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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - El Jockey]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/el-jockey/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - El Jockey]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Creadores de contenido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/creadores-contenido_129_11728756.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3face6aa-b258-40ef-b745-a0b718f09df2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Creadores de contenido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El Jockey", la nueva película de Luis Ortega,  recuerda por qué es importante que siga existiendo el cine que no nace de un board de ejecutivos o un equipo de marketing para existir. No es un formalismo vacío, no es un videoclip de dos horas: es, efectivamente, una película que habla de tópicos existenciales e incluso contemporáneos, aunque el link con la época sea oblicuo.</p></div><p class="article-text">
        En este mundo lleno de informaci&oacute;n realmente ya no s&eacute; qu&eacute; voy a buscar a ninguna parte. Quiero decir: supongo que en &eacute;pocas menos codificadas nos sent&aacute;bamos en el cine o en el teatro, o una sala de conciertos o en la cama con un libro y esper&aacute;bamos que alguien nos dijera algo. Quiz&aacute;s hasta lo recuerdo: dejar mis cosas en la butaca de al lado esperando que la pel&iacute;cula me dijera algo, algo que le diera sentido a todo esto. Una ven&iacute;a de su vida de discusiones familiares, la oficina, colectivos desviados o amores que no arrancaban y la sensaci&oacute;n era que la cotidianidad ten&iacute;a poco texto: el arte, en cambio, ten&iacute;a mucho, y eso era lo que una ven&iacute;a a encontrar. Ahora me pasa un poco al rev&eacute;s: llego al cine cansada de recibir datos y quiero que pase otra cosa, aunque no sepa ni bien qu&eacute;. No se trata de distraerse ni entretenerse, no es escaparse de la negatividad o de la angustia, todo eso me parece bien. Lo que ya no quiero es que el arte sea texto; le pido, humildemente, que me conecte con una realidad no textual. Vengo a buscar lo que se encuentra en un templo. Que no solo no es escapismo, tal vez es todo lo contrario: en los templos no se habla de idioteces. Se habla de la historia, de la vida y de la muerte. 
    </p><p class="article-text">
        Como pasa con el amor y la aventura, los mejores encuentros son aquellos en los que una no entiende qu&eacute; estaba buscando hasta que efectivamente se lo cruza, y eso me pas&oacute; hace unos d&iacute;as con <em>El Jockey</em>, la &uacute;ltima pel&iacute;cula de <strong>Luis Ortega</strong>. <em>El Jockey</em> sigue a Remo Manfredini (<strong>Nahuel P&eacute;rez Biscayart</strong>), un jinete adicto a todo que por razones que nunca terminan de quedar claras est&aacute; sujeto a las voluntades de un empresario que apuesta por &eacute;l en las carreras. Tiene, adem&aacute;s, una novia que tambi&eacute;n corre (<strong>&Uacute;rsula Corber&oacute;</strong>), mitad enamorada de &eacute;l y mitad harta de &eacute;l. Todo esto importa; importa para la pel&iacute;cula y le importa a Remo, pero es igual de evidente que estos compromisos econ&oacute;micos y afectivos no son todo lo que importa, ni para la pel&iacute;cula ni para Remo. Hay algo m&aacute;s, algo que est&aacute; detr&aacute;s de todo y en contra de todo: detr&aacute;s del amor y de la droga, detr&aacute;s de las carreras y de la adrenalina de escapar los mafiosos hay un hambre de velocidad y de experiencia que vendr&iacute;a a explicar todo lo inexplicable. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El jockey me hizo pensar en aquello que me molesta de que a todo hoy se lo llame “contenido”. La sensación que genera esa palabra y el modo en que la gente la usa es que el soporte de una idea da igual; las cosas se cuentan en cualquier formato; primero viene el mensaje, después alguna forma expresiva que hace simplemente de vehículo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <em>El Jockey</em> no es la primera pel&iacute;cula que explora la cuesti&oacute;n del hambre de vivir intensamente en relaci&oacute;n con una pregunta por la identidad y por el sentido de la vida; est&aacute; lejos de ser, por supuesto, la primera pel&iacute;cula en investigar la subjetividad de los que siempre tuvieron la certeza de que arder le ganaba a durar. Pero lo que es interesante es el modo en que la pel&iacute;cula llega a esos temas. No tengo idea de cu&aacute;l fue el proceso creativo de Luis Ortega. No vi entrevistas con &eacute;l, me interesa bastante menos que a nuestra &eacute;poca lo que los creadores piensan de sus propias obras (creo que la cr&iacute;tica era y es mejor cuando prescinde un poco de la adoraci&oacute;n de los artistas), as&iacute; que no estoy hablando de eso, sino m&aacute;s bien de los principios constructivos de la pel&iacute;cula. 
    </p><p class="article-text">
        <em>El Jockey</em> me hizo pensar en aquello que me molesta de que a todo hoy se lo llame &ldquo;contenido&rdquo;. La sensaci&oacute;n que genera esa palabra y el modo en que la gente la usa es que el soporte de una idea da igual; las cosas se cuentan en cualquier formato; primero viene el mensaje, despu&eacute;s alguna forma expresiva que hace simplemente de veh&iacute;culo. No es grave cuando se habla as&iacute; de periodismo, o de lo que sea que hacen los influencers y los streamers; pero es dist&oacute;pico que quienes producen arte (o quienes lo financian) digan que hacen &ldquo;contenido&rdquo;. Es aceptar sin m&aacute;s la reducci&oacute;n del arte a la comunicaci&oacute;n. Los procesos por los cuales uno tiene que encontrar la manera de juntar dinero para su arte tienden a conducirnos en esa direcci&oacute;n, y es muy dif&iacute;cil que esos procesos no se derramen despu&eacute;s sobre la obra: es dif&iacute;cil tener que hacer la &ldquo;venta&rdquo; de una pel&iacute;cula de un libro explicando los temas y que luego la obra no se vea, entonces, como un simple veh&iacute;culo para un tema. 
    </p><p class="article-text">
        <em>El Jockey</em> no solamente evita eso, record&aacute;ndonos, as&iacute;, por qu&eacute; es importante que siga existiendo el cine independiente, es que no tiene que pasar por un board de ejecutivos y un equipo de marketing para existir: <em>El Jockey</em> es una obra que llega a sus temas a partir del lenguaje del cine, de la filmaci&oacute;n y la actuaci&oacute;n. No es un formalismo vac&iacute;o, ni un videoclip de dos horas: es efectivamente una pel&iacute;cula que habla de t&oacute;picos existenciales e incluso contempor&aacute;neos, aunque el link con la &eacute;poca sea oblicuo, pero lo hace siempre buscando desde las herramientas de su lenguaje. Se encuentra con el tema de la libertad a partir de los caballos, y no al rev&eacute;s; empieza por la imagen m&aacute;s que por la met&aacute;fora. La pregunta por el sentido de la vida aparece tanto en los momentos en los que el camino de Manfredini se bifurca como en la extra&ntilde;eza profunda de un caballo japon&eacute;s viajando en un avi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En la actuaci&oacute;n de Nahuel P&eacute;rez Biscayart pasa esto mismo; supongo (otra vez, no le&iacute; ninguna entrevista) que &eacute;l debe haber le&iacute;do y estudiado mucho sobre el mundo de los jockeys o la vida de celebridades glamorosas como Irineo Leguizamo, pero el virtuosismo que trae a la pel&iacute;cula no es el de la imitaci&oacute;n, sino el de la b&uacute;squeda. A diferencia de esos actores que buscan un Oscar en el realismo milim&eacute;trico, P&eacute;rez Biscayart arma una performance completamente inventiva: en una pel&iacute;cula con poqu&iacute;simo texto, la verdad que &eacute;l porta de la cabeza a la punta de los dedos te cuenta todo lo que necesit&aacute;s saber sobre Manfredini para emocionarte sin que entiendas necesariamente por qu&eacute;. Ya le&iacute; un par de esos comentarios chapuceros que piensan que una pel&iacute;cula que no es expl&iacute;citamente pol&iacute;tica es ociosa, escapista o reaccionaria, m&aacute;s &ldquo;en estos tiempos&rdquo;. No es que me importe darles entidad, pero les contesto porque me sirven para mi punto: en &ldquo;estos tiempos&rdquo;, no hay nada m&aacute;s contestatario que negarse a la dictadura del contenido y entregarse sin control a buscar la verdad en los materiales, antes que en la informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/creadores-contenido_129_11728756.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Oct 2024 03:00:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Luis Ortega,El Jockey,Nahuel Pérez Biscayart]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Libros de octubre, algunas pistas de baile]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/libros-octubre-pistas-baile_129_11723110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4cba1682-bc86-4563-acf7-91b955fe7a7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libros de octubre, algunas pistas de baile"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">La chispa de la escalera, las series del mes</p></div><p class="article-text">
        <em>No hay historia de amor: hay una danza /anclada al coraz&oacute;n de la memoria</em>. <em>Danza</em>, <strong>Leopoldo Brizuela.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Intento darle vueltas a un asunto que me tiene un poco tomada en los &uacute;ltimos d&iacute;as (uno &ntilde;o&ntilde;o, que nadie se asuste; para todo lo dem&aacute;s existen otros lugares). Es el baile del comienzo de <em>El jockey</em>, de <strong>Luis Ortega</strong>. Me cuesta reconstruir la conmoci&oacute;n que sent&iacute; cuando lo vi en el cine y aunque puedo volver a la escena muchas veces en <em>YouTube</em> &ndash;los productores eligieron esa escena como el primer tr&aacute;iler que circul&oacute; de la pel&iacute;cula&ndash;, <strong>hay algo de esa turbaci&oacute;n primigenia que se pierde para siempre. Y que a la vez me llama, me convoca a recordar, me hace volver</strong>. La secuencia es una trampa exquisita: los protagonistas, los encantadores Remo (<strong>Nahuel P&eacute;rez Biscayart</strong>) y Abril (<strong>&Uacute;rsula Corber&oacute;</strong>), bailan en un sal&oacute;n oscuro. 
    </p><p class="article-text">
        Suena <em>Sin disfraz</em>, de Virus, y eso que se ve se parece a un cortejo. Es que los cuerpos de los bailarines no se tocan, pero se miden como si quisieran llegar a la m&iacute;nima distancia posible, <strong>se tantean como si estuvieran a punto de engancharse</strong>. Cada uno, a su tiempo, da vueltas alrededor del otro y estira el aire que los separa hasta hacerlo exiguo. Los divide un resquicio o un abismo: ese espacio &iacute;nfimo que pueden tajear en el movimiento con sus extremidades, ese <em>toco el aire, a vos no te toco</em>. Esa <em>zona de promesas</em>, ese por ahora.
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        Tal vez me cueste reconstruir el impacto que sent&iacute; en el cine porque se parece un poco al gesto de contar o que nos cuenten sobre un flirteo, un flechazo o una primera cita (si somos los que contamos, probablemente nos detengamos en detalles absurdos, nos cueste salir de los titubeos o aflore algo de incredulidad; si somos los que escuchamos tal vez pongamos la cara de <strong>Roberto Carnaghi</strong> mirando a los bailarines de <em>El jockey </em>extasiados, deformes y un poco atolondrados). El encuentro amoroso o ese vaiv&eacute;n entre la pista y el despiste; entre la coreograf&iacute;a y el desliz; <strong>entre el merodeo y la sincron&iacute;a imposible</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para seguir en el baile, armo r&aacute;pidamente un romancero musical y caprichoso con invitaciones a bailar entre el desgarro, el juego, el cortejo: <em>Let&rsquo;s Dance</em> (<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/invitacion-david-bowie-estrella-porno-apuros_129_9842796.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alguna vez hablamos por ac&aacute; de esa convocatoria</a> de <strong>David Bowie</strong> a correr, mecerse, temblar, a veces esconderse, no dejar de mover los pies); <em>Baila conmigo</em>, de <strong>Rita Lee</strong> (el rito sagrado, el llamado de la tierra: <em>&ldquo;Baila conmigo/como se baila en la tribu&rdquo;</em>); <em>Bailarina</em>, de Miranda! (el gancho pop, la versi&oacute;n m&aacute;s chillona del deseo: &ldquo;<em>Baila conmigo y as&iacute;/ mezclemos nuestros colores</em>&rdquo;), <em>Bailar en la cueva</em>, de <strong>Jorge Drexler</strong> (la ca&iacute;da sonora de las inhibiciones, <em>un cuerpo al fin</em>: <em>&ldquo;Cerrar el juicio, cerrar los ojos/o&iacute;r el clac con el que se rompen los cerrojos</em>); <em>El baile y el sal&oacute;n</em>, de Caf&eacute; Tacvba (la revelaci&oacute;n, el s&iacute;: &rdquo;y<em>o que era un solitario bailando</em>/m<em>e qued&eacute; sin hablar</em>/mientras t&uacute; me fuiste demostrando/que el amor es bailar&ldquo;).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <em>Sin disfraz</em> habla de <em>abandonar el frac</em> para amar, de hacerlo <em>por un minuto</em>. La historia m&aacute;s o menos conocida de la canci&oacute;n de <strong>Federico Moura</strong>, escrita en coautor&iacute;a con <strong>Roberto Jacoby</strong>, refiere al mundo <em>queer</em>, a una especie de gui&ntilde;o, a un traje pomposo que, ante el encuentro de los que bailan, ya no se necesita. <strong>Un cruce que es centelleo, que es clandestinidad, que se sostiene en un c&oacute;digo com&uacute;n pero tambi&eacute;n resbaladizo</strong>. Los protagonistas de <em>El jockey</em> &ndash;o mejor, sus cuerpos&ndash; no ser&aacute;n los mismos despu&eacute;s de su danza inaugural (de hecho, por distintas clases de accidentes, se golpear&aacute;n, se romper&aacute;n y, por fin, mutar&aacute;n). <strong>Vuelvo a pensar en ese baile, que en el fondo es un anzuelo: Remo y Abril no volver&aacute;n a ser tan esplendorosos como cuando bailan por primera vez </strong>y a la vez no podemos dejar de mirarlos, de acompa&ntilde;arlos en la fuga que sobreviene a ese inicio alucinante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as antes de la pel&iacute;cula de Ortega vi <em>La pr&aacute;ctica</em>, de <strong>Mart&iacute;n Rejtman</strong>, otro cineasta que suele incluir pistas de baile o discotecas en sus pel&iacute;culas. En este caso no hay bailarines, pero s&iacute; varios cuerpos que tambi&eacute;n se van rompiendo. Hay varios accidentes y deslices. <strong>Se suele comentar mucho la forma en la que hablan los personajes de Rejtman, a m&iacute; me gusta m&aacute;s pensar en sus movimientos y en los tironeos a los que quedan expuestos</strong> (en <em>La pr&aacute;ctica</em>, de hecho, hay posturas de yoga, huesos que crujen, viajes en moto, trastabilleos, temblores de la naturaleza que los sacuden). Algo que me hizo re&iacute;r: en las dos pel&iacute;culas, en distintas situaciones amorosas y al mismo tiempo c&oacute;micas, <strong>los protagonistas se abisman, es decir, caen al alg&uacute;n vac&iacute;o</strong> (Remo se levanta de la cama, se tropieza desde una habitaci&oacute;n alta y se desploma; el personaje que encarna <strong>Esteban Bigliardi</strong> en la pel&iacute;cula de Rejtman va hablando con una chica que pareciera gustarle y se hunde repentinamente en una alcantarilla).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Esteban Bigliardi en una escena de la película &quot;La práctica&quot;, de Martín Rejtman."
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                Esteban Bigliardi en una escena de la película &quot;La práctica&quot;, de Martín Rejtman.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El baile, otra vez el baile. Por estos d&iacute;as, en las much&iacute;simas entrevistas que dieron por el estreno de la pel&iacute;cula, <strong>Nahuel P&eacute;rez Biscayart y &Uacute;rsula Corber&oacute; coincidieron en decir que el baile fue lo primero que filmaron juntos </strong>y que, por su condici&oacute;n medio experimental (&ldquo;<em>hicimos bastantes bizarreadas</em>&rdquo;, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=jl6x59wJOso" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dijo la actriz por ac&aacute;</a>) se convirti&oacute; en la mejor manera de conocerse.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Es ese arrojo, ese salto al vac&iacute;o que ten&eacute;s ah&iacute;, pero que ten&eacute;s que estar un poquito en aprietos para soltarlo</em>&rdquo;, dijo el actor en la misma entrevista. <strong>Tambi&eacute;n Luis Ortega se refiri&oacute; al asunto</strong>: &ldquo;<em>El baile genera un lenguaje que rompe con el discurso lineal de las palabras, que a la vez generan un pensamiento lineal, que a la vez genera la expectativa de un mensaje. Entonces, es una cadena de malos entendidos que no resulta buena a la hora de querer vehiculizar una expresi&oacute;n visceral. El baile lo que hace es que rompe el lenguaje y cuenta mejor que un di&aacute;logo. Bueno, no s&eacute; si cuenta mejor, lo cuenta de una manera m&aacute;s directa</em>&rdquo;.&nbsp;
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    </figure><p class="article-text">
        <em><strong>"Y bailamos, y ya no s&eacute; si es hoy, ayer o ma&ntilde;ana&rdquo;</strong></em><strong>, suena y vuelvo. </strong>A esa pista, a esos movimientos, a las torpezas, a las palabras que ya no dicen, a eso que quiero recordar y se pierde. A ese encantamiento de las primeras veces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Arranca <em>Mil lianas</em>, este <em>clan de ritmos rotos</em> &ndash;gracias Bochat&oacute;n por la imagen&ndash;, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta pista virtual de cada viernes</a>. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Los libros de octubre.</strong> Octubre lleg&oacute; con novedades editoriales  variadas. Entre novelas, cuentos, ensayos, nuevas ediciones de cl&aacute;sicos y antolog&iacute;as, los sellos apostaron este mes a nombres nuevos y tambi&eacute;n a los consagrados. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-octubre-mujeres-maitena-borges-estados-unidos-hebe-uhart-humor-alexandra-kohan_1_11695210.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ac&aacute; pueden leer una suerte de gu&iacute;a que arm&eacute;</a> con algunos de los libros m&aacute;s destacados.
    </p><p class="article-text">
        Por mi parte ya arranqu&eacute; con las clases que Borges dio en una universidad estadounidense nada m&aacute;s y nada menos que a comienzos de 1976, que ahora public&oacute; Sudamericana con el t&iacute;tulo <em>Clases de literatura argentina. Universidad de Michigan</em>. <strong>El libro trae las transcripciones de esos encuentros entre el escritor y los estudiantes, con sus exposiciones dedicadas a Sarmiento, el </strong><em><strong>Mart&iacute;n Fierro</strong></em><strong> y Leopoldo Lugones</strong>, entre otros. Hay filo, hay agudeza, hay honestidad y much&iacute;sima gracia en cada una de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ando con <em>El sentido del humor</em>, el nuevo ensayo de <strong>Alexandra Kohan</strong> que public&oacute; Paid&oacute;s (pronto novedades, mientras tanto <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/cebra-bazar_129_11678199.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden ir leyendo un adelanto del libro en este enlace</a>).
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                    alt="Gioconda Belli, Slavoj Žižek, Alexandra Kohan, Jorge Luis Borges, Maitena y Truman Capote, entre los lanzamientos editoriales de octubre."
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                Gioconda Belli, Slavoj Žižek, Alexandra Kohan, Jorge Luis Borges, Maitena y Truman Capote, entre los lanzamientos editoriales de octubre.                            </span>
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        <strong>La gu&iacute;a con las novedades editoriales destacadas de octubre se puede leer </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-octubre-mujeres-maitena-borges-estados-unidos-hebe-uhart-humor-alexandra-kohan_1_11695210.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Los libros de Han Kang.</strong> Las &uacute;ltimas horas estuvieron <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/veto-milei-voto-diputado_1_11720952.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plagadas de malas noticias</a> y apenas una buena ilumin&oacute; un poco el desconcierto de estos d&iacute;as. El jueves se anunci&oacute; que <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/han-kang-gana-premio-nobel-literatura-2024_1_11722406.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la escritora surcoreana Han Kang gan&oacute; el premio Nobel de Literatura</a>. En una vieja entrega de <em>Mil Lianas</em> <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/elogio-fan-escritora-silencios_129_10514699.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que pueden encontrar por ac&aacute;</a> hablamos del bell&iacute;simo <em>Las clases de griego</em>, uno de los &uacute;ltimos libros de la autora, que lleg&oacute; a nuestro pa&iacute;s de la mano del sello Random House. <strong>Pero hace m&aacute;s de una d&eacute;cada que el nombre de Han Kang circula en la Argentina. </strong>Es que el sello independiente Bajo la Luna edit&oacute;, en 2012, <em>La vegetariana</em>, tal vez su libro m&aacute;s c&eacute;lebre, como parte de una interesant&iacute;sima colecci&oacute;n de literatura surcoreana. Una apuesta audaz en aquel momento para un libro impactante pero todav&iacute;a inaccesible para buena parte del mundo (a partir de entonces la obra de la escritora comenz&oacute; a conocerse m&aacute;s y a recibir premios internacionales como el Booker Prize). <strong>De hecho Han Kang estuvo de paso por Argentina para participar de una presentaci&oacute;n en la Feria del Libro de Buenos Aires de 2013</strong>,<a href="https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-8028-2013-05-17.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> tal como cuenta en esta nota para P&aacute;gina/12</a> la escritora argentina <strong>Marina Mariasch</strong>, quien tuvo la posibilidad de entrevistarla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el anuncio del Nobel, la multinacional Penguin Random House adelantar&aacute; el lanzamiento de una nueva edici&oacute;n en espa&ntilde;ol de <em>La vegetariana</em>, que estaba previsto para finales de este a&ntilde;o, y seguramente publicar&aacute; m&aacute;s t&iacute;tulos de su obra. Cruzo los dedos para que llegue uno que me gusta particularmente. Se llama, al menos en la edici&oacute;n en ingl&eacute;s que tengo, <em>The White Book</em> y es una especie de h&iacute;brido compuesto por <strong>fragmentos desgarradores que rondan alrededor del color blanco</strong>, de un dolor particular que atraviesa a la propia Han Kang y de esa insistencia atronadora que puede llegar a ser el silencio.
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                La escritora Han Kang ganó el Premio Nobel de Literatura.                            </span>
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        <strong>La escritora Han Kang acaba de ganar el Premio Nobel de Literatura. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/elogio-fan-escritora-silencios_129_10514699.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace</strong></a><strong>, un comentario sobre </strong><em><strong>La clase de griego</strong></em><strong>, su &uacute;ltimo libro traducido al espa&ntilde;ol y editado por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Combo de pel&iacute;culas.</strong> Dejo <strong>un listado un poco ca&oacute;tico de pel&iacute;culas m&aacute;s o menos recientes</strong> que vi en el cine en el &uacute;ltimo tiempo y que por estas semanas aterrizaron en las plataformas de streaming m&aacute;s populares (s&eacute; que van a valorar el gesto especialmente aquellos y aquellas que est&eacute;n en Argentina y tengan la posibilidad de hacer alg&uacute;n tipo de pausa durante el fin de semana largo).
    </p><p class="article-text">
        Prime Video sum&oacute; a su men&uacute; <em>Challengers</em> (traducida a los ponchazos como <em>Desafiantes</em> en algunos lugares), de <strong>Luca Guadagnino</strong>. Arriba hablamos de cuerpos que se mueven o se rompen y cortejos y ac&aacute; hay bastante de eso. La historia se sit&uacute;a en el universo del tenis, tiene un tri&aacute;ngulo amoroso en el centro y <strong>est&aacute; protagonizada por Zendaya, Josh O&rsquo;Connor y Mike Faist</strong>. La misma plataforma tambi&eacute;n acaba de subir la adorable pel&iacute;cula de animaci&oacute;n <em>Robot Dreams </em>(<em>Mi amigo robot</em> en algunos sitios), que <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/elogio-piedras-libros-marzo_129_10988599.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comentamos brevemente por ac&aacute;</a> por su m&uacute;sica.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Ya que hablamos de cine animado, Netflix sum&oacute; a su servicio esta semana el largometraje <em>El ni&ntilde;o y la garza</em> del maestro <strong>Hayao Miyazaki</strong>. No mucho para decir, salvo <em>&ldquo;qu&eacute; ganas de dejar todo y ponerme ya a verla una vez m&aacute;s&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Vi que est&aacute; disponible en la plataforma Max una pel&iacute;cula bastante inquietante que vi en el cine hace un par de a&ntilde;os. Se llama <em>The Nest </em>(perd&oacute;n que insista con esto de la traducci&oacute;n, en algunos lugares le pusieron <em>El refugio</em>), la dirigi&oacute; <strong>Sean Durkin</strong> y est&aacute; protagonizada por <strong>Jude Law</strong> y <strong>Carrie Coon</strong>. Un drama matrimonial situado en los &lsquo;80 que narra las peripecias de una familia que empieza a verse en problemas cuando, por decisi&oacute;n del padre &ndash;un hombre de negocios ambicioso y un poco err&aacute;tico&ndash;, se van de los Estados Unidos para instalarse en una casa aislad&iacute;sima y un poco t&eacute;trica en la campi&ntilde;a inglesa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, este verano <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/mar-plata-gran-sueno-argentino-siete-caminos-libros-documentales-e-investigaciones-notables_1_10907387.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">le dedicamos una nota especial a Mar del Plata por su cumplea&ntilde;os 150</a> y les habl&eacute; del documental <em>Danubio</em>, de la cineasta argentina <strong>Agustina P&eacute;rez Rial</strong>. La pel&iacute;cula <a href="https://play.cine.ar/INCAA/produccion/9536" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute; disponible en CineAR Play</a> para ver gratis. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora.</strong> Por ineludible, por magn&eacute;tica, esta semana se suman a este espacio todas las canciones que componen la banda sonora de <em>El jockey</em>, de Luis Ortega. <strong>De Virus a Sandro, de Palito Ortega a Nino Bravo, un viaje sonoro delicioso</strong> que encuentran, como todas las semanas, <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=d2f0bb8b6da64d4a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>. Ya que hablamos de la pel&iacute;cula, <a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/morir-renacer-acaso-vivir-poetica-jockey-luis-ortega_1_11702160.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>me encant&oacute; esta nota que escribi&oacute; Moira Soto</strong></a><strong> </strong>que<strong> </strong>capta mucho del sonido de <em>El jockey</em>, de sus colores, de sus texturas. Tambi&eacute;n hay un repaso espectacular de las pel&iacute;culas anteriores del cineasta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que tambi&eacute;n sum&eacute; canciones que rondan el baile, que lo celebran, que lo incitan. Entran, adem&aacute;s de las bandas y solistas que mencion&eacute; al comienzo,<strong> temas de Los Besos, Jamiroquai, Alaska y los Pegamoides, los Bee Gees y m&aacute;s</strong>.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Un lugar especial, tambi&eacute;n, tienen esta vez algunas canciones de la m&aacute;s brillante reina de las pistas, <strong>Madonna</strong> (cantemos juntos: <em>come on, vogue/let your body move to the music</em>). Con <a href="https://www.instagram.com/p/DAy1hZpSqqd/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un texto s&uacute;per conmovedor que public&oacute; en Instagram</a>, la artista despidi&oacute; esta semana a su hermano<strong> Christopher Ciccone</strong>, quien muri&oacute; a los 63 a&ntilde;os y fue en alg&uacute;n momento de su carrera su compa&ntilde;ero de ruta y tambi&eacute;n su core&oacute;grafo.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Nos tomamos de las manos y bailamos a trav&eacute;s de la locura de nuestra infancia. De hecho, el baile fue un s&uacute;per pegamento que nos mantuvo juntos&rdquo;</em>, anot&oacute; por ah&iacute; y agreg&oacute;, entre much&iacute;simas otras, im&aacute;genes de bailes compartidos: <em>&ldquo;Descubrir la danza me salv&oacute; (...). Cuando finalmente tuve el coraje de irme a Nueva York para convertirme en bailarina mi hermano me sigui&oacute;. Y, otra vez, nos tomamos de la mano y bailamos a trav&eacute;s de la locura de Nueva York&rdquo;</em>.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DAy1hZpSqqd/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>Bonus track. </strong>Peque&ntilde;o recordatorio, por si se les pas&oacute; o andan un poco perdidos, control remoto en mano:<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-octubre-maria-soledad-morales-stephen-king-regresos_1_11694058.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> por ac&aacute; arm&eacute; un repaso con algunas series y pel&iacute;culas</a> que llegan a lo largo de octubre al streaming.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bonus track II.</strong> Para cerrar, m&aacute;s invitaciones al baile y al encuentro: <strong>Rita Lee y Maria Beth&acirc;nia</strong> cantan juntas <em>Baila conmigo </em>en 1986.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;en un newsletter de&nbsp;</strong><em><strong>elDiarioAR</strong></em><strong>. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/libros-octubre-pistas-baile_129_11723110.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Oct 2024 03:00:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Libros de octubre, algunas pistas de baile]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Jockey,Libros,Películas,Han Kang,Martín Rejtman]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Morir, renacer, acaso vivir, según la poética de El Jockey, de Luis Ortega]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/morir-renacer-acaso-vivir-poetica-jockey-luis-ortega_1_11702160.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4cba1682-bc86-4563-acf7-91b955fe7a7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Morir, renacer, acaso vivir, según la poética de El Jockey, de Luis Ortega"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fascinador film que compitió en la Muestra de Venecia y fue premiado en el Festival de San Sebastián ya se puede ver en cines locales
</p><p class="subtitle">La argentina 'El jockey' ganó el Premio Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián</p><p class="subtitle">La película El Jockey representará a la Argentina en la carrera por los Oscar</p></div><p class="article-text">
        He aqu&iacute; una pel&iacute;cula que no apela a los reflejos habituales del p&uacute;blico mediante su narrativa, que <strong>no encaja en ning&uacute;n g&eacute;nero preestablecido, que se permite giros fulminantes, divagues aparentemente antojadizos</strong>, cohabitaci&oacute;n de la comedia y la tragedia, formulaci&oacute;n de enigmas que nunca tendr&aacute;n explicaci&oacute;n, profanaci&oacute;n y tambi&eacute;n respeto hacia im&aacute;genes religiosas, Palito Ortega y Sandro y Nino Bravo en compa&ntilde;&iacute;a de Mozart, cine dentro del cine, travesuras bizarras que las tom&aacute;s o te las perd&eacute;s&hellip; Una pel&iacute;cula tan pero tan ingeniosamente queer que m&aacute;s no se puede pedir. Para ver y apreciar con casi todos los sentidos (salvo que te toque en la butaca de al lado un/ consumidor/a compulsivo/a de pochoclo, en cuyo caso probablemente desear&iacute;as llamar al inefable tr&iacute;o de sicarios que atraviesa el film).
    </p><p class="article-text">
        Si hay algo que se le puede agradecer a un artista que te flech&oacute; desde su primera pel&iacute;cula, es que sea una persona de una sola palabra, fiel a s&iacute; mismo m&aacute;s all&aacute; de los altibajos o &eacute;xitos que pueda tener. Me toc&oacute; estar en el jurado de preselecci&oacute;n de Mar del Plata 2002, y entre la monta&ntilde;a de videos relativamente aceptables a visualizar, de pronto apareci&oacute; &ndash;sin el menor aviso previo&ndash; una gema sobre la que escrib&iacute; en el cat&aacute;logo de ese festival: &ldquo;Luis Ortega ha realizado un film de raro lirismo, lejos de todo relato convencional, que se anima a presentar personajes inhabituales, sin psicologismos, sin dar antecedentes o explicaciones sobre ellos; entre los cuales, un hombre sin techo que come y duerme en el Ej&eacute;rcito de Salvaci&oacute;n&rdquo;. Entre otros elogios, subrayaba &ldquo;el debut de un director tan joven y talentoso, capaz de acercarse a esas vidas peque&ntilde;as con mirada atenta y paciente, con esa c&aacute;mara desprovista de tics, se dir&iacute;a incontaminada que extrae belleza y emoci&oacute;n de un pobre tipo de dificultoso caminar que atraviesa interminablemente la ciudad, o de una mujer muy vieja que le ense&ntilde;a a cantar a una jovencita&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Es decir que ya en <strong>Caja negra</strong>, Ortega dejaba sentada su &eacute;tica, evidenciaba su coraz&oacute;n bondadoso de artista, su mirada de igual a igual sobre ciertos seres humanos despose&iacute;dos. Los &ldquo;humillados y ofendidos&rdquo;, dir&iacute;a el director mexicano Arturo Ripstein, con quien el realizador de <strong>El Jockey</strong> guarda cierta afinidad.
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os despu&eacute;s &ndash;perd&oacute;n tanta autorreferencia, pero ahora es solo para cederle la palabra a nuestro cineasta&ndash; estuve en el &uacute;ltimo d&iacute;a de rodaje de <strong>Monobloc</strong>, su segundo largo. Y al atardecer, terminada la jornada de trabajo, LO me dijo cosas de esta guisa<em>: &ldquo;Siento que la vida es una interrupci&oacute;n de la muerte, como si la muerte fuese el estado anterior y posterior a la vida. Donde estamos ahora ser&iacute;a una escala rara, muy misteriosa (&hellip;) Con la pel&iacute;cula que estoy haciendo, si pienso en la gente que la va a recibir, la idea es descondicionar, palabra que me copi&eacute; de Burroughs. Que los sentidos se purifiquen y reciban informaci&oacute;n nueva, que la mirada se vuelva inocente frente a algo que se ve por primera vez, virginizar en lo posible la sensibilidad entumecida. Sin explicitarlo, que en el fondo se vislumbre el anhelo de c&oacute;mo, de qu&eacute; modo todo podr&iacute;a estar un poco mejor&rdquo;.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El jockey, una película de Luis Ortega con una narrativa que no encaja en ningún género preestablecido,                             </span>
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        Pasaron 20 a&ntilde;os. Luis Ortega se mantuvo leal a sus principios, sus pel&iacute;culas no atrajeron multitudes hasta que lleg&oacute; el supersuceso de <strong>El &Aacute;ngel</strong>, una producci&oacute;n que result&oacute; m&aacute;s accesible y seductora, donde no se traicionaba ni acced&iacute;a a f&oacute;rmulas predigeridas y manten&iacute;a en alto su caracter&iacute;stica calidad formal. Afortunadamente, funcion&oacute;, vaya si funcion&oacute;, como tambi&eacute;n sucedi&oacute; con sus incursiones televisivas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>So&ntilde;ar, so&ntilde;ar</strong></h2><p class="article-text">
        Y hoy est&aacute; presentando este <strong>Jockey </strong>que es una especie de culminaci&oacute;n decantada de su filmograf&iacute;a con aportes en el guion de <strong>Rodolfo Palacios</strong> y<strong> Fabi&aacute;n Casas</strong>. Una pieza maestra que se abre en una zona de transici&oacute;n entre el sue&ntilde;o y la vigilia, con una l&oacute;gica m&aacute;s cercana a la primera situaci&oacute;n. &iquest;D&oacute;nde, si no, podr&iacute;a brotar del asfalto, frente a una se&ntilde;ora errante, un desfile de granaderos a caballo en la ciudad nocturna, callada y solitaria, en un barrio cualquiera, con m&uacute;sica f&uacute;nebre? &iquest;O esa misma se&ntilde;ora con la cabeza vendada durmiendo en un escal&oacute;n de la escalera mec&aacute;nica del subte, con gente que sortea su cuerpo como si nada? &iquest;Y qu&eacute; me dicen de las gemelas maduras id&eacute;nticas, vestidas y arregladas del mismo modo, visitadoras de hospitales que le dicen a pacientes intubados: &ldquo;Igual, la vida es perfecta&rdquo;? &iquest;Y de un jockey desventurado que en el encierro de una celda, cuando se pone ansioso, es capaz de caminar por las paredes y el techo, tal como Donald O&rsquo;Connor de bailar en iguales superficies en <strong>Cantando en la lluvia</strong> (1952)?
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                Daniel Giménez Cacho y sus esbirros.                            </span>
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        Menos extra&ntilde;o podr&iacute;a considerarse hoy d&iacute;a que el jinete del t&iacute;tulo sea, alternadamente, var&oacute;n y mujer, jockey y se&ntilde;ora de tapado, cartera y cabeza vendada en forma de sand&iacute;a; peluquera en la c&aacute;rcel donde cuenta la historia del caballo sometido por el hombre para usarlo en la guerra y de nuevo jockey corriendo peculiares carreras clandestinas con un perro o con un veh&iacute;culo manejado por la versi&oacute;n desacostumbrada de un &aacute;ngel de la guarda con sombrero tipo vaquero. Tampoco deber&iacute;a sorprender que su novia Abril, embarazada, lo acepte cari&ntilde;osamente cuando &eacute;l vira a mujer coqueta, sin dejar ella de noviar con otra jocketa. Todo bellamente filmado e iluminado por -ya se sabe porque se difundi&oacute; mucho- el director de fotograf&iacute;a de Akis Kaurismaki, Timo Salmani, que se relame esculpiendo los rostros curtidos de algunos personajes de cierta edad (caballeros vinculados al negocio h&iacute;pico reci&eacute;n te&ntilde;idos), arropados por una banda sonora que brota naturalmente de las im&aacute;genes en movimiento, por un dise&ntilde;o de sonido que vibra en el aire de la sala y una inspirada m&uacute;sica original.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Algunos hermosos caballos</strong></h2><p class="article-text">
        Decimos imagen en movimiento y cae de maduro recordar que en 1878 hubo un pre-film -antes de la invenci&oacute;n del cinemat&oacute;grafo- realizado por Edward Muybridge descomponiendo en fotos sucesivas el galope de un caballo de carrera &iexcl;en un hip&oacute;dromo! (im&aacute;genes que parecen evocarse en los azulejos del ba&ntilde;o donde la se&ntilde;ora de marras se maquilla sentada en el inodoro). De paso, ya que estamos en tema, vale mencionar a varios de los mejores films con hermosos caballos (excluyendo los consabidos westerns): dos de John Huston (<strong>Reflejos en tus ojos dorados</strong>, de 1967 &ndash;con la furibunda Liz Taylor castigando a fustazos a su marido Marlon Brando por haber maltratado a su amado P&aacute;jaro de fuego&ndash;, y <strong>Los inadaptados</strong>, de 1961 &ndash;con&nbsp; la sublime Marilyn Monroe salvando a caballos salvajes&ndash;); uno de Albert Lamorisse (<strong>Crin blanca</strong>, 1953) y, para no abundar, <strong>El caballo de Tur&iacute;n</strong>, de Bela Tarr, 2011, inspirado en una an&eacute;cdota de Nietzsche que cay&oacute; en depresi&oacute;n profunda luego de asistir al tremendo castigo de un cochero a su caballo. En el apartado series, una joya que dur&oacute;, ay, solo una temporada: <strong>Luck</strong> (2011), creaci&oacute;n del gran David Milch, con Dustin Hoffman como mafioso reci&eacute;n liberado que ingresa a un hip&oacute;dromo con &aacute;nimo vengativo. El primer episodio lo dirigi&oacute; nada menos que Michael Mann, otra mirada provocadora sobre el mundo h&iacute;pico, aunque sin identidades en tr&aacute;nsito&hellip;
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                Fotos pioneras de Edward Muybridge (1878)                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Remo Manfredini, alguien con pasado</strong></h2><p class="article-text">
        Mucho se ha nombrado localmente y en el exterior a Buster Keaton para relacionarlo con la suprema actuaci&oacute;n de <strong>Nahuel P&eacute;rez Biscayart </strong>como Remo Manfredini, o Dolores, Lola, Lolita&hellip; seg&uacute;n se va desdoblando en el film. Y realmente en algunas escenas es acertada la comparaci&oacute;n.&nbsp; Pero en otras instancias, por caso cuando muta a una bonita y esmerada peluquera que le hace claritos a un compa&ntilde;ero de prisi&oacute;n en un mundo ideal, poco que ver con el genial Keaton: NPB hace una transfiguraci&oacute;n prodigiosa.
    </p><p class="article-text">
        En plan de asociar libremente con personajes e interpretaciones del cine, desde estas l&iacute;neas se podr&iacute;a citar &ndash;para ciertos momentos donde Nahuel transmite una suerte de ausencia melanc&oacute;lica y su mirada se vuelve remota&ndash; al Alain Delon de <strong>El Samurai</strong> (1967), con su destino ya sellado desde antes de que empiece la pel&iacute;cula de Jean-Pierre Melville. O en <strong>Carlito&rsquo;s Way</strong> (1993), a Al Pacino repasando su vida a punto de morir, viendo bailar en un aviso proyectado en la estaci&oacute;n a su amada en el lugar paradis&iacute;aco que ya no podr&aacute;n visitar&hellip;
    </p><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de bailes &ndash;y ya comenzamos a cerrar&ndash;, una maravilla de sensualidad y sutiles alusiones tanto al cortejo amoroso de ciertas aves como a los movimientos de un jockey al galopar: las coreos de Manuel Atwell (formado con grandes maestros, con exquisitas realizaciones en su haber en diferentes espect&aacute;culos &ndash;<strong>Lorca, un teatro bajo la arena</strong> es uno de los grandes logros recientes&ndash;) magn&iacute;ficamente ejecutadas por Biscayart y <strong>Ursula Corber&oacute;</strong>, con segundos planos de jockeys y jocketas, con el correspondiente tema de Virus, generan arrobamiento total.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Arrumacos entre Mariana Di Girolamo y Úrsula Corberó                            </span>
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        Sabido es que una obra maestra puede tener acotadas flaquezas o imperfecciones. A esta cronista se le ocurre que el nombre Mishima para el caballo japon&eacute;s es quiz&aacute;s un tanto ostentoso, y que la transformaci&oacute;n que sufre el beb&eacute; de Rub&eacute;n Sirena podr&iacute;a prestarse a equivocadas lecturas. Minucias, claro, si se las compara, por poner dos ejemplos de &oacute;ptimos hallazgos, con el afiche en el subte de la tapa de una revista donde hay foto de Sirena con ni&ntilde;ito y la leyenda &ldquo;Fortuna y sensibilidad&rdquo;, o con la tocante situaci&oacute;n de la ni&ntilde;a con s&iacute;ndrome de Down explic&aacute;ndole cosas de la vida a la conflictuada Abril.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El jockey mutante se topa con desfile de granaderos en la noche porteña.                            </span>
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        De Nahuel P&eacute;rez B. y &Uacute;rsula Corber&oacute; hasta los actores y actrices que aparecen brevemente, todo el elenco merece alabanzas. Pero si hubiese que destacar dos nombres, vayan los de la chilena Mariana Di Girolamo (diestra protagonista de telenovelas, del film <strong>Ema</strong>, de Pablo Larra&iacute;n) y del inmenso <strong>Daniel Fanego</strong> en <a href="https://www.eldiarioar.com/conexiones/69-anos-fallecio-actor-director-daniel-fanego_1_11668266.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su &uacute;ltima interpretaci&oacute;n como dur&iacute;simo sicario vocacional</a> &ndash;&ldquo;cuando mato duermo como un beb&eacute;&rdquo;&ndash; a punto de retirarse. Emoci&oacute;n muy honda para quienes lo hemos celebrado en el teatro, el cine, la televisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y por si faltaba un bonus track, despu&eacute;s de los cr&eacute;ditos finales, Carlitos nos canta el tango<strong> Soy</strong> <strong>una fiera</strong>, desde el rol de burrero empedernido, cuya &uacute;ltima frase (casualmente) es igual a la que se dice en <strong>T&iacute;o Vania</strong>, de Chejov: &ldquo;Hay que vivir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>MS/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Moira Soto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/morir-renacer-acaso-vivir-poetica-jockey-luis-ortega_1_11702160.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Oct 2024 09:47:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Morir, renacer, acaso vivir, según la poética de El Jockey, de Luis Ortega]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Espectáculos,Luis Ortega,El Jockey,Ursula Corberó,Nahuel Pérez Biscayart]]></media:keywords>
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