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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Jonathan Franzen]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/jonathan-franzen/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Jonathan Franzen]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Saber mirar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mirar_129_12676797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53418c4f-a77a-4d5e-9cae-a1373dbe46bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Saber mirar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
La vejez puede tener un encanto sutil si se la registra en sus (pocas) ventajas en lugar de aceptar las narrativas chatas impuestas por la visión de terceros.</p></div><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las cosas que me dijeron que me iban a pasar con el embarazo no me pasaron; me queda poco menos de dos meses, as&iacute; que alguna me tocar&aacute;, pero dudo que llegue a ponerme al d&iacute;a. No soy especial, solamente contrera. Tambi&eacute;n, a pesar de que no me considero (ni cerca) desprovista de narcisismo, me seducen mucho m&aacute;s las experiencias que me resultan ajenas que las que se parecen a las m&iacute;as. Debe ser por eso que desde que estoy embarazada me interesa mucho m&aacute;s la vida de la gente sin hijos, o la menopausia, que cualquier cosa que alguien pueda o quiera contarme sobre el embarazo. 
    </p><p class="article-text">
        La gente pregunta c&oacute;mo me siento, que qu&eacute; onda la panza, que los antojos, que no s&eacute; qu&eacute; otra cosa; contesto con cortes&iacute;a y desinter&eacute;s. Trato de poner un poco m&aacute;s de onda cuando alguien quiere hablarme de su embarazo pasado o presente porque ya me di cuenta de que los consejos de maternidad de la gente no son un servicio: el verdadero servicio es escucharle a la otra su experiencia, prestarle la oreja a la que se muere de ganas de contarte algo, el formato consejo es lo menos importante. Pero en cambio, por la raz&oacute;n que sea: quiero saber todo y pensar todo sobre la menopausia, o sobre la decisi&oacute;n de no tener hijos, la vida que, m&aacute;s por azar y capricho que por alguna convicci&oacute;n firme, eleg&iacute; perderme. Tengo ganas de escribir bastante sobre lo segundo cuando nazca la criatura; mientras tanto, empiezo por lo primero.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Tuve una mudanza y un gato enfermo y finalmente logr&eacute; empezar el <em>Diario de menopausia</em> de <strong>Laura Wittner</strong>. Es hermoso: no tiene grandes pretensiones literarias, y sin embargo es pura literatura, porque no est&aacute; escrito como la autoficci&oacute;n canchera de nuestra &eacute;poca, mezcla de Twitter y slam de poes&iacute;a, hecha para el remate que hace re&iacute;r. <em>Diario de menopausia</em> est&aacute; escrito con la confianza en el lector de la verdadera poes&iacute;a, la que se anima al malentendido, a lo que se construye con tiempo y de a poco, a lo que tendr&aacute; sentido m&aacute;s adelante o tal vez nunca. Ataca el tema de frente, pero tambi&eacute;n de costado. Habla de los estr&oacute;genos y las canas, del reemplazo hormonal y de las lagunas mentales (me la cruc&eacute; a Laura y creo que me dijo esto, si no lo so&ntilde;&eacute; o me lo invent&eacute;: que le hab&iacute;an dicho que esto pasaba con el embarazo, pero en realidad a ella le pas&oacute; con la menopausia). Pero tambi&eacute;n habla de la relaci&oacute;n con la comida, con el tiempo, con su madre o sobre todo con la idea de su madre. 
    </p><p class="article-text">
        Busca la estructura de los d&iacute;as, basada en una idea robada a<strong> Patti Smith</strong>: en la mayor&iacute;a de los cap&iacute;tulos aparece una suerte de estrofa que resume, en pocos versos, la estructura de un d&iacute;a cualquiera. En esas estrofas aparece de todo: dolores, kil&oacute;metros recorridos, calles, encuentros y desencuentros, lecturas, cambios de ropa. Tambi&eacute;n hay cosas que no aparecen: ni trabajar sin parar, ni correr sin parar, ni detr&aacute;s de una fecha ni detr&aacute;s de un tipo, ni detr&aacute;s de un beb&eacute;, ni detr&aacute;s de nada. La menopausia como el principio de algo que se detiene de a poco, no como una fractura sino como un auto sin nafta. 
    </p><p class="article-text">
        Wittner habla de las (pocas) ventajas de envejecer, pero no hay reivindicaciones en su relato: eso me gusta tambi&eacute;n. No hay esa necesidad contempor&aacute;nea de la valoraci&oacute;n o del rescate, de llamar bueno a lo que hist&oacute;ricamente se llam&oacute; malo. Justamente hay m&aacute;s bien un aprovechar la literatura para escaparse de los valores: no es bueno ni malo, es lo que es, y lo que es en general encuentra una manera de ser m&aacute;s o menos atractivo, esa es la magia de saber mirar las cosas m&aacute;s all&aacute; de las calificaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que hay, entonces, es una defensa, hecha con tiempo y gracia, de que la vejez no ser&aacute; necesariamente buena pero s&iacute; puede ser interesante, puede tener encanto, puede ser algo sutil para registrar en una misma en lugar de aceptar las narrativas chatas impuestas por la visi&oacute;n de los terceros. Pienso en <em>Las correcciones</em> de <strong>Jonathan Franzen</strong>, novela que le&iacute; hace ya unos meses y que coment&eacute; en esta columna, porque me gust&oacute; la descripci&oacute;n que hac&iacute;a de la vejez de los padres del protagonista: el modo en que la casa se les iba volviendo una sucesi&oacute;n de trampas mortales, cada d&iacute;a una carrera de obst&aacute;culos. Es buena la imagen, pero hay algo que, leyendo este libro de Wittner, se me aparece en contraste como una versi&oacute;n en tercera persona de la experiencia de envejecer, algo muy evidentemente contado desde afuera. 
    </p><p class="article-text">
        Wittner se atreve a contar su menopausia como algo que pasa mientras otras cosas siguen pasando, al tiempo que reconoce que ya no pasan tantas cosas al mismo tiempo como en otras &eacute;pocas de la vida. Encuentra verdades como las encuentra siempre la literatura: la encuentra de casualidad entre la belleza, no porque venga ya con esas verdades sabidas, a compartirlas con una audiencia desprovista.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mirar_129_12676797.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Oct 2025 03:01:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Saber mirar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vejez,Menopausia,Embarazo,Laura Wittner,Jonathan Franzen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una novela familiar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/novela-familiar_129_12308141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93f04c47-a33e-44b5-84e3-95e64dc593e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1118030.jpg" width="471" height="265" alt="Una novela familiar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras las novelas del siglo XIX daban a la familia por sentada y las del siglo XX exploraban las fisuras de ese modelo, la literatura del siglo XXI está obligada a mirarla como un objeto extraño: un artefacto que ya no encaja del todo en nuestras vidas.</p></div><p class="article-text">
        El a&ntilde;o que viene quiero escribir una novela familiar: me refiero a una de esas novelas en las que hay varios protagonistas, todos de la misma familia, y de distintas generaciones. Como pas&oacute; con mi libro anterior, les tocar&aacute; a los lectores y lectoras de esta columna ser testigos involuntarios de mis lecturas y devaneos en el camino a ese libro que nadie sabe todav&iacute;a si llegar&aacute; a existir, pero bueno, una no tiene tres cabezas para andar pensando en tantas cosas distintas. O m&aacute;s bien, incluso si una tiene abiertos tres anotadores todos los anotadores son el mismo anotador. 
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima novela familiar que le&iacute; la coment&eacute; <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/pie-afuera-mundo_129_12156315.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en esta columna</a>: fue <em>Las correcciones </em>de <strong>Jonathan Franzen</strong>, que sigue la historia de dos generaciones, un matrimonio de padres y sus tres hijos adultos. Si me pongo a pensar, creo que la anterior que hab&iacute;a le&iacute;do es <em>Fortuna</em>, de <strong>Hern&aacute;n D&iacute;az</strong>, que probablemente sea tambi&eacute;n una de las novelas familiares m&aacute;s recientes. Siempre es dif&iacute;cil hacer este tipo de generalizaciones, pero no creo que la novela familiar sea un g&eacute;nero tan popular en esta &eacute;poca como lo era hace cien o doscientos a&ntilde;os. Muchos cl&aacute;sicos absolutos de la novela pertenecen a este g&eacute;nero: <em>Ana Karenina</em>, <em>Cien a&ntilde;os de soledad</em>,<em> Cumbres borrascosas</em> y <em>Pastoral americana</em>, por mencionar solo algunas que le&iacute; y que me gustan mucho. Hoy, en cambio, tengo la sensaci&oacute;n de que las grandes novelas hablan de parejas, o de aprendizajes personales, o de maternidad, o paternidad, perder a tu mam&aacute; o a tu pap&aacute;, incluso pueden hablar de amistades; pero hay un foco, quiz&aacute;s, en las relaciones uno a uno. Un foco en el sentido literal, un <em>close up</em>: nos interesan las sutilezas y los detalles m&iacute;nimos de una relaci&oacute;n, m&aacute;s que esa especie de pertenencia vaga e incierta (ese<em> parecido de familia</em>) que se arma entre los miembros de un mismo &aacute;rbol geneal&oacute;gico. 
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        Es curioso; cuando pienso en la vida de una persona creo que es muy dif&iacute;cil armar con eso una novela, m&aacute;s all&aacute; de las mil millones de autoficciones que leemos y escribimos todos los d&iacute;as. La vida de una persona, creo, no se presta en t&eacute;rminos de estructura para armar una novela con principio y final; hay que inventarle una estructura, porque el punto de vista de esa persona tiene algo de infinito. De la propia vida no podemos contar ni el principio ni el final; cualquier comienzo o cierre que se elija es profundamente arbitrario. 
    </p><p class="article-text">
        En alg&uacute;n sentido con las familias pasa lo mismo (aunque <em>Cien a&ntilde;os de soledad</em> intenta hacer eso: contar el principio y el final de un apellido). En otro, hay algo que se siente un poquito m&aacute;s estructurado, aunque sea porque el n&uacute;mero m&aacute;gico de la narraci&oacute;n, en mi humilde y cuadrada opini&oacute;n, es el tres (por la introducci&oacute;n, el conflicto y el desenlace). En general son tres las generaciones que llegan a convivir en una familia; es f&aacute;cil sentir de chico que uno es el desenlace de una historia que empez&oacute; mucho antes, y ver c&oacute;mo un d&iacute;a nos convertimos en el conflicto. Pienso que de lo m&aacute;s extra&ntilde;o de la maternidad debe ser ir intuyendo el siguiente paso; la sensaci&oacute;n de que una tambi&eacute;n es la preparaci&oacute;n para la vida de otro, de que una puede ser, adem&aacute;s de protagonista, pr&oacute;logo. 
    </p><p class="article-text">
        Iba a empezar esta serie de columnas (que ser&aacute;n salteadas, espor&aacute;dicas: tampoco quiero aburrir insistiendo todas las semanas con mi proyectito) con una relectura de <em>Mansfield Park</em>, una de las primeras novelas familiares que le&iacute;, pero creo que mejor introducir una variable qu&eacute; estar&aacute; rondando todo el asunto: qu&eacute; significa querer escribir una novela familiar en el momento en que todos hablan de las familias. De la crisis de la familia, de la crisis de la natalidad, de la pregunta por qu&eacute; es una familia, qu&eacute; puede reemplazarla o para qu&eacute; sirve. En la &eacute;poca en que se escribi&oacute; <em>Mansfield Park</em> las familias eran fundamentalmente dos cosas: organizaciones productivas y redes de cuidado. Los hijos eran mano de obra para sus padres, heredaban sus oficios o sus propiedades para manejarlas; quienes llegaban a ancianos viv&iacute;an en las mismas casas que sus hijos. Una solterona como <strong>Jane Austen</strong>, que hoy ser&iacute;a una de esas mujeres sin familia y llenas de gatos que denigra <strong>Donald Trump</strong>, estaba dedicada a cuidar a sus sobrinos; probablemente cumpl&iacute;a con tantas tareas de cuidado como su hermana casada, m&aacute;s all&aacute; de que su posici&oacute;n les permitiera mantener a unos algunos sirvientes. 
    </p><p class="article-text">
        De esas dos cosas que eran las familias en el siglo XIX ya definitivamente no son la primera; el trabajo productivo est&aacute; divorciado de la dimensi&oacute;n familiar. Lo segundo est&aacute; un poco por verse; los cuidados de los ancianos est&aacute;n en las clases medias y altas, casi totalmente tercerizados; los de los ni&ntilde;os mucho menos, pero ya no es obligatorio tenerlos, ni casarse y &ldquo;armar familia&rdquo; (o mantenerla armada) para tenerlos. 
    </p><p class="article-text">
        Las grandes novelas familiares del siglo XIX dan a la familia por hecha: la piensan, pero a la vez la suponen. La angustia de escribir sobre la familia en el siglo XIX es la angustia de lo inescapable; la del siglo XX, en cambio, es la angustia opuesta. Escribir una novela familiar en el siglo XXI es necesariamente mirarla como a un artefacto extra&ntilde;o, como uno de esos muebles gigantes que ten&iacute;an las abuelas y ya no entran en nuestros departamentos diminutos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/novela-familiar_129_12308141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 May 2025 04:31:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una novela familiar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jonathan Franzen,Hernán Díaz,Gabriel García Márquez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con un pie afuera del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pie-afuera-mundo_129_12156315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/785f832b-a1f9-4f5f-92d3-09f850b04665_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Con un pie afuera del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Además de la salud y el dinero que garanticen un final digno, lo que preocupa de la vejez es que te traten como –o sentir realmente que ahora sos– alguien que no puede ocuparse de nada solo.</p></div><p class="article-text">
        Me pregunto si pienso en la vejez m&aacute;s o menos que otras personas de mi edad (flamantes treinta y seis, ni tan cerca ni tan lejos). A veces creo que menos, porque no tengo un gramo de hipocondr&iacute;a. No me obsesiona tanto la idea de enfermarme y morirme. Y a veces creo que m&aacute;s, porque s&iacute; me obsesiona la pregunta de c&oacute;mo pagar&eacute; mi vejez. Calculo que porque vi a mi mam&aacute; haci&eacute;ndose cargo pr&aacute;cticamente sola de la vejez de sus dos padres. Vi lo que costaba el geri&aacute;trico de mi abuelo y las cuidadoras de mi abuela; vi que la asistencia del Estado es pr&aacute;cticamente nula, que a menos que tus padres tengan la inmensa suerte gen&eacute;tica de <strong>Mirtha Legrand</strong> hay que poner cantidades siderales de dinero para garantizarles una vida ni siquiera buena, ni siquiera lujosa, apenas digna. No s&eacute; si fue cumplir a&ntilde;os, las marchas de los jubilados o alg&uacute;n inter&eacute;s oculto todav&iacute;a a mi conciencia, pero hace una semana empec&eacute; a leer una novela por la que nunca hab&iacute;a logrado interesarme, <em>Las correcciones</em>, de <strong>Jonathan Franzen</strong>, y desde entonces no la puedo soltar.
    </p><p class="article-text">
        <em>Las correcciones</em> empieza con unas p&aacute;ginas que la primera vez que intent&eacute; leerlas, hace diez o quince a&ntilde;os, me resultaron insoportablemente densas. Estamos con Enid y Alfred, los dos padres de la familia que protagoniza la novela, que ya est&aacute;n en sus setenta y largos. Franzen dedica, entonces, el principio de la novela a una larga descripci&oacute;n de la relaci&oacute;n que Enid y Alfred tienen en el presente, siendo viejos, con la casa que habitan: las sillas en las que se sientan y aquellas en las que ya no se pueden sentar porque no se podr&iacute;an levantar; los estantes que se han vuelto inaccesibles, las escaleras que ya no se atreven a intentar subir; los problemas pr&aacute;cticos y burocr&aacute;ticos que Alfred ya no puede resolver sin Enid, y viceversa. De m&aacute;s chica todo este pasaje me pareci&oacute; gris y aburrid&iacute;simo, y ah&iacute; qued&oacute; la novela, esperando al momento en que me sedujera la historia de terror de ver a tu hogar e incluso a tu propia vida convertida en una trampa mortal. 
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        A medida que avanza la novela, Franzen se va metiendo con la experiencia de la vejez desde un lugar que me result&oacute; profundamente novedoso: por un lado, a trav&eacute;s de los hijos (Chip, Denise y Gary) vamos viendo lo molesto de la vejez. Los vemos escuchar a sus padres con paciencia, soportar sus olvidos y sus repeticiones, que los sigan retando y tratando como chicos, que sigan dando consejos sobre sus vidas y sus profesiones como si ellos siempre supieran m&aacute;s que sus hijos, aunque ahora los necesiten m&aacute;s de los que ellos los necesitan.
    </p><p class="article-text">
        Podemos odiar a Enid cuando dice que su hijo, un profesor de literatura de cuarenta a&ntilde;os, deber&iacute;a volver a la facultad y convertirse en abogado, o cuando se pelea con su hija que est&aacute; tratando de ayudarla solo porque no le festeja el relato de una boda en su ciudad natal. Podemos odiar a Alfred cuando trata a su esposa como a una vieja desconectada, siendo que esa misma vieja desconectada es la que se ocupa todos los d&iacute;as de su salud en declive. 
    </p><p class="article-text">
        Pero en la misma novela, podemos sentir la angustia de Enid y Alfred: podemos entender que ellos fueron j&oacute;venes y saben perfectamente que ahora est&aacute;n con un pie afuera del mundo, que hay demasiadas cosas que no entienden, que ven perfectamente el desprecio de sus hijos y lo sufren, y que si los juzgan y los retan todo el d&iacute;a es porque es la &uacute;nica manera que en su inconsciente encuentran para afirmar todav&iacute;a alguna suerte de anclaje en la adultez funcional.
    </p><p class="article-text">
        Esa posibilidad de criticar las vidas de sus hijos desde un pedestal es la forma desesperada que hallan de no sentirse ni&ntilde;os, no sentirse inv&aacute;lidos, no sentirse una carga. Cuando pienso en lo que m&aacute;s me preocupa de la vejez, entonces, es cierto que lo primero son, cabeza a cabeza, la salud y la plata. Pero lo segundo es esa sensaci&oacute;n de dejar de ser parte de la sociedad, de que traten como una persona que no entiende nada del mundo, no sabe hacer ning&uacute;n tr&aacute;mite ni resolver ning&uacute;n problema. O peor, sentir que no solo te tratan as&iacute;, sino que efectivamente es as&iacute;, sentir que una no entiende nada, no puede ocuparse sola de nada y necesita ayuda para todo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero lo m&aacute;s interesante, creo, es que la novela da un paso m&aacute;s: sobre todo cuando entra en la psiquis de Chip, el protagonista, un profesor que acaba de perder su carrera por una denuncia (fundada) de acoso sexual a una estudiante. Al seguir el derrotero de Chip Franzen parece dar cuenta de que esa sensaci&oacute;n de que el mundo lo est&aacute;n dirigiendo &ldquo;otros&rdquo; y uno siempre est&aacute; con un pie afuera va m&aacute;s all&aacute; de la edad. Pens&eacute; en cosa sobre la vejez, una ambivalencia muy extra&ntilde;a de nuestra &eacute;poca (que no es la de la novela de Franzen, publicada en 2001): por un lado, todo el mundo parece querer ser joven.
    </p><p class="article-text">
        Cuando yo era chica los adultos no mor&iacute;an por <strong>Britney Spears</strong> o los <strong>Backstreet Boys</strong>; ten&iacute;an sus propios consumos y no les parec&iacute;an m&aacute;s cool los nuestros. Hoy la sensaci&oacute;n es que la gente de treinta, cuarenta y cincuenta a&ntilde;os quiere ir a los mismos festivales que sus hijos; no est&aacute; ni bien ni mal, pero el dominio que los consumos juveniles tienen sobre la agenda es un hecho consumado. Y, al mismo tiempo, los boomers (los mayores de sesenta) concentran la riqueza de una manera nunca vista; los que hoy tenemos treinta y pico somos, en general, objetivamente mucho m&aacute;s pobres que nuestros padres a esa misma edad. Mucha gente de treinta o de cuarenta tiene puestos junior, porque los que deber&iacute;a ocupar no se liberan. Es como si la hegemon&iacute;a cultural de la juventud conviviera con la hegemon&iacute;a econ&oacute;mica de la adultez. 
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante, reitero, es que <em>Las correcciones</em> habla de un mundo diferente; Chip, de hecho, sabe que su pa&iacute;s y el mundo en general est&aacute; viviendo un momento de crecimiento econ&oacute;mico espectacular, que si tuviera dos mangos y dos neuronas como tienen muchos de sus amigos se estar&iacute;a haciendo rico, y se siente un idiota por estar desaprovech&aacute;ndolo siendo un fracasado. Me pas&oacute; con <em>Las correcciones</em> lo mismo que me pasa con todas las grandes obras maestras de la novela realista: al decir una verdad muy espec&iacute;fica sobre su propia &eacute;poca y su propio contexto, logran tambi&eacute;n dejar al desnudo lo que trasciende a esa &eacute;poca y ese lugar. En este caso, ese sentimiento universal, viejo o joven, de estar perdi&eacute;ndose una fiesta que todos los dem&aacute;s est&aacute;n gozando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pie-afuera-mundo_129_12156315.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Mar 2025 03:35:15 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El arte de la copia, qué ver en octubre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/arte-copia-ver-octubre_129_10571186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90b2c712-2ba2-4f76-9fcc-5722b9052132_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El arte de la copia, qué ver en octubre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">Memorias de un culto siniestro, la serie del año</p></div><p class="article-text">
        <em>Jam&aacute;s hice una canci&oacute;n de amor/ Y tal vez &eacute;sta va a ser la primera/ Mir&aacute; c&oacute;mo suena/ Mir&aacute; c&oacute;mo suena/ &iquest;Te suena conocida?/ Es copia viva de otra canci&oacute;n de amor. </em><em><strong>Copia viva</strong></em><strong> - Los Besos</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno.</strong> <em>&ldquo;Cuando me lo encargaron para esta agencia me dijeron: &lsquo;Queremos que se parezca a Charlie Brown&rsquo;. Y mucha gente me dice: &lsquo;Eh, vos has copiado a Charlie Brown&rsquo;. Y bueno, no lo co&hellip; o s&iacute;, lo copi&eacute;. Porque yo no sab&iacute;a tampoco c&oacute;mo se hac&iacute;a una historieta&rdquo;</em>, dice con humildad y franqueza Quino en una entrevista sobre los or&iacute;genes de Mafalda que rescata el documental <em>Releyendo Mafalda</em>. Mientras miraba &ndash;los cuatro cap&iacute;tulos son divinos, abajo les cuento m&aacute;s&ndash; me qued&eacute; en ese gesto de Quino (ni m&aacute;s ni menos que de &eacute;l, &iexcl;un maestro!), <strong>en el tropiezo de la duda y en la afirmaci&oacute;n inmediata: </strong><em><strong>s&iacute; copi&eacute;; no sab&iacute;a</strong></em><strong>.</strong> Escuchado ahora parece una lectura que quiz&aacute; hizo con los a&ntilde;os para uno de sus personajes m&aacute;s particulares y universales: no hay dibujo sin copia, no hay creaci&oacute;n sin ese vaiv&eacute;n. <strong>El documental va a reforzar esta idea cada vez que intervengan otros humoristas gr&aacute;ficos destacad&iacute;simos que van a ir desmenuzando los trazos de Quino con admiraci&oacute;n</strong>. Algunos van a notar que con los a&ntilde;os los personajes mutan, que la magia est&aacute; en que no se parezcan tanto a s&iacute; mismos pese a que es la misma mano la que los dibuj&oacute; durante a&ntilde;os. Una decisi&oacute;n est&eacute;tica hermosa que se repite en todos los cap&iacute;tulos: <strong>Maitena, Liniers, Tute, Montt y varios otros dibujan a Mafalda, que de esa manera no deja de multiplicarse al infinito</strong>.
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                La humorista gráfica Maitena dibuja a Mafalda.                            </span>
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        <strong>Dos.</strong> Lleg&oacute; a mis manos esta semana un libro precioso. Se llama <em>Galer&iacute;a de copias </em>(Ripio, 2023), de la artista visual y escritora Leticia Obeid. Trae ensayos, memorias, apuntes alrededor de la copia en sus distintas versiones: en las artes, en la forma en que nos ense&ntilde;an a leer y a escribir, en los documentos de identidad, en la tarea de los m&eacute;diums, en las razas de perros, en las traducciones. Entre las escenas que m&aacute;s me gustaron &ndash;y que vuelve a lo largo de varios textos&ndash; se encuentran la de <strong>la propia Obeid copiando textos de Walter Benjamin a partir de fotocopias de algunos manuscritos del autor que fue a buscar especialmente a un archivo en Par&iacute;s</strong>. El impulso se repite despu&eacute;s cuando empieza a buscar manuscritos de otros autores y autoras y a encontrar formas de copiarlos en algunos casos m&aacute;s caseras, en otros m&aacute;s estudiadas, hasta que terminan formando parte de sus instalaciones o de muestras. <strong>Todo el libro, con delicadeza, es una oda a la copia, un homenaje merecido, recurrente y tambi&eacute;n original.</strong> <em>&ldquo;</em>Galer&iacute;a de copias<em> se mueve entre esos dos l&iacute;mites, la repetici&oacute;n y la invenci&oacute;n, sin que sepamos nunca bien d&oacute;nde termina una y d&oacute;nde empieza la otra, qui&eacute;n precede a qui&eacute;n, qui&eacute;n se alimenta de qui&eacute;n. &iquest;No es esa vacilaci&oacute;n la gran potencia de la copia, al menos tal y como la piensa Obeid? &iquest;Copiar, copiar, copiar hasta equivocarse, pasarse de la l&iacute;nea, delirar, y que la piel se vuelva pergamino y el pelo un signo, por ejemplo, una coma?&rdquo;</em>, anota <strong>Alan Pauls </strong>en el pr&oacute;logo.
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                    alt="El libro &quot;Galería de copias&quot;, de Leticia Obeid, salió por la editorial Ripio."
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                El libro &quot;Galería de copias&quot;, de Leticia Obeid, salió por la editorial Ripio.                            </span>
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        <strong>Tres.</strong> Netflix me ofrece para ver el cortometraje<em> La maravillosa historia de Henry Sugar </em>y ah&iacute; voy. Es el primero de los cuatro cortos que hizo Wes Anderson inspirado en las historias de Roald Dahl (ya est&aacute;n todos en la plataforma, si est&aacute;n buscando planes para el fin de semana, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/voto-cantado-wes-anderson-reves-matrimonio_129_10437828.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute; Wes Anderson es siempre voto cantado</a>). <strong>Anderson es una especie de rey de la repetici&oacute;n, de la simetr&iacute;a, de eso que se refleja en un espejo, que se parece a s&iacute; mismo y, al mismo tiempo, toma distancia. </strong>En <em>Henry Sugar</em> la operaci&oacute;n se propaga como en cajas chinas: para llegar a Henry Sugar, un hombre rico que aprende a ver sin usar sus ojos, una habilidad que le permite hacer trampa en casas de apuestas y seguir incrementando su fortuna, nos lleva antes a la historia de Imdad Khan, quien aprendi&oacute; a su vez ese superpoder de un maestro yogui. Con sus colores, el salto vertiginoso entre escena y escena y esa saturaci&oacute;n siempre hipn&oacute;tica, Anderson tensa todav&iacute;a m&aacute;s la m&aacute;quina para ofrecer una historia bell&iacute;sima: <strong>los actores Benedict Cumberbatch, Ben Kingsley, Richard Ayoade y Dev Patel interpretan sus papeles y tambi&eacute;n aparecen en roles secundarios a medida que el cuento avanza y nos lleva de la mano con &eacute;l, del otro lado del espejo</strong>.
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        <strong>Cuatro.</strong> De duplicaciones habla <strong>Jonathan Franzen</strong> (entre much&iacute;simas otras cosas, abajo les cuento m&aacute;s) en su libro <em>El fin del fin de la Tierra</em>, un t&iacute;tulo que no se ahorra la aliteraci&oacute;n, o mejor, se alimenta de ella para iluminar todos los textos. El ensayo que abre el volumen se llama, valga la redundancia,<em> El ensayo en tiempos oscuros</em>. &ldquo;Uno de los misterios de la literatura es que la sustancia personal, tal como la perciben tanto el escritor como el lector, se ubica fuera del cuerpo de ambos, en una p&aacute;gina. <strong>&iquest;C&oacute;mo es posible que me sienta m&aacute;s aut&eacute;nticamente yo mismo en algo que estoy escribiendo que dentro de mi propio cuerpo?</strong> &iquest;C&oacute;mo es posible que me sienta m&aacute;s cerca de otra persona al leer sus palabras que cuando estoy a su lado? La respuesta es, en parte, que tanto escribir como leer exigen toda nuestra atenci&oacute;n. Pero sin duda tambi&eacute;n tiene que ver con una manera de ordenar que s&oacute;lo es posible en la p&aacute;gina&rdquo;, apunta el escritor.
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                    alt="Jonathan Franzen pasó por Buenos Aires para participar del Filba 2023."
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            <span class="title">
                Jonathan Franzen pasó por Buenos Aires para participar del Filba 2023.                            </span>
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        <strong>Cinco.</strong> Vuelvo a Leticia Obeid, me repito. Transcribo &ndash;copio a mi modo&ndash; un fragmento del texto que cierra <em>Galer&iacute;a de copias</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>La copia acaricia, el doble corta.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La copia es devoci&oacute;n, el doble es locura.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Las copias son iguales. Los dobles son id&eacute;nticos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>El doble es el frente.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La copia es la espalda.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Describir es copiar.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Copiar es tocar.</em>
    </p><p class="article-text">
        Copias, r&eacute;plicas, homenajes y repeticiones surcan <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta entrega de Mil lianas</a>. <strong>Dejo la puerta abierta, pueden pasar ustedes y sus dobles, si tienen ganas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Releyendo Mafalda</strong></em><strong>. </strong>Un documental<strong> </strong>fresco, did&aacute;ctico sin ponerse denso, repleto de testimonios que arman el rompecabezas para entender el surgimiento y la vigencia de una historieta argentina que se volvi&oacute; un s&iacute;mbolo universal. <strong>Todos estos condimentos hacen que </strong><em><strong>Releyendo Mafalda</strong></em><strong> sea en un excelente camino para transitar por el mundo de la gran creaci&oacute;n de Quino, para entender ese recorrido notable</strong> &ndash;e inesperado seg&uacute;n se&ntilde;ala su propio autor&ndash; de aquella simple tira c&oacute;mica que naci&oacute; en los &lsquo;60 como parte de un proyecto publicitario por encargo y se convirti&oacute; en un cl&aacute;sico global.
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            </figure><p class="article-text">
        A lo largo de sus cuatro cap&iacute;tulos, <em>Releyendo Mafalda</em> ofrece dos tonos: <strong>por un lado est&aacute;n los testimonios de reconocidos humoristas gr&aacute;ficos latinoamericanos como Maitena, Liniers, Montt, Tute, Rep, Kemchs y Raquel Riba Rossi</strong>, quienes de alg&uacute;n modo aportan la pata t&eacute;cnica para analizar el dibujo, el tipo de humor de Quino y la influencia que tuvo en sus propias vidas y en sus carreras. En otro plano, el relato se complementa con lecturas de las tiras m&aacute;s destacadas que hacen actrices, actores, m&uacute;sicos y deportistas fan&aacute;ticos de Mafalda <strong>(aparecen, entre otros, Manu Gin&oacute;bili, Gabriela Sabatini, Cecilia Roth, Dar&iacute;o Barassi, Nancy Dupl&aacute;a y Santiago Segura, entre much&iacute;simos otros)</strong>. Todo ese combo de voces, a su vez, se va hilvanando con el aporte que hacen historiadores, expertos en humor gr&aacute;fico, archivistas, editores, amigos y hasta familiares de Quino.
    </p><p class="article-text">
        Con inteligencia, la realizadora Lorena Mu&ntilde;oz y su equipo dividieron en cuatro grandes ejes el relato. Los episodios, entonces, aportan &ndash;siempre sostenidos en las vi&ntilde;etas y en la voz del propio Quino durante distintas entrevistas que brind&oacute; a lo largo de su vida&ndash; nuevas perspectivas alrededor del entorno de Mafalda, de los asuntos que esa historieta fue poniendo en tensi&oacute;n, de lo que implicaba cada personaje de la tira, de su expansi&oacute;n por todo el planeta a partir de sus numerosas traducciones.<strong> Y, sobre todo, a partir de reponer los contextos hist&oacute;ricos, de la lectura de los acontecimientos sociales y pol&iacute;ticos que el dibujante supo exponer en aquellas p&aacute;ginas con su enorme talento</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo fue que esa nena curiosa, indignada y rebelde se adelant&oacute; a preocupaciones actuales alrededor del medio ambiente, de las clases, de los g&eacute;neros, del trabajo? &iquest;C&oacute;mo llegaron aquellos dibujos a transformarse, en palabras del escritor <strong>Rodrigo Fres&aacute;n</strong>, en &ldquo;la gran novela argentina sobre la clase media&rdquo;? <em>Releyendo Mafalda</em> intenta responder estos y otros interrogantes con gracia, un gran despliegue est&eacute;tico y tambi&eacute;n mucha ternura.
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            <span class="title">
                &quot;Releyendo Mafalda&quot; se puede ver por Star+ y Disney +.                            </span>
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        <strong>Los cuatro cap&iacute;tulos de la serie documental </strong><em><strong>Releyendo Mafalda</strong></em><strong> est&aacute;n disponibles en Star+ y Disney +.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>El fin del fin de la Tierra</strong></em><strong>, de Jonathan Franzen. </strong>Dijo ante un grupo de periodistas, entre quienes me encontraba, que iba a estar dos d&iacute;as hablando y dos semanas observando p&aacute;jaros. <strong>Que esa divisi&oacute;n de tareas &ndash;ser escritor a tiempo completo a veces y en otros momentos calzarse el traje de observador de aves en los lugares m&aacute;s rec&oacute;nditos del planeta&ndash; es la que lo impulsa a darle rienda suelta a sus obsesiones</strong>. &ldquo;Es que no pod&eacute;s obsesionarte con dos cosas al mismo tiempo&rdquo;, aclar&oacute; entre risas el escritor <strong>Jonathan Franzen</strong>, uno de los autores m&aacute;s destacados de la literatura contempor&aacute;nea de los Estados Unidos y, tambi&eacute;n, un gran amante de los p&aacute;jaros, como demostr&oacute; en su libro de ensayos <em>El fin del fin de la Tierra</em> (Salamandra, 2023).
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                &quot;El fin del fin de la Tierra&quot; es un libro de ensayos de Franzen donde se recopilan algunos textos que publicó en medios de comunicación.                            </span>
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        Franzen estuvo hace unos d&iacute;as en Buenos Aires para participar del Festival de Literatura de Buenos Aires. Antes de viajar para el litoral argentino y para Salta, aprovech&oacute; para ir a observar aves en la Reserva Ecol&oacute;gica porte&ntilde;a, <a href="https://x.com/franalverja/status/1708506342682419370?s=20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tal como cont&oacute; el experto local Francisco G. T&aacute;boas, que lo acompa&ntilde;&oacute; en la aventura</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las aves, pero tambi&eacute;n la escritura y algunas ideas pol&eacute;micas y radiantes alrededor del calentamiento global son asuntos sobre los que rondan los diecis&eacute;is textos breves que componen <em>El fin del fin de la Tierra</em>, un libro de ensayos que lanz&oacute; en 2018 y que, por la presencia del autor el la Argentina, <strong>se distribuy&oacute; recientemente en librer&iacute;as locales</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Sobre esa publicaci&oacute;n, sobre su mirada alrededor de la tecnolog&iacute;a en sus diferentes versiones, <strong>sobre su preferencia por la tercera persona en las novelas ante la llamada &ldquo;literatura del yo&rdquo;</strong>, entre muchos otros asuntos, habl&oacute; el escritor en esa entrevista colectiva. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/inteligencia-artificial-literatura-obsesion-fuerza-jonathan-franzen_1_10557909.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Les dejo por ac&aacute; los apuntes que arm&eacute; a partir de ese encuentro</a>. Tambi&eacute;n, aunque las respuesta de &eacute;l est&aacute;n en ingl&eacute;s, les dejo la entrevista que le hizo durante el festival la periodista y escritora <strong>Silvia Hopenhayn</strong>.
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>El libro </strong><em><strong>El fin del fin de la Tierra</strong></em><strong>, de Jonathan Franzen, sali&oacute; por Salamandra. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/inteligencia-artificial-literatura-obsesion-fuerza-jonathan-franzen_1_10557909.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>M&aacute;s, en esta entrevista con el autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Series y pel&iacute;culas de octubre.</strong> Alguien pis&oacute; el acelerador y no avis&oacute; o algo hay: como si el mecanismo que une eso que pasa con eso que esperamos que pase se hubiera desenganchado, la sensaci&oacute;n &aacute;spera de que los d&iacute;as se escapan cada vez m&aacute;s r&aacute;pido me abruma por estos d&iacute;as mucho m&aacute;s que en otros tiempos. <strong>Siento que hace poco coment&aacute;bamos por ac&aacute; las novedades que llegaban al streaming en septiembre, que faltaba mucho para octubre y, sin embargo, ya lo tenemos encima</strong>.
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            <span class="title">
                Las plataformas de streaming se renuevan con distintos lanzamientos en octubre.                            </span>
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        <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-octubre-alex-iglesia-dalma-maradona-clasico-vuelve_1_10563420.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En esta nota pueden ver una recopilaci&oacute;n que arm&eacute;</a> con series y pel&iacute;culas que empiezan a nutrir ese pacman esp&aacute;stico de las plataformas durante todo el mes. Hay de todo: series que vuelven con nuevas temporadas, cl&aacute;sicos que se remozan 30 a&ntilde;os despu&eacute;s, pel&iacute;culas terror&iacute;ficas que llegan con la excusa de Halloween.
    </p><p class="article-text">
        Anoto con mucha expectativa <em>The Pigeon Tunnel</em>, <strong>un documental de Errol Morris sobre John le Carr&eacute; que Apple TV+ lanzar&aacute; el 20 de octubre</strong>. Por si se lo perdieron en cines, sumo algo m&aacute;s: ese mismo d&iacute;a Mubi sumar&aacute; a su men&uacute; <em>Extra&ntilde;a forma de vida</em> &ldquo;el embriagador western queer de <strong>Pedro Almod&oacute;var</strong>, protagonizado por <strong>Ethan Hawke</strong> y <strong>Pedro Pascal</strong>&rdquo;, seg&uacute;n anuncian desde la plataforma.
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>El repaso por las series y pel&iacute;culas que llegan a las plataformas de streaming a lo largo de octubre </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-octubre-alex-iglesia-dalma-maradona-clasico-vuelve_1_10563420.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>se puede leer en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora.</strong> Abre estas l&iacute;neas un fragmento de la canci&oacute;n<em> Copia viva</em>, de la banda argentina Los Besos (de paso: abajo les dejo una versi&oacute;n que hicieron en 2019, durante un recital en el CCK). Esa canci&oacute;n y varias de las que forman parte del disco hom&oacute;nimo &ndash;ya que estamos con las repeticiones&ndash; <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=d6b6c5e88b874e2c" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se suman a nuestra banda sonora compartida</a> (s&iacute;, aunque ya estaba en la lista una grabaci&oacute;n en vivo del tema, <strong>inclu&iacute; la versi&oacute;n de estudio de </strong><em><strong>La cascada de tu pelo enredado</strong></em><strong>, a esta altura un himno generacional</strong>). Hablamos de lo nuevo de Wilco <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/colores-sueno-fiesta-dolly-parton_129_10463903.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hace unas semanas</a>, finalmente sali&oacute; el disco completo y sum&eacute; algunas canciones tambi&eacute;n.
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    </figure><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, <strong>Juana Molina</strong> <a href="https://x.com/soy_juanamolina/status/1706456973137379778?s=20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">celebr&oacute; hace poquito en su cuenta de Twitter</a> que el actor <strong>Cillian Murphy</strong>, un mel&oacute;mano total, (s&iacute;, el de <em>Peaky Blinders </em>y tambi&eacute;n <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/robert-oppenheimer-increible-vida-padre-bomba-atomica-llega-cines-mundo-libro-colosal_1_10398816.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el protagonista de Oppenheimer</a>) incluy&oacute; una de sus canciones en una selecci&oacute;n musical que suele hacer peri&oacute;dicamente <a href="https://www.bbc.co.uk/programmes/m000djm9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para una emisora de radio de la BBC</a>. Aprovech&eacute; para agregar a nuestra lista canciones de ella y canciones que el actor seleccion&oacute; para las &uacute;ltimas emisiones de ese programa. <strong>Entre otros, aparecen Jarvis Cocker, The Supremes, Cass Elliot, The Flaming Lips, Tom Waits, Yo la Tengo y Simon &amp; Garfunkel.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>Bonus track.</strong> Un plan que quiz&aacute; a alguien le venga bien en d&iacute;as en los que el viento de cierto debate p&uacute;blico sopl&oacute; negacionista, relativista o directamente reivindicatorio de los cr&iacute;menes de lesa humanidad cometidos durante la &uacute;ltima dictadura en el pa&iacute;s. <a href="https://kinoa.tv/el-juicio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sigue disponible para alquilar y ver online</a> <em>El juicio</em>, de <strong>Ulises de la Orden</strong>, sin dudas una de las mejores pel&iacute;culas del a&ntilde;o, fruto de un trabajo monumental del realizador y su equipo. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/impactante-documental-juicio-juntas-armado-partir-530-horas-grabacion-audiencias_1_10096225.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por si se lo perdieron, por ac&aacute; escrib&iacute; algo sobre el documental</a>. Afortunadamente, lo que empez&oacute; en 1985 con aquel primer intento de juzgar a los perpetradores de detenciones ilegales, secuestros, desapariciones, robos de bienes personales, abusos sexuales, torturas, asesinatos, adulteraci&oacute;n de la identidad de reci&eacute;n nacidos, apropiaci&oacute;n de ni&ntilde;os, entre much&iacute;simos otros delitos, contin&uacute;a hasta la actualidad: distintos juicios siguen tramit&aacute;ndose en numerosos juzgados argentinos. <a href="http://www.juiciosdelesahumanidad.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En este sitio se actualizan regularmente fechas y causas</a> y en algunos casos se ofrecen transmisiones por YouTube de las sentencias o de las instancias m&aacute;s importantes.
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            </figure><p class="article-text">
        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;tambi&eacute;n se puede leer como newsletter. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;.</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/arte-copia-ver-octubre_129_10571186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Oct 2023 09:10:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El arte de la copia, qué ver en octubre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Series,Películas,Jonathan Franzen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inteligencia artificial, “literatura del yo” y la obsesión como fuerza, según Jonathan Franzen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/inteligencia-artificial-literatura-obsesion-fuerza-jonathan-franzen_1_10557909.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98d0d461-b588-43a5-8144-be6318ff52e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1081902.jpg" width="836" height="470" alt="Inteligencia artificial, “literatura del yo” y la obsesión como fuerza, según Jonathan Franzen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor estadounidense es uno de los invitados internacionales del Filba 2023. De visita por Buenos Aires, repasó su carrera y analizó los desafíos que enfrentan quienes se dedican a la escritura. </p><p class="subtitle">Entrevista - Agustina Bazterrica: “El patriarcado no se sostiene únicamente por varones machistas, hay mujeres cómplices”</p></div><p class="article-text">
        Dice que estar&aacute; dos d&iacute;as hablando y dos semanas observando p&aacute;jaros. <strong>Que esa divisi&oacute;n de tareas &ndash;ser escritor a tiempo completo a veces y en otros momentos calzarse el traje de observador de aves en los lugares m&aacute;s rec&oacute;nditos del planeta&ndash; es la que lo impulsa a darle rienda suelta a sus obsesiones</strong>. &ldquo;No pod&eacute;s obsesionarte con dos cosas al mismo tiempo&rdquo;, se&ntilde;ala entre risas el escritor <strong>Jonathan Franzen</strong>, uno de los autores m&aacute;s destacados de la literatura contempor&aacute;nea de los Estados Unidos y, tambi&eacute;n, un gran amante de los p&aacute;jaros, como demostr&oacute; en su libro de ensayos <em>El fin del fin de la Tierra</em> (Salamandra, 2023).
    </p><p class="article-text">
        Considerado uno de los m&aacute;s agudos retratistas de la sociedad de su pa&iacute;s, referente y renovador de alg&uacute;n modo de la idea de la <em>gran novela norteamericana</em> y autor de libros notables como <em>Las correcciones</em> y <em>Pureza</em>, entre otros, Franzen es uno de los invitados internacionales del Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (Filba) y varias de sus actividades  lo tendr&aacute;n como protagonista. <strong>Por primera vez en las calles porte&ntilde;as, el escritor brind&oacute; una conferencia de prensa en la que repas&oacute; su carrera, su presente y los desaf&iacute;os que enfrentan quienes se dedican a la escritura</strong>, en especial en lo referido a la tecnolog&iacute;a y sus diferentes formas de irrumpir entre los humanos, algo que, adem&aacute;s, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/vuelve-filba-programacion-invitados-destacados-gran-festival-literario_1_10543276.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es uno de los ejes que propone la programaci&oacute;n de Filba 2023</a>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Considerado uno de los mejores escritores de su generación, Franzen nació en Western Springs, Illinois, Estados Unidos, en 1959."
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            <span class="title">
                Considerado uno de los mejores escritores de su generación, Franzen nació en Western Springs, Illinois, Estados Unidos, en 1959.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Consultado por su participaci&oacute;n en una carta abierta que presentaron distintos escritores para advertir sobre los peligros de &ldquo;clonaci&oacute;n&rdquo; de material a partir del uso de la inteligencia artificial y de la falta de regulaci&oacute;n en ese terreno, Franzen asegur&oacute;: <strong>&ldquo;No creo que sea dif&iacute;cil regular la tecnolog&iacute;a, creo que no hay voluntad de hacerlo&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Personalmente no me siento amenazado por la inteligencia artificial&rdquo;, dijo y agreg&oacute; que la inteligencia artificial &ldquo;es pura imitaci&oacute;n y la buena escritura es exactamente lo opuesto&rdquo;. La escritura real, entonces, es en su mirada <strong>&ldquo;una creaci&oacute;n de las personas que anhelan algo mientras que la inteligencia artificial no quiere nada, es puro algoritmo&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        De inmediato se refiri&oacute; tambi&eacute;n al acceso a internet para quienes escriben, un tema que aborda reiteradamente y sobre el que volvi&oacute; en un dec&aacute;logo llamado<em> Diez normas para el novelista</em> que escribi&oacute; hace algunos a&ntilde;os a pedido del diario brit&aacute;nico <em>The Guardian</em>. <strong>&ldquo;Resulta dudoso que alguien con una conexi&oacute;n a internet en su estudio est&eacute; escribiendo buena ficci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;alaba en ese texto, que tambi&eacute;n recuper&oacute; para su libro </strong><em><strong>El fin del fin de la Tierra</strong></em><strong>.</strong> En esa l&iacute;nea, agreg&oacute; ahora: &ldquo;El peligro para los escritores, incluso antes de la creaci&oacute;n de internet, es la tentaci&oacute;n de buscar informaci&oacute;n, hacer investigaci&oacute;n en lugar de acudir a la imaginaci&oacute;n&rdquo;. S&iacute;, en cambio, asegur&oacute; que algunas herramientas disponibles <em>online</em> le resultaron especialmente &uacute;tiles a la hora de hacer traducciones.
    </p><p class="article-text">
        Cuando le preguntaron por el mundo de las series televisivas como una posible competencia contra la lectura, Franzen afirm&oacute; que sol&iacute;a preocuparse por esa cuesti&oacute;n hasta que &eacute;l, que no era de mirar televisi&oacute;n en su adultez, vio <em>The Wire</em> y algunas otras producciones de gran despliegue.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El peligro para los escritores, incluso antes de la creación de internet, es la tentación de buscar información, hacer investigación en lugar de acudir a la imaginación.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;En lugar de sentirnos amenazados por la televisi&oacute;n, se puede pensar a la televisi&oacute;n como un subg&eacute;nero de la novela&rdquo;</strong>, sostuvo, pensando, sobre todo en la circulaci&oacute;n de las historias en el siglo XIX. Su preocupaci&oacute;n, en cambio, est&aacute; vinculada en la actualidad con la figura de los influencers y de Tik Tok. <strong>&ldquo;Ese es el real enemigo. Los influencers no podr&aacute;n nunca llegar a ser como la novela o los grandes narradores&rdquo;</strong>, dijo.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, el escritor afirm&oacute; que las pantallas son sin dudas &ldquo;atractivas&rdquo;. <strong>Record&oacute; que cuando era chico ten&iacute;a permitido mirar una hora de televisi&oacute;n por d&iacute;a y que entonces aprovechaba cuando nadie se daba cuenta para mirar un poco m&aacute;s</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Sobre los peligros de la hiperconectividad, sostuvo: <strong>&ldquo;Silicon Valley no tiene el contenido suficiente para proveer al mundo&rdquo;</strong>. En ese sentido, se&ntilde;al&oacute; que en un planeta &ldquo;donde nada resulta suficiente&rdquo;, ahora las personas se ven invitadas por las empresas dedicadas a la tecnolog&iacute;a &ldquo;a generar su propio contenido&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;El fin del fin de la Tierra&quot; es un libro de ensayos de Franzen donde se recopilan algunos textos que publicó en medios de comunicación."
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                &quot;El fin del fin de la Tierra&quot; es un libro de ensayos de Franzen donde se recopilan algunos textos que publicó en medios de comunicación.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>P&aacute;jaros y libros</strong></h3><p class="article-text">
        En otro momento de la conferencia, el escritor fue consultado sobre su afici&oacute;n por los p&aacute;jaros y por la posible relaci&oacute;n de esa pasi&oacute;n &ndash;que lo llev&oacute; a lugares como la Ant&aacute;rtida, Egipto, Costa Rica o Albania, por citar apenas algunos&ndash; con la literatura. Respondi&oacute; que suelen hacerle esa pregunta, para que le cuesta encontrar una &uacute;nica respuesta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Tiendo a mirar cosas, en aeropuertos, por ejemplo, a observar lo que hacen las personas&rdquo;</strong>, dijo y se refiri&oacute; a una &ldquo;tendencia obsesiva&rdquo; que tanto para escribir novelas como para observar animales en lugares inh&oacute;spitos resulta una fuerza necesaria.
    </p><p class="article-text">
        Su preocupaci&oacute;n por la naturaleza, tambi&eacute;n reflejada en distintas columnas de opini&oacute;n y textos period&iacute;sticos que suelen encargarle, <strong>lo llev&oacute; a ser protagonista involuntario, sin embargo, de una suerte de &ldquo;cancelaci&oacute;n&rdquo; por parte de grupos de activistas que lo tildaron de &ldquo;negacionista del cambio clim&aacute;tico&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Fue cuando escribi&oacute; <a href="https://www.newyorker.com/culture/cultural-comment/what-if-we-stopped-pretending" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>un art&iacute;culo en la revista The New Yorker llamado &iquest;Qu&eacute; tal si dejamos de fingir?</em></a><em> </em>donde llamaba a repensar las estrategias y algunos esl&oacute;ganes repetidos a lo largo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en el ambientalismo. Un asunto que tambi&eacute;n aborda en su texto <em>Salva lo que amas </em>de su &uacute;ltimo libro de ensayos, donde se&ntilde;ala: &ldquo;Pronto empec&eacute; a experimentar <strong>un desgraciado conflicto interno a prop&oacute;sito del cambio clim&aacute;tico</strong>: aceptaba su supremac&iacute;a como el asunto medioambiental de nuestro tiempo, pero percib&iacute;a su predominio como un acoso. No s&oacute;lo convert&iacute;a cada visita a la tienda de comestibles en un viaje cargado de culpa, sino tambi&eacute;n me hac&iacute;a sentir ego&iacute;sta por preocuparme m&aacute;s por los p&aacute;jaros del presente que por las personas del futuro&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Franzen es autor de grandes novelas como &quot;Las correcciones&quot; y &quot;Pureza&quot;."
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                Franzen es autor de grandes novelas como &quot;Las correcciones&quot; y &quot;Pureza&quot;.                            </span>
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        Ahora en Buenos Aires y casi cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, record&oacute; aquel episodio, por el que algunos activistas furiosos pidieron que su art&iacute;culo fuera levantado de la revista y de las publicaciones de Facebook, empresa que accedi&oacute; al reclamo. &ldquo;Es dif&iacute;cil ser un activista del clima &ndash;dijo con sorna&ndash;: <strong>trataron por 30 a&ntilde;os de cambiar el mundo y las emisiones de carbono siguen en aumento</strong>&rdquo;. &ldquo;Dado que llevan 30 a&ntilde;os de fracaso, quiz&aacute;s el tema se deba encarar de otra manera&rdquo;, agreg&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El problema es que la gente quiere vivir en casas lindas, hacer comprar, viajar en aviones. Hay una deshonestidad intelectual en culpar exclusivamente a las empresas petroleras de todo y eso me ofende&rdquo;, concluy&oacute; sobre este asunto.
    </p><p class="article-text">
        Al ser consultado por sus preferencias estil&iacute;sticas, el autor no dud&oacute; en destacar que como escritor y como lector se suele sentir mejor convocado por textos escritos en tercera persona. <strong>&ldquo;La tercera persona es una de las grandes invenciones de la historia de la humanidad&rdquo;, dijo con vehemencia</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos de auge de la llamada &ldquo;literatura del yo&rdquo; y de autoficci&oacute;n, <strong>Franzen asegura&nbsp;que encuentra a la primera persona &ldquo;muy limitante&rdquo;. </strong>Salvo, claro, que se trate de autores que plantean &ldquo;un conflicto interesante&rdquo; con los narradores de sus textos, y cit&oacute; como ejemplo a <strong>Vladimir Nabokov</strong>. En este sentido, el escritor se&ntilde;al&oacute; que esta tendencia a la primera persona en algunos casos tiene que ver con un &ldquo;miedo generalizado a ofender&rdquo; o a ser criticados por otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie puede criticarte si escrib&iacute;s en primera persona, nunca vas a ofender si habl&aacute;s desde vos&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Consultado por si eval&uacute;a que ese miedo a la cancelaci&oacute;n restringe libertades para quienes escriben, eligi&oacute; pensar en perspectiva hist&oacute;rica y asegur&oacute; que no, que existe ahora una gran libertad para abordar los temas. <strong>&ldquo;Se trata, en todo caso, de prohibiciones internas m&aacute;s que externas&rdquo;</strong>, concluy&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/DTC</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Jonathan Franzen es uno de los invitados del Filba 2023. M&aacute;s informaci&oacute;n sobre el festival y las actividades, que son gratuitas y tendr&aacute;n lugar hasta el 1 </em>&deg;<em> octubre, </em><a href="https://filba.mon22.urltemporal.com/filba-internacional/festival-internacional-de-literatura-filba-2023_126/programa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>en este enlace</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/inteligencia-artificial-literatura-obsesion-fuerza-jonathan-franzen_1_10557909.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Sep 2023 03:10:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Inteligencia artificial, “literatura del yo” y la obsesión como fuerza, según Jonathan Franzen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jonathan Franzen,FILBA,Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Memorias de un culto siniestro, la serie del año]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/memorias-culto-siniestro-serie-ano_129_10552834.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28e038ab-7361-4acf-addd-dd4cd3e41c00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Memorias de un culto siniestro, la serie del año"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">Elogio del fan, una escritora de silencios</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Es como si dentro de m&iacute; habitara un poder misterioso. Pero no es un poder, estoy seguro, porque no sirve para nada. Tal vez sea una especie de maldici&oacute;n, algo sembrado solo para que el miedo no desaparezca, para que yo jam&aacute;s me deje enga&ntilde;ar por la ilusi&oacute;n de que estoy a salvo&rdquo;.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si suelen pasar por ac&aacute; con frecuencia <strong>habr&aacute;n notado que dos surcos suelen atravesar este terreno resbaladizo</strong>: el miedo y los desvelos, en sus distintas vertientes. Dos carriles que se parecen, que se emparentan, que est&aacute;n siempre por pisarse. Por eso me atrap&oacute; &ndash;o mejor, me dej&eacute; llevar por &eacute;l con much&iacute;simo af&aacute;n&ndash;&nbsp; el libro <em>Ladr&oacute;n de vidas </em>(Sudamericana Joven), de <strong>Horacio Convertini</strong>, al que pertenece la cita que encabeza estas l&iacute;neas y que contiene esas dos modulaciones.
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                &quot;Ladrón de vidas&quot;, de Horacio Convertini, salió este año por el sello Sudamericana Joven/Novela.                            </span>
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        <strong>Las clasificaciones de los libros, se sabe, son siempre caprichosas y a la vez obedecen a reglas que los exceden</strong>, que est&aacute;n fuera de ellos y probablemente de lo que alguna vez imaginaron sus autores. <em>Ladr&oacute;n de vidas</em>, por ejemplo, se supone que pertenece al rubro de la literatura &ldquo;infantil-juvenil&rdquo; e integra una colecci&oacute;n dedicada a adolescentes pensada para ser incluida en la curr&iacute;cula escolar.
    </p><p class="article-text">
        Me gusta la forma de narrar de Convertini, algo de su austeridad, algo del juego que hace con las im&aacute;genes y el modo en que se mete adentro de la cabeza de los personajes (<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/secreto-terrible-padre-silencio-medias_129_8353863.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute; hablamos de otra de sus novelas</a>, una <em>de grandes</em>, si existiera esa cajita ilusoria, <em>Lo oscuro que hay en m&iacute;</em>). El caso es que apenas le&iacute; en la contratapa que <em>Ladr&oacute;n de vidas</em> evocaba un relato de <strong>Edgar Allan Poe</strong> &ndash;otro autor que curiosamente a muchas personas nos hicieron leer en el secundario&ndash;, arranqu&eacute; a leer enseguida sin pensar mucho en r&oacute;tulos ni edades. 
    </p><p class="article-text">
        El escenario es el de un pueblo, donde un grupo de quincea&ntilde;eros &ndash;Cami, Pablo y Fernando&ndash; deambula por el lugar <strong>con ese aplastamiento de la adolescencia, con esas ganas de comerse el mundo, con ese calor encima, con ese desd&eacute;n</strong>. Son unos &ntilde;o&ntilde;os que se ganaron la reputaci&oacute;n de malditos y adoptaron, por una carambola extra&ntilde;&iacute;sima, el apodo de <em>los Piel de Judas</em>. Son due&ntilde;os de esas cuadras por las que transitan sin problemas hasta que, cuando llega a los m&aacute;rgenes del pueblo una feria estrafalaria que los atrae porque est&aacute; vinculada al pasado de los padres de Cami, se encontrar&aacute;n con el terror&iacute;fico doctor Valdemar, un experto en hipnosis. <strong>Y a partir de ese momento, s&iacute;, ese mundo simple y a mano por el que sol&iacute;an moverse con soltura se ver&aacute; trastocado sin piedad</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Horacio Convertini es escritor y periodista.                            </span>
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        El texto arranca con una nota de su autor que me gust&oacute; especialmente: <strong>ah&iacute; describe a un chico de doce a&ntilde;os durante una noche sofocante de verano que lee sin parar historias terror&iacute;ficas</strong>. Ese chico es el propio Convertini, ese chico &ldquo;tiene sue&ntilde;o, los p&aacute;rpados le pesan, pero ni loco apaga el velador: la oscuridad parece atraer como un im&aacute;n los monstruos de la literatura. La seducci&oacute;n del miedo es m&aacute;s poderosa que el calor y el cansancio: la verdadera causa de su desvelo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La imagen me llev&oacute; a mi propia infancia, a esas noches de calor (y mientras tipeo mi cabeza completa invariablemente <em>llenas de ansiedad</em>) y de lectura un poco clandestina mientras todos duermen.&nbsp; Poe vino despu&eacute;s, primero fue <strong>Elsa Bornemann</strong> <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/canciones-desnudo-noches-pesadillas_129_8503143.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con sus historias aterradoras y brillantes</a>, <strong>con esa manera especial de dejarme perpleja y a la vez un poco adicta a ese pavor que propone</strong>: convivimos con lo monstruoso a veces sin saberlo, a veces busc&aacute;ndolo, a veces sin poder cerrar los ojos.
    </p><p class="article-text">
        Son d&iacute;as de monstruos varios por ac&aacute;, <strong>de esa maldici&oacute;n de la que habla el narrador de </strong><em><strong>Ladr&oacute;n de vidas</strong></em><em>;</em> del miedo que seduce y que, con sigilo, se hace due&ntilde;o de algunas noches.
    </p><p class="article-text">
        Arranca <em>Mil lianas</em>, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una edici&oacute;n para leer y tal vez temblar</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>The Gold</strong></em><strong>. </strong>El 26 de noviembre de 1983, seis hombres encapuchados irrumpieron en un dep&oacute;sito cerca del aeropuerto de Heathrow, Londres, para saquearlo. <strong>Esperaban encontrarse con una fortuna. Y de alguna manera lo hicieron, aunque no del modo ni en la dimensi&oacute;n que imaginaban: en lugar de encontrar billetes o bienes, se toparon con lingotes de oro por un valor de 26 millones de libras.</strong> Conocido tiempo despu&eacute;s como el robo a Brink&rsquo;s-Mat, aquel atraco fue uno de los m&aacute;s grandes de la historia brit&aacute;nica, por el monto r&eacute;cord que se llev&oacute; el grupo y por las operaciones de lavado de dinero que tuvieron que armar para blanquear un bot&iacute;n de esta escala.
    </p><p class="article-text">
        A cuarenta a&ntilde;os de aquel episodio audaz, <strong>lleg&oacute; a las pantallas </strong><em><strong>The Gold</strong></em><strong>, una miniserie de seis cap&iacute;tulos que recrea el ataque y todas sus derivaciones posteriores, con producci&oacute;n de la BBC y un elenco descomunal</strong>. De hecho, si suelen seguir series brit&aacute;nicas se encontrar&aacute;n con actores y actrices notables, entre los que se destaca <strong>Hugh Bonneville</strong>, a quien quiz&aacute; recuerden como Robert Crawley, o el Conde de Grantham, en la memorable <em>Downton Abbey</em>.
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            </figure><p class="article-text">
        Sin el tono espasm&oacute;dico de algunas producciones que recrean estafas a gran escala solamente desde el v&eacute;rtigo y con un despliegue de recursos impactante para contar una historia coral, <em><strong>The Gold</strong></em><strong> prefiere quedarse en los personajes, tanto en quienes estuvieron detr&aacute;s del robo como en los investigadores.</strong> Y tambi&eacute;n en sus contradicciones, en esas tensiones que subyacen cuando el dinero circula a raudales y en los m&aacute;rgenes. Es decir, entre aquellos que, en principio, no estaba previsto que pudieran atesorarlo en grandes cantidades. Con esa tirantez entre las fortunas de la nobleza y aquellas que se forjaron al calor de los nuevos tiempos que corren, la serie muestra el nervio de una sociedad y sus apariencias, las torsiones del poder para sostenerse y las desigualdades.
    </p><p class="article-text">
        En un a&ntilde;o de cosecha dispar en el mundo audiovisual (entre otras cosas, porque<strong> la industria estuvo parada por una huelga de guionistas que reclamaban condiciones m&aacute;s justas para su trabajo</strong>; <a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/guionistas-hollywood-levantan-huelga-acuerdo-estudios-actores-siguen-paro_1_10549260.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reci&eacute;n esta semana llegaron a un principio de acuerdo</a>), con grandes actuaciones, una reconstrucci&oacute;n de &eacute;poca que no cae en obviedades ni se endulza en ellas (por suerte no hay pelucas subrayando escenas ni ropa estruendosa marcando el ruido de aquellos a&ntilde;os), <em><strong>The Gold</strong></em><strong> se asoma, discreta y entretenida, como una de las mejores series del a&ntilde;o.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;The Gold&quot; tiene un elenco de grandes actores y actrices británicos.                            </span>
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        <strong>Los seis cap&iacute;tulos de la serie </strong><em><strong>The Gold</strong></em><strong> se pueden ver en Latinoam&eacute;rica por la plataforma Paramount +.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Filba 2023.</strong> Hasta el domingo 1&deg; de octubre el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires ofrecer&aacute; un men&uacute; diverso y efervescente con actividades gratuitas vinculadas con los libros en distintas variantes. <strong>En las siete sedes elegidas para esta edici&oacute;n del Filba habr&aacute; lecturas, mesas, entrevistas, clases magistrales y performances con escritores y escritoras destacados</strong> (<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/vuelve-filba-programacion-invitados-destacados-gran-festival-literario_1_10543276.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace pueden ver un poco m&aacute;s</a>). Esta vez 100 por ciento post pand&eacute;mico &ndash;si es que se puede pensar en esos t&eacute;rminos&ndash;, <strong>el festival, adem&aacute;s de reunir a numerosos artistas locales, cuenta ahora con la presencia de grandes nombres que llegan a la Argentina desde el exterior</strong>. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/filba-2023-son-invitados-internacionales-festival-literario_1_10547510.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ac&aacute; pueden leer un poco m&aacute;s sobre algunos de ellos y sobre sus libros m&aacute;s interesantes</a>. 
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                    alt="El Filba 2023 convocó a destacados escritores y escritoras internacionales."
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                El Filba 2023 convocó a destacados escritores y escritoras internacionales.                            </span>
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        Si quieren indagar todav&iacute;a m&aacute;s, les recuerdo que varios de ellos fueron parte de este espacio: de <strong>Mircea C&#259;rt&#259;rescu</strong> me refer&iacute; a su monumental <em>Nostalgia </em>(Impedimenta, 2022) y a <em>El ruletista</em> <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/elogio-postizo-espectros-chile_129_9281633.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y a muchos m&aacute;s por ac&aacute;</a>; de <strong>Luc&iacute;a Lijtmaer</strong> el a&ntilde;o pasado destacamos su novela <em>Cauterio</em> (Anagrama) y <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/horas-disfraces-escritor-fuera-forma_129_10451536.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hace poco arm&eacute; algunos apuntes sobre </a><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/horas-disfraces-escritor-fuera-forma_129_10451536.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Casi nada que ponerte</em></a><em> </em>(de paso, celebramos que por estos d&iacute;as volvi&oacute; y de manera independiente su podcast <em>Deforme Semanal Ideal Total </em><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/dias-cristal-mil-rutas-padre_129_10298933.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del que comentamos fragmentos o lecturas aqu&iacute; en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n</a>); de <strong>Jonathan Franzen</strong> <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/padre-atroz-carnaval-invierno_129_8779738.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rese&ntilde;&eacute; su novela Encrucijadas (Salamandra) ac&aacute;</a> y la lista sigue. Ahora mismo estoy directamente pegada a la obra de otra de las invitadas internacionales, la mexicana <strong>Brenda Navarro</strong>: termin&eacute; la impactante <em>Casas vac&iacute;as</em> (Sexto Piso) y ya arranqu&eacute; con <em>Ceniza en la boca</em>. Algo para tener en cuenta este a&ntilde;o: la gran mayor&iacute;a de las actividades del Filba son presenciales, algunas requieren inscripci&oacute;n previa y a otras simplemente se accede buscando las entradas un rato antes en las distintas sedes. Por si no est&aacute;n en Buenos Aires, la entrevista que le har&aacute; la escritora <strong>Silvia Hopenhayn</strong> a Franzen <a href="https://www.youtube.com/@museomalba/streams" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se podr&aacute; ver en vivo en el canal de YouTube del Malba</a>.
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                    alt="La escritora y periodista cultural Lucía Lijtmaer, otra de las invitadas especiales al Filba 2023."
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                La escritora y periodista cultural Lucía Lijtmaer, otra de las invitadas especiales al Filba 2023.                            </span>
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        <strong>Hasta el 1&deg; de octubre tendr&aacute; lugar el Filba. Algunos destacados de su programaci&oacute;n, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/vuelve-filba-programacion-invitados-destacados-gran-festival-literario_1_10543276.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>por ac&aacute;</strong></a><strong>. Adem&aacute;s, un repaso por algunos de los invitados internacionales y sus libros </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/filba-2023-son-invitados-internacionales-festival-literario_1_10547510.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Las indignas</strong></em><strong>, de Agustina Bazterrica.</strong> Autora de la rutilante novela <em>Cad&aacute;ver exquisito</em> (Alfaguara, 2017), que gan&oacute; el Premio Clar&iacute;n y se convirti&oacute; con los a&ntilde;os en un fen&oacute;meno editorial por sus sucesivas reimpresiones y traducciones alrededor del mundo, la escritora argentina Agustina Bazterrica acaba de publicar la novela dist&oacute;pica <em>Las indignas</em> (Alfaguara, 2023), que <strong>tiene en primer plano a un culto religioso que somete a sus v&iacute;ctimas, todas mujeres, a todo tipo de torturas en un mundo arrasado despu&eacute;s de guerras por el agua y cat&aacute;strofes ambientales</strong>. Un libro que surgi&oacute;, entre otros momentos, durante un viaje a Cusco, cuando Bazterrica tuvo la oportunidad de visitar un monasterio que encontr&oacute; &ldquo;bastante siniestro&rdquo;. Despu&eacute;s vinieron la iconograf&iacute;a religiosa que recordaba haber estudiado en la universidad, las im&aacute;genes de su adolescencia en un colegio de monjas, la relectura en un taller del Quijote, donde le quedaron resonando las palabras Santa Hermandad.
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                &quot;Las indignas&quot;, la nueva novela de la escritora argentina Agustina Bazterrica.                            </span>
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        La forma que propone <em>Las indignas</em> es la de un diario &iacute;ntimo, con una narradora que va contando sus d&iacute;as junto a sus compa&ntilde;eras de encierro en la Casa de la Hermandad Sagrada, al mando de la feroz Hermana Superior y de una suerte de l&iacute;der invisible pero poderoso al que solamente se conoce como &Eacute;l. <strong>La protagonista escribe de noche, tacha algunas de sus palabras, relata ceremonias, mutilaciones, sacrificios y todo tipo de violencias para alcanzar una supuesta salvaci&oacute;n o en nombre de la iluminaci&oacute;n que solamente conseguir&aacute;n unas pocas elegidas</strong>. Para hablar sobre la cocina de este libro, sobre c&oacute;mo se van armando las historias que escribe, sobre la preocupaci&oacute;n por el medio ambiente, sobre el medio como una fuerza imparable, entre otras cosas, entrevist&eacute; a la escritora hace unos d&iacute;as. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/agustina-bazterrica-patriarcado-no-sostiene-unicamente-varones-machistas-hay-mujeres-complices_1_10518187.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pueden leer la nota en este enlace</a>.
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                    alt="La escritora argentina Agustina Bazterrica nació en 1974."
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                La escritora argentina Agustina Bazterrica nació en 1974.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Las indignas</strong></em><strong>, de Agustina Bazterrica, sali&oacute; por Alfaguara. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/agustina-bazterrica-patriarcado-no-sostiene-unicamente-varones-machistas-hay-mujeres-complices_1_10518187.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>M&aacute;s informaci&oacute;n, en esta entrevista con la autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora.</strong> Hablamos arriba de <em>The Gold</em> y, enganchadisima con ella y su universo, <strong>no paro de volver a la &eacute;poca que ofrece, es decir, a mediados de los &lsquo;80 con sus colores y especialmente con su m&uacute;sica</strong>. El cr&iacute;tico de cine <strong>Diego Lerer</strong>, <a href="https://www.micropsiacine.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a quien siempre pueden leer en su sitio Micropsia</a>, recopil&oacute; las canciones que suenan a lo largo de los episodios de la serie (<a href="https://open.spotify.com/playlist/6bKOx1MZTkMLYZbMESJmpb?si=00da316d07eb4387" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo pueden escuchar por ac&aacute;</a>), as&iacute; que aprovech&eacute; para traficar algunas para <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=55b0ee585ca546f4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestra banda sonora compartida</a>. <strong>Hay algo de New Order, de The Smiths, de Tears for Fears y de The Cure, entre otros</strong>.
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    </figure><p class="article-text">
        En otro orden de cosas, hasta el 8 de octubre tendr&aacute; lugar en todo el pa&iacute;s el Festival Guitarras del Mundo (<a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/comienza-290-edicion-festival-guitarras-mundo-tributo-100-anos-eduardo-falu_1_10545954.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden leer m&aacute;s por ac&aacute;</a>, atenci&oacute;n porque hay de todo y gratis), una edici&oacute;n tributo al centenario del nacimiento de <strong>Eduardo Fal&uacute;</strong>. Aprovech&eacute; para sumar a esta banda sonora algunas de sus composiciones m&aacute;s destacadas en versiones de distintos artistas.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, <strong>Doja Cat es una rapera estadounidense que empec&eacute; a escuchar hace poco (nunca es tarde, claro) y me fascina</strong>. Por estos d&iacute;as sac&oacute; un nuevo disco del que seleccion&eacute; un par de temas para este espacio. Les dejo a mano tambi&eacute;n su &uacute;ltimo videoclip.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <strong>Bonus track.</strong> Esta semana se anunci&oacute; que la escritora <strong>Mar&iacute;a Sonia Cristoff </strong>gan&oacute; el Premio Nacional de Novela Sara Gallardo por <em>Derroche</em>, un libro que en lo personal me gust&oacute; much&iacute;simo (<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/memorias-chancho-salvaje-julio-iglesias-manana_129_8836329.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hablamos varias veces de &eacute;l</a> en <em>Mil lianas</em>). <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/escritora-maria-sonia-cristoff-gano-premio-nacional-novela-sara-gallardo_1_10547251.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ac&aacute; pueden leer un poco m&aacute;s sobre la autora, sobre la novela y sobre lo que dijo el jurado que la premi&oacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bonus track II. </strong>Algo por si andan por Buenos Aires y<em> </em>sus rincones infinitos. Hasta el 7 de octubre se puede ver en la Fundaci&oacute;n <em>ArtexArte</em> la muestra <em>Imagen impresa</em>, una exhibici&oacute;n gratuita que propone un recorrido particular por la historia argentina desde 1930 hasta ahora: <strong>lo hace a trav&eacute;s de una selecci&oacute;n s&uacute;per variada e impactante de distintos libros de fotograf&iacute;as</strong>. Hay propaganda pol&iacute;tica de distintas &eacute;pocas y colores, publicaciones que las provincias hicieron para narrarse a s&iacute; mismas, libros con retratos de escritores y escritoras c&eacute;lebres, ediciones con la naturaleza como protagonista. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/peron-cataratas-postales-resistencia-potente-muestra-recorre-historia-argentina-partir-libros-fotos_1_10546658.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Les cuento un poco m&aacute;s en esta nota</a> y tambi&eacute;n est&aacute;n las coordenadas por si quieren pasar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La muestra &quot;Imagen impresa&quot; exhibe más de un centenar de libros de fotografía publicados en la Argentina.                            </span>
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        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;tambi&eacute;n se puede leer como newsletter. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;.</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/memorias-culto-siniestro-serie-ano_129_10552834.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Sep 2023 09:10:03 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[FILBA 2023: estos son los invitados internacionales del festival literario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/filba-2023-son-invitados-internacionales-festival-literario_1_10547510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6201994-062a-4b7a-a32b-74e7140f6e24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="FILBA 2023: estos son los invitados internacionales del festival literario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jonathan Franzen, Mircea Cărtărescu, Brenda Navarro y Francesca Manfredi son algunos de los visitantes que participarán del encuentro en Buenos Aires. Los detalles.</p><p class="subtitle">FILBA 2023: la programación y los invitados más destacados del gran festival literario</p></div><p class="article-text">
        Hasta el 1&deg; de octubre <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/vuelve-filba-programacion-invitados-destacados-gran-festival-literario_1_10543276.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tendr&aacute; lugar el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires, m&aacute;s conocido como Filba</a>, que adem&aacute;s de ofrecer actividades vinculadas con los libros de manera gratuita en distintos puntos de la ciudad <strong>convoc&oacute; para esta edici&oacute;n a escritoras y escritores notables del exterior</strong> que llegar&aacute;n a la Argentina para participar de mesas, clases magistrales y lecturas.
    </p><p class="article-text">
        En esta oportunidad, el encuentro literario reunir&aacute; en sus siete sedes porte&ntilde;as al p&uacute;blico local con escritores y escritoras  destacados como el estadounidense <strong>Jonathan Franzen</strong>, el rumano <strong>Mircea C&#259;rt&#259;rescu</strong>, la italiana <strong>Francesca Manfredi</strong>, la eslovena <strong>Renata Salecl</strong> y la mexicana <strong>Brenda Navarro</strong>, entre much&iacute;simos otros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Jonathan Franzen visitará por primera vez la Argentina para ser parte del Filba 2023.                            </span>
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        Autor de novelas magistrales como <em>Libertad</em>, <em>Las correcciones</em>, ganadora del National Book Award, y <em>Pureza</em>, <strong>Franzen es considerado uno de los mayores retratistas de la sociedad estadounidense y de sus decadencias</strong>. Por primera vez en el FILBA, el escritor dar&aacute; una clase que se realizar&aacute; el s&aacute;bado 30 de septiembre, a las 11 en el auditorio del Museo Malba.
    </p><p class="article-text">
        Nacido en Western Springs, Illinois, en 1959, <strong>Franzen emergi&oacute; como un destacado autor en 1996 cuando fue seleccionado como uno de los Mejores J&oacute;venes Novelistas Norteamericanos por la influyente revista </strong><em><strong>Granta</strong></em>. Aunque ya hab&iacute;a escrito las obras literarias <em>Ciudad veintisiete </em>(1988) y <em>Movimiento fuerte</em> (1992), <strong>fue en 2001 que su excepcional destreza narrativa alcanz&oacute; su punto culminante con la publicaci&oacute;n de </strong><em><strong>Las correcciones</strong></em> (Salamandra, 2012).
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            <span class="title">
                &quot;Encrucijadas&quot;, la última novela de Jonathan Franzen traducida al español.                            </span>
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        Adem&aacute;s de su labor en la ficci&oacute;n, <strong>el estadounidense, amante de los p&aacute;jaros y de su observaci&oacute;n en distintas partes del mundo</strong>, public&oacute; cinco obras de no ficci&oacute;n. La &uacute;ltima traducida al espa&ntilde;ol es&nbsp;<em>El fin del fin de la Tierra</em> (Salamandra), que lleg&oacute; por estos d&iacute;as a las librer&iacute;as locales a prop&oacute;sito de su visita al pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los grandes nombres anunciados es el del rumano <strong>Mircea C&#259;rt&#259;rescu</strong>. Poeta, narrador y ensayista, <strong>Cartarescu vuelve a participar del FILBA pero esta vez de manera presencial, ya que en 2020 lo hab&iacute;a hecho, pero de manera virtual por la pandemia</strong>. Doctorado en Literatura por la Facultad de Letras de la Universidad de Bucarest, ciudad que lo vio nacer,  es considerado uno de los escritores contempor&aacute;neos m&aacute;s importantes, fue galardonado con el prestigioso Premio Formentor de las Letras. <strong>En la Argentina, la mayor&iacute;a de sus publicaciones se consiguen a trav&eacute;s del sello Impedimenta.</strong>
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                Mircea Cărtărescu, otro de los grandes nombres que llegan a Buenos Aires.                            </span>
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        Por su parte la italiana <strong>Francesca Manfredi </strong>llegar&aacute; al festival para participar de varias actividades. <strong>Naci&oacute; en Reggio Emilia, una peque&ntilde;a ciudad al norte de Italia en 1988</strong> y estudi&oacute; Escritura Creativa en la universidad Scuola Holden, fundada por el escritor italiano <strong>Alessandro Baricco</strong>. En 2017 public&oacute; su primer libro de cuentos <em>Un buon posto dove stare</em> que gan&oacute; el prestigioso Premio Campiello a la mejor &oacute;pera prima; en 2019 public&oacute; la novela <em>Un imperio de polvo </em>que se public&oacute; en la Argentina por la editorial Fiordo.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las visitas internacionales confirmadas para esta edici&oacute;n del FILBA es <strong>Brenda Navarro</strong>, escritora, soci&oacute;loga, economista y mag&iacute;ster en Estudios de g&eacute;nero, mujeres y ciudadan&iacute;a en la Universidad de Barcelona. Actualmente viviendo en Espa&ntilde;a, es autora de la impactante novela <em>Casas vac&iacute;as</em>, que en la Argentina se consigue por el sello Sexto Piso, editorial que tambi&eacute;n public&oacute; su segunda novela, <em>Ceniza en la boca</em>, en 2022.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Renata Salecl ya está en Buenos Aires porque participa de una residencia de escritores que organiza el Malba."
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                Renata Salecl ya está en Buenos Aires porque participa de una residencia de escritores que organiza el Malba.                            </span>
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        En tanto, <strong>Nancy Huston</strong>, nacida en Canad&aacute; y radicada en Francia desde los '70, es autora de libros de ensayo, novelas y obras de teatro. Cuenta con novelas traducidas al espa&ntilde;ol como <em>Instrumentos de las tinieblas</em> (1998) y <em>La huella del &aacute;ngel </em>(2009). Algunos t&iacute;tulos de sus ensayos son <em>Reflejos en el ojo de un hombre </em>(2013), <em>La especie fabuladora</em> (2017) y <em>Vosotras bellas, vosotros fuertes</em> (2018). En 2006 la escritora gan&oacute; el Premio Femina por su novela <em>Marcas de nacimiento </em>y el Premio Goncourt des Lyc&eacute;ens en 1996 por <em>Instrumentos de las tinieblas</em>.
    </p><p class="article-text">
        La fil&oacute;sofa, soci&oacute;loga y te&oacute;rica jur&iacute;dica eslovena <strong>Renata Salecl</strong>, por su parte, participa por estos d&iacute;as de la Residencia de Escritores que organiza el departamento de Literatura del Museo Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), una iniciativa que ofrece a autores extranjeros la posibilidad de vivir cinco semanas en Buenos Aires. En el FILBA, la ensayista se presentar&aacute; en un panel bajo la consigna <em>El resquicio de lo humano</em>. Autora de ensayos notables, sus libros fueron traducidos a quince idiomas y, en Argentina, la editorial Ediciones Godot public&oacute; <em>Angustia</em>,  <em>El placer de la transgresi&oacute;n</em> y <em>La tiran&iacute;a de la elecci&oacute;n</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL con informaci&oacute;n de agencias.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Las actividades de las que participar&aacute;n los visitantes internacionales al FILBA 2023 </em><a href="https://filba.org.ar/filba-internacional/festival-internacional-de-literatura-filba-2023_126/programa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>se pueden buscar en este enlace</em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/filba-2023-son-invitados-internacionales-festival-literario_1_10547510.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Sep 2023 09:14:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[FILBA 2023: estos son los invitados internacionales del festival literario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[FILBA,Libros,Literatura,Jonathan Franzen]]></media:keywords>
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