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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Luis Alberto Spinetta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/luis-alberto-spinetta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Luis Alberto Spinetta]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La nave de Spinetta, algunos libros de abril]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/nave-spinetta-libros-abril_129_13148606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5fd1811-b54c-4b19-8d3c-326869f7cc76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nave de Spinetta, algunos libros de abril"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas para aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">Los días chinos, las series de abril</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Desde la infancia veo en la oscuridad total de un cuarto, cuando estoy por dormirme, una suerte de raudo ej&eacute;rcito azul y colorado que avanza en direcci&oacute;n a m&iacute; hasta que se pierde y vuelvo a recuperarlo en otro &aacute;ngulo de la oscuridad, donde aparece para hacer la misma trayectoria. Me dir&aacute;n que ese ej&eacute;rcito podr&iacute;a ser un campo sembrado de jacintos, los hay rojos y los hay azules. Podr&iacute;a ser tambi&eacute;n el tablero de un juego con fichas vistosas, pero nunca se me ocurri&oacute; que pudiera ser otra cosa que un ej&eacute;rcito de soldaditos vestidos de azul y de colorado que avanzan unidos como un solo soldado. Ese ej&eacute;rcito fue siempre para m&iacute; el ej&eacute;rcito de la noche. </em><em><strong>No s&oacute;lo en la noche hay oscuridad, ya lo s&eacute;, pero de todos modos en el sitio en que lo vi con m&aacute;s frecuencia fue en la noche, que para m&iacute; es un sitio, el m&aacute;s importante del mundo. </strong></em><em>En el momento en que aparece el ej&eacute;rcito de la noche pienso, recuerdo, elucubro ideas e im&aacute;genes que no reconozco durante el d&iacute;a. Y ese ej&eacute;rcito de peque&ntilde;&iacute;simas ideas, de recuerdos, de im&aacute;genes de mi mente pugna por vivir y trata de matarme porque sus divisiones son a veces mansas como corderos o dulces como la miel, pero otras veces silban o gritan o manejan cuchillos y venenos, se agazapan en los infinitos laberintos inexplorados donde las pierdo de vista para volverlas a encontrar en el sitio donde las espero de nuevo: la oscuridad&rdquo;.</em>
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                    alt="&quot;Ejércitos de la oscuridad&quot;, de Silvina Ocampo."
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                &quot;Ejércitos de la oscuridad&quot;, de Silvina Ocampo.                            </span>
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        El texto pertenece a <em>Ej&eacute;rcitos de la oscuridad</em>, de <strong>Silvina Ocampo</strong>, rescatado por la editorial Lumen en 2023. <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/horas-interferencias-series-agosto_129_10428020.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como les cont&eacute; hace un tiempo</a>, <strong>es un libro fragmentario y poderoso, al que siempre vuelvo</strong>. En especial en d&iacute;as como estos, marcados por otros regresos: el del sue&ntilde;o entrecortado, el de los desvelos, el de los ej&eacute;rcitos nocturnos que marchan a mi alrededor en las horas oscuras.
    </p><p class="article-text">
        Arranca <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva edici&oacute;n de </a><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mil lianas</em></a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Libros de abril. </strong>Con la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires como norte (<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/50-anos-feria-libro-sera-edicion-2026-ganadores-nobel-crisis-economica-homenajes-borges_1_13104638.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">atenci&oacute;n que arranca en pocos d&iacute;as</a>),<strong> las editoriales argentinas y los sellos extranjeros que distribuyen sus publicaciones en el pa&iacute;s anunciaron para este mes la llegada de una gran cantidad de lanzamientos</strong>. Entre ellos, se destacan novelas, cuentos, biograf&iacute;as y ensayos.&nbsp;Entre muchos otros, a lo largo de todo el mes aterrizar&aacute;n en las librer&iacute;as &ndash;y espero que tambi&eacute;n ocurra en las bibliotecas p&uacute;blicas&ndash; t&iacute;tulos de autores y autoras como <strong>Jorge Luis Borges</strong>, <strong>Sylvia Molloy</strong>, <strong>Emmanuel Carr&egrave;re</strong>, <strong>Margaret Atwood</strong>, <strong>Roberto Bola&ntilde;o</strong> y <strong>Santiago Craig</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Por mi parte, arranqu&eacute; con <em>Kolj&oacute;s</em>, de Carr&egrave;re y ya estoy enganchad&iacute;sima con ese modo &uacute;nico que tiene para combinar varios entuertos familiares, la historia europea del siglo XX, el chisme, sus peque&ntilde;as y grandes rabietas y sus observaciones agud&iacute;simas. Tambi&eacute;n estoy con la edici&oacute;n definitiva de <em>Las fotos</em>, de <strong>In&eacute;s Ulanovsky</strong>, un libro precioso que ahora lleg&oacute; a trav&eacute;s del sello Blatt &amp; R&iacute;os, con material nuevo. Por supuesto que hay mucho m&aacute;s. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-abril-borges-carrere-historia-cultural-gato-textos-ineditos-sylvia-molloy_1_13122594.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ac&aacute; arm&eacute; una especie de croquis</a>&nbsp;con t&iacute;tulos, tapas, autores y editoriales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Emmanuel Carrère, Sylvia Molloy, Jorge Luis Borges, Margaret Atwood y Santiago Craig, entre las novedades editoriales destacadas de abril."
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                Emmanuel Carrère, Sylvia Molloy, Jorge Luis Borges, Margaret Atwood y Santiago Craig, entre las novedades editoriales destacadas de abril.                            </span>
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        <strong>La gu&iacute;a con las novedades editoriales de abril </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-abril-borges-carrere-historia-cultural-gato-textos-ineditos-sylvia-molloy_1_13122594.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>se puede leer ac&aacute;</strong></a><strong>. Y, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-abril-agente-secreto-novela-margaret-atwood-regresos-esperados_1_13113505.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>, un repaso por pel&iacute;culas y series para ver por streaming este mes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Festivales. </strong>Atravesamos los primeros d&iacute;as del oto&ntilde;o &ndash;por ahora sin fr&iacute;o&ndash; y con ellos se empiezan a asomar algunos encuentros y festivales literarios interesantes que se alejan de los circuitos tradicionales. Organizada por la librer&iacute;a Los Confines de Villa Ballester, <strong>este s&aacute;bado 18 de abril, a partir de las 15, tendr&aacute; lugar en el Centro Cultural La Bemba una nueva edici&oacute;n de la Feria de Editoriales Artesanales</strong> (o, como dicen quienes suelen frecuentarla: la FEA m&aacute;s linda). Habr&aacute; stands con libros de 20 proyectos gr&aacute;ficos independientes y artesanales, ofertas, charlas y presentaciones de libros.
    </p><p class="article-text">
        Algo que me pone contenta: voy a moderar all&iacute; una conversaci&oacute;n entre las escritoras <strong>Agustina Bazterrica</strong> (<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/agustina-bazterrica-patriarcado-no-sostiene-unicamente-varones-machistas-hay-mujeres-complices_1_10518187.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">habl&eacute; con ella hace un tiempito, cuando sali&oacute; su novela </a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/agustina-bazterrica-patriarcado-no-sostiene-unicamente-varones-machistas-hay-mujeres-complices_1_10518187.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las indignas</em></a>) y <strong>Pamela Terlizzi Prina</strong>. El asunto de la charla ser&aacute; el cuerpo. Si tienen ganas de darse una vuelta, <a href="https://www.instagram.com/fealaferia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute; encuentran los detalles</a> y <a href="https://www.instagram.com/p/CrD7_jHOpT1/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute; una gu&iacute;a muy simple</a> para llegar desde Buenos Aires y otros puntos.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DWkN3Q4keAc/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Otra linda iniciativa para salir por un rato de la ciudad: tambi&eacute;n el s&aacute;bado, desde las 10 y hasta las 21, <strong>se llevar&aacute; adelante Raizal, un festival &ldquo;de naturaleza y arte&rdquo;</strong>, seg&uacute;n cuentan sus organizadores. Con entrada gratuita y co-producido por las mismas personas que est&aacute;n detr&aacute;s del Filba, ser&aacute; en Chacra Las Delicias, Exaltaci&oacute;n de la Cruz.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entre las m&aacute;s de 25 propuestas de actividades habr&aacute; <strong>una entrevista abierta con la escritora Gabriela Cabez&oacute;n C&aacute;mara</strong>, a cargo de <strong>Dami&aacute;n Huergo</strong>, as&iacute; como la conversaci&oacute;n <em>El llamado urgente de la naturaleza</em>, en la que participar&aacute;n <strong>Patricio Lo Greco</strong>, <strong>Guillermo Folguera</strong> y <strong>Natalia Mazzei</strong>. Tambi&eacute;n tendremos un taller de haikus y una lectura de tankas coordinados por <strong>Alejandra Kamiya</strong>. La jornada incluir&aacute; adem&aacute;s, una propuesta de meditaci&oacute;n y escritura en vivo de <strong>Iosi Havilio</strong>, con acompa&ntilde;amiento musical de <strong>Josefina Tai</strong>, una cata de libros a cargo de <strong>Francisco Gonz&aacute;lez T&aacute;boas </strong>y un concierto &iacute;ntimo de <strong>Loli Molina</strong>, que despedir&aacute; el festival&rdquo;, adelantaron desde Raizal. <a href="https://www.instagram.com/p/DV9IlXlkfV7/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ac&aacute; pueden leer m&aacute;s informaci&oacute;n</a>.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DV9IlXlkfV7/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>3. BAFICI.&nbsp;</strong>Esta semana <a href="https://bafici.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comenz&oacute; el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires</a>, m&aacute;s conocido por todo el mundo como el BAFICI, que se llevar&aacute; adelante en distintas sedes porte&ntilde;as <strong>hasta el 26 de abril</strong>. Para quienes necesiten una gu&iacute;a sobre esta edici&oacute;n, los invitados, los homenajes y las pel&iacute;culas destacadas comparto algunas lecturas. <a href="https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/bafici-2026/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En esta nota de </a><a href="https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/bafici-2026/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tiempo Argentino</em></a> pueden leer un panorama interesante que arm&oacute; <strong>Diego Lerer</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Si est&aacute;n buscando rese&ntilde;as de pel&iacute;culas puntuales, <a href="https://www.otroscines.com/post/bafici-2026-todas-las-peliculas-y-nuestras-criticas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute; dejo el enlace a la selecci&oacute;n que hizo </a><a href="https://www.otroscines.com/post/bafici-2026-todas-las-peliculas-y-nuestras-criticas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Diego Batlle</strong></a> en su sitio especializado <em>Otros cines</em>. A lo largo del festival se ir&aacute;n actualizando, pero ya hay varias para leer y para escuchar en formato de podcast.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, para quienes tengan ganas de buscar especialmente documentales, en la &uacute;ltima edici&oacute;n del newsletter<em> L&iacute;nea documental</em> de <strong>Juan Pablo Mansilla</strong> <a href="https://lineadocumental.com/3-documentales-argentinos-para-ver-en-bafici-2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden encontrarse con una buena selecci&oacute;n de material</a> argentino y tambi&eacute;n <a href="https://letterboxd.com/juanpmansilla/list/bafici-2026-lo-que-quiero-ver/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">en su cuenta de Letterboxd</a>. Entre lo que pude pispear&nbsp;me dieron muchas ganas de ver <em>Xul</em>, de <strong>Cristi&aacute;n Costantini</strong>, una pel&iacute;cula que recorre la vida y la obra de Xul Solar, y <em>Annemarie</em>, de <strong>Mariana Sanguinetti</strong>, un &ldquo;retrato del v&iacute;nculo entre una bisnieta cineasta y su bisabuela, la fot&oacute;grafa Annemarie Heinrich&rdquo;, seg&uacute;n le&iacute; en el cat&aacute;logo del BAFICI. Les dejo el tr&aacute;iler, pinta muy bien.
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        <strong>4. </strong><em><strong>El cuerpo de Per&oacute;n</strong></em><strong>, de Facundo Pastor. </strong>Un ep&iacute;grafe siempre es una se&ntilde;al, un moj&oacute;n que traza una direcci&oacute;n en la lectura. <em>&ldquo;Es un cuerpo demasiado grande, m&aacute;s grande que el pa&iacute;s. Est&aacute; demasiado lleno de cosas. Todos le hemos ido metiendo cosas. Todos le hemos ido metiendo algo adentro: la mierda, el odio, las ganas de matarlo de nuevo&rdquo;</em>. Con ese ep&iacute;grafe que pertenece a <em>Santa Evita</em>, de <strong>Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez</strong>, abre <em>El cuerpo de Per&oacute;n</em> (Aguilar, 2026), el reciente libro del periodista <strong>Facundo Pastor</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n, que en efecto busca abordar las disputas alrededor de una de las mayores figuras pol&iacute;ticas del siglo XX en Argentina concentr&aacute;ndose en su cuerpo, <strong>comienza con los d&iacute;as finales de Per&oacute;n rodeado de m&eacute;dicos y enfermeras en la Quinta de Olivos</strong>, sigue con su funeral multitudinario, se detiene en los vaivenes de sus restos que van de la residencia presidencial hasta la cripta familiar en Chacarita durante la dictadura, repasa el ins&oacute;lito episodio del robo de las manos del l&iacute;der justicialista en los &lsquo;80 y concluye con los disturbios durante el traslado final a la quinta de San Vicente en 2006.
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            <span class="title">
                &quot;El cuerpo de Perón&quot;, el nuevo libro de Facundo Pastor.                            </span>
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        Vali&eacute;ndose de testimonios directos, de documentaci&oacute;n exclusiva, <strong>de hallazgos en hemerotecas y de los recursos del llamado &ldquo;periodismo narrativo&rdquo;</strong>, Pastor ofrece una reconstrucci&oacute;n v&iacute;vida, llena de detalles y de peque&ntilde;as escenas que intentan recrear un mundo de tensiones, de internas y de intrigas pol&iacute;ticas que persisten hasta la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Para hablar de este libro y tambi&eacute;n de periodismo, <strong>entrevist&eacute; a Facundo Pastor hace unos d&iacute;as</strong>. Pueden leer la nota <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/facundo-pastor-hay-sectores-conservadores-han-tenido-obsesion-cuerpos-peronistas_1_13134706.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>.
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                    alt="Pastor nació en Buenos Aires, en 1979. Es periodista, abogado y productor."
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                Pastor nació en Buenos Aires, en 1979. Es periodista, abogado y productor.                            </span>
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        <em><strong>El cuerpo de Per&oacute;n</strong></em><strong>, de Facundo Pastor, sali&oacute; por la editorial Aguilar. M&aacute;s, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/facundo-pastor-hay-sectores-conservadores-han-tenido-obsesion-cuerpos-peronistas_1_13134706.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en esta entrevista con el autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora.</strong> <em>&ldquo;Hay una plaza de Chivilcoy en la que Luis Alberto Spinetta canta al comienzo de cada hora. Una idea que tuvo Diego Manusovich y de la que se contagiaron Agust&iacute;n Valenciano y Guillermo S&oacute;limo&rdquo;</em>, informa <strong>Alejo Santander</strong>, uno de los mejores periodistas de este pa&iacute;s. A Alejo, con quien tuve la alegr&iacute;a de trabajar hace un tiempo, le pasa algo similar a lo me pasa a m&iacute; y que <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/regreso-chivilcoy-series-septiembre_129_11632117.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">les cont&eacute; alguna vez en este espacio</a>: siempre est&aacute; d&aacute;ndole vueltas a Chivilcoy, la tierra familiar, la ciudad del mito de origen.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        En uno de esos regresos, Alejo encontr&oacute; esa instalaci&oacute;n musical que los vecinos dieron en llamar <em>La nave de Spinetta</em> y <strong>decidi&oacute; contar c&oacute;mo surgi&oacute; la idea y c&oacute;mo la llevaron adelante</strong>. Lo hizo <a href="https://www.youtube.com/@historiasdelpolosur" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en su canal de YouTube que se llama Historias desde el Polo Sur</a> y es divino. <a href="https://youtu.be/UYhs9gjBxpo?si=x7mrtcHdzDbx91UF" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lo pueden ver por ac&aacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que despu&eacute;s de conocer esta nave y su historia, <strong>me qued&eacute; escuchando varias canciones de Spinetta</strong>. Las sum&eacute;, claro, a nuestra lista compartida que, como siempre, <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=f04d55fbfbf14052" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuentran en este enlace</a>.
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>Posdata.</strong> Fueron varios los mensajitos que recib&iacute; en mis redes (ya saben, <a href="https://www.instagram.com/aerotina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siempre estoy en esta esquina</a>). <strong>Y tambi&eacute;n muy lindos los correos que me escribieron Marisa, Debora, Pau y Santiago.</strong> &iexcl;Muchas gracias a todos!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Coda.</strong>&nbsp;Mencion&eacute; antes a&nbsp;<strong>Pamela Terlizzi Prina</strong>. Me despido con uno de sus poemas. Lleva como t&iacute;tulo <em>Sobredosis</em>, lo encuentran en su libro <em>No cuentes pesadillas en ayunas</em> (lo public&oacute; Santos Locos Poes&iacute;a y es una maravilla).
    </p><p class="article-text">
        <em>Atragantarse. Con lo que no sale, con lo que se oye,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>con lo que se lee. Atragantarse y dejarse morir un poco,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>pero milim&eacute;tricamente, casi imperceptible. De un minuto</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>a otro, apenas apenitas un poquito m&aacute;s muerto y vos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>ni noticias y yo ni noticias. Porque qu&eacute; son los titulares</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>sino m&aacute;s muertes. Propias y de otros m&aacute;s o menos l&uacute;cidos,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que siguen trabajando y pariendo y poniendo la mesa</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>a las nueve, vamos, a dormir temprano, que ma&ntilde;ana</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>se madruga.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pamela Terlizzi Prina es autora de &quot;No cuentes pesadillas en ayunas&quot;.                            </span>
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        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;es un newsletter que se env&iacute;a todos los viernes por correo electr&oacute;nico. Para recibirlo,&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/nave-spinetta-libros-abril_129_13148606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2026 08:10:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La nave de Spinetta, algunos libros de abril]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Películas,Luis Alberto Spinetta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Nacional del Músico: ¿por qué se celebra este 23 de enero y en honor a quién se estableció esta fecha?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-nacional-musico-celebra-23-enero-honor-establecio-fecha_1_12928994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5fd1811-b54c-4b19-8d3c-326869f7cc76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día Nacional del Músico: ¿por qué se celebra este 23 de enero y en honor a quién se estableció esta fecha?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fecha recuerda el nacimiento de Luis Alberto Spinetta y pone en valor el legado artístico y cultural de uno de los músicos más influyentes de la Argentina.</p></div><p class="article-text">
        Cada 23 de enero, la <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/efemerides/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Argentina celebra</a> el <strong>D&iacute;a Nacional del M&uacute;sico</strong>, una fecha que rinde homenaje a <strong>Luis Alberto Spinetta</strong>, nacido en 1950, una de las figuras m&aacute;s influyentes, profundas y singulares de la m&uacute;sica popular del pa&iacute;s. La efem&eacute;ride fue establecida por la <strong>Ley 27.106</strong>, sancionada en 2015, como reconocimiento a su aporte art&iacute;stico y cultural.
    </p><p class="article-text">
        Poeta, compositor, guitarrista y pensador, Spinetta fue mucho m&aacute;s que un m&uacute;sico: construy&oacute; una obra que trascendi&oacute; g&eacute;neros, modas y generaciones. Desde <strong>Almendra</strong>, banda fundacional del rock argentino, hasta proyectos como <strong>Pescado Rabioso, Invisible, Spinetta Jade</strong> y su extensa carrera solista, el Flaco dej&oacute; un repertorio que combin&oacute; sofisticaci&oacute;n musical, lirismo y una mirada &eacute;tica sobre el arte y la vida.
    </p><p class="article-text">
        Su influencia se extiende mucho m&aacute;s all&aacute; de sus canciones. Spinetta impuls&oacute; una concepci&oacute;n del m&uacute;sico como creador integral, comprometido con su tiempo y con la b&uacute;squeda est&eacute;tica, alejado del mero &eacute;xito comercial. Letras como <em>Muchacha (ojos de papel)</em>, <em>Bajan</em>, <em>Seguir viviendo sin tu amor</em> o <em>Durazno sangrando</em> forman parte del patrimonio cultural argentino y siguen siendo revisitadas por nuevas generaciones de artistas.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>D&iacute;a Nacional del M&uacute;sico</strong> no solo recuerda su figura, sino que tambi&eacute;n pone en valor el trabajo de quienes hacen de la m&uacute;sica una forma de expresi&oacute;n, identidad y sustento. En un contexto de cambios tecnol&oacute;gicos y desaf&iacute;os para la industria cultural, la fecha invita a reflexionar sobre el rol de los m&uacute;sicos, la necesidad de pol&iacute;ticas de apoyo al sector y la importancia de la m&uacute;sica como bien cultural.
    </p><p class="article-text">
        A m&aacute;s de una d&eacute;cada de su muerte, ocurrida en 2012, la obra de<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Alberto_Spinetta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Luis Alberto Spinetta</a> contin&uacute;a viva. Sus canciones siguen sonando, inspirando y dialogando con el presente, confirmando que su legado no pertenece al pasado, sino al coraz&oacute;n mismo de la m&uacute;sica argentina.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-nacional-musico-celebra-23-enero-honor-establecio-fecha_1_12928994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 03:01:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,Luis Alberto Spinetta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juana y sus fantasmas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/juana-fantasmas_129_12826645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a440376-4337-4c1a-b14c-4512151e8aac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juana y sus fantasmas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Juana Molina acaba de editar un disco. El primero con canciones nuevas publicado en ocho años. Un mundo de pequeños ecos y desplazamientos casi imperceptibles. Un mundo espectral en que el sonido insemina al texto. O lo contrario. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        En la novela <em>Eclipse</em>, <strong>John Banville</strong> se pregunta si los fantasmas est&aacute;n todo el tiempo o s&oacute;lo cuando uno los ve. Si viven en esos espacios o si se trata de alguna clase de representaci&oacute;n. Escenas destinadas &ndash;y dedicadas&ndash; a un espectador en especial. En ese texto, su personaje, Alexander Cleave, un actor que se ha retirado a la casa de su infancia, abandon&aacute;ndolo casi todo, averigua adem&aacute;s otra cosa: que los fantasmas habitan, eventualmente, otra dimensi&oacute;n y no necesariamente llegan desde el pasado. Algo similar a lo que descubre Chuck en su biograf&iacute;a trazada por <strong>Stephen King</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entre 1963 y 1965, la serie televisiva <em>Rumbo a lo desconocido</em> (originalmente <em>Outer Limits</em>), advert&iacute;a, al comienzo: &ldquo;No hay nada mal en su televisi&oacute;n. No trate de ajustar la imagen. Nosotros controlamos la transmisi&oacute;n&hellip;&rdquo; Y lo que se ve&iacute;a, entre otras alteraciones, era algo a lo que cualquier telespectador de esa d&eacute;cada estaba acostumbrado: el fantasma. La imagen se duplicaba, o se triplicaba o a&uacute;n m&aacute;s y cada una de esas reproducciones, era m&aacute;s borrosa. Esos fantasmas de la imagen se superpon&iacute;an con ella con un leve desplazamiento. Pero siempre junto a ella, como esos perros fieles que siguen a sus humanos a todas partes. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Juana Molina</strong> acaba de publicar su primer disco con canciones nuevas en ocho a&ntilde;os. En la tapa, una perra lanuda tiene su cara. Una cara dada vuelta hacia el otro lado y apenas entrevista. Su t&iacute;tulo es <em>Doga</em>. Y, como en aquel &aacute;lbum de <strong>King Crimson</strong> en el que, de adolescente, escuchaba una mujer gritando, all&iacute; est&aacute;n los fantasmas. O sus hermanas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        En el disco de King Crimson, el grito de la mujer no exist&iacute;a. &nbsp;Era fruto de la distorsi&oacute;n y, como cont&oacute; en una entrevista para el suplemento cultural Radar, en P&aacute;gina/12, reci&eacute;n lo descubri&oacute; mucho despu&eacute;s al escuchar la versi&oacute;n remasterizada de <em>Larks&rsquo; Tongues in Aspic</em>. La mujer que gritaba en la ventana, y a la que ella le hab&iacute;a puesto las palabras &ldquo;no, dejame, te dije que no&rdquo;, era en realidad un solo de guitarra de Robert Fripp. O, por supuesto, su fantasma. Y es que Juana Molina, que contaba que ve&iacute;a sus propios programas de televisi&oacute;n &ldquo;con fantasma&rdquo;, era una especialista. &iquest;O es que acaso esa calculada, exacta desafinaci&oacute;n con que desplazaba las alturas de cada sonido en sus desopilantes d&uacute;os de Sandra y Judith junto con In&eacute;s, su verdadera hermana, no era la m&aacute;s exacta traducci&oacute;n musical de esas im&aacute;genes espectrales de la TV?
    </p><p class="article-text">
        <em>Tres cosas</em>, el disco que public&oacute; en 2002, que circul&oacute; poco a poco y que, en 2004, fue elegido por el <em>New York Times</em> como una de las mejores ediciones de rock del a&ntilde;o, planteaba como principio constructivo el arte de los peque&ntilde;os ecos, de las distorsiones virtualmente imperceptibles y, sobre todo, de que nada fuera, nunca, exactamente lo que se esperaba. Despu&eacute;s llegaron <em>Rara</em>, <em>Un d&iacute;a</em> y <em>Halo</em>, otros tres &aacute;lbumes ejemplares dentro de una producci&oacute;n m&aacute;s amplia, que incluy&oacute; dos Eps (<em>Forfun</em> y <em>Exhalo</em>) y la grabaci&oacute;n de una actuaci&oacute;n en M&eacute;xico (<em>Anrmal</em>). Y, desde ya, hubo c&oacute;mplices necesarios: el productor <strong>Emilio Haro</strong>; el tecladista <strong>Odin Schvartz</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Doga</em> presenta, como hilo conductor, la leyenda de la luz mala. Como en los textos de <strong>Mariana Enriquez</strong>, lo inesperado &ndash;y lo terror&iacute;fico&ndash; puede ser criollo y as&iacute; como no hay brujas solo en Salem tampoco los fantasmas habitan solamente en las mansiones de <strong>Henry James</strong>, en las casas costeras de Banville o en los alrededores de Maine. Y si hay un territorio que les ha sido f&eacute;rtil es el del rock-pop argentino. Basten como ejemplos esa voz del m&aacute;s all&aacute; que reclama &ldquo;no me olvides&rdquo; en la versi&oacute;n de &ldquo;Gricel&rdquo; incluida por <strong>Luis Alberto Spinetta</strong> y <strong>Fito P&aacute;ez</strong> en <em>La la la</em>, o el &ldquo;Vietnam&rdquo; de <strong>Andr&eacute;s Calamaro</strong> &ndash;con la ayudita de sus amigos (fantasmas), <strong>Gustavo Cerati</strong> y, nuevamente, Fito&ndash;. &ldquo;Uno es &aacute;rbol; uno no es &aacute;rbol dormido&rdquo; canta, como desde otra dimensi&oacute;n Molina, superponiendo la languidez hipnotizante de su voz con un entretejido de r&iacute;tmica insistente y, s&iacute;, peque&ntilde;os corrimientos de la altura. En &ldquo;La paradoja&rdquo;, una enumeraci&oacute;n <em>&agrave; la cad&aacute;ver exquisito</em> preludia una especie de declaraci&oacute;n de pareja &ndash;o de posible relaci&oacute;n entre dos, o tres si se considera al perro&ndash;. &ldquo;La paradoja del tiempo que se detiene &ndash;dice la letra&ndash; no se detiene sino que pasa volando. A veces en un beso el tiempo se suspende; no se suspende sino que na, na, na&hellip;&rdquo; y la distorsi&oacute;n toma el lugar del significado. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los m&eacute;ritos de Molina en general y de <em>Doga</em> en particular es que letra y m&uacute;sica se interceptan. Juegan a decir lo mismo o lo contrario y cada una de ellas releva por momentos a la otra y, siempre, es la que acaba d&aacute;ndole un sentido. Las melod&iacute;as en ocasiones remiten a vidalas extra&ntilde;adas, las palabras a veces son muy pocas, apenas las vibraciones de consonantes y vocales, y a veces se funden en una cascada, como en &ldquo;Desinhumano&rdquo; &ndash;un t&eacute;rmino que Spinetta hubiera envidiado&ndash;: &ldquo;Y nacer&aacute; un mono del huevo de una piedra/ Hijo del sol del cielo la luna y la Tierra/ Aprender&aacute; a andar a trepar&nbsp;y agradecer&aacute;/ De sus ojos rayos poderosos a los dioses llegar&aacute;n/ Desinhumano/ Desinhumano nacer&aacute;&rdquo;. Y est&aacute;, claro, la autobiograf&iacute;a &iacute;ntima. El retrato a solas. &ldquo;Alguna vez las formas del espacio me sugirieron planos y dibujos/ esa historia que cont&eacute; me la rob&eacute; de un libro de embrujos&hellip;&rdquo;, canta en &ldquo;Va rara&rdquo;. Nuevamente, en la menci&oacute;n al libro de embrujos (o al mundo infantil) son los teclados y las sombras agregadas al sonido los que inseminan al texto. Un texto que luego dir&aacute;: &ldquo;Y critiqu&eacute; a quienes escriben bien porque yo escribo versos anodinos&rdquo;. Aseveraci&oacute;n que desmiente con sentencias como &ldquo;te abandon&eacute; esa noche que dorm&iacute;as busqu&eacute; mi nombre en el abecedario no encontr&eacute; ni la inicial quiz&aacute;s est&eacute; en un escapulario/ Y en el &aacute;rbol las doncellas &iexcl;Qu&eacute; destreza! &iexcl;Qu&eacute; destreza! Ganas de comerlas las podr&eacute; con flores en la mesa&rdquo;. <strong>Mar&iacute;a Elena Walsh</strong> le&iacute;da desde el otro lado del espejo, podr&iacute;a decirse. Y es que, al fin y al cabo, como mostraba <strong>Alejandro Amen&aacute;bar</strong> en un memorable film de hace ya un cuarto de siglo, los fantasmas siempre son los otros.
    </p><p class="article-text">
        <em>DF/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/juana-fantasmas_129_12826645.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Dec 2025 13:48:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juana y sus fantasmas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juana Molina,Mariana Enriquez,Luis Alberto Spinetta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Volver con alguna verdad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/volver_129_12365633.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be10dcec-7cf6-401e-82ea-e59d65d34c4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Volver con alguna verdad”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una gran intérprete, que entiende el jazz como marco y no como reglamento. Nueve canciones de cuatro grandes autores argentinos ligados a aquello que se conoce como rock. Podría ser un punto de llegada. En Todos los fuegos, el último disco de Roxana Amed, junto a un grupo extraordinario, es el punto de partida de una aventura tan natural como reveladora. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        Hay una palabra fat&iacute;dica: <em>cover</em>. Es una palabra que en el jazz no existe. Mal podr&iacute;a hablarse de &ldquo;cubrir&rdquo; cuando la propia materia de esta m&uacute;sica es convertirlo todo en propio. Se trata, m&aacute;s bien, de des-cubrir. De develar. De revelar aquello que estaba oculto. El jazz dialoga permanentemente con su historia. Una historia construida, a su vez, por lecturas y relecturas. <em>Todos los fuegos</em>, el reciente &uacute;ltimo disco de <strong>Roxana Amed</strong>, pone en pr&aacute;ctica esa esencia y parte de una serie de canciones compuestas por cuatro de los compositores m&aacute;s importantes de ese campo difuso conocido como &ldquo;rock nacional&rdquo;. En esa idea, en la de pensar esas piezas como punto de partida y no de llegada, radica su primera gran virtud. No es la &uacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        El jazz se trata, a grandes rasgos, de &ldquo;volver a tocar&rdquo; lo ya tocado y de &ldquo;volver con alguna verdad&rdquo;, para tomar dos frases de &ldquo;Dejaste ver tu coraz&oacute;n&rdquo;, una de las dos canciones de <em>La La La</em> &ndash;aquel encuentro entre <strong>Luis Alberto Spinetta</strong> y <strong>Fito P&aacute;ez</strong>&ndash;, incluidas en este disco. Pero para los cantantes no es tarea f&aacute;cil. Si para cualquier instrumentista el secreto pasa por lograr la m&aacute;xima distancia posible sin que se pierda totalmente de vista el objeto original, para quienes cantan se trata exactamente de lo contrario: mantenerse tan cerca como se pueda, sin dejar de ser creativo. El instrumentista se vale de los solos. Los cantantes est&aacute;n solos todo el tiempo pero no hacen solos. Pueden variar, hasta cierto punto, las melod&iacute;as. Pueden improvisar en alg&uacute;n momento. Pero una canci&oacute;n es una canci&oacute;n.
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        Parte de la originalidad de los cantantes es su propia voz: la belleza del timbre, el color. Y en muchos casos no hay nada m&aacute;s, lo que, por otra parte, no est&aacute; nada mal. A qui&eacute;n podr&iacute;a molestarle una bella voz cantando una bella canci&oacute;n. Podr&iacute;a pensarse, no obstante, que en ese caso no se tratar&iacute;a de arte sino de decoraci&oacute;n de interiores. Amed, como <strong>Abbey Licoln</strong>, <strong>Dee Dee Bridgewater</strong>, <strong>Betty Carter</strong> o <strong>Cassandra Wilson</strong> pertenece a otra clase. A la de las creadoras. Las que fundan un estilo y defienden una est&eacute;tica. No se trata solamente de interpretar canciones poco usuales. Como en el caso del pianista <strong>Adri&aacute;n Iaies</strong>, alguien con quien Amed ha tocado (y con quien grab&oacute; el notable <em>Cinemateca Finlandesa</em>), lo importante es qu&eacute; se hace con ellas. O, dicho de otra manera, hasta qu&eacute; punto se las convierte en materia propia. Y all&iacute; es donde aparece la segunda gran virtud de Roxana Amed. Saber la diferencia entre una buena idea y un concepto.
    </p><p class="article-text">
        Hacer un disco de jazz con cl&aacute;sicos del rock puede ser una buena idea. Entender cada uno de esos cl&aacute;sicos como una masilla a la que modelar y lograr que esa nueva figura, lejos de traicionarla, la &ldquo;vuelva a mostrar&rdquo; con &ldquo;alguna (nueva) verdad&rdquo; obedece a un concepto en el que el tratamiento instrumental (y, antes, la elecci&oacute;n de los m&uacute;sicos) resulta esencial. El genial <strong>Leo Genovese</strong> en piano y teclados (integrante del &uacute;ltimo cuarteto de <strong>Wayne Shorter</strong>; pieza fundamental de mucha de la producci&oacute;n de <strong>Esperanza Spalding</strong>), el saxofonista <strong>Mark Small</strong> (que integra la Darcy James Argue&rsquo;s Secret Society), <strong>Tim Lefebvre</strong> (que toc&oacute; con <strong>David Bowie</strong> entre otros) en bajo el&eacute;ctrico y el baterista <strong>Kenny Wollesen</strong> (miembro del tr&iacute;o de <strong>Bill Frisell</strong>) son quienes, junto con <strong>Amed</strong>, tejen la trama en que cada una de las canciones de <em>Todos los fuegos</em> encuentra, sin forzamiento alguno, una nueva vida que parece haberle pertenecido desde siempre. 
    </p><p class="article-text">
        Otra  pieza de <em>La La La</em>, &ldquo;Asilo en tu coraz&oacute;n&rdquo;, m&aacute;s &ldquo;Vida siempre&rdquo; &ndash;de <em>Bajo Belgrano</em>&ndash; y &ldquo;La sed verdadera&rdquo;  &ndash;de  <em>Artaud</em>&ndash; marcan la presencia de Spinetta &ndash;alguien que, en sus acentuaciones y en sus acordes nunca fue demasiado ajeno al jazz&ndash;. P&aacute;ez, adem&aacute;s de la mencionada &ldquo;Dejaste ver tu coraz&oacute;n&rdquo;, firma &ldquo;Ciudad de pobres corazones&rdquo;, la &uacute;nica pista que tiene como arreglador, en lugar de Genovese, al tecladista <strong>Martin Bejarano</strong>. Dos temas de <em>Peperina</em>, de Ser&uacute; Gir&aacute;n, pertenecen a <strong>Charly Garc&iacute;a</strong>, &ldquo;Salir de la melancol&iacute;a&rdquo; y &ldquo;Cinema verit&eacute;&rdquo;. Y otros dos, &ldquo;Coraz&oacute;n delator&rdquo; y &ldquo;Verbo carne&rdquo; son de <strong>Gustavo Cerati</strong> (el primero incluido en <em>Doble vida</em>, de Soda Stereo y el segundo de <em>Bocanada</em>, su disco solista de 1999. El disco se completa con una toma alternativa de &ldquo;La sed verdadera&rdquo;, con una presencia m&aacute;s prominente del piano y sin las r&aacute;fagas de Small en el saxo soprano, y un tema compuesto por Genovese y Amed, &ldquo;Diamonds&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Joe Monticello en flauta (fant&aacute;stico en &ldquo;Vida siempre&rdquo;), Aaron Lebos en guitarra el&eacute;ctrica y Samuel Torres en percusi&oacute;n, se agregan al equipo principal como invitados. Y Amed se agrega a s&iacute; misma en coros (siempre imaginativos). Los arreglos de Genovese, por su parte, son de un gran refinamiento y, al mismo tiempo, suenan sin afectaci&oacute;n alguna. Grabado y mezclado en Los Estados Unidos, donde Amed reside desde hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os, <em>Todos los fuegos</em> exhibe la infrecuente cualidad de ser complejo en su factura y f&aacute;cil en su escucha. El t&iacute;tulo remite, seg&uacute;n su creadora, a uno de los elementos principales de la naturaleza, pero la referencia a Cort&aacute;zar resulta inevitable. Como en los cuentos de <em>Todos los fuegos el fuego</em>, aquel famoso libro, lo cotidiano se desliza, sin aviso, hacia lo imprevisto. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/volver_129_12365633.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Jun 2025 13:02:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Charly García,Fito Páez,Luis Alberto Spinetta,Jazz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eduardo Berti, el que se mudó al país de la ficción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/eduardo-berti-mudo-pais-ficcion_132_11941846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0711954e-7a47-4c18-b951-9f902af36458_16-9-discover-aspect-ratio_default_1109004.jpg" width="469" height="264" alt="Eduardo Berti, el que se mudó al país de la ficción"></p><p class="article-text">
        &ldquo;Trabaj&eacute; unos quince, veinte a&ntilde;os como periodista. Hice dos mil entrevistas, si no fueron unas tres mil. (&hellip;) Soport&eacute; m&aacute;s de la cuenta la vida de periodista, m&aacute;s de lo que hab&iacute;a imaginado que podr&iacute;a soportar el humo, los nervios, el ruido y el caf&eacute; fr&iacute;o o hervido de las redacciones en aquellos tiempos, lejanos y tambi&eacute;n cercanos, en los que hab&iacute;a m&aacute;quinas de escribir y humo de cigarrillos, lo soport&eacute; convencido y tal vez equivocado, creyendo que era el peaje o el inicio de una especie de camino que conduc&iacute;a a la literatura&rdquo;, leemos en la p&aacute;gina 108 de este proverbial canto a la amistad que es <a href="https://hibridaeditora.com.ar/productos/faster-eduardo-berti/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Faster</em></a> (H&iacute;brida, 2024), la adictiva novela recientemente publicada en nuestro pa&iacute;s de <a href="https://www.instagram.com/eduardoberti_/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>Eduardo Berti</strong></a> (Buenos Aires, 1964).
    </p><p class="article-text">
        El trailer del libro dir&iacute;a algo as&iacute; (hay que leerlo con esa voz de trailer). Dos amigos del secundario. Un fanzine escolar. Una oda a la amistad. Una entrevista a <strong>Juan Manuel Fangio</strong>. Una ceremonia inici&aacute;tica. Una marea de recuerdos. La fascinaci&oacute;n por un ex Beatles (<strong>George</strong> <strong>Harrison</strong>). <strong>Emerson</strong> <strong>Fittipaldi</strong> y su Copersucar. Modos de ser felices. Un escritor y sus desvelos. Alianzas que se tejen a solas.
    </p><p class="article-text">
        Antes, una aclaraci&oacute;n. Aunque mejor que lo diga el mismo <strong>Berti</strong>. &ldquo;En general, estoy contando muy poco del plano real del libro. Es decir, cuando hago entrevistas &ndash;sobre todo con el palo m&aacute;s literario &ndash;, digo un amigo, un compa&ntilde;ero. Pero si quer&eacute;s ac&aacute; podemos decir que Fern&aacute;n es <strong>Marcelo Fern&aacute;ndez Bitar</strong>; digo porque me parece perfecto con la tem&aacute;tica de esta secci&oacute;n. Hay cierta gente, digamos la del palo como dice <strong>Gloria</strong> (<strong>Guerrero</strong>), que lo entendi&oacute; o lo intuy&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La informaci&oacute;n se relaciona con el otro personaje de <em>Faster</em> &ndash;cuya primera edici&oacute;n fue en 2021 en Espa&ntilde;a, v&iacute;a la editorial Impedimenta&ndash;, el periodista y amigo <strong>Marcelo Fern&aacute;ndez Bitar</strong>, con quien <strong>Berti</strong> comenz&oacute; a escribir en diversos medios cuando no ten&iacute;an a&uacute;n veinte a&ntilde;os &ndash;<em>Canta Rock</em>, <em>Cerdos y Peces</em>&ndash;, firmando al principio siempre juntos.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, la columna vertebral de nuestra conversaci&oacute;n virtual &ndash;<strong>Berti</strong> vive fuera de nuestro pa&iacute;s hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas; ahora mismo est&aacute; instalado en Burdeos, al sur de Francia&ndash; ser&aacute; su v&iacute;nculo con el periodismo de rock. Porque en <em>Faster</em>, m&aacute;s all&aacute; de la amistad, m&aacute;s all&aacute; de la vocaci&oacute;n literaria o la escritura, lo interesante es c&oacute;mo <strong>Berti</strong> va planteando en esa reconstrucci&oacute;n su lazo con el periodismo. Accedemos as&iacute; a situaciones tensas, otras de amor y otras de odio al oficio.
    </p><p class="article-text">
        - Nada es puro en <em>Faster</em>. Hay cosas que son verdad: que hac&iacute;amos una revista con <strong>Marcelo</strong> (<strong>Fern&aacute;ndez Bitar</strong>), verdad; que conocernos tuvo que ver con los gustos musicales y con un viaje en un micro, sin dudas. Que la revista era de deportes, verdad; lo de (<strong>Juan Manuel</strong>) <strong>Fangio</strong>, totalmente cierto; que lo llamamos y que nos dijo vengan en tres o cuatro horas, es verdad. Despu&eacute;s mezcl&eacute; como hacen los directores de cine quienes condensan todo en una sola escena. Juego, imagino situaciones. Me divierto a partir de una cosa que es real.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;En esa postal de ustedes haciendo la revista hab&iacute;a una se&ntilde;al de futuro? &iquest;Imaginabas que el d&iacute;a de ma&ntilde;ana te ibas a dedicar al periodismo y a la literatura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Te juro que no recuerdo haberlo pensado mucho. Yo desde muy chico jugaba al periodismo. Adem&aacute;s, escrib&iacute;a textos breves o cuentos totalmente absurdos que le&iacute;an mis t&iacute;as, porque ellas eran profesoras de literatura. M&aacute;s adelante grab&eacute; con un amigo que ven&iacute;a a casa programas de radio en casete: mi viejo me hab&iacute;a regalado un grabador y era la novedad. Luego, con el tiempo, invit&eacute; a mi amigo a que se uniera al Bulo de Merl&iacute;n y lo que hicimos no era tan distinto. (<em>Risas</em>) Tal vez un poco mejor. Pero jugaba a estas cosas hasta que un d&iacute;a, ya en cuarto a&ntilde;o del secundario, empec&eacute; a decir: &ldquo;Bueno, tal vez esto es m&aacute;s que una diversi&oacute;n y me gustar&iacute;a dedicarme al periodismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Por qu&eacute; empezaron firmando los dos juntos, vos y Marcelo Fern&aacute;ndez Bitar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - En general, prepar&aacute;bamos entre los dos las preguntas. &Iacute;bamos juntos a las entrevistas y nos sent&aacute;bamos frente al entrevistado, pero despu&eacute;s hab&iacute;a uno que se encargaba de desgrabar, de darle forma a la nota, de editar. Entonces, el que firmaba primero es porque era quien hab&iacute;a hecho el montaje, eso nos permit&iacute;a cambiar y no ir en el mismo orden a la hora de la publicaci&oacute;n. Eso nos daba tambi&eacute;n m&aacute;s visibilidad, pod&iacute;amos firmar el doble de notas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Es cierto que les dec&iacute;an Batman y Robin?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - La primera vez que lo escuch&eacute; fue de la <strong>Negra</strong> <strong>Poli</strong> y de <strong>Skay</strong> (<strong>Beilinson</strong>), quienes se refer&iacute;an as&iacute; de nosotros. Creo que se lo dec&iacute;an a <strong>Enrique</strong> (<strong>Symns</strong>), con quien eran amigos. Es que &eacute;ramos dos ni&ntilde;os con dieciocho o diecinueve a&ntilde;os en ese momento, principios de los a&ntilde;os 80.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Cu&aacute;ndo escribiste tu &uacute;ltima nota en un medio gr&aacute;fico? </strong>
    </p><p class="article-text">
        - Lo &uacute;ltimo que firm&eacute; &ndash;y f&iacute;jate que ahora que lo digo es muy revelador&ndash; es una nota que me pidieron para la secci&oacute;n Cultura de <em>La Naci&oacute;n</em> despu&eacute;s de la muerte de <strong>Gustavo Cerati</strong>. Hoy la escribir&iacute;a de otro modo. A ver, con la misma admiraci&oacute;n que hay o que intento transmitir en ese texto, pero aqu&iacute; y ahora mi mirada de la carrera solista de <strong>Gustavo </strong>(<strong>Cerati</strong>) creci&oacute; much&iacute;simo. En ese momento, ese texto se lo pierde un poco. No es que lo minimiza, pero cuantitativamente no es tanto lo que le dedico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Tal vez no tiene el lado emocional que implica el paso del tiempo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - La persona que estuvo vi&eacute;ndolo a <strong>Gustavo</strong> (<strong>Cerati</strong>) y que tuvo un v&iacute;nculo cordial con &eacute;l y que le hac&iacute;a notas, coincid&iacute;a con el <strong>Gustavo (Cerati)</strong> de <strong>Soda</strong> (<strong>Stereo</strong>). Mientras que con el otro, el solista, tuvo una relaci&oacute;n m&aacute;s distante, lo que es absurdo pero que influye sin duda emocionalmente. A su vez, en cuanto a mi &uacute;ltima escritura en torno al periodismo, se reedit&oacute; no hace mucho <em>Rockolog&iacute;a</em> (Gourmet Musical, 2023) al que le a&ntilde;ad&iacute; un cap&iacute;tulo. Sucede que encontr&eacute; dos entrevistas viejas a <strong>(Luis Alberto) Spinetta</strong> que estaban publicadas pero medio incompletas. Entonces hice un cap&iacute;tulo acerca del &aacute;lbum <em>Priv&eacute;</em> (1986) aunque noto que tiene una mirada muy distinta. No s&eacute;. No digo que desafine o que desentone con <em>Rockolog&iacute;a</em>, pero se nota el paso del tiempo. Que tampoco est&aacute; mal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Pero hubo un d&iacute;a puntual en que tomaste la decisi&oacute;n de dejar atr&aacute;s el periodismo gr&aacute;fico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - En un punto, hubo una etapa intermedia. Yo estaba escribiendo cada vez m&aacute;s ficci&oacute;n. Pero sent&iacute;a que la carga cuantitativa de trabajo de periodismo escrito me agotaba, me dejaba poco margen para la literatura. Como estaba en crisis con eso, lo charlaba con amigos. No recuerdo qui&eacute;n exactamente pero como m&iacute;nimo dos de ellos me dijeron: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no te pas&aacute;s a un medio audiovisual?&rdquo; No era tan f&aacute;cil decir: &ldquo;Largo todo y me quedo a escribir en mi casa, solo&rdquo;; me daba miedo esa apuesta como la soledad que pod&iacute;a tambi&eacute;n traer aparejada. Entonces, reci&eacute;n pude dejar la escritura period&iacute;stica al empezar a trabajar con los hermanos (<strong>Josi</strong> y <strong>Daniel</strong>) <strong>Garc&iacute;a Moreno</strong> y <strong>Carmen </strong>(<strong>Moreno</strong>), la madre de <strong>Charly</strong> (<strong>Garc&iacute;a</strong>).
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo fue ingresar en ese universo desconocido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Si bien hab&iacute;a hecho radio en una pirata en 1987, no ten&iacute;a mucha idea de qu&eacute; era hacer televisi&oacute;n. Yo tra&iacute;a un poco los vicios buenos y malos del Bulo de Merl&iacute;n &ndash;mucho montaje, mucha edici&oacute;n&ndash;, lo que es caro para la tele, porque siempre es m&aacute;s barato realizar algo en vivo. Pero les gust&oacute; ese esp&iacute;ritu y logramos que <strong>Carmen </strong>(<strong>Moreno</strong>) aceptara. Esos fueron los a&ntilde;os en que dej&eacute; pr&aacute;cticamente de escribir periodismo. Primero hicimos <em>Rocanrol</em> (1992) y luego <em>La Cueva</em> (1993). Sin embargo, luego ocurri&oacute; lo que menos me esperaba: la gente de FM Tango &ndash;una radio muy rockera en su origen, con <strong>Gustavo Noya</strong> y <strong>Daniel Morano</strong> (<strong>Alphonso S&rsquo;Entrega) </strong>a la cabeza&ndash; me propuso hacer algo como <em>Rocanrol</em> pero de tango. Era para un canal de cable que estaban armando. Entonces del periodismo escrito de rock pas&eacute; al documental televisivo de rock para terminar en el tango, pero en la televisi&oacute;n. Por supuesto que no ten&iacute;a mucha idea de tango, todo lo fui aprendiendo, descubriendo. Por suerte cont&eacute; con <strong>Irene Amuch&aacute;stegui</strong> y <strong>Gabriel</strong> <strong>Soria</strong> &ndash;hoy el sucesor de <strong>Horacio</strong> <strong>Ferrer</strong> al frente de la Academia del Tango&ndash; cerca, fue un lujo tenerlos de asesores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Extra&ntilde;aste el rock?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - De pronto, en tres a&ntilde;os me fui pr&aacute;cticamente de ese mundo. Es que el universo del tango era muy intenso. Es cierto tambi&eacute;n que lo que estaba ocurriendo en el rock argentino a mediados de los a&ntilde;os 90 no me entusiasmaba mucho. Hab&iacute;a cosas interesantes pero en retrospectiva me sigue sucediendo lo mismo. Por otra parte, todo esto coincide con una amistad fuerte con <strong>Litto</strong> <strong>Nebbia</strong>, que estaba volcando pr&aacute;cticamente su sello Melopea al tango. &Eacute;l estaba grabando un disco con (<strong>Enrique</strong>) <strong>Cad&iacute;camo</strong> y yo termin&eacute; haciendo el documental del &aacute;lbum con <strong>Litto</strong> (<strong>Nebbia</strong>). Es que los dos est&aacute;bamos en una rara sinton&iacute;a: nos pas&aacute;bamos todo el tiempo discos de tango. Era absurdo: viv&iacute;amos en otra &eacute;poca. Con el tiempo le dediqu&eacute; a &eacute;l mi libro <em>Por qu&eacute; escuchamos a An&iacute;bal Troilo</em> (Gourmet Musical, 2017).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; record&aacute;s del d&iacute;a a d&iacute;a en una redacci&oacute;n? </strong>
    </p><p class="article-text">
        - Para m&iacute; fue una escuela enorme. Por un lado porque la presi&oacute;n del periodismo, el cierre para tal d&iacute;a y para tal hora, tal cantidad de caracteres, eso te tira abajo cualquier idea muy rom&aacute;ntica que puedas tener de la escritura. Despu&eacute;s se trata de encontrar cierta variedad dentro de esa m&aacute;quina de hacer chorizos que puede ser el periodismo de actualidad. Ahora bien, siempre sent&iacute; que las notas que publiqu&eacute;, te dir&iacute;a que pr&aacute;cticamente todas las que firm&eacute; en <em>P&aacute;gina/12</em>, las podr&iacute;a haber publicado uno o dos d&iacute;as m&aacute;s tarde y no cambiaba nada. Salvo que tuviese una primicia. Me acuerdo cuando <strong>Charly</strong> (<strong>Garc&iacute;a</strong>) me dijo: &ldquo;Ven&iacute; a casa que te quiero contar algo&rdquo;. La noticia era que regresaba <strong>Ser&uacute; Gir&aacute;n</strong>. Obviamente que me sub&iacute; a un taxi y llegu&eacute; a la redacci&oacute;n diciendo como en el sketch de <strong>Minguito Tinguitella</strong>: &ldquo;Paren las rotativas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Quiz&aacute;s ese espacio tuyo implicaba otro tipo de compromiso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Escribir en la secci&oacute;n de Espect&aacute;culos en<em> P&aacute;gina/12</em> me daba libertad. Yo exploraba porque sent&iacute;a que el diario lo permit&iacute;a, incluso hasta lo incentivaba. Entonces no s&eacute; si mi experiencia period&iacute;stica es la convencional. Uno, por no estar ligada a la actualidad pura. Y lo otro, por estar en un medio como <em>P&aacute;gina/12</em> que buscaba todo el tiempo dar una vuelta de tuerca a los formatos tradicionales. Me acuerdo una nota que hice con <strong>Sandra (Mihanovich</strong>) y <strong>Celeste</strong> (<strong>Carballo</strong>) con el formato &ldquo;verdadero-falso&rdquo;, medio oulipiano. Yo preguntaba: &ldquo;Se dice tal cosa, &iquest;verdadero o falso?&rdquo; Y ellas contestaban. Pero a medida que avanzaba la entrevista, me di cuenta de que les estaba planteando un mont&oacute;n de cosas escudado en el verdadero o falso. En un momento les comento: &ldquo;Se dice que son pareja&rdquo;, pero enseguida les aclaro que si quieren no hablamos de esto. A lo que ellas me dicen: &ldquo;No, hablemos porque nadie nos lo pregunta&rdquo;. Creo que fue la primera vez que contestaron eso. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; sensaciones te genera si te digo </strong><a href="https://www.malaspalabras.com/la-cada-del-bulo-de-merln/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>El Bulo de Merl&iacute;n</strong></a><strong>, esa radio alternativa que levantaron en una casa en Olivos a mediados de los a&ntilde;os 80?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Hermosas. La sensaci&oacute;n de estar haciendo lo que nos divert&iacute;a, creando, inventando algo desde cero. Porque sab&iacute;amos que exist&iacute;an radio libres y radios piratas, pero la verdad es que nunca hab&iacute;amos escuchado una. Era un mito abstracto. Hoy me doy cuenta de que fue un laboratorio para jugar con los l&iacute;mites entre ficci&oacute;n y realidad, para ver c&oacute;mo se puede sacudir un g&eacute;nero desde adentro.<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>Como digo en <em>Faster</em>: &ldquo;Hacer periodismo es aprender en p&uacute;blico&rdquo;. Pero lo hicimos con mucha complicidad de los oyentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Record&aacute;s alg&uacute;n momento particular de El Bulo de Merl&iacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Los s&aacute;bados a la noche hac&iacute;amos una secci&oacute;n que se llamaba &ldquo;El rally del dial&rdquo;. Era un juego que consist&iacute;a en mandar a los oyentes, por ejemplo, a buscar si estaba sonando &ldquo;Sin gamul&aacute;n&rdquo; de los <strong>Abuelos de la Nada</strong> en otro radio. Entonces, los oyentes ten&iacute;an que dejar de escucharnos a nosotros y salir a buscar en las otras cu&aacute;l estaba transmitiendo esa canci&oacute;n. Despu&eacute;s nos ten&iacute;an que llamar antes de que termine para decirnos el nombre de la radio. Pero en el medio se nos perd&iacute;an oyentes y se nos plantaban un mont&oacute;n de otros porque tal vez les gustaba la radio nueva o porque no encontraban nuestra se&ntilde;al, que era muy fr&aacute;gil. Claramente lo que hac&iacute;amos era un disparate. Eran ideas muy audaces o muy suicidas para los criterios de rating o de eficacia que podr&iacute;a tener una radio tradicional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Arrancaste tranqui en el mundo editorial: </strong><em><strong>Spinetta &ndash; Cr&oacute;nica e iluminaciones</strong></em><strong> (Editora/12, 1988). &iquest;C&oacute;mo lograste que Luis Alberto Spinetta accediera? &iquest;Qu&eacute; buscaban con ese sumergirse en la m&aacute;quina del tiempo que implic&oacute; el libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Hace unos a&ntilde;os lo reeditamos junto con <strong>Cata (Spinetta</strong>), su hija, y con <strong>Patricia</strong> <strong>(Salazar</strong>), la madre de sus hijos. No met&iacute; mucho mano, salvo algunas erratas que supieron marcarme <strong>Rodolfo</strong> (<strong>Garc&iacute;a</strong>) y <strong>Emilio</strong> (<strong>Del</strong> <strong>Guercio</strong>). No obstante, m&aacute;s que nada fue como hacer un nuevo packaging y, por ejemplo, incluir las fotos de <strong>Dylan </strong>(<strong>Mart&iacute;</strong>) que <strong>Luis </strong>(<strong>Alberto Spinetta</strong>) hab&iacute;a querido y que todos hab&iacute;amos querido. En ese momento, no daba ni el presupuesto ni la calidad de impresi&oacute;n en la Argentina para sacar un libro con fotos en papel ilustraci&oacute;n. Igual reley&eacute;ndolo me sorprend&iacute; de un mont&oacute;n de cosas. Primero, por momentos, me quer&iacute;a matar a m&iacute; mismo. Me dio ganas de viajar en el tiempo y realizar ciertas preguntas que no hice. A favor &ndash;para no ser nada m&aacute;s autocr&iacute;tico&ndash;, me sorprende su enorme generosidad y paciencia. Porque el libro es muy fiel. <strong>Luis</strong> lo ley&oacute; y si bien hay un par de cosas que a&ntilde;adi&oacute; y corrigi&oacute;, la generosidad que tuvo fue enorme. Recuerdo tambi&eacute;n que un momento empez&oacute; a cansarse de mi m&eacute;todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo fue eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Tal vez para &eacute;l se volvi&oacute; rutinario recordar el pasado. El formato que eleg&iacute; estuvo inspirado en el libro <em>El cine seg&uacute;n Hitchcock</em> (Alianza Editorial, 1966) de Fran&ccedil;ois Truffaut y tambi&eacute;n un poquito en <em>El montevideano</em> (Ediciones Trilce, 1987) de Milita Alfaro, un texto sobre Jaime Roos que me sirvi&oacute; de referencia a la hora de ir en orden cronol&oacute;gico, disco por disco, canci&oacute;n por canci&oacute;n. Eso tal vez fue un error de mi parte y volvi&oacute; al trabajo un poco previsible. Aunque &eacute;l &ndash;en dos o tres momentos en que yo quise cambiar el m&eacute;todo&ndash; se resisti&oacute;: en el fondo, <strong>Luis</strong> estaba tirando de un gran hilo. Ahora lo que me pregunto es por qu&eacute; hizo este libro conmigo. Lo hablamos mucho con <strong>Patricia</strong> <strong>(Salazar</strong>)y con <strong>Cata (Spinetta</strong>). Yo tengo dos teor&iacute;as. Una, que yo era muy pendejo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Qu&eacute; edad ten&iacute;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Cuando lo fui a ver, ten&iacute;a veinti&uacute;n a&ntilde;os. Yo no era parte del mainstream del periodismo de rock. Aunque, honestamente, no creo que <strong>Luis</strong> haya especulado con eso. En cambio, el hecho de verme pendejo tal vez le dio ternura, no s&eacute; c&oacute;mo llamarlo. Pero la clave es que en ese momento <strong>Dante</strong> (<strong>Spinetta</strong>), que era el m&aacute;s grande de sus hijos, le pon&iacute;a su propia m&uacute;sica. Y <strong>Luis</strong> se ten&iacute;a que bancar que sonaran esos discos. Creo que hab&iacute;a una mezcla de eso con una necesidad de transmisi&oacute;n; el hecho de que le estaban contando algo a un chico cuya edad estaba m&aacute;s cercana a la de Dante que a la suya. No obstante, es raro: me estoy metiendo en la cabeza de &eacute;l y estoy haciendo teor&iacute;a, pero no me parece tan descabellado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- A m&iacute; tampoco, pensando en la influencia de los hijos. Por ejemplo, Migue Garc&iacute;a que le marca la cancha al Charly de Ser&uacute; Gir&aacute;n: le pide que deje de componer canciones con tantos saltos y contrapuntos y haga algo m&aacute;s lineal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Totalmente. Por eso <strong>Charly</strong> (<strong>Garc&iacute;a</strong>) hace <em>Clics modernos</em> (1982). <strong>Migue </strong>(<strong>Garc&iacute;a</strong>) me ha dicho que cuando &eacute;l se empezaba a copar con una cosa de <strong>Ser&uacute;</strong> (<strong>Gir&aacute;n</strong>), se la cambiaban. En ese punto, <strong>Luis</strong> (<strong>Spinetta</strong>) me ha comentado que <strong>Dante</strong> (<strong>Spinetta</strong>) fue clave para el sonido de <em>Priv&eacute;</em> (1986).
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Pasaron m&aacute;s de tres d&eacute;cadas y cuatro reediciones de </strong><em><strong>Rockolog&iacute;a</strong></em><strong> (AC Editora, 1989), una puesta al d&iacute;a en los a&ntilde;os 80 de los cambios que se hab&iacute;an dado en el mapa sonoro del rock, con conversaciones muy nutritivas con distintos exponentes del rock argentino (de Litto Nebbia a Daniel Melero, de los Redondos a Soda). Pensar todo lo que le cost&oacute; a la industria editorial reconocer a la literatura proveniente del rock.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Es cierto. Primero cost&oacute; que las editoriales se tomaran en serio la idea de sacar un libro de rock; m&aacute;s all&aacute; de los antecedentes excelentes de los libros de <strong>Juan Carlos Kreimer</strong> y <strong>Miguel Grinberg</strong> &ndash;me sigo sacando el sombrero ante las cosas que ellos hicieron&ndash;, pero es cierto que por un momento la apertura fue: &ldquo;Bueno, un libro de <strong>Charly</strong>, un libro de <strong>Spinetta</strong>, y nada m&aacute;s&rdquo;. S&iacute;, est&aacute; muy bien pero eran apuestas m&aacute;s o menos seguras y un poco obvias. Hoy llegamos a libros sobre una canci&oacute;n, ya la lupa ha llegado al otro extremo; lo que es maravilloso. Pero lo que tuvo <em>Rockolog&iacute;a</em> es que no puso el eje tanto en el m&uacute;sico o en la banda, sino en entrarle desde otro costado al rock.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Qu&eacute; libro fue tu modelo en este caso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Como muchos de mi generaci&oacute;n, yo hab&iacute;a le&iacute;do <em>Sociolog&iacute;a del rock</em> (Jucar, 1980) de <strong>Simon</strong> <strong>Frith</strong>, que fue important&iacute;simo; esos libros que te abr&iacute;an el bocho y que te dan pautas. Incluso <em>El tango</em> (Planeta, 1986) de <strong>Horacio Salas</strong>, que te daba ganas de hacer lo mismo con el rock. A su vez, los libros sobre jazz con un enfoque de la jazzolog&iacute;a. En el medio, era el boom de las carreras human&iacute;sticas, vamos a decir estudios culturales, y yo recib&iacute;a en <em>P&aacute;gina/12</em> a un mont&oacute;n de pibes &ndash;quienes ten&iacute;an casi mi edad, a lo sumo dos a&ntilde;os menos&ndash; que estaban terminando alg&uacute;n tipo de tesis o de laburo universitario y que ven&iacute;an a charlar conmigo, pero sobre todo llegaban desesperados porque no hab&iacute;a nada de material. Por mi parte, ya hab&iacute;a empezado a cranear esto, ten&iacute;a apuntes y algunas notas que iba publicando en la revista <em>El Porte&ntilde;o</em>. <strong>Eduardo Blaustein</strong> me dijo un d&iacute;a: &ldquo;Ten&eacute;s que hacer un libro de rockolog&iacute;a&rdquo;. Yo le dije: &ldquo;Te rob&eacute; el t&iacute;tulo&rdquo;. (<em>Risas</em>) Estos chicos que ven&iacute;an me confirmaban esta intuici&oacute;n: faltaba un abordaje as&iacute;. Creo que si no lo hac&iacute;a yo, lo iba a hacer alg&uacute;n otro; o sea, hab&iacute;a gente como <strong>Pablo Schanton</strong>, como muchos otros, que iban a llegar a eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Hasta ayer, hasta ahora que escribo estas l&iacute;neas, Fern&aacute;n sigui&oacute; trabajando como periodista y cr&iacute;tico de rock. A veces leo sus art&iacute;culos, esp&iacute;o su actividad, veo el merecido prestigio y el cari&ntilde;o que cosech&oacute;, e imagino que hizo eso, a fin de cuentas, para mostrarme c&oacute;mo habr&iacute;a sido mi vida si no hubiese abandonado el periodismo, si no me hubiese mudado al pa&iacute;s de la ficci&oacute;n&rdquo;, leemos en la p&aacute;gina 112 de </strong><em><strong>Faster</strong></em><strong>. &iquest;C&oacute;mo contin&uacute;a tu mudanza al pa&iacute;s de la ficci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - No lo s&eacute;. Cuando me fui de Argentina, me vine a vivir a Francia, y esa distancia me ayud&oacute; a poder concentrarme m&aacute;s en la escritura. Ten&iacute;a menos tentaciones y el mundo del periodismo me quedaba m&aacute;s lejos. Entonces eso me permiti&oacute; meterme m&aacute;s de lleno en la escritura. Fue una mudanza de a poco, sin darme cuenta, pero sabiendo que quer&iacute;a mudarme ah&iacute;; no como una oposici&oacute;n, como una ant&iacute;poda del periodismo, sino como una necesidad genuina de instalarme ah&iacute;. Otra l&oacute;gica de laburo: tener m&aacute;s tiempo para leer, para escribir; elegir m&aacute;s en la primera fase de transici&oacute;n lo que quer&iacute;a hacer de periodismo; elegir m&aacute;s el tipo de periodismo que quer&iacute;a hacer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo te llevas con escribir en castellano con tantos a&ntilde;os viviendo en Francia? &iquest;O ya hiciste la gran Samuel Beckett, que termin&oacute; escribiendo en franc&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Lo estoy haciendo. Me ocurri&oacute; con <em>Una presencia ideal</em> (Alianza Lit, 2021) que es el libro que cuenta el cotidiano del personal sanitario en un hospital de ac&aacute;. Es tan franc&eacute;s todo en el texto &ndash;el mundo que yo estaba descubriendo, la oralidad que quer&iacute;a trabajar de las enfermeras&ndash;, que no lo pude escribir en castellano. Entonces eso me abri&oacute; una ventana, que no significa dejar el castellano: le agregu&eacute; una habitaci&oacute;n m&aacute;s a la casa. Despu&eacute;s de haber compuesto toda mi vida con la guitarra, ahora de vez en cuando escribo con el piano. Pero te digo que fue m&aacute;s duro escribir en castellano cuando viv&iacute;a en Espa&ntilde;a. (<em>Risas</em>)
    </p><p class="article-text">
        Este mi&eacute;rcoles 15 de enero finalmente <em>Faster</em> tendr&aacute; su presentaci&oacute;n en la Argentina. El lugar elegido es la <a href="https://libreriadelfondo.com.ar/evento/presentacion-faster/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Librer&iacute;a del Fondo</a>, Costa Rica 4568, Palermo. A las 18:30 hs, con entrada libre y gratuita. Eduardo Berti, desde Francia, y acompa&ntilde;an el editor <strong>Sergio Criscolo</strong>, el periodista <strong>Marcelo Fern&aacute;ndez Bitar</strong> y la escritora <strong>Natalia Zito</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nuestro pr&oacute;ximo invitado ser&aacute; Ra&uacute;l &ldquo;Dirty&rdquo; Ortiz.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Álvarez Núñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/eduardo-berti-mudo-pais-ficcion_132_11941846.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jan 2025 03:02:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eduardo Berti, el que se mudó al país de la ficción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rock Nacional,Luis Alberto Spinetta,Charly García,Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pipo Lernoud, el que encendió la mecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/pipo-lernoud-encendio-mecha_132_11918890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5733c87b-036d-4ae3-8679-bd0bc0739252_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pipo Lernoud, el que encendió la mecha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estuvo en el principio de todo. Organizó la jornada épica donde los hippies se visibilizaron en 1967. Escribió canciones con Moris, Miguel Abuelo y Tanguito, entre otros. Le debemos la existencia de tres revistas puntales del rock argentino. Es una de las voces privilegiadas de la memoria de una cultura vigente. Ecoactivista. ¿Cuándo lo nombrarán Personalidad Destacada de la Cultura Porteña?</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Levante la mano qui&eacute;nes el d&iacute;a de su boda contaron con <strong>Charly Garc&iacute;a</strong> brindando por la pareja, el saludo con copa de champagne en alto de <strong>Luis Alberto Spinetta</strong> y las palabras como maestro de ceremonias de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=injfvP6GsRs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Miguel Abuelo</strong></a>? Tal vez la &uacute;nica persona a la redonda que pueda jactarse de esto es <strong>Pipo Lernoud</strong> (Buenos Aires,<strong> </strong>1946), quien una jornada de noviembre de 1984 festej&oacute; en el legendario Stud Free Pub su matrimonio con <strong>Mar&iacute;a</strong> <strong>Calzada</strong> (Qepd, ella falleci&oacute; en septiembre de 2023).
    </p><p class="article-text">
        Pipo es uno de los que escribi&oacute; las bases del rock argentino. Uno de los que se subi&oacute; a la balsa y naufrag&oacute;. Pero fue una deriva rica en aventuras y fundaciones. Poeta y letrista de fuste (junto con <strong>Abuelo</strong>,<strong> Moris</strong> y <strong>Tanguito</strong>, entre otros). Ecoactivista, fue vicepresidente de IFOAM (Federaci&oacute;n Internacional de Movimientos de Agricultura Org&aacute;nica) durante diez a&ntilde;os. Mentor de varias revistas puntales en la historia del periodismo de rock vern&aacute;culo (<em>Expreso Imaginario</em>, <em>Canta Rock </em>y <em>La Mano</em>), todas surgidas en momentos calientes de nuestra historia reciente, en ese preciso instante.
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        Pandemia de por medio, <strong>Lernoud</strong> y su mujer terminaron viviendo en medio de la naturaleza, a unos treinta y algo de kil&oacute;metros del centro de Buenos Aires. Entre carpinchos y humedales, entre los pajaritos y la soledad, conversamos con Pipo v&iacute;a Zoom. Su vozarr&oacute;n sigue indeleble. Y su risa estent&oacute;rea a&uacute;n rebota en la memoria de este humilde servidor cuando &eacute;l recuerde cierta tarde a mediados de los a&ntilde;os 80 en la que el periodista y m&uacute;sico David Wroclavsky (Suplemento S&iacute;! de <em>Clar&iacute;n</em>) decret&oacute; el fin de la hegemon&iacute;a hippie: &ldquo;La generaci&oacute;n de ustedes termin&oacute;&rdquo;. Claramente, el joven Wroclavsky no contaba con la astucia y las ma&ntilde;as de Pipo.
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            <span class="title">
                Pipo Lernoud con Miguel Abuelo                            </span>
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        <strong>- Estuviste al frente de tres revistas que aparecieron en momentos relevantes para la historia argentina. </strong><em><strong>Expreso</strong></em><strong> </strong><em><strong>Imaginario</strong></em><strong>, con el inicio de la sangrienta dictadura c&iacute;vico-militar. </strong><em><strong>Canta Rock</strong></em><strong>, en los albores del regreso democr&aacute;tico. Y </strong><em><strong>La Mano</strong></em><strong>, con el primer a&ntilde;o de N&eacute;stor Kirchner en el gobierno. </strong>
    </p><p class="article-text">
        - Nunca hab&iacute;a relacionado esto. Es loco porque en los tres casos siempre ven&iacute;amos laburando de antes. Por ejemplo, <strong>(Jorge) Pistochi</strong> me trajo la idea de la <em>Expreso</em> en 1974 y empezamos a armarla en el 75. Pero est&aacute;bamos laburando en un pa&iacute;s en el que nunca se sabe lo que puede pasar. Nos pregunt&aacute;bamos: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; va a pasar con Isabelita ahora que muri&oacute; Per&oacute;n? Bueno, le damos para adelante y despu&eacute;s vemos&rdquo;. &Iacute;bamos a salir en diciembre de 1975, pero nos pareci&oacute; que era mejor hacerlo despu&eacute;s del verano. Dijimos: &ldquo;Saqu&eacute;mosla en marzo&rdquo;. Pero en marzo vino el golpe. Dijimos: &ldquo;A la mierda&rdquo;. As&iacute; que la <em>Expreso </em>finalmente apareci&oacute; en agosto del 76, sabiendo que no ten&iacute;amos que poner nada que pudiese ser un quilombo. No pod&iacute;amos hablar de pol&iacute;tica ni de religi&oacute;n ni de drogas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Tu Facebook es como un diario a cielo abierto. Entre recuerdos y necrol&oacute;gicas, entre observaciones musicales y posteos de car&aacute;cter ecologista. El otro d&iacute;a posteaste: &ldquo;Una playa en los 70. No hay sobrepeso. &iexcl;C&oacute;mo nos destruy&oacute; la industria alimentaria!&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Yo lo tomo como una especie de revista. Como no tengo la paciencia para escribir en ning&uacute;n lado, hago esta cosa de ping pong que me encanta. Veo una nota interesante o que me parece horrible y la comparto, sin opini&oacute;n, y veo c&oacute;mo reacciona todo el mundo. Me encanta la reacci&oacute;n de la gente, se genera algo ah&iacute;. Esto viene de la <em>Expreso</em>, cuando con mi pareja de ese momento hicimos el Correo de Lectores, donde muchas veces inventamos cartas para incentivar el debate.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Qu&eacute; revista idear&iacute;as para estos tiempos aciagos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - La Cueva y la <em>Expreso</em> fueron &ndash;como dec&iacute;a un amigo nuestro&ndash; un oasis en medio del desierto. La uni&oacute;n de gente muy variada, cuanto m&aacute;s distinta mejor: un Tanguito, que era un tipo que no te agarraba un libro ni loco, por un lado, e intelectuales por el otro. Una sopa muy particular. Esto generaba un oasis en medio de la chatura general. Una revista actual tendr&iacute;a que ser una web con una lista de puntas que linkea a mundos y soluciones posibles. Nada de un universo cerrado. &iquest;C&oacute;mo hacemos para sobrevivir en este mundo cada vez m&aacute;s hostil? &iquest;C&oacute;mo interactuar y convencer que as&iacute; como estamos, al mundo le quedan veinte a&ntilde;os de vida? 
    </p><p class="article-text">
        Es fundamental que m&aacute;s que una revista, sea una plataforma transformadora. Cada noticia tendr&aacute; el respaldo de un archivo digital con la informaci&oacute;n cient&iacute;fica chequeada y trabajada inteligentemente. Tiene que ser como la <em>Expreso</em>, muy participativa: mucha gente haci&eacute;ndola, los lectores participando y libertad total para escribir. La revista tiene que pensarse a s&iacute; misma como un medio de comunicaci&oacute;n para todos las personas de habla hispana que est&eacute;n buscando algo diferente, de todas las edades, clases sociales e ideolog&iacute;as. Por otro lado, debe estar en contacto activo con los j&oacute;venes y con la gente que traen nuevas formas de cultura y de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>- Veo que te entusiasma la idea.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Lo que hizo al rock transformador es mostrar otros estados de la mente y otros estilos de vida. Eso tiene que replantarse hoy en d&iacute;a con los problemas a los que nos enfrentamos: el cambio clim&aacute;tico, la reducci&oacute;n de la biodiversidad, las corporaciones, la inteligencia artificial, etc. Creo que hay que salir paralelamente en papel y en internet o los medios nuevos que se inventen. &iquest;Por qu&eacute; en papel? Porque da mucha seguridad y adem&aacute;s muchas veces lo virtual se diluye o se pierde en el mar de la web. 
    </p><p class="article-text">
        Yo estoy dispuesto a ser el asesor de un proyecto as&iacute;, aunque deber&iacute;a estar hecho por j&oacute;venes y si es posible de varios lugares del mundo. Tiene que ser popular, escrita en un idioma normal y con una salvedad: que quienes la hacen no quieran lucirse como escritores ni como sabelotodos, sino que est&eacute;n apasionados por comunicar sus hallazgos. Hay que evitar a toda costa el aislamiento de la vanguardia y la &eacute;lite cultural. Debemos sacar a la gente del peque&ntilde;o mundo en el que la han metido la familia, la educaci&oacute;n y la clase social.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Viene la pregunta remanida. &iquest;C&oacute;mo es que estuviste en el lugar indicado en el momento indicado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - En mi vida, tuve m&aacute;s suerte que talento al juntarme con cierta gente: todo lo que hice y que es mencionable se debe a que es siempre en grupo. Una canci&oacute;n como &ldquo;Ayer nom&aacute;s&rdquo; pertenece a La Cueva. &ldquo;La princesa dorada&rdquo; con <strong>Tanguito</strong> pertenece al grupo de n&aacute;ufragos. La revista <em>Expreso Imaginario</em> es un grupo de ac&aacute; a la China. La revista <em>Canta Rock</em> es un grupo de cuatro personas que pusimos cien d&oacute;lares cada uno y yo termin&eacute; comprando una casa. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Una revista como </strong><em><strong>Canta Rock</strong></em><strong> fue un fen&oacute;meno editorial.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Llegamos a vender ciento veinte mil ejemplares. Una locura. Uno de mis socios era <strong>Leonardo Sacco</strong>, que era profesor de filosof&iacute;a y trabajaba en la c&aacute;tedra de <strong>Tom&aacute;s</strong> <strong>Abraham</strong>. Era un tipo muy sencillo, despu&eacute;s dirigi&oacute; la revista <em>El Musiquero</em>. &Eacute;l ven&iacute;a cag&aacute;ndose de risa y dec&iacute;a: &ldquo;Qu&eacute; barato que est&aacute; todo&rdquo;, porque era la primera vez en su vida que ganaba guita. Es que iba con la mujer al shopping, cosa que nunca hab&iacute;a hecho, y de pronto ten&iacute;a guita para comprarle regalos. Despu&eacute;s de a&ntilde;os de naufragar sin un mango, los rockeros en alg&uacute;n momento casi todos tenemos nuestra venganza. (<em>Risas</em>) Esa fue la &uacute;nica vez que gan&eacute; guita de verdad. Pero por lo menos una vez en mi vida lo hice.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &ldquo;Por lo menos una vez en mi vida lo hice&rdquo;, es genial. Pero volvamos a la cuesti&oacute;n colectiva, a que detr&aacute;s de tus logros hay un grupo de personas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Para m&iacute; lo colectivo es muy importante. Siempre fui el armador. Ser&iacute;a como una especie de (<strong>Ricardo</strong>) <strong>Bochini</strong> del rock argentino. (<em>Risas</em>) Es decir, estuve en La Cueva, pero los principales tipos eran otros que podemos mencionar; estuve en la <em>Expreso</em>, pero el verdadero inspirador de la revista fue <strong>Jorge Pistochi</strong>; si lo dejabas solo, no hac&iacute;a nada; pero al contar conmigo, yo pod&iacute;a canalizar y armar todas esas grandes ideas que &eacute;l ten&iacute;a. As&iacute; me ha pasado a lo largo de la vida, con lo org&aacute;nico tambi&eacute;n. Yo me dediqu&eacute; muchos a&ntilde;os a la producci&oacute;n org&aacute;nica. Fui vicepresidente una d&eacute;cada de la IFOAM, la Federaci&oacute;n Internacional de Movimientos de Agricultura Org&aacute;nica. Viaj&eacute; por todo el mundo, siempre como vicepresidente, apoyando. Debo ser el &uacute;nico vicepresidente que nunca traicion&oacute; al presidente. (<em>Risas</em>)
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Habr&aacute;s vivido miles de an&eacute;cdotas para contar en el universo org&aacute;nico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Esa organizaci&oacute;n posee productores de todo el mundo y a m&iacute; me votaron dos millones de tipos, con representantes de los movimientos de Polinesia, de Tailandia, de &Aacute;frica, de donde sea; y adem&aacute;s viaj&eacute; por todos esos lugares. Una de las cosas m&aacute;s maravillosas que recuerdo es el d&iacute;a en que le&iacute; en el Festival de la Biodiversidad. Hab&iacute;a representantes de protecci&oacute;n de la fauna, hab&iacute;a ind&iacute;genas de todas partes del mundo. En una sala para seiscientas personas de todo el planeta le&iacute; un poema que me pidieron para cerrar el evento, con traducci&oacute;n a seis idiomas. Fue muy fuerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Esto es un ejemplo de todas las capas que conviven en tu persona. Est&aacute; el poeta, est&aacute; el editor. Est&aacute; el activista org&aacute;nico, est&aacute; el visionario. &iquest;Estar&iacute;amos ac&aacute; si no hubieses juntado a los hippies en Plaza San Mart&iacute;n el 21 de septiembre de 1967?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - A m&iacute; me gusta la idea de que le aport&eacute; al rock un poco de pensamiento global, le hice salir del peque&ntilde;o mundo al m&uacute;sico que ve todo en el plano de: &ldquo;Esto lo toc&aacute;s en Fa; esto en Si bemol&rdquo;. Los m&uacute;sicos est&aacute;n muy concentrados en algo muy espec&iacute;fico y es dif&iacute;cil volar. Entonces, lo m&iacute;o fue abrir la cabeza de todos. Porque intent&eacute; ser m&uacute;sico, pero no pude. <strong>Javier Mart&iacute;nez</strong> me ense&ntilde;&oacute; a tocar la bater&iacute;a. <strong>Moris</strong> a tocar la guitarra. Sin embargo, no prosper&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- No ten&iacute;as profesores, &iexcl;eh! (</strong><em><strong>Risas</strong></em><strong>)</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Yo ten&iacute;a el deber de traer toda esa visi&oacute;n c&oacute;smica, era el que le&iacute;a cosas m&aacute;s raras, de afuera: a los surrealistas, a <strong>Rimbaud</strong>, a los fil&oacute;sofos m&iacute;sticos. Al principio ten&iacute;amos mucho de tao&iacute;stas: <strong>Javier (Mart&iacute;nez</strong>) escribi&oacute; &ldquo;Porque hoy nac&iacute;&rdquo;; <strong>Moris</strong> le&iacute;a a <strong>Krishnamurti</strong>. Est&aacute;bamos en un di&aacute;logo bastante volado. Adem&aacute;s, est&aacute;bamos solo como perros, metidos en la Perla; afuera nos met&iacute;an en cana, as&iacute; que lo &uacute;nico que nos quedaba era imaginar, viajar&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Qu&eacute; te parece rockero hoy en d&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Es que ser rockero no me parece una cosa interesante. &iquest;Qu&eacute; es ser rockero? &iquest;El tipo con la campera de cuero y las botas? <strong>(Diego) Capusotto </strong>hizo mucho bien porque etiquet&oacute; personajes. Un gran trabajo. A m&iacute; me parece que el rock nos abri&oacute; la puerta, como en otro momento lo fue el existencialismo. De golpe cambi&oacute; la continuidad hist&oacute;rica. El rock fue un cachetazo mundial. Argentina era un pa&iacute;s muy careta, no era joda: gomina, pantal&oacute;n planchado, zapatos lustrados. Si te sal&iacute;as de eso, estaba todo mal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Imagino que habr&aacute;s escuchado el tema </strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=FG2TK4P0VsU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&ldquo;Viejo rocker&rdquo; de la Fern&aacute;ndez Fierro</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - S&iacute;, pero no me termina de gustar. &iquest;Te acord&aacute;s de la palabra &ldquo;maquieta&rdquo; que viene del italiano &ldquo;macchietta&rdquo;, una especie de pintura exagerada con golpes bajos? A ellos los amo, pero no me gusta ning&uacute;n tema que hable de los tangueros o de los rockeros. Porque siempre terminan siendo medio caricaturas. Es decir, me gust&oacute; la canci&oacute;n pero no me pareci&oacute; algo ejemplar. En este tipo de cosas me gusta m&aacute;s <strong>Alejandro Del Prado</strong> y su <a href="https://www.youtube.com/watch?v=FXBgpJoLDLA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Tanguito de Almendra&rdquo;</a>. &Eacute;l es un aut&eacute;ntico rockero, o sea, es un manalero de la primera hora, un tipo muy conflictuado. <strong>Del Prado</strong> musicaliz&oacute; un poema de <strong>(Ra&uacute;l) Gonz&aacute;lez Tu&ntilde;&oacute;n </strong>&ldquo;Saludo a la cofrad&iacute;a&rdquo;, que tambi&eacute;n hac&iacute;a Miguel Abuelo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Qu&eacute; buena memoria.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Mi hija me dice: &ldquo;Sos un hijo de puta, te acord&aacute;s solo de lo que lo que te gusta, pero nunca te acord&aacute;s de que quedaste conmigo y que &iacute;bamos a ir a hacer tal cosa&rdquo;. (<em>Risas</em>)
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Ya que entramos en terrenos filiales, el papel de tu madre en tu vida fue muy importante. Ella fue un personaje fundamental en esos primeros a&ntilde;os del rock argentino.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Mandioca se llamaba La Madre de los Chicos por la madre del <strong>Colorado</strong> <strong>Mario Rabey</strong>, que despu&eacute;s fue rector de la Universidad de Jujuy, y la m&iacute;a. Junto con &eacute;l imaginamos el 21 de septiembre en Plaza San Mart&iacute;n. El <strong>Colorado</strong> era una especie de asesor de Mandioca y su madre, <strong>Dorita Loyber</strong>, ten&iacute;a un departamento en Callao y Corrientes. Ella nos dejaba quedarnos en la casa. Nos daba de comer. Sol&iacute;amos subir ocho de nosotros, con Tanguito incluido. Imaginate alguien como Tanguito subiendo en el ascensor junto con los vecinos del edificio: todo el mundo lo miraba. Bueno, los dem&aacute;s tampoco est&aacute;bamos muy presentables. (<em>Risas</em>) En cuanto a mi vieja (<strong>Mabel Campi Lernoud)</strong>, ella era ama de casa. Una mujer muy piola, muy inteligente, h&aacute;bil con los n&uacute;meros. Mis t&iacute;os eran todos profesionales y ella ten&iacute;a mentalidad de abogado. Nos dec&iacute;a: &ldquo;Muy lindo que compongan las canciones, pero reg&iacute;strenlas&rdquo;. A <strong>Moris</strong> lo llev&oacute; de una oreja a Sadaic para que registre sus canciones y se hiciese socio. Lo mismo hizo con <strong>Tanguito</strong>. Pensar que mi vieja fue la que nos rompi&oacute; las pelotas para que demos el examen&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Tu madre fue m&aacute;nager tuya y de los Abuelos de la Nada. </strong>
    </p><p class="article-text">
        - En esa &eacute;poca, hasta los veinti&uacute;n a&ntilde;os eras menor; es decir, no pod&iacute;as firmar un contrato, ten&iacute;a que hacerlo un apoderado. <strong>Miguel (Abuelo)</strong> y yo tendr&iacute;amos diecinueve o veinte a&ntilde;os. Por eso ella fue nuestra apoderada: &ldquo;Por la presente, yo <strong>Miguel &Aacute;ngel Peralta</strong> le doy el poder a <strong>Mabel Campi Lernoud</strong> ta ta ta&rdquo;... Pensar que por &ldquo;Ayer nom&aacute;s&rdquo; cobr&eacute; lo que hoy ser&iacute;an 50 mil d&oacute;lares. Por suerte inmediatamente me los gast&eacute; en instrumentos, no como hizo <strong>Tanguito</strong> que se compr&oacute; discos y despu&eacute;s los dej&oacute; arriba de un taxi. Le consegu&iacute; una guitarra a <strong>Miguel (Abuelo)</strong>, otra a <strong>Pappo</strong>, otra a <strong>(Claudio) Gabis</strong>. La bater&iacute;a a <strong>Pomo</strong>. Con eso armamos <strong>Los Abuelos de la Nada</strong>. Si yo no hubiera tenido a mi vieja, cuidando los n&uacute;meros y sabiendo en c&oacute;mo ir a un banco, no estar&iacute;amos ac&aacute;. Por eso est&aacute; muy bien que Mandioca se llame la Madre de los Chicos porque es un reconocimiento a mi vieja y a la del <strong>Colorado</strong> <strong>Rabey</strong>. Como dice <strong>Pedro</strong> <strong>Puj&oacute;</strong>, ellas fueron las que nos estructuraron porque si no esto hubiera sido una masacre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Sent&iacute;s que viviste muchas vidas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - A veces pienso que podr&iacute;a haberme quedado en compositor, seguir trabajando con <strong>Moris</strong>. O podr&iacute;a haber seguido siendo periodista. Pero siempre estuve cambiando. Sal&iacute; de la <em>Expreso </em>y me met&iacute; en lo org&aacute;nico. A veces pienso que exager&eacute; porque cuando me met&iacute; en lo org&aacute;nico, me olvid&eacute; del rock y del periodismo. De alguna manera me recuper&oacute; <strong>Alfredo Rosso</strong> que me invit&oacute; a hacer un programa en Radioactiva a mediados de los a&ntilde;os 90.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;No nos volvimos medio dinosaurios en estos tiempos que corren de m&uacute;sica urbana y fake news, como un registro de otra &eacute;poca?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Nuestra lucha fue al pedo. A veces pienso eso. Sin embargo, creo que realic&eacute; un aporte importante por las coas que hice. Siento que fui muy m&aacute;s o menos &uacute;til. Es fuerte lo que est&aacute; pasando, por ejemplo, musicalmente. El otro d&iacute;a sub&iacute; a mi Facebook lo que hicieron <a href="https://www.youtube.com/watch?v=9kqnsoY94L8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paco Amoroso y Ca7riel (en el Tiny Desk Concert)</a>, y se arm&oacute; l&iacute;o. Hay muchos de nosotros que no entendemos un carajo. Para m&iacute; est&aacute; muy bien hecho, pero no deja de ser raro. Hay todo un debate ah&iacute;: la mayor&iacute;a de mi gente no lo entiende. <strong>(Claudio) Kleiman</strong> dice directamente: &ldquo;No me gusta&rdquo;. Es un salto fuerte el que se produjo con estos chicos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Uy, daba por hecho que todo el mundo hab&iacute;a celebrado esa aparici&oacute;n de Paco Amoroso y Ca7riel. Hasta pensaba en la intervenci&oacute;n pol&iacute;tica que hicieron.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Pasa que en tu c&iacute;rculo son todos muy modernos, muy abiertos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Puede ser, puede ser&hellip; (</strong><em><strong>Risas</strong></em><strong>)</strong>
    </p><p class="article-text">
        - En serio te lo digo. Est&aacute; muy bueno lo que hicieron estos pibes. Es un esc&aacute;ndalo c&oacute;mo suenan. Pero muchos de nosotros no entendemos un carajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Borges dec&iacute;a que la vida de una persona se resume por dos o tres hechos. &iquest;Cu&aacute;les son los tuyos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Hoy millones de campesinos en el mundo certifican muy barato su producto gracias al sistema que inventamos con dos flacos, uno brasilero y otro sueco. Se llama Sistema Participativo de Garant&iacute;a (SPG); en ingl&eacute;s es Participatory Guarantee System. Creo que estoy m&aacute;s orgulloso de esto que de haber estado en La Cueva. Hay pa&iacute;ses enteros que se organizan con este sistema. Para m&iacute; esto es el tope m&aacute;ximo de mi vida. Y adem&aacute;s debo agregar la cumbia peruana que hicimos con <strong>Ariel Minimal</strong> para la pel&iacute;cula <em>Planta madre</em>, de <strong>Gianfranco</strong> <strong>Quattrini</strong>, que cuenta la historia de una banda pionera del rock argentino a fines de los 60. La canci&oacute;n se llama <a href="https://www.dropbox.com/scl/fi/x4uqau7bbf585bp7s7pu7/bajo-este-sol-cumbia.mp3?rlkey=r2zuzdtw4h1vnki6ppycnfs8t&amp;e=1&amp;st=oxwm23yv&amp;dl=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Bajo el sol&rdquo;</a> y la grab&oacute; una banda muy importante de cumbia amaz&oacute;nica peruana. A m&iacute; me contrataron para verificar que los a&ntilde;os 60 estuviesen bien representados y ayud&eacute; un poquito en el gui&oacute;n. Mi hija dice que es el momento tope de mi carrera autoral. (<em>Risas</em>)
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Nuestro pr&oacute;ximo invitado es Eduardo Berti</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Álvarez Núñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/pipo-lernoud-encendio-mecha_132_11918890.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Dec 2024 03:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pipo Lernoud, el que encendió la mecha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rock,Charly García,Luis Alberto Spinetta,Miguel Abuelo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gloria Guerrero no detiene jamás su marcha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/gloria-guerrero-no-detiene-marcha_132_11766333.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3dda00b4-cbee-4333-8bcb-667e1c968d95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gloria Guerrero no detiene jamás su marcha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No solo es la primera mujer que escribió de rock en Argentina, sino que las primeras entrevistas a Luca Prodan y a los Redondos también las realizó ella. Además, dirigió la Rolling Stone nativa y trazó en un libro puntilloso la historia del mítico estadio Obras. </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Ese mismo a&ntilde;o, Gloria Guerrero inicia su camino en el periodismo: junto a un grupo de gente de Lincoln hace la primera revista alternativa gratuita de Buenos Aires; las p&aacute;ginas estaban mimeografiadas con est&eacute;ncil, y quienes quer&iacute;an sumar sus colaboraciones pod&iacute;an mimeografiarlas y abrocharlas con la revista. Se llam&oacute; <em>Primero Confluir</em>, y se repart&iacute;a en Parque Centenario y Parque Rivadavia, o en los recitales, en donde se les ped&iacute;a una peque&ntilde;a contribuci&oacute;n a quienes la requer&iacute;an, que a veces daban a cambio sus pulseritas trenzadas&rdquo;, leemos en la segunda de las diecis&eacute;is entradas o menciones que habr&aacute; de <strong>Gloria Guerrero</strong> (Buenos Aires, 1957) a lo largo del apabullante <em>Al taco</em> (Gourmet Musical, 2023), el libro donde las periodistas e investigadoras <strong>Carolina Santos</strong>, <strong>Gabriela Cei</strong> y <strong>Silvia Arcidi&aacute;cono</strong> revisan la historia del rock argentino hecho por mujeres entre 1954 y 1999.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o al que se hace menci&oacute;n es 1972 y el viernes 17 de noviembre el general Per&oacute;n aterriz&oacute; en la Argentina tras diecisiete a&ntilde;os y cincuenta y dos d&iacute;as de exilio para hacer realidad la consigna &ldquo;Luche y vuelve&rdquo;. Cinco d&eacute;cadas despu&eacute;s, Gloria Guerrero se ha tomado un a&ntilde;o sab&aacute;tico &ndash;la salud de su madre es una de las razones&ndash; pero a&uacute;n su mirada y su lengua afiladas conservan ese ritmo trepidante que supieron rociar sus cr&oacute;nicas rockeras y la convirtieron en el Everest del periodismo de rock en estos pagos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo te llev&aacute;s con situaciones como la que viviste unos meses atr&aacute;s, cuando se hizo viral una nota tuya de 1999 en la cual le dabas con un ca&ntilde;o a un disco de Andr&eacute;s Calamaro, </strong><em><strong>Alta suciedad</strong></em><strong>? Me encant&oacute; c&oacute;mo sali&oacute; en tu defensa </strong><a href="https://laagenda.buenosaires.gob.ar/contenido/62755-el-diario-del-lunes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Mart&iacute;n E. Graziano</strong></a><strong> en La Agenda: &ldquo;Porque cambia el horizonte de lectura de una obra y cambia lo que nos dice. El texto es el mismo y no es el mismo. Con los discos pasa igual&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - &iexcl;Pas&oacute; un cuarto de siglo! La reflexi&oacute;n de Mart&iacute;n (Graziano) fue muy interesante: &ldquo;<span class="highlight" style="--color:white;">Lo primero que me pregunt&eacute; fue: &lsquo;&iquest;por qu&eacute; ahora?&rsquo;&rdquo;</span> &iexcl;Actualizar y viralizar eso es tener demasiado tiempo libre! (<em>Risas</em>) Con Andr&eacute;s (Calamaro) nos conocemos desde la adolescencia: se enoj&oacute; conmigo; despu&eacute;s se desenoj&oacute;; despu&eacute;s nos desenojamos los dos; el problema es que la compa&ntilde;&iacute;a de discos se enoj&oacute; PEOR y sac&oacute; la pauta de publicidad de <em>Rolling Stone</em> (eso me trajo problemas). Pero con Andr&eacute;s hicimos mil notas m&aacute;s desde entonces y seguimos comunic&aacute;ndonos cada tanto, cada mucho, como siempre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Y todo bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - S&iacute;, todo bien. Aunque no siempre entiendo lo que Andr&eacute;s me dice. &iquest;Viste lo raro que habla? (<em>Risas</em>)
    </p><p class="article-text">
        <strong>- En 2022 fuiste homenajeada por parte del colectivo Periodistas Argentinas junto a otras catorce profesionales de los medios, en tanto referente e inspiradora. &iquest;Te sent&iacute;s retribuida por las periodistas que han emergido en estos &uacute;ltimos tiempos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Todav&iacute;a no fui a buscar la medalla, pero me la guardaron. Esas chicas del Colectivo son fant&aacute;sticas y me hicieron un gran honor.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Con Fito Páez, en la época de &quot;Humor&quot;."
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                Con Fito Páez, en la época de &quot;Humor&quot;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Gloria Guerrero fue secretaria, redactora, jefa de redacci&oacute;n, correctora, jefa de prensa, m&aacute;nager de bandas, editora, escribi&oacute; libros, fue columnista de radio y hasta fue productora de programas de TV. Todo su recorrido en los medios nos dej&oacute; marcas indelebles a todas las mujeres que amamos la m&uacute;sica, pero por sobre todas las cosas, nos pone la vara mucho m&aacute;s alta cada vez que debemos enfrentarnos a una hoja en blanco&rdquo;, subraya la periodista Gabriela Cei, una de las hacedoras de <em>Al taco</em>, ante nuestro requerimiento.
    </p><p class="article-text">
        Y agrega: &ldquo;Gloria no solo escribe y describe, sino que reflexiona y apela a la complicidad del lector para transmitir aquello que vio tras bambalinas o frente al escenario. Y lo hace siempre con maestr&iacute;a. Si bien siempre recalca que no tuvo que lidiar con el machismo en t&eacute;rminos de acoso, me quedan grabadas sus palabras: &lsquo;En una oportunidad se me cuestion&oacute; c&oacute;mo yo, siendo mujer, pod&iacute;a saber la diferencia entre una Stratocaster y una Telecaster&rsquo;. Esa constante de tener que &lsquo;rendir examen&rsquo; haya sido, quiz&aacute;s, el combustible para que jam&aacute;s desacelerara su F&oacute;rmula Uno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo era escribir sobre rock en los a&ntilde;os 70?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Era eso mismo: era escribir sobre rock. Intenso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo era ser mujer y escribir sobre rock en los a&ntilde;os 70?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Igual que siendo var&oacute;n, supongo; en aquel entonces yo no me hac&iacute;a esa pregunta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Tal vez el hecho de ser mujer hizo que tu presencia fuese menos amenazante, animando a cierta intimidad? Pienso en esa nota en que Charly Garc&iacute;a va a tu casa porque estabas convaleciente&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Charly vino a mi casa porque yo ten&iacute;a medio cuerpo enyesado despu&eacute;s de que con Le&oacute;n Gieco nos peg&aacute;ramos un palo automovil&iacute;stico en el Sur. &iexcl;No hab&iacute;a otra manera de hacer una entrevista juntos si Charly no ven&iacute;a a casa! Por cierto, para entonces los m&uacute;sicos y periodistas de rock &eacute;ramos s&oacute;lo un centenar, y todos nos ayud&aacute;bamos y nos apreci&aacute;bamos bastante. No creo que ser mujer haya sido m&aacute;s o menos amenazante. En realidad, no entiendo por qu&eacute; alguien tendr&iacute;a que amenazar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s de la cr&iacute;tica de rock para vos? &iquest;Qu&eacute; es ser cr&iacute;tica de rock?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - La palabra &ldquo;cr&iacute;tica&rdquo; est&aacute; sobrevaluada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Si hay algo que ya no se ve tan seguido es la cr&iacute;tica al pr&oacute;cer. En tiempos de la revista </strong><em><strong>Humor</strong></em><strong> no ten&iacute;as pelos en la lengua. Y si ten&iacute;as que decir el embole o los pifies en un show de, por ejemplo, Ser&uacute; Gir&aacute;n, no te temblaba el dedo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Das por sentado cierta calidad de pr&oacute;cer, como si fuera palabra escrita en piedra. Si alguien desafina, desafina. Si una banda cae mal en los finales, cae mal en los finales. &iquest;Est&aacute; mal charlar eso? Por cierto, creo que &ndash;en mi caso&ndash; Ser&uacute; Gir&aacute;n no es un buen ejemplo; mientras otros compa&ntilde;eros los hicieron merda, yo vi otra cosa. Tendr&iacute;amos que buscar ejemplos mejores.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a el ejemplo? Se me ocurre este, cuando le pon&eacute;s los puntos a Leonor Marchesi (cantante de P&uacute;rpura): &ldquo;Marchesi, sin duda, es una gran vocalista. Pero no una cantante de rock and roll. (&hellip;) El rock tiene reviente en la voz. Leonor canta en falsete. Y los rocanroles no pueden cantarse en falsete&rdquo;. Siempre en tu mirada hab&iacute;a una postura, no digo una bajada de l&iacute;nea.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Es un ejemplo raro, &iexcl;y pasaron m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os! Leonor Marchesi, que yo recuerde &ndash;y estoy haciendo un gran esfuerzo para recordar cosas de hace cuarenta a&ntilde;os&ndash;, no era de desafinar. Lo dem&aacute;s, eso que vos llam&aacute;s &ldquo;posturas&rdquo;, eran opiniones sinceras de nosotros, por entonces un pu&ntilde;ado de veintea&ntilde;eros, dentro de un movimiento de rock incipiente al que hab&iacute;a que cuidar (s&iacute;) pero no necesariamente malcriar. Hoy algunas cosas son diferentes: <em>Sign o&rsquo; the Times</em>. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- A todo esto, &iquest;not&aacute;s cierta falta de riesgo en el periodismo de rock actual? Como que solo se puede hablar bien o no decir nada. &iquest;Es as&iacute; o exagero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - No estoy segura de que exista un &ldquo;periodismo de rock&rdquo; actual, salvo excepciones; en fin, me aburro bastante cuando leo cr&oacute;nicas de shows en grandes estadios&hellip; pero esto es muy personal: &iexcl;va la lista de temas, en orden! Y la gente est&aacute; chocha, y todo parece tan lindo que termina siendo muy raro
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Qu&eacute; te qued&oacute; de tu paso por la revista </strong><em><strong>Rolling Stone</strong></em><strong>? Fue un merecido reconocimiento a tu trayectoria, pero entiendo que no fue lo que esperabas. O que pasaron cosas&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Qu&eacute; periodista de rock de la &eacute;poca no hab&iacute;a fantaseado alguna vez con trabajar en la legendaria <em>Rolling Stone</em> pero desde ac&aacute;, desde el culo del mundo? Ser Jefa de Redacci&oacute;n de <em>RS</em>, traductora, editora y cronista, fue uno de mis mayores sue&ntilde;os cumplidos; a m&iacute; se me dio e hice mi tarea del modo m&aacute;s impecable que pude. Durante siete a&ntilde;os &ldquo;fueron pasando cosas&rdquo;, y tanto yo como otros muchos compa&ntilde;eros le terminamos ganando un juicio laboral a la empresa La Naci&oacute;n, due&ntilde;a de la marca en la Argentina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- En 2010 te metiste en el t&uacute;nel del tiempo a la hora de escribir el libro </strong><em><strong>Estadio Obras - el templo del rock</strong></em><strong> (Sudamericana).</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Para el rock de ac&aacute;, y m&aacute;s a&uacute;n durante la dictadura, el estadio Obras signific&oacute; casi TODO lo necesario. Para los m&uacute;sicos y bandas que ven&iacute;an tocando en bares y teatros &ldquo;hacer su primer Obras&rdquo; era la consagraci&oacute;n verdadera; para nosotros, los dem&aacute;s, Obras era lugar de encuentro comunal y empat&iacute;a, resistencia y fiesta. Era &ldquo;nuestra casa&rdquo;. Estoy orgullosa de ese libro porque trabaj&eacute; durante casi tres a&ntilde;os para reconstruir la historia de la m&uacute;sica del estadio y qued&oacute; puntillos&iacute;sima; gracias a Alicia D&iacute;az tuve acceso a la Memoria del Club Atl&eacute;tico Obras Sanitarias, memoria ecl&eacute;ctica si las hay: fijate que en diciembre de 1980 tocaron Los Chalchaleros (el 11) y al otro d&iacute;a estuvo The Police. Investigu&eacute; todos los archivos de diarios y revistas con cr&oacute;nicas de la &eacute;poca &ndash;no, NO todo est&aacute; en Google&ndash; y las reproduje textualmente; los afiches; las fotos alucinantes de los shows en vivo (m&eacute;ritos del maestro Eduardo Grossman y de su hija Luc&iacute;a); y entrevist&eacute; &ndash;fuera de lo cronol&oacute;gico del relato&ndash; a m&uacute;sicos entra&ntilde;ables para que contaran &ldquo;su primer Obras&rdquo;: desde Juan Carlos Baglietto a Pil Trafa y desde Adri&aacute;n Otero de la Memphis hasta Andr&eacute;s Calamaro y desde Juanse hasta Divididos y Los Pericos. Ricardo Soul&eacute; de Vox Dei. Charly.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- En la historia del periodismo de rock argentino est&aacute;s en el cuadro de honor por haber entrevistado por primera vez a dos &iacute;conos como son los Redondos y Sumo. &iquest;Qu&eacute; recuerdos ten&eacute;s de esas notas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Luca era un tipo adorable, inteligent&iacute;simo; irrepetible. Los Redondos eran eruditos, crudos, intelectuales. Me toc&oacute; estar ah&iacute; y ac&aacute; cuando todos ellos arrancaban, y me eligieron (con la revista <em>Humor</em>) para dar a conocer sus historias. En retrospectiva, es un lujo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Si se trata de armar tu altar de entrevistas que te gustaron realizar, &iquest;cu&aacute;les ser&iacute;an?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Luis (Alberto Spinetta), siempre; Pedro Aznar; Franco Battiato; Tony Levin; Bruce Dickinson; Fito P&aacute;ez; (Horacio) Fontova. &iquest;De cu&aacute;nto es &ldquo;un altar&rdquo;, digo: cu&aacute;ntos caben? (<em>Risas</em>)
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Qu&eacute; te sucede cuando enfrent&aacute;s a Gloria Guerrero como oyente pero tambi&eacute;n como protagonista? Es decir, desde adentro y, si puede, tambi&eacute;n, tomando distancia. (Ac&aacute; hago trampa: me atrajo una pregunta que le hiciste a </strong><a href="https://www.pagina12.com.ar/25540-king-crimson-ha-sido-ahora-y-siempre-mi-mayor-desafio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Tony Levin</strong></a><strong> en una entrevista de hace unos a&ntilde;os; lo &uacute;nico que hice fue cambiar nombres&hellip;)</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Ser oyente y adem&aacute;s protagonista es una linda yunta. No s&eacute; si hay algo m&aacute;s bonito.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Nuestro pr&oacute;ximo invitado es Alfonso &ldquo;Ponchi&rdquo; Fern&aacute;ndez</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Álvarez Núñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/gloria-guerrero-no-detiene-marcha_132_11766333.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Oct 2024 03:06:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gloria Guerrero no detiene jamás su marcha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gloria Guerrero,Rock Nacional,Luis Alberto Spinetta,Luca Prodan,Fito Páez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ilusión de cristal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ilusion-cristal_129_11470257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac882860-0308-40d7-bb0f-ed7da3084a13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ilusión de cristal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una canción basada en una historia real. Y una historia –y una escucha– que se transformó fuera de la canción. Un amor prohibido, el de Gricel y José María Contursi, cantado por primera vez en 1942 y cuyos fantasmas secretos acabaron de ser revelados en 1986, en la relectura de Luis Alberto Spinetta y Fito Páez.  Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        El tango &ldquo;Gricel&rdquo;, compuesto en 1942 por <strong>Mariano More</strong>s y <strong>Jos&eacute; Mar&iacute;a Contursi</strong> y grabado ese mismo a&ntilde;o &ndash;el 30 de octubre&ndash; por la orquesta de <strong>An&iacute;bal Troilo </strong>con <strong>Franciso Fiorentino</strong> como cantante, se prolonga en&nbsp;dos sentidos. Por un lado, su historia se completa con algo que sucede fuera del &aacute;mbito de la canci&oacute;n pero que la canci&oacute;n acaba incluyendo como su propio fantasma. Por otro, 44 a&ntilde;os despu&eacute;s, otra versi&oacute;n, o m&aacute;s bien una transcripci&oacute;n, en el sentido de &ldquo;escucha firmada&rdquo; que le da a esta palabra el music&oacute;logo <strong>Peter Szendy</strong>, incorpora ese fantasma, y cierta idea de amenaza, como contenido musical. 
    </p><p class="article-text">
        La an&eacute;cdota de &ldquo;Gricel&rdquo; refiere a un amor &ldquo;ileg&iacute;timo&rdquo;. Un hombre casado y una mujer ilusionada.&nbsp;Una distancia geogr&aacute;fica &ndash;&ldquo;Tu ilusi&oacute;n fue de cristal,/ se rompi&oacute; cuando part&iacute;/ pues nunca, nunca m&aacute;s volv&iacute; /&iexcl;Qu&eacute; amarga fue tu pena!...&rdquo;&ndash; y una oposici&oacute;n entre alguien que decide y quien es v&iacute;ctima de esa decisi&oacute;n, ambos atravesados por una moral inflexible a la que, de todas maneras, no acatan. &Eacute;l no debi&oacute; pensar jam&aacute;s en lograr su coraz&oacute;n, pero, por supuesto, lo hizo. Y ella, que era &ldquo;buena&rdquo;, fue &ldquo;aturdida&rdquo; por sus besos. Para reforzar esa idea de bondad &ndash;o santidad&ndash; femenina, ella implorar&aacute; que &eacute;l no la olvide &ldquo;al besar el Cristo aquel&rdquo;. La canci&oacute;n podr&iacute;a haber terminado all&iacute;, en la fugacidad de lo condenable: en el hombre que vuelve a su deber &ndash;la esposa, los hijos&ndash; y la mujer que, a la larga, olvidar&aacute; su pena. Pero nada resulta de esa manera. &ldquo;...hoy que vivo enloquecido/ porque no te olvid&eacute; ni te acuerdas de m&iacute;/ &iexcl;Gricel! &iexcl;Gricel!&rdquo;, clama &eacute;l. Y hab&iacute;a otra estrofa, que la versi&oacute;n de Troilo y Fiorentino omit&iacute;a, pero que cant&oacute; <strong>Libertad Lamarque</strong>, apenas unos d&iacute;as antes que Troilo, el 6 de octubre de 1942: &ldquo;Me falt&oacute; despu&eacute;s tu voz/ y el calor de tu mirar/ y como un loco te busqu&eacute;/ pero ya nunca te encontr&eacute;/ y en otros besos me aturd&iacute;/ &iexcl;Mi vida toda fue un enga&ntilde;o!&rdquo;, confesaba all&iacute; el amante. Y conclu&iacute;a: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; ser&aacute;, Gricel, de m&iacute;?/ Se cumpli&oacute; la ley de Dios/ porque sus culpas ya pag&oacute;/ quien te hizo tanto da&ntilde;o.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Gricel era Gricel (<strong>Susana Gricel Vigan&oacute;</strong>) en la vida real. Y &eacute;l era Contursi. Y todos lo sab&iacute;an. Y &eacute;l se emborrachaba en El Molino. Y &eacute;l, m&aacute;s tarde, enviud&oacute;, Y ella, que se hab&iacute;a casado, fue abandonada. Y el tango continu&oacute; fuera del tango. Y ellos acabaron viviendo juntos en C&oacute;rdoba, nuestra peque&ntilde;a monta&ntilde;a m&aacute;gica. Y todo estuvo bien hasta que <strong>Luis Alberto Spinetta</strong> y <strong>Fito P&aacute;ez</strong>, en 1986 (en el disco <em>La la la</em>), revelaron, con un procedimiento musical, la posible naturaleza oculta de las frases &ldquo;no te olvides de m&iacute;&rdquo; y &ldquo;ni te acuerdas de m&iacute;&rdquo;: una amenaza, un sortilegio, una brujer&iacute;a pueblerina. Y es que habr&iacute;a que pensar, como asegura el music&oacute;logo <strong>Simon Frith</strong>, que es la m&uacute;sica la que le da significado a la letra y no, como parecer&iacute;a a primera vista, lo contrario. Nada ser&iacute;a igual, en todo caso, sin ese ascenso extraordinario de tres notas (cubriendo una tercera, entre do y mi) seguido por un descenso de cuatro (abarcando un intervalo de sexta), y transportado a continuaci&oacute;n una tercera m&aacute;s grave, que marca uno de los momentos m&aacute;s inspirados de la historia de la canci&oacute;n popular. Un momento que, por otra parte, remeda otro pasaje extraordinario, el comienzo del primer movimiento de la <em>Sinfon&iacute;a N&ordm; 4</em> de <strong>Johannes Brahms</strong> (en realidad, como muestra <strong>Arnold Sch&ouml;nberg</strong> en su texto &ldquo;Brahms el progresivo&rdquo;, todo ese movimiento est&aacute; basado en esos dos intervalos, una tercera y su inversi&oacute;n, una sexta). Sin esa melod&iacute;a es posible que las palabras &ldquo;no deb&iacute; pensar jam&aacute;s en lograr tu coraz&oacute;n&rdquo; no significaran absolutamente nada. Y, con claridad, la interpretaci&oacute;n magistral de <strong>Roberto Goyeneche</strong> con la orquesta de <strong>Atilio Stampone</strong>, en 1972 (que abr&iacute;a el disco <em>Sentimiento tanguero</em>) agrega sentido a la pieza. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la ecuaci&oacute;n reci&eacute;n se completa con ese tratamiento sonoro de Spinetta y P&aacute;ez, que llegan a utilizar como acompa&ntilde;amiento el ruido de un tren de vapor en marcha y que, con su nota repetida durante la primera estrofa (tan <strong>George Martin</strong>), con el cambio de algunos acordes y el agregado de alguna l&iacute;nea de bajo convierten a &ldquo;Gricel&rdquo; en una especie de canci&oacute;n beatle le&iacute;da (firmada) por las inflexiones vocales de Spinetta que, cerrando un c&iacute;rculo parad&oacute;jico, le dan una melancol&iacute;a que, aun sin ser del tango, s&oacute;lo podr&iacute;a haber nacido en Buenos Aires. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco es un dato menor el pr&eacute;stamo que Spinetta se hace aqu&iacute; a s&iacute; mismo. El acorde inicial de &ldquo;Gricel&rdquo; (un Fa Mayor con s&eacute;ptima) es el mismo &ndash;con el mismo sonido, adem&aacute;s&ndash; de &ldquo;Ella tambi&eacute;n&rdquo;, esa canci&oacute;n extraordinaria que hab&iacute;a incluido en <em>Kamikaze</em>. Ella tambi&eacute;n, Gricel, atraves&oacute; el tiempo, como su historia. Y claro, all&iacute; est&aacute; esa voz procesada, de otro mundo, que aparece cada vez que se menciona el olvido. Lo interesante es que lo fantasmal estaba ya anunciado en el arreglo fundante, el de la orquesta de Troilo, donde el piano de <strong>Orlando Go&ntilde;i</strong> funcionaba como un doble de la orquesta, contestando &ndash;como desde el m&aacute;s all&aacute;&ndash; cada una de sus frases. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <em>Diego Fischerman es autor del blog &ldquo;El sonido de los sue&ntilde;os&rdquo;: </em><a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://xn--sonidodesueos-skb.com/</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ilusion-cristal_129_11470257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Jun 2024 13:56:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ilusión de cristal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José María Contursi,Aníbal Troilo,Gricel,Libertad Lamarque,Luis Alberto Spinetta,Fito Páez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sólo el amor puede sostener]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amor-sostener_129_11248706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0889b4d7-f3bc-4631-9b76-ca42f23ca9fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sólo el amor puede sostener"></p><p class="article-text">
        En el 79 yo no sab&iacute;a ingl&eacute;s y <strong>Spinetta</strong> sacaba un disco en ingl&eacute;s. Se llamaba <em>Only love can sustain</em> y en la edici&oacute;n argentina fue <em>S&oacute;lo el amor puede sostener</em>. Antes de ese disco Spinetta hab&iacute;a editado el extraordinario<em> A 18 minutos del sol</em>. Siempre que me encontraba con un disco de Spinetta post Almendra, me costaba entrarle, era como si estuviera escrito en un idioma extra&ntilde;o. Pero yo confiaba en Spinetta, sab&iacute;a que a larga me iba a gustar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En la etapa de<em> A 18 minutos del sol</em>, el m&uacute;sico hab&iacute;a disuelto a una de sus bandas geniales &ndash;Invisible&ndash; y hab&iacute;a empezado a enamorarse del jazz y del jazz rock. En <em>Only love can sustain</em>, Spinetta viaj&oacute; a Nueva York y &ndash;por intermedio de <strong>Guillermo Vilas</strong>&ndash; consigui&oacute; que la CBS le financiara un disco en ingl&eacute;s, tratando de hacer pie en el mercado yanqui. El disco ten&iacute;a un par de canciones de Luis, una con letra de Vilas y m&uacute;sica suya (<em>The children of the bells</em>) y hasta un cover de Gino Vanelli, un m&uacute;sico que en ese entonces me parec&iacute;a un nombre de un peluquero de la far&aacute;ndula.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Ten&iacute;a el vinilo. La tapa era extra&ntilde;a, dos caras de mujer con exceso de maquillaje y franjas blancas del fondo de la tapa que les surcaban la cara. Era la est&eacute;tica que iba a arrasar en los poster Pagsa de los ochenta. En ese entonces no me gust&oacute; la tapa, no pude entrarle al disco y s&oacute;lo disfrutaba de una foto de contra cubierta donde Luis posaba con un traje blanco a rayas muy finas y con un prendedor muy lindo sobre una solapa del saco. Spinetta era el hombre m&aacute;s hermoso del mundo.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Supongo que debe haber gente a la que el disco le gust&oacute;. En general, la critica lo trat&oacute; muy mal y los spinettianos lo repudiaron. Era un disco meloso, almibarado, Spinetta parec&iacute;a estar fuera de foco. La producci&oacute;n era rar&iacute;sima. En Estados Unidos pas&oacute; sin pena ni gloria. Y nunca escuch&eacute; que &eacute;l versionara alguna de esas canciones en los recitales donde lo vi en vivo. De hecho, en algunos reportajes Spinetta habla de ese disco como del disco &ldquo;negro&rdquo;, porque a &eacute;l tampoco lo dej&oacute; satisfecho. &ldquo;Una vez que lo termin&eacute; s&oacute;lo me quer&iacute;a ir de ah&iacute; corriendo&rdquo;, dijo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo el t&iacute;tulo de la canci&oacute;n que le da nombre al disco me sigue pareciendo genial. Y no en espa&ntilde;ol, en Ingl&eacute;s: <em>Only love can sustain</em>. Tengo una teor&iacute;a muy dif&iacute;cil de probar que dice que en determinadas obras gigantescas de la literatura &ndash;por el impacto que tuvieron y tambi&eacute;n por la cantidad de p&aacute;ginas&ndash; debe existir siempre cierto tipo de pegamento que haga que esos inmensos dirigibles se sostengan para los lectores y atraviesen los siglos sin volar en pedazos. Ese pegamento, la mayor&iacute;a de las veces, es una historia de amor.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>La Monta&ntilde;a M&aacute;gica</em> de <strong>Thomas Mann</strong>, libro de una erudici&oacute;n letal que puede hundir a cualquiera &ndash;tanto al lector como al que lo escribe&ndash;, un libro aleg&oacute;rico y de un simbolismo espeso que se propone como un fresco de toda una &eacute;poca, anida una historia de amor que hace que uno no pueda dejar de leerlo hasta no saber qu&eacute; va a pasar entre Hans Castorp y Clavdia Chauchat. Castorp llega a un sanatorio de la alta monta&ntilde;a donde un primo suyo se est&aacute; curando de tuberculosis, y ni bien ve pasar a Clavdia se enamora y enseguida tiene todos los s&iacute;ntomas &ndash;flema, tos, fiebre&ndash; como para quedar atrapado ah&iacute; con su objeto de deseo y fascinaci&oacute;n. A lo largo de sus muchas p&aacute;ginas Mann, a trav&eacute;s de singulares personajes &ndash;Settembrini, Peeperkorn, Napta&ndash; nos habla de la condici&oacute;n humana, algo muy&nbsp; protot&iacute;pico de la ambici&oacute;n de ese tipo de novelas decimon&oacute;nicas y abarcadoras. Pero yo creo que sin la historia de amor, la novela hubiera volado por el aire y no se hubiese convertido en lo que fue y es, porque todav&iacute;a sigue viva. Lo mismo pasa en <em>Ulises</em>, de Joyce, donde por un lado hay un muestreo de la potencia de Joyce como narrador, puede escribir como se le canta, y en todas las formas en que se hab&iacute;a escrito hasta entonces. Si Joyce hubiese escrito el Ulises hoy seguro hubiera utilizado la forma del Tuit y del Instagram para contar una historia. &iquest;Qu&eacute; historia? La del amor y desencuentro de Leopold Bloom y Molly Bloom, que hace que &ndash;m&aacute;s all&aacute; de los recursos estil&iacute;sticos de vanguardia&ndash; hoy sigamos leyendo al Ulises.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En Better Call Sa&uacute;l pasa lo mismo. A grandes rasgos hay dos historias que se entrecruzan , la lucha por el poder entre determinados carteles narcos y la lucha por sostener un amor en una &eacute;poca poco propicia. Si bien la historia de los narcos est&aacute; muy bien narrada, la del amor entre Jimmy Mc Gill y Kim Wexler, ambos abogados, es lo que potencia la saga de seis temporadas hasta el final. Ese amor que se propician de una lealtad inusual, esa manera de perdonarse y de divertirse juntos, de avanzar a pesar de saber que a veces el otro es alguien que no te conviene pero que sin embargo es con el &uacute;nico con el que te sent&iacute;s vivo, es impactante. La libertad que tiene el amor entre Kim y Jimmy es la misma que tiene la serie que se corre de los patrones narrativos estereotipados de las series ansiol&iacute;ticas de saque y volea. En Better Call Sa&uacute;l todos se toman su tiempo, los personajes van siendo cincelados con tranquilidad. Hay que saber esperar. Por eso cuando en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo Kim llora sentada en el bus por la vida que dej&oacute; atr&aacute;s, todos lloramos con ella porque sabemos que s&oacute;lo el amor puede sostener.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amor-sostener_129_11248706.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Mar 2024 03:02:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sólo el amor puede sostener]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Luis Alberto Spinetta,Guillermo Vilas,Better Call Saul]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Nacional del Músico: ¿por qué se celebra el 23 de enero?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-nacional-musico-celebra-23-enero_1_10856040.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fdd3092f-513a-4acc-b47b-435ed83018a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día Nacional del Músico: ¿por qué se celebra el 23 de enero?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Día Nacional del Músico es una jornada para conmemorar el nacimiento de Luis Alberto Spinetta, uno de los mayores creadores de la canción argentina, y celebrar a las músicas y los músicos de nuestro país.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Luis Alberto Spinetta</strong>&nbsp;naci&oacute; un 23 de enero de 1950. Por eso cada a&ntilde;o en esta fecha en Argentina se celebra el&nbsp;<strong>D&iacute;a Nacional del M&uacute;sico o de la Persona M&uacute;sica</strong>, establecido en nuestro calendario en 2015 por la&nbsp;Ley 27.106.
    </p><p class="article-text">
        Spinetta&nbsp;form&oacute; parte de algunas de las bandas que hicieron historia en el rock nacional como&nbsp;Almendra,&nbsp;Pescado Rabioso,&nbsp;Invisible,&nbsp;Spinetta Jade&nbsp;y&nbsp;Spinetta y los Socios del Desierto, y fue autor de canciones entra&ntilde;ables e inmortales como&nbsp;Rezo por vos;&nbsp;Muchacha ojos de papel;&nbsp;Todas las hojas son del viento&nbsp;o&nbsp;Seguir viviendo sin tu amor, entre muchas otras.
    </p><p class="article-text">
        Obtuvo un acercamiento temprano con la m&uacute;sica gracias&nbsp;a su padre, Luis Santiago Spinetta, cantante de tango, y sus t&iacute;os, trabajadores del sello discogr&aacute;fico Columbia. Con estas influencias comenz&oacute; a componer desde joven, siendo esta una de sus mayores cualidades art&iacute;sticas.&nbsp;En 1967 form&oacute; el grupo musical Almendra&nbsp;junto a&nbsp;Edelmiro Molinari en guitarra y coros, Emilio del Guercio en bajo y coros, y Rodolfo Garc&iacute;a en la bater&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">D&iacute;a Nacional del M&uacute;sico: &iquest;c&oacute;mo surgi&oacute;?</h3><p class="article-text">
        Esta conmemoraci&oacute;n fue impulsada por el INAMU (Instituto Nacional de la M&uacute;sica) y tiene como fin resignificar la relevancia cultural producida por los m&uacute;sicos nacionales. Por eso mismo, recuerda a una de las glorias del rock que se gan&oacute; el cari&ntilde;o de todos.
    </p><p class="article-text">
        A su vez, cabe se&ntilde;alar que esta iniciativa se puso en marcha luego de la muerte de Spinetta, el 8 febrero de 2012. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <em>NB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-nacional-musico-celebra-23-enero_1_10856040.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jan 2024 03:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Luis Alberto Spinetta,Efemérides,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rock y política, la victoria de la domesticación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/rock-politica-victoria-domesticacion_129_10657725.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59fc639f-b223-4dc0-8dec-1cbff550ed8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rock y política, la victoria de la domesticación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una banda de sonido, con malos entendidos y confusos entreveros incluidos, que arranca con el complejo final de la dictadura y llega a hoy con un presente de sentidos deflacionados.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Las crisis en espiral descendente de estos 40 a&ntilde;os tuvo quien <em>cante la justa</em>? &iquest;Acaso la m&uacute;sica pudo puntuar este declive que amenaza ser abismo? &iquest;Cu&aacute;les son, por ejemplo, las lecturas que el rock dej&oacute; en estas d&eacute;cadas jalonadas por sucesos estremecedores? &iquest;Qu&eacute; informar&aacute; su repertorio a un historiador del futuro que avizoramos ruina sobre ruina?
    </p><p class="article-text">
        Rock y pol&iacute;tica, entonces. Digamos de entrada que esta es una historia abreviada de malos entendidos y confusos entreveros. Antes de pensarlos, una an&eacute;cdota necesaria de otras latitudes. Hablo de <strong>Frank Zappa</strong> y su aterrizaje en Praga, el 20 de enero de 1990. Apenas asumido, el presidente de Checoslovaquia, <strong>V&aacute;clav Havel</strong> lo hab&iacute;a invitado en calidad fan y para tributarle un agradecimiento en nombre del nuevo Gobierno. <strong>The Mothers</strong> hab&iacute;a sido una fuente inspiradora de la disidencia pol&iacute;tica, con <em>The Plastic People Of The Universe</em> a la cabeza. Y ah&iacute; estaba Zappa, despu&eacute;s de la llamada Revoluci&oacute;n de Terciopelo, hablando con Havel en su despacho sobre el insigne <strong>Capit&aacute;n Beefheart</strong>. &ldquo;&iquest;Esto es <em>The Twilight Zone</em> o qu&eacute;?&rdquo;, se pregunt&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</strong> debi&oacute; haber hecho lo mismo con <strong>Charly Garc&iacute;a</strong>, acaso el gran agitador cultural durante la dictadura, al tomar posesi&oacute;n de su cargo. Pero la escena checa no cab&iacute;a en el per&iacute;metro de nuestra compleja transici&oacute;n democr&aacute;tica. Entre Havel y Zappa hab&iacute;a cuatro a&ntilde;os de diferencia. Una mayor distancia generacional separaba al flamante mandatario del autor de &ldquo;Los dinosaurios&rdquo;.&nbsp;Nada diferente a lo que pod&iacute;a suceder en 1965. En <em>Mi primera novia, </em>la primera pel&iacute;cula protagonizada por <strong>Palito Ortega</strong> ese a&ntilde;o, el changuito ca&ntilde;ero tiene una banda de rock and roll. El saxofonista (Edgardo Su&aacute;rez) no puede tocar una noche porque el padre le proh&iacute;be salir. El grupo le pide explicaciones. &ldquo;Yo s&eacute; lo que hago, a m&iacute; nadie me ense&ntilde;a c&oacute;mo educar a mi hijo. En cuanto a vos (reprende al hijo), te quedar&aacute;s tres d&iacute;as sin salir, para que aprendas a obedecer&rdquo;. Su&aacute;rez se va de la casa. Asume su condici&oacute;n de <em>desviado</em>. Sostiene <strong>Howard Becker</strong> que la desviaci&oacute;n es una suerte de &ldquo;infracci&oacute;n a alg&uacute;n tipo de norma acordada&rdquo;. Un grupo o una persona define una actividad en t&eacute;rminos negativos. El soci&oacute;logo norteamericano investig&oacute; esas reacciones en su propia sociedad frente a los consumidores de marihuana y los m&uacute;sicos de sal&oacute;n, verdaderos infractores morales, <em>outsiders </em>que no aceptan las reglas por las cuales son juzgados, al punto de invertir los lugares. Para el infractor, es el otro quien est&aacute; en falta.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula de <strong>Enrique Carreras </strong>termina con la mutua aceptaci&oacute;n y reconocimiento entre padre e hijo. Los herederos de Palito asumieron con mayor elocuencia y orgullo la condici&oacute;n de <em>outsiders. </em>Ah&iacute; tenemos el manifiesto spinettiano: <em>Rock: m&uacute;sica dura, la suicidada por la sociedad</em>. La contracultura como punto de fuga frente a la extrema politizaci&oacute;n. As&iacute; se atravesaron los setenta y los peores a&ntilde;os del terrorismo de Estado. Charly puso el cuerpo y las palabras que ni siquiera estaban en la timorata dirigencia pol&iacute;tica (la Multipartidaria es de 1981 y ya hab&iacute;an sido editados <em>Pel&iacute;culas, </em>de <strong>La M&aacute;quina de Hacer P&aacute;jaros</strong>, y <em>La grasa de las capitales y Bicicleta</em>, de <strong>Ser&uacute; Giran</strong>). Alfons&iacute;n, el bonach&oacute;n joven de ayer 24 a&ntilde;os mayor que Garc&iacute;a, due&ntilde;o de otra discoteca y sentido de lo musical, no pod&iacute;a <em>ser </em>Havel. Cualquier otra reacci&oacute;n habr&iacute;a formado parte de una <em>dimensi&oacute;n desconocida</em> solo aceptable en a&ntilde;os venideros. 
    </p><p class="article-text">
        La transici&oacute;n supuso un giro festivo. <strong>Los Twist </strong>encarnaron esa alternativa. <em>La dicha en movimiento </em>es un documento sugerente de c&oacute;mo pod&iacute;an experimentarse los primeros d&iacute;as democr&aacute;ticos. &ldquo;Veinticinco estrellas de oro&rdquo; habla de una plaza colmada en la que no cabe un alfiler, y con la Bombonera ardiendo. &ldquo;Como dijo Sarmiento: las Masones en bicicleta/ y los radicales a pie&rdquo;. La fiesta republicana se te&ntilde;&iacute;a de boinas blancas y de un nuevo blanco que entraba por la nariz. &ldquo;Naso, naso, naso, naso, naso, naso/ se viene el cordonazo&rdquo;. El &ldquo;general&rdquo; es un fantasma que recorre una canci&oacute;n que se apropia de unas estrofas de la &ldquo;marchita&rdquo; para, despu&eacute;s de pasar revista a la alineaci&oacute;n del Boca campe&oacute;n 1969, aboga por una nueva s&iacute;ntesis: &ldquo;Los Twist, Gardel y Per&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El jolgorio ir&oacute;nico apunta contra la l&oacute;gica contravencional. &ldquo;Pens&eacute; que se trataba de cieguitos&rdquo; cuenta la experiencia sabatina de un joven que se topa con seis tipos de &ldquo;anteojos negros&rdquo; que lo interrogan en la calle. &ldquo;Acto seguido me invitaron a subir al Ford&rdquo;. Lo someten a un breve interrogatorio en la comisar&iacute;a. Y como era &ldquo;muy tarde&rdquo; le sugieren que se quede. Vaya cohabitaci&oacute;n. &ldquo;A los tres d&iacute;as de vivir con ellos/ de muy buen modo me dijeron v&aacute;yase&rdquo;. Pero, antes de irse, le advierten que volver&aacute;n a verse. &ldquo;No fueron las pastillas, fueron los hombres de gris&rdquo;, apostilla Charly en &ldquo;Nos siguen pegando abajo&rdquo;. El asunto es &ldquo;policial&rdquo;, incluso en &ldquo;Los dinosaurios&rdquo;. En la s&eacute;ptima canci&oacute;n de <em>Clics modernos, </em>de fuerte impronta renovadora, queda en suspenso la posibilidad de que a&uacute;n desaparezcan &ldquo;los amigos del barrio&rdquo;, &ldquo;los que est&aacute;n en los diarios&rdquo;, &ldquo;la persona que amas&rdquo;, y se manifestaba la certeza de que los depredadores &ldquo;van a desaparecer&rdquo;. Ese potencial peligro genera zozobra. &ldquo;No estoy tranquilo, mi amor/ Hoy es s&aacute;bado a la noche/ Un amigo est&aacute; en cana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El horror pasado, su dimensi&oacute;n atroz, no se tematiza, se elude o menciona al pasar. &ldquo;Usualmente, solo flotan cuerpos a esta hora&rdquo;, canta <strong>Luis Alberto Spinetta</strong> en &ldquo;Resumen porte&ntilde;o&rdquo;, en su extraordinario <em>Bajo Belgrano</em>, presentado en diciembre de 1983. &ldquo;Los que sobrevivieron marcaron huellas&rdquo;, se&ntilde;ala el muy joven <strong>Fito P&aacute;ez</strong> en &ldquo;Viejo Mundo&rdquo;, su disco debut, y llama a no olvidar a &ldquo;los que se fueron&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Admito cierta arbitrariedad en este recorte (de hecho he soslayado la cuesti&oacute;n Malvinas y el Festival de la solidaridad). Lo que entra y queda afuera en el seguimiento de esta transici&oacute;n omite consideraciones estrictamente musicales. Se camina sobre un alambre de p&uacute;as, entre la &ldquo;teor&iacute;a de los dos demonios&rdquo; que ser&aacute; refutada en el mismo juicio a los excomandantes, y las inmediatas dificultades de materializar el nuevo <em>dictum</em> estatal &ldquo;con la democracia se come, se cura, se educa&rdquo;. Alfons&iacute;n sue&ntilde;a con un Tercer Movimiento hist&oacute;rico que resuma las mejoras aspiraciones del yrigoyenismo y el peronismo.&nbsp;Fito conjuga ese horizonte de expectativas en &ldquo;Yo vengo a ofrecer mi coraz&oacute;n&rdquo;. El Plan Austral marca no obstante el pulso de los latidos. Pero &eacute;l, en nombre de muchos, cree que no todo &ldquo;est&aacute; perdido&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El optimismo se atempera. &ldquo;Hoy te convocan a la plaza/ Y ma&ntilde;ana te la dan&rdquo;, rezonga <strong>Miguel Mateos</strong> en &ldquo;En la cocina faltan huevos&rdquo;. La cocina de la institucionalidad se ve desbordada de detritos. <em>Mano de obra desocupada</em>, la llaman. La CGT lanza huelgas. El radicalismo menguante hab&iacute;a aprendido la lecci&oacute;n. Vale la pena tutelar esa m&uacute;sica que convoca a los j&oacute;venes.<strong> Los Fabulosos Cadillacs</strong> no ser&aacute;n recordados por sus iluminaciones art&iacute;sticas, aunque s&iacute; por su desaire al diputado <strong>Jes&uacute;s Rodr&iacute;guez</strong>. C&oacute;mo sentarse a la mesa servida por un Gobierno al que le tuercen el brazo los uniformados. Se hab&iacute;a fundado no obstante una relaci&oacute;n entre el rock y el Estado.
    </p><p class="article-text">
        El estatuto del rock era cuestionado antes desde sus entra&ntilde;as por <strong>Los Redondos </strong>con sus propios deseos de autonom&iacute;a. &ldquo;&iquest;Y cu&aacute;nto vale se la banda Nueva/ y andar trepando radares militares?&rdquo;. El <strong>Indio Solari </strong>salpica frases reveladoras sobre el estado de la cuesti&oacute;n. A la distancia, &ldquo;atrapado en libertad&rdquo;, el verso que pone fin a &ldquo;Preso en mi ciudad&rdquo;, es una de las im&aacute;genes m&aacute;s di&aacute;fanas de aquel presente de condicionamientos. &ldquo;Entre las lluvias y los Falcon&rdquo;, tercia Spinetta. 
    </p><p class="article-text">
        Los ochenta avanzan entre tropezones. Escuchamos notas al pie del desencanto. &ldquo;Cultura y poder son esta porno baj&oacute;n&rdquo;, detecta el mismo LAS en &ldquo;La bengala perdida&rdquo;. Los militares presionan por el fin de los juicios. La deuda define los l&iacute;mites de la redenci&oacute;n. La ofrenda de P&aacute;ez es reemplazada, al comp&aacute;s de las desilusiones y las primeras leyes de impunidad, por un nuevo repliegue hacia adentro. Charly es el heraldo del menemismo aun cuando se encontraba germinando. &ldquo;No necesito a nadie alrededor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La contingencia, con sus rispideces, no parece merecer m&aacute;s que un avistamiento lejano. Es interesante lo que sucede con los ascendentes <strong>Soda Stereo </strong>en el Festival de Vi&ntilde;a del mar, en febrero de 1987. Chile est&aacute; convulsionado. La lucha contra la dictadura de <strong>Augusto Pinochet</strong> es intensa y cuesta muchas vidas. La radicalizaci&oacute;n muestra sus l&iacute;mites. Y all&iacute; est&aacute; el talentoso <strong>Gustavo Cerati</strong>, al frente de su banda. &ldquo;Para todo el pueblo de Chile, para cuando pase el temblor&rdquo;, dice y arranca aclamaciones del p&uacute;blico. Esa solidaridad sugerida se pone en entredicho en la letra. &ldquo;Despi&eacute;rtame cuando pase el temblor&rdquo;. Se trata de resguardarse de las rugosidades mundanas. La pol&iacute;tica es tect&oacute;nica y no siempre se toleran sus cimbronazos. &ldquo;A veces tengo temor, lo s&eacute;/ a veces, verg&uuml;enza&rdquo;. Como tantos. 
    </p><p class="article-text">
        En diciembre de ese mismo a&ntilde;o aterriza <strong>Sting</strong> en Buenos Aires.<strong>&nbsp;Eduardo Berti </strong>y <strong>Gabriela Borgna</strong>, periodistas de P&aacute;gina 12 entraron a la conferencia de prensa previa a los recitales en River Plate con dos Madres de Plaza de Mayo. &ldquo;Recuerdo la cara de <strong>Daniel Grinbank</strong> cuando nos vio entrar con las Madres. Puso cara de <em>espero que no vengan a hacer l&iacute;o</em>&rdquo;, me record&oacute; Berti, el autor de <em>Un padre extranjero, </em>en un WhatsApp. &ldquo;Lo que tambi&eacute;n recuerdo es que ah&iacute; se gener&oacute; un debate sobre si el rock argentino era de izquierda ante la mirada de Sting&rdquo;. El ingl&eacute;s pidi&oacute; verlas cuando terminara la charla. Este que escribe, por entonces periodista de la agencia cubana Prensa Latina, acompa&ntilde;&oacute; luego a Berti y Borgna a la sede de las Madres. Lleg&oacute; Sting. &ldquo;Nunca hab&iacute;a venido un m&uacute;sico de rock&rdquo;, dice una madre.
    </p><p class="article-text">
        Al otro d&iacute;a fue el primer concierto. &ldquo;Cuando ellas subieron al escenario hubo gente que las silb&oacute;, hab&iacute;a personas emocionadas y otras que dec&iacute;an qu&eacute; hacen estas viejas ac&aacute;&rdquo;, me hizo acordar el escritor desde Par&iacute;s. La situaci&oacute;n da cuenta de complejas simbolizaciones cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de recuperada la democracia. El bajista retorna en 1988 como parte del mega concierto de Amnist&iacute;a Internacional, junto con <strong>Peter Gabriel </strong>y <strong>Bruce Springsteen</strong>, entre otros. <strong>Le&oacute;n Gieco</strong> y Charly se suman al concierto. Cuando concluye, Garc&iacute;a roba la escena a las luminarias. Se inmiscuye entre ellos. Les da letra a los astros caritativos y al p&uacute;blico. &ldquo;Derechos humanos ya, p&aacute;rense, luchen, nunca dejen nada por hacer&rdquo;. Lo que &eacute;l ya no podr&iacute;a.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        C&oacute;mo no escuchar un comentario ir&oacute;nico sobre las abstracciones humanitarias en <strong>Los Redondos</strong> al cruzar la d&eacute;cada. &ldquo;Y &iexcl;ay, ay! puede fusilarte hasta la Cruz Roja, nene/ &iexcl;En esta vieja cultura frita!&rdquo;. La ciudad no ofrece garant&iacute;as. &ldquo;Te encanar&aacute; un Robocop sin ley&rdquo;. <em>Tango Feroz </em>angeliza en 1993 la pret&eacute;rita adversidad de los sesenta. Esa biopic sobre el autor de &ldquo;Natural&rdquo; es una declaraci&oacute;n de impotencia. La primavera hab&iacute;a marchitado.&nbsp;Puesto en boca de Fito en el 2000: &ldquo;All&aacute; en los comienzos de los a&ntilde;os ochenta/ el mundo a&uacute;n se pod&iacute;a mover/ estaban altas las defensas/ no se com&iacute;a tanta mierda&rdquo;. Qu&eacute; notable revisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La convertibilidad monetaria de Menem hab&iacute;a arrojado un extendido manto de conversiones. Mejor estar &ldquo;a un mill&oacute;n de a&ntilde;os luz de casa&rdquo;. No cito en vano <em>Canci&oacute;n animal. </em>Es un disco hermoso, pero sin signos de &eacute;poca, salvo por el hecho de... haberse grabado en Miami. Lo signa su equidistancia respecto del momento. Marca el escaso o nulo desdoblamiento ciudadano mientras se suceden los temblores. Nadie quiere ser un intelectual prof&eacute;tico. Adem&aacute;s, la autonom&iacute;a del arte cobija. Menem cree que todo es capitalizable y recibe a <strong>Los Rolling Stones</strong>.&nbsp;Materializa las fantas&iacute;as de la paridad cambiaria. A esas alturas, el Estado espectacularizado no necesita adalides culturales. Apenas monigotes. 
    </p><p class="article-text">
        Los noventa se devoran a Charly. La figura del &ldquo;desviado&rdquo; retorna con &eacute;l aunque &ldquo;medicalizada&rdquo; a partir de sus incidentes e internaciones cl&iacute;nicas.<strong> Hebe de Bonafini </strong>intenta rescatarlo. Garc&iacute;a juega su propio juego de desesperaci&oacute;n. No participa del festival de las Madres, realizado en 1997, nueve a&ntilde;os despu&eacute;s del recital de Amnist&iacute;a. &ldquo;Ni un paso atr&aacute;s&rdquo;, realizado bajo el peso de los indultos, cuenta con la participaci&oacute;n de Gieco, <strong>Los Piojos</strong>, <strong>La Renga</strong>, <strong>Divididos</strong>, <strong>Attaque</strong>, <strong>Los Caballeros de la Quema</strong>, <strong>Todos Tus Muertos</strong>, <strong>Bersuit Vergarabat</strong>, <strong>Las Pelotas</strong>, <strong>Actitud Mar&iacute;a Marta</strong>, <strong>A.N.I.M.A.L </strong>y <strong>Rata Blanca</strong>. Pasado y presente ya adquieren otra consistencia en el cancionero. Pensemos en &ldquo;El vuelo&rdquo;, de la Bersuit, en <em>La era de la boludez </em>(&ldquo;cuando la mentira es la verdad&rdquo; irrumpe como refutaci&oacute;n de los espejitos de colores primermundista), o &ldquo;La casa desaparecida&rdquo;, portentosa narrativa de P&aacute;ez. &ldquo;Se viene el estallido&rdquo; es una canci&oacute;n augur del desastre de 2001. &ldquo;No da m&aacute;s! La Murga de los Renegados&rdquo;, avisa Solari en <em>Momo sampler</em>. Al mismo tiempo, este impugnador de los noventa retrata la alienaci&oacute;n previa al derrumbe: &ldquo;est&aacute;n mis muertos tan lejos/ de la pantalla en que vos te mir&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El estallido post corralito encuentra en &ldquo;El &aacute;ngel de la bicicleta&rdquo;, de Gieco uno de los documentos m&aacute;s convincentes al revisar esos d&iacute;as incendiados. &ldquo;Bajen las armas que ac&aacute; hay pibes comiendo&rdquo;. Estamos todav&iacute;a en tiempos de video clip y el autor funge ante las c&aacute;maras como jefe de Estado. La neo-cumbia es poderosa. Homenajea a un joven militante social y auxiliar de cocina en un barrio popular, asesinado por la polic&iacute;a santafecina. Gieco incluye en la canci&oacute;n las &uacute;ltimas palabras de la v&iacute;ctima, <strong>Claudio Lepratti</strong>, pero podr&iacute;an haber sido las de <strong>Maximiliano Kosteki </strong>y <strong>Dar&iacute;o Santill&aacute;n</strong> (&ldquo;bajen las armas&rdquo;), ultimados por un oficial de la bonaerense en 2002. 
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            </figure><p class="article-text">
        En esos instantes inversivos en el barro del conflicto de una m&uacute;sica de espor&aacute;dica politizaci&oacute;n, no muy distinta a la de la sociedad (c&oacute;mo podr&iacute;a serlo), irrumpe el kirchnerismo. Comienza, de la mano de <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong>, en su condici&oacute;n de jefe de Gabinete, un proceso de &ldquo;patrimonializaci&oacute;n&rdquo; del rock. Los conciertos en la Rosada de los &iacute;dolos del ministro -con el macabro trasfondo de Cromagnon- constituyen un punto de corte que coincidir&aacute; con la gradual p&eacute;rdida de negatividad de lo que en un momento fue el soporte sonoro de un movimiento cultural y devino solo un g&eacute;nero en las bateas antes de la desmaterializaci&oacute;n.&nbsp;Si, en 1973, Spinetta se val&iacute;a de un manifiesto acusador, el discurrir del siglo XXI, con las heridas sociales a flor de piel y la precarizaci&oacute;n, el culto al estrellato, el Grammy como paradigma y las reversiones celebratorias de viejos &eacute;xitos, transformaron por lo general a ese mismo rock en &ldquo;un can&iacute;bal desdentado ense&ntilde;ando a masticar&rdquo;, para citar otra vez al ineludible y septuagenario Solari.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n que ejemplifica ese entropismo nos reencuentra con Palito, en su calidad de redentor de Charly, su antiguo antagonista. Lo cura, alimenta y <em>educa</em>. Realiza a su estilo la promesa alfonsinista. Garc&iacute;a participa del disco de Ortega <em>Cantando con amigos</em>. Aquel cruce fue desmenuzado en <em>Un muchacho como aquel. Una historia pol&iacute;tica cantada por el rey</em>, el ensayo que escribimos con <strong>Pablo Alabarces</strong> en 2021. El tucumano hab&iacute;a juntado a su alrededor a <strong>Moris</strong>, <strong>Pedro Aznar</strong>, <strong>David Leb&oacute;n</strong>, <strong>Nito Mestre</strong>, <strong>Celeste Carballo</strong>, <strong>Daniel Melingo</strong>, <strong>Juanse</strong>, <strong>Tweety Gonz&aacute;lez</strong>, <strong>Fernando Samalea</strong>. Charly interviene en &ldquo;A mi amigo le gusta el rock&rdquo;, canci&oacute;n compuesta en su homenaje. &ldquo;Siempre hizo lo que tuvo ganas, se tir&oacute; tambi&eacute;n de una ventana/ Del noveno piso solo porque quiso darse un chapuz&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Palito reescribe al rock en todo su trayecto. En &ldquo;Dios lo hace todos los d&iacute;as&rdquo;, el bajo de Aznar parafrasea sus solos de 1979. El<strong> </strong>sonido<strong> </strong><em>fretless</em> tomado de <strong>Jaco Pastorius</strong> para &ldquo;Eiti Leda&rdquo; desemboca en las aguas menos esperadas: las de la reconciliaci&oacute;n de los supuestos extremos.&nbsp;Victoria del enderezamiento. El disco marca a su vez la transici&oacute;n del kirchnerismo al macrismo. &ldquo;Ey, &iquest;qu&eacute; te pasa, Buenos Aires?&rdquo;, cantaba Fito en &ldquo;El diablo en tu coraz&oacute;n&rdquo;, de 2000. <strong>Tan Bi&oacute;nica</strong> responde 14 a&ntilde;os m&aacute;s tarde &ldquo;Qu&eacute; noche m&aacute;gica ciudad de Buenos Aires&rdquo; y se convierte en banda sonora de una nueva derecha con veleidades culturales, al punto de ser distinguidos por el presidente <strong>Mauricio Macri</strong>. Falta poco para que el programa de Nicky Vainilla sea factible.
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            </figure><p class="article-text">
        Al llegar al poder, mir&aacute;ndose al espejo de Alfons&iacute;n, Fern&aacute;ndez complet&oacute; la <em>rectificaci&oacute;n del desv&iacute;o</em> con la guitarra en la mano. Un fan de <strong>Litto Nebbia</strong> y Spinetta hab&iacute;a alcanzado las funciones ejecutivas mientras el trap y el hip-hop le robaban centralidad a la m&uacute;sica que lo hab&iacute;a educado y que contribuy&oacute; a <em>estatizar</em> (mucho m&aacute;s sencillo que expropiar una aceitera, desde ya). Algo m&aacute;s ominoso: a 40 a&ntilde;os de &ldquo;Nos siguen pegando abajo&rdquo; <strong>Javier Milei</strong>, excantante de rock, puede hacer suyo de un tema de La Renga y, nada menos, &ldquo;Se viene el estallido&rdquo;. Tr&aacute;fico de palabras. Deflaci&oacute;n de los sentidos. Ser&iacute;a escandaloso, pero no por completo inveros&iacute;mil, que la capacidad de fagocitar significados de la ultraderecha haga suya &ldquo;La pregunta&rdquo;, de <strong>Babas&oacute;nicos</strong>, y, estribillo mediante, desaf&iacute;e a sus huestes sedientas: <em>Qui&eacute;n est&aacute; dispuesto a matar</em> en favor del darwinismo absoluto.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/rock-politica-victoria-domesticacion_129_10657725.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Nov 2023 03:01:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rock y política, la victoria de la domesticación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Charly García,Luis Alberto Spinetta,Soda Stereo,Raúl Alfonsín,Carlos Saúl Menem,Democracia,40 años de democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ivan Lins, el cartomante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ivan-lins-cartomante_129_10519135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fde600b-b8c1-478b-95f1-c5740926e1f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ivan Lins, el cartomante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Buenos Aires cantó con Luis Alberto Spinetta. Elis Regina, Sarah Vaughan, Ella Fitzgerald, Quincy Jones y Terence Blanchard interpretaron sus canciones. Lleva más de medio siglo de carrera y, a los 78, el músico brasileño acaba de sacar un nuevo disco.</p></div><p class="article-text">
        No fue la primera vez. Esa cantante de poco m&aacute;s de metro y medio de estatura, que giraba sus brazos mientras cantaba &ndash;por algo la llamaban &ldquo;elisc&oacute;ptero&rdquo;&ndash; descubr&iacute;a nuevos compositores y ellos, sabi&eacute;ndolo, empezaron a crear para ella. <strong>Elis Regina </strong>eleg&iacute;a como ninguna, lo que interpretaba lo convert&iacute;a en &eacute;xito &shy;y lo mismo sucedi&oacute; con una canci&oacute;n llamada &ldquo;Madalena&rdquo; y con un joven nacido en R&iacute;o de Janeiro, educado en Boston y capaz de moverse con la misma naturalidad en el samba y sus herencias y en el jazz. Se llamaba &ndash;se llama&ndash; <strong>Ivan Lins</strong>, fue interpretado por <strong>Sarah Vaughan</strong>,<strong> Ella Fitzgerald</strong> y <strong>Quincy Jones</strong> entre muchos otros, fue imitado hasta el hartazgo y <strong>Miles Davis</strong> proyect&oacute; alguna vez hacer un &aacute;lbum doble con sus canciones. Ayer, a los 78 a&ntilde;os, acaba de sacar un nuevo disco. 
    </p><p class="article-text">
        Con el t&iacute;tulo <em>My Heart Speaks</em>, algunas de las letras traducidas al ingl&eacute;s por la cantante <strong>Jane Monheit </strong>(que participa como invitada en la canci&oacute;n &ldquo;Rio&rdquo; &ndash;originariamente &ldquo;Rio de maio&rdquo;&ndash;) y suntuosos arreglos de<strong> Kuno Schmid </strong>para la Orquesta Sinf&oacute;nica de Tbilisi, Georgia, el &aacute;lbum muestra al mejor Lins. Un autor que define a la revista inglesa <em>Jazzwise</em> su concepci&oacute;n de las canciones como &ldquo;m&uacute;sica que funciona con las palabras&rdquo; y, por supuesto, hace mucho m&aacute;s que eso.
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    </figure><p class="article-text">
        A un poco m&aacute;s de medio siglo de aquella &ldquo;Madalena&rdquo; con la que Elis cerraba su disco <em>Ela</em>, publicado en 1971 y que &eacute;l hab&iacute;a incluido en <em>Agora,</em> su primer &aacute;lbum, de un a&ntilde;o antes, Lins se considera un &ldquo;compositor pol&iacute;tico&rdquo; y explica que la mayor&iacute;a de sus obras en conjunto con el letrista <strong>Vitor Martins</strong>, compuestas durante la dictadura que hab&iacute;a comenzado en 1964, &ldquo;eran metaf&oacute;ricas, estaban casi siempre en clave&rdquo;. &ldquo;Madalena&rdquo; no. Era una canci&oacute;n de amor: &ldquo;Mi pecho se dio cuenta, que el mar era una gota comparado con mi llanto&rdquo;, dec&iacute;a. 
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    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Escuchar una canci&oacute;n m&iacute;a cantada por Elis Regina me transform&oacute;, me abri&oacute; un camino. Una vez que uno sabe que algo puede ser cantado y que puede sonar como sonaba algo cuando lo cantaba ella, es inevitable que uno empiece a pensar teniendo en cuenta esa posibilidad&rdquo;, recordaba en 2005, en ocasi&oacute;n de una de sus visitas para actuar en Buenos Aires. &ldquo;Mi generaci&oacute;n lleg&oacute; cuando ya hab&iacute;a un terreno ganado; cuando ya hab&iacute;a una m&uacute;sica brasile&ntilde;a poderos&iacute;sima y bella&rdquo;, me contaba en una entrevista realizada para el peri&oacute;dico <em>P&aacute;gina/12</em>. &ldquo;Y eso provoca una vocaci&oacute;n inequ&iacute;voca por el arte, por la m&uacute;sica, por la creatividad. Las ganas de hacer lo que uno hace nacen, en gran medida, de las ganas colectivas. Hubo un momento que creo que fue irrepetible, en que hab&iacute;a una gran libertad, un gran deseo por hacer cosas nuevas y, al mismo tiempo, un gran respeto por nuestros maestros, que estaban all&iacute; nom&aacute;s. Crecer con la tutela de <strong>Jo&acirc;o Gilberto</strong> y de <strong>Tom Jobim</strong> no es poca cosa. Adem&aacute;s, en muy poco tiempo sucedi&oacute; de todo: la bossa nova, el tropicalismo, la MPB (m&uacute;sica popular brasile&ntilde;a), una manera de hacer canciones que registraba la influencia de los Beatles y, despu&eacute;s, del jazz, pero que segu&iacute;a sonando brasile&ntilde;a.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La primera actuaci&oacute;n de Lins en Buenos Aires fue en 1984, en el Luna Park, y tuvo como partenaires a <strong>Le&oacute;n Gieco</strong>, <strong>Pedro Aznar</strong>, con quien interpret&oacute; a d&uacute;o &ldquo;Setembro&rdquo; y <strong>Luis Alberto Spinetta</strong>, de quien cant&oacute; &ldquo;Maribel se durmi&oacute;&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        En su nuevo disco hay otras dos cantantes invitadas, la consagrada <strong>Diane Reeves</strong> y la joven <strong>Twanda</strong>, reciente ganadora de la Competencia Internacional de Canto &ldquo;Sarah Vaughan&rdquo;. Y tambi&eacute;n aparece en un tema, &ldquo;Missing Miles&rdquo; &ndash;que no tiene letra&ndash; el notable trompetista <strong>Randy Brecker</strong>. &ldquo;Parte de la magia de la canci&oacute;n popular es que, una vez que salen de la cabeza de alguien, son un poco de todos&rdquo;, afrimaba Lins en aquella entrevista. &ldquo;Hay algo, una esencia, que persiste en todas las versiones, por m&aacute;s sorprendentes que sean. Eso, en todo caso, es lo que pertenece al autor. Pero tampoco es que le pertenezca en el sentido de propiedad. Es algo que &eacute;l ha lanzado para que estimule, para que provoque cosas en el int&eacute;rprete, para que lo lleve a hacer su propia m&uacute;sica. Las canciones viajan, de unas personas a otras.&rdquo; 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Las canciones, en efecto, viajan. La que da t&iacute;tulo al nuevo &aacute;lbum ya hab&iacute;a aparecido, al igual que &ldquo;Congada Blues&rdquo;, en un disco del trompetista y compositor <strong>Terence Blanchard</strong> &shy;&ndash;el autor de la &oacute;pera <em>Fire Shut Up in My Bones</em>, estrenada en la Metropolitan Opera House de Nueva York en 2021&ndash; totalmente dedicado a la obra de Ivan Lins. 
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    </figure><p class="article-text">
        &nbsp;Otras dos canciones vienen de la &eacute;poca de la dictadura, &ldquo;N&acirc;o h&aacute; porque&rdquo; y &ldquo;Corpos&rdquo;, un valsecito aparentemente ligero cuya letra habla de los desaparecidos (&ldquo;Intent&eacute; saber, intent&eacute; en m&iacute;, intent&eacute; en vos, intent&eacute; en todos, en el barro, en el lodo, en la fiebre y el fuego, existen m&aacute;s cuerpos, o muertos o vivos, entre vos y yo&hellip;&rdquo; Lo que une al disco, adem&aacute;s de la voz creativa de Lins, en la impecable producci&oacute;n de <strong>George Klabin</strong>, fundador del sello <em>Resonance</em>, que public&oacute; el disco y que, hasta ahora, se hab&iacute;a dedicado a la curaci&oacute;n y restauraci&oacute;n de material hist&oacute;rico. Lins dec&iacute;a que si su m&uacute;sica sucede en un clube de jazz y ante un p&uacute;blico de jazz, es m&uacute;sica de jazz pero que si sucede en otra parte deja de serlo. Estas palabras del coraz&oacute;n son una prueba palpable &ndash;una m&aacute;s&ndash; de la valoraci&oacute;n que el mundo del jazz hace de &eacute;l. &ldquo;Uno no es muy consciente de los cambios&rdquo;, reflexionaba Lins en Buenos Aires. &ldquo;Hay rumbos que se buscan y otros que no; que aparecen, simplemente. Y a veces uno no los ve mientras eso sucede sino mucho despu&eacute;s. Creo que cada vez tengo m&aacute;s m&uacute;sicas en mi cabeza y que eso, inevitablemente, se nota en mis canciones.&rdquo; Y es cierto.
    </p><p class="article-text">
        <em>DF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ivan-lins-cartomante_129_10519135.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Sep 2023 03:13:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ivan Lins, el cartomante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ivan Lins,Elis Regina,Luis Alberto Spinetta,Miles Davis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vuelta al mundo Fito Páez en 60 canciones (y algunas más, también)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/vuelta-mundo-fito-paez-60-canciones_129_10046244.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be736d3f-695c-476c-9bca-6f706220c2e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vuelta al mundo Fito Páez en 60 canciones (y algunas más, también)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A propósito de su cumpleaños 60, el autor reconstruye vida y obra del rosarino recuperando, a modo de coleccionista, algunas de sus obsesiones: el sol, la cocaína, la erudición, el desamor y otras tantas marcas que inscriben su creatividad inagotable.  </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Hay olor a gol, la pelota va a caer en el &aacute;rea chica, va a patear Fern&aacute;ndez, treinta y cinco del primero, y es un <em>fucking</em> gol&rdquo;. En 2006, durante la primera temporada de <em>Peter Capusotto y sus videos</em>, se presenta una secci&oacute;n sobre rock y f&uacute;tbol. Una aproximaci&oacute;n mel&oacute;dica a &ldquo;Rueda m&aacute;gica&rdquo;, uno de los temas se&ntilde;eros de <em>El amor despu&eacute;s del amor, </em>sirve para que un supuesto <strong>Fito P&aacute;ez</strong> nos cuente c&oacute;mo festeja Temperley, un club del ascenso, la apertura en el marcador. &ldquo;Todo es tan Uma Thurman&rdquo;. Mofa cari&ntilde;osa, la de los guionistas, y logro mim&eacute;tico el del imitador, acentuando esos deslizamientos del canto tan propios. El llamado a la risa trae a la vez un reconocimiento: hasta qu&eacute; punto la voz de ese <em>relator </em>es parte del aire. Y su cancionero, un cl&aacute;sico, es decir, horizontal, abierto a casi todos. Qu&eacute; mejor halago para alguien que, hace 17 a&ntilde;os, hab&iacute;a escrito la mayor&iacute;a de sus grandes melod&iacute;as y letras. Con &ldquo;Carabelas nada&rdquo; le habr&iacute;a alcanzado para ser incluido entre los m&uacute;sicos populares argentinos de mayor refinamiento. Pero Fito ha tenido una producci&oacute;n much&iacute;simo m&aacute;s f&eacute;rtil.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo puse las canciones en tu walkman. El tiempo a m&iacute; me puso en otro lado&rdquo;, canta en &ldquo;Al lado del camino&rdquo;, en 1999, y ya se permite hablar en pasado en un juego permanente entre lo personal y lo p&uacute;blico. No es algo menor haberse adherido tanto tiempo a la memoria anal&oacute;gica y digital de los oyentes. <strong>Se ha hablado mucho por sus 60 a&ntilde;os. Tratar&eacute; de evitar recorridos transitados. Me atrevo a decir, primero, que las canciones de Fito puntuaron como pocas la transici&oacute;n democr&aacute;tica&hellip; &iexcl;cuando ten&iacute;a 21 a&ntilde;os! &ldquo;&iquest;C&oacute;mo ser&aacute;s? &iquest;C&oacute;mo ser&eacute;? / &iquest;Cu&aacute;ntos seguiremos? / Los que sobrevivieron/ marcaron huellas&rdquo;. </strong>La bella e infrecuente &ldquo;Viejo mundo&rdquo;, de su primer disco, <em>Del 63</em>, no solo habla de las heridas y las expectativas sino de las nuevas tramas disciplinarias: &ldquo;Una escopeta escupe balas de coca&iacute;na&rdquo;. Insisto: 21 a&ntilde;os y una sensibilidad acaso &uacute;nica. En &ldquo;Cuervos en casa&rdquo; podemos reencontrarnos con los fantasmas de esos d&iacute;as fr&aacute;giles: &ldquo;Hay una m&uacute;sica en la ciudad, hoy matar&aacute;n al presidente &iexcl;Fuego!&rdquo;. La beatlesca &ldquo;Sable chino&rdquo; parece escrita en contrapunto con las canciones citadas: &ldquo;Ya no me importa qui&eacute;n soy/ si un mal parido, esquizofr&eacute;nico de hoy/ o un guerrillero, militante &iquest;de qu&eacute;?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fito pendulaba entre la esperanza posdictatorial y la sospecha: &ldquo;quiero un sol, un d&iacute;gito que marque tres/ una revoluci&oacute;n&rdquo;, escuchamos en &ldquo;Un rosarino en Budapest&rdquo;. En el disco siguiente ofrenda su coraz&oacute;n, para alborozo inicial de <strong>Mercedes Sosa</strong>, mientras que en &ldquo;D.L.G&rdquo;, que cierra <em>Giros, </em>anhela una &ldquo;fiesta en la calle/ un orgasmo que nunca se acabe/ d&iacute;a de resurrecci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay una canci&oacute;n de ese disco, &ldquo;Decisiones apresuradas&rdquo;, que podr&iacute;a haber funcionado muy como banda sonora de las transmisiones televisivas del juicio a las Juntas. Recordemos: las im&aacute;genes llegaron silentes a las pantallas. Ya me he referido a esa circunstancia al comentar <em>Argentina, 1985. </em>Repito: el joven fiscal <strong>Luis Moreno Ocampo</strong> conversa telef&oacute;nicamente con su madre, <strong>Mercedes P&eacute;rez Amuch&aacute;stegui</strong>, una persona que admiraba a <strong>Jorge Videla</strong>. Ella cambia su opini&oacute;n sobre el dictador cuando le llega desde la radio la voz de <strong>Adriana Calvo de Laborde</strong>, sobreviviente de un campo de concentraci&oacute;n bonaerense. La pel&iacute;cula nos sugiere que eso alter&oacute; la <em>percepci&oacute;n</em> de P&eacute;rez Amuch&aacute;stegui, algo que, sabemos, nunca pudo haber sucedido. La madre le&iacute;a <em>La Naci&oacute;n. </em>Su conocimiento de lo que ocurr&iacute;a en tribunales vino de la letra impresa, no cualquiera. La palabra escrita provoc&oacute; una <em>ilusi&oacute;n de escucha. </em>Solo los jueces estaban a punto de mira de espectadores y lectores. Se los <em>ve&iacute;a escuchar</em> atentamente lo que no se pod&iacute;a ni siquiera o&iacute;r, eso que P&aacute;ez, a los 22 a&ntilde;os, hab&iacute;a resumido en &ldquo;Decisiones apresuradas&rdquo;. Brama &eacute;l: &ldquo;Generales, mataron media generaci&oacute;n/ una guerra no es un negocio ni una ilusi&oacute;n/ una guerra es sangre&rdquo;.&nbsp;Sobre el final, en un segundo plano, una voz parodia al exgeneral Galtieri. El se&ntilde;alamiento del trauma de la dictadura se vuelve a solapar con detecci&oacute;n de las amenazas que sobrevuelan un presente enclenque: &ldquo;Coca&iacute;na, alguien decide por el pa&iacute;s&rdquo;. <strong>El cancionero de P&aacute;ez est&aacute; plagado de topos, recurrencias, una de ellas, la merca como nota al pie. El sol es otra, un lugar com&uacute;n que brilla hasta irritarnos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si la baguala de &ldquo;D.L.G&rdquo; invitaba en 1985 a creer en un ma&ntilde;ana mejor, en &ldquo;Nunca podr&aacute;s sacarme mi amor&rdquo;, que forma parte del EP <em>Coraz&oacute;n clandestino</em>, de 1986, P&aacute;ez ya comenta con sorna la pendiente alfonsinista: &ldquo;ni un anarquista ni un doctor/ Ni Stubrin ni el gobernador/ Te solucionan los problemas&rdquo;. Nadie se acordar&aacute; de aquel joven y locuaz diputado radical de no ser por su inclusi&oacute;n estad&iacute;stica en ese estribillo.
    </p><p class="article-text">
        Fito hab&iacute;a acompa&ntilde;ado a <strong>Juan Carlos Baglietto</strong>, luego se sum&oacute; al &uacute;ltimo gran ciclo de <strong>Charly Garc&iacute;a</strong> y, ese mismo 86, a los 23 a&ntilde;os, grab&oacute; con <strong>Luis Alberto Spinetta</strong> esa joyita doble que se llama <em>La-la-la. </em>El disco se inicia con &ldquo;Folly Berghet&rdquo;, que, arreglo de <strong>Carlos Franzetti</strong> mediante, vista aquellas zonas beatle que no forman parte del conocido parque tem&aacute;tico. Lo beatle no es en este caso un adem&aacute;n cristalizado, como le ocurrir&iacute;a a&ntilde;os m&aacute;s tarde. Y qu&eacute; decir de &ldquo;Instan-Taneas&rdquo;, donde, como hab&iacute;a sucedido en &ldquo;Tres agujas&rdquo; y &ldquo;Giros&rdquo;, vuelve a rezumar el imaginario de cierto tango: &ldquo;hace fr&iacute;o en Buenos Aires/ m&uacute;sica en los autom&oacute;viles/ caen del walkman gotas de humedad&rdquo;. <strong>Uno de los rasgos que ha distinguido a Fito, inclusive por encima de sus maestros, es el de su condici&oacute;n de ciudadano de muchos mundos: adem&aacute;s del rock y el tango el folklore y la m&uacute;sica brasile&ntilde;a. Todo zurcido por una manera exquisita a trav&eacute;s de su instrumento. P&aacute;ez es mucho m&aacute;s que un pianista oriundo del rock.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ciudad de pobres corazones </em>es la cr&oacute;nica de un drama personal y familiar, pero a la vez sintoniza con la desilusi&oacute;n que empieza a germinar en 1987. Las promesas democr&aacute;ticas de curar, educar y dar de comer eran devoradas por las urgencias. La gramsciana <em>ciudad futura</em>, esa aspiraci&oacute;n transicional del c&iacute;rculo de intelectuales que rodeaban a Alfons&iacute;n, y que ten&iacute;a en el traslado de la capital al sur uno de sus mojones, hab&iacute;a devenido <em>puta ciudad</em>. Es el a&ntilde;o de las Pascuas infelices y la Obediencia debida. A medida que la d&eacute;cada se cierra, el Fito m&aacute;s punzante es un punto de intersecci&oacute;n entre los mundos juveniles educados en la transici&oacute;n y subjetividades que ser&aacute;n dominantes en los noventa. <strong>Valeria Manzano</strong>, autora del imprescindible ensayo <em>La era de la juventud,</em> ha recuperado con astucia la figura del <em>psicobolche</em>, satirizada por quienes ya no cre&iacute;an en los augurios ni en las bibliotecas o discotecas que reverdecieron a partir de 1984 ni en la pertenencia al movimiento estudiantil. El <em>psicobolche</em> podr&iacute;a sentir culpa &ldquo;si se encuentra tarareando un tema de Prince&rdquo;, dec&iacute;a el joven <strong>Marcelo Figueras</strong>, exhumado por Manzano.&nbsp;Para la investigadora, la satirizaci&oacute;n del <em>psicobolche &ldquo;</em>constituy&oacute; una v&iacute;a por la cual diversas cohortes juveniles debatieron p&uacute;blicamente sobre la <em>crisis de la izquierda</em> y aquello que ya se comenzaba a denominar como postmodernismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Resulta que, en medio de esos remezones, Fito recae en La Habana. Recuerdo muy bien sus dos conciertos en 1988 en el teatro Carlos Marx (hoy abandonado, como el mismo autor de <em>El Capital </em>en la Cuba poscastrista). El primero lo hizo solo. El segundo con su banda. Fue una conmoci&oacute;n para el auditorio (y un est&iacute;mulo para el activismo cultural inconformista). <strong>Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, en </strong><em><strong>Tercer Mundo, </strong></em><strong>graba &ldquo;Yo te am&eacute; en Nicaragua&rdquo;, para que el denostado &ldquo;psicobolche&rdquo; pudiera finalmente reconciliarse con Prince: &ldquo;Ardi&oacute; todo Managua/ No recuerdo mas/ Una chica en la Habana/ No paraba de hablar/ Fue amante de Guevara/ Una amante m&aacute;s&rdquo;. Cuba ser&iacute;a, en adelante, un paisaje revisitado. </strong>Nueve a&ntilde;os despu&eacute;s graba &ldquo;Havana&rdquo;, una canci&oacute;n apesadumbrada de un viaje tard&iacute;o a la isla-faro devenida ruina: &ldquo;la locura de los que se perdieron en el mar/ las vidas rotas por la sangre aqu&iacute; y all&aacute;&rdquo;. Su mirada del entropismo caribe&ntilde;o devino sin embargo desconcertante y naif en 2017. Canta en &ldquo;Se termin&oacute;&rdquo;, de su disco <em>La ciudad liberada</em>: &ldquo;Tocan los Rollings en la Habana/ Y la revoluci&oacute;n cubana pega un giro m&aacute;s hermoso y profundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Creo que P&aacute;ez es uno de los grandes cantautores del desamor. Si en &ldquo;La despedida&rdquo; volvemos al tango, &ldquo;Naturaleza sangre&rdquo; se impregna de energ&iacute;a roquera. &ldquo;Fue amor&rdquo; es un melodioso inventario de los desaciertos. No percibo a veces la misma inspiraci&oacute;n en sus estados de algarab&iacute;a. &ldquo;El amor despu&eacute;s del amor/ se parece a ese rayo de sol&rdquo;. Es cierto, si nos enamoramos, si estamos felices, es ese j&uacute;bilo desbordante el que permite semejantes derrapes cant&aacute;biles. Ahora bien, &iquest;qu&eacute; tan grande es la diferencia entre &ldquo;Y dale alegr&iacute;a a mi coraz&oacute;n&rdquo; y &ldquo;Coraz&oacute;n contento&rdquo;, de Palito Ortega? El mismo &oacute;rgano vital y el mismo alborozo (confieso que me quedo con la segunda).
    </p><p class="article-text">
        El significado social de &ldquo;El amor despu&eacute;s del amor&rdquo; llamar&iacute;a a poner entre par&eacute;ntesis estas consideraciones. Ese es el efecto de la voz tatuada que <strong>Peter Capusotto</strong> evoca, la raz&oacute;n misma de filmar una <em>biopic</em>. <strong>El</strong><em><strong> amor despu&eacute;s del amor </strong></em><strong>contiene, ya se sabe, hermosas canciones. Es, adem&aacute;s, y m&aacute;s all&aacute; de las pretensiones de su autor, un documento cultural del 93, del frenes&iacute; de la convertibilidad monetaria. </strong>La fantas&iacute;a de que un d&oacute;lar y un peso val&iacute;an lo mismo tuvo otras aspiraciones de simetr&iacute;a. Se pod&iacute;a grabar en Abbey Road o tener un productor saj&oacute;n. La melod&iacute;a del corno y el uso de las cuerdas en &ldquo;Un vestido y un amor&rdquo; presentan, en ese sentido, un doble car&aacute;cter: de un lado, su inocultable eficacia (realza con artesan&iacute;a a la <strong>George Martin</strong> lo cantado), pero, tambi&eacute;n, expresan un deseo de membres&iacute;a global, el coeficiente de aproximaci&oacute;n al sonido del mundo consagrado, algo que se refuerza en otro muy buen disco como <em>Circo beat </em>(que, a mi gusto, contiene otra de sus canciones m&aacute;s inspiradas, &ldquo;Dejarlas partir&rdquo;) y los trabajos siguientes.
    </p><p class="article-text">
        La primera d&eacute;cada de Fito acumula constantes puntos altos. Esa intensidad fue menguando, lo que es en parte natural: la forma canci&oacute;n, como la ha abordado, hab&iacute;a encontrado sus limitaciones mel&oacute;dicas, arm&oacute;nicas, texturales y textuales. El oficio afirmativo se impondr&iacute;a. Eso no quiere decir que no irrumpieran ocasionales y portentosas excepciones como &ldquo;La casa desaparecida&rdquo; o &ldquo;Acerca del ni&ntilde;o proletario&rdquo;, &uacute;ltima rescritura de &ldquo;11 y 16&rdquo; o, una m&aacute;s reciente, &ldquo;La ciudad liberada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si algo ha separado a P&aacute;ez de su cofrad&iacute;a musical son sus afinidades electivas, repetidamente invocadas, sus incursiones en el cine (<em>De qui&eacute;n es el potaligas </em>y <em>Vidas privadas</em>) y la literatura. En la novela <em>Los d&iacute;as de Kirchner, </em>sucesora de <em>La puta diabla, </em>da cuenta de su gozosa heterodoxia, se pasean por sus p&aacute;ginas la <strong>Escuela de Frankfurt</strong>, <strong>Led Zeppelin</strong>, <strong>Fogwill</strong>, <strong>Horacio Gonz&aacute;lez</strong>, <strong>Silvina Ocampo</strong>, <strong>Mar&iacute;a Moreno</strong>, Kubrick&hellip; y el Frente para la Victoria. Su enciclopedismo y su praxis, su intervenci&oacute;n en la arena p&uacute;blica, lo acercar&iacute;an a <strong>Caetano Veloso</strong>, aunque, a diferencia del bahiano, se nota un gran esfuerzo por el floreo con los nombres propios de prestigio. Uno de los casos m&aacute;s llamativos es el de <strong>Gerardo Gandini</strong>. Hablamos acerca de uno de los compositores m&aacute;s importantes de este pa&iacute;s, fallecido hace 10 a&ntilde;os y objeto por estos d&iacute;as de merecidos homenajes. Gandini era un pianista fuera de lo com&uacute;n. Su temprana desconfianza hacia las vanguardias acad&eacute;micas lo dotaron de una originalidad que, m&aacute;s all&aacute; de su melancol&iacute;a y escepticismo, queda como uno de los legados m&aacute;s potentes del &uacute;ltimo medio siglo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Gandini convoc&oacute; a Fito en los noventa para una lectura de <em>Conferencia sobre nada</em>, de J<strong>ohn Cage</strong>. Entablaron una amistad que deriv&oacute; en una acotada colaboraci&oacute;n de Gerardo con el cantante en calidad de arreglador (curiosamente Franzetti o <strong>Carlos Villavicencio</strong> lo hab&iacute;an hecho mucho mejor). P&aacute;ez asegura que Gandini fue un &ldquo;maestro&rdquo; para &eacute;l. Claro que no es posible encontrar huellas de ninguna ense&ntilde;anza o concepto musical del autor de la &oacute;pera <em>La ciudad ausente </em>en el cancionero del rosarino en general, y menos en las incursiones instrumentales. Con <em>Futurolog&iacute;a Arlt, </em>Fito pas&oacute; de las piezas epis&oacute;dicas (&ldquo;Intermezzo&rdquo;, &ldquo;Ennio en mi&rdquo;, &ldquo;Dreaming Rosario&rdquo;) a una obra entera de <em>m&uacute;sica pura</em>. Jugada riesgosa, s&iacute;, pero condenada a trastabillar por su falta de riesgos. P&aacute;ez, como dijimos, lector de Gonz&aacute;lez y tambi&eacute;n de <strong>Ricardo Piglia</strong>, reconoce en el paratexto de este disco para piano y orquesta la &ldquo;fuerza po&eacute;tica&rdquo; y la &ldquo;escritura plebeya&rdquo; de un Arlt que, remarca, ha eludido &ldquo;los c&aacute;nones<strong> </strong>de la &lsquo;buena escritura&rsquo;&rdquo;. La m&uacute;sica discurre sin embargo por el camino de la refutaci&oacute;n de esa idea: se construye sobre la base de t&oacute;picos correctos y f&aacute;cilmente identificables: los del cine. La &ldquo;mala escritura&rdquo; de Arlt que Renzi reivindica frente a sus interlocutores en <em>Respiraci&oacute;n Artificial </em>(el hacer lo que &ldquo;no se debe&rdquo;)<em> </em>deviene en este disco lo contrario: una<em> obediencia </em>a los preceptos de las bandas sonoras m&aacute;s accesibles.&nbsp;Nada m&aacute;s alejado del &ldquo;tango carcelario&rdquo; con el que &ldquo;los miserables acompasaban inconscientemente sus rencores&rdquo;, al que se refiere Arlt, que el Piazzolla <em>orquestal </em>que intenta de sonar culto por la simple presencia de un tema de fuerte impronta anacr&uacute;sica, la preminencia de las cuerdas<em> </em>y el tr&eacute;molo de la percusi&oacute;n t&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nada de esto desmerece un repertorio colosal que quisiera resumir con 60 canciones llamadas a perdurar.</strong> Ah&iacute; van:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las cosas tienen movimiento&rdquo;, &ldquo;Tres agujas&rdquo;, &ldquo;Viejo mundo&rdquo;, &ldquo;Cuervos en casa&rdquo;, &ldquo;Sable chino&rdquo;, &ldquo;Rojo como un coraz&oacute;n&rdquo;, &ldquo;Canci&oacute;n sobre canci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;Giros&rdquo;, &ldquo;11 y 16&rdquo;...
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&hellip;&ldquo;Cable a tierra&rdquo;, &ldquo;Decisiones apresuradas&rdquo;, &ldquo;DLG&rdquo;, &ldquo;Rumba del piano (en la versi&oacute;n con Veloso)&rdquo;, &ldquo;Nunca podr&aacute;s sacarme mi amor&rdquo;, &ldquo;Folly Berghet&rdquo;, &ldquo;Instan-Taneas&rdquo;, &ldquo;Dejaste ver tu coraz&oacute;n&rdquo;, &ldquo;Parte del aire&rdquo;, &ldquo;Hay otra canci&oacute;n&rdquo;...
    </p><p class="article-text">
        &hellip;&ldquo;De mil novecientos veinte&rdquo;, &ldquo;Fuga en tab&uacute;&rdquo;, &ldquo;Gente sin swing&rdquo;, &ldquo;Ciudad de pobres corazones&rdquo;, &ldquo;&Aacute;mbar violeta (!!!) , &rdquo;Lejos de Berlin&ldquo;, &rdquo;Polaroid de locura ordinaria&ldquo;, &rdquo;Canci&oacute;n de amor mientras tanto&ldquo;,&nbsp;&rdquo;Por siete vidas&ldquo;...
    </p><p class="article-text">
        &hellip;&ldquo;El chico de la tapa&rdquo;, &ldquo;B. Ode y Evelyn&rdquo;, &ldquo;Religion Song&rdquo;, &ldquo;Yo te am&eacute; en Nicargua&rdquo;, &ldquo;Carabelas Nada &rdquo;, &ldquo;P&eacute;talo de sal&rdquo;, &ldquo;Un vestido y un amor&rdquo;, &ldquo;Tumbas de la gloria (&iexcl;&iexcl;!!)&rdquo; , &ldquo;La rueda m&aacute;gica&rdquo;,&nbsp;&ldquo;Circo Beat&rdquo;...
    </p><p class="article-text">
        &hellip;&ldquo;Mariposa Technicolor&rdquo;, &ldquo;Normal 1&rdquo;, &ldquo;Las tardes del sol, las noches de agua&rdquo;, &ldquo;Nadie detiene al amor en un lugar&rdquo;, &ldquo;Dejarlas partir&rdquo;, &ldquo;Abre&rdquo;, &ldquo;Al lado del camino&rdquo;, &ldquo;La casa desaparecida (&iexcl;&iexcl;!!)&rdquo;, &ldquo;Havana&rdquo;...
    </p><p class="article-text">
        &hellip; &ldquo;Acerca del ni&ntilde;o proletario&rdquo;, &ldquo;Nuevo&rdquo;, &ldquo;Naturaleza Sangre&rdquo;, &ldquo;Los restos de nuestro amor&rdquo;, &ldquo;Bello abril&rdquo;, &ldquo;Desaluz&rdquo;, &ldquo;El sacrificio&rdquo;, &ldquo;Mouchette&rdquo;, &ldquo;El mal vino y la luz&rdquo;, &ldquo;Bohemia internacional&rdquo;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y me estoy quedando corto. A&ntilde;ado otras para anticiparme a su cumplea&ntilde;os 65:</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La ciudad liberada&rdquo;, &ldquo;La mujer torso y el hombre de la Cola de Ameba&rdquo;, &ldquo;El secreto de su coraz&oacute;n&rdquo;, &ldquo;Resucitar&rdquo;, &ldquo;La canci&oacute;n de las bestias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/vuelta-mundo-fito-paez-60-canciones_129_10046244.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Mar 2023 03:01:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vuelta al mundo Fito Páez en 60 canciones (y algunas más, también)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fito Páez,El amor después del amor,Charly García,Luis Alberto Spinetta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sol sale para todos: El libro de Manuel y el álbum doble de Pescado Rabioso, cincuenta años después]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sol-sale-libro-manuel-album-doble-pescado-rabioso-cincuenta-anos-despues_129_9964014.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f03ec614-7f41-49c1-8f6e-947c7ecc43da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sol sale para todos: El libro de Manuel y el álbum doble de Pescado Rabioso, cincuenta años después"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aquella novela de Cortázar, cargada de una música ajena a la mayoría de los lectores, y el disco, modernista, lírico y brutal, buscaban públicos distintos, dice el autor. A la distancia, pueden integrarse como frescos de una época de ebullición tan invocada como desconocida.</p></div><p class="article-text">
        Hace medio siglo el pa&iacute;s bull&iacute;a.&nbsp;Medio siglo, y todav&iacute;a salimos a la b&uacute;squeda de esos sentidos efervescentes, los restos sonoros de una Argentina perdida (de rota, tambi&eacute;n). En el lejano febrero de 1973 se desplegaba la campa&ntilde;a electoral que llevar&iacute;a a la presidencia a H&eacute;ctor C&aacute;mpora. &ldquo;Todos al frente al frente con Per&oacute;n&rdquo;, invitaba la m&uacute;sica promocional del FREJULI, pero ese anhelo de totalidad era invocado tambi&eacute;n desde la publicidad y la canci&oacute;n hasta la literatura. &ldquo;Sale el sol para todos&rdquo;, promet&iacute;a ese 73 el vino Rojo Trapal y la pantalla, aunque blanco y negro, suger&iacute;a un horizonte bermell&oacute;n. &ldquo;Yo tengo fe que todo cambiar&aacute;&rdquo;, confiaba Palito. &ldquo;Cambiar la realidad para todos&rdquo;, aspiraba uno de los personajes centrales de <em>El libro de Manuel</em>, la novela m&aacute;s pol&iacute;tica y discutible de Julio Cort&aacute;zar, que hace 50 febreros entraba en imprenta. &ldquo;Todo gigante muere cansado de devorar a los de abajo&rdquo;, cantaba ese mismo mes Luis Alberto Spinetta. &ldquo;Crist&aacute;lida&rdquo; cerraba el bell&iacute;simo &aacute;lbum doble de Pescado Rabioso.
    </p><p class="article-text">
        Aquella novela, cargada de m&uacute;sica, una m&uacute;sica ajena a la mayor&iacute;a de los lectores, como veremos, y ese disco, modernista, l&iacute;rico y brutal, buscaban p&uacute;blicos distintos. <strong>Pero, a la distancia, pueden integrarse como frescos de una &eacute;poca tan invocada como desconocida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cort&aacute;zar escribe desde Par&iacute;s, convencido que su &ldquo;arma&rdquo;, la literatura, es el equivalente a la metralla de un guerrillero. <strong>La novela fue su ofrenda a la causa revolucionaria.</strong> Esa narrativa realizada sobre la base de distintas t&eacute;cnicas y montajes tienen un destinatario, Manuel, beb&eacute; de poco m&aacute;s de un a&ntilde;o que, alg&uacute;n d&iacute;a, cuando el mundo, se presume, habr&aacute; cambiado, podr&aacute; comprender las razones de lo que tiene delante de sus ojos. Sin embargo,<strong> la novela ha envejecido mal.</strong> El personaje Manuel podr&iacute;a preguntarse, ya cincuent&oacute;n, por qu&eacute; le dejaron semejante presente, cuyos efectos no fueron nunca alcanzados. Las malas lecturas que tuvo en su momento la novela de circulaci&oacute;n nos ofrecen una diagonal interpretativa. Recordemos: <em>El libro de Manuel</em> cuenta las peripecias en Par&iacute;s de una cofrad&iacute;a latinoamericana que incluye a varios argentinos. Ellos forman &ldquo;la Joda&rdquo;. El grupo de aspiraciones revolucionarias y nombre estramb&oacute;tico parece la superaci&oacute;n dial&eacute;ctica del Club de la Serpiente. Si en uno, el de <em>Rayuela, </em>reinaba el jazz y la conversaci&oacute;n improductiva, el otro se abre al secuestro diletante de un funcionario con atributos regionales, llamado &ldquo;el VIP&rdquo;. El bot&iacute;n de la guerra urbana ser&iacute;a intercambiado por prisioneros pol&iacute;ticos. Pero antes de lograr el objetivo, y por un desliz sentimental, son encontrados por la polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; opina de <em>Libro de Manuel</em> de Julio Cort&aacute;zar?&rdquo; La pregunta de <em>Crisis </em>en su primer n&uacute;mero, que sali&oacute; a la veinte pocas semanas antes de la asunci&oacute;n de C&aacute;mpora, fue respondida con diversas coloraciones de la sospecha. &ldquo;El europeo Cort&aacute;zar nos mira. Pero no dejemos de leerlo&rdquo;, respondi&oacute; Osvaldo Bayer. &ldquo;A nosotros los trabajadores nos importa m&aacute;s Evita que Plat&oacute;n&rdquo;, la soslay&oacute; el ex secretario general de la CGT de los Argentinos, Raimundo Ongaro. &ldquo;Simplista e ingenua&rdquo;, remat&oacute; Liliana Hecker, del <em>Escarabajo de Oro.</em> Ya en 1974, Beatriz Sarlo lo califica en <em>Los libros</em> de &ldquo;escritor peque&ntilde;o burgu&eacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de asuntos estrictamente relacionados con el pudor, la eficacia de la forma o sus procedimientos,<strong> la querella tiene como trasfondo el problema de la autonom&iacute;a del arte</strong> del cual el propio Cort&aacute;zar no se desentiende: &ldquo;en lo que llevamos visto el hombre nuevo suele tener cara de viejo apenas ve una minifalda o una pel&iacute;cula de Andy Warhol&rdquo;. Pero en un pliegue m&aacute;s desatendido, aunque no menos importante est&aacute; la m&uacute;sica. Los narradores y a la vez testigos de los hechos que se novelan (Andr&eacute;s y &ldquo;el que te dije&rdquo;) son inocultablemente mel&oacute;manos. De un modo inveros&iacute;mil, enfrentado a todo c&oacute;digo realista o documental. Parte de las predilecciones de los personajes, que eran las de Cort&aacute;zar, se desconoc&iacute;an en Argentina, eran <strong>patrimonio de minor&iacute;as entre las minor&iacute;as culturales</strong> o pod&iacute;an ser entendidos como una marca de abolengo &ldquo;peque&ntilde;o burgu&eacute;s&rdquo;. Mozart (sus quintetos), Bela Bartok, Luciano Berio, el ex integrante de la guerrilla griega durante la Segunda Guerra y campe&oacute;n de la m&uacute;sica estoc&aacute;stica, Ianis Xenakis (&ldquo;Vos con tu Xenakis y tu culturita de sof&aacute; y l&aacute;mpara a la izquierda&rdquo;, le dice Lonstein a Andr&eacute;s), y hasta Joni Mitchell, famosa despu&eacute;s de Woodstock, &iexcl;Caetano Veloso!, Juan Carlos Paz, Pedro Maffia, Eduardo Fal&uacute; y un cl&aacute;sico cortazariano: Jerry Roll Morton. Cort&aacute;zar los hace desfilar ante los ojos del lector como<strong> ciudadanos de la profusa discoteca de un arist&oacute;crata del gusto</strong>. &iquest;Los educaba para la lucha o para el solaz con auriculares que tanto usaba en privado?<strong> &iquest;La toma del poder o la sofisticaci&oacute;n y curiosidad musical? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El escritor le dedica varios extensos p&aacute;rrafos a <em>In C</em>, una obra Terry Riley, una obra de 1964, nacida en el ambiente creativo que pari&oacute; al hipismo en San Francisco, y que contribuy&oacute; de manera decisiva a fundar el minimalismo. <em>Libro de Manuel </em>disecciona en clave pol&iacute;tica el <em>modus operandi </em>de esa larga pieza que lleg&oacute; al disco en 1968: &ldquo;And&aacute; a saber, reconoce el que te dije, pero en todo caso vos pod&eacute;s juntar a treinta pibes, explicarles el mecanismo, y durante una hora har&aacute;n una m&uacute;sica del carajo; si extrapolas podr&iacute;an invitar a todos los de Boca o de River a mandarse el Terry Riley un domingo de tarde, reparti&eacute;ndoles unas quenitas y otras cornamusas f&aacute;ciles y baratas; casi todo el mundo es capaz de leer las notas, sin contar que hay el sistema de cifras, de letras y otras simplificaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista de los impugnadores de la novela, Andr&eacute;s, quien cavila hasta el final sobre su pertenencia a &ldquo;la Joda&rdquo; por miedo a perder su individualidad, debi&oacute; haber sido el personaje m&aacute;s irritante al reivindicar &ldquo;el derecho de escuchar free jazz si me da la gana y no hago mal a nadie&rdquo;. Si &ldquo;el que te dije&rdquo; valoraba a Riley, el m&aacute;s hippie de los compositores de posguerra, Andr&eacute;s est&aacute; obsesionado con una obra de Karlheinz Stockhausen, el mismo al que los Beatles incluyeron en la portada de <em>Sgt. Pepper&acute;s Lonely Hearts Club Band</em>: 
    </p><p class="article-text">
        <em>Mi problema de esa noche antes de que vinieran Marcos y Lonstein a partirme por el eje, cordobeses del carajo, era entender por qu&eacute; no pod&iacute;a escuchar la grabaci&oacute;n de </em>Prozession<em> sin distraerme y concentrarme alternativamente, y pas&oacute; un buen rato antes de que me diera cuenta de que la cosa estaba en el piano. Entonces es as&iacute;, basta repetir un pasaje del disco para corroborarlo; entre los sonidos electr&oacute;nicos o tradicionales pero modificados por el empleo que hace Stockhausen de filtros y micr&oacute;fonos, de cuando en cuando se oye con toda claridad, con su sonido propio, el piano. Tan sencillo en el fondo: el hombre viejo y el hombre nuevo en este mismo hombre sentado estrat&eacute;gicamente para cerrar el tri&aacute;ngulo de la estereofon&iacute;a, la ruptura de una supuesta unidad que un m&uacute;sico alem&aacute;n pone al desnudo en un departamento de Par&iacute;s a medianoche</em>.
    </p><h3 class="article-text">Pescado</h3><p class="article-text">
        Insurgencia y m&uacute;sica confluyen de modo desopilante en la novela (al comandante montonero Roberto Perd&iacute;a le llev&oacute; cuatro d&eacute;cadas descubrir a Charly Garc&iacute;a, como reconoce en su voluminosa memoria personal) mientras Pescado Rabioso pone en escena lo contrario en <strong>uno de los gags que protagoniza en </strong><em><strong>Rock hasta que se ponga el sol</strong></em><strong>,</strong> la pel&iacute;cula que, en sinton&iacute;a con su disco doble, se estren&oacute; en febrero de 1973. El grupo que integraban Spinetta, David Leb&oacute;n, Carlos Cutaia y Black Amaya tiene tres apariciones en el filme que dirigi&oacute; An&iacute;bal Uset y cont&oacute; con la colaboraci&oacute;n en el gui&oacute;n del productor Jorge &Aacute;lvarez. En la primera, los m&uacute;sicos caminan despreocupados por una calle arbolada de San Isidro. Avanzan entre sonrisas mientras que un Fiat 128, y un Impala negro, manejado por un chofer y con un hombre &ldquo;importante&rdquo; en el asiento trasero, se preparan para confluir en un mismo punto, frente a una casa. Del 128, sale un joven. Viste una campera de jean y usa el pelo y las patillas largas, como si fuera el Joe Cocker de Woodstock. &nbsp;De pronto, saca un arma y apunta contra su objetivo. El proyectil se incrusta en el abdomen de David Leb&oacute;n. El bajista y cantante se toma la zona del impacto, que empieza a te&ntilde;irse de rojo. Se acerca al autor del disparo y lo increpa: &ldquo;qu&eacute; hac&eacute;s loco, &iquest;no te das cuenta? &iexcl;Pero mir&aacute; lo que me hizo este tipo, loco! Esto yo no me lo merezco, &iexcl;ven&iacute; para ac&aacute;!&rdquo;. El atacante lo mira en silencio, impert&eacute;rrito. Si hasta ese momento se manten&iacute;a la duda sobre el agresor, la amenaza de Leb&oacute;n la despeja. &ldquo;Si fuera otro tipo, &iquest;sab&eacute;s lo que te hago? En cana te meto, taradito&rdquo;. &iquest;Qui&eacute;n ser&iacute;a ese &ldquo;otro tipo&rdquo; que dice no ser? &iquest;Un delator? &iquest;Una persona &ldquo;com&uacute;n&rdquo;? Con un dedo, Leb&oacute;n refuerza su intimidaci&oacute;n (la de llamar a la polic&iacute;a) y le tizna el rostro de sangre. Desde atr&aacute;s se escucha la voz de un Spinetta. Viste una remera con el rostro de Jimmy Hendrix y acota: &ldquo;tonto&rdquo;, como si glosara la canci&oacute;n de Billy Bond y La Pesada que forma parte de la misma pel&iacute;cula y el disco lanzado tambi&eacute;n a fines de 1972. 
    </p><p class="article-text">
        El gag se termina por corte. Spinetta irrumpe sobre el escenario de un teatro, encorvado y con el dorso desnudo. Sobre su espalda tiene una sirena, acaso la del patrullero que amagaron convocar con tono par&oacute;dico. El &ldquo;Flaco&rdquo; imita su sinusoide caracter&iacute;stica en medio de los aplausos del p&uacute;blico. &ldquo;La cana&rdquo;, se escucha decir, aunque nadie en la sala va preso por &ldquo;cantar canciones de rock&rdquo;. Spinetta se saca la sirena de encima y comienza a sonar &ldquo;Despi&eacute;rtate nena&rdquo;, una canci&oacute;n que cantan indistintamente Leb&oacute;n y Luis. Forma parte de <em>Desatorment&aacute;ndonos</em>, el disco de fines del 72. Pod&iacute;a leerse en su contratapa: &ldquo;el pueblo es la estrella m&aacute;gica. Todos la vemos parecerse al r&iacute;o. Los gusanos de los emperadores trepidan en apocal&iacute;ptico fest&iacute;n. Ellos no tienen tiempo de recurrir a las armas. La estrella las fundi&oacute; todas en un piano infinito. La cabellera de los torturadores sangra en mi carro. Nosotros: desatorment&aacute;ndonos para siempre&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La energ&iacute;a radiante ese disco tambi&eacute;n lleg&oacute; a sonar como fondo en <em>Los traidores</em>, la pel&iacute;cula que se iba a estrenar ese mismo a&ntilde;o. Para el momento de la tortura del sindicalista clasista, Raymundo Gleyzer eligi&oacute; como m&uacute;sica de fondo <em>Post-crucifixi&oacute;n</em>, el tema que sigue en el disco a &ldquo;Despi&eacute;rtate nena&rdquo;, y que contiene <strong>uno de los </strong><em><strong>rif</strong></em><strong>fs m&aacute;s reconocibles de la m&uacute;sica de los setentas</strong>, gracias a las manos de Cutaia. La electricidad en su mayor estado de salvajismo sonoro. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n m&aacute;s integra tu grupo?&rdquo;, quiere saber el verdugo, y no habla de rock. &ldquo;&iquest;Vas a hablar o no vas a hablar, carajo? Ac&aacute; no hay mucho tiempo: estamos comiendo. Habl&aacute; o te reventamos. Cont&aacute; todo o al cementerio&hellip; ac&aacute; cantan todos o van a la quinta del &Ntilde;ato&rdquo;, dice el verdugo al hombre que est&aacute; atado en una cama, y que solo responde que no sabe nada. &ldquo;Cont&aacute; &iquest;qui&eacute;nes son? &iexcl;Carajo, bajen esa radio que el compa&ntilde;ero quiere cantar!&rdquo;. La picana se desplaza sobre el pecho y de la radio sale el <em>riff </em>de la canci&oacute;n. &ldquo;Escuchame, esto es suavecito&rdquo;, le dice el torturador, y el volumen de &ldquo;Post-crucifixi&oacute;n&rdquo; sube inexplicablemente. &ldquo;Ponete piola&rdquo;. Pescado domina la situaci&oacute;n. &ldquo;Carajo, baj&aacute; esa m&uacute;sica de una vez que el compa&ntilde;ero va a cantar&rdquo;. Y el sonido pesado de la banda se pierde antes de que la voz de Spinetta pida lo que la escena misma delata: &ldquo;abr&aacute;zame, madre del dolor / Nunca estuve tan lejos de mi cuerpo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El salto de calidad entre <em>Desatorment&aacute;ndonos</em> y <em>Pescado II </em>es importante. &ldquo;Pose&iacute;do del alba&rdquo;, &ldquo;Credulidad&rdquo;, con sus pizcas de surrealismo, &ldquo;Corto&rdquo;, con el portentoso &oacute;rgano Hammond, pero, sobre todo, la mencionada &ldquo;Crist&aacute;lida&rdquo;. Cutaia se encarg&oacute; de los arreglos orquestales. El grupo y la orquesta grabaron a sus &oacute;rdenes en condiciones t&eacute;cnicas que solo pueden ser superadas por una voluntad infinita. Y ah&iacute;, en esa larga canci&oacute;n, cuyas secciones se unen a partir del estribillo, podemos leer y escuchar hoy algo sombr&iacute;o y, entonces, inadvertido. Spinetta canta primero &ldquo;todo gigante muere cansado de que lo observen los de afuera&rdquo;. Sobre el final, el autor reescribe la letra como<strong> una admonici&oacute;n que, medio siglo despu&eacute;s, tiene mucha mayor importancia que </strong><em><strong>El libro de Manuel.</strong></em><em> </em>Impresiona la predicci&oacute;n saturnina de Spinetta, siempre tan alejado de la contingencia, pero, a la vez, abierto a dejar que la &eacute;poca estalle en su voz: &ldquo;todo gigante muere cansado de devorar a los de abajo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A los 23 a&ntilde;os, Spinetta se encontraba en estado de gracia. El mismo 73, desarmar&iacute;a su banda, grabar&iacute;a <em>Artaud</em> y formar&iacute;a Invisible (quien quiera seguir el recorrido ins&oacute;lito y a la vez tan fecundo vaya a <em>El a&ntilde;o de Artaud</em>, el imprescindible libro de Sergio Pujol). 
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sol-sale-libro-manuel-album-doble-pescado-rabioso-cincuenta-anos-despues_129_9964014.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Feb 2023 03:01:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El sol sale para todos: El libro de Manuel y el álbum doble de Pescado Rabioso, cincuenta años después]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Julio Cortázar,Pescado Rabioso,Luis Alberto Spinetta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un fantasma entre cuadernos, réquiem para Ricardo Fort]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/fantasma-cuadernos-requiem-ricardo-fort_129_9893622.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d521eaa9-5055-4817-82f6-cc892cb27ca1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un fantasma entre cuadernos, réquiem para Ricardo Fort"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto</p><p class="subtitle">Cuatro tesoros azules, la misión de un ángel sadomasoquista</p></div><p class="article-text">
        <em>Quiero entrar en tus cosas/revisar/abrir cada cuaderno/y dejarlo en su lugar.</em> <strong>(</strong><em><strong>Quiero estar entre tus cosas</strong></em><strong>, Daniel Melero).</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno.</strong> Me sorprendi&oacute; justo, en ese momento en que el olor de la tarde se siente un poco m&aacute;s burocr&aacute;tico que de costumbre. <strong>Un peso leve, pero que se hace notar entre la coreograf&iacute;a de comer, (intentar) dormir, trabajar, comer, (intentar) dormir, y as&iacute;. Todo el d&iacute;a en ese loop</strong>. De pronto, mientras miraba la serie que cuenta la vida de <em>Ricardo Fort</em> para una nota que ten&iacute;a que escribir (abajo les cuento m&aacute;s, si se quedan), me sacudi&oacute; un sonido. Ven&iacute;a de ver varias escenas de autos, de viajes, de un tipo de lujo un poco atrofiado en la pantalla, hasta que aparece uno de los hijos de Fort. <strong>Una intimidad posible, en medio de tantas multitudes, de tanto ruido y tanta exhibici&oacute;n: revisando perchas con ropa de su padre muerto, el chico encuentra su saco de piel blanco y emblem&aacute;tico.</strong> Entonces suena <em>Quiero estar entre tus cosas</em>, de <strong>Daniel Melero</strong> y todo ese mundo estruendoso se ti&ntilde;e de una emoci&oacute;n inusual. (Parece que apenas un ratito despu&eacute;s, en varios lugares de Buenos Aires se pudo ver un arco&iacute;ris doble; desde donde estaba me lo perd&iacute;, pero para ese entonces ya hab&iacute;a tenido mi cuota de sorpresa de la jornada).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <strong>Dos.</strong> <em>Quiero estar entre tus cosas</em> es una de mis canciones favoritas. <strong>Lo tiene todo: piano, una voz sutil, pocas l&iacute;neas, im&aacute;genes particulares (esos cuadernos, ese libro) y universales (el que no espi&oacute; los objetos en una casa ajena </strong><em><strong>despu&eacute;s de</strong></em><strong>, que tire la primera piedra o le d&eacute; cuerda al primer juguete) para un amor que inquieta</strong>. Esos primeros encuentros y una s&iacute;ntesis: la fantas&iacute;a de entrar y estar entre sus cosas cuando el otro no nos ve. Me gusta que la letra vaya en esa direcci&oacute;n, ese tironeo del texto. Me imagino esa entrada como una zambullida abrupta (tal vez porque nunca aprend&iacute; a tirarme al agua de cabeza; un miedo at&aacute;vico a partirme el cr&aacute;neo). Y despu&eacute;s, estar como quien pasea, se queda, se apoltrona, toca donde el otro toc&oacute;. Flotar ah&iacute;, en la letra escrita y ajena, en la tinta. Ser fantasma entre juguetes y cuadernos, ser fantasma de un otro tambi&eacute;n fantasma (porque se fue por un rato o para siempre). Pispear notitas, esquelas, listas de compras. <em>Revisar</em>. <strong>Imaginar que vamos a encontrar una explicaci&oacute;n para eso que nos atrae de la otra persona en el lugar m&aacute;s absurdo y m&aacute;s &iacute;ntimo. En la caligraf&iacute;a borroneada, tirante o tersa, infantil, solemne.</strong> Rastrear como una especie de confirmaci&oacute;n (<em>sentir que sos fatal</em>, susurra Melero embelesado). Amar y leer: una soledad repleta de signos que garabatea otro, tambi&eacute;n a tientas. Deslizarse por una superficie de placer solitaria, de espectador y de espectro. Un ejercicio a destiempo: el amor o eso que aparece entre el recuerdo y la elucubraci&oacute;n, a escondidas, de raje, siendo <em>okupas</em>. Una revelaci&oacute;n que &uacute;nicamente puede titilar cuando el otro no est&aacute;, cuando falta, cuando es pura ausencia.
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        <strong>Tres.</strong> <strong>Mar&iacute;a Gabriela Epumer </strong>entr&oacute; en las cosas o en la casa de Daniel Melero y decidi&oacute; hacer su propia versi&oacute;n de <em>Quiero estar entre tus cosas</em>. Es sublime.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuatro.</strong> <a href="https://www.penguinlibros.com/ar/arte-cine-y-musica/156720-ebook-quien-es-la-chica-9789873650307" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cuando escribimos el libro Qui&eacute;n es la chica</a>, con mi amigo <strong>Tom&aacute;s Balmaceda </strong>rastreamos el nacimiento de las canciones del rock argentino que m&aacute;s nos gustaban <strong>(lo dijimos en el pr&oacute;logo: &iquest;somos amigos porque nos gustan las mismas canciones? &iquest;Nos gustan las mismas canciones porque somos amigos? No busc&aacute;bamos la respuesta, qued&oacute; ah&iacute; anotado nom&aacute;s)</strong>. Como en todo primer libro, nos movimos un poco torpes por varias direcciones, por formas de composici&oacute;n muy distintas, por &eacute;pocas y sonidos de todo tipo. Sobre <em>Quiero estar entre tus cosas</em>, rescatamos estas palabras de Melero: <em>&ldquo;La escrib&iacute; cuando reci&eacute;n empezaba a salir con M&oacute;nica. Un d&iacute;a a la ma&ntilde;ana se fue y yo me qued&eacute; en la casa de ella. Si bien no le revis&eacute; las cosas realmente &ndash;y aunque lo hubiera hecho no podr&iacute;a estar cont&aacute;ndolo o no deber&iacute;a&ndash; la fantas&iacute;a estaba. Los objetos que menciono, como el libro Secretos del mar, existen. Es una situaci&oacute;n completamente realista y muy degenerada, no obstante es un momento de degeneraci&oacute;n que &iquest;qui&eacute;n no vivi&oacute;? Cuando alguien se olvida algo, por ejemplo una agenda, &iquest;c&oacute;mo no mirarla?&rdquo;</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Quién es la chica&quot;, el libro que cuenta algunas historias detrás de canciones emblemáticas del rock y del pop argentinos."
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                &quot;Quién es la chica&quot;, el libro que cuenta algunas historias detrás de canciones emblemáticas del rock y del pop argentinos.                            </span>
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        <strong>Cinco.</strong> Cuadernos, juguetes, libros. <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/salidas-emergencia-volver-bee-gees_129_9598964.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vuelvo a la pel&iacute;cula </a><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/salidas-emergencia-volver-bee-gees_129_9598964.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Petite Maman</em></a> (y les recuerdo que sigue disponible en Amazon Prime Video) de la cineasta francesa <strong>C&eacute;line Sciamma</strong>. Nelly tiene ocho a&ntilde;os. Su abuela acaba de morir y empiezan a vaciar la casa familiar. Nelly se encuentra entonces con las cosas de su mam&aacute; Marion &ndash;cuadernos, juguetes, libros&ndash; de cuando era chica. De cuando ten&iacute;a la edad exacta que ella tiene ahora. Nelly entra y est&aacute; un buen rato en ese universo. Con el correr de pel&iacute;cula, la directora, entre otras maravillas, estira esa fantas&iacute;a infantil. Porque Nelly tiene la posibilidad de encontrarse con Marion a los ocho a&ntilde;os y puede ver entonces c&oacute;mo es una madre antes de todas las palabras, antes de todos esos velos que la recubren, antes de cualquier truco porque todav&iacute;a no se repartieron las cartas. <strong>Nelly puede ver a una madre-hija: la suya</strong>.
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                Una escena de la película &quot;Petite Maman&quot;                            </span>
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        <strong>Seis.</strong> <em>&ldquo;La casa de mi madre ten&iacute;a pocos muebles. Algunas partes del piso de cemento se hab&iacute;an levantado por las ra&iacute;ces que pasaban por debajo y en algunos rincones hab&iacute;a plantas rastreras trepando la pared. Todo cruj&iacute;a. Mi t&iacute;a dec&iacute;a que las casas eran como las mujeres: apenas se casaban eran lindas y limpias, pero despu&eacute;s las usaban, llegaban los chicos y las arruinaban, las desvencijaban y yo no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>O sea: estrenar un cuerpo o una casa es inaugurar su deterioro.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>El deterioro, pienso ahora, es una instancia superior de la materia porque quiere decir que algo floreci&oacute; en ella. Solo aquello que dio fruto se pudre&ldquo;</em>. Un fragmento de la novela<em> La encomienda</em>, de <strong>Margarita Garc&iacute;a Robayo</strong> (si se quedan, abajo les cuento m&aacute;s).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Margarita García Robayo publicó en 2022 la novela &quot;La encomienda&quot;."
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            <span class="title">
                Margarita García Robayo publicó en 2022 la novela &quot;La encomienda&quot;.                            </span>
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        <strong>Siete.</strong> M&aacute;s casas familiares que se desarman o se recuerdan. Pero apenas es un comienzo, porque en unas horas voy a entrevistar a <strong>Magal&iacute; Etchebarne</strong>, una de las escritoras argentinas que m&aacute;s admiro (ya lo dije un par de veces por ac&aacute;: busquen los cuentos de<em> Los mejores d&iacute;as</em>, edit&oacute; Tenemos las M&aacute;quinas), por la salida de su libro de poemas <em>C&oacute;mo cocinar un lobo</em> (<a href="https://www.tenemoslasmaquinas.com.ar/catalogo/como-cocinar-un-lobo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de la misma editorial, sale en febrero, vayan anotando</a>). De ah&iacute; transcribo:
    </p><p class="article-text">
        <em>Cuando ellos ya no est&eacute;n, solo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>quedar&aacute;n sus plantas</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>abraz&aacute;ndose salvajes, creciendo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>desconcertadas. Mi hermana y yo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>nos habremos llevado todo: los secretitos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>de la noche grabados en la mesa de luz,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>las cenizas que duermen en cofres de m&aacute;rmol,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>todos esos muebles gigantes</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>como m&aacute;quinas a vapor,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>las fotos &ndash;todas las fotos en blanco y negro</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>en las que el pasado parece mentira&ndash;,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>los problemas suaves, de &eacute;pocas</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>sin distracci&oacute;n. Y as&iacute;,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>cargadas, vamos a caminar</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>pos la costa varicosa de los a&ntilde;os.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Cómo cocinar un lobo&quot;, de Magalí Etchebarne, sale durante los primeros días de febrero.                            </span>
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        Empieza <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva edici&oacute;n de </a><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mil lianas</em></a>. O una zambullida degenerada por cosas y casas un poco propias, un poco de otros. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>La encomienda</strong></em><strong>, de Margarita Garc&iacute;a Robayo. </strong><em>&ldquo;A mi hermana le gusta mandarme encomiendas. Es rid&iacute;culo porque vivimos lejos y la mayor&iacute;a de las cosas se estropean en el camino. Lejos es una palabra demasiado corta cuando se traduce a la geograf&iacute;a: cinco mil trescientos kil&oacute;metros es la distancia que me separa de mi familia. Mi familia es ella. Y mi madre, pero yo no tengo ninguna relaci&oacute;n con mi madre. Me parece que mi hermana tampoco. Hace a&ntilde;os que casi no me habla de ella, aunque supongo que se sigue ocupando de sus cosas. A veces me da curiosidad saber qu&eacute; fue de la casa en la que vivimos de ni&ntilde;as, pero no pregunto porque la respuesta puede venir con informaci&oacute;n que prefiero no tener&rdquo;</em>, dice en las primeras l&iacute;neas la narradora de <em>La encomienda</em> (Anagrama, 2022), la &uacute;ltima novela de <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/margarita-garcia-robayo-senti-afin-registro-femenino-libros-signifique-camisa-fuerza_128_8092369.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Margarita Garc&iacute;a Robayo</strong></a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La novela &quot;La encomienda&quot;, de Margarita García Robayo, salió por Anagrama.                            </span>
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        Alejada de la tierra en la que naci&oacute; y creci&oacute;, esta joven trabaja para una agencia de publicidad mientras sue&ntilde;a con postularse a una beca y dedicarse a la escritura. Pasa sus d&iacute;as en esa <em>casa lejos de casa</em>, para citar el t&iacute;tulo del libro de <strong>Clara Obligado</strong> (ya que estamos: <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/amor-distancia-cadaveres-jardin_129_8587277.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hablamos de ese ensayo precioso por ac&aacute;</a>) que viene bien para este tipo de narraciones que cruzan identidad, exilio, extranjer&iacute;a. Desde ah&iacute; cree tener un universo m&aacute;s o menos controlado, entre el chico con el que est&aacute; saliendo, su jefe en el trabajo, el encargado y sus vecinos del edificio. Sin embargo, como ella misma se&ntilde;ala, <em>&ldquo;cualquier rutina, por s&oacute;lida que sea, es arrasada por lo imprevisto&rdquo;</em>. Por momentos lo intuye, por momentos prefiere escaparse de esa certeza; por algo tom&oacute; distancia. 
    </p><p class="article-text">
        Pero el camino est&aacute; trazado desde esa primera imagen: <strong>el pasado y lo familiar encuentran siempre distintos modos de volver, a pesar de cualquier tipo de lejan&iacute;a</strong>. Un olor, un sonido, un eco incompleto tironean de repente y la familia irrumpe como sea. En este caso, primero son esos paquetes que env&iacute;a la hermana de la protagonista, con objetos o con comida que muchas veces se pudre. Hasta que un d&iacute;a es la propia madre de esta joven quien, como salida de una de esas cajas y tambi&eacute;n como un fantasma insistente, se instala en su departamento porte&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Margarita García Robayo nació en Cartagena, Colombia, en 1980. Su obra fue traducida a numerosos idiomas y vive en Buenos Aires, Argentina"
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                Margarita García Robayo nació en Cartagena, Colombia, en 1980. Su obra fue traducida a numerosos idiomas y vive en Buenos Aires, Argentina                            </span>
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        Con una gran destreza para meterse en los nudos de la intimidad y para plantear preguntas lacerantes, <strong>Garc&iacute;a Robayo apela a un relato atravesado por lo fant&aacute;stico que se va enrareciendo a medida que avanza</strong>. Esto le permite &ndash;a fuerza de escenas repletas de momentos inquietantes y palabras agudas sobre los v&iacute;nculos, la escritura, la familia&ndash; mostrar las fisuras de eso que parece cotidiano y universal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La novela </strong><em><strong>La encomienda</strong></em><strong>, de Margarita Garc&iacute;a Robayo, sali&oacute; por Anagrama. En 2021 la autora dialog&oacute; con </strong><em><strong>elDiarioAR</strong></em><strong> sobre su obra previa. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/margarita-garcia-robayo-senti-afin-registro-femenino-libros-signifique-camisa-fuerza_128_8092369.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>La entrevista se puede leer por ac&aacute;</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>El comandante Fort</strong></em><strong>. &nbsp;</strong><em>&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n fue? &iquest;De d&oacute;nde sali&oacute;? &iquest;Ad&oacute;nde iba? &iquest;Habr&aacute; llegado?&rdquo; </em>Con esas preguntas arranca la serie documental <em>El comandante Fort</em> que esta semana lleg&oacute; a la plataforma Star+. Interrogantes para armar el rompecabezas <strong>Ricardo Fort</strong>. Un personaje que pulul&oacute; por la televisi&oacute;n argentina apenas cinco a&ntilde;os, pero que vuelve todo el tiempo como gui&ntilde;o en un sticker de Whatsapp, como broma de las redes sociales, como meme. Que mostr&oacute; su vida en YouTube mucho antes que cualquier youtuber. <strong>Que, pese a su deseo y a sus m&uacute;ltiples intentos, tuvo una carrera fallida como cantante</strong>. Que no era exactamente un empresario, sino el heredero de una fortuna que se encarg&oacute; de dilapidar m&aacute;s que de hacer crecer. Que en su b&uacute;squeda de cari&ntilde;o y fama exhibi&oacute; mucho y call&oacute; bastante. Que tuvo dos hijos por subrogaci&oacute;n de vientre cuando no se hablaba mucho de esa posibilidad. Que intervino sobre su cuerpo hasta el exceso y muri&oacute; en un sanatorio porte&ntilde;o a los 45 a&ntilde;os.
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            </figure><p class="article-text">
        Dividida en cuatro episodios, con testimonios de sus hijos, de quienes trabajaron con &eacute;l y de quienes lo conocieron en distintas etapas de su vida, <em><strong>El comandante Fort </strong></em><strong>se anima a la experimentaci&oacute;n, en un claro intento por evitar cualquier estereotipo</strong> &ndash;alrededor del personaje en s&iacute;, pero tambi&eacute;n sobre lo que se supone que deber&iacute;a ser una serie documental biogr&aacute;fica&ndash;, con la forma extra&ntilde;a de un r&eacute;quiem pop. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/serie-ricardo-fort-secretos-contradicciones-millonario-queria-famoso_1_9891533.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Les dejo por ac&aacute; algo que escrib&iacute; despu&eacute;s de ver la serie completa</a>, donde no faltan im&aacute;genes de sus apariciones televisivas (est&aacute;n las m&aacute;s recordadas y tambi&eacute;n algunas gemas como su ins&oacute;lita entrevista a Carlos Sa&uacute;l Menem), videos familiares (de lo m&aacute;s emotivo de esta producci&oacute;n), grabaciones de sus viajes fastuosos (todo ese despliegue, todo esa exhibici&oacute;n por momentos obscena) y tambi&eacute;n recreaciones o escenas que podr&iacute;an haber ocurrido si Ricardo Fort no hubiera muerto el 25 de noviembre de 2013 (un casting de personas parecidas a Fort a cargo del dramaturgo <strong>Jos&eacute; Mar&iacute;a Muscari</strong>, un videojuego con los hijos como protagonistas).
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                    alt="Con apenas cinco años de carrera en los medios argentinos, Ricardo Fort fue una de las personalidades más particulares de la televisión argentina."
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                Con apenas cinco años de carrera en los medios argentinos, Ricardo Fort fue una de las personalidades más particulares de la televisión argentina.                            </span>
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        <strong>La serie documental </strong><em><strong>El comandante Fort</strong></em><strong> est&aacute; disponible en Star+. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/serie-ricardo-fort-secretos-contradicciones-millonario-queria-famoso_1_9891533.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Por ac&aacute;, un repaso por sus cuatro episodios</strong></a><strong>, los secretos y las contradicciones del millonario que quer&iacute;a ser famoso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Series que se vienen. </strong>Arranc&oacute; la temporada alta de entregas de premios en el universo del cine y de las series internacionales. Mientras se multiplican las ceremonias, los homenajes, los desfiles de atuendos impactantes, <strong>son varios los realizadores y elencos que est&aacute;n grabando nuevas temporadas de series que durante 2022 fueron muy celebradas</strong>. A veces con sigilo y a veces con alguna estrategia marketinera detr&aacute;s, los protagonistas o los productores revelan alg&uacute;n dato sobre lo que ocurre en esos sets en las redes sociales o deslizan alguna informaci&oacute;n ante la prensa que est&aacute; &aacute;vida por saber c&oacute;mo continuar&aacute;n esos programas que se destacaron.
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                    alt="Durante 2023 vuelven a las pantallas series muy esperadas."
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                Durante 2023 vuelven a las pantallas series muy esperadas.                            </span>
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        De <em>El oso</em> a <em>Succession</em>, de <em>And Just Like That</em> a <em>Ted Lasso</em>, entre otras, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/seis-series-esperadas-vuelven-2023-protagonistas-verlas_1_9883684.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se me ocurri&oacute; armar por ac&aacute; una lista con algunas de ellas</a> y <strong>lo que ya se confirm&oacute; de sus nuevas temporadas, que llegar&aacute;n en alg&uacute;n momento de 2023</strong> (nunca se sabe: quiz&aacute; algo de esto les venga bien para vencer alguna barrera y darle charla a alguna persona que les guste, para destacarse en una conversaci&oacute;n de ascensor o de sala de espera, o simplemente para mitigar la ansiedad hasta el estreno de estos programas).
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1613718293218754562?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <strong>El repaso por seis series destacadas que vuelven durante 2023 </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/seis-series-esperadas-vuelven-2023-protagonistas-verlas_1_9883684.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>se puede leer por ac&aacute;</strong></a><strong>.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Una perlita de los Oscar.</strong> <a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/premios-oscar-2023-argentina-1985-nominada-mejor-pelicula-extranjera_1_9892051.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por estos d&iacute;as se anunciaron las pel&iacute;culas que van a competir por los Oscar</a> y de ac&aacute; a la noche de la entrega <strong>(para agendar si les interesa: 12 de marzo) </strong>habr&aacute; tiempo para debates, pol&eacute;micas sin sentido, bromas. Tambi&eacute;n ser&aacute; tiempo de ponerse al d&iacute;a y ver algunas de las pel&iacute;culas que compiten. Varias se reponen en los cines, otras llegaron a las plataformas. Cuando le&iacute; el listado de candidatas, me alegr&oacute; saber que, entre las postulantes a Mejor Documental Corto &ndash;s&iacute;, una categor&iacute;a rar&iacute;sima&ndash; estaba <em>El efecto Martha Mitchell</em>, disponible en Netflix. <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/tiempo-trampas-pesadilla-richard-nixon_129_9112297.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hablamos de este mediometraje hace un tiempito por ac&aacute;</a>, y me pareci&oacute; un buen momento para recordarlo porque es muy bueno y dura apenas 40 minutos. Un repaso: entre 1971 y 1973 el entonces presidente de los Estados Unidos, <strong>Richard Nixon</strong>, grab&oacute; en secreto las conversaciones que ten&iacute;a en la Casa Blanca y en distintas oficinas con las figuras centrales de su gobierno. <strong>Martha Mitchell</strong>, la protagonista de este documental y un personaje tan fascinante como poco recordado, fue mencionada unas cien veces en esos di&aacute;logos.
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        Esposa de <strong>John Mitchell</strong>, uno de los funcionarios m&aacute;s cercanos a Nixon y el hombre encargado tambi&eacute;n de armar la campa&ntilde;a por su reelecci&oacute;n, <strong>Martha impactaba en los &lsquo;70 por su modo de aparecer en la escena p&uacute;blica</strong>. Peinados vaporosos, verborragia, gracia y algo que no era frecuente en las mujeres de la &eacute;poca: una facilidad, dir&iacute;a un candor especial, para hablar en los medios de los temas que convocaban a casi todos. <strong>Pero todo eso que hasta entonces luc&iacute;a simp&aacute;tico, casi gracioso, se convirti&oacute; en una piedra en el zapato para Nixon </strong>cuando se desat&oacute; el esc&aacute;ndalo de Watergate y el gobierno qued&oacute; en medio de una enorme crisis institucional.
    </p><p class="article-text">
        Con material de archivo sorprendente y en apenas 40 minutos, el documental <em>El efecto Martha Mitchell</em> <strong>recupera la figura de esta mujer y traza el camino que la llev&oacute; de aparecer como un personaje colorido en los medios hasta los d&iacute;as en que se la quiso mostrar como una persona que desvariaba</strong> (tan impresionante fue el volantazo, que en 1988 un acad&eacute;mico de Harvard dedicado a los estudios de psiquiatr&iacute;a acu&ntilde;&oacute; la definici&oacute;n &ldquo;el efecto Martha Mitchell&rdquo; para definir el proceso por el cual las manifestaciones de una persona son tildadas de delirio hasta que luego se confirman como verdaderas). En el recorrido, muy bien articulado y documentado, no faltan la misoginia omnipresente, los vaivenes del periodismo y las figuras de la pol&iacute;tica y las sinuosidades de una &eacute;poca.
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                Martha Mitchell, una mujer que llamaba la atención con sus declaraciones durante el gobierno de Richard Nixon.                            </span>
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        <strong>El mediometraje documental </strong><em><strong>El efecto Martha Mitchell</strong></em><strong> est&aacute; disponible en Netflix.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora. </strong>Esta entrega arranc&oacute; con <strong>Daniel Melero</strong> y no puede faltar en <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=1804495fafdc410d" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestra lista compartida</a> una selecci&oacute;n de mis canciones preferidas de &eacute;l (qu&eacute; dif&iacute;cil elegir igual). De paso, <a href="https://www.instagram.com/p/CnnKXXav58h/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ojo que ya anunci&oacute; que toca el 5 de febrero en Buenos Aires</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Voy con otra excusa para sumar sus canciones a nuestra banda sonora. Esta semana, como cada 23 de enero y como recuerdo del nacimiento de <strong>Luis Alberto Spinetta</strong> se celebr&oacute; el D&iacute;a Nacional del M&uacute;sico. Esa fecha tambi&eacute;n fue la elegida por sus hijos para lanzar una colecci&oacute;n <strong>con m&aacute;s de 70 dibujos </strong>del cantante, poeta y guitarrista<a href="https://enigma.art/en/profile/a1f089ab-42e0-4ca8-b0ed-3b137a42b527" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> que fueron digitalizados por su familia y presentados en la plataforma online Enigma como una colecci&oacute;n digital titulada Figuraci&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        Varias veces contaron sus familiares que Spinetta era un gran dibujante y que lo hac&iacute;a de forma casi compulsiva <strong>en sobres, servilletas o cualquier papel que tuviera enfrente</strong>. De hecho estuvo a su cargo la ilustraci&oacute;n de la recordada tapa del disco <em>Almendra</em>, de 1969. Ahora, la colecci&oacute;n de dibujos del m&uacute;sico est&aacute; disponible de manera digital y los interesados pueden comprar las obras como NFT (es decir <em>token no fungibles</em> o certificados que otorgan autenticidad a una obra digital) para uso personal. Esto permite tenerlos como material certificado o plasmarlo en distintos tipos de objetos.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1617639576948084738?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <strong>Bonus track.</strong> Para ir agendando quienes est&eacute;n por Buenos Aires: del 3 al 12 de febrero tendr&aacute; lugar una nueva edici&oacute;n del Festival Poes&iacute;a Ya! La lista de participantes es de lujo, anoto algunos y algunas por ac&aacute;: <strong>Anne Boyer</strong>, <strong>Ellen Bass</strong>, <strong>Leo Masliah</strong>, <strong>Humberto Tortonese</strong>, <strong>Beatriz Vignoli</strong>, <strong>Teuco Castilla</strong>, <strong>Mar&iacute;a Teresa Andruetto</strong>, <strong>Alicia Genovese</strong>, <strong>Osvaldo Bossi</strong>, <strong>Ivonne Bordelois</strong>, <strong>Jorge Boccanera</strong>, <strong>Naty Menstrual</strong>. Se trata del festival de poes&iacute;a m&aacute;s grande del continente y este a&ntilde;o las sedes elegidas ser&aacute;n el Centro Cultural Kirchner, el Centro Cultural Borges, la Casa Patria Grande y el Museo Hist&oacute;rico Nacional del Cabildo y la Revoluci&oacute;n de Mayo. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1616163587327672327?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Entre lecturas, performances, charlas y <em>jams</em> de escritura, toda la programaci&oacute;n, que ser&aacute; libre y gratuita, <a href="https://www.cck.gob.ar/festival-internacional-poesia-ya-2023/27133/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se puede ver por ac&aacute;</a>. Hay de todo y es imposible elegir solo algunas. Pero por mi parte, me agend&eacute; una clase magistral de <strong>Alicia Genovese</strong>, el 12 de febrero, y un homenaje a <strong>Susana Th&eacute;non</strong> con direcci&oacute;n de <strong>Maruja Bustamante</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;tambi&eacute;n se puede leer como newsletter. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;.</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/fantasma-cuadernos-requiem-ricardo-fort_129_9893622.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Jan 2023 10:33:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un fantasma entre cuadernos, réquiem para Ricardo Fort]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Series,Documental,Luis Alberto Spinetta,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Nacional del Músico: ¿por qué se celebra el 23 de enero?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-nacional-musico-celebra-23-enero_1_9886772.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8937ff75-17b5-41d9-96e8-2a322cf0e8a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1064841.jpg" width="2108" height="1186" alt="Día Nacional del Músico: ¿por qué se celebra el 23 de enero?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Día Nacional del Músico o de la Persona Música es una jornada para conmemorar el nacimiento de Luis Alberto Spinetta, uno de los mayores creadores de la canción argentina, y celebrar a las músicas y los músicos de nuestro país.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Luis Alberto Spinetta</strong>&nbsp;naci&oacute; un 23 de enero de 1950. Por eso cada a&ntilde;o en esta fecha el pa&iacute;s celebra el&nbsp;<strong>D&iacute;a Nacional del M&uacute;sico o de la Persona M&uacute;sica</strong>, establecido en nuestro calendario en 2015 por la&nbsp;Ley 27.106.
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                Luis Alberto Spinetta                            </span>
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        Spinetta&nbsp;form&oacute; parte de algunas de las bandas que hicieron historia en el rock nacional como&nbsp;Almendra,&nbsp;Pescado Rabioso,&nbsp;Invisible,&nbsp;Spinetta Jade&nbsp;y&nbsp;Spinetta y los Socios del Desierto, y fue autor de canciones entra&ntilde;ables e inmortales como&nbsp;<em>Rezo por vos</em>;&nbsp;<em>Muchacha ojos de papel</em>;&nbsp;<em>Todas las hojas son del viento</em>&nbsp;o&nbsp;<em>Seguir viviendo sin tu amor</em>, entre muchas otras.
    </p><p class="article-text">
        En el marco de la conmemoraci&oacute;n del D&iacute;a Nacional de la Persona M&uacute;sica, este 23 de enero, el&nbsp;<a href="https://inamu.musica.ar/dia-persona-musica-2023" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>Instituto Nacional de la M&uacute;sica (INAMU) realizar&aacute; diversas actividades</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&uacute;sicos y m&uacute;sicas estar&aacute;n presentes durante toda la jornada en los programas que emite la Televisi&oacute;n P&uacute;blica, tratando temas que hacen a la profesi&oacute;n y a las condiciones en las que se desarrolla la actividad musical. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, se desarrollar&aacute;n actividades de formaci&oacute;n, una charla virtual sobre Derechos Intelectuales en la M&uacute;sica, a la cual se podr&aacute; acceder desde cualquier lugar, y dos charlas presenciales en las provincias de C&oacute;rdoba y Buenos Aires. 
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-nacional-musico-celebra-23-enero_1_9886772.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Jan 2023 03:01:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Luis Alberto Spinetta,Efemérides]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A 18 minutos de Luis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulso/18-minutos-luis_132_9641864.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d51979ff-b87d-4c0c-acea-3033b67a5015_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A 18 minutos de Luis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A 10 años de la muerta de Spinetta, los homenajes adquieren diferentes formas. El proyecto para que una calle lleve su nombre y un show en vivo con músicos que fueron parte de su carrera.</p><p class="subtitle">Los shows en vivo de esta semana de octubre - De Coldplay a Babasónicos, una semana que también viene con la final de freestyle</p><p class="subtitle">No te pierdas la información sobre música en vivo. - Recibí todas las semanas en tu correo notas como esta y la guía de los conciertos de la semana en Buenos Aires. Dejá tu mail en este link y suscribite a Pulso, el newsletter de elDiarioAR que escribe Hernán Siseles.</p></div><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o se cumpli&oacute; una d&eacute;cada del fallecimiento de Luis Alberto Spinetta, alguien que dedic&oacute; su vida entera a la noble tarea de dar m&uacute;sica y poes&iacute;a a los dem&aacute;s. Cuando casi no exist&iacute;a en Argentina una tradici&oacute;n de grupos de rock, &eacute;l invent&oacute; una banda llamada Almendra, con un sonido propio y una est&eacute;tica totalmente novedosa que sigue siendo un faro para todos los m&uacute;sicos que vinieron despu&eacute;s. Aunque les gustaba mirarse en el espejo de Los Bealtes, Almendra no dej&oacute; de ser una propuesta bien local y ciudadana, que a su manera hablaba de Buenos Aires, de vivir en estas calles, en estos barrios, en este lado del mundo.&nbsp;<strong>Y hoy que Luis ya no est&aacute;, Buenos Aires intenta a su manera hablar de Spinetta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La muerte de los m&uacute;sicos de la talla de Spinetta se va procesando en etapas.</strong>&nbsp;Antes de que se conociera la enfermedad que finalmente termin&oacute; con su vida, Spinetta le hizo a sus fans un regalo inmenso.<strong>&nbsp;El show de las Bandas Eternas en el estadio de V&eacute;lez fue un gesto que a la luz de los hechos fue le&iacute;do como una suerte de despedida.&nbsp;</strong>Aunque se lo conoc&iacute;a por su vocaci&oacute;n de mirar al futuro mucho m&aacute;s que al pasado, en el tramo final de su vida, Luis arm&oacute; el concierto que todos quer&iacute;an ver y escuchar.&nbsp;<strong>Y al d&iacute;a de hoy, todos los que fueron sus m&uacute;sicos, quienes est&aacute;n ejerciendo hoy la tarea de mantener viva su obra, siguen recordando esa noche en Liniers como un verdadero milagro.</strong>
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        Una vez que pasaron un par de a&ntilde;os del impacto de no tener m&aacute;s a Luis f&iacute;sicamente, llegaron los homenajes. Artistas de todos los estilos, desde lo m&aacute;s under hasta lo m&aacute;s mainstream, desde las distintas estructuras culturales del Estado hasta los proyectos autogestionados, todos fueron rindiendo su tributo a Spinetta y haciendo a&uacute;n m&aacute;s grande su figura. Se iba generando as&iacute; la estampita Spinetta, que era, parad&oacute;jicamente, todo aquello a lo que Luis le escapaba. Ni genio, ni Dios, ni &ldquo;no te mueras nunca&rdquo;. En cada concierto, el Flaco enfrentaba y sacaba de la cancha con su genial humor a todas esas expresiones que iban desde el p&uacute;blico al escenario.
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                Luis Alberto Spinetta                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">La noche de las bandas eternas</h3><p class="article-text">
        A diez a&ntilde;os de su fallecimiento, algo est&aacute; cambiando en el modo de homenajear o de mantener vivo el recuerdo de Spinetta. Mientras sigue su curso el proyecto de ley para cambiar el nombre de la calle Iber&aacute; -donde est&aacute; la casa que habit&oacute; Luis en la &uacute;ltima etapa de su vida- por Luis Alberto Spinetta, algunos m&uacute;sicos se est&aacute;n encargando de mantener viva la obra en distintos escenarios de la Buenos Aires. Sin necesidad de efem&eacute;rides o de grandes eventos, su m&uacute;sica empieza a sentirse como un tesoro de la ciudad que puede seguir vivo para siempre, en la medida que sepamos cuidarlo.
    </p><p class="article-text">
        Este fin de semana, <strong>Bebop Club</strong> de Palermo -un espacio con una agenda y una est&eacute;tica orientada al jazz pero abierto a tambi&eacute;n a otros g&eacute;neros- tendr&aacute; dos noches consecutivas en las que ser&aacute; evocada de distintas formas la m&uacute;sica y la vida de Spinetta. En la trasnoche del viernes se sube al escenario&nbsp;<strong>A 18 minutos</strong>, un cuarteto integrado por algunos m&uacute;sicos que fueron parte de distintas bandas de Luis, que reinterpreta uno de sus discos menos escuchados -<em>A 18 minutos del Sol</em>, el m&aacute;s jazzero de su discograf&iacute;a- y suma algunas perlas de otras &eacute;pocas. Y el s&aacute;bado le toca al tr&iacute;o&nbsp;<strong>Epumer Machi Judurcha</strong>, todos ex compa&ntilde;eros de Spinetta, que hacen un repertorio propio, mechado con algunos cl&aacute;sicos de El Flaco y tendr&aacute;n en este concierto a Brenda Martin, de Eruca Sativa, como invitada.
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                18 minutos mantiene vivo el legado spinetteano                            </span>
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        Guille Arrom es uno de los integrantes de&nbsp;<strong>A 18 minutos</strong>&nbsp;y fue guitarrista de Luis en los discos&nbsp;<em>Don Lucero, Tester de Violencia</em>,&nbsp;<em>Exactas</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Pelus&oacute;n of milk</em>. Lo llam&eacute; para que me cuente cu&aacute;l es la motivaci&oacute;n para encarar junto otros ex habitantes del mundo Spinetta este tipo de proyectos:&nbsp;<strong>&ldquo;A m&iacute; me gusta porque es como interpretar un cl&aacute;sico, es como una orquesta se dedica a tocar solo Mozart. Uno no dice que la sinf&oacute;nica nacional hace covers: vos estas interpretando m&uacute;sica. Nosotros disfrutamos tocando esta m&uacute;sica, volviendo a descubrir la parte arm&oacute;nica, analizando el tipo de sonidos que Luis hac&iacute;a con la guitarra. Porque si no lo transmitimos, se queda solamente en nosotros y es una pena&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como sugiere Arrom, la ejecuci&oacute;n de los temas de Spinetta que hace con esta banda queda muy lejos de la idea de cover y se acerca en realidad al concepto de standard, esos temas que todos los m&uacute;sicos conocen y pueden tocar, que son adem&aacute;s un territorio para improvisar y que surjan all&iacute; los matices de cada m&uacute;sico en la ejecuci&oacute;n de su instrumento.</strong>&nbsp;Le pregunt&eacute; tambi&eacute;n c&oacute;mo recordaba su primer acercamiento a Luis, c&oacute;mo era trabajar al lado de semejante leyenda: &ldquo;Encontr&eacute; en &eacute;l un mundo de arte profundo y maravilloso. Al principio &eacute;l me pasaba lo que quer&iacute;a que toque, los acordes, la digitaci&oacute;n, un tipo de acompa&ntilde;amiento que no estaba hecho de acordes sino con melod&iacute;as que yo llevaba por detr&aacute;s. Y despu&eacute;s yo iba proponiendo y siempre todo fue muy bien aceptado&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        Hace un par de semanas, Guille Arrom fue parte junto al Mono Fontana y otros m&uacute;sicos de Spinetta de un show en el CCK en el que se interpret&oacute; &iacute;ntegramente el disco Pelus&oacute;n of Milk. Aquel trabajo revela un momento s&uacute;per interesante en la carrera de Spinetta, en el que tras unos cuantos a&ntilde;os haciendo una m&uacute;sica bastante experimental y maquinosa -como en el disco&nbsp;<em>Priv&eacute;</em>, de 1985- su propuesta empieza a limpiarse de un modo muy sutil hasta llegar al inesperado encuentro con un hit como fue&nbsp;<em>Seguir viviendo sin tu amor</em>. Tener una canci&oacute;n que rompiera el cerco de los fans y fuera conocida y cantada de forma tan masiva era algo que no le pasaba desde los tiempos de&nbsp;<em>Muchacha (ojos de papel)</em>.&nbsp;<strong>&iquest;Renegaba Spinetta de los hits? &ldquo;Para nada&rdquo; -aclara Arrom- &ldquo;Lo disfrutaba. En las presentaciones de&nbsp;</strong><em><strong>Pelus&oacute;n of milk</strong></em><strong>&nbsp;hasta tocaba dos veces el tema. Y para esa &eacute;poca tambi&eacute;n tocaba&nbsp;</strong><em><strong>Muchacha</strong></em><strong>. No renegaba de los hits, pero no compon&iacute;a pensando en hacer hits. Eso era Spinetta&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>HS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hernán Siseles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulso/18-minutos-luis_132_9641864.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Oct 2022 20:56:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Música en vivo,Luis Alberto Spinetta,Bebop Club]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martropía. Conversaciones con Spinetta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/martropia-conversaciones-spinetta_1_8712961.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10238e6a-2a03-45e4-826c-e868d2c22930_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Martropía. Conversaciones con Spinetta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista Juan Carlos Diez se encontró con Luis Alberto Spinetta de manera periódica durante cinco años. Con su obra meticulosamente estudiada, formuló preguntas y seleccionó respuestas que dieron cuenta del método de trabajo y también de los pensamientos más íntimos del poeta del rock, de cuya muerte se cumple una década. Martropía (Aguilar) se publicó por primera vez en 2006 y compila esas conversaciones.</p></div><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Cada tema que escrib&iacute;s lo viv&iacute;s como si fuera un nuevo experimento?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No siempre. Al comienzo necesitaba que los temas fueran una b&uacute;squeda. Pero ahora, m&aacute;s que vivirlos como una prueba, los vivo como un entretenimiento absolutamente musical, usando todo lo aprendido.
    </p><p class="article-text">
        Es importante que se me ocurra una canci&oacute;n y que tenga que seguirla porque me gusta, porque me parece original y puedo aportar algo dentro de mi colecci&oacute;n de canciones. As&iacute;, aparece una nueva que no se parece a ninguna de las que hice antes y quiero darle brillo, llevarla adelante y hacer una bella canci&oacute;n con eso. Ahora, &iquest;c&oacute;mo mi&eacute;rcoles se hace?
    </p><p class="article-text">
        Es muy lindo. Es un entretenimiento fabuloso. &iquest;Qu&eacute; cosa puedo hacer mejor que componer buenas canciones? Yo ya tengo la vida dictada en ese aspecto. Pero, a la vez, tengo claras otras cosas y quiero que todas se fundan en un buen experimento de vida. Que en el momento en que me dedico a la canci&oacute;n est&eacute; todo lo que quiero que est&eacute;. O sea, que ninguna cosa exterior disturbe el momento de componer y de trabajar. Esos son los cuidados mucho m&aacute;s cotidianos de la canci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Nunca pensaste que se agotar&iacute;a tu propia forma de escribir canciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Imagin&eacute; c&oacute;mo ser&iacute;a mi vida si no pudiera componer m&aacute;s. O, m&aacute;s que eso, que me iba a resultar muy dif&iacute;cil crear nuevas ideas para seguir con ese nivel de descubrimiento y de calentura al hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Generalmente, despu&eacute;s de hacer un buen disco donde met&iacute; muchas canciones nuevas y un mont&oacute;n de ideas, paso por un per&iacute;odo en que no s&eacute; si se me va a volver a ocurrir alguna cosa nueva. Pero no es tan grave como ser corredor de F&oacute;rmula Uno y pensar que uno se va a matar. Una vez so&ntilde;&eacute; que ten&iacute;a que componer solamente en fa (&iexcl;Mentira!). Adem&aacute;s, hay mucho material en el medio que no llega a los discos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas veces sent&iacute; que no se me hab&iacute;a ocurrido algo lo suficientemente nuevo como para excitarme y ponerme a sacar m&aacute;s porque eso no me atra&iacute;a, entonces pensaba: che, &iquest;qu&eacute; pasa? &iquest;Est&aacute;s perdiendo la inspiraci&oacute;n?&hellip; Lo emocional juega un papel preponderante en todo esto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Esto incluye tambi&eacute;n el miedo a repetirte?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No, miedo a repetirme no. A veces me doy cuenta de que me repet&iacute; en algo, pero cuando es muy natural que me reitere no lo coarto. Ahora, si es algo muy llamativo, que es el eje de una cosa que directamente es igual a otra, no. &iexcl;Ni loco! Se arruin&oacute; la est&eacute;tica del tema y hay que cambiar de idea. Hay una selecci&oacute;n de cosas. Yo selecciono lo que se me va ocurriendo y trato de darle prioridad a lo que me parece que es m&aacute;s original o m&aacute;s competente para excitarme y para buscar m&aacute;s cosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Para un disco nuevo seleccion&aacute;s, por ejemplo, doce temas entre cincuenta?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No, las canciones que quedan son las canciones que hay. Son tres o son veinte, me da lo mismo. Es decir, muchas veces tengo superabundancia de canciones, como ahora, que tengo muchas ideas y escrib&iacute; cinco o seis canciones nuevas que las veo firmes para laburar. Entonces, ya me quedo tranquilo de que esas van a traer aparejadas otras. Es un ir y venir. No todos los d&iacute;as se puede componer un tema. Estoy atento cuando surge algo para poderlo captar y traerlo a un terreno en donde se logre m&iacute;nimamente &ldquo;conversar&rdquo;. Mascullar una canci&oacute;n nueva, una tonada, y ver qu&eacute; hay ah&iacute;. Si es suficientemente intrigante sigo adelante y eso ya impide que piense en cu&aacute;ntos temas m&aacute;s voy a componer o no para un disco. No trabajo de esa manera. Hay otros m&uacute;sicos que son m&aacute;s profesionales, componen muchos temas y se quedan solamente con algunos. Tambi&eacute;n hay ejemplos nefastos de esto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;La conciencia cambia en el momento de estar componiendo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Cualquier conciencia se trastoca b&aacute;sicamente al querer inventar algo. Ya la mera predisposici&oacute;n a crear algo la trastoca. Si est&aacute;s entretenido con un juego de acordes seguramente no escuch&aacute;s lo que te hablan. Est&aacute;s medio zombie porque pens&aacute;s en esa melod&iacute;a que te ronda el bocho y no sab&eacute;s c&oacute;mo llevarla adelante, o cosas as&iacute;. A m&iacute; me pasa mucho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora que estoy en la preparaci&oacute;n de todos estos nuevos temas tengo como una discoteca en mi cabeza. Giran, pasa un tema, pasa el otro&hellip; No de una manera que yo me d&eacute; cuenta de que est&aacute;n, ni con un orden que pueda describir; sino que noto constantemente que mi cabeza est&aacute; apuntando a resolver melod&iacute;as. La generaci&oacute;n espont&aacute;nea de melod&iacute;as es abundante, aunque eso no quiere decir que esas melod&iacute;as se queden. Lo mismo que la b&uacute;squeda de diferentes arreglos en la guitarra. Estoy viendo nuevos, peque&ntilde;os abanicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Esas melod&iacute;as que te surgen, &iquest;las grab&aacute;s?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No, no. Perd&iacute; de vista un grabador que ten&iacute;a, as&iacute; como el tuyo. Siempre me los compro con el prop&oacute;sito de grabar cosas fuera de las melod&iacute;as. Me gusta m&aacute;s grabar a &ldquo;la Vieja&rdquo;* cuando dice algo, o grabar deformidades, que grabar temas con un grabadorcito en mi pieza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Apel&aacute;s s&oacute;lo a tu memoria auditiva.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, a la <em>fucking </em>memoria, me gusta memorizarlo. Si es algo importante mi cabeza se encarga de retenerlo y de proporcionarme la v&iacute;a para poder volver a acceder a eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Tambi&eacute;n te acord&aacute;s de temas viejos?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No, no me acuerdo de temas viejos. Es decir, no me acuerdo de todos los tonos exactamente como los tocaba, pero los podr&iacute;a volver a sacar. Creo que ser&iacute;a posible. En definitiva, si me pongo los vuelvo a sacar. Es natural que esos temas vayan quedando atr&aacute;s porque no me puedo acordar de todo, todo junto. No tengo tanta capacidad, honestamente. Pero bueno, la memoria auditiva me sirve por lo menos para acordarme de lo esencial. Y adem&aacute;s, por suerte puedo llamar al genio de &ldquo;Sart&eacute;n&rdquo; Asaresi, que se sabe todas las partes de todos mis temas. Sabe tocar hasta &ldquo;Irregular&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Tu m&uacute;sica maneja tu vida?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No. O sea, no soy de esos m&uacute;sicos que viven para estar tocando su instrumento todos los d&iacute;as. Lo que s&iacute;, mi m&uacute;sica est&aacute; influida por mi experiencia de vida, eso es innegable. Est&aacute; amarrada a lo que vivo. En parte es un efecto colateral de componer algunas canciones. Vos met&eacute;s todo eso y la canci&oacute;n te devuelve lo mismo, con todo lo que viv&iacute;s. Muchas canciones no las pude volver a cantar por lo que significaron para m&iacute; y para no sentir esa emoci&oacute;n dispuesta de otra manera.
    </p><p class="article-text">
        No es lo mismo una canci&oacute;n de desamor cantada al lado del ser que am&aacute;s, que la misma canci&oacute;n de desamor cantada en el desamor de la persona que vos am&aacute;s. No la podr&iacute;a cantar, me quebrar&iacute;a en llanto. Tampoco la m&uacute;sica puede jugar con mis sentimientos como si fuera una veleta. No puedo separar el laburo de la pasi&oacute;n, si vamos a eso. Es imposible. Me voy a morir mordi&eacute;ndome la cola pero, si puedo, voy a estar siempre en esa situaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Nunca pod&eacute;s desligarte de las canciones que escrib&iacute;s.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Yo trato de desligarme porque de hecho, en la actualidad, muchas veces no tengo tantas ganas de tocar en vivo. Es una cuesti&oacute;n an&iacute;mica, pero eso no quiere decir que mi m&uacute;sica se haya detenido en lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Estoy componiendo nuevas canciones con otros tonos que me gustan, y s&eacute; que mi misi&oacute;n es hacer buenos discos. Mi misi&oacute;n tambi&eacute;n la tengo que fundamentar con mi propia existencia.
    </p><p class="article-text">
        Por m&aacute;s loco que haya estado por momentos, siempre la canci&oacute;n estuvo presente con su expresi&oacute;n propia, no la pude coartar, ni detener. A veces no la habr&eacute; podido controlar en cuanto al uso de met&aacute;foras. Pero quiz&aacute;s eso ha generado el t&iacute;pico encallecimiento que provoca una perla, no un problema en un dedo del pie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Qu&eacute; te pasa en el escenario?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Yo intento tener emoci&oacute;n permanentemente pero eso no es posible. Quiero tocar y cantar con emoci&oacute;n, y a la vez tengo una letra cargadita de im&aacute;genes que juega en mi cabeza, y encima, una secuencia de acordes exigente. Me resulta raro gozar, pero me entrego como un animal. Es muy distinto cuando estoy en mi casa con la guitarra ac&uacute;stica o cuando zapamos con el grupo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y con la gente en los recitales?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Casi siempre se da lo que yo busco: que a la gente le pasen cosas por dentro. Hay una vibraci&oacute;n muy fuerte, mutua.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Carlos Diez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/martropia-conversaciones-spinetta_1_8712961.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Feb 2022 13:09:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martropía. Conversaciones con Spinetta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Lectura,Luis Alberto Spinetta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Spinetta. Ruido de magia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/spinetta-ruido-magia_1_8712911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/20d198c4-a515-45a8-86b4-1dc180d84443_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Spinetta. Ruido de magia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se cumplen diez años de la muerte de Luis Alberto Spinetta, acaso el poeta más importante del rock argentino. En "Spinetta. Ruido de magia" (Planeta), el periodista especializado Sergio Marchi reconstruye su biografía oficial. Hasta el final de sus días.</p></div><p class="article-text">
        La Navidad la recibieron en la casa de Dante. Con un gran esfuerzo pero sin que nadie se lo pidiera, en determinado momento, Luis Alberto agarr&oacute; una guitarra y se puso a cantar. Estaban solamente sus hijos y sus parejas, sus nietos y Patricia. Se ve que Spinetta pens&oacute; que si se ten&iacute;a que despedir de su familia quer&iacute;a que lo recordaran cantando. Y en ese breve concierto que dur&oacute; unos seis temas, cant&oacute; aquellas canciones que siempre le pidieron en los recitales y que nunca quiso hacer. Entre ellas, &ldquo;Todas las hojas son del viento&rdquo;. &ldquo;Fue un momento muy especial &ndash;revela Nahuel&ndash;, estaba en la punta de la mesa, y todos lo escuchamos en silencio. Ve&iacute;amos el esfuerzo que hac&iacute;a para cantarnos. Se habl&oacute; muy poco. Ese fue su &uacute;ltimo show&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El A&ntilde;o Nuevo fue distinto porque Luis lidiaba con dos sensaciones dis&iacute;miles. Por un lado, que la revista Caras le diera la tapa hablando de su &ldquo;valiente lucha contra el c&aacute;ncer&rdquo;, utilizando esa fotograf&iacute;a obtenida de la manera m&aacute;s cobarde, lo indign&oacute; soberanamente pero no le quit&oacute; el humor. M&aacute;s triste estaba Luis por la inesperada muerte de Diego Rapoport, el 30 de diciembre, que justamente hab&iacute;a viajado desde Bariloche a Buenos Aires a pasar Navidad con sus hijos, y al enterarse del estado de salud de Luis fue a visitarlo. &ldquo;S&iacute;, a vos te voy a ver&rdquo;, acept&oacute; Spinetta. Hab&iacute;a una relaci&oacute;n muy especial con Rapoport. Se despidieron con un abrazo muy prolongado, entendiendo que quiz&aacute;s ser&iacute;a el &uacute;ltimo. Nadie pod&iacute;a imaginar que Diego partir&iacute;a primero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como puede que a Diego lo haya impactado verlo a Luis enfermo, la muerte de Rapoport pareci&oacute; haber tenido un efecto similar en Spinetta que comenz&oacute; a padecer dolores espantosos, que iban m&aacute;s all&aacute; del c&aacute;ncer. El 3 de enero, Catarina entr&oacute; a su casa y encontr&oacute; a su padre retorci&eacute;ndose de dolor. Era para internaci&oacute;n urgente, pero aun as&iacute; &eacute;l no quer&iacute;a. Luis cre&iacute;a que si lo internaban ya le ser&iacute;a imposible salir. Pero la situaci&oacute;n se torn&oacute; tan dram&aacute;tica que se llam&oacute; a una ambulancia aun sin su consentimiento.
    </p><p class="article-text">
        Luis viaj&oacute; en ella con el &ldquo;doc&rdquo; Rawsi, y Dante y Cata la siguieron con un auto hasta el CEMIC. &ldquo;Pensamos que era eso que &eacute;l ten&iacute;a &ndash;cuenta Catarina&ndash;, pero despu&eacute;s de un d&iacute;a de internaci&oacute;n le diagnosticaron diverticulitis y lo operaron de urgencia&rdquo;. &ldquo;No se quer&iacute;a operar, lo hizo para que vi&eacute;ramos que no se rend&iacute;a &ndash; dice Dante&ndash;, estuvo la posibilidad de no someterse a cirug&iacute;a, pero entr&oacute; al quir&oacute;fano como un valiente. Ten&iacute;a miedo de entrar y no salir. Me dio su reloj. Y mientras estaba adentro, el reloj se par&oacute; y yo me cagu&eacute; en las patas. La operaci&oacute;n ya estaba durando una hora de m&aacute;s, comienzo a pedir que alguien me diga algo, y cuando sale un doctor, el reloj vuelve a funcionar&rdquo;. No eran buenas las noticias que tra&iacute;a el joven m&eacute;dico: &ldquo;Desp&iacute;danse de &eacute;l, el c&aacute;ncer est&aacute; muy expandido, no creo que salga&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Luis no volvi&oacute; en s&iacute; despu&eacute;s de la operaci&oacute;n y permaneci&oacute; en coma durante tres o cuatro d&iacute;as. Hasta que comenz&oacute; a despertar milagrosamente. Con &eacute;l estaban Dante, Cata y Rawsi, que casi no respiraban. Luis abri&oacute; los ojos y lo primero que dijo fue&hellip; &ldquo;&iexcl;Pomelo!&rdquo;. &ldquo;Estallamos de risa y de alivio &ndash;cuenta Cata&ndash; porque quer&iacute;a decir que estaba bien. Hab&iacute;a sido una operaci&oacute;n muy densa, y &eacute;l estaba casi sin defensas&rdquo;. Fue una peque&ntilde;a buena noticia, la primera en mucho tiempo. Esa leve mejor&iacute;a, producto de haber solucionado la diverticulitis, entusiasm&oacute; a parte de la familia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando estaba en el CEMIC pensamos que le pod&iacute;amos ganar al c&aacute;ncer &ndash;cuenta Dante&ndash;, hicimos traer de Cuba el veneno de Escorpi&oacute;n y se lo llegamos a dar pero ya estaba todo tomado. Era imposible&rdquo;. Luis ya lo ten&iacute;a claro y se lo dijo a su hermana de un modo en que solamente ella o Gustavo pod&iacute;an decodificar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Sab&eacute;s lo que voy a hacer yo? Me voy a ir con el t&iacute;o Jorge, que &eacute;l va a saber qu&eacute; me tiene que medicar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No me digas nunca m&aacute;s semejante cosa &ndash;le respondi&oacute; Ana en un sollozo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El t&iacute;o Jorge, hermano de mi viejo, ya estaba muerto. Jorge fue visitador m&eacute;dico toda la vida y antes de consultar al m&eacute;dico, uno lo llamaba al t&iacute;o Jorge. Por eso, Luis dijo lo que dijo. No fue un chiste. Sab&iacute;a que se iba con &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La mejor&iacute;a de Luis fue en ascenso y se fue reponiendo m&iacute;nimamente durante un lapso que se aprovech&oacute; para hacerle todos los estudios m&eacute;dicos. Todos coinciden en que en el CEMIC lo atendieron de primera, y que hab&iacute;a un cari&ntilde;o especial hacia &eacute;l. Alguna enfermera que lo atendi&oacute; record&oacute; que era pudoroso y coqueto. Hubo muchos m&uacute;sicos y amigos que fueron al CEMIC a visitarlo, pero la mayor&iacute;a no pasaba de la sala de espera. Un poco porque no todos se animaban a subir y otro poco porque Luis no quer&iacute;a. Pero a algunos dej&oacute; pasar el d&iacute;a de su cumplea&ntilde;os n&uacute;mero sesenta y dos.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a recuperado tanto &aacute;nimo que hasta se hizo un autoregalo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nahuel, gastate la guita que quieras, pero traeme un reloj rojo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su yerno fatig&oacute; las relojer&iacute;as hasta que consigui&oacute; un reloj Ferrari rojo. &ldquo;Ese reloj ten&iacute;a una gotita que era como una br&uacute;jula. Cuando lo vio, se volvi&oacute; loco. Tambi&eacute;n le llev&eacute; un autito de colecci&oacute;n que le encant&oacute;. El reloj era muy pesado, pero se quedaba mir&aacute;ndolo, fascinado&rdquo;. Spinetta certificaba el paso del tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Este es el cumplea&ntilde;os m&aacute;s kitsch que he tenido &ndash;dijo Luis&ndash;, ojal&aacute; pueda seguir cumpliendo para seguir cuid&aacute;ndolos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fuimos unos pocos ese d&iacute;a, pero la situaci&oacute;n dio para que le pudi&eacute;ramos demostrar nuestro amor incondicional&rdquo;, explica Cata. &ldquo;A pesar de la pesadilla que era eso, nosotros est&aacute;bamos d&aacute;ndole todo el power bien parados, y &eacute;l estaba emocionado con eso&rdquo;. Ese d&iacute;a fue el pico de la recuperaci&oacute;n de Spinetta, que salud&oacute; a sus hijos y a sus amigos, y tuvo unas palabras cari&ntilde;osas para cada uno, que resultaron ser muy emotivas. Los desarmaba de cari&ntilde;o uno a uno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante esos d&iacute;as en el hospital, Luis hizo una especie de retrospectiva de su vida, pensando en su m&uacute;sica, en su obra, en lo que dejaba. En lo que &eacute;l hab&iacute;a entendido y en lo que &eacute;l entend&iacute;a ahora, en ese momento en que visualizaba el final del historial. &ldquo;Le pas&oacute; lo peor que le pod&iacute;a pasar &ndash;analiza Cata&ndash;, atraves&oacute; ese miedo tan grande a que lo internen y lo operen. Cuando vuelve de ah&iacute;, empieza un racconto, le cae la ficha de su vida total. Nos ve a nosotros como vamos todos los d&iacute;as como soldados a cuidarlo; ve como la gente que lo ama de una manera u otra llega con cosas. Por un lado se da cuenta de la gravedad real de la situaci&oacute;n, pero cuando resurge tiene todos esos d&iacute;as para reexaminar su vida. Me ped&iacute;a que le pusiera Silver Sorgo; otros tambi&eacute;n, pero ese en especial. Lo que era muy loco porque era el disco que yo me agarr&eacute; para escuchar en el auto desde mi casa al hospital. Y llorar. No pod&iacute;a llorar frente a &eacute;l, ni tampoco era justo hacerlo cuando estaba con mi beb&eacute;. En esos d&iacute;as, &eacute;l entend&iacute;a lo que le bajaba como informaci&oacute;n y hab&iacute;a puesto en letras&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ahora entiendo mi m&uacute;sica, lo que quer&iacute;a decir en ese momento &ndash;dijo Luis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a una canci&oacute;n a la que volv&iacute;a una y otra vez: &ldquo;Abr&aacute;zame inocentemente (del l&eacute;mur a la boa)&rdquo;. Quer&iacute;a estar cerca de los suyos y sentir su abrazo, y al mismo tiempo sab&iacute;a que la enfermedad lo abrazaba. Y quiz&aacute;s pensaba que, como en la canci&oacute;n, al unirse a la eternidad, habr&aacute; hecho algo para corromper a la oscuridad. Que la boa devora al l&eacute;mur pero que en ese acto el l&eacute;mur tambi&eacute;n la transforma. Spinetta se enfrentaba, tambi&eacute;n, a la multiplicidad de interpretaciones que proponen sus propias letras. &ldquo;&Eacute;l ve&iacute;a que cada cosa que hab&iacute;a hecho &ndash;dice Cata&ndash;, ten&iacute;a otro significado ahora. Y que ese era el significado real&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Marchi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/spinetta-ruido-magia_1_8712911.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Feb 2022 13:07:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Spinetta. Ruido de magia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lectura,Música,Luis Alberto Spinetta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A 10 años de su muerte, 15 razones para recordar por qué amamos a Spinetta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/10-anos-muerte-15-razones-recordar-amamos-spinetta_1_8719653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/873643cf-9820-41a6-9dec-020b8634f98e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A 10 años de su muerte, 15 razones para recordar por qué amamos a Spinetta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 8 de febrero se cumplirá una década de la muerte de Luis Alberto Spinetta, el gran poeta del rock argentino. Subjetiva, como todas las listas, elDiarioAR armó una selección de momentos para homenajear al Flaco.</p></div><p class="article-text">
        La ventaja de vivir en esta &eacute;poca es tener una cantidad enorme de archivo a nada m&aacute;s que un click de distancia. Con todo ese material disponible, <strong>elDiarioAR</strong> eligi&oacute; algunas -unas poquitas de un camino art&iacute;stico que dur&oacute; m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas- para recordar a Luis Alberto Spinetta. Porque se cumplen diez a&ntilde;os de su muerte y las efem&eacute;rides &ldquo;redondas&rdquo; siempre son una excusa para el periodismo, pero tambi&eacute;n porque puede ser un gran plan tomarse un ratito para volver a algunas canciones, conocer versiones raras o enterarse de una vieja colaboraci&oacute;n e incorporarla a la <em>playlist</em> del alma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1- &ldquo;Muchacha (ojos de papel)&rdquo;</strong>. Saqu&eacute;monos este momento inc&oacute;modo de encima de la mejor manera posible: s&iacute; o s&iacute; ten&iacute;a que estar esta canci&oacute;n. Spinetta no era demasiado amigo de que le pidieran, incansablemente, que tocara su enorme hit, nacido en el primer disco de Almendra e inolvidable para siempre. Evitaba todo lo que pod&iacute;a, en sus vivos, volver sobre esa canci&oacute;n. Por eso fue una sorpresa enorme -y una emoci&oacute;n enorme- que la metiera en el repertorio que present&oacute; en Bad&iacute;a &amp; Compa&ntilde;&iacute;a, en 1984. Es un momento hermoso, y lo m&aacute;s hermoso es la cara de Juan Alberto cuando se da cuenta de lo que est&aacute; pasando.
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        <strong>2- Tema de Pototo (para saber c&oacute;mo es la soledad)</strong>. Antes de que explotara <em>Muchacha, </em>Almendra hab&iacute;a publicado sus dos primeros singles. <em>Tema de Pototo</em> fue el primero, publicado en 1968: Spinetta lo escribi&oacute; despu&eacute;s de que le hicieran saber que un amigo suyo hab&iacute;a muerto durante su viaje de egresados. Aunque despu&eacute;s se enter&oacute; de que la informaci&oacute;n era err&oacute;nea, la canci&oacute;n ya estaba hecha y se convertir&iacute;a en una pista imborrable del debut musical de Luis Alberto. El diario P&aacute;gina/12 ilustr&oacute; la tapa en la que daba cuenta de la muerte del m&uacute;sico con esa frase: &ldquo;Para saber c&oacute;mo es la soledad&rdquo;. Y con el dibujo que Spinetta hizo para la tapa de su primer disco. Esta versi&oacute;n es de 1979, en un recital que termin&oacute; suspendido por lluvia en el Lawn Tennis Club.
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                La tapa de Página/12 del 9 de febrero de 2012, tras la muerte del Flaco.                            </span>
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        <strong>3- Casas marcadas</strong>. Spinetta hab&iacute;a escrito esta canci&oacute;n en la &eacute;poca de Invisible, pensando en tocarla con una guitarra de doce cuerdas, que no ten&iacute;a en ese momento. Incluso la ensay&oacute; con sus compa&ntilde;eros de aquella banda, pero reci&eacute;n la incluy&oacute; en su discograf&iacute;a en Kamikaze, su disco solista de 1982, uno de los puntos m&aacute;s altos de su obra. Antes de eso la present&oacute; en un show en Mar del Plata y dijo: &ldquo;La letra no dice nada, dice siempre lo mismo, y por una vez... pa' que sea comercial&rdquo;.
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        <strong>4- Mi Chevy y mis franciscanas</strong>. Esta no es de Luis, sino de la banda que su hijo Dante form&oacute; con Emmanuel Horvilleur: Illya Kuryaki and the Valderramas. Spinetta acompa&ntilde;&oacute; a los Kuryaki en su formaci&oacute;n y en su desarrollo, y en la interpretaci&oacute;n de esta canci&oacute;n varias veces en vivo. &iquest;C&oacute;mo? Luci&eacute;ndose como guitarrista, algo que le hered&oacute; a Dante. En 1998, cuando los Kuryaki se presentaron en M&eacute;xico en el festival Vive Latino, su hijo lo subi&oacute; al escenario as&iacute;: &ldquo;Quiero que le den un gran aplauso a mi jefe, mi jefecito, Luis Alberto Spinetta&rdquo;.
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        <strong>5- Durazno sangrando</strong>. La &uacute;ltima vez que Spinetta pis&oacute; un escenario fue en Santiago de Chile, en junio de 2011. En esa &eacute;poca, algo hab&iacute;a empezado a llamar la atenci&oacute;n de algunos seguidores y periodistas especializados: Luis Alberto hac&iacute;a sus shows casi enteramente sentado, aunque su diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer de pulm&oacute;n todav&iacute;a no se hab&iacute;a hecho p&uacute;blico. Uno de los momentos m&aacute;s conmovedores de ese show fue cuando interpret&oacute; <em>Durazno sangrando</em>, un cl&aacute;sico de su banda Invisible.
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        <strong>6- Que ves el cielo</strong>. En 1980, en el m&iacute;tico estadio de Obras, Seru Giran y Spinetta Jade se subieron al escenario juntos. Con su guitarra y su voz, Spinetta empez&oacute; solo la canci&oacute;n, que Invisible hab&iacute;a incluido en su disco El jard&iacute;n de los presentes, de 1976. Para la segunda estrofa, despu&eacute;s de que todo el p&uacute;blico lo ovacionara, se sum&oacute; Charly, en el piano y la voz.
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        <strong>7- Post-crucifixi&oacute;n</strong>. &iquest;Uno de los riffs m&aacute;s emblem&aacute;ticos del rock argentino? Uno de los riffs m&aacute;s emblem&aacute;ticos del rock argentino. En la edici&oacute;n 1972 del BA Rock Pescado Rabioso llev&oacute; a escena una de sus canciones m&aacute;s populares. Pero antes de eso, en el video que dej&oacute; registrada esa versi&oacute;n, una rareza: los cuatro integrantes de la banda -el Flaco, David Leb&oacute;n, Black Amaya y Carlos Cutaia- parecen compartir un rato de relajo en un jard&iacute;n. Con ropa setentosa y con un aire a Led Zeppelin imposible de pasar por alto.
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        <strong>8- Luis Alberto lee poemas de Delfina Goldaracena</strong>. Delfina fue una de las nueve adolescentes que muri&oacute; en la llamada &ldquo;Tragedia del colegio Ecos&rdquo;. Era alumna de esa instituci&oacute;n y volv&iacute;a de hacer trabajos solidarios en Chaco cuando el micro en el que viajaba choc&oacute; con un cami&oacute;n. Hab&iacute;a publicado algunos de sus poemas desde muy chica, en antolog&iacute;as que hab&iacute;an elegido su trabajo. Spinetta fue muy activo en la b&uacute;squeda de Justicia por esas v&iacute;ctimas y en la difusi&oacute;n de la organizaci&oacute;n civil Conduciendo a Conciencia, que buscaba mejoras en la seguridad vial.
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        <strong>9- Barro tal vez</strong>. En 2005, Luis Alberto fue uno de los artistas que se present&oacute; en el ciclo &ldquo;M&uacute;sica en el Sal&oacute;n Blanco&rdquo;, en la Casa Rosada. En ese momento, el actual presidente Alberto Fern&aacute;ndez era el jefe de Gabinete de N&eacute;stor Kirchner y explic&oacute; a los presentes algo que le hab&iacute;a contado Rodolfo Garc&iacute;a, amigo de Spinetta y baterista de Almendra. &ldquo;La escribi&oacute; a los 15 a&ntilde;os. Y lo amonestaron porque se puso a repartir la letra y distrajo a los compa&ntilde;eros&rdquo;, dijo Fern&aacute;ndez sobre la zamba compuesta por el Flaco.
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        <strong>10- Bajan</strong>. En marzo de 2007, con su disco Ah&iacute; vamos en plena explosi&oacute;n, Gustavo Cerati subi&oacute; a su escenario al m&uacute;sico argentino que m&aacute;s admiraba: Luis Alberto Spinetta. En un recital en la avenida Alcorta en la que el gobierno porte&ntilde;o estim&oacute; que hab&iacute;a unas 200 mil personas, tocaron juntos <em>Bajan</em>, una canci&oacute;n que Spinetta hab&iacute;a grabado en Artaud y que Cerati hab&iacute;a homenajeado en Amor amarillo, su primer disco solista. Volvieron a tocarla juntos en 2009, la noche de las Bandas Eternas.
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        <strong>11- Laura va</strong>. Cuando preparaba Estrelicia, su MTV Unplugged, Spinetta se encontr&oacute; con una especie de &ldquo;redada&rdquo;: la orquesta que grab&oacute; con &eacute;l ya ten&iacute;a preparado un arreglo de cuerdas para<em> Muchacha</em>. Como (casi) siempre, estaba decidido a no tocarla, pero s&iacute; estuvo de acuerdo en sumar otra canci&oacute;n de Almendra que tampoco interpretaba tan habitualmente. <em>Laura va</em>, el &uacute;ltimo tema del disco debut de Almendra y una canci&oacute;n que, seg&uacute;n su creador, estaba inspirada en <em>She's leaving home</em> de The Beatles, son&oacute; con orquesta de fondo.
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        <strong>12- Ludmila. </strong>Antes de irnos del MTV Unplugged, una canci&oacute;n m&aacute;s: Ludmila, parte de Madre de a&ntilde;os luz, el disco que Spinetta Jade edit&oacute; en 1984. Si llegaste hasta ac&aacute;, me permito confesar un motivo de los m&aacute;s personales: la tarde que se muri&oacute; el Flaco fue la primera canci&oacute;n que pusieron en la radio que puse para sentir compa&ntilde;&iacute;a. Me hace acordar a esa tristeza m&iacute;a y de los que estaban en la radio, pero tambi&eacute;n a que, por la fuerza de la canci&oacute;n, esa bater&iacute;a y esa voz que la sostienen todo el tiempo, pod&iacute;amos apoyarnos en la obra de Spinetta para estar mejor.
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        <strong>13- Todos estos a&ntilde;os de gente</strong>. En 1986, Fito P&aacute;ez y Spinetta grabaron un disco juntos: La La La. En 1992, en una presentaci&oacute;n televisiva del Flaco en Hacelo por m&iacute;, invit&oacute; a Fito a sumarse a su show. Tocaron Todos estos a&ntilde;os de gente, una de las que el Flaco hab&iacute;a escrito para ese disco. Una de esas cr&oacute;nicas urbanas que cada tanto aparec&iacute;an en la discograf&iacute;a de Spinetta.
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        <strong>14- Qued&aacute;ndote o y&eacute;ndote. </strong>Otra vez en Obras. En un show de 1978, Spinetta mostr&oacute; una canci&oacute;n que en ese momento se llamaba <em>De tu alma </em>y que se llamar&iacute;a finalmente <em>Qued&aacute;ndote o y&eacute;ndote</em> y ser&iacute;a parte de Kamikaze. Sirve de muestra del proceso creativo del Flaco: una versi&oacute;n que no s&oacute;lo cambiar&iacute;a de nombre sino algunos fragmentos de la letra. Una canci&oacute;n en plena confecci&oacute;n, a la vista de todos.
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        <strong>15- No te alejes tanto de m&iacute;. </strong>En diciembre de 2009 Spinetta toc&oacute; m&aacute;s de cinco horas en vivo. Fue en su show junto a las Bandas Eternas. Nunca nadie hab&iacute;a hecho algo as&iacute; y nunca nadie volvi&oacute; a hacer algo as&iacute;. Festejaba sus cuarenta a&ntilde;os como m&uacute;sico y lo hizo con las formaciones de las bandas que hab&iacute;a integrado y liderado. Subi&oacute; a sus ex compa&ntilde;eros, a algunos de los artistas m&aacute;s importantes del rock argentino, a sus hijos, y algunas de sus mejores canciones. S&oacute;lo algunas, porque aunque toc&oacute; m&aacute;s de cinco horas, ten&iacute;a detr&aacute;s una discograf&iacute;a enorme y talentosa. La &uacute;ltima de esa noche fue <em>No te alejes tanto de m&iacute;</em>. La noche que el p&uacute;blico se rindi&oacute; como nunca a sus pies, areng&oacute; a ese p&uacute;blico a que cantara con &eacute;l. Cada vez m&aacute;s fuerte. Que no se le alejaran. Como si se estuviera despidiendo.
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        <em>JR</em>
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      <dc:creator><![CDATA[Julieta Roffo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Feb 2022 11:16:40 +0000]]></pubDate>
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