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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Nora Ephron]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/norah-ephron/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Nora Ephron]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Dos veces no, la vida de un maestro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/veces-no-vida-maestro_129_12052609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/341121c5-3c1c-418d-bb29-bfbf6c87dd15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos veces no, la vida de un maestro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">El monstruo de la cama, series de febrero</p></div><p class="article-text">
        <strong>Uno.</strong> El primer <em>no</em> es rotundo: me niego a ver el muy comentado reencuentro entre <strong>Meg Ryan</strong> y <strong>Billy Crystal</strong> para recrear la tambi&eacute;n muy comentada escena del orgasmo de <em>Cuando Harry conoci&oacute; a Sally</em>. Mi tel&eacute;fono insiste con algunas im&aacute;genes, los diarios que chusmeo en la computadora tambi&eacute;n me ofrecen notas con t&iacute;tulos llenos de preguntas (<em>qu&eacute; le dijo</em>, <em>por qu&eacute; se reunieron</em>, <em>en qu&eacute; emblem&aacute;tico restaurante fue el encuentro</em>, y as&iacute;). <strong>Parece que todo se arm&oacute; para el comercial de una mayonesa, pero hasta ah&iacute; llego.</strong> No quiero saber m&aacute;s porque me enoja. No me gustan las versiones forzadas de esos personajes <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/cinco-caminos-nora-ephron-libro-antimemorias-documental-familiar-grandes-historias-amor_1_9269524.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">magistralmente escritos por </a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/cinco-caminos-nora-ephron-libro-antimemorias-documental-familiar-grandes-historias-amor_1_9269524.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Nora Ephron</strong></a>, esa manipulaci&oacute;n del recuerdo, ese extractivismo desangelado. <strong>Sin embargo una inquietud se instala, algo me tironea</strong>. El <em>no</em>, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/memoria-decir-no_129_8859302.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como apuntamos alguna vez ac&aacute;</a>, puede ser un arma contundente, pero tambi&eacute;n un vaiv&eacute;n.&nbsp;
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                    alt="Una escena memorable de la película &quot;Cuando Harry conoció a Sally&quot;"
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                Una escena memorable de la película &quot;Cuando Harry conoció a Sally&quot;                            </span>
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        <strong>Dos.</strong> El segundo <em>no</em> es un <em>boomerang</em>: me meto a todas las plataformas que tengo en la tele, voy como una zombi hambrienta recorriendo el men&uacute; de cada una de ellas <strong>con esa fe medio extra&ntilde;a de dar con algo que me rescate</strong>, aunque sea por un rato. En ninguna encuentro <em>Cuando Harry conoci&oacute; a Sally</em> (tel&eacute;fono para la gente que se dedica a esas cosas o que est&aacute; atenta a los calendarios y tiene marcado San Valent&iacute;n esta semana: no va a poder ser). <strong>Arrastrada tal vez por la f&oacute;rmula similar &ndash;dos nombres en el t&iacute;tulo, algo parecido a una promesa&ndash;, termino mirando una pel&iacute;cula que se llama </strong><em><strong>Matt &amp; Mara</strong></em> (est&aacute; en Mubi abajo les cuento m&aacute;s). El relato podr&iacute;a entrar en la difusa categor&iacute;a de comedia rom&aacute;ntica, aunque veo por ah&iacute; que algunos cr&iacute;ticos la ubican con el r&oacute;tulo de comedia dram&aacute;tica. En cualquier caso, hay di&aacute;logos graciosos aunque sin estridencias, hay enredos rom&aacute;nticos y tambi&eacute;n escenas tristes. Pero el asunto, como casi siempre, es el amor. Es que la pel&iacute;cula narra el reencuentro de dos escritores &ndash;ella m&aacute;s retra&iacute;da y volcada a la docencia, &eacute;l m&aacute;s farolero en su rol de autor publicado y parlanch&iacute;n&ndash; que evidentemente tuvieron alguna conexi&oacute;n en el pasado. A diferencia de las historias cl&aacute;sicas del rubro como la mism&iacute;sima <em>Cuando Harry conoci&oacute; a Sally</em>, al seguir a Matt y Mara no vamos a ver una progresi&oacute;n, ni un <em>in crescendo </em>en el v&iacute;nculo, sino <strong>una pasi&oacute;n soterrada que hay que ir desandando</strong>. Y aunque hablan un mont&oacute;n &ndash;&eacute;l, sobre todo, un boc&oacute;n incontenible&ndash; y se dedican nada m&aacute;s y nada menos que a la palabra, se esfuerzan buena parte de la pel&iacute;cula por eludirla. <strong>Eso que no dicen, entonces, es lo que brilla por su ausencia y no deja de atraerlos.</strong> O de llevarlos al estado de pregunta que viene adherido a cualquier historia de amor. La intriga primigenia, la m&aacute;s humana, la m&aacute;s fatal: <em>&iquest;me querr&aacute;? </em><strong>Sin embargo, lejos de las respuestas, de las declaraciones desgarradas, de los gestos pomposos</strong>, lo rutilante del deseo resplandece en la elipsis. El <em>no</em> es, ante todo, un im&aacute;n.
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        Arranca una nueva edici&oacute;n de <em>Mil lianas</em>. O no. O, bueno, s&iacute;, por ahora, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Matt &amp; Mara</strong></em><strong>, de Kazik Radwanski. </strong>Mara es pausada, t&iacute;mida, vive metida para adentro. Matt es sociable, extrovertido, puro ruido. Despu&eacute;s de no verse por un tiempo &ndash;&eacute;l vuelve a Toronto tras una temporada en otro pa&iacute;s&ndash;, Matt pasa por el trabajo de Mara a buscarla. Los dos son escritores y eso parece unirlos de alguna manera. <strong>Pero, al menos al principio, no hay claridad en el v&iacute;nculo aunque los dos se refieren al otro como &ldquo;mi amigo&rdquo;.</strong> Sin embargo Mara, que est&aacute; casada y tiene una hija, no habla de Matt con su esposo y Matt, por su parte, prefiere la elipsis y no revelar demasiado de su estatus sentimental cuando est&aacute; con ella.
    </p><p class="article-text">
        Entre idas y vueltas, risas, paseos urbanos <strong>&ndash;no hay comedia o drama rom&aacute;ntico sin caminatas, sin enredos que pasan, antes que nada por los pies&ndash;</strong> y reuniones sociales en un circuito de escritores y docentes, por un asunto laboral de ella los dos deber&aacute;n emprender un viaje en auto juntos fuera de la ciudad. Algo de la misteriosa uni&oacute;n empezar&aacute;, entonces, a revelarse. A desarmarse, de a poco, como en un deshielo.
    </p><p class="article-text">
        Peque&ntilde;a, tenue, <em>rohmeriana</em> (hay varios gui&ntilde;os al cine del director franc&eacute;s, que se anudan en la escena final con la imagen de un libro que lleva su nombre), esta muy buena pel&iacute;cula del realizador canadiense <strong>Kazik Radwanski</strong> elige plantarse desde el di&aacute;logo con un seguimiento delicado de las contradicciones sus protagonistas. <strong>Dos personajes perdidos, pendulares, que no terminan de entender lo que sienten.</strong> Dos personas que, aunque hagan el intento, son&nbsp;motor y al mismo tiempo presa de sus palabras y sus silencios.
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        <strong>La pel&iacute;cula </strong><em><strong>Matt &amp; Mara</strong></em><strong> est&aacute; disponible en Mubi. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-febrero-robert-niro-regreso-esperado-nueva-temporada-envidiosa_1_12017090.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace</strong></a><strong>, otros lanzamientos que llegan al streaming en febrero.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Selva Almada.</strong> &ldquo;Dec&iacute;a que nunca hab&iacute;a tenido un alumno tan mal escritor como &eacute;l cuando empez&oacute; a escribir. Quiz&aacute; por eso su m&eacute;todo era una pedagog&iacute;a amorosa:&nbsp;<strong>sacar del peor relato algo bueno para decirle al autor, estimularlo, generar una relaci&oacute;n de confianza que con el tiempo, permitir&iacute;a avanzar m&aacute;s profundamente en los problemas del texto</strong>. Siempre dec&iacute;a: el que se queda, gana&rdquo;. Con esas palabras, que quedaron plasmadas en el pr&oacute;logo de un libro p&oacute;stumo de&nbsp;<strong>Alberto Laiseca</strong>, defini&oacute; la escritora <strong>Selva Almada</strong> la particular mec&aacute;nica que el autor de&nbsp;<em>Los sorias</em>&nbsp;desplegaba en sus m&iacute;ticos talleres literarios.&nbsp;
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                    alt="La escritora Selva Almada es una de las discípulas de Alberto Laiseca. Con otros cuatro colegas acaba de publicar una biografía coral del autor de &quot;Los Sorias&quot;."
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                La escritora Selva Almada es una de las discípulas de Alberto Laiseca. Con otros cuatro colegas acaba de publicar una biografía coral del autor de &quot;Los Sorias&quot;.                            </span>
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        Algunos se quedaron durante a&ntilde;os, como la propia Almada, y siguieron al escritor primero en el Centro Cultural Rojas, de Buenos Aires, y m&aacute;s adelante en los encuentros semanales de lectura y escritura que ofrec&iacute;a en sus distintos domicilios.&nbsp;<strong>De hecho ella misma llev&oacute; al taller los borradores de lo que ser&iacute;an luego sus reconocidos libros&nbsp;</strong><em><strong>El viento que arrasa</strong></em><strong>,&nbsp;</strong><em><strong>Ladrilleros</strong></em><strong>&nbsp;o&nbsp;</strong><em><strong>Chicas muertas</strong></em>. Varios se convirtieron en disc&iacute;pulos de&nbsp;<em>Lai</em>, como lo llaman con cari&ntilde;o, y, hacia el final de su vida, en personas de su confianza que lo visitaban, lo acompa&ntilde;aban a algunas actividades p&uacute;blicas y hasta lo ayudaban con algunas gestiones dom&eacute;sticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alberto Laiseca muri&oacute; en diciembre de 2016 y algunos de los asistentes a los talleres siguieron en contacto entre ellos y con&nbsp;<strong>Julieta Laiseca</strong>, la hija. De esa uni&oacute;n surgi&oacute;, en 2023,&nbsp;<em>Hybris</em>, una recopilaci&oacute;n de textos desperdigados &ndash;entre otros las novelas&nbsp;<em>Sindicalia</em>&nbsp;y&nbsp;<em>La puerta del viento</em>&ndash; que rescataron entre los papeles personales del escritor y que public&oacute; Random House. Fue a partir de ese trabajo que surgi&oacute;, poco despu&eacute;s, la idea de intentar hacer un retrato colectivo del hombre al que admiraban. As&iacute; surgi&oacute; el flamante&nbsp;<em>Laiseca, el Maestro&nbsp;</em>(Random House, 2025), <strong>un retrato &iacute;ntimo y colectivo a cargo de Rusi Mill&aacute;n Pastori, Guillermo Naveira, Sebasti&aacute;n Pandolfelli, Natalia Rodr&iacute;guez Sim&oacute;n y la propia Selva Almada</strong>. La publicaci&oacute;n est&aacute; firmada por Chanch&iacute;n, que era el apodo que el escritor usaba, indistintamente, con sucesivos alumnos.&nbsp;Hace unos d&iacute;as pude entrevistar a Selva para hablar sobre este libro y tambi&eacute;n sobre otros asuntos. Pueden leer la nota <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/selva-almada-laiseca-escritor-ilimitado-capacidad-creacion-dificil-encasillar_1_12036876.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute;</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Alberto Laiseca nació en 1941 y murió en 2016. Entre novelas, cuentos, poesía y ensayos, publicó una veintena de libros. Es autor de &quot;Los sorias&quot;, considerada una de las mejores novelas argentinas."
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                Alberto Laiseca nació en 1941 y murió en 2016. Entre novelas, cuentos, poesía y ensayos, publicó una veintena de libros. Es autor de &quot;Los sorias&quot;, considerada una de las mejores novelas argentinas.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>La entrevista con Selva Almada a prop&oacute;sito de la salida de </strong><em><strong>Laiseca, el Maestro&nbsp;</strong></em><strong>(Random House) </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/selva-almada-laiseca-escritor-ilimitado-capacidad-creacion-dificil-encasillar_1_12036876.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>se puede leer por ac&aacute;</strong></a><strong>. Otras novedades editoriales de febrero, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-febrero-memorias-beatriz-sarlo-samuel-beckett-vida-alberto-laiseca_1_12010455.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Mart&iacute;n Prieto.</strong> Entre mis lecturas recientes, <strong>rescato un texto con mucho </strong><em><strong>no</strong></em><strong> que me atrajo especialmente</strong>. Lleva como t&iacute;tulo <em>Un poema no es una noticia</em>, lo escribi&oacute; el poeta, ensayista y docente <strong>Mart&iacute;n Prieto </strong>y sali&oacute; en <em>Revista Crisis</em>. Transcribo apenas el comienzo, <a href="https://revistacrisis.com.ar/notas/un-poema-no-es-una-noticia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el resto lo leen por ac&aacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el campo espec&iacute;fico de la literatura, eso que llamamos &lsquo;nuevo&rsquo; o &lsquo;lo nuevo&rsquo; est&aacute; sujeto a dos precisiones que me gustar&iacute;a recordar. Una, la famosa frase que <strong>Ezra Pound</strong> escribi&oacute; en su libro <em>El ABC de la lectura</em>, de 1934: &lsquo;La literatura es una novedad que SIGUE SIENDO una novedad&rsquo;. La otra, pronunciada medio siglo m&aacute;s tarde por el poeta argentino <strong>Edgar Bayley</strong>, en una conversaci&oacute;n con un joven poeta, de quien hab&iacute;a le&iacute;do, imaginemos, en los a&ntilde;os 1980 o 1990, en Buenos Aires, en alg&uacute;n bar, o en alg&uacute;n centro cultural, un poema. Bayley, que era muy estricto con sus gustos y entusiasmos, se acerc&oacute; a felicitarlo. Y el joven que ya hab&iacute;a le&iacute;do ese mismo poema en una tendida anterior, donde tambi&eacute;n hab&iacute;a estado Bayley entre el p&uacute;blico y ya lo hab&iacute;a felicitado, le dijo al maestro pensando que tal vez no lo recordaba: &lsquo;Pero usted ya conoc&iacute;a este poema&rsquo;. Y Bayley &mdash;como Pound&mdash; le contest&oacute;: &lsquo;Un poema no es una noticia&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora. </strong>Otro que dijo no &ndash;en este caso, a cargarse de tareas mientras est&aacute; de vacaciones&ndash; es <strong>Gustavo &Aacute;lvarez N&uacute;&ntilde;ez</strong>, amigo de esta casa virtual (si todav&iacute;a no lo tienen entre sus favoritos, ahora mismo es un buen momento para suscribirse a su newsletter <em>Bailando sobre una telara&ntilde;a</em>, una selecci&oacute;n musical divina cada semana que le da una vuelta de tuerca al algoritmo. <a href="https://gustavolvareznez.substack.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Es por ac&aacute;</a>. Tambi&eacute;n pueden leer su columna quincenal en el diario. Se llama <em>Soy parte del mar</em> y ah&iacute; conversa con personajes del periodismo de rock de Argentina. <a href="https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La encuentran ac&aacute;</a>).
    </p><p class="article-text">
        Pero dec&iacute;a que Gustavo dijo que no, que <a href="https://gustavolvareznez.substack.com/p/modovacaciones-ii-los-hombros-del" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la &uacute;ltima edici&oacute;n de su newsletter</a> decidi&oacute; no subir una lista nueva sino compartir, remozada, una selecci&oacute;n musical llamada <em>Canciones conocidas en versiones no tan conocidas</em> que es preciosa (<a href="https://open.spotify.com/playlist/0c5U3xW4oOZvYzlalMH54x?si=986659ec0f3f4479" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la encuentran en este enlace</a>). <strong>Ah&iacute; se cruzan, entre muchos y como int&eacute;rpretes de temas inesperados, David Bowie, Suzanne Vega, The Specials, Isobel Campbell, Sonic Youth y m&aacute;s.</strong> De ah&iacute; tom&eacute; algunas canciones que se suman esta vez a nuestra banda sonora compartida. Las escuchan, como todos los viernes, <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=77fd26e97ea24650" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute;</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Bonus track.</strong> Un planazo para quienes est&eacute;n por Buenos Aires. Del 14 al 23 de febrero se podr&aacute; ver una retrospectiva integral dedicada al cineasta ruso Andr&eacute;i Tarkovski. <strong>El ciclo, una oportunidad &uacute;nica de acercarse a la filmograf&iacute;a de un realizador genial, tendr&aacute; lugar en la Sala Lugones, del Teatro San Mart&iacute;n</strong> (Corrientes 1530, CABA).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Sala Lugones abre la temporada 2025 con un ciclo integrado por los siete largometrajes que le dan forma al n&uacute;cleo de la filmograf&iacute;a del gran realizador ruso Andr&eacute;i Tarkovski, en copias en su mayor&iacute;a enviadas desde Mosc&uacute; y restauradas por los legendarios estudios Mosfilm. El programa incluye grandes cl&aacute;sicos como <em>La infancia de Iv&aacute;n</em>, <em>Solaris</em>, <em>Stalker</em> y <em>Andrei Rublev</em>&rdquo;, se&ntilde;alan los organizadores. <a href="https://complejoteatral.gob.ar/ver/Integral-Andr%C3%A9i-Tarkovski" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ac&aacute; pueden ver m&aacute;s detalles sobre las pel&iacute;culas y las funciones</a>.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DFvar58RNNG/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;es un newsletter que se env&iacute;a todos los viernes por correo electr&oacute;nico. Para recibirlo,&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/veces-no-vida-maestro_129_12052609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Feb 2025 09:57:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos veces no, la vida de un maestro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Series,Películas,Nora Ephron,Selva Almada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cuerda de la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuerda-vida_129_11553959.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/325f0aaa-44f3-419d-b49e-4c9c327a4589_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cuerda de la vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gesto profundamente contracultural de "Un puñado de flechas", el nuevo libro de María Gainza, es el de examinar y disfrutar de ese azar que es la vida del artista: no buscarle el secreto ni la autenticidad, no intentar desentrañar qué es aquello que se necesita para seguir produciendo. </p></div><p class="article-text">
        Leer&iacute;a una lista de supermercado si la escribiera <strong>Mar&iacute;a Gainza</strong>, pero si a veces demoro un par de semanas o incluso meses en arrancar sus libros cuando llegan a mis manos es porque siento que leerla a ella, como a <strong>Rachel Cusk</strong>, a <strong>Vivian Gornick</strong> o a <strong>Nora Ephron</strong> es un poco hacer trampa. Tengo una parte kantiana de mi mente que siente que las cosas importantes tienen que molestarme un poco para ense&ntilde;arme algo; y leer a Gainza jam&aacute;s me molesta. Todo en la experiencia de leerla me resulta terso y suave: no es porque se repita, no es porque sea predecible, todo lo contrario, &eacute;sas son el tipo de piedras en el zapato que me van empantanando la lectura de un libro. Es sencillamente que s&eacute; que me va a gustar, que me va a sorprender, que me lo voy a devorar. La conciencia de que tiene todo lo que necesito y tambi&eacute;n algo m&aacute;s, algo que deja sin decir, sin cerrar, y que yo siempre vengo a arruinar con mis interpretaciones. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En <em>Un pu&ntilde;ado de flechas</em>, eso que Mar&iacute;a Gainza tiene la delicadeza de nunca terminar de nombrar es la pregunta por el paso del tiempo. Igual que <em>El nervio &oacute;ptico</em>, libro que comparte universo y registro con &eacute;ste, Gainza empieza el libro con un ensayo que tiene una clave de lectura para leer todos los dem&aacute;s. En <em>El nervio &oacute;ptico</em>, el primer texto terminaba enunciando el procedimiento del libro, con la sencillez de quien esconde la carta robada sobre el escritorio: &ldquo;uno escribe algo para otra cosa&rdquo;, as&iacute; pon&iacute;a. El primer texto de <em>Un pu&ntilde;ado de flechas</em>, que se llama &ldquo;El carcaj y las flechas doradas&rdquo;, explica un concepto que le ense&ntilde;&oacute; a Gainza nadie m&aacute;s y nadie menos que <strong>Francis Ford Coppola</strong> una noche en el Rodney, el bar de Chacarita: &ldquo;Vos sab&eacute;s&rdquo;, le dijo Coppola a Gainza, &ldquo;el artista viene al mundo con un carcaj que contiene un n&uacute;mero limitado de flechas doradas (...) Puede lanzar todas sus flechas de joven, o lanzarlas de adulto, o incluso ya de viejo. (...) Y s&oacute;lo al final de una vida se puede evaluar la periodicidad de los lanzamientos&rdquo;. Gainza le pregunta a Coppola si el artista tiene control en el lanzamiento de esas flechas, si puede decidir cu&aacute;ndo lo hace: &ldquo;No mucho&rdquo;, le contesta &eacute;l. &ldquo;<em>It just happens</em>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Gainza recordar&iacute;a este intercambio a&ntilde;os despu&eacute;s: ella ya era adulta y madre cuando un c&uacute;mulo de circunstancias la llevaron a terminar tomando pisco sour con su marido, su beba y Francis Ford Coppola a pasos del Parque Los Andes, pero no hab&iacute;a empezado su carrera de escritora. No hab&iacute;a lanzado todav&iacute;a su primera flecha. La imagen parece volver en este libro, que viene ya despu&eacute;s de muchos: la parte que ella no enuncia es la pregunta que todos nos hacemos, la de cu&aacute;ntas flechas nos quedar&aacute;n. Es una pregunta espec&iacute;fica que nos hacemos quienes escribimos, supongo: cu&aacute;ntos ases bajo la manga tendr&eacute; todav&iacute;a, cu&aacute;ndo dejar&aacute; de dar agua el pozo del que siempre siento que estoy sacando la &uacute;ltima gota. Es tambi&eacute;n una pregunta m&aacute;s general sobre la cuerda de la vida, y a lo largo del libro, Gainza parece examinarla de manera oblicua tambi&eacute;n en este sentido: cuando se pregunta por el sentido de una colecci&oacute;n de arte, o incluso por la narrativa de una vida, lo que est&aacute; haciendo de alguna manera es poner en escena distintas versiones de esta b&uacute;squeda por el sentido, esta sensaci&oacute;n de intentar ponerle a lo inesperado de la existencia un borde que solo puede aparecer cuando ya no estamos ah&iacute; para entenderlo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Gainza escribió ya alguna vez cómo se liberó de los imperativos de su clase. En &quot;Un puñado de flechas&quot; cuenta cómo se liberó de ciertos imperativos del mercado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando pienso en lo que se perder&iacute;a si el arte pasara a ser todo producido por inteligencias artificiales (o por figuras encarnadas por humanos pero enteramente inventadas por empresas, que es casi lo mismo, en el fondo: no es una cuesti&oacute;n de ADN, ni de venas ni de sangre), pienso en que una de las cosas m&aacute;s valiosas que tienen los autores es que viven en el tiempo y que podemos leer la sucesi&oacute;n de sus obras como un relato: ver su juventud, sus b&uacute;squedas, lo que emerge despu&eacute;s de un bloqueo o de un per&iacute;odo de silencio largo, las inquietudes que se le gastan, las que aparecen, las que nunca lo abandonan. 
    </p><p class="article-text">
        En alg&uacute;n sentido pienso que esto que le dijo Coppola a Gainza habla tambi&eacute;n de su trabajo, el de Gainza digo, el trabajo de cr&iacute;tica de arte que viene ejerciendo desde antes de ser escritora y que todo indica que la acompa&ntilde;ar&aacute; toda la vida. Solo al final de una vida se puede evaluar la periodicidad de los lanzamientos: y para cuando eso pasa el artista ya no est&aacute;, de modo que ese trabajo es esencialmente el trabajo del cr&iacute;tico. Pienso, tambi&eacute;n, en lo otro que pasa con el tiempo, que es aprender cosas que uno ni sabe que sabe: la sabidur&iacute;a, ese conocimiento intransmisible del cuerpo sobre el amor y sobre el poder y sobre la experiencia en general que no puede traducirse en informaci&oacute;n y por eso nunca podr&iacute;a llegar a saberlo nadie que no tenga que soportar vivir en un cuerpo por todos estos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Un pu&ntilde;ado de flechas</em> habla de todo esto sin discursos motivacionales, sin ense&ntilde;anzas: Gainza no quiere decirnos que todo es siempre posible, ni darnos ning&uacute;n consejo para mantener las fechas disponibles despu&eacute;s de los treinta o de los cuarenta o de la marca arbitraria que sea. El gesto profundamente contracultural de <em>Un pu&ntilde;ado de flechas</em> es el de examinar y disfrutar de ese azar que es la vida del artista: no buscarle el secreto ni la autenticidad, no intentar desentra&ntilde;ar qu&eacute; es aquello que se necesita para seguir produciendo. Lo que hace el libro es mirar, como se mira en un museo, la maravilla del paso del tiempo, las oportunidades tomadas y las despercidiadas. Lo hace con la tranquilidad de quien se entrega al descontrol mitad porque es lo &uacute;nico que se puede hacer, mitad porque en el coraz&oacute;n de su narradora late una intuici&oacute;n muy &iacute;ntima de que de esa manera aparece la autenticidad mucho m&aacute;s que si se la busca en alguna instancia &uacute;ltima, en un viaje de ayahuasca, en un casamiento, en lo que sea. 
    </p><p class="article-text">
        Gainza escribi&oacute; ya alguna vez c&oacute;mo se liber&oacute; de los imperativos de su clase; en <em>Un pu&ntilde;ado de flechas</em> cuenta c&oacute;mo se liber&oacute; de ciertos imperativos del mercado, y de cierta narrativa burguesa, juvenilista y predecible de la carrera del artista. Mucha gente se va de mundos, y eso siempre te ense&ntilde;a algo, pero lo que se ve en este libro es que Gainza no se fue de un mundo para conquistar otro. Se fue del goce aburrido de la conquista.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuerda-vida_129_11553959.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jul 2024 03:01:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La cuerda de la vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[María Gainza,Rachel Cusk,Vivian Gornick,Nora Ephron,Francis Ford Coppola]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los libros de mayo: lo nuevo de Salman Rushdie, Lorrie Moore y una reedición de Nora Ephron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-mayo-nuevo-salman-rushdie-lorrie-moore-reedicion-nora-ephron_1_11332697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ecde4ed-3e0f-4bcf-bbb9-1d4b6f7ef1f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros de mayo: lo nuevo de Salman Rushdie, Lorrie Moore y una reedición de Nora Ephron"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mes, lleno de títulos y de autores notables, llegó con destacadas novedades editoriales. De qué se tratan y qué sellos los publicaron.</p></div><p class="article-text">
        Mientras sigue teniendo lugar una nueva edici&oacute;n de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, un evento <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-libro-amplio-horarios-ingreso-gratuito-crisis-socioeconomica-atraviesa-pais_1_11328171.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">marcado esta vez por la crisis econ&oacute;mica</a> y las <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/liliana-heker-epoca-necesita-palabra-contrarrestar-exabrupto-oficial_1_11316211.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preocupaciones generalizadas en todo el sector</a>, <strong>las editoriales radicadas en la Argentina siguen ofreciendo novedades muy diversas</strong>, entre novelas, poemarios, ensayos, textos h&iacute;bridos, novelas gr&aacute;ficas, cuentos y m&aacute;s. Tan diverso es el men&uacute;, que hasta el propio presidente <strong>Javier Milei</strong> lanzar&aacute; este mes un nuevo libro, que lleva como t&iacute;tulo <em>Capitalismo, socialismo y la trampa neocl&aacute;sica</em> y sale por el sello Planeta.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por <strong>algunos de los lanzamientos editoriales m&aacute;s destacados</strong>, previstos para el mes de mayo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Cuchillo</strong></em><strong>, de Salman Rushdie. </strong>&ldquo;En estas desgarradoras nuevas memorias, <strong>Salman Rushdie</strong> -escritor internacionalmente admirado, defensor de la libertad de expresi&oacute;n y ganador del Premio Booker de los Bookers y del Premio de La Paz de los Libreros alemanes, entre otros muchos- narra c&oacute;mo sobrevivi&oacute; al atentado contra su vida <strong>treinta a&ntilde;os despu&eacute;s de la fatwa que orden&oacute; el ayatol&aacute; Jomein&iacute; contra &eacute;l</strong>&rdquo;, adelanta la editorial Random House, que public&oacute; a nivel local. 
    </p><p class="article-text">
        El c&eacute;lebre escritor brit&aacute;nico de origen indio <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/salman-rushdie-escritor-lleva-tres-decadas-temiendo-vida_1_9241990.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sufri&oacute; en 2022 un ataque perpetrado por un joven que se le abalanz&oacute;</a> para acuchillarlo sin piedad.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Cuchillo&quot;, lo nuevo de Salman Rushdie tras el ataque que sufrió el autor.                            </span>
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        &ldquo;Cuchillo es una meditaci&oacute;n poderosa, profundamente personal y, en &uacute;ltima instancia, consoladora<strong> sobre la vida, la p&eacute;rdida, el amor, el arte y sobre c&oacute;mo reunir la fuerza necesaria para volver a ponerse en pie</strong>&rdquo;, apuntan los editores sobre este libro.
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                    alt="El escritor Salman Rushdie, en una imagen de archivo."
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            <span class="title">
                El escritor Salman Rushdie, en una imagen de archivo.                            </span>
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        <em><strong>Cuchillo</strong></em><strong>, de Salman Rushdie, fue publicado en espa&ntilde;ol por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Si este no es mi hogar, no tengo un hogar</strong></em><strong>, de Lorrie Moore. </strong>&ldquo;Finn es un profesor de mediana edad que se ve forzado a tomarse un descanso del trabajo&nbsp; cuando lo alertan de que su expareja, Lily, tiene graves problemas. <strong>Juntos inician un &uacute;ltimo viaje que har&aacute; que Finn se replantee cuestiones ineludibles sobre lo c&oacute;mico y lo tr&aacute;gico de la&nbsp;vida</strong>, la muerte y el pasado juntos&rdquo;, adelanta Seix Barral sobre la &uacute;ltima y esperada novela de la escritora estadounidense <strong>Lorrie Moore</strong>, que llega ahora a las librer&iacute;as locales traducida al espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con su inigualable humor negro, su desbordante imaginaci&oacute;n y un talento &uacute;nico para desafiar&nbsp; los g&eacute;neros, <strong>Lorrie Moore firma una prodigiosa novela que funciona como una caja m&aacute;gica</strong>&nbsp;que contiene tanto una historia de amor memorable como un ir&oacute;nico cuento de fantasmas y&nbsp; un misterio anclado en el siglo XIX. Un atrevido libro sobre la p&eacute;rdida que nos recuerda que&nbsp; deber&iacute;amos atesorar los fugaces momentos de felicidad&rdquo;, agrega la editorial.
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            <span class="title">
                &quot;Si este no es mi hogar, no tengo un hogar&quot;, la flamante novela de Lorrie Moore.                            </span>
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        <em><strong>Si este no es mi hogar, no tengo un hogar</strong></em><strong>, de Lorrie Moore, sali&oacute; por Seix Barral.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Ricardo Piglia. Introducci&oacute;n general a la cr&iacute;tica de m&iacute; mismo</strong></em><strong>. </strong>&ldquo;Esta conversaci&oacute;n no es la versi&oacute;n oral de <em>Los diarios</em> de Emilio Renzi, sino la memoria detallada y chismosa de los sesenta y setenta&rdquo;, se&ntilde;ala la escritora <strong>Mar&iacute;a Moreno</strong> en el pr&oacute;logo de este libro, que <strong>re&uacute;ne conversaciones de Ricardo Piglia con Horacio Tarcus</strong> y que acaba de ser editado por el sello Siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Horacio Tarcus, con su pasi&oacute;n por reconstruir las redes afectivas e intelectuales del mundo de las izquierdas, recibe a Ricardo Piglia en su archivo y <strong>juntos salen a recorrer la ebullici&oacute;n de los a&ntilde;os sesenta y setenta</strong>&rdquo;, detallan desde la editorial sobre la publicaci&oacute;n.
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                    alt="&quot;Ricardo Piglia. Introducción general a la crítica de mí mismo&quot; recopila conversaciones del escritor con Horacio Tarcus."
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            <span class="title">
                &quot;Ricardo Piglia. Introducción general a la crítica de mí mismo&quot; recopila conversaciones del escritor con Horacio Tarcus.                            </span>
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        <em><strong>Ricardo Piglia. Introducci&oacute;n general a la cr&iacute;tica de m&iacute; mismo </strong></em><strong>sali&oacute; por Siglo XXI editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Para hechizar a un Cazador</strong></em><strong>, de Luciano Lamberti. </strong>&ldquo;Julia escucha en un bar a una vieja que la abord&oacute; en la calle y dice ser su abuela. Siempre tuvo dudas sobre su propio origen y Griselda ahora le revela su verdadera historia. Muy pronto entender&aacute; que detr&aacute;s de esa apacible anciana hay m&aacute;s de lo que dice. <strong>Los lectores, con ella, empezar&aacute;n una inmersi&oacute;n sin pausa en un territorio de horror multiforme que, en la repetici&oacute;n de la tortura y la muerte, replica los gestos sangrientos de la dictadura militar</strong>. Una trama labrada con excelencia que repasa los a&ntilde;os 60 y 70 con los recursos del terror y del gore y que deslumbra con su maestr&iacute;a y agudeza&rdquo;, sostiene la sinopsis oficial de este libro del escritor argentino Luciano Lamberti, quien con esta historia gan&oacute; el Premio Clar&iacute;n Novela en 2023.
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            <span class="title">
                &quot;Para hechizar a un Cazador&quot;, de Luciano Lamberti, ganó el Premio Clarín-Novela en 2023.                            </span>
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        <em><strong>Para hechizar a un Cazador</strong></em><strong>, de Luciano Lamberti, sali&oacute; por Alfaguara.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>No me gusta mi cuello</strong></em><strong>, de Nora Ephron. </strong>La escritora, guionista, directora y periodista estadounidense Nora Ephron (1941-2012) public&oacute; este libro plagado de textos autobiogr&aacute;ficos hilarantes en 2006. Con los a&ntilde;os, <em>No me gusta mi cuello</em>, ahora editado en espa&ntilde;ol por Libros del Asteroide, se convirti&oacute; en uno de los favoritos de sus lectores. Tal como ocurr&iacute;a con <em>No me acuerdo de nada</em>, que circul&oacute; en el pa&iacute;s en 2022 <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/cinco-caminos-nora-ephron-libro-antimemorias-documental-familiar-grandes-historias-amor_1_9269524.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a partir de la traducci&oacute;n de la misma editorial</a>, Ephron ofrece un tono de confidencia lleno de gui&ntilde;os para hablar, entre otras cosas, de su experiencia como madre y del s&iacute;ndrome del nido vac&iacute;o; del precio de vivir en su amada Nueva York; de su paso por la Casa Blanca como becaria; del amor tras un divorcio problem&aacute;tico; de la vejez,<strong> siempre con una sinceridad y un humor desprejuiciado que son su sello inolvidable. </strong>
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            <span class="title">
                &quot;No me gusta mi cuello&quot;, la reedición de una serie de ensayos de Nora Ephron, llega ahora a las librerías argentinas.                            </span>
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        <em><strong>No me gusta mi cuello</strong></em><strong>, de Nora Ephron, sali&oacute; por Libros del Asteroide. M&aacute;s sobre la autora, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/cinco-caminos-nora-ephron-libro-antimemorias-documental-familiar-grandes-historias-amor_1_9269524.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Un espectro acecha</strong></em><strong>, de China Mi&eacute;ville. </strong>&ldquo;Un espectro recorre Europa, acecha a los grandes enemigos de los explotados: el comunismo, con toda su impronta, empieza a circular entre los proletarios, <strong>de la mano de los pensamientos de Karl Marx y Friedrich Engels</strong>. &iquest;Por qu&eacute; sostener, como obreros, un sistema opresor, si podemos rebelarnos frente a &eacute;l?&rdquo;, plantea el autor de esta publicaci&oacute;n que sale ahora en espa&ntilde;ol por el sello independiente Ediciones Godot.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este libro no pretende ser una evaluaci&oacute;n exhaustiva del Manifiesto Comunista o de sus argumentos.<strong> Intenta ser una breve introducci&oacute;n a un texto indispensable y apunta al lector curioso de mentalidad abierta.</strong> No es necesario tener conocimientos previos. Incluyo varias sinopsis y muchas citas textuales de todas las secciones del Manifiesto&rdquo;, agrega.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>China Tom Mi&eacute;ville</strong> naci&oacute; en Norwich, Reino Unido, el 6 de septiembre de 1972. Adem&aacute;s de ser novelista de fantas&iacute;a y ciencia ficci&oacute;n, escritor de c&oacute;mics, profesor, cr&iacute;tico literario y ensayista, tambi&eacute;n es activista pol&iacute;tico. <strong>Militante de izquierda, fue miembro de la International Socialist Organization de Estados Unidos y de la International Socialist Network.</strong> Fue miembro del Socialist Workers Party y en 2013 fund&oacute; Left Unity, un partido pol&iacute;tico de izquierda anti-racista, feminista y que se opone a la discriminaci&oacute;n religiosa.
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                    alt="&quot;Un espectro acecha&quot;, de China Miéville, salió en el país a través de Ediciones Godot."
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                &quot;Un espectro acecha&quot;, de China Miéville, salió en el país a través de Ediciones Godot.                            </span>
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        <em><strong>Un espectro acecha. Sobre el Manifiesto Comunista</strong></em><strong>, de China Mi&eacute;ville, sali&oacute; por Ediciones Godot con traducci&oacute;n de Marcela Alonso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Cada uno por su lado y Dios contra todos</strong></em><strong>, de Werner Herzog. </strong>Las historias del cineasta alem&aacute;n Werner Herzog, director, entre otras joyas, de <em>Fitzcarraldo</em> y <em>Aguirre, la ira de Dios</em>, llegan, tal como se lee en la contratapa de este libro &ldquo;a los l&iacute;mites de la experiencia humana: transport&oacute; un barco de vapor por una monta&ntilde;a en la jungla, camin&oacute; de Munich a Par&iacute;s en pleno invierno, descendi&oacute; a un volc&aacute;n activo, vivi&oacute; en la naturaleza entre osos pardos... una vida &uacute;nica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Editadas por Blackie Books, estas memorias re&uacute;nen un registro personal&iacute;simo de esas experiencias muchas veces ins&oacute;litas y <strong>un &ldquo;hipn&oacute;tico remolino de recuerdos, en el que Herzog cuenta su historia por primera y &uacute;nica vez&rdquo;</strong>, seg&uacute;n aseguran sus editores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Cada uno por su lado y Dios contra todos&quot; es el título de las memorias de Werner Herzog.                            </span>
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        <em><strong>Cada uno por su lado y Dios contra todos</strong></em><strong>, de Werner Herzog, sali&oacute; por Blackie Books.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Visceral</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Fernanda Ampuero. </strong>&ldquo;Un cad&aacute;ver contagiado de virus Covid yace amortajado sobre un sof&aacute; dom&eacute;stico bajo un parasol. Junto a &eacute;l un cartel dice: &lsquo;&iexcl;&iexcl;Hemos llamado al 911 y no hay ayuda!!&rsquo;. Es Guayaquil durante un d&iacute;a de 2020. Plena pandemia. Esta imagen de muerte desoladora da pie a explicar qu&eacute; tipo de golpe, de sacudida, de descenso es <em>Visceral</em>&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis oficial de este nuevo libro de <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/maria-fernanda-ampuero-mujer-momento-historico-conlleva-responsabilidad_128_7802568.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la escritora ecuatoriana Mar&iacute;a Fernanda Ampuero, autora tambi&eacute;n de los libros de cuentos Pelea de gallos y Sacrificios humanos</a>.
    </p><p class="article-text">
        En esta oportunidad, la escritora opt&oacute; por meterse en textos mestizos, <strong>entre la autobiograf&iacute;a, la memoria, la confesi&oacute;n y la autoficci&oacute;n</strong>, seg&uacute;n anticiparon sus editores de P&aacute;ginas de Espuma.
    </p><p class="article-text">
        El libro ofrece diecinueve textos (&ldquo;tantos como pa&iacute;ses tiene Latinoam&eacute;rica&rdquo;, informan desde la editorial) que <strong>bordean los miedos y las obsesiones, las experiencias y los recuerdos</strong>, las dudas y los conocimientos, los hallazgos y las b&uacute;squedas de la autora.
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            <span class="title">
                &quot;Visceral&quot;, lo nuevo de la escritora María Fernanda Ampuero.                            </span>
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        <em><strong>Visceral</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Fernanda Ampuero, sali&oacute; por P&aacute;ginas de Espuma.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>El ni&ntilde;o</strong></em><strong>, de Fernando Aramburu. </strong>&ldquo;Nicasio, ya jubilado, acostumbra a subir los jueves al cementerio de Ortuella a visitar la tumba de su nieto. <strong>Es uno de los muchos ni&ntilde;os fallecidos tras una&nbsp; explosi&oacute;n de gas en un colegio de aquella localidad, un accidente que sacudi&oacute; al Pa&iacute;s Vasco y a toda Espa&ntilde;a en 1980</strong>. Por las andanzas del abuelo, una figura que se&nbsp; agranda hasta hacerse inolvidable, por el testimonio&nbsp; de la madre muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, por la cr&oacute;nica&nbsp; objetiva de lo que le ocurri&oacute; a la familia, descubriremos c&oacute;mo aquella tragedia lacerante y devastadora los&nbsp; alter&oacute;, c&oacute;mo sac&oacute; a relucir aspectos inesperados, c&oacute;mo trastoc&oacute; sus vidas&rdquo;, adelanta Tusquets sobre la historia de <em>El ni&ntilde;o</em>, la nueva novela de Fernando Aramburu.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El lector se ver&aacute; inmerso en una historia de emociones inesperadas, una exploraci&oacute;n psicol&oacute;gica y literaria con afilado bistur&iacute; que nos mantiene pegados al devenir de los destinos de los protagonistas. <strong>Una&nbsp; novela que alberga una densidad emocional tan alta&nbsp;que exige una lectura atenta, hasta la &uacute;ltima l&iacute;nea, para&nbsp; entender, comprender, emocionarnos con el destino de&nbsp; sus protagonistas</strong>. Nueva entrega del extraordinario friso de &lsquo;Gentes&nbsp; Vascas&rsquo;, <em>El ni&ntilde;o</em> es una historia desgarradora&rdquo;, agrega la editorial.
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                    alt="&quot;El niño&quot;, la nueva novela de Fernando Aramburu."
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                &quot;El niño&quot;, la nueva novela de Fernando Aramburu.                            </span>
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        <strong> </strong><em><strong>El ni&ntilde;o</strong></em><strong>, de Fernando Aramburu, es una publicaci&oacute;n de Tusquets.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>McGlue</strong></em><strong>, de Ottessa Moshfegh. </strong>&ldquo;Salem, Massachusetts, 1851: McGlue, marinero rudo, tramposo y canalla, nos habla desde la bodega mugrienta del barco en el que est&aacute; retenido, en un estado de embriaguez intermitente que vuelve la realidad ambigua. <strong>Este huidizo protagonista divaga entre recuerdos borrosos y teje una fina l&iacute;nea entre la niebla del alcohol y las trampas de la memoria.</strong> Es posible que haya matado a un hombre, y que ese hombre fuera su mejor amigo. Ahora solo quiere un trago para acallar las aterradoras sombras que acompa&ntilde;an a su indeseada sobriedad&rdquo;, anticipa la sinopsis de este libro de la escritora estadounidense Ottessa Moshfegh.
    </p><p class="article-text">
        A medio camino entre un cuento de piratas y un western, <strong>se trata de la primera novela que escribi&oacute; la autora del c&eacute;lebre </strong><em><strong>Mi a&ntilde;o de descanso y relajaci&oacute;n</strong></em>, que ahora llega a las librer&iacute;as locales traducido del ingl&eacute;s.
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                &quot;McGlue&quot; es la primera novela de la escritora estadounidense Ottessa Moshfegh.                            </span>
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        <em><strong>McGlue</strong></em><strong>, de Ottessa Moshfegh, sali&oacute; por Alfaguara.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11.</strong><em><strong> Poes&iacute;a completa (1958-2008)</strong></em><strong>, de Joaqu&iacute;n Giannuzzi.</strong> Este libro re&uacute;ne los once vol&uacute;menes escritos por Joaqu&iacute;n O. Giannuzzi a lo largo de cincuenta a&ntilde;os. Con pr&oacute;logo de Fabi&aacute;n Casas, esta edici&oacute;n recupera una obra po&eacute;tica &uacute;nica, en la que se percibe una m&uacute;sica de fondo. &ldquo;Son apenas cuatro acordes repetidos m&aacute;s cercanos al punk, si es que tomamos al punk en su lado m&aacute;s luminoso: <strong>pod&eacute;s hacer poes&iacute;a con lo que ves mientras camin&aacute;s por tu casa</strong>, no necesit&aacute;s ser un peque&ntilde;o dios para escribir un poema&rdquo;, se&ntilde;ala Casas en las palabras que acompa&ntilde;an esta edici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Giannuzzi naci&oacute; en Buenos Aires, Argentina, en 1924. <strong>Se dedic&oacute; al periodismo, public&oacute; cr&iacute;ticas literarias en </strong><em><strong>Cr&iacute;tica</strong></em><strong>, </strong><em><strong>Cr&oacute;nica</strong></em><strong>, </strong><em><strong>Clar&iacute;n</strong></em><strong> y </strong><em><strong>La Naci&oacute;n</strong></em><strong>. </strong>En 1962 empez&oacute; a colaborar con <em>Sur</em>, dirigida por Victoria Ocampo. En 1958 public&oacute; <em>Nuestros d&iacute;as mortales</em>, con el que obtuvo el premio de la Sociedad Argentina de Escritores. Le siguieron <em>Contempor&aacute;neo del mundo </em>(1962),&nbsp;<em>Las condiciones de la &eacute;poca</em> (1967) y <em>Se&ntilde;ales de una causa personal</em> (1977). Ya en la d&eacute;cada del ochenta public&oacute; <em>Principios de incertidumbre, Viol&iacute;n obligado </em>y <em>Cabeza final</em>.&nbsp;Su &uacute;ltimo libro publicado fue <em>&iquest;Hay alguien ah&iacute;?</em>, poco antes de su fallecimiento, el 26 de enero de 2004.
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                    alt="Poesía completa (1958-2008), de Joaquín Giannuzzi, es una novedad de mayo de Fondo de Cultura Económica"
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                Poesía completa (1958-2008), de Joaquín Giannuzzi, es una novedad de mayo de Fondo de Cultura Económica                            </span>
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        <em><strong>Poes&iacute;a completa (1958-2008)</strong></em><strong>, de Joaqu&iacute;n Giannuzzi, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>Bien tarde en el d&iacute;a</strong></em><strong>, de Claire Keegan. </strong>&ldquo;Un caj&oacute;n exclusivo en el armario. La copia de una llave. Un te amo dicho a tiempo. Un mensaje agradeciendo una cena. Gestos de amor y muestras de inter&eacute;s que construyen los cimientos de cualquier pareja. Aunque muchas veces todo esto queda relegado por un muro que no puede atravesarse. <strong>El ego&iacute;smo, el hast&iacute;o, la pereza e incluso el maltrato se entrometen en la relaci&oacute;n y el desenlace final se vuelve inevitable</strong>, si es que antes no clausuraron la posibilidad de un verdadero comienzo. <strong>Claire Keegan</strong> observa y escribe con la sensibilidad justa para convertir la t&iacute;pica historia de amor en un relato tan conmovedor como atrapante, y avanza sobre zonas inc&oacute;modas de la intimidad de una pareja como la falta de generosidad o incluso el desamor. <em>Bien tarde en el d&iacute;a</em> confirma la agudeza de su estilo y se vuelve un reflejo de la imposibilidad del amor en los tiempos que corren, aunque tambi&eacute;n una v&iacute;a de escape&rdquo;, se&ntilde;alan los editores de Eterna Cadencia sobre la nueva publicaci&oacute;n de la autora irlandesa, una nouvelle que sale ahora en espa&ntilde;ol con traducci&oacute;n de <strong>Jorge Fondebrider</strong>.
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            <span class="title">
                Llega a las librerías locales una nueva nouvelle de Claire Keegan                            </span>
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        <em><strong>Bien tarde en el d&iacute;a</strong></em><strong>, de Claire Keegan, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13. </strong><em><strong>Peque&ntilde;a novela de Oriente</strong></em><strong>, de Santiago Loza. </strong>&ldquo;Un festival de cine en Corea, unas l&aacute;nguidas vacaciones en Jap&oacute;n, una residencia de escritores donde surge el &iacute;mpetu de conocer China... Sobre estos escenarios, Santiago Loza urde un recorrido que, antes que geogr&aacute;fico o sociol&oacute;gico, es subjetivo. Lo que se revela en las tres cr&oacute;nicas de este libro es fundamentalmente el mapa de una sensibilidad, el modo en que una mirada compone las formas de un mundo inestable, algo hostil, pero con recurrentes y c&aacute;lidos resquicios que permiten que la luz se filtre, se aposente. E<strong>sa mirada, por momentos de una neurosis hiperest&eacute;sica, por momentos de una entrega apocada y generosa, evita toda impostura.</strong> Se limita a reaccionar frente a lo que percibe como amenaza o como exotismo, frente a lo conmovedor, lo frustrante o lo hermoso. Con ese simple recurso de la autenticidad, estas p&aacute;ginas nos dejan subyugados dentro de un sistema de espejos: las palabras que describen aquello que se presenta como ajeno son las que, en definitiva, reflejan lo que nos resulta m&aacute;s &iacute;ntimo. Hacemos nuestro el desconcierto y el aislamiento del autor, su manera de fascinarse y su reposada asimilaci&oacute;n. Como le ocurre al propio Loza, terminamos rendidos ante un espacio que, de repente, se ha vuelto propio y extra&ntilde;o, nos dejamos ganar por un 'deseo irrefrenable de Oriente'&rdquo;, se lee en la contratapa de este libro de cr&oacute;nicas que sali&oacute; por el sello independiente Entropia.
    </p><p class="article-text">
        Loza (C&oacute;rdoba, 1971) <strong>es escritor y cineasta</strong>. Escribi&oacute; las novelas <em>Yo te vi caer</em>, <em>El hombre que duerme a mi lado</em>, <em>La primera casa</em> y <em>Un esp&iacute;ritu modesto.</em> La veintena de piezas que componen su trabajo dramat&uacute;rgico fue publicada en <em>Textos reunidos</em>, <em>Obra dispersa</em> y <em>Empiecen sin m&iacute;</em>. Tambi&eacute;n es autor de los libros de no ficci&oacute;n<em> Nadadores lentos</em> y <em>Diario inconsciente</em>. Ha dirigido una docena de pel&iacute;culas reconocidas internacionalmente. <strong>Adem&aacute;s, fue distinguido con el Premio Konex y con el Premio Nacional de Cultura 2021</strong>.
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            <span class="title">
                Entropía acaba de publicar un nuevo libro de Santiago Loza.                            </span>
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        <em><strong>Peque&ntilde;a novela de Oriente</strong></em><strong>, de Santiago Loza, es una publicaci&oacute;n de Entrop&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>Las cosas menores</strong></em><strong>, de Giuliana Migale Rocco. </strong>&ldquo;En la soledad del duelo por su madre y de un padre que vive a la distancia &mdash;concreta y simb&oacute;lica&mdash;, la narradora de <em>Las cosas menores</em> toma nota de las huellas que el mundo va dejando en ella. &lsquo;Ayer dorm&iacute; tantas horas que so&ntilde;&eacute; con mi madre. El alivio de tener una madre es inconmensurable&rsquo;, escribe. &lsquo;&iquest;La pr&oacute;xima fase de la humanidad ser&aacute; la de las peque&ntilde;as comunidades afectivas? Ojal&aacute;&rsquo;, se pregunta. <strong>Las frases son &aacute;tomos que contienen destellos de experiencias, la vida es ac&aacute; un encadenamiento de textos, un palimpsesto del d&iacute;a a d&iacute;a.</strong> Como un hilo que intenta enhebrar la experiencia con la lectura, recurre a sus poetas y artistas amados para leer el mundo en ellos. La literatura siempre se hace con la vida, dice Roland Barthes y esa parece ser la premisa que organiza este libro de <strong>Giuliana Migale Rocco</strong>, un texto en el que la vida y la literatura se unen en un tejido brillante y conmovedor&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; la escritora <strong>Cynthia Edul</strong> sobre <em>Las cosas menores</em>, la primera novela de Giuliana Migale Rocco.
    </p><p class="article-text">
        El manuscrito, que ahora publica la editorial independiente Tenemos las M&aacute;quinas, <strong>recibi&oacute; el Premio Est&iacute;mulo a la Escritura Todos los tiempos el tiempo</strong>, organizado por la Fundaci&oacute;n Bunge y Born, la Fundaci&oacute;n Proa y el diario La Naci&oacute;n por un jurado conformado por Romina Paula, Alan Pauls y Paula P&eacute;rez Alonso.
    </p><p class="article-text">
        Migale Rocco naci&oacute; en Buenos Aires, en 1994. <strong>Estudi&oacute; Relaciones Internacionales y Gesti&oacute;n Cultural, y trabaja como gestora cultural en distintos espacios institucionales</strong> e independientes vinculados a la literatura, las artes esc&eacute;nicas y las artes visuales.
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                    alt="&quot;Las cosas menores&quot;, de Giuliana Migale Rocco, recibió el Premio Estímulo a la Escritura Todos los tiempos el tiempo, organizado por la Fundación Bunge y Born, Proa y el diario La Nación."
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            <span class="title">
                &quot;Las cosas menores&quot;, de Giuliana Migale Rocco, recibió el Premio Estímulo a la Escritura Todos los tiempos el tiempo, organizado por la Fundación Bunge y Born, Proa y el diario La Nación.                            </span>
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        <em><strong>Las cosas menores</strong></em><strong>, de Giuliana Migale Rocco, sali&oacute; por Tenemos las M&aacute;quinas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>Presentaci&oacute;n de Rodolfo Fogwill. Una monograf&iacute;a</strong></em><strong>, de Ricardo Strafacce.</strong> Esta publicaci&oacute;n que llega de la mano del sello Blatt&amp;R&iacute;os es un volumen de m&aacute;s de 500 p&aacute;ginas dedicadas a estudiar la obra en prosa de un escritor fundamental de la literatura argentina contempor&aacute;nea como Rodolfo Fogwill. &ldquo;Ricardo Strafacce realiza l&uacute;cidos an&aacute;lisis literarios de las obras, las ubica en el contexto de su publicaci&oacute;n y repone elementos biogr&aacute;ficos que desmontan muchos de los mitos creados en torno a la figura de Fogwill (mitos que por cierto el propio Fogwill contribuy&oacute; a crear)&rdquo;, se&ntilde;alan los editores de la publicaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un libro ideal para quienes ya son lectores de este autor, <strong>pero tambi&eacute;n para quienes desean familiarizarse con &eacute;l, puesto que all&iacute; se reponen argumentos e informaci&oacute;n necesarios para la comprensi&oacute;n y el disfrute</strong>. Strafacce rinde homenaje a una obra monumental, con claridad y precisi&oacute;n, sin resignar complejidad, en un libro definitivo para la historia de la literatura argentina&rdquo;, agregan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Presentación de Rodolfo Fogwill. Una monografía, de Ricardo Strafacce, salió por Blatt&amp;Ríos."
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                Presentación de Rodolfo Fogwill. Una monografía, de Ricardo Strafacce, salió por Blatt&amp;Ríos.                            </span>
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        <em><strong>Presentaci&oacute;n de Rodolfo Fogwill. Una monograf&iacute;a</strong></em><strong>, de Ricardo Strafacce, sali&oacute; por Blatt&amp;R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>El taller literario</strong></em><strong>, de Francisco Bitar.</strong> &ldquo;Gori Lizmayer, autor de la saga Colapso, empieza a entender que sus novelas &ndash;apreciadas en su momento por un grupo selecto de cr&iacute;ticos&ndash; pronto caer&aacute;n en el olvido. Se gana la vida como docente en un secundario y haciendo horas extras en un peri&oacute;dico agr&iacute;cola. <strong>Y, para llegar a ser escritor, decidi&oacute; no casarse ni tener hijos. Ahora est&aacute; bloqueado: hace rato que no escribe una sola p&aacute;gina</strong>. Una noche sale a caminar y en una charla con la empleada de una estaci&oacute;n de servicio se entera de la existencia de un taller literario en su ciudad litorale&ntilde;a. La informaci&oacute;n se le revela como una invitaci&oacute;n a embarcarse en un experimento que quiz&aacute;s le sirva para reanimar las brasas casi extintas de su escritura. Al volver a su casa, se pone en contacto con el coordinador del taller y decide anotarse. Pero claro, &eacute;l es Gori Lizmayer, el autor de la saga Colapso, y no puede hacerlo con su nombre real. As&iacute; es como nace Ghito Londres, una identidad falsa que, transitando el peligroso filo entre mentira y ficci&oacute;n, lo llevar&aacute; a conocer el amor, el compa&ntilde;erismo y el impensado sinsabor de no ser tomado en serio&rdquo;, apunta la sinopsis oficial de <em>El taller literario</em>, <strong>el nuevo libro del escritor santafesino Francisco Bitar</strong>, que acaba de salir por la editorial independiente Sigilo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n adelantaron sus editores, se trata de una novela <strong>&ldquo;sumamente realista, con visos de comedia&rdquo; </strong>en la que el autor &ldquo;se r&iacute;e del tantas veces anunciado fin de la literatura haciendo un hermoso homenaje a la imaginaci&oacute;n y a la importancia que tiene en nuestras vidas&rdquo;.
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                El autor santafesino Francisco Bitar publica este mes una nueva novela.                            </span>
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        <em><strong>El taller literario</strong></em><strong>, de Francisco Bitar, sali&oacute; por Sigilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. </strong><em><strong>No fue penal</strong></em><strong>, de Juan Villoro. </strong>&ldquo;Dos ex amigos y ex jugadores de f&uacute;tbol cuentan lados opuestos de una misma jugada y ofrecen distintas visiones del mundo. Ellos son: el Tanque, un entrenador cuyo equipo est&aacute; peleando el descenso y Valeriano Fuentes, quien fuera un jugador estrella lesionado en el momento en el que era pura promesa, justo antes del mundial, y que ahora tiene la funci&oacute;n de dictaminar la justicia del VAR. Estos dos relatos est&aacute;n unidos por un momento clave, por ese segundo de suspenso en el que la pelota est&aacute; en el aire, el estadio se paraliza y el lector tambi&eacute;n&rdquo;, adelanta la editorial independiente Gog y Magog, sobre este libro del escritor mexicano <strong>Juan Villoro</strong>. &ldquo;Con su maestr&iacute;a y su cercan&iacute;a de siempre al momento de narrar, pone en juego los destinos de estos dos amigos, como tambi&eacute;n sus rencores, sus emociones, sus anhelos y da una visi&oacute;n singular de la historia de este pa&iacute;s tan hermoso como inquietante que es M&eacute;xico&rdquo;, apuntan sobre el libro los editores locales de <em>No fue penal</em>.
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                &quot;No fue penal&quot;, de Juan Villoro, salió en Argentina por Gog y Magog                            </span>
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        <em><strong>No fue penal</strong></em><strong>, de Juan Villoro, sali&oacute; por Gog y Magog.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. </strong><em><strong>Troya</strong></em><strong>, de Mariana Ruiz Johnson y Nicol&aacute;s Schuff. </strong>&ldquo;Esta es la historia de una larga guerra entre griegos y troyanos. Homero la cont&oacute; hace 3000 a&ntilde;os; <strong>hoy vuelven a contarla Nicol&aacute;s Schuff, sin mentir ni en una coma, y Mariana Ruiz Johnson, que retrata a sus bellos h&eacute;roes para que los conozcamos mejor</strong>. Aunque este enfrentamiento ocurri&oacute; hace mucho tiempo, sus protagonistas eran parecidos a nosotros: se enamoraban, se peleaban, defend&iacute;an sus ciudades y se lanzaban a la aventura cada vez que encontraban la oportunidad. Ten&iacute;an muy buenas ideas: &iexcl;una de ellas que incluy&oacute; a un caballo fue tan extraordinaria que logr&oacute; terminar con la guerra!&rdquo;, adelanta sobre esta publicaci&oacute;n Siglo XXI. Se trata de un nuevo lanzamiento de su creciente sello <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/laura-leibiker-editora-hay-volverles-explicar-chicos-son-riesgos-no-vivir-democracia_1_10897550.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siglo para chicos, dedicado a la literatura infantil y juvenil</a>.
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                &quot;Troya&quot;, un nuevo título que se suma al sello infantil y juvenil de la editorial Siglo XXI.                            </span>
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        <em><strong>Troya</strong></em><strong>, de Mariana Ruiz Johnson y Nicol&aacute;s Schuff, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-mayo-nuevo-salman-rushdie-lorrie-moore-reedicion-nora-ephron_1_11332697.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 May 2024 03:21:03 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Problemas sin solución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/problemas-solucion_1_10483802.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/462fb341-886d-41c3-a62c-4e658702ae1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Problemas sin solución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay asuntos que no tienen solución porque están en la raíz de nuestra subjetividad, de la pregunta por quiénes somos y qué nos hace sentir queridos o deseados.</p></div><p class="article-text">
        Dos de mis escritoras preferidas, <strong>Nora Ephron</strong> y <strong>Susan Sontag</strong>, escribieron ensayos sobre la belleza. El de Nora es ante todo gracioso. Hay algo profundo en la sencillez con la que se pregunta c&oacute;mo hubiera sido ir por la vida siendo bella, d&aacute;ndose cuenta en el camino de que por ser normalita y no una Miss Universo se perdi&oacute; estrictamente de pocas cosas valiosas (no se perdi&oacute; oportunidades profesionales, ni le faltaron amantes, ni le faltaron amigos), pero que igual le hubiera gustado conocer esa sensaci&oacute;n de triunfo ardoroso que, podemos imaginar, deben sentir las mujeres bellas cuando entran a un cuarto y todos se dan vuelta parar mirarlas. Es un texto liviano y rencoroso en el mejor de los sentidos, pero me parece que, incluso si Ephron no lo explicita, hay un hallazgo fundamental en la idea de que la belleza nos importa a las mujeres por razones instrumentales l&oacute;gicas y tangibles, pero no solo por eso. O m&aacute;s bien, que ninguna cosa que se trate del cuerpo se termina en esa l&oacute;gica instrumental, nada que involucre al cuerpo puede quedar sin sobregirar. Sontag, por su parte, reflexiona directamente sobre lo que la implicaci&oacute;n de las mujeres con la belleza les quita, en contraposici&oacute;n con lo que les sucede a los hombres de los que se espera que cultiven otras virtudes para desplegar su subjetividad: la belleza es un poder, dice Sontag, y est&aacute; bien que lo sea, pero es un poder bastante tramposo. Es un poder pasivo, un poder que siempre implica lograr que un hombre haga algo por una, m&aacute;s que un poder hacer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sylvia Plath</strong> tambi&eacute;n reflexion&oacute; bastante sobre la belleza en sus diarios y en su novela <em>La campana de cristal</em>. Muchas otras escritoras lo hicieron, lo siguen haciendo. Hay en todos estos textos muchas ideas valiosas, y sin embargo pienso que lo m&aacute;s importante ya lo dijo Foucault en el primer tomo de <em>Historia de la sexualidad</em>: el discurso supuestamente liberado sobre un tema (el sexo, o el imperativo de belleza, o lo que sea) no siempre implica m&aacute;s libertad, ni una experiencia m&aacute;s aut&eacute;ntica. Los discursos del autoamor o los cr&iacute;ticos de los c&aacute;nones hegem&oacute;nicos de belleza en general (lo que Sontag llama &ldquo;la era autoconsciente de la belleza&rdquo;) muchas veces parecen sumar poco. La sensaci&oacute;n es que, sobre ciertos temas, lo que necesitamos es pensar menos, hablar menos, tratar de que no ocupen tanto espacio en nuestras vidas. Esos discursos, adem&aacute;s, generan hartazgo. Hay una especie de crisis generalizada de la consigna &ldquo;lo privado es pol&iacute;tico&rdquo;; nadie quiere ya que le hablen de parejas, de monogamia o poliamor, de si est&aacute; bien o no ponernos un cachito de b&oacute;tox o hacer dietas dudosas que se venden como el santo grial de la salud esta semana pero que todas sabemos que hacemos para ser flacas, que si en el camino de bajar de peso se te descuajeringa alguna cosa en el fondo no es grave porque la salud nunca fue m&aacute;s que una excusa. Un poco lo entiendo, pero yo no soy tan descre&iacute;da respecto del debate p&uacute;blico como lo era Foucault, y creo que el feminismo en general tampoco (no tiene buenas razones para serlo: los cambios reales y concretos que produjo en la vida de las mujeres la puesta en circulaci&oacute;n de discursos feministas cr&iacute;ticos est&aacute;n a la vista). 
    </p><p class="article-text">
        Pienso que quiz&aacute;s lo agotador es el tono, que ya ni siquiera es necesariamente el tono de quien emite: no s&eacute; bien c&oacute;mo pas&oacute;, pero tanto en Internet como en la vida empezamos a leer todo como si fuera un mandato. Si alguien cuenta de la dieta que est&aacute; haciendo se lo entiende como un comentario sobre el cuerpo. Si alguien cuenta de su vida amorosa se entiende como una bajada de l&iacute;nea sobre la familia, o en contra de la familia. Es como la filosof&iacute;a de la sospecha, pero inflada con anab&oacute;licos: todo relato es sospechoso de ser una forma de vigilancia. Creo que es lo que dir&iacute;a Foucault, pero si realmente vamos a leernos entre todos con esa paranoia es imposible conversar, jugar con las ideas, ver a d&oacute;nde nos conducen. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso que en parte tambi&eacute;n el hartazgo de las discusiones sobre el sexo, el amor y la belleza -adem&aacute;s del tono acusador que ya no s&eacute;, reitero, si est&aacute; en c&oacute;mo se habla o en c&oacute;mo se escucha- viene de la complicaci&oacute;n emotiva, filos&oacute;fica y pol&iacute;tica de quedarse con problemas sin soluci&oacute;n. El sexo, el amor y la belleza no tienen soluci&oacute;n, en dos sentidos importantes y relacionados entre s&iacute;. El primero es que, concretamente, hay muchas cuestiones sobre los imperativos de belleza que no se resuelven con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas: podemos dar educaci&oacute;n sexual integral, y es important&iacute;simo y es una herramienta clave en la lucha contra la violencia sexual, pero no va a terminar con la violencia sexual, ni con la dificultad de separar lo que va de lo que no. 
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo en el caso de la belleza: tienen que existir y funcionar los controles estatales sobre los tratamientos de belleza que se ofrecen, y podr&iacute;amos incluso prohibir publicidades de tratamientos como en alg&uacute;n momento se prohibieron las publicidades de cigarrillos, pero eso no va a detener una industria que vive de crear nuevas necesidades basadas en la necesidad m&aacute;s angustiante de que te miren y te quieran, que vive de mover cada vez un poco m&aacute;s la vara de lo que llamamos &ldquo;invasivo&rdquo; o &ldquo;preventivo&rdquo; o de los riesgos que estamos dispuestas a correr. El segundo sentido en que estos problemas no tienen soluci&oacute;n es m&aacute;s profundo: no tienen soluci&oacute;n porque est&aacute;n en la ra&iacute;z de nuestra subjetividad, de la pregunta por qui&eacute;nes somos y qu&eacute; nos hace sentir queridos o deseados, en la pregunta de qu&eacute; se juega en ser queridos o deseados, que dura toda la vida. No tienen soluci&oacute;n, tambi&eacute;n, porque ya lo dije, son problemas del cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        Es l&oacute;gico y deseable que la militancia se concentre en los problemas que s&iacute; tienen soluci&oacute;n, en las partes de los problemas que s&iacute; se pueden atacar con pol&iacute;ticas de Estado o estrategias activistas; es entendible que moleste que hablemos cr&iacute;ticamente de cosas que no sabemos c&oacute;mo enfrentar, de vidas de las que no sabemos c&oacute;mo sustraernos porque no tienen un afuera; es perfectamente comprensible que nos incomode hablar de cosas en las que siempre sentimos que estamos en falta. Pero aunque eso no funcione bien en &eacute;pocas en que se supone que las teor&iacute;as tienen que ser terap&eacute;uticas y optimistas, aunque sea mucho menos esperanzador que las luchas con objetivos claros que podemos conseguir, el feminismo siempre se trat&oacute;, adem&aacute;s de conquistas, sobre permanecer con problemas sin soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/problemas-solucion_1_10483802.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Sep 2023 03:01:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Problemas sin solución]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nora Ephron,Susan Sontag,Sylvia Plath,Feminismos,Ensayo general]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aprender a repetirse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/aprender-repetirse_129_10025786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08b51d1d-3314-450d-94c0-c32e52842f29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tamara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al reflexionar sobre los modos de cocinar y de amar, la autora reivindica la satisfacción que dan los rituales y las tradiciones, que "viene de la libertad que da liberarse de la obligación de ser novedad en un mundo donde lo nuevo parece ser lo único que importa". </p></div><p class="article-text">
        Recordaba que la pel&iacute;cula <em>Julie and Julia</em> (<strong>Nora Ephron</strong>, 2009) me hab&iacute;a gustado mucho, pero no recordaba tanto por qu&eacute;, o quiz&aacute;s cuando la vi por primera vez me entusiasm&oacute; por razones distintas que las que se me ocurrieron la semana pasada cuando volv&iacute; a verla en un avi&oacute;n. Lo que m&aacute;s presente ten&iacute;a en la memoria era el modo en que est&aacute; filmada la comida, contada por una persona que la disfruta, que la retrata como solo se puede retratar lo que se ama. Pero quiz&aacute;s porque cuando la vi en el cine ten&iacute;a otra edad es que no registr&eacute; algunas de las cuestiones que esta vez me llamaron m&aacute;s la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Julie and Julia </em>cuenta dos historias en un montaje paralelo: la de <strong>Julia Child</strong> (<strong>Meryl Streep</strong>), una suerte de Do&ntilde;a Petrona gringa que llev&oacute; la gastronom&iacute;a francesa a las cocinas de las amas de casa &ldquo;sin tiempo y sin sirvientes&rdquo;, y la de <strong>Julie Powell</strong> (<strong>Amy Adams</strong>), una chica que pas&oacute; de promesa literaria de su universidad a treinta&ntilde;era frustrada en un trabajo burocr&aacute;tico. En un intento por salir de la meseta emocional, Julie decide empezar un blog con una premisa muy concreta: cocinar todas las recetas del libro m&aacute;s famoso de Julia Child en el lapso de un a&ntilde;o y no morir en el intento. Mientras la pel&iacute;cula nos muestra c&oacute;mo fue que Julia Child se meti&oacute; en los hogares de los estadounidenses, vemos a Julie entrar en una especie de obsesi&oacute;n. Tiene que hacer todas las recetas, incluyendo las langostas que van vivas a la olla, el pato que se compra entero y se corta en casa y una secci&oacute;n de &aacute;spics que ninguna persona deber&iacute;a haber vuelto a tocar despu&eacute;s de 1970. Tiene que hacerlas, adem&aacute;s, tal cual como Julia las hac&iacute;a: los mismos caldos, las mismas salsas untuosas, las mismas cantidades de manteca. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora que soy grande y que yo tambi&eacute;n quiero dedicarme a escribir (me dedico, te&oacute;ricamente, pero es una de esas profesiones en las que no se abandona nunca la sensaci&oacute;n de ser aspirante, o a m&iacute; no me ha tocado todav&iacute;a) vi en la pel&iacute;cula un tema que antes no hab&iacute;a le&iacute;do. Julie insiste en la disciplina, insiste en la copia exacta: insiste, textualmente, en que lo m&aacute;s importante que Julia le ense&ntilde;&oacute; fue a cocinar. No a inventar recetas: a cocinar, a hacer lo que otro ya prob&oacute; y sabe que funciona. A diferencia de lo que se supone que es el punto de escribir, cocinar no se trata de hacer cosas nuevas todas las veces: muchas veces se trata de hacer exactamente lo mismo. Que la receta salga igual a como le sali&oacute; a su autor, que salga igual a la foto del libro, que salga igual todas las veces que el restaurante la sirve; llegar todas las veces al cierre, me dice una amiga cocinera, a la misma hora y con las mismas tareas terminadas. Julie estaba en un momento en el que no pod&iacute;a escribir nada: no hab&iacute;a nada que ella pudiera crear, ninguna cosa a la que pudiera dar nacimiento desde cero. Lo que la sac&oacute; de ese estado en un sentido fue probar con algo distinto: seguir reglas, una rutina, una inmersi&oacute;n en la mismidad y en el abandono total y absoluto de la pretensi&oacute;n de originalidad. Pienso que la satisfacci&oacute;n que dan los rituales y las tradiciones viene de la libertad que da liberarse de la obligaci&oacute;n de ser novedad en un mundo donde lo nuevo parece ser lo &uacute;nico que importa, borrar la propia subjetividad en una &eacute;poca en la que lo &uacute;nico valioso es lo que se puede firmar. 
    </p><p class="article-text">
        Es gracioso: para <strong>Simone de Beauvoir</strong>, parte de lo opresivo de las tareas del hogar &mdash;aunque rescata que la cocina puede tener un componente creativo&mdash; es el hecho de que no dejan una obra permanente, que todos los d&iacute;as hay que hacerlas todas de vuelta. Entiendo a lo que va y tiene toda la raz&oacute;n, pero lo que a m&iacute; &mdash;y supongo que a Nora Ephron tambi&eacute;n&mdash; me resulta liberador de cocinar no es la parte creativa: es juntamente que se trata de otra cosa, de hacerse parte de una tradici&oacute;n y de algo que se ha hecho pero que tiene valor igual, que no deriva su importancia &uacute;nicamente de su inexistencia previa. Por supuesto que los grandes cocineros pueden crear recetas emblem&aacute;ticas, pero ni cocinar en casa ni cocinar profesionalmente consiste s&oacute;lo en la invenci&oacute;n: la manteca no necesita ser algo distinto de lo que es, es absolutamente perfecta como es. La cebolla hay que aprender a picarla de la manera que ya tenemos, la manera que te ense&ntilde;an en las escuelas de cocina: la humanidad ya lleg&oacute; a la c&uacute;spide en lo que respecta a picar cebolla, no hay nada que inventar y cualquier cosa que se te ocurra seguramente ser&aacute; peor, as&iacute; que lo mejor que se puede hacer es dejar de intentar distinguirse, aprender, sumarse a una cadena an&oacute;nima e infinita de personas que hacen lo mismo, de la misma forma, una y otra vez. Eso que para Simone de Beauvoir era la condena de S&iacute;sifo en el siglo XXI puede ser el nirvana, e incluso la subversi&oacute;n, la forma de salirse del imperativo individualista y abrirse a lo colectivo, a aquello de lo que no puedo vanagloriarme yo sola.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;No hab&iacute;a prestado atenci&oacute;n, la primera vez que vi la pel&iacute;cula, al hecho de que tanto Julie como Julia tienen unos maridos espectaculares: tipos amorosos, dulces y divertidos que las apoyan en todo. Pienso que aprender a cocinar y aprender a vivir con alguien se parecen en esto: pasados los enamoramientos no se trata, yo creo, como dicen algunos gur&uacute;s del amor, de &ldquo;mantener la llama&rdquo; a trav&eacute;s de falsas novedades, disfraces de conejita y escapadas a la playa. Lo que hay que aprender a valorar, lo dif&iacute;cil, lo contracultural, es la repetici&oacute;n, como un actor de teatro que goza de decir el mismo texto todas las semanas con las mismas inflexiones, parando en las mismas marcas, llegando a los mismos lugares. A m&iacute;, personalmente, siempre me cost&oacute; todo esto: seguir recetas al pie de la letra, hacer los ejercicios de guitarra, sostener una pareja. Pero por eso mismo los intentos de hacerlo, los m&iacute;os y los de otras personas, me resultan tan conmovedores: la voluntad genuina de hacer las cosas bien sin inventar nada, tener que hacerlas una y otra vez porque no se acumulan, sino que se comen, se acaban. Es por eso que me repugna y me deserotiza el lenguaje de los proyectos para hablar de los amores. Lo interesante de la experiencia de querer a alguien, pienso yo, es que no es un proyecto, que no va a convertirse en algo distinto de lo que es, que hay que hacerlo de nuevo, igual, todos los d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/aprender-repetirse_129_10025786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Mar 2023 03:07:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aprender a repetirse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cocinar,escribir,Simone de Beauvoir,Nora Ephron]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco caminos hacia Nora Ephron: un libro de "antimemorias", un documental familiar, grandes historias de amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cinco-caminos-nora-ephron-libro-antimemorias-documental-familiar-grandes-historias-amor_1_9269524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28a5b175-8592-4154-bc66-2fa715cf3779_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cinco caminos hacia Nora Ephron: un libro de &quot;antimemorias&quot;, un documental familiar, grandes historias de amor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A partir del reciente lanzamiento en español del libro “No me acuerdo de nada”, escrito por la mujer detrás de las mayores comedias románticas del cine, una guía por sus textos, sus películas y el documental que dirigió uno de sus hijos para recordarla.</p><p class="subtitle">Mil lianas - Evita en el metaverso, larga vida al correo sentimental</p></div><p class="article-text">
        Es una especie de despedida, pero en ning&uacute;n momento hay golpes bajos o escenas dolorosas. En todo caso, lo que aparece es una voz honesta que se va aproximando a un final. <strong>Con las obsesiones que recorren su carrera y que fueron de enorme influencia para numerosas escritoras y guionistas que vinieron despu&eacute;s</strong>: las parejas, el deseo femenino, la buena cocina, la escritura, el periodismo, el cine, Nueva York.
    </p><p class="article-text">
        A poco de cumplirse diez a&ntilde;os de su muerte, se acaba de editar en espa&ntilde;ol <em>No me acuerdo de nada</em>, el &uacute;ltimo libro de la guionista, cineasta y escritora <strong>Nora Ephron</strong>, la gran referente de las comedias rom&aacute;nticas y, tambi&eacute;n, la mujer que combin&oacute; en sus textos el humor con el amor sin solemnidad, con frescura, con ingenio, <strong>entendiendo como pocas lo absurdo y lo m&aacute;gico de los v&iacute;nculos entre los humanos</strong>. Una bestia pop, a su modo. En ingl&eacute;s el libro sali&oacute; en 2010, cuando muy pocos sab&iacute;an que le hab&iacute;an diagnosticado leucemia. Muri&oacute; dos a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Nora Ephron comenzó su carrera en la década del &#039;60 como &quot;la chica que repartía la correspondencia&quot;, según ella misma relató, en la redacción de la revista Newsweek."
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                Nora Ephron comenzó su carrera en la década del &#039;60 como &quot;la chica que repartía la correspondencia&quot;, según ella misma relató, en la redacción de la revista Newsweek.                            </span>
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        Con este lanzamiento como excusa, <strong>va entonces un repaso por ese libro y por algunas de las pel&iacute;culas que sirven para aproximarse a la vida y a la obra de una de las m&aacute;s grandes referentes del cine y los medios de los Estados Unidos.</strong> El material seleccionado es el que se encuentra disponible en las plataformas de streaming en la Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>No me acuerdo de nada </strong></em><strong>(Libros del Asteroide). </strong>Habla de todo lo que no se acuerda. De todos esos lugares por los que pas&oacute; &ndash;aunque estaba pensando en otra cosa: los shows en vivo de Los Beatles en plena efervescencia, las fiestas con grandes personalidades del siglo XX, las protestas durante los &uacute;ltimos d&iacute;as de Nixon, una reuni&oacute;n con <strong>Cary Grant</strong>, otra con <strong>Eleanor Roosevelt</strong> &ndash;, de todo eso que deber&iacute;a retener y se le escapa. El libro de ensayos <em>No me acuerdo de nada</em>, de Nora Ephron, podr&iacute;a pensarse como una antimemoria. <strong>La autora, con su sagacidad habitual, no le escapa al recuerdo, sino que lo hace en diagonal, con vivacidad, sin melancol&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entonces, mediante breves cap&iacute;tulos, repasa temas, im&aacute;genes, personas o momentos de su vida que por alg&uacute;n motivo insisten. No faltan, entre muchas y muy graciosas, escenas de cuando empez&oacute; a trabajar en la redacci&oacute;n de <em>Newsweek</em> en los &lsquo;60 como &ldquo;la chica que repart&iacute;a la correspondencia&rdquo; y su carrera posterior como periodista; memorias de su vida familiar (era hija de los guionistas <strong>Henry</strong> y <strong>Phoebe Ephron</strong>), peque&ntilde;as an&eacute;cdotas &iacute;ntimas sobre la cocina y el v&iacute;nculo con la escritura.
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                    alt="Publicado originalmente en 2010, el libro &quot;No me acuerdo de nada&quot; acaba de salir traducido al español."
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                Publicado originalmente en 2010, el libro &quot;No me acuerdo de nada&quot; acaba de salir traducido al español.                            </span>
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        Con un estilo similar a sus anteriores libros de ensayos (<em>Crazy Salad</em>, de 1975, y <em>I Feel Bad About My Neck</em>, de 2006, traducido como<em> El cuello no enga&ntilde;a</em> en su edici&oacute;n espa&ntilde;ola), enfocados en gran parte en el comportamiento de las mujeres en algunos &aacute;mbitos, siempre partiendo de su propia experiencia, <em>No me acuerdo de nada</em> <strong>se planta hacia el final de la vida de su autora</strong>. De hecho, entre las &uacute;ltimas p&aacute;ginas de la publicaci&oacute;n, sin mencionar a la muerte y a la vez con todo expuesto all&iacute;, Ephron plasma de una manera muy conmovedora &ndash;y tambi&eacute;n c&oacute;mica&ndash; un listado con cosas que va a extra&ntilde;ar y con otras que no extra&ntilde;ar&aacute; para nada.
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                La guionista y cineasta Nora Ephron, durante un rodaje.                            </span>
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        <em><strong>No me acuerdo de nada</strong></em><strong>, de Nora Ephron, acaba de llegar a las librer&iacute;as de Argentina. Edit&oacute; Libros del Asteroide.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Nora Ephron:</strong></em><strong> </strong><em><strong>Everything is Copy </strong></em><strong>(HBO Max). </strong><em>&ldquo;Ahora pienso que lo que mi madre quer&iacute;a decir era lo siguiente. Cuando te resbal&aacute;s con una c&aacute;scara de banana, la gente se r&iacute;e de vos. Pero en el momento en que vos le cont&aacute;s a la gente que te resbalaste, es tu risa, sos vos quien se r&iacute;e. De alguna manera te convert&iacute;s en el h&eacute;roe m&aacute;s que en la v&iacute;ctima de esa situaci&oacute;n&rdquo;</em>, dice <strong>Nora Ephron </strong>en una entrevista en la que intenta descifrar una frase que sol&iacute;a repetir su madre y tambi&eacute;n los or&iacute;genes de su v&iacute;nculo con la escritura.&nbsp;
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        De acuerdo con su relato, lleno de giros c&oacute;micos y encantadores como toda su obra, cuando ella o sus hermanos llegaban a la casa con alg&uacute;n problema &ndash;<em>&ldquo;por ejemplo, alguien no te sac&oacute; a bailar o el ruedo del vestido se te cay&oacute;, o cualquier cosa que pensaras que era lo peor que te pod&iacute;a pasar en la vida&rdquo;</em>&ndash; la mujer, guionista de profesi&oacute;n, repet&iacute;a una especie de mantra: <em>&ldquo;Everything is copy&rdquo;</em> (en una versi&oacute;n libre y r&aacute;pida: algo as&iacute; como que todo eso que aparenta tr&aacute;gico o dif&iacute;cil en el momento puede ser material para otra cosa; algo sobre lo que se podr&aacute; escribir alg&uacute;n d&iacute;a).
    </p><p class="article-text">
        De esa cuerda tira <strong>Jacob Bernstein</strong>, hijo de Ephron y realizador del documental <em>Nora Ephron: Everything is Copy</em>, que se estren&oacute; en el Festival de Nueva York en septiembre de 2015, tres a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte de la guionista, y luego lleg&oacute; a las pantallas por HBO.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Autora de alrededor de 15 películas y de varios libros de ensayos, Ephron murió en 2012. Tenía 71 años."
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            <span class="title">
                Autora de alrededor de 15 películas y de varios libros de ensayos, Ephron murió en 2012. Tenía 71 años.                            </span>
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        En el largometraje Bernstein tambi&eacute;n se propone interpretar a su madre, leerla, ver c&oacute;mo funcionaba en ella esa herencia que hab&iacute;a recibido y que <strong>la llev&oacute; muchas veces a hacer de su propia vida la inspiraci&oacute;n para lo que escrib&iacute;a</strong>, la punta del ovillo.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Mi madre era escritora. Yo tambi&eacute;n soy escritor, pero de un tipo muy distinto. Soy periodista, por lo que mi trabajo es sacarme a m&iacute; mismo de la ecuaci&oacute;n. El agnosticismo es el eje de lo que hago. Ella, en cambio, era una ensayista y una guionista y su vida era su principal inspiraci&oacute;n. </em><em><strong>La certeza era el centro de su marca. Despu&eacute;s de que muri&oacute; de leucemia, en 2012, comenc&eacute; a reflexionar sobre lo que significa ser un escritor.</strong></em><em> &iquest;D&oacute;nde estaban los l&iacute;mites para ella? &iquest;Cu&aacute;l es el costo de everything is copy? &iquest;De verdad mi madre cre&iacute;a en su propio mantra?&rdquo;</em>, dice el realizador apenas comienza la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Nora Ephron: Everything is Copy</em> el director, hijo tambi&eacute;n del periodista <strong>Carl Bernstein</strong> (s&iacute;, uno de los que destap&oacute; el caso Watergate), convoca a amigos, familiares, actores, actrices, colegas y seres queridos de la escritora <strong>para intentar armar el rompecabezas que para &eacute;l representan tanto su madre como el oficio que ella alguna vez eligi&oacute;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Emotivo, lleno de detalles sobre las pel&iacute;culas en las que se involucr&oacute; desde distintos roles Ephron, el documental es, adem&aacute;s, una enorme oportunidad para transitar por sus palabras (el largometraje re&uacute;ne archivos con varias de las entrevistas que dio), por los grandes hitos de su carrera y por <strong>una Nueva York plagada de reuniones sociales, amores, celebridades y chismes</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Nora Ephron es la autora, entre otras, de grandes comedias románticas como &quot;Cuando Harry conoció a Sally&quot; y &quot;Sintonía de amor&quot;"
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            <span class="title">
                Nora Ephron es la autora, entre otras, de grandes comedias románticas como &quot;Cuando Harry conoció a Sally&quot; y &quot;Sintonía de amor&quot;                            </span>
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        <strong>3. </strong><em><strong>Cuando Harry conoci&oacute; a Sally</strong></em><strong> (Amazon Prime Video). </strong>Con <strong>Meg Ryan</strong> y <strong>Billy Cristal</strong> a la cabeza, <strong>es una de las comedias rom&aacute;nticas m&aacute;s emblem&aacute;ticas, m&aacute;s sublimes, m&aacute;s recordadas y m&aacute;s citadas del cine</strong>. Tambi&eacute;n se trata de uno de los largometrajes que retrata a la ciudad de Nueva York con m&aacute;s cari&ntilde;o a trav&eacute;s del paso de las estaciones del a&ntilde;o y con el recorrido que los protagonistas hacen por sus parques, sus restaurantes, sus rincones m&aacute;s memorables.
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        De hecho, la historia se presenta a partir de la llegada a la ciudad de los dos j&oacute;venes Harry y Sally: despu&eacute;s de haber estudiado en Chicago, <strong>ella lo lleva a &eacute;l en su auto</strong>, atraviesan uno de los puentes neoyorkinos y empieza una historia de desencuentros a lo largo de las d&eacute;cadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s del largometraje estrenado en 1989, que escribi&oacute; Nora Ephron y dirigi&oacute; Rob Reiner &ndash;uno de los grandes amigos de la guionista&ndash; se cuelan varios de los t&oacute;picos recurrentes de su autora: <strong>el amor, la forma en que las personas se vinculan en las grandes ciudades, el matrimonio, la comida</strong> (en varias entrevistas el director se&ntilde;al&oacute; que los gestos de Sally, siempre pidiendo cosas muy espec&iacute;ficas en los restaurantes, en extremo detallista, estuvieron de alguna manera inspirados en la propia Ephron), las fiestas de fin de a&ntilde;o, el periodismo, los libros, el cine.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una escena de &quot;Cuando Harry conoció a Sally&quot;.                            </span>
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        <em><strong>Cuando Harry conoci&oacute; a Sally</strong></em><strong> est&aacute; disponible en Amazon Prime Video.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Sinton&iacute;a de amor</strong></em><strong> (HBO Max). </strong>Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de <em>Cuando Harry conoci&oacute; a Sally</em>, en 1993 lleg&oacute; a los cines<em> Sinton&iacute;a de amor</em> (en el original: <em>Sleepless in Seattle</em>). <strong>La historia dio varias vueltas hasta que qued&oacute; en manos de la mism&iacute;sima Ephron, quien termin&oacute; como directora y co-guionista del largometraje</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Otra vez, la estrella elegida es <strong>Meg Ryan</strong>, otra vez su personaje es el de una periodista, Annie, que siente que tiene que encontrar se&ntilde;ales para dar con el gran amor de su vida, que se ilusiona con vivir un romance cinematogr&aacute;fico. Como el de <em>An Affair to Remember</em>, el cl&aacute;sico de los &lsquo;50 con <strong>Cary Grant</strong> y <strong>Deborah Kerr</strong>, que recorre toda la pel&iacute;cula de Ephron y que hace emocionar especialmente a las mujeres de la historia.
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        La contraparte en esta oportunidad est&aacute; a cargo de <strong>Tom Hanks</strong>, quien interpreta a Sam, un arquitecto que pierde a su esposa y se encarga de cuidar a Jonah, su peque&ntilde;o hijo. <strong>Situada en Seattle, la ciudad a la que se va a vivir este hombre que atraviesa un duelo, Nueva York ac&aacute; funciona como el terreno de la fantas&iacute;a, de la magia, de un posible encuentro rom&aacute;ntico en el edificio Empire State.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tom Hanks es uno de los protagonistas de &quot;Sintonía de amor&quot;                            </span>
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        Mientras maneja su auto la noche de Navidad, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/evita-metaverso-larga-vida-correo-sentimental_129_9262419.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Annie escucha un programa radial que ofrece una suerte de consultorio sentimental</a>. <strong>All&iacute; aparece Jonah contando que busca una nueva esposa para su padre, que hace tiempo no puede dormir.</strong> Luego, obligado por su hijo y por la supuesta experta a cargo del programa, lo hace el mism&iacute;simo Sam, <strong>en una de las escenas m&aacute;s emocionantes y a la vez m&aacute;s hermosas del cine, cuando evoca a su mujer y dice por qu&eacute; fue una persona tan especial. </strong>Annie escucha, se emociona y percibe que en esas palabras encontr&oacute; la sinton&iacute;a que buscaba. La imagen de Meg Ryan llorando ser&aacute; el puntapi&eacute; que dar&aacute; lugar a las peripecias, los vaivenes y los encuentros para esta comedia rom&aacute;ntica inolvidable y emblem&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Sinton&iacute;a de amor</strong></em><strong> est&aacute; disponible en HBO Max.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Tienes un e-mail</strong></em><strong> (HBO Max).</strong> Con la misma dupla protagonista de <em>Sleepless in Seattle</em>, en 1998 se estren&oacute; <em>Tienes un e-mail</em>, otra historia que transcurre y homenajea a la ciudad de Nueva York, al mundo de los libros y tambi&eacute;n al cine cl&aacute;sico de los Estados Unidos. <strong>Y lo hace con otra pareja que, despu&eacute;s de distintos choques, como ocurr&iacute;a en </strong><em><strong>Cuando Harry conoci&oacute; a Sally</strong></em><strong>, encontrar&aacute; una manera de acercarse. </strong>Aqu&iacute; Ephron fue directora y el gui&oacute;n lo trabaj&oacute; junto con su hermana Delia.
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        Kathleen Kelly (<em>Meg Ryan</em>) hered&oacute; y est&aacute; a cargo de una librer&iacute;a dirigida al p&uacute;blico infantil. Un negocio peque&ntilde;o que se ver&aacute; en peligro cuando aparece en el barrio una sucursal enorme de una cadena de librer&iacute;as que pertenece a una familia adinerada. Uno de los due&ntilde;os es Joe Fox (<strong>Tom Hanks</strong>), un hombre que Kathleen despreciar&aacute; al comienzo, por su manera de dirigir su empresa y de moverse en p&uacute;blico. <strong>Lo que ni ella ni Fox saben es que, en paralelo a ese enojo que viven cuando se cruzan en persona, tienen un v&iacute;nculo cibern&eacute;tico y an&oacute;nimo</strong>: despu&eacute;s de haberse conocido en un foro online, se escriben e-mails a diario en los que comparten sus problemas, sus preocupaciones, sus vidas.
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                    alt="&quot;Tienes un e-mail&quot;, con Meg Ryan y Tom Hanks, llegó a los cines en 1998."
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            <span class="title">
                &quot;Tienes un e-mail&quot;, con Meg Ryan y Tom Hanks, llegó a los cines en 1998.                            </span>
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        Se trata, a fines de los &lsquo;90, de una de las primeras pel&iacute;culas que utiliza al e-mail como un recurso dram&aacute;tico para narrar la historia (<strong>algunos a&ntilde;os despu&eacute;s Nora Ephron le dedicar&aacute; en su libro </strong><em><strong>No me acuerdo de nada</strong></em><strong> un ensayo hilarante al correo electr&oacute;nico y a su relaci&oacute;n de amor y odio por esa innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica</strong>).
    </p><p class="article-text">
        Un poco despareja en su planteo y en los di&aacute;logos, la pel&iacute;cula tuvo en su estreno cr&iacute;ticas dispares. Algunos aseguraron que en esta oportunidad la dupla protagonista no estuvo a la altura de su antecesora. <strong>Sin embargo, varios apuntaron que se trat&oacute; de una buena &ldquo;adaptaci&oacute;n al mundo de las cibercitas&rdquo; de un cl&aacute;sico de la d&eacute;cada del &lsquo;40</strong>, <em>The Shop Around the Corner</em>, de <strong>Ernst Lubitsch</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Tienes un e-mail </strong></em><strong>est&aacute; disponible en HBO Max.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cinco-caminos-nora-ephron-libro-antimemorias-documental-familiar-grandes-historias-amor_1_9269524.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Aug 2022 03:04:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cinco caminos hacia Nora Ephron: un libro de "antimemorias", un documental familiar, grandes historias de amor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Películas,Cine,Nora Ephron]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nora Ephron la ve pasar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nora-ephron-ve-pasar_129_9243392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el libro "No me acuerdo de nada", la escritora norteamericana cuenta una vida vital y luminosa, pero de la que ya no recuerda tanto y enfatiza todo lo que se perdió. Tamara Tenenbaum vuelve sobre el texto para pensar la tensión entre la escritura y las ganas de vivir y estar en todas partes.</p></div><p class="article-text">
        El libro de <strong>Norah Ephron</strong> que Libros del Asteroide acaba de editar en espa&ntilde;ol empieza con un ensayito que le&iacute; hace miles de a&ntilde;os, cuando era demasiado chica para entender de qu&eacute; se trataba: se llama <em><strong>No me acuerdo de nada</strong></em>. Al principio del texto, que es muy breve, Ephron empieza hablando de una sensaci&oacute;n familiar: no recordar de d&oacute;nde conoc&eacute;s a alguien que te cruz&aacute;s en una fiesta, olvidar el nombre de una pel&iacute;cula. Yo recordaba esta parte; tambi&eacute;n la parte en que Ephron empieza a explicar &mdash;en ese tono fresqu&iacute;simo con olor a lim&oacute;n y textura de lechuga criolla que no envejece ni siquiera despu&eacute;s de que la hayan copiado todas las bloggeras de todas las ciudades grandes del mundo&mdash; que la cosa empeora con la edad, y que a medida que pasan los a&ntilde;os est&aacute; empezando a aceptar que esto se debe ya no a que tiene el disco lleno sino a que se le est&aacute; empezando a vaciar. Lo que no recordaba, pero porque creo que realmente no lo hab&iacute;a entendido, es que en lo que sigue Ephron hace un resumen de la vida sinuosa y llena de aventuras que tuvo para afirmar que, efectivamente, no se acuerda de nada. <strong>&ldquo;En cierto modo, he desperdiciado mi vida&rdquo;,</strong> escribe con iron&iacute;a autoconsciente, porque nos acaba de contar que vio a los Beatles en 1964 cuando fueron a Nueva York por primera vez pero que solo tiene memoria de los gritos insoportables de las fans, que estuvo en 1967 en Washington en la manifestaci&oacute;n m&aacute;s importante contra la guerra de Vietnam pero medio que se qued&oacute; encerrada con un novio en el hotel y se la perdi&oacute;, que conoci&oacute; a Eleanor Roosevelt pero no tiene registros de ese d&iacute;a: &ldquo;fui a muchos conciertos de rock legendarios&rdquo; &mdash;esta es mi parte preferida&mdash; &ldquo;y estuve todo el tiempo pensando cu&aacute;ndo terminar&iacute;an y d&oacute;nde ir&iacute;amos a cenar despu&eacute;s, y si el restaurante seguir&iacute;a abierto para entonces y qu&eacute; pedir&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Nora                            </span>
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        Hay algo de lo que Norah Ephron parece no darse cuenta, o m&aacute;s bien, algo que elige no decir, porque Norah Ephron era muy inteligente y se daba cuenta de todo pero tambi&eacute;n era una persona muy elegante y cuando se daba corte de algo en sus textos era porque sab&iacute;a que funcionaba igual, que quedaba vulnerable y no canchero, que pegaba la vuelta. Lo que creo que Ephron elige no decir es que por supuesto que es imposible acordarse de todos estos a&ntilde;os de gente, porque la gente que tiene el hambre de vivir una vida interesante y por eso se la pasa yendo a todos lados conoce demasiados lugares y demasiada gente. Digo &ldquo;el hambre&rdquo; porque Norah tuvo efectivamente una vida interesante, pero me quiero incluir en esa clase de personas &mdash;sobre todo, en esa clase de mujeres&mdash; y yo por ahora supongo que tengo sobre todo el hambre; digo el hambre, tambi&eacute;n, porque lo importante es el hambre.&nbsp;
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                    alt="No me acuerdo de nada de Nora Ephron y editado por Libros del Asteroides"
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                No me acuerdo de nada de Nora Ephron y editado por Libros del Asteroides                            </span>
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        <strong>Pienso seguido en la tensi&oacute;n entre escribir y la necesidad de estar en todas partes.</strong> A veces les hablo de esto a otras personas y piensan que es l&oacute;gico, que es razonable que si una escribe tenga una curiosidad voraz por conocer otras voces, otros cuerpos, otras vidas. Es l&oacute;gico, s&iacute;, pero hay gente que no necesita eso para escribir, y adem&aacute;s toma tiempo y energ&iacute;a; un d&iacute;a ir a un boliche horrible lleno de famosos de cuando yo era chica para que un ex rugbier me pregunte cu&aacute;l era mi personaje en Casi &Aacute;ngeles y no ser lo suficientemente r&aacute;pida como para contestarle &ldquo;la jud&iacute;a&rdquo;; otro d&iacute;a viendo a dos de las artistas m&aacute;s importantes de mi generaci&oacute;n armar su propio cabaret berlin&eacute;s en un lugar precioso en Parque Patricios en donde, por primera vez en a&ntilde;os, soy la persona m&aacute;s heterosexual del lugar y la &uacute;nica que tiene el pelo te&ntilde;ido con ese balayage que junto con las plataformas nos distingue por el mundo a las porte&ntilde;as. Ya que est&aacute;s, dorm&iacute;s por el barrio, almorz&aacute;s por el barrio, hac&eacute;s una vida que no es la tuya con alguien que no es tuyo, hasta la hora de llegar a tu casa a entregar la columna corriendo. No s&eacute; decir que no a nada que me parezca que me puede dar siquiera una frase, o una escena, pero estoy tratando de escribir una novela &mdash;tengo veinte p&aacute;ginas; supongo que con menos que eso hay gente que dir&iacute;a que la est&aacute; escribiendo&mdash; y se me hace evidente que mis ganas de tener los ojos abiertos conspiran a veces con la necesidad de quedarme quieta para sentarme y que las cosas se terminen, que yo las termine. Pienso en las novelas largu&iacute;simas que le&iacute; a los trece, a los catorce: la gente cree que el problema es internet, yo lo que no entiendo c&oacute;mo alguien puede terminar Ana Karenina una vez que descubre el sexo o lo divertido que es escuchar chismes o mejor, ver los chismes suceder en vivo y en directo. Termin&eacute;, sin embargo, Ana Karenina de vuelta hace dos veranos. Tambi&eacute;n escrib&iacute; varios libros en esta misma adultez llena de conocidos y desconocidos que transito ahora. Se puede, pero es tan dif&iacute;cil. Se me hace evidente, tambi&eacute;n, que en las veinte p&aacute;ginas que escrib&iacute; hay al menos diez partecitas, frases, voces, p&aacute;rrafos enteros, que no hubieran sido posibles sin los amigos de los amigos, sin las expresiones que escucho en los bares, sin las tesis de doctorado sin terminar de las que me hablaron alguna madrugada o las an&eacute;cdotas que contaba al pasar el tipo que viv&iacute;a con el tipo con el que estuviste.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pienso en otra cosa que dice el texto de Nora, otro sentimiento que condensa esa frase espectacular que cit&eacute; m&aacute;s arriba sobre estar en el recital m&aacute;s importante de tu vida pensando si cuando salgas estar&aacute; abierto el restaurante: <strong>esa gula insaciable de experiencias viene tambi&eacute;n de una sensaci&oacute;n de no habitar nada con plenitud. </strong>La sensaci&oacute;n de que siempre est&aacute;s donde pasan las cosas pero incluso si parece que sos protagonista, que est&aacute;s del lado de los que ganan, del lado de los due&ntilde;os, del lado de las lindas, siempre las est&aacute;s viendo pasar; la sensaci&oacute;n de que cuando no est&aacute;s en tu casa escribiendo igual no est&aacute;s rompi&eacute;ndola, no est&aacute;s rompiendo nada, est&aacute;s ah&iacute;, vivi&eacute;ndola ya para contarla, como si vos ya ni estuvieras ah&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nora-ephron-ve-pasar_129_9243392.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Aug 2022 03:01:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nora Ephron la ve pasar]]></media:title>
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