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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Raffaella Carrà]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Raffaella Carrà]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La fiesta universal, Raffaella Carrà y una posdata]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/fiesta-universal-raffaella-carra-posdata_129_8547398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/956a8b7d-54c0-4f4d-b937-c882b71698fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fiesta universal, Raffaella Carrà y una posdata"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Desde esta noche cambiar&aacute; mi vida. (Desde esta noche, desde esta noche)&rdquo;.</em> Raffaella Carr&agrave; lo dice convencida, lo repite y hace mover a multitudes. <strong>Su desparpajo y ese </strong><em><strong>abracadabra</strong></em><strong> caliente logran persuadir a millones alrededor del planeta</strong>: la fiesta en la que est&eacute;n bailando esa canci&oacute;n se convertir&aacute; a partir de esas palabras m&aacute;gicas en un hito, una bisagra, un manojo de posibilidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vengo pensando en las fiestas, en todo tipo de celebraciones y festejos en realidad, porque <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este espacio deforme</a> hoy cumple 50 ediciones. <strong>S&iacute;, rar&iacute;simo y, a la vez, la consecuencia de un recorrido tan vertiginoso como gratificante</strong>: con el correr de las semanas, la cosa se fue amoblando un poco m&aacute;s, pero miro los env&iacute;os del comienzo y es como ver el departamento un poco pelado de <em>Seinfeld</em> en los primeros cap&iacute;tulos (a prop&oacute;sito: si sufren con el calor o padecen la Navidad no se me ocurre mejor plan que encerrarse a repasar las 9 temporadas en Netflix). 
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        Justo cuando le daba vueltas al asunto &ndash;&iquest;por qu&eacute; festejamos lo que festejamos? &iquest;qu&eacute; se nos abre en ese terreno de ilusiones duplicadas, en esa anomal&iacute;a <em>fant&aacute;stica, fant&aacute;stica</em>?&ndash; ca&iacute; en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de <em>Succession</em> que muestra el cumplea&ntilde;os fastuoso y desangelado de uno de los protagonistas. <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/greg-personaje-invisible-succession-vez_129_8464550.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No tard&eacute; en pensar en lo que escribi&oacute; por ac&aacute; </a><a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/greg-personaje-invisible-succession-vez_129_8464550.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Fabi&aacute;n Casas</strong></a> y en pasar a prestarle atenci&oacute;n exclusivamente a los movimientos de Greg, el pariente invisible de la serie. <strong>En palabras de Casas, &ldquo;el personaje que nadie quiere escribir, que nadie quiere ser, pero que todos fuimos alguna vez&rdquo;.</strong> Me gust&oacute; que hasta Greg, que por su bondad y su car&aacute;cter pajuerano se la pasa dudando de todo,<strong> tiene una fe firme en las puertas que se le pueden llegar a abrir esa noche</strong>. En la fiesta como potencia. Entonces se ilusiona con hacer algo que en otro contexto tal vez no se animar&iacute;a: declararle su amor a una chica.
    </p><p class="article-text">
        Toda fiesta es un desprop&oacute;sito. <strong>La desmesura y el arrojo; poner el cuerpo en acci&oacute;n, tirar la casa por la ventana.</strong> De ah&iacute; su encanto y un riesgo nos pone a todos un poco como a <strong>Homero Simpson</strong> en el famoso meme: elegantes por adelantado, ansiosos, hiperb&oacute;licos, perfumados, con expectativas. Las fiestas son un destiempo.
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                Una escena célebre de Los Simpson que se convirtió en meme                            </span>
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        Confieso que a lo largo de los a&ntilde;os mi v&iacute;nculo con las fiestas fue cambiando. De chica&nbsp;sufr&iacute;a pensando que nadie iba a aparecer en mis cumplea&ntilde;os, que ca&iacute;an siempre en vacaciones de invierno. Pero me gustaba ir a los festejos de los dem&aacute;s, con sus ritos, sus pi&ntilde;atas, <strong>las tortas cubiertas de payasos con cabeza de telgopor y cuello de papel crepe o de canchas de f&uacute;tbol hechas con granas</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De adolescente, la relaci&oacute;n fue m&aacute;s sinuosa: si me invitaban a alg&uacute;n festejo me escapaba lo m&aacute;s temprano posible o directamente no iba. <strong>Prefer&iacute;a quedarme en mi casa leyendo o escribiendo (somos el clich&eacute; que podemos). Si, como dice Casas, todos fuimos Greg alguna vez, a m&iacute; me toc&oacute; entre los 13 y los 18</strong>: un poco m&aacute;s alta que el promedio, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/triangulo-amoroso-pudor-bandera_129_8231902.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con la timidez que ya comentamos por ac&aacute;</a> y una ineptitud de movimientos que me acompa&ntilde;a hasta hoy, mis fiestas, lejos de las pistas y los bailes, eran por esos d&iacute;as fiestas privadas, fiestas de palabras.&nbsp;
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    </figure><p class="article-text">
        <em>El baile y el sal&oacute;n</em>, de los mexicanos Caf&eacute; Tacvba, es una de mis canciones preferidas de todos los tiempos (s&iacute;, por ir&oacute;nico que parezca para alguien que pr&aacute;cticamente no baila, como yo, pero la elijo sin dudas en cualquier ranking y de paso me quedo con ese discazo que es <em>Re</em>). La historia es bastante sencilla: dos personas se conocen bailando, se besan y sin m&aacute;s se enamoran. Est&aacute; la sorpresa (<em>&ldquo;yo que era un solitario bailando/me qued&eacute; sin hablar/mientras t&uacute; me fuiste demostrando/que el amor es bailar&rdquo;</em>) y est&aacute; el cuerpo (&ldquo;<em>y ahora que estamos en la pista t&uacute; y yo/no quiero que dejemos de bailar as&iacute;/pues vienen otros ritmos que te quieren separar de m&iacute;</em>/Y<em> no pueda abrazarte ni sentir tu cuerpo/Y vuelva a bailar solo como antes de estar junto a ti&rdquo;</em>).
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>Creo que me atrae esa canci&oacute;n, en el fondo, porque siempre me fascin&oacute; la gente que baila bien, que tiene esa gracia, que para m&iacute; tiene que ver con lo sagrado, con lo verdaderamente divino.</strong> Los admiro tambi&eacute;n porque, <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/dar-dar_129_8450108.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como bien define Alexandra Kohan por ac&aacute;</a>, a los buenos bailarines los une un don y <strong>&ldquo;no hay don sin inquietud de s&iacute;, sin intemperie, sin riesgo; no hay don sin juego, sin ponerse en juego y eso nunca es sin otros&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Se baila de a dos o de a muchos. Vuelvo a <strong>Raffaella Carr&agrave;</strong>, pero en este caso a otro de sus temas c&eacute;lebres: <em><strong>&ldquo;Lola, Lola, Lola/Si bailas no est&aacute;s sola, sola, sola&rdquo;</strong></em>, canta (la canci&oacute;n m&aacute;s adelante sigue con unas l&iacute;neas majestuosas, que vale la pena apuntar tambi&eacute;n: <em>&ldquo;Casi todo en el amor es un misterio/un poco en broma, un poco en serio/Una m&uacute;sica te llena el pensamiento/cuando el deseo se hace violento&rdquo;</em>, &iexcl;fah!).
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            </figure><p class="article-text">
        La primera o segunda vez que vi a mi cu&ntilde;ado Leo est&aacute;bamos en una fiesta familiar.<strong> &Eacute;l me vio a un costado de la pista, el lugar donde siempre me quedo para observar y admirar a los bailarines mientras tomo algo.</strong> (No se me ocurren dos personas m&aacute;s opuestas: &eacute;l, conductor de las fiestas de su pueblo, locutor, puro carisma, bailar&iacute;n a toda hora y en todo lugar; yo, bueno, esta madeja de deslices y de palabras escritas). <strong>Elijo recordar que en ese momento sonaba una canci&oacute;n de R&aacute;faga</strong> (y es m&aacute;s, elijo recordar que sea ese temazo que dice: <em>&ldquo;Porque vos/se nota que no me quer&eacute;s/se nota que ya no hay amor/entonces ya no hay m&aacute;s que hacer/y yo me dedico al alcohol</em>). <strong>Siempre queriendo hacer que todo el mundo lo pase bien, Leo me invit&oacute; a la pista. Le expliqu&eacute; de mi imposibilidad, le dije que no suelo bailar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se diga m&aacute;s &ndash;lanz&oacute;&ndash;, no vamos a bailar entonces. Vamos a hacer que bailamos&rdquo;. Y dej&oacute; la mitad de su cuerpo congelado, mientras mov&iacute;a apenas los brazos, simulando ser una especie de robot, o de estatua. Cada dos o tres compases, al ritmo de las luces que se prend&iacute;an y se apagaban, volv&iacute;a a moverlos para quedarse r&iacute;gido en otra posici&oacute;n. Me invit&oacute; a imitarlo y al rato &eacute;ramos varios jugando ese juego. <strong>Esa noche hubo espacio para lo imposible: no bailamos, hicimos que.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Raffaella Carrà murió en julio, a los 78 años                            </span>
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        <a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/raffaella-carra-fallece-78-anos_1_8106209.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Raffaella Carr&agrave;</strong></a><a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/raffaella-carra-fallece-78-anos_1_8106209.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> muri&oacute; este a&ntilde;o</a> y su m&uacute;sica sigue sonando, infinita. <a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/flor-loto-siglo-xx-amor-empezar_129_8109705.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como escribi&oacute; </a><a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/flor-loto-siglo-xx-amor-empezar_129_8109705.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Florencia Angilletta </strong></a><a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/flor-loto-siglo-xx-amor-empezar_129_8109705.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute;</a>, pertenece a ese linaje de mujeres <strong>&ldquo;reinas del pueblo, princesas de su inconsciente, que se deslizan con esa estirpe de estar a gusto con todo tal cual fue, imperfecto, deseado: los hombros les caminan antes que la espalda. Adelantadas. Anacr&oacute;nicas. Porque nada es eterno, salvo la Carr&agrave;&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Una enfermedad horrible arras&oacute; a mi cu&ntilde;ado Leo y muri&oacute; el a&ntilde;o pasado. <strong>Una familia lo llora todos los d&iacute;as, un pueblo lo recuerda en cada celebraci&oacute;n</strong> (entre otros homenajes, y como no pod&iacute;a ser de otra manera, una fiesta que &eacute;l sol&iacute;a animar lo recordar&aacute; este fin de a&ntilde;o).
    </p><p class="article-text">
        Nuestros muertos, como las fiestas, son tambi&eacute;n un destiempo. Nuestros muertos son ese sonido que vuelve, en las pistas de baile, en la calle, en los sue&ntilde;os. <strong>Son esa ilusi&oacute;n, esa m&uacute;sica trasnochada que suena desde un auto con los vidrios bajos una ma&ntilde;ana de verano, mientras la ciudad y nosotros mismos empezamos a movernos convencidos de que empieza un nuevo d&iacute;a</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el mejor atuendo posible, un mont&oacute;n de perfume encima y un peinado vaporoso, los dejo con <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la edici&oacute;n 50 de Mil lianas</a>, una fiesta chiquita y universal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No los invito a bailar, los invito a hacer que bailamos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Music Box: Jagged </strong></em><strong>(HBO). </strong>Antes de arrancar, algunas apostillas.<strong> La primera: aunque en varios lugares se simplifique diciendo que se trata del &ldquo;documental de Alanis Morissette&rdquo;, </strong><em><strong>Jagged</strong></em><strong> es un episodio dentro de la saga de documentales llamados </strong><em><strong>Music Box</strong></em><strong>, con producci&oacute;n de Bill Simmons para HBO</strong> (la serie tambi&eacute;n incluye cap&iacute;tulos dedicados a Woodstock &lsquo;99, Kenny G y otros). La segunda: pese a que Alanis brind&oacute; su testimonio para la pel&iacute;cula, cuando le mostraron un primer corte del material protest&oacute;. &ldquo;Acept&eacute; participar en una pieza sobre la celebraci&oacute;n del 25&ordm; aniversario de <em>Jagged Little Pill</em> y fui entrevistada durante un momento muy vulnerable, <strong>mientras estaba en medio de mi tercera depresi&oacute;n posparto durante el confinamiento</strong> (...). Fue entonces cuando me di cuenta de que su idea y la m&iacute;a eran en realidad dolorosamente divergentes. No era la historia que yo hab&iacute;a acordado contar&rdquo;, dijo a los medios en un comunicado.
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            </figure><p class="article-text">
        Hechas esas aclaraciones, <strong>el documental </strong><em><strong>Jagged</strong></em><strong>, que acaba de estrenar HBO, es un repaso por la vida y el salto a la fama de una de las m&aacute;ximas estrellas de Canad&aacute;</strong> (<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/secreto-caetano-veloso-fiesta-imposible_129_8461134.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hicimos una oda a ese pa&iacute;s infinito por ac&aacute;</a>), con especial foco en el lanzamiento de ese discazo que lleg&oacute; en 1995 y puso patas para arriba al planeta. 
    </p><p class="article-text">
        El documental, aunque torpe y con algunos baches, intenta mostrar eso: <strong>c&oacute;mo una chica de veinte a&ntilde;os conquist&oacute; el mundo a fuerza de canciones poderos&iacute;simas (una de las rupturas amorosas m&aacute;s rabiosas y mejor cantadas de la historia del pop, como </strong><em><strong>You Oughta Know</strong></em><strong>; un elogio a la contradicci&oacute;n como </strong><em><strong>Hand In My Pocket</strong></em><strong>; un disco precioso de punta a punta).</strong> Al ver <em>Jagged</em>, lo que m&aacute;s me gust&oacute; fue volver a esos d&iacute;as anal&oacute;gicos, de difusi&oacute;n en radios, de una cosa todav&iacute;a intuitiva, un poco inocente y artesanal en medio de esa m&aacute;quina monstruosa que suele ser la industria musical. Confieso que baj&eacute; las expectativas y, en lugar de pensar en un &ldquo;pero&rdquo;, en aquello que no se cuenta o que aparece incompleto, <strong>me enganch&eacute; m&aacute;s con el viaje no nost&aacute;lgico pero s&iacute; emocional, con el carisma de una estrella &uacute;nica como Alanis Morissette y con su palabra hoy</strong>. Y la verdad es que funcion&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Music Box: Jagged</strong></em><strong> se puede ver en la plataforma de HBO.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Se vive y se traduce</strong></em><strong>, Laura Wittner. </strong>Habl&aacute;bamos arriba de fiestas, de palabras, de amores y del cuerpo y este libro breve y m&aacute;gico re&uacute;ne, en peque&ntilde;os fragmentos, todo eso como en un proceso alqu&iacute;mico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>Se vive y se traduce</em> (Entrop&iacute;a, 2021) la escritora y traductora Laura Wittner combina anotaciones sobre su oficio con tropezones que tiene a la hora de traducir; experiencias y traducciones propias con observaciones ajenas. Lo que consigue, entonces, como se&ntilde;ala <strong>Ezequiel Zaindenwerg</strong> en la contratapa del libro, es &ldquo;un relato urdido en muchas voces, un coro de ventr&iacute;locuxs amigxs&rdquo;.
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                &quot;Se vive y se traduce&quot;, el último libro de Laura Wittner                            </span>
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        Por la agitaci&oacute;n &iacute;ntima que le generan (<strong>&ldquo;la preposici&oacute;n: ese artefacto inquieto que nos mantiene despiertos&rdquo;</strong>, afirma, por ejemplo) y una fascinaci&oacute;n siempre apasionada y vital, al referirse a las palabras y las traducciones la autora pareciera estar hablando de historias de amor, que al mismo tiempo que la arrasan (<strong>&ldquo;si la traducci&oacute;n se traba hay que destrabar el cuerpo&rdquo;</strong>, dice), las deja partir (en cada traducci&oacute;n se trasluce un duelo), la hacen sentir viva. <strong>Al leer el libro, entonces, una se encuentra con ese testimonio doble del que da cuenta el t&iacute;tulo: vida y traducci&oacute;n se superponen y se funden en una fiesta interminable.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Laura Wittner</strong> naci&oacute; en Buenos Aires, en 1967. Tradujo, entre otros, a Leonard Cohen, Anne Tyler y Katherine Mansfield. Public&oacute;, adem&aacute;s, varios libros de poes&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Se vive y se traduce</strong></em><strong>, de Laura Wittner, acaba de salir por Editorial Entrop&iacute;a. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Trilog&iacute;a: La casa de los conejos</strong></em><strong>, de Laura Alcoba. </strong>&ldquo;A la edad en que hablar es una fiesta, una ni&ntilde;a descubre de repente que su palabra puede derribar su mundo, provocar la muerte de su padre y de su madre, reducir a nada su escondite &ndash;la casa de los conejos&ndash; con todos sus habitantes. De ahora en adelante, tendr&aacute; que aprender a hablar sin decir nada&rdquo;.<strong> Esas fueron las palabras del escritor franc&eacute;s Daniel Pennac al conmemorarse el d&eacute;cimo aniversario de la salida de la novela </strong><em><strong>La casa de los conejos</strong></em><strong>, de Laura Alcoba, que fue publicada en franc&eacute;s inicialmente y luego lleg&oacute; a las librer&iacute;as locales en 2008.</strong>&nbsp;
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                    alt="La editorial Edhasa acaba de publicar las tres novelas de Laura Alcoba en un solo tomo"
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                La editorial Edhasa acaba de publicar las tres novelas de Laura Alcoba en un solo tomo                            </span>
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        Aquella publicaci&oacute;n inicial, que sali&oacute; por Gallimard, <strong>impact&oacute; al mundo con el relato de una ni&ntilde;a que, hija de militantes montoneros en los a&ntilde;os &lsquo;70 en la Argentina, de un d&iacute;a para el otro pas&oacute; a vivir en la clandestinidad y en un lugar muy particular</strong>: la casa oculta en la que funcion&oacute; la imprenta del peri&oacute;dico <em>Evita Montonera</em> en las afueras de la ciudad de La Plata, mientras la dictadura militar torturaba, secuestraba y arrasaba vidas.
    </p><p class="article-text">
        Esa voz que descubre &ndash;quiz&aacute; muy temprano en su vida&ndash; secretos y terrores en medio del silencio <strong>se retoma en dos novelas posteriores de la autora, que luego atraviesa la experiencia del exilio en Francia</strong> y la relata en sus libros <em>El azul de las abejas</em> (2015) y <em>La danza de la ara&ntilde;a</em> (2018).
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                    alt="Laura Alcoba vivió hasta los diez años en la Argentina antes de radicarse en París"
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                Laura Alcoba vivió hasta los diez años en la Argentina antes de radicarse en París                            </span>
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        Por estos d&iacute;as, acaba de salir una edici&oacute;n que contiene las tres publicaciones en un solo tomo. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/laura-alcoba-materia-libros-autobiografica-objetivo-no_1_8530670.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A prop&oacute;sito de la entrevista que le hice para el diario a </a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/laura-alcoba-materia-libros-autobiografica-objetivo-no_1_8530670.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Laura Alcoba</strong></a>, volv&iacute; a leer en las tres novelas de un tir&oacute;n y me result&oacute; una experiencia vertiginosa e indeleble por el ritmo de las novelas y tambi&eacute;n porque, con el pasar de las p&aacute;ginas, se puede notar que, pese a que fueron escritas con varios a&ntilde;os de distancia, <strong>el poder de un relato conmovedor y personal se mantiene intacto</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Trilog&iacute;a: La casa de los conejos</strong></em><strong>, de Laura Alcoba, acaba de salir por Edhasa. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/laura-alcoba-materia-libros-autobiografica-objetivo-no_1_8530670.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>M&aacute;s informaci&oacute;n en esta entrevista con la autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Posdata. </strong>Para celebrar las 50 ediciones de <em>Mil Lianas</em>, el martes 7 de diciembre, a partir de las 20, voy a entrevistar al humorista gr&aacute;fico e ilustrador <strong>Alexis Moyano</strong>, con transmisi&oacute;n en vivo por las redes de <em>elDiarioAR</em>. Como parte de los festejos, vamos a hacer sorteos de libros y un concurso. Quienes tengan ganas de mandar un relato corto sobre la fiesta m&aacute;s extra&ntilde;a a la que fueron, <a href="https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfnb9hyiSrdqZAtxaXujwrCH9P9mvSrUZFNOiC0Zk_viNWUew/viewform" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden hacerlo por ac&aacute;</a>. <strong>El jurado va a elegir la mejor historia, Alexis la va a dibujar y el ganador se queda con la ilustraci&oacute;n.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mil Lianas cumple 50 ediciones y lo festeja con un concurso especial"
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                Mil Lianas cumple 50 ediciones y lo festeja con un concurso especial                            </span>
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        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;tambi&eacute;n se puede leer como newsletter. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;.</a>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/fiesta-universal-raffaella-carra-posdata_129_8547398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Dec 2021 00:39:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Series,HBO,Documental,Música,Raffaella Carrà]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Italia despide a Raffaella Carrà: comenzó el funeral que durará tres días]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/italia-despide-raffaella-carra-comenzo-funeral-durara-tres-dias_1_8113515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45056f9c-c03d-40ea-a056-d78490545d4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Italia despide a Raffaella Carrà: comenzó el funeral que durará tres días"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El programa oficial arrancó este miércoles con un cortejo fúnebre que partió a las 16 desde su casa, deteniéndose en lugares simbólicos de la RAI.</p></div><p class="article-text">
        La despedida a la cantante, compositora, bailarina y presentadora italiana&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/temas/raffaella-carra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raffaella Carr&agrave;</a> durar&aacute; tres d&iacute;as desde este mi&eacute;rcoles con el cortejo, el jueves con la capilla ardiente y el viernes los funerales.
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; un adi&oacute;s largo para <strong>Raffaella Maria Roberta Pelloni, tal su verdadero nombre, quien falleci&oacute; a los 78 a&ntilde;os en Roma. </strong>Una muerte recibida con conmoci&oacute;n en Italia y en el extranjero, testimoniada por una avalancha de art&iacute;culos, retratos, homenajes y recuerdos.
    </p><p class="article-text">
        El programa oficial de su funeral comenz&oacute; con un cortejo f&uacute;nebre que parti&oacute; a las 16 desde su casa en el norte de Roma, deteni&eacute;ndose en lugares simb&oacute;licos de la RAI, donde fue muchas veces protagonista: el Auditorio del Foro It&aacute;lico (en la plaza Lauro de Bosis), la sede de la calle Teulada 66, el Teatro de las Victorias, la sede de la Viale Mazzini 14 hasta la llegada al Campidoglio.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; la apertura de&nbsp;la capilla ardiente ser&aacute; a las 18 y durar&aacute; hasta la medianoche, y luego continuar&aacute; el jueves desde las 8 a las 12 y luego de 18 a 24, detall&oacute; la agencia ANSA.
    </p><p class="article-text">
        En tanto,<strong>&nbsp;el funeral se llevar&aacute; a cabo el pr&oacute;ximo viernes a las 12</strong> en la iglesia de Santa Mar&iacute;a en Ara Coeli, siempre en Plaza Campidoglio.
    </p><p class="article-text">
        Para el mismo d&iacute;a y hora, Sergio Iapino, compa&ntilde;ero de mucho tiempo, amigo y colaborador de Carr&aacute;, pidi&oacute; a todos sus seguidores en Italia y en el mundo hacerse una cita, &ldquo;para ofrecer todos juntos la &uacute;ltima despedida virtual a Raffaella&rdquo;.
    </p><div id="fb-root"></div><script async defer src="https://connect.facebook.net/es_ES/sdk.js#xfbml=1&version=v19.0"></script><div class="fb-post" data-href="https://www.facebook.com/watch/?v=322622189592003"></div><p class="article-text">
        La muerte de&nbsp;Raffaella conmovi&oacute; no solo a Italia sino tambi&eacute;n a otras partes del mundo, donde era muy querida. Su muerte fue confirmada por Iapino, que expres&oacute; en un comunicado:&nbsp;&ldquo;Raffaella nos ha dejado. Se ha ido a un mundo mejor, donde su humanidad,&nbsp;su inconfundible risa y su extraordinario talento permanecer&aacute;n para siempre&rdquo;. Adem&aacute;s, se refiri&oacute; a uno de los &uacute;ltimos deseos de la autora de &ldquo;Hay que venir al Sur&rdquo; antes de morir: &ldquo;Raffaella&nbsp;pidi&oacute; un simple ata&uacute;d de madera cruda&nbsp;y una urna para contener sus cenizas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La cantante, que adem&aacute;s fue core&oacute;grafa y bailarina, tuvo una carrera llena de &eacute;xitos.&nbsp;Conquist&oacute; Italia, Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica Latina con sus canciones&nbsp;y&nbsp;se convirti&oacute; en una referente de la libertad sexual, la sensualidad, la alegr&iacute;a y apoyo a la comunidad LGBTIQ+.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <em>NB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/italia-despide-raffaella-carra-comenzo-funeral-durara-tres-dias_1_8113515.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Jul 2021 14:12:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Italia despide a Raffaella Carrà: comenzó el funeral que durará tres días]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Raffaella Carrà,Italia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La flor de loto del siglo XX: en el amor todo es empezar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/flor-loto-siglo-xx-amor-empezar_129_8109705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/617806c4-4647-4583-a971-e85da04e77c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La flor de loto del siglo XX: en el amor todo es empezar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        En la extraordinaria pel&iacute;cula <em>Le meraviglie</em>, de Alice Rohrwacher, Monica Bellucci oficia de presentadora del concurso de talentos para la televisi&oacute;n &ndash;que conmociona a esa familia, a todas las familias&ndash; caracterizada al modo casi de una deidad del mar. As&iacute;, hace honor a<strong> la mitolog&iacute;a de las mujeres italianas: mujeres que parecen y no parecen de este mundo</strong>. Los oficios terrestres y las diosas. El influjo de la tradici&oacute;n rode&aacute;ndolas, pero rozadas por la exuberancia, linajes de se&ntilde;oras que imaginamos limpian la lechuga o los tomates tambi&eacute;n as&iacute; en pul&oacute;ver arriba de la bombacha mientras los aros se contornean, o se pasean por la casa en tacos, con los cachetes apenas rozagantes, los ojos cargados de r&iacute;mel y los labios como si se apoyaran entre s&iacute; pero sin juntarse por completo, la boca nunca cerrada del todo. <strong>O caminan veloces por la calle, como si siempre estuvieran reci&eacute;n salidas del polvo de sus vidas</strong>. Y fin&iacute;simas: sin dejar rastro. Con estela.
    </p><p class="article-text">
        Raffaella Carr&agrave; tiene el siglo XX encima: nacida en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, en Bolonia, es la &uacute;nica hija mujer de una madre separada &ndash;cuando hacerlo era tomar el cielo por asalto&ndash; que hace la primera creaci&oacute;n que hacen todos los artistas: la de su propia familia. Ah&iacute;, amasa una infancia salpicada por las presentaciones en la mesa o la reuni&oacute;n con vecinos, en las que se combinan lo que viene despu&eacute;s: baile, canto, actuaci&oacute;n, conducci&oacute;n. <strong>A una persona la definen sus &ldquo;no&rdquo;</strong>: en los setenta prueba primero el <em>camino del h&eacute;roe</em> a Hollywood &ndash;donde participa de Von Ryan's Expres&ndash; y se le planta a Frank Sinatra. Un tiempo vertiginoso en el que se pasa de la pantalla en blanco y negro a la pantalla a color. Arrasa como <em>showgirl</em> en su Italia natal y conquista Espa&ntilde;a con su destape antes del destape. En Espa&ntilde;a, Raffaella; en Italia, la Carr&agrave;. Entre el italiano y el espa&ntilde;ol, habla muchos idiomas porque sabe estar en boca de todos &ndash;del carnicero o la ama de casa que la cantan <a href="https://www.youtube.com/watch?v=XHC3CESpuZ8&amp;list=PL82F09754579FD941&amp;index=7&amp;ab_channel=AntonioCarr%C3%A0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este video sobre su paso en Buenos Aires</a>, en el lenguaje de la modernizaci&oacute;n de las chicas que debutan en el trabajo o en la universidad, en los derechos de la comunidad LGBT&ndash;. Las textuales, insistentes, y hasta fetichizadas (&iexcl;lo dijo, lo dijo!) que circularon en las &uacute;ltimas horas &ndash;una entrevista que le hace <em>Interviu</em> donde dice &ldquo;yo voto siempre comunista&rdquo;; u otra &ldquo;en un conflicto entre trabajadores y empresarios, yo&nbsp;siempre estar&eacute; del lado de los trabajadores&rdquo;&ndash; hablan m&aacute;s de la necesidad de ciertos pases &ldquo;pol&iacute;ticos&rdquo; para pensar lo com&uacute;n que de una mujer que encarna m&aacute;s que una textual: la r&iacute;tmica mestiza e inclasificable de una &eacute;poca, y una vida sin libretos (pol&iacute;ticos, de g&eacute;nero, est&eacute;ticos). <strong>El mundo era un quilombo y ella le cantaba a la &ldquo;fiesta&rdquo;, al cuerpo &ldquo;caliente&rdquo;, enfundada en </strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=8HLvhmuvVsc&amp;t=116s&amp;ab_channel=VDJFABRIMIX" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>un</strong></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=8HLvhmuvVsc&amp;t=116s&amp;ab_channel=VDJFABRIMIX" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong> catsuit </strong></em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=8HLvhmuvVsc&amp;t=116s&amp;ab_channel=VDJFABRIMIX" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>rojo con los muchachos bail&aacute;ndole alrededor en calzas rosas</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando las canciones eran de folclore, de protesta o entraban en la casa del rock naciente, Raffaella Carr&agrave; vocaliz&oacute; una &oacute;pera para la segunda mitad del siglo XX, un desparpajo rimado. Y se lo puso al hombro en calcita de lycra. En m&aacute;s de 25 &aacute;lbumes de estudio. En &ldquo;Santo Santo&rdquo; le canta al marido &ldquo;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el sadismo / d&oacute;nde el masoquismo / lo que &eacute;l me prometi&oacute;?&rdquo;. El himno al tel&eacute;fono reza &ldquo;Mi dedo est&aacute; enrojecido de tanto marcar / se mueve solo sobre mi cuerpo / y marca sin parar&rdquo;. En &ldquo;Lucas&rdquo; entona, p&iacute;cara, la oda al amor entre varones. Lo sabemos, Raffaella: <em>una m&uacute;sica te llena el pensamiento cuando el deseo se hace violento</em>. La m&uacute;sica que nos hace bailar es una m&uacute;sica sagrada. Imperturbable en el recuerdo de infancia, en la memoria familiar, en el <em>playback </em>frente al espejo. Nunca el tiempo es ideal para ocuparnos de lo m&aacute;s vil y lo m&aacute;s simple, pero con ella estaremos, as&iacute;, salpicados por las aguas turbias que a todos bajan, la lengua internacional del amor (&iexcl;la espera!) y ese peque&ntilde;o infierno que es la cama entre dos personas. <strong>Una flor de loto creando belleza desde la ra&iacute;z vertebral del siglo: sus pasiones.&nbsp;</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo sabemos, Raffaella: una música te llena el pensamiento cuando el deseo se hace violento.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Apodada &ldquo;el ombligo de Italia&rdquo; &ndash;censurada por mostrarlo&ndash;, fumadora de diecis&eacute;is cigarrillos al d&iacute;a, acrob&aacute;tica, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/raffaella-carra-voto-comunista_1_2016953.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">luch&oacute; por cobrar el mismo salario que los presentadores</a>. <strong>Fue la &uacute;ltima diva o la primera estrella pop</strong>. Nos mostr&oacute; c&oacute;mo estar en las cosas sin quemarlas. El pudor sobre su vida privada vuelve a sus elecciones a&uacute;n m&aacute;s deslumbrantes. Tuvo dos grandes amores &ndash;Gianni Boncompagni y Sergio Japino, hay fotos hermosas de los tres, que vivieron en la misma manzana&ndash; pero ninguno fue su marido ni el padre de sus hijos. Se llev&oacute; a la tumba hasta d&oacute;nde lleg&oacute; con Maradona. Contribuy&oacute; a las adopciones de ni&ntilde;os en cientos de pa&iacute;ses. Italia es m&aacute;s una Naci&oacute;n &ndash;que nos enamora&ndash; que un Estado &ndash;que nos espanta&ndash; y ella siempre lo reina. <em>Hola, Raffaella</em>. La conversaci&oacute;n encendida, los estribillos, el arte de la voz. Si se toman todos los riesgos no se toma ninguno (Marilyn Monroe), pero ella vivi&oacute; con riesgo porque eligi&oacute; los que val&iacute;an la pena. Las dosis de arrojo. Integrada; no tibia. En contundencias homeop&aacute;ticas. Hay mujeres morochas que cautivan con su naturalidad, hay algunas elegidas que son magn&eacute;ticas blondas de cuna, <strong>pero las rubias te&ntilde;idas son las mujeres m&aacute;s aut&eacute;nticas: las que se animaron ser quienes quisieron ser</strong>. Reinas del pueblo, princesas de su inconsciente, que se deslizan con esa estirpe de estar a gusto con todo tal cual fue, imperfecto, deseado: los hombros les caminan antes que la espalda. Adelantadas. Anacr&oacute;nicas. Porque nada es eterno, salvo la Carr&agrave;.
    </p><p class="article-text">
        <em>FA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Florencia Angilletta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/flor-loto-siglo-xx-amor-empezar_129_8109705.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Jul 2021 13:50:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La flor de loto del siglo XX: en el amor todo es empezar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Raffaella Carrà]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué seremos tan maricones, Raffaella?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/seremos-maricones-raffaella_129_8107489.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e366d452-33fe-495e-aef9-d14b80dde934_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué seremos tan maricones, Raffaella?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Qué significaba Rafaella Carrá en los años 80 para un niño maricón que creció en eventos de la colectividad italiana, entre bailes de tarantella y concursos para niñas que querían ser las "Rafaellas" del futuro. Y qué significa hoy para la diversidad sexual y la cultura transformista.</p></div><p class="article-text">
        El efecto era <em>desflokorizante</em>: entrar a la Sociedad Italiana de Ensenada y constatar que sonaba Raffaella y no una tarantella napolitana o no &ldquo;Va, pensiero&rdquo; en el vozarr&oacute;n de Luciano Pavarotti. Eso significaba que el mundo te recibir&iacute;a dispuesto a internacionalizar tu ritmo interno, una fant&aacute;stica/fant&aacute;stica fiesta en la que descubrir tu amor<strong>. Eran noches que cambiar&iacute;an tu vida, desde esa noche cada noche. </strong>Si encima tocaba alg&uacute;n concurso para nietas o hijas de inmigrantes dispuestas en filas detr&aacute;s del escenario a imitar a Raffaella Carr&agrave;, m&aacute;s a&uacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esos casos, los varones ignoraban los concursos. En cambio, los mariconcitos dispersos aqu&iacute; y all&aacute; en cada instituci&oacute;n inmigratoria del mundo, mor&iacute;amos de envidia y esperanza. Lo s&eacute;. Nos reconozco vestidos de chomba y jeans conteniendo nuestro af&aacute;n de lentejuela, quebrando la cabeza hacia atr&aacute;s como Rafaella, con la mirada concentrada en una pista de baile herm&eacute;tica en la que crecer a salvo; una parranda segura, sometida a los brillos de nuestra seducci&oacute;n telef&oacute;nica. De ese desaf&iacute;o no pod&iacute;amos participar porque era s&oacute;lo para mujercitas con pelucas rubias. Sin embargo, Raffaella nos estaba inventando. Somos el destino perfecto de su canto libre y sus movimientos sincronizados. Nos imagino viviendo escondidos debajo de su furioso carr&eacute; dorado, felices de ser parte de un corte de pelo que -dijera Miguelito Romano- es siempre de diva en tanto y en cuanto las divas no cambian de corte. Por eso son divas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Somos el destino perfecto de su canto libre y sus movimientos sincronizados. Nos imagino viviendo escondidos debajo de su furioso carré dorado, felices de ser parte de un corte de pelo que -dijera Miguelito Romano- es siempre de diva </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Entonces, mientras las menores hac&iacute;an su gracia al son de los hits de Carr&agrave; sonando en vinilo, los padres, las nonnas, los t&iacute;os y el coro de los pensionados de la Segunda Guerra escuchaban at&oacute;nitos que ella los consolaba asegur&aacute;ndoles que ac&aacute; en el sur, en este sur al que hab&iacute;an venido a parar, se hace mejor el amor. Y que &ldquo;sin amantes, esta vida es infernal&rdquo;. As&iacute; sonaba Rafaella en los primeros a&ntilde;os ochenta en la Argentina &iacute;talomigrante. Amada como paisana y contrapuesta a la exuberancia intimidante de Sof&iacute;a Loren o Anita Ekberg; absorbida al un&iacute;sono como una virtual conductora de programa infantil y una amiga en l&iacute;nea, mujer suelta de la gran ciudad, punto iridiscente de los megaestudios de la RAI y excusa perfecta para exhibir detr&aacute;s suyo nuestro futuro trolo, ese baile grupal de bultos contenidos en calzas rojas; todos esos bigotudos coreografiados en cuyos saltos el&eacute;ctricos nos miramos de cerca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un verano, las zapatillas de punta llegaron a mi vida a partir de los bailarines de Raffaella. Ped&iacute; que me las compraran con la excusa de hacer gimnasia y ped&iacute; tambi&eacute;n que me sacaran una foto oliendo el jazm&iacute;n del patio, arrodillado al lado del cantero, en remera ajustada amarilla y short estridente. Rafaella Carr&agrave; era un concepto. Un cuerpo y sus vestuarios. La lycra adherida y las piernas lo m&aacute;s extendidas posible. Los brazos alzados en descargas, esos brazos enf&aacute;ticos que nos propon&iacute;an ensayar la modernidad con melod&iacute;as de estudio tan rom&aacute;nticas como emancipadoras. Una bola de espejos y una premonici&oacute;n, porque si hubo y habr&aacute; un fen&oacute;meno proto drag queen, es el suyo. Su obra anticipa esta profusi&oacute;n universal de cultura transformista. Raffaella siempre fue drag y toda drag es en buena medida como Raffaella, que dice con m&iacute;mica y homoerotiza el espacio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2000, tras participar de su disco de Grandes &Eacute;xitos, <strong>Natalia Oreiro</strong> fue invitada al programa de Raffaella en la televisi&oacute;n italiana. La tarde anterior, en el ensayo, Raffaella le pregunt&oacute; a Natalia qu&eacute; se iba a poner para cantar en su ciclo. Oreiro le cont&oacute; que hab&iacute;a estado toda la noche haci&eacute;ndose un top y una falda. Al otro d&iacute;a, Raffaella apareci&oacute; vestida igual que sus danzarines, con estricto smoking blanco. &iquest;Para qu&eacute;? Para que la invitada sea quien se destaque. El gesto, adem&aacute;s de poner de manifiesto su c&eacute;lebre generosidad, demuestra cierta conciencia de tradici&oacute;n mundial. De &iacute;cono gay a &iacute;cono gay. Reinar en la confluencia, trabajar la singularidad para colaborar con el desarrollo de existencias irreductibles. A&uacute;n uniformados, nadie es id&eacute;ntico si prima la diversidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por si acaso se acaba el mundo&hellip; ahora que ya no est&aacute;s. El mundo se termin&oacute; hace rato y el siglo XX ni te explico, tus d&eacute;cadas con yates en el fondo, el Mediterr&aacute;neo haciendo juego con tu sonrisa popular y tus miles de millones cant&aacute;ndote. Tu living en pantalla con vista a la ciudad, pasaporte a cualquier destino que sea parecido a esta juerga infatigable que montaste para despu&eacute;s de la nostalgia. Como te dijo un televidente cuando recibiste en tu set a Madonna: &ldquo;No me muevo nunca m&aacute;s de ac&aacute;&rdquo;. Ahora no nos pidas que nos &ldquo;busquemos otra m&aacute;s buena&rdquo; y nos volvamos a enamorar, porque nos vamos quedar a vivir en tu fantas&iacute;a, tributo diario a la respuesta que supiste darnos cuando una pregunta nos enloquec&iacute;a -y ahora nos honra- &iquest;por qu&eacute; seremos tan maricones, Raffaella?
    </p><p class="article-text">
        FT
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/seremos-maricones-raffaella_129_8107489.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jul 2021 23:21:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué seremos tan maricones, Raffaella?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Raffaella Carrà]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La que no quiso ser "la chica del jefe", la mujer por la que nuestras madres y abuelas subían el volumen de la radio: un adiós a Raffaella]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/adios-raffaella-carra-murio_1_8107115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17fa4167-a051-4176-9ea0-144bdcd057ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La que no quiso ser &quot;la chica del jefe&quot;, la mujer por la que nuestras madres y abuelas subían el volumen de la radio: un adiós a Raffaella"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quiso ser coreógrafa, pero el destino la puso en el centro del escenario. Comunista, descarada y motivo de enojo en el Vaticano, no habrá otro golpe de nuca como el de Carrà.</p></div><p class="article-text">
        Veinte minutos despu&eacute;s de las cuatro de la tarde en Italia. La noticia evita el detalle, pero no el poema: <strong>&ldquo;Tras una enfermedad que desde hace tiempo atacaba ese cuerpo suyo tan diminuto, pero tan lleno de energ&iacute;a desbordante&rdquo;</strong>, reproduce un cable de la agencia ANSA. El funeral ser&aacute; breve y las exequias, sencillas: un ata&uacute;d de madera, la cremaci&oacute;n, una urna para guardar las cenizas. <strong>Muri&oacute; Raffaella Carr&agrave;. Ten&iacute;a 78 a&ntilde;os y una gracia inolvidable.</strong> No habr&aacute; otro golpe de nuca como el suyo.
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; durante la Segunda Guerra Mundial, en 1943. En una entrevista cont&oacute; que su devoci&oacute;n por el baile y el canto apareci&oacute; a sus tres a&ntilde;os, cuando despleg&oacute; una coreograf&iacute;a delante de su familia. De su vasta carrera en el espect&aacute;culo, pueden tomarse ciertos hitos. La carita redonda en blanco y negro, y un breve parlamento en <em><strong>Tormento del pasado</strong></em> cuando ten&iacute;a 9 a&ntilde;os, fue su debut.<strong> Negarse a la seducci&oacute;n insistente de Frank Sinatra, otro duque en sus dominios, en 1965. &ldquo;No me gustaba ser la chica del jefe&rdquo;, dijo,</strong> y dej&oacute; Hollywood y toda promesa de ser la estrella de cine para la que se hab&iacute;a preparado. <strong>Volvi&oacute; a Italia, se convirti&oacute; en una </strong><em><strong>show girl</strong></em><strong>. Pis&oacute; Espa&ntilde;a y fue el furor. Latinoam&eacute;rica la recibi&oacute; con la mesa servida.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Raffaella no tuvo la vida adolescente de sus pares. Hab&iacute;a dejado el colegio de monjas en el que estudiaba, en Bolonia, para inscribirse en el Centro Experimental de Cinematograf&iacute;a de Roma. Al mismo tiempo estudiaba ballet. <strong>&ldquo;Quer&iacute;a ser core&oacute;grafa, ocuparme de la danza cl&aacute;sica, de un gran n&uacute;mero de bailarines. Me gustaba m&aacute;s la creatividad que aparecer en un escenario y bailar&rdquo;</strong>, dijo en otra entrevista. Pero el destino la puso en el centro de la escena y la c&aacute;mara le dedicaba cada primer plano.&nbsp;
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                Raffaella Carrà.                            </span>
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        Rodeada de rumberos, bajo el ritmo del fandango o el pop inaugural de los ochenta, Raffaella aparec&iacute;a con sus trajes de lam&eacute;. <strong>Una peque&ntilde;a gacela frente al micr&oacute;fono, entonces de pie y conectado a la electricidad con aquellos cables largu&iacute;simos y pesados. Ese corcoveo, la ola de los hombros, la cintura, las caderas.</strong> Dos l&iacute;neas por cejas, dise&ntilde;adas a pinza, y las pesta&ntilde;as cargadas de rimmel. La melena rubia en un corte <em>boule</em>, un estilo para pocas. Ella, cabello rizado y negro, cont&oacute; el secreto: tintura, cepillo redondo y secador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Raffaella Carr&agrave; hizo de su nombre una marca. <strong>En 1970 mostr&oacute; el ombligo en la pantalla italiana, durante una presentaci&oacute;n en el programa </strong><em><strong>Canzonissima 70.</strong></em><em> </em>No lo hizo &ldquo;a prop&oacute;sito&rdquo;. Fue, m&aacute;s bien, ingenua: simplemente se visti&oacute; con el traje que le hab&iacute;an dise&ntilde;ado. <strong>Ese vientre al aire indign&oacute; al Vaticano</strong>, que despu&eacute;s la reprendi&oacute; p&uacute;blicamente por la coreograf&iacute;a de su canci&oacute;n <em>Tuca Tuca</em>. Era inadmisible para la Santa Sede que una mujer tocara a un var&oacute;n y se dejara tocar. El bailecito no habilitaba el manoseo. Era apenas un toque en hombros, rodillas...
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La vida es vida cuando tiene libertad&rdquo;, dijo Raffaella en otra entrevista</strong>. <em>&ldquo;Coraz&oacute;n de vagabundo voy buscando mi libertad /he viajado por la tierra y me he dado cuenta de que/ donde no hay odio ni guerra/ el amor se convierte en Rey&rdquo;</em>. Es parte de la letra de<em> Hay que venir al sur</em>.<strong> Pero, &iquest;para qu&eacute; hay que ir al sur? Depende del hemisferio</strong>: en Europa, para hacer bien el amor. En Latinoam&eacute;rica, para enamorarse. Era 1978 y aqu&iacute; est&aacute;bamos en plena dictadura c&iacute;vico militar.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/raffaella-carra-voto-comunista_1_2016953.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Yo voto comunista&rdquo;</a>, avis&oacute; Raffaella en junio de 1977 a la revista <em>Intervie&uacute;</em>. A esa altura era una diva, y como toda diva no ped&iacute;a permiso a la hora de declarar. Hab&iacute;a <strong>una mezcla de descaro y espontaneidad, dos caracter&iacute;sticas de las que tambi&eacute;n hac&iacute;a arte.</strong> Bailarina y cantante consumada, figur&iacute;n de moda, se instal&oacute; como presentadora de televisi&oacute;n. Por su living pas&oacute; Madona y tambi&eacute;n Teresa de Calcuta. Entre 1992 y 1994 hizo de Espa&ntilde;a su patria televisiva y condujo <em>&iexcl;Hola Raffaella!</em>, en <strong>TVE</strong>, la emisora p&uacute;blica de ese pa&iacute;s.
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                Raffaella Carrà.                            </span>
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        Almudena Montero, escritora y guionista, trabaj&oacute; en el canal durante esos a&ntilde;os. Sobre Carr&agrave;, Montero cont&oacute; en Twitter: &ldquo;Por los pasillos se hablaba de culos de t&iacute;as, malversaci&oacute;n de fondos y luego de penas de c&aacute;rcel. <strong>Y en medio de todo ese horror catastr&oacute;fico, aparec&iacute;a Raffaella</strong>. Se te acercaba como no se te ha acercado en la vida un famoso (...). Te preguntaba por tus condiciones laborales, y cuando se las contabas, apagaba la luz del plat&oacute;. (...) <strong>La tipa viv&iacute;a permanentemente en un estado de excitaci&oacute;n pol&iacute;tica de izquierdas</strong>, mientras dirig&iacute;a departamentos enteros, vestida de lentejuelas rojas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Raffaella Carr&agrave; se alej&oacute; de la televisi&oacute;n hace cinco a&ntilde;os, en 2016. Su vida p&uacute;blica fue un modo de emancipaci&oacute;n femenina. <strong>Tambi&eacute;n el signo del destape de fines de los setenta y la &eacute;poca siguiente. </strong>Una referencia art&iacute;stica para Madona y Lady Gaga. Una<em> gay icon</em>. Se enamor&oacute; dos veces, convivi&oacute; ambas. Cuando le preguntaron dej&oacute; en claro que su modalidad de pareja era abierta. El Vaticano hizo silencio: ya era tarde para tantas cosas. <strong>&ldquo;Quiero una cig&uuml;e&ntilde;a en casa&rdquo;, dese&oacute; a los 40 a&ntilde;os. Los hijos nunca llegaron.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Raffaella fue la voz que hizo que nuestras abuelas inmigrantes y nuestras madres amas de casa o empleadas reci&eacute;n llegadas al mercado laboral, levantaran el volumen de la radio. <strong>Ellas bailaban con el delantal atado en la espalda o el uniforme de la oficina puesto</strong>. Protagonistas en la intimidad de sus casas, les explotaba el coraz&oacute;n. <em>Cero tres cero tres cuatro cinco seis&hellip; </em>esperaban a que suene el tel&eacute;fono de l&iacute;nea, el de disco, y que <em>por qu&eacute; no me llamas, qu&eacute; pensar&aacute;s</em>...
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/adios-raffaella-carra-murio_1_8107115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jul 2021 19:34:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La que no quiso ser "la chica del jefe", la mujer por la que nuestras madres y abuelas subían el volumen de la radio: un adiós a Raffaella]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Raffaella Carrà]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los grandes éxitos de Raffaella Carrà que conquistaron al mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/grandes-exitos-raffaella-carra-conquistaron-mundo_1_8106353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09e21e83-59c8-4764-8e95-0cbf0707b185_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los grandes éxitos de Raffaella Carrà que conquistaron al mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A lo largo de su prolífica carrera dejó muchos hits que todavía suenan, entre los que se destacan “03-03-456”, "Fiesta", "Hay que venir al sur", "Pedro" y "Rumore".</p><p class="subtitle">Murió Raffaella Carrà a los 78 años</p></div><p class="article-text">
        Con &eacute;xitos que van desde&nbsp;&ldquo;<strong>Caliente, caliente&rdquo;</strong>&nbsp;a&nbsp;&ldquo;<strong>Fiesta&rdquo;</strong>, pasando por&nbsp;&ldquo;<strong>Hay que venir al sur&rdquo;</strong>,&nbsp;&ldquo;<strong>En el amor todo es empezar&rdquo;&nbsp;</strong>o&nbsp;&ldquo;<strong>0303456&rdquo;</strong>, la artista italiana <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/raffaella-carra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raffaella Carr&aacute;</a>, que falleci&oacute; este lunes a sus 78 a&ntilde;os, dej&oacute; una larga lista de canciones que se han mantenido vigentes a trav&eacute;s de todos estos a&ntilde;os y que se encuentran<em>&nbsp;</em>tan presentes en el imaginario colectivo de m&aacute;s de una generaci&oacute;n de habla hispana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Fiesta&rdquo;</strong>. Lanzada en 1977,&nbsp;perteneciente al &aacute;lbum hom&oacute;nimo, es uno de los m&aacute;s grandes hits de Carr&agrave;. La letra dec&iacute;a &ldquo;Fiesta, que fant&aacute;stica, fant&aacute;stica es la fiesta...&rdquo; y triunf&oacute; en idiomas como el ingl&eacute;s, italiano y espa&ntilde;ol, entre otros.&nbsp;Canci&oacute;n que protagoniz&oacute; grandes eventos e hizo explotar a sus fan&aacute;ticos alrededor del mundo. El disco tambi&eacute;n inclu&iacute;a otros n&uacute;meros que no llegaron a ser tan populares como <em>Non Dobbiamo Litigare Pi&ugrave;,</em>&nbsp;<em>Dreamin' Of You,&nbsp;o&nbsp;Vola.</em>
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        <strong>&ldquo;0303456&rdquo;.</strong>&nbsp;Pertenece al disco de 1976, <strong>En el amor todo es empezar</strong>. En el 2000 el tema form&oacute; parte de un disco de &ldquo;Grandes &eacute;xitos&rdquo; de la cantante Italiana y del que tambi&eacute;n particip&oacute; la actriz uruguaya Natalia Oreiro. Las dos artistas entonaron el tema en versi&oacute;n biling&uuml;e, en el canal italiano RAI, donde Oreiro tambi&eacute;n particip&oacute; de algunos juegos y fue entrevistada por la propia&nbsp;Carr&agrave;.
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        <strong>&ldquo;Hay que venir al sur&rdquo;. </strong>La canci&oacute;n de 1978 pertenece al disco hom&oacute;nimo y es una las m&aacute;s memorables de la artista. En el 2007 Susana, una de sus fan&aacute;ticas m&aacute;s famosas, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=icom56lV6d4&amp;ab_channel=2010wal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">interpret&oacute; y mont&oacute; en el estudio su versi&oacute;n de la misma</a>. Su videoclip oficial tiene m&aacute;s de dos millones de reproducciones en Youtube y se realiz&oacute; en Menorca, una isla espa&ntilde;ola situada en el mar Mediterr&aacute;neo.
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        <strong>&ldquo;Caliente, caliente&rdquo;. </strong>&ldquo;Caliente, caliente, eo, caliente, caliente, oa&rdquo;. El tema se encuentra inclu&iacute;do en el primer &aacute;lbum &ldquo;Raffaella Carr&aacute;&rdquo;, grabado con el sello Hispavox en 1981. La italiana consigui&oacute; que fuera uno de los sencillos que m&aacute;s tiempo se mantuvo en la lista de ventas. Una canci&oacute;n que reivindica la libertad sexual y la proclamaci&oacute;n abierta y lejos de todo estigma de la sexualidad femenina.
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        <strong>&ldquo;En el amor todo es empezar&rdquo;</strong>. M&aacute;s conocida por el &ldquo;Explota, explota, me explo- explota, explota mi coraz&oacute;n&rdquo; de su estribillo, pertenece al disco hom&oacute;nimo del a&ntilde;o 1976. En el 2020 se estren&oacute; la comedia musical&nbsp;&ldquo;Explota, explota&rdquo;, en homenaje a la diva e inspirada en dicho tema. 
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        <em>AB</em>
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      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jul 2021 17:44:04 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murió Raffaella Carrà a los 78 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/raffaella-carra-fallece-78-anos_1_8106209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f07bfa2b-8110-4d8a-80e2-43af439afe7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murió Raffaella Carrà a los 78 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cantante, actriz y presentadora italiana, famosa por sus inolvidables éxitos como 'Fiesta' o 'Hay que venir el sur' falleció este lunes.</p></div><p class="article-text">
        La cantante y actriz italiana <strong>Raffaella Carr&agrave;</strong>, famosa por temas como&nbsp;<em>Fiesta</em>,&nbsp;<em>Hay que venir el sur</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Caliente</em>,<em>&nbsp;caliente</em>, ha fallecido este lunes, seg&uacute;n afirman medios italianos. &ldquo;Raffaella&nbsp;nos&nbsp;ha&nbsp;dejado.&nbsp;Se&nbsp;ha ido&nbsp;a&nbsp;un&nbsp;mundo&nbsp;mejor,&nbsp;donde&nbsp;su&nbsp;humanidad,&nbsp;su&nbsp;inconfundible&nbsp;risa&nbsp;y&nbsp;su extraordinario&nbsp;talento&nbsp;brillar&aacute;n&nbsp;para&nbsp;siempre&rdquo;, dijo Sergio Japino, quien fue su compa&ntilde;ero durante muchos a&ntilde;os, a la agencia italiana Ansa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha fallecido tras &ldquo;una enfermedad que hab&iacute;a atacado su cuerpo&rdquo;</strong>, en palabras de Japino. &ldquo;La suya ha sido una fuerza imparable, que la ha impuesto en la cima. Una voluntad de hierro que nunca la ha abandonado hasta el &uacute;ltimo momento&rdquo;, sosten&iacute;a su compa&ntilde;ero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>C&eacute;lebre figura del mundo del espect&aacute;culo en Italia, Am&eacute;rica Latina y Espa&ntilde;a, adem&aacute;s de cantante y actriz, fue tambi&eacute;n presentadora de diversos programas de televisi&oacute;n</strong>. Su primera aparici&oacute;n en Espa&ntilde;a fue en&nbsp;<em>&iexcl;Se&ntilde;oras y se&ntilde;ores!</em>&nbsp;de Valerio Lazarov. Tras el &eacute;xito de este, los directivos de Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola le dieron un especial de cuatro cap&iacute;tulos emitidos en marzo de 1976:&nbsp;<em>La hora de Raffaella Carr&agrave;</em>. Cuando tiempo despu&eacute;s volvi&oacute; a fichar por la televisi&oacute;n espa&ntilde;ola ya ten&iacute;a a sus espaldas 21 discos grabados &ndash;en castellano e italiano-&ndash;, diez pel&iacute;culas y hab&iacute;a sido presentadora de otros tantos programas en Italia, entre ellos&nbsp;<em>Pronto, Raffaella?</em>&nbsp;y<em>&nbsp;Raffaella Carr&agrave; Show</em>.
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; en Bolonia en 1943. Artista precoz, particip&oacute; en su primera pel&iacute;cula (<em>Tormento del passato</em>) a los 9 a&ntilde;os. Un a&ntilde;o despu&eacute;s se traslad&oacute; a Roma, donde se matricul&oacute; en danza cl&aacute;sica. Se diplom&oacute; en Interpretaci&oacute;n en el Centro Experimental de Cinematograf&iacute;a en 1960 y cinco a&ntilde;os despu&eacute;s viaj&oacute; a Barcelona con la compa&ntilde;&iacute;a de teatro Giulio Bosetti para participar en el Festival de Prosa Latina, con la obra de Diego Fabbri &ldquo;Il seduttore&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Italia ya era entonces conocida por sus apariciones en televisi&oacute;n y en musicales, y decidi&oacute; probar suerte en el cine en Espa&ntilde;a, rodando &ldquo;Comando al infierno&rdquo; (1969), pero el s&eacute;ptimo arte no fue donde m&aacute;s brill&oacute;.
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            <span class="title">
                Un estilo único e inconfundible                            </span>
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        <strong>Icono gay mucho antes de que llegara Madonna -recibi&oacute; el Premio World Pride en 2017-</strong>, se hizo muy popular en Espa&ntilde;a e Iberoam&eacute;rica en 1976, cuando grab&oacute; para Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola cuatro programas titulados &ldquo;La hora de Raffaella Carr&agrave;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Italia, en aquella &eacute;poca inici&oacute; un largo idilio con la televisi&oacute;n p&uacute;blica, primero al frente del programa &ldquo;Io, Agata e Tu&rdquo; y a partir de 1983 con un espacio que marc&oacute; historia, &ldquo;Pronto, Raffaella?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras dos a&ntilde;os de audiencias insuperables, cambi&oacute; de formato a &ldquo;Buonasera Raffaella&rdquo; en el que realizaba entrevistas y conversaba con los espectadores telef&oacute;nicamente.
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        En 1986, dirigi&oacute; el programa de entretenimiento &ldquo;Domenica in&rdquo;, toda una revoluci&oacute;n de la peque&ntilde;a pantalla, y en 1989 fich&oacute; por Canale 5, del grupo audiovisual de la familia Berlusconi, donde dirigi&oacute; &ldquo;Il principe Azzurro&rdquo; sin demasiada acogida, por lo que tras una breve experiencia regres&oacute; de nuevo a la Rai, donde era la reina absoluta.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola la contrat&oacute; de nuevo para conducir entre 1992 y 1993 el programa en directo &ldquo;Hola Raffaella&rdquo;, con actuaciones, invitados, concursos; espacio que compagin&oacute; entre 1993 y 1994 con &ldquo;A las 8 con Rafaella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n particip&oacute; como &ldquo;coach&rdquo; en el concurso &ldquo;La voz&rdquo;, en su versi&oacute;n italiana, una experiencia que le encant&oacute; porque el protagonismo no reca&iacute;a sobre ella sino sobre nuevos talentos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Raffaella participó de la Noche del Diez con Diego Maradona                            </span>
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        <strong>Pero m&aacute;s all&aacute; de su presencia televisiva, Raffaella Carr&agrave; ha sido siempre una artista, un terremoto sobre los escenarios, capaz de contagiar con su sonrisa y su baile a ni&ntilde;os y mayores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo un s&iacute;mbolo en la historia de la m&uacute;sica, supo jugar con la sensualidad y el descaro para conquistar todo lo que se propon&iacute;a en el escenario, en contraste con la discreci&oacute;n que siempre ha reinado en su vida personal.
    </p><p class="article-text">
        Su trabajo m&aacute;s reciente fue &ldquo;Replay&rdquo; en 2014, un &aacute;lbum de m&uacute;sica dance con temas en espa&ntilde;ol, italiano e ingl&eacute;s, &ldquo;del que no hab&iacute;a necesidad&rdquo;, seg&uacute;n admiti&oacute; esta rubia incombustible, pero que realiz&oacute; &ldquo;por pura diversi&oacute;n&rdquo;, a sus 70 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Yo no quiero ser joven, quiero divertirme con los j&oacute;venes&rdquo;</strong>, dijo la artista en una entrevista con Efe cuando present&oacute; ese disco, que no llev&oacute; aparejada una gira porque, remat&oacute;: &ldquo;ahora quiero vivir mi vida&rdquo;.
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        <em>NB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jul 2021 15:00:13 +0000]]></pubDate>
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