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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Abelardo de la Espriella]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/abelardo-de-la-espriella/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Abelardo de la Espriella]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[De la Espriella autoriza “operaciones militares” de EE.UU. en Colombia “para destruir terroristas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/espriella-autoriza-operaciones-militares-eeuu-colombia-destruir-terroristas_1_13445749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/58e930df-7d02-4624-8fd5-3e2ccdd09c49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1103y396.jpg" width="1200" height="675" alt="De la Espriella autoriza “operaciones militares” de EE.UU. en Colombia “para destruir terroristas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, anuncia que el nuevo presidente colombiano, de ultraderecha, permitió "operaciones militares conjuntas" con EE.UU. en Colombia para combatir el narcoterrorismo, dando un polémico giro a la política exterior y de seguridad del país sudamericano.</p></div><p class="article-text">
        El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunci&oacute; este mi&eacute;rcoles que el nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, autoriz&oacute; &ldquo;operaciones militares conjuntas&rdquo; con EE.UU. en Colombia para combatir el narcoterrorismo y apunta que el pa&iacute;s sudamericano se sumar&aacute; a la Coalici&oacute;n contra los Carteles de las Am&eacute;ricas (A3C).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me enorgullece anunciar que Colombia se unir&aacute; a la A3C, convirti&eacute;ndose en el miembro n&uacute;mero diecinueve, y a trav&eacute;s del reci&eacute;n investido presidente, como le gusta decir a nuestro presidente, el presidente El Tigre, Colombia ya solicit&oacute; que el Departamento de Guerra se sume a Colombia en su lucha contra el narcoterrorismo, autorizando operaciones militares conjuntas para destruir terroristas y redes terroristas&rdquo;, afirm&oacute; Hegseth durante una reuni&oacute;n de la colaci&oacute;n en Ciudad de Panam&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del triunfo en Colombia del l&iacute;der ultraderechista Abelardo de la Espriella, Washington expres&oacute; al pa&iacute;s latino apoyo pol&iacute;tico, cooperaci&oacute;n en seguridad y ayuda tras el terremoto del lunes, al volver a consolidar una alianza cercana y af&iacute;n entre ambos gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        El Departamento de Estado de EE.UU. dijo con anterioridad que prev&eacute; destinar mil millones de d&oacute;lares a Colombia como parte de un paquete de asistencia en seguridad, algo de lo que se congratul&oacute; el pasado 8 de agosto el nuevo vicepresidente colombiano, Jos&eacute; Manuel Restrepo. El paquete contempla robustecer las fuerzas de seguridad colombianas en la lucha contra organizaciones terroristas y criminales transnacionales, mediante tecnolog&iacute;a estadounidense, una mayor operatividad y operaciones coordinadas con las fuerzas estadounidenses.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Medidas en&eacute;rgicas y concretas como estas ejemplifican el tipo de participaci&oacute;n activa y operativa que buscamos en nuestros socios para convertir a la A3C en una coalici&oacute;n potente y letal. S&iacute;, tenemos reuniones, coordinaremos, pero en &uacute;ltima instancia, se trata de las operaciones que podemos llevar a cabo conjuntamente para proteger la soberan&iacute;a individual y la totalidad del hemisferio&rdquo;, resalt&oacute; el titular de la cartera estadounidense de Guerra durante su discurso.
    </p><h2 class="article-text">Un &ldquo;Escudo de las Am&eacute;ricas&rdquo; contra los carteles</h2><p class="article-text">
        Previo a ello, Hegseth felicit&oacute; a Ecuador por ser el &ldquo;primer miembro&rdquo; de esa coalici&oacute;n contra los carteles en &ldquo;asociarse con Estados Unidos en una operaci&oacute;n&rdquo; contra &ldquo;narcoterroristas&rdquo;, de igual manera celebr&oacute; que Honduras y Guatemala aceptaran &ldquo;participar en operaciones combinadas&rdquo; contra narcos en sus pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Ecuador, Honduras y Guatemala son parte de los pa&iacute;ses que en marzo pasado se suscribieron al llamado &ldquo;Escudo de las Am&eacute;ricas&rdquo;, impulsado por EE.UU., junto con Argentina, Bolivia, Costa Rica, Rep&uacute;blica Dominicana, El Salvador, Guyana, Panam&aacute;, Paraguay, Trinidad y Tobago Bahamas, Belice, Chile, Jamaica y Per&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        La Coalici&oacute;n contra los Carteles de las Am&eacute;ricas (A3C) es la principal herramienta del Escudo de las Am&eacute;ricas para coordinar acciones contra el narcotr&aacute;fico y el crimen organizado, y busca reforzar la seguridad fronteriza, desarticular finanzas criminales y actuar conjuntamente ante amenazas regionales compartidas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con todos ustedes, Estados Unidos forjar&aacute; un Hemisferio Occidental seguro, estable y pr&oacute;spero. No buscamos ni dominaci&oacute;n ni dependencia. Solo buscamos (...) una colaboraci&oacute;n genuina con sus gobiernos para lograr seguridad, estabilidad y prosperidad&rdquo;, subray&oacute; el secretario de Guerra estadounidense. Unas palabras, las de Hegseth, que pueden sonar relativamente 'bien' pero que sugieren un margen de maniobra muy amplio para Estados Unidos, un pa&iacute;s con una larga historia &ndash;pasada y presente&ndash; de dominaci&oacute;n y subyugaci&oacute;n, especialmente de pa&iacute;ses del sur.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la oposici&oacute;n colombiana ha criticado con dureza dicho anuncio, que consideran una &ldquo;renuncia a la soberan&iacute;a&rdquo;. La izquierda apunta adem&aacute;s que &ldquo;la invitaci&oacute;n formulada por De la Espriella&rdquo; es inconstitucional al entender que &ldquo;corresponde al Senado permitir el tr&aacute;nsito de tropas extranjeras en territorio&rdquo; colombiano.
    </p><p class="article-text">
        elDiario.es / EFE
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/espriella-autoriza-operaciones-militares-eeuu-colombia-destruir-terroristas_1_13445749.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Aug 2026 14:09:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la Espriella autoriza “operaciones militares” de EE.UU. en Colombia “para destruir terroristas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,EEUU,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cortocircuito en el traspaso de poderes en Colombia complica la gestión del terremoto para el ultra De la Espriella]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/cortocircuito-traspaso-poderes-colombia-complica-gestion-terremoto-ultra-espriella_1_13441738.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74c0c1b6-381b-4621-82ba-9bbdb7b2df41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1002y564.jpg" width="1200" height="675" alt="El cortocircuito en el traspaso de poderes en Colombia complica la gestión del terremoto para el ultra De la Espriella"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los expertos cuestionan la hoja de ruta para la rehabilitación del país. La gestión del riesgo y los temas ambientales apenas estaban presentes en el programa de gobierno del nuevo presidente, Abelardo de la Espriella.</p><p class="subtitle">Una pareja abrazada bajo los escombros y horas de rescates en una de las ciudades más golpeadas por el terremoto</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/abelardo-de-la-espriella/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abelardo de la Espriella</a> tuvo un estreno fren&eacute;tico y accidentado en la presidencia de Colombia. Dos d&iacute;as despu&eacute;s de tomar posesi&oacute;n, un sismo de magnitud 7,4 en el Choc&oacute;, en el suroeste del pa&iacute;s, caus&oacute; m&aacute;s de 200 muertes hasta el momento y oblig&oacute; a declarar la emergencia nacional. <strong>El desastre tambi&eacute;n empez&oacute; a revelar la fragilidad log&iacute;stica del gabinete entrante, que en julio rompi&oacute; el di&aacute;logo de transici&oacute;n con el Gobierno saliente del progresista Gustavo Petro. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin un equipo propio en funciones en la Unidad Nacional de Gesti&oacute;n de Riesgos y Desastres (UNGRD), el nuevo mandatario afronta la mayor crisis de la d&eacute;cada en medio de tensiones y desconfianza con el director de emergencias que hered&oacute; del Gobierno de Petro.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que la respuesta inmediata de la UNGRD fue eficaz. A las pocas horas del terremoto del lunes, los equipos de rescate ya trabajaban en las labores de desescombro y los servicios de urgencias segu&iacute;an los protocolos establecidos. <strong>Lo que est&aacute; bajo la lupa de los expertos son los pasos siguientes: qui&eacute;n dirigir&aacute; la operaci&oacute;n y qu&eacute; nivel de coordinaci&oacute;n habr&aacute; entre las dependencias del Estado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Omar Dar&iacute;o Cardona</strong>, veterano ingeniero civil que dirigi&oacute; la Unidad de Emergencias, recuerda la lecci&oacute;n que le dej&oacute; el gran sismo de 1994, que sepult&oacute; bajo el lodo el suroeste del pa&iacute;s. Mientras buscaba noticias de las localidades cercanas al epicentro, se top&oacute; con un muro de silencio absoluto. &ldquo;Me dec&iacute;an que nadie reportaba da&ntilde;os&rdquo;, rememora. &ldquo;Y era precisamente porque no ten&iacute;an c&oacute;mo comunicarse: se hab&iacute;a venido abajo la iglesia, se hab&iacute;a derrumbado la alcald&iacute;a y el pueblo entero hab&iacute;a quedado sepultado&rdquo;. Aquel silencio no era sin&oacute;nimo de calma, era la peor de las se&ntilde;ales.
    </p><p class="article-text">
        La UNGRD, encargada, por ejemplo, de decidir a qu&eacute; municipio llegan primero las ayudas, afront&oacute; el terremoto del lunes sin un jefe titular. Mientras el presidente De la Espriella se puso al frente del puesto de mando unificado, ofreci&oacute; balances sobre las v&iacute;ctimas y viaj&oacute; a las zonas afectadas, el organismo t&eacute;cnico contin&uacute;a bajo el control interino de un funcionario del Gobierno anterior. Su relevo, anunciado por el nuevo Ejecutivo en julio, no tom&oacute; posesi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La gesti&oacute;n de cat&aacute;strofes, poco presente</h2><p class="article-text">
        Por eso algunos analistas alertan de que la gesti&oacute;n de cat&aacute;strofes y la agenda clim&aacute;tica ocuparon un lugar marginal en la bit&aacute;cora del nuevo Gobierno desde la campa&ntilde;a electoral. De hecho, en el discurso de investidura, pronunciado el 7 de agosto en Cali, apenas se mencionaron. La explicaci&oacute;n es pol&iacute;tica e ideol&oacute;gica: como parte de su programa para recortar ministerios y organismos p&uacute;blicos, en un plan de austeridad y reducci&oacute;n del Estado, el mandatario hab&iacute;a incluido la supresi&oacute;n de la UNGRD y su fusi&oacute;n con otra entidad. Tres d&iacute;as despu&eacute;s, la realidad dinamit&oacute; la idea.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los ministros reci&eacute;n nombrados carecen de experiencia en la gesti&oacute;n de desastres. <strong>Juan Carlos Orrego</strong>, ex subdirector de la UNGRD, lo confirma: &ldquo;Tienen muy poco entrenamiento en el manejo de este tipo de situaciones&rdquo;, dice. &ldquo;Y la posibilidad de perderse en estas coyunturas es considerable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En una cat&aacute;strofe, la emergencia exige un orden milim&eacute;trico. Las primeras horas pertenecen exclusivamente al rescate y los asuntos de sanidad; despu&eacute;s llega el turno de restablecer las comunicaciones, el agua y los albergues; finalmente, se eval&uacute;a si los edificios que resisten el sismo aguantar&aacute;n las r&eacute;plicas. Cada fase tiene su propio comp&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La verdadera prueba para el nuevo Ejecutivo, coinciden Orrego y Cardona, no ser&aacute; estas semanas, sino en los pr&oacute;ximos meses. Levantar un pa&iacute;s destruido es una hoja en blanco donde Colombia ya suma un historial de errores burocr&aacute;ticos: tras el gran terremoto que asol&oacute; la regi&oacute;n cafetera en 1999, el censo de da&ntilde;os tuvo que repetirse seis veces en dos a&ntilde;os porque las cinco primeras estimaciones fueron inexactas. Se aprendi&oacute; a base de errores. 
    </p><p class="article-text">
        La paradoja es que esa misma experiencia, forjada a golpe de tragedias, convirti&oacute; al sistema colombiano en un referente respetado en el exterior. En un informe reciente, la Oficina de Naciones Unidas para la Reducci&oacute;n del Riesgo de Desastres destaca a Colombia como modelo regional de gobernanza del riesgo, con su Unidad Nacional en el centro de una red de 178 ciudades que trabajan en resiliencia. Es una pol&iacute;tica de Estado, anota el informe, levantada a lo largo de d&eacute;cadas, que sobrevivi&oacute; a Gobiernos de todos los signos. Cardona, que dirigi&oacute; esa oficina, la cuenta entre sus fortalezas. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la instituci&oacute;n tambi&eacute;n arrastra una profunda herida estructural al haber sido utilizada de manera cr&oacute;nica como bot&iacute;n pol&iacute;tico por distintos gobiernos. De hecho, en el sector se asume que ninguna Administraci&oacute;n se libr&oacute; de un esc&aacute;ndalo de corrupci&oacute;n ligado a esta oficina y, bajo el mandato de Gustavo Petro, toc&oacute; techo con un caso que hoy sigue en los tribunales. 
    </p><p class="article-text">
        Esa es la doble amenaza que preocupa a los expertos: la entidad vive atrapada entre la el clientelismo rapaz y la politizaci&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">Llamamiento a la unidad</h2><p class="article-text">
        Lo cierto es que hasta el mediod&iacute;a de este martes en Colombia, el balance oficial era de al menos 240 muertos. Se trata de una cifra que no dej&oacute; de aumentar con las horas, y graves da&ntilde;os estructurales en cinco departamentos: Valle del Cauca, Choc&oacute;, Quind&iacute;o, Risaralda y Caldas. Tres de ellas, las que conforman la regi&oacute;n del Eje Cafetero, en el centro del pa&iacute;s, ya hab&iacute;an padecido tragedias parecidas.
    </p><p class="article-text">
        El gran terremoto de Armenia en 1999 mat&oacute; a 1.185 personas y oblig&oacute; al pa&iacute;s a construir bajo estrictas normas sismorresistentes. Mucho antes, en 1983, la ciudad de Popay&aacute;n se hab&iacute;a venido abajo un Jueves Santo dejando m&aacute;s de 250 v&iacute;ctimas mortales. Ya en este siglo, las catastr&oacute;ficas inundaciones de 2010 anegaron la mitad del territorio. 
    </p><p class="article-text">
        En Cali, la tercera ciudad del pa&iacute;s y una de las m&aacute;s golpeadas por el terremoto, el presidente De la Espriella escenific&oacute; una tregua pol&iacute;tica este martes. Mientras los equipos de rescate retiraban toneladas de tierra y hormig&oacute;n, el mandatario apel&oacute; a la unidad nacional: &ldquo;Aqu&iacute; no hay divisiones ideol&oacute;gicas cuando se trata de defender a nuestra gente; solo hay una bandera, la de Colombia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El desastre evapor&oacute; as&iacute; el sectarismo de las semanas previas, cuando el propio presidente congel&oacute; el traspaso de carteras descalificando al anterior Gobierno progresista. Hoy, la gesti&oacute;n operativa de la peor tragedia de la d&eacute;cada depende de que la realidad aterrice en los despachos oficiales: frente a los escombros y la zozobra ciudadana, ya no hay margen para pulsos pol&iacute;ticos y la maquinaria del Estado debe funcionar a una sola marcha.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=xawux8u" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/cortocircuito-traspaso-poderes-colombia-complica-gestion-terremoto-ultra-espriella_1_13441738.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 09:55:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Abelardo de la Espriella,Terremoto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colombia busca a las víctimas de su peor terremoto en la última década, que deja más de 200 muertos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/colombia-busca-victimas-peor-terremoto-ultima-decada-deja-110-muertos_1_13439418.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0356793e-17c5-4d27-96bf-4feb998ac4d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colombia busca a las víctimas de su peor terremoto en la última década, que deja más de 200 muertos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El terremoto, de magnitud 7,4, tuvo su epicentro en una región asolada desde hace décadas por la miseria: el Chocó. Dos tercios de sus casi 600.000 habitantes, en su mayoría afrodescendientes, viven por debajo del umbral de la pobreza.</p><p class="subtitle">Los mapas del terremoto en Colombia: estas son las zonas más afectadas
</p></div><p class="article-text">
        El terremoto de magnitud 7,4 que sacudi&oacute; Colombia la ma&ntilde;ana de este lunes, el peor en la &uacute;ltima d&eacute;cada, tuvo su epicentro en una regi&oacute;n asolada desde hace d&eacute;cadas por la miseria: el Choc&oacute;. Dos tercios de sus casi 600.000 habitantes, en su mayor&iacute;a afrodescendientes, viven por debajo del umbral de la pobreza monetaria (unos 150 d&oacute;lares al mes por persona). Una realidad parad&oacute;jica para una zona desbordante en recursos naturales y con un litoral de 375 kil&oacute;metros sobre el oc&eacute;ano Pac&iacute;fico. Las im&aacute;genes de sus calles ca&oacute;ticas y edificios convertidos en escombros se suman hoy a la tragedia de una regi&oacute;n v&iacute;ctima del olvido cr&oacute;nico del Estado colombiano.
    </p><p class="article-text">
        En su primera declaraci&oacute;n p&uacute;blica tras el terremoto, el presidente del pa&iacute;s, <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/abelardo-de-la-espriella/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abelardo de la Espriella</a>, confirm&oacute; 224 muertos y m&aacute;s de 600 heridos. Horas antes, las autoridades locales hab&iacute;an confirmado la muerte de 40 personas en la localidad de Pereira, tres en Manizales, nueve en el Choc&oacute; y otra en Medell&iacute;n. Adem&aacute;s, hay 27 fallecidos en el Valle de Cauca. Rescatistas y civiles tratan de sacar a las v&iacute;ctimas bajo los escombros.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=xawha9q" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        La gobernadora del Choc&oacute;, Nubia Carolina C&oacute;rdoba Curi, confirm&oacute; a trav&eacute;s de la red social X que en Quibd&oacute;, la capital de la regi&oacute;n, adem&aacute;s de v&iacute;ctimas, se registraron severos da&ntilde;os estructurales en numerosas edificaciones. Sin embargo, la mayor inquietud tiene su escenario en San Jos&eacute; del Palmar, epicentro de la tragedia. Este municipio, encajonado de forma abrupta entre la densidad de la selva y la cordillera oriental, carece de hospital p&uacute;blico y su precaria cobertura descansa sobre un ambulatorio local y una &uacute;nica ambulancia para emergencias vitales, tal y como denunci&oacute; hace apenas unas semanas la Defensor&iacute;a del Pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias del sismo amenazan con aislar a&uacute;n m&aacute;s a una regi&oacute;n con viejos problemas de comunicaci&oacute;n por v&iacute;a a&eacute;rea. El aeropuerto de Quibd&oacute; suspendi&oacute; por completo sus operaciones mientras los inspectores de la aviaci&oacute;n civil eval&uacute;an los da&ntilde;os en la terminal. El par&oacute;n de la red aeroportuaria se extendi&oacute; con rapidez hacia el coraz&oacute;n del pa&iacute;s: los aer&oacute;dromos del llamado Eje Cafetero, como Pereira, Manizales o Armenia, tambi&eacute;n interrumpieron sus vuelos a la espera de revisiones estructurales que descarten riesgos en las pistas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un edificio colapsado en Cali (Colombia), este lunes.                            </span>
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        El desastre natural ocurre en medio de cierto vac&iacute;o administrativo. El actual presidente, Abelardo de la Espriella, apenas un mes antes de su toma de posesi&oacute;n el pasado viernes, orden&oacute; suspender de forma abrupta el traspaso de carteras con el Ejecutivo saliente de Gustavo Petro. Mediante un comunicado oficial, De la Espriella instruy&oacute; a su vicepresidente, Jos&eacute; Manuel Restrepo, para detener de inmediato cualquier intercambio de informaci&oacute;n institucional con la administraci&oacute;n saliente. De hecho, los equipos de transici&oacute;n apenas hab&iacute;an alcanzado a reunirse en dos ocasiones antes de que se congelaran las relaciones entre dos bloques pol&iacute;ticos antag&oacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        De la Espriella achac&oacute; este cortocircuito institucional a la negativa de Petro a reconocer su victoria electoral. Por su parte, el Ejecutivo saliente, el &uacute;nico de izquierda en la historia de Colombia, congel&oacute; desde mediados de julio el trasvase de datos financieros, administrativos y t&eacute;cnicos por considerar que no hab&iacute;a unas &ldquo;condiciones m&iacute;nimas de respeto institucional&rdquo;, llegando a tildar de &ldquo;ileg&iacute;tima&rdquo; la elecci&oacute;n de su sucesor. Esta pugna pol&iacute;tica deriv&oacute; en un colapso log&iacute;stico que deja al pa&iacute;s expuesto a un inicio de mandato hu&eacute;rfano de una hoja de ruta institucional detallada.
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<div class="terremoto-wrapper">
    <h4 class="terremoto-title">Terremoto de magnitud 7,4 en Colombia</h4>
    <p class="terremoto-subtitle">
        Intensidad de la sacudida estimada por el USGS (escala de Mercalli). Cuanto más rojo, más fuerte se sintió el temblor.
    </p>

    <div class="terremoto-legend" id="leyenda"></div>

    <!-- Una .terremoto-col por mapa. Para un solo terremoto, deja una sola
         columna (su id debe coincidir con el container del array EVENTOS del JS). -->
    <div class="terremoto-duo">
        <div class="terremoto-col">
            <div class="terremoto-col-head">
                <span class="terremoto-col-mag">Magnitud 7,4</span>
                <span class="terremoto-col-hora">07:34h · hora local · profundidad 110 km</span>
            </div>
            <div class="terremoto-map" id="mapa-col"></div>
        </div>
    </div>

    <p class="terremoto-source">Fuente: Servicio Geológico de EE UU (USGS). Hora local de Colombia</p>
</div>

<!-- Producción: min.js (BASE = URL de datos.eldiario.es, así el .pmtiles carga
     esté donde esté embebida la pieza).
     Para probar en local, comenta esta línea y descomenta la de desarrollo. -->
<script src="https://datos.eldiario.es/proyectos/2026/2608-terremoto-colombia/terremoto_colombia_min.js"></script>
<!-- <script src="./terremoto_colombia.js"></script> -->   <!-- desarrollo (BASE='./') -->
    </figure><p class="article-text">
        La Unidad Nacional para la Gesti&oacute;n del Riesgo de Desastres (UNGRD), encargada de coordinar la respuesta a la cat&aacute;strofe, es el reflejo m&aacute;s crudo de este vac&iacute;o institucional. Al frente de ella se encuentra un director reci&eacute;n designado, David Tamayo, pero el nuevo Ejecutivo de ultraderecha apenas tuvo margen para materializar los relevos operativos de una entidad que naufrag&oacute; en el mayor esc&aacute;ndalo de corrupci&oacute;n del mandato de Gustavo Petro. Con solo tres d&iacute;as en el poder, el Gobierno central lidia con una crisis aguda arrastrando graves carencias y puntos ciegos en un organismo que, parad&oacute;jicamente, el propio presidente hab&iacute;a prometido suprimir durante la campa&ntilde;a electoral.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fotografía que muestra la Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario afectada este lunes, en Manizales (Colombia)                            </span>
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        Los otros focos del desastre se sit&uacute;an en capitales departamentales como Manizales, Medell&iacute;n y la propia Pereira, en el departamento de Risaralda donde sobre las 11.40 de la ma&ntilde;ana ya ascend&iacute;a a 40 el n&uacute;mero de muertos. Ante la gravedad de la situaci&oacute;n, el presidente De la Espriella anunci&oacute; mediante un comunicado oficial que asumir&aacute; en primera persona la gesti&oacute;n de la crisis: &ldquo;He tomado directamente el liderazgo de la atenci&oacute;n en San Jos&eacute; del Palmar y he ordenado la instalaci&oacute;n de un Puesto de Mando Unificado para coordinar la asistencia a los damnificados&rdquo;. Tras esta declaraci&oacute;n, el mandatario se  desplaz&oacute; a la zona cafetera, en el centro de Colombia, para dirigir todo el despliegue operativo desde all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El exdirector de la agencia de emergencias durante la Administraci&oacute;n Petro, Carlos Carrillo, exigi&oacute; a De la Espriella a trav&eacute;s de la red social X la formalizaci&oacute;n del nombramiento: &ldquo;El presidente debe dar posesi&oacute;n de inmediato al nuevo director de la UNGRD; la respuesta a un evento de esta magnitud no permite comunicaciones rotas o ambig&uuml;edades en la l&iacute;nea de mando&rdquo;. Con este reclamo, la oposici&oacute;n pone el foco en la vulnerabilidad estructural de un Estado atrapado en sus propias reyertas ideol&oacute;gicas. Entre tanto, tres horas despu&eacute;s del sismo, ninguna autoridad hab&iacute;a ofrecido un balance de lo ocurrido en San Jos&eacute; del Palmar, un municipio de algo m&aacute;s de 5.000 habitantes que sobrevive gracias al cultivo del cacao y de una fruta de un anaranjado casi brillante llamada chontaduro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/colombia-busca-victimas-peor-terremoto-ultima-decada-deja-110-muertos_1_13439418.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 20:11:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colombia busca a las víctimas de su peor terremoto en la última década, que deja más de 200 muertos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Terremoto,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Radiografía del poder en Colombia: cómo un centenar de familias llegaron a dirigir todo un país]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/radiografia-colombia-centenar-familias-llegaron-dirigir-pais_1_13436536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78571f3d-51a6-4359-ad4c-b78bc5baf830_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1526y903.jpg" width="1200" height="675" alt="Radiografía del poder en Colombia: cómo un centenar de familias llegaron a dirigir todo un país"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro '¿Quién manda en Colombia?' retrata las estructuras que deciden el destino de 50 millones de habitantes en una de las sociedades más desiguales del mundo</p><p class="subtitle">Por qué el ultra De la Espriella margina a la derecha de Uribe en Colombia
</p><p class="subtitle">Abelardo de la Espriella jura como presidente de Colombia entre el fervor religioso y la liturgia de cuartel</p></div><p class="article-text">
        Las tres p&aacute;ginas del programa de Gobierno del presidente electo de Colombia, el ultraderechista <strong>Abelardo de la Espriella,</strong> omiten la palabra &ldquo;desigualdad&rdquo;. Aunque sus propuestas mencionan la pobreza rural, el hambre, la exclusi&oacute;n financiera o la informalidad laboral, no profundizan en por qu&eacute; <strong>una naci&oacute;n con medio siglo de crecimiento casi sostenido sigue arrastrando una de las mayores brechas sociales del planeta </strong>(la cuarta, seg&uacute;n el Banco Mundial). Su hoja de ruta para los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os es, sin buscarlo, un manifiesto revelador: resume con fidelidad la manera en que las &eacute;lites colombianas han entendido tradicionalmente el progreso del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo explicar entonces la peculiaridad de un Estado que ha resistido las tentaciones autoritarias, pero no logra desprenderse de las desigualdades o de una violencia que se renueva generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n? El libro <em>&iquest;Qui&eacute;n manda en Colombia?</em> (Mediapluma Editorial, 2026), de los acad&eacute;micos Jenny Pearce (Inglaterra, 1956) y Juan David Velasco Montoya (Colombia, 1990), ofrece un debate poco complaciente. Sus autores rechazan la idea de que se trate de una paradoja hist&oacute;rica. En su lugar, hablan de una &ldquo;singularidad&rdquo;. Para sostenerlo, dedicaron cinco a&ntilde;os a desentra&ntilde;ar qui&eacute;nes son las &eacute;lites colombianas, c&oacute;mo han ejercido el poder y qu&eacute; idea de naci&oacute;n han impuesto.
    </p><p class="article-text">
        Una de las ra&iacute;ces de su investigaci&oacute;n consisti&oacute; en resolver por qu&eacute; en Colombia la pobreza est&aacute; mejor cartografiada que el poder. <strong>Mientras existen mapas detallados de la miseria y diagn&oacute;sticos minuciosos de la exclusi&oacute;n, el perfil de quienes han moldeado el pa&iacute;s ha pasado desapercibido</strong>. &iquest;Qu&eacute; papel juegan, por ejemplo, los seis individuos m&aacute;s ricos del pa&iacute;s y por qu&eacute; su patrimonio equivale al 12% del PIB nacional? 
    </p><p class="article-text">
        Para romper ese y otros vac&iacute;os, Pearce y Velasco Montoya, los dos vinculados a la London School of Economics, identificaron a 932 personas en sectores pol&iacute;ticos, empresariales, gremiales o judiciales, junto a <strong>119 familias con el poder de alterar el rumbo de una naci&oacute;n de 50 millones de habitantes. </strong>Muchos de ellos rechazaron hablar. No sorprende: mencionar la palabra &ldquo;oligarqu&iacute;a&rdquo; o las cifras de concentraci&oacute;n de la riqueza a&uacute;n incomoda (el coeficiente de Gini oficial, que mide la desigualdad, llega a 0,89 sobre 1 en la tierra y a 0,657 sobre 1 en el ingreso de los hogares).
    </p><p class="article-text">
        elDiario.es conversa con los autores por separado: con Pearce, que ha investigado la violencia en Am&eacute;rica Latina, mediante una videollamada que atiende desde la costa inglesa. El encuentro con Velasco, polit&oacute;logo e investigador de la Universidad Javeriana, se da una ma&ntilde;ana de un d&iacute;a festivo en un caf&eacute; de Chapinero Alto, en Bogot&aacute;. Ambos coinciden en el diagn&oacute;stico esencial: las &eacute;lites colombianas no ignoran su papel en la construcci&oacute;n del pa&iacute;s con sus virtudes y sus fracturas. 
    </p><h2 class="article-text">Proteger los privilegios</h2><p class="article-text">
        Los autores se&ntilde;alan que, en general, cada vez hay m&aacute;s consciencia en torno a la realidad que, en buena medida, han forjado. Por eso, Pearce precisa que el nudo gordiano no es la ausencia de propuestas de reforma, que las ha habido desde las &eacute;lites. Si no la pregunta de por qu&eacute; aquellas que eran viables y deseables terminaron fracasando. La respuesta, advierte la autora, no apunta a una disfunci&oacute;n accidental del Estado colombiano, sino a un sistema que funciona a la perfecci&oacute;n para quienes lo han controlado. Cada vez que una iniciativa pol&iacute;tica ha amenazado con corregir problemas de fondo, la reacci&oacute;n de los sectores dominantes ha sido la misma: cerrar filas para proteger sus privilegios. 
    </p><p class="article-text">
        Lo anterior no es un diagn&oacute;stico aislado. Desde los a&ntilde;os veinte del siglo pasado, Colombia ha intentado democratizar la tenencia de la tierra &mdash;motor hist&oacute;rico del conflicto armado&mdash;, descentralizar un Estado hiperconcentrado en Bogot&aacute; o desactivar circuitos institucionales que limitan la participaci&oacute;n ciudadana (como impulsar la educaci&oacute;n p&uacute;blica de calidad). Esos intentos, sin embargo, se toparon siempre con un techo. Por eso la llegada al poder de Gustavo Petro, como primer presidente de izquierda, fue singular, aunque tampoco escap&oacute; a las l&oacute;gicas de resistencia estructural. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay unos consensos mínimos casi inalterables sobre cómo manejar el Estado y la economía</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan David Velasco Montoya</span>
                                        <span>—</span> Autor del libro &#039;¿Quién manda en Colombia?&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tras cuatro a&ntilde;os marcados por el desgaste de sus reformas, en general fallidas, y por transgresiones simb&oacute;licas &mdash;como gobernar a golpe de tuit o romper etiquetas tradicionales&mdash;, el <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-colombia-minima-izquierdista-cepeda_1_13322150.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">electorado volvi&oacute; a virar: el pasado 21 de junio, en la segunda vuelta m&aacute;s ajustada de la historia reciente del pa&iacute;s,</a> el derechista radical De la Espriella se impuso por menos de un punto porcentual.
    </p><p class="article-text">
        El ADN conservador reaccion&oacute; contra un posible segundo Gobierno de izquierdas en l&iacute;nea. &ldquo;Hay unos consensos m&iacute;nimos casi inalterables sobre c&oacute;mo manejar el Estado y la econom&iacute;a&rdquo;, resume Velasco. &iquest;En qu&eacute; consisten? Los acad&eacute;micos detectan &mdash;a lo largo de casi 800 p&aacute;ginas&mdash; tres palancas hist&oacute;ricamente intocables para las distintas &ldquo;constelaciones de &eacute;lites&rdquo;: la propiedad de la tierra, la tributaci&oacute;n progresiva y el monopolio de la fuerza. &ldquo;La historia de Colombia es la posposici&oacute;n indefinida de cambios sociales necesarios&rdquo;, se lee en el libro.
    </p><h2 class="article-text">Contener la miseria extrema</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n revela, en todo caso, que las &eacute;lites colombianas no conforman un solo bloque monol&iacute;tico. Ha habido voces progresistas. Petro, que adem&aacute;s estuvo tres legislaturas en el Congreso, es una de ellas. Y, por momentos, han logrado abrir v&aacute;lvulas de escape para descomprimir el sistema. Un hito de esta apertura fue la Constituci&oacute;n de 1991, que integr&oacute; al sistema pol&iacute;tico a la guerrilla del M-19, donde milit&oacute; el presidente saliente, y cre&oacute; una Corte Constitucional garante de los derechos de las minor&iacute;as. Dos d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, el gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018) desafi&oacute; la ola militarista de inicios del milenio con un proceso de paz con las FARC, el grupo insurgente m&aacute;s poderoso, que estableci&oacute; un sistema de verdad, justicia y reparaci&oacute;n para las v&iacute;ctimas de la violencia. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esos esfuerzos, advierten los autores, han sido limitados. Las &eacute;lites se han concentrado en defender con firmeza la seguridad jur&iacute;dica de la propiedad y de los contratos, han preservado una macroeconom&iacute;a s&oacute;lida a ojos de los organismos multilaterales y han mantenido una subordinaci&oacute;n sin fisuras a las pol&iacute;ticas de Washington. Al mismo tiempo, han mostrado escaso inter&eacute;s en construir el bienestar que, en Europa occidental o en parte del Cono Sur, ha facilitado acelerar la movilidad social. El resultado: crecimiento sostenido del PIB en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos que nunca ha desembocado en el viejo anhelo liberal de un Estado social de derecho de verdad equilibrado.
    </p><p class="article-text">
        Ese espejo un tanto roto obedece a una hoja de ruta ideol&oacute;gica deliberada que los autores trazan con claridad. El modelo vigente, consolidado durante las dos presidencias de &Aacute;lvaro Uribe (2002-2010), uni&oacute; ortodoxia neoliberal y programas asistenciales focalizados hacia poblaciones vulnerables. Pero, una vez m&aacute;s, no buscaba ampliar derechos universales, sino contener la miseria extrema. Al igual que en otras democracias, los autores analizan c&oacute;mo una serie de decisiones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas se afianz&oacute; a trav&eacute;s del lenguaje neutro de la tecnocracia, present&aacute;ndose como la &uacute;nica f&oacute;rmula de gesti&oacute;n pol&iacute;tica posible y no como una opci&oacute;n m&aacute;s entre varias.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fotografía de archivo del expresidente de Colombia, Álvaro Uribe.                             </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Blindaje securitario y alivio financiero</h2><p class="article-text">
        En Colombia opera una paradoja: las &eacute;lites pol&iacute;ticas y gremiales que han controlado el poder han carecido de una visi&oacute;n compartida de pa&iacute;s, seg&uacute;n la investigaci&oacute;n. Ante la ausencia de un proyecto nacional predomina lo que Velasco llama &ldquo;unidad en la dispersi&oacute;n&rdquo;: acuerdos b&aacute;sicos para garantizar la estabilidad econ&oacute;mica y la viabilidad del Estado. Detr&aacute;s de ese consenso formal, subyace una tensi&oacute;n permanente entre diferentes facciones que se alternan en el poder seg&uacute;n el momento pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Esta disputa soterrada, seg&uacute;n el libro, se dirime en tres tableros. Primero, una confrontaci&oacute;n program&aacute;tica sobre las visiones de progreso econ&oacute;mico y social. Segundo, un debate de fondo sobre la representatividad nacional entre la ciudadan&iacute;a liberal, la movilizaci&oacute;n popular o la concepci&oacute;n conservadora de la patria. Tercero, y m&aacute;s cruento, el de la paz y la seguridad. En este terreno, la falta de acuerdo para cerrar el conflicto armado ha perpetuado una suerte de doble moral: frente al narcotr&aacute;fico coexisten la ret&oacute;rica oficial de la guerra frontal con la tolerancia pragm&aacute;tica o la complicidad a distintos niveles de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existe un factor tangible detr&aacute;s de esa indiferencia que rara vez se se&ntilde;ala: la guerra interna colombiana apenas alcanz&oacute; a las &eacute;lites. &ldquo;El conflicto armado afecta de forma desproporcionada a las poblaciones m&aacute;s pobres, a mujeres, minor&iacute;as &eacute;tnicas y campesinos que habitan zonas rurales y periferias urbanas&rdquo;, explica Velasco. Salvo contadas excepciones, la violencia esquiv&oacute; el cuerpo de quienes concentran el poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay unos consensos mínimos casi inalterables sobre cómo manejar el Estado y la economía</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan David Velasco Montoya</span>
                                        <span>—</span> Autor del libro &#039;¿Quién manda en Colombia?&#039; 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y si bien es cierto que hubo momentos de ruptura &mdash;como la ofensiva del cartel de Medell&iacute;n entre los ochenta y los noventa, o la oleada de secuestros contra terratenientes y ganaderos&mdash;, las estad&iacute;sticas desmitifican el alcance general de esos episodios. Los datos del tribunal de la Jurisdicci&oacute;n Especial para la Paz (JEP) son tajantes: el grueso de las v&iacute;ctimas de secuestro perteneci&oacute; a comerciantes, trabajadores y propietarios de peque&ntilde;as empresas. En definitiva, el golpe recay&oacute; sobre la clase media urbana y rural y no sobre las rentas m&aacute;s altas.
    </p><p class="article-text">
        Al blindaje securitario de los estratos altos se suma el alivio financiero y humano. El esfuerzo b&eacute;lico en Colombia no desangr&oacute; los bolsillos ni los hogares de renta m&aacute;s alta. Por un lado, una parte sustancial del financiamiento militar provino de la cooperaci&oacute;n internacional, en particular de Estados Unidos. Por otro, tal como recuerda Velasco, las familias dominantes consiguieron esquivar hist&oacute;ricamente que sus hijos cumplieran, por ejemplo, el servicio militar obligatorio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia, en Bogotá (Colombia).                             </span>
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        Con todo, pase lo que pase con el nuevo proyecto pol&iacute;tico bautizado como &ldquo;Patria Milagro&rdquo; de De la Espriella, Velasco insiste en que algo ya ha cambiado de manera irreversible. El presidente Petro puso a Colombia a debatir preguntas de fondo que el pa&iacute;s jam&aacute;s se hab&iacute;a hecho en voz alta: si el crecimiento econ&oacute;mico basta por s&iacute; solo para garantizar bienestar, si subir el salario m&iacute;nimo es siempre nocivo o puede reactivar el consumo, si tiene sentido seguir dependiendo de la renta petrolera cuando el resto del mundo intenta desengancharse para migrar a otras fuentes de energ&iacute;a limpia.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, esos interrogantes ni se formulaban: la ortodoxia, consensuada por casi todo el arco pol&iacute;tico los daba por resueltos de antemano. &ldquo;No hay verdades reveladas en ninguna de estas discusiones&rdquo;, concluye Velasco, &ldquo;y eso es precisamente lo valioso: son debates que antes apenas exist&iacute;an porque hab&iacute;a una unanimidad intelectual casi total&rdquo;. En esta historia siguen presentes un centenar de familias acaudaladas o las &eacute;lites gremiales que el libro retrata a fondo. Hoy, sin embargo, por primera vez en generaciones, medio pa&iacute;s cuestiona aquellos mantras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/radiografia-colombia-centenar-familias-llegaron-dirigir-pais_1_13436536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 13:48:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Radiografía del poder en Colombia: cómo un centenar de familias llegaron a dirigir todo un país]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Milei quiere liderar la derecha regional, pero primero necesita a los gobernadores para reelegirse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/milei-quiere-liderar-derecha-regional-necesita-gobernadores-reelegirse_1_13434985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a97525bc-f152-4245-ac3b-6448841a8abe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x745y410.jpg" width="1200" height="675" alt="Milei quiere liderar la derecha regional, pero primero necesita a los gobernadores para reelegirse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras el Presidente busca convertirse en articulador internacional, Karina ordena la política doméstica alrededor del 2027. El traspié en el Senado expuso los límites de la épica libertaria y una nueva prioridad en la Casa Rosada: preservar aliados, aceptar concesiones y evitar peleas que compliquen la reelección.</p><p class="subtitle">María Cafferata - Enemigos íntimos: Villarruel marca su ruptura definitiva con el Gobierno y piensa en un armada para 2027</p></div><p class="article-text">
        <strong>Javier Milei </strong>quiere liderar la nueva derecha latinoamericana, pero primero tiene <strong>que conseguir que los gobernadores argentinos lo ayuden a reelegirse</strong>. Entre esas dos ambiciones, una &eacute;pica y otra bastante m&aacute;s terrenal, comenz&oacute; a ordenarse buena parte de la pol&iacute;tica del Gobierno para los pr&oacute;ximos meses. Mientras<strong> el Presidente recorre la regi&oacute;n convencido de que lleg&oacute; el momento de proyectar su influencia </strong>m&aacute;s all&aacute; de las fronteras, en la Casa Rosada Karina Milei construye una estrategia mucho m&aacute;s pragm&aacute;tica: evitar peleas innecesarias, preservar aliados y aceptar que algunas de las reformas de la revoluci&oacute;n libertaria pueden esperar.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima semana ofreci&oacute; una postal dif&iacute;cil de mejorar. Mientras el Senado desarmaba parte de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada ante la resistencia de los bloques provinciales, Milei estaba en Ecuador junto a <strong>Daniel Noboa</strong>. Desde all&iacute; continu&oacute; hacia Colombia, donde el viernes particip&oacute; de la asunci&oacute;n de <strong>Abelardo de la Espriella</strong>. Afuera, un Presidente que pretende convertirse en articulador de una nueva generaci&oacute;n de gobiernos de derecha. Adentro, un oficialismo que debi&oacute; retirar cap&iacute;tulos de una de sus leyes prioritarias para <strong>no romper con los mismos aliados que necesita para sostener su agenda</strong> y, sobre todo, llegar competitivo a 2027.
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            <span class="title">
                Javier Milei y el presidente de Ecuador, Daniel Noboa.                            </span>
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        La distancia entre ambas im&aacute;genes es menos contradictoria de lo que parece. <strong>Milei puede imaginar una transformaci&oacute;n continental porque Karina est&aacute; cada vez m&aacute;s concentrada en garantizar las condiciones para que siga gobernando despu&eacute;s del a&ntilde;o pr&oacute;ximo</strong>. Para la secretaria general de la Presidencia, la prioridad empieza y termina en la reelecci&oacute;n de su hermano. Y si para conseguirla hay que negociar con gobernadores que hasta hace poco integraban la &ldquo;casta&rdquo;, moderar reformas o abandonar temporalmente la pretensi&oacute;n de pintar de violeta cada provincia, el costo parece haber dejado de ser un problema.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No sirve de nada ganar todas las peleas ahora si despu&eacute;s perdemos la elecci&oacute;n&rdquo;, grafica una fuente al tanto de la estrategia que se impulsa en Balcarce 50. El giro encierra una iron&iacute;a para un Gobierno que hizo de la intransigencia una identidad. <strong>Milei lleg&oacute; a la Casa Rosada prometiendo no negociar las ideas y convirti&oacute; cada concesi&oacute;n en sin&oacute;nimo de debilidad</strong>. Casi tres a&ntilde;os despu&eacute;s, mientras intenta exportar ese modelo al resto del continente, su principal armadora pol&iacute;tica trabaja para garantizarle un segundo mandato mediante una estrategia que depende precisamente de aquello que el Presidente siempre despreci&oacute; en p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        La apuesta regional, mientras tanto, nunca hab&iacute;a parecido tan posible. <strong>En el oficialismo consideran que el mapa pol&iacute;tico latinoamericano atraviesa un desplazamiento que puede darle a Milei un lugar privilegiado</strong>. La sinton&iacute;a con Noboa, la llegada de De la Espriella al poder en Colombia y la expectativa por una eventual vuelta del bolsonarismo en Brasil alimentaron una lectura que el Presidente viene transmitiendo a sus colaboradores: ya no alcanza con ser una referencia ideol&oacute;gica de las nuevas derechas. Ahora pretende convertirse en su articulador pol&iacute;tico.
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            <span class="title">
                Karina Milei y Maximiliano Pullaro.                            </span>
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        El canciller<strong> Pablo Quirno</strong> incluso dej&oacute; abierta esta semana la posibilidad de que Buenos Aires sea sede pr&oacute;ximamente de <strong>una cumbre de presidentes identificados con ese espacio</strong>. Ser&iacute;a un primer intento por darle una expresi&oacute;n concreta a una red que Milei comenz&oacute; a construir mucho antes de que varios de sus actuales integrantes llegaran al poder y que ahora pretende transformar en una instancia de coordinaci&oacute;n entre gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, la incipiente carrera electoral empieza a condicionar. El resultado en el Senado gener&oacute; cuestionamientos sobre la falta de <em>timing</em> con la que se impuls&oacute; una iniciativa que afectaba intereses particularmente sensibles de las provincias. La secuencia termin&oacute; funcionando como una advertencia para la etapa que comienza. <strong>El Gobierno puede tener proyectos, votos y aliados, pero no necesariamente las tres cosas al mismo tiempo</strong>. Y Karina parece decidida a evitar que la vocaci&oacute;n reformista de algunos sectores del oficialismo termine poniendo en riesgo relaciones pol&iacute;ticas que considera imprescindibles para el a&ntilde;o pr&oacute;ximo.
    </p><p class="article-text">
        Esa l&oacute;gica empez&oacute; a extenderse mucho m&aacute;s all&aacute; del Congreso. <strong>La estrategia electoral que dise&ntilde;a la secretaria general supone revisar uno de los principios que guiaron la expansi&oacute;n inicial de La Libertad Avanza</strong>: la idea de que el partido deb&iacute;a competir con sello propio en todo el pa&iacute;s y desplazar progresivamente a las estructuras provinciales tradicionales. La experiencia acumulada en el poder y, sobre todo, la perspectiva de una elecci&oacute;n presidencial comenzaron a modificar aquella pretensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La prioridad ahora es Milei. <strong>En el karinismo consideran que toda la arquitectura electoral de 2027 debe quedar subordinada a garantizar su reelecci&oacute;n</strong>, incluso si eso obliga a cerrar acuerdos con dirigentes que hasta hace poco eran considerados adversarios. En algunas provincias, la conveniencia puede pasar por fortalecer La Libertad Avanza; en otras, por evitar una confrontaci&oacute;n con gobernadores capaces de aportar gobernabilidad, estructura territorial o simplemente neutralidad durante la campa&ntilde;a presidencial.
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                Milei y la motosierra, símbolo de su campaña de 2023.                            </span>
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        El fantasma de Mauricio Macri sobrevuela esas discusiones. En la Casa Rosada recuerdan que Cambiemos lleg&oacute; al poder con una coalici&oacute;n competitiva, consigui&oacute; avanzar con parte de su programa y, sin embargo, termin&oacute; perdiendo la reelecci&oacute;n cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s. <strong>&ldquo;De nada sirve construir un partido enorme si despu&eacute;s te qued&aacute;s sin Presidente&rdquo;</strong>, sintetiza una fuente. Ninguna expansi&oacute;n territorial, ninguna disputa por una gobernaci&oacute;n y ninguna reforma legislativa justifican, bajo esa l&oacute;gica, poner en riesgo el objetivo principal.
    </p><p class="article-text">
        Eso no significa que Milei haya abandonado su vocaci&oacute;n de confrontar. <strong>El Presidente sigue construyendo su identidad alrededor de una batalla ideol&oacute;gica que considera global </strong>y encuentra precisamente en el exterior uno de los escenarios m&aacute;s c&oacute;modos para desplegarla. La transformaci&oacute;n del mapa regional fortaleci&oacute; esa pulsi&oacute;n. <strong>Milei fue uno de los primeros dirigentes de la nueva derecha latinoamericana en llegar al poder</strong> y considera que eso le concede una ventaja sobre quienes vinieron despu&eacute;s. &ldquo;Quiero decirle que ha sido un faro para nosotros&rdquo;, lleg&oacute; a decirle, sin ir m&aacute;s lejos, De la Espriella cuando lo recibi&oacute; en Colombia.
    </p><p class="article-text">
        Durante sus primeros a&ntilde;os, <strong>Milei cultiv&oacute; v&iacute;nculos con referentes que todav&iacute;a eran oposici&oacute;n</strong> y particip&oacute; de encuentros partidarios que muchas veces despertaron cuestionamientos por la utilizaci&oacute;n de viajes presidenciales para actividades de car&aacute;cter ideol&oacute;gico. Ahora algunos de aquellos dirigentes comenzaron a convertirse en presidentes.
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                Milei con Flavio Bolsonaro.                            </span>
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        Noboa es uno de esos interlocutores con los que Milei busca profundizar esa relaci&oacute;n. <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/milei-viaja-peru-asuncion-keiko-fujimori_1_13410934.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tanto el triunfo de Keiko Fujimori en Per&uacute;</a> como la llegada de De la Espriella en Colombia tambi&eacute;n ampliaron el tablero. Pero, de cara al futuro,<strong> Brasil aparece como la pieza que podr&iacute;a terminar de cambiar la dimensi&oacute;n de la apuesta</strong>. En el Gobierno siguen con particular atenci&oacute;n la posibilidad de que el bolsonarismo vuelva al poder y creen que un eventual cambio pol&iacute;tico en Brasil permitir&iacute;a conformar un eje regional con un peso muy diferente al que el libertario pod&iacute;a imaginar cuando asumi&oacute; la Presidencia.
    </p><p class="article-text">
        La eventual cumbre en Buenos Aires ser&iacute;a un paso en esa direcci&oacute;n. <strong>Quirno evit&oacute; por ahora confirmar que exista una fecha, pero tampoco descart&oacute; la posibilidad</strong>. En el Gobierno imaginan una instancia que permita coordinar posiciones entre presidentes que comparten una mirada similar. La referencia inevitable es el Grupo de Lima, aunque en la Casa Rosada todav&iacute;a no existe una definici&oacute;n sobre el formato que podr&iacute;a adoptar una eventual articulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Milei pretende ocupar el centro de esa fotograf&iacute;a. No solamente como anfitri&oacute;n, sino como el dirigente que lleg&oacute; antes, sobrevivi&oacute; a las dificultades iniciales de su gesti&oacute;n y consigui&oacute; demostrar que una derecha m&aacute;s radical que la tradicional pod&iacute;a gobernar y sostenerse en el poder. <strong>La reelecci&oacute;n argentina adquiere, desde esa perspectiva, una dimensi&oacute;n que excede incluso la pol&iacute;tica dom&eacute;stica</strong>: ser&iacute;a la confirmaci&oacute;n que necesita para presentar su experiencia como un modelo exportable.
    </p><p class="article-text">
        <em>PL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Lacour]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/milei-quiere-liderar-derecha-regional-necesita-gobernadores-reelegirse_1_13434985.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 13:05:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Milei quiere liderar la derecha regional, pero primero necesita a los gobernadores para reelegirse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei,Casa Rosada,Derecha,Daniel Noboa,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abelardo de la Espriella jura como presidente de Colombia entre el fervor religioso y la liturgia de cuartel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/abelardo-espriella-jura-presidente-colombia-fervor-religioso-liturgia-cuartel_1_13436539.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3572944c-04fb-4181-928e-15863038576d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1058y141.jpg" width="1200" height="675" alt="Abelardo de la Espriella jura como presidente de Colombia entre el fervor religioso y la liturgia de cuartel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El nuevo mandatario ultra traslada el Congreso a Cali y su toma de posesión se lleva a cabo fuera de Bogotá por primera vez en 134 años
</p><p class="subtitle">Colombia pone fin al primer gobierno de izquierdas de su historia en un traspaso manchado por el bucle de la corrupción
</p></div><p class="article-text">
        Rompiendo el molde de 134 a&ntilde;os de centralismo bogotano,<strong> el penalista Abelardo de la Espriella, de 49 a&ntilde;os, jur&oacute; este viernes como presidente de Colombia en Cali, la tercera ciudad del pa&iacute;s.</strong> Tras recibir la banda presidencial en un sobrio auditorio universitario, el escenario mut&oacute; al rigor marcial: el nuevo mandatario ultra se traslad&oacute; al Batall&oacute;n Pichincha para pronunciar su primer discurso frente a una austera formaci&oacute;n de gala. Los soldados, firmes a pesar de los 29 grados de la tarde cale&ntilde;a, asistieron en primera fila a una alocuci&oacute;n de una hora y diecisiete minutos que marc&oacute; el inicio de su era con promesas tajantes y varios dardos a la herencia recibida del izquierdista Gustavo Petro: &ldquo;He venido a cerrar un cap&iacute;tulo de resignaci&oacute;n nacional y a emprender junto al pueblo la transformaci&oacute;n m&aacute;s profunda de nuestro destino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su llegada al poder es el triunfo de un forastero absoluto de la administraci&oacute;n p&uacute;blica</strong>. Antes de enfundarse la banda presidencial, la vida de este caribe&ntilde;o criado en la norte&ntilde;a ciudad de Monter&iacute;a transcurri&oacute; entre el lujo de Miami, los litigios de criminales de alto perfil y una agresividad judicial que le vali&oacute; el apodo de &ldquo;El Tigre&rdquo;. De la Espriella no necesit&oacute; carrera pol&iacute;tica: le bast&oacute; una plataforma radical que dej&oacute; tibio al tradicional Centro Democr&aacute;tico del expresidente &Aacute;lvaro Uribe para sintonizar con la desafecci&oacute;n de media Colombia. As&iacute;, en la segunda vuelta del pasado 21 de junio, logr&oacute; una victoria sobre el oficialista Iv&aacute;n Cepeda con un residual 0,96% que, sin embargo, bast&oacute; para cambiar el p&eacute;ndulo del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que la liturgia de la jura de De la Espriella estuvo llena de misticismo religioso. Rodeado de rabinos, pastores y obispos que se turnaron para bendecir su mandato, el nuevo presidente se cobij&oacute; bajo la mirada de unos 2.500 asistentes y una estatuilla de la Virgen Mar&iacute;a que presidi&oacute; el escenario del auditorio universitario durante la primera parte de su investidura. <strong>Tras invocar a Dios y a Jesucristo en buena parte de su discurso, el mandatario cerr&oacute; su intervenci&oacute;n sobre las 18.55 con un grito fervoroso: &ldquo;&iexcl;Que viva Cristo Rey!&rdquo;.</strong>
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                Abelardo de la Espriella tras jurar ante el presidente del Congreso, Honorio Henríquez, quien le impuso la banda presidencial.                            </span>
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        Esa frase no es una simple consigna en Colombia: <strong>es un eco que remite a la militancia cat&oacute;lica radical y a los fantasmas de otros tiempos, cuando la batalla por la laicidad centr&oacute; la violencia bipartidista de la primera mitad del siglo pasado</strong>. El discurso traz&oacute; una l&iacute;nea recta hacia las ra&iacute;ces del conservadurismo. Cit&oacute; una y otra vez a Marco Fidel Su&aacute;rez, presidente tradicionalista de 1918, rescatando su viejo mandato de proteger los fondos p&uacute;blicos bajo &ldquo;siete llaves&rdquo;. Y otro pilar de su relato fue el expresidente coste&ntilde;o Rafael N&uacute;&ntilde;ez, arquitecto de la Regeneraci&oacute;n del siglo XIX. Con ello dej&oacute; claro el alcance de su ambici&oacute;n: prometi&oacute; una r&eacute;plica de aquella suerte de refundaci&oacute;n moral, institucional, administrativa y econ&oacute;mica dise&ntilde;ada para barrer de golpe con la huella de Petro.
    </p><h2 class="article-text">Megac&aacute;rceles en la Patria Milagro </h2><p class="article-text">
        Con una sola frase, De la Espriella dinamit&oacute; el legado de su antecesor en materia de seguridad. &ldquo;La opci&oacute;n del di&aacute;logo est&aacute; completamente agotada&rdquo;, sentenci&oacute;, sepultando el modelo de la &ldquo;paz total&rdquo; que Gustavo Petro arm&oacute; como eje de su Gobierno para desmontar el reguero de grupos criminales que delinquen en la Colombia de hoy. De hecho, la ofensiva del ultraconservador apunt&oacute; m&aacute;s alto al prometer una revisi&oacute;n con &ldquo;absoluto rigor&rdquo; del tribunal especial que juzga desde hace poco m&aacute;s de una d&eacute;cada los cr&iacute;menes de la guerra en Colombia.
    </p><p class="article-text">
        La maniobra sintoniza con una derecha colombiana que siempre ha descre&iacute;do del pacto firmado con la guerrilla marxista en 2016. Un escepticismo que De la Espriella sell&oacute; con un lac&oacute;nico: &ldquo;No habr&aacute; impunidad&rdquo;. Con ese mismo tono tajante, el nuevo mandatario no esper&oacute; a pisar su despacho para ejercer el mando e imparti&oacute; sus primeras directrices militares desde la tribuna. Revestido como comandante supremo ante las tropas del Batall&oacute;n Pichincha, orden&oacute; a las Fuerzas Militares y de Polic&iacute;a combatir sin tregua a todas las estructuras criminales en una hoja de ruta que combin&oacute; la promesa inminente de una lista negra de &ldquo;grupos narcoterroristas&rdquo; con la edificaci&oacute;n de megac&aacute;rceles y un blindaje judicial dise&ntilde;ado para que los uniformados no sean perseguidos por actos de servicio.
    </p><p class="article-text">
        De las &oacute;rdenes de cuartel, el discurso salt&oacute; sin transiciones a los dogmas ultraortodoxos de la econom&iacute;a de libre mercado. De la Espriella se erigi&oacute; como el guardi&aacute;n de la empresa privada: prometi&oacute; firmar en cuesti&oacute;n de horas el decreto de congelamiento del desbordado gasto p&uacute;blico, as&iacute; como blindar la independencia del Banco de la Rep&uacute;blica frente a las &ldquo;tentaciones populistas&rdquo;, en alusi&oacute;n al enfoque del Gobierno saliente. Para formarse una idea, adelant&oacute; que su cruzada fiscal incluye aliviar el impuesto al patrimonio, que grava las mayores fortunas del pa&iacute;s, y reconfigurar el sistema tributario.
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                Abelardo de la Espriella llega con su familia a la ceremonia de posesión como presidente de Colombia, este viernes en Cali (Colombia).                            </span>
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        Pero el cl&iacute;max de su oferta econ&oacute;mica lleg&oacute; al abordar el declive de la petrolera de mayor&iacute;a estatal Ecopetrol, el mayor activo de la Naci&oacute;n que, seg&uacute;n denunci&oacute;, vio c&oacute;mo sus ganancias se hund&iacute;an de 32 a 9 billones de pesos entre 2022 y 2025 (de 8.000 millones de euros a 2.250 millones). &iquest;Su receta para resucitarla? Revertir de golpe la agenda verde y de descarbonizaci&oacute;n de su predecesor e inaugurar la era del fracking bajo un sello de &ldquo;responsabilidad ambiental&rdquo; que tendr&aacute; que justificar ante los tribunales que lo han prohibido.
    </p><h2 class="article-text">Revanchismo ideol&oacute;gico</h2><p class="article-text">
        De la Espriella prometi&oacute; que no impulsar&aacute; cambios a la Constituci&oacute;n. Y que la lucha anticorrupci&oacute;n dejar&aacute; de ser &ldquo;una declaraci&oacute;n de buenas intenciones&rdquo; para convertirse en &ldquo;un m&eacute;todo permanente de gobierno&rdquo;, con tecnolog&iacute;as de trazabilidad digital para vigilar el dinero estatal &ldquo;desde su origen hasta su destino&rdquo;. Su tono fue en ascenso. Y vino una advertencia contra el Ejecutivo saliente. Tras asegurar que su equipo documenta lo que llam&oacute; &ldquo;el vasto entramado de corrupci&oacute;n&rdquo; que deja el Gobierno de Petro, avis&oacute; de que llevar&aacute; las pruebas ante tribunales nacionales e internacionales: &ldquo;No habr&aacute; impunidad; no habr&aacute; escondite; a los corruptos no los despachamos con una simple condena moral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El anuncio chirri&oacute; con las garant&iacute;as que &eacute;l mismo hab&iacute;a ofrecido minutos antes. <strong>El mandatario acababa de jurar que &ldquo;nadie ser&aacute; perseguido por pensar distinto&rdquo; y prometi&oacute; no &ldquo;atacar ni desafiar a los jueces&rdquo;, pero dej&oacute; claro que volcar&iacute;a la fuerza del Estado contra su antecesor. </strong>Por eso, mientras el presidente se despachaba en Cali, al suroccidente del pa&iacute;s, la bancada del ahora opositor Pacto Hist&oacute;rico se plantaba en las escalinatas del Capitolio en Bogot&aacute; como se&ntilde;al de protesta. Desde all&iacute;, el progresismo acus&oacute; al Gobierno entrante de camuflar el revanchismo ideol&oacute;gico bajo la m&aacute;scara de la justicia.
    </p><h2 class="article-text">Desaires y desplantes </h2><p class="article-text">
        La pasarela de invitados dibuj&oacute; el mapa ideol&oacute;gico del nuevo Gobierno: un retrato definido tanto por las lealtades como por los desaires de la jornada. <strong>Al amparo del rey Felipe VI de Espa&ntilde;a, la primera l&iacute;nea en la arena universitaria la ocup&oacute; la plana mayor de la nueva derecha latinoamericana:</strong> Javier Milei, el ecuatoriano Daniel Noboa y el chileno Jos&eacute; Antonio Kast. Entre monarcas y dignatarios se acomod&oacute; tambi&eacute;n el pol&eacute;mico presidente de la FIFA: <strong>Gianni Infantino. </strong>
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                El rey Felipe VI durante la ceremonia de investidura de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia.                            </span>
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        No obstante, las sombras de la foto de familia tambi&eacute;n fueron evidentes: el desplante del izquierdista Gustavo Petro al esquivar la cita cale&ntilde;a y la meticulosa purga en la lista de exmandatarios colombianos. Aunque acudieron tres conservadores y un liberal, De la Espriella vet&oacute; expl&iacute;citamente a Ernesto Samper (1994-1998), l&iacute;der con posturas socialdem&oacute;cratas y marcado por los esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n, y a Juan Manuel Santos (2010-2018), el arquitecto del proceso de paz con la guerrilla de las FARC. La Casa Blanca, cuyo respaldo de Donald Trump hab&iacute;a avalado abiertamente la campa&ntilde;a del ultra colombiano, prefiri&oacute; restar peso diplom&aacute;tico a su delegaci&oacute;n enviando al fiscal general interino Todd Blanche en lugar de a su secretario de Estado, Marco Rubio.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo presidente reivindic&oacute; su geograf&iacute;a caribe&ntilde;a. Sostuvo que ning&uacute;n &ldquo;hijo verdadero del Caribe&rdquo; ocupaba el solio de Bol&iacute;var, el primer presidente del pa&iacute;s, desde el XIX. Minutos antes, a su costado, hab&iacute;a tomado juramento su vicepresidente, Jos&eacute; Manuel Restrepo, el acad&eacute;mico y exministro de Hacienda elegido para imprimir un acento ejecutivo al novel proyecto pol&iacute;tico del reci&eacute;n creado partido Defensores de la Patria. Fue entonces cuando el mandatario desarm&oacute; su perfil combativo para mirar a su familia. Agradeci&oacute; a su esposa, Ana Luc&iacute;a Pineda, y a sus cuatro hijos: Luc&iacute;a, Salvador, Filippo y Francesca, de cuatro a&ntilde;os, cuyos brincos le quitaron algo de solemnidad a una ceremonia marcada por la publicidad con el lema de campa&ntilde;a: &ldquo;Bienvenidos a la Patria Milagro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ceremonia mir&oacute; dos veces a Espa&ntilde;a y sac&oacute; dos lecciones distintas. Mientras De la Espriella se apropi&oacute; del m&iacute;tico &ldquo;puedo prometer y prometo&rdquo; de Adolfo Su&aacute;rez para sellar su compromiso de gobernar desde las regiones, el presidente del Senado, Honorio Henr&iacute;quez, recurri&oacute; a la Transici&oacute;n como s&iacute;mbolo de conciliaci&oacute;n. El jefe del legislativo, del derechista Centro Democr&aacute;tico, evoc&oacute; el fin de la dictadura franquista para sugerir que el consenso debe primar sobre la trinchera. &ldquo;El ejercicio pol&iacute;tico no se mide por la intensidad de las confrontaciones&rdquo;, desliz&oacute; Henr&iacute;quez ante un jefe de Estado que poco despu&eacute;s, ya en la segunda parte del acto en el Batall&oacute;n Pichincha, se presentar&iacute;a ante sus tropas como &lsquo;El Tigre&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y de paso le dej&oacute; una advertencia &ldquo;en tono menor pero con firmeza&rdquo;. No faltar&aacute;, avis&oacute; Henr&iacute;quez, quien aconseje al nuevo Gobierno &ldquo;debilitar los partidos para imponer la voz oficial, lo que termina destruyendo la democracia y fortaleciendo el caudillismo&rdquo;. La hizo con cortes&iacute;a. Desde una bancada pol&iacute;tica que, a pesar de haberse declarado coalici&oacute;n de Gobierno, ya ha mostrado algunas fisuras con el presidente radical al que acababa de jurar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/abelardo-espriella-jura-presidente-colombia-fervor-religioso-liturgia-cuartel_1_13436539.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 00:13:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Abelardo de la Espriella jura como presidente de Colombia entre el fervor religioso y la liturgia de cuartel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Milei se reunió en Colombia con Abelardo de la Espriella y asistió a su asunción presidencial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/milei-reunio-colombia-aberlardo-espriella-asuncion_1_13435381.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fca3a7c8-69e6-4e73-ac2a-3873d1165193_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x932y493.jpg" width="1200" height="675" alt="Milei se reunió en Colombia con Abelardo de la Espriella y asistió a su asunción presidencial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Presidente también tuvo una audiencia en Cali con el ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Sa‘a y un breve encuentro con el Rey de España.</p></div><p class="article-text">
        El presidente <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/javier-milei/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Milei</a> desarroll&oacute; una intensa agenda en Colombia, donde mantuvo encuentros con el mandatario electo, <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/abelardo-de-la-espriella/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abelardo de la Espriella</a>, antes del acto de su asunci&oacute;n del m&aacute;ximo cargo, y tambi&eacute;n con el ministro de Relaciones Exteriores del Estado de Israel, Gideon Sa'a, y con el Rey de Espa&ntilde;a, Felipe VI.
    </p><p class="article-text">
        Durante su estad&iacute;a en la ciudad de Cali, Milei adem&aacute;s recibi&oacute; el Doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad Santiago de Cali.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2085792782178808254?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La primera actividad del mandatario fue a la ma&ntilde;ana, con una reuni&oacute;n bilateral con Gideon Sa'ar. Dicho c&oacute;nclave tuvo la participaci&oacute;n de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno, los funcionarios que integran la comitiva del Gobierno en esta gira internacional que tuvo una primera escala en Ecuador, el jueves.
    </p><p class="article-text">
        Tras la reuni&oacute;n, tom&oacute; contacto con De la Espriella, quien se anota como otro mandatario de la regi&oacute;n de la derecha y aliado al libertario. En un video que difundi&oacute; Presidencia, se puede ver al economista saludar a su par al grito de &ldquo;vamos tigre, viva la libertad carajo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Luego se tomaron una foto y se volvieron a abrazar. Los dos dirigentes comparten ideolog&iacute;a  apuestan a consolidar un bloque regional de derecha.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, el Presidente parti&oacute; r&aacute;pidamente para recibir el Doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad Santiago de Cali, en la sede de la C&aacute;mara de Comercio de Cali. 
    </p><p class="article-text">
        Luego tuvo lugar el encuentro de Milei con el Rey de Espa&ntilde;a, del que participaron Karina Milei y Quirno. &ldquo;Su Majestad, que placer verlo&rdquo;, lo salud&oacute; el mandatario argentino en las im&aacute;genes que difundi&oacute; Presidencia.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, a las 17 horas de Argentina, particip&oacute; de la ceremonia de juramentaci&oacute;n y toma de posesi&oacute;n del presidente colombiano electo.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, a la madrugada de la Argentina, part&iacute;a el vuelo presidencial desde Santiago de Cali con destino a Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        <em>Con informaci&oacute;n de la agencia NA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/milei-reunio-colombia-aberlardo-espriella-asuncion_1_13435381.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 19:37:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Milei se reunió en Colombia con Abelardo de la Espriella y asistió a su asunción presidencial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei,Abelardo de la Espriella,Colombia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colombia pone fin al primer gobierno de izquierda de su historia en un traspaso manchado por el bucle de la corrupción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/colombia-pone-primer-gobierno-izquierdas-historia-traspaso-manchado-bucle-corrupcion_1_13433215.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15d656a9-fd31-41ea-a3aa-907c6e69d3b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2286y792.jpg" width="1200" height="675" alt="Colombia pone fin al primer gobierno de izquierda de su historia en un traspaso manchado por el bucle de la corrupción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ultraderechista Abelardo de la Espriella asume el cargo esto viernes y anunció que dirigirá un bloque técnico diseñado para combatir la red de desfalcos, pero los expertos apuntan a la necesidad de abordar reformas estructurales menos mediáticas y personalistas.</p></div><p class="article-text">
        Colombia pone fin al primer gobierno de izquierda de su historia y gira a la extrema derecha con la toma de posesi&oacute;n este viernes del ultra <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/abelardo-de-la-espriella/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abelardo de la Espriella</a>, quien gan&oacute; por un estrech&iacute;simo margen al candidato oficialista de izquierda, Iv&aacute;n Cepeda, bajo la promesa de una lucha firme contra la corrupci&oacute;n sist&eacute;mica del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/gustavo-petro/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gustavo Petro</a> deja la presidencia con un legado complejo. Cumpli&oacute; algunos de los pilares de su programa, como el aumento de salario m&iacute;nimo o las reformas tributaria y de pensiones, pero se va sin haber logrado su ambiciosa &ldquo;paz total&rdquo; con los grupos armados y rodeado de varias denuncias que van desde el desv&iacute;o de fondos de emergencia hasta la compra de votos en el Congreso. Con exministros en prisi&oacute;n preventiva y llamados a juicio, y una acusaci&oacute;n de &uacute;ltima hora contra el mandatario saliente por parte de su exjefa de despacho, el pa&iacute;s cierra cap&iacute;tulo. 
    </p><p class="article-text">
        En este escenario, el ultraderechista Abelardo de la Espriella asume el mando rompiendo una tradici&oacute;n centenaria: no jurar&aacute; el cargo en el c&eacute;ntrico Capitolio de Bogot&aacute;, sino en una universidad privada de Cali, la tercera ciudad del pa&iacute;s. As&iacute;, el penalista asciende a la presidencia con la promesa de crear un bloque especializado anticorrupci&oacute;n: &ldquo;Voy a revisar obra por obra, licitaci&oacute;n por licitaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Colombia cambia de manos bajo un guion que se repite cada cuatro a&ntilde;os. El mayor esc&aacute;ndalo del cuatrienio de Petro se orquest&oacute; en la entidad estatal dise&ntilde;ada para mitigar los estragos de terremotos, inundaciones e incendios: la Unidad Nacional para la Gesti&oacute;n del Riesgo de Desastres (UNGRD). Los recursos destinados a socorrer a las poblaciones m&aacute;s vulnerables habr&iacute;an terminado convertidos<strong> </strong>en moneda de cambio para comprar el respaldo de partidos, de todo el arco pol&iacute;tico en el Congreso, a las reformas del Ejecutivo. El entramado criminal, seg&uacute;n la Fiscal&iacute;a, habr&iacute;a desviado m&aacute;s de 190 millones de d&oacute;lares (612.000 millones de pesos colombianos) mediante el direccionamiento il&iacute;cito de contratos p&uacute;blicos para asegurar mayor&iacute;as legislativas.
    </p><p class="article-text">
        Incluso Cepeda, el candidato presidencial que aspiraba a salvar el legado del oficialismo, lo reconoci&oacute; meses antes de perder las elecciones en segunda vuelta por un margen m&iacute;nimo de 0,96 puntos frente a De la Espriella. En una entrevista, el senador del izquierdista Pacto Hist&oacute;rico acept&oacute; los desmanes de la Administraci&oacute;n saliente y confes&oacute; sentir &ldquo;verg&uuml;enza&rdquo; por ellos. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, lejos de blindarse con promesas electorales, declar&oacute; con crudeza que erradicar el problema de ra&iacute;z ser&iacute;a una &ldquo;utop&iacute;a&rdquo;: &ldquo;Ser&iacute;a incurrir en demagogia, dado el arraigo del fen&oacute;meno en las instituciones colombianas&rdquo;. Su conclusi&oacute;n, le&iacute;da a la luz de este 7 de agosto, retrata el terreno que hereda su rival: &ldquo;La corrupci&oacute;n en Colombia es un sistema y est&aacute; presente en todas las entidades y en todos los niveles. Cada Gobierno viene a administrarla&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El 10% del presupuesto </h2><p class="article-text">
        Los &iacute;ndices internacionales le ponen cifra al problema: el fen&oacute;meno le cuesta a Colombia unos 50 billones de pesos colombianos (alrededor de 12.300 millones de d&oacute;lares y casi el 10% del presupuesto del Estado de 2025), de acuerdo con datos oficiales de 2017. Sin embargo, la investigadora de Transparencia Internacional <strong>Adriana Romero</strong> sit&uacute;a el punto de partida en dos term&oacute;metros globales que retratan una realidad inm&oacute;vil. El primero es el <a href="https://transparenciacolombia.org.co/indice-de-percepcion-de-la-corrupcion-2025/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Iacute;ndice de Percepci&oacute;n de la Corrupci&oacute;n</a>: Colombia obtuvo 39 puntos sobre 100 cuando Petro asumi&oacute; el poder y cerr&oacute; 2025 con 37. Una ca&iacute;da de dos puntos en un indicador que, por su naturaleza, se mueve a paso de tortuga.
    </p><p class="article-text">
        El segundo es el<a href="https://worldjusticeproject.org/rule-of-law-index/global" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &Iacute;ndice del Estado de Derecho del World Justice Project</a>, que mide realidades institucionales m&aacute;s que opiniones. En este caso, aunque el pa&iacute;s se mantuvo estancado en los 48 puntos, aparece un hallazgo: una de las peores calificaciones no la recibe la Presidencia, ni los jueces, ni los militares. La nota m&aacute;s baja recae, de forma cr&oacute;nica, sobre los hombros del Congreso de la Rep&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un term&oacute;metro directo a la hora de entender uno de los nudos de esta historia. El Congreso peor evaluado del pa&iacute;s, aunque renovado este a&ntilde;o en las urnas y reci&eacute;n instalado el 20 de julio, sigue operando bajo las mismas din&aacute;micas que lo desacreditan: financiaci&oacute;n opaca de campa&ntilde;as, una fragmentaci&oacute;n de partidos que encarece el precio de cada voto y el trueque permanente de contratos por respaldo pol&iacute;tico. No obstante, para la periodista <strong>Paula Bol&iacute;var</strong>, que destap&oacute; el desfalco de la UNGRD, esas redes van m&aacute;s all&aacute; del Capitolio.
    </p><p class="article-text">
        El director del Instituto Internacional de Estudios Anticorrupci&oacute;n, <strong>Camilo Enciso</strong>, exsecretario de Transparencia durante el Gobierno de Juan Manuel Santos, dice: &ldquo;Lo novedoso [en el Ejecutivo saliente] no es el mecanismo, sino la escala&rdquo;. Recuerda que Colombia ya dominaba el abecedario de la corrupci&oacute;n: la financiaci&oacute;n irregular de campa&ntilde;as, la captura de entidades p&uacute;blicas, el clientelismo y el intercambio de contratos inflados por apoyos pol&iacute;ticos. Pero en este cuatrienio, subraya el experto, la gravedad radica en que las piezas se articularon, por momentos, en un patr&oacute;n m&aacute;s organizado.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Si nadie paga, sale barato robar&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Bol&iacute;var, autora del libro de investigaci&oacute;n <em>El desastre de los decentes,</em> define con nitidez el &ldquo;oficio del corrupto&rdquo; en Colombia. Su trabajo destapa un engranaje asentado en el coraz&oacute;n de ciertas dependencias del Estado, manejado por redes criminales que preceden al propio Petro. Seg&uacute;n Bol&iacute;var, este entramado cuenta con su propia normalidad laboral: desde reuniones de contabilidad y el reparto de comisiones a contratistas, hasta visitas sigilosas entre parlamentarios y actores privados. Se trata de un sistema blindado por la connivencia empresarial, marcado de vez en cuando por las mafias, y que incluye sus propios mecanismos de previsi&oacute;n: dentro del bot&iacute;n, los implicados reservan la cuota necesaria para costear la defensa jur&iacute;dica y asegurar su libertad &ldquo;en caso de que los agarren&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para entender por qu&eacute; se reproduce este flagelo, hay que asomarse a la arquitectura pol&iacute;tica colombiana. El modelo es presidencialista: el Ejecutivo es elegido por sufragio directo, goza de un mandato fijo de 4 a&ntilde;os y no depende del Parlamento para sostenerse, aunque s&iacute; necesita mayor&iacute;as legislativas para aprobar cada reforma. Por eso, al verse obligado a forjar esos respaldos desde fuera, sin la disciplina que aporta una coalici&oacute;n previa s&oacute;lida, el Gobierno debe negociar en un tablero atomizado: una veintena de partidos con representaci&oacute;n en el Congreso, alianzas fr&aacute;giles y ning&uacute;n bloque hegem&oacute;nico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El principal problema de Colombia no es la falta de operativos, sino la ausencia de instituciones independientes y de mecanismos reales de prevención</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Camilo Enciso</span>
                                        <span>—</span> Director del Instituto Internacional de Estudios Anticorrupción 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese dise&ntilde;o no es nuevo. Desde hace d&eacute;cadas, cada cuatro a&ntilde;os se repite el mismo desfile de cargos p&uacute;blicos salpicados mientras el Congreso se niega a tocar los mecanismos para blindarse del desv&iacute;o de dinero o de fondos sucios. La financiaci&oacute;n electoral sigue siendo opaca y la laxitud de los organismos de control, seg&uacute;n Enciso, &ldquo;eleva la impunidad y reduce el coste esperado de la corrupci&oacute;n: si nadie paga, sale barato robar&rdquo;. As&iacute;, las cloacas denunciadas por Bol&iacute;var permanecen intactas: los esc&aacute;ndalos estallan en la prensa, encienden la indignaci&oacute;n y terminan durmiendo en juzgados saturados mientras la sociedad asume la factura.
    </p><h2 class="article-text">Un bloque de b&uacute;squeda</h2><p class="article-text">
        Contra ese engranaje mide, a partir de este viernes, sus fuerzas el ultra Abelardo de la Espriella al asumir la Presidencia de Colombia. El medi&aacute;tico penalista de 49 a&ntilde;os convirti&oacute; la lucha contra la corrupci&oacute;n en uno de los ejes de su discurso. Su apuesta pasa por una herramienta in&eacute;dita: un bloque de b&uacute;squeda especial subordinado a su mando directo para perseguir los desfalcos mediante inteligencia financiera, polic&iacute;a judicial y procesos expr&eacute;s de embargo de bienes. &ldquo;Aqu&iacute; no se va a tolerar la corrupci&oacute;n; aqu&iacute; nadie tiene corona&rdquo;, advirti&oacute; el pasado 20 de julio en Medell&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para Enciso, la iniciativa puede ser &uacute;til, pero no debe confundirse con una pol&iacute;tica anticorrupci&oacute;n. &ldquo;El principal problema de Colombia no es la falta de operativos, sino la ausencia de instituciones independientes y de mecanismos reales de prevenci&oacute;n&rdquo;, sostiene. Sin reformas estructurales, advierte, un &oacute;rgano supeditado directamente al presidente se expone a la politizaci&oacute;n: el peligro de seleccionar los casos por conveniencia pol&iacute;tica, contra el Gobierno saliente u opositores, mientras se obvian otros. Adriana Romero coincide y anticipa en la propuesta el enfoque previsible de un penalista: castigar el delito cuando ya se ha cometido, en lugar de evitar que ocurra.
    </p><p class="article-text">
        Frente a los operativos de choque del nuevo presidente, sin embargo, existe un camino menos vistoso. Romero apunta a reformas de calado que ya encadenan una d&eacute;cada congeladas, o encalladas, en el Congreso: la protecci&oacute;n legal a los denunciantes, la regulaci&oacute;n de grupos de presi&oacute;n o lobbies y la obligaci&oacute;n de transparentar qu&eacute; nombres se esconden detr&aacute;s de las empresas que contratan con el Estado. Son medidas silenciosas, sin embargo, advierte la analista, son pilares b&aacute;sicos sin los cuales cualquier bloque de b&uacute;squeda estar&aacute; condenado a perseguir el humo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las cosas sí cambian cuando pones el foco en el lugar correcto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula Bolívar</span>
                                        <span>—</span> Periodista de investigación 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La ca&iacute;da del domin&oacute; que sacudi&oacute; al pa&iacute;s desde febrero de 2024 comenz&oacute; con un hilo sutil: la llamada de un ciudadano desde La Guajira, la olvidada pen&iacute;nsula des&eacute;rtica, al extremo norte de Colombia, donde los ni&ntilde;os ind&iacute;genas mueren de sed. El Estado hab&iacute;a enviado una flota de camiones cisterna para mitigar la sequ&iacute;a, pero los veh&iacute;culos permanec&iacute;an averiados, inservibles. Era un monumento al abandono. Cuando Paula Bol&iacute;var decidi&oacute; investigar aquel rastro, casi nadie recordaba la existencia de la oficina nacional encargada de socorrer las emergencias del pa&iacute;s. Tirar de aquella manta desvel&oacute; el saqueo. &ldquo;Las cosas s&iacute; cambian cuando pones el foco en el lugar correcto&rdquo;, concluye la reportera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/colombia-pone-primer-gobierno-izquierdas-historia-traspaso-manchado-bucle-corrupcion_1_13433215.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 08:20:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colombia pone fin al primer gobierno de izquierda de su historia en un traspaso manchado por el bucle de la corrupción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abelardo de la Espriella,Gustavo Petro,Colombia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué el ultra De la Espriella margina a la derecha de Uribe en Colombia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/ultra-espriella-margina-derecha-uribe-colombia_129_13422179.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb90575f-4728-4e08-9a34-33175a134049_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x961y376.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué el ultra De la Espriella margina a la derecha de Uribe en Colombia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las fricciones del Centro Democrático con el presidente electo ultraderechista dispararon una disputa por la hegemonía de su espacio político y el control del poder. </p><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        El ultraderechista Abelardo de la Espriella, de 49 a&ntilde;os, asumir&aacute; la presidencia de Colombia este 7 de agosto con una in&eacute;dita investidura en una universidad privada de Cali, la tercera ciudad del pa&iacute;s. Respaldado por 12,9 millones de votos, pero sin bancada propia en el Congreso. Su mandato arranca en un ambiente de crispaci&oacute;n pol&iacute;tica: el proceso de empalme institucional con el Gobierno saliente del progresista Gustavo Petro qued&oacute; roto por las peleas entre ambos. Y, aunque los choques con la izquierda estaban previstos, la verdadera sorpresa radica en las fisuras dentro de su propia coalici&oacute;n, evidenciadas en algunos desencuentros con la derecha tradicional del expresidente &Aacute;lvaro Uribe.
    </p><p class="article-text">
        La cronolog&iacute;a es la siguiente: dos d&iacute;as despu&eacute;s de la segunda vuelta presidencial, incluso antes de que se oficializara el triunfo del radical, el Centro Democr&aacute;tico se declar&oacute; &ldquo;partido de Gobierno&rdquo; y le entreg&oacute; a De la Espriella una lista de prioridades legislativas. La colectividad de &Aacute;lvaro Uribe, con una bancada consolidada de 47 congresistas entre Senado y C&aacute;mara, ratific&oacute; as&iacute; una alianza parlamentaria que ya se daba por descontada desde la campa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero la armon&iacute;a dur&oacute; poco. La primera derrota pol&iacute;tica del presidente electo lleg&oacute; antes de su investidura. Durante la instalaci&oacute;n del Congreso el pasado 20 de julio, la presidencia del Senado qued&oacute; en manos de Honorio Henr&iacute;quez (Centro Democr&aacute;tico) y no de Alfredo Deluque (Partido de la U), la ficha respaldada por De la Espriella. Por tradici&oacute;n, el cargo correspond&iacute;a al uribismo como fuerza mayoritaria de la coalici&oacute;n oficialista. Y aunque el &lsquo;Tigre&rsquo; intent&oacute; romper esa norma no escrita para imponer a su favorito, el pulso termin&oacute; en fracaso.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, las advertencias de Uribe no se hicieron esperar. Si bien reiter&oacute; su apoyo a las iniciativas del nuevo Gobierno que coincidieran con sus principios, tambi&eacute;n lanz&oacute; una frase con su sello: &ldquo;Si el tigre ruge para acabar con el Centro Democr&aacute;tico, nos toca defendernos como abejas laboriosas&rdquo;. Lejos de retroceder ante el exmandatario, el presidente electo replic&oacute; y redobl&oacute; la apuesta con una frase pol&iacute;tica: &ldquo;Hay pulgas que tienen el insignificante derecho de picar a los tigres, pero los tigres no detendr&aacute;n la marcha por esa tonter&iacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La vieja guardia resiste </h2><p class="article-text">
        La fisura en el bloque derechista, sin embargo, no es de momento program&aacute;tica. En seguridad, econom&iacute;a o el desmantelamiento de la obra de Petro, las coincidencias son casi absolutas. La batalla se libra en otro terreno, menos ideol&oacute;gico y m&aacute;s pragm&aacute;tico: una disputa por la hegemon&iacute;a y el control del poder.
    </p><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo Yann Basset lee el conflicto como una grieta generacional en la derecha. En una orilla resiste la corriente tradicional, con Uribe como pilar, a sus 74 a&ntilde;os. En la otra, emerge una facci&oacute;n radicalizada, cercana al libertarianismo, que mira a Trump, Bukele o Milei, y que ya no necesita la bendici&oacute;n del expresidente. De la Espriella, al mando del joven movimiento Defensores de la Patria, reclama la jefatura de este nuevo orden. Por eso el nudo se halla en la pugna por el liderazgo entre dos vertientes de una misma familia que se necesitan, pero no siempre hablan el mismo lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        Salvado el terreno ideol&oacute;gico, la distancia es sobre todo de formas. Camilo Cruz, polit&oacute;logo de la Universidad del Valle, resume que se trata del choque entre una fuerza institucional y una emergente. El Centro Democr&aacute;tico, a&ntilde;ade, opera como una maquinaria hecha al consenso parlamentario: doce a&ntilde;os de partido y toda la experiencia del uribismo en un Congreso donde casi todo se negocia mediante pactos, transacciones y clientelismo. De la Espriella, en cambio, irrumpe como un advenedizo que aspira a prescindir, en lo posible, de esa diplomacia y se presenta con un tono que promete confrontaci&oacute;n cuando las cosas no fluyan.
    </p><p class="article-text">
        Basset a&ntilde;ade un factor sociol&oacute;gico. Al volverse un partido tradicional, el Centro Democr&aacute;tico se elitiz&oacute;, pas&oacute; de aquella gran base popular que adoraba a Uribe a comienzos del milenio a convertirse en una fuerza urbana de clase alta. De la Espriella entendi&oacute; el vac&iacute;o y recogi&oacute; a esa parte de la militancia de derecha popular que el uribismo dej&oacute; ir.
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                El expresidente de Colombia entre 2002 y 2010, Álvaro Uribe Vélez, al intervenir este martes, 21 de octubre, durante una rueda de prensa, en Llanogrande (Colombia). EFE/STR                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El conflicto cultural</h2><p class="article-text">
        Discursos, publicaciones en redes y el ajedrez de los ministerios han sido los term&oacute;metros habituales para medir el rumbo de la nueva derecha. Sin embargo, la polit&oacute;loga Laura Wills, de la Universidad de los Andes, sugiere afinar la mirada hacia el terreno cultural. A su juicio, el gabinete de De la Espriella carga una impronta mucho m&aacute;s religiosa y doctrinaria que la del uribismo hist&oacute;rico. De hecho, ya existe una agenda de recortes a conquistas sociales que se consideraban consolidadas &mdash;como el derecho al aborto, la educaci&oacute;n laica o los asuntos de g&eacute;nero&mdash;. Es una lectura prudente, pero que asoma un dilema inevitable: descifrar si la ret&oacute;rica del Gobierno entrante marca una ruptura real con el pasado y si la coalici&oacute;n oficialista terminar&aacute; partida entre la vieja guardia y la nueva extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        El retrato se complica al mirar los pilares que llevaron a De la Espriella al poder. Las fuerzas que lo respaldaron son heterog&eacute;neas: junto al Movimiento de Salvaci&oacute;n Nacional &mdash;un claro escudero que, pese a contar con apenas cuatro congresistas, aporta el sello radical de una colectividad familiar de honda cultura cat&oacute;lica y f&eacute;rrea defensa del orden&mdash; conviven estructuras regionales y barones electorales de corte m&aacute;s moderado. De ah&iacute; que los analistas aguarden con paciencia a ver c&oacute;mo compaginar&aacute; su ret&oacute;rica extremista con una coalici&oacute;n que, en la pr&aacute;ctica, empuja de vez en cuando hacia el pragmatismo.
    </p><p class="article-text">
        Ninguno de estos dilemas tiene un final escrito. En una Colombia bajo un sistema presidencialista, con fortines regionales fragmentados, altas cortes diversas, gremios y sindicatos, mover las l&iacute;neas del poder es una tarea tit&aacute;nica. La primera inc&oacute;gnita apunta a si el presidente electo usar&aacute; el poder para arrastrar a la derecha tradicional hacia sus tesis radicales. O si la necesidad de coalici&oacute;n moderar&aacute; su discurso. La segunda duda recae en el uribista Centro Democr&aacute;tico: si optar&aacute; por endurecerse para evitar ser absorbido o si terminar&aacute; abrazado al ala fuerte.
    </p><p class="article-text">
        Para el analista Gustavo Duncan, de la universidad EAFIT de Medell&iacute;n, el primer gran reto de De la Espriella no es constitucional, sino aritm&eacute;tico: armar mayor&iacute;as en el Congreso. M&aacute;s all&aacute; de su promesa de respetar la Constituci&oacute;n de 1991, el verdadero peligro radica en que, ante la falta de apoyo legislativo, el mandatario opte por gobernar a golpe de decreto en materias que exigen reformas de fondo, en la misma l&iacute;nea de Petro. En todo caso, su margen de maniobra es corto.
    </p><h2 class="article-text">Entre Fujimori y Bolsonaro</h2><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo Camilo Cruz matiza incluso la etiqueta ideol&oacute;gica y prefiere hablar de &ldquo;nueva derecha&rdquo; antes que de &ldquo;ultra&rdquo; a la hora de referirse al presidente electo. Para sustentarlo, identifica una combinaci&oacute;n de personalismo, negacionismo clim&aacute;tico, batalla cultural, religiosidad y descalificaci&oacute;n del adversario. Propone, adem&aacute;s, una imagen que ilustra el relevo pol&iacute;tico mejor que cualquier fecha: Uribe se mir&oacute; siempre en la derecha latinoamericana de su generaci&oacute;n (Fujimori o Collor de Mello), mientras que De la Espriella se proyecta en la de la suya (Milei, Bukele y Bolsonaro).
    </p><p class="article-text">
        Esta mutaci&oacute;n, que hoy amenaza al uribismo hist&oacute;rico, evoca el eclipse de algunas maquinarias tradicionales europeas. En la Italia de 1994, Silvio Berlusconi fund&oacute; Forza Italia sobre las ruinas de la Democracia Cristiana, el gigante que gobern&oacute; el pa&iacute;s durante casi medio siglo. Con esa estrategia absorbi&oacute; su espacio, hered&oacute; sus votantes y asimil&oacute; a sus cuadros. Tres d&eacute;cadas despu&eacute;s, su partido qued&oacute; reducido a socio menor de la ultraderecha de Giorgia Meloni, a la que el propio Berlusconi hab&iacute;a abierto la puerta. El reflejo italiano deja una advertencia clara: las fuerzas erigidas alrededor de un solo hombre suelen tener fecha de caducidad.
    </p><p class="article-text">
        Ahora De la Espriella asume el poder con toda la arquitectura del Estado a su favor, pero sin m&uacute;sculo propio en el Congreso. Su movimiento, Defensores de la Patria, ya est&aacute; en fila para convertirse en partido formal: un remedio tard&iacute;o para una bancada que, de lograrlo, no existir&iacute;a hasta 2030, cuando su l&iacute;der entregue el poder. Hasta entonces, el abogado penalista que gan&oacute; publicitandose como ajeno al sistema tendr&aacute; que negociar y adaptarse al juego de tronos del Congreso que desde&ntilde;a si quiere sacar adelante su proyecto, la llamada &ldquo;Patria Milagro&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/ultra-espriella-margina-derecha-uribe-colombia_129_13422179.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2026 09:07:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué el ultra De la Espriella margina a la derecha de Uribe en Colombia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Milei,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El traspaso de poder, bajo tensión en Colombia tras el enfrentamiento del ultra De la Espriella con Petro por jurar el cargo en un cuartel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/traspaso-tension-colombia-enfrentamiento-ultra-espriella-petro-jurar-cargo-cuartel_129_13394724.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38cc62c0-7719-4baa-b112-404d182ce7e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x873y381.jpg" width="1200" height="675" alt="El traspaso de poder, bajo tensión en Colombia tras el enfrentamiento del ultra De la Espriella con Petro por jurar el cargo en un cuartel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente electo plantea el acto de investidura el 7 de agosto en una guarnición en zona de conflicto mientras el mandatario saliente, aún al frente de las Fuerzas Militares, prohíbe ceder las instalaciones</p><p class="subtitle">Así fue como el voto exterior dio el triunfo a la derecha y la extrema derecha en Perú y Colombia</p></div><p class="article-text">
        El presidente electo de Colombia, el radical de derecha <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/abelardo-de-la-espriella/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abelardo de la Espriella</a>, pretende quebrar siglo y medio de tradici&oacute;n republicana. Quiere jurar su cargo el pr&oacute;ximo 7 de agosto en un cuartel militar en una zona de conflicto al sur del pa&iacute;s, a casi 600 kil&oacute;metros de la c&eacute;ntrica Plaza de Bol&iacute;var de Bogot&aacute; donde siempre se llev&oacute; a cabo. La respuesta del mandatario saliente, el izquierdista <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/gustavo-petro/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gustavo Petro</a>, fue enf&aacute;tica: no estrechar&aacute; la mano de su sucesor.
    </p><p class="article-text">
        En un &uacute;ltimo duelo de poder, adem&aacute;s, prohibi&oacute; usar instalaciones castrenses para la ceremonia antes de las 15.00 horas, momento en que dejar&aacute; de ser comandante supremo de las Fuerzas Armadas. <strong>Se trata de un encontronazo in&eacute;dito que eleva al m&aacute;ximo la temperatura de un pa&iacute;s ya fracturado tras las elecciones m&aacute;s re&ntilde;idas de su historia reciente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Popay&aacute;n, capital del Cauca y epicentro de una violencia cr&oacute;nica, es uno de los escenarios de la discordia. Al exigir su investidura all&iacute;, De la Espriella env&iacute;a un mensaje pol&iacute;tico desde un territorio cercado por disidencias guerrilleras, narcotraficantes y extorsiones que asfixian a la poblaci&oacute;n y el comercio local. La Presidencia dej&oacute; claro el marco jur&iacute;dico: solo el Congreso puede cambiar la sede de la toma de posesi&oacute;n, lo cual deja al Ejecutivo sin facultades para autorizar el traslado. Pero Petro tambi&eacute;n fij&oacute; su postura en redes sociales y advirti&oacute; que, mientras sea comandante de las Fuerzas Militares, ninguna base se prestar&aacute; para una ceremonia que, a su juicio, no les corresponde albergar.
    </p><p class="article-text">
        El gesto expone riesgos institucionales a los que apuntan juristas y analistas de distintas orillas. &ldquo;Un presidente civil debe entregar el poder a otro presidente civil. Los militares no tienen por qu&eacute; estar en el centro&rdquo;, advierte <strong>Mauricio Garc&iacute;a Villegas</strong>, profesor de la Universidad Nacional. Lo que m&aacute;s desconcierta al acad&eacute;mico es la puesta en escena: &ldquo;El presidente no es militar, ni ha sido militar, ni tiene origen militar. En el mejor de los casos, esto es una confusi&oacute;n&rdquo;. Pero el contraste ha sido una de las marcas de De la Espriella desde la campa&ntilde;a presidencial: el abogado penalista que molde&oacute; su carrera y su fortuna en los estrados judiciales se rode&oacute; de militares retirados y reservistas, y se publicit&oacute; con sus saludos de visera y juramentos a la bandera.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El presidente no es militar, ni ha sido militar, ni tiene origen militar. En el mejor de los casos, esto es una confusión</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mauricio García Villegas</span>
                                        <span>—</span> Profesor de la Universidad Nacional
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la polit&oacute;loga <strong>Laura Bonilla</strong>, subdirectora de la Fundaci&oacute;n Pares para la paz y la reconciliaci&oacute;n, el traslado de la posesi&oacute;n a un cuartel invierte la l&oacute;gica republicana: subordina el poder civil a un escenario dominado por las armas. &ldquo;Ah&iacute; conviven dos mensajes que se anulan&rdquo;, dice. Por un lado, el homenaje a las Fuerzas; por otro, el desd&eacute;n por el Congreso de la Rep&uacute;blica. Y es justo all&iacute; donde De la Espriella necesita asegurar apoyos para su coalici&oacute;n y, en paralelo, se trata del &uacute;nico &oacute;rgano con potestad para autorizar un cambio de sede.
    </p><p class="article-text">
        El constitucionalista Rodrigo Uprimny rescataba el domingo en <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/rodrigo-uprimny/posesion-presidencial-en-guarnicion-militar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Espectador</a> una lecci&oacute;n esencial sobre la salud democr&aacute;tica del pa&iacute;s: la liturgia presidencial en Colombia ya tiene sus propios tiempos, ya que existe una ceremonia posterior a la investidura en la que las Fuerzas Militares reconocen en el acuartelamiento a su nuevo jefe. Luego la comparaba con el modelo estadounidense. Los tres generales que llegaron a ocupar la Casa Blanca &ndash;Washington, Grant y Eisenhower&ndash; jam&aacute;s volvieron a vestir el uniforme, nunca retomaron el saludo militar y menos a&uacute;n contemplaron jurar el cargo en una guarnici&oacute;n. Aquellos hombres entend&iacute;an perfectamente que la verdadera legitimidad de su poder nac&iacute;a de las urnas y no de las armas.
    </p><h2 class="article-text">Los militares, inc&oacute;modos</h2><p class="article-text">
        La regi&oacute;n del Cauca es, quiz&aacute;, el mejor term&oacute;metro del fracaso acumulado del Estado colombiano. Tras el acuerdo de paz de 2016, que desmoviliz&oacute; las FARC, dos estrategias presidenciales antag&oacute;nicas buscaron institucionalizar el vac&iacute;o territorial dejado por la guerrilla. El conservador Iv&aacute;n Duque (2018-2022) opt&oacute; por una ofensiva total. Acto seguido, Gustavo Petro (2022-2026) impuls&oacute; un modelo de negociaci&oacute;n con todos los grupos violentos en paralelo bajo el r&oacute;tulo de la &ldquo;paz total&rdquo;. Los dos enfoques fallaron, seg&uacute;n los analistas, y en el &uacute;ltimo cuatrienio las mafias usaron los ceses al fuego para expandirse. &ldquo;Todo el mundo percibe que el Estado perdi&oacute; la batalla&rdquo;, resume Laura Bonilla. &ldquo;No sirve la militarizaci&oacute;n, no sirve la negociaci&oacute;n. Estamos en un momento en que, al parecer, nada sirve&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todo el mundo percibe que el Estado perdió la batalla. No sirve la militarización, no sirve la negociación. Estamos en un momento en que al parecer nada sirve</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura Bonilla</span>
                                        <span>—</span> Subdirectora de la Fundación Pares
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los m&aacute;s inc&oacute;modos con el plan de la ceremonia en el Cauca, de hecho, podr&iacute;an ser los propios homenajeados por De la Espriella. El Ej&eacute;rcito colombiano carga con varias deudas hist&oacute;ricas que condicionan su papel p&uacute;blico. Arrastra, por ejemplo, el lastre de los mal llamados falsos positivos: m&aacute;s de 6.402 civiles ejecutados y camuflados como bajas guerrilleras, seg&uacute;n la justicia transicional. Solo as&iacute; se entiende que ahora midan cada paso que dan. 
    </p><p class="article-text">
        Desde hace unos a&ntilde;os, se&ntilde;alan los analistas, los mandos extremaron precauciones. En los cuarteles arraig&oacute; lo que Bonilla describe como &ldquo;obediencia reflexiva&rdquo;, y los altos oficiales advierten con severidad a sus subalternos sobre los l&iacute;mites legales de sus operativos o acciones. <strong>Pedro Medell&iacute;n</strong>, polit&oacute;logo y profesor de la Universidad Nacional, matiza y recuerda, en todo caso, que la responsabilidad no fue solo castrense: distintos gobiernos civiles presionaron para lograr resultados y, cuando surgieron los esc&aacute;ndalos porque se extralimitaron en sus funciones o violaron los derechos humanos, gran parte de la carga pol&iacute;tica y penal recay&oacute; en los uniformados.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, este turbulento traspaso de poderes dej&oacute; una paradoja institucional que Medell&iacute;n subraya: &ldquo;Ver a los militares defendiendo los resultados electorales y exigiendo al gobierno civil que cumpla con los principios de la democracia es un hecho que fortalece el sistema&rdquo;. Al mismo hilo recuerda que, hace unas semanas, cuando Petro desliz&oacute; la idea de no reconocer la derrota electoral de su candidato, Iv&aacute;n Cepeda, fue su propio Ministro de Defensa quien garantiz&oacute; p&uacute;blicamente que el relevo se har&iacute;a bajo el imperio de la ley. &ldquo;No es un cheque en blanco&rdquo;, zanja Bonilla. &ldquo;Ning&uacute;n presidente en Colombia ha logrado apropiarse del todo de las Fuerzas Militares&rdquo;, recuerda.
    </p><h2 class="article-text">Egolatr&iacute;a frente a seguridad</h2><p class="article-text">
        Un dato electoral suma simbolismo: el sure&ntilde;o departamento del Cauca vot&oacute; mayoritariamente en contra del proyecto radical De la Espriella. El candidato, de 48 a&ntilde;os, perdi&oacute; all&iacute; de forma contundente en unas elecciones tan ajustadas que la diferencia nacional se resolvi&oacute;, en buena medida, por los votos de los colombianos en el exterior. &ldquo;Es un mensaje de golpe de mano en una zona adversa&rdquo;, interpreta Bonilla. La analista, no obstante, relativiza el impacto operativo: ning&uacute;n grupo criminal va a retroceder porque la toma de posesi&oacute;n ocurra en una guarnici&oacute;n. El valor pr&aacute;ctico del mensaje, agrega, favorece m&aacute;s al &ldquo;ego&rdquo; del mandatario electo que la seguridad real de la regi&oacute;n, marcada por las econom&iacute;as cocaleras, los conflictos sociales y la salida estrat&eacute;gica al oc&eacute;ano Pac&iacute;fico.
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                El presidente de Colombia, Gustavo Petro, en Bogotá (Colombia).                             </span>
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        Ahora queda por ver d&oacute;nde se celebrar&aacute; la ceremonia. La v&iacute;a legal a&uacute;n existe, pero es angosta: el nuevo Congreso tiene menos de tres semanas para aprobar el traslado de la toma de posesi&oacute;n fuera de Bogot&aacute;, un hito in&eacute;dito en las investiduras colombianas. Incluso si Senado y C&aacute;mara alcanzaran un acuerdo, el &uacute;ltimo candado administrativo y log&iacute;stico estar&iacute;a, mientras Petro permanezca en funciones, en la decisi&oacute;n del Ejecutivo. Y del alto mando militar. Uprimny avisa de un tercer frente: el acto podr&iacute;a ser impugnado ante los tribunales por desconocer principios constitucionales que ordenan jurar ante el Congreso. Bonilla, habituada a los pulsos institucionales del pa&iacute;s, lo interpreta con realismo: &ldquo;Es bastante improbable que ocurra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sea en una guarnici&oacute;n regional o en la Plaza de Bol&iacute;var de Bogot&aacute;, rodeada por el Palacio de Justicia o el Capitolio Nacional, algo ya se ha roto. A menos de dos semanas del relevo, Colombia sabe que su presidente saliente y el entrante no se dar&aacute;n la mano, un viejo gesto de convivencia y valor civil: el progresista considera ileg&iacute;timo al sucesor, mientras el ultra de derecha tilda de criminal al mandatario que se va. La banda presidencial cambiar&aacute; de pecho, de todos modos, pero, como se&ntilde;ala el soci&oacute;logo Eduardo Pizarro Leong&oacute;mez, la idea de mudar la toma de posesi&oacute;n del &aacute;mbito civil al militar deja un mensaje inquietante: el de la primac&iacute;a &ldquo;de la fuerza sobre la ley&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/traspaso-tension-colombia-enfrentamiento-ultra-espriella-petro-jurar-cargo-cuartel_129_13394724.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 12:27:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Abelardo de la Espriella,Gustavo Petro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ultra De la Espriella, preferido de Milei, gana la Presidencia de Colombia por una mínima diferencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/ultra-espriella-gana-colombia-minima-izquierdista-cepeda_1_13322564.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07bf1d7e-d6f7-4eea-940c-82a92409d07b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ultra De la Espriella, preferido de Milei, gana la Presidencia de Colombia por una mínima diferencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El abogado de extrema derecha, admirador de Trump y Milei, logra el giro político en el país tras un solo mandato de la izquierda liderada por Petro.</p></div><p class="article-text">
        Abelardo de la Espriella, abogado penalista admirador de Trump y Milei, se convirti&oacute; este domingo en el nuevo presidente de Colombia tras vencer en la segunda vuelta m&aacute;s re&ntilde;ida de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Con 47 a&ntilde;os, el aspirante libertario de la de extrema derecha obtuvo 12.959.542 votos (49,66%), superando por un estrecho margen al izquierdista Iv&aacute;n Cepeda, quien logr&oacute; el 48,70% (12.708.712 sufragios), seg&uacute;n el preconteo. En unos comicios con participaci&oacute;n hist&oacute;rica, los 377.076 votos en blanco resultaron decisivos, al superar la diferencia final entre ambos candidatos.
    </p><p class="article-text">
        El desenlace, sin embargo, tiene un panorama m&aacute;s complejo. De la Espriella llega a la Casa de Nari&ntilde;o sin experiencia en cargos p&uacute;blicos, tras obtener el mayor caudal de votos registrado, pero con apenas cuatro senadores propios en un Congreso de 103 esca&ntilde;os (curules). Su Gobierno depender&aacute; de la disciplina y las negociaciones con fuerzas que lo apoyaron en la segunda vuelta: el Centro Democr&aacute;tico, Cambio Radical y los partidos Liberal y Conservador, formaciones tradicionales con agendas propias y fracturas internas que condicionar&aacute;n su margen de maniobra.
    </p><p class="article-text">
        Bogot&aacute; manten&iacute;a una calma contenida cuando a las 16 se cerraron los puestos de votaci&oacute;n. Fabio Jim&eacute;nez, taxista de 50 a&ntilde;os, record&oacute; que esa ma&ntilde;ana hab&iacute;a visto en varios puntos de la ciudad sucursales bancarias y concesionarios de veh&iacute;culos protegidos con vallas como medida visible de prevenci&oacute;n ante una jornada que se tem&iacute;a agitada. &ldquo;Los que saben de estas cosas desde ayer ya se prepararon&rdquo;, resumi&oacute; con la misma parsimonia con la que sortea un atasco en una de las ciudades m&aacute;s congestionadas del mundo.
    </p><p class="article-text">
        A las 17:30, con el 99,58% de las mesas reportadas por la Registradur&iacute;a Nacional, el resultado ya se consideraba irreversible. El pa&iacute;s hab&iacute;a dado un vuelco pol&iacute;tico radical: de elegir por primera vez un Gobierno de izquierda, pasaba ahora a una Administraci&oacute;n de derecha extrema cuya agresividad ha despertado comparaciones hist&oacute;ricas. Algunos han se&ntilde;alado el parecido con Laureano G&oacute;mez (presidente entre 1950 y 1953), recordado por su ret&oacute;rica pugnaz y su admiraci&oacute;n por Francisco Franco.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2068840618638340394?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Pero el investigador de la London School of Economics Juan David Velasco se&ntilde;ala que De la Espriella se aproxima m&aacute;s al conservador Miguel Abad&iacute;a M&eacute;ndez (1926-1930), un mandatario proempresarial, alineado con los intereses de Estados Unidos, con un discurso incendiario y un enfoque represivo en materia de seguridad. Como Abad&iacute;a, recibe un pa&iacute;s endeudado y comparte su defensa de los valores tradicionales. La diferencia es que Abad&iacute;a lleg&oacute; al poder tras ejercer como ministro en siete carteras. De la Espriella nunca ha ocupado un cargo p&uacute;blico.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2068897625940562129?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <strong>Reacciones de un pa&iacute;s fracturado en dos</strong>
    </p><p class="article-text">
        El presidente saliente, Gustavo Petro, reaccion&oacute; en X antes de que se completara el preconteo [recuento provisional] advirtiendo que, con los datos de la Registradur&iacute;a, la diferencia entre los candidatos era de apenas tres d&eacute;cimas. Seg&uacute;n su criterio, &ldquo;no se puede proclamar ning&uacute;n presidente&rdquo; hasta el escrutinio oficial. Y a&ntilde;adi&oacute; que la realidad mostraba &ldquo;un pa&iacute;s partido por la mitad&rdquo; y denunci&oacute; &ldquo;injerencia extranjera quit&aacute;ndonos la libertad&rdquo;. Pero al mismo tiempo asegur&oacute; que acatar&iacute;a las decisiones de la justicia.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2068822598599737404?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Mientras Petro cuestionaba los n&uacute;meros, en Barranquilla, en el Caribe colombiano, el tambi&eacute;n llamado &ldquo;Tigre&rdquo; Abelardo de la Espriella celebraba su triunfo ante una multitud agolpada frente a una urna de cristal blindada desde donde se dirigi&oacute; a su &ldquo;manada&rdquo; en un discurso de 45 minutos intercalado por breves pausas con m&uacute;sica circense. &ldquo;No existe libertad sin seguridad, no existe democracia sin la vida privada y no existe naci&oacute;n sin h&eacute;roes como nuestros polic&iacute;as y soldados&rdquo;, afirm&oacute;. Y a&ntilde;adi&oacute; entre saludos militares y : &ldquo;La verdadera paz nace de la justicia que, en el fondo, est&aacute; ocupada por nuestras fuerzas militares y la polic&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Iv&aacute;n Cepeda &mdash;quien suma 16 a&ntilde;os en el Congreso&mdash; anunci&oacute; desde Bogot&aacute; la impugnaci&oacute;n de 33.000 mesas de votaci&oacute;n, critic&oacute; el preconteo y convoc&oacute; a sus seguidores a movilizarse. La estrategia de objeci&oacute;n no es nueva: si en la primera vuelta del 31 de mayo fue Gustavo Petro quien cuestion&oacute; el escrutinio, en esta segunda ronda su candidato&nbsp;derrotado ha sido quien repiti&oacute; el libreto. Esto ocurre a pesar de que la Misi&oacute;n de Observaci&oacute;n Electoral de la Uni&oacute;n Europea calific&oacute; el proceso de &ldquo;transparente y cre&iacute;ble&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El exterior vota por el &lsquo;Tigre&rsquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Colombia rompi&oacute; este domingo su r&eacute;cord hist&oacute;rico de participaci&oacute;n electoral. Con un padr&oacute;n de 41 millones de votantes habilitados en el pa&iacute;s y en el exterior, el 64% ejerci&oacute; su derecho al sufragio: 26.509.263 depositaron su papeleta. La cifra pulveriz&oacute; el techo hist&oacute;rico del 59,02% registrado en la segunda vuelta de 1998, que hab&iacute;a resistido intacto durante casi tres d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta ha sido una elecci&oacute;n como nunca antes ha pasado, que ha dejado al pa&iacute;s 50-50&rdquo;, dijo el analista electoral Camilo Cruz, quien compar&oacute; el resultado con lo ocurrido en Honduras y Per&uacute;, democracias latinoamericanas que han vivido fracturas similares. Cruz plante&oacute; la pregunta que definir&aacute; los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os: &ldquo;El ganador tendr&aacute; que decidir si va a gobernar para su postura mayoritaria o si va a gobernar para todo el pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los matices fueron surgiendo con el paso de las horas. El analista Andr&eacute;s Sampayo se&ntilde;al&oacute; uno de ellos en X: dentro de Colombia, la diferencia entre los dos candidatos ha sido un empate t&eacute;cnico. Fue el voto en el exterior el que decidi&oacute; la presidencia. &ldquo;La elecci&oacute;n se est&aacute; definiendo por m&aacute;rgenes m&iacute;nimos dentro de Colombia y por una ventaja contundente por fuera de Colombia&rdquo;, escribi&oacute; Sampayo. De la Espriella gan&oacute; Colombia desde fuera de Colombia.
    </p><p class="article-text">
        Para Cruz, la jornada dej&oacute; dos lecciones. La primera: el voto en blanco fue significativo no por su volumen sino por su posici&oacute;n. &ldquo;Al final, la no distribuci&oacute;n del voto entre las dos preferencias finalistas termina, en una elecci&oacute;n tan cerrada, definiendo la victoria para un sector u otro&rdquo;, dijo. &ldquo;Hay un mensaje para el pa&iacute;s, pero ese mensaje todav&iacute;a no tiene rostro&rdquo;. La segunda es institucional: la participaci&oacute;n abierta del presidente Petro y de los alcaldes de Cali, Medell&iacute;n y Barranquilla en la campa&ntilde;a rompe una tradici&oacute;n de neutralidad que, advierte Cruz, anticipa un escenario muy conflictivo para futuras elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Al cierre de la jornada, los temores de un estallido social en Bogot&aacute; se disiparon. Se registraron algunos fugaces disturbios y celebraciones callejeras que recordaban el reciente triunfo de la selecci&oacute;n nacional frente a Uzbekist&aacute;n en el Mundial. En el pudiente norte de la capital, Gilberto Gait&aacute;n, de 69 a&ntilde;os, resum&iacute;a con pragmatismo su postura por el nuevo presidente de extrema derecha mientras cerraba el servicio de aparcacoches que gestiona desde hace a&ntilde;os. &ldquo;Es un hombre de negocios; no necesita robar&rdquo;. El pa&iacute;s ya ha comenzado a medir el alcance de sus palabras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/ultra-espriella-gana-colombia-minima-izquierdista-cepeda_1_13322564.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 09:13:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ultra De la Espriella, preferido de Milei, gana la Presidencia de Colombia por una mínima diferencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Abelardo de la Espriella,Gustavo Petro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colombia define en la segunda vuelta presidencial al sucesor de Petro, entre la izquierda y la ultraderecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/colombia-define-segunda-vuelta-presidencial-sucesor-petro-izquierda-ultraderecha_1_13320273.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61a69dd8-d572-48d7-bcf7-8d6eb8b99e42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colombia define en la segunda vuelta presidencial al sucesor de Petro, entre la izquierda y la ultraderecha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un total de 41.287.084 de colombianos están habilitados para votar este domingo en segunda vuelta por Iván Cepeda (Pacto Histórico) o Abelardo de la Espirella (Defensores de la Patria) para un nuevo periodo presidencial de cuatro años (2026-2030).</p></div><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia es la m&aacute;s &aacute;spera que recuerde el pa&iacute;s, marcada por profundas divisiones y una guerra verbal entre el ultraderechista Abelardo de la Espriella y el izquierdista Iv&aacute;n Cepeda que el pr&oacute;ximo domingo definir&aacute;n en las urnas qui&eacute;n ser&aacute; el sucesor de Gustavo Petro para el periodo 2026-2030.
    </p><p class="article-text">
        En la primera vuelta, el 31 de mayo, el controvertido abogado De la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, obtuvo 10,3 millones de votos (43,78 %), mientras que el fil&oacute;sofo Cepeda, del Pacto Hist&oacute;rico, fue segundo con 9,7 millones (40,98 %), un resultado que intensific&oacute; la disputa por apoyos para ganar en la segunda.
    </p><p class="article-text">
        En el af&aacute;n de conseguirlo, han recurrido a denuncias, amenazas e incluso ofensas personales, con un lenguaje que si bien no es extra&ntilde;o en las campa&ntilde;as colombianas, tampoco es lo m&aacute;s usual.
    </p><p class="article-text">
        El ultraderechista se ha referido a su rival como &ldquo;bandido, colaborador de delincuentes&rdquo;, &ldquo;narcoterrorista&rdquo; o &ldquo;heredero de las FARC&rdquo;, mientras que Cepeda, que suele ser m&aacute;s aplomado, lo ha tachado de &ldquo;fascista mafioso&rdquo;, &ldquo;defensor de narcotraficantes, paramilitares y estafadores&rdquo; y &ldquo;traidor de la patria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me da la impresi&oacute;n de que estamos en una situaci&oacute;n &uacute;nica. Es decir, las elecciones anteriores ya hab&iacute;an sido bastante pugnaces, complicadas, pero estas son extraordinariamente dif&iacute;ciles&rdquo;, dijo a EFE el profesor universitario Mois&eacute;s Wasserman, exrector de la Universidad Nacional y columnista de prensa.
    </p><p class="article-text">
        Cepeda incluso anunci&oacute; demandas contra De la Espriella por supuestos v&iacute;nculos con grupos paramilitares y denunci&oacute; su presunta participaci&oacute;n, mediante su bufete de abogados, en el &ldquo;robo&rdquo; de los recursos destinados a la salud.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Dos campa&ntilde;as, dos estilos</strong></h2><p class="article-text">
        La recta final no result&oacute; f&aacute;cil para Cepeda, que hasta la primera vuelta parec&iacute;a imbatible, pero las encuestas no le favorecen para la segunda, situaci&oacute;n que los analistas atribuyen a la monoton&iacute;a de sus actos, marcados por las viejas reivindicaciones de la izquierda y discursos le&iacute;dos que transmiten poca emoci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el candidato del Pacto Hist&oacute;rico dio un paso en falso tras la primera vuelta al poner en duda los resultados, y aunque una semana despu&eacute;s dio por bueno el escrutinio y la izquierda desisti&oacute; del proyecto de convocar una asamblea constituyente, esos anuncios no tuvieron mayor impacto.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco logr&oacute; concretar alianzas con algunos excandidatos de centro. Mientras el exaspirante presidencial Sergio Fajardo opt&oacute; por mantenerse al margen de la contienda, la exalcaldesa de Bogot&aacute; y excandidata presidencial Claudia L&oacute;pez se sum&oacute; este mi&eacute;rcoles a la campa&ntilde;a de Cepeda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos pasado de elecciones en las cuales uno escucha a los candidatos y escoge al mejor, a unas en las cuales tiene que decidirse por el que menos da&ntilde;o haga hacia el futuro&rdquo;, explica Wasserman, uno de los 30 acad&eacute;micos y pol&iacute;ticos de centro que firmaron un manifiesto de 15 puntos con una propuesta de &ldquo;acuerdo nacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a de De la Espriella, llamado 'el Tigre' por sus seguidores y novato en la pol&iacute;tica, adopt&oacute; en cambio un tono festivo con el que impuso su discurso en las redes sociales y parece haber conquistado a parte de la clase media, la misma que hace cuatro a&ntilde;os fue decisiva para la victoria de Petro.
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera los intentos de la campa&ntilde;a de Cepeda de prohibir mediante acciones judiciales el uso de la camiseta de la selecci&oacute;n colombiana de f&uacute;tbol a De la Espriella y sus seguidores, y lo mismo con los s&iacute;mbolos patrios que son la base de su discurso, afect&oacute; al ultraderechista, que ignor&oacute; a los tribunales, al igual que sus simpatizantes, y los vetos acabaron suspendidos.
    </p><p class="article-text">
        Esta vez no hubo debates porque cada uno se encarg&oacute; de poner condiciones para no asistir, pero De la Espriella sac&oacute; provecho del manejo de temas econ&oacute;micos de su compa&ntilde;ero de f&oacute;rmula a la Vicepresidencia, el acad&eacute;mico Jos&eacute; Manuel Restrepo, mientras que la senadora ind&iacute;gena A&iacute;da Quilcu&eacute;, n&uacute;mero dos de Cepeda, tuvo pocas apariciones, sin aportar mucho.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Petro y Trump</strong></h2><p class="article-text">
        Un ingrediente adicional ha sido la participaci&oacute;n en la campa&ntilde;a del presidente Petro, aunque no lo reconozca, y m&aacute;s inusual a&uacute;n la de su hom&oacute;logo estadounidense, Donald Trump.
    </p><p class="article-text">
        Petro ha manifestado en discursos y en mensajes en X su apoyo a la continuidad de un gobierno de izquierda y no acept&oacute; el resultado de la primera vuelta, lo que acab&oacute; perjudicando la candidatura de Cepeda.
    </p><p class="article-text">
        Las denuncias contra Petro por intervenir en pol&iacute;tica desembocaron en un inusual y fallido intento de la presidenta de la Comisi&oacute;n de Investigaci&oacute;n y Acusaci&oacute;n de la C&aacute;mara de Representantes, Gloria Arizabaleta, de suspenderlo provisionalmente hasta despu&eacute;s de las elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Trump, por su parte, prometi&oacute; el 10 de junio que Colombia contar&aacute; &ldquo;con el apoyo y la fuerza total&rdquo; de Estados Unidos si gana De la Espriella, admirador del republicano.
    </p><p class="article-text">
        Esa postura fue criticada por Petro, que le pidi&oacute; &ldquo;no intervenir&rdquo; en una decisi&oacute;n que es de &ldquo;el pueblo de Colombia&rdquo;, mientras que un grupo de congresistas dem&oacute;cratas rechaz&oacute; el intento de &ldquo;incidir directamente en los resultados electorales de Colombia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gane quien gane va a tener una situaci&oacute;n sumamente dif&iacute;cil (...) y adem&aacute;s creo que va a tener una oposici&oacute;n f&eacute;rrea y, seg&uacute;n pinta todo, tremendamente destructiva&rdquo;, indica Wasserman. 
    </p><p class="article-text">
        Por Jaime Ortega Carrascal, para la agencia EFE.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/colombia-define-segunda-vuelta-presidencial-sucesor-petro-izquierda-ultraderecha_1_13320273.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2026 13:22:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colombia define en la segunda vuelta presidencial al sucesor de Petro, entre la izquierda y la ultraderecha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Gustavo Petro,Abelardo de la Espriella,Iván Cepeda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Derecha y extrema derecha ganaron las diez últimas elecciones en Latinoamérica, y van por más]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/derecha-extrema-derecha-han-ganado-diez-ultimas-elecciones-latinoamerica_1_13277252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5009f53-cc62-4de7-b2d5-d636b5d9aded_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Derecha y extrema derecha ganaron las diez últimas elecciones en Latinoamérica, y van por más"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La segunda vuelta en las presidenciales de Perú y Colombia y los comicios generales en Brasil completan el calendario de 2026 en la región, y las encuestas dan posibilidades a los candidatos ultras: un millonario acusado de misógino y los hijos de dos expresidentes convictos.

</p><p class="subtitle">Estas son las caras de la ultraderecha en América latina</p></div><p class="article-text">
        El domingo, <strong>Per&uacute;</strong> decidir&aacute; en segunda vuelta si ser&aacute; gobernado por la hija del expresidente Alberto Fujimori, condenado a 25 a&ntilde;os de c&aacute;rcel por corrupci&oacute;n y cr&iacute;menes de lesa humanidad, o por el candidato de la izquierda; Roberto S&aacute;nchez. En la primera ronda del 12 de abril, Keiko Fujimori fue la m&aacute;s votada, con un 17% de los sufragios, y S&aacute;nchez se impuso por la m&iacute;nima al ultraderechista Rafael L&oacute;pez Aliaga. 
    </p><p class="article-text">
        Dos semanas despu&eacute;s, <strong>Colombia</strong> elegir&aacute; tambi&eacute;n en ballotage entre el fil&oacute;sofo y defensor de los derechos humanos Iv&aacute;n Cepeda o el exc&eacute;ntrico empresario de la ultraderecha Abelardo de la Espriella, que fue quien obtuvo el mejor resultado y que este martes recib&iacute;a el apoyo expl&iacute;cito de Donald Trump. 
    </p><p class="article-text">
        No est&aacute; f&aacute;cil para la izquierda inclinar una balanza que lleva tiempo cayendo con fuerza hacia el otro lado. Desde el a&ntilde;o pasado se sucedierion las victorias de Daniel Noboa en <strong>Ecuador</strong> &ndash;que presume de su amistad con Nayib Bukele&ndash;, Rodrigo Paz en <strong>Bolivia</strong>, Nasry Asfura en <strong>Honduras</strong>, Jos&eacute; Antonio Kast en <strong>Chile</strong> y la ultraderechista Laura Fern&aacute;ndez en <strong>Costa Rica</strong>, adem&aacute;s del importante triunfo de <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/javier-milei/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Milei </a>en las legislativas argentinas. 
    </p><p class="article-text">
        Ya m&aacute;s cerca de finales de a&ntilde;o llegar&aacute;n las elecciones en <strong>Brasil</strong>, en las que un octogenario Lula da Silva parte como favorito para defender el gran basti&oacute;n progresista del continente &ndash;junto con Claudia Sheinbaum en <strong>M&eacute;xico</strong> y Yamand&uacute; Orsi en <strong>Uruguay</strong>&ndash; frente a una ultraderecha que no defini&oacute; su candidato pero que pone fichas al hijo de otro expresidente preso, Fl&aacute;vio Bolsonaro. El fact&oacute;tum ultra, Donald Trump, lo recibi&oacute; recientemente en el Despacho Oval, como una muestra m&aacute;s de que est&aacute; dispuesto a jugar fuerte en el tablero latinoamericano. Una encuesta reciente indicaba que de producirse a una segunda vuelta electoral, el resultado entre Lula y Bolsonaro ser&iacute;a un empate t&eacute;cnico. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="Así han ido las elecciones presidenciales en Latinoamérica" aria-label="Tabla" id="datawrapper-chart-gi1ln" src="https://datawrapper.dwcdn.net/gi1ln/3/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script><br>
    </figure><h2 class="article-text">El efecto Trump</h2><p class="article-text">
        El presidente estadounidense tard&oacute; poco en salir a apoyar p&uacute;blicamente a Abelardo de la Espriella. En su red social Thruth Social lo describi&oacute; como &ldquo;un l&iacute;der inteligente, fuerte y duro&rdquo;, y destac&oacute; la importancia de su elecci&oacute;n para &ldquo;restablecer la ley y el orden&rdquo; y luchar contra el narcotr&aacute;fico. Esta menci&oacute;n no es casual: Trump acus&oacute; al presidente Gustavo Petro de complicidad con los c&aacute;rteles y e incluso la Fiscal&iacute;a inici&oacute; una investigaci&oacute;n. Adem&aacute;s, autoriz&oacute; el ataque a supuestas lanchas de traficantes de droga en el Pac&iacute;fico, que mataron a decenas de personas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        De la Espriella, due&ntilde;o de un conglomerado de negocios que incluyen una&nbsp;<a href="https://delaespriellastyle.com/ron-defensor" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">marca propia de ron</a>,&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/p/C4g6ZvquifH/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una de ropa y una l&iacute;nea de sombreros</a>, adem&aacute;s de haber grabado algunos <a href="https://open.spotify.com/intl-es/artist/2p3SukTdi7ru6Q6kXaCvIh" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discos de versiones</a>, le devolvi&oacute; la gentileza a Trump con una ristra de elogios y una promesa: que si gana meter&aacute; a Colombia en su&nbsp;alianza militar Shield of the Americas (Escudo de las Am&eacute;ricas). Una alianza que Trump present&oacute; rodeado de algunos de sus mejores aliados, como Javier Milei, Nayib Bukele, Jos&eacute; Antonio Kast o Daniel Noboa, con quien Estados Unidos est&aacute; ya realizando operaciones militares en suelo ecuatoriano. De la Espriella acompa&ntilde;&oacute; el tuit con una curiosa imagen de un tigre (el apodo con el que se lo conoce) y el &aacute;guila estadounidense.  
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2062137437325766972?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        No es la primera vez que Donald Trump irrumpe en una campa&ntilde;a electoral latinoamericana. Ya lo hizo en Honduras cuando amenaz&oacute; con que si no ganaba el ultraderechista Asri Asfura castigar&iacute;a econ&oacute;micamente al pa&iacute;s. Y tambi&eacute;n en Argentina, cuando antes de una elecci&oacute;n legislativa clave, el Departamento del Tesoro ofreci&oacute; al Gobierno de Milei&nbsp;un rescate de 20.000 millones de d&oacute;lares. Asfura y Milei ganaron esos comicios. 
    </p><h2 class="article-text">Keiko, &iquest;a la cuarta va la vencida?</h2><p class="article-text">
        El candidato de Trump en Per&uacute; era el exalcalde de Lima Rafael L&oacute;pez Aliaga. Representante del n&uacute;cleo conservador m&aacute;s duro de la ultraderecha, su cerrada defensa de la familia tradicional y la econom&iacute;a de libre mercado conviven con declaraciones llamativas sobre su pr&aacute;ctica de la abstinencia sexual y su confeso &ldquo;enamoramiento&rdquo; de la virgen Mar&iacute;a. Pero no pas&oacute; a la segunda vuelta, superado por muy pocos votos por el candidato de izquierda, Roberto S&aacute;nchez. 
    </p><p class="article-text">
        Aun sin el apoyo p&uacute;blico de Washington, Keiko Fujimori se subi&oacute; con sus declaraciones al carro MAGA. En una entrevista con la CNN, reiter&oacute; su lema de campa&ntilde;a de &ldquo;regresar al orden&rdquo; que su padre logr&oacute; mientras gobernaba y asegur&oacute; que Am&eacute;rica Latina gira hacia ese orden gracias al presidente de Estados Unidos.
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                Keiko Fujimori y el candidato de la izquierda, Roberto Sánchez, durante un debate televisivo.                             </span>
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        Esta es la cuarta vez en una segunda vuelta electoral para la hija del expresidente Alberto Fujimori, que muri&oacute; en 2024 en libertad, aunque hab&iacute;a sido condenado a 25 a&ntilde;os de prisi&oacute;n por corrupci&oacute;n y por los delitos de homicidio calificado por las masacres de Barrios Altos y La Cantuta, y por el secuestro de un periodista y un empresario. Las encuestas para el ballotage del 7 de junio la ponen por delante, pero muy igualada con su rival. Los analistas pol&iacute;ticos sugieren que el rechazo que genera la reivindicaci&oacute;n de Keiko del legado de su padre empieza a pesar menos en los votantes, y destacan que en un electorado tremendamente fragmentado como el peruano, las opciones de derecha y ultraderecha fueron de lejos las mayoritarias.
    </p><h2 class="article-text">De la Espriella y sus comentarios machistas </h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el empresario colombiano parte con ventaja para la segunda vuelta del 21 de junio. Sin embargo, no entr&oacute; con buen pie en las escasas semanas de campa&ntilde;a hasta volver a las urnas. Un juzgado le orden&oacute; retractarse de unos comentarios en los que afirmaba que muchas mujeres lo hab&iacute;an votado por el tama&ntilde;o de sus genitales. Lo hizo mostr&aacute;ndole en un programa televisivo una foto suya a una periodista y pregunt&aacute;ndole insistentemente qu&eacute; ve&iacute;a en ella. Las acusaciones de machismo y misoginia hacia el exc&eacute;ntrico abogado de 47 a&ntilde;os fueron numerosas. Pero De la Espriella ha sabido combinar una imagen de 'outsider' con poder econ&oacute;mico pero que empatiza con el hartazgo ciudadano mientras exhibe sus vuelos en jet privado, sus paseos en Rolls-Royce o sus casas de Miami, Bogot&aacute; y la Toscana.
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                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Militantes celebran la victoria de De la Espriella.                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para el candidato de la izquierda, Iv&aacute;n Cepeda, la remontada no parece f&aacute;cil. El apoyo de Trump y el aglutinamiento del descontento social en un voto de castigo le juegan en contra, pero cuenta con conseguir movilizar a un electorado progresista que no acudi&oacute; masivamente a las urnas, pero que puede llegar a hacerlo para evitar que la ultraderecha alcance el gobierno. 
    </p><h2 class="article-text">La posible batalla entre Lula y Bolsonaro </h2><p class="article-text">
        El calendario electoral latinoamericano cierra en octubre con las elecciones presidenciales en Brasil, a las que volver&aacute; a presentarse <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/luiz-inacio-lula-da-silva/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luiz In&aacute;cio Lula da Silva</a>. El resto de candidaturas no son oficiales a&uacute;n, pero empieza a haber movimientos para colocarse en puestos de salida. Sin contrincantes definidos, las encuestas exploran diferentes combinaciones de cara a una posible segunda vuelta. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2061878577348653356?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        De acuerdo con el sondeo del Instituto Real Time Big Data, el actual gobernante tiene un 38% de las intenciones de voto en primera vuelta, mientras el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, preso por su intento de golpe de Estado, aparece en segundo lugar, con un 31%. Una segunda vuelta entre los dos arrojar&iacute;a, seg&uacute;n esta encuestadora, un 45% de los sufragios para Lula, cinco puntos por encima de su adversario. Las encuestas de Datafolha, que se&ntilde;alaban hace unas semanas un empate t&eacute;cnico, parecen sugerir que Fl&aacute;vio Bolsonaro pierde algo de fuelle tras conocerse unas conversaciones que lo vinculan con el exbanquero Daniel Vorcaro, preso por fraude. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, Trump rebaj&oacute; notablemente su enfrentamiento con Lula, y recibi&oacute; a Bolsonaro en Washington aunque no lo declar&oacute; oficialmente su candidato. Varios analistas apuntan a que otros aspirantes de la derecha pueden tener mejores resultados &ndash;por generar menos rechazo&ndash; en una posible segunda vuelta. Con todo, Bolsonaro presume de foto e intenta agitar el voto antizquierda vinculando a Lula con Maduro en una carrera de largo aliento hacia las urnas del 4 de octubre.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Chientaroli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/derecha-extrema-derecha-han-ganado-diez-ultimas-elecciones-latinoamerica_1_13277252.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 09:21:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Derecha y extrema derecha ganaron las diez últimas elecciones en Latinoamérica, y van por más]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ultraderecha,Latinoamérica,Keiko Fujimori,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Claves de la victoria del candidato de extrema derecha en Colombia y qué puede pasar en la segunda vuelta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/claves-victoria-candidato-extrema-derecha-colombia-pasar-segunda-vuelta_129_13267403.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4dd878e6-f33e-49a3-a798-0ddd473708ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Claves de la victoria del candidato de extrema derecha en Colombia y qué puede pasar en la segunda vuelta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Iván Cepeda, el candidato de izquierda llega a la segunda vuelta con una herida y una oportunidad. La cicatriz visible es que no movilizó a su propio electorado y la oportunidad es que parte del apoyo de De la Espriella es pragmático y puede moverse.</p><p class="subtitle">Qué legado social y político deja el primer gobierno de izquierdas de la historia de Colombia
</p></div><p class="article-text">
        Algo ya se ven&iacute;a cociendo en Colombia desde hace cuatro a&ntilde;os. En mayo de 2022, un ingeniero septuagenario millonario y exc&eacute;ntrico llamado Rodolfo Hern&aacute;ndez irrumpi&oacute; en la primera vuelta presidencial con casi seis millones de votos y estuvo a tres puntos de alcanzar el poder. Lo llamaron el &ldquo;Trump colombiano&rdquo;. Pero qued&oacute; descartado por sus excesos verbales y sus enredos judiciales a pesar de haber enarbolado la lucha anticorrupci&oacute;n como bandera de campa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos creyeron que era una simple anomal&iacute;a. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, un abogado penalista de extrema derecha de 47 a&ntilde;os y sin experiencia pol&iacute;tica llamado <strong>Abelardo De la Espriella</strong> hizo lo mismo, pero con 10 millones de apoyos y ganando la primera vuelta al favorito y candidato del oficialismo de izquierda <strong>Iv&aacute;n Cepeda</strong>. &iquest;C&oacute;mo se explica?
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s furor que ideolog&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Colombia no llega hasta ac&aacute; sola. La izquierda sigue en el poder en M&eacute;xico, Brasil y Uruguay, pero al mismo tiempo emerge una nueva derecha que avanza all&iacute; donde el descontento cala m&aacute;s hondo: Milei en Argentina, Noboa en Ecuador y Bukele en El Salvador como una franquicia de exportaci&oacute;n. Colombia, por el momento, tard&oacute; en sumarse a esa tendencia. <strong>El progresismo gobern&oacute; los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os y sigue siendo una fuerza pol&iacute;tica importante, con algo m&aacute;s de nueve millones y medio de votos. Pero el domingo no gan&oacute; la primera vuelta, ni siquiera con el empuje del presidente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El de De la Espriella no se trata de un fen&oacute;meno ideol&oacute;gico en sentido cl&aacute;sico. Es algo m&aacute;s visceral y m&aacute;s difuso. El polit&oacute;logo <strong>Camilo Cruz</strong> lo resume as&iacute;: la fractura entre quienes dependen del Estado y quienes aprendieron a prescindir de &eacute;l. En Colombia, esa brecha tiene un rostro concreto: la mitad de la fuerza laboral trabaja en la econom&iacute;a informal, entre ellos miles de abogados, m&eacute;dicos o ingenieros que en otros pa&iacute;ses entrar&iacute;an en la categor&iacute;a de aut&oacute;nomos. Es decir, un segmento de profesionales independientes, ajeno a las estructuras estatales y desconfiado de su burocracia. Y, sobre todo, de sus promesas. El cuatrienio del gobierno de Petro los alej&oacute; a&uacute;n m&aacute;s y De la Espriella supo leerlos cuando nadie m&aacute;s lo hac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El abogado sigui&oacute; el guion utilizado por varios candidatos de la derecha radical desde finales de los a&ntilde;os 80: explotar la condici&oacute;n de &ldquo;outsider&rdquo; &mdash;cercano siempre al poder, nunca dentro de &eacute;l&mdash; para encarnar el hartazgo ciudadano y presentarse como el &uacute;nico salvador del &ldquo;abismo petrista&rdquo; o, en su defecto, del &ldquo;comunismo hispanoamericano&rdquo;. Mientras tanto,  presume de su fortuna en redes sociales, mostrado sus vuelos en jet privado, su Rolls-Royce Phantom y pasa largas temoradas en sus casas de Miami, Bogor&aacute; y la campi&ntilde;a toscana.
    </p><h2 class="article-text">El contexto regional</h2><p class="article-text">
        Hay una explicaci&oacute;n estructural a la victoria de De la Espriella. &ldquo;Colombia ha entrado en la din&aacute;mica latinoamericana&rdquo;, explica la analista <strong>Nadia P&eacute;rez Guevara</strong>. &ldquo;Debido a la existencia del conflicto armado interno, estuvimos un poco ajenos a las olas y a los debates regionales. Ahora no. Los temas relacionados con la violencia, la distribuci&oacute;n de la tierra y los derechos humanos ya no son ejes prioritarios&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, la guerra organiz&oacute; la pol&iacute;tica colombiana. La posici&oacute;n frente a las guerrillas o la paz movilizaba al electorado. Cuando esa l&oacute;gica empez&oacute; a disolverse, qued&oacute; libre un espacio que De la Espriella ocup&oacute; con otro lenguaje: seguridad urbana, antipol&iacute;tica, informalidad y valores conservadores. El mismo idioma que Milei habla en Buenos Aires o que Trump esgrime en Washington.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Colombia entra a la dinámica latinoamericana [...] Los temas relacionados con la violencia, la distribución de la tierra y los derechos humanos ya no son ejes prioritarios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nadia Pérez Guevara</span>
                                        <span>—</span> Analista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hundimiento del uribismo</h2><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo <strong>Yann Basset</strong>, de la Universidad del Rosario, asegura que hay cierta continuidad en la historia de hace cuatro a&ntilde;os con la candidatura del ingeniero Rodolfo Hern&aacute;ndez, condenado por corrupci&oacute;n en marzo de 2024 y fallecido en septiembre del mismo a&ntilde;o. &ldquo;En ambos casos [con Abelardo] se nota un vac&iacute;o de liderazgo de la derecha tradicional en el contexto posturibista. [El expresidente &Aacute;lvaro] Uribe sigue siendo una figura importante, pero ya no alcanza a ser el l&iacute;der hegem&oacute;nico que fue hace 20 a&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De cualquier forma, <strong>Paloma Valencia</strong> se mantuvo leal a su mentor pol&iacute;tico, se pleg&oacute; sin fisuras al expresidente y busc&oacute; atraer al electorado de centro con su f&oacute;rmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, un tecn&oacute;crata de perfil moderado. Sin embargo, la uni&oacute;n no cuaj&oacute;: el Centro Democr&aacute;tico pas&oacute; de 3,2 millones de sufragios en las primarias de marzo a 1,6 millones este domingo.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y ahora qu&eacute;?</h2><p class="article-text">
        De la Espriella supo leer la coyuntura pol&iacute;tica. Se lanz&oacute; con un programa de apenas tres p&aacute;ginas y consigui&oacute; movilizar a un electorado que llevaba a&ntilde;os esperando un discurso de extrema derecha sin complejos. Pero Basset matiza: no todo su apoyo es ideol&oacute;gico. &ldquo;En la &uacute;ltima semana, la gente se dej&oacute; llevar por una especie de voto &uacute;til a la derecha que termin&oacute; de hundir a Valencia. Hay mucho voto pragm&aacute;tico de una derecha m&aacute;s tradicional que se acab&oacute; volcando hacia &eacute;l&rdquo;. As&iacute;, el tambi&eacute;n apodado Tigre llega a la segunda vuelta del 21 de junio con una coalici&oacute;n m&aacute;s heterog&eacute;nea de lo que parece. Es una fortaleza, pero tambi&eacute;n una fragilidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la última semana, la gente se dejó llevar por una especie de voto útil a la derecha que terminó de hundir a Valencia. Hay mucho voto pragmático de una derecha más tradicional que se acabó volcando hacia él</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yann Basset</span>
                                        <span>—</span> Politólogo de la Universidad del Rosario
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de su buen resultado hay dos apoyos que los expertos apenas empiezan a cartografiar: los j&oacute;venes conservadores de TikTok y otras redes sociales, y las iglesias evang&eacute;licas. &ldquo;Son j&oacute;venes que, por el acceso a la informaci&oacute;n v&iacute;a digital, han mirado hacia la derecha y hacia principios conservadores&rdquo;, explica P&eacute;rez Guevara. Este es, quiz&aacute;s, un matiz importante para quienes daban por hecho que todos los manifestantes que salieron a la calle durante el paro y el estallido social de 2021 estaban con la izquierda petrista. Al parecer, una parte de esa misma generaci&oacute;n conect&oacute; con el universo global de Trump y deposit&oacute; su vot&oacute; por el Tigre.
    </p><p class="article-text">
        El segundo bloque es a&uacute;n m&aacute;s silencioso. &ldquo;Las iglesias cristianas nunca hab&iacute;an logrado consolidarse como fuerza pol&iacute;tica en Colombia. Ahora s&iacute; lo hacen de manera abierta&rdquo;, analiza P&eacute;rez Guevara. De hecho, el jefe de debate de la Espriella es Jaime Andr&eacute;s Beltr&aacute;n, pastor cristiano e hijo de uno de los l&iacute;deres evang&eacute;licos m&aacute;s influyentes de Santander, en el noreste del pa&iacute;s. Y el propio De la Espriella, que en otros tiempos se declaraba ateo, lleg&oacute; a esta campa&ntilde;a rezando en p&uacute;blico. Las estructuras eclesi&aacute;sticas hicieron el resto del trabajo territorial que su movimiento Firmes por la Patria, con apenas un a&ntilde;o en pol&iacute;tica, no pod&iacute;a hacer solo.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, Iv&aacute;n Cepeda llega a la segunda vuelta con una herida y una oportunidad, tras sembrar en la jornada electoral la duda sobre los resultados y rectificar al d&iacute;a siguiente. &ldquo;No hemos encontrado en este momento evidencias sobre hechos de una dimensi&oacute;n o profundidad que merezcan un pronunciamiento sobre eventuales irregularidades&rdquo;, reconoci&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La cicatriz visible es que no moviliz&oacute; a su propio electorado de izquierda. &ldquo;Hay un hueco de al menos un mill&oacute;n de votos recuperables solo en Bogot&aacute;&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; el domingo por la noche, durante un debate en YouTube, el polit&oacute;logo <strong>Ricardo Garc&iacute;a Duarte</strong>, exrector de la Universidad Distrital. &ldquo;Tambi&eacute;n en el Caribe y en el Valle del Cauca, donde hace cuatro a&ntilde;os la izquierda tuvo una votaci&oacute;n muy considerable&rdquo;. La oportunidad: parte del apoyo de De la Espriella es pragm&aacute;tico y puede moverse. 
    </p><p class="article-text">
        Garc&iacute;a Duarte advierte que para cambiar el rumbo Cepeda debe modificar su discurso. Cita un ejemplo: la izquierda no puede quedarse en la letan&iacute;a de las negociaciones de paz. El experto sugiere que, tras los fallos de la pol&iacute;tica de Paz Total de Petro, debe garantizar seguridad y combinar la negociaci&oacute;n con la coerci&oacute;n institucional. 
    </p><p class="article-text">
        La polit&oacute;loga Nadia P&eacute;rez Guevara interpreta el triunfo de De la Espriella, por su parte, como un fen&oacute;meno multiclase que agrupa no solo a votantes afines a la ultraderecha, sino tambi&eacute;n a desafectos y ciudadanos c&iacute;nicos frente a la pol&iacute;tica y la democracia. Media Colombia llevaba ya algunos a&ntilde;os acumulando el descontento. Y el domingo en la noche, por primera vez, alguien lo tradujo en victoria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/claves-victoria-candidato-extrema-derecha-colombia-pasar-segunda-vuelta_129_13267403.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 09:21:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Claves de la victoria del candidato de extrema derecha en Colombia y qué puede pasar en la segunda vuelta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Elecciones,Abelardo de la Espriella,Iván Cepeda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Milei felicitó a de la Espriella: “Este resultado refleja el anhelo de libertad y progreso del pueblo colombiano”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/milei-felicito-espriella-resultado-refleja-anhelo-libertad-progreso-pueblo-colombiano_1_13265331.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65dbeeaa-c7ca-4456-9589-6d0a1cb1f438_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Milei felicitó a de la Espriella: “Este resultado refleja el anhelo de libertad y progreso del pueblo colombiano”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Presidente saludó al candidato de Defensores de la Patria “por su triunfo en la primera vuelta” en las elecciones de Colombia.
</p></div><p class="article-text">
        El<strong>&nbsp;presidente Javier Milei&nbsp;</strong>felicit&oacute; al <a href="https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13265256.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">candidato del partido colombiano de derecha&nbsp;Defensores de la Patria,&nbsp;Abelardo de La Espriella</a>: &ldquo;Este resultado&nbsp;<strong>refleja el anhelo de libertad y progreso del pueblo</strong>&rdquo;, manifest&oacute; el mandatario argentino. Con el 99,99% de las mesas informadas, el l&iacute;der del movimiento ultraderechista Defensores de la Patria recibi&oacute; 10.361.413 votos (43,74%), lo que significa una ventaja de 673.168 papeletas frente a Cepeda, que obtuvo 9.688.245 sufragios (40,9%). Este resultado preliminar fue rechazado por el mandatario colombiano, Gustavo Petro. El 21 de junio es el balotaje.
    </p><p class="article-text">
        Desde sus redes sociales, asegur&oacute; que, de esta manera &ldquo;<strong>la libertad avanza</strong>&rdquo; en Latinoam&eacute;rica y&nbsp;<strong>remarc&oacute; el accionar de los colombianos&nbsp;</strong>por &ldquo;esta ejemplar jornada electoral&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2061240940778422764?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Este resultado<strong>&nbsp;refleja el anhelo de libertad y progreso del pueblo colombiano</strong>, y una voluntad expresa de&nbsp;<strong>decirle basta al fracasado modelo socialista&nbsp;</strong>que tanto da&ntilde;o le ha hecho a nuestra regi&oacute;n, y a&nbsp;<strong>Colombia&nbsp;</strong>en especial, en los &uacute;ltimos 4 a&ntilde;os&rdquo;, expres&oacute;&nbsp;<strong>Milei</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, subray&oacute; que &ldquo;de repetirse este resultado en segunda vuelta&rdquo;<strong>&nbsp;el pa&iacute;s caribe&ntilde;o volver&aacute; a ser parte de un territorio que goce de libertad</strong>, y se desarrollar&aacute; por recorrer el camino correcto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No tengo dudas que<strong>&nbsp;Colombia va a ingresar nuevamente al concierto de las Naciones Libres</strong>, y r<strong>etomar&aacute; un rumbo orientado a la defensa de la vida, la libertad y la propiedad</strong>&rdquo;, finaliz&oacute;&nbsp;<strong>Milei</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/milei-felicito-espriella-resultado-refleja-anhelo-libertad-progreso-pueblo-colombiano_1_13265331.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 10:28:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Milei felicitó a de la Espriella: “Este resultado refleja el anhelo de libertad y progreso del pueblo colombiano”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abelardo de la Espriella,Colombia,Ultraderecha,Javier Milei]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El tigre' de la Espriella: quién es el abogado de extrema derecha que ha ganado las elecciones en Colombia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13265256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3835db8-b861-4804-893e-889ee0dee73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x836y356.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El tigre&#039; de la Espriella: quién es el abogado de extrema derecha que ha ganado las elecciones en Colombia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El candidato, que muestra una vida de lujo en redes y se adhiere al experimento radical de Milei y Bukele, sorprendió al obtener el mayor número de votos en la primera ronda de las presidenciales de este domingo, y se medirá en segunda vuelta con el izquierdista Iván Cepeda.</p><p class="subtitle">El ultra De la Espriella gana y se enfrentará al izquierdista Cepeda en la segunda vuelta en Colombia mientras Petro cuestiona el resultado
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Un libertario sin trayectoria pol&iacute;tica al frente del poder en Colombia durante los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os? Para llegar all&aacute;, Abelardo de la Espriella, <a href="https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/ultraderecha-gana-primera-vuelta-elecciones-colombianas-izquierda-duda-resultados_1_13265200.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medi&aacute;tico abogado penalista de 47 a&ntilde;os, ha dado un paso este domingo </a>venciendo al izquierdista Iv&aacute;n Cepeda en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. En un triunfo que ninguna encuesta predijo, De la Espriella ha obtenido 10,3 millones de votos (43,7%), por encima de Cepeda, con 9,6 millones de votos (40,9%). Los dos se medir&aacute;n el 21 de junio en la segunda vuelta.
    </p><p class="article-text">
        La candidatura de De la Espriella gener&oacute; entusiasmo en sectores del conservadurismo local, que lo ven como el &uacute;nico dique efectivo contra el aspirante del oficialista Pacto Hist&oacute;rico, pero despert&oacute; inquietud en otras facciones por la vaguedad de sus propuestas y su adhesi&oacute;n al experimento radical <a href="https://www.eldiario.es/internacional/son-caras-ultraderecha-america-latina_1_13066758.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">encarnado por Milei en Argentina, Kast en Chile y Bukele en El Salvador</a>.
    </p><p class="article-text">
        La tentaci&oacute;n del todo o nada con un recetario de extrema derecha inquieta a muchos en Colombia. Pero la trayectoria de De la Espriella tambi&eacute;n genera dudas. El lunar m&aacute;s visible es, quiz&aacute;s, su defensa jur&iacute;dica de Alex Saab, exministro de Industria de Venezuela hoy detenido en Nueva York: un turbio empresario colombiano condenado en Estados Unidos por blanqueo de dinero y conspiraci&oacute;n. La Administraci&oacute;n Biden lo indult&oacute; en 2023 en un canje de presos, pero m&uacute;ltiples investigaciones period&iacute;sticas lo se&ntilde;alan con fuerza como presunto testaferro de Nicol&aacute;s Maduro.
    </p><p class="article-text">
        De la Espriella, que se ha presentado por el incipiente movimiento Defensores de la Patria, ha intentado desmarcarse de su viejo cliente argumentando que su firma de abogados dej&oacute; de representar a Saab en 2019, cuando Washington lo incluy&oacute; en la Lista Clinton. Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, sin embargo, el exministro chavista a&uacute;n lo recordaba como un &ldquo;gran abogado y amigo&rdquo;. No menos pol&eacute;mica fue su defensa de David Murcia Guzm&aacute;n, cerebro del mayor esquema Ponzi en Colombia: 200.000 v&iacute;ctimas &mdash;en su mayor&iacute;a de renta baja&mdash; y unos 1.200 millones de d&oacute;lares defraudados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que buscamos es demostrar que DMG no es una empresa criminal&rdquo;, afirm&oacute; en julio de 2012 el entonces joven apoderado, en referencia a la estafa piramidal, en una entrevista televisada. Poco despu&eacute;s se apart&oacute; tambi&eacute;n de ese caso, pero su papel dej&oacute; una estela de preguntas que han emergido en campa&ntilde;a electoral.
    </p><h2 class="article-text">La nueva piel del &lsquo;Tigre&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Mucho antes de que adoptara el apodo de &ldquo;Tigre&rdquo;, en su c&iacute;rculo m&aacute;s cercano era conocido como &ldquo;Papucho&rdquo;: un sobrenombre que hoy solo reclama con derecho su madre, Mar&iacute;a Eugenia Otero. En Monter&iacute;a, ciudad media al norte de Colombia donde arraigan sus ra&iacute;ces, sus allegados resaltan el contraste: de aquel joven provinciano, inquieto y entra&ntilde;able, a una figura nacional en apariencia recia que usa el saludo militar como emblema pol&iacute;tico y promete castigar a los delincuentes sin ser &ldquo;pol&iacute;ticamente correcto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, desde hace tiempo escenifica en sus redes sociales una vida de vuelos frecuentes en jet privado, presume de su Rolls-Royce Phantom y pasa largas temporadas en sus casas de Miami, Bogot&aacute; o la campi&ntilde;a toscana. Un mundo alejado del de su infancia. Su padre, Abelardo, fue un discreto notario con alg&uacute;n cargo regional en las filas del Partido Liberal. Y su educaci&oacute;n, primero en el Colegio De La Salle de Monter&iacute;a y m&aacute;s tarde en la Universidad Sergio Arboleda de Bogot&aacute;, se asemeja m&aacute;s a la de cualquier chico de familia media colombiana.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Una parte de su auge se explica porque el uribismo, que dominó la derecha con el Partido Centro Democrático durante la última década, ha sufrido un desgaste evidente y aún no se recupera. En ese vacío de liderazgo emerge esta figura sin trayectoria política previa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yann Basset</span>
                                        <span>—</span> analista político de la Universidad del Rosario
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su fortuna, sin a&uacute;n haber llegado a los 50 a&ntilde;os, es posterior a esa infancia austera y se sustenta en dos pilares: el despacho de abogados y una red creciente de empresas. En un principio fueron una marca de ron, una consultora inmobiliaria y una suerte de sastrer&iacute;a de lujo. Pero hoy suma una treintena de sociedades con todo tipo de accionistas &mdash;algunas de ellas en n&uacute;meros rojos&mdash;. &ldquo;Primero se da a conocer en un pa&iacute;s donde la pol&iacute;tica pasa por el mundo del derecho penal&rdquo;, explica Jorge Iv&aacute;n Cuervo, acad&eacute;mico de la Universidad Externado nombrado Ministro de Justicia hace poco. &ldquo;Sus estrategias de litigio lo acercaron a las &eacute;lites. Y ahora su objetivo es alcanzar el poder pol&iacute;tico por fuera de los partidos tradicionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un guion seguido por varios candidatos de la derecha radical desde finales de los a&ntilde;os 80: explotar la condici&oacute;n de &ldquo;outsider&rdquo; &mdash;cercano siempre al poder, nunca dentro de &eacute;l&mdash; para encarnar el hartazgo ciudadano y presentarse como el &uacute;nico salvador del &ldquo;abismo petrista&rdquo; o, en su defecto, del &ldquo;comunismo hispanoamericano&rdquo;. Para moderar la imagen de provocador, present&oacute; al exviceministro de Hacienda Jos&eacute; Manuel Restrepo como f&oacute;rmula vicepresidencial: un rector universitario que pas&oacute; los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os refutando punto por punto las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de Petro a trav&eacute;s de confrontaciones directas en la red social X.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de De la Espriella, sin embargo, resulta evidente que sus bases y su gu&iacute;a pol&iacute;tica son un calco del uribismo purasangre. Es decir, la del discurso militarista de mano dura y el &eacute;nfasis en conceptos decimon&oacute;nicos como la &ldquo;patria&rdquo; o la &ldquo;familia&rdquo; tradicional, que su amigo el expresidente &Aacute;lvaro Uribe ha empu&ntilde;ado. &Eacute;l mismo ha sintetizado su proyecto electoral como una amalgama entre la cruzada de Nayib Bukele contra la creciente inseguridad urbana y rural, con el mismo enfoque carcelario, y la motosierra burocr&aacute;tica del argentino Javier Milei, con la cual prev&eacute; cercenar en Colombia el n&uacute;mero de ministerios existentes, de los 19 actuales, a una decena (y eliminar 70.000 puestos estatales).
    </p><p class="article-text">
        De hecho, su cercan&iacute;a con el uribismo se remonta a 2005. En aquellos d&iacute;as fungi&oacute; como director y representante legal de la pol&eacute;mica Fundaci&oacute;n Iniciativas por la Paz (FIPAZ), donde combin&oacute; funciones de promoci&oacute;n y divulgaci&oacute;n del proceso de desmovilizaci&oacute;n de los ej&eacute;rcitos paramilitares, impulsado entonces por el Gobierno de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez. La Corte Suprema orden&oacute; m&aacute;s tarde a la Fiscal&iacute;a investigar a de De la Espriella por su rol en dicha ONG, descrita por excombatientes como el &ldquo;brazo ideol&oacute;gico&rdquo; de las sanguinarias Autodefensas Unidas de Colombia. Las indagaciones, sin embargo, se cerraron en 2012 por falta de pruebas.
    </p><h2 class="article-text">En busca de voz propia</h2><p class="article-text">
        De la Espriella oficializ&oacute; su candidatura el pasado 11 de diciembre en un mitin cargado de mesianismo pol&iacute;tico y fervor casi religioso. &ldquo;Una parte de su auge se explica porque el uribismo, que domin&oacute; la derecha con el Partido Centro Democr&aacute;tico durante la &uacute;ltima d&eacute;cada, ha sufrido un desgaste evidente y a&uacute;n no se recupera. En ese vac&iacute;o de liderazgo emerge esta figura sin trayectoria pol&iacute;tica previa&rdquo;, se&ntilde;ala Yann Basset, analista pol&iacute;tico de la Universidad del Rosario. Quienes admiran a De la Espriella lo hacen porque ha sabido transmitir una firmeza a&uacute;n hu&eacute;rfana de proyecto pol&iacute;tico claro. Su idea central es &ldquo;enfrentar y destripar&rdquo; a la izquierda. 
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Alejandro Chala, polit&oacute;logo de la Universidad Nacional, la fuerza de De la Espriella reside precisamente en su indefinici&oacute;n. Su discurso carece de una l&iacute;nea ideol&oacute;gica n&iacute;tida, pero esa ambig&uuml;edad ha resultado funcional: le ha permitido aglutinar una coalici&oacute;n heterog&eacute;nea de votantes en busca de un proyecto ultraconservador. &ldquo;Abelardo, m&aacute;s all&aacute; del carisma, es un significante vac&iacute;o: un contenedor de diferentes tendencias cercanas a la derecha radical&rdquo;, sostiene Chala. &ldquo;Detr&aacute;s suyo convergen reservistas y retirados del Ej&eacute;rcito, sectores de las iglesias neopentecostales y evang&eacute;licas, algunas &eacute;lites regionales y libertarios de la escuela austr&iacute;aca, al estilo Milei&rdquo;.
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            <span class="title">
                Imagen de archivo del Abelardo de la Espriella el pasado mes de febrero.                            </span>
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        Para Yann Basset, el reto de De la Espriella ser&aacute; encontrar un estilo propio: &ldquo;La idea de la mano firme en seguridad, o del antiderroche en la esfera p&uacute;blica, no son nuevas y ya las utiliz&oacute; el presidente Uribe a principios de este milenio. Adem&aacute;s, el Estado en Colombia, a diferencia del caso argentino, si lo comparamos con Milei, no ha desempe&ntilde;ado tantas funciones ni ha representado un monstruo tan grande para la econom&iacute;a. Entonces una pregunta interesante es si ser&aacute; capaz de adaptar de alguna forma estas tem&aacute;ticas al contexto local&rdquo;, asegura el acad&eacute;mico francocolombiano.
    </p><h2 class="article-text">Aliado de Vox</h2><p class="article-text">
        De la Espriella recoge el testigo de Rodolfo Hern&aacute;ndez, el ingeniero que se present&oacute; hace cuatro a&ntilde;os como una suerte de Trump a la colombiana que, tras rozar la presidencia en la pugna electoral contra Gustavo Petro, termin&oacute; condenado por corrupci&oacute;n y muri&oacute; en septiembre de 2024 a los 79 a&ntilde;os. Jorge Iv&aacute;n Cuervo recuerda, sin embargo, que la diferencia es que Hern&aacute;ndez ten&iacute;a rodaje previo en la arena pol&iacute;tica. Antes hab&iacute;a sido alcalde, con una gesti&oacute;n aceptable, de una ciudad media: &ldquo;Su imagen era la del empresario exitoso que generaba empleo. Pero primero se gan&oacute; el reconocimiento pol&iacute;tico en su regi&oacute;n. El ascenso de la Espriella es distinto. Su marca se construye desde el &eacute;xito individual y la exhibici&oacute;n del lujo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Casado y padre de cuatro hijos, de De la Espriella naci&oacute; en Bogot&aacute; en 1978 durante un paseo de sus padres en la capital. Por ello, se ha encargado de subrayar que es un &ldquo;coste&ntilde;o de racamandaca&rdquo;: es decir, hijo de la costa Caribe hasta el tu&eacute;tano. Un origen que tambi&eacute;n ha utilizado como bandera pol&iacute;tica de la inconclusa descentralizaci&oacute;n que impulsar&aacute;. &ldquo;&Eacute;l representa una capa del electorado que ha logrado un ascenso social y no se ve reflejada en las &eacute;lites bogotanas tradicionales. Es una Colombia desideologizada que ve en &eacute;l a alguien que los representa, con sus trajes de marca, sus excentricidades o su faceta de cantante de boleros y tenor a la italiana con un disco propio&rdquo;, afirma Cuervo.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de matizar sus posturas, en enero firm&oacute; con el l&iacute;der de Vox, Santiago Abascal, la llamada Carta de Madrid, un documento que alinea su plataforma con las tesis &ldquo;antizquierda&rdquo;, a favor de la &ldquo;libertad de empresa&rdquo; y contra el &ldquo;totalitarismo comunista&rdquo; que la ultraderecha espa&ntilde;ola ha enarbolado. &ldquo;Un grande Santiago Abascal librando la batalla cultural, pol&iacute;tica y democr&aacute;tica para enfrentar al narcocomunismo que se impone desde el Foro de S&atilde;o Paulo y el Grupo de Puebla. Estamos juntos en esta lucha&rdquo;, public&oacute; d&iacute;as despu&eacute;s ante sus 960.000 seguidores de Instagram.
    </p><p class="article-text">
        El expresidente &Aacute;lvaro Uribe ha anunciado su apoyo a De la Espriella para la segunda ronda. Sin embargo, existe un electorado flotante de entre tres y tres millones y medio de votos, seg&uacute;n la estimaci&oacute;n del polit&oacute;logo Ricardo Garc&iacute;a Duarte, exrector de la Universidad Distrital, que a&uacute;n podr&iacute;a inclinar la balanza: &ldquo;En la primera vuelta uno vota por el que le gusta&rdquo;, record&oacute; el experto en el debate de Raz&oacute;n P&uacute;blica. &ldquo;En la segunda, el c&aacute;lculo es impedir que llegue el que m&aacute;s temes&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13265256.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 09:59:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['El tigre' de la Espriella: quién es el abogado de extrema derecha que ha ganado las elecciones en Colombia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Gustavo Petro,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ultraderecha gana la primera vuelta en las elecciones colombianas y la izquierda duda de los resultados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/ultraderecha-gana-primera-vuelta-elecciones-colombianas-izquierda-duda-resultados_1_13265200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90f66488-053e-4d19-a576-5104ba76a54b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ultraderecha gana la primera vuelta en las elecciones colombianas y la izquierda duda de los resultados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el 99,99% de las mesas informadas, Abelardo de la Espriella, del movimiento ultraderechista Defensores de la Patria, recibió 10.361.413 votos (43,74%), lo que significa una ventaja de 673.168 papeletas frente a Cepeda, que obtuvo 9.688.245 sufragios (40,9%). Este resultado preliminar fue rechazado por el mandatario colombiano, Gustavo Petro. El 21 de junio es el balotaje.</p></div><p class="article-text">
        El abogado ultraderechista Abelardo de la Espriella sorprendi&oacute; este domingo al obtener la mayor votaci&oacute;n en la primera vuelta de las elecciones presidenciales colombianas, que tuvieron una participaci&oacute;n del 57,88%, y disputar&aacute; la segunda vuelta el 21 de junio con el izquierdista Iv&aacute;n Cepeda, que puso en duda los resultados.
    </p><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n fue la m&aacute;s alta para una primera vuelta desde que entr&oacute; en vigor la Constituci&oacute;n de 1991 en un pa&iacute;s tradicionalmente abstencionista en el que el voto no es obligatorio y la asistencia a las urnas suele ser ligeramente superior al 50%.
    </p><p class="article-text">
        La Registradur&iacute;a Nacional, organizadora de las elecciones inform&oacute; que, con el 99,99% de las mesas informadas, de la Espriella, del movimiento ultraderechista Defensores de la Patria, recibi&oacute; 10.361.413 votos (43,74%), lo que significa una ventaja de 673.168 papeletas frente a Cepeda, que obtuvo 9.688.245 sufragios (40,9%).
    </p><p class="article-text">
        Este resultado preliminar fue rechazado por el mandatario colombiano, Gustavo Petro, quien desde hace meses ha cuestionado la transparencia del sistema electoral y hoy dijo: &ldquo;Como presidente no acepto los resultados del preconteo&rdquo; y a&ntilde;adi&oacute; que esperar&aacute; el escrutinio que debe hacerse en los pr&oacute;ximos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;M&aacute;s de diez millones de colombianos confiaron en 'El Tigre', se unieron a la manada. Vamos a la segunda vuelta para derrotar la tiran&iacute;a, el absolutismo. En 21 d&iacute;as vamos a cambiar la historia de Colombia para siempre&rdquo;, expres&oacute; por su parte De la Espriella, a quien sus seguidores identifican con el felino, al conocer los resultados.
    </p><p class="article-text">
        La candidata del Centro Democr&aacute;tico, Paloma Valencia, con 1,6 millones de votos, ocup&oacute; el tercer lugar y es la gran perdedora de estas elecciones porque su votaci&oacute;n es muy inferior al 12% que le daban las &uacute;ltimas encuestas, e incluso menor a los 3,2 millones de votos que obtuvo el pasado 8 de marzo en la consulta de partidos de centro y derecha en la que fue elegida candidata.
    </p><p class="article-text">
        En cuarto se sit&uacute;a Sergio Fajardo, del partido de centro Dignidad &amp; Compromiso, con un mill&oacute;n de votos, que representan el 4,26%.
    </p><p class="article-text">
        Otra candidata de centro, la exalcaldesa bogotana Claudia L&oacute;pez, se situ&oacute; en el quinto lugar con 225.517 votos (0,95%).
    </p><h2 class="article-text"><strong>Dudas de la izquierda</strong></h2><p class="article-text">
        En su discurso tras conocer los resultados, Cepeda fue menos enf&aacute;tico que Petro y plante&oacute; dudas sobre las cifras de la Registradur&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay un desfase que queremos verificar en torno al censo electoral, y ese no es cualquier desfase: estamos hablando de 885.000 personas&rdquo;, dijo Cepeda en Bogot&aacute; ante sus seguidores, sin dar detalles sobre el origen de esa cifra.
    </p><p class="article-text">
        De la Espriella, que compareci&oacute; ante sus seguidores sobre una embarcaci&oacute;n en el r&iacute;o Magdalena, en la ciudad caribe&ntilde;a de Barranquilla, les respondi&oacute;: &ldquo;Petro, Cepeda, par de delincuentes, no se atrevan, no se les ocurra desconocer la voluntad popular porque ac&aacute; hay un pueblo que los va a enfrentar y los va a derrotar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Movimientos de cara a segunda vuelta</strong></h2><p class="article-text">
        Tras las votaciones del domingo, la senadora Valencia no titube&oacute; y anunci&oacute; inmediatamente que apoyar&aacute; en la segunda vuelta a De la Espriella.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De manera personal, como Paloma Valencia, la mujer que quer&iacute;a ser su presidenta, anuncio mi apoyo al doctor Abelardo de la Espriella&rdquo;, expres&oacute; Valencia, quien dijo que trabajar&aacute; para que Colombia &ldquo;no caiga en las manos del comunismo ni el neocomunismo que representan&rdquo;, en su opini&oacute;n, el senador Cepeda y el presidente Gustavo Petro.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, su compa&ntilde;ero de f&oacute;rmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, manifest&oacute; que los votos que esperaban recibir de buena parte de la derecha &ldquo;desaparecieron&rdquo; por la campa&ntilde;a de De la Espriella, que consider&oacute; &ldquo;sucia, machista, homof&oacute;bica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Oviedo, un economista, abiertamente homosexual, dijo que, a diferencia de Valencia, informar&aacute; el pr&oacute;ximo 3 de junio su postura de cara a la segunda vuelta porque es &ldquo;una decisi&oacute;n seria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El candidato Fajardo, por su lado, asegur&oacute; que el mill&oacute;n de votos que obtuvo en la primera vuelta es &ldquo;importante&rdquo; para definir la contienda entre De la Espriella y Cepeda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este mill&oacute;n de votos es importante para definir la suerte de nuestro pa&iacute;s. Y la voz de nosotros se va a escuchar porque es el futuro de Colombia que est&aacute; en nuestras manos y vamos a hacer que Colombia piense sobre lo que hemos hecho&rdquo;, dijo Fajardo en Bogot&aacute; tras conocer los resultados de la jornada.
    </p><p class="article-text">
        El exsenador Roy Barreras, que apenas recibi&oacute; 14.108 votos (0,05%) y qued&oacute; en el pen&uacute;ltimo lugar entre 11 candidatos, anunci&oacute; su apoyo a la candidatura de Cepeda y le pidi&oacute; al aspirante izquierdista buscar los &ldquo;tres millones de votos&rdquo; que considera que el centro pol&iacute;tico obtuvo este domingo para vencer a De la Espriella. 
    </p><p class="article-text">
        EFE
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/ultraderecha-gana-primera-vuelta-elecciones-colombianas-izquierda-duda-resultados_1_13265200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 09:41:38 +0000]]></pubDate>
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