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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Esther Cross]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/esther-cross/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Esther Cross]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Doce grandes rescates literarios de 2024: reediciones, hallazgos e inéditos que salieron a la luz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/doce-grandes-rescates-literarios-2024-reediciones-hallazgos-e-ineditos-salieron-luz_1_11923824.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba8b58d9-4f6a-4ea6-aa7d-ffbb0e8c9a22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En 2024 se recuperaron materiales de autores como Jorge Luis Borges, Esther Cross, Hebe Uhart, María Negroni, Leopoldo Brizuela y Ricardo Piglia."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un repaso personal por textos notables de autores y autoras de Argentina que fueron rescatados por editoriales hispanoamericanas a lo largo del año. De qué se tratan y los sellos que los publicaron.</p></div><p class="article-text">
        En un a&ntilde;o dif&iacute;cil para las editoriales por los vaivenes de la econom&iacute;a y <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/librerias-alerta-baja-consumo-presion-gobierno-derogar-ley-protege_1_11549193.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la crisis que afect&oacute; seriamente al sector por la ca&iacute;da en las ventas de libros</a>, <strong>hubo sellos que decidieron alejarse por un rato de lo estrictamente nuevo</strong>. Es que, a lo largo de todo 2024, algunas editoriales recuperaron para sus cat&aacute;logos publicaciones que hac&iacute;a rato hab&iacute;an dejado de circular, otras indagaron en los archivos de autores centrales para llegar a materiales poco conocidos, otros eligieron apostar al hallazgo de clases magistrales para convertirlas en textos impactantes.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso &ndash;<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/destacado-ano-literatura-argentina-doce-libros-riesgo-retrato-humor_1_11918492.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arbitrario, personal y siempre limitado, como ya mencionamos en otras oportunidades</a>&ndash; por <strong>algunos de los rescates literarios m&aacute;s interesantes del a&ntilde;o</strong>. Entre otros, hay cuentos, novelas, diarios personales, entrevistas, correspondencia, poes&iacute;a y clases magistrales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Diario del abandono</strong></em><strong>, de Leopoldo Brizuela (Bosque Energ&eacute;tico). </strong>Con el coraz&oacute;n en la boca. O en el pu&ntilde;o, en la mano que escribe, en la garganta, en ese hueco donde quieren brotar las palabras que no terminan de formarse. El libro bien podr&iacute;a venir con la frase que da pie a los&nbsp;<em>Fragmentos de un discurso amoroso</em>, de&nbsp;<strong>Roland Barthes</strong>: &ldquo;<em>Es pues un enamorado el que habla y dice</em>&rdquo;. <em>Diario del abandono</em>, de&nbsp;<strong>Leopoldo Brizuela, sali&oacute; este a&ntilde;o </strong>por el sello Bosque Energ&eacute;tico y, con una belleza descomunal &ndash;arrasadora&ndash;&nbsp;<strong>recupera una serie de textos que el autor escribi&oacute; en pocas semanas, entre finales de 1990 y comienzos de 1991</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Brizuela, que muri&oacute; en 2019 y dej&oacute; una obra muy sofisticada, se convierte aqu&iacute; en la voz de un enamorado que habla y dice, por ejemplo,&nbsp;<em>&ldquo;estamos solos para amar; pero para destruir, toda la historia nos acompa&ntilde;a&rdquo;</em>. O:&nbsp;<em>&ldquo;Se sufre porque el tel&eacute;fono no suena: uno, en su primitivismo, en esa l&oacute;gica elemental, violenta, absurda de los sentimientos, cree que en la ausencia el otro est&aacute; olvid&aacute;ndonos. Y cada segundo que pasa es la confirmaci&oacute;n de esa teor&iacute;a. Si &eacute;l tiene tel&eacute;fono, y sabe que estoy aqu&iacute;, y no me llama, si me niega la salvaci&oacute;n de una llamada es porque ya no me quiere m&aacute;s (...) &iexcl;Y cu&aacute;ntas cosas se aplazan por permanecer en el lugar del abandonado! &iexcl;Cu&aacute;nta gente se deja de ver! &iexcl;Qu&eacute; solos nos quedamos! &iexcl;Qu&eacute; &uacute;nico se vuelve el otro por nuestra voluntad! &iexcl;Y qu&eacute; poderoso!&rdquo;</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Diario del abandono&quot;, de Leopoldo Brizuela, salió por la editorial Bosque Energético.                            </span>
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        <strong>Si el amor es, como aprendimos gracias a nuestra educaci&oacute;n sentimental y musical, un ejercicio, lo que hace Brizuela es fragmentarlo</strong>, repasar sus figuras, hacerlo cuerpo en la escritura de este diario que es m&aacute;s que un diario. Escribir, amar: un arrojo, un tiempo en suspenso.&nbsp;<strong>Guido Herzovich</strong>&nbsp;apunta esto en el prefacio: &ldquo;<em>Diario del abandono</em>&nbsp;es un ejemplo an&oacute;malo del g&eacute;nero diario: no tanto acompa&ntilde;a y registra la vida de alguien sino que llega casi a detenerla, porque su autor entiende esa escritura, que durante tres semanas va tomando la mejor parte de cada d&iacute;a, como requisito para empezar a vivir una vida realmente propia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa vida propia, detenida en la espera, es la del enamorado, la del hombre que espera a otro hombre, la del hombre ni&ntilde;o que fantasea con accidentes terribles o tragedias,&nbsp;<strong>la del que bucea abandonos anteriores en su memoria familiar para pensar un abandono transitorio y presente</strong>&nbsp;(&iquest;por qu&eacute; no me llama? &iquest;por qu&eacute; no llega?,&nbsp;<em>&ldquo;dame, pronto, una se&ntilde;al&rdquo;</em>, dir&iacute;a Virus), la del que busca pistas en cada dolor que percibe en su cuerpo, la del que lee y cita fragmentos de otros para inscribirse en una sucesi&oacute;n infinita de enamorados-abandonados-aband&oacute;nicos. La del que escribe para ser le&iacute;do, la del que intenta captar se&ntilde;ales en una lengua que es siempre la del cortocircuito.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Leopoldo Brizuela (1963-2019) fue un escritor extraordinario. En 2024 se publicó &quot;Diario del abandono&quot;, un libro póstumo rescatado entre sus papeles personales."
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                Leopoldo Brizuela (1963-2019) fue un escritor extraordinario. En 2024 se publicó &quot;Diario del abandono&quot;, un libro póstumo rescatado entre sus papeles personales.                            </span>
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        <strong>2.</strong><em><strong> Impresiones de una directora de escuela</strong></em><strong>, de Hebe Uhart (Adriana Hidalgo). </strong>La escritora argentina <strong>Hebe Uhart </strong>(1936-2018) public&oacute; su primer libro en 1962, en una edici&oacute;n de autor: <em>Dios, San Pedro y las almas</em>. Se trataba de siete cuentos y cuatro microcuentos que mostraban la originalidad y el valor de su escritura. Este a&ntilde;o la editorial Adriana Hidalgo decidi&oacute; reunir esos relatos junto con los de <em>Eli, Eli, lamma sabacthani?</em> (1963), <em>La gente de la casa rosa</em> (1970) y <em>El bud&iacute;n esponjoso </em>(1977) en <strong>un extraordinario volumen que lleva como t&iacute;tulo </strong><em><strong>Impresiones de una directora de escuela</strong></em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uhart, que adem&aacute;s de una escritora notable fue una gran maestra, como qued&oacute; luminosamente registrado en el libro <em>Las clases de Hebe Uhart </em>de <strong>Liliana Villanueva</strong>, registra ya en sus primeros relatos algunas escenas escolares, con docentes y autoridades en el centro de la escena, adem&aacute;s de su mirada siempre &aacute;cida de los v&iacute;nculos familiares. Lo hace, como a lo largo de toda su trayectoria posterior, con filo, con austeridad, con desparpajo y, claro, con su maestr&iacute;a radiante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Este año fueron recuperados los primeros cuentos de Hebe Uhart."
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                Este año fueron recuperados los primeros cuentos de Hebe Uhart.                            </span>
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        <strong>3. La obra de Gustavo Ferreyra (Ediciones Godot).</strong> Como Adolfo, el protagonista de&nbsp;<em>El amparo</em>, que es sirviente en una mansi&oacute;n misteriosa donde tiene que cumplir una tarea humillante, a la que, sin embargo, se aferra con tes&oacute;n, casi desesperado: permanecer agachado al costado de la mesa y ser receptor, con su boca, de los carozos de aceitunas que escupe el due&ntilde;o del lugar cuando almuerza, cena o recibe invitados.&nbsp;<strong>Como Piquito, el soci&oacute;logo de su c&eacute;lebre saga, ese que fue definido como uno de los personajes m&aacute;s extremos de la literatura argentina por su mesianismo incandescente, por sus diatribas alucinadas y su andar fren&eacute;tico en un arco que va del Polo Obrero, a las instituciones educativas, a la c&aacute;rcel y a un pueblo remoto en la Patagonia</strong>. Como Ricardo, el centro de su &uacute;ltima novela,&nbsp;<em>El mam&iacute;fero que r&iacute;e</em>, un psicoanalista que se obsesiona con los lobos marinos y se define como &ldquo;anarco-macrista&rdquo; mientras sus fantas&iacute;as m&aacute;s desenfrenadas no lo dejan en paz.
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                &quot;El amparo&quot;, de Gustavo Ferreyra, fue reeditada en 2024 por el sello Godot.                            </span>
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        Los libros de&nbsp;<strong>Gustavo Ferreyra</strong>&nbsp;est&aacute;n repletos de estos seres desaforados que se mueven en el terreno resbaladizo de sus elucubraciones, ese volc&aacute;n que es una amenaza permanente y al mismo tiempo una v&aacute;lvula de escape. <strong>Todo lo que se puede y no se puede decir est&aacute; ah&iacute;</strong>: en la punta de una lengua deforme, abigarrada y c&oacute;mica; en una prosa que se desliza sin frenos por lo s&oacute;rdido y lo aparentemente civilizado.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de los desbordes de sus personajes, sin embargo, el escritor es un hombre retra&iacute;do que habla pausado y con una calma discreta. Con m&aacute;s de una decena de libros publicados y lectores fervorosos (entre los que se encuentran colegas de &eacute;l como&nbsp;<strong>Mart&iacute;n Kohan</strong>&nbsp;o&nbsp;<strong>Mariana Enriquez</strong>),&nbsp;<strong>Ferreyra permanece al margen, en el sigilo, en un territorio corrido del estruendo de los circuitos tradicionales del campo literario, con sus ferias, sus lecturas, sus festivales</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dedicado durante buena parte de su vida a la docencia, a treinta a&ntilde;os del lanzamiento de su primera novela, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/gustavo-ferreyra-vida-civilizada-sordida-forma-no-serlo_1_11882833.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la potente obra de este escritor volvi&oacute; a circular durante 2024</a> con reediciones de sus cl&aacute;sicos y la publicaci&oacute;n de textos in&eacute;ditos a partir de un rescate tramado por el sello Ediciones Godot.&nbsp;<strong>Un plan que seguir&aacute; el a&ntilde;o pr&oacute;ximo con nuevas ediciones de dos t&iacute;tulos insoslayables del universo Ferreyra:&nbsp;</strong><em><strong>El director</strong></em><strong>&nbsp;y&nbsp;</strong><em><strong>La familia</strong></em>.
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                    alt="A treinta años de la salida del primer libro de Gustavo Ferreyra, su obra vuelve a circular con reediciones y la publicación de textos inéditos."
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            <span class="title">
                A treinta años de la salida del primer libro de Gustavo Ferreyra, su obra vuelve a circular con reediciones y la publicación de textos inéditos.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Faster</strong></em><strong>, de Eduardo Berti (H&iacute;brida). </strong>Publicado en 2019 por Impedimenta en Espa&ntilde;a, este es uno de los libros m&aacute;s entra&ntilde;ables que lleg&oacute; este a&ntilde;o a las librer&iacute;as locales a trav&eacute;s de la editorial H&iacute;brida. Entre la cr&oacute;nica, una novela de&nbsp;<em>coming of age</em>&nbsp;y el ejercicio en plan&nbsp;<em>Me acuerdo</em>, de <strong>Georges Perec</strong>, <em>Faster</em> se mueve en el terreno difuso y magn&eacute;tico de la memoria.&nbsp;<strong>Es por eso que, al ritmo a veces vertiginoso y a veces aplacado de los chispazos de la evocaci&oacute;n, cuenta la historia en fragmentos de algunos episodios de la vida de su autor que insisten en ser recordados</strong>&nbsp;y, por lo tanto, narrados.&nbsp;
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                &quot;Faster&quot;, de Eduardo Berti, salió por el sello Híbrida.                            </span>
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        Como en todo relato potente, hay algunos hitos, algunas escenas inaugurales. En este caso, el encuentro de&nbsp;<strong>dos adolescentes a finales de los &lsquo;70 en la Argentina unidos por el amor a los Beatles, por algunas obsesiones lectoras y por cierta sensibilidad hacia la palabra escrita</strong>. A medida que la novela avanza, ir&aacute;n apareciendo m&aacute;s im&aacute;genes inici&aacute;ticas, m&aacute;s situaciones que se desplegar&aacute;n para agrandar el mito de esa amistad incandescente. Entre ellas, el encuentro de los protagonistas con el piloto&nbsp;<strong>Juan Manuel Fangio</strong>, a quien un d&iacute;a los dos j&oacute;venes, fundadores precoces de una revista deportiva casera, deciden ir a entrevistar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como el propio Fangio que cuando lo van a ver prefiere hablar de los inicios y no tanto de sus &eacute;pocas de gloria,&nbsp;<em><strong>Faster</strong></em><strong>&nbsp;decide posarse con sutileza en los comienzos, en lo embrionario, en la potencialidad de las pasiones en dos de sus m&uacute;ltiples formas: la amistad o eso que r&aacute;pidamente llamamos profesi&oacute;n.&nbsp;</strong>As&iacute;, a lo largo de sus p&aacute;ginas las carreras de F&oacute;rmula Uno, la m&uacute;sica, el periodismo, las velocidades, la literatura y las vidas se entrelazan en un relato extraordinario. Una serie de fragmentos que, gracias al trabajo de orfebrer&iacute;a narrativa de Eduardo Berti,&nbsp;<strong>se vuelve anular, redondita, circular como un disco, como las ruedas de los autos, como las mejores canciones</strong>.
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                Eduardo Berti nació en Buenos Aires, en 1964. En la actualidad vive en Francia.                            </span>
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        <strong>5. </strong><em><strong>La mujer que escribi&oacute; Frankenstein</strong></em><strong>, de Esther Cross (Min&uacute;scula). </strong>El comienzo fue un coraz&oacute;n envuelto en papel.&nbsp;<strong>Esther Cross encontr&oacute; la escena en una biograf&iacute;a de Mary Shelley: cuando falleci&oacute; su esposo Percy, la autora de&nbsp;</strong><em><strong>Frankenstein&nbsp;</strong></em><strong>conserv&oacute; su coraz&oacute;n y decidi&oacute; tenerlo con ella como una reliquia hasta su propia muerte</strong>. Ah&iacute; donde nadie se detuvo demasiado, tal vez por pudor o para no caer, como sostiene Cross &ldquo;en algo que para algunos bi&oacute;grafos entraba en la zona del chisme&rdquo;, la escritora argentina encontr&oacute; la punta de un hilo. Un entramado que la llev&oacute; a seguir recuperando escenas incre&iacute;bles de la vida y de la obra cumbre que Shelley escribi&oacute; con apenas 18 a&ntilde;os y tambi&eacute;n de una &eacute;poca de medicina clandestina, de robo de cad&aacute;veres en pos de supuestos avances cient&iacute;ficos, de terrores cotidianos y extravagantes, y de escritoras pioneras que decidieron meterse con los muertos y con los monstruos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La mujer que escribió Frankenstein, de Esther Cross, fue reeditado por Editorial Minúscula."
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            <span class="title">
                La mujer que escribió Frankenstein, de Esther Cross, fue reeditado por Editorial Minúscula.                            </span>
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        Con todo ese material, y despu&eacute;s de una b&uacute;squeda monumental entre biograf&iacute;as, diarios y todos los registros posibles, Cross escribi&oacute;&nbsp;<em>La mujer que escribi&oacute; Frankenstein</em>,&nbsp;<strong>un libro inclasificable y excepcional que se public&oacute; por primera vez en 2013 y que volvi&oacute; a circular en 2024 de la mano del sello Editorial Min&uacute;scula</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo hab&iacute;a le&iacute;do&nbsp;<em>Frankenstein</em>&nbsp;varias veces y estaba escribiendo una novela sobre la creaci&oacute;n de un robot. Entonces empec&eacute; a leer y a releer libros que tuvieran que ver con ciencia ficci&oacute;n, pero sobre todo con esta idea de crear un ente. Una se arma una especie de biblioteca que rodea a un libro y as&iacute; fue que rele&iacute;&nbsp;<em>Frankenstein</em><strong>. La versi&oacute;n que rele&iacute; en ese momento ven&iacute;a con una biograf&iacute;a acotada de Mary Shelley, de esas que siempre acompa&ntilde;aban los cl&aacute;sicos. Ah&iacute; aparec&iacute;a el dato de que cuando Percy Shelley muri&oacute; a Mary Shelley un amigo le hab&iacute;a dado el coraz&oacute;n</strong>. Y ah&iacute; inmediatamente largu&eacute; la novela y me puse a leer sobre ella, Me di cuenta de que yo no hab&iacute;a reparado en ella, en la autora de un libro tan importante como&nbsp;<em>Frankenstein</em>. Fue impresionante. Y empezar a leer sobre ella fue un deslumbramiento&rdquo;, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/esther-cross-frankenstein-retrata-miedos-ahora_1_11504302.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revel&oacute; Cross en esta entrevista con elDiarioAR</a>.
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                    alt="Esther Cross es escritora y traductora literaria."
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                Esther Cross es escritora y traductora literaria.                            </span>
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        <strong>6. Ricardo Piglia (Siglo XXI Editores y Eterna Cadencia). </strong>El novelista, el lector que se convirti&oacute; en una suerte de gu&iacute;a para otros lectores, el cr&iacute;tico, el editor, el que intentaba abordar la relaci&oacute;n entre los intelectuales y la militancia de los &lsquo;60 y &lsquo;70, el que participaba con sus art&iacute;culos de la &eacute;poca de oro de las revistas culturales argentinas, el que ense&ntilde;&oacute; a Borges por televisi&oacute;n, el te&oacute;rico implacable, el docente universitario.&nbsp;<strong>Ricardo Piglia (1941-2017) es una figura central para la literatura en idioma espa&ntilde;ol y, por la potencia de su lectura y de su escritura, sus m&uacute;ltiples facetas parecen seguir proyect&aacute;ndose hasta la actualidad</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/ricardo-piglia-tres-libros-notables-vuelven-figura-gran-escritor-lector-argentino_1_11394832.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">De hecho este a&ntilde;o, diversas publicaciones volvieron a traer el nombre de Piglia a la escena</a>. Desde la editorial chilena Ediciones Diego Portales, con distribuci&oacute;n en Argentina, se lanz&oacute; el excelente <em>Ricardo Piglia a la intemperie</em>, un retrato exhaustivo que realiz&oacute; <strong>Mauro Libertella</strong> del autor de <em>Respiraci&oacute;n artificial.</em> Casi en simult&aacute;neo, tambi&eacute;n lleg&oacute; a las librer&iacute;as este a&ntilde;o <em>Trece pr&oacute;logos</em>, un libro editado por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica que re&uacute;ne los textos que Piglia escribi&oacute; como introducci&oacute;n a la Serie del Recienvenido, una colecci&oacute;n muy destacada que &eacute;l mismo dirigi&oacute; en esa editorial entre los a&ntilde;os 2011 y 2015.
    </p><p class="article-text">
        Otras dos publicaciones que recuperan algunas de sus intervenciones p&uacute;blicas se destacaron a lo largo de 2024. Por un lado, Siglo XXI editores rescat&oacute; en&nbsp;<em>Ricardo Piglia. Introducci&oacute;n general a la cr&iacute;tica de m&iacute; mismo</em>,&nbsp;<strong>una serie de entrevistas informales y a la vez muy reveladoras </strong>durante una serie de visitas que el escritor realiza al Centro de Documentaci&oacute;n e Investigaci&oacute;n de la Cultura de Izquierdas (CeDinCi) a finales de los &lsquo;90 y comienzos de los 2000.
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                &quot;Ricardo Piglia. Introducción general a la crítica de mí mismo&quot; recopila conversaciones del escritor con Horacio Tarcus.                            </span>
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        &ldquo;Esta conversaci&oacute;n se grab&oacute; en un entra&ntilde;able Sanyo de microcassette. No es la versi&oacute;n oral de&nbsp;<em>Los diarios de Emilio Renzi</em>, sino&nbsp;<strong>la memoria detallada y chismosa de los sesenta y setenta</strong>, a&ntilde;os en los que Piglia fund&oacute; y particip&oacute; en revistas que reflejan los debates de la izquierda, su figura siempre disidente con las convenciones, sus desacuerdos que siempre lo dejaban en un lugar extra&ntilde;o y vanguardista, aunque le disgustara esta palabra: un trotskista que entroniza a Puig,&nbsp;<strong>un mao&iacute;sta que lee a Raymond Chandler y James Hadley Chase</strong>, un solitario que camina por la calle Santa Fe mientras sus compa&ntilde;eros caminan hacia Ezeiza para recibir al general&rdquo;, apunta con agudeza la escritora&nbsp;<strong>Mar&iacute;a Moreno</strong>&nbsp;en uno de los pr&oacute;logos de este libro.
    </p><p class="article-text">
        El otro est&aacute; escrito por el historiador, archivista e investigador&nbsp;<strong>Horacio Tarcus</strong>, quien se encarg&oacute; de hacer y recopilar las entrevistas que aparecen en este libro. Seg&uacute;n relata el propio Tarcus en sus palabras preliminares, las conversaciones que integran&nbsp;<em>Introducci&oacute;n general a la cr&iacute;tica de m&iacute; mismo&nbsp;</em>tuvieron lugar a partir de una serie de visitas de Piglia al CeDinCi que comenzaron en 1998. Esas charlas, de las que particip&oacute; tambi&eacute;n&nbsp;<strong>Ana Longoni</strong>, estuvieron motorizadas particularmente por la revisi&oacute;n de las revistas culturales argentinas de los &lsquo;60 y los &lsquo;70 de las que Piglia fue testigo y parte central.
    </p><p class="article-text">
        Transcriptas tal como tuvieron lugar, con m&iacute;nimas referencias que ayudan a los lectores a completar datos sobre nombres, libros o publicaciones,&nbsp;<strong>las entrevistas exhiben a un Piglia l&uacute;cido, conversador, por momentos autocr&iacute;tico y tambi&eacute;n c&oacute;modo con sus interlocutores</strong>, que lo van llevando por asuntos como la militancia de izquierda, los a&ntilde;os de formaci&oacute;n, la tarea de de editor y su relaci&oacute;n con otros intelectuales contempor&aacute;neos.&nbsp;<strong>Entre otros momentos reveladores, se destacan las observaciones que Piglia hace sobre su v&iacute;nculo con Rodolfo Walsh</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Hacia el final, el libro recupera tambi&eacute;n algunos textos &ldquo;juveniles&rdquo; que Piglia public&oacute; en aquellas revistas emblem&aacute;ticas que fund&oacute;, que conform&oacute;, que critic&oacute; y hasta que lleg&oacute; a abandonar.&nbsp;
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                Eterna Cadencia Editora lanzó este año &quot;Borges por Piglia&quot;.                            </span>
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        En noviembre, a trav&eacute;s de Eterna Cadencia Editora, lleg&oacute; a las librer&iacute;as <em>Borges por Piglia</em>, una publicaci&oacute;n extraordinaria que&nbsp;<strong>re&uacute;ne las clases que el escritor y cr&iacute;tico dio por la Televisi&oacute;n P&uacute;blica en 2013 sobre la obra y la figura de Jorge Luis Borges</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El libro compila aquellas exposiciones televisadas que Piglia brind&oacute; en la emisora p&uacute;blica un a&ntilde;o despu&eacute;s del ciclo&nbsp;<em>Escenas de la novela argentina</em>, un programa que tuvo un formato similar. A partir de una rigurosa labor de la editora&nbsp;<strong>Daniela Portas</strong>, quien trabaj&oacute; junto al escritor durante muchos a&ntilde;os, la publicaci&oacute;n reproduce no solo lo que se dijo en ese curso sobre Borges sino la voz y la cadencia de un expositor magistral.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ricardo Piglia se propuso trasladar la din&aacute;mica de un curso universitario a la televisi&oacute;n. Cada clase est&aacute; seguida de la reproducci&oacute;n tanto del di&aacute;logo con figuras clave de la escena cultural que ten&iacute;a lugar al final de la exposici&oacute;n como de la discusi&oacute;n abierta con el p&uacute;blico. La primera se titula&nbsp;<em>&iquest;Qu&eacute; es un buen escritor?</em>&nbsp;y en la conversaci&oacute;n participan&nbsp;<strong>Paola Cort&eacute;s Rocca</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Mar&iacute;a P&iacute;a L&oacute;pez</strong>; la segunda,&nbsp;<em>La memoria</em>, y all&iacute; intervienen&nbsp;<strong>Marcos Herrera</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Germ&aacute;n Maggiori</strong>; la tercera,&nbsp;<em>La biblioteca</em>, tema que convoca a&nbsp;<strong>Mario Ortiz</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Luis Sagasti</strong>; y la cuarta,&nbsp;<em>Pol&iacute;tica y literatura</em>, que culmina con un intercambio imperdible con&nbsp;<strong>Horacio Gonz&aacute;lez</strong>&nbsp;y&nbsp;<em>Javier Tr&iacute;mboli</em>&rdquo;, inform&oacute; la editorial Eterna Cadencia sobre esta publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la reproducci&oacute;n de las cuatro clases, el libro trae como anexo una entrevista in&eacute;dita que el propio Piglia le hizo a Borges, un ep&iacute;logo del cr&iacute;tico cultural&nbsp;<strong>Edgardo Dieleke</strong>, las anotaciones que el cr&iacute;tico le hizo a los guiones del ciclo y los programas de los seminarios que dict&oacute; sobre&nbsp;Borges en las universidades de Buenos Aires y Princeton.
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                La figura de Ricardo Piglia volvió a lo largo de 2024 a través de distintas publicaciones.                            </span>
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        <strong>7. </strong><em><strong>Cartas extraordinarias</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Negroni (Random House). </strong><em>&ldquo;Este libro es una colecci&oacute;n de cartas cuidadosamente ap&oacute;crifas de aquellos autores que, para tantos ni&ntilde;os y j&oacute;venes argentinos, constituyeron la primera biblioteca. Esos autores, se recordar&aacute;, ven&iacute;an encuadernados en tapas amarillas &ndash;la famosa colecci&oacute;n Robin Hood&ndash; y los le&iacute;amos con avidez, fascinados por las aventuras de sus m&uacute;ltiples peque&ntilde;os hu&eacute;rfanos.&nbsp;</em><em><strong>All&iacute; estaban, entre otros, Herman Melville, Emilio Salgari, Hans Christian Andersen, Louise May Alcott, J.M. Barrie, Charles Dickens, R. L. Stevenson, Carlo Collodi, Lewis Carroll, Jean Webster, Johana Spyri, Jonathan Swift, los hermanos Grimm, Jules Verne, Mark Twain, Charlotte Bront&euml;, Rudyard Kipling, Jack London y Daniel Defoe.</strong></em><em>&nbsp;&iexcl;Qu&eacute; maravilla de ADN literario&rdquo;</em>, adelanta Mar&iacute;a Negroni en el pr&oacute;logo de este libro que sali&oacute; originalmente en 2013 a trav&eacute;s de Alfaguara y este a&ntilde;o fue reeditado por Random House.
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                    alt="&quot;Cartas extraordinarias&quot;, un libro de María Negroni que volvió a circular en 2024."
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                &quot;Cartas extraordinarias&quot;, un libro de María Negroni que volvió a circular en 2024.                            </span>
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        Con observaciones sobre sus mundos y sus circunstancias, con miradas que iluminan la propia tarea de la escritura,&nbsp;<strong>las cartas creadas por Negroni hacen hablar, por una extraordinaria operaci&oacute;n de lenguaje que trae &eacute;pocas lejanas y mucha poes&iacute;a, a estos autores y autoras</strong>. A veces los intercambios son entre los escritores y sus familiares o seres queridos, a veces, incluso, la correspondencia se da con sus propios personajes. Leer estas&nbsp;<em>Cartas extraordinarias</em>&nbsp;es embarcarse, como en la infancia, en&nbsp;<strong>un viaje fascinante por tierras remotas que los libros suelen acercarnos con todo su magnetismo</strong>. Una sucesi&oacute;n encantadora que afortunadamente corre los l&iacute;mites entre lo que ocurri&oacute; y lo que podr&iacute;a haber sido, entre el asombro y la imaginaci&oacute;n; entre vida y literatura.
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                    alt="María Negroni es autora de numerosos libros, muchos de ellos traducidos a distintos idiomas. En la actualidad dirige la Maestría en Escritura Creativa de la Untref en Buenos Aires"
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                María Negroni es autora de numerosos libros, muchos de ellos traducidos a distintos idiomas. En la actualidad dirige la Maestría en Escritura Creativa de la Untref en Buenos Aires                            </span>
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        <strong>8. </strong><em><strong>Curso de literatura argentina</strong></em><strong>, de Jorge Luis Borges (Sudamericana).</strong> &ldquo;Quiero advertirles que no pienso ense&ntilde;arles literatura argentina porque esas cosas no se ense&ntilde;an. Yo he sido profesor de Literatura Inglesa y Americana durante unos veinte a&ntilde;os en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y me di cuenta de que era absurdo ense&ntilde;ar literatura.&nbsp;<strong>Creo que lo que uno puede ense&ntilde;ar es el goce de ciertos libros, el h&aacute;bito de ciertos libros y que un profesor no tiene derecho a imponer sus opiniones</strong>&rdquo;. Con esas palabras se present&oacute;, a comienzos de 1976, Jorge Luis Borges ante un peque&ntilde;o auditorio de estudiantes de un centro especializado en Literatura Hisp&aacute;nica de la Universidad de Michigan, en los Estados Unidos.&nbsp;<strong>Un grupo reducido que tuvo el privilegio de escuchar, a lo largo de diez encuentros, al m&iacute;tico escritor&nbsp;</strong>hablando de<strong>&nbsp;Domingo Faustino Sarmiento</strong>, de&nbsp;<strong>Hilario Ascasubi</strong>, del&nbsp;<em>Mart&iacute;n Fierro</em>&nbsp;de&nbsp;<strong>Jos&eacute; Hern&aacute;ndez</strong>, de&nbsp;<strong>Almafuerte</strong>, del modernismo en&nbsp;<strong>Leopoldo Lugones</strong>, de&nbsp;<strong>Paul Groussac</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Ricardo G&uuml;iraldes</strong>.&nbsp;
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                &quot;Curso de literatura argentina&quot;, de Jorge Luis Borges, salió por Sudamericana.                            </span>
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        Aquellas singulares clases, especialmente preparadas por el autor de&nbsp;<em>Ficciones</em>&nbsp;para esa ocasi&oacute;n, quedaron registradas en casetes que permanecieron guardados por m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os y, gracias al trabajo de rescate y transcripci&oacute;n realizado por el investigador argentino&nbsp;<strong>Nicol&aacute;s Helft</strong>, salieron a la luz y <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/curiosas-clases-jorge-luis-borges-guardadas-casetes-40-anos-convirtieron-libro-fascinante_1_11766291.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se convirtieron en un extraordinario libro que fue publicado este a&ntilde;o por la editorial Sudamericana</a> bajo el t&iacute;tulo&nbsp;<em>Curso de literatura argentina. Universidad de Michigan, 1976</em>.
    </p><p class="article-text">
        Tal como relata Helft en el pr&oacute;logo del libro,&nbsp;<strong>Borges lleg&oacute; a Michigan acompa&ntilde;ado por Mar&iacute;a Kodama el 2 de enero de 1976 invitado por Donald Yates, uno de sus primeros traductores al ingl&eacute;s</strong>. Por entonces Yates era profesor de la universidad estadounidense y se hab&iacute;a hecho admirador del escritor luego de leer algunos de sus cuentos en 1954 cuando estudiaba Literatura Hisp&aacute;nica.
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                    alt="Nicolás Helft es un investigador argentino, experto en la obra de Jorge Luis Borges. Tuvo a su cargo el prólogo, la edición y las notas del libro &quot;Curso de literatura argentina&quot;."
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            <span class="title">
                Nicolás Helft es un investigador argentino, experto en la obra de Jorge Luis Borges. Tuvo a su cargo el prólogo, la edición y las notas del libro &quot;Curso de literatura argentina&quot;.                            </span>
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        <strong>9. La poes&iacute;a de Juana Bignozzi y Joaqu&iacute;n O. Giannuzzi (Adriana Hidalgo y Fondo de Cultura Econ&oacute;mica). </strong>La poes&iacute;a y los grandes poetas tambi&eacute;n fueron rescatados por las editoriales locales a lo largo de 2024. Por un lado, el sello Adriana Hidalgo public&oacute; este a&ntilde;o el primer volumen de la obra completa de <strong>Juana Bignozzi</strong> bajo el t&iacute;tulo<em> La vida en serio. Obra completa (1998-2019). </em>Editado al cuidado de Mercedes Halfon, el libro contiene lo publicado por la poeta desde 1998 hasta su libro p&oacute;stumo de 2019. Adem&aacute;s, se incluyen dos materiales de diferentes per&iacute;odos que hasta ahora no hab&iacute;an sido editados en libros. Por un lado, su texto Yo y un conjunto de poemas publicados originalmente en el dossier que el c&eacute;lebre <em>Diario de Poes&iacute;a</em> le dedic&oacute; en 1998.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El segundo material in&eacute;dito es <em>La escalera de Aracoeli</em>, una serie de poemas que si bien Bignozzi hab&iacute;a anunciado en diversas ocasiones como un poemario que ten&iacute;a entre manos, nunca sali&oacute; de su casa. Al recorrido cronol&oacute;gico se suma un apartado con los paratextos originales &ndash;contratapas y pr&oacute;logos- que acompa&ntilde;aron la edici&oacute;n de estos libros, <strong>con los comentarios que le dedicaron a sus poemas Jorge Lafforgue, Daniel Garc&iacute;a Helder, Beatriz Sarlo, Mart&iacute;n Gambarotta, Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez y Halfon</strong>&rdquo;, comentaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En 2024 llegó a las librerías la primera parte de la obra completa de Juana Bignozzi."
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                En 2024 llegó a las librerías la primera parte de la obra completa de Juana Bignozzi.                            </span>
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        En mayo de este a&ntilde;o sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica<strong> </strong><em>Poes&iacute;a completa (1958-2008)</em>, de Joaqu&iacute;n Giannuzzi, un libro que re&uacute;ne los once vol&uacute;menes escritos por el poeta a lo largo de cincuenta a&ntilde;os. Con pr&oacute;logo de Fabi&aacute;n Casas, esta edici&oacute;n recupera una obra po&eacute;tica &uacute;nica, en la que se percibe una m&uacute;sica de fondo. &ldquo;Son apenas cuatro acordes repetidos m&aacute;s cercanos al punk, si es que tomamos al punk en su lado m&aacute;s luminoso:&nbsp;<strong>pod&eacute;s hacer poes&iacute;a con lo que ves mientras camin&aacute;s por tu casa</strong>, no necesit&aacute;s ser un peque&ntilde;o dios para escribir un poema&rdquo;, se&ntilde;ala Casas en las palabras que acompa&ntilde;an esta edici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Giannuzzi naci&oacute; en Buenos Aires, Argentina, en 1924.&nbsp;<strong>Se dedic&oacute; al periodismo, public&oacute; cr&iacute;ticas literarias en&nbsp;</strong><em><strong>Cr&iacute;tica</strong></em><strong>,&nbsp;</strong><em><strong>Cr&oacute;nica</strong></em><strong>,&nbsp;</strong><em><strong>Clar&iacute;n</strong></em><strong>&nbsp;y&nbsp;</strong><em><strong>La Naci&oacute;n</strong></em><strong>.&nbsp;</strong>En 1962 empez&oacute; a colaborar con&nbsp;<em>Sur</em>, dirigida por Victoria Ocampo. En 1958 public&oacute;&nbsp;<em>Nuestros d&iacute;as mortales</em>, con el que obtuvo el premio de la Sociedad Argentina de Escritores. Le siguieron&nbsp;<em>Contempor&aacute;neo del mundo&nbsp;</em>(1962),&nbsp;<em>Las condiciones de la &eacute;poca</em>&nbsp;(1967) y&nbsp;<em>Se&ntilde;ales de una causa personal</em>&nbsp;(1977). Ya en la d&eacute;cada del ochenta public&oacute;&nbsp;<em>Principios de incertidumbre, Viol&iacute;n obligado&nbsp;</em>y&nbsp;<em>Cabeza final</em>.&nbsp;Su &uacute;ltimo libro publicado fue&nbsp;<em>&iquest;Hay alguien ah&iacute;?</em>, poco antes de su fallecimiento, el 26 de enero de 2004.
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                    alt="Poesía completa (1958-2008), de Joaquín Giannuzzi, salió por Fondo de Cultura Económica"
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            <span class="title">
                Poesía completa (1958-2008), de Joaquín Giannuzzi, salió por Fondo de Cultura Económica                            </span>
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        <strong>10. </strong><em><strong>Querida vieja. Correspondencia de la Guerra del Paraguay</strong></em><strong>, de Dominguito Sarmiento (Omn&iacute;vora).</strong> Esta publicaci&oacute;n recupera la correspondencia entre Dominguito Fidel Sarmiento y su madre, Benita Mart&iacute;nez Pastoriza, durante la Guerra del Paraguay. El intercambio se inicia en junio de 1865, cuando el joven Dominguito, hijo del expresidente argentino, se incorpora al Ej&eacute;rcito Nacional y concluye en septiembre de 1866, con su tr&aacute;gica muerte en la batalla de Curupayt&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Las cartas, editadas al cuidado de la investigadora <strong>Lara Segade</strong>, permiten leer lo &iacute;ntimo y privado de esta familia junto con el desarrollo del conflicto b&eacute;lico que enfrent&oacute; a Argentina, Brasil y Uruguay contra el Paraguay, mientras que al mismo tiempo dejan traslucir y adentrarse en las vicisitudes pol&iacute;ticas y sociales de la Argentina que se estaba formando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Morir por su patria es dar a nuestro nombre un brillo que nada borrar&aacute; y nunca jam&aacute;s fue m&aacute;s digna la mujer, que cuando con estoica resignaci&oacute;n env&iacute;a a las batallas al hijo de sus entra&ntilde;as. Las madres argentinas transmitir&aacute;n a las generaciones el legado de la abnegaci&oacute;n y del sacrificio. <strong>Pero dejemos aqu&iacute; estas l&iacute;neas, que un exceso de cari&ntilde;o me hace suponer ser letras p&oacute;stumas que te dirijo</strong>&rdquo;, escribe descarnadamente Dominguito en las p&aacute;ginas de esta delicada publicaci&oacute;n del sello Omn&iacute;vora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Querida vieja. Correspondencia de la Guerra del Paraguay&quot; salió por Omnívora.                            </span>
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        AL
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      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Dec 2024 03:01:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Doce grandes rescates literarios de 2024: reediciones, hallazgos e inéditos que salieron a la luz]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Dormir con Kafka, temporada de monstruos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/dormir-kafka-temporada-monstruos_129_11517198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f58d986-99b1-4c79-94ab-83df6ca57668_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dormir con Kafka, temporada de monstruos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">El vecino de Lydia Davis, series de julio</p></div><p class="article-text">
        <strong>Uno.</strong> Una vez m&aacute;s, la pregunta sobre qu&eacute; vino primero: &iquest;el insomnio o el elenco ingente de desvelados que me voy cruzando en los libros que leo por estos d&iacute;as? <strong>Mi desvelo de ahora es preciso, puntual como el sol, repetido</strong>: a las 4, cada madrugada, ni un segundo m&aacute;s. Los desvelados que leo tambi&eacute;n, aparecen uno por uno, sin remedio, todos los d&iacute;as. A veces pienso que se despiertan para hablarme a m&iacute;, de insomne a insomne. Mal de muchos, desvelo de todos. Podr&iacute;a armar un mapa con ellos, que atraviesan siglos, continentes y p&aacute;ginas, y pincharlos como en <em>Google Maps</em> para que todos los insomnes nos busquemos y nos encontremos ah&iacute;, <strong>en ese lugar com&uacute;n y un poco infernal</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dos. </strong>Hace unos d&iacute;as, los amigos de la editorial Bosque Energ&eacute;tico &ndash;un sello peque&ntilde;o y divino que se especializa en la publicaci&oacute;n de diarios &iacute;ntimos en sus distintas variantes&ndash; me pidieron que leyera para sus redes el fragmento de alg&uacute;n diario de escritor o escritora que me gustara. No tard&eacute; en recordar los diarios de <strong>Franz Kafka</strong> y apenas encontr&eacute; el libro en la mara&ntilde;a ca&oacute;tica en la que se convirti&oacute; mi biblioteca, <strong>lo abr&iacute; en la p&aacute;gina en la que hab&iacute;a dejado el se&ntilde;alador hace muchos a&ntilde;os</strong>. Es una entrada de 2 de octubre de 1911 y dice as&iacute;: <em>&ldquo;Noche de insomnio. Ya es la tercera seguida. Duermo bien, pero una hora despu&eacute;s me despierto, como si hubiese puesto la cabeza en un agujero equivocado. Estoy completamente despierto, tengo la sensaci&oacute;n de no haber dormido nada o de haberlo hecho solo bajo una delgada piel, he de afrontar de nuevo la tarea de dormirme y me siento rechazado por el sue&ntilde;o. Y a partir de ese momento, hasta la cinco aproximadamente, me paso toda la noche durmiendo, pero a la vez me mantienen despierto intensos sue&ntilde;os. </em><em><strong>Podr&iacute;a decirse que duermo a mi lado y al mismo tiempo tengo que pelearme con los sue&ntilde;os.</strong></em><em> Hacia las cinco ya est&aacute; gastado el &uacute;ltimo rastro de sue&ntilde;o, lo &uacute;nico que hago es so&ntilde;ar, lo que resulta m&aacute;s agotador que estar despierto (...). Cuando me despierto, todos los sue&ntilde;os est&aacute;n reunidos a mi alrededor, pero me guardo bien de repensarlos (...). Creo que este insomnio viene &uacute;nicamente de que escribo. Pues aunque escriba tan poco y tan mal, estas peque&ntilde;as conmociones me vuelven susceptible hacia la &uacute;ltima hora del d&iacute;a y todav&iacute;a m&aacute;s por la ma&ntilde;ana noto los dolores del parto, la cercana posibilidad de estados grandes, excitantes, que podr&iacute;an hacerme capaz de todo, y luego no consigo ninguna calma, en medio del ruido general que hay en m&iacute; y al que no tengo tiempo de dar &oacute;rdenes&rdquo;.</em>
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                Los diarios de Kafka invitan a conocer un costado íntimo del escritor.                            </span>
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        <strong>Tres.</strong> En uno de los textos que integran su reciente libro <em>Un pu&ntilde;ado de flechas </em>(Anagrama, 2024), <strong>Mar&iacute;a Gainza</strong> ofrece un retrato en forma de diapositivas del fot&oacute;grafo <strong>Alberto Goldenstein</strong>. En uno de los fragmentos &ndash;todo el relato est&aacute; encantadoramente separado por el <em>chak chak</em> de un posible proyector que pasa im&aacute;genes vitales del artista&ndash; habla de su regreso, 30 a&ntilde;os despu&eacute;s, a los Estados Unidos, el pa&iacute;s donde se hab&iacute;a convertido en fot&oacute;grafo. <strong>Ese punto del mapa del desvelo donde se le abri&oacute; un mundo: la fotograf&iacute;a</strong>. <em>&ldquo;Nada asociaba tan claramente con la palabra &lsquo;ciudad&rsquo; como los edificios abandonados, las escaleras de emergencia, las intersecciones s&oacute;rdidas. Hablaba con el pasado. Lo que le interesaba era recordar en el sentido espa&ntilde;ol de la palabra. &lsquo;Recordar&rsquo; como sin&oacute;nimo de &lsquo;despertar&rsquo;, como se usaba antiguamente en las regiones rurales de Espa&ntilde;a. Cuando la abuela se iba a dormir la siesta le ped&iacute;a a su nieto: &lsquo;Recu&eacute;rdame a las tres&rsquo;. o bien al desayuno le preguntaba a la madre: &lsquo;&iquest;El ni&ntilde;o ya record&oacute; esta ma&ntilde;ana?&rsquo;&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuatro.</strong> Otra abuela, otro desvelo, otro despertar: el de la escritura. En <em>Ahora bien </em>(El Bien del Sauce, 2024), de <strong>Camilo S&aacute;nchez</strong> (hablamos <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/vecino-lydia-davis-series-julio_129_11501529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hace poquito por ac&aacute;</a> de ese libro), <strong>el escritor se&ntilde;ala que su abuela lo mandaba a despertar a su abuelo de la siesta con la misma frase que se usaba entre los Goldenstein</strong>: &ldquo;And&aacute; a recordar a tu abuelo&rdquo;. <em>&ldquo;Me ped&iacute;a que lo fuera a recordar</em> &ndash;apunta S&aacute;nchez&ndash;, <em>que lo trajera del sue&ntilde;o. Acaso escrib&iacute; este libro, casi sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s, para tratar de entender por qu&eacute;, en el castellano antiguo, recordar y despertar eran la misma cosa</em>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Un puñado de flechas&quot;, lo nuevo de María Gainza.                            </span>
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        <strong>Cinco.</strong> &Uacute;ltimo punto, por ahora, en el atlas insomne de estas horas. En <em>La mujer que escribi&oacute; Frankenstein</em> (abajo les cuento m&aacute;s, prometo),<strong> Esther Cross recupera escenas de la vida de Mary Shelley, en especial aquellas que tienen que ver con el nacimiento de su libro m&aacute;s c&eacute;lebre</strong>. Cross reconstruye, a partir de los diarios de la escritora y de otros documentos, las reuniones nocturnas que manten&iacute;an Shelley, su esposo, Lord Byron y el m&eacute;dico y tambi&eacute;n escritor <strong>John Polidori</strong>. En esas veladas m&iacute;ticas se contaban historias, muchas veces t&eacute;tricas, que terminaban, cada uno por las suyas, plasmando en sus escritos. &ldquo;<em>Ni dormida ni despierta, asustada, al anochecer de uno de esos d&iacute;as con la memoria colmada de materiales &ndash;como los llamaba&ndash;, se qued&oacute; en la cama, sin forzar la voluntad, dej&aacute;ndose llevar por la imaginaci&oacute;n </em>&ndash;escribe Cross&ndash;. <em>Hac&iacute;a d&iacute;as que pensaba sin encontrar la historia aterradora que ten&iacute;a que contar. Pero en ese momento tuvo suerte. Lo vio. Le hel&oacute; la sangre. Ten&iacute;a que limitarse a &lsquo;describir el espectro que acechaba la almohada&rsquo;. Ni m&aacute;s ni menos, porque el sue&ntilde;o de la raz&oacute;n produce monstruos</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Empieza <em>Mil lianas</em>. <strong>Una edici&oacute;n en vela, entre insomnios, miedos, diarios, sue&ntilde;os y libros.</strong> <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ac&aacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Cartas extraordinarias</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Negroni. </strong><em>&ldquo;Este libro es una colecci&oacute;n de cartas cuidadosamente ap&oacute;crifas de aquellos autores que, para tantos ni&ntilde;os y j&oacute;venes argentinos, constituyeron la primera biblioteca. Esos autores, se recordar&aacute;, ven&iacute;an encuadernados en tapas amarillas &ndash;la famosa colecci&oacute;n Robin Hood&ndash; y los le&iacute;amos con avidez, fascinados por las aventuras de sus m&uacute;ltiples peque&ntilde;os hu&eacute;rfanos. </em><em><strong>All&iacute; estaban, entre otros, Herman Melville, Emilio Salgari, Hans Christian Andersen, Louise May Alcott, J.M. Barrie, Charles Dickens, R. L. Stevenson, Carlo Collodi, Lewis Carroll, Jean Webster, Johana Spyri, Jonathan Swift, los hermanos Grimm, Jules Verne, Mark Twain, Charlotte Bront&euml;, Rudyard Kipling, Jack London y Daniel Defoe.</strong></em><em> &iexcl;Qu&eacute; maravilla de ADN literario&rdquo;</em>, adelanta Mar&iacute;a Negroni en el pr&oacute;logo de este libro que lleva como t&iacute;tulo <em>Cartas extraordinarias</em> (Random House, 2024).
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                &quot;Cartas extraordinarias&quot;, un libro de María Negroni.                            </span>
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        Con observaciones sobre sus mundos y sus circunstancias, con miradas que iluminan la propia tarea de la escritura, <strong>las cartas creadas por Negroni hacen hablar, por una extraordinaria operaci&oacute;n de lenguaje que trae &eacute;pocas lejanas y mucha poes&iacute;a, a estos autores y autoras</strong>. A veces los intercambios son entre los escritores y sus familiares o seres queridos, a veces, incluso, la correspondencia se da con sus propios personajes. Leer estas <em>Cartas extraordinarias</em> es embarcarse, como en la infancia, en <strong>un viaje fascinante por tierras remotas que los libros suelen acercarnos con todo su magnetismo</strong>. Una sucesi&oacute;n encantadora que afortunadamente corre los l&iacute;mites entre lo que ocurri&oacute; y lo que podr&iacute;a haber sido, entre el asombro y la imaginaci&oacute;n; entre vida y literatura.
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                    alt="María Negroni es autora de numerosos libros, muchos de ellos traducidos a distintos idiomas. En la actualidad dirige la Maestría en Escritura Creativa de la Untref en Buenos Aires"
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                María Negroni es autora de numerosos libros, muchos de ellos traducidos a distintos idiomas. En la actualidad dirige la Maestría en Escritura Creativa de la Untref en Buenos Aires                            </span>
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        <em><strong>Cartas extraordinarias</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Negroni, sali&oacute; por el sello Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>La mujer que escribi&oacute; Frankenstein</strong></em><strong>, de Esther Cross. </strong>El comienzo fue un coraz&oacute;n envuelto en papel.&nbsp;<strong>Esther Cross encontr&oacute; la escena en una biograf&iacute;a de Mary Shelley: cuando falleci&oacute; su esposo Percy, la autora de&nbsp;</strong><em><strong>Frankenstein&nbsp;</strong></em><strong>conserv&oacute; su coraz&oacute;n y decidi&oacute; tenerlo con ella como una reliquia hasta su propia muerte</strong>. Ah&iacute; donde nadie se detuvo demasiado, tal vez por pudor o para no caer, como sostiene Cross &ldquo;en algo que para algunos bi&oacute;grafos entraba en la zona del chisme&rdquo;, la escritora argentina encontr&oacute; la punta de un hilo. Un entramado que la llev&oacute; a seguir recuperando escenas incre&iacute;bles de la vida y de la obra cumbre que Shelley escribi&oacute; con apenas 18 a&ntilde;os y tambi&eacute;n de una &eacute;poca de medicina clandestina, de robo de cad&aacute;veres en pos de supuestos avances cient&iacute;ficos, de terrores cotidianos y extravagantes, y de escritoras pioneras que decidieron meterse con los muertos y con los monstruos.
    </p><p class="article-text">
        Con todo ese material, y despu&eacute;s de una b&uacute;squeda monumental entre biograf&iacute;as, diarios y todos los registros posibles, Cross escribi&oacute;&nbsp;<em>La mujer que escribi&oacute; Frankenstein</em>,&nbsp;<strong>un libro inclasificable y excepcional que se public&oacute; por primera vez en 2013 y que vuelve ahora de la mano del sello Editorial Min&uacute;scula</strong>. Hace unos d&iacute;as me encontr&eacute; con la escritora para saber un poco m&aacute;s sobre la cocina de esta publicaci&oacute;n. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/esther-cross-frankenstein-retrata-miedos-ahora_1_11504302.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pueden leer la entrevista por ac&aacute;</a>.
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                La mujer que escribió Frankenstein, de Esther Cross, fue reeditado por Editorial Minúscula.                            </span>
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        <em><strong>La mujer que escribi&oacute; Frankenstein</strong></em><strong>, de Esther Cross, sali&oacute; por Editorial Min&uacute;scula. En </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/esther-cross-frankenstein-retrata-miedos-ahora_1_11504302.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>este enlace</strong></a><strong>, una entrevista con la autora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Ciclo Isao Takahata.</strong> Aunque la cara m&aacute;s c&eacute;lebre del legendario Studio Ghibli es <strong>Hayao Miyazaki</strong>, uno de los cofundadores de esa usina de animaci&oacute;n japonesa &ndash;y tambi&eacute;n gran amigo del director de <em>El viaje de Chihiro</em>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=kjZL1LM3MtY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden ver por ac&aacute;</a> el discurso s&uacute;per emotivo que dio durante su funeral&ndash; fue el talentos&iacute;simo director <strong>Isao Takahata</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nacido en 1935 en Jap&oacute;n, en la prefectura de Mie, donde sobrevivi&oacute; a los bombardeos estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial, el cineasta estudi&oacute; filolog&iacute;a y literatura francesa y reci&eacute;n hacia finales de los &lsquo;50 comenz&oacute; su carrera en el mundo del cine de animaci&oacute;n de su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La plataforma Lumiton ofrece hasta el 29 de julio una selecci&oacute;n de algunas pel&iacute;culas de Takahata que <a href="https://lumiton.ar/grupo_de_eventos/vecine-vecine-studio-ghibli-isao-takahata/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se pueden ver gratis y online desde Argentina en este enlace</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si bien su colega y cofundador de Ghibli, Hayao Miyazaki, es el rostro m&aacute;s visible de los estudios, Takahata fue autor de una filmograf&iacute;a igualmente excelsa y multipremiada. <strong>A diferencia del estilo m&aacute;s fant&aacute;stico y surrealista de Miyazaki, Takahata exploraba temas m&aacute;s realistas y humanos en sus pel&iacute;culas. </strong>Vari&oacute; notablemente en estilo y en narrativa, demostrando conocer c&oacute;mo impactar al espectador, aunque sin perder la sutileza&rdquo;, se&ntilde;alan los organizadores del ciclo y agregan: &ldquo;Las pel&iacute;culas de Takahata <strong>enriquecieron la industria de la animaci&oacute;n al ofrecer una mirada diversa y profunda sobre temas universales como el amor y la muerte desde una perspectiva oriental</strong>, introduciendo a los espectadores a nuevas sensibilidades&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>El ciclo con pel&iacute;culas del cineasta Isao Takahata se puede ver gratis y online en Lumiton. M&aacute;s informaci&oacute;n, </strong><a href="https://lumiton.ar/grupo_de_eventos/vecine-vecine-studio-ghibli-isao-takahata/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Banda sonora.</strong> Para seguir con lo que comentaba al comienzo, sue&ntilde;os, pesadillas y todo tipo de desvelos se re&uacute;nen en algunas canciones que sum&eacute; a la lista de temas compartidos que encuentran siempre por ac&aacute;. <strong>Entran, entre otros y otras, Ella Fitzgerald, The Postal Service, R.E.M, Family, Supertramp, Radiohead y Belle and Sebastian</strong>.
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    </figure><p class="article-text">
        En otro orden de cosas, aunque siempre bordeando la m&uacute;sica, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-junio-streaming-casa-dragon-biopic-cris-miro-bridgerton_1_11418415.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hace algunas semanas repas&eacute; por ac&aacute; algunos de los lanzamientos que llegaron a las plataformas de streaming el mes pasado</a>. Entre los m&aacute;s destacados se encontraba el documental <em>Soy C&eacute;line Dion</em>, que est&aacute; disponible en Amazon Prime Video desde el 20 de junio. <strong>No quiero dar muchas vueltas: es desgarrador y crud&iacute;simo</strong>. Pero me impact&oacute; que una mega estrella global como ella (lleg&oacute; a vender 250 millones de discos, a llenar estadios en todo el mundo y a ponerle su voz a hitazos) se decidiera a mostrar tan abiertamente la enfermedad que padece y que la mantiene alejada de los escenarios.
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>Bonus track.</strong> Se anunci&oacute; esta semana que <strong>Ana Mar&iacute;a Shua, Dami&aacute;n Gonz&aacute;lez Bertolino, Alejandro Zambra y Pedro Mairal van a dar un taller literario virtual en agosto sobre la obra de Elvio Gandolfo</strong> con el objetivo de recaudar fondos para el tratamiento de salud del escritor, quien desde hace meses atraviesa un cuadro de insuficiencia renal cr&oacute;nica. <a href="https://www.eldiarioar.com/conexiones/cuatro-escritores-dan-taller-beneficio-elvio-gandolfo-literatura_1_11509603.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En este enlace pueden leer un poco m&aacute;s sobre los textos elegidos</a>, los autores que los abordar&aacute;n, las fechas y las v&iacute;as para inscribirse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bonus track II.</strong> Por si se distrajeron o se les pas&oacute;, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-julio-vuelta-encargado-oso-clasico-cine_1_11495454.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace encuentran un resumen con algunas series y pel&iacute;culas destacadas </a>que llegan a lo largo de julio a las principales plataformas de streaming.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;tambi&eacute;n se puede leer como newsletter. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;.</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/dormir-kafka-temporada-monstruos_129_11517198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jul 2024 09:57:46 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esther Cross: “‘Frankenstein’ retrata miedos que también tenemos ahora”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/esther-cross-frankenstein-retrata-miedos-ahora_1_11504302.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19eb891b-a43c-4a82-8933-8f8b92e042d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esther Cross: “‘Frankenstein’ retrata miedos que también tenemos ahora”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora acaba de lanzar la reedición de “La mujer que escribió Frankenstein”, un libro excepcional en el que sigue los pasos de Mary Shelley, su obra cumbre que concibió con apenas 18 años, la época en que vivió, la escritura de las mujeres y los temores que siguen acechando a la humanidad.</p></div><p class="article-text">
        El comienzo fue un coraz&oacute;n envuelto en papel. <strong>Esther Cross encontr&oacute; la escena en una biograf&iacute;a de Mary Shelley: cuando falleci&oacute; su esposo Percy, la autora de </strong><em><strong>Frankenstein </strong></em><strong>conserv&oacute; su coraz&oacute;n y decidi&oacute; tenerlo con ella como una reliquia hasta su propia muerte</strong>. Ah&iacute; donde nadie se detuvo demasiado, tal vez por pudor o para no caer, como sostiene Cross &ldquo;en algo que para algunos bi&oacute;grafos entraba en la zona del chisme&rdquo;, la escritora argentina encontr&oacute; la punta de un hilo. Un entramado que la llev&oacute; a seguir recuperando escenas incre&iacute;bles de la vida y de la obra cumbre que Shelley escribi&oacute; con apenas 18 a&ntilde;os y tambi&eacute;n de una &eacute;poca de medicina clandestina, de robo de cad&aacute;veres en pos de supuestos avances cient&iacute;ficos, de terrores cotidianos y extravagantes, y de escritoras pioneras que decidieron meterse con los muertos y con los monstruos.
    </p><p class="article-text">
        Con todo ese material, y despu&eacute;s de una b&uacute;squeda monumental entre biograf&iacute;as, diarios y todos los registros posibles, Cross escribi&oacute; <em>La mujer que escribi&oacute; Frankenstein</em>, <strong>un libro inclasificable y excepcional que se public&oacute; por primera vez en 2013 y que vuelve ahora de la mano del sello Editorial Min&uacute;scula</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo hab&iacute;a le&iacute;do <em>Frankenstein</em> varias veces y estaba escribiendo una novela sobre la creaci&oacute;n de un robot. Entonces empec&eacute; a leer y a releer libros que tuvieran que ver con ciencia ficci&oacute;n, pero sobre todo con esta idea de crear un ente. Una se arma una especie de biblioteca que rodea a un libro y as&iacute; fue que rele&iacute; <em>Frankenstein</em><strong>. La versi&oacute;n que rele&iacute; en ese momento ven&iacute;a con una biograf&iacute;a acotada de Mary Shelley, de esas que siempre acompa&ntilde;aban los cl&aacute;sicos. Ah&iacute; aparec&iacute;a el dato de que cuando Percy Shelley muri&oacute; a Mary Shelley un amigo le hab&iacute;a dado el coraz&oacute;n</strong>. Y ah&iacute; inmediatamente largu&eacute; la novela y me puse a leer sobre ella, Me di cuenta de que yo no hab&iacute;a reparado en ella, en la autora de un libro tan importante como <em>Frankenstein</em>. Fue impresionante. Y empezar a leer sobre ella fue un deslumbramiento&rdquo;, relata Cross ante <em>elDiarioAR</em>.
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                    alt="La mujer que escribió Frankenstein, de Esther Cross, fue reeditado por Editorial Minúscula."
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                La mujer que escribió Frankenstein, de Esther Cross, fue reeditado por Editorial Minúscula.                            </span>
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        <strong>&ndash; Era y sigue siendo muy impactante la imagen, una de las grandes escritoras g&oacute;ticas de la historia guardando un coraz&oacute;n entre sus pertenencias.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &iexcl;Claro! Ten&iacute;a enfrente esta idea de que la mujer que hab&iacute;a escrito una novela sobre un monstruo que est&aacute; hecho de partes de cuerpos, guardaba una reliquia f&iacute;sica y tan impresionante, de su marido. <strong>M&aacute;s adelante me di cuenta de que obviamente ella hab&iacute;a llevado como a una especie de colmo algo que pasaba en su tiempo que era esto de las reliquias. Que estaba antes de su &eacute;poca y que despu&eacute;s sigui&oacute;. </strong>Pero ella lo vio y lo magnific&oacute; y lo amplific&oacute;. Y con el tiempo pens&eacute; en esta relaci&oacute;n, esto de qu&eacute; hacer con la muerte o de qu&eacute; hacer con los recuerdos y la naturaleza f&iacute;sica de los recuerdos. Estaba todo resumido en ella, en su ficci&oacute;n y en su vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Sobre la ficci&oacute;n te quer&iacute;a preguntar por el ep&iacute;grafe que elegiste de Thomas Laqueur que dice &ldquo;La historia de los muertos y la muerte es la historia de la imaginaci&oacute;n&rdquo;. Atravesar</strong><em><strong> La mujer que escribi&oacute; Frankenstein</strong></em><strong> tambi&eacute;n es de alguna manera atravesar la pregunta sobre de d&oacute;nde viene la imaginaci&oacute;n o de d&oacute;nde viene la ficci&oacute;n. &iquest;Fuiste pensando en esto de alguna manera o te cambi&oacute; la idea que ten&iacute;as sobre esto al ir atando los episodios de la vida de Mary Shelley?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; En el caso de Mary Shelley es impresionante c&oacute;mo se une todo en el pr&oacute;logo que ella hace a la tercera edici&oacute;n de <em>Frankenstein</em> cuando dice &ldquo;<strong>nada se crea desde la nada sino sobre materiales que est&aacute;n en un estado de caos y despu&eacute;s todo eso se va uniendo&rdquo;</strong>. Es muy impresionante que ella use la palabra &ldquo;materiales&rdquo; ah&iacute;. Es esto que pasa con la imaginaci&oacute;n, que siempre implica asociar elementos o partes. Y ella usa la palabra &ldquo;materiales&rdquo; en ese texto que es la misma palabra que usa el doctor Frankenstein en la novela cuando se refiere a c&oacute;mo hace al monstruo. Me interes&oacute; esta idea de revivir algo que son partes, partes de algo que ya estaba. <strong>Por eso a veces creo que la imaginaci&oacute;n de un escritor tiene que ver con lo que ley&oacute;, con lo que vivi&oacute;. Y lo asoci&eacute; con los recuerdos como textos que hay que revivir. </strong>Para m&iacute; fue una lecci&oacute;n esta forma que ella ten&iacute;a de ver y pensar la imaginaci&oacute;n. Es lo que se refleja en el libro en c&oacute;mo arma el m&eacute;dico al monstruo: esta idea de suturar y de juntar partes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Algo curioso de tu libro es que resulta un poco inclasificable. Es una biograf&iacute;a y a la vez, no, se trata de escenas justamente suturadas. Hay un personaje que es el centro, pero ella y los que la rodean traen toda una &eacute;poca encima, con m&eacute;dicos, profanadores de tumbas y ladrones de pedazos de cuerpos. &iquest;C&oacute;mo trabajaste el libro en t&eacute;rminos de g&eacute;nero? &iquest;Quer&iacute;as hacer una biograf&iacute;a tradicional?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Como buena obsesiva conozco el problema de la obsesi&oacute;n, que es terrible: s&eacute; que tengo la capacidad de rata de biblioteca de llegar a formar una pila de apuntes y de lecturas enorme y eso puede llegar a paralizar la escritura. Entonces, como era tal el entusiasmo con el tema, dije &ldquo;voy a ir escribiendo a medida que voy leyendo&rdquo;. Eso por un lado. Despu&eacute;s, soy una lectora fan&aacute;tica de biograf&iacute;as, y para m&iacute; la biograf&iacute;a es el g&eacute;nero de todos los g&eacute;neros en un punto. Pero sab&iacute;a que no iba a intentar una biograf&iacute;a tradicional de Mary Shelley porque ya hay biograf&iacute;as de ella y much&iacute;simo material. Y tambi&eacute;n porque es un g&eacute;nero que a m&iacute; me excede. Adem&aacute;s porque creo mucho en esto del perfil biogr&aacute;fico, que es lo que termin&oacute; saliendo. <strong>Me gustaba esta idea tambi&eacute;n porque empec&eacute; a encontrar, por ejemplo, mucho material acad&eacute;mico de Mary Shelley y los ladrones de tumbas, de Mary Shelley y el romanticismo, de ella y el galvanismo, de todo</strong>. Entonces me atrap&oacute; esta intersecci&oacute;n y una idea que ten&iacute;a <strong>Virginia Woolf</strong>. Ella dec&iacute;a qu&eacute; ser&iacute;a interesante contar la vida de un escritor viendo y poniendo el acento no s&oacute;lo en lo que pasa en el famoso cuarto propio, sino en lo que est&aacute; pasando afuera de su ventana. Y c&oacute;mo es esa relaci&oacute;n entre lo que pasa en su vida y lo que est&aacute; pasando afuera de la casa. En el caso de Mary Shelley, esa relaci&oacute;n estaba tan entretejida y era tan fuerte que la apuesta fue esa. Era ir por ah&iacute;. Y tambi&eacute;n me gustaba en ese sentido que fuera como algo breve, casi como un homenaje, como un saludo. Como si fuera un pantallazo.
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                    alt="Esther Cross es autora, entre otros, de los libros de relatos &quot;La divina proporción&quot; y &quot;Kavanagh&quot; y de las novelas &quot;Radiana&quot; y &quot;La señorita Porcel&quot;."
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                Esther Cross es autora, entre otros, de los libros de relatos &quot;La divina proporción&quot; y &quot;Kavanagh&quot; y de las novelas &quot;Radiana&quot; y &quot;La señorita Porcel&quot;.                            </span>
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        <strong>&mdash; El libro originalmente sali&oacute; hace m&aacute;s de una d&eacute;cada y recupera datos y da cuenta de Shelley, de otras escritoras y de su madre como mujeres pioneras en sus roles. &iquest;Cre&eacute;s que el libro se puede leer ahora en una clave todav&iacute;a m&aacute;s feminista, si se quiere, con todo lo que ocurri&oacute; en estos diez a&ntilde;os alrededor de los feminismos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Despu&eacute;s de escribir el libro y de que saliera yo me qued&eacute; muy enganchada con ella y segu&iacute; leyendo. Con el tiempo lo que me pas&oacute; a m&iacute; misma fue que yo empec&eacute; a encontrar en los diarios de ella que rele&iacute;a datos que ten&iacute;an que ver con esto que dec&iacute;s. Por ejemplo, a ella le hac&iacute;an reclamos cuando empieza a surgir un movimiento incipiente de escritoras y le piden que escriba algo que tenga que ver con los derechos de la mujer. Ella ten&iacute;a apenas 25 a&ntilde;os o poco m&aacute;s. <strong>Era muy retra&iacute;da, muy reservada, y ella contesta en esa oportunidad que prefiere guardarse para no desmerecer el debate. Que se siente muy exigida por ese pedido, que es escritora y no est&aacute; hecha para el debate porque en una discusi&oacute;n acalorada su mentalidad de escritora de ficci&oacute;n la prepar&oacute; para ponerse en el lugar del otro.</strong> En esas situaciones, cuando tiene que salir al ruedo de la pol&eacute;mica, eso hace que ella pierda, que tenga una asimetr&iacute;a en contra de ella. Porque se pone en el lugar del que discute y eso le provoca a ella una dificultad y una debilidad en la discusi&oacute;n. Otro gesto as&iacute; aparece en una carta de <strong>Claire Clermont</strong>, la hermanastra de ella, que dice que ella demostr&oacute; todo su apoyo a los derechos de la mujer en la pr&aacute;ctica. Mary Shelley de hecho ayudaba a varias escritoras que reci&eacute;n empezaban, las llevaba a los editores. Ayud&oacute; a m&aacute;s de una que escribi&oacute; vestida de hombre para poder publicar. Los diarios me ayudaron a ver que con su vida ella trat&oacute; de que hubiera una coincidencia entre lo que ella pensaba y c&oacute;mo vivi&oacute; ya convertida en algo as&iacute; como una escritora profesional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Al repasar la vida de Shelley, tu libro tambi&eacute;n da cuenta de los terrores de la &eacute;poca en que vivi&oacute; y sobre lo que ella y los escritores que la rodeaban tambi&eacute;n escrib&iacute;an. Est&aacute;n todas las cuestiones que tienen que ver con la medicina, lo t&eacute;trico de los profanadores de tumbas, los avances supuestos de la ciencia, los misterios del cuerpo. &iquest;Cre&eacute;s que algo de esos terrores dialoga con los de nuestros tiempos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Por un lado creo que el gran acierto de ella creo que tiene que ver con poder conectarse con algo que no es del todo emocional. Ella lo dice en el pr&oacute;logo de la tercera edici&oacute;n de <em>Frankenstein</em> cuando habla de los experimentos de la &eacute;poca. D<strong>e los experimentos de Darwin, por ejemplo, ah&iacute; dice algo as&iacute; como &ldquo;yo no hablo de lo que se hac&iacute;a sino de lo que se dec&iacute;a que hac&iacute;an&rdquo;. Y ah&iacute; tambi&eacute;n dice que para escribir una historia de terror ella tiene que transmitirle al lector algo que a ella misma le hel&oacute; la sangre. </strong>A m&iacute; me hizo acordar de una frase de S&eacute;neca que dice que &ldquo;el que asusta a los otros tiembla&rdquo;. Y creo que no en vano, enganchando con la pregunta, <em>Frankenstein</em> es considerada la primera novela o una de las primeras de ciencia ficci&oacute;n. Pero no porque se relacione con la ciencia, una lectura que para muchos es muy lineal, sino porque en este traspasar los l&iacute;mites del cuerpo humano que propone el libro, tambi&eacute;n porque aparece la pregunta por el destino de todos. Lo dice Stanislaw Lem: no es que solo hay que preguntar por el destino del personaje, sino qu&eacute; va a pasar con todos. <strong>Entonces s&iacute;, hay un enrarecimiento del cuerpo humano y ah&iacute; s&iacute; puede tener que ver la ciencia y en ese sentido creo que Mary Shelley tiene mucho que ver con lo que est&aacute; pasando ahora, sobre todo en los l&iacute;mites que parecen ir corri&eacute;ndose.</strong> &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el futuro o esto que se llama futuro? El futuro que puede ser terrible es presente, este presente. Entonces s&iacute;, <em>Frankenstein</em> retrata miedos que tambi&eacute;n tenemos ahora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Resuena tambi&eacute;n, en el libro y en lo que dec&iacute;s ahora, esta pregunta alrededor de qu&eacute; es lo humano. Y el temor porque se empiece a correr el l&iacute;mite o que de manera artificial, como con la inteligencia artificial, se puedan ir suplantando funciones, tareas, caracter&iacute;sticas propias.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Totalmente. A la vez <em>Frankenstein</em> plantea algo que es tambi&eacute;n lo que dec&iacute;a Steiner cuando se pregunta por qu&eacute; una persona que puede estar escuchando m&uacute;sica cl&aacute;sica despu&eacute;s puede ir y dirigir un campo de concentraci&oacute;n. En <em>Frankenstein</em> lo que pasa es eso, porque el monstruo es el asesino y es un ente, es una criatura muy refinada que lee, que puede hablar, que puede pensar. Que conmueve, de hecho, de a ratos. <strong>Y el doctor Frankenstein llega por muy buenas motivaciones a hacer lo que hace y tambi&eacute;n lo razona mucho.</strong> Entonces esta pregunta sobre qu&eacute; es lo humano tambi&eacute;n est&aacute; en la novela y est&aacute; muy vigente en nuestros miedos y en nuestros monstruos actuales. Ahora asistimos al crecimiento de otras tecnolog&iacute;as, pero lo que est&aacute; ah&iacute; abajo es parecido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/esther-cross-frankenstein-retrata-miedos-ahora_1_11504302.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jul 2024 03:07:49 +0000]]></pubDate>
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