<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Betina González]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/betina-gonzalez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Betina González]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1051204/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Libros de agosto: Inés Garland, Carlos Busqued y Hernán Ronsino, entre lo más destacado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-agosto-ines-garland-carlos-busqued-hernan-ronsino-destacado_1_11571852.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c92ac178-f848-41eb-ab19-00e088dd57a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libros de agosto: Inés Garland, Carlos Busqued y Hernán Ronsino, entre lo más destacado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mes, repleto de títulos nuevos, llegó con novedades editoriales muy diversas. De qué se tratan y qué sellos los publicaron.</p></div><p class="article-text">
        Con <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-editores-2024-firme-apoyo-ley-precio-unico-libros-anuncian-nueva-edicion_1_11543955.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Feria de Editores de Buenos Aires en el horizonte</a> como uno de los hitos clave del calendario para los sellos peque&ntilde;os y medianos locales, <strong>las novedades editoriales de agosto proponen diversidad y una buena cantidad de t&iacute;tulos de autores y autoras argentinos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por algunos de los t&iacute;tulos m&aacute;s destacados que est&aacute;n llegando por estos d&iacute;as a las librer&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Diario de una mudanza</strong></em><strong>, de In&eacute;s Garland.</strong> Seg&uacute;n adelant&oacute; en un comunicado Penguin Random House, este nuevo libro de la escritora argentina In&eacute;s Garland propone <strong>un texto fragmentario alrededor de la menopausia y de distintas mudanzas</strong> &ndash;de casa, corporales, f&iacute;sicas y emocionales&ndash; para navegar en las vidas de las mujeres y los mandatos at&aacute;vicos que las atraviesan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Empapada. Los muslos, los brazos, el pecho, el cuello, la cara, el nacimiento del pelo, la nuca. Terminaba pateando las s&aacute;banas, las frazadas, las medias. Despu&eacute;s, aparec&iacute;a el insomnio, las cat&aacute;strofes inminentes en medio de la noche&rdquo;</em>, se lee en este diario, en el que una mujer se despierta por las noches con mucho fr&iacute;o en los pies para, un rato m&aacute;s tarde, sentir un calor imp&uacute;dico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Migra&ntilde;as, cambios de humor, c&oacute;lera, una lista de s&iacute;ntomas desordenados que no parecen responder a nada espec&iacute;fico; el cuerpo se le vuelve desconocido. <strong>Los encuentros con los hombres y con otras mujeres parecen ahora signados por un desaf&iacute;o vital e inesperado, mudar la vieja piel. </strong>Aparece una nueva manera de leer y se revela una trama de escrituras propias y ajenas que da cuenta de los prejuicios, pudores, silencios, cegueras hist&oacute;ricas y batallas en busca del sentido necesario para atravesar ese desaf&iacute;o. Este es el diario de una mudanza que arrasa con la vieja identidad y propone una vida inesperada&rdquo;, se&ntilde;alan desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/556ee30d-e3df-4c46-a913-5742fe967836_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/556ee30d-e3df-4c46-a913-5742fe967836_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/556ee30d-e3df-4c46-a913-5742fe967836_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/556ee30d-e3df-4c46-a913-5742fe967836_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/556ee30d-e3df-4c46-a913-5742fe967836_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/556ee30d-e3df-4c46-a913-5742fe967836_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/556ee30d-e3df-4c46-a913-5742fe967836_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Diario de una mudanza&quot;, lo nuevo de Inés Garland."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Diario de una mudanza&quot;, lo nuevo de Inés Garland.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Diario de una mudanza</strong></em><strong>, de In&eacute;s Garland, sali&oacute; por Alfaguara.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>C&oacute;mo convertirse en nadie</strong></em><strong>, de Betina Gonz&aacute;lez. </strong>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; queda de la literatura como arte en medio de la inflaci&oacute;n editorial y una cr&iacute;tica que se ocupa solo de los contenidos? <strong>En un tiempo signado por la l&oacute;gica de la vidriera, en el que se dan recetas para &rdquo;ser alguien&ldquo;, Betina Gonz&aacute;lez cuenta su experiencia con los premios y los rechazos literarios, derribando varios mitos. </strong>Lo hace con una serie de cr&oacute;nicas y ensayos sobre la ense&ntilde;anza y la escritura narrativa; tambi&eacute;n sobre lo que significa ser un lector&rdquo;, apunt&oacute; la editorial Gog &amp; Magog en un comunicado sobre <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/betina-gonzalez-epoca-quiere-convencer-perdiendo-literatura-tiempos_1_11569437.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta flamante publicaci&oacute;n de la autora argentina</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si en <em>La obligaci&oacute;n de ser genial</em> la autora planteaba las coordenadas para pensar la escritura de las mujeres en un mundo dominado por los varones, en este nuevo libro da un paso m&aacute;s: revela c&oacute;mo los conceptos de &eacute;xito y fama &mdash;ahora sobredimensionados por la acci&oacute;n de las redes&mdash; afectan el trabajo de los artistas de un modo esencialmente distinto a lo que ocurr&iacute;a en el pasado. <strong>En </strong><em><strong>C&oacute;mo convertirse en nadie</strong></em><strong> nos recuerda que podemos entrenarnos para entender los libros que leemos con un criterio propio. </strong>En sus manos, el ensayo personal se vuelve tan cautivante como nuevo y sus reflexiones trazan un camino posible para volver a sentir el contacto con aquello que el arte a&uacute;n tiene para darnos a pesar de tanta conspiraci&oacute;n para el estruendo&rdquo;, agreg&oacute; el sello.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Cómo convertirse en nadie&quot;, el nuevo libro de Betina González."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Cómo convertirse en nadie&quot;, el nuevo libro de Betina González.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>C&oacute;mo convertirse en nadie</strong></em><strong>, de Betina Gonz&aacute;lez, sali&oacute; por Gog &amp; Magog. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/betina-gonzalez-epoca-quiere-convencer-perdiendo-literatura-tiempos_1_11569437.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace</strong></a><strong>, una entrevista con la autora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Caballo de verano</strong></em><strong>, de Hern&aacute;n Ronsino. </strong>A casi dos a&ntilde;os de la publicaci&oacute;n de <em>Una m&uacute;sica</em>, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-libro-2023-musica-hernan-ronsino-novela-gano-premio-critica_1_10168535.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">novela ganadora del Premio de la Cr&iacute;tica de la Feria del Libro de Buenos Aires en 2023</a>, llega <em>Caballo de verano</em>, una colecci&oacute;n de cuentos del escritor argentino Hern&aacute;n Ronsino.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n adelant&oacute; la editorial Eterna Cadencia, las historias que componen este nuevo libro <strong>retratan la vida en el campo, la infancia, las aventuras, pero tambi&eacute;n el paso del tiempo, la ciudad, los secretos</strong>, los estragos del desgaste en una pareja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los cuentos que componen <em>Caballo de verano</em> est&aacute;n divididos en dos partes que pueden vincularse con dos gestos bien diferenciados. Hacia el interior del libro, marcan dos zonas espaciales: una que responde a una est&eacute;tica propia del campo argentino, reconocible en sus siestas y en sus &aacute;ridos caminos, y otra que atraviesa estos l&iacute;mites y se interna en la urbanidad, inclusive en ciudades muy lejanas. <strong>Hacia el exterior del libro tambi&eacute;n marcan dos zonas, pero en este caso temporales: los cuentos de la primera parte fueron escritos a lo largo de varios a&ntilde;os mientras que los de la segunda parte son m&aacute;s recientes. </strong>Una joven que sue&ntilde;a, cuando hace las tareas de la casa, con ser parte de la telenovela que ve a diario; dos amigos que viven diferentes aventuras una calurosa tarde de verano mientras roban duraznos del campo vecino; o el trasfondo de la vida de una pareja donde late un secreto desgarrador son algunas de las historias que Hern&aacute;n Ronsino construye en este libro con una mirada tan apacible como precisa que lo confirma como uno de los escritores m&aacute;s potentes y cautivadores de la literatura argentina de los &uacute;ltimos tiempos&rdquo;, se lee en la contratapa de este libro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/811740d0-35ee-48bf-820a-1faf8b051c9e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/811740d0-35ee-48bf-820a-1faf8b051c9e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/811740d0-35ee-48bf-820a-1faf8b051c9e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/811740d0-35ee-48bf-820a-1faf8b051c9e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/811740d0-35ee-48bf-820a-1faf8b051c9e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/811740d0-35ee-48bf-820a-1faf8b051c9e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/811740d0-35ee-48bf-820a-1faf8b051c9e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Caballo de verano&quot;, lo nuevo de Hernán Ronsino."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Caballo de verano&quot;, lo nuevo de Hernán Ronsino.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Caballo de verano</strong></em><strong>, de Hern&aacute;n Ronsino, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4.</strong> <em><strong>Borderline Carlito</strong></em><strong>, de Carlos Busqued.</strong> Seg&uacute;n inform&oacute; en un comunicado la editorial que lo publica, &ldquo;<em>Borderline Carlito</em> es un libro p&oacute;stumo de <strong>Carlos Busqued</strong>, un proyecto en el que estaba trabajando con los editores de Blatt &amp; R&iacute;os justo antes de morir&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se trata de una selecci&oacute;n de fragmentos de su blog, m&aacute;s particularmente de las mejores publicaciones realizadas entre 2006 y 2009, &eacute;poca en que iba ensayando las escenas, personajes e ideas que luego poblar&iacute;an su gran novela Bajo este sol tremendo.<strong> A medio camino entre el diario de escritor y el cuaderno de apuntes, este libro es una selecci&oacute;n de los momentos m&aacute;s potentes, sarc&aacute;sticos y geniales de este autor</strong> que no deja de arrancarnos carcajadas de espanto ante este &rdquo;mundo de dolor&ldquo; (tal es el nombre de su imperdible cuenta de Twitter, @carlosbusqued). El lector encontrar&aacute; aqu&iacute; una nueva muestra de ese don infalible que ten&iacute;a para la precisi&oacute;n, el humor &aacute;cido y lo oscuro, pantallazo general del imaginario de Carlos Busqued, uno de los escritores m&aacute;s originales de la literatura argentina reciente&rdquo;, agregaron desde Blatt &amp; R&iacute;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/684716da-5f73-4e63-a006-f37305c1a6ea_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/684716da-5f73-4e63-a006-f37305c1a6ea_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/684716da-5f73-4e63-a006-f37305c1a6ea_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/684716da-5f73-4e63-a006-f37305c1a6ea_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/684716da-5f73-4e63-a006-f37305c1a6ea_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/684716da-5f73-4e63-a006-f37305c1a6ea_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/684716da-5f73-4e63-a006-f37305c1a6ea_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Borderline Carlito&quot; es un libro póstumo de Carlos Busqued"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Borderline Carlito&quot; es un libro póstumo de Carlos Busqued                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Borderline Carlito</strong></em><strong>, de Carlos Busqued, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>De un gris antiguo</strong></em><strong>, textos de Alejandra Kamiya e ilustraci&oacute;n de Yael Frankel.</strong> &ldquo;Para llegar al r&iacute;o yo ir&iacute;a adelante, entre las plantas y los &aacute;rboles. El camino parecer&iacute;a estar ah&iacute; pero lo ir&iacute;amos abriendo. Yo me dar&iacute;a vuelta para llamarlo con la mirada. &Eacute;l entender&iacute;a&rdquo;, se lee en las cautivantes p&aacute;ginas de este libro. La publicaci&oacute;n pertenece al sello Limonero, una editorial <strong>&ldquo;abocada a la publicaci&oacute;n y difusi&oacute;n del libro ilustrado, con el que busca interpelar a lectoras y lectores de todas las edades&rdquo;</strong>, seg&uacute;n cuentan en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        <em>De un gris antiguo</em> muestra <strong>&ldquo;el camino al r&iacute;o, sosegado, coreogr&aacute;fico y sensitivo, de una ni&ntilde;a solitaria y un elefante&rdquo;</strong>. &ldquo;Un recorrido contado en modo potencial &ndash;como si se tratara de un sue&ntilde;o o un deseo&ndash; e ilustrado por una mezcla de trazos primitivos y recortes casi documentales&rdquo;, se&ntilde;alan los editores de la publicaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3402aec6-f62b-42ff-9f22-588b9d7c18ab_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3402aec6-f62b-42ff-9f22-588b9d7c18ab_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3402aec6-f62b-42ff-9f22-588b9d7c18ab_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3402aec6-f62b-42ff-9f22-588b9d7c18ab_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3402aec6-f62b-42ff-9f22-588b9d7c18ab_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3402aec6-f62b-42ff-9f22-588b9d7c18ab_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3402aec6-f62b-42ff-9f22-588b9d7c18ab_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;De un gris antiguo&quot;, nueva publicación del sello de libros ilustrados Limonero."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;De un gris antiguo&quot;, nueva publicación del sello de libros ilustrados Limonero.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>De un gris antiguo</strong></em><strong>, con textos de Alejandra Kamiya e ilustraci&oacute;n de Yael Frankel, sali&oacute; por Limonero.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Djinns</strong></em><strong>, de Seynabou Sonko.</strong> &ldquo;Penda, una muchacha de origen senegal&eacute;s, vive con su abuela curandera, Abu Pirata, en un barrio popular de Par&iacute;s. La acaban de echar de su trabajo como cajera en un minimercado y, mientras deambula con su skate por las calles de la ciudad, se pregunta si seguir el camino de Abu Pirata e iniciarse como curandera. Un d&iacute;a se entera de que su vecino Jimmy, un chico abandonado al que cuidan entre ella y la abuela, est&aacute; internado en un centro de salud mental; la psiquiatra de turno le ha diagnosticado esquizofrenia y tendr&aacute; que quedarse ah&iacute; en observaci&oacute;n. Pero Abu Pirata no est&aacute; de acuerdo con el diagn&oacute;stico y cree que lo que necesita Jimmy en realidad es calmar el enojo de su djinn &ndash;una suerte de doble invisible que todos llevamos dentro&ndash; mediante la pr&aacute;ctica de bwiti, una ceremonia tradicional gabonesa que permite curar las enfermedades del alma. &lsquo;Los psiquiatras son para los blancos, vamos a sacar a Jimmy de aqu&iacute;&rsquo;, afirma. <strong>A caballo entre dos culturas y dos visiones del mundo diferentes, Penda iniciar&aacute; una b&uacute;squeda para ayudar a su amigo y encontrar su propio sentido de la libertad</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis oficial de esta novela, que llega por estos d&iacute;as a las librer&iacute;as locales de la mano del sello independiente Sigilo. Su autora, adem&aacute;s, ser&aacute; una de las visitas internacionales de la Feria de Editores 2024.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A la vez relato inici&aacute;tico, f&aacute;bula y novela urbana, <em><strong>Djinns</strong></em><strong> abre un sinf&iacute;n de caminos para hablar sutilmente de racismo, pobreza, salud mental y dualidad identitaria</strong>. El estilo potente e imaginativo de Sonko canaliza con humor certero las reflexiones siempre agudas de una narradora tan inteligente como entra&ntilde;able&rdquo;, agregan los editores de la publicaci&oacute;n, que es la primera de Sonko, una escritora que naci&oacute; en 1993 en Par&iacute;s y estudi&oacute; letras modernas en Montreal y Bruselas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b149cc5e-e6ac-4e97-9b6f-fca3e0e39493_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b149cc5e-e6ac-4e97-9b6f-fca3e0e39493_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b149cc5e-e6ac-4e97-9b6f-fca3e0e39493_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b149cc5e-e6ac-4e97-9b6f-fca3e0e39493_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b149cc5e-e6ac-4e97-9b6f-fca3e0e39493_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b149cc5e-e6ac-4e97-9b6f-fca3e0e39493_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b149cc5e-e6ac-4e97-9b6f-fca3e0e39493_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Djinns, de Seynabou Sonko, salió por Sigilo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Djinns, de Seynabou Sonko, salió por Sigilo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Djinns</strong></em><strong>, de Seynabou Sonko, sali&oacute; por el sello Sigilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Vivir apestados</strong></em><strong>, de Mario Lozano. </strong>&ldquo;De un lado, los virus. Del otro, los seres humanos. La batalla se viene dando desde que nuestra especie apareci&oacute; en el planeta y no cesa: el &uacute;ltimo gran combate sucedi&oacute; en 2020, con la pandemia de coronavirus. Y todo indica que no ser&aacute; el &uacute;ltimo. <strong>Mario Lozano caracteriza a los virus y su particular forma de reproducci&oacute;n, que los obliga a infectar o morir, y anticipa c&oacute;mo ser&aacute;n las pandemias que vienen (s&iacute;, est&aacute; confirmado). </strong>De hecho, invita a leer nuestra propia evoluci&oacute;n como la epopeya en que la humanidad busc&oacute; dominar y sobrevivir a nuestros tenaces contendientes&rdquo;, adelanta Siglo XXI editores sobre esta publicaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0657306-5616-4df0-a994-63e1b696ca27_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0657306-5616-4df0-a994-63e1b696ca27_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0657306-5616-4df0-a994-63e1b696ca27_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0657306-5616-4df0-a994-63e1b696ca27_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0657306-5616-4df0-a994-63e1b696ca27_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0657306-5616-4df0-a994-63e1b696ca27_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e0657306-5616-4df0-a994-63e1b696ca27_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Vivir apestados&quot;, un lanzamiento de Siglo XXI Editores."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Vivir apestados&quot;, un lanzamiento de Siglo XXI Editores.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Vivir apestados</strong></em><strong>, de Mario Lozano, es una novedad de Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Volver a pensar. Filosof&iacute;a para desobedientes</strong></em><strong>, de Tom&aacute;s Balmaceda. &ldquo;</strong>En 2019 Tom&aacute;s Balmaceda public&oacute; su primer libro de filosof&iacute;a, <em>Pi&eacute;nsalo</em>. Desde entonces hasta hoy ha transcurrido poco tiempo. <strong>Sin embargo, ha sido suficiente para preguntarnos: &iquest;cu&aacute;l es el Pi&eacute;nsalo que responde a esta &eacute;poca signada por la peligrosidad, las polarizaciones en todos los &aacute;mbitos y un estado de &aacute;nimo social m&aacute;s agresivo y cruel que entonces?</strong> La respuesta a este nuevo contexto es <em>Volver a pensar</em>, es decir, retornar a la actividad humana de la reflexi&oacute;n, dar espacio al pensamiento para cuestionarnos los temas que impactan hondamente en nuestro presente y futuro: la relaci&oacute;n con el trabajo, la manera de vincularnos con los dem&aacute;s y nuestro lazo con la muerte. Ya no se trata de discurrir por casos universales, sino de afincarse en este presente vol&aacute;til para que la filosof&iacute;a sea la herramienta clave para formar y forjar un punto de vista propio y rebelarse as&iacute; contra todos los mandatos dados. Hay que Volver a pensar, a crear y llevar adelante la filosof&iacute;a para desobedientes&rdquo;, afirman desde Galerna sobre esta flamante publicaci&oacute;n del fil&oacute;sofo y docente <strong>Tom&aacute;s Balmaceda</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecb43e2-5c7a-4366-b2f5-4e3083300655_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecb43e2-5c7a-4366-b2f5-4e3083300655_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecb43e2-5c7a-4366-b2f5-4e3083300655_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecb43e2-5c7a-4366-b2f5-4e3083300655_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecb43e2-5c7a-4366-b2f5-4e3083300655_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecb43e2-5c7a-4366-b2f5-4e3083300655_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5ecb43e2-5c7a-4366-b2f5-4e3083300655_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Volver a pensar&quot;, el nuevo libro del filósofo y docente Tomás Balmaceda."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Volver a pensar&quot;, el nuevo libro del filósofo y docente Tomás Balmaceda.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Volver a pensar. Filosof&iacute;a para desobedientes</strong></em><strong>, de Tom&aacute;s Balmaceda, es una publicaci&oacute;n del sello Galerna.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Alcanc&iacute;a. Ida</strong></em><strong>, de Rosa Chacel. </strong>Se trata del primer volumen de los diarios de <strong>Rosa Chacel</strong>, narradora, ensayista, poeta y artista espa&ntilde;ola nacida en 1898 y fallecida en 1994, <strong>una figura clave de la literatura castellana del siglo XX</strong>, que fue parte de la Generaci&oacute;n del 27 y en particular de Las Sin Sombrero (un grupo de mujeres pioneras en la historia de la emancipaci&oacute;n intelectual femenina en Espa&ntilde;a, que se negaban a usar sombrero como gesto de rebeld&iacute;a), como se&ntilde;ala en un comunicado el sello Blatt &amp; R&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como casi todas ellas, Chacel debi&oacute; exiliarse luego de la Guerra Civil y vivi&oacute; entre Buenos Aires y R&iacute;o de Janeiro muchos a&ntilde;os. <strong>Fue amiga de Rafael Alberti, disc&iacute;pula de Ortega y Gasset, y aqu&iacute; se code&oacute; con Jorge Luis Borges y el mundillo literario local</strong>. Gan&oacute; la Beca Guggenheim, entre otros premios a sus obras, y Mario Levrero la reconoci&oacute; como una influencia important&iacute;sima para la escritura de <em>La novela luminosa</em>. Aqu&iacute; presentamos sus diarios, en los que repasa parte de su estad&iacute;a en Buenos Aires. Las dificultades econ&oacute;micas y personales, sumadas a cierta torpeza social, hacen de ella un personaje fascinante, una especie de hater antes de tiempo, de una sensibilidad ling&uuml;&iacute;stica y un manejo de la intuici&oacute;n dignos de admiraci&oacute;n&rdquo;, agregan desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38b481a8-58d3-4d1a-9506-9e35cb4bdd28_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38b481a8-58d3-4d1a-9506-9e35cb4bdd28_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38b481a8-58d3-4d1a-9506-9e35cb4bdd28_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38b481a8-58d3-4d1a-9506-9e35cb4bdd28_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38b481a8-58d3-4d1a-9506-9e35cb4bdd28_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38b481a8-58d3-4d1a-9506-9e35cb4bdd28_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/38b481a8-58d3-4d1a-9506-9e35cb4bdd28_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Alcancía. Ida&quot;, de Rosa Chacel, salió por Blatt &amp; Ríos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Alcancía. Ida&quot;, de Rosa Chacel, salió por Blatt &amp; Ríos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Alcanc&iacute;a. Ida</strong></em><strong>, de Rosa Chacel, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Diario del abandono</strong></em><strong>, de Leopoldo Brizuela. </strong>&ldquo;A cinco a&ntilde;os de su partida, recorrer este casi diario es conmovedor. <strong>Un mes en su vida cobra carnadura y nos permite atisbar algo de las tensiones que conformaron una subjetividad</strong>: sus amores, las lecturas fundacionales &ndash;principalmente mujeres&ndash;, la dificultad de la independencia, el intento de seguir adelante con la vida y la escritura en tiempos tan hostiles como los noventa liberales. Estos apuntes del abandono documentan bellamente la experiencia de un intelectual del siglo XX: nada es menor, nada se deja de lado sin pensar. Memoria y tiempo, conciencia de s&iacute; y de las imposibilidades: la escritura como ejercicio y respiraci&oacute;n que nos constituye. O, como dice Leopoldo: &lsquo;Yo quiero hablar con mis palabras. Como quiero amar con mi propio cuerpo&rsquo;&rdquo;, apunta en la contratapa de esta publicaci&oacute;n <strong>Andi Nachon</strong>. Se trata de un libro p&oacute;stumo y muy especial de Brizuela, que saldr&aacute; a la venta en librer&iacute;as a trav&eacute;s del sello Bosque Energ&eacute;tico y tambi&eacute;n en la Feria de Editores de Buenos Aires.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78d72eef-6ea6-466e-8cfd-c6ad12e9b13f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78d72eef-6ea6-466e-8cfd-c6ad12e9b13f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78d72eef-6ea6-466e-8cfd-c6ad12e9b13f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78d72eef-6ea6-466e-8cfd-c6ad12e9b13f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78d72eef-6ea6-466e-8cfd-c6ad12e9b13f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78d72eef-6ea6-466e-8cfd-c6ad12e9b13f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/78d72eef-6ea6-466e-8cfd-c6ad12e9b13f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Diario del abandono&quot;, un libro póstumo del notable escritor argentino Leopoldo Brizuela."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Diario del abandono&quot;, un libro póstumo del notable escritor argentino Leopoldo Brizuela.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Diario del abandono</strong></em><strong>, de Leopoldo Brizuela, es una novedad de Bosque Energ&eacute;tico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>Para qu&eacute; sirve leer novelas</strong></em><strong>, de Alejandra Laera.</strong> La investigadora, docente y doctora en Letras <strong>Alejandra Laera</strong> elige en esta publicaci&oacute;n un conjunto de novelas argentinas del siglo XXI y explora sus conexiones con el capitalismo contempor&aacute;neo para intentar encontrar respuestas a la pregunta que la impulsa y le da nombre al libro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En medio de una crisis de alcance global que se profundiza en las econom&iacute;as regionales, aumenta la precarizaci&oacute;n laboral y provoca amenazas socioambientales, <strong>ciertas novelas despliegan una imaginaci&oacute;n narrativa amplia y diversa, cuyos protagonistas siempre buscan desafiar, resistir o lidiar con las asechanzas y las dificultades que se les presentan una y otra vez. </strong>Organizado alrededor del dinero, el trabajo y el tiempo, este libro trama una lectura original que va de los diarios novelados de <strong>Ricardo Piglia</strong> o <strong>Alan Pauls</strong> al anticapitalismo novelesco de <strong>Mar&iacute;a Sonia Cristoff</strong>; de los dilemas de los escritores ante el mercado narrados por <strong>Sergio Bizzio</strong> o<strong> Juan Becerra</strong> a los juegos temporales de <strong>Samanta Schweblin</strong> y <strong>Gabriela Cabez&oacute;n C&aacute;mara</strong>; todo con el fin de reconquistar para el presente una magia perdida por medio de la ficci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;alan sobre este libro desde Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La autora se pregunta: &lsquo;<strong>Ante la desaz&oacute;n o el enceguecimiento frente al capitalismo, &iquest;qu&eacute; puede tener para decirnos la literatura?&rsquo;</strong>. El libro indaga este interrogante y sondea las propuestas narrativas que conectan cr&iacute;ticamente a la novela con el descarnado capitalismo a trav&eacute;s de la imaginaci&oacute;n&rdquo;, agregan los editores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad8efd55-799a-4209-8fbf-e1047f5d9880_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad8efd55-799a-4209-8fbf-e1047f5d9880_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad8efd55-799a-4209-8fbf-e1047f5d9880_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad8efd55-799a-4209-8fbf-e1047f5d9880_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad8efd55-799a-4209-8fbf-e1047f5d9880_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad8efd55-799a-4209-8fbf-e1047f5d9880_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ad8efd55-799a-4209-8fbf-e1047f5d9880_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Para qué sirve leer novelas, de Alejandra Laera."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Para qué sirve leer novelas, de Alejandra Laera.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Para qu&eacute; sirve leer novelas</strong></em><strong>, de Alejandra Laera, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>Leucofobia</strong></em><strong>, de Gustavo &Aacute;lvarez N&uacute;&ntilde;ez. </strong>El cr&iacute;tico cultural y musicalizador <strong>Gustavo &Aacute;lvarez N&uacute;&ntilde;ez </strong>lanza por el sello Caleta Olivia su sexto libro de poes&iacute;a. Se llama <em>Leucofobia</em> y contiene una colecci&oacute;n de poemas &ldquo;con t&iacute;tulos que remiten a lugares emblem&aacute;ticos o peligrosos&rdquo;. Como afirma el poeta y cr&iacute;tico <strong>Mario Nosotti</strong> en la contratapa, hay en la dicci&oacute;n del autor &ldquo;un tono, una forma de conceptualizar y de hacerse preguntas que en este libro alcanza un punto singular&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Equilibrio inestable, precario, que<strong> oscila entre el refugio y la intemperie</strong>, que tiene siempre cerca &ndash;como una sombra&ndash; &lsquo;la prepotencia de la caducidad&rsquo;&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El libro <strong>plantea ciertas fronteras, ciertos l&iacute;mites, ciertos bordes que producen mucha adrenalina</strong> pero, tambi&eacute;n, generan un estado de reflexi&oacute;n permanente&rdquo;, asegura por su parte la poeta patag&oacute;nica <strong>Fernanda Maciorowski</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/C-FyX_QRIGj/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/C-FyX_QRIGj/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/C-FyX_QRIGj/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Gustavo Alvarez Nuñez (@gustavoalvareznunez)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Leucofobia</strong></em><strong>, de Gustavo &Aacute;lvarez N&uacute;&ntilde;ez, sali&oacute; por la editorial Caleta Olivia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13. </strong><em><strong>Alegr&iacute;a</strong></em><strong>, de Margarita Garc&iacute;a Robayo con ilustraciones de Powerpaola. </strong>El sello de origen espa&ntilde;ol P&aacute;ginas de Espuma anunci&oacute; para este mes el lanzamiento del libro <em>Alegr&iacute;a</em>, un nuevo t&iacute;tulo de la colecci&oacute;n de cuentos ilustrados de la editorial. Se trata esta vez del trabajo en conjunto de dos grandes autoras: <strong>la escritora Margarita Garc&iacute;a Robayo y la ilustradora y artista visual Powerpaola</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La selva que rodea y que acecha. Carreteras secundarias y arroyos de lluvia. Una finca llamada Alegr&iacute;a. <strong>Vidas de quienes rara vez consiguen lo que quieren, vidas de ida y vuelta, vidas acomodadas a la violencia o que desaparecen de un zarpazo</strong>. La imprescindible escritura de <strong>Margarita Garc&iacute;a Robayo</strong> combina existencias, espacios y tiempos porque &lsquo;uno puede llenar el hueco de historias, y las historias de m&aacute;s huecos y esos huecos de m&aacute;s historias: la vida es una historia que contiene otra y que contiene otra. Uno no est&aacute; condenado a una sola historia&rsquo;. Las ilustraciones de <strong>Powerpaola</strong> son la otra mirada que enriquece este r&iacute;o que nos atrapa y nos alegra al mismo tiempo&rdquo;, apuntan sobre este libro desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/278f1f92-cd3c-47d2-8ac2-a71e0d7be76a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/278f1f92-cd3c-47d2-8ac2-a71e0d7be76a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/278f1f92-cd3c-47d2-8ac2-a71e0d7be76a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/278f1f92-cd3c-47d2-8ac2-a71e0d7be76a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/278f1f92-cd3c-47d2-8ac2-a71e0d7be76a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/278f1f92-cd3c-47d2-8ac2-a71e0d7be76a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/278f1f92-cd3c-47d2-8ac2-a71e0d7be76a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Alegría&quot; es un libro ilustrado por Powerpaola con textos de Margarita García Robayo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Alegría&quot; es un libro ilustrado por Powerpaola con textos de Margarita García Robayo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Alegr&iacute;a</strong></em><strong>, de Margarita Garc&iacute;a Robayo con ilustraciones de Powerpaola sali&oacute; por P&aacute;ginas de Espuma.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14 </strong><em><strong>&iexcl;Ay, mi Argentina!</strong></em><strong>, de Rodolfo Omar Serio. &ldquo;</strong>En agosto llega &iexcl;Ay, mi Argentina! de Rodolfo Omar Serio, una &aacute;gil nouvelle con toques de ciencia ficci&oacute;n y sub realismo criollo&rdquo;, anunci&oacute; en un comunicado la editorial Omn&iacute;vora.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es el a&ntilde;o 2056, Amalita y Ernestina, <strong>las dos mujeres argentinas m&aacute;s ricas &ndash;&iquest;y poderosas?&ndash; del siglo XX, se descongelan por accidente en el futuro</strong>. Pero de la tierra que conoc&iacute;an ya no queda casi nada: inteligencia artificial, algoritmos y un villano retorcido transformaron el paisaje. A y E, ya descongeladas se encaprichan: este nuevo mundo no las satisface, quieren que la Argentina vuelva a ser lo que era. Juntas emprender&aacute;n una aventura dist&oacute;pica en clave sci-fi&rdquo;, adelantaron los editores sobre esta historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En esta &aacute;gil nouvelle, con influencias est&eacute;ticas del sub-realismo criollo, <strong>dos se&ntilde;oras paquetas y con car&aacute;cter intentar&aacute;n salvar a la Argentina de su propio destino</strong>. &iquest;Podr&aacute;n?&rdquo;, agregaron.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ca3fd77-7e22-4290-b479-62d8c0aa6940_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ca3fd77-7e22-4290-b479-62d8c0aa6940_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ca3fd77-7e22-4290-b479-62d8c0aa6940_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ca3fd77-7e22-4290-b479-62d8c0aa6940_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ca3fd77-7e22-4290-b479-62d8c0aa6940_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ca3fd77-7e22-4290-b479-62d8c0aa6940_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4ca3fd77-7e22-4290-b479-62d8c0aa6940_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En agosto llega &quot;¡Ay, mi Argentina!&quot;, de Rodolfo Omar Serio."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En agosto llega &quot;¡Ay, mi Argentina!&quot;, de Rodolfo Omar Serio.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>&iexcl;Ay, mi Argentina!</strong></em><strong>, de Rodolfo Omar Serio, sali&oacute; por Omn&iacute;vora Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15.</strong><em><strong> La primera materia</strong></em><strong>, de Cynthia Edul. </strong>&ldquo;&iquest;C&oacute;mo y d&oacute;nde comenz&oacute; la literatura? A esta pregunta ambiciosa que muchos han respondido recuperando las tradiciones orales y la poes&iacute;a &eacute;pica, <strong>Cynthia Edul la encuentra en las mujeres y el tejido.</strong> Urdiendo una tradici&oacute;n alternativa a trav&eacute;s de una investigaci&oacute;n hist&oacute;rica y a la vez po&eacute;tica, emerge una trama material para la conformaci&oacute;n de nuestra imaginaci&oacute;n: <em>&lsquo;Estamos tejidos de id&eacute;ntica tela que los sue&ntilde;os&rsquo;</em>, seg&uacute;n la cita de Shakespeare&rdquo;, adelantan los editores de esta publicaci&oacute;n, que tiene sus ra&iacute;ces e<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/escribir-nudos-serie-entranable_129_10407842.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n la obra teatral </a><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/escribir-nudos-serie-entranable_129_10407842.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El punto de costura</em></a> de la autora, que es novelista, dramaturga y gestora cultural argentina.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La investigaci&oacute;n se entrecruza en este libro con la propia trama familiar: el linaje de los inmigrantes sirios que hicieron la Am&eacute;rica con un peque&ntilde;o emporio textil, luchando contra los embates de la econom&iacute;a argentina siempre oscilante. De ese entramado surgen preguntas que siempre vuelven: <strong>&iquest;Se puede romper con el legado? &iquest;C&oacute;mo armar un camino propio? &iquest;D&oacute;nde perduran los rastros de lo que fuimos?</strong> Hilo, nudo, fibra, trama. En este libro los cap&iacute;tulos se vuelven retazos con los que Edul va armando una azada para protegerse (y protegernos) de la intemperie&rdquo;, agregan desde Tenemos las M&aacute;quinas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb28cd98-79c2-4da2-8a33-ca8f631b8768_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb28cd98-79c2-4da2-8a33-ca8f631b8768_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb28cd98-79c2-4da2-8a33-ca8f631b8768_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb28cd98-79c2-4da2-8a33-ca8f631b8768_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb28cd98-79c2-4da2-8a33-ca8f631b8768_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb28cd98-79c2-4da2-8a33-ca8f631b8768_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cb28cd98-79c2-4da2-8a33-ca8f631b8768_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;La primera materia&quot;, lo nuevo de Cynthia Edul."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;La primera materia&quot;, lo nuevo de Cynthia Edul.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>La primera materia</strong></em><strong>, de Cynthia Edul, sali&oacute; por Tenemos las M&aacute;quinas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>Vida en Marta</strong></em><strong>, de Santiago Craig.</strong> &ldquo;&iquest;C&oacute;mo contar nuestras vidas? &iquest;Qu&eacute; momentos definitivos elegimos para decir &rdquo;fuimos esto&ldquo;? <strong>La vida de Marta se arma, se desarma y vuela montada en el viento que empuja a&nbsp; su generaci&oacute;n.</strong><em>Vida en Marta</em> recorre la memoria y descubre lo extraordinario en los d&iacute;as&nbsp; comunes. Reconstruye un tiempo del mundo: la infancia en los a&ntilde;os 80, la adolescencia y&nbsp; la juventud que cruzan el cambio de siglo hasta llegar a nuestros d&iacute;as y el futuro posible&rdquo;, se lee en la contratapa de este libro que sali&oacute; por Tusquets.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Santiago Craig compone uno de esos libros pacientes &ndash;como los de Dickens o Garc&iacute;a&nbsp; M&aacute;rquez&ndash; que acompa&ntilde;an a los personajes durante toda su existencia. <strong>Una novela profunda&nbsp; que desmenuza los momentos trascendentes, pero tambi&eacute;n los m&iacute;nimos y hurga en su&nbsp; sentido con gracia y sensibilidad poco habituales</strong>. En su prosa reverbera, constante y voraz, la&nbsp; poes&iacute;a. Su escritura, llena de riesgos y hallazgos est&eacute;ticos, convierte cada peque&ntilde;o hecho de&nbsp; la vida, hasta el m&aacute;s insignificante, en literatura&rdquo;, se&ntilde;alan los editores de la publicaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c5608f5-6d12-49f7-aba6-435c92b9667f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c5608f5-6d12-49f7-aba6-435c92b9667f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c5608f5-6d12-49f7-aba6-435c92b9667f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c5608f5-6d12-49f7-aba6-435c92b9667f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c5608f5-6d12-49f7-aba6-435c92b9667f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c5608f5-6d12-49f7-aba6-435c92b9667f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1c5608f5-6d12-49f7-aba6-435c92b9667f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Vida en Marta&quot;, lo nuevo de Santiago Craig."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Vida en Marta&quot;, lo nuevo de Santiago Craig.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Vida en Marta</strong></em><strong>, de Santiago Craig, sali&oacute; por Tusquets.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. </strong><em><strong>El destino de una caja</strong></em><strong>, de V&iacute;ctor Malumian. </strong>La editorial mexicana Gris Tormenta anunci&oacute;n la publicaci&oacute;n este mes en Argentina y M&eacute;xico la experiencia de este ensayo del editor y distribuidor <strong>V&iacute;ctor Malumi&aacute;n</strong>, quien se mete de lleno con uno de los eslabones m&aacute;s invisibilizados de la cadena del libro y la colaboraci&oacute;n como modo de hacer: <strong>la distribuci&oacute;n</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;&iquest;Alguna vez te preguntaste c&oacute;mo lleg&oacute; ese libro hasta tus manos? &iquest;C&oacute;mo llega un libro a la librer&iacute;a? El recorrido no es lineal. </em><em><strong>En el ecosistema del libro se repiten las mismas l&oacute;gicas que ya conocemos en la sociedad, el peque&ntilde;o proyecto y la gran empresa, la atenci&oacute;n al detalle y el volumen.</strong></em><em> &iquest;C&oacute;mo son las redes de colaboraci&oacute;n entre colegas que pivotan entre lo industrial y la mirada artesanal sobre un objeto tan hermoso como antiguo?&rdquo;</em>, se pregunta, entre otras cosas Malumi&aacute;n en este libro con el que l<strong>ogra brindar una mirada novedosa sobre la importancia del distribuidor como enlace entre libros y lectores</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9080a6f-4b8d-4567-bd08-2aa2e2dc02b6_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9080a6f-4b8d-4567-bd08-2aa2e2dc02b6_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9080a6f-4b8d-4567-bd08-2aa2e2dc02b6_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9080a6f-4b8d-4567-bd08-2aa2e2dc02b6_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9080a6f-4b8d-4567-bd08-2aa2e2dc02b6_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9080a6f-4b8d-4567-bd08-2aa2e2dc02b6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c9080a6f-4b8d-4567-bd08-2aa2e2dc02b6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;El destino de una caja&quot; es un breve ensayo del editor argentino Víctor Malumián."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;El destino de una caja&quot; es un breve ensayo del editor argentino Víctor Malumián.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>El destino de una caja</strong></em><strong>, de V&iacute;ctor Malumi&aacute;n, con pr&oacute;logo de la editora y docente chilena Andrea Palet, sali&oacute; por Gris Tormenta</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong>, de Adriana Riva.</strong> &ldquo;Ruth es una mujer que va a la &oacute;pera con amigas, toma clases de arte por Zoom, conversa con los hijos, mira a las nietas. Monologa acerca de las cosas que le gustan y las que no, dejando&nbsp; al desnudo la sabidur&iacute;a que le regala la experiencia. Ruth es una mujer jud&iacute;a, viuda, que&nbsp; por primera vez tiene tiempo entre las manos y dedica su energ&iacute;a y picard&iacute;a a explorar los&nbsp; recovecos de un deseo desasido de obligaciones.&nbsp;<strong>Con prosa l&uacute;cida y entretenida, llena de humor y apuntes tragic&oacute;micos, Adriana Riva da vida a la interioridad de una anciana dama en el umbral de los ochenta que se ha cansado de obedecer</strong> <strong>y dice, por primera vez, lo que piensa. </strong>Exc&eacute;ntrica, aguda, sutil, inteligente, Ruth est&aacute; de vuelta de todo y al borde de lo que falta.&nbsp;Adriana Riva ha creado un personaje entra&ntilde;able, de esos que no ser&aacute; f&aacute;cil olvidar. Ruth es una&nbsp; novela hermosa, de delicada perfecci&oacute;n, llena de luz y vitalidad&rdquo;, escribi&oacute; <strong>Federico Falco</strong> en la contratapa de este libro de la escritora argentina <strong>Adriana Riva</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b902fb8-9f36-4000-b115-bd3df0b85d81_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b902fb8-9f36-4000-b115-bd3df0b85d81_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b902fb8-9f36-4000-b115-bd3df0b85d81_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b902fb8-9f36-4000-b115-bd3df0b85d81_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b902fb8-9f36-4000-b115-bd3df0b85d81_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b902fb8-9f36-4000-b115-bd3df0b85d81_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9b902fb8-9f36-4000-b115-bd3df0b85d81_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Ruth&quot;, de Adriana Riva, salió por Seix Barral."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Ruth&quot;, de Adriana Riva, salió por Seix Barral.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Ruth</strong></em><strong>, de Adriana Riva, sali&oacute; por Seix Barral.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>19. </strong><em><strong>Nap&aacute;trida. Volver a N&aacute;poles</strong></em><strong>, de Erri De Luca. </strong>Este libro breve y encantador ofrece una serie de memorias personales de tono l&iacute;rico en las que el autor regresa a N&aacute;poles, la ciudad que lo vio nacer, para rememorar  tanto su infancia y juventud, como los detalles, tradiciones e historia de su ciudad, seg&uacute;n adelantaron desde el sello Perif&eacute;rica. &ldquo;De Luca observa la ciudad con distancia y al mismo tiempo con proximidad. Un libro que a&uacute;na m&uacute;sica y pensamiento, nitidez po&eacute;tica e indagaci&oacute;n sensorial que da vida a una N&aacute;poles tan real como m&iacute;tica: la ciudad portuaria y superviviente de la Historia, c&oacute;mica y clandestina, vivaz y volc&aacute;nica, abigarrada y barroca, m&aacute;gica y plebeya&rdquo;, aseguran desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/518f6eaf-26cc-43ed-82d5-e02fdfa82d73_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/518f6eaf-26cc-43ed-82d5-e02fdfa82d73_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/518f6eaf-26cc-43ed-82d5-e02fdfa82d73_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/518f6eaf-26cc-43ed-82d5-e02fdfa82d73_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/518f6eaf-26cc-43ed-82d5-e02fdfa82d73_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/518f6eaf-26cc-43ed-82d5-e02fdfa82d73_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/518f6eaf-26cc-43ed-82d5-e02fdfa82d73_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Napátrida. Volver a Nápoles&quot; es un nuevo texto de Erri De Luca traducido al español."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Napátrida. Volver a Nápoles&quot; es un nuevo texto de Erri De Luca traducido al español.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Nap&aacute;trida. Volver a N&aacute;poles</strong></em><strong>, de Erri De Luca, sali&oacute; por Perif&eacute;rica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>20. </strong><em><strong>Mujer peor</strong></em><strong>, de Ana Ojeda. &ldquo;</strong>Un episodio del melodrama pol&iacute;tico vern&aacute;culo, el brote de rebeld&iacute;a de una empleada de una corpo o la codicia que anida en el coraz&oacute;n de toda familia o consorcio&hellip; estas tres historias en verso estallan la risa y la sintaxis&rdquo;, adelantan los editores de este libro, que<strong> </strong>contiene tres nouvelles de la escritora argentina <strong>Ana Ojeda</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Liberada de la breve c&aacute;rcel de la oraci&oacute;n erudita y los personajes solemnes,&nbsp;<strong>Ana Ojeda</strong>&nbsp;enardece en&nbsp;<em>Mujer peor</em>&nbsp;su asalto literario-feminista-anticapitalista anunciado ya en <em>Furor fulgor</em>&rdquo;, se lee en la contratapa de esta publicaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/063e46ed-2f51-4ade-a54c-0eb508ebb021_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/063e46ed-2f51-4ade-a54c-0eb508ebb021_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/063e46ed-2f51-4ade-a54c-0eb508ebb021_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/063e46ed-2f51-4ade-a54c-0eb508ebb021_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/063e46ed-2f51-4ade-a54c-0eb508ebb021_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/063e46ed-2f51-4ade-a54c-0eb508ebb021_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/063e46ed-2f51-4ade-a54c-0eb508ebb021_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Mujer peor&quot;, lo nuevo de la escritora argentina Ana Ojeda."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Mujer peor&quot;, lo nuevo de la escritora argentina Ana Ojeda.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Mujer peor</strong></em><strong>, de Ana Ojeda, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>21. Parte del caos, de Ariel Urquiza. &ldquo;</strong>Atrapado en un trabajo que no le gusta, con un matrimonio que se desintegra y un hijo con el que no logra conectar, el protagonista de<em>&nbsp;Parte del caos</em>&nbsp;narra su vida, casi como si se la contara a s&iacute; mismo, en un intento de encontrar el origen del derrumbe y una clave que le permita reconstruirse. Con una lucidez que no pretende ocultar su melancol&iacute;a, el narrador va desplegando el entramado que forman su presente y su pasado. <strong>Las frustraciones que le traen la vida familiar y su trabajo como fot&oacute;grafo de un diario</strong>. Su obsesi&oacute;n con el suicidio de un erudito en textos b&iacute;blicos al que fotografi&oacute; justo un d&iacute;a antes de su muerte. El v&iacute;nculo virtual que mantiene con un fil&oacute;sofo costarricense a quien enga&ntilde;a haci&eacute;ndose pasar por Nancy, la exazafata que conoci&oacute; en un viaje por los Estados Unidos con solo su c&aacute;mara a cuestas y el futuro por delante. Los recuerdos de una infancia marcada por la tragedia y los de la verdadera Nancy. Pero a pesar de tener todas las piezas frente a &eacute;l, no logra armar el rompecabezas de su vida&rdquo;,  apuntan desde Compa&ntilde;&iacute;a Naviera Ilimitada sobre este libro del escritor argentino Ariel Urquiza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ariel Urquiza construye una novela sutil e inteligente atravesada por el arte, la filosof&iacute;a, la literatura y la religi&oacute;n.<strong> Una historia profundamente actual sobre la soledad, las p&eacute;rdidas y la necesidad de recuperar la capacidad de creer</strong>, en algo, en alguien, en uno mismo&rdquo;, agregan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11687dc4-f2f1-43b8-b908-bfff91c34348_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11687dc4-f2f1-43b8-b908-bfff91c34348_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11687dc4-f2f1-43b8-b908-bfff91c34348_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11687dc4-f2f1-43b8-b908-bfff91c34348_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11687dc4-f2f1-43b8-b908-bfff91c34348_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11687dc4-f2f1-43b8-b908-bfff91c34348_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/11687dc4-f2f1-43b8-b908-bfff91c34348_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Parte del caos&quot;, una novela de Ariel Urquiza."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Parte del caos&quot;, una novela de Ariel Urquiza.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Parte del caos</strong></em><strong>, de Ariel Urquiza, sali&oacute; por Compa&ntilde;&iacute;a Naviera Ilimitada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>22.</strong><em><strong> Pasajeros</strong></em><strong>, de Peter Rock. &ldquo;</strong>Benjamin y Helen, padre e hija, se comunican a trav&eacute;s de un dispositivo dise&ntilde;ado por Helen: una m&aacute;quina graba lo que dice el padre, lo transcribe y lo env&iacute;a en forma de fax, que la hija recibe y lee. <strong>En esta forma de comunicaci&oacute;n tan extra&ntilde;a, se empieza a desentra&ntilde;ar un misterio de esa relaci&oacute;n tan rara</strong>: una semana en la que Helen qued&oacute; &iquest;abandonada? &iquest;perdida?, luego de una expedici&oacute;n con su padre al bosque. Cuando Benjamin sufre un accidente, <strong>Helen decide volver a verlo y a partir del reencuentro indaga sobre el pasado</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis oficial de esta novela del escritor estadounidense<strong> Peter Rock</strong>, quien suma de esta manera un nuevo t&iacute;tulo a una serie de historias que parecieran compartir personajes y escenarios tan extra&ntilde;os como cautivantes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f6c366b-faed-42aa-b244-25e9a31385cb_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f6c366b-faed-42aa-b244-25e9a31385cb_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f6c366b-faed-42aa-b244-25e9a31385cb_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f6c366b-faed-42aa-b244-25e9a31385cb_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f6c366b-faed-42aa-b244-25e9a31385cb_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f6c366b-faed-42aa-b244-25e9a31385cb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3f6c366b-faed-42aa-b244-25e9a31385cb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Pasajeros&quot;, de Peter Rock, salió por Ediciones Godot."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Pasajeros&quot;, de Peter Rock, salió por Ediciones Godot.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Pasajeros</strong></em><strong>, de Peter Rock, sali&oacute; por Ediciones Godot. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-agosto-ines-garland-carlos-busqued-hernan-ronsino-destacado_1_11571852.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Aug 2024 09:23:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c92ac178-f848-41eb-ab19-00e088dd57a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1438901" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c92ac178-f848-41eb-ab19-00e088dd57a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1438901" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Libros de agosto: Inés Garland, Carlos Busqued y Hernán Ronsino, entre lo más destacado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c92ac178-f848-41eb-ab19-00e088dd57a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Feria de Editores,Inés Garland,Betina González,Carlos Busqued]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Betina González: “La época te quiere convencer de que te estás perdiendo siempre de algo, pero la literatura tiene otros tiempos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/betina-gonzalez-epoca-quiere-convencer-perdiendo-literatura-tiempos_1_11569437.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80fa5fe1-2a52-4f6a-a07c-a0ebf7461730_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Betina González: “La época te quiere convencer de que te estás perdiendo siempre de algo, pero la literatura tiene otros tiempos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora acaba de publicar “Cómo convertirse en nadie”, un libro de ensayos y crónicas donde desarma con agudeza algunos lugares comunes alrededor de la circulación actual de ciertos textos, la lectura, los premios, la fama y la figura de quienes se dedican a escribir. Su mirada sobre la llamada “autoficción” y por qué elige hablar sobre la emoción que produce el arte.</p></div><p class="article-text">
        Un libro que no le teme a las tensiones, a la incomodidad, al riesgo. En <em>C&oacute;mo convertirse en nadie</em> (Gog &amp; Magog, 2024), <strong>la escritora argentina Betina Gonz&aacute;lez ofrece siete textos potentes &ndash;algunos en tono ensay&iacute;stico, otros contados como cr&oacute;nicas que parten de alguna experiencia personal de la autora&ndash; que buscan desarmar con agudeza algunos lugares comunes alrededor del universo de los libros</strong>. Un &aacute;mbito pensado en un sentido amplio: desde las personas que los escriben, hasta aquellos que los leen; desde quienes los publican hasta los que trabajan de comentarlos, pensarlos o ense&ntilde;arlos en alguna instituci&oacute;n educativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lectora, escritora y docente, Gonz&aacute;lez tambi&eacute;n se dedica a desandar malentendidos. <strong>La confusi&oacute;n entre mercado editorial y literatura, la supuesta proliferaci&oacute;n de la llamada autoficci&oacute;n o la trastienda para nada glamorosa de los premios literarios</strong> que ella misma gan&oacute; son algunas de las escenas que la autora despliega de manera cautivante en su nueva publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En di&aacute;logo con elDiarioAR, Gonz&aacute;lez cont&oacute; algunos detalles de este libro y ofreci&oacute; su mirada sobre la b&uacute;squeda de la emoci&oacute;n, los tiempos para la lectura y las demandas de esta &eacute;poca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d3cd873b-e4fd-4cd2-b6fc-3d17a9cf9625_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Cómo convertirse en nadie&quot;, el nuevo libro de Betina González."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Cómo convertirse en nadie&quot;, el nuevo libro de Betina González.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Vas alternando novelas o libros de ficci&oacute;n con ensayos como </strong><em><strong>C&oacute;mo convertirse en nadie</strong></em><strong> y antes </strong><em><strong>La obligaci&oacute;n de ser genial</strong></em><strong>. &iquest;C&oacute;mo funciona esto en vos? &iquest;En alg&uacute;n momento sent&iacute;s que ten&eacute;s que, adem&aacute;s de escribir tus historias, ponerte a pensar de alg&uacute;n modo en la escritura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo no lo vivo muy separado. Para m&iacute; escribir ensayos no es tan diferente en cuanto a la pasi&oacute;n y a la tarea intelectual de todo lo dem&aacute;s. No es tan diferente escribir un cuento, por ejemplo, que un ensayo. Hay un punto en el que el ensayo se diferencia de lo que ser&iacute;a un art&iacute;culo acad&eacute;mico: <strong>el ensayo es el pensamiento en movimiento</strong>. Sos vos escribiendo para pensar y pensando para escribir. No sos alguien que ya investig&oacute; un tema y tiene conclusiones probadas o experimentadas para transmitir. Entonces el ensayo para m&iacute; es un chispazo y eso mismo tambi&eacute;n me pasa con los cuentos. Ya me hab&iacute;a pasado con el libro anterior que muchos de los chispazos hab&iacute;an surgido dando clases. <strong>Creo que las tres cosas est&aacute;n unidas: la escritura de ficci&oacute;n, la ense&ntilde;anza y la escritura de ensayos. Es como un tri&aacute;ngulo que se retroalimenta.</strong> Ac&aacute; hay algunos ensayos que podemos pensar como ensayos sobre la escritura o m&aacute;s t&eacute;cnicos, aunque no me gusta la palabra &ldquo;t&eacute;cnica&rdquo;. Y hay otros m&aacute;s cercanos, si quer&eacute;s, a la cr&oacute;nica, sobre el hecho de ser mujer y ser escritora. En esos el chispazo tiene que ver con algo en lo que yo siento que puedo hacer una intervenci&oacute;n. Con el valor testimonial que tiene el relato personal, digamos. De todos modos todo est&aacute; muy relacionado porque si sos una mujer que escribe y est&aacute;s pensando sobre escritura el hecho del g&eacute;nero no pasa nunca a un segundo plano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En uno de los ensayos afirm&aacute;s que toda persona que escribe tiene &ldquo;el deber de ser anacr&oacute;nica&rdquo;. Quer&iacute;a saber por qu&eacute; pensabas esto y c&oacute;mo te llev&aacute;s con el presente, como dec&iacute;as reci&eacute;n, como una mujer que escribe hoy.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Siempre pens&eacute; eso en relaci&oacute;n con lo anacr&oacute;nico. Pero lo pienso cada vez m&aacute;s en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, sobre todo en la &uacute;ltima d&eacute;cada, porque vivimos en tiempos donde la sobrecarga de informaci&oacute;n, las fake news y la posverdad, entre otras cosas, parece que quisieran de alguna manera ir en contra de la existencia de un pasado. Los hechos no importan. La historia no importa. Solo importa lo que est&aacute; pasando ahora. <strong>Entonces me parece que hay que ir en contra de eso y estar siempre volviendo al pasado. Por un lado, para no sentirnos tan especiales, a pesar de que nuestra &eacute;poca tenga nuestras particularidades. Porque hay un mont&oacute;n de fen&oacute;menos que ya se vivieron, quiz&aacute;s no con la misma celeridad ni con las mismas ansiedades actuales.</strong> Pero, por ejemplo, hacia el fin del siglo XIX la gente que estaba m&aacute;s en conexi&oacute;n con la pol&iacute;tica y la cultura y la literatura sab&iacute;a que estaba frente a un fin de &eacute;poca y avizoraba que ven&iacute;a una guerra que fue despu&eacute;s la Primera Guerra mundial. Y si vos hoy le&eacute;s lo que dejaron como testimonio vas a observar que de alguna manera pensaron cosas que nosotros tambi&eacute;n estamos pensando en torno a varios miedos colectivos. Yendo al caso de la literatura, me parece m&aacute;s grave todav&iacute;a enfrentarme como docente y como escritora a generaciones de j&oacute;venes que escriben o quieren escribir sin leer. Que escriben sin conocer las tradiciones y sobre todo la tradici&oacute;n argentina. Por supuesto que son decisiones que cada cual toma y en algunos casos ese movimiento tiene que ver con decisiones est&eacute;ticas. Las vanguardias tambi&eacute;n las tuvieron, hubo escritores conocid&iacute;simos que tuvieron esta idea de ir siempre hacia adelante y siempre hacia el futuro. Algo que en realidad es falso porque siempre est&aacute;s yendo hacia el pasado tambi&eacute;n. Est&aacute;s siempre trayendo cosas que ya se hicieron. <strong>Por eso a veces harta un poco encontrarte con la &uacute;ltima novedad en una librer&iacute;a que tal vez sin saberlo repite setenta veces lo que los escritores anteriores hicieron mejor</strong>. Creo que a veces hay una ingenuidad de parte de los autores o autoras con respecto a eso. Tambi&eacute;n esto se ve mucho a veces en las clases. Pero la ingenuidad puede ser muy buena si uno la cultiva pero desde otro &aacute;ngulo. No es lo mismo ingenuidad que ignorancia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces harta un poco encontrarte con la última novedad en una librería que tal vez sin saberlo repite setenta veces lo que los escritores anteriores hicieron mejor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y d&oacute;nde est&aacute;n el huevo y la gallina? Porque est&aacute;n esos autores, pero tambi&eacute;n muchos editores dispuestos a publicarlos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es dif&iacute;cil. Creo que la labor del editor es cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil. No digo que la del escritor no lo sea, pero en los casos aut&eacute;nticos la escritura tiene que ver con la autenticidad del deseo. Y se trata de un deseo no de publicar, sino de pensar escribiendo y tratar de salir airoso o airosa en esa tarea. Ahora, el editor est&aacute; en un lugar intermedio entre alguien que puede ser que ame mucho los libros y que ame la lectura y ame el pensamiento y, al mismo tiempo, se dedique a un comercio. Ah&iacute; cada modelo editorial maneja de distintas formas esas dos variables. S&iacute;, <strong>yo me pregunto qu&eacute; pasa con los editores que publican basura, porque realmente se publica mucho libro olvidable, mucho libro que despu&eacute;s sepulta a la verdadera literatura</strong>. Para m&iacute; es un momento de crisis y por eso en el libro hablo un poco de lo que llamo &ldquo;la inflaci&oacute;n editorial&rdquo;. Hay libros muy inflados, que suenan mucho. Tambi&eacute;n autores que suenan mucho, a veces son muy buenos y otras veces, la mayor&iacute;a de las veces, no lo son. Entonces como p&uacute;blico lector, donde me incluyo, no tenemos br&uacute;julas para navegar ese mar de publicaciones. Porque todas las br&uacute;julas que ten&iacute;amos est&aacute;n en crisis: el periodismo cultural, la academia, los especialistas. Nos enfrentamos a una decadencia del especialista. A nadie le importa que seas especialista en algo. Que es un poco un mal de &eacute;poca y lo que explican las tendencias como la posverdad o el negacionismo. Vamos a salirnos de la literatura por un momento. <strong>Una persona que es experta en f&iacute;sica publica en Twitter resultados de algo que investig&oacute;. Y cualquiera le puede contestar y decir que la Tierra es plana y creer que esa discusi&oacute;n est&aacute; existiendo cuando no hay una discusi&oacute;n ah&iacute;. Los hechos son los hechos y el que sabe es el f&iacute;sico.</strong> Es grave. Entonces, si sucede eso en un &aacute;rea de una especificidad como la f&iacute;sica, imaginate lo que puede ocurrir en otro &aacute;mbito como el de la cultura. Es muy terrible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En algunos de estos ensayos y tambi&eacute;n en</strong><em><strong> La obligaci&oacute;n de ser genial</strong></em><strong>, se hace referencia a la emoci&oacute;n. Pareciera ser un t&eacute;rmino que te interesa bastante y que siempre est&aacute; volviendo. Algo que, al mismo tiempo, en otros &aacute;mbitos o entre otros autores suena un poco como una mala palabra. &iquest;Por qu&eacute; cre&eacute;s que puede estar mal vista la emoci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Para m&iacute; si un texto literario no conmueve no es un texto literario. Hace poco estuve en Suiza y en un museo de arte pl&aacute;stico vi un cartel luminoso con una frase que dec&iacute;a que una obra de arte sin emoci&oacute;n no es una obra de arte. <strong>Me parece que esto es algo muy de un sector narcisista y malentendidamente intelectual argentino que confunde emoci&oacute;n con sentimentalismo, que no son lo mismo.</strong> Conmover a trav&eacute;s de la palabra escrita deber&iacute;a ser uno de los principales objetivos de cualquiera que escribe. &iquest;Por qu&eacute;? Porque si no, &iquest;qu&eacute; es lo que la ficci&oacute;n aporta aparte de conocimiento? Creo que aporta esa capacidad de conmover que tiene que ver con un gesto hacia el otro y con haber sido capaz de poner en palabras algo que le puede pasar a otro. Que vos puedas leer a Pessoa hoy, o a Sylvia Plath, o a cualquier escritor que te conmueva y sentir que puso en palabras algo que a vos te pasa a m&iacute; realmente me parece del orden de lo extraordinario. Es como si estuvieras siendo consolada por un muerto o por alguien que puede estar vivo pero a kil&oacute;metros de distancia o siglos, alguien que vos nunca vas a conocer en la vida. De alguna manera creo que esa es la funci&oacute;n de todo arte. M&aacute;s all&aacute; de que siempre, como artistas, reivindicamos la idea de la inutilidad del arte, la inutilidad en t&eacute;rminos econ&oacute;micos. Si vos le&eacute;s a Benjamin, te conmueve. Si le&eacute;s a Plat&oacute;n, tambi&eacute;n. Entonces, &iquest;c&oacute;mo puede ser que la filosof&iacute;a siempre tuvo esa capacidad y la literatura tambi&eacute;n, y que hoy en d&iacute;a haya gente que la niegue? Yo creo que son los que no pueden conmover escribiendo y se conforman con el jueguito intelectual nada m&aacute;s. Con eso no alcanza para que hayas hecho arte. Si no, ser&iacute;a muy f&aacute;cil dar recetas y cualquiera escribir&iacute;a un cuento o una novela. Pero bueno, no cualquiera escribe <em>La metamorfosis</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En varios de estos ensayos marc&aacute;s que suele confundirse mercado editorial con literatura. &iquest;Es una confusi&oacute;n, es un malentendido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es una confusi&oacute;n que existi&oacute; siempre, pero que ahora explota por la cantidad impresionante de publicaciones que hay. Si vos le&eacute;s cualquier documento de &eacute;poca de los a&ntilde;os &lsquo;50 o de los &lsquo;60, como puede ser, por ejemplo, el Borges de Bioy, te das cuenta de que ellos ve&iacute;an lo mismo que vemos ahora. Ve&iacute;an que por un lado iban los libros comerciales y, por el otro, de un modo m&aacute;s subterr&aacute;neo, la literatura. Y de ese r&iacute;o subterr&aacute;neo de libros que de boca a boca van conmoviendo a una serie de personas a veces surg&iacute;a alguna ola que levanta alg&uacute;n libro que pasa a la masividad o a la parte m&aacute;s comercial de ese mercado, como una excepci&oacute;n. Pero siempre hubo esa l&iacute;nea. Ahora, tampoco es una l&iacute;nea purista, puede haber alg&uacute;n libro que de entrada venda mucho y que sea un buen libro. Estos casos en la historia de la literatura suelen ser pocos. <strong>&iquest;Qu&eacute; libros que podemos considerar obras de arte conmovedoras vendieron mucho? </strong><em><strong>El viejo y el mar</strong></em><strong> de Hemingway, por ejemplo. Es un caso que se puede citar. Fue el libro que m&aacute;s vendi&oacute; de Hemingway, el que m&aacute;s r&eacute;dito le dio.</strong> Por otra parte, no creo que ning&uacute;n escritor est&eacute; en contra de vender libros o de que se vendan libros y creo que cualquier camino, tarde o temprano nos conduce a la literatura como lectores. Yo me cri&eacute; en una casa donde hab&iacute;a muchos best-sellers, textos que se compraban en colecciones o revistas. As&iacute; le&iacute; de todo, sin ning&uacute;n criterio, y eso me dio mucha libertad. Por eso no comulgo con la gente que dice &ldquo;ay no, pero los j&oacute;venes leen basura&rdquo;. No, me parece que est&aacute; buen&iacute;simo que lean. En todo caso, el salto de una lectura que por ah&iacute; es s&uacute;per comercial a algo que no lo es lo van a hacer en alg&uacute;n momento m&aacute;s f&aacute;cilmente si est&aacute;n leyendo que si no est&aacute;n leyendo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo me pregunto qué pasa con los editores que publican basura, porque realmente se publica mucho libro olvidable, mucho libro que después sepulta a la verdadera literatura</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En tu libro us&aacute;s un t&eacute;rmino como &ldquo;trauma porn&rdquo; para decir que muchas veces hay una tendencia a que se piense m&aacute;s en los temas de los libros que llegan a una especie de vidriera antes que en sus formas. &iquest;Gana el tema? &iquest;Se instal&oacute; esta tendencia definitivamente?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;En los lugares donde doy clases yo creo que no es por tema sino una est&eacute;tica, un modo de escribir. Pero en general esto del tema por sobre c&oacute;mo est&aacute; escrito un determinado libro es algo que empez&oacute; con el periodismo cultural de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Quiz&aacute;s el tema en la actualidad sea la &uacute;nica forma de ordenar tanta publicaci&oacute;n, es decir por d&oacute;nde entro a un universo tan grande de libros. Como un recurso para ordenar ese caos. <strong>Pero no s&eacute;, esto excede al periodismo cultural: mucha de la cr&iacute;tica acad&eacute;mica empez&oacute; a hacerlo tambi&eacute;n.</strong> Y para m&iacute; es de una pobreza enorme que nadie est&eacute; hablando de c&oacute;mo est&aacute; escrito el libro, que nadie est&eacute; hablando del lenguaje, que nadie est&eacute; hablando de si un libro conmueve o no, de si alguien realmente se tiene una experiencia al leer determinado libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Y al rev&eacute;s, &iquest;desde el lado de quienes se dedican a publicar? &iquest;Cre&eacute;s que ah&iacute; se prioriza el tema por sobre la forma?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Seguramente los habr&aacute;. De hecho debe haber autores que entran por el tema al libro. Para m&iacute; empezar por el tema es empezar por el lugar com&uacute;n. Una empieza m&aacute;s por una situaci&oacute;n narrativa y al final, cuando termin&aacute;s de escribir el libro, te das cuenta de los temas que trataste. Si no, inevitablemente el tema termina cayendo en algo muy codificado. La historia de amor, el narcotr&aacute;fico, la dictadura. &iquest;Pero de eso qu&eacute; nos dice el libro? &iquest;Y c&oacute;mo lo hace? Si yo te digo qu<em>&nbsp;El amante</em> de <strong>Marguerite Duras</strong> es una historia de amor eso no tiene nada que ver con ese libro. Por eso a m&iacute; me pone muy nerviosa que la cr&iacute;tica, o lo que queda de la cr&iacute;tica, haya bajado tanto su nivel de exigencia con respecto a las publicaciones. <strong>As&iacute; se arma un c&iacute;rculo vicioso: hay muchas publicaciones, entonces se puede leer poco, y de eso m&iacute;nimo de lo que se lee se comenta s&oacute;lo el argumento. As&iacute;, entonces, nunca sabemos qu&eacute; libros leer y cada vez m&aacute;s eso que se llamaba cr&iacute;tica deja de existir.</strong> Terminan siendo una especie de nomencladores de temas. Que la academia est&eacute; a veces plegada a eso tambi&eacute;n me parece grave.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Conmover a través de la palabra escrita debería ser uno de los principales objetivos de cualquiera que escribe</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Le dedic&aacute;s uno de los textos a la definici&oacute;n de &ldquo;autoficci&oacute;n&rdquo;. &iquest;Hay m&aacute;s de la llamada &ldquo;autoficci&oacute;n&rdquo; ahora? &iquest;Todo el mundo quiere contar su vida? &iquest;Se habla m&aacute;s de esto en la actualidad? &iquest;C&oacute;mo lo pens&aacute;s vos como escritora y lectora?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El t&eacute;rmino de &ldquo;autoficci&oacute;n&rdquo; tiene muchos a&ntilde;os. En el libro menciono al franc&eacute;s Serge Doubrovsky que lo usa por primera vez para referirse a un libro suyo de 1977. Despu&eacute;s, si quer&eacute;s, el auge comenz&oacute; en los 90 y no se acab&oacute;. As&iacute; que esto lleva muchas d&eacute;cadas y pasa por distintos momentos. Por ejemplo, si vos le&eacute;s entrevistas de esa &eacute;poca a Fernando Vallejo, el colombiano, &eacute;l jam&aacute;s usa el t&eacute;rmino autoficci&oacute;n, pero s&iacute; hablaba en contra de usar la tercera persona. &Eacute;l dec&iacute;a que no se pod&iacute;an escribir m&aacute;s libros con narrador en tercera persona, que todo ten&iacute;a que estar en primera persona. <strong>Algo muy de ese momento de la postmodernidad de los &lsquo;90, del fin de la historia; esta idea de que ya no hay grandes relatos como la novela de aventuras, entonces solo puedo dar cuenta de mi experiencia personal.</strong> Pero una cosa era eso, que hasta pod&iacute;a tener su lado de falsa modestia pensando en Vallejo que siempre escribe con la misma voz y aunque sean novelas distintas parece siempre el mismo narrador. Y otra cosa es lo que trae tu pregunta sobre que cualquier persona hoy quiere publicar un libro con la historia de su vida aunque no tenga historia para contar. Aunque no tenga nada para contar ni pericia para hacerlo. Porque las dos cosas tienen que estar en un buen libro, la historia y la destreza con el lenguaje. Cuando vos te encontr&aacute;s con libros que no tienen ninguna de las dos cosas, que no tienen ni una historia para contar ni tampoco una maestr&iacute;a en el lenguaje, te pregunt&aacute;s para qu&eacute; est&aacute; eso publicado y por qu&eacute; el deseo de esa persona de hacerlo. El deseo de escribir la propia historia a m&iacute; me parece leg&iacute;timo, ahora, &iquest;por qu&eacute; en un libro? Ten&eacute;s las redes, ten&eacute;s otros formatos hoy en d&iacute;a.<strong> Todo el tiempo estamos rodeados de catarsis de personas que suben su video o su tweet o lo que sea y est&aacute;n contando algo. &iquest;Por qu&eacute; esa necesidad del libro? </strong>Muchas veces te encontr&aacute;s con personas que vienen a los talleres con esa ansiedad de la publicaci&oacute;n y nada m&aacute;s. Como si el libro tuviera una especie de vestigio de capital simb&oacute;lico que no tienen otros objetos culturales y que hace que las personas quieran eso m&aacute;s all&aacute; de que el contenido o la forma no les interese. Ah&iacute; est&aacute; esto de lo de la inflaci&oacute;n editorial que comento en <em>C&oacute;mo convertirse en nadie</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1594b958-3bcb-4677-8245-2d9f92f7f1a4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1594b958-3bcb-4677-8245-2d9f92f7f1a4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1594b958-3bcb-4677-8245-2d9f92f7f1a4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1594b958-3bcb-4677-8245-2d9f92f7f1a4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1594b958-3bcb-4677-8245-2d9f92f7f1a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1594b958-3bcb-4677-8245-2d9f92f7f1a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1594b958-3bcb-4677-8245-2d9f92f7f1a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La escritora Betina González acaba de lanzar el libro &quot;Cómo convertirse en nadie&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La escritora Betina González acaba de lanzar el libro &quot;Cómo convertirse en nadie&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Es una suerte de mal de &eacute;poca la publicaci&oacute;n excesiva de este tipo de textos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es un fen&oacute;meno que a m&iacute; me excede en tanto escritora porque no s&eacute; qu&eacute; r&eacute;dito puede tener una editorial que saca este tipo de libros que no son buenos libros, por lo tanto a la larga no se van a vender. Pero, s&iacute;, creo que es una especie de mal de &eacute;poca. As&iacute; como en otras &eacute;pocas la gente quer&iacute;a ser actriz o actor, o rockstar, creo que&nbsp; hoy el escritor o la escritora es una de las pocas figuras que todav&iacute;a se mantienen de esos viejos ideales de destino del siglo XX. Por eso creo que, cuando te digo que yo tengo que sentir que hago una intervenci&oacute;n, creo que contar la propia historia como escritora por lo menos sirve para derribar algunos mitos en torno a esas ideas tanto del glamour de la escritura o del mundo de los escritores como tambi&eacute;n derrumbar un poco la idea de que cualquiera lo puede hacer. &iquest;Cualquiera va a ser Nabokov o cualquiera va a ser Virginia Woolf? Y, no. <strong>Realmente no solo implica mucho trabajo, porque se ha hablado mucho de la escritura como un trabajo, sino tambi&eacute;n talento</strong>. Yo creo que existe el talento, y como lo digo en uno de los textos, el talento es una actitud, una actitud frente al lenguaje. Como dec&iacute;a Truman Capote, para ser escritor ten&eacute;s que desearlo las 24 horas del d&iacute;a. Pero no desearlo en t&eacute;rminos de &ldquo;quiero ser famosa&rdquo; sino estando todo el tiempo tiempo metidos en eso que es la palabra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Uno de los textos m&aacute;s potentes del libro describe con crudeza toda la trastienda del momento en el que recibiste el Premio Clar&iacute;n de Novela. Se lee esto que dec&iacute;s de cierta desmitificaci&oacute;n y tambi&eacute;n de un lugar muy solitario en el que queda alguien que recibe uno de estos reconocimientos tan estridentes y al mismo tiempo un poco pesados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En un lugar muy vac&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Por qu&eacute; decidiste contarlo as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Desde que me gan&eacute; ese premio pens&eacute; que iba a escribir algo al respecto. Pero ten&iacute;a que pasar mucho tiempo para poder digerir todo lo que me hab&iacute;a pasado y tomar distancia. Creo que si hubiera escrito este texto en ese momento no hubiera sido, no s&eacute;, tan potente como dec&iacute;s que es. Porque se necesitaba tomar distancia y que pasaran unos a&ntilde;os y ver todos estos fen&oacute;menos con m&aacute;s claridad. &iquest;Y por qu&eacute; decid&iacute; escribirlo? Como lo cuento en el libro, por una conversaci&oacute;n que tuve con una alumna. <strong>Me di cuenta de que faltaban testimonios en torno al mundo de los premios. Que vivimos en un mundo de sobreentendidos, sobre todo en Argentina. </strong>Hay un p&uacute;blico que lee y al que le interesa la literatura que cree que todos los premios est&aacute;n arreglados o que algunos premios te llevan y te abren todas las puertas del universo. Hay algunos escritores colegas a los que les han pasado cosas como las que yo viv&iacute; o pasaron por otro tipo de experiencias que han contado. A veces son esas escritoras o escritores que siguen manteniendo un mito en torno a la literatura de que, por ejemplo, nunca les rechazaron un libro. Nunca hubo, entre comillas, fracasos, y siguen vendiendo una especie de idea falsa s&uacute;per glamorosa de una actividad que no tiene mucho de eso. Alguien que escribe en todo caso es alguien que se juega la vida a las ideas o a las palabras. Me parece que todas estas personas que quieren publicar cosas de autoficci&oacute;n, que en su mayor&iacute;a son una narrativa inane, no tienen esa pasi&oacute;n por la palabra y por el pensamiento. Entonces, colaborar con un mito en torno a eso me parece que no est&aacute; bueno. Me parece que ya es hora de que algunos escritores que estamos en esa generaci&oacute;n puente entre el siglo XX y el siglo XXI contemos un poco c&oacute;mo eran las cosas antes, porque pas&oacute; todo muy r&aacute;pido. <strong>Hace 20 a&ntilde;os que yo gan&eacute; el Premio Clar&iacute;n, 20 a&ntilde;os en la historia de la humanidad no son nada pero en 20 a&ntilde;os cambiaron las cosas mucho. Entonces, creo que est&aacute; bueno decir &ldquo;hay premios que fueron y son leg&iacute;timos, pod&eacute;s estar o no de acuerdo con el jurado pero que han sido transparentes y que se le ha dado a alguien que no era conocido ni ten&iacute;a ning&uacute;n tipo de contacto&rdquo;</strong>, y tambi&eacute;n que los premios no te garantizan nada y que el lugar que la gente cree como el lugar del &eacute;xito es un lugar solitario y muy desestabilizador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Vos, como aparece en el texto, adem&aacute;s viv&iacute;as en el exterior en ese momento, ven&iacute;as &ldquo;de afuera&rdquo;, en la mirada de muchos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es que yo justamente no ten&iacute;a esa fantas&iacute;a del glamour, a m&iacute; no me interesaba la parte p&uacute;blica de ser escritora. No me interesaba en los t&eacute;rminos en los que parad&oacute;jicamente parecen interesarle a mucha gente.&nbsp; A m&iacute; no me importa salir en el diario o estar en la tapa de la <em>Para Ti</em> o la revista <em>Gente</em>. Ahora quiz&aacute;s los premios no tienen ese grado de circulaci&oacute;n o de exhibici&oacute;n tan puntual porque todo est&aacute; m&aacute;s atomizado, con las redes y otros espacios. O no hay un solo premio que te ponga en la vidriera. Pero creo que estuvo bueno contar c&oacute;mo era antes y que se derrumben algunos de esos mitos. <strong>Seguramente mis colegas varones tendr&aacute;n cosas para contar de este mundo, pero que no van a ser textos de este tenor, me parece. </strong>Entonces, con m&aacute;s raz&oacute;n, me parec&iacute;a que hac&iacute;a falta contarlo porque adem&aacute;s aquella era una &eacute;poca donde los machirulos estaban desatados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Alguien que escribe en todo caso es alguien que se juega la vida a las ideas o a las palabras. Me parece que todas estas personas que quieren publicar cosas de autoficción, que en su mayoría son una narrativa inane, no tienen esa pasión por la palabra y por el pensamiento.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Cambi&oacute; algo en este sentido en todo este tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo principal que cambi&oacute; es que no hay esa impunidad. Hoy un tipo no puede hacer una columna como la que hizo Daniel Guebel en ese momento. O sus amigos hacer cosas en los blogs sin que salga gente a decirles algo. Hoy uno puede hundir a una persona o hablar mal de una persona de muchas maneras y eso va a seguir existiendo. Ahora, yo creo que cuando una mujer que es percibida como joven y bonita y hoy se gana algo o se destaca en alg&uacute;n &aacute;mbito viniendo de afuera de ese mundo es sospechosa. Es m&aacute;s sospechosa que un var&oacute;n. Esas cosas no cambiaron profundamente. Miralo ahora en la campa&ntilde;a presidencial de Estados Unidos el tipo de ataques que est&aacute; recibiendo Kamala Harris, por ser mina y no tener hijos y tener gatos: the <em>cat lady</em> versus el tipo m&aacute;s siniestro de la historia del universo que tiene un mont&oacute;n de problemas de corrupci&oacute;n. Pero las campa&ntilde;as se ven como leg&iacute;timas de todos modos no importa lo que digan. Est&aacute; legitimado que se le puedan decir esas cosas a una mujer. Los premios o los reconocimientos te abrir&aacute;n algunas puertas, pero levantan un mont&oacute;n de paredes tambi&eacute;n. Sobre todo si sos mujer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo se arma el equilibrio entonces entre tener una voz p&uacute;blica, estar escribiendo en este presente y, al mismo tiempo, como propone el t&iacute;tulo de tu libro, convertirse en nadie?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bueno, yo todav&iacute;a estoy trabajando sobre c&oacute;mo hacerlo (risas). Creo que es una de las cosas m&aacute;s dif&iacute;ciles para una escritora o un escritor contempor&aacute;neo: c&oacute;mo estar y no estar presente. <strong>Quer&eacute;s tener lectores y es genuino. Ese deseo no hay por qu&eacute; negarlo. Creo que por eso tambi&eacute;n escrib&iacute; un ensayo sobre centro y periferia, pensando sobre todo en la posici&oacute;n autoral.</strong> No tanto en los libros sino en c&oacute;mo te presentas como autor. Esa figura p&uacute;blica que inevitablemente sos. Cada cual encontrar&aacute; la forma que le permita navegar esa dualidad entre hacer algo que es absolutamente privado y en soledad y luego asumir un lado p&uacute;blico. Yo lo que s&eacute; es que a m&iacute; me llev&oacute; muchos a&ntilde;os no crear un personaje, que es esta idea de Fogwill, cuando me dice el d&iacute;a del Premio Clar&iacute;n: &ldquo;Te vas a crear un personaje&rdquo;. Est&aacute; esa opci&oacute;n de asumir un personaje p&uacute;blico m&aacute;s all&aacute; de lo literario, transformarte en una especie de figura, que es algo que yo nunca quise. Una figura que pod&iacute;a tener algo clownesco como era la de Fogwill de manera deliberada, alguien que vos ve&iacute;as y pod&iacute;a&nbsp;ser o no ser un escritor, porque tambi&eacute;n era publicista y ten&iacute;a todas esas cosas. O pod&eacute;s ser un s&uacute;per intelectual que opina sobre pol&iacute;tica. Digo, son distintas posiciones autorales p&uacute;blicas. A m&iacute; me llev&oacute; mucho tiempo pensarlo, yo quer&iacute;a que mi &uacute;nica m&aacute;scara fuera la de la autenticidad. <strong>Una posici&oacute;n que no es f&aacute;cil: no es f&aacute;cil no haberme cambiado el nombre, decir lo que pienso, publicar los libros tal cual los escrib&iacute; sin transar con ofertas de editores o de premios que propon&iacute;an cambios en los libros. </strong>Son todas cosas que he hecho para poder ser nadie, que era lo que quer&iacute;a. Poder seguir escribiendo. Por eso prefiero no estar en la cresta de la ola. Yo conf&iacute;o en que los buenos libros tardan m&aacute;s pero llegan. Yo no estoy apurada. La &eacute;poca te quiere convencer de que te est&aacute;s perdiendo siempre de algo, pero la literatura tiene otros tiempos. Quiero creer que si va a sobrevivir, va a sobrevivir teniendo otros tiempos tambi&eacute;n. Entonces, &iquest;por qu&eacute; trabajar para el tiempo de lo ef&iacute;mero? Como dec&iacute;a <strong>Fernando Pessoa</strong>, hay que escribir no para el tiempo vulgar de la propia &eacute;poca sino para el tiempo que va a venir despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/betina-gonzalez-epoca-quiere-convencer-perdiendo-literatura-tiempos_1_11569437.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Aug 2024 03:15:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/80fa5fe1-2a52-4f6a-a07c-a0ebf7461730_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="534706" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/80fa5fe1-2a52-4f6a-a07c-a0ebf7461730_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="534706" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Betina González: “La época te quiere convencer de que te estás perdiendo siempre de algo, pero la literatura tiene otros tiempos”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/80fa5fe1-2a52-4f6a-a07c-a0ebf7461730_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Betina González,Libros,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
