-d7211dd22010_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="85884" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Reed Brody, “el cazadictadores”: “Un triunfo de Milei dañaría el liderazgo de Argentina en derechos humanos"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/27c9e46b-63c0-4e88-a4e6-d7211dd22010_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Derechos humanos,Javier Milei,Victoria Villarruel,Dictadura militar argentina (1976-1983),40 años de democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Piquetes: Del Cutralcazo y Teresa Rodríguez, al desafío reaccionario de Milei con la calle]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2023/piquetes-cutralcazo-teresa-rodriguez-desafio-reaccionario-milei-calle_1_10675757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0cf172d-6b1c-4e8c-99bc-97639599e36d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084466.jpg" width="4128" height="2322" alt="Piquetes: Del Cutralcazo y Teresa Rodríguez, al desafío reaccionario de Milei con la calle"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ocupación del espacio público atraviesa la historia democrática del país, con avances, contradicciones y limitaciones. Qué pasó en Cutral Có, la cuña que abrió D'Elía con su corte en La Matanza, Pérsico y los planes sociales, la cocina piquetera del Partido Obrero y el dilema del anti-discurso libertario.</p></div><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La polic&iacute;a sac&oacute; las balas cuando la gente empez&oacute; a tirarle piedras. Dispararon desde el puente. A Teresa Rodr&iacute;guez le pegaron en el cuello, a la altura de la car&oacute;tida.</strong> Ella iba por la colectora. Al principio todos cre&iacute;amos que era maestra, pero era empleada dom&eacute;stica. Reci&eacute;n sal&iacute;a de su casa para ir al trabajo&rdquo;. Albino Trecanao recuerda como si fuera ayer la jornada del 12 de abril de 1997, cuando una feroz represi&oacute;n sobre la ruta 17 de Plaza Huincul, Neuqu&eacute;n, marc&oacute; a sangre y fuego la segunda pueblada de Cutral C&oacute;. <strong>Teresa Rodr&iacute;guez &ndash;25 a&ntilde;os, tres hijos&ndash; fue la m&aacute;rtir de aquellos piquetes, que inauguraron una nueva manera de protestar en la democracia argentina.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Albino ten&iacute;a entonces casi la misma edad que Teresa. Se uni&oacute; por solidaridad a la movilizaci&oacute;n de los cerca de 20 mil despedidos de YPF, quienes hab&iacute;an protagonizado el primer Cutralcazo de 1996. Esos cortes de ruta originales se levantaron luego de que el gobernador Felipe Sapag prometi&oacute; la instalaci&oacute;n de una petroqu&iacute;mica en el pueblo, tras la desolaci&oacute;n que provoc&oacute; la privatizaci&oacute;n de <strong>Carlos Menem</strong> sobre la petrolera. Como el mandatario provincial no cumpli&oacute; su promesa, los piquetes reaparecieron un a&ntilde;o despu&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un fuerte sentido de pertenencia atravesaba la protesta, que se pleg&oacute; a la de las docentes provinciales. &ldquo;A pesar del fr&iacute;o, se sumaba cada vez m&aacute;s gente. Todos com&iacute;amos en las ollas populares del piquete: las familias, los pibes... Todos hac&iacute;amos el aguante alrededor del fuego porque el fr&iacute;o calaba los huesos&rdquo;, apunta Albino desde Cipolletti a <strong>elDiarioAR</strong>,<strong> </strong>del otro lado del tel&eacute;fono. El poder solo supo responder con balas. La muerte de la joven despert&oacute; una poblada que oblig&oacute; a los efectivos de seguridad a ser rescatados por colectivos y camionetas de las empresas petroleras. En las piedras de ingreso a la ciudad hubo quienes escribieron <strong>&ldquo;Cutral Co 2 - Gendarmer&iacute;a 0&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso qued&oacute; impune: nunca se supo qui&eacute;n fue el polic&iacute;a que dispar&oacute; la bala que mat&oacute; a Teresa Rodr&iacute;guez. Apenas hubo un resarcimiento econ&oacute;mico a su familia. Actualmente solo vive su padre, de cerca de los 90 a&ntilde;os. Uno de sus tres hijos tambi&eacute;n muri&oacute; hace poco. Hoy hay un monolito en su memoria en Cutral Co y varias organizaciones populares incluso de Buenos Aires llevan su nombre. El gremio de docentes neuquinos ATEN y agrupaciones sociales locales suelen realizar actos cada a&ntilde;o. &ldquo;La memoria permanece pero la gente se olvida &ndash;reflexiona Albino a la distancia&ndash;. Como las tragedias son dolorosas, la gente no quiere reconocer lo que nos pas&oacute;. La memoria est&aacute; como dormida. Todo el sistema se encarga de adormecerla&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02d21dd4-5738-488c-beb8-c601f70cb000_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02d21dd4-5738-488c-beb8-c601f70cb000_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02d21dd4-5738-488c-beb8-c601f70cb000_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02d21dd4-5738-488c-beb8-c601f70cb000_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02d21dd4-5738-488c-beb8-c601f70cb000_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02d21dd4-5738-488c-beb8-c601f70cb000_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/02d21dd4-5738-488c-beb8-c601f70cb000_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los padres de Teresa Rodríguez, en un homenaje a su memoria en Cutral Co en 2019."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los padres de Teresa Rodríguez, en un homenaje a su memoria en Cutral Co en 2019.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Hay un hilo rojo que conecta los Cutralcazo &ndash;y la historia tr&aacute;gica de Teresa Rodr&iacute;guez&ndash; con el piquete que puede cortar la avenida 9 de Julio, a la altura del Obelisco porte&ntilde;o, cualquier d&iacute;a de la semana. Tienen como tel&oacute;n de fondo la crisis cr&oacute;nica del pa&iacute;s y, ante eso, el m&eacute;todo de ocupar el espacio p&uacute;blico para visibilizar un problema y su demanda al Estado. Sin embargo, <strong>su vigencia a trav&eacute;s de estos a&ntilde;os es una moneda de dos caras: demuestra su relativa efectividad, pero tambi&eacute;n sus propias limitaciones.</strong> Que el &ldquo;fin de los piquetes&rdquo; sea una propuesta taquillera para <strong>Javier Milei </strong>revela que hay una tensi&oacute;n social subyacente no saldada entre los que protestan y los afectados por el corte de tr&aacute;nsito. Todo, es parte de la democracia.
    </p><h3 class="article-text"><strong>De las ollas populares a un D&rsquo;El&iacute;a &ldquo;vestido de piquetero&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        El piquete naci&oacute; de la necesidad de los desocupados de los 90, impedidos de hacer huelga. De ah&iacute; los casos de Cutral C&oacute; y, en paralelo, de Tartagal y Mosconi, en Salta. Tuvo su apogeo en el Argentinazo del 2001, bajo la consigna &ldquo;piquete y cacerola, la lucha es una sola&rdquo; que uni&oacute; a sectores de clase media y baja, y el imaginario colectivo los asocia hoy principalmente con las organizaciones que aglutinan a beneficiarios de los planes sociales. Pero su trama es m&aacute;s compleja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como ex ministro de Desarrollo Social y actual diputado oficialista, <strong>Daniel Arroyo</strong> identifica cinco momentos en el proceso hist&oacute;rico del piquete en estos 40 a&ntilde;os de democracia. <strong>El primero est&aacute; marcado por el surgimiento de las ollas populares durante la hiperinflaci&oacute;n de los &lsquo;80</strong>. &ldquo;Era gente que sal&iacute;a de sus casas porque no hab&iacute;a para comer. Se organiza la protesta de manera comunitaria, pero no ocupan todav&iacute;a el espacio p&uacute;blico como piquete en s&iacute;&rdquo;, plantea el legislador del Frente de Todos. <strong>El segundo ya son las protestas de Neuqu&eacute;n y Salta</strong>, con un cambio fundamental porque se corre el eje alimentario: &ldquo;Son personas que tuvieron trabajos formales, con experiencia y hasta con salarios altos, que hacen visible su reclamo de empleo ocupando espacio p&uacute;blico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El tercer hito que marca es la crisis generalizada del 2001.</strong> M&aacute;s all&aacute; de la represi&oacute;n del 19 y 20 de diciembre y los casos de Maximiliano Kosteki y Dar&iacute;o Santill&aacute;n en 2002, fueron simb&oacute;licos en el devenir del movimiento piquetero las protestas de <strong>Luis D&rsquo;El&iacute;a</strong> y <strong>Juan Carlos Alderete</strong> en La Matanza, coraz&oacute;n del conurbano. Derivaron luego en la implementaci&oacute;n de los primeros planes sociales. &ldquo;Es la visibilizaci&oacute;n de los pobres &ndash;entiende Arroyo&ndash;. El n&uacute;cleo del problema tiene que ver con la crisis m&aacute;s profunda y la falta concreta de dinero&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su cuarto momento es &ldquo;el piquete como concepto de protesta de sectores medios&rdquo;</strong>, dice el legislador: problemas sectoriales generan la ocupaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico para hacerlo visible y que los medios de comunicaci&oacute;n lo expongan. El ejemplo m&aacute;s com&uacute;n son los cortes de calles por la falta de luz durante el verano. Y <strong>el quinto es el que est&aacute; sintetizado en la ocupaci&oacute;n de la avenida 9 de Julio</strong>, en el microcentro porte&ntilde;o. &ldquo;Es gente que hace changas, pero a la que no le alcanza. Tiene que ver con problemas de ingresos y el precio de los alimentos&rdquo;, dice Arroyo.
    </p><p class="article-text">
        En su libro <em>El Nudo </em>(Planeta, 2023), el periodista-historiador <strong>Carlos Pagni</strong> hace hincapi&eacute; en que la caracter&iacute;stica del piquete est&aacute; en <strong>la ocupaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico y la reacci&oacute;n que tiene el Estado</strong>. &ldquo;Este fen&oacute;meno instal&oacute; una novedad que despu&eacute;s se estabiliz&oacute;: una nueva forma de utilizaci&oacute;n pol&iacute;tica del espacio p&uacute;blico, sobre todo por el corte de calles y de rutas, y su derivaci&oacute;n inevitable, un debate eterno sobre la capacidad y la legitimidad del Estado para reprimir&rdquo;, escribe.
    </p><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n entre esos rasgos distintivos marcaron su derrotero hist&oacute;rico. Si Cutral C&oacute; y Tartagal fueron reprimidos, el modo en que se levant&oacute; la protesta del conurbano al calor del 2001 abri&oacute; una cu&ntilde;a en la relaci&oacute;n piquete-Estado. &ldquo;En Neuqu&eacute;n y Salta los cagaron a palos y no les dieron nada. <strong>El primer gran triunfo fue en La Matanza. </strong>Fue la primera derrota de un gobierno con un movimiento piquetero&rdquo;, asegura <strong>Luis D&rsquo;El&iacute;a</strong> a <strong>elDiarioAR</strong>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0826dfaa-a820-4d3d-b66f-284aa372eb62_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0826dfaa-a820-4d3d-b66f-284aa372eb62_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0826dfaa-a820-4d3d-b66f-284aa372eb62_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0826dfaa-a820-4d3d-b66f-284aa372eb62_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0826dfaa-a820-4d3d-b66f-284aa372eb62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0826dfaa-a820-4d3d-b66f-284aa372eb62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0826dfaa-a820-4d3d-b66f-284aa372eb62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="D&#039;Elía, Solá, Bullrich, Balestrini y Alderete, durante el histórico conflicto conocido como El Matanzazo, previo al estallido de la crisis del 2001."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                D&#039;Elía, Solá, Bullrich, Balestrini y Alderete, durante el histórico conflicto conocido como El Matanzazo, previo al estallido de la crisis del 2001.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La important&iacute;sima ruta 3 estuvo cortada 19 d&iacute;as, lo que puso en tensi&oacute;n todo el sistema pol&iacute;tico: desde el intendente peronista Alberto Balestrini, al gobernador bonaerense Carlos Ruckauf y al presidente radical Fernando de la R&uacute;a, con Patricia Bullrich como ministra de Trabajo. La protesta se levant&oacute; con la creaci&oacute;n de un programa de empleo en cooperativas, gen de los planes sociales. &iquest;Por qu&eacute; no los reprimieron? &ldquo;Porque ten&iacute;amos un acuerdo con el peronismo muy fuerte&rdquo;, afirma D&rsquo;El&iacute;a, entonces concejal matancero por el Frepaso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El brote de los piquetes surgi&oacute; a los m&aacute;rgenes del peronismo, que termin&oacute; abraz&aacute;ndolos para contener el conflicto social que dej&oacute; el estallido del 2001. D&rsquo;El&iacute;a a&uacute;n recuerda que el d&iacute;a que jur&oacute; N&eacute;stor Kirchner como presidente fue sentado entre el por entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, y el jefe del Ej&eacute;rcito, el general Ricardo Brinzoni. Seg&uacute;n rescata Pagni en su libro, <strong>Kirchner le pidi&oacute; a D&rsquo;El&iacute;a que al acto fuera &ldquo;vestido de piquetero&rdquo;.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En Neuquén y Salta los cagaron a palos y no les dieron nada. El primer gran triunfo fue en La Matanza. Fue la primera derrota de un gobierno con un movimiento piquetero</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis D&#039;Elía</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>P&eacute;rsico y la cocina de un piquete trosko&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Una de las derivas que tuvo el movimiento piquetero en los 2000 fue esa alianza entre el kirchnerismo y las agrupaciones de extracci&oacute;n m&aacute;s peronista. El caso emblem&aacute;tico es <strong>el Movimiento Evita de Emilio P&eacute;rsico</strong>, la agrupaci&oacute;n de base m&aacute;s importante del oficialismo actual, punta de lanza de la UTEP, donde tambi&eacute;n participan otras organizaciones como <strong>Somos-Barrios de Pie de Daniel Men&eacute;ndez, el MTE de Juan Grabois y la Corriente Clasista y Combativa de Alderete.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con el gremio de la llamada &ldquo;econom&iacute;a popular&rdquo; las organizaciones oficialistas buscaron correrse del mote de &ldquo;piqueteros&rdquo; y representar al universo de m&aacute;s de diez millones de personas que est&aacute;n fuera del sistema: los informales, los que hacen changas, los cartoneros. Conviven con la fuerte contradicci&oacute;n de que son &ldquo;juez y parte&rdquo;: P&eacute;rsico es el encargado de administrar los planes sociales en la Secretar&iacute;a de Econom&iacute;a Social en el ministerio de Desarrollo y, a su vez, el Evita es la agrupaci&oacute;n con mayor cantidad de beneficiarios. Con todo, siendo oficialistas fueron una malla de contenci&oacute;n para evitar que el conflicto social escale contra el Gobierno actual y su inflaci&oacute;n anual de tres d&iacute;gitos. <strong>Ahora est&aacute;n aportando &ldquo;desde abajo&rdquo; una gran cantidad de votos a Sergio Massa.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero el derrotero del piquete como m&eacute;todo de protesta deriv&oacute; tambi&eacute;n en el desarrollo de un n&uacute;cleo de organizaciones combativas que lo siguen reivindicando. <strong>La izquierda vern&aacute;cula la entiende como una acci&oacute;n de lucha de la clase obrera contra el sistema capitalista. </strong>Por eso sus organizaciones sociales crearon como contraparte a la UTEP la Unidad Piquetera: acusan a las organizaciones kirchneristas de haber sido &ldquo;cooptadas&rdquo; y las caracterizan como &ldquo;cooperativas de flexibilizaci&oacute;n laboral&rdquo;. En su conflicto permanente con la gesti&oacute;n de los planes sociales, el trotskista Polo Obrero es su caso m&aacute;s emblem&aacute;tico, aunque tambi&eacute;n participan otras banderas, como alguna de las variantes del Movimiento Teresa Rodr&iacute;guez, recuperando el legado del Cutralcazo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo no descanso un minuto, quedo destruido, con lo cual cada vez me cuesta más. Pero tenemos que seguir haciendo esto porque los problemas no se resuelven: el hambre y la falta de trabajo siguen</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eduardo Belliboni</span>
                                        <span>—</span> Polo Obrero
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El movimiento piquetero es la creaci&oacute;n m&aacute;s genuina de la clase obrera y de las masas explotadas argentinas en los &uacute;ltimos veinticinco a&ntilde;os&rdquo;, se lee en el libro <em>Una historia del movimiento piquetero </em>(Rumbos, 2022), de Luis Oviedo, quien fue dirigente del Polo Obrero. &ldquo;El piquete es una medida de lucha. Da la posibilidad de un recurso colectivo para que se atiendan los reclamos de aquellos que est&aacute;n pasando hambre, que tienen falta acceso a un nuevo trabajo, o necesitan de protecci&oacute;n. Choca con la idea del s&aacute;lvese quien pueda, del individualismo&rdquo;, explica a <strong>elDiarioAR </strong>Guillermo Kane, legislador bonaerense del PO en el Frente de Izquierda-Unidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La cocina del piquete permite observar que su organizaci&oacute;n requiere una maquinaria aceitada. Eduardo &ldquo;Chiquito&rdquo; Belliboni</strong>, uno de los m&aacute;ximos referente del PO, detalla que para cada movilizaci&oacute;n hay en la previa asambleas de discusi&oacute;n y organizaci&oacute;n: con la votaci&oacute;n de un plan de lucha, se determina el transporte, la seguridad, la comida, quien lleva las banderas, las carpas &ndash;si se decidi&oacute; pernoctar&ndash; y hasta la lista de participantes &ndash;se evita &ldquo;que nadie se pierda&rdquo;, porque quienes viven en los barrios populares del conurbano no suelen viajar a diario al microcentro porte&ntilde;o&ndash;. Tambi&eacute;n hay reglas claras: no se puede beber alcohol, fumar ni mucho menos drogarse. Incluso hay un sistema de rondas internas de control y hasta recomiendan no mirar a los automovilistas a la cara para evitar escenas de tensi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El esfuerzo f&iacute;sico es enorme, y lo admite el propio Belliboni. &ldquo;Yo no descanso un minuto, quedo destruido, con lo cual cada vez me cuesta m&aacute;s. Y tengo 64 a&ntilde;os. Siempre que termino una jornada larga pienso que no hacemos m&aacute;s nada por un tiempo, pero a los pocos d&iacute;as ya me doy cuenta que tenemos que seguir haciendo esto, que tengo que ir a una asamblea porque los problemas no se resuelven: el hambre y la falta de trabajo siguen&rdquo;, apunta a <strong>elDiarioAR</strong>. Belliboni recuerda que una vez recibi&oacute; un particular elogio de P&eacute;rsico por una masiva movilizaci&oacute;n al puente Pueyrred&oacute;n: &ldquo;Es el hambre&rdquo;, le explic&oacute; &ldquo;Chiquito&rdquo;, a lo que el jefe del Evita lo retruc&oacute; con una chicana: <strong>&ldquo;No, eso es organizaci&oacute;n&rdquo;.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d33a8f60-7097-475c-8be3-3b7801c0b4b8_source-aspect-ratio_50p_1084467.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d33a8f60-7097-475c-8be3-3b7801c0b4b8_source-aspect-ratio_50p_1084467.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d33a8f60-7097-475c-8be3-3b7801c0b4b8_source-aspect-ratio_75p_1084467.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d33a8f60-7097-475c-8be3-3b7801c0b4b8_source-aspect-ratio_75p_1084467.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d33a8f60-7097-475c-8be3-3b7801c0b4b8_source-aspect-ratio_default_1084467.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d33a8f60-7097-475c-8be3-3b7801c0b4b8_source-aspect-ratio_default_1084467.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d33a8f60-7097-475c-8be3-3b7801c0b4b8_source-aspect-ratio_default_1084467.jpg"
                    alt="En mayo pasado, columnas de la opositora Unidad Piquetera y la oficialista UTEP confluyeron en una masiva movilización frente a Desarrollo Social por mejoras en los planes sociales."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En mayo pasado, columnas de la opositora Unidad Piquetera y la oficialista UTEP confluyeron en una masiva movilización frente a Desarrollo Social por mejoras en los planes sociales.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text"><strong>Milei y el futuro en las calles</strong></h3><p class="article-text">
        El dilema actual del m&eacute;todo de protesta es que su repetici&oacute;n genera una tensi&oacute;n entre quienes cortan la calle y quienes sufren el corte. En 2022 hubo, seg&uacute;n datos extraoficiales, cerca de diez mil piquetes en todo el pa&iacute;s. <strong>La competitiva de La Libertad Avanza ante el balotaje demuestra que ha sabido conectar con cierto hartazgo social. Sobre ese fleje es que lograron generar r&eacute;dito pol&iacute;tico las propuestas de mano dura de Milei o Bullrich. </strong>El libertario Ramiro Marra lleg&oacute; a presentar un proyecto de ley para prohibir piquetes en la Capital y hasta cre&oacute; el MAPA: Movimiento Antipiquetero Argentino. Lo que tapa la estrategia reaccionaria de criminalizaci&oacute;n de la protesta social es el problema de fondo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre que hay una protesta, hay un problema detr&aacute;s. Puede haber inter&eacute;s pol&iacute;tico, pero hay un problema. Hacer de cuenta que no hay un problema, es un error. Por eso no hay que cortar nunca el di&aacute;logo: nadie puede resolver nada a lo bestia&rdquo;, afirma Arroyo. &ldquo;En sus m&aacute;s de 25 a&ntilde;os de recorrido el piquete tiene que enfrentar ese problema: c&oacute;mo aporta y contribuye a generar una alternativa pol&iacute;tica que permita no ya estar peleando por un plato de comida o por la asistencia social, sino transformando una realidad que es muy dura. Pero si pretenden tocar los derechos hist&oacute;ricos de los trabajadores, creo que podemos terminar en una nueva rebeli&oacute;n popular&rdquo;, advierte Kane.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si finalmente Milei alcanza el poder y a sus consignas represivas le agrega la profundizaci&oacute;n del deterioro econ&oacute;mico-social por sus pol&iacute;ticas ultraliberales, es probable que no tarde en surgir nuevamente una oposici&oacute;n popular, como lo demuestran las historias del Cutralcazo o el 2001. El piquete revela un d&eacute;ficit en estos 40 a&ntilde;os de democracia en la resoluci&oacute;n de problemas p&uacute;blicos, pero a la vez es una manera de generar sentido de pertenencia y de colectividad en el espacio p&uacute;blico. <strong>As&iacute; como nadie hace un piquete en soledad, la democracia tambi&eacute;n se hace en la calle.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>MC/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mauricio Caminos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2023/piquetes-cutralcazo-teresa-rodriguez-desafio-reaccionario-milei-calle_1_10675757.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Nov 2023 03:01:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a0cf172d-6b1c-4e8c-99bc-97639599e36d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084466.jpg" length="2696072" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a0cf172d-6b1c-4e8c-99bc-97639599e36d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084466.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2696072" width="4128" height="2322"/>
      <media:title><![CDATA[Piquetes: Del Cutralcazo y Teresa Rodríguez, al desafío reaccionario de Milei con la calle]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a0cf172d-6b1c-4e8c-99bc-97639599e36d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084466.jpg" width="4128" height="2322"/>
      <media:keywords><![CDATA[piquetes,Piqueteros,40 años de democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los años que nos deben]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/anos-deben_129_10672438.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52f4db7d-bcc4-475e-8f12-b5e89402ded2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los años que nos deben"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Argentina es una sociedad más justa por los derechos peleados y conquistados por la agenda del colectivo LGTBI+ y eso es reconocido a nivel mundial. Sin embargo, mientras en 1983 el resto de la sociedad disfrutaba de la fiesta democrática, las diversidades tuvieron que esperar años y transitar muchas más luchas para dejar de ser perseguidas.</p><p class="subtitle">Un país siempre en llamas</p></div><p class="article-text">
        Las lesbianas, las travestis, los putos, las personas trans y bisexuales, no nacimos un 10 de diciembre de 1983. Por el contrario, miles de miles de nosotros, ven&iacute;amos resistiendo con nuestro Eros deseante la represi&oacute;n social que los militares impusieron. Antes, otros tambi&eacute;n lo hicieron contra iguales represiones, aunque algunas de estas no llevaran gorra sino banda presidencial.
    </p><p class="article-text">
        Mediando la dictadura del `76 mi cuerpo fue anim&aacute;ndose a un estallido adolescente que enfrentaba la normatividad de aquella sociedad. Mis primeras experiencias sexuales fueron en las <em>teteras</em>, que no eran otra cosa que ba&ntilde;os de estaciones de trenes, de alg&uacute;n bar o de las casas de comida r&aacute;pida, acompa&ntilde;ado por el <em>yire</em> por la avenida Santa Fe, la plaza San Pedro Telmo, la avenida Corrientes o los alrededores de la Plaza de los Dos Congresos.
    </p><p class="article-text">
        Comenc&eacute; a caminar sobre los pasos de otros como yo, que antes del horror genocida de Videla y sus c&oacute;mplices, tambi&eacute;n caminaron clandestinamente. No los conoc&iacute;, pero dejaron una huella de audacia, provocadora, que no se borr&oacute; a&uacute;n expuesta a miles de peligros, para que otros en el futuro la continuemos, y otros -que nosotros ya no veremos- la ensanchen. Mariposas y colibr&iacute;s buscando libertad en un vuelo de muchos a&ntilde;os, cuando las palabras no se dec&iacute;an, camufladas en la necesaria oscuridad protectora de la identidad, la orientaci&oacute;n sexual y el deseo prohibido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bef4dd79-755b-43e0-b2ee-5741b5c67a2e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bef4dd79-755b-43e0-b2ee-5741b5c67a2e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bef4dd79-755b-43e0-b2ee-5741b5c67a2e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bef4dd79-755b-43e0-b2ee-5741b5c67a2e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bef4dd79-755b-43e0-b2ee-5741b5c67a2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bef4dd79-755b-43e0-b2ee-5741b5c67a2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bef4dd79-755b-43e0-b2ee-5741b5c67a2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ilse Fuskova, Lohana Berkins, Pedro Paradiso Sottile y Carlos Jáuregui, en una foto de 1996, en Rosario."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ilse Fuskova, Lohana Berkins, Pedro Paradiso Sottile y Carlos Jáuregui, en una foto de 1996, en Rosario.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Aun en contra de todo y de todos, lo que reconocemos hoy como personas LGTBI+ encontraron su lugar en el mundo en esa patria expulsante que los pari&oacute;, pero desconoci&eacute;ndolos, los conden&oacute; a la verg&uuml;enza, al dolor y en muchos casos al exilio y la muerte.
    </p><p class="article-text">
        Ese 10 de diciembre cuando asumi&oacute; la presidencia de la Argentina el doctor <strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</strong>, la esperanza renaci&oacute;. Se abri&oacute; de par en par una ventana de derechos para much&iacute;simos sectores sociales del pa&iacute;s. Pero<strong> las lesbianas, las travestis, los putos, las personas trans y bisexuales no estuvimos invitados a la fiesta</strong>. Las mariposas y los colibr&iacute;s otra vez quedamos en la jaula, como tantas veces, en tantos momentos hist&oacute;ricos y pol&iacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        Escribi&oacute;<strong> Carlos J&aacute;uregui</strong> &ldquo;<em>los estados contempor&aacute;neos han&nbsp;intentado&nbsp;imponer&nbsp;-con distintos grados de &eacute;xito- un modelo &uacute;nico de relaci&oacute;n, para lo que han necesitado legislar el comportamiento sexual&rdquo;</em> . <strong>Los edictos policiales y la ley de averiguaci&oacute;n de antecedentes hab&iacute;an sido pensados como herramientas higienistas de la naci&oacute;n heterosexual que proclama la existencia de&nbsp;dos&nbsp;sexos </strong>y&nbsp;dos&nbsp;g&eacute;neros a los que hay que proteger a trav&eacute;s del control de la justicia, la medicina y la psiquiatr&iacute;a. Todo lo que anduviera por fuera de esta <em>normalidad</em> deb&iacute;a ser castigado con estos mecanismos que se mantuvieron intocables bajo la gozosa mirada de <strong>Antonio Troccoli,</strong> ministro del Interior en el gabinete de Alfons&iacute;n, que consideraba a la homosexualidad una enfermedad y afirmaba que iba a tratarnos como tal: enfermos&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-psdcFDRM78E-5626', 'youtube', 'psdcFDRM78E', document.getElementById('yt-psdcFDRM78E-5626'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-psdcFDRM78E-5626 src="https://www.youtube.com/embed/psdcFDRM78E?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Pero, &iquest;cu&aacute;l era la justificaci&oacute;n ideol&oacute;gica de sus palabras? Seg&uacute;n Jorge Salessi, <em>&ldquo;Las definiciones de contravenciones de los C&oacute;digos y Edictos policiales eran le&iacute;das y construidas arbitrariamente y serv&iacute;an para instalar, regular y reforzar por medio de la polic&iacute;a normas de respetabilidad y comportamiento burgu&eacute;s entre las clases medias en formaci&oacute;n. Los C&oacute;digos y Edictos que defin&iacute;an contravenciones policiales rigieron en Buenos Aires desde 1870 aproximadamente. Pero en los &uacute;ltimos a&ntilde;os del siglo diecinueve y los primeros del siglo veinte se hicieron evidentes un aumento considerable y una mayor especificaci&oacute;n de regulaciones utilizadas para vigilar y controlar los espacios del ocio, las reuniones y formas de entretenimiento de las clases bajas y del movimiento obrero.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en la democracia con la <em>&ldquo;que se come, se educa, se cura&rdquo;</em>, la libertad de las lesbianas, las travestis, los putos, las personas trans y bisexuales no era parte del discurso. <strong>Los edictos policiales quedaron intactos y activos,</strong> el Art&iacute;culo 2&deg; F que se&ntilde;alaba como objeto de detenci&oacute;n a <em>&ldquo;los que se exhibieren en la v&iacute;a p&uacute;blica con ropas del sexo contrario&rdquo;</em> era el m&aacute;s utilizado para detener a las personas trans y travestis, y el Art&iacute;culo 2&ordm; H <em>&ldquo;a las personas de uno u otro sexo que p&uacute;blicamente incitaren o se ofrecieren al acto carnal&rdquo;</em> daba marco legal para las detenciones en la v&iacute;a p&uacute;blica o en locales de ocio, mayoritariamente a putos, pero tambi&eacute;n a lesbianas. El brazo ejecutor fueron sobre todo las <em>eficientes</em> comisar&iacute;as 17 y 19 de Barrio Norte, y la corrupta y lumpen divisi&oacute;n Moralidad de la Polic&iacute;a Federal m&aacute;s interesada en las coimas que en el <em>orden democr&aacute;tico</em>. Dos de los cabecillas de la esforzada represi&oacute;n a las identidades no heterosexuales eran el comisario Benito Mola (al que apodaban &ldquo;Benito el terrible&rdquo;) y el oficial principal D&iacute;az (al que apodaban &ldquo;Chupete&rdquo;), justos &eacute;mulos del tristemente recordado comisario Margaride, de larga trayectoria represiva ejercida bajo la presidencia de Guido, la dictadura de Ongan&iacute;a y el &uacute;ltimo gobierno de Per&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esa democracia, la que no nos consideraban ni siquiera algo, tuvo que ser zarandeada por las primeras organizaciones activistas, que denunciamos la represi&oacute;n, creamos comunidad, e intentamos lograr un v&iacute;nculo con aquellos que nos deb&iacute;an la protecci&oacute;n constitucional y legal; principalmente partidos pol&iacute;ticos, el Poder Legislativo y el Ejecutivo, pero tambi&eacute;n los organismos de Derechos Humanos a quienes consider&aacute;bamos nuestros aliados naturales. La tarea no fue nada f&aacute;cil. Es m&aacute;s, por momentos fue frustrante, algunos directamente nos discriminaban, otros ni siquiera entend&iacute;an qu&eacute; quer&iacute;amos, otros nos subvaloraban, otros sencillamente nos cerraron la puerta en la cara, desconoci&eacute;ndonos una vez m&aacute;s. Los primeros y escasos apoyos del mundo de la pol&iacute;tica fueron m&aacute;s personales que program&aacute;ticos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9058f095-9b2d-4e23-8f24-31a32f2ec553_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9058f095-9b2d-4e23-8f24-31a32f2ec553_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9058f095-9b2d-4e23-8f24-31a32f2ec553_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9058f095-9b2d-4e23-8f24-31a32f2ec553_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9058f095-9b2d-4e23-8f24-31a32f2ec553_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9058f095-9b2d-4e23-8f24-31a32f2ec553_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9058f095-9b2d-4e23-8f24-31a32f2ec553_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Carlos Jaúregui en la segunda marcha del orgullo que se realizó en Buenos Aires, en 1993."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Carlos Jaúregui en la segunda marcha del orgullo que se realizó en Buenos Aires, en 1993.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A pesar de la escasa receptividad nos organizamos de m&uacute;ltiples formas, construimos y nos separamos, discutimos, debatimos y ajustamos estrategias. Empezamos a salir a las calles. Mientras tanto llor&aacute;bamos a las primeras v&iacute;ctimas del sida, amigos, novios, amantes, compa&ntilde;eros, conocidos, extra&ntilde;os. Nos dimos a conocer exigiendo derechos, reclamando contra la represi&oacute;n. No fuimos populares entre muchas personas LGTBI+ de aquellos a&ntilde;os. El machismo y la misoginia salpicaba a toda la sociedad. Ni que hablar del rechazo que sufrieron much&iacute;simas compa&ntilde;eras travestis y trans sin las cuales las primeras marchas del Orgullo no hubieran sido lo mismo. Vuelvo a citar a Carlos J&aacute;uregui, quien sol&iacute;a decir que &ldquo;<em>el movimiento debe tener cuatro patas: gays, lesbianas, travestis y transexuales. Si una pata faltaba, el movimiento se ven&iacute;a abajo&rdquo;. </em>Hoy, cuando todo lo que se logr&oacute; puede estar en peligro ante el avance reaccionario mundial y nacional, es claro que un colectivo LGTBI+ fuerte y diverso es la mejor barrera de contenci&oacute;n a los anti derechos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;les fueron nuestros logros y cu&aacute;ndo dejamos de ser ciudadan&iacute;a de segunda? El primer hito de nuestro colectivo es cuando se empiezan a multiplicar las organizaciones y se crean diferentes grupos de putos, lesbianas, travestis, personas trans y bisexuales. Luego<strong> la organizaci&oacute;n de la Primera Marcha del Orgullo en 1992 convocada por siete organizaciones</strong> (entre ellas Gays DC que integr&aacute;bamos varios activistas que hab&iacute;amos roto con la CHA como Carlos J&aacute;uregui, C&eacute;sar Cigliutti, Marcelo Ferreyra, Luis Bigli&eacute;, Ricardo Gonz&aacute;lez, Juan Pablo Fern&aacute;ndez, Alejandro Modarelli y quien escribe). En medio, como si faltara valor, <strong>querellamos por discriminaci&oacute;n al Cardenal Primado de la Argentina, Monse&ntilde;or Quarraccino.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="José Luis Navarro  y Miguel Calefato, la primera pareja que estrenó el matrimonio igualitario en 2010."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                José Luis Navarro  y Miguel Calefato, la primera pareja que estrenó el matrimonio igualitario en 2010.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En 1994 con la reforma de la Constituci&oacute;n Nacional se dota de autonom&iacute;a a la ciudad de Buenos Aires, la cual necesita crear sus leyes. La primera, una Constituci&oacute;n propia. Para ello se abre un sistema de participaci&oacute;n ciudadana que acerc&oacute; propuestas. Sobre una idea de J&aacute;uregui, el equipo de abogados de Gays DC elabor&oacute; un documento que se presentar&iacute;a ante la&nbsp;Asamblea Estatuyente&nbsp;de la ciudad, que comenzaba a sesionar el 19 de julio de 1996. Lo deb&iacute;an discutir los integrantes de esa Asamblea, aprobar e incorporar a la Constituci&oacute;n. Fue uno de los procesos activistas que m&aacute;s apoyo recibi&oacute; de la ciudadan&iacute;a, referentes culturales y diversas personalidades de la pol&iacute;tica y la sociedad. Ya no est&aacute;bamos tan solos.
    </p><p class="article-text">
        Lo que pretend&iacute;amos era que la ciudad protegiera constitucionalmente el derecho a ser diferente y que por ser diferente ning&uacute;n ciudadano fuera discriminado. En un principio el ala conservadora que encabezaba<strong> Carlos Ruckauf</strong> estaba completamente en contra. Fue un trabajo arduo de convencimiento, donde el colectivo LGTBI+ no ces&oacute; en sus intenciones.
    </p><p class="article-text">
        El 20 de agosto de 1996 muere Carlos J&aacute;uregui, diez d&iacute;as despu&eacute;s la Asamblea Estatuyente aprueba por unanimidad lo que se conoce como <strong>cl&aacute;usula antidiscriminatoria</strong>, que en realidad es el Art&iacute;culo 11 de la Constituci&oacute;n de la Ciudad de Buenos Aires que dice que, <em>&ldquo;Todas las personas tienen id&eacute;ntica dignidad y son iguales ante la ley. Se reconoce y garantiza el derecho a ser diferente, no admiti&eacute;ndose discriminaciones que tiendan a la segregaci&oacute;n por razones o con pretexto de raza, etnia, g&eacute;nero, orientaci&oacute;n sexual, edad, religi&oacute;n, ideolog&iacute;a, opini&oacute;n, nacionalidad, caracteres f&iacute;sicos, condici&oacute;n psicof&iacute;sica, social, econ&oacute;mica o cualquier circunstancia que implique distinci&oacute;n, exclusi&oacute;n, restricci&oacute;n o menoscabo. La Ciudad promueve la remoci&oacute;n de los obst&aacute;culos de cualquier orden que, limitando de hecho la igualdad y la libertad, impidan el pleno desarrollo de la persona y la efectiva participaci&oacute;n en la vida pol&iacute;tica, econ&oacute;mica o social de la comunidad&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Un sue&ntilde;o en vida de Carlos que no pudo ver realizado, pero que signific&oacute; el primer gran logro de jurisprudencia en la Argentina para pensar todas las leyes del &aacute;mbito provincial o nacional que se conquistaron en las d&eacute;cadas posteriores como la Ley de Matrimonio para personas del mismo sexo, la Ley de Identidad de G&eacute;nero, el Ley de Cupo Laboral Trans, o la Ley de Fertilizaci&oacute;n Asistida, entre otras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8090b8f4-fd69-4660-821d-00de667db08f_16-9-aspect-ratio_50p_1084468.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8090b8f4-fd69-4660-821d-00de667db08f_16-9-aspect-ratio_50p_1084468.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8090b8f4-fd69-4660-821d-00de667db08f_16-9-aspect-ratio_75p_1084468.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8090b8f4-fd69-4660-821d-00de667db08f_16-9-aspect-ratio_75p_1084468.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8090b8f4-fd69-4660-821d-00de667db08f_16-9-aspect-ratio_default_1084468.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8090b8f4-fd69-4660-821d-00de667db08f_16-9-aspect-ratio_default_1084468.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8090b8f4-fd69-4660-821d-00de667db08f_16-9-aspect-ratio_default_1084468.jpg"
                    alt="El Congreso de la Nación con los colores de la diversidad para celebrar un nuevo aniversario de la sanción de la ley de matrimonio igualitario."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Congreso de la Nación con los colores de la diversidad para celebrar un nuevo aniversario de la sanción de la ley de matrimonio igualitario.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En 40 a&ntilde;os de democracia las lesbianas, las travestis, los putos, las personas trans y bisexuales hemos aportado much&iacute;simo para su consolidaci&oacute;n, mejora y profundizaci&oacute;n. <strong>La Argentina tambi&eacute;n es una sociedad m&aacute;s justa por los derechos peleados y conquistados por la agenda del colectivo LGTBI+ y eso es reconocido a nivel mundial.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero la democracia nos debe los a&ntilde;os en donde fuimos ciudadan&iacute;a de segunda. Que los vivimos sin derechos, bajo leyes anticonstitucionales represivas, donde el Estado no reconoc&iacute;an nuestra identidad ni proteg&iacute;a nuestra orientaci&oacute;n sexual, ni nuestra forma de amar, ni el derecho a garantizar legalmente nuestras familias.<strong> Tiempos donde quienes vivimos con VIH tuvimos que exigir por nuestras vidas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o de este momento es proteger la democracia, los derechos conquistados, avanzar en lo que falta, exigir las leyes que nos deben, garantizar la protecci&oacute;n de las infancias LGTBI+, hacer cumplir la aplicaci&oacute;n real de la Ley de Educaci&oacute;n Sexual Integral en todas las escuelas y colegios del territorio, y sobre todo no dar ni un solo paso atr&aacute;s. Para ello debemos estar muy alertas y saber que nuestro mayor poder reside en las calles, con nuestros reclamos, pero tambi&eacute;n con nuestra alegr&iacute;a, y celebr&aacute;ndonos orgullosos de ser lo que queremos ser. Celebrarnos, s&iacute;, que mucho nos ha costado llegar hasta ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>GP/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Pecoraro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/anos-deben_129_10672438.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Nov 2023 03:01:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/52f4db7d-bcc4-475e-8f12-b5e89402ded2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="9118872" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/52f4db7d-bcc4-475e-8f12-b5e89402ded2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9118872" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los años que nos deben]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/52f4db7d-bcc4-475e-8f12-b5e89402ded2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,Comunidad Homosexual Argentina (CHA),Homosexualidad,LGBTIQ+,Discriminación,40 años de democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rock y política, la victoria de la domesticación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/rock-politica-victoria-domesticacion_129_10657725.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59fc639f-b223-4dc0-8dec-1cbff550ed8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rock y política, la victoria de la domesticación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una banda de sonido, con malos entendidos y confusos entreveros incluidos, que arranca con el complejo final de la dictadura y llega a hoy con un presente de sentidos deflacionados.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Las crisis en espiral descendente de estos 40 a&ntilde;os tuvo quien <em>cante la justa</em>? &iquest;Acaso la m&uacute;sica pudo puntuar este declive que amenaza ser abismo? &iquest;Cu&aacute;les son, por ejemplo, las lecturas que el rock dej&oacute; en estas d&eacute;cadas jalonadas por sucesos estremecedores? &iquest;Qu&eacute; informar&aacute; su repertorio a un historiador del futuro que avizoramos ruina sobre ruina?
    </p><p class="article-text">
        Rock y pol&iacute;tica, entonces. Digamos de entrada que esta es una historia abreviada de malos entendidos y confusos entreveros. Antes de pensarlos, una an&eacute;cdota necesaria de otras latitudes. Hablo de <strong>Frank Zappa</strong> y su aterrizaje en Praga, el 20 de enero de 1990. Apenas asumido, el presidente de Checoslovaquia, <strong>V&aacute;clav Havel</strong> lo hab&iacute;a invitado en calidad fan y para tributarle un agradecimiento en nombre del nuevo Gobierno. <strong>The Mothers</strong> hab&iacute;a sido una fuente inspiradora de la disidencia pol&iacute;tica, con <em>The Plastic People Of The Universe</em> a la cabeza. Y ah&iacute; estaba Zappa, despu&eacute;s de la llamada Revoluci&oacute;n de Terciopelo, hablando con Havel en su despacho sobre el insigne <strong>Capit&aacute;n Beefheart</strong>. &ldquo;&iquest;Esto es <em>The Twilight Zone</em> o qu&eacute;?&rdquo;, se pregunt&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</strong> debi&oacute; haber hecho lo mismo con <strong>Charly Garc&iacute;a</strong>, acaso el gran agitador cultural durante la dictadura, al tomar posesi&oacute;n de su cargo. Pero la escena checa no cab&iacute;a en el per&iacute;metro de nuestra compleja transici&oacute;n democr&aacute;tica. Entre Havel y Zappa hab&iacute;a cuatro a&ntilde;os de diferencia. Una mayor distancia generacional separaba al flamante mandatario del autor de &ldquo;Los dinosaurios&rdquo;.&nbsp;Nada diferente a lo que pod&iacute;a suceder en 1965. En <em>Mi primera novia, </em>la primera pel&iacute;cula protagonizada por <strong>Palito Ortega</strong> ese a&ntilde;o, el changuito ca&ntilde;ero tiene una banda de rock and roll. El saxofonista (Edgardo Su&aacute;rez) no puede tocar una noche porque el padre le proh&iacute;be salir. El grupo le pide explicaciones. &ldquo;Yo s&eacute; lo que hago, a m&iacute; nadie me ense&ntilde;a c&oacute;mo educar a mi hijo. En cuanto a vos (reprende al hijo), te quedar&aacute;s tres d&iacute;as sin salir, para que aprendas a obedecer&rdquo;. Su&aacute;rez se va de la casa. Asume su condici&oacute;n de <em>desviado</em>. Sostiene <strong>Howard Becker</strong> que la desviaci&oacute;n es una suerte de &ldquo;infracci&oacute;n a alg&uacute;n tipo de norma acordada&rdquo;. Un grupo o una persona define una actividad en t&eacute;rminos negativos. El soci&oacute;logo norteamericano investig&oacute; esas reacciones en su propia sociedad frente a los consumidores de marihuana y los m&uacute;sicos de sal&oacute;n, verdaderos infractores morales, <em>outsiders </em>que no aceptan las reglas por las cuales son juzgados, al punto de invertir los lugares. Para el infractor, es el otro quien est&aacute; en falta.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula de <strong>Enrique Carreras </strong>termina con la mutua aceptaci&oacute;n y reconocimiento entre padre e hijo. Los herederos de Palito asumieron con mayor elocuencia y orgullo la condici&oacute;n de <em>outsiders. </em>Ah&iacute; tenemos el manifiesto spinettiano: <em>Rock: m&uacute;sica dura, la suicidada por la sociedad</em>. La contracultura como punto de fuga frente a la extrema politizaci&oacute;n. As&iacute; se atravesaron los setenta y los peores a&ntilde;os del terrorismo de Estado. Charly puso el cuerpo y las palabras que ni siquiera estaban en la timorata dirigencia pol&iacute;tica (la Multipartidaria es de 1981 y ya hab&iacute;an sido editados <em>Pel&iacute;culas, </em>de <strong>La M&aacute;quina de Hacer P&aacute;jaros</strong>, y <em>La grasa de las capitales y Bicicleta</em>, de <strong>Ser&uacute; Giran</strong>). Alfons&iacute;n, el bonach&oacute;n joven de ayer 24 a&ntilde;os mayor que Garc&iacute;a, due&ntilde;o de otra discoteca y sentido de lo musical, no pod&iacute;a <em>ser </em>Havel. Cualquier otra reacci&oacute;n habr&iacute;a formado parte de una <em>dimensi&oacute;n desconocida</em> solo aceptable en a&ntilde;os venideros. 
    </p><p class="article-text">
        La transici&oacute;n supuso un giro festivo. <strong>Los Twist </strong>encarnaron esa alternativa. <em>La dicha en movimiento </em>es un documento sugerente de c&oacute;mo pod&iacute;an experimentarse los primeros d&iacute;as democr&aacute;ticos. &ldquo;Veinticinco estrellas de oro&rdquo; habla de una plaza colmada en la que no cabe un alfiler, y con la Bombonera ardiendo. &ldquo;Como dijo Sarmiento: las Masones en bicicleta/ y los radicales a pie&rdquo;. La fiesta republicana se te&ntilde;&iacute;a de boinas blancas y de un nuevo blanco que entraba por la nariz. &ldquo;Naso, naso, naso, naso, naso, naso/ se viene el cordonazo&rdquo;. El &ldquo;general&rdquo; es un fantasma que recorre una canci&oacute;n que se apropia de unas estrofas de la &ldquo;marchita&rdquo; para, despu&eacute;s de pasar revista a la alineaci&oacute;n del Boca campe&oacute;n 1969, aboga por una nueva s&iacute;ntesis: &ldquo;Los Twist, Gardel y Per&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El jolgorio ir&oacute;nico apunta contra la l&oacute;gica contravencional. &ldquo;Pens&eacute; que se trataba de cieguitos&rdquo; cuenta la experiencia sabatina de un joven que se topa con seis tipos de &ldquo;anteojos negros&rdquo; que lo interrogan en la calle. &ldquo;Acto seguido me invitaron a subir al Ford&rdquo;. Lo someten a un breve interrogatorio en la comisar&iacute;a. Y como era &ldquo;muy tarde&rdquo; le sugieren que se quede. Vaya cohabitaci&oacute;n. &ldquo;A los tres d&iacute;as de vivir con ellos/ de muy buen modo me dijeron v&aacute;yase&rdquo;. Pero, antes de irse, le advierten que volver&aacute;n a verse. &ldquo;No fueron las pastillas, fueron los hombres de gris&rdquo;, apostilla Charly en &ldquo;Nos siguen pegando abajo&rdquo;. El asunto es &ldquo;policial&rdquo;, incluso en &ldquo;Los dinosaurios&rdquo;. En la s&eacute;ptima canci&oacute;n de <em>Clics modernos, </em>de fuerte impronta renovadora, queda en suspenso la posibilidad de que a&uacute;n desaparezcan &ldquo;los amigos del barrio&rdquo;, &ldquo;los que est&aacute;n en los diarios&rdquo;, &ldquo;la persona que amas&rdquo;, y se manifestaba la certeza de que los depredadores &ldquo;van a desaparecer&rdquo;. Ese potencial peligro genera zozobra. &ldquo;No estoy tranquilo, mi amor/ Hoy es s&aacute;bado a la noche/ Un amigo est&aacute; en cana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El horror pasado, su dimensi&oacute;n atroz, no se tematiza, se elude o menciona al pasar. &ldquo;Usualmente, solo flotan cuerpos a esta hora&rdquo;, canta <strong>Luis Alberto Spinetta</strong> en &ldquo;Resumen porte&ntilde;o&rdquo;, en su extraordinario <em>Bajo Belgrano</em>, presentado en diciembre de 1983. &ldquo;Los que sobrevivieron marcaron huellas&rdquo;, se&ntilde;ala el muy joven <strong>Fito P&aacute;ez</strong> en &ldquo;Viejo Mundo&rdquo;, su disco debut, y llama a no olvidar a &ldquo;los que se fueron&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Tt43yttXv3A-7840', 'youtube', 'Tt43yttXv3A', document.getElementById('yt-Tt43yttXv3A-7840'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Tt43yttXv3A-7840 src="https://www.youtube.com/embed/Tt43yttXv3A?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Admito cierta arbitrariedad en este recorte (de hecho he soslayado la cuesti&oacute;n Malvinas y el Festival de la solidaridad). Lo que entra y queda afuera en el seguimiento de esta transici&oacute;n omite consideraciones estrictamente musicales. Se camina sobre un alambre de p&uacute;as, entre la &ldquo;teor&iacute;a de los dos demonios&rdquo; que ser&aacute; refutada en el mismo juicio a los excomandantes, y las inmediatas dificultades de materializar el nuevo <em>dictum</em> estatal &ldquo;con la democracia se come, se cura, se educa&rdquo;. Alfons&iacute;n sue&ntilde;a con un Tercer Movimiento hist&oacute;rico que resuma las mejoras aspiraciones del yrigoyenismo y el peronismo.&nbsp;Fito conjuga ese horizonte de expectativas en &ldquo;Yo vengo a ofrecer mi coraz&oacute;n&rdquo;. El Plan Austral marca no obstante el pulso de los latidos. Pero &eacute;l, en nombre de muchos, cree que no todo &ldquo;est&aacute; perdido&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El optimismo se atempera. &ldquo;Hoy te convocan a la plaza/ Y ma&ntilde;ana te la dan&rdquo;, rezonga <strong>Miguel Mateos</strong> en &ldquo;En la cocina faltan huevos&rdquo;. La cocina de la institucionalidad se ve desbordada de detritos. <em>Mano de obra desocupada</em>, la llaman. La CGT lanza huelgas. El radicalismo menguante hab&iacute;a aprendido la lecci&oacute;n. Vale la pena tutelar esa m&uacute;sica que convoca a los j&oacute;venes.<strong> Los Fabulosos Cadillacs</strong> no ser&aacute;n recordados por sus iluminaciones art&iacute;sticas, aunque s&iacute; por su desaire al diputado <strong>Jes&uacute;s Rodr&iacute;guez</strong>. C&oacute;mo sentarse a la mesa servida por un Gobierno al que le tuercen el brazo los uniformados. Se hab&iacute;a fundado no obstante una relaci&oacute;n entre el rock y el Estado.
    </p><p class="article-text">
        El estatuto del rock era cuestionado antes desde sus entra&ntilde;as por <strong>Los Redondos </strong>con sus propios deseos de autonom&iacute;a. &ldquo;&iquest;Y cu&aacute;nto vale se la banda Nueva/ y andar trepando radares militares?&rdquo;. El <strong>Indio Solari </strong>salpica frases reveladoras sobre el estado de la cuesti&oacute;n. A la distancia, &ldquo;atrapado en libertad&rdquo;, el verso que pone fin a &ldquo;Preso en mi ciudad&rdquo;, es una de las im&aacute;genes m&aacute;s di&aacute;fanas de aquel presente de condicionamientos. &ldquo;Entre las lluvias y los Falcon&rdquo;, tercia Spinetta. 
    </p><p class="article-text">
        Los ochenta avanzan entre tropezones. Escuchamos notas al pie del desencanto. &ldquo;Cultura y poder son esta porno baj&oacute;n&rdquo;, detecta el mismo LAS en &ldquo;La bengala perdida&rdquo;. Los militares presionan por el fin de los juicios. La deuda define los l&iacute;mites de la redenci&oacute;n. La ofrenda de P&aacute;ez es reemplazada, al comp&aacute;s de las desilusiones y las primeras leyes de impunidad, por un nuevo repliegue hacia adentro. Charly es el heraldo del menemismo aun cuando se encontraba germinando. &ldquo;No necesito a nadie alrededor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La contingencia, con sus rispideces, no parece merecer m&aacute;s que un avistamiento lejano. Es interesante lo que sucede con los ascendentes <strong>Soda Stereo </strong>en el Festival de Vi&ntilde;a del mar, en febrero de 1987. Chile est&aacute; convulsionado. La lucha contra la dictadura de <strong>Augusto Pinochet</strong> es intensa y cuesta muchas vidas. La radicalizaci&oacute;n muestra sus l&iacute;mites. Y all&iacute; est&aacute; el talentoso <strong>Gustavo Cerati</strong>, al frente de su banda. &ldquo;Para todo el pueblo de Chile, para cuando pase el temblor&rdquo;, dice y arranca aclamaciones del p&uacute;blico. Esa solidaridad sugerida se pone en entredicho en la letra. &ldquo;Despi&eacute;rtame cuando pase el temblor&rdquo;. Se trata de resguardarse de las rugosidades mundanas. La pol&iacute;tica es tect&oacute;nica y no siempre se toleran sus cimbronazos. &ldquo;A veces tengo temor, lo s&eacute;/ a veces, verg&uuml;enza&rdquo;. Como tantos. 
    </p><p class="article-text">
        En diciembre de ese mismo a&ntilde;o aterriza <strong>Sting</strong> en Buenos Aires.<strong>&nbsp;Eduardo Berti </strong>y <strong>Gabriela Borgna</strong>, periodistas de P&aacute;gina 12 entraron a la conferencia de prensa previa a los recitales en River Plate con dos Madres de Plaza de Mayo. &ldquo;Recuerdo la cara de <strong>Daniel Grinbank</strong> cuando nos vio entrar con las Madres. Puso cara de <em>espero que no vengan a hacer l&iacute;o</em>&rdquo;, me record&oacute; Berti, el autor de <em>Un padre extranjero, </em>en un WhatsApp. &ldquo;Lo que tambi&eacute;n recuerdo es que ah&iacute; se gener&oacute; un debate sobre si el rock argentino era de izquierda ante la mirada de Sting&rdquo;. El ingl&eacute;s pidi&oacute; verlas cuando terminara la charla. Este que escribe, por entonces periodista de la agencia cubana Prensa Latina, acompa&ntilde;&oacute; luego a Berti y Borgna a la sede de las Madres. Lleg&oacute; Sting. &ldquo;Nunca hab&iacute;a venido un m&uacute;sico de rock&rdquo;, dice una madre.
    </p><p class="article-text">
        Al otro d&iacute;a fue el primer concierto. &ldquo;Cuando ellas subieron al escenario hubo gente que las silb&oacute;, hab&iacute;a personas emocionadas y otras que dec&iacute;an qu&eacute; hacen estas viejas ac&aacute;&rdquo;, me hizo acordar el escritor desde Par&iacute;s. La situaci&oacute;n da cuenta de complejas simbolizaciones cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de recuperada la democracia. El bajista retorna en 1988 como parte del mega concierto de Amnist&iacute;a Internacional, junto con <strong>Peter Gabriel </strong>y <strong>Bruce Springsteen</strong>, entre otros. <strong>Le&oacute;n Gieco</strong> y Charly se suman al concierto. Cuando concluye, Garc&iacute;a roba la escena a las luminarias. Se inmiscuye entre ellos. Les da letra a los astros caritativos y al p&uacute;blico. &ldquo;Derechos humanos ya, p&aacute;rense, luchen, nunca dejen nada por hacer&rdquo;. Lo que &eacute;l ya no podr&iacute;a.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-72Au0yB5ckM-3016', 'youtube', '72Au0yB5ckM', document.getElementById('yt-72Au0yB5ckM-3016'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-72Au0yB5ckM-3016 src="https://www.youtube.com/embed/72Au0yB5ckM?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        C&oacute;mo no escuchar un comentario ir&oacute;nico sobre las abstracciones humanitarias en <strong>Los Redondos</strong> al cruzar la d&eacute;cada. &ldquo;Y &iexcl;ay, ay! puede fusilarte hasta la Cruz Roja, nene/ &iexcl;En esta vieja cultura frita!&rdquo;. La ciudad no ofrece garant&iacute;as. &ldquo;Te encanar&aacute; un Robocop sin ley&rdquo;. <em>Tango Feroz </em>angeliza en 1993 la pret&eacute;rita adversidad de los sesenta. Esa biopic sobre el autor de &ldquo;Natural&rdquo; es una declaraci&oacute;n de impotencia. La primavera hab&iacute;a marchitado.&nbsp;Puesto en boca de Fito en el 2000: &ldquo;All&aacute; en los comienzos de los a&ntilde;os ochenta/ el mundo a&uacute;n se pod&iacute;a mover/ estaban altas las defensas/ no se com&iacute;a tanta mierda&rdquo;. Qu&eacute; notable revisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La convertibilidad monetaria de Menem hab&iacute;a arrojado un extendido manto de conversiones. Mejor estar &ldquo;a un mill&oacute;n de a&ntilde;os luz de casa&rdquo;. No cito en vano <em>Canci&oacute;n animal. </em>Es un disco hermoso, pero sin signos de &eacute;poca, salvo por el hecho de... haberse grabado en Miami. Lo signa su equidistancia respecto del momento. Marca el escaso o nulo desdoblamiento ciudadano mientras se suceden los temblores. Nadie quiere ser un intelectual prof&eacute;tico. Adem&aacute;s, la autonom&iacute;a del arte cobija. Menem cree que todo es capitalizable y recibe a <strong>Los Rolling Stones</strong>.&nbsp;Materializa las fantas&iacute;as de la paridad cambiaria. A esas alturas, el Estado espectacularizado no necesita adalides culturales. Apenas monigotes. 
    </p><p class="article-text">
        Los noventa se devoran a Charly. La figura del &ldquo;desviado&rdquo; retorna con &eacute;l aunque &ldquo;medicalizada&rdquo; a partir de sus incidentes e internaciones cl&iacute;nicas.<strong> Hebe de Bonafini </strong>intenta rescatarlo. Garc&iacute;a juega su propio juego de desesperaci&oacute;n. No participa del festival de las Madres, realizado en 1997, nueve a&ntilde;os despu&eacute;s del recital de Amnist&iacute;a. &ldquo;Ni un paso atr&aacute;s&rdquo;, realizado bajo el peso de los indultos, cuenta con la participaci&oacute;n de Gieco, <strong>Los Piojos</strong>, <strong>La Renga</strong>, <strong>Divididos</strong>, <strong>Attaque</strong>, <strong>Los Caballeros de la Quema</strong>, <strong>Todos Tus Muertos</strong>, <strong>Bersuit Vergarabat</strong>, <strong>Las Pelotas</strong>, <strong>Actitud Mar&iacute;a Marta</strong>, <strong>A.N.I.M.A.L </strong>y <strong>Rata Blanca</strong>. Pasado y presente ya adquieren otra consistencia en el cancionero. Pensemos en &ldquo;El vuelo&rdquo;, de la Bersuit, en <em>La era de la boludez </em>(&ldquo;cuando la mentira es la verdad&rdquo; irrumpe como refutaci&oacute;n de los espejitos de colores primermundista), o &ldquo;La casa desaparecida&rdquo;, portentosa narrativa de P&aacute;ez. &ldquo;Se viene el estallido&rdquo; es una canci&oacute;n augur del desastre de 2001. &ldquo;No da m&aacute;s! La Murga de los Renegados&rdquo;, avisa Solari en <em>Momo sampler</em>. Al mismo tiempo, este impugnador de los noventa retrata la alienaci&oacute;n previa al derrumbe: &ldquo;est&aacute;n mis muertos tan lejos/ de la pantalla en que vos te mir&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El estallido post corralito encuentra en &ldquo;El &aacute;ngel de la bicicleta&rdquo;, de Gieco uno de los documentos m&aacute;s convincentes al revisar esos d&iacute;as incendiados. &ldquo;Bajen las armas que ac&aacute; hay pibes comiendo&rdquo;. Estamos todav&iacute;a en tiempos de video clip y el autor funge ante las c&aacute;maras como jefe de Estado. La neo-cumbia es poderosa. Homenajea a un joven militante social y auxiliar de cocina en un barrio popular, asesinado por la polic&iacute;a santafecina. Gieco incluye en la canci&oacute;n las &uacute;ltimas palabras de la v&iacute;ctima, <strong>Claudio Lepratti</strong>, pero podr&iacute;an haber sido las de <strong>Maximiliano Kosteki </strong>y <strong>Dar&iacute;o Santill&aacute;n</strong> (&ldquo;bajen las armas&rdquo;), ultimados por un oficial de la bonaerense en 2002. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-XKcXwEAHkWM-2023', 'youtube', 'XKcXwEAHkWM', document.getElementById('yt-XKcXwEAHkWM-2023'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-XKcXwEAHkWM-2023 src="https://www.youtube.com/embed/XKcXwEAHkWM?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        En esos instantes inversivos en el barro del conflicto de una m&uacute;sica de espor&aacute;dica politizaci&oacute;n, no muy distinta a la de la sociedad (c&oacute;mo podr&iacute;a serlo), irrumpe el kirchnerismo. Comienza, de la mano de <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong>, en su condici&oacute;n de jefe de Gabinete, un proceso de &ldquo;patrimonializaci&oacute;n&rdquo; del rock. Los conciertos en la Rosada de los &iacute;dolos del ministro -con el macabro trasfondo de Cromagnon- constituyen un punto de corte que coincidir&aacute; con la gradual p&eacute;rdida de negatividad de lo que en un momento fue el soporte sonoro de un movimiento cultural y devino solo un g&eacute;nero en las bateas antes de la desmaterializaci&oacute;n.&nbsp;Si, en 1973, Spinetta se val&iacute;a de un manifiesto acusador, el discurrir del siglo XXI, con las heridas sociales a flor de piel y la precarizaci&oacute;n, el culto al estrellato, el Grammy como paradigma y las reversiones celebratorias de viejos &eacute;xitos, transformaron por lo general a ese mismo rock en &ldquo;un can&iacute;bal desdentado ense&ntilde;ando a masticar&rdquo;, para citar otra vez al ineludible y septuagenario Solari.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n que ejemplifica ese entropismo nos reencuentra con Palito, en su calidad de redentor de Charly, su antiguo antagonista. Lo cura, alimenta y <em>educa</em>. Realiza a su estilo la promesa alfonsinista. Garc&iacute;a participa del disco de Ortega <em>Cantando con amigos</em>. Aquel cruce fue desmenuzado en <em>Un muchacho como aquel. Una historia pol&iacute;tica cantada por el rey</em>, el ensayo que escribimos con <strong>Pablo Alabarces</strong> en 2021. El tucumano hab&iacute;a juntado a su alrededor a <strong>Moris</strong>, <strong>Pedro Aznar</strong>, <strong>David Leb&oacute;n</strong>, <strong>Nito Mestre</strong>, <strong>Celeste Carballo</strong>, <strong>Daniel Melingo</strong>, <strong>Juanse</strong>, <strong>Tweety Gonz&aacute;lez</strong>, <strong>Fernando Samalea</strong>. Charly interviene en &ldquo;A mi amigo le gusta el rock&rdquo;, canci&oacute;n compuesta en su homenaje. &ldquo;Siempre hizo lo que tuvo ganas, se tir&oacute; tambi&eacute;n de una ventana/ Del noveno piso solo porque quiso darse un chapuz&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Palito reescribe al rock en todo su trayecto. En &ldquo;Dios lo hace todos los d&iacute;as&rdquo;, el bajo de Aznar parafrasea sus solos de 1979. El<strong> </strong>sonido<strong> </strong><em>fretless</em> tomado de <strong>Jaco Pastorius</strong> para &ldquo;Eiti Leda&rdquo; desemboca en las aguas menos esperadas: las de la reconciliaci&oacute;n de los supuestos extremos.&nbsp;Victoria del enderezamiento. El disco marca a su vez la transici&oacute;n del kirchnerismo al macrismo. &ldquo;Ey, &iquest;qu&eacute; te pasa, Buenos Aires?&rdquo;, cantaba Fito en &ldquo;El diablo en tu coraz&oacute;n&rdquo;, de 2000. <strong>Tan Bi&oacute;nica</strong> responde 14 a&ntilde;os m&aacute;s tarde &ldquo;Qu&eacute; noche m&aacute;gica ciudad de Buenos Aires&rdquo; y se convierte en banda sonora de una nueva derecha con veleidades culturales, al punto de ser distinguidos por el presidente <strong>Mauricio Macri</strong>. Falta poco para que el programa de Nicky Vainilla sea factible.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-xEzM9cTmRfA-8154', 'youtube', 'xEzM9cTmRfA', document.getElementById('yt-xEzM9cTmRfA-8154'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-xEzM9cTmRfA-8154 src="https://www.youtube.com/embed/xEzM9cTmRfA?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Al llegar al poder, mir&aacute;ndose al espejo de Alfons&iacute;n, Fern&aacute;ndez complet&oacute; la <em>rectificaci&oacute;n del desv&iacute;o</em> con la guitarra en la mano. Un fan de <strong>Litto Nebbia</strong> y Spinetta hab&iacute;a alcanzado las funciones ejecutivas mientras el trap y el hip-hop le robaban centralidad a la m&uacute;sica que lo hab&iacute;a educado y que contribuy&oacute; a <em>estatizar</em> (mucho m&aacute;s sencillo que expropiar una aceitera, desde ya). Algo m&aacute;s ominoso: a 40 a&ntilde;os de &ldquo;Nos siguen pegando abajo&rdquo; <strong>Javier Milei</strong>, excantante de rock, puede hacer suyo de un tema de La Renga y, nada menos, &ldquo;Se viene el estallido&rdquo;. Tr&aacute;fico de palabras. Deflaci&oacute;n de los sentidos. Ser&iacute;a escandaloso, pero no por completo inveros&iacute;mil, que la capacidad de fagocitar significados de la ultraderecha haga suya &ldquo;La pregunta&rdquo;, de <strong>Babas&oacute;nicos</strong>, y, estribillo mediante, desaf&iacute;e a sus huestes sedientas: <em>Qui&eacute;n est&aacute; dispuesto a matar</em> en favor del darwinismo absoluto.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/rock-politica-victoria-domesticacion_129_10657725.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Nov 2023 03:01:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/59fc639f-b223-4dc0-8dec-1cbff550ed8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="119523" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/59fc639f-b223-4dc0-8dec-1cbff550ed8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="119523" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Rock y política, la victoria de la domesticación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/59fc639f-b223-4dc0-8dec-1cbff550ed8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Charly García,Luis Alberto Spinetta,Soda Stereo,Raúl Alfonsín,Carlos Saúl Menem,Democracia,40 años de democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una democracia organizada por el fulbo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/democracia-organizada-fulbo_1_10657935.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49cb4eed-5184-4e2d-afce-dbe4bed525e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una democracia organizada por el fulbo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La democracia nace casi junto al triunfo maradoniano de 1986, y celebra sus cuatro décadas casi junto al triunfo messiano de 2022. Y aunque nada ocurre en la sociedad por culpa de o gracias al fútbol; resulta imposible no pensar en Maradona, Messi o los mundiales al recordar los últimos cuarenta años.</p></div><h3 class="article-text"><strong>1.</strong></h3><p class="article-text">
        El 24 de septiembre de 1983 se enfrentaron en el Camp Nou el Barcelona y el Athletic de Bilbao; un mes antes del cumplea&ntilde;os n&uacute;mero veintitr&eacute;s de <strong>Diego</strong> <strong>Maradona</strong>, cumple que pas&oacute; en cama gracias a la patada criminal del asesino serial Andoni Goikoetxea, que le rompi&oacute; el tobillo izquierdo en ese partido. La operaci&oacute;n fue exitosa y el postoperatorio acelerado &ndash;en abril ya estaba jugando nuevamente&ndash;, pero no pudo venir a votar en las elecciones. Tampoco hab&iacute;a definido sus preferencias, a pesar de una serie de reuniones en un d&iacute;a que le hab&iacute;an organizado poco antes, en una visita en el mes de julio: fue a saludar a Alfons&iacute;n, a Luder, a Cafiero, a Rogelio Frigerio, al teniente general Cristino Nicolaides y al cardenal primado de la Argentina, Juan Carlos Aramburu &ndash;a &eacute;ste, un d&iacute;a antes. Las visitas &ndash;un &ldquo;curso intensivo de instrucci&oacute;n c&iacute;vica&rdquo;, seg&uacute;n <em>Clar&iacute;n</em>&ndash; las organiz&oacute; su entonces representante, Jorge Cyterszpiler, que tampoco ten&iacute;a gran idea sobre pol&iacute;tica, pero s&iacute; sab&iacute;a lo que era noticia. La noticia, seg&uacute;n la prensa, era Maradona, y no la pol&iacute;tica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc517dac-60a0-44a6-b946-49291df7cf8f_16-9-aspect-ratio_50p_1084058.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc517dac-60a0-44a6-b946-49291df7cf8f_16-9-aspect-ratio_50p_1084058.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc517dac-60a0-44a6-b946-49291df7cf8f_16-9-aspect-ratio_75p_1084058.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc517dac-60a0-44a6-b946-49291df7cf8f_16-9-aspect-ratio_75p_1084058.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc517dac-60a0-44a6-b946-49291df7cf8f_16-9-aspect-ratio_default_1084058.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc517dac-60a0-44a6-b946-49291df7cf8f_16-9-aspect-ratio_default_1084058.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bc517dac-60a0-44a6-b946-49291df7cf8f_16-9-aspect-ratio_default_1084058.jpg"
                    alt="Mundial juvenil de Japón de 1979, final en la que Argentina gana 3 a 1 a la Unión Soviética."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mundial juvenil de Japón de 1979, final en la que Argentina gana 3 a 1 a la Unión Soviética.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Lo cierto es que Maradona cumpli&oacute; 23 a&ntilde;os el d&iacute;a en que la ciudadan&iacute;a dej&oacute; atr&aacute;s el oprobio de la dictadura eligiendo presidente a Alfons&iacute;n. La mera coincidencia nos permitir&iacute;a un juego seguramente excesivo; por ejemplo, afirmar que la dictadura no cay&oacute; en 1979 gracias a los &eacute;xitos en los Mundiales de 1978 y el Juvenil de 1979, pero s&iacute; cay&oacute; en 1983 debido al pobre desempe&ntilde;o argentino en el Mundial de Espa&ntilde;a de 1982. Ese argumento conlleva un problema obvio: que no permite explicar la derrota del radicalismo en las elecciones parciales de 1987, disputadas un a&ntilde;o despu&eacute;s del &eacute;xito fenomenal de M&eacute;xico &lsquo;86. No: definitivamente, ese juego es un exceso que solo se sostiene en esa p&eacute;sima met&aacute;fora repetida hasta el hartazgo &ndash;<em>el f&uacute;tbol refleja a la sociedad</em>, que tambi&eacute;n se puede escuchar en una versi&oacute;n abreviada: <em>se juega como se vive</em>, ambas pobres y err&oacute;neas explicaciones de las relaciones entre deporte y sociedad&ndash;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, recurro a Maradona al comienzo del relato porque no es necesario forzar ni la historia ni los argumentos para comprobar la centralidad pol&iacute;tica y cultural de la figura del Diego a lo largo y lo ancho de estos cuarenta a&ntilde;os de democracia; y, del mismo modo, se&ntilde;alar la presencia de dos sucesos futbol&iacute;sticos en el comienzo y el final &ndash;s&oacute;lo cronol&oacute;gicamente hablando&ndash; de ese ciclo: <strong>la democracia nace </strong><em><strong>casi</strong></em><strong> junto al triunfo maradoniano de 1986, y celebra sus cuatro d&eacute;cadas </strong><em><strong>casi</strong></em><strong> junto al triunfo messiano de 2022.</strong> En el medio, pas&oacute; de todo, y el f&uacute;tbol tuvo muy poco que ver con ese de todo &ndash;salvo en lo que tiene que ver con la inversi&oacute;n, con el desv&iacute;o, con la ficci&oacute;n, con la compensaci&oacute;n, con el deseo&nbsp;y con la felicidad; es decir, con lo que es el f&uacute;tbol.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-5edyetRm5U4-2849', 'youtube', '5edyetRm5U4', document.getElementById('yt-5edyetRm5U4-2849'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-5edyetRm5U4-2849 src="https://www.youtube.com/embed/5edyetRm5U4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><h3 class="article-text"><strong>2.</strong></h3><p class="article-text">
        Estos argumentos ya los he usado y sigo creyendo en ellos. <strong>Maradona era el peronismo por otros medios, Maradona fue el exceso de peronismo en ausencia del peronismo. Exageremos</strong>: el peronismo a&uacute;n existe gracias a Diego. El ciclo de Maradona arranca en su debut en Argentinos Juniors en 1976 y se extiende hasta su despedida, en 2001. Todos esos a&ntilde;os son los del peronismo en el destierro: en la dictadura, en el alfonsinismo, en el ciclo neoliberal (una interpretaci&oacute;n peculiar, claro, de los a&ntilde;os menemistas). El debut en Primera llega con el golpe, la masacre, la persecuci&oacute;n; la carrera se expande durante Malvinas y la derrota electoral de 1983; llega a su cl&iacute;max en el final de la d&eacute;cada, y se vuelve conflictiva, zigzagueante y escandida por suspensiones durante el menemismo, el per&iacute;odo en el que &ldquo;el peronismo&rdquo; se hab&iacute;a quedado en el 45, reemplazado con eficacia por el populismo neoliberal. Entonces, fueron veinticinco a&ntilde;os en los que casi todo lo que era s&oacute;lido se desvanec&iacute;a en el aire mientras una &uacute;nica cosa permanec&iacute;a inalterable: <strong>el Diego como m&aacute;quina de cumplir sue&ntilde;os y regalar felicidad popular. </strong>Es decir, una m&aacute;quina peronista, seg&uacute;n sus mejores ex&eacute;getas.
    </p><p class="article-text">
        Contrargumento kirchnerista: Maradona permanece en los casi veinte a&ntilde;os siguientes, contempor&aacute;neos del peronismo devenido kirchnerismo. Es que, justamente, en esos a&ntilde;os Diego deja de cumplir sue&ntilde;os y no le regala felicidad a nadie. Se vuelve, apenas, un recuerdo eterno del momento en que cre&iacute;amos que pod&iacute;amos volver a ser felices (&ldquo;volver a ser felices&rdquo;, una descripci&oacute;n obviamente peronista). Pero pol&iacute;ticamente era pura redundancia: no hace falta otro s&iacute;mbolo peronista cuando el peronismo se pone en movimiento y vuelve a ser una m&aacute;quina cultural. En esos veinte a&ntilde;os, Diego es s&oacute;lo s&iacute;mbolo del pasado y s&oacute;lo puede hablar del pasado. En presente, era pura m&aacute;quina verbal &ndash;incomparable e incontenible, uno de los mayores productores de frases populares de la cultura de masas local; pero puro discurso&ndash;. En el &uacute;nico momento en que esas palabras se deb&iacute;an volver pr&aacute;ctica &ndash;su desafortunada etapa como t&eacute;cnico&ndash;, el fracaso fue innegable. El mayor &eacute;xito como director t&eacute;cnico del Diego es su c&eacute;lebre c&iacute;rculo epist&eacute;mico maradoniano: de &ldquo;la ten&eacute;s adentro&rdquo; a &ldquo;que la sigan chupando&rdquo;. Es decir, otras dos grandes frases populares.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b54d755-97bb-4236-a219-156750887829_16-9-aspect-ratio_50p_1084059.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b54d755-97bb-4236-a219-156750887829_16-9-aspect-ratio_50p_1084059.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b54d755-97bb-4236-a219-156750887829_16-9-aspect-ratio_75p_1084059.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b54d755-97bb-4236-a219-156750887829_16-9-aspect-ratio_75p_1084059.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b54d755-97bb-4236-a219-156750887829_16-9-aspect-ratio_default_1084059.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b54d755-97bb-4236-a219-156750887829_16-9-aspect-ratio_default_1084059.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0b54d755-97bb-4236-a219-156750887829_16-9-aspect-ratio_default_1084059.jpg"
                    alt="México 1986,  el Diego como máquina de cumplir sueños y regalar felicidad popular"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                México 1986,  el Diego como máquina de cumplir sueños y regalar felicidad popular                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El resto del tiempo son sus vaivenes sentimentales y laborales, su vida organizada por la l&oacute;gica de la celebridad criolla o el jet set global. Aunque, como dice Beatriz Sarlo &ndash;que siempre lo quiso y lo respet&oacute;&ndash;: a diferencia de las celebridades contempor&aacute;neas, que basan su &ldquo;popularidad&rdquo; en ser, simplemente, s&oacute;lo eso, celebridades, Diego ostentaba su historia. Diego era c&eacute;lebre y est&aacute;bamos obligados a saberlo todo de &eacute;l, simplemente porque fue el mejor jugador de f&uacute;tbol de esa parte de la historia, y el tipo que hizo m&aacute;s felices a argentinos y napolitanos &ndash;y a todes les que quisieran sumarse a esa felicidad, y compartirla, y gozarla&ndash;. Pavada de curr&iacute;culum. Como el peronismo: los a&ntilde;os m&aacute;s felices de los trabajadores fueron peronistas. Parafraseo:<strong> los momentos m&aacute;s felices de esos cincuenta a&ntilde;os, de la enorme primera parte de estos cuarenta a&ntilde;os democr&aacute;ticos, fueron maradonianos.</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>3.&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Y como el peronismo: aunque siempre hab&iacute;a un margen de ilusi&oacute;n, de imaginaci&oacute;n y ensue&ntilde;o, con el peronismo tambi&eacute;n hab&iacute;a un dato material &ndash;tan insuficiente como querramos, tan excesivo como deseemos&ndash; que se llamaba distribuci&oacute;n del ingreso. Experiencia material de la felicidad, adem&aacute;s de cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        El dato material, en Maradona, es su cuerpo en movimiento. La capacidad infinita de sus frases, la posibilidad de producir significados con sus palabras, sus afiliaciones pol&iacute;ticas a veces zigzagueantes, no pueden opacar lo innegable, lo real, lo material; el 22 de junio de 1986, poco despu&eacute;s de las 13.00 horas mexicanas, con un calor insobornable y ante 114.850 testigos, m&aacute;s algunos cientos de millones a&ntilde;adidos que lo ve&iacute;an por la tele, ese cuerpo se puso en movimiento y nos hizo felices a algunas decenas de millones de personas. No hab&iacute;a all&iacute; ficci&oacute;n ni ilusi&oacute;n ni gui&oacute;n televisivo ni extras de riesgo ni trucaje digital o anal&oacute;gico ni propaganda estatal ni locutores en cadena nacional ni ensayos ni preparaci&oacute;n actoral ni entrenamiento espacial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77da973f-9247-4b22-91a4-bc91f94a58af_16-9-aspect-ratio_50p_1084060.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77da973f-9247-4b22-91a4-bc91f94a58af_16-9-aspect-ratio_50p_1084060.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77da973f-9247-4b22-91a4-bc91f94a58af_16-9-aspect-ratio_75p_1084060.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77da973f-9247-4b22-91a4-bc91f94a58af_16-9-aspect-ratio_75p_1084060.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77da973f-9247-4b22-91a4-bc91f94a58af_16-9-aspect-ratio_default_1084060.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77da973f-9247-4b22-91a4-bc91f94a58af_16-9-aspect-ratio_default_1084060.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/77da973f-9247-4b22-91a4-bc91f94a58af_16-9-aspect-ratio_default_1084060.jpg"
                    alt="Diego y Leo en el Mundial de Sudáfrica 2010."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Diego y Leo en el Mundial de Sudáfrica 2010.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Y eso porque soy amarrete: antes de ese 22 de junio hay m&aacute;s horas de felicidad desparramadas por su cuerpo en movimiento. Felicidad dependiente, claro, de saber gozar con el f&uacute;tbol como una de las bellas artes. Y luego de ese 22 de junio, otras tantas. La diferencia es que, despu&eacute;s, ese cuerpo ya era un mito en movimiento<strong>. (Pavada de jactancia generacional: vimos a un mito en movimiento. No nos lo contaron. Se lo contaremos a nuestres hijes y a nuestres nietes, con orgullo incansable: fui contempor&aacute;neo de Maradona</strong>, nacimos con un a&ntilde;o de diferencia, ten&iacute;amos la misma estatura, lo v&iacute; recibir un homenaje de la FUBA en un anfiteatro del edificio de Uriburu 950, detr&aacute;s de Medicina, a la vuelta de Ciencias Sociales, haciendo jueguito con una pelotita de papel).
    </p><p class="article-text">
        Lo dem&aacute;s fue tambi&eacute;n peronismo: exceso, dicha, felicidad, amarguras, vaivenes, contradicciones, fiesta, resaca, org&iacute;as, machismo, burla, risa, sue&ntilde;o, fracasos, coca&iacute;na, alcoholes, promesas incumplidas, antiimperialismo popular vestido por Versace (las galas de Evita vestida por Jamandreu). Lo que se puede debatir: su machismo, algunos maltratos injustificables, su p&eacute;sima relaci&oacute;n con la paternidad no deseada, lo cercano que estuvo del tr&aacute;fico de mujeres cubanas. Al menos, los piquitos que desparram&oacute; con Caniggia lo salvaron de la homofobia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b64fe74-3da3-4c89-ade3-a962c521fd5f_16-9-aspect-ratio_50p_1084062.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b64fe74-3da3-4c89-ade3-a962c521fd5f_16-9-aspect-ratio_50p_1084062.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b64fe74-3da3-4c89-ade3-a962c521fd5f_16-9-aspect-ratio_75p_1084062.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b64fe74-3da3-4c89-ade3-a962c521fd5f_16-9-aspect-ratio_75p_1084062.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b64fe74-3da3-4c89-ade3-a962c521fd5f_16-9-aspect-ratio_default_1084062.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b64fe74-3da3-4c89-ade3-a962c521fd5f_16-9-aspect-ratio_default_1084062.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4b64fe74-3da3-4c89-ade3-a962c521fd5f_16-9-aspect-ratio_default_1084062.jpg"
                    alt="Lionel Messi, en una foto de 2006."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Lionel Messi, en una foto de 2006.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text"><strong>4.</strong></h3><p class="article-text">
        Y un d&iacute;a, fue y se muri&oacute;, y tuvimos otro funeral de masas: Yrigoyen, Gardel &ndash;un funeral demorado hasta la repatriaci&oacute;n del cuerpo, ocho meses m&aacute;s tarde&ndash;, Evita, Per&oacute;n, Maradona. Cuatro en el siglo XX y antes de la dictadura; el del Diego fue el primer funeral de masas del siglo XXI y el &uacute;nico en estos a&ntilde;os democr&aacute;ticos &ndash;y para colmo, como para agregarle morbo, en plena pandemia&ndash;. La muerte de Diego y la coincidencia con el COVID fueron lo m&aacute;s parecido al Apocalipsis que pod&iacute;amos imaginar. <em>La fin del mundo</em>: el dolor, la enfermedad, la muerte; y, para colmo, la presidencia de Alberto y la aparici&oacute;n de Milei.
    </p><h3 class="article-text"><strong>5.</strong></h3><p class="article-text">
        Pero en la quinta final resucit&oacute; el Mess&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Los &eacute;xitos futbol&iacute;sticos de la selecci&oacute;n masculina de f&uacute;tbol entre 2021 y 2022 no permiten contradecir nada de lo ya dicho; por el contrario, prueban la idea de la autonom&iacute;a del f&uacute;tbol que propuse en el segundo p&aacute;rrafo. Nada ocurre en la sociedad por culpa de o gracias al f&uacute;tbol; m&aacute;s bien, ocurren a pesar del f&uacute;tbol. Nada sirve all&iacute; como met&aacute;fora o como argumento: en el f&uacute;tbol pasan cosas, muy excepcionalmente cosas buenas, y en nuestra sociedad pasan otras cosas &ndash;tambi&eacute;n muy excepcionalmente buenas, en su gran mayor&iacute;a agobiantes&ndash;. Si la tesis del reflejo fuera acertada, un f&uacute;tbol triunfante &ldquo;reflejar&iacute;a&rdquo; una sociedad democr&aacute;tica, plural, feliz y con una distribuci&oacute;n justa del ingreso. Como todos sabemos, el panorama de una sociedad injusta, desigual, racista, discriminadora, partida en varios pedazos irreconciliables entre s&iacute; no hizo sino agravarse despu&eacute;s de ambos t&iacute;tulos, la Copa Am&eacute;rica y la Copa del Mundo: a todo lo anterior, le sumamos la sequ&iacute;a, la presidencia de Alberto y el &eacute;xito de Milei en las PASO. El &eacute;xito deportivo desencaden&oacute; una suerte de diez plagas egipcias, sin intervenci&oacute;n divina: nos arreglamos solitos. La sucesi&oacute;n de un h&eacute;roe deportivo excepcional por otro h&eacute;roe deportivo excepcional no puede adjudicarse sino a la casualidad &ndash;o a la abundancia de futbolistas; pero los brasile&ntilde;os tienen muchos m&aacute;s futbolistas excelentes y no producen un Maradona y un Messi en el brev&iacute;simo lapso de veintisiete a&ntilde;os. Quiz&aacute;s, esta es la &uacute;nica prueba tangible de la argentinidad divina; poca prueba para tama&ntilde;a pretensi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1de97080-3a7f-4abf-af67-26f86c4dc8e3_16-9-aspect-ratio_50p_1084061.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1de97080-3a7f-4abf-af67-26f86c4dc8e3_16-9-aspect-ratio_50p_1084061.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1de97080-3a7f-4abf-af67-26f86c4dc8e3_16-9-aspect-ratio_75p_1084061.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1de97080-3a7f-4abf-af67-26f86c4dc8e3_16-9-aspect-ratio_75p_1084061.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1de97080-3a7f-4abf-af67-26f86c4dc8e3_16-9-aspect-ratio_default_1084061.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1de97080-3a7f-4abf-af67-26f86c4dc8e3_16-9-aspect-ratio_default_1084061.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1de97080-3a7f-4abf-af67-26f86c4dc8e3_16-9-aspect-ratio_default_1084061.jpg"
                    alt="Leo Messi el lunes 30 de octubre, al recibir su octavo Balón de Oro, recordó a Diego en el día de su cumpleaños."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Leo Messi el lunes 30 de octubre, al recibir su octavo Balón de Oro, recordó a Diego en el día de su cumpleaños.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa autonom&iacute;a del f&uacute;tbol fue ratificada por los mismos futbolistas, que se negaron tajantemente, en el regreso del 20 de diciembre de 2022, a la captura pol&iacute;tica del &eacute;xito deportivo. Pero no evit&oacute; que los l&iacute;deres o algunos intelectuales partidarios la intentaran, generalmente a trav&eacute;s del uso de met&aacute;foras simplistas. Vinieron de todos lados: del kirchnerismo (&ldquo;el gesto de Messi es un gesto contra el poder&rdquo;) y de la derecha conservadora (&ldquo;debemos seguir el ejemplo de trabajo de la Selecci&oacute;n&rdquo;). El m&aacute;s notorio fue Horacio Rodr&iacute;guez Larreta, el &uacute;nico que visti&oacute; la camiseta argentina en cada acto p&uacute;blico. En esos d&iacute;as, Rodr&iacute;guez Larreta, afirm&oacute;: &ldquo;Estamos todos juntos detr&aacute;s de una misma pasi&oacute;n. Ojal&aacute; podamos tener una uni&oacute;n similar a la que se logra en el Mundial para nuestro pa&iacute;s, para sacar a la Argentina adelante. Ese es mi sue&ntilde;o y ojal&aacute; podamos mantener este esp&iacute;ritu para trabajar todos juntos&rdquo;. Su inversi&oacute;n en el &eacute;xito deportivo no le report&oacute;, claramente, una gran ganancia pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto confirm&oacute; las tesis que propuse en 2002: el fracaso deportivo de la Copa de Corea-Jap&oacute;n no supuso ninguna alteraci&oacute;n en la crisis econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y social de finales de 2001. A lo que ahora podemos a&ntilde;adir: ni el &eacute;xito deportivo de la Copa de Qatar en 2022 solucion&oacute; absolutamente nada de la nueva crisis. Por el contrario, luego del triunfo, todo empeor&oacute;. Y mucho.
    </p><p class="article-text">
        Pero, por suerte, puede empeorar a&uacute;n m&aacute;s.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-7JW1JZkwa8g-7705', 'youtube', '7JW1JZkwa8g', document.getElementById('yt-7JW1JZkwa8g-7705'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-7JW1JZkwa8g-7705 src="https://www.youtube.com/embed/7JW1JZkwa8g?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><h3 class="article-text"><strong>6.</strong></h3><p class="article-text">
        Lo que queda, entonces, son los momentos de mayor felicidad que hayamos disfrutado como comunidad en estos cuarenta a&ntilde;os. Quiz&aacute;s exagero, pero los sendos festejos callejeros y populares jugar&iacute;an a mi favor. Hemos tenido buenos momentos colectivos: el 10 de diciembre de 1983, el Juicio a las Juntas, Videla preso, la celebraci&oacute;n del Bicentenario. Los dos festejos futboleros, sin embargo, siguen brillando con un fulgor distinto: el de lo gratuito, el de la felicidad que est&aacute; atada solamente al juego, que prescinde de la causalidad econ&oacute;mica, geopol&iacute;tica o clim&aacute;tica. &ldquo;De esas que llegan sin mediaciones, como una canci&oacute;n&rdquo;, como me dijo Ernesto Sem&aacute;n en esos d&iacute;as inolvidables de diciembre: de esas que llegan del arte y de la emoci&oacute;n, esos n&uacute;cleos pesados e inexplicables de nuestras vidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es posible que, por un tiempo, s&oacute;lo nos quede ese recuerdo. No es mi apuesta pero, quiz&aacute;s, luego de que festejemos el 10 de diciembre pr&oacute;ximo los 40 a&ntilde;os ininterrumpidos de democracia, lo m&aacute;s s&oacute;lido que tengamos &ndash;lo &uacute;nico que no se desvanezca en el aire, aunque tambi&eacute;n&ndash; ocurra el 18: &ldquo;&iquest;te acord&aacute;s de que hace un a&ntilde;o ganamos la Tercera?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>PA/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Alabarces]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/democracia-organizada-fulbo_1_10657935.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Nov 2023 03:01:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/49cb4eed-5184-4e2d-afce-dbe4bed525e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="629785" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/49cb4eed-5184-4e2d-afce-dbe4bed525e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="629785" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una democracia organizada por el fulbo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/49cb4eed-5184-4e2d-afce-dbe4bed525e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[40 años de democracia,Fútbol,Maradona,Lionel Messi]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
