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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Opinión]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Opinión]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lena Dunham y la mujer que desaparece detrás de “nuestra subrogante”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lena-dunham-mujer-desaparece-detras-subrogante_129_13541076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ef7bd02-4218-4d0e-848d-a72548ab9d83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x540y79.jpg" width="1200" height="675" alt="Lena Dunham y la mujer que desaparece detrás de “nuestra subrogante”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El problema no son las razones por las que la actriz eligió la maternidad subrogada, sino el modo en que cuenta esa experiencia: un relato concentrado en sus emociones, sus deseos y sus compras que apenas deja lugar para la mujer que atraviesa el embarazo.</p></div><p class="article-text">
        No creo que valga la pena analizar las motivaciones por las cuales <strong>Lena Dunham</strong> eligi&oacute; la maternidad subrogada. Es un asunto suyo, tan personal y privado como el de cualquier persona que toma la decisi&oacute;n de tener un hijo de la manera que sea. La verdad es que no hay buenas ni malas razones para ser madre, de una forma o de otra: tampoco creo que nadie sepa del todo por qu&eacute; quiere tener un hijo. &iquest;Qu&eacute; es m&aacute;s virtuoso? &iquest;Estar enamorada? &iquest;Querer llenar un vac&iacute;o? &iquest;Tener curiosidad por una experiencia nueva? Me da exactamente igual. Por eso ya no me interesan ni me interpelan esos discursos que dicen que una persona no tiene derecho a tener un hijo; no s&eacute; ni qu&eacute; significa eso, ni es el punto. Quienes pensamos que la subrogaci&oacute;n es &eacute;ticamente cuestionable no deber&iacute;amos poner el foco ni en el derecho de hijo, ni en las buenas o malas razones para subrogar. Si la subrogaci&oacute;n est&aacute; mal porque implica un riesgo demasiado grande para la persona que atraviesa ese embarazo, y pensamos que una exposici&oacute;n de ese tipo es demasiado para que alguien tenga que hacerlo por dinero es irrelevante si alguien tiene o no &ldquo;derecho&rdquo; a un hijo: incluso si ese derecho existe, no es justificaci&oacute;n para hacer da&ntilde;o. Una persona a la que le falta un ri&ntilde;&oacute;n tiene derecho a que se haga todo lo posible para tener un brazo: y sin embargo, a nadie se le ocurrir&iacute;a que de ese derecho se deduce un derecho a quitarle un ri&ntilde;&oacute;n a alguien. Tampoco me parece demasiado interesante la discusi&oacute;n de si alguien quiere o no quiere un hijo &ldquo;con sus genes&rdquo;: uno puede querer lo que sea, el punto es qu&eacute; te deja hacer el mundo con eso, y eso va a depender de los derechos de los dem&aacute;s, no de lo noble o innoble de tus deseos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que s&iacute; me interesa analizar, en t&eacute;rminos discursivos y hasta literarios, es el texto que Dunham public&oacute; hace unos d&iacute;as en la revista Vogue, <a href="https://www.vogue.com/article/lena-dunham-shopping-for-baby-october-2026" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mitad anuncio de nacimiento, mitad publinota de ropa de beb&eacute;</a>. Ni bien empec&eacute; a leerlo pens&eacute; que era algo que har&iacute;a Hanna Horvath, la protagonista par&oacute;dicamente enroscada, narcisista pero entra&ntilde;able de <em>Girls</em>. Solo a Hannah se le podr&iacute;a ocurrir escribir un art&iacute;culo sobre subrograci&oacute;n puenteando absolutamente cualquier duda sobre si algo tan complejo como un embarazo (y cualquier persona que atraves&oacute; problemas de salud sexual y reproductiva como cuenta Dunham tiene claro que un embarazo es complejo: no necesita experimentarlo para saberlo) deber&iacute;a ser algo que mi dinero puede comprar. No solo eso: el art&iacute;culo se trata, de hecho, de gastar cantidades vergonzosas de dinero en ropita de dise&ntilde;o para beb&eacute;s. Ni siquiera se pregunta si los miles y miles de d&oacute;lares que ella gasta en ropa de beb&eacute;s en un par de horas (no hablo de miles de d&oacute;lares en sentido metaf&oacute;rico: los vestiditos de beb&eacute; de Sonia Rykiel de los que habla en la nota cuestan como 600 d&oacute;lares, y por lo que ella misma cuenta compr&oacute; varios) no estar&iacute;an mejor usados en pagarle m&aacute;s a la mujer que le dar&aacute; lo m&aacute;s importante del mundo, esa a la que durante todo el art&iacute;culo llama &ldquo;<em>nuestra</em> subrogante&rdquo;. De hecho, quiz&aacute;s lo m&aacute;s extra&ntilde;o de todo sea el modo en que sutilmente va caracterizando a esa mujer en contraposici&oacute;n a ella misma. Una mujer fuerte, que se nota a la legua que sabe manejar en la nieve, a diferencia de ella misma, endeble y fr&aacute;gil. Dunham escribe tambi&eacute;n que esperaba sentirse celosa de esa mujer por ser capaz de embarazarse y parir, y termin&oacute; sinti&eacute;ndose celosa de su beb&eacute; por poder ser acunada en las entra&ntilde;as de una madre nutricia tan claramente acogedora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ni en los sentimientos que Dunham esperaba sentir ni en los que efectivamente termin&oacute; experimentando aparecen la pena, o la incomodidad frente a la diferencia entre ellas; de hecho, las &uacute;nicas diferencias que aparecen son aquellas en las que Dunham puede ubicarse como la v&iacute;ctima, como el sujeto digno de l&aacute;stima. Ninguna menci&oacute;n al hecho de que otra mujer, para vivir una vida digna y llevar adelante su familia, tenga que emprender &ldquo;el viaje&rdquo; (as&iacute; dice Dunham que lo llaman las agencias, y as&iacute; lo llama ella) de monetizar su cuerpo. Ninguna menci&oacute;n al hecho de estar gastando en unas compritas compulsivas de ropa de beb&eacute; lo que <em>nuestra subrogante</em> debe ganar en un mes. No hay tampoco ninguna pregunta por qu&eacute; sentir&aacute; ella, <em>nuestra subrogante</em>: se sobreentiende que es irrelevante para Dunham, ser&aacute; cosa suya. Este art&iacute;culo es sobre m&iacute;: mi maternidad, mi experiencia, mis emociones, mi esperanza, mi tarjeta de cr&eacute;dito.
    </p><p class="article-text">
        No creo que Dunham con este art&iacute;culo nos haya roto el coraz&oacute;n porque pens&aacute;ramos que era alguna suerte de &iacute;cono feminista: pero creo que s&iacute; cre&iacute;amos, por lo sofisticado del retrato generacional que arm&oacute; en <em>Girls</em>, que ten&iacute;a una agudeza mucho m&aacute;s grande de la que demostr&oacute; para entender el egocentrismo colectivo, propio y ajeno. Si esta nota de Vogue hubiera sido un cap&iacute;tulo de <em>Girls</em>, ser&iacute;a un retrato brillante de una persona tan ensimismada que ni siquiera puede imaginar que semejante texto vaya a caerle mal a nadie: pero no, es un art&iacute;culo real, de una persona real, no una disecci&oacute;n inteligente y ficcional de una subjetividad absurda.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lena-dunham-mujer-desaparece-detras-subrogante_129_13541076.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Sep 2026 13:17:04 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Penosa estadía de Milei en Nueva York que siembra dudas hasta en el bloque que quiere creer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/penosa-estadia-milei-nueva-york-siembra-dudas-bloque-quiere-creer_129_13540992.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb34bde3-5cbf-407e-a455-1a33a506e321_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152109.jpg" width="4160" height="2340" alt="Penosa estadía de Milei en Nueva York que siembra dudas hasta en el bloque que quiere creer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Agenda ultra y presentaciones desconcertantes ante auditorios financieros. El alerta por los "simios cavernícolas" combina con números lacerantes para la impostura optimista. La incertidumbre electoral contiene movimientos políticos y padrinazgos empresariales</p></div><p class="article-text">
        <strong>Javier Milei </strong>pas&oacute; la semana laboral en Nueva York. Fue de aqu&iacute; para all&aacute; en la Gran Manzana a la que asistieron decenas de jefes de Estado y Gobierno por la Asamblea Anual de Naciones Unidas. Insultos, groser&iacute;as e impostaciones de voz para celebrar megaloman&iacute;a sobre distintas cosas (crecimiento, ajuste o liderazgo &ldquo;m&aacute;s grande de la historia de la humanidad&rdquo;) y una &uacute;nica reuni&oacute;n bilateral con un par:<strong> </strong><a href="https://x.com/OPRArgentina/status/2103251136463659427" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>Benjamin Netanyahu. &ldquo;My friend!</strong></a>&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La foto embelesada con un gobernante con pedido de captura de la Corte Penal Internacional (CPI) y primer ministro de un Estado investigado por genocidio por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) representa de por s&iacute; un problema de pol&iacute;tica exterior. Netanyahu habl&oacute; ante la Asamblea y el recinto se vaci&oacute; en se&ntilde;al de repudio, aunque el premier israel&iacute; no se qued&oacute; s&oacute;lo con Milei a la hora de la foto. Tambi&eacute;n recibi&oacute; la mirada entusiasta de los presidentes y primeros ministros de Bolivia, Panam&aacute;, Paraguay, Etiop&iacute;a, Pap&uacute;a Nueva Guinea, Eslovenia y Grecia. Tal es el estatus de la pol&iacute;tica exterior argentina. 
    </p><p class="article-text">
        El Presidente se mueve c&oacute;modo en el club de la ultraderecha mundial.<strong> Donald Trump les concedi&oacute; un encuentro en el inicio de la semana a los presidentes latinoamericanos de ese signo congregados por el denominado Escudo de las Am&eacute;ricas, aunque podr&iacute;a llamarse el Escudo de Cerimedo</strong>. Casi todos los asistentes contrataron los trabajos del estratega hoy preso en Bolivia por intento de femicidio. Trump reafirm&oacute; que la ola derechista en la regi&oacute;n se debe a su propia gesti&oacute;n, en el caso argentino, &ldquo;dos veces&rdquo;. Luce convencido de que en 2025 hubo elecciones presidenciales en el pa&iacute;s de Milei. Pulgar levantado.
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                Los presidentes José Antonio Kast, Daniel Noboa, Santiago Peña, Rodrigo Paz, el dominicano Luis Abinader y Javier Milei. Anonadados ante Donald Trump en una reunión del Escudo de las Américas en Nueva York, el 22 de septiembre de 2026..                            </span>
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        Nada &uacute;til de esa agenda. De Netanyahu no sali&oacute; ninguna menci&oacute;n sobre Navitas, la firma israel&iacute; muy vinculada a intereses del gobernante Likud que pretende explotar el petr&oacute;leo <em>offshore</em> en aguas de Malvinas. En cambio, el tema s&iacute; se introdujo en el di&aacute;logo entre Trump y el primer ministro brit&aacute;nico <strong>Andy Burnham</strong>, a favor del inter&eacute;s del ocupante.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;A qui&eacute;n le habla?</h2><p class="article-text">
        Otros c&iacute;rculos le abren los brazos a Milei. Como cada vez que viaja a EE.UU., el mandatario recibi&oacute; un reconocimiento de una organizaci&oacute;n jud&iacute;a fundamentalista, pero el momento nodal de la estad&iacute;a fue ante la comunidad financiera. 
    </p><p class="article-text">
        La agenda del Soez tuvo dos hitos en ese rubro. 
    </p><p class="article-text">
        El primero, el mi&eacute;rcoles, en sede del Citi Bank, llev&oacute; como t&iacute;tulo <strong>&ldquo;Valores occidentales, libertad econ&oacute;mica y seguridad estrat&eacute;gica&rdquo;</strong>, organizada por la fundaci&oacute;n tucumana Federalismo y Libertad y el International Republican Institute (IRI), organizaci&oacute;n sat&eacute;lite del Partido Republicano. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, Milei se expres&oacute; en estos t&eacute;rminos. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El riesgo pa&iacute;s pas&oacute; de 3000 puntos b&aacute;sicos a 500, y la deuda p&uacute;blica consolidada cay&oacute; de niveles del 100% del producto a menos del 40%. Y el riesgo pa&iacute;s se mantiene en la zona de los 500, sube, fluct&uacute;a, si aparecen pelotudos hablando por New York sube, obvio. Porque dicen: &rdquo;uy, no, cre&iacute;amos que era boludo, pero no tanto&ldquo;. Y exclusivamente por lo que el mercado de n&oacute;mina riesgo kuka&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        El <strong>&ldquo;pelotudo&rdquo;</strong> y <strong>&ldquo;boludo&rdquo;</strong> aludido fue <strong>Axel Kicillof</strong>, presente en Manhattan con un cronograma paralelo esta misma semana. &ldquo;Kuka&rdquo; se debe a que Milei y la profusa prensa oficialista llaman cucarachas a los kirchneristas. 
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, el Presidente disert&oacute; ante The Economic Club of New York, organizaci&oacute;n creada en 1907, que re&uacute;ne a la elite econ&oacute;mica de la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La historia argentina ha dado sobradas muestras que cuando gobierna cualquier otro partido, el peronismo hace lo imposible para derrocarlo, llev&aacute;ndose puesta la econom&iacute;a en el medio. Un ejemplo claro es el a&ntilde;o 2001 y el golpe de Estado que sirvi&oacute; como hito fundacional del kirchnerismo, nuestra propia variante del socialismo del siglo XXI. O sea, los socios del ladr&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez. Padecimos esta ideolog&iacute;a por m&aacute;s de dos d&eacute;cadas y a&uacute;n seguimos pagando sus consecuencias devastadoras&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        El auditorio del mundo de los negocios de Manhattan &mdash;los aplaudidores argentinos cuentan poco y nada para medir adhesi&oacute;n&mdash; tiene una mirada m&aacute;s bien positiva de las &ldquo;reformas promercado&rdquo; de Milei. Coincide, <em>grosso modo</em>, con el relato de que Argentina se distingui&oacute; por su d&eacute;bil crecimiento y sus tormentas recesivas debido al &ldquo;intervencionismo&rdquo; y &ldquo;el gasto populista&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pese a la buena predisposici&oacute;n, las palabras de Milei causan desconcierto en esa comunidad, cuando restan quince meses de mandato &ldquo;aperturista&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La propalaci&oacute;n de insultos a cualquier rival pol&iacute;tico genera gracia en trolls y bots de Cerimedo o <strong>Santiago Caputo</strong>, pero dispara indiferencia y hasta incomodidad en o&iacute;dos que est&aacute;n entrenados en la ret&oacute;rica, por ejemplo, de Trump, por lo tanto saben de los exabruptos de la pol&iacute;tica. Una cosa es lidiar con el due&ntilde;o del circo y otra con un agregado que llega del sur con un repertorio incivilizado.
    </p><p class="article-text">
        Menos comprensibles todav&iacute;a para un p&uacute;blico que no conoce detalles de la historia reciente argentina son las reinterpretaciones sobre qu&eacute; ocurri&oacute; en 2001, a lo que Milei llama &mdash;en su creciente fase antiperonista&mdash; &ldquo;golpe de Estado&rdquo;.
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                    alt="Luis Caputo, Javier Milei y Pablo Quirno: risas en Nueva York"
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                Luis Caputo, Javier Milei y Pablo Quirno: risas en Nueva York                            </span>
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        &iquest;Por qu&eacute; un presidente de una econom&iacute;a mediana como Argentina, ante un p&uacute;blico con intereses globales, reunido en un elegante sal&oacute;n de Manhattan, elige como blanco a <strong>Pedro S&aacute;nchez</strong>, jefe de gobierno de uno de los principales pa&iacute;ses de Europa? Ese ataque, &iquest;da&ntilde;a a S&aacute;nchez, como Milei cree, o genera perplejidad sobre la comprensi&oacute;n de la realidad y la capacidad intelectual de quien debe trabajar para darles continuidad a las &ldquo;reformas&rdquo;? Si ese exc&eacute;ntrico jefe de Estado alerta que el riesgo pa&iacute;s crece porque sus opositores son <strong>&ldquo;simios cavern&iacute;colas subnormales capaces de destruir todo&rdquo;</strong>, &iquest;crecen o se debilitan las posibilidades de obtener financiamiento a tasas normales, que no provenga de Trump, de cara a la importante agenda de vencimientos del a&ntilde;o pr&oacute;ximo? 
    </p><p class="article-text">
        Un indicio de que s&oacute;lo hay m&aacute;s de lo mismo &mdash;ayuda teledirigida por Trump&mdash; lleg&oacute; con el anuncio de un financiamiento de US$7.000 millones del gobierno estadounidense para proyectos de infraestructura, <strong>condicionados a que sean contratadas empresas del pa&iacute;s norteamericano</strong>. Curiosidad libertaria. Para Milei, el &ldquo;compre argentino&rdquo; es &ldquo;distorsivo&rdquo;, porque obliga a privilegiar productos locales que son &ldquo;ineficientes&rdquo;. Sin construir cadenas de valor en el pa&iacute;s, pasar&aacute;n las inversiones que se anuncian para el RIGI con carga impositiva rid&iacute;culamente baja y escaso impacto en las econom&iacute;as provinciales. <strong>Mientras, el &ldquo;compre estadounidense&rdquo; se anuncia con bombos y platillos.  </strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La hipótesis creciente de recesión es lacerante para las predicciones de un alza de 4.5% a 5% del PBI en 2026, que sostenían hasta meses atrás el gobierno, el mercado y el FMI. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La violenta megaloman&iacute;a de Milei podr&iacute;a ser menos trascendente si la econom&iacute;a argentina creciera a paso firme y sus beneficios alcanzaran los ingresos de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. La salud mental del Presidente y sus ataques a cient&iacute;ficos u organizaciones feministas, con todo lo grave que tienen, importan poco y nada a un inversor extranjero que mira opciones en tres docenas de mercados emergentes. 
    </p><p class="article-text">
        Ocurre que en el mismo momento en que Milei giraba por la capital financiera del mundo, las estad&iacute;sticas oficiales marcaban datos muy negativos sobre la econom&iacute;a argentina. No s&oacute;lo son de por s&iacute; est&aacute;n entre los peores registros desde que el ultra dirige el pa&iacute;s, ya alejados de la <strong>&ldquo;peor herencia de la historia&rdquo;</strong>, por lo tanto, autoprovocados. Tambi&eacute;n prenuncian que el a&ntilde;o largo que queda por delante, incluso si se dan todos los supuestos optimistas que enarbola Javier sobre alguna recuperaci&oacute;n del cr&eacute;dito y de los ingresos, quedar&aacute; enmarcado en un cuadro mediocre. En cuanto a los <strong>&ldquo;mejores 18 meses de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas&rdquo;</strong> anunciados por <strong>Luis Caputo</strong> en abril, ya hay advertencias atendibles de que 2026 podr&iacute;a terminar en recesi&oacute;n. Lacerante dato para las predicciones de un alza de 4.5% a 5% del PBI, que sosten&iacute;an hasta pocos meses atr&aacute;s el gobierno, &ldquo;el mercado&rdquo; y el FMI. 
    </p><p class="article-text">
        El estimador de actividad del INDEC de julio inform&oacute; un descenso del PBI del 1,4% interanual y 2,9% sobre junio, uno de las mayores ca&iacute;das intermensuales desde la crisis de 2001. Se ver&aacute; si el serrucho de la econom&iacute;a mile&iacute;sta apunta una recuperaci&oacute;n en los trimestres que siguen, o comienza un tobog&aacute;n. M&aacute;s significativo todav&iacute;a fue el ascenso de la pobreza a 32,3% en el primer semestre, contra 28,2% del &uacute;ltimo semestre de 2025, y una suba en la indigencia de 6,3% a 7,5%.
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                    alt="Índice de pobreza medido por Equilibra, bajo la metodología del INDEC y ponderada con cambios en la canasta de consumo y la percepción de ingresos."
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            <span class="title">
                Índice de pobreza medido por Equilibra, bajo la metodología del INDEC y ponderada con cambios en la canasta de consumo y la percepción de ingresos.                            </span>
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        La consultora Equilibra, dirigida por <strong>Mart&iacute;n Rapetti</strong> y <strong>Diego Bossio</strong>, estim&oacute; la pobreza si el INDEC utilizara los par&aacute;metros de medici&oacute;n con la canasta de bienes y servicios actualizada al consumo de hoy &mdash;rige la de 2004, cuya actualizaci&oacute;n fue censurada por los Hermanos&mdash;, m&aacute;s el efecto de un cambio en el cuestionario sobre ingresos, que &ldquo;capta&rdquo; mejor la realidad de las familias. <strong>En ese caso, la pobreza ascender&iacute;a a 44,9%, por encima del primer semestre del traum&aacute;tico &uacute;ltimo a&ntilde;o de Alberto Fern&aacute;ndez en Casa Rosada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esos n&uacute;meros elocuentes cobran otro sentido a la luz de otros. La inversi&oacute;n del Estado nacional en infraestructura se ubica en 0,30% del PBI. Es apenas 10% de los a&ntilde;os de Cristina en el Ejecutivo y menos de 20% de los mandatos de <strong>Mauricio Macri</strong> y Alberto, se&ntilde;ala el Instituto Argentina Grande, que dirige el ministro bonaerense <strong>Gabriel Katopodis</strong>. El Poder Judicial no est&aacute; dispuesto a perturbar en lo m&aacute;s m&iacute;nimo a Milei, pero el derrumbe de inversi&oacute;n estatal supone tambi&eacute;n un problema legal, tanto por las consecuencias en vidas y acceso a derechos que deriva de la deserci&oacute;n estatal, como del desv&iacute;o de fondos obtenidos de programas de financiamiento del BID y el Banco Mundial. Hay que retroceder a 2002, el peor a&ntilde;o econ&oacute;mico en d&eacute;cadas, para constatar una inversi&oacute;n tan baja en obra p&uacute;blica, que, no obstante, era mayor que ahora. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Podr&iacute;a la inversi&oacute;n privada compensar el abandono del Estado de su funci&oacute;n b&aacute;sica de construir puertos, v&iacute;as y escuelas? </strong>En los libros que lee el ultraderechista, s&iacute;, pero en la econom&iacute;a real, la inversi&oacute;n privada est&aacute; hundida. En julio, el descenso de la inversi&oacute;n bruta interna mensual fue de 8,1% interanual y 3,5% contra junio. <strong>El balance inversor de los tres a&ntilde;os del gobierno &ldquo;promercado&rdquo; de La Libertad Avanza asusta al m&aacute;s convencido</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Finanzas, agro, minería, gas y petróleo viven una fiesta de facturación y ganancias, con un Estado que les delegó la tarea normativa. Esas industrias piden y el gobierno concede reglamentaciones, decretos y leyes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La foto electoral de hoy muestra a un Milei al menos competitivo. Hay encuestas para todos los gustos, pero algunas proyectan posibilidad de reelecci&oacute;n. M&aacute;s indicios sustentan esa hip&oacute;tesis. El n&uacute;cleo de gobernadores que desde 2024 se autoflagela recort&aacute;ndose ingresos hasta niveles inauditos porque hay que <strong>&ldquo;darle las herramientas al Presidente&rdquo;</strong> sigue firme. Jefes provinciales de Catamarca, Santa Cruz, Misiones, Salta, Santa Fe y Jujuy lidian con n&uacute;meros de empleo e ingresos estatales deprimentes, pero sin embargo, cuando hay que levantar la mano para leyes tan s&oacute;rdidas como Inocencia Fiscal II (conocida como <strong>&ldquo;ley Adorni&rdquo;</strong>), lo hacen sin chistar. Hay razones confesables y de las otras para una sumisi&oacute;n tan extra&ntilde;a. <strong>Una de ellas es que algunos de esos mandatarios dicen contar con encuestas que muestran que &ldquo;a Milei le dan bien&rdquo; en sus provincias. </strong>
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;bloque de poder&rdquo; no es enteramente homog&eacute;neo, pero tiene claro el horizonte pol&iacute;tico que prefiere. 
    </p><p class="article-text">
        Finanzas, agro, miner&iacute;a, gas y petr&oacute;leo viven una fiesta de facturaci&oacute;n y ganancias. A esos sectores beneficiados a dedo se suman nombres propios. Por caso, el Grupo Clar&iacute;n, los Neuss y Manzano-Vila-Filiberti viven a&ntilde;os de expansi&oacute;n extraordinarios.
    </p><p class="article-text">
        Las industrias privilegiadas piden y el gobierno concede reglamentaciones, decretos y leyes. A veces, ni necesitan pedir. Tienen a sus hombres en el manejo de la botonera estatal, como confes&oacute; esta semana el secretario de Agricultura, <strong>Sergio Iraeta</strong>, un hombre que no logra dejar de lado la amargura que le produce que no lo aplaudan tanto como espera. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2102462120713433208?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Los &ldquo;perdedores del modelo&rdquo; &mdash;est&aacute; largamente dicho&mdash; emplean a muchos m&aacute;s trabajadores que los &ldquo;ganadores&rdquo; y ello explica la realidad de los negocios que cierran, venta de combustibles a la baja y barrios que se apagan temprano. <strong>As&iacute; y todo, entre la dirigencia de las organizaciones de industria, construcci&oacute;n y comercio, prima el aval al &ldquo;sinceramiento&rdquo; que produjo la dupla Milei-Caputo en la econom&iacute;a</strong>. Miles de empresas cierran sus puertas, pero hay compensaciones. Algunos pasan a ser importadores de los bienes que produc&iacute;an, mientras los que manejan grandes vol&uacute;menes de inversi&oacute;n reorientan su actividad de la siderurgia o los textiles a Vaca Muerta o el agro. 
    </p><p class="article-text">
        La incertidumbre electoral contiene movimientos pol&iacute;ticos y padrinazgos empresariales. El bloque de poder argentino conjuga razonamientos y fobias similares a las que expresa Milei en las tribunas que se le prestan una y otra vez en Nueva York o Miami. A ese bloque parece hablar el ultra antes que a interlocutores extranjeros que se preguntan qu&eacute; dice ese hombre procaz que animaliza a sus adversarios. <strong>&iquest;Sucumbir&aacute;n los Hermanos en su esoterismo y la avidez incontenible por negocios como el del dulce de leche que llegaba a Olivos, o crecer&aacute; Patricia Bullrich como opci&oacute;n de reemplazo?</strong> &iquest;Se abrir&aacute; un espacio para una centroderecha m&aacute;s institucionalista, que &ldquo;apoye lo bueno y corrija lo malo&rdquo;? &iquest;Qu&eacute; fichas mover&aacute; Macri?
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s preguntas. <strong>&iquest;El liderazgo menguante de Cristina dar&aacute; lugar a uno nuevo de Kicillof, o la expresidenta se reinventar&aacute; con alguna &ldquo;jugada maestra&rdquo; o un pacto no tan maestro, pero &uacute;til, con el santiague&ntilde;o Gerardo Zamora o Sergio Massa?</strong> &iquest;U optar&aacute;n los Kirchner por refugiarse en lo estrictamente propio, aun a costa de una derrota, para bloquear cualquier intento de dar vuelta la p&aacute;gina?
    </p><p class="article-text">
        <em>SL</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>slacunza@eldiarioar.com</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Lacunza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/penosa-estadia-milei-nueva-york-siembra-dudas-bloque-quiere-creer_129_13540992.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Sep 2026 03:25:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Penosa estadía de Milei en Nueva York que siembra dudas hasta en el bloque que quiere creer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei,Donald Trump,Elecciones Presidenciales 2027,Ultraderecha,Mercados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eileen Gray, un homenaje desde la pintura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/eileen-gray-homenaje-pintura_129_13540489.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b996f8e-4e5c-415a-a986-63eb78baa6a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x490y205.jpg" width="1200" height="675" alt="Eileen Gray, un homenaje desde la pintura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un antiguo local de mosaicos y molduras de Núñez, Luciana Levinton presenta "Homenaje a Eileen Gray", una muestra que reúne 34 pinturas realizadas entre 2018 y 2026, como resultado de una investigación que sostiene desde hace más de una década sobre la obra de la diseñadora y arquitecta irlandesa, referente ineludible de la modernidad.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Empec&eacute; a trabajar en pinturas sobre la obra de <strong>Eileen Gray</strong> en 2018, en la serie de pinturas sobre p&aacute;ginas de revistas de los a&ntilde;os 70, intervini&eacute;ndolas con formas en &oacute;leo y dibujando y pintando por encima algunos de sus dise&ntilde;os para as&iacute; ponerlos en valor. Desde all&iacute; estuve estudiando su historia y los trabajos que hizo a lo largo de su vida&rdquo;, cuenta <strong>Luciana Levinton</strong>, arquitecta-artista que conoci&oacute; el trabajo de Gray en los a&ntilde;os 90, a trav&eacute;s de la c&eacute;lebre mesa de acero y vidrio de altura regulable que lleva su nombre.
    </p><p class="article-text">
        De esas intervenciones sobre revistas Summa pas&oacute; a una serie de &oacute;leos sobre planos y dise&ntilde;os de mobiliario. El punto de inflexi&oacute;n lleg&oacute; en 2022, cuando viaj&oacute; a Roquebrune-Cap-Martin para conocer la Villa E-1027, la casa que Gray proyect&oacute; junto al arquitecto Jean Badovici y complet&oacute; en 1929: &ldquo;A partir de all&iacute; segu&iacute; desarrollando un cuerpo de obra con la idea de mostrar toda la serie junta&rdquo;.&nbsp;Esta mirada es, tambi&eacute;n, la de una investigadora de figuras femeninas poco visibilizadas del dise&ntilde;o y la arquitectura: esta muestra se suma a una serie de homenajes que Levinton viene realizando desde hace a&ntilde;os a mujeres artistas y arquitectas, a modo de sororidad art&iacute;stica. Su investigaci&oacute;n incluye a <strong>Lina Bo Bardi</strong>, <strong>Lilly Reich</strong>, <strong>Anni Albers</strong> y <strong>Grete Sch&uuml;tte-Lihotzky</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pero en esta ocasi&oacute;n Levinton re&uacute;ne por primera vez la serie completa. Y no es solo un conjunto de pinturas. La artista investig&oacute; a fondo la historia de Jean D&eacute;sert, la galer&iacute;a que Gray abri&oacute; en Par&iacute;s en 1922 en el 217 de la rue du Faubourg-Saint-Honor&eacute;, y decidi&oacute; replicar el gesto original en Buenos Aires: &ldquo;Pens&eacute; la idea de presentar la exposici&oacute;n de mis pinturas en un local a la calle, en Buenos Aires. Mi idea de hacerle el tributo en un mismo tipo de espacio, pensando en la idea de vidriera, de que la gente mira mientras camina, en este caso desde Buenos Aires, a ese espacio que fue tan importante para el desarrollo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El local de N&uacute;&ntilde;ez &mdash;que supo ser un negocio de mosaicos y molduras&mdash; fue reciclado especialmente para la ocasi&oacute;n y conserva algunas molduras de &eacute;poca como memoria del espacio anterior. Las 34 obras se organizan en cuatro series: pinturas sobre tela a partir de planos de arquitectura; pinturas sobre dise&ntilde;os de mobiliario pinturas inspiradas en alfombras y tapices; y obras sobre papel realizadas sobre p&aacute;ginas de revistas. &ldquo;La arquitectura siempre me interes&oacute;. Tomaba fotos a los edificios y luego los recorr&iacute;a. Con el tiempo pas&eacute; a volcar en la tela lo aprendido en la arquitectura, como si lo desarmase para plasmarlo en la tela. Una metamorfosis de lo existente con mi mirada&rdquo;, reflexiona sobre este proceso donde, como un ejercicio de arqueolog&iacute;a visual, desmonta y vuelve a montar la obra de Grey bajo una l&oacute;gica pict&oacute;rica propia. 
    </p><p class="article-text">
        La estructura modular de las pinturas inspiradas en el biombo -esa grilla de rect&aacute;ngulos oscuros que albergan, cada uno, un n&uacute;cleo azul irregular&mdash; funciona como una partitura r&iacute;tmica, una repetici&oacute;n org&aacute;nica, como si el plano r&iacute;gido del mueble original conservara todav&iacute;a el gesto de la mano que lo pinta. En el &oacute;leo que reconstruye un interior de la Villa E-1027, la operaci&oacute;n es otra: el dibujo lineal en tierra sobre fondo neutro despoja al espacio de su color y de su fotograf&iacute;a, para devolverlo al estatuto del plano, del boceto, de la idea arquitect&oacute;nica antes de ser habitada. La perspectiva c&oacute;nica, el div&aacute;n, la alfombra a rayas, los mapas n&aacute;uticos en la pared aparecen como una memoria dibujada m&aacute;s que pintada. La pieza de campo crom&aacute;tico plano dialoga con la abstracci&oacute;n geom&eacute;trica de posguerra, pero tambi&eacute;n con la l&oacute;gica del dise&ntilde;o textil de Gray: el tapiz como campo de color puro, donde la forma org&aacute;nica y la forma geom&eacute;trica conviven sin jerarqu&iacute;a. Por &uacute;ltimo, la incre&iacute;ble intervenci&oacute;n sobre la revista Summa de los a&ntilde;os 70 lleva la operaci&oacute;n a su forma m&aacute;s expl&iacute;cita: la mancha pict&oacute;rica &mdash;esa masa org&aacute;nica oscura que envuelve un m&oacute;dulo textil de rejilla&mdash; se posa literalmente sobre el papel impreso de plantas, cortes y fotograf&iacute;as de arquitectura, en un gesto que reactiva el documento de archivo como soporte vivo, y que pone en el mismo plano visual el dato t&eacute;cnico (plantas, cortes, leyendas) y el gesto pict&oacute;rico libre. En las cuatro piezas se repite un mismo procedimiento: la traducci&oacute;n de un lenguaje funcional &mdash;el mueble, la casa, el tejido, la revista t&eacute;cnica&mdash; a un lenguaje exclusivamente pict&oacute;rico, donde la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica se vuelve, finalmente, materia de pintura.
    </p><p class="article-text">
        Nacida Kathleen Eileen Moray Smith el 9 de agosto de 1878 en Enniscorthy, Irlanda, Gray se form&oacute; en la Slade School of Fine Art de Londres y luego estudi&oacute; pintura en Par&iacute;s, en la Academia Colarossi y la Acad&eacute;mie Julian. Se instal&oacute; en la capital francesa en 1906, donde adapt&oacute; la t&eacute;cnica asi&aacute;tica del laqueado al lenguaje occidental contempor&aacute;neo: en 1910 abri&oacute; un taller de laqueado junto a <strong>Seizo Sugawara </strong>y otro de tejido de alfombras y tapices junto a <strong>Evelyn Wyld</strong>. En 1922 inaugur&oacute; la Galerie Jean D&eacute;sert, donde exhibi&oacute; alfombras de dise&ntilde;o geom&eacute;trico y muebles de estructura tubular de acero, que funcion&oacute; tambi&eacute;n como espacio de arte moderno. En paralelo desarroll&oacute; proyectos de dise&ntilde;o interior y arquitectura, entre ellos la Villa E-1027, la casa de Tempe a Pailla en Menton y la Villa Lou P&eacute;rou en Saint-Tropez. Gray muri&oacute; en Par&iacute;s en 1976.
    </p><p class="article-text">
        Luciana Levinton (Buenos Aires, 1977) se recibi&oacute; de arquitecta en la Universidad de Buenos Aires en 2004 y complet&oacute; su formaci&oacute;n art&iacute;stica en la Art Students League de Nueva York, en los talleres de los pintores argentinos <strong>Sergio Baz&aacute;n</strong>, <strong>Eduardo Stup&iacute;a</strong>, <strong>Mariano Sapia</strong> y <strong>Ariel Mlynarzewicz</strong>, y en el programa de la Universidad Di Tella. En los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os realiz&oacute; m&aacute;s de treinta muestras individuales en ciudades como Buenos Aires, San Pablo, Nueva York, Par&iacute;s, Mil&aacute;n, Berl&iacute;n, Givry, Madrid y Punta del Este, adem&aacute;s de participar en m&aacute;s de 40 exposiciones colectivas.
    </p><p class="article-text">
        El ciclo de homenajes de Levinton no se detiene. El 6 de octubre inaugura en la Galerie Argentine de Par&iacute;s L'art d'habiter, un tributo a <strong>Charlotte Perriand</strong>, arquitecta y dise&ntilde;adora francesa que fue colaboradora de <strong>Le Corbusier</strong>. La muestra re&uacute;ne &oacute;leos y dibujos sobre publicaciones de arquitectura, fruto de una investigaci&oacute;n sobre su trabajo. Fachadas de sus proyectos &mdash;como el complejo de Les Arcs&mdash; reaparecen convertidas en paisajes casi espectrales, y detalles de mobiliario se transforman en pintura abstracta.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, el gesto de Levinton de pintar el diagrama antes que el objeto, la investigaci&oacute;n antes que la an&eacute;cdota, funciona como una forma de restituci&oacute;n historiogr&aacute;fica hecha desde la pintura. No ilustra el mito del genio solitario sino la l&oacute;gica del proceso proyectual, esa dimensi&oacute;n del dise&ntilde;o moderno que la historia oficial atribuy&oacute; casi siempre a la genialidad masculina y rara vez al trabajo, tambi&eacute;n intelectual, de sus colaboradoras y autoras. Pintar a Gray es entonces un ejercicio de justicia retroactiva: devolverles, en el &uacute;nico lenguaje que puede hacerlo, la autor&iacute;a de una modernidad plural, colaborativa y descentralizada que tambi&eacute;n fue suya.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Repar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/eileen-gray-homenaje-pintura_129_13540489.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 13:00:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eileen Gray, un homenaje desde la pintura]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madres, monstruos, Romina Paula, Chantal Akerman y Coriún Aharonián]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/madres-monstruos-romina-paula-chantal-akerman-coriun-aharonian_129_13540475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="Madres, monstruos, Romina Paula, Chantal Akerman y Coriún Aharonián"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Male Rey conversan sobre dos libros nuevos de Adriana Riva y Silvina Vogt, la obra El tiempo todo entero de Romina Paula, un ensayo de Chantal Akerman y el uruguayo preferido de Tamara.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/madres-monstruos-romina-paula-chantal-akerman-coriun-aharonian_129_13540475.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 12:45:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Teatro,Algo prestado,Tamara Tenenbaum,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Recuerdos de un payaso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/recuerdos-payaso_129_13540440.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30d09eb8-4dd8-4407-be11-62235f1962f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x649y136.jpg" width="1200" height="675" alt="Recuerdos de un payaso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alberto Olmedo es parte indiscutida de la cultura popular argentina, con sus virtudes y defectos. Una obra teatral ahora rescata al actor que murió trágicamente, espejando las contradicciones de la identidad, las convergencias y divergencias de nuestra sociedad.</p></div><p class="article-text">
        Aunque fue en la llamada D&eacute;cada Ganada, cuando la palabra grieta se torn&oacute; de uso frecuente y con una circulaci&oacute;n in&eacute;dita hasta entonces, la fractura entre los argentinos es muy anterior. Se remonta a los tiempos de la primera colonia y la Revoluci&oacute;n de Mayo. Y a&uacute;n m&aacute;s atr&aacute;s en la Historia. &iquest;O acaso no fueron los conquistadores, esos &ldquo;adelantados&rdquo;, los que vinieron a inaugurar la polarizaci&oacute;n imponi&eacute;ndose por la fuerza a los pueblos originario y desconociendo su cultura?
    </p><p class="article-text">
        Ese abismo de gran magnitud es lo que se conoce como clasismo, brecha de g&eacute;nero, racismo. Una fisura que se manifiesta tanto en la vida material como simb&oacute;lica. En uno de los m&aacute;rgenes de esa antinomia se va construyendo la cultura popular, que surge de abajo hacia arriba; en el otro la Alta Cultura, proveniente de la fascinaci&oacute;n de las elites criollas por las producciones del hemisferio Norte. La realidad, de todos modos, es inaprensible desde un pensamiento maniqueo y sobrepasa cualquier esquema r&iacute;gido. La cultura es mestiza, impura, nunca es homog&eacute;nea. 
    </p><p class="article-text">
        El binarismo es moneda corriente en una sociedad m&aacute;s inclinada a percibir las cosas en blanco y negro que a intentar desentra&ntilde;ar la complejidad. Nos vestimos con camisetas de colores absolutos. Desde las est&eacute;ticas dogm&aacute;ticas y fragmentadas, parece dif&iacute;cil encontrar una s&iacute;ntesis superadora, que admita la posibilidad de albergar las diferencias sin conflicto.
    </p><p class="article-text">
        La cultura de masas es la que podr&iacute;a definirse &ldquo;por la potencia para lograr una l&iacute;nea que atraviesa a todos los sectores&rdquo;, dice Mart&iacute;n Kohan y toma la reconversi&oacute;n de la cumbia, un tipo de m&uacute;sica, que &ldquo;siempre fue propio de los sectores populares y hoy es escuchada y bailada por todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;rea de la actuaci&oacute;n, tuvo que pasar bastante tiempo para que, por caso, un actor como <strong>Alberto Olmedo</strong> fuera valorado por los importadores del buen gusto. Es cierto que muchos de sus sketches ten&iacute;an una fuerte impronta sexista, con las mujeres convertidas en objeto. Si se los emitiera la televisi&oacute;n de hoy, probablemente ser&iacute;an cancelados. Pero en su tiempo, esa clase de machismo con bebotas/rubias taradas estaba naturalizado. Ahora resultar&iacute;a insostenible, porque muchas y muchos hemos sido reeducados en el feminismo y ya no nos reir&iacute;amos de la cosificaci&oacute;n. Es que nuestras emociones tambi&eacute;n son hist&oacute;ricas. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los setenta, el sujeto pueblo consum&iacute;a sin pudor los programas del Negro, que lleg&oacute; a convertirse en un mito por su muerte temprana, en la cima de su carrera. Como ocurr&iacute;a con las telenovelas de <strong>Alberto Migr&eacute;</strong> o las canciones de <strong>Sandro</strong>, se dec&iacute;a que esas &ldquo;mersadas&rdquo; les gustaban a &ldquo;los obreros y las sirvientitas&rdquo;, mientras los intelectuales las despreciaban. Pero buena parte del medio pelo avergonzado tambi&eacute;n formaba parte del p&uacute;blico, claro que a escondidas, hasta que lleg&oacute; la ola de reivindicar lo vintage.
    </p><p class="article-text">
        En ese juego de construcci&oacute;n de las identidades y diferencias surge ahora la obra teatral <em>Yo, Olmedo</em>, que nos devuelve una mirada renovada sobre el creador de capit&aacute;n Piluso, el dictador de Costa Pobre y Chiquito Reyes, esos personajes con los que teji&oacute; su cercan&iacute;a con la audiencia mediante la improvisaci&oacute;n, la ternura y el absurdo.
    </p><p class="article-text">
        Un hombre (encarnado por <strong>Manuel Longueira</strong>) es detenido por la polic&iacute;a por pintar un grafiti en la v&iacute;a p&uacute;blica. Intentan convencerlo de que no es el capoc&oacute;mico y la Justicia le impone un tratamiento terap&eacute;utico con la doctora Jouvet (<strong>Jessica Schultz</strong>), que intentar&aacute; mostrarle su error. En la sesi&oacute;n aparecen los ecos de esa &eacute;poca del espect&aacute;culo criollo en la que Olmedo se destac&oacute; por un humor que mostraba el detr&aacute;s de escena, las costuras e hilvanes de la televisi&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra sobre el &iacute;dolo popular fue escrita por <strong>Florencia Aroldi</strong> y la dirige <strong>Antonio C&eacute;lico</strong> (el mismo equipo de la brillante <em>Prestame tu sue&ntilde;o</em>), en El Port&oacute;n de S&aacute;nchez. El p&uacute;blico sale del teatro emocionado, revisando si somos quienes queremos ser. &ldquo;La composici&oacute;n de Manolo es enorme, su parecido f&iacute;sico y su humor inspiraron mi escritura y estuve siempre en los ensayos, en la b&uacute;squeda de una meta teatralidad, que fue lo que invent&oacute; Olmedo&rdquo;, cuenta la dramaturga. &ldquo;Sent&iacute;a algo pendiente, por mi amor hacia &eacute;l y porque es parte de nuestra idiosincrasia, de nuestra argentinidad. Como dice la frase: escribo para vengar su muerte. El teatro nos da la posibilidad de traer a los que no est&aacute;n, en su caso, a quien jugaba con el juego, corriendo la l&iacute;nea de la ficci&oacute;n y lo real. Su humor le permiti&oacute; sobrevivir cuando lleg&oacute; desde Pichincha, un pueblo muy pobre. Fue muy generoso d&aacute;ndoles aire en la pantalla a actores que no eran primeras figuras y muy agradecido por tener el plato de comida en la mesa. Siempre me pregunt&eacute; si su tr&aacute;gica muerte fue el destino o un accidente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como el personaje que interpreto cree ser Olmedo y lo copia en todo, tuvimos que investigar meticulosamente sus ritmos, sus maneras, sus formas&rdquo;, cuenta Longueira. &ldquo;Su gran aporte fue romper con la ficci&oacute;n, incorporar a los cameraman, exponer el artificio, proponer cosas todo el tiempo como si no alcanzara el texto. Fueron recursos que despu&eacute;s se recuperaron en Todo por dos pesos y Chachach&aacute;, especialmente con Capusotto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se lo asocia mucho a la revista y a lo soez, aunque nunca hubo una mala palabra en su repertorio. Sus primeros &eacute;xitos fueron trabajos para chicos, convocaba a las cinco de la tarde a tomar la leche, era muy amplio. En cambio, en el teatro, estaba m&aacute;s encorsetado en un libreto y tenia menos permisos. Ah&iacute; no era tan efectivo, fue lo que menos me atrajo. Entonces, no tuvo los cuestionamientos que podr&iacute;a tener hoy. Si vamos a la cumbia, el perreo, el reguet&oacute;n, otras expresiones populares, son mucho m&aacute;s sexistas. Por otro lado, me recuerda a Maradona por su origen social. La madre de Olmedo lo tuvo muy joven, el padre estuvo ausente, casi se cri&oacute; en la calle y lleg&oacute; adonde lleg&oacute; a puro talento, lo cual es admirable. Son muy pocos los tocados por la varita, aunque su muerte fue la paradoja del payaso, entre el humor y la tragedia, cerrando un c&iacute;rculo entre vicioso y virtuoso en funci&oacute;n del mito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/recuerdos-payaso_129_13540440.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 12:29:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Recuerdos de un payaso]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pasos de gigante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pasos-gigante_129_13540396.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4bfc3616-7ae4-4636-a82c-29ab13ad7e30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x476y289.jpg" width="1200" height="675" alt="Pasos de gigante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su carrera completa abarcó menos de veinte años. Fue parte de varios de los discos más importantes de la historia del jazz y el protagonista de algunos de sus saltos estilísticos más espectaculares. Y su nombre alcanza por sí solo para hablar de la evolución y el inconformismo como rasgos esenciales al género. El pasado miércoles 23 se cumplieron cien años del nacimiento de John William Coltrane. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        Podr&iacute;a elegirse &ldquo;Giant Steps&rdquo;. Y ser&iacute;a justo. Con sus 26 cambios de acordes y sus modulaciones de una escala a otra casi permanentemente a lo largo de 16 r&aacute;pidos compases, y siendo como es uno de los solos de saxo tenor m&aacute;s famosos de la historia, alcanzar&iacute;a para nombrar a <strong>John William Coltrane</strong> y caracterizar la complejidad &ndash;y la naturalidad&ndash; de su estilo. Pero ese es apenas su primer &ndash;o tal vez su segundo&ndash; estilo.
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        Podr&iacute;a, tambi&eacute;n, nombrarse <em>A Love Supreme</em>, ese disco grabado en diciembre de 1964 en que un cuarteto (los bonus tracks de ediciones posteriores mostraron que en ocasiones fue un sexteto) viajaba, indagaba en el sonido como un magma volc&aacute;nico, como parte de una b&uacute;squeda de trascendencia espiritual y conexi&oacute;n con el universo &ndash;o alguna clase de universo&ndash;. Y a qui&eacute;n podr&iacute;a parecerle mal la elecci&oacute;n de uno de los dos discos m&aacute;s consensuados del jazz. Y ni hablar del otro de esos dos &aacute;lbumes, <em>Kind of Blue</em>, del sexteto de <strong>Miles Davis</strong>, anterior en unos seis a&ntilde;os y donde el saxo tenor es, tambi&eacute;n, el de Coltrane.
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        Ser&iacute;a posible, y no estar&iacute;a mal, centrarse en la manera en que &eacute;l tom&oacute; dos temas en tres tiempos, suerte de valsecitos livianos, uno proveniente del folklore ingl&eacute;s, &ldquo;Greensleves&rdquo;, y el otro de una comedia musical, &ldquo;My Favorite Things&rdquo;, y los convirti&oacute;, esta vez con el saxo soprano, en traves&iacute;as infinitas y en lecciones del arte de la variaci&oacute;n. O en la vor&aacute;gine de <em>Ascension</em>, apenas seis meses despu&eacute;s de aquel <em>Amor supremo</em> y ya en otra galaxia est&eacute;tica. O en los grandes hitos: <em>Blue Train</em> o las grabaciones con <strong>Eric Dolphy</strong> o todos los registros de estudio con el cuarteto m&aacute;s extraordinario de todos los tiempos, con <strong>McCoy Tyner</strong> en piano, <strong>Jimmy Garrison</strong> en contrabajo y <strong>Elvin Jones</strong> en la bater&iacute;a o, claro, las baladas con <strong>Johnny Hartman</strong>.
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        Toda la carrera de Coltrane, de cuyo nacimiento se cumplieron cien a&ntilde;os el pasado mi&eacute;rcoles 23, fue, por otra parte, excepcionalmente corta. Sus primeros registros son con la banda de la armada y la big band de <strong>Jimmy Johnson</strong>, en 1945 y 1946. Al final de esa d&eacute;cada particip&oacute; en la orquesta de <strong>Teddy Stewart</strong> acompa&ntilde;ando a la cantante <strong>Dinah Washington</strong>. Y entre diciembre de 1949 y marzo de 1951 fue parte de la orquesta, el sexteto y el septeto de <strong>Dizzy Gillespie</strong>. Entre 1952 y 1954, actuaciones con la orquesta de <strong>Earl Bostic</strong> y la de <strong>Johnny Hodges</strong>, junto a algunos trabajos menores, preludian el primero de sus gigantescos pasos: la entrada, en 1955, en el quinteto de Miles Davis, con <strong>Red Garland</strong> en piano, <strong>Paul Chambers</strong> en contrajo y <strong>Philly Joe Jones</strong> en bater&iacute;a. 12 a&ntilde;os despu&eacute;s, el 17 de julio de 1967, Coltrane muri&oacute; de c&aacute;ncer de h&iacute;gado en el Hospital de Huntington y all&iacute; terminaba todo. O casi. Dos iglesias, la Ortodoxa Africana y la Episcopal de Estados Unidos, lo veneran como santo. Y, al respecto, el mundo del jazz &ndash;y, en rigor, el de la m&uacute;sica del siglo XX&ndash; no tienen duda alguna.
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    </figure><p class="article-text">
        Lo dif&iacute;cil no es nombrar un momento significativo en la trayectoria de Coltrane. Lo que resulta casi imposible es encontrar uno solo. &iquest;&ldquo;Naima&rdquo;? &iquest;&ldquo;Central Park West&rdquo;? &iquest;Las grabaciones con <strong>Thelonious Monk</strong>? &iquest;Los registros con <strong>Kenny Burrell</strong> en guitarra el&eacute;ctrica? &iquest;el grupo final, con <strong>Alice Coltrane</strong> en el piano? 
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    </figure><p class="article-text">
        No obstante, hay algo que sucede en apenas 25 segundos y que alcanza por s&iacute; solo. Un instante, apenas un vislumbre, de un cambio de paradigma definitivo. Una suspensi&oacute;n del tiempo en que Coltrane busca un sonido inexistente. Y en que no lo encuentra. Y en que eso no importa. En que lo trascendente es la b&uacute;squeda y no el hallazgo. Coltrane no logra tocar lo que quiere pero no retrocede. No vuelve a un lugar seguro. Expone la indagaci&oacute;n. No busca la belleza ni su contrario &ndash;el desaf&iacute;o, la ruptura&ndash;. Simplemente busca algo que sabe que en alg&uacute;n lado est&aacute; &ndash;y que encontrar&aacute; m&aacute;s adelante, con su propio cuarteto&ndash;. La grabaci&oacute;n es en vivo y parte del p&uacute;blico lo chifla mientras la mayor&iacute;a lo ovaciona. El lugar es el Olympia de Par&iacute;s y el grupo es el quinteto de Davis, en esa ocasi&oacute;n con <strong>Wynton Kelly</strong> en el piano y <strong>Jimmy Cobb</strong> como baterista. Es marzo de 1960. El saxofonista ya ha grabado <em>Giant Steps</em>, ya es un solista de prestigio y all&iacute; es casi un invitado. El tema es&nbsp;&ldquo;All of You&rdquo;, una canci&oacute;n de <strong>Cole Porter</strong> estrenada por <strong>Don Ameche</strong> en un film de 1955, <em>Medias de seda</em>. Todo sucede entre el minuto 8:35 &ndash;aunque, como la lava volc&aacute;nica, viene regurgitando desde antes&ndash; y concluye alrededor de los 9 minutos. All&iacute; Coltrane se asoma al infinito.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <em>Diego Fischerman es autor del blog Apuntes (</em><a href="https://diegofischerman.blogspot.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://diegofischerman.blogspot.com/</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pasos-gigante_129_13540396.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 12:06:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pasos de gigante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[John Coltrane,Miles Davis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Espía la máquina?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/espia-maquina_129_13539735.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f357c542-6dc4-448a-9acb-f043da413042_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x457y182.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Espía la máquina?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La inteligencia artificial dejó de ser un asunto de laboratorios para convertirse en una tecnología que obliga a discutir qué entendemos por conocimiento, autoría, verdad, responsabilidad y poder. Entre el tecnopánico, la regulación y la soberanía tecnológica, el desafío es comprender qué cambia cuando el saber circula por sistemas que pocos controlan y millones utilizan.
</p></div><p class="article-text">
        El rostro filos&oacute;fico de la inteligencia artificial no naci&oacute; con ella. Naci&oacute; cuando dej&oacute; de ser un asunto de laboratorios y se volvi&oacute; una experiencia cotidiana, sobre todo entre 2022 y 2023, al pasar de herramienta opaca a interlocutor. Entonces millones de personas dejaron de preguntarse solo qu&eacute; pod&iacute;a hacer la m&aacute;quina y empezaron a preguntarse qu&eacute; revelaba de nosotros. Casi todos la han visto funcionar; muy pocos podr&iacute;an decir con rigor qu&eacute; es, c&oacute;mo produce lo que produce, ni qu&eacute; queda de humano en esa producci&oacute;n. Al usar sistemas que simulan comprender un texto, componer una imagen, decidir o equivocarse, vuelven preguntas que cre&iacute;amos reservadas a las personas: qu&eacute; distingue informaci&oacute;n de conocimiento, qu&eacute; cuenta como autor&iacute;a, qu&eacute; es una decisi&oacute;n, qu&eacute; valor tiene haber vivido una experiencia. En la conversaci&oacute;n p&uacute;blica el algoritmo retrocede y ocupan su lugar la libertad, la responsabilidad, la dignidad, la creatividad y la verdad. En los laboratorios se sigue hablando, en lo esencial, de algoritmos, datos y funciones de p&eacute;rdida. Cambi&oacute; la audiencia &mdash;y, con ella, el lenguaje&mdash; m&aacute;s que el objeto t&eacute;cnico.
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia artificial hab&iacute;a nacido varias veces. Como problema matem&aacute;tico, con Alan Turing, en las d&eacute;cadas de 1940 y 1950, cuando la pregunta era si una m&aacute;quina pod&iacute;a pensar. Como programa de investigaci&oacute;n, en Dartmouth en 1956, cuando se acu&ntilde;&oacute; <em>artificial intelligence</em>. Como industria, al incrustarse en buscadores, traductores y procesos productivos. Durante d&eacute;cadas fue asunto de especialistas; despu&eacute;s sali&oacute; de los laboratorios y se volvi&oacute; un asunto humano, sin que por ello abundaran las ideas compartidas.
    </p><p class="article-text">
        Algunos describen la reacci&oacute;n social ante la inteligencia artificial &mdash;y, en otro registro, la computaci&oacute;n cu&aacute;ntica&mdash; como un ciclo de p&aacute;nico (&ldquo;tecnop&aacute;nico&rdquo;, seg&uacute;n Eduardo Bertoni), regulaci&oacute;n y comprensi&oacute;n. Otros ven un esquema menos lineal: el p&aacute;nico aparece ante un poder opaco; la regulaci&oacute;n intenta gobernarlo; la comprensi&oacute;n suele llegar tarde y de manera desigual. De p&aacute;nico y normas sobran ejemplos; lo que escasea no es toda comprensi&oacute;n &mdash;sabemos sobre l&iacute;mites, sesgos, alucinaciones, datos y evaluaci&oacute;n&mdash;, sino una comprensi&oacute;n p&uacute;blica capaz de distinguir la precauci&oacute;n de la f&aacute;bula.
    </p><p class="article-text">
        Toda tecnolog&iacute;a que altera qui&eacute;n puede acceder a la informaci&oacute;n reabre preguntas sobre poder, lealtad y responsabilidad. Hay precedentes.
    </p><p class="article-text">
        En el III milenio a.C., la tradici&oacute;n literaria mesopot&aacute;mica posterior atribuye a Sarg&oacute;n de Acad el recurso a mercaderes que &ldquo;exploraban las regiones&rdquo; para informarse de tierras lejanas. El Libro de Josu&eacute; (cap. 2) narra que Josu&eacute; envi&oacute; a Jeric&oacute; dos exploradores. Rahab minti&oacute; a las autoridades y los ayud&oacute; a huir: reconoci&oacute; la fuerza del invasor y negoci&oacute; la supervivencia de su casa. Le&iacute;da con categor&iacute;as modernas, es una de las primeras colaboradoras locales de las que queda memoria escrita; datar el episodio en el siglo XV a.C. es seguir el reloj interno de la Biblia, no un consenso arqueol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        En febrero de 1950 fue arrestado en el Reino Unido Klaus Fuchs, f&iacute;sico alem&aacute;n nacionalizado brit&aacute;nico. El 1 de marzo se declar&oacute; culpable de cuatro cargos por violar la <em>Official Secrets Act</em>: hab&iacute;a entregado informaci&oacute;n at&oacute;mica a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Fue condenado a catorce a&ntilde;os; no pudo ser juzgado por alta traici&oacute;n porque, durante varios de los hechos, la URSS era aliada del Reino Unido y de Estados Unidos. Su confesi&oacute;n llev&oacute; a otros esp&iacute;as. Con reducci&oacute;n por buena conducta, sali&oacute; en libertad en junio de 1959, perdi&oacute; la nacionalidad brit&aacute;nica, se traslad&oacute; a Alemania Oriental y sigui&oacute; como f&iacute;sico nuclear hasta su muerte, en 1988. Tres episodios &mdash;colaboraci&oacute;n en una conquista, inteligencia comercial al servicio de un imperio, traici&oacute;n cient&iacute;fica en la Guerra Fr&iacute;a&mdash; causaron p&aacute;nico, exigieron regulaci&oacute;n y siguen abiertos a interpretaci&oacute;n: lealtad, delito, instrumento, drama moral.
    </p><p class="article-text">
        Toda t&eacute;cnica que hace circular informaci&oacute;n a trav&eacute;s de un umbral de poder &mdash;un muro, una frontera, un laboratorio, un archivo del mundo&mdash; obliga a redefinir qui&eacute;n puede saber, qui&eacute;n responde y qu&eacute; cuenta como uso leg&iacute;timo o traici&oacute;n. El espionaje no es inteligencia artificial: aqu&eacute;l vive de la clandestinidad entre rivales; &eacute;sta se despliega a la vista y reserva la opacidad para su interior t&eacute;cnico y econ&oacute;mico. Pero ambos fuerzan la misma secuencia: alarma, regla, disputa sobre el sentido.
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia artificial no es un esp&iacute;a. Es, como aquellos umbrales, un lugar controlado por pocos por el que pasa demasiado saber de demasiadas personas. &iquest;Qui&eacute;n habla, qui&eacute;n responde y qu&eacute; estamos dispuestos a llamar verdad?
    </p><p class="article-text">
        El tamt&aacute;n de la intimidad perdida retorna con las historias de esp&iacute;as: prometen un culpable cuyo rostro queda velado por un umbral y un zagu&aacute;n. Volvi&oacute; con Evgeni Kaspersky; su empresa pone el apellido en un antivirus que, para proteger, debe ver casi todo. Se form&oacute; en la facultad criptogr&aacute;fica de la Escuela Superior del KGB y sirvi&oacute; como ingeniero en el Ministerio de Defensa sovi&eacute;tico. A su alrededor se articulan software privilegiado, sede bajo ley rusa, acusaciones estadounidenses y prohibiciones fundadas m&aacute;s en lo que un Estado puede exigir que en una confesi&oacute;n. El p&aacute;nico pide celda o cadalso; la regulaci&oacute;n se limita aqu&iacute; al contrato y a la arquitectura. Comprender exige no confundir una cosa con la otra: ser dato de entrenamiento o destinatario de una fluidez sin rostro no prueba intenci&oacute;n ni garantiza acierto.
    </p><p class="article-text">
        La guerra de Rusia contra Ucrania fue le&iacute;da en gran parte de Europa como una grave ruptura del orden de seguridad continental. En ese marco, el software ruso con privilegios de sistema dej&oacute; de ser un asunto solo t&eacute;cnico. A los pocos d&iacute;as se reabri&oacute; con intensidad el debate sobre Kaspersky: no porque se hubiera demostrado un implante de espionaje o malware de Estado, sino porque un antivirus opera con acceso profundo al <em>endpoint</em> o dispositivo, mantiene un canal persistente con el fabricante y, en un conflicto, un proveedor sujeto a la jurisdicci&oacute;n rusa puede ser coaccionado, comprometido o utilizado.
    </p><p class="article-text">
        Kaspersky sostiene que procesa en centros de datos de Z&uacute;rich los archivos maliciosos o sospechosos remitidos voluntariamente por usuarios de Europa y otras regiones, y que sus productos pueden auditarse mediante an&aacute;lisis din&aacute;mico, centros de transparencia y certificaciones. Esas salvaguardas no disuelven la pregunta pol&iacute;tica. En marzo de 2022, el BSI alem&aacute;n recomend&oacute; sustituir sus soluciones; en Italia, la normativa de urgencia y la Agencia para la Ciberseguridad Nacional (ACN) empujaron a administraciones y operadores a analizar riesgos y diversificar proveedores ligados a la Federaci&oacute;n Rusa. En paralelo, el Garante para la Protecci&oacute;n de Datos Personales (GPDP) abri&oacute; una instrucci&oacute;n y pidi&oacute; a Kaspersky Lab datos sobre sus clientes italianos, el tratamiento y transferencia de datos y los requerimientos de autoridades extranjeras desde el 1 de enero de 2021.
    </p><p class="article-text">
        El expediente no trata solo de un fabricante. Abre el problema m&aacute;s amplio de la soberan&iacute;a tecnol&oacute;gica: no el metaverso de una autonom&iacute;a total &mdash;imposible en cadenas globales de silicio, nube y software&mdash;, sino la capacidad de un Estado o bloque para conocer, limitar y, llegado el caso, sustituir dependencias que atraviesan infraestructuras cr&iacute;ticas. La frontera no es &ldquo;tecnolog&iacute;a propia o extranjera&rdquo;; es qu&eacute; grado de ensa&ntilde;amiento jur&iacute;dico y de antifaz operativo resulta tolerable cuando el proveedor reside en un orden geopol&iacute;tico adverso.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Esp&iacute;a la m&aacute;quina de noche y de d&iacute;a, y el cantante, los m&uacute;sicos y nosotros nos jugamos la vida? Veremos, como en la rumba de Gato P&eacute;rez. Mientras tanto: &ldquo;M&uacute;sica, m&uacute;sica, m&uacute;sica, m&uacute;sica y palabras / Que se combinan en un di&aacute;logo / In&eacute;dito y profundo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Bielsa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/espia-maquina_129_13539735.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 03:02:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Espía la máquina?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Argentina y Brasil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-brasil_129_13539347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26d374da-5a33-4618-adc0-0aae64c2c186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argentina y Brasil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este episodio aborda la relación entre Brasil y Argentina, sus disputas y conflictos, las visiones del otro, los momentos de enfrentamiento y los de colaboración y armonía. </p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n se despliega sobre el tel&oacute;n de fondo de la disputa por la supremac&iacute;a en Am&eacute;rica del Sur, que comenz&oacute; a delinearse en el per&iacute;odo colonial y que se mantuvo viva hasta el &uacute;ltimo cuarto del siglo XX, y que tambi&eacute;n estuvo alimentada por las notorias diferencias sociales y pol&iacute;ticas entre ambas sociedades.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Entrevistado: Jo&atilde;o Paulo Pimenta
    </p><p class="article-text">
        Conducci&oacute;n: Roy Hora
    </p><p class="article-text">
        Producci&oacute;n y edici&oacute;n de sonido: Ian Guti&eacute;rrez y Mart&iacute;n Schindell
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://open.spotify.com/show/6ZzcVyIlDzcz3YaXAb7KEg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Historiar</a>&nbsp;es un podcast creado y producido por la AsAIH, la Asociaci&oacute;n Argentina de Investigadores en Historia. Cada episodio aborda un tema espec&iacute;fico de historia argentina, latinoamericana o mundial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-brasil_129_13539347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 03:02:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Argentina y Brasil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina,Brasil,Historia Argentina,Historiar,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Para qué sirve enojarse?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sirve-enojarse_129_13536807.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf4e1263-5d94-4c5d-8568-a672ccd43d2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Para qué sirve enojarse?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde el psicoanálisis, el enojo puede entenderse no sólo como una descarga destructiva, sino también como una fuerza espontánea que, sin ser incentivada, puede ser reconocida y encauzada.</p></div><p class="article-text">
        Pareciera que existe un debate actual en torno al enojo. Si es una pasi&oacute;n leg&iacute;tima o una mera reacci&oacute;n. Seg&uacute;n el punto de vista, se habla a favor o en contra.
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista del psicoan&aacute;lisis, esta escisi&oacute;n se corrobora. Est&aacute;n quienes dicen que es una forma destructiva que debe ser interpretada como tal, mientras que otros autores le conceden una fuerza espont&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        En el relato de su an&aacute;lisis con Winnicott, Margaret Little escribi&oacute; lo siguiente: &ldquo;En una de nuestras primeras sesiones sent&iacute; que nunca lograr&iacute;a hacer que entendiera nada. [&hellip;] me lanc&eacute; sobre un florero con lilas blancas, lo hice trizas y lo pisote&eacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta del analista, luego de irse del consultorio durante unos minutos, cuando regres&oacute; y la encontr&oacute; ordenando el revoltijo, fue decirle: &ldquo;Podr&iacute;a suponer que har&iacute;a eso [aqu&iacute; no queda claro si ordenar o romper], pero m&aacute;s adelante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a decirse que el analista no incentiva la acci&oacute;n agresiva, pero s&iacute; la encauza. Es en otra ocasi&oacute;n que la misma paciente cuenta que <em>explot&oacute;</em> con su madre: &ldquo;Le dije exactamente lo que sent&iacute;a: que ella era cruel y rid&iacute;cula, que no debi&oacute; haberse casado o haber tenido hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este punto, la respuesta del analista es: &ldquo;Se lo deb&iacute;a a usted misma desde hace mucho tiempo&rdquo;. Es interesante que el analista no sanciona cr&iacute;tica ni moralmente la agresi&oacute;n, aunque tampoco le concede un valor de verdad.
    </p><p class="article-text">
        Con esto &uacute;ltimo me refiero al giro contempor&aacute;neo por el que a veces se considera que el enojo establece que su contenido es verdadero. Es posible que se trate de un gesto propicio, pero no por eso est&aacute; justificado irreflexivamente.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es qu&eacute; hace alguien despu&eacute;s de enojarse; si puede volver sobre su acci&oacute;n y darle curso a otra actitud, o si la usa para ensimismarse y declararse en posici&oacute;n de v&iacute;ctima incuestionable.
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otra manera, el enojo (la rabia, la ira, la furia, etc&eacute;tera) es impensable si no va de la mano con una actitud de reparaci&oacute;n. Aunque tenga razones para enojarme, igualmente me cabe una responsabilidad por ese acto. Margaret recogi&oacute; los pedazos de jarr&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por esta v&iacute;a es que pueden proponerse diferentes tipos de enojo. El m&aacute;s interesante es el que venimos declinando, en relaci&oacute;n a una reparaci&oacute;n posible; el m&aacute;s improductivo es el que toma un car&aacute;cter narcisista y se posiciona en t&eacute;rminos de un &ldquo;Nada te debo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El enojo en psicoan&aacute;lisis se asocia tambi&eacute;n a una diversidad de pacientes en la consulta. Por un lado, est&aacute;n los que vienen a an&aacute;lisis a hablar de s&iacute;ntomas que requieren desciframiento y eventualmente una reactualizaci&oacute;n en el v&iacute;nculo. Por otro lado, est&aacute;n en los pacientes que buscan un analista menos para una elaboraci&oacute;n que para lo que &ndash;en t&eacute;rminos generales e imprecisos&ndash; podr&iacute;a llamarse una &ldquo;reparaci&oacute;n&rdquo;. Es en estos casos que, por lo general, el enojo ocupa un lugar destacado.
    </p><p class="article-text">
        No me refiero a la fantas&iacute;a neur&oacute;tica de que el analista se enoje (&ldquo;me vas a matar&rdquo;, dice un paciente que llega tarde a una sesi&oacute;n) sino a un enojo en acto asociado a situaciones que traen una frustraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En estos casos, la expectativa no es la de que el analista interprete (un trabajo alrededor del sentido) sino que haga lo que el paciente necesita; lo central del tratamiento pasa a ser la cuesti&oacute;n de la falla en el v&iacute;nculo y su tolerancia progresiva.
    </p><p class="article-text">
        Si nos remontamos a la temprana infancia, el enojo ocupa un lugar destacado. Un beb&eacute; feliz es uno chinchudo, que arroja cosas, las golpea, que se encoleriza con la madre. Un beb&eacute; demasiado d&oacute;cil es quiz&aacute; uno que no est&aacute; creciendo.
    </p><p class="article-text">
        Para crecer, un beb&eacute; necesita rechazar, desplegar su agresividad como apoderamiento (cuando le saca las cosas a otro), afirmarse. El aspecto afirmativo de la hostilidad es un punto a favor de su ejercicio.
    </p><p class="article-text">
        El psicoan&aacute;lisis de pacientes graves confronta con la situaci&oacute;n de personas que no han sido validadas en sus sentimientos tempranos y cuyo enojo ha sido objetado y reprochado (&ldquo;Eh, siempre est&aacute;s llorando o quej&aacute;ndote de todo&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Por este motivo en los tratamientos es com&uacute;n una regresi&oacute;n a esa instancia dependiente en que se reviven las inhibiciones primarias, en busca de una rectificaci&oacute;n. Este es el sentido espec&iacute;fico en que puede proponerse un uso anal&iacute;tico de la agresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este uso de la agresi&oacute;n no se confunde, como dije antes, con la justificaci&oacute;n narcisista del odio como manera de hacerle sentir al otro lo que nos pasa, como si tuvi&eacute;ramos derecho a enojarnos solo porque sufrimos.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sirve-enojarse_129_13536807.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 12:22:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Para qué sirve enojarse?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El increíble caso del chino menguante II (o la inflación encubierta que ningún índice registra)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/increible-caso-chino-menguante-ii-inflacion-encubierta-indice-registra_129_13530510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9e39cb79-3e86-4d97-9451-504e292635c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El increíble caso del chino menguante II (o la inflación encubierta que ningún índice registra)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los '50, Jack Arnold filmó El increíble hombre menguante. La historia de un hombre que se reducía se convirtió en un clásico del cine fantástico, una operación que desde hace un tiempo se observa en los productos de las góndolas en el súper chino. Aqui una reedición de la columna de Moira Soto de hace 4 años. Todo siguió menguando.</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;Hace 4 a&ntilde;os y pico, se public&oacute;<a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/increible-caso-chino-menguante_129_8983182.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> esta columna en elDiarioAR</a>, cuando un cafecito en un bar mediano costaba 300 pesos y reci&eacute;n hab&iacute;a empezado a reducirse el contenido de algunos productos envasados, enga&ntilde;ando as&iacute; a los/as consumidores/as: galletitas m&aacute;s peque&ntilde;as y menos cantidad en el envoltorio habitual, los 200 gramos de queso crema convertidos sin previo aviso en 180, y as&iacute; por el estilo. Bueno, henos aqu&iacute; en 2026. en el mismo chino cercano para comprobar que el &iacute;ndice mensual de inflaci&oacute;n no tiene en cuenta que la botella de un litro de aceite de girasol ahora contiene apenas 900 mililitros, que el ancho de la hoja de papel higi&eacute;nico se redujo de 12 a 10 cent&iacute;metros (y que las fracciones marcadas para el corte miden ahora &iexcl;11 cent&iacute;metros!) mientras que las servilletas de papel devinieron una babita transparente. Y si te tent&aacute;s con un alfajor en la caja, comprobar&aacute;s que se ha encogido, y probablemente el precio se ha incrementado. &iquest;Ser&aacute; que &ndash;para decirlo a la antigua usanza&ndash; nos est&aacute;n metiendo la mula con el &iacute;ndice actual de inflaci&oacute;n?
    </p><h2 class="article-text">El incre&iacute;ble caso del chino menguante Parte I</h2><p class="article-text">
        En mar abierto, paseando relajadamente en un barquito con su esposa, un hombre com&uacute;n y corriente de clase media es alcanzado por una extra&ntilde;a niebla. De regreso al hogar, con el correr de los d&iacute;as empieza a achicarse. Primeramente, nota que la ropa de siempre le queda un tanto holgada. Al poco tiempo, ante la inquietud creciente de su mujer, advierte que su tama&ntilde;o va menguando paulatinamente. El hombre, ciudadano estadounidense, va al m&eacute;dico, le hacen estudios, sigue encogi&eacute;ndose. Cuando llega al tama&ntilde;o del Ken de Barbie, su sufrida esposa, que le hace el aguante, le arma una casa de mu&ntilde;ecas (foto), le cose ropita ad hoc. Afuera, enterada la prensa, los paparazzi acechan. Adentro, el tipo se sigue achicando, el gato de la casa deviene un monstruo enorme que lo persigue como a un ratoncito y lo lleva a huir hacia el s&oacute;tano, donde se topa con una temible ara&ntilde;a que le hace sombra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esta altura, m&aacute;s peque&ntilde;o que un liliputiense, el hombre la enfrenta con alfiler de costura y logra huir hacia el exterior. Deja atr&aacute;s la vida que hab&iacute;a tenido en un final ins&oacute;lito para el Hollywood de los a&ntilde;os cincuenta, &eacute;poca en que Jack Arnold, bas&aacute;ndose en la estupenda novela de Richard Matheson (quien tambi&eacute;n particip&oacute; de la escritura del guion), dirigi&oacute;&nbsp;<strong>El incre&iacute;ble hombre menguante</strong>. Una pel&iacute;cula que result&oacute; exitosa pese a no ofrecer el convencional final feliz que quer&iacute;an los productores del sello Universal. Y que, con el tiempo, se convirti&oacute; en un muy estimado cl&aacute;sico del g&eacute;nero fant&aacute;stico de la serie B (por Budget, presupuesto).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ah, el se&ntilde;or de marras hab&iacute;a sido alcanzado por una nube radioactiva, detalle que implicaba una cr&iacute;tica velada a la carrera armamentista en plena guerra fr&iacute;a. Y tambi&eacute;n una reflexi&oacute;n sobre los riesgos de ciertas experimentaciones de la ciencia, am&eacute;n del ya citado cierre con meditaci&oacute;n filos&oacute;fica sobre el sentido de la vida. Obviamente lejos de la era digital, este film se las apa&ntilde;&oacute; con convincentes trucos mec&aacute;nicos y un decorado que va creciendo desde la nueva perspectiva del protagonista que, entre otros aprendizajes, descubre que el suyo no es un mundo dispuesto a aceptar a los diferentes. O a los disminuidos, para m&aacute;s exactitud. Arnold &ndash;un cineasta talentoso, humanista y un toque ecologista&ndash; entre westerns y policiales, se mand&oacute; joyas del g&eacute;nero como&nbsp;<strong>El monstruo de la Laguna Negra</strong>&nbsp;(1954, que depred&oacute; y edulcor&oacute; Guillermo del Toro en&nbsp;<strong>La forma del agua</strong>, 2017) o&nbsp;<strong>Tar&aacute;ntula&nbsp;</strong>(1955).
    </p><p class="article-text">
        En vez de achicarse, cualquiera que haya estado yendo durante la pandemia al chino de la esquina para abastecerse de vituallas, pudo haber sufrido esa vacilaci&oacute;n propia del fant&aacute;stico frente a un quiebre de su mundo familiar: &iquest;el local estaba menguando o &eacute;l/ella estaba creciendo? Porque que los precios aumentaran no era ninguna novedad, pero que las galletitas de agua, el envase del queso crema, el rollo del papel higi&eacute;nico -cuyo peso y medidas conoc&iacute;a de memoria- se hubieran empeque&ntilde;ecido, s&iacute; que era algo inaudito, tirando a alarmante. No es que este tipo de reducci&oacute;n no sucediera en las grandes cadenas de supermercados o, incluso por caso, en el tama&ntilde;o de ciertos alfajores tradicionales que anta&ntilde;o solo se consegu&iacute;an viajando a Mar del Plata&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero ya sabemos que el chino m&aacute;s cercano es el lugar al que acudimos siempre en un apuro, de una corrida por un ingrediente que nos falta o por una botella de vino (que ya se fue a las nubes tambi&eacute;n en estos enclaves). Y varias cosas en las g&oacute;ndolas de nuestro chino hace meses que comenzaron a decrecer. Que estos negocios sean habitualmente lugares menos luminosos, a veces con mercader&iacute;a api&ntilde;ada en el suelo para ganar espacio, no es &oacute;bice para que al tomar un paquete de esas crackers que conocemos al dedillo, hayamos dejado de advertir a trav&eacute;s del celof&aacute;n que, en primera instancia, quedaba un espacio libre para dos galletitas. Y que, unos pocos meses despu&eacute;s -adaptadas las maquinas empaquetadoras- el envoltorio se ajustaba correctamente, pero ya con las galles m&aacute;s peque&ntilde;as que las originales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante el confinamiento, inflaci&oacute;n y cuidados de por medio, aprendimos a probar productos de segunda marca m&aacute;s baratos y a evaluar su calidad (veces, de primera); asimismo, notamos que volvernos un cachito minimalistas como consumidores no le hace mal a nadie y beneficia el medio ambiente (menos basura, menos pl&aacute;sticos, menos bosques reventados), y quiz&aacute;s tratamos de ir dejando de lado lo que Edgard Morin llama &ldquo;la adicci&oacute;n a productos de valor ilusorio o imaginario, a veces t&oacute;xicos&rdquo;. O sea, a elegir en lo posible lo necesario y dejar de lado lo superfluo. Pero, &iquest;por qu&eacute; tenemos que bancarnos esta inflaci&oacute;n solapada del papel higi&eacute;nico menguante, de las servilletas que no traen doble capa y absorben menos, de los 200 gramos de queso crema que se convirtieron sin aviso en 180 o 190? Y si nos desviamos de los s&uacute;pers orientales u occidentales, de los bares que te sirven por 300 pesos un caf&eacute; intomable que parece homenajear al jugo de paraguas&nbsp;<em>d&rsquo;altri tempi,</em>podemos arrimarnos a alguna sucursal de nombre germano que vende excelentes hogazas integrales org&aacute;nicas y comprobar in situ que, adem&aacute;s de subir los precios, achicaron sus panes. Que se sepa, ninguno de los fabricantes de productos menguantes fue atacado por una niebla radioactiva.
    </p><p class="article-text">
        <em>MS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Moira Soto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/increible-caso-chino-menguante-ii-inflacion-encubierta-indice-registra_129_13530510.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2026 09:24:19 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estudiar con la IA, aprender a la par de los profesores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/estudiar-ia-aprender-par-profesores_129_13522345.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3a36b97-32e6-4dfe-9385-3857bfba5583_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estudiar con la IA, aprender a la par de los profesores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de estudiantes y empieza a transformar las formas de estudiar y aprender. El desafío, plantean jóvenes que participaron de la Agencia Buena Data, es incorporar estas herramientas sin perder el pensamiento crítico ni desatender los riesgos que implican.
</p></div><p class="article-text">
        En lo que va de este siglo, las y los estudiantes estuvimos en la vanguardia de la tecnolog&iacute;a de cada momento: en las salas de computaci&oacute;n, ya domin&aacute;bamos las herramientas que propon&iacute;an los planes de estudio; cuando se masific&oacute; el celular, su uso fue total e inmediato, aunque todav&iacute;a atraviesa distintas etapas de incorporaci&oacute;n a los procesos pedag&oacute;gicos. La irrupci&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as de comunicaci&oacute;n y hoy de la Inteligencia Artificial (IA) propuso nuevas reglas de juego: ahora el aprendizaje debe ser simult&aacute;neo para docentes y alumnos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la<a href="https://www.unicef.org/argentina/media/24916/file/NI%25C3%2591AS,%2520NI%25C3%2591OS%2520Y%2520ADOLESCENTES%2520CONECTADOS%2520%2520KIDS%2520ONLINE%2520ARGENTINA%2520Informe%2520de%2520resultados.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Encuesta Nacional </a><a href="https://www.unicef.org/argentina/media/24916/file/NI%25C3%2591AS,%2520NI%25C3%2591OS%2520Y%2520ADOLESCENTES%2520CONECTADOS%2520%2520KIDS%2520ONLINE%2520ARGENTINA%2520Informe%2520de%2520resultados.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Kids Online Argentina</em></a><a href="https://www.unicef.org/argentina/media/24916/file/NI%25C3%2591AS,%2520NI%25C3%2591OS%2520Y%2520ADOLESCENTES%2520CONECTADOS%2520%2520KIDS%2520ONLINE%2520ARGENTINA%2520Informe%2520de%2520resultados.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>(UNICEF, 2025) el 57,9% de las chicas y los chicos utiliz&oacute; IA, y dos tercios de ellos la eligieron con fines escolares. Adem&aacute;s, el 83% tuvo acceso a su primer celular con 10 a&ntilde;os o menos y el 88,6% lo utiliza todos los d&iacute;as (o casi todos) para interactuar virtualmente. A su vez, m&aacute;s de la mitad asegura aprender algo nuevo casi todos los d&iacute;as con la digitalidad, aunque suele ser informaci&oacute;n de escala global, porque s&oacute;lo el 18,5% se entera de actividades en su barrio.
    </p><p class="article-text">
        El h&aacute;bito del uso de celulares ya es una realidad extendida y la utilizaci&oacute;n de la IA va aumentando. Dado que es una herramienta con potencialidad pedag&oacute;gica un paso importante es formar una mirada cr&iacute;tica hacia las propuestas que ofrece la IA generativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia artificial ha sido incorporada para organizar proyectos, generar im&aacute;genes, investigar, analizar informaci&oacute;n desde nuevas perspectivas o comprender conceptos complejos. En los intercambios realizados en el marco de la Agencia Buena Data, las y los participantes destacaron especialmente su utilidad para estudiar, producir contenidos y acceder a informaci&oacute;n de manera m&aacute;s &aacute;gil, aunque tambi&eacute;n se&ntilde;alaron la importancia de contrastar datos y mantener una mirada cr&iacute;tica sobre las respuestas que ofrecen estas herramientas.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, las y los j&oacute;venes identifican riesgos crecientes asociados a su uso. Entre las principales preocupaciones aparece la generaci&oacute;n de im&aacute;genes manipuladas o <em>deepfakes</em> para hostigar, ridiculizar o vulnerar a otros estudiantes, una pr&aacute;ctica que ya comienza a registrarse en &aacute;mbitos escolares y que puede derivar en situaciones de acoso tanto en entornos digitales como presenciales. Tambi&eacute;n advirtieron sobre la necesidad de fortalecer la educaci&oacute;n digital en las escuelas, incorporando espacios para debatir estos fen&oacute;menos, comprender sus consecuencias y desarrollar formas de intervenci&oacute;n que combinen l&iacute;mites claros con acompa&ntilde;amiento pedag&oacute;gico y apoyo socioemocional.
    </p><p class="article-text">
        Es importante trabajar en el pensamiento cr&iacute;tico y conocer las posibilidades y desaf&iacute;os de la herramienta para evitar un uso que vulnere derechos y para construir soluciones entre todos los actores de las escuelas, reconociendo que esto es nuevo, que nadie cuenta con la verdad y que las y los estudiantes tenemos algo que decir sobre el uso de la IA en las aulas en todos los&nbsp;espacios construidos para el debate colectivo: el aula, los centros de estudiantes, las juntas escolares y las reuniones de padres. Si hay algo que es irremplazable, es nuestra posibilidad de imaginar futuros de forma grupal.
    </p><p class="article-text">
        <em>La autora es integrante de </em><a href="https://www.agenciabuenadata.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Agencia Buena Data&nbsp;</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jazmín Llorente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/estudiar-ia-aprender-par-profesores_129_13522345.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Sep 2026 09:32:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estudiar con la IA, aprender a la par de los profesores]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Los dólares están, la obra, no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dolares-obra-no_129_13522405.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee477dba-02ab-404f-b2e8-0299eccb9849_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1273y197.jpg" width="1200" height="675" alt="Los dólares están, la obra, no"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los términos del intercambio son los mejores en casi veinte años y al país entran más divisas que en ningún otro momento de la serie, mientras la inversión pública nacional toca su piso histórico. El ajuste se justificó diciendo que el sector privado ocuparía ese lugar vacante, y no lo ocupó.</p></div><p class="article-text">
        La Argentina atraviesa el mejor momento de su relaci&oacute;n de precios con el mundo en casi dos d&eacute;cadas: los t&eacute;rminos del intercambio (los precios de lo que se exporta sobre los precios de lo que se importa) corren un 25% por encima del promedio de 2007 a 2009, aquellos a&ntilde;os de la soja a seiscientos d&oacute;lares la tonelada, y en julio de 2026 mejoraron otro 5% contra el mismo mes del a&ntilde;o anterior, empujados por el precio de los hidrocarburos despu&eacute;s del conflicto en el estrecho de Ormuz. El resultado de esa mejora se ve en el mercado de cambios: en los cuatro trimestres cerrados en junio de 2026 el agro, el petr&oacute;leo, la miner&iacute;a, el gas y la electricidad dejaron netos 49.483 millones de d&oacute;lares, el m&aacute;ximo de una serie que arranca en 2003.
    </p><p class="article-text">
        Que eso importe tanto tiene una raz&oacute;n que a veces se pierde de vista porque la falta de d&oacute;lares suele discutirse como un problema de caja. Las divisas no hacen falta solamente para pagar importaciones de consumo, hacen falta sobre todo para ampliar la capacidad de producir, porque una planta nueva se monta con m&aacute;quinas importadas y un proceso se automatiza con tecnolog&iacute;a que se compra afuera. Es la estructura productiva desequilibrada que describi&oacute; Marcelo Diamand: la econom&iacute;a genera divisas en un pu&ntilde;ado de sectores que venden a precios internacionales y las necesita en un universo mucho m&aacute;s amplio que produce a costos locales, de modo que cada vez que la actividad sube las importaciones suben m&aacute;s r&aacute;pido y los d&oacute;lares disponibles terminan fijando el techo del crecimiento. Por eso, cuando faltaron, la obra p&uacute;blica fue siempre la primera variable de ajuste, como se ve en 2009, en 2018 y 2019.
    </p><p class="article-text">
        Lo singular del momento actual es que rompe esa l&oacute;gica en la direcci&oacute;n contraria. Los cuatro trimestres cerrados en junio de 2026 dejaron una inversi&oacute;n p&uacute;blica nacional de 2.335 millones de d&oacute;lares, cuando los cuatro trimestres de 2023 hab&iacute;an dejado 10.604 millones. Medido en pesos constantes, que evita las distorsiones del tipo de cambio, el gasto de capital del Estado nacional cay&oacute; 76,5% comparando 2023 contra 2025 y 77,9% si el corte se hace contra el a&ntilde;o cerrado en marzo de 2026. Son menos de cinco centavos de inversi&oacute;n por cada d&oacute;lar que ingres&oacute;, cuando en 2015 esa relaci&oacute;n hab&iacute;a llegado a ochenta y tres centavos y hasta en 2003, con el pa&iacute;s saliendo del default, era de diez. La restricci&oacute;n que explicaba todos los ajustes anteriores hoy no est&aacute; operando, y la obra sigue en el piso igual.
    </p><p class="article-text">
        Vale detenerse en c&oacute;mo se distribuy&oacute; ese ajuste, porque no fue parejo. El Banco de la Provincia de Buenos Aires, en su informe Semana Econ&oacute;mica n&uacute;mero 943, calcul&oacute; que el Gobierno nacional concentr&oacute; el 80% de su recorte sobre el gasto de capital, mientras que las provincias pusieron en esa partida el 40% del suyo, pese a que la obra pesa m&aacute;s en los presupuestos provinciales que en el nacional. No se cort&oacute; todo por igual para despu&eacute;s ver qu&eacute; pasaba, sino que se eligi&oacute; deliberadamente cortar ah&iacute;.
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                    alt="Aporte neto de divisas de cinco sectores e inversión pública del Estado nacional, 2004 a 2026: Cada punto acumula cuatro trimestres, en millones de dólares corrientes. Último dato: cuatro trimestres cerrados en junio de 2026. Elaboración propia sobre el apéndice estadístico del Sector Público Nacional del Ministerio de Economía y el balance cambiario del Banco Central. El aporte sectorial es el saldo neto de operaciones de cambio por todos los conceptos, no la liquidación bruta de exportaciones."
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            <span class="title">
                Aporte neto de divisas de cinco sectores e inversión pública del Estado nacional, 2004 a 2026: Cada punto acumula cuatro trimestres, en millones de dólares corrientes. Último dato: cuatro trimestres cerrados en junio de 2026. Elaboración propia sobre el apéndice estadístico del Sector Público Nacional del Ministerio de Economía y el balance cambiario del Banco Central. El aporte sectorial es el saldo neto de operaciones de cambio por todos los conceptos, no la liquidación bruta de exportaciones.                            </span>
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        Cada punto acumula cuatro trimestres, en millones de d&oacute;lares corrientes. &Uacute;ltimo dato: cuatro trimestres cerrados en junio de 2026. Elaboraci&oacute;n propia sobre el ap&eacute;ndice estad&iacute;stico del Sector P&uacute;blico Nacional del Ministerio de Econom&iacute;a y el balance cambiario del Banco Central. El aporte sectorial es el saldo neto de operaciones de cambio por todos los conceptos, no la liquidaci&oacute;n bruta de exportaciones.
    </p><p class="article-text">
        El argumento con el que se defendi&oacute; esa elecci&oacute;n tiene nombre propio en los manuales y conviene tomarlo en serio antes de discutirlo. La hip&oacute;tesis del desplazamiento, o crowding out, sostiene que el gasto del Estado expulsa a la inversi&oacute;n privada porque, al endeudarse para financiar obras, el gobierno compite con las empresas por un ahorro limitado, empuja la tasa de inter&eacute;s hacia arriba y encarece el cr&eacute;dito para todos; si el Estado se corre, seg&uacute;n esa l&oacute;gica, la tasa baja, el cr&eacute;dito se abarata y el privado ocupa el espacio liberado. Es una proposici&oacute;n contrastable, y la Argentina acaba de someterla a una prueba de una nitidez poco habitual, con un recorte de casi cuatro quintos sostenido durante dos a&ntilde;os y medio. La inversi&oacute;n interna bruta fija, que suma lo p&uacute;blico y lo privado, termin&oacute; 2025 un 4,2% por debajo de 2023 y en los cuatro trimestres cerrados a marzo de 2026 qued&oacute; 6,9% abajo.
    </p><p class="article-text">
        Mirando la serie larga aparece lo contrario de un desplazamiento, porque durante veinte a&ntilde;os las dos curvas se movieron juntas, subieron entre 2004 y 2011, cayeron entre 2016 y 2019 y se recuperaron en 2021 y 2022, con una correlaci&oacute;n de 0,57 para el per&iacute;odo 2005 a 2023 que trepa a 0,96 en el ciclo m&aacute;s reciente y que desde 2024 sencillamente desaparece. Hay un tramo que no encaja, el de 2012 a 2015, cuando la inversi&oacute;n p&uacute;blica sigui&oacute; subiendo mientras la total se estancaba, pero la explicaci&oacute;n de esos a&ntilde;os tampoco favorece a la hip&oacute;tesis del desplazamiento, porque fueron los del control de cambios con brecha amplia y lo que fren&oacute; al privado no fue una tasa empujada por el Estado sino la imposibilidad de importar bienes de capital.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; ac&aacute; cada peso de obra rinde m&aacute;s que en otros lados</h2><p class="article-text">
        La inversi&oacute;n p&uacute;blica tiene el multiplicador fiscal m&aacute;s alto del presupuesto por razones de composici&oacute;n antes que de ideolog&iacute;a, porque su contenido nacional es alto y eso reduce la filtraci&oacute;n por importaciones, porque es intensiva en empleo y el ingreso que genera se vuelca casi entero al consumo, y porque deja un activo que eleva la productividad futura, cosa que ning&uacute;n otro gasto hace. Ese mismo informe del Banco Provincia apoya el punto en un estudio de Gechert, Hallett y Rannenberg de 2015, donde la inversi&oacute;n p&uacute;blica encabeza el ranking con 1,2 puntos de actividad por cada punto de gasto, contra 0,9 del gasto corriente, 0,55 de las transferencias y apenas 0,45 de las rebajas impositivas.
    </p><p class="article-text">
        Para el caso argentino hay una medici&oacute;n m&aacute;s precisa. Un trabajo firmado por Alejandro Izquierdo, del Banco Interamericano de Desarrollo, junto a otros seis economistas, entre ellos el platense Jorge Puig de la Universidad Nacional de La Plata, estim&oacute; el multiplicador de la obra p&uacute;blica con medio siglo de datos de las provincias argentinas y lleg&oacute; a 1,60, de modo que cada peso invertido devuelve un peso sesenta de producto. El trabajo circul&oacute; en 2019 como documento del National Bureau of Economic Research (y hubo una versi&oacute;n del FMI), y su hallazgo central es que ese n&uacute;mero depende de cu&aacute;nta infraestructura ya existe, porque donde hay poca cada peso nuevo rinde m&aacute;s: en las provincias con stock bajo el multiplicador sube a 2,03 y en las de stock alto cae a 0,23. A eso se suma un segundo canal que empuja en la misma direcci&oacute;n, ya que el multiplicador es mayor donde es mayor la propensi&oacute;n marginal a consumir, y los ingresos que deja una obra en un distrito pobre se gastan casi &iacute;ntegramente y de inmediato en el comercio del barrio. Sobre el efecto en la inversi&oacute;n privada el texto no deja margen de interpretaci&oacute;n, porque concluye (p&aacute;gina 6) que &ldquo;when public capital is productive, public investment increases the marginal productivity of private capital and labor which, in turn, creates the incentives for expanding private investment. In other words, a public investment shock generates a crowding-in effect of private investment&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay adem&aacute;s un caso argentino reciente y medido en detalle. El informe que la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires elabor&oacute; junto a Energ&iacute;a Argentina sobre el Gasoducto Presidente N&eacute;stor Kirchner calcul&oacute; que la inversi&oacute;n de 2.524 millones de d&oacute;lares en su primera etapa iba a incrementar el valor bruto de producci&oacute;n en una proporci&oacute;n de 1,74 a uno, con setenta y cuatro centavos adicionales generados en el resto del entramado por cada peso puesto en la obra. El detalle sectorial es lo que m&aacute;s conviene subrayar, porque el 56,9% de ese impacto recay&oacute; sobre la industria manufacturera y el 13,4% sobre la construcci&oacute;n, que son exactamente las ramas que hoy est&aacute;n paradas, mientras el empleo directo pasaba de 106 trabajadores en agosto de 2022 a 4.822 en mayo de 2023. El objetivo declarado de todo eso, que el informe pone como primer cap&iacute;tulo, era ahorrar divisas.
    </p><p class="article-text">
        Parece que quien mide y quien recomienda no siempre coinciden. El Fondo Monetario Internacional publica las investigaciones que muestran que la inversi&oacute;n p&uacute;blica es el gasto de mayor retorno y al mismo tiempo sus programas suelen convalidar ajustes donde el gasto de capital es la primera partida que cae, por una raz&oacute;n de ingenier&iacute;a pol&iacute;tica antes que econ&oacute;mica: recortar obra no tiene un sindicato enfrente ni un padr&oacute;n que reclame al d&iacute;a siguiente, se ejecuta con una resoluci&oacute;n administrativa y su costo aparece a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando la ruta se rompe y nadie asocia una cosa con la otra. Es la partida m&aacute;s f&aacute;cil de ajustar, y se ajusta por eso, no porque sea la que menos duele.
    </p><h2 class="article-text">La infraestructura de una econom&iacute;a que quiere producir</h2><p class="article-text">
        Que haya espacio para invertir no significa que convenga invertir en cualquier cosa, y ac&aacute; la prioridad tiene una l&oacute;gica precisa. La desventaja competitiva argentina no est&aacute; en el lote ni en el pozo sino entre el lote y el barco, porque buena parte de lo que separa el precio que recibe el productor del internacional es costo de mover la carga, y ese costo lo fijan la traza, el pavimento, el ancho de la v&iacute;a y la profundidad del canal. El primer cuello de botella es la red el&eacute;ctrica de alta tensi&oacute;n, que creci&oacute; 8% en la &uacute;ltima d&eacute;cada contra una demanda que subi&oacute; 20% y donde el 60% de la red de 220 kilovoltios supera los treinta a&ntilde;os, de modo que sin ampliaci&oacute;n no hay planta nueva que se enchufe. Siguen las rutas y el ferrocarril de cargas, los puertos y el dragado, con Bah&iacute;a Blanca y Quequ&eacute;n como alternativa natural para descomprimir el sistema del Paran&aacute;, el agua y el saneamiento, que son las obras de mayor retorno social por peso invertido, y las obras h&iacute;dricas de manejo de cuencas como el Plan Maestro del R&iacute;o Salado, que decide si medio mill&oacute;n de hect&aacute;reas se inundan o no.
    </p><p class="article-text">
        Hay una frontera nueva que conecta la infraestructura con la agenda del litio. La Argentina lo exporta casi enteramente como carbonato y como cloruro, los primeros escalones de una cadena que sigue con el hidr&oacute;xido, el c&aacute;todo, la celda y la bater&iacute;a, donde cada pelda&ntilde;o multiplica varias veces el valor por tonelada, mientras la planta de celdas de Y-TEC en La Plata, la primera de la regi&oacute;n, opera a escala de laboratorio y con presupuesto recortado. Subir esos escalones exige dos cosas que no dependen de la miner&iacute;a: energ&iacute;a firme y barata, o sea otra vez red de alta tensi&oacute;n, y una demanda interna que justifique producir celdas ac&aacute;, que es lo que aportar&iacute;a una red de carga para transporte el&eacute;ctrico. Sin red no hay c&aacute;todos, sin c&aacute;todos no hay celdas, y sin celdas seguimos vendiendo salmuera procesada mientras compramos las bater&iacute;as terminadas.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; se vuelve visible el problema del RIGI, que entrega treinta a&ntilde;os de estabilidad fiscal a cambio de un piso de contenido local del 20% y sin metas de empleo ni de procesamiento, cuando Corea del Sur acaba de aprobar un cr&eacute;dito fiscal que exige producci&oacute;n efectiva en el pa&iacute;s por diez a&ntilde;os y la petrolera estatal brasile&ntilde;a pide 40% de contenido nacional en su programa de embarcaciones. El r&eacute;gimen financia adem&aacute;s la log&iacute;stica del propio proyecto, el camino a la mina y el muelle exclusivo, que mueve d&oacute;lares sin bajarle el costo a ning&uacute;n otro, mientras la infraestructura de uso com&uacute;n la provee el Estado o no la provee nadie. Del lado de lo frenado el n&uacute;mero que ordena es 703, las obras nacionales paralizadas en 126 municipios bonaerenses, m&aacute;s el reactor CAREM de Z&aacute;rate, detenido con m&aacute;s de 70% construido y 690 millones de d&oacute;lares invertidos cuando faltaban entre 200 y 300 para terminarlo.
    </p><h2 class="article-text">Un super&aacute;vit, &iquest;para qu&eacute;?</h2><p class="article-text">
        El resultado fiscal es un n&uacute;mero, y ese n&uacute;mero puede alcanzarse de maneras que dejan pa&iacute;ses distintos. Se puede llegar al equilibrio gravando de manera progresiva a los sectores que hoy reciben la mejor relaci&oacute;n de precios de los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, o se puede llegar destruyendo la capacidad del Estado de construir aquello que ninguna empresa construye por su cuenta. La Argentina de Milei eligi&oacute; lo segundo, y encima us&oacute; parte de ese ahorro para financiar rebajas impositivas a sectores que podr&iacute;an pagarlas con m&aacute;s tranquilidad que nunca.&nbsp;De este modo crece el sesgo distributivo que agrava el efecto, y en el pico del ciclo de precios se llevaron a cero, por el decreto 563/2025, las retenciones al cobre, el hierro y el zinc. Chile e Indonesia hicieron exactamente lo contrario en ese mismo ciclo, capturando la renta extraordinaria para mandarla a ahorro y a industrializaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la discusi&oacute;n t&eacute;cnica hay una pregunta sobre qu&eacute; pa&iacute;s se est&aacute; construyendo. Una econom&iacute;a que exporta lo que saca del suelo sin procesarlo, que no tiene red para enchufar una planta nueva ni traza para sacar la producci&oacute;n a tiempo, y que deja dispersarse a los proveedores metal&uacute;rgicos que hab&iacute;a alrededor de un reactor nuclear de dise&ntilde;o propio, va a seguir dependiendo de que los precios internacionales la acompa&ntilde;en y va a volver a chocar contra la falta de d&oacute;lares apenas dejen de hacerlo. La obra p&uacute;blica que acompa&ntilde;a al crecimiento es la que ampl&iacute;a la oferta y no solamente la demanda, la que baja el costo de producir para todos, la que convierte una ventaja de precios transitoria en capacidad instalada permanente y la que reparte ese esfuerzo sobre el territorio en lugar de concentrarlo en un enclave.
    </p><p class="article-text">
        El experimento libertario recort&oacute; la obra casi cuatro quintos durante dos a&ntilde;os y medio y la inversi&oacute;n privada no apareci&oacute; a ocupar el lugar, mientras la restricci&oacute;n que obligaba a elegir entre obra y d&oacute;lares dejaba de operar y la industria acumulaba capacidad ociosa. La discusi&oacute;n ya no pasa por si se puede, sino por qu&eacute; se hace con el espacio que hay y por qui&eacute;n decidi&oacute; que siga vac&iacute;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dolares-obra-no_129_13522405.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Sep 2026 13:43:02 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alexandria Ocasio-Cortez, una historia del Bronx]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alexandria-ocasio-cortez-historia-bronx_129_13522258.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0aa0b7fd-5a0f-4636-98b1-e00f926ff3cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1057y377.jpg" width="1200" height="675" alt="Alexandria Ocasio-Cortez, una historia del Bronx"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alexandria Ocasio-Cortez no se quería ir del Bronx, solo se proponía cambiarlo. Ahora lo imagina en otra dimensión, en todo el país.</p></div><p class="article-text">
        La primera <a href="https://www.imdb.com/es-es/title/tt0106489/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pel&iacute;cula</a> que Robert De Niro dirigi&oacute; tiene el mismo t&iacute;tulo de este art&iacute;culo. En ella interpreta a un vecino del barrio, un conductor de autob&uacute;s, que ve c&oacute;mo su hijo es seducido por el grupo mafioso que controla la calle. <a href="https://www.filmin.es/pelicula/malas-calles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mean Street</em></a><em> </em>[<em>Malas calles</em>], es otra historia de violencia urbana de un joven Martin Scorsese, en la que tambi&eacute;n De Niro se mueve en buena parte por el mismo paisaje. Ambos conocieron el &aacute;spero Bronx antes de ser artistas. En un viaje a Nueva York, le ped&iacute; consejo a un amigo que viv&iacute;a en la ciudad para visitar el barrio. Me se&ntilde;al&oacute; en qu&eacute; estaci&oacute;n de tren bajar, cu&aacute;les eran los lugares m&aacute;s seguros y, finalmente, me indic&oacute; una avenida por la que pod&iacute;a pasear. &iquest;Hasta d&oacute;nde?, le pregunt&eacute; al ver que no me lo dec&iacute;a. Te vas a dar cuenta solo, me contest&oacute;. Efectivamente, despu&eacute;s de una caminata frente a comercios, <em>delis</em> y peluquer&iacute;as, al llegar a una esquina, mientras aguardaba a que la luz del sem&aacute;foro me dejara cruzar, vi, en la vereda contraria, varios pares de ojos de unos cuerpos apoyados en el marco del ventanal de una cafeter&iacute;a que me invitaban a no hacerlo. Este es el barrio donde naci&oacute;, creci&oacute; y al que regres&oacute; al morir su padre, una vez terminados los estudios, para trabajar en un bar de moza y ayudar a su madre, la congresista <strong>Alexandria Ocasio-Cortez</strong>, posible candidata dem&oacute;crata en la carrera presidencial de 2028.
    </p><p class="article-text">
        El sitio <a href="https://politifact.com/factchecks/2011/sep/02/sovereign-citizens-united/did-group-get-it-right-calling-caucus-socialists/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>PolitiFact</em></a><a href="https://politifact.com/factchecks/2011/sep/02/sovereign-citizens-united/did-group-get-it-right-calling-caucus-socialists/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, un</a> verificador de datos y hechos de la pol&iacute;tica estadounidense, registra que en 2011 el socialismo a&uacute;n era tab&uacute; y que su simple menci&oacute;n en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica provocaba encendidos debates. Con iron&iacute;a, pero no sin desd&eacute;n, se dice a&uacute;n &ldquo;S<em>-word</em>&rdquo;, la palabra que empieza con &ldquo;S&rdquo;, al igual que se usa con correcci&oacute;n <em>N-word</em>, por <em>nigger, </em>el insulto racial dirigido a las personas negras. Ya no es as&iacute; (al menos, con el socialismo) porque desde el enfrentamiento de Bernie Sanders con Hillary Clinton en 2016 y el posterior triunfo de Trump, las cosas cambiaron. Quiz&aacute;s de manera acelerada con la llegada de Zohran Mamdani a la alcald&iacute;a de Nueva York. Hoy la palabra forma parte del nombre de la facci&oacute;n dem&oacute;crata con m&aacute;s fuerza en el partido: Socialistas Democr&aacute;ticos de Am&eacute;rica (DSA, por sus siglas en ingl&eacute;s).
    </p><p class="article-text">
        Cuando en 2018 Alexandria Ocasio-Cort&eacute;s gan&oacute; un esca&ntilde;o en el Congreso, el <em>New York Post</em> de Rupert Murdoch abri&oacute; la portada con un titular sensacionalista: &ldquo;&iexcl;<a href="https://www.newyorker.com/magazine/2018/07/23/alexandria-ocasio-cortezs-historic-win-and-the-future-of-the-democratic-party" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ALERTA ROJA</a>!&rdquo; y el presentador Sean Hannity de <em>Fox News</em> (tambi&eacute;n de Murdoch), dijo que la nueva congresista era &laquo;verdaderamente aterradora&raquo;. La cuesti&oacute;n es que el trumpismo, al normalizarse como un tsunami destructor de todas las costuras institucionales y habi&eacute;ndose profundizado la crisis social y econ&oacute;mica que promet&iacute;a revertir, consegui&oacute; lo imposible: naturalizar la socialdemocracia en Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se supone que las mujeres como yo no debemos presentarnos a las elecciones. No nac&iacute; en una familia rica ni influyente... Esta elecci&oacute;n enfrenta a la gente y al dinero. Nosotros tenemos a la gente, ellos tienen el dinero. Es hora de que reconozcamos que no todos los dem&oacute;cratas son iguales. Que un dem&oacute;crata que acepta dinero de las grandes empresas y se lucra con las ejecuciones hipotecarias, no vive aqu&iacute;, no env&iacute;a a sus hijos a nuestros colegios, no bebe nuestra agua ni respira nuestro aire, no puede representarnos bajo ning&uacute;n concepto. Lo que el Bronx y Queens necesitan es Medicare (salud p&uacute;blica) para todos, universidad p&uacute;blica gratuita, una garant&iacute;a federal de empleo y una reforma de la justicia penal&rdquo;. Esto era lo que <a href="https://www.newyorker.com/magazine/2018/07/23/alexandria-ocasio-cortezs-historic-win-and-the-future-of-the-democratic-party" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ocasio-Cortez</a> dec&iacute;a en la campa&ntilde;a de 2018 y es lo mismo que plantea hoy pero no solo en el barrio; ahora en un territorio ba&ntilde;ado por dos oc&eacute;anos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto es algo elemental, m&iacute;nimo, ni siquiera nuevo bajo el sol, pero Donald Trump, el MAGA y el ej&eacute;rcito  tecnofeudal de Silicon Valley con su mal hacer lo est&aacute;n convirtiendo en un programa de vanguardia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Michael Harrigton fue uno de los fundadores del DSA y los hermanos Kennedy (a excepci&oacute;n del negacionista Robert, el actual secretario de Salud) le prestaron atenci&oacute;n. El presidente John F. Kennedy, siguiendo los estudios de pobreza de Harrigton, dise&ntilde;&oacute; un programa para recuperar los barrios marginales, eliminar el hambre y proveer atenci&oacute;n m&eacute;dica. Kennedy, como se sabe, fue asesinado pero su sucesor, Lyndon B. Johnson, llev&oacute; adelante el proyecto. Aquel esfuerzo realizado con la ampliaci&oacute;n de las prestaciones de la Seguridad Social <a href="https://www.newyorker.com/magazine/2018/07/23/alexandria-ocasio-cortezs-historic-win-and-the-future-of-the-democratic-party" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">redujo la tasa de pobreza</a> fijada en 22,4% en 1959 hasta el 11,1% en 1973. Hoy parece una meta ut&oacute;pica frente al actual modelo dist&oacute;pico estadounidense.
    </p><p class="article-text">
        Harrigton representaba el ala izquierda de los dem&oacute;cratas y se consideraba a s&iacute; mismo un posibilista. El <em>Post</em>, <em>Fox </em>y el propio Trump llaman a esto comunismo, lo cual, en contraste, hay que interpretarlo como un atributo. Alexandria Ocasio-Cortez lo define como &ldquo;el ala izquierda de lo posible&rdquo; y, al igual que Sanders viene planteando desde 2016, ella propone &ndash;con todo el sector caoba de su propio partido fervorosamente en contra&ndash;, adem&aacute;s de empleo y sanidad universal, igualdad de derechos para las mujeres y las minor&iacute;as &eacute;tnicas y sexuales. Buena parte de este programa a&uacute;n es viable en Europa (en Suecia, afortunadamente, acaba de ser refrendado) aunque se est&aacute; trabajando a conciencia en el resto del continente para barrer con todo. <a href="https://www.poesi.as/ec610032.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ernesto Cardenal</a> le dedic&oacute; un poema, una eleg&iacute;a, a otro poeta, Joaqu&iacute;n Pasos, en la que ped&iacute;a recordarle cuando tuvi&eacute;ramos puentes, carreteras, tractores y buenos gobiernos. En medio del desplome, a&uacute;n nos quedan cosas que, seguro, ser&aacute;n motivo de nostalgia cuando, a la inversa del poema, nos hayan dejado sin nada.&nbsp;Desde el Bronx, esta joven congresista promete trabajar para levantar lo que han destruido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No est&aacute; sola. El triunfo de Mamdani &ndash;al que <a href="https://www.ft.com/content/d85f74e1-c27a-4363-a7f2-501951173c62" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Steve Bannon</a> salud&oacute; se&ntilde;alando el peligro que representa para MAGA&ndash; se suman las nuevas alcaldesas Janeese Lewis George en Washington, Katie Wilson en Seattle, adem&aacute;s de muchas otras ciudades controladas por el DSA, as&iacute; como su creciente presencia en las legislaturas estatales y en el Congreso, conforman un frente que debilita las cr&iacute;ticas del viejo partido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.nytimes.com/2026/08/13/magazine/democratic-socialism-dsa-elections-primaries.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jonathan Cowan</a>, quien dirige el influyente <em>think tank</em> dem&oacute;crata <em>Third Way</em>, compara a los socialistas con el movimiento MAGA de Trump, una vanguardia que termin&oacute; cooptando al Partido Republicano. &ldquo;En mi opini&oacute;n&rdquo;, opina Cowan, &ldquo;suponen una amenaza mortal para el Partido Dem&oacute;crata&rdquo;. Si bien Kamala Harris se acerc&oacute; al movimiento y la matriarca Nancy Pelosi elogia (con la boca peque&ntilde;a) a Alexandria, hay una honda preocupaci&oacute;n de perder el poder en manos de una revolucionaria hija de latinos que en Camelot &ndash;piensan muchos sin decirlo&ndash; formar&iacute;a parte del personal de servicio.
    </p><p class="article-text">
        Alexandria Ocasio-Cortez no se quer&iacute;a ir del Bronx, solo se propon&iacute;a cambiarlo. Ahora lo imagina en otra dimensi&oacute;n, en todo el pa&iacute;s. Hay una mirada popular sobre la evoluci&oacute;n del car&aacute;cter que supone un cambio en la intenci&oacute;n de transformar el mundo para, seg&uacute;n pasan los a&ntilde;os, reducir ese deseo a un prop&oacute;sito m&aacute;s modesto: cambiar en uno mismo aquello que pueda ser mejorable. Ocasio-Cortez se opone, de momento, a esa visi&oacute;n y sube la apuesta. Ella quiere cambiar Estados Unidos y lo explica en tribunas como la del Bronx diseminadas por todo el territorio. Desde la izquierda, se asemeja a una superaci&oacute;n pac&iacute;fica de la tesis foquista de los a&ntilde;os setenta cuando se ped&iacute;an, uno, cien, mil vietnams. Este modelo es el que parece usar hoy Trump, de manera literal, en las ciudades americanas para, mediante el ICE, desterrar violentamente a los inmigrantes. En la vereda de enfrente &ndash;de MAGA y de buena parte de su propio partido&ndash;, Ocasio-Cortez se opone.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo a alguien que creci&oacute; en las calles de un barrio junto a otros ni&ntilde;os hispanos como ella, afroamericanos y muchos m&aacute;s procedentes del sur de Asia se la podr&iacute;a convencer de que hay que limpiar el barrio en lugar de restaurarlo? Que hay que mejorar la vida en lugar de eliminarla (tal y como est&aacute; haciendo el Gobierno actual). En la pel&iacute;cula de Scorsese las calles eran malas y lo advert&iacute;a desde el t&iacute;tulo. Los seguidores del DSA, en cambio, esperan otro final.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Roig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alexandria-ocasio-cortez-historia-bronx_129_13522258.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Sep 2026 13:43:02 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin vuelta atrás, Kicillof se acerca a la pregunta clave: ¿Qué lo diferencia de Cristina?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vuelta-kicillof-acerca-pregunta-clave-diferencia-cristina_129_13523701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/212aaa3b-a189-4af4-a9ca-a0d6796a75a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151599.jpg" width="1496" height="841" alt="Sin vuelta atrás, Kicillof se acerca a la pregunta clave: ¿Qué lo diferencia de Cristina?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pelea por el liderazgo cambia la lógica del peronismo y achica el margen de error. El significado del plenario en Avellaneda. Se avecina un crescendo de definiciones programáticas y fronteras políticas. La foto con Cúneo cuesta cada vez más caro.</p></div><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Que lo diga, que lo diga&rdquo;</strong>, le cantaban ayer por la tarde a <strong>Axel Kicillof</strong> desde las primeras filas del acto en Villa Dom&iacute;nico, Avellaneda, en el cierre del plenario federal del Movimiento Derecho al Futuro. Sus partidarios le ped&iacute;an que anunciara la candidatura presidencial que se viene cocinando hace a&ntilde;os. Ante la insistencia, Kicillof se rio varias veces, pero no concedi&oacute;. La met&oacute;dica estrategia dise&ntilde;ada en La Plata estableci&oacute; que la postulaci&oacute;n ser&aacute; lanzada oficialmente en marzo. <strong>&ldquo;Que lo postule todo el mundo, es lo mejor que nos puede pasar&rdquo;</strong>, razonan en la gobernaci&oacute;n bonaerense. 
    </p><p class="article-text">
        Si bien no lo dijo, peg&oacute; en el palo.<strong> &ldquo;Cuenten conmigo para que el a&ntilde;o que viene la Argentina tenga una alternativa que nos deje terminar con este modelo, pero, sobre todo, que nos permita empezar una etapa distinta&rdquo;</strong>, propuso ante unos 20.000 partidarios. En el escenario, acompa&ntilde;aron ministros, legisladores, sindicalistas e intendentes bonaerenses y porte&ntilde;os, y representantes de provincias en las que Kicillof viene tejiendo hace tiempo, muchas veces con anuencia no explicitada de sus gobernadores, algunos impensables.
    </p><p class="article-text">
        Hubo espacio en el predio de la Universidad Tecnol&oacute;gica Nacional para abordar cuestiones cruciales que suelen quedar eclipsadas en la doble pelea ante<strong> Javier Milei</strong> y <strong>Cristina</strong>. Kicillof mencion&oacute; <strong>&ldquo;el indicador m&aacute;s doloroso de todos&rdquo;, </strong>porque<strong> &ldquo;est&aacute;n creciendo los suicidios&rdquo;</strong>, que atribuy&oacute; a <strong>&ldquo;tanta privaci&oacute;n, tanta angustia, tanta incertidumbre y desprotecci&oacute;n&rdquo;</strong>. En 2025, se registraron 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes, casi 60% m&aacute;s que en 2017 y el cu&aacute;druple de la tasa de homicidios. 
    </p><p class="article-text">
        Renuente a anunciar medidas concretas de un eventual gobierno nacional &mdash;el m&eacute;todo elegido lo impide&mdash;, Kicillof fue por la negativa: <strong>&ldquo;Seguro, no dejar&iacute;a que el futuro de nuestros hijos quede en manos de cuatro empresas tecnol&oacute;gicas internacionales; no dejar&iacute;a a nuestros pibes entregados a las aplicaciones de apuestas&hellip; No entrar&iacute;a en guerras que no son nuestras; no apoyar&iacute;a ni genocidios, ni invasiones&rdquo;</strong>. El gobernador bonaerense subsan&oacute; al menos el&iacute;pticamente una respuesta confusa y descomprometida, impropia de lo que piensa, que hab&iacute;a dado hace un mes en Uruguay, al ser consultado por los cr&iacute;menes de guerra cometidos por Israel. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Axel Kicillof habla en el predio de la UTN en Villa Domínico, el 19 de septiembre de 2026                            </span>
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        La hoja de ruta trazada por la mesa chica de Kicillof supone un <em>crescendo</em> de definiciones y fronteras pol&iacute;ticas. Ayer tambi&eacute;n insisti&oacute; en sellar acuerdos con otros opositores a Milei, varios de los cuales han hecho un culto en d&eacute;cadas recientes de pactar con cualquiera menos el kirchnerismo. No hay escenario que Kicillof imagine que lo haga desistir de la postulaci&oacute;n: ni una muy poco probable candidatura de Cristina, ni un pacto entre San Jos&eacute; 1111, <strong>Sergio Massa</strong> y gobernadores peronistas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No entraría en guerras que no son nuestras; no apoyaría ni genocidios, ni invasiones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En la oficina de Kicillof manifiestan una voluntad de no llegar a ning&uacute;n acuerdo con los Kirchner que implique reestablecer la jefatura pol&iacute;tica de la expresidenta</strong>. La &uacute;nica posibilidad de pacto que barajan es que, de cara a unas primarias presidenciales obligatorias, los hipot&eacute;ticos rivales desistan de competir, lo que dar&iacute;a a Kicillof una posici&oacute;n de negociaci&oacute;n de mucha mayor fortaleza.
    </p><h2 class="article-text">Se dirime el liderazgo</h2><p class="article-text">
        La disputa entre Kicillof y Cristina lleva dos a&ntilde;os en la superficie, pero hab&iacute;a empezado bastante antes. La composici&oacute;n del primer gabinete de Kicillof en la provincia de Buenos Aires (2019-2023) dio lugar a forcejeos, que quedaron eclipsados por la pelea mayor de los Kirchner con<strong> Alberto Fern&aacute;ndez</strong>. Ah&iacute; se fue toda la energ&iacute;a del Frente de Todos. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella instancia de 2023 en la que el eje Instituto Patria-La C&aacute;mpora intent&oacute; digitar la candidatura presidencial de Kicillof y la posterior fallida imposici&oacute;n del impoluto <strong>Mart&iacute;n Insaurralde</strong> como compa&ntilde;ero de f&oacute;rmula para la gobernaci&oacute;n terminaron de encender el conflicto. Lo que se manifestaba en sordina pas&oacute; a la luz p&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        La relatada prescindencia de Cristina entre su hijo M&aacute;ximo Kirchner y su &ldquo;hijo pol&iacute;tico&rdquo; Kicillof se esfum&oacute; hace rato. Hoy impera el desplante y la cr&iacute;tica mordaz como manifestaciones cabales de lo que piensa la exmandataria. <strong>En el &uacute;ltimo encuentro entre Cristina y Kicillof, el 1 de octubre pasado, en el living de San Jos&eacute; 1111, ella intent&oacute; recomponer la cadena de mando, sin &eacute;xito</strong>. Desde entonces, para el mundo Kirchner, el gobernador pas&oacute; a ser un <strong>&ldquo;desleal&rdquo;</strong>, si la descripci&oacute;n cuida las formas, o directamente un <strong>&ldquo;traidor&rdquo;</strong>. Para Kicillof, los Kirchner y La C&aacute;mpora est&aacute;n inmiscuidos en un espiral personalista con el fin de preservar el &ldquo;legado&rdquo; y las cajas, por encima del objetivo de derrotar al gobierno ultraderechista. 
    </p><p class="article-text">
        La rivalidad conduce a la formulaci&oacute;n de una pregunta frecuente en c&iacute;rculos pol&iacute;ticos y period&iacute;sticos sobre qu&eacute; es lo que realmente diferencia a los Kirchner y Kicillof. <strong>&ldquo;Que se dejen de joder&rdquo;</strong>, reclaman los <em>streamings</em> peronistas, si tienen una tarde en la que no imitan las groser&iacute;as del Soez. Otros manifiestan incredulidad.<strong> &ldquo;No encuentro ninguna diferencia econ&oacute;mica de fondo&rdquo;</strong>, se quejan. En general, reducen la disputa a una cuesti&oacute;n psicologista o infantil. <strong>&ldquo;Nadie entiende nada&rdquo;</strong>, braman. 
    </p><p class="article-text">
        La pregunta sobre &ldquo;qu&eacute; diferencia realmente&rdquo; a la expresidenta y el gobernador elude la pugna por la conducci&oacute;n del poder en s&iacute; misma, base normal de los choques en un mismo grupo pol&iacute;tico. Entre quienes se supone que est&aacute;n de acuerdo en trazos generales &mdash;por eso comparten partido&mdash;, m&aacute;s que programas, se dirime el liderazgo y los modos para llevarlo a cabo, y la trama de relaciones. 
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                La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en el balcón de San José 1111                            </span>
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        Por citar algunas de las internas m&aacute;s importantes de la democracia, <strong>Carlos Menem</strong> y <strong>Antonio Cafiero</strong> fueron protagonistas de la Renovaci&oacute;n Peronista. En 1988, saltaban a la vista las diferencias de estilo, de terminales con las tribus del peronismo y los poderes f&aacute;cticos, o de representatividad del AMBA versus el interior profundo, pero no hab&iacute;a mayores distancias entre la vaga e inexplicada <strong>&ldquo;revoluci&oacute;n productiva&rdquo;</strong> de Menem y los postulados de Cafiero. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Por qué Cristina subió y bajó candidatos, mandó al freezer a unos y consagró a otros? Porque pudo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En las internas antimenemistas entre<strong> Jos&eacute; Bord&oacute;n </strong>y <strong>Chacho &Aacute;lvarez</strong> (1995), y <strong>Fernando de la R&uacute;a</strong> y <strong>Graciela Fern&aacute;ndez Meijide</strong> (1998), hubo perfiles m&aacute;s conservadores (Bord&oacute;n y De la R&uacute;a) y otros m&aacute;s progresistas (Chacho y Graciela), pero los segundos estaban tan o m&aacute;s convencidos que sus rivales de prolongar la convertibilidad sin el cap&iacute;tulo de la impudicia menemista. Al final, De la R&uacute;a gan&oacute; la primaria, <strong>y lo de la impudicia no pudo ser</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Similar abordaje cabe para la derecha actual. <strong>Patricia Bullrich</strong> le hizo<em> bullying</em> de mil maneras a <strong>Horacio Rodr&iacute;guez Larreta</strong> en la carrera de 2023, pero los equipos econ&oacute;micos eran casi compartidos. <strong>&iquest;Qu&eacute; diferencia &ldquo;program&aacute;tica&rdquo; existe en la interna en ciernes entre Bullrich y Milei? </strong>
    </p><p class="article-text">
        La disputa por el liderazgo no deslegitima la interna del peronismo. Cristina durante d&eacute;cadas obtur&oacute; la disidencia en lo que se podr&iacute;a llamar peronismo de centroizquierda, puesto bajo el <em>branding</em> &ldquo;kirchnerismo&rdquo;. <strong>Se podr&aacute; cuestionar la amplitud de la expresidenta, pero la potestad de definir los l&iacute;mites de lo desafiable y de designar binomios presidenciales con un dedo paralizante no hizo m&aacute;s que confirmar su liderazgo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; Cristina subi&oacute; y baj&oacute; candidatos, mand&oacute; al<em> freezer </em>a unos y consagr&oacute; a otros? Porque pudo. Esa l&oacute;gica lleg&oacute; a su fin con el despertar de Kicillof, m&aacute;s all&aacute; de c&oacute;mo salga la aventura. 
    </p><h2 class="article-text">La trampa autorreferencial</h2><p class="article-text">
        La expresidenta est&aacute; recluida en su departamento de Constituci&oacute;n, con a&ntilde;os de prisi&oacute;n domiciliaria por delante. Le esperan juicios inminentes, todos redundantes en el turbio v&iacute;nculo econ&oacute;mico con el constructor<strong> L&aacute;zaro B&aacute;ez</strong>. Cristina est&aacute; impedida de ser candidata y, aunque podr&iacute;a tener voz en alguna red social, decide callar, con motivo, porque alguno de los jueces que la condenaron con sa&ntilde;a podr&iacute;a privarla de la palabra si no le gusta alg&uacute;n mensaje. <strong>La paradoja es que Milei y Mauricio Macri, ambos autoproclamados autores intelectuales de la condena, tienen hoy menos popularidad que su enemiga presa</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Kicillof avanza por un camino que saque al peronismo de la trampa autorreferencial de los Kirchner, volcados a narrar la infalibilidad y grandeza de Cristina como raz&oacute;n primordial desde hace a&ntilde;os. La pretensi&oacute;n se hace todav&iacute;a m&aacute;s inveros&iacute;mil con el recuerdo reciente del papel de la vicepresidenta del gobierno del Frente de Todos. 
    </p><p class="article-text">
        Los desaf&iacute;os del gobernador bonaerense son muy agudos, tanto por arriba como por abajo. Debe trascender las fronteras de su provincia y llegar con igual fuerza a los barrios populares de C&oacute;rdoba, Rosario, Comodoro Rivadavia y Salta, as&iacute; como superar los l&iacute;mites que impone su condici&oacute;n de kirchnerista ante sectores medios y dirigenciales. No puede en ese tr&aacute;nsito perder su identidad, porque se licuar&iacute;a y pasar&iacute;a al olvido, como tantos otros que lo intentaron. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de cu&aacute;nto deba diferenciar su propuesta econ&oacute;mica de la de San Jos&eacute; 1111, sobre unos y otros pesa una demanda de certezas program&aacute;ticas. Al menos desde 2011, con dos mandatos peronistas transcurridos (Cristina II y Alberto), el peronismo no acierta un camino de crecimiento sustentable, sin desequilibrios que deriven en crisis inflacionarias.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace semanas, el gobernador bonaerense y sus ministros resaltan el concepto<strong> &ldquo;orden fiscal&rdquo;</strong> como uno de los requisitos del crecimiento. Para una estrategia tan pensada y org&aacute;nica como la de Kicillof, la alusi&oacute;n tiene un significado pol&iacute;tico y econ&oacute;mico, que explicitar&aacute;, por ejemplo, en la reuni&oacute;n con bonistas e inversores que mantendr&aacute; el martes en Manhattan, en el marco de una visita que podr&iacute;a incluir una foto con el alcalde <strong>Zohran Mamdani</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Apenas menciona el &ldquo;orden fiscal&rdquo;, el casi candidato presidencial enfatiza que no est&aacute; dispuesto a extender el ajuste de Milei<strong>. &ldquo;Si sigue cuatro a&ntilde;os, no hay ciencia, no hay desarrollo, no hay m&aacute;s pa&iacute;s&rdquo;</strong>, advirti&oacute; ayer. 
    </p><p class="article-text">
        Kicillof establece que la reactivaci&oacute;n del consumo es un primer paso indispensable para salir del cono recesivo al que empuj&oacute; el dogma de Milei y<strong> Luis Caputo</strong>, en su tercer a&ntilde;o de motosierra, camino al cuarto. &iquest;El precandidato peronista est&aacute; dispuesto a devaluar algo y reestablecer barreras a las importaciones para cortar la din&aacute;mica de cierre de empresas y destrucci&oacute;n de empleo? &iquest;En qu&eacute; medida? &iquest;Baraja aumentar impuestos a los ricos y retenciones al agronegocio y el petr&oacute;leo para financiar medidas de impulso al consumo v&iacute;a aumentos de jubilaciones y restablecimiento de la obra p&uacute;blica? &iquest;Se plantar&aacute; ante el FMI para reformular la monta&ntilde;a de pr&eacute;stamos electorales concedidos a Macri y Milei en 2018 y 2025? <strong>Un mar de inc&oacute;gnitas que, por ahora, Kicillof no aclara. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Aun en horas bajas, Cristina hace y deshace.<strong> &iquest;Por qu&eacute;, despu&eacute;s de a&ntilde;os de denuncias del </strong><em><strong>lawfare</strong></em><strong>, mientras lleva a cabo una demanda ante instancias internacionales, la expresidenta ordena al bloque de senadores votar el pliego de uno de los pasajeros del viaje que organiz&oacute; Clar&iacute;n a Lago Escondido y facilita varios ascensos de jueces por el estilo? Una vez m&aacute;s, porque puede. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Kicillof, en cambio, no tiene ese cr&eacute;dito. Un l&iacute;der tiene un margen para incurrir en contradicciones y hacer tragar sapos a sus seguidores, como el voto a los jueces de Lago Escondido, d&aacute;ndose el lujo de decir que es un tema &ldquo;aburrido y t&eacute;cnico&rdquo;, o soslayar la responsabilidad por el persistente impulso pol&iacute;tico a Insaurralde, como hizo d&iacute;as atr&aacute;s la senadora cristinista <strong>Juliana di Tullio</strong>. El desafiante tiene menos espacio para esas maniobras. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, Kicillof sali&oacute; indemne de casos de corrupci&oacute;n en su propio gobierno, porque una gran mayor&iacute;a entendi&oacute; que afectaron a funcionarios impuestos por Cristina o <strong>Sergio Massa</strong>. A la cabeza de su propio proyecto, ese margen l&oacute;gicamente se esfumar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Entre los kicillofistas, hay cultores convencidos de aquella m&aacute;xima de Per&oacute;n sobre los ladrillos que se hacen con bosta y barro. Puede ser, pero hay que tener cuidado, porque si reina el pragmatismo irreflexivo, sale mal. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Sos una mierda Bergman (Myriam Bregman), sos una basura&hellip; sos una mierda prostituta. Te vend&eacute;s, sos empleada de (H&eacute;ctor) Magnetto, chupapija de (George) Soros (Bregman es jud&iacute;a). Por qu&eacute; no te vas a la puta que te pari&oacute;, Bergman. Ll&eacute;vense toda la escoria feminista de pa&ntilde;uelos verdes, toda la mierda cloacal del progresismo, hay que echarlas a patadas en el culo del peronismo. Sos el enemigo, sos basura&rdquo;.</em> 
    </p><p class="article-text">
        El autor de esa diatriba difundida en redes sociales es <strong>Santiago C&uacute;neo</strong>, incorporado recientemente al PJ Bonaerense con honores por <strong>Andr&eacute;s &ldquo;El Cuervo&rdquo; Larroque</strong>, uno de los principales armadores pol&iacute;ticos de Kicillof. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2086900835074588852?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Se trata de un conocido antisemita televisivo, con paso por Cr&oacute;nica TV, que fue sucesivamente macrista, kirchnerista y morenista en a&ntilde;os recientes, y ahora encontr&oacute; espacio en el peronismo de Kicillof, bajo la inteligencia de que era mejor subirlo al barco para evitar la fuga de un pu&ntilde;ado de votos. 
    </p><p class="article-text">
        Bregman est&aacute; obviamente afectada por el ataque, uno de los mayores que recibi&oacute; en p&uacute;blico en su vida. Con todo derecho, el Frente de Izquierda usar&aacute; el caso como arma electoral. Feministas del gobierno de Kicillof manifiestan estupor, sin alzar la voz como colectivo. La ministra de Mujeres y Diversidad, <strong>Estela D&iacute;az</strong>, ayer repudi&oacute; los dichos de C&uacute;neo en el plenario de Diversidades del encuentro en Villa Dom&iacute;nico. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>No alcanza</strong>. Entre los kicillofistas que se atreven a hablar del tema, prima la idea de que se trat&oacute; de simple una foto que no sella una adhesi&oacute;n, y que el gobierno bonaerense tiene para exhibir la acci&oacute;n del Ministerio de Mujeres, &uacute;nico en su tipo que qued&oacute; en pie entre los gobiernos provinciales tras la oleada antifeminista que lleg&oacute; con Milei. 
    </p><p class="article-text">
        Como si fuera una cuesti&oacute;n de equilibrio y un proyecto pol&iacute;tico pudiera albergar una dosis de progresismo y otra de fascismo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>SL</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>slacunza@eldiarioar.com</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Lacunza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vuelta-kicillof-acerca-pregunta-clave-diferencia-cristina_129_13523701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Sep 2026 05:09:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin vuelta atrás, Kicillof se acerca a la pregunta clave: ¿Qué lo diferencia de Cristina?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Presidenciales 2027,Axel Kicillof,Cristina Fernández de Kirchner,Peronismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El horror, el dolor, el amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/horror-dolor-amor_129_13523149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b78783c7-569c-423d-8bfd-a23d45751c25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x510y250.jpg" width="1200" height="675" alt="El horror, el dolor, el amor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista Carolina Fernández adaptó Putamadre junto a Tere Donato. Es una novela de autoficción en la que cuenta el sufrimiento que le provoca la detención de su hijo. ¿Qué ocurre cuando la maternidad “sale mal”? La obra de teatro a dos voces se estrena en una de las salas de Dumont 4040, el viernes 2 de octubre.</p></div><p class="article-text">
        Al alambrado lo coronaron con unas p&uacute;as. Cada cierta cantidad de metros, al tejido met&aacute;lico lo sostiene una columna de cemento. Nadie podr&iacute;a imaginar un escape. O s&iacute;. Ah&iacute; est&aacute; el hijo; afuera, la mam&aacute;. Baja la pizarra para anunciar la pr&oacute;xima escena del rodaje Alguien pregunta -s&oacute;lo se ven las botas del milico- y Carolina responde: &ldquo;es la historia de Santiago&rdquo;. El joven se encuentra con ella y se abrazan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando lo miro de afuera pienso que fue un delirio. Ahora lo est&aacute;n filmando&rdquo;, se r&iacute;e &eacute;l. &nbsp;Sentado, confecciona una lista: yerba, prepizza&hellip; &iquest;Me pas&aacute;s la toalla? El c&aacute;mara filma. &ldquo;Me est&aacute;s preguntando cosas raras y no s&eacute; qu&eacute; responder&rdquo;. El joven, tatuaje en el rostro, pelo cort&iacute;simo, da una pitada y el humo le tapa la cara. &ldquo;Tengo la mejor mam&aacute; del mundo&rdquo;, le dicta Carolina. &ldquo;Ella quer&iacute;a que diga eso, qu&eacute; est&uacute;pida&rdquo;, se vuelve a reir.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;sta y otras escenas audiovisuales ser&aacute;n el tel&oacute;n de fondo de <em>Putamadre</em>, la adaptaci&oacute;n al teatro de la novela de auto ficci&oacute;n que la actriz, escritora y periodista <strong>Carolina Fern&aacute;ndez</strong> public&oacute; despu&eacute;s de que su hijo fuera detenido. Pasaron cinco a&ntilde;os y muy pronto el p&uacute;blico podr&aacute; asistir a la puesta, que se estrena en una de las salas de Dumont 4040, con coguionada por <strong>Tere Donato</strong> (<em>Mi vida anterior</em>) y dirigida por <strong>Felicitas Kamien</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        En el derrotero de aceptaci&oacute;n radical en el que la madre intenta sostener a un hijo al que el horror lo alcanz&oacute; demasiado pronto y un hijo que sobrevive a una madre que desea morir se expresan las fallas de un sistema que expulsa a quienes no encajan. Caro y Santi inventan un universo, en los bordes del escenario, de las internaciones, de la c&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Decid&iacute; contar mi historia por supervivencia y porque desde el arte encuentro la manera de demostrar los pliegues, sombras y lo enloquecedor que es el sistema no s&oacute;lo para alguien que tiene dificultades en la maternidad&rdquo;, me cuenta esta colega y compa&ntilde;era de oficio. &ldquo;Cada vez que a los periodistas nos cuentan una historia en primera persona vemos que las fallas las provocan un engranaje oxidado. Somos bichitos enredados en una telara&ntilde;a bestial y a veces irreversible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La iron&iacute;a y el humor est&aacute;n presentes en la pieza. Con la autoficci&oacute;n se borran los l&iacute;mites entre realidad y fantas&iacute;a. &ldquo;Me hace bien ponerle el cuerpo a una historia que es dolorosa. Tenemos momentos de felicidad con mi hijo y el v&iacute;nculo. &Eacute;l me despierta cada d&iacute;a dici&eacute;ndome <em>Buen d&iacute;a, te amo</em>. Es lo que nos toc&oacute;, aunque por momentos nos caemos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dirigir esta obra fue muy particular, no hab&iacute;a tenido experiencia con un biodrama, en el que los protagonistas interpretan la obra. El desaf&iacute;o era y es enorme, in&eacute;dito. Me concentr&eacute; en lograr que esa materialidad del relato tuviera potencia teatral&ldquo;, cuenta Felicitas Kamien, la directora. &nbsp;&rdquo;Intent&eacute; no meter sus vidas como espect&aacute;culo, que la ficcionalidad estuviera por delante. La premisa del recorrido fue obtener una textura y temperatura teatral&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi trabajo es maniobrar, manejar, entender, administrar la energ&iacute;a de las personas. La actuaci&oacute;n est&aacute; muy viva con sus cuerpos, emociones, intelectos a flor de piel. Ac&aacute;, en la narraci&oacute;n y el contacto esc&eacute;nico, est&aacute;n muy presentes sus vidas, el color y la crudeza. Hay un desaf&iacute;o en la construcci&oacute;n: la verdad, con matices de ficci&oacute;n. Esta fue una invitaci&oacute;n a encontrar el lenguaje por encima de lo real. Este menjunje con el que coquete&eacute; en los ensayos tiene un resultado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al escribir la novela, Fern&aacute;ndez le ley&oacute; algunos cap&iacute;tulos a su hijo. &ldquo;Lo necesit&aacute;bamos porque tiene lo difuso de la autoficci&oacute;n, Santi me hac&iacute;a devoluciones, preguntaba, me dec&iacute;a lo que s&iacute; y lo que no &hellip; Yo participo porque quiero tener un proyecto con vos, me dijo. Te quiero ayudar a cumplir tu sue&ntilde;o de actuar. Tambi&eacute;n hago esto por &eacute;l, porque le puede ayudar. Nos divertimos y creamos, con el deseo de uno salvar al otro, aunque no hay v&iacute;ctimas ni victimarios. Nos ofrecemos a coraz&oacute;n abierto con todas las idas y vueltas, en el torpe intento de rescatarnos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se encontraron en el arte, en el juego, con una nueva manera de estar cerca en un contexto muy duro. &ldquo;Que est&eacute; privado de su libertad desde hace cinco a&ntilde;os es tremendo, no tendr&iacute;a que estar preso. Pero est&aacute; bien, en una unidad modelo con un pabell&oacute;n que est&aacute; quedando lindo, con talleres literarios, de trabajadores&hellip; La escenograf&iacute;a la hicieron en el de herrer&iacute;a. Santi es un buen l&iacute;der, arma equipo, ahora arrancan con sublimaci&oacute;n y macetas de cemento, talleres aprobados por el servicio penitenciario. Ellos conviven en celdas peque&ntilde;as con mucha gente y generan c&oacute;digos y cuero, es muy complejo, aunque lo logran. Lo van a ver en la obra. No estoy sola en la obra, est&aacute; mi hijo y se van a despejar todas las dudas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Kamien admite que el proyecto le quita el sue&ntilde;o. &ldquo;Apenas empec&eacute; a leer el texto me interpel&oacute; muy directamente con relaci&oacute;n a la maternidad, lo vincular, el lazo. Se dispar&oacute; toda la humanidad con todos sus colores y se cuestiona la moralidad. Nunca terminamos de entender qu&eacute; esta bien o mal, qui&eacute;n tuvo la culpa, a quien queremos, a quien condenamos. Estamos zigzagueando, es inc&oacute;modo para el que mira, no es ni est&aacute;tico ni conocido. Como artista es muy atractivo atravesar esos lugares&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando empezamos a trabajar la llam&eacute; a Tere y me dijo que la actriz ten&iacute;a que ser yo. <strong>Claudio Plano</strong>, alguien muy sensible y con una visi&oacute;n de empresario, la quiso producir. En principio pens&eacute; en mi amiga <strong>Sof&iacute;a Gala</strong> como protagonista, porque es la mejor y conoce a Santi desde chiquito. Sof&iacute;a es un mujer bella y rota, como muchas, y es una contestataria. Le ve los hilos al sistema y tambi&eacute;n le cuesta el mundo. Santi, con su sonrisa, me dijo que le gustaba ser el coprotagonista. Ped&iacute; los permisos y avanzamos en la filmaci&oacute;n. Con Feli se me abri&oacute; el mundo, pese al miedo volv&iacute; al escenario, me sent&iacute; segura. Me preguntaba: &iquest;ser&eacute; muy mala actriz? Es una espinita que todav&iacute;a tengo&rdquo;. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF&nbsp;</em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/horror-dolor-amor_129_13523149.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 12:47:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El horror, el dolor, el amor]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Expedición Presidente Perón, Obdulio Varela, Harun Farocki y The Diplomat]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/expedicion-presidente-peron-obdulio-varela-harun-farocki-the-diplomat_129_13523145.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="Expedición Presidente Perón, Obdulio Varela, Harun Farocki y The Diplomat"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Pablo y Tamara conversan sobre la primera expedición argentina al Himalaya, el uruguayo favorito de Pablo, la película Videograms of a Revolution y una serie con Keri Russell.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/expedicion-presidente-peron-obdulio-varela-harun-farocki-the-diplomat_129_13523145.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 12:42:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Expedición Presidente Perón, Obdulio Varela, Harun Farocki y The Diplomat]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Himalaya,Cine,Series]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alberto Gerchunoff]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alberto-gerchunoff_129_13522251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26d374da-5a33-4618-adc0-0aae64c2c186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alberto Gerchunoff"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alberto Gerchunoff emigró de niño desde Rusia a la Argentina y aquí se convirtió en una de las figuras centrales de la vida intelectual de Buenos Aires a principios del siglo XX.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        En esta edici&oacute;n, Flavia Fiorucci conversa con M&oacute;nica Szurmuk sobre su obra, su rol en la prensa, los a&ntilde;os formativos en las colonias agr&iacute;colas de Entre R&iacute;os y su compromiso con la identidad jud&iacute;a.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://open.spotify.com/show/6ZzcVyIlDzcz3YaXAb7KEg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Historiar</a>&nbsp;es un podcast creado y producido por la AsAIH, la Asociaci&oacute;n Argentina de Investigadores en Historia. Cada episodio aborda un tema espec&iacute;fico de historia argentina, latinoamericana o mundial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alberto-gerchunoff_129_13522251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 03:01:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alberto Gerchunoff]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia Argentina,Historiar,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La bronca como forma de hacer política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/bronca-forma-politica_129_13522090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef4cc393-953f-4a5a-96cb-75afb9bb6383_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1041y355.jpg" width="1200" height="675" alt="La bronca como forma de hacer política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Milei convirtió el enojo social en una fuente de legitimidad política al presentar la expresión sin filtros como una forma de autenticidad. Ahora, la oposición busca disputar ese territorio: la “Marcha de la Bronca” pone en escena una pregunta central de la política argentina actual: quién logra convertir el malestar en una causa y hacer que su bronca sea reconocida como justa.
</p></div><p class="article-text">
        Javier Milei lleg&oacute; al poder conectando emocionalmente con una parte de una sociedad enojada, cansada y frustrada. Oficialistas y opositores, desde lugares muy distintos, coinciden en eso. Unos celebran esa conexi&oacute;n como una forma de autenticidad; otros la denuncian como manipulaci&oacute;n. El propio Milei reivindic&oacute; siempre esa lectura sobre s&iacute; mismo, la de alguien que vino a decir aquello que mucha gente sent&iacute;a y que no pod&iacute;a, o no se animaba, a decir.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ambas interpretaciones parten de un supuesto parecido. Las emociones ser&iacute;an algo que la pol&iacute;tica utiliza, una suerte de recurso para convencer, movilizar o fidelizar votantes. Tal vez all&iacute; haya un equ&iacute;voco. La pol&iacute;tica siempre estuvo atravesada por emociones y ninguna democracia consigui&oacute; prescindir de ellas. Uno de los aspectos novedosos del fen&oacute;meno Milei no fue haber llevado las emociones a la pol&iacute;tica sino haber modificado el lugar que ocupan dentro de la legitimidad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Durante buena parte de la modernidad, gobernar implicaba tambi&eacute;n controlar los cuerpos, las palabras, los impulsos y las emociones. Norbert Elias mostr&oacute; c&oacute;mo la modernidad occidental estuvo acompa&ntilde;ada por un largo proceso de autocontrol emocional y de incorporaci&oacute;n de reglas de civilidad. Las instituciones democr&aacute;ticas se construyeron, en buena medida, sobre una idea sencilla, aunque no siempre expl&iacute;cita, seg&uacute;n la cual aquello que sentimos debe atravesar alguna forma de mediaci&oacute;n antes de convertirse en acci&oacute;n p&uacute;blica. Las leyes, los partidos, los procedimientos, los expertos, la burocracia e incluso ciertas formas de cortes&iacute;a cumpl&iacute;an esa funci&oacute;n. No se trataba de eliminar las pasiones, sino de encauzarlas y transformarlas en decisiones capaces de ser compartidas con otros.
    </p><p class="article-text">
        Milei parece haber invertido esa relaci&oacute;n. En su caso, la exhibici&oacute;n de las emociones sin filtros puede convertirse en una fuente de legitimidad. El enojo no necesita moderarse para resultar cre&iacute;ble; muchas veces ocurre exactamente lo contrario. Cuanto menos elaborado aparece, m&aacute;s aut&eacute;ntico parece. Sus insultos, sus gritos, sus l&aacute;grimas, sus peleas en las redes, la exposici&oacute;n de su vida privada o la centralidad de sus v&iacute;nculos personales no funcionan necesariamente como desbordes que deber&iacute;an ser corregidos, sino como pruebas de que all&iacute; hay alguien que no oculta lo que siente y que eso es lo verdadero.
    </p><p class="article-text">
        Frases como &ldquo;&eacute;l es as&iacute;&rdquo;, &ldquo;no tiene filtros&rdquo; o &ldquo;dice lo que piensa&rdquo; dejaron de describir solamente una personalidad para convertirse en una manera de hacer pol&iacute;tica. Pablo Sem&aacute;n propuso una imagen particularmente elocuente para entender este fen&oacute;meno. Milei fue, para una parte de la sociedad, algo parecido al grito que ya estaba dentro de mucha gente antes de que &eacute;l lo pronunciara. Un sector encontr&oacute; en &eacute;l a alguien dispuesto a decir, sin editar, sensaciones de frustraci&oacute;n, desconfianza, humillaci&oacute;n acumulada y orfandad de representaci&oacute;n que durante mucho tiempo no hab&iacute;an encontrado un lenguaje pol&iacute;tico capaz de expresarlas.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s all&iacute; se encuentre una de las claves para entender el atractivo contempor&aacute;neo de las nuevas derechas. No prometen solamente menos Estado sino que presagian menos intermediarios entre el individuo y el mundo. En ese sentido, existe una continuidad entre el programa econ&oacute;mico del libertarismo y esta nueva gram&aacute;tica afectiva. Ambos desconf&iacute;an de las instancias que se interponen entre el individuo y aquello que considera propio, ya sea el mercado, la pol&iacute;tica o sus propios sentimientos.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay algo m&aacute;s que resulta decisivo. La emoci&oacute;n por s&iacute; sola nunca alcanza para producir legitimidad. No cualquier enojo es considerado justo ni cualquier forma de expresarlo consigue ser aceptada. Para convertirse en una emoci&oacute;n pol&iacute;ticamente poderosa, la bronca necesita inscribirse en una determinada idea de lo que es injusto, intolerable o digno de ser reparado.
    </p><p class="article-text">
        Eso es lo que ocurri&oacute; con Milei. Su enojo contra &ldquo;la casta&rdquo;, los &ldquo;vagos&rdquo;, los &ldquo;ladrones&rdquo; o los &ldquo;zurdos&rdquo; no aparec&iacute;a simplemente como la expresi&oacute;n de un temperamento. Se presentaba como una respuesta frente a una injusticia anterior. Detr&aacute;s de la bronca hab&iacute;a una determinada idea de justicia, asociada al m&eacute;rito, al esfuerzo, a la libertad y al rechazo de los privilegios. La emoci&oacute;n encontraba as&iacute; un marco moral que permit&iacute;a comprenderla y, para sus seguidores, legitimarla. El desborde pod&iacute;a ser le&iacute;do como sinceridad porque aparec&iacute;a ligado a una causa considerada justa.
    </p><h2 class="article-text">La bronca como espejo</h2><p class="article-text">
        Por eso resulta interesante mirar qu&eacute; ocurre ahora en el campo opositor. Este s&aacute;bado una convocatoria bautizada &ldquo;Marcha de la Bronca&rdquo; recorrer&aacute; varias ciudades del pa&iacute;s. Surgida de asambleas y coordinadoras impulsadas por el Frente de Izquierda y sindicatos combativos, fue incorporando a organismos de derechos humanos, agrupaciones estudiantiles, feministas y jubilados autoconvocados. La movilizaci&oacute;n llega despu&eacute;s de una jornada previa que sus organizadores presentan como decisiva para que el Gobierno retirara un proyecto de ley.
    </p><p class="article-text">
        A primera vista, parece la escena inversa de la que ven&iacute;amos describiendo. Una parte de la sociedad est&aacute; enojada con Milei, no por Milei. Pero quiz&aacute;s convenga mirarla con el mismo lente. El nombre elegido no es un detalle. No se llama &ldquo;marcha por el salario&rdquo; ni &ldquo;jornada de protesta&rdquo;. Se llama marcha de la <em>bronca</em>. Una emoci&oacute;n se convierte en el nombre mismo de una acci&oacute;n pol&iacute;tica. Tambi&eacute;n aqu&iacute; aparece una desconfianza hacia los intermediarios tradicionales. Sus impulsores llaman a no esperar los tiempos de la CGT, a la que cuestionan por su pasividad, ni los c&aacute;lculos electorales del peronismo, al que reprochan negociar con el Gobierno. La consigna es organizar el enojo &ldquo;desde abajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay una diferencia importante y all&iacute; aparece, quiz&aacute;s, la cuesti&oacute;n central. Si la bronca necesita de un marco moral para volverse leg&iacute;tima, &iquest;qu&eacute; es aquello que permite que esta bronca pueda ser reconocida como justa? En este caso, el malestar se inscribe en una determinada experiencia de la injusticia. La ca&iacute;da del salario real, el endeudamiento familiar, los despidos, el cierre de peque&ntilde;as empresas y el deterioro de las condiciones de vida aparecen como razones que permiten transformar un estado de &aacute;nimo en una demanda. La bronca no se presenta simplemente como bronca sino como una respuesta frente a algo que se considera injusto.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta suponer que existe un consenso absoluto alrededor de esa idea de justicia. Basta con advertir que hay valores y experiencias capaces de hacer que un sentimiento deje de ser puramente individual y pueda convertirse en una causa p&uacute;blica. El salario, el trabajo, las condiciones de vida, la defensa de ciertos derechos pueden funcionar, para distintos sectores sociales, como ese lenguaje com&uacute;n que permite decir que una bronca no es solamente una bronca, sino la reacci&oacute;n frente a algo que no deber&iacute;a estar ocurriendo.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; aparece algo m&aacute;s interesante todav&iacute;a. La disputa pol&iacute;tica parece consistir cada vez menos solamente en qui&eacute;n tiene el mejor programa o qui&eacute;n representa mejor una determinada identidad ideol&oacute;gica. Tambi&eacute;n consiste en qui&eacute;n consigue ponerle nombre al malestar de una &eacute;poca y convertirlo en una causa.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos componentes nos permiten pensar que la pol&iacute;tica argentina parece atravesar as&iacute; una transformaci&oacute;n profunda. Las emociones dejaron de ser aquello que la pol&iacute;tica deb&iacute;a moderar o mantener bajo control para convertirse en una de las principales fuentes de legitimidad. La autenticidad emocional adquiri&oacute; un valor pol&iacute;tico propio y, con ella, tambi&eacute;n gan&oacute; importancia la capacidad de ponerle un nombre al malestar, de expresar aquello que otros sienten y de convertir esa experiencia en una causa colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Milei entendi&oacute; esta transformaci&oacute;n antes que muchos de sus adversarios. Su innovaci&oacute;n no consisti&oacute; en descubrir que la gente estaba enojada, sino en convertir ese enojo en una forma de autoridad pol&iacute;tica. Si lo siento, puedo decirlo; si puedo decirlo sin filtros, entonces estoy diciendo una verdad que otros ocultan. Durante estos &uacute;ltimos tres a&ntilde;os, esa operaci&oacute;n le permiti&oacute; ocupar un lugar privilegiado en la representaci&oacute;n del malestar social.
    </p><p class="article-text">
        Pero una vez que esa forma de hacer pol&iacute;tica se instala, deja de pertenecer exclusivamente a quien consigui&oacute; imponerla. La desintermediaci&oacute;n se vuelve una regla disponible para otros actores y la bronca puede comenzar a circular en distintas direcciones, buscando qui&eacute;n consiga darle una forma reconocible y pol&iacute;ticamente eficaz.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; aparece una cuesti&oacute;n que quiz&aacute;s sea central para comprender la disputa que se abre. La fuerza pol&iacute;tica de una emoci&oacute;n no depende solamente de su intensidad ni de la capacidad de expresarla sin filtros. Depende tambi&eacute;n de las razones que una sociedad est&aacute; dispuesta a reconocer detr&aacute;s de ella. La bronca necesita apoyarse en alguna idea de justicia, en una experiencia compartida de aquello que se considera injusto, intolerable o digno de ser reparado. Es ese pasaje el que transforma un sentimiento en una demanda y una demanda en una causa pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La disputa que viene puede ser, entonces, menos una disputa por qui&eacute;n consigue expresar m&aacute;s bronca que por qui&eacute;n logra construir alrededor de ella una interpretaci&oacute;n convincente de la realidad. Qui&eacute;n puede decir qu&eacute; est&aacute; pasando, qui&eacute;nes son los responsables, qu&eacute; merece ser reparado y qu&eacute; idea de justicia permite reunir experiencias individuales dispersas en una experiencia colectiva.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, la cuesti&oacute;n decisiva quiz&aacute;s no sea qui&eacute;n tiene m&aacute;s derecho a enojarse, sino qui&eacute;n consigue que su bronca sea reconocida como justa. &iquest;En qu&eacute; marco moral logra encuadrar el enojo? La batalla medi&aacute;tica es instalar ese marco moral desde el cual las expresiones &ldquo;sin filtro&rdquo; nos interpelan. Porque cuando una sociedad acepta que una emoci&oacute;n expresa una injusticia, esa emoci&oacute;n deja de pertenecer solamente a quien la siente. Se vuelve lenguaje pol&iacute;tico, forma de representaci&oacute;n y, eventualmente, una manera de disputar el poder.
    </p><p class="article-text">
        <em>Santiago Canevaro es Investigador adjunto&nbsp;del Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y T&eacute;cnicas de Argentina (CONICET). Doctor en Ciencias Sociales, mag&iacute;ster en Antropolog&iacute;a Social (IDAES/UNSAM) y soci&oacute;logo por la UBA.</em>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Mar&iacute;a Victoria Castilla es Licenciada en Antropolog&iacute;a (UNLP), mag&iacute;ster en Ciencias Sociales (FLACSO-M&eacute;xico) y Doctora en Antropolog&iacute;a (CIESAS-DF). Investigadora independiente del CONICET y docente de grado y posgrado en UNSAM-UNLAM.</em></span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Canevaro y María Victoria Castilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/bronca-forma-politica_129_13522090.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 03:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La bronca como forma de hacer política]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Intendentes 2027: el puente que aún sostiene la legitimidad democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/intendentes-2027-puente-sostiene-legitimidad-democratica_129_13516222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ae7daa4-cbb6-4669-99ba-099f42c9064b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Intendentes 2027: el puente que aún sostiene la legitimidad democrática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De cara a las elecciones de 2027, el rol de los gobiernos municipales adquiere una relevancia central en la construcción de legitimidad y representación democrática. La cercanía con los vecinos, la gestión cotidiana y una comunicación basada en resultados verificables aparecen como claves para consolidar el vínculo entre la ciudadanía y el Estado.
</p></div><p class="article-text">
        Cuando se piensa en las elecciones de 2027, muchas veces vienen a la cabeza de la ciudadan&iacute;a, los analistas, los periodistas y las propias fuerzas pol&iacute;ticas preguntas sobre el panorama nacional. En concreto, qui&eacute;nes ser&aacute;n los candidatos a presidente, qui&eacute;nes protagonizar&aacute;n las grandes batallas y qui&eacute;n ganar&aacute; el pr&oacute;ximo a&ntilde;o. Pero eso obstaculiza pensar una cuesti&oacute;n que, desde una perspectiva del fortalecimiento democr&aacute;tico, puede ser m&aacute;s interesante y rica: &iquest;c&oacute;mo llegar&aacute;n en 2027 los y las intendentes?
    </p><p class="article-text">
        Hacerse esa pregunta no es en vano, ni una fetichizaci&oacute;n de la ciencia pol&iacute;tica. En medio de la tan analizada crisis de representatividad, quienes gobiernan las ciudades tienen un rol central para atender la relaci&oacute;n entre la oferta y la demanda pol&iacute;tico-electoral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s en espec&iacute;fico, los gobiernos locales son, como suele decirse, &ldquo;la primera ventanilla del Estado&rdquo;. Esto quiere decir que detr&aacute;s de los grandes t&iacute;tulos de &ldquo;principales preocupaciones&rdquo; que se leen en las encuestas, o que luego de los rimbombantes anuncios del gabinete nacional o provincial, al tercer nivel de la administraci&oacute;n p&uacute;blica le toca atender inquietudes, aclarar los alcances, ofrecer alternativas y administrar la vida en com&uacute;n m&aacute;s inmediata.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, los municipios asumen, aun sin tener la competencia formal, responsabilidades que otros niveles de gobierno dejan vacantes (algunos ejemplos son la seguridad cotidiana a la asistencia alimentaria, las obras en escuelas o el mantenimiento de los accesos a la ciudad) y construyen por esta v&iacute;a un v&iacute;nculo particular con el ciudadano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el gobierno de las ciudades (o comunas, o departamentos, de acuerdo a d&oacute;nde estemos) se suma un rol fundamental: el de conectar al vecino con el Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicha funci&oacute;n implica mucho m&aacute;s que lo que este humilde resumen puede expresar. Si el gobierno local es el puente entre el vecino y el Estado, los resultados de este nivel de la administraci&oacute;n p&uacute;blica son centrales para la credibilidad de los liderazgos pol&iacute;ticos y de lo que &ldquo;la pol&iacute;tica&rdquo; puede dar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto se vuelve cr&iacute;tico en un contexto en el que la democracia es castigada en los an&aacute;lisis por su <em>performance</em>, y en el que su crisis es explicada por el desfase entre expectativas y resultados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El asunto parece claro entre quienes llegan a los palacios municipales y quienes eligen a estas autoridades. Un estudio del Observatorio de las &Eacute;lites del Centro de Innovaci&oacute;n de las Trabajadoras y los Trabajadores (<a href="https://citra.org.ar/informe-de-investigacion-del-observatorio-de-las-elites-no-19-intendentes-del-conurbano-y-capitales-provinciales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CITRA - CONICET - UMET</a>)&nbsp;muestra que la intendencia no es una puerta de entrada a la pol&iacute;tica sino una posici&oacute;n de llegada. El 67% de los intendentes tiene trayectoria exclusivamente p&uacute;blica, con una acumulaci&oacute;n sostenida de experiencia de gesti&oacute;n antes de llegar al cargo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se hace patente, entonces, una forma de contrato electoral: mientras la legitimidad de origen est&aacute; fuera de discusi&oacute;n, y es la legitimidad de ejercicio la puesta en tensi&oacute;n en otros niveles de gobierno, la administraci&oacute;n local no puede permitirse descuidar el d&iacute;a a d&iacute;a y los liderazgos son medidos con esa vara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras: no se trata de una conducci&oacute;n pol&iacute;tica que se sostenga en el relato o la promesa, sino en la obra verificable, en la gesti&oacute;n que el vecino puede constatar con sus propios ojos y en la confianza que, al final, puede depositar en sus representantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto enfatiza un componente central: el de la cercan&iacute;a. La relaci&oacute;n directa y accesible de los representados con sus autoridades es un activo fundamental y en este nivel del gobierno es insoslayable. Y ella no se consigue solamente por una cuesti&oacute;n territorial, sino que demanda un correlato de comunicaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con una comunicaci&oacute;n nacional que se volvi&oacute; un campo de batalla de consignas y polarizaci&oacute;n, la comunicaci&oacute;n municipal que mejor funciona es la que muestra el proceso: la obra mientras se hace, el tr&aacute;mite que se resuelve, el reclamo que se atiende. No pide ser cre&iacute;da, sino que se ofrece a ser comprobada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este rol fundamental de la comunicaci&oacute;n la hace m&aacute;s sensible a algunos de los riesgos que toda administraci&oacute;n (por m&aacute;s s&oacute;lida que sea) debe enfrentar. La falta de planificaci&oacute;n, la estandarizaci&oacute;n excesiva de mensajes sin aprovechar la segmentaci&oacute;n, la hiperpersonalizaci&oacute;n de la comunicaci&oacute;n en la figura de los intendentes, o confundir la resoluci&oacute;n de la coyuntura con la construcci&oacute;n de una narrativa de mediano plazo. Todos ellos son desaciertos que, en el caso municipal, pesan m&aacute;s por el tipo de relaci&oacute;n con el ciudadano que queda a su cargo.
    </p><p class="article-text">
        Cada escala de gobierno construye su propio lazo con el ciudadano, y el municipal es, en este momento, el m&aacute;s s&oacute;lido de los tres.
    </p><p class="article-text">
        De cara a las elecciones del 2027, quienes gobiernan hoy una ciudad, o aspiran a proyectarse desde ella, tienen la posibilidad de consolidar con m&eacute;todo un v&iacute;nculo de representaci&oacute;n que ya est&aacute; construido en los hechos, pero que todav&iacute;a puede profesionalizarse y sostenerse en el tiempo. Esa ventana no permanece abierta de manera indefinida: el mismo ciclo electoral que hoy corre a favor de la escala municipal exige, en pocos meses, decisiones de posicionamiento duraderos.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta relevante no es solamente qui&eacute;n va a ganar la pr&oacute;xima elecci&oacute;n presidencial. Es si el sistema pol&iacute;tico argentino va a reconocer, por fin, que buena parte de la legitimidad y la representaci&oacute;n democr&aacute;tica que todav&iacute;a nos quedan se sostienen, todos los d&iacute;as, desde ese puente silencioso que son los gobiernos municipales.
    </p><p class="article-text">
        <em>Gisselle Costa es polit&oacute;loga, Mg. en Comunicaci&oacute;n Pol&iacute;tica y consultora en comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica y electoral. Agustina Falak es polit&oacute;loga, docente y consultora en estrategias de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica y electoral.&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gisselle Costa y Agustina Falak]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/intendentes-2027-puente-sostiene-legitimidad-democratica_129_13516222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Sep 2026 09:37:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Intendentes 2027: el puente que aún sostiene la legitimidad democrática]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los dilemas de una directora de escuela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dilemas-directora-escuela_129_13505643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd73e453-72ec-4576-9109-48b1a9ee928e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los dilemas de una directora de escuela"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos historias que atraviesan a una directora de escuela pública del conurbano sur y exponen cómo la pobreza, la precariedad laboral, las adicciones y la falta de políticas sociales desbordan la tarea pedagógica y obligan a la institución a responder con recursos cada vez más escasos.
</p></div><p class="article-text">
        Dos dilemas en una semana para la directora de esta escuela p&uacute;blica del conurbano sur.
    </p><h2 class="article-text">Uno</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Se&ntilde;o, Sonia no va a poder venir a clase los mi&eacute;rcoles. Consegu&iacute; trabajo en La Salada y no la puedo traer&rdquo;, le dijo Marta a la directora cuando fue a buscar a su hija Sonia, alumna de segundo grado de una escuela del conurbano sur. La noticia la tom&oacute; por sorpresa. Enseguida pens&oacute; c&oacute;mo garantizar que la ni&ntilde;a no perdiera la continuidad escolar. En las actividades que Sonia podr&iacute;a llevarse a casa, y en c&oacute;mo acompa&ntilde;ar su aprendizaje. Le preocup&oacute; que esa ausencia semanal terminara afectando su trayectoria educativa.
    </p><p class="article-text">
        A medida que avanzaba el d&iacute;a, la preocupaci&oacute;n cambi&oacute; de escala. Despu&eacute;s de una ma&ntilde;ana agitada, como lo son todas en una escuela con escasos recursos y donde los problemas cotidianos incluyen el arreglo de un ba&ntilde;o que se ha vuelto a tapar, la directora comprendi&oacute; que hab&iacute;a algo mucho m&aacute;s urgente que resolver.
    </p><p class="article-text">
        Sonia tiene siete a&ntilde;os. Su hermana menor, cuatro. Su pap&aacute; est&aacute; preso hace 3 a&ntilde;os por tr&aacute;fico de drogas. Ambas permanecer&iacute;an solas en la casa desde las seis de la ma&ntilde;ana, cuando Marta saliera rumbo a la feria de La Salada, hasta las tres de la tarde, hora en que regresar&iacute;a. La directora no pudo dejar de pensar en ello durante el resto de la jornada. Cuando Marta volvi&oacute; a la escuela para recoger a su hija, decidi&oacute; hablar con ella.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta lleg&oacute; cargada de resignaci&oacute;n: &ldquo;Tengo que darles de comer, se tienen que acostumbrar, estamos las tres solas y si yo no trabajo, no comen. Vivo en una pieza que alquilo y le puedo decir a una vecina que me las mire, pero otra no me queda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esas pocas frases se concentra un drama que excede los l&iacute;mites de la escuela. Lo que est&aacute; en juego no es simplemente la ausencia a clase de una alumna, sino la supervivencia cotidiana de una familia sostenida por el trabajo precario de una mujer sola, atrapada entre dos imperativos igualmente urgentes: cuidar a sus hijas y conseguir el dinero para alimentarlas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Dos</h2><p class="article-text">
        Todas las tardes, cuando termina la jornada escolar, las maestras de primero y segundo grado acompa&ntilde;an a sus alumnos hasta la puerta de la escuela. All&iacute; los esperan sus madres, padres o alg&uacute;n otro familiar. Es una rutina cotidiana, repetida en cientos de escuelas.
    </p><p class="article-text">
        Una tarde, Alejandra, maestra de segundo grado, se acerc&oacute; a la directora con una inquietud poco com&uacute;n. Necesitaba que alguien la reemplazara en el momento de la salida. Sorprendida, la directora le pregunt&oacute; por qu&eacute;. Entonces, en voz baja, Alejandra explic&oacute;: &ldquo;&iquest;Podr&aacute;s sacar vos a mis nenes al final del d&iacute;a? Hay un pap&aacute; al que un d&iacute;a llev&eacute; preso. Es Mario, el pap&aacute; de Jonathan. Es del barrio y no quiero que me reconozca. Vos no lo sab&eacute;s, pero yo antes de ser maestra fui diez a&ntilde;os polic&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jonathan tiene 8 a&ntilde;os y hab&iacute;a sido alumno de esta escuela durante el jard&iacute;n de infantes. Cuando su padre fue detenido, pas&oacute; a vivir con su madre y fue transferido a otra escuela. Ahora deb&iacute;a regresar a la instituci&oacute;n a la que hab&iacute;a asistido inicialmente.
    </p><p class="article-text">
        Su madre atravesaba una situaci&oacute;n de consumo problem&aacute;tico. &ldquo;La semana pasada lo dej&oacute; en la escuela y reci&eacute;n a las ocho de la noche vinieron a buscarlo. Durante horas nadie apareci&oacute;. En un rato va a ir el padre a pedirte nuevamente una vacante&rdquo;, le dijo por tel&eacute;fono la asistente social a la directora.
    </p><p class="article-text">
        Mario hab&iacute;a recuperado recientemente la libertad tras cumplir una condena por robo. Cuando lleg&oacute; a la escuela para hablar con la directora, su presencia llam&oacute; de inmediato la atenci&oacute;n. Caminaba con gran dificultad, apoyado en unas muletas improvisadas. Su ropa estaba sucia y mostraba signos evidentes de un marcado deterioro f&iacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        Impactada por su estado la directora le pregunt&oacute; c&oacute;mo se encontraba. Mario respondi&oacute; sin rodeos: &ldquo;Me sacaron un pedazo de pie porque se me hab&iacute;a hecho gangrena&rdquo;. Ella imagin&oacute; una vieja herida de bala mal curada pero no quiso preguntar m&aacute;s. Mario hab&iacute;a ido hasta all&iacute; por una raz&oacute;n concreta: quer&iacute;a conseguir un lugar para Jonathan en la escuela.
    </p><p class="article-text">
        La directora escuch&oacute; el pedido de Mario. Sab&iacute;a que la maestra ex polic&iacute;a que lo hab&iacute;a detenido trabajaba en el turno de la ma&ntilde;ana. Decidi&oacute; que Jonathan asista a la escuela en el turno tarde.
    </p><h2 class="article-text">&nbsp;Dilemas</h2><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; tienen en com&uacute;n estos dilemas?</strong> En t&eacute;rminos generales, podr&iacute;amos decir que los dos est&aacute;n asociados a la pobreza material. En t&eacute;rminos m&aacute;s espec&iacute;ficos, ninguno tiene que ver con la preparaci&oacute;n y labor pedag&oacute;gica de la directora. Ella, sin embargo, debe enfrentarlos a diario sin m&aacute;s herramientas que su buena disposici&oacute;n y su experiencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Carente de recursos como est&aacute;, con infraestructuras decr&eacute;pitas y maestros mal pagos, a la escuela p&uacute;blica hoy se le pide que gestione muchos de los males asociados a la marginalidad: la necesidad material, la precariedad laboral, las adicciones, la perdida de libertad. La directora no solo tiene que mantener los ba&ntilde;os en buen estado, sino que debe asegurar la calidad y cantidad de los comedores en los que comen a diario miles de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Tiene que reforzar las puertas de la escuela para que no le roben los bancos y sillas y para que los &ldquo;fisuras&rdquo; no duerman dentro del edificio. Tiene que proteger a sus alumnos de la inseguridad alimentaria y de la inseguridad f&iacute;sica (protecciones que no siempre van de la mano). Tienen que velar por la integridad de sus maestras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa no es la tarea de la escuela p&uacute;blica. Esa es la tarea de la pol&iacute;tica social. Pol&iacute;tica social sin la cual, valga la pena recordarlo, no hay posibilidad de combatir la pobreza. Como bien lo dice David Brady, uno de los m&aacute;s reconocidos expertos en el tema: &ldquo;En la historia moderna de las democracias capitalistas, ning&uacute;n pa&iacute;s ha conseguido reducir y sostener niveles bajos de pobreza sin contar con un Estado de bienestar robusto.&rdquo; Una robusta pol&iacute;tica social &ndash; implementada en recolecci&oacute;n de impuestos, transferencias y servicios &ndash; es un requisito para disminuir la pobreza y para que la directora pueda volver a ocuparse de su labor pedag&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        <em>JA/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Auyero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dilemas-directora-escuela_129_13505643.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Sep 2026 13:33:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los dilemas de una directora de escuela]]></media:title>
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