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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Virginia Woolf]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/virgina-woolf/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Virginia Woolf]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Quedarse atrás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/quedarse_129_12567289.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74a73e23-ffda-4a2d-9a0c-1b8aa3c12eba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quedarse atrás"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El optimismo cruel que promete salvación individual y obliga a mirar de frente a quienes ya fueron relegados por políticas y estéticas de la omnipotencia solo encuentra salida en la humildad de admitir la vulnerabilidad y en la voluntad política de repararla.</p></div><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que intento encontrar una palabra que signifique lo contrario de hipocondr&iacute;aca; es gracioso buscarla en Internet porque las webs que hablan de este tipo de cosas est&aacute;n monopolizadas por obsesivos que creen que lo contrario de su patolog&iacute;a es la negaci&oacute;n o la desidia. Yo no soy de negar s&iacute;ntomas reales: simplemente tiendo a creer que voy a estar bien, y que la gente que quiero va a estar bien tambi&eacute;n. Soy as&iacute; incluso ante situaciones que podr&iacute;an considerarse exigentes: ni siquiera mi propio embarazo, por poner un ejemplo que para algunas ser&iacute;a extremo, me ha movido de ah&iacute;. Como soy una persona joven sin enfermedades preexistentes con buena calidad de vida y acceso a servicios de salud, en general tengo raz&oacute;n yo; supongo que esa ecuaci&oacute;n ir&aacute; cambiando con los a&ntilde;os, y los hipocondr&iacute;acos pasar&aacute;n a estar del lado de la verdad la mayor parte de las veces. Pero incluso ahora, cada tanto, esa fe ciega en que nada es nada y todo se resuelve solo se encuentra con las vicisitudes de la realidad. En estos d&iacute;as, por caso, internaron a mi gatito m&aacute;s joven con algo que todo indica que es una trombosis. Yo estoy de viaje, y me mata de angustia que le haya pasado justo ahora pero quiz&aacute;s es una suerte para &eacute;l haberse quedado con mi amiga que est&aacute; m&aacute;s lejos de la desidia y la negaci&oacute;n que yo. 
    </p><p class="article-text">
        En general estoy a favor de esta suerte de optimismo; no suelo pensarlo en t&eacute;rminos de omnipotencia, ni siquiera en t&eacute;rminos de valor de verdad. M&aacute;s bien creo que son pocas las veces en que preocuparse de m&aacute;s te sirve para vivir mejor, y que, en cambio, ir por la vida pensando que todo va a salir bien es al menos una mejor forma de transitarla. En otras palabras: incluso si no tengo raz&oacute;n y las cosas finalmente salen mal, probablemente una no haya ganado nada con angustiarse. Veo todos los d&iacute;as como muchos amigos que est&aacute;n bien (de salud, pero tambi&eacute;n en general) se arruinan la vida imaginando para s&iacute; mismos futuros dist&oacute;picos y resultados tr&aacute;gicos; me reafirman en mi fe en el equilibrio natural de las cosas, en mi variante personal de eso que en las redes hoy se llama <em>gordo no pasa nada</em>. Pero no s&eacute; si ser&aacute; este asunto del gatito o los eventos recientes del pa&iacute;s o del mundo los que me llevaron a analizar esta disposici&oacute;n emocional como una que podr&iacute;a tener sus bemoles. 
    </p><p class="article-text">
        Dos cosas me vinieron a la mente: la primera, un detallecito, la cantidad de textos (muchos buen&iacute;simos) que est&aacute;n llegando a mis manos sobre menopausia. Es l&oacute;gico, me dec&iacute;a una amiga: a medida que nuestros autores favoritos ara&ntilde;an los cuarenta y largos empiezan a aparecer estos temas en su literatura. Todav&iacute;a no pude leer el de <strong>Laura Wittner</strong> (ya estar&aacute; en alguna de las pr&oacute;ximas columnas), una de mis escritoras argentinas de cabecera, pero s&iacute; el de <strong>Miranda July </strong>que coment&eacute; hace poco. En <em>A cuatro patas</em>, la hero&iacute;na (escritora y cineasta, casada, con une hije no binarie: alter ego absoluto de July) le inventa a su marido, para justificar una tristeza por algo que no quiere contar, que est&aacute; menop&aacute;usica: semanas despu&eacute;s, en su control ginecol&oacute;gico anual, descubre que efectivamente ha ingresado en eso que los m&eacute;dicos llaman la perimenopausia. El asunto es duro pero tambi&eacute;n muy gracioso, sobre todo porque la menopausia no es una tragedia: ella se cre&iacute;a tan inmune a la vejez, como solemos creernos algunos, que jam&aacute;s se le ocurri&oacute; que efectivamente pod&iacute;a estar diciendo la verdad cuando dijo esa mentira. 
    </p><p class="article-text">
        La otro que me vino a la cabeza es menos detallecito, y m&aacute;s tr&aacute;gico. Hace bastante que la discapacidad est&aacute; en el centro de la escena discursiva en Argentina, primero por los recortes, despu&eacute;s por las coimas y finalmente por la conjunci&oacute;n terrible entre los recortes y los coimas. Creo que hay una parte de ese concepto que <strong>Lauren Berlant</strong> llam&oacute; el <em>optimismo cruel </em>en la que al menos yo no hab&iacute;a pensado demasiado: parte de esa forma enga&ntilde;osamente amable de cierto salvajismo nietzscheano (mal entendido o bien entendido, se lo dejo a los fil&oacute;logos) de insistir en autopercibirnos superhombres tiene que ver con imaginarnos a las personas sin discapacidad y a las que viven con discapacidad como clases separadas. No hace falta, o no deber&iacute;a hacer falta, pensar &ldquo;a m&iacute; tambi&eacute;n me puede tocar&rdquo; para empatizar con una persona en una situaci&oacute;n desventajosa; pero por c&oacute;mo funcionamos las personas, parece m&aacute;s o menos claro que hay una relaci&oacute;n entre esa convicci&oacute;n de &ldquo;si hac&eacute;s las cosas bien, est&aacute;s a salvo de lo precario&rdquo; del optimismo cruel y ausencia total de empat&iacute;a o sensibilidad hacia los devenires de los m&aacute;s d&eacute;biles. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso que lo contrario de la hipocondria o el pesimismo en sentido m&aacute;s amplio, entonces, no es la desidia o la negaci&oacute;n: es m&aacute;s bien la aceptaci&oacute;n de la contingencia y de la vulnerabilidad, que no es lo mismo que el melodrama o el regodeo narcisista en el propio potencial para la tragedia. Sin ser un goce yoico, entonces, que nos ponga a cada uno como una v&iacute;ctima en el centro de la escena, ese abrazo de la propia fragilidad es completamente opuesto a ese delirio de omnipotencia (reflejado con claridad en algunos sectores de la est&eacute;tica libertaria: la metralleta, o los dibujos de <strong>Javier Milei</strong> que lo muestran musculoso y alt&iacute;simo) que deja al sujeto a salvo de la posibilidad terrible de quedarse atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Me viene a la cabeza, entonces, una &uacute;ltima obsesi&oacute;n: el final de <em>Un cuarto propio</em>, de <strong>Virginia Woolf</strong>, sobre el que ya escrito demasiadas veces pero que nunca termina de darme algo. Si siempre digo que ese final me emociona es porque incluye, en las mismas p&aacute;ginas, un reconocimiento de la propia limitaci&oacute;n y una sonrisa hacia la indeterminaci&oacute;n del futuro. Virginia dice que ella quiere que las j&oacute;venes escriban cada vez m&aacute;s porque, como a toda mujer poco instruida, le encanta leer. Hay una aceptaci&oacute;n ah&iacute; de los l&iacute;mites de lo posible: Virginia ya tiene casi cincuenta a&ntilde;os, y sabe que hay cosas que no llegar&aacute; a ver. Piensa seguir trabajando, sin embargo: no hay lugar en su ret&oacute;rica para la derrota, ni para ella ni para esas jovencitas a las que les habla, que s&iacute; tendr&aacute;n mejores oportunidades de las que se le dieron a ella. 
    </p><p class="article-text">
        En ese final de<em> Un cuarto propio</em> hay un reconocimiento de la negatividad, pero que no se convierte en una negatividad hacia el futuro, ni en ninguna forma de nostalgia por esa juventud perdida que ya no ver&aacute; ciertas cosas. Solemos identificar a la nostalgia con el pesimismo, pero quiz&aacute;s se trata de algo casi contrapuesto a eso, sobre todo en su forma actual: la nostalgia parece siempre pesimista pero en su encarnaci&oacute;n contempor&aacute;nea participa del optimismo cruel. Es la manera de imaginar que una se salv&oacute;: de pensar, a diferencia de lo que pensaba Virginia, que una est&aacute; a salvo, que una se salv&oacute; porque vio un mundo mejor que los (las) j&oacute;venes ya no ver&aacute;n. La debilidad, en ese caso, est&aacute; puesta en el futuro: no ya en los viejos, sino en la juventud. Hablo de nosotros, ahora, de los que miramos a la juventud, la libertaria y la otra, con cierta pena pero tambi&eacute;n cierto desd&eacute;n. La nostalgia no ser&iacute;a entonces lo contrario del optimismo cruel sino su otra cara, su lado oscuro de la luna: es el optimismo cruel de los adultos.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/quedarse_129_12567289.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Aug 2025 03:03:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Quedarse atrás]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tamara Tenenbaum, entre una serie con Lali y un libro sobre Virginia Woolf: "No me importa que confundan mi vida con mis personajes"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/tamara-tenenbaum-lali-woolf-serie-libro-no-importa-confundan-vida-personajes_1_12246375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44447eb4-9f65-44ea-8c48-0083a7750af2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tamara Tenenbaum, entre una serie con Lali y un libro sobre Virginia Woolf: &quot;No me importa que confundan mi vida con mis personajes&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de estrenar la segunda temporada de El fin del amor y en enero recibió el premio Paidós por su libro 'Un millón de cuartos propios'. Su obra desafía la idea de creación individual y propone una escritura que fluye entre formatos, dudas y cuestionamientos de época. 
</p></div><p class="article-text">
        Tamara Tenenbaum es como una antena antigua que deja que en la radio de los hits se cuelen las canciones del pasado. Los 40 Principales con un par de zambas y tangos de fondo. Es decir, es una persona capaz de hacer un <em>mashup </em>entre pasado y presente para imaginar o especular acerca del futuro. Quiz&aacute;s por eso tuvo que ir a releer <em>Un cuarto propio</em>, el ensayo de Virginia Woolf publicado en 1929, para poder pensar algunas claves sobre el mundo contempor&aacute;neo. Y adem&aacute;s de ser una antena que sintoniza un poco de todo al mismo tiempo, es una maestra del enga&ntilde;o; una esp&iacute;a de la KGB que flota con soltura por mundos completamente diferentes y antag&oacute;nicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algo de esa soltura se traduce en su escritura tambi&eacute;n, quiz&aacute;s por eso produce en diversos formatos. Puede escribir una serie para que sea protagonizada por Lali Esp&oacute;sito, al mismo tiempo que escribe obras de teatro inspiradas en el mito jud&iacute;o del Dibuk y un pu&ntilde;ado de textos acerca del dinero, el trabajo, la comida, el resentimiento y la nostalgia, entre otros temas. Recientemente, estren&oacute; la segunda temporada de <em>El fin del amor</em>, la serie producida por Amazon Prime e inspirada en su libro hom&oacute;nimo &ndash;como as&iacute; tambi&eacute;n en su novela <em>Todas nuestras maldiciones se cumplieron</em>&ndash;, y gan&oacute; el premio Paid&oacute;s con su antolog&iacute;a de ensayos <em>Un mill&oacute;n de cuartos propios</em>. Entre las dos cosas se gener&oacute; una suerte conversaci&oacute;n invisible, sostenida por la habilidad de su autora para el tr&aacute;fico de ideas entre un formato y otro.&nbsp;
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        <strong>&ndash;En la segunda temporada de la serie aparecen otros tipos de v&iacute;nculos que no estaban antes y que nutren la trama de la protagonista.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Despu&eacute;s de la primera temporada entend&iacute; que quer&iacute;a que la serie fuera lo m&aacute;s coral posible y lo menos organizada alrededor de la protagonista; algo que no es f&aacute;cil, sobre todo por c&oacute;mo se escriben este tipo de proyectos. Sin embargo, cuando quer&eacute;s hacer un fresco generacional, ten&eacute;s que mostrar vidas distintas, ya sea sexuales, materiales o en t&eacute;rminos de edad. A la vez, todas las tramas tienen alg&uacute;n reflejo en la protagonista, incluso aquellas que Tamara no registra. Por ejemplo, la trama de Ofelia incluye la b&uacute;squeda de un v&iacute;nculo que espeja al que est&aacute; armando el personaje de Lali, como tambi&eacute;n espeja su relaci&oacute;n con el juda&iacute;smo. A la vez, Sarita est&aacute; en medio de una relaci&oacute;n de pareja de la cual, de una forma u otra, quisiera intentar separarse, de la manera que lo hace la protagonista en la primera temporada.&nbsp;
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                Lali Espósito como Tamara, en la segunda temporada de El fin del amor.                            </span>
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        <strong>&ndash;En una entrevista sobre la temporada pasada dijiste que uno es &ldquo;esclavo de la historia que cuenta&rdquo; &iquest;Te convertiste en una esclava de esta historia?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que una se vuelve esclava de la historia en este sentido: lo &uacute;nico que importa es lo que se quiere contar, mostrar y, sobre todo, el formato que ten&eacute;s adelante. Por ejemplo, creo que todas las escenas de la noche las hicimos porque nos gustaban, yo no tengo una vida tan nocturna como esa aunque la protagonista lleve mi nombre. Quer&iacute;amos filmar una nocturnidad de Buenos Aires porque sentimos que es algo que no est&aacute; tan representado, o al menos las fiestas, las locaciones y la gente que nos gusta cruzarnos en la noche. Obviamente hay ficci&oacute;n, entonces muchas est&aacute;n muy montadas, pero eso es una decisi&oacute;n est&eacute;tica. Sin embargo, lo gracioso de esas escenas es que las protagonistas nunca est&aacute;n montadas, lo cual es algo muy porte&ntilde;o: vas a Brandon y hay unas que est&aacute;n montadas y otras que est&aacute;n de jean y zapatillas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La escritora Marina Yuszczuk dijo que a ra&iacute;z del avance de las &ldquo;literaturas del yo&rdquo; se confunden como una misma cosa narrador, protagonista y autor &iquest;Vos c&oacute;mo te llev&aacute;s con eso? &iquest;Qu&eacute; pasa con esa posible confusi&oacute;n y tu trabajo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>No me importa mucho, ni es la lectura que uso para leer cosas de otros. Tampoco me preocupa demasiado. Cada quien puede interpretar las cosas como quiera. Lo que s&iacute; me parece importante es el pacto de lectura del momento en el que uno ve o lee algo. Que algo sea verdad o no, es secundario. Hace unos d&iacute;as una amiga me contaba que fue a ver el documental de Bel Gatti, <em>No puedo tener sexo</em>, y una amiga que estaba con ella interpret&oacute; todo como una ficci&oacute;n y le dec&iacute;a a cada persona que aparec&iacute;a y que era del elenco: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; bien actuaste!&rdquo;. Y a m&iacute; me pareci&oacute; b&aacute;rbaro, genial, por eso creo que hay que abandonar posturas como &ldquo;a m&iacute; no me gusta que mi obra se lea de tal o cual manera&rdquo;.&nbsp;Por favor, <em>who cares. </em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Hay l&iacute;neas de di&aacute;logo que aparecen textualmente en tu libro </strong><em><strong>Un mill&oacute;n de cuartos propios</strong></em><strong> &iquest;C&oacute;mo fue ese pasaje de una cosa a la otra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Siendo honesta, a veces ni me acuerdo si hay una frase en un guion que sale de un libro o al rev&eacute;s. Son cosas que voy haciendo al mismo tiempo y reciclo cosas que ya us&eacute;. Cada uno tiene su yeite como artista y con esas repeticiones se va armando la voz de una misma. De alguna manera armar un collage de lo que vas haciendo es una forma de crear una marca personal sin pensar en &ldquo;c&oacute;mo hago para que esto sea m&iacute;o&rdquo;.
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                Tenenbaum gano este año el Premio Paidós con un ensayo sobre Virginia Woolf.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;Por qu&eacute; priorizas al momento de escribir un tono m&aacute;s dubitativo que asertivo? &iquest;Por qu&eacute; prefer&iacute;s la duda en una &eacute;poca que defiende la asertividad?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me resultar&iacute;a muy raro decir algo muy tajante, generalmente mis opiniones son transitorias y est&aacute;n abiertas a aceptar que las circunstancias cambien y que, por lo tanto, una tenga que cambiar de opini&oacute;n. Pienso que lo bueno de hacer un libro es que su extensi&oacute;n te permite presentar una posici&oacute;n y su contraria. Eso en un tuit o un reel no existe. A su vez, en la serie, los personajes afirman ideas y las defienden y las sostienen porque es lo que necesita la escena. Sin embargo, pensando en el personaje de Lali, eso llega muy tamizado y no queda siempre como la hero&iacute;na, sino todo lo contrario y las visiones del mundo m&aacute;s interesante no las tiene ella, sino otros personajes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Esa defensa anti asertividad te llev&oacute; a casi no mencionar a Javier Milei o La Libertad Avanza cuando habl&aacute;s en tu libro de la &ldquo;Argentina actual&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo hice porque creo que lo que pasa ac&aacute; responde a un clima global. No quiero que una persona lea esto en otro lugar y piense que no aplica porque la pregunta sobre todo esto tiene m&aacute;s que ver con cu&aacute;nto depende realmente esta situaci&oacute;n de Javier Milei o de Donald Trump, sea el caso. Yo no creo que cuando no est&eacute;n gobernando las personas de derecha no van a estar m&aacute;s o se vayan a hacer progres. De hecho, muchos espacios progresistas est&aacute;n repitiendo discursos machistas y est&aacute;n retomando una l&iacute;nea antifeminista, aunque se reconozcan &ldquo;nacionales y populares&rdquo;. Por eso creo que el fen&oacute;meno actual no tiene que ver s&oacute;lo con Milei. Lo interesante es que lo que m&aacute;s quieren captar los progresistas de La Libertad Avanza es la parte anti-progre, piensan: &ldquo;Bueno, para ganar votantes tenemos que ser de derecha&rdquo;. No se les ocurre que, tal vez, lo que tienen que prometer es una baja de la inflaci&oacute;n. O por lo menos yo todav&iacute;a no los escuch&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En tu libro habl&aacute;s mucho de c&oacute;mo hoy el consumo define las identidades de las personas &iquest;Podr&iacute;as hipotetizar sobre cu&aacute;l ser&iacute;a una posible salida de esa l&oacute;gica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pienso que una salida de eso es definirse por lo que uno produce. Y no lo pienso en el sentido del arte porque producir puede ser hacer una comida, criar dos hijos sola, arreglar los muebles de tu casa, dedicarte a cualquier oficio. Yo no estoy tan de acuerdo con los relatos sobre la hiperproductividad porque no veo a la gente tan productiva, de hecho la veo scrolleando hipnotizada por el tel&eacute;fono. Me veo a m&iacute; misma as&iacute;. Decir que alguien fue hiperproductivo porque mand&oacute; muchos mails es algo medio falaz, en todo caso, reconozcamos que tiene muchos supuestos decir que alguien que hizo varios powerpoints y mand&oacute; mails es alguien muy productivo. Al mundo de hoy le sirve mucho m&aacute;s que estemos todo el d&iacute;a haciendo clicks o comprando cosas, antes de estar arregl&aacute;ndonos un mueble. Sigamos con este ejemplo de los muebles: arreglar una mesa o directamente hacerla te va a convertir en alguien diferente. Primero porque ten&eacute;s que ir a la ferreter&iacute;a, comprar cosas, hablar con gente, aprender a hacer algo nuevo; es decir, te inserta socialmente de otra manera incluso si apenas sal&iacute;s de tu casa para resolverlo. Pienso que tener una vida m&aacute;s as&iacute; puede llegar a generar cambios pol&iacute;ticos, sociales y culturales.&nbsp;
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Por qu&eacute; te interesa tanto reflexionar sobre la nostalgia que, junto con el resentimiento, dec&iacute;s que es de las emociones m&aacute;s pregnantes de esta &eacute;poca?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Porque se volvi&oacute; muy dif&iacute;cil pensar desde el progresismo una idea de futuro. Vivimos en un mundo muy solipsista, la mayor&iacute;a de la gente se pregunta &ldquo;qu&eacute; ofrece el futuro para m&iacute;&rdquo; y es poco com&uacute;n escuchar posturas que digan &ldquo;quiero que el futuro le ofrezca a todo el mundo las posibilidades que hoy tengo yo&rdquo;. Aclaro: un &ldquo;yo&rdquo; de clase media que no tiene posibilidades infinitas, pero que lo que tiene es mejor que lo que tiene la mayor&iacute;a. Creo que una utop&iacute;a atractiva para m&iacute; ser&iacute;a que todo el mundo pudiera vivir una vida de clase media: tener comida, agua potable, escuela, universidad, amigos, una jornada de trabajo decente y vacaciones pagas. Una vida de clase media en una sociedad democr&aacute;tica no es perfecta, pero si todo el mundo la tuviera vivir&iacute;amos en una sociedad incre&iacute;ble. Sin embargo, me parece que para pensar que eso es deseable hay que reconocer que nosotros dos no somos el sujeto de la utop&iacute;a. Quiz&aacute;s el obst&aacute;culo de las utop&iacute;as progresistas es que toman algo que ya existe e intentan universalizar y lo problem&aacute;tico de eso es que para quien ya tiene esas cosas no hay nada. La utop&iacute;a progresista te est&aacute; diciendo que vos te quedes en tu dos ambientes, porque eso est&aacute; muy bien, pero vos est&aacute;s pensando que quer&eacute;s una mansi&oacute;n en Marte. Quiz&aacute;s deber&iacute;amos moderar nuestras ambiciones para que otros puedan ampliarlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; ves de atractivo en esos personajes que, tanto en la serie como en los ensayos, le escapan a la polarizaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me interesan porque esos cruces son cada vez menos frecuentes. Yo intento moverme en espacios diversos: tengo amigos de izquierda y tambi&eacute;n de derecha; me junto con gente que gana mucho m&aacute;s que yo y mucho menos. As&iacute; y todo no transito por lugares que me sean inc&oacute;modos, como podr&iacute;a ser para un cura ir a una casa trans. Esos cruces son cada vez m&aacute;s escasos porque este es un mundo donde cada quien elige cu&aacute;ndo y c&oacute;mo socializar. La sociedad contempor&aacute;nea te permite ignorar a la gente que te incomoda, pero a la larga si vos te vincul&aacute;s con gente que no es distinta a vos, el que es diferente se va a transformar en una abstracci&oacute;n, en una idea, en algo que te va a dar miedo porque es desconocido. Pasa mucho esto con los progresistas y &ldquo;el votante de Milei&rdquo;: al tipo lo vot&oacute; casi el 56% del pa&iacute;s, no es probable que toda esa gente comparta muchas cosas en com&uacute;n &ndash;como tampoco el 54% que vot&oacute; a Cristina en su momento&ndash;. Armar un arquetipo para representar a esas personas es querer demonizar y poner en evidencia que quien lo hace no conoce ni a uno, por eso no rodearse de personas diferentes no es algo inocuo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Cuando termina el libro mencion&aacute;s tus ganas de &ldquo;escribir cada vez mejor&rdquo; &iquest;Esa es tu manera de tratar de acercarte a una &ldquo;mente incandescente&rdquo; en los t&eacute;rminos que lo pensaba Virginia?&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que el concepto de Virginia condensa mucho de lo que nosotros pensamos por &ldquo;escribir bien&rdquo;, que es poder poner todo lo que est&aacute; en tu mente, en tu persona, en tu alma, en funci&oacute;n de lo que escrib&iacute;s. Que nada quede fuera de eso, que nada quede mal puesto. Todo el mundo deber&iacute;a inventarse un concepto que refleje ese horizonte &ndash;aunque no lo pueda definir&ndash; y tratar de mejorar cada vez m&aacute;s lo que uno hace. S&iacute; comparto con Virgina la idea de la &ldquo;mente incandescente&rdquo; cuando veo que en mis textos no tropiezo, cuando descubro que las palabras fluyen y van de un lugar a otro sin que yo me de cuenta de por qu&eacute; pas&oacute; eso, ni c&oacute;mo lo hice. Me gusta cuando no veo la maquinaria que se us&oacute; para lograr un texto. Pienso que escribir bien es encontrar una manera elegante de esconder la mano. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un millón de cuartos propios, de Tamara Tenenbaum.                            </span>
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        <em>ISS/DTC</em>
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      <dc:creator><![CDATA[Imanol Subiela Salvo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/tamara-tenenbaum-lali-woolf-serie-libro-no-importa-confundan-vida-personajes_1_12246375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Apr 2025 10:00:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tamara Tenenbaum, entre una serie con Lali y un libro sobre Virginia Woolf: "No me importa que confundan mi vida con mis personajes"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Series,Lali Espósito,Virginia Woolf,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un millón de cuartos propios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/millon-cuartos-propios_129_12096209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbc18417-39ce-4cb5-ba2c-60c1c1b9ee90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un millón de cuartos propios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escritora, filósofa y columnista de elDiarioAR, Tamara Tenenbaum (Buenos Aires, 1980) llega a librerías con el texto que ganó la primera edición del Premio Paidós de Ensayo. En exclusiva, el capítulo que abre el libro: "Sobre la autoridad de la primera persona, o la audacia de la modestia".</p></div><p class="article-text">
        Tengo tantas capas de notas sobre <em>Un cuarto propio </em>que mis recuerdos est&aacute;n todos desordenados; se me mezclan las impresiones que tuve en una &eacute;poca y las que tuve en otras, las que tuve traduciendo y las que tuve leyendo, las m&iacute;as y las de otros, las que tuve cuando pens&eacute; que no hab&iacute;a nada nuevo que decir sobre este libro y cuando sent&iacute; que era imperioso intentar decir algo nuevo. Se mezclan, tambi&eacute;n, las contradicciones de Virginia con las m&iacute;as propias, las cosas que no entend&iacute; con las cosas que realmente no se le entienden. Todo esto para decir que quer&iacute;a empezar este cap&iacute;tulo hablando de c&oacute;mo le envidi&eacute; a Virginia Woolf la confianza en su primera persona, sobre todo el a&ntilde;o en que sent&iacute; que me daba verg&uuml;enza ser yo y seguir escribiendo. Es una autoconfianza en la capacidad de descubrir y pensar el mundo con la que solo un narcisista delirante pod&iacute;a escribir para cuando nac&iacute; yo, en 1989; cualquier persona medianamente cuerda, con cierto acceso a la educaci&oacute;n y cierto acceso internet, sabe hoy que ha llegado tarde a todo. Se ha escrito much&iacute;simo (y muy bueno, si una busca bien) sobre cualquier tema que a una se le ocurra, y pretender decir algo sensato es enredarse en infinitas citas para descubrir que, quiz&aacute;s, no hac&iacute;a falta que se tomara la pluma. Es dif&iacute;cil no envidiar, como persona que escribe, la intrepidez con que se pod&iacute;a afirmar cualquier cosa antes de la academizaci&oacute;n de todo; era la &eacute;poca de los exploradores de los territorios, pero tambi&eacute;n de los temas, cuando el solo hecho de haber ido a alguna parte o de haberse dedicado un par de meses a estudiar algo te volv&iacute;a una fuente valiosa, porque no hab&iacute;a nadie que le hubiera dedicado veinte a&ntilde;os a ese tema ni maneras de leer desde tu casa sobre lo que pasaba en cualquier parte del mundo. La voz de Virginia tiene la limpieza de esa valent&iacute;a: la elegancia de quien no tiene que atajarse nada ni necesita llenar todo de notas al pie porque no ha habido tantas otras antes que ella. Todo eso quer&iacute;a escribir yo, pero se ve que a pesar de que le&iacute; su libro ciento cincuenta veces no me alcanz&oacute; para recordar que Virginia empieza <em>Un cuarto propio</em> con un golpe de modestia.
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        Lo primero que dice Virginia es que le han pedido que hable de un tema demasiado grande: las mujeres y la ficci&oacute;n, dice literalmente, aunque ser&iacute;a m&aacute;s exacto traducirlo como las mujeres y la literatura. Woolf sabe perfectamente que podr&iacute;a ponerse a hablar de eso sin ninguna clase de reparo: un par de alusiones a las Bront&euml;, una cita de Jane Austen, un saludo para George Elliot. Podr&iacute;a hacer eso, pero en el fondo le parece una idiotez, porque lo que ser&iacute;a imposible es llegar a una conclusi&oacute;n: nadie puede hacer una afirmaci&oacute;n universal sobre las mujeres y la literatura, ni decir una verdad tan importante sobre eso, que quien lea pue- da luego recordar y atesorar. Virginia no quiere salir del paso con verdades a medias: prefiere reubicar la pregunta para decir algo que sea a la vez cierto e importante. Y entonces decide hacer dos cosas: defender una propuesta, aunque no sea exactamente lo que le pidieron que respondiera, y explicarnos c&oacute;mo lleg&oacute; all&iacute;. La idea que defiende a continuaci&oacute;n es la tesis principal: para escribir literatura una mujer solamente necesita un cuarto propio y un ingreso que le permita subsistir con independencia. Es importante la tesis, sin lugar a dudas, pero lo que me interesa en este momento es lo otro: la explicaci&oacute;n que da sobre c&oacute;mo lleg&oacute; a esta intuici&oacute;n, que aparece intermitentemente en todos los cap&iacute;tulos del libro. 
    </p><p class="article-text">
        Virginia Woolf es una autora que cita y argumenta, pero esa no es la manera principal en que desarrolla su pensamiento: su forma central de pensar es contar las circunstancias en las que algo se le ocurri&oacute; y llevarnos de la mano por todo el ca- mino que hizo, con su mente y con su cuerpo. Los lugares por los que pas&oacute;, las personas con las que se encontr&oacute;, las escenas que vio en una universidad o en una calle. En las primeras p&aacute;ginas de <em>Un cuarto propio</em> habla de un paseo que da por una universidad de varones; m&aacute;s adelante la comparar&aacute; con una universidad de mujeres. Nos narrar&aacute;, entonces, esos contrastes: la opulencia con la que viven y estudian los varones en contraste con la austeridad en la que se ven obligadas a vivir las mujeres. Nos cuenta, tambi&eacute;n, la experiencia de que le cierren la puerta en la cara en la biblioteca de una universidad para hombres. No me gusta decir que esto (lo que la teor&iacute;a literaria llama <em>flujo de conciencia</em>) es un recurso formal, porque no creo que sea solo una cuesti&oacute;n de formas ni una manera de expresarse, sino realmente una manera de pensar; y, de hecho, el primero que utiliza la expresi&oacute;n <em>flujo de conciencia</em> no es un autor de ficci&oacute;n ni un cr&iacute;tico literario, sino el fil&oacute;sofo pragmatista William James, y no lo utiliza para hablar de cosas que pasan en las novelas, sino para describir el funcionamiento de la mente, el modo en que en nuestra conciencia los elementos se encadenan de manera m&aacute;s caprichosa y ca&oacute;tica que l&oacute;gica. En la literatura, se supone, los escritores utilizan el flujo de conciencia para mostrarnos la vida interior de sus personajes, y as&iacute; acercar- nos a ellos: para que podamos ver c&oacute;mo piensan y c&oacute;mo sienten, qu&eacute; les pasa por dentro m&aacute;s all&aacute; de lo que les est&eacute; pasando por fuera; cuando los escritores despliegan este recurso suelen decir- nos algo del mundo exterior (por d&oacute;nde camina el personaje o d&oacute;nde est&aacute; recostado mientras su imaginaci&oacute;n se pierde), pero tamizado a partir de las sensaciones del personaje cuya mente ha- bitamos por ese momento. Hay muchos pasajes de flujo de conciencia en <em>Un cuarto propio</em>: partes en las cuales Virginia nos describe sin apuro la vida que vive, lo que bebe y lo que come, los paisajes que atraviesa, lo que percibe, cada frase que se le cruza por la cabeza ante todos los est&iacute;mulos de sus sentidos. Lo describe con detalle, con colores y emoci&oacute;n: podemos oler los libros viejos que consulta en las bibliotecas, intuir el fr&iacute;o de la piedra de las paredes de esas universidades que visita o intenta visitar; podemos imaginar que habitamos sus ojos, que vemos lo que ella ve, que experimentamos lo que ella siente cuando nos cuenta que observa a una pareja por la ventana y que por la forma en que ca- minan juntos y se suben a un coche se puede aprender mucho sobre la relaci&oacute;n con el sexo opuesto, sobre el modo en que las mujeres y los hombres son capaces (o no) de acompa&ntilde;arse mutuamente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/millon-cuartos-propios_129_12096209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Mar 2025 04:34:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un millón de cuartos propios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tamara Tenenbaum,Virginia Woolf]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los libros de septiembre: Judith Butler, Charly García, Levrero y una historia cultural de las frutas, entre lo más destacado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-septiembre-judith-butler-charly-garcia-levrero-historia-cultural-frutas-destacado_1_11634838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39f1b608-c9e4-4500-8986-3026c3e88ae3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros de septiembre: Judith Butler, Charly García, Levrero y una historia cultural de las frutas, entre lo más destacado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mes, repleto de títulos nuevos, llegó con novedades editoriales muy diversas. De qué se tratan y qué sellos los publicaron.</p></div><p class="article-text">
        Ensayo, novela, cuento, reediciones, nuevas traducciones, h&iacute;bridos. <strong>Septiembre promete diversidad entre las novedades editoriales que llegar&aacute;n a las librer&iacute;as a lo largo de todo el mes</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por los lanzamientos m&aacute;s destacados y las editoriales que los publicaron.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Cuadernos de la guerra</strong></em><strong>, de Marguerite Duras.</strong> &ldquo;Escritos entre 1943 y 1949, es decir, en plena Segunda Guerra Mundial y en los inmediatos a&ntilde;os posteriores, Marguerite Duras guard&oacute; estos textos durante d&eacute;cadas en su casa en Neauphle-le-Ch&acirc;teau; solo en 1995, poco antes de morir, decidi&oacute; legarlos al Institut M&eacute;moires de l&rsquo;&Eacute;dition Contemporaine. El volumen contiene&nbsp; relatos autobiogr&aacute;ficos, en particular sobre su ni&ntilde;ez y su juventud en Indochina, y esbozos de c&eacute;lebres novelas&nbsp; suyas, como, entre otras, <em>El dolor</em> o <em>Un dique contra el Pac&iacute;fico</em>. <strong>Asoman en ellos los acontecimientos centrales&nbsp; de su vida: la muerte de su primer hijo, la de su hermano, la Resistencia, la deportaci&oacute;n y el regreso de&nbsp; Robert Antelme</strong>, su trayectoria pol&iacute;tica, el nacimiento&nbsp; de su segundo hijo, y figuras centrales de toda su obra: su madre, sus hermanos, su primer amante. Tambi&eacute;n&nbsp;revelan su proceso de escritura, la patente frescura de sus&nbsp; comienzos, que nunca abandon&oacute;, y la insistencia en dos&nbsp; momentos vitales que siempre llev&oacute; consigo: la infancia y&nbsp; la guerra. Y todo ello sin complacencia, sin nostalgia, sin&nbsp; concesiones&rdquo;, adelantan desde Tusquets sobre este lanzamiento.
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                Cuadernos de la guerra, de Marguerite Duras, salió por Tusquets.                            </span>
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        <em><strong>Cuadernos de la guerra</strong></em><strong>, de Marguerite Duras, sali&oacute; por Tusquets.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>El hambre y el Arc&aacute;ngel</strong></em><strong>, de Pablo Ramos. </strong>&ldquo;Este libro es la historia de un amor, de un encuentro, de una amistad eterna, y de c&oacute;mo el arte puede acontecer en las situaciones m&aacute;s ins&oacute;litas. <strong>A lo largo de un a&ntilde;o, a trav&eacute;s de e-mails y audios de tel&eacute;fono, Pablo Ramos, desde Berl&iacute;n, y Gabo Ferro, desde Buenos Aires, lo hicieron posible: a la distancia, compusieron un disco en el que Ramos escribi&oacute; las letras de las canciones y Ferro les puso m&uacute;sica.</strong> Se llam&oacute; <em>El hambre y las ganas de comer</em> y desde que se edit&oacute; se fue convirtiendo en una obra de culto, en un objeto tan inclasificable como sus dos autores. Gabo Ferro, historiador, compositor, int&eacute;rprete, due&ntilde;o de una voz y un estilo &uacute;nicos, figura clave de la m&uacute;sica argentina del siglo XXI, a pesar de su temprana muerte sigue siendo un referente art&iacute;stico para miles de seguidores. Escrita como una larga carta al amigo que ya no est&aacute;, la nueva obra de Pablo Ramos nos ofrece, con generosidad, la historia de trece canciones (y alguna m&aacute;s) que surgieron de la comuni&oacute;n entre dos artistas que siempre persiguieron la belleza&rdquo;, se lee en la contratapa de esta publicaci&oacute;n editada por Alfaguara.
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                &quot;El hambre y el Arcángel&quot;, lo nuevo de Pablo Ramos.                            </span>
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        <em><strong>El hambre y el Arc&aacute;ngel</strong></em><strong>, de Pablo Ramos, sali&oacute; por Alfaguara.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>La habitaci&oacute;n de Jacob</strong></em><strong>, de Virginia Woolf.</strong> Se trata de la tercera novela de Virginia Woolf, que en esta reedici&oacute;n sale por el sello Godot con traducci&oacute;n del escritor argentino <strong>Sebasti&aacute;n Mart&iacute;nez Daniell</strong>. Su protagonista, Jacob Flanders, aparece principalmente a trav&eacute;s de las percepciones que los otros personajes tienen de &eacute;l. Vemos pasar la infancia de Jacob, su paso por la universidad de Cambridge, su adultez, por la lente de las mujeres con las que comparti&oacute; distintos momentos de su vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Un momento antes de saltar, los caballos aminoran la velocidad, se ladean, se alistan, se elevan como una ola monstruosa y finalmente se arrojan hacia el otro lado. Las vallas y el cielo trazan un abrupto semic&iacute;rculo. Entonces, como si nuestro cuerpo se fundiese con el del caballo y nos hubiesen crecido nuestras propias patas delanteras durante el salto, nos lanzamos a trav&eacute;s del aire, nos impulsamos contra la resistencia que ofrece el suelo, somos pura masa muscular, y sin embargo conservamos el dominio de la situaci&oacute;n, erguidos, quietos, la mirada midiendo todo con precisi&oacute;n&rdquo;</em>, puede leerse en las p&aacute;ginas de esta novela.
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                    alt="Salió una nueva edición de la tercera novela de Virgnia Woolf, con traducción de Sebastián Martínez Daniell."
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            <span class="title">
                Salió una nueva edición de la tercera novela de Virgnia Woolf, con traducción de Sebastián Martínez Daniell.                            </span>
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        <em><strong>La habitaci&oacute;n de Jacob</strong></em><strong>, de Virginia Woolf, sali&oacute; por Ediciones Godot con traducci&oacute;n de Sebasti&aacute;n Mart&iacute;nez Daniell.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4.</strong> <em><strong>Frutolog&iacute;as, historia pol&iacute;tica y cultural de las frutas</strong></em><strong>, de Federico Kukso.</strong> &ldquo;Dulces, jugosas, fragantes y seductoras, las frutas son mucho m&aacute;s que alimentos. Son el punto de encuentro de tradiciones, creencias religiosas, expresiones art&iacute;sticas e investigaciones cient&iacute;ficas. Inocentes en apariencia, a lo largo de la historia provocaron guerras, invasiones y dictaduras sangrientas, impulsaron descubrimientos y fueron nada menos que la causa de nuestra expulsi&oacute;n del para&iacute;so. <em>Frutolog&iacute;as</em> explora la fascinaci&oacute;n que experimentaron esp&iacute;as, pintores, poetas, bot&aacute;nicos, chefs y perfumistas de todo el mundo y todas las &eacute;pocas por <strong>estos cultivos maravillosos que han representado abundancia, longevidad, pureza, ternura, sufrimiento, deseo, discordia y pasi&oacute;n</strong>. Al mismo tiempo repone en clave de historia cultural sus dimensiones cient&iacute;fica, est&eacute;tica y pol&iacute;tica, y traza el mapa de un futuro incierto de manipulaci&oacute;n gen&eacute;tica y biodiversidad amenazada. Si con las frutas ingerimos luz solar, lluvias, vientos y suelos, con este libro accedemos a su riqueza profunda y a sus sabores secretos&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis de esta prometedora publicaci&oacute;n del periodista cient&iacute;fico argentino <strong>Federico Kukso</strong> que publica este mes el sello Taurus.
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                    alt="Luego de &quot;Odorama&quot;, llega &quot;Frutologías&quot;, de Federico Kukso, una historia cultural y política de las frutas."
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                Luego de &quot;Odorama&quot;, llega &quot;Frutologías&quot;, de Federico Kukso, una historia cultural y política de las frutas.                            </span>
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        <strong>5. </strong><em><strong>&iquest;Qui&eacute;n teme al g&eacute;nero?</strong></em><strong>, de Judith Butler.</strong> &ldquo;En &iquest;Qui&eacute;n teme al g&eacute;nero?, un libro tan vital como valiente, Judith Butler, cuyo pionero&nbsp; trabajo ha redefinido la forma en que pensamos sobre el g&eacute;nero y la sexualidad, se enfrenta&nbsp;a los ataques contra el g&eacute;nero que predominan en los movimientos de derecha actuales, examina c&oacute;mo este se ha convertido en un fantasma para los reg&iacute;menes autoritarios&nbsp;emergentes, las formaciones fascistas y las feministas transexclusivas, y expone c&oacute;mo&nbsp; funciona este fantasma.&nbsp;<em>&iquest;Qui&eacute;n teme al g&eacute;nero?</em> es un llamamiento audaz a todos aquellos que luchan por la&nbsp; igualdad y combaten la injusticia con el fin de formar una coalici&oacute;n. Imaginando nuevas&nbsp; posibilidades tanto para la libertad como para la solidaridad, <strong>Butler nos ofrece una obra&nbsp;esencialmente esperanzadora que es oportuna y atemporal a la vez</strong>&rdquo;, se lee en la contratapa de esta flamante publicaci&oacute;n que edita en espa&ntilde;ol Paid&oacute;s.
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                ¿Quién le teme al género?, de Judith Butler.                            </span>
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        <em><strong>&iquest;Qui&eacute;n teme al g&eacute;nero?</strong></em><strong>, de Judith Butler, sali&oacute; por Paid&oacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>No digas nada. Una vida de Charly Garc&iacute;a</strong></em><strong>, de Sergio Marchi. </strong>&ldquo;Este es el libro que aliment&oacute; a todos los dem&aacute;s. Y al mito tambi&eacute;n. Desde 1993, Sergio Marchi se convirti&oacute; en la sombra de Charly Garc&iacute;a y de la experiencia surgi&oacute; <em>No digas nada, una biograf&iacute;a</em> &lsquo;diversa, divertida y divergente&rsquo;, como Charly le encomend&oacute;. Fue una gran aventura donde el autor cumpli&oacute; funciones inesperadas: fue confidente, plomo, baterista, brev&iacute;simo m&aacute;nager, psic&oacute;logo amateur y enfermero. Lo vio todo. Lo vivi&oacute; todo. Lo cont&oacute; casi todo. El libro se actualiz&oacute; en 2007, un a&ntilde;o antes del colapso de Garc&iacute;a en Mendoza y sus tremendas internaciones. Marchi fue nuevamente convocado a su entorno, al que renunci&oacute; antes de transcurrir un a&ntilde;o. <strong>Esta reedici&oacute;n llega a 2024 y el autor se aleja de Charly, lo que le permite ajustar la mira y disipar la bruma agregando nueve cap&iacute;tulos nuevos a los siete de la primera actualizaci&oacute;n</strong>, donde revela, muchas veces entrel&iacute;neas, buena parte de los misterios de este per&iacute;odo de la vida de Charly Garc&iacute;a, genio indiscutido del rock latinoamericano&rdquo;, se lee en la contratapa de la reedici&oacute;n de esta biograf&iacute;a de <strong>Charly Garc&iacute;a</strong>, que vuelve actualizada en coincidencia con la salida del nuevo disco del m&uacute;sico.
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                    alt="Vuelve &quot;No digas nada&quot;, la biografía de Charly García que escribió el periodista Sergio Marchi."
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                Vuelve &quot;No digas nada&quot;, la biografía de Charly García que escribió el periodista Sergio Marchi.                            </span>
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        <em><strong>No digas nada. Una vida de Charly Garc&iacute;a</strong></em><strong>, de Sergio Marchi, sali&oacute; por Sudamericana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>La ciudad</strong></em><strong>, de Mario Levrero.</strong> &ldquo;Un relato profundamente kafkiano; una suerte de laberinto aleg&oacute;rico o exploraci&oacute;n literaria en la que Montevideo es un horizonte de luz al que aspirar en medio de la confusi&oacute;n de un viaje absurdo: el viaje del deber ser de la vida adulta. La historia re&uacute;ne a seres en un recorrido en apariencia sin sentido. Que entran en la urbe como en un sue&ntilde;o, con la inquietud y la expectativa, y tambi&eacute;n con el desasosiego propio de no poder decidir qu&eacute; va a pasar. Se entra en un trance atrapante, aunque libre de casi toda l&oacute;gica&rdquo;, informan sobre esta publicaci&oacute;n desde el sello uruguayo Criatura, que se distribuye en Argentina.
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            <span class="title">
                &quot;La ciudad&quot;, de Mario Levrero, llega este mes a través de la editorial uruguaya Criatura.                            </span>
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        <em><strong>La ciudad</strong></em><strong>, de Mario Levrero, sali&oacute; por la editorial Criatura.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. Reediciones de Mar&iacute;a Elena Walsh.</strong> La editorial Penguin Random House anunci&oacute; la vuelta de cuatro cl&aacute;sicos infantiles de la escritora argentina <strong>Mar&iacute;a Elena Walsh</strong>: <em>Manuelita</em>, <em>Zoo loco</em>, <em>El reino del rev&eacute;s</em> y <em>Dailan Kifki</em>. Se trata de la reedici&oacute;n de libros fundamentales, ilustrados para esta ocasi&oacute;n por artistas gr&aacute;ficos.
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            <span class="title">
                Vuelven a editar algunos clásicos infantiles de María Elena Walsh.                            </span>
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        <strong>Las reediciones de los libros infantiles de Mar&iacute;a Elena Walsh salieron por Penguin Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. Jesse Ball por dos. </strong>&ldquo;El mes de septiembre llega a Sigilo con <strong>dos libros nuevos de Jesse Ball, uno de nuestros m&aacute;s queridos autores</strong>. Dos libros impresionantes y potentes para seguir descubriendo a uno de los escritores contempor&aacute;neos m&aacute;s originales&rdquo;, adelant&oacute; la editorial que publica en Argentina a este autor estadounidense, que visitar&aacute; el pa&iacute;s para estar presente en el Filba 2024.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un d&iacute;a de diciembre de 2017, Jesse Ball se dio cuenta de que ten&iacute;a la misma edad &ndash;39 a&ntilde;os&ndash; que el artista y escritor &Eacute;douard Lev&eacute; cuando escribi&oacute; su famoso Autorretrato. Esa coincidencia fortuita, de alguna manera irrelevante, activ&oacute; en Ball el deseo de realizar su propio Autorretrato, adoptando el mismo procedimiento que hab&iacute;a utilizado Lev&eacute;, &lsquo;un abordaje que no eleva ning&uacute;n hecho por encima de otro &ndash;tal como lo describe en la nota introductoria&ndash;, sino que deja a los hechos coexistir en una masa in&uacute;til, como una vida&rsquo;. <strong>A este desaf&iacute;o formal Ball decidi&oacute; sumarle otro, dif&iacute;cil de creer si no estuvi&eacute;ramos hablando de uno de los autores m&aacute;s ambiciosos de su generaci&oacute;n: escribirlo en un rapto, casi sin interrupciones, en un solo d&iacute;a. </strong>El resultado es un ejercicio autobiogr&aacute;fico hipn&oacute;tico, por momentos salvaje, lleno de destellos de humor y belleza, brutalmente honesto. Leer este Autorretrato no es solo entrar en el juego de revelaciones y ocultamientos de un escritor fuera de serie, sino tambi&eacute;n dejarse interpelar por una pregunta que nos toca a todos: &iquest;de qu&eacute; banalidades y de qu&eacute; maravillas est&aacute; hecha una vida?&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; la editorial sobre <em>Autorretrato</em>, una de las novedades que ofrecer&aacute; este mes.
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                    alt="En septiembre llega &quot;Autorretrato&quot;, de Jesse Ball."
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            <span class="title">
                En septiembre llega &quot;Autorretrato&quot;, de Jesse Ball.                            </span>
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        &ldquo;El otro gran libro de Jesse Ball que llega en septiembre es <em>El sue&ntilde;o</em>,<em> hermano de la muerte: una gu&iacute;a para ni&ntilde;os que sue&ntilde;an</em>. Se trata de un fascinante manual de instrucci&oacute;n para tener sue&ntilde;os l&uacute;cidos dirigido tanto a ni&ntilde;os como a personas encarceladas (literalmente o no)&rdquo;, adelant&oacute; la editorial.
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                &quot;El sueño, hermano de la muerte&quot;, otra novedad de Jesse Ball que llega este mes al país.                            </span>
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        <strong>Los dos nuevos libros de Jesse Ball fueron publicados en espa&ntilde;ol por Sigilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>El libro de la almohada</strong></em><strong>, de Sei Sh&#333;nagon. </strong>&ldquo;Septiembre llega con uno de los grandes t&iacute;tulos de nuestro cat&aacute;logo con un precioso dise&ntilde;o renovado. Se trata de la d&eacute;cima edici&oacute;n de <em>El libro de la almohada</em>, de Sei Sh&#333;nagon, <strong>un cl&aacute;sico no solo de la literatura japonesa, sino tambi&eacute;n de la literatura universal</strong>&rdquo;, inform&oacute; en un comunicado el sello Adriana Hidalgo Editora. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ayudante de la emperatriz Sadako (976-1001), Sh&ocirc;nagon fue la pionera de un g&eacute;nero propio de la literatura japonesa vigente a&uacute;n hoy: zuihitsu, el ensayo fugaz y digresivo, literalmente 'al correr del pincel'. De esta forma, <em>El libro de la almohada</em> constituye un compendio delicioso de agudas observaciones de esta cortesana inteligente, cultivada y un poco c&iacute;nica, de la que se sabe muy poco. Se dice que naci&oacute; en 966 y que era hija de Motosuke, estudioso y poeta de cierta reputaci&oacute;n, y que sirvi&oacute; a la emperatriz hasta la muerte de esta. Todas las versiones coinciden en que muri&oacute; anciana y en la pobreza. <strong>Sh&ocirc;nagon cuenta an&eacute;cdotas, historias escuchadas en la corte, recuerda a sus amantes, se refiere a sus &aacute;rboles y p&aacute;jaros favoritos, escribe poemas, enumera</strong>. Bajo 'cosas deprimentes', escribe 'un perro que a&uacute;lla de d&iacute;a'; bajo 'cosas que emocionan', apunta 'pasar por un lugar donde juegan ni&ntilde;os de pecho'. En su listado de 'cosas odiosas', anota el zumbido de un mosquito cuando est&aacute; por adormecerse, pero tambi&eacute;n 'un hombre sin ning&uacute;n encanto especial discute sobre toda suerte de temas al azar, como si lo supiera todo'&rdquo;, detallaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Reeditan &quot;El libro de la almohada&quot;."
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                Reeditan &quot;El libro de la almohada&quot;.                            </span>
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        <em><strong>El libro de la almohada</strong></em><strong>, de Sei Sh&#333;nagon, sali&oacute; por Adriana Hidalgo Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>El arte de coleccionar moscas</strong></em><strong>, de Fredrik Sj&ouml;berg.</strong> &ldquo;Ninguna persona sensata se interesa por las moscas. Y menos por los s&iacute;rfidos, las moscas de las flores, aunque ellas son el ir&oacute;nico punto de partida que utiliza el autor de este libro &ndash;a medio camino entre las memorias, la historia natural y la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica&ndash; para observar el mundo con nuevos ojos. A partir de la biograf&iacute;a del gran entom&oacute;logo sueco <strong>Ren&eacute; Malaise</strong> y de su propia vida, Sj&ouml;berg nos habla de la lentitud, de la poes&iacute;a de la espera, del af&aacute;n de coleccionar que compensa el caos de la existencia, del medio ambiente y de <strong>grandes personajes como Chatwin, Kundera o D.H. Lawrence</strong>, que tambi&eacute;n quedaron fascinados por el coleccionismo; porque, como cree el autor, &lsquo;todos somos en el fondo coleccionistas de moscas, aunque no lo sepamos&rsquo;&rdquo;, adelantan los editores de este libro que llega al pa&iacute;s a trav&eacute;s de la editorial Libros del Asteroide.
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                &quot;El arte de coleccionar moscas&quot; es una novedad editorial del sello Libros del Asteoide.                            </span>
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        <em><strong>El arte de coleccionar moscas</strong></em><strong>, de Fredrik Sj&ouml;berg, sali&oacute; por Libros del Asteroide.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>La demora</strong></em><strong>, de Ezequiel P&eacute;rez.</strong> &ldquo;El 16 de septiembre de 1999, el pueblo de Villa Ramallo se agit&oacute; de manera inimaginable. Lo que ser&iacute;a un asalto al banco se convirti&oacute; en una tragedia con tintes absurdos y espectaculares. La planificaci&oacute;n se fue de las manos, el atraco se transform&oacute; en un secuestro y deriv&oacute; en una balacera que fue transmitida en vivo por televisi&oacute;n. <strong>En pocas horas Villa Ramallo pas&oacute; del anonimato a estar en las primeras planas. </strong>A veinticinco a&ntilde;os del suceso, <strong>Ezequiel P&eacute;rez</strong>, uno de los narradores m&aacute;s distinguibles de su generaci&oacute;n, intenta ordenar los hechos policiales y, de paso, desenreda im&aacute;genes de infancia que ahora toman diversos contornos y significados: los paseos en bicicleta, el asomo del tren, la &lsquo;calma tramposa&rsquo; del r&iacute;o Paran&aacute;, el ritmo pueblerino de siestas y sospechas que nunca se dilucidar&aacute;n del todo&rdquo;, inform&oacute; en un comunicado el sello chileno La Pollera, que se asoci&oacute; con el argentino Salvaje Federal para publicar este libro en su colecci&oacute;n de no-ficci&oacute;n llamada Surcos del territorio.
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                &quot;La demora&quot;, el nuevo libro del escritor argentino Ezequiel Perez.                            </span>
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        <em><strong>La demora</strong></em><strong>, de Ezequiel P&eacute;rez, sali&oacute; por La Pollera y Salvaje Federal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13.</strong> <em><strong>Caminando alrededor y otras novelas breves</strong></em><strong>, de Elvio Gandolfo.</strong> &ldquo;Considerado como uno de los mejores cuentistas argentinos, admirado por Uhart, Levrero y Fogwill, Elvio Gandolfo tambi&eacute;n es uno de los grandes exponentes de la novela breve en el R&iacute;o de la Plata. El universo inoxidable que recorre toda su obra hace cumbre en estas cinco novelas, escritas entre 1967 y 2001, y que se re&uacute;nen por primera vez en un solo volumen. Caminando alrededor y otras novelas breves es un tesoro que condensa los recursos narrativos e imaginativos de este escritor enorme, necesario y entra&ntilde;able que es Elvio Gandolfo&rdquo;, se&ntilde;alan desde la editorial Caballo Negro sobre esta novedad editorial de septiembre.
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                    alt="&quot;Caminando alrededor y otras novelas breves&quot;, de Elvio Gandolfo, salió por Caballo Negro Editora."
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                &quot;Caminando alrededor y otras novelas breves&quot;, de Elvio Gandolfo, salió por Caballo Negro Editora.                            </span>
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        <em><strong>Caminando alrededor y otras novelas breves</strong></em><strong>, de Elvio Gandolfo, sali&oacute; por Caballo Negro Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>Hacia un feminismo decolonial</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Lugones. </strong>Eterna Cadencia editora anunci&oacute; en lanzamiento de este libro, que el tercero de su serie Pluriversos. Se trata de una antolog&iacute;a <strong>&ldquo;que re&uacute;ne cinco art&iacute;culos de Mar&iacute;a Lugones, referente clave de la perspectiva decolonial e interseccional de los feminismos afrolatinoamericanos&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con una edici&oacute;n al cuidado de <strong>Gabriela Veronelli</strong>, pr&oacute;logo de <strong>Leticia Sabsay</strong> y traducciones de <strong>Gabriela Castellanos</strong>, <strong>Camilo Porta Massuco</strong> y <strong>Joaqu&iacute;n Rodr&iacute;guez Feo</strong>, este trabajo, a la vez que revisa y afina las lecturas decoloniales, deja en evidencia las pretensiones universalizadoras y euroc&eacute;ntricas del &lsquo;feminismo blanco&rsquo;&rdquo;, detall&oacute; la editorial. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Hacia un feminismo decolonial, de María Lugones.                            </span>
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        <em><strong>Hacia un feminismo decolonial</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Lugones, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15.</strong> <em><strong>La naturaleza s&iacute; tiene derechos. Aunque algunos no lo crean</strong></em><strong>, de Aberto Acosta y Enrique Viale. </strong>&ldquo;&iquest;Por qu&eacute; aceptamos como normal que las corporaciones tengan derechos y puedan reclamar por ellos mientras nos resulta inconcebible que la naturaleza, de la que depende nuestra vida, goce de ese reconocimiento? Dado que superar este desatino es uno de los grandes retos de la humanidad para enfrentar el colapso ecol&oacute;gico y social, <strong>Alberto Acosta y Enrique Viale, referentes internacionales del pensamiento y las luchas ecologistas, cuentan qu&eacute; significan los derechos de la naturaleza y por qu&eacute; el tema est&aacute; muy lejos de ser una formalidad jur&iacute;dica o una simple noveler&iacute;a</strong>. En este texto introductorio e inspirador, bucean en las razones hist&oacute;ricas que, desde la conquista de Am&eacute;rica e incluso antes, explican el lugar de la naturaleza como proveedora pasiva de insumos y dep&oacute;sito de desechos, al servicio del crecimiento infinito en un planeta finito. Y ponen el foco en las falsas soluciones, como el desarrollo sostenible o el capitalismo verde, estrategias cosm&eacute;ticas que prometen respetar las normas ambientales mientras alientan la explotaci&oacute;n extractivista de la tierra, los minerales, el agua, o formas m&aacute;s innovadoras de mercantilizaci&oacute;n&rdquo;, adelantan sobre este libro desde Siglo XXI Editores.
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                La naturaleza sí tiene derechos. Aunque algunos no lo crean, de Aberto Acosta y Enrique Viale, salió por Siglo XXI Editores.                            </span>
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        <em><strong>La naturaleza s&iacute; tiene derechos. Aunque algunos no lo crean</strong></em><strong>, de Aberto Acosta y Enrique Viale, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16.</strong> <em><strong>La vida secreta de las plantas</strong></em><strong>, de Peter Tompkins y Christopher Bird.</strong> &ldquo;Las plantas son la mayor fuente de riqueza del planeta Tierra (pensemos, por ejemplo, que el carb&oacute;n y el petr&oacute;leo fueron vida vegetal en el pasado). En <em>La vida secreta de las plantas</em> se exponen los experimentos que muestran la manera en que las plantas se comunican y c&oacute;mo esta afecta la vida del resto de los seres vivos, para entender a su vez las relaciones f&iacute;sicas, emocionales y espirituales entre las plantas y los humanos&rdquo;, se&ntilde;alan los editores de este libro, que sali&oacute; por Ediciones Godot.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sin las plantas verdes, no comer&iacute;amos ni respirar&iacute;amos.<strong> Bajo la superficie de cada hoja, hay un mill&oacute;n de labios m&oacute;viles que se dedican a devorar anh&iacute;drido carb&oacute;nico y a despedir ox&iacute;geno.</strong> M&aacute;s de 64 millones de kil&oacute;metros cuadrados de superficies cubiertas por hojas est&aacute;n cada d&iacute;a realizando este milagro de la fotos&iacute;ntesis, produciendo ox&iacute;geno y alimentos para el hombre y los animales. La cantidad principal de los 375.000 millones de toneladas de alimentos que consumimos al a&ntilde;o procede de las plantas, que los sintetizan del aire y del suelo con la ayuda de la luz solar. El resto deriva de productos animales, que tambi&eacute;n proceden de las plantas. Los datos con que actualmente contamos afianzan y corroboran la visi&oacute;n de que las plantas son criaturas vivas, que respiran y se comunican, dotadas de personalidad y de los atributos del alma. Somos nosotros los que, en nuestra ceguera, nos hemos empe&ntilde;ado y obstinado en considerarlas aut&oacute;matas&rdquo;, se puede leer en las p&aacute;ginas de <em>La vida secreta de las plantas</em>.
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            <span class="title">
                La vida secreta de las plantas, de Peter Tompkins y Christopher Bird.                            </span>
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        <em><strong>La vida secreta de las plantas</strong></em><strong>, de Peter Tompkins y Christopher Bird, sali&oacute; por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. </strong><em><strong>Tres clases</strong></em><strong>, de Alejandro Tantanian. </strong>&ldquo;<em>Tres clases</em> es el nuevo libro del director, autor, actor, cantante, docente y gestor cultural <strong>Alejandro Tantanian</strong>, una de las figuras m&aacute;s destacadas del teatro argentino tanto por la extensi&oacute;n de su trayectoria, cuanto por la amplitud de su experiencia en el medio. <strong>Este libro es el resultado de una serie de clases dictadas en modalidad virtual durante el 2021</strong>: <em>Una lectura de Hamlet. Tres clases te&oacute;ricas</em>; <em>La bondad de los extra&ntilde;os. Tres clases te&oacute;ricas sobre Tennessee Williams</em>; y <em>Una mirada desde el teatro a la obra musical de Bertolt Brecht</em>. Aqu&iacute;, Tantanian no solo hace una lectura formal de obras emblem&aacute;ticas de estos autores a partir de elementos t&eacute;cnicos, sino tambi&eacute;n de la novedad que aportaron en el momento en que estaban en cartel, de aquello que las ha convertido en cl&aacute;sicos, de las lecturas que con los a&ntilde;os se fueron haciendo de ellas y de los efectos que tienen todav&iacute;a hoy&rdquo;, informaron desde el sello Blatt &amp; R&iacute;os sobre este libro.
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                &quot;Tres clases&quot;, lo nuevo de Alejandro Tantanián.                            </span>
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        <em><strong>Tres clases</strong></em><strong>, de Alejandro Tantanian, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. </strong><em><strong>La fiesta de los negros. Una historia del antiguo carnaval de Buenos Aires y su legado en la cultura popular</strong></em><strong>, de Ezequiel Adamovsky.</strong> &ldquo;Mirando los peque&ntilde;os corsos actuales, nadie podr&iacute;a sospechar la extraordinaria masividad que alcanzaba el carnaval a fines del siglo XIX, cuando Buenos Aires mutaba al ritmo de la inmigraci&oacute;n. Por entonces se lo reconoc&iacute;a como uno de los m&aacute;s grandes y animados del mundo.<strong> &iquest;C&oacute;mo se explica semejante intensidad? </strong>Este libro responde esa pregunta con la convicci&oacute;n de que encierra claves valiosas para entender la formaci&oacute;n de la Argentina moderna&rdquo;, se&ntilde;alan los editores de esta publicaci&oacute;n, editada por el sello Siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A partir de una reconstrucci&oacute;n sorprendente y con un pulso narrativo que logra sumergirnos en la fiesta, Ezequiel Adamovsky cuenta c&oacute;mo en esos d&iacute;as se jugaba con la sexualidad, de un modo que desafiaba las jerarqu&iacute;as de g&eacute;nero y de clase, y se detiene especialmente en la transgresi&oacute;n de las fronteras &eacute;tnico-raciales, as&iacute; como en un fen&oacute;meno que llam&oacute; poderosamente la atenci&oacute;n de los contempor&aacute;neos: la convivencia, en el espacio de la fiesta, entre comparsas de afroporte&ntilde;os y otras de blancos que se tiznaban el rostro, ejecutaban ritmos y bailes de ra&iacute;z afro, cantaban canciones o se vest&iacute;an con ropas que emulaban las de los negros. <strong>&iquest;Por qu&eacute; fueron negros (reales y de imitaci&oacute;n) y luego falsos gauchos los que ocuparon el centro de la escena? </strong>&iquest;Por qu&eacute; justamente esas dos figuras, que para las &eacute;lites eran emblemas de atraso y barbarie, fueron las preferidas del p&uacute;blico? &iquest;Y qu&eacute; relaci&oacute;n tiene todo eso con la formaci&oacute;n de la naci&oacute;n argentina y con su pretensi&oacute;n de ser blanca y europea?&rdquo;, agregan desde la editorial.
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                &quot;La fiesta de los negros&quot;, el nuevo libro de Ezequiel Adamovsky.                            </span>
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        <em><strong>La fiesta de los negros. Una historia del antiguo carnaval de Buenos Aires y su legado en la cultura popular</strong></em><strong>, de Ezequiel Adamovsky, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-septiembre-judith-butler-charly-garcia-levrero-historia-cultural-frutas-destacado_1_11634838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Sep 2024 03:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los libros de septiembre: Judith Butler, Charly García, Levrero y una historia cultural de las frutas, entre lo más destacado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Marguerite Duras,Virginia Woolf,Charly García,Judith Butler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Espectadora benevolente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/espectadora-benevolente_129_11415256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/421d5454-1edd-4d97-a411-cc8a9058ca9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Espectadora benevolente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nora Cortiñas no sólo fue una luchadora que representó lo mejor de la vieja política, en el buen sentido. También hizo generosamente suyas causas que, por su propia circunstancia personal, no tenía por qué haber experimentado o conocido. </p></div><p class="article-text">
        El jueves de esta semana falleci&oacute; <strong>Nora Corti&ntilde;as</strong>, una de las caras m&aacute;s conocidas de la organizaci&oacute;n <strong>Madres de Plaza de Mayo L&iacute;nea Fundadora</strong>. En general pienso que no hay nada que lamentar la muerte natural de una persona grande que tuvo una vida plena; es el ciclo de la vida y pienso que es mejor abrazarlo que negarlo. Es dif&iacute;cil, no obstante, pensar eso cuando se trata de una mujer que muri&oacute; sin encontrar a su hijo desaparecido. Norita hizo de todo, pero no se puede decir que se haya ido de este mundo con todo lo que ten&iacute;a que llevarse.
    </p><p class="article-text">
        El viernes a la tarde estaba escuchando <em>Radio con vos</em> en el auto cuando <strong>Alejandro Bercovich</strong> quiso poner un recorte de la &uacute;ltima vez que Norita habl&oacute; en su programa, justo despu&eacute;s de la victoria electoral de <strong>Javier Milei</strong>. &Eacute;l destaca, al presentar la entrevista, que Norita hab&iacute;a dicho que no hab&iacute;a que tener miedo. Me gusta eso, porque no empatizo en nada con el miedo y creo que es un afecto conservador que hay que combatir en lo privado y en lo p&uacute;blico, pero no fue eso lo que m&aacute;s me interpel&oacute; de la entrevista. Lo que me hizo llorar fue el momento en que Bercovich le pregunta qu&eacute; est&aacute;n haciendo, c&oacute;mo se est&aacute;n preparando para este nuevo ciclo. Norita le dice que ya pidieron la reuni&oacute;n con el presidente, como hacen con todos los cambios de gobierno. Bercovich le pregunta si piensa que va a haber disposici&oacute;n para conversar con ellas de parte de Milei y <strong>Victoria Villarruel</strong>. &ldquo;&iquest;Y por qu&eacute; no?&rdquo;, le contesta Norita muy firme. Lo repite: &iquest;Y por qu&eacute; no?
    </p><p class="article-text">
        Me emocion&oacute; ese momento porque yo tambi&eacute;n, igual que la izquierda e igual que la derecha, estoy cada vez m&aacute;s descre&iacute;da de las posibilidades de la democracia institucional. Me form&eacute;, como todas las generaciones post dictadura, en el consenso de que la democracia era un concepto normativo, que era importante por sus reglas, pero porque ellas no eran formalidades vac&iacute;as; que la suspensi&oacute;n del Estado de derecho hab&iacute;a sido grave y su recuperaci&oacute;n era una victoria que hab&iacute;a que cuidar, aunque cuando est&aacute; en pie lo &uacute;nico que veas sean sus fallas. Siempre pienso que creo en eso y cuando la escuch&eacute; a Norita me di cuenta de que necesitaba recordarlo, que necesitaba recuperar una fe que hab&iacute;a perdido. Que las formalidades importan; que pedir la reuni&oacute;n importa, y que ser un actor pol&iacute;tico en democracia es ir a la reuni&oacute;n sin cinismos, con hipocres&iacute;a si hace falta, con una sonrisa impostada, pero con la mejor de las voluntades incluso contra todos los indicios. Tanto por izquierda como por derecha, reitero, del lado del peronismo y del del antiperonismo, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas emergi&oacute; un desprecio de esta forma de pensar la pol&iacute;tica que hoy est&aacute; en su punto m&aacute;ximo. Norita fue una de las representantes m&aacute;s importantes de esta tradici&oacute;n hasta el final, y quiz&aacute;s la &uacute;nica que muchos y muchas j&oacute;venes llegaron a admirar.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Pero no solo en eso Norita fue una representante de lo mejor de la vieja pol&iacute;tica en el buen sentido. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os Norita se hizo conocida por estar en todos lados: en las movilizaciones por el aborto, en las f&aacute;bricas recuperadas, en el juicio de unas chicas procesadas por grafitear &ldquo;lesbiana&rdquo; en una pared. Nunca se pregunt&oacute; qu&eacute; ten&iacute;a que hacer ella o su organizaci&oacute;n en esos espacios. Si se enteraba de una injusticia iba a informarse y a acompa&ntilde;ar, porque entend&iacute;a eso, que las injusticias son todas una sola y no una multitud de marcas registradas. Nunca se pregunt&oacute; si ten&iacute;a derecho o legitimidad apoyar causas que no nacieron suyas porque en el fondo es una pregunta que es un absurdo, la pregunta de si uno tiene derecho a dar una mano donde hace falta; una pregunta que solo puede hacerse una &eacute;poca que invent&oacute; la <em>micromilitancia</em>, en la que una efectivamente puede sentir que parasita una causa en lugar de contribuir a ella porque el posteo te hace quedar bien a vos mucho m&aacute;s de lo que le suma a la mentada causa, y en el fondo una lo sabe; una micromilitancia que no tiene ning&uacute;n costo, solo beneficios para quien participa de ella, y que por eso es l&oacute;gico que nos haga sentir sucios por ser buena gente tan barato, por hacer la pantomima de participar de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica sin sumar ninguna idea ni escuchar a nadie para aprender algo. 
    </p><p class="article-text">
        Norita hizo suyas las causas de todos: el feminismo, la diversidad sexual, las causas de los trabajadores y trabajadoras, en todas ellas quiso sumar lo que pod&iacute;a de visibilidad y conversaci&oacute;n y aprender c&oacute;mo funcionaban los derechos en lugares que por su propia circunstancia personal no ten&iacute;a por qu&eacute; haber experimentado o conocido. Me hizo acordar a algo que aprend&iacute; hace poco para una investigaci&oacute;n que estoy haciendo. <strong>Virginia Woolf</strong>, que naci&oacute; en una familia de burgueses, tuvo mucho contacto con el activismo de las mujeres trabajadoras en Inglaterra. Tanto es as&iacute; que en la imprenta que ten&iacute;an con su marido imprimieron un libro precioso y dificil&iacute;simo de conseguir hoy, <em>Life as We Have Known It</em> (&ldquo;La vida como la hemos conocido&rdquo;), para la<strong> Women's Co-operative Guild</strong>, una asociaci&oacute;n de mujeres que era parte del movimiento cooperativista brit&aacute;nico. El libro lo edita <strong>Margaret Caroline Llewelyn Davies</strong>, activista y secretaria de esta organizaci&oacute;n: son una serie de cr&oacute;nicas de vida contadas en primera persona por mujeres trabajadoras que hablan de sus vidas en las f&aacute;bricas. Los textos son potentes todav&iacute;a hoy, y conmovedores tambi&eacute;n. A pedido de Davies, Virginia la burguesa escribe un pr&oacute;logo para este libro; adem&aacute;s de su imprenta, entonces, presta su nombre y su visibilidad a este grupo de trabajadoras, y escribe que efectivamente las mujeres como ella no viven ni conocen la explotaci&oacute;n de las que trabajan y que encima vuelven a criar a una casa sin mucamas. Para hablar de esta ajenidad, y del impacto que estas historias le causaron, Virginia escribe sobre el primer congreso de mujeres trabajadoras al que asisti&oacute; como &ldquo;espectadora benevolente&rdquo; en 1913. Describe la experiencia de escuchar en silencio, sorprenderse y tratar de aprender. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy que solo creemos en la dignidad de ser protagonista parecer&iacute;a insultante decir que una activista como Norita fue, adem&aacute;s de luchadora, espectadora benevolente de una serie infinita de injusticias que no le tocaban en primera persona, pero yo creo que ella lo entender&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/espectadora-benevolente_129_11415256.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Jun 2024 03:06:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Espectadora benevolente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nora Cortiñas,Abuelas de Plaza de Mayo,Javier Milei,Victoria Villarruel,Virginia Woolf]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El deshielo de Paul McCartney, poetas del dolor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/deshielo-paul-mccartney-poetas-dolor_129_11249927.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a6eed9a-c72c-44a5-b74d-9f67a1e95e63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El deshielo de Paul McCartney, poetas del dolor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p></div><p class="article-text">
        Desinstal&eacute; Twitter del tel&eacute;fono y entro cada vez menos. Me qued&eacute;, entonces, con la deriva autocomplaciente de Instagram, con sus im&aacute;genes h&iacute;per trucadas, con sus colores mullidos, con esa blandura de corralito. <strong>Nunca falta el que dice &ldquo;esto es lo m&aacute;s hermoso que vas a ver hoy&rdquo; y, &aacute;vidos de alg&uacute;n tipo de belleza mediada, convalidada por otros que est&aacute;n en la misma b&uacute;squeda pavota de comodidad y fuga, hacia ah&iacute; vamos</strong> (placebo compartido entre varios: placebo al cuadrado). 
    </p><p class="article-text">
        Por estos d&iacute;as vi circular con ese r&oacute;tulo hiperb&oacute;lico de<em> lo m&aacute;s hermoso, etc.</em> una entrevista que le hacen a <strong>Paul McCartney</strong> en 1982 en <em>Desert Island Discs</em>, de la BBC. La premisa del programa, que naci&oacute; en la d&eacute;cada del &lsquo;40 y sigue emiti&eacute;ndose (<a href="https://open.spotify.com/show/2T28kNzyAOX64ahUz5oyXa?si=27d5fcb932aa4a63" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;, de hecho, pueden seguirlo en formato de podcast</a>), es simple y divina: convocan a distintas personas para que elijan ocho canciones que se llevar&iacute;an si tuvieran que vivir en una isla desierta. <strong>Tambi&eacute;n tienen que elegir un libro y un objeto que implique cierto lujo, pero el centro son las canciones, que son escuchadas y comentadas entre los entrevistados y quien conduce el programa.</strong> En la charla McCartney cuenta que no eligi&oacute; ning&uacute;n tema de su repertorio personal ni de los Beatles para esta consigna (dice que si eran m&aacute;s de ocho, seguramente lo hubiera hecho). <em>&ldquo;Para resumir todo, me qued&eacute; con una de John Lennon, de Double Fantasy, que creo que es una canci&oacute;n preciosa y muy conmovedora para m&iacute;&rdquo;</em>, cuenta y empieza a sonar <em>Beautiful Boy (Darling Boy)</em>. A partir de ese momento ocurre algo curioso &ndash;y, s&iacute;, <em>lo m&aacute;s hermoso, etc</em>&ndash;: la cara del m&uacute;sico se empieza torsionar a medida que avanza el tema que Lennon le hab&iacute;a escrito a su hijo Sean como un ant&iacute;doto para alg&uacute;n tipo de pesadilla (<em>cerr&aacute; los ojos</em>, <em>no tengas miedo</em>, <em>el monstruo se fue</em>, canta John con ternura). 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, al contrario de lo que se supone que deber&iacute;a provocar una canci&oacute;n de cuna <strong>&ndash;contener un desvelo, atemperar un llanto, calmar la angustia&ndash; </strong>para Paul McCartney, en medio de esa entrevista que ocurre a dos a&ntilde;os del asesinato de su amigo y con toda la historia encima, el tema es como un empuj&oacute;n. <a href="https://www.instagram.com/thebeatles.zone/p/C3nzsOFBuYa/?next=%2Fdarshanmange%2F&amp;hl=es&amp;img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El video lo exhibe con pudor y tambi&eacute;n con contundencia</a>: hay un movimiento en su boca que da cuenta de un quiebre, de una barrera que cede, de algo intraducible. Un deshielo en los labios.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        La escena me hizo recordar otro momento de dolor p&uacute;blico de McCartney, que qued&oacute; registrado en el documental de <strong>Peter Jackson </strong><em>The Beatles:</em> <em>Get Back</em> y que provoc&oacute; infinidad de debates entre los fans: en las c&eacute;lebres sesiones de la grabaci&oacute;n del &uacute;ltimo disco de estudio de la banda hay d&iacute;as &aacute;ridos, jornadas en las que alguno no llega a horario o se borra, tensiones al borde de un final bastante cantado. El 13 de enero del &lsquo;69 McCartney conversa con Ringo Starr, est&aacute;n rodeados de productores y de gente del estudio, pero del resto de los m&uacute;sicos del grupo no hay noticias. <strong>Hacen lo poco que puede hacer alguien que espera: especulan.</strong> En ese el&aacute;stico que se va estirando, Paul le lanza una frase a su compa&ntilde;ero: &ldquo;<em>And then there were two&rdquo;</em> (algo as&iacute; como &ldquo;y entonces quedaron dos&rdquo;, los debates entre seguidores del grupo sobre c&oacute;mo interpretar esta l&iacute;nea siguen hasta hoy). Como esta vez Paul tiene las manos cerca de la boca, es imposible adivinar el gesto.<strong> Lo que s&iacute; se destaca es un brillo en sus ojos</strong>: otra vez &ndash;mucho antes que la escena de <em>Beautiful Boy</em>,<em> </em>pero con la misma contundencia, como si hubiera entre las dos un hilo invisible que las anuda&ndash; algo que incluso &eacute;l, que hizo de las palabras y de los sonidos su mundo e ilumin&oacute; para siempre nuestro, no encuentra c&oacute;mo traducir.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Cuando pensaba en estas escenas lleg&oacute; a mis manos el libro <em>Poetas del dolor </em>(Omn&iacute;vora, 2024), compilado por la investigadora argentina <strong>Renata Prati</strong>. Transcribo unas l&iacute;neas de lo mucho que subray&eacute; (abajo les cuento m&aacute;s, el libro es precioso y tambi&eacute;n va en la categor&iacute;a de <em>lo m&aacute;s hermoso, etc.</em>) porque me pareci&oacute; que ven&iacute;a al caso.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Tanto de la poes&iacute;a como del dolor se dice que son intraducibles; tanto la poes&iacute;a como el dolor se traducen, todos los d&iacute;as, imperfecta e inevitablemente. Y tanto la poes&iacute;a como el dolor se transforman en el movimiento de la traducci&oacute;n, solo que quiz&aacute;s, ah&iacute; donde el poema se multiplica, el dolor m&aacute;s bien se ablande&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dolores, deshielos y distintas formas de ablandar con palabras eso que se presenta intraducible</strong> atraviesan una nueva edici&oacute;n de <em>Mil lianas</em>. Ojal&aacute; suene como una canci&oacute;n de cuna modesta, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden pasar por ac&aacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Poetas del dolor. Dickinson, Woolf, Plath, Pastan</strong></em><strong>, compilado por Renata Prati.</strong> &ldquo;Este libro trata sobre el malestar: sobre la pena, el duelo y la desolaci&oacute;n, sobre fiebres, contracturas y hospitales, sobre perder la cabeza y encontrarla cambiada&rdquo;, adelanta Renata Prati en la introducci&oacute;n. <strong>Elegidos y traducidos por ella, en </strong><em><strong>Poetas del dolor</strong></em><strong> la investigadora selecciona textos de Emily Dickinson, Virginia Woolf, Sylvia Plath y Linda Pastan que indagan en el dolor por v&iacute;as muy diversas. </strong>Con estilos particulares y publicados en momentos muy distintos (Dickinson naci&oacute; a finales de 1800, Pastan muri&oacute; en 2023), las cuatro escritoras, tal como describe Prati, <strong>tuvieron un v&iacute;nculo innegable con el dolor tanto en su vida como en su obra</strong>. Es por eso que la compiladora ofrece un texto introductorio para cada una de las autoras sobre los contextos en los que trabajaron y sus trayectorias.<strong> El de Woolf, por ejemplo, es un agudo ensayo publicado en una revista en 1926 en el que la autora de </strong><em><strong>Al faro</strong></em><strong> escribe sobre la enfermedad</strong>. En el caso de Dickinson, se trata de poes&iacute;a escrita entre 1862 y 1865.
    </p><p class="article-text">
        A fuerza de un trabajo sutil y sin dudas amoroso, <em>Poetas del dolor</em> es un libro breve y encantador que a partir de un material que no oculta su aridez, echa luz sobre el terreno insoslayable del sufrimiento para hacerle preguntas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Renata Prati se form&oacute; en la Universidad de Buenos Aires</strong>. Es doctora en Filosof&iacute;a y especialista en traducci&oacute;n literaria. Ha trabajado extensamente como editora, correctora y traductora desde el ingl&eacute;s, el franc&eacute;s y el italiano. Colabora regularmente con la revista literaria <em>Otra Parte Semanal</em>.
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                &quot;Poetas del dolor&quot; salió por el sello independiente Omnívora Editora.                            </span>
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        <em><strong>Poetas del dolor. Dickinson. Woolf. Plath. Pastan</strong></em><strong>, compilado por Renata Prati, sali&oacute; por </strong><a href="https://www.instagram.com/p/C3n8pXvvlcs/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Omn&iacute;vora Editora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>La llamada</strong></em><strong>, de Leila Guerriero.</strong> <em>&ldquo;Cada 14 de marzo, durante a&ntilde;os, Silvia Labayru festej&oacute; con su padre, Jorge Labayru, mayor de la Fuerza A&eacute;rea y piloto civil de Aerol&iacute;neas Argentinas, el d&iacute;a en que se produjo la llamada que le salv&oacute; la vida. El 14 de marzo de 1977 &eacute;l levant&oacute; el auricular del tel&eacute;fono de su casa, un piso 12 sobre la Avenida del Libertador desde el que se ven el hip&oacute;dromo de Buenos Aires y la costa uruguaya, escuch&oacute; la voz de un hombre que dijo: &lsquo;</em><em><strong>Llamo para hablarle de su hija&rsquo;</strong></em><em>, y respondi&oacute; con un grito: &lsquo;&iexcl;Montoneros hijos de puta! &iexcl;Ustedes son los responsables morales de la muerte de mi hija! &iexcl;Los voy a cagar a tiros!&rsquo;. O algo as&iacute;. Para entonces, Jorge Labayru llevaba tres meses creyendo que su hija estaba muerta&rdquo;</em>, se lee en uno de los fragmentos que integran <em>La llamada</em> (Anagrama, 2024), el reciente libro de la periodista argentina Leila Guerriero. <strong>Esa escena crucial le sirve a la cronista como una suerte de cordel del que tira para armar con idas y vueltas temporales y una estructura envolvente repleta de observaciones, el retrato de una mujer. </strong>Inteligentemente armado a partir de fragmentos &ndash;&iquest;c&oacute;mo sintetizar una vida? &iquest;c&oacute;mo condensar esta vida?&ndash; en La llamada se superponen capas de la historia de Silvia Labayru.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;La llamada&quot;, lo nuevo de Leila Guerriero.                            </span>
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        Las escenas, montadas con maestr&iacute;a por la autora y reconstruidas a partir de decenas de encuentros con la protagonista y con su entorno, adem&aacute;s de un centenar de entrevistas que realiz&oacute; a otros personajes clave, conforman una sucesi&oacute;n. En una secuencia, a todas luces irreductible y para nada lineal, <strong>Guerriero narra y describe con todo detalle los d&iacute;as de una mujer que proven&iacute;a de un linaje militar y lleg&oacute; a integrar el sector de Inteligencia de la organizaci&oacute;n Montoneros</strong>; que fue secuestrada y torturada por la dictadura cuando ten&iacute;a 20 a&ntilde;os; que debi&oacute; parir a su primera hija en la Escuela de Mec&aacute;nica de la Armada (ESMA) y entregarla a su familia a los pocos d&iacute;as; que fue sometida a una suerte de &ldquo;reeducaci&oacute;n&rdquo; en ese centro clandestino; que fue violada por militares y por la esposa de uno de ellos; que fue obligada a participar, junto a <strong>Alfredo Astiz</strong>, de una operaci&oacute;n en la que el represor se infiltr&oacute; en plena dictadura en Madres de Plaza de Mayo y por la que terminaron desaparecidas algunas integrantes de esa organizaci&oacute;n, familiares de desaparecidos y las monjas francesas <strong>Alice Domond y Leonie Duquet</strong>; que sobrevivi&oacute; a la ESMA y vivi&oacute; controlada por las autoridades militares; que se exili&oacute; y fue rechazada por otros exiliados en Europa porque la ve&iacute;an con sospechas por haber sobrevivido; que brind&oacute; su testimonio en juicios en los que se investig&oacute;, entre otros asuntos, delitos sexuales cometidos durante la dictadura; que cuestiona algunos relatos cristalizados por parte de algunos organismos de derechos humanos; <strong>que vive entre Espa&ntilde;a y Buenos Aires luego de reencontrarse con uno de sus grandes amores de la juventud</strong>; que no quiere ni puede de ninguna manera pensarse exclusivamente como una v&iacute;ctima eterna.
    </p><p class="article-text">
        Para hablar de este libro, que se convirti&oacute; en una suerte de fen&oacute;meno editorial en estos d&iacute;as de baja generalizada en las ventas en librer&iacute;as, entrevist&eacute; a su autora hace unos d&iacute;as. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/leila-guerriero-presencia-periodista-intervencion-realidad_1_11237287.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pueden leer la nota por ac&aacute;</a>.
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                Leila Guerriero acaba de publicar el libro La llamada, un retrato de Silvia Labayru.                            </span>
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        <em><strong>La llamada</strong></em><strong>, de Leila Guerriero, sali&oacute; por Anagrama. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/leila-guerriero-presencia-periodista-intervencion-realidad_1_11237287.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace</strong></a><strong>, una entrevista con la autora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Ciclo Pino Solanas. </strong>Hasta el 1&deg; de abril la plataforma Lumiton, un lugar que, adem&aacute;s de diversas actividades presenciales, ofrece distintos materiales para ver online y gratis para quienes estamos en Argentina, <strong>tendr&aacute; disponible la segunda parte de un ciclo dedicado a Pino Solanas</strong>, el enorme cineasta, militante y figura ineludible de la pol&iacute;tica y de la cultura en Argentina. Gratis y para mirar en formato hogare&ntilde;o, <a href="https://lumiton.ar/grupo_de_eventos/vecine-vecine-de-autor-pino-solanas-2-entrega/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute; pueden encontrarse los t&iacute;tulos disponibles</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre las pel&iacute;culas del ciclo, <strong>se encuentra un documental muy especial de 2021: </strong><em><strong>Tres en la deriva del acto creativo</strong></em><strong>. </strong>Tal como se&ntilde;ala la sinopsis oficial, esta pel&iacute;cula &ldquo;naci&oacute; de un encuentro de tres viejos amigos que son referentes de la cultura latinoamericana: el pintor Luis Felipe <em>Yuyo</em> No&eacute;, el dramaturgo y actor Eduardo <em>Tato</em> Pavlovsky y el realizador Fernando <em>Pino</em> Solanas. A ellos se sumaron sus hijos cineastas &ndash;<strong>Gaspar No&eacute; y Juan Solanas</strong>&ndash;, que por pedido de Pino, filmaron sin suponer que del rodaje iba a nacer un film sobre el proceso creativo&rdquo;. As&iacute; que si tienen ganas de meterse un rato para escuchar a estos tres grandes y verlos en acci&oacute;n hablando sobre el acto creativo, no se lo pierdan.
    </p><p class="article-text">
        Un recordatorio si andan buscando cosas para ver en estos d&iacute;as en los que varios tendremos feriados: adem&aacute;s de las pel&iacute;culas de Solanas, <strong>Lumiton tambi&eacute;n tiene focos dedicados a la obra de Albertina Carri y Ken Loach</strong> para ver sus pel&iacute;culas gratis. Esos y otros materiales est&aacute;n disponibles <a href="https://lumiton.ar/cine-online/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>.
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        <strong>El ciclo online y gratuito de la plataforma Lumiton dedicado a las pel&iacute;culas de Pino Solanas </strong><a href="https://lumiton.ar/grupo_de_eventos/vecine-vecine-de-autor-pino-solanas-2-entrega/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>se puede ver por ac&aacute;</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora.</strong> Esta semana, vamos con varias cosas. <strong>Para empezar, por supuesto que se suman a nuestra lista compartida </strong><em><strong>Beautiful Boy (Darling Boy)</strong></em><strong> y las otras canciones que eligi&oacute; Paul McCartney</strong> para llevarse a una isla desierta. Aparecen, entre otros, <strong>temas de Chuck Berry, Gene Vincent y Little Richard</strong>. Si tienen ganas de escucharla, la entrevista completa con Paul <a href="https://open.spotify.com/episode/0h7qq1fyESRvh76UEiXYUb?si=49bf6198493348fc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute; por ac&aacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Me encant&oacute; saber que la banda escocesa The Jesus &amp; Mary Chain sac&oacute; hace poquito un nuevo disco. Se llama<em> Glasgow Eyes</em> y me acompa&ntilde;&oacute; toda la semana.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Por &uacute;ltimo, vi por mi amigo Mart&iacute;n que la cantante y compositora tucumana <strong>Luciana Tagliapietra</strong> sac&oacute; por estas horas <a href="https://open.spotify.com/track/6Kgia497qaSRF4xa9bP2bu?si=7318acf9bc7a4774" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un nuevo tema que se llama </a><a href="https://open.spotify.com/track/6Kgia497qaSRF4xa9bP2bu?si=7318acf9bc7a4774" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Solo en vos</em></a><em> </em>y es divino. Todo esto y alguna sorpresa m&aacute;s se puede escuchar en la banda sonora de Mil lianas, que <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=6915b518915f4397" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siempre encuentran por ac&aacute;</a>.
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        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;tambi&eacute;n se puede leer como newsletter. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;.</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/deshielo-paul-mccartney-poetas-dolor_129_11249927.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Mar 2024 03:06:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El deshielo de Paul McCartney, poetas del dolor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Películas,Pino Solanas,Virginia Woolf]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todas las putas semanas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/putas-semanas_129_10955210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41a415fb-af1a-4e14-81d3-f30018abe443_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todas las putas semanas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En tiempos de hiperconexión, de absoluto desborde informativo, no es extraño que lo emancipador sea estar un poco desconectada. Así, supongo, pueden aparecer las verdaderas conexiones. </p></div><p class="article-text">
        En mi d&eacute;cima lectura talm&uacute;dica de <em>Una habitaci&oacute;n propia</em> me encontr&eacute; con un pasaje que hab&iacute;a pasado por alto, y que parafrase&eacute; en Twitter como &ldquo;escribir sobre otra cosa para escribir sobre lo que pasa&rdquo;. En rigor de verdad la cita es m&aacute;s enrevesada y menos hitera. <strong>Virginia Woolf</strong> est&aacute; leyendo una novela escrita por una mujer (un libro ficticio de una mujer ficticia: Virginia hace mucho esto, que hoy llamar&iacute;amos &ldquo;falacia del hombre de paja&rdquo;) para preguntarse c&oacute;mo deber&iacute;a escribir una mujer, cu&aacute;les son los desaf&iacute;os espec&iacute;ficos de escribir como mujer. Esta autora imaginaria, entonces, empieza a escribir sobre cosas que jam&aacute;s hemos le&iacute;do: mujeres que trabajan en laboratorios, mujeres que viajan por el mundo, mujeres que se enamoran de otras mujeres. Virginia se pregunta c&oacute;mo deber&iacute;a ella abordar algo as&iacute;, c&oacute;mo ocuparse de t&oacute;picos tan v&iacute;rgenes, c&oacute;mo evitar embarullarse y arruinar la novela: &ldquo;la &uacute;nica forma de que lo hagas, pens&eacute;, dirigi&eacute;ndome a Mary Carmichael como si la tuviera enfrente, ser&iacute;a hablar de otra cosa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que no es mala mi par&aacute;frasis, que tengo raz&oacute;n en que Virginia piensa que ser escritora y ser intelectual (claramente para Virginia son dos cosas que van de la mano: aunque a veces parezca desconfiar de la literatura pol&iacute;tica tambi&eacute;n es evidente que cree que la buena literatura produce mundos y contramundos) se trata fundamentalmente de hablar de otra cosa. Por un lado, esto supongo que ya lo pienso yo, para no hacer realismo socialista, para no caernos de la empresa de la literatura, incluso cuando est&aacute; escribiendo ensayos o las m&aacute;s humild&iacute;simas columnas semanales.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay algo profundamente contracultural, entonces, en seguir insistiendo en hablar de otra cosa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por otro, porque ser intelectual se trata o deber&iacute;a tratarse de proponer otro vocabulario conceptual, traer otras referencias, otros temas, poner a circular cosas que no est&aacute;n circulando en lugar de contestarle al enemigo en su propio idioma. Lo que Virginia no pod&iacute;a haber sospechado, y nos toca descubrir a m&iacute; y a mis compa&ntilde;eras de generaci&oacute;n, es lo dif&iacute;cil que iba a ser eso en la &eacute;poca del desborde informativo absoluto, una &eacute;poca en que la sensaci&oacute;n es que una est&aacute; todo el tiempo recibiendo datos y que lo que una deber&iacute;a hacer como escritora comprometida es contestar, devolver todas las pelotas, dedicar cada espacio a eso todas las putas semanas. Hay algo profundamente contracultural, entonces, en seguir insistiendo en hablar de otra cosa. Es como si eso que a veces se siente como desconexi&oacute;n, como si se viviera en Narnia, en el fondo fuera lo m&aacute;s abiertamente combativo que una pudiera hacer. Pens&aacute;ndolo bien: en tiempos de hiperconexi&oacute;n, en el fondo, no es extra&ntilde;o que lo emancipador sea estar un poco desconectada. As&iacute;, supongo, pueden aparecer las verdaderas conexiones. 
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; a mis manos hace unas semanas un libro del que no sab&iacute;a nada, solo que ten&iacute;a el mejor t&iacute;tulo que vi en a&ntilde;os: <em>Mi marido</em>. La autora se llama <strong>Rumena Bu&#382;arovska</strong>, tiene cuarenta y pico, naci&oacute; en Macedonia, vive y ense&ntilde;a ah&iacute;; ya me cae bien solo por eso, todo lo que es leer autores que siguen pudiendo contar sus paisajes en lugar de vender identidad y exotismo desde Nueva York ya me sirve. Como me suele pasar con autores de Europa del Este, siento que m&aacute;s all&aacute; de que el mundo que cuenta se parezca un poco al m&iacute;o lo m&aacute;s parecido es el tono, cierta comodidad para re&iacute;rse no de la tragedia sino <em>entre </em>la tragedia: siempre est&aacute; pasando algo, pero siempre tenemos que construir una vida privada en el medio de eso.
    </p><p class="article-text">
        El libro es una colecci&oacute;n de cuentos cortos en primera persona, todos con distintas narradoras que hacen como peque&ntilde;os mon&oacute;logos hablando, en alg&uacute;n sentido, de sus maridos: maridos muertos, maridos infieles, maridos sensuales, maridos est&uacute;pidos. Son cuentos actuales, hay tel&eacute;fonos celulares para espiar y morales diversas puestas en cuesti&oacute;n, pero lo que sobrevuela es la sensaci&oacute;n de que los problemas son siempre los mismos. Contra lo que piensa la gente conservadora, ese no es un argumento ni contra el feminismo ni contra el poliamor: es un argumento, en cualquier caso, contra quien cree que hay f&oacute;rmulas para lidiar con el amor y el desamor, sea esa f&oacute;rmula la monogamia o alguna otra. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hace mucho que no leía un cuento que con un par de pases de magia contara tanto sobre mujeres, sobre familias, sobre sexo, sobre plata </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero lo que m&aacute;s me sedujo del libro, y que es inseparable de su relaci&oacute;n con el humor y tambi&eacute;n con la tristeza, es la comprensi&oacute;n precisa que tienen sus cuentos de la cuesti&oacute;n de permanecer. <em>Mi marido</em> se trata de mujeres que, en efecto, todav&iacute;a tienen un marido, y ese es el tema del libro, seguir teni&eacute;ndolo: un marido al que enga&ntilde;an o que las enga&ntilde;a, al que odian o que las odia, con el que se divierten o con el que se aburren, con el que cogen cada tanto o ya ni eso. 
    </p><p class="article-text">
        Hay una comprensi&oacute;n demasiado salubre de la felicidad que est&aacute; ausente en estos cuentos; pero tampoco se lee en ellos esa reivindicaci&oacute;n de la tradici&oacute;n que tan de moda se ha puesto &uacute;ltimamente, tan impostada, tan romantizaci&oacute;n de un pasado que nunca existi&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        En mi cuento favorito, una viuda reciente recibe a su madre de su visita, que le insiste en que coma, que no la ve bien: la viuda maltrata a su madre, le dice que est&aacute; gorda y mal maquillada, que se compre un labial de mejor calidad. La viuda recuerda, tambi&eacute;n, la &uacute;ltima vez que hizo una sopa parecida a la que su madre est&aacute; intentando hacerla tomar: la hizo para su amante, tanto a su amante como a su marido les encantaba esa sopa. La madre le dice que no tiene plata para comprarse ning&uacute;n labial ahora, pero no contesta los insultos. Solo le cuenta una historia sobre una cicatriz que la viuda se hizo de chica, calentando una comida una tarde que su madre no estaba: la madre se hab&iacute;a ido a ver a un amigo por el que estaba completamente loca, aprovechando que su marido (el padre de la viuda) estaba de viaje. A la madre se le hizo tarde, en la casa de su &ldquo;amigo&rdquo;, y entonces la ni&ntilde;a decidi&oacute; calentar comida para ella y su hermanito: cuando la madre lleg&oacute; y vio que su hija se hab&iacute;a quemado se quiso morir. La viuda no contesta a la an&eacute;cdota: solo empieza a tomar su sopa. Hace mucho que no le&iacute;a un cuento que con un par de pases de magia contara tanto sobre mujeres, sobre familias, sobre sexo, sobre plata, esas cuatro cosas de las que est&aacute;n hechas todos los matrimonios. 
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/putas-semanas_129_10955210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Feb 2024 03:13:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Virginia Woolf,Rumena Bužarovska]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Doce grandes rescates literarios del año: reediciones, regresos y joyas recuperadas del olvido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/doce-grandes-rescates-literarios-ano-reediciones-regresos-joyas-recuperadas-olvido_1_10795367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c2406d2-7d20-4b96-af00-234a9fbf2e87_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Doce grandes rescates literarios del año: reediciones, regresos y joyas recuperadas del olvido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un repaso arbitrario de algunas publicaciones notables que fueron rescatadas por editoriales hispanoamericanas y vueltas a poner en circulación a lo largo de 2023. Los títulos y los autores.</p><p class="subtitle">Música - Lo mejor de 2023: Cruces de géneros, tradiciones, posmodernismo y después, por Diego Fischerman</p></div><p class="article-text">
        Lejos de la estridencia de la novedad, fueron varias las editoriales &ndash;en su mayor&iacute;a, independientes y de Am&eacute;rica Latina&ndash; que optaron este a&ntilde;o por <strong>recuperar para sus cat&aacute;logos libros esenciales que hace un buen rato no circulaban</strong>, que no hab&iacute;an sido traducidos al espa&ntilde;ol, que fueron considerados cl&aacute;sicos pero que con el tiempo se perdieron o peque&ntilde;as joyas que se volvieron inconseguibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso &ndash;<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/destacado-ano-literatura-argentina-doce-libros-cuento-novela-poesia-hibrido_1_10771650.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arbitrario y siempre limitado, como ya mencionamos en otras oportunidades</a>&ndash; por algunos de los rescates literarios m&aacute;s interesantes del a&ntilde;o. <strong>Entre otros, hay novelas, cuentos, correspondencia, ensayos, biograf&iacute;as y diarios de rodaje.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. El a&ntilde;o de&nbsp; Silvina Ocampo.</strong> En ediciones renovadas, con comentarios, anotaciones y referencias que sirven para comprender los contextos en manos del cr&iacute;tico literario, traductor y albacea <strong>Ernesto Montequin</strong>, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/silvina-ocampo-escritora-inquietante-rego-imaginacion-misterios-literatura_1_10413724.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a prop&oacute;sito del aniversario 120 de su nacimiento y a 30 a&ntilde;os de su muerte</a>, <strong>en 2023 la editorial Lumen lanz&oacute; la Biblioteca Silvina Ocampo, una colecci&oacute;n de doce t&iacute;tulos destacados de la escritora argentina</strong>, entre sus libros de cuentos m&aacute;s recordados, textos con memorias y publicaciones p&oacute;stumas, entre otros.
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                    alt="Algunos de los libros de Silvina Ocampo que fueron reeditados en 2023."
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                Algunos de los libros de Silvina Ocampo que fueron reeditados en 2023.                            </span>
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        Los libros que componen la biblioteca son <em>La promesa</em>, <em>Autobiograf&iacute;a de Irene</em>, <em>Las repeticiones y otros relatos in&eacute;ditos</em>, <em>El dibujo del tiempo</em>, <em>Ej&eacute;rcitos de la oscuridad</em>, <em>Las invitadas</em>, <em>Cornelia junto al espejo</em>, <em>La torre sin fin</em>, <em>La furia</em>, <em>Los d&iacute;as de la noche</em>, <em>Y as&iacute; sucesivamente</em> e <em>Invenciones del recuerdo</em>. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/son-nuevas-ediciones-libros-silvina-ocampo_1_10413443.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Todos ellos salieron con nuevas cubiertas en las que hay im&aacute;genes de la autora</a>; <strong>algunas del archivo de los herederos, y otras tomadas por grandes fot&oacute;grafos argentinos como Aldo Sessa, Pepe Fern&aacute;ndez, Daniel Merle y Antonio Capria</strong>.
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                    alt="Silvina Ocampo murió en Buenos Aires, en 1993."
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                Silvina Ocampo murió en Buenos Aires, en 1993.                            </span>
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        <strong>La Biblioteca Silvina Ocampo sali&oacute; por Lumen. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/silvina-ocampo-escritora-inquietante-rego-imaginacion-misterios-literatura_1_10413724.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>M&aacute;s sobre la autora, en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Joseph Roth, por Ediciones Godot.</strong> Las ediciones renovadas, armadas a partir de traducciones flamantes o rescatadas de alg&uacute;n tipo de olvido, tambi&eacute;n implican un renacimiento para textos y autores.<strong> Este a&ntilde;o Ediciones Godot lanz&oacute; una colecci&oacute;n de libros de Joseph Roth, autor austr&iacute;aco del per&iacute;odo de entreguerras, un poco misterioso, un poco m&iacute;tico. </strong>Arrancaron con las novelas <em>Izquierda y derecha</em> y <em>La rebeli&oacute;n</em>, con traducciones originales y rioplatenses como ven&iacute;an haciendo desde la editorial con la obra de <strong>Stefan Zweig</strong> (otro escritor y amigo de Roth, con quien tiene muchas cosas en com&uacute;n por la &eacute;poca en la que vivieron, la experiencia del exilio y esas vidas plagadas de mudanzas y viajes).
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none" data-dnt="true"><a href="https://twitter.com/X/status/1631310643033698308?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Un apunte breve sobre <em>La rebeli&oacute;n</em>, <strong>una novela que tiene como protagonista a Andreas Pum y fue publicada originalmente en 1924.</strong> Apenas comienza el libro, Pum, que es un ex combatiente y fue condecorado por el gobierno de su pa&iacute;s, pasa los d&iacute;as en un hospital de guerra. Lo rodean personas que perdieron partes de su cuerpo, que quedaron ciegas o con distintas secuelas f&iacute;sicas y mentales. &Eacute;l, pese a ese ambiente angustiante, se siente superior, como se puede leer desde las primeras l&iacute;neas: &ldquo;<em>Solo Andreas Pum estaba feliz con el devenir de las cosas. Hab&iacute;a perdido una pierna y hab&iacute;a recibido una condecoraci&oacute;n. Muchos no ten&iacute;an ninguna condecoraci&oacute;n, incluso habiendo perdido algo m&aacute;s que una pierna. Les faltaban los brazos y las piernas. O deb&iacute;an permanecer en la cama porque ten&iacute;an la m&eacute;dula espinal rota. Andreas Pum se alegraba al ver sufrir a los otros&rdquo;</em>. Es esa percepci&oacute;n de superioridad de Pum &ndash;que es una especie de olfa, que tiene con las instituciones y con el poder un v&iacute;nculo reverencial&ndash; la que lo lleva a creer, a diferencia de muchas de las personas que lo rodean, en una especie de orden moral imperante. Sin embargo, cuando obtiene un permiso oficial para ganarse la vida tocando un organillo en las calles de Viena y se ve envuelto en una serie de peripecias, su mirada cambiar&aacute; notablemente. Contada en cap&iacute;tulos cortos, con agudeza y un poco de sorna, <em>La rebeli&oacute;n</em> fue le&iacute;da, con los a&ntilde;os, como una indagaci&oacute;n profunda y cr&iacute;tica sobre los mecanismos del poder, las burocracias estatales y los v&iacute;nculos entre las personas. <strong>Se trata de una novela breve que en pocas p&aacute;ginas despliega una historia con profundidad y contundencia.</strong>
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                    alt="Ediciones Godot lanzó en 2023 nuevas ediciones de la obra del autor austríaco Joseph Roth."
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                Ediciones Godot lanzó en 2023 nuevas ediciones de la obra del autor austríaco Joseph Roth.                            </span>
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        <strong>La colecci&oacute;n Joseph Roth sali&oacute; por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Fat City</strong></em><strong>, de Leonard Gardner.</strong> Dos desconocidos que de alguna manera se parecen. Dos encontrados. Del cruce casual en un gimnasio entre Billy Tully, un veterano del boxeo con una carrera que agoniza, y Ernie Munger, un joven de 18 a&ntilde;os que es pura promesa, parte <strong>Leonard Gardner</strong> en su la novela <em>Fat City</em> para contar <strong>una historia profunda y atrapante</strong>. Est&aacute;n ellos y otros con trayectorias similares que viven o se mueven en los &lsquo;60 por Stockton, una localidad de California alejada del imaginario brillante, playero, repleto de figuras del espect&aacute;culo. <strong>Casi como un lado B de esa imagen tan estridente, aqu&iacute; las personas circulan entre hoteles de mala muerte</strong>, trabajos s&uacute;per precarios en la cosecha, bares de solitarios, matrimonios en tensi&oacute;n y el sue&ntilde;o extendido de pegarla, de dar un batacazo. Algunos arriba del ring, poniendo el cuerpo, perdiendo sangre; otros abajo, intentando encontrar la salvaci&oacute;n en una nueva estrella del box. En todos los casos, la pregunta en escenarios tan complejos como el trabajo, las condiciones de vida y el amor persiste como un zumbido: &iquest;cu&aacute;l es el verdadero &eacute;xito?
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                    alt="&quot;Fat City&quot;, de Leonard Gardner, salió originalmente a finales de los &#039;60 y este año la editorial argentina Chai lo tradujo al español."
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            <span class="title">
                &quot;Fat City&quot;, de Leonard Gardner, salió originalmente a finales de los &#039;60 y este año la editorial argentina Chai lo tradujo al español.                            </span>
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        <strong>Contada en cap&iacute;tulos breves, la novela fue publicada originalmente en 1969 y con los a&ntilde;os se convirti&oacute; en un libro de culto en los Estados Unidos</strong>. Como se&ntilde;alan ahora los editores del sello argentino Chai, que lanzaron en 2023 una nueva traducci&oacute;n a cargo de <strong>Juan Nadalini</strong>, <em>Fat City</em> en su momento &ldquo;caus&oacute; un gran revuelo: los cr&iacute;ticos dijeron que era &lsquo;una novela destinada a ser un cl&aacute;sico&rsquo; y &lsquo;el libro m&aacute;s movilizante de la &uacute;ltima d&eacute;cada&rsquo;&rdquo;. El ruido a su alrededor se increment&oacute; por dos motivos: Leonard Gardner no volvi&oacute; a publicar otro libro (aunque todav&iacute;a hoy, algo recluido y con m&aacute;s de noventa a&ntilde;os, asegura que est&aacute; &ldquo;puliendo una novela&rdquo;) y porque en los &lsquo;70 <strong>John Huston</strong> llev&oacute; la historia al cine.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta novela se entronca en una tradici&oacute;n donde est&aacute;n los primeros discos de <strong>Tom Waits</strong>, las pel&iacute;culas de <strong>Clint Eastwood</strong>, las fotos de <strong>Robert Frank</strong>, los libros de <strong>John Fante</strong> y de <strong>Richard Yates</strong>. Ha pasado medio siglo y sin embargo la actualidad de su registro emocional es asombrosa, incluso inquietante; cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, esa sensaci&oacute;n crepuscular de que algo se est&aacute; por terminar parece escrita ayer&rdquo;, apunt&oacute; el escritor <strong>Mauro Libertella</strong> en el pr&oacute;logo de esta edici&oacute;n.
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            <span class="title">
                Leonard Garner nació en Stockton, California. &quot;Fat City&quot; es su única novela publicada.                            </span>
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        <em><strong>Fat City</strong></em><strong>, de Leonard Gardner,&nbsp;</strong><a href="https://www.instagram.com/p/CqlQKh1OWsw/?utm_source=ig_web_copy_link" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sali&oacute; por la editorial Chai</a><strong>. Con traducci&oacute;n de Juan Nadalini.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Beatriz Guido.</strong> Varios acontecimientos volvieron a traer a la escritora argentina <strong>Beatriz Guido</strong> a escena este a&ntilde;o y a rescatarla de una suerte de sombra que la tap&oacute; por un buen tiempo. A finales del a&ntilde;o pasado, la periodista <strong>Cristina Mucci </strong>volvi&oacute; a publicar <em>Las olvidadas</em> (Sudamericana, 2022) un libro que repasa las vidas y la obra de la propia Guido, de <strong>Marta Lynch</strong> y de <strong>Silvina Bullrich</strong>. Tres escritoras que, aunque con estilos literarios distintos, compartieron tiempos y escenas similares: fueron pol&eacute;micas, vendieron miles de ejemplares, se convirtieron en personajes a quienes los medios buscaban para entrevistar por la fama de transgresoras que no dudaron en fomentar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En febrero de este a&ntilde;o, para acentuar esa especie de vuelta de esta autora, Penguin Random House reedit&oacute; la novela <em>El incendio y las v&iacute;speras</em>. En simult&aacute;neo Guido tambi&eacute;n fue destinataria de homenajes en la &uacute;ltima edici&oacute;n del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI) <strong>por su rol clave en la renovaci&oacute;n del cine argentino en los a&ntilde;os 50 y 60, a partir de sus trabajos como guionista y por su tarea junto al director Leopoldo Torre Nilsson</strong>, quien adem&aacute;s fue su pareja.
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                    alt="Fondo de Cultura Económica editó &quot;La terraza&quot;, de Beatriz Guido."
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            <span class="title">
                Fondo de Cultura Económica editó &quot;La terraza&quot;, de Beatriz Guido.                            </span>
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        Este a&ntilde;o, adem&aacute;s, el sello Fondo de Cultura Econ&oacute;mica decidi&oacute; editar <em>La terraza</em>, un excelente libro que re&uacute;ne cuentos de Guido escritos en los '60. <strong>Se trata de una colecci&oacute;n de relatos bastante siniestros, contundentes, llenos de crueldades y escritos con un filo inquietante.</strong> En la mayor&iacute;a hay historias donde todo parece que est&aacute; por desintegrarse y el final de cada una de ellas, esperable o no, siempre es un mazazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El cr&iacute;tico y docente <strong>Flavio Lo Presti </strong>en su newsletter Lecturas de Fondo escribi&oacute; lo siguiente a prop&oacute;sito de la salida de <em>La terraza</em> y sobre su autora: <em>&ldquo;</em>No nos cansamos de discutir en secreto sobre hasta d&oacute;nde tiene la ficci&oacute;n el permiso de usar las palabras y las ideas, incluso aquellas que son escandalosas para la moral imperante: <strong>Beatriz Guido nos hace leer sus descripciones de seres desfavorecidos con las mejillas rojas</strong> por una mezcla de verg&uuml;enza retrospectiva y sorpresa por la libertad con la que pod&iacute;a escribir ficci&oacute;n alguien antes de la era de la cancelaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, el autor tambi&eacute;n apunt&oacute;: &ldquo;Ni&ntilde;os muertos, mujeres forzadas, venganzas impunes o castigadas por el destino, novias olvidadas en ba&uacute;les hasta volverse esqueletos embrujados, opas en altillos, hermanos, hijos, padres, t&iacute;os, obreros, mujeres siniestras, <strong>hay una catarata fascinante de horror equilibrado entre el melodrama y la inteligencia de las frases, </strong>detr&aacute;s de la cual se nos deja intuir eso que buscamos en los libros: el latido de una verdad, una que quiz&aacute;s no nos deje apagar la luz al ir a dormir&rdquo;.
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                La escritora argentina Beatriz Guido nació en Rosario, en 1922.                            </span>
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        <strong>El libro de cuentos </strong><em><strong>La terraza</strong></em><strong>, de Beatriz Guido, fue publicado este a&ntilde;o por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Ya te llegar&aacute;. Correspondencia 1984-1997</strong></em><strong>, de Margo Glantz y Tamara Kamenszain. </strong>Las escritoras <strong>Margo Glantz</strong> y <strong>Tamara Kamenszain</strong> se conocieron en M&eacute;xico en 1979, cuando Tamara, <strong>H&eacute;ctor Libertella</strong> &ndash;por entonces su marido&ndash; y Malena, su hija peque&ntilde;a, debieron exiliarse en ese pa&iacute;s. Aunque la relaci&oacute;n hab&iacute;a empezado antes por un v&iacute;nculo que ten&iacute;an sus padres, al poco tiempo se hicieron muy amigas. <strong>Tanto que la amistad continu&oacute; durante varias d&eacute;cadas en las que se encontraron de manera salteada en distintas circunstancias por lo general vinculadas con los libros y pa&iacute;ses.</strong> <em>Ya te llegar&aacute; </em>(Eterna Cadencia, 2023) recopila las cartas que empezaron a intercambiar cuando Kamenszain regres&oacute; a Buenos Aires con la vuelta de la democracia y hasta 1997.
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                &quot;Ya te llegará&quot;, el libro con la correspondencia entre las escritoras Margo Glantz y Tamara Kamenszain.                            </span>
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        Con pr&oacute;logo y un trabajo muy delicado de reposici&oacute;n de detalles y contextos, <strong>a cargo de las escritoras Leonora Djament, Cynthia Edul, Florencia Garramu&ntilde;o, Mercedes Halfon y Malena Rey</strong>, el libro es el testimonio de un v&iacute;nculo de afecto, pero tambi&eacute;n un documento de &eacute;poca. Una serie de cartas que permiten asomarse a la literatura y sus bordes, entre la circulaci&oacute;n de los libros, las preocupaciones de estas dos mujeres y esa efervescencia vital que, incluso en &eacute;pocas dif&iacute;ciles, las llevaba a seguir escribiendo hasta convertirse en dos autoras latinoamericanas fundamentales. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como en toda buena conversaci&oacute;n entre amigas, hay escenas memorables que se superponen sin orden ni prioridad, entre quejas, curiosidades, chismes, observaciones sobre textos propios y ajenos, pesares, reclamos, burocracias. </strong>Todo ese universo &iacute;ntimo y literario qued&oacute; plasmado en una correspondencia que las dos conservaron durante d&eacute;cadas. Esta edici&oacute;n, adem&aacute;s de la transcripci&oacute;n de las cartas incluye tambi&eacute;n en versi&oacute;n facsimilar algunas postales que tambi&eacute;n se enviaron y que, cuando Kamenszain muri&oacute; en 2021, fueron encontradas entre sus papeles personales.
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                    alt="Tamara Kamenszain murió en Buenos Aires, en 2021."
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                Tamara Kamenszain murió en Buenos Aires, en 2021.                            </span>
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        <em><strong>Ya te llegar&aacute;</strong></em><strong>, con las cartas de Margo Glantz y Tamara Kamenszain, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5 y 1&frasl;2. </strong>Una nota al pie sobre otros grandes rescates de Eterna Cadencia durante 2023: la editorial public&oacute; este a&ntilde;o <em>Bouvard y P&eacute;cuchet</em>, la novela p&oacute;stuma de <strong>Gustave Flaubert</strong>, en su versi&oacute;n m&aacute;s completa en castellano, con traducci&oacute;n, pr&oacute;logo, notas y selecci&oacute;n de comentarios de <strong>Jorge Fondebrider</strong>. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n sali&oacute; <em>El l&eacute;xico del autor</em>, notable obra de <strong>Roland Barthes</strong> que permanec&iacute;a in&eacute;dita y que r<strong>ecopila las clases que dict&oacute; en la &Eacute;cole pratique des hautes &eacute;tudes entre 1973 y 1974.</strong> Al mismo tiempo, y en el marco del centenario de la fundaci&oacute;n de la Escuela de Frankfurt, por el mismo sello sali&oacute;<em> Zona urbana</em>, de <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong>. Se trata de una reedici&oacute;n muy esperada para un libro que estuvo agotado durante mucho tiempo y que une cuatro puntos cardinales (Par&iacute;s, Mosc&uacute;, N&aacute;poles y Berl&iacute;n) fundamentales en la vida y en los textos del fil&oacute;sofo alem&aacute;n <strong>Walter Benjamin</strong>.
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                &quot;Bouvard y Pécuchet&quot;, de Gustave Flaubert, uno de los grandes rescates literarios de 2023.                            </span>
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        <strong>6.</strong><em><strong> Tulio Halper&iacute;n Donghi. La herencia est&aacute; ah&iacute;. Diez entrevistas comentadas.</strong></em> Esta publicaci&oacute;n recopila diez entrevistas realizadas a Tulio Halper&iacute;n Donghi, uno de los historiadores argentinos m&aacute;s importantes del siglo XX. Tal como apuntan los editores del libro, estas notas period&iacute;sticas <strong>comienzan en 1980 cuando es entrevistado para la revista </strong><em><strong>Punto de Vista</strong></em><strong> hasta el a&ntilde;o 2008</strong> cuando el periodista <strong>Carlos Pagni</strong> lo entrevist&oacute; para el suplemento <em>ADN</em> del diario <em>La Naci&oacute;n</em>. &ldquo;En ellas Halper&iacute;n habla de muchos y variados temas de la historia argentina y tambi&eacute;n toca cuestiones coyunturales de la pol&iacute;tica y sociedad argentina y de Am&eacute;rica Latina: la Argentina colonial, Roca y la Conquista del Desierto, la figura de Sarmiento, Rosas, Latinoam&eacute;rica, Yrigoyen y el radicalismo, el peronismo y momentos de la historia reciente como las presidencias de Menem, Alfons&iacute;n hasta los a&ntilde;os del kirchnerismo&rdquo;, agregan sobre el libro, que fue compilado por <strong>Javier Tr&iacute;mboli</strong>, quien tambi&eacute;n escribi&oacute; el pr&oacute;logo. La publicaci&oacute;n ofrece adem&aacute;s comentarios para cada entrevista de j&oacute;venes investigadores, ensayistas y escritores que <strong>se preguntan por la figura y legado en la actualidad de Tulio Halper&iacute;n Donghi</strong>.
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                &quot;Tulio Halperín Donghi. La herencia está ahí. Diez entrevistas comentadas&quot; salió por Omnívora Editora.                            </span>
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        <em><strong>Tulio Halper&iacute;n Donghi. La herencia est&aacute; ah&iacute;. Diez entrevistas comentadas </strong></em>sali&oacute; por Omn&iacute;vora Editora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Blackie, una voz insumisa</strong></em><strong>, de Hinde Pomeraniec.</strong> La escritora y periodista<strong> Hinde Pomeraniec</strong> repasa en esta publicaci&oacute;n la extens&iacute;sima obra de una pionera de los medios y de la m&uacute;sica en la Argentina: <strong>Paloma Efron</strong> (1912-1977), m&aacute;s conocida como <em>Blackie</em>. La mujer que invent&oacute; los livings y los paneles en televisi&oacute;n, la que qued&oacute; imantada por el spirituals y sin mucho radar se meti&oacute; en el coraz&oacute;n del jazz neoyorquino para aprender de la cultura afroamericana en los a&ntilde;os '30, <strong>&ldquo;la Victoria Ocampo jud&iacute;a y plebeya&rdquo;, la que produjo grandes shows internacionales, la que se puso al frente de un canal gigante como Canal 7</strong> cuando ese espacio no estaba pensado para una mujer, la que se hizo cargo de la agon&iacute;a de su madre cuando era apenas una joven que no llegaba a los 20, la que polemiz&oacute; siempre que pudo, la que hizo o fabul&oacute; entrevistas a grandes figuras del mundo del espect&aacute;culo. Un personaje que, al tener tantas vidas y al dedicarse ella misma a producir de alg&uacute;n modo su biograf&iacute;a, se volvi&oacute; por momentos dif&iacute;cil de abordar, tal como cont&oacute; la autora de este libro en algunas entrevistas.
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                    alt="El libro &quot;Blackie, una voz insumisa&quot;, de Hinde Pomeraniec, salió por Gourmet Musical."
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            <span class="title">
                El libro &quot;Blackie, una voz insumisa&quot;, de Hinde Pomeraniec, salió por Gourmet Musical.                            </span>
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        En paralelo, el libro (que tuvo una versi&oacute;n en 2010 y volvi&oacute; actualizada este 2023 por Gourmet Musical con referencias a distintas &eacute;pocas, fotograf&iacute;as y una bibliograf&iacute;a complet&iacute;sima) se convierte tambi&eacute;n en un material documental imprescindible por la aparici&oacute;n de los <strong>testimonios de personalidades del mundo del espect&aacute;culo y los medios como Alejandro Romay, Juan Carlos Mareco, Mar&iacute;a Herminia Avellaneda, Paco Jamandreu, Osvaldo Miranda, Bernardo Neustadt o Nelly Raymond</strong>, por nombrar apenas un pu&ntilde;ado de la enorme lista de entrevistados que aparecen en el libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro&nbsp;</strong><em><strong>Blackie, una voz insumisa</strong></em><strong>, de Hinde Pomeraniec,&nbsp;</strong><a href="https://gourmetmusicalediciones.com/libros/blackie-una-voz-insumisa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sali&oacute; por Gourmet Musical Ediciones</a><strong>.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La destacada periodista y escritora argentina Hinde Pomeraniec volvió en 2023 con una nueva versión de su biografía de Blackie."
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                La destacada periodista y escritora argentina Hinde Pomeraniec volvió en 2023 con una nueva versión de su biografía de Blackie.                            </span>
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        <strong>El libro&nbsp;</strong><em><strong>Blackie, una voz insumisa</strong></em><strong>, de Hinde Pomeraniec,&nbsp;</strong><a href="https://gourmetmusicalediciones.com/libros/blackie-una-voz-insumisa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sali&oacute; por Gourmet Musical Ediciones</a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Escr&iacute;beme, Orlando. Cartas a Vita Sackville-West</strong></em><strong> (1922-1928), de Virginia Woolf.</strong> <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/virginia-woolf-critica-mirada-mordaz-tarea-grandes-clasicos-vida-escritores_1_8236999.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguen apareciendo textos, cartas, columnas, todo tipo de escritos y relecturas de una autora fundamental</a>. Esta vez es un material de <strong>Virginia Woolf</strong> que hasta este a&ntilde;o no exist&iacute;a en castellano y que sali&oacute; a trav&eacute;s del sello chileno Banda Propia Editoras, con distribuci&oacute;n en Argentina. Son las cartas de su correspondencia con Vita Sackville-West, una de sus grandes historias de amor, y a la vez un texto que refleja la gestaci&oacute;n de su novela <em>Orlando: una biograf&iacute;a</em>. Es que para componer a Orlando, Woolf se inspir&oacute; en Vita y en ese v&iacute;nculo entre ellas, al punto que a veces tambi&eacute;n la llamaba &ldquo;Orlando&rdquo; en sus mensajes. Tal como se&ntilde;ala la escritora <strong>Gabriela Wiener</strong> en el pr&oacute;logo a esta edici&oacute;n, la obra refleja &ldquo;otra coqueta y disimulada declaraci&oacute;n de amor o <strong>una teor&iacute;a del arte que acaba por crear a uno de los personajes m&aacute;s fascinantes de la literatura universal</strong>: Orlando, nacido hombre, viajero en el espacio, el tiempo y el g&eacute;nero. Un personaje en construcci&oacute;n permanente. Fueron estas cartas acaso la semilla. Acaso un m&eacute;todo furtivo y enamorado de investigaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La edici&oacute;n de esta publicaci&oacute;n implic&oacute; un trabajo monumental: el traductor y compilador <strong>&Aacute;ngelo Narv&aacute;ez</strong> se dedic&oacute; a leer todas las cartas publicadas, y muchas m&aacute;s, adem&aacute;s tambi&eacute;n de las cartas de Vita, y de otras personas del entorno de ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Escr&iacute;beme Orlando</em> es parte de la colecci&oacute;n Perdita del sello Banda Propia que tambi&eacute;n llev&oacute; adelante otro rescate important&iacute;simo que circul&oacute; en la Argentina este a&ntilde;o: <em>Memorias 1873-1968</em>, de la pionera de la industria cine <strong>Alice Guy</strong>, con traducci&oacute;n <strong>Pablo Fante</strong> y pr&oacute;logo de <strong>Tiziana Panizza</strong>.
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                    alt="&quot;Escríbeme, Orlando. Cartas a Vita Sackville-West (1922-1928)&quot;, de Virginia Woolf, salió por la editorial independiente Banda Propia."
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            <span class="title">
                &quot;Escríbeme, Orlando. Cartas a Vita Sackville-West (1922-1928)&quot;, de Virginia Woolf, salió por la editorial independiente Banda Propia.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Escr&iacute;beme, Orlando. Cartas a Vita Sackville-West&nbsp;(1922-1928)</strong></em><strong>,&nbsp;de Virginia Woolf, sali&oacute; por el sello chileno Banda Propia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9.</strong> <strong>El regreso de Rodolfo Walsh</strong>. Editorial Planeta comenz&oacute; a publicar este a&ntilde;o nuevas ediciones de la obra completa del escritor y periodista argentina <strong>Rodolfo Walsh</strong>. Lo hizo con la compilaci&oacute;n <em>Variaciones en rojo</em>, que re&uacute;ne tres de sus novelas, y una nueva edici&oacute;n del cl&aacute;sico del periodismo narrativo <em>Operaci&oacute;n</em> <em>masacre</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n anunciaron en un comunicado, a partir del 2024 <strong>&ldquo;se reeditar&aacute;n otros ocho libros del autor que marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en la investigaci&oacute;n period&iacute;stica&rdquo;</strong>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Walsh naci&oacute; en Choele-Choel, R&iacute;o Negro, en 1927. A partir de 1944 trabaj&oacute; como corrector de pruebas, traductor y ant&oacute;logo en la editorial Hachette y en 1951 hizo su ingreso en el periodismo. Entre sus obras de ficci&oacute;n, destacan tambi&eacute;n las colecciones de cuentos <em>Los oficios terrestres</em> (1965) y <em>Un kilo de oro</em> (1967); y entre sus libros de investigaci&oacute;n, <em>Operaci&oacute;n Masacre</em> (1957), <em>&iquest;Qui&eacute;n mat&oacute; a Rosendo?</em> (1965) y<em> El caso Satanowsky </em>(1973).&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Editorial Planeta reeditó dos libros de Rodolfo Walsh y en 2024 continuará con ocho más.                            </span>
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        <strong>Las nuevas ediciones de </strong><em><strong>Variaciones en rojo</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Operaci&oacute;n Masacre</strong></em><strong>, de Rodolfo Walsh, salieron por Planeta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Carcoma</strong></em><strong>, de Layla Mart&iacute;nez. </strong>&ldquo;Aqu&iacute; estuvimos a salvo de los paseos y los golpes en la puerta de madrugada, pero esta casa no es un refugio, es una trampa. Nadie sale de aqu&iacute; nunca y los que se van siempre acaban volviendo. Esta casa es una maldici&oacute;n, mi padre nos maldijo con ella y nos conden&oacute; a vivir entre sus paredes. Y aqu&iacute; hemos estado desde entonces y aqu&iacute; seguiremos hasta que nos pudramos y mucho despu&eacute;s de eso&rdquo;. As&iacute; describe una de las narradoras de la novela <em>Carcoma</em>, de <strong>Layla Mart&iacute;nez</strong>, un libro que sali&oacute; en Espa&ntilde;a a finales de 2021 y que en Argentina rescat&oacute; este a&ntilde;o Editorial Marciana. <strong>Ese es el escenario central de una historia aterradora y cautivante: la casa en un peque&ntilde;o pueblo espa&ntilde;ol donde pasan sus d&iacute;as una abuela y su nieta.</strong> Un espacio bastante t&eacute;trico que guarda secretos, que emite todo tipo de sonidos, que por momentos pareciera desmoronarse y, al mismo tiempo, contenerlas aunque la relaci&oacute;n entre ellas sea tensa y se vaya desgranando con el correr de las p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        Contada en cap&iacute;tulos cortos donde la abuela y la nieta se alternan para tomar la voz del relato, <em>Carcoma</em> reconstruye la historia de una estirpe y, con ella, la de distintos tipos de violencias que atraviesan al pa&iacute;s y a estas mujeres desde la Guerra Civil hasta la actualidad. &ldquo;Layla Mart&iacute;nez rasga el velo que separa el terror sobrenatural de ese otro terror, solapado y perverso, que nos rodea (...) Las heridas abiertas se convierten en presagios cuando ella escribe con su estilo irresistible y afilado&rdquo;, se&ntilde;ala <strong>Esther Cross</strong> sobre el trabajo de la autora en esta que es su primera novela. Desde su salida en Espa&ntilde;a, Carcoma se convirti&oacute; en un peque&ntilde;o suceso editorial que este a&ntilde;o tuvo su edici&oacute;n local en Argentina.
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            <span class="title">
                La novela &quot;Carcoma&quot;, de Layla Martínez, salió en la Argentina por Editorial Marciana.                            </span>
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        <strong>La novela&nbsp;</strong><em><strong>Carcoma</strong></em><strong>, de Layla Mart&iacute;nez, sali&oacute; en la Argentina por&nbsp;</strong><a href="https://www.instagram.com/edmarciana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Editorial Marciana</a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. Libertad Demitr&oacute;pulos por dos. </strong>&ldquo;En la literatura, se sabe, el efecto de verdad depende del lenguaje. El estilo y las formas de enunciaci&oacute;n de un relato definen mejor que nada la realidad de una trama que intenta reconstruir el pasado. <strong>Libertad Demitr&oacute;pulos</strong> hace de la m&uacute;sica verbal la clave de la historia&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; <strong>Ricardo Piglia</strong> sobre esta escritora que naci&oacute; en Ledesma, Jujuy, en 1922, y permaneci&oacute; mucho tiempo como una suerte de secreto a voces. Este a&ntilde;o dos editoriales recuperaron algunos de sus libros fundamentales, que desde hace unos a&ntilde;os se hab&iacute;an vuelto muy dif&iacute;ciles de conseguir. Por un lado, la editorial Marea public&oacute; la biograf&iacute;a de Eva Per&oacute;n que escribi&oacute; la autora y originalmente se public&oacute; en 1984. Por otro lado, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica sali&oacute; en diciembre con la novela <em>Un piano en Bah&iacute;a Desolaci&oacute;n</em> y la reimpresi&oacute;n de R&iacute;o de las congojas, publicada por primera vez en 1981.
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                    alt="Editorial Marea rescató este año la biografía de Eva Perón que escribió la autora jujeña Libertad Demitrópulos."
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            <span class="title">
                Editorial Marea rescató este año la biografía de Eva Perón que escribió la autora jujeña Libertad Demitrópulos.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Un piano en Bah&iacute;a Desolaci&oacute;n</strong></em><strong>, de Libertad Demitr&oacute;pulos, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. De la misma autora, Marea Editorial public&oacute; este a&ntilde;o una biograf&iacute;a de Eva Per&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>Casavettes dirige (En el rodaje de Love Streams)</strong></em><strong>, de Michael Ventura.</strong> &ldquo;Tal vez porque, ya enfermo, intuye que <em>Love Streams</em> podr&iacute;a ser su &uacute;ltima pel&iacute;cula, <strong>John Cassavetes</strong> convoca al periodista <strong>Michael Ventura</strong> para que escriba un diario de rodaje. <strong>Aterrado y fascinado a la vez, pasional admirador del director como tantos de nosotros, Ventura pasa entonces a formar parte del equipo </strong>que durante varios meses de 1983 produce, filma y monta la pel&iacute;cula, ese ensayo sobre el amor en todas sus variantes protagonizado por <strong>Gena Rowlands</strong>, el propio Cassavetes y <strong>Seymour Cassel</strong>&rdquo;, apunta la escritora y traductora <strong>Laura Wittner</strong> sobre este libro entre el documento descomunal y la observaci&oacute;n, que sali&oacute; en ingl&eacute;s en 2007 y que este a&ntilde;o rescat&oacute; y tradujo la editorial argentina Entrop&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ventura desarrolla un talento doble: escucha con discreci&oacute;n y narra con eficacia. De su libreta va a surgir la confirmaci&oacute;n de una sospecha que ten&iacute;amos como espectadores: <strong>Cassavetes moldea sus pel&iacute;culas minuto a minuto, de acuerdo a lo que vaya pasando en cada actuaci&oacute;n y en cada interacci&oacute;n</strong>. Lo que le importa es el detalle, no la trama, que actuar constituya una experiencia y que eso pueda verse en la pantalla&rdquo;, concluye Wittner.
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            <span class="title">
                Casavettes dirige, de Michael Ventura, salió por Entropia.                            </span>
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        <em><strong>Cassavetes dirige (En el rodaje de Love Streams)</strong></em><strong>, de Michael Ventura, </strong><a href="http://www.editorialentropia.com.ar/cassavetes.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>sali&oacute; por Entrop&iacute;a</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/doce-grandes-rescates-literarios-ano-reediciones-regresos-joyas-recuperadas-olvido_1_10795367.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Dec 2023 09:21:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Balance 2023,Virginia Woolf,Silvina Ocampo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pensar con otros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pensar_1_10639273.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8178ab46-fafe-40b5-9ac3-793e89dc65fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pensar con otros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Entender, desde la empatía, el pensamiento de la "víctima" es la única contribución valiosa al pensamiento sobre la opresión y la justicia?</p></div><p class="article-text">
        En este a&ntilde;o que vengo dedic&aacute;ndole a <strong>Virginia Woolf</strong> en los tiempos que puedo robarle a las dem&aacute;s cosas que tengo que hacer me encontr&eacute; con toda clase de libros extra&ntilde;os; la ha estudiado mucha gente, y me atrevo a decir que la ha estudiado gente mucho m&aacute;s l&uacute;cida que a otros autores. Puede no ser accidental: alguien que entiende que Virginia Woolf es uno de los mejores escritores del siglo XX, y no solo un nombrecito para hablar de feminismo de primera oleada, tiene muchas chances de ser una persona inteligente. Hace unos d&iacute;as descubr&iacute; un libro muy curioso, entonces, <em>Mrs. Woolf and the Servants: An Intimate History of Domestic Life in Bloomsbury </em>(&ldquo;La se&ntilde;ora Woolf y los sirvientes: una historia &iacute;ntima de la vida dom&eacute;stica en Bloomsbury&rdquo;). Su autora, <strong>Alison Light</strong>, analiza a partir de diarios y correspondencias la relaci&oacute;n que Virginia Woolf tuvo con las diversas empleadas y cocineras que la atendieron desde la infancia hasta la madurez. 
    </p><p class="article-text">
        El libro es cuidadoso en su tono pero no condescendiente: sin dejar de reponer el suficiente contexto para entender que, en la Inglaterra de Virginia Woolf, todas las mujeres eran o bien empleadas o bien patronas de empleadas, ni de aclarar que, en algunos est&aacute;ndares, Virginia y sus amigos de Bloomsbury eran bastante &ldquo;relajados&rdquo; para la &eacute;poca (los uniformes y las expresiones de deferencia, por ejemplo, eran evitadas), Light no se priva sin embargo de se&ntilde;alar la ceguera total de Woolf a considerar a las mujeres que la atend&iacute;an como individuos igual de complejos y valiosos que ella misma. Esa ceguera se quiebra de a ratos, sobre todo en la demanda amorosa de una psiquis tan fr&aacute;gil como la de Woolf (&ldquo;no le importo en lo m&aacute;s m&iacute;nimo&rdquo;, escribi&oacute; Woolf en su diario sobre la cocinera Nellie, delatando que en el fondo s&iacute; esperaba m&aacute;s del v&iacute;nculo que ten&iacute;an que una relaci&oacute;n puramente instrumental), pero no deja de ser llamativa en el caso de una mujer que estuvo adelantada a su &eacute;poca y varias posteriores en much&iacute;simas otras cosas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La clase alta &quot;verdadera&quot; ya no tiene la capacidad, que tuvo esa misma clase hace cincuenta o quizás más bien cien años, de leer lo que pasa por fuera de sí misma</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El libro es muy interesante m&aacute;s all&aacute; de Woolf, para entender c&oacute;mo funcionaban las relaciones de clase al interior de las casas en esos a&ntilde;os, pero me dej&oacute; pensando en otra cosa. <em>Una habitaci&oacute;n propia</em>, el ensayo feminista emblem&aacute;tico de Woolf, es un texto profundamente materialista. Por supuesto que es un texto burgu&eacute;s, pero lo es en el mejor de los sentidos: en t&eacute;rminos marxistas podr&iacute;amos decir que Woolf reconoce que, en el capitalismo moderno, el dinero estructura de hecho las libertades (expone, as&iacute;, la ficci&oacute;n ideol&oacute;gica de que se puede ser libre sin disponer de dinero) y que por eso para escribir una mujer necesita, adem&aacute;s de la habitaci&oacute;n propia del t&iacute;tulo, un buen ingreso anual. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que me llama la atenci&oacute;n de todo esto es que Virginia Woolf pertenec&iacute;a (como muchos otros pensadores de izquierda de su generaci&oacute;n, es cierto) a una clase acomodada: el tipo de gente que hoy d&iacute;a tiene muchas m&aacute;s dificultades no solo para hablar p&uacute;blicamente de dinero, sino para siquiera pensar en todo lo que el dinero permite y en lo imposibles que ser&iacute;an sus vidas sin cantidades industriales de &eacute;l. Entiendo que la ayudaba su condici&oacute;n de mujer: es decir, el hecho de que le resultara mucho m&aacute;s dif&iacute;cil que a otros hombres de su clase disponer de su propio dinero probablemente le dio una perspectiva iluminada sobre el asunto, pero as&iacute; y todo me sorprende lo conectada que pod&iacute;a estar una mujer &ldquo;fina&rdquo;, una mujer que efectivamente se pasaba el d&iacute;a quej&aacute;ndose de la empleada, con una sensibilidad y una serie de demandas que exced&iacute;an por mucho a la de su clase social. Me sorprende, tambi&eacute;n, que en sus escritos p&uacute;blicos (no en sus diarios) casi no encuentro cosas que me resulten elitistas o anacr&oacute;nicas como chica de clase media. Me sorprende, quiz&aacute;s, porque no veo nada parecido hoy, ninguna princesa hero&iacute;na, ninguna hija ni ning&uacute;n hijo de la alcurnia conectando de esa manera con la gente por fuera de su universo.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que el mundo ha cambiado mucho. Los ricos que hoy logran hablarle a la gente son los nuevos ricos, sean traperos, sean artistas, sean pol&iacute;ticos. La clase alta <em>verdadera</em> ya no tiene la capacidad, que tuvo esa misma clase hace cincuenta o quiz&aacute;s m&aacute;s bien cien a&ntilde;os, de leer lo que pasa por fuera de s&iacute; misma; hay algo generacional, quiz&aacute;s, algo que antes se valoraba de la tradici&oacute;n y los apellidos y de lo que hoy ya no quedan ni rastros por fuera de la endogamia en donde eso importa. A veces leo o escucho que se utiliza todav&iacute;a la distinci&oacute;n entre nuevos ricos y <em>old money</em>, pero m&aacute;s como curiosidad que como aspiraci&oacute;n: ya a nadie le importa parecer nuevo rico, de hecho casi que se ostenta con orgullo (y est&aacute; bien, finalmente: desde cu&aacute;ndo tiene m&aacute;s m&eacute;rito heredar el dinero que hacerlo). 
    </p><p class="article-text">
        Me cruzo seguido, por mi trabajo, con obras de arte producidas por personas de alcurnia: las hay buenas y malas, pero es quiz&aacute;s notorio que fuera del arte visual (un mundo todav&iacute;a muy dominado por viejas jerarqu&iacute;as, y en el que no hace falta conectar con un p&uacute;blico masivo para triunfar) es raro que esas obras crucen la vara del &eacute;xito, aunque sus autores tengan los recursos para pretender que lo han hecho.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No me seduce la empatía como único concepto para pensar políticamente con otros, como si la única contribución valiosa que pudiéramos hacer en el pensamiento de la opresión o la justicia fuera intentar entender el pensamiento de la víctima</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Me apena, en alg&uacute;n sentido, no solo porque de las &eacute;lites han salido cosas maravillosas, sino porque creo que hab&iacute;a algo valioso y que hace falta recuperar, en esta &eacute;poca identitaria, de la sana costumbre de pensar para otros (hoy le dicen <em>hablar por otros </em>y aparentemente es un pecado grave). Nunca me interpelaron los argumentos del estilo &ldquo;no ten&eacute;s &uacute;tero, entonces no opines&rdquo; sobre el aborto; no me seduce tampoco la empat&iacute;a como &uacute;nico concepto para pensar pol&iacute;ticamente con otros, como si la &uacute;nica contribuci&oacute;n valiosa que pudi&eacute;ramos hacer en el pensamiento de la opresi&oacute;n o la justicia fuera intentar entender el pensamiento de la <em>v&iacute;ctima</em>. Me interesa m&aacute;s la idea de un mundo en el que todos tratamos, efectivamente, de pensar con otros y para otros, sin que haya que tener al d&iacute;a el carnet de oprimido para participar de la discusi&oacute;n democr&aacute;tica. Por supuesto, esto solo funciona cuando hay genuina imaginaci&oacute;n, palabra que ojal&aacute; reemplazara a la empat&iacute;a en estas discusiones: la imaginaci&oacute;n que tuvo el burgu&eacute;s Marx o la se&ntilde;ora Woolf. Se puede, siempre les digo a mis alumnos, hablar desde una posici&oacute;n <em>privilegiada</em> y hablar para otros: por supuesto, m&aacute;s dif&iacute;cil ser&aacute; cuanto m&aacute;s lejos est&eacute;s del com&uacute;n de la gente, pero creo que es posible y necesario reconocer y enfrentar ese desaf&iacute;o para todos los que en alguno de mil clivajes que existen quedamos del lado del opresor. Lo que sale mal, lo que te deja fuera de todas las grietas que siguen importando en el mundo, es hacerlo sin ninguna creatividad. 
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pensar_1_10639273.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Oct 2023 03:01:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pensar con otros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Virginia Woolf,Karl Marx,Feminismos,Grieta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apareció en Australia un ejemplar de la primera novela de Virginia Woolf, con notas manuscritas de la autora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/aparecio-australia-ejemplar-primera-novela-virginia-woolf-notas-manuscritas-autora_1_10398838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f82a64b6-debf-4b0c-9db4-55f62271d25f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1077777.jpg" width="1650" height="928" alt="Retrato de la escritora británica Virginia Woolf"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Adquirido a finales de la década de 1970, se había archivado erróneamente con los libros de ciencia en la Fisher Library Rare Books Collection de la Universidad de Sídney, Australia.

</p><p class="subtitle">Mil Lianas, por Agustina Larrea - Una mujer harta, los ratones de Virginia Woolf
</p></div><p class="article-text">
        Uno de los dos &uacute;nicos ejemplares de la primera <a href="https://www.eldiario.es/cultura/ayuntamiento-censuro-obra-virginia-woolf-ofrece-salida-compania-trabaje-gratis_1_10360822.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">novela de Virginia Woolf,</a> <em><strong>Fin de viaje</strong></em><strong> </strong>(1915), con anotaciones de su pu&ntilde;o y letra y preparativos para revisarla para una edici&oacute;n estadounidense, fue redescubierta recientemente en la <strong>Fisher Library Rare Books Collection </strong>de la <strong>Universidad de S&iacute;dney </strong>(Australia).
    </p><p class="article-text">
        Adquirido a finales de la d&eacute;cada de 1970, se hab&iacute;a archivado err&oacute;neamente con los libros de ciencia de la colecci&oacute;n de libros raros. <strong>Simon Cooper</strong>, funcionario de los servicios de metadatos, lo encontr&oacute; en 2021 e inmediatamente comprendi&oacute; el valor de su descubrimiento. El ejemplar de S&iacute;dney, el &uacute;nico disponible para el p&uacute;blico, fue digitalizado. Est&aacute; disponible en l&iacute;nea, y permite a estudiosos y lectores estudiar y considerar las intervenciones editoriales de Woolf.
    </p><p class="article-text">
        <em>Fin de viaje</em> sigue a <strong>Rachel Vinrace </strong>y a un grupo de personajes dispares que se embarcan en el barco de su padre rumbo a Sudam&eacute;rica. La historia de Woolf aborda el autodescubrimiento y satiriza la vida eduardiana. La novela casi acaba con su carrera de escritora. La autora tuvo que luchar durante a&ntilde;os con los borradores, hasta que abandon&oacute; la primera versi&oacute;n en 1912. Se titulaba <em><strong>Melymbrosia</strong></em>, en honor a la comida de los dioses griegos. Las ideas de Woolf sobre el colonialismo, el sufragio femenino y las relaciones de g&eacute;nero se consideraban demasiado peligrosas para una novelista novel.
    </p><p class="article-text">
        Durante los tres a&ntilde;os siguientes compuso la novela (retitulada) que tenemos hoy, publicada por su hermanastro <strong>Gerald Duckworth</strong> en Londres en 1915. En este momento crucial, comenz&oacute; a escribir su diario y sufri&oacute; un importante colapso mental, perdiendo el resto del a&ntilde;o a causa de la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Para preparar la primera edici&oacute;n estadounidense de la novela, publicada por <strong>George H. Doran </strong>en Nueva York en 1920, Woolf llev&oacute; a cabo una serie de revisiones de su texto. Dos ejemplares de la primera edici&oacute;n brit&aacute;nica de la novela contienen las pruebas de este proceso, con anotaciones manuscritas de Woolf y fragmentos de p&aacute;ginas mecanografiadas pegadas en cada libro. &iquest;Qu&eacute; motiv&oacute; a Woolf a revisar su texto? Hizo revisiones a ra&iacute;z de su crisis nerviosa, y despu&eacute;s de que su carrera literaria reviviera con su segunda novela,<em> </em><em><strong>Noche y d&iacute;a</strong></em><em>, </em>publicada en 1919.
    </p><p class="article-text">
        Los estudiosos sugirieron que Woolf deseaba poner cierta distancia entre sus propias tensiones psicol&oacute;gicas y la angustia de su personaje principal, <strong>Rachel Vinrace</strong>. Tanto Woolf como su protagonista ten&iacute;an figuras paternas dominantes, hab&iacute;an perdido a sus madres a una edad relativamente temprana y no hab&iacute;an recibido una educaci&oacute;n formal, sino que hab&iacute;an sido educadas en casa. Exponer la vida mental de su personaje con tanta crudeza caus&oacute; cierta incomodidad a Woolf. Una nueva edici&oacute;n pudo haberle dado la oportunidad de reconsiderarlo.
    </p><p class="article-text">
        Es una teor&iacute;a plausible. Pero &iquest;lo confirman las correcciones de Woolf? Hay dos lugares principales en el texto donde se indican la mayor&iacute;a de los cambios: ambos son momentos cruciales de la narraci&oacute;n. La primera serie de cambios se produce en el cap&iacute;tulo XVI, donde la conversaci&oacute;n entre Vinrace y <strong>Terence Hewet </strong>&ndash;la pareja que ocupa la l&iacute;nea argumental rom&aacute;ntica de la novela&ndash; se altera para reducir el acceso a los pensamientos interiores de Rachel. Se sustituyen p&aacute;rrafos enteros por texto mecanografiado pegado directamente en la p&aacute;gina, donde el narrador estudia a Rachel sin la garant&iacute;a de entenderla.
    </p><p class="article-text">
        Esto tiene el efecto de diluir algunos inc&oacute;modos elementos autobiogr&aacute;ficos del texto, pero tambi&eacute;n marca un cambio significativo en la forma en la que la narraci&oacute;n accede a la mente de los personajes. El narrador est&aacute; limitado por los propios l&iacute;mites del personaje: las profundidades de la subjetividad de Rachel son desconocidas incluso para ella. Esto lleva la marca de la psicolog&iacute;a moderna y la teor&iacute;a de <strong>Freud </strong>del inconsciente, en los a&ntilde;os anteriores y durante la composici&oacute;n de la novela.
    </p><p class="article-text">
        Esta innovaci&oacute;n se&ntilde;ala un profundo cambio en la ficci&oacute;n modernista, que comenz&oacute; a finales del siglo XIX y principios del XX y se caracteriza por una ruptura autoconsciente con las formas tradicionales de escribir. La impenetrabilidad de los personajes de Woolf parte de las regiones oscuras de la mente. Ya no estamos en el reino del realismo, donde los pensamientos y las acciones son conocibles (y a menudo transmitidos por un narrador omnisciente). En su lugar el narrador proporciona un retrato de la compleja persona moderna, que responde al mundo de maneras no del todo razonables.
    </p><p class="article-text">
        El otro conjunto significativo de revisiones en el texto de S&iacute;dney surge en el cap&iacute;tulo XXV, en el que Rachel y Terence intentan navegar por el futuro de su incipiente relaci&oacute;n, que tambi&eacute;n marca el descenso de Rachel a la fiebre y su declive, que acaba en muerte. Los pasajes largos est&aacute;n marcados para ser suprimidos (aunque en realidad no se suprimi&oacute; ninguno en la primera edici&oacute;n estadounidense). Se refieren en gran parte a la conciencia febril de Rachel y a las actitudes de Terence hacia el amor rom&aacute;ntico y sus efectos en una vida art&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Es posible que Woolf tambi&eacute;n haya querido poner distancia entre el narrador y los pensamientos &iacute;ntimos de sus personajes, invocando en su lugar un espacio de ambig&uuml;edad, donde las palabras y los gestos deben ser interpretados por los lectores en lugar de analizados a plena luz por una conciencia narrativa conocedora. La primera novela de Woolf est&aacute; a caballo entre las convenciones del realismo heredadas del siglo XIX y la nueva ficci&oacute;n experimental del XX. El texto de S&iacute;dney cuenta una parte importante de esta historia. Ilumina el desarrollo de la t&eacute;cnica de Woolf y su evoluci&oacute;n hacia el estilo indirecto libre por el que se hizo famosa en novelas posteriores como La se&ntilde;ora <strong>Dalloway</strong>, Al faro y Las olas. Woolf estuvo en el centro de la revoluci&oacute;n de la forma novelesca durante la &eacute;poca del modernismo. La prueba est&aacute; en su copia anotada de <em>Fin de viaje.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en&nbsp;</strong></em><a href="https://theconversation.com/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Conversation</em></a><em><strong>. Puedes leerlo&nbsp;</strong></em><a href="https://theconversation.com/aparece-en-australia-un-ejemplar-de-la-primera-novela-de-virginia-woolf-con-notas-manuscritas-de-la-autora-210209" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>aqu&iacute;</em></a><em><strong>.</strong></em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <em>LC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mark Byron (University of Sydney)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/aparecio-australia-ejemplar-primera-novela-virginia-woolf-notas-manuscritas-autora_1_10398838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Jul 2023 20:21:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Apareció en Australia un ejemplar de la primera novela de Virginia Woolf, con notas manuscritas de la autora]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Virginia Woolf,Libros,Australia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Intensidades que sí, intensidades que no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/intensidades-si-intensidades-no_129_10284574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7257abef-f82a-4b7f-ab4b-7d73526b460d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Intensidades que sí, intensidades que no"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sobre experiencias ardientes que sirven para enriquecer el arte y otras igual de quemantes -la pobreza, la violencia- que restan más de lo que suman.</p></div><p class="article-text">
        A veces siento que lo m&aacute;s dif&iacute;cil de tener una columna semanal es que yo no creo en hacer una cosa distinta cada semana. Creo en el trabajo, <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/calle-duerme_129_10265546.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya lo escrib&iacute; la semana pasada</a>. Creo en el poder el tiempo, en su capacidad de hacer que las cosas pesen y dejar que el viento o el ruido se lleven las que no saben pesar; y creo en las obsesiones, en estar siempre hablando de lo mismo, por eso me termino repitiendo tanto, en esta columna y en todo lo que escribo. No me cuesta la <em>small talk </em>pero, en el fondo, la detesto y as&iacute; termino obligando a cualquier extra&ntilde;o a involucrarse en mis dramas existenciales y compartirme los suyos (tener que estar pensando temas nuevos, por diminutos y livianos que sean, me angustia): prefiero que todas las conversaciones se traten sobre las cuestiones que me importan, que son muy pocas, incluso si son con personas que no conozco bien y que no s&eacute; si van a decirme algo que me importe. No estoy haciendo una defensa de esta manera de posicionarse en el mundo, ni en t&eacute;rminos art&iacute;sticos ni en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos ni en t&eacute;rminos humanos: estoy hablando de lo que me cuesta, de la dificultad de este espacio de los domingos, que para m&iacute; es de los s&aacute;bados, en realidad, que es cuando termino de escribir.
    </p><p class="article-text">
        Hace ya un mes o dos, por caso, que estoy traduciendo <em>Una habitaci&oacute;n propia</em> de <strong>Virginia Woolf</strong> y, honestamente, ocupa tanto espacio en mi cabeza que no me resulta tan f&aacute;cil hablar de otra cosa. Traducir es como quedar trabado en un embotellamiento yendo a la costa, o como ir al colegio, o como estar en una sala de espera: te toca estar tan quieta, avanzar tan despacio por un lugar por el que la gente pasa o pasar&aacute; despu&eacute;s a otra velocidad que es inevitable concentrarse en cada telara&ntilde;a, en cada fraseo o en cada idea peque&ntilde;&iacute;sima, en cada plazoleta absurda del camino. La primera vez que le&iacute; el libro no hab&iacute;a prestado atenci&oacute;n a todo el cap&iacute;tulo que Woolf dedica a la incandescencia de la mente, que en estas &uacute;ltimas semanas me enloqueci&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las partes m&aacute;s famosas de este texto es aquella en la que Woolf imagina qu&eacute; hubiera pasado con una Shakespeare mujer, una hipot&eacute;tica hermana de Shakespeare que tuviera su mismo talento y sus mismas ambiciones. Siento que la parte m&aacute;s c&eacute;lebre, o al menos la que a m&iacute; me hab&iacute;a quedado grabada en la memoria, era la que ten&iacute;a que ver con las obvias dificultades materiales que hubiera encontrado esta hermana de Shakespeare, que hubiera terminado, seg&uacute;n Woolf, muerta por suicidio &mdash;b&aacute;sicamente, como termin&oacute; la propia Woolf&mdash; despu&eacute;s de tantos obst&aacute;culos y burlas. Pero no prest&eacute; atenci&oacute;n la primera vez que le&iacute; este texto, quiz&aacute;s porque era chica, quiz&aacute;s porque todav&iacute;a no me dedicaba a escribir y pensaba que eso no pod&iacute;a estar en mis cartas, a la pregunta no ya por las condiciones materiales sino por las condiciones que la mente necesita para crear. Woolf parece estar en alg&uacute;n sentido en contra del modelo del artista torturado, que precisa de una vida intensa para crear, y en otro sentido a favor. 
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n es que hay intensidades que s&iacute; e intensidades que no, experiencias ardientes que sirven para enriquecer el arte que una puede producir&mdash;como el sexo o la aventura&mdash; y otras igual de quemantes pero que restan m&aacute;s de lo que suman &mdash;la pobreza, o la violencia&mdash;. Para Woolf, el fuego de las segundas es un fuego que hace imposible esto que ella llama la incandescencia de la mente, esa cualidad de la pureza que Shakespeare alcanz&oacute; en un grado m&aacute;ximo: las dificultades de ser mujer produc&iacute;an una ira que, en lugar de ayudar al trabajo, hac&iacute;an que algo de la llama se perdiera al pasar de la mente al papel, que ese traspaso fuera torpe. Eso se ve, dice Woolf, en la obra de muchas escritoras mujeres que parec&iacute;an tener talento pero estaban demasiado distra&iacute;das por la furia para producir poes&iacute;a pura. 
    </p><p class="article-text">
        Me qued&eacute; pensando en esto en relaci&oacute;n con la otra de mis obsesiones del momento, el asunto del shabat, y la costumbre de prender velas para empezarlo y terminarlo. El fuego tiene un sentido para el misticismo jud&iacute;o, igual que para muchas otras tradiciones: representa el intento de los seres humanos por acercarse a lo divino, por ser dioses, por producir su propia luz. Pero ese mismo fuego puede servir para un sacrificio divino o para una destrucci&oacute;n, para iluminar y para matar; puede pasar por una mente incandescente hacia una obra perfecta, o por una mente dispersa hacia una obra fallida. Aunque Woolf distingue las experiencias de las mujeres y las de los varones, creo que sabe que ese fuego interno que produce poes&iacute;a buena y poes&iacute;a mala es el mismo; y que es el mismo, tambi&eacute;n, que le hace tan dif&iacute;cil vivir a cualquiera que tenga la arrogancia y el arrojo de intentar vivir de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Pero pens&eacute; en esto de las obsesiones y la reiteraci&oacute;n no principalmente por Virginia Woolf ni por mi trabajo de traducirla, ni porque pensaba volver a hablar de shabat por vez n&uacute;mero tres, cuatro o mil, sino porque anoche vi en el Cervantes <em>La gesta heroica</em>, una versi&oacute;n libre de <em>El rey Lear</em> que escribe y dirige <strong>Ricardo Bart&iacute;s</strong>. Bart&iacute;s dio vuelta la Mar&iacute;a Guerrero para achicar el teatro. Lo le&iacute; muchas veces decir que el teatro se ve hasta la fila 10, y entonces all&iacute; estamos, viendo teatro hasta la fila 10 en una de las salas m&aacute;s grandes del pa&iacute;s. All&iacute; estamos, viendo un teatro muy espec&iacute;fico, un teatro en el que Bart&iacute;s insiste desde mucho antes de que yo naciera, desde mucho antes de que yo supiera su nombre. En un momento determinado, el personaje de Mach&iacute;n (an&aacute;logo al rey Lear, y en alg&uacute;n sentido al propio Bart&iacute;s), que est&aacute; siempre mirando la misma pel&iacute;cula, dice que ya no hay nada nuevo para ver: lo dice el personaje y lo dice su autor, pero con una capa tan grande de tristeza y de cr&iacute;tica que no se entiende &mdash;en el mejor de los sentidos&mdash; si el autor est&aacute; poniendo esa afirmaci&oacute;n en boca de un viejo decr&eacute;pito porque sabe que es solo eso, un s&iacute;ntoma de vejez, o porque sabe que es la sabidur&iacute;a, que de verdad nunca hay nada nuevo o no es tan importante; o por las dos cosas, porque est&aacute; viejo y no puede creer otra cosa o porque incluso de joven pensaba lo mismo, que lo &uacute;nico que hab&iacute;a era casarse con un teatro, con un lenguaje, profundizar en una b&uacute;squeda sin dejar que nadie te corra de ella, ni las modas, ni la sensaci&oacute;n de que lo que hac&eacute;s ha quedado viejo o de que deber&iacute;as dejarte inspirar por cosas nuevas.
    </p><p class="article-text">
        Lo veo a Bart&iacute;s profundizar en sus propias obsesiones, a riesgo de repetirse, a riesgo de aburrir e incluso de desencantar, y a riesgo tambi&eacute;n de decir unas verdades salvajes sobre su vida y su obra que si estuviera revoloteando de un tema a otro jam&aacute;s hubiera llegado a decir; y pienso que es mentira que no quiero hacer una defensa de las obsesiones y de insistir por d&eacute;cadas con los mismos temas y la construcci&oacute;n pormenorizada de un lenguaje sin pasear, sin vacaciones est&uacute;pidas, sin excursiones superfluas; que s&iacute; quiero hacerla, que s&iacute; creo que es una forma superior del arte y de la vida.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/intensidades-si-intensidades-no_129_10284574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jun 2023 03:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Intensidades que sí, intensidades que no]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Virginia Woolf,William Shakespeare,Ricardo Bartís]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Habitando mi época]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/habitando-epoca_129_10182031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08137940-b8a2-4630-980d-d42a7de4ae6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Habitando mi época"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"No hay ningún pasado que me haga sentir en casa", reflexiona la autora mientras traduce a Virginia Woolf y lee a Ovidio con música de Fito Páez y Sumo de fondo.</p></div><p class="article-text">
        Estoy traduciendo <em>Una habitaci&oacute;n propia</em>, de Virginia Woolf, para una reedici&oacute;n. Aunque haya pasado a la historia como texto feminista, <em>Una habitaci&oacute;n propia</em> es antes que nada un ensayo de cr&iacute;tica literaria, y uno que se siente muy urgente (eso tiene, sobre todo, de texto feminista, aunque la urgencia no refiera solo a la conquista de derechos); ese esp&iacute;ritu, esa pregunta inc&oacute;moda por la &eacute;poca, es lo que m&aacute;s me llam&oacute; la atenci&oacute;n en esta relectura que estoy haciendo para traducirlo. No recordaba, por ejemplo, que hablaba tanto sobre las consecuencias de la Primera Guerra Mundial, sobre el sentimiento de habitar el despu&eacute;s del fin del mundo. Igual que Adorno despu&eacute;s del Holocausto, Virginia Woolf se pregunta si la guerra no habr&aacute; acabado con la poes&iacute;a, e incluso con el romance; igual que otra gente se lo pregunt&oacute; despu&eacute;s de la ca&iacute;da la URSS o del Muro de Berl&iacute;n, o de las torres Gemelas, o de la pandemia. Nunca deja de sorprenderme el hecho sencillo y desnudo de que es como dijo Dickens, todos los tiempos son el mejor de los tiempos y el peor de los tiempos, todos sentimos que vivimos el post y el pre del peor apocalipsis de todos, una era sin esperanzas en la que todo lo bello se ha terminado. Supongo que hay un sesgo, tambi&eacute;n: las personas que escriben, que son las que dejan relatos para que la posteridad entienda sus &eacute;pocas, tendemos m&aacute;s a la melancol&iacute;a que a la conquista, a la neurosis obsesiva que a la histeria. El resto de la gente est&aacute; viviendo su vida mientras una escribe.
    </p><p class="article-text">
        Me quedaron grabadas sobre todo un par de frases que Woolf no dice que hablan de la nostalgia, pero hoy dir&iacute;amos que hablan de eso. Woolf viene citando poemas que le gustan, uno de <strong>Alfred Tennyson</strong> y otro de <strong>Christina Rossetti</strong>; todav&iacute;a no queda tan claro a cuento de qu&eacute;, porque as&iacute; es el estilo de Woolf, vueltero, pero no en el sentido de enroscado sino en el de quien pasea como si no hubiera ning&uacute;n apuro, como si te escucharan siempre con la atenci&oacute;n de un amante. &ldquo;En una suerte de ataque de celos, supongo, por nuestra propia &eacute;poca, por tontas y absurdas que sean estas comparaciones, empec&eacute; a preguntarme si alguien pod&iacute;a con honestidad nombrar dos poetas vivos tan grandes como Tennyson y Christina Rossetti hab&iacute;an sido en su tiempo. Por supuesto es imposible compararlos pens&eacute; mirando esas aguas espumosas. La raz&oacute;n por la que la poes&iacute;a incita a ese abandonarse, a ese arrebato, es precisamente porque celebra una emoci&oacute;n que una sol&iacute;a tener (en los almuerzos de antes de la guerra, quiz&aacute;s) de modo que una responde f&aacute;cilmente, de manera familiar, sin complicarse intentando entender la emoci&oacute;n o compar&aacute;ndola con alguna que tenga ahora. Pero los poetas vivos expresan un sentimiento que se nos est&aacute; formando y arrancando en este momento. Una no lo reconoce a primera vista; a menudo, por alguna raz&oacute;n, le tememos; lo miramos con ansiedad y lo comparamos, celosa y sospechosamente, con esa otra emoci&oacute;n que s&iacute; conocemos. Por eso es tan dif&iacute;cil la poes&iacute;a moderna&rdquo;, escribe Woolf, y sigue como si nada, vuelve a sus paseos, como la gente genial que siempre tiene la elegancia de aparentar que no sabe que est&aacute; diciendo algo genial. 
    </p><p class="article-text">
        No es que sea tan original, pero me gusta el modo en que reconoce que la poes&iacute;a de su propia &eacute;poca (que para m&iacute;, desde el a&ntilde;o 2023, es mucho mejor que la de Tennyson y Rossetti que evoca ella) es tan buena como la de los poetas muertos, y si no nos parece as&iacute; es solo porque no nos lleva a un sentimiento conocido sino a uno por conocer, a uno que todav&iacute;a nos angustia; de hecho quiz&aacute;s esa ser&iacute;a la definici&oacute;n de un arte que todav&iacute;a fuera vigente, o de leer una obra como si estuviera vigente; leerla como si todav&iacute;a nos pudiera angustiar. Las obras nost&aacute;lgicas no suelen leerse as&iacute;; al contrario, reconfortan, tranquilizan, entibian. 
    </p><p class="article-text">
        Para bien o para mal, casi nunca leo as&iacute;; no hay ning&uacute;n pasado que me haga sentir en casa. Si efectivamente se trata de una obra de arte cuya herida sigue abierta, que todav&iacute;a tiene algo para decir, la leo con la misma angustia e incomodidad con la que me aproximo a las cosas nuevas que todav&iacute;a no termino de entender. Estoy leyendo en estos d&iacute;as las <em>Heroidas</em> de Ovidio, una colecci&oacute;n de cartas (ficticias, por supuesto) escritas por las hero&iacute;nas de la mitolog&iacute;a griega a sus enamorados: Pen&eacute;lope le escribe a Odiseo, Ariadna a Teseo, Helena a Paris. Una princesa que no conozco le escribe al hombre que espera: me dijiste que ibas a volver cuando la luna perdiera sus cuernos, ya pasaron cuatro lunas, &iquest;y d&oacute;nde est&aacute;s? Arregl&eacute; tus barcos, te di una isla, la virtud que una doncella entrega una sola vez, y ahora voy a matarme por tu culpa, por un tipo que ni siquiera est&aacute; pensando en m&iacute;. Leo este texto fechado en el 25 antes de Cristo despu&eacute;s de la d&eacute;cimo quinta nota firmada por un cincuent&oacute;n que cree que el fantasmeo lo inventaron los celulares, que la gente ya no se enamora, que ya nada en el mundo tiene la intensidad que ten&iacute;a cuando &eacute;l era joven, qu&eacute; casualidad. Lo leo como ya dije, lo leo abierto, como se leen las cosas que hablan de problemas sin soluci&oacute;n; el desencuentro amoroso, la b&uacute;squeda del sentido, la condici&oacute;n de insatisfacci&oacute;n permanente del deseo de lo que est&aacute; vivo. 
    </p><p class="article-text">
        La nostalgia es una forma de leer, pero tambi&eacute;n es una forma de escribir, de producir; hay obras que piden esa lectura m&aacute;s que otras. Cuando me acerco a una m&aacute;s nost&aacute;lgica que abierta (que siga la vida, por ejemplo, de un grupo de j&oacute;venes rockeros), sin embargo, tampoco siento ese calor del recuerdo, ni ese arrebato de deseo por un pasado que no pude haber vivido. Lo que me asalta, sobre todo, es la pregunta de si estoy viviendo mi presente, habitando mi &eacute;poca con la intensidad con que lo est&aacute;n haciendo esos protagonistas. Me sorprende que esa angustia no sea la emoci&oacute;n principal, o la m&aacute;s compartida. Supongo que tiene m&aacute;s suerte que yo la gente que puede ver la serie de Fito y pensar &ldquo;yo estuve ah&iacute;&rdquo; aunque por supuesto no estuvieron ah&iacute;, sentirse reconfortada con la idea de que la vivieron cuando lo m&aacute;s probable es que no la hayan vivido, que no hayan ido ni al primer recital de Fito, ni al primer recital de Sumo, ni al segundo, ni a ninguna fiesta, ni a ninguna sesi&oacute;n. Supongo, tambi&eacute;n, que ca&iacute;das las esperanzas positivistas &mdash;no por razones objetivas, otra vez, porque todas las &eacute;pocas son el fin del mundo, aunque en un pa&iacute;s que no crece hace d&eacute;cadas sea m&aacute;s f&aacute;cil efectivamente la a&ntilde;oranza&mdash;, ca&iacute;dos los ideales de la modernidad que subvencionaban nuestra fe en el porvenir, el pasado se convierte en el lugar imaginario al que vamos a almacenar ilusiones.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/habitando-epoca_129_10182031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 May 2023 03:01:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Habitando mi época]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Virginia Woolf,Theodor W. Adorno,Fito Páez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fin de fiesta, oda a los viajes inventados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/fiesta-oda-viajes-inventados_129_9817802.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/025ffcd5-37fb-421a-b804-d4256d157daf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fin de fiesta, oda a los viajes inventados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">Fragmentos de un amor salvaje, infierno tras las rejas</p></div><p class="article-text">
        <strong>Uno.</strong> &ldquo;<em>El problema de la fiesta es el fin de fiesta. Enfrentarse la ma&ntilde;ana siguiente a la nada misma&rdquo;</em>. <a href="https://www.instagram.com/p/CmcqsYIsbDX/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lo escribi&oacute; en su cuenta de Instagram el fot&oacute;grafo y artista pl&aacute;stico Marcos L&oacute;pez</a> (de &eacute;l vamos a hablar m&aacute;s abajo, si se quedan). <strong>El texto &ndash;precioso, 100% L&oacute;pez en su desparpajo, alejado de la nostalgia o de la queja&ndash; sigue con una serie, digamos, de anti instrucciones para poder avanzar despu&eacute;s de los d&iacute;as del Mundial 2022, la final, el triunfo, el grito sagrado y la enorme fiesta popular de tantas horas.</strong> Fui siguiendo con devoci&oacute;n la cobertura virtual de L&oacute;pez de varios partidos, en especial los de la Selecci&oacute;n argentina (elige tu propia aventura o elige tu propio <em>elijo creer</em>). A lo largo de toda la competencia el artista fue subiendo fotos con diferentes altares (&ldquo;<em>los altares de las diferentes culturas y religiones desde siempre han sido din&aacute;micos. Las ofrendas cambian&hellip; crecen &hellip; parece que se contradicen&hellip;&rdquo;</em>, tipe&oacute; cuando el resultado final era un enigma): invocaciones satinadas en las que conviven un retrato de Maradona sonriendo, la mirada adusta del Gauchito Gil, velas en llama, objetos de goma de todo tipo, pelotas, los n&uacute;meros &ldquo;1&rdquo; y &ldquo;0&rdquo; con los colores de la bandera argentina. Los altares eran parecidos pero no calcados: una liturgia escrita a puro cotill&oacute;n, una gram&aacute;tica mutante.
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                    alt="Marcos López y su obra, en una exposición que llevó adelante durante 2022 en el Centro Cultural Borges."
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                Marcos López y su obra, en una exposición que llevó adelante durante 2022 en el Centro Cultural Borges.                            </span>
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        <strong>Dos.</strong> &ldquo;<em>Org&iacute;a de pl&aacute;sticos</em>&rdquo; y &ldquo;<em>chucher&iacute;a seria</em>&rdquo;, describe Babas&oacute;nicos en fragmentos de su canci&oacute;n <em>Fiesta popular</em> (el resto es una invitaci&oacute;n bailable y pegadiza a perder el miedo, a no temer; &ldquo;<em>dejate influenciar por el caos</em>&rdquo;, dispara D&aacute;rgelos y el mundo sonr&iacute;e con &eacute;l). Me encanta esa descripci&oacute;n ajustad&iacute;sima y con tan pocas palabras para los que, como Marcos L&oacute;pez, se ponen a indagar en distintos tipos de efervescencia. <strong>Con el respeto que merece lo sagrado, pero jam&aacute;s con solemnidad.</strong> Muy lejos de esos que quieren dar cuenta de haber estado en tal o cual festejo, en tal o cual momento hist&oacute;rico, para ofrecernos relatos de dudosa urgencia.&nbsp;
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        <strong>Tres.</strong> En el reciente libro<em> Vivir de viaje</em> (es una recopilaci&oacute;n con textos period&iacute;sticos de la escritora argentina Sara Gallardo, abajo les cuento m&aacute;s), la autora se mueve mucho. <strong>En esos traslados, entre otras cosas, es testigo de peregrinajes y celebraciones populares &ndash;de lo m&aacute;s formal a lo m&aacute;s pagano; de la cercan&iacute;a a lo m&aacute;s remoto&ndash;</strong>. Una de las cosas que la hacen protestar es la intenci&oacute;n de algunos viajeros (amigos de ella, por supuesto) que pretenden convertirse en cronistas a partir de sus an&eacute;cdotas. Dicho en otras palabras: por el mero hecho de haber vivido, ofrecen cr&oacute;nicas para poner en primer plano sus palabras y sus observaciones en apariencia &uacute;nicas. En su visi&oacute;n, lo que producen &ldquo;son testimonios; carecen de poes&iacute;a&rdquo;. Ella prefiere volver a los cl&aacute;sicos, a la f&aacute;bula: <em>&ldquo;Llega el viajero, legendario por el solo hecho del viaje, que implic&oacute; audacia, imaginaci&oacute;n, resuello, y los coterr&aacute;neos, emocionados, se re&uacute;nen junto al fuego para o&iacute;rlo contar. Sus relatos, no importa si adobados de imaginaci&oacute;n </em><em><strong>(solo en nuestros d&iacute;as se considera mentirosa la imaginaci&oacute;n y pedimos testimonios en vez de relatos)</strong></em><em>, sus relatos hacen so&ntilde;ar a los presentes y los alimentan hasta el fin de sus vidas&rdquo;</em>, apunta con picard&iacute;a. Subrayo algo de ese esp&iacute;ritu en la propia <strong>Sara Gallardo</strong>, en <strong>Marcos L&oacute;pez</strong>, en Babas&oacute;nicos y en la literatura que m&aacute;s me gusta. Vale para los viajes, vale para las fiestas o los grandes episodios que nos toca atravesar:<strong> que lo que arrastre sea el lenguaje, la imaginaci&oacute;n, la poes&iacute;a.</strong> El resto, aunque se pretenda en movimiento, es mera burocracia. Con suerte un registro.
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                La escritora argentina Sara Gallardo, una viajera incansable                            </span>
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        <strong>Cuatro.</strong> Y un d&iacute;a llega el d&iacute;a despu&eacute;s, la ma&ntilde;ana en la que la euforia empieza a diluirse en <em>fade out</em>, el cuerpo pasa factura del tiempo y el fervor transcurridos, la <em>nada misma</em> nos mira a los ojos desde el botiqu&iacute;n.<strong> Ah&iacute;, seg&uacute;n Marcos L&oacute;pez queda &ldquo;una sola estrategia: respirar&rdquo;. </strong>Despu&eacute;s propone tomarse un vaso de agua tibia, una ducha, lavar los platos, regar las plantas. Aire y sobre todo agua para volver de a poco, para reconectar, para pensar en ese <em>problema</em> que nombra Marcos L&oacute;pez: &iquest;qu&eacute; hacer con la excepci&oacute;n cuando comienza a evaporarse?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cinco</strong>. <em>&ldquo;Todo empieza en un corte. El tiempo, m&aacute;s. El tiempo solo existe cuando lo cortamos&rdquo;</em>,<a href="https://www.eldiarioar.com/deportes/mundial-qatar-2022/elijo-creer_129_9803705.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> escribi&oacute; </a><a href="https://www.eldiarioar.com/deportes/mundial-qatar-2022/elijo-creer_129_9803705.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Florencia Angilletta</strong></a><a href="https://www.eldiarioar.com/deportes/mundial-qatar-2022/elijo-creer_129_9803705.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en esta plegaria hermosa a horas de la final del Mundial</a>. Una invocaci&oacute;n llena de im&aacute;genes. La tr&iacute;ada m&aacute;s argentina: sufrir, amar, partir mientras algo se hace cascarita en la piel. <strong>Un corte que es principio, entonces, que con el tiempo se convierte en herida y, por &uacute;ltimo, que se instala como cicatriz</strong>. El gran tatuaje universal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los festejos del campeonato mundial que obtuvo la Selección, en el centro porteño.                            </span>
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        <strong>Seis.</strong> La respuesta que ofrece <strong>Marcos L&oacute;pez</strong> es aguar la fiesta. Pero no como un gesto de rechazo sino como un riego. Para que germine con otra forma, para convertir en memoria los d&iacute;as que vivimos en remojo, para que se vuelvan eternos. Habr&aacute; que empezar a sacudirse esta suspensi&oacute;n un poco amni&oacute;tica: dar las &uacute;ltimas brazadas hasta que, inevitable, llegue el momento de salir<strong>. De cortar el cord&oacute;n para volverlo recuerdo.</strong> Levanto una copa imaginaria, por supuesto (de paso, le hago caso a Marcos L&oacute;pez y me hidrato yo tambi&eacute;n). <strong>Miro el altar que arm&eacute; alrededor del escritorio y elevo mi plegaria m&iacute;nima</strong>: que de ahora en m&aacute;s, en cada relato de estos d&iacute;as  infinitos de ilusi&oacute;n popular &ndash;de mesas familiares llenas de migas en los brindis de fin de a&ntilde;o hasta los libros que se escriban; de las pel&iacute;culas que se rueden hasta las conversaciones en <em>loop</em> de los bares del futuro&ndash; la poes&iacute;a gane por goleada. Una forma de estar a la altura de la fiesta gigante que vivimos. Cruzo los dedos, ojal&aacute; se imprima la leyenda.
    </p><p class="article-text">
        Empieza <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva edici&oacute;n de Mil lianas</a>. Aguada o acu&aacute;tica, ustedes eligen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Vivir de viaje</strong></em><strong>, de Sara Gallardo. </strong>Ocurri&oacute; con un compilado de textos que se llam&oacute; <em>Macaneos. Las columnas de Confirmado</em> (1967-1972) (Ediciones Winograd, 2015), luego lleg&oacute; una edici&oacute;n especial de <em>Los galgos, los galgos</em> (Sudamericana, 2016) que se sum&oacute; a las reediciones de sus libros <em>Eisejuaz</em> y<em> El pa&iacute;s del humo</em> por la editorial El Cuenco del Plata entre 2013 y 2017; la recopilaci&oacute;n de textos period&iacute;sticos <em>Los oficios</em> (Excursiones, 2018) y el rescate de sus novelas <em>Pantalones azules</em> y <em>Enero</em> (Fiordo, 2016 y 2018). <strong>Despu&eacute;s de un tiempo de cierto olvido, la obra de la escritora argentina Sara Gallardo es &ndash;y por suerte sigue siendo&ndash; recuperada y repensada</strong>. Se trata de una de las autoras m&aacute;s importantes del siglo XX en el pa&iacute;s y tambi&eacute;n una de las m&aacute;s inquietas y vitales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por estos d&iacute;as volvi&oacute; a salir un tomo que la recupera como cronista y columnista, pero lo hace con un recorte muy particular: el de la escritora viajera. <strong>Es que Fondo de Cultura Econ&oacute;mica acaba de publicar </strong><em><strong>Vivir de viaje</strong></em><strong>, con selecci&oacute;n y pr&oacute;logo de Luc&iacute;a De Leone, una de las mayores investigadoras sobre la obra y la vida de Sara Gallardo</strong>.
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                Vivir de viaje es una nueva recopilación de textos que salieron publicados en medios escritos por Sara Gallardo.                            </span>
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        Este nuevo tomo con notas de la escritora publicadas en medios gr&aacute;ficos &ndash;la mayor&iacute;a pertenecen a <em>Atl&aacute;ntida</em>, <em>Confirmado</em> y <em>La Naci&oacute;n</em>&ndash; ofrece una perspectiva que, tal como sostiene De Leone en su pr&oacute;logo <strong>&ldquo;va m&aacute;s all&aacute; de recortar a la inagotable viajera que imprimi&oacute; su gesto errante tanto en sus desplazamientos f&iacute;sicos como en los mundos imaginados para sus ficciones&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En este libro, advierte la investigadora, &ldquo;se reconstruyen sus viajes, sus ideas sobre las im&aacute;genes de los viajeros y sus consejos para el arte de viajar, <strong>a partir de escritos que no suelen responder a las convenciones del relato de viaje</strong> ni recomponen recorridos ritualizados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, a lo largo de <em>Vivir de viaje</em> aparecen textos sobre traslados a Luj&aacute;n, recorridos por Nueva York, estad&iacute;as en Roma, entre much&iacute;simas otras ciudades del mundo, y tambi&eacute;n entrevistas siempre a trav&eacute;s de la mirada particular de Gallardo. Por momentos es una argentina que posa el ojo donde no lo hace el resto; por momentos una itinerante eterna. <strong>Por momentos es una escritora que busca im&aacute;genes y voces m&aacute;s que hechos comprobables para componer una oda a los viajes inventados, a los que imagina en cada frase.</strong> Sin la intenci&oacute;n de dar cuenta de su presencia y a la vez imprimiendo sus obsesiones y una agudeza entre l&uacute;dica y elegante, los paisajes, las traves&iacute;as urbanas y los personajes cobran un tinte &uacute;nico cuando Sara Gallardo los exhibe. As&iacute; nace la literatura m&aacute;s encantadora: en esas chispas parecidas a las epifan&iacute;as que nos desvelan en cualquier viaje cuando menos lo esperamos.
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                    alt="Sara Gallardo nació en 1931 y murió en 1988. En la última década, su obra fue recuperada y revisitada."
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                Sara Gallardo nació en 1931 y murió en 1988. En la última década, su obra fue recuperada y revisitada.                            </span>
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        <em><strong>Vivir de viaje</strong></em><strong>, de Sara Gallardo, con selecci&oacute;n y pr&oacute;logo de Luc&iacute;a De Leone, sali&oacute; por la colecci&oacute;n Viajeras/Viajeros de la editorial Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>L&oacute;pez</strong></em><strong>, de Ulises Rosell.</strong> Fue uno de los grandes lanzamientos del Bafici 2021, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/documentales-imperdibles-bafici-2021-obsesiones-marcos-lopez-secretos-peron_1_7320862.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como les cont&eacute; por ac&aacute;</a>. <strong>Por estos d&iacute;as, despu&eacute;s de circular en cines y distintos festivales, el documental que dirigi&oacute; Ulises Rosell y tiene como protagonista al fot&oacute;grafo y artista pl&aacute;stico Marcos L&oacute;pez lleg&oacute; a la plataforma Mubi.</strong> Me pareci&oacute; una buena excusa para volver sobre esta pel&iacute;cula y sobre uno de los artistas argentinos contempor&aacute;neos m&aacute;s deslumbrantes.
    </p><p class="article-text">
        Con colores por todos lados, escenas hilarantes y por momentos muy conmovedoras,<strong> lo primero que aparece al ver el documental es una simbiosis entre quien mira y quien se deja ver</strong>. Una suerte de cazador cazado: el hombre que suele atrapar escenas con su arte abarrotado de objetos absurdos, de personajes chillones, de patitos de goma, de obras reconocidas en galer&iacute;as y museos alrededor de todo el mundo aqu&iacute; ocupa el centro y es observado por otro. De esta manera Rosell logra un retrato &uacute;nico que por un lado exhibe bastante de lo cotidiano de su protagonista (cuando lleva al veterinario a su perra, va al dentista o hace acupuntura) y, por otro, refleja en parte lo extraordinario (se lo ve trabajando, presentando su obra, reflexionando con su madre, pensando sobre la muerte de su padre y una mudanza familiar que le cambiar&aacute; para siempre los esquemas).
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        Gracias a la proximidad con que est&aacute; hecho el registro y una ternura que no cae en golpes de impacto, <strong>el efecto que produce </strong><em><strong>L&oacute;pez</strong></em><strong> es hipn&oacute;tico</strong>. Rosell, que ya se hab&iacute;a destacado en un documental anterior como <em>El etn&oacute;grafo</em> (2012), logra capturar esta vez a un hombre reconocido por su impronta en la fotograf&iacute;a latinoamericana al tiempo que abre las puertas a un universo atravesado por una crisis de la que intentar&aacute; salir adelante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El documental </strong><em><strong>L&oacute;pez</strong></em><strong>, de Ulises Rosell, est&aacute; disponible en la plataforma Mubi.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Rescates 2022.</strong> Por la necesidad de apostar a lo seguro, por las ganas de rescatar textos que por distintos motivos se volvieron inconseguibles o por la intenci&oacute;n de volver a autores y autoras vitales. A lo largo de 2022 el mundo editorial de la Argentina, adem&aacute;s de buscar voces frescas y de publicar novedades de todo tipo, <strong>fue en muchos casos por el lado de distintos tipos de recuperaci&oacute;n.</strong>
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                La edición en español de &quot;La fuga de Siberia en un trineo de renos&quot;, de León Trotsky, es uno de los grandes rescates literarios de 2022.                            </span>
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        As&iacute;, textos y autores c&eacute;lebres (entre otros, la nueva y definitiva edici&oacute;n de <em>El Eternauta</em>, toda la obra de <strong>Adolfo Bioy Casares</strong>, nuevos compilados con la obra cr&iacute;tica de <strong>Virginia Woolf</strong>, un escrito de Trotsky que nunca hab&iacute;a aparecido en espa&ntilde;ol y muchos m&aacute;s) volvieron a estar en circulaci&oacute;n. Algunos remozados, con tapas renovadas, con actualizaciones, con correcciones, mediados por nuevas lecturas y nuevas formas de recopilaci&oacute;n o traducidos por primera vez al castellano. 
    </p><p class="article-text">
        Empiezan, como siempre a esta altura del a&ntilde;o, los listados y los balances. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/eternauta-bioy-ephron-woolf-grandes-rescates-literarios-2022_1_9803061.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">As&iacute; que por ac&aacute; hice un resumen con algunos de estos &ldquo;rescates&rdquo; literarios</a> que para m&iacute; fueron los m&aacute;s destacados de 2022.
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                    alt="Varias editoriales optaron por reediciones, nuevas versiones y el rescate de grandes libros y autores a lo largo de 2022."
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                Varias editoriales optaron por reediciones, nuevas versiones y el rescate de grandes libros y autores a lo largo de 2022.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Con t&iacute;tulos de Adolfo Bioy Casares, Virginia Woolf y Katherine Mansfield, entre muchos otros, el resumen con diez rescates literarios de 2022 </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/eternauta-bioy-ephron-woolf-grandes-rescates-literarios-2022_1_9803061.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>se puede leer por ac&aacute;</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora.</strong> Hablamos de agua, de Babas&oacute;nicos y de fiestas. As&iacute; que esas claves ser&aacute;n las que atraviesen nuestra banda sonora compartida en esta entrega. Por estos d&iacute;as le&iacute; que Pasto, de Babas&oacute;nicos, cumpli&oacute; 30 a&ntilde;os, as&iacute; que eleg&iacute; de ese disco D-Generaci&oacute;n y Sobre la hierba (es la que justo dice &ldquo;hoy me animo a atravesar la fantas&iacute;a&rdquo;). Tambi&eacute;n van canciones que mencionan al agua de alguna manera y me encantan (el combo incluye Stone Roses, Ellis Regina y m&aacute;s). Y, por &uacute;ltimo, agregu&eacute; algunas de las que aparecen <a href="https://open.spotify.com/album/2cuvGy1kWrtB3vX04Irpis?si=-NKKMnI7S7-b5o-CmbZXcw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Songs for Christmas, el disco s&eacute;xtuple de temas alrededor de la Navidad</a> de <strong>Sufjan Stevens</strong>. No soy especialmente navide&ntilde;a, pero la selecci&oacute;n que hizo y su interpretaci&oacute;n son tan hermosas que vale la pena darle <em>play</em> a esas canciones. Cr&eacute;anme que tienen la capacidad de desafiar hasta al esp&iacute;ritu m&aacute;s <em>grinch</em>.
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    </figure><p class="article-text">
        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;tambi&eacute;n se puede leer como newsletter. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;.</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/fiesta-oda-viajes-inventados_129_9817802.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Dec 2022 09:26:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fin de fiesta, oda a los viajes inventados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Música,Qatar 2022,Selección Argentina,Virginia Woolf]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Eternauta, Bioy, Ephron, Woolf y otros grandes rescates literarios de 2022]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/eternauta-bioy-ephron-woolf-grandes-rescates-literarios-2022_1_9803061.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94ac813f-db81-4ed5-ae8f-ea2462c88e57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Eternauta, Bioy, Ephron, Woolf y otros grandes rescates literarios de 2022"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre reediciones, nuevas traducciones y publicaciones incunables que volvieron renovadas a las librerías, fueron varias las editoriales que apostaron a recuperar textos y autores. Un repaso por los diez más destacados.</p><p class="subtitle">Entrevista - Liliana Heker: “La literatura no busca verdades consensuadas”</p></div><p class="article-text">
        Por la necesidad de apostar a lo seguro, por las ganas de rescatar textos que por distintos motivos se volvieron inconseguibles, por la intenci&oacute;n de volver a autores y autoras vitales. <strong>A lo largo de 2022 el mundo editorial, adem&aacute;s de buscar voces nuevas y de publicar novedades de todo tipo, fue en muchos casos por el lado de distintos tipos de recuperaci&oacute;n</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre incunables que regresaron a las librer&iacute;as, ediciones renovadas de autores cl&aacute;sicos, recopilaciones de textos le&iacute;dos ahora bajo nuevas claves y traducciones renovadas, entre otros, <strong>a lo largo de los &uacute;ltimos meses varios libros volvieron a estar disponibles para el p&uacute;blico</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por algunos de los grandes rescates literarios de 2022.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>El Eternauta</strong></em><strong>.</strong> Considerada por los expertos como la primera novela gr&aacute;fica en espa&ntilde;ol y, sin dudas, la m&aacute;s importante por su trascendencia a lo largo de las d&eacute;cadas en habla hispana, en octubre fue lanzada una nueva edici&oacute;n de <em>El Eternauta</em> (Planeta C&oacute;mic, 2022), ese cl&aacute;sico de la novela gr&aacute;fica con la firma de <strong>H&eacute;ctor Germ&aacute;n Oesterheld </strong>en los textos y de <strong>Francisco Solano L&oacute;pez</strong> en las ilustraciones. Se trata de uno de los grandes rescates literarios del a&ntilde;o, por la trascendencia de la obra y la lucidez de sus autores. El libro, presentado como &ldquo;la edici&oacute;n definitiva&rdquo;, es un lanzamiento global.
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                    alt="Así es la tapa de la nueva edición de El Eternauta."
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                Así es la tapa de la nueva edición de El Eternauta.                            </span>
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        Editada originalmente en 1957 en la revista<em> Hora Cero</em> a lo largo de tres a&ntilde;os, <em><strong>El Eternauta</strong></em><strong> es una obra clave de la literatura de ciencia ficci&oacute;n.</strong> Desde aquella primera versi&oacute;n, el c&oacute;mic protagonizado por Juan Salvo durante una suerte de invasi&oacute;n extra&ntilde;a de Buenos Aires que es anunciada a partir de una nevada misteriosa, la historieta fue le&iacute;da por varias generaciones alrededor del mundo.
    </p><p class="article-text">
        La edici&oacute;n corregida y definitiva lanzada en 2022 tiene, adem&aacute;s de un trabajo notable de restauraci&oacute;n de los originales, pr&oacute;logos a cargo de los escritores <strong>Guillermo Saccomanno</strong> y <strong>Juan Sasturain</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El Eternauta</strong></em><strong> sali&oacute; por Planeta C&oacute;mic. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/eternauta-nueva-edicion-clasico-novelas-graficas_1_9624931.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>M&aacute;s detalles sobre la nueva edici&oacute;n, por ac&aacute;.</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Todo Bioy.</strong> Con su estilo elegante y preciso, <strong>Adolfo Bioy Casares</strong> fue uno de los escritores argentinos m&aacute;s destacados del siglo XX. Autor de novelas, cuentos y ensayos, se convirti&oacute; en un referente absoluto de la letras argentinas. <strong>Aunque sus textos estuvieron siempre presentes, este a&ntilde;o la editorial Alfaguara, uno de los sellos pertenecientes a la multinacional Penguin Random House, anunci&oacute; la publicaci&oacute;n de toda su obra en ediciones renovadas y revisadas para todo el mercado hispanoparlante</strong>. As&iacute;, sus novelas y vol&uacute;menes de cuentos m&aacute;s conocidos como <em>La invenci&oacute;n de Morel</em>, <em>Diario de la guerra del cerdo</em>, <em>El sue&ntilde;o de los h&eacute;roes</em>, <em>Dormir al sol</em>, <em>La trama celeste</em> y <em>El lado de la sombra</em> volvieron a editarse, adem&aacute;s de t&iacute;tulos menos frecuentados como <em>Guirnalda con amores</em> y <em>El gran Seraf&iacute;n</em>; y sus &uacute;ltimos cuentos y &uacute;ltimas novelas agrupados. Tambi&eacute;n se lanz&oacute; una reedici&oacute;n de <em>Memorias</em>, ilustrada con fotos; un volumen de ensayos y otro de miscel&aacute;neas. <strong>Todos los t&iacute;tulos fueron revisados por Daniel Martino, amigo y colaborador del autor.&nbsp;</strong>
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                    alt="Así es la tapa de la nueva edición de &quot;La invención de Morel&quot;, de Adolfo Bioy Casares."
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            <span class="title">
                Así es la tapa de la nueva edición de &quot;La invención de Morel&quot;, de Adolfo Bioy Casares.                            </span>
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        Con una mesa de la que participaron <strong>Esther Cross</strong>, <strong>Carlos Gamerro</strong> y <strong>Gonzalo G&aacute;rces</strong>, la Biblioteca Adolfo Bioy Casares fue lanzada en noviembre en la Biblioteca Nacional.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; se destac&oacute; que la consigna de este lanzamiento es &ldquo;Todo Bioy, de nuevo en librer&iacute;as&rdquo; y que <strong>algunos de estos libros cuentan con im&aacute;genes de grandes fot&oacute;grafos argentinos como Aldo Sessa, Alicia D&rsquo;Amico, Horacio Coppola, Sof&iacute;a L&oacute;pez Ma&ntilde;&aacute;n, Pedro Raota y Oscar Pintor</strong>.
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            <span class="title">
                Otro de los rescates de la obra de Adolfo Bioy Casares durante 2022.                            </span>
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        <strong>La renovada Biblioteca Adolfo Bioy Casares sali&oacute; por Alfaguara.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>La fuga de Siberia en un trineo de renos</strong></em><strong>, Le&oacute;n Trotsky.</strong> Traducida al espa&ntilde;ol por primera vez, <em>La fuga de Siberia en un trineo de renos</em> (Siglo XXI Editores) es otro de los grandes rescates literarios de 2022. <strong>Un libro que adem&aacute;s est&aacute; dando sus frutos en t&eacute;rminos de ventas: a principios de diciembre ya llevaba agotadas cuatro ediciones</strong>.
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                    alt="La edición en español de &quot;La fuga de Siberia en un trineo de renos&quot;, de León Trotsky, es uno de los grandes rescates literarios de 2022."
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            <span class="title">
                La edición en español de &quot;La fuga de Siberia en un trineo de renos&quot;, de León Trotsky, es uno de los grandes rescates literarios de 2022.                            </span>
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        Tal como apuntan sus editores, se trata en esa ocasi&oacute;n de &ldquo;la obra de un revolucionario impetuoso, s&iacute;, pero no tiene nada de alegato pol&iacute;tico o propaganda&rdquo;. Como una suerte de diario de viaje, el texto es un relato vertiginoso escrito sobre la marcha de un joven Trotsky de 27 a&ntilde;os que es enjuiciado y deportado de por vida a Siberia. &ldquo;El destino final est&aacute; situado sobre el C&iacute;rculo Polar &Aacute;rtico, a 1600 kil&oacute;metros de la estaci&oacute;n de tren m&aacute;s cercana. En una de las postas del trayecto, <strong>el prisionero inicia la fuga a trav&eacute;s de la estepa siberiana, territorio salvaje y extremo, con temperaturas por debajo de los -25 &ordm;C</strong> y poblaciones con costumbres, penurias y solidaridades que &eacute;l no conoce&rdquo;, se&ntilde;alan desde Siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        Para poner en contexto al personaje y su &eacute;poca, esta edici&oacute;n de <em>La fuga de Siberia en un trineo de renos</em> tiene un pr&oacute;logo a cargo del escritor <strong>Leonardo Padura</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>La fuga de Siberia en un trineo de renos</strong></em><strong>, de Le&oacute;n Trotsky, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Cr&oacute;nica de medio siglo</strong></em><strong>, Emma Barrand&eacute;guy.</strong> <em>&ldquo;Pero este hombre entiende de vacas, de pastos, de suelos, de aguadas. &iquest;Para qu&eacute; sirve todo esto? Vagamente intuye, sin duda, que termina una &eacute;poca. Vagamente me doy cuenta de que deber&iacute;a tomar el relevo y mantener mi brazo en su brazo en los a&ntilde;os por venir. Y a pesar de esto, a pesar del entierro que seguimos, de los gritos de la gente y los pitos policiales, a pesar de sentirnos perdidos como dos ni&ntilde;os, somos en realidad dos ni&ntilde;os a quienes unen parecidas apetencias, concertados en silencia para ofrecer al mundo de las formas, de las mujeres, de los d&eacute;biles, lo que les haga falta para contentarse, apretando para nosotros contra el coraz&oacute;n nuestro orgullo de vivir, la alegr&iacute;a de los trabajos bien hechos y las charlas infinitas con los seres que los d&iacute;as nos ponen al costado. No necesitamos ahora sino juntar palabras para relatar lo visto, m&aacute;s tarde, ahora y lo que que nos resta vivir&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        La cita pertenece a la novela <em>Cr&oacute;nica de medio siglo</em>, de <strong>Emma Barrand&eacute;guy</strong> (editorial La Parte Maldita, 2022) y ofrece una de las escenas m&aacute;s conmovedoras del libro: <strong>un padre y una hija reci&eacute;n llegados del interior caminan por el centro porte&ntilde;o durante los funerales de Hip&oacute;lito Yrigoyen</strong>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Crónica de medio siglo&quot;, una novela deslumbrante.                            </span>
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        La publicaci&oacute;n revisa &ndash;podr&iacute;amos decir: rememora&ndash; casi 50 a&ntilde;os de historia argentina entre 1892 y 1943, mediante cap&iacute;tulos breves narrados por distintos miembros de una familia entrerriana, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/cartas-infiel-llanto-marilyn-monroe_129_9090406.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tal como apuntamos en esta edici&oacute;n del newsletter Mil lianas</a>. <strong>Los hechos p&uacute;blicos y los privados se entrelazan, se anudan, se funden para darle lugar a un relato mayor</strong>. Una polifon&iacute;a armada de fragmentos, con una prosa di&aacute;fana, l&iacute;quida, &aacute;gil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Emma Barrand&eacute;guy</strong> naci&oacute; en Gualeguay, el 8 de marzo de 1914. Fue maestra, periodista, escritora y traductora. En 1937 se estableci&oacute; en Buenos Aires, donde trabaj&oacute; por casi dos d&eacute;cadas en el diario Cr&iacute;tica gracias a la convocatoria de Salvadora Medina Onrubia, de quien luego ser&iacute;a su secretaria privada.
    </p><p class="article-text">
        La editorial La Parte Maldita ya hab&iacute;a rescatado otro libro imprescindible de esta autora, <em>Habitaciones</em>, y durante 2022 lleg&oacute; la nueva edici&oacute;n de <em>Cr&oacute;nica de medio siglo</em>, obra publicada originalmente en la d&eacute;cada de los &lsquo;80.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro </strong><em><strong>Cr&oacute;nica de medio siglo</strong></em><strong>, de Emma Barrand&eacute;guy, fue publicado por la editorial La Parte Maldita.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>No me acuerdo de nada</strong></em><strong>, de Nora Ephron.</strong> Es una especie de despedida, pero en ning&uacute;n momento hay golpes bajos o escenas dolorosas. <strong>En todo caso, lo que aparece es una voz honesta que se va aproximando a un final.</strong> Con las obsesiones que recorren su carrera y que fueron de enorme influencia para numerosas escritoras y guionistas que vinieron despu&eacute;s: las parejas, el deseo femenino, la buena cocina, la escritura, el periodismo, el cine, Nueva York.
    </p><p class="article-text">
        A poco de cumplirse diez a&ntilde;os de su muerte, <strong>a mediados de 2022 se public&oacute; en espa&ntilde;ol </strong><em><strong>No me acuerdo de nada</strong></em><strong> (Libros del Asteroide), el &uacute;ltimo libro de la guionista, cineasta y escritora Nora Ephron</strong>, la gran referente de las comedias rom&aacute;nticas y, tambi&eacute;n, la mujer que combin&oacute; en sus textos el humor con el amor sin solemnidad, con frescura, con ingenio, entendiendo como pocas lo absurdo y lo m&aacute;gico de los v&iacute;nculos entre los humanos. Una bestia pop, a su modo. En ingl&eacute;s el libro hab&iacute;a salido en 2010, cuando muy pocos sab&iacute;an que le hab&iacute;an diagnosticado leucemia. Muri&oacute; dos a&ntilde;os despu&eacute;s.
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                    alt="Publicado originalmente en 2010, el libro &quot;No me acuerdo de nada&quot;, de Nora Ephron, salió traducido al español durante 2022."
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                Publicado originalmente en 2010, el libro &quot;No me acuerdo de nada&quot;, de Nora Ephron, salió traducido al español durante 2022.                            </span>
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        En esta publicaci&oacute;n, Ephron decidi&oacute; escribir acerca de todo lo que no se acuerda. De todos esos lugares por los que pas&oacute; &ndash;aunque estaba pensando en otra cosa: los shows en vivo de Los Beatles en plena efervescencia, las fiestas con grandes personalidades del siglo XX, las protestas durante los &uacute;ltimos d&iacute;as de Nixon, una reuni&oacute;n con Cary Grant, otra con Eleanor Roosevelt &ndash;, de todo eso que deber&iacute;a retener y se le escapa. <em><strong>No me acuerdo de nada</strong></em><strong> podr&iacute;a pensarse entonces como una antimemoria</strong>. La autora, con su sagacidad habitual, no le escapa al recuerdo, pero lo hace en diagonal, con vivacidad, sin melancol&iacute;a.
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                La guionista y cineasta Nora Ephron, durante un rodaje.                            </span>
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        <em><strong>No me acuerdo de nada</strong></em><strong>, de Nora Ephron, sali&oacute; por Libros del Asteroide. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/cinco-caminos-nora-ephron-libro-antimemorias-documental-familiar-grandes-historias-amor_1_9269524.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Por aqu&iacute;, un repaso por la carrera y la obra de la autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Montauk</strong></em><strong>, de Max Frisch. </strong>De primera persona a tercera, de <em>memoir</em> a registro despelotado de d&iacute;as con la autobiograf&iacute;a como un destino inviable; del presente m&aacute;s presente por un romance de dos d&iacute;as en un paisaje playero a un pasado recordado, reconstruido en fragmentos. La novela <em>Montauk</em>, del escritor suizo <strong>Max Frisch</strong>, est&aacute; compuesta de todo eso. <em>Un punto de partida arbitrario como cualquiera: con la excusa de contar una aventura amorosa durante una gira, el narrador, que es un escritor europeo que llega a los Estados Unidos a mediados de los &lsquo;70, hace una exposici&oacute;n de retazos, de las preguntas que le surgen sobre su tarea, sobre la escritura, sobre sus posibilidades.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una nueva edición de la novela &quot;Montauk&quot;, de Max Frisch, llegó en 2022 a las librerías locales."
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            <span class="title">
                Una nueva edición de la novela &quot;Montauk&quot;, de Max Frisch, llegó en 2022 a las librerías locales.                            </span>
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        Es Frisch, claro, y tambi&eacute;n es un personaje en plan dos d&iacute;as en la vida que pasa un fin de semana en las afueras de Nueva York, con una mujer m&aacute;s joven. <strong>Por eso la narraci&oacute;n tiene los saltos que tiene &ndash;temporales y de punto de vista&ndash; y por eso tambi&eacute;n deja expuesta una fractura doble</strong>: la del cambio en el rol de quienes se dedican a escribir (para muchos, que entonces son celebridades, escribir libros es apenas una tarea m&aacute;s de las que tienen); la del material con el que trabajan (&iquest;la vida propia? &iquest;de qu&eacute; hablamos cuando hablamos de ficci&oacute;n?).
    </p><p class="article-text">
        Nacido en Suiza, en 1911, <strong>Frisch form&oacute; parte de una influyente generaci&oacute;n de escritores de posguerra en lengua alemana</strong>, como <strong>Ingeborg Bachmann</strong> (de quien fue pareja), <strong>Uwe Johnson</strong>, <strong>Heinrich B&ouml;ll </strong>y <strong>Friedrich D&uuml;rrenmatt.</strong> Se form&oacute; como arquitecto y ejerci&oacute; por muchos a&ntilde;os esa profesi&oacute;n, hasta que decidi&oacute; dedicarse a la literatura. Muri&oacute; en 1991.
    </p><p class="article-text">
        Publicado originalmente en 1975, <em>Montauk</em>, considerada una de las grandes obras del siglo XX en su idioma,<strong> lleg&oacute; este a&ntilde;o a las librer&iacute;as locales por el sello independiente Pinka Editora</strong> que justamente busca rescatar &ldquo;viejas gemas olvidadas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La novela </strong><em><strong>Montauk</strong></em><strong>, de Max Frisch, sali&oacute; por el sello independiente Pinka. M&aacute;s sobre el libro, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/corazones-solitarios-dias-aventura-romantica_129_9169146.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en esta edici&oacute;n de Mil lianas</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. Virginia Woolf por dos.</strong> Es una alegr&iacute;a que las editoriales con base en la Argentina sigan publicando y releyendo escritos de <strong>Virginia Woolf</strong>, tanto de sus diarios como de sus art&iacute;culos en medios de comunicaci&oacute;n. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/virginia-woolf-critica-mirada-mordaz-tarea-grandes-clasicos-vida-escritores_1_8236999.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como ya hab&iacute;a ocurrido en 2021</a>, los textos de esta autora regresaron, en esta ocasi&oacute;n, en forma de recopilaciones.
    </p><p class="article-text">
        Uno de ellos es el libro <em>Las exc&eacute;ntricas</em> (Ediciones Godot, 2022, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/miss-ormerod-excentrica-virginia-woolf_1_8879781.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute; pueden leer un adelanto</a>) que surge gracias a una idea hermosa de la editorial y del escritor y traductor argentino <strong>Mat&iacute;as Battist&oacute;n</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los dos libros con rescates de la obra de Virginia Woolf que salieron en 2022.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Como apuntamos <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/mujer-harta-ratones-virginia-woolf_129_9007176.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en esta edici&oacute;n de Mil Lianas</a>, <strong>Battist&oacute;n se propuso reunir todo lo que la autora brit&aacute;nica escribi&oacute; alguna vez sobre la excentricidad y algunas mujeres particulares que le llamaban la atenci&oacute;n</strong>. O mejor: darle forma a un libro que nunca se escribi&oacute; como tal, pero que ella alguna vez so&ntilde;&oacute; y hasta lleg&oacute; a dejar anotado como un deseo en su diario &iacute;ntimo, en 1915, donde desliz&oacute; algunos nombre posibles: &ldquo;Creo que un d&iacute;a escribir&eacute; un libro de &lsquo;exc&eacute;ntricas&rsquo;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casi en simult&aacute;neo, la misma editorial public&oacute; en 2022 el libro<em> Los artistas y la pol&iacute;tica</em>, tambi&eacute;n un compilado de textos de Woolf sobre ese tema puntual, del que <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/artistas-politica_1_8879766.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se puede leer este fragmento</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Virginia Woolf, una de las autoras &quot;rescatadas&quot; este año.                            </span>
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        <strong>Los libros </strong><em><strong>Las exc&eacute;ntricas</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Los artistas y la pol&iacute;tica</strong></em><strong>, con textos de Virginia Woolf, salieron por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>El fin de la historia</strong></em><strong>, de Liliana Heker.</strong> Lo que se recuerda con nitidez, lo que se pierde o se hace borroso (de hecho la miop&iacute;a aparece con toda su sombra en varias escenas), lo que se puede decir y lo impronunciable. Porque <em>El fin de la historia</em>, de <strong>Liliana Heker </strong>(publicado originalmente a mediados de los '90, reeditado en 2022) tiene a dos mujeres entre esas tensiones. Dos amigas que nacieron en los &lsquo;40, fueron ni&ntilde;as y adolescentes de Escuela Normal y guardapolvo blanco en los &lsquo;50 y abrazaron los &lsquo;60 con todo su frenes&iacute; y tambi&eacute;n con todo su espanto. <strong>En los &lsquo;70, con la dictadura militar secuestrando, torturando y matando, Leonora Ordaz, militante revolucionaria, pasa a integrar la lista de desaparecidos y termina en un centro clandestino de detenci&oacute;n. </strong>Diana Glass, que fue siguiendo los pasos de su amiga hasta donde pudo, intenta recapitular lo que vivieron juntas de chicas y quiere saber, ante la ausencia, qu&eacute; fue de su amiga.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="a La tapa de la nueva edición de la novela &quot;El fin de la historia&quot;, de Liliana Heker. El libro fue publicado originalmente a mediados de los &#039;90."
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                a La tapa de la nueva edición de la novela &quot;El fin de la historia&quot;, de Liliana Heker. El libro fue publicado originalmente a mediados de los &#039;90.                            </span>
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        Como en las citas de aquellos a&ntilde;os terribles, <strong>Diana espera, camina por la ciudad, toma apuntes de lo que recuerda en bares</strong>. Pero en ese ir y venir, siempre con miedo, descubrir&aacute; una historia que no se imaginaba y que solamente tendr&aacute; sentido si la puede escribir, si se vuelve novela.
    </p><p class="article-text">
        Contada desde distintos puntos de vista, con tiempos y voces que se entrecruzan, <em>El fin de la historia</em> arrastra una complejidad doble: la del lenguaje &ndash;siempre inc&oacute;modo, siempre agujereando&ndash;&nbsp;y la de la realidad &ndash;siempre sorprendiendo, siempre alejada de lo esperable&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La nueva edici&oacute;n de</strong><em><strong> El fin de la historia</strong></em><strong>, de Liliana Heker, sali&oacute; por Alfaguara. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/liliana-heker-literatura-no-busca-verdades-consensuadas_1_9664658.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Por ac&aacute;, una entrevista con la autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Sesi&oacute;n de una tarde de lluvia</strong></em><strong>, de Mark McShane.</strong> Para referirse a este libro, <a href="https://www.pagina12.com.ar/440074-al-rescate-de-mark-mc-shane-se-publica-sesion-en-una-tarde-d" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un art&iacute;culo que sali&oacute; en el suplemento Radar de P&aacute;gina 12</a>, la escritora <strong>Mariana Enriquez</strong> apunt&oacute; que visto desde la actualidad es muy curiosa la deriva de algunos escritores que fueron prol&iacute;ficos y muy populares algunas d&eacute;cadas atr&aacute;s, y que luego pasan r&aacute;pidamente a una especie de limbo u olvido. <strong>Es el caso de Mark MacShane (autor, con el seud&oacute;nimo de Mark Lovell de una serie de libros de esp&iacute;as muy exitosa entre los &lsquo;60 y los &lsquo;70, que combinan el suspenso con la parodia y lo sobrenatural)</strong> y tambi&eacute;n de su novela Sesi&oacute;n de una tarde de lluvia (la historia tuvo adaptaciones muy c&eacute;lebres al cine, al teatro y a la radio).
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                La nueva edición de &quot;Sesión de una tarde de lluvia&quot;, de Mark McShane                            </span>
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        Por suerte este a&ntilde;o, la editorial La Bestia Equil&aacute;tera decidi&oacute; rescatar el libro y publicarlo en espa&ntilde;ol con traducci&oacute;n de <strong>Teresa Arij&oacute;n</strong>. La historia, en apariencia sencilla, parte del plan de Myrna Savage, una mujer con supuestos poderes sobrenaturales que se gana la vida como m&eacute;dium en los alrededores de Londres, y de su esposo, un hombre desangelado, asm&aacute;tico, gris. <strong>No queda muy clara la temporalidad, pero por las descripciones &ndash;la casa en la que viven, la moto con sidecar en la que se mueve &eacute;l, los tel&eacute;fonos p&uacute;blicos de la ciudad&ndash; podr&iacute;a transcurrir en los &lsquo;50</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La pareja, bastante despareja o bastante desapegada, quiere secuestrar a la hija de un millonario. El objetivo no es obtener un rescate suculento sino que Myrna se pueda acercar a la familia de la raptada para ofrecer sus servicios y encontrar a la ni&ntilde;a gracias a sus dones telep&aacute;ticos. Cansada de la monoton&iacute;a, de recibir algunas clientas semanalmente en su casa para las sesiones de espiritismo, <strong>Myrna quiere fama</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Contada a partir de una tensi&oacute;n y un estilo despojado que la hace s&uacute;per atrapante, Sesi&oacute;n de una tarde de lluvia se mueve entre lo policial y lo extrasensorial para ofrecer un relato agudo y muy redondo donde siempre hay un m&aacute;s all&aacute;. <strong>Sin embargo, y tal vez all&iacute; radique el encanto de este libro, eso que es puro trasfondo pareciera estar m&aacute;s vinculado con el mundo de los vivos y sus miserias &ndash;los que hacen planes, los que quieren salir de una buena vez de la meseta vital que los sofoca&ndash; que del universo de los muertos</strong> con sus esp&iacute;ritus y sus insistencias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La novela </strong><em><strong>Sesi&oacute;n una tarde de lluvia</strong></em><strong>, de Mark McShane con traducci&oacute;n de Teresa Arij&oacute;n, fue publicada por la editorial La Bestia Equil&aacute;tera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. Katherine Mansfield por dos. </strong>Durante 2022 dos editoriales con base en la Argentina rescataron textos de la escritora de origen neoceland&eacute;s <strong>Katherine Mansfield</strong>, considerada una de las m&aacute;s importantes del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, Eterna Cadencia public&oacute; <em>Sopa de ciruela</em>, un libro que recupera anotaciones, borradores y correspondencia de la escritora <strong>con la comida, la escritura y el deseo como ejes</strong>. La publicaci&oacute;n estuvo a cargo de <strong>Eleonora Gonz&aacute;lez Capria</strong>, quien se dedic&oacute; a traducir, seleccionar y orientar la lectura de estos textos mediante rigurosas notas a la edici&oacute;n.
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                &quot;Sopa de ciruela&quot;, un rescate de los escritos de Katherine Mansfield con el eje puesto en la comida, la escritura y el deseo.                            </span>
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        Tal como se&ntilde;alan desde la editorial, <strong>se trata de una publicaci&oacute;n con &ldquo;80 por ciento de textos que permanec&iacute;an in&eacute;ditos en espa&ntilde;ol&rdquo;</strong>. &ldquo;Katherine Mansfield no escrib&iacute;a diarios, como nos hizo creer su marido, <strong>sino que dej&oacute; m&aacute;s de 50 cuadernos</strong> en los que aparecen fragmentos de cuentos, borradores de cartas, recetas, listas de gastos, poemas, entradas de diario&rdquo;, agregan.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la editorial independiente Chai public&oacute; en 2022 una edici&oacute;n de <em>Diarios</em>, de Mansfield, con traducci&oacute;n de <strong>Florencia Parodi </strong>y una introducci&oacute;n a cargo de la escritora<strong> Cecilia Fanti</strong>, un libro que ya hab&iacute;a circulado en espa&ntilde;ol y luego se perdi&oacute;. En esta oportunidad, los editores eligieron publicarlo ahora para dar cuenta del mundo y la enorme sensibilidad de la escritora.
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            <span class="title">
                La edición de &quot;Diarios&quot;, de Katherine Mansfield, que salió en 2022 por el sello Chai.                            </span>
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        &ldquo;Es un libro que pensamos hace mucho tiempo. <strong>Siempre tuve ganas de publicarlo pero por momentos sent&iacute;a que no ten&iacute;a mucha relaci&oacute;n con nuestro cat&aacute;logo</strong>, dedicado a autores contempor&aacute;neos que nosotros traducimos. Despu&eacute;s de pensarlo mucho, me pareci&oacute; que es un libro que s&iacute; interpela a la subjetividad contempor&aacute;nea&rdquo;, <a href="https://www.telam.com.ar/notas/202205/593973-diarios-katherine-mansfield.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cont&oacute; a la agencia T&eacute;lam Soledad Urqu&iacute;a,</a> creadora junto a <strong>Santiago La Rosa</strong> de la editorial Chai. 
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Sopa de ciruela </strong></em><strong>sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora (</strong><a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/tecnologia-perfecta_129_9177467.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>por aqu&iacute;, una lectura que realiz&oacute; Tamara Tenenbaum</strong></a><strong> en su columna dominical). La nueva edici&oacute;n de </strong><em><strong>Diarios</strong></em><strong>, de Katherine Mansfield, fue publicada por la editorial Chai. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AL</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/eternauta-bioy-ephron-woolf-grandes-rescates-literarios-2022_1_9803061.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Dec 2022 01:07:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Eternauta, Bioy, Ephron, Woolf y otros grandes rescates literarios de 2022]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Virginia Woolf,Editoriales,El Eternauta,Adolfo Bioy Casares,Balance 2022]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feria de Editores 2022: una selección de libros para buscar, entre novedades, ensayos, cuentos, novelas y “perlitas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-editores-2022-seleccion-libros-buscar-novedades-ensayos-cuentos-novelas-perlitas_1_9226710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a51e8fa-5354-48f3-bbdd-51945e02f938_16-9-discover-aspect-ratio_default_1053846.jpg" width="1198" height="674" alt="Feria de Editores 2022: una selección de libros para buscar, entre novedades, ensayos, cuentos, novelas y “perlitas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una guía arbitraria por publicaciones editadas por sellos independientes que están disponibles en los stands de la FED.</p><p class="subtitle">Descuentos en la FED 2022. - Si sos socia o socio de elDiarioAR tenés un 10 por ciento de descuento en la compra de los libros de la Feria de Editores. Buscá en tu casilla de mail, el descuento. Si no estás asociado, lo podés hacer en este link y aprovechar este beneficio.</p><p class="subtitle">10 imperdibles de la FED, entre charlas gratuitas, invitados internacionales y conferencias por streaming</p><p class="subtitle">Una por una, todas las actividades virtuales de la Feria de Editores 2022</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-editores-2022-10-imperdibles-charlas-gratuitas-invitados-internacionales-conferencias-streaming_1_9181792.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Con nueva sede y grandes expectativas por parte de los organizadores</a>, comenz&oacute; la Feria de Editores 2022 (FED). Como ocurre cada a&ntilde;o, adem&aacute;s de una gran oferta de actividades para seguir tanto de manera presencial <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/actividades-virtuales-feria-editores-2022_1_9218649.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como de modo virtual</a>, <strong>uno de los atractivos del encuentro porte&ntilde;o que re&uacute;ne lectores, escritores, editores y libros es que los sellos independientes ponen a la venta lo m&aacute;s destacado de sus cat&aacute;logos.</strong> Entre las m&aacute;s de 200 editoriales que participan, a veces hay lanzamientos especialmente pensados para esta ocasi&oacute;n, a veces aparecen materiales que eran dif&iacute;ciles de conseguir y se reimprimen.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, una lista caprichosa, con subcategor&iacute;as arbitrarias pero que intentan ser orientativas,<strong> con algunos libros que est&aacute;n disponibles y vale la pena tener en cuenta si alguien necesita una gu&iacute;a</strong> antes de recorrer los stands dispuestos en el Complejo Art Media, de Corrientes 6271, en el barrio porte&ntilde;o de Chacarita, o para quienes prefieran hacer sus compras en la feria online.
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                    alt="Con más de 200 editoriales independientes, la edición 2022 de la FED se desarrolla en el barrio porteño de Chacarita."
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                Con más de 200 editoriales independientes, la edición 2022 de la FED se desarrolla en el barrio porteño de Chacarita.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Volver a Virginia Woolf </h3><p class="article-text">
        Es una alegr&iacute;a que las editoriales con base en la Argentina sigan publicando y releyendo escritos de Virginia Woolf, tanto de sus diarios como de sus textos publicados en medios. Entre las novedades de los &uacute;ltimos meses, todas presentes en la FED 2022, se destacan varios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, se encuentra el libro <em>Las exc&eacute;ntricas </em>(Ediciones Godot, 2022, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/miss-ormerod-excentrica-virginia-woolf_1_8879781.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute; pueden leer un adelanto</a>) que surge gracias a una idea hermosa de la editorial y del escritor y traductor argentino <strong>Mat&iacute;as Battist&oacute;n</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Virginia Woolf, una autora de la que se pueden conseguir varios textos en la FED.                            </span>
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        <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/mujer-harta-ratones-virginia-woolf_129_9007176.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como apuntamos en esta edici&oacute;n de Mil Lianas</a>, <strong>Battist&oacute;n se propuso reunir todo lo que la autora brit&aacute;nica escribi&oacute; alguna vez sobre la excentricidad y algunas mujeres particulares que le llamaban la atenci&oacute;n</strong>. O mejor: darle forma a un libro que nunca se escribi&oacute; como tal, pero que ella alguna vez so&ntilde;&oacute; y hasta lleg&oacute; a dejar anotado como un deseo en su diario &iacute;ntimo, en 1915, donde desliz&oacute; algunos nombre posibles: &ldquo;Creo que un d&iacute;a escribir&eacute; un libro de &lsquo;exc&eacute;ntricas&rsquo;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casi en simult&aacute;neo, sali&oacute; por la misma editorial, presente en el stand 295, el libro <em>Los artistas y la pol&iacute;tica</em>, tambi&eacute;n un compilado de textos de Woolf sobre ese tema puntual, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/artistas-politica_1_8879766.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del que pueden leer este fragmento</a>).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los libros de Ediciones Godot."
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                Los libros de Ediciones Godot.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Como si fuera poco, a finales de 2021 la editorial Capital Intelectual, presente en el stand 305, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/virginia-woolf-critica-mirada-mordaz-tarea-grandes-clasicos-vida-escritores_1_8236999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">public&oacute; Escenas de una vida: matrimonio, amigos y escritura, que contiene una selecci&oacute;n de textos de los diarios de la autora, a cargo del escritor Gonzalo Torn&eacute;.</a>
    </p><p class="article-text">
        Como apunta el compilador en la introducci&oacute;n del libro, Virginia Woolf <strong>&ldquo;tard&oacute; mucho en empezar a escribir diarios (casada y con sus primeras tentativas literarias ya publicadas) y los escribi&oacute; hasta su muerte&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Woolf tend&iacute;a a ver sus diarios como acumulaci&oacute;n de materiales para dos planes de &lsquo;jubilaci&oacute;n&rsquo; que la muerte cercen&oacute;. El primero eran sus memorias (...). El otro proyecto que Woolf maduraba consist&iacute;a en hilvanar, a partir de los pasajes dedicados a sus amigos y rivales (Joyce, Mansfield, Eliot, Strachey&hellip;) una serie de biograf&iacute;as que al combinarse ofreciesen una panor&aacute;mica de ese Bloomsbury al que desde lo que hoy sabemos pocos pueden disputarle que fuese el coraz&oacute;n cultural de Europa&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Escenas de una vida: matrimonio, amigos y escritura&quot; contiene una selección de los diarios de Virginia Woolf."
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                &quot;Escenas de una vida: matrimonio, amigos y escritura&quot; contiene una selección de los diarios de Virginia Woolf.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Especial cuentos</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/paul-newman-miedo-amor-ardiente-desastre-nuclear_129_9207556.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como se&ntilde;al&aacute;bamos aqu&iacute;</a>, <strong>a veces los cuentos no tienen buena prensa o no generan, sobre todo en los grandes popes de la industria, la expectativa que provocan las novelas, </strong>con<strong> </strong>ese halo consagratorio &ndash;y pavote&ndash;, esos espejitos de colores de lo completo, el cartel de llegada a la carrera literaria, una meta mastodonte.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte son varias los sellos independientes que siguen apostando a ellos. Por ejemplo, la editorial Chai, presente en el stand 271, cuenta con una colecci&oacute;n espec&iacute;ficamente de libros de cuentos dirigida por el escritor <strong>Federico Falco</strong> (de quien tambi&eacute;n pueden conseguir en la FED sus excelentes libros de cuentos publicados por Eterna Cadencia, stand 281).
    </p><p class="article-text">
        Entre los &uacute;ltimos y m&aacute;s destacados que salieron por esa colecci&oacute;n, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/tiempo-trampas-pesadilla-richard-nixon_129_9112297.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se encuentra La casa en llamas, de la escritora estadounidense Ann Beattie.</a>
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1531987005957079040?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Traducidos por la escritora <strong>Virginia Higa</strong>, se trata de una selecci&oacute;n de historias publicadas originalmente en la revista <em>The New Yorker</em>, donde no faltan las torpezas, los v&iacute;nculos siempre fallidos, los autos que van y que vienen de la gran ciudad a los suburbios, las parejas rotas o recauchutadas, los hijos sobreadaptados (esos &ldquo;ni&ntilde;os de hoy que parecen mayores&rdquo; como en el cuento <em>El vals de Cenicienta</em>) desde una escritura en apariencia sencilla, por momentos distante en su precisi&oacute;n, pero nunca indolente.
    </p><p class="article-text">
        Otra gran oportunidad para leer relatos impactantes es el libro <em>Sofoco</em> (Concreto Editorial, ubicada en el stand 184), de la escritora colombiana <strong>Laura Ortiz G&oacute;mez</strong>, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/jugar-fuego-amor-enchastre_129_8565525.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que rese&ntilde;amos por ac&aacute;</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Sofoco&quot; es un libro de cuentos de la escritora colombiana Laura Ortiz Gómez"
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                &quot;Sofoco&quot; es un libro de cuentos de la escritora colombiana Laura Ortiz Gómez                            </span>
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        <em>&ldquo;Sofoco es un ejercicio que, desde la imaginaci&oacute;n, busca un di&aacute;logo con el territorio colombiano. Con las vidas que pujan en los m&aacute;rgenes y que est&aacute;n inundadas de ternura. En medio de la horrible noche, de la atrocidad y la deshumanizaci&oacute;n, los personajes me ense&ntilde;aron a transitar la selva y el r&iacute;o, con la fisura en el coraz&oacute;n como &uacute;nica br&uacute;jula. </em><em><strong>Ficcionalizar a Colombia para entender c&oacute;mo, a&uacute;n a pesar de todo, alumbra lo humano en medio de tanta mierda</strong></em><em>&rdquo;</em>, se&ntilde;ala la autora en una suerte de manifiesto para definir su libro.
    </p><p class="article-text">
        Uno m&aacute;s y notable, de un autor argentino en este caso: <em>Animales</em>, de <strong>Santiago Craig</strong>, publicado por Factotum Ediciones, que podr&aacute;n encontrar en el stand 215.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Yo quer&iacute;a escribir acerca de algunas cuestiones b&aacute;sicas, elementales, humanas, que insisten en m&iacute; y que se le imponen a mi escritura como necesarias. Siempre, en lo que escrib&iacute;, en lo que escribo, elijo un hueco, un agujero, algo que no s&eacute;, que no puedo manejar del todo. Necesito eso para ser sincero. </em><em><strong>Nunca escribo sabiendo absolutamente todo lo que quiero decir. Del mismo modo en el que nunca hago nada sabiendo absolutamente qu&eacute; estoy haciendo.</strong></em><em> Y, en este caso, muchos de esos agujeros, de esos espacios que sirven para sacar al cuento de una certeza artificial que no me representar&iacute;a, son esos animales&rdquo;</em>, dijo el escritor en una entrevista con la agencia T&eacute;lam apenas sali&oacute; la publicaci&oacute;n y dio algunas pistas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Animales&quot; es el último libro de cuentos del escritor argentino Santiago Craig"
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                &quot;Animales&quot; es el último libro de cuentos del escritor argentino Santiago Craig                            </span>
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        Es que, como &eacute;l mismo dijo,<strong> los relatos que componen este libro tienen a animales muy diversos, a veces como protagonistas, a veces un poco al costado, pero siempre en el horizonte</strong> desde ese agujero incierto que menciona, y que en cada historia trae algo fant&aacute;stico, pero tambi&eacute;n muy cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        Cuentista destacad&iacute;simo y uno de los escritores j&oacute;venes m&aacute;s interesantes, de Craig tambi&eacute;n est&aacute;n disponibles <em>27 maneras de enamorarse</em>, de Factotum, y libros previos, que aparecieron en Editorial Entrop&iacute;a, ubicada en el stand 277. 
    </p><h3 class="article-text">Para leer de una sentada</h3><p class="article-text">
        Es rara esta categor&iacute;a, pero la selecci&oacute;n que proponemos por ac&aacute; incluye libros de esos que no se pueden soltar f&aacute;cilmente.
    </p><p class="article-text">
        Uno de ellos es la novela <em>Miles de ojos</em>, del escritor boliviano <strong>Maximiliano Barrientos</strong>, una apuesta reciente de la editorial Caja Negra (stand 201) con su colecci&oacute;n Efectos colaterales. &ldquo;El culto a los autos y la velocidad elevado a religi&oacute;n, <em>black metal</em>, rituales, Ballard y Mad Max en Bolivia. No s&eacute; si hay escritores as&iacute; de arriesgados en Am&eacute;rica Latina&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; la escritora <strong>Mariana Enriquez</strong>, una fan total de este libro.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/venganza-cruel-ovnis-uruguay_129_8929077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como dijimos ac&aacute;</a>, la novela tiene como protagonistas a los integrantes de una tribu muy particular: un grupo de amantes de los autos, la velocidad y esa m&uacute;sica (un subg&eacute;nero bastante extremo del heavy metal) que con sus rituales llenos de piezas mec&aacute;nicas, restos humanos e im&aacute;genes de celebridades que murieron en accidentes viales, entre otras cosas, va detr&aacute;s de los pasos de una entidad &ndash;la de los miles de ojos del t&iacute;tulo&ndash;. <strong>Un camino a pura aceleraci&oacute;n, una puerta a varios enigmas.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Miles de ojos&quot;, de Maximiliano Barrientos, acaba de editarse por Caja Negra.                            </span>
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        Otro de esos textos dif&iacute;ciles de largar, entre los publicados recientemente, es la novela <em>Los ni&ntilde;os 6</em> del escritor estadounidense <strong>Jesse Ball. </strong>Editado por Sigilo (que se ubica en el stand 269 de la FED), hasta hace muy poco el libro permanec&iacute;a in&eacute;dito inclusive en ingl&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Para algunas personas, hay cosas que son graciosas y cosas que son serias. Las cosas serias pueden ser tristes o tr&aacute;gicas, mientras que las cosas graciosas suelen ser triviales. Por otra parte, existe la verdad, y es que todo es muy triste, horrorosamente triste; y al ser tan pero tan triste, en cierto modo tambi&eacute;n es gracioso. No hay nada que no pueda convertirse en una broma, porque la broma eres t&uacute;. T&uacute; eres el idiota, el barco que naufraga, el paraguas agujereado&rdquo;. </em>Algo as&iacute; pasa por la cabeza de Devlin, un ni&ntilde;o de 10 a&ntilde;os que, con su hermanita Mina, se convierte inesperadamente en l&iacute;der de un grupo de chicos que de un momento a otro quedan boyando en una ciudad postapocal&iacute;ptica: todos los adultos del lugar mueren o se suicidan por un fen&oacute;meno in&eacute;dito de causas desconocidas y solamente los menores sobreviven en <em>Los ni&ntilde;os 6</em>.
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                    alt="La editorial independiente Sigilo editó en la Argentina la novela &quot;Los niños 6&quot;, de Jesse Ball."
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            <span class="title">
                La editorial independiente Sigilo editó en la Argentina la novela &quot;Los niños 6&quot;, de Jesse Ball.                            </span>
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        <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/perder-pie-caballo-charly-garcia_129_9061271.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como hab&iacute;amos apuntado por ac&aacute;</a>, <strong>se trata de un libro corto, magn&eacute;tico, de pocas palabras y al mismo tiempo repleto de im&aacute;genes hermosas, a veces duras, a veces graciosas.</strong> Con gran agudeza, Ball pareciera meterse adentro de la cabeza de estos ni&ntilde;os, que salen por las calles arrastrando juguetes, beb&eacute;s, hermanos y hermanas menores u objetos que les parecen indispensables en medio de ese mundo nuevo e inexplicable. La misma editorial hab&iacute;a editado de este autor en castellano hace unos a&ntilde;os la novela <em>C&oacute;mo provocar un incendio</em> <em>y por qu&eacute;</em>  (tambi&eacute;b adictiva, tambien disponible en la Feria) y promete sacar pronto tambi&eacute;n su libro m&aacute;s reciente, <em>The Driver&rsquo;s Game.</em>
    </p><p class="article-text">
        Otro libro para destacar, por su ritmo y su universo particular, es <em>Fren&eacute;ticas</em>, de la escritora y psicoanalista argentina <strong>Magdalena Girardi</strong>. Sali&oacute; por Editorial Conejos, ubicada en el stand 321.
    </p><p class="article-text">
        El punto de partida de la novela parece simple: <strong>un grupo de fans de Sandro, esas mujeres denominadas &ndash;popular y curiosamente&ndash; como Las Nenas, se entera de que la c&eacute;lebre mansi&oacute;n del cantante ubicada en la localidad de Banfield est&aacute; a la venta.</strong> <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/plan-oculto-nenas-sandro-pelicula-intima_129_8653326.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tal como apuntamos por ac&aacute;</a>, a partir de entonces, se desata un vendaval que va a sacudir a las protagonistas y las va a llevar a tramar un plan secreto para mantener a salvo el legado del gran &iacute;dolo popular.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Frenéticas&quot; es la primera novela de la escritora argentina Magdalena Girardi                            </span>
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        Con un tono que oscila entre la ternura, el humor y la epifan&iacute;a, la primera novela de esta autora ofrece un relato en el que cada personaje &ndash;en su mayor&iacute;a mujeres de la llamada &ldquo;tercera edad&rdquo;&ndash; <strong>despliega una profundidad contada a partir de peque&ntilde;as escenas, objetos, disputas</strong>. Algo destacable: la narraci&oacute;n evita el lugar com&uacute;n y no cae nunca en el grotesco. Por el contrario, se aferra a palabras elegidas a partir de lo que parece ser una escucha muy aguda por parte de la escritora.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, <em>Cr&oacute;nica de medio siglo</em>, de Emma Barrand&eacute;guy, que sali&oacute; hace algunos meses por La Parte Maldita Ediciones (stand 250). <em>&ldquo;Pero este hombre entiende de vacas, de pastos, de suelos, de aguadas. &iquest;Para qu&eacute; sirve todo esto? Vagamente intuye, sin duda, que termina una &eacute;poca. Vagamente me doy cuenta de que deber&iacute;a tomar el relevo y mantener mi brazo en su brazo en los a&ntilde;os por venir. Y a pesar de esto, a pesar del entierro que seguimos, de los gritos de la gente y los pitos policiales, a pesar de sentirnos perdidos como dos ni&ntilde;os, somos en realidad dos ni&ntilde;os a quienes unen parecidas apetencias, concertados en silencia para ofrecer al mundo de las formas, de las mujeres, de los d&eacute;biles, lo que les haga falta para contentarse, apretando para nosotros contra el coraz&oacute;n nuestro orgullo de vivir, la alegr&iacute;a de los trabajos bien hechos y las charlas infinitas con los seres que los d&iacute;as nos ponen al costado. No necesitamos ahora sino juntar palabras para relatar lo visto, m&aacute;s tarde, ahora y lo que que nos resta vivir&rdquo;</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La cita ofrece, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/cartas-infiel-llanto-marilyn-monroe_129_9090406.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>como se&ntilde;alamos alguna vez</strong></a><strong>,  una de las escenas m&aacute;s conmovedoras del libro: un padre y una hija reci&eacute;n llegados del interior caminan por el centro porte&ntilde;o</strong> durante los funerales de Hip&oacute;lito Yrigoyen.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Crónica de medio siglo&quot;, una novela deslumbrante"
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                &quot;Crónica de medio siglo&quot;, una novela deslumbrante                            </span>
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        Es que el libro revisa &ndash;podr&iacute;amos decir: rememora&ndash; <strong>casi 50 a&ntilde;os de historia argentina entre 1892 y 1943</strong>, mediante cap&iacute;tulos breves narrados por distintos miembros de una familia entrerriana. Los hechos p&uacute;blicos y los privados se entrelazan, se anudan, se funden para darle lugar a un relato mayor. Una polifon&iacute;a armada de fragmentos, con una prosa di&aacute;fana, l&iacute;quida, &aacute;gil.
    </p><p class="article-text">
        Personaje fascinante y singular, <strong>Emma Barrand&eacute;guy</strong> naci&oacute; en Gualeguay, el 8 de marzo de 1914. Fue maestra, periodista, escritora y traductora. En 1937 se estableci&oacute; en Buenos Aires, donde trabaj&oacute; por casi dos d&eacute;cadas en el diario Cr&iacute;tica gracias a la convocatoria de <strong>Salvadora Medina Onrubia</strong>, de quien luego ser&iacute;a su secretaria privada.
    </p><p class="article-text">
        La editorial La Parte Maldita tambi&eacute;n tiene en su cat&aacute;logo otro libro imprescindible de esta autora, <em>Habitaciones</em>, y este a&ntilde;o lleg&oacute; la nueva edici&oacute;n de <em>Cr&oacute;nica de medio siglo</em>, obra publicada originalmente en la d&eacute;cada de los &lsquo;80.
    </p><h3 class="article-text">Sobre la traducci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Aqu&iacute; la idea es destacar dos libros de una belleza encantadora que abordan por caminos distintos la tarea de la traducci&oacute;n y que podr&iacute;an resultar de alguna manera complementarios.
    </p><p class="article-text">
        Por orden de salida, primero unas palabras sobre <em>Se vive y se traduce</em>, de la escritora y traductora Laura Wittner (de quien van a poder encontrar varios libros en la FED). Sali&oacute; el a&ntilde;o pasado por el sello Entrop&iacute;a, en el stand 277, y es <strong>una publicaci&oacute;n sutil donde la autora combina anotaciones sobre su oficio con tropezones que tiene a la hora de traducir</strong>; experiencias y traducciones propias con observaciones ajenas. Lo que consigue, entonces, como se&ntilde;ala Ezequiel Zaindenwerg en la contratapa del libro, es &ldquo;un relato urdido en muchas voces, un coro de ventr&iacute;locuxs amigxs&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Se vive y se traduce&quot;, de Laura Wittner."
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                &quot;Se vive y se traduce&quot;, de Laura Wittner.                            </span>
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        El otro es <em>Traducir o perder pie</em> (asterisco: un t&iacute;tulo hermoso, que pertenece a Madriguera, una colecci&oacute;n de ensayos sobre la escritura, todav&iacute;a m&aacute;s hermosa, con t&iacute;tulos para prestar atenci&oacute;n como <em>Ensayo de vuelo</em>, de <strong>Paloma Vidal</strong>, o <em>Una casa lejos de casa</em>, de <strong>Clara Obligado</strong>), de <strong>Corinna Gepner</strong>, que sali&oacute; este a&ntilde;o por el sello platense Eme Editorial (stand 266). El primer libro como autora, para una mujer con una trayectoria impactante, como traductora y profesora de la Escuela de Traducci&oacute;n Literaria del CNL-ASFORED y de varios cursos universitarios y profesionales. Como germanista, ha traducido, entre otros, a <strong>Stefan Zweig</strong>, <strong>Klaus Mann</strong>, <strong>Erich K&auml;stner</strong>, <strong>Michael Ende</strong>, <strong>Heinrich Steinfest</strong>, entre much&iacute;simos otros. 
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                Traducir o perder pie es un libro de ensayos escrito por la traductora Corinna Gepner.                            </span>
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        <em>&ldquo;En la confluencia. Lugar del encuentro, pero tambi&eacute;n del desconcierto, de la violencia, de un rumbo que se pierde. Es ah&iacute; donde creo que puedo obrar. Y no veo nada, solo intento mantenerme a flote.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No hablamos solo de literatura. O, m&aacute;s bien, habr&iacute;a que definir lo que significa literatura. Ciertamente no un ejercicio disciplinado.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Traduzco aqu&iacute;, ahora, pero no traduzco solo el aqu&iacute; y el ahora. Traduzco tambi&eacute;n r&iacute;o arriba&ldquo;</em>, escribe Gepner sobre su oficio, en un libro que combina ensayo con biograf&iacute;a. Una escritura di&aacute;fana, a su vez, para una tarea que se apoya provisoriamente en esa &rdquo;o&ldquo; del t&iacute;tulo porque puede dar lugar a una idea de sin&oacute;nimo (traducir como quien queda un rato en el aire, la sensaci&oacute;n de no hacer pie antes de salir a flote, una forma de suspensi&oacute;n) o como una escena en la que quien traduce tiene que optar aunque siempre pueda aparecer alguna versi&oacute;n nueva. 
    </p><h3 class="article-text">Duelos, despedidas</h3><p class="article-text">
        Otra vez, un subt&iacute;tulo ambicioso. Porque, de alguna manera, la mayor&iacute;a de los libros podr&iacute;an pensarse como un recorrido hacia alg&uacute;n tipo de p&eacute;rdida, como una forma de encarar la falta o de desentra&ntilde;ar alg&uacute;n agujero.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, <strong>la selecci&oacute;n ac&aacute; va por el lado de libros que abordan el duelo a partir de la muerte de alguien cercano o de sus d&iacute;as finales para intentar poner en palabras eso que no se puede decir del todo</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Parte de la felicidad, el primer libro de Dolores Gil                            </span>
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        Celebrado como uno de los grandes libros de 2021, <em>Parte de la felicidad</em>, de <strong>Dolores Gil</strong>, aborda una tragedia familiar con delicadeza: Manuela, la hermana de la autora, muri&oacute; en un accidente dom&eacute;stico cuando ten&iacute;a 6 a&ntilde;os. Sali&oacute; por Vinilo Editora (stand 45), el sello fundado por Joanna D'Alessio dedicado a los ensayos breves.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/parte-felicidad_1_8441265.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por aqu&iacute; pueden leer un adelanto</a> de <strong>este libro profundo, sin golpes bajos</strong>, que indaga en los propios dolores para intentar dar cuenta, tambi&eacute;n, del nacimiento de una escritora.
    </p><p class="article-text">
        Armada con fragmentos, con algunas entradas breves y otras m&aacute;s extensas, algunas que siguen una l&iacute;nea cronol&oacute;gica y otras que van y vienen en el tiempo, la novela Un temporal, de la escritora y fot&oacute;grafa Ansilta Grizas, tambi&eacute;n podr&iacute;a pensarse como un libro de despedida. 
    </p><p class="article-text">
        Editado por Entrop&iacute;a, stand 277, <em><strong>Un temporal</strong></em><strong> trae el relato de una hija que decide contar una experiencia extrema: los a&ntilde;os de su padre a partir de que es v&iacute;ctima de una enfermedad degenerativa</strong>, los recuerdos que tiene de &eacute;l antes de esa circunstancia, de sus palabras, de sus modos, y la construcci&oacute;n, que es siempre endeble y a la vez emotiva, de una memoria de a dos, como apuntamos por aqu&iacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Ansilta Grizas acaba de publicar &quot;Un temporal&quot;, su primera novela"
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                Ansilta Grizas acaba de publicar &quot;Un temporal&quot;, su primera novela                            </span>
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        Sin embargo, la autora no se queda solamente en los d&iacute;as de internaci&oacute;n, de fragilidad, de postraci&oacute;n de su padre y trata de recuperar fragmentos luminosos de &eacute;l y de sus propias experiencias, tambi&eacute;n de sus miedos, mientras ella misma crece, forma su propia familia y cr&iacute;a a sus hijos.&nbsp;<strong>Ansilta Grizas naci&oacute; en 1987 en San Juan, es licenciada en Artes Visuales.</strong>&nbsp;Como fot&oacute;grafa, public&oacute; <em>Diario de navegaci&oacute;n</em>, una obra que surgi&oacute; a partir de una residencia para artistas que realiz&oacute; en la Ant&aacute;rtida.&nbsp;<em>Un temporal</em>&nbsp;es su primera novela.
    </p><p class="article-text">
        Una de fantasmas en Nueva York. O algo as&iacute;. Fernanda, la protagonista de <em>Para que sepan que vinimos</em>, de <strong>Marina Yuszczuk</strong>, atraviesa un duelo. Su madre acaba de morir &ndash;el relato ir&aacute; desplegando algunas escenas de ese cuerpo que sufre una enfermedad cruel&ndash;, entonces decide encarar un viaje con su peque&ntilde;a hija Rosa y su pareja a Nueva York. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Para que sepan que vinimos&quot;, la nueva novela de Marina Yuszczuk.                            </span>
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        Un camino posible, para un proyecto imposible:<strong> los protagonistas discuten, tienen algunas peleas, no terminan de entenderse en medio de una violencia contenida que pareciera que va a estallar en cualquier momento</strong>. As&iacute;, a lo largo del recorrido por esa ciudad de las pel&iacute;culas y de las series, se ir&aacute;n sucediendo distintos episodios que inquietar&aacute;n a Fernanda hasta enfrentarla con zonas oscuras, con miedos y sombras m&aacute;s o menos tangibles alrededor de su maternidad y de sus propios l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        <em>Para que sepan que vinimos </em>sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os (stand 227), una editorial que tambi&eacute;n tiene los libros anteriores de esta autora. <strong>Entre ellos, se destaca </strong><em><strong>La sed</strong></em><strong>, una novela en clave g&oacute;tica tambi&eacute;n disponible en la FED, que en 2021 obtuvo el Premio Nacional Sara Gallardo</strong> otorgado por el Ministerio de Cultura de la Naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Uno m&aacute;s, en este caso, la novela. <em>Estas piedras</em>, de <strong>Yamila B&ecirc;gn&eacute;</strong>, que sali&oacute; por&nbsp;Omn&iacute;vora, presente en el stand 260.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;C&oacute;mo narrar un duelo? &iquest;C&oacute;mo descomponerlo en todos sus rostros, sus esquirlas? &iquest;C&oacute;mo atraparlo, revelarlo, volverlo palpable?&rdquo;, se pregunta la escritora Mariana Travacio en la contratapa de este libro. Esa b&uacute;squeda es la que intenta, con una prosa l&iacute;mpida, Dina, la narradora de&nbsp;<em>Estas piedras.</em> Y lo hace con un texto dividido en tres: una sucesi&oacute;n de fragmentos en tres tiempos, en los que les habla a su madre, a su pareja y a su hermana muerta.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Estas piedras&quot;, la novela de la escritora argentina Yamila Bêgné"
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                &quot;Estas piedras&quot;, la novela de la escritora argentina Yamila Bêgné                            </span>
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        <strong>Con un poder de observaci&oacute;n impactante, la narradora se mete ah&iacute;, en lo inaprensible de un dolor &iacute;ntimo</strong>, mientras intenta descifrarlo en la materialidad de las piedras que seleccionaba, registraba y coleccionaba su hermana.
    </p><p class="article-text">
        Bonus track: el domingo 7 de agosto, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/actividades-virtuales-feria-editores-2022_1_9218649.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yamila B&ecirc;gn&eacute; participar&aacute; de las actividades virtuales de la FED</a>. Ser&aacute; parte, justamente, de la mesa titulada <em>Narrar un duelo</em>, junto a las escritoras <strong>Yaiza Conti Ferreyra</strong>, <strong>Melina Pogorelsky</strong> y <strong>Julia Coria</strong>. Coordina la editora <strong>Lila Hassid</strong>.
    </p><h3 class="article-text">Ensayos, no ficci&oacute;n: una avenida ancha</h3><p class="article-text">
        Otra vez un mix que empieza con un libro singular, anal&iacute;tico, intenso que sali&oacute; a finales de 2021 por Gourmet Musical (stand 301). Se trata de <em>Un muchacho como aquel</em>, de los investigadores<strong> Abel Gilbert</strong> y <strong>Pablo Alabarces</strong>. Una publicaci&oacute;n que recorre la vida y la obra de Palito Ortega, una de las m&aacute;ximas figuras del espect&aacute;culo argentino. La vigencia de un &iacute;cono con m&aacute;s de seis d&eacute;cadas de trayectoria, los amores y rencores que desat&oacute;, su v&iacute;nculo sinuoso con Charly Garc&iacute;a y la redenci&oacute;n que recibi&oacute; por parte de algunos de sus detractores, van quedando, a medida que avanzan las p&aacute;ginas, cada vez m&aacute;s desarmados en la mirada de dos analistas agudos.
    </p><p class="article-text">
        Porque, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/politica-historia-contradicciones-libro-rey-musica-popular-palito-ortega-irritante-elite-cultural-argentina_1_8638544.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como se&ntilde;alamos por ac&aacute;</a>, <strong>se trata de un chico triste &ndash;&iquest;tan chico? &iquest;tan triste?&ndash; que le canta a la alegr&iacute;a con cara seria</strong>. Un artista que se niega a entonar las estrofas de la marcha peronista arriba de un escenario pero que d&eacute;cadas despu&eacute;s ser&aacute; elegido gobernador de su provincia por el Partido Justicialista. Un hombre que, luego de haber sido visto como un artefacto exitoso y complaciente del cine que se produjo durante la &uacute;ltima dictadura, se enfrent&oacute; y le gan&oacute; en aquella elecci&oacute;n al represor Antonio Bussi. Un fen&oacute;meno de masas, compositor de temas que se grabaron y se bailaron por todo el mundo, que luego de ser denostado por parte del ambiente musical alcanz&oacute; una suerte de redenci&oacute;n cuando se convirti&oacute; en una suerte de salvador de <strong>Charly Garc&iacute;a</strong>. M&aacute;s informaci&oacute;n <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/politica-historia-contradicciones-libro-rey-musica-popular-palito-ortega-irritante-elite-cultural-argentina_1_8638544.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en esta entrevista con los autores</a>.
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                    alt="Abel Gilbert y Pablo Alabarces son los autores de &quot;Un muchacho como aquel. Una historia política cantada por el rey&quot;."
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                Abel Gilbert y Pablo Alabarces son los autores de &quot;Un muchacho como aquel. Una historia política cantada por el rey&quot;.                            </span>
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        En otro rinc&oacute;n, un libro de textos cortitos y cautivantes. Es <em>Maneras de desaparecer,</em> de la escritora mexicana Isabel Zapata, que sali&oacute; hace muy poquito por Editorial Excursiones, presente en la FED en el stand 222.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De c&oacute;mo es desarmar una casa &ndash;la materna, ni m&aacute;s ni menos&ndash; al recorrido por los libros con anotaciones al margen y los dem&aacute;s objetos que la integran</strong> (<em>&ldquo;&iquest;No es extra&ntilde;o que las cosas sobrevivan a sus due&ntilde;os? Yo no deber&iacute;a tener radiograf&iacute;as ajenas, vajillas de hogares que han desaparecido, fotos viejas que alguien recort&oacute; sin m&aacute;s criterio que su propio capricho&rdquo;</em>, sostiene la narradora). De lo que se ve y lo que se pierde en la fotograf&iacute;a a un recorrido por piletas vac&iacute;as o c&eacute;lebres (la de Tony Soprano en la serie que lo tiene como protagonista, las de <em>El nadador,</em> el cuento de <strong>John Cheever</strong>, las de las pinturas de David Hockney).&nbsp;
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                &quot;Maneras de desaparecer&quot;, de Isabel Zapata, acaba de salir por el sello argentino Excursiones.                            </span>
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        En todo momento, la autora hace un viaje por una serie de agujeros, de vacantes, de eso que por exponer un vac&iacute;o nos recuerda algo que existi&oacute;. <strong>As&iacute;, presenta una suerte de bit&aacute;cora del duelo, pero tambi&eacute;n un repaso casi tem&aacute;tico por lecturas alrededor de los t&oacute;picos de cada uno de los textos breves que integran su libro</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes tengan ganas de aproximarse a la obra de Rodolfo Walsh, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/nueve-libros-aproximarse-obra-figura-rodolfo-walsh_1_8843235.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">justo en el a&ntilde;o en que se cumplen 45 a&ntilde;os de su desaparici&oacute;n y asesinato</a>, a comienzos de 2022 se public&oacute; el notable ensayo Algo se mueve, de I Acevedo (es de Eme Editorial, stand 266).&nbsp;&ldquo;Nadie sale indemne despu&eacute;s de leer a Walsh. <strong>Cuando le&iacute; textos cr&iacute;ticos sobre Walsh, conociendo las producciones previas de algunes de sus cr&iacute;ticos y cr&iacute;ticas, me sorprendi&oacute; cu&aacute;nto les afectaba la lectura de Walsh, c&oacute;mo produc&iacute;a variaciones en sus maneras de escribir</strong>&rdquo;, apunta I Acevedo en la introducci&oacute;n de este libro que es, en sus palabras, un homenaje al autor de <em>Operaci&oacute;n masacre</em> y tambi&eacute;n &ldquo;parte de un di&aacute;logo inagotable acerca de su obra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con una primera parte concentrada especialmente en la producci&oacute;n de los cuentos de Walsh y en su trabajo con ese g&eacute;nero literario, I Acevedo propone una serie de ensayos donde los desmenuza, donde se pone a analizar sus mecanismos, donde los expone y se expone. As&iacute;, <em>Algo se mueve</em> echa luz sobre el trabajo del escritor con los documentos, como parte central de su obra, y propone con agudeza lecturas novedosas a partir de la propia experiencia de I Acevedo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Algo se mueve&quot;, de I Acevedo, salió por la editorial independiente Eme.                            </span>
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        Por &uacute;ltimo, un cl&aacute;sico. O algo por el estilo. Se trata de <em>Clases de literatura argentina</em>, de Beatriz Sarlo, una edici&oacute;n al cuidado de Sylvia Saitta. Sali&oacute; por Siglo XXI Editores, que podr&aacute;n encontrar en la FED en el stand 305. La publicaci&oacute;n recupera las clases, para muchos m&iacute;ticas, que la intelectual argentina brind&oacute; para la c&aacute;tedra Literatura Argentina II entre 1984 y 1988, en tiempos de ebullici&oacute;n: volv&iacute;a la democracia y, con ella, muchos estudiantes a las aulas, muchos debates, muchos intelectuales que hab&iacute;an permanecido en el exilio. <a href="https://www.eldiarioar.com/blog/pez-banana/beatriz-sarlo-vivian-gornick-relecturas-libros_132_8973536.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por aqu&iacute;</a> los colegas de <em>Pez Banana</em> hablan sobre el libro.
    </p><h3 class="article-text">Bonus track</h3><p class="article-text">
        Un libro que se impon&iacute;a: como un estreno exclusivo de la FED, por estas horas llegar&aacute; a trav&eacute;s de la editorial DocumentA/Esc&eacute;nicas (stand 115) el libro de la obra teatral <em>Imprenteros</em>, de la actriz, dramaturga y directora teatral <strong>Lorena Vega</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lorena-vega-reconstruccion-necesitamos-mundo-varones-repensandose-adentro_128_8351298.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En esta entrevista la autora se refiere a esa obra tan importante para la escena argentina</a> y a la cocina de un texto que ahora tendr&aacute; su merecida versi&oacute;n impresa.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-editores-2022-seleccion-libros-buscar-novedades-ensayos-cuentos-novelas-perlitas_1_9226710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Aug 2022 03:43:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Feria de Editores 2022: una selección de libros para buscar, entre novedades, ensayos, cuentos, novelas y “perlitas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feria de Editores (FED),Feria de Editores,Virginia Woolf,Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una mujer harta, los ratones de Virginia Woolf]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/mujer-harta-ratones-virginia-woolf_129_9007176.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d75e26c7-f943-421f-9d8c-a28f52ad1c3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una mujer harta, los ratones de Virginia Woolf"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">Días de amor y duelo, la fuga del Chino Darín</p></div><p class="article-text">
        <em>Supongamos que encienden la luz de la cocina cuando los sirvientes ya se han ido a acostar: los escarabajos se meten debajo de la alfombra; los ratones, detr&aacute;s de los paneles de madera; no queda nada en el cuarto salvo la mesa de pino limpia y el reloj blanco, redondo. &iquest;Nunca se han detenido un momento para preguntarse ad&oacute;nde habr&aacute;n ido todas esas &aacute;giles vidas, y qu&eacute; travesuras estar&aacute;n haciendo sin que puedan verlas? &iquest;Y si, a fin de cuentas, lo s&oacute;lido y lo &uacute;til en realidad no bastan para colmar todas las necesidades del alma?</em>
    </p><p class="article-text">
        El fragmento pertenece a un art&iacute;culo de <strong>Virginia Woolf</strong> de 1919, que apareci&oacute; ahora compilado en su libro <em>Las exc&eacute;ntricas</em> (Ediciones Godot, 2022, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/miss-ormerod-excentrica-virginia-woolf_1_8879781.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute; pueden leer un adelanto</a>) gracias a una idea hermosa de la editorial y del escritor y traductor argentino <strong>Mat&iacute;as Battist&oacute;n</strong> que se propuso reunir todo lo que la autora brit&aacute;nica escribi&oacute; alguna vez sobre la excentricidad y algunas mujeres particulares que le llamaban la atenci&oacute;n. O mejor: darle forma a un libro que nunca se escribi&oacute; como tal, pero que ella alguna vez so&ntilde;&oacute; y hasta lleg&oacute; a dejar anotado como un deseo en su diario &iacute;ntimo, en 1915, donde desliz&oacute; algunos nombre posibles: &ldquo;Creo que un d&iacute;a escribir&eacute; un libro de &lsquo;exc&eacute;ntricas&rsquo;&rdquo;. (Primer par&eacute;ntesis de la fecha: me pongo un bonete y celebro con alegr&iacute;a la revisi&oacute;n y relectura de la obra de <strong>Virginia Woolf</strong>.<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/virginia-woolf-critica-mirada-mordaz-tarea-grandes-clasicos-vida-escritores_1_8236999.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Por ac&aacute; arm&eacute; algunos apuntes sobre dos libros de ensayos que salieron a finales de 2021</a>, con art&iacute;culos y entradas a sus diarios; y acaba de salir tambi&eacute;n <em>Los artistas y la pol&iacute;tica</em>, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/artistas-politica_1_8879766.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del que pueden leer este fragmento</a>).
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos al principio, <strong>a la imagen y a esa curiosidad que llev&oacute; a la autora de </strong><em><strong>Orlando</strong></em><strong> a posarse sobre esas figuras y escenas que no aparecen en primer plano</strong> (sin contar, por evidentes, las particularidades de los personajes en sus libros de narrativa y las suyas propias). A todas estas personalidades exc&eacute;ntricas, la mayor&iacute;a mujeres, las persigui&oacute;, las rastre&oacute;, las investig&oacute; y con eso que fue encontrando escribi&oacute; varios art&iacute;culos que salieron en revistas desperdigados y a lo largo de varias d&eacute;cadas. 
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                Los libros de Ediciones Godot.                            </span>
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        <strong>El puntapi&eacute; quiz&aacute;s fue el </strong><em><strong>Dictionary of National Biography</strong></em><strong>, un libro con breves biograf&iacute;as de personajes brit&aacute;nicos destacados que su propio padre se encarg&oacute; de compilar durante a&ntilde;os y que Woolf le&iacute;a un poco sorprendida.</strong> La escritora, por oposici&oacute;n, puso su lupa toda la vida en quienes se escabullen, en las no ilustres, en las que no figuran en el &iacute;ndice de la enciclopedia paterna. Las que persisten<em> al lado del camino</em>, las que, a fuerza de su excentricidad <strong>(no confundir con un exotismo pavote: todas ellas ofrecen con su obra una periferia radiante)</strong> centellean desde un margen como postes de luz perdidos en la ruta. Esas que, como escribi&oacute; la propia Woolf,&nbsp; <em>&ldquo;por momentos se infiltran en el relato, como quien entra por la puerta de atr&aacute;s&rdquo;</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras le&iacute;a <em>Las exc&eacute;ntricas</em> me acord&eacute; de un jefe que tuve, uno que usaba diminutivos para todo (<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/amor-simulacro-correr-canciones_129_8716282.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hablamos de &eacute;l por ac&aacute;</a>). A mis veintipico, esa edad en la que varias personas se mueven con una liviandad necesaria &ndash;y a la vez por momentos irritante, lo confieso&ndash; cada vez que &eacute;l me ped&iacute;a <em>&ldquo;una notita&rdquo;</em>, <em>&ldquo;alguna de esas cositas que se te ocurren&rdquo;</em>, <em>&ldquo;alg&uacute;n personaje rarito de los tuyos&rdquo;</em>, yo acataba, pero no me ahorraba chicanas o alguna respuesta picante (cada cual con su chispa, con lo que tiene a mano, qu&eacute; s&eacute; yo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mis tareas de entonces &ndash;y tambi&eacute;n las de ahora: en m&aacute;s de 15 a&ntilde;os de trabajo en medios nunca me dediqu&eacute; a la nota de tapa, a la noticia que aparece primero cuando se abre un portal, a eso que tildan de urgente&ndash; ten&iacute;an que ver con tendencias de consumo, con la noche y el sexo en la ciudad, con la vida de las disidencias sexuales (eran tiempos previos a la Ley de Matrimonio Igualitario y <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/10-anos-ley-identidad-genero-argentina-deuda-salud-reparacion-historica_1_8973375.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Ley de Identidad de G&eacute;nero</a> en la Argentina: &iexcl;qu&eacute; abismo!). Hoy el gesto de quedarme en las notas laterales, &ndash;entre libros, pel&iacute;culas, series&ndash; tal vez sea tildado de fobia o miedo a lo importante, de pereza, de un movimiento dentro de mi <em>zona de confort</em> <strong>(&iquest;por qu&eacute; siempre tan denostada esa idea? En medio del desconcierto, &iexcl;aguante lo c&oacute;modo!)</strong>. Yo prefiero pensar que es lo que me sale entre mis limitaciones, lo que tengo cerca, lo que insiste desde una esquina sin estridencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En los últimos meses salieron distintos libros que recuperan notas periodísticas y ensayos de Virginia Woolf."
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                En los últimos meses salieron distintos libros que recuperan notas periodísticas y ensayos de Virginia Woolf.                            </span>
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        Por aquellos d&iacute;as, a la hora de la entrega de los textos, mis mails o mensajes siempre iban con una advertencia a mi jefe de entonces, alguna chanza, alguna manera de burlarme de aquel hombre y sus diminutivos. <em>&ldquo;Va lo m&iacute;o y te dejo que me est&aacute;n llamando del Pulitzer&rdquo;</em>. <em>&ldquo;Esta historia me la pidi&oacute; el New York Times, pero s&oacute;lo por esta vez te la mando a vos porque veo que est&aacute;s medio en bolas&rdquo;</em> y as&iacute;. En mi defensa: sospecho que &eacute;l se re&iacute;a porque enseguida retrucaba con alguna broma. Hasta que la semana siguiente me volv&iacute;a a preguntar si ten&iacute;a <em>&ldquo;alguna cosita&rdquo;</em> para enviarle y as&iacute;, en <em>loop</em>, durante a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los medios de comunicaci&oacute;n &ndash;este diario, sin ir m&aacute;s lejos, o cualquiera que les guste&ndash; insisten en querer contarnos lo trascendente, lo relevante, aquello que es importante en la vida de una sociedad. </strong>As&iacute; funcionan, ese es el fuego que mantienen (cada cual con su chispa, con lo que tiene a mano, qu&eacute; s&eacute; yo) y que muchas veces tiene sentido. Por suerte tambi&eacute;n, y aunque cada vez menos o con recursos m&aacute;s limitados, ah&iacute; donde hay un centro, existe un costado, una puerta trasera, el hueco donde se meten los ratones de Virginia Woolf.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Lo chiquito sigue funcionando, sigue siendo lindo. Es la razón por la que aguantamos acá en el planeta&quot;, dice Liniers.                            </span>
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        <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/liniers-hay-dias-puteadas-universo_1_8982942.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La semana pasada entrevist&eacute; al historietista Liniers</a> &ndash;abajo les cuento m&aacute;s: &iexcl;no se vayan!&ndash; y me encant&oacute; algo que dijo sobre la importancia de las vi&ntilde;etas, por lo general en la contratapa de los diarios, como cay&eacute;ndose al final, en una cornisa donde parece que no queda nada:<em> &ldquo;Pon&eacute;s una historieta por ah&iacute;, no hace falta mucho, es algo chiquito. Porque lo grande es terrible. Por eso es importante lo chiquito, como cuando conoc&eacute;s a alguien o vas con tu amigo y te tom&aacute;s un vino y dec&iacute;s &lsquo;wow&rsquo;. </em><em><strong>Lo chiquito sigue funcionando, sigue siendo lindo. Es la raz&oacute;n por la que aguantamos ac&aacute; en el planeta</strong></em><em>&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Desde este rinc&oacute;n m&iacute;nimo, casi imperceptible, sale&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva entrega de</a><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Mil lianas</em></a>. Y ojo que viene&nbsp;con&nbsp;una posdata al final.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1.</strong><em><strong> La mirada de Lestido</strong></em><strong>.</strong> &ldquo;El trabajo de un artista es como el trabajo de un maestro o como el de un enfermero: es estar al servicio de algo que va m&aacute;s all&aacute; de &eacute;l. No es expresar la propia individualidad sino que, justamente, <strong>la experiencia de uno es la herramienta sobre la que uno se basa para que baje algo que vaya un poco m&aacute;s all&aacute; y que pueda resonar como propio tambi&eacute;n en quien lo recibe</strong>&rdquo;. Lo dice <strong>Adriana Lestido</strong>, una de las fot&oacute;grafas argentinas contempor&aacute;neas m&aacute;s importantes, durante una entrevista para la serie documental de cuatro episodios dedicada a su vida y a su obra que acaba de lanzar Canal Encuentro.
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        <em>La mirada de Lestido</em> tiene a la protagonista como voz cantante, <strong>pero tambi&eacute;n cuenta con testimonios de personas que trabajaron con ella o que la conocieron, mientras se suceden fotograf&iacute;as de su vida, de su familia y las m&aacute;s emblem&aacute;ticas de las que sac&oacute; a lo largo de su carrera</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Comprometida desde muy joven con la militancia, la fot&oacute;grafa vivi&oacute; de cerca el horror de la dictadura y seg&uacute;n ella misma recuerda, empezar a trabajar con la luz y con la c&aacute;mara fue desde muy joven <strong>&ldquo;una manera de conjurar la oscuridad&rdquo;</strong>. Desde los comienzos en el fotoperiodismo, hasta el detr&aacute;s de escena de sus ensayos m&aacute;s famosos (como el que hizo en el hospital infanto-juvenil o los que siguen a mujeres privadas de su libertad) <strong>el documental ofrece un recorrido panor&aacute;mico y a la vez muy &iacute;ntimo</strong>. Algo que me gust&oacute; especialmente de la serie es la entrevista con <strong>Blanca Freitas</strong>,<a href="http://www.adrianalestido.com.ar/es/madre_hija_plaza_de_mayo.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una de las protagonistas de la foto Madre e hija de Lestido</a>, que aparece en el segundo episodio y cuenta detalles muy conmovedores alrededor de esa imagen tan potente que con los a&ntilde;os se volvi&oacute; un &iacute;cono de la lucha de las mujeres por los derechos humanos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La célebre imagen de Adriana Lestido salió en el diario &quot;La Voz&quot;, en 1982."
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            <span class="title">
                La célebre imagen de Adriana Lestido salió en el diario &quot;La Voz&quot;, en 1982.                            </span>
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        <strong>La serie documental </strong><em><strong>La mirada de Lestido</strong></em><strong> se emite todos los viernes por Canal Encuentro. A medida que se van estrenando, </strong><a href="https://youtu.be/L13_WNmQYMM" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>los cap&iacute;tulos tambi&eacute;n est&aacute;n disponibles en el canal de YouTube de la se&ntilde;al</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Lucy</strong></em><strong>, de Jamaica Kincaid. </strong>&ldquo;Que el mundo donde estaba yo pudiera ser suave, hermoso y reconfortante era m&aacute;s de lo que pod&iacute;a soportar as&iacute; que me qued&eacute; para ah&iacute; y llor&eacute; porque no quer&iacute;a amar ninguna cosa m&aacute;s en mi vida que pudiera romperme el coraz&oacute;n en millones de pedazos que cayeran a mis pies. Pero de todas maneras, ah&iacute; estaba y no pod&iacute;a hacer mucho al respecto; porque hasta yo pod&iacute;a ver que era demasiado joven para la amargura real, el arrepentimiento real, para un coraz&oacute;n verdaderamente endurecido&rdquo;. <strong>Lucy, la narradora de esta novela, es una joven antillana que contempla por primera vez la nieve</strong>. Con 19 a&ntilde;os, acaba de llegar a los Estados Unidos para trabajar como <em>au pair</em> (una suerte de ni&ntilde;era elegida por un programa internacional que re&uacute;ne a j&oacute;venes extranjeras dispuestas a cuidar chicos a cambio de alojamiento, comida y a veces un sueldo magro) en la casa de una pareja con cuatro hijas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La novela &quot;Lucy&quot; de Jamaica Kincaid salió por la editorial La Parte Maldita."
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            <span class="title">
                La novela &quot;Lucy&quot; de Jamaica Kincaid salió por la editorial La Parte Maldita.                            </span>
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        Con lucidez y grandes dosis de mordacidad, Kincaid ofrece, mediante la mirada implacable de Lucy, <strong>una observaci&oacute;n breve y a la vez muy acertada sobre el mundo del trabajo, los v&iacute;nculos entre las personas que se saben de clases y de or&iacute;genes muy distintos, la desigualdad, el desarraigo y el tironeo inevitable que se produce en el pasaje entre la juventud y la adultez</strong>. Porque Lucy es una mujer que a veces est&aacute; harta y a veces intenta ser compasiva para comprender a quienes la rodean. 
    </p><p class="article-text">
        La escritora <strong>Jamaica Kincaid</strong> naci&oacute; en Saint John&rsquo;s, capital de Antigua y Barbuda, en 1949, con el nombre de Elaine Potter Richardson. <strong>Vivi&oacute; all&iacute; hasta 1965, a&ntilde;o en el que complet&oacute; su formaci&oacute;n bajo el sistema de educaci&oacute;n ingl&eacute;s y fue enviada justamente a Nueva York a trabajar como </strong><em><strong>au pair</strong></em><strong>.</strong> Hasta que dej&oacute; a la familia con la que viv&iacute;a y comenz&oacute; a estudiar fotograf&iacute;a y a escribir para diversos medios period&iacute;sticos. Cambi&oacute; su nombre en 1973, cuando fueron publicados sus primeros art&iacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Lucy</strong></em><strong>, de Jamaica Kincaid, con traducci&oacute;n de la escritora argentina In&eacute;s Garland, </strong><a href="https://www.instagram.com/p/CbVxVkIOwNz/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>sali&oacute; por La Parte Maldita</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3.</strong> <em><strong>Macanudo 15</strong></em><strong>.</strong> &ldquo;Va a ser el &uacute;ltimo libro de Macanudo que publico con este formato&rdquo;, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/liniers-hay-dias-puteadas-universo_1_8982942.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">me dijo hace unos d&iacute;as, cuando tuve la oportunidad de hacerle esta entrevista para elDiarioAR</a> (ya que estamos: no se pierdan las fotos que hizo <a href="https://www.instagram.com/leovacaleovaca/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leo Vaca</a> en esa esa nota). <strong>A veinte a&ntilde;os del nacimiento de </strong><em><strong>Macanudo</strong></em><strong>, una de sus historietas m&aacute;s populares que apareci&oacute; en el diario </strong><em><strong>La Naci&oacute;n</strong></em><strong> en un pa&iacute;s que ten&iacute;a sobre su espalda el estallido social de 2001, Liniers dice que deja los libros cuadrados para experimentar con otras formas.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Éste va a ser el último libro de Macanudo que publico con este formato&quot;, adelanta Liniers sobre la entrega 15 de su célebre historieta.                            </span>
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        En <em>Macanudo 15 </em>(Penguin Random House 2021), la publicaci&oacute;n que estuvo presentando por estos d&iacute;as en Buenos Aires, aparecen sus personajes de siempre <strong>&ndash;no faltan, entre otros, los ping&uuml;inos, las preguntas que se hace Enriqueta con su gato, los duendes, los temores de Martincito y las andanzas de Olga&ndash;</strong> y su universo particular. 
    </p><p class="article-text">
        Ese en el que, incluso ante la mayor de las incertidumbres o los abismos que impone la vida sobre la Tierra, entre colores y trazos amables <strong>a veces hay espacio para una esperanza moderada, algo &ntilde;o&ntilde;a</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Ricardo Liniers Siri nació en 1973. Su segundo nombre, que ahora usa para firmar su obra, fue elegido en honor a un abuelo, pariente de quien fuera virrey del Río de la Plata."
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                Ricardo Liniers Siri nació en 1973. Su segundo nombre, que ahora usa para firmar su obra, fue elegido en honor a un abuelo, pariente de quien fuera virrey del Río de la Plata.                            </span>
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        <em><strong>Macanudo 15</strong></em><strong>, de Liniers, fue editado por Penguin Random House. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/liniers-hay-dias-puteadas-universo_1_8982942.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Por ac&aacute;, la entrevista con el dibujante durante su reciente visita a Buenos Aires</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora.</strong> Siguen sum&aacute;ndose canciones a <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=7e596059a6044de5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestra lista compartida</a>. Ando con d&iacute;as ca&oacute;ticos y eso se refleja en lo ecl&eacute;ctico de mis elecciones musicales. Por un lado, le&iacute; tanto sobre <em>Mr. Morale &amp; the Big Steppers</em>, lo nuevo del rapero estadounidense<strong> Kendrick Lamar</strong>, que tuve ganas de meterme en un mundo que desconoc&iacute;a y me deslumbr&oacute;.&nbsp;
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    </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n por estos d&iacute;as Los Aut&eacute;nticos Decadentes lanzaron el video de <em>Bailando</em>, una versi&oacute;n de la canci&oacute;n de los &lsquo;80 del grupo espa&ntilde;ol Alaska &amp; Los Pegamoides, que en esta oportunidad la banda argentina grab&oacute; junto a <strong>Juliana Gattas</strong> y <strong>Alejandro Sergi</strong> de Miranda! En fin, todos los climas.
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        <strong>Posdata.</strong> Lleg&oacute; un momento que esperaba much&iacute;simo: mis primeras vacaciones oficiales en estos dos a&ntilde;os y pico pand&eacute;micos. Me voy de viaje as&iacute; que no habr&aacute; <em>Mil lianas</em> hasta junio. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Este es el mecanismo funcional/que encontramos para estar sin estar cerca/Esta solo es una parte del im&aacute;n/no lo vemos, pero s&eacute; que nos conecta</em>&rdquo;, canta Lara Pedrosa acompa&ntilde;ada por Santiago Motorizado en una canci&oacute;n divina de ella que se llama <em>Melod&iacute;a de extra&ntilde;ar </em>(obviamente ya se sum&oacute; a nuestra banda sonora) y que vengo escuchando bastante seguido. <strong>Le doy play una vez m&aacute;s, pienso que por unas semanas voy a extra&ntilde;ar este espacio que compartimos los viernes.</strong> Pero tambi&eacute;n que me llevo mi parte del im&aacute;n, &iexcl;ustedes tengan a mano la suya! Ser&aacute; hasta la vuelta.
    </p><p class="article-text">
        <em>Mil lianas</em><strong>&nbsp;tambi&eacute;n se puede leer como newsletter. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;.</a>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/mujer-harta-ratones-virginia-woolf_129_9007176.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 May 2022 10:39:26 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miss Ormerod, una excéntrica de Virginia Woolf]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/miss-ormerod-excentrica-virginia-woolf_1_8879781.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85d85ade-ae7b-4d3d-98f7-dffa60d18906_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miss Ormerod, una excéntrica de Virginia Woolf"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En abril, Ediciones Godot publica dos libros de no ficción de Virginia Woolf, que amplían la colección que incluye Tres Guineas y sus Cuentos completos. En Las excéntricas la autora presenta, en varios artículos publicados a lo largo de más de una década, una serie de autoras olvidadas bajo la idea de su supuesta "excentricidad".</p></div><p class="article-text">
        Los &aacute;rboles se ergu&iacute;an enormes con todo su follaje estival dispersos y en grupos en una pradera que ca&iacute;a en una suave pendiente desde la casona blanca. Hab&iacute;a se&ntilde;ales inconfundibles del a&ntilde;o 1835 tanto en los &aacute;rboles como en el cielo, porque los &aacute;rboles modernos no son tan voluminosos, y el cielo de aquellos d&iacute;as ten&iacute;a una textura p&aacute;lida y difusa, distinta del tono m&aacute;s concentrado de los cielos que conocemos hoy.
    </p><p class="article-text">
        Mr. George Ormerod entr&oacute; por la puerta de vidrio de la sala de Sedbury House, en Gloucestershire; llevaba un sombrero alto y afelpado, y pantalones blancos ajustados al empeine; lo segu&iacute;an de cerca, aunque con deferencia, una mujer de vestido a lunares amarillos y crinolina, y detr&aacute;s de ella, solos o tomados del brazo, ven&iacute;an nueve ni&ntilde;os con chaquetas de nanqu&iacute;n y largos pantalones bombachos blancos. Iban a ver c&oacute;mo sacaban el agua de un estanque.
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            <span class="title">
                Los libros de Ediciones Godot.                            </span>
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        A la hija m&aacute;s peque&ntilde;a, Eleanor, una ni&ntilde;a de cara p&aacute;lida, rasgos m&aacute;s bien alargados y pelo negro, la dejaron sola en la sala, un ambiente grande y amarillento con dos columnas, dos candelabros que por alg&uacute;n motivo hab&iacute;an envuelto en bolsas de holandilla, y varias mesas octogonales, algunas de madera taraceada y otras de malaquita verdosa. Frente a una de estas mesas estaba sentada la peque&ntilde;a Eleanor Ormerod, en una sillita alta.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ahora, Eleanor &mdash;dijo la madre, mientras los dem&aacute;s se agrupaban para la excursi&oacute;n al estanque&mdash;, aqu&iacute; te dejo unos escarabajos muy lindos. No toques el vaso. No te bajes de la sillita, y cuando volvamos George te va a contar todo.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras le dec&iacute;a esto, Mrs. Ormerod puso un vaso de agua con una media docena de larvas en medio de la mesa de malaquita, a una distancia prudente de la ni&ntilde;a, y sigui&oacute; a su marido por la ladera de c&eacute;sped tradicional hasta un reba&ntilde;o de ovejas extremadamente tradicionales; abri&oacute; y pas&oacute; directamente a la explanada, con un peque&ntilde;o parasol de seda verde botella con flecos verde botella, aunque el cielo era como un colch&oacute;n de terciopelo cubierto con una colcha de fust&aacute;n blanco.
    </p><p class="article-text">
        Las larvas, p&aacute;lidas y robustas, giraban lentamente una y otra vez en el vaso. Algo tan simple sin duda se volver&iacute;a repetitivo al poco tiempo. Sin duda Eleanor agitar&iacute;a el vaso, molestar&iacute;a a las larvas y se bajar&iacute;a como pudiera de la sillita. Ni siquiera un adulto puede ver por mucho tiempo c&oacute;mo esas larvas se arrastran hacia abajo contra el vidrio y despu&eacute;s flotan otra vez hacia la superficie sin sentir un aburrimiento no desprovisto de cierto rechazo. Pero la ni&ntilde;a se qued&oacute; sentada, totalmente quieta. &iquest;Estaba acostumbrada, entonces, a divertirse viendo c&oacute;mo daban vuelta las larvas? Su mirada era pensativa, incluso cr&iacute;tica. Pero empezaron a brillarle los ojos de entusiasmo. Golpe&oacute; el borde de la mesa con la mano. &iquest;Cu&aacute;l era el motivo? Una de las larvas hab&iacute;a dejado de flotar, y hab&iacute;a quedado en el fondo; las dem&aacute;s hab&iacute;an bajado y la estaban despedazando.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y c&oacute;mo la pas&oacute; la peque&ntilde;a Eleanor? &mdash;pregunt&oacute; Mr. Ormerod, con una voz grave, cuando entr&oacute; a la sala, con cierto aire acalorado y cara de cansancio.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Pap&aacute;! &mdash;dijo Eleanor, casi interrumpiendo a su padre por lo ansiosa que estaba de compartirle sus observaciones&mdash;. &iexcl;Vi c&oacute;mo una de las larvas se cay&oacute; y el resto vino a com&eacute;rsela!
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Qu&eacute; disparate, Eleanor &mdash;dijo Mr. Ormerod&mdash;. No est&aacute;s diciendo la verdad.
    </p><p class="article-text">
        	El hombre mir&oacute;, serio, el vaso donde las larvas segu&iacute;an girando como antes.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Pap&aacute;, es cierto!
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Eleanor, las ni&ntilde;as no pueden contradecir al padre &mdash;dijo Mrs. Ormerod, cruzando la puerta de vidrio y cerrando su parasol verde de golpe.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Que esto les sirva de lecci&oacute;n &mdash;empez&oacute; a decir Mr. Ormerod, se&ntilde;al&aacute;ndoles a los otros ni&ntilde;os que se acercaran, cuando se abri&oacute; la puerta de la sala y el sirviente anunci&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El capit&aacute;n Fenton.
    </p><p class="article-text">
        El capit&aacute;n Fenton &ldquo;a veces ca&iacute;a pesado por su costumbre de aludir a la carga de los Scots Greys, en la que &eacute;l hab&iacute;a participado durante la batalla de Waterloo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero qu&eacute; hace esa multitud alrededor de la puerta del George Hotel en Chepstow? Un d&eacute;bil vitoreo llega desde el pie de la colina. Ah&iacute; sube la diligencia del correo, con los caballos echando humo, los paneles salpicados de barro. &ldquo;&iexcl;Abran paso! &iexcl;Abran paso!&rdquo;, grita el caballerizo, y el veh&iacute;culo entra a toda velocidad al patio y se detiene de golpe ante la puerta. El cochero baja de un salto, se llevan a los caballos, y se los reemplaza con cuatro espl&eacute;ndidos tordos, poni&eacute;ndoles los arneses a una velocidad incre&iacute;ble. Todo esto &mdash;el cochero, los caballos, la diligencia y los pasajeros&mdash; es observado con gran admiraci&oacute;n por la multitud cada mi&eacute;rcoles por la tarde a lo largo del a&ntilde;o entero. Pero hoy, 12 de marzo de 1852, mientras el cochero se acomodaba la peluca, y estiraba las manos para las riendas, se dio cuenta de que, en lugar de mirarlo a &eacute;l, el pueblo de Chepstow dirig&iacute;a la vista hacia un lado y hacia el otro. La gente apartaba la cabeza. Sacud&iacute;a los brazos. Un sombrero traz&oacute; un semic&iacute;rculo en el aire. La diligencia volvi&oacute; a partir casi sin que nadie lo notara. Cuando dobl&oacute;, todos los pasajeros del lado de afuera estiraron el cuello, y un hombre se puso de pie y grit&oacute;: &ldquo;&iexcl;Ah&iacute;, ah&iacute;, ah&iacute;!&rdquo;, antes de caer y pasar a mejor vida. Era un insecto, un insecto de alas rojas. La gente de Chepstow sali&oacute; a la carretera y se puso a correr colina abajo, con el insecto volando siempre frente a ellos; al final, cuando llegaron al puente, un joven puso su bandana sobre la pala de un remo, lo captur&oacute; vivo y se lo present&oacute; a un caballero entrado en a&ntilde;os, muy respetable, que apareci&oacute; jadeando en ese momento: Samuel Budge, m&eacute;dico de Chespstow. Samuel Budge se lo present&oacute; a Miss Ormerod, y ella se lo envi&oacute; a un profesor de Oxford. Y luego de declarar que se trataba de &ldquo;un excelente esp&eacute;cimen de langosta de reverso alar rosado&rdquo;, el profesor a&ntilde;adi&oacute; el gratificante dato de que era &ldquo;el primero de su especie capturado tan al oeste&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, a los veinticuatro a&ntilde;os de edad, Miss Eleanor Ormerod fue considerada la persona adecuada para recibir como regalo una langosta.
    </p><p class="article-text">
        <em>[Publicado en The Dial, vol. 77, diciembre de 1924]</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/miss-ormerod-excentrica-virginia-woolf_1_8879781.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Apr 2022 10:26:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Miss Ormerod, una excéntrica de Virginia Woolf]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Virginia Woolf,No ficción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los artistas y la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/artistas-politica_1_8879766.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b5b9f52-053f-4d8b-b4cf-7fddeaca4460_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los artistas y la política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En abril, Ediciones Godot publica en la Argentina dos libros de no ficción de Virginia Woolf, que amplían la colección que incluye Tres Guineas y sus Cuentos completos. En Los artistas y la política, la autora analiza la relación entre ambos, entre el artista y su medio. El siguiente texto es un adelanto.</p></div><p class="article-text">
        Me han pedido explicar, tan brevemente como me sea posible, por qu&eacute; el artista actualmente est&aacute; interesado, activa y genuinamente, en pol&iacute;tica. Parece que hay algunas personas para las que este inter&eacute;s es sospechoso.
    </p><p class="article-text">
        Que el escritor est&aacute; interesado en pol&iacute;tica no es necesario decirlo. Los cat&aacute;logos de todas las editoriales, pr&aacute;cticamente to- dos los libros que se publican ahora, son pruebas de este hecho. El historiador hoy no est&aacute; escribiendo acerca de Grecia y Roma en el pasado, sino acerca de Alemania y Espa&ntilde;a en el presente; el bi&oacute;grafo actual escribe sobre las vidas de Hitler y Mussolini, no acerca de Enrique viii y Charles Lamb; el poeta inserta comunismo y fascismo en sus versos; el novelista se aparta de las vidas privadas de sus personajes en favor de su entorno social y sus opiniones pol&iacute;ticas. Obviamente, el autor est&aacute; en un contacto tan directo con la vida humana que cualquier agitaci&oacute;n en su tema debe cambiar su punto de vista. O enfoca su mirada en el problema inmediato o lleva su tema a relacionarse con el presente. En algunos casos, se ve tan paralizado por el caos del momento que se mantiene en silencio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Los libros de Ediciones Godot.                            </span>
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        Podr&iacute;amos preguntarnos: &iquest;por qu&eacute; deber&iacute;a esta agitaci&oacute;n afectar al pintor y al escultor? Ellos no se preocupan por los sentimientos de sus modelos, sino por su forma. La rosa y la manzana no tienen opiniones pol&iacute;ticas. &iquest;Por qu&eacute; no deber&iacute;an pasarse su tiempo contempl&aacute;ndolos, como siempre han hecho, bajo la fr&iacute;a luz norte&ntilde;a que se cuela a trav&eacute;s de la ventana de su estudio?
    </p><p class="article-text">
        Responder brevemente a esta pregunta no es f&aacute;cil, ya que para entender por qu&eacute; el artista &mdash;el artista pl&aacute;stico&mdash; se ve afectado por el estado de la sociedad, debemos tratar de definir las relaciones entre el artista y la comunidad, y esto es dif&iacute;cil, en par- te, porque nunca se ha hecho una definici&oacute;n as&iacute;. Pero la mayor&iacute;a de las personas estar&iacute;a de acuerdo en que hay una especie de entendimiento entre ellos, y en tiempos de paz se podr&iacute;a decir que corren de la mano. El artista, por su parte, sosten&iacute;a que ya que el valor de su trabajo depend&iacute;a de la libertad de pensamiento, seguridad personal e inmunidad para los asuntos pr&aacute;cticos &mdash;mezclar- se en pol&iacute;tica, sosten&iacute;a, era adulterarlo&mdash;, se encontraba absuelto de deberes pol&iacute;ticos, sacrificando varios de los privilegios de los que gozaban los ciudadanos activos. A cambio, crear&iacute;a lo que se llama una obra de arte. La sociedad, por otro lado, se dedicaba a manejar el Estado de tal manera que se pagase al artista un sueldo digno, no le ped&iacute;a ayuda activa y se consideraba a s&iacute; misma paga- da mediante las obras de arte que siempre han sido una de sus principales reivindicaciones de distinci&oacute;n. Con muchos errores y faltas por ambas partes, el contrato siempre se ha mantenido: la sociedad ha aceptado el trabajo del artista en lugar de otros servicios, y el artista, viviendo en general de manera precaria o a duras penas, ha escrito o pintado sin preocuparse por las agitaciones pol&iacute;ticas del momento. As&iacute; ser&iacute;a imposible, cuando leemos a Keats, o miramos las pinturas de Tiziano y Vel&aacute;zquez, o escuchamos la m&uacute;sica de Mozart o Bach, decir cu&aacute;l era la condici&oacute;n pol&iacute;tica de la &eacute;poca o del pa&iacute;s en que estas obras fueron creadas. Si fuera de otra manera, si la &ldquo;Oda a un ruise&ntilde;or&rdquo; estuviera inspirada en el odio a Alemania; si <em>Baco y Ariadna </em>simbolizara la conquista de Abisinia; si <em>F&iacute;garo </em>expusiera las doctrinas de Hitler, nos sentir&iacute;amos enga&ntilde;ados, como si nos impusieran algo, como si, en lugar de pan hecho con harina, nos dieran pan hecho con yeso.
    </p><p class="article-text">
        Pero si fuera verdad que un contrato as&iacute; existe entre el artista y la sociedad en tiempos de paz, no es necesariamente verdad que el artista sea independiente de la sociedad. Materialmente, por supuesto, depende de ella para comer el pan de cada d&iacute;a. El arte es el primer lujo que se descarta en tiempos de crisis; el artista es el primero de los trabajadores en sufrir. Pero intelectualmente tambi&eacute;n depende de la sociedad. La sociedad no es solo la en- cargada de su paga, sino tambi&eacute;n su mecenas. Si el mecenas se encuentra demasiado ocupado o distra&iacute;do para ejercer esta facultad esencial, el artista trabajar&aacute; en un vac&iacute;o y su arte sufrir&aacute; y tal vez perecer&aacute; por falta de entendimiento. De nuevo, si el mecenas no es ni pobre ni indiferente, sino dictatorial, si solo comprar&aacute; las im&aacute;genes que halaguen su vanidad o apoyen su visi&oacute;n pol&iacute;tica, entonces el artista se ver&aacute; nuevamente impedido y su trabajo perder&aacute; su valor. E incluso si hay algunos artistas que puedan permitirse ignorar a sus mecenas, ya sea porque tienen los medios para sostenerse o han aprendido a lo largo del tiempo a formar su propio estilo y a depender de la tradici&oacute;n, estos suelen ser los artistas m&aacute;s viejos, cuya obra ya fue realizada. Incluso ellos, sin embargo, no son inmunes de ninguna manera. Porque, aunque ser&iacute;a f&aacute;cil destacar el punto absurdamente, todav&iacute;a es un hecho que la pr&aacute;ctica del arte, lejos de provocar que el artista se aparte de sus iguales, hace crecer su sensibilidad. Esto genera en &eacute;l una atracci&oacute;n por las pasiones y necesidades de la humanidad para las que un ciudadano, cuyo deber es trabajar para un pa&iacute;s espec&iacute;fico o para un partido pol&iacute;tico en particular, no tiene tiempo ni, tal vez, necesidad de cultivar. As&iacute;, incluso si es ineficiente, el artista no es ap&aacute;tico de ninguna manera. Tal vez s&iacute; sufre m&aacute;s que el ciudadano promedio porque no tiene un deber obvio que realizar.
    </p><p class="article-text">
        Por estas razones, entonces, es claro que el artista es afectado tan poderosamente como otros ciudadanos cuando la sociedad est&aacute; en caos, aunque la perturbaci&oacute;n lo afecta de manera diferente. Su estudio ahora est&aacute; lejos de ser un claustro donde puede contemplar en paz su modelo o su manzana. Est&aacute; siendo asediado por voces, todas perturbadoras, algunas por una raz&oacute;n y otras por otra. Primero est&aacute; la voz que grita: &ldquo;No puedo protegerte, no puedo pagarte, estoy tan torturado y distra&iacute;do que ya no puedo disfrutar de tus obras de arte&rdquo;. Tambi&eacute;n est&aacute; la voz que pide ayuda: &ldquo;Baj&aacute; de tu torre de marfil, dej&aacute; tu estudio &mdash;reclam&aacute;&mdash; y us&aacute; tus dones como doctor, como profesor, no como artista&rdquo;. Est&aacute; la voz que le advierte al artista que si no puede probar de buena manera por qu&eacute; el arte beneficia al Estado, se le har&aacute; ayudarlo activamente, haciendo aviones o disparando armas. Y finalmente est&aacute; la voz que muchos artistas en otros pa&iacute;ses ya han escuchado y se han visto obligados a obedecer, la voz que proclama que el artista es el sirviente del pol&iacute;tico: &ldquo;Solo podr&aacute;s practicar tu arte &mdash;dice&mdash; bajo nuestras &oacute;rdenes. P&iacute;ntanos cuadros, esc&uacute;lpenos estatuas que glorifiquen nuestros evangelios. Celebra el fascismo, celebra el comunismo. Predica lo que te ordenamos predicar. No podr&aacute;s existir en otros t&eacute;rminos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con todas estas voces gritando en sus o&iacute;dos, &iquest;c&oacute;mo puede el artista seguir en paz en su estudio, contemplando su modelo o su manzana en la fr&iacute;a luz que atraviesa la ventana? Se ve obligado a participar en pol&iacute;tica, debe incorporarse en sociedades como la Asociaci&oacute;n Internacional de Artistas. Dos causas de suprema importancia para &eacute;l est&aacute;n en juego: la primera es su propia supervivencia; la otra es la supervivencia de su arte.
    </p><p class="article-text">
        <em>[Conferencia realizada en la Asociaci&oacute;n Internacional de Artistas en diciembre de 1936. Apareci&oacute; publicada en The Daily Worker, bajo el t&iacute;tulo &ldquo;Why Art Today Follows Politics&rdquo;].</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>VW</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Virginia Woolf]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/artistas-politica_1_8879766.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Apr 2022 10:21:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los artistas y la política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Virginia Woolf,Ediciones Godot,No ficción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Genio y tinta: Virginia Woolf sobre Charlotte Brontë]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/genio-tinta-virginia-woolf-charlotte-bronte_129_8237454.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05b74b37-acf3-445b-9a23-2df969265300_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Genio y tinta: Virginia Woolf sobre Charlotte Brontë"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un fragmento de "Genio y tinta" (Lumen, 2021), un libro que recopila textos críticos escritos por Virginia Woolf para el prestigioso Times Literary Supplement.</p></div><p class="article-text">
        El centenario del nacimiento de Charlotte Bront&euml; har&aacute; mella, en nuestra opini&oacute;n, con una fuerza peculiar en la mente de un gran n&uacute;mero de personas. De esos cien a&ntilde;os apenas vivi&oacute; treinta y nueve, y es extra&ntilde;o reflexionar acerca de lo diferente que habr&iacute;a sido la imagen que podr&iacute;amos tener de ella si su vida hubiese sido m&aacute;s larga. Habr&iacute;a podido convertirse, igual que otros escritores coet&aacute;neos suyos, en una figura familiar, con la que podr&iacute;amos encontrarnos por casualidad en Londres o en otro sitio, protagonista de innumerables an&eacute;cdotas y retratos, que nos habr&iacute;a sido arrebatada en un momento que las personas de mediana edad recordasen a la perfecci&oacute;n, en todo el esplendor de una fama consolidada. Pero no es el caso. Cuando pensamos en ella tenemos que imaginar a alguien que no tuvo cabida en nuestro mundo moderno; debemos remontarnos a los a&ntilde;os cincuenta del siglo pasado, a una parroquia remota en&nbsp; los&nbsp; agrestes&nbsp; parajes&nbsp; de&nbsp; Yorkshire.&nbsp; Muy&nbsp; pocos&nbsp; quedan&nbsp; de&nbsp; quienes la vieron y hablaron con ella, y su reputaci&oacute;n p&oacute;stuma no ha podido prolongarse mediante un c&iacute;rculo de amigos cuyos recuerdos tantas veces mantienen vivas para una nueva generaci&oacute;n las caracter&iacute;sticas m&aacute;s v&iacute;vidas y m&aacute;s perecederas de un difunto.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, cuando se menciona su nombre, ante nuestros ojos aparece una imagen de Charlotte Bront&euml; tan n&iacute;tida como la&nbsp; de&nbsp; cualquier&nbsp; persona&nbsp; viva,&nbsp; y<strong>&nbsp; nos&nbsp; atrever&iacute;amos&nbsp; a&nbsp; decir&nbsp; que&nbsp; colocar su nombre en la cabecera de la p&aacute;gina suscitar&aacute; un inter&eacute;s m&aacute;s genuino que casi cualquier otro t&iacute;tulo que pudiera ponerse</strong>. Ser&iacute;a l&oacute;gico preguntarse: &iquest;qu&eacute; novedad se podr&aacute; contar de un ser humano tan extra&ntilde;o y tan famoso? &iquest;C&oacute;mo vamos a a&ntilde;adir algo acerca de su vida o su obra que no forme parte ya del conocimiento del hombre y la mujer cultos de hoy? Hemos visto Haworth, ya sea en persona o en fotograf&iacute;a; hace mucho que&nbsp; la&nbsp; se&ntilde;ora&nbsp; Gaskell&nbsp; nos&nbsp; grab&oacute;&nbsp; en&nbsp; la&nbsp; mente&nbsp; una&nbsp; impresi&oacute;n&nbsp; imborrable, y la devoci&oacute;n de los estudiantes m&aacute;s recientes ya ha recopilado todos los detalles y las minucias que pueden devolvernos los ecos de esa vida corta y circunscrita. No&nbsp; obstante,&nbsp; las&nbsp; verdaderas&nbsp; obras&nbsp; de&nbsp; arte&nbsp; comparten&nbsp; una&nbsp; peculiaridad. Con cada nueva lectura uno se percata de alg&uacute;n cambio,&nbsp; como&nbsp; si&nbsp; la&nbsp; savia&nbsp; de&nbsp; la&nbsp; vida&nbsp; corriera&nbsp; por&nbsp; sus&nbsp; hojas&nbsp; e,&nbsp; igual que los cielos y las plantas, tuviera el poder de modificar la forma y el color de estaci&oacute;n en estaci&oacute;n. Escribir las impresiones que nos produce leer Hamlet a&ntilde;o tras a&ntilde;o ser&iacute;a pr&aacute;cticamente como dejar constancia de nuestra propia autobiograf&iacute;a, pues cuanto m&aacute;s sabemos de la vida, m&aacute;s nos habla Shakespeare&nbsp; de&nbsp; lo&nbsp; que&nbsp; sabemos.&nbsp;<strong>Salvando&nbsp; las&nbsp; distancias,&nbsp; las&nbsp; novelas&nbsp; de&nbsp; Charlotte Bront&euml; deber&iacute;an colocarse dentro de la misma clase de creaciones vivas y cambiantes, que, por lo que podemos intuir, servir&aacute;n a una generaci&oacute;n que a&uacute;n est&aacute; por nacer de espejo en el que medir su variable estatura. </strong>A su vez, esos nuevos lectores dir&aacute;n c&oacute;mo ha cambiado Bront&euml; para ellos y qu&eacute; les ha proporcionado. Si hoy recopilamos unas cuantas impresiones no es con la esperanza de asignarle una casilla definitiva ni de dibujar su retrato desde cero; nos limitamos a ofrecer nuestras modestas observaciones, que quiz&aacute; los lectores deseen contras-tar, por un momento, con las suyas.Hay tantas novelas que en otro tiempo se consideraron bue-nas y que han pasado de moda, o que ahora resultan ilegibles, que es natural que sintamos cierta ansiedad cuando llega el momento de juzgar <em>Jane Eyre</em> y las dem&aacute;s obras. Hemos insinuado que para que un libro viva debe tener la capacidad de mutar conforme cambiamos nosotros, y debemos preguntarnos si es posible que Charlotte Bront&euml; nos haya seguido el paso. &iquest;Y si al regresar a su mundo de la d&eacute;cada de 1850 descubrimos que es un lugar que solo pueden visitar los eruditos, que solo merece preservarse para los curiosos? Opinamos que un novelista tiende a construir su estructura con material en gran medida perecedero, que empieza confiri&eacute;ndole realidad y termina sobrecargando&nbsp; su&nbsp; forma.&nbsp; El&nbsp; mundo&nbsp; de&nbsp; mediados&nbsp; de&nbsp; la&nbsp; era&nbsp; victoriana,&nbsp; adem&aacute;s, es lo &uacute;ltimo que las personas desear&iacute;amos ver resucitado hoy. As&iacute; pues, uno abre Jane Eyre con todas estas premoniciones y excusas medio conscientes y al cabo de diez minutos ve c&oacute;mo todas ellas se dispersan y la luz brilla y el viento sopla sobre una promesa atrevida y vigorizante.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los pliegues de tela escarlata me imped&iacute;an ver nada por la derecha; a la izquierda ten&iacute;a los cristales de la ventana, que no consegu&iacute;an aislarme por completo del terrible d&iacute;a de noviembre. De vez en cuando, mientras pasaba las p&aacute;ginas del libro, contemplaba el paisaje en esa tarde invernal: a lo lejos distingu&iacute;a la p&aacute;lida mezcla de nubes y niebla; m&aacute;s cerca aparec&iacute;a una escena formada por hierba h&uacute;meda, arbustos azotados por el viento y una lluvia incesante que lo asolaba todo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Igual que una habitaci&oacute;n atestada de gente despierta de pronto en quien entra en ella la conciencia de una existencia intensificada, los primeros pasajes de este libro nos hacen refulgir y estremecernos como si estuvi&eacute;ramos en medio de la tormenta y vi&eacute;ramos el avance de las nubes sobre el p&aacute;ramo. <strong>No hay nada aqu&iacute; que parezca m&aacute;s perecedero que el p&aacute;ramo mismo, o m&aacute;s sujeto a los vaivenes de la moda que esos &laquo;arbustos azotados por el viento&raquo; y esa &laquo;lluvia incesante que lo asolaba todo&raquo;. </strong>Y esta exaltaci&oacute;n no es pasajera; al contrario, nos embarga a lo largo de todo el volumen y apenas nos deja tiempo para preguntarnos&nbsp; qu&eacute;&nbsp; nos&nbsp; sucede,&nbsp; y&nbsp; al&nbsp; final&nbsp; ni&nbsp; siquiera&nbsp; somos&nbsp; capaces&nbsp; de&nbsp; componer un relato muy claro de nuestras aventuras. Podr&iacute;amos considerar que es justo lo contrario de lo que nos sucede con ciertos libros que en justicia entran en la categor&iacute;a de grandes obras. Cuando terminamos de leer El idiota o Jude el oscuro, e incluso en el transcurso de la lectura, el plet&oacute;rico estado mental&nbsp; que&nbsp; nos&nbsp; provocan&nbsp; puede&nbsp; advertirse&nbsp; en&nbsp; una&nbsp; cabeza&nbsp; que&nbsp; se&nbsp; apoya en las manos y en los ojos perdidos y fijos en el fuego encendido. Le damos vueltas y reflexionamos y nos apartamos del texto, transportados por hilos de pensamiento que construyen alrededor de los personajes un ambiente de interrogantes y sugerencias en el que se desenvuelven los protagonistas pero del que no son conscientes. Sin embargo, mientras uno lee a Charlotte Bront&euml;, es imposible alzar los ojos de la p&aacute;gina. Nos toma con fuerza de la mano y nos obliga a seguir su camino, a ver las cosas que ella ve y tal como las ve. No est&aacute; ausente ni un instante, ni trata de esconderse ni de impostar la voz. Al concluir <em>Jane Eyre</em> no sentimos tanto que hayamos le&iacute;do un libro, cuan-to que nos hemos despedido de una mujer de lo m&aacute;s singular y elocuente,&nbsp; a&nbsp; quien&nbsp; hab&iacute;amos&nbsp; conocido&nbsp; por&nbsp; casualidad&nbsp; en&nbsp; la&nbsp; campi&ntilde;a de Yorkshire, que nos ha acompa&ntilde;ado durante un tiempo y nos ha contado toda la historia de su vida. Tan intensa es la&nbsp; impresi&oacute;n&nbsp; que&nbsp; si&nbsp; nos&nbsp; molestan&nbsp; mientras&nbsp; estamos&nbsp; leyendo,&nbsp; nos parece que la interrupci&oacute;n ocurre dentro de la novela y no en el cuarto en el que estamos. Dos razones explican esta asombrosa cercan&iacute;a y la sensaci&oacute;n de contemplar su personalidad: creemos que ella misma es la protagonista de su novela y que (si pudi&eacute;ramos dividir a la gente entre quienes piensan y quienes sienten) Bront&euml; ser&iacute;a en esencia una plasmadora de emociones y no de pensamientos. <strong>Sus personajes est&aacute;n tan vinculados por sus pasiones como si los uniera un reguero de p&oacute;lvora. </strong>Basta con que una de esas mujeres menudas, p&aacute;lidas y volc&aacute;nicas entre en escena, ya sea Jane Eyre o Lucy Snowe, y mire donde mire empieza a surgir a su alrededor un elenco de personajes de extrema particularidad y riqueza que quedan marcados para siempre con las caracter&iacute;sticas que esa protagonista advierte en ellos. 
    </p><p class="article-text">
        Hay novelistas, como Tolst&oacute;i y Jane Austen, que nos convencen de que sus personajes viven y son complejos debido al efecto que causan&nbsp; en&nbsp; muchas&nbsp; personas&nbsp; distintas,&nbsp; que&nbsp; a&nbsp; su&nbsp; vez&nbsp; los&nbsp; imitan.&nbsp; Contin&uacute;an avanzando y se desenvuelven aqu&iacute; y all&aacute; tanto si su creador los observa como si no. Pero no podemos imaginarnos a Rochester cuando est&aacute; alejado de Jane Eyre, o mejor dicho,&nbsp; solo&nbsp; logramos&nbsp; verlo&nbsp; en&nbsp; diferentes&nbsp; situaciones&nbsp; tal&nbsp; como&nbsp; ella misma lo hubiera visto en esos contextos, y estar siempre enamorada y ser siempre una institutriz es ir por el mundo con anteojeras. Quiz&aacute; existan serias limitaciones y bien podr&iacute;a ser que estas den a la obra de Charlotte Bront&euml; un aire de crudeza y violencia al compararla con la de otros artistas m&aacute;s impersonales y experimentados. Al mismo tiempo, es debido a ese maravilloso don de la visi&oacute;n por lo que merece ocupar un lugar junto a los mejores novelistas que tenemos. Es decir, ning&uacute;n escritor supera la capacidad de esta autora para conseguir que lo que describe se nos haga visible de inmediato. Parece sentarse a escribir en arrebatos. En su mente las escenas est&aacute;n pintadas con tanto atrevimiento y con colores tan fuertes que su mano (o esa sensaci&oacute;n nos da) se mueve a toda prisa por el papel y tiembla con la&nbsp; intensidad&nbsp; de&nbsp; su&nbsp; pensamiento.&nbsp; No&nbsp; sorprende&nbsp; enterarse&nbsp; de&nbsp; que no disfrutaba escribiendo sus libros, pero, al mismo tiempo, la escritura era la &uacute;nica ocupaci&oacute;n capaz de animarla cuando la carga del dolor y la verg&uuml;enza que la vida le hab&iacute;a impuesto la aplastaba contra la tierra. Todos y cada uno de sus libros parecen un gesto supremo de desaf&iacute;o, retan a que sus torturadores se marchen y la dejen como Reina de una espl&eacute;ndida isla de la imaginaci&oacute;n. Igual que har&iacute;a un capit&aacute;n en apuros, congreg&oacute; a sus tropas y con orgullo aniquil&oacute; al enemigo. Sin embargo, aunque se ha hablado largo y tendido de su afici&oacute;n a describir personas reales y a introducir escenas que le hab&iacute;an sucedido a ella, la viveza del resultado no es tan f&aacute;cil de analizar. Ten&iacute;a una sensibilidad fuera de lo com&uacute;n que hac&iacute;a que cualquier persona e incidente dejasen huella en su mente, as&iacute; como una tenacidad y determinaci&oacute;n extraordinarias que la llevaban a poner a prueba e investigar esas impresiones hasta diseccionarlas por completo. <strong>En una ocasi&oacute;n escribi&oacute;: &laquo;Jam&aacute;s podr&iacute;a comunicarme con mentes fuertes, discretas y refinadas, ya fueran masculinas o femeninas, hasta haber superado las fortificaciones de la reserva convencional y haber traspasado el umbral de la confianza, hasta haberme ganado un lugar en el fondo de su coraz&oacute;n&raquo;.</strong> Y es desde ese &laquo;fondo de su coraz&oacute;n&raquo; desde donde empieza a escribir Charlotte Bront&euml;, con la luz de dicho &oacute;rgano iluminando la p&aacute;gina. De hecho, sus creaciones, por muchos fallos que tengan, siempre dan la impresi&oacute;n de surgir de un lugar profundo en el que el fuego es eterno. Las peculiares virtudes de su estilo, su car&aacute;cter, su velocidad, su color y su fuerza, parecen todas de su propia cosecha y no deben nada a la formaci&oacute;n literaria o a la lectura de numerosos libros. Nunca adquiri&oacute; la fluidez del escritor profesional, la capacidad de moldear y modular el lenguaje a su antojo. Se mantuvo siempre poco sofisticada, pero con un poder otorgado por la mera fuerza del sentido, de crear la palabra necesaria y abrirse paso con un ritmo propio. Su dominio del lenguaje aument&oacute; conforme gan&oacute; madurez como artista, y en Villette, la &uacute;ltima y mejor de sus obras, no solo es due&ntilde;a de un estilo fuerte y personal, sino tambi&eacute;n de un estilo que es a la vez variable y espl&eacute;ndido. Tampoco podemos olvidar su larga afici&oacute;n al pincel y&nbsp; al&nbsp; l&aacute;piz,&nbsp; pues&nbsp; Charlotte&nbsp; Bront&euml;&nbsp; tiene&nbsp; el&nbsp; extra&ntilde;o&nbsp; don,&nbsp; nada&nbsp; frecuente en un escritor, de saber plasmar la cualidad del color y de la textura con palabras, y de ese modo otorga a muchas de sus escenas un brillo y una solidez curiosos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Y eso que se trataba &uacute;nicamente de un bonito sal&oacute;n con un gabinete&nbsp; incluido.&nbsp; En&nbsp; ambos&nbsp; hab&iacute;a&nbsp; alfombras&nbsp; blancas&nbsp; estampadas&nbsp; con brillantes guirnaldas de flores; ambos techos estaban decorados con n&iacute;veas molduras que representaban racimos de uva y hojas de parra, formando un vivo contraste con el p&uacute;rpura que centelleaba en los cojines y otomanas. Los adornos de la chimenea eran de reluciente cristal de Bohemia, rojo rub&iacute;, y los grandes espejos colgados entre las ventanas se encargaban de reflejar aquella mezcla de fuego y nieve</em>.
    </p><p class="article-text">
        No solo lo vemos, casi podemos tocarlo. <strong>Nunca amontona colores sin m&aacute;s, sino que da un toque de azul o de morado o de su p&uacute;rpura favorito con tanto acierto en la p&aacute;gina que logra pintar la frase igual que si utilizara pigmento aut&eacute;ntico</strong>. Por eso, ser&iacute;a l&oacute;gico esperar que Charlotte Bront&euml; fuese una excelente paisajista, una gran amante del aire libre y del cielo y de todo el espect&aacute;culo que se despliega entre la tierra y el cielo; ser&iacute;a dif&iacute;cil para alguna de las personas que la estudian decidir si le importan m&aacute;s sus personajes o el aire fresco o el olor del campo y los &laquo;penachos de la tormenta&raquo; que los rodean con tanta luz y ambientaci&oacute;n, con una poes&iacute;a tan sobrecogedora. Sus descripciones tampoco pueden considerarse visiones separadas, como tantas veces ocurre con los escritores de menores dotes y fuerza, sino que se abren un hueco en el coraz&oacute;n del libro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Estaba a unos dos kil&oacute;metros de Thornfield, en un prado que sol&iacute;a llenarse de rosas en verano, de avellanas y moras en oto&ntilde;o, y que incluso ahora pose&iacute;a tesoros en forma de bayas y escaramujos silvestres. Su mayor atractivo en invierno, sin embargo, resid&iacute;a en la soledad que emanaba del desnudo paisaje. Ni una r&aacute;faga de viento lograba arrancarle el menor ruido: no hab&iacute;a un solo acebo ni ninguna otra hoja que crujiera a su paso; los desnudos espinos y los arbustos permanec&iacute;an tan inm&oacute;viles como las blancas y gastadas piedras desperdigadas por el camino. A ambos la-dos se extend&iacute;an solo campos, yermos de ganado, y los peque&ntilde;os p&aacute;jaros de color casta&ntilde;o que de vez en cuando se posaban sobre el seto asemejaban hojas secas que hab&iacute;an olvidado caer.</em>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Con qu&eacute; belleza propagan estas palabras el &aacute;nimo del momento por la faz de la tierra!Esos son los detalles de un gran don literario. Volvemos a sus libros y algunas veces nos sorprende esta cualidad, otras veces aquella. Pero en todo momento somos conscientes de algo m&aacute;s elevado que este o aquel acierto y tal vez se trate de la cualidad que nos vincula a los libros, igual que a las personas: a saber, la cualidad&nbsp; que&nbsp; nace&nbsp; de&nbsp; la&nbsp; mente&nbsp; y&nbsp; la&nbsp; personalidad&nbsp; del&nbsp; escritor.&nbsp;<strong>Con sus limitaciones y su gran belleza, tanto la mente como la personalidad de Charlotte Bront&euml; est&aacute;n estampadas en todas las p&aacute;ginas que escribi&oacute;.</strong> No necesitamos conocer su historia ni haber subido la empinada colina ni oteado hacia la casa de piedra entre las l&aacute;pidas para sentir su tremenda sinceridad y su coraje, para saber que amaba la libertad y la independencia y el esplendor de la naturaleza en estado salvaje, as&iacute; como a los hombres y las mujeres que son, por encima de todo, apasionados y aut&eacute;nticos. Forman parte de ella tanto como su imaginaci&oacute;n y su ingenio, y a&ntilde;aden a nuestra admiraci&oacute;n por ella como escritora una especie de peculiar calidez del sentimiento que hace que, cuando surge la ocasi&oacute;n de rendirle homenaje, deseemos levantarnos y alabarla no solo como una escritora de gran genio y talento, sino tambi&eacute;n como un ser humano de inmensa nobleza.
    </p><p class="article-text">
        <em>VW</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Virginia Woolf]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/genio-tinta-virginia-woolf-charlotte-bronte_129_8237454.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Aug 2021 03:04:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Virginia Woolf]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Virginia Woolf crítica: una mirada mordaz sobre su tarea, los grandes clásicos y la vida de los escritores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/virginia-woolf-critica-mirada-mordaz-tarea-grandes-clasicos-vida-escritores_1_8236999.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d75e26c7-f943-421f-9d8c-a28f52ad1c3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1026976.jpg" width="975" height="548" alt="Virginia Woolf crítica: una mirada mordaz sobre su tarea, los grandes clásicos y la vida de los escritores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaban de publicarse los libros "Genio y tinta" y "Escenas de una vida: matrimonio, amigos y escritura" que revelan una faceta poco conocida de la autora de "Un cuarto propio". Allí, entre sus reseñas literarias y las entradas a sus diarios íntimos, la escritora repasa su oficio y también expone una visión contundente sobre el trabajo de sus colegas.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Me promet&iacute; que dir&iacute;a lo que pensaba y que lo dir&iacute;a a mi manera&rdquo;, apunt&oacute; en uno de sus diarios &iacute;ntimos la escritora Virginia Woolf. <strong>Pero no se refer&iacute;a a sus libros, en los que sin dudas despleg&oacute; su singularidad, sino que hablaba de su trabajo como columnista y cr&iacute;tica de uno de los suplementos literarios m&aacute;s importantes de todos los tiempos: el brit&aacute;nico </strong><em><strong>Times Literary Supplement (TLS).</strong></em> A comienzos del siglo fue una secci&oacute;n del diario <em>Times</em> y, despu&eacute;s de una d&eacute;cada, se convirti&oacute; en una revista aut&oacute;noma y de gran reputaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, la autora de <em>Las olas</em>, <em>Orlando</em> y <em>Un cuarto propio</em>, entre tantas obras fundamentales, escribi&oacute; a lo largo de casi tres d&eacute;cadas una serie de art&iacute;culos en los que, con mordacidad y gran inteligencia, coment&oacute; el trabajo de sus colegas (de <strong>Charlotte Bront&euml;</strong> a <strong>Joseph Conrad</strong>, de <strong>George Eliot</strong> a <strong>Montaigne</strong>), habl&oacute; de los g&eacute;neros literarios, se refiri&oacute; al h&aacute;bito de la lectura y hasta se&ntilde;al&oacute; sus propios recorridos por los cl&aacute;sicos.
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        Aunque ella misma lleg&oacute; a corregir y recopilar algunos textos de su etapa como cr&iacute;tica, <strong>en un libro que se llam&oacute; </strong><em><strong>El lector com&uacute;n</strong></em><strong> editado en dos partes en 1925 y 1932</strong>, muchos otros hab&iacute;an quedado en los archivos del <em>TLS</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, bajo el nombre de <em>Genio y tinta</em> (Lumen, 2021) varias de esas columnas, consideradas por los expertos en el trabajo de Woolf como<strong> un material que echa luz sobre su obra literaria conocida y tambi&eacute;n una br&uacute;jula para entender su rol como alguien que empieza a tener una voz p&uacute;blica</strong>, se pueden leer en espa&ntilde;ol, en un tomo que re&uacute;ne catorce art&iacute;culos que la autora escribi&oacute; entre 1916 y 1935.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En los textos de &quot;Genio y tinta&quot; Virginia Woolf reflexiona sobre la literatura y la obra de sus colegas"
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            <span class="title">
                En los textos de &quot;Genio y tinta&quot; Virginia Woolf reflexiona sobre la literatura y la obra de sus colegas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala Francesca Wade en la introducci&oacute;n de <em>Genio y tinta</em>, Woolf conoci&oacute; a <strong>Bruce Richmond</strong>, entonces editor de <em>TLS</em> y uno de sus m&aacute;ximos impulsores, en 1905 despu&eacute;s de un a&ntilde;o turbulento: <strong>en 1904 hab&iacute;a muerto su padre, una figura central en su vida; hab&iacute;a sufrido un shock traum&aacute;tico, hab&iacute;a abandonado la casa familiar en Kensington junto a sus hermanas y se hab&iacute;a mudado a Bloomsbury</strong> para &ldquo;empezar de nuevo&rdquo;, tal como escribi&oacute; en sus diarios.
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; entonces su primera misi&oacute;n,<strong> &ldquo;una rese&ntilde;a de mil quinientas palabras de un par de gu&iacute;as de &lsquo;poca monta&rsquo; acerca de la Inglaterra de Thackeray y de Dickens&rdquo;</strong> y con el tiempo empez&oacute; a recibir cada vez m&aacute;s libros en su casa para rese&ntilde;ar. Por momentos se alegraba por las tareas que le tocaban (&ldquo;Cu&aacute;nto me alegraba cuando L. me llamaba a los gritos y me dec&iacute;a: &lsquo;&iexcl;Te buscan los de la revista m&aacute;s importante!&rdquo;, escribi&oacute; en uno de sus diarios) y por momentos ironizaba al respecto (&ldquo;Me mandan una novela por semana; hay que tenerla le&iacute;da el domingo, rese&ntilde;arla el lunes e imprimirla el viernes. <strong>As&iacute; es como hacen las salchichas en Estados Unidos</strong>&rdquo;, le escribi&oacute; en una carta dirigida a una amiga).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con 23 a&ntilde;os, se hab&iacute;a convertido en escritora y se ganaba la vida con su pluma, igual que hab&iacute;a hecho su padre antes que ella. <strong>Su primer cheque de cobro le lleg&oacute; con la bandeja del desayuno.</strong> &lsquo;Ahora somos mujeres libres&rsquo;, declar&oacute; victoriosa&rdquo;, apunta Wade.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Woolf conoció a Bruce Richmond, entonces editor del Times Literary Supplement, después de un año turbulento: en 1904 había muerto su padre, había sufrido un shock traumático, había abandonado la casa familiar en Kensington y se había mudado a Bloomsbury</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la experta, por entonces los art&iacute;culos del <em>TLS</em>, donde tambi&eacute;n participaban autoras y autores de renombre como T.S. Eliot, Henry James, Edith Wharton, entre otros, se publicaban de manera an&oacute;nima, una modalidad que el medio mantuvo hasta 1974. En palabras de Wade, &ldquo;<strong>eso significaba que Woolf no ten&iacute;a por qu&eacute; temer la desaprobaci&oacute;n p&uacute;blica a ra&iacute;z de sus opiniones quincenales, sino que la invitaban a hablar como parte de una autoridad colectiva&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con la intenci&oacute;n de &ldquo;entrar en la mente&rdquo; de sus colegas novelistas, Woolf opt&oacute; por notas llenas de observaciones que por lo general le reponen al lector un contexto y algunas escenas de la producci&oacute;n de obras emblem&aacute;ticas. Ocurre, por ejemplo, en un art&iacute;culo dedicado a Charlotte Bront&euml; y de su libro <em>Jane Eyre</em> que abre la selecci&oacute;n de <em>Genio y tinta</em>. &ldquo;Al concluir <em>Jane Eyre</em> no sentimos tanto que hayamos le&iacute;do un libro, cuanto que nos hemos despedido de una mujer de los m&aacute;s singular y elocuente, a quien hab&iacute;amos conocido por casualidad en la campi&ntilde;a de Yorkshire, que nos ha acompa&ntilde;ado durante un tiempo y nos ha contado toda la historia de su vida. <strong>Tan intensa es la impresi&oacute;n que si nos molestan mientras estamos leyendo, nos parece que la interrupci&oacute;n ocurre dentro de la novela y no en el cuarto en el que estamos</strong>&rdquo;, apunta sobre la novela Woolf y abre una hip&oacute;tesis sobre la autora: &ldquo;Dos razones explican esta asombrosa cercan&iacute;a y la sensaci&oacute;n de contemplar su personalidad: <strong>creemos que ella misma es la protagonista de su novela </strong>y que (si pudi&eacute;ramos dividir a la gente entre quienes piensan y quienes sienten) Bront&euml; ser&iacute;a en esencia una plasmadora de emociones y no de pensamientos. Sus personajes est&aacute;n tan vinculados por sus pasiones como si los uniera un reguero de p&oacute;lvora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es el &uacute;nico caso: con un tono entre cercano y a la vez profesional, Woolf desmenuza obras y vidas tan diversas como las de <strong>George Eliot</strong>, <strong>Henry James</strong>, <strong>Joseph Conrad</strong> o <strong>Aurora Leigh</strong>, mientras que al mismo tiempo traza referencias con <strong>Jane Austen</strong>, <strong>Leon Tolstoi</strong> y <strong>William Shakespeare</strong>.
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                Charlote Brontë, una de las autoras elegidas por Woolf en sus críticas literarias                            </span>
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        En otra serie de art&iacute;culos, tambi&eacute;n incluidos en el libro, m&aacute;s que enfocarse en una determinada figura literaria se dispone a analizar fen&oacute;menos, estilos literarios o im&aacute;genes vinculadas con el h&aacute;bito de la lectura. En este sentido, se destaca el texto <em>Horas en una biblioteca</em>, donde Woolf se&ntilde;ala enf&aacute;tica: &ldquo;Empecemos por aclarar la vieja confusi&oacute;n entre alguien a quien le gusta aprender y alguien a quien le gusta leer, y apuntar que no existe la menor relaci&oacute;n entre ambos. <strong>Por una parte, un hombre instruido es un entusiasta sedentario, concentrado y solitario</strong> (...). Si la pasi&oacute;n por leer lo conquista, sus beneficios menguan y se le escurren entre los dedos. Un lector, por otra parte, debe valorar el deseo de aprender a posteriori; si alcanza el conocimiento, miel sobre hojuelas; pero ir en su b&uacute;squeda, leer de forma sistem&aacute;tica, convertirse en un especialista o una autoridad en determinado tema puede acabar aniquilando lo que consideramos la pasi&oacute;n m&aacute;s humana por la lectura pura y desinteresada&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con 23 años, se había convertido en escritora y se ganaba la vida con su pluma, igual que había hecho su padre antes que ella. Su primer cheque de cobro le llegó con la bandeja del desayuno. ‘Ahora somos mujeres libres’, declaró victoriosa.</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">La voz de los diarios</h3><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de esos escritos, que circularon en el <em>TLS</em>, <strong>las observaciones de Virginia Woolf sobre la vida y la obra de sus colegas quedaron tambi&eacute;n plasmadas en sus diarios</strong>. Por estos d&iacute;as acaba de salir el libro <em>Virginia Woolf:</em> <em>Escenas de una vida: matrimonio, amigos y escritura</em> (Capital Intelectual), que contiene una selecci&oacute;n de esos textos de la autora, a cargo del escritor <strong>Gonzalo Torn&eacute;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Como apunta Torn&eacute; en la introducci&oacute;n del libro, Virginia Woolf <strong>&ldquo;tard&oacute; mucho en empezar a escribir diarios (casada y con sus primeras tentativas literarias ya publicadas) y los escribi&oacute; hasta su muerte&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Woolf tend&iacute;a a ver sus diarios como acumulaci&oacute;n de materiales para dos planes de &lsquo;jubilaci&oacute;n&rsquo; que la muerte cercen&oacute;. El primero eran sus memorias (...). El otro proyecto que Woolf maduraba consist&iacute;a en hilvanar, a partir de los pasajes dedicados a sus amigos y rivales (Joyce, Mansfield, Eliot, Strachey&hellip;) <strong>una serie de biograf&iacute;as que al combinarse ofreciesen una panor&aacute;mica de ese Bloomsbury</strong> al que desde lo que hoy sabemos pocos pueden disputarle que fuese el coraz&oacute;n cultural de Europa&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Escenas de una vida: matrimonio, amigos y escritura&quot; contiene una selección de los diarios de Virginia Woolf."
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            <span class="title">
                &quot;Escenas de una vida: matrimonio, amigos y escritura&quot; contiene una selección de los diarios de Virginia Woolf.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Con ese eje puesto, <strong>la mirada del compilador de </strong><em><strong>Escenas de una vida: matrimonio, amigos y escritura </strong></em><strong>a la hora de revisar y seleccionar los textos est&aacute; puesta en aquel plan original de la autora</strong> con la intenci&oacute;n de agrupar por algunos temas de inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En la primera parte, se destacan fragmentos dedicados a colegas de Woolf como <strong>Lyttton Strachey</strong>, <strong>James Joyce</strong>, <strong>Aldous Huxley</strong>, <strong>H. G. Wells</strong>, entre much&iacute;simos otros. <strong>El tono, sobre todo cuando habla de aquellas escritoras y escritores que son sus amigos, se vuelve intimista, por momentos c&aacute;ustico y punzante.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como el material proviene de diarios &iacute;ntimos que inicialmente no iban a llegar a ning&uacute;n p&uacute;blico, <strong>la escritora no se ahorra comentarios, a veces maliciosos, sobre sus pares</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entre los textos m&aacute;s curiosos y cari&ntilde;osos, pese a que tambi&eacute;n reflejan peleas y distancias, se encuentran las p&aacute;ginas que Woolf le dedica a la escritora <strong>Katherine Mansfield</strong>, de quien fue una suerte de amiga y rival casi al mismo tiempo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como el material proviene de diarios íntimos que inicialmente no iban a llegar a ningún público, la escritora no se ahorra comentarios, a veces maliciosos, sobre sus pares.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Katherine Mansfield ha publicado su rese&ntilde;a de <em>Noche y d&iacute;a</em> y me ha irritado, bajo las frases se transparentaba su resentimiento. Me descubre como una vieja idiota, <strong>como Jane Austen desfasada</strong>&rdquo;, apunta en una de las entradas en la que revela que su colega hizo un comentario controversial sobre una de sus obras. 
    </p><p class="article-text">
        En otras, sin embargo, revela con honestidad que las une, pese a la rivalidad, un v&iacute;nculo muy estrecho: &ldquo;Supongo que me niego a aceptar que desde el primer momento nuestra relaci&oacute;n se ha sostenido sobre arenas movedizas, <strong>que avanza pese a los resbalones, las intermitencias</strong>, y que siempre que nos encontramos se impone la solidez de nuestros intereses comunes. No puedo hablar por ella, pero para m&iacute; nuestra relaci&oacute;n siempre ha sido estimulante, sobre todo por la convicci&oacute;n personal de que hay algo muy cercano en nuestras pasiones&rdquo;.	
    </p><p class="article-text">
        La selecci&oacute;n de entradas de los diarios var&iacute;a. En un cap&iacute;tulo llamado <em>Mis pensamientos</em> se incluyen reflexiones de temas cotidianos muy variados mientras que en <em>Mis novelas</em> brinda detalles de la escritura de sus obras m&aacute;s destacadas y apunta algunos comentarios sobre su oficio. Por &uacute;ltimo, en un tramo que lleva como t&iacute;tulo <em>Mi matrimonio y mi enfermedad</em>, se retoman pasajes de los diarios en los que Woolf se refiri&oacute; de manera casi descarnada a su intimidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/virginia-woolf-critica-mirada-mordaz-tarea-grandes-clasicos-vida-escritores_1_8236999.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Aug 2021 03:03:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Virginia Woolf crítica: una mirada mordaz sobre su tarea, los grandes clásicos y la vida de los escritores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Feminismos,Virginia Woolf]]></media:keywords>
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