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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Adriana Riva]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/adriana-riva/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Adriana Riva]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Adriana Riva: “La escritura nace de la fricción que como seres humanos tenemos con el mundo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/adriana-riva-escritura-nace-friccion-seres-humanos-mundo_1_13171039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e99abfb-75ba-4928-9687-162d555c0460_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adriana Riva: “La escritura nace de la fricción que como seres humanos tenemos con el mundo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su novela “Ruth” va por la novena edición, llegó al teatro y se convirtió en un suceso entre los lectores. Sus comienzos, por qué vuelve siempre a pensar en la maternidad y el humor como herramienta vital. </p><p class="subtitle">Entrevista - Mariano Pensotti: “El teatro no tiene que ir a competir con las pantallas ni volverse un estímulo más en un mundo tan ruidoso”</p></div><p class="article-text">
        Con el humor como bandera. Con impunidad. Con la perspicacia que dan los a&ntilde;os y esa mezcla de parsimonia y apuro ineludible: tener todo el tiempo del mundo despu&eacute;s de una vida llena de obligaciones y empezar a percibir que las hojas del calendario vuelan. <strong>Ruth es una mujer jud&iacute;a de 82 a&ntilde;os, viuda y jubilada que pasa sus d&iacute;as estudiando movimientos art&iacute;sticos, palabras, mapas</strong> (<em>&ldquo;es mi manera de matar el tiempo, porque el tiempo se resiste a matarme&rdquo;</em>, asegura). A veces va a la &oacute;pera con sus amigas, a veces intercambia mensajes con sus hijos, a veces observa como seres muy extra&ntilde;os a sus nietas, por lo general prefiere quedarse en camis&oacute;n en su departamento porte&ntilde;o y no tiene problema en confesarlo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ruth</em> es el t&iacute;tulo de una novela encantadora que la escritora <strong>Adriana Riva</strong> public&oacute; en 2024 y que desde entonces se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno imparable: cosecha cada vez m&aacute;s lectores en todo el pa&iacute;s, va por su novena edici&oacute;n, <strong>ser&aacute; traducida a otros idiomas y tiene, desde hace un tiempo, una versi&oacute;n teatral con gran &eacute;xito de p&uacute;blico</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ruth</em> forma parte del universo de una autora que ya ven&iacute;a observando con lucidez los v&iacute;nculos entre madres e hijas en sus libros anteriores (lo hizo en la novela <em>La sal</em> y tambi&eacute;n en el poemario <em>Ahora sabemos esto</em>). Alguien que elige la risa y que, lejos de las solemnidades, piensa a la escritura como &ldquo;una manera de arrimar el boch&iacute;n&rdquo; hacia un mundo no siempre amable. 
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                &quot;Ruth&quot;, de Adriana Riva, salió por Seix Barral.                            </span>
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        <strong>&ndash; Revisando tus libros, tanto en el de poemas </strong><em><strong>Ahora sabemos esto</strong></em><strong> como en </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong>, hay personajes y voces narrativas con un inter&eacute;s muy marcado por las palabras. Por sus or&iacute;genes, por sus significados. &iquest;Es un inter&eacute;s tuyo tambi&eacute;n? &iquest;Tuvo algo que ver en tu decisi&oacute;n, con el tiempo, de ponerte a escribir?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La verdad es que siempre me gust&oacute; mucho leer, no tanto escribir. Incluso hasta el d&iacute;a de hoy sigue siendo as&iacute;. Porque ante todo me considero una lectora y lo digo con mucha honra porque le&iacute; y leo mucho. Y me encanta. <strong>Con la lectura me pasa como a esa gente que sale a correr un d&iacute;a y de pronto nota que el cuerpo les exige salir a correr m&aacute;s. Yo si una semana no leo, porque me pas&oacute; algo o tuve los d&iacute;as muy cargados, empiezo a percibir la necesidad de lectura.</strong> Algo me falta. Y no me pasa lo mismo con la escritura. Puedo estar meses sin escribir y no siento esa cosa. La escritura es m&aacute;s bien algo que tengo que poner en marcha y me cuesta. Es mucho m&aacute;s complejo el v&iacute;nculo. Obviamente tanto la lectura como la escritura est&aacute;n hechas de la palabra y algo siempre me atrajo ah&iacute;. Pero creo que la atenci&oacute;n m&aacute;s espec&iacute;fica en la palabra correcta y cada una de las palabras me vino hace relativamente poco. Se lo adjudico bastante al taller de <strong>Laura Wittner</strong>, al que voy desde la pandemia. Ah&iacute; se trabaja con mucha minuciosidad cada palabra. Hace poquito le&iacute; sobre esto en un ensayo de <strong>Lydia Davis </strong>donde cita a <strong>Virginia Woolf</strong>. Es una charla de 1937 sobre el oficio de escribir c&oacute;mo esto tiene que ver ni m&aacute;s ni menos que con &ldquo;encontrar las palabras correctas y ponerlas en el orden correcto&rdquo;. O sea, no es m&aacute;s que eso. &iexcl;Y es todo eso! (risas). Y, otra vez, a m&iacute; me cuesta escribir. <strong>Entonces pienso que todo es aproximativo a la hora de la escritura, hay que buscar la manera de arrimar lo mejor el boch&iacute;n. De chica yo jugaba a las bochas con mi pap&aacute; en los veranos, o al tejo ahora en la playa y pienso mucho en eso. </strong>Escribir es acercarse lo m&aacute;ximo posible a eso que uno est&aacute; tratando de comunicar al universo. La escritura nace de eso, de la fricci&oacute;n que como seres humanos tenemos con el mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Y detectaste alg&uacute;n momento preciso en el que dijiste &ldquo;me voy a dedicar a escribir&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Fui muy lectora desde muy chica, pero empec&eacute; a escribir de muy grande con la muerte de mi pap&aacute;. Nunca fui como esos chicos que tienen una iluminaci&oacute;n o esos que dicen &ldquo;siempre supe que quer&iacute;a escribir&rdquo;. A m&iacute; eso me lleg&oacute; muy muy tarde. Pero la primera vez que tuve necesidad de comunicar algo, de decir &ldquo;bueno, ahora s&eacute; que quiero escribir&rdquo;, fue a partir de la muerte de mi pap&aacute;. Eso fue en 2014, yo ten&iacute;a 34 a&ntilde;os. Ah&iacute; fue que me not&eacute; por primera vez en un taller de escritura y empec&eacute; a escribir ficci&oacute;n. <strong>Antes s&iacute; hab&iacute;a escrito: fui periodista en </strong><em><strong>La Naci&oacute;n</strong></em><strong>, cubr&iacute;a noticias internacionales. Fue un trabajo que hice como diez a&ntilde;os. Pero era realmente otro mundo. No s&eacute;, Irak, Afganist&aacute;n</strong> (risas). As&iacute; que a escribir con precisi&oacute;n, a arrimar el boch&iacute;n como dec&iacute;amos, creo que empec&eacute; relativamente hace muy poco. Sobre todo a poner el ojo, a preguntarme &ldquo;&iquest;est&aacute;s diciendo lo que quer&eacute;s decir realmente?&rdquo;. Y tambi&eacute;n a hacerme esas preguntas porque no quiero que se pierda lo l&uacute;dico de la escritura. <strong>Porque yo no soy escritora, quiero decir, yo no vivo de la escritura como una especie de profesi&oacute;n, soy una persona que escribe, le cuesta y le gusta</strong>.
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                    alt="Además de escribir, Adriana Riva coordina talleres de lectura y escritura."
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                Además de escribir, Adriana Riva coordina talleres de lectura y escritura.                            </span>
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        <strong>&ndash; Ya desde los cuentos de </strong><em><strong>Angst</strong></em><strong> se puede ver que te interesa indagar en la figura de la madre, pero dir&iacute;a que en una zona m&aacute;s amplia, que es la zona familiar. En</strong><em><strong> La sal</strong></em><strong> esto se ve todav&iacute;a m&aacute;s y, por supuesto, en </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong>. &iquest;Por qu&eacute; siempre est&aacute;s volviendo ah&iacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, es cierto que de todos los v&iacute;nculos el que m&aacute;s me interesa tiene que ver con la maternidad. Pero sobre todo me interesan las relaciones humanas. As&iacute; como hay otros autores a los que les son muy propios la naturaleza o el paisaje, lo m&iacute;o es m&aacute;s bien vincular. Tiene que ver con eso, con madres, hijas, hermanos, amigos. Y me interesan esas relaciones independientemente de donde ocurran, del paisaje de fondo. Me doy cuenta de que tambi&eacute;n es lo que busco en las lecturas. <strong>Por ah&iacute; esto con el tiempo cambie, pero a m&iacute; me costar&iacute;a escribir un cuento de un perro. Y, ojo, me encantan, tengo perros y todo, pero no es lo que me convoca a la hora de escribir.</strong> Y, como te dec&iacute;a, yo empec&eacute; a escribir de grande y con la muerte de mi padre. Ah&iacute; me di cuenta de que lo conoc&iacute;a muy poco y que ya no iba a poder preguntarle cosas, ni acercarme de alguna manera, ni nada. Lo pens&eacute; con el tiempo: as&iacute; fue que empiezo a obsesionarme con mi madre, tal vez para acortar la distancia con mi padre. <strong>Creo que va un poco por ah&iacute;. Cada vez lo voy viendo m&aacute;s claro</strong>. No s&eacute; si necesariamente estaba tan fascinada con mi madre sino que fue mi madre quien qued&oacute;. Fue un poco a partir de esa desesperaci&oacute;n de decir &ldquo;ya no hay vuelta atr&aacute;s, ya no est&aacute; &eacute;l&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Así como hay otros autores a los que les son muy propios la naturaleza o el paisaje, lo mío es más bien vincular. Tiene que ver con eso, con madres, hijas, hermanos, amigos. Y me interesan esas relaciones independientemente de donde ocurran, del paisaje de fondo.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Tu novela </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong> ya desde la tapa hay una referencia a tu madre. Me intrigaba saber cu&aacute;l es el punto de partida, de todos modos. &iquest;Se te impuso el personaje? &iquest;Fue una imagen? &iquest;Fue una palabra? &iquest;C&oacute;mo fue en ese caso y c&oacute;mo arranc&aacute;s por lo general?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;Creo que en todos los casos es distinto. Est&aacute; esta cosa de que una, de pronto, pone el ojo en algo, en una imagen. A veces hay un disparador muy claro, o una persona.<strong> Pero no es necesariamente esa imagen o esa persona la que tracciona sino la emoci&oacute;n que te gener&oacute; esa imagen o esa persona.</strong> No es muy claro por qu&eacute; pusiste el foco en ese cuadro y no en el de al lado, pero pasa. Y, despu&eacute;s, bueno, a partir de ah&iacute; empez&aacute;s a ver c&oacute;mo hilar con otras im&aacute;genes guardadas. Abriendo cajoncitos en tu memoria para ver qu&eacute; collage armamos. Siempre hay cosas que se imponen una y otra vez. En mi caso, es algo vinculado con la figura de la madre, que vuelve y vuelve a insistir. <strong>Y me gusta, y por supuesto es un tema del que se puede escribir por siempre</strong> (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;En el caso de </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong> ten&eacute;s registro de cu&aacute;l fue esa imagen o alguna escena que te llev&oacute; a construir esa voz?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, justo hab&iacute;a le&iacute;do un libro de <strong>Chantal Akerman</strong> que se llama <em>Una familia en Bruselas</em> que arranca diciendo algo as&iacute; como &ldquo;veo a una mujer en patas, en camis&oacute;n, en la penumbra, en la cocina&rdquo;. Es alguien que acaba de enviudar. &iexcl;Y era exactamente la imagen de mi madre! <strong>Entonces pens&eacute; en qu&eacute; pasaba si en lugar de escribir sobre mi madre, de alguna manera intentaba ser mi madre. Ah&iacute; empec&eacute; a pensar en c&oacute;mo ficcionalizarla. Y ah&iacute; pens&eacute; que ten&iacute;a que ser en primera persona, como aparece en la novela. </strong>Porque no es que iba a haber mucha trama ni nada, sino que iba a ser una historia m&aacute;s del fluir de esa conciencia. No es que <em>Ruth</em> iba a tener un arco narrativo de tensi&oacute;n o que lo iban a leer para saber si el mayordomo es el asesino. Ahora lo veo todav&iacute;a m&aacute;s n&iacute;tido: es un libro de personaje.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Ahora sabemos esto&quot; es un libro de poemas que Adriana Riva publicó en 2022."
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                &quot;Ahora sabemos esto&quot; es un libro de poemas que Adriana Riva publicó en 2022.                            </span>
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        <strong>&ndash; A trav&eacute;s de su mirada, que es la de una mujer de ochenta y pico de a&ntilde;os en Buenos Aires, en una situaci&oacute;n acomodada econ&oacute;micamente, aunque en el crep&uacute;sculo de su vida, aparecen momentos hilarantes. &iquest;Buscaste ese tono humor&iacute;stico, ablandar un poco algo desde la escritura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, definitivamente. Fue adrede porque, como vos dec&iacute;s, Ruth est&aacute; en el crep&uacute;sculo de la vida y la rodean un mont&oacute;n de temas muy densos, como la soledad y la muerte. Adem&aacute;s es una mujer que acaba de enviudar, o sea que ya desde el vamos es una persona que atraviesa una situaci&oacute;n bastante complicada. Yo hab&iacute;a estado leyendo varios libros de los &uacute;ltimos d&iacute;as en la vida de la gente que tienden a eso, a indagar en el cuerpo, en la demencia, en el Alzheimer. <strong>Entonces quise correrme un poco, mostrar un lado un poquitito m&aacute;s luminoso, que adem&aacute;s me permitiese abordar estos temas ineludibles de la vejez. Sab&iacute;a que no pod&iacute;a obviarlos porque son parte de esa experiencia y, sin embargo, tambi&eacute;n uno se puede re&iacute;r.</strong> Para m&iacute; la risa es muy importante, y de alguna manera lo &uacute;ltimo que tenemos como humanos. Hasta de la muerte nos podemos re&iacute;r. Porque el humor es una herramienta central para sobrellevar la vida. Yo misma me veo como una persona algo graciosa en la vida de todos los d&iacute;as, entonces me es inevitable ir por ese lado, siempre estoy haciendo chistes, es un salvoconducto. En cambio en la escritura hay momentos en los que me puedo poner solemne hasta que digo &ldquo;no, no&rdquo;. <strong>Siempre es m&aacute;s f&aacute;cil escribir lo triste que lo alegre pero trato de no caer ah&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Desde que sali&oacute; en 2024, </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong> se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno. Va por la novena edici&oacute;n, se convirti&oacute; en una obra teatral con funciones agotadas de p&uacute;blico. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s viviendo esto? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Es lind&iacute;simo, porque la verdad es que una nunca sabe qu&eacute; recorrido va a tener lo que escribe. Me acuerdo cuando entregu&eacute; el libro a la editorial que pens&eacute; &ldquo;no s&eacute; muy bien qui&eacute;n va a leer esto, a qui&eacute;n le puede importar&rdquo; (risas). S&iacute; ten&iacute;a claro que a m&iacute; me hab&iacute;a gustado el proceso de escritura de <em>Ruth</em>, que fue acompa&ntilde;ada en el taller de <strong>Federico Falco</strong>. Pero una vez que lo termin&eacute; pens&eacute; &ldquo;no s&eacute; a qui&eacute;n le puede importar&rdquo;. Entonces fue muy sorpresivo. Con el tiempo tal vez s&iacute; pude ver que hab&iacute;a como un hueco. Son muchas las mujeres mayores s&uacute;per lectoras que compran libros, que van al teatro, que tienen m&aacute;s tiempo, que van a las confiter&iacute;as. Y muy pocas veces son protagonistas de los libros. <strong>Ahora que </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong> est&aacute; en el teatro, cuando veo el p&uacute;blico, si bien es heterog&eacute;neo hay mucha gente mayor. Y, de pronto, claro, me imagino que se sienten interpeladas. </strong>Con el libro pas&oacute;, por lo que me van escribiendo, que se dio mucho cruce generacional de madres regalando la novela a las hijas, hijas y as&iacute;. Ahora va a salir en Espa&ntilde;a y va a tener tambi&eacute;n una traducci&oacute;n al italiano. As&iacute; que estoy sorprendida y s&uacute;per agradecida.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La risa es muy importante, y de alguna manera lo último que tenemos como humanos. Hasta de la muerte nos podemos reír.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Despu&eacute;s de un libro con tanta repercusi&oacute;n, &iquest;sent&iacute;s alg&uacute;n tipo de peso, de presi&oacute;n, en lo que se venga, en lo pr&oacute;ximo que escribas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; No, por suerte Ruth tard&oacute; en salir y yo ya me hab&iacute;a puesto a escribir otra cosa, que sale este a&ntilde;o, en agosto. Hay madres involucradas tambi&eacute;n (risas). Pero no es una novela, es algo m&aacute;s bien l&uacute;dico. <strong>Con mi editora, Ana Ojeda, lo llamamos &ldquo;el artefacto&rdquo; porque no sabemos bien c&oacute;mo nombrarlo. Es eso, un artefacto y sale por Seix Barral. </strong>Eso me quita la presi&oacute;n, ya pas&oacute; un tiempo y de &uacute;ltima por ah&iacute; es como un mecanismo de defensa para charlar con el psic&oacute;logo (risas). Quiero decir, si a Ruth le fue bien en alg&uacute;n sentido, siento que ya escrib&iacute; mi libro. Viste que pasa eso, que hay autores de los que dec&iacute;s &ldquo;ten&eacute;s que leer tal libro&rdquo;. Bueno, por ah&iacute; el m&iacute;o es <em>Ruth</em>. Y as&iacute; puedo seguir escribiendo otros (risas).
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                    alt="Riva es cofundadora y editora de la revista literaria &quot;El gran cuaderno&quot; y creó el sello infantil Diente de León."
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                Riva es cofundadora y editora de la revista literaria &quot;El gran cuaderno&quot; y creó el sello infantil Diente de León.                            </span>
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        <strong>&ndash; Reivindic&aacute;s mucho los talleres de escritura, tanto los que das vos como coordinadora como aquellos a los que asist&iacute;s. &iquest;Qu&eacute; encontr&aacute;s ah&iacute; y qu&eacute; te parece interesante de esos espacios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Los amo. Hago apolog&iacute;a a los talleres. Y los pienso en varios rubros, tengo amigas que hacen talleres de otras cosas, como baile o cer&aacute;mica. <strong>En los que conozco porque voy o porque los coordino, me gusta porque son espacios por lo general con grupos chicos, de mucha intimidad, de mucha comprensi&oacute;n, de escucha. </strong>Lo que m&aacute;s aprendo ah&iacute; es a escuchar. Y es incre&iacute;ble cu&aacute;nto m&aacute;s se aprende escuchando del otro y todo lo que despu&eacute;s se puede aplicar a lo propio. Muchas veces estamos ensimismados con lo propio, puede ser que por egocentrismo, o porque no le encontramos la vuelta a algo. Muchas veces ver otro texto, escuchar a otro, te ayuda a leer. Y esto lo pienso en general, no solo por los talleres: me parece inconcebible la escritura sin la lectura. <strong>No puedo creer que alguien que no lee pretenda escribir. Porque en el acto de leer hay algo del acto de escribir: uno est&aacute; escuchando c&oacute;mo escribe el otro, qu&eacute; es lo que funciona, qu&eacute; es lo que resuena. </strong>Y, cuando empez&aacute;s a escribir, incluso adrede est&aacute;s buscando replicar alguna lectura, pensar c&oacute;mo otro hizo determinado truco. Volviendo a los talleres, me interesa tambi&eacute;n la pata colectiva. Una parte se escribe en soledad, claro, pero despu&eacute;s, al menos para m&iacute;, me parece importante abrir ese proceso a otra gente en los espacios de taller. Despu&eacute;s hay otro componente, que para m&iacute; es muy hermoso y que me importa porque, como dec&iacute;a antes, me interesan los v&iacute;nculos humanos. Hay algo emocional, de sost&eacute;n, de lugar de contenci&oacute;n, de refugio en los talleres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Adem&aacute;s de escribir, ten&eacute;s un sello de libros y juegos infantiles que se llama Diente de Le&oacute;n. Creaste y sos una de las editoras de la revista literaria </strong><em><strong>El gran cuaderno</strong></em><strong>. &iquest;Por qu&eacute; cre&eacute;s que segu&iacute;s apostando a la palabra escrita, al mundo de lo tangible, como los libros y las revistas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Me parece que son una contenci&oacute;n en este mundo cada vez m&aacute;s alienado y m&aacute;s de pantalla, y m&aacute;s de inmediatez. Me gusta pensarlos a todos ellos como geograf&iacute;as. <strong>Cuando uno est&aacute; con un libro est&aacute; ah&iacute;, en ese terreno, y es un lugar seguro para m&iacute;. Son lugares tambi&eacute;n de imaginaci&oacute;n, donde te pasan muchas cosas, donde, como lector, te exigen poner algo propio</strong>. Entonces me gusta sembrar estas geograf&iacute;as ficticias para pensar c&oacute;mo habitar el mundo que no siempre es f&aacute;cil. Adem&aacute;s, a todos estos espacios una les pone el ritmo, no te lo imponen de afuera. Es algo chiquito, pero me parece que est&aacute; bueno, en este mundo cada vez m&aacute;s viralizado, seguir apostando por las cosas bellas y por las cosas tangibles. Pero no por una cuesti&oacute;n mercantilista o de hacer, hacer, hacer, de esto de la h&iacute;per productividad. Por lo menos yo todo lo que hago lo pienso con un prop&oacute;sito humano, si se quiere. No s&eacute; c&oacute;mo decirlo para no quedar cursi. Pero va por ah&iacute;, por dejar un rato de lado a las pantallas, ponernos m&aacute;s humanos siempre que podamos.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/adriana-riva-escritura-nace-friccion-seres-humanos-mundo_1_13171039.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 03:02:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adriana Riva: “La escritura nace de la fricción que como seres humanos tenemos con el mundo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Adriana Riva,Libros,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Libros anacrónicos, el humor como bandera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/libros-anacronicos-humor-bandera_129_11916811.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a1dede5-87d9-4ce6-9628-fb81e093efe1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libros anacrónicos, el humor como bandera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">Días de prófugos, un escritor de lo sórdido</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El delirio en esta &eacute;poca / es tomar conciencia&rdquo;</em>. <em>Esta &eacute;poca</em>, <strong>Victoria Mil.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno.</strong> Empez&oacute; el momento en el que tengo que hacer un repaso por los libros que salieron y le&iacute; en el a&ntilde;o (la neurosis obsesiva o esa vuelta en calesita donde se combinan la obligaci&oacute;n laboral, el gusto un poco enajenado por las listas, las ganas genuinas de hacer memoria, la angustia por un posible olvido, el reloj que corre). Me refiero, claro, a las llamadas <em>novedades editoriales</em>, no a todo lo dem&aacute;s que leo sin ton ni son, sin pensar en el almanaque. Sin excepci&oacute;n, cada vez que encaro esta actividad me causa gracia. <strong>Es que apenas empiezo a ver mis apuntes, me doy cuenta de que por lo general los libros que m&aacute;s me atraen son justamente esos que le escapan al a&ntilde;o en el que salen o, mejor, a esa convenci&oacute;n resbaladiza que llamamos &eacute;poca</strong>. Y, por lo general tambi&eacute;n, quienes los escriben no lo hacen desde el pataleo o desde el r&oacute;tulo <em>anti</em> algo (pocos gestos m&aacute;s vacuos que la transgresi&oacute;n autoimpuesta, un punk cristalizado que solo puede nacer y morir como remera), sino desde la forma, que no es otra cosa que una mirada sobre el tiempo. Son libros desubicados, corridos, inadaptados. Son libros anacr&oacute;nicos que, a la vez, trabajan con im&aacute;genes, objetos o personajes extempor&aacute;neos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Ideas diversas&quot;, de César Aira, salió por Blatt &amp; Ríos."
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                &quot;Ideas diversas&quot;, de César Aira, salió por Blatt &amp; Ríos.                            </span>
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        <strong>Dos.</strong> <em>&ldquo;La imagen digital es fantasma del objeto. Tengo la teor&iacute;a de que el objeto va a volver, con toda su realidad, su dignidad, su belleza, su apelaci&oacute;n a los cinco sentidos. No creo que la humanidad se resigne al mundo espectral de las pantallas, teniendo a su alcance a los objetos. Sobre todo porque el objeto nunca se fue del todo. Los mismos dispositivos del mundo digital, pasablemente fetichizados, est&aacute;n ah&iacute; para recordarlo&rdquo;.</em> Encuentro esto en el cuaderno donde guardo algunos de los subrayados de lo que leo. Lo escribi&oacute; <strong>C&eacute;sar Aira</strong> en <em>Ideas diversas</em> (Blatt &amp; R&iacute;os, 2024), una de las publicaciones que m&aacute;s me gust&oacute; entre las que le&iacute; y se publicaron este a&ntilde;o. <strong>Un Aira fragmentario, peleador, c&oacute;mico en las sombras, casi vitalista desde la oscuridad. </strong>Un Aira que, a partir de escenas anacr&oacute;nicas que transcurren en bares, en libros, en cuadros, en fotos, lee e ilumina la &eacute;poca de manera oblicua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tres.</strong> Sobre Aira escribi&oacute; el domingo pasado <strong>Juan Jos&eacute; Becerra</strong> <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/narciso-onanista_129_11902542.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en esta columna para elDiarioAR</a> (para seguir con el jueguito del repaso anual: si me preguntan, una de mis preferidas de 2024). Dijo que lo de Aira <em>&ldquo;es el hechizo por v&iacute;a del pensamiento entendido como una rama de la imaginaci&oacute;n. Una imaginaci&oacute;n pura (la especulaci&oacute;n hecha poes&iacute;a), en la que la gracia consiste en darle a las abstracciones un efecto irresistible de entretenimiento espont&aacute;neo, como si a trav&eacute;s de una transparencia m&aacute;s pr&iacute;stina que el aire lo vi&eacute;ramos a Aira en su laboratorio mental, especulando en vivo para nosotros (a diferencia de Borges, que especulaba en diferido)&rdquo;</em>. <strong>Becerra tambi&eacute;n se refiri&oacute; a la &eacute;poca o, mejor, a la dificultad que trae adherida su lectura</strong>: <em>&ldquo;Qu&eacute; dif&iacute;cil es ver y contar de qu&eacute; est&aacute; hecha una &eacute;poca. Sobre todo, si se la ve cursando la actualidad como un r&iacute;o, digamos el R&iacute;o de la Historia, a un ritmo cada vez m&aacute;s acelerado en busca, como siempre, de su ilusi&oacute;n de progreso autodestructivo. La Historia es un poquito cocain&oacute;mana. Desea sucesos grandilocuentes para poder contarlos, y por lo general no tiene en cuenta los costos de su despliegue. Su avance no conoce la suspensi&oacute;n. Falopera vieja, va para adelante porque la misi&oacute;n de los humanos que la empujan es correr como locos el furg&oacute;n de cola del tiempo y, si fuese posible, adelantarlo. Y el presente, para seguir con la comod&iacute;sima met&aacute;fora del r&iacute;o, es el mirador desde el que lo vemos pasar llevando sus resplandores y su mugre&rdquo;</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El escritor César Aira.                            </span>
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        <strong>Cuatro.</strong> Pienso en la estridencia del presente y tambi&eacute;n en las pocas personas y espacios que nos habilitan peque&ntilde;as suspensiones temporales de todo ese ruido (<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/sirven-novelas-palabra-ano_129_11841522.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como dijimos la otra vez por ac&aacute;</a>, <strong>la cinchada m&aacute;s o menos de siempre: lo que hacemos de este siglo, lo que este siglo hace de nosotros</strong>). De pronto me vuelvo a subir a la calesita y en mi cabeza un listado difuso empieza a tomar la forma de un destello. El repaso me lleva por algunos encuentros, algunas risas, algunas conversaciones, algunas complicidades, la intimidad discreta y, claro, la lectura (s&iacute;, incluso los y las que somos m&aacute;s fatalistas podemos notar que todav&iacute;a existen algunos abrigos posibles). Hasta que el trabajo me llama una vez m&aacute;s y no me queda otra que volver a las listas de libros. Pienso en los motivos bien distintos por los que algunos de verdad me atrapan. Entonces agradezco ese refugio a quienes los escriben y los seguir&aacute;n escribiendo. Y tambi&eacute;n les doy las gracias a todos los que, casi siempre sin saberlo, ofrecen amparos m&iacute;nimos que nos dejan ejercer por un ratito nuestro derecho al anacronismo. <strong>Por ese encanto reservado, esa efervescencia persistente, ese vitalismo fuera del tiempo</strong>.
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        Esta entrega de <em>Mil lianas</em> es, como casi siempre, <strong>un peque&ntilde;o cat&aacute;logo de im&aacute;genes y personajes orgullosamente anacr&oacute;nicos</strong>. <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ac&aacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong>, de Adriana Riva. </strong>Con el humor como bandera. Con impunidad. Con la perspicacia que dan los a&ntilde;os y esa mezcla de parsimonia y apuro ineludible: tener todo el tiempo del mundo despu&eacute;s de una vida llena de obligaciones y empezar a percibir que las hojas del calendario vuelan. <strong>Ruth es una mujer jud&iacute;a de 82 a&ntilde;os, viuda y jubilada que pasa sus d&iacute;as estudiando movimientos art&iacute;sticos, palabras, mapas</strong> (<em>&ldquo;es mi manera de matar el tiempo, porque el tiempo se resiste a matarme&rdquo;</em>, asegura). Anacr&oacute;nica, claro, a veces va a la &oacute;pera con sus amigas, a veces intercambia mensajes con sus hijos, a veces observa como seres muy extra&ntilde;os a sus nietas, <strong>por lo general prefiere quedarse en camis&oacute;n en su departamento porte&ntilde;o y no tiene problema en confesarlo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ruth</em> es el t&iacute;tulo de la nueva novela de la escritora argentina <strong>Adriana Riva </strong>y el nombre de su protagonista. &ldquo;Un personaje entra&ntilde;able, de esos que no ser&aacute; f&aacute;cil olvidar&rdquo;, como apunta <strong>Federico Falco</strong> en la contratapa del libro.
    </p><p class="article-text">
        La historia est&aacute; contada a partir de la voz de la propia Ruth, una mujer que se dedica, con agudeza y gracia, a cuestionar algunas imposiciones que pesan sobre las personas. <strong>En especial sobre los ancianos, en particular sobre las mujeres de su edad</strong>. Riva, quien <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/enigma-madre-viajar-luna_129_8896244.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como contamos por ac&aacute;</a> se dedic&oacute; a observar con lucidez los v&iacute;nculos entre madres e hijas en sus libros anteriores (lo hizo en la novela <em>La sal</em> y tambi&eacute;n en el poemario <em>Ahora sabemos esto</em>) vuelve a lograrlo una vez m&aacute;s en esta novela tramada a partir de un relato luminoso, fresco y encantador.
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                &quot;Ruth&quot;, de Adriana Riva, salió por Seix Barral.                            </span>
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        <em><strong>Ruth</strong></em><strong>, de Adriana Riva, sali&oacute; por Seix Barral.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Anacron&iacute;as alemanas</strong></em><strong>, de Patricio Binaghi. </strong>&ldquo;Pienso sobre mi inconstancia en la nataci&oacute;n y en otras actividades e intereses a lo largo de mi vida. Cuando algo se vuelve rutina, abandono. Sin embargo, desde chico mantengo la afici&oacute;n por los vinilos, los libros y la fotograf&iacute;a&rdquo;, afirma <strong>Patricio Binaghi </strong>en <em>Anacron&iacute;as alemanas</em> (Parip&eacute;, 2024). Se trata de un libro que prefiere no encasillarse en un g&eacute;nero &ndash;podr&iacute;a pensarse como un diario de viaje, la cr&oacute;nica detallada del d&iacute;a a d&iacute;a de un coleccionista, las memorias fragmentarias de un argentino que busca su lugar en el mundo&ndash; para concentrarse en las insistencias de su autor. Y lo que insiste en &eacute;l son las preguntas, las ganas genuinas de bucear en libros, im&aacute;genes y archivos para rescatar algo de la belleza del universo, <strong>el af&aacute;n incansable de atesorar pedazos del siglo XX mientras lo inquieta el XXI</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Contado a partir de una serie de viajes a algunas ciudades alemanas &ndash;Binaghi naci&oacute; en Buenos Aires, pero est&aacute; instalado desde hace algunos a&ntilde;os en Europa&ndash; <strong>el libro expone una sucesi&oacute;n de recorridos por ferias, museos, galer&iacute;as, librer&iacute;as y anticuarios donde el autor puede llegar a encontrarse con esos objetos que lo desvelan y tambi&eacute;n con algunas sombras de su pasado</strong>. Pero, como casi siempre ocurre con los viajes, el relato minucioso de estos trayectos es una excusa que le sirve para reflexionar sobre las partidas, la modernidad, los v&iacute;nculos, la soledad, los regresos y la identidad.
    </p><p class="article-text">
        Patricio Binaghi naci&oacute; en Buenos Aires, en 1976. Estudi&oacute; Comunicaci&oacute;n Audiovisual y Gesti&oacute;n Cultural. Se especializ&oacute; en archivos. Produjo varios espect&aacute;culos teatrales, entre ellos <em>El coraz&oacute;n del da&ntilde;o</em>, basado en el libro de <strong>Mar&iacute;a Negroni</strong> y dirigido por <strong>Alejandro Tantanian</strong>, y <em>Cae la noche tropical</em>, una adaptaci&oacute;n de la novela de <strong>Manuel Puig</strong>. En 2016 fund&oacute; Parip&eacute; Books, una editorial con base en Espa&ntilde;a y Argentina. Desde 2021 dirige la revista <em>Bibliotech</em>, dedicada a los archivos, las bibliotecas y la documentaci&oacute;n de escritores.&nbsp;
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                    alt="Anacronías alemanas es el primer libro del editor y coleccionista Patricio Binaghi."
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                Anacronías alemanas es el primer libro del editor y coleccionista Patricio Binaghi.                            </span>
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        <em><strong>Anacron&iacute;as alemanas</strong></em><strong>, de Patricio Binaghi, sali&oacute; por Parip&eacute; Books.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>3. Clara y confusa</strong></em><strong>, de Cynthia Rimsky. </strong><em>&ldquo;Al menos yo me aferro a una pregunta, si ella me quiere: en cambio, los plomeros, &iquest;a qu&eacute; se aferran?&rdquo;</em>. En esos dos terrenos <strong>&ndash;el de la duda que viene siempre adherida al amor y el de un trabajo que reci&eacute;n empieza a conocer&ndash;</strong> se mueve el protagonista de <em>Clara y confusa </em>(Anagrama, 2024), la nueva novela de la escritora <em>Cynthia Rimsky</em>. Una obra plagada de peripecias, de enredos, de inquietudes vitales y sobre todo de preguntas.
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                    alt="La escritora chilena Cynthia Rimsky acaba de ganar el Premio Herralde de Novela por su libro &quot;Clara y confusa&quot;."
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                La escritora chilena Cynthia Rimsky acaba de ganar el Premio Herralde de Novela por su libro &quot;Clara y confusa&quot;.                            </span>
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        Es que el protagonista de la historia, flamante incorporaci&oacute;n al sindicato de plomeros de un peque&ntilde;o pueblo, <strong>conoce a Clara, una artista pl&aacute;stica que lo deslumbra y que lo hace cuestionarse todo</strong>. Desde el v&iacute;nculo que los une, a los manejos de su gremio. De los circuitos del arte y sus c&oacute;digos misteriosos, al amor y sus zonas opacas. En su mirada de enamorado y de errante, todo entra en el p&eacute;ndulo que va de la claridad a la confusi&oacute;n, todo es tembladeral, todo es querer entender y al mismo tiempo saber que no hay amor sin incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        Con v&eacute;rtigo y con humor, <strong>el libro acaba de ser distinguido con el Premio Herralde de Novela</strong>. Nacida en Chile y residente en la Argentina desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, <strong>Cynthia Rimsky</strong> se convirti&oacute; en una de las voces m&aacute;s delicadas y singulares de la literatura latinoamericana contempor&aacute;nea. Tuve la posibilidad de hablar hace unos d&iacute;as con ella a prop&oacute;sito de su novela. Pueden leer la entrevista <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/cynthia-rimsky-interesa-pensar-arte-le-exigen-vez-explicaciones-mundo_1_11901213.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Clara y confusa, de Cynthia Rimsky, ganó el Premio Herralde                            </span>
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        <em><strong>Clara y confusa</strong></em><strong>, de Cynthia Rimsky, sali&oacute; por Anagrama. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/cynthia-rimsky-interesa-pensar-arte-le-exigen-vez-explicaciones-mundo_1_11901213.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace</strong></a><strong>, una entrevista con la autora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora. </strong>Un notici&oacute;n que se conoci&oacute; por estos d&iacute;as: en unas semanas llega a la Argentina <strong>Patti Smith</strong>. La artista viene a presentar el 27 de enero en el Teatro &Oacute;pera (Corrientes 860, CABA) una especie de performance que se llama <em>Correspondences</em> junto a la plataforma de arte sonoro contempor&aacute;neo Soundwalk Collective. Pueden leer un poco m&aacute;s sobre este show <a href="https://indiehoy.com/recitales/soundwalk-collective-patti-smith-llegan-a-argentina-fecha-lugar-y-entradas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute;</a>. <strong>Para ir calentando motores, sum&eacute; algo de su m&uacute;sica a nuestra banda sonora compartida</strong>. Se escucha, como siempre, <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=427912fdf5fa45d0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute;</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Algo m&aacute;s: los medios internacionales empezaron a armar listas con las mejores canciones de 2024. Estuve un poco dispersa por estos d&iacute;as y m&aacute;s dedicada a lo instrumental que a la m&uacute;sica cantada, as&iacute; que pude prestarles muy poca atenci&oacute;n a estos balances. <strong>Pero entre los que m&aacute;s me engancharon, est&aacute; </strong><a href="https://www.theguardian.com/music/2024/dec/06/the-20-best-songs-of-2024" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>el que hizo el diario brit&aacute;nico The Guardian</strong></a><strong>, que se confeccion&oacute; a partir del voto de m&aacute;s de 20 redactores que escriben sobre m&uacute;sica all&iacute;</strong> (<a href="https://open.spotify.com/playlist/3Tc0xMxrmLx1r1GoliQvnR?si=d2f5e653873c4d5f" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se escucha en este enlace si tienen ganas</a>). Para mi gusto tiene la dosis justa de pop, algo canchero, viejos conocidos, sorpresas y novedades a las que nunca hubiera llegado si no fuera por esta selecci&oacute;n.<strong> Aprovech&eacute; y de paso eleg&iacute; algunas de las canciones de ah&iacute; para nuestra lista compartida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bonus track. </strong><em>&ldquo;Una &eacute;poca de la Argentina se acaba. Es l&oacute;gico, las &eacute;pocas se acaban, pero es duro, cuando es la tuya, verlo. Beatriz Sarlo fue un pilar de esa &eacute;poca que creci&oacute; en la esperanza sesentista, se acurruc&oacute; frente al horror de los setentas y despleg&oacute; lo que pudo desplegar a partir de 1983, nuestra fallida democracia&rdquo;</em>, escribi&oacute; <strong>Mart&iacute;n Caparr&oacute;s</strong> para despedir a <strong>Beatriz Sarlo</strong>, quien muri&oacute; esta semana a los 82 a&ntilde;os (<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/epoca-sarlo_1_11909067.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden leer el texto completo en este enlace</a>). Habl&aacute;bamos arriba de las dificultades para descifrar los tiempos y con ella se va, adem&aacute;s de una de las mayores intelectuales de la escena cultural y pol&iacute;tica de la Argentina, una enorme lectora de &eacute;pocas.&nbsp;
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                    alt="Beatriz Sarlo, en la presentación de la primera novela de Martín Caparrós, “No velas a tus muertos”, en el segundo piso de Pippo, la fonda de la calle Montevideo reputada por su tuco y pesto. Era diciembre de 1986."
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                Beatriz Sarlo, en la presentación de la primera novela de Martín Caparrós, “No velas a tus muertos”, en el segundo piso de Pippo, la fonda de la calle Montevideo reputada por su tuco y pesto. Era diciembre de 1986.                            </span>
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        <strong>Posdata. </strong>Gracias a todos los lectores y lectoras de Mil lianas que me cruc&eacute; por estos d&iacute;as de reuniones de fin de a&ntilde;o, brindis y encuentros (algunos bastante ins&oacute;litos) y me dijeron cosas muy lindas sobre este espacio. Tambi&eacute;n a quienes mandan mails o mensajes por las redes. <strong>La correspondencia, por la v&iacute;a que sea, siempre es una alegr&iacute;a</strong>. A modo de peque&ntilde;o homenaje y porque hablamos m&aacute;s de una vez por ac&aacute; sobre su trabajo, dejo para el cierre una imagen de <a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/muere-actriz-marisa-paredes-78-anos_1_11908007.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marisa Paredes</a> en <em>La flor de mi secreto</em>, una de mis pel&iacute;culas favoritas de todos los tiempos. <strong>Un agradecimiento eterno para una actriz inolvidable.</strong>
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                Marisa Paredes en una escena de &quot;La flor de mi secreto&quot; de Pedro Almodóvar.                            </span>
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        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;en un newsletter de&nbsp;</strong><em><strong>elDiarioAR</strong></em><strong>. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/libros-anacronicos-humor-bandera_129_11916811.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Dec 2024 10:01:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Libros anacrónicos, el humor como bandera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,César Aira,Adriana Riva,Cynthia Rimsky,Literatura argentina]]></media:keywords>
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