<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Carlos Bilardo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/carlos-bilardo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Carlos Bilardo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1036056/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Ocho grandes documentales argentinos de 2022 para ver por streaming]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ocho-grandes-documentales-argentinos-2022-ver-streaming_1_9819519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f0cc26d-6e50-4966-944a-cd23b889c3f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ocho grandes documentales argentinos de 2022 para ver por streaming"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un repaso por largometrajes y docuseries locales que, mediante investigaciones contundentes y reflexiones intimistas, retrataron vidas de personajes célebres, casos policiales resonantes y momentos memorables de la historia contemporánea.</p><p class="subtitle">Balance - Lo mejor de 2022, de Björk a Rosalía, del Negro Aguirre a Joshua Redman y de Ravel a Beyoncé</p><p class="subtitle">Balance - En busca del mejor concierto de 2022</p></div><p class="article-text">
        Con grandes dificultades para el sector, con incertidumbre y al mismo tiempo con mucho vigor, <strong>las producciones audiovisuales que se estrenaron en la Argentina durante 2022 mostraron principalmente diversidad</strong>. En el caso de los documentales, la variedad fue todav&iacute;a m&aacute;s notable: hubo series de varios episodios, largometrajes con una mirada intimista, retratos de grandes personalidades del siglo XX local, reconstrucciones de casos resonantes para la historia criminal de la regi&oacute;n, entre muchos otros.
    </p><p class="article-text">
        Algunas de las producciones locales m&aacute;s interesantes pasaron por salas de cine mientras que otras tuvieron peque&ntilde;os lanzamientos en festivales o ciclos espec&iacute;ficos. Las que se enumeran a continuaci&oacute;n &ndash;importante: se trata de una selecci&oacute;n de lo m&aacute;s destacado entre lo que sigue disponible para ver <em>online</em>&ndash; despu&eacute;s de circular en otras pantallas se pueden encontrar por estos d&iacute;as en distintas plataformas de <em>streaming</em>. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Mar&iacute;a Luisa Bemberg: El eco de mi voz&nbsp;</strong></em><strong>(Star +).&nbsp;</strong>&ldquo;Casi dir&iacute;a que es un camino pol&iacute;tico-art&iacute;stico. Hay algo que tiene que ver con sus compromisos, su posici&oacute;n ideol&oacute;gica con respecto a la posici&oacute;n de la mujer, y tambi&eacute;n su encuentro con el cine, el nacimiento de esa pasi&oacute;n&rdquo;. As&iacute; defini&oacute; el director&nbsp;<strong>Alejandro Maci</strong>&nbsp;su documental&nbsp;<em>Mar&iacute;a Luisa Bemberg. El eco de mi voz</em>&nbsp;durante una entrevista que le hicieron en el Festival de Cine de Mar del Plata (<a href="https://youtu.be/aKWEDluvESg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se puede ver por ac&aacute;</a>), a prop&oacute;sito del lanzamiento del largometraje, que durante 2022 lleg&oacute; primero a los cines y luego al streaming al cumplirse el centenario del nacimiento de la cineasta argentina.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-YkUFLjygzbg-5590', 'youtube', 'YkUFLjygzbg', document.getElementById('yt-YkUFLjygzbg-5590'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-YkUFLjygzbg-5590 src="https://www.youtube.com/embed/YkUFLjygzbg?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>La pel&iacute;cula, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/ocho-grandes-documentales-primera-mitad-2022-mirar-streaming_1_9094227.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>tal como se&ntilde;alamos en su estreno</strong></a><strong>, es hermosa en su simpleza y emotiva, pero no estridente</strong>. Llena de archivos, de testimonios de la cineasta en apariciones televisivas, de sus declaraciones y tambi&eacute;n de una suerte de recorrido por su obra en la mirada de quienes la conocieron &ndash;y hasta de quienes la odiaban, como el censor<strong>&nbsp;Miguel Paulino Tato</strong>&ndash;, el documental es al mismo tiempo un homenaje y un recordatorio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Porque ella insisti&oacute;, porque ella estuvo antes y porque se destac&oacute; con una obra &uacute;nica y a la vez muy popular</strong>, el eco de la voz implacable, pionera, precursora de&nbsp;<em>La Bemberg</em>, tal como se la conoci&oacute;, est&aacute; en muchas de las manifestaciones p&uacute;blicas que se pueden encontrar en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De hecho, uno de los impactos m&aacute;s profundos de la pel&iacute;cula, est&aacute; en el hecho de ver a la cineasta pronunciar t&eacute;rminos como &ldquo;patriarcado&rdquo; o &ldquo;machismo&rdquo; con la naturalidad de quien los menciona hoy</strong>, pero en una &eacute;poca en la que no era frecuente escucharlos, por ejemplo, en los programas de televisi&oacute;n m&aacute;s populares.
    </p><p class="article-text">
        Maci, un hombre cercano a la directora que trabaj&oacute; en la adaptaci&oacute;n de un cuento que finalmente &eacute;l llev&oacute; al cine cuando Mar&iacute;a Luisa Bemberg muri&oacute;, propone un documental donde hay acci&oacute;n y tambi&eacute;n reflexi&oacute;n.&nbsp;<strong>Una reverberaci&oacute;n, entonces, a cien a&ntilde;os de su nacimiento y un rescate que hace justicia para una de las figuras centrales del cine argentino</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/965a7345-5247-4840-96ab-2835f0358488_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/965a7345-5247-4840-96ab-2835f0358488_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/965a7345-5247-4840-96ab-2835f0358488_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/965a7345-5247-4840-96ab-2835f0358488_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/965a7345-5247-4840-96ab-2835f0358488_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/965a7345-5247-4840-96ab-2835f0358488_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/965a7345-5247-4840-96ab-2835f0358488_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="María Luisa Bemberg en acción, una escena que rescata el documental &quot;El eco de mi voz&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                María Luisa Bemberg en acción, una escena que rescata el documental &quot;El eco de mi voz&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El largometraje&nbsp;</strong><em><strong>Mar&iacute;a Luisa Bemberg. El eco de mi voz</strong></em><strong>, de Alejandro Maci, se puede ver por la plataforma de streaming Star+.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2.&nbsp;</strong><em><strong>El fot&oacute;grafo y el cartero: el crimen de Cabezas</strong></em><strong>&nbsp;(Netflix).&nbsp;</strong>Producida por&nbsp;<strong>Vanessa Ragone</strong>&nbsp;y dirigida por&nbsp;<strong>Alejandro Hartmann</strong>&nbsp;&ndash;la misma dupla y equipo&nbsp;de la miniserie&nbsp;<em>Carmel: &iquest;qui&eacute;n mat&oacute; a Mar&iacute;a Marta?</em>, tambi&eacute;n disponible en Netflix&ndash;&nbsp;<em>El fot&oacute;grafo y el cartero: El crimen de Cabezas</em>&nbsp;es una pel&iacute;cula documental hecha en la Argentina que tuvo su estreno durante la &uacute;ltima edici&oacute;n del Festival de cine independiente de Buenos Aires (BAFICI) y luego lleg&oacute; al streaming. El tiempo elegido para el lanzamiento no fue casualidad: en el verano se cumplieron 25 a&ntilde;os de uno de los cr&iacute;menes m&aacute;s impactantes de la historia contempor&aacute;nea argentina.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-S22D7y4relg-1626', 'youtube', 'S22D7y4relg', document.getElementById('yt-S22D7y4relg-1626'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-S22D7y4relg-1626 src="https://www.youtube.com/embed/S22D7y4relg?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>Con decenas de entrevistas, una narraci&oacute;n cl&aacute;sica y a la vez un inter&eacute;s bien concreto por recordar detalles de una &eacute;poca muy particular, el largometraje intenta desentra&ntilde;ar uno de los casos m&aacute;s resonantes de la historia reciente en el pa&iacute;s</strong>: el asesinato del reportero gr&aacute;fico <strong>Jos&eacute; Luis Cabezas</strong> mientras cubr&iacute;a la temporada de verano en la ciudad de Pinamar, en 1997.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de todo el relato, los testimonios de dirigentes pol&iacute;ticos, de periodistas y figuras de aquel momento ayudan y orientan a los espectadores,<strong>&nbsp;mientras se describe, con informaci&oacute;n y claridad, a los personajes centrales de la historia</strong>, entre quienes se encuentra el empresario<strong>&nbsp;Alfredo Yabr&aacute;n</strong>, reticente a las c&aacute;maras y a que se supiera de &eacute;l, hasta que fue retratado por el fot&oacute;grafo un a&ntilde;o antes del crimen mientras caminaba por la playa con su esposa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El largometraje&nbsp;</strong><em><strong>El fot&oacute;grafo y el cartero: el crimen de Cabezas&nbsp;</strong></em><strong>est&aacute; disponible en Netflix.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>El Nacional </strong></em><strong>(Puentes de cine). </strong>Tambi&eacute;n de Alejandro Hartmann y con un tinte m&aacute;s personal porque fue alumno y es padre de un egresado, durante 2022 lleg&oacute; el documental <em>El Nacional</em>, un largometraje que ofrece una aproximaci&oacute;n a una de las instituciones educativas m&aacute;s m&iacute;ticas de la Argentina: el Colegio Nacional de Buenos Aires. La escuela que desde &eacute;pocas virreinales form&oacute; a varias generaciones de argentinos (y reci&eacute;n desde 1959, tambi&eacute;n de argentinas).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Pl9mP87bQzM-9207', 'youtube', 'Pl9mP87bQzM', document.getElementById('yt-Pl9mP87bQzM-9207'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Pl9mP87bQzM-9207 src="https://www.youtube.com/embed/Pl9mP87bQzM?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        A lo largo de todo un a&ntilde;o &ndash;los registros son todos de 2018&ndash; <strong>el realizador sigui&oacute; a un grupo de estudiantes con la intenci&oacute;n de retratar la efervescencia del CNBA</strong>. Con una c&aacute;mara siempre pr&oacute;xima, se pueden ver los debates de los adolescentes alrededor de la Ley de Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo, los movimientos de <strong>Gustavo Zorzoli</strong> en su &uacute;ltimo a&ntilde;o como rector y las rencillas que tienen lugar entre quienes dirigen el centro de estudiantes y las autoridades.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un breve paso por cines, el largometraje aterriz&oacute; en la plataforma de pago Puentes de Cine, donde se puede alquilar por estos d&iacute;as y ver por streaming.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c18d5d8e-eea8-41b4-901a-fd74bf1c528f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c18d5d8e-eea8-41b4-901a-fd74bf1c528f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c18d5d8e-eea8-41b4-901a-fd74bf1c528f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c18d5d8e-eea8-41b4-901a-fd74bf1c528f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c18d5d8e-eea8-41b4-901a-fd74bf1c528f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c18d5d8e-eea8-41b4-901a-fd74bf1c528f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c18d5d8e-eea8-41b4-901a-fd74bf1c528f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una escena del documental &quot;El Nacional&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una escena del documental &quot;El Nacional&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El largometraje </strong><em><strong>El Nacional</strong></em><strong> est&aacute; disponible para alquilar </strong><a href="https://play.puentesdecine.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en la plataforma Puentes de cine</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4.</strong> <em><strong>Bilardo: el doctor del f&uacute;tbol&nbsp;</strong></em><strong>(HBO Max).&nbsp;</strong>&ldquo;Yo no soy un hombre&rdquo;, dice&nbsp;<strong>Carlos Bilardo</strong>. Y se enreda, intenta acomodar la frase, vuelve: &ldquo;Yo no soy un hombre que busca revancha. Por eso qu&eacute;dese tranquilo&rdquo;. Le habla a&nbsp;<strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</strong>, el presidente que poco antes desconfiaba de &eacute;l y hasta hab&iacute;a pedido su cabeza.&nbsp;<strong>Un tipo que ahora lo mira con la alegr&iacute;a del triunfo, un amigo &ndash;impensado&ndash; del campe&oacute;n.</strong>&nbsp;Bilardo se vuelve a enredar, pero sigue: &ldquo;Intentamos inculcar a estos chicos j&oacute;venes que en la vida no existe la revancha&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La escena tiene lugar poco despu&eacute;s de que la Selecci&oacute;n argentina se coronara campeona mundial y es parte de la serie&nbsp;<em>Bilardo, el doctor del f&uacute;tbol&nbsp;</em>que estren&oacute; en marzo HBO Max y es una de las producciones argentinas m&aacute;s entra&ntilde;ables de 2022. <strong>Un trabajo que lleg&oacute; cuando el a&ntilde;o reci&eacute;n despuntaba, cuando la palabra Qatar parec&iacute;a lejana</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-njClaKPkw2s-1787', 'youtube', 'njClaKPkw2s', document.getElementById('yt-njClaKPkw2s-1787'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-njClaKPkw2s-1787 src="https://www.youtube.com/embed/njClaKPkw2s?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>El documental ofrece un recorrido por algunos momentos de su vida y de su obra</strong>&nbsp;(incluye im&aacute;genes hermosas de sus planteos t&aacute;cticos ins&oacute;litos, sus pizarras llenas de flechas, sus famosos videos &ndash;a los que &eacute;l llama, entra&ntilde;able,&nbsp;<em>videotapes</em>&ndash;, sus exigencias ins&oacute;litas a los jugadores y, la mejor parte: un baile alucinante en el que se menea al ritmo de una cumbia y logra sorprender a todos los que saben que nunca fue un tipo efusivo).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un paseo encantador, arbitrario, lleno de an&eacute;cdotas. Un mont&oacute;n de fragmentos para mostrar a un personaje que se trasluce, justamente, en esas fracciones, siempre alejadas de la grandilocuencia.</strong>&nbsp;Porque cuanto m&aacute;s extraordinaria es la victoria (un Mundial, sin ir m&aacute;s lejos), m&aacute;s peque&ntilde;o se hace Bilardo: los jugadores que brindan su testimonio en los cuatro episodios de la serie documental lo describen sentado en un rinc&oacute;n del vestuario de M&eacute;xico &lsquo;86 despu&eacute;s de la final pensando en los dos cabezazos que su equipo se comi&oacute; adentro del &aacute;rea;&nbsp;<strong>su esposa, Gloria, recuerda que a minutos de ese t&iacute;tulo hist&oacute;rico Bilardo ya no ten&iacute;a m&aacute;s su medalla</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/69622e13-b484-4f85-a1e7-80f9c7ee4eb9_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/69622e13-b484-4f85-a1e7-80f9c7ee4eb9_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/69622e13-b484-4f85-a1e7-80f9c7ee4eb9_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/69622e13-b484-4f85-a1e7-80f9c7ee4eb9_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/69622e13-b484-4f85-a1e7-80f9c7ee4eb9_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/69622e13-b484-4f85-a1e7-80f9c7ee4eb9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/69622e13-b484-4f85-a1e7-80f9c7ee4eb9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Carlos Salvador Bilardo en una escena de la serie documental &quot;Bilardo, el doctor del fútbol&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Carlos Salvador Bilardo en una escena de la serie documental &quot;Bilardo, el doctor del fútbol&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Los cuatro episodios de&nbsp;</strong><em><strong>Bilardo: el doctor del f&uacute;tbol&nbsp;</strong></em><strong>est&aacute;n disponibles en HBO Max.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Adi&oacute;s a la memoria </strong></em><strong>(CineAR Play). </strong>&ldquo;El olvido no se opone a la memoria sino que es parte de su mecanismo&rdquo;, dice la voz en off que recorre todo el documental.&nbsp;<strong>Mientras tanto, se suceden im&aacute;genes que un hombre, que ahora est&aacute; empezando a despedirse de su memoria por el mal del Alzheimer, fue registrando de &eacute;l, de Buenos Aires, de sus viajes y de su hijo cuando era un ni&ntilde;o.</strong>&nbsp;El que habla es justamente el hijo, ahora adulto, y lo hace en tercera persona porque, tal como relata,&nbsp;<strong>&ldquo;Freud dice que las im&aacute;genes de infancia se presentan en tercera persona, como filmadas por una c&aacute;mara&rdquo;.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-A0VbbzR3028-8212', 'youtube', 'A0VbbzR3028', document.getElementById('yt-A0VbbzR3028-8212'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-A0VbbzR3028-8212 src="https://www.youtube.com/embed/A0VbbzR3028?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Tal como apuntamos <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/memoria-decir-no_129_8859302.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en esta edici&oacute;n de Mil lianas</a>, en algunas entrevistas&nbsp;<strong>Nicol&aacute;s Prividera</strong>, tambi&eacute;n director de&nbsp;<em>M</em>&nbsp;(sobre la b&uacute;squeda de su madre desaparecida) y<em>&nbsp;Tierra de los padres</em>&nbsp;(un trabajo sobre la palabra y la dictadura), dijo que&nbsp;<em>Adi&oacute;s a la memoria</em>&nbsp;se impuso como parte de una trilog&iacute;a involuntaria desde el momento del diagn&oacute;stico de la enfermedad de su padre, el psiquiatra&nbsp;<strong>H&eacute;ctor Prividera</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula combina, superponiendo varias capas, las tomas del archivo familiar &ndash;y tambi&eacute;n de una ciudad que a medida que avanzan los a&ntilde;os se va poniendo cada vez m&aacute;s fantasmal&ndash;, <strong>con sus reflexiones, sus lecturas, las anotaciones del padre, lo que &eacute;l vio y lo poco que le fueron contando</strong>. Un camino entre fragmentos y entre los dos; un cineasta que recibi&oacute; de manos de su padre la c&aacute;mara, casi como si se tratara del testimonio de una carrera de relevos y un psiquiatra que ya no recuerda.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7040b3ee-9a2e-47cd-90c2-d62379b5ac7d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7040b3ee-9a2e-47cd-90c2-d62379b5ac7d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7040b3ee-9a2e-47cd-90c2-d62379b5ac7d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7040b3ee-9a2e-47cd-90c2-d62379b5ac7d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7040b3ee-9a2e-47cd-90c2-d62379b5ac7d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7040b3ee-9a2e-47cd-90c2-d62379b5ac7d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7040b3ee-9a2e-47cd-90c2-d62379b5ac7d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Uno de los registros que tomó el padre del cineasta con su cámara."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Uno de los registros que tomó el padre del cineasta con su cámara.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando a mi padre le diagnosticaron una enfermedad degenerativa, esa burla del destino tuvo algo de &lsquo;justicia po&eacute;tica&rsquo;. Porque mi padre hab&iacute;a hecho todo lo posible por olvidar. Y ahora que todos los &uacute;ltimos recuerdos familiares se han perdido con &eacute;l, busco en esas viejas pel&iacute;culas caseras para tratar de entender c&oacute;mo se heredan los recuerdos, c&oacute;mo se construyen.&nbsp;<strong>&iquest;Pero c&oacute;mo confiar en la propia memoria cuando no hay una memoria propia del trauma? &iquest;C&oacute;mo fijar entonces una memoria m&aacute;s cercana a un paisaje despu&eacute;s de la batalla que a la quietud de un museo?</strong>&nbsp;Supongo que intentando reflexionar sin&nbsp;<em>memorializar</em>. Fabular sin mentir. Re-crear sin fantasear con que todo cierre. Construir un film no en primera persona sino en tercera, y no en singular sino en plural. Para devolverle a la experiencia (hist&oacute;rica) su sentido (pol&iacute;tico)&rdquo;, escribi&oacute; Prividera sobre su trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El documental </strong><em><strong>Adi&oacute;s a la memoria</strong></em><strong>, de Nicol&aacute;s Prividera, </strong><a href="https://play.cine.ar/INCAA/produccion/8050" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>est&aacute; disponible de manera gratuita en CineAR Play</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Guillermo P&eacute;rez Rold&aacute;n: Confidencial</strong></em> <strong>(Star +). </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/deportes/perez-roldan-historia-abusos-estafa-cima-tenis_1_9271201.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tal como se&ntilde;al&oacute; Alejandro Caravario en esta nota</a>, <strong>la carrera ten&iacute;stica del argentino Guillermo P&eacute;rez Rold&aacute;n &ldquo;fue un martirio, sobre todo en sus a&ntilde;os de formaci&oacute;n, en los que tuvo que soportar la sombra monstruosa de un padre abusador.</strong> Un hombre, Ra&uacute;l P&eacute;rez Rold&aacute;n, que fue sucesivamente su profesor en el club Independiente de Tandil, entrenador y representante. Y que lo someti&oacute; durante largos a&ntilde;os a severos castigos f&iacute;sicos &ndash;como las palizas en la ducha&ndash;, adem&aacute;s de apropiarse de su generosa facturaci&oacute;n. Bot&iacute;n que, seg&uacute;n Mariana P&eacute;rez Rold&aacute;n &ndash;hermana de Guillermo, tambi&eacute;n ex tenista y tambi&eacute;n v&iacute;ctima, aunque en menor grado, de la brutalidad paterna&ndash;, termin&oacute; en la canaleta del juego&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-1IIysidC2EE-5465', 'youtube', '1IIysidC2EE', document.getElementById('yt-1IIysidC2EE-5465'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-1IIysidC2EE-5465 src="https://www.youtube.com/embed/1IIysidC2EE?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Surgido en los a&ntilde;os 80, <strong>P&eacute;rez Rold&aacute;n fue un brillante juvenil, gan&oacute; 9 t&iacute;tulos individuales y, aunque lleg&oacute; al puesto n&uacute;mero 13 del mundo e hizo sudar a gigantes de la &eacute;poca como Ivan Lendl y John McEnroe</strong>, hay quienes creen que ten&iacute;a cuerda para una trayectoria m&aacute;s lucida. Sin embargo, el deportista se apart&oacute; del circuito en 1993, prematuramente &ndash;luego volvi&oacute; a las canchas de manera espasm&oacute;dica&ndash;, a causa de una lesi&oacute;n en la mu&ntilde;eca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace dos a&ntilde;os, P&eacute;rez Rold&aacute;n decidi&oacute; ventilar su terrible pasado ante el periodista del diario <em>La Naci&oacute;n</em> <strong>Sebasti&aacute;n Torok</strong>. Este a&ntilde;o, las revelaciones alcanzaron un nivel superior y tomaron la forma de unaa serie documental, <em>P&eacute;rez Rold&aacute;n confidencial</em>, que lanz&oacute; la plataforma de streaming Star+.
    </p><p class="article-text">
        Con testimonios del propio P&eacute;rez Rold&aacute;n, de su familia y de distintas figuras del tenis nacional, <strong>los tres episodios de la docuserie resultan impactantes y reflejan una historia de maltrato, exigencia y dolor</strong> lamentablemente repetida entre los deportistas de &eacute;lite.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                                        <!--[if IE 9]>
                    <video style="display: none;"><![endif]-->
                    <source
                            type="image/"
                            srcset="https://static.eldiario.es/clip/29d0d794-2d6d-430a-824a-c7477e15414c_16-9-aspect-ratio_default_0."
                    >
                    <!--[if IE 9]></video><![endif]-->
                                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/29d0d794-2d6d-430a-824a-c7477e15414c_16-9-aspect-ratio_default_0."
                    alt="El extenista Guillermo Pérez Roldán contó su impactante historia en una docuserie."
                >
            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El extenista Guillermo Pérez Roldán contó su impactante historia en una docuserie.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Los tres cap&iacute;tulos de la serie documental </strong><em><strong>Guillermo P&eacute;rez Rold&aacute;n: Confidencial</strong></em><strong>  est&aacute;n disponibles en Star+. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/deportes/perez-roldan-historia-abusos-estafa-cima-tenis_1_9271201.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Por aqu&iacute;, una nota de Alejandro Caravario</strong></a><strong> sobre el caso y esta producci&oacute;n audiovisual.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Los sobrevivientes</strong></em><strong> (Amazon Prime Video). </strong>Una producci&oacute;n argentina para una historia dolorosa que transcurre en Chile. <strong>Con direcci&oacute;n de la realizadora argentina Rosario Cervio, esta producci&oacute;n explora la atroz historia de Colonia Dignidad, una secta alemana que oper&oacute; en en ese pa&iacute;s desde la d&eacute;cada del sesenta</strong> y logr&oacute; mantenerse en pie durante 40 a&ntilde;os por sus v&iacute;nculos con la dictadura de <strong>Augusto Pinochet</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de una investigaci&oacute;n que llev&oacute; m&aacute;s de cinco a&ntilde;os, a lo largo de los cinco episodios <em>Los sobrevivientes</em> indaga, entre otras cosas, sobre los abusos que tuvieron lugar en este supuesto espacio id&iacute;lico, los experimentos m&eacute;dicos extremos que se llevaron adelante sobre todo en ni&ntilde;os y las torturas que sufrieron las v&iacute;ctimas del predicador alem&aacute;n <strong>Paul Sch&euml;fer</strong> y sus seguidores.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-8MQDY4MTJBw-2948', 'youtube', '8MQDY4MTJBw', document.getElementById('yt-8MQDY4MTJBw-2948'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-8MQDY4MTJBw-2948 src="https://www.youtube.com/embed/8MQDY4MTJBw?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Para esto, la producci&oacute;n consigui&oacute; el testimonio de los sobrevivientes que ayudan a explicar c&oacute;mo subsisti&oacute; un lugar donde se tramaron todo tipo de delitos <strong>(la justicia chilena prob&oacute; casos de pedofilia, tortura y desaparici&oacute;n de personas, mientras que los cautivos que lograban escapar de la colonia eran recapturadas en algunos casos por los propios Carabineros chilenos)</strong> y cu&aacute;l fue la red de complicidades pol&iacute;ticas, sociales y econ&oacute;micas que ayud&oacute; a ocultarlos durante tantas d&eacute;cadas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ba653b9-d28d-4c40-b284-3f38e84e9872_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ba653b9-d28d-4c40-b284-3f38e84e9872_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ba653b9-d28d-4c40-b284-3f38e84e9872_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ba653b9-d28d-4c40-b284-3f38e84e9872_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ba653b9-d28d-4c40-b284-3f38e84e9872_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ba653b9-d28d-4c40-b284-3f38e84e9872_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9ba653b9-d28d-4c40-b284-3f38e84e9872_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una imagen del documental argentino que explora la historia de Colonia Dignidad, la secta alemana que operó durante más de 40 años en Chile."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una imagen del documental argentino que explora la historia de Colonia Dignidad, la secta alemana que operó durante más de 40 años en Chile.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Los cinco cap&iacute;tulos de la docuserie </strong><em><strong>Los sobrevivientes. Colonia Dignidad </strong></em><strong>est&aacute;n disponibles en Amazon Prime Video.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Una mirada honesta</strong></em><strong> (CineAR Play). </strong>&ldquo;Si tus fotos no son lo suficientemente buenas, es que no est&aacute;s lo suficientemente cerca&rdquo;, dice el ep&iacute;grafe. El documental empieza con esas palabras que alguna vez pronunci&oacute;&nbsp;<strong>Robert Capa</strong>, uno de los fot&oacute;grafos que marcaron el pulso visual del siglo XX con las coberturas m&aacute;s impactantes en momentos cruciales (la Guerra Civil Espa&ntilde;ola al &ldquo;D&iacute;a D&rdquo;, la liberaci&oacute;n de Par&iacute;s y sus figuras rutilantes: un mundo capturado y vuelto a visitar cada vez que se repasan esos acontecimientos que hacen crujir todo).&nbsp;<strong>Un hombre que estuvo ah&iacute;, c&aacute;mara en mano.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-QEfSQpwJHLU-2787', 'youtube', 'QEfSQpwJHLU', document.getElementById('yt-QEfSQpwJHLU-2787'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-QEfSQpwJHLU-2787 src="https://www.youtube.com/embed/QEfSQpwJHLU?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        La Argentina tambi&eacute;n tiene a su fot&oacute;grafo de trinchera, de calle, de manifestaci&oacute;n, de retrato que inmortaliza: el fot&oacute;grafo&nbsp;<strong>Eduardo Longoni</strong>, autor de numerosas im&aacute;genes emblem&aacute;ticas para la historia nacional. Otro hombre que estuvo ah&iacute;, c&aacute;mara en mano. De las primeras rondas de las Madres de Plaza de Mayo en la dictadura con los caballos que les tiran encima, hasta los retratos de los militares en pleno ejercicio del poder de facto.&nbsp;<strong>Del Juicio a las Juntas en 1985 (&ldquo;la primera cobertura que hice con l&aacute;grimas en los ojos&rdquo;, cuenta), hasta el documento que sirvi&oacute; para demostrar que hubo desapariciones forzadas de personas durante el copamiento del cuartel militar de La Tablada</strong>, en el gobierno democr&aacute;tico de&nbsp;<strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</strong>. Del abrazo entra&ntilde;able de&nbsp;<strong>Charly Garc&iacute;a</strong>&nbsp;cigarrillo en mano y una&nbsp;<strong>Mercedes Sosa</strong>&nbsp;apichonada, hasta la Mano de Dios &ndash;o de&nbsp;<strong>Diego Maradona</strong>&ndash; y todo el Mundial &lsquo;86, entre much&iacute;simas otras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/302a9af2-2ba5-4791-8852-92dab7029bd8_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/302a9af2-2ba5-4791-8852-92dab7029bd8_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/302a9af2-2ba5-4791-8852-92dab7029bd8_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/302a9af2-2ba5-4791-8852-92dab7029bd8_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/302a9af2-2ba5-4791-8852-92dab7029bd8_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/302a9af2-2ba5-4791-8852-92dab7029bd8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/302a9af2-2ba5-4791-8852-92dab7029bd8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una foto emblemática de Eduardo Longoni en plena dictadura, durante las primeras marchas de Madres de Plaza de Mayo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una foto emblemática de Eduardo Longoni en plena dictadura, durante las primeras marchas de Madres de Plaza de Mayo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El documental&nbsp;<em>Una mirada honesta</em>, de&nbsp;<strong>Roberto Persano</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Santiago Nacif</strong>, repasa la carrera y la vida de Longoni.&nbsp;<strong>Y lo hace como si quisiera meterse del otro lado de las fotograf&iacute;as, como si se pudiera volver a pisar el lugar donde estaban esos ojos que vieron antes que nadie tantas im&aacute;genes que se volvieron &iacute;conos</strong>. La pel&iacute;cula tiene testimonios del propio Longoni y tambi&eacute;n varias escenas en las que se lo muestra en acci&oacute;n. El fot&oacute;grafo adem&aacute;s habla con su madre (la primera persona a la que vio sacar fotos), con el artista pl&aacute;stico&nbsp;<strong>Eduardo Stup&iacute;a</strong>&nbsp;(el di&aacute;logo en el que Stup&iacute;a destaca que su arte viene de la mano de un &ldquo;alfabeto inventado&rdquo; y que lo mueve la pulsi&oacute;n &ldquo;por leer algo que es ilegible&rdquo; es precioso) y con un mec&aacute;nico que lo ayudar&aacute; a poner a punto un Falcon verde que acompa&ntilde;ar&aacute; una exposici&oacute;n con sus fotograf&iacute;as m&aacute;s salientes sobre la violencia pol&iacute;tica en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Con un planteo sencillo &ndash;por momentos muy emotivo&ndash; y una apuesta por ver al protagonista en movimiento,&nbsp;<strong>el documental se posa ah&iacute;, en la mirada de un hombre que recuerda&nbsp;</strong>y, a partir de su propio relato, indaga en la memoria colectiva. Despu&eacute;s de un estreno en algunas salas de cine,<em>&nbsp;Una mirada honesta</em>&nbsp;est&aacute; disponible para alquilar en la plataforma&nbsp;<em>CineAR Play.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c88a2d3-b3b0-4021-b829-3bf20e9d1683_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c88a2d3-b3b0-4021-b829-3bf20e9d1683_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c88a2d3-b3b0-4021-b829-3bf20e9d1683_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c88a2d3-b3b0-4021-b829-3bf20e9d1683_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c88a2d3-b3b0-4021-b829-3bf20e9d1683_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c88a2d3-b3b0-4021-b829-3bf20e9d1683_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7c88a2d3-b3b0-4021-b829-3bf20e9d1683_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una toma del documental &quot;Una mirada honesta&quot; que recorre la vida y la obra del fotógrafo argentino Eduardo Longoni."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una toma del documental &quot;Una mirada honesta&quot; que recorre la vida y la obra del fotógrafo argentino Eduardo Longoni.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El documental </strong><em><strong>Una mirada honesta</strong></em><strong> se puede alquilar en la plataforma CineAR Play. M&aacute;s sobre la pel&iacute;cula, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/palabra-ano-mano-dios-reves_129_9774404.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en esta edici&oacute;n de Mil lianas</strong></a><strong>. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ocho-grandes-documentales-argentinos-2022-ver-streaming_1_9819519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Dec 2022 04:01:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4f0cc26d-6e50-4966-944a-cd23b889c3f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="876532" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4f0cc26d-6e50-4966-944a-cd23b889c3f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="876532" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ocho grandes documentales argentinos de 2022 para ver por streaming]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4f0cc26d-6e50-4966-944a-cd23b889c3f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Balance 2022,Cine argentino,Documental,María Luisa Bemberg,Carlos Bilardo,José Luis Cabezas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La derrota con Camerún en Italia '90, un refugio para la ilusión argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/mundial-qatar-2022/derrota-camerun-italia-90-refugio-ilusion-argentina_1_9741127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/000c3dab-b989-4fa0-abbd-e2594b48900c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La derrota con Camerún en Italia &#039;90, un refugio para la ilusión argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Selección Argentina, entonces liderada por Diego Maradona y dirigida por Carlos Bilardo, campeón en México 1986, cayó 1 a 0 con Camerún en el arranque de Italia '90. Después, llegó hasta la final.</p></div><p class="article-text">
        Si Argentina necesita reactivar la ilusi&oacute;n despu&eacute;s del tropiezo ante Arabia Saudita en su primer desaf&iacute;o de Qatar 2022 tiene a mano una referencia en la que ampararse, la del Campeonato del Mundo de Italia 1990 cuando en su estreno fue sorprendida por Camer&uacute;n, despu&eacute;s se reh&iacute;zo y lleg&oacute; hasta el partido final que perdi&oacute; contra Alemania.
    </p><p class="article-text">
        Entonces como ahora el combinado albiceleste, entonces liderado por Diego Armando Maradona y dirigido por Carlos Bilardo, campe&oacute;n en vigencia por el &eacute;xito de M&eacute;xico 1986, cay&oacute; en una depresi&oacute;n inmediata de la que sali&oacute; progresivamente a medida que recorr&iacute;a etapas en la competici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&eacute;l 8 de junio, en el estadio Giusseppe Meazza de Mil&aacute;n, la frustraci&oacute;n invadi&oacute; al cuadro sudamericano. Incapaz de superar a la batalladora Camer&uacute;n, erigida en revelaci&oacute;n del torneo y que por primera vez lleg&oacute; a los cuartos de final, sufri&oacute; el mazazo definitivo en el minuto 67, cuando en un bal&oacute;n parado lateral alcanz&oacute; el &aacute;rea y lo recogi&oacute; el centrocampista Cyril Makanaky que lo envi&oacute; al delantero <strong>Francois Oman-Byik</strong> que, de cabeza, envi&oacute; un inocente tiro que el meta Nery Pumpido fue incapaz de detener.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Argentina form&oacute; con Pumpido, Juan Simon, N&eacute;stor Fabbri, &Oacute;scar Ruggeri, Sergio Batista, N&eacute;stor Sensini, Jose Basualdo, N&eacute;stor Lorenzo, Jorge Burruchaga, Maradona y Abel Balbo</strong>. Despu&eacute;s salieron Claudio Caniggia y Gabriel Humberto Calder&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Qued&oacute; se&ntilde;alado el meta en ese momento del Betis. Cometi&oacute; un grave error que dej&oacute; el panorama mundialista cuesta arriba para Argentina, incapaz de sobreponerse al contratiempo y de imponerse a un rival que termin&oacute; con nueve hombres por las expulsiones de Benjamin Massin y Andre Kana Biyik.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-yGCRsZLC_3A-2727', 'youtube', 'yGCRsZLC_3A', document.getElementById('yt-yGCRsZLC_3A-2727'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-yGCRsZLC_3A-2727 src="https://www.youtube.com/embed/yGCRsZLC_3A?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        El infortunio de Pumpido no qued&oacute; ah&iacute;. Bilardo le mantuvo en el arco a pesar del fallo decisivo en el siguiente encuentro, ante la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Pero un choque con su compa&ntilde;ero Julio Olarticoechea le parti&oacute; la tibia y el peron&eacute; de la pierna derecha. Dijo adi&oacute;s al Mundial el meta que fue sustituido por Sergio Goycoechea, el portero que ya estuvo hasta el final.
    </p><p class="article-text">
        Llovieron las cr&iacute;ticas y emergi&oacute; la decepci&oacute;n en el entorno de la Albiceleste al que se le oscureci&oacute; el futuro nada m&aacute;s empezar. Pero nada fue luego como los agoreros aventuraban y el destino depar&oacute; momentos de ilusi&oacute;n para Maradona y compa&ntilde;&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y eso que no fue una alfombra roja lo que encontr&oacute; el plantel de Bilardo para reconducir la situaci&oacute;n. Todo lo contrario. Gan&oacute; ese duelo a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica pero no pas&oacute; del empate frente a Ruman&iacute;a en la &uacute;ltima sesi&oacute;n, con la clasificaci&oacute;n en juego.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, avanz&oacute; Argentina a las eliminatorias. Pero lo hizo como una de las mejores terceras clasificadas y tramo a tramo progres&oacute;, siempre a duras penas. Esperaba Brasil en octavos de final. Un gol de Claudio Caniggia a nueve minutos del final dio la victoria a la Albiceleste ante la desesperaci&oacute;n de su rival en un duelo lleno de tensi&oacute;n, dominado por la Canarinha que estrell&oacute; dos balones en los palos y donde la Albiceleste sobrevivi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, necesit&oacute; los penaltis para eliminar a Yugoslavia en cuartos y tambi&eacute;n a Italia en semifinales. Argentina alcanz&oacute; la final de Roma, que perdi&oacute; contra Alemania en un choque que desesper&oacute; al conjunto americano e invadi&oacute; de tristeza a Maradona.
    </p><p class="article-text">
        No fue un mal augurio aqu&eacute;l mal arranque frente a Camer&uacute;n. solo fue una derrota. Argentina, en Qatar 2022 sucumbi&oacute; ante Arabia Saud&iacute;. Un rev&eacute;s impensable, un traspi&eacute; doloroso que ahog&oacute; de sopet&oacute;n las ilusiones de todo un pueblo amarrado a una trayectoria impecable y a su dios, Leo Messi. Como aqu&eacute;l Maradona que en Italia 90 tir&oacute; de su selecci&oacute;n, que se sobrepuso a cualquier contratiempo y que alcanz&oacute; la gloria. Esta Argentina, en Catar, tiene donde refugiarse. 
    </p><p class="article-text">
        Por Santiago Aparicio, para la agencia EFE.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/mundial-qatar-2022/derrota-camerun-italia-90-refugio-ilusion-argentina_1_9741127.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Nov 2022 14:34:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/000c3dab-b989-4fa0-abbd-e2594b48900c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="38389" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/000c3dab-b989-4fa0-abbd-e2594b48900c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="38389" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La derrota con Camerún en Italia '90, un refugio para la ilusión argentina]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/000c3dab-b989-4fa0-abbd-e2594b48900c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Selección,Seleccionado,Selección Argentina,Italia '90,Maradona,Diego Maradona,Carlos Bilardo,Camerún,Arabia Saudita,Qatar,Qatar 2022,Mundial Qatar 2022]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo fue la reacción de Bilardo al enterarse de la muerte de Maradona mientras miraba su serie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/reaccion-bilardo-enterarse-muerte-maradona-miraba-serie_1_8807495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db092035-7de7-404f-8b86-09c45fbb1d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo fue la reacción de Bilardo al enterarse de la muerte de Maradona mientras miraba su serie"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El DT campeón del mundo se encontraba junto a su familia viendo la serie que lo tiene como protagonista y en donde dan cuenta de la muerte del astro. Según relató el periodista Ezequiel Fernández Moores, el doctor juntó sus manos y se mantuvo en silencio.</p></div><p class="article-text">
        El exdirector t&eacute;cnico de la selecci&oacute;n nacional de f&uacute;tbol,&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/temas/carlos-bilardo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Bilardo</a>, se enter&oacute; de la muerte de <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/diego-maradona/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diego Armando Maradona</a>. Seg&uacute;n revel&oacute; el periodista Ezequiel Fern&aacute;ndez Moores, fue&nbsp;al ver el cuarto y &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de la serie documental que lo tiene como protagonista, &ldquo;Carlos Bilardo: el doctor del f&uacute;tbol&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bilardo sufre desde 2017 el s&iacute;ndrome de Hakim-Adams, tambi&eacute;n conocido como hidrocefalia de presi&oacute;n normal o hidrocefalia normotensiva. Se trata de una enfermedad neurodegenerativa que le produce un deterioro cognitivo progresivo. Por este motivo, todav&iacute;a no se hab&iacute;a anoticiado de la muerte del n&uacute;mero diez, sucedida el 25 de noviembre de 2020.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo al <a href="https://cenital.com/bilardo-vivio-a-su-modo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">art&iacute;culo de Fern&aacute;ndez Moores, publicado en el sitio Cenital</a>, Bilardo se encontraba en su casa viendo la serie de HBO Max, mientras tomaba mate con sus familiares m&aacute;s &iacute;ntimos, entre ellos su hija Daniela.
    </p><p class="article-text">
        En un momento, en la serie aparece el fiscal de San Isidro, John Broyar, informando el fallecimiento &ldquo;a todo el mundo&rdquo;. A continuaci&oacute;n aparece Claudia Villafa&ntilde;e, quien directamente hace referencia a Bilardo. &ldquo;Puede ser que se d&eacute; cuenta, porque Carlos es demasiado vivo para no darse cuenta&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; la exmujer del astro.
    </p><p class="article-text">
        Al ver las im&aacute;genes, cont&oacute; el periodista,&nbsp;Bilardo se mantuvo en silencio y junt&oacute; las manos.&nbsp;Sigui&oacute; sin hablar al ver a su propia hija Daniela contando por qu&eacute; no iba a comunicarle la noticia a su padre. &ldquo;Ser&iacute;a un golpe demasiado fuerte. Entonces preferir&iacute;a que no sepa nada&rdquo;, dijo a la prensa y as&iacute; qued&oacute; reflejado en la serie.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bilardo pasa largas horas del d&iacute;a como desconectado. Pierde concentraci&oacute;n. Falla la memoria. &iquest;Qu&eacute; habr&aacute; registrado de su propia serie?&rdquo;, se pregunt&oacute; Fern&aacute;ndez Moores.
    </p><p class="article-text">
        Con informaci&oacute;n de agencias.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/reaccion-bilardo-enterarse-muerte-maradona-miraba-serie_1_8807495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Mar 2022 21:41:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/db092035-7de7-404f-8b86-09c45fbb1d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="63890" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/db092035-7de7-404f-8b86-09c45fbb1d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="63890" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cómo fue la reacción de Bilardo al enterarse de la muerte de Maradona mientras miraba su serie]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/db092035-7de7-404f-8b86-09c45fbb1d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Carlos Bilardo,Maradona,Diego Maradona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El criminal más buscado, el baile de Bilardo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/criminal-buscado-baile-bilardo_129_8800599.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e4d1fe2-ea29-4920-b2ed-e53516ac694e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El criminal más buscado, el baile de Bilardo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">Un padre atroz, carnaval en invierno</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no soy un hombre&rdquo;, dice <strong>Carlos Bilardo</strong>. Y se enreda, intenta acomodar la frase, vuelve: &ldquo;Yo no soy un hombre que busca revancha. Por eso qu&eacute;dese tranquilo&rdquo;. Le habla a <strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</strong>, el presidente que poco antes desconfiaba de &eacute;l y hasta hab&iacute;a pedido su cabeza. <strong>Un tipo que ahora lo mira con la alegr&iacute;a del triunfo, un amigo &ndash;impensado&ndash; del campe&oacute;n.</strong> Bilardo se vuelve a enredar, pero sigue: &ldquo;Intentamos inculcar a estos chicos j&oacute;venes que en la vida no existe la revancha&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La escena tiene lugar poco despu&eacute;s de que la Selecci&oacute;n argentina se coronara campeona mundial y es parte de la serie <em>Bilardo, el doctor del f&uacute;tbol </em>que estren&oacute; por estos d&iacute;as HBO Max. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/69622e13-b484-4f85-a1e7-80f9c7ee4eb9_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/69622e13-b484-4f85-a1e7-80f9c7ee4eb9_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/69622e13-b484-4f85-a1e7-80f9c7ee4eb9_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/69622e13-b484-4f85-a1e7-80f9c7ee4eb9_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/69622e13-b484-4f85-a1e7-80f9c7ee4eb9_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/69622e13-b484-4f85-a1e7-80f9c7ee4eb9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/69622e13-b484-4f85-a1e7-80f9c7ee4eb9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Carlos Salvador Bilardo en una escena de la serie documental &quot;Bilardo, el doctor del fútbol&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Carlos Salvador Bilardo en una escena de la serie documental &quot;Bilardo, el doctor del fútbol&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El documental ofrece un recorrido por algunos momentos de su vida y de su obra</strong> (incluye im&aacute;genes hermosas de sus planteos t&aacute;cticos ins&oacute;litos, sus pizarras llenas de flechas, sus famosos videos &ndash;a los que &eacute;l llama, entra&ntilde;able, <em>videotapes</em>&ndash;, sus exigencias ins&oacute;litas a los jugadores y, la mejor parte: un baile alucinante en el que se menea al ritmo de una cumbia y logra sorprender a todos los que saben que nunca fue un tipo efusivo). 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un paseo encantador, arbitrario, lleno de an&eacute;cdotas. Un mont&oacute;n de fragmentos para mostrar a un personaje que se trasluce, justamente, en esas fracciones, siempre alejadas de la grandilocuencia.</strong> Porque cuanto m&aacute;s extraordinaria es la victoria (un Mundial, sin ir m&aacute;s lejos), m&aacute;s peque&ntilde;o se hace Bilardo: los jugadores lo describen sentado en un rinc&oacute;n del vestuario de M&eacute;xico &lsquo;86 despu&eacute;s de la final pensando en los dos cabezazos que su equipo se comi&oacute; adentro del &aacute;rea; <strong>su esposa, Gloria, recuerda que a minutos de ese t&iacute;tulo hist&oacute;rico Bilardo ya no ten&iacute;a m&aacute;s su medalla</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-njClaKPkw2s-9897', 'youtube', 'njClaKPkw2s', document.getElementById('yt-njClaKPkw2s-9897'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-njClaKPkw2s-9897 src="https://www.youtube.com/embed/njClaKPkw2s?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Esta Selecci&oacute;n no festeja los triunfos, hace una comida&rdquo;, explica y sigue: &ldquo;Queremos que el jugador sienta que siempre hay algo m&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esa fue su locura: una neurosis de humildad&rdquo;, <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/carlos-salvador-derrota-muerte_129_8786413.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute; </a><a href="https://www.eldiarioar.com/politica/carlos-salvador-derrota-muerte_129_8786413.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Juan Jos&eacute; Becerra </strong></a><a href="https://www.eldiarioar.com/politica/carlos-salvador-derrota-muerte_129_8786413.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute;</a> para intentar dilucidar a este h&eacute;roe sin &eacute;pica, sin bronce, sin relato. <strong>O un h&eacute;roe, tal vez, demasiado consciente de que eso que tanto cuesta ganar la mayor&iacute;a de las veces se da </strong><em><strong>por poquito</strong></em><strong> </strong>(&ldquo;y por eso ganan, por ese poquito&rdquo;, repite y se convence; &ldquo;del llanto a la risa hay un paso nada m&aacute;s, nada m&aacute;s&rdquo;, afirma m&aacute;s adelante). Que alcanzar una cima siempre es una apuesta noble, pero tambi&eacute;n una circunstancia, un tr&aacute;nsito, una acci&oacute;n que se conjuga en pasado. <strong>&ldquo;No hay un &eacute;xito definitivo porque campe&oacute;n del mundo saliste, pero lo fuiste&rdquo;, resume con lucidez el ayudante de campo Carlos Pacham&eacute;</strong> en una de las mejores entrevistas del documental.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db092035-7de7-404f-8b86-09c45fbb1d79_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db092035-7de7-404f-8b86-09c45fbb1d79_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db092035-7de7-404f-8b86-09c45fbb1d79_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db092035-7de7-404f-8b86-09c45fbb1d79_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db092035-7de7-404f-8b86-09c45fbb1d79_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db092035-7de7-404f-8b86-09c45fbb1d79_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/db092035-7de7-404f-8b86-09c45fbb1d79_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Maradona con Bilardo en México &#039;86"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Maradona con Bilardo en México &#039;86                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En esa fugacidad, entonces, no hay cr&iacute;tica que haga mella, ni siquiera mucho inter&eacute;s por el perd&oacute;n que sus detractores despu&eacute;s le suplican a Bilardo en banderas, diarios o programas de televisi&oacute;n. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/almodovar-ley-deseo-dia-amor_129_8740776.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La &uacute;nica verdad es la indiferencia&rdquo;, se&ntilde;ala </a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/almodovar-ley-deseo-dia-amor_129_8740776.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Florencia Angilletta</strong></a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/almodovar-ley-deseo-dia-amor_129_8740776.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en este art&iacute;culo imperdible</a>. <strong>Lo dice para hablar del d&iacute;a de los enamorados, de Pedro Almod&oacute;var y el deseo, pero podr&iacute;a estar refiri&eacute;ndose tambi&eacute;n al f&uacute;tbol y a la imposibilidad de un desquite</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En la verdad pasajera de Bilardo en todo caso hay obsesiones, estrategias, jugadas muy pensadas o goles que salen de carambola. En ese universo ef&iacute;mero, donde siempre hay un entrenamiento, un partido o un mundial pr&oacute;ximos, <strong>la idea de revancha parece entonces una banalidad demasiado chocante, como una pared en falsa escuadra o un gesto grotesco</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Atento a lo &iacute;nfimo, a ese </strong><em><strong>poquito</strong></em><strong> que determina un resultado u otro, el &eacute;xito para Bilardo es tan estimulante &ndash;pero sobre todo tan eventual&ndash; como plantarse en una pista de baile y dejarse llevar</strong>; levantar una pierna, la otra, un brazo y as&iacute;, por un rato.
    </p><p class="article-text">
        Va <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva entrega de </a><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mil lianas</em></a>. O un compilado de movimientos chiquitos, torpes, al ritmo de una m&uacute;sica que no hace m&aacute;s que evaporarse.
    </p><p class="article-text">
        PD: Cuando estaba por cerrar este comienzo de <em>Mil lianas</em> (les prometo que ya vamos a lo nuestro, qu&eacute;dense) me distraje mirando mi tel&eacute;fono y me encontr&eacute; con un texto que <strong>Fito P&aacute;ez</strong> le dedic&oacute; a <strong>Fabiana Cantilo</strong> por su cumplea&ntilde;os en Instagram. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CapL0W7uMtE/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Mi amigo <a href="https://www.instagram.com/lavidasandwich/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Hern&aacute;n Siseles</a> &ndash;ya que estamos: <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/formas-respirar-formas-fracasar-libros_129_8690769.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con &eacute;l armamos la playlist que compartimos por ac&aacute;, se las dejo por si se les pas&oacute;</a>&ndash; me alert&oacute;: incluye un fragmento de <em>Encuentros cercanos</em>, un tema del &uacute;ltimo disco de Fito, <em>Los a&ntilde;os salvajes</em>.
    </p><p class="article-text">
        Transcribo un pedacito: <em>&ldquo;Fabi me pregunt&oacute; si cre&iacute;a en los ovnis. Le contest&eacute; que s&iacute;. &iquest;Qu&eacute; le iba a decir a la chica m&aacute;s hermosa del mundo? Y despu&eacute;s nos envolvi&oacute; el amor. El amor antes del amor&rdquo;</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-m8u5EQhc1jQ-4437', 'youtube', 'm8u5EQhc1jQ', document.getElementById('yt-m8u5EQhc1jQ-4437'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-m8u5EQhc1jQ-4437 src="https://www.youtube.com/embed/m8u5EQhc1jQ?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>Volv&iacute; a Bilardo y pens&eacute; en las palabras de P&aacute;ez a sus grandes amores como la contracara de la revancha</strong> (&iquest;existe una canci&oacute;n m&aacute;s perfecta que <em>Fue amor</em> para el recuerdo de una relaci&oacute;n pasada, una l&iacute;nea m&aacute;s linda que &ldquo;todo el mundo me habla de vos y no puedo dejar de re&iacute;r&rdquo;, algo m&aacute;s di&aacute;fano que la voz de <strong>Fabiana Cantilo</strong> cantando a la vez esa canci&oacute;n dedicada a ella?). Un ant&iacute;doto. Del otro lado de una idea de represalia &ndash;donde el rencor siempre es un combustible f&oacute;sil, una energ&iacute;a no renovable&ndash; o mejor, al costado de un camino, me quedo unos momentos en ese <em>dar es dar</em>. <strong>Vale para el f&uacute;tbol, vale para el amor y vale, claro, para las canciones</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>El trueno en la sangre</strong></em><strong>, de Federico Fahsbender.  </strong>Particip&oacute; de robos impresionantes a bancos, de tomas de rehenes, de atracos sangrientos en los que terminaron muertos algunos polic&iacute;as. Vivi&oacute; en la clandestinidad, rob&oacute; otra vez, mientras estaba pr&oacute;fugo, con una identidad falsa con la que enga&ntilde;&oacute; al sistema penal. Fue protagonista de una de las mayores fugas carcelarias de la historia reciente en la Argentina.<strong> Y, sin embargo, Mart&iacute;n </strong><em><strong>Banana</strong></em><strong> Espiasse es un misterio. Porque, lejos de los grandes nombres del hampa local &ndash;ese </strong><em><strong>star system</strong></em><strong> de nombres casi folcl&oacute;ricos&ndash;, se trata en este caso de un personaje reservado, del que apenas se conoce la voz por una declaraci&oacute;n judicial que qued&oacute; grabada</strong>. Alguien que, en tiempos de un tipo de exhibicionismo por momentos obsceno, jam&aacute;s dio una entrevista. <em>Banana</em> fue por mucho tiempo el criminal m&aacute;s buscado del pa&iacute;s, hasta que fue atrapado en un operativo incre&iacute;ble.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c553769-25fe-4aa1-8f27-75ce6795331f_4-3-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c553769-25fe-4aa1-8f27-75ce6795331f_4-3-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c553769-25fe-4aa1-8f27-75ce6795331f_4-3-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c553769-25fe-4aa1-8f27-75ce6795331f_4-3-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c553769-25fe-4aa1-8f27-75ce6795331f_4-3-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c553769-25fe-4aa1-8f27-75ce6795331f_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0c553769-25fe-4aa1-8f27-75ce6795331f_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;El trueno en la sangre&quot; es el primer libro de no ficción de Federico Fahsbender."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;El trueno en la sangre&quot; es el primer libro de no ficción de Federico Fahsbender.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Movido por la intriga y tan inquieto como el protagonista de esta historia, en<em> El trueno en la sangre</em> el periodista <strong>Federico Fahsbender </strong>traza, como bien dice el subt&iacute;tulo del libro, una biograf&iacute;a criminal de Espiasse. <strong>Y para eso revisa todo tipo de archivos judiciales, habla con sus allegados, con sus v&iacute;ctimas, con su abogada, con presos que lo conocieron, con polic&iacute;as, con fiscales</strong>.
    </p><p class="article-text">
        De esa manera logra un retrato detallad&iacute;simo de su objeto de estudio, <strong>pero tambi&eacute;n ofrece a los lectores una radiograf&iacute;a del delito actual, de la situaci&oacute;n en las c&aacute;rceles, de un mundo alejado del imaginario popular de la delincuencia </strong><em><strong>vintage</strong></em> por momentos sobrenarrada en los medios de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El libro es, entonces, producto de una obsesi&oacute;n de su autor y tambi&eacute;n de una investigaci&oacute;n descomunal. Lleno de datos puntuales &ndash;quienes lo vimos en movimiento a Federico en una redacci&oacute;n podemos dar fe: no hay d&iacute;a que no llegue despu&eacute;s de una recorrida por distintas sedes judiciales con pilas de papeles bajo el brazo, <strong>no hay jornada en la que no se pase horas leyendo expedientes que terminan subrayados con marcadores fl&uacute;o</strong>&ndash; y lleno, tambi&eacute;n, de escenas imborrables a fuerza de una escritura impactante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Federico Fahsbender</strong> es editor de la secci&oacute;n Crimen y Justicia de <em>Infobae</em> y docente en la Maestr&iacute;a en Criminolog&iacute;a de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. <strong>Tiene algunos libros de poes&iacute;a publicados y particip&oacute; con un texto sobre el femicidio de &Aacute;ngeles Rawson de la antolog&iacute;a </strong><em><strong>&Aacute;ngeles: Mujeres j&oacute;venes v&iacute;ctimas de la violencia</strong></em>.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El trueno en la sangre. Biograf&iacute;a criminal de Mart&iacute;n Banana Espiasse</strong></em><strong>, de Federico Fahsbender, sali&oacute; por la editorial Rara Avis. </strong><a href="https://www.instagram.com/raraaviseditorial/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>M&aacute;s informaci&oacute;n, por ac&aacute;</strong></a><strong>. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Haim y Paul Thomas Anderson. </strong>Una buena noticia para los que todav&iacute;a tenemos encima el perfume de <em>Licorice Pizza</em>, de <strong>Paul Thomas Anderson</strong> (<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/amor-simulacro-correr-canciones_129_8716282.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mencionamos algo de esa pel&iacute;cula divina y de su banda de sonido por ac&aacute;</a>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La banda pop Haim, ese grupo musical de hermanas entre las que se encuentra Alana, la protagonista de <em>Licorice Pizza</em>, acaba de lanzar un nuevo single, casi un a&ntilde;o despu&eacute;s de su &uacute;ltimo disco, <em>Women In Music Pt III</em>. Se llama <em>Lost Track</em> y es hermoso. <strong>Para completarla, en las &uacute;ltimas horas fue lanzado tambi&eacute;n un videoclip dirigido por el mism&iacute;simo Paul Thomas Anderson, que es un fan total de las artistas y ya hab&iacute;a estado al frente de otros videos de la banda</strong> (<a href="https://www.youtube.com/channel/UC9Dln8col-vr7GB1UTR789w" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">por ac&aacute; pueden chusmear algunos</a>: una maravilla atr&aacute;s de la otra). Por supuesto que incluye una escena de una de las integrantes de la banda corriendo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-HX7pXjZHT_4-2827', 'youtube', 'HX7pXjZHT_4', document.getElementById('yt-HX7pXjZHT_4-2827'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-HX7pXjZHT_4-2827 src="https://www.youtube.com/embed/HX7pXjZHT_4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Tal como reconstruy&oacute; <a href="https://jenesaispop.com/2022/03/02/428896/haim-paul-thomas-anderson-lost-track/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el sitio especializado JeNeSaisPop</a> &ndash;es muy lindo, siempre que puedo paso por ah&iacute;&ndash; &ldquo;<em>I&rsquo;ll never get back what I lost track of (nunca recuperar&eacute; esas cosas de las que perd&iacute; la pista)</em> es una frase que las de HAIM ten&iacute;an escrita desde hace un a&ntilde;o pero no sab&iacute;an qu&eacute; hacer con ella&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El grupo cont&oacute; que hace poco, mientras Alana posaba para unas fotos de difusi&oacute;n del &uacute;ltimo largometraje de Paul Thomas Anderson, el director le recomend&oacute; un libro </strong><em><strong>Cita en Samarra</strong></em>, del escritor estadounidense <strong>John O'Hara</strong>, y entre la frase que ya ten&iacute;an rondando y la novela naci&oacute; la inspiraci&oacute;n para <em>Lost Track</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El video de </strong><em><strong>Lost Track</strong></em><strong> de Haim, con direcci&oacute;n de Paul Thomas Anderson, </strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=HX7pXjZHT_4" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>se puede ver por ac&aacute;</strong></a><strong>. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Un futuro anterior</strong></em><strong>, de Mauro Libertella.</strong> Una fiesta durante una noche de verano, con ese aire un poco zombie que tiene Buenos Aires cuando hace calor, en esa d&eacute;cada de comienzos de siglo que todav&iacute;a no encontr&oacute; su nombre. Ah&iacute; se cruzaron por primera vez el narrador de <em>Un futuro anterior</em> (Editorial Sexto Piso, 2022) y Leticia, la chica con la que, a partir de ese encuentro, empezar&aacute; a compartir la vida. <strong>Primero, un v&iacute;nculo apasionado en la clandestinidad: por aquellos d&iacute;as &eacute;l ten&iacute;a una novia y Leticia era la novia de uno de sus amigos. </strong>Despu&eacute;s hubo vaivenes, luego una nueva d&eacute;cada los encontr&oacute; como novios oficiales y, m&aacute;s adelante, la casa compartida y la llegada de la primera hija.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f945f4f8-df15-4b72-9974-0f15758bd55a_4-3-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f945f4f8-df15-4b72-9974-0f15758bd55a_4-3-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f945f4f8-df15-4b72-9974-0f15758bd55a_4-3-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f945f4f8-df15-4b72-9974-0f15758bd55a_4-3-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f945f4f8-df15-4b72-9974-0f15758bd55a_4-3-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f945f4f8-df15-4b72-9974-0f15758bd55a_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f945f4f8-df15-4b72-9974-0f15758bd55a_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La nueva novela de Mauro Libertella acaba de salir por la editorial Sexto Piso"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La nueva novela de Mauro Libertella acaba de salir por la editorial Sexto Piso                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Con esas tres etapas bien marcadas, con nombres y apellidos, con fechas precisas, con zonas ensay&iacute;sticas, con una escritura fluida, honesta hasta con sus contradicciones; con riesgo y, en definitiva, con material autobiogr&aacute;fico, <strong>Mauro Libertella</strong> arm&oacute; su nuevo libro. 
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as pude entrevistar al autor, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/literatura-autobiografica-amor-clandestino-muerte-padres-mauro-libertella_1_8776578.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">les dejo por ac&aacute; la nota que sali&oacute; en </a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/literatura-autobiografica-amor-clandestino-muerte-padres-mauro-libertella_1_8776578.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>elDiarioAR</em></a>. Hablamos sobre la llamada literatura autobiogr&aacute;fica (y subrayo lo de llamada, porque esos r&oacute;tulos rimbombantes dejan de lado las tensiones o las inestabilidades propias de lo literario), sobre sus procesos de su escritura y tambi&eacute;n sobre los cruces entre su obra y la de sus padres, <strong>Tamara Kamenszain</strong> y <strong>H&eacute;ctor Libertella</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/547c05ff-93cf-47ee-ad6e-7f7106d894da_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/547c05ff-93cf-47ee-ad6e-7f7106d894da_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/547c05ff-93cf-47ee-ad6e-7f7106d894da_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/547c05ff-93cf-47ee-ad6e-7f7106d894da_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/547c05ff-93cf-47ee-ad6e-7f7106d894da_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/547c05ff-93cf-47ee-ad6e-7f7106d894da_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/547c05ff-93cf-47ee-ad6e-7f7106d894da_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mauro Libertella nació en 1983. Creció y vive en Buenos Aires, Argentina."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mauro Libertella nació en 1983. Creció y vive en Buenos Aires, Argentina.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Un futuro anterior,</strong></em><strong> de Mauro Libertella, acaba de salir por la editorial Sexto Piso. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/literatura-autobiografica-amor-clandestino-muerte-padres-mauro-libertella_1_8776578.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Por ac&aacute;, una entrevista con el autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;tambi&eacute;n se puede leer como newsletter. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;.</a>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/criminal-buscado-baile-bilardo_129_8800599.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Mar 2022 11:02:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1e4d1fe2-ea29-4920-b2ed-e53516ac694e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="398717" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1e4d1fe2-ea29-4920-b2ed-e53516ac694e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="398717" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El criminal más buscado, el baile de Bilardo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1e4d1fe2-ea29-4920-b2ed-e53516ac694e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Series,Documental,Carlos Bilardo,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Plata y Bilardo, razones desde la cuna de un fanatismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/plata-bilardo-razones-cuna-fanatismo_1_8790452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5c3ee6f-845f-41f8-8fd5-0e6b16149f99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Plata y Bilardo, razones desde la cuna de un fanatismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde el actor Federico D´Elia, productor de la serie sobre el ex DT, hasta la Gata Fernández pasando por periodistas cuentan las razones detrás del personaje.</p><p class="subtitle">Por Juan José Becerra. - Carlos Salvador, cuando la derrota es la muerte</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Ac&aacute; somos religiosamente bilardistas, cuando estamos por tomar una decisi&oacute;n decimos: '&iquest;Qu&eacute; har&iacute;a Bilardo?'&rdquo;, la frase del due&ntilde;o de un local sobre la calle 12, saca una sonrisa. La Plata es la capital bonaerense y tambi&eacute;n la cuna de lo que se llama &ldquo;bilardismo&rdquo;. Sus seguidores hablan de glorias pasadas y cercanas que nacieron primero en el club Estudiantes de La Plata y que, con la llegada de Bilardo a la selecci&oacute;n en 1983, se hicieron nacionales. Pero van mucho m&aacute;s all&aacute; de una discusi&oacute;n de gustos futbol&iacute;sticos, sino como una forma de vida, aseguran.
    </p><p class="article-text">
        Como pasa con todas las pasiones argentinas, tiene defensores y retractores fundamentalistas. En La Plata pasa y pasa tambi&eacute;n a nivel nacional. Personas que se paran desde Bilardo para explicar todos los males y todo lo bueno de este mundo y otros que no lo consideran as&iacute;. Seg&uacute;n sus seguidores hay un hombre que, <strong>puso como bandera el trabajo</strong>, para llegar a la c&uacute;spide de lo que so&ntilde;aba, haciendo algo quiz&aacute; m&aacute;s meritorio en s&iacute;, que es inspirar a otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ex futbolistas, t&eacute;cnicos, actores y periodistas</strong> cuentan qu&eacute; hay detr&aacute;s de esa figura gesticular y narigona, que comand&oacute; a un grupo de jugadores a darle una de las mayores alegr&iacute;as al pueblo argentino en el siglo 20: <em>El mundial 86.</em>
    </p><p class="article-text">
        El actor y Pincha <strong>Federico D&rsquo;Elia</strong>, productor ejecutivo de <em><strong>Bilardo: </strong></em>&ldquo;<em><strong>El doctor del F&uacute;tbol&rdquo;</strong></em> que se estren&oacute; el 24 de febrero por la plataforma HBO Max y consta de cuatro cap&iacute;tulos en los que se repasa los hitos m&aacute;s importantes en la carrera del entrenador, cuenta para <strong>elDiarioAR</strong>, cu&aacute;les fueron sus objetivos al momento de encarar el proyecto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/070b5ef5-002a-4299-b659-2fef804f7677_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/070b5ef5-002a-4299-b659-2fef804f7677_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/070b5ef5-002a-4299-b659-2fef804f7677_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/070b5ef5-002a-4299-b659-2fef804f7677_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/070b5ef5-002a-4299-b659-2fef804f7677_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/070b5ef5-002a-4299-b659-2fef804f7677_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/070b5ef5-002a-4299-b659-2fef804f7677_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El actor Federico D´Elía fue el producto de la docuserie sobre Bilardo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El actor Federico D´Elía fue el producto de la docuserie sobre Bilardo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Hablar de Carlos Bilardo y hacer un documental para una plataforma importante como HBOMax, permite meterme no en la an&eacute;cdota, si no en el mundo de Bilardo. Tratar de entender por qu&eacute; es como es. No juzgarlo, contar todo. Y para m&iacute; es apasionante. Me pone en el lugar del hincha y del laburo que se mezclan y es muy lindo&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se le pregunta por las pasiones que Bilardo despierta hace 40 a&ntilde;os, el actor de Los Simuladores prefiere pensarlo como un hombre normal con luces y sombras.<strong> &ldquo;</strong>Es una persona como todos. Que tiene todas las caras que tenemos. Sin dudas es muy especial, en cuanto a su disciplina y su obsesi&oacute;n por el trabajo y eso lo quiso trasladar a otros aspectos, pero el futbol fue lo suyo, su gran pasi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y rememora: &ldquo;Tuvo que enfrentarse mucho al poder. Cuando Alfons&iacute;n lo quiso sacar por los malos resultados o su pelea con Clar&iacute;n. No fue f&aacute;cil. Este laburo me hizo descubrir las cosas por las que pas&oacute;, que a la hija no le digan Bilardo en el colegio, o que la chiflaran cuando un docente dec&iacute;a su apellido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ante esto, el tipo eligi&oacute; pelearla laburando. Laburo, laburo y laburo. Despu&eacute;s para algunos puede ser conservador o no. Yo por suerte al ser hincha de Estudiantes lo vi con equipo nada conservadores. Es un tipo muy especial y un personaje muy interesante&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Proyectar y trabajar</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ante la consulta por una imagen que resuma lo que para &eacute;l es el bilardismo, dice: &ldquo;Si hay algo que me resume a Bilardo, es un material que encontramos, de &eacute;l buscando el predio que despu&eacute;s iba a ser de AFA. Est&aacute; con la c&aacute;mara en lo que parece una selva, donde se imagina canchas y despu&eacute;s lo ves con una carretilla y cuatro obreros, empezando a laburar. Y no lo est&aacute; haci&eacute;ndolo para la foto. Lo est&aacute; haciendo de verdad y el tipo ya era campe&oacute;n del mundo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;A m&iacute; lo que me representa de Bilardo es la cultura del trabajo y ponerle el cuerpo. No decir &lsquo;che, trabajen&rsquo;, sino &lsquo;trabajemos, yo soy una m&aacute;s, yo me arremango, agarr&oacute; esta carretilla, y empiezo a laburar con ustedes&rsquo;. Eso es Bilardo. Eso lo traslad&oacute; al f&uacute;tbol y a la vida. A pesar de todo, so&ntilde;ar con que algo se puede lograr. Hoy el predio de AFA es un predio hermoso y&nbsp;como dice Ruggeri deber&iacute;a llamarse Carlos Salvador Bilardo&rdquo;, insiste.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Claudio Gugnali</strong> es un ex futbolista y actual DT que acompa&ntilde;o a Bilardo y a Sabella en varias de sus epopeyas y define al bilardismo con tres pilares: &ldquo;Sentido de pertenencia, trabajo y solidaridad&rdquo;. Por eso sentencia: &ldquo;no es casualidad que las &uacute;ltimas tres finales mundiales argentinas sean con t&eacute;cnicos del club: dos con Bilardo y una con Sabella, creo, y lo digo con mucho respeto, que la esencia del futbol argentino est&aacute; en La Plata&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gugnali, dos veces campe&oacute;n como jugador, se&ntilde;ala que Estudiantes &ldquo;Es una forma de vida&rdquo; y que ese &ldquo;culto a la seriedad y al trabajo&rdquo;, fue fundamental para &ldquo;incomodar a los grandes y lograr objetivos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se le pregunta por el famoso &ldquo;sentido de Pertenencia&rdquo; Gugnali lo define como &ldquo;respetar la historia, de los que hicieron grande al club y cultivaron la responsabilidad y la seriedad&rdquo;. &ldquo;Lo ves en los chicos, que saben quienes fueron, lo saludan por la calle, le agradecen, eso solo pasa ac&aacute;&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Venir de afuera&rdquo; y hacerse propio</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estudiantes me complet&oacute; como futbolista y me entregu&eacute; a la cultura bilardista&rdquo;, el que hace esta afirmaci&oacute;n es <strong>Gast&oacute;n Fern&aacute;ndez</strong>. Ex futbolista y autor de uno de los dos goles que le permiti&oacute; al equipo de Sabella ganar la Copa Libertadores del 09.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo ven&iacute;a de otra idea futbol&iacute;stica, no entend&iacute;a porque me ped&iacute;an que me involucrara en el aspecto defensivo o sea m&aacute;s combativo, pero al pasar el tiempo entend&iacute; la identidad del club y me vi representado en mi historia, en el respeto, en la solidaridad. Me encontr&eacute; con valores de familia que me hicieron crecer&rdquo;, se&ntilde;ala ex River y San Lorenzo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Gata&rdquo; define el bilardismo como el &ldquo;no entregarse nunca y competir siempre al l&iacute;mite&rdquo;. &ldquo;No tiene nada que ver con los que creen que es jugar mal o sucio. Los grandes equipos de Estudiantes siempre jugaron muy bien al f&uacute;tbol, pero el bilardismo te hace dar siempre un poco m&aacute;s y eso es una ense&ntilde;anza que va mucho m&aacute;s all&aacute; del futbol&rdquo;, asevera.
    </p><p class="article-text">
        Para la periodista platense Narella Senra (DirecTv Sport, Canal 13, Torneos), el bilardismo nace de una persona que ama como nadie al f&uacute;tbol y que lo trasciende, pero es mucho m&aacute;s. No es un estilo de juego, es una filosof&iacute;a de vida que enarbola el trabajo, el esfuerzo, la humildad y por sobre todo el `dar la vida por el otro` en el sentido m&aacute;s literal de la palabra&ldquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1dbdec9-e337-40ac-87ec-37efadc090e6_16-9-aspect-ratio_50p_1042137.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1dbdec9-e337-40ac-87ec-37efadc090e6_16-9-aspect-ratio_50p_1042137.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1dbdec9-e337-40ac-87ec-37efadc090e6_16-9-aspect-ratio_75p_1042137.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1dbdec9-e337-40ac-87ec-37efadc090e6_16-9-aspect-ratio_75p_1042137.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1dbdec9-e337-40ac-87ec-37efadc090e6_16-9-aspect-ratio_default_1042137.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1dbdec9-e337-40ac-87ec-37efadc090e6_16-9-aspect-ratio_default_1042137.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f1dbdec9-e337-40ac-87ec-37efadc090e6_16-9-aspect-ratio_default_1042137.jpg"
                    alt="La periodista Narella Senra"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La periodista Narella Senra                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando hablamos de Bilardo -explica- hablamos de alguien que luch&oacute; contra todos. Con medios masivos que le dec&iacute;an tramposo o antif&uacute;tbol. Carlos les ped&iacute;a a los taxistas que hablen bien de &eacute;l, porque encontraba en eso la &uacute;nica manera de difundir su mensaje, esto dicho por el propio narig&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Narella emula una vieja m&aacute;xima pol&iacute;tica &ldquo;&iquest;Viste como hay gente que dice que todos somos peronistas, solo que hay gente que todav&iacute;a no se dio cuenta?, creo que eso pasa con el bilardismo: bilardistas somos todos, solo que algunos todav&iacute;a no se dieron cuenta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>GD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriel Dávila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/plata-bilardo-razones-cuna-fanatismo_1_8790452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Mar 2022 03:02:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f5c3ee6f-845f-41f8-8fd5-0e6b16149f99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="189920" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f5c3ee6f-845f-41f8-8fd5-0e6b16149f99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="189920" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Plata y Bilardo, razones desde la cuna de un fanatismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f5c3ee6f-845f-41f8-8fd5-0e6b16149f99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Carlos Bilardo,La Plata,HBO]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El bilardismo, el hecho maldito del futbol burgués]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/bilardismo-hecho-maldito-futbol-burgues_129_8786437.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db092035-7de7-404f-8b86-09c45fbb1d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El bilardismo, el hecho maldito del futbol burgués"></p><p class="article-text">
        Creo que nunca grit&eacute; tanto un gol como el de Caniggia contra Brasil en el Mundial 90. Tal vez el gol de Pablo Piatti en el minuto 94 en la cancha de Newell&acute;s en ese 2006 del Estudiantes campe&oacute;n del Cholo Simeone. <strong>El de Caniggia m&aacute;s que un grito fue la constataci&oacute;n de una forma de identificarme con el futbol.</strong> Creo que todo se resume en esa sonrisa con la que Cani sale festejando el gol, como diciendo: &iexcl;gol, incre&iacute;ble, no se puede creer! Al final de cuentas, por m&aacute;s posesi&oacute;n de pelotas, lujos y tiros en el palo, la diferencia la hace el que mete el gol. Y en partidos donde la superioridad del otro es manifiesta, tal vez todo se reduzca a generar la &uacute;nica oportunidad y no desperdiciarla. 
    </p><p class="article-text">
        Algo de la ambigua grieta entre lirismo y resultadismo hace agua aqu&iacute;. No creo que el hincha brasile&ntilde;o recuerde este partido con el orgullo de decirse: perdimos, &iexcl;pero qu&eacute; bien jugamos! Y a la inversa, creo que este partido deja traslucir algo m&aacute;s: los hinchas argentinos lo disfrutamos m&aacute;s, no &ldquo;aunque&rdquo; sino &ldquo;porque&rdquo; no lo merec&iacute;amos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay otro a&ntilde;adido en este acontecimiento que podr&iacute;amos denominar como <strong>el disfrute de lo imposible</strong>. Un imposible que rompe toda representaci&oacute;n de lo justo y de lo bello, todo m&eacute;rito, todo c&aacute;lculo. La &eacute;pica nos conmueve, nos estremece. Lo imposible no se explica con los criterios de lo posible. Es famoso el relato del silencio de Bilardo en el entretiempo y su &uacute;nica indicaci&oacute;n: &ldquo;No se la pasen a los de amarillo&rdquo;. El gran constructor de sistemas cede. El trabajo de tantos a&ntilde;os hace cuerpo ah&iacute; y se resume en la frase que condensa todas las obviedades: no se la pasen a los de amarillo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no es tanto lo dicho como lo no dicho: antes de la frase fue el silencio previo en el vestuario durante esos quince minutos. <strong>Como si todo lo aprendido, lo trabajado, lo esperado, lo debatido, lo peleado, se consumara en esa escena previa al final.</strong> Amo las consumaciones. Como si todo hubiera sido escrito para llegar a esa escena. Todos los pizarrones, todos los videos, todos los entrenamientos, todas las precauciones se encuentran en su punto l&iacute;mite. Bilardo sabe. O bien arriesga. &iquest;Arriesga porque sabe o sabe porque arriesga? El gran maestro de la precauci&oacute;n conf&iacute;a y delega: no habla porque en ese &ldquo;no se la pasen a los de amarillo&rdquo; est&aacute; todo dicho. Por eso el silencio: porque est&aacute; todo dicho. La escena me recuerda el final de &ldquo;El banquete&rdquo; de Plat&oacute;n donde despu&eacute;s de tantos discursos sobre el amor y de la brillante exposici&oacute;n de S&oacute;crates, irrumpe sobre el final Alcib&iacute;ades y rompe el esquema: no voy a explicar -como lo han hecho todos- cu&aacute;l es la naturaleza del amor, sino que solo me voy a centrar en contar por qu&eacute; amo a S&oacute;crates.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute;, el futbol siempre es algo m&aacute;s. Nunca me alcanza con las teor&iacute;as o ideas que buscan explicarlo o en t&eacute;rminos identitarios, o en t&eacute;rminos de espect&aacute;culo, o en t&eacute;rminos de lucha de clases. O incluso como &ldquo;continuidad de la guerra por otros medios&rdquo;. No es que no suscriba con alguna de las explicaciones, sino que ninguna me alcanza. <strong>Cada vez que creo que puedo entender lo que me pasa con el futbol, me pierdo.</strong> O mi equipo pierde y todas las teor&iacute;as se me caen. 
    </p><p class="article-text">
        No se por qu&eacute; me hice bilardista. Recuerdo a mi madre apag&aacute;ndome la televisi&oacute;n los domingos a la noche mientas ve&iacute;a el resumen de los partidos en 1982 y todo el mundo prefiriendo que salga campe&oacute;n Independiente y no el Estudiantes de Bilardo. <strong>Algo de ese encono contra el pincha y el bilardismo evidentemente me moviliz&oacute;, me convoc&oacute;. Y como todo converso, fui a fondo. </strong>Es tan fuerte la construcci&oacute;n que el sentido com&uacute;n del futbol hace del bilardismo como exponente del antifutbol que, en todo caso y a la inversa, tal vez el bilardismo evidencie todo ese conjunto de negaciones que nadie quiere admitir en su propia identidad futbol&iacute;stica. Parafraseando a John William Cooke: el bilardismo es el hecho maldito del futbol burgu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por eso, lo que m&aacute;s me identifica con Bilardo es que vivo el f&uacute;tbol como lo vive &eacute;l, aunque el mandato social nos exija otras narrativas. No lo vivo liviano. No disfruto el futbol. O por lo menos no lo disfruto como se disfruta un entretenimiento. Para m&iacute; el futbol es cat&aacute;rtico. Est&aacute; m&aacute;s cerca de la tragedia que de un evento pochoclero.</strong> No lo disfruto en los t&eacute;rminos en los que se normaliza cierto consumo del disfrute: no lo contemplo, sino que lo vivo. Y siempre con esa tensi&oacute;n irresoluble de estar dependiendo de un conjunto enorme de variables que nos exceden. Y as&iacute; como en el mundo de la mitolog&iacute;a una buena cosecha depend&iacute;a de las bondades de la diosa Demeter, as&iacute; en el futbol todo depende de que el delantero haga o no haga el gol. El futbol me exaspera. Camino como Bilardo, reacciono como Bilardo, me acomodo el pelo como Bilardo, soy intenso como Bilardo. Pero claro, no soy Bilardo. No vivo para el futbol. El futbol es uno de los tantos fragmentos que constituyen mi subjetividad. Uno importante, pero no el &uacute;nico. Como no es el &uacute;nico ninguno de los otros aspectos que tambi&eacute;n me constituyen. De hecho, todos estos fragmentos se encuentran en conflicto. Como un campo de batalla, defin&iacute;a Nietzsche la interioridad. <strong>La pregunta m&aacute;s recurrente que me han hecho es acerca de la supuesta incompatibilidad entre ser bilardista y hacer filosof&iacute;a. Tampoco soy bilardista cuando cocino o cuando leo.</strong> No soy bilardista porque creo que hay que ganar a cualquier costo, sino que soy bilardista porque como el prop&oacute;sito del futbol es ganar un partido o un campeonato, creo en la necesidad de articular todo en funci&oacute;n de ese objetivo: estrategias, convicciones y obviamente tambi&eacute;n disfrutes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tengo hitos con Bilardo que han marcado algo de mi vida. La &uacute;nica vez que vi a Bilardo en persona fue en un programa de Pura Qu&iacute;mica donde me invitaron a compartir una entrevista e intent&eacute; reivindicar el Mundial del 90: no hubo caso. Estuve presente en cancha de River el d&iacute;a del Gatorade: desde la tribuna alta nunca me enter&eacute; de nada. Fuimos con mi hermano Mauro y mi hija Mar&iacute;a con solo 6 a&ntilde;os a ver el retorno de Bilardo a Estudiantes en el 2003 en cancha de Gimnasia contra Talleres de C&oacute;rdoba: Mar&iacute;a durmi&oacute; todo el partido, recostada en el piso de la tribuna. Corrimos mucho en la cancha de Velez despu&eacute;s de un triunfo all&iacute; con gol del Principito Sosa y la platea insultando todo el partido al Narig&oacute;n: de la &uacute;ltima etapa de Bilardo en Estudiantes se fue forjando el plantel del equipo campe&oacute;n del 2006. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Acabo de ver el documental de Bilardo y no puedo parar de llorar. Muchas veces en mi vida, en situaciones l&iacute;mites, cuando cre&iacute;a que ya no hab&iacute;a ninguna posibilidad de nada, me repet&iacute;a una y otra vez a m&iacute; mismo una &uacute;nica frase: &ldquo;no se la pases a los de amarillo&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>DS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Sztajnszrajber]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/bilardismo-hecho-maldito-futbol-burgues_129_8786437.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Feb 2022 03:03:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/db092035-7de7-404f-8b86-09c45fbb1d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="63890" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/db092035-7de7-404f-8b86-09c45fbb1d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="63890" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El bilardismo, el hecho maldito del futbol burgués]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/db092035-7de7-404f-8b86-09c45fbb1d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Carlos Bilardo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlos Salvador, cuando la derrota es la muerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/carlos-salvador-derrota-muerte_129_8786413.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed1b2868-be85-454d-b6ac-f1fcde4540d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carlos Salvador, cuando la derrota es la muerte"></p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde est&aacute; Carlos Bilardo? En el pasado, en el recuerdo. Las an&eacute;cdotas proliferan en los testimonios de varios ex campeones del mundo que recibieron sus instrucciones y recuerdan de ellas la l&oacute;gica incontrastable de sus conceptos y la locura de la transmisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el tiempo real del espectador, la serie dirigida por Ariel Rotter, con guiones de Sebasti&aacute;n Meschengieser y Gustavo Dejtiar, <strong>Bilardo es un misterio internado en un geri&aacute;trico</strong>. Digamos que se lo mantiene a distancia sanitaria de su homenaje. La actualidad se filtra en la historia: &iquest;Sabe o no sabe que muri&oacute; Maradona? Saber podr&iacute;a matarlo. &iquest;O ya lo sabe por deducci&oacute;n y no lo dice? Historia y actualidad se pisan los talones, y en ese espacio lim&iacute;trofe, fantasm&aacute;tico, en el que Bilardo est&aacute; y no est&aacute; se estaciona <em>Bilardo, el doctor del f&uacute;tbol.</em>
    </p><p class="article-text">
        Con un montaje como cortado a cuchillo que podr&iacute;a justificar reproches narrativos si no fuese porque el montaje mental de Bilardo ha de haber sido algo similar, la serie sostiene su encanto en los archivos p&uacute;blicos y privados y en un talk show de superh&eacute;roes. Tiene tambi&eacute;n, el esp&iacute;ritu vitalista que se puede encontrar en los chistes de velorio, esa felicidad de supervivencia que comienza a bloquear en presente el dolor del porvenir.
    </p><p class="article-text">
        En ese proceso de despedida, <strong>la composici&oacute;n esta vez m&aacute;s profunda del mito no hace m&aacute;s que reforzar la figura de Bilardo como el obsesivo, el man&iacute;aco</strong>, &ldquo;el loco de mierda&rdquo; como lo llama Oscar Ruggeri con todo el amor del mundo, el cat&aacute;logo viviente de TOCs que adivina el futuro y pretende controlar el berenjenal de causas y efectos que se desatan como una tormenta en un partido de f&uacute;tbol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay un esquema de movimiento que desarrolla su ex vecino de Flores, C&eacute;sar Aira en <em>Diario de la hepatitis </em>(1993). Tenemos nueve hombres formados en tres l&iacute;neas de tres, a los que se les ordena dar un paso en simult&aacute;neo en cualquiera de las cuatro direcciones posibles (derecha, izquierda, adelante, atr&aacute;s). Si todos lo dan en la misma direcci&oacute;n, el orden se mantiene. Para que eso suceda, dice Aira, &ldquo;hay una posibilidad de 4 x 4 x 4&hellip; (nueve veces), y el total dividido por cuatro&rdquo;, que son las direcciones que se pueden tomar. Cansado del c&aacute;lculo, anuncia que no va a hacer la cuenta, &ldquo;pero es una cantidad hipermillonaria&rdquo;. Dice: &ldquo;Ya se ve lo dif&iacute;cil que es mantener el orden. &iexcl;Y con nueve hombrecitos nada m&aacute;s!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ense&ntilde;anza que deja ese juego en la cabeza de Aira es que &ldquo;el mundo comienza y ya es un caos&rdquo;. &iquest;No es ese caos, ya no de nueve hombrecitos sino de veintid&oacute;s, el que Bilardo intent&oacute; desentra&ntilde;ar para dominarlo aunque s&oacute;lo fuese un instante, el instante de la gloria? <strong>Esa fue su locura: una neurosis de humildad.</strong> La lucha era por el control de la atomizaci&oacute;n, y s&oacute;lo pod&iacute;a ser afrontada por un cient&iacute;fico loco que convirtiera su vida en trabajo. El triunfo, si llegaba, era &ldquo;por poquito&rdquo;, esa unidad de medida infinitesimal que aprendi&oacute; de Osvaldo Zubeld&iacute;a. &iquest;Tanta dedicaci&oacute;n para imponerse por un poquito?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos los procesos que desembocan en el juego de Bilardo son asaltos a la conquista de ese poquito. La obsesi&oacute;n, la disciplina, la concentraci&oacute;n, el compromiso mental, la pasi&oacute;n patol&oacute;gica por el detalle, el talento y la idea de que la vida es una monograf&iacute;a sobre f&uacute;tbol estaban imaginados y ejecutados para alcanzar esa diferencia <em>m&iacute;nima</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es lo contrario a los postulados de su antagonista de c&oacute;mic, C&eacute;sar Luis Menotti, situado en la creencia aristocr&aacute;tica de que esa diferencia es gen&eacute;tica (o sea racial), por lo que ya est&aacute; dada como los ojos chinos en los chinos. Eso es lo que distingue sus escuelas, la percepci&oacute;n antag&oacute;nica del concepto de diferencia. Menotti cree que la diferencia ya est&aacute; instalada como un don. En cambio, Bilardo <em>sabe</em> que hay que hacerla con paciencia y custodiarla con locura (a sus sue&ntilde;os megal&oacute;manos los sostiene la modestia).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que aparezca Menotti en la serie tiene mucho de armisticio. Era lo que faltaba para reforzar de manera irreversible el vector de unanimidad que llev&oacute; a Bilardo a lo alto de la memoria p&uacute;blica. Podr&aacute;n discutirse algunas de sus pr&aacute;cticas que ya est&aacute;n en el hall de la comedia del f&uacute;tbol argentino (y colombiano). A &eacute;l, ya no.
    </p><p class="article-text">
        Algunas de esa pr&aacute;cticas est&aacute;n glosadas en la serie: sacar de quicio a los rivales metiendo el dedo en la llaga de la intimidad, los alfileres en los c&oacute;rners, el Bid&oacute;n de la Muerte que fulmin&oacute; a Branco en Italia &rsquo;90, estudiar a fondo los grises del reglamento, pisar al rival (hay un gran momento de archivo cuando en 1970 le preguntan a Poletti, el arquero de Estudiantes, por qu&eacute; le pate&oacute; la cabeza a un rival en el suelo, mientras la c&aacute;mara encuadra el mocas&iacute;n asesino). Son pr&aacute;cticas de la escuela pincha cuya justificaci&oacute;n se explica por s&iacute; sola. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a haber competido Estudiantes de La Plata con el Manchester United en 1968 si no era <em>con todo</em> lo que ten&iacute;a? Ese &ldquo;con todo&rdquo; fue lo que hizo la diferencia &ldquo;peque&ntilde;a&rdquo;, y no habr&iacute;a habido proeza con una gota menos de ese todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo que tiene de encantadora la serie es que comprende a Bilardo a la perfecci&oacute;n. </strong>La prueba est&aacute; en que el relato asume que interior y exterior son una misma materia indivisible. En alg&uacute;n momento lo confirma su hija Daniela. Esa confesi&oacute;n, naturalizada por la cercan&iacute;a, consolida lo que ven&iacute;amos sospechando: <strong>Bilardo es m&aacute;s un personaje que una persona.</strong> Y si ese deslizamiento ocurre y nos resulta claro, es porque su vida fue exclusivamente una obra.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los momentos en que esta certeza se manifiesta en <em>Bilardo, el doctor del f&uacute;tbol</em> sucede al principio, cuando el Cholo Simeone cuenta con &ldquo;la piel de gallina&rdquo; que un d&iacute;a Bilardo lo cit&oacute; para un entrenamiento de la Selecci&oacute;n en Ezeiza. La salvedad: estaban ellos solos. La situaci&oacute;n ten&iacute;a algo de secuestro y de amor al arte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Cholo sali&oacute; de la perplejidad cuando Bilardo le pidi&oacute; que hiciera, en soledad, los mismos movimientos que har&iacute;a si estuviera entre rivales y compa&ntilde;eros. Un hombre solo en una cancha de f&uacute;tbol imagina que lo rodean veintiuno porque se lo pide su mentor. Y lo que le est&aacute; pidiendo es que construya un mundo mental que valga exactamente lo mismo que la realidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quien se aparta de la corriente de unanimidad que sostiene la figura de Bilardo con apenas alguna reserva sobre sus &ldquo;picard&iacute;as&rdquo;, es el ex entrenador f&iacute;sico de Maradona, Fernando Signorini. En su testimonio subraya varias veces, como si no nos hubi&eacute;ramos sobresaltado cuando lo dijo por primera vez, que Bilardo es &ldquo;un cag&oacute;n&rdquo; al que lo aterroriza la derrota. Es una buena hip&oacute;tesis de fondo: <strong>la del entrenador que entrega su vida a obtener por todos los medios la peque&ntilde;a diferencia que lo lleve al triunfo porque, en sus profundidades, siente que la derrota es </strong><em><strong>literalmente</strong></em><strong> la muerte.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La tentaci&oacute;n de fantasear con analog&iacute;as entre los sistemas que identifican a los deportes colectivos y los pa&iacute;ses es tan inadecuada como inocua. &iquest;A qui&eacute;n puede matar una analog&iacute;a, incluso una mal orientada, si se aclara que s&oacute;lo se la establece para fantasear? Entonces, si la Argentina fuese bilardista &iquest;ser&iacute;a una potencia?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se van a salvar de mi an&eacute;cdota con Bilardo. Lo vi una sola vez, durante las dos horas de su programa &ldquo;La hora de Bilardo&rdquo;, un domingo a la noche en radio La Red. No acept&oacute; una entrevista que le ped&iacute;, pero s&iacute; que lo &ldquo;viera&rdquo; hacer radio. Se la pas&oacute; hablando de la inseguridad. Un embole. Hasta que unos minutos antes de terminar, el locutor, la tercera persona adentro del estudio junto a nosotros, anunci&oacute; que el pr&oacute;ximo programa ser&iacute;a: &ldquo;Nimo no perdona&rdquo;, conducido por Guillermo Nimo, el refer&iacute; guas&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Bilardo trat&oacute; de contener los nervios que lo anegaban. Dijo: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo que hoy va Nimo?&rdquo;. Estaba desencajado. Se abri&oacute; la puerta para que en el tr&aacute;fico de estrellas se consumara el cambio de turno, y vimos a Nimo recortado a contra luz, con sus legendarios kits de bijouter&iacute;e, relojes, boquillas Difusor, pulsera antireuma. anteojos oscuros de carey, gemelos, llaveros, etc. Una Capilla Sixtina adentro de un traje cruzado. Bilardo, tambi&eacute;n de traje, llevaba en una mano un malet&iacute;n y, en la otra, un Motorola PT500, uno de los primeros ladrillos con tapa de Movicom. Con esa mano, sin decir una palabra, volte&oacute; de una p&iacute;&ntilde;a a Nimo, quien lo hab&iacute;a recibido con un saludo en el que quiz&aacute;s cupieran iron&iacute;as que no detect&eacute;: &ldquo;&iexcl;Mi querido y estimado Doctor Bilardo!&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bilardo noqueando a Nimo <em>para m&iacute;</em>. Todav&iacute;a no puedo creer que eso haya sucedido. Debo agradecerle a la superstici&oacute;n inexistente conocida como Dios haberme permitido estar all&iacute;, viendo ese combate de un solo golpe que los personajes involucrados me obligan a asociar con las pantomimas de Titanes en el Ring.
    </p><p class="article-text">
        Bilardo no hablaba. Nunca habl&oacute;. Yo, atr&aacute;s, bajando las escaleras hacia, creo (fue hace 25 a&ntilde;os), las veredas de Avenida Santa Fe en las que no hab&iacute;a un alma. Entonces le dije, en una delicada intervenci&oacute;n que buscaba una vuelta en s&iacute; de su viaje por la violencia catat&oacute;nica: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; hizo eso? Usted es campe&oacute;n del mundo&rdquo;. <strong>Me grit&oacute;: &ldquo;&iexcl;Hace treinta a&ntilde;os que este pelotudo me quiere armar los equipos!&rdquo;.&nbsp; </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/carlos-salvador-derrota-muerte_129_8786413.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Feb 2022 03:02:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ed1b2868-be85-454d-b6ac-f1fcde4540d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="437120" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ed1b2868-be85-454d-b6ac-f1fcde4540d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="437120" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Carlos Salvador, cuando la derrota es la muerte]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ed1b2868-be85-454d-b6ac-f1fcde4540d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Carlos Bilardo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hace 20 años, con el país a punto de estallar, Bilardo lanzaba su candidatura presidencial para gobernar la Argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/20-anos-pais-punto-estallar-bilardo-lanzaba-candidatura-presidencial-gobernar-argentina_1_8401265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27871cbc-6eb2-4ca8-a642-08ff43612c3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hace 20 años, con el país a punto de estallar, Bilardo lanzaba su candidatura presidencial para gobernar la Argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En plena crisis del gobierno de la Alianza, el director técnico campeón del mundo en México 86 fundó su propio partido, el UNO, y esbozó un plan de gobierno para presentarse en 2003. El vicepresidente del espacio recuerda cómo Bilardo lo despertaba de madrugada para contarle sus ideas políticas, una práctica que el entrenador ensayaba con sus futbolistas. Las reuniones con Patricia Bullrich y un ministerio para Diego Maradona.</p></div><p class="article-text">
        A la distancia, 20 a&ntilde;os despu&eacute;s, la imagen resulta extravagante, como&nbsp;algunas&nbsp;de las que involucraron a Carlos Bilardo fuera del f&uacute;tbol. Ocurri&oacute; una noche de 2001, cuando el campe&oacute;n del mundo en 1986 ya se hab&iacute;a lanzado a candidato a presidente de Argentina para las elecciones de 2003. El entrenador no ten&iacute;a experiencia en pol&iacute;tica pero, como todo aspirante a la Casa Rosada, mand&oacute; a imprimir afiches de campa&ntilde;a con su nombre para que fueran pegados por los barrios m&aacute;s transitados de Buenos Aires. Detallista como siempre, obsesivo para controlar todo, Bilardo tambi&eacute;n acompa&ntilde;aba a los empapeladores: les suger&iacute;a c&oacute;mo y d&oacute;nde ubicarlos. Pero al llegar a la esquina de Rivadavia y Entre R&iacute;os, a metros del Congreso, las cosas se le complicaron.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sal&iacute;amos de radio La Red, donde Carlos ten&iacute;a un programa a la medianoche, y segu&iacute;amos a los pibes que pon&iacute;an los afiches. Eran los m&aacute;s baratos, blancos y negros. Dec&iacute;an &lsquo;Bilardo presidente&rsquo;, todo a pulm&oacute;n&rdquo;, recuerda Mart&iacute;n Sesana, productor del entrenador entre 1997 y 2011. &ldquo;Los chicos los pegaban en la pared y con Carlos d&aacute;bamos una vuelta a la manzana para ver si quedaban bien, pero nos topamos con otros pibes que colocaron afiches de ellos sobre los nuestros. Carlos se meti&oacute; y les dijo &lsquo;eh, son los m&iacute;os&rsquo;. Eran personas que no se apichonaban y no reaccionaron &lsquo;ah, perd&oacute;n, ya lo saco&rsquo;, sino que apuraron a Carlos. El tema se puso picante y nos salvaron los recolectores de basura: pas&oacute; un cami&oacute;n de Cliba, vieron a Carlos discutir, bajaron, nos apoyaron y se calmaron las aguas&rdquo;, detalla Sesana, que ahora vive en M&eacute;xico pero durante 14 a&ntilde;os fue una sombra de Bilardo, acompa&ntilde;&aacute;ndolo a todos sus trabajos y proyectos, tambi&eacute;n los m&aacute;s inesperados.
    </p><p class="article-text">
        La personalidad impar de Bilardo explica que un t&eacute;cnico de f&uacute;tbol sin relaci&oacute;n con la pol&iacute;tica haya intentado ser presidente de la Argentina que iba en picada hacia el desastre de diciembre de 2001. Casos de deportistas ocupando el cargo pol&iacute;tico m&aacute;s alto de un pa&iacute;s hay pocos: George Weah, fant&aacute;stico delantero del Par&iacute;s Saint Germain y el Milan en la d&eacute;cada del 90, es presidente de Liberia desde 2018. Hace un mes sorprendi&oacute; un caso inverso: el vicepresidente de Surinam,&nbsp;Ronnie Brunswijk, decidi&oacute; incluirse en un partido&nbsp;del equipo del cual es el principal accionista, el Inter Moengotapoe, por la Liga Concacaf.
    </p><p class="article-text">
        Bilardo hab&iacute;a comenzado a delinear su salto a la pol&iacute;tica en los &uacute;ltimos meses de 2000. Quien ser&iacute;a el vicepresidente nacional de su espacio, el abogado Denis Pitt&eacute; Fletcher, recuerda los inicios: &ldquo;Con Carlos nos present&oacute; Jos&eacute; De All, el due&ntilde;o de Medicus y diferentes sanatorios, como el Otamendi, que hab&iacute;a sido su profesor en la Facultad de Medicina. Yo tambi&eacute;n quer&iacute;a meterme en pol&iacute;tica, fundar un partido y con Carlos nos pusimos de acuerdo. Empezamos a convocar gente. Tuvimos alg&uacute;n almuerzo con Patricia Bullrich y Roberto Cachanosky&rdquo;. Aunque no se sum&oacute; al espacio de Bilardo, el economista confirma aquel almuerzo: &ldquo;Me llam&oacute; un grupo de gente del partido conservador -dice Cachanosky-. Bilardo quer&iacute;a fundar un espacio pol&iacute;tico, y que fuera el primero del milenio. Almorc&eacute; con &eacute;l y me pareci&oacute; un tipo muy macanudo. Intercambiamos ideas pero no avanzamos m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El entrenador&nbsp;intent&oacute; ser presidente a su modo. Apost&oacute; a su voluntarismo y a los golpes de efecto para avanzar casilleros. El puntapi&eacute; inicial fue su convocatoria en la confiter&iacute;a La Ideal, en Suipacha y Corrientes, para lanzar un doble anuncio: la creaci&oacute;n de&nbsp;su&nbsp;Partido de la Unidad&nbsp;(UNO), y su candidatura a presidente para las elecciones de 2003. El detalle bilardiano fue el d&iacute;a y la hora:&nbsp;en el primer minuto&nbsp;del 1&deg;&nbsp;de enero de 2001.&nbsp;Seg&uacute;n recuerda Sesana, &ldquo;Carlos fogoneaba lo del primer partido pol&iacute;tico del milenio. Algunos le dec&iacute;an &lsquo;Carlos, no va a ir nadie, es A&ntilde;o Nuevo&rsquo;, pero &eacute;l ten&iacute;a el aparato de prensa armado.&nbsp;Vinieron c&aacute;maras de todos los canales&rdquo;.&nbsp;Para Pitt&eacute; Fletcher, &ldquo;el sal&oacute;n estaba lleno, hab&iacute;a una multitud. Y su discurso comenz&oacute; a las 24 en punto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cr&oacute;nicas del d&iacute;a siguiente al lanzamiento de UNO se&ntilde;alan que Bilardo defini&oacute; a su partido&nbsp;como un &ldquo;centro integrado por empresarios, gente trabajadora, m&eacute;dicos, ex fiscales y ex jueces&rdquo;.&nbsp;En aquella primera madrugada del siglo, el entrenador justific&oacute; su candidatura con frases&nbsp;de su estilo: &ldquo;He ense&ntilde;ado c&oacute;mo se viaja en un avi&oacute;n a diputados,&nbsp;c&oacute;mo se reclina&nbsp;el asiento,&nbsp;c&oacute;mo&nbsp;se hace para&nbsp;escuchar m&uacute;sica. Les regalaban pasajes en primera clase y no sab&iacute;an usar los botones&rdquo;. El t&eacute;cnico tambi&eacute;n dijo que Diego Maradona podr&iacute;a sumarse como ministro.
    </p><p class="article-text">
        Como&nbsp;al comienzo la justicia electoral&nbsp;no le&nbsp;adjudic&oacute; valor legal a su fuerza pol&iacute;tica,&nbsp;Bilardo se propuso que UNO fuera&nbsp;reconocido en Capital&nbsp;Federal y las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, C&oacute;rdoba y Misiones; los cinco distritos que necesitaba&nbsp;para competir en las&nbsp;elecciones&nbsp;de 2003.&nbsp;&ldquo;Yo iba a las canchas y los hinchas me firmaban para que UNO entre a la justicia electoral&rdquo;, reconstruy&oacute; Bilardo en 2014.&nbsp;&ldquo;Primero inscribimos el partido en Capital. Necesit&aacute;bamos 4.000 firmas. Carlos puso una mesita a la salida de la cancha de San Lorenzo, se par&oacute; ah&iacute;, y todo el mundo nos firmaba. El partido lleg&oacute; a siete provincias, avanzamos mucho&rdquo;, agrega Pitt&eacute; Fletcher.&nbsp;&ldquo;Carlos ven&iacute;a con unas planillas y nos ped&iacute;a a&nbsp;los empleados de la radio&nbsp;que le complet&aacute;ramos nombre y apellido para afiliarnos. Tambi&eacute;n pon&iacute;a una mesa con dos sillas, todos los d&iacute;as, en Lavalle y Florida. Dec&iacute;a que por ah&iacute; pasaban un mill&oacute;n y medio de personas&rdquo;, recuerda Sesana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pitt&eacute; Fletcher, reconocido como Bilardo como &ldquo;un prestigioso jurista&rdquo; en su autobiograf&iacute;a <em>Doctor y campe&oacute;n</em> (Planeta, 2014), en la que el entrenador le dedic&oacute; una p&aacute;gina a su incursi&oacute;n pol&iacute;tica, recuerda una experiencia intensa durante 2001. &ldquo;Viaj&aacute;bamos mucho a las provincias. Carlos mezclaba pol&iacute;tica con deporte: lo invitaban a dar charlas y me inclu&iacute;a a m&iacute;, que de f&uacute;tbol no s&eacute; nada, pero nos qued&aacute;bamos un par de d&iacute;as para armar el partido. Nos sal&iacute;a gratis el hotel, ahorr&aacute;bamos mucho. Carlos ten&iacute;a un entusiasmo que me impresionaba. En La Pampa y en Paran&aacute; me pas&oacute; que eran las 2 de la ma&ntilde;ana, yo estaba durmiendo, y Carlos me tocaba la habitaci&oacute;n del hotel y me dec&iacute;a &lsquo;Denis, se me ocurre tal cosa&rsquo;. De cada viaje por las provincias me volv&iacute;a riendo&rdquo;, agrega el entonces vicepresidente de UNO, hoy de 60 a&ntilde;os, y ya lejos de la arena pol&iacute;tica. Seg&uacute;n reconocieron Ricardo Giusti, Sergio Batista y otros futbolistas campeones del mundo en M&eacute;xico 86, Bilardo tambi&eacute;n pasaba por las habitaciones de los jugadores durante la madrugada y los despertaba para recordarles conceptos t&eacute;cnicos.
    </p><p class="article-text">
        Pero acaso la mayor particularidad es que Bilardo no quer&iacute;a arrancar ni terminar su carrera pol&iacute;tica desde el llano, sino como presidente. Consultado a los pocos d&iacute;as por qu&eacute; no empezaba desde abajo, el t&eacute;cnico respondi&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Porque me los conozco a todos! Conozco a much&iacute;simos diputados y senadores.&nbsp;Y&nbsp;como s&eacute; c&oacute;mo act&uacute;an, no quiero presentarme ni como concejal ni como diputado ni nada.&nbsp;Cuando estudi&eacute; medicina, iba a todas las clases, incluso a las de las siete de la ma&ntilde;ana. Pero &iexcl;qu&eacute; voy a aprender en pol&iacute;tica! No voy a perder 30 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Sesana explica el contexto: &ldquo;Desde que dej&oacute;&nbsp;de ser el t&eacute;cnico de Boca (en diciembre de 1996),&nbsp;empez&oacute;&nbsp;a&nbsp;hablar&nbsp;de sus aspiraciones&nbsp;pol&iacute;ticas.&nbsp;Dec&iacute;a que,&nbsp;salvo&nbsp;(Antonio) Cafiero,&nbsp;&eacute;l era&nbsp;el dirigente m&aacute;s viejo&nbsp;de&nbsp;Argentina. Repet&iacute;a que hab&iacute;a estado afiliado a la UES (Uni&oacute;n de Estudiantes Secundarios,&nbsp;una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica&nbsp;creada en 1953 por el&nbsp;ministerio&nbsp;de Educaci&oacute;n&nbsp;de Juan Domingo Per&oacute;n). Y que por eso era el pol&iacute;tico m&aacute;s antiguo, estaba obsesionado con eso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Por qu&eacute; se meti&oacute; en la pol&iacute;tica si dijo que en el colegio ni se met&iacute;a?-, le pregunt&oacute; un periodista de la revista&nbsp;<em>El Gr&aacute;fico&nbsp;</em>en 2001, pocos meses despu&eacute;s de su lanzamiento.
    </p><p class="article-text">
        -En la secundaria estuve en la UES desde los 13 hasta los 18 a&ntilde;os. Asist&iacute;a a los discursos&nbsp;de Per&oacute;n-, respondi&oacute; Bilardo, siempre con una salida a mano.
    </p><p class="article-text">
        Sobre ese paso por la UES, como si hubiera significado un hito en su formaci&oacute;n,&nbsp;el entrenador volver&iacute;a&nbsp;a hablar muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando el experimento de UNO ya hab&iacute;a fracasado. &ldquo;Yo estudi&eacute; en el colegio Bartolom&eacute; Mitre, cerca del Abasto. Hab&iacute;a que poner un representante de cada divisi&oacute;n para la UES, y en primer a&ntilde;o me pusieron a m&iacute;, que era el m&aacute;s chico de los muchachos. Inauguramos los complejos de Chapadmalal y Embalse R&iacute;o Tercero, y despu&eacute;s &iacute;bamos a los discursos de Per&oacute;n. Fui a varios. Hasta al teatro Col&oacute;n fui con Per&oacute;n&rdquo;, cont&oacute; a&nbsp;<em>P&aacute;gina 12&nbsp;</em>en 2014.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de diez a&ntilde;os de Carlos Menem en el poder -al que el t&eacute;cnico&nbsp;hab&iacute;a votado&nbsp;en 1989 y 1995-, y ya con la Alianza presidida por Fernando de la R&uacute;a en crisis terminal, Bilardo se mov&iacute;a en una frontera movediza, dif&iacute;cil de encasillar: nunca se declar&oacute; antipol&iacute;tico, pero s&iacute; repet&iacute;a la falta de credibilidad de los partidos tradicionales. &ldquo;A todos les digo: quieren seguir en &eacute;sta, sigan; pero despu&eacute;s&nbsp;a m&iacute;&nbsp;no&nbsp;me digan nada. Probaste veinte a&ntilde;os, cuarenta a&ntilde;os, segu&iacute; como vos quer&eacute;s, pero despu&eacute;s no me lloren m&aacute;s&rdquo;, dijo en una entrevista&nbsp;a&nbsp;<em>La Naci&oacute;n&nbsp;</em>de febrero de 2001.&nbsp;Adem&aacute;s repet&iacute;a, sin mucha precisi&oacute;n, que su espacio era &ldquo;de centro&rdquo;. Otras, que era &ldquo;centrista y peronista&rdquo;. Tambi&eacute;n que &ldquo;yo no dir&iacute;a ni izquierda ni derecha ni centro. Es todo lo mismo&rdquo;.&nbsp;Pero consultado sobre si sumar&iacute;a al l&iacute;der carapintada Aldo Rico, quien a&ntilde;os atr&aacute;s lo hab&iacute;a convocado al Mod&iacute;n (sin que Bilardo aceptara), el t&eacute;cnico dijo que no.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Revisar&iacute;a las privatizaciones?, -le pregunt&oacute; una periodista.
    </p><p class="article-text">
        -Ser&aacute; una de las primeras cosas, s&iacute;, seguro. Y a cada empresa le voy a poner un stopper, como en el f&uacute;tbol, &iquest;vio?, que es la marca-marca. Vos, empresa, decime: &iquest;qu&eacute; hiciste por el pa&iacute;s? Dejame estudiarte a ver qu&eacute; hiciste estos &uacute;ltimos diez a&ntilde;os. Pum. Chau.
    </p><p class="article-text">
        Pitt&eacute; Fletcher precisa la ideolog&iacute;a de UNO: &ldquo;Liberalismo nacional&rdquo;, explica el vicepresidente del partido de Bilardo. &ldquo;De liberalismo de proteger los derechos individuales, de respetar la constituci&oacute;n&nbsp;y&nbsp;proteger la industria. Ten&iacute;amos un plan muy serio en seguridad, de aumentar las penas en el c&oacute;digo penal. Apunt&aacute;bamos a la seguridad y a la econom&iacute;a en primer plano, sin descuidar la salud y la educaci&oacute;n, donde Carlos siempre hac&iacute;a hincapi&eacute;&rdquo;. A diferencia de Bilardo, el abogado ten&iacute;a cierta experiencia en pol&iacute;tica. &ldquo;En 1983 milit&eacute; en La Plata para la&nbsp;UCeD&eacute;&nbsp;de&nbsp;&Aacute;lvaro&nbsp;Alsogaray&nbsp;y en Magdalena fund&eacute;&nbsp;la&nbsp;filial.&nbsp;Luego dej&eacute; la pol&iacute;tica para dedicarme a mi profesi&oacute;n, hasta que&nbsp;en 2000&nbsp;dise&ntilde;&eacute; y arm&eacute; la estructura legal del Partido de la Unidad (UNO). Carlos transmit&iacute;a mucho entusiasmo, alquil&aacute;bamos locales, no s&oacute;lo pon&iacute;a su nombre, tambi&eacute;n su energ&iacute;a. Yo soy liberal pero a Alsogaray no lo votaba ni el loro. Carlos generaba mucha penetraci&oacute;n a nivel pueblo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66a06750-3003-4f57-8e31-d586641b7e93_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66a06750-3003-4f57-8e31-d586641b7e93_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66a06750-3003-4f57-8e31-d586641b7e93_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66a06750-3003-4f57-8e31-d586641b7e93_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66a06750-3003-4f57-8e31-d586641b7e93_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66a06750-3003-4f57-8e31-d586641b7e93_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/66a06750-3003-4f57-8e31-d586641b7e93_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Bilardo al asumir como secretario de Deportes en la provincia de Buenos Aires, en 2007"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Bilardo al asumir como secretario de Deportes en la provincia de Buenos Aires, en 2007                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Encasillar pol&iacute;ticamente a Bilardo, m&aacute;s all&aacute; de su partido, no es tan sencillo. Seg&uacute;n Sesana, su productor:&nbsp;&ldquo;A&nbsp;la distancia creo que se autoproclamaba como peronista de centro, pero a la vez dec&iacute;a que el peronismo se hab&iacute;a muerto con Per&oacute;n, en 1974, y que entonces hab&iacute;a que hablar de justicialismo, no de peronismo. Carlos hab&iacute;a jugado al f&uacute;tbol en los torneos Evita, hablaba muy bien de Evita y en la radio pasaba muchos discursos de Per&oacute;n&rdquo;.&nbsp;Pitt&eacute; Flechter ajusta su mirada: &ldquo;&Eacute;l dec&iacute;a que era peronista pero peronista del &uacute;ltimo Per&oacute;n, que hab&iacute;a que rescatar al Per&oacute;n del 73, ya con un discurso m&aacute;s capitalista que socialista, el le&oacute;n herv&iacute;boro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque&nbsp;Bilardo&nbsp;se tomaba&nbsp;muy en&nbsp;serio su candidatura, muchos lo miraban como una particularidad m&aacute;s de un hombre que cada tanto se confund&iacute;a con su personaje. El otro entrenador campe&oacute;n del mundo -en 1978-, C&eacute;sar Menotti, aprovech&oacute; para desempolvar la vieja pelea entre ambos.&nbsp;&ldquo;La&nbsp;pol&iacute;tica es generosa si lo saca a Bilardo del f&uacute;tbol&rdquo;, dijo Menotti.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Le molesta que algunos tomen su candidatura como un divertimiento?, le peguntaron a Bilardo en aquel 2001.
    </p><p class="article-text">
        -Al principio, muchos pensaban en eso.&nbsp;&lsquo;Bilardo, &iquest;qu&eacute; es esto, una broma?&rsquo;, me dec&iacute;an. No, les dec&iacute;a yo. Yo me voy a presentar en 2003 porque quiero que las cosas cambien. Ya lo dije antes: la Alianza no va a poder gobernar. Esta fue una alianza para ganar, nada m&aacute;s.&nbsp;Las cosas andan mal.&nbsp;La Argentina est&aacute; en terapia intensiva.
    </p><p class="article-text">
        Bilardo tambi&eacute;n hablaba de apoyo exterior. &ldquo;Me llam&oacute; Gadafi, el hijo&nbsp;(Al Saadi, ex capit&aacute;n de la selecci&oacute;n libia, dirigido por Bilardo el a&ntilde;o anterior). Tambi&eacute;n (Silvio) Berlusconi&rdquo;.&nbsp;Su vicepresidente, Pitt&eacute; Flechter, lo recuerda: &ldquo;Tuvimos muchas reuniones. Una fue con el hijo de Gadafi, que lleg&oacute; a Buenos Aires para un Congreso de la FIFA en 2001. Nos reunimos en el hotel Alvear y se puso a disposici&oacute;n para ayudarnos, pero Carlos no acept&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De su&nbsp;potencial&nbsp;gabinete, Bilardo&nbsp;habl&oacute; poco y nada, aunque Roberto Sol&aacute; (ex fiscal&nbsp;de investigaciones administrativas de la Naci&oacute;n) era un potencial ministro de Justicia, en las charlas de salud participaba Jorge Aufiero (actual presidente de Medicus) y el ide&oacute;logo en econom&iacute;a era Armando Ribas, el m&aacute;s liberal de los cubanos, residente en Argentina desde la d&eacute;cada del 60.
    </p><p class="article-text">
        Pero Bilardo finalmente no fue candidato a presidente en 2003. El entusiasmo&nbsp;inicial se fue apagando de a poco. En el Mundial 2002 ya casi no hablaba de su candidatura y poco despu&eacute;s volvi&oacute; al f&uacute;tbol, a dirigir a Estudiantes. &ldquo;Pasaron dos cosas, que Carlos se dio cuenta de que necesitaba much&iacute;simo dinero para la campa&ntilde;a, y no lo ten&iacute;a, y que su mujer, Gloria, que siempre apoy&oacute; sus iniciativas, le dijo &lsquo;en esta no estoy de acuerdo&rsquo;. Y entonces Carlos&nbsp;se baj&oacute;&rdquo;, detalla Sesana.&nbsp;&ldquo;Cuando avanzamos&nbsp;mucho, los costos de mantenimiento de estructura se hicieron enormes. Nos dimos cuenta que,&nbsp;sin dinero,&nbsp;no se puede hacer pol&iacute;tica. Hicimos los n&uacute;meros y no lleg&aacute;bamos. Ah&iacute; nos desanimamos.&nbsp;Avanzamos hasta el 2003 y paramos&rdquo;, agrega Pitt&eacute; Flechter.
    </p><p class="article-text">
        Una noticia breve en 2009, en la secci&oacute;n pol&iacute;tica de los diarios, inform&oacute; que la Junta Electoral de la Provincia de Buenos Aires dispuso la caducidad de la personer&iacute;a jur&iacute;dica de UNO, &ldquo;el partido fundado por Bilardo&rdquo;, que entre 2007 y 2008&nbsp;s&iacute;&nbsp;hab&iacute;a sido secretario de deportes del gobernador bonaerense, Daniel Scioli.&nbsp;&ldquo;Mantuvimos el contacto siempre, com&iacute;amos juntos muy seguido, hasta que se enferm&oacute;, hace tres a&ntilde;os. Extra&ntilde;o mucho a Carlos&rdquo;, lo recuerda con sentimiento Pitt&eacute; Flechter, el n&uacute;mero 2 del partido m&aacute;s inesperado de Bilardo.
    </p><p class="article-text">
        <em>AB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Burgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/20-anos-pais-punto-estallar-bilardo-lanzaba-candidatura-presidencial-gobernar-argentina_1_8401265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Oct 2021 03:04:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/27871cbc-6eb2-4ca8-a642-08ff43612c3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62392" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/27871cbc-6eb2-4ca8-a642-08ff43612c3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62392" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Hace 20 años, con el país a punto de estallar, Bilardo lanzaba su candidatura presidencial para gobernar la Argentina]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/27871cbc-6eb2-4ca8-a642-08ff43612c3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Carlos Bilardo,Fútbol,Política]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
