<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - elDiarioAR.com]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - elDiarioAR.com]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright eldiario.es]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <image>
      <url><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/assets/img/logos/logo-web-eldiarioar.h-e8d24a99b31ace014d2e3569b9262058.png]]></url>
      <title><![CDATA[elDiarioAR.com - elDiarioAR.com]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/]]></link>
    </image>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/opinion/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La mora de las familias sigue ahí, por más que la corran de los balances]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mora-familias-sigue-corran-balances_129_13464770.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/835e46dd-b678-4229-a464-4f60443832ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La mora de las familias sigue ahí, por más que la corran de los balances"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mora bancaria bajó en junio, pero el dato oficial oculta un aumento del sobreendeudamiento de las familias, según un informe del Centro de Estudios de la Ciudad.</p></div><p class="article-text">
        Esta semana el Gobierno sali&oacute; a celebrar una supuesta buena noticia. El Banco Central inform&oacute; que en junio la mora del cr&eacute;dito bancario al sector privado cedi&oacute; una d&eacute;cima de punto y cort&oacute; as&iacute; diecinueve meses de suba ininterrumpida. El Ministro de Econom&iacute;a fue todav&iacute;a m&aacute;s entusiasta: despu&eacute;s de reunirse con los bancos cont&oacute; que le confirmaron que la mora &ldquo;definitivamente, a partir de ahora fren&oacute; y va a tender a bajar&rdquo;. El relato es atractivo, tocamos fondo y empezamos a salir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El problema es que el n&uacute;mero que se festeja no mide lo que se dice que mide.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde el Centro de Estudios de la Ciudad seguimos, mes a mes, cu&aacute;ntas personas est&aacute;n en situaci&oacute;n de mora con los bancos: es decir, con al menos noventa d&iacute;as de atraso en el pago de sus deudas. La foto es contundente. En enero de 2025 era un mill&oacute;n de personas. En mayo de 2026 ya eran 2,4 millones, con un crecimiento promedio mensual del 5%. Reci&eacute;n en junio esa tendencia se cort&oacute;: hubo una ca&iacute;da del 2%, unas sesenta mil personas morosas menos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sesenta mil familias que se pusieron al d&iacute;a? Podr&iacute;a ser. <strong>Pero no.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay al menos tres maniobras contables que explican por qu&eacute; la mora &ldquo;baja&rdquo; en los registros oficiales sin que baje en la vida real de las familias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La primera es la venta de deuda al mercado secundario. </strong>En lo que va de 2026, los bancos vendieron m&aacute;s de 75.000 carteras de deudores morosos a fideicomisos y empresas de cobranza. Esas personas siguen debiendo y adem&aacute;s son perseguidas por estudios jur&iacute;dicos, pero dejan de computar en la tasa de mora que informa el Banco Central. El deudor no desaparece, solo cambi&oacute; de acreedor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La segunda y m&aacute;s importante es la reclasificaci&oacute;n de deudores como &ldquo;irrecuperables en partidas fuera de balance&rdquo;. </strong>La normativa vigente obliga a los bancos a sacar de su activo a las deudas totalmente previsionadas (morosos incobrables), a partir del s&eacute;ptimo mes desde alcanzada esa situaci&oacute;n. Es una regla prudencial que cuida los balances de los bancos, pero que tambi&eacute;n borra a esas personas de la estad&iacute;stica de mora. En junio hab&iacute;a casi 800.000 personas en esta situaci&oacute;n, lo que implica un crecimiento de 170.000 m&aacute;s respecto de mayo (un salto del 25% en un solo mes), equivalente a 650 mil millones de pesos adicionales (un aumento del 35% respecto del monto de mayo). Para dimensionarlo: en apenas treinta d&iacute;as, esta reclasificaci&oacute;n movi&oacute; m&aacute;s del doble de personas de las que los bancos vendieron al mercado secundario en los primeros seis meses del a&ntilde;o. Ah&iacute; est&aacute;, b&aacute;sicamente, el &ldquo;freno&rdquo; de la mora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La tercera es la refinanciaci&oacute;n. </strong>En los &uacute;ltimos tres meses, la cantidad de clientes refinanciados creci&oacute; 15%. El ministro lo present&oacute; como una buena noticia: tasas de entre 20% y 25% a tres a&ntilde;os que, seg&uacute;n los bancos, la mayor&iacute;a ya est&aacute; pagando. Puede ser virtuoso para el sistema financiero, pero refinanciar a esas tasas en el contexto actual de ingresos deprimidos, se parece m&aacute;s a patear el problema hacia adelante que a resolverlo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando uno vuelve a sumar lo que los balances esconden, el cuadro cambia. La tasa de mora &ldquo;limpia&rdquo; del sistema pas&oacute; de 11,05% en abril a 11,99% en junio: efectivamente, se ameset&oacute;. Pero la tasa que incorpora los &ldquo;otros conceptos&rdquo; y el mercado secundario trep&oacute; de 13,48% a 15,05% en el mismo per&iacute;odo. La brecha entre ambas no dej&oacute; de ampliarse: de 2,44 a 3,06 puntos. Cuanto m&aacute;s se estabiliza el n&uacute;mero que se muestra, m&aacute;s crece el que se esconde.
    </p><p class="article-text">
        Adicionalmente, el propio Banco Central reconoci&oacute; que la mejora de la tasa de mora de junio se explica sobre todo porque el cr&eacute;dito creci&oacute; m&aacute;s r&aacute;pido que la cartera irregular, no porque la cartera irregular haya ca&iacute;do. No es un detalle menor cuando lo que est&aacute; en juego es si una pol&iacute;tica funciona o no. La tasa de mora se estabiliza al mismo tiempo que la cantidad de familias en situaci&oacute;n irregular crece.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esto el Gobierno eligi&oacute; enmarcar el sobreendeudamiento de las familias como una cuesti&oacute;n a dirimir entre partes privadas y descart&oacute; cualquier intervenci&oacute;n. &ldquo;No hay que confundir la empat&iacute;a con las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas&rdquo;, dijo el ministro. La frase es elocuente. Porque <strong>sacar a una persona endeudada del balance de un banco no la saca de la sociedad argentina.</strong> Sigue debiendo, sigue siendo hostigada por los estudios jur&iacute;dicos y de cobranzas, pero ahora est&aacute; fuera del per&iacute;metro que el Estado dice estar mirando.
    </p><p class="article-text">
        Conviene recordar que el problema no empez&oacute; por mala suerte ni por la supuesta irresponsabilidad de las familias. Su combustible es el salto de tasas y el desajuste monetario que provoc&oacute; el desarme de las LEFI (las Letras Fiscales de Liquidez, el instrumento con el que el Banco Central ordenaba la liquidez diaria de los bancos) a mediados del a&ntilde;o pasado. De aquella decisi&oacute;n se cumple, justamente, un a&ntilde;o. Desde entonces el pa&iacute;s qued&oacute; sin una tasa de pol&iacute;tica monetaria de referencia y con un costo del dinero fijado por un mercado que reaccion&oacute; con subas bruscas y una volatilidad enorme. Esas tasas no se quedaron en las pantallas de la City, se trasladaron, cuota a cuota, a los res&uacute;menes de tarjeta y a los cr&eacute;ditos personales de millones de hogares. <strong>La mora de las familias es, en buena medida, la contracara de aquel experimento monetario</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta de fondo, entonces, no es si la mora baj&oacute; una d&eacute;cima en un mes. Es si las refinanciaciones son una salida genuina del sobreendeudamiento o apenas una postergaci&oacute;n prolija del problema. Y, sobre todo, si vamos a seguir midiendo el &eacute;xito de una pol&iacute;tica financiera por la salud de los balances de los bancos en lugar de por la de las familias que los sostienen.
    </p><p class="article-text">
        Desde el CEC construimos el Mapa de la Deuda (mapadeladeuda.ar) justamente para mostrar lo que las estad&iacute;sticas oficiales tienden a esconder, que el endeudamiento es un problema nacional, que golpea m&aacute;s fuerte a los j&oacute;venes y que se vuelve mucho m&aacute;s grave por fuera del sistema bancario tradicional. La deuda de las familias no se resuelve cambi&aacute;ndola de casillero contable, <strong>se resuelve con ingresos que alcancen y con cr&eacute;ditos que no sean una trampa.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Delfina Rossi y Lisandro Mondino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mora-familias-sigue-corran-balances_129_13464770.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2026 18:56:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/835e46dd-b678-4229-a464-4f60443832ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1762603" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/835e46dd-b678-4229-a464-4f60443832ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1762603" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La mora de las familias sigue ahí, por más que la corran de los balances]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/835e46dd-b678-4229-a464-4f60443832ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Morosidad,Banco Central]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una ciudad que pierde la capacidad de soñar, se muere]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ciudad-pierde-capacidad-sonar-muere_129_13461935.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2417f59e-3b8a-440c-9566-84350bbd25e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y866.jpg" width="1200" height="675" alt="Una ciudad que pierde la capacidad de soñar, se muere"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Buenos Aires necesita dejar de pensar el transporte como una suma de obras aisladas y recuperar una mirada metropolitana: integrar trenes, colectivos, bicicletas, barcos y aviones para conectar periferias, reducir desigualdades y recuperar el vínculo de la Ciudad con el Río de la Plata. Planificar la movilidad es también decidir qué ciudad queremos habitar.</p></div><p class="article-text">
        Un sistema de transporte no es solamente un conjunto de colectivos, trenes, aviones, barcos, subtes o bicicletas. Es la red que permite que una sociedad se mueva y conecte su territorio: personas, bienes, servicios, escuelas, hospitales, trabajos y espacios de encuentro. Cuando pensamos en una ciudad y su periferia, el desaf&iacute;o consiste en que esa red no reproduzca las desigualdades territoriales, sino que contribuya a integrarlas. Una ciudad verdaderamente integrada necesita pensar su movilidad como un sistema en el que cada medio cumple una funci&oacute;n y se conecta con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los trenes y los sistemas de transporte masivos deben estructurar las grandes conexiones entre la periferia y el centro, con frecuencia y horarios confiables. Los colectivos deber&iacute;an alimentar esas redes, pero tambi&eacute;n conectar barrios perif&eacute;ricos entre s&iacute;, evitando que todo desplazamiento tenga que pasar por el centro. Las bicicletas y las caminatas deber&iacute;an resolver los trayectos cortos y vincular los barrios con estaciones y centros de transporte.
    </p><p class="article-text">
        La intermodalidad deber&iacute;a permitir que una persona combine colectivo, tren y bicicleta sin que cada cambio implique dificultades, costos excesivos o p&eacute;rdidas enormes de tiempo. A esta trama pueden sumarse tambi&eacute;n la navegaci&oacute;n y el transporte a&eacute;reo, cuando las caracter&iacute;sticas del territorio hagan razonable su utilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La accesibilidad debe ocupar un lugar central. Un sistema de transporte no puede pensarse solamente desde la eficiencia: tiene que contemplar a quienes tienen menos recursos, a las personas mayores y a las personas con discapacidad.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay que mirar el tiempo. La sostenibilidad no es solamente ambiental; tambi&eacute;n es social. Si una persona que vive en la periferia necesita tres horas diarias para llegar a su trabajo y regresar a su casa, existe una forma de pobreza territorial aunque el boleto resulte barato. El tiempo perdido significa menos tiempo para descansar, estudiar, cuidar, encontrarse con otros o simplemente vivir.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, una verdadera integraci&oacute;n no deber&iacute;a limitarse a facilitar los viajes entre la periferia y el centro. Debe permitir tambi&eacute;n los desplazamientos entre periferias, porque all&iacute; se encuentran empleos, escuelas, hospitales, comercios y servicios. El transporte tiene, entonces, una funci&oacute;n que suele quedar oculta detr&aacute;s de las estad&iacute;sticas: <strong>coser el territorio</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Una ciudad integrada no es aquella en la que todos pueden llegar al centro, sino aquella en la que todos pueden llegar, con dignidad y en tiempos razonables, a los lugares donde transcurre su vida. Esto tiene tambi&eacute;n una dimensi&oacute;n ambiental. Un sistema integrado puede reducir la dependencia del autom&oacute;vil particular, disminuir el consumo energ&eacute;tico, bajar la contaminaci&oacute;n y recuperar espacio p&uacute;blico hoy ocupado por veh&iacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        La discusi&oacute;n no deber&iacute;a ser cu&aacute;l es el medio de transporte m&aacute;s virtuoso en abstracto. La pregunta deber&iacute;a ser qu&eacute; medio resulta m&aacute;s conveniente para cada distancia, cada volumen y cada necesidad. Un barco puede ser mucho m&aacute;s eficiente para transportar grandes vol&uacute;menes de carga que cientos de camiones. El ferrocarril puede cumplir esa funci&oacute;n en largas distancias. Un avi&oacute;n puede ser indispensable para determinados viajes nacionales o internacionales, pero resulta poco razonable cuando un trayecto puede resolverse eficientemente por tren.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero sistema no deber&iacute;a ser una competencia entre tren, colectivo, barco, bicicleta y avi&oacute;n. Deber&iacute;a ser una complementariedad.
    </p><h2 class="article-text">Una red para Buenos Aires</h2><p class="article-text">
        En una regi&oacute;n metropolitana como Buenos Aires, la navegaci&oacute;n merece ocupar un lugar mayor en la discusi&oacute;n. La presencia del R&iacute;o de la Plata y de su sistema fluvial ofrece una oportunidad que todav&iacute;a aprovechamos poco.
    </p><p class="article-text">
        La recuperaci&oacute;n del Riachuelo podr&iacute;a contemplar tambi&eacute;n su condici&oacute;n de corredor de transporte p&uacute;blico fluvial. Podr&iacute;a imaginarse una conexi&oacute;n entre distintos puntos de la ribera, integrada con trenes, colectivos y otros medios. No se tratar&iacute;a de reemplazar al transporte terrestre, sino de sumar una alternativa donde el territorio ofrece una v&iacute;a natural de conexi&oacute;n. Un corredor de transporte p&uacute;blico fluvial, entre Puente La Noria, La Boca y Avellaneda, integrada a otros medios de transporte.
    </p><p class="article-text">
        Hoy existen recorridos fluviales de pasajeros desde San Fernando hacia Puerto Madero. La pregunta es por qu&eacute; no pensar, por ejemplo, una ampliaci&oacute;n de esa l&oacute;gica hacia Quilmes y otros puntos de la ribera, entrando por La Boca, hasta Puente La Noria construyendo una verdadera red de transporte fluvial metropolitano. Lo mismo deber&iacute;a ocurrir con la aeron&aacute;utica. Los aeropuertos deber&iacute;an estar integrados a la red ferroviaria y al transporte p&uacute;blico, de modo que su acceso no dependa exclusivamente del autom&oacute;vil.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; aparece una hip&oacute;tesis de planificaci&oacute;n metropolitana que merece ser discutida: concentrar progresivamente la actividad aeroportuaria en Ezeiza y transformar el espacio ocupado por Aeroparque en un gran activo urbano, ambiental y p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Ezeiza est&aacute; m&aacute;s lejos, pero el problema no son solamente los kil&oacute;metros. La distancia tambi&eacute;n se mide en tiempo, incertidumbre y calidad del viaje. Si desde distintos puntos de Buenos Aires y del &aacute;rea metropolitana fuera posible llegar a Ezeiza mediante un transporte p&uacute;blico frecuente, c&oacute;modo y confiable, el aeropuerto dejar&iacute;a de sentirse lejano. Por eso la discusi&oacute;n no deber&iacute;a plantearse como una simple mudanza aeroportuaria. Deber&iacute;a pensarse como una operaci&oacute;n de integraci&oacute;n territorial.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a imaginarse un proceso gradual: mantener ambos aeropuertos en una primera etapa, mejorar la conexi&oacute;n ferroviaria con Ezeiza, trasladar progresivamente operaciones y, finalmente, recuperar el predio de Aeroparque para la Ciudad. El valor de esa &uacute;ltima etapa no ser&iacute;a solamente inmobiliario.
    </p><p class="article-text">
        Aeroparque ocupa una franja privilegiada frente al R&iacute;o de la Plata. Su transformaci&oacute;n podr&iacute;a contribuir a recuperar la relaci&oacute;n de Buenos Aires con el r&iacute;o y formar parte de un corredor verde y p&uacute;blico del borde costero, articulado con Ciudad Universitaria, la Reserva Ecol&oacute;gica, Costanera Norte y otros espacios ribere&ntilde;os. No se tratar&iacute;a simplemente de hacer un parque. Se tratar&iacute;a de recuperar para la Ciudad una parte estrat&eacute;gica de su relaci&oacute;n con el r&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Pero para que Ezeiza pueda asumir un papel mayor, debe hacer accesible. Una gran infraestructura aeroportuaria sirve poco si llegar hasta ella supone horas de viaje incierto. La verdadera distancia no son los 35 kil&oacute;metros: es el tiempo. Por eso esta estrategia necesita ser, al mismo tiempo, una estrategia ferroviaria y metropolitana.
    </p><p class="article-text">
        Una adaptaci&oacute;n del ferrocarril Roca, eventualmente complementada con conexiones hacia la red de subterr&aacute;neos y con otros puntos de intercambio, podr&iacute;a permitir que el aeropuerto deje de ser un lugar lejano para convertirse en una pieza m&aacute;s de la red.
    </p><h2 class="article-text">Una decisi&oacute;n de planificaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Buenos Aires necesita dejar de pensar el transporte como una sucesi&oacute;n de obras aisladas. Una autopista aqu&iacute;, una ampliaci&oacute;n all&iacute;, un corredor en otro lugar. Cada obra puede tener alguna utilidad, pero el conjunto puede terminar produciendo m&aacute;s autom&oacute;viles, m&aacute;s congesti&oacute;n y m&aacute;s fragmentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s autopistas no significan necesariamente menos tr&aacute;nsito. Tambi&eacute;n pueden generar m&aacute;s veh&iacute;culos y, con ellos, la demanda de nuevas autopistas. La Ciudad necesita una visi&oacute;n metropolitana.
    </p><p class="article-text">
        Buenos Aires y su conurbano funcionan cotidianamente como una misma realidad urbana, aunque pertenezcan a jurisdicciones diferentes. Millones de personas cruzan esas fronteras para trabajar, estudiar, atenderse o realizar actividades b&aacute;sicas de la vida. Sin embargo, muchas veces seguimos pensando el transporte como si esas fronteras fueran reales para quienes se desplazan. No lo son.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existe una cuesti&oacute;n cultural. Quien gobierna una ciudad deber&iacute;a conocerla desde adentro: caminarla, usar sus transportes, experimentar sus distancias y comprender qu&eacute; significa viajar todos los d&iacute;as desde una periferia hasta el centro. Una ciudad no deber&iacute;a gobernarse como un objeto de estudio, deber&iacute;a comprenderse como un espacio vivido.
    </p><p class="article-text">
        La movilidad tambi&eacute;n expresa desigualdad. Viajar cuesta dinero, pero tambi&eacute;n cuesta tiempo y, muchas veces, salud. Quien vive lejos de su trabajo y depende de varios medios de transporte paga varias veces: con el boleto, con las horas de viaje y con el cansancio. Por eso el transporte es tambi&eacute;n una pol&iacute;tica social y ambiental. Una pol&iacute;tica de movilidad puede acercar territorios, distribuir oportunidades y reducir desigualdades. Pero tambi&eacute;n puede reforzar la fragmentaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Volver a so&ntilde;ar la Ciudad</h2><p class="article-text">
        Pensar la movilidad es pensar mucho m&aacute;s que los medios de transporte. Es decidir qu&eacute; lugares queremos conectar, cu&aacute;nto tiempo estamos dispuestos a hacer perder a quienes viven lejos, qu&eacute; espacios p&uacute;blicos queremos recuperar y qu&eacute; relaci&oacute;n queremos establecer con nuestro territorio. Por eso trenes, subtes, colectivos, bicicletas, barcos y aviones no deber&iacute;an pensarse como sistemas rivales. Deben formar parte de una misma estrategia.
    </p><p class="article-text">
        Una ciudad que puede recuperar su r&iacute;o, conectar mejor sus periferias, acercar Ezeiza, recuperar el borde costero y ofrecer transporte p&uacute;blico eficiente es tambi&eacute;n una ciudad que distribuye mejor sus oportunidades. Pero para eso hace falta algo que muchas veces parece escaso: capacidad de imaginar. Una ciudad que deja de pensar en c&oacute;mo quiere vivir dentro de veinte o treinta a&ntilde;os termina limit&aacute;ndose a administrar sus problemas actuales. Y una ciudad que s&oacute;lo administra sus problemas corre el riesgo de acostumbrarse a ellos.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos volver a so&ntilde;ar una Buenos Aires diferente, pero no desde la fantas&iacute;a. Desde la planificaci&oacute;n, la integraci&oacute;n territorial, el transporte p&uacute;blico, la recuperaci&oacute;n de los espacios comunes y una trascendental y distinta relaci&oacute;n con el R&iacute;o de La Plata. Desde la posibilidad de que Buenos Aires vuelva a pensarse como una ciudad metropolitana y no como una isla administrativa. Porque una ciudad que integra mejor sus territorios tambi&eacute;n puede construir una sociedad m&aacute;s justa. Y una sociedad m&aacute;s justa ser&aacute;, necesariamente, una sociedad ambientalmente m&aacute;s sostenible. Una ciudad que pierde la capacidad de so&ntilde;ar, se muere.
    </p><p class="article-text">
        <em>El autor es director del Instituto de la Vivivienda de Buenos Aires</em>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antolín Magallanes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ciudad-pierde-capacidad-sonar-muere_129_13461935.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2026 09:47:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2417f59e-3b8a-440c-9566-84350bbd25e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y866.jpg" length="1755584" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2417f59e-3b8a-440c-9566-84350bbd25e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y866.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1755584" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una ciudad que pierde la capacidad de soñar, se muere]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2417f59e-3b8a-440c-9566-84350bbd25e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y866.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tasa llegó antes que la mora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tasa-llego-mora_129_13461957.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45dc0738-2da1-4d49-bccb-e29ca98b1d34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La tasa llegó antes que la mora"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Gobierno que desreguló el crédito ahora responsabiliza a las familias endeudadas, pero el problema excede los contratos privados: compromete a bancos, reguladores y al propio Estado, que debe asumir su responsabilidad y buscar una salida antes de que la insolvencia se vuelva sistémica.</p></div><p class="article-text">
        Javier Milei dice que nadie les puso una pistola en la cabeza a las familias que tomaron cr&eacute;ditos y ahora no pueden pagarlos. Son contratos entre privados, sostiene, y cada uno debe hacerse responsable de lo que firm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero esos contratos no se celebraron sobre una tabla rasa. El Estado define las reglas, las condiciones de competencia y los incentivos bajo los cuales empresas y familias toman decisiones. En este caso modific&oacute; esas reglas prometiendo m&aacute;s cr&eacute;dito, mejores condiciones y tasas m&aacute;s bajas. Por eso no puede presentarse ahora como un tercero ajeno a sus consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        La secuencia entre tasa y mora no es todo el problema. Es la evidencia m&aacute;s clara de que la sostenibilidad del cr&eacute;dito se construy&oacute; sobre un diagn&oacute;stico equivocado.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la desregulaci&oacute;n de 2024, el spread entre la financiaci&oacute;n de las tarjetas y el plazo fijo pas&oacute; de un promedio hist&oacute;rico cercano a veinte puntos a sesenta, setenta y hasta ochenta puntos. No fue un aumento general del costo del cr&eacute;dito. En adelantos, documentos y pr&eacute;stamos prendarios, los spreads se mantuvieron mucho m&aacute;s cerca de sus valores anteriores. En ese momento, la mora todav&iacute;a estaba cerca de sus m&iacute;nimos. Primero subi&oacute; la tasa. Despu&eacute;s, la mora.
    </p><p class="article-text">
        Y la tasa no solo refleja el riesgo, tambi&eacute;n puede amplificarlo. Quien paga el m&iacute;nimo refinancia el saldo y puede deber cada vez m&aacute;s aun mientras cumple. A esas tasas, una dificultad transitoria de liquidez puede convertirse r&aacute;pidamente en insolvencia.
    </p><p class="article-text">
        La desregulaci&oacute;n supon&iacute;a que la competencia ampliar&iacute;a el cr&eacute;dito y reducir&iacute;a su costo. Pero el cr&eacute;dito de consumo est&aacute; lejos de ese mercado ideal: hay pocos oferentes relevantes, informaci&oacute;n asim&eacute;trica, costos de salida y deudores con pocas alternativas. Liberar precios en esas condiciones puede ampliar los m&aacute;rgenes. Que el spread se haya triplicado no demuestra que todo haya sido ganancia extraordinaria, pero alcanza para poner en duda la historia que justific&oacute; la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el resultado prometido no lleg&oacute;, el Gobierno acus&oacute; a los bancos, a la oposici&oacute;n y finalmente a los deudores. Nunca consider&oacute; la posibilidad de que su diagn&oacute;stico hubiera sido, seamos generosos, incompleto. Tampoco basta con decir que las medidas estaban anunciadas: una familia sin ahorros ni acceso a otro cr&eacute;dito no puede protegerse cuando la promesa falla.
    </p><p class="article-text">
        Fernando Navajas propuso incorporar la expansi&oacute;n del ecosistema online, incluidas las apuestas, especialmente entre los j&oacute;venes. Es una hip&oacute;tesis interesante, pero mira principalmente la conducta de los deudores. La estructura de la oferta tambi&eacute;n cuenta: concentraci&oacute;n, segmentaci&oacute;n, costos para cambiar de proveedor y regulaci&oacute;n financiera. Las apuestas pueden ser parte del problema, pero no son la &uacute;nica falla.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno tampoco es ajeno a este mercado porque controla el Banco Naci&oacute;n. El BNA primero se acopl&oacute; a la suba y ahora ofrece refinanciaciones m&aacute;s baratas. Es una medida necesaria, pero llega mal y tarde, cuando la mora ya existe y el capital original qued&oacute; enterrado debajo de sucesivas capas de intereses.
    </p><p class="article-text">
        La intervenci&oacute;n no se justifica solamente por la magnitud del da&ntilde;o. Tambi&eacute;n se justifica porque el Estado particip&oacute; en la construcci&oacute;n de las condiciones que lo produjeron. Y porque un problema individual suficientemente extendido deja de ser individual: millones de familias reduciendo su consumo para pagar intereses significan menos ventas, menor actividad y m&aacute;s mora. El contrato puede ser privado, pero sus efectos son macroecon&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Navajas tiene raz&oacute;n en una advertencia importante: una soluci&oacute;n mal dise&ntilde;ada puede destruir incentivos y reducir el cr&eacute;dito. No se puede establecer como regla que cualquier deuda ser&aacute; revisada cada vez que pagarla resulte dif&iacute;cil. Pero tampoco parece razonable tratar como capital genuino cualquier saldo producido por la recapitalizaci&oacute;n sucesiva a tasas exorbitantes.
    </p><p class="article-text">
        Sin coordinaci&oacute;n podemos terminar en el peor resultado para todos: familias insolventes, bancos que no cobran, consumo deprimido y una p&eacute;rdida de capital que ocurre de todos modos. Lo primero es que todos reconozcan algo elemental: si no se ponen de acuerdo, buena parte de esas deudas no se va a cobrar.
    </p><p class="article-text">
        No hay una f&oacute;rmula obvia ni una soluci&oacute;n sin costos. Una posibilidad ser&iacute;a reestructurar los saldos de tarjetas cuya carga supere cierta proporci&oacute;n del ingreso familiar, sin exigir que la persona haya entrado en mora. Tambi&eacute;n podr&iacute;a reconstruirse la deuda desde su origen, descontar los pagos realizados y recalcular los intereses con una referencia que preserve el capital y una remuneraci&oacute;n razonable, pero no la capitalizaci&oacute;n explosiva observada.
    </p><p class="article-text">
        Eso obligar&iacute;a a los acreedores a reconocer p&eacute;rdidas respecto de lo que esperaban cobrar. No ser&iacute;a una condonaci&oacute;n del capital, sino aceptar que esas deudas no ser&aacute;n cobradas en las condiciones actuales. El saldo resultante podr&iacute;a transformarse en un cr&eacute;dito amortizable a largo plazo, con cuotas compatibles con los ingresos. Si fuera necesario, el Banco Central podr&iacute;a aportar liquidez sin absorber la p&eacute;rdida.
    </p><p class="article-text">
        No es una propuesta cerrada. Es una muestra de que existen alternativas entre condonar indiscriminadamente y fingir que el problema pertenece solamente a dos privados. Administrar esos costos, riesgos e incentivos es el trabajo de la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La responsabilidad individual existe. Tambi&eacute;n la de quien presta, la de quien regula y la de quien modifica las reglas prometiendo consecuencias que no se verifican. La pol&iacute;tica empieza donde termina la ficci&oacute;n de que los resultados de un mercado son apenas la suma de decisiones individuales.
    </p><p class="article-text">
        Primero subi&oacute; la tasa. Despu&eacute;s, la mora. Ahora lleg&oacute; la hora de hacerse cargo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Fernando Morra fue viceministro de Econom&iacute;a entre 2019 y 2022.</em>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Morra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tasa-llego-mora_129_13461957.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Aug 2026 13:27:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/45dc0738-2da1-4d49-bccb-e29ca98b1d34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1762603" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/45dc0738-2da1-4d49-bccb-e29ca98b1d34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1762603" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La tasa llegó antes que la mora]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/45dc0738-2da1-4d49-bccb-e29ca98b1d34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El arte de la elegancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/arte-elegancia_129_13461964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bfdb35f1-7ddb-4258-9512-87c7ca24e0c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x683y470.jpg" width="1200" height="675" alt="El arte de la elegancia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Milena Busquets vuelve sobre la elegancia para despojarla de su vínculo con el dinero, la distinción y el privilegio: en Mujeres elegantes, la convierte en una forma de mirar, disfrutar y aprender a vivir que no depende de haber nacido en la cima, sino de la experiencia y de la capacidad de apreciar lo cotidiano.</p></div><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que me pregunto si es posible rehabilitar la elegancia como virtud; si es posible, si es necesario, si vale la pena intentar repensar la elegancia como otros intentan repensar los bodegones, los vinilos o el jazz; si hay algo que valga la pena ah&iacute; o si es sencillamente una antig&uuml;edad que hay que aprender a olvidar. Supongo que hay gente que piensa que la elegancia est&aacute; bien como est&aacute; y no necesita ning&uacute;n trabajo. Desde mi punto de vista, que probablemente es muy espec&iacute;fico, eso es un error. A la mayor&iacute;a de la gente joven hoy no le interesa la elegancia, y creo que tienen raz&oacute;n. Pienso en eso que se dice de los traperos o de los influencers, gente que se cuelga todo encima, a la que no le interesa la performance elegante de la sencillez. A m&iacute; tampoco me gusta la ostentaci&oacute;n, pero la idea de que no hay que mostrar lo que se tiene para ser como &ldquo;los ricos de antes&rdquo; en el fondo es m&aacute;s fea todav&iacute;a que la ostentaci&oacute;n. A lo que voy es que casi todo lo que se entiende como &ldquo;elegante&rdquo;, incluso lo que apunta a la discreci&oacute;n o la simpleza, parece tener algo que ver con esconder el esfuerzo que cuestan las cosas, y finalmente, con la idea de haber &ldquo;nacido&rdquo; as&iacute;: nacido rico, bello, talentoso. La elegancia parece vinculada a lo naturalmente noble, al que no ascendi&oacute; porque naci&oacute; arriba. A lo que no parece caro, pero es caro. Lo que quiero decir, entonces, es: &iquest;se puede pensar en la elegancia sin el refinamiento, sin la distinci&oacute;n, sin la idea de haber nacido mejor que los dem&aacute;s? &iquest;Se puede separar la elegancia de cierta pulsi&oacute;n elitista? Y si no se puede, &iquest;para qu&eacute; seguir hablando de eso?
    </p><p class="article-text">
        Compr&eacute; <em>Mujeres elegantes</em>, el &uacute;ltimo libro de Milena Busquets, porque supuse que quiz&aacute;s hablaba de algo de esto. Lo empec&eacute; y lo segu&iacute; porque aunque finalmente no es un tratado sobre la elegancia, es un libro &aacute;gil y divertido que puedo leer cuando ando con mi hija, en la plaza, en un caf&eacute; o en la oficina donde trabajo, mientras ella busca gateando cosas que le tiro como una mascota entrenando para nada. Ya a punto de terminarlo, sin embargo, me di cuenta de que s&iacute;: es una compilaci&oacute;n de textos breves que ella hab&iacute;a publicado en un blog, piezas sobre amor y trabajo y dem&aacute;s trascendencias de la vida cotidiana, pero tambi&eacute;n es un tratado sobre la elegancia, o lo m&aacute;s cerca que se puede hacer de algo as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        No creo que Milena Busquets se haga necesariamente esa misma pregunta que yo me hago sobre la elegancia y el elitismo, aunque s&iacute; se pregunta expl&iacute;citamente en el libro sobre la relaci&oacute;n entre la elegancia y el dinero, para responder que una cosa no tiene nada que ver con la otra; me gusta, tambi&eacute;n, que s&iacute; dice que la elegancia tiene algo que ver con lo aprendido, con la edad. Los beb&eacute;s pueden ser mon&iacute;simos, dice, pero jam&aacute;s son elegantes. Me gust&oacute; esa intuici&oacute;n, contraria a la m&iacute;a de que la elegancia ten&iacute;a que ver con nacer de una manera: claramente tiene raz&oacute;n ella, y la elegancia se parece m&aacute;s a la sabidur&iacute;a que a la belleza, m&aacute;s a algo que se adquiere con el tiempo que a algo que se gasta con los a&ntilde;os. El libro, entonces, no tiene ninguna pretensi&oacute;n de hacer a la elegancia compatible con la justicia social o ninguna de esas estupideces que se me podr&iacute;an haber ocurrido a m&iacute;. Lo que s&iacute; logra, sin pretenderlo, es repensar esta virtud de la elegancia como algo que se relaciona con aprender a vivir. No a disimular el esfuerzo, no a impostar ninguna formalidad: a divertirse, a apreciar las cosas bellas, sean el perfume de una naranja, un par de zapatos o una conversaci&oacute;n con una amiga; a mirar lo bueno y lo malo de la vida sin perderse de nada. Cuando digo mirar, hablo de mirar: ni analizar, ni moralizar, ni explicar. Pienso que en eso tambi&eacute;n acierta Busquets: la elegancia no es una virtud profunda, sino deliciosamente superficial, en el mejor de los sentidos, no en el de la banalidad, sino el de lo que puede saborearse sin tener que hacer demasiado esfuerzo. 
    </p><p class="article-text">
        Por esta colecci&oacute;n de textos cortos es el &uacute;nico tratado posible sobre el intento de ser un mujer elegante, de la &uacute;nica forma que podr&iacute;a tener: captura esa belleza que tiene el caminar de una mujer segura, esa que podemos disfrutar en una r&aacute;faga en la calle sin conocerse demasiado, sobre la que no podr&iacute;amos escribir una novela pero que nos puede alegrar un d&iacute;a. En ese sentido creo que s&iacute;, la juventud har&iacute;a bien en interesarse al menos un poco por la elegancia, tal como la pinta Busquets: no como una forma de diferenciarse, sino quiz&aacute;s como lo contrario. La elegancia termina siendo, en este libro sobre relaciones, caminatas, d&iacute;as entregados al trabajo y d&iacute;as entregados a la vagancia, una virtud bastante democr&aacute;tica, accesible a cualquiera que sea capaz de sustraerse a la idiotez cotidiana de la exhibici&oacute;n y el c&aacute;lculo.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/arte-elegancia_129_13461964.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Aug 2026 13:17:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bfdb35f1-7ddb-4258-9512-87c7ca24e0c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x683y470.jpg" length="114848" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bfdb35f1-7ddb-4258-9512-87c7ca24e0c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x683y470.jpg" type="image/jpeg" fileSize="114848" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El arte de la elegancia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bfdb35f1-7ddb-4258-9512-87c7ca24e0c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x683y470.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ensayo general]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La palabra de Milei inundada de heces, Cerimedo preso y una elite que banca fuerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/palabra-milei-inundada-heces-cerimedo-preso-elite-banca-fuerte_129_13461965.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35ede597-c153-4d83-9ef5-57e4fdba3d91_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149701.jpg" width="4160" height="2340" alt="La palabra de Milei inundada de heces, Cerimedo preso y una elite que banca fuerte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Presidente, como en casa en el Council of the Americas. "Sorete" y "mierda", omnipresentes en el habla. Un círculo endogámico y ensimismado en su lucha para que no regrese "el populismo". Las terminales del estratega caído en Bolivia. </p></div><p class="article-text">
        Un tono monocorde &ldquo;promercado&rdquo; prevaleci&oacute; desde siempre en la cita anual del <em>Council of the Americas </em>(COA), aunque sin resignar del todo una pretensi&oacute;n de &ldquo;pluralidad&rdquo; de la que hac&iacute;a gala en a&ntilde;os kirchneristas <strong>Susan Segal</strong>, presidenta de la organizaci&oacute;n estadounidense creada hace m&aacute;s de seis d&eacute;cadas para fomentar el di&aacute;logo empresarial en Am&eacute;rica Latina. 
    </p><p class="article-text">
        Con el correr del gobierno mile&iacute;sta, el rasgo plural se esfum&oacute; por completo. El jueves pasado, desfil&oacute; por el sal&oacute;n Versailles del Hotel Alvear un elenco de ministros, empresarios y gobernadores que celebraron &ldquo;el rumbo&rdquo;. &iquest;Matices? De escasos a nulos. 
    </p><p class="article-text">
        Antes del cierre a cargo de <strong>Javier Milei</strong>, las verbas m&aacute;s encendidas no fueron las de funcionarios de Casa Rosada, sino las del jefe de Gobierno de CABA,<strong> Jorge Macri</strong>, y el titular de la C&aacute;mara Argentina de Comercio (CAC), <strong>Mario Grinman</strong>, cada a&ntilde;o m&aacute;s pose&iacute;do por un fervor oficialista. Segal tampoco se qued&oacute; atr&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        El Soez puso un broche final con un discurso fiel a su impronta, anegado por las palabras<strong> &ldquo;mierda&rdquo; y &ldquo;sorete&rdquo;</strong>. Milei hizo un despliegue de su inagotable odio y datos tergiversados o inventados, sin reproches de la concurrencia.
    </p><p class="article-text">
        El Presidente se siente como en casa ante estos auditorios, aunque aplaudan sus groser&iacute;as con un creciente desgano. Hace tres a&ntilde;os, <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/elite-economica-asimila-llegada-casa-rosada-creacion-exotica_129_10467688.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en su primera participaci&oacute;n como orador en el CoA</a>, las cosas fueron distintas: jug&oacute; claramente de visitante. El panelista de la tele acababa de ganar las primarias presidenciales y la<em> elite </em>que m&aacute;s factura en el pa&iacute;s se acerc&oacute; a conocerlo en persona. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3c01ac2-e6b0-43d1-b2c6-cb5bb4d8cbc3_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3c01ac2-e6b0-43d1-b2c6-cb5bb4d8cbc3_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3c01ac2-e6b0-43d1-b2c6-cb5bb4d8cbc3_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3c01ac2-e6b0-43d1-b2c6-cb5bb4d8cbc3_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3c01ac2-e6b0-43d1-b2c6-cb5bb4d8cbc3_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3c01ac2-e6b0-43d1-b2c6-cb5bb4d8cbc3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d3c01ac2-e6b0-43d1-b2c6-cb5bb4d8cbc3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Karina Milei saluda a Susan Segal, presidenta del Council of the Americas. Detrás, Mario Grinman, de la Cámara de Comercio. El 20 de agosto de 2026, en el Hotel Alvear"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Karina Milei saluda a Susan Segal, presidenta del Council of the Americas. Detrás, Mario Grinman, de la Cámara de Comercio. El 20 de agosto de 2026, en el Hotel Alvear                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El candidato de La Libertad Avanza no era el preferido de un c&iacute;rculo rojo que hab&iacute;a optado en su inmensa mayor&iacute;a por <strong>Patricia Bullrich</strong> y<strong> Horacio Rodr&iacute;guez Larreta</strong>, los contrincantes de la primaria de Juntos por el Cambio. Las urnas descolocaron a la alianza conservadora y hubo que o&iacute;r de primera mano al ultra que promet&iacute;a prender fuego el Banco Central y dar v&iacute;a libre al comercio de &oacute;rganos. &iquest;A qu&eacute; estaba dispuesto ese propalador de insultos que arremet&iacute;a contra &ldquo;la casta&rdquo; y los &ldquo;empresarios prebendarios&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        Aquel mediod&iacute;a del jueves 23 de agosto de 2023 en que Milei se precipit&oacute; en el sal&oacute;n junto a su hermana <strong>Karina</strong>, <strong>Victoria Villarruel</strong>, el banquero <strong>Juan N&aacute;poli </strong>y un pu&ntilde;ado de allegados, su exempleador en Aeropuertos Argentina, <strong>Eduardo Eurneki&aacute;n</strong>, actu&oacute; de anfitri&oacute;n. <strong>Bettina Guardia de Bulgheroni</strong>, esposa de<strong> Alejandro</strong>, accionista y jefe de Pan American Energy, le reserv&oacute; a Karina una silla a su lado. <strong>Naci&oacute; una relaci&oacute;n personal que se mantiene firme hasta hoy</strong>. <strong>Jos&eacute; Luis Manzano</strong>, naturalmente pr&oacute;ximo al peronismo, mostr&oacute; alg&uacute;n gesto inc&oacute;modo cuando el Milei de 2023 llam&oacute; <strong>&ldquo;h&eacute;roes&rdquo; </strong>a los empresarios evasores. El copropietario de Edenor sabe de las consecuencias econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas del desfinanciamiento premeditado del Estado. <strong>Marcelo Figueiras</strong> (Laboratorios Richmond) y <strong>Mauricio Filiberti </strong>(Transclor, Edenor) fueron dos de los due&ntilde;os que eligieron la discreci&oacute;n de las filas m&aacute;s retrasadas del sal&oacute;n, acaso por percibirse asociados al gobierno de<strong> Alberto</strong> y <strong>Cristina</strong>. No fue el caso de <strong>Claudio Cesario</strong> (Asociaci&oacute;n de Bancos de la Argentina), <strong>Marcos Pereda </strong>(Sociedad Rural) y <strong>Eduardo Elsztain </strong>(IRSA), quien apenas Milei termin&oacute; su discurso inaugural, se puso en la fila para saludarlo. 
    </p><p class="article-text">
        Los accionistas o sus delegados volvieron a decir presente el jueves pasado. <strong>La distancia se hab&iacute;a acortado hasta desaparecer, a golpe de facturaci&oacute;n. </strong>Los ingresos de los que se dedican a gas, petr&oacute;leo, electricidad, bancos y agro se multiplicaron, y sus impuestos bajaron. Consiguieron leyes so&ntilde;adas, <strong>&ldquo;que ni los militares se animaron a hacer&rdquo;</strong> (Milei dixit), y apuestan todo a <strong>&ldquo;no volver atr&aacute;s&rdquo;</strong>. Predomina la confianza de que &ldquo;el modelo&rdquo; lleg&oacute; para quedarse. Uno de los principales oradores del foro, a las puertas del sal&oacute;n principal, citaba que en Neuqu&eacute;n &mdash;la &uacute;nica provincia de las 23 que exhibe n&uacute;meros positivos de empleo, salario y actividad&mdash; la popularidad real de Milei alcanza el 50%, y ello explica la adhesi&oacute;n del gobernador neuquinista <strong>Rolando Figueroa</strong> al Presidente, que se traduce en apoyos parlamentarios y generosos RIGIs para la actividad petrolera. 
    </p><p class="article-text">
        Entre los ganadores del modelo, curiosamente se encuentran varios de quienes se mostraron distantes tres a&ntilde;os atr&aacute;s. Edenor, la firma de la que participan Manzano, Filiberti y <strong>Daniel Vila</strong>, acaba de adquirir Metrogas y va por m&aacute;s. Sus accionistas suman negocios en miner&iacute;a, petr&oacute;leo y medios. La adhesi&oacute;n de Bettina Bulgheroni cobr&oacute; vuelo e impuls&oacute; junto a <strong>Luis Majul </strong>la radio El Observador como caballito de batalla del mile&iacute;smo. De Techint, el grupo definido por el mandatario como <strong>&ldquo;hijos de puta&rdquo; </strong>que <strong>&ldquo;tienen que quebrar&rdquo;</strong>, acudieron ejecutivos del brazo ganador (gas y petr&oacute;leo) y prefirieron un segundo plano los de ingenier&iacute;a, siderurgia y obras de infraestructura, en plena crisis. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, ejecutivos de <strong>Marcos Galper&iacute;n</strong> se apersonaron en el Alvear. Escucharon como m&uacute;sica para sus o&iacute;dos las explicaciones de Milei sobre los<strong> &ldquo;zurdos que no se ba&ntilde;an&rdquo; </strong>y los periodistas con deficiente coeficiente intelectual que difunden <strong>&ldquo;idioteces&rdquo; </strong>sobre el endeudamiento de las familias.<strong> &ldquo;Nadie les puso una pistola en la cabeza&rdquo;</strong> a deudores que se avivaron para hacerse de televisores antes del Mundial <strong>&ldquo;y dejaron de pagar&rdquo;</strong>, como el Presidente denunciar&iacute;a un d&iacute;a despu&eacute;s, en Rosario. En t&aacute;ndem, Galper&iacute;n continu&oacute; <a href="https://x.com/marcos_galperin/status/2090874384936538591" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">difundiendo </a><a href="https://x.com/marcos_galperin/status/2090874384936538591" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>fake news</em></a><a href="https://x.com/marcos_galperin/status/2090874384936538591" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> en redes</a> que desmintieran que los pr&eacute;stamos de Mercado Libre tienen un costo financiero de hasta 1.300%, y esparcir<a href="https://x.com/marcos_galperin/status/2090543937958060385" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> alabanzas racistas</a> a la Sud&aacute;frica del <em>apartheid</em>. Tal para cual. 
    </p><p class="article-text">
        Es tal el grado de endogamia entre los hombres de grandes negocios, que hasta <strong>Gustavo Weiss</strong>, de la C&aacute;mara de la Construcci&oacute;n, pide la continuidad &ldquo;del modelo&rdquo;. La actividad de su sector baj&oacute; 20% y 130.000 empleos en tres a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        No se asoman voces cr&iacute;ticas a este tipo de encuentros. No hay empleados p&uacute;blicos, cuya destrucci&oacute;n salarial fue reivindicada por Milei como un objetivo de gobierno. Ese conjunto de indeseables incluye a docentes de las universidades p&uacute;blicas que forman a empleados de las empresas y a agrimensores y operarios estatales dedicados a trazar caminos, puertos e infraestructuras para<strong> &ldquo;mejorar la competitividad&rdquo;</strong>. <strong>Nadie alza esa voz</strong>. No hay lugar para <strong>&ldquo;locas de los pa&ntilde;uelitos verdes&rdquo;</strong> que expliquen que no existe tal <strong>&ldquo;pasi&oacute;n por asesinar ni&ntilde;os en el vientre de la madre&rdquo;</strong> y que es un absurdo atribuir la baja natalidad a la interrupci&oacute;n legal del embarazo, ni mucho menos representantes pol&iacute;ticos del mal absoluto, &ldquo;el populismo&rdquo;, esa pesadilla a desterrar. 
    </p><p class="article-text">
        Puertas afuera del sal&oacute;n Versailles y en reserva, surgen disonancias. Ser testigo de semejante violencia verbal abochorna a cualquiera. <strong>&ldquo;Es un estilo que no comparto, pero expresa una convicci&oacute;n&rdquo;</strong>. Hay quienes prefieren<strong> &ldquo;mas institucionalidad, para que las reformas perduren&rdquo;</strong>. El precio del d&oacute;lar, la velocidad de la apertura comercial y<strong> &ldquo;mayor sustentaci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;</strong> son siempre temas a conversar, con mayor o menor franqueza. Los sueldos y las jubilaciones m&iacute;nimas no paran de caer, crece la mortalidad infantil, las infraestructuras se desmoronan y provincias enteras se narran inviables. <strong>Es duro, pero hay que hacerlo, peor es la inflaci&oacute;n&ldquo;. </strong>Los optimistas citan que no est&aacute;n solos: las tres calificadoras de riesgo acaban de mejorar la nota crediticia de Argentina y emiten informes en los que predicen que &rdquo;el riesgo pol&iacute;tico&ldquo; (una victoria peronista) es &rdquo;bajo&ldquo;. Preguntar cu&aacute;nto influy&oacute; en el 211% de inflaci&oacute;n de 2023 el hecho de que el futuro Presidente llamara a desprenderse de los pesos, &rdquo;ese excremento&ldquo; y la posterior maxidevaluaci&oacute;n, despertar&iacute;a miradas inquisidoras por sospecha de &rdquo;kuka&ldquo;. Es hora del sacrificio (del pr&oacute;jimo). Nadie esboza un matiz en voz alta, porque el riesgo de ser llamado &rdquo;sorete&ldquo; en cadena nacional y alg&uacute;n otro mecanismo m&aacute;s sofisticado son aleccionadores. 
    </p><p class="article-text">
        En simult&aacute;neo, cay&oacute; <strong>Fernando Cerimedo </strong>en Bolivia. 
    </p><h2 class="article-text">La cena en el Chateau</h2><p class="article-text">
        Todo apunta a que el &ldquo;estratega digital&rdquo;, convertido desde 2025 en monje negro del gobierno boliviano, intent&oacute; asesinar a su pareja. 
    </p><p class="article-text">
        Las usinas oficialistas describen ahora a Cerimedo como banal, charlat&aacute;n y &ldquo;ladri&rdquo;. Extorsionador, inescrupuloso y traidor. Estafador, busca y gil. Probablemente le quepan todos esos piropos, pero ninguno desmiente su papel central en la trama del ascenso de Milei al gobierno y su fiel representaci&oacute;n del ciclo ultraderechista. Son abundantes las pruebas de la vinculaci&oacute;n de Cerimedo con la carrera pol&iacute;tica de Milei, con el sitio <em>La Derecha Diario</em> como trinchera. El Presidente se sabe atrapado en esas constancias. Mientras el mandatario hace difundir que la relaci&oacute;n con su gur&uacute; estaba quebrada hace tiempo, da rienda suelta en redes sociales a la teor&iacute;a de que la v&iacute;ctima, <strong>Nadia Beller</strong>, perpetr&oacute; un autoatentado. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las usinas oficialistas describen ahora a Cerimedo como banal, charlatán y ladri. Extorsionador, inescrupuloso y traidor. Estafador, busca y gil. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A Milei le ocurre con Cerimedo algo similar a lo que lo inmoviliza ante el presunto estafador de $LIBRA <strong>Mauricio Novelli</strong>, <strong>Jos&eacute; Luis Espert</strong>, <strong>Diego Spagnuolo</strong> y <strong>Manuel Adorni</strong>. <strong>Desenfrenado para el agravio, se revela prudente al extremo a la hora de hablar de personajes que lo rodearon en l&uacute;gubres oficinas y veladas en Olivos a las que pocos tuvieron acceso</strong>. Esos personajes ejemplares exponen a los Milei ante el mundo como art&iacute;fices de cuanto fraude est&eacute; a su alcance, pero los Hermanos quedan paralizados, como si temieran mover una palanca para despegarse y que estalle todo por el aire. 
    </p><p class="article-text">
        Cerimedo es socio en <em>La Derecha Diario</em> de <strong>Javier Negre</strong>. Este espa&ntilde;ol s&oacute;rdido, condenado en su pa&iacute;s por difundir noticias falsas, en 2024 compr&oacute; 50% de ese sitio, cuando se alej&oacute; <strong>Juan Pablo Carreira</strong>, director de Comunicaci&oacute;n Digital de Casa Rosada y letrina en<em> X</em> a trav&eacute;s de la cuenta <strong>Juan Doe</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7d76440-a612-42ec-82de-64747ed1168f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7d76440-a612-42ec-82de-64747ed1168f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7d76440-a612-42ec-82de-64747ed1168f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7d76440-a612-42ec-82de-64747ed1168f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7d76440-a612-42ec-82de-64747ed1168f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7d76440-a612-42ec-82de-64747ed1168f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c7d76440-a612-42ec-82de-64747ed1168f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ramiro Marra, feliz junto a Eduardo Bolsonaro, en el departamento de Cerimedo, el 13 de octubre de 2022"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ramiro Marra, feliz junto a Eduardo Bolsonaro, en el departamento de Cerimedo, el 13 de octubre de 2022                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cerimedo y Negre aceleraron su expansi&oacute;n en Am&eacute;rica Latina con <em>La Derecha Diario </em>como veh&iacute;culo de difamaci&oacute;n y<em> fake news </em>para combatir al<strong> &ldquo;comunismo&rdquo;</strong>, pero tambi&eacute;n para resolver pujas internas de los anticomunistas m&aacute;s radicalizados. As&iacute; llegaron a ser contratados por gobiernos y opositores del continente y Espa&ntilde;a, y a tener acceso privilegiado al club Trump. El rastro de Cerimedo se encuentra en los premios de cart&oacute;n que organizaciones del inframundo trumpista entregaron a Milei en Miami, San Pablo y Madrid. <strong>&iquest;Parece demasiado? Una vez m&aacute;s, lo cutre y el poder real se dan la mano</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Negre hace alarde de su llegada a empresarios de primer orden que estaban en el <em>Council of the Americas</em> en el Alvear. Algunos de estos lo niegan o lo restringen a una relaci&oacute;n meramente personal, no comercial. 
    </p><p class="article-text">
        El pasado ilumina el origen de las terminales pol&iacute;ticas de Cerimedo en el ascenso de Milei. 
    </p><p class="article-text">
        A mediados de octubre de 2022, Brasil se encontraba en pleno proceso electoral, en medio de la primera vuelta y el <em>ballottage </em>que disputar&iacute;an<strong> Lula da Silva</strong> y <strong>Jair Bolsonaro</strong>, mientras el gobierno de <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong> y <strong>Cristina </strong>transitaba su eterna crisis. Las derechas argentinas se aprestaban a organizar su oferta presidencial, con la posibilidad de aunar fuerzas para garantizar la victoria. Los duros del PRO apostaban a la reelecci&oacute;n del militar golpista brasile&ntilde;o y se esperanzaban, para la arena local, con un acuerdo con Milei. El diputado-panelista era entonces un precandidato presidencial no oficializado y cabeza de un rejunte de ultras sin organicidad, por el que pocos apostaban a &eacute;l como ganador, pero s&iacute; como socio.
    </p><p class="article-text">
        Cerimedo, contratado por los Bolsonaro, puso su departamento en el edificio Chateau de Puerto Madero para una cumbre. Fue el 13 de octubre de 2022. A la cita acudieron <strong>Eduardo Bolsonaro</strong>, uno de los hijos del entonces presidente de Brasil, y <strong>Ramiro Marra</strong>, <strong>Nahuel Sotelo</strong>, <strong>Carolina P&iacute;paro</strong> y el tuitero<strong> Ezequiel Acu&ntilde;a</strong> (hoy titular de Nucleoel&eacute;ctrica Argentina). Por el macrismo, la evang&eacute;lica <strong>Dina Rezinovsky</strong>, el exdiputado neuquino <strong>Francisco S&aacute;nchez</strong> y el antiizquierda y antifeminista <strong>Joaqu&iacute;n de la Torre</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Todos mostraron admiraci&oacute;n por <strong>Donald Trump</strong> y <strong>Bolsonaro</strong>. Con vista a la reserva ecol&oacute;gica y el R&iacute;o de la Plata desde el oneroso departamente de Cerimedo, esperaron la llegada de Milei o <strong>Patricia Bullrich, </strong>que no se concret&oacute;. Otro comensal de la noche fue <strong>Miguel &Aacute;ngel Pichetto</strong>, impulsor principal de lo que defin&iacute;a como la<strong> &ldquo;derecha nacional&rdquo;</strong>. Es el mismo peronista que hoy postula a Cristina a la Presidencia. 
    </p><p class="article-text">
        <em>slacunza@eldiarioar.com</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>SL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Lacunza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/palabra-milei-inundada-heces-cerimedo-preso-elite-banca-fuerte_129_13461965.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Aug 2026 04:19:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/35ede597-c153-4d83-9ef5-57e4fdba3d91_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149701.jpg" length="962894" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/35ede597-c153-4d83-9ef5-57e4fdba3d91_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149701.jpg" type="image/jpeg" fileSize="962894" width="4160" height="2340"/>
      <media:title><![CDATA[La palabra de Milei inundada de heces, Cerimedo preso y una elite que banca fuerte]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/35ede597-c153-4d83-9ef5-57e4fdba3d91_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149701.jpg" width="4160" height="2340"/>
      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei,Hotel Alvear,Council of the Americas,Karina Milei,Fernando Cerimedo,Javier Negre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El arte del encuentro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/arte-encuentro_129_13461646.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76237f09-0d39-4a3b-94a9-492033c7fbfd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149689.jpg" width="1107" height="623" alt="El arte del encuentro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sólo ocurre en la producción de la obra, sino en lo que sucede cuando se tiende el puente entre el artista, su objeto y el público. "Poéticas del Encuentro" es un ciclo de prácticas que surge de la idea de que la reunión vuelve a ligar esas tres partes.</p></div><p class="article-text">
        El acontecimiento sucede en el espacio Peces, (Santa Elena 442, Barracas), desde el jueves hasta ma&ntilde;ana. Se llama <em>Presentarse: cuerpo, imagen y representaci&oacute;n</em> y es &ldquo;una muestra de objetos donde se pone en relaci&oacute;n obras, artistas, cuerpos, espacio y p&uacute;blico. Es que m&aacute;s all&aacute; del formato tradicional, nos interesa generar situaciones de encuentro, de intercambio y de presencia, donde la exposici&oacute;n pueda transformarse y adquirir otros sentidos a medida que es habitada&rdquo;, me explica la curadora <strong>Sonia Gonz&aacute;lez</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de poner el cuerpo, pero a no asustarse. &ldquo;Cuando alguien decide estar ah&iacute;, aparece, se hace presente. Las producciones ponen en juego la construcci&oacute;n de la identidad, la representaci&oacute;n, el deseo, la memoria, el personaje, la intimidad y las formas en que somos vistos y nos mostramos. &rdquo;No es s&oacute;lo exhibir una obra, sino aparecer frente a otros y asumirlo. El arte es una manera de ensayar c&oacute;mo es nuestra presencia&ldquo;, contin&uacute;a Gonz&aacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        En el compromiso corporal, emocional y espiritual que implica esa especie de religi&oacute;n, en el sentido de volver a ligar, &ldquo;aparece la dimensi&oacute;n de la presencia f&iacute;sica aunque tambi&eacute;n la de involucrarse&rdquo;. El encuentro se despliega entre cuerpos; una dimensi&oacute;n afectiva, que implica disponibilidad hacia el otro; y tambi&eacute;n una dimensi&oacute;n sensible que no siempre podemos explicar racionalmente.
    </p><p class="article-text">
        La idea es recuperar eso que aparece en la experiencia art&iacute;stica cuando dejamos de pensar en algo que se observa y empezamos a pensarla como algo que nos sucede. &ldquo;Hay obras que trabajan sobre el cuerpo, otras sobre la memoria, la historia, el deseo, la identidad, la intimidad, la representaci&oacute;n o el personaje. Lo er&oacute;tico no funciona como un tema aislado, sino como una forma particularmente intensa de poner el cuerpo en relaci&oacute;n con otro.
    </p><p class="article-text">
        Algunas parten de im&aacute;genes hist&oacute;ricas, otras de experiencias personales, otras de ficciones o de imaginarios colectivos. La muestra es una trama de relaciones que se modifica seg&uacute;n el recorrido, el espacio y la presencia de quienes la habitan. &ldquo;No busc&aacute;bamos reunir artistas bajo una &uacute;nica categor&iacute;a ni construir una muestra generacional. Hay trayectorias y lenguajes muy diferentes, y justamente ah&iacute; est&aacute; el desaf&iacute;o: preguntarnos qu&eacute; puede suceder cuando las obras se encuentran con el espacio y con los otros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la Sala 1, <em>Figura / personaje / memoria</em>, aparecen distintas formas de construir y reconstruir im&aacute;genes de nosotros y de los otros, a trav&eacute;s del trabajo de <strong>Marcos L&oacute;pez</strong>, <strong>Julio Lavall&eacute;n</strong>, <strong>Alejandra Fenochio</strong>, <strong>Daniel Santoro</strong>, <strong>Magdalena Jitrik</strong> y <strong>Lux Lindner</strong>, con trayectorias muy diferentes.
    </p><p class="article-text">
        La Sala 2, <em>Cuerpo / objeto / deseo / huella</em>, tiene una presencia m&aacute;s f&iacute;sica y material. Conviven <strong>Nicola Costantino</strong>, <strong>Santiago Erausquin</strong>, <strong>Lul&uacute; Jankilevich</strong>, <strong>Tom&aacute;s Espina</strong> y <strong>Coco Bedoya</strong>, cuyas obras permiten establecer relaciones muy diversas, alrededor del cuerpo, el objeto, la intimidad, el deseo, la transformaci&oacute;n y la representaci&oacute;n no son relaciones obvias: por ejemplo, Nicola Costantino y Tom&aacute;s Espina trabajan desde lenguajes diferentes, pero ambos ponen en tensi&oacute;n el cuerpo y su representaci&oacute;n; y en di&aacute;logo con Coco Bedoya aparecen otras preguntas sobre la transformaci&oacute;n, la imagen y aquello que queda como huella.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No queremos cerrar una &uacute;nica interpretaci&oacute;n, sino descubrir y que cada visitante pueda preguntarse qu&eacute; sucede cuando una obra queda junto a otra, qu&eacute; asociaciones aparecen y qu&eacute; cambia en nuestra mirada cuando pasamos de una a la siguiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A esa constelaci&oacute;n se suma<strong> Mart&iacute;n Castillo Morales</strong>, que toma el ba&ntilde;o como un cuarto de revelado, surgiendo y sugiriendo cuestiones como la exposici&oacute;n, el deseo, la intimidad, la mirada, el voyeurismo, el juego, la complicidad y la transgresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El prop&oacute;sito no es que la arquitectura de Peces sea un contenedor, sino que el r&eacute;gimen de la exposici&oacute;n se transforme a medida que el participante avanza en el recorrido.
    </p><p class="article-text">
        Por eso Konzept, la muebler&iacute;a vintage ubicada detr&aacute;s de la galer&iacute;a, se incorpora como espacio asociado. All&iacute; est&aacute; la obra de Santiago Erausquin, y durante las activaciones el espacio adquiere otra intensidad, vincul&aacute;ndose con el car&aacute;cter m&aacute;s corporal, nocturno y perform&aacute;tico. Del mismo modo, la cocina, el bar, el patio y los espacios de circulaci&oacute;n&mdash; se transforman durante las activaciones y dejan de funcionar &uacute;nicamente como espacios expositivos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se genera comunidad en Barracas, por la voluntad de vincular el arte con el territorio, como parte de un tejido cultural m&aacute;s amplio. La articulaci&oacute;n con el barrio busca ampliar el encuentro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La selecci&oacute;n de obras es una constelaci&oacute;n con pr&aacute;cticas diferentes que, al encontrarse, pueden producir algo que quiz&aacute;s no estaba all&iacute; antes. 
    </p><p class="article-text">
        En este tiempo de mediaciones virtuales, la presencia adquiere mayor valor. &ldquo;La pandemia aceler&oacute; procesos de digitalizaci&oacute;n que ya ven&iacute;an en marcha: el trabajo remoto, la educaci&oacute;n h&iacute;brida, el comercio electr&oacute;nico, los pagos virtuales y buena parte de la vida cultural pasaron de respuestas excepcionales a formar parte de nuestra cotidianeidad. La paradoja es que estamos hiperconectados y vivimos el aislamiento de estar frente a las pantallas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, en <em>El Pandenauta</em> (2020), de Alejandra Fenochio, la pintura retrata al compa&ntilde;ero de la artista, dentro de una camioneta, cubierto con barbijo, guantes y un elemento que le protege los ojos. No se cancela el encuentro: lo hace posible. &ldquo;El arte tiene ah&iacute; una posibilidad muy potente: producir situaciones de presencia. No porque rechace las pr&aacute;cticas contempor&aacute;neas con las tecnolog&iacute;as, sino porque hay experiencias que suceden en el encuentro entre cuerpos, objetos, espacios y personas a escala: la proximidad, una voz, un sonido, el tiempo que permanecemos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n no termina en las obras, la conversaci&oacute;n tambi&eacute;n forma parte del acontecimiento, se expande la muestra. &ldquo;Adem&aacute;s, las obras no ilustran una idea previa, abren relaciones, tensiones y preguntas que pueden ir modific&aacute;ndose. Es un dispositivo abierto: lo que aparece forma parte de la vivencia. El espectador no es pasivo, sino un interlocutor que participa con sus asociaciones, su sensibilidad y su manera de establecer relaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde una disposici&oacute;n museogr&aacute;fica, hasta el ba&ntilde;o, el bar, el patio y el espacio p&uacute;blico, todos se convierten en lugares de encuentro, circulaci&oacute;n y activaci&oacute;n. La exposici&oacute;n se desborda.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, <em>Po&eacute;ticas del Encuentro</em> no propone solamente mirar, sino preguntarnos qu&eacute; puede aparecer en la reuni&oacute;n y su juego.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/arte-encuentro_129_13461646.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 12:22:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/76237f09-0d39-4a3b-94a9-492033c7fbfd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149689.jpg" length="215484" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/76237f09-0d39-4a3b-94a9-492033c7fbfd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149689.jpg" type="image/jpeg" fileSize="215484" width="1107" height="623"/>
      <media:title><![CDATA[El arte del encuentro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/76237f09-0d39-4a3b-94a9-492033c7fbfd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149689.jpg" width="1107" height="623"/>
      <media:keywords><![CDATA[Poéticas del encuentro,Espacio Peces,Barracas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Canciones y cuchillos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/canciones-cuchillos_129_13461617.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9b208c2-4333-4ecc-a6c8-f9a3aadf7d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149688.jpg" width="977" height="549" alt="Canciones y cuchillos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rubén Blades actuó esta semana en Buenos Aires. Y un nuevo disco, que lleva como título el de una vieja canción, “País portátil”, acaba de ser publicado hace dos días. En ambos casos, la orquesta de Roberto Delgado es protagonista. La vieja canción, a la que se suma otra relectura (“Segunda mitad del noveno”) y seis piezas nuevas, no podría ser más actual y el artista, de 78 años, muestra que no ha perdido el filo. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        Hace casi medio siglo, <strong>Rub&eacute;n Blades</strong> grab&oacute; una canci&oacute;n ejemplar. Hablaba de Pedro Navaja. Su nombre remit&iacute;a al Mack The Knife de <strong>Louis Armstrong</strong>, traducci&oacute;n del Mackie Messer de <strong>Kurt Weill</strong> y <strong>Bertolt Brecht</strong>, y al suyo propio (&ldquo;blades&rdquo; significa cuchillos en ingl&eacute;s). Y el escritor <strong>Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez</strong>, que hab&iacute;a asegurado que <em>Cien a&ntilde;os de soledad</em> era un largo vallenato, se anim&oacute; a afirmar que hubiera cambiado gustoso su obra entera por esa pieza que en unos pocos minutos contaba una historia callejera de pasi&oacute;n y muerte. 
    </p><p class="article-text">
        El disco que conten&iacute;a esa canci&oacute;n se llam&oacute; <em>Siembra</em>. All&iacute; estaba la orquesta de <strong>Willie Col&oacute;n</strong> y el arreglo, en el caso de &ldquo;Pedro Navaja&rdquo;, era del trompetista <strong>Luis &ldquo;Perico&rdquo; Ortiz</strong>. Se convirti&oacute;, con el tiempo, en el &aacute;lbum de salsa m&aacute;s vendido de la historia y en marzo de este a&ntilde;o fue reeditado en vinilo, con una remasterizaci&oacute;n prodigiosa, por Craft, un sello especializado en el rescate de obras maestras (entre ellas gran parte de las grabaciones de <strong>Miles Davis</strong>, <strong>John Coltrane</strong> y <strong>Art Pepper</strong> en los &rsquo;50). La descarnada narraci&oacute;n de los &uacute;ltimos minutos de vida de aquel rufi&aacute;n de paso tumbao y diente de oro, de la prostituta que lo abandon&oacute;, del doble crimen y del borracho que se aleja con sus objetos de valor, volvi&oacute; a sonar esta semana en Buenos Aires como parte de los bises que cerraron su actuaci&oacute;n en el Movistar Arena. Una presentaci&oacute;n rica en homenajes (a <strong>Charly Garc&iacute;a</strong>, a <strong>Willie Col&oacute;n</strong>) y declaraciones (&ldquo;Las Malvinas son Argentinas&rdquo;, insertada en la canci&oacute;n &ldquo;Patria&rdquo;)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se vende un pa&iacute;s port&aacute;til con su autoestima en el suelo, con un enorme complejo que lo hace anti nacional. Es un lugar sin memoria donde ya nada sorprende, vive el crimen indultado o un charlat&aacute;n presidente&rdquo;, cant&oacute; all&iacute; ese artista de 78 a&ntilde;os que lleva el filo en su apellido. La canci&oacute;n, &ldquo;Pa&iacute;s port&aacute;til&rdquo; fue parte de <em>Cantares del subdesarrollo</em>, un disco de 2009 grabado en el garage de su casa en California y donde Blades tocaba casi todos los instrumentos &ndash;se agregaban apenas <strong>Walter Flores</strong> en flauta y percusi&oacute;n y <strong>Marc Qui&ntilde;ones</strong>, y <strong>Oscar </strong>y <strong>Rey Cruz</strong> en congas&ndash;. Y los diecisiete a&ntilde;os transcurridos no han mellado su acero. Fue un son y es ahora pura salsa, de la mano de la notable orquesta de <strong>Roberto Delgado</strong>. Estrofas como &ldquo;Oferta: un pa&iacute;s port&aacute;til / domesticado en enga&ntilde;os. / Se garantiza por a&ntilde;os / la ausencia de honestidad. / Se vende un pa&iacute;s port&aacute;til / que castiga al que es honrado / y a un pueblo auto condenado/ por no aceptar la verdad&rdquo; han adquirido, en cierto pa&iacute;s del sur de Am&eacute;rica, una actualidad lacerante. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pa&iacute;s port&aacute;til&rdquo; es, por otra parte, la canci&oacute;n que abre el &aacute;lbum del mismo nombre, que este viernes 21 fue publicado en plataformas. En &eacute;l, como en la actuaci&oacute;n porte&ntilde;a, la orquesta de Delgado es tan protagonista como la voz y la expresividad de Blades, ambas intactas. Y esa canci&oacute;n, junto con &ldquo;Segunda mitad del noveno&rdquo; &ndash;que tambi&eacute;n hab&iacute;a formado parte de <em>Cantares</em>&hellip;&ndash; es la &uacute;nica revisitada. Las otras seis piezas son estrenos. Brillan &ldquo;En el gueto&rdquo; (&ldquo;&hellip;el amor que conoci&oacute; se convirti&oacute; en cicatriz y aunque asimil&oacute; el dolor sigue viva la ra&iacute;z&hellip;&rdquo;), &ldquo;Do&ntilde;a Chana&rdquo; (si fuera posible, la orquesta suena all&iacute; a&uacute;n mejor), el nuevo arreglo de &ldquo;Segunda Parte del noveno&rdquo; (territorio exclusivo de la percusi&oacute;n) y la final &ldquo;Cualquier d&iacute;a de estos&rdquo;. Resuena, sigue resonando, el pa&iacute;s port&aacute;til. Y una frase: &ldquo;no te compran si no te vendes&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/album/0nTh4P89pSjDm6YFoDdWS0?utm_source=generator&si=6da250afbefc4f7d" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <em>DF/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/canciones-cuchillos_129_13461617.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 11:51:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e9b208c2-4333-4ecc-a6c8-f9a3aadf7d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149688.jpg" length="75223" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e9b208c2-4333-4ecc-a6c8-f9a3aadf7d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149688.jpg" type="image/jpeg" fileSize="75223" width="977" height="549"/>
      <media:title><![CDATA[Canciones y cuchillos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e9b208c2-4333-4ecc-a6c8-f9a3aadf7d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149688.jpg" width="977" height="549"/>
      <media:keywords><![CDATA[Rubén Blades,Charly García,Salsa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El manifiesto comunista, El Niño, Moebius y Younger]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/manifiesto-comunista-nino-moebius-younger_129_13461621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="El manifiesto comunista, El Niño, Moebius y Younger"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Pablo Pryluka conversan sobre la recepción del Manifiesto comunista, el fenómeno meteorológico del momento, la película Moebius y la serie Younger.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a> es un podcast de <strong>elDiarioAR</strong> realizado por <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en <a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/episode/6122F0WzyLx79nqqCZA3qB/video?utm_source=generator&si=42ba39c8394d48ae" width="624" height="351" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/manifiesto-comunista-nino-moebius-younger_129_13461621.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 11:46:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" length="76548" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" type="image/jpeg" fileSize="76548" width="1113" height="626"/>
      <media:title><![CDATA[El manifiesto comunista, El Niño, Moebius y Younger]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626"/>
      <media:keywords><![CDATA[Comunismo,Cine,Series,El Niño,Tamara Tenenbaum,Algo prestado,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El apartheid en Sudáfrica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/apartheid-sudafrica_129_13460664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53e567d6-e6db-47e2-ae79-1d37ddae276a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1126106.jpg" width="1024" height="576" alt="El apartheid en Sudáfrica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este episodio se revisa la historia del apartheid en Sudáfrica (1948-1994). </p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        En un di&aacute;logo entre Laura Efron (UNQ/UBA) y Marisa Pineau (UBA), se analizan las principales caracter&iacute;sticas del sistema de segregaci&oacute;n racial institucionalizado en 1948 por el Partido Nacional, los cambios y continuidades con el mundo colonial, las resistencias al r&eacute;gimen y los desaf&iacute;os en la construcci&oacute;n de una nueva Sud&aacute;frica democr&aacute;tica desde 1994 hasta el presente.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/episode/5BwzSwLvuUT0xgas9aDyXx?utm_source=generator&si=bc1eef1b754844f0" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Entrevistada: Marisa Pineau (UBA)
    </p><p class="article-text">
        Conducci&oacute;n: Laura Efron (UNQ/UBA)
    </p><p class="article-text">
        Producci&oacute;n y edici&oacute;n de sonido: Ian Guti&eacute;rrez y Mart&iacute;n Schindell
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://open.spotify.com/show/6ZzcVyIlDzcz3YaXAb7KEg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Historiar</a> es un podcast creado y producido por la AsAIH, la Asociaci&oacute;n Argentina de Investigadores en Historia. Cada episodio aborda un tema espec&iacute;fico de historia argentina, latinoamericana o mundial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/apartheid-sudafrica_129_13460664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 03:02:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/53e567d6-e6db-47e2-ae79-1d37ddae276a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1126106.jpg" length="124342" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/53e567d6-e6db-47e2-ae79-1d37ddae276a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1126106.jpg" type="image/jpeg" fileSize="124342" width="1024" height="576"/>
      <media:title><![CDATA[El apartheid en Sudáfrica]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/53e567d6-e6db-47e2-ae79-1d37ddae276a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1126106.jpg" width="1024" height="576"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Apartheid,Historiar,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mora y las responsabilidades del Gobierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/mora-responsabilidades-gobierno_129_13460334.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f250962-0a4e-499a-8e50-ce6982cb1b5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x935y315.jpg" width="1200" height="675" alt="La mora y las responsabilidades del Gobierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por qué el Gobierno sí condona deudas a empresas, cuando dice que "no puede hacer nada" al problema social angustiante de jóvenes, adultos y familias enteras. O por qué propone sucesivos blanqueos que rompen los incentivos a pagar impuestos y llama héroes a los evasores.</p></div><p class="article-text">
        Ya pasaron varios meses desde que los datos sobre endeudamiento, pero principalmente mora (es decir &ldquo;no pago&rdquo; de las deudas) est&aacute;n en los medios masivos. El Gobierno descarta aplicar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para intentar resolver el problema culpando a los endeudados. Aunque el problema se presenta en todo el sistema financiero, la parte m&aacute;s complicada aparece en las &ldquo;fintech&rdquo; o billeteras virtuales. Estas plataformas llegaron prometiendo simplificar la vida, &ldquo;incluir financieramente&rdquo; a todos. Pero detr&aacute;s de esa promesa democr&aacute;tica y simplificadora, se comenz&oacute; a alimentar un problema social angustiante: el sobreendeudamiento de j&oacute;venes, adultos y familias enteras. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, m&aacute;s all&aacute; de dobles varas, &iquest;por qu&eacute; el Gobierno s&iacute; condona deudas a empresas? &iquest;O apunta a cuestiones pseudo te&oacute;ricas como el &ldquo;moral hazard&rdquo;? &iquest;Por qu&eacute; propone sucesivos blanqueos que rompen los incentivos a pagar impuestos y llama h&eacute;roes a los evasores? Mientras tanto, el ministro Caputo sostiene que &ldquo;no puede hacer nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero el Gobierno no solo es responsable por una situaci&oacute;n que afecta a unas 7 millones de personas, sino que es resultado directo de sus pol&iacute;ticas. El cr&eacute;dito aparece en el discurso oficial como la soluci&oacute;n m&aacute;gica a los problemas del crecimiento que excluye a los principales sectores, la destrucci&oacute;n de empleo y la baja de ingresos. Pero esa magia tiene un l&iacute;mite, ya cumpli&oacute; ese rol en 2025 y ante los problemas de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica ya no puede cumplirlo. Ahora solo quedan sus consecuencias. Tampoco podemos olvidar la desregulaci&oacute;n de tasas de inter&eacute;s al comienzo de su gesti&oacute;n o el desmanejo de la pol&iacute;tica monetaria que eleva irresponsablemente las tasas cada vez que el d&oacute;lar amenaza con subir.
    </p><p class="article-text">
        Pero si la raz&oacute;n del endeudamiento son los ingresos que no alcanzan, la soluci&oacute;n tampoco puede ser una simple refinanciaci&oacute;n porque evidentemente las familias tampoco est&aacute;n en condiciones de pagar incluso con tasas de inter&eacute;s &ldquo;razonables&rdquo;. Y este problema es particularmente acuciante ya que las familias de ingresos m&aacute;s bajos e inserciones laborales m&aacute;s precarias son las que mayores tasas de inter&eacute;s pagan. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b038d30e-ce2b-4717-ac85-0b014251cb67_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b038d30e-ce2b-4717-ac85-0b014251cb67_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b038d30e-ce2b-4717-ac85-0b014251cb67_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b038d30e-ce2b-4717-ac85-0b014251cb67_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b038d30e-ce2b-4717-ac85-0b014251cb67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b038d30e-ce2b-4717-ac85-0b014251cb67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b038d30e-ce2b-4717-ac85-0b014251cb67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Casi 3 de cada 10 personas que tienen un crédito en la Argentina registran un atraso de más de 90 días en el pago de su cuota."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Casi 3 de cada 10 personas que tienen un crédito en la Argentina registran un atraso de más de 90 días en el pago de su cuota.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Cr&eacute;ditos que queman y tasas que castigan</strong></h2><p class="article-text">
        Empecemos por el comienzo, &iquest;por qu&eacute; se endeudan las 7 millones de personas que luego no pueden hacer frente a los pagos? Dada la magnitud del fen&oacute;meno, la clave est&aacute; en que el ingreso disponible de las familias no alcanza para cubrir sus gastos. Los datos oficiales sustentan tal afirmaci&oacute;n, en relaci&oacute;n a noviembre de 2023; cerca de 6 millones de asalariados registrados cobran en mayo de 2026 un 5% menos en t&eacute;rminos reales, los asalariados p&uacute;blicos se ubican un 18% (con los nacionales un 35%) abajo y los jubilados de la m&iacute;nima tienen un haber un 10% menor. Adem&aacute;s, tenemos 330 mil puestos registrados menos que han sido reemplazados por puestos informales de menor ingreso y calidad. Los datos de consumo muestran lo mismo; los rubros de consumo masivo se encuentran por debajo de 2023, mientras que los de mayores ingresos crecen. En ese contexto, acceder al cr&eacute;dito permiti&oacute; durante 2025 sostener niveles de consumo. Pero ante el deterioro de la econom&iacute;a y el mercado laboral, se vuelve extremadamente dif&iacute;cil pagarlo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que antes era un proceso m&aacute;s lento y pausado, ahora es muy veloz. En dos &ldquo;clicks&rdquo; se puede comprar sin tener fondos, pagar las deudas de tarjeta con pr&eacute;stamos, y m&uacute;ltiples etc. Todo sin ning&uacute;n tipo de control, informaci&oacute;n o cuidado por los deudores. Los datos que circulan son claros, Mercado Pago -la principal Fintech del pa&iacute;s- tiene costos financieros totales (CFT) que van del 200% a 1000% anual; pero los bancos tampoco se quedan muy lejos y ni que hablar de los circuitos informales de cr&eacute;ditos en los barrios. Estamos hablando de tasas de inter&eacute;s que al menos cuadruplican las previsiones de inflaci&oacute;n. Como vemos, la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de Milei cre&oacute; la demanda desesperada por cr&eacute;dito y, desregulaci&oacute;n mediante, las caracter&iacute;sticas de la oferta de estos cr&eacute;ditos que hoy son impagables.
    </p><p class="article-text">
        Un caso particular dentro de las miles de historias son los j&oacute;venes, la mayor porci&oacute;n entre los deudores y tambi&eacute;n entre los trabajadores informales. Un lugar donde convergen ambos mundos, son los trabajos de plataforma. All&iacute; las plataformas operan a ambos lados del mostrador: mientras el algoritmo reduce la tarifa porque hay muchos trabajadores conectados y pocos pedidos, ofrecen cr&eacute;ditos a tasas usurarias para &ldquo;compensar&rdquo; ingresos menores. Ni hablar si se rompe el veh&iacute;culo o sufre un accidente, para eso tambi&eacute;n hay cr&eacute;ditos. En este caso particular se ve la responsabilidad del gobierno nuevamente, por un lado, permite que las empresas transfieran el riesgo a sus trabajadores y luego, por el otro, habilita el negocio financiero. Y aqu&iacute; estamos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el problema no solo es acuciante y relevante por la cantidad de personas involucradas. Tambi&eacute;n lo es, porque el sistema financiero ante la morosidad responde aumentando a&uacute;n m&aacute;s las tasas para hacer frente a previsiones de p&eacute;rdida o intentar compensarlo. As&iacute; que, si no hay una soluci&oacute;n para los deudores sufren todos, y la econom&iacute;a en su conjunto estar&aacute; peor. All&iacute; se ve claramente por qu&eacute; el gobierno debe intervenir con pol&iacute;ticas activas y regulaci&oacute;n. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/80a44de3-e382-4c9c-8bae-f4337f0c1a8e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/80a44de3-e382-4c9c-8bae-f4337f0c1a8e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/80a44de3-e382-4c9c-8bae-f4337f0c1a8e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/80a44de3-e382-4c9c-8bae-f4337f0c1a8e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/80a44de3-e382-4c9c-8bae-f4337f0c1a8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/80a44de3-e382-4c9c-8bae-f4337f0c1a8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/80a44de3-e382-4c9c-8bae-f4337f0c1a8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Movilización frente a las oficinas de Mercado Libre, el martes pasado."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Movilización frente a las oficinas de Mercado Libre, el martes pasado.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>No es un problema entre privados</strong></h2><p class="article-text">
        El sobreendeudamiento de las familias es, en definitiva, otra cara del modelo de Milei que comprime el consumo de bienes, precariza el empleo y, cuando eso no alcanza para llegar a fin de mes, ofrece cr&eacute;dito caro como &uacute;nica v&aacute;lvula de escape. Atender el problema como una consecuencia social de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica es un paso impostergable. 
    </p><p class="article-text">
        Para eso se necesita regular nuevamente las tasas de inter&eacute;s de todos los agentes del sistema financiero. Aqu&iacute; no puede haber exclusiones, sean bancos o &ldquo;billeteras virtuales&rdquo; todas deben seguir las regulaciones establecidas con topes claros en las tasas y costos que pueden establecer como en la informaci&oacute;n que deben proveer al cliente. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n debe ser regulada la forma de gesti&oacute;n de esas deudas, prohibiendo las estrategias que se est&aacute;n haciendo conocidas en estos d&iacute;as donde las empresas tercerizadas de cobranza se comunican con cualquier persona vinculada a un deudor con tal de lograr el pago. Ese trato es inaceptable.
    </p><p class="article-text">
        En todo esto, no debemos excluir la posibilidad de avanzar por v&iacute;a penal. La usura est&aacute; tipificada en el art&iacute;culo 175bis del C&oacute;digo Penal. All&iacute; claramente se indica que hay usura cuando se presta &ldquo;aprovechando la necesidad, la ligereza o la inexperiencia de una persona&rdquo; haciendo prometer intereses desproporcionados. Lo mismo indica para aquellos que adquieran esas deudas e intenten cobrarlas.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, se debe dar curso al debate sobre la multiplicidad de proyectos legislativos que impongan un marco de refinanciaci&oacute;n de las deudas bajo ciertas condiciones y ampliar las l&iacute;neas de cr&eacute;dito de los bancos p&uacute;blicos de manera similar a lo que ya est&aacute;n haciendo el Banco Ciudad y Provincia. A su vez, pol&iacute;ticas temporales de extensi&oacute;n de los plazos para determinar las categor&iacute;as de los deudores o para el inicio de embargos podr&iacute;a ser una alternativa simple para reducir los da&ntilde;os de esta situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, dada la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y laboral y las nulas perspectivas de cambio de la situaci&oacute;n, tambi&eacute;n debemos considerar que a&uacute;n refinanciando las deudas en condiciones razonables muchas familias no podr&aacute;n hacerse cargo de ellas. Simplemente no tienen los recursos. En esas situaciones, se debe considerar aplicar moratorias bajo condiciones que permitan a las familias recuperar su solvencia antes de exigirles el repago de deudas imposibles.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la frase de Caputo, es claro que hay mucho que se puede hacer frente a esta situaci&oacute;n. Sin embargo, la principal causa es la pol&iacute;tica econ&oacute;mica que no logra ni dinamizar el crecimiento, mucho menos el empleo y deteriora los ingresos como herramienta antiinflacionaria. 
    </p><p class="article-text">
        Todas estas iniciativas u otras que puedan surgir adicionales o alternativas son necesarias, pero no suficientes para empezar a mejorar las condiciones de vida de las familias, para eso necesitamos otra pol&iacute;tica econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        <em>*El autor es economista del Grupo Paternal y su cuenta en redes sociales es @juanmgrana</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan M. Graña/Grupo Paternal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/mora-responsabilidades-gobierno_129_13460334.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 13:11:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2f250962-0a4e-499a-8e50-ce6982cb1b5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x935y315.jpg" length="677996" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2f250962-0a4e-499a-8e50-ce6982cb1b5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x935y315.jpg" type="image/jpeg" fileSize="677996" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La mora y las responsabilidades del Gobierno]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2f250962-0a4e-499a-8e50-ce6982cb1b5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x935y315.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Endeudamiento,Luis Caputo,Javier Milei]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tucker Carlson: ¿hay vida después de Trump?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tucker-carlson-hay-vida-despues-trump_129_13448620.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/58b13311-31ee-4c5f-a006-a831a8d90378_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x788y483.jpg" width="1200" height="675" alt="Tucker Carlson: ¿hay vida después de Trump?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presentador anunció un programa para una posible candidatura presidencial al frente de un tercer partido, manifestando así su intención de abrir una nueva versión del trumpismo sin Trump.</p></div><p class="article-text">
        En uno de sus cuentos, Ray Bradbury imagina una nave que viaja a un planeta para intentar resolver una inc&oacute;gnita: ninguna de las misiones anteriores regres&oacute;. Una vez all&iacute;, la tripulaci&oacute;n descubre con sorpresa que ese lugar est&aacute; habitado por sus antepasados. Los astronautas encuentran la casa de su infancia e incluso a sus padres muertos y a los afectos perdidos. El reencuentro anula toda posibilidad a la raz&oacute;n: se hunden en el mar de las emociones perdidas. Cuando intentan salir a flote, ya es tarde. Quedan atrapados all&iacute; para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Al repasar el <a href="https://legrandcontinent.eu/fr/2026/08/09/tucker-carlson-il-est-temps-de-sauver-lamerique-discours-integral/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dec&aacute;logo</a> que <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/tucker-carlson/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tucker Carlson</a> present&oacute; como programa para una posible candidatura presidencial al frente de un tercer partido con el que pretende enfrentar en Estados Unidos al trumpismo y a los dem&oacute;cratas, se tiene la sensaci&oacute;n de que cada promesa, cada propuesta, remite a la recuperaci&oacute;n de una Arcadia perdida, un lugar que solo existe en el inconsciente colectivo al que solo se llega a trav&eacute;s del arte o, en el caso que nos toca, del espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la figura de Trump se asocia a un empresario del sector inmobiliario, se olvida que su popularidad, antesala de su proyecci&oacute;n pol&iacute;tica, proviene de sus a&ntilde;os al frente de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/The_Apprentice" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Apprentice</a>, un concurso televisivo en el que hizo famosa la frase <em>You&acute;re fired!</em> (<em>&iexcl;Est&aacute;s despedido!</em>) para despachar a los concursantes eliminados (&iquest;hay un gesto m&aacute;s trumpiano?). Tucker Carlson tambi&eacute;n es un presentador que alcanz&oacute; la fama en la pantalla de Fox apoyando las candidaturas de Trump. Como Carlson, adem&aacute;s de <em>showman</em> es un buen escritor, gran parte de la agenda presidencial surgi&oacute; de su programa. La sociedad del espect&aacute;culo, tal como la describi&oacute; Guy Debord, en su m&aacute;ximo esplendor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Trump, Abelardo de la Espriella, nuevo presidente de Colombia, o </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/temas/javier-milei/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Javier Milei</strong></a><strong> no gobiernan: espectacularizan</strong>. Seg&uacute;n se&ntilde;ala el escritor Christian Salmon en su ensayo <a href="https://www.casadellibro.com/ebook-la-tyrannie-des-bouffons-ebook/9791020908995/15151072?srsltid=AfmBOopWy93KOGXiWjnp2P6L_-ENawJXxotuOKa64ii1qVR-6W0V_Beq" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Tyrannie des bouffons</em></a><em> </em>[<em>La tiran&iacute;a de los bufones</em>], la credibilidad de estos dirigentes no reside en la coherencia, sino en el descr&eacute;dito generalizado que ellos mismos alimentan contra el sistema. Un sistema, el orden democr&aacute;tico, que seg&uacute;n los programas de estos l&iacute;deres se restaura con un regreso a los viejos calendarios. Hacer Am&eacute;rica grande otra vez  (MAGA) promete Trump; volver a la Generaci&oacute;n del 80 en Argentina (la &eacute;lite conservadora que gobern&oacute; entre 1880 y 1916), invoca Milei. 
    </p><p class="article-text">
        Tucker Carlson da un giro (de modo): no se ajusta al perfil del buf&oacute;n. Su figura no remite a Jerry Lewis; se presenta con el envase de Julio Iglesias, pero tiene peso espec&iacute;fico. El periodista <a href="https://www.newyorker.com/news/daily-comment/the-world-according-to-tucker-carlson" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrew Marantz</a> lo define como un cl&aacute;sico emergente de la &eacute;lite, educado en colegios privados, &ldquo;una criatura consumada del <em>establishment</em> de Washington D.C.&rdquo;. A diferencia del plantel de los bufones, empezando por Trump, es un orador elocuente capaz de decir pr&aacute;cticamente cualquier cosa &mdash;incluso lo contrario de lo que afirm&oacute; ayer&mdash; y hacer que resulte cre&iacute;ble. 
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a apenas se lo conoce, pero &eacute;l s&iacute; parece entender muy bien el pa&iacute;s al punto de ser capaz de interpretarlo desde su propia mirada. En noviembre de 2023, cuando se registr&oacute; en el Congreso la Ley de Amnist&iacute;a, Carlson viaj&oacute; a Madrid para entrevistar a Santiago Abascal y tuvo la deferencia de acompa&ntilde;arlo en una de las manifestaciones diarias de la ultraderecha frente a la sede del PSOE en la <a href="https://x.com/TuckerCarlson/status/1724146877401100595?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1724146877401100595%7Ctwgr%5E%7Ctwcon%5Es1_&amp;ref_url=https%3A%2F%2Fwww.elconfidencial.com%2Fmundo%2F2023-11-14%2Ftucker-carlson-presentador-fox-manifestaciones-ferraz_3773456%2F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">calle Ferraz</a>. No hay registro de su voz coreando a los que gritaban &ldquo;&iexcl;<a href="https://elpais.com/espana/2023-11-13/abascal-suma-al-presentador-ultra-estadounidense-despedido-por-fox-tucker-carlson-a-la-undecima-jornada-de-protestas-en-ferraz.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Que te vote Txapote</a>!&rdquo; o &ldquo;Guardia Civil, empu&ntilde;a tu fusil&rdquo;, pero s&iacute; dej&oacute; una entrevista de media hora con Abascal donde articul&oacute; un relato tan elocuente como esas consignas.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://x.com/TuckerCarlson/status/1725556767365443753" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conversaci&oacute;n</a> grabada en la terraza de un hotel de la Plaza Col&oacute;n de Madrid, en la que Carlson presenta a Abascal como &ldquo;un l&iacute;der que no tiene miedo&rdquo; podr&iacute;a despertarlo en alguien que ignore la historia espa&ntilde;ola, ya que comienza acusando al actual gobierno de querer &ldquo;controlar el pa&iacute;s de manera ilegal ofreciendo una amnist&iacute;a a los terroristas&rdquo; y matiza que algo similar ocurri&oacute; en la d&eacute;cada del treinta del siglo pasado &ldquo;cuando miles de personas, en su mayor&iacute;a cristianos, fueron masacrados, recibieron tiros en la cabeza o fueron enterrados vivos en el inicio de la Guerra Civil Espa&ntilde;ola&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esa entrevista no fue emitida en Fox, sino en la cuenta de Carlson en X (17,8 millones de seguidores). Ya que a esa altura Rupert Murdoch lo hab&iacute;a despedido presumiblemente por las fake news sobre el fraude de las elecciones de 2020, con las que Carlson (entre otros miembros de la cadena) difundieron a conciencia acusaciones falsas alegando que las m&aacute;quinas de votaci&oacute;n de la empresa Dominion Voting Systems se hab&iacute;an utilizado para alterar los recuentos de votos en las elecciones presidenciales. <a href="https://elpais.com/internacional/2023-04-18/fox-llega-a-un-acuerdo-para-evitar-su-juicio-por-difamacion.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Murdoch pag&oacute;</a> 700 millones de euros de indemnizaci&oacute;n, mucho menos que los 1.600 millones que pretend&iacute;a la empresa pero, posiblemente, la cabeza de Carlson, el presentador estrella de la televisi&oacute;n de EE.UU. y principal altavoz de Trump, hizo la diferencia. 
    </p><p class="article-text">
        En los seis a&ntilde;os que estuvo al frente de <em>Tucker Carlson Tonight</em> fue, sin duda, la voz m&aacute;s influyente de la ultraderecha medi&aacute;tica. Durante este per&iacute;odo, Donald Trump tuvo el poder ejecutivo, pero Carlson marc&oacute; la agenda ideol&oacute;gica. Andrew Marantz <a href="https://www.newyorker.com/news/daily-comment/the-world-according-to-tucker-carlson" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;ala,</a> como ejemplo, un documental que Carlson produjo y emiti&oacute; en Fox llamado <em>Let Them Eat Bug </em>[<em>Que coman insectos</em>] donde asegura que la &ldquo;casta&rdquo; (la &eacute;lite liberal estadounidense) para luchar contra el cambio clim&aacute;tico pretende imponer una dieta que incluye insectos. &ldquo;&iexcl;Los ejecutivos de Davos te est&aacute;n metiendo grillos por la garganta!&rdquo;, alerta Carlson. Si el cambio clim&aacute;tico altera, como es evidente, el suministro de alimentos, Carlson toma esta verdad y la modifica con contenido propio. La limitaci&oacute;n del consumo de carne sugerido por el Foro Econ&oacute;mico Mundial (WEF, por sus siglas en ingl&eacute;s), blanco de las cr&iacute;ticas de Trump por su agenda globalista y sus regulaciones, le ofrece este relato. El eslogan<em> I will not eat the bugs</em> [<em>No me comer&eacute; los bichos</em>] se hizo r&aacute;pidamente popular. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la Fox, Carlson arm&oacute; su propia plataforma de medios, <em>Tucker Carlson Network</em> (TCN) en lo m&aacute;s profundo de los bosques de pinos de la zona rural de Maine. Desde all&iacute; <a href="https://www.newstatesman.com/diary/2026/07/inside-tucker-carlsons-homespun-hq" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dramatiza</a> su disidencia con la pol&iacute;tica b&eacute;lica de Trump. Asegura que inst&oacute; al presidente &ldquo;docenas de veces&rdquo; a que no atacara Ir&aacute;n y cuando se desat&oacute; el conflicto crey&oacute; que algo fundamental se hab&iacute;a roto, &ldquo;no solo entre dos hombres, sino dentro del propio movimiento&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Este trauma es el disparador de su carrera presidencial. Seg&uacute;n <a href="https://www.politico.com/newsletters/playbook/2026/08/10/tuckers-third-way-01030428" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Politico</em></a><em>, </em>la presentaci&oacute;n a las elecciones es bastante peregrina y, por su parte, Ralph Nader, el eterno l&iacute;der del tercer partido en discordia, cree que si Carlson fuera en serio, se sumar&iacute;a al <a href="https://legrandcontinent.eu/es/2023/11/24/los-origenes-del-libertarismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Partido Libertario</a>, fundado por Murray Rothbard y que aboga por la desaparici&oacute;n total del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, Carlson avanza y hace unos d&iacute;as ley&oacute; un <a href="https://legrandcontinent.eu/fr/2026/08/09/tucker-carlson-il-est-temps-de-sauver-lamerique-discours-integral/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifiesto</a> con diez propuestas para respaldar su candidatura. 
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de dos horas y con el t&iacute;tulo <em>It&rsquo;s Time to Save America</em> [<em>Es hora de salvar a Estados Unidos</em>], el presentador manifest&oacute; su intenci&oacute;n de abrir una nueva versi&oacute;n del trumpismo sin Trump, una variante que promete al pa&iacute;s liberarlo de la &ldquo;clase Epstein&rdquo; (en alusi&oacute;n al pederasta Jeffrey Epstein), en la que ve converger a los dos grandes partidos, incapaces de frenar una contienda nuclear y sumisos ante la explosi&oacute;n de la inteligencia artificial. 
    </p><p class="article-text">
        El marco que plantea es la decadencia del pa&iacute;s y la recuperaci&oacute;n, c&oacute;mo no, de las esencias, a trav&eacute;s de un programa que se&ntilde;ala que para construir, como observa Salmon en el accionar populista, es necesaria la destrucci&oacute;n. Por esta v&iacute;a se encadenan una serie de sofismas, a cu&aacute;l m&aacute;s abstracto: recuperar el optimismo, restablecer la decencia (&ldquo;solo un pa&iacute;s indecente libra guerras sin verse obligado a ello&rdquo;) y rescatar la belleza. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a, se pregunta, si alguien hubiera abandonado el pa&iacute;s hace cuarenta a&ntilde;os y regresara ahora? Ver&iacute;a un pa&iacute;s con mucha m&aacute;s gente (inmigrantes) y menos atractivo, responde. Incluso se llega a poner l&iacute;rico: ten&iacute;amos ciudades con encanto, tejados a dos aguas, todo estaba limpio y la gente se esforzaba. La belleza ennoblece, dice Carlson y remata (citando a Keats, nada menos): la belleza es verdad. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de que se presente a las elecciones (si lo hiciera mejorar&iacute;a las posibilidades dem&oacute;cratas), la novedad es el arraigo de una narrativa que promete el regreso al Pa&iacute;s de Nunca Jam&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Nunca sab&eacute;s el pasado que te espera, suelen decir los cubanos. Las novedades que trae esta gente forman parte de esa sorpresa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Roig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tucker-carlson-hay-vida-despues-trump_129_13448620.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2026 03:01:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/58b13311-31ee-4c5f-a006-a831a8d90378_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x788y483.jpg" length="392486" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/58b13311-31ee-4c5f-a006-a831a8d90378_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x788y483.jpg" type="image/jpeg" fileSize="392486" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tucker Carlson: ¿hay vida después de Trump?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/58b13311-31ee-4c5f-a006-a831a8d90378_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x788y483.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tucker Carlson,Donald Trump,EE.UU.]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más alumnos, menos salario: cómo se financió la expansión de la educación argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alumnos-salario-financio-expansion-educacion-argentina_129_13449591.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bfa47a13-5467-481b-872a-647721837e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x430y313.jpg" width="1200" height="675" alt="Más alumnos, menos salario: cómo se financió la expansión de la educación argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La matrícula educativa se multiplicó desde el regreso de la democracia, pero esa expansión no fue acompañada por un aumento sostenido de la inversión. Entre 1984 y 2024, el salario docente cayó un 47%, mientras que en los últimos diez años perdió otro 31%. El retiro del Estado nacional del financiamiento profundizó el deterioro y amenaza el futuro de la educación pública.
</p></div><p class="article-text">
        En art&iacute;culos anteriores hemos analizado que, a partir de la recuperaci&oacute;n de la democracia, las matr&iacute;culas y la graduaci&oacute;n estudiantil <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/malestar-escuela-media_129_13339127.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han crecido en todos los niveles del sistema educativo argentino. </a>Teniendo en cuenta que la escolaridad primaria ya estaba pr&aacute;cticamente universalizada en 1983, la ampliaci&oacute;n de la obligatoriedad hacia el nivel inicial y el nivel medio signific&oacute; una importante inclusi&oacute;n de nuevos sectores sociales, hist&oacute;ricamente marginados, a la escuela. El nivel inicial creci&oacute; un 243%, mientras que el nivel medio lo hizo un 248%. Este proceso favoreci&oacute; una fuerte democratizaci&oacute;n del nivel superior, que multiplic&oacute; por 5 el n&uacute;mero de estudiantes y por m&aacute;s de 3 el de graduados (GR&Aacute;FICO 1). El fen&oacute;meno de masificaci&oacute;n educativa debi&oacute; ser acompa&ntilde;ado por la incorporaci&oacute;n de una gran cantidad de docentes para atender a los nuevos estudiantes. 
    </p><p class="article-text">
        Los &uacute;ltimos datos muestran que llegan a 1.200.000 los maestros y profesores en los niveles de escolaridad b&aacute;sica. Cabe destacar que este proceso de crecimiento de alumnos y docentes se produjo al mismo tiempo en que el presupuesto educativo, lejos de crecer para acompa&ntilde;ar este virtuoso movimiento de democratizaci&oacute;n, cay&oacute; sensiblemente. El resultado de un per&iacute;odo en el que se combin&oacute; el aumento del n&uacute;mero de alumnos y docentes con la disminuci&oacute;n de la inversi&oacute;n educativa, produjo un importante deterioro salarial. Teniendo en cuenta que el sueldo de maestros y profesores ya hab&iacute;a sido fuertemente disminuido por las pol&iacute;ticas de ajuste y ataque al sistema educativo que implement&oacute; la dictadura, <strong>entre 1984 y el 2024 los salarios se redujeron casi a la mitad (-47%) </strong>	(GR&Aacute;FICO 1). Por lo tanto, <strong>es posible afirmar que la democratizaci&oacute;n cuantitativa del sistema educativo fue financiada por los recursos provenientes de la degradaci&oacute;n salarial de sus docentes.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bf6f728-f39d-4c72-8b44-39d70f26c276_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bf6f728-f39d-4c72-8b44-39d70f26c276_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bf6f728-f39d-4c72-8b44-39d70f26c276_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bf6f728-f39d-4c72-8b44-39d70f26c276_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bf6f728-f39d-4c72-8b44-39d70f26c276_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bf6f728-f39d-4c72-8b44-39d70f26c276_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3bf6f728-f39d-4c72-8b44-39d70f26c276_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entre 1984 y el 2024 los salarios se redujeron casi a la mitad"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entre 1984 y el 2024 los salarios se redujeron casi a la mitad                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En este contexto, hay que destacar que las pol&iacute;ticas presupuestarias hacia la educaci&oacute;n fueron pendulares. Luego de las graves ca&iacute;das salariales que se produjeron junto al proceso hiperinflacionario de fines de la d&eacute;cada de los 90 y de la salida de la convertibilidad a comienzos del siglo, las pol&iacute;ticas de privilegiar la inversi&oacute;n educativa aplicadas a partir de  2003 y, en particular, la implementaci&oacute;n de la Ley de Financiamiento Educativo permitieron una fuerte recuperaci&oacute;n de los sueldos (Gr&aacute;fico 2). Un reciente trabajo realizado por Alejandro Morduchowicz muestra que <strong>la aplicaci&oacute;n de la Ley permiti&oacute; un incremento salarial real del 36% en el per&iacute;odo 2005-2015</strong>. A partir de ese momento, con la excepci&oacute;n de los a&ntilde;os 2019-2023 donde se mantuvo nivelado, la ca&iacute;da salarial fue abrupta. En los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os el salario docente promedio en Argentina cay&oacute; un 31%. <strong>M&aacute;s de la mitad de esta reducci&oacute;n se produjo en el primer a&ntilde;o de gesti&oacute;n del gobierno de Milei</strong>. El mismo trabajo se&ntilde;ala que, en la actualidad, el salario docente es casi un 8% menor que en el 2005, momento en que se comenz&oacute; a aplicar la Ley de Financiamiento, inconstitucionalmente derogada a partir del presupuesto 2026. Una de las principales causas de esta enorme ca&iacute;da es el retiro casi total (-80%) del Estado nacional del financiamiento de la educaci&oacute;n b&aacute;sica. Un estudio efectuado por Agust&iacute;n Claus pone en evidencia que la transferencia nacional de recursos a las provincias por alumno, que hab&iacute;a alcanzado el m&aacute;ximo en 2007, se redujo en valores constantes, a la cuarta parte en 2025. El impacto de la eliminaci&oacute;n total del FONID, aporte nacional que se conquist&oacute; a partir de la lucha de la Carpa Blanca y que significaba entre el 8 y el 15% del salario docente seg&uacute;n la provincia, tambi&eacute;n contribuy&oacute; al aumento de la brecha entre docentes de diferentes jurisdicciones. En algunos casos, como plantea un documento reciente del CIPPEC, esta desigualdad llega a m&aacute;s del 50%. 22 de las 24 provincias vieron disminuir sus salarios respecto de 2023. Alguna de ellas, como el caso de San Luis, requerir&iacute;an un aumento de m&aacute;s del 50% para recuperar los ingresos docentes. En Salta, Misiones, Santa Fe y Entre R&iacute;os, alrededor del 30%. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e09ddfa8-ab1a-4983-85d9-b19a2f4b883a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e09ddfa8-ab1a-4983-85d9-b19a2f4b883a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e09ddfa8-ab1a-4983-85d9-b19a2f4b883a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e09ddfa8-ab1a-4983-85d9-b19a2f4b883a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e09ddfa8-ab1a-4983-85d9-b19a2f4b883a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e09ddfa8-ab1a-4983-85d9-b19a2f4b883a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e09ddfa8-ab1a-4983-85d9-b19a2f4b883a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las políticas de privilegiar la inversión educativa aplicadas a partir de  2003 y, en particular, la implementación de la Ley de Financiamiento Educativo permitieron una fuerte recuperación de los sueldos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las políticas de privilegiar la inversión educativa aplicadas a partir de  2003 y, en particular, la implementación de la Ley de Financiamiento Educativo permitieron una fuerte recuperación de los sueldos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las consecuencias de este fen&oacute;meno de deterioro salarial y de las condiciones de vida de los docentes sobre el proceso de ense&ntilde;anza son evidentes y se agravan por el encuentro en las aulas con alumnos de grupos sociales de reciente incorporaci&oacute;n, que provienen de familias que est&aacute;n en situaci&oacute;n de pobreza, que tambi&eacute;n se expandi&oacute; desde 1984 (Gr&aacute;fico 1). Los docentes deben relegar gran parte del tiempo y esfuerzo dedicado a la funci&oacute;n de ense&ntilde;anza para atender problemas vinculados a las necesidades sociales de los alumnos: a contener, dar de comer, acompa&ntilde;ar las situaciones familiares dif&iacute;ciles, de violencia, etc. El &aacute;mbito escolar donde se produce este encuentro tambi&eacute;n se encuentra deteriorado, ya que los programas de infraestructura, equipamiento, provisi&oacute;n de laptops y libros, y conectividad, dependientes de la autoridad nacional, han sido discontinuados. Por otra parte, a estas situaciones de precariedad se suma que han sido casi totalmente desmanteladas las posibilidades de formaci&oacute;n docente continua a partir de los programas que llevaba adelante el Instituto Nacional de Formaci&oacute;n Docente. El trabajo anteriormente citado de Agust&iacute;n Claus muestra que el presupuesto nacional para acciones de formaci&oacute;n docente cay&oacute; un 84% entre  2023 y 2024.  Todas estas situaciones se ven agravadas porque el deterioro salarial ha obligado a que muchos docentes deban contar con un trabajo extra para poder llegar a fin de mes, tomando en cuenta que m&aacute;s de la mitad de ellos son jefes/jefas de hogar. Seg&uacute;n la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), en 2024, el 24 % de los maestros y profesores desempe&ntilde;aban otra actividad laboral aparte de la docencia. Una de las principales consecuencias hacia el futuro de esta dif&iacute;cil situaci&oacute;n es la p&eacute;rdida de nuevas vocaciones docentes entre los j&oacute;venes. En los &uacute;ltimos 8 a&ntilde;os, la matr&iacute;cula de la formaci&oacute;n de maestros y profesores en Instituciones de Educaci&oacute;n Superior ha ca&iacute;do un 20 %. De continuar esta tendencia, la docencia se convertir&aacute; en una &ldquo;especie en extinci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Numerosas investigaciones han mostrado que el deterioro de las condiciones salariales y de trabajo docente es una de las principales causas de la ca&iacute;da de la calidad educativa. Sin embargo, estos mismos trabajos muestran que la mejora de estas condiciones es un factor necesario, imprescindible, pero no suficiente para elevarla. Son necesarias transformaciones profundas a nivel institucional, de la carrera y la formaci&oacute;n docente y de actualizaci&oacute;n de contenidos, entre otros aspectos. Se requiere que ambas pol&iacute;ticas, de reparaci&oacute;n y de transformaci&oacute;n, se implementen en forma conjunta y que se transformen en pol&iacute;ticas de Estado, porque estos procesos, para tener &eacute;xito, exigen un mediano y largo plazo que supera los calendarios electorales. Es necesario recuperar los objetivos planteados en las Leyes de Financiamiento, Educaci&oacute;n T&eacute;cnica y Educaci&oacute;n Nacional y abordar las asignaturas que contin&uacute;an pendientes y avanzar en los nuevos desaf&iacute;os que se han abierto a partir de las enormes oportunidades que significan las transformaciones tecnol&oacute;gicas aplicadas a la ense&ntilde;anza. 
    </p><p class="article-text">
        Existe una oportunidad hist&oacute;rica: la importante baja de la natalidad que empieza a impactar en el sistema educativo. Frente a aquellos que, como el actual gobierno, ven este proceso como una oportunidad para profundizar el ajuste y reducir m&aacute;s a&uacute;n el presupuesto, es necesario elaborar propuestas que, junto con mejorar los salarios, permitan dotar a las escuelas de los recursos profesionales que apoyen la tarea del docente y permitan la capacitaci&oacute;n permanente, as&iacute; como de equipamiento y conectividad que posibiliten el acceso igualitario a las nuevas tecnolog&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Hace pocos d&iacute;as, el gobierno de Milei pretendi&oacute; amedrentar a los docentes que quisieron hacer uso del derecho a huelga para poner de manifiesto las dif&iacute;ciles condiciones por las que atraviesan las escuelas, apelando a la reforma de la Ley que propone que la educaci&oacute;n es un servicio &ldquo;<strong>esencial</strong>&rdquo;. No hace falta mucho conocimiento para consultar en el diccionario qu&eacute; significa la calificaci&oacute;n de esencial: &ldquo;&hellip;es algo que es muy importante, fundamental o absolutamente necesario para que algo exista o funcione bien&hellip;&rdquo;. Una educaci&oacute;n de calidad para todos es<strong> esencial </strong>para construir un pa&iacute;s con mayor crecimiento y calidad de vida para sus habitantes. Para lograrlo, <strong>necesitamos que quienes son los profesionales responsables de llevar esta tarea a cabo, los docentes, sean reconocidos con las condiciones de trabajo dignas que la importancia de la formaci&oacute;n de las nuevas generaciones argentinas requiere.</strong> 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Filmus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alumnos-salario-financio-expansion-educacion-argentina_129_13449591.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 13:05:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bfa47a13-5467-481b-872a-647721837e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x430y313.jpg" length="298468" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bfa47a13-5467-481b-872a-647721837e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x430y313.jpg" type="image/jpeg" fileSize="298468" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Más alumnos, menos salario: cómo se financió la expansión de la educación argentina]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bfa47a13-5467-481b-872a-647721837e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x430y313.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristina archiva la fantasía testimonial, Macri precipita una jugada y Hadad descarta ser candidato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cristina-archiva-fantasia-testimonial-macri-precipita-jugada-hadad-descarta-candidato_129_13449699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4b455b1-9743-4be1-ab1f-efb1c8f09424_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x793y289.jpg" width="1200" height="675" alt="Cristina archiva la fantasía testimonial, Macri precipita una jugada y Hadad descarta ser candidato"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La expresidenta regresa al pragmatismo y busca un postulante "para ganar". "Muchas coincidencias" con el santiagueño Zamora. Kicillof extrema la cautela y acelera la marcha, mientras Massa prolonga el silencio. El jefe del PRO, empujado a un paso en falso. El dueño de Infobae regresa a EE.UU. con una convicción: no candidatearse a la Presidencia</p></div><p class="article-text">
        Bajo un cielo destemplado y gris que acompa&ntilde;a a Buenos Aires desde tiempos inmemoriales, la ma&ntilde;ana del jueves vivi&oacute; escenas febriles en simult&aacute;neo. Ninguna de ellas transcurri&oacute; indiferente a la noticia central de la tarde anterior: <strong>Axel Kicillof</strong>, <strong>M&aacute;ximo Kirchner</strong>, <strong>Sergio Massa</strong>, los gobernadores o jefes pol&iacute;ticos de Santiago del Estero, La Rioja, Tierra del Fuego, Formosa y La Pampa, y los presidentes de los bloques parlamentarios peronistas hab&iacute;an compartido una cena el martes, de la que surgieron indicios de una estrategia coordinada para 2027. La novedad actu&oacute; como un acelerador de definiciones, acaso extempor&aacute;neas, sobre la pelea presidencial. 
    </p><p class="article-text">
        Las locaciones febriles fueron la Casa Rosada, en la que un delegado de <strong>Mauricio Macri</strong>, dos <strong>Menem </strong>y los dos principales PRO &ldquo;violetas&rdquo; exhibieron una foto (otra) para &ldquo;blindar el cambio&rdquo;, proleg&oacute;meno de milanesas en Olivos; un encuentro de la industria de Vaca Muerta organizada por la American Chamber of Commerce, dominado por el l&aacute;tigo antichino de <strong>Peter Lamelas</strong>; y una cita en el sal&oacute;n de actos de la Facultad de Derecho, en la que <strong>Daniel Hadad</strong> present&oacute; El Libertador, un documental sobre San Mart&iacute;n y Sarmiento realizado con inteligencia artificial, bajo el aura de una presunta candidatura presidencial.
    </p><p class="article-text">
        La importancia de la cena en el hotel Emperador que reuni&oacute; a las diez principales figuras con responsabilidad en el panperonismo no radic&oacute; en el encuentro en s&iacute;. Las &ldquo;cumbres&rdquo; y las fotos que suturan distanciamientos agobian a la pol&iacute;tica argentina. Esta vez fue distinto. Surgieron trazos coordinados sobre los pasos a seguir y se activ&oacute; una nueva etapa en la estrategia de Cristina. 
    </p><h2 class="article-text">Lecturas de la cena</h2><p class="article-text">
        Un texto fue hallado entre papeles esparcidos sobre un escritorio del segundo piso de San Jos&eacute; 1111.
    </p><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis de una candidatura testimonial no est&aacute; en los planes de la expresidenta. &ldquo;Cristina quiere ganar&rdquo;, dice un int&eacute;rprete de la letra de la exmandataria. La misma voz resalta el perfil del senador y exgobernador de Santiago del Estero, <strong>Gerardo Zamora</strong>, presente en la cena en el hotel del barrio de Retiro. Menciona &ldquo;muchas coincidencias&rdquo; con el santiague&ntilde;o sobre el papel del Estado, la obra p&uacute;blica y &ldquo;el respeto institucional&rdquo;. Recuerda que, cuando no pudo ser candidato, <strong>&ldquo;Zamora acept&oacute; las reglas de la Constituci&oacute;n, como Cristina&rdquo;</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Voces de La C&aacute;mpora y el Instituto Patria hacen eco a M&aacute;ximo y alimentan desde tiempo atr&aacute;s la idea de que es necesario un candidato <strong>&ldquo;que tenga las convicciones suficientes cuando llega a la Casa Rosada y no se arrodille ante el poder&rdquo;</strong>.<strong> &ldquo;No m&aacute;s Sciolis&rdquo;</strong>, sentenci&oacute; el diputado en un acto en un club de La Plata hace dos a&ntilde;os, referencia a no sostener pol&iacute;ticos l&iacute;quidos, dispuestos a cualquier cosa para sobrevivir. Bajo el estigma Scioli, otros camporistas se ocuparon de inscribir el apellido Kicillof como sin&oacute;nimo de un blandengue &aacute;vido por agradar al Grupo Clar&iacute;n y al establishment.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b90ecb94-cfdf-4271-bf17-38492cc4e01e_source-aspect-ratio_50p_0_x1000y577.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b90ecb94-cfdf-4271-bf17-38492cc4e01e_source-aspect-ratio_50p_0_x1000y577.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b90ecb94-cfdf-4271-bf17-38492cc4e01e_source-aspect-ratio_75p_0_x1000y577.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b90ecb94-cfdf-4271-bf17-38492cc4e01e_source-aspect-ratio_75p_0_x1000y577.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b90ecb94-cfdf-4271-bf17-38492cc4e01e_source-aspect-ratio_default_0_x1000y577.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b90ecb94-cfdf-4271-bf17-38492cc4e01e_source-aspect-ratio_default_0_x1000y577.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b90ecb94-cfdf-4271-bf17-38492cc4e01e_source-aspect-ratio_default_0_x1000y577.jpg"
                    alt="Cristina Fernández de Kirchner, en el balcón de su domicilio en San José 1111"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cristina Fernández de Kirchner, en el balcón de su domicilio en San José 1111                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s cerca, el eje Patria-C&aacute;mpora lanz&oacute; la idea de &ldquo;Cristina Presidenta&rdquo;, extremo improbable, si no imposible, dada la sentencia judicial que la tiene en prisi&oacute;n domiciliaria e inhabilitada. 
    </p><p class="article-text">
        En la lectura del grupo de Kicillof, la proclama de una presunta pureza o la consigna &ldquo;Cristina Libre&rdquo; como eje excluyente era una v&iacute;a del cristinismo para dividir el campo opositor o impulsar la abstenci&oacute;n. El tenor de los cuestionamientos al gobernador bonaerense, alquimias electorales lesivas (<strong>Mart&iacute;n Insaurralde</strong>) y la persistente erosi&oacute;n de la gesti&oacute;n desde la Legislatura llev&oacute; a habitantes del Palacio de La Plata a pensar que <strong>&ldquo;Cristina y M&aacute;ximo quieren perder&rdquo;</strong>, con el objetivo ulterior de no ceder protagonismo. 
    </p><p class="article-text">
        El texto hallado en San Jos&eacute; 1111 dice que est&aacute; descartada la baraja de que la &ldquo;proscripci&oacute;n&rdquo; conduce a no presentar postulante. <strong>&ldquo;Toda la vida, Cristina fue proclive a acuerdos, que pudieron gustar m&aacute;s o menos, pero fueron pensados para ganar&rdquo;</strong>, reza el int&eacute;rprete.<strong> &ldquo;&iquest;C&oacute;mo va a preferir perder si es la &uacute;nica que est&aacute; presa por una sentencia de jueces de Macri y de Milei?&rdquo;</strong>, razona. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;La valoraci&oacute;n de Zamora significa que es el elegido? No hay respuesta todav&iacute;a. Una anotaci&oacute;n en el margen del texto hallado en San Jos&eacute; 1111 aporta una lista corta en la que no aparecen alianzas estramb&oacute;ticas con empresarios, exmacristas ni <em>outsiders</em> que arrojan al viento consultoras y operaciones period&iacute;sticas. La lista corta se expresa as&iacute;: <strong>&ldquo;Si es Sergio o Milei, toda la vida Sergio; si es un gobernador opositor o Milei, toda la vida un gobernador; si es Axel o Milei, toda la vida Axel, y tambi&eacute;n puede ser uno nuestro&rdquo;</strong>.  
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El texto hallado en San José 1111 dice que está descartada la baraja de que la &#039;proscripción&#039; conduce a no presentar postulante</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con su silencio prolongado y a esta altura injustificable desde el punto de vista de la responsabilidad pol&iacute;tica &mdash;gobiernan los Milei&mdash;, &ldquo;Sergio&rdquo; dio que hablar. La filtraci&oacute;n premeditada de que fue decisivo para voltear la ley de extranjerizaci&oacute;n de la tierra y su participaci&oacute;n en la cena del martes devolvieron el apellido Massa al centro de la escena. 
    </p><p class="article-text">
        El expostulante presidencial de Uni&oacute;n por la Patria decidi&oacute; dejar sin respuesta la acusaci&oacute;n omnipresente en la tele y las redes sobre el &ldquo;200% de inflaci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;el plan platita&rdquo; y la organizaci&oacute;n de un sistema de sobornos masivos para liberar d&oacute;lares en tiempo de extrema restricci&oacute;n cambiaria, con fines de enriquecimiento y/o financiamiento de la campa&ntilde;a de Milei. <strong>&ldquo;Sergio cree que no es tiempo de contestar, sino de dejar que Milei se enfrente al da&ntilde;o que le devuelve su propio espejo&rdquo;</strong>, dicen a su lado. 
    </p><p class="article-text">
        Massa no se distrae en las sombras. Habla a diario con dirigentes de peso para coordinar estrategias pol&iacute;ticas, electorales y parlamentarias. Su fundaci&oacute;n, Encuentro, elabora informes que centralmente buscan demostrar que el &ldquo;sacrificio&rdquo; disparado por los Hermanos es in&uacute;til: caen la inversi&oacute;n, el salario y el empleo, aumenta la deuda externa, las familias se endeudan, colapsan las infraestructuras y los servicios p&uacute;blicos, y la estabilidad financiera sigue prendida con alfileres. 
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;buena voluntad&rdquo; del eje Patria-C&aacute;mpora sobre la unidad y las PASO es tomada con pinzas por Kicillof. <strong>&ldquo;Sobran las excusas posibles para que rompan; veremos las acciones&rdquo;</strong>, argumenta una voz de La Plata. 
    </p><p class="article-text">
        La ruta del gobernador supone un <em>crescendo</em> territorial &mdash;esta semana visita Chaco&mdash; y program&aacute;tico, y alta confianza personal en construir m&aacute;s por abajo (intendentes, organizaciones de base, no necesariamente peronistas) que por arriba. 
    </p><p class="article-text">
        La planificaci&oacute;n para llegar a las PASO sin tutelas ni negociaciones traum&aacute;ticas no evita tiros en el pie, como la reciente incorporaci&oacute;n &mdash;v&iacute;a <strong>Andr&eacute;s &ldquo;Cuervo&rdquo; Larroque</strong>&mdash; del activista <strong>Santiago C&uacute;neo</strong>. Kicillof, que se atribuye ser la ant&iacute;tesis de Milei, incluidos sus modales, termina sumando a un posfascista, en vez de ultraliberal, de vertiente nacionalista, y hasta m&aacute;s grosero y violento.
    </p><p class="article-text">
        Una raz&oacute;n funda el acuerdo del hotel Emperador para defender las PASO como herramienta: los tres principales actores conf&iacute;an en sus fuerzas. Cristina se apoya en su popularidad y un nuevo giro pragm&aacute;tico, para el que Zamora asoma con credenciales. <strong>Si en las provincias corre un clamor antiporte&ntilde;o y anticonurbano, qu&eacute; mejor que un santiague&ntilde;o</strong>. Kicillof acumula victorias electorales y demuestra un piso relativamente alto en encuestas. El quiebre con el eje Patria-C&aacute;mpora, que exigir&iacute;a la construcci&oacute;n de un nuevo horizonte, podr&iacute;a darle el impulso que necesita. Massa no cesa de mover botoneras y prob&oacute; su eficacia acelerando en la &uacute;ltima milla hasta la medianoche en que se inscriben las candidaturas. Alguien muy cercano baraja un plan b para postular a Massa o a un massista a la gobernaci&oacute;n bonaerense. 
    </p><p class="article-text">
        La dupla parlamentaria<strong> Jos&eacute; Mayans</strong>-<strong>Germ&aacute;n Mart&iacute;nez</strong> hizo un trabajo quir&uacute;rgico para evitar un temprano naufragio de la mesa del Emperador. Los comensales se dividieron tareas para clausurar el intento del Ejecutivo de eliminar las PASO, con el fin de convencer, pero no de sumar a otros gobernadores u opoficialistas a los pr&oacute;ximos encuentros, que se anuncian muy pr&oacute;ximos. <strong>Quieren preservar un perfil n&iacute;tidamente opositor</strong>.
    </p><h2 class="article-text">9am. Facultad de Derecho </h2><p class="article-text">
        Hadad demostr&oacute; dos veces este a&ntilde;o una capacidad de convocatoria que dif&iacute;cilmente exhiba otra persona o instituci&oacute;n en la Argentina, ni siquiera las embajadas m&aacute;s seductoras (Estados Unidos, las grandes de Europa, Brasil) en sus fiestas anuales. La primera cita, en abril, motiv&oacute; que un c&iacute;rculo rojo amplio se trasladara a La Matanza &mdash;exotismo para gran parte de sus protagonistas&mdash; en ocasi&oacute;n del doctorado honoris causa otorgado al fundador de <em>Infobae</em>. La segunda, con una lista de invitados aun m&aacute;s amplia, tuvo lugar el jueves a las 9 en el sal&oacute;n m&aacute;s se&ntilde;orial de la Universidad de Buenos Aires, en Derecho. 
    </p><p class="article-text">
        El arco de asistentes incluy&oacute; a las nomenklaturas del PRO, la UCR, La C&aacute;mpora y varios gobernadores; m&aacute;s empresarios y multimillonarios que rara vez aceptan mezclarse en auditorios tan amplios; jueces, fiscales, periodistas, artistas, lobistas y eventeros. 
    </p><p class="article-text">
        Para resumir la foto de quienes estuvieron presentes en la cumbre de Hadad en el Sal&oacute;n de Actos de Derecho, resulta m&aacute;s ilustrativo repasar las ausencias. De la pol&iacute;tica, faltaron representantes del kicillofismo (invitados con insistencia) y del trotskismo (no invitados). Kicillof y <strong>Myriam Bregman</strong>, dos de los dirigentes mejor valorados en las encuestas, dijeron ausente, a diferencia de un expresidente (Macri), seis gobernadores y media docena de presidenciables pasados y presentes. 
    </p><p class="article-text">
        La representaci&oacute;n oficialista fue discreta: el secretario de Medios, <strong>Fabi&aacute;n Fern&aacute;ndez</strong>, un delegado de <strong>Santiago Caputo </strong>y dos senadores de La Libertad Avanza (LLA). La que no fue discreta fue la Fanfarria Alto Per&uacute; del Regimiento de Granaderos, que abri&oacute; la jornada.
    </p><p class="article-text">
        Entre los apellidos y grupos hist&oacute;ricos del rubro empresarial, se sinti&oacute; la ausencia de <strong>Paolo Rocca</strong> o alguien del Techint, de relaci&oacute;n siempre tirante con <em>Infobae</em>. La asistencia fue casi perfecta en la subcategor&iacute;a de due&ntilde;os y directivos de empresas medi&aacute;ticas, con una ausencia estelar: Clar&iacute;n. De La Naci&oacute;n, ning&uacute;n Saguier se dej&oacute; fotografiar, s&iacute; varios de sus columnistas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b19d34a-9e95-4fe7-9cbc-820ed045e24c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b19d34a-9e95-4fe7-9cbc-820ed045e24c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b19d34a-9e95-4fe7-9cbc-820ed045e24c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b19d34a-9e95-4fe7-9cbc-820ed045e24c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b19d34a-9e95-4fe7-9cbc-820ed045e24c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b19d34a-9e95-4fe7-9cbc-820ed045e24c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4b19d34a-9e95-4fe7-9cbc-820ed045e24c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="De derecha a izquierda, Daniel Hadad, Viviana Zocco, Mauricio Macri, el embajador de Perú, Carlos Chocano Burga, y el viceministro de Exteriores de Bolivia, Carlos Paz Ide, en la presentación del documental &quot;El Libertador&quot;, en la Facultad de Derecho, el 13 de agosto de 2026."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                De derecha a izquierda, Daniel Hadad, Viviana Zocco, Mauricio Macri, el embajador de Perú, Carlos Chocano Burga, y el viceministro de Exteriores de Bolivia, Carlos Paz Ide, en la presentación del documental &quot;El Libertador&quot;, en la Facultad de Derecho, el 13 de agosto de 2026.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        De los ganadores VIP de la era Milei, no apareci&oacute; <strong>Leonardo Scatturice </strong>(Flybondi, negocios de Inteligencia), aunque s&iacute; <strong>Georgie Neuss</strong>, del Grupo Neuss, y <strong>Augusto Marini</strong>, del ascendente Cale Group (Carajo, Blender, material ferroviario, negocio de la salud, estaciones de servicio y lo que venga). 
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a jueces y fiscales, predomin&oacute;, sin ser excluyente, la l&iacute;nea Lorenzetti. Una ausencia cantada en el mundo diplom&aacute;tico: nadie de la embajada china. 
    </p><p class="article-text">
        Hadad coron&oacute; en Derecho su semana de mayor exposici&oacute;n en mucho tiempo. Comenz&oacute; el domingo por la ma&ntilde;ana, en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WErfah3tvOY" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">una l&uacute;cida entrevista que realizo el periodista </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=WErfah3tvOY" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>Mariano Mart&iacute;n</strong></a><strong> </strong>en la radio Futurock. All&iacute;, Hadad admiti&oacute; barajar la hip&oacute;tesis de una candidatura presidencial. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hadad dijo a los suyos en las últimas horas que considera &#039;incompatible&#039; su papel como dueño de Infobae con una carrera política, y que no está dispuesto a dejar la conducción de un medio </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin redondear definiciones, el empresario period&iacute;stico dej&oacute; la misma sensaci&oacute;n en varios reportajes durante la semana. Elev&oacute; el tono de sus cr&iacute;ticas al gobierno de Milei, incluso hasta m&aacute;s all&aacute; de lo que suele asumir la agenda de<em> Infobae</em>, ciertamente m&aacute;s centrista que lo que expresaban los medios del Grupo a principios de siglo, antesala del duro argumentario derechista que los Hermanos instalaron en Casa Rosada. 
    </p><p class="article-text">
        Hadad concedi&oacute; una gracia en su breve discurso. Record&oacute; que dos de los cuatro primeros presidentes argentinos (Mitre y Sarmiento) fueron periodistas:<strong> &ldquo;Esperemos que no se repitan esos errores&rdquo;</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, no es lo que parece. Con la mira en afincarse en Argentina a partir de enero, el empresario regresa a su casa en Miami <strong>&ldquo;convencido&rdquo; </strong>de que no ser&aacute; candidato a Presidente. Dijo a los suyos en las &uacute;ltimas horas que considera <strong>&ldquo;incompatible&rdquo; </strong>su papel como due&ntilde;o de<em> Infobae </em>con una carrera pol&iacute;tica, y que no est&aacute; dispuesto a dejar la conducci&oacute;n de un medio que participa con gran difusi&oacute;n mediante ediciones locales en la vida p&uacute;blica de los mercados m&aacute;s importantes de habla castellana. Observa que en varios de esos pa&iacute;ses fueron electos presidentes que no estaban en los planes hasta meses o semanas antes de las respectivas elecciones &mdash;como podr&iacute;a ser su caso&mdash;, pero descree que ello pueda lograrse sin un partido pol&iacute;tico ni presencia territorial &mdash;que no tiene&mdash;. 
    </p><p class="article-text">
        Hadad afirma que su futuro est&aacute; &ldquo;en la sociedad civil, por el camino del medio, ajeno a la polarizaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">11am. Casa Rosada</h2><p class="article-text">
        Probablemente disparados por la difusi&oacute;n de la cena peronista en el hotel de Retiro, <strong>Mauricio Macri</strong> y <strong>Karina Milei </strong>se pusieron de acuerdo para organizar una cumbre entre los alfiles karinistas <strong>Lule</strong> y <strong>Mart&iacute;n Menem</strong>, el jefe de Gabinete, <strong>Diego Santilli, </strong>el jefe del bloque PRO de Diputados, <strong>Cristian Ritondo</strong> &mdash;hasta all&iacute;, tres mile&iacute;stas puros y un anfibio&mdash; y el secretario general del PRO y delegado de Macri, <strong>Fernando de Andreis</strong>. La reuni&oacute;n, citada el mi&eacute;rcoles por la tarde para las 11 del jueves en Casa Rosada, tendr&iacute;a por objetivo explorar una alianza para <strong>&ldquo;blindar el cambio&rdquo;</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La movida forz&oacute; a Macri a exponer una contradicci&oacute;n extra&ntilde;a, no por lo imprevisible, sino por lo veloz. Semanas antes hab&iacute;a dado la venia a <strong>Hern&aacute;n Lacunza</strong> (<em><strong>ndr:</strong></em> <em>hermano de quien firma, independientes en su relaci&oacute;n profesional) </em>para lanzar una candidatura presidencial por el PRO, separada de La Libertad Avanza (LLA), con una agenda aprobatoria del trazo grueso del rumbo econ&oacute;mico, pero cr&iacute;tica en aspectos institucionales y pol&iacute;ticos. Seg&uacute;n expres&oacute; Lacunza esta semana en el canal de <em>streaming</em> La Casa ante <strong>Esteban Trebucq</strong>, un segundo mandato de Milei ser&aacute; peor que el primero, por su <strong>&ldquo;dogmatismo&rdquo;</strong>, la<strong> &ldquo;mala implementaci&oacute;n&rdquo; </strong>de pol&iacute;ticas y <strong>&ldquo;la incapacidad de reconocer tensiones sociales que se van acumulando&rdquo;</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        No ser&iacute;a la primera vez que un l&iacute;der da curso a una estrategia de dos tiempos, con fines de negociar m&aacute;s adelante, pero jugar la carta del palo y la zanahoria tan r&aacute;pido, cuando falta un a&ntilde;o para las elecciones, la desgasta como instrumento. <strong>Si intenta volver a utilizarla en los pr&oacute;ximos meses, estar&aacute;n avisados propios y extra&ntilde;os</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e28bcb58-c939-4723-858e-644c2334b165_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x960y380.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e28bcb58-c939-4723-858e-644c2334b165_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x960y380.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e28bcb58-c939-4723-858e-644c2334b165_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x960y380.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e28bcb58-c939-4723-858e-644c2334b165_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x960y380.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e28bcb58-c939-4723-858e-644c2334b165_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x960y380.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e28bcb58-c939-4723-858e-644c2334b165_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x960y380.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e28bcb58-c939-4723-858e-644c2334b165_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x960y380.jpg"
                    alt="Cristian Ritondo y Fernando de Andreis, a su llegada a una cita en Casa Rosada, el 13 de agosto de 2026"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cristian Ritondo y Fernando de Andreis, a su llegada a una cita en Casa Rosada, el 13 de agosto de 2026                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Desmarcarse de un gobierno al que el PRO le aport&oacute; ministros, alianzas provinciales, segundas l&iacute;neas y fuerza parlamentaria m&aacute;s org&aacute;nica para todo servicio que la de los ca&oacute;ticos bloques de LLA, representa un problema para cualquiera que plantee un discurso opositor desde el macrismo. No en vano, las figuras m&aacute;s visibles del partido y quienes ocupan cargos ejecutivos en provincias son en su mayor&iacute;a acuerdistas, aunque un gobernador exprese reparos en estas horas por haber ido tan r&aacute;pido al pie de la Casa Rosada. 
    </p><p class="article-text">
        Pero quien postule un PRO independiente tiene una chance: la posibilidad de emancipar su decisi&oacute;n pol&iacute;tica de lo que un tercero intente acordar. 
    </p><p class="article-text">
        Milei abochorna a padres que procuran ense&ntilde;ar a sus hijos que no se grita ni se insulta, y que a los discapacitados se los asiste, no se los agravia; deja perplejas a personas que no conciben agredir al presidente de Brasil en su propio pa&iacute;s. Mucho m&aacute;s importante, ofende y defrauda a quienes est&aacute;n ahogados en pr&eacute;stamos tomados para sus gastos cotidianos, y lo que escuchan como respuesta oficial es que es <strong>&ldquo;un problema entre privados&rdquo; </strong>y <strong>&ldquo;nadie les puso una pistola en la cabeza para endeudarse&rdquo;</strong>. Ni hablar del tendal de despedidos o trabajadores que ven su empleo degradado y reciben el consejo de mudarse a Catamarca o Neuqu&eacute;n para trabajar en miner&iacute;a o petr&oacute;leo, mientras se enriquecen los de $LIBRA, ANDIS y los cr&eacute;ditos VIP del Banco Naci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Entre esos millones de argentinos, unos cuantos se percibir&aacute;n &ldquo;liberales&rdquo;, &ldquo;antikirchneristas&rdquo;, &ldquo;republicanos&rdquo;, &ldquo;apol&iacute;tico&rdquo; y &ldquo;de derecha&rdquo;, pero sabr&aacute;n sacar cuentas de la utilidad del sacrificio infinito, tanto &eacute;tico como econ&oacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        <em>SL</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>slacunza@eldiarioar.com</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Lacunza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cristina-archiva-fantasia-testimonial-macri-precipita-jugada-hadad-descarta-candidato_129_13449699.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 03:47:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b4b455b1-9743-4be1-ab1f-efb1c8f09424_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x793y289.jpg" length="359824" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b4b455b1-9743-4be1-ab1f-efb1c8f09424_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x793y289.jpg" type="image/jpeg" fileSize="359824" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cristina archiva la fantasía testimonial, Macri precipita una jugada y Hadad descarta ser candidato]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b4b455b1-9743-4be1-ab1f-efb1c8f09424_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x793y289.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner,Axel Kicillof,Sergio Massa,Daniel Hadad,Mauricio Macri,Elecciones Presidenciales 2027]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un paseo por las bibliotecas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/paseo-bibliotecas_129_13449224.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c66fc848-95dc-4fbb-8e2d-c309720b3ef7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149361.jpg" width="250" height="141" alt="Un paseo por las bibliotecas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dicen que indagar la biblioteca de una persona es recorrer su biografía. Pulcras, anárquicas, decorativas o desbordadas, acá va una excursión breve por el contenido y el continente de algunos libros preciados. </p></div><p class="article-text">
        &iquest;Le&iacute;ste todos estos libros?, me preguntan los reci&eacute;n llegados a mi casa, cuando ven los vol&uacute;menes que desbordan en las bibliotecas del living, la cocina, el comedor, el dormitorio e incluso el sector techado del patio. La verdad es que no, porque llegan nuevos t&iacute;tulos cada mes y no doy abasto.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la relaci&oacute;n de algunos escritores actuales con sus libros, pero sobre todo con los estantes que los contienen, se ocup&oacute; de investigar <strong>Mario Bomheker</strong> para dar a luz el volumen <em>Historias de bibliotecas</em>. Ah&iacute;, nos cuenta a sus lectores que, para Spinoza, la suya, peque&ntilde;a y meticulosamente ordenada, era fuente de estudio y de gozo. <strong>Walter Benjamin</strong> dec&iacute;a que toda pasi&oacute;n limita con lo ca&oacute;tico, pero la del coleccionismo limita con el caos de los recuerdos.
    </p><p class="article-text">
        La palabra biblioteca (Biblos, el nombre que le daban los griegos a los rollos de papiro y Theke, que significa caja o armario) tiene otro sentido: adem&aacute;s de ser el mueble es el ambiente que lo aloja. Existen veh&iacute;culos que funcionan como bibliotecas m&oacute;viles, bibliotecas para llevar en las veredas y distintas formas de bibliotecas circulantes. En la novela de ciencia ficci&oacute;n <em>Fahrenheit 451</em>, de <strong>Ray Bradbury</strong>, las bibliotecas est&aacute;n prohibidas y los bomberos, en vez de sofocar incendios, persiguen a sus propietarios y queman los libros. &ldquo;Donde queman libros, terminan quemando personas&rdquo;, dijo <strong>Enrique Heine</strong>, citado por Bomheker. Y fue desaparecer personas lo que ocurri&oacute; en la &uacute;ltima dictadura en la Argentina, donde libros como <em>Un elefante ocupa mucho espacio</em>, de <strong>Elsa  Bornemann</strong>, fue rid&iacute;culamente censurado.  
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <strong>Almudena Grandes</strong>, la biblioteca es &ldquo;la casa de la literatura&rdquo;. Y para <strong>Irene Vallejo</strong>, &ldquo;toda biblioteca es un viaje y los libros, un pasaporte sin caducidad&rdquo;. Dec&iacute;a <strong>Ricardo Piglia</strong> que se puede saber c&oacute;mo es uno a lo largo del tiempo solo recorriendo los estantes de su biblioteca. Grandes o peque&ntilde;as, ordenadas por tema, autor y hasta por el color del lomo, con o sin polvo, de hierro, madera o pl&aacute;stico, esa estanter&iacute;a est&aacute; ausente de muchos hogares (y as&iacute; nos va). En la misma l&iacute;nea que el autor de <em>Respiraci&oacute;n artificial</em>, se expresa <strong>Enrique Foffani</strong>, inclu&iacute;do en <em>Historias de bibliotecas</em>. &ldquo;A veces pienso que no s&eacute; verdaderamente qui&eacute;n soy y que, entonces, cuando me hago esa pregunta, la biblioteca puede decir algo muy valioso o al menos algo decisivo, no laudatorio ni ditir&aacute;mbicamente narcisista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ordenarla? &iquest;Limpiarla? Son acciones muchas veces postergadas. &ldquo;Llevo ya muchos d&iacute;as en la tarea, desde temprano en la ma&ntilde;ana&rdquo;, se&ntilde;ala la ganadora del premio Hans Cristian Andersen, <strong>Mar&iacute;a Teresa Andruetto</strong> y uno la imagina plumero en mano. Enumera algunos tesoros hallados: Un libro de cooperativismo -<em>Los ni&ntilde;os primero</em>-. Un <em>Herbarium</em>, de <strong>Rosa Luxemburgo</strong>. Adem&aacute;s, brillan una edici&oacute;n con tapa en cuero y papel biblia de <em>El Quijote</em>, donde deslumbran los dibujos de Dor&eacute;; una edici&oacute;n econ&oacute;mica del diccionario de <strong>Voltaire</strong> en la que encontr&oacute;, hace ya muchos a&ntilde;os, una carta de su madre, puntapi&eacute; para escribir su <em>Lengua Madre</em>.  
    </p><p class="article-text">
        Bomheker trae a sus p&aacute;ginas el legado de la m&aacute;s c&eacute;lebre biblioteca, la que persigui&oacute; el prop&oacute;sito de reunir todo el conocimiento humano. La de Alejandr&iacute;a se fund&oacute; en el siglo III antes de Cristo, fue declinando paulatinamente, pero cuya destrucci&oacute;n definitiva ocurri&oacute; un siglo despu&eacute;s, como castigo divino porque encarnaba una ambici&oacute;n desmedida. Antes, lleg&oacute; a reunir casi un mill&oacute;n de libros y hubo una mujer, Hypatia, al frente de ella.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta Andruetto que los japoneses le dicen Tsundoku al &ldquo;vicio&rdquo; de comprar libros que se acumulan en los anaqueles sin ser le&iacute;dos. <strong>Roberto Juarroz</strong> escribe en un poema: &ldquo;El aire es all&iacute; diferente/ est&aacute; erizado todo por una corriente/ que no viene desde este o aquel texto/ sino que los enlaza a todos/ como un c&iacute;rculo m&aacute;gico&rdquo;, lo menta <strong>Silvia Barei</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para <strong>Luisa Valenzuela</strong>, su biblioteca es el reino de las historias. Impera en un galp&oacute;n anexado a una f&aacute;brica abandonada devenida en su vivienda. El mueble tiene estantes con puertas vidriadas y est&aacute;n las otras, las de pino, en donde destacan &ldquo;los siete muy amplios estantes de las escritoras latinoamericanas que, por supuesto, se han desbordado de lo lindo (el bordado pertenece a otro rubro)&rdquo;, aclara. Para alejar tentaciones, &ldquo;es que est&aacute;n a mis espaldas los de antropolog&iacute;a, esoterismo, brujer&iacute;a, magia, culturas originarias, religi&oacute;n&rdquo;. En ese &aacute;mbito, tambi&eacute;n llamado biblioteca, se cuelan m&aacute;scaras, mu&ntilde;ecos enmascarados y algunas marionetas y fetiches.  
    </p><p class="article-text">
        Hay bibliotecas populares y bibliotecas herm&eacute;ticas o elitistas, a las que pocos pueden ingresar. Algunas tienen historias fabulosas porque se han ensamblado con las p&aacute;ginas que las habitan; otras, sencillamente, decoran, porque pretenden generar la ilusi&oacute;n de que su poseedor es culto y refinado.
    </p><p class="article-text">
        Hay an&eacute;cdotas que rompen con la idea de que a la causa la sigue un efecto, como una f&oacute;rmula r&iacute;gida. Narradores, poetas y ensayistas, dramaturgos, lectores y cuenteros han nacido en hogares sin bibliotecas y, sin embargo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero no s&oacute;lo son libros los que reposan en ellas. Estampillas, se&ntilde;aladores, antiguos boletos, cartas, ex libris, fotos insospechadas, flores secas y dinero se esconden en sus estantes.
    </p><p class="article-text">
        Es muy importante que las susodichas vivan en una geograf&iacute;a m&aacute;s bien seca. La humedad enferma a los vol&uacute;menes y las inundaciones y las lluvias pueden arruinarlas. 
    </p><p class="article-text">
        Entre mis bibliotecas favoritas est&aacute;n la ficticia de <strong>Jorge Luis Borges</strong> (<em>La biblioteca de Babel</em>, con su n&uacute;mero infinito de galer&iacute;as hexagonales) y la que invent&oacute; <strong>Umberto Eco</strong> (le&iacute; <em>El nombre de la rosa</em> sin poder detenerme, desde un atardecer hasta el mediod&iacute;a siguiente. Es un gran policial con enigma). Mis hijos de ni&ntilde;os prefer&iacute;an la de la escuela de Hogwarts, con sus vol&uacute;menes de hechicer&iacute;a y magia y su secci&oacute;n de las artes oscuras, prohibida.
    </p><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os, contrat&eacute; a una flamante licenciada en Artes de la Escritura para que me ayude a organizar la m&iacute;a. Le propuse que lo hiciera por pa&iacute;s y g&eacute;nero y ella cumpli&oacute; con el encargo. Claro, no conoc&iacute;a todos los t&iacute;tulos ni los autores (nadie podr&iacute;a) y hubo algunas confusiones, pero eso se los cuento otro d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hered&eacute; la de mi abuelo materno, escritor, periodista y traductor, que se intern&oacute; en un prestigioso sanatorio psiqui&aacute;trico cordob&eacute;s, a los treinta y pico. Siendo una adolescente, cuando me acercaba a mirar sus t&iacute;tulos, comenzaba a sentir un sopor, me mareaba y llegu&eacute; a desmayarme varias veces. En el div&aacute;n de mi analista indagu&eacute; el tema y descubr&iacute; que el malestar proven&iacute;a del temor a contagiarme. Felizmente, aquel hombre que entonces no pod&iacute;a nombrar y se llamaba <strong>Aar&oacute;n Spivak</strong>, me leg&oacute; el amor por los libros. Creo que no hubo ninguna otra clase de contaminaci&oacute;n.    
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/paseo-bibliotecas_129_13449224.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 13:55:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c66fc848-95dc-4fbb-8e2d-c309720b3ef7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149361.jpg" length="37063" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c66fc848-95dc-4fbb-8e2d-c309720b3ef7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149361.jpg" type="image/jpeg" fileSize="37063" width="250" height="141"/>
      <media:title><![CDATA[Un paseo por las bibliotecas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c66fc848-95dc-4fbb-8e2d-c309720b3ef7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149361.jpg" width="250" height="141"/>
      <media:keywords><![CDATA[Jorge Luis Borges,Umberto Eco,Biblioteca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tradwives, John Waters, The Drama y manifiestos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tradwives-john-waters-the-drama-manifiestos_129_13449133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="Tradwives, John Waters, The Drama y manifiestos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio, Buji y Tamara conversan sobre la novela Yesteryear, un libro del cineasta John Waters, la película The Drama y una especie de video experimental sobre manifiestos protagonizado por Cate Blanchett.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a> es un podcast de <strong>elDiarioAR</strong> realizado por <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en <a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/episode/00xbKYqYywfBMhOyTlPreH/video?utm_source=generator&si=e1f14390f61b45c2" width="624" height="351" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tradwives-john-waters-the-drama-manifiestos_129_13449133.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 11:46:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" length="76548" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" type="image/jpeg" fileSize="76548" width="1113" height="626"/>
      <media:title><![CDATA[Tradwives, John Waters, The Drama y manifiestos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cine,Tamara Tenenbaum,Algo prestado,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Historia del derecho, del Imperio romano hasta nuestros días]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/historia-derecho-imperio-romano-dias_129_13448616.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ab0b047-0a9d-4b5c-ba28-e1749ac21eeb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x396y318.jpg" width="1200" height="675" alt="Historia del derecho, del Imperio romano hasta nuestros días"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio de HistoriAr, vamos a recorrer la larga historia del derecho europeo y de sus ramificaciones mundiales, desde el Imperio romano hasta nuestros días.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        En conversaci&oacute;n con Tamar Herzog &ndash;autora de <em>Una breve historia del derecho europeo. Los &uacute;ltimos 2500 a&ntilde;os</em>&ndash; abordaremos la historia del derecho romano y del common law anglosaj&oacute;n, la nacionalizaci&oacute;n del derecho durante el siglo XIX, los fundamentos jur&iacute;dicos de la Uni&oacute;n Europea, el desarrollo del derecho internacional y las contribuciones del mundo no europeo, incluida la Argentina. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/episode/7ls8LX66WN1TDuxmKm2A0m?utm_source=generator&si=410ed07b8a9e4076" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Entrevistada: Tamar Herzog (Universidad de Harvard)
    </p><p class="article-text">
        Conducci&oacute;n: Pablo Blitstein (EHESS)
    </p><p class="article-text">
        Producci&oacute;n y edici&oacute;n de sonido: Ian Guti&eacute;rrez y Mart&iacute;n Schindell
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://open.spotify.com/show/6ZzcVyIlDzcz3YaXAb7KEg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Historiar</a> es un podcast creado y producido por la AsAIH, la Asociaci&oacute;n Argentina de Investigadores en Historia. Cada episodio aborda un tema espec&iacute;fico de historia argentina, latinoamericana o mundial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/historia-derecho-imperio-romano-dias_129_13448616.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 03:02:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6ab0b047-0a9d-4b5c-ba28-e1749ac21eeb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x396y318.jpg" length="185946" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6ab0b047-0a9d-4b5c-ba28-e1749ac21eeb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x396y318.jpg" type="image/jpeg" fileSize="185946" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Historia del derecho, del Imperio romano hasta nuestros días]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6ab0b047-0a9d-4b5c-ba28-e1749ac21eeb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x396y318.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Derecho,Historiar,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Aleph de Milei]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/aleph-milei_129_13448589.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50eab015-393d-4c3b-bc65-c4ea99130dfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x318y254.jpg" width="1200" height="675" alt="El Aleph de Milei"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como en el cuento de Borges, Milei engendró su propio Aleph y lo depositó en la Ley Bases y sus efectos se despliegan ahora sobre cada dimensión de la vida nacional. Para el autor, el Presidente concentró en un solo texto el programa completo para destruir a la Argentina.</p></div><p class="article-text">
        En &ldquo;El Aleph&rdquo;, publicado en 1945, Jorge Luis Borges imagin&oacute; un punto que contiene a todos los puntos del espacio: una esfera diminuta y tornasolada, de un brillo apenas soportable, escondida en el decimonoveno escal&oacute;n del s&oacute;tano de una casa de la calle Garay. Quien bajaba en la penumbra, y fijaba la mirada en ese escal&oacute;n, ve&iacute;a el universo entero sin que nada tapara a nada: el mar y las multitudes, el amanecer y el atardecer, los espejos de la tierra, los mecanismos del amor y las transformaciones de la muerte, la sangre circulando dentro de su propio cuerpo, su propia cara. 
    </p><p class="article-text">
        Borges advirti&oacute; enseguida el l&iacute;mite del narrador: sus ojos vieron todo al mismo tiempo, pero la escritura solo pudo ofrecer una cosa despu&eacute;s de otra, porque el lenguaje discurre en el tiempo inexorable. De esa imposibilidad naci&oacute; la enumeraci&oacute;n m&aacute;s c&eacute;lebre de nuestra literatura, ese cat&aacute;logo donde las cosas m&aacute;s dis&iacute;miles conviven sin jerarqu&iacute;a, unidas apenas por el v&eacute;rtigo de quien las contempla. Y conviene recordar el sujeto que necesitaba semejante prodigio: Carlos Argentino Daneri, poeta mediocre y de ambici&oacute;n total, que descend&iacute;a al s&oacute;tano para versificar el planeta entero sin haber salido nunca de su casa ni interactuado con la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Milei engendr&oacute; su propio Aleph y lo deposit&oacute; en la Ley Bases.
    </p><p class="article-text">
        Como narrador de una distop&iacute;a jur&iacute;dica, consigui&oacute; que en un solo cuerpo normativo convivieran, sin jerarqu&iacute;a y sin verg&uuml;enza, la emergencia p&uacute;blica y la delegaci&oacute;n de facultades constitucionales; las privatizaciones y la reorganizaci&oacute;n del Estado; Nucleoel&eacute;ctrica junto a Yacimientos Carbon&iacute;feros R&iacute;o Turbio; Energ&iacute;a Argentina, Intercargo, los ferrocarriles, los corredores viales y el agua; treinta a&ntilde;os de estabilidad tributaria, aduanera y cambiaria para las grandes inversiones junto a un per&iacute;odo de prueba extendido de tres a seis meses y hasta un a&ntilde;o en las empresas m&aacute;s peque&ntilde;as; el fondo de cese sustituyendo a la indemnizaci&oacute;n y la condonaci&oacute;n de multas, deudas y acciones penales para quienes mantuvieron trabajadores sin registrar; la reforma de las leyes de Hidrocarburos y del Gas, la modificaci&oacute;n del empleo p&uacute;blico, los impuestos al tabaco y la vieja Ley 23.696 de los noventa invocada a la vez como antecedente y como coartada. Todo reunido por una misma pluma, votado en una misma noche y dirigido hacia un mismo prop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        Pero existe una clave sustantiva.
    </p><p class="article-text">
        Para ver el Aleph de la calle Garay hab&iacute;a que bajar a un s&oacute;tano, acostarse en el piso y aceptar la penumbra. Para ver el de la Ley Bases nadie necesit&oacute; un prodigio para saber lo que all&iacute; se concentraba. Quienes levantaron la mano en el recinto vieron el conjunto, o pudieron verlo, que a los efectos de la responsabilidad pol&iacute;tica significa exactamente lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        En ese Aleph qued&oacute; contenida, adem&aacute;s, la arquitectura de la crueldad.
    </p><p class="article-text">
        La emergencia administrativa, econ&oacute;mica y financiera, prolongada en los hechos por la ausencia de una Ley de Presupuesto durante dos ejercicios consecutivos, convirti&oacute; la excepci&oacute;n en m&eacute;todo de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Bajo ese r&eacute;gimen, el fondo constituido con el impuesto a los combustibles l&iacute;quidos pudo manejarse con tal discrecionalidad que Vialidad Nacional sufri&oacute; una ca&iacute;da presupuestaria del 72,5% entre 2023 y 2025, mientras apenas una cuarta parte de lo recaudado para conservar las rutas lleg&oacute; efectivamente al asfalto. Y all&iacute; est&aacute; tambi&eacute;n, aunque ning&uacute;n art&iacute;culo lo nombre, lo que todo Aleph muestra sin que nadie lo haya escrito: el investigador del CONICET que en este mismo segundo abandona la Argentina para no morirse de hambre. La ruta destruida y el cient&iacute;fico que emigra parecen hechos separados, pero ocurren simult&aacute;neamente y nacieron de la misma decisi&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Los efectos de la Ley Bases se despliegan ahora sobre cada dimensi&oacute;n de la vida nacional.
    </p><p class="article-text">
        El m&aacute;s visible ocupa por estos d&iacute;as la atenci&oacute;n de dirigentes que denuncian el deterioro de las rutas como si acabaran de descubrirlo, como si la destrucci&oacute;n de la infraestructura p&uacute;blica fuera una calamidad sobrevenida y no una consecuencia ya contenida en la ley que votaron, apoyaron o dejaron pasar mirando para otro lado.
    </p><p class="article-text">
        No hay inocencia posible. Quienes acompa&ntilde;aron la Ley Bases tienen responsabilidad pol&iacute;tica sobre cada ruta abandonada, cada organismo desmantelado, cada trabajador desprotegido y cada cient&iacute;fico que debe abandonar su patria. No pueden presentarse ahora como testigos escandalizados de aquello que ayudaron a producir. El desastre no comenz&oacute; cuando apareci&oacute; el primer cr&aacute;ter en el pavimento, sino cuando levantaron la mano los levantamanos, los mandamanos y los aplaudidores de los mandamanos.
    </p><p class="article-text">
        Borges cerr&oacute; su cuento con una demolici&oacute;n. Los due&ntilde;os de la confiter&iacute;a vecina compraron la casa de la calle Garay y la derribaron para ensanchar el negocio, y con ella desapareci&oacute; el punto donde cab&iacute;a el mundo. En la posdata, el narrador todav&iacute;a sospecha que aquel Aleph pod&iacute;a ser falso. De este no cabe la misma duda: todo lo que la Ley Bases prometi&oacute; contener, efectivamente lo conten&iacute;a. El Aleph de Borges mostraba la creaci&oacute;n del mundo desde el s&oacute;tano de una casa porte&ntilde;a; el de Milei es su contracara exacta, porque concentra en un solo texto el programa completo para destruir a la Argentina, y avanza sobre la casa com&uacute;n con la misma l&oacute;gica con que la confiter&iacute;a avanz&oacute; sobre el prodigio, para ampliar el local.
    </p><p class="article-text">
        Hay un pecado pol&iacute;tico todav&iacute;a peor que callar. Es el pecado de gritar a destiempo. Gritar cuando conviene, despu&eacute;s de haber callado cuando era necesario poner el grito en el cielo para evitar las consecuencias que cualquier persona con informaci&oacute;n suficiente pod&iacute;a prever. Indignarse hoy por aquello que ayer se apoy&oacute; por acci&oacute;n o por omisi&oacute;n es exactamente lo mismo y causa la misma repugnancia.
    </p><p class="article-text">
        Quienes ahora recorren las rutas destruidas con gestos de indignaci&oacute;n no son arrepentidos, porque ni siquiera se atreven a presentarse como tales. Son responsables directos del desastre que intentan borrar sus huellas levantando la voz que debiera sonar para todos como una campana de palo. Callaron cuando hab&iacute;a que gritar, votaron cuando hab&iacute;a que resistir y ahora gritan para esconder que tambi&eacute;n fueron autores del Aleph de Milei.
    </p><p class="article-text">
        Pocas formas de la miseria pol&iacute;tica resultan m&aacute;s despreciables.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Pesatti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/aleph-milei_129_13448589.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 03:02:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/50eab015-393d-4c3b-bc65-c4ea99130dfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x318y254.jpg" length="70125" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/50eab015-393d-4c3b-bc65-c4ea99130dfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x318y254.jpg" type="image/jpeg" fileSize="70125" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Aleph de Milei]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/50eab015-393d-4c3b-bc65-c4ea99130dfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x318y254.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aguafuertes conurbanas I]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/aguafuertes-conurbanas-i_129_13448555.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2dbc49f-a94e-491b-ba4c-6e90310bb2ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aguafuertes conurbanas I"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pobreza en el conurbano no se reduce a la falta de ingresos: atraviesa la alimentación, el acceso a servicios, el tiempo de ocio y hasta las posibilidades de sostener una vida familiar digna. La historia de Verónica y sus hijos muestra, en escenas cotidianas, cómo las deudas, las carencias y el esfuerzo por llegar a fin de mes conviven con la necesidad de encontrar espacios de disfrute.</p></div><p class="article-text">
        Cualquiera que se acerque a la experiencia de la pobreza en el conurbano bonaerense contempor&aacute;neo se dar&aacute; cuenta de que esta no es s&oacute;lo falta de ingresos y deudas. Ser pobre es vivir en lugares m&aacute;s violentos, tener que esperar largas horas en un hospital y en una oficina del estado; es sufrir la extorsi&oacute;n del polic&iacute;a y la amenaza del traficante de la esquina; es vivir en una calle que se inunda con frecuencia; experimentar cortes de luz m&aacute;s prolongados y pasar entre basura porque la recolecci&oacute;n es poco usual; es beber el agua y caminar en un suelo m&aacute;s contaminados. La pobreza no es s&oacute;lo una condici&oacute;n objetiva capturada por indicadores oficiales que se muestran en una l&iacute;nea de ingresos m&iacute;nimos, sino un conjunto de enfermedades sociales y de relaciones de sometimiento. 
    </p><p class="article-text">
        La pobreza es tambi&eacute;n, como nos demuestra este relato, una experiencia subjetiva. Es un esfuerzo muchas veces frustrado por satisfacer las necesidades de los seres queridos m&aacute;s cercanos, es sentirse abrumada e impotente en el intento, es enga&ntilde;ar al est&oacute;mago, es tener que conformarse con poco y, al mismo tiempo, mantener cierta dignidad a pesar de la miseria. Es preguntarse, a veces con enojo y otras con resignaci&oacute;n, si alguna vez cambiar&aacute; la suerte.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;Mam&aacute;, &iquest;Me compr&aacute;s unos chizitos?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;No, ac&aacute; te traje una galletita de casa.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;&iquest;Pero para qu&eacute; trabaj&aacute;s todo el d&iacute;a y nunca ten&eacute;s plata?</em>
    </p><p class="article-text">
        Eso le pregunt&oacute; Liana a su mam&aacute;, Ver&oacute;nica. Estaban sentadas mirando a Jordan jugar al f&uacute;tbol en la cancha del barrio. Ver&oacute;nica se qued&oacute; con la boca abierta. No le causo nada de gracia la ocurrencia de la peque&ntilde;a Liana. Una mam&aacute; que estaba sentada a su lado se ri&oacute; y dijo &ldquo;Ay, mir&aacute; lo que dice&hellip;&rdquo; Ver&oacute;nica sonri&oacute; un tanto avergonzada.
    </p><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica trabaja por horas limpiando casas y atendiendo en una panader&iacute;a. Su marido trabaja en un frigor&iacute;fico de la zona sur. Viven en un barrio pobre de la zona sur del conurbano.
    </p><p class="article-text">
        Cada entrada para el partido de f&uacute;tbol de Jordan cuesta 4000 pesos, &ldquo;y si venimos con mi marido son 8000&hellip; por suerte los chicos no pagan&hellip;. Pero siempre piden cosas. Y aparte tengo que llevarle algo para que coman porque ahora adem&aacute;s de Jordan empez&oacute; a jugar el m&aacute;s chiquitito y tienen diferencia de horario y me tengo que quedar en la cancha. Y en la cancha est&aacute; todo el doble. Entonces yo tengo que llevar una botella con jugo o botella congelada y voy preparando jugos. Llevo el jugo de mate. O sea, nosotros somos grandes y nos aguantamos, pero los chicos ellos quieren comer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las entradas y la comida entre partidos son algunos de los tantos gastos que Ver&oacute;nica tiene semanalmente y para los cuales pide prestado. A veces al almacenero, otras veces usa la tarjeta de cr&eacute;dito. Ya en la segunda semana del mes, comienzan a acumularse las deudas.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Ver&oacute;nica, el f&uacute;tbol &ndash;los entrenamientos diarios, los partidos de los fines de semana&ndash; sirve para mantener ocupados a los hijos y evitar que &ldquo;caigan en la calle&rdquo;. Cualquier sacrificio &ndash;los viajes, el costo de los uniformes y los botines, etc.&ndash; es v&aacute;lido para evitar &ldquo;las malas juntas&hellip; las drogas.&rdquo; Pero el futbol es tambi&eacute;n su distracci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo todos los d&iacute;as los llevo a los entrenamientos. Pero a m&iacute; no me importa, yo estoy cansada, todo, no me importa, porque por ah&iacute; yo termino de trabajar justito y me voy a llevarlo (s). La cancha es nuestra salida.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        A la plaza no los lleva porque piden cosas, piden de comer, piden chizitos. &ldquo;Bueno, si me sobra, s&iacute; nos vamos a la plaza, pero a la plaza nom&aacute;s&hellip; al cine. &iquest;Sab&eacute;s qu&eacute; hace cu&aacute;nto? Creo que la &uacute;ltima vez que fui al cine fue hace 8 a&ntilde;os. Ahora no vamos a ning&uacute;n lado ahora, el despeje de nosotros es la cancha&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando el hermano peque&ntilde;o de Jordan quiso comenzar a entrenar, Ver&oacute;nica entusiasmada lo anot&oacute; en el mismo club, pero pronto se arrepinti&oacute;: 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No lo voy a poder llevar. Porque ahora cuando cobro tengo que pagarle el conjunto de invierno a Jordan y me sale 35.000 pesos. Las medias que me salen 6.000 [&hellip;] Ahora estoy cayendo que yo tambi&eacute;n le tengo que pagar al m&aacute;s chico el conjunto de invierno y le tengo que comprar otros botines porque ellos usan unos botines con tapones en tierra, y otros, los otros lisitos para la otra cancha&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica es muy consciente de los gastos que le representa el futbol. Pero, insiste, &ldquo;es la &uacute;nica salida que yo tengo con ellos. Si no tendr&iacute;amos que estar encerrados ac&aacute;&hellip;&rdquo; Y haci&eacute;ndose eco del reclamo que su hija le hiciera en la cancha dice, &ldquo;Tanto trabajar, &iquest;y para qu&eacute;? Por lo menos disfrutamos en la cancha, y es nuestra salida familiar&hellip; Y por eso tampoco quiero dejarla. No quiero decir a todo que no por la plata&hellip;. Tambi&eacute;n te da l&aacute;stima todo el tiempo tener que estar diciendo no, no, o contando a ver si te va a alcanzar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        **
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No me gust&oacute; que me pidiera chizitos&hellip; pero ellos entienden bastante. O sea, yo no los acostumbr&eacute; a que siempre pidan, pero van creciendo y quieren jeans de marca o zapatillas de marca.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;Mam&aacute;, me ten&eacute;s que comprar un jean.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;Vos antes de preocuparte por el jean f&iacute;jate si ten&eacute;s hojas en la carpeta.</em>
    </p><p class="article-text">
        Era el comienzo del a&ntilde;o escolar. Y a los jeans nuevos que necesitaba Uma, su hija adolescente, se sumaba la cartuchera, los colores, el cuaderno y el guardapolvo de Jordan. Y zapatillas nuevas para todos. &ldquo;Tuvimos que pagar las cuentas y no nos qued&oacute; nada para los &uacute;tiles de la escuela.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;A ellos les gusta cada tanto comer una golosina, y no se les puede pedir que comparta un chizito.</em>
    </p><p class="article-text">
        La m&aacute;s grande de sus hijas, Miriam, trabaja en una peluquer&iacute;a y cada tanto ayuda con los gastos cotidianos. &ldquo;Ella cuando tiene, viene y dice: &rdquo;Mami, &iquest;qu&eacute; vas a cocinar?&ldquo; Y yo le digo: &rdquo;No, lo de siempre. No s&eacute;, papas fritas o con huevo frito, o fideos con huevo, o guisito. A ella le gusta mucho el guiso de arroz amarillo. Y ella dice: &lsquo;&iquest;Quer&eacute;s que compre el jugo y compre un quesito rallado?&rsquo;&ldquo; 
    </p><p class="article-text">
        Eso es en los buenos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Pero en los d&iacute;as en que no hay dinero, &ldquo;ella se da cuenta que no tengo nada para cocinar&hellip; cuando tipo 7 de la tarde hago tortas fritas y pongo la pava. Ah&iacute; le digo de tomar mate. Y le hago t&eacute; a los chicos. Y ah&iacute; ella se da cuenta que yo no tengo plata para cocinar. Porque espero que sea m&aacute;s tardecito para que ellos est&eacute;n como medio llenitos y no digan: &rdquo;Mami, &iquest;qu&eacute; vas a cocinar?&ldquo; Eso me preocupa porque son chiquitos, tienen que comer. Pero nosotras siempre por ah&iacute; nos sentamos ah&iacute; afuera hasta tarde y tomamos mate&hellip; no comemos.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        **
    </p><p class="article-text">
        El hermano de Ver&oacute;nica tambi&eacute;n ayuda en lo que puede a la econom&iacute;a dom&eacute;stica. Cirujea, como dice Ver&oacute;nica, con un amigo. &ldquo;Junta cart&oacute;n, botella&hellip; y lo venden.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La &uacute;ltima vez, sali&oacute; con un amigo y una se&ntilde;ora de almac&eacute;n les regal&oacute; una bolsa llena de patis vencidos. &Eacute;l me los trajo. Yo le dije que no le iba a dar eso a los chicos. Pero se los cocin&eacute; para los perros. Los herv&iacute;, les puse unos fideos que le dan a mi cu&ntilde;ada en el comedor del barrio, unos fideos que cuando los herv&iacute;s se abren y se desarman en 1500 partes. Son incomibles. No s&eacute; c&oacute;mo le dan eso a la gente. Y bueno, entonces yo los hago a lo que ella me da para los perros. Pasaron unos d&iacute;as y ese mismo amigo le vino a pedir a mi hermano a ver si le quedaban unos patis porque &eacute;l no ten&iacute;a que comer. Me dijo &lsquo;Mi amigo no tiene nada y quiere&rsquo;. Te juro que a m&iacute; me dio l&aacute;stima&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica pens&oacute; en darle unas pocas alitas de pollo que ten&iacute;a en la congeladora. &ldquo;Dios me va a dar el doble, pens&eacute;&hellip;. Pero despu&eacute;s, al rato, estoy enojada porque por ah&iacute;, qu&eacute; s&eacute; yo, los chicos vienen y me dicen, &lsquo;Ma, &iquest;no me das para comer una galletita?&rsquo; Y yo me enojo porque no tengo. Y yo digo, &lsquo;S&iacute;, claro, Dios me va a dar el doble. &iquest;Cu&aacute;ndo me va a dar el doble?&rsquo;&rdquo; .
    </p><p class="article-text">
        <em>JA/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Auyero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/aguafuertes-conurbanas-i_129_13448555.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 03:02:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e2dbc49f-a94e-491b-ba4c-6e90310bb2ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="201022" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e2dbc49f-a94e-491b-ba4c-6e90310bb2ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="201022" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aguafuertes conurbanas I]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e2dbc49f-a94e-491b-ba4c-6e90310bb2ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un Banco Central no es un hedge fund]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/banco-central-no-hedge-fund_129_13446548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88635805-253f-4fb1-9c6e-a3c3e087805b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un Banco Central no es un hedge fund"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"># Bajada

La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central busca cerrar los mecanismos que permitieron financiar al Tesoro con emisión y reservas, pero al mismo tiempo habilita nuevas formas de endeudamiento externo y exposición en dólares. El riesgo, advierte el análisis, es repetir las lecciones de la Convertibilidad y trasladar al propio BCRA las promesas que deberían quedar fuera de su balance.
</p></div><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas, la Argentina ensay&oacute; distintas configuraciones para administrar sus pol&iacute;ticas monetaria, cambiaria y financiera. Cada una intent&oacute; corregir el fracaso anterior, pero tambi&eacute;n dej&oacute; lecciones que la reforma de la Carta Org&aacute;nica parece recoger solo parcialmente. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de dos hiperinflaciones, la Convertibilidad prohibi&oacute; el financiamiento monetario del Tesoro, fij&oacute; el tipo de cambio en un peso por d&oacute;lar y estableci&oacute; una relaci&oacute;n estricta entre la base monetaria y las reservas. El Banco Central solo pod&iacute;a emitir pesos contra d&oacute;lares. La regla disciplin&oacute; el balance de la autoridad monetaria, pero no evit&oacute; que a su alrededor se acumularan otras promesas. Los bancos captaban dep&oacute;sitos en d&oacute;lares y prestaban a hogares, empresas y gobiernos cuyos ingresos eran mayoritariamente en pesos. El Estado y el sector privado tambi&eacute;n se endeudaban en el exterior. Esos recursos permit&iacute;an sostener un tipo de cambio apreciado, pero despu&eacute;s deb&iacute;an devolverse o refinanciarse.
    </p><p class="article-text">
        La primera lecci&oacute;n de aquella crisis fue que no alcanza con limitar la emisi&oacute;n. Tambi&eacute;n importan las obligaciones en d&oacute;lares creadas por los bancos, el Estado y el sector privado. Cuando se interrumpi&oacute; el cr&eacute;dito, todos reclamaron d&oacute;lares que la econom&iacute;a no generaba en proporci&oacute;n a sus promesas. La configuraci&oacute;n posterior incorpor&oacute; parte de ese aprendizaje. Se restringieron los pr&eacute;stamos en d&oacute;lares a quienes no produc&iacute;an divisas para evitar que volvieran a multiplicarse los &ldquo;argend&oacute;lares&rdquo;. Tambi&eacute;n se acumularon reservas y se redujo inicialmente la dependencia del endeudamiento externo. Pero, al mismo tiempo, se debilitaron las protecciones del Banco Central. Se ampliaron los adelantos al Tesoro y se habilit&oacute; el uso de reservas para pagar deuda p&uacute;blica. Mediante las letras intransferibles, el Estado tomaba d&oacute;lares para pagar a sus acreedores y entregaba a cambio t&iacute;tulos de largo plazo, sin mercado ni liquidez. El Banco Central manten&iacute;a un activo en sus registros, pero perd&iacute;a el seguro necesario para enfrentar una crisis. A la vez, la emisi&oacute;n monetaria se utiliz&oacute; crecientemente para financiar al Tesoro. 
    </p><p class="article-text">
        Durante el gobierno de Mauricio Macri, la deuda externa desplaz&oacute; transitoriamente esos mecanismos como principal fuente de financiamiento, sin que se reformara sustancialmente la arquitectura institucional. Cuando desapareci&oacute; el cr&eacute;dito, el desequilibrio reapareci&oacute;. M&aacute;s tarde, la pandemia y las inconsistencias fiscales volvieron a trasladarlo al balance del Banco Central. 
    </p><p class="article-text">
        La segunda lecci&oacute;n fue complementaria: tampoco alcanza con regular las promesas privadas en d&oacute;lares si el sector p&uacute;blico puede financiarse mediante la emisi&oacute;n o deteriorando el activo de la autoridad monetaria. 
    </p><p class="article-text">
        El proyecto actual busca incorporar esa lecci&oacute;n. Proh&iacute;be la asistencia monetaria al Tesoro, impide utilizar las reservas para pagar deuda p&uacute;blica y concentra el mandato del Banco Central en preservar el valor de la moneda. Sin necesidad de adoptar una posici&oacute;n extrema sobre la pol&iacute;tica monetaria, es razonable discutir esos l&iacute;mites. Pero la reforma tambi&eacute;n habilita al Banco Central a tomar pr&eacute;stamos de bancos internacionales, celebrar contratos financieros externos y ofrecer activos de reserva como garant&iacute;a. Incluso elimina la obligaci&oacute;n de evaluar previamente las consecuencias sobre la balanza de pagos de las operaciones de deuda externa del sector p&uacute;blico. Esto coincide con el anuncio de que los bancos podr&aacute;n destinar parte de sus dep&oacute;sitos en d&oacute;lares a financiar empresas que no necesariamente generan divisas. 
    </p><p class="article-text">
        Ambas medidas sugieren la construcci&oacute;n de una nueva arquitectura financiera alrededor de promesas de pago en d&oacute;lares. Mientras entren capitales y aumente el cr&eacute;dito, el esquema puede exhibir estabilidad y mayores reservas brutas. Pero, si las exportaciones y la productividad no crecen como se espera, empresas, bancos y el propio BCRA depender&aacute;n cada vez m&aacute;s del refinanciamiento.
    </p><p class="article-text">
        En ese aspecto, el dise&ntilde;o puede ir m&aacute;s lejos que la Convertibilidad. Aquel r&eacute;gimen permiti&oacute; que las obligaciones en d&oacute;lares se multiplicaran alrededor del Banco Central. Este proyecto incorpora esa l&oacute;gica dentro de su propio balance: le permite comprometer reservas para endeudarse y ampliar su exposici&oacute;n. Es la l&oacute;gica de un <em>hedge fund:</em> utilizar un capital limitado como garant&iacute;a para financiar una apuesta mayor. Para un fondo, asumir ese riesgo es parte del negocio. Para un Banco Central supone invertir su funci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las reservas pueden parecer capital inmovilizado, pero son el seguro que debe permanecer disponible frente a un shock o una interrupci&oacute;n del cr&eacute;dito externo. Las experiencias de otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n muestran que una arquitectura estable necesita combinar l&iacute;mites al financiamiento monetario y al uso fiscal de las reservas con regulaciones que impidan acumular obligaciones en d&oacute;lares sin capacidad de generarlos. Tambi&eacute;n requiere un mercado dom&eacute;stico que permita financiar al sector p&uacute;blico en su propia moneda, dentro de un programa fiscal coherente. La Convertibilidad demostr&oacute; que disciplinar la emisi&oacute;n no alcanza si el resto de la econom&iacute;a puede multiplicar promesas en d&oacute;lares. La posconvertibilidad mostr&oacute; que regular esas promesas tampoco alcanza si el Estado puede deteriorar el seguro del Banco Central. La nueva reforma recoge la segunda lecci&oacute;n, pero olvida la primera y lleva el riesgo un paso m&aacute;s lejos: amenaza con convertir al propio Banco Central en un <em>hedge fund</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>Fernando Morra fue viceministro de Econom&iacute;a entre 2019 y 2022.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Morra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/banco-central-no-hedge-fund_129_13446548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 09:29:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/88635805-253f-4fb1-9c6e-a3c3e087805b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="267262" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/88635805-253f-4fb1-9c6e-a3c3e087805b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="267262" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un Banco Central no es un hedge fund]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/88635805-253f-4fb1-9c6e-a3c3e087805b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Creer en una mujer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/creer-mujer_129_13446391.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/588addc4-3e67-405b-a66d-dd13b958c67b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x236y113.jpg" width="1200" height="675" alt="Creer en una mujer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El vínculo amoroso adquiere verdadero valor cuando permite que cada persona se enfrente con sus propios conflictos, límites y deseos. La alternativa no consiste en volver a las estructuras rígidas del pasado ni en refugiarse en relaciones superficiales y sin compromiso, sino en encontrar en la relación una posibilidad de transformación.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Dios y el hombre no creen en el amor moderno&rdquo;, dice una canci&oacute;n &ndash;ya cl&aacute;sica&ndash; de <strong>David Bowie</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Que Dios no crea en el amor moderno, en la flexibilizaci&oacute;n de los v&iacute;nculos, en la ca&iacute;da del matrimonio como instituci&oacute;n fundamental para regular los lazos amorosos, es algo m&aacute;s que comprensible.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;el hombre? &iquest;No es quien mayores ventajas encuentra en la falta de compromiso y la dispersi&oacute;n afectiva, sin tener que ofrecer garant&iacute;as ni condicionarse a un rol determinado, como el de proveedor?
    </p><p class="article-text">
        La letra de Bowie fue una anticipaci&oacute;n para el desencanto que hoy se constata. Esto es lo que hacen los genios: anticipan lo que va a pasar. La idea de v&iacute;nculos basados en acuerdos lleva al &uacute;nico acuerdo posible &ndash;seg&uacute;n Lacan: el masoquismo.
    </p><p class="article-text">
        Es conocida esa vieja sentencia lacaniana: &ldquo;Se empieza con las cosquillas y se termina en la parrilla&rdquo;, es decir, se empieza con los chistes y se termina a los bifes. La narrativa que m&aacute;s insiste en esta &eacute;poca es la que parte de un idilio que culmina con el descubrimiento de que el otro era un psic&oacute;pata.
    </p><p class="article-text">
        En la canci&oacute;n de Bowie hay un momento en que dice &ldquo;Ll&eacute;vame a la iglesia a tiempo&rdquo;. Es una referencia indirecta a la pieza &ldquo;Get Me to the Church on Time&rdquo; del musical <em>My Fair Lady</em> (1956) en la que un personaje recibi&oacute; una herencia y siente que debe casarse, 
    </p><p class="article-text">
        Este personaje y sus amigos se divierten una &uacute;ltima vez antes de la boda, en una especie de despedida de soltero, pero la canci&oacute;n es una s&uacute;plica a sus amigos para que no dejen que la euforia de la borrachera les haga olvidar sus buenas intenciones y se aseguren de que llegue a la boda.
    </p><p class="article-text">
        En este punto, Bowie no es nost&aacute;lgico, no dice que el pasado fue mejor, porque tambi&eacute;n ten&iacute;a su hipocres&iacute;a. Est&aacute; en el medio de un mundo que ya no existe (de estructuras r&iacute;gidas) y un mundo vol&aacute;til (l&iacute;quido, se dir&iacute;a hoy) que tampoco lo convence.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n, entonces, es &iquest;en qu&eacute; creer? Aqu&iacute; podr&iacute;a ser &uacute;til recordar una idea Lacan, de uno de sus &uacute;ltimos seminarios, cuando afirm&oacute; que el an&aacute;lisis del hombre estar&iacute;a bien si lo llevara a creer en una mujer.
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo esta frase me pareci&oacute; prejuiciosa, pero hoy creo que la puedo entender de otra manera. Por un lado, Lacan no dice que se crea en &ldquo;La&rdquo; mujer o, acaso en lo femenino. Su idea es la de creer en <em>una</em> mujer, como se cree en un s&iacute;ntoma.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se cree en un s&iacute;ntoma? A partir de apostar al efecto que produce. Se sufre, esto nadie lo duda, pero ese sufrimiento est&aacute; orientado, primero, por una suposici&oacute;n de saber y, luego, por el descubrimiento de su verdad.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, que diga que se cree en una mujer es una manera de plantear que no se cree en la madre. Para un hombre, creer en la madre es lo m&aacute;s f&aacute;cil. Es creer en esa mujer que act&uacute;a la amenaza de castraci&oacute;n. Es constatable que hay hombres para los que el enojo de una mujer que los pone en penitencia es una fuente er&oacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Una mujer es, para Lacan, aquella que puede actuar la castraci&oacute;n sin ninguna amenaza. No para castigar, sino para funcionar como causa de un deseo. <strong>Andr&eacute;s Calamaro</strong> lo ilustr&oacute; de la mejor manera al cantar: &ldquo;Lo dijo la chica que te dijo que no: &iexcl;No se puede vivir del amor!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Que una mujer puede ser el relevo de su s&iacute;ntoma, para un hombre, podr&iacute;a ser un tipo de salida para el drama que plantea Dawid Bowie: ni la instituci&oacute;n ni el desencanto, pero s&iacute; un tipo de lazo en el que ella sea capaz de ponerlo a trabajar respecto de su conflicto todav&iacute;a no revelado, para no ser un rebelde en vano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/creer-mujer_129_13446391.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 09:26:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/588addc4-3e67-405b-a66d-dd13b958c67b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x236y113.jpg" length="53250" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/588addc4-3e67-405b-a66d-dd13b958c67b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x236y113.jpg" type="image/jpeg" fileSize="53250" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Creer en una mujer]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/588addc4-3e67-405b-a66d-dd13b958c67b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x236y113.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué algunos extranjeros son bienvenidos y otros rechazados? ¿Hay distintas categorías?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/extranjeros-son-bienvenidos-rechazados-hay-distintas-categorias_129_13443874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3676fec4-ee5c-40b9-acd2-90db233d72f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x348y355.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué algunos extranjeros son bienvenidos y otros rechazados? ¿Hay distintas categorías?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La discusión sobre el acceso de extranjeros a la salud y la universidad contrasta con la apertura a la compra de tierras por capitales foráneos. Entre aranceles, desregulación y beneficios para grandes inversiones, la pregunta es qué se entiende por soberanía y quiénes quedan habilitados a decidir sobre el territorio y su futuro.
</p></div><p class="article-text">
        El 21 de julio, el diputado bonaerense Agust&iacute;n Romo<a href="https://www.eldiarioar.com/politica/proyecto-libertario-arancelar-salud-universidad-extranjeros-basa-datos-falsos-no-aplicaria-pba_1_13403100.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> present&oacute; un proyecto para arancelar el acceso de extranjeros sin residencia permanente a los hospitales p&uacute;blicos y a las universidades de la provincia</a>. Firmaron 18 de los 20 diputados del bloque libertario y tambi&eacute;n el PRO. Patricia Bullrich lo respald&oacute; en p&uacute;blico. Los fundamentos dicen que los recursos bonaerenses son limitados y que hay que priorizar a los bonaerenses.
    </p><p class="article-text">
        Dos semanas despu&eacute;s, el canciller Pablo Quirno hablaba en A24 sobre la reforma de la &ldquo;Ley de Tierras&rdquo;, como se conoce al proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que, en uno de sus cap&iacute;tulos, buscaba eliminar el tope del 15% de territorio en manos extranjeras. Le preguntaron si un extranjero podr&iacute;a comprar un pueblo o una provincia entera y dijo que s&iacute;, que eso iba a producir beneficios para la Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Los recursos de la provincia de Buenos Aires son limitados cuando se trata de una cama y de un pupitre, y se vuelven ilimitados cuando se trata del suelo. Hoy hay 13,3 millones de hect&aacute;reas rurales en manos extranjeras y 31 departamentos que ya pasaron el l&iacute;mite legal. Desde 2024 se firmaron 111 certificados de habilitaci&oacute;n para nuevas compras, 47 de ellos en lo que va de 2026.
    </p><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo argelino Abdelmalek Sayad pas&oacute; treinta a&ntilde;os estudiando la inmigraci&oacute;n argelina en Francia, y lleg&oacute; a una conclusi&oacute;n que contin&uacute;a explicando muy bien lo que pasa ac&aacute;: el inmigrante existe para algo. Su presencia se justifica por lo que produce, y por eso queda sometido a una prueba permanente de utilidad que ning&uacute;n nacional tiene que rendir. Sayad lo llamaba el &ldquo;pecado original&rdquo;, la condici&oacute;n de provisorio no se levanta nunca, dura toda la vida, sobrevive a los papeles, a los a&ntilde;os, a los hijos nacidos all&iacute;. En otras palabras, el franc&eacute;s existe porque existe, pero el argelino tiene que seguir demostrando para qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Las nociones de Sayad sirven para graficar las diferencias que ocurren ac&aacute;, como cuando una mujer boliviana que hace catorce a&ntilde;os cocina en un comedor de La Matanza sosteniendo con su trabajo a treinta pibes del barrio, es nombrada por el proyecto de Romo como &ldquo;alguien que se atiende gratis&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        An&iacute;bal Quijano es claro para pensar esto, porque visibiliza c&oacute;mo la clasificaci&oacute;n racial y el reparto del trabajo nacieron juntos en Am&eacute;rica. La misma operaci&oacute;n que decidi&oacute; qui&eacute;n era indio y qui&eacute;n era espa&ntilde;ol decidi&oacute; qui&eacute;n trabajaba la tierra y qui&eacute;n cobraba por ella. Esa clasificaci&oacute;n sigui&oacute; funcionando hasta hoy. Por eso, al estudiante que naci&oacute; en Salta y llega a una universidad de Buenos Aires le preguntan hace cu&aacute;nto que est&aacute; en el pa&iacute;s. Contesta que naci&oacute; ac&aacute;, pero a la semana siguiente se lo vuelven a preguntar. Nadie le est&aacute; pidiendo el documento, le est&aacute;n leyendo la cara, y en esa lectura la palabra boliviano puede caerle a un salte&ntilde;o con la misma facilidad con la que la palabra inversor le cae a alguien que no habla castellano.
    </p><p class="article-text">
        Al inversor nadie le mira la cara. Le preguntaron a Quirno si un extranjero podr&iacute;a comprar un pueblo o una provincia entera y contest&oacute; que s&iacute;, porque iba a producir beneficios para la Argentina. Con eso alcanz&oacute;. Nadie le pregunt&oacute; qu&eacute; beneficios, ni para qui&eacute;nes, ni en qu&eacute; plazo. El vocero Adri&aacute;n Ravier fue m&aacute;s lejos y explic&oacute; que el l&iacute;mite vigente choca con las bases que plante&oacute; Alberdi sobre atraer capital extranjero. En otras palabras, para el gobierno actual, un &ldquo;tipo de extranjero&rdquo; puede comprar el suelo de la provincia de Buenos Aires; mientras que otro &ldquo;tipo de extranjero&rdquo; no puede sacar un turno gratis en un hospital de la provincia de Buenos Aires. Las dos cosas se discutieron el mismo mes, en el mismo Congreso, y solamente la segunda se present&oacute; como un problema de soberan&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        En diciembre de 2024 se derog&oacute; la Ley de Emergencia Territorial Ind&iacute;gena, la norma que permit&iacute;a a las comunidades registrar los territorios que ocupaban, y les permit&iacute;a frenar los desalojos mientras ese registro estuviera en curso. Sin esa ley, una comunidad que vive hace generaciones en el mismo lugar tiene que probar ante un juzgado que efectivamente vive ah&iacute;, con expedientes, testigos y peritajes que pueden llevar a&ntilde;os. En el mismo per&iacute;odo, el RIGI le garantiza a las grandes inversiones treinta a&ntilde;os de beneficios impositivos y aduaneros: ya se aprobaron veinti&uacute;n proyectos, en su mayor&iacute;a mineros. De nuevo, a unos se les quit&oacute; el instrumento con el que demostraban que pertenec&iacute;a a la tierra; a otros, se les quit&oacute; la obligaci&oacute;n de demostrar cualquier cosa.
    </p><p class="article-text">
        Soberan&iacute;a es la palabra que aparece cuando alguien usa una cama de hospital y desaparece cuando alguien compra el suelo donde est&aacute; construido el hospital. Una cama se desocupa, una vacante se renueva cada cuatrimestre. La tierra vendida no vuelve. Quien la compra decide qu&eacute; pasa con el agua que corre por debajo, con el glaciar que la alimenta, con el camino que llega hasta el lago, durante un tiempo que excede a todos los que hoy estamos discutiendo esto.
    </p><p class="article-text">
        Quijano nos ense&ntilde;&oacute; a leer el presente como efecto de una clasificaci&oacute;n colonial que ocurri&oacute; en el pasado. Agrego algo distinto que llamo colonialidad del futuro: hay decisiones que se toman ahora y cuyo efecto entero cae sobre un tiempo al que ninguno de nosotros va a llegar. El agua de Mendoza en 2090 se est&aacute; definiendo en 2026. Los que van a tomarla, o los que no van a poder, todav&iacute;a no nacieron y no tienen c&oacute;mo entrar en la discusi&oacute;n. Ning&uacute;n territorio se conquista con tanta comodidad como el que todav&iacute;a est&aacute; vac&iacute;o de gente. Por eso mientras discutimos aranceles y turnos, que son decisiones que se revisan el a&ntilde;o que viene, se est&aacute;n firmando plazos de treinta y de cien a&ntilde;os que ning&uacute;n gobierno posterior va a poder tocar.
    </p><p class="article-text">
        El Canciller Pablo Quirno dijo que vender una provincia entera va a producir beneficios para la Argentina. La pregunta que falt&oacute; hacerle es cu&aacute;l Argentina, porque quienes van a estar ac&aacute; todav&iacute;a no tienen voz para discutirlo, y quienes tienen voz y voto ahora est&aacute;n ocupados averiguando cu&aacute;ntos inmigrantes sudamericanos hay en la guardia o en la Universidad de Buenos Aires (UBA). 
    </p><p class="article-text">
        Alberdi escribi&oacute; que gobernar es poblar. Doscientos a&ntilde;os despu&eacute;s seguimos discutiendo a qui&eacute;n dejamos entrar, mientras el suelo donde vamos a discutirlo est&aacute; en duda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Kupsch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/extranjeros-son-bienvenidos-rechazados-hay-distintas-categorias_129_13443874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Aug 2026 09:28:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3676fec4-ee5c-40b9-acd2-90db233d72f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x348y355.jpg" length="100632" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3676fec4-ee5c-40b9-acd2-90db233d72f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x348y355.jpg" type="image/jpeg" fileSize="100632" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué algunos extranjeros son bienvenidos y otros rechazados? ¿Hay distintas categorías?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3676fec4-ee5c-40b9-acd2-90db233d72f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x348y355.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Evitar que las dos velocidades se conviertan en dos Argentinas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/evitar-velocidades-conviertan-argentinas_129_13443205.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b769b037-5c21-4018-9982-c8e70a5c4f09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1226y476.jpg" width="1200" height="675" alt="Evitar que las dos velocidades se conviertan en dos Argentinas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 6,5% de crecimiento del PBI esconde una economía a dos velocidades: crecen el agro, la minería y la energía, mientras la industria y la construcción se desploman y ya destruyeron más de 210.000 empleos formales. Sin una política productiva activa, advierte esta columna, esa brecha puede consolidar "dos Argentinas".</p></div><p class="article-text">
        Desde la asunci&oacute;n de Javier Milei, la macroeconom&iacute;a argentina exhibe un dato que el oficialismo suele esgrimir con orgullo: un crecimiento agregado del 6,5% del PBI. Sin embargo, la frialdad de los indicadores generales esconde una realidad dual y sumamente riesgosa. La Argentina actual avanza a dos velocidades marcadamente contrapuestas: por un lado, un pu&ntilde;ado de sectores primarios y transables vinculados a los recursos naturales &mdash;la agroindustria (+26%), la miner&iacute;a y la energ&iacute;a (+23%)&mdash; que se expanden con vigor; por el otro, el verdadero coraz&oacute;n del empleo y del mercado interno &mdash;la industria manufacturera (-13%) y la construcci&oacute;n (-12%)&mdash; que se desploma de forma dram&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Esta divergencia sectorial rompi&oacute; una constante hist&oacute;rica de la econom&iacute;a argentina: la relaci&oacute;n directa entre el crecimiento del PBI y la creaci&oacute;n de trabajo. Mientras la actividad estad&iacute;stica sube, el empleo privado formal se destruye, acumulando una sangr&iacute;a de m&aacute;s de 210.000 asalariados registrados. La raz&oacute;n es estructural: las actividades extractivas son altamente intensivas en capital pero extraordinariamente acotadas para absorber mano de obra. El agro, la miner&iacute;a y la energ&iacute;a, sumados, representan una fracci&oacute;n menor de la ocupaci&oacute;n total y han registrado incluso ca&iacute;das en su demanda laboral.
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, las casi 175.000 ocupaciones perdidas en la industria est&aacute;n mutando hacia servicios no transables de baja productividad e informalidad: cuentapropismo, repartidores de plataformas y comercio ambulante. No asistimos a un proceso de modernizaci&oacute;n ni a un salto cualitativo hacia la econom&iacute;a digital, sino a una degradaci&oacute;n de las condiciones de vida donde empleos con paritarias, derechos y aportes previsionales son reemplazados por estrategias de supervivencia precaria.
    </p><p class="article-text">
        Esta brecha tambi&eacute;n fractura el territorio. El crecimiento se focaliza en enclaves puntuales como Neuqu&eacute;n &mdash;impulsado por el fen&oacute;meno no convencional de Vaca Muerta (+22,7% en su Producto Bruto Geogr&aacute;fico)&mdash; o la franja cordillerana minera. En contraposici&oacute;n, el mapa federal se ti&ntilde;e de rojo por el apag&oacute;n industrial y el freno absoluto a la obra p&uacute;blica. Sin una intervenci&oacute;n coordinada, el riesgo no es solo una brecha estad&iacute;stica, sino la consolidaci&oacute;n definitiva de &ldquo;dos Argentinas&rdquo;: una minoritaria, conectada al mundo y generadora de divisas; y otra mayoritaria, estancada, precarizada y excluida de los beneficios del desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El trabajo en el centro de la estrategia</strong>
    </p><p class="article-text">
        La producci&oacute;n y el empleo de calidad no son variables secundarias que se ordenan autom&aacute;ticamente tras la estabilizaci&oacute;n macroecon&oacute;mica; constituyen el motor indispensable de cualquier proceso de desarrollo. La estabilidad de precios es una plataforma necesaria, pero si se alcanza destruyendo puestos de trabajo y aplastando los salarios, se convierte en la &ldquo;paz de los cementerios productivos&rdquo;. La idea de que los d&oacute;lares de la energ&iacute;a o la miner&iacute;a generar&aacute;n un &ldquo;derrame&rdquo; autom&aacute;tico hacia el conjunto de la sociedad ignora el funcionamiento real de la estructura productiva argentina.
    </p><p class="article-text">
        A este escenario se suma el impacto acelerado de la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica. Aunque la industria manufacturera continuar&aacute; siendo clave en agregaci&oacute;n de valor, innovaci&oacute;n e ingresos por exportaci&oacute;n, el futuro de la absorci&oacute;n masiva de empleo se desplazar&aacute; crecientemente hacia los servicios: econom&iacute;a del cuidado, industrias culturales, log&iacute;stica, construcci&oacute;n y servicios basados en el conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La evidencia global frente al dogmatismo local</strong>
    </p><p class="article-text">
        La narrativa oficialista sostiene que la apertura comercial irrestricta y la retirada total del Estado reasignar&aacute;n los recursos hacia sectores competitivos de manera natural. Sin embargo, la evidencia internacional reciente camina exactamente en el sentido contrario. En el escenario pospandemia, los pa&iacute;ses desarrollados aplican, en promedio, cinco veces m&aacute;s pol&iacute;ticas industriales que las econom&iacute;as en desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        Los &ldquo;pa&iacute;ses que nos gustan&rdquo; intervienen de forma directa: Estados Unidos destina m&aacute;s de USD 50.000 millones mediante la <em>Ley CHIPS</em> para subsidiar la fabricaci&oacute;n local de semiconductores exigiendo empleo formal e inversi&oacute;n en I+D; la Uni&oacute;n Europea coordina la <em>Alianza de Bater&iacute;as</em> agrupando a m&aacute;s de 800 actores para blindar su soberan&iacute;a industrial; y Brasil impulsa el programa <em>Nova Ind&uacute;stria Brasil</em>, inyectando 300.000 millones de reales a trav&eacute;s del BNDES. La Argentina de hoy recorre la senda opuesta desmantelando programas de desarrollo de proveedores que hab&iacute;an demostrado que m&aacute;s del 85% de las pymes participantes incrementaban su plantilla laboral al integrarse en cadenas de valor estrat&eacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una propuesta de pol&iacute;tica productiva sin repetir el pasado</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para construir una alternativa cre&iacute;ble es indispensable partir de una autocr&iacute;tica honesta. Sostener proteccionismos arancelarios r&iacute;gidos de forma cr&oacute;nica, sin exigir metas estrictas de productividad e innovaci&oacute;n, ni poner fecha de vencimiento a los esquemas de promoci&oacute;n, aisl&oacute; a determinados sectores y asfixi&oacute; la din&aacute;mica exportadora.
    </p><p class="article-text">
        La nueva pol&iacute;tica productiva no debe subsidiar la ineficiencia, sino promover la competitividad sist&eacute;mica a trav&eacute;s de bienes p&uacute;blicos: infraestructura de transporte para recortar costos log&iacute;sticos, nodos de transferencia tecnol&oacute;gica para pymes, certificaciones de calidad internacional y financiamiento accesible. En este marco, esquemas como el R&eacute;gimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) deben reformularse: no pueden funcionar como enclaves extractivos aislados, sino que deben incorporar cl&aacute;usulas obligatorias de desarrollo de proveedores locales en metalmec&aacute;nica, software y servicios de ingenier&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La hoja de ruta para una econom&iacute;a integrada exige articular la riqueza natural con la matriz tecnol&oacute;gica y manufacturera: potenciar la fabricaci&oacute;n de bienes de capital e insumos para la energ&iacute;a y la electromovilidad; agregar valor en origen mediante la petroqu&iacute;mica y la biotecnolog&iacute;a aplicada al agro; consolidar el ecosistema de la econom&iacute;a del conocimiento; y posicionar al turismo como un canal federal de captaci&oacute;n de divisas e inclusi&oacute;n laboral joven.
    </p><p class="article-text">
        El orden macroecon&oacute;mico es la condici&oacute;n de entrada, pero nunca el sustituto de una estrategia industrial y tecnol&oacute;gica integral. Sin la macro no se puede, pero con la macro sola no alcanza para evitar que la brecha productiva termine dividiendo al pa&iacute;s en dos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agrupación Futuros Mejores]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/evitar-velocidades-conviertan-argentinas_129_13443205.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 14:15:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b769b037-5c21-4018-9982-c8e70a5c4f09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1226y476.jpg" length="236898" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b769b037-5c21-4018-9982-c8e70a5c4f09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1226y476.jpg" type="image/jpeg" fileSize="236898" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Evitar que las dos velocidades se conviertan en dos Argentinas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b769b037-5c21-4018-9982-c8e70a5c4f09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1226y476.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las fuerzas de la calle: del efecto “bandera Malvinas” a “la patria no se vende”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fuerzas-calle-efecto-bandera-malvinas-patria-no-vende_129_13436526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0fb8b9fd-d355-48c5-97a9-4abcd218fe82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1075y234.jpg" width="1200" height="675" alt="Las fuerzas de la calle: del efecto “bandera Malvinas” a “la patria no se vende”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La derrota del oficialismo en el Senado por la reforma de la ley de tierras y el manejo del fuego abrió algo más que una discusión legislativa: mostró que la sociedad puede volver a organizarse en defensa del territorio y una idea de soberanía. Entre el “efecto bandera de Malvinas” y años de luchas socioambientales, las fuerzas de la calle volvieron a hacerse visibles.</p></div><p class="article-text">
        Lo ocurrido en el Senado argentino el jueves 6 de agosto con <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/frente-plaza-repleta-manifestantes-oposicion-voltear-capitulos-ley-inviolabildiad_1_13433242.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la llamada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada </a>constituye un punto de inflexi&oacute;n que va mucho m&aacute;s all&aacute; de esta votaci&oacute;n en particular. No solo fue un gran triunfo popular, pues gracias a la presi&oacute;n de la movilizaci&oacute;n social el oficialismo tuvo que resignar en solo 48 horas los dos t&iacute;tulos mayores, el de la reforma de la ley de tierras y el del manejo del fuego, sino que la din&aacute;mica pol&iacute;tica que se estableci&oacute; abri&oacute; a la discusi&oacute;n sobre qu&eacute; proyecto de Argentina podemos o estamos dispuestos a aceptar, y qui&eacute;n decide sobre su territorio, sus aguas, su energ&iacute;a y sus bienes naturales. 
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;qu&eacute; sucedi&oacute; para que la sociedad argentina, que parec&iacute;a tan derrotada, tan rota, avanzara hacia este punto de inflexi&oacute;n y desafiara al gobierno en acciones tan masivas cuyo desenlace &uacute;ltimo es todav&iacute;a incierto? En las &uacute;ltimas semanas, la sociedad argentina -por encima de sus diferencias- fue tejiendo una cadena de equivalencias asociados a la defensa del territorio, la tierra y los bienes comunes naturales, lo que fue configurando un &ldquo;nosotros&rdquo; de rechazo a un proyecto importante del gobierno de Milei. Un nosotros colectivo que, de modo m&aacute;s general, podr&iacute;a unificarse detr&aacute;s de la denuncia de la ra&iacute;z antinacional y colonial del proyecto pol&iacute;tico del gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Desde nuestra perspectiva, hay dos hitos que explican parte de este gran logro popular: el &ldquo;efecto bandera de Malvinas&rdquo; producido por la selecci&oacute;n argentina, y las acciones promovidas por el movimiento socioambiental.
    </p><h2 class="article-text"> El efecto bandera de Malvinas</h2><p class="article-text">
        Empecemos por el f&uacute;tbol. Durante el largo Mundial de F&uacute;tbol, lejos de permanecer inactivo, en medio del desgastante esc&aacute;ndalo Adorni y los triunfos ag&oacute;nicos de la selecci&oacute;n argentina, el oficialismo sigui&oacute; promoviendo m&uacute;ltiples iniciativas pol&iacute;ticas que comprometen seriamente el futuro del pa&iacute;s. Algunos afirmaban que el gobierno aprovechaba la distracci&oacute;n futbolera para profundizar el latrocinio y vender la Argentina, de acuerdo a sus ideales de desregulaci&oacute;n y su alineamiento colonial con Estados Unidos. Sin embargo, a muchos otros nos parec&iacute;a que en realidad el problema resid&iacute;a en el desalentador estado de &aacute;nimo que exhib&iacute;a la poblaci&oacute;n. Esto hizo que el gobierno de ultraderecha de Milei ni siquiera necesitara de la distracci&oacute;n del mundial de f&uacute;tbol para continuar con su bombardeo de medidas antinacionales y anti-igualitarias, ya que parec&iacute;a haber captado la pasividad y el desaliento de amplias franjas de la sociedad. As&iacute;, confiado en sus &eacute;xitos legislativos y lo imparable de su suma de decretos, el gobierno fue desestimando la capacidad de lucha y de resiliencia de la sociedad argentina.
    </p><p class="article-text">
        Pero sucedi&oacute; algo impensable, un acontecimiento. En el Mundial de f&uacute;tbol la selecci&oacute;n argentina desafi&oacute; a la FIFA y al gobierno que hab&iacute;an prohibido la exhibici&oacute;n de banderas con &ldquo;consignas pol&iacute;ticas&rdquo;, lo que inclu&iacute;a &ldquo;el mapita de las islas Malvinas&rdquo;, seg&uacute;n palabras inolvidables de la actual ministra de seguridad. Nadie pod&iacute;a imaginar sin embargo hasta donde llegar&iacute;a el &ldquo;efecto bandera&rdquo;, cuando algunos jugadores de la selecci&oacute;n desplegaron aquella s&aacute;bana de hotel con la inscripci&oacute;n &ldquo;Las Malvinas son argentinas&rdquo; en el gran triunfo de Argentina contra Inglaterra, que incluy&oacute; una remontada hist&oacute;rica en los &uacute;ltimos minutos. Nadie pudo ver que ese momento de festejo absoluto, el de la bandera desplegada y exhibida ante el mundo, expres&oacute; el acto de mayor comuni&oacute;n entre los jugadores de la selecci&oacute;n y la sociedad argentina, para convertirse en el disparador de algo nuevo. Cierto es que tanto la selecci&oacute;n argentina como las Malvinas son de los pocos temas que unen a los y las argentinas. Pero aquella bandera y la intensidad del festejo -y ac&aacute; la palabra clave es &ldquo;intensidad&rdquo;- no s&oacute;lo desminti&oacute; todo lo que se hab&iacute;a dicho en la previa de &ldquo;que se trataba solo de un partido de f&uacute;tbol&rdquo; sino que abri&oacute; a una nueva situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sociol&oacute;gicamente, los momentos extraordinarios e intensos, sobre todo si son colectivos, pueden generar algo nuevo, pues liberan mucha energ&iacute;a social. Esa bandera y ese festejo fueron el cl&iacute;max de esa intensidad exacerbada, hiperb&oacute;lica, que vivimos los y las argentinas durante el mundial de f&uacute;tbol junto a la selecci&oacute;n mayor y sus remontadas heroicas. El hecho, como acontecimiento, pod&iacute;a haber terminado en una catarsis, sin instalar algo nuevo, y sin embargo, mezclado con la insoportable y asfixiante coyuntura pol&iacute;tica argentina, su corolario fue el de abrir una ventana de aire fresco ah&iacute; donde todo parec&iacute;a oler a encierro y muro clausurado. Hasta el origen artesanal de esa bandera que lleg&oacute; casi de casualidad al c&eacute;sped -ya que sus creadores prefirieron lanzarla al campo de juego, cerca de los jugadores argentinos, antes que entregarla a la polic&iacute;a- parece todo un s&iacute;mbolo de lo que nos pasa como sociedad, pues habla sobre la situaci&oacute;n de desastre que atravesamos, en nuestra escasez o pobreza de herramientas para combatir el poder demencial y aparentemente arrollador de la ultraderecha libertaria. 
    </p><p class="article-text">
        Lo extraordinario desemboc&oacute; as&iacute; en una defensa del sentido com&uacute;n. &iquest;Si las Malvinas son argentinas, acaso no lo son nuestros r&iacute;os, nuestros bienes naturales y nuestras tierras a punto de ser enajenadas o ya entregadas? Esta pregunta se instal&oacute; al d&iacute;a siguiente del triunfo contra Inglaterra, cuando el oficialismo pretendi&oacute; tratar la reforma de la ley de tierras pero tuvo que retroceder al darse cuenta que al menos, el d&iacute;a despu&eacute;s, no ser&iacute;a posible. El horno no estaba para bollos, aunque el presidente Milei en su ceguera libertaria y con su acostumbrado desprecio por lo nacional, continuaba sobreactuando un vergonzoso modelo de colonialidad servil ante los Estados Unidos. Lo cierto es que el &ldquo;efecto bandera de Malvinas&rdquo; trajo nuevos aires de rebeld&iacute;a y coloc&oacute; la intensidad de la sociedad argentina en otro lugar, estableciendo una cadena de equivalencias o significados en torno a la tierra y el territorio, concebidos como una conjunci&oacute;n de soberan&iacute;a nacional y bienes comunes. As&iacute; que, lo que en el origen pod&iacute;a ser le&iacute;do como un aparente desplazamiento de la intensidad -la energ&iacute;a colectiva no estaba puesta en la lucha sino en en el aguante ilimitado y sin respiro a la selecci&oacute;n de f&uacute;tbol- volvi&oacute; redoblado bajo la forma de la lucha colectiva, ahora en defensa del territorio en peligro. 
    </p><h2 class="article-text">Las luchas socioambientales</h2><p class="article-text">
        Dicho esto, ser&iacute;a profundamente injusto decir que todo es &ldquo;efecto bandera de Malvinas&rdquo; . Siempre detr&aacute;s de un acontecimiento pol&iacute;tico que nos sorprende y nos interpela, est&aacute;n las luchas sociales, su historia y el proceso de acumulaci&oacute;n anterior. Sin duda, las bases de esta gran victoria popular est&aacute;n en todo la din&aacute;mica de resistencia territorial a la modificaci&oacute;n a la Ley de Glaciares. As&iacute;, entre fines de 2025 y principios de 2026, la importancia de defender nuestras reservas de agua fue ganando cada vez m&aacute;s visibilidad medi&aacute;tica y m&aacute;s popularidad. Fue as&iacute; que artistas, cient&iacute;ficos y acad&eacute;micos, expertos y, sobre todo, sectores amplios de la sociedad civil, se inscribieron en la audiencia p&uacute;blica de forma masiva -m&aacute;s de 100.000 inscritos, un r&eacute;cord hist&oacute;rico a nivel mundial-. A medida que el involucramiento social crec&iacute;a, en resonancia con las consignas levantadas por el movimiento socioambiental (&ldquo;La Ley de glaciares No Se Toca&rdquo;), la sociedad civil hizo escuchar su voz en las redes sociales, y finalmente tambi&eacute;n sali&oacute; a la calle en varias oportunidades, pese a la amenaza de represi&oacute;n, en manifestaciones cada vez m&aacute;s nutridas y heterog&eacute;neas. A esto habr&iacute;a que a&ntilde;adir tambi&eacute;n la lucha en defensa de los humedales y  contra los incendios (sean intencionales o no), que pese a su fracaso, dej&oacute; instalada una marca en la memoria, que vuelve a ser revivida con cada incendio que arrasa con bosques, montes o humedales.  
    </p><p class="article-text">
        Todo ello remite a  las luchas que desde hace a&ntilde;os se despliegan en el territorio argentino en defensa del agua, las cuencas h&iacute;dricas, los humedales, los glaciares, los glaciares; en fin, en la defensa de la tierra y el territorio que viene haciendo el movimiento socioambiental, que incluye colectivos, organizaciones ambientales y pueblos originarios. Hay toda una l&iacute;nea de acumulaci&oacute;n de las luchas socioambientales, que ampl&iacute;a cada vez m&aacute;s su resonancia con la sociedad y que es visible en la consigna &ldquo;la tierra no se vende, se defiende&rdquo;. No es casual entonces que el freno a la embestida colonial que reflejaba esta ley promovida por el gobierno est&eacute; asociada a dos cap&iacute;tulos -el de la tierra y el del manejo del fuego- que tienen un car&aacute;cter profundamente socioambiental. 
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;efecto bandera de Malvinas&rdquo; como acontecimiento y sus inesperadas consecuencias -su articulaci&oacute;n con la consigna &ldquo;la patria no se vende&rdquo;- tuvo la virtud de sumar nuevos actores sociales, entre ellos numerosos artistas que se pronunciaron y llamaron a movilizar, y que fueron dando m&aacute;s textura a un  consenso social, ante la evidencia de que este gobierno se propone liquidar alegremente todo el patrimonio natural y territorial de las y los argentinos. 
    </p><h2 class="article-text">Dos reflexiones finales</h2><p class="article-text">
        Una, sabemos que han quedado dos temas con media sanci&oacute;n: los desalojos express y la expropiaci&oacute;n agravada. Pero el impulso que ha dado la enorme victoria popular al voltear la columna vertebral del proyecto oficialista (tierra y fuego) abre un escenario mucho m&aacute;s favorable para lograr que la ley se caiga entera en la C&aacute;mara de Diputados. Hacer retroceder al gobierno, que se vio obligado a retirar la propuesta de modificaci&oacute;n de la ley de manejo del fuego a &uacute;ltimo momento, constituye  una derrota adicional enorme para el oficialismo, que esa misma ma&ntilde;ana ten&iacute;a los votos para aprobar este cap&iacute;tulo, lo cual nos permite afrontar todo lo dem&aacute;s (incluso otros temas) desde otro lugar, con m&aacute;s fortaleza y con un gobierno m&aacute;s debilitado. 
    </p><p class="article-text">
        Dos, es cierto que las y los argentinos venimos del futuro, pues somos un laboratorio de desigualdades, en manos de la ultraderecha local, en su subordinaci&oacute;n colonial con Estados Unidos y los tecnomagnates fascistas que desprecian abiertamente la democracia. Pero quiz&aacute; seamos tambi&eacute;n un laboratorio para la resistencia colectiva y la creaci&oacute;n de otros proyectos de sociedad. En todo caso, lo de ayer fue una victoria popular, no tenemos dudas. Y mucho tiene que ver la acci&oacute;n del movimiento socioambiental. Que ello sea un oasis en medio de este desierto de crueldad o un nuevo comienzo en la resistencia contra este proyecto colonial, depende primordialmente de nosotros, de nuestras decisiones y las acciones colectivas que adoptemos como sociedad. Pero este jueves 6 de agosto la Argentina de los bienes comunes, la de defensa de lo colectivo, la del sentimiento nacional, se moviliz&oacute; y se puso de pie, colocando un l&iacute;mite al gobierno de Milei. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, lejos de lo que muchos creen, la Argentina no est&aacute; toda rota. No todos tienen una mentalidad colonial ni tampoco son indiferentes a lo que el gobierno haga con el territorio nacional. No todos apuestan a la distop&iacute;a colectiva, indiferentes a la tierra arrasada que, de seguir as&iacute;, dejaremos irremediablemente a las futuras generaciones de argentinos. No todos piensan que la desconexi&oacute;n entre lo que pasa en el palacio y la calle no tiene fondo ni l&iacute;mite. En alg&uacute;n punto todo puede cambiar, porque la lucha colectiva sirve, porque en su masividad las fuerzas de la calle tienen siempre un poder de cambio tan contingente como imprevisible, tal como lo muestra nuestra historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maristella Svampa, Enrique Viale]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fuerzas-calle-efecto-bandera-malvinas-patria-no-vende_129_13436526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 13:48:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0fb8b9fd-d355-48c5-97a9-4abcd218fe82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1075y234.jpg" length="288727" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0fb8b9fd-d355-48c5-97a9-4abcd218fe82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1075y234.jpg" type="image/jpeg" fileSize="288727" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las fuerzas de la calle: del efecto “bandera Malvinas” a “la patria no se vende”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0fb8b9fd-d355-48c5-97a9-4abcd218fe82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1075y234.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres conversaciones en cortocircuito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tres-conversaciones-cortocircuito_129_13436523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ee5bbda-a96b-4534-b7cf-a6bbe5633ec0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x705y209.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres conversaciones en cortocircuito"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El caso de Fernández Sagasti expuso algo más profundo que la discusión sobre una excepción para una legisladora embarazada: la desconfianza hacia los privilegios de la dirigencia política y una crisis de representación que Milei convirtió en combustible. Cuando esas tres discusiones se mezclan, hasta una situación en la que debería haber poco margen para la duda termina atrapada en la lógica del resentimiento contra la “casta”.</p></div><p class="article-text">
        Dos deformaciones profesionales se baten a duelo en mi cabeza cada vez que sigo un debate p&uacute;blico como el del caso de <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/villarruel-habilito-voto-electronico-anabel-fernandez-sagasti-decision-debera-ratificada-senado_1_13428770.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fern&aacute;ndez Sagasti</a>. La mitad de mi cerebro que estudi&oacute; filosof&iacute;a se angustia ante la infinidad de temas mezclados y piensa que si una va a escribir algo, lo que deber&iacute;a hacer es justamente separar esa mezcla; enumerar las distintas discusiones que se est&aacute;n dando a la vez y decir que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. La mitad de mi cerebro que escribe literatura, en cambio, un poco se regocija: estos debates siempre me recuerdan que para que una escena de di&aacute;logo est&eacute; viva, sea entre dos, tres o miles de personas, tiene que ser exactamente as&iacute;. El intercambio ordenado de ideas por fuera de una clase de l&oacute;gica es una situaci&oacute;n profundamente artificial, tan abstracta como una ecuaci&oacute;n: en las conversaciones reales, cada uno est&aacute; hablando de otra cosa y cada cual termina pensando lo que quiere. Esa para m&iacute; es una de las dificultades centrales de escribir un di&aacute;logo en una novela, en un guion o en una obra de teatro: necesit&aacute;s que el espectador &ldquo;entienda&rdquo; algo (al menos, que entienda la situaci&oacute;n: qui&eacute;n est&aacute; enojado con qui&eacute;n y por qu&eacute;, pongamos), y a la vez, para que el di&aacute;logo se sienta aut&eacute;ntico, necesit&aacute;s que los participantes no se entiendan. 
    </p><p class="article-text">
        En este caso, lo que yo creo es que hubo al menos tres conversaciones en cortocircuito a la vez. En primer lugar, la conversaci&oacute;n sobre las excepciones y beneficios que se les deben dar a las mujeres embarazadas; en segundo lugar, la conversaci&oacute;n sobre las excepciones y beneficios que deben darse a nuestros funcionarios p&uacute;blicos (y espec&iacute;ficamente, a nuestros legisladores); en tercer lugar, la conversaci&oacute;n sobre la importancia excepcional de esta votaci&oacute;n en particular, la de la ley de tierras, tanto en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos pr&aacute;cticos como en t&eacute;rminos simb&oacute;licos, y en el contexto particular del gobierno de Milei y su provocaci&oacute;n antinacionalista constante. 
    </p><p class="article-text">
        Mi sensaci&oacute;n es que si una discrimina entre los tres temas y separa la paja del trigo hay charlas que ya no tienen sentido. En relaci&oacute;n con las personas embarazadas, y en particular lo que se le pide a una persona que est&aacute; cursando las &uacute;ltimas semanas de un embarazo de riesgo, pienso que la mayor&iacute;a de la gente piensa que hay poqu&iacute;simas razones para evaluar el costo beneficio de violar una indicaci&oacute;n m&eacute;dica. El argumento de &ldquo;lo hubiera pensado antes&rdquo; es flaco: las recomendaciones m&eacute;dicas en un embarazo cambian d&iacute;a a d&iacute;a, sobre todo cerca del final. La idea de ir &ldquo;en tramos cortos&rdquo; es igual de absurda: una persona que no puede afrontar un viaje de una hora en avi&oacute;n por supuesto que tampoco puede ir todos los d&iacute;as una o dos horas en ruta, a riesgo de entrar en trabajo de parto en cualquier lado, lejos de un centro m&eacute;dico capacitado para atenderla. 
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante es la incomodidad con que se le habilite el &ldquo;voto telem&aacute;tico&rdquo;, incluso como excepci&oacute;n, porque all&iacute; es donde aparecen los otros dos debates que mencion&eacute; al principio. La realidad es que no habr&iacute;a ning&uacute;n dilema en otorgar la excepci&oacute;n si no estuviera supuesto que los legisladores van a aprovecharse de esa excepci&oacute;n. La idea de que las normas tienen que estar hechas para los peores de los hombres colisiona con cualquier intento de buena fe; supongo que eso se nota m&aacute;s cuando se entrar&aacute; de excepciones para embarazadas, personas con discapacidad o problemas de salud. En el fondo, no es viable ni sostenible una sociedad con ese nivel de resentimiento contra quienes gobiernan: se hace patente ni bien las papas queman. As&iacute; ingresa entonces el &uacute;ltimo tema: no te pedimos nunca nada, ni nos fijamos si vas o no vas a tu lugar de trabajo, cobr&aacute;s 12 millones de pesos (que es much&iacute;simo: la distancia del ingreso entre los representantes y el ciudadano medio no es as&iacute; de grande en los pa&iacute;ses del primer mundo, ni siquiera en un pa&iacute;s desigual como Estados Unidos), y una vez que hay una ley importante y te necesitamos, no est&aacute;s. Eso es lo que explot&oacute; en los &uacute;ltimos d&iacute;as, y la sorpresa, quiz&aacute;s, es que no fue solo entre ciudadanos comunes, sino incluso entre simpatizantes y militantes del peronismo. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso que el problema es que algunos pol&iacute;ticos todav&iacute;a creen que el discurso de &ldquo;la casta&rdquo; es eso, un relato que Milei logr&oacute; instalar, y no un resentimiento basado en desigualdades muy reales. Ese resentimiento fundado profundiza no solo la crisis de representaci&oacute;n, sino una violencia social general: que personas que en ninguna circunstancia defender&iacute;an poner en riesgo un embarazo avanzado est&eacute;n discutiendo casi en t&eacute;rminos de &ldquo;se embarazan por un plan&rdquo;. El problema es que no es solo un relato, no es un tema simb&oacute;lico que vaya a cambiar con discursos y m&aacute;s discursos: mientras la distancia no cambie, y los pol&iacute;ticos sean percibidos no como servidores p&uacute;blicos sino como una &eacute;lite de personas benefici&aacute;ndose de privilegios que no podr&iacute;an obtener de ninguna otra manera que a trav&eacute;s de un cargo (no es una percepci&oacute;n errada, en la mayor&iacute;a de los casos), estas discusiones van a terminar siempre en una agresividad at&aacute;vica, que espera estos momentos para relajar los pudores.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tres-conversaciones-cortocircuito_129_13436523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 13:19:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9ee5bbda-a96b-4534-b7cf-a6bbe5633ec0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x705y209.jpg" length="162232" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9ee5bbda-a96b-4534-b7cf-a6bbe5633ec0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x705y209.jpg" type="image/jpeg" fileSize="162232" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tres conversaciones en cortocircuito]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9ee5bbda-a96b-4534-b7cf-a6bbe5633ec0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x705y209.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ensayo general]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Motores gastados para transitar los 18 meses felices que prometió Caputo (restan 16)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/motores-gastados-transitar-18-meses-felices-prometio-caputo-restan-16_129_13436491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/836e35d1-1205-460d-967a-92ff50919d0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149001.jpg" width="4160" height="2340" alt="Motores gastados para transitar los 18 meses felices que prometió Caputo (restan 16)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante un presente sombrío, los ganadores del modelo eligen creer. ⁠Razones detrás de una “mirada positiva”. Síntoma: ⁠el foco en la carta orgánica del Central y el negocio de la tierra, mientras la deuda anega a millones de familias. ⁠La economía no arranca. ¿Y la política?</p></div><p class="article-text">
        <strong>Luis Caputo</strong> enarbola hoy la m&aacute;xima convicci&oacute;n de que transcurrir&aacute; un a&ntilde;o final del gobierno de Javier Milei sin sobresaltos, con s&oacute;lido crecimiento, y que la reelecci&oacute;n del Presidente ser&aacute; poco m&aacute;s que un tr&aacute;mite. 
    </p><p class="article-text">
        Lo expresa con la predicci&oacute;n de que <strong>&ldquo;puede haber una guerra mundial o una invasi&oacute;n extraterrestre, pero (Axel) Kicillof no va a ser presidente nunca en su vida&rdquo;</strong>. El ministro de Econom&iacute;a porta la teor&iacute;a de que <strong>&ldquo;esta vez es diferente, porque la gente se dio cuenta de lo que hace el populismo&rdquo;</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Esa confianza en una coronaci&oacute;n inexorable del pa&iacute;s que <strong>Javier Milei</strong>,<strong> Federico Sturzenegger </strong>y el propio Caputo tienen en mente es, en alguna menor medida, compartida por un &aacute;mbito que al gobierno le resulta familiar. Ejecutivos de empresas ganadoras del r&eacute;gimen econ&oacute;mico (energ&iacute;a, agro, miner&iacute;a, bancos), en especial, sus directores financieros (CFO), tienden a creer que la receta econ&oacute;mica vigente va para largo. La sensaci&oacute;n trasciende fronteras. Aunque marquen matices y alg&uacute;n alerta, los bancos internacionales y las agencias calificadoras exhiben en sus ponderaciones que &ldquo;baja el riesgo pol&iacute;tico&rdquo; &mdash;sin extinguirse&mdash;, y eso se traduce en el precio de los bonos y las refinanciaciones. <strong>Traducido: ven pocas chances de una victoria electoral del peronismo realmente opositor en 2027. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Caputo se vuelca cada vez m&aacute;s a la ret&oacute;rica grosera de Milei, pero no llega a sus extremos. El ministro se toma en solfa a &ldquo;los kukas&rdquo;, &ldquo;los kukitas&rdquo;, &ldquo;los comunistas&rdquo; y &ldquo;los tarados&rdquo;, sin incurrir en fraseolog&iacute;as del tipo <strong>&ldquo;vamos a hacer mierda a los zurdos&rdquo;</strong> y <strong>&ldquo;vamos a exterminar al kirchnerismo para siempre&rdquo; </strong>que recitaba el mandatario a mediados de 2025. Cuarenta d&iacute;as despu&eacute;s de esas predicciones, la lista de La Libertad Avanza perd&iacute;a por quince puntos frente a las del peronismo en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires. 
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;mirada positiva&rdquo; excede al elenco gubernamental y al mundo financiero. No pocos &ldquo;l&iacute;deres de opini&oacute;n&rdquo; (empresarios, analistas pol&iacute;ticos; docentes, sobre todo de universidades privadas; periodistas;<em> influencers</em>) comparten la percepci&oacute;n sobre la fortaleza del proyecto Milei, a pesar de n&uacute;meros de encuestas que marcan un sostenido declive en todos los indicadores sensibles que interesan al oficialismo. La observaci&oacute;n alcanza a algunos dirigentes e intelectuales peronistas, progresistas y de izquierda. En ese prisma (pesimista en el &uacute;ltimo caso), pesa tanto o m&aacute;s el cuestionamiento a la falta de liderazgo y proyecto en el campo opositor, que la descripci&oacute;n de fortalezas de la ultraderecha.
    </p><p class="article-text">
        La proyecci&oacute;n de una Argentina moldeada por los Hermanos Milei por largo plazo tiene en qu&eacute; apoyarse. La ola ultraderechista lleva ya varios a&ntilde;os y se muestra resiliente en econom&iacute;as diversas, como Estados Unidos, Brasil y Espa&ntilde;a. El mapa de Sudam&eacute;rica es demostrativo al respecto. Adem&aacute;s, la mala memoria sobre las &uacute;ltimas experiencias peronistas es reciente, y gran parte de la dirigencia opositora luce ensimismada, sin capacidad de destrabar la puja por el liderazgo. A esa trabaz&oacute;n se dedica una pol&iacute;tica tan talentosa como Cristina. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fca3a7c8-69e6-4e73-ac2a-3873d1165193_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x932y493.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fca3a7c8-69e6-4e73-ac2a-3873d1165193_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x932y493.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fca3a7c8-69e6-4e73-ac2a-3873d1165193_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x932y493.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fca3a7c8-69e6-4e73-ac2a-3873d1165193_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x932y493.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fca3a7c8-69e6-4e73-ac2a-3873d1165193_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x932y493.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fca3a7c8-69e6-4e73-ac2a-3873d1165193_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x932y493.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fca3a7c8-69e6-4e73-ac2a-3873d1165193_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x932y493.jpg"
                    alt="Javier Milei con Aberlardo de la Espriella, en Cali"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Javier Milei con Aberlardo de la Espriella, en Cali                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El antecedente de 2025 insufla optimismo al mile&iacute;smo. La ultraderecha lleg&oacute; a las elecciones de octubre de 2025 tras un estruendoso fracaso en los comicios bonaerenses, en los que se impusieron las listas con el sello de Kicillof. El rostro de un <strong>Jos&eacute; Luis Espert</strong> sospechado de ser financiado por un narco encabez&oacute; la boleta de La Libertad Avanza, mientras un Milei sacado psicol&oacute;gica y pol&iacute;ticamente lidiaba con &ldquo;el Profe&rdquo; y las coimas del 3% de ANDIS atribuidas a Karina. La econom&iacute;a se acercaba a un precipicio y todas las promesas de calma financiera parec&iacute;an evaporarse. Con ese mar de fondo, <strong>Donald Trump</strong> pos&oacute; su mirada en su aliado, prometi&oacute; un blindaje pol&iacute;tico y econ&oacute;mico, amenaz&oacute; con represalias, y ello bast&oacute; para agrupar todos los miedos y brindar un triunfo n&iacute;tido del oficialismo. <strong>Fue una situaci&oacute;n excepcional&iacute;sima, quiz&aacute;s irrepetible, pero que llen&oacute; de ilusi&oacute;n al pron&oacute;stico de Caputo de que &ldquo;esta vez es diferente&rdquo;</strong>. 
    </p><h2 class="article-text">Fr&iacute;o</h2><p class="article-text">
        Tomados en fr&iacute;o, los n&uacute;meros de las encuestas deber&iacute;an preocupar a los entusiastas del mile&iacute;smo. La aprobaci&oacute;n del Presidente pareci&oacute; estacionarse en un rango de 33% a 40%, un porcentaje no invalidante para dar pelea por la reelecci&oacute;n. Kicillof, Cristina y <strong>Myriam Bregman</strong> alcanzan una popularidad parecida a la del Presidente y <strong>Patricia Bullrich</strong>, enemiga &iacute;ntima en un hipot&eacute;tico futuro. Para preocupaci&oacute;n del Soez, una constante es que la peor valoraci&oacute;n registrable (&ldquo;p&eacute;simo&rdquo;, &ldquo;mala&rdquo;, &ldquo;muy mala&rdquo;) sobre &eacute;l conforma un n&uacute;cleo muy alto, cercano al 50% de las respuestas. El gobierno tiene que generar mucho miedo o desincentivo en lo que hay enfrente para que Milei recupere una c&oacute;moda mayor&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        El dato m&aacute;s significativo que parecen confirmar los sondeos desde hace meses es una evaluaci&oacute;n muy negativa y desesperanzada sobre la econom&iacute;a del pa&iacute;s y la del propio hogar. Atlas Intel, una consultora brasile&ntilde;a que gan&oacute; fama en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por aciertos en predicciones electorales en Am&eacute;rica Latina, registr&oacute; en su informe de julio que s&oacute;lo 17% de los consultados estima que la situaci&oacute;n de su familia es buena y 20% dice que va a mejorar en el pr&oacute;ximo semestre. La desesperanza se impone por demolici&oacute;n. El mismo sondeo muestra que la p&eacute;rdida de apoyo al gobierno radica en segmentos en los que se bas&oacute; su victoria en 2023: j&oacute;venes de 16 a 24 y zonas geogr&aacute;ficas como Cuyo y Centro, donde las diferencias abismales en favor del ultra se revirtieron. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para preocupación del Soez, una constante es que la peor valoración registrable (&#039;pésimo&#039;, &#039;mala&#039;, &#039;muy mala&#039;) sobre él conforma un núcleo muy alto, cercano al 50% de las respuestas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ello tiene un correlato con la p&eacute;rdida del poder adquisitivo del salario, aumento del desempleo y un desplome en la vida de los barrios. <strong>M&aacute;s all&aacute; de lo que diga una estad&iacute;stica del INDEC, cualquier persona que salga a dar una vuelta lo comprobar&aacute; en carne propia</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Semejante escenario tambi&eacute;n habilita evaluaciones muy negativas sobre las perspectivas electorales del oficialismo. El consultor en discurso y estrategia <strong>Juan Courel</strong>, de la firma Alaska, con experiencia en el pa&iacute;s y en Am&eacute;rica Latina, asevera hace meses que lo m&aacute;s esperable es una victoria de la oposici&oacute;n el a&ntilde;o pr&oacute;ximo. Con econom&iacute;as de los hogares tan resquebrajadas, un peronismo unido se impondr&iacute;a por un margen considerable. A la hora de contar los votos, el bolsillo y la frustraci&oacute;n sobre Milei ser&aacute;n mucho m&aacute;s relevantes &mdash;en la mirada de Courel&mdash; que el desorden, la falta de propuesta program&aacute;tica, la famosa &ldquo;autocr&iacute;tica&rdquo; ausente y la disputa por el liderazgo, que hoy parece irresoluble. Esos elementos se podr&iacute;an acomodar en la medida en que se acerque la fecha electoral, con dos salvedades: <strong>que haya una estrategia conjunta de las fracciones en pugna y que no se presente un postulante &ldquo;blando&rdquo;, que ofrezca imitar las pol&iacute;ticas de Milei, pero con buenos modales, para &ldquo;calmar a los mercados&rdquo;</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61891976-7e7e-4e6d-a53b-bdd45fdbe280_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61891976-7e7e-4e6d-a53b-bdd45fdbe280_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61891976-7e7e-4e6d-a53b-bdd45fdbe280_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61891976-7e7e-4e6d-a53b-bdd45fdbe280_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61891976-7e7e-4e6d-a53b-bdd45fdbe280_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61891976-7e7e-4e6d-a53b-bdd45fdbe280_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/61891976-7e7e-4e6d-a53b-bdd45fdbe280_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Encuesta de AtlasIntel/Bloomberg. Online, RDR, 1.120 casos, entre el 30 de julio y el 3 de agosto"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Encuesta de AtlasIntel/Bloomberg. Online, RDR, 1.120 casos, entre el 30 de julio y el 3 de agosto                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Probablemente hasta el m&aacute;s optimista del Ejecutivo, Caputo, admita que la realidad y su percepci&oacute;n deben cambiar sustancialmente a esta altura del a&ntilde;o que viene para que el &ldquo;paseo&rdquo; electoral de La Libertad Avanza se concrete. Al ministro no lo ayuda una predicci&oacute;n reciente. En marzo, comenz&oacute; a decir que se avecinaba un in&eacute;dito per&iacute;odo de crecimiento. En abril, pronostic&oacute; la inminencia de &ldquo;los mejores 18 meses en muchas d&eacute;cadas&rdquo;. Un mes m&aacute;s tarde, aclar&oacute; que hab&iacute;a que comenzar a contar a partir de junio. Nada de eso ocurri&oacute;, sino m&aacute;s bien lo contrario. De los 18 meses de fiesta, quedan 16 y todav&iacute;a no sirvieron ni las papas fritas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2114e25-d6cd-4f4a-b768-5d40143c92d1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2114e25-d6cd-4f4a-b768-5d40143c92d1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2114e25-d6cd-4f4a-b768-5d40143c92d1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2114e25-d6cd-4f4a-b768-5d40143c92d1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2114e25-d6cd-4f4a-b768-5d40143c92d1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2114e25-d6cd-4f4a-b768-5d40143c92d1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c2114e25-d6cd-4f4a-b768-5d40143c92d1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Picture2atas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Picture2atas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La fallida promesa sobre el crecimiento supers&oacute;nico combina con la formulada por el propio ministro y Milei en cuanto a la inflaci&oacute;n. Un paper de un doctorando que el Presidente dijo haber le&iacute;do lo llev&oacute; a vaticinar que la inflaci&oacute;n comenzar&iacute;a con cero en agosto. Fue la en&eacute;sima postergaci&oacute;n de la meta. M&aacute;s bien, si empieza con dos, podr&iacute;a respirar aliviado. 
    </p><p class="article-text">
        Corresponde evaluar cu&aacute;les son los motores pol&iacute;tico y econ&oacute;mico de los que se puede valer el gobierno para llegar triunfante en los t&eacute;rminos que dice Caputo.
    </p><p class="article-text">
        El Presidente y el ministro se ocupan de aclarar que cuentan con una &uacute;nica receta econ&oacute;mica, innegociable. Voluntariosos afinan el l&aacute;piz y computan rengl&oacute;n por rengl&oacute;n si Caputo &ldquo;abri&oacute; la billetera&rdquo; y acepta desenchufar un poco la motosierra, con alg&uacute;n subsidio por ac&aacute; o alg&uacute;n aliciente presupuestario por all&aacute;, o deja correr el d&oacute;lar a costa de un poco m&aacute;s de inflaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Suelen ser observaciones sobre aspectos marginales, que se desdicen al mes siguiente. La recaudaci&oacute;n, resentida tras a&ntilde;os malos, exhibe bajas que se aceleran, mientras el Ejecutivo profundiza los beneficios impositivos y cambiarios para Vaca Muerta, miner&iacute;a y agro. Al resto de los sectores, que emplean a la mayor parte de la poblaci&oacute;n de las grandes ciudades &mdash;industria, comercio, construcci&oacute;n y sector p&uacute;blico&mdash;, m&aacute;s recortes. En el altar de &ldquo;la meta fiscal&rdquo;, se mantiene la resistencia a reponer el presupuesto universitario, pese a una orden judicial. Cierra todo, hasta un coro de ni&ntilde;os, excepto los cursos de ingl&eacute;s de la esposa de Sturzenegger, los fondos de la SIDE que administra Santiago Caputo, la canaleta que conduce a medios como Carajo y La Derecha Diario, los sueldos superlativos de los jueces que planchan causas y los viajes imp&uacute;dicos de Milei a Miami, Madrid o Tel Aviv. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cierra todo, hasta un coro de niños, excepto los cursos de inglés de la esposa de Sturzenegger, los fondos de la SIDE, la canaleta que conduce a medios como Carajo y La Derecha Diario y los viajes impúdicos de Milei a Miami, Madrid o Tel Aviv. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el foco econ&oacute;mico del Ejecutivo? &iquest;En los 5,8 millones de endeudados que padecen tasas usurarias, con retrasos en el pago superior a los 90 d&iacute;as, sobre un universo de 20 millones de tomadores de cr&eacute;dito? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Con el objetivo de &ldquo;sellar&rdquo; el rumbo, el gobierno impuls&oacute; dos leyes centrales en el &uacute;ltimo mes. La reforma de la carta org&aacute;nica del Banco Central y la ley de extranjerizaci&oacute;n de la tierra. La primera incluye un objetivo burdo: blindar el cargo del Central a partir del pr&oacute;ximo mandato, la mentada &ldquo;independencia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El actual presidente de la autoridad monetaria,<strong> Santiago Bausilli</strong>, era socio de Caputo en la consultora Anker antes de que ambos retornaran a la funci&oacute;n p&uacute;blica en diciembre de 2023. Otros economistas de esa empresa giraron entre el directorio del Banco Central y el Palacio de Hacienda a vuelo de decreto. Varios de ellos, indistintamente, suelen realizar anuncios conjuntos y dan la &ldquo;batalla cultural&rdquo;, mientras posan en reuniones con Milei, pulgares arriba, y sacan cr&eacute;ditos subsidiados del Banco Naci&oacute;n. El intento de &ldquo;dotar de independencia&rdquo; y delimitar objetivos del Banco Central  &mdash;tan &ldquo;eterno&rdquo; hasta que se conforme otra mayor&iacute;a parlamentaria que lo revierta&mdash; es fiel reflejo del &ldquo;institucionalismo&rdquo; de la derecha argentina: vale para los otros. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/40db87e0-6dca-4a6f-b330-fd18346750e4_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/40db87e0-6dca-4a6f-b330-fd18346750e4_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/40db87e0-6dca-4a6f-b330-fd18346750e4_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/40db87e0-6dca-4a6f-b330-fd18346750e4_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/40db87e0-6dca-4a6f-b330-fd18346750e4_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/40db87e0-6dca-4a6f-b330-fd18346750e4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/40db87e0-6dca-4a6f-b330-fd18346750e4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los trabajadores informales y los sectores pobres, sin novedades de la fiesta prometida"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los trabajadores informales y los sectores pobres, sin novedades de la fiesta prometida                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En cuanto al proyecto de ley de extranjerizaci&oacute;n de la tierra, sirvi&oacute; para que la fundada sospecha de un negocio turbio, dise&ntilde;ado ad hoc para alg&uacute;n megamillonario, despertara en su contra una alianza social variada e inesperada. Los senadores &ldquo;del medio&rdquo; se vieron forzados a sumarse al bloque opositor y sentar un precedente sobre cu&aacute;n firme es la mayor&iacute;a oficialista hasta llegar a las elecciones. Derrota pol&iacute;tica sin atenuantes. 
    </p><p class="article-text">
        Tras el trimestre dilapidado en salvar a <strong>Manuel Adorni,</strong> lleg&oacute; una<strong> &ldquo;nueva estrategia de comunicaci&oacute;n&rdquo;</strong>. El vocero <strong>Adri&aacute;n Ravier </strong>se transform&oacute; de inmediato en costo hundido. En Casa Rosada evaluaron que era hora de tomar la iniciativa, aflojar un poco con X y las batallas a cargo de <strong>Lilia Lemoine </strong>y los racistas de Carajo, para que la voz de Milei potenciara su centralidad. 
    </p><p class="article-text">
        Para ello, se pactaron entrevistas con <strong>Luis Majul</strong>, <strong>Esteban Trebucq</strong>, <strong>Gabriel Anello</strong> y<strong> Eduardo Feinmann</strong>, periodistas de los multimedios La Naci&oacute;n y Clar&iacute;n. Jonathan Viale no volvi&oacute; a entrevistar al mandatario desde aquel hist&oacute;rico episodio que todo el mundo recuerda. 
    </p><p class="article-text">
        El problema fue que Milei no ten&iacute;a nada nuevo para decir. Un c&uacute;mulo de cifras inventadas o incomprobables, agresiones, insultos y disparates hist&oacute;ricos, que &mdash;muy significativamente&mdash; generan cada vez menos rating televisivo y conversaci&oacute;n en las redes. 
    </p><p class="article-text">
        Si el &ldquo;motor econ&oacute;mico&rdquo; parece circunscripto a dos ejes, super&aacute;vit fiscal y peso apreciado, el &ldquo;motor pol&iacute;tico&rdquo; est&aacute; atado a un &uacute;nico protagonismo, el de Milei, que alguna vez gener&oacute; entusiasmo o repulsa, y hace tiempo pas&oacute; a entonar un repertorio gastado. Los otros dos v&eacute;rtices del extinto &ldquo;tri&aacute;ngulo de hierro&rdquo;, Karina y Santiago, no suman voz propia. La hermana, porque carece del don de hilar frases en p&uacute;blico, y el segundo, porque su fuerte es hablar por otros medios. 
    </p><p class="article-text">
        Al oficialismo le quedan las figuras con volumen propio que pertenecieron al PRO, como<strong> Diego Santilli</strong> y <strong>Patricia Bullrich</strong>. Rigen all&iacute; tambi&eacute;n algunos limitantes. La senadora lidiar&aacute; de ahora en m&aacute;s con la sospecha fundada de que, si ve una hendija, se tentar&aacute; por ser ella quien represente al oficialismo el a&ntilde;o pr&oacute;ximo. Karina lo sabe mejor que nadie y se dedicar&aacute; a tratar de mantener esa puerta cerrada. 
    </p><p class="article-text">
        El jefe de gabinete, con menos peso real que Bullrich, vale m&aacute;s por su partido que por s&iacute; mismo. Qu&eacute; har&aacute; <strong>Mauricio Macri </strong>con el PRO, si impulsar&aacute; una carta propia o dejar&aacute; que su partido sea absorbido por los Milei, es por ahora una pregunta abierta.
    </p><p class="article-text">
        <em>SL</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>slacunza@eldiarioar.com</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Lacunza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/motores-gastados-transitar-18-meses-felices-prometio-caputo-restan-16_129_13436491.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 04:26:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/836e35d1-1205-460d-967a-92ff50919d0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149001.jpg" length="1720329" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/836e35d1-1205-460d-967a-92ff50919d0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149001.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1720329" width="4160" height="2340"/>
      <media:title><![CDATA[Motores gastados para transitar los 18 meses felices que prometió Caputo (restan 16)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/836e35d1-1205-460d-967a-92ff50919d0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149001.jpg" width="4160" height="2340"/>
      <media:keywords><![CDATA[Luis Caputo,Elecciones Presidenciales 2027,Javier Milei,Recesión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mala suerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mala-suerte_129_13436100.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/67552f6d-4087-4806-b7eb-731cc5969493_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x418y136.jpg" width="1200" height="675" alt="Mala suerte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Sendos homenajes al oficio teatral y a los intérpretes relegados a la sombra de sus pares famosos bucean en el valor del arte frente a los mandatos frívolos del mundo del espectáculo y de la sociedad. Estas puestas son, a todas luces, declaraciones de amor a la escena.</p></div><p class="article-text">
        Mientras la obra <em>Las Adoro</em> (que vi en el Galp&oacute;n de Guevara) pone la lente en dos hermanos de m&aacute;s de ochenta a&ntilde;os que actuaron durante toda su vida sin llegar a ser populares, <em>La suerte de la fea</em> (a la que asist&iacute; en Timbre 4) reivindica a una m&uacute;sica escondida en el foso del escenario y que ejecuta su instrumento para deleite de la platea. 
    </p><p class="article-text">
        La primera pieza fue creada por <strong>Juanse Rauch</strong>, el mismo de <em>Saraos Uranistas</em>, <em>Paquito, la cabeza contra el suelo</em> y <em>La Revista del Maipo</em>. La segunda, es una invenci&oacute;n del prol&iacute;fico dramaturgo <strong>Mauricio Kart&uacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Estas historias son el rev&eacute;s de la marquesina. Nos muestran la distancia que existe entre el resplandor y los m&aacute;rgenes del &eacute;xito y de la masividad. Hay que tener una gran destreza para evitar el dolor que resiste lejos del reconocimiento del p&uacute;blico, cuando se estuvo tan cerca de las estrellas, sin alcanzar el firmamento.
    </p><p class="article-text">
        Hablando de distanciamiento, en estos d&iacute;as en que se cumplen setenta a&ntilde;os de la muerte de <strong>Bertold Brecht</strong>, es oportuno hablar de la t&eacute;cnica que cre&oacute; el director y escritor alem&aacute;n para su teatro pol&iacute;tico. Su prop&oacute;sito era lograr extra&ntilde;amiento en la audiencia, es decir, que el espectador pueda pensar en el material esc&eacute;nico sin apegarse a las emociones que, para el autor de El c&iacute;rculo de tiza caucasiano, impiden la reflexi&oacute;n cr&iacute;tica. La conciencia es el motor de la acci&oacute;n revolucionaria.
    </p><p class="article-text">
        Su propuesta es un cambio de paradigma respecto del teatro cl&aacute;sico, incluso del renovador de Stanislavsky, ese que apela a los sentimientos del int&eacute;rprete recuperando la memoria emotiva. 
    </p><p class="article-text">
        En <em>La suerte de la fea</em> (con direcci&oacute;n de <strong>Paula Ransenberg</strong>) nos trasladamos a la porte&ntilde;idad de comienzos del Siglo Veinte, cuando el variet&eacute; con distintas atracciones transforma a las orquestas de se&ntilde;oritas en el gancho para atraer el anhelo sexual de los hombres.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, las m&uacute;sicas se esconden con sus instrumentos por debajo o por detr&aacute;s del proscenio y la falsa orquesta se convierte en la vidriera de los cuerpos figurantes m&aacute;s apreciados. Toda una simulaci&oacute;n de ingenier&iacute;a cruel. 
    </p><p class="article-text">
        En Occidente, lo feo y lo viejo siempre han sido desplazados a la sombra. Son los fetiches m&aacute;s baratos de la mercanc&iacute;a. En las dos obras, el cuerpo de la actriz, del actor y de la m&uacute;sica funcionan como un archivo hist&oacute;rico de la lucha. Los personajes (Herminia es la genial <strong>Luc&iacute;a Ad&uacute;riz</strong> y Jos&eacute;, (el fuera de serie <strong>Mariano Saborido</strong>) y la fea (impecable la Viola de <strong>Luciana Dulitzky</strong>) intentan contra viento y marea salir de la oscuridad que les impusieron.
    </p><p class="article-text">
        Los personajes transitan con fragilidad y ternura el paso del tiempo y la exclusi&oacute;n. El escenario es el albergue contra el olvido, la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero y el espacio para la reivindicaci&oacute;n y la dignidad de un rol que no eligieron, disidente de los patrones. 
    </p><p class="article-text">
        Son voces inmateriales, fantasmas dispuestos a ser mirados y existir, saliendo de la invisibilidad. Forman parte de la m&aacute;quina del Show Business, como segundones necesarios, aunque no imprescindibles y al borde del descarte.
    </p><p class="article-text">
        Su mala consideraci&oacute;n ocurre en el pasado, aunque permanece en el presente, sobre todo a trav&eacute;s del uso de los dispositivos visuales. No son la excepci&oacute;n sino la norma del Patriarcado.
    </p><p class="article-text">
        Un fantasma aparece tambi&eacute;n en Noche de c&uacute;pulas, la visita que realic&eacute; al edificio de la London, de Avenida de Mayo al 500. Ese espectro de una mujer et&eacute;rea, enfundada en un g&eacute;nero blanco y enf&aacute;tica en sus modos, da paso al arribo de una bailarina que es art&iacute;fice del vodevil y danza entre los asistentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adriana Cichero</strong>, la Reina de las C&uacute;pulas, nos invita a acceder al espacio de techo semiesf&eacute;rico, v&iacute;a una peque&ntilde;a escalera. La b&oacute;veda celeste simboliza lo divino, la uni&oacute;n entre el cielo y la Tierra. Desde all&iacute; se aprecian el Cabildo, la Legislatura y la Casa Rosada. Las c&aacute;maras se disparan incesantes para capturar el instante. 
    </p><p class="article-text">
        En el descenso, nos cuentan que el g&eacute;nero musical criollo tuvo sus inicios a finales del Siglo Diecinueve, con el sainete y la zarzuela, poco antes del desarrollo de la burgues&iacute;a local y el emplazamiento de las cuatrocientas c&uacute;pulas de Buenos Aires. Mucho tiempo despu&eacute;s, el g&eacute;nero absorbe sin freno los espect&aacute;culos de Broadway.
    </p><p class="article-text">
        En la ocasi&oacute;n, se recrea en lo alto, muy cerca del coronamiento, a puro entretenimiento de un viernes soleado. Con pasajes cantados en los teatros del West End y de la avenida norte-sur m&aacute;s antigua de Nueva York, surgen <em>Los miserables</em>, <em>El rey Le&oacute;n</em>, <em>Billy Elliot</em>, <em>Next Normal</em> y tantos otros. 
    </p><p class="article-text">
        La experiencia inmersiva se acompa&ntilde;a con una cazuela regada por Malbec. <strong>Juli&aacute;n Rubino</strong>, <strong>Sol Bloise</strong> en voces, <strong>Mariana Levitin</strong> en cello y <strong>Hern&aacute;n Matorra</strong> en piano son los artistas. Hay una perla: en la confiter&iacute;a de la planta baja, una escultura de resina representa a un <strong>Julio Cort&aacute;zar</strong> tomando un caf&eacute;. Es que all&iacute;, escribi&oacute; su primera novela, <em>Los Premios</em>, una f&aacute;bula cuyo punto de partida es la reuni&oacute;n de un grupo de viajeros premiados con un viaje extra&ntilde;o a bordo de un crucero, el Malcolm. Viajeros que no saben cu&aacute;l ser&aacute; su destino.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mala-suerte_129_13436100.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 13:03:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/67552f6d-4087-4806-b7eb-731cc5969493_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x418y136.jpg" length="55302" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/67552f6d-4087-4806-b7eb-731cc5969493_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x418y136.jpg" type="image/jpeg" fileSize="55302" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mala suerte]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/67552f6d-4087-4806-b7eb-731cc5969493_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x418y136.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En vivo: 'La Odisea' según Nolan (parte 2)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vivo-odisea-nolan-parte-2_129_13436079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="En vivo: &#039;La Odisea&#039; según Nolan (parte 2)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta segunda parte, Buji arranca contándonos un poco de la trastienda del casting de la Odisea Nolan y las polémicas que suscitó. </p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        Gino habla sobre la mach&oacute;sfera, su apropiaci&oacute;n del mundo griego y el libro que Donna Zuckerberg escribi&oacute; sobre esto (Not All Dead White Men: Classics and Misogyny in the Digital Age). Para terminar, Male habl&oacute; de obras literarias basadas o derivadas de la Odisea (Las aventuras de Ulises de Nicol&aacute;s Schuff y Mariana Ruiz Johnson, Homero, Il&iacute;ada de Alessandro Baricco y Odisea en la versi&oacute;n de Samuel Butler).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/episode/1lFnOifzCCsuqaw81Lm9o2/video?utm_source=generator&si=acfaea6c3e234d72" width="624" height="351" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a> es un podcast de <strong>elDiarioAR</strong> realizado por <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en <a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vivo-odisea-nolan-parte-2_129_13436079.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 12:45:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" length="76548" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" type="image/jpeg" fileSize="76548" width="1113" height="626"/>
      <media:title><![CDATA[En vivo: 'La Odisea' según Nolan (parte 2)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626"/>
      <media:keywords><![CDATA[La Odisea,Christopher Nolan,Literatura,Cine,Tamara Tenenbaum,Algo prestado,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guillermo Graetzer, canciones y distancias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/guillermo-graetzer-canciones-distancias_129_13436074.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a1ce307-c747-443f-9b1f-6402bfd71f5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148989.jpg" width="300" height="169" alt="Guillermo Graetzer, canciones y distancias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Guillermo Graetzer, compositor austríaco exiliado en Argentina, escribió canciones entre 1935 y 1939. Esas obras fueron recuperadas por Ezequiel Grimson y reunidas en el espectáculo "Grätzer fugit", que s presentará este sábado 8 de agosto, a las 18, en la Capilla del Centro Cultural Recoleta.</p></div><p class="article-text">
        Naci&oacute; en Viena cuando comenzaba aquello que llamaron la Gran Guerra. Viaj&oacute; a Buenos Aires en 1939, a los 25 a&ntilde;os, cuando comenzaba la segunda. <strong>Wilhelm Gr&auml;tzer</strong> pas&oacute; por Budapest y por Trieste antes de poder embarcar hacia Am&eacute;rica del Sur. Y en una ciudad junto a un r&iacute;o infinito cambi&oacute; su nombre por <strong>Guillermo Graetzer</strong>, fund&oacute;, con <strong>Erwin Leuchter,</strong> el Collegium Musicum, que dirigi&oacute; durante a&ntilde;os con <strong>Ernesto Epstein</strong> y <strong>Jos&eacute; Antonio Gallo</strong>, y fue uno de los compositores y maestros m&aacute;s respetados y queridos de la escena argentina.
    </p><p class="article-text">
        En sus a&ntilde;os de formaci&oacute;n escribi&oacute;, sobre todo, canciones, que luego fueron agrupadas en <em>Cuadernos</em>, que, ulteriormente, fueron donados a la Biblioteca del Instituto de Musicolog&iacute;a Carlos Vega, de la Universidad Cat&oacute;lica Argentina. Y <strong>Ezequiel Grimson</strong>, en su momento mano derecha de Horacio Gonz&aacute;lez, durante su gesti&oacute;n al frente de la Biblioteca Nacional y actualmente coordinador ejecutivo del Museo Nacional de Bellas Artes, sac&oacute; esas obras del olvido, ide&oacute; un espect&aacute;culo alrededor de ellas y decidi&oacute; respetar el orden original del primero de esos cuadernos  y no el de su primera edici&oacute;n, que separaba la obra europea y la que el compositor escribi&oacute; ya en Buenos Aires. 
    </p><p class="article-text">
        Los l&iacute;mites de este <em>cuaderno</em> no eran geogr&aacute;ficos sino temporales. Se trataba de un universo que un&iacute;a a Viena, Berl&iacute;n y Buenos Aires entre 1935 y 1939. El delimitado por el ascenso del nazismo y el exilio. Con la participaci&oacute;n del bar&iacute;tono <strong>V&iacute;ctor Torres</strong>, el pianista <strong>Carlos Koffman</strong>,<em> </em>la artista interdisciplinaria <strong>Carmen Baliero</strong> como recitante y la actriz <strong>Cristina Banegas</strong> como narradora. <em>Gr&auml;tzer fugit.</em> <em>Cuaderno de canciones</em>se presentar&aacute; este s&aacute;bado 8 de agosto, a las 18, en la Capilla del Centro Cultural Recoleta y se repetir&aacute; el jueves 20 en el Centro Cultural Paco Urondo, como parte del congreso <em>Artes en cruces, </em>de la facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la  UBA. Las canciones recurren a poemas de Hermann Hesse y Rainer Maria Rilke, entre otros, y a ellos se sumar&aacute; el texto del propio Grimson, elaborado a partir de un minucioso trabajo de investigaci&oacute;n en archivos, y en el que se  presenta una historia del contexto de producci&oacute;n de las piezas, y de las vicisitudes atravesadas por el autor. 
    </p><p class="article-text">
        <em>DF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/guillermo-graetzer-canciones-distancias_129_13436074.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 12:43:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1a1ce307-c747-443f-9b1f-6402bfd71f5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148989.jpg" length="24258" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1a1ce307-c747-443f-9b1f-6402bfd71f5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148989.jpg" type="image/jpeg" fileSize="24258" width="300" height="169"/>
      <media:title><![CDATA[Guillermo Graetzer, canciones y distancias]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1a1ce307-c747-443f-9b1f-6402bfd71f5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148989.jpg" width="300" height="169"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sueñan los androides con ovejas eléctricas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/suenan-androides-ovejas-electricas_129_13435464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb66f433-398b-4e25-96c0-7618c7874e0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1011y552.jpg" width="1200" height="675" alt="Sueñan los androides con ovejas eléctricas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La precarización laboral ya no es una excepción sino el horizonte de millones de jóvenes: algoritmos que controlan el trabajo, informalidad, salarios bajos y una incertidumbre que vuelve cada vez más difícil proyectar una vida. Frente a la reforma laboral de Javier Milei, el desafío del movimiento obrero es defender derechos y encontrar nuevas formas de organización para quienes quedaron fuera de ellos.
</p></div><p class="article-text">
        En 1968, Philip K. Dick public&oacute; <em>&iquest;Sue&ntilde;an los androides con ovejas el&eacute;ctricas?</em>, la novela que a&ntilde;os m&aacute;s tarde inspir&oacute; la pel&iacute;cula <em>Blade Runner</em>. En ese mundo devastado, los androides trabajan, obedecen y producen mientras son tratados como seres descartables. La pregunta que recorre la historia obliga a pensar qui&eacute;n decide qu&eacute; vidas importan, qui&eacute;n puede tener futuro y qui&eacute;n est&aacute; condenado a cumplir una funci&oacute;n hasta quedar fuera de servicio.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de medio siglo despu&eacute;s, esa pregunta se mete de lleno en el mundo del trabajo. Miles de j&oacute;venes recorren las ciudades en bicicleta o moto, pendientes de una pantalla que asigna pedidos, calcula tiempos, mide rendimientos y puede bloquearlos sin explicaciones. Las empresas les dicen que son &ldquo;socios&rdquo;, &ldquo;colaboradores&rdquo; o &ldquo;emprendedores&rdquo;. La plataforma fija las reglas, organiza las tareas, controla el desempe&ntilde;o y determina cu&aacute;nto cobran. Hay relaci&oacute;n de dependencia, aunque las aplicaciones la oculten detr&aacute;s de una ficci&oacute;n tecnol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el art&iacute;culo <em>Algoritmos, trabajo precario y poder</em>, de Sof&iacute;a Scasserra y Leandro Giri, las plataformas presentan &ldquo;el trabajo como independiente, la subordinaci&oacute;n como autonom&iacute;a y la explotaci&oacute;n como oportunidad&rdquo;. La patronal parece haber desaparecido, pero sigue ah&iacute;. Ahora tiene la forma de un algoritmo opaco que sabe todo sobre el trabajador mientras &eacute;ste desconoce los criterios que organizan su jornada.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; aparece la trampa pol&iacute;tica de la derecha. Muchos pibes vieron a sus padres dejar la vida en trabajos mal pagos, viajar durante horas y llegar agotados a fin de mes para estar cada vez peor. Javier Milei toma ese rechazo leg&iacute;timo y lo dirige contra los convenios, los sindicatos y los derechos laborales. Presenta la registraci&oacute;n y la organizaci&oacute;n colectiva como obst&aacute;culos, mientras preserva intacto el poder de las empresas.
    </p><p class="article-text">
        Quienes reci&eacute;n empiezan a trabajar ingresan a un mercado atravesado por la informalidad, los salarios bajos y la inestabilidad. Seg&uacute;n el informe <em>J&oacute;venes vulnerables en la Argentina 2026</em>, elaborado por la UBA, casi la mitad de los j&oacute;venes de entre 18 y 29 a&ntilde;os se encuentra en una situaci&oacute;n de vulnerabilidad. Entre quienes trabajan, apenas el 15,3% tiene un empleo registrado, mientras que el 46,1% trabaja en negro.
    </p><p class="article-text">
        Esa falta de estabilidad tambi&eacute;n atraviesa la vida cotidiana. El mismo informe se&ntilde;ala que m&aacute;s del 70% manifiesta sufrir nervios o ansiedad con frecuencia y m&aacute;s de la mitad atraviesa situaciones de tristeza, desgano o depresi&oacute;n. La dificultad para conseguir un trabajo estable, sostener ingresos y proyectar a largo plazo forma parte de una experiencia generacional cada vez m&aacute;s extendida.
    </p><p class="article-text">
        Esos n&uacute;meros hablan de una generaci&oacute;n que literalmente hace lo que puede, acepta el trabajo que aparece y organiza su vida alrededor de ingresos que nunca est&aacute;n garantizados. Vacaciones, aguinaldo, licencias, obra social y aportes jubilatorios quedan fuera del alcance. El pluriempleo, las jornadas de 12 horas (o m&aacute;s) y el trabajo durante los fines de semana pasan a formar parte de la rutina.
    </p><p class="article-text">
        A esa realidad se suma un discurso que responsabiliza a cada trabajador por su propia situaci&oacute;n. La falta de empleo se atribuye a una supuesta falta de capacitaci&oacute;n. Los salarios bajos, a la falta de esfuerzo. La frustraci&oacute;n social queda convertida en culpa individual, mientras las empresas imponen condiciones cada vez m&aacute;s duras y trasladan todos los riesgos hacia abajo.
    </p><p class="article-text">
        Silvina Merenson y Pablo Sem&aacute;n describen este proceso como un &ldquo;acortamiento de los plazos de las previsiones&rdquo;. Sus investigaciones muestran c&oacute;mo la incertidumbre reduce los m&aacute;rgenes para proyectar a largo plazo y obliga a tomar decisiones con tiempos cortos y altos costos potenciales. La vivienda, los estudios y hasta decisiones cotidianas quedan atravesados por esa inestabilidad.
    </p><p class="article-text">
        El futuro se achica. Conseguir un trabajo o mejorar el que ya tienen aparece como el principal objetivo para los pr&oacute;ximos cinco a&ntilde;os, seguido por la posibilidad de acceder a una casa propia. Formar una familia queda mucho m&aacute;s atr&aacute;s. Esos datos chocan con discursos como el de la vicejefa de Gobierno porte&ntilde;o, Clara Muzzio, que vincul&oacute; la ca&iacute;da de la natalidad con la ESI, el aborto y las pol&iacute;ticas de g&eacute;nero. El informe de la UBA muestra otra dimensi&oacute;n del problema, las condiciones materiales que restringen la posibilidad misma de proyectar a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        El movimiento obrero tiene que mirar de frente esa realidad. Durante generaciones, la lucha estuvo ligada a la idea de que los hijos pudieran vivir mejor, estudiar, descansar, tener una vivienda y elegir su propio camino. Hoy, hasta esas aspiraciones elementales aparecen presentadas como privilegios imposibles.
    </p><p class="article-text">
        Sobre este escenario, el gobierno nacional impuls&oacute; una reforma laboral. La informalidad entre asalariados alcanz&oacute; el 37,7% en el segundo trimestre de 2025, seg&uacute;n el Indec. Milei promete que una mayor &ldquo;flexibilidad&rdquo; generar&aacute; empleo. En los hechos, la reforma facilita despidos, debilita convenios, reduce indemnizaciones y ampl&iacute;a el poder de las empresas.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo es extender al conjunto del mercado laboral las condiciones que ya padecen millones de trabajadores de plataformas, monotributistas forzados y empleados en negro. La precariedad aparece presentada como modernizaci&oacute;n y la p&eacute;rdida de derechos como libertad individual.
    </p><p class="article-text">
        Los derechos laborales fueron conquistados con organizaci&oacute;n, huelgas y movilizaciones. La tarea actual exige defenderlos y ampliarlos hacia quienes quedaron afuera. Hay que organizar a los trabajadores informales, a quienes facturan para encubrir una relaci&oacute;n de dependencia y a quienes reciben &oacute;rdenes a trav&eacute;s de una app.
    </p><p class="article-text">
        Ese desaf&iacute;o tambi&eacute;n obliga a transformar a los sindicatos. Muchos j&oacute;venes los observan con desconfianza porque encuentran dirigentes alejados de sus problemas y estructuras que no llegan hasta sus lugares de trabajo. Recuperar ese v&iacute;nculo requiere presencia, escucha y participaci&oacute;n real. Los repartidores y trabajadores de plataformas necesitan espacios propios para organizarse y decidir.
    </p><p class="article-text">
        El Frente de Izquierda Unidad present&oacute; un proyecto de ley alternativo a la reforma laboral de Milei. La iniciativa declara la Emergencia Laboral Nacional, proh&iacute;be los despidos sin justa causa, plantea el pase a planta de trabajadores precarizados y establece una jornada m&aacute;xima de seis horas diarias o treinta semanales sin reducci&oacute;n salarial. Tambi&eacute;n crea un Programa de Primer Empleo Joven sin Precarizaci&oacute;n para trabajadores de 18 a 25 a&ntilde;os, con plena registraci&oacute;n, igual salario por igual trabajo y todos los derechos laborales y sindicales. A esto suma un plan nacional de obras p&uacute;blicas, urbanizaci&oacute;n y construcci&oacute;n de 500 mil viviendas que, seg&uacute;n el proyecto, generar&iacute;a m&aacute;s de dos millones de puestos de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Scasserra y Giri sostienen que los algoritmos &ldquo;no solo implementan decisiones patronales, son decisiones patronales&rdquo;. La organizaci&oacute;n sindical tambi&eacute;n tiene que intervenir sobre ese terreno. Hay que exigir transparencia algor&iacute;tmica, acceso a los datos y negociaci&oacute;n sobre los criterios que asignan pedidos, determinan ingresos o bloquean cuentas.
    </p><p class="article-text">
        La pelea contra la reforma laboral tiene que frenar la destrucci&oacute;n de los derechos existentes y, al mismo tiempo, recuperar una idea elemental. El trabajo debe permitir vivir, construir proyectos, compartir tiempo con los dem&aacute;s y pensar en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Blade Runner</em>, los androides descubren que fueron fabricados con una vida &uacute;til limitada. A los j&oacute;venes de hoy les ofrecen un horizonte parecido, hecho de adaptaci&oacute;n permanente, competencia y resignaci&oacute;n. La tarea del movimiento obrero es romper ese destino, organizar a quienes el capital quiere aislados y volver a abrir una perspectiva de futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén “Pollo” Sobrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/suenan-androides-ovejas-electricas_129_13435464.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 03:02:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fb66f433-398b-4e25-96c0-7618c7874e0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1011y552.jpg" length="1025971" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fb66f433-398b-4e25-96c0-7618c7874e0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1011y552.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1025971" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sueñan los androides con ovejas eléctricas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fb66f433-398b-4e25-96c0-7618c7874e0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1011y552.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guerra, estado y desarrollo económico en América Latina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/guerra-desarrollo-economico-america-latina_129_13435413.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26d374da-5a33-4618-adc0-0aae64c2c186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guerra, estado y desarrollo económico en América Latina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante el siglo XIX, las nuevas naciones de América Latina fueron escenario de grandes conflictos armados: primero las luchas de la era de la independencia, luego las guerras civiles, y luego grandes conflictos internacionales como la Guerra del Paraguay (1864-1870) y la Guerra del Pacífico (1879-84) marcaron la vida de tres generaciones. </p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        &iquest;De qu&eacute; manera estos conflictos incidieron sobre el proceso de formaci&oacute;n de los estados que surgieron tras el derrumbe del imperio espa&ntilde;ol? &iquest;La guerra contribuy&oacute; o impidi&oacute; el fortalecimiento del estado? &iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n existe entre la guerra y el desarrollo econ&oacute;mico? &iquest;Cu&aacute;n importante fue la guerra en la historia de Am&eacute;rica Latina? En esta entrevista, <strong>Luis Schenoni</strong> aborda estas preguntas, sobre el tel&oacute;n de fondo de la historia de la guerra en Am&eacute;rica y Europa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/episode/0oh3O0KqZOvWTyBvN1lBY7?utm_source=generator&si=51e9369170fb4b40" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Entrevistado: Luis Schenoni
    </p><p class="article-text">
        Conducci&oacute;n: Roy Hora
    </p><p class="article-text">
        Producci&oacute;n y edici&oacute;n de sonido: Ian Guti&eacute;rrez y Mart&iacute;n Schindell
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/guerra-desarrollo-economico-america-latina_129_13435413.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 03:02:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/26d374da-5a33-4618-adc0-0aae64c2c186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="65749" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/26d374da-5a33-4618-adc0-0aae64c2c186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="65749" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Guerra, estado y desarrollo económico en América Latina]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/26d374da-5a33-4618-adc0-0aae64c2c186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,América Latina,Historiar,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El péndulo de las dos almas y los decretos de necesidad y urgencia en las políticas migratorias argentinas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pendulo-almas-decretos-necesidad-urgencia-politicas-migratorias-argentinas_129_13432718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8259bafa-82be-467c-adf4-baecd3656877_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El péndulo de las dos almas y los decretos de necesidad y urgencia en las políticas migratorias argentinas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El DNU 681/2026 reactiva una tensión histórica entre la tradición constitucional de apertura a la inmigración y las políticas de excepción. A partir de esa premisa, se advierte que la norma amplía la discrecionalidad del Estado y puede habilitar arbitrariedades que también alcancen a los ciudadanos argentinos</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/gobierno-anuncio-expulsara-impedira-ingreso-pais-extranjeros-inciten-odio-argentina_1_13417797.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El reciente decreto 681/2026 de necesidad y urgencia</a>, que modifica la ley de migraciones y extiende los criterios de admisi&oacute;n y expulsi&oacute;n de extranjeros a las expresiones de odio hacia la nacionalidad argentina, provoca m&aacute;s de una reacci&oacute;n de perplejidad. El an&aacute;lisis tiende a centrarse, previsiblemente, en las inspiraciones norteamericanas de las nuevas condiciones de acceso al territorio y en sus consecuencias sobre los derechos de los extranjeros. Pero el decreto invita a una pregunta menos inmediata y, quiz&aacute;s por ello, m&aacute;s fecunda: &iquest;qu&eacute; nos dice sobre la historia institucional argentina? Lejos de constituir un acto aislado, el DNU reactiva una tensi&oacute;n que acompa&ntilde;a el funcionamiento de las instituciones argentinas desde sus or&iacute;genes: la que enfrenta la hospitalidad y la igualdad de derechos proclamada por la Constituci&oacute;n con la voluntad peri&oacute;dica de &ldquo;proteger&rdquo; la comunidad pol&iacute;tica mediante restricciones excepcionales, una voluntad que, en su deriva m&aacute;s extrema, supo anunciar la hora de la espada. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo puede un país cuya Constitución proclama la igualdad entre nacionales y extranjeros producir normas que erosionan esos mismos derechos? ¿Qué riesgos entraña ese deslizamiento hacia regímenes de excepción invocados en nombre de la norma que la medida viola? </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo puede un pa&iacute;s cuya Constituci&oacute;n proclama la igualdad entre nacionales y extranjeros producir normas que erosionan esos mismos derechos? &iquest;Qu&eacute; riesgos entra&ntilde;a ese deslizamiento hacia reg&iacute;menes de excepci&oacute;n invocados en nombre de la norma que la medida viola? El problema no es nuevo, y no basta explicarlo apelando a la coyuntura pol&iacute;tica actual. La historia institucional argentina revela un mecanismo m&aacute;s antiguo y persistente: las rupturas jur&iacute;dicas rara vez se presentan como tales; se legitiman invocando la continuidad, las excepciones hablan el lenguaje de la regla, y las interpretaciones formuladas en nombre del esp&iacute;ritu de la ley terminan desplazando el sentido de su letra. El DNU 681/2026 es un nuevo episodio de esa historia. 
    </p><h2 class="article-text">Una paradoja de origen </h2><p class="article-text">
        La paradoja resulta tanto m&aacute;s llamativa cuanto que el orden constitucional argentino naci&oacute; bajo el signo de una extraordinaria apertura hacia los extranjeros. Inspirada en el ideario de Alberdi, la Constituci&oacute;n de 1853-60 les reconoci&oacute; los mismos derechos civiles que a los nacionales y consagr&oacute; la categor&iacute;a jur&iacute;dica de &ldquo;habitante&rdquo;, que borra deliberadamente la distinci&oacute;n entre unos y otros. El pre&aacute;mbulo lo confirma al extender &ldquo;los beneficios de la libertad&rdquo; a &ldquo;todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino&rdquo;, f&oacute;rmula pr&aacute;cticamente sin equivalente en el constitucionalismo occidental de la &eacute;poca &mdash; solo la reprodujo, m&aacute;s tarde y bajo la influencia del texto argentino, la Constituci&oacute;n paraguaya de 1870&mdash; y que el propio DNU cita. Esa orientaci&oacute;n encontr&oacute; una notable continuidad legislativa: la ley de ciudadan&iacute;a y nacionalidad de 1869 permanece vigente; la ley Avellaneda de inmigraci&oacute;n (1876) organiz&oacute; durante m&aacute;s de un siglo el ingreso de extranjeros; y la ley de migraciones de 2003 les reconoce amplios derechos; los mismos que vino a recortar primero el DNU 366/2025 y ahora el DNU 681/2026. Sobre ese conjunto denormas se edific&oacute; una tradici&oacute;n liberal que hizo del aporte migratorio uno de los fundamentos de la naci&oacute;n argentina. 
    </p><h2 class="article-text">Dos almas, no dos &eacute;pocas </h2><p class="article-text">
        Pero esa continuidad normativa nunca elimin&oacute; una tensi&oacute;n igualmente constitutiva de la experiencia argentina. El mismo pa&iacute;s que proclamaba la igualdad jur&iacute;dica de los extranjeros produjo dispositivos destinados a restringirla. Conviene precisar la naturaleza de esa tensi&oacute;n: la historia migratoria argentina no opone una tradici&oacute;n liberal a otra nacionalista como si una hubiera reemplazado a la otra. Ambas coexistieron desde el origen. La primera privilegiaba la protecci&oacute;n de los derechos individuales; la segunda conceb&iacute;a la preservaci&oacute;n de la comunidad pol&iacute;tica como un bien superior, susceptible de justificar restricciones m&aacute;s o menos excepcionales y prolongadas. Podemos resumirlo en dos grandes figuras de la organizaci&oacute;n constitucional: mientras Alberdi conceb&iacute;a al Estado como garante de los derechos individuales &mdash;incluidos los de los extranjeros&mdash;, Sarmiento pensaba la inmigraci&oacute;n desde otro problema, el de la construcci&oacute;n de una comunidad pol&iacute;tica nacional. La diferencia no implicaba rechazo de la inmigraci&oacute;n, sino una distinta jerarqu&iacute;a de prioridades: all&iacute; donde Alberdi ve&iacute;a ante todo individuos titulares de derechos, Sarmiento ve&iacute;a una sociedad cuya cohesi&oacute;n exig&iacute;a integrar &mdash;y, llegado el caso, limitar&mdash; ciertas pr&aacute;cticas de los reci&eacute;n llegados. Ambas concepciones coexisten de manera permanente en la historia institucional argentina; lo que oscila, seg&uacute;n los contextos, no es su presencia sino su predominio. Hay coyunturas en que prevalece el alma hospitalaria y otras en que se impone, m&aacute;s o menos acentuada, la defensa de la comunidad, frente al extranjero. Es ese predominio relativo &mdash;y no una tradici&oacute;n que sustituya a la otra&mdash; lo que se desplaza, como un p&eacute;ndulo, de un polo al otro. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay coyunturas en que prevalece el alma hospitalaria y otras en que se impone, más o menos acentuada, la defensa de la comunidad, frente al extranjero. Es ese predominio relativo —y no una tradición que sustituya a la otra— lo que se desplaza, como un péndulo, de un polo al otro</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El instrumento: la excepci&oacute;n como forma de gobierno </h2><p class="article-text">
        El DNU 681/2026 reactiva precisamente esa vieja tensi&oacute;n y la inclina &mdash;parad&oacute;jicamente, para un gobierno que se coloc&oacute; bajo el auspicio de Alberdi&mdash; hacia el polo de la defensa de la comunidad. Pero como tantas normas antes que &eacute;l, no se presenta como una ruptura del orden constitucional sino como un instrumento destinado a preservarlo: el argumento oficial invoca la defensa de los derechos, la convivencia democr&aacute;tica y la protecci&oacute;n de la comunidad nacional. Es esa ret&oacute;rica de continuidad la que merece ser examinada, y conviene empezar por el instrumento mismo. La Constituci&oacute;n admite los decretos de necesidad y urgencia &uacute;nicamente cuando circunstancias excepcionales hacen imposible seguir el procedimiento legislativo ordinario. Los considerandos del DNU afirman que &ldquo;la naturaleza excepcional de la situaci&oacute;n planteada hace imposible seguir los tr&aacute;mites ordinarios&rdquo;, es decir, la v&iacute;a legislativa que exige la legitimidad republicana. Ya un DNU anterior, el 366/2025, hab&iacute;a invocado la emergencia para reducir derechos de los extranjeros y facilitar su retenci&oacute;n y expulsi&oacute;n sin intervenci&oacute;n judicial. Pero los propios datos oficiales desmienten la existencia de una emergencia migratoria que estos textos invocan: la proporci&oacute;n de extranjeros residentespermanece estable en torno al cuatro por ciento de la poblaci&oacute;n, muy lejos del treinta por ciento que registr&oacute; el censo de 1914. Tampoco es veros&iacute;mil que la urgencia del decreto provenga de su posibilidad de alterar la circulaci&oacute;n de discursos en las redes sociales, ni que esa circulaci&oacute;n pueda traducirse en ejecuci&oacute;n administrativa &mdash;lo que, adem&aacute;s, contradecir&iacute;a, incluso en sus propios t&eacute;rminos, la pol&iacute;tica de reducci&oacute;n del Estado que el gobierno reivindica. La urgencia no deriva, pues, de los hechos, sino de la conveniencia pol&iacute;tica de sustraer el debate al Congreso. El punto merece subrayarse porque suele pasar inadvertido: la restricci&oacute;n de derechos comienza aqu&iacute;, antes a&uacute;n del contenido de la norma. Cuando el Poder Ejecutivo sustituye al legislador sin que concurran las condiciones que fija la Constituci&oacute;n, la excepci&oacute;n deja de ser una respuesta extraordinaria para volverse una forma ordinaria de gobierno. No es un detalle procedimental: es el primer desplazamiento del equilibrio institucional.
    </p><h2 class="article-text"> La infracci&oacute;n: del acto a la expresi&oacute;n </h2><p class="article-text">
        Con todo, la cuesti&oacute;n m&aacute;s significativa no reside en el uso del DNU sino en el tipo de infracci&oacute;n que introduce. Hasta ahora, las restricciones al ingreso o a la permanencia se apoyaban en categor&iacute;as relativamente objetivables: antecedentes penales, documentaci&oacute;n falsa, condenas judiciales o razones cl&aacute;sicas de orden p&uacute;blico. El DNU opera un desplazamiento m&aacute;s sutil: el problema deja de ser lo que el extranjero hace para extenderse a lo que &ldquo;expresa&rdquo; y a sus efectos sobre la convivencia pac&iacute;fica. La referencia a quienes &ldquo;rompan la convivencia arm&oacute;nica&rdquo; mediante mensajes de odio contra la Argentina o los argentinos inaugura una categor&iacute;a nueva, dif&iacute;cilmente delimitable y dependiente, por necesidad, de la interpretaci&oacute;n de la autoridad administrativa. La objeci&oacute;n decisiva es jur&iacute;dica: el decreto somete a los extranjeros a un &ldquo;r&eacute;gimen de civilidad&rdquo; cuya evaluaci&oacute;n depende de la apreciaci&oacute;n discrecional de la administraci&oacute;n, del que los argentinos quedan exentos, y viola con ello uno de los principios fundamentales de la Constituci&oacute;n, la igualdad de derechos de todos los habitantes. A esa objeci&oacute;n de fondo se a&ntilde;aden otras dos, de distinto orden. Una, moral y pragm&aacute;tica: &iquest;c&oacute;mo imponer reglas de urbanidad cuando quienes las exigen son los primeros en no respetarlas? Otra, sociol&oacute;gica: la civilidad, como mostr&oacute; Norbert Elias, es el producto de pr&aacute;cticas e interacciones que modelan los mecanismos de autocontrol de los individuos; no conoce las fronteras que la ley traza entre nacionales y extranjeros, y sus temporalidades no son las de la pol&iacute;tica. No se decreta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El DNU opera un desplazamiento más sutil: el problema deja de ser lo que el extranjero hace para extenderse a lo que &quot;expresa&quot; y a sus efectos sobre la convivencia pacífica</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"> Una genealog&iacute;a: la Ley de Residencia de 1902 y su aplicaci&oacute;n durante el Golpe de Estado de Uriburu de 1930 </h2><p class="article-text">
        Un punto del decreto merece toda nuestra atenci&oacute;n: al mismo tiempo que proh&iacute;be el ingreso y la residencia a quienes hayan expresado mensajes de odio en forma oral o escrita o hayan participado a actos de ultraje de s&iacute;mbolos patrios, dice preservar la libertad de expresi&oacute;n y el disenso ideol&oacute;gico. La contradicci&oacute;n no es accidental: constituye el mecanismo mismo que recorre buena parte de la historia institucional argentina, donde la restricci&oacute;n se formula en el lenguaje de la garant&iacute;a y la excepci&oacute;n se presenta como reafirmaci&oacute;n de la regla. Y no escasual que el DNU invoque como fundamento &mdash;a t&iacute;tulo de doctrina de la Corte&mdash; un fallo del m&aacute;ximo tribunal de 1932, 164:344. Vale recordar el contexto el citado fallo: la Argentina atravesaba entonces su primer golpe de Estado, el del 6 de septiembre de 1930, encabezado por Uriburu, que la propia Corte convalid&oacute; mediante la acordada del 10 de septiembre de ese a&ntilde;o. Es la hora de la espada defendiendo las instituciones, ahora en acto. El fallo consagra la doctrina de que la naci&oacute;n soberana puede admitir o expulsar extranjeros con amplia discrecionalidad, y respalda as&iacute; la vigencia de la Ley de Residencia de 1902, que autorizaba la expulsi&oacute;n sin juicio previo, por simple decisi&oacute;n administrativa &mdash;es decir, policial&mdash;, y que el poder de facto emple&oacute; profusamente. Ya en 1903 Carlos Groussac hab&iacute;a advertido que, con la ley de 1902, el extranjero dejaba de estar protegido por el mero cumplimiento de la ley y pasaba a depender del juicio discrecional de la autoridad; y reclamaba Groussac que &ldquo;el dique a la arbitrariedad no resida en la persona del funcionario, sino en la misma ley&rdquo;. Conviene recordar lo que el fallo de 1932 consagra: no &ldquo;reconoce el delito de opini&oacute;n&rdquo;, sino el poder discrecional de exclusi&oacute;n sobre el cual el delito de opini&oacute;n pudo edificarse. El DNU 681/2026 dice inspirarse en la ley de migraciones de 2003 &mdash;que garantiza la libertad de expresi&oacute;n y el disenso&mdash; pero se apoya en esa doctrina de la discrecionalidad que el fallo defiende, y desplaza el viejo delito de opini&oacute;n hacia un &ldquo;delito de expresi&oacute;n&rdquo;: lo que el extranjero dice y su relaci&oacute;n con los s&iacute;mbolos. Sus categor&iacute;as &mdash;&ldquo;odio&rdquo;, &ldquo;hostilidad&rdquo;, &ldquo;menosprecio&rdquo;, &ldquo;ultraje&rdquo;&mdash; son, como las que habilitaban aquellas expulsiones, nociones abiertas: exigen interpretaci&oacute;n, y en esa amplitud anida la arbitrariedad. El vocabulario, por lo dem&aacute;s, es revelador: los considerandos se inscriben en un lenguaje de derechos y evitan deliberadamente el l&eacute;xico cl&aacute;sico de la exclusi&oacute;n &mdash;el &ldquo;indeseable&rdquo; de las normas de entreguerras&mdash; para reemplazarlo por el contempor&aacute;neo del &ldquo;discurso de odio&rdquo;. La continuidad, entonces, no est&aacute; en las palabras sino en el dispositivo: el extranjero queda a merced del poder por lo que expresa. Fachada liberal, dispositivo liberticida. 
    </p><h2 class="article-text">El bumer&aacute;n: cuando el arma se vuelve contra los nacionales </h2><p class="article-text">
        Queda una advertencia final, sobre la cual conviene detenerse. Ser&iacute;a un error dejarse ganar por la indiferencia con el argumento de que, al fin y al cabo, se trata de extranjeros que agravian a los argentinos. La arbitrariedad no reconoce fronteras jur&iacute;dicas: es un dispositivo hecho para prescindir de la regla, y el arma puede volverse contra los propios nacionales, contra aquellos que no ser&iacute;an &ldquo;lo suficientemente argentinos&rdquo; seg&uacute;n la apreciaci&oacute;n del funcionario que juzgue el caso. El destino del gran fil&oacute;logo &Aacute;ngel Rosenblat es uno entre muchos. Se lo desnaturaliz&oacute; invocando la &ldquo;falsedad del juramento&rdquo; de fidelidad a las instituciones de la Rep&uacute;blica &mdash;f&oacute;rmula que encubr&iacute;a en verdad la sanci&oacute;n de un &ldquo;delito comunista&rdquo;&mdash;; se viol&oacute; as&iacute; el principio de la nacionalidad irrevocable y se lo convirti&oacute;, mientras se hallaba en Berl&iacute;n con una beca de la UBA, en ap&aacute;trida, en un contexto de creciente radicalizaci&oacute;n antisemita. Rosenblat encontr&oacute; refugio en Venezuela, cuya nacionalidad adopt&oacute; y donde desarroll&oacute; una obra mayor. Otros destinos fueron menos afortunados. 
    </p><p class="article-text">
        En la historia institucional argentina, las rupturas suelen hablar el lenguaje de la continuidad; las excepciones, el de la regla; y las interpretaciones invocadas en nombre del esp&iacute;ritu de la ley terminan, no pocas veces, por contrariar su letra. Mucho antes de que la corrupci&oacute;n se volviera la explicaci&oacute;n dominante de estos procesos, ese mecanismo ya estructuraba profundas transformaciones del derecho. Lo nuevo &mdash;y lo que vuelve al DNU de 2026 especialmente elusivo&mdash; es que ese dispositivo habla el idioma de los derechos: ya no excluye contra los derechos humanos, sino en su nombre. Si la inspiraci&oacute;n o alineamiento norteamericano explica la forma inmediata del decreto, es la clave institucional argentina la que revela su mecanismo profundo. La historia no se repite. Y aunque este per&iacute;odo guarde, para la historiadora que soy, extra&ntilde;as semejanzas con los a&ntilde;os en que se incubaba la cat&aacute;strofe de la Segunda Guerra Mundial, no hay ley que la historia pueda invocar para predecir o conjurar tales desastres. Pero s&iacute; podemos aprender del funcionamiento de las instituciones: tras las palabras garantistas del DNU 681/2026 se esconde un dispositivo que habilita toda clase de arbitrariedades, y que ya hemos visto en acci&oacute;n. Los casos de desnaturalizaci&oacute;n por delito de opini&oacute;n ense&ntilde;an que nada impide que un mecanismo dirigido contra los extranjeros acabe volvi&eacute;ndose contra los nacionales, liquidando de una vez las dos almas de las pol&iacute;ticas migratorias: los derechos individuales y la comunidad nacional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar González Bernaldo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pendulo-almas-decretos-necesidad-urgencia-politicas-migratorias-argentinas_129_13432718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 08:19:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8259bafa-82be-467c-adf4-baecd3656877_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="280467" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8259bafa-82be-467c-adf4-baecd3656877_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="280467" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El péndulo de las dos almas y los decretos de necesidad y urgencia en las políticas migratorias argentinas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8259bafa-82be-467c-adf4-baecd3656877_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Argentina incómoda que el papa León XIV le podría mostrar a Milei]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-incomoda-papa-leon-xiv-le-mostraria-milei_129_13429994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08f7819a-458e-44ce-aa31-2780fc99e9b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x669y202.jpg" width="1200" height="675" alt="La Argentina incómoda que el papa León XIV le podría mostrar a Milei"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre una encíclica sobre inteligencia artificial y la prédica de la justicia social, la visita de noviembre del jefe de la Iglesia puede convertirse en un contrapunto con el programa del gobierno libertario.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La Inteligencia Artificial requiere hoy ser desarmada, liberada de l&oacute;gicas que la transforman en instrumento de dominio, de exclusi&oacute;n o de muerte.&rdquo; La frase es del papa <strong>Le&oacute;n XIV</strong>, pronunciada el 25 de mayo pasado en el Aula del S&iacute;nodo del Vaticano, durante la presentaci&oacute;n de<a href="https://episcopado.org/assetsweb/cont/4888/carta_enciclica_de_su_santidad_leon_xiv_magnifica_humanitas_(15_de_mayo_de_2026).pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> su primera enc&iacute;clica, </a><a href="https://episcopado.org/assetsweb/cont/4888/carta_enciclica_de_su_santidad_leon_xiv_magnifica_humanitas_(15_de_mayo_de_2026).pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Magnifica Humanitas</em></a>, dedicada a la custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial, podr&iacute;a sonarle inc&oacute;moda a <strong>Javier Milei</strong> si la escucha del jefe de la Iglesia cuando pise suelo argentino entre el 8 y el 11 de noviembre.
    </p><p class="article-text">
        El perfil que <strong>Robert Prevost</strong> viene construyendo desde su elecci&oacute;n, en mayo de 2025, sugiere que su paso por Buenos Aires, C&oacute;rdoba y Luj&aacute;n puede convertirse tambi&eacute;n en un contrapunto ideol&oacute;gico con el gobierno del libertario, que a&ntilde;os atr&aacute;s <strong>llam&oacute; a Francisco como &ldquo;el representante del maligno en la tierra&rdquo;</strong> y luego tuvo que pedirle perd&oacute;n y misericordia en el Vaticano.
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia artificial, la pol&iacute;tica migratoria, la justicia social y la relaci&oacute;n con los territorios populares son puntos de disputa entre los discursos de Le&oacute;n XIV y el le&oacute;n libertario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8c06d1b-20a6-432e-9f46-a5c2d97f64f3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x1059y364.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8c06d1b-20a6-432e-9f46-a5c2d97f64f3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x1059y364.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8c06d1b-20a6-432e-9f46-a5c2d97f64f3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x1059y364.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8c06d1b-20a6-432e-9f46-a5c2d97f64f3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x1059y364.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8c06d1b-20a6-432e-9f46-a5c2d97f64f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1059y364.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8c06d1b-20a6-432e-9f46-a5c2d97f64f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1059y364.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a8c06d1b-20a6-432e-9f46-a5c2d97f64f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1059y364.jpg"
                    alt="El presidente Javier Milei, acompañado por el canciller, Pablo Quirno, recibió días atrás en Casa Rosada las Cartas Credenciales del Nuncio Apostólico ante la Argentina, Monseñor Michael Wallace Banach."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El presidente Javier Milei, acompañado por el canciller, Pablo Quirno, recibió días atrás en Casa Rosada las Cartas Credenciales del Nuncio Apostólico ante la Argentina, Monseñor Michael Wallace Banach.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El primero de esos frentes tiene fecha y nombre propios. El 25 de mayo pasado, Le&oacute;n XIV present&oacute; personalmente su primera enc&iacute;clica, de m&aacute;s de cien p&aacute;ginas, en la que sostiene que<strong> la tecnolog&iacute;a &ldquo;nunca es neutral, porque adopta las caracter&iacute;sticas de quienes la dise&ntilde;an, financian, regulan y usan&rdquo;.</strong> Alert&oacute; sobre la concentraci&oacute;n de poder y la automatizaci&oacute;n de decisiones sin mecanismos de control adecuados. El contraste con la agenda oficial es directo: <strong>el Gobierno impulsa el llamado &ldquo;S&uacute;per RIGI&rdquo; para atraer inversiones en centros de datos, negocia con OpenAI un proyecto de US$25.000 millones en Patagonia a trav&eacute;s de Stargate Argentina y sostiene la aspiraci&oacute;n de convertir al pa&iacute;s en uno de los cuatro polos mundiales de inteligencia artificial. </strong>Ah&iacute; est&aacute; la foto de Milei con el magnate tecnofascista <strong>Peter Thiel</strong>, que <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/evento-reunira-tecnofascista-peter-thiel-ministros-caputo-sturzenegger_1_13427506.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">volver&aacute; a la Argentina en septiembre para mostrarse junto a los ministros Luis Caputo y Federico Sturzenegger.</a>
    </p><p class="article-text">
        El segundo frente lo viene marcando el propio Papa en cada escala de sus viajes de este a&ntilde;o:<strong> la defensa de los migrantes</strong>. En Tenerife, en junio, advirti&oacute; a las mafias que trafican personas que &ldquo;por cada vida perdida, cada familia enga&ntilde;ada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, cada trabajador explotado, habr&aacute;n de comparecer ante la justicia divina&rdquo;, y reclam&oacute; un mundo &ldquo;sin murallas&rdquo;. El 4 de julio eligi&oacute; pasar el aniversario 250 de la independencia de Estados Unidos &mdash;su propio pa&iacute;s de nacimiento&mdash; en Lampedusa, la isla italiana s&iacute;mbolo de las muertes de migrantes en el Mediterr&aacute;neo, desde donde pidi&oacute; reconocer el aporte de quienes llegan buscando oportunidades. Y ante el Congreso espa&ntilde;ol <strong>reclam&oacute; reforzar la protecci&oacute;n de los migrantes como parte de una &ldquo;renovaci&oacute;n moral&rdquo; de la vida p&uacute;blica. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese discurso choca con la pol&iacute;tica migratoria que despliega la Casa Rosada: a fines de julio, <strong>Milei firm&oacute; el DNU 681/2026, que habilita impedir el ingreso o expulsar a extranjeros que promuevan &ldquo;mensajes de odio&rdquo; </strong>contra la Argentina o sus ciudadanos &mdash;en el marco de la denuncia oficial de una supuesta &ldquo;campa&ntilde;a antiargentina&rdquo; tras el Mundial&mdash;. El Gobierno busca avanzar con un cobro a los extranjeros no residentes por el acceso a la salud p&uacute;blica y a la educaci&oacute;n universitaria.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b4bbe47-2229-4860-a0dc-0156fcb84387_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x966y654.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b4bbe47-2229-4860-a0dc-0156fcb84387_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x966y654.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b4bbe47-2229-4860-a0dc-0156fcb84387_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x966y654.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b4bbe47-2229-4860-a0dc-0156fcb84387_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x966y654.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b4bbe47-2229-4860-a0dc-0156fcb84387_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x966y654.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b4bbe47-2229-4860-a0dc-0156fcb84387_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x966y654.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5b4bbe47-2229-4860-a0dc-0156fcb84387_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x966y654.jpg"
                    alt="El papa León XIV en el monumento de la Puerta de Europa (Porta d&#039;Europa) en la isla de Lampedusa, en el sur de Italia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El papa León XIV en el monumento de la Puerta de Europa (Porta d&#039;Europa) en la isla de Lampedusa, en el sur de Italia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El tercer frente es m&aacute;s antiguo y, para el Presidente, m&aacute;s sensible: <strong>la justicia social.</strong> Milei construy&oacute; buena parte de su identidad pol&iacute;tica sobre la cr&iacute;tica a ese concepto, al que calific&oacute; como &ldquo;una aberraci&oacute;n&rdquo; &mdash;la definici&oacute;n m&aacute;s citada la dio en la sede del BID en Washington, en febrero de 2025, cuando la describi&oacute; como <strong>&ldquo;robarle a alguien para darle a otro&rdquo;</strong>&mdash;. Le&oacute;n XIV recorre el camino inverso. Ante el V Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, en Roma, en octubre de 2025, afirm&oacute;: <strong>&ldquo;Haci&eacute;ndome eco de las peticiones de Francisco, hoy reafirmo: la tierra, el techo y el trabajo son derechos sagrados por los que vale la pena luchar&rdquo;.</strong> Un mes antes, en su primera entrevista como Papa &mdash;concedida a la periodista Elise Allen, del sitio cat&oacute;lico Crux, para una biograf&iacute;a en preparaci&oacute;n&mdash;, hab&iacute;a cuestionado la desigualdad salarial con una comparaci&oacute;n puntual: &ldquo;Los directores ejecutivos que hace 60 a&ntilde;os podr&iacute;an haber ganado de cuatro a seis veces m&aacute;s de lo que reciben los trabajadores... ahora ganan 600 veces m&aacute;s de lo que recibe el trabajador promedio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ese contrapunto no es solo doctrinario: tiene, adem&aacute;s, una expresi&oacute;n callejera inmediata. <strong>Este viernes 7 de agosto, d&iacute;a de San Cayetano, se realiza la d&eacute;cima edici&oacute;n de la marcha que va desde la bas&iacute;lica de Liniers hasta Plaza de Mayo</strong>, convocada por la UTEP, la CGT, las dos CTA y organizaciones piqueteras y sociales bajo la consigna &ldquo;Tierra, Techo y Trabajo&rdquo;, acu&ntilde;ada precisamente por Francisco y sostenida por Le&oacute;n XIV. Los organizadores la definen como &ldquo;la marcha m&aacute;s grande de la d&eacute;cada&rdquo; y la enmarcan en lo que consideran una crisis social severa: la eliminaci&oacute;n del programa Volver al Trabajo dejar&aacute; sin su &uacute;nico ingreso fijo a m&aacute;s de 900.000 personas, la alerta de que casi 8 de cada 10 familias est&aacute;n salteando comidas en barrios populares, el aumento del endeudamiento familiar, y la cifra de que el 45% de los trabajadores argentinos est&aacute; en condiciones de precariedad laboral. 
    </p><p class="article-text">
        La movilizaci&oacute;n, adem&aacute;s, llega un d&iacute;a despu&eacute;s de que sindicatos y movimientos sociales se manifiesten <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/gobierno-defiende-venta-tierras-crece-presion-autoconvocados-senadores-voten_1_13427785.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">frente al Congreso contra la reforma de la</a><a href="https://www.eldiarioar.com/politica/gobierno-defiende-venta-tierras-crece-presion-autoconvocados-senadores-voten_1_13427785.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong> Ley de Tierras</strong></a><a href="https://www.eldiarioar.com/politica/gobierno-defiende-venta-tierras-crece-presion-autoconvocados-senadores-voten_1_13427785.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> que el Senado </a>debatir&aacute; este 6 de agosto, en un cruce de agendas que vuelve a poner en la calle, con lenguaje casi id&eacute;ntico al del Papa, el reclamo por los mismos derechos que Le&oacute;n XIV describe en sus documentos como &ldquo;sagrados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; se conecta un elemento geogr&aacute;fico que podr&iacute;a ser significativo en la visita papal. Seg&uacute;n el itinerario oficial, el programa argentino incluir&aacute; la ciudad de Buenos Aires, una misa en Luj&aacute;n, m&aacute;s otras actividades en el AMBA, todav&iacute;a sin sedes confirmadas. Una posibilidad es que Le&oacute;n XIV visite el Peque&ntilde;o Cottolengo Don Orione, una instituci&oacute;n que brinda hogar y cuidados integrales a personas con discapacidad --otro sector golpeado por las pol&iacute;ticas de ajuste libertarias-- en el partido de Almirante Brown. All&iacute; estuvo el 18 de julio pasado el gobernador Axel Kicillof en la &ldquo;Jornada Patria por la Cultura del Encuentro&rdquo;, organizada por la Pastoral Social de la Regi&oacute;n Buenos Aires bajo el lema &ldquo;De Francisco a Le&oacute;n XIV en tiempos de polarizaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2f124d7-84e9-4ece-b0b3-683c858a1d2b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2f124d7-84e9-4ece-b0b3-683c858a1d2b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2f124d7-84e9-4ece-b0b3-683c858a1d2b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2f124d7-84e9-4ece-b0b3-683c858a1d2b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2f124d7-84e9-4ece-b0b3-683c858a1d2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2f124d7-84e9-4ece-b0b3-683c858a1d2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b2f124d7-84e9-4ece-b0b3-683c858a1d2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Kicillof estuvo días atrás en el Pequeño Cottolengo Don Orione, en el conurbano."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Kicillof estuvo días atrás en el Pequeño Cottolengo Don Orione, en el conurbano.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El encuentro reuni&oacute; a obispos, intendentes, sindicalistas y legisladores para discutir, entre otros temas, &ldquo;la dignidad humana frente a la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y las nuevas desigualdades&rdquo;. Todo el discurso papal y antimile&iacute;sta. 
    </p><p class="article-text">
        Una foto del papa con Kicillof, gobernador de la provincia m&aacute;s poblada, tendr&iacute;a tambi&eacute;n su impacto pol&iacute;tico. Se espera que el sumo pont&iacute;fice sea primero recibido el lunes 9 de noviembre a primera hora por Milei en la Casa Rosada. Esos cara a cara ser&aacute;n observados con atenci&oacute;n porque la propia agenda de Le&oacute;n XIV promete exhibir la tensi&oacute;n entre dos visiones del pa&iacute;s que hoy compiten por el sentido com&uacute;n argentino.
    </p><p class="article-text">
        <em>MC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mauricio Caminos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-incomoda-papa-leon-xiv-le-mostraria-milei_129_13429994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2026 12:54:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/08f7819a-458e-44ce-aa31-2780fc99e9b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x669y202.jpg" length="97472" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/08f7819a-458e-44ce-aa31-2780fc99e9b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x669y202.jpg" type="image/jpeg" fileSize="97472" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Argentina incómoda que el papa León XIV le podría mostrar a Milei]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/08f7819a-458e-44ce-aa31-2780fc99e9b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x669y202.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[papa León XIV,Visita de León XIV,Javier Milei]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Moldes, géneros y tijeras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/moldes-generos-tijeras_129_13428662.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1dc20f9c-88be-4beb-9e20-d8b6be8bf85a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x652y299.jpg" width="1200" height="675" alt="Moldes, géneros y tijeras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Renata Schussheim publica "Figurines", un libro fascinante que dedica a los diseños para los espectáculos en los que participó como vestuarista. </p></div><p class="article-text">
        Mi abuelo Mauricio fue sastre, mi abuela Regina cortaba y cos&iacute;a en su casa &ldquo;para afuera&rdquo;, mi padre Isaac, ofici&oacute; de peletero. Con el cent&iacute;metro abrazaban los cuerpos para tomarles las medidas, cent&iacute;metro en mano, y para dibujar sobre papel madera o manteca el modelo que les ped&iacute;a la fiel clientela.
    </p><p class="article-text">
        Reci&eacute;n despu&eacute;s llegaban las tijeras para recortar y darle forma. El taller ten&iacute;a un aroma particular, insustituible en mi memoria, mezcla de aceite de m&aacute;quina y vapor de plancha. Olor a textil sobrevolando alfileres, hilos, agujas, telas. Lo sabe bien <strong>Renata Schussheim</strong>, vestuarista por antonomasia de la escena argentina, quien acaba de publicar el libro <em>Figurines</em>, de las editoriales Eudeba y Ampersand.   
    </p><p class="article-text">
        Antes de la elecci&oacute;n de los g&eacute;neros, del corte y la confecci&oacute;n, de las pruebas de vestuario, los ensayos y el primer trazo, aparece la epifan&iacute;a. El figur&iacute;n del espect&aacute;culo es el trasvasamiento de un p&aacute;lpito: como deben vestir los int&eacute;rpretes de la obra para que en el escenario la conjunci&oacute;n de la dramaturgia, la actuaci&oacute;n, la escenograf&iacute;a, la m&uacute;sica, las luces y la indumentaria produzcan una cohesi&oacute;n que forme un todo dram&aacute;tico, la obra.
    </p><p class="article-text">
        Voy pasando las p&aacute;ginas, recorro, texto e ilustraciones a color y desfilan m&aacute;s de medio siglo de dibujos, escoltando algunas de las producciones del teatro, la danza, la &oacute;pera rock de estas tierras. Las creaciones sobrepasan la escena, son aut&oacute;nomas y viven m&aacute;s all&aacute; de la producci&oacute;n inicial.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Que le corten la cabeza! evoca <strong>Oscar Araiz</strong>, aludiendo a la sentencia de <strong>Lewis Carroll</strong> e identific&aacute;ndola como Iracebeth, la Reina Roja de Alicia, frente a los l&iacute;mites de una l&oacute;gica reduccionista. &ldquo;Con formato de <em>fumetto</em> encerrando palabras y pensamientos, sonaba la &eacute;poca entre dos d&eacute;cadas. Esto incluye las rupturas y escraches sociales y las experimentaciones del Di Tella, que serv&iacute;an de resonancia en simult&aacute;neo a los estallidos internacionales. &iexcl;Crash!&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Figurines es un conjunto variado que recorre el universo de una de las artistas criollas m&aacute;s singulares, donde el dibujo es la columna vertebral. Faldas muy amplias ce&ntilde;idas en la cintura que acarician las tablas que sostienen la fragilidad de los artistas, un saquito cuello esmoking, con el mismo rojo furioso de la cabellera de Renata, lucen en la portada.
    </p><p class="article-text">
        Maestr&iacute;a, provocaci&oacute;n, desfachatez desde los a&ntilde;os setenta hasta hoy son el sello de una exhibici&oacute;n del imaginario on&iacute;rico y desmesurado, con aves, perros, reinas y arlequines. Renata es luminosa y radiante, aunque a veces la oscuridad aparece. Recuerdo la revista Burda, con sus variados patrones, la seder&iacute;a Don Eduardo, en Haedo, y al hombre de las telas desenrollando metros y metros.
    </p><p class="article-text">
        Las piezas constituyen &ldquo;un archivo del arte contempor&aacute;neo en sus invenciones poco obedientes a la historia y su rigor m&aacute;s literal que simb&oacute;lico&rdquo;, dice <strong>Mar&iacute;a Moreno</strong> en el ep&iacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        Los dibujos no se esfuman cuando el vestuario est&aacute; listo. Muchos de ellos fueron colgados en exposiciones. La esencia de esos g&eacute;neros que forman parte del montaje &ldquo;casi no pasan por la cabeza&rdquo;, cuenta Schussheim. &ldquo;Es como ver un color y decir: esto es azul&rdquo;. Condensan un modo de ver los cuerpos y de imaginarlos en movimiento.
    </p><p class="article-text">
        La artista ha participado de <em>Bestiario</em> en 1992, en el teatro San Mart&iacute;n, en <em>Bocca Rock</em>, con direcci&oacute;n de <strong>Ricky Pashkus</strong>, estrenada en el Luna Park, en 1998; en <em>Boquitas pintadas</em>, la primera vez y a veinticinco a&ntilde;os del debut. Tambi&eacute;n ha ilustrado las tapas de discos de <strong>Charly Garcia</strong>, como <em>Bicicleta</em> y colabor&oacute; con <strong>Luis Alberto Spinetta</strong> y <strong>Federico Moura</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Destinados a espect&aacute;culos que volvieron a leer desde el presente a <strong>William Shakespeare</strong>, <strong>Manuel Puig</strong> y <strong>Federico Garc&iacute;a Lorca</strong>, en <em>Figurines </em>se revela el detr&aacute;s de escena de un &aacute;rea misteriosa: dise&ntilde;os, bocetos e imaginer&iacute;a surgidas en el l&aacute;piz y el papel en la antesala de la subida del tel&oacute;n.    
    </p><p class="article-text">
        En el comienzo, el core&oacute;grafo Oscar Araiz, que ha formado dupla con la autora, enhebra sus observaciones. Su madre, Ruth, &ldquo;tan liberal como la m&iacute;a&rdquo;, sostiene uno de los pioneros del ballet del teatro San Mart&iacute;n, viendo un recital de <strong>Renate Schttelius</strong>, hab&iacute;a anunciado que ese ser&iacute;a el nombre de su hija (el segundo es Irma). Compitieron por el obsequio m&aacute;s kitsch: enanos de jard&iacute;n en yeso o cerdos con cartapesta forrados en lentejuelas. Absurdo y desconcierto gobernaban esos d&iacute;as tempranos. Venc&iacute;a ella con su &ldquo;obsesiva minuciosidad artesanal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dice adem&aacute;s el pr&oacute;logo: &ldquo;nos unieron -entre otros cientos de temas y objetos de deseo- la mirada desprejuiciada, ciertas obsesiones, los amores animales, los perfumes y los sabores, la capacidad de saltar por zonas minadas y para sin mucho miramiento de un  lenguaje a otro, algo que podr&iacute;a llamarse modo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En aquellos d&iacute;as juveniles de violentas fricciones sociales, &ldquo;y el impulso est&eacute;tico y los atrevimientos tem&aacute;ticos y formas de discurso, en esa atm&oacute;sfera de aparentes contradicciones, la producci&oacute;n cultural asum&iacute;a el rol de librar y contener, simult&aacute;neamente, el imaginario colectivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre sus maestros se destacan <strong>Carlos Alonso </strong>y <strong>Juan Batlle Planas</strong>. La declararon Personalidad destaca de la Cultura porte&ntilde;a, Trabaj&oacute; para muchas &oacute;peras que vio el p&uacute;blico de Espa&ntilde;a, Francia, Portugal y Rusia. Dise&ntilde;&oacute; un afiche que ped&iacute;a la libertad de <strong>Raimundo Ongaro</strong>, <strong>Agust&iacute;n Tosco</strong> y otros presos pol&iacute;ticos. &ldquo;A la actualidad pol&iacute;tica, y como puedo, la sigo, pero aqu&iacute; y en el mundo por momentos se vuelve nauseabunda&rdquo;, le dijo a <strong>Carlos Ulanovsky.</strong>
    </p><p class="article-text">
         En la intimidad, lleva, trae y juega con las nietas, Aurora y Camelia, de su hijo <strong>Dami&aacute;n Laplace</strong>. &ldquo;Federico (Fellini) ador&oacute; tu dibujo&rdquo;, le dijo una amiga com&uacute;n, emisaria de un retrato con sombrero que semejaba una Torre de Babel con hombrecitos que intentaban treparla. 
    </p><p class="article-text">
        Escritora tambi&eacute;n, elogiada por Mar&iacute;a Moreno, una de sus obsesiones son las nadadoras, &ldquo;la vida misma, es sumergirte, nadar a favor, en contra de la corriente, salir, bracear en mares oscuros -hacer una breve pausa- y la posibilidad de ascender&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/moldes-generos-tijeras_129_13428662.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 19:45:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1dc20f9c-88be-4beb-9e20-d8b6be8bf85a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x652y299.jpg" length="207628" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1dc20f9c-88be-4beb-9e20-d8b6be8bf85a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x652y299.jpg" type="image/jpeg" fileSize="207628" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Moldes, géneros y tijeras]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1dc20f9c-88be-4beb-9e20-d8b6be8bf85a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x652y299.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres tristes truenos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tres-tristes-truenos_129_13423288.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3082256-0e2a-4df1-8db9-6d600a7be263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1065y164.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres tristes truenos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La política arancelaria de Donald Trump expone los límites de una estrategia exterior basada en la afinidad ideológica. Entre sanciones comerciales y relaciones cada vez más asimétricas, el autor plantea que la Argentina necesita reconstruir una diplomacia guiada por intereses propios, y no por lealtades personales.
</p></div><p class="article-text">
        Es un error creer que la admisi&oacute;n a un club pol&iacute;tico reemplaza las herramientas que propone la diplomacia. Ingresando a la tertulia, es com&uacute;n que las palabras contradigan los hechos; en cambio, lograr que otros deseen lo que nosotros queremos, de lo que se trata la diplomacia, constituye un arte en el que no se negocia con miedo siempre que se haya sabido negociar. La contig&uuml;idad fotogr&aacute;fica no asegura la preferencia en el trato, y a veces, donde se ha proclamado que est&aacute; la soluci&oacute;n, es precisamente donde reside el problema.
    </p><p class="article-text">
        El Corolario Trump a la Doctrina Monroe, que busca restablecer la primac&iacute;a estadounidense en el hemisferio occidental (llamado <em>Donroe</em>), postula un enfoque transaccional y realista como visi&oacute;n de la pol&iacute;tica exterior estadounidense hacia Am&eacute;rica Latina, la expansi&oacute;n del &laquo;America First&raquo; al &laquo;patio trasero&raquo; norteamericano, y el uso de la fuerza y la coerci&oacute;n si se lo considera necesario. Tres tristes truenos. Cuando un pu&ntilde;ado de pol&iacute;ticos ansiosos viaja a Florida para asistir a la Cumbre Escudo de las Am&eacute;ricas, celebrada en el <em>Trump National Doral</em>, en lugar de parrandear con un Escudo ajeno, hubieran tenido que evaluar si no les hac&iacute;a falta uno propio. Alguno ya posee la nacionalidad estadounidense, y otros se comportan como si la fueran a pedir.
    </p><p class="article-text">
        El 23 de julio de 2026 la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) &mdash;sujeta a la direcci&oacute;n espec&iacute;fica del Presidente, si la hay&mdash; anunci&oacute; la lista definitiva de aranceles de entre el 10 % y el 12,5 % sobre importaciones procedentes de 60 econom&iacute;as. Los exportadores argentinos deber&aacute;n absorber un impacto tentativo cercano a los US$ 450 millones anuales por los nuevos aranceles. La medida, naturalmente, repercute en el plano econ&oacute;mico, pero adem&aacute;s de forma significativa en el pol&iacute;tico: algunos sostienen que la alianza entre Milei y Trump permiti&oacute; que Argentina recibiera el soplamocos m&aacute;s blando, mientras que en pa&iacute;ses como Chile se recuerda que las declaraciones de amistad no se tradujeron en ventajas concretas (Alberto Mayol). &iquest;C&oacute;mo es recompensada la fidelidad estrat&eacute;gica? Andar de rodillas, adem&aacute;s de deshonroso, a veces no alcanza. Frente a ello, cabe preguntarse si no ser&iacute;a bueno transformar tradici&oacute;n en convicci&oacute;n, distancia en perspectiva y recursos naturales en certezas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando no hay preferidos sino fichas, constituye un error juzgar las cosas por lo que se espera de los Estados Unidos, en lugar de examinar lo que quiere y puede aportar y el modo en que lo har&aacute;. En el marco de una relaci&oacute;n an&oacute;mala entre una potencia dominante y socios ansiosos &mdash;donde los carriles centrales organizan longitudinalmente las fases de procedimiento, presi&oacute;n y sanci&oacute;n&mdash;, &iquest;qui&eacute;n fijar&aacute; el valor de la taquilla? &iquest;Cu&aacute;l es hoy el concepto de relaci&oacute;n privilegiada? &iquest;A qui&eacute;n beneficia realmente el privilegio? &iquest;Qu&eacute; intensidad alcanzar&aacute; en cada caso? Es ah&iacute; donde emerge la singularidad de Trump: afirmar que una persona chocante no es tonta no supone necesariamente un disparate; puede funcionar como una advertencia, del mismo modo que los carteles de &laquo;piso mojado&raquo;. En cualquier caso, este enfoque permite someter el panorama a una evaluaci&oacute;n rigurosa y anticipar las disputas que se avecinan.
    </p><p class="article-text">
        Un mundo basado en el multilateralismo y en las reglas del derecho internacional requer&iacute;a instituciones de v&eacute;rtice, mecanismos de distribuci&oacute;n de las influencias, orden en el tiempo y recursos para financiar todo. Para las grandes potencias, una parte de los fondos que adquir&iacute;an como resultado de su poder, deb&iacute;a destinarse a sostener el sistema que generaba riqueza y manten&iacute;a el equilibrio. Pero nada es para siempre. Desde Trump, cuando el pa&iacute;s dominante necesita m&aacute;s aportes, nada mejor que exigir a cada l&iacute;der emergente un precio mayor para pagar el acceso al mercado norteamericano.
    </p><p class="article-text">
        Los instrumentos que emplea no son triviales para quien los aplica ni sencillos para los pa&iacute;ses afectados. Se iniciaron investigaciones contra 60 econom&iacute;as bajo la Secci&oacute;n 301 de la Ley de Comercio de 1974 (de Gerald Ford), el instrumento unilateral m&aacute;s potente de Estados Unidos para imponer sanciones comerciales &mdash;principalmente aranceles&mdash; contra pr&aacute;cticas extranjeras que considera injustas por perjudicar sus intereses comerciales, sin necesidad de autorizaci&oacute;n previa de la OMC. No se trata solo &mdash;por ejemplo&mdash; de que los pa&iacute;ses no fabriquen productos mediante trabajo forzoso, sino de si existen o no normas que impidan la importaci&oacute;n de bienes as&iacute; producidos que pudieran ser enviados luego a Estados Unidos. Tras la apertura de las investigaciones sigue un proceso de consultas, recepci&oacute;n de antecedentes y audiencias p&uacute;blicas. Hay una conclusi&oacute;n preliminar, presentaciones de los sectores p&uacute;blico y privado (en Washington) para defender la posici&oacute;n de los pa&iacute;ses y solicitar exclusiones para productos estrat&eacute;gicos (para el abastecimiento estadounidense), audiencias definitivas con cientos de presentaciones escritas y m&aacute;s de un centenar de testigos, y la decisi&oacute;n final.
    </p><p class="article-text">
        Este expediente no solo permite condicionar las exportaciones hacia los Estados Unidos, sino tambi&eacute;n que ese pa&iacute;s conozca con precisi&oacute;n los intercambios comerciales de sus afines ideol&oacute;gicos con terceros &mdash;en particular con China y con el resto de la cuenca Asia-Pac&iacute;fico&mdash;, su volumen y su naturaleza, y que act&uacute;e pol&iacute;ticamente en consecuencia. Hay un mundo que desaparece, una transformaci&oacute;n profunda reescrita por el poder, y un modo de protecci&oacute;n que deja de ser eficaz. Todo ocurre en el marco de un v&iacute;nculo profundamente asim&eacute;trico, marcado por la heterogeneidad de los vol&uacute;menes comerciales, sin reglas internacionales estables, sin compensaciones por la obediencia, sin certeza de que un consentimiento no sea el umbral de nuevas y mayores exigencias, y sin libertad real para forjar alianzas alternativas. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n las garant&iacute;as de supervivencia? &iquest;Resultan viables los juegos a varias bandas? &iquest;Cu&aacute;l es el precio de renunciar a las propias virtudes? &iquest;C&oacute;mo se mide, en este escenario, la relaci&oacute;n entre costo y beneficio? Por comenzar, con pol&iacute;tica exterior, tacto estrat&eacute;gico y coraje hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula &laquo;Sin lugar para los d&eacute;biles&raquo; (adaptaci&oacute;n de la novela hom&oacute;nima de Cormac McCarthy), dirigida por los hermanos Joel y Ethan Coen, hay una escena final en la que el sheriff retirado Ed Tom Bell (Tommy Lee Jones), quien tiene veinte a&ntilde;os m&aacute;s de los que ten&iacute;a su padre al morir, relata un sue&ntilde;o: &laquo;&hellip; los dos est&aacute;bamos en los viejos tiempos. Yo iba a caballo por las monta&ntilde;as de noche, cruzando un paso. Hac&iacute;a fr&iacute;o y hab&iacute;a nieve en el suelo. &Eacute;l pas&oacute; a mi lado montado, sin decir nada y sin detenerse. Iba cabizbajo, envuelto en una manta. Cuando pas&oacute; vi que llevaba fuego en un cuerno, como hac&iacute;a la gente antiguamente, y pod&iacute;a ver el cuerno por la luz que ten&iacute;a dentro, del color de la luna. En el sue&ntilde;o supe que iba delante y que iba a hacer un fuego en toda aquella oscuridad y aquel fr&iacute;o. Y supe que cuando yo llegara, &eacute;l estar&iacute;a esper&aacute;ndome. Y entonces me despert&eacute;&raquo;. Es una met&aacute;fora sobre un mundo que cambia de manera inexorable, impredecible e incierta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando suenan tristes truenos, siempre es posible aceptar las cosas poni&eacute;ndose de rodillas. Pero tambi&eacute;n queda levantar la cabeza, recordar con temple e ir hacia la luz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Bielsa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tres-tristes-truenos_129_13423288.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2026 09:08:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d3082256-0e2a-4df1-8db9-6d600a7be263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1065y164.jpg" length="178552" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d3082256-0e2a-4df1-8db9-6d600a7be263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1065y164.jpg" type="image/jpeg" fileSize="178552" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tres tristes truenos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d3082256-0e2a-4df1-8db9-6d600a7be263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1065y164.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Deudas, derechos y futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/deudas-derechos-futuro_129_13423188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d41882df-da21-466a-86bf-deea2e24c574_16-9-discover-aspect-ratio_default_1100894.jpg" width="2423" height="1363" alt="Deudas, derechos y futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las deudas de los hogares dejaron de ser un asunto privado para convertirse en un problema político. La mora es apenas el síntoma visible. Detrás del crecimiento del endeudamiento se consolida un nuevo régimen de desigualdad que condiciona las expectativas, redefine el malestar social y desafía las respuestas de la política.</p></div><p class="article-text">
        El aumento de la mora ya instal&oacute; su propia agenda. Ocupa la atenci&oacute;n p&uacute;blica y asoma como preocupaci&oacute;n legislativa: proyectos de refinanciaci&oacute;n, l&iacute;mites a las tasas, alivios transitorios para deudores. La pregunta que me interesa hacer no es cu&aacute;nta mora hay hoy, sino c&oacute;mo mirar ese dato en el largo plazo: qu&eacute; categor&iacute;as movilizamos para leerlo, qu&eacute; transformaciones profundas viene a expresar, y qu&eacute; futuro &mdash;o qu&eacute; ausencia de futuro&mdash; nos est&aacute; planteando. Si se lo mira solo como un problema de coyuntura financiera, la respuesta se agota en tasas y en el estiramiento de calendarios de pago. Si se lo mira como lo que en realidad es &mdash;el punto visible de una transformaci&oacute;n social que lleva casi una d&eacute;cada gest&aacute;ndose y que compromete el v&iacute;nculo mismo entre los hogares y la democracia&mdash; la pregunta cambia de escala, y con ella las respuestas posibles. Las cinco tesis que siguen intentan ordenar esa mirada de largo plazo.
    </p><h2 class="article-text">1. Las deudas de los hogares, un eslab&oacute;n perdido de las promesas y los fracasos de la democracia</h2><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; a escribir <a href="https://sigloxxieditores.com.ar/libro/una-historia-de-como-nos-endeudamos/?srsltid=AfmBOopoYBOwo-oQamUl_p9umiTJnFzLV3M9sY0GLSG-2H2Z7kfxUrtn" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Una historia de c&oacute;mo nos endeudamos</em></a><a href="https://sigloxxieditores.com.ar/libro/una-historia-de-como-nos-endeudamos/?srsltid=AfmBOopoYBOwo-oQamUl_p9umiTJnFzLV3M9sY0GLSG-2H2Z7kfxUrtn" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a> (Siglo XXI Editores) part&iacute; de una convicci&oacute;n que no siempre resulta evidente:<a href="https://www.eldiarioar.com/trabajar/data/deuda-funciona-parte-salario-hogares-credito-stock-crecio-25-real_1_13292308.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> las deudas de los hogares </a>&ndash;esas que no aparecen en los titulares sobre el FMI ni en las rondas de negociaci&oacute;n con acreedores externos&ndash; son un territorio donde se juega, silenciosamente, el v&iacute;nculo entre la sociedad y la pol&iacute;tica. El objetivo del libro fue leer, a trav&eacute;s del endeudamiento de los hogares, el encuentro y el desencuentro entre las expectativas que la democracia argentina gener&oacute; desde 1983 y los fracasos y desilusiones que esas mismas expectativas terminaron produciendo. La deuda no es, en este sentido, un dato residual de la econom&iacute;a dom&eacute;stica: es un eslab&oacute;n que conecta la vida cotidiana de las familias con el proyecto colectivo de la democracia. Por eso sostengo que no se puede escribir una historia de la democracia argentina sin escribir, en paralelo, una historia de sus deudas dom&eacute;sticas. Ambas historias corren juntas, se explican mutuamente, y all&iacute; donde la pol&iacute;tica falla en sostener sus promesas, la deuda aparece para llenar ese vac&iacute;o, aunque sea de manera precaria y a un costo alt&iacute;simo para quienes la cargan. Con esta lectura de largo plazo sobre el rol de las deudas como anudamiento entre la sociedad y la pol&iacute;tica &mdash;y no como un cap&iacute;tulo aislado de la coyuntura econ&oacute;mica&mdash; es que leo el presente: c&oacute;mo llegamos hasta ac&aacute; y por qu&eacute; caminos podr&iacute;amos salir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8275446e-d467-49c6-977b-2307466095bc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8275446e-d467-49c6-977b-2307466095bc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8275446e-d467-49c6-977b-2307466095bc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8275446e-d467-49c6-977b-2307466095bc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8275446e-d467-49c6-977b-2307466095bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8275446e-d467-49c6-977b-2307466095bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8275446e-d467-49c6-977b-2307466095bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=" Los sectores populares llevan décadas gestionando su economía con una combinación de planes sociales, trabajo informal y deuda."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                 Los sectores populares llevan décadas gestionando su economía con una combinación de planes sociales, trabajo informal y deuda.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">2. Las deudas de los hogares son la fuente de una nueva cuesti&oacute;n social</h2><p class="article-text">
        El endeudamiento dom&eacute;stico se ha convertido en una nueva cuesti&oacute;n social, fuente de desigualdad, explotaci&oacute;n y, en ciertas configuraciones, de dominaci&oacute;n. La vieja cuesti&oacute;n social del siglo XX se organizaba en torno a la relaci&oacute;n salarial: el acceso a derechos b&aacute;sicos &mdash;vivienda, salud, educaci&oacute;n&mdash; depend&iacute;a del v&iacute;nculo con el trabajo formal y de la protecci&oacute;n que el Estado garantizaba sobre esa relaci&oacute;n. Hoy ese acceso est&aacute; cada vez m&aacute;s mediado por la capacidad de los hogares de obtener financiamiento en un mercado del cr&eacute;dito heterog&eacute;neo y desigual. El cr&eacute;dito y las deudas dejaron de ser una opci&oacute;n entre otras para convertirse en una necesidad estructural: los hogares las gestionan como una red de protecci&oacute;n frente a riesgos que ya no pueden atender ni con sus ingresos laborales ni con la protecci&oacute;n estatal. Esta transformaci&oacute;n no es exclusivamente argentina &mdash;los estudios regionales muestran una din&aacute;mica similar de financiarizaci&oacute;n de los hogares de menores ingresos en distintos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina&mdash;, pero adquiere en la Argentina una intensidad particular por la combinaci&oacute;n de inflaci&oacute;n cr&oacute;nica, informalidad estructural y un mercado de cr&eacute;dito formal m&aacute;s acotado que el de pa&iacute;ses vecinos. Esta nueva cuesti&oacute;n social condiciona, adem&aacute;s, todos los proyectos pol&iacute;ticos: alienta las versiones de extrema derecha que prometen romper con el orden existente, y exige a las versiones progresistas repensar sus estrategias de protecci&oacute;n social incorporando la centralidad de la deuda en la vida cotidiana de los hogares.
    </p><h2 class="article-text">3. Las deudas crecen donde fallan los derechos y la protecci&oacute;n social</h2><p class="article-text">
        La evidencia emp&iacute;rica permite identificar con precisi&oacute;n qui&eacute;nes cargan con el peso mayor de esta transformaci&oacute;n: los hogares inquilinos, los hogares con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as y jefatura femenina, y, como novedad del per&iacute;odo reciente, los trabajadores alcanzados por la precarizaci&oacute;n laboral. Estos tres perfiles no son aleatorios: remiten, cada uno, a un derecho que no termina de garantizarse &mdash;el acceso a una vivienda regulada, la protecci&oacute;n de la crianza, la estabilidad del empleo&mdash;. Donde ese derecho falla, no aparece simplemente una necesidad insatisfecha: aparece una deuda. Esta inversi&oacute;n de la relaci&oacute;n habitual entre necesidad y endeudamiento tiene consecuencias anal&iacute;ticas importantes. Significa que el problema no puede resolverse &uacute;nicamente en el terreno financiero, discutiendo tasas de inter&eacute;s o esquemas de refinanciaci&oacute;n, aunque esas discusiones sean necesarias en lo inmediato. El problema de fondo es que una porci&oacute;n creciente de los hogares solo logra reproducir su vida cotidiana sacrificando ahorros, vendiendo pertenencias y acumulando compromisos que no tienen horizonte de resoluci&oacute;n. Mientras el Estado no logre restituir de manera efectiva esos derechos -vivienda, cuidado, trabajo- la deuda seguir&aacute; ocupando ese lugar vacante, con un costo que no se mide solamente en pesos sino en las expectativas que los hogares depositan, o dejan de depositar, en la promesa democr&aacute;tica. Comprender esta relaci&oacute;n entre derechos y deudas no es un ejercicio anal&iacute;tico: es la condici&oacute;n para pensar cualquier pol&iacute;tica p&uacute;blica que aspire a reducir la desigualdad estructural que atraviesa hoy a la sociedad argentina.
    </p><h2 class="article-text">4.Las deudas &ldquo;amortiguan&rdquo; el malestar pero direccionan el descontento pol&iacute;tico</h2><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; el deterioro del bienestar sostenido de los hogares no produce, de manera autom&aacute;tica, un estallido social visible?. Parte de la respuesta est&aacute; en la propia naturaleza de la deuda como experiencia vivida. En la Argentina, buena parte del endeudamiento popular es informal &mdash;con familiares, vecinos, el comercio del barrio&mdash; y esa informalidad, aunque genera un enorme desgaste emocional, no coloca al deudor bajo la amenaza constante del sistema financiero-bancario que s&iacute; opera en otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. Esa relativa amortiguaci&oacute;n permite que el malestar se administre puertas adentro durante un tiempo prolongado, antes de encontrar una salida pol&iacute;tica. Pero esa demora no equivale a resignaci&oacute;n: se acumula. Los sectores populares llevan d&eacute;cadas gestionando su econom&iacute;a con una combinaci&oacute;n de planes sociales, trabajo informal y deuda; los sectores medios, en cambio, comenzaron a usar la tarjeta de cr&eacute;dito para llegar a fin de mes de manera creciente desde 2018 y, sobre todo, durante la pandemia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/450fdebd-e8ef-4fec-b148-2f4f58906069_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/450fdebd-e8ef-4fec-b148-2f4f58906069_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/450fdebd-e8ef-4fec-b148-2f4f58906069_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/450fdebd-e8ef-4fec-b148-2f4f58906069_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/450fdebd-e8ef-4fec-b148-2f4f58906069_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/450fdebd-e8ef-4fec-b148-2f4f58906069_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/450fdebd-e8ef-4fec-b148-2f4f58906069_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los sectores medios, en cambio, comenzaron a usar la tarjeta de crédito para llegar a fin de mes de manera creciente desde 2018 y, sobre todo, durante la pandemia. "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los sectores medios, en cambio, comenzaron a usar la tarjeta de crédito para llegar a fin de mes de manera creciente desde 2018 y, sobre todo, durante la pandemia.                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Lo que define a este r&eacute;gimen de deuda no es solo su magnitud. Es su <em>sentido acumulado</em>. La deuda aspiracional &mdash;la que te permite comprarte una heladera, pagar la cuota del auto, planificar las vacaciones&mdash; crea un v&iacute;nculo entre el esfuerzo presente y una promesa de futuro. La deuda de sacrificio es exactamente lo contrario: no te lleva a ning&uacute;n lado. Es el precio de permanecer en el lugar. Y cuando esa experiencia se repite capa tras capa, gobierno tras gobierno, algo se rompe en la relaci&oacute;n entre los hogares y la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ese sacrificio cotidiano no encontr&oacute; ning&uacute;n reconocimiento por parte de la pol&iacute;tica, se convirti&oacute; en malestar hacia el Estado, y ese malestar qued&oacute; disponible para la interpelaci&oacute;n de un outsider que promete invertir los t&eacute;rminos del sacrificio. No es casual que buena parte de la sociedad que ve&iacute;a en su propio esfuerzo financiero la prueba de que &ldquo;se las arreglaba sola&rdquo; haya encontrado plausible la promesa de que fuera el Estado, y no los hogares, quien sacrificara. La deuda, en este sentido, no solo amortigua: tambi&eacute;n contribuye, tarde o temprano, hacia d&oacute;nde se canaliza el descontento.
    </p><h2 class="article-text">5. Las deudas de sacrificio son el desaf&iacute;o para una propuesta de futuro</h2><p class="article-text">
        El r&eacute;gimen de deuda sacrificial que describe la experiencia financiera de millones de hogares argentinos se construy&oacute; a lo largo de a&ntilde;os -la pandemia, la inflaci&oacute;n cr&oacute;nica, los salarios que no alcanzan, la informalidad estructural- y se profundiza con las pol&iacute;ticas de ajuste de Milei. 
    </p><p class="article-text">
        Si el problema es la mora, discutimos tasas y refinanciaciones; pero si el problema son las deudas de sacrificio, discutimos derechos. Donde falla un derecho &mdash;laboral, social&mdash; no nace una necesidad. Nace una deuda de sacrificio. 
    </p><p class="article-text">
        El cr&eacute;dito es dinero <em>a&uacute;n</em> no prestado; las deudas, dinero <em>ya</em> prestado. El primero es una relaci&oacute;n con el futuro, las segundas con el pasado.  La escasez del cr&eacute;dito y el desborde de las deudas no es solo un desequilibrio contable, un fallo de caja negativo, es el dominio del tiempo pasado sobre el futuro. Una sociedad con deudas carcome las expectativas sobre el porvenir que ofrecen las democracias, devora estas expectativas desde sus cimientos y atenta contra la ilusi&oacute;n de un ma&ntilde;ana mejor, su ficci&oacute;n m&aacute;s necesaria e irrenunciable.
    </p><p class="article-text">
        <em>AW/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ariel Wilkis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/deudas-derechos-futuro_129_13423188.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 13:46:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d41882df-da21-466a-86bf-deea2e24c574_16-9-discover-aspect-ratio_default_1100894.jpg" length="1899198" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d41882df-da21-466a-86bf-deea2e24c574_16-9-discover-aspect-ratio_default_1100894.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1899198" width="2423" height="1363"/>
      <media:title><![CDATA[Deudas, derechos y futuro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d41882df-da21-466a-86bf-deea2e24c574_16-9-discover-aspect-ratio_default_1100894.jpg" width="2423" height="1363"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las imborrables huellas escolares de Malvinas en el corazón de la Selección]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/imborrables-huellas-escolares-malvinas-corazon-seleccion_129_13423162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ebb44580-7b11-4f05-a3e6-3e59232fc501_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x308y104.jpg" width="1200" height="675" alt="Las imborrables huellas escolares de Malvinas en el corazón de la Selección"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gesto de la Selección al exhibir una bandera con la leyenda "Las Malvinas son argentinas" reavivó un debate que excede al fútbol. La escena sirve para reflexionar sobre el papel de la escuela pública en la construcción de la identidad nacional y en la transmisión de la causa de soberanía a lo largo de generaciones.</p></div><p class="article-text">
        Todo estaba programado para que sea un partido m&aacute;s. La ministra Monteoliva anunci&oacute;, orgullosa, que hab&iacute;a acordado con las autoridades de los EE.UU. y de la FIFA que estaba prohibido entrar al estadio con banderas alusivas a Malvinas. 
    </p><p class="article-text">
        Las opiniones previas de los jugadores y del t&eacute;cnico ante los medios, como las declaraciones p&uacute;blicas de Maradona en 1986, insist&iacute;an en que no se hablar&iacute;a de pol&iacute;tica, solo se trataba de un partido de f&uacute;tbol. Pero todos los argentinos sab&iacute;amos que no era as&iacute;. Que se jugaba algo m&aacute;s. Un sentimiento que se expres&oacute; en los &ldquo;saltos&rdquo; de las tribunas y en el coraz&oacute;n de todos los que lo mir&aacute;bamos por televisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando termin&oacute; el partido, seguramente Milei y las autoridades de EE.UU. y la FIFA se habr&aacute;n mirado satisfechos. No hubo ninguna manifestaci&oacute;n que arruinara el acuerdo previo. No se hab&iacute;a &ldquo;mezclado el agua con el aceite&rdquo;. Pero entonces ocurri&oacute; lo imprevisto. <a href="https://www.eldiarioar.com/deportes/mundial-2026/historia-bandera-malvinas-termino-manos-jugadores-argentinos-reavivo-conflicto-reino-unido_1_13388081.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lo Celso y Cuti Romero, desafiando a colonialistas y cipayos y acompa&ntilde;ados por el resto de los jugadores, desplegaron el &ldquo;trapo&rdquo; </a>que les lleg&oacute; desde la tribuna: <strong>LAS MALVINAS SON ARGENTINAS</strong>. Sucedi&oacute; lo que su hab&iacute;a querido evitar a toda costa: <strong>Millones de espectadores en todo el mundo se enteraron que Argentina reclamaba por una parte de su territorio que fue usurpada por una potencia colonial</strong>. Los que investigaron un poco m&aacute;s descubrieron que fue un hecho que ocurri&oacute; hace casi 2 siglos. Se habr&aacute;n preguntado: &iquest;C&oacute;mo es posible que en un momento de celebraci&oacute;n, los jugadores argentinos hagan presente una demanda de soberan&iacute;a por un suceso colonialista que aconteci&oacute; en 1833? &iquest;Por qu&eacute;  sintieron la necesidad, casi espont&aacute;nea, de hacerla visible frente al mundo? 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/Da1A_q2CQsE/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/Da1A_q2CQsE/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/Da1A_q2CQsE/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Planeta Boca Juniors (@planetaboca)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Solo fue posible porque todos  fueron a la escuela</strong>. La escuela es el principal &aacute;mbito social que transmite lo que una generaci&oacute;n considera que es imprescindible que ni&ntilde;os y j&oacute;venes mantengan como legado para el futuro. La escuela transmite conocimientos y valores. Entre los primeros est&aacute;n las razones jur&iacute;dicas, geogr&aacute;ficas e hist&oacute;ricas por las cuales las Malvinas son argentinas. Junto con estos argumentos, tambi&eacute;n desarrolla el sentimiento de nacionalidad, de identidad, pertenencia y rebeld&iacute;a frente a la injusticia que se expresa en cada reclamo, en cada canto, en cada recuerdo de los j&oacute;venes que combatieron y dieron su vida con valor por la defensa de lo nuestro. <strong>Raz&oacute;n y pasi&oacute;n se unen en nuestra experiencia escolar, son imborrables, nos acompa&ntilde;an y acompa&ntilde;ar&aacute;n siempre</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/564b124a-ef18-4b10-b2f4-0df537eb6ade_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/564b124a-ef18-4b10-b2f4-0df537eb6ade_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/564b124a-ef18-4b10-b2f4-0df537eb6ade_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/564b124a-ef18-4b10-b2f4-0df537eb6ade_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/564b124a-ef18-4b10-b2f4-0df537eb6ade_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/564b124a-ef18-4b10-b2f4-0df537eb6ade_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/564b124a-ef18-4b10-b2f4-0df537eb6ade_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ilustración de un libro de lectura de 1951."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ilustración de un libro de lectura de 1951.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Malvinas ingresa en nuestras escuelas junto con la construcci&oacute;n del sistema educativo nacional, como uno de los elementos necesarios para consolidar un sentimiento de identidad com&uacute;n entre una poblaci&oacute;n originaria y otra que ven&iacute;a de otras partes del mundo. Este fue uno de los objetivos principales de la Ley 1420, que impuls&oacute; la generaci&oacute;n del 80. Su inclusi&oacute;n inicial fue un tanto contradictoria porque, al mismo tiempo, se pretend&iacute;a mantener excelentes relaciones econ&oacute;micas con el Reino Unido, socio privilegiado de la oligarqu&iacute;a dominante. Es al senador Alfredo Palacios, presidente de la Junta por la Recuperaci&oacute;n de Malvinas, a quien principalmente le debemos el fortalecimiento de la presencia del reclamo de soberan&iacute;a en las escuelas. Fue quien logr&oacute;, en 1934, el voto un&aacute;nime en la C&aacute;mara Alta para que la obra de Paul Groussac, <em>Les &Icirc;les Malouines</em>, fuera traducida del franc&eacute;s, resumida, publicada y distribuida en todas las bibliotecas populares y colegiosdel pa&iacute;s (Ley 11.904). Tambi&eacute;n fue quien impuls&oacute; el concurso que dio lugar a la composici&oacute;n de la Marcha de las Malvinas, que luego se cant&oacute; en las escuelas. Pero es a partir de la llegada del peronismo cuando la presencia de Malvinas en la educaci&oacute;n cobra un nuevo impulso. La reivindicaci&oacute;n de la soberan&iacute;a sobre Malvinas y la Ant&aacute;rtida pas&oacute; a ser parte de un proyecto nacional que rechaz&oacute; la presencia brit&aacute;nica en sectores fundamentales de la econom&iacute;a.  La obligatoriedad de la utilizaci&oacute;n del mapa bicontinental (Decreto 8944/46), que incluye las islas del Atl&aacute;ntico Sur y la Ant&aacute;rtida, cambi&oacute; la cartograf&iacute;a utilizada en la ense&ntilde;anza. A partir de ese momento, cada vez que los argentinos observamos un mapa que no incluye las Malvinas sentimos que nos est&aacute;n escamoteando parte de nuestro territorio. La creaci&oacute;n de la Direcci&oacute;n de Ant&aacute;rtida y Malvinas, la inclusi&oacute;n de estos espacios en el Territorio Nacional de Tierra del Fuego, la fundaci&oacute;n del primer instituto a nivel mundial de investigaciones sobre la Ant&aacute;rtida (IAA) y las expediciones conducidas por el coronel Hern&aacute;n Pujato, son algunas de las acciones que tuvieron como correlato la introducci&oacute;n de los contenidos curriculares vinculados a Malvinas y la Ant&aacute;rtida en todas las escuelas primarias y secundarias del pa&iacute;s. A partir de ese momento, Malvinas estuvo y est&aacute; siempre presente en nuestras aulas. Incluida la Causa Malvinas en la Constituci&oacute;n Nacional en 1994, pas&oacute; a ser un contenido obligatorio en todos los niveles educativos a partir de la Ley de Educaci&oacute;n Nacional (20.206). 
    </p><p class="article-text">
        No es dif&iacute;cil suponer que, cuando levantaron la bandera de Malvinas, Lo Celso revivi&oacute; lo aprendido de sus maestras/os en el Colegio San Jos&eacute; de Rosario; Cuti, en el IPEM 323 de C&oacute;rdoba; Messi, en la Escuela Provincial N.&ordm; 66 de Rosario; Juli&aacute;n &Aacute;lvarez, en la escuela Rivera Indarte, en Cach&iacute;n, C&oacute;rdoba; Dibu, en el Colegio Sagrada Familia de Mar del Plata; Scaloni, en la Primaria N.&ordm; 227 de Pujato; Lautaro, en la Primaria N.&ordm; 23 de Punta Alta; Otamendi, en la N.&ordm; 47 de Tigre; Enzo Fern&aacute;ndez, en la Secundaria N.&ordm; 4 de San Mart&iacute;n; Licha Mart&iacute;nez, en la N.&ordm; 64 de Gualeguay; Paredes, en la N.&ordm; 73 de San Justo; Thiago Almada, en la de Fuerte Apache; y as&iacute; todos&hellip; Repasando los a&ntilde;os en los que fueron a la escuela, tambi&eacute;n es posible que hayan recordado <strong>los fabulosos viajes de Zamba a Malvinas</strong> que se pod&iacute;an ver por Encuentro y Pakapaka. Junto con el reconocimiento por el desempe&ntilde;o futbol&iacute;stico, su actitud desafiante en defensa de nuestra soberan&iacute;a se convirti&oacute; en un factor decisivo para que fueran recibidos con tanto cari&ntilde;o y con banderas de Malvinas en sus ciudades. Por eso tambi&eacute;n, en todas las bienvenidas, participaron emocionados los excombatientes. No hubo estadio de f&uacute;tbol en donde no estuvieran presentes nuestras islas. <strong>Nadie se preocup&oacute; por las multas de la FIFA, quien fue sancionado en el mundial fue el colonialismo brit&aacute;nico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En momentos en los que desde el gobierno de Milei se cuestiona el papel de la escuela argentina, en los que se la <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/ley-libertad-no-escuela_129_13374039.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quiere reemplazar por el homeschooling o estudios virtuales en el extranjero</a>, en los que se pretende dejar la educaci&oacute;n y la cultura en manos de las plataformas, redes o algoritmos, creemos imprescindible revalorizar su papel en la consolidaci&oacute;n de la identidad, de la nacionalidad y de la defensa de la soberan&iacute;a. No cabe duda de que la camiseta albiceleste nos une; la defensa de la escuela tambi&eacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Filmus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/imborrables-huellas-escolares-malvinas-corazon-seleccion_129_13423162.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 13:33:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ebb44580-7b11-4f05-a3e6-3e59232fc501_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x308y104.jpg" length="141658" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ebb44580-7b11-4f05-a3e6-3e59232fc501_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x308y104.jpg" type="image/jpeg" fileSize="141658" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las imborrables huellas escolares de Malvinas en el corazón de la Selección]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ebb44580-7b11-4f05-a3e6-3e59232fc501_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x308y104.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿De qué se trata la Odisea?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/trata-odisea_129_13423200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4a4f513-eec4-4d43-8c25-aae477f94e8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x333y124.jpg" width="1200" height="675" alt="¿De qué se trata la Odisea?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más que discutir la fidelidad al texto de Homero, la película de Christopher Nolan propone una interpretación del personaje. El resultado ilumina una pregunta que sigue vigente: ¿de qué está hecho, en realidad, el viaje de Odiseo?</p></div><p class="article-text">
        Lo primero que pens&eacute; cuando le&iacute; la Odisea en el colegio secundario fue que era absurdo que nos hicieran empezar una historia en la segunda parte. Cuando, a partir de ese pensamiento, fui en busca de la Il&iacute;ada, pens&eacute; dos cosas m&aacute;s. Primero, que en realidad la Il&iacute;ada tambi&eacute;n se sent&iacute;a como entrar a una saga por la mitad: tambi&eacute;n se la pasaban refiriendo a mundos, historias y personajes que una no conoc&iacute;a como si debiera conocerlos, de modo que en el fondo daba casi igual empezar por ah&iacute; y por la Odisea. Segundo, que aunque la Il&iacute;ada y la Odisea estuvieran firmadas con el mismo nombre, eran libros radicalmente diferentes. La Il&iacute;ada era una cr&oacute;nica de guerra; aunque el protagonista fuera Aquiles, se sent&iacute;a mucho m&aacute;s como una obra de protagonista colectivo. La Odisea, en cambio, se sent&iacute;a como una novela con un antih&eacute;roe moderno en el centro, aunque todav&iacute;a no existieran las novelas, ni los antih&eacute;roes, ni la modernidad. La Odisea no era una parodia ni una respuesta a la Il&iacute;ada; y sin embargo, me parec&iacute;a que m&aacute;s que una segunda parte, la Odisea era a la Il&iacute;ada lo que las novelas de caballer&iacute;a eran al Quijote. Estas intuiciones contienen tantos errores e imprecisiones que me sorprende que hayan quedado en mi mente tantos a&ntilde;os. Por lo general, al menos en mi experiencia subjetiva, las ideas malas tienen patas cortas; corren demasiado despacio y se quedan atr&aacute;s muy r&aacute;pido. Por eso conf&iacute;o mucho en mi memoria y a veces no tomo notas aunque piense que deber&iacute;a; conf&iacute;o en que las cosas que perduran son las buenas, y las que se pierden ten&iacute;an que perderse. Pero bueno; algunos errores funcionan como aprender mal una canci&oacute;n, una la canta as&iacute; para siempre y es imposible convencer a la cabeza de pensar o hacer otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que en parte es por todo esto que <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/odisea-nolan-lidera-nuevo-retorno-clasicos-no-son-libros-aburridos-pasado_1_13410813.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Odisea de Nolan</a> me gust&oacute; m&aacute;s que a muchos otros; me gust&oacute;, evidentemente, m&aacute;s que a <a href="https://www.lrb.co.uk/the-paper/v48/n14/emily-wilson/an-uncomplicated-man" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emily Wilson</a>, la primera mujer en traducir la Odisea al ingl&eacute;s y en cuya traducci&oacute;n Nolan dijo que se inspir&oacute; para su pel&iacute;cula. Wilson tiene raz&oacute;n en mucho de lo que dice, sobre todo, creo, en dos cosas: a la Odisea de Nolan le falta sexo y le falta humor. Le falta, en suma, un v&iacute;nculo con el deseo: el deseo de grandeza, de ser el m&aacute;s pillo, de poseer a todas las mujeres y dominar a todos los hombres. En ese sentido, como pone el t&iacute;tulo de la cr&iacute;tica de Wilson, al Odiseo de Nolan le faltan muchas facetas del car&aacute;cter complicado de Odiseo. Convertir a Odiseo en un veterano de guerra carcomido por los remordimientos es una decisi&oacute;n potente en t&eacute;rminos de la actualizaci&oacute;n del relato: y aunque pol&eacute;mica, y por supuesto traidora, me pareci&oacute; una apuesta interesante; valiente, por lo menos. Lo que sucede, y esto es lo que Wilson ve claramente, es que esa relectura deja muy poco lugar para el Odiseo antih&eacute;roe, el Odiseo moralmente cuestionable. Quiz&aacute;s es por eso que Nolan decide excluir de su Odisea mi episodio favorito, el de Naus&iacute;caa y los feacios. En el libro, Naus&iacute;caa representa la tentaci&oacute;n de un nuevo comienzo en una sociedad que, a diferencia de la griega, parece sostener todav&iacute;a la ley de la hospitalidad; Naus&iacute;caa es la princesa bella y jovenc&iacute;sima de un palacio que le abre las puertas a Odiseo, y todo indica que &eacute;l se vio tentado de quedarse all&iacute; y olvidar esa casa que quiz&aacute;s no reconocer&iacute;a al volver. Sin embargo elige seguir viaje y regresar a su historia y a su familia. Esa decisi&oacute;n lo engrandec&iacute;a, pero la tentaci&oacute;n lo humanizaba. Algo similar ocurre con lo que hace Nolan con el episodio de Calipso: la Calipso de Charlize Theron parece m&aacute;s una terapeuta que una mata hari.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, aunque a Nolan no le interese mucho la tentaci&oacute;n encarnada en las mujeres, s&iacute; creo que le interesa otra tentaci&oacute;n masculina, a la que deja muy claro que Odiseo s&iacute; sucumbi&oacute;: el deseo de novedad, el rechazo de la mismidad dom&eacute;stica. Es una trama tan peque&ntilde;a que no llega a ser una trama, tan escondida detr&aacute;s del asunto de la culpa y la hospitalidad que uno casi que puede no verla. No recuerdo exactamente en qu&eacute; escena inserta este di&aacute;logo, pero lo que Nolan muestra es que Odiseo quer&iacute;a dar un par de vueltas antes de volver a casa, ver un poco el mundo, y le termin&oacute; saliendo demasiado caro el paseo. Ese tironeo entre el deseo genuino de volver a ver a su esposa y a su gente y el hambre igualmente aut&eacute;ntico de seguir buscando la gloria me pareci&oacute;, a la vez, lo m&aacute;s moderno, lo m&aacute;s antiguo y lo m&aacute;s bello de la Odisea de Nolan. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/trata-odisea_129_13423200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 13:15:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d4a4f513-eec4-4d43-8c25-aae477f94e8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x333y124.jpg" length="28788" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d4a4f513-eec4-4d43-8c25-aae477f94e8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x333y124.jpg" type="image/jpeg" fileSize="28788" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿De qué se trata la Odisea?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d4a4f513-eec4-4d43-8c25-aae477f94e8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x333y124.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ensayo general]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un doble movimiento de Cristina recentra la dinámica del peronismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/doble-movimiento-cristina-maximo-recentra-dinamica-peronismo_129_13423068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a36a89e-101d-4a4c-bb93-9724a10133c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148607.jpg" width="1195" height="672" alt="Máximo Kirchner, en un acto de la organización FUNDAVA, en La Rioja capital, el 31 de julio de 2026"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La apelación de la condena de la expresidenta ante un comité de la ONU y un proyecto para reestructurar el préstamo del FMI devuelve oxígeno a los Kirchner. La fortaleza de la candidatura de Kicillof, amenazada por silencios e indefiniciones programáticas. La necesidad postergada de “jugar en varios tableros a la vez”</p></div><p class="article-text">
        Hace largo tiempo &mdash;a&ntilde;os&mdash; que <strong>Axel Kicillof</strong> y quienes acompa&ntilde;an su proyecto presidencial leen que los movimientos que inspira <strong>Cristina</strong> est&aacute;n centralmente destinados a restarles poder y proyecci&oacute;n. A &ldquo;limarlos&rdquo;, como habla la pol&iacute;tica. En el &uacute;ltimo bienio, esa percepci&oacute;n alcanz&oacute; otra escala. 
    </p><p class="article-text">
        Voces muy influyentes en el gobierno provincial est&aacute;n convencidas de que el eje Instituto Patria-La C&aacute;mpora &mdash;hoy domiciliado en San Jos&eacute; 1111&mdash; apuesta a perder las elecciones presidenciales del a&ntilde;o pr&oacute;ximo, como forma de preservar centralidad en el espectro pol&iacute;tico. La tesis indica que otro per&iacute;odo ultraderechista, con la prolongaci&oacute;n de una oposici&oacute;n disgregada y cacof&oacute;nica, y la autoridad moral que dan la <strong>&ldquo;proscripci&oacute;n&rdquo; </strong>y el recuerdo nostalgioso de<strong> &ldquo;los doce a&ntilde;os&rdquo;</strong>, resulta m&aacute;s tentador para Cristina que ser testigo de un nuevo liderazgo en el peronismo.
    </p><p class="article-text">
        El demorado paso de la expresidenta, anunciado esta semana, de apelar la condena a seis a&ntilde;os de prisi&oacute;n e inhabilitaci&oacute;n pol&iacute;tica ante instancias internacionales se inscribe bajo el mismo prisma para el universo kicillofista. Ministros bonaerenses, estrategas y dirigentes territoriales interpretan que la denuncia de Cristina ante el Comit&eacute; de Derechos Humanos de Naciones Unidas por la persecuci&oacute;n perpetrada por los tribunales federales es leg&iacute;tima, pero obedece al objetivo de dominar la escena opositora y, consecuentemente, obturar al gobernador. Nadie en el peronismo deja de ver el proceso contra Cristina como un caso agudo de <em>lawfare</em>, pero en La Plata analizan el tiempo elegido y el virtual anuncio de una candidatura a un tercer mandato presidencial como otro pelda&ntilde;o en la estrategia anti-Kicillof. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;No nos cambia nada&rdquo;</strong>, fue una respuesta repetida esta semana en la gobernaci&oacute;n bonaerense.
    </p><p class="article-text">
        Como se lea, la apelaci&oacute;n ante el Comit&eacute; de la ONU pone la discusi&oacute;n en un terreno distinto, y combina con otra acci&oacute;n de Cristina y M&aacute;ximo que rompe la inercia de una rutina internista agobiante. El diputado encabez&oacute; un proyecto de ley para renegociar y reencuadrar los dos monumentales pr&eacute;stamos del FMI concedidos en 2018 y 2025. Ambos movimientos &mdash;la apelaci&oacute;n ante la ONU y el proyecto sobre la deuda&mdash; configuran un marco de discusi&oacute;n en el que el piloto autom&aacute;tico de Kicillof parece insuficiente. 
    </p><h2 class="article-text">Principio de realidad</h2><p class="article-text">
        El grado de convencimiento de axelistas puros y kicillofistas t&aacute;cticos sobre el antagonismo con los Kirchner como motor de acci&oacute;n pol&iacute;tica en el a&ntilde;o preelectoral se apoya en un principio de realidad. El cristinismo ortodoxo ya dej&oacute; claro de todas las formas posibles que Kicillof no es su candidato, a menos que firme un pliego de condiciones, sin enmiendas.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los principales estrategas del gobernador describe un patr&oacute;n c&iacute;clico. Primero parten misiles directos de voces autorizadas por la expresidenta &mdash;<strong>Teresa Garc&iacute;a</strong>, <strong>Facundo Tignanelli</strong>,<strong> Mayra Mendoza</strong>&mdash;, que cuestionan una foto, una ausencia, un dicho, un silencio y, en el fondo, la lealtad y la idoneidad de Kicillof. Las elipsis sobre <strong>&ldquo;traici&oacute;n&rdquo;</strong> son cada vez menos sutiles y la palabra se desliza sin inhibiciones en redes o en boca de dirigentes de segunda y tercera l&iacute;nea. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Voces muy influyentes en La Plata están convencidas de que el eje Instituto Patria-La Cámpora —hoy domiciliado en San José 1111— apuesta a perder las elecciones presidenciales del año próximo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En una variaci&oacute;n, M&aacute;ximo refuerza el concepto ante cada micr&oacute;fono que se le cruza, enumera el estratega. El diputado suele dar curso a una definici&oacute;n que reafirma el futuro con Cristina en el centro. Por experiencia, liderazgo, capacidad y generosidad, la expresidenta &mdash;entiende su hijo&mdash; es el &uacute;nico factor de cohesi&oacute;n del peronismo. Si no es ella &mdash;porque est&aacute; &ldquo;proscripta&rdquo; o porque simplemente no quiere&mdash;, debe ser alguien a quien le transfiera su capital simb&oacute;lico, sin alterar la jefatura. La visita abnegada al departamento donde cumple prisi&oacute;n domiciliaria es un rito ineludible. 
    </p><p class="article-text">
        El tercer paso del ciclo es la manifestaci&oacute;n de desconocer por completo por qu&eacute; Kicillof est&aacute; enojado. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5576fbac-d018-4c84-9baf-33ebc271047c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5576fbac-d018-4c84-9baf-33ebc271047c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5576fbac-d018-4c84-9baf-33ebc271047c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5576fbac-d018-4c84-9baf-33ebc271047c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5576fbac-d018-4c84-9baf-33ebc271047c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5576fbac-d018-4c84-9baf-33ebc271047c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5576fbac-d018-4c84-9baf-33ebc271047c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Axel Kicillof, en un acto en homenaje a Evita, en una plaza de La Plata, el 28 de julio de 2026"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Axel Kicillof, en un acto en homenaje a Evita, en una plaza de La Plata, el 28 de julio de 2026                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        No hace falta que el gobernador, sus ministros, varios intendentes, su grupo de origen surgido de la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas y los peronistas sueltos que se suben al barco poscristinista elucubren demasiado sobre los objetivos de San Jos&eacute; 1111. <strong>Los escuch&oacute; el propio Kicillof el 1 de octubre de 2025, en el living del segundo piso de ese domicilio de Constituci&oacute;n. El encuentro sell&oacute; un punto de no retorno y se ahorr&oacute;, por decoro, el recuerdo de una foto</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Si la primera convicci&oacute;n del mundo Kicillof es que el mundo Cristina le juega en contra, la segunda es que un &ldquo;acuerdo&rdquo; al estilo de los que ungieron a <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong> y <strong>Sergio Massa</strong> es la peor estrategia posible. Kicillof quiere dejar claro ante el universo que su postulaci&oacute;n presidencial no tiene jefatura externa, lo que equivale a decir que est&aacute; dispuesto &mdash;y hasta prefiere&mdash; confrontar. El alcance de la confrontaci&oacute;n incluye la no negociaci&oacute;n, ni con los Kirchner ni con Massa, de la candidatura a la gobernaci&oacute;n bonaerense o a la vicepresidencia. 
    </p><p class="article-text">
        Una persona que dialoga a diario con el gobernador suelta dos frases inequ&iacute;vocas: 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>&ldquo;Lo mejor que nos puede pasar es que nos ataquen y nos digan traidores. Es todo ganancia&rdquo;. </em></li>
                                    <li><em>&ldquo;Contra Cristina, contra Massa apoyado por Cristina, contra un gobernador, contra quien sea. No le tenemos miedo a las PASO en ning&uacute;n estamento&rdquo;. </em></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Otra persona que tambi&eacute;n pesa en la c&uacute;pula del proyecto kicillofista deja una tercera frase: 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>&ldquo;El axelismo, a veces, es medio corto. Est&aacute; confiado porque lleg&oacute; hasta ac&aacute;, pero ahora deber&iacute;a saber jugar en varios tableros al mismo tiempo, y no sabe&rdquo;.</em></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica expresa una mirada de figuras de prosapia peronista en el armado de Kicillof sobre el grupo &ldquo;puro&rdquo; para quienes el gobernador es &ldquo;Axel&rdquo;, y que en gran parte proviene de los a&ntilde;os j&oacute;venes de izquierda prekirchnerista. El primus inter pares de ellos es <strong>Carlos &ldquo;Carli&rdquo; Bianco</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8dce37b-c125-4c65-a831-486d88be1ac0_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8dce37b-c125-4c65-a831-486d88be1ac0_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8dce37b-c125-4c65-a831-486d88be1ac0_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8dce37b-c125-4c65-a831-486d88be1ac0_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8dce37b-c125-4c65-a831-486d88be1ac0_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8dce37b-c125-4c65-a831-486d88be1ac0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a8dce37b-c125-4c65-a831-486d88be1ac0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Máximo Kirchner, en un acto junto a organizaciones de base en La Rioja capital, el 31 de julio de 2026"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Máximo Kirchner, en un acto junto a organizaciones de base en La Rioja capital, el 31 de julio de 2026                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Apenas comenz&oacute; el segundo mandato bonaerense, en 2023, con <strong>Javier Milei</strong> en la presidencia y los puentes cortados con M&aacute;ximo, Kicillof se aboc&oacute; a un paciente ajedrez de aproximaci&oacute;n a gobernadores y dirigencias provinciales, objetivo de primer orden para un peronista impuro, catalogado como &ldquo;sovi&eacute;tico&rdquo; por detractores, que era visto en el interior como un alfil de Cristina, con base electoral circunscripta al Gran Buenos Aires y el principado &ldquo;progre&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de encuentros m&aacute;s o menos p&uacute;blicos con intendentes de varias provincias, Kicillof mantiene canales abiertos con gobernadores que han sido tan sol&iacute;citos con Milei como el cordob&eacute;s <strong>Mart&iacute;n Llaryora</strong>, el catamarque&ntilde;o<strong> Ra&uacute;l Jalil</strong>, el tucumano <strong>Osvaldo Jaldo</strong> o el misionero<strong> Hugo Passalacqua</strong>. Sonar&aacute; bien o mal, pero esa ventana de acuerdos potenciales da cuenta de la decisi&oacute;n de dar pelea en 2027. 
    </p><p class="article-text">
        El cuestionamiento bastante extendido entre los propios kicillofistas a la falta de juego &ldquo;en varios tableros a la vez&rdquo; radica en la dificultad de concretar aquella promesa de &ldquo;nuevas melod&iacute;as&rdquo;, que parece haber envejecido antes de que al menos un estribillo se hiciera conocido. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Kicillof se abocó a un paciente ajedrez de aproximación a gobernadores y dirigencias provinciales, objetivo de primer orden para un peronista impuro, que era visto en el interior como un alfil de Cristina, con base electoral circunscripta al Gran Buenos Aires y el principado “progre” </p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Vaso lleno, vaso vac&iacute;o</h2><p class="article-text">
        Kicillof lleg&oacute; donde no esperaban rivales y enemigos, pero en la antesala de la carrera presidencial, no logra salir de la mera descripci&oacute;n de los estragos causados por la motosierra ultraderechista. Adolece de agenda propia que ponga al resto a hablar de &eacute;l, no opina sobre realidades puntuales fuera de la provincia que gobierna, rara vez participa de los temas que irrumpen en la &ldquo;conversaci&oacute;n p&uacute;blica&rdquo; &mdash;sea la ola antiargentina, los desmanes de <strong>Donald Trump</strong> o la xenofobia del Soez&mdash;, no genera lazos afectivos en barrios populares de Salta o Neuqu&eacute;n, no innova con enemigos ni amigos inesperados. &iquest;Podr&aacute; hacerlo? Est&aacute; por verse, pero cuenta con el privilegio de habilitarse la pregunta, una exclusividad en el espectro pol&iacute;tico fuera de Milei, Cristina y, eventualmente, <strong>Patricia Bullrich</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A esta altura, ya resulta inexplicable la falta de definiciones de Kicillof sobre temas tan acuciantes &mdash;y sobre los que las dos &uacute;ltimas experiencias peronistas (2011-2015, 2019-2023) dejaron tantas cuentas pendientes&mdash; como la forma en que se recuperar&aacute;n los ingresos reales de trabajadores y jubilados, diezmados por los liberales m&aacute;s terraplanistas del mundo.</strong> O mediante qu&eacute; pasos concretos el concepto &ldquo;Estado presente&rdquo; se traducir&iacute;a en acceso a la salud, la vivienda y la educaci&oacute;n, para evitar que las familias salgan a buscar &ldquo;soluciones privadas&rdquo;. <strong>&iquest;Cu&aacute;l es la v&iacute;a para que la protecci&oacute;n de la industria textil no redunde en exorbitantes precios de la indumentaria?</strong> &iquest;Es necesario regresar al esquema de tarifas de servicios p&uacute;blicos que sean un cuarto del promedio de Am&eacute;rica Latina? &iquest;Cu&aacute;l es el camino para revitalizar un mercado laboral estancado o directamente en derrumbe bajo experimentos liberales? <strong>&iquest;De qu&eacute; forma una encuesta seria que apunte una victoria de Kicillof podr&iacute;a no disparar una corrida cambiaria que condicione buena parte del pr&oacute;ximo mandato?</strong> &iquest;Hay un camino para garantizar un ingreso jubilatorio digno para todos los adultos mayores, sin que ello genere un d&eacute;ficit fiscal inmanejable, paso previo a desequilibrios tortuosos y profetas de soluciones fascistoides? 
    </p><p class="article-text">
        El estratega antes mencionado alude con acierto a una din&aacute;mica que marc&oacute; el ascenso pol&iacute;tico de Kicillof, hasta transformarlo en el desaf&iacute;o interno m&aacute;s importante que enfrentaron los Kirchner. <strong>Desde la pospandemia, la expresidenta y su hijo actuaron en reacci&oacute;n ante movimientos de Kicillof que eran vistos como inadmisibles e indignantes</strong>. Con decisiones trabajadas artesanalmente con decenas de jefes territoriales bonaerenses y silencios <em>passive-aggressive</em> ante estiletazos de Mayra o Tignanelli, el gobernador se apoder&oacute; de la iniciativa.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;No cambia nada?</h2><p class="article-text">
        La presentaci&oacute;n ante la ONU puede disparar otra din&aacute;mica. En primer lugar, porque &ldquo;tematiza&rdquo; una agenda en la que Kicillof no tiene mucho m&aacute;s que manifestar que su acuerdo con el reclamo, porque cree que, en efecto, el proceso contra la expresidenta, llevado a cabo por jueces y fiscales amigos de <strong>Mauricio Macri</strong>, es injusto y proscriptivo. Quiz&aacute;s, al calor de la pelea por venir, en alg&uacute;n momento Kicillof deba responder qu&eacute; piensa realmente del manejo de la obra p&uacute;blica en los a&ntilde;orados doce a&ntilde;os y del crecimiento patrimonial del ejemplar empresario y socio<strong> L&aacute;zaro B&aacute;ez</strong>. <strong>De eso tampoco se habla</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c0d7a4b-036c-474a-9c68-f1537a5e0ce2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c0d7a4b-036c-474a-9c68-f1537a5e0ce2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c0d7a4b-036c-474a-9c68-f1537a5e0ce2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c0d7a4b-036c-474a-9c68-f1537a5e0ce2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c0d7a4b-036c-474a-9c68-f1537a5e0ce2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c0d7a4b-036c-474a-9c68-f1537a5e0ce2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8c0d7a4b-036c-474a-9c68-f1537a5e0ce2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cristina Fernández de Kirchner, al salir a declarar en la Causa Cuadernos, el 17 de marzo de 2026, última vez que salió de su domicilio en San José 1111"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cristina Fernández de Kirchner, al salir a declarar en la Causa Cuadernos, el 17 de marzo de 2026, última vez que salió de su domicilio en San José 1111                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En cualquier caso, la estrategia judicial internacional le brinda a Cristina un amplio terreno para exponer sobre magistrados que jugaban al p&aacute;del en Olivos y la Corte Suprema m&aacute;s denigrante para la democracia desde 1983. Vendr&aacute;n comunicaciones desde Naciones Unidas, pedidos de informes y, eventualmente, una cautelar que restituya los derechos pol&iacute;ticos a Cristina. Dif&iacute;cil, pero probable. <strong>El estruendo ser&iacute;a inmenso.</strong> Las personas que integran la Corte se pondr&aacute;n en leguleyos para negar que la decisi&oacute;n del Comit&eacute; es vinculante para el derecho argentino. <strong>Las pantallas de LN+, TN y A24 disparar&aacute;n llamaradas</strong>. El relator de Radio Mitre y adulador favorito de Milei se quedar&aacute; con menos voz que en el feo relato del gol de <strong>Enzo Fern&aacute;ndez </strong>contra Inglaterra. Ocurra lo que ocurriere, la centralidad podr&iacute;a volver a la silenciosa Cristina a meses o semanas de la elecci&oacute;n presidencial. <strong>No da la sensaci&oacute;n de que &ldquo;no cambie nada&rdquo;</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        El proyecto sobre la reestructuraci&oacute;n de la deuda con el FMI es probablemente la acci&oacute;n m&aacute;s inteligente de M&aacute;ximo Kirchner en varios a&ntilde;os. El contenido de la iniciativa es audaz, causa rechazo en ciertos &aacute;mbitos promercado, pero no es revolucionario. Se propone extender los plazos de pago de la deuda asumida por <strong>Luis Caputo</strong> en dos precisos golpes (US$44.500 millones en 2018 y US$20.000 millones el a&ntilde;o pasado) hasta 30 a&ntilde;os, reducir tasas y limitar la discrecionalidad del Poder Ejecutivo para agregar ceros a la deuda externa argentina sin pasar por el Congreso. A tal punto el proyecto no puede ser etiquetado de revolucionario, que voces del ri&ntilde;&oacute;n del mercado financiero conciben que una deuda tan voluminosa con un &uacute;nico acreedor privilegiado &mdash;el FMI&mdash; representa una distorsi&oacute;n invalidante, tanto para la recuperaci&oacute;n de la econom&iacute;a como para el retorno del pa&iacute;s al cr&eacute;dito internacional. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del discutible plano econ&oacute;mico, la puntada m&aacute;s precisa del proyecto elaborado por M&aacute;ximo y suscripto por el presidente de la bancada peronista, <strong>Germ&aacute;n Mart&iacute;nez</strong>, y una veintena de diputados que responden a Massa, Grabois y gobernadores provinciales se da en el terreno pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa sale de la agotadora senda de erosi&oacute;n a Kicillof y el recuerdo de los doce a&ntilde;os. Aborda un aspecto medular para el pr&oacute;ximo gobierno, cualquiera sea, y acierta en el tiempo pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        A diferencia del verano de 2022, cuando M&aacute;ximo, jefe del bloque oficialista de <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong>, se levant&oacute; de buenas a primeras contra la renegociaci&oacute;n del acuerdo con el FMI que llevaba adelante <strong>Mart&iacute;n Guzm&aacute;n</strong>, a semanas de un vencimiento que pon&iacute;a al pa&iacute;s en default, esta vez el proyecto es hecho p&uacute;blico un a&ntilde;o antes de las elecciones presidenciales, con las candidaturas por definir. Aquello de cuatro a&ntilde;os atr&aacute;s fue una huida de la responsabilidad de gobierno; el nuevo texto es una acci&oacute;n leg&iacute;tima de un opositor que aspira a administrar el pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En condiciones normales, el peronismo entero podr&iacute;a asumir el proyecto como un pilar de su acci&oacute;n pol&iacute;tica y la campa&ntilde;a electoral. 
    </p><p class="article-text">
        Kicillof no se pronunci&oacute; al respecto. 
    </p><p class="article-text">
        <em>SL</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>slacunza@eldiarioar.com</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Lacunza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/doble-movimiento-cristina-maximo-recentra-dinamica-peronismo_129_13423068.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 06:42:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5a36a89e-101d-4a4c-bb93-9724a10133c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148607.jpg" length="103318" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5a36a89e-101d-4a4c-bb93-9724a10133c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148607.jpg" type="image/jpeg" fileSize="103318" width="1195" height="672"/>
      <media:title><![CDATA[Un doble movimiento de Cristina recentra la dinámica del peronismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5a36a89e-101d-4a4c-bb93-9724a10133c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148607.jpg" width="1195" height="672"/>
      <media:keywords><![CDATA[Axel Kicillof,Cristina Fernández de Kirchner,Máximo Kirchner,Elecciones Presidenciales 2027,Lawfare,Peronismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guerras y planetas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/guerras-planetas_129_13422869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89a10a95-2119-472b-8368-606e6fc33ea5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148603.jpg" width="751" height="423" alt="Guerras y planetas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Monumental, enigmática e inestable, "Los planetas", de Gustav Holst, es mucho más que una suite espectacular o la célebre fuente de inspiración de John Williams para su "Guerra de las Galaxias". La obra llegará hoy al Teatro Colón, a las 20, a cargo de la Orquesta Estable, con transmisión en vivo.</p></div><p class="article-text">
        Podr&iacute;a ser una obra sobre el cosmos. Y as&iacute; lo entendi&oacute; <strong>John Williams</strong>, que la tom&oacute; como fuente para su <em>Guerra de las Galaxias</em> (en rigor abrev&oacute; all&iacute; para casi todo). Podr&iacute;a pens&aacute;rsela como m&uacute;sica de guerra &ndash;fue escrita entre 1914 y 1917&ndash;. O como expresi&oacute;n sinf&oacute;nica del brutalismo. O como contrapunto &ndash;tal vez involuntario&ndash; con <em>La Consagraci&oacute;n de la primavera</em> de <strong>Igor Stravinsky</strong>, estrenada en 1913. <em>Los planetas</em>, del ingl&eacute;s <strong>Gustav Holst</strong>, compuesta para una orquesta de dimensi&oacute;n y variedad inimaginables en esa &eacute;poca &ndash;y durante esa guerra&ndash; e inspirada en la astrolog&iacute;a y no la astronom&iacute;a, es todo eso. Pero, principalmente, es un enigma repleto de variaciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca hab&iacute;a escuchado el sonido de una ametralladora y el tanque a&uacute;n no se hab&iacute;a inventado&rdquo;, reflexionaba su hija, la tambi&eacute;n compositora <strong>Imogen Holst</strong>. &ldquo;En &lsquo;Marte&rsquo; &ndash;<em>el primer n&uacute;mero de la suite</em>&ndash; hay una brutalidad inexorable&rdquo;, explicaba el director <strong>Sir Andrew Davis</strong>, el primero en grabar la obra completa para orquesta de Holst, en una entrevista publicada por la revista especializada <em>Gramophone</em> en 2011. &ldquo;Es una energ&iacute;a que quita el aliento y eso tiene que ver con que no para nunca.&rdquo; Otro director de orquesta, el estadounidense <strong>Andrew Litton</strong>, se detiene en la acentuaci&oacute;n en cinco tiempos &ndash;la misma del famoso &ldquo;Take Five&rdquo; de <strong>Paul Desmond</strong> que el cuarteto de <strong>Dave Brubeck</strong> hizo famoso, y de la m&uacute;sica escrita para la serie televisiva <em>Misi&oacute;n Imposible</em> por el argentino <strong>Lalo Schifrin</strong>&ndash;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/track/6ts6gbmBY9gQEPMOHZrRbi?utm_source=generator&si=d85506ee5ca8413a" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/playlist/7sCGjcU8u569NGkSHTruDJ?utm_source=generator&si=20b03f710d284157" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Muchas veces subestimada como obra grandiosa y espectacular perointrascendente, o como parte de la obra de un autor de una &uacute;nica composici&oacute;n importante &ndash;parad&oacute;jicamente esa que no ser&iacute;a importante seg&uacute;n otros&hellip;&ndash; ni una cosa ni la otra son ciertas. Basta escuchar con atenci&oacute;n esta suite de siete movimientos, que funda sin quererlo la m&uacute;sica del Hollywood moderno, y reparar en la manera que se extingue el coro femenino sin palabras de &ldquo;Neptuno&rdquo;, al borde del silencio pero tambi&eacute;n con un acorde particularmente disonante. En todo caso, todo lo que es aqu&iacute; impactante es, al mismo tiempo inestable. No ser&iacute;a equivocado, en todo caso, poner a <em>Los planetas</em>, junto con <em>La consagraci&oacute;n&hellip;</em>, <em>Juegos</em>, de <strong>Claude Debussy</strong>, las <em>Cinco piezas para orquesta</em> de <strong>Arnold Sch&ouml;nberg</strong> y <em>Daphnis y Chlo&eacute;</em> de <strong>Maurice Ravel</strong> entre las grandes obras de la d&eacute;cada de 1910. Y, por otra parte, est&aacute; lejos de ser lo &uacute;nico de Holst  que vale la pena escuchar. Influido tambi&eacute;n por el hindu&iacute;smo, su  <em>Savitri </em>es una obra mayor.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/album/3GdaT4Wdf5O1Nv8nZBmzt6?utm_source=generator&si=90808ff0ecf0464b" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Tocada nunca &ndash;o casi nunca&ndash; en la Argentina, <em>Los planetas</em> ser&aacute; interpretada hoy en el Teatro Col&oacute;n por su Orquesta Estable, conducida por su nuevo titular, el notable director Alejo P&eacute;rez. El concierto, a las 20, incluir&aacute; tambi&eacute;n la bell&iacute;sima <em>Don Quijote</em>, de <strong>Richard Strauss</strong> con un excelente cellista, el franc&eacute;s <strong>Aur&eacute;lien Pascal</strong>, como solista. Y ser&aacute; transmitido en streaming por <a href="http://teatrocolon.org.ar/en-vivo," target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teatrocolon.org.ar/en-vivo</a>, as&iacute; como por las redes sociales institucionales en Facebook y YouTube.
    </p><p class="article-text">
        <em>DF/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/guerras-planetas_129_13422869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 14:47:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/89a10a95-2119-472b-8368-606e6fc33ea5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148603.jpg" length="833516" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/89a10a95-2119-472b-8368-606e6fc33ea5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148603.jpg" type="image/jpeg" fileSize="833516" width="751" height="423"/>
      <media:title><![CDATA[Guerras y planetas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/89a10a95-2119-472b-8368-606e6fc33ea5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148603.jpg" width="751" height="423"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En vivo: 'La Odisea' según Nolan (parte 1)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vivo-odisea-nolan-parte-1_129_13422764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="En vivo: &#039;La Odisea&#039; según Nolan (parte 1)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta primera parte, Tamara empieza hablando sobre Emily Wilson, primera mujer en traducir al inglés de la Odisea en 2017, las controversias en torno de su traducción y la crítica que Wilson hizo de 'La Odisea' de Christopher Nolan (que, paradójicamente, celebró la traducción de Wilson).</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, Pablo Pryluka nos cuenta la historia de Moses Finley, c&eacute;lebre historiador de la Grecia Cl&aacute;sica y autor de uno de los textos m&aacute;s conocidos sobre el mundo hom&eacute;rico, El mundo de Odiseo (1954).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/episode/0CPMEdC6rwR72Ygqi7MUju/video?utm_source=generator&si=94c9fa51248e4380" width="624" height="351" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a> es un podcast de <strong>elDiarioAR</strong> realizado por <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en <a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vivo-odisea-nolan-parte-1_129_13422764.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 12:22:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" length="76548" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" type="image/jpeg" fileSize="76548" width="1113" height="626"/>
      <media:title><![CDATA[En vivo: 'La Odisea' según Nolan (parte 1)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626"/>
      <media:keywords><![CDATA[La Odisea,Christopher Nolan,Tamara Tenenbaum,Algo prestado,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
