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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Beatriz Sarlo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/beatriz-sarlo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Beatriz Sarlo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los libros destacados de la literatura argentina en 2025 y algunas entrevistas con sus autores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-destacados-literatura-argentina-2025-entrevistas-autores_1_12859602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05280d1a-12fb-476b-86d6-0b09b10c13bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros destacados de la literatura argentina en 2025 y algunas entrevistas con sus autores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un repaso personal por novelas, ensayos y textos híbridos de escritoras y escritores locales que marcaron el pulso del año. De qué se tratan y qué editoriales los publicaron.</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/destacado-ano-literatura-argentina-doce-libros-riesgo-retrato-humor_1_11918492.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como se ha se&ntilde;alado en este mismo espacio en a&ntilde;os anteriores</a>, <strong>los balances siempre implican sesgos, omisiones, arbitrariedades, decisiones que no le hacen justicia a todo lo que ocurri&oacute; en un determinado per&iacute;odo y un recorte obligado por el tiempo o, mejor, por su falta</strong>. Sin embargo, tambi&eacute;n pueden llegar a ser un espacio de cierto amparo: el a&ntilde;o se va y se publicaron obras estimulantes que vale la pena repasar.
    </p><p class="article-text">
        Esta vez <strong>fueron seleccionados diecis&eacute;is libros muy diversos </strong>(hay novelas, ensayos, textos h&iacute;bridos) escritos por autores y autoras de Argentina en los que se destacan la sensibilidad, la mirada l&uacute;cida de quienes los escribieron y, en algunos casos, la repercusi&oacute;n que suscitaron. Nueve de sus autores y autoras, adem&aacute;s, hablaron de estas publicaciones en entrevistas con <em>elDiarioAR</em>.
    </p><p class="article-text">
        En pr&oacute;ximas entregas del balance 2025 tendr&aacute;n lugar los rescates literarios con reediciones, regresos y joyas recuperadas del olvido. Hechas todas las aclaraciones del caso, va a continuaci&oacute;n <strong>un repaso con libros destacados que fueron publicados a lo largo de 2025</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>L&oacute;pez L&oacute;pez</strong></em><strong>, de Tom&aacute;s Downey</strong>. Dos misteriosos ej&eacute;rcitos &ndash;uno es el Negro y el otro el Naranja&ndash; se enfrentan en una guerra todav&iacute;a m&aacute;s misteriosa en la que luchan dos pueblos vecinos y enemigos. L&oacute;pez es un soldado en las filas negras que logra escapar de un fusilamiento.<strong> En su fuga &ndash;L&oacute;pez es desertor, pr&oacute;fugo y, sobre todo, un soldado que huye y le hace caso al c&eacute;lebre dicho porque servir&aacute; para otra guerra&ndash; encuentra el uniforme de un soldado fallecido entre las filas naranjas</strong>. Cuando observa el traje de cerca, nota que en la prenda est&aacute; cosido sobre un parche el apellido del combatiente muerto. Como &eacute;l, ese soldado tambi&eacute;n se llama L&oacute;pez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;López López&quot;, del escritor argentino Tomás Downey.                            </span>
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        Dispuesto a seguir para escapar, L&oacute;pez se calza esas ropas. Mientras huye y recuerda a personas y circunstancias de su vida antes de la guerra, encontrar&aacute; en un bosque a un grupo de soldados de la tropa naranja y se plegar&aacute; a ellos bajo su nueva y al mismo tiempo conocida identidad. <strong>Ser&aacute; &eacute;l y ser&aacute; su doble, L&oacute;pez</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una serie de peripecias, contadas con una prosa deslumbrante, convertir&aacute;n a este soldado en un h&eacute;roe inesperado</strong> de eso que hasta poco tiempo atr&aacute;s L&oacute;pez consideraba el enemigo. Con escenas di&aacute;fanas, con inteligencia para reparar en esa convenci&oacute;n siempre huidiza que damos en llamar identidad, <em>L&oacute;pez L&oacute;pez</em>, del escritor <strong>Tom&aacute;s Downey</strong>, es una novela magn&eacute;tica. Tal como se&ntilde;ala <strong>Pablo Katchadjian</strong> en uno de los destacados que aparecen dentro del libro, &ldquo;<em>L&oacute;pez L&oacute;pez</em> es una novela buen&iacute;sima que se lee con intensidad, porque cuando parece que el tema es la guerra, es el amor, y cuando parece que es el amor, son los dobles, y cuando parece que son los dobles, la idea se escurre una vez m&aacute;s. La novela se escapa al igual que su protagonista, pero el protagonista termina chocando contra eso de lo que se escapaba mientras la novela, en cambio, esquiva todo con gracia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tom&aacute;s Downey naci&oacute; en Buenos Aires, en 1984. Es escritor, guionista y traductor, autor de tres libros de cuentos: <em>Ac&aacute; el tiempo es otra cosa</em> (2015), <em>El lugar donde mueren los p&aacute;jaros</em> (2017) y <em>Flores que se abren de noche</em> (2021). <strong>Su obra ha recibido numerosos apoyos</strong> y reconocimientos como el del Fondo Nacional de las Artes, el Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, el Premio Nacional, entre otros, y fue traducida al italiano y al ingl&eacute;s.<em> </em><em><strong>L&oacute;pez L&oacute;pez</strong></em><strong> es su primera novela publicada</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tomás Downey nació en Buenos Aires, en 1984.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>L&oacute;pez L&oacute;pez</strong></em><strong>, de Tom&aacute;s Downey, sali&oacute; por Fiordo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Historia natural</strong></em><strong>, de Marina Yuszczuk.</strong> Esta novela breve y potente tiene como protagonista y narradora a Virginia Moreno, la hija del explorador y coleccionista <strong>Francisco Moreno</strong>, m&aacute;s conocido por todos como Perito Moreno. La escritora <strong>Marina Yuszczuk</strong> toma a esos personajes, a la creaci&oacute;n del Museo de Ciencias Naturales de La Plata y a las circunstancias que rodearon ese hecho hist&oacute;rico para meterse en una intriga familiar.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Historia natural&quot; de Marina Yuszczuk, salió por Blatt &amp; Ríos.                            </span>
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        En las p&aacute;ginas de <em>Historia natural</em>, entonces, confluyen hallazgos que formar&aacute;n parte del museo, taxidermistas, apasionados por el conocimiento y el af&aacute;n desmedido por el coleccionismo de un padre en fuga mirado desde una hija que quiere llamar su atenci&oacute;n aunque sea por un rato. <strong>Una vez m&aacute;s, Yuszczuk da muestras de ser una de las narradoras argentinas m&aacute;s interesantes de los &uacute;ltimos tiempos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Marina Yuszczuk naci&oacute; en Buenos Aires, en 1978. Es autora, entre otros, de los libros <em>Lo que la gente hace</em> (Blatt &amp; R&iacute;os), <em>Madre soltera </em>(Mansalva), <em>La ola de fr&iacute;o polar</em> (Gog y Magog), <em>La inocencia</em> (Iv&aacute;n Rosado, reeditada por Blatt &amp; R&iacute;os), <em>Los arreglos</em> (Rosa Iceberg) y<em> La sed </em>(Blatt &amp; R&iacute;os). Con esta &uacute;ltima obtuvo en 2021 el Premio de Novela Sara Gallardo. Es editora y fundadora del sello independiente Rosa Iceberg.
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                    alt="La escritora Marina Yuszczuk publicó en 2025 el libro &quot;Historia natural&quot;."
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            <span class="title">
                La escritora Marina Yuszczuk publicó en 2025 el libro &quot;Historia natural&quot;.                            </span>
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        <em><strong>Historia natural</strong></em><strong>, de Marina Yuszczuk, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Terminal 2020</strong></em><strong>, de Osvaldo Baigorria. </strong><em>&ldquo;El amor tambi&eacute;n es un acto de fe. Elegir &ndash;con bastante irracionalidad&ndash; a alguien para amar, confiar en esa persona, abrirse a ella. No tenemos conocimiento de ese alguien, al principio simplemente nos gusta, lo deseamos, cultivamos expectativas y ficciones personales de escenas, situaciones, relaciones a construir. Si seguimos adelante, en alg&uacute;n momento diremos &lsquo;te amo&rsquo;, entre otros fragmentos del discurso amoroso (Barthes), discurso que sigue una estricta determinaci&oacute;n alocutoria: siempre hay alguien a quien nos dirigimos, aunque ese alguien haya pasado al estado de fantasma o de criatura venidera (...) Y confiamos en la persona amada sin conocerla realmente. Es un fantasma con la apariencia de un cuerpo que puede parecer bello o sano aunque sin certezas&rdquo;</em>, apunta el narrador de <em>Terminal 2020</em>, la novela de <strong>Osvaldo Baigorria</strong>. Una voz cercana a la del escritor y a la vez distorsionada, exagerada, ficcional.
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                    alt="Osvaldo Baigorria publicó en 2025 el libro &quot;Terminal 2020&quot;."
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                Osvaldo Baigorria publicó en 2025 el libro &quot;Terminal 2020&quot;.                            </span>
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        Porque recorre una experiencia dolorosa que le toc&oacute; atravesar, <strong>Baigorria dice que se trata de un libro &ldquo;basado en hechos reales&rdquo; y al mismo tiempo &ndash;como el amor&ndash; una f&aacute;bula encantadora</strong>. Despu&eacute;s de haber transitado la vida juntos por m&aacute;s de 20 a&ntilde;os &ndash;ella m&eacute;dica y de alg&uacute;n modo cuidadora de quienes la rodean, &eacute;l escritor&ndash; el planeta se ve asediado por el surgimiento de un virus. Es, durante esos d&iacute;as de confinamiento, de meterse adentro, de &ldquo;quedate en casa&rdquo; (&ldquo;una casa es un constructo, una ilusi&oacute;n, una entelequia que vive adentro de uno m&aacute;s de lo que uno vive adentro de ella&rdquo;, dice el narrador) que a ella, que en el libro se llama Beatriz, le detectan un tumor y debe empezar un tratamiento contra el c&aacute;ncer. El acto de fe amoroso, entonces, empieza a tomar distintas formas: la del cuidado, la del miedo, la del sue&ntilde;o, la del fantasma, la de la despedida, la del recuerdo. Estremecedor, luminoso, profundo, <em><strong>Terminal 2020</strong></em><strong> recorre magistralmente todos esos lugares a partir de la prosa potente y excepcional de Baigorria</strong>, quien adem&aacute;s de abrir sus propios diarios en el texto propone lecturas muy l&uacute;cidas de otros autores que escribieron sobre la muerte, el erotismo y el duelo.
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                Terminal 2020, de Osvaldo Baigorria, salió por Seix Barral.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Terminal 2020</strong></em><strong>, de Osvaldo Baigorria, sali&oacute; por Seix Barral. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/osvaldo-baigorria-pandemia-trajo-cambios-relacion-cuerpos_1_12213860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace, una entrevista con el autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Poes&iacute;a y errancia</strong></em><strong>, de Alicia Genovese. &ldquo;</strong>Cada poeta arma el derrotero hacia su errancia. Rumbos que en el andar hallan una motivaci&oacute;n. Recolecciones ingenuas: una piedra, un mineral que brilla, una hoja, un gajo, un pu&ntilde;ado de arena en un frasquito, una imagen, una fotograf&iacute;a de un detalle intrascendente, una frase escuchada o desgajada, sin embargo, capaces de contener un universo, una pregunta&rdquo;, apunta Alicia Genovese en <em>Poes&iacute;a y errancia</em>, un libro de una belleza singular, cautivante. Como destaca la escritora <strong>Gloria Peirano </strong>en su contratapa, en esta publicaci&oacute;n Genovese &ldquo;hace dialogar al ensayo y al diario de escritura en tanto espejos de un mismo tr&aacute;nsito: la confianza en el desplazamiento y en el abandono de lo conocido&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Poesía y errancia, de Alicia Genovese.                            </span>
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        Compuesto por dos partes, <em>Poes&iacute;a y errancia</em> comienza con una serie de peque&ntilde;os ensayos (todos con t&iacute;tulos de verbos en infinitivo, como Errar, Habitar, Ejercitar y Respirar). <strong>En ellos la poeta desgrana la idea que tiene de la errancia como motor y la complementa con poes&iacute;as de otros para pensar en sus procedimientos.</strong> En el segundo tramo, el libro cobra la forma de un diario de escritura (Diario de errancias), en el que Genovese observa y registra con sensibilidad su propia b&uacute;squeda po&eacute;tica.
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                Alicia Genovese nació en Lomas de Zamora, en 1953.                            </span>
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        <em><strong>Poes&iacute;a y errancia</strong></em><strong>, de Alicia Genovese, sali&oacute; por la editorial Entrop&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Mi ni&ntilde;era de la KGB</strong></em><strong>, de Laura Ramos.</strong> <em>&ldquo;Yo estaba muy lejos de las utop&iacute;as familiares y no me resultaba estimulante, en principio, escarbar en la vida de mis padres, sus amigos, sus amantes, su revoluci&oacute;n. </em><em><strong>Desde muy chica hab&iacute;a intentado escapar del ideal que so&ntilde;aban para m&iacute;, una muchacha moderna del estilo de esas mu&ntilde;ecas lesbianas, de pelo cortado a la gar&ccedil;on y jardineros a cuadros </strong></em><em>(...). Mi secreta hero&iacute;na, de trenzas anudadas alrededor de la cabeza, bordaba junto a la chimenea con faldas severas. Mientras en el living se exhib&iacute;an los tomos hipersexuados de la Claudine de Colette, mi colch&oacute;n escond&iacute;a la saga moralizante de Mujercitas&rdquo;</em>. Con esas palabras describe la escritora <strong>Laura Ramos</strong> el tironeo que atraves&oacute; buena parte de su vida y que, sin embargo, fue el que la impuls&oacute; a escribir su libro <em>Mi ni&ntilde;era de la KGB</em>.
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                Mi niñera de la KGB, de Laura Ramos.                            </span>
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        Es que, pese a sus reticencias &ndash;o quiz&aacute;, como una forma de exorcizarlas&ndash;, Ramos se anim&oacute; a indagar con fruici&oacute;n en una historia de enga&ntilde;os que rode&oacute; a su infancia y que tiene como protagonista a <strong>&Aacute;frica de las Heras</strong> (&ldquo;para m&iacute; siempre va a ser Mar&iacute;a Luisa&rdquo;, aclara), una mujer nacida en Ceuta que fue agente de los servicios secretos sovi&eacute;ticos a lo largo de buena parte del siglo XX, particip&oacute; de operativos impactantes durante la Segunda Guerra Mundial, estuvo involucrada en el asesinato de Le&oacute;n Trotsky en M&eacute;xico y recal&oacute; en Montevideo en los a&ntilde;os &lsquo;60. Un lugar id&iacute;lico, que en la memoria de la escritora, le ofreci&oacute; a ella, a su hermano y a su madre una cofrad&iacute;a de amistad entre intelectuales trotskistas que le confiaron el cuidado de sus hijos a Mar&iacute;a Luisa, una mujer espa&ntilde;ola que se mostraba afable y bien dispuesta. <strong>Una ciudad, como le dicen a Ramos varios de sus entrevistados, que para entonces era &ldquo;un nido de esp&iacute;as&rdquo;.</strong> Un rinc&oacute;n perdido en el mapa que a la agente de la KGB le serv&iacute;a entonces como un buen artilugio para llevar adelante misiones secretas que incluyeron muertes, adulteraci&oacute;n de documentos y todo tipo de trampas que permanecieron en secreto por a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Tirando de todos esos hilos con inteligencia y a partir de una narraci&oacute;n llena de pliegues y de una investigaci&oacute;n apabullante que incluye varias revelaciones, <strong>Laura Ramos va de la exploraci&oacute;n &iacute;ntima a la foto de &eacute;poca, de la historia familiar a esa otra m&aacute;s universal que se escribe con may&uacute;sculas. </strong>Es en ese vaiv&eacute;n que compone un libro alucinante, arriesgado y profundamente conmovedor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Laura Ramos nació en Buenos Aires, en 1956. Hija de la referente feminista Faby Carvallo y del historiador y político de izquierdas Jorge Abelardo Ramos, creció en circuitos intelectuales entre Argentina, Uruguay y México."
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                Laura Ramos nació en Buenos Aires, en 1956. Hija de la referente feminista Faby Carvallo y del historiador y político de izquierdas Jorge Abelardo Ramos, creció en circuitos intelectuales entre Argentina, Uruguay y México.                            </span>
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        <em><strong>Mi ni&ntilde;era de la KGB</strong></em><strong>, de Laura Ramos, sali&oacute; por Lumen. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/laura-ramos-libro-ninera-espia-volvi-pasado-familia-lugar-quise-huir_1_12672142.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace, una entrevista con la autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Argentinos, &iexcl;a las cosas!</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Kohan. </strong>Vali&eacute;ndose del pulso de un croquis m&aacute;s que de la rigidez de un mapa. <strong>Merodeando las figuras insoslayables y a la vez echando luz sobre los pasos de algunas menos recorridas. </strong>Un libro en tr&aacute;nsito, en gerundio, en territorio para tironear de la argentinidad, para detenerse, apenas por un rato, en algunas cosas eminentemente argentinas. O, mejor, en sus rastros. El escritor <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> public&oacute; este a&ntilde;o <em>Argentinos, &iexcl;a las cosas!</em>, un ensayo cr&iacute;tico compuesto por veinticinco fragmentos dedicados a observar con maestr&iacute;a y de manera desprejuiciada eso que se suele englobar bajo el paraguas de la argentinidad.&nbsp;
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                Argentinos, ¡a las cosas!, de Martín Kohan.                            </span>
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        Ya desde el gesto de alejarse de los hitos para reparar en la idea de cosas &ndash;una palabra llave, una palabra que para cualquier hablante argentino refiere a muchas cosas&ndash;, el escritor da cuenta de los vaivenes que hacen a cualquier identidad. Identidad, en su mirada, es crisis, es movimiento, es contingencia. Identidad argentina, en sus palabras, es la lectura de una constelaci&oacute;n difusa de huellas: el equ&iacute;voco de la imagen de la pizzer&iacute;a Los Inmortales, el mural de <strong>Martin Ron </strong>que representa a un <strong>Diego Maradona </strong>derrotado, la tumba olvidada de Rivadavia en Plaza Miserere y su permanencia en los cuadernos escolares a trav&eacute;s de su firma, la piedra movediza de Tandil sustituida por otra ficcional, literaria.
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                Martín Kohan nació en Buenos Aires, en 1967.                            </span>
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        <em><strong>Argentinos, &iexcl;a las cosas!</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Kohan, sali&oacute; por Seix Barral. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-kohan-identidad-argentina-identidad-transcurre-crisis-levanta-cae_1_12841994.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>M&aacute;s sobre el libro, en esta entrevista con su autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Si est&aacute;s leyendo esto</strong></em><strong>, de Kike Ferrari.</strong> En una de sus tantas versiones, a mediados de la d&eacute;cada del &lsquo;30, se supone que <strong>Jorge Luis Borges tuvo alg&uacute;n tipo de decepci&oacute;n sentimental que lo llev&oacute; a comprarse un libro, una botella de ginebra y un arma</strong>. Con esos elementos tan improbables como contundentes, el autor de <em>Ficciones</em> se habr&iacute;a encerrado en un cuarto de hotel con la intenci&oacute;n de quitarse la vida. De esa sucesi&oacute;n de escenas que aparecen en el libro <em>Borges. Esplendor y derrot</em>a, de <strong>Mar&iacute;a Esther V&aacute;zquez</strong>, pero tambi&eacute;n de todos esos ecos que el propio Borges se encarg&oacute; de hacer circular, se sirvi&oacute; el escritor <strong>Kike Ferrari </strong>para armar su novela <em>Si est&aacute;s leyendo esto</em>.
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            <span class="title">
                Kike Ferrari publicó en 2025 la novela &quot;Si estás leyendo esto&quot;.                            </span>
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        En plan novela de aventuras <em>noir</em>, el libro sigue la deriva de ese objeto que presumiblemente le perteneci&oacute; a Borges a lo largo de las d&eacute;cadas y, con &eacute;l, a lo largo de algunos hitos de las letras rioplatenses. <strong>La historia la intentan reconstruir Adri&aacute;n y Paula, dos trabajadores de la Biblioteca Nacional que a la vez van detr&aacute;s del arma de la mano de un d&uacute;o de investigadores privados</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Lo curioso es que el relato se ve plagado de notas al pie. Es que, para contar las peripecias del rev&oacute;lver y las b&uacute;squedas de Adri&aacute;n y Paula, Ferrari toma prestada una serie de personajes secundarios que aparecen en libros de otros y otras<strong> (de Juana Manuela Gorriti a Liliana Heker o Samanta Schweblin, de Jos&eacute; M&aacute;rmol a Washington Cucurto o Ricardo Piglia).</strong> As&iacute;, cada escena, cada momento que se va contando se ve tramado a partir de ficciones bien diversas: aparecen personajes y estilos de escritores pioneros, de consagrados, de marginales, de cl&aacute;sicos del pasado y de promesas del futuro que se revelan a partir de <strong>m&aacute;s de 400 llamadas al pie que integran el libro</strong>. Entre el artefacto literario y la invitaci&oacute;n l&uacute;dica, <em>Si est&aacute;s leyendo esto</em> es una novela impactante que da cuenta del trabajo de un escritor pero, sobre todo, de un lector incansable y desprejuiciado.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Si estás leyendo esto&quot;, del escritor argentino Kike Ferrari."
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                &quot;Si estás leyendo esto&quot;, del escritor argentino Kike Ferrari.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Si est&aacute;s leyendo esto</strong></em><strong>, de Kike Ferrari, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/kike-ferrari-general-hay-presencia-clase-trabajadora-literatura-argentina_1_12194074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace, una entrevista con el autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>No entender. Memorias de una intelectual</strong></em><strong>, de Beatriz Sarlo. </strong>&ldquo;No entender fue mi experiencia primera y definitiva. Comenc&eacute; no entendiendo y, casi enseguida, acept&eacute; que ese era el punto de pasaje a todo lo que val&iacute;a la pena&rdquo;, se&ntilde;ala Beatriz Sarlo en las p&aacute;ginas de este libro, que la intelectual argentina entreg&oacute; el a&ntilde;o pasado poco antes de morir.&nbsp;
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                No entender. Memorias de una intelectual, de Beatriz Sarlo, salió por Siglo XXI Editores.                            </span>
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        Dispersas, fragmentarias, &iacute;ntimas, estas memorias permiten observar una versi&oacute;n de Sarlo familiar y al mismo tiempo en construcci&oacute;n. Una persona que sabe que no entender ser&aacute; un camino posible en su b&uacute;squeda. Por sus p&aacute;ginas se cruzan escenas escolares reveladoras (&ldquo;desde el fin de la primaria, llamaban con alarmante frecuencia a mi madre, que jam&aacute;s concurr&iacute;a y enviaba a alguna de sus hermanas. Les dec&iacute;an siempre lo mismo: la chica es inteligente, pero insoportable. Muchas maestras conclu&iacute;an su queja con una interrogaci&oacute;n que hasta hoy se repite teni&eacute;ndome como objeto: &iquest;qui&eacute;n se cree que es? En una de las pocas ocasiones en que mi madre fue a hablar con la autoridad escolar, escuch&oacute; algo que luego me repiti&oacute; hasta que cumpl&iacute; 17 a&ntilde;os y me fui de casa: Hay que bajarle el copete poni&eacute;ndola a lavar pisos&rdquo;, cuenta) <strong>con experiencias inici&aacute;ticas que la llevaron a preguntarse qu&eacute; era una intelectual y por qu&eacute; le interesaba esa palabra aunque desconoc&iacute;a su significado</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;De d&oacute;nde sali&oacute; Beatriz Sarlo, la intelectual m&aacute;s conocida de la Argentina y tal vez de la regi&oacute;n, la que salt&oacute; de las revistas culturales al mundo acad&eacute;mico y despu&eacute;s al periodismo gr&aacute;fico y televisivo, la que opin&oacute; sobre literatura y actualidad incluso en los canales de streaming? &iquest;De d&oacute;nde le ven&iacute;an la seguridad, la rapidez, el filo para la pol&eacute;mica y la claridad de los argumentos?&rdquo;, plantean sobre <em>No entender</em> desde Siglo XXI Editores. <strong>Las p&aacute;ginas de este libro abren, justamente, una ventana posible para buscar algunas respuestas a esos interrogantes.</strong>
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                Beatriz Sarlo, una lectora audaz, entre la literatura y la política.                            </span>
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        <strong>No entender, de Beatriz Sarlo, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Dolores 10 minutos</strong></em><strong>, de Mauricio Kartun.</strong> Dice que los cuentos que public&oacute; este a&ntilde;o son &ldquo;el resultado contradictorio de la tragedia de la pandemia&rdquo;. <strong>El mundo se detuvo y Mauricio Kartun aprovech&oacute; esos d&iacute;as de incertidumbre para darle vida a un mont&oacute;n de personajes que no paran de moverse.</strong> Primero los dio a conocer por entregas, en su cuenta de Facebook. Los prob&oacute; como una suerte de titiritero virtual, los recicl&oacute;, les dio algunas vueltas y ahora integran <em>Dolores 10 minutos.</em>
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                    alt="El dramaturgo, director teatral y escritor Mauricio Kartun publicó en 2025 el libro de cuentos &quot;Dolores 10 minutos&quot;."
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            <span class="title">
                El dramaturgo, director teatral y escritor Mauricio Kartun publicó en 2025 el libro de cuentos &quot;Dolores 10 minutos&quot;.                            </span>
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        El libro es, de hecho, <strong>un retrato hilarante de seres movedizos que andan por rutas, se escapan del mundo, se esconden por un rato, intercambian bienes o servicios ins&oacute;litos </strong>(una paseadora de maridos, por ejemplo, un incre&iacute;ble guionista de vidas ajenas, un modelo que desfila en una vidriera a la calle), caminan por los terrenos siempre resbaladizos del amor o del sexo y rehuyen sin pausa a lo habitual.
    </p><p class="article-text">
        Es en los vaivenes donde prefiere ubicarse Kartun y en las paradojas donde encuentra el motor de una escritura di&aacute;fana, aguda y profundamente vitalista. &ldquo;Buena parte de los cuentos de este libro son restos de alg&uacute;n imaginario que pretend&iacute;a ser teatral hasta que sent&iacute; que no iba a entrar en esa forma. <strong>El otro d&iacute;a jodiendo dec&iacute;a &lsquo;ten&iacute;a la heladera llena de carne para el asado del domingo, llovi&oacute;, y entonces hice puchero&rsquo;</strong>. Estos cuentos son puchero de asado teatral&rdquo;, cont&oacute; ante <em>elDiarioAR</em>.
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            <span class="title">
                Dolores 10 minutos y otros relatos, de Mauricio Kartun.                            </span>
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        <em><strong>Dolores 10 minutos</strong></em><strong>, de Mauricio Kartun, sali&oacute; por Alfaguara. M&aacute;s sobre el libro, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/mauricio-kartun-fascina-capacidad-humanos-construir-sentido-traves-relatos-repetidos_1_12493204.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en esta entrevista con el autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Sala de m&aacute;quinas</strong></em><strong>, de Miguel Vitagliano.</strong><em><strong> </strong></em><em>&ldquo;Mark Twain fue el primer escritor que entreg&oacute; a sus editores un manuscrito mecanografiado; no resulta extra&ntilde;o considerando su pasi&oacute;n por la tecnolog&iacute;a y las invenciones (...). Tampoco sorprende que Nietzsche llegara a utilizar una m&aacute;quina de escribir o que Henry James tuviera una que reservaba para el uso de su mecan&oacute;grafa: uno buscaba grabar palabras en la piel del mundo, el otro, maestro del punto de vista, pretend&iacute;a retener el control de lo que pod&iacute;a tejerse a sus espaldas. Las relaciones con los instrumentos de escritura son ventr&iacute;locuos de la experiencia de los autores, casi tanto como los espacios donde trabajan&rdquo;</em>, apunta el escritor, cr&iacute;tico y docente <strong>Miguel Vitagliano</strong> en su libro de ensayos breves <em>Sala de m&aacute;quinas</em>.
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                Miguel Vitagliano es escritor y docente.                            </span>
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        Pensando al gesto de escribir a partir de la materialidad para llegar a reflexiones alrededor de la imaginaci&oacute;n, el lenguaje y sus infinitas posibilidades,<strong> el autor traza un recorrido exquisito por distintos dispositivos de escritores y escritoras de diferentes &eacute;pocas y procedencias en el que bucea por los espacios que eligieron para escribir</strong> (o los que las circunstancias por distintos motivos les ofrecieron), sus escritorios, sus m&aacute;quinas, sus cuadernos de notas. Se trenzan entonces lo maquinal del asunto &ndash;de qu&eacute; modo esos cuerpos que escriben se vincularon con sus dispositivos&ndash; con datos hist&oacute;ricos, obst&aacute;culos dom&eacute;sticos o pol&iacute;ticos que demoraron o potenciaron la escritura de cada uno de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Del espacio m&iacute;nimo y hogare&ntilde;o de <strong>Sylvia Plath</strong> a la inclinaci&oacute;n viajera de<strong> Domingo Faustino Sarmiento</strong>; del encierro de S<strong>or Juana</strong> a <strong>Ricardo Piglia </strong>y la redacci&oacute;n andante de un diario de Vanguardia Comunista que se camuflaba dentro de un cami&oacute;n de mudanzas en plena dictadura militar, Vitagliano hilvana con agudeza insistencias, objetos, &eacute;pocas. <strong>As&iacute; consigue reconstruir escenas que se convierten, a trav&eacute;s de su mirada l&uacute;cida, en un viaje fascinante por esa quimera que es siempre la escritura</strong>.
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                    alt="Sala de máquinas, de Miguel Vitagliano, salió por el sello independiente Tenemos las máquinas."
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                Sala de máquinas, de Miguel Vitagliano, salió por el sello independiente Tenemos las máquinas.                            </span>
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        <strong>El libro </strong><em><strong>Sala de m&aacute;quinas</strong></em><strong>, de Miguel Vitagliano, fue publicado por la editorial Tenemos las m&aacute;quinas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>Diario de menopausia</strong></em><strong>, de Laura Wittner. </strong>&ldquo;Es este un diario sobre el fin de la era f&eacute;rtil en un cuerpo femenino. Sobre la revoluci&oacute;n arrasadora de las hormonas. Pero es, al final de cuentas, un diario sobre el tiempo. Sobre la mutabilidad del cuerpo, sobre lo inexorable que &ndash;con o sin aparato reproductor femenino&ndash; nos aguarda. Es un diario sobre el dolor y la risa. Sobre el deseo transformado, herido, irreconocible, que sobrevive, que trepa una monta&ntilde;a y llega, exhausto, a la cima, para decir: &lsquo;&iquest;Ves? Estoy vivo&rsquo;&rdquo;, apunta <strong>Luciana De Luca</strong> en la contratapa de <em>Diario de menopausia</em>, el libro que public&oacute; este a&ntilde;o la escritora <strong>Laura Wittner</strong>.
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                    alt="Laura Wittner nació en Buenos Aires, en 1967. Es licenciada en Letras, coordina talleres de poesía y de traducción y trabaja como traductora para diversas editoriales."
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                Laura Wittner nació en Buenos Aires, en 1967. Es licenciada en Letras, coordina talleres de poesía y de traducción y trabaja como traductora para diversas editoriales.                            </span>
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        Tramado a partir de observaciones por momentos dolorosas y por momentos graciosas de su autora, en el diario aparecen fragmentos que reconstruyen un a&ntilde;o de la vida de una mujer que atraviesa sus d&iacute;as, la ciudad, las comidas, la escritura, los dolores o las charlas con sus amigas a partir de los bordes difusos de la menopausia.<strong> Con honestidad y una mirada inquieta, Wittner, que es una de las poetas m&aacute;s interesantes de la escena local y tambi&eacute;n una de las traductoras literarias m&aacute;s destacadas, se detiene a releer el tiempo</strong> &ndash;ese tiempo sin par&aacute;metros&ndash;, desde lo indescifrable del cuerpo, desde su opacidad y su insistencia, a pesar de todo.
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                Diario de menopausia, de Laura Wittner, salió por Bosque energético.                            </span>
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        <em><strong>Diario de menopausia</strong></em><strong>, de Laura Wittner, sali&oacute; por la editorial Bosque Energ&eacute;tico. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/laura-wittner-mandato-tradicional-mujeres-aguantemos-cosas-aplico-menopausia_1_12582414.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>M&aacute;s sobre el libro, en esta entrevista con la autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>La muerte ajena</strong></em><strong>, de Claudia Pi&ntilde;eiro. </strong>Una mujer joven cae al vac&iacute;o desde un edificio del barrio porte&ntilde;o de Recoleta. Otra, que se llama Ver&oacute;nica Balda y conduce uno de los programas de radio m&aacute;s escuchados del pa&iacute;s, se entera de la noticia. <strong>Acostumbrada a reconstruir episodios, a rastrear informaci&oacute;n, a unir piezas de los rompecabezas que le ofrece su oficio, de inmediato se da cuenta de que algo la conecta a esa joven. </strong>Sabr&aacute;, con el tiempo, que trabajaba como escort, que el departamento del que cay&oacute; (&iquest;o la empujaron?) pertenec&iacute;a a un poderoso empresario agrario con v&iacute;nculos pol&iacute;ticos, que est&aacute;n unidas por una historia familiar secreta y densa.
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                    alt="Sexualidad, poder, prostitución VIP y la precariedad laboral son algunos de los temas que aborda la última novela de Piñeiro."
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                Sexualidad, poder, prostitución VIP y la precariedad laboral son algunos de los temas que aborda la última novela de Piñeiro.                            </span>
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        Lejos de proponer un relato un&iacute;voco o cerrado de estas circunstancias, en su novela <em>La muerte ajena</em>, <strong>Claudia Pi&ntilde;eiro prefiere dividir la narraci&oacute;n en tres dispositivos con tres formas de contar muy distintas.</strong> Tres o m&aacute;s voces, tres verdades ajenas, tambi&eacute;n, a partir de un caso impactante. Entonces, m&aacute;s que una &uacute;nica historia, lo que traen estos fragmentos son versiones, recovecos por los que se filtra la mirada perspicaz de la escritora alrededor de la pol&iacute;tica, el uso de los cuerpos de las mujeres, la sexualidad, los v&iacute;nculos y muchas de las precariedades que ti&ntilde;en de inquietud al siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Tengo muchos amigos periodistas!&rdquo;, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/claudia-pineiro-siglo-trajo-forma-exponer-sexualidad-no-estabamos-acostumbrados_1_12304495.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dijo ante elDiarioAR</a> entre risas Pi&ntilde;eiro, quien <strong>una vez m&aacute;s, como ocurr&iacute;a en </strong><em><strong>Betib&uacute;</strong></em><strong> y en varias de sus novelas, sit&uacute;a la acci&oacute;n en el universo de los medios de comunicaci&oacute;n</strong>.
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                La muerte ajena, la novela que Claudia Piñeiro publicó en 2025.                            </span>
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        <em><strong>La muerte ajena</strong></em><strong>, de Claudia Pi&ntilde;eiro, sali&oacute; por Alfaguara. M&aacute;s sobre la novela, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/claudia-pineiro-siglo-trajo-forma-exponer-sexualidad-no-estabamos-acostumbrados_1_12304495.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en esta entrevista con su autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13. </strong><em><strong>Cuarto sucio, ubicaci&oacute;n peligrosa</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Rejtman. </strong>Ser pasajero: cuando lo invitan a dar una conferencia, a un festival, a formar parte de una residencia literaria en un pa&iacute;s remoto o en alguna ciudad argentina. Ser pasajero: cuando elige recorrer alg&uacute;n paisaje deslumbrante o hacer un retiro de yoga. Ser pasajero: cuando alg&uacute;n recepcionista de hotel no termina de entender lo que le pregunta, cuando hay confusiones, demoras y equ&iacute;vocos muy graciosos. <strong>Ser pasajero: enredarse, dar vueltas, volver a lugares conocidos, perderse en los desconocidos, ver c&oacute;mo se repiten, c&oacute;mo se singularizan y, finalmente, de qu&eacute; est&aacute;n hechos los d&iacute;as</strong>.
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                Cuarto sucio, ubicación peligrosa, de Martín Rejtman.                            </span>
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        El cineasta y escritor <strong>Mart&iacute;n Rejtman</strong> public&oacute; este a&ntilde;o el libro <em>Cuarto sucio, ubicaci&oacute;n peligrosa</em>, una suerte de diario personal donde registra a lo largo de m&aacute;s de quince a&ntilde;os una gran cantidad de viajes que hizo por trabajo o por placer.<strong> El hilo que une a los textos, justamente, es el tr&aacute;nsito, el pasaje, el ir y venir </strong>que, con gracia, con austeridad y con elegancia, Rejtman reelabora a partir de sus observaciones. As&iacute;, los n&uacute;meros de las habitaciones de hoteles de Curitiba, Tokio, Santiago de Chile, Washington, Londres, Cachi o Bangkok son excusas para mirar, para capturar di&aacute;logos ins&oacute;litos, para pensarse a s&iacute; mismo y tambi&eacute;n a los otros.
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                El director de cine y escritor Martín Rejtman nació en Buenos Aires, en 1961.                            </span>
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        <em><strong>Cuarto sucio, ubicaci&oacute;n peligrosa</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Rejtman, sali&oacute; por Ediciones Universidad Diego Portales. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-rejtman-encanto-viaje-verse-pensar-contexto-arma-persona_1_12782139.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace</strong></a><strong>, una entrevista con su autor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>El contrabando ejemplar</strong></em><strong>, de Pablo Maurette.&nbsp;</strong><em>&ldquo;&lsquo;&iquest;En qu&eacute; momento se jodi&oacute; la Argentina?&rsquo;. Aquello que la historia no puede responder, la literatura lo indaga, enrosca, inventa, adivina. En El contrabando ejemplar esta pregunta &mdash;ambiciosa, p&iacute;cara y pol&eacute;mica&mdash; opera como motor y punto ciego de la narraci&oacute;n. Con inteligencia y arrojo, Maurette se apoya en la tradici&oacute;n literaria y la cruza. Lo &iacute;ntimo se funde con lo hist&oacute;rico-social, y el deseo avanza en forma de narraci&oacute;n porque, mientras haya relato, el mundo todav&iacute;a puede ordenarse&rdquo;</em>, apunt&oacute; sobre este libro la escritora y librera <strong>Cecilia Fanti</strong>, quien adem&aacute;s integr&oacute; el jurado que <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/escritor-argentino-pablo-maurette-gano-prestigioso-premio-herralde-novela_1_12736629.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">le otorg&oacute; el Premio Herralde de Novela al autor argentino por esta obra.</a>
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                El escritor Pablo Maurette ganó este año el Premio Herralde de Novela.                            </span>
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        <em>El contrabando ejemplar</em> es, en efecto, una novela astuta, llena de pliegues, con historias adentro de la Historia. En el centro est&aacute; la de Pablo o Pablito, un joven escritor inescrupuloso que se obsesiona con el material sin publicar que dej&oacute; antes de morir su amigo Eduardo, un hombre mayor que &eacute;l y bastante pintoresco, con quien sol&iacute;a debatir sobre pol&iacute;tica y los vaivenes del pa&iacute;s. Pero hay varias historias m&aacute;s que con talento Maurette va entretejiendo y personajes que trafican tiempos remotos para darle impulso a un relato repleto de voces y texturas. <strong>As&iacute;, episodios hist&oacute;ricos del siglo XVII R&iacute;o de la Plata &ndash;c&eacute;lebres o ficticios: la literatura no hace otra cosa que contrabandear&ndash; se suceden entre desventuras sentimentales de mujeres de comienzos del siglo XX, relatos m&iacute;ticos querand&iacute;es y la vida de un adolescente atormentado a finales de los &lsquo;80</strong>.
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                &quot;El contrabando ejemplar&quot;, de Pablo Maurette, salió por Anagrama.                            </span>
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        <em><strong>El contrabando ejemplar</strong></em><strong>, de Pablo Maurette, sali&oacute; por Anagrama. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/escritor-argentino-pablo-maurette-gano-prestigioso-premio-herralde-novela_1_12736629.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Por esta novela su autor recibi&oacute; el Premio Herralde</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>El buen mal</strong></em><strong>, de Samanta Schweblin. </strong>En las seis historias hay una inquietud que no se menciona pero que late, una tensi&oacute;n por algo inminente que pareciera a punto de estallar y que se percibe en cada gesto de los protagonistas.<strong> Ocurr&iacute;a en la nouvelle </strong><em><strong>Distancia de rescate</strong></em><strong> o en los relatos de </strong><em><strong>Siete casas vac&iacute;as</strong></em><strong> y vuelve a suceder ahora: los personajes de los cuentos que integran </strong><em><strong>El buen mal</strong></em><strong>, de la escritora Samanta Schweblin, se mueven por el nervio de un volc&aacute;n inescrutable. </strong>Como si se tratara casi de una marca registrada en esta autora, una vez m&aacute;s vuelven a escena la tragedia, la fragilidad de la vida cotidiana, los v&iacute;nculos familiares y el peligro al acecho de todos, pero en especial de algunos ni&ntilde;os.
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                    alt="La escritora argentina Samanta Schweblin volvió al cuento después de varios años con la salida de &quot;El buen mal&quot;."
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                La escritora argentina Samanta Schweblin volvió al cuento después de varios años con la salida de &quot;El buen mal&quot;.                            </span>
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        Schweblin es una de las autoras argentinas con m&aacute;s proyecci&oacute;n en el exterior. <strong>Premiada internacionalmente, sus publicaciones circulan por librer&iacute;as de todo el mundo. </strong><em>El buen mal</em>, de hecho, fue lanzado para Latinoam&eacute;rica por Penguin Random House y por Seix Barral para Espa&ntilde;a. A lo largo de todo 2025, el libro fue editado en Estados Unidos a trav&eacute;s del sello Alfred A. Knopf y en Reino Unido por Picador Books.
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            <span class="title">
                El buen mal, el último libro de Samanta Schweblin.                            </span>
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        <strong>El libro de cuentos </strong><em><strong>El buen mal</strong></em><strong>, de Samanta Schweblin, sali&oacute; por Random House. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/samanta-schweblin-normalidad-gran-ficcion-acordada-poquito-raros_1_12172133.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace, una entrevista con su autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>Colecci&oacute;n permanente</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Negroni. </strong><em>&ldquo;Una vida dedicada a la escritura est&aacute; llena de hallazgos y tambi&eacute;n de obst&aacute;culos. Como dijo la poeta Louise Gl&uuml;ck en una entrevista, &lsquo;la mayor&iacute;a de los escritores se pasan la vida sometidos a diversas torturas </em><em><strong>(querer escribir, no poder escribir; querer escribir de manera diferente, no poder escribir de manera diferente; esperar ser reclamados por una idea y que esa idea no surja).</strong></em><em> Y, sin embargo &ndash;agreg&oacute;&ndash;, dentro de esa frustraci&oacute;n, es posible encontrar una vida dignificada por el deseo insatisfecho, no dulcificada por la sensaci&oacute;n de logro&rsquo;. Esa sola frase me convenci&oacute;&rdquo;</em>, asegura <strong>Mar&iacute;a Negroni </strong>en las primeras p&aacute;ginas de <em>Colecci&oacute;n permanente</em>. Se trata, como la propia escritora contar&aacute; p&aacute;rrafos despu&eacute;s, de un libro donde se ir&aacute;n intercalando vivencias personales, ideas que subraya de otros, entrevistas ap&oacute;crifas que le permiten acercarse &ldquo;a la magnitud de las preguntas que la escritura lanza desde siempre a la realidad y el mundo&rdquo;.
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                Colección permanente, de María Negroni, salió por Random House.                            </span>
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        Como si abriera las puertas a un museo personal que es refractario a lo monol&iacute;tico, <strong>Negroni recuerda, se obsesiona, cita y lee para pensar una vez m&aacute;s en esa materia esquiva y radiante de la que est&aacute; hecha la literatura</strong>.
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            <span class="title">
                María Negroni es escritora y desde 2013 dirige la Maestría en Escritura Creativa de Untref en Buenos Aires.                            </span>
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        <em><strong>Colecci&oacute;n permanente</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Negroni, fue publicado por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-destacados-literatura-argentina-2025-entrevistas-autores_1_12859602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Dec 2025 03:02:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los libros destacados de la literatura argentina en 2025 y algunas entrevistas con sus autores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Martín Kohan,Beatriz Sarlo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El legado de Beatriz Sarlo: cómo se conservan sus papeles personales y los cuatro mil libros de su biblioteca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/legado-beatriz-sarlo-conservan-papeles-personales-cuatro-mil-libros-biblioteca_1_12617811.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b71d99f3-c7e6-4c69-b626-69c1e45dafad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El legado de Beatriz Sarlo: cómo se conservan sus papeles personales y los cuatro mil libros de su biblioteca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El material quedó al cuidado del prestigioso Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas (CeDinCi), la entidad elegida por la intelectual para hacerse cargo de su archivo. Algunas curiosidades entre sus cartas, libretas y apuntes.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Tarcus, yo no tengo un gran archivo, yo no soy papelera, no soy de juntar papeles. Yo no guardo&rdquo;</em>. Con esas palabras, entre la honestidad y ese sello de discreci&oacute;n que la caracterizaba, <strong>Beatriz Sarlo insist&iacute;a ante Horacio Tarcus, director del Centro de Documentaci&oacute;n e Investigaci&oacute;n de la Cultura de Izquierdas (CeDinCi) en que no se hiciera muchas ilusiones con sus papeles personales.</strong> Tampoco con sus libros. La charla tuvo lugar en mayo de 2024, cuando en la sede principal de esa instituci&oacute;n, ubicada en el centro porte&ntilde;o, <a href="https://www.youtube.com/live/Avl9LU-FjrM?si=B_NN0B3qhvkDlmVu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se present&oacute; el libro Punto de vista, de </a><a href="https://www.youtube.com/live/Avl9LU-FjrM?si=B_NN0B3qhvkDlmVu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Sof&iacute;a Mercader</strong></a>, sobre la historia de la c&eacute;lebre revista que Sarlo fund&oacute; en 1978 junto a <strong>Carlos Altamirano</strong> y <strong>Ricardo Piglia</strong>. Sarlo, presente en ese encuentro, prefiri&oacute; quedarse sentada entre el p&uacute;blico y hablar luego con algunos de los que se acercaron hasta el lugar. <strong>Meses despu&eacute;s, la salud de la intelectual sufri&oacute; un deterioro, que la llev&oacute; a estar internada por un tiempo.</strong> Fue en esos d&iacute;as en los que, trabajando en los &uacute;ltimos detalles de <em>No entender</em> (Siglo XXI, 2025), el libro con sus memorias publicado p&oacute;stumamente, la conversaci&oacute;n sobre el futuro de su archivo y sobre su biblioteca volvi&oacute;. Sin dudar, la autora de <em>Una modernidad perif&eacute;rica</em> se&ntilde;al&oacute; a sus amigos m&aacute;s cercanos: &ldquo;Que vaya todo para el CeDinCi&rdquo;.
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                    alt="Beatriz Sarlo, una lectora audaz, entre la literatura y la política, murió en Buenos Aires en diciembre de 2024."
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                Beatriz Sarlo, una lectora audaz, entre la literatura y la política, murió en Buenos Aires en diciembre de 2024.                            </span>
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        A finales de 2024, luego de la muerte de la ensayista, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/beatriz-sarlo-lectora-incandescente-escena-cultural-politica-argentina_1_11908578.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la lectora incandescente de la escena cultural y pol&iacute;tica de la Argentina</a>, esos mismos amigos, entre quienes <strong>se encuentran Adriana Amante, Adri&aacute;n Gorelik, David Oubi&ntilde;a, Sylvia Sa&iacute;tta, Ada Solari, Eduardo Stup&iacute;a y Hugo Vezzetti</strong>, se encargaron de cumplir su voluntad. Tanto aquel archivo que para Sarlo no era muy grande, como los m&aacute;s de cuatro mil libros que ten&iacute;a en su oficina de la calle Talcahuano, empezaron a ser catalogados y luego enviados para que quedaran al resguardo de la instituci&oacute;n que se dedica a la recuperaci&oacute;n, preservaci&oacute;n, conservaci&oacute;n y difusi&oacute;n de diversas producciones pol&iacute;ticas y culturales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos honra que el CeDinCi haya sido el lugar escogido por la propia Beatriz Sarlo, en primer lugar.<strong> Y, segundo lugar, porque de alg&uacute;n modo la totalidad de la comunidad intelectual aprob&oacute; la decisi&oacute;n, que luego se motoriz&oacute; y se pudo concretar con sus amigos</strong> del c&iacute;rculo m&aacute;s &iacute;ntimo&rdquo;, cuenta Tarcus en su oficina del CeDinCi ante <em>elDiarioAR</em>. &Eacute;l mismo, doctor en Historia y especialista en historia del libro, archivos y patrimonio cultural, <strong>se est&aacute; encargando por estos d&iacute;as de ubicar los libros de la ensayista, tal como ella los ten&iacute;a en su biblioteca</strong>, en un espacio especialmente preparado por la instituci&oacute;n.
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                    alt="El historiador Horacio Tarcus es el fundador del CeDinCi y uno de los mayores expertos en archivos y patrimonio cultural del país."
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                El historiador Horacio Tarcus es el fundador del CeDinCi y uno de los mayores expertos en archivos y patrimonio cultural del país.                            </span>
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        La tarea, con los m&aacute;s de cuatro mil ejemplares que conservaba Sarlo en su espacio de trabajo, no resulta sencilla, entre la falta de recursos &ndash;buena parte de los estantes fueron adquiridos por los amigos de Sarlo&ndash; y los recortes generalizados para la cultura en los &uacute;ltimos tiempos. &ldquo;Adem&aacute;s de una honra, esta tarea tambi&eacute;n es una responsabilidad grande porque <strong>implica gestionar los recursos para trasladarla, ordenarla, alojarla en en mobiliario adecuado, catalogarla y el el futuro poder abrirla a la consulta</strong>&rdquo;, cuenta Tarcus y agrega: &ldquo;Esto va a requerir de tener personal disponible para recibir a los investigadores, a los que quieran consultar tanto los libros como los papeles, porque <strong>ya hay mucha gente que nos est&aacute; pidiendo venir a ver f&iacute;sicamente todo esto</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la biblioteca, Tarcus afirma que se trata de <strong>&ldquo;una biblioteca en construcci&oacute;n&rdquo;</strong>. &ldquo;Estamos en proceso de catalogaci&oacute;n. Todav&iacute;a estamos gestionando los recursos en una situaci&oacute;n global y sobre todo con una situaci&oacute;n nacional donde la cultura est&aacute; viviendo una grav&iacute;sima devastaci&oacute;n. <strong>Todo esto ocurre en un contexto, adem&aacute;s, en el que el libro es un bien desvalorizado y la biblioteca, como conjunto, ha perdido su aura. Me refiero al aura que ten&iacute;a para las familias o los intelectuales del siglo XX, aquel aura de prestigio.</strong> Si a esto le agregamos la l&oacute;gica productivista que est&aacute; imperando en la educaci&oacute;n, en la investigaci&oacute;n, en la cultura, en la salud, esta idea de que todo lo que no es rentable para el capital tiene que tiene que cesar, entonces se abre la pregunta m&aacute;s general sobre cu&aacute;l es el destino de las bibliotecas&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DMs78SQRh3x/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text"><strong>Cuatro mil libros</strong></h2><p class="article-text">
        Los libros que se destacan en los estantes, dispuestos a lo largo de un pasillo largo del CeDinCi, son mayoritariamente libros de autores y autoras argentinos. <strong>Tambi&eacute;n hay, como era de esperarse, muchas publicaciones de cr&iacute;tica literaria.</strong> Sin embargo, al recorrer con la mirada los ejemplares, se puede observar cierta austeridad en la selecci&oacute;n de Sarlo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La biblioteca de Beatriz <strong>es la biblioteca de una persona que vivi&oacute; con intensidad la segunda mitad del siglo XX y el principio del siglo XXI </strong>y que compr&oacute; libros contempor&aacute;neos a su propia vida. Sin embargo, no es la biblioteca del bibli&oacute;filo cl&aacute;sico ni la biblioteca del coleccionista ni mucho menos la biblioteca del bibli&oacute;mano. <strong>Viendo lo que decidi&oacute; conservar, uno intuye a alguien que tiene muy claro qu&eacute; quiere hacer con los libros, alguien que no pierde tiempo en buscar en librer&iacute;as de viejo o en pagar fortunas por una edici&oacute;n antigua</strong>&rdquo;, apunta Tarcus y agrega: &ldquo;Cuando necesitaba una edici&oacute;n antigua iba al Instituto de Literatura Argentina o Latinoamericana, si la dejaban fotocopiar, fotocopiaba. Entre sus papeles, de hecho, hay una cantidad acotada, pero una cantidad al fin, de fotocopias de primeras ediciones de Borges, por ejemplo. <strong>Esto es interesante porque permite observar que ella no tiene  el menor atisbo de bibliofilia</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El experto destaca <strong>el buen estado en que se encuentran los ejemplares, que se pueden observar con anotaciones prolijas o subrayados, pero en buen estado</strong>. &ldquo;Ac&aacute; tenemos parte de la biblioteca de <strong>David Vi&ntilde;as</strong>. David tomaba el libro a 360 grados y lo marcaba con marcador y sacaba papeles. Lo hemos visto hacer eso en la librer&iacute;a Gandhi, en Los Galgos o en Cl&aacute;sica y Moderna. <strong>Beatriz, en cambio, era cuidadosa con los libros. Pero para ella eran instrumentos de trabajo.</strong> Ten&iacute;a claro cu&aacute;les eran los que necesitaba tener a mano, los que ten&iacute;an que estar disponibles para preparar una clase, para llevar adelante una investigaci&oacute;n. Incluso hay entre sus papeles testimonios de pr&eacute;stamos, de libros que van y que vienen sin problemas. No hay en ella una actitud de retener&rdquo;, cuenta Tarcus.
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                    alt="Antes de morir, Sarlo había dejado ordenada su correspondencia."
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            <span class="title">
                Antes de morir, Sarlo había dejado ordenada su correspondencia.                            </span>
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        Sobre los autores y autoras de los que la intelectual conserv&oacute; su obra completa, el experto asegura que hay &ldquo;unos diez o quince t&iacute;tulos&rdquo; de los que ella consideraba centrales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son los autores que ella trabaj&oacute;, como <strong>Walter Benjamin</strong>, <strong>Roland Barthes</strong>, <strong>Jorge Luis Borges</strong> o <strong>Juan Jos&eacute; Saer</strong>&rdquo;, enumera Tarcurs y apunta: &ldquo;En muchos casos est&aacute;n todos sus libros y&nbsp;tambi&eacute;n la obra cr&iacute;tica sobre esos autores. Despu&eacute;s, de otros pensadores cl&aacute;sicos y contempor&aacute;neos, prefiri&oacute; tener dos o tres libros. <strong>Es encomiable esa capacidad de selecci&oacute;n. Trabajando personalmente con su biblioteca, dir&iacute;a que Beatriz eligi&oacute; muy racionalmente, muy estrat&eacute;gicamente qu&eacute; 4000 libros quer&iacute;a leer y leer bien. Libros que le ayudaran a pensar y armarse una composici&oacute;n del pensamiento contempor&aacute;neo. </strong>Por supuesto, que es una biblioteca muy completa sobre literatura argentina y mir&aacute;ndola en su composici&oacute;n, por la edad de los libros y su fecha de edici&oacute;n, <strong>se puede ver con claridad su pasaje de especialista en la literatura del siglo XIX a la especialista en literatura del siglo XX</strong>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Entre los libros de la biblioteca de Beatriz Sarlo, se destacan varios ejemplares de la obra de Juan José Saer."
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            <span class="title">
                Entre los libros de la biblioteca de Beatriz Sarlo, se destacan varios ejemplares de la obra de Juan José Saer.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Papeles personales</strong></h2><p class="article-text">
        En otra zona del CeDinCi, donde se las puede observar dispuestas con prolijidad, hay una docena de cajas con los papeles personales de Sarlo, libretas con apuntes, fotograf&iacute;as, recortes de textos period&iacute;sticos, cartas que recibi&oacute;. <strong>Como con los libros, resalta la austeridad</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dir&iacute;a que es un t&iacute;pico archivo de escritor o escritora del siglo XX y m&aacute;s all&aacute; del siglo XX. Porque, &iquest;qu&eacute; es lo que suele hacer un escritor, un investigador, un profesor? <strong>En principio guarda los originales de los art&iacute;culos que escribi&oacute; a veces en primera, en segunda, en tercera versi&oacute;n. </strong>Despu&eacute;s guarda los originales publicados, uno o dos ejemplares de cada uno de sus libros. Y tambi&eacute;n guarda las rese&ntilde;as de sus libros, las entrevistas, la correspondencia, las fotograf&iacute;as&rdquo;, describe Tarcus.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de la intelectual argentina, <strong>el material est&aacute; ordenado de acuerdo a las necesidades de cada momento</strong>: &ldquo;En archiv&iacute;stica nosotros las llamamos &lsquo;series&rsquo;. En Beatriz est&aacute; la serie de apuntes para dar clases, las cajas de archivo de un tema puntual que trabaj&oacute; para un libro o para alg&uacute;n art&iacute;culo, los cuadernos de notas y la correspondencia&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Entre los materiales de su archivo, los especialistas encontraron numerosas libretas donde Sarlo hacía pequeños apuntes con ideas, frases que escuchaba y hasta sueños."
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                Entre los materiales de su archivo, los especialistas encontraron numerosas libretas donde Sarlo hacía pequeños apuntes con ideas, frases que escuchaba y hasta sueños.                            </span>
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        Sobre las cartas, al abrir el material a los archivistas les llam&oacute; la atenci&oacute;n que Sarlo se hab&iacute;a dedicado a ordenarlas por fechas en carpetas prolijas y que <strong>hab&iacute;a apartado las que intercambi&oacute; con el escritor Juan Jos&eacute; Saer</strong>: &ldquo;Es dif&iacute;cil saber hoy por qu&eacute; tom&oacute; esa decisi&oacute;n. Quiz&aacute; estaba pensando en hacer algo con esas cartas. Lo que s&iacute; sorprende es lo ordenado que ten&iacute;a este material, al que le puso un sello, le puso un orden&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otro material que sorprende son una serie de peque&ntilde;as libretas donde Sarlo hac&iacute;a anotaciones muy breves. &ldquo;Son interesantes porque Beatriz tomaba nota de ideas, peque&ntilde;os apuntes de temas a desarrollar, frases que se le ocurr&iacute;an, le&iacute;a o escuchaba. <strong>Y tambi&eacute;n anotaba sue&ntilde;os, porque como es sabido, ella que se analizaba</strong>&rdquo;, dice Tarcus y agrega: &ldquo;Tambi&eacute;n est&aacute;n las agendas, esas anuales donde uno anota las citas. Yo estimo que pueden ser &uacute;tiles para un futuro bi&oacute;grafo o bi&oacute;grafa&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Parte de la correspondencia de Beatriz Sarlo con el escritor Sergio Chejfec en la década de los &#039;90."
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                Parte de la correspondencia de Beatriz Sarlo con el escritor Sergio Chejfec en la década de los &#039;90.                            </span>
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        Sobre el m&eacute;todo de trabajo, el titular del CeDinCi asegura que la prioridad es &ldquo;respetar la integralidad y lo que se suele llamar el orden originario&rdquo;. &ldquo;Nosotros no le damos un ordenamiento distinto al material. <strong>Ahora estamos pasando cada uno de estos papeles a unas cajas que se llaman &lsquo;cajas libres de &aacute;cido&rsquo;, que est&aacute;n hechas con un material que demora la oxidaci&oacute;n del papel</strong>. Son cajas muy caras, pero permiten que el papel dure, que se preserve flexible y oxigenado un tiempo. La idea en alg&uacute;n momento es conseguir los recursos para que todo esto se digitalice y se pueda subir sistematizado a la web, que es algo que est&aacute;n haciendo cada vez m&aacute;s archivos del mundo&rdquo;, detalla.
    </p><p class="article-text">
        Desde la instituci&oacute;n aclaran que, como siguen trabajando en la catalogaci&oacute;n del material, <strong>todav&iacute;a no hay una fecha concreta para que los investigadores que quieran hacerlo puedan tomar contacto con los libros y el archivo de Sarlo</strong>. El problema central es la falta de recursos econ&oacute;micos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al CeDinCI le cortaron absolutamente todo subsidio, aunque de por s&iacute; era muy chiquito lo que se recib&iacute;a. Ten&iacute;amos uno m&iacute;nimo del Ministerio de Ciencia y Tecnolog&iacute;a que permit&iacute;a pagar una partecita de la luz de este espacio. Apenas asume Milei, <strong>nos borraron autom&aacute;ticamente de ese subsidio</strong>&rdquo;, concluye Tarcus.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/legado-beatriz-sarlo-conservan-papeles-personales-cuatro-mil-libros-biblioteca_1_12617811.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Sep 2025 03:04:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El legado de Beatriz Sarlo: cómo se conservan sus papeles personales y los cuatro mil libros de su biblioteca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatriz Sarlo,Literatura,Horacio Tarcus,CeDinCi,Historia Argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pelea por la herencia de Beatriz Sarlo: el encargado del edificio reclama el departamento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/pelea-herencia-beatriz-sarlo-encargado-edificio-reclama-departamento_1_12411658.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b7c20f1-b3c1-4efd-a50a-88a21c7abd50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pelea por la herencia de Beatriz Sarlo: el encargado del edificio reclama el departamento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El demandante presentó un testamento manuscrito para quedarse con sus bienes, desatando una disputa legal con allegados y familiares de la escritora.</p></div><p class="article-text">
        <strong>A seis meses del fallecimiento de la reconocida intelectual Beatriz Sarlo</strong>, una controversia judicial se desat&oacute; en torno a su herencia. Melanio Alberto Meza L&oacute;pez, <strong>encargado del edificio donde la ensayista resid&iacute;a en el barrio de Caballito, se present&oacute; como heredero del departamento</strong> tras entregar un testamento ol&oacute;grafo &mdash;escrito de pu&ntilde;o y letra&mdash; <strong>supuestamente firmado por Sarlo</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La autenticidad del documento ser&aacute; evaluada mediante una pericia caligr&aacute;fica ordenada por el Juzgado Civil 91, a cargo del juez Carlos Hugo Goggi.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Sarlo, autora de obras como <em>Una modernidad perif&eacute;rica</em>, muri&oacute; a los 82 a&ntilde;os dejando un legado intelectual y patrimonial a&uacute;n sin resoluci&oacute;n. En febrero, Meza L&oacute;pez present&oacute; una hoja con dos textos fechados el 9 de junio y el 2 de agosto de 2024, en los que <strong>Sarlo supuestamente le delega el cuidado de su gata Nini y le cede su departamento</strong>. Ambos textos incluyen firmas y n&uacute;meros de documento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La situaci&oacute;n complica el proyecto impulsado por el exmarido de Sarlo, </strong>el arquitecto Alberto Sato Kotani, y su c&iacute;rculo &iacute;ntimo &mdash;compuesto por figuras como Sylvia Sa&iacute;tta, Adri&aacute;n Gorelik, David Oubi&ntilde;a, Adriana Amante, Hugo Vezzetti, Ada Solari y Graciela Silvestri&mdash;, que planeaban <strong>constituir un fideicomiso cultural con los bienes de la escritora.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        La intenci&oacute;n era financiar una fundaci&oacute;n destinada a preservar y difundir su legado, aunque los detalles del proyecto no se hicieron p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        El juez Goggi excluy&oacute; a Sato Kotani del proceso sucesorio tras un pedido del abogado de Meza L&oacute;pez, pese a que el exmarido nunca se divorci&oacute; legalmente de Sarlo desde su matrimonio en 1966. 
    </p><p class="article-text">
        En respuesta, el c&iacute;rculo &iacute;ntimo de la ensayista public&oacute; un comunicado solicitando l<strong>a reincorporaci&oacute;n de Sato Kotani como heredero</strong>, fundamentando su pedido en su v&iacute;nculo continuo con la escritora, su rol en los &uacute;ltimos meses de vida de Sarlo y el objetivo de resguardar el archivo y la biblioteca en el CeDInCi (Centro de Documentaci&oacute;n e Investigaci&oacute;n de la Cultura de Izquierdas).
    </p><p class="article-text">
        Los allegados tambi&eacute;n alertaron sobre la aparici&oacute;n en venta, en una disquer&iacute;a porte&ntilde;a, de discos pertenecientes a Sarlo y a su &uacute;ltima pareja, el cineasta Rafael Filippelli, fallecido en 2023. La denuncia se bas&oacute; en un posteo realizado en la red social X por una influencer brit&aacute;nica que reside en Buenos Aires, posteriormente eliminado. La sospecha recae sobre Meza L&oacute;pez, &uacute;nico poseedor de las llaves del departamento, a quien acusan de estar vendiendo parte del patrimonio cultural de Sarlo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El resultado de todo esto es que, mientras se discute la validez del testamento presentado por Meza L&oacute;pez, su acceso irrestricto al departamento le habr&iacute;a permitido disponer de bienes de Sarlo con fines comerciales&rdquo;, advierte el comunicado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El futuro del legado de Beatriz Sarlo podr&iacute;a quedar en manos de la Justicia. </strong>Si finalmente son rechazadas las pretensiones tanto de Sato como de Meza L&oacute;pez, la Procuraci&oacute;n General de la Ciudad de Buenos Aires &mdash;a cargo del doctor Mart&iacute;n Ocampo&mdash; podr&iacute;a intervenir como heredera vacante. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, los amigos y colegas de Sarlo <strong>apelan a que la C&aacute;mara revierta la decisi&oacute;n del juez Goggi </strong>y restituya a Sato Kotani en el proceso sucesorio, para garantizar, seg&uacute;n sostienen, la protecci&oacute;n del legado de una de las figuras m&aacute;s relevantes del pensamiento argentino contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Con informaci&oacute;n de la agencia NA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/pelea-herencia-beatriz-sarlo-encargado-edificio-reclama-departamento_1_12411658.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Jun 2025 17:30:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pelea por la herencia de Beatriz Sarlo: el encargado del edificio reclama el departamento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatriz Sarlo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El monstruo de la cama, series de febrero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/monstruo-cama-series-febrero_129_12033577.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3387cc3d-876c-413e-b79b-db6b68ef329e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1111075.jpg" width="1026" height="577" alt="El monstruo de la cama, series de febrero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">Encanto clandestino, tres libros rescatados</p></div><p class="article-text">
        <strong>Uno.</strong> Cinco disc&iacute;pulos de Alberto Laiseca decidieron escribir un retrato &iacute;ntimo del escritor. El libro sali&oacute; por estos d&iacute;as con el t&iacute;tulo <em>Laiseca, el Maestro </em>(Random House, 2025). Lo firman bajo el nombre de Chanch&iacute;n, que era el apodo que &eacute;l usaba indistintamente con varios de los asistentes a sus m&iacute;ticos talleres. Lo que m&aacute;s me interes&oacute; del gesto de intentar armar esta biograf&iacute;a coral, sobre todo trat&aacute;ndose alguien un poco ca&oacute;tico, es que <strong>en varios momentos los autores se detienen en una imagen que, al parecer, acompa&ntilde;&oacute; a Laiseca desde chico y &eacute;l revisit&oacute; en distintas versiones con sus ocasionales interlocutores, alumnos, amigos</strong> (dar cuenta de los d&iacute;as de alguien, conocido o no, en este planeta se parece bastante a ir siguiendo las huellas de determinadas insistencias; una vida es, ante todo, una caja de resonancia). La imagen es la del monstruo que viv&iacute;a debajo de la cama de su infancia. &ldquo;Siento que la vida se me resume toda en un punto. Puedo verla como un todo; el pasado est&aacute; ac&aacute;. El futuro no lo conozco, pero s&iacute; el pasado y el presente. Todos los d&iacute;as vuelvo a ser chico&rdquo;, dice Laiseca en el libro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Laiseca, el Maestro. Un retrato íntimo&quot; salió por Random House.                            </span>
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        <strong>Dos.</strong> Siempre que puede, se esconde, se apaga, insiste en hacerse invisible (de hecho en las primeras escenas de la pel&iacute;cula la vemos ocultarse debajo de su cama; arriba, mientras, se seca el colch&oacute;n que moj&oacute; durante la noche). <strong>C&aacute;it tiene nueve a&ntilde;os, es una de las much&iacute;simas hijas de un matrimonio pobre y un poco desafectado que vive en el campo.</strong> Entre tantos hijos y tanto ruido, C&aacute;it prefiere mirar, prefiere callar, prefiere el silencio. Le gusta correr, tambi&eacute;n, un movimiento que para ella es otra manera de esfumarse, apagar el mundo que no entiende, no estar. Otra insistencia. El director, en este caso, va detr&aacute;s de una resonancia muda pero elocuente: todo lo que la protagonista no puede decir. La pel&iacute;cula se llama <em>La ni&ntilde;a callada </em>(<em>The Quiet Girl</em>), es una especie de <em>memoir</em> fragmentaria de infancia, est&aacute; basada en un relato breve de <strong>Claire Keegan</strong> y es de lo m&aacute;s hermoso que vi en Mubi por estos d&iacute;as. Hay un trabajo con la imagen que pareciera ir por el lado de cierto pintoresquismo &ndash;la naturaleza, lo campestre, la ropa, el sol que encandila, la mirada glacial de la protagonista&ndash;, pero que al mismo tiempo se tuerce y se desmarca para no convertirse en un objeto meramente decorativo. Me gusta esa decisi&oacute;n porque le da a la pel&iacute;cula la atm&oacute;sfera y los colores insistentes de un recuerdo prestado, de un sue&ntilde;o conocido pero incomprensible, de esas escenas que, ficcionales o no, vuelven a nosotros con regularidad.
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        <strong>Tres. </strong>Otra vida, en este caso, narrada por ella misma. La de <strong>Beatriz Sarlo</strong>. Por estas horas leo su autobiograf&iacute;a. Se llama <em>No entender</em> (Siglo XXI Editores, 2025). Por supuesto que la autora recrea varias escenas de su infancia (algunas son realmente c&oacute;micas o est&aacute;n contadas entre la gracia y el espanto, con much&iacute;sima lucidez), todas ellas permanecen anudadas a eso que Sarlo llama <em>no entender</em>.<strong> Una bisectriz, una pulsi&oacute;n que la acompa&ntilde;a desde chica, un regreso insoslayable.</strong> Una manera de leer, tambi&eacute;n, todo eso que es memoria. <em>&ldquo;</em>Aunque retorne como fragmentos incomprensibles, si es intenso, un recuerdo es un destino&rdquo;, apunta Sarlo y m&aacute;s adelante, con la flecha, como siempre, mirando hacia el futuro, dir&aacute;: &ldquo;La cuesti&oacute;n es asaltar el recuerdo y no permitir que el recuerdo nos asalte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuatro.</strong> Un recuerdo de Laiseca, que tambi&eacute;n se detiene bastante en <em>no entender</em>: &ldquo;Pap&aacute; tambi&eacute;n me hab&iacute;a prohibido leer a <strong>Edgar Allan Poe</strong>, de modo que lo frecuent&eacute; a escondidas. Los primeros cuentos que conoc&iacute; de este autor fueron <em>El caso del se&ntilde;or Valdemar</em>, <em>El barril de amontillado</em> y <em>El gato negro</em>. Confieso que no me asustaron, pero en este &uacute;ltimo la crueldad del personaje para con sus mascotas y particularmente para con el gato me hizo llorar. &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a ser tan cruel al pedo? <strong>Pero mi horror m&aacute;s espantoso era el monstruo que viv&iacute;a debajo de la cama. No pod&iacute;a imaginarle forma alguna. No ten&iacute;a dientes afilados, ni babas, ni tent&aacute;culos. Era </strong><em><strong>in abstractum</strong></em>&rdquo;. Muchos a&ntilde;os y muchas vidas despu&eacute;s, una misi&oacute;n de Laiseca adulto a una de sus alumnas: &ldquo;S&iacute;, querida, te paso la consigna, escuch&aacute;: el monstruo que viv&iacute;a debajo de la cama. Vos sab&eacute;s que de chicos todos ten&iacute;amos un monstruo debajo de la cama, te deb&eacute;s acordar. Bueno, por ah&iacute; es la vaina&rdquo;.
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                No entender. Memorias de una intelectual, de Beatriz Sarlo, salió por Siglo XXI Editores.                            </span>
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        <strong>Cinco.</strong> &ldquo;<em>La mer, la mer, toujours recommenc&eacute;e</em>. El verso de Paul Val&eacute;ry es sencillo como un lugar com&uacute;n; sin embargo, queda en el recuerdo porque su sentido es al mismo tiempo evidente y nuevo. No designa el mar que se repite, sino el mar que se renueva. La diferencia entre repetici&oacute;n y nuevo comienzo produce un impacto discreto y leve. Val&eacute;ry habla sobre la esencia de lo repetido que es nuevo comienzo, no copia exacta de lo anterior. El mar posee esa cualidad de repetirse cambiando; es decir, una virtud plenamente reconocida y habitada por la contradicci&oacute;n. <strong>De esa misteriosa cualidad, casi incomprensible, habla la imagen.</strong> Su potencia visual es palmaria, un lugar com&uacute;n. No entender es desconfiar de ese primer sentido y, por lo tanto, estar dispuesto a continuar la exploraci&oacute;n (...). Algo en el mundo (Val&eacute;ry elige el mar) tiene la potencia din&aacute;mica de volver a empezar, lo que no quiere decir repetirse. Es un mar que recomienza y, por supuesto, le resultar&iacute;a dif&iacute;cil ser igual al anterior. Val&eacute;ry escapa a la monoton&iacute;a al proyectarse hacia un desenlace desconocido&rdquo;, escribe Beatriz Sarlo. Se refiere a un poema c&eacute;lebre <a href="https://buenosairespoetry.com/2024/06/24/el-cementerio-marino-paul-valery/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que tiene como t&iacute;tulo El cementerio marino</a>. &iquest;Y si hablara de la memoria, la infancia, el pasado o cualquiera de los monstruos que viven, persistentes, abajo de nuestras camas?
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        Empieza <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva edici&oacute;n de Mil lianas</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Los libros de febrero.</strong> Despu&eacute;s de la tradicional pausa de enero, mes en el que las editoriales argentinas no publican novedades, para febrero tanto los sellos locales como aquellos internacionales que editan sus t&iacute;tulos en el pa&iacute;s <strong>anunciaron la salida de novelas, libros de cuentos, ensayos, memorias, investigaciones y cr&oacute;nicas que llegar&aacute;n a las librer&iacute;as locales</strong> por estas horas. Entre otros, esta vez ser&aacute; el turno de autores y autoras como <strong>Antonio Di Benedetto, Mar&iacute;a Teresa Andruetto, Sigrid Nunez, Diego Angelino, Mariano Quir&oacute;s, Mar&iacute;a Luque y Horacio Convertini</strong>, entre otros. Dos que, como habr&aacute;n notado arriba, me tienen especialmente capturada estos d&iacute;as: <em>No entender</em>, la autobiograf&iacute;a de <strong>Beatriz Sarlo</strong> y <em>Laiseca, el Maestro</em>. Sobre todos estos libros y algunos<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-febrero-memorias-beatriz-sarlo-samuel-beckett-vida-alberto-laiseca_1_12010455.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> m&aacute;s pueden leer por ac&aacute; una especie de repaso que arm&eacute;</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Antonio Di Benedetto, Samuel Beckett, Beatriz Sarlo, María Luque y Alberto Laiseca, entre los lanzamientos editoriales de febrero.                            </span>
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        <strong>La gu&iacute;a con los libros destacados de febrero se puede leer </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-febrero-memorias-beatriz-sarlo-samuel-beckett-vida-alberto-laiseca_1_12010455.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Series y pel&iacute;culas. </strong>Febrero trae varias novedades prometedoras en el universo de las plataformas de streaming. Una de las mayores apuestas, sin dudas, es la miniserie <em>D&iacute;a cero</em>, un thriller pol&iacute;tico que tiene como protagonista a <strong>Robert De Niro</strong> y aterrizar&aacute; en Netflix a partir del 20 de este mes. <strong>Por mi parte, ya anot&eacute; eso y tambi&eacute;n tengo muchas ganas de ver la nueva temporada de </strong><em><strong>The White Lotus</strong></em><strong>, por Max</strong>, que una vez m&aacute;s tendr&aacute; lugar en un hotel de lujo, aunque con locaciones y elenco renovados.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay mucho m&aacute;s. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-febrero-robert-niro-regreso-esperado-nueva-temporada-envidiosa_1_12017090.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ac&aacute; arm&eacute; una suerte de gu&iacute;a</a> con plataformas, fechas y avances de algunas de las series y pel&iacute;culas que se estrenan a lo largo de este mes.
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                Las principales plataformas de streaming se renuevan a lo largo de febrero.                            </span>
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        <strong>El repaso con pel&iacute;culas y series destacadas que llegan al streaming durante febrero</strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-febrero-robert-niro-regreso-esperado-nueva-temporada-envidiosa_1_12017090.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong> se puede leer por ac&aacute;</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Los Dardenne y Leopoldo Torre Nilsson.</strong> Una vez m&aacute;s, Lumiton, mi plataforma favorita de cine en formato hogare&ntilde;o, <strong>ofrece una selecci&oacute;n preciosa de pel&iacute;culas que se pueden ver online y de manera gratuita desde Argentina</strong> (en estas &eacute;pocas de vacas flacas, el gesto se agradece todav&iacute;a m&aacute;s). Por un lado, armaron un ciclo dedicado a los hermanos belgas <strong>Jean- Pierre y Luc Dardenne</strong>. Hasta el 3 de marzo, se podr&aacute;n ver las pel&iacute;culas <em>La promesa</em>, <em>El chico de la bicicleta</em>, <em>Rosetta</em> (subrayo esta especialmente para quienes se metan por primera vez en el universo de estos cineastas), <em>Dos d&iacute;as, una noche</em> y <em>La chica desconocida</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con una narrativa simple pero poderosa, sus films exploran la sensibilidad humana y la realidad social, centr&aacute;ndose en los dilemas morales que enfrentan los personajes. <strong>Sus relatos, contados de forma realista, revelan la lucha de personajes vulnerables en un mundo implacable</strong>. Un cine que conmueve y despierta conciencias&rdquo;, se&ntilde;alan los organizadores del ciclo.
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        En simult&aacute;neo, Lumiton tambi&eacute;n ofrece un ciclo dedicado al argentino <strong>Leopoldo Torre Nilsson</strong> (me pongo de pie), para continuar con los homenajes que comenzaron en 2024 por el centenario de su nacimiento. &ldquo;Algunas de las pel&iacute;culas han sido especialmente retocadas para este ciclo por el Archivo Lumiton,<strong> en un proceso que implic&oacute; la digitalizaci&oacute;n a partir de copias en cinta magn&eacute;tica y su posterior lifting digital de im&aacute;gen y sonido</strong>&rdquo;, detallan los programadores. Est&aacute;n disponibles hasta el 3 de marzo las pel&iacute;culas <em>La mano en la trampa</em>, <em>Mart&iacute;n Fierro</em>, <em>Los siete locos</em>, <em>El pibe cabeza</em>, <em>El santo de la espada</em>,<em> Boquitas pintadas</em>, <em>La terraza</em> y <em>La maffia</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El cineasta Leopoldo Torre Nilsson.                            </span>
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        <strong>El ciclo online y gratuito con pel&iacute;culas de los hermanos Dardenne </strong><a href="https://lumiton.ar/grupo_de_eventos/vecine-vecine-jean-pierre-amp-luc-dardenne/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>se puede ver por ac&aacute;</strong></a><strong>. Y, </strong><a href="https://lumiton.ar/grupo_de_eventos/vecine-vecine-de-autor-leopoldo-torre-nilsson/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>, las pel&iacute;culas de Leopoldo Torre Nilsson.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Apostilla. </strong>Como la mencion&eacute; arriba, dejo unos apuntes por ac&aacute;. <em>La ni&ntilde;a callada</em> (The Quiet Girl en ingl&eacute;s; <em>An Cail&iacute;n Ci&uacute;in</em>, en ga&eacute;lico, que es el idioma en el que est&aacute; casi todo el tiempo hablada)<strong> es la &oacute;pera prima del cineasta irland&eacute;s Colm Bair&eacute;ad</strong>. Ambientada en una zona rural de Irlanda a comienzos de la d&eacute;cada del &lsquo;80 y basada en <em>Foster</em>, una <em>nouvelle</em> de la escritora <strong>Claire Keegan</strong>, tiene como protagonista a C&aacute;it (<strong>Catherine Clinch</strong>, excelente en su rol), una ni&ntilde;a de nueve a&ntilde;os, integrante de una familia numerosa y pobre, que es enviada a pasar una temporada con unos parientes cuando su madre vuelve a quedar embarazada. 
    </p><p class="article-text">
        Callada pero para nada distante de lo que pasa a su alrededor, <strong>C&agrave;it percibe en silencio la violencia de su entorno, los secretos que rodean a su familia y las dificultades que tienen los adultos con sus propias vidas</strong>. Contada desde su mirada infantil, perfecta en los colores y en los detalles, la pel&iacute;cula propone una historia peque&ntilde;a y encantadora. Un relato que en su minimalismo condensa magistralmente los vestigios que dejan las p&eacute;rdidas, la melancol&iacute;a ineludible que viene adherida a algunos hitos vitales (ser testigos, hacer fuerza por atesorar y al mismo tiempo saber que algunos momentos luminosos est&aacute;n destinados a ser pasado) y esa materia tan insistente como difusa que anuda siempre los v&iacute;nculos familiares.
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                    alt="El póster de la película &quot;La niña callada&quot;."
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            <span class="title">
                El póster de la película &quot;La niña callada&quot;.                            </span>
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        <strong>La pel&iacute;cula </strong><em><strong>La ni&ntilde;a callada</strong></em><strong> est&aacute; disponible en Mubi.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora. </strong>Hace unos d&iacute;as se estren&oacute; <em>Un completo desconocido</em>, la pel&iacute;cula en la que <strong>Timoth&eacute;e Chalamet</strong> encarna a <strong>Bob Dylan</strong> en algunos momentos importantes de su vida. Sal&iacute; del cine sorprendida &ndash;para bien&ndash; <strong>por la sobriedad con la que est&aacute; contada, porque las escenas se van encadenando sin explicaciones ni subrayados sobre el comportamiento del m&uacute;sico y, claro, por su banda sonora</strong>. 
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            </figure><p class="article-text">
        Eleg&iacute; algunas canciones de ah&iacute; (las versiones de los temas de Dylan y otros m&uacute;sicos de la &eacute;poca las hacen el mism&iacute;simo Chalamet y otros integrantes del elenco) y tambi&eacute;n busqu&eacute; las originales. As&iacute; que esta semana <strong>entran a nuestra lista compartida el propio Dylan, Joan Baez, Pete Seeger y Johnny Cash</strong>. Se escucha, como siempre, <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=825b09cf9634488c" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute;</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>Bonus track.</strong> Algo para quienes est&eacute;n por estos d&iacute;as en Buenos Aires y alrededores. <strong>Arriba hablamos de Lumiton y justamente ese lugar est&aacute; llevando adelante un ciclo de cine gratuito en homenaje a David Lynch</strong>. &ldquo;Este ciclo permite explorar el universo narrativo caracter&iacute;stico de Lynch, lleno de giros inesperados, personajes exc&eacute;ntricos y atm&oacute;sferas on&iacute;ricas. Incluye desde sus obras maestras como <em>Cabeza Borradora</em> y <em>El Hombre Elefante</em>, hasta sus &eacute;xitos comerciales como <em>Terciopelo Azul </em>y <em>Coraz&oacute;n Salvaje</em>. Tambi&eacute;n cuenta con algunas de sus pel&iacute;culas m&aacute;s experimentales como <em>Carretera Perdida</em> y <em>Mulholland Drive</em>, que demuestran su continua b&uacute;squeda art&iacute;stica&rdquo;, informaron los organizadores. <strong>Las pel&iacute;culas se podr&aacute;n ver de manera gratuita hasta el 20 de febrero en el Cine York, Juan Bautista Alberdi 895, Olivos.</strong> M&aacute;s informaci&oacute;n sobre los horarios y las proyecciones, <a href="https://lumiton.ar/grupo_de_eventos/vecine-vecine-david-lynch/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>. Las entradas son gratuitas, se entregan por orden de llegada.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DFqJm91RCYS/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;en un newsletter que se env&iacute;a todos los viernes por correo electr&oacute;nico. Para recibirlo,&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/monstruo-cama-series-febrero_129_12033577.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Feb 2025 09:50:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El monstruo de la cama, series de febrero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Series,Películas,Beatriz Sarlo,Alberto Laiseca,Claire Keegan]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los libros de febrero: las memorias de Beatriz Sarlo, Samuel Beckett por dos y la vida de Alberto Laiseca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-febrero-memorias-beatriz-sarlo-samuel-beckett-vida-alberto-laiseca_1_12010455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51f883f2-86b3-47d3-a429-26453cba52bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros de febrero: las memorias de Beatriz Sarlo, Samuel Beckett por dos y la vida de Alberto Laiseca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después del receso de enero, las editoriales comenzaron a lanzar sus novedades tanto locales como internacionales. Beatriz Sarlo, Horacion Convertini, Antonio Di Benedetto son algunos de los que están llegando a las librerias.</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la tradicional pausa de enero, mes en el que las editoriales argentinas no publican novedades, para febrero tanto los sellos locales como aquellos internacionales que editan sus t&iacute;tulos en el pa&iacute;s anunciaron la salida de novelas, libros de cuentos, ensayos, memorias, investigaciones y cr&oacute;nicas que llegar&aacute;n a las librer&iacute;as locales. <strong>Entre otros, este mes ser&aacute; el turno de autores y autoras como Antonio Di Benedetto, Beatriz Sarlo, Mar&iacute;a Teresa Andruetto, Diego Golombek, Sigrid Nunez, Rosa Montero, Mariano Quir&oacute;s, Mar&iacute;a Luque y Horacio Convertini, entre otros</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por los lanzamientos m&aacute;s destacados y las editoriales que los publican.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>No entender. Memorias de una intelectual</strong></em><strong>, de Beatriz Sarlo. </strong>&ldquo;Desde el fin de la primaria, llamaban con alarmante frecuencia a mi madre, que jam&aacute;s concurr&iacute;a y enviaba a alguna de sus hermanas. Les dec&iacute;an siempre lo mismo: la chica es inteligente, pero insoportable. Muchas maestras conclu&iacute;an su queja con una interrogaci&oacute;n que hasta hoy se repite teni&eacute;ndome como objeto: &iquest;qui&eacute;n se cree que es? En una de las pocas ocasiones en que mi madre fue a hablar con la autoridad escolar, escuch&oacute; algo que luego me repiti&oacute; hasta que cumpl&iacute; 17 a&ntilde;os y me fui de casa: Hay que bajarle el copete poni&eacute;ndola a lavar pisos.&rdquo;, cuenta <strong>Beatriz Sarlo</strong> en las p&aacute;ginas de este libro, que entreg&oacute; <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/beatriz-sarlo-lectora-incandescente-escena-cultural-politica-argentina_1_11908578.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poco tiempo antes de morir</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;De d&oacute;nde sali&oacute; Beatriz Sarlo, la intelectual m&aacute;s conocida de la Argentina y tal vez de la regi&oacute;n, la que salt&oacute; de las revistas culturales al mundo acad&eacute;mico y despu&eacute;s al periodismo gr&aacute;fico y televisivo, la que opin&oacute; sobre literatura y actualidad incluso en los canales de streaming? <strong>&iquest;De d&oacute;nde le ven&iacute;an la seguridad, la rapidez, el filo para la pol&eacute;mica y la claridad de los argumentos?</strong>&rdquo;, plantean sobre la publicaci&oacute;n desde Siglo XXI Editores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta es la historia de c&oacute;mo la ni&ntilde;a <strong>nacida bajo el nombre de Beatriz Elcidia Sarlo Sabajanes se convirti&oacute; en Beatriz Sarlo</strong>, de c&oacute;mo incorpor&oacute; d&oacute;cilmente todo lo que le ense&ntilde;aron al tiempo que desobedec&iacute;a los mandatos familiares movida por una voracidad cultural sin l&iacute;mites. Con un estilo n&iacute;tido y directo, Beatriz Sarlo bucea por primera vez en la intimidad de su novela familiar y en los momentos inici&aacute;ticos: cuando huy&oacute; de la casa materna y del desamor de su madre, cuando decidi&oacute; que quer&iacute;a ser una intelectual sin saber qu&eacute; significaba esa palabra, cuando vivi&oacute; en un s&oacute;tano y conoci&oacute; una bohemia que muy pronto ser&iacute;a barrida por la vanguardia del Instituto Di Tella, cuando decidi&oacute; estudiar Letras. Su memoria se detiene en la figura central y ambivalente del padre, a quien adoraba aunque lo viera acabado por el alcoholismo&rdquo;, agregan en la contratapa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                No entender. Memorias de una intelectual, de Beatriz Sarlo, salió por Siglo XXI Editores.                            </span>
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        <em><strong>No entender. Memorias de una intelectual</strong></em><strong>, de Beatriz Sarlo, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Laiseca, el Maestro. Un retrato &iacute;ntimo</strong></em><strong>, de Chanch&iacute;n.</strong> Chanch&iacute;n es el nombre singular de una autor&iacute;a colectiva de asistentes hist&oacute;ricos al taller literario del escritor <strong>Alberto Laiseca</strong>, donde produjeron buena parte de sus libros. <strong>Est&aacute; integrado por Selva Almada, Rusi Mill&aacute;n Pastori, Sebasti&aacute;n Naveira, Guillermo Pandolfelli y Natalia Rodr&iacute;guez Sim&oacute;n</strong>. Tras la muerte de su maestro, el 22 de diciembre de 2016, el grupo se propuso escribir una biograf&iacute;a colectiva e inusual de Laiseca &ldquo;bajo el cari&ntilde;oso mote de Chanch&iacute;n que usaba el Maestro para referirse indistintamente a sus disc&iacute;pulos y disc&iacute;pulas&rdquo;, informaron desde la editorial Random House.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Almada, Mill&aacute;n Pastori, Naveira, Pandolfelli y Rodr&iacute;guez Sim&oacute;n recuperaron experiencias, an&eacute;cdotas y testimonios, revisaron monta&ntilde;as de originales, y entrevistaron a figuras p&uacute;blicas y desconocidas. <strong>Mago y monstruo, escritor oriental, figura medi&aacute;tica, soldado, operario, jornalero, ni&ntilde;o solitario&hellip;</strong> Las versiones de Laiseca se funden en la cortina espectral del humo de su cigarrillo. Y trascienden: este magn&eacute;tico relato coral refleja, intacta, la capacidad del Maestro de incomodar a la literatura argentina&rdquo;, agregan.
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                &quot;Laiseca, el Maestro. Un retrato íntimo&quot; salió por Random House.                            </span>
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        <em><strong>Laiseca, el Maestro. Un retrato &iacute;ntimo</strong></em><strong> sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Absurdos</strong></em><strong>, de Antonio Di Benedetto.</strong> &ldquo;Febrero llega con una nueva edici&oacute;n de <em>Absurdos</em>, que re&uacute;ne los cuentos que el gran escritor argentino <strong>Antonio Di Benedetto</strong> (1922-1986) escribi&oacute; en la c&aacute;rcel, a donde hab&iacute;a sido recluido por la dictadura argentina entre marzo de 1976 y septiembre de 1977, antes de partir al exilio en Europa. Publicado por Adriana Hidalgo editora en 2004, se hab&iacute;a vuelto casi imposible conseguirlo, por lo que su regreso a las librer&iacute;as en esta nueva edici&oacute;n con dise&ntilde;o renovado es una noticia para celebrar. <strong>La tapa elegida, en la que vemos el perfil recortado de un caballo, es un gui&ntilde;o que los lectores de Di Benedetto sabr&aacute;n reconocer de inmediato</strong>, ya que el presente volumen abre con <em>Caballo en el salitral</em>, acaso uno de los cuentos protagonizados por un animal m&aacute;s conmovedores jam&aacute;s escritos&rdquo;, inform&oacute; la editorial Adriana Hidalgo en un comunicado y agreg&oacute;: &ldquo;El libro tambi&eacute;n incluye otros grandes cuentos del autor mendocino como <em>El juicio de dios</em>, <em>Pez</em>, <em>Aballay</em> y el <em>Tr&iacute;ptico zoo-bot&aacute;nico con rasgos de improbable erudici&oacute;n</em>&rdquo;.
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                    alt="La editorial Adriana Hidalgo reedita este mes un libro de cuentos de Antonio Di Benedetto."
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            <span class="title">
                La editorial Adriana Hidalgo reedita este mes un libro de cuentos de Antonio Di Benedetto.                            </span>
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        <em><strong>Absurdos</strong></em><strong>, de Antonio Di Benedetto, sali&oacute; por Adriana Hidalgo Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Como si fuesen f&aacute;bulas</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Teresa Andruetto. </strong>&ldquo;Las f&aacute;bulas reunidas en este libro son una pintura de escenas fat&iacute;dicas envueltas en capas de silencio y omisi&oacute;n; de nombres, pueblos y lenguas condenados al olvido y a un pu&ntilde;ado de preguntas. Con un pulso narrativo que logra instalarnos al filo de los dolores humanos que los textos cuentan, Mar&iacute;a Teresa Andruetto desbarata la jugada y abre peque&ntilde;os espacios de reflexi&oacute;n para intentar dar con las respuestas&rdquo;, informaron sobre este libro de la escritora argentina <strong>Mar&iacute;a Teresa Andruetto</strong> en un comunicado desde Random House.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un poblado salte&ntilde;o casi fantasma, un cuento de<strong> Rodolfo Walsh</strong> desaparecido en la ESMA, un idioma que la ley ancestral proh&iacute;be trasmitir por v&iacute;a masculina, los que viven en c&aacute;rceles, los duendes del agua, la madre de <strong>Albert Camus</strong>, el repudio de las prostitutas en la Patagonia Tr&aacute;gica, la visi&oacute;n de los vencidos en la conquista de Am&eacute;rica, el &uacute;ltimo registro de la lengua chan&aacute;, la pregunta sobre el odio. Sucesos infortunados, burlados por la indiferencia del mundo, que la literatura de Mar&iacute;a Teresa Andruetto revela y testimonia&rdquo;, agregaron.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Como si fuesen fábulas, de María Teresa Andruetto, salió por Random House.                            </span>
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        <em><strong>Como si fuesen f&aacute;bulas</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Teresa Andruetto, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Samuel Beckett por dos.</strong> Este mes, el sello argentino Godot anunci&oacute; el lanzamiento de dos nuevos t&iacute;tulos de la biblioteca Samuel Beckett. Por un lado, llegar&aacute; a las librer&iacute;as el tomo de cuentos <em>Belacqua</em>, el primer libro de ficci&oacute;n publicado por el autor. &ldquo;Su protagonista, Belacqua Shuah, toma su nombre del muerto m&aacute;s perezoso de La divina comedia, y su apellido, del abuelo de On&aacute;n en el Viejo Testamento. Como expresa Mat&iacute;as Battist&oacute;n en el pr&oacute;logo: &lsquo;Es un maestro de la abulia y la pedanter&iacute;a, un adicto al ombliguismo, alguien convencido de que el futuro es suyo por pura prepotencia de descanso. <strong>Y Belacqua es tambi&eacute;n, en gran parte, una caricatura del propio autor, en un momento donde no ten&iacute;a la menor idea de qu&eacute; iba a hacer de su vida</strong>&rsquo;&rdquo;, inform&oacute; la editorial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Belacqua</em> (<em>More Pricks Than Kicks</em> en ingl&eacute;s) fue publicado por primera vez en 1934. En los cuentos aparecen fragmentos de su novela <em>Dream of Fair to Middling Women</em>, que no fue aceptada para ser publicada cuando la escribi&oacute;. Belacqua es su segundo intento de darle vida a ese personaje menor del Purgatorio de Dante&rdquo;, agregaron. Al mismo tiempo, saldr&aacute; este mes <em>Los huesos de Eco</em>, <strong>un texto originalmente pensado para Belacqua, que fue rechazado por los editores</strong> y ahora es traducido por primera vez al espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El 25 de septiembre de 1933, la editorial londinense Chatto &amp; Windus acept&oacute; publicar el libro de cuentos de Beckett, <em>Belacqua</em>. En una carta al autor, el editor Charles Prentice le pregunt&oacute; si no podr&iacute;a agregar un cuento adicional, que &lsquo;ayudar&iacute;a al libro&rsquo; aumentando un poco m&aacute;s la cantidad de p&aacute;ginas. Beckett acept&oacute;, y escribi&oacute; lo que llam&oacute; &rdquo;un relato de despedida&ldquo; titulado <em>Los huesos de Eco</em>, que cerrar&iacute;a el volumen. <strong>Sin embargo, a los tres d&iacute;as de haber recibido el texto, Prentice, en una carta fechada el 13 de noviembre de 1933, lo rechaz&oacute;, alegando que era &lsquo;una pesadilla&rsquo; y que &lsquo;perjudicar&iacute;a mucho las ventas&rsquo;.</strong> <em>Belacqua</em> se public&oacute; el 24 de mayo de 1934 tal cual lo hab&iacute;a enviado Beckett en un principio. En las cartas que su editor le manda &mdash;incluidas al final de este libro&mdash;, hay una confesi&oacute;n lapidaria: &lsquo;Esto ha sido un desastre terrible, de mi parte, no de la tuya, por favor. Pero tengo que hacerme cargo. Un error, un acto de ceguera, como se quiera llamarlo. Lo &uacute;nico que puedo alegar en mi defensa es que el contacto g&eacute;lido con esos dedos resucitados fue demasiado para m&iacute;. Estoy sentado en el suelo, con la cabeza cubierta de cenizas&rsquo;&rdquo;, se lee en la contratapa de esta publicaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Belacqua y Los huesos de Eco, de Samuel Beckett, fueron publicados por Ediciones Godot.                            </span>
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        <em><strong>Belacqua</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Los huesos de Eco</strong></em><strong>, de Samuel Beckett, fueron publicados por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Animales dif&iacute;ciles</strong></em><strong>, de Rosa Montero.</strong> Desde la editorial Seix Barral anunciaron que este t&iacute;tulo es <strong>el &ldquo;espectacular y esperado cierre de la serie de Bruna Husky&rdquo;</strong>, personaje creado por la escritora espa&ntilde;ola <strong>Rosa Montero</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Madrid de 2111, la detective Bruna Husky es contratada para investigar un atentado terrorista en las instalaciones de Eternal, una gran empresa tecnol&oacute;gica. Las primeras pistas la llevan hasta un periodista que sigue los pasos de uno&nbsp; de los asaltantes, pero cuando los implicados empiezan a desaparecer o a morir el rastro se pierde.<strong> La detective y su colega, el inspector Lizard, se ver&aacute;n atrapados en un enigma cada vez m&aacute;s sombr&iacute;o, en una trampa mort&iacute;fera dise&ntilde;ada por una mente criminal aterradora. </strong>Estamos ante una Bruna Husky llena de furia contra el mundo y, sobre todo, contra s&iacute; misma, porque ya no es una poderosa tecnohumana de combate, sino un d&eacute;bil androide de c&aacute;lculo. Y es desde esa nueva fragilidad desde la que debe afrontar el caso m&aacute;s peligroso de toda su carrera&rdquo;, informaron desde la editorial sobre el libro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Animales dif&iacute;ciles</em> plantea aquello que no queremos mirar de frente: la inconsciencia con la que estamos desarrollando una superinteligencia desconocida, un poder absoluto, que no sabemos si seremos capaces de controlar y que puede convertirse en un arma definitiva y brutal.&nbsp;<strong>Rosa Montero cierra por todo lo alto la serie de Bruna Husky, formada por las novelas</strong><em><strong> L&aacute;grimas en la lluvia</strong></em><strong>, </strong><em><strong>El peso del coraz&oacute;n </strong></em><strong>y </strong><em><strong>Los tiempos del odio</strong></em><strong>.</strong> Espectacular, emocionante y peligroso, el &uacute;ltimo caso de la formidable detective es un apasionante rompecabezas de tensi&oacute;n creciente y final luminoso sobre el sentido de la vida y el destino de la Humanidad&rdquo;, agregaron.&nbsp;&nbsp;
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                Animales difíciles, lo nuevo de Rosa Montero.                            </span>
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        <em><strong>Animales dif&iacute;ciles</strong></em><strong>, de Rosa Montero, sali&oacute; por Seix Barral.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Cuentos completos</strong></em><strong>, de Diego Angelino. </strong>&ldquo;Empezamos el a&ntilde;o con una novedad que nos llena de entusiasmo. Llega <em>Cuentos completos</em>, <strong>un libro que re&uacute;ne por primera vez en un solo volumen todos los cuentos de Diego Angelino, con pr&oacute;logo de Mart&iacute;n Kohan</strong>, textos de contratapa de <strong>Selva Almada</strong>, <strong>Jorge Consiglio</strong> y <strong>Alejandra Kamiya</strong> y un anexo que contiene cartas de <strong>Victoria Ocampo</strong> dirigidas a Angelino en versi&oacute;n facsimilar y fotos emblem&aacute;ticas del autor&rdquo;, inform&oacute; en un comunicado Eterna Cadencia Editora.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los veinte relatos que componen el libro fueron escritos entre comienzos de los a&ntilde;os setenta y la segunda d&eacute;cada de los dos mil, y <strong>recibieron elogios y premios por parte de jurados compuestos por Onetti, Cort&aacute;zar, Walsh, Borges y Bioy Casares, entre otrxs</strong>. En ellos, Angelino despliega un universo tan fascinante y vivo como sombr&iacute;o. Construye un territorio m&iacute;tico: Campo del Banco. Y hace circular por &eacute;l a personajes complejos, oscuros, entra&ntilde;ables, que reaparecen de un cuento a otro &ndash;los Frutos, el menor de los &Aacute;lvarez, el Linye, la viuda de Ruiz&ndash;; si en una historia se menciona un nombre al pasar, en otra este cobra protagonismo. As&iacute;, va delineando un espacio que recuerda a la Santa Mar&iacute;a de Onetti o, m&aacute;s ac&aacute;, a la trilog&iacute;a pampeana de <strong>Hern&aacute;n Ronsino</strong>&rdquo;, detall&oacute; la editorial.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Son lugares &ndash;escribe <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> en el pr&oacute;logo&ndash; que a Angelino le importan, m&aacute;s que por su condici&oacute;n de tales (paisajes, geograf&iacute;as, regiones), por su poder de suscitar un tiempo (y no uno, sino varios) [...]&nbsp; Ese tiempo largo y lento que Angelino sabe desprender de los espacios, como si fuese su emanaci&oacute;n o su secreto, <strong>acerca su literatura a la verdad esencial de las esperas</strong>, de la quietud, de la soledad. No son cuentos en los que nada pasa: pasan cosas, y a menudo terribles; ni son cuentos de personajes apagados de apat&iacute;a: incluso en el apocamiento, algo tienen de desaforados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Diego Angelino naci&oacute; en Entre R&iacute;os en 1944</strong> y desde 1964 reside en la Patagonia. All&iacute; abri&oacute;, al llegar, junto a su mujer Alba, un vivero llamado <strong>Tierra Bald&iacute;a</strong>, en un intento por hermanar el mundo de la literatura y el del trabajo. En una breve autobiograf&iacute;a incluida al final de su &uacute;ltima novela, <em>Al pa&iacute;s de las guerras</em>, escribe: &ldquo;Mi trabajo y la literatura segu&iacute;an su irreconciliable guerra de hachazos contra pu&ntilde;aladas, y esto no s&eacute; si se dice en el sur o se dec&iacute;a en Entre R&iacute;os&rdquo;.
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            <span class="title">
                Cuentos completos, de Diego Angelino, salió por Eterna Cadencia Editora.                            </span>
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        <em><strong>Cuentos completos</strong></em><strong>, de Diego Angelino, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Bud&iacute;n del cielo</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Luque. </strong>&ldquo;Rosa es una se&ntilde;ora feliz. Jubilada de una de las pasiones de su vida: ense&ntilde;ar matem&aacute;tica a &lsquo;sus pichoncitos&rsquo; en el colegio. <strong>Vive sola en un departamento lleno de luz que da a la calle, visita con regularidad a su m&eacute;dico de cabecera y se preocupa por su vecina Norma, que tiene unos a&ntilde;os menos que ella pero peor salud y bastantes m&aacute;s angustias. </strong>Aunque nunca se cas&oacute;, tuvo varios novios, a quienes le gusta recordar con lujo de detalles. Quiz&aacute;s el gran amor de su vida haya sido, y todav&iacute;a sea, Sandro: adorablemente vanidosa, a veces se emociona fantaseando con que el cantante tambi&eacute;n se enamora de ella. Tiene buena mano para la cocina, la pone contenta recibir noticias de sus alumnos y, sobre todo, disfruta de un don que no oculta a nadie: puede hablar con las flores y los p&aacute;jaros&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis oficial de esta novela de la ilustradora y escritora argentina <strong>Mar&iacute;a Luque</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Bud&iacute;n del cielo</em> propone algo totalmente original: una novela sin grandes conflictos ni sobresaltos. Ligera, animada y colorida como sus dibujos, e<strong>sta nueva creaci&oacute;n de la artista y escritora Mar&iacute;a Luque le da voz a un personaje inolvidable que nos cuenta c&oacute;mo es habitar un mundo peque&ntilde;o con la mirada abierta a la belleza</strong>, a la sorpresa y a las maravillas de todos los d&iacute;as&rdquo;, informaron sobre el libro desde la editorial Sigilo.
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            <span class="title">
                Budín del cielo, de María Luque, salió por Sigilo.                            </span>
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        <em><strong>Bud&iacute;n del cielo</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Luque, sali&oacute; por Sigilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Purir&uacute;</strong></em><strong>, de Mariano Quir&oacute;s. </strong>&ldquo;Mariano Quir&oacute;s ha consolidado una prosa cuyo estilo y temas reverberan en esas zonas h&iacute;bridas entre el realismo y la fantas&iacute;a, entre la oralidad y la poes&iacute;a. <strong>En esta novela sus personajes deambulan sus vidas por las calles chatas de un pueblo atravesado por el r&iacute;o y despabil&aacute;ndose como pueden de un sopor zonzo que se les mete en el cuerpo y en la mente y no les permite ir demasiado lejos</strong>&rdquo;, adelantaron sobre este libro desde Alfaguara.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mateo no sabe, no consigue descifrar, si Mercedes sonr&iacute;e o m&aacute;s bien est&aacute; serio, si en el ofrecimiento de purir&uacute; hay m&aacute;s un gesto amigable o una especie de amenaza&rdquo;, se puede leer en sus p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quir&oacute;s naci&oacute; en Resistencia, Chaco, en 1979.</strong> Public&oacute; las novelas <em>Robles</em> (2009, Premio Bienal del Consejo Federal de Inversiones), <em>Torrente</em> (2011), <em>Tanto correr</em> (2013, Premio Francisco Casavella), <em>No llores, hombre duro</em> (2013, Premio Azabache, Memorial Silverio Ca&ntilde;ada de la Semana Negra de Gij&oacute;n),<em> R&iacute;o Negro</em> (2014, Premio Laura Palmer no ha muerto), <em>Una casa junto al Tragadero</em> (XIII Premio Tusquets Editores de Novela en 2017) y <em>Nuestra hermana de afuera</em> (2022). Adem&aacute;s es autor de los libros de cuentos<em> La luz mala dentro de m&iacute; </em>(2016, Premio del Fondo Nacional de las Artes) y <strong>Campo del cielo</strong> (2019).&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Purirú, de Mariano Quirós, salió por Alfaguara.                            </span>
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        <em><strong>Purir&uacute;</strong></em><strong>, de Mariano Quir&oacute;s, sali&oacute; por Alfaguara.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Materiales para una pesadilla</strong></em><strong>, de Juan Mattio. </strong>&ldquo;Lo que sostiene la trama de esta novela es la obsesi&oacute;n frente a las ausencias. Un hombre recibe una extra&ntilde;a herencia de una mujer a la que alguna vez am&oacute;. Se trata de una investigaci&oacute;n inconclusa sobre c&oacute;mo un grupo de escritores, ling&uuml;istas y psic&oacute;logos colabor&oacute; con la dictadura militar argentina del 76 para elaborar un sistema de escuchas capaz de detectar palabras disidentes en conversaciones telef&oacute;nicas. En su intento por ordenar y continuar ese trabajo, el narrador se pierde en laberintos del pasado que conectan a su vez con otro fantasma: el de Haruka, una hacker japonesa que en el a&ntilde;o 2036 pasa a la clandestinidad luego de haber creado, junto con un equipo de programadores, una red social inmersiva que permite incluso interactuar con los muertos&rdquo;, se lee en la contratapa de esta nueva edici&oacute;n a cargo del sello Caja Negra de la novela de <strong>Juan Mattio</strong>, que <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/juan-mattio-gana-premio-fundacion-medife-filba-materiales-pesadilla_1_9754891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2022 gan&oacute; el Premio Medif&eacute; Filba</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En <em>Materiales para una pesadilla</em> el mundo real se funde con el virtual porque ambos son el producto de una construcci&oacute;n narrativa, hecha tanto de lenguaje ordinario como del de la programaci&oacute;n. A partir de personajes que deambulan en busca de espectros pol&iacute;ticos y familiares, cultos tecnopaganos y una realidad fragmentada compuesta de documentos perdidos y testimonios grabados en cintas de audio, <strong>Juan Mattio retoma la tradici&oacute;n literaria argentina, que aborda al lenguaje como un artefacto complejo de representaci&oacute;n y creaci&oacute;n de mundos</strong>, para conectarla con el esoterismo tecnol&oacute;gico propio de las mejores novelas cyberpunks&rdquo;, agregan los editores.
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                Materiales para una pesadilla, de Juan Mattio, salió por Caja Negra.                            </span>
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        <em><strong>Materiales para una pesadilla</strong></em><strong>, de Juan Mattio, sali&oacute; por Caja Negra.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>El secreto de Marcial</strong></em><strong>, de Jorge Fernandez D&iacute;az.</strong> &ldquo;Madre solo hay una. Pero cada padre es un enigma. Y todo hijo necesita resolverlo.&nbsp; Un escritor, miembro de la comunidad espa&ntilde;ola en&nbsp; Buenos Aires, intenta descifrar la verdadera personalidad&nbsp; de su padre a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte. <strong>Marcial&nbsp; Fern&aacute;ndez, emigrante asturiano, como tantos hombres de&nbsp; su &eacute;poca siempre tuvo dificultades para comunicarse con&nbsp; su hijo, a quien castig&oacute; con a&ntilde;os de silencio y disgusto al&nbsp; descubrir su pasi&oacute;n literaria. </strong>El &uacute;nico v&iacute;nculo entre ellos&nbsp; fueron las pel&iacute;culas del Hollywood cl&aacute;sico que ve&iacute;an por&nbsp; televisi&oacute;n, una educaci&oacute;n sentimental llena de sutilezas y&nbsp; malentendidos que Marcial impart&iacute;a de manera indirecta.&nbsp; A medida que avanza en la reconstrucci&oacute;n de su historia,&nbsp; el narrador halla indicios de que su padre llev&oacute; una vida&nbsp; secreta y se obsesiona con descubrirla.&nbsp;Una novela tremendamente bella y dolorosa, escrita con&nbsp; gran pulso narrativo y toques de suspenso, que no solo&nbsp; homenajea a los sufridos inmigrantes espa&ntilde;oles y a las&nbsp; pel&iacute;culas que formaron nuestra personalidad, sino que se&nbsp; adentra en los misterios familiares m&aacute;s rec&oacute;nditos y en la&nbsp; relaci&oacute;n muchas veces espinosa entre padres e hijos que&nbsp; se aman&rdquo;, informa la contratapa de esta nueva publicaci&oacute;n del periodista y escritor argentino, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/argentino-jorge-fernandez-diaz-gana-81-premio-nadal-secreto-marcial_1_11947274.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que obtuvo recientemente el premio Nadal</a>.
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                El secreto de Marcial, de Jorge Fernández Díaz, fue publicado por el sello Destino.                            </span>
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        <em><strong>El secreto de Marcial</strong></em><strong>, de Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az, fue publicado por el sello Destino de la editorial Planeta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>La ciencia es eso que nos pasa mientras estamos haciendo otras cosa</strong></em><strong>s, de Diego Golombek.</strong> &ldquo;Golombek nos invita a mirar la vida cotidiana con sus deslumbrados ojos de cient&iacute;fico. De la evoluci&oacute;n al ba&ntilde;o, del sue&ntilde;o a la escuela, de la belleza al cerebro, de las vacunas a la felicidad: <strong>los relatos que forman este libro muestran que la ciencia est&aacute; en todas partes, aparece cuando menos la esperamos y nos revela otro lado del mundo</strong>. Y hasta sirve para descubrir por qu&eacute; desaparecen las cucharitas en la cocina&rdquo;, informaron desde Siglo XXI Editores sobre este libro del cient&iacute;fico e investigador argentino<strong> Diego Golombek</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El autor es doctor en Ciencias Biol&oacute;gicas por la Universidad de Buenos Aires. Se desempe&ntilde;a como profesor plenario en la Universidad de San Andr&eacute;s, donde dirige el Laboratorio Interdisciplinario del Tiempo (LITERA), especializado en sue&ntilde;o y cronobiolog&iacute;a, y es investigador superior del Conicet. <strong>Fue presidente de la Sociedad Argentina de Neurociencias y coordinador del Programa Nacional de Popularizaci&oacute;n de la Ciencia. </strong>Adem&aacute;s de su labor como cient&iacute;fico, tiene una reconocida trayectoria como divulgador de la ciencia en diversos ciclos televisivos y medios gr&aacute;ficos.
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                La ciencia es eso que nos pasa mientras estamos haciendo otras cosas,  lo nuevo de Diego Golombek.                            </span>
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        <em><strong>La ciencia es eso que nos pasa mientras estamos haciendo otras cosas</strong></em><strong>, de Diego Golombek, es una novedad de Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13. </strong><em><strong>El castillo de arena</strong></em><strong>, de Seicho Matsumoto.</strong> &ldquo;El cad&aacute;ver de un hombre con el rostro desfigurado es descubierto de madrugada en una estaci&oacute;n de Tokio. <strong>La identificaci&oacute;n del cuerpo es complicada y la Polic&iacute;a apenas tiene pistas.</strong> Al inspector Imanishi le tocar&aacute; dejar de lado durante un tiempo sus preciados bons&aacute;is y sus haikus para sumergirse en una investigaci&oacute;n que resulta infructuosa; tras semanas de perseguir falsos indicios, la Polic&iacute;a decide cerrar el caso, pero el obstinado inspector no se permite dejar ning&uacute;n cabo suelto. Un hallazgo inesperado le llevar&aacute; a continuar con sus pesquisas por distintos puntos del pa&iacute;s, desde los humildes pueblos de monta&ntilde;a a los c&iacute;rculos intelectuales de Tokio&rdquo;, se lee en la contratapa de esta novela, que llega a las librer&iacute;as locales a trav&eacute;s del sello Libros del Asteroide.
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                El castillo de arena, de Seicho Matsumoto, salió por Libros del Asteroide.                            </span>
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        <em><strong>El castillo de arena</strong></em><strong>, de Seicho Matsumoto, sali&oacute; por Libros del Asteroide.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>Los vulnerables</strong></em><strong>, de Sigrid Nunez. </strong>&ldquo;&lsquo;Eleg&iacute;a m&aacute;s comedia es la &uacute;nica manera de expresar c&oacute;mo vivimos hoy. Y que algo no sea divertido en la vida real no significa que no pueda escribirse sobre ello como si lo fuese&rsquo;, dice un personaje de esta novela. Su narradora es una mujer solitaria que acepta hacerse cargo de un vivaracho loro llamado Eureka a petici&oacute;n de la amiga de una amiga. Del cumplimiento de ese encargo y de su relaci&oacute;n con un miembro a la deriva de la Generaci&oacute;n Z surgen preguntas que solo pueden resolverse, quiz&aacute;, indagando en la naturaleza y el prop&oacute;sito de la escritura misma. <strong>&iquest;Qu&eacute; significa estar viva en un momento tan complejo de la historia como el actual? &iquest;Hasta qu&eacute; punto nuestra realidad presente afecta a la manera en que una persona mira hacia su pasado?</strong> <em>Los vulnerables</em> revela lo que sucede cuando un tr&iacute;o de perfectos desconocidos est&aacute; dispuesto a abrir su coraz&oacute;n al otro y c&oacute;mo incluso los actos de cuidado m&aacute;s peque&ntilde;os pueden aliviar la angustia de los dem&aacute;s&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis oficial de esta novela de la escritora estadounidense <strong>Sigrid Nunez </strong>publicada en espa&ntilde;ol por Anagrama.
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                Los vulnerables, de Sigrid Nunez, salió por Anagrama.                            </span>
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        <em><strong>Los vulnerables</strong></em><strong>, de Sigrid Nunez, sali&oacute; por Anagrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>El misterio de los mutilados</strong></em><strong>, de Horacio Convertini.</strong> &ldquo;Para conservar su trabajo en una empresa de ortopedia, Gim&eacute;nez debe aceptar el encargo de su detestable jefe: adentrarse en un pueblo perdido de La Pampa para investigar por qu&eacute; registra la tasa m&aacute;s alta de venta de pr&oacute;tesis. Una misi&oacute;n en apariencia sencilla. <strong>Sin embargo, cuanto m&aacute;s escarba, la realidad se vuelve cada vez m&aacute;s perturbadora.</strong> En un lugar donde las mutilaciones son moneda corriente, el f&uacute;tbol es una obsesi&oacute;n y la moral parece no existir, no tardar&aacute; en descubrir que hay misterios que es mejor no develar&rdquo;, apunta la sinopsis de esta novela destinada para el p&uacute;blico infanto-juvenil del escritor argentino <strong>Horacio Convertini</strong>, publicada este mes por el sello Sudamericana Joven.
    </p><p class="article-text">
        Convertini naci&oacute; en Buenos Aires, en 1961. <strong>Es periodista, guionista y escritor.</strong> Recibi&oacute; distinciones a nivel nacional e internacional, entre ellas el Premio Municipal de Literatura de la Ciudad de Buenos Aires, bienio 2008/2009, por su libro de cuentos <em>Los que est&aacute;n afuera</em> y el Premio Celsius a la mejor novela de ciencia ficci&oacute;n de habla hispana, que otorga la Semana Negra de Gij&oacute;n (Espa&ntilde;a), por <em>Los que duermen en el polvo</em> (2018). Como autor de literatura infantil y juvenil, obtuvo, entre otros, el Premio Sigmar por su novela <em>Terror en Diablo Perdido </em>(2013).
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            <span class="title">
                El misterio de los mutilados, de Horacio Convertini.                            </span>
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        <em><strong>El misterio de los mutilados</strong></em><strong>, de Horacio Convertini, sali&oacute; por el sello Sudamericana Joven, de Penguin Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>La mariposa de Zhuangzi</strong></em><strong>, de Juan Pedro Somodi.</strong> &ldquo;A trav&eacute;s del ojo del protagonista, un cr&iacute;tico de cine abocado a escribir sobre c&oacute;mo ve lo que ve, percibimos una realidad por momentos distorsionada, como si la cadencia de lo escrito fuera capturada por una delicada po&eacute;tica que funciona como sarcasmo, tambi&eacute;n, sobre el lado m&aacute;s opaco del mundo del cine, los festivales internacionales, las l&oacute;gicas de producci&oacute;n. <strong>La novela de Juan Pedro Somodi avanza con elegancia con un caudal de recursos que la vuelven fresca, airosa y repleta de contradicciones</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala la escritora <strong>Camila Fabbri </strong>sobre este libro del escritor argentino Juan Pedro Somodi, publicado este mes por el sello Parip&eacute; Books.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&lsquo;Chuang Tzu &mdash;har&aacute; unos veinticuatro siglos&mdash; so&ntilde;&oacute; que era una mariposa y no sab&iacute;a al despertar si era un hombre que hab&iacute;a so&ntilde;ado ser una mariposa o una mariposa que ahora so&ntilde;aba ser un hombre&rsquo;. <strong>As&iacute; resume Borges la an&eacute;cdota recogida en el Zhuangzi &ndash;libro clave del tao&iacute;smo filos&oacute;fico cl&aacute;sico&ndash;, y que sirvi&oacute; de inspiraci&oacute;n a Juan Pedro Somodi para su novela, La mariposa de Zhuangzi. </strong>Pero la novela sucede en la actualidad y comienza con la proyecci&oacute;n de una flamante pel&iacute;cula china en un festival de cine, con la forma en que un cr&iacute;tico experimenta esa obra; tambi&eacute;n con la aparici&oacute;n de la maestro, protagonista y directora del film. A esta primera escena sigue un encuentro casual entre los dos que resulta la punta de una madeja que se va desenrollando siempre hacia adelante con giros cada vez m&aacute;s inesperados, espectaculares&hellip; de g&eacute;nero: cinematogr&aacute;ficos&rdquo;, inform&oacute; la editorial sobre este lanzamiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si al principio creemos que se discurre sobre la naturaleza del cine y los procesos creativos en su relaci&oacute;n con su naturaleza industrial y comercial, pronto nos descubrimos asistiendo a una historia de amor en ciernes, primero plat&oacute;nico y algo et&iacute;lico, despu&eacute;s m&aacute;s tangible aunque no por eso menos intoxicante. <strong>Finalmente, de tan dram&aacute;tica, la trama deriva en un policial de tinte local, o acaso algo m&aacute;s complejo e indescifrable: un enredo de esp&iacute;as internacional que trastoca todo</strong>&hellip; y resulta que lo que intuimos en un comienzo quiz&aacute;s no estaba tan equivocado&rdquo;, agregaron los editores.
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                La mariposa de Zhuangzi, de Juan Pedro Somodi, salió por Paripé Books.                            </span>
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        <em><strong>La mariposa de Zhuangzi</strong></em><strong>, de Juan Pedro Somodi, sali&oacute; por Parip&eacute; Books.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-febrero-memorias-beatriz-sarlo-samuel-beckett-vida-alberto-laiseca_1_12010455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Feb 2025 09:42:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los libros de febrero: las memorias de Beatriz Sarlo, Samuel Beckett por dos y la vida de Alberto Laiseca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Beatriz Sarlo,Alberto Laiseca,Literatura,Antonio Di Benedetto]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Nos vamos quedando solos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/quedando-solos_129_11975314.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3fea4c5-1843-49e1-8c13-34ee8c05038d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nos vamos quedando solos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Beatriz Sarlo y David Lynch tuvieron la curiosidad y el deseo genuino de involucrar a grandes audiencias en sus conversaciones. Con sus muertes, vamos a perder la última generación de intelectuales que tuvo la suerte, la valentía y el privilegio de hablarnos a tantas personas distintas.</p></div><p class="article-text">
        Cada uno tiene con la idea de la muerte la relaci&oacute;n que puede. Digo con &ldquo;la idea&rdquo; porque la muerte es un hecho tan absoluto que ni siquiera me atrevo a afirmar nada sobre ella sin rebusques ni par&eacute;ntesis. En mi caso, tengo una terquedad involuntaria, una negativa natural a entristecerme por la muerte de una persona grande que hizo lo que quiso y vivi&oacute; en sus t&eacute;rminos. Morirse viejo y realizado, para m&iacute;, est&aacute; mucho m&aacute;s cerca de ser final feliz que de ser tragedia. Pienso entonces en dos fallecimientos recientes, el de <strong>Beatriz Sarlo</strong> y el de <strong>David Lynch</strong>, en los que conect&eacute; m&aacute;s con esa voluntad de recordarlos entre todos, de revisitar sus obras y repetir sus an&eacute;cdotas, que con los lamentos y con la idea repetida de que nos vamos quedando solos, aunque esto &uacute;ltimo siempre sea un poco cierto. 
    </p><p class="article-text">
        No escrib&iacute; sobre la muerte de Beatriz en su momento, y no creo tener una visi&oacute;n sobre la obra de Lynch suficientemente original como para ameritar un obituario m&iacute;o, pero si se me juntaron los dos en la mente no es solo por la cercan&iacute;a temporal de las muertes, sino porque mirando las despedidas amorosas y masivas que recibieron, cada uno a su escala, en Internet, me puse a pensar en cierto tipo de figura que fue clave en mi desarrollo personal e intelectual, y en el de much&iacute;sima otra gente que jam&aacute;s conoci&oacute; personalmente ni a Sarlo ni Lynch. 
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        Vi <em>Twin Peaks</em> por primera vez a los 13 a&ntilde;os, despu&eacute;s de haber visto <em>Mulholland Drive</em> en el cine (recuerdo bien la edad que ten&iacute;a porque fue de las primeras pel&iacute;culas para mayores de 13 a la que pude ir a comprar entradas con confianza). Volvimos fascinadas con mi amiga del cine, y su hermana mayor nos puso a ver <em>Twin Peaks</em> en unos DVDs pirateados. Pero yo recordaba la existencia de esa serie. No la hab&iacute;a mirado, pero s&iacute; la hab&iacute;a visto pasar por las publicidades de Canal 9, y sab&iacute;a de gente m&aacute;s grande que yo que la miraba. Era una rareza, pero una rareza que circulaba por los mismos canales donde circulaban las mismas pavadas infantojuveniles que yo s&iacute; miraba en los 90. Recuerdo, tambi&eacute;n, que la historia de Laura Palmer se me mezclaba mucho con la de Mar&iacute;a Soledad (chicas muertas en lugares que, desde el departamento de mi mam&aacute; en el centro de la Capital Federal, se ve&iacute;an lejanos y tenebrosos). Pero, me desv&iacute;o. El punto, creo yo, es que me pas&oacute; algo parecido con Sarlo, desde chica, los autores que nombraba y el lenguaje intelectual que desplegaba en los mismos programas period&iacute;sticos en los que se dec&iacute;an pavadas y planicies todo el resto del rato: la sensaci&oacute;n de ver a alguien hacer cosas raras en lugares muy masivos. Gente extra&ntilde;a que se mezclaba con orgullo con la gente normal.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s cuando decimos que nos estamos quedando solos estamos hablando de esto. Ni David Lynch ni Beatriz Sarlo hicieron toda su carrera en el mainstream: los dos tuvieron obras que circularon m&aacute;s y obras que menos, por razones voluntarias e involuntarias, pero ambos tuvieron la curiosidad y el deseo genuino de involucrar a grandes audiencias en sus conversaciones. Y, por las causas que sea, hubo una esfera p&uacute;blica capaz de hacer que esos di&aacute;logos fueran posibles. Creo que extra&ntilde;ar un mundo en el que una serie como <em>Twin Peaks</em> pod&iacute;a llegar a Canal 9 no solo no es snob: es lo contrario de snob. Recuerdo la primera vez que vi esos cap&iacute;tulos, que volv&iacute; a ver muchas veces, y que volver&iacute;a a ver mil m&aacute;s: por supuesto que tienen mil referencias y chistes que remiten a otras obras de arte que yo a los trece a&ntilde;os no hab&iacute;a visto, pero ese no era el n&uacute;cleo de la cuesti&oacute;n. Los misterios de la serie no est&aacute;n ah&iacute;: son misterios que no tienen soluci&oacute;n, que solamente van abriendo puertas para pensar algo tan terrenal como un femicidio en un pueblo con l&oacute;gicas que se ven raras, pero que tenemos muy cerca (el <em>red room</em> en el que volvemos a encontrarnos con Laura Palmer, por poner un ejemplo, no es f&aacute;cil de explicar en palabras, pero tampoco es dif&iacute;cil de entender para cualquiera que haya tenido sue&ntilde;os o haya preguntando alguna vez qu&eacute; pasa despu&eacute;s de la muerte); esas eran las oscuridades que le interesaban a Lynch, las que estaban justo al lado de nuestras vidas y ten&iacute;an la extra&ntilde;eza que tienen nuestras mismas vidas, si le prestamos atenci&oacute;n al modo retorcido en que hablan nuestros propios vecinos y a las cosas inconexas e inacabadas que pueden pasar en cualquier colegio o en cualquier barrio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo sigo viendo grandes pel&iacute;culas. Sigo leyendo, tambi&eacute;n, a grandes intelectuales. Escucho, cada tanto, entrevistas geniales, a gente que habla tambi&eacute;n como hablaba Sarlo o como hablaba David Lynch, que adem&aacute;s de ser un gran cineasta era un gran entrevistado. Pero ya no veo esas cosas en televisi&oacute;n abierta. Ya no veo esas cosas en un soporte que compartamos todos. Ya no puedo decirle a nadie que mire esa serie cuya tanda seguro vio pasar porque est&aacute; en el mismo horario que <em>Grande Pa</em>. Puedo recomendarle cualquier cosa a cualquiera, por supuesto. Pero no es inocuo que ya no existan las condiciones sociales, medi&aacute;ticas o econ&oacute;micas para poner a circular un discurso genuinamente novedoso en un lugar en el que tantas personas distintas podamos verlas al mismo tiempo. No es inocuo que ya nadie pueda o quiera costear el coraje de apoyar voces diversas, voces que hablan un idioma que la audiencia todav&iacute;a no sabe que quiere hablar. Creo que eso es lo que extra&ntilde;amos, lo que m&aacute;s vamos a extra&ntilde;ar a medida que desaparezca la &uacute;ltima generaci&oacute;n de intelectuales que tuvo la suerte, la valent&iacute;a y el privilegio de hablarnos a tantas personas distintas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/quedando-solos_129_11975314.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jan 2025 02:58:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nos vamos quedando solos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatriz Sarlo,David Lynch]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué es la inteligencia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/inteligencia_129_11952436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86c2b343-5f1b-400f-83c6-6e8bd4797e22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué es la inteligencia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crítica ha sido sustituida por la ironía, generando la idea errónea de que juzgar es simplemente destruir en lugar de analizar con profundidad. Hoy, la convicción se asocia con rigidez e intransigencia, emulando al fanatismo, donde no hay espacio para la duda.</p></div><p class="article-text">
        Con la muerte de <strong>Beatriz Sarlo</strong>, se hizo viral una definici&oacute;n suya de lo que significa ser una persona inteligente: &ldquo;Alguien que contemple siempre la capacidad de contradecir sus propias convicciones, es decir, que ponga en cuesti&oacute;n la seguridad con que afirma, o ponga en cuesti&oacute;n la seguridad con que niega. La inteligencia ser&iacute;a, para m&iacute;, la capacidad de pensar, en contra de lo que uno est&aacute; pensando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alcanza con leer esta definici&oacute;n para caer en la cuenta de que ya no vivimos en un mundo en el que haya suficientes personas inteligentes. Existen los creadores de consignas, los que r&aacute;pido se expiden, los que no saben y afirman, los que rechazan de antemano, en fin, todo tipo de existencias d&eacute;biles. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces nos encontramos conversando con un amigo y decimos: &ldquo;Che, pero vos sos un tipo inteligente, &iquest;c&oacute;mo vas a decir eso?&rdquo;.
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        La idea de inteligencia, de acuerdo con la frase de Sarlo, no remite m&aacute;s que a la noci&oacute;n de actitud cr&iacute;tica. Parad&oacute;jicamente, en tiempos en que se habla todo el tiempo de lo valioso del pensamiento cr&iacute;tico, es que m&aacute;s lo vemos desfallecer. Quiz&aacute; no sea una paradoja, sino un s&iacute;ntoma en el sentido psicoanal&iacute;tico del t&eacute;rmino.
    </p><p class="article-text">
        En cierta medida, esto ocurre porque a la cr&iacute;tica la reemplaz&oacute; la iron&iacute;a. Esta &uacute;ltima hizo que se est&eacute; mucho m&aacute;s dispuesto a creer que criticar es objetar destructivamente, antes que el an&aacute;lisis fino de la posici&oacute;n desde la que se critica; es decir, una verdadera cr&iacute;tica es la que explora la sensibilidad del cr&iacute;tico y, por lo tanto, incluye un proleg&oacute;meno auto-cr&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Esto se debe a que se modific&oacute; sustancialmente la noci&oacute;n de lo que implica tener una posici&oacute;n tomada. Nuestro modelo de la convicci&oacute;n es radicalizado e incuestionable; es decir, tiene como referente al fan&aacute;tico. Una persona convencida, pareciera, es la que no duda. Por cierto, este es un retroceso enorme, para los debates p&uacute;blicos y para las formas de vida. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso que esto se debe a otra modificaci&oacute;n tambi&eacute;n significativa, m&aacute;s cultural, en el modo en que nos relacionamos con nuestras creencias y con los estilos de ser sujetos en nuestras sociedades. Lo ilustrar&eacute; con una reflexi&oacute;n del campo religioso.
    </p><p class="article-text">
        En el mundo actual todav&iacute;a se cree en Dios, se cree mucho en Dios, en muchos dioses, pero ya no en un Dios Padre. La cuesti&oacute;n del ate&iacute;smo no tiene tanto que ver con una cuesti&oacute;n de (no) creencia; se puede creer en el dinero, en la ciencia, en los planetas, para cualquier cosa puede haber una religi&oacute;n. Lo que no queda claro es qu&eacute; significa una religi&oacute;n del Dios Padre, sin la cual &ndash;por ejemplo&ndash; no existir&iacute;a la paranoia y mucho menos las neurosis. 
    </p><p class="article-text">
        Pero esta no es una reflexi&oacute;n psicopatol&oacute;gica. Si digo esto &uacute;ltimo es solo para apoyarme en la verificaci&oacute;n indirecta de que por algo estas posiciones subjetivas son menos frecuentes. En los 70&rsquo; ya Deleuze y Guattari dec&iacute;an que hab&iacute;a ganado la esquizofrenia como proceso social de subjetivaci&oacute;n. Hoy dir&iacute;amos que se quedaron cortos. 
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me parece incre&iacute;ble la figura del Dios Padre. Como si no alcanzara que Dios fuese Dios; adem&aacute;s es necesario que sea Padre. Incluso es Dios porque es Padre. Esto &uacute;ltimo quiere decir diferentes cuestiones, pero la m&aacute;s importante est&aacute; en plantear que los conflictos subjetivos giran en torno a la experiencia de ser hijo, es decir, las v&iacute;as de filiaci&oacute;n, la herencia, el nombre, la sucesi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Estas &uacute;ltimas son categor&iacute;as teol&oacute;gicas que fundan una cl&iacute;nica. Es cierto que una cl&iacute;nica de otra &eacute;poca. La cl&iacute;nica actual es ateol&oacute;gica, pero no por eso menos religiosa. Al contrario, es profundamente religiosa. Por ejemplo, mi esposa me contaba el otro d&iacute;a que se iba a comprar una maquinar de coser. Me cont&oacute; de una chica en las redes que cose y, adem&aacute;s, &ldquo;tiene toda una posici&oacute;n respecto del tema&rdquo;, porque invita a coser la propia ropa como gesto de resistencia al consumo y de cuidado ambiental. En definitiva, tiene un argumento que le da una justificaci&oacute;n ideol&oacute;gica al acto de coser. 
    </p><p class="article-text">
        Esta es la propuesta religiosa actual: ideologizar cualquier acto para que se vuelva una convicci&oacute;n. No solo se trata de hacerlo, ya no alcanza con la categor&iacute;a de &ldquo;trabajo&rdquo; (ella no es una simple y digna &ldquo;costurera&rdquo;) sino que adem&aacute;s es preciso creer en lo que se hace. Esta contaminaci&oacute;n del acto con la creencia &ndash;la ideologizaci&oacute;n absoluta de la identidad&ndash; es la nueva forma de la forclusi&oacute;n del sujeto deseante. El deseo es otra categor&iacute;a de la cl&iacute;nica de la religi&oacute;n del Dios Padre.
    </p><p class="article-text">
        Con este devenir, la inteligencia es cada vez m&aacute;s una propiedad de las m&aacute;quinas. El problema es que el uso de aquella que hacen estas es operacional. La inteligencia como crisis de lo sensible se pierde en el horizonte. El cambio que hubo en el modo en que cada quien se relaciona con lo que hace y con lo que cree, va a contramano de que pueda adoptar la postura que requiere la inteligencia. Solo quedan la impostura y la pose.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dios ha muerto&rdquo;, dicen que dec&iacute;a Nietzsche. En absoluto, est&aacute; m&aacute;s vivo que nunca, pero ya no es el Dios padre. Es el Dios de las ideolog&iacute;as que van m&aacute;s all&aacute; de lo que alguien piensa, porque llegan al coraz&oacute;n de lo que alguien es. Ya no hay falsa conciencia, sino falso <em>self</em>. Fulano ya no solo cuida el ambiente, ahora es ambientalista. 
    </p><p class="article-text">
        Si somos inteligentes, nos vamos a dar cuenta de que este es el mundo de la religi&oacute;n sin religiones o, para decirlo parafraseando al fil&oacute;sofo <strong>Gianni Vattimo</strong>: despu&eacute;s de la cristiandad, al cristianismo no religioso se le opone la religi&oacute;n no cristiana &ndash;por supuesto que no hablo del cristianismo como dogma sino como civilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No es casual que esta formulaci&oacute;n recree, en otros t&eacute;rminos, la que planteara <strong>Walter Benjamin</strong>: a la estetizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica se le opone la politizaci&oacute;n del arte. Parad&oacute;jicamente, ahora s&iacute;, la nueva estetizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica est&aacute; en decir que todo es pol&iacute;tico y cambiar el marco del perfil de una red social. 
    </p><p class="article-text">
        Los debates actuales se diluyen si dejamos de tener en cuenta los tipos de sujetos que producen y los modos discursivos en que se los encarna. Cuando me enter&eacute; de la muerte de Sarlo, tuve un pensamiento intempestivo: se muri&oacute; una de las &uacute;ltimas personas que tiene una obra. Es cierto que hay muchas personas que escriben libros, algunos incluso hasta m&aacute;s valiosos que una obra; pero no cualquiera tiene una obra y son cada vez menos las personas con una obra. 
    </p><p class="article-text">
        Porque para tener una obra es necesario ser inteligente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/inteligencia_129_11952436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jan 2025 09:51:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué es la inteligencia?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatriz Sarlo,Gianni Vattimo,Walter Benjamin]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los libros que llegan en 2025: cuentos de Samanta Schweblin, la poesía de Cortázar y la vida de Beatriz Sarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-llegan-2025-cuentos-samanta-schweblin-poesia-cortazar-vida-beatriz-sarlo_1_11941145.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6819ac4-7713-4040-b938-8879d5604a3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros que llegan en 2025: cuentos de Samanta Schweblin, la poesía de Cortázar y la vida de Beatriz Sarlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los principales sellos anunciaron algunos títulos y grandes nombres para sus planes editoriales del año que recién comienza. Un repaso por los más destacados.</p></div><p class="article-text">
        Muchos representantes del sector coinciden en se&ntilde;alar que 2024 fue por momentos muy dif&iacute;cil y que estuvo plagado de inquietudes en el ecosistema editorial argentino. <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/librerias-alerta-baja-consumo-presion-gobierno-derogar-ley-protege_1_11549193.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Con ventas en baja durante buena parte del a&ntilde;o</a>, <strong>las proyecciones para 2025 se hacen, una vez m&aacute;s, desde la incertidumbre y las expectativas moderadas</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es en este contexto que, desde los grandes grupos editoriales hasta las editoriales medianas y peque&ntilde;as, <strong>los planes para el a&ntilde;o que reci&eacute;n comienza parecen ir por el lado de la apuesta m&aacute;s o menos segura en un terreno siempre inestable</strong>. Es por eso que entre los anuncios para 2025 <strong>se destacan mucho m&aacute;s los grandes nombres consagrados que aquellos de autores y autoras menos conocidos</strong>. Sin embargo, entre novelas, libros de cuentos, ensayos, rescates y poes&iacute;a el a&ntilde;o promete algo de diversidad y buenas lecturas.
    </p><p class="article-text">
        Desde su p&aacute;gina oficial la multinacional Penguin Random House anunci&oacute; que una de sus grandes apuestas ser&aacute; un nuevo libro de cuentos de la escritora argentina <strong>Samanta Schweblin</strong>. A la vez, el grupo editorial adelant&oacute; que publicar&aacute;n en Alfaguara la poes&iacute;a completa y en algunos casos in&eacute;dita de <strong>Julio Cort&aacute;zar</strong>. Ser&aacute;, seg&uacute;n dijeron, <strong>&ldquo;uno de los acontecimientos literarios de 2025&rdquo;</strong>. La empresa tambi&eacute;n anunci&oacute; una novedad sorprendente: <strong>pasar&aacute;n a publicar las tiras de Mafalda a trav&eacute;s de uno de sus sellos</strong>.
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                    alt="En 2025 llegará a las librerías la poesía completa de Julio Cortázar."
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                En 2025 llegará a las librerías la poesía completa de Julio Cortázar.                            </span>
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        Entre los autores y autoras destacados de la casa, tambi&eacute;n llegar&aacute;n t&iacute;tulos nuevos de <strong>Jorge Luis Borges</strong>, con una serie de clases de literatura norteamericana que brind&oacute;; nuevos ensayos de <strong>Mar&iacute;a Moreno</strong> y <strong>Alan Pauls</strong>, una nueva publicaci&oacute;n en manos de<strong> Selva Almada</strong>, una novela de <strong>C&eacute;sar Aira</strong> y un libro de ficci&oacute;n de<strong> Mart&iacute;n Caparr&oacute;s</strong> ilustrado por Miguel Rep.
    </p><p class="article-text">
        Planeta, el otro grupo editorial transnacional con pie en Argentina, tambi&eacute;n anunci&oacute; que durante 2025 apostar&aacute;n por figuras emblem&aacute;ticas de su cat&aacute;logo. <strong>Habr&aacute; libros nuevos de Camila Sosa Villada, Guillermo Mart&iacute;nez, Pedro Mairal, Florencia Canale y Fabi&aacute;n Casas</strong>. Adem&aacute;s, aunque sin fecha definida por ahora, saldr&aacute; un libro p&oacute;stumo de <strong>Juan Forn</strong>.
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                Planeta publicará este año un libro póstumo de Juan Forn.                            </span>
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        Tusquets, uno de los sellos del grupo, <strong>sumar&aacute; este a&ntilde;o publicaciones in&eacute;ditas de Aurora Venturini y nuevos textos de Leila Sucari y Luciana de Luca.</strong> Por esa editorial tambi&eacute;n saldr&aacute; una novela de <strong>Gustavo &Aacute;lvarez N&uacute;&ntilde;ez</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los lanzamientos esperados y ya anunciados del a&ntilde;o ser&aacute; el libro de memorias de <strong>Beatriz Sarlo</strong>. Cuando se conoci&oacute; en diciembre la noticia de la muerte de la ensayista, la editorial Siglo XXI cont&oacute; que Sarlo hab&iacute;a entregado el manuscrito a mediados de 2024. Tendr&aacute; como t&iacute;tulo <em>No entender. Memorias de una intelectual</em> y <strong>llegar&aacute; a las librer&iacute;as en febrero</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El sello Ediciones Godot, por su parte, revel&oacute; algunos de los libros y autores que publicar&aacute;n este a&ntilde;o. Se destacan, entre otros, <strong>textos de Samuel Beckett y Stefan Zweig</strong>, autores emblem&aacute;ticos de la editorial. Entre los rescates literarios que har&aacute;n en 2025, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/gustavo-ferreyra-vida-civilizada-sordida-forma-no-serlo_1_11882833.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como parte de la edici&oacute;n de la obra completa del escritor argentino Gustavo Ferreyra</a>, Godot lanzar&aacute; en abril reediciones de las novelas <em>La familia</em> y <em>El director</em>, con pr&oacute;logos nuevos de <strong>Mariana Enriquez</strong> y <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> respectivamente.
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                    alt="La escritora argentina Samanta Schweblin publicará un nuevo libro de cuentos este año."
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                La escritora argentina Samanta Schweblin publicará un nuevo libro de cuentos este año.                            </span>
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        Como parte de los festejos de los 80 a&ntilde;os de presencia en el pa&iacute;s, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica adelant&oacute; que seguir&aacute; apostando por la literatura nacional. &ldquo;Nuestro 80&deg; aniversario ser&aacute; un a&ntilde;o de celebraci&oacute;n con actividades especiales y un renovado compromiso con la ficci&oacute;n contempor&aacute;nea argentina. Entre las novedades del programa editorial 2025 destacamos: <em>Si est&aacute;s leyendo esto</em>, de <strong>Kike Ferrari</strong>; <em>Todav&iacute;a tengo algo que decir</em>, de <strong>Florencia G&oacute;mez Garc&iacute;a</strong>; <em>La parte del sonambulismo</em>, de <strong>Nicol&aacute;s Hochman</strong>; <em>Los acontecimientos</em>, de <strong>Ramiro Sanchiz</strong>; <em>El se&ntilde;or Kreck</em>, de <strong>Juan Octavio Prenz</strong>; <em>La tercera aberraci&oacute;n</em>, de <strong>Flor Canosa</strong>; y <em>Los mundos anteriores</em>, de <strong>Gustavo Nielsen</strong>, entre otros t&iacute;tulos&rdquo;, informaron en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        Desde la editorial Adriana Hidalgo se&ntilde;alaron que una de las publicaciones de 2025 que los tiene m&aacute;s entusiasmados es <em>Una peque&ntilde;a parte del universo</em>, un libro que re&uacute;ne una serie de textos in&eacute;ditos y algunos muy poco conocidos de <strong>Hebe Uhart</strong>. &ldquo;Entre ellos apuntes que usaba para dar sus clases de taller, ensayos breves sobre fil&oacute;sofos y cultura griega (no hay que olvidar que Hebe fue profesora de filosof&iacute;a) as&iacute; como sus primer&iacute;simos esbozos literarios, <strong>compilados por P&iacute;a Bouzas y Eduardo Muslip</strong>&rdquo;, comentaron. La editorial tambi&eacute;n prev&eacute; la salida del volumen 2 de Tener lo que se tiene, la poes&iacute;a reunida de <strong>Diana Bellessi</strong>, y tambi&eacute;n se suma&nbsp; <em>Plaza m&aacute;gica</em>, un ensayo de <strong>&Aacute;lvaro Ab&oacute;s </strong>sobre la historia de la plaza San Mart&iacute;n de Buenos Aires, ubicada a metros de la estaci&oacute;n de Retiro, y los famosos personajes de la cultura y la sociedad argentina que frecuentaron este espacio emblem&aacute;tico de la vida porte&ntilde;a.
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                    alt="Las tiras de Mafalda, de Quino, serán editadas por Penguin Random House."
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                Las tiras de Mafalda, de Quino, serán editadas por Penguin Random House.                            </span>
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        Por su parte, Eterna Cadencia Editora anunci&oacute; que planea <strong>un a&ntilde;o entre viejos conocidos de su cat&aacute;logo, cl&aacute;sicos, rescates de in&eacute;ditos y nuevas apuestas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Leeremos material in&eacute;dito de Sylvia Molloy! Publicaremos <em>Amigos</em>, el intercambio epistolar entre la autora y sus amistades m&aacute;s cercanas: <strong>Jos&eacute; Bianco, Victoria y Silvina Ocampo, Enrique Pezzoni, Edgardo Cozarinsky, Adolfo Bioy Casares, H&eacute;ctor A. Murena, Severo Sarduy, entre otrxs</strong>. Un libro que es, al mismo tiempo, el testimonio de v&iacute;nculos entra&ntilde;ables &minus;atravesados por la literatura y la complicidad intelectual, pero tambi&eacute;n por el cotilleo y el humor&minus; y el retrato de dos d&eacute;cadas intensas en Argentina: las del sesenta y el setenta&rdquo;, informaron desde la editorial.&nbsp;
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            <span class="title">
                Eterna Cadencia publicará un libro con cartas de Silvia Molloy.                            </span>
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        A la vez, el sello anunci&oacute; que un a&ntilde;o despu&eacute;s de su retiro como docente de Literatura del Siglo XX en la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires, reeditar&aacute;n <em>Clases. Literatura y disidencia</em>, de <strong>Daniel Link</strong>, una publicaci&oacute;n que estuvo agotada durante muchos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n informaron que durante 2025 incorporar&aacute;n al cat&aacute;logo algunas obras cl&aacute;sicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por un lado,<em> Idilio y otros cuentos</em>, de Guy de Maupassant, con selecci&oacute;n, pr&oacute;logo y traducci&oacute;n de <strong>Jorge Fondebrider</strong>. Se trata de una antolog&iacute;a cronol&oacute;gica que pone el foco en lo mejor de la producci&oacute;n de Maupassant, uno de los primeros escritores profesionales de la historia y un verdadero prodigio&rdquo;, aseguraron desde Eterna Cadencia, quienes tambi&eacute;n publicar&aacute;n una edici&oacute;n de <em>Sensatez y sentimiento</em>, de <strong>Jane Austen</strong>, al cumplirse 250 a&ntilde;os de su nacimiento. Ser&aacute; con pr&oacute;logo y traducci&oacute;n de <strong>Eleonora Gonz&aacute;lez Capria</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entre las incorporaciones de nuevos nombres al sello se anunci&oacute; la llegada de <strong>los cuentos reunidos de Diego Angelino, con pr&oacute;logo de Mart&iacute;n Kohan</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nacido en Entre R&iacute;os en 1944, Angelino es una voz secreta, original e inconfundible de la narrativa argentina contempor&aacute;nea. <strong>Su obra fue elogiada y premiada por jurados compuestos por Onetti, Cort&aacute;zar, Walsh, Borges y Bioy Casares, entre otrxs</strong>. Para escribir su primer conjunto de relatos, Angelino se present&oacute; a un subsidio del Fondo Nacional de las Artes y Victoria Ocampo, una de las evaluadoras, le envi&oacute; una carta en la que daba una opini&oacute;n entusiasta sobre uno de sus cuentos&rdquo;, detallaron.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Un clásico de Jane Austen se sumará al catálogo de Eterna Cadencia Editora.                            </span>
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        El sello Ampersand, uno de los m&aacute;s distinguidos del panorama local por su cat&aacute;logo y tambi&eacute;n por el cuidado a cada texto que publican, anunci&oacute; a finales de diciembre sus cuatro primeras novedades editoriales de 2025. &ldquo;Desde febrero hasta mayo, se suman al cat&aacute;logo <strong>Carlo Ginzburg</strong> con un ensayo sobre las tensiones entre texto e imagen; la historia de las metamorfosis del libro antes del c&oacute;dice, por <strong>Filippo Ronconi</strong>, y la autobiograf&iacute;a lectora de <strong>Ida Vitale</strong>. Tambi&eacute;n <strong>Jos&eacute; Emilio Buruc&uacute;a</strong> y <strong>Nicol&aacute;s Kwiatkowski</strong> ampl&iacute;an su Historia natural y m&iacute;tica de los elefantes con el esperado segundo volumen&rdquo;, detallaron.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las editoriales locales que est&aacute; de festejo en 2025 es Caja Negra. <strong>El sello, que cumple 20 a&ntilde;os, promete seguir apostando al ensayo y a la literatura</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entre los anuncios m&aacute;s potentes que realizaron, est&aacute; el desembarco de dos autores interesant&iacute;simos.&nbsp;Por un lado, reeditar&aacute;n <em>Materiales para una pesadilla</em>, de <strong>Juan Mattio</strong>, novela que <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/juan-mattio-gana-premio-fundacion-medife-filba-materiales-pesadilla_1_9754891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue distinguida en 2022 por el Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute; Filba</a>. Adem&aacute;s, se sumar&aacute;<strong> Michel Nieva</strong>, &ldquo;con un volumen que reunir&aacute; sus &lsquo;ficciones <em>gauchopunks&rsquo;</em>: sus dos primeras novelas, hoy inconseguibles&rdquo;, aseguraron.
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                    alt="En febrero llega la autobiografía de Beatriz Sarlo, editada por el sello Siglo XXI."
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                En febrero llega la autobiografía de Beatriz Sarlo, editada por el sello Siglo XXI.                            </span>
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        El sello independiente Blatt &amp; R&iacute;os anticip&oacute;, en tanto, un a&ntilde;o con t&iacute;tulos de escritores con libros previos en la editorial y tambi&eacute;n algunas apuestas. &ldquo;En 2025 seguiremos editando al mismo ritmo y con la misma ambici&oacute;n: que nuestros libros acompa&ntilde;en, que nos ayuden a pensar y a habitar este mundo tan complejo que nos toca vivir. <strong>Se vienen nuevos libros de Nicol&aacute;s Tet&eacute;, Iosi Havilio, Olivia Gallo, Daniel Tevini, Agustina Adamoli y Derian Passaglia, entre otros</strong>; tambi&eacute;n la primera obra de una autora que estamos seguros de que ser&aacute; muy bien recibida por las lectoras y lectores: la colombiana Natalia Jim&eacute;nez Silva. Adem&aacute;s, estamos preparando la reedici&oacute;n de la biograf&iacute;a de Osvaldo Lamborghini de Ricardo Strafacce, de <em>La libertad total </em>de <strong>Pablo Katchadjian</strong> y las <em>Cartas a la madre</em> de <strong>Charles Baudelaire</strong>. Como todos los a&ntilde;os, <strong>Aldo Giacometti</strong> est&aacute; ya traduciendo una nueva novela de Lee Child. Y, por supuesto, algunas sorpresas que nos guardamos para m&aacute;s adelante&rdquo;, afirmaron en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, La Cruj&iacute;a revel&oacute; algunos t&iacute;tulos y autores que planea publicar en la primera parte de 2025. Llegar&aacute;n, entre otros,&nbsp; <em>La vida, la novela y el amor</em>, un ensayo de <strong>Federico Jeanmaire</strong>. &ldquo;Este podr&iacute;a ser un libro sobre c&oacute;mo &mdash;en palabras del autor&mdash; escribir novelas nos ayuda a vivir. <strong>Adem&aacute;s de notas ocultas sobre el oficio, tambi&eacute;n hay historias personales: la del autor con su hijo, la del autor frente a su madre anciana y, por supuesto, la de por qu&eacute; escribir o para qu&eacute; leer</strong>. Es, entonces, un libro sobre la novela y la vida &mdash;y la muerte&mdash;, y la novela y el amor&rdquo;, informaron en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        La editorial tambi&eacute;n tiene previsto publicar un libro de ensayos con pr&oacute;logo y comentarios del cineasta <strong>Andr&eacute;s Di Tella</strong> bajo el t&iacute;tulo <em>Lecciones de cine</em>. La publicaci&oacute;n reunir&aacute;, seg&uacute;n anticiparon, clases magistrales del Programa de Cine de la Universidad Torcuato Di Tella con intervenciones de importantes cineastas que fueron profesores invitados,<strong> entre ellos Lucrecia Martel, Mariano Llin&aacute;s, James Benning, Jo&atilde;o Moreira Salles y Albertina Carri</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-llegan-2025-cuentos-samanta-schweblin-poesia-cortazar-vida-beatriz-sarlo_1_11941145.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jan 2025 03:07:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los libros que llegan en 2025: cuentos de Samanta Schweblin, la poesía de Cortázar y la vida de Beatriz Sarlo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Julio Cortázar,Samanta Schweblin,Beatriz Sarlo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quedarse en este mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/quedarse-mundo_129_11932092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2acf6300-792f-4b24-9ec7-f29859d3e001_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quedarse en este mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Beatriz Sarlo fue enemiga de toda nostalgia. Con todo el rechazo que sentía por el presente, nunca lo abandonó. Nunca se retiró del mundo. Siempre siguió trajinando la calle y las manifestaciones, para estar allí, para ver ese mundo y esa política que a veces sentía que no entendía y casi siempre rechazaba. 
</p></div><p class="article-text">
        El fallecimiento de Beatriz Sarlo, admirada por todos, desat&oacute; una catarata de obituarios y recordatorios m&aacute;s que merecidos para quien fuera una de las figuras m&aacute;s descollantes del campo intelectual argentino. No agregar&eacute; uno m&aacute;s: quienes la conocieron mejor que yo ya han hecho todas las semblanzas posibles. Vamos a extra&ntilde;arla, qu&eacute; duda cabe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me interesa, en cambio, detenerme en un t&oacute;pico que se repiti&oacute; en la mayor&iacute;a de las despedidas: el lamento nost&aacute;lgico por una era que fenece con ella. Con Sarlo, dec&iacute;an, mueren los tiempos en los que la voz de los intelectuales ten&iacute;a alguna importancia, hoy reemplazada por la de los influencers y panelistas. Muere el rigor cr&iacute;tico, reemplazado por el opinionismo a la marchanta. Muere el debate con respeto por el que piensa diferente, reemplazado por el insulto y la descalificaci&oacute;n. Muere la cultura del libro, reemplazada por la de las redes sociales y la de esos portavoces que no han abierto uno en su vida. &ldquo;Este mundo ya no es el nuestro&rdquo;, parecer&iacute;a ser la conclusi&oacute;n inevitable.
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        Claro que hay excelentes motivos para ese sentimiento y, por consiguiente, para retirarse, para rechazar este mundo no solo espantoso sino tambi&eacute;n, dig&aacute;moslo, bastante idiotizado. Para darse por vencido y dejar de intentar un careo con la realidad. Para abandonar la aspiraci&oacute;n a sostener un di&aacute;logo colectivo. Para irse, que no es emigrar, sino irse del todo, cortar amarras emocionales con el pa&iacute;s y con el mundo y refugiarse en las alegr&iacute;as que pueda darnos la vida privada, ya que la p&uacute;blica es un p&aacute;ramo. O en la nada. &iquest;Quieren hundirse en el fascismo y la idiotez, as&iacute;, voluntariamente y hasta divertidos? Pues h&uacute;ndanse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n a Beatriz Sarlo se la not&oacute; desde hace mucho habitada por ese rechazo del presente que hoy sentimos todos los que compartimos, m&aacute;s o menos, su universo de referencias. Manifest&oacute; su desagrado vital por el estado cultural del pa&iacute;s y del mundo mucho antes que el resto, junto con una cierta actitud de distanciamiento que muchos interpretaron como elitismo. En sus escritos, la cr&iacute;tica de la cultura de masas fue implacable y su aprecio por las expresiones de la cultura popular poco frecuente, por decirlo con delicadeza. Una de las pruebas mayores de la masividad que hab&iacute;a adquirido su figura fue justamente ese meme que se repet&iacute;a en Twitter, que la mostraba en una foto, con actitud altiva, de brazos cruzados y elegantemente vestida, y la imaginaba anunciando que se iba al museo justo a la hora de la final del Mundial de f&uacute;tbol. Como si obtuviera un cierto placer de rechazar lo que las mayor&iacute;as apreciaban. Ella misma reconoci&oacute; en una ocasi&oacute;n que la gente la percib&iacute;a como &ldquo;una vieja pedante&rdquo; (fiel a su estilo, respondi&oacute; que le importaba un bledo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay, claro, una pizca de verdad en esa percepci&oacute;n. Quisiera llamar la atenci&oacute;n, sin embargo, sobre el hecho de que Sarlo tambi&eacute;n fue enemiga de toda nostalgia, un sentimiento que dec&iacute;a desconocer completamente. Con todo el rechazo que sent&iacute;a por el presente, nunca lo abandon&oacute;. Nunca se retir&oacute; del mundo. Siempre sigui&oacute; trajinando la calle y las manifestaciones, para estar all&iacute;, para ver ese mundo y esa pol&iacute;tica que a veces sent&iacute;a que no entend&iacute;a y casi siempre rechazaba. Atinada o no, nunca dej&oacute; de ofrecer su palabra. Sostuvo un compromiso vital con la Argentina hasta el final. Ella, que se hab&iacute;a desencantado de todo y que al menos desde la d&eacute;cada de 1990 no encontraba motivos para ning&uacute;n entusiasmo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Acaso la &uacute;ltima ense&ntilde;anza que pueda darnos es la de su tozuda renuncia a la nostalgia, el modo en que consigui&oacute; quedarse en el presente, contrapesar su desencanto con la persistencia de su compromiso con la palabra, que no fue otra cosa que un compromiso con el pr&oacute;jimo. Especialmente sus pr&oacute;jimos argentinos: ella dec&iacute;a que era una intelectual &ldquo;de cabotaje&rdquo;, pero si es que lo era (exageraba), no lo fue porque le faltaran condiciones para aspirar a un estrellato internacional, sino porque la Argentina fue el marco que eligi&oacute; para proyectar su voz. Nos hablaba sobre todo a nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto es para decirles, lectores, que no dejemos que la nostalgia o el rechazo del presente nos conduzcan a abandonar altivamente el mundo. Que persistamos en la vocaci&oacute;n de hablarle al pr&oacute;jimo. Que no lo despreciemos. La tentaci&oacute;n es fuerte, la amargura nos empuja all&iacute;, pero no lo permitamos. Estoy bastante seguro de que Sarlo no lo habr&iacute;a dicho en estos t&eacute;rminos, pero es preciso que mantengamos la capacidad de rechazar este presente, conservando al mismo tiempo una cuota de amor por quienes nos rodean y por nuestro pa&iacute;s, por m&aacute;s degradados y embrutecidos que los veamos hoy.
    </p><p class="article-text">
        No hay un mundo que muera con el fin de las cosas o las personas que apreciamos. El mundo es este y contin&uacute;a. Si hay posibilidad de que mejore, no ser&aacute; decretando que ya no es el nuestro.
    </p><p class="article-text">
        <em>EA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ezequiel Adamovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/quedarse-mundo_129_11932092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Dec 2024 03:00:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Quedarse en este mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatriz Sarlo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La revista Punto de Vista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/revista-punto-vista_129_11931563.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7de3ddea-809c-4024-9f0e-988bf77005e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1108729.jpg" width="1067" height="600" alt="La revista Punto de Vista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Punto de Vista fue una revista que, como Sur o Contorno, dejó una marca perdurable en la cultura argentina.</p></div><p class="article-text">
        Dirigida por <strong>Beatriz Sarlo</strong>, quiz&aacute; la figura intelectual de mayor trascendencia desde la recuperaci&oacute;n de la democracia hasta su fallecimiento pocos d&iacute;as atr&aacute;s, <strong>Punto de Vista</strong> apareci&oacute; por primera vez en 1978, en los a&ntilde;os de la &uacute;ltima dictadura, y se public&oacute; ininterrumpidamente hasta 2008. 
    </p><p class="article-text">
        Sus p&aacute;ginas constituyen una ventana impar para asomarse a algunos de los grandes temas de esos treinta a&ntilde;os, entre ellos: la guerra de Malvinas, la violencia pol&iacute;tica, la dictadura, los Derechos Humanos y la transici&oacute;n a la democracia y sus avatares, de Ra&uacute;l Alfons&iacute;n a N&eacute;stor Kirchner. 
    </p><p class="article-text">
        En este di&aacute;logo <strong>Sebasti&aacute;n Carassai</strong> entrevista a <strong>Sof&iacute;a Mercader</strong> sobre su libro <em>Punto de Vista. Historia de un proyecto intelectual que marc&oacute; tres d&eacute;cadas de la cultura argentina</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Conducci&oacute;n: Sebasti&aacute;n Carassai
    </p><p class="article-text">
        Edici&oacute;n y producci&oacute;n de sonido: Ian Guti&eacute;rrez
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://open.spotify.com/show/6ZzcVyIlDzcz3YaXAb7KEg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Historiar</a>&nbsp;es un podcast creado y producido por la AsAIH, la Asociaci&oacute;n Argentina de Investigadores en Historia. Cada episodio aborda un tema espec&iacute;fico de historia argentina, latinoamericana o mundial.
    </p><p class="article-text">
        <em>AsAIH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/revista-punto-vista_129_11931563.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Dec 2024 03:13:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La revista Punto de Vista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historiar,Historia,Beatriz Sarlo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una manera de leer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/manera-leer_129_11921109.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87b0ec5d-5690-415d-8718-f98319634ba2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una manera de leer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gran logro de Beatriz Sarlo, a lo largo de sus incesantes y peleadores sesenta años como crítica literaria, no radica tanto en sus propias ideas como en "las ideas que les sacó a los demás".</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En el atardecer del 26 de septiembre de 2023, durante las &ldquo;Jornadas Saer&rdquo; de la Biblioteca P&uacute;blica &ldquo;Dr. Joaqu&iacute;n Men&eacute;ndez&rdquo;, de Pergamino, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Beatriz Sarlo</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> dio una charla abierta en un&nbsp;auditorio con gente sentada en los pasillos, despu&eacute;s de haber fumigado la planta alta con un pedido muy amable de evacuaci&oacute;n (tan amable que produjo una llovizna de terror generalizado), para poder concentrarse en una breve v&iacute;spera de anotaciones y anticipaciones mentales sobre la excitante aventura del &ldquo;qu&eacute; decir&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        Los diversos anillos de expectativas acordes a la inminencia de su presencia magn&eacute;tica se alinearon r&aacute;pidamente. La dureza teatral de Sarlo, y su firmeza discursiva, persist&iacute;an a&uacute;n en los fondos de una fragilidad in&eacute;dita, en la que conflu&iacute;an la viudez reciente, un agua molesta que manaba de sus ojos oblig&aacute;ndola a un molesto mantenimiento de carilinas, algunos achaques motrices y un umbral de irritabilidad m&aacute;s bajo que de costumbre.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Ya en el escenario, al que lleg&oacute; transportada por una ovaci&oacute;n, se manej&oacute; como un boyero el&eacute;ctrico. Casi no hubo pregunta del p&uacute;blico a la que no reaccionara con fastidio. Un cierto hartazgo, y en una proporci&oacute;n invisible pero excluyente algo que pod&iacute;a reconocerse como un dolor (el que no se confiesa) domin&oacute; la conferencia. Entretanto, se iban deslizando convicciones antiguas, revisiones recientes, nombres, a&ntilde;os, materias dis&iacute;miles reunidas en el largo curso de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Pero de ese entramado que honr&oacute; al g&eacute;nero autobiogr&aacute;fico en lo que este tuvo de vivo (es decir de imperfecto y, en cierto modo, antisarlista), dijo dos frases memorables por lo concretas, aunque la segunda haya sonado abstracta.
    </p><p class="article-text">
        La primera: &ldquo;Saer era muy gorila&rdquo;. Hubo unos codazos en la primera fila, y un comentario susurrado: &ldquo;Es como escuchar a Isaac Rojas decirle gorila a Eduardo Lonardi&rdquo;. La segunda, hablando de la experiencia de lectura fue seguida de un silencio que su propia autora instaur&oacute; para llamar a la reflexi&oacute;n o a la adhesi&oacute;n: &ldquo;&iquest;Para qu&eacute; voy a leer un libro si no es para que me haga pensar?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esa pregunta ronronea el motor de la m&aacute;quina de leer llamada Beatriz Sarlo. Que se la haya hecho mediante una provocaci&oacute;n ret&oacute;rica, en el marco de un encuentro que se desliz&oacute; naturalmente hacia una demostraci&oacute;n general de afecto a ella, atornill&oacute; su modo de experimentar la lectura como una causa cuya &uacute;nica consecuencia es el acto de pensar. Leer para pensar.&nbsp;Para sentir est&aacute; la vida (que tambi&eacute;n puede leerse pensando).
    </p><p class="article-text">
        Si se sigue la ruta de Beatriz Sarlo mediante las estaciones en las que detuvo su inter&eacute;s, habr&aacute; que se&ntilde;alar que los escritores que lucho por consagrar, de los que <strong>Juan Jos&eacute; Saer</strong> fue bandera de guerra y fantas&iacute;a de perfecci&oacute;n, se inclinaban por los libros pensados para pensar. Es cierto que Manuel Puig, antimateria formal de Saer, tambi&eacute;n atrajo a Sarlo de entrada, pero el &ldquo;tratamiento&rdquo; que ella le dio fue, justamente, el del compositor de libros que la hac&iacute;a pensar las intuiciones art&iacute;sticas como programaciones de m&aacute;quina, aun cuando Puig haya sido por definici&oacute;n el escritor que siente.
    </p><p class="article-text">
        De las influencias disponibles a las que Beatriz Sarlo evit&oacute; ceder para construir su prodigiosa aspiradora de lecturas, han quedado para vestir santos grandes lectores como <strong>Samuel Johnson</strong> o <strong>G.K. Chesterton</strong> (los que ensamblaron la m&aacute;quina de leer llamada Borges) o, yendo menos lejos, <strong>Harold Bloom</strong>. Es que ellos le&iacute;an tanto para pensar como para no negarse a sentir. Como <strong>Roland Barthes</strong>, otro lector de los &ldquo;c&aacute;lidos&rdquo;, del que Sarlo extrajo con guantes de amianto la sabidur&iacute;a pensada, tratando de no quedar pegada de los cables del sentimentalismo, al que Barthes nunca dej&oacute; de caer pr&aacute;cticamente de cabeza, una y otra vez.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Borges, un escritor en las orillas</em> (Ariel, 1995), resultado de un curso dictado en Cambridge en 1993, Sarlo dice que &ldquo;Funes el memorioso&rdquo; es un cuento en el que la memoria est&aacute; &ldquo;esclavizada por la experiencia directa&rdquo;. Dice que, as&iacute; como puede recordar &ldquo;infinitamente&rdquo;, es &ldquo;incapaz de pensar&rdquo;. Y agrega que la literatura &ldquo;corta, pega, salta, mezcla&rdquo;, operaciones &ldquo;que Funes no quiere realizar&rdquo; (o no quiere realizarlas Borges) pero que tampoco puede alcanzar con sus percepciones ni con sus recuerdos.
    </p><p class="article-text">
        Uno podr&iacute;a decir, &iquest;por qu&eacute; habr&iacute;a que pensar cuando lo que se quiere es recordar? &iquest;Por qu&eacute; habr&iacute;a solo una literatura de pegar, cortar, saltar o mezclar, si tambi&eacute;n existen los recursos de las percepciones y los recuerdos, por fallidos que sean, y en buena hora?
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; ya aparece el gran logro de Beatriz Sarlo, que es el de llamar a la lucha de ideas. Peleadora como ella sola, su aporte a este mundo fueron menos sus ideas generalmente le&iacute;das (que tambi&eacute;n fueron un gran aporte) que las ideas que les sac&oacute; a los dem&aacute;s. Hubo en ese r&eacute;gimen de extracci&oacute;n una actividad incesante a lo largo de casi sesenta a&ntilde;os. Desde que surgi&oacute; como texto impreso y nombre civil en las p&aacute;ginas de <em>Punto de vista</em> (sin que supi&eacute;ramos qu&eacute; imagen se escond&iacute;a detr&aacute;s de ese ligustro letrado), hasta su presencia rutilante en lo que le gustaba llamar, como <strong>Alexandre Kluge</strong>, la &ldquo;esfera p&uacute;blica&rdquo;, el chiquero en el que se dedic&oacute; a traficar literatura (la arrogancia bien ganada, la paciencia y el poder invisible de la literatura) a escala de menudeo. Con tanto &eacute;xito, que <strong>Alejandro Fantino</strong> sali&oacute; corriendo a leer a Saer luego de su recomendaci&oacute;n de dominatrix.
    </p><p class="article-text">
        Hasta lo que se le podr&iacute;a achacar en todos los niveles en los que decidi&oacute; defender una posici&oacute;n&nbsp;(y tenemos para elegir, porque fue muchas cosas, aunque por suerte ninguna de ellas al 100%) deber&iacute;a ser inventariado como un beneficio. El secreto de ese poder quiz&aacute;s radique en la seriedad con que sal&iacute;a a competir en las disputas de sentido y lenguaje, aun cuando el sentido (tanto o m&aacute;s que el lenguaje) no sea otra cosa que un vapor con el que se hacen artesan&iacute;as fantasmas.
    </p><p class="article-text">
        Y hay otra cosa, el verdadero misterio de su persona, que fue el de hacerse querer <em>a pesar</em> de sus escasos dones para la entrega m&aacute;s o menos directa de afecto (&iquest;o eran sus tremendos dones para contenerlos?). Es que, en el vivo de la intimidad, esa cosa de piedra que la envolv&iacute;a se dejaba reblandecer, generalmente bajo las balas infalibles del humor.
    </p><p class="article-text">
        En fin, alguna an&eacute;cdota deber&iacute;a contar, &iquest;no? Tengo varias, y muchas de ellas me dan risa cuando las recuerdo (ah, la Sarlo c&oacute;mica: tan, pero tan hija de puta). Pero la que m&aacute;s me gusta es una que me cont&oacute; <strong>Daniel Guebel</strong>, porque pone en el centro de gravedad del recuerdo una imagen que descarta el lastre esponjoso de la figura p&uacute;blica y le da el peso que tiene a una vida dedicada a leer literatura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Daniel Guebel, que acababa de publicar <em>Un crimen japon&eacute;s</em> (Mondadori, 2020), entra a un vag&oacute;n de subte, vamos a decir que de la Linea D. Entre los pasajeros, sardinas paradas en la lata, alcanza a ver a una mujer sentada, casi aplastada, leyendo un libro, y reconoce tanto a una como al otro. Es Beatriz Sarlo, y est&aacute; leyendo, en <em>condiciones ideales</em>, <em>Un crimen japon&eacute;s</em>, de Daniel Guebel.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/manera-leer_129_11921109.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Dec 2024 03:01:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una manera de leer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatriz Sarlo,Roland Barthes,Harold Bloom,Jorge Luis Borges]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Beatriz Sarlo, el legado de una intelectual en movimiento en tiempos de home office]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/beatriz-sarlo-legado-intelectual-movimiento-tiempos-home-office_1_11919909.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/490de55a-ffdb-4dbc-8ffc-c42821fceb14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Beatriz Sarlo, el legado de una intelectual en movimiento en tiempos de home office"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sarlo tenía una curiosidad que no era solamente letrada, sino que también era territorial: en realidad, su mirada vinculaba inexorablemente la intelectualidad con el territorio, en sus dimensiones simbólicas y materiales.
</p></div><p class="article-text">
        Por estos d&iacute;as circula uno de los &uacute;ltimos hits que le dio Sarlo a la cultura popular: &ldquo;La mayor parte de la gente cree que soy una vieja pedante. Eso no me afecta&rdquo;. No es el &uacute;nico: hay una historia de sus reacciones picantes en medios masivos ante cr&iacute;ticas variopintas &ndash;el debate televisivo con Vi&ntilde;as, el inmortal &ldquo;conmigo no, Barone&rdquo;&ndash;, expuestos desde adentro de una arena masiva que ella tambi&eacute;n analiz&oacute; desde afuera. Esa es una versi&oacute;n m&aacute;s que puso en escena a lo largo de su vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la primera d&eacute;cada del siglo XX, no tanto tiempo despu&eacute;s de haber publicado sus <em>Escenas de la vida posmoderna</em>, en la que contrapon&iacute;a el desarme del aparato estatal con la est&eacute;tica y la &eacute;tica del consumo en shoppings y en la televisi&oacute;n, Sarlo tuvo una columna semanal en la revista Viva, de Clar&iacute;n. A veces dec&iacute;a cosas interesantes, a veces no. Ella misma pensaba que hab&iacute;a una actitud de cierta humildad y una performance en la obligaci&oacute;n de decir algo todas las semanas. Muchos de los que sent&iacute;an encono hacia la Sarlo profesora porque los hab&iacute;a dejado afuera del canon que tallaba en su programa de literatura argentina del siglo XX tambi&eacute;n menospreciaban por vulgar el hecho de que la Sarlo periodista escribiera semanalmente en una revista masiva.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Probablemente les costara entender que ella, que representaba a la intelectual argentina, que hablaba de s&iacute; misma en esos t&eacute;rminos, ten&iacute;a una curiosidad que <strong>no era solamente letrada, sino que tambi&eacute;n era territorial: en realidad, su mirada vinculaba inexorablemente la intelectualidad con el territorio, en sus dimensiones simb&oacute;licas y materiales.</strong> Ver la ciudad le produc&iacute;a pensamiento. Por eso, alguno de sus libros m&aacute;s c&eacute;lebres mencionan una condici&oacute;n geogr&aacute;fica en su propio t&iacute;tulo: por caso, <em>Borges, un escritor en las orillas</em> y <em>Una modernidad perif&eacute;rica: Buenos Aires 1920 y 1930</em>. Para Sarlo, &ldquo;las orillas&rdquo; de Borges &ldquo;son un espacio imaginario que se contrapone como <em>espejo infiel</em> a la ciudad moderna despojada de cualidades est&eacute;ticas y metaf&iacute;sicas&rdquo;, pero tambi&eacute;n y justamente las orillas eran barrios pobres, &ldquo;lim&iacute;trofes con la llanura que rodeaba a la ciudad&rdquo;. El borde es una idea y un paisaje, como en El Sur, de Borges, en donde Dahlman se bate a duelo con su destino sudamericano en el descampado. <em>La modernidad perif&eacute;rica</em> es una obra maestra de la mirada. Y una clave para entender por qu&eacute; Sarlo dec&iacute;a que ella le&iacute;a todo &ndash;desde una feria en Mataderos hasta la interna peronista&ndash; como si fuera literatura. En su an&aacute;lisis de las vanguardias de principios de siglo XX, Sarlo le&iacute;a a una ciudad en transformaci&oacute;n, y el puro presente de la escena urbana que aparece en los versos de un &ldquo;poeta-ojo&rdquo;, como ella define a Oliverio Girondo. En sus poemas, dice Sarlo, se conjuga el verbo &ldquo;no saber&rdquo; &ndash;&iexcl;justo! tan parecido al nombre que le puso al libro de memorias p&oacute;stumo, <em>No entender</em>, que saldr&aacute; en 2025&ndash;: &ldquo;En vez de saber, se palpa, se oye, se huele, se percibe&rdquo;. Girondo se quiere separar de los poetas que &ldquo;sienten&rdquo;, &ldquo;expresan&rdquo;, &ldquo;imaginan&rdquo;. <strong>Tambi&eacute;n Sarlo: si Girondo era un &ldquo;poeta-ojo&rdquo;, ella era una &ldquo;cr&iacute;tica-ojo&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Su libro <em>La ciudad vista</em> se public&oacute; en 2009. En sus p&aacute;ginas, la cr&iacute;tica-ojo pasa por Liniers, el Barrio Charr&uacute;a, Puerto Madero, registrando la transformaci&oacute;n de esa ciudad y esos m&aacute;rgenes que vuelven a ser una construcci&oacute;n literaria y una realidad generalmente precaria, fr&aacute;gil y a la vez estructural. <strong>Releerlo hoy, despu&eacute;s de una pandemia que agudiz&oacute; y legitim&oacute; el trabajo intelectual y period&iacute;stico como uno cada vez m&aacute;s de escritorio, realizado adentro de cuatro paredes, suena mucho m&aacute;s contracorriente que en el momento de su lanzamiento.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por estos d&iacute;as, muchos leyeron sus mails con una sonrisa &ndash;algunos los compartieron en redes sociales&ndash;. Ten&iacute;an gracia, filo y una amabilidad a veces inesperada. Beatriz Sarlo indag&oacute; en determinadas novedades que trajo internet alrededor de sus temas de inter&eacute;s. Por ejemplo, el libro <em>La audacia y el c&aacute;lculo</em>, dedicado al kirchnerismo cultural, es tambi&eacute;n un fresco de la discusi&oacute;n y militancia online circa 2010. Pero nunca acept&oacute; que el desplazamiento virtual suplantara el desplazamiento urbano, que informaba sus libros m&aacute;s conceptuales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su oficina quedaba en Microcentro, su casa en Caballito, y era com&uacute;n cruzarse a Beatriz Sarlo en el subte A yendo de su cama a su living. Pero tampoco sorprend&iacute;a encontrarla en la boleter&iacute;a de salas teatrales de todos los tama&ntilde;os y ubicaciones: en La Boca, Almagro, Boedo, en Chacagiales. Antes de la ubicuidad de la internet m&oacute;vil, era capaz de ir a escribir a cibers si ten&iacute;a alguna circunstancia le imposibilitaba asistir a su computadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como los vanguardistas del 20, como el Borges orillero, Beatriz Sarlo supo construir en su obra y en sus intervenciones, de pique corto y largo, de &ldquo;alta&rdquo; y &ldquo;baja&rdquo; cultura, de mirada, caminata y pensamiento, un espacio urbano simb&oacute;lico y concreto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese es, tambi&eacute;n, su legado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/beatriz-sarlo-legado-intelectual-movimiento-tiempos-home-office_1_11919909.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Dec 2024 03:00:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Beatriz Sarlo, el legado de una intelectual en movimiento en tiempos de home office]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatriz Sarlo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Beatriz en tres recuerdos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/beatriz-tres-recuerdos_129_11910283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f4286b9b-e412-4aab-a7f0-2efdb7fed579_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Beatriz en tres recuerdos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Beatriz Sarlo y la autora fueron profesoras célebres de Literatura Argentina. Muy cercanas hace cinco décadas, con el tiempo se distanciaron. Un recuerdo íntimo y sentido en tres actos.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Uno.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Era una noche calurosa de diciembre del 75. En el balc&oacute;n del living que daba a una avenida, Beatriz y Pepe, mi compa&ntilde;ero, dos porte&ntilde;os de ley, dos tangueros, fumaban y discut&iacute;an si Corsini o Gardel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De vez en cuando miraban hacia el interior, hacia el c&iacute;rculo de correntinos reunidos alrededor de una mesa de fernet, vino, chipas, sopa paraguaya y&nbsp; tortas fritas. Miraban desde el balc&oacute;n a un c&iacute;rculo de amigos que reiteraba un rito, una juntada provinciana que se cumpl&iacute;a cada fin de a&ntilde;o para conjurar la tristeza de estar lejos . En el c&iacute;rculo estaba Carlos, &ndash;pareja por ese entonces de Beatriz&ndash; y estaba yo, que hab&iacute;a sido la pareja de Carlos hasta el a&ntilde;o anterior. As&iacute; de modernos &eacute;ramos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Los porte&ntilde;os del balc&oacute;n fumaban y de vez en cuando nos miraban y re&iacute;an. &iquest;Viste que siempre repiten las mismas canciones y las mismas an&eacute;cdotas?, dijo Pepe. Y Beatriz contest&oacute;: Claro, porque la nostalgia no existe sin reiteraciones. Umm a veces la nostalgia, la verdadera, es un quiebre feroz, es no mirar nunca m&aacute;s para atr&aacute;s, dijo Pepe, que, antes de convertirse en porte&ntilde;o hasta los huesos,hab&iacute;a llegado a los cinco desde Orense y sab&iacute;a de lo que hablaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De cualquier modo esa reuni&oacute;n de correntinos viviendo en Buenos Aires ser&iacute;a la &uacute;ltima, algo as&iacute; como la &uacute;ltima cena antes del horror de marzo del 76. Pero esa noche nadie lo sab&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora estamos haciendo la cola para ver una obra de teatro. Es el a&ntilde;o 2005. Somos dos mujeres solas a las que nos gusta ir solas al cine y al teatro. No es la primera vez que nos encontramos en alguna cola de cine o de teatro y nos saludamos de lejos. Pero esta vez estamos una detr&aacute;s de otra en la fila y nos damos un beso y charlamos y tambi&eacute;n fumamos. La obra en cuesti&oacute;n es un unipersonal que se apoya en un relato de Saer, <em>Sombras tras un vidrio esmerilado.</em> Entramos y como hay poca gente nos sentamos juntas. Al salir tomamos una cerveza en un barcito bastante destartalado que est&aacute; en la esquina de Boedo. Tenemos una charla en la que se mezclan Saer, la obra de teatro, Benjamin, el nuevo cine de los hermanos Dardenne. No fue una charla de amigas pero sali&oacute; bien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nunca la volv&iacute; a ver. Nunca volv&iacute; a charlar con ella cara a cara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tres.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 11 de agosto de 2015 a m&aacute;s de diez a&ntilde;os de nuestro &uacute;ltimo encuentro recib&iacute; en mi correo electr&oacute;nico este mensaje suyo:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Querida Cristina,
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute;, con entusiasmo creciente, tu art&iacute;culo sobre Echeverr&iacute;a. Primera estaci&oacute;n de mi entusiasmo: tu valoraci&oacute;n de ese duo Gardel Le pera del siglo XIX que escrib&iacute;an cancioncitas que a Echeverr&iacute;a le resultaban, probablemente con alguna raz&oacute;n, m&aacute;s interesantes que caminar unas cuadras de Marcos Sastre. Segunda estaci&oacute;n de mi entusiasmo: todas tus hip&oacute;tesis sobre El Matadero y las dudas que despierta la actividad o la no actividad de Guti&eacute;rrez sobre ese texto fundador y parad&oacute;jicamente tard&iacute;o. Fundar la literatura sobre un manuscrito desconocido durante d&eacute;cadas. Una pr&aacute;ctica oximor&oacute;nica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Te felicito. De verdad.
    </p><p class="article-text">
        Un abrazo Beatriz&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        No pod&iacute;a salir de mi asombro. Ten&iacute;amos posiciones pol&iacute;ticas cada vez m&aacute;s diferentes. No nos ve&iacute;amos desde el 2005 en una cola de teatro. Y de pronto, de la nada, de la falta de conversaci&oacute;n o de di&aacute;logo, Gmail me tra&iacute;a un regalo inesperado. Beatriz hab&iacute;a le&iacute;do mi art&iacute;culo sobre Echeverr&iacute;a. A Beatriz le hab&iacute;a gustado y le hab&iacute;a agregado una marca tanguera: ahora seg&uacute;n Beatriz, Esnaola y Echeverr&iacute;a eran Gardel y Lepera. O viceversa. Beatriz ten&iacute;a la gentileza de escribirme. Sent&iacute; una enorme felicidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Iglesia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/beatriz-tres-recuerdos_129_11910283.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Dec 2024 21:32:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Beatriz en tres recuerdos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatriz Sarlo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué pensaría Beatriz de esto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/pensaria-beatriz_129_11910173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b7c20f1-b3c1-4efd-a50a-88a21c7abd50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué pensaría Beatriz de esto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Le enseñó a leer a tres generaciones de la crítica literaria argentina. Nos reorganizó los modos de pensar la cultura, el arte, la literatura y hasta lo cotidiano. Fue un faro cultural, una especie de Victoria Ocampo después de Victoria Ocampo, que tomaba el bondi, jugaba al tenis y defendía a Maradona.</p></div><p class="article-text">
        No podr&iacute;a decir el d&iacute;a exacto, pero fue en marzo de 1984 cuando Beatriz Sarlo entr&oacute; a un aula infame del viej&iacute;simo edificio de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras en la calle Marcelo T&eacute; &ndash;antes Maternidad Pardo, luego Facultad de Ciencias Sociales&ndash; para dar su primera clase te&oacute;rica de Literatura Argentina II. Se sent&oacute; en el escritorio &ndash;el &uacute;nico lugar desde donde pod&iacute;a vernos a todos&ndash;, prendi&oacute; un cigarrillo y comenz&oacute; la experiencia intelectual m&aacute;s incre&iacute;ble de nuestra generaci&oacute;n de estudiantes que sal&iacute;amos de la dictadura, agrandados como militantes pero enanos como estudiantes. No sab&iacute;amos nada de nada. A las pocas semanas, un compa&ntilde;ero le pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;De qu&eacute; ideolog&iacute;a era Mart&iacute;nez Estrada?&rdquo;. &ldquo;Gorila, era apenas un gorila&rdquo;, contest&oacute; Beatriz, entre las risas de la multitud.
    </p><p class="article-text">
        (Debo decir: con ella conocimos a Josefina Ludmer, a Enrique Pezzoni, a Ana Mar&iacute;a Barrenechea, a Beatriz Lavandera, a Nicol&aacute;s Bratosevich, a David Lagmanovich, a Nicol&aacute;s Rosa, a Eduardo Romano, a Mar&iacute;a Teresa Gramuglio. Es decir: descubrimos la literatura, a la que la dictadura hab&iacute;a escondido detr&aacute;s de un mont&oacute;n de in&uacute;tiles.)
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Para m&iacute; fue verla en persona por primera vez: pero ya era su lector, tanto de los libros que hab&iacute;a publicado con Carlos Altamirano como de la revista <em>Punto de Vista</em>, que devor&aacute;bamos con la avidez del aspirante a intelectual hambriento. Tambi&eacute;n era su &ldquo;opositor&rdquo;: Beatriz era una entusiasta alfonsinista, yo era un tan pujante como derrotado peronista. Casi cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, Beatriz contaba p&uacute;blicamente c&oacute;mo romp&iacute;a la paciencia (la suya y la de mis compa&ntilde;eros) preguntando por Marechal, Jauretche o Hern&aacute;ndez Arregui. Y sin embargo, me puso un diez en el parcial y me lo devolvi&oacute; dici&eacute;ndome &ldquo;un capolavoro, Pablo&rdquo;. Ese d&iacute;a compr&oacute; mi coraz&oacute;n como ya se hab&iacute;a comprado mi inteligencia.
    </p><p class="article-text">
        Cuando cumpli&oacute; ochenta a&ntilde;os, hace apenas dos, parafrase&eacute;, muy de memoria, una afirmaci&oacute;n de Mart&iacute;n Kohan: uno pod&iacute;a estar en desacuerdo con las opiniones pol&iacute;ticas de Beatriz Sarlo &ndash;y a veces, muy en desacuerdo&ndash;, pero cada vez que hac&iacute;amos alguna intervenci&oacute;n p&uacute;blica (sea un panel, una columna o un libro) nos encontr&aacute;bamos pensando: &iquest;qu&eacute; dir&aacute; Beatriz sobre esto, si lo lee &ndash;con la sospecha de que Beatriz lo lee todo&ndash;? Jam&aacute;s votamos lo mismo: ella fue una consecuente socialdem&oacute;crata, yo he sido un peregrino de las izquierdas argentinas. Y sin embargo, tambi&eacute;n me preguntaba, cada vez que apoyaba p&uacute;blicamente una lista o un partido, qu&eacute; pensar&iacute;a Beatriz de eso.
    </p><p class="article-text">
        Eso es lo que significa una maestra en nuestra vida. Pas&eacute; cuarenta a&ntilde;os bajo ese influjo, desde ese primer curso de Literatura Argentina II en 1984. Fue tambi&eacute;n mi profesora de posgrado, en un seminario sobre Culturas Populares en 1996 que me dio vuelta la cabeza y por el que termin&eacute; distanciado con otros de mis grandes maestros, como An&iacute;bal Ford o Eduardo Romano. Me ense&ntilde;&oacute; a leer a contrapelo, me reorganiz&oacute; la biblioteca, me cambi&oacute; el estilo de escritura. Viv&iacute; y escrib&iacute; obsesionado por otra de sus frases: &ldquo;Como dice Barthes, entre la vulgaridad y la jerga, prefiero la jerga&rdquo; &ndash;y ella no era jergosa, y hasta escribi&oacute; en la revista dominical de <em>Clar&iacute;n </em>durante a&ntilde;os&ndash;. En 1985, tuve la fortuna de hacer la correcci&oacute;n tipogr&aacute;fica &ndash;una changa de joven estudiante&ndash; de su <em>Imperio de los sentimientos</em>. Desde entonces, no le falt&eacute; a un libro ni a un art&iacute;culo; y supe que estaba en una buena senda cuando me pidi&oacute; un texto para <em>Punto de Vista</em>: visitar la Meca, tocar el cielo con las manos, hacerle los coros a Charly Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Le ense&ntilde;&oacute; a leer a tres generaciones de la cr&iacute;tica literaria argentina &ndash;junto a Josefina Ludmer: fueron dos mujeres las que lo cambiaron todo&ndash;. Nos reorganiz&oacute; los modos de pensar la cultura, el arte, la literatura y hasta lo cotidiano. Olv&iacute;dense de internet o de sus declaraciones period&iacute;sticas, olv&iacute;dense del inolvidable &ldquo;Conmigo no, Barone&rdquo;. Beatriz escribi&oacute; algunos de los libros de cr&iacute;tica literaria y cultural m&aacute;s importantes de los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os. Fue un faro cultural, una especie de Victoria Ocampo despu&eacute;s de Victoria Ocampo, que tomaba el bondi, jugaba al tenis y defend&iacute;a a Maradona, aunque sab&iacute;a mucho m&aacute;s sobre Federer que sobre Messi. Hoy lo dijo Mart&iacute;n Becerra en X: era una m&aacute;quina cultural, la met&aacute;fora que ella invent&oacute; para hablar de Ocampo y de su t&iacute;a maestra, Rosita del R&iacute;o, y que yo le rob&eacute; para hablar de Maradona.
    </p><p class="article-text">
        Se llamaba Beatriz, igual que mam&aacute;; mi vieja fue Betty sin escr&uacute;pulos, pero nadie se animaba a decirle Betty a Sarlo, si no era en chiste. Mi mam&aacute;, gorila impenitente, la admiraba, aunque no la le&iacute;a &ndash;era su admiradora televisiva&ndash; y se resist&iacute;a a creer que Beatriz era, en el fondo, una populista culposa (&ldquo;tengo un yo populista, un ello marxista y un supery&oacute; socialdem&oacute;crata, Pablo&rdquo;, me dijo hace algunos a&ntilde;os). Fue la gran intelectual argentina de la democracia, de estos cuarenta a&ntilde;os; la que marc&oacute; una &eacute;poca, como dijo Mart&iacute;n Caparr&oacute;s; fue la maestra que organiz&oacute; buena parte de mi trabajo; fue quien me gan&oacute; el respeto de mi mam&aacute;. No puedo encontrar m&aacute;s razones para mi tristeza.
    </p><p class="article-text">
        <em>DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Alabarces]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/pensaria-beatriz_129_11910173.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Dec 2024 19:55:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué pensaría Beatriz de esto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatriz Sarlo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La que nos enseñó a pensar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/enseno-pensar_1_11909728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/446254bf-307b-49c6-8e25-23b896042ce5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La que nos enseñó a pensar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Beatriz Sarlo fue una intelectual excepcional y una maestra del debate cultural argentino. Entendía la política con profundidad y defendía ideales con independencia. Su vida fue pedagógica: siempre aprendió y enseñó. Con su muerte, se cierra una época de pensamiento riguroso y queda un vacío en el mundo de la crítica y la conversación.</p></div><p class="article-text">
        En el comienzo de la democracia, a mediados de 1984, yo estaba en la casa de Mar&iacute;a Teresa Gramuglio y Pablo Renzi en Caballito entrevistando a Juan Jos&eacute; Saer &mdash;quien, de visita en el pa&iacute;s, paraba con ellos&mdash; para la revista El Porte&ntilde;o. Era la hora del crep&uacute;sculo cuando lleg&oacute; Beatriz Sarlo con una botella de whisky JB. Fue entonces que la conoc&iacute; y fuimos amigotes (nunca fuimos amigos, en el sentido fuerte del t&eacute;rmino) durante m&aacute;s de 40 a&ntilde;os. Hicimos algunas cosas juntos, la vida nos cruz&oacute; muchas veces y cada encuentro &mdash;casual o planificado&mdash; fue siempre un placer y un aprendizaje. Beatriz no dejaba indiferente a nadie. Esa noche fue un anuncio de muchas otras que vendr&iacute;an: en principio yo me iba a retirar al terminar la entrevista (digamos a las 19), pero reci&eacute;n ah&iacute; comenz&oacute; la charla. Corr&iacute;a el whisky. Comimos. Seguimos charlando y termin&eacute; y&eacute;ndome, del brazo de Beatriz, a las 7 de la ma&ntilde;ana del d&iacute;a siguiente.
    </p><p class="article-text">
        Borges divide a los genios en tres g&eacute;neros: escritores, pensadores y conversadores. Aunque Beatriz public&oacute; varios libros y cientos de art&iacute;culos, aunque le gustaba pensarse como una gran polemista p&uacute;blica (y realmente lo fue toda su vida), yo creo que fue esencialmente una conversadora genial. Incluyo en sus &ldquo;conversaciones&rdquo; tanto sus clases en la facultad de Filosof&iacute;a y Letras como las entrevistas, muchas de las cuales est&aacute;n registradas en medios gr&aacute;ficos o en videos. As&iacute; como hay un Borges oral podemos hablar de una Sarlo oral, tan genial (si no m&aacute;s) que la gran ensayista que fue.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Así como hay un Borges oral podemos hablar de una Sarlo oral, tan genial (si no más) que la gran ensayista que fue</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sarlo no pod&iacute;a no opinar. Estaba aquejada de la enfermedad del intelectual moderno (esa figura que comenz&oacute; a delinearse con la Revoluci&oacute;n Francesa y que ha desaparecido con el iPhone y Twitter, los medios que hicieron que todo el mundo fuera opinador, en especial los que no saben nada sobre el tema del que hablan). <strong>Sarlo sab&iacute;a. Sarlo dudaba. Afirmaba sus convicciones. No pocas veces con vehemencia, pero dudaba siempre</strong>. Y cambiaba mucho. Siempre fue &ldquo;de izquierda&rdquo;, aunque el lugar de esa izquierda a la que ella sent&iacute;a pertenecer cambiara mucho en las d&eacute;cadas que van desde sus primeras intervenciones a fines de los 60 hasta nuestros d&iacute;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Fue militante del comunismo maoista &mdash;que en los a&ntilde;os 70 apoyaba al gobierno de Isabel Per&oacute;n&mdash;. Vio en Alfons&iacute;n la posibilidad de una socialdemocracia que nos alejara tanto del populismo peronista como del eterno riesgo de las dictaduras militares. Fue cr&iacute;tica de Menem, de Cristina Kirchner, de Macri y de Milei. Mantuvo su independencia intelectual manteni&eacute;ndose en ese lugar dif&iacute;cil: <strong>al margen del gobierno, pero con una mirada comprensiva</strong>. Beatriz entend&iacute;a la pol&iacute;tica, a diferencia de muchos intelectuales que solo creen en ideales.
    </p><p class="article-text">
        Sarlo siempre comprendi&oacute; que los gobiernos tienen compromisos que los alejan de los ideales. Ella dijo muchas veces que<strong> lo importante no es ver que un gobierno no es perfecto y puro sino cu&aacute;nto se aleja o traiciona aquellos ideales y valores por los que quiere seguir gobernando</strong>. Si al final un gobierno se convierte en &ldquo;otro m&aacute;s&rdquo; que no aporta nada a la mejora del mundo, entonces realmente no vale nada, pero si mejora el mundo aunque no satisfaga las ideas que el intelectual defiende, entonces ese gobierno vale la pena. Por eso apoy&oacute; a Alfons&iacute;n hasta la ca&iacute;da misma, cuando ya hasta los fan&aacute;ticos se escond&iacute;an ante el hombre atribulado por el fracaso econ&oacute;mico de la hiperinflaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sarlo se meti&oacute; muchas veces en el barro de la lucha cotidiana por las ideas y las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas y obviamente casi nunca sali&oacute; inmaculada de esas intervenciones. Pero siempre sali&oacute; m&aacute;s sabia. Aprend&iacute;a siempre. Eso nos ense&ntilde;&oacute; a todos los que la conocimos m&aacute;s de cerca y tambi&eacute;n a los much&iacute;simos que fueron sus alumnos circunstanciales: <strong>hay que meterse en el n&uacute;cleo de la &eacute;poca y tratar de entenderlo, aunque salgamos magullados</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Parafraseando a Oscar Wilde: &ldquo;Uno debe enfrentarse solo con la gente que puede aportarnos algo, con los mejores, aunque no nos agraden&rdquo;. Sarlo se enfrent&oacute; con todos los que val&iacute;a la pena discutir: desde David Vi&ntilde;as &mdash;un genio que ten&iacute;a muy malas maneras y algunas malas pr&aacute;cticas&mdash; hasta Horacio Gonz&aacute;lez. Con algunos coincidi&oacute; al final, al menos en parte. Con otros nada. Ella aprendi&oacute; en esos debates y nosotros tambi&eacute;n. La vida de Sarlo fue pedag&oacute;gica, fue la gran maestra del debate cultural argentino de los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Durante un par de a&ntilde;os fui parte de la c&aacute;tedra de Literatura Argentina del Siglo XX, de la que ella era la titular. Eso me permiti&oacute; participar no solo de las clases sino del seminario interno en el que se preparaba el temario que dictar&iacute;amos en el cuatrimestre pr&oacute;ximo. No gustaba ni de la literatura de Manuel Puig ni de la de C&eacute;sar Aira, que para la mayor&iacute;a de nosotros eran los m&aacute;s grandes escritores argentinos luego de Borges. Pero Sarlo no hac&iacute;a prevalecer su gusto. Ella comprend&iacute;a el lugar que ambos &mdash;Puig y Aira&mdash; ya ten&iacute;an en la literatura y en sus clases los inclu&iacute;a y los analizaba con inteligencia cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La muerte de Beatriz Sarlo es un fin de &eacute;poca. <strong>Parece un lugar com&uacute;n decir este lugar com&uacute;n, pero en este caso es cierto. Ya casi no quedan intelectuales como ella (tal vez Tom&aacute;s Abraham sea el &uacute;ltimo ejemplar)</strong>. Todo un mundo que estaba centrado en la lectura &mdash;lectura implicaba conocer y criticar miles de libros; ir, volver, descartar y rescatar cientos de grandes autores&mdash; ese mundo ya no existe.
    </p><p class="article-text">
        Sarlo siempre se interes&oacute; por las nuevas tecnolog&iacute;as y por las nuevas pr&aacute;cticas sociales. Escribi&oacute; varios libros sobre ello. Pero en ese mundo tecno <strong>ella era una antrop&oacute;loga que miraba desde la distancia cr&iacute;tica un mundo del que no participaba</strong> o que le era en gran parte ajeno, como nos pasa a todos los que nos hemos criado en una biblioteca.
    </p><p class="article-text">
        Tuve el placer, el honor, la alegr&iacute;a de haber compartido cientos de horas de conversaci&oacute;n con Beatriz. Muri&oacute; una mujer genial a la que yo (como casi todos los que la conocieron) quer&iacute;a. Estamos m&aacute;s hu&eacute;rfanos que antes. Estamos m&aacute;s solos y m&aacute;s a oscuras. Con el tiempo se comprender&aacute; todo lo que se fue con ella.
    </p><p class="article-text">
        <em>DM/JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/enseno-pensar_1_11909728.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Dec 2024 17:43:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La que nos enseñó a pensar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacer turismo no es lo mismo que viajar: una reflexión que nos dejó Sarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/turismo-no-viajar_1_11908872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b0fc250-022d-45a5-abd4-4f9c41d25b8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacer turismo no es lo mismo que viajar: una reflexión que nos dejó Sarlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En “Viajes: de la Amazonia a las Malvinas”, la escritora, fallecida este martes, cuestiona la promesa de felicidad segura del turismo programático y nos propone aventurarnos a los imprevistos.</p></div><p class="article-text">
        Entre los minuciosos relatos de las vacaciones, los periplos y las aventuras de su vida, Beatriz Sarlo introdujo en su libro <em>Viajes: de la Amazonia a las Malvinas</em> reflexiones sobre el acto de viajar, el turismo tradicional y comercial, y lo que ella llamaba los &ldquo;fuera de programa&rdquo;: situaciones que dejan una huella imborrable en nuestras mentes y adquieren un sentido profundo y tan duradero que persisten inclusive hasta que nos hacemos muy viejos y perdemos la memoria.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una utop&iacute;a del viaje es que se produzca esa irrupci&oacute;n de <strong>lo inesperado, que hace caer la administraci&oacute;n burocr&aacute;tica del turismo y cumple la promesa de que todav&iacute;a existe algo que ser&aacute; visto por primera vez</strong>&rdquo;, dec&iacute;a Sarlo en <em>Viajes</em>, una obra que combina magistralmente la cr&oacute;nica period&iacute;stica, el ensayo y la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica sobre el acto de viajar. Publicado en 2014, este libro re&uacute;ne las experiencias de Sarlo en primera persona en diversos lugares, desde su infancia en Dean Funes, C&oacute;rdoba, hasta la on&iacute;rica Brasilia.
    </p><p class="article-text">
        Para Sarlo, &ldquo;el turismo es program&aacute;tico y elude la contingencia&rdquo;, &ldquo;se rige por vectores fijos y evita el desorden&rdquo; y &ldquo;promete felicidad segura, no imprevistos&rdquo;, lo que &ldquo;no podr&iacute;a ser de otro modo en el uso capitalista de los recursos del mundo&rdquo;. A esta visi&oacute;n cr&iacute;tica del turismo convencional la contrastaba con su apreciaci&oacute;n del viaje aut&eacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los viajes no consisten en una imp&aacute;vida sucesi&oacute;n de placeres y novedades sino tambi&eacute;n de sobresaltos&rdquo;, sosten&iacute;a Sarlo, porque &ldquo;lo bueno de viajar est&aacute; en la incomodidad y los imprevistos&rdquo;. Seg&uacute;n la autora, los verdaderos viajes nos desaf&iacute;an y nos sacan de nuestra zona de confort, permiti&eacute;ndonos encontrarnos con lo genuino, lo oculto, lo no contado.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, que estamos a las puertas del verano y se abre una nueva temporada de viajes, al iniciar uno vale recordar otra vez a Beatriz Sarlo, <strong>quien nos propuso desactivar el modo turista responsable, inscripto en alg&uacute;n reglamento t&aacute;cito que convierte en meros pasajeros a los verdaderos viajeros</strong>. Para Sarlo &mdash;quien falleci&oacute; este martes a los 82 a&ntilde;os&mdash;, madurar es en cierta medida entender la vida misma como un viaje: intentar que sea entretenida y agradable, y nunca perder la avidez por la sorpresa y la fascinaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Domínguez Ponce de León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/turismo-no-viajar_1_11908872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Dec 2024 14:27:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatriz Sarlo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Beatriz Sarlo, la lectora incandescente de la escena cultural y política de la Argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/beatriz-sarlo-lectora-incandescente-escena-cultural-politica-argentina_1_11908578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/490de55a-ffdb-4dbc-8ffc-c42821fceb14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Beatriz Sarlo, la lectora incandescente de la escena cultural y política de la Argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crítica, ensayista y docente murió a los 82 años. Deja una obra insoslayable donde abordó con lucidez y audacia la literatura, los vaivenes políticos y la historia reciente del país.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;S&eacute; leer de un solo modo: leo todo, tambi&eacute;n la pol&iacute;tica, como aprend&iacute; a leer la literatura&rdquo;, dijo en una entrevista con el diario <em>La Naci&oacute;n</em> en 2015. De la cultura argentina &ndash;la vanguardia, el canon o lo que estaba llegando: nunca dej&oacute; de interesarse por los libros que recib&iacute;a de autores n&oacute;veles&ndash; a las escenas cotidianas que pod&iacute;a cruzarse mirando televisi&oacute;n o mientras viajaba en subte. De los &lsquo;70, a la pol&iacute;tica resquebrajada que rode&oacute; el 2001. De la calle a Puan y de Puan a la calle. <strong>Beatriz Sarlo todo lo le&iacute;a con fruici&oacute;n, con audacia, con una inquietud genuina y sin temor al riesgo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde dio clases por m&aacute;s de tres d&eacute;cadas y tuvo a su cargo su m&iacute;tica c&aacute;tedra de Literatura Argentina II, <strong>naci&oacute; en 1942</strong>. A lo largo de su extensa trayectoria acad&eacute;mica fue reconocida internacionalmente y convocada a dar clases en universidades de los Estados Unidos como Columbia, Maryland, Chicago y Berkeley.
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, en su recuerdo est&aacute; la Buenos Aires de los &lsquo;40 y su inter&eacute;s prematuro por lo que pasaba en el mundo.&nbsp;&ldquo;Est&aacute;bamos en la plaza de Donado y Echeverr&iacute;a, a dos cuadras de mi casa, en una franja indecisa, de casitas bajas, entre Belgrano y Villa Urquiza que los viejos llamaban Villa Mazzini. Era 1945 y yo ten&iacute;a tres a&ntilde;os. <strong>Me solt&eacute; de quien me llevaba de la mano y corr&iacute;, con pasitos todav&iacute;a inseguros y los brazos extendidos, hacia un t&iacute;o que llegaba a la plaza para dar la noticia a quien estaba conmigo: &lsquo;Termin&oacute; la guerra&rsquo;. Yo grit&eacute; &lsquo;Mussolini&rsquo;. Nada m&aacute;s.</strong> Entre todos mis recuerdos es el m&aacute;s viejo. Reaccion&eacute; como un animalito con reflejos condicionados: guerra, por lo tanto, Mussolini. En mi casa se hablaba mucho de pol&iacute;tica, aprend&iacute; algunos apellidos antes que los de los actores de radioteatro y los cantores de tango. Esas dos palabras, en mi cabeza, quedaron unidas como si formaran una sola: <em>guerramussolini</em>&rdquo;, <a href="https://www.clarin.com/sociedad/mundos-intimos-empece-hablar-politica_0_4kLj2l3pe.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute; en Clar&iacute;n en 2016</a>.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s llegar&iacute;a otra ciudad, la m&aacute;s fren&eacute;tica, la de los a&ntilde;os &lsquo;60. &ldquo;Mi formaci&oacute;n transcurre en un medio vanguardista, rupturista: el Instituto Di Tella para el cual trabaj&eacute; como pinche, pero que me permiti&oacute; verlo desde adentro. La primera exposici&oacute;n a la que asist&iacute; conscientemente a los 17 a&ntilde;os fue la del informalismo en Buenos Aires, que fue un esc&aacute;ndalo. No sab&iacute;a lo que estaba viendo. Expon&iacute;an Alberto Greco, [Mario] Pucciarelli, y yo me hice amiga de Fernando Maza, que tambi&eacute;n mostraba en Van Riel. La galer&iacute;a se cerr&oacute; para que no quemaran los cuadros. Era como un acto de 1920. Yo estaba enloquecida con lo que ve&iacute;a. <strong>Pensaba vagamente que eso hab&iacute;a sucedido en Z&uacute;rich, pero no que iba a pasar ante mis propios ojos en Buenos Aires. Esa fue mi formaci&oacute;n no deliberada. </strong>No la acad&eacute;mica, que iba por otro lado y no fue demasiado sistem&aacute;tica. Y eso se convirti&oacute; en un reflejo, en el sentido m&aacute;s primitivo y profundo que tiene un reflejo. Ya no puedo ser de otro modo&rdquo;, cont&oacute; a <em>La Naci&oacute;n</em>.
    </p><p class="article-text">
        Entre los hitos de su trayectoria intelectual se encuentra su paso por la revista <em>Los Libros</em>, donde fue parte del consejo de redacci&oacute;n hasta su clausura, en 1976. En 1978, mientras la dictadura arrasaba al pa&iacute;s y a buena parte del &aacute;mbito intelectual, <strong>cofund&oacute; de manera semiclandestina la revista </strong><em><strong>Punto de Vista</strong></em><strong>, un aut&eacute;ntico faro del pensamiento argentino que se extendi&oacute; a lo largo de cuatro d&eacute;cadas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A partir del regreso de la democracia en 1983, adem&aacute;s de dedicarse a las clases en la Universidad de Buenos Aires y a trabajar en el Centro Editor de Am&eacute;rica Latina, <strong>empezaron a circular con intensidad algunos de los libros donde ya daba cuenta de su inter&eacute;s por los cruces entre cr&iacute;tica cultural, pol&iacute;tica e historia</strong>. Son de la d&eacute;cada de los &lsquo;80 textos fundamentales como <em>Ensayos argentinos: de Sarmiento a la Vanguardia</em>, escrito junto a Carlos Altamirano; <em>El imperio de los sentimientos: Narraciones de circulaci&oacute;n peri&oacute;dica en la Argentina</em>, 1917-1927, de 1984 y <em>Una modernidad perif&eacute;rica: Buenos Aires, 1920 y 1930</em>, de 1988.
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            </figure><p class="article-text">
        En los &lsquo;90, mientras su figura p&uacute;blica empezaba a trascender el &aacute;mbito acad&eacute;mico y se destacaba como ensayista pol&iacute;tica en algunos medios de comunicaci&oacute;n, public&oacute; entre muchos otros los libros<em> Borges, un escritor en las orillas </em>(1993), <em>Escenas de la vida posmoderna: Intelectuales, arte y videocultura en la Argentina </em>(1994), <em>Mart&iacute;n Fierro y su cr&iacute;tica: Antolog&iacute;a</em> (1994) e <em>Instant&aacute;neas: Medios, ciudad y costumbres en el fin de siglo</em> (1996).
    </p><p class="article-text">
        El nuevo milenio encontr&oacute; a Sarlo con vigor en los medios, tambi&eacute;n con varios viajes al exterior y como incansable profesora en el &aacute;mbito universitario, donde form&oacute; a cientos de estudiantes. <strong>Su inter&eacute;s incandescente por la lectura de lo que la rodeaba la llev&oacute;, entre otras cosas, a cubrir como cronista algunas manifestaciones populares. </strong>Entre otras, las que terminaron con el gobierno de <strong>Fernando de la R&uacute;a</strong>, pero tambi&eacute;n m&aacute;s adelante cacerolazos, marchas y piquetes.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo a sus diversas actividades, recibi&oacute; numerosos reconocimientos y premios. <strong>Entre otros, el Konex, la prestigiosa Beca Guggenheim y los reconocimientos que otorgan el Fondo Nacional de las Artes y la Academia Nacional de Periodismo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El surgimiento y la llegada al poder del kirchnerismo fue otro de sus objetos de lectura y cr&iacute;tica. Uno de los momentos m&aacute;s recordados tuvo lugar en 2011 con su paso por el programa<em> 6, 7, 8</em>, de la Televisi&oacute;n P&uacute;blica, un env&iacute;o que no ocultaba su adhesi&oacute;n al gobierno de <strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner</strong>. De all&iacute; qued&oacute; inmortalizada la frase &ldquo;Conmigo no, Barone&rdquo;, en respuesta al periodista <strong>Orlando Barone</strong>, uno de los integrantes de la mesa. De ese a&ntilde;o es tambi&eacute;n su libro <em>La audacia y el c&aacute;lculo: Kirchner 2003-2010</em>, un an&aacute;lisis l&uacute;cido de la figura del expresidente y de los referentes de la primera l&iacute;nea de la pol&iacute;tica argentina de aquellos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Entre sus &uacute;ltimas apariciones p&uacute;blicas, en 2023 Sarlo particip&oacute; de una mesa de la Feria de Editores de Buenos Aires, donde convers&oacute; con Hinde Pomeraniec y Sylvia Sa&iacute;tta. <strong>En marzo de 2024, en tanto, la ensayista </strong><a href="https://www.instagram.com/somostelam/reel/C5DsAXbu8r2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>expres&oacute; con un video su apoyo a los trabajadores</strong></a><strong> despedidos y pidi&oacute; que no cerrara T&eacute;lam, la agencia de noticias de bandera</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el a&ntilde;o pasado, cuando su salud empez&oacute; a decaer, la ensayista trabaj&oacute; en un libro sobre su vida, que est&aacute; programado para salir en febrero de 2025 por Siglo XXI, la casa editorial que viene publicando toda la obra de la intelectual (durante los &uacute;ltimos tiempos, salieron por all&iacute;, entre otros, textos fundamentales como <em>Clases de literatura argentina </em>y <em>Las dos torres). </em><strong>Con su filo habitual, con iron&iacute;a y tambi&eacute;n con gracia, Sarlo se refiri&oacute; a su autobiograf&iacute;a en 2022, durante una entrevista con el periodista Daniel Gigena</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se llama <em>No entender</em>. <strong>Es una autobiograf&iacute;a centrada en el hecho de no entender, que es mi experiencia constitutiva.</strong> Uno podr&iacute;a decir que solo me he interesado por aquello que no entiendo, con lo cual tambi&eacute;n se podr&iacute;a decir que no he terminado de entender nada. Va a ser mi &uacute;ltimo libro&rdquo;, asegur&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/beatriz-sarlo-lectora-incandescente-escena-cultural-politica-argentina_1_11908578.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Dec 2024 13:59:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Beatriz Sarlo, la lectora incandescente de la escena cultural y política de la Argentina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatriz Sarlo,Libros,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murió la escritora y ensayista Beatriz Sarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/murio-escritora-ensayista-beatriz-sarlo_1_11907945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6d08803-21a9-4d20-a229-e3c34205ec03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murió la escritora y ensayista Beatriz Sarlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue un ícono de la cultura argentina. Sus trabajos recibieron importantes reconocimientos como el Premio Konex de Platino, el Premio Pluma de Honor de la Academia Nacional de Periodismo y del Premio Internacional "Pedro Henríquez Ureña" 2015 otorgado por la República Dominicana. </p></div><p class="article-text">
        La periodista, escritora y ensayista&nbsp;<strong>Beatriz Sarlo,</strong>&nbsp;quien se destac&oacute; en la cr&iacute;tica literaria y cultural y supo ser una figura ic&oacute;nica de la literatura argentina, muri&oacute; a los 82 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n trascendi&oacute;, estaba internada en el sanatorio Otamendi desde hac&iacute;a tres semanas tras sufrir un <strong>accidente cerebrovascular (ACV)</strong>, y presentaba diversos inconvenientes en su salud desde el fallecimiento de su pareja, el cineasta Rafael Fillippelli, en marzo del a&ntilde;o pasado.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Sarlo naci&oacute; el 29 de marzo de 1942 en Buenos Aires. Hija de Sa&uacute;l Sarlo Sabajanes y de Leocadia Beatriz del R&iacute;o, se recibi&oacute; a los 26 a&ntilde;os de licenciada en Letras tras estudiar en la&nbsp;Universidad de Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        Sus trabajos recibieron importantes reconocimientos como&nbsp;el&nbsp;Premio Konex de Platino, el Premio Pluma de Honor de la Academia Nacional de Periodismo de la&nbsp;Argentina y del Premio Internacional &ldquo;Pedro Henr&iacute;quez Ure&ntilde;a&rdquo; 2015 otorgado por la&nbsp;Rep&uacute;blica Dominicana.
    </p><p class="article-text">
        Nacida en Buenos Aires como &uacute;nica hija de padres j&oacute;venes, nieta de inmigrantes italianos y espa&ntilde;oles por el lado de la madre, y de argentinos por el del padre, de adolescente fue peronista, una reacci&oacute;n contra un padre al que insist&iacute;a en definir como un &ldquo;gorila liberal&rdquo; que la inici&oacute; en &ldquo;cierta actitud de pugilista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Milit&oacute; en la CGT de los Argentinos, el Partido Comunista Revolucionario, asesor&oacute; a Elisa Carri&oacute;, Graciela Fern&aacute;ndez Meijide y al socialismo. Dio clases aqu&iacute;, en Estados Unidos y Europa. Siempre volvi&oacute;. &ldquo;No puedo estar m&aacute;s de ocho meses fuera de Argentina&rdquo;, dijo m&aacute;s de una vez.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo al perfil que hizo en 2004 la <a href="https://www.fundacionkonex.org/b1883-beatriz-sarlo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Konex</a> antes de darle la distinci&oacute;n de Platino, los ensayos de Sarlo abarcan la historia intelectual, la cultura urbana y popular, la historia literaria y la cr&iacute;tica. Entre sus libros se cuentan:&nbsp;El imperio de los sentimientos; Una modernidad perif&eacute;rica; La imaginaci&oacute;n t&eacute;cnica; Escenas de la vida posmoderna. Intelectuales, arte y videocultura; Borges, un escritor en las orillas; Ensayos argentinos: De Sarmiento a la vanguardia&nbsp;(en colaboraci&oacute;n con Carlos Altamirano);&nbsp;La M&aacute;quina cultural: maestras, traductores y vanguardias; Siete ensayos sobre Walter Benjamin; La batalla de las ideas; La pasi&oacute;n y la excepci&oacute;n; Escritos sobre literatura argentina; La ciudad vista. Mercanc&iacute;as y cultura urbana; y&nbsp;Ficciones argentinas. 
    </p><p class="article-text">
        Sus obras fueron traducidas al portugu&eacute;s, ingl&eacute;s, italiano y alem&aacute;n. Dirigi&oacute; la&nbsp;Revista Punto de Vista (PK). Distinguida a la Trayectoria&nbsp;FNA. Condecorada con la Ordem do Merito Cultural (Brasil).
    </p><p class="article-text">
        Se defin&iacute;a como agn&oacute;stica. A fines de los '60 empez&oacute; a trabajar en el&nbsp;Centro Editor de Am&eacute;rica Latina. Entre 1972 y 1976 form&oacute; parte de la direcci&oacute;n de la revista&nbsp;<em>Los Libros</em>. Durante treinta a&ntilde;os (1978-2008) dirigi&oacute; la revista&nbsp;<em>Punto de vista</em>, &oacute;rgano de divulgaci&oacute;n de nuevos enfoques te&oacute;ricos en el campo de las ciencias sociales y los estudios sobre cultura y literatura. Escribe en los diarios&nbsp;<em>La Naci&oacute;n</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Perfil</em> y en la revista&nbsp;<em>Noticias</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez recuperada la democracia a fines de 1983, fue profesora de Literatura Argentina en la&nbsp;Facultad de Filosof&iacute;a y Letras&nbsp;de la&nbsp;Universidad de Buenos Aires&nbsp;hasta 2003.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dict&oacute; cursos en las Universidades de Columbia, Berkeley, Maryland, Harvard y Minnesotta (EE.UU.); y en Cambridge (Inglaterra). Fue Investigadora del&nbsp;CONICET (PK)&nbsp;y docente de la UBA. Recibi&oacute; las becas Woodrow Wilson Center (EE.UU.) y Guggenheim. Fue miembro del Wissenschaftskolleg de Berl&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En marz&oacute; de 2024, junto a un grupo de artistas, docentes, cient&iacute;ficos y escritores, firm&oacute; una&nbsp;<a href="https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSchpY-fftXoRiu53dq6oTZO40EiXlhys-Rf9aQk4W99rdobGw/viewform?fbzx=-8046955751850195536" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">solicitada</a>&nbsp;que denunciaba el<strong>&nbsp;&ldquo;ataque sistem&aacute;tico&rdquo;</strong>&nbsp;del gobierno de&nbsp;<strong>Javier Milei</strong>&nbsp;&ldquo;a la cultura, la ciencia y la educaci&oacute;n&rdquo;&nbsp;y en&nbsp;repudio a los despidos que se registraron en la Biblioteca Nacional y al congelamiento de su presupuesto.
    </p><p class="article-text">
        En 2021 se vio envuelta en una controversia al asegurar en una entrevista que las Islas Malvina eran <strong>&ldquo;un territorio brit&aacute;nico, lo m&aacute;s parecido al sur de Escocia&rdquo;</strong> y remarcar que<strong> haber enviado tropas a las Islas&nbsp;</strong>&ldquo;es un acto que no hay habitante que no viva como una invasi&oacute;n:&nbsp;<strong>Galtieri invadi&oacute; las Malvinas&nbsp;reivindicando tierras que, aparentemente, fueron de la Argentina en la d&eacute;cada del '30 del siglo XIX</strong>.&nbsp;Es decir,<strong>&nbsp;cuando a&uacute;n no estaba unificada como pa&iacute;s</strong>. Cuando&nbsp;<strong>a&uacute;n no ten&iacute;a Constituci&oacute;n</strong>. Todav&iacute;a hoy&nbsp;<strong>se agita eso cada vez que se quiere hacer cierta propaganda nacional</strong>&rdquo;. Y agreg&oacute;:&nbsp;&ldquo;<strong>Ya saben que soy una vendepatria.&nbsp;Me importa muy poco la pol&eacute;mica que se genere con un promalvinero.&nbsp;Lo mandar&iacute;a a vivir 6 meses a las Malvinas y trabajar ah&iacute;. La gente, cuando dice que las&nbsp;Malvinas&nbsp;son argentinas,&nbsp;no se sienta ni un minuto a pensar qu&eacute; son las Malvinas.&nbsp;Galtieri mand&oacute; tropas a Malvinas y eso fue un&nbsp;acto nacional psic&oacute;tico&rdquo;</strong>, dijo en aquella ocasi&oacute;n, lo que gener&oacute; la reacci&oacute;n de diversas personalidades del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Con informaci&oacute;n de agencias.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/murio-escritora-ensayista-beatriz-sarlo_1_11907945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Dec 2024 12:01:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Murió la escritora y ensayista Beatriz Sarlo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatriz Sarlo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Debate en el cierre de la Feria del Libro, con Martín Kohan, Alejandra Laurencich, Hernán Lombardi y Lucas Llach]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/debate-cierre-feria-libro-martin-kohan-alejandra-laurencich-hernan-lombardi-lucas-llach_1_11361005.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53b74d56-671f-4784-adbc-1dcd35010d1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Debate en el cierre de la Feria del Libro, con Martín Kohan, Alejandra Laurencich, Hernán Lombardi y Lucas Llach"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bajo la consigna "La cultura en el centro de la escena", a partir de las 17, referentes de distintas sensibilidades políticas debatirán sobre temas como el rol del Estado en la cultura, el concepto de "batalla cultural" y la posibilidad de que la Argentina se encuentre ante un "apagón cultural". Será el broche final de la Feria del Libro de Buenos Aires, que culmina hoy. </p></div><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, adem&aacute;s de la hist&oacute;rica inauguraci&oacute;n, la Feria tendr&aacute; un debate de cierre, coordinado por Gabriela Saidon y Natalia Zito. Un acontecimiento de la pluralidad no s&oacute;lo de voces, sino de disciplinas. Un debate serio con la participaci&oacute;n de figuras representativas del campo intelectual. Un espacio para el disenso y la construcci&oacute;n colectiva que, en el cierre, funcione como apertura y multiplique los efectos de la Feria m&aacute;s all&aacute; de ella. Una invitaci&oacute;n al pensamiento cr&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        A modo de conclusi&oacute;n de la presente edici&oacute;n -que estuvo atravesada por<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/discurso-completo-alejandro-vaccaro-apertura-feria-libro_1_11322590.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> tensiones entre la industria del libro y el gobierno de Javier Milei</a>-, la <strong>Fundaci&oacute;n El Libro</strong> organiz&oacute; un debate de ideas en el que participar&aacute;n <strong>Mart&iacute;n Kohan, Alejandra Laurencich, Hern&aacute;n Lombardi y Lucas Llach</strong>, con la moderaci&oacute;n de Mar&iacute;a O&rsquo;Donnell.
    </p><p class="article-text">
        Hoy m&aacute;s que nunca, la cultura est&aacute; en el centro de los debates en la sociedad argentina. Se discute en las redes sociales, en medios, en grupos de Whatsapp, en todo tipo de conversaciones formales e informales si el Estado debe financiar instituciones culturales, medios de noticias o producci&oacute;n de cine o teatro, o cu&aacute;les ser&iacute;an las consecuencias de derogar la llamada Ley de Defensa a las Librer&iacute;as; cu&aacute;l debe ser, en s&iacute;ntesis, el grado de intervenci&oacute;n estatal en la cultura nacional. &iquest;Cu&aacute;l es la batalla cultural que se libra hoy? &iquest;Qui&eacute;n tiene la propiedad del capital simb&oacute;lico de una sociedad? &iquest;Cu&aacute;les son los efectos posibles del desfinanciamiento estatal? &iquest;Estamos frente a un probable &ldquo;apag&oacute;n cultural&rdquo;? &iquest;O debemos reinventarnos como naci&oacute;n?
    </p><h3 class="article-text">Para seguir el debate en vivo por Youtube</h3><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/debate-cierre-feria-libro-martin-kohan-alejandra-laurencich-hernan-lombardi-lucas-llach_1_11361005.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 May 2024 19:09:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Debate en el cierre de la Feria del Libro, con Martín Kohan, Alejandra Laurencich, Hernán Lombardi y Lucas Llach]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feria del Libro,Horarios Feria del Libro,Beatriz Sarlo,Martín Kohan,Hernán Lombardi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Beatriz Sarlo, Felipe Pigna y Claudia Piñeiro, entre otros, firmaron una solicitada contra el “ataque sistemático” a la cultura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/beatriz-sarlo-felipe-pigna-claudia-pineiro-firmaron-solicitada-ataque-sistematico-cultura_1_11249979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2bf8131-6ef7-4e77-8104-abb18b9ea2e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Beatriz Sarlo, Felipe Pigna y Claudia Piñeiro, entre otros, firmaron una solicitada contra el “ataque sistemático” a la cultura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Nos manifestamos en defensa de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, cuyo quehacer y funcionamiento está siendo vulnerado por estos días, en el marco de un ataque gubernamental sistemático a la cultura, la ciencia y la educación argentinas”, expresan.</p></div><p class="article-text">
        Un grupo de artistas, docentes, cient&iacute;ficos y escritores realiz&oacute; una <a href="https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSchpY-fftXoRiu53dq6oTZO40EiXlhys-Rf9aQk4W99rdobGw/viewform?fbzx=-8046955751850195536" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">solicitada</a> denunciando el<strong> &ldquo;ataque sistem&aacute;tico&rdquo;</strong> del gobierno de <strong>Javier Milei</strong> &ldquo;a la cultura, la ciencia y la educaci&oacute;n&rdquo;&nbsp;y en&nbsp;repudio a los 121 despidos que se registraron en la Biblioteca Nacional y al congelamiento de su presupuesto.
    </p><p class="article-text">
        En el documento se pueden ver las&nbsp;firmas de <strong>Beatriz Sarlo, Horacio Altuna, Felipe Pigna, Cecilia Roth, Claudia Pi&ntilde;eiro, Juan Fal&uacute;, Ricardo Forster,&nbsp;Rita Cortese y Liliana Herrero</strong>, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Parte de la solicitada dice que quienes la firman son &ldquo;personas que trabajamos, producimos, consumimos y disfrutamos de la cultura en todas sus expresiones&rdquo; y que apoyan a &ldquo;la instituci&oacute;n cultural m&aacute;s antigua del pa&iacute;s, que precede, incluso, a la Naci&oacute;n Argentina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Nos manifestamos en defensa de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, cuyo quehacer y funcionamiento est&aacute; siendo vulnerado por estos d&iacute;as, en el marco de un ataque gubernamental sistem&aacute;tico a la cultura, la ciencia y la educaci&oacute;n argentinas&rdquo;, expresan.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, resaltaron que desde su fundaci&oacute;n &ldquo;crecieron los acervos y sus lectores; se ampliaron y mejoraron sus servicios y sus sedes; se diversificaron las preocupaciones e intereses y se estableci&oacute; un v&iacute;nculo cada vez m&aacute;s afianzado con la comunidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para finalizar, asentaron que ese mensaje est&aacute; dirigido al presidente Javier Milei; a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello; al secretario de Cultura, Leonardo Cifelli y a la directora de la Biblioteca Nacional, Susana Soto P&eacute;rez &ldquo;para solicitarles la urgente revisi&oacute;n de esta situaci&oacute;n en favor de la identidad nacional y el bien social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para acceder a la solicitada completa, hacer click <a href="https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSchpY-fftXoRiu53dq6oTZO40EiXlhys-Rf9aQk4W99rdobGw/viewform?fbzx=-8046955751850195536" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">aqu&iacute;</a>
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM con informaci&oacute;n de la agencia NA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/beatriz-sarlo-felipe-pigna-claudia-pineiro-firmaron-solicitada-ataque-sistematico-cultura_1_11249979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Mar 2024 16:28:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Despidos,Biblioteca Nacional,Beatriz Sarlo,Claudia Piñeiro,Felipe Pigna]]></media:keywords>
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