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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Alejandra Pizarnik]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/alejandra-pizarnik/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Alejandra Pizarnik]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los caminos que llevan a Alejandra Pizarnik: la fascinación, la intensidad, la revolución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/caminos-llevan-alejandra-pizarnik-fascinacion-intensidad-revolucion_1_12538937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ab9211a-e4ce-49c4-b6e1-e2134470e65f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los caminos que llevan a Alejandra Pizarnik: la fascinación, la intensidad, la revolución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">‘Una traición mística’ es una selección de prosas editada por Luna Miguel en las que se propone un nuevo acercamiento a la escritora argentina y que forma parte de la cuidada reedición de su obra por parte de Lumen.</p><p class="subtitle">Dolores Reyes: “Mi herramienta personal para cambiar algo es la escritura”</p></div><p class="article-text">
        Escribir un art&iacute;culo as&eacute;ptico sobre ella ser&iacute;a lo m&aacute;s pr&oacute;ximo a traicionarla. Y, aunque si algo nos ense&ntilde;&oacute; es que toda escritura conlleva una transgresi&oacute;n (al sistema, a la raz&oacute;n, a lo que se espera de uno, en &uacute;ltima instancia a los maestros de quienes se ha aprendido), esta deber&iacute;a llevarse a cabo, al menos, de forma distinta, personal, &uacute;nica. Como era ella: distinta, personal, &uacute;nica. Como era la experiencia de leerla, de entrar en su universo por primera vez o de releerla abriendo cualquiera de sus libros, en prosa o en verso, al azar: distinta, personal, &uacute;nica. Una revoluci&oacute;n. En s&iacute; misma y, por contagio, en quien la lee.
    </p><p class="article-text">
        Quien tuvo la suerte de descubrirla en su adolescencia experiment&oacute; una revoluci&oacute;n con esa intensidad que teje un v&iacute;nculo inquebrantable, el del lector deslumbrado, <em>alucinado</em>, que sin darse cuenta interioriza esa respiraci&oacute;n, esa pulsi&oacute;n cargada de deseo, angustia, p&eacute;rdida, sue&ntilde;os, autoexploraci&oacute;n, lenguaje. La b&uacute;squeda incansable del planeta llamado Alejandra Pizarnik, al que, en cualquier caso, nunca es tarde para llamar. Con la mente libre y desprejuiciada, y la curiosidad de las primeras veces, esa fascinaci&oacute;n permanece, como ocurre al leer a Clarice Lispector o a Djuna Barnes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De Alejandra Pizarnik </strong>(Buenos Aires, 1936-1972) ha trascendido la imagen de la mujer depresiva, triste, carcomida por sus demonios, como sucedi&oacute; con <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/virginia-woolf-critica-mirada-mordaz-tarea-grandes-clasicos-vida-escritores_1_8236999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Virginia Woolf</a>,<a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/the-guardian/barbizon-hotel-mujeres-revolucionaron-nueva-york_1_7330993.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Sylvia Plath,</a> Cesare Pavese y en general con todos los escritores que decidieron poner fin a sus vidas. Se trata de una imagen injusta, que reduce toda su existencia al suicidio, al t&uacute;nel final; y, aun aceptando que la melancol&iacute;a, la insatisfacci&oacute;n cr&oacute;nica, la falta de sentido o los pensamientos en torno a la muerte los rondaron durante mucho tiempo, en sus d&iacute;as tambi&eacute;n hubo espacio para m&aacute;s. Para la iron&iacute;a, para la exploraci&oacute;n, para el placer (ese antagonista inseparable de la muerte, por cierto). Y para escribir mucha literatura.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/95a5df66-7f88-45d0-ad84-6c8dd45f9e2a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Una literatura a&uacute;n por descifrar, y no porque falten estudios sobre ella, sino porque tiene esa cualidad de los grandes de no agotarse, de incitar la relectura con la conciencia de que releer es casi leer de cero; el n&eacute;ctar (o el veneno) ser&aacute; diferente en cada ocasi&oacute;n. Por descifrar, tambi&eacute;n, en sentido literal: quedan documentos suyos por conocer, archivados en la Universidad de Princeton, a la espera de la autorizaci&oacute;n de los herederos. La investigadora Patricia Venti, coautora junto con Cristina Pi&ntilde;a de <em>Alejandra Pizarnik. Biograf&iacute;a de un mito</em> (Lumen, 2021), ha dicho: &ldquo;Cuando yo cre&iacute;a que no hab&iacute;a m&aacute;s por descubrir, se publicaron sus obras completas, con la noticia de que Princeton albergaba muchos m&aacute;s in&eacute;ditos. Llegar all&iacute; fue casi como descubrir la cueva de Al&iacute; Bab&aacute;&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/759e1e66-685e-4213-9c96-61eb88bd4696_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Pero vayamos a lo disponible, que no es poco, y que se viste de nuevo cada vez que se propone desde otro enfoque, como <em>Una traici&oacute;n m&iacute;stica </em>(Lumen, 2024), una selecci&oacute;n de sus prosas a cargo de <a href="https://www.eldiario.es/autores/luna_miguel/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luna Miguel</a>. La idea, adem&aacute;s de ofrecer una alternativa al v&eacute;rtigo que puede dar asomarse a la <em>Prosa completa</em> (Lumen, 2016), es adentrarse en la parte menos conocida de la autora &ndash;que suele ser m&aacute;s apreciada por la poes&iacute;a y los diarios&ndash; &ldquo;en clave de aventura&rdquo;, en palabras de Luna Miguel, &ldquo;y, a su vez, en clave de revelaci&oacute;n&rdquo;. Es un caj&oacute;n de sastre (ejercicios, art&iacute;culos, relatos, teatro), que en su aparente dispersi&oacute;n sigue la l&oacute;gica inconfundible de Pizarnik: pulsi&oacute;n de muerte, desamor, conflicto existencial.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/68f48120-8d2f-4bd8-bbcd-2f0b48afe533_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Es posible que esta prosa cause m&aacute;s desconcierto, en quienes a&uacute;n no conocen su obra, que su poes&iacute;a, sus diarios o su correspondencia, por lo que tiene de &ldquo;inclasificable&rdquo;, y porque la autora no la cultiv&oacute; con la misma disciplina ni la misma definici&oacute;n que los dem&aacute;s g&eacute;neros, en los que fue prol&iacute;fica y constante (public&oacute; libros de poemas con regularidad desde su debut a los 19 a&ntilde;os, con un prestigio en ascenso, sobre todo tras su paso por Par&iacute;s, en los a&ntilde;os sesenta, donde trab&oacute; amistad con Julio Cort&aacute;zar y Octavio Paz, entre otros, y profundiz&oacute; en el surrealismo, el psicoan&aacute;lisis y el existencialismo). 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/074ea6f7-da94-4aef-b0c1-1245fb3094c4_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En realidad, la prosa est&aacute; imbuida del mismo aliento que sus versos, aunque se presente como di&aacute;logo: &ldquo;&iquest;Y el sol? / No hay sol. / &iquest;Entonces qu&eacute;? / Nada. Todo est&aacute; opaco. / &iquest;Y los espejos que brillaban tan dulcemente?&rdquo;. Poes&iacute;a en la cadencia, y en los motivos de la infancia perdida y el acecho de la muerte que predominan en los poemas. Se percibe, en muchos fragmentos, cierta sensaci&oacute;n de estar inacabados; es la canalizaci&oacute;n del impulso por escribir, que en ella es una manera de soportarse, de desahogarse, sin voluntad de crear algo redondo (&ldquo;al despertar tuve ganas de escribir. Y c&oacute;mo me gustar&iacute;a que en vez de esto que voy diciendo fuera una novela con personajes y todo&rdquo;). Para ella el lenguaje es una masa con la que juega, experimenta y transgrede m&eacute;tricas, im&aacute;genes y g&eacute;neros.
    </p><p class="article-text">
        Y oscuridad, mucha oscuridad: &ldquo;En mi peque&ntilde;o teatro, el lobo las devor&oacute;. [&hellip;] en esta vida me deben el fest&iacute;n&rdquo;, escribe en un gui&ntilde;o a Caperucita. Y m&aacute;s muerte, ya desde la juventud: &ldquo;Y pienso en una que me quiso violar en un velorio mientras yo miraba las flores en las manos del muerto&rdquo;. Piezas m&aacute;s extensas, como unas desconcertantes obras de teatro, metaliterarias, surrealistas, con su sentido del absurdo. O la cr&oacute;nica de un viaje (cr&oacute;nica, para Pizarnik, significa una cr&oacute;nica 'muy suya'), &ldquo;Escrito en Espa&ntilde;a&rdquo;: &ldquo;Al cerrar los ojos vi una nube en forma de mujer de negro ofrendando un peque&ntilde;o animal muerto&rdquo;, evoca en Santiago de Compostela.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f8aa4bb2-5082-445e-8186-e2401bea357f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Hay una obra (esta vez s&iacute; se puede hablar de obra como tal, y adem&aacute;s <em>acabada</em>; incluso se public&oacute; en forma de libro tras darse a conocer primero en una revista): <em>La condesa sangrienta, </em>el homenaje de Pizarnik a Erzs&eacute;bet Bath&oacute;ry, noble h&uacute;ngara del siglo XVI juzgada por brujer&iacute;a. La leyenda le atribuye una historia sanguinaria como torturadora de jovencitas, a las que asesinaba por celos de su belleza. Se cree que inspir&oacute; <em>Carmilla</em> (1982), la <em>nouvelle</em> g&oacute;tica de vampirismo l&eacute;sbico de Sheridan Le Fanu. Pizarnik lleg&oacute; a ella gracias al relato hom&oacute;nimo que le dedic&oacute; la escritora surrealista Valentine Penrose.
    </p><p class="article-text">
        Era de esperar que una historia tan truculenta le interesara. <em>La condesa sangrienta</em> de Pizarnik no es un <em>retelling</em> ni una biograf&iacute;a; de nuevo, no es sencilla de catalogar. Tal vez es una evocaci&oacute;n, cruzando datos hist&oacute;ricos y lirismo. Su leyenda le permite explorar obsesiones compartidas &ndash;el erotismo, la locura, la muerte&ndash;, pero la autora aclara que no siente &ldquo;ninguna compasi&oacute;n ni emoci&oacute;n ni admiraci&oacute;n por ella. [&hellip;] Ella es una prueba m&aacute;s de que la libertad absoluta de la criatura humana es horrible&rdquo;. Por aquel entonces (se public&oacute; en 1966), ya hac&iacute;a tiempo que Pizarnik se psicoanalizaba, y, pese a su relaci&oacute;n ambigua con la muerte, no idealizaba sus desequilibrios ni sus man&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <em>La traici&oacute;n m&iacute;stica</em>, que toma el t&iacute;tulo de uno de los textos, y que Luna Miguel nterpreta como una declaraci&oacute;n de intenciones, no es una b&uacute;squeda espiritual, ni pretende contar nada, responder a nada. Pizarnik se escribe a s&iacute; misma aunque escriba sobre otros (otra gente, otros personajes, otros libros). En el pr&oacute;logo, la editora insiste en la importancia de la relectura para la escritora argentina, y, dado que leer es establecer un di&aacute;logo con otros autores (pasados, coet&aacute;neos y futuros), podr&iacute;a decirse que Pizarnik se reescribe en cada tentativa. Su escritura no es cerebro, sino latido. No es narraci&oacute;n, sino desorden. No es herramienta, sino una extensi&oacute;n de s&iacute;. No es cuento, sino vida.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a0877c63-659d-44e3-aaba-c491fee75f24_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Pero incluso a una voz tan personal como ella se la puede leer en otros t&eacute;rminos. En un interesante ep&iacute;logo, la escritora Gabriela Borrelli Azara establece una relaci&oacute;n entre su obra y el contexto hist&oacute;rico de Argentina, que a finales de los a&ntilde;os sesenta comenz&oacute; una &eacute;poca convulsa, marcada por el golpe de Estado, la dictadura militar y las protestas que se desencadenaron: &ldquo;Entiendo lo obsceno [en la obra de Pizarnik] como un fantasma pol&iacute;tico, una presencia espectral que acecha&rdquo;, analiza. No es tanto una representaci&oacute;n consciente de la realidad como una revelaci&oacute;n de un malestar anquilosado, un aire enturbiado que Pizarnik, como tantos creadores, hab&iacute;a absorbido por &oacute;smosis.
    </p><p class="article-text">
        Desgarrada y desgarradora, pero tambi&eacute;n juguetona, c&oacute;mica, curiosa. Esta compilaci&oacute;n re&uacute;ne m&uacute;ltiples facetas, de la contemplativa a la m&aacute;s &aacute;cida, y, aunque leerla tambi&eacute;n es asumir que no se la llega a entender del todo, cada lector hallar&aacute; a su Pizarnik particular. Sobre todo quienes, como ella, tienen algo m&aacute;s que una afici&oacute;n por la literatura, porque hay escritores que parecen escribir para otros escritores, esos seres obsesivos y torcidos y raros. Es posible que el amor m&aacute;s grande de Pizarnik est&eacute; en el acto mismo de escribir, en el pulso que confiere a la muerte cuando la transcribe: &ldquo;Hablo con la voz que est&aacute; detr&aacute;s de la voz y con los m&aacute;gicos sonidos de la endechadora. [&hellip;] Me embriaga la luz. No nombro m&aacute;s que la luz. Quiero verla&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/caminos-llevan-alejandra-pizarnik-fascinacion-intensidad-revolucion_1_12538937.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Aug 2025 03:03:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los caminos que llevan a Alejandra Pizarnik: la fascinación, la intensidad, la revolución]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandra Pizarnik]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres grandes rescates: Leopoldo Brizuela inédito, Arlt para descargar, Alejandra Pizarnik en prosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/tres-grandes-rescates-leopoldo-brizuela-inedito-arlt-descargar-alejandra-pizarnik-prosa_1_11997919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38f7a1ac-0284-45a7-82d8-e5a8c34c9a59_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres grandes rescates: Leopoldo Brizuela inédito, Arlt para descargar, Alejandra Pizarnik en prosa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una nueva selección de destacadas publicaciones que fueron lanzadas durante 2024. De qué se tratan.</p></div><p class="article-text">
        Por cuarta semana consecutiva y con la intenci&oacute;n de recuperar publicaciones de 2024 que no llegaron a tener la cobertura que merec&iacute;an o, simplemente, <strong>para proponer una selecci&oacute;n de libros notables a quienes est&eacute;n buscando lecturas por estos d&iacute;as</strong>, se ofrece en este espacio una nueva edici&oacute;n de Lecturas de verano (la primera <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/tres-libros-dinero-centro-novela-sordida-memorias-corralito-misterio-paternal_1_11947112.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puede leerse por ac&aacute;</a>, la segunda <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/tres-libros-vidas-miticas-maria-moreno-figuras-populares-enredos-martha-argerich-secretos-isabel-peron_1_11963175.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a> y la tercera, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/tres-libros-memoria-vinculos-erri-luca-cuentos-inquietantes-grandes-besos-historia_1_11992067.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Las voces b&aacute;rbaras</strong></em><strong>, de Leopoldo Brizuela. </strong>Afortunadamente diversas editoriales se dedicaron en los &uacute;ltimos tiempos a revisitar la obra de<strong> Leopoldo Brizuela</strong>, un escritor argentino excepcional con libros sofisticados y notables, quien muri&oacute; a los 55 a&ntilde;os en 2019. Ocurri&oacute; en 2024 con <em>Diario del abandono</em>, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/doce-grandes-rescates-literarios-2024-reediciones-hallazgos-e-ineditos-salieron-luz_1_11923824.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un excelente texto recuperado entre sus papeles personales por la editorial Bosque energ&eacute;tico</a>, y poco antes con <em>El placer de la cautiva</em>, reeditado por ClubCinco editores, el sello argentino que se dedica justamente a rescatar grandes libros de autoras y autores de Argentina que por alg&uacute;n motivo dejaron de circular.
    </p><p class="article-text">
        Ahora el sello provincial Ediciones Bonaerenses lanz&oacute; <em>Las voces b&aacute;rbaras</em>, <strong>una preciosa colecci&oacute;n de ensayos sobre artistas &ndash;centralmente grandes figuras de la m&uacute;sica popular y tambi&eacute;n escritores y escritoras&ndash;</strong> que por motivos bien diversos se corrieron del lugar com&uacute;n, que, en la mirada de Brizuela, se convierten en voces b&aacute;rbaras. El propio escritor hab&iacute;a dejado esbozadas notas personales sobre esta selecci&oacute;n, que ahora tom&oacute; forma de libro, <strong>bajo el cuidado de Guido Herzovich y Oliverio Coelho</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Rosita Quiroga, Carlos Gardel, Atahualpa Yupanqui, Tania, Am&aacute;lia Rodrigues, Anita O&rsquo;Day, Nin&iacute; Marshall, Mercedes Sosa, Amy Winehouse, Mar&iacute;a Elena Walsh, Idea Vilari&ntilde;o, Nina Sager, Elvira Orph&eacute;e, Luisa Mercedes Levinson, Sara Gallardo, Natalia Ginzburg, Jos&eacute; Bianco, Jos&eacute; Saramago, Marguerite Yourcenar y Antoine de Saint-Exup&eacute;ry</strong> son retratados por Brizuela, con elegancia y el o&iacute;do puesto en la obra, en la sonoridad de lo que cantaron o escribieron todos ellos.
    </p><p class="article-text">
        Mediante una escritura di&aacute;fana y po&eacute;tica a la vez, Brizuela se detiene en las voces, en las im&aacute;genes imperecederas. Alejado de ese estilo actual de la cr&oacute;nica que busca muchas veces hacer un pintoresquismo basado en an&eacute;cdotas triviales, <strong>la profundidad de la escucha del escritor le devuelve a cada uno de los personajes y a sus vidas muchas veces revueltas o tr&aacute;gicas, su espesura, su particularidad, su belleza incandescente</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Leopoldo Brizuela naci&oacute; en 1963, en La Plata. Estudi&oacute; Letras en la Universidad de La Plata. En 1984 comenz&oacute; a estudiar canto con Leda Valladares, con quien colabor&oacute; durante cinco a&ntilde;os. C<strong>oordin&oacute; diversos talleres de escritura, entre ellos, en la c&aacute;rcel de mujeres de Olmos y de 1990 al 2000 en la Asociaci&oacute;n Madres de Plaza de Mayo.</strong> Public&oacute; el libro de poes&iacute;a <em>Fado</em> (1995), colabor&oacute; con diversos medios period&iacute;sticos con rese&ntilde;as de libros, tradujo obras del ingl&eacute;s y del franc&eacute;s, pero fueron sus novelas y cuentos los que le dieron mayor visibilidad y lo convirtieron en uno de los escritores fundamentales de su generaci&oacute;n. Escribi&oacute; su primera novela, <em>Tejiendo agua</em>, a los diecisiete a&ntilde;os, con que obtuvo el Premio Fortabat en 1985. Le siguieron <em>Inglaterra, una f&aacute;bula</em> (Premio Clar&iacute;n de novela, 1999), <em>Los que llegamos m&aacute;s lejos</em> (2002), Lisboa. <em>Un melodrama </em>(2010), <em>La locura de Onelli</em> (2012), Una misma noche (Premio Alfaguara, 2012) y Ensenada. Una memoria (2018).
    </p><p class="article-text">
        <em>Las voces b&aacute;rbaras</em> se puede descargar y leer gratis <a href="https://edicionesbonaerenses.sg.gba.gob.ar/libro/las-voces-barbaras/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>. Ediciones Bonaerenses es una editorial p&uacute;blica perteneciente a la provincia de Buenos Aires. <strong>Se trata de un sello no comercial, que distribuye sus ejemplares impresos en la red de bibliotecas populares bonaerenses</strong>. Todo su cat&aacute;logo est&aacute; disponible para leer y descargar de manera gratuita <a href="https://edicionesbonaerenses.sg.gba.gob.ar/gestion-abierta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por aqu&iacute;</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Las voces bárbaras&quot;, de Leopoldo Brizuela.                            </span>
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        <strong>El libro </strong><em><strong>Las voces b&aacute;rbaras</strong></em><strong>, de Leopoldo Brizuela, sali&oacute; por Ediciones Bonaerenses. Se puede descargar de manera gratuita </strong><a href="https://edicionesbonaerenses.sg.gba.gob.ar/libro/las-voces-barbaras/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Una traici&oacute;n m&iacute;stica</strong></em><strong>, de Alejandra Pizarnik. </strong>Figura esencial de la poes&iacute;a en espa&ntilde;ol del siglo XX, la obra de la escritora argentina <strong>Alejandra Pizarnik</strong> se sigue analizando, reorganizando y volviendo a visitar. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/50-anos-alejandra-pizarnik-mito-ruptura-final-inquietante-gran-poeta-argentina-siglo-xx_1_9565149.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luego de los numerosos homenajes que recibi&oacute; en 2022 al cumplirse 50 a&ntilde;os de su muerte</a>, la editorial Lumen public&oacute; a finales de 2024 una recopilaci&oacute;n de los trabajos en prosa de la autora, tal vez una faceta menos conocida de su obra.
    </p><p class="article-text">
        Con el t&iacute;tulo <em>Una traici&oacute;n m&iacute;stica</em>, la antolog&iacute;a <strong>re&uacute;ne relatos cortos que son dif&iacute;ciles de ubicar en un g&eacute;nero o, mejor dicho, que se dedican justamente a transgredir cualquier idea de envase</strong>. Todos ellos se despliegan punzantes,  graciosos, oscuros. Como apunta la escritora espa&ntilde;ola <strong>Luna Miguel</strong> en el pr&oacute;logo del libro, <em>&ldquo;sus peque&ntilde;os cuentos alucinados son largos poemas. Su teatro es una escenificaci&oacute;n de su ritmo po&eacute;tico. Sus relatos largos o cr&oacute;nicas esconden todas las trampas y los trucos de su poes&iacute;a&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte la escritora argentina <strong>Gabriela Borrelli Azara</strong>, quien escribi&oacute; un notable ep&iacute;logo que aparece en la publicaci&oacute;n, <strong>ofrece una mirada l&uacute;cida sobre la idea de traici&oacute;n en la obra de Pizarnik, que es retomada en el t&iacute;tulo de esta antolog&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El movimiento interno que produce la obra de Pizarnik est&aacute; m&aacute;s cercano (...) al enigma que a la revelaci&oacute;n. Es como si algo de aquello que no puede ser revelado se hiciera parte de una, algo que nos hace pensar que quiz&aacute; no todo tenga una explicaci&oacute;n. Un movimiento enigm&aacute;tico, una revoluci&oacute;n que traiciona todo lo que estaba construido.<strong> As&iacute;, al recorrer su obra se avanza sobre lo establecido y se transforma en traici&oacute;n permanente</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala la escritora.
    </p><p class="article-text">
        Alejandra Pizarnik naci&oacute; en Buenos Aires, en 1936, en una familia de inmigrantes jud&iacute;os de origen ruso y eslovaco. Public&oacute; su primer libro, titulado La tierra m&aacute;s ajena, en 1955. Le siguieron <em>La &uacute;ltima inocencia</em>, en 1956, y Las aventuras perdidas, en 1958.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre 1960 y 1964 se instal&oacute; en Par&iacute;s y all&iacute; colabor&oacute; en distintas revistas y diarios. <strong>De esa &eacute;poca procede su amistad con Julio Cort&aacute;zar, Rosa Chacel y Octavio Paz</strong>, quien prolog&oacute; su cuarto poemario, titulado <em>&Aacute;rbol de Diana </em>(1962). En 1964 regres&oacute; a Buenos Aires y public&oacute; sus obras m&aacute;s conocidas:<em> Los trabajos y las noches</em> (1965), <em>Extracci&oacute;n de la piedra de locura</em> (1968) y <em>El infierno musical</em> (1971). Desde 1954 en adelante, Pizarnik fue redactando sus c&eacute;lebres diarios, que la acompa&ntilde;aron hasta los &uacute;ltimos d&iacute;as de su vida. Muri&oacute; en Buenos Aires, en 1972.
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                &quot;Una traición mística&quot;, de Alejandra Pizarnik.                            </span>
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        <em><strong>Una traici&oacute;n m&iacute;stica</strong></em><strong>, de Alejandra Pizarnik, sali&oacute; por el sello Lumen.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Aguafuertes completas,</strong></em><strong> de Roberto Arlt.</strong> Durante 2024, la Universidad Nacional de Lan&uacute;s (UNLa) comenz&oacute; a rescatar la totalidad de la obra period&iacute;stica de Roberto Arlt con la idea de digitalizarla y convertirla en una colecci&oacute;n para que el p&uacute;blico pueda tener acceso a ella de manera gratuita. <strong>De hecho, la instituci&oacute;n ya public&oacute; la primera parte de este trabajo en un tomo que recopila las c&eacute;lebres aguafuertes del escritor publicadas en el diario </strong><em><strong>El Mundo</strong></em><strong> entre el 18 de mayo y el 13 de agosto de 1928</strong> (<a href="https://aguafuertescompletas.unla.edu.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este es el enlace de descarga</a>). En los tomos 2 y 3, que ser&aacute;n lanzados pr&oacute;ximamente, se incluir&aacute; la totalidad de sus notas aparecidas en ese diario a lo largo de 1928.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como valor especial de esta edici&oacute;n, se destaca la incorporaci&oacute;n de las ilustraciones de Luis Bello, que acompa&ntilde;aban la gran mayor&iacute;a de Aguafuertes de Arlt. Una vez completada la publicaci&oacute;n de las colaboraciones de Arlt en El Mundo, que se extienden hasta el a&ntilde;o 1942, se continuar&aacute; con la presentaci&oacute;n de sus notas en otros medios como Don Goyo, Cr&iacute;tica y El Hogar, entre otros, dando forma as&iacute; a la edici&oacute;n de su obra period&iacute;stica completa. Se estima que la totalidad de la edici&oacute;n demandar&aacute; un a&ntilde;o y medio&rdquo;, adelantaron los editores.<strong> Ser&aacute;n, en total, unos 1500 textos del autor de </strong><em><strong>Los siete locos</strong></em><strong>.</strong>
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                    alt="Las aguafuertes de Roberto Arlt vuelven a circular gracias a una iniciativa de la Universidad Nacional de Lanús."
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                Las aguafuertes de Roberto Arlt vuelven a circular gracias a una iniciativa de la Universidad Nacional de Lanús.                            </span>
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        <strong>La primera entrega de las Aguafuertes completas, de Roberto Arlt, editadas por la Universidad de Lan&uacute;s para descargar de manera gratuita, </strong><a href="https://aguafuertescompletas.unla.edu.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>se encuentra en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/tres-grandes-rescates-leopoldo-brizuela-inedito-arlt-descargar-alejandra-pizarnik-prosa_1_11997919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jan 2025 09:28:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres grandes rescates: Leopoldo Brizuela inédito, Arlt para descargar, Alejandra Pizarnik en prosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[lecturas de verano,Literatura argentina,Roberto Arlt,Leopoldo Brizuela,Alejandra Pizarnik]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Publican una nueva antología de relatos de Alejandra Pizarnik]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/publican-nueva-antologia-relatos-alejandra-pizarnik_1_11682718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e74eb900-3518-4c25-b218-be0069718332_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Publican una nueva antología de relatos de Alejandra Pizarnik"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra llegará en diciembre a Argentina. La publicará la editorial Lumen.</p></div><p class="article-text">
        Figura esencial de la poes&iacute;a en espa&ntilde;ol del siglo XX, los trabajos en prosa de la argentina <strong>Alejandra Pizarnik</strong> son menos conocidos y es en esos textos en los que se centra <em>Una traici&oacute;n m&iacute;stica</em>, una antolog&iacute;a de sus relatos que la editorial Lumen publicar&aacute; el pr&oacute;ximo 3 de octubre en Espa&ntilde;a, Chile y Colombia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La obra llegar&aacute; en diciembre a Argentina</strong>, y en el primer cuatrimestre de 2025 a M&eacute;xico, Uruguay y Per&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de <strong>un total de 27 relatos</strong> que proponen un viaje por las facetas m&aacute;s desconocidas de Pizarnik (Buenos Aires, 1936-1972), desde sus juegos palimps&eacute;sticos -versiones y revisiones de textos cl&aacute;sicos de Valentine Penrose, James Joyce o el Marqu&eacute;s de Sade&mdash;, a su humor sexual o escenas de su viaje por Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empe&ntilde;arse en decir que esto no es poes&iacute;a, ya lo ver&aacute;n, ser&iacute;a bastante discutible. (...) Sus peque&ntilde;os cuentos alucinados son largos poemas. Su teatro es una escenificaci&oacute;n de su ritmo po&eacute;tico. Sus relatos largos o cr&oacute;nicas esconden todas las trampas y los trucos de su poes&iacute;a&rdquo;, se&ntilde;ala en el pr&oacute;logo del libro la editora <strong>Luna Miguel</strong>, de Penguin Random House.
    </p><p class="article-text">
        Pizarnik es &ldquo;un mito literario m&aacute;s vivo que nunca&rdquo;, resalta la editorial en un comunicado lanzado este mi&eacute;rcoles, d&iacute;a en el que se cumplen 42 a&ntilde;os de la muerte de la argentina.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No existe en el mundo nada m&aacute;s excitante y aterrador que releer a Pizarnik. Desear&iacute;a que las prosas selectas de 'Una traici&oacute;n m&iacute;stica' fueran le&iacute;das en clave de aventura, en clave de yincana y, a su vez, en clave de revelaci&oacute;n&rdquo;, agrega Luna Miguel.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que la escritora, poeta y gestora cultural argentina <strong>Gabriela Borrelli Azara</strong> se&ntilde;ala en el ep&iacute;logo que leer a Pizarnik es una de las experiencias &ldquo;m&aacute;s revolucionarias que podamos encontrar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y con estos relatos se entienden las claves de su obra: &ldquo;la visi&oacute;n ir&oacute;nica y burlesca de la realidad y de s&iacute; misma, la reflexi&oacute;n sobre el lenguaje, la muerte, as&iacute; como los l&iacute;mites entre la cordura y la locura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pizarnik es, seg&uacute;n la editorial, &ldquo;una inspiraci&oacute;n para generaciones nuevas de lectoras y lectores, de escritores, de estudiantes, de fil&oacute;sofos. Es un personaje de la cultura popular. Es una influencia para buena parte de los autores m&aacute;s reconocidos del presente, que la homenajean y referencian en sus obras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Influencia clara en la literatura hispanoam&eacute;ricana desde hace d&eacute;cadas, ahora cal&oacute; tambi&eacute;n en la industria editorial anglosajona, que descubri&oacute; la obra de la autora argentina en el siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        En 2017 se reedit&oacute; <em>Extracting the stone of madness</em> (<em>Extracci&oacute;n de la piedra de la locura</em>), una obra publicada originalmente en 1968, y que en este nuevo lanzamiento en Estados Unidos recibi&oacute; el Premio al Mejor Libro Traducido de Poes&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Considerada una 'poeta maldita', y con grandes influencias del surrealismo, Pizarnik comenz&oacute; a publicar sus primeros poemarios antes de cumplir los veinte a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Tras pasar cuatro a&ntilde;os en Par&iacute;s, donde entabl&oacute; amistad con Octavio Paz y Julio Cort&aacute;zar, dio forma a los libros que le consagraron: <em>&Aacute;rbol de Diana</em> (1962) y <em>Los trabajos y las noches</em> (1965).
    </p><p class="article-text">
        A su regreso a Buenos Aires, y despu&eacute;s de recibir las prestigiosas becas Guggenheim (1969) y Fullbright (1971), Pizarnik comenz&oacute; a tener graves problemas de salud, y muri&oacute; el 25 de septiembre de 1972, tras ingerir una sobredosis de barbit&uacute;ricos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM con informaci&oacute;n de la agencia EFE</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/publican-nueva-antologia-relatos-alejandra-pizarnik_1_11682718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Sep 2024 17:31:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Publican una nueva antología de relatos de Alejandra Pizarnik]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandra Pizarnik,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuadros de una exposición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuadros-exposicion_129_10442487.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d901bc52-c267-47d4-8846-fac40db7b1f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuadros de una exposición"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Puede ser un paseo rápido (dicen que cada escucha en las plataformas dura menos de medio minuto). O puede ser una exploración profunda por aquello que los algoritmos no atinan a predecir. En todo caso, esta es una pequeña guía de turismo: dónde detenerse en la (inmensa, inabarcable) galería de las ediciones recientes. Y, en el final, un homenaje. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Roxana Amed, Frank Carlberg y el universo Pizarnik</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Roxana Amed</strong> es una cantante de jazz original, dos categor&iacute;as que no suelen ir juntas, y siempre busc&oacute; miradas nuevas sobre lo viejo y, sobre todo, territorios inexplorados. Junto con el pianista <strong>Fran Carlberg</strong> ya hab&iacute;an rondado el mundo de la poeta <strong>Alejandra Pizarnik</strong> en <em>La sombra de su sombra</em>, de 2012. Ahora, en <em>Los trabajos y las noches</em>, junto con <strong>Adam Kolker</strong> en clarinete, clarinete bajo, y saxo, <strong>Sim&oacute;n Willson</strong> en contrabajo y <strong>Michael Sarin</strong> en bater&iacute;a, abordan 11 piezas del pianista que, m&aacute;s que canciones, son verdaderas inmersiones en el ritmo y las visiones de Pizarnik, como si esos poemas muchas veces desolados crearan su propia m&uacute;sica.
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>P. J. Harvey y las relecturas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Su primer disco, en 1992, se llam&oacute; <em>Dry</em> (seca) y los labios h&uacute;medos de la tapa contrastaban con la imposibilidad de humedecerse de la que hablaba en algunas de esas canciones que rele&iacute;an toda la tradici&oacute;n reciente del pop &ndash;neo folk, punk, el fantasma del rhythm &amp; blues y las sombras de la antigua balada inglesa&ndash;. Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s y a siete de distancia de su producci&oacute;n anterior, el magn&iacute;fico <em>The Hope Six Demolition Project</em>, <strong>P. J. Harvey</strong> se relee ahora a s&iacute; misma y sus mitolog&iacute;as &ndash;y a un libro de poemas, <em>Orlam</em>, escrito por ella en el dialecto de Dorset, en el sur de Inglaterra&ndash;. En <em>I Inside the Old Year Dying</em> recorre, en sus propias palabras, &ldquo;un espacio liminal, entre la vida y la muerte, entre el sue&ntilde;o y la vigilia&rdquo;. Esa &ldquo;liminalidad&rdquo; &ndash;la palabra viene del lat&iacute;n &ldquo;limes&rdquo;, de donde proviene el castellano &ldquo;l&iacute;mite&rdquo;&ndash; marca tambi&eacute;n el espacio de la m&uacute;sica, situada en el punto exacto que no pertenece a ning&uacute;n paisaje y permite poseerlos a todos.
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    </figure><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Zoe Rahman y el nuevo jazz brit&aacute;nico</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hija de padre bengal&iacute; y madre inglesa, es decir una londinense t&iacute;pica, <strong>Zoe Rahman</strong> es una figura ejemplar en la escena del muevo jazz de esa ciudad, tal vez el m&aacute;s expl&iacute;citamente multi cultural del momento. Pianista excelente &ndash;que no oculta las huellas de <strong>McCoy Tyner</strong> y <strong>Abdullah Ibrahim</strong> (aquel que antes se llam&oacute; Dollar Brand) y compositora capaz de desmentir por s&iacute; sola eso de que el jazz se ha muerto, en <em>Colour of Sound</em>, junto con su hermano Idris en saxo y clarinete, <strong>Rowland Sutherland</strong> en flauta, <strong>Byron Wallen</strong> y <strong>Alex Ridout</strong> en trompetas, <strong>Rosie Turton</strong> en tromb&oacute;n, <strong>Alex Damkworth</strong> en contrabajo y <strong>Gene Calderazzo</strong> en bater&iacute;a encuentra el centro virtuoso en que la composici&oacute;n y la improvisaci&oacute;n se integran con fluidez y, sobre todo, esa cuota de imprevisibilidad sin la cual el jazz no existe. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>Blur y m&aacute;s de lo mismo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo es perfecto. Y perfectamente previsible. M&aacute;s all&aacute; de matices, se trata ni m&aacute;s ni menos que de un nuevo &aacute;lbum de Blur. Es m&aacute;s, de un disco que bien podr&iacute;a ser considerado el mejor de Blur, en tanto condensa con exactitud a los anteriores. Arreglos elegantes, ejecuciones precisas, canciones tolerablemente depresivas &ndash;podr&iacute;a pensarse en la versi&oacute;n ligera de Radiohead&ndash; y aqu&iacute;, all&aacute; y en todas partes la sombra de la sombra de los Beatles. Nada que no pudiera anticiparse. Y, tambi&eacute;n, hay que decirlo, algo de lo mejor del mejor pop del momento. &nbsp;
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>Rachmaninov y la oscuridad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Famoso &ndash;es decir todo lo famoso que puede ser en la actualidad un compositor de la tradici&oacute;n acad&eacute;mica europea&ndash; por sus conciertos para piano, esa exacta combinaci&oacute;n entre show, lirismo y melancol&iacute;a, y visto por la <em>inteligentsia</em> simplemente como un anacr&oacute;nico que compon&iacute;a m&uacute;sica rom&aacute;ntica en pleno siglo XX, <strong>Sergei Rachmaninov</strong> es un autor mucho m&aacute;s complejo &ndash;e interesante&ndash;. La <em>Sinfon&iacute;a N&ordm; 2</em>, de 1907, con uno de los movimientos lentos m&aacute;s bellos de la historia, y la <em>Sinfon&iacute;a N&ordm; 3</em>, escrita en 1936, rondan, en ambos casos, una estructura circular, donde los mismos temas reaparecen de movimiento en movimiento. La Orquesta de Philadelphia, estren&oacute; varias de las &uacute;ltimas composiciones de Rachmaninov, entre ellas esta tercera sinfon&iacute;a, y realiz&oacute; las primeras grabaciones de otras, como la oscur&iacute;sima y maravillosa <em>La isla de los muertos</em>,<em> </em>que el autor escribi&oacute; en 1908 a partir de la impresi&oacute;n que le caus&oacute; la reproducci&oacute;n de un cuadro de <strong>Arnold B&ouml;cklin</strong> que admiraron, entre otros, Freud, Lenin y Hitler. La misma orquesta, ahora con el gran director <strong>Yannick N&eacute;zet-Seguin</strong> al frente, dedica su &uacute;ltimo disco a estas tres obras. Dif&iacute;cilmente pueda encontrarse interpretaci&oacute;n m&aacute;s fiel, conmovedora, espectacular (en los momentos necesarios) y, de paso, mejor grabada que esta
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>Sammy Figueroa y la luz</strong>
    </p><p class="article-text">
        El percusionista <strong>Sammy Figueroa</strong> ha tocado con <strong>David Bowie</strong>, <strong>Eumir Deodato</strong>, <strong>George Benson</strong> y The Brecker Brothers entre muchos otros. Fund&oacute; y dirige la Latin Jazz Explosion pero en su reciente <em>Searching for a Memory</em> circula por un mundo mucho m&aacute;s secreto, y a la vez luminoso, rodeado por estrellas como el pianista <strong>Gonzalo Rubalcaba</strong>, el saxofonista <strong>Miguel Zen&oacute;n</strong> y la cantante <strong>Aim&eacute;e Niviola</strong>. &ldquo;Busco tu recuerdo&rdquo; es, adem&aacute;s, el t&iacute;tulo de un tema que cant&oacute; su padre &ndash;y del que se incluye un fragmento&ndash;. Todo el disco es, en rigor, un homenaje a ese recuerdo y el agregado de un peque&ntilde;o grupo (trompeta, flauta, contrabajo) no altera el clima de intimidad esencial.        
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>Y tres cuadros de una exposici&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Modest Mussorgsky</strong> compuso su serie de piezas para piano inspiradas por las pinturas de su amigo <strong>Victor Hartmann</strong> en 1874. La crudeza de las transiciones entre los acordes &ndash;que m&aacute;s adelante ser&iacute;a central para autores como <strong>Claude Debussy</strong> o <strong>Manuel de Falla</strong>&ndash; hizo que muchos consideraran la obra plagada de errores y, desde ya, se sintieran tentados de corregirlos. De ah&iacute; la cantidad de arreglos y orquestaciones que se realizaron de ella. La realizada por Maurice Ravel hace poco m&aacute;s de cien a&ntilde;os, en 1922, no es la m&aacute;s fiel pero s&iacute; la m&aacute;s bella. Y fue la base de la que el tr&iacute;o Emerson, Lake &amp; Palmer estren&oacute; en el Festival de la Isla de Wight en octubre de 1970 y toc&oacute; en vivo durante todo el a&ntilde;o siguiente. Uno de esos recitales, el de marzo en el Newcastle City Hall, fue registrado y editado en disco en noviembre de 1971, con una nueva galer&iacute;a de pinturas en su interior, esta vez del dise&ntilde;ador de la portada, <strong>William Neal</strong>. Otras grabaciones, como la de la Isla de Wight, fueron publicadas m&aacute;s adelante y la edici&oacute;n Deluxe del disco original incluye tambi&eacute;n el registro completo de la actuaci&oacute;n en el Teatro Lyceum de Londres el 9 de diciembre de 1970. Aqu&iacute; pueden escucharse ese disco de Emerson, Lake &amp; Palmer que lleg&oacute; a estar entre los &aacute;lbumes m&aacute;s vendidos en Gran Breta&ntilde;a, la versi&oacute;n original para piano en una versi&oacute;n magistral de <strong>Mikhail Pletnev</strong> y la orquestaci&oacute;n de Ravel en una fastuosa interpretaci&oacute;n de la Orquesta Mariinsky dirigida por <strong>Valery Gergiev</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <em>DF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuadros-exposicion_129_10442487.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Aug 2023 13:47:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuadros de una exposición]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Arte,Poesía,Alejandra Pizarnik,Blur]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día del escritor y la escritora: ocho documentales online para celebrar la obra de grandes autores de Argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/dia-escritor-escritora-ocho-documentales-online-celebrar-obra-grandes-autores-argentina_1_10288127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab04fd64-6d8f-4334-b7a8-b677d316b00b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1075008.jpg" width="645" height="363" alt="Día del escritor y la escritora: ocho documentales online para celebrar la obra de grandes autores de Argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre biografías, clases magistrales y entrevistas, el mundo audiovisual ofrece un panorama nutrido para abordar la vida y el trabajo de Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Alejandra Pizarnik y Manuel Puig, entre otros. Un repaso por los más destacados y dónde verlos.</p><p class="subtitle">Entrevista - Irene Vallejo: “Desde la Antigüedad, escribir ha sido siempre un trabajo de riesgo”</p><p class="subtitle">Efemérides - Día del escritor: ¿por qué se celebra el 13 de junio?</p></div><p class="article-text">
        Cada 13 de junio, en homenaje a la fecha en la que naci&oacute; el poeta, cuentista, novelista y ensayista argentino Leopoldo Lugones, <strong>se celebra en el pa&iacute;s el D&iacute;a del escritor y de la escritora</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Autor de libros de relatos como <em>La guerra gaucha </em>(1905), de poes&iacute;a como <em>Lunario sentimental </em>(1909) y de numerosas publicaciones de ensayos y biograf&iacute;as, <strong>el intelectual argentino tambi&eacute;n fue el fundador y primer presidente de la Sociedad Argentina de Escritores</strong> (SADE).
    </p><p class="article-text">
        A modo de celebraci&oacute;n en esta fecha, se ofrece una selecci&oacute;n de destacadas producciones audiovisuales que con originalidad <strong>proponen recorridos por la vida y la obra de autores del pa&iacute;s como Jorge Luis Borges, Julio Cort&aacute;zar, Manuel Puig y Alejandra Pizarnik</strong>, entre otros y otras.
    </p><p class="article-text">
        Hay documentales, especiales televisivos, testimonios en primera persona y entrevistas:&nbsp;una suerte de puntapi&eacute; audiovisual, un primer paso, una invitaci&oacute;n a la lectura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Manuel Puig por dos. </strong>Dos trabajos audiovisuales con direcci&oacute;n de <strong>Carlos Castro </strong>(oriundo, como el autor de <em>Boquitas pintadas</em>, de la localidad bonaerense de General Villegas) ofrecen un retrato especial del escritor <strong>Manuel Puig</strong>. Por un lado, s<a href="https://play.cine.ar/INCAA/produccion/5221" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">e encuentra disponible de manera gratuita en la plataforma Cine.AR</a> el largometraje documental <em>Regreso a Coronel Vallejos</em>, una indagaci&oacute;n muy particular en la tierra natal del escritor, inmortalizada en su obra.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        A su vez, el realizador este a&ntilde;o lanz&oacute; por Canal Encuentro la serie documental <em>Un loco deseo de belleza. La traici&oacute;n de Manuel Puig</em> con la conducci&oacute;n del cantante y actor <strong>Sergio P&aacute;ngaro</strong>. Se trata de seis cap&iacute;tulos que, seg&uacute;n se&ntilde;alan los propios realizadores, trascienden &ldquo;la mera biograf&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A lo largos de los episodios, el programa construye el rompecabezas Puig con un repaso sobre sus libros y con testimonios de distintas figuras del mundo del arte y el espect&aacute;culo como <strong>Tununa Mercado, Rub&eacute;n Szuchmacher, Renata Schussheim, Mim&iacute; Pons, Maruja Bustamante, Jos&eacute; Miguel Onaindia, Jorge Lafauci, Humberto Tortonese, Graciela Goldchluk, Fernando Spiner, Fernando Noy, Daniel Divinsky y Carlos Ulanovsky</strong>, entre otras y otros.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>El largometraje documental </strong><em><strong>Regreso a Coronel Vallejos</strong></em><strong> </strong><a href="https://play.cine.ar/INCAA/produccion/5221" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>est&aacute; disponible de manera gratuita en la plataforma CineAR Play</strong></a><strong>.  La serie documental </strong><em><strong>Un loco deseo de belleza</strong></em><strong>, se puede ver en la pantalla de Encuentro y </strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=rR2O3_gM-4g" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en en perfil de YouTube del canal</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Alejandra Pizarnik por dos.</strong> Con el paso de los a&ntilde;os, la figura de la poeta <strong>Alejandra Pizarnik</strong> crece y parece estar volviendo siempre. Durante 2022 fueron varios los ciclos en su recuerdo y las relecturas de sus textos, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/50-anos-alejandra-pizarnik-mito-ruptura-final-inquietante-gran-poeta-argentina-siglo-xx_1_9565149.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando se cumplieron 50 a&ntilde;os de su muerte</a>. <strong>Una escritora que, por su incandescencia, impregn&oacute; a otras disciplinas art&iacute;sticas</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito audiovisual, uno de los homenajes m&aacute;s completos pertenece a la saga de documentales televisivos llamados <em>Memoria iluminada</em>, dirigidos por <strong>Virna Molina</strong> y <strong>Ernesto Ardito</strong>, producidos por Canal Encuentro. El material, separado en distintos episodios, est&aacute; disponible en la p&aacute;gina de YouTube de la se&ntilde;al (vale recordar, que <strong>la misma dupla hizo para esta serie documentales sobre escritoras y escritores, entre los que se destacan producciones dedicadas a Jorge Luis Borges, Mar&iacute;a Elena Walsh y Paco Urondo</strong>, tambi&eacute;n disponibles en la p&aacute;gina del canal).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        A su vez, quiz&aacute; una de las rarezas y materiales m&aacute;s interesantes para volver sobre el universo creativo de Alejandra Pizarnik sea el cortometraje de 1993 V<em>&eacute;rtigos, o contemplaci&oacute;n de algo que cae</em>, de la cineasta y productora argentina <strong>Vanessa Ragone</strong>, quien a&ntilde;os m&aacute;s tarde trabajar&iacute;a en <em>El secreto de sus ojos</em>, se ganar&iacute;a un Oscar y se convertir&iacute;a en una de las referentes m&aacute;s importantes del cine argentino.
    </p><p class="article-text">
        Aquel trabajo incipiente alrededor de la poeta gan&oacute; el Primer Concurso Nacional de Cortometrajes promovido por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), m&aacute;s tarde conocido como el prestigioso ciclo conocido como Historias Breves. Est&aacute; disponible en la plataforma gratuita Cine.AR.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Alejandra Pizarnik murió el 25 de septiembre de 1972.                            </span>
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        De media hora de duraci&oacute;n, <em>V&eacute;rtigos</em> es una indagaci&oacute;n, una exploraci&oacute;n con una puesta experimental, llena de texturas, de la que participan, entre otros, un <em>dream team</em> de colegas, personas cercanas a Pizarnik y <strong>artistas como Humberto Tortonese, Rosario Bl&eacute;fari, la hermana de la escritora, las poetas Olga Orozco y Diana Bellessi</strong>. Tambi&eacute;n hay lecturas de sus poemas en las voces de <strong>Alfredo Alc&oacute;n</strong>, <strong>Norma Aleandro</strong> y <strong>Liliana Daunes</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La muerte como tema era su patria, su lugar de origen&rdquo;, dice all&iacute; <strong>Fernando Noy</strong> y remata: &ldquo;Alejandra iba hacia algo inevitable: la sensaci&oacute;n de abandono&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Todos los episodios de la serie documental </strong><em><strong>Memoria iluminada </strong></em><strong>dedicados a Alejandra Pizarnik </strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=rLpUDqeuIW8&amp;t=3s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>est&aacute;n disponibles en la p&aacute;gina de YouTube de Encuentro</strong></a><strong>. </strong><em><strong>V&eacute;rtigos</strong></em><strong>, de Vanessa Ragone, </strong><a href="https://play.cine.ar/INCAA/produccion/740" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>est&aacute; disponible de manera gratuita en Cine.AR Play</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Borges por Piglia. </strong>Lanzado como una producci&oacute;n conjunta entre la Televisi&oacute;n P&uacute;blica Argentina y la Biblioteca Nacional, <strong>en 2013&nbsp; lleg&oacute; a la pantalla un notable ciclo de clases magistrales donde el escritor y docente Ricardo Piglia analiz&oacute; la obra de Jorge Luis Borges</strong>. Con un enfoque original, filoso por momentos agudo, Piglia repas&oacute; a lo largo de los cuatro cap&iacute;tulos cuestiones como el estilo, las influencias, la biblioteca, la pol&iacute;tica y la memoria en la obra del autor de <em>Ficciones</em>.
    </p><p class="article-text">
        Un programa que invita a pensar en los textos del escritor en la mirada de uno de los lectores m&aacute;s l&uacute;cidos que tuvo la Argentina.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>Las clases de Ricardo Piglia sobre Borges se emitieron por la Televisi&oacute;n P&uacute;blica y </strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=im_kMvZQlv8&amp;list=PLZFywf-9AMzzgs1Y9yW2h61iNb7mTurnY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>est&aacute;n disponibles en este enlace de YouTube</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. 327 cuadernos, de Andr&eacute;s Di Tella. </strong>Mencionamos arriba a Ricardo Piglia y en 2015 lleg&oacute; a las pantallas de cine uno de los documentales m&aacute;s sensibles alrededor de la figura de un escritor argentino. Se trata del largometraje <em>327 cuadernos</em>, del cineasta argentino <strong>Andr&eacute;s Di Tella</strong>, quien llev&oacute; a cabo una tarea notable de registro junto al autor de <em>Respiraci&oacute;n artificial</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de una d&eacute;cada y media de dar clases en la Universidad de Princeton, en los Estados Unidos, Piglia decidi&oacute; volver a la Argentina.</strong> En ese momento de revisi&oacute;n y de alg&uacute;n modo de nuevas b&uacute;squedas, el escritor se plante&oacute; como objetivo releer los diarios que hab&iacute;a comenzado a escribir cuando ten&iacute;a 16 a&ntilde;os, es decir,<strong> volver a los 327 cuadernos &ndash;como indica el t&iacute;tulo del documental&ndash;</strong> que llev&oacute;, de pu&ntilde;o y letra, entre 1957 y 2015. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Fue en ese momento cuando el director Andr&eacute;s Di Tella le ofreci&oacute; registrar con sus c&aacute;maras ese proceso y comenzaron juntos a armar un experimento audiovisual, o un &ldquo;diario de la lectura de un diario&rdquo;. <strong>Despu&eacute;s de algunos meses de rodaje, la salud de Piglia empez&oacute; a mostrar algunos problemas hasta que lleg&oacute; un diagn&oacute;stico devastador: el escritor padec&iacute;a Esclerosis Lateral Amiotr&oacute;fica (ELA)</strong>. Sin embargo, pese a las dificultades f&iacute;sicas, Piglia y Di Tella siguieron junt&aacute;ndose y la lectura nunca se detuvo. En 2015, casi en simult&aacute;neo al estreno de <em>327 cuadernos</em>, el sello Anagrama empez&oacute; a publicar esos textos en varios tomos bajo el t&iacute;tulo de<em> Los diarios de Emilio Renzi</em>. Piglia muri&oacute; en 2017, a los 75 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El documental 327 cuadernos, de Andr&eacute;s Di Tella, </strong><a href="https://vimeo.com/ondemand/327cuadernosfilm/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>se puede alquilar para ver en Vimeo</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Beatriz Portinari: Un documental sobre Aurora Venturini</strong></em><strong>, de Agustina Massa y Fernando Krapp.</strong> Un trabajo de observaci&oacute;n, de aproximaci&oacute;n, de tensi&oacute;n con la retratada y tambi&eacute;n de encanto. En <em>Beatriz Portinari: un documental sobre Aurora Venturini</em> los realizadores siguen a una de las escritoras m&aacute;s audaces y sorprendentes de la Argentina.
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        El t&iacute;tulo que eligieron remite &ndash;que a su vez remite a la musa de Dante Alighieri&ndash; fue el seud&oacute;nimo que us&oacute; la escritora Aurora Venturini para presentarse a un concurso literario que organiz&oacute; en 2007 el diario <em>P&aacute;gina 12</em>. Se trataba de una convocatoria que llamaba a descubrir &ldquo;nuevas voces&rdquo; dentro de la literatura y un texto inquietante de t&iacute;tulo <em>Las primas</em> result&oacute; elegido. <strong>Nadie imagin&oacute; que detr&aacute;s de aquella prosa impactante se encontraba una mujer que entonces ten&iacute;a 86 a&ntilde;os y hab&iacute;a dedicado su vida a la escritura</strong>. Con el tiempo, se fue conociendo m&aacute;s de su vida: hab&iacute;a trabajado con Eva Per&oacute;n, <strong>conoci&oacute; en su juventud a Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre</strong>, hab&iacute;a recibido de manos de Borges otro premio literario.&nbsp;Con m&aacute;s de 90 a&ntilde;os, llena de vitalidad, un poco arisca y un poco intrigante, los documentalistas se acercan a su casa de La Plata para registrar sus d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Este documental pas&oacute; por el BAFICI y circul&oacute;, gracias al magnetismo de su protagonista y el comentario entusiasta de quienes se lo fueron cruzando, por festivales y todo tipo de ciclos. <strong>Est&aacute; disponible en Vimeo hasta el 1&deg; de julio</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Beatriz Portinari: Un documental sobre Aurora Venturini</strong></em><strong>, de Agustina Massa y Fernando Krapp, se puede ver en Vimeo </strong><a href="https://vimeo.com/807496296" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. Entrevista con Julio Cort&aacute;zar.</strong> Una conversaci&oacute;n que sirve como repaso de una carrera y, tambi&eacute;n, como un documento hist&oacute;rico. Entre finales de los &lsquo;70 y durante buena parte de los &lsquo;80 el espa&ntilde;ol Joaqu&iacute;n Soler Serrano se dedic&oacute; a entrevistar a grandes personalidades del mundo del arte, el pensamiento, el deporte, la m&uacute;sica y la literatura mundial, entre otros para un programa que se llam&oacute; A fondo y se emiti&oacute; por Radiotelevisi&oacute;n Espa&ntilde;ola (hoy RTVE).<strong> As&iacute; fue que, en charlas que duraban casi dos horas, logr&oacute; dialogar frente a c&aacute;maras con figuras como Leopoldo Torre Nilsson, Alberto Ginastera, Marguerite Duras, Chabuca Granda, Salvador Dal&iacute; y Jorge Luis Borges, entre muchos otros</strong>. Uno de los de los primeros invitados al ciclo fue el escritor argentino <strong>Julio Cort&aacute;zar</strong>, que habl&oacute; con Serrano en 1977 e hizo un repaso sobre varios de sus libros. Esas im&aacute;genes, como ocurre con buena parte del ciclo, se conservan hasta la actualidad en el archivo de RTVE y est&aacute;n disponibles en la p&aacute;gina web del canal espa&ntilde;ol.
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            <span class="title">
                Una toma de la entrevista de Cortázar con el presentador español, en 1977.                            </span>
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        <strong>A fondo, con Julio Cort&aacute;zar, se puede ver en RTVE </strong><a href="https://www.rtve.es/play/videos/a-fondo/julio-cortazar/1051583/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>a trav&eacute;s de este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/dia-escritor-escritora-ocho-documentales-online-celebrar-obra-grandes-autores-argentina_1_10288127.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Jun 2023 09:09:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día del escritor y la escritora: ocho documentales online para celebrar la obra de grandes autores de Argentina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura argentina,Jorge Luis Borges,Julio Cortázar,Alejandra Pizarnik,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mapa del desconsuelo, muertes en un año bisiesto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/mapa-desconsuelo-muertes-ano-bisiesto_129_9580255.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c523b1dd-c48c-4d45-a11c-d2f3e4c242e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mapa del desconsuelo, muertes en un año bisiesto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">Postal de Venecia, Marguerite Duras y una soledad salvaje</p></div><p class="article-text">
        <em>Porque yo voy donde nunca estoy, donde nunca fui. </em><strong>(Chipi-Chipi, Charly Garc&iacute;a)</strong>
    </p><p class="article-text">
        L&aacute;grimas, sue&ntilde;o y algunos Renault 12. Tres l&iacute;neas que en principio parecen no tener nada en com&uacute;n y a la vez tres cosas que me atravesaron estos d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Llorar en p&uacute;blico es pornogr&aacute;fico. La ciudad es el lugar adecuado para trabajar y consumir (que es trabajar en el tiempo libre), pero no para cuidar y mucho menos para llorar, que es lo que pasa cuando te descuidas o te descuidan&rdquo;,</em> escribi&oacute; el periodista y poeta espa&ntilde;ol <strong>Sergio C. Fanjul</strong> <a href="https://elpais.com/espana/madrid/2021-02-24/inventario-de-lugares-para-llorar.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute;</a>. Llegue a ese texto despu&eacute;s de escuchar<a href="https://open.spotify.com/episode/6HrX35EiaJOOldFX79UK3b?si=fda7a3d28271413a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> un podcast donde lo entrevistan para hablar sobre urbanismo</a> <strong>(Fanjul es autor del libro </strong><em><strong>La ciudad infinita</strong></em><strong>, lo vengo leyendo con entusiasmo y lo largu&eacute;, apenas por un rato, para ponerme a escribir esto)</strong> y ese concepto que varios expertos repiten: el de la ciudad o la arquitectura hostil. Vuelta cortita por un universo espinoso y lleno de crueldad o la ciudad del <em>se mira y no se toca</em>: esos bancos dur&iacute;simos y con un mont&oacute;n de obst&aacute;culos para que nadie se tire a dormir una siesta; canteros rodeados con elementos que pinchan para evitar que las personas se sienten; plazas r&iacute;gidas, sin &aacute;rboles y llenas de cemento para que a nadie se le ocurra juntarse con otros un rato.
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                Una vieja publicidad de Renault 12.                            </span>
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        Lo poco que queda disponible en las ciudades cada vez m&aacute;s hostiles dentro lo poco que va quedando p&uacute;blico, entonces, pareciera ser que podr&iacute;a reducirse a caminar y llorar. En la conversaci&oacute;n Fanjul recuerda una idea hermosa que tuvo otro periodista espa&ntilde;ol, <strong>Dani Keral</strong>, que arm&oacute;<a href="https://unviajecreativo.com/los-mejores-lugares-para-llorar-en-madrid/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> un mapa interactivo de lugares para llorar en Madrid</a> (de paso: &iquest;qui&eacute;n se anima con uno as&iacute;, pero de Buenos Aires? Si tienen calles, esquinas, parques, rincones preferidos para lagrimear, ya saben d&oacute;nde escribirme). Pienso en la letra de la canci&oacute;n que encabeza esto, en los que van, en los que caminan aunque los ojos les estallen (<em>hijas de la l&aacute;grima</em> somos un poco todas). Pienso en esa forma del desamparo que es magn&eacute;tica cuando la vemos pasar, que es imparable, y que a la vez nos deja inm&oacute;viles. <strong>El que llora en la calle se pierde, el que ve llorar, en cambio, se encuentra.</strong> Si es posible trazar un mapa del desconsuelo quiz&aacute; tenga la forma de un espejo.
    </p><p class="article-text">
        Desde que escuch&eacute; esa entrevista y me puse a bucear sobre el tema, me cruc&eacute; en mis propios recorridos a pie con algunas personas llorando por la calle (con pocas horas de diferencia: dos en el parque, una a la salida del subte). <strong>&iquest;Temporada de pl&aacute;tanos, congestiones, retinas arrasadas y alergias en este hemisferio?</strong> S&iacute;, claro. Pero tambi&eacute;n de sollozos, de esa soledad multitudinaria y m&oacute;vil, de arrojo.
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                Una imagen del &quot;mapa de lugares para llorar en Madrid&quot;, creado por un periodista español.                            </span>
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        L&aacute;grimas, sue&ntilde;o y algunos Renault 12.<strong> Tres lugares comunes, tambi&eacute;n, y por eso tan pr&oacute;ximos, tan conmovedores: llorar es una de las particularidades m&aacute;s inquietantes del ser humano</strong> (leo de a poquito, pero subrayo much&iacute;simo <a href="https://academic.oup.com/book/6505" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este ensayo que tiene como subt&iacute;tulo &ldquo;desentra&ntilde;ando el misterio de las l&aacute;grimas&rdquo;</a>, <strong>ah&iacute; me entero de que todav&iacute;a hay muchas dudas en el mundo de las ciencias en este tema, que llorar sigue siendo un enigma en estudio, una opacidad con la que tenemos que lidiar</strong>). Dormir o <em>&ldquo;algo que hasta las lombrices saben hacer&rdquo;</em> (lo dice alguien en un libro sobre el sue&ntilde;o, la vigilia y el cansancio que les comento m&aacute;s abajo, si se quedan). Y, por &uacute;ltimo, uno de los autos m&aacute;s populares y nobles de la historia (una b&uacute;squeda r&aacute;pida en sitios de ventas y otra vez la coincidencia: <strong>la mayor&iacute;a los ofrece con el adjetivo &ldquo;inmaculado&rdquo;; la sonrisa inmediata frente al lugar com&uacute;n del lugar com&uacute;n</strong>).
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        Del sue&ntilde;o &ndash;o de su falta&ndash; <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/postal-venecia-marguerite-duras-soledad-salvaje_129_9556661.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dijimos bastante por ac&aacute;</a>. Mal de muchos, <em>etc</em>. A cada rato y cada vez m&aacute;s seguido me encuentro con personas que me comentan algo de su insomnio, me cruzo con un personaje que se desvela en una serie (la &uacute;ltima y muy fallida: <em>Uncoupled </em>en Netflix: lo intent&eacute; porque est&aacute; detr&aacute;s <strong>Darren Star</strong>, uno los creadores de <em>Sex and The City</em>, una decepci&oacute;n, o una forma m&aacute;s de arquitectura hostil disfrazada de <em>sitcom</em> trist&iacute;sima). O leyendo llego hasta las palabras de escritores que nombran eso que los inquieta cuando no pueden dormir (m&aacute;s abajo tambi&eacute;n les cuento, pero buscando material para una nota di con las &uacute;ltimas entradas del diario de <strong>Alejandra Pizarnik</strong>: <em>La noche soy y hemos perdido./As&iacute; hablo yo,/cobardes./La noche ha ca&iacute;do y/ya se ha pensado en todo</em>, escribi&oacute; en alg&uacute;n momento de septiembre de 1972). Tambi&eacute;n el fin de semana me cruc&eacute; <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/insomnio-escritura_129_9565177.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con este texto sobre el insomnio y la escritura de </a><a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/insomnio-escritura_129_9565177.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Dolores Reyes</strong></a><a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/insomnio-escritura_129_9565177.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en </a><a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/insomnio-escritura_129_9565177.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>elDiarioAR</em></a>. Les dejo un fragmento, un arrojo a su modo: <em>Pienso historias que muchas veces se responden en la noche, la oscuridad las completa y esa cierta clandestinidad que se respira antes de la salida del sol. Escribo y los sonidos de la noche me acompa&ntilde;an</em>.
    </p><p class="article-text">
        Sorprendida por la repetici&oacute;n, por el lugar com&uacute;n, <strong>le cuento a otra persona con desvelos recurrentes que a cada rato me cruzo con somnolientos</strong>, <em>maldormidos</em>, <em>zombies</em>, que no dejo de encontrarlos como si los atrajera de alg&uacute;n modo.<em>&ldquo;Como cuando mi pap&aacute; se compr&oacute; un Renault 12 y ve&iacute;a Renault 12 por todos lados&rdquo;</em>, me responde.
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                &quot;Los guantes mágicos&quot;, de Martín Rejtman, tiene entre sus protagonistas a Vicentico y Valeria Bertucelli.                            </span>
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        L&aacute;grimas, sue&ntilde;o y algunos Renault 12. Una noche sin poder pegar un ojo caigo en la cuenta: esas tres l&iacute;neas cruzan la pel&iacute;cula <em>Los guantes m&aacute;gicos</em>, de <strong>Mart&iacute;n Rejtman</strong> (a prop&oacute;sito, est&aacute; disponible en la plataforma Mubi, despu&eacute;s de una restauraci&oacute;n espectacular que le hicieron hace poquito a la copia original que estaba guardada en el Museo del Cine). Es una de mis preferidas de ese director, <a href="http://cinequagusl.blogspot.com/2004/06/ruidos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escrib&iacute; varias veces sobre ella</a> y ahora, despu&eacute;s de una noche de sue&ntilde;o intermitente, la vuelvo a mirar.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Se me llenan los ojos de l&aacute;grimas por cualquier cosa y me quedo congelada en un estado de melancol&iacute;a. Eso no quiere decir que est&eacute; triste, es solamente un poco de agua en los ojos&rdquo;</em>, dice Cecilia, que siempre est&aacute; con la mirada roja y el llanto atragantado. <strong>Es la ex novia de Alejandro, el remisero y protagonista. O mejor, uno de los protagonistas; el otro es su adorado Renault 12 blanco con el que Alejandro recorre la ciudad pese a sus hostilidades y pese a que varios lo consideren &ldquo;una cafetera&rdquo;.</strong> Desde que se separ&oacute;, Alejandro duerme poco (el afiche del estreno, en 2003, lo ten&iacute;a a Vicentico en vela, con la cabeza apoyada en la almohada). 
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        Como en gran parte de la obra de Rejtman, hay muchos intercambios: de objetos, de dinero, de viajes en auto, de alquileres o guantes a cambio de otra cosa. Hasta que en alg&uacute;n momento Alejandro se ve obligado a desprenderse de su auto y su vida se trastoca: sin terminar de entenderlo, puede percibir que no todo es canjeable, no hay permuta posible ah&iacute; donde se juega el deseo. Por eso jam&aacute;s deja de pensar en su Renault 12 y, por las dudas, se queda con una copia de la llave. El auto lo desvela y por eso lo busca, lo sue&ntilde;a, lo ve a cada rato, intenta abrirlo. <strong>Y por eso tambi&eacute;n no deja de moverse, de manejar por las rutas o por las ciudades, de fugarse, de bailar con la llave en el bolsillo. La ilusi&oacute;n a mano y tal vez alg&uacute;n llanto estrujado (hijas de la l&aacute;grima y el conductor con la mirada perdida somos todos).</strong> Otro arrojo universal: el de alguien m&aacute;s que se anima a trazar y recorrer, a tientas, su propio mapa del desconsuelo.
    </p><p class="article-text">
        Va <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva entrega de </a><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mil lianas</em></a> llena de ojos bien abiertos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>El mal dormir</strong></em><strong>, de David Jim&eacute;nez Torres.</strong><em> &ldquo;Siempre he dormido mal. Este es uno de los hechos fundamentales de mi vida, uno de los elementos que le otorgan cohesi&oacute;n y continuidad. He vivido en tres pa&iacute;ses, en siete ciudades en quince pisos distintos; en todos he dormido mal. He tenido varios puestos de trabajo; en todos sent&iacute; la angustia de no rendir bien por falta de sue&ntilde;o. He tenido parejas; el mal dormir comparti&oacute; cama con todas ellas&rdquo;</em>. As&iacute; arranca <em>El mal dormir. Ensayo sobre el sue&ntilde;o, la vigilia y el cansancio</em> (Libros del Asteroide, 2022), una reciente publicaci&oacute;n del investigador espa&ntilde;ol <strong>David Jim&eacute;nez Torres</strong> que adem&aacute;s fue ganador del concurso de textos de no ficci&oacute;n que organiza esa editorial.
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                    alt="El ensayo &quot;El mal dormir&quot;, del investigador David Jiménez Torres, salió por Libros del Asteroide"
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                El ensayo &quot;El mal dormir&quot;, del investigador David Jiménez Torres, salió por Libros del Asteroide                            </span>
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        El libro, breve y a la vez muy ameno para un tema duro, por momentos angustiante, ofrece <strong>un recorrido personal por la experiencia de dormir mal</strong>. Pero no es exactamente el insomnio extremo el objeto de estudio de Jim&eacute;nez Torres, sino las interrupciones del sue&ntilde;o, los huecos, los vaivenes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con much&iacute;simas lecturas y <strong>observaciones agudas sobre el capitalismo, el mundo del trabajo a lo largo de la historia, la convivencia entre quienes duermen pl&aacute;cidamente y quienes no, la imposibilidad de saber fehacientemente c&oacute;mo se dorm&iacute;a antes de que se inventara la electricidad</strong>, la actual sensaci&oacute;n de derrota de quienes no logran descansar por la noche (<em>&ldquo;todas las especies estudiadas hasta la fecha duermen (...) Esto dice mucho tambi&eacute;n sobre la antig&uuml;edad biol&oacute;gica del sue&ntilde;o: los gusanos evolucionaron hace 500 millones de a&ntilde;os. Dice mucho, tambi&eacute;n, sobre el fracaso del maldurmiente: se nos resiste algo que hasta las lombrices saben hacer&rdquo;</em>, apunta el autor). Con el foco puesto en la literatura, <strong>la publicaci&oacute;n ofrece una especie de historia cultural de lo que el autor denomina &ldquo;mal dormir&rdquo;</strong> y tambi&eacute;n un mapa de textos que subraya y dan ganas de ir a buscar: de los distintos desvelos de la obra de Shakespeare a la correspondencia entre <strong>F. Scott Fitzgerald</strong> y <strong>Ernest Hemingway</strong>. De algunas escenas del Quijote a la poes&iacute;a de <strong>Elizabeth Bishop. </strong>De lo que apuntan distintos investigadores de la actualidad al trabajo l&uacute;cido de la escritora <strong>Marina Benjamin</strong> en su <em>Insomnio</em>.
    </p><p class="article-text">
        David Jim&eacute;nez Torres naci&oacute; en Madrid, en 1986. Es doctor en Estudios Hisp&aacute;nicos por la Universidad de Cambridge.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El mal dormir</strong></em><strong>, de David Jim&eacute;nez Torres, sali&oacute; por la editorial Libros del Asteroide.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Frente al asesino. </strong>Una serie de asesinatos impactantes conmovi&oacute; a Uruguay apenas despuntaba 1992. Un a&ntilde;o bisiesto, lleno de novedades y cambios en el mundo, tal como relata el narrador de este podcast. <strong>Todo arranc&oacute; con una fiesta en el barrio jard&iacute;n de Carrasco, la zona rica de Montevideo.</strong> Pocas horas despu&eacute;s de celebrar el A&ntilde;o Nuevo, primero en familia y despu&eacute;s entre los miembros de un club exclusivo y con su novio, fue encontrado el cuerpo sin vida de la joven <strong>Ana Luisa Miller</strong>. De all&iacute; parte <em>Frente al asesino</em>, una producci&oacute;n de Spotify con conducci&oacute;n del actor <strong>C&eacute;sar Troncoso</strong> y producci&oacute;n de varios periodistas uruguayos, para reconstruir una serie de cr&iacute;menes que tuvieron lugar hace tres d&eacute;cadas en la capital de ese pa&iacute;s y todav&iacute;a se siguen comentando. 
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    </figure><p class="article-text">
        No se hablaba entonces de femicidios: <strong>la noticia del asesinato de Miller conmovi&oacute; a la sociedad por su crudeza y se reprodujo durante semanas, mientras la investigaci&oacute;n avanzaba, por momentos iba a la deriva y, por otros, se enredaba con personajes bastante ins&oacute;litos</strong>: desde una vidente, hasta enviados especiales del FBI a Montevideo, pasando por expertos en la m&aacute;quina conocida como &ldquo;el detector de mentiras&rdquo; e investigadores poco cautos. Nadie pod&iacute;a imaginar que se trataba apenas de un comienzo, que empezaba as&iacute; la saga de cr&iacute;menes de mujeres j&oacute;venes que luego se conocer&iacute;a como el caso del &ldquo;primer asesino serial&rdquo; uruguayo.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes no conozcan la historia, <strong>conviene no buscar en Google </strong>pistas e ir directo a los diez cap&iacute;tulos de esta producci&oacute;n, que fueron elaborados con toda la documentaci&oacute;n en la mano, algunas recreaciones, much&iacute;simo material de archivo de la &eacute;poca, entrevistas y un relato atrapante. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los diez episodios del podcast </strong><em><strong>Frente al asesino</strong></em><strong> </strong><a href="https://open.spotify.com/episode/47oDZNDKkPJ6eV8gBChd2n?si=a4ba8d7f78444e69" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>est&aacute;n disponibles en Spotify</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Homenajes a Alejandra Pizarnik.</strong> <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/50-anos-alejandra-pizarnik-mito-ruptura-final-inquietante-gran-poeta-argentina-siglo-xx_1_9565149.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como contamos en esta nota</a>, por estos d&iacute;as se cumplieron 50 a&ntilde;os de la muerte de <strong>Alejandra Pizarnik</strong>. Se trata, tambi&eacute;n, del aniversario de una escena repasada por quienes la conocieron, revisitada por quienes la leyeron, enmarcada, por algunos, como un gesto m&aacute;s &ndash;nada menos que un suicidio&ndash;, como parte de una obra rupturista. <strong>La muerte de la poeta, el nacimiento del mito</strong>, la permanencia de una voz incandescente hacen que por estos d&iacute;as se multipliquen los homenajes, los recuerdos, las relecturas de las distintas versiones de su obra y de su vida.
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                Alejandra Pizarnik murió el 25 de septiembre de 1972.                            </span>
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        Entre las m&aacute;s destacadas est&aacute; la muestra <em>Alejandra Pizarnik, entre la imagen y la palabra</em> en la Biblioteca Nacional. Con libros marcados con su letra calificada como &ldquo;inconfundible&rdquo; por quienes la conocieron, con manuscritos seleccionados del tesoro de la instituci&oacute;n y tambi&eacute;n con collages y dibujos que realiz&oacute; la propia Pizarnik, <strong>la exhibici&oacute;n quiere por un lado exponer materiales de la intimidad de la autora y, por el otro, traer a la actualidad una faceta menos conocida, pero muy vinculada con su obra</strong>. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/50-anos-alejandra-pizarnik-mito-ruptura-final-inquietante-gran-poeta-argentina-siglo-xx_1_9565149.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ac&aacute; les cuento m&aacute;s</a> y tambi&eacute;n hago un repaso por su biograf&iacute;a m&aacute;s completa, adem&aacute;s de algunos materiales audiovisuales que recorren el trabajo de la poeta y recuperan de distintas maneras su figura como una de las grandes escritoras argentinas del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Por estas horas, se sum&oacute; algo m&aacute;s que les comparto: los realizadores <strong>Virna Molina</strong> y <strong>Ernesto Ardito</strong> liberaron el documental <em>Alejandra</em>, de 2013, que <a href="https://vimeo.com/groups/356111/videos/55576286" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se puede ver gratis por ac&aacute;</a> y tambi&eacute;n les dejo ac&aacute; abajo. Tiene, entre otros y otras, entrevistas con <strong>Mariana Enriquez</strong>, <strong>Myriam Pizarnik</strong>, <strong>Cristina Pi&ntilde;a</strong>, <strong>Ivonne Bordelois</strong>, <strong>Fernando Noy</strong> y <strong>Roberto Yahni</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><iframe src="https://player.vimeo.com/video/659027247?h=1339ef4ddc" width="640" height="360" allowfullscreen="allowfullscreen" allow="autoplay; fullscreen; picture-in-picture" frameborder="0"></iframe></p>
<p><a href="https://vimeo.com/659027247">ALEJANDRA (2013) - Documental sobre Alejandra Pizarnik.</a> from <a href="https://vimeo.com/virnayernesto">Ernesto Ardito y Virna Molina</a> on <a href="https://vimeo.com">Vimeo</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>La muestra A</strong><em><strong>lejandra Pizarnik. Entre la imagen y la palabra</strong></em><strong> se puede visitar en la Sala Juan L. Ortiz de la Biblioteca Nacional (Ag&uuml;ero 2502, CABA) de lunes a viernes de 9 a 21 y s&aacute;bados y domingos de 12 a 19. M&aacute;s sobre los distintos modos de acercarse a la obra de la escritora a 50 a&ntilde;os de su muerte, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/50-anos-alejandra-pizarnik-mito-ruptura-final-inquietante-gran-poeta-argentina-siglo-xx_1_9565149.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>por ac&aacute;</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora. </strong>El d&iacute;a elegido es el 4 de octubre de 2022. <strong>La semana pasada Depeche Mode public&oacute; en sus redes primero la foto de un micr&oacute;fono y despu&eacute;s la de una consola de sonido con esa fecha encima</strong>. Desde entonces las especulaciones se multiplican. Todo es conjetura y ansiedad, todo se va a revelar pronto, pero en distintos medios internacionales aseguran que el grupo podr&iacute;a anunciar ese d&iacute;a el lanzamiento de un nuevo disco &ndash;de confirmarse, el n&uacute;mero 15 de su carrera&ndash; y una posible gira.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1574841021808095232?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        A modo de precalentamiento, y mientras esperamos la gran fecha gran, agregu&eacute; algunos de sus temas m&aacute;s conocidos a nuestra lista compartida, <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=d467782ea32e42e1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la banda sonora de</a><a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=d467782ea32e42e1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Mil lianas</em></a><a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=d467782ea32e42e1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> que no para de crecer</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero hay m&aacute;s: est&aacute; de visita en Buenos Aires <strong>Laurie Anderson</strong>, invitada estrella del Filba (<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/filba-2022-invitados-charlas-actividades-destacadas-nueva-edicion-festival-porteno-amantes-libros_1_9573776.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden leer un poco m&aacute;s por ac&aacute;</a>). Como venimos hablando de sue&ntilde;o, de dormir mal o de insomnios, eleg&iacute; de su repertorio <em>In Our Sleep</em> . Tambi&eacute;n sum&eacute; <em>Vanishing Point</em> de New Order, presente en <em>Los guantes m&aacute;gicos</em>, y otros temas que me gustan especialmente de ellos. Y, por supuesto, la versi&oacute;n <em>unplugged</em> de <em>Chipi-Chipi</em>, de <strong>Charly Garc&iacute;a</strong>, acompa&ntilde;ado por <strong>Mar&iacute;a Gabriela Epumer</strong>.
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    </figure><p class="article-text">
        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;tambi&eacute;n se puede leer como newsletter. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;.</a>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/mapa-desconsuelo-muertes-ano-bisiesto_129_9580255.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Sep 2022 10:17:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mapa del desconsuelo, muertes en un año bisiesto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Películas,Libros,Alejandra Pizarnik]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[50 años sin Alejandra Pizarnik: mito, ruptura y el final inquietante de la gran poeta argentina del siglo XX]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/50-anos-alejandra-pizarnik-mito-ruptura-final-inquietante-gran-poeta-argentina-siglo-xx_1_9565149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e74eb900-3518-4c25-b218-be0069718332_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="50 años sin Alejandra Pizarnik: mito, ruptura y el final inquietante de la gran poeta argentina del siglo XX"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con una muestra en la Biblioteca Nacional y la reedición de su biografía más completa, empiezan los homenajes a una voz central para la literatura nacional, autora de una obra única.</p><p class="subtitle">Lecturas - Alejandra Pizarnik. Biografía de un mito</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El destino eran cincuenta pastillas de Seconal s&oacute;dico tras cumplir un rito cargado de significaci&oacute;n: cuando los amigos desolados entraron en el departamento de Montevideo 980 &mdash;en ese entretiempo sin tiempo que transcurri&oacute; entre que su amiga Ana Becciu la llevara, ya sin vida, al Hospital Pirovano y le entregaran su cuerpo a la familia para que lo velara, tapado por la estrella de David como prescriben los ritos, en el flamante local de la SADE, en Uruguay 1371&mdash;, <strong>encontraron las mu&ntilde;ecas maquilladas y, junto a sus &uacute;ltimos papeles de trabajo dispersos, un texto perturbador:</strong> <strong>&lsquo;No quiero ir nada m&aacute;s que hasta el fondo&rsquo;</strong>. Todo se hab&iacute;a consumado en la madrugada del 25 de septiembre de 1972, a pesar de la vigilia atenta de quienes tanto la quer&iacute;an &mdash;Rosa o Rejzla, su madre, Olga Orozco, Elvira Orph&eacute;e, Ana Becciu, Ana Calabrese, V&iacute;ctor Richini, Arturo Carrera, Marcelo Pichon Rivi&egrave;re, Antonio L&oacute;pez Crespo&mdash;; a pesar de la llegada de <em>Niebla</em>, la novela de Miguel de Unamuno que le pidi&oacute; prestada a Roberto Yahni dos d&iacute;as antes de morir y que tal vez ley&oacute; o no ley&oacute;; a pesar del proyecto de un libro con sus poemas ilustrado por Esmeralda Almonacid; a pesar de la casi certeza de la aparici&oacute;n de lo que luego ser&iacute;a <em>El deseo de la palabra</em>, antolog&iacute;a tristemente p&oacute;stuma y heroicamente batallada por Antonio Beneyto en diversas editoriales espa&ntilde;olas, pero que entonces era un libro armado con la colaboraci&oacute;n de Martha Isabel Moia, el cual tendr&iacute;a &mdash;junto con los poemas y las prosas por primera vez recogidos en libro&mdash; dibujos, collages, esa otra forma de seducir el espacio que practicaba Alejandra&rdquo;, describen <strong>Cristina Pi&ntilde;a</strong> y <strong>Patricia Venti</strong> en su libro <em>Alejandra Pizarnik. Biograf&iacute;a de un mito </em>(Lumen, 2021).
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            <span class="title">
                &quot;No quiero ir nada más que hasta el fondo&quot; es el mensaje que escribió antes de morir Alejandra Pizarnik.                            </span>
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        Y contin&uacute;an: &ldquo;Como a&ntilde;os despu&eacute;s, traspasada de dolor, lo dir&iacute;a esa especie de hermana mayor o madre literaria que fue Olga Orozco para Alejandra en su Pavana para una infanta difunta, esa noche: &lsquo;Se rompieron los frascos / se astillaron las luces y los l&aacute;pices / se desgarr&oacute; el papel con la desgarradura que te desliza en otro laberinto&rsquo;. Y el personaje, lenta y seguramente dise&ntilde;ado por Flora Pizarnik, nacida el 29 de abril de 1936 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, cumpli&oacute; su destino textual sepultando a Buma, Flora, Bl&iacute;mele, Alejandra, Sasha, con cincuenta pastillas de Seconal s&oacute;dico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se cumplen 50 a&ntilde;os de ese d&iacute;a en el que Alejandra Pizarnik decidi&oacute; quitarse la vida. <strong>Se cumplen 50 a&ntilde;os, tambi&eacute;n, de una escena repasada por quienes la conocieron, revisitada por quienes la leyeron, enmarcada, por algunos, como un gesto m&aacute;s, como parte de una obra rupturista.</strong> La muerte de la poeta, el nacimiento del mito, la permanencia de una voz incandescente: en estos d&iacute;as se multiplican los homenajes, los recuerdos, las relecturas de las distintas facetas de su obra y de su vida.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una escritora entre la palabra y la imagen</strong></h3><p class="article-text">
        Una de las conmemoraciones m&aacute;s destacadas es la que se realiza en la Biblioteca Nacional. All&iacute; se acaba de inaugurar, en la sala Juan L. Ortiz, la muestra <em>Alejandra Pizarnik, entre la imagen y la palabra</em>, <strong>que, como apuntan los organizadores, tiene como finalidad &ldquo;celebrar su figura y presentarle al p&uacute;blico un fondo documental que pone de relieve sus complejos mecanismos creativos&rdquo;</strong>. Con libros marcados con su letra &ldquo;inconfundible&rdquo;, con manuscritos seleccionados del tesoro de la instituci&oacute;n y tambi&eacute;n con collages y dibujos que realiz&oacute; la propia Pizarnik, la exhibici&oacute;n tambi&eacute;n quiere por un lado exponer materiales de la intimidad de la autora y, por el otro, traer a la actualidad una faceta menos conocida, pero muy vinculada con su obra.
    </p><p class="article-text">
        Tal como se&ntilde;ala a <em>elDiarioAR</em> <strong>Evelyn Galiazo</strong>, curadora de la muestra y directora de Investigaciones de la Biblioteca Nacional, la exposici&oacute;n &ldquo;intenta plasmar la plasticidad de la escritura de Alejandra Pizarnik, que convoca al dibujo y al collage <strong>como declaraci&oacute;n de principios po&eacute;ticos</strong>. Como en las caligraf&iacute;as asem&aacute;nticas de Mirtha Dermisache, Le&oacute;n Ferrari o Severo Sarduy &mdash;entre tantos otros&mdash;, en la escritura de Pizarnik la imagen toma la palabra para desmentir el ox&iacute;moron impl&iacute;cito en el concepto de texto como entidad inmaterial&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1573071376009007104?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La curadora destaca en la poeta un declarado inter&eacute;s, tal como se&ntilde;al&oacute; la propia Pizarnik,&nbsp; por <strong>&ldquo;una escritura densa; concreta al m&aacute;ximo; desmesuradamente materialista&rdquo;</strong>. Ocurre que hasta en la correspondencia de la autora de <em>La condesa sangrienta</em> se puede rastrear un gran amor y culto a los soportes e instrumentos de la escritura, como libretas, cuadernos, blocks y todo tipo de lapiceras y marcadores (&ldquo;Me hechiza y me embruja comprar lapiceros, rotuladores (tengo 83) y todo lo que existe en esos palacios llamados papeler&iacute;as&rdquo;, le escribi&oacute;, por ejemplo, al poeta y pintor catal&aacute;n<strong> Antonio Beneyto</strong>).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sin ser una dibujante excepcional, o tal vez gracias a eso, Pizarnik desarroll&oacute; un estilo particular. Asisti&oacute; al taller del pintor catal&aacute;n Juan Batlle Planas y expuso en varias galer&iacute;as. <strong>Lamentablemente, se ignora el paradero de la gran mayor&iacute;a de sus obras pl&aacute;sticas, pero gracias a un convenio de mutua colaboraci&oacute;n con la Biblioteca de la Universidad de Princeton, la muestra incluye digitalizaciones de los dibujos y collages conservados all&iacute;</strong>, adem&aacute;s de dos originales que la poeta le obsequi&oacute; a Ivonne Bordelois y Graciela Maturo&rdquo;, agrega Galiazo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Uno de los collages que forma parte de la muestra &quot;Alejandra Pizarnik, entre la imagen y la palabra&quot;"
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            <span class="title">
                Uno de los collages que forma parte de la muestra &quot;Alejandra Pizarnik, entre la imagen y la palabra&quot;                            </span>
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        Sobre la enorme cantidad de documentaci&oacute;n, manuscritos, apuntes y libros marcados por la escritora, que estuvieron dispersos muchos a&ntilde;os y que hoy se conservan en el Fondo Alejandra Pizarnik de la Biblioteca Nacional, detalla: &ldquo;Por decisi&oacute;n de <strong>Horacio Gonz&aacute;lez</strong>, siempre dispuesto a incrementar el patrimonio de la instituci&oacute;n, en 2007 la Biblioteca Nacional adquiri&oacute; seiscientos cincuenta vol&uacute;menes que le pertenec&iacute;an a la escritora. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, <strong>Myriam Pizarnik de Nesis</strong>, su heredera y hermana mayor, decidi&oacute; sumar ciento veintid&oacute;s ejemplares m&aacute;s y una importante cantidad de material de archivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es por esto que la instituci&oacute;n en la actualidad es la encargada de custodiar &ldquo;un n&uacute;mero significativo de manuscritos y dactiloescritos originales, distintas versiones de textos corregidos a mano y pasados en limpio, correspondencia, notas personales, separatas y recortes de prensa; papeles que ella misma recortaba y clasificaba, <strong>contribuyendo activamente en la construcci&oacute;n de su propia imagen autoral</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se trata, en sus palabras, de<strong> &ldquo;un valioso conjunto que arroja nuevas luces sobre la belleza oscura de su obra&rdquo;</strong> y que tambi&eacute;n tiene como finalidad impulsar nuevas investigaciones alrededor de Pizarnik luego de que estos materiales estuvieran dispersos, entre universidades extranjeras, colecciones privadas y archivos.
    </p><h3 class="article-text">Una biograf&iacute;a, 30 a&ntilde;os despu&eacute;s</h3><p class="article-text">
        Con motivo del aniversario de la muerte de Pizarnik, esta semana tambi&eacute;n se le realiz&oacute; un homenaje en el Centro Cultural Borges, que sirvi&oacute; adem&aacute;s para presentar el libro <em>Alejandra Pizarnik. Biograf&iacute;a de un mito</em> de <strong>Cristina Pi&ntilde;a</strong> y <strong>Patricia Venti</strong>. Se trata de uno de los recorridos m&aacute;s exhaustivos sobre la vida y la obra de la escritora y tambi&eacute;n una vuelta de tuerca a una primera versi&oacute;n del libro que la propia Pi&ntilde;a hab&iacute;a publicado en 1991.
    </p><p class="article-text">
        La nueva edici&oacute;n, ampliada a partir de una gran cantidad de documentaci&oacute;n nueva, implic&oacute; varios recorridos por los diarios depositados en la Biblioteca de la Universidad de Princeton, junto con lecturas de sus cuadernos, borradores y correspondencia. <strong>Las autoras, a la vez, entrevistaron a amigos de la poeta y, sobre todo, mantuvieron extensos di&aacute;logos con su hermana mayor, Myriam</strong>.
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            <span class="title">
                &quot;Alejandra Pizarnik. Biografía de un mito&quot; salió por la editorial Lumen.                            </span>
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        Tal como se&ntilde;ala el t&iacute;tulo de la publicaci&oacute;n, la intenci&oacute;n parece ser, al recorrer sus p&aacute;ginas, la de atravesar el mito de la escritora, ver de qu&eacute; materiales est&aacute; compuesto y para entender, por fin, cu&aacute;les fueron las rupturas que abri&oacute; en su &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Entre otros momentos, las autoras recorren el inter&eacute;s inicial de Pizarnik por el periodismo, su llegada a Par&iacute;s en los '60 y los d&iacute;as en lo que, entre otras cosas,  entrevist&oacute; a <strong>Simone de Beauvoir</strong> y <strong>Marguerite Duras</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que la publicaci&oacute;n tambi&eacute;n llega a reconstruir, desde sus escritos y desde quienes la conocieron, aquellos &uacute;ltimos d&iacute;as de la poeta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute; mitificada la figura de Alejandra como una poeta maldita que sin duda fue, se da la uni&oacute;n entre escritura y vida y adem&aacute;s <strong>ese suicidio lleva a mitificar la figura porque se subraya la concepci&oacute;n del absoluto de la literatura que se articula con la vida</strong>&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Pi&ntilde;a a la agencia <em>T&eacute;lam</em> en <em>2021</em>, apenas lanzada la nueva versi&oacute;n de la biograf&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese mito Pizarnik se fue agrandando con los a&ntilde;os y hay much&iacute;sima gente que no la ha le&iacute;do y conoce nada m&aacute;s que lo que se dice de la leyenda de Alejandra: la de la poeta que se suicida entregada totalmente a su escritura&rdquo;, concluy&oacute;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Pizarnik para ver</strong></h3><p class="article-text">
        Lejos de encallar en ese final tr&aacute;gico e inquietante, la figura de Alejandra Pizarnik es, desde hace 50 a&ntilde;os, una imagen que vuelve, que impregna a otras disciplinas art&iacute;sticas.<strong> Ocurri&oacute; en el llamado under porte&ntilde;o, sobre todo a partir de los &lsquo;80 y con el regreso de la democracia: artistas y amigos de la escritora como Batato Berea, Alejandro Urdapilleta, Humberto Tortonese y Fernando Noy, recuperaron sus textos y lo transformaron en distintas versiones para sus performances</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pero eso sigui&oacute; hasta la actualidad. Sin ir m&aacute;s lejos, este a&ntilde;o se estrenaron varias obras teatrales que se nutren de la poes&iacute;a de Pizarnik.
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        En el &aacute;mbito audiovisual, adem&aacute;s de documentales televisivos, entre los que se destacan cap&iacute;tulos de la saga Memoria iluminada lanzados por Canal Encuentro, adem&aacute;s de alg&uacute;n largometraje, quiz&aacute; una de las rarezas y materiales m&aacute;s interesantes para volver sobre el universo creativo de <strong>Alejandra Pizarnik</strong> sea el cortometraje de 1993 <em>V&eacute;rtigos, o contemplaci&oacute;n de algo que cae</em>, de la cineasta y productora argentina <strong>Vanessa Ragone</strong>, quien a&ntilde;os m&aacute;s tarde trabajar&iacute;a en <em>El secreto de sus ojos</em>, se ganar&iacute;a un Oscar y se convertir&iacute;a en una de las referentes m&aacute;s importantes del cine argentino. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La poesía de Alejandra Pizarnik fue de gran influencia para otras disciplinas artísticas.                            </span>
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        Aquel trabajo incipiente alrededor de la poeta gan&oacute; el Primer Concurso Nacional de Cortometrajes promovido por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), m&aacute;s tarde conocido como el prestigioso ciclo conocido como Historias Breves. Est&aacute; disponible en la plataforma gratuita Cine.AR.
    </p><p class="article-text">
        De media hora de duraci&oacute;n, <em>V&eacute;rtigos</em> es una indagaci&oacute;n, una exploraci&oacute;n con una puesta experimental, llena de texturas, de la que participan, entre otros, un <em>dream team</em> de colegas, personas cercanas a Pizarnik y artistas como el propio Tortonese, <strong>Rosario Bl&eacute;fari</strong>, la hermana de la escritora, las poetas <strong>Olga Orozco</strong> y <strong>Diana Bellessi</strong>. Tambi&eacute;n hay lecturas de sus poemas en las voces de <strong>Alfredo Alc&oacute;n</strong>, <strong>Norma Aleandro</strong> y <strong>Liliana Daunes</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La muerte como tema era su patria, su lugar de origen&rdquo;, dice all&iacute; <strong>Fernando Noy</strong> y remata: &ldquo;Alejandra iba hacia algo inevitable: la sensaci&oacute;n de abandono&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/50-anos-alejandra-pizarnik-mito-ruptura-final-inquietante-gran-poeta-argentina-siglo-xx_1_9565149.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Sep 2022 03:01:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[50 años sin Alejandra Pizarnik: mito, ruptura y el final inquietante de la gran poeta argentina del siglo XX]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandra Pizarnik,Literatura,Libros,Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El peso de una poética]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/peso-poetica_129_8868649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4d7d527-22f1-4350-8bd4-08242bb96043_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El peso de una poética"></p><p class="article-text">
        <em>No me incomoda mi desnudez /bien saben les que me conocen/ que ando desnuda incluso antes de sacarme la ropa/ S&oacute;lo a veces y por costumbre/ uso mis m&aacute;scaras./El resto de la vida/ me la he pasado desnuda/ casi en tripas casi en huesos casi en nada./Casi en nada de cuerpo a pesar de tanto cuerpo/ Porque vean qu&eacute; sacrilegio el nuestro/Vemos la forma antes que la materia/ &ldquo;c&oacute;mo es&rdquo; antes de &ldquo;qui&eacute;n es&rdquo; /Entonces no va a importar si me visto o me desvisto/ Ver&aacute;n lo que piensan y no lo que saben./ Es muy f&aacute;cil sacarse la ropa/Lo dif&iacute;cil es sacarse los prejuicios. </em>Poes&iacute;a gorda, (2021. Ediciones del Ma&ntilde;ana y Editorial Tierra del Sur).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; escribe en su libro <strong>Marianela Saavedra</strong>, nacida en Entre R&iacute;os hace 43 a&ntilde;os, quien vivi&oacute; m&aacute;s de una d&eacute;cada en Ushuaia y es residente actual en el l&iacute;mite entre El Bols&oacute;n y Lago Puelo, en La Patagonia, donde trabaja como profesora de educaci&oacute;n especial. Sus textos son una aventura &eacute;pica de visibilidad gorda y por la polic&iacute;a de los cuerpos, donde la hero&iacute;na m&iacute;tica es cada pieza recuperada de poder, negada por la cultura de la dieta. Lo que Marianela hace es una conjunci&oacute;n entre activismo y arte, un movimiento que data de los a&ntilde;os sesenta que se denomin&oacute; artivismo. Se trata de un trabajo subjetivo de creaci&oacute;n con la palabra y contra el mandato de cumplir con un molde corporal, pero sobre todo de hacerle espacio a lo que por ocupar demasiado espacio termina siendo burlado y expulsado. &ldquo;La sociedad intenta despersonalizar a las personas gordas, como si no pudi&eacute;ramos expresarnos por nosotres mismes, como si todo el mundo tuviera derecho a definirnos y delimitarnos, neg&aacute;ndonos como sujetos pol&iacute;ticos y como cuerpos habilitados a la existencia&rdquo;, dice quien eligi&oacute; para la tapa de su libro una ilustraci&oacute;n de Lul&uacute; Pintos donde se ven a una mujer y un hombre de figuras contundentes, sirena/sireno, anfibios entre el agua y el verdor, entre la materialidad y la l&iacute;rica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Libro &quot;Poesía Gorda&quot; de Marianela Saavedra                            </span>
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        Ella no sabe si su<em> Poes&iacute;a gorda</em> llegar&aacute; a formar parte del acervo literario, pero cree que hoy tiene un micropoder transformador: dos pibitas muy chicas, cuenta, vinieron a casa a comprar el libro para su pap&aacute;, una persona gorda que no se encontraba bien de salud y recibi&oacute; un momento de felicidad de parte de su progenie al leer: <em>Me doli&oacute; de hambre las veces que el hambre me daba verg&uuml;enza/las veces que la panza me doli&oacute; de miedo/las veces que el miedo me dej&oacute; muda/y cada vez que antepuse a cualquier idiota antes que a m&iacute;/ y cada vez que intuyo que puede volver a ocurrir.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Saavedra dice que, luego de viajar un tiempo por distintos pa&iacute;ses de Sudam&eacute;rica, empez&oacute; a trabajar con personas que &ldquo;por distintas razones no encajan en los c&aacute;nones de la normalidad ni de la hegemon&iacute;a, que padecen much&iacute;simo los est&aacute;ndares de la sociedad&rdquo;. Por otra parte, sus hijxs vivieron &ldquo;en carne propia el gordo-odio&rdquo;. Toda esa suma de experiencias la llevaron al <strong>artivismo gordo</strong>, espec&iacute;ficamente a la escritura, como una canal expresivo &ldquo;de asunci&oacute;n del cuerpo en nuestras identidades. Junto a mi familia aprendemos y nos ense&ntilde;amos, para superar las situaciones de bulimia y anorexia emocional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es f&aacute;cil asumir el cuerpo gordo, pero vamos construyendo de manera conjunta nuestros ideales&rdquo;, contin&uacute;a. Cuando dice conjunta se refiere a otras personas que narran, poetizan o ensayan contra el canon de la normalidad corporal y que le interesa destacar: Melina Linares, Jael Caiero, Malu Jimenez, Nicol&aacute;s Cuello o Magdalena Pi&ntilde;eyro (lamagduchi) que escribe, por ejemplo: <em>El cuerpo gordo no siempre es capaz y no pasa nada/que el &aacute;rbol de la superaci&oacute;n personal no nos tape el bosque de las desigualdades estructurales.</em>
    </p><p class="article-text">
        Yo elijo un poema de <strong>Flor Monfort</strong>, escritora, poeta, periodista y productora teatral que se llama El otro, pertenece a su libro Luna Plut&oacute;n (Caleta Olivia, 2018) y dice: <em>Su cuerpo es como una manta/ Plateada junco de friza/ Me muevo al viento/ Calma porno de la tardecita/ Los autos con sus rugidos/ Custodian elapareo/ /Ac&aacute;, en esta casita suiza/ Enfrente los burritos /Las fuentes con venecitas/ El rumor de los alcauciles/ que pelan los novatos&nbsp; /En las cantinas caras/ Falsas voces en ruinas/ Sentirse helada cuando antes era fuego al voleo/el verso correcto, el pino que se planta en el fondo/ La bala que se estaciona en la herida/ Baby empecemos por el norte y bajemos despacio a los g&eacute;iser de baba/ al cuchicheo de la mente que pide amor, abrazo bobo/ Hay una expulsi&oacute;n donde acelerar/ No enamorarse nunca /Mantra de amanecer forzado/ Luna en el aire/ Ay las porte&ntilde;as siempre pensando en nosotras/ Amiga vale decir que los hombres gordos/ Valen m&aacute;s.&nbsp;&nbsp;</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Luna Plutón de Flor Monfort                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;&iquest;Mi cuerpo? Un tajo en la silla&rdquo;, escribi&oacute; <strong>Alejandra Pizarnik</strong>, la gran poeta argentina del siglo veinte, que quiso construir &ldquo;el poema del cuerpo con mi cuerpo&rdquo; y de quien el pr&oacute;ximo 25 de setiembre se cumplen medio siglo de su decisi&oacute;n de morir, de la elecci&oacute;n de cancelar su vida. Hija de su &eacute;poca, Pizarnik tomaba anfetaminas para adelgazar mientras asist&iacute;a al colegio secundario. Eran los tiempos en que el ideal corporal lo encarnaba Twiggy, una modelo que pesaba alrededor de 40 kilos. Una entrada de su diario, de 1959, dice: &ldquo;Engord&eacute; much&iacute;simo. No hay remedio. Es un c&iacute;rculo vicioso. Para no comer necesito estar contenta. No puedo estar contenta si estoy gorda.&rdquo; Tambi&eacute;n leemos una entrada de 1961 en la que consigna: &ldquo;Nunca me odio tanto como despu&eacute;s de almorzar o cenar. Tener el est&oacute;mago lleno equivale, en m&iacute;, a la ca&iacute;da en una maldici&oacute;n eterna. Si me pudiera coser la boca&hellip;&rdquo; O aquella de un a&ntilde;o despu&eacute;s que se&ntilde;ala: &ldquo;la &uacute;nica desgracia es haber nacido con este defecto: mirarse mirar, mirarse mirando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La autora de &Aacute;rbol de Diana y Extracci&oacute;n de la piedra de locura no rimaba con lo que la rodeaba. Para su bi&oacute;grafa Cristina Pi&ntilde;a, la gordura era su obsesi&oacute;n. Alejandra usaba ropa muy holgada, varios talles mayores de los que su cuerpo requer&iacute;a. Seguramente todo hubiera sido muy distinto si hubiera vivido en este tiempo de activismo colectivo y de cr&iacute;tica creciente a la imposici&oacute;n de un modelo corporal &uacute;nico. Pero <strong>tampoco se puede establecer una relaci&oacute;n mec&aacute;nica, causa y efecto, entre el cuerpo que se habita, su vivencia y la &eacute;poca.</strong> De lo que no hay dudas es que, a diferencia de lo que ocurr&iacute;a hace medio siglo, hoy suenan y resuenan cada vez m&aacute;s fuerte frases como las de<strong> Beth Ditto</strong>, la cantante feminista y LGBT de The Gossip: &ldquo;No pod&eacute;s odiar a alguien porque hace dieta y no pod&eacute;s culpar a una persona por sentirse una mierda. Ten&eacute;s que culpar a la m&aacute;quina que alimenta esto, lo que hace que la gente se sienta mal&rdquo;. Ditto, la chica de Arkansas, emblema del activismo gordx, lo dijo con absoluta claridad: &ldquo;prefiero gorda a curvy. Soy una persona, no una carretera&rdquo;. Y, por prepotencia de arte y justicia, tenemos la poes&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/peso-poetica_129_8868649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Apr 2022 03:59:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El peso de una poética]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[gordofobia,Poesía,Arte,Artvismo,Alejandra Pizarnik]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alejandra Pizarnik. Biografía de un mito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/alejandra-pizarnik-biografia-mito_1_8144751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6028de6-64d3-43d4-9a60-fd27039bc189_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alejandra Pizarnik. Biografía de un mito"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cristina Piña escribió una primera versión de esta biografía hace treinta años y ahora, en colaboración con Patricia Venti, publican esta edición ampliada con una enorme cantidad de documentación nueva. Para "Alejandra Pizarnik. Biografía de un mito" (Lumen, 2021), las autoras mantuvieron largas conversaciones con amigos y familiares de la poeta, entre ellos su tío Simón, en París, quien la alojó en varias ocasiones, una de las cuales se describe en este fragmento.</p></div><p class="article-text">
        Su t&iacute;o Sim&oacute;n, un ingeniero radicado en Francia desde los a&ntilde;os treinta, estaba en la estaci&oacute;n de trenes esper&aacute;ndola. La desilusi&oacute;n ocurri&oacute; cuando llegaron a la casa de Ch&acirc;tenay-Malabry, una poblaci&oacute;n peque&ntilde;a a siete kil&oacute;metros de la capital. La poeta no hab&iacute;a salido de Buenos Aires para residir en los suburbios. Ella deseaba saborear la noche, frecuentar los caf&eacute;s repletos de escritores, caminar junto al Sena recitando versos. Ese mundo de ficci&oacute;n le&iacute;do en la pubertad chocaba con la vida peque&ntilde;oburguesa que sus parientes le impon&iacute;an, a ra&iacute;z de lo cual las discusiones eran continuas, hab&iacute;a gritos y protestas por ambos lados. 
    </p><p class="article-text">
        Sim&oacute;n y Dvoria, que ten&iacute;an tres hijos &mdash;un par de gemelos, var&oacute;n y mujer, Alain y Monique, y una hija menor, Florence&mdash;, eran profundamente peque&ntilde;oburgueses y de inmediato captaron las peculiaridades de la sobrina, que una de sus primas resumir&iacute;a as&iacute;: fumaba, beb&iacute;a whisky, ten&iacute;a una sexualidad dudosa. Adem&aacute;s, dejaba las s&aacute;banas manchadas de maquillaje. Para colmo, dec&iacute;a ser poeta, lo cual en ese ambiente era tan repudiable como cualquier otro de sus rasgos. La reacci&oacute;n fue pr&aacute;cticamente prohibirles a sus hijos el contacto con ella. Esa voluntad de separarla de la familia qued&oacute; clara en la habitaci&oacute;n que le adjudicaron: muy c&oacute;moda y con su ba&ntilde;o propio, pero en la planta baja, apartada, en consecuencia, de la familia &mdash;que ten&iacute;a sus dormitorios en el primer piso&mdash; y sobre todo de los hijos. Porque era preciso que con su ritmo de vida, totalmente contrario al estudio y la sucesi&oacute;n de actividades que llevaban las dos primas &mdash;Alain todav&iacute;a estaba pupilo&mdash;, no alterara ni sus rutinas ni su forma de ver la vida. Porque la adolescente ca&oacute;tica, dedicada por entero a la literatura, no admit&iacute;a reglas ni horarios. Escribir era un oficio que la incapacitaba para realizar otro tipo de actividades, como lo demuestra el hecho de que a un amigo &mdash;por cierto un a&ntilde;o m&aacute;s adelante y cuando ya viv&iacute;a sola en Par&iacute;s&mdash; que le propuso realizar guiones lo rechaz&oacute; porque no se imaginaba ni una sola escena que le sirviera a un libretista sensato. 
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico miembro de su familia que la comprend&iacute;a era Armand, otro hermano de su padre, que en su juventud hab&iacute;a sido m&uacute;sico y luego se hab&iacute;a dedicado a los negocios, pero mantuvo la sensibilidad art&iacute;stica, como lo demuestra el hecho de que eligiera como segunda esposa a Genevi&egrave;ve, una profesora de letras. Gracias a &eacute;l, logr&oacute; hacerle una entrevista a Simone de Beauvoir y trabajar en una secretar&iacute;a a partir de mediados de 1960.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Piña y Patricia Venti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/alejandra-pizarnik-biografia-mito_1_8144751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jul 2021 11:26:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alejandra Pizarnik. Biografía de un mito]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Alejandra Pizarnik]]></media:keywords>
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