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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Palito Ortega]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/palito-ortega/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Palito Ortega]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Palo, Palito, palazo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/palo-palito-palazo_129_10914059.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09c5cf9c-9830-46e1-a2eb-5eb01e3cece4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Javier Milei bailando en el Muro de los Lamentos, Palito Ortega de cumpleaños, Gendarmería reprimiendo en Congreso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del baile del presidente Javier Milei en el Muro de los Lamentos al pogo del publicista más eficiente de la ultraderecha, pasando por el "fiestón" de aniversario de un represor con prisión domiciliaria animado por Palito Ortega.</p></div><p class="article-text">
        Se&ntilde;ala <strong>Annie-B. Parson</strong>, directora art&iacute;stica del Big Dance Theatre de Brooklyn, que hay cuestiones de <em>tempo </em>y espacio que son parte permanente en la escena p&uacute;bica. Hombres y mujeres se desplazan con gracia por la calle. Cuando el ritmo de una persona no sincroniza con el propio, &ldquo;se te niega la dualidad musical t&aacute;cita que tienen los desconocidos al caminar y cruzarse&rdquo;. Hay, para ella, una coreograf&iacute;a de la vida diaria. De hecho, as&iacute; se llama su libro. Esa coreograf&iacute;a tiene a veces un trasfondo pol&iacute;tico inequ&iacute;voco. Pensemos en Javi, el temible. Suele a&ntilde;adir a sus intervenciones un plus cin&eacute;tico, augur de tempestades. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando bailaba como un esp&aacute;stico &ldquo;La bomba t&aacute;ntrica&rdquo; en los estudios televisivos nos informaba hasta qu&eacute; punto el espect&aacute;culo era capaz de fusionarse con los asuntos p&uacute;blicos para capturar el Estado. Acaba de acompa&ntilde;ar su muy problem&aacute;tica decisi&oacute;n de mudar la embajada argentina desde Tel Aviv hacia Jerusal&eacute;n con arrebatos de danzar&iacute;n. Frente al Muro de los Lamentos dio rienda suelta a su conversi&oacute;n al palo. Quiz&aacute; su rabino de cabecera, <strong>Shimon Axel Wahnish</strong>, a quien design&oacute; como embajador argentino en Israel, lo alent&oacute; a agitar el esqueleto con algunos ejemplos del Antiguo Testamento. 
    </p><p class="article-text">
        En el &Eacute;xodo, por ejemplo, una vez alcanzado el Mar Rojo, &ldquo;Mar&iacute;a la profetisa, hermana de Aar&oacute;n, tom&oacute; un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron detr&aacute;s de ella con panderos y danzas&rdquo;. Tambi&eacute;n los hombres danzaban de manera separada, como David, con toda su fuerza, delante de Yahv&eacute;. Acaso el viaje no solo busc&oacute; escenificar el alineamiento con el premier <strong>Benjam&iacute;n Netanyahu</strong>. &iquest;El deseo de recibir ense&ntilde;anzas espirituales tuvo el a&ntilde;adido de otras instrucciones? &iquest;Habr&aacute; dado saltos inici&aacute;ticos, peque&ntilde;os, delicados y reducidos en el espacio, balanceando el peso entre las piernas, como se sugiere en Tza&rsquo;ad Temani, el baile yemenita? &iquest;Se inclin&oacute; por la danza jas&iacute;dica a la que algunos rabinos le dan car&aacute;cter obligatorio? Las im&aacute;genes que circularon lo muestran por lo pronto como participante de &ldquo;el hora&rdquo;, ese baile imperdible en una boda, donde se crea un c&iacute;rculo o l&iacute;nea en espiral alrededor de los novios que se desplaza en sentido contrario a las agujas del reloj (&iquest;sabr&iacute;a que esa danza de origen rumano tiene elementos comunes con la <em>debka</em> tan com&uacute;n entre palestinos, libaneses y sirios?). 
    </p><p class="article-text">
        Al comp&aacute;s de &ldquo;Am Israel Jai&rdquo;, inform&oacute; <em>La Naci&oacute;n</em>, el estadista de la campera de cuero bail&oacute; &ldquo;como si se tratara de un casamiento jud&iacute;o o un Bar Mitzva&rdquo;. Fue adem&aacute;s llevado en andas &ldquo;por estudiantes de yeshiv&aacute;s y otra vez una multitud, en la que, por supuesto estuvo el rabino Wahanish&rdquo;. Bailar hasta extasiarse como un bautismo en seco, sin el engorro de sumergirse en las aguas del Jord&aacute;n, pero autorizado a promover castigos b&iacute;blicos, dolarizantes, gritando desorbitado que <em>&eacute;l es el que es</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">Palito y un <em>d&eacute;j&agrave; vu</em></h3><p class="article-text">
        Otra situaci&oacute;n bailable, de disco setentista, suced&iacute;a casi al mismo tiempo en Vicente L&oacute;pez. Hombres y mujeres dieron rienda suelta a su felicidad, ja, ja, ja, ja mientras <strong>Palito Ortega</strong> cantaba &ldquo;Despeinada&rdquo;. El arresto domiciliario de <strong>Jorge Olivera</strong> se convirti&oacute; en jarana desbordante. Las bodas de plata del represor fueron animadas por el octogenario changuito ca&ntilde;ero, de cuerpo presente. Se report&oacute; que, adem&aacute;s de &ldquo;Coraz&oacute;n contento&rdquo;, cant&oacute; &ldquo;Viva la vida&rdquo;, para regocijo del hombre que era conocido como &ldquo;el carnicero de San Juan&rdquo; por su afici&oacute;n a la tortura. Estuvieron all&iacute; <strong>Cecilia Pando</strong>, una de las voces que con m&aacute;s vehemencia reclama al Gobierno de ultraderecha la libertad de los represores. &ldquo;Hermoso momento compartido con un grande&rdquo;, hizo saber, tom&aacute;ndose una foto con Palito. Olivera y su esposa renovaron el voto matrimonial con el asentimiento del hijo de la pareja, <strong>Javier Olivera Ravasi</strong>, un sacerdote conocido por su predisposici&oacute;n a orar acompa&ntilde;ado de un rosario de balas. El hijo, nos enteramos, expres&oacute; su orgullo por el papel que hab&iacute;a desempe&ntilde;ado el padre hace casi medio siglo. Su condena es una cruz, y la cruz, se sabe, eleva a quienes la cargan. 
    </p><p class="article-text">
        De repente, ah&iacute;, Palito, llamando a medio centenar de invitados a las cabriolas en la pista, como si hubiera sido succionado por la m&aacute;quina del tiempo. En <em>Dos locos en el aire</em>, de 1976, Ortega maneja aviones de combate. Es el teniente San Jorge, y en una de las escenas de su primer filme como director entretiene a los soldados con &ldquo;Yo canto porque me gusta. Lo vivan. &rdquo;De aquel poeta yo soy la voz&ldquo;, canta mientras la c&aacute;mara toma a dos guardias apostados con sus ametralladoras. Ese a&ntilde;o lleva &rdquo;Yo tengo fe&ldquo;, la gran canci&oacute;n esperanzadora de 1972, al &rdquo;Operativo Independencia&ldquo; que comandaba el general <strong>Antonio Bussi</strong>, a quien derrotar&iacute;a casi una d&eacute;cada m&aacute;s tarde en las elecciones tucumanas con esa canci&oacute;n como mantra. 
    </p><p class="article-text">
        En <em>Brigada en acci&oacute;n</em> (1977) el &iacute;dolo popular encarna al suboficial y siempre polic&iacute;a encubierto Alberto Nadal. &ldquo;Pobre de esa gente que no sabe a d&oacute;nde va/ Los que se alejaron de la luz, de la verdad/ Esos que dejaron de creer tambi&eacute;n en Dios/ Los que renunciaron a la palabra amor&rdquo;. En <em>Amigos para la aventura</em>, de 1978, radicaliza su religiosidad y en <em>Qu&eacute; linda es mi familia </em>(1980) se viste de oficial naval para decir cu&aacute;nto le gusta el mar con su bandera adelante y su coraz&oacute;n detr&aacute;s.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Palito, como hemos reconstruido con <strong>Pablo Alabarces</strong> en <em>Un muchacho como aquel. Una historia pol&iacute;tica cantada por el rey</em>, logr&oacute; con los a&ntilde;os que un manto de piadoso olvido lo cubriera ante cualquier interrogaci&oacute;n sobre ese pasado. Hablamos entonces de tres redenciones. La primera, haber derrotado en las urnas a un representante cabal de la dictadura. Luego, haber ido al rescate de <strong>Charly Garc&iacute;a</strong> para, en los hechos, auto rescatarse frente a la historia. Por &uacute;ltimo, una tercera redenci&oacute;n: la de padre del rock and roll argentino, avalada en un disco por parte de sus anteriores antagonistas, los roqueros de pura cepa. 
    </p><p class="article-text">
        Su figura, objeto de una suerte de patrimonializaci&oacute;n que lo llev&oacute; incluso al Teatro Col&oacute;n, qued&oacute; d&iacute;as atr&aacute;s expuesta a miradas suspicaces o de malestar cuando se lo vio en la fiestita de Olivera. Palito inform&oacute; oficialmente, a modo de descargo, que ya no es <em>aquel</em> de los a&ntilde;os setenta. La productora habl&oacute; en su nombre, con esa opacidad que cultiv&oacute; con destreza: &ldquo;Queremos dejar claro que ni el se&ntilde;or Ortega como tampoco su equipo ten&iacute;an conocimiento de la situaci&oacute;n&rdquo;. No sab&iacute;a que iban a amenizar la noche amorosa del ex abogado de <strong>Emilio Massera</strong>. &ldquo;La producci&oacute;n recibe contrataciones por parte de agencias privadas que organizan eventos y en la mayor&iacute;a de los casos los m&uacute;sicos asisten sin tener v&iacute;nculos con esas personas. A los 82 a&ntilde;os, el sr. Ortega hace dos o tres shows por semana de modo que es imposible saber con qui&eacute;n se saca una foto o tener antecedentes de la gente que asiste&rdquo;. Y esa &ldquo;gente&rdquo; bail&oacute; en Vicente L&oacute;pez con la desinhibici&oacute;n que le sugieren los tiempos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">Palazos pa' gozar</h3><p class="article-text">
        De Jerusal&eacute;n y Vicente L&oacute;pez nos vamos a una escena m&aacute;s peque&ntilde;a: la de un imaginario recital de un grupo punk, supongamos, en 1976. La podemos observar brevemente con los ojos perplejos de <strong>Juan Carlos Kreimer</strong>, quien estaba exiliado en Londres. Kreimer escribi&oacute; entonces una cr&oacute;nica urgente y profunda: &ldquo;La palabra punk es el primer desaf&iacute;o: ha tomado el sentido de perverso, de oveja negra, de mediocre por excelencia y sin verg&uuml;enza de serlo, ant&iacute;poda del modelo James Bond, bueno o malo. Ser punk es estar pinchado, con o sin aguja. 
    </p><p class="article-text">
        Ser una v&iacute;ctima c&iacute;nica y al mismo tiempo burlona de su peque&ntilde;ez e insignificancia, autocomplacerse con su fealdad y hedores varios. La indigencia intelectual, f&iacute;sica y moral. B&uacute;squeda o destino, es un nihilismo bastante absoluto. Hacerse punk es en el fondo no poder o no querer aspirar a nada. Desde cualquier punto de vista, toda clase de realizaci&oacute;n personal ser&iacute;a incompatible con el grado cero de esta filosof&iacute;a. Aman a <strong>Johnny Rotten</strong> porque es el mayor traidor a su clase&ldquo;. En <em>Punk, la muerte joven, </em>define al pogo como &rdquo;una violaci&oacute;n del espacio f&iacute;sico del otro&ldquo;. Saltar para arriba y abajo es el &uacute;nico paso a aprender. Desde ah&iacute;, depende de lo que cada uno pueda agregarle y resistir. Cuando <strong>Sid Vicious</strong>, de <strong>Sex Pistols</strong>, inici&oacute; la moda, los bailarines parec&iacute;an pistones. Al poco tiempo aparecieron variantes y agregados: abrir las piernas y brazos en el aire, dar pasos en el vac&iacute;o, tirar golpes de pu&ntilde;o&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo punk metaforizaba al ritmo de los empujones una violencia mayor. Sus traducciones en Argentina fueron relativamente tard&iacute;as. Y si nos detenemos en este peque&ntilde;o mundo de camperas de cuero, crestas de distintos colores, cinturones con tachas, borcegu&iacute;es, tatuajes, perforaciones y remeras de <strong>Ramones</strong> y Sex Pistols, es porque <strong>Agust&iacute;n Laje</strong>, el publicista m&aacute;s eficaz de la ultraderecha, el mismo que considera que &ldquo;cada balazo bien puesto en cada zurdo ha sido para todos nosotros un momento de regocijo&rdquo;, adora al pogo y el&nbsp;punk. 
    </p><p class="article-text">
        Laje debe ser tomado en serio porque su &aacute;mbito de irradiaci&oacute;n es grande, ac&aacute; y en Am&eacute;rica Latina. Sus libros <em>La batalla cultural </em>y <em>Generaci&oacute;n Idiota</em>, capturan la atenci&oacute;n de muchos j&oacute;venes. El autor ama lo que odia: los intelectuales cr&iacute;ticos. Los lee con un dejo de fascinaci&oacute;n. Esas p&aacute;ginas est&aacute;n atiborradas de par&aacute;frasis de Adorno, Benjamin, Debord, Deleuze, Guattari, Badiou, Aug&eacute;, Baudrillard, Foucault, adem&aacute;s de ensayistas de derechas como <strong>Daniel Bell</strong> y <strong>Carl Schmitt</strong> (como si quisiera ser una versi&oacute;n de cabotaje de ellos con el verbo y la gracia del <em>cut and paste</em>). Laje brega por una cultura conservadora robusta, expansiva, capaz de encender pasiones pol&iacute;ticas, crear un &ldquo;nosotros&rdquo; y disputar la centralidad de una tradici&oacute;n que lo seduce y a la vez aborrece. Defensor de las purezas, detesta adem&aacute;s la far&aacute;ndula, el espect&aacute;culo y los productos culturales uniformizados, entre ellos los musicales. &ldquo;No se vinculan a ninguna edad en particular, como hace no tanto tiempo pod&iacute;amos decir que ocurr&iacute;a, por ejemplo, con el rock y su estrecho v&iacute;nculo con la juventud&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aristot&eacute;lico de manual (en lo que respecta a su mirada despectiva sobre la mujer), acaso tomista, antimodernista y antifeminista radical, celoso custodio de los valores originales de un Occidente en crisis y, a la vez, s&iacute;, el&eacute;ctrico. &ldquo;Me gusta el punk. De hecho, tuve una bandita, esas banditas de garaje. Voy todav&iacute;a a recitales de <strong>Dos minutos</strong>, que es una banda argentina que hace un muy buen punk a la vieja usanza, esos pogos que son duros&rdquo;. Cree que &ldquo;el punk es antisistema y hoy la derecha es antisistema&rdquo;. En su adolescencia se fascinaba con <strong>Blink-182</strong>, el grupo de San Diego cuyo cantante, Tom DeLonge, abandon&oacute; la m&uacute;sica para salir a la caza de extraterrestres. Reivindica a Johnny Rotten, el cantante de los Sex Pistol, por ese derechismo que lo llev&oacute; a pedir el voto por <strong>Donald Trump</strong>. &ldquo;El punk, m&aacute;s que una ideolog&iacute;a pol&iacute;tica, es una actitud ante la vida, en el punk lo que se resuelve es una negaci&oacute;n del status quo, solamente que en mi caso no es una negaci&oacute;n por la negaci&oacute;n misma. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy circunstancialmente el punk si quiere negar realmente el sistema no puede ser ni feminista ni pro ideolog&iacute;a de g&eacute;nero, ni abortista ni globalista. No puede ser ni Dem&oacute;crata en Estados Unidos. Imaginate a los punks haci&eacute;ndose los deconstruidos. Los Ramones, otra banda que sigo bastante, su guitarrista era una persona de derechas&ldquo;, explic&oacute; a un periodista latinoamericano. &iquest;Qu&eacute; dir&iacute;a acerca de &rdquo;The Kids Are Alt-Right&ldquo;, la canci&oacute;n de <strong>Bad Religion</strong> contra el trumpismo? &rdquo;La humanidad es una escena de ning&uacute;n lugar/ Cuando todo el mundo tiene un AR-15&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lectura y juventud. &iquest;Talento? <em>Ni a palos</em>. Su af&aacute;n de erudici&oacute;n se da de bruces con muchas intervenciones en YouTube donde se muestra agresivo e intimidante. Lo que lo lleva a exaltar a Nayib Bukele o exaltar la reciente incursi&oacute;n punitiva de los gendarmes alrededor del Congreso. Un pelot&oacute;n de robocops adiestrados en la pr&aacute;ctica de moverse en bloque. La voluntad de dar palazos y disparar, recordemos, tiene su protocolo coreogr&aacute;fico y una fascinaci&oacute;n con im&aacute;genes sonoras del mal que viene de la primera gesti&oacute;n de <strong>Patricia Bullrich</strong> al frente del ministerio de Seguridad, cuando la Gendarmer&iacute;a desfil&oacute; con la &ldquo;Imperial March&rdquo; de <em>La guerra de las Galaxias. </em>Darth Vader est&aacute; entre nosotros. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <em>AG/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/palo-palito-palazo_129_10914059.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Feb 2024 03:01:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Palo, Palito, palazo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei,Muro de los Lamentos,Palito Ortega,Represión,Agustín Laje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nietzsche es un antibiótico letal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nietzsche-antibiotico-letal_129_9801476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fcd703f-1d1c-4a41-8f9c-833f9ec831ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nietzsche es un antibiótico letal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con la guerra Ucrania versus Rusia y el Mundial Qatar 2022 en mente, el autor se pregunta citando a Friedrich Nietzsche: ¿Hay que ser condescendientes con la voluntad de verdad hasta las últimas consecuencias?

 </p></div><p class="article-text">
        Una clase de Karate dura muy poco, pero no termina nunca. Miro el reloj que est&aacute; en la pared del dojo. Hace calor y estamos practicando patadas y katas. El karate no tiene ning&uacute;n sentido. Por eso me gusta practicarlo. Algunos se anotan porque piensan que puede servirle como defensa personal si te atacan en la calle, pero uno de los consejos del sensei es que si te quieren robar dejes que te roben: una pelea en la calle no es una pelea en el dojo, dice. Sensei Funakoshi, el poeta que difundi&oacute; el karate do da un consejo enigm&aacute;tico -el n&uacute;mero 20- que dice: Idee, idee siempre. Me encanta ese consejo porque no s&eacute; sabe bi&eacute;n de qu&eacute; va. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que Leonardo Favio es un artista genial. Estoy escuchando hace d&iacute;as su primer disco, que sali&oacute; en una edici&oacute;n nueva, remasterizada. Me acuerdo de su primera pel&iacute;cula, <em>Cr&oacute;nica de un ni&ntilde;o solo</em>, un afano genial a <em>Los cuatrocientos golpes</em> de Francoise Truffaut. Y me viene a la cabeza un compa&ntilde;ero del diario donde trabajaba, al que le dec&iacute;amos Truffaut porque, en los campeonatos internos de f&uacute;tbol, era un r&uacute;stico que ya en el primer tiempo te hab&iacute;a metido cuatrocientos golpes. Una tarde, Favio en mi casa, con mis padres, en una sobremesa, nos contaba que &eacute;l ve&iacute;a asombrado c&oacute;mo Palito Ortega hac&iacute;a guita sin parar con canciones sencillas y &eacute;l trataba de componer canciones m&aacute;s complejas y tr&aacute;gicas, como &ldquo;Ella ya me olvid&oacute;&rdquo; -que igual fue un &eacute;xito descomunal-. Pero Favio, dec&iacute;a, &ldquo;as&iacute; que me puse a hacer una canci&oacute;n sencilla y agarr&eacute; la guitarra y dije &rdquo;hoy compr&eacute; una flor&ldquo; y en vez de irme a la mierda, escrib&iacute; &rdquo;y llov&iacute;a, llov&iacute;a&ldquo;. Ya est&aacute;. Caja, dec&iacute;a Favio en la sobremesa de mi casa natal en Boedo. Y todos se re&iacute;an. Me gusta como Favio usa en sus canciones la palabra Piba. Una piba que pasa, canta. Cuando Per&oacute;n lleg&oacute; al pa&iacute;s mi primo -que era como mi hermano mayor- fue a recibirlo a Ezeiza. Y estuvo sin volver a casa dos d&iacute;as. Los hechos fueron tr&aacute;gicos y nosotros en mi casa no pod&iacute;amos dormir esperando noticias sobre su paradero. Hasta que son&oacute; el tel&eacute;fono negro de Entel que estaba en la pieza de adelante y mi papa atendi&oacute; y era Favio, que dec&iacute;a que mi primo estaba vivo. Desde ese entonces, cada vez que un ser querido tarda en volver a casa, yo me pongo muy nervioso, soy tomado por ese arquetipo que se forj&oacute; una noche de insomnio. &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando un país marcha hacia la guerra, cuando un país marcha hacia un Mundial, cuando un país marcha hacia la Navidad, la cosa se pone insoportable.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Nietzsche dice que s&oacute;lo hay interpretaciones, que no conocemos ning&uacute;n texto originario. Nietzsche es implacable. Es un antibi&oacute;tico letal. El mundo es pura apariencia construida por nuestras suposiciones, creencias y, sobre todo, por el lenguaje. El mundo es monstruoso y para poder soportarlo hacemos s&iacute;ntoma. No hay ning&uacute;n objeto, no hay ning&uacute;n sujeto, dice Nietzsche, ninguna sustancia, ninguna propiedad inherente a un algo, todas esas nociones son ficciones de la gram&aacute;tica. &iquest;Hay que ser condescendientes con la voluntad de verdad hasta las &uacute;ltimas consecuencias?, se pregunta Nietzsche en <em>Humano, demasiado humano</em>. &iquest;Hay que entregarse al conocimiento hasta tal punto&nbsp;que todo el mundo familiar para nosotros estalle por los aires y que las certezas y orientaciones se pierdan en lo imprevisible? Para Nietzsche -dice Rudiger Safranski- la voluntad de verdad conduce a la negaci&oacute;n l&oacute;gica del mundo. La negaci&oacute;n l&oacute;gica del mundo es comparable a la concepci&oacute;n kantiana de la &ldquo;cosa en s&iacute;&rdquo;, donde Kant despu&eacute;s de darle muchas vueltas al asunto decide que nunca se puede aprender el &ldquo;en s&iacute;&rdquo; de las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Nietzsche tambi&eacute;n habla de la monstruosidad de lo social. Recuerdo el Mundial 78, cuando la gente festejaba en ese invierno horrible los goles de Kempes mientras la dictadura hac&iacute;a un genocidio sin precedentes. Cuando un pa&iacute;s marcha hacia la guerra, cuando un pa&iacute;s marcha hacia un Mundial, cuando un pa&iacute;s marcha hacia la Navidad, la cosa se pone insoportable. Algunos dicen que el juego del f&uacute;tbol es una escenificaci&oacute;n est&eacute;tica de la guerra. &iquest;Qu&eacute; diferencia la guerra de Ucrania versus Rusia con el Mundial de Qatar? En uno los muertos est&aacute; a la vista, en el otro los muertos est&aacute;n escondidos. &iquest;Qu&eacute; posibilidad hay de que toda la gente que est&aacute; en Qatar se quede ah&iacute; actuando para siempre en una miniseries de Netflix?
    </p><p class="article-text">
        Me imagino el Obelisco pensando el domingo bien temprano: uh c&oacute;mo se va a complicar respirar hoy si ganan estos pibes. Dice Nietzsche que alguien con un agudo sentido de justicia descubre incluso en esta desaz&oacute;n el esc&aacute;ndalo implicado en que &eacute;l tambi&eacute;n es un superviviente, que vive de que los otros padecen necesidades y mueren. Safranski reafirma: &ldquo;Nietzsche, con su pasi&oacute;n por la tragedia y sus dotes para la compasi&oacute;n, descubre lo monstruoso tambi&eacute;n como nexo universal de culpa en toda vida humana&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Una tarde, en San Francisco, me compr&eacute; unos pantalones que ofreci&aacute;n en la calle. En San Francisco todo es un viva la pepa. Hab&iacute;a unas camisetas que dec&iacute;an Equipo de nataci&oacute;n de Alcatraz, no me entraban. De Alcatraz s&oacute;lo pod&iacute;as salir nadando y esquivando tiburones. Cuando volv&iacute; a Buenos Aires, una chica me dijo que la tela de mis pantalones, el tramado, se llamaba Pied-de-poule. 
    </p><p class="article-text">
        En la puerta del natatorio de enfrente de mi casa, una mujer alta, en pantal&oacute;n corto y ojotas, sale y grita nombres de ni&ntilde;os. Los padres, que se amontonan en la vereda, levantan la mano como si hubieran sacado el n&uacute;mero de una rifa. Mi talonario est&aacute; vac&iacute;o. Una vaquita de San Antonio se posa en mi mano. Su caparaz&oacute;n se parece al tramado Pied-de-poule de mis pantalones. Pido dos deseos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nietzsche-antibiotico-letal_129_9801476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Dec 2022 03:17:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nietzsche es un antibiótico letal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palito Ortega,Leonardo Favio,Friedrich Nietzsche,Mundial Qatar 2022]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sonido y la furia en Trelew]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sonido-furia-trelew_129_9256504.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d498b53e-034f-4482-a028-d3babd7f2314_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sonido y la furia en Trelew"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A 50 años del fusilamiento de 16 guerrilleros en la ciudad patagónica Abel Gilbert recrea ese tiempo y sus sonidos. El preso que cantaba boleros, Piazzolla ejecutando Fuga y misterio, el grupo de música de Montoneros, Palito Ortega, el cuarteto Cedrón y una frase de Mercedes Sosa.</p></div><p class="article-text">
        <em>&iquest;Y d&oacute;nde no la hay esa sangre ca&iacute;da de los 16/ fusilados en Trelew?/ &iquest;y no habr&iacute;a que ir a/ buscarla?/ &iquest;y no se la habr&iacute;a de o&iacute;r en lo que est&aacute; diciendo/ o cantando?/</em><em><strong> </strong></em><em>&iquest;no est&aacute; esa sangre acaso diciendo o cantando?</em> El poema &ldquo;Glorias&rdquo;, de Juan Gelman, convertido en canci&oacute;n y manifiesto por el Cuarteto Cedr&oacute;n en 1972, invita, medio siglo m&aacute;s tarde a <em>escuchar</em> aquel terrible 22 de agosto en todos sus pliegues: ruido y furia, pero, <strong>tambi&eacute;n sus muy escasas y olvidadas simbolizaciones musicales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hasta el preparativo de la fuga de la unidad penitenciaria de Rawson tuvo su premeditada banda sonora. Se cuenta en <em>La patria fusilada, </em>el libro que reuni&oacute; las entrevistas que Francisco Urondo realiz&oacute; en la c&aacute;rcel de Devoto con los tres guerrilleros que se salvaron de milagro, que hab&iacute;a un preso a quien le gustaba cantar boleros. Para disimular la fuga le pidieron que desplegara todo su repertorio. La extendida vocalizaci&oacute;n deb&iacute;a servir para que no se &ldquo;escuchara ni viera los movimientos raros, lo que estaba pasando a su alrededor&rdquo;. Fue as&iacute; que &ldquo;lo tuvieron toda la noche cantando boleros hasta mucho despu&eacute;s, cuando la gente ya se habla ido y el penal ya estaba rodeado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aquel 15 de agosto, como se sabe, Marcos Osatinsky, Fernando Vaca Narvaja, Roberto Quieto, Mario Roberto Santucho, Enrique Gorriar&aacute;n Merlo y Domingo Menna, lograron consumar su huida despu&eacute;s de un accionar que dej&oacute; un guardia muerto. Otros diecinueve insurgentes estuvieron a cinco minutos de subir con ellos al avi&oacute;n que los llev&oacute; a Chile. Tomaron el aeropuerto, pero solo a los efectos de obtener garant&iacute;as para su rendici&oacute;n. A trav&eacute;s de la televisi&oacute;n llegaron a Buenos Aires los rostros y las voces de Pedro Bonnet y Mariano Pujadas. Pocas horas despu&eacute;s de que retornaran al penal, en Buenos Aires, el Teatro Col&oacute;n abr&iacute;a sus puertas para una velada inusual. El 17 de agosto de 1972 se presentaron Horacio Salg&aacute;n, An&iacute;bal Troilo, el Sexteto Tango y el <em>noneto</em> de Astor Piazzolla. &iexcl;El grupo abri&oacute; nada menos que con &ldquo;Fuga y misterio&rdquo; !, cuando, m&aacute;s que misterio, hab&iacute;a temores fundados sobre el modo en que el Estado quer&iacute;a <em>resolver</em> el intento de la otra fuga. Esa misma noche, el Partido Justicialista envi&oacute; un telegrama al ministro del Interior Arturo Mor Roig: &ldquo;reclamamos respeto a los derechos humanos de los presos pol&iacute;ticos de la unidad carcelaria Rawson responsabiliz&aacute;ndolo por su integridad f&iacute;sica&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        No deja de llamar atenci&oacute;n a la distancia el contrapunto entre esos dos territorios, la c&aacute;rcel y el teatro. Historias de dos ciudades y algo m&aacute;s. El disfrute despreocupado y la tragedia en ciernes. Algo, sin embargo, las conecta, como se enlazan cultura y barbarie. El s&aacute;bado se hab&iacute;an intensificado los interrogatorios de los guerrilleros, as&iacute; como los primeros escarceos de crueldad. Unos 1350 kil&oacute;metros al norte, el Col&oacute;n recib&iacute;a a las estrellas del folclore. Eduardo Fal&uacute;, Los Chalchaleros, Jaime Torres, Ariel Ram&iacute;rez a Ram&iacute;rez y Torres. &ldquo;Yo no voy a saludarlo&rdquo;, dice Sosa. &ldquo;Porque no me da la gana&rdquo;, insisti&oacute; ante los pedidos de cortes&iacute;a de sus colegas. Y ella cant&oacute;, mejor dicho, le cant&oacute; al mismo Lanusse, nada menos que &ldquo;Juana Azurduy&rdquo;, de Ram&iacute;rez y Felix Luna. Predijo que la revoluci&oacute;n ven&iacute;a &ldquo;oliendo a jazm&iacute;n&rdquo; cuando, en rigor, entre bambalinas, la contrarrevoluci&oacute;n dise&ntilde;aba su primer ensayo letal en Trelew. Dos augurios opuestos, entonces. &ldquo;Mercedes, al Colon&rdquo;, le gritaron lo que tomaban al pie de la letra su arom&aacute;tico vaticinio. El p&uacute;blico parec&iacute;a ser una sola garganta. Lleg&oacute; el cierre, y fue la &ldquo;Canci&oacute;n con todos&rdquo;, de C&eacute;sar Isella y Armando Tejada G&oacute;mez. &ldquo;Libera tu esperanza con un grito en la voz&rdquo;. &iquest;Y Lanusse? &iquest;Qu&eacute; hace? Se levanta. &iquest;Canta obedeciendo el estribillo? &iquest;Pod&iacute;a cantar esa canci&oacute;n? &ldquo;No s&eacute; si cant&eacute;, realmente... En realidad, mov&iacute;a los labios, porque si llegaba a cantar me sacaban a patadas. De algo m&aacute;s me acuerdo: una mujer de la platea, mir&aacute;ndome, grit&oacute;: &iexcl;Abajo la dictadura!&rdquo;, le dijo, a&ntilde;os m&aacute;s tarde, a Rodolfo Bracelli, el autor de <em>La Negra</em>. Esa m&iacute;mica en el palco&hellip;&nbsp; &iquest;Era acaso (mover los labios) el reverso asim&eacute;trico del bolero que son&oacute; en la c&aacute;rcel? &iquest;Mueca y ardid como caras de una misma equivalencia?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El drama no contemplaba simulacros. Cuando Mercedes abandon&oacute; el teatro dijo, jocosa. &ldquo;Qued&oacute; sanito el Colon? Vieron que nuestra gente no vino con los martillos a romperlo&rdquo;. <strong>Tres d&iacute;as m&aacute;s tarde, casi dos, en rigor, las ejecuciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El o&iacute;do de los sobrevivientes permiti&oacute; recomponer algunas de las situaciones tras la balacera. &ldquo;Ya escucho que empiezan a arrastrar cuerpos; y al final vienen y me llevan al hospital&hellip; Escucho simult&aacute;neamente que comentan que Bonnet se acaba de morir&rdquo;, le cont&oacute; Mar&iacute;a Antonia Berger a Urondo. &ldquo;Y simult&aacute;neamente empiezo a escuchar tiros aislados que empiezan de adelante hacia atr&aacute;s. Me doy cuenta de que est&aacute;n dando los tiros de gracia&hellip;sigo escuchando balazos basta que, en un determinado momento terminan; a esa altura yo pienso que ya me queda poco&hellip;despu&eacute;s escucho que hacen toda una orquestaci&oacute;n diciendo: <em>Bueno, vos ten&iacute;as una metra y Pujadas intent&oacute; quit&aacute;rtela</em>&rdquo;. Orquestar: la preparaci&oacute;n de algo &ndash;una obra, una trama, un enga&ntilde;o- que debe ser <em>interpretado</em>. En este caso, los primeros bocetos de la &ldquo;ley de fuga&rdquo; que la dictadura siguiente convertir&iacute;a en protocolo sumario en varias c&aacute;rceles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La oreja de Alberto Miguel Camps recibe informaciones similares: &ldquo;cuando paran se escuchan entonces quejidos, estertores de compa&ntilde;eros, incluso puteadas. Y empiezan a sonar disparos aislados. Me doy cuenta que est&aacute;n rematando, incluso alguien dice: <em>Este todav&iacute;a vive</em> &hellip; y ah&iacute; me tira, a m&iacute; primero, y cuando estoy cayendo escucho otro tiro y veo que cae Marlo Delfino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pronto se sabr&aacute; la verdad. Los cuerpos de las v&iacute;ctimas llegaron a la capital. La sede del Partido Justicialista, situada entonces en el barrio de Caballito, recibi&oacute; los ata&uacute;des. &ldquo;Al latero, a la lata, que velen a los muertos en avenida La Plata&rdquo;, se reclam&oacute; en la calle. La capilla ardiente apenes pudo funcionar. El comisario Alberto Villar puso fin a la ceremonia con tanquetas y la polic&iacute;a montada. &iquest;Qui&eacute;n recuerda esos relinches, el golpe de los cascos contra el adoqu&iacute;n, el motor del armatoste met&aacute;lico de la infanter&iacute;a, las sirenas y los gritos? En sus memorias, Lanusse coment&oacute;: &ldquo;una constante amenaza de venganzas masivas fue coreada en las calles durante las manifestaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Trelew tambi&eacute;n se estremeci&oacute;. Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez defini&oacute; el alzamiento de la ciudad entera como &ldquo;la instauraci&oacute;n de una comuna que dur&oacute; tres d&iacute;as&rdquo;. Hab&iacute;a sido despedido de la revista <em>Panorama</em> por presi&oacute;n del capit&aacute;n de nav&iacute;o Emilio Eduardo Massera. Decidi&oacute; entonces viajar al sur para ser testigo de la protesta. <strong>&ldquo;La gente sent&iacute;a en sus cuerpos la incomodidad de la culpa, y no sab&iacute;a d&oacute;nde ponerla&rdquo;, escribi&oacute; en </strong><em><strong>La pasi&oacute;n seg&uacute;n Trelew. </strong></em>Estamos ante algo m&aacute;s que una cr&oacute;nica excepcional. Quiz&aacute; sin propon&eacute;rselo, su autor realiz&oacute; un inventario sonoro de aquellas jornadas: expresiones colectivas de desahogo que, primero se percibieron &ldquo;con sordina&rdquo; pero luego adquirir&iacute;an otra intensidad. &ldquo;&iexcl;Abajo las botas! / &iexcl;Trelew tiene pelotas!&rdquo;. O: &ldquo;Milicos, milicos, por qu&eacute; nos piden votos/ y nos mandan a Devoto/ &iexcl;Abajo los marinos! / &iexcl;Que rajen los marinos/ cobardes y asesinos!&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tamara Smerling y Ariel Zak reconstruyen en <em>Un fusil y una canci&oacute;n, la historia secreta de la banda que grab&oacute; el disco oficial de los Montoneros, </em>c&oacute;mo se gest&oacute; el primer homenaje musical a los hechos que conmov&iacute;an a parte del pa&iacute;s. Hurque Mapu, el grupo que integraban Hebe Rosell, Ricardo Munich, Tac&uacute;n Lazarte, Naldo Labr&iacute;n, Lucio Navarro, Juan Chango Sosa, Manuel Pic&oacute;n y Olga Manzano, con los chilenos Quilapay&uacute;n como modelo, se iba a presentar en el Aula Magna de la Facultad de Arquitectura de la UBA. La funci&oacute;n buscaba recaudar fondos para los presos pol&iacute;ticos. Ah&iacute; se enteraron de lo ocurrido en la base Almirante Zar. La reacci&oacute;n de Sosa en el escenario fue la de cambiar la letra de &ldquo;La tonada de Manuel Rodr&iacute;guez&rdquo;, que pertenec&iacute;a a Pablo Neruda. <em>Que se apaguen las guitarras/ que la Patria est&aacute; de duelo/ Nuestra tierra se oscurece/ Mataron a los guerrilleros</em>. Huerque Mapu edit&oacute; a fin de ese a&ntilde;o su primer disco. El noveno corte se titul&oacute; &ldquo;Trelew&rdquo;. Se trat&oacute; de una pieza instrumental, con aire de r&eacute;quiem &ldquo;Sent&iacute;amos un dolor profundo, imposible de traducir en letra&rdquo;, explic&oacute; en su momento Navarro. <em>La Opini&oacute;n </em>la defini&oacute; como un &ldquo;canto f&uacute;nebre&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        La radicalizaci&oacute;n pol&iacute;tica de Huerque Mapu los conduce primero a presentar una versi&oacute;n de la <em>Cantata Santa Mar&iacute;a de Iquique</em>, de Quilapay&uacute;n, uno de los objetos de culto de lo que se conoc&iacute;a como la Nueva Canci&oacute;n chilena en los a&ntilde;os de la Unidad Popular, y que tambi&eacute;n se relacionaba con una masacre de 1000 obreros del salitre, para luego componer la <em>Cantata montonera</em>. Nicol&aacute;s Casullo fue el intermediario entre Mario Firmenich y Roberto Quieto y los m&uacute;sicos. La conducci&oacute;n guerrillera quer&iacute;a un cancionero propio. Y fungi&oacute; de curadora. &ldquo;Siguieron los avances y retrocesos en la elaboraci&oacute;n del disco. Y aprobaron los arreglos musicales introducidos por los Huerque Mapu&rdquo;, cuentan Smerling y Zak. Y el disco cobra inter&eacute;s desde este presente solo a los efectos de que la novena pista se llama &ldquo;Patria Trelew&rdquo;. Su letra nombra a todos los fusilados el 22 de agosto de 1972, peronistas y guevaristas. Resuenan ah&iacute; ciertas gestualidades de la <em>Misa Criolla, </em>de Ariel Ram&iacute;rez, pero, tambi&eacute;n, del primer Les Luthiers, donde afloraba la experticia del barroco italiano. Los pr&eacute;stamos estil&iacute;sticos funcionan como soporte de cada invocaci&oacute;n, a la que se responde con el grito de &ldquo;Presente&rdquo;. &ldquo;La historia del pueblo cantada por el pueblo&rdquo;, titul&oacute; <em>El Descamisado</em>, sobre la presentaci&oacute;n del disco en el Luna Park, en diciembre de 1973, cuando nuevos peligros acechaban en el aire y esas canciones desped&iacute;an cierto anacronismo por el peso de las incesante de nuevas muertes. Leonardo Bettanin, uno de los diputados de la Juventud que desafiar&iacute;a a Juan Per&oacute;n por la reforma al C&oacute;digo Penal, pens&oacute; &ldquo;que tendr&iacute;a que haber sido un &aacute;lbum con una vertiente m&aacute;s popular, de c&aacute;nticos ligados a la JP, como los que se escuchaban, por ejemplo, en las manifestaciones y que proven&iacute;an de las canciones de Palito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y eso en parte sucedi&oacute;. El objeto ins&oacute;lito de esa &eacute;poca lo aporta, s&iacute;, Ortega. En <em>Un muchacho como aquel, una historia pol&iacute;tica cantada por el rey, </em>que escrib&iacute; con Pablo Alabarces, exhumamos &ldquo;El camino de la libertad&rdquo; que, con su perfume <em>folk</em>, fue compuesta en homenaje a los guerrilleros muertos. <em>Los hombres buscan el camino donde el sol alumbre a todos por igual/ y van buscando el camino donde nadie pueda callar la verdad/ hay muchos que dieron su vida, que dieron su sangre por la libertad/ dejaron vivo el pensamiento nunca morir&aacute;</em>. Un curioso lazo sangu&iacute;neo une en 1973 a Gelman y Palito. Su canci&oacute;n ha cambiado de dedicatoria (fue ofrendada al ecum&eacute;nico, Martin Luther King). Nos queda una constataci&oacute;n: se trata del Palito m&aacute;s osado e irrepetible, que complejiza m&aacute;s su figura. <em>Un nuevo d&iacute;a est&aacute; naciendo luces de esperanza vuelven a brillar</em>, vislumbraba, antes de ponerse al servicio de los futuros verdugos. En declaraciones a <em>Noticias</em>, el diario de Montoneros, Ortega relat&oacute; qu&eacute; lo hab&iacute;a empujado a escribirla. &ldquo;Cuando ocurri&oacute; lo de Trelew yo me despert&eacute; espantado esa ma&ntilde;ana. Yo sab&iacute;a que viv&iacute;amos bajo una dictadura, pero jam&aacute;s pens&eacute; que pudiera ser tan violenta, tan feroz, que pudiera ocurrir algo as&iacute; en la Argentina&rdquo;. <em>Noticias </em>quiso saber si, teniendo en cuenta de que se trataba de Ortega, no hab&iacute;a cruzado un umbral de audacia. &ldquo;De su aceptaci&oacute;n o rechazo podr&eacute; saber si lo que se espera es que siga presentando una visi&oacute;n positiva de las cosas o que mis temas cambien. Yo, lo &uacute;nico que hago es transmitir lo que todos sentimos&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; queda de todo ese m&oacute;dico esfuerzo representacional alrededor del 22 de agosto de 1972? Tal vez la <em>Cantata del gallo cantor, </em>que el Cuarteto Cedr&oacute;n compuso sobre la base de una serie de poemas de Gelman. &ldquo;Juan Sol&iacute;a darme los poemas que estaba escribiendo. Entre ellos hab&iacute;a uno que se refer&iacute;a a Trelew, los otros no. Enseguida quise hacer una cantata&rdquo;, record&oacute; Juan Cedr&oacute;n. La obra, que el guitarrista defini&oacute; como una traducci&oacute;n musical de <em>El 3 de mayo en Madrid, </em>el cuadro en el que Goya expres&oacute; su horror por los fusilamientos ordenados por el Ej&eacute;rcito bonapartista, fue escuchada incluso en aquella ciudad del sur argentino sacudida todav&iacute;a por los hechos. Se grab&oacute; de inmediato en Par&iacute;s. El disco comienza con &ldquo;Ruidos&rdquo; que, seg&uacute;n el autor, habla de manera elusiva sobre la masacre. <em>Esos pasos, lo buscan a &eacute;l/ ese coche, para en su puerta/ esos hombres en la calle &iquest;acechan? / ruidos diversos hay en la noche/ sobre esos ruidos se alza el d&iacute;a</em>. A pesar de las muertes, Gelman cre&iacute;a vislumbrar un amanecer de victoria. <em>Nadie detiene al sol/ nadie detiene al gallo cantor/ nadie detiene al d&iacute;a/ habr&aacute; noches y d&iacute;as/ aunque &eacute;l no los vea/ nadie detiene a la revoluci&oacute;n. </em>El optimismo hist&oacute;rico carec&iacute;a en parte de asidero (no exist&iacute;a un <em>todos</em> como postulaba la canci&oacute;n que hizo gesticular a Lanusse). Dicho de otro modo: no se hab&iacute;a podido <em>escuchar </em>la carga ominosa de Trelew, all&iacute; donde hab&iacute;a comenzado metodol&oacute;gicamente El Proceso antes de concluir la era de Lanusse. &ldquo;Cuando un Estado elige el lenguaje del terror, destruye todo lo que le da fundamento&rdquo;, hab&iacute;a escrito Mart&iacute;nez, con ojo avizor. &ldquo;La destrucci&oacute;n de la Argentina empez&oacute; entonces, en aquella madrugada aciaga de 1972, y fue sucia, sorda, canallesca, como una pesadilla de fin de mundo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cedr&oacute;n se exili&oacute;, igual que Mart&iacute;nez y los Hurque Mapu. En su casa aloj&oacute; al sobreviviente Camps. &ldquo;Lo preparamos cuando volvi&oacute;, con una peluca, unos bigotes&hellip;&eacute;l era uno de los personajes centrales, era uno de los sobrevivientes, nunca le pregunt&eacute; lo que hab&iacute;a pasado, c&oacute;mo hab&iacute;a ocurrido y nunca le dije que yo hab&iacute;a hecho la cantata. Creo que ni siquiera se la hice escuchar&hellip;despu&eacute;s conoc&iacute; a la Berger. La vi varias veces en Par&iacute;s. A (Ricardo) Haidar tambi&eacute;n. Despu&eacute;s nada&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los tres desaparecieron durante la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sonido-furia-trelew_129_9256504.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Aug 2022 03:12:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El sonido y la furia en Trelew]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Masacre de Trelew,Trelew,Mercedes Sosa,Palito Ortega,Montoneros,ERP]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El plan oculto de las Nenas de Sandro, una película íntima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/plan-oculto-nenas-sandro-pelicula-intima_129_8653326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a58ee2a5-d2c3-43ee-aa1f-a1404a8fe2ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El plan oculto de las Nenas de Sandro, una película íntima"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">Días de estrechos, la muerte de Dios en Rosario</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La bola de luces mancha el living de rojo y despu&eacute;s de azul y verde. Y siguen los flashes, los que interrumpen el movimiento y le parece, a Rosita, mientras baila, que se mueve en c&aacute;mara lenta. O como en una pel&iacute;cula muda, de esas antiguas, donde los fotogramas se suceden sin continuidad. El brazo arriba y todo negro, de pronto abajo, negro, y otra vez arriba, quedan huecos por todos lados. Y eso es igual, igualito, porque aunque sabe c&oacute;mo lleg&oacute; hasta ah&iacute;, a esa casa, a esa habitaci&oacute;n, no le entra en la cabeza y tiene im&aacute;genes sueltas, como flashes, como los de las luces y solo sonr&iacute;e&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; comienza la novela <em>Fren&eacute;ticas</em>, de <strong>Magdalena Girardi </strong>(abajo les cuento m&aacute;s, &iexcl;qu&eacute;dense!): Rosita, una de las protagonistas del libro, escucha <em>Trigal</em>, de <strong>Sandro</strong> y se puede ver a s&iacute; misma adentro de una pel&iacute;cula.&nbsp;<strong>Una escena que implica un movimiento doble: al mismo tiempo, ella es directora y estrella de ese relato temporal en el que una c&aacute;mara registra sus movimientos y el frenes&iacute; que le provoca un &iacute;dolo que es tambi&eacute;n una bomba at&oacute;mica.</strong> 
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        Rosita elige qu&eacute; mirar y qu&eacute; mostrar: ese destello &ntilde;o&ntilde;o, musical, &iacute;ntimo detonado por una canci&oacute;n o un recuerdo que tironea alguna soga privada. Ojos que miran para adentro, <em>ojos de videotape</em>. Suene <strong>Sandro</strong> o suene <strong>Charly Garc&iacute;a, </strong><em><strong>aguante la ficci&oacute;n</strong></em><strong>.</strong> (<strong>Sergio Denis</strong>, otro pr&iacute;ncipe de la m&uacute;sica popular argentina, lo inyect&oacute; en nuestra educaci&oacute;n sentimental como una s&uacute;plica: <em>tratemos de vivir con fantas&iacute;a</em>). <strong>La ilusi&oacute;n como impulso vital: Rosita somos todos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta semana vi la pel&iacute;cula <em>The Tender Bar</em> (otra vez: abajo les cuento m&aacute;s). En medio de una historia con altibajos narrativos, este momento: un adolescente t&iacute;mido de Long Island &ndash;a su modo, una periferia&ndash; <strong>se enamora de una chica un poco m&aacute;s experimentada y van a pasar juntos la Navidad con los padres de ella</strong>. &Eacute;l, que lleg&oacute; en tren con un bolsito medio r&uacute;stico, la mira embelesado mientras ella maneja hacia la casa. Ella se sorprende con ese entusiasmo; en su visi&oacute;n, no est&aacute; haciendo nada m&aacute;s que lo habitual: vivir su vida. &Eacute;l, por el contrario, siente que est&aacute; metido en una especie de sue&ntilde;o, una irrealidad cinematogr&aacute;fica, una secuencia <em>larger than life</em>, el cine mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Ella: &iquest;Qu&eacute;?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&Eacute;l: Es Navidad, estoy en Connecticut, en un Volvo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&Eacute;lla: &iquest;Nunca podr&eacute; sac&aacute;rtelo de la cabeza, no?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&Eacute;l: &iquest;Sacarme qu&eacute;?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ella: La idea de que las cosas son m&aacute;s grandes de lo que son.</em>
    </p><p class="article-text">
        Algunas escenas m&aacute;s tarde el chico va a terminar con el coraz&oacute;n roto. Pero en ese instante &eacute;l, enamorado y en pleno deslumbramiento, no tiene c&oacute;mo saberlo. <strong>Entonces sonr&iacute;e</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una escena de la película &quot;The Tender Bar&quot;, dirigida por George Clooney"
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            <span class="title">
                Una escena de la película &quot;The Tender Bar&quot;, dirigida por George Clooney                            </span>
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        <em>Hacerse la pel&iacute;cula</em>, <em>hacerse los rulos</em>, dos giros en espa&ntilde;ol que me fascinan. <strong>El encantamiento de ese modo reflexivo cuando se impone para una acci&oacute;n que suelen llevar adelante otros: una victoria verbal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por lo general <strong>esas expresiones vienen acompa&ntilde;adas de un </strong><em><strong>no</strong></em><strong>, de una prescripci&oacute;n en negativo, de un </strong><em><strong>no te hagas</strong></em><strong>, de una orden</strong>. De eso se r&iacute;e en una ilustraci&oacute;n que les dejo por ac&aacute; un artista visual que conoc&iacute; hace poco en Instagram y que me cautiv&oacute;. Se llama <strong>Dami&aacute;n Lluvero</strong> y lo encuentran en redes como <em>@pint0rcito</em>.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CVyjxLZPTWu/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En el cierre de<em> La &uacute;nica historia</em>, una novela demoledora de <strong>Julian Barnes</strong> (<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/cancion-amor-jeff-bezos-cuatro-paredes_129_8002387.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es un favorito de esta casa virtual, lo mencionamos por ac&aacute; y volvemos a &eacute;l siempre que podemos</a>), <strong>el protagonista va a ver por &uacute;ltima vez a una mujer a la que am&oacute; profundamente.</strong> Ella est&aacute; inconsciente, agoniza en la cama de un hospital. Vuelvo a la imagen porque es hermosa y porque, <strong>como todo discurso amoroso, est&aacute; lleno de contradicciones, de fugas, de paradojas</strong>. En su mon&oacute;logo interior, Paul, que quiere convencerse y mostrarse impermeable, dice que lo atragantan <em>&ldquo;las palabras reconfortantes como redenci&oacute;n y conclusi&oacute;n&rdquo;.</em><strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La muerte es la conclusi&oacute;n en la que creo; y la herida seguir&aacute; estando abierta hasta el definitivo cierre de las puertas. </em><em><strong>En cuanto a la redenci&oacute;n, es demasiado limpia, t&oacute;pico de pel&iacute;cula</strong></em><em>; y, aparte de eso, suena a algo demasiado grandioso para que lo merezca la imperfecci&oacute;n humana (...)&rdquo;</em>, sigue.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La única historia, de Julian Barnes                            </span>
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        Y, una vez m&aacute;s, intenta denostar con torpeza la fantas&iacute;a cinematogr&aacute;fica, <strong>hasta que se choca con sus propias palabras</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Dud&eacute; si darle un beso de despedida. Otro t&oacute;pico peliculero. Y, sin duda, en esa pel&iacute;cula ella responder&iacute;a removi&eacute;ndose un poco, se le alisar&iacute;an las arrugas de la frente y relajar&iacute;a la mand&iacute;bula. Y entonces, en efecto, yo le retirar&iacute;a hacia atr&aacute;s el pelo y susurrar&iacute;a en la delicada h&eacute;lice de su oreja un &uacute;ltimo &lsquo;adi&oacute;s, Susan&rsquo;. Ante lo cual ella se remover&iacute;a ligeramente y esbozar&iacute;a un asomo de sonrisa. Luego, sin enjugarme las l&aacute;grimas de las mejillas, me levantar&iacute;a lentamente y la dejar&iacute;a.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No sucedi&oacute; nada de eso. Mir&eacute; su perfil y volv&iacute; a recrear momentos de mi propio cine &iacute;ntimo. Susan con su vestido de tenis ribeteado de verde, guardando la raqueta; Susan sonriendo en una playa desierta, Susan ri&eacute;ndose mientras fuerza los cambios del Austin. Pero unos minutos despu&eacute;s empec&eacute; a divagar. No pod&iacute;a concentrarme en el amor y la p&eacute;rdida, en la alegr&iacute;a y en la pena. Me puse a pensar en cu&aacute;nta gasolina me quedaba en el coche y en que pronto tendr&iacute;a que cargar m&aacute;s: despu&eacute;s, que estaban bajando las ventas del queso envuelto en ceniza; y despu&eacute;s en los programas de televisi&oacute;n de aquella noche&ldquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        En ese final, y m&aacute;s all&aacute; de cualquier resistencia, gana la pel&iacute;cula interior <strong>&ndash;&iquest;qu&eacute; otra cosa es la memoria?&ndash;</strong> que se convierte para Paul en ese centelleo donde lo cotidiano y lo on&iacute;rico se funden. <strong>Un montaje indisoluble, la </strong><em><strong>&uacute;nica historia</strong></em><strong> del t&iacute;tulo, el amor, la propia ficci&oacute;n, un </strong><em><strong>hacerse</strong></em><strong>: Paul tambi&eacute;n somos todos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Los dejo <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con una nueva edici&oacute;n de </a><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mil lianas</em></a> que intenta filtrarse, como una magia modesta, en medio del hueco de todos los d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Fren&eacute;ticas</strong></em><strong>, de Magdalena Girardi. </strong>El punto de partida de <em>Fren&eacute;ticas </em>parece simple: un grupo de <em>fans</em> de Sandro, esas mujeres denominadas &ndash;popular y curiosamente&ndash; como <em>Las Nenas</em>, se entera de que la c&eacute;lebre mansi&oacute;n del cantante ubicada en la localidad de Banfield est&aacute; a la venta.
    </p><p class="article-text">
        A partir de entonces, <strong>se desata un vendaval que va a sacudir a las protagonistas y las va a llevar a tramar un plan secreto para mantener a salvo el legado del gran &iacute;dolo popular</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Frenéticas&quot; es la primera novela de la escritora argentina Magdalena Girardi                            </span>
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        Con un tono que oscila entre la ternura, el humor y la epifan&iacute;a, <strong>la primera novela de Magdalena Girardi ofrece un relato en el que cada personaje &ndash;en su mayor&iacute;a mujeres de la tercera edad&ndash; despliega una profundidad contada a partir de peque&ntilde;as escenas, objetos, disputas.</strong> Algo que me pareci&oacute; destacable: la narraci&oacute;n evita el lugar com&uacute;n y no cae nunca en el grotesco. Por el contrario, se aferra a palabras elegidas a partir de lo que parece ser una escucha muy aguda por parte de la autora.
    </p><p class="article-text">
        <em>Fren&eacute;ticas</em> es la primera novela de Magdalena Girardi, quien adem&aacute;s de narradora es psicoanalista. Naci&oacute; en la ciudad de Campana, provincia de Buenos Aires, en 1988.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Fren&eacute;ticas</strong></em><strong>, de la escritora argentina Magdalena Girardi, acaba de salir </strong><a href="https://www.instagram.com/editorialconejos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>por la editorial independiente Conejos</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>The Tender Bar. </strong></em><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/apologia-dispersion-pajaro-emmanuel_129_8526682.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ac&aacute; hablamos de las llamadas pel&iacute;culas de coming of age</a>. El largometraje <em>The Tender Bar</em> (traducido ins&oacute;litamente como <em>El bar de las grandes esperanzas</em>) entra en esa categor&iacute;a. Con direcci&oacute;n de George Clooney &ndash;que ya se hab&iacute;a puesto al frente de otros largometrajes y que, en mi visi&oacute;n, lleg&oacute; a su pico con la excelente <em>Buenas noches y buena suerte</em>&ndash;, cuenta la historia de un chico lleno de ilusiones, que crece al lado de una madre que proyecta sobre &eacute;l un gran futuro. Al mismo tiempo, est&aacute; la figura de un padre ausente <strong>(o mejor, que brilla por su ausencia: el protagonista no deja nunca de pensar o de intentar acercarse a &eacute;l pese a que se trata de un tipo violento y desalmado) </strong>y un futuro posible: ir a una universidad prestigiosa y convertirse en escritor.&nbsp;
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            </figure><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula propia de la que habl&aacute;bamos antes est&aacute; atada, en este caso, al sue&ntilde;o americano y a una idea bastante inocente y vinculada con esa burbuja llamada meritocracia. <strong>Pero incluso as&iacute;, el largometraje tiene momentos en los que la ternura gana, sobre todo cuando aparece el personaje que encarna Ben Affleck</strong>, t&iacute;o del protagonista y una suerte de cable a tierra. Un hombre que le presta libros y comparte consejos desde el Dickens, un bar que regentea rodeado de un grupo de habitu&eacute;s adorables.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>The Tender Bar</strong></em><strong>, dirigida por George Clooney y con una gran actuaci&oacute;n de Ben Affleck, est&aacute; disponible en la plataforma Amazon Prime Video.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Un muchacho como aquel</strong></em><strong>.</strong> Arrancamos esta entrega hablando sobre un &iacute;dolo popular, cerramos con otro. &ldquo;Creo que hay algo sumamente atrapante en los objetos inc&oacute;modos, en trabajar con esos objetos opacos, contradictorios, de muchos pliegues. <strong>Esos que, cuando cre&eacute;s que lleg&aacute;s a una conclusi&oacute;n, se te corren como la l&iacute;nea del horizonte</strong>&rdquo;, dice <strong>Abel Gilbert</strong>. Se refiere a <strong>Palito Ortega</strong> y al reciente libro que public&oacute; junto a <strong>Pablo Alabarces</strong>, <em>Un muchacho como aquel. Una historia pol&iacute;tica cantada por el rey</em> (Gourmet Musical, 2021), en el que justamente los investigadores <strong>se meten en los terrenos grises de un personaje fascinante</strong>. Y lo hacen, por suerte, sin prejuicios, intentando reponer universos perdidos, revisando la obra musical y cinematogr&aacute;fica de uno de los artistas m&aacute;s populares de la Argentina. 
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                    alt="Abel Gilbert y Pablo Alabarces son los autores de &quot;Un muchacho como aquel. Una historia política cantada por el rey&quot;."
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            <span class="title">
                Abel Gilbert y Pablo Alabarces son los autores de &quot;Un muchacho como aquel. Una historia política cantada por el rey&quot;.                            </span>
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        <strong>Gilbert y Alabarces se ponen el traje de buzos y nadan entre las paradojas de su objeto de estudio y del pa&iacute;s donde brill&oacute;</strong>, mientras ofrecen, adem&aacute;s, un mapa de lecturas que va desde lo meramente musical <strong>(&iquest;c&oacute;mo nace un hit? &iquest;por qu&eacute; escuchamos lo que escuchamos?)</strong> hasta la historia y la literatura argentinas (de <strong>Roberto Arlt</strong> a <em>El silenciero</em>, de <strong>Antonio Di Benedetto</strong>, por citar apenas un par).
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as entrevist&eacute; a los autores y <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/politica-historia-contradicciones-libro-rey-musica-popular-palito-ortega-irritante-elite-cultural-argentina_1_8638544.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden encontrar la nota por ac&aacute;</a>. Adem&aacute;s, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/siete-escenas-vida-palito-ortega-tv-fe-aleman-boda-paralizo-pais-acto-dictadura_1_8638163.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute; repas&eacute; algunas escenas de la vida de Palito Ortega que fueron transmitidas por televisi&oacute;n</a> <strong>(s&iacute;, van a poder escuchar </strong><em><strong>Yo tengo fe</strong></em><strong> cantada en alem&aacute;n o verlo en un escenario de Mar del Plata a mediados de los '70)</strong>. Por &uacute;ltimo, si se quedaron con ganas de chusmear un poco el libro antes de ir a buscarlo, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/muchacho-historia-politica-cantada-rey_1_8503985.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden leer este adelanto que publicamos en </a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/muchacho-historia-politica-cantada-rey_1_8503985.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>elDiarioAR</em></a>.
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            </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Un muchacho como aquel. Una historia cantada por el rey</strong></em><strong>, de Pablo Alabarces y Abel Gilbert, sali&oacute; por la editorial Gourmet Musical. Tambi&eacute;n </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/autores/abel-gilbert/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>pueden leer las columnas musicales de Abel Gilbert por ac&aacute;</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;tambi&eacute;n se puede leer como newsletter. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;.</a>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/plan-oculto-nenas-sandro-pelicula-intima_129_8653326.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Jan 2022 10:36:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El plan oculto de las Nenas de Sandro, una película íntima]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Política, historia y contradicciones en un libro sobre el rey de la música popular: “Palito Ortega es irritante para la élite cultural argentina”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/politica-historia-contradicciones-libro-rey-musica-popular-palito-ortega-irritante-elite-cultural-argentina_1_8638544.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/22c90250-1970-4033-a605-2be4cc9ce16d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Política, historia y contradicciones en un libro sobre el rey de la música popular: “Palito Ortega es irritante para la élite cultural argentina”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Abel Gilbert y Pablo Alabarces acaban de publicar “Un muchacho como aquel”, una exhaustiva investigación que recorre la vida y la obra de una de las máximas figuras del espectáculo argentino. La vigencia de un ícono con más de seis décadas de trayectoria, los amores y rencores que desató, su vínculo sinuoso con Charly García y la redención que recibió por parte de algunos de sus detractores, en la mirada de dos analistas agudos.</p><p class="subtitle">Archivo - Siete escenas de la vida de Palito Ortega en TV: de “Yo tengo fe” en alemán a la boda que paralizó al país y un acto en la dictadura</p><p class="subtitle">Lecturas - Un muchacho como aquel. Una historia política cantada por el Rey</p></div><p class="article-text">
        Un chico triste &ndash;&iquest;tan chico? &iquest;tan triste?&ndash; que le canta a la alegr&iacute;a con cara seria. Un artista que se niega a entonar las estrofas de la marcha peronista arriba de un escenario pero que d&eacute;cadas despu&eacute;s ser&aacute; elegido gobernador de su provincia por el Partido Justicialista. <strong>Un hombre que, luego de haber sido visto como un artefacto exitoso y complaciente del cine que se produjo durante la &uacute;ltima dictadura, se enfrent&oacute; y le gan&oacute; en aquella elecci&oacute;n al represor Antonio Bussi.</strong> Un fen&oacute;meno de masas, compositor de temas que se grabaron y se bailaron por todo el mundo, que luego de ser denostado por parte del ambiente musical alcanz&oacute; una suerte de redenci&oacute;n cuando se convirti&oacute; en una suerte de salvador de Charly Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por todas esas escenas, capas, contradicciones y, finalmente, paradojas que encarna Palito Ortega bucearon los investigadores <strong>Pablo Alabarces</strong> y <strong>Abel Gilbert</strong> para llegar a su libro <em>Un muchacho como aquel. Una historia pol&iacute;tica cantada por el rey</em> (Gourmet musical, 2021). Una publicaci&oacute;n que, lejos de los prejuicios y con un an&aacute;lisis exhaustivo de la obra del cantante &ndash;tanto de la musical como de la cinematogr&aacute;fica&ndash; propone un recorrido hist&oacute;rico, tambi&eacute;n, por una Argentina que ya no existe.
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        Ante la pregunta obvia &ndash;&iquest;por qu&eacute; Palito Ortega? &iquest;por qu&eacute; ahora?&ndash;, Alabarces y Gilbert contestan con una respuesta evidente: &iquest;por qu&eacute; no? <strong>Entre otras cosas, porque al analizar lo que hab&iacute;a sido publicado sobre Ortega, se encontraron con mucho material sobre su trabajo cinematogr&aacute;fico durante la &uacute;ltima dictadura, pero casi nada sobre otros per&iacute;odos de su trabajo.</strong> Muy poco para el segundo artista m&aacute;s vendedor de la historia de la m&uacute;sica popular argentina con vigencia por m&aacute;s de seis d&eacute;cadas en un pa&iacute;s que lo ama y por momentos lo desplaza del altar de los grandes &iacute;dolos por irritante.
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                    alt="Abel Gilbert y Pablo Alabarces son los autores de &quot;Un muchacho como aquel. Una historia política cantada por el rey&quot;."
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                Abel Gilbert y Pablo Alabarces son los autores de &quot;Un muchacho como aquel. Una historia política cantada por el rey&quot;.                            </span>
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        &ldquo;Creo que hay algo sumamente atrapante en los objetos inc&oacute;modos, en trabajar con esos objetos opacos, contradictorios, de muchos pliegues. Esos que cuando cre&eacute;s que lleg&aacute;s a una conclusi&oacute;n, se te corren como la l&iacute;nea del horizonte. <strong>Algo que para quienes tratamos de analizar las tramas entre cultura, pol&iacute;tica, m&uacute;sica, sociedad, es extraordinario. Y qu&eacute; m&aacute;s que una figura que para cierto sentido com&uacute;n provoca rechazo. Obviamente, el pacto de lectura se vuelve problem&aacute;tico porque la gente dice &lsquo;eh, Palito&rsquo;. Ok, pero mir&aacute; las facetas, es una moneda con muchas caras.</strong> Entonces vamos a problematizar eso. En la jerga p&uacute;blica hay tanta tonter&iacute;a, tanto binarismo, que en esta caso fue decir &lsquo;vamos a meternos en ese lugar donde tenemos nuestros gustos, tenemos nuestras opiniones, pero el curso de la investigaci&oacute;n lo que va a ir es generando son notas al pie, zonas de opacidad, zonas de contradicci&oacute;n, auto incriminaciones, auto parodias sobre nuestras propias biograf&iacute;as y nuestros propios gustos&rsquo;&rdquo;, se&ntilde;ala Abel Gilbert en di&aacute;logo por videollamada con <em>elDiarioAR</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte Pablo Alabarces marca una especie de hueco, de falta dentro de las investigaciones sobre el artista: &ldquo;No se pusieron a analizarlo. <strong>Nadie nunca se puso a analizar a Palito Ortega. Y, entonces, si te pon&eacute;s a analizar primero descubr&iacute;s que sus pel&iacute;culas, malas, conservadoras, reaccionarias, m&aacute;s chupacirios que otra cosa, que vemos que terminan con frases de Juan Pablo II, todo eso merec&iacute;a una lectura m&aacute;s minuciosa.</strong> Pero a eso se le agrega m&aacute;s, una especie de segundo paso: &iquest;por qu&eacute; ese tipo en dos a&ntilde;os vende m&aacute;s discos que Gardel?. Digo, &iquest;nunca nadie va a contestar eso? Hasta ahora lo poco que se hab&iacute;a dicho, la mayor&iacute;a de lo cual permanec&iacute;a no clandestino pero s&iacute; oculto&hellip; digo, en la primera gran nota que le dedica Primera Plana por ejemplo, en 1963, la respuesta es &rdquo;manipulaci&oacute;n de masas&ldquo;. Es decir, a la gente la obligan a escuchar la m&uacute;sica que no le gusta. Y como explicaci&oacute;n es un poco mala&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>AG:</strong> Hay un tema tambi&eacute;n que a m&iacute; me parece medular, porque es cierto, vos podes decir &ldquo;Palito Ortega y la dictadura&rdquo;. Ah&iacute; ten&eacute;s una serie &iquest;s&iacute;? Ten&eacute;s una serie clara. <strong>Pero yo te propongo otra, tres a&ntilde;os antes, Palito era Palito Ortega y el camporismo montonerismo era peronismo.</strong> Entonces vos dec&iacute;s, &iquest;c&oacute;mo un tipo pasa de cantar una canci&oacute;n en homenaje a las v&iacute;ctimas de Trelew a terminar convirti&eacute;ndose en un dispositivo cultural de la dictadura? Ese tr&aacute;nsito, &iquest;nos habla de &eacute;l, de su oportunismo, o de una pendulaci&oacute;n que tuvo buena parte de la sociedad?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PA:</strong> En las charlas nuestras la obsesi&oacute;n era &iquest;pero es que acaso estamos frente a un traidor entregado al r&eacute;gimen opuesto a 25 millones de argentinos angelicales que resisten organizadamente al terror de la dictadura?. No, no. O sea, es uno de los nudos m&aacute;s fuertes de la investigaci&oacute;n para el libro porque adem&aacute;s nos parece decisivo. <strong>Otro de los comentarios era que el tipo sobrevive al per&iacute;odo m&aacute;s revisionista de la historia argentina que es el kirchnerismo. El kirchnerismo le cuenta la complicidad a todos y cada uno. Y Palito sale indemne &iquest;no? A pesar de que 20 a&ntilde;os atr&aacute;s nadie hubiera dudado de que era el s&iacute;mbolo de la complicidad. Entonces la pregunta es qu&eacute; corno pas&oacute; ac&aacute;. </strong>Sencillamente pas&oacute; que esta sociedad no ha podido resolver ni va a resolver nunca lo que fue la dictadura ni lo que fue su propia relaci&oacute;n con la dictadura. Y, es comprensible digamos. O sea, nos pas&oacute; por arriba una m&aacute;quina de terror, caus&oacute;, cosas espantosas, relatos horrorosos, 30.000 v&iacute;ctimas, etc&eacute;tera, etc&eacute;tera. Es muy jodido recuperarse de eso. Y para colmo que lo procese socialmente una sociedad que, nos guste o no nos guste, de un modo o de otro mayoritariamente lo consensu&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>AG:</strong> En el caso de las pel&iacute;culas, hay que mirarlas, hay que analizarlas. Porque las pel&iacute;culas ten&iacute;an p&uacute;blico, ten&iacute;an medios, hab&iacute;a estructuras de mediaci&oacute;n. <strong>Y lo que te permiten es pensar cuestiones que todav&iacute;a para m&iacute; son resbaladizas, como la contig&uuml;idad entre el terror y el divertimento.</strong> La contig&uuml;idad entre barbarie y cultura.
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                Palito Ortega en la tapa de la revista Primera Plana, en marzo de 1964                            </span>
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        <strong>El libro arranca trazando los comienzos del Club del Clan y de una &eacute;poca en la que aparece la maquinaria de la llamada Nueva Ola y de un procedimiento de generar nuevos &iacute;dolos musicales que es casi fabril y muy fren&eacute;tico. En ese contexto, Palito Ortega se destaca del resto. &iquest;Qu&eacute; elementos lo distinguieron de los dem&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>PA:</strong> Creo que hay una mezcla de una fabricaci&oacute;n inteligente, muy intuitiva. Ac&aacute; no hay profesionalismo. No detectamos en ning&uacute;n momento la aparici&oacute;n de un soci&oacute;logo, y por otro lado adem&aacute;s no exist&iacute;an los soci&oacute;logos (risas). El Instituto de Sociolog&iacute;a se cre&oacute; en 1958, con lo cual <strong>Ricardo Mej&iacute;a</strong> (N. de la R: el creador del Club del Clan) no ten&iacute;a soci&oacute;logos a mano. Como mucho podr&iacute;a tener libros de divulgaci&oacute;n norteamericana o cosas por el estilo. Entonces ac&aacute; hay mucho de intuici&oacute;n, esa cl&aacute;sica intuici&oacute;n del espect&aacute;culo argentino. No es que Palito es el primer invento del espect&aacute;culo argentino ni cosa que se le parezca.<strong> Uno podr&iacute;a decir que Carlos Gardel no es un invento sino que es un merit&oacute;crata en el sentido del tipo que por la calidad de su laburo en eras preindustriales llega a los lugares que llega. </strong>Pero luego, una vez constituida, la industria la industria se la pasa fabricando este tipo de inventos. Uno podr&iacute;a decir que esto ocurre en un momento de transformaci&oacute;n de la industria muy fuerte, muy potente, muy moderna, muy a tono adem&aacute;s con las transnacionalizaci&oacute;n de la industria cultural. Quiz&aacute;s esta es la gran novedad. Siempre hay una relaci&oacute;n transnacional en la industria cultural argentina. Siempre recuerdo que Gardel film&oacute; su primera pel&iacute;cula para la Paramount pero la film&oacute; en Francia para la filial francesa con un rancho armado en Normand&iacute;a. <strong>Entonces la industria argentina, que para colmo era muy importante en Am&eacute;rica Latina, tiene los reflejos muy r&aacute;pidos y sale a decir &ldquo;vamos a inventar nuevos Elvis Presley, Paul Anka&rdquo;</strong>, etc&eacute;tera, etc&eacute;tera. Y entonces empiezan a inventar. El que se caracteriza por eso es Mej&iacute;a que inventa de a 25 por semana digamos. Dentro de eso, la fabricaci&oacute;n de Palito es muy visible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro rescatan una frase de &eacute;l, cuando dijo que no hay &ldquo;&iacute;dolos populares rubios&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>PA: </strong>Lo dicen &eacute;l y Sandro. Y cuando vos armas todo el spot y ves a Palito Ortega, tucumano migrante interno. <strong>Leo Dan</strong>, santiague&ntilde;o migrante interno. <strong>Leonardo Favio</strong>, mendocino migrante interno, y <strong>Sandro</strong>, del Conurbano pero como si fuera un migrante interno. Evidentemente la cosa resulta digamos &iquest;no? Esta personificaci&oacute;n son estos llamados cabecitas que pueden llegar a un &eacute;xito brutal porque interpelan de manera muy cercana y muy directa a sus p&uacute;blicos. Y sus p&uacute;blicos son p&uacute;blicos populares en los cuatro casos. Eso evidentemente es un rasgo de distinci&oacute;n.<strong> La otra: los cuatro son compositores de sus &eacute;xitos. Son todos cantautores. No les escriben para ellos sino que escriben sus propias canciones, cosa que no ocurr&iacute;a por ejemplo con Johnny Tedesco o Violeta Rivas</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>AG:</strong> Se me ocurri&oacute; ahora Pablo. Lo lamento porque es una buena... <strong>Vos dec&iacute;s migrante interno y Conurbano que conquistan la Capital, donde</strong> <strong>ya hay una fantas&iacute;a instalada desde el &lsquo;45 de re-territorializaci&oacute;n de la Ciudad de Buenos Aires a partir del 17 de octubre</strong>. Digamos, en el sentido de que ese aluvi&oacute;n ya no es zool&oacute;gico, sino que es sonoro. Pero no pensado desde el discurso peronista objetivamente &iquest;no? M&aacute;s all&aacute; de los flirts que tuvo Favio y que tuvo Palito Ortega. Y la m&uacute;sica es una gran expresi&oacute;n, y la ha expresado con cabalidad Palito porque Palito se va a vivir a la calle Libertador cuando pocos viv&iacute;an en la calle Libertador. &Eacute;l hace esa transfiguraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PA:</strong> Claro. Yo agregar&iacute;a a eso que esto es post peronismo. El post peronismo, con la inclusi&oacute;n del hecho de que la Revoluci&oacute;n Libertadora levanta las cuotas de m&uacute;sica nacional y las cuotas de cine nacional, lo cual permite un di&aacute;logo mucho m&aacute;s r&aacute;pido con esta transnacionalizaci&oacute;n de la que hablamos. <strong>Entonces, el chico triste que canta canciones alegres como ox&iacute;moron es perfecto. El tipo adem&aacute;s, ojo, al </strong><em><strong>physique du role</strong></em><strong> del muchacho triste lo maneja hasta las &uacute;ltimas consecuencias.&nbsp;</strong>
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                Palito Ortega nació en Tucumán, en marzo de 1941                            </span>
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        <strong>Ustedes retoman esa idea de lo aut&eacute;ntico como algo que vuelve todo el tiempo en el relato de Palito Ortega.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>PA: </strong>No hay ficci&oacute;n, en Palito no hay ficci&oacute;n. Obviamente para cualquier an&aacute;lisis un poco, un poquitito afinado, te das cuenta de que todo es ficci&oacute;n. Pero resulta que la construcci&oacute;n b&aacute;sica es que no hay nada de ficci&oacute;n. Todo es natural, todo es aut&eacute;ntico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>AG:</strong> Incluso cuando &eacute;l empieza su educaci&oacute;n en la ciudad &iquest;no?&nbsp; &Eacute;l toma clases con el artista pl&aacute;stico Carlos Alonso, y empieza a construir una biblioteca, una pinacoteca. <strong>Pero siempre su lugar de enunciaci&oacute;n es una construcci&oacute;n, una performance, es &ldquo;s&iacute;, pero yo vengo de otro lado&rdquo;. </strong>Un &ldquo;a m&iacute; no me juzguen por la biblioteca ni por la pinacoteca ni por mis gustos visuales, yo soy otra cosa&rdquo;. Es un p&iacute;caro pero que entiende, digamos, se auto construye y construye un discurso sobre s&iacute; mismo que es absolutamente consensuado por todos. Pero hay una cosa ah&iacute; interesante, la &eacute;lite cultural argentina nunca les prest&oacute; atenci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PA: </strong>Nunca. No lo escucharon. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/alberto-greco-aventura-real-artista-hizo-vida-muerte-manifiesto-inquietante_1_8204174.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Greco es el &uacute;nico que se pone en el lugar de Warhol y elige como objeto pop a Palito Ortega</a>. <strong>Fuera de &eacute;l nadie se da cuenta. Es un rechazo exagerado.</strong> Lo que ocurre es que al mismo tiempo que Palito, para no hablar del fen&oacute;meno del pop internacional ni de los Beatles, etc&eacute;tera, ten&eacute;s una escena local que te desparrama a Mercedes Sosa, Ariel Ram&iacute;rez, Gato Barbieri o Astor Piazzolla &iquest;no? Ah&iacute; Palito irrita. Palito es irritante para la &eacute;lite cultural argentina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>AG:</strong> Hay un libro del escritor peruano <strong>Alfredo Bryce Echenique</strong> que toma la a la canci&oacute;n <em>La felicidad</em> como tema. Pero si revis&aacute;s, Palito no est&aacute; en la literatura argentina. Todo esto que estamos hablando nos da la pauta de qu&eacute; tremendo artefacto que es Palito para contar la historia de un pa&iacute;s. Por ejemplo, podr&iacute;amos s&oacute;lo quedarnos con la canci&oacute;n <em>Yo tengo fe</em> y en todas sus derivas, en todos sus usos, en todas sus reformulaciones, resignificaciones, para dar la pauta de la capilaridad que tuvo o del modo en que entr&oacute; en el imaginario y en el aire &iquest;no? <strong>Porque, &iquest;c&oacute;mo pasas tambi&eacute;n de ser melod&iacute;a de los montos a despu&eacute;s ser marcha militar, a tocar en el Operativo Independencia y despu&eacute;s ganarle a Bussi, todo con la misma canci&oacute;n?</strong>
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                    alt="Los investigadores encontraron un tópico que vuelve en la vida de Ortega: siempre se dedicó a mostrarse como alguien &quot;auténtico&quot;"
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                Los investigadores encontraron un tópico que vuelve en la vida de Ortega: siempre se dedicó a mostrarse como alguien &quot;auténtico&quot;                            </span>
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        <strong>Al recorrer el libro se nota esa especie de dualidad. Todo el tiempo, por los hitos que marcan, aparecen la tensi&oacute;n y la duda: &iquest;Palito es o se hace? &iquest;C&oacute;mo lo pensaron ustedes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AG:</strong> Tomando esta idea, me preguntar&iacute;a: <strong>la sociedad argentina &iquest;es o se hace?</strong> O, mejor, una parte de la sociedad argentina &iquest;es o se hace? &iquest;Es conservadora o lo es por momentos? &iquest;Es facha o no es facha?
    </p><p class="article-text">
        <strong>PA:</strong> Hace tiempo cuando le&iacute; el libro de <strong>Valeria Manzano</strong> (<em>La era de la juventud en la Argentina</em>), que fue muy importante para nosotros, detectamos algo que ten&iacute;amos oculto. Y es que nosotros pensamos que la sociedad argentina tiene toda la onda, que en los &lsquo;60 rompimos con la sexualidad retr&oacute;grada de nuestras familias, que rompimos esquemas, que fuimos revolucionarios. Y Valeria lo que revela es el extremo conservadurismo reaccionario de esta sociedad. Esto fue lo que estuvimos descubriendo todo el tiempo: el jugueteo con esta especie de tentaci&oacute;n blanca progresista europea psicoanalizada&hellip; <strong>La carrera cinematogr&aacute;fica de Palito empieza en </strong><em><strong>Fiebre de primavera</strong></em><strong> con un polic&iacute;a que se los quiere llevar presos por besarse delante de las criaturas un D&iacute;a de la primavera. Es de 1963</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>AG:</strong> Y para el &lsquo;82 no hab&iacute;a cambiado. Palito acompa&ntilde;a ese mundo. Ah&iacute; &eacute;l puede cambiar su pelo, porque va creciendo. <strong>La capilaridad de alguna manera, la pilosidad digo, acompa&ntilde;a ciertos cambios de la pol&iacute;tica.</strong> Pero la idea con el cuerpo, la idea con el erotismo es esa. Es fundacional. No se mueve. Ahora, habla de su propio pudor, tambi&eacute;n, porque uno puede invocar el erotismo en Sandro. Palito en todo caso hablaba o interpelaba al mundo conservador.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PA:</strong> M&aacute;s ves a Palito m&aacute;s entend&eacute;s a Sandro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; pasa con Palito como consumidor de lo que pasa a su alrededor? &iquest;Usaba lo que pasaba en su &eacute;poca para su propio trabajo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>PA:</strong> Ortega escucha y va modificando, va metiendo lo&nbsp; nuevo, te aparece una guitarra distorsionada en el momento que te tiene que aparecer. <em>Nunca antes, nunca despu&eacute;s, aparece en ese momento</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>AG: </strong>La oreja de Palito tambi&eacute;n es pol&iacute;tica. Al punto que su trilog&iacute;a peronista de filmograf&iacute;a en <em>Yo tengo fe</em> hace que coincida su llegada a Buenos Aires con el bombardeo a Plaza de Mayo.<strong> En el &lsquo;74 estaba muy bien eso.</strong> Y dos a&ntilde;os despu&eacute;s es en otra pel&iacute;cula milico, y es polic&iacute;a. &iexcl;Y es joven oficial de la Armada! Es alucinante porque ese v&eacute;rtigo de representaciones es la historia argentina.&nbsp;
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            <span class="title">
                Para muchos, Ortega se convirtió en una especie de salvador de Charly García                            </span>
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        <strong>En la segunda parte del libro empieza a aparecer Charly Garc&iacute;a. Primero, casi en paralelo a la vida de Palito y despu&eacute;s ya convertido en una especie de personaje que lo rescata&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AG:</strong> Yo responder&iacute;a qui&eacute;n asiste a qui&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; vieron ah&iacute; o qu&eacute; les pas&oacute; al transitar esos episodios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>PA:</strong> Muy tempranamente en los planes del libro nos apareci&oacute; la idea de Tadeo Isidoro Cruz, de ese chiste entre comillas, de esa cita. <strong>El tipo que cambia su vida en un momento fundamental, que toma una decisi&oacute;n. Porque en toda su narrativa del encuentro Palito hablaba de eso, de que pas&oacute; por la cl&iacute;nica un d&iacute;a que no deb&iacute;a pasar y se encuentra con el cuadro de la jueza a punto de internar a Charly.</strong> Y en el momento dice: &ldquo;No, no, no, vamos a casa&rdquo;. Despu&eacute;s ves que la data es m&aacute;s tortuosa porque en realidad hay una reca&iacute;da, Garc&iacute;a va a parar a Abril, sale de Abril, en fin, un quilombo. Lo cierto es que el tipo aparece y frente al mundo musical, art&iacute;stico, espectacular, le salva la vida. As&iacute; de sencillo. Despu&eacute;s podemos discutir si para bien o para mal, si no hubiera sido mejor la muerte joven. No importa, lo cierto es que le salva la vida &iquest;no? Y eso es un dato que sin ninguna duda le jug&oacute; absolutamente a favor. <strong>No hay nadie que diga &ldquo;Palito se mand&oacute; una cagada&rdquo;. </strong>Nadie.
    </p><p class="article-text">
        <strong>AG:</strong> Nadie. Hasta el Indio Solari lo beatifica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PA: </strong>Y ah&iacute;, entonces, es donde aparece la interpretaci&oacute;n que dice Abel: &iquest;qui&eacute;n salv&oacute; a qui&eacute;n? Por un lado alguien le salva la vida al otro y el otro se la devuelve entre comillas. <strong>Le devuelve legitimidad, aceptaci&oacute;n, visibilidad, respeto, reconsideraci&oacute;n, reevaluaci&oacute;n de toda la carrera, cancelaci&oacute;n de las tirrias o de las condenas. Como pacto, yo dir&iacute;a que el pacto f&aacute;ustico perfecto es ese &iquest;no? Entre ambos. </strong>Esto desde ya es mera interpretaci&oacute;n. No hay, ni por asomo, injerencia de una conspiraci&oacute;n. Estos son una serie de hechos que ocurren, se precipitan, van en cierta direcci&oacute;n. Ahora bien, la consecuencia de eso es que es un momento decisivo para los dos. Para los dos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>AG:</strong> Si aceptamos por un breve momento que Palito rescata a Charly, estamos trayendo las biograf&iacute;as, las escuchas, las capas de sentidos que cada uno ven&iacute;a acumulando. <strong>Lo que tambi&eacute;n sabemos es todas las interpretaciones al respecto tienen que ver con la compasi&oacute;n, con el gesto de humanidad de Palito. </strong>Pero nunca como el &uacute;nico momento posible donde dos tramas, dos discursos, dos experiencias hist&oacute;ricas se cruzan y aparece esa peculiar s&iacute;ntesis.
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                    alt="En abril de 2019, Palito Ortega recibió la “Mención de Honor Senador Domingo Faustino Sarmiento”, máximo galardón que otorga el Senado, por su aporte a la cultura popular."
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            <span class="title">
                En abril de 2019, Palito Ortega recibió la “Mención de Honor Senador Domingo Faustino Sarmiento”, máximo galardón que otorga el Senado, por su aporte a la cultura popular.                            </span>
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        <strong>PA:</strong> Dos experiencias hist&oacute;ricas de mucha distancia a pesar de que la narrativa posterior intenta solucionarlas. <strong>Todo lo que encontr&aacute;s en el testimonio p&uacute;blico de Charly Garc&iacute;a respecto de Palito Ortega hasta el a&ntilde;o 2005 es una mierda. </strong>Resulta que despu&eacute;s nos enteramos que no, que &eacute;l cantaba <em>Media novia</em> y que se escapaba de la casa de los padres para ver El club del clan. Perm&iacute;tanme ponerlo en suspenso.<strong> Todo lo que es la opini&oacute;n p&uacute;blica de Charly y del rock argentino respecto de Palito hasta esa tarde fundamental del a&ntilde;o 2008 es que Palito era la bestia negra, era el tipo que deb&iacute;a ser odiado, era el tipo que deb&iacute;a ser borrado de la faz de la Tierra</strong>, cuya m&uacute;sica solamente significaba lavado de cerebros y p&eacute;rdida de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>AG:</strong> La victoria de Palito tambi&eacute;n es la de la p&eacute;rdida gradual de negatividad en la m&uacute;sica y en la acci&oacute;n p&uacute;blica de una generaci&oacute;n que lo antagoniz&oacute;. Esto tambi&eacute;n es interesante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PA:</strong> Para no hablar de nuevas generaciones que lo ignoran ol&iacute;mpicamente &iquest;no? No es que el trap se construye en contra de Palito Ortega. L-Gante no tiene la menor idea de qui&eacute;n es Palito Ortega. Entonces vos hoy ten&eacute;s un p&uacute;blico que recuerda sus grandes &eacute;xitos, que es inevitablemente mayor de 40 a&ntilde;os. <strong>De ah&iacute; para abajo Palito Ortega no existe. No existe ni siquiera como el recuerdo de aquello en contra de lo cual se invent&oacute; algo que en alg&uacute;n momento se llam&oacute; rock nacional.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AG:</strong> Como tampoco existen ya recuerdos de una Argentina mucho m&aacute;s justa &iquest;no? De una Argentina m&aacute;s distributiva. De una escuela p&uacute;blica integradora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PA: </strong>Totalmente. <strong>Hay un dato que encontramos para el libro que me sigue sacudiendo: cruzamos precio de discos, salario m&iacute;nimo, conversi&oacute;n d&oacute;lar, moneda constante y en los &lsquo;60 la clase obrera pod&iacute;a comprar 88 discos por mes. A m&iacute; me mat&oacute;, ese dato me mat&oacute;.</strong> Comprar discos. Bueno, eso no existe m&aacute;s. Eso es lo m&aacute;s fuerte y notorio. El pa&iacute;s donde un tipo como Palito explot&oacute; es una Argentina que no existe m&aacute;s. Y Abel ahora dice: &ldquo;Ni va a volver a existir&rdquo; (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>AG:</strong> Bueno, un pa&iacute;s con 45% de pobres y endeudado por 100 a&ntilde;os, nada, es otro mundo. M&aacute;s all&aacute; de pesimismos personales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PA:</strong> <strong>Donde tampoco la clase obrera compra discos</strong> porque los discos ya ni siquiera se producen as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>AG: </strong>Porque no existe la idea de clase obrera tampoco como exist&iacute;a antes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PA:</strong> Tampoco.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/politica-historia-contradicciones-libro-rey-musica-popular-palito-ortega-irritante-elite-cultural-argentina_1_8638544.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Jan 2022 03:05:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Política, historia y contradicciones en un libro sobre el rey de la música popular: “Palito Ortega es irritante para la élite cultural argentina”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palito Ortega,Música,Televisión,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siete escenas de la vida de Palito Ortega en TV: de "Yo tengo fe" en alemán a la boda que paralizó al país y un acto en la dictadura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/siete-escenas-vida-palito-ortega-tv-fe-aleman-boda-paralizo-pais-acto-dictadura_1_8638163.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3a5eacc-28be-4751-be03-1ee76ef3a12f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siete escenas de la vida de Palito Ortega en TV: de &quot;Yo tengo fe&quot; en alemán a la boda que paralizó al país y un acto en la dictadura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un repaso por algunos momentos de la vida del artista que quedaron registrados por las cámaras.</p><p class="subtitle">Entrevista - Política, historia y contradicciones en un libro sobre el rey de la música popular: “Palito Ortega es irritante para la élite cultural argentina”</p><p class="subtitle">Lecturas - Un muchacho como aquel. Una historia política cantada por el Rey</p></div><p class="article-text">
        Estrella de la m&uacute;sica y el cine nacional durante d&eacute;cadas, <strong>Ram&oacute;n </strong><em><strong>Palito</strong></em><strong> Ortega fue invitado a numerosos programas de televisi&oacute;n y actos que quedaron grabados por las c&aacute;maras</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como cantante y tambi&eacute;n como dirigente pol&iacute;tico, el tucumano protagoniz&oacute; algunas escenas memorables que vale la pena repasar. A continuaci&oacute;n, algunas de las m&aacute;s destacadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. La boda que paraliz&oacute; al pa&iacute;s.</strong> El 3 de marzo de 1967, en la Abad&iacute;a de San Benito del barrio porte&ntilde;o de Palermo, tuvo lugar la boda del cantante, en pleno pico de popularidad con sus canciones y el Club del Clan, y la actriz <strong>Evangelina Salazar</strong>. Hubo transmisi&oacute;n en directo, a cargo de Nicol&aacute;s Pipo Mancera y el pa&iacute;s se paraliz&oacute; con el casamiento, que fue seguido por multitudes en los alrededores y tambi&eacute;n desde las pantallas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <strong>2. Tener fe (en alem&aacute;n). </strong>Entrevistado por <em>Radiolandia en TV</em> en 1973, el cantante se refiere a su hit del momento, <em>Yo tengo fe</em>, y desde el interior del estudio de RCA V&iacute;ctor muestra en exclusiva la versi&oacute;n del tema grabado en alem&aacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <strong>3. </strong><em><strong>Popotitos</strong></em><strong> y el mar.</strong> En esta presentaci&oacute;n de mediados de los &lsquo;70, conducida por <strong>Juan Alberto Bad&iacute;a</strong>, Ortega interpreta Popotitos ante el p&uacute;blico muy efusivo que se acerc&oacute; al hotel Hermitage de Mar del Plata, en plena temporada de verano.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <strong>4.&nbsp; SADAIC en la dictadura.</strong> El artista asiste a un acto que tiene lugar en 1978 en la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de M&uacute;sica (SADAIC), <strong>intervenida en aquellos a&ntilde;os de dictadura por militares</strong>. All&iacute; se presenta una nueva junta consultiva de la que formar&aacute; parte junto a otros m&uacute;sicos de distintos g&eacute;neros.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <strong>5. Miami.</strong> Instalado en los Estados Unidos, Palito Ortega conversa con <strong>Juan Alberto Mateyko</strong> sobre su presente como productor musical. 
    </p><p class="article-text">
        Es 1989 y la entrevista para el programa <em>Hola, Gente </em>tiene lugar en Miami, la ciudad que eligi&oacute; el cantante para vivir con toda su familia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <strong>6. L&aacute;grimas con Mirtha Legrand.</strong> De regreso a la Argentina y como candidato a gobernador de su provincia, Ortega almuerza a solas con Mirtha Legrand en 1990.
    </p><p class="article-text">
        En un momento de la conversaci&oacute;n, al recordar su infancia, el cantante se emociona y llora ante la conductora.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <strong>7. Otra vez en Tucum&aacute;n.</strong> Con motivo de las celebraciones por el D&iacute;a de la Independencia, el 9 de julio de 1993 Ortega, ya elegido gobernador de su provincia, <strong>recibe al entonces presidente Carlos Menem</strong> para encabezar el tradicional desfile c&iacute;vico-militar.
    </p><p class="article-text">
        El acto fue transmitido por Cadena Nacional en todo el pa&iacute;s.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/siete-escenas-vida-palito-ortega-tv-fe-aleman-boda-paralizo-pais-acto-dictadura_1_8638163.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Jan 2022 03:04:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Siete escenas de la vida de Palito Ortega en TV: de "Yo tengo fe" en alemán a la boda que paralizó al país y un acto en la dictadura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Televisión,Palito Ortega]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cantando a Los Beatles en un inglés de mierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cantando-beatles-ingles-mierda_129_8532480.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/077e79d1-6f0a-4731-b57a-8af94e74dedd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cantando a Los Beatles en un inglés de mierda"></p><p class="article-text">
        &ldquo;La eternidad interpreta imperturbablemente en el infinito las mismas representaciones&rdquo;. Encerrado en el Fuerte de Taureau desde 1870, el revolucionario franc&eacute;s <strong>Louis-Auguste Blanqui</strong> reflexiona sobre la infinita duplicidad de los mundos. Cada hombre posee &ldquo;un n&uacute;mero sin fin de dobles que viven su vida, absolutamente tal como &eacute;l mismo la vive&rdquo;. <strong>Siempre puede haber sutiles bifurcaciones, y es as&iacute;, escribe Blanqui en </strong><em><strong>La eternidad a trav&eacute;s de los astros, </strong></em><strong>tal vez los ingleses &ldquo;han perdido muchas veces la batalla de Waterloo&rdquo; en algunos globos mientras que &ldquo;Bonaparte no logra siempre la victoria de Marengo&rdquo;. Siguiendo ese razonamiento, en alg&uacute;n remot&iacute;simo multiverso, sus Beatles incorporaron a Billy Preston como tecladista y se mantuvieron unidos un a&ntilde;o m&aacute;s, hasta 1971.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        <em>Get Back</em>, el maravilloso documental de casi ocho horas sobre los <em>fab four</em> de <strong>Peter Jackson</strong> que acaba de estrenarse, y que vi con enorme fruici&oacute;n, supone un giro adicional respecto a la idea de Blanqui que fascin&oacute; a lectores tan dis&iacute;miles como <strong>Jorge Luis Borges</strong> y <strong>Walter Benjamin</strong>: la realidad alternativa ya no est&aacute; en lejanas galaxias, se reconstruye en una isla de edici&oacute;n. Todo un mundo paralelo puede revelarse a trav&eacute;s de los descartes documentales.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>Y si bien se puede contar de otra manera el final de Los Beatles, &iquest;qu&eacute; podemos decir sobre su recepci&oacute;n en Argentina? </strong>Si vamos en busca de lo dicho a medias, lo desechado o ins&oacute;lito, podemos armar, tambi&eacute;n, una historia diferente. Digamos primero que la disoluci&oacute;n del grupo se experiment&oacute; como un episodio remoto. Para acortar distancias, <strong>Daniel Ripoll</strong>, el director de la naciente <em>Pelo </em>se tom&oacute; un avi&oacute;n para &ldquo;averiguar&rdquo; de cuerpo presente &ldquo;las causas&rdquo; de la ruptura. &ldquo;Por primera vez una revista argentina penetraba en el mitificado, infranqueable recinto&rdquo; de los estudios Apple, &ldquo;lamentablemente para comprobar que Los Beatles est&aacute;n m&aacute;s separados de lo que uno cree&rdquo;. Ese <em>llegar tarde</em> estableci&oacute; por varios a&ntilde;os un modo de di&aacute;logo con la m&uacute;sica inglesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llegan Los Beatles&rdquo;, se anunci&oacute; el 8 de julio de 1964. Iban a actuar en <em>El show de la risa </em>de Canal 9 y ya, desde el vamos, la posibilidad de contar con ellos ten&iacute;a algo de humorada. En rigor eran unos inc&oacute;gnitos Beetles (escarabajos) que trasegaban las noches de un club de Miami. Todo fue un chasco, como tan bien se cuenta en el documental <em>El d&iacute;a que Los Beatles vinieron a la Argentina</em>, realizado hace seis a&ntilde;os por <strong>Fernando P&eacute;rez</strong>. Entre esos Beetles y los <em>verdaderos </em>Beatles se traza sin embargo y desde entrada una zona de ambig&uuml;edad que llega a los propios discos de los m&uacute;sicos <em>originales</em>. La industria decide bautizarlos Los Grillos: el 9 de agosto de 1963 comenz&oacute; a circular &ldquo;Para ti&rdquo;, que, en rigor, era &ldquo;From Me To You&rdquo;. A fin de ese a&ntilde;o se conoci&oacute; el simple con &ldquo;&Aacute;mame&rdquo; (&ldquo;Love me do&rdquo;) y, del otro lado, &ldquo;Por favor, yo <em>(</em>Please please me)&rdquo;. Cuenta el investigador <strong>Juli&aacute;n Delgado</strong> que un ignoto adolescente, <strong>Luis Alberto Spinetta</strong>, descubri&oacute; al grupo rebautizado como ort&oacute;ptero (&iexcl;ni siquiera escarabajos, a la saz&oacute;n cole&oacute;pteros!) gracias a un disc jockey del club Estudiantes del Norte.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        La <em>beatlemania</em>, que estremec&iacute;a a Occidente, rivaliz&oacute; en Argentina con otro asedio, el de la m&uacute;sica ligera italiana, con <strong>Rita Pavone </strong>y <strong>Domenico Modugno</strong>. La otra trinchera contra la &ldquo;invasi&oacute;n inglesa&rdquo; la levant&oacute; <strong>Palito Ortega, </strong>como contamos en <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/muchacho-historia-politica-cantada-rey_1_8503985.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Un muchacho como aquel. Una historia pol&iacute;tica cantada por el Rey,</em></a><em> </em>que escribimos con <strong>Pablo Alabarces</strong> y acaba de ser publicado por Gourmet Musical. La pel&iacute;cula <em>Un rey en Londres</em>, de <strong>An&iacute;bal Uset</strong>, estrenada el 11 de octubre de 1966, pone en escena esa situaci&oacute;n. John, Paul, George y Ringo son en la pantalla encarnaciones musicales del coronel <strong>William Carr Beresford</strong>, quien hab&iacute;a encabezado el ataque contra Buenos Aires en abril de 1806 (la pintura del pintor franc&eacute;s <strong>Charles Fouqueray,</strong> en la que el invasor entrega sus armas, form&oacute; desde 1909 parte de las im&aacute;genes de los escolares argentinos). Sobre el final del filme, se rescribe la historia del concierto de 1963 en el Teatro del Pr&iacute;ncipe de Gales que consolid&oacute; a Los Beatles como fen&oacute;meno de dimensiones insospechadas. El cuarteto canta &ldquo;She Loves You&rdquo; y Ortega, a un costado del escenario, observa la situaci&oacute;n junto a <strong>Graciela Borges</strong>. La canci&oacute;n finaliza. No habr&aacute; &ldquo;Twist and Shout&rdquo; y, por lo tanto, ning&uacute;n pedido de sacudir las joyas nobiliarias y de la realeza porque el &uacute;nico rey monarca existente proviene de Argentina. &ldquo;And now <em>Palitouu </em>Ortega&rdquo;, se anuncia. El tucumano se cruza, por astucia de Uset, con dobles de los anteriores ocupantes. Ellos parecen reconocer su inferioridad con hidalgu&iacute;a. De hecho, &ldquo;Lennon&rdquo;, ese &ldquo;John&rdquo;, se detiene frente al visitante y le extiende la mano. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de lo bizarro del trucaje, la pel&iacute;cula ofrece una certeza: ese 66, &ldquo;Yellow submarine&rdquo;, llega al quinto lugar de los simples m&aacute;s vendidos, desplazando a Ortega un puesto abajo con &ldquo;Mamita&hellip;mam&aacute;&rdquo;. Pero a lo largo del a&ntilde;o, Palito trepa en los charts con seis canciones frente a dos m&aacute;s de los Beatles, &ldquo;Help&rdquo;, conocida como &ldquo;Socorro&rdquo; y &ldquo;Eight days a week&rdquo;, llamada &ldquo;Ocho d&iacute;as en la semana&rdquo;. Y &ldquo;Let it be&rdquo; se tradujo &ldquo;D&eacute;jalo ser&rdquo; en el simple que sali&oacute; a la venta en 1970. Las pel&iacute;culas del cuarteto eran presentadas en la televisi&oacute;n, con su correspondiente doblaje como <em>Anochecer de un d&iacute;a agitado </em>y <em>Socorro.</em><em><strong> </strong></em><strong>La &ldquo;castellanizaci&oacute;n&rdquo; de Los Beatles busc&oacute;, al menos a trav&eacute;s de los t&iacute;tulos, acercar canciones que fascinaban por su melodismo y su renovada textura, pero que en general no se comprend&iacute;an porque el ingl&eacute;s, m&aacute;s all&aacute; del empe&ntilde;o de las profesoras de la escuela primaria, no ten&iacute;a ni por asomo la familiaridad de este presente global.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Hay al respecto, una vi&ntilde;eta extraordinaria de Mafalda que explica esa estructura de sentimiento alrededor de Los Beatles. Ella escucha en la radio &ldquo;I&acute;m looking trough you&rdquo; (circul&oacute; en este pa&iacute;s como &ldquo;Mirando a trav&eacute;s de ti&rdquo;) y comienza a bailar. Su amigo, Manolito, masculla con desagrado el nombre del cuarteto. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo pueden gustarte si no entend&eacute;s lo que dicen?&rdquo;, quiere saber, y recibe una respuesta que lo deja en silencio mientras, de fondo, sigue sonando la m&uacute;sica: &ldquo;A medio mundo le gustan los perros, y hasta el d&iacute;a de hoy nadie sabe qu&eacute; quiere decir guau&rdquo;. <strong>Emilio del Guercio </strong>lo confirma en la biograf&iacute;a sobre Spinetta de <strong>Sergio Marchi</strong>: &ldquo;Nosotros no sab&iacute;amos qu&eacute; dec&iacute;an las letras, por ah&iacute; enganch&aacute;bamos una partecita&rdquo;. Ten&iacute;amos, por lo tanto, una m&uacute;sica deseada y, al mismo tiempo, provista de una zona enigm&aacute;tica, un lado oscuro de la luna de la educaci&oacute;n sentimental. El aprendizaje fue, no obstante, virtuoso.
    </p><p class="article-text">
        Todos los debates sobre el sentido de pertenencia en el rock en un pa&iacute;s de escasa divulgaci&oacute;n del ingl&eacute;s nos devuelven a los grillos iniciales y sus parodias. En esa manera de nominar se puede, desde el presente, trazar una continuidad a trav&eacute;s de las imitaciones fon&eacute;ticas. Hab&iacute;a siempre en el oyente, sea m&uacute;sico o mel&oacute;mano, un canto aproximativo, del que surg&iacute;an palabras verificables, una suerte de analog&iacute;a de los signos capturados en el aire, tan cercanos como aquello que pod&iacute;a separar a los Beatles de los Beetles. Se cantaba lo que se pod&iacute;a y se escuchaba -tal vez- otro tanto. <strong>Pedro Saborido</strong>, el guionista de <em>Peter Capusotto y sus videos</em>, as&iacute; como el mismo actor, <strong>Diego Capussotto</strong>, se educaron en ese tipo de jerga que afianz&oacute; un aspecto inescrutable de las canciones. &ldquo;Ahora hay alguien que las canta como vos&rdquo;, se dice en <em>Peter Capusotto y sus videos </em>sobre Roberto Quenedi. Su disco <em>Canciones cantadas en un ingl&eacute;s de mierda</em> incluye una versi&oacute;n de <em>Angie, </em>de Los Rolling Stones. &ldquo;Anlli, Anlli,&nbsp;uilai souplaillu desde ruawnrin somblat&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; y todo, el fen&oacute;meno beatle dej&oacute; su marca: en agosto de 1967 <em>Sgt.Pepper</em> lleg&oacute; al primer puesto de los m&aacute;s vendidos. El 68, a&ntilde;o de politizaciones planetarias, sucedi&oacute; lo contrario. A <em>The White album</em> no le fue bien (los <em>fab four </em>solo la pegaron ac&aacute; con el simple de &ldquo;Hey, Jude&rdquo;, pero lo que arrasa es &ldquo;La Balsa&rdquo;, de <strong>Los Gatos</strong>) y eso quiz&aacute; explica la lejan&iacute;a frente a una pol&eacute;mica de varios meses en Europa y Estados Unidos. Recordemos. La cara cuatro del disco doble se abre con el canto de John: &ldquo;Dec&iacute;s que quer&eacute;s una revoluci&oacute;n/okey, vos sabes/ Todos queremos cambiar el mundo/ Me dec&iacute;s que es evoluci&oacute;n/ ok, vos sabes/todos queremos cambiar el mundo/ Pero cuando hablas de la destrucci&oacute;n/ Sab&eacute; que no pod&eacute;s contar conmigo&rdquo;.
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        Todav&iacute;a ce&ntilde;ido a un programa que renegar&iacute;a y volver&iacute;a a abrazar, el <em>beatle </em>propon&iacute;a adem&aacute;s: &ldquo;mejor liber&aacute; tu mente/ pero si vas a llevar carteles del camarada Mao/ No vas a hacerlo con nadie de ninguna manera&rdquo;. Un desplante a chinoistas y guevaristas. Parte de la contracultura se enoj&oacute; y consider&oacute; que<strong> Mick Jagger</strong> era el verdadero rebelde con &ldquo;Street fighting man&rdquo;. Fue entonces que Lennon grab&oacute; una &ldquo;Revolution&rdquo; tambi&eacute;n &ldquo;alternativa&rdquo;. Como le se&ntilde;al&oacute; el mismo autor: &ldquo;Hubo dos versiones de esa canci&oacute;n pero la izquierda <em>underground</em> solo recogi&oacute; la que dice &acute;<em>count me out</em> (no cuenten conmigo)`. La versi&oacute;n original dice &acute;<em>count me in&acute;too</em> (pueden contar conmigo)`; grab&eacute; ambas porque no estaba seguro. Hubo una tercera versi&oacute;n que era justamente abstracta, m&uacute;sica concreta, diferentes clases de <em>loops</em>, gente gritando. Pens&eacute; que estaba pintando un cuadro de la revoluci&oacute;n, pero comet&iacute; un error&rdquo;.<em> </em>Sutilezas. Opacidad. No se ajustaban a las urgencias de los chicos de posguerra en las sociedades opulentas y, a la vez, sus ecos no llegaban a un pa&iacute;s como Argentina, donde la radicalizaci&oacute;n pol&iacute;tica dejaba afuera a los Beatles en cualquiera de sus versiones.
    </p><p class="article-text">
        Es interesante recordar el fragmento de <em>La hora de los hornos, </em>la pel&iacute;cula con la que <strong>Fernando Solanas</strong> obtiene en 1968 el Gran Premio de la Cr&iacute;tica en la Muestra Internacional de Nuevo Cine de Pesaro. &ldquo;Se ense&ntilde;a a pensar en ingl&eacute;s&rdquo;, sentencia una voz en<em> off</em> en esa primera parte de <em>La hora de los hornos</em>. &ldquo;Para el neocolonialismo, los <em>mass comunication </em>son m&aacute;s eficaces que el napalm, un ej&eacute;rcito de psic&oacute;logos, soci&oacute;logos, analistas motivacionales, <em>publics relations</em>, tratan de dividir y enfrentar las organizaciones sindicales, pol&iacute;ticas y estudiantiles&rdquo;, explica de un modo que pod&iacute;a ser aprobado, con sus matices, por todas las variantes de izquierda y el nacionalismo. Se muestra entonces una disquer&iacute;a. Fundido a negro. &ldquo;Las movilizaciones populares son silenciadas o difamadas. Sus dirigentes calumniados. Filmes, revistas, audiciones, peri&oacute;dicos, intentan despolitizar al pueblo, sembrar el escepticismo, la evasi&oacute;n, se desarrolla el prejuicio y el complejo por lo nativo&rdquo;. La m&uacute;sica norteamericana de fondo. Unos pibes buscan un disco en las bateas. Fondo negro, y en letras grandes: LOS MEDIOS DE INFORMACI&Oacute;N Y DIFUSI&Oacute;N EST&Aacute;N CONTROLADOS POR LA C&Iacute;A. La m&uacute;sica contin&uacute;a. LA CENSURA Y LA REPRESI&Oacute;N IDEOLOGICA SON TOTALES. LO REAL, LO VERDADERO, LO RACIONAL AL IGUAL QUE EL PUEBLO, AL MARGEN DE LA LEY. La siguiente escena tiene lugar en una muestra de arte moderno.&nbsp;ARTISTAS E INTELECTUALES SON INTEGRADOS AL SISTEMA. La m&uacute;sica existente<em> </em>se funde con &ldquo;Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band&rdquo;. Habla una chica: &ldquo;All you need is love. I&acute;m a beatle girl&rdquo;, dice, a lo que un joven a&ntilde;ade: &ldquo;no nos consideramos ciudadanos de un pa&iacute;s sino del mundo&rdquo;, y un tercero, &ldquo;humildad, paz y amor&rdquo;. Se suceden los emblemas, s&iacute;mbolos e im&aacute;genes (Batman, Superman, el mago Mandrake, Coca-cola, Vietnam, Kennedy). LA MONSTRUOSIDAD SE VISTE DE BELLEZA.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula concluye con un entierro en el altiplano, acompa&ntilde;ado por una baguala que inexorablemente lleva a Bolivia. Y sobre otro fondo negro: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;l es la &uacute;nica opci&oacute;n que queda al latinoamericano?&nbsp;Elegir con su rebeli&oacute;n su propia vida, su propia muerte&rdquo;. El cuerpo semidesnudo del Che exhibido en la escuelita de La Higuera despu&eacute;s de su asesinato establece la vara moral de la &eacute;poca. El final tiene la imagen cr&iacute;stica de Guevara. La percusi&oacute;n afrocubana ha reemplazado a Los Beatles como fondo, forma y mandato (escuchar es definirse pol&iacute;ticamente). El <em>crescendo </em>se propone anunciar la inminente victoria de los condenados de la tierra. 
    </p><p class="article-text">
        Hubo, no obstante, una muy secreta relaci&oacute;n entre el mundo beatle y la subjetividad insurreccional. La historia me la contaron en La Habana, en 1997. <strong>Ernesto Guevara</strong> hab&iacute;a sido derrotado pol&iacute;tica y militarmente en el Congo. No retorn&oacute; a la isla. Arrib&oacute; en cambio a una Praga gris. Lleg&oacute; en marzo de 1966 de la mano de <strong>Ulises Estrada</strong>, un hombre de confianza de &ldquo;Barbarroja&rdquo;, como se conoc&iacute;a al viceministro del Interior cubano <strong>Manuel Pi&ntilde;eiro Losada</strong>. Fue tan sigilosa su llegada que las autoridades checas nunca se enteraron. En Praga, el Che enfrent&oacute; el invierno en una virtual reclusi&oacute;n. Fueron d&iacute;as tristes y solitarios. Vivi&oacute; aislado. Para distraerlo, Estrada le regal&oacute; un disco que, al principio, rechaz&oacute; con vehemencia. Ese disco, seg&uacute;n la memoria de Estrada, era <em>Revolver</em>. Pero la conjetura no resiste: el LP se edit&oacute; en agosto de 1966. Estrada se equivocaba: el disco en cuesti&oacute;n debe haber sido <em>Rubber Soul</em> y la canci&oacute;n de marras fue, sin duda,<em> &ldquo;Nowhere man&rdquo;</em>. El Che la escuch&oacute; una y otra vez porque pareci&oacute; ser escrita para &eacute;l: &ldquo;He&rsquo;s a real Nowhere Man/ sitting in his Nowhere Land&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 1969, el a&ntilde;o del Cordobazo, <em>Abbey road </em>es uno de los discos m&aacute;s vendidos de diciembre. Sandro lo sigue como una sombra. La separaci&oacute;n del grupo m&aacute;s extraordinario posible acompa&ntilde;ar&aacute; el giro de los consumidores: otras referencias comenzar&aacute;n a poblar las t&iacute;midas discotecas. Los Beatles ya hab&iacute;an dejado su profunda huella musical en el R&iacute;o de la Plata: <strong>Los Shakers</strong>, primero, y luego <strong>Almendra</strong>. Si Blanqui finalmente tiene raz&oacute;n, si est&aacute;n en lo cierto los f&iacute;sicos cu&aacute;nticos, en algunos otros mundos ser&iacute;a justicia po&eacute;tica que ellos, especialmente los uruguayos, que hasta tocaban mucho mejor que John, Paul, George y Ringo, fueran la fuente de inspiraci&oacute;n de cuatro chicos de Liverpool.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cantando-beatles-ingles-mierda_129_8532480.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Nov 2021 20:15:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cantando a Los Beatles en un inglés de mierda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Los Beatles,Música,Palito Ortega]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un muchacho como aquel. Una historia política cantada por el Rey]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/muchacho-historia-politica-cantada-rey_1_8503985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/814e0b29-0041-43a2-b677-6ad45717d8cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un muchacho como aquel. Una historia política cantada por el Rey"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Palito Ortega es el segundo artista más vendedor de la historia de la música popular argentina. En "Un muchacho como aquel. Una historia política cantada por el Rey", Pablo Alabarces y Abel Gilbert proponen investigar su recorrido sin caer en los recurrentes prejuicios que convoca el personaje. elDiarioAR publica aquí un adelanto del libro, que edita Gourmet Musical.</p></div><h3 class="article-text"><strong>La resistencia a Resistencia</strong></h3><p class="article-text">
        <em>Me gusta esa chica</em> se estren&oacute; dieciocho d&iacute;as despu&eacute;s del triunfo electoral de C&aacute;mpora. La pel&iacute;cula incluye temas de <em>Felicidades</em>, un disco de 1972, todav&iacute;a lejos de la marea peronizante y sazonado por cierta nostalgia, al punto de incluir la <em>Popotitos</em> que, ocho a&ntilde;os despu&eacute;s, versionar&iacute;a Charly Garc&iacute;a. La folk <em>Yo estoy a la buena de Dios</em> es todav&iacute;a la canci&oacute;n de un hombre solitario. &ldquo;Voy por el mundo / soy un vagabundo / le canto a la vida y el amor / yo sigo el camino / busco mi destino / soy hermano del viento y tambi&eacute;n del sol&rdquo;. El destino que parece buscar el joven doctor Carlos Conesa, en la historia de Enrique Carreras, tiene una impronta colectiva. La pel&iacute;cula comienza con una manifestaci&oacute;n de repudio a un ministro de Estado. &ldquo;Que se vaya, que se vaya&rdquo;, gritan. &ldquo;Por una facultad democr&aacute;tica&rdquo;, reza un cartel. La c&aacute;mara enfoca a Palito/Conesa frente al cord&oacute;n policial. Empieza la batahola. Disparos al aire. Corridas. Gases. Todav&iacute;a no se han disipado cuando se escucha cantar &ldquo;me gusta esa chica, me gustan sus modos / ella tiene todo, me gusta su andar / con su pelo al viento y su piel quemada / tiene una mirada que es sensacional&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Palito es el hijo de un cirujano que opera al mundo de la aristocracia, pero no quiere seguir sus huellas. Despu&eacute;s de la protesta, que encontraba en el palco a su padre (Ra&uacute;l Rossi) junto al ministro, libran en su contra un pedido de captura. Ortega <em>pasa a la clandestinidad </em>cuando Montoneros sale a la superficie. Huyendo de la Polic&iacute;a, consigue refugio en la bohardilla donde vive Flavia (Evangelina Salazar). Ella es fot&oacute;grafa. En el cuarto hay im&aacute;genes de McCartney, Joan Manuel Serrat, Bob Dylan y Charles Bronson. Debajo de un p&oacute;ster que promociona el turismo en la Argentina, cuelga la foto de Claudio Garc&iacute;a Satur. Bajo la observancia de Rolando Rivas se suscita el siguiente di&aacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Usted no quiere meterse en l&iacute;os. Claro. El 99% de la gente est&aacute; enrolada en el partido de no te metas&hellip; Pero yo s&iacute;, y hasta la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n &mdash;dice el fugitivo (la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n es, aclaremos, la nariz). Su idea del compromiso obtiene no obstante una respuesta caritativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;Desde cu&aacute;ndo no come? &mdash;quiere saber ella.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Desde que empez&oacute; la ocupaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Extremista de izquierda.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;No.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;De derecha.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Estamos en el final de las etiquetas y r&oacute;tulos. Frente a una nueva era&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La discusi&oacute;n con su padre preserva el mismo tono.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Me alegra no entenderte. De mi lado est&aacute; la moral, la ley y la sociedad, que es lo que importa.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;De qu&eacute; moral, de qu&eacute; sociedad me est&aacute;s hablando. Solo para los que est&aacute;n a tu lado. Los marginados, &iquest;no son tambi&eacute;n la sociedad?
    </p><p class="article-text">
        El padre le ofrece el oro y el moro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;No te conviene un hijo rebelde, &iquest;no ves qu&eacute; injusta es tu sociedad? &mdash;le responde.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Para la mayor&iacute;a de la gente con la que tenemos que manejarnos, tu postura es casi la de un comunista.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Pap&aacute;, pero si los comunistas en algunas cosas se parecen a vos.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Pero, &iquest;qu&eacute; dec&iacute;s?
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;S&iacute;, s&iacute;, los comunistas son as&iacute; de serios, herm&eacute;ticos y obedientes. Todo lo que no salga del partido no tiene validez.
    </p><p class="article-text">
        Ya no son tiempos de bofetadas, como en <em>Amor en el aire. </em>Cuando escucha a su hijo decir que con &eacute;l no corre el &ldquo;no te met&aacute;s&rdquo;, lo echa de la habitaci&oacute;n, solo a los efectos de reencontrarse en una operaci&oacute;n de urgencia y reconocer sus diferencias sin aspavientos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Entonces sab&eacute;s que tengo que cumplir mi camino, apart&aacute;ndote a vos tambi&eacute;n si es necesario<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Esta vez el padre lo abraza y le desea buena suerte.
    </p><p class="article-text">
        Palito decide irse a trabajar como m&eacute;dico a una poblaci&oacute;n carenciada del Norte, &ldquo;en un pueblito muy pobre necesitan un m&eacute;dico&rdquo;. El sacrificio por un futuro mejor lo lleva a ser un m&eacute;dico de desamparados, como otro argentino que, tras ejercer el oficio en Bolivia, hab&iacute;a decidido tomar las armas. Deja a Flavia. Se van de la mano a la estaci&oacute;n del tren. Y le da el primer beso <em>comme il faut</em> que se recuerde en toda la filmograf&iacute;a de Ortega &ndash;no olvidemos, nadie olvida, que est&aacute; besando a su leg&iacute;tima esposa en la vida real&ndash;. Comparado con el de Rolando Rivas y M&oacute;nica, medido en tiempo de contacto er&oacute;geno, es un pudoroso <em>piquito.</em> As&iacute; y todo, una revoluci&oacute;n bucal.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Bes&aacute;ndote dej&aacute;s de llorar, pero te viene hipo.
    </p><p class="article-text">
        Acaso un s&iacute;ntoma. El tren se va a Resistencia. A la <em>resistencia</em>.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Te voy a buscar hasta el fin del mundo &mdash;le promete ella. Todo termina con la canci&oacute;n que da nombre a la pel&iacute;cula.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Pero mir&aacute; qu&eacute; </strong><em><strong>Weltanschauung</strong></em></h3><p class="article-text">
        Junto con <em>Me gusta esa chica </em>se estren&oacute; en la ciudad de Buenos Aires <em>Si se calla el cantor</em>, una pel&iacute;cula dirigida por Enrique Dawi sobre el guion de Emilio Villalba Welsh, cuya bizarr&iacute;a solo pod&iacute;a alcanzarse en las v&iacute;speras de lo que se crey&oacute; el fin de las dictaduras militares. El filme lo protagoniz&oacute; un Horacio Guarany en el pin&aacute;culo de su carrera, y gira alrededor de aquella canci&oacute;n que grab&oacute; con Mercedes Sosa a modo de dec&aacute;logo. Si el cantor enmudec&iacute;a lo hac&iacute;a la vida misma. &ldquo;Muere de espanto / la esperanza, la luz y la alegr&iacute;a&rdquo;. Guarany, por entonces, igual que Mercedes, C&eacute;sar Isella y Armando Tejada G&oacute;mez, eran las expresiones musicales que el Partido Comunista Argentino, partido de minor&iacute;as, ced&iacute;a a un pueblo que ignoraba su programa de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica y Burguesa. Cada letra, una mano tendida, un conato pedag&oacute;gico, un tanteo. El &ldquo;Potro&rdquo; hab&iacute;a intentado resumir en esa canci&oacute;n todo lo que se esperaba de un hombre o una mujer frente al micr&oacute;fono. &ldquo;Si se calla el cantor / se quedan solos / los humildes gorriones de los diarios/ Los obreros del puerto se persignan / &iquest;Qui&eacute;n habr&aacute; de luchar por sus salarios?&rdquo;. Como si se tratara de un juramento, los que no lo hicieran cargar&iacute;an con el peso de una condena moral. Ser&iacute;an &ldquo;cantores de agachada&rdquo;. &iquest;Como qui&eacute;nes? &iquest;Entraba Ortega en esa categor&iacute;a despu&eacute;s de <em>Yo tengo fe</em> y <em>Me gusta esa chica</em>?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El realismo socialista en su versi&oacute;n m&aacute;s autopar&oacute;dica reclam&oacute; paisajes aut&oacute;ctonos, los de una mina a lo <em>Germinal</em>, la novela de &Eacute;mile Zola, y un alegato contra las aberraciones de los trabajadores en los yacimientos. Ese hombre, Guarany, adem&aacute;s de dejar el lomo entre pico y pala, ya se sabe, tambi&eacute;n canta, de ah&iacute; que una de las im&aacute;genes iniciales del filme <em>Si se calla el cantor </em>sea el <em>zoom in </em>de la c&aacute;mara sobre una boca que, en este caso, ya no es la de Sandro sino la de un hombre que anuncia: &ldquo;yo traigo el grito herido de mi pueblo / no es culpa m&iacute;a si no traigo flores&rdquo;. Pues bien, ese hombre, Guarany, deja la mina, se enamora de una muchacha y triunfa en el mundo de la m&uacute;sica. Esa sucesi&oacute;n de causalidades no es muy distinta a las historias de Carreras: el paso de la adversidad a la realizaci&oacute;n. Sin embargo, como le advierten antes de un concierto en el Luna Park, al momento de recibir un ramo de rosas, se la tienen jurada. &ldquo;F&iacute;jese lo que canta esta noche, si no, estas flores ser&aacute;n para su entierro&rdquo;. Guarany rechaza la intimidaci&oacute;n. No ha llegado a ese Festival de la Solidaridad para evadir sus responsabilidades hist&oacute;ricas. Dice sus verdades y es aclamado. El microestadio se vac&iacute;a y sigue sonando la voz de Mercedes. Guarany abandona el Luna Park, va a subir a su autom&oacute;vil, pero lo intercepta una patota y lo asesina. La muerte de V&iacute;ctor Jara hab&iacute;a sido anunciada en una pel&iacute;cula a la que la revista <em>Gente</em>, por esos meses en pleno idilio camporista, hab&iacute;a considerado de una &ldquo;escolaridad elemental&rdquo;. Para C&eacute;sar Magrini, en <em>El Cronista Comercial</em>, la conclusi&oacute;n era m&aacute;s necesaria: &ldquo;que se calle&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de sus &ldquo;defectos alarmantes&rdquo;, esa exigencia de &ldquo;no callar&rdquo; las injusticias ser&iacute;a un precepto de algunas figuras del espect&aacute;culo. &ldquo;Los &iacute;dolos de la canci&oacute;n rom&aacute;ntica tampoco se privaron de incurrir en el subg&eacute;nero <em>canci&oacute;n del regreso</em>&rdquo;, advirti&oacute; Sergio Pujol en <em>El a&ntilde;o de Artaud: Rock y pol&iacute;tica en 1973. </em>Favio se hizo presente con <em>Estoy orgulloso de mi general</em> (top ten en el <em>Billboard</em>). Hugo Marcel puso el tango entre par&eacute;ntesis para entonar la <em>Balada de Juan Pueblo</em>. En el auditorio del sindicato Luz y Fuerza se grab&oacute; el <em>Cancionero de la liberaci&oacute;n</em>. Piero, Marilina Ross, Oscar Rovito, Daniel Castillo, Mauricio Kartun y Leonor Benedetto, acompa&ntilde;ados por el Chango Far&iacute;as G&oacute;mez y Santiago Giacobbe, entre otros, pusieron sus voces en un disco que edit&oacute; el Centro Cultural Podest&aacute; y reun&iacute;a algunas de las canciones divulgadas en tono proselitista antes de las elecciones. El vinilo se abre con la &ldquo;Marchita&rdquo; silbada. Lo sigue <em>Movilizar, organizar</em>, todo un mandato al oyente. <em>La calle de la c&aacute;rcel</em>, interpretada por Ross, recuerda que detr&aacute;s de los muros penitenciarios se anid&oacute; la rebeli&oacute;n. <em>Curas del Tercer Mundo</em>, <em>Para el pueblo lo que es del pueblo</em>, <em>Evita est&aacute; presente</em>, <em>Los &uacute;nicos privilegiados</em>, <em>El chamam&eacute; del T&iacute;o</em> se suced&iacute;an a ritmo triunfal. &ldquo;Vos que votaste como yo, con fe, con bronca, convicci&oacute;n, y esperanza&rdquo;, le recuerda Piero a los oyentes en <em>Hasta la toma del poder</em>. Ha ganado la Argentina con el FREJULI. Sin embargo, &ldquo;el enemigo no est&aacute; derrotado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La contratapa tiene algo de manifiesto. &ldquo;Cuando Per&oacute;n califica a la cultura como un todo indivisible, se hace int&eacute;rprete del sentir popular y se&ntilde;ala que solo es la cultura nacional la acci&oacute;n y la expresi&oacute;n del pueblo en su lucha por la liberaci&oacute;n&rdquo;. En todos los participantes del <em>Cancionero</em> se manifiesta una &ldquo;voluntad de ser protagonistas del proceso de reconstrucci&oacute;n nacional&rdquo;. Montoneros y las FAR, por su parte, quisieron tener su propio &aacute;lbum. Roberto Quieto y Mario Firmenich, sus jefes, le encomendaron al escritor Nicol&aacute;s Casullo que lo produjera. Hab&iacute;a que contar la historia de las organizaciones armadas peronistas. El relato deb&iacute;a suponer un salto de calidad art&iacute;stica sin renunciar a la hagiograf&iacute;a. El disco qued&oacute; bajo la responsabilidad de Huerque Mapu y se llam&oacute; finalmente <em>Cantata montonera</em>, para asociarse a la <em>Cantata Santa Mar&iacute;a de Iquique </em>de Quilapay&uacute;n y privilegiar el nombre de una de las guerrillas, bajo cuyo paraguas se fundir&iacute;an en unos meses los dos aparatos pol&iacute;tico-militares.
    </p><p class="article-text">
        Esa pl&eacute;tora de consignas cantadas no pod&iacute;a competir en un plano con la eficacia y la irradiaci&oacute;n de <em>Yo tengo fe</em>. Palito no solo hab&iacute;a tenido su &uacute;ltimo gran hit, de un car&aacute;cter trashumante que lo hizo ir de las canchas a las procesiones pol&iacute;ticas. El bajo, de r&iacute;tmica pueril, tocado por L&oacute;pez Ruiz, termin&oacute; siendo m&aacute;s elocuente que toda la verborrea revolucionaria y su propia letan&iacute;a. Detr&aacute;s de esa victoria de la elementalidad se esconde una raz&oacute;n inasible: ese pulso de negras marcado por el arreglador de manera cortante era el mismo que el de los bombos que se machacaron en las calles: podr&iacute;an haber sido el acompa&ntilde;amiento natural de la canci&oacute;n. El 20 de junio de 1973, los bombos constituyeron un verdadero monumento sonoro en Ezeiza. Los parches se golpearon por miles. Aunque las distancias imped&iacute;an el sincronismo, estaban unidos por una misma unidad de tiempo, el tiempo de la fe que, se esperaba, descender&iacute;a del avi&oacute;n encarnada en un viejo general. Favio fue el maestro de ceremonias de esa fiesta que termin&oacute; anegada en sangre. Antes de que el mundo so&ntilde;ado mostrara su rostro de cat&aacute;strofe, la pulsaci&oacute;n percutida, de avance lento y llamado a la fiesta, se emparent&oacute; en un plano sutil, acaso inconsciente, con la matriz de Palito.
    </p><p class="article-text">
        Los sucesos de Ezeiza apagaron el entusiasmo pol&iacute;tico de los primeros advenedizos. Ortega preserv&oacute; su esp&iacute;ritu consonante y, por esos d&iacute;as, se puso a la cabeza de una comitiva de cantantes populares que fue a pedirle a Ariel Ram&iacute;rez, el presidente de SADAIC, un &ldquo;amplio debate de clarificaci&oacute;n&rdquo;. De acuerdo con el reporte de <em>Radiolandia</em> del 22 de junio, lo acompa&ntilde;aron Sandro, Dino Ramos y Francis Smith. Fue Palito el que plante&oacute; las inquietudes relacionadas con el cumplimiento de la ley de Radiodifusi&oacute;n. &ldquo;Ocurre que nos han llegado algunas versiones seg&uacute;n las cuales se estar&iacute;a proyectando disponer algunas limitaciones con respecto a la que podr&iacute;amos denominar la <em>m&uacute;sica joven,</em> para su utilizaci&oacute;n por la radiotelefon&iacute;a nacional. Con mayor precisi&oacute;n habr&iacute;a algunos grupos de distintos g&eacute;neros musicales que solicitar&iacute;an estas limitaciones en favor del tango y del folklore. Nosotros traemos nuestra preocupaci&oacute;n y la de mucha gente de nuestra actividad haciendo as&iacute; part&iacute;cipe de la misma a la entidad que nos cobija a trav&eacute;s de su autoridad m&aacute;xima. Nuestro grupo musical est&aacute; identificado totalmente con la reconstrucci&oacute;n nacional. Tal como lo ha dicho el teniente general Juan Per&oacute;n, esta reconstrucci&oacute;n se deber&aacute; realizar sin exclusiones de ninguna &iacute;ndole&rdquo;. Qu&eacute; discurso. Cu&aacute;n consustanciado aparec&iacute;a aquel a quien le reprochaban tantos <em>ni.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin la radio y la televisi&oacute;n, la suerte de los &iacute;dolos se volver&iacute;a incierta. Y Palito ten&iacute;a en la calle su &uacute;ltimo larga duraci&oacute;n, <em>Yo tengo fe</em>. L&oacute;pez Ruiz hizo un vano intento &ndash;y aun as&iacute; elocuente&ndash; de sofisticarlo. Las introducciones y algunos pasajes instrumentales se <em>complejizaron</em>. Hasta las armon&iacute;as y melod&iacute;as encontraron una variable que, a pesar de su peque&ntilde;ez, debi&oacute; representar para el Rey un salto al vac&iacute;o (pronto se cansar&iacute;a de las exigencias art&iacute;sticas de L&oacute;pez Ruiz, ancladas en ese 1973 irrepetible). Claro que Palito no pod&iacute;a dejar de ser Ortega. &ldquo;Aquel que vive sin amor no tiene nada / es como una larga noche sin ma&ntilde;ana / si no hay amor la vida no tiene sentido / se vuelve cada vez m&aacute;s triste el camino&rdquo;, catequiza en <em>Para qu&eacute; sirve el dinero</em>. Con <em>Esta es mi vida, se&ntilde;ores</em> pareci&oacute; responder a sus cr&iacute;ticos. &ldquo;Perro que ladra no muerde como dice aquel refr&aacute;n / por eso cuando me ladran sigo cabalgando igual / siempre he mirado de frente como se debe mirar / as&iacute; lleg&oacute; exactamente a d&oacute;nde quiero llegar&rdquo;. Y otra vez, obviamente, se define como &ldquo;un poco vagabundo&rdquo;, &ldquo;so&ntilde;ador&rdquo;, aunque, tambi&eacute;n, con algo de Serrat, &ldquo;ladr&oacute;n con los ladrones y se&ntilde;or con el se&ntilde;or&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos canciones llaman la atenci&oacute;n entre el manojo de generalidades. Una se llama <em>Silencio para un labrador</em>. Se inicia con una guitarra con el efecto de <em>wah-wah</em> y sintetizador arpegiado como en <em>Because, </em>de los Beatles. &ldquo;Silencio que la fosa que se cava / es para un pobre labrador&rdquo;. La tierra que &ldquo;ya cubre su pobreza&rdquo; lo llora. &ldquo;Se pudre la semilla de la flor&rdquo;. Las adecuaciones tem&aacute;ticas siempre llevan su sello, ese gusto por la opacidad. &iquest;C&oacute;mo no asociar a su campesino derrotado con <em>Plegaria para un labrador</em>, del chileno V&iacute;ctor Jara, incluida en <em>Hasta la victoria</em>, de 1972, o con <em>Cuando tenga la tierra</em>, canci&oacute;n que form&oacute; parte un a&ntilde;o m&aacute;s tarde de <em>Traigo un pueblo en mi voz</em>, los dos discos de Mercedes Sosa? Hay, no obstante, una diferencia significativa entre el irrefrenable optimismo de los grandes rostros del nuevo cancionero latinoamericano y el lamento de bajas calor&iacute;as de Palito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s peculiar es a&uacute;n <em>El camino de la libertad</em>. &iquest;Tenemos ac&aacute; a un chango existencialista? <em>Los caminos de la libertad</em> es una trilog&iacute;a de Jean Paul Sartre escrita entre 1945 y 1949. <em>La edad de la raz&oacute;n,</em> <em>El aplazamiento</em> y <em>La muerte en el alma</em> plantean la idea del hombre como ser libre. &ldquo;No se es hombre hasta que se ha encontrado alguna cosa por la que se aceptar&iacute;a morir&rdquo;, se dice en la primera de las novelas, y dudamos de que Palito la pudiera hojear. &iquest;Y si ocurri&oacute; lo contrario? &iquest;Si una noche Carlos Alonso le dijo que ten&iacute;a que leerla? &iquest;Habr&iacute;a querido vivir lo le&iacute;do o escribirlo? Hasta aqu&iacute; la conjetura y, si se quiere, el juego. Lo cierto es que la canci&oacute;n, con su perfume <em>folkie</em>, fue compuesta en homenaje a los veintid&oacute;s guerrilleros muertos en la base Almirante Zar. &ldquo;Los hombres buscan el camino donde el sol alumbre a todos por igual / y van buscando el camino donde nadie pueda callar la verdad / hay muchos que dieron su vida, que dieron su sangre por la libertad / dejaron vivo el pensamiento nunca morir&aacute;&rdquo;. Aun desde el hoy, en el Palito reescrito en el que la canci&oacute;n ha cambiado de dedicatoria (fue ofrendada a un l&iacute;der m&aacute;s ecum&eacute;nico, Martin Luther King) nos queda una constataci&oacute;n: se trata del Palito m&aacute;s osado e irrepetible. &ldquo;Un nuevo d&iacute;a est&aacute; naciendo / luces de esperanza vuelven a brillar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En declaraciones a <em>Noticias</em>, el diario de Montoneros, el 29 de diciembre de 1973, Palito rememor&oacute; qu&eacute; lo empuj&oacute; a escribirla. &ldquo;Cuando ocurri&oacute; lo de Trelew yo me despert&eacute; espantado esa ma&ntilde;ana. Yo sab&iacute;a que viv&iacute;amos bajo una dictadura, pero jam&aacute;s pens&eacute; que pudiera ser tan violenta, tan feroz, que pudiera ocurrir algo as&iacute; en la Argentina&rdquo;. <em>Noticias </em>quiso saber si, teniendo en cuenta de que se trataba de Ortega, no hab&iacute;a cruzado un umbral de audacia. &ldquo;De su aceptaci&oacute;n o rechazo podr&eacute; saber si lo que se espera es que siga presentando una visi&oacute;n positiva de las cosas o que mis temas cambien. Yo, lo &uacute;nico que hago es transmitir lo que todos sentimos&rdquo;. Los <em>Caminos de la libertad</em> fueron a su vez los de la analog&iacute;a. La canci&oacute;n se conoci&oacute; a la par de la <em>Cantata montonera</em> que ten&iacute;a reservado naturalmente su <em>Patria Trelew</em>, m&aacute;s cercano a las tradiciones de la m&uacute;sica instrumental y la <em>Misa criolla, </em>de Ram&iacute;rez. Consignan Tamara Smerling y Ariel Zak en <em>Un fusil y una canci&oacute;n, la historia secreta de la banda que grab&oacute; el disco oficial de Montoneros</em>, que el disco le hab&iacute;a gustado a &ldquo;pocos dirigentes&rdquo; de la <em>orga</em>. Lo observaban lejano a las preferencias de las masas. Leonardo Bettanin, uno de los diputados de la Juventud que desafiar&iacute;a a Per&oacute;n por la reforma al C&oacute;digo Penal, pensaba &ldquo;que tendr&iacute;a que haber sido un &aacute;lbum con una vertiente m&aacute;s popular, de c&aacute;nticos ligados a la JP, como los que se escuchaban, por ejemplo, en las manifestaciones y que proven&iacute;an de las canciones de Palito&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Huerque Mapu cantando Palito. Las cosas que nos hemos perdido, por falta de disciplina revolucionaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Alabarces, Abel Gilbert]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Nov 2021 03:17:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un muchacho como aquel. Una historia política cantada por el Rey]]></media:title>
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