<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Martín Rejtman]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/martin-rejtman/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Martín Rejtman]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1044273/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Rejtman: “El encanto de un viaje está en verse como otro y pensar cuánto de tu contexto te arma como persona”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-rejtman-encanto-viaje-verse-pensar-contexto-arma-persona_1_12782139.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f15fc949-fd9e-4de8-a092-65a1d64363e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Martín Rejtman: “El encanto de un viaje está en verse como otro y pensar cuánto de tu contexto te arma como persona”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de publicar “Cuarto sucio, ubicación peligrosa”,  en el que registra escenas de sus recorridos por el mundo donde se cruzan recepcionistas malhumorados, hoteles anodinos y sorprendentes, equívocos, compañías ocasionales de retiros de yoga, festivales o residencias literarias. Su mirada sobre el tiempo, por qué siempre aparece el dinero en su obra y la importancia de los regresos.</p><p class="subtitle">Entrevista - Laura Ramos y un libro sobre su niñera espía: “Volví al pasado de mi familia, un lugar del que siempre quise huir”</p></div><p class="article-text">
        Ser pasajero: cuando lo invitan a dar una conferencia, a un festival, a formar parte de una residencia literaria en un pa&iacute;s remoto o en alguna ciudad argentina. Ser pasajero: cuando elige recorrer alg&uacute;n paisaje deslumbrante o hacer un retiro de yoga. Ser pasajero: cuando alg&uacute;n recepcionista de hotel no termina de entender lo que le pregunta, cuando hay confusiones, demoras y equ&iacute;vocos muy graciosos. <strong>Ser pasajero: enredarse, dar vueltas, volver a lugares conocidos, perderse en los desconocidos, ver c&oacute;mo se repiten, c&oacute;mo se singularizan y, finalmente, de qu&eacute; est&aacute;n hechos los d&iacute;as</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El cineasta y escritor Mart&iacute;n Rejtman acaba de publicar el libro </strong><em><strong>Cuarto sucio, ubicaci&oacute;n peligrosa </strong></em><strong>(Ediciones Universidad Diego Portales, 2025), una suerte de diario personal donde registra a lo largo de m&aacute;s de quince a&ntilde;os una gran cantidad de viajes que hizo por trabajo o por placer</strong>. El hilo que une a los textos, justamente, es el tr&aacute;nsito, el pasaje, el ir y venir que, con gracia, con austeridad y con elegancia, Rejtman reconstruye a partir de sus observaciones. As&iacute;, los n&uacute;meros de las habitaciones de hoteles de Curitiba, Tokio, Santiago de Chile, Washington, Londres, Cachi o Bangkok son excusas para mirar, para capturar di&aacute;logos ins&oacute;litos, para pensarse a s&iacute; mismo y tambi&eacute;n a los otros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20240dac-e94d-4f13-a329-209703a74c5c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20240dac-e94d-4f13-a329-209703a74c5c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20240dac-e94d-4f13-a329-209703a74c5c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20240dac-e94d-4f13-a329-209703a74c5c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20240dac-e94d-4f13-a329-209703a74c5c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20240dac-e94d-4f13-a329-209703a74c5c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/20240dac-e94d-4f13-a329-209703a74c5c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La tapa de &quot;Cuarto sucio, ubicación peligrosa&quot;, de Martín Rejtman."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La tapa de &quot;Cuarto sucio, ubicación peligrosa&quot;, de Martín Rejtman.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Quer&iacute;a arrancar por tu v&iacute;nculo con la escritura. Evidentemente al principio parece haber estado asociada ciento por ciento con el cine hasta que decidiste que se abr&iacute;a, que iba hacia otro lado, como ocurri&oacute; con los cuentos. &iquest;Ten&eacute;s registro del momento de esa bifurcaci&oacute;n? &iquest;Fue as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, m&aacute;s o menos s&iacute;. &iquest;Viste que hay historias que uno cuenta y que las repite tanto que se convierten en una especie de mito personal? (risas). Y despu&eacute;s ya no sab&eacute;s si son ciertos o si son inventos tuyos. <strong>As&iacute; que mi invento o por lo menos mi idea de c&oacute;mo fue que empec&eacute; a escribir literatura se da cuando yo me fui a estudiar a Estados Unidos. Ah&iacute; quer&iacute;a escribir guiones de cortos y ponerme a filmarlos enseguida. En un momento me di cuenta de que no iba a poder filmarlos a todos, que uno puede filmar determinada cantidad de cosas pero no pod&eacute;s filmar todo.</strong> Esto por ah&iacute; pasa cuando ten&eacute;s 20 a&ntilde;os y ten&eacute;s muchas cosas en la cabeza. Fue ah&iacute; que empec&eacute; a escribir algunos cuentos, bastante malos me parece, pero despu&eacute;s volv&iacute; a Buenos Aires con la idea de hacer un largometraje. Ese largo se pinch&oacute;, se film&oacute; una semana y no se pudo terminar. <strong>Rosario Bl&eacute;fari</strong> era la protagonista. En ese tiempo me puse a escribir los cuentos de <em>Rapado</em> que despu&eacute;s fueron el origen del gui&oacute;n de la pel&iacute;cula. Creo que cuando escrib&iacute; esos cuentos ya ten&iacute;a pensado un poco que de ah&iacute; quer&iacute;a sacar una pel&iacute;cula. Se ve que pesaba el trauma de no haber podido terminar la otra, aunque esto lo estoy pensando ahora, y dije bueno, por ah&iacute; es momento de hacer algo concreto, posible, que empiece y termine como los cuentos. <strong>Algo que pueda terminar yo en mi casa sin necesidad de tener que juntar la plata, reunir un equipo t&eacute;cnico, llamar a los actores y hacer todo lo que implica una pel&iacute;cula.</strong> Pero bueno, hab&iacute;a empezado a escribir literatura antes, en Estados Unidos, un poco por sobreabundancia de ideas para decirlo de alguna manera, no s&eacute;. Por una cosa un poco adolescente, tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;A Estados Unidos hab&iacute;as ido a estudiar cine, pero tu formaci&oacute;n previa ac&aacute; hab&iacute;a sido en Letras?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; En realidad ac&aacute; fui a la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras un a&ntilde;o. Yo quer&iacute;a dedicarme a hacer pel&iacute;culas. <strong>En ese momento mi mam&aacute; me dijo: &ldquo;Ten&eacute;s que ir a la Facultad por lo menos, estudiar algo, si no, no vas a tener nada para contar&rdquo;</strong>. &iexcl;Y ten&iacute;a raz&oacute;n! (risas). As&iacute; que me anot&eacute; en Filosof&iacute;a y Letras, pero en la carrera de Historia. Hice un a&ntilde;o y no termin&eacute;, creo que varias materias que hice eran de Letras. De todas maneras, no estudi&eacute; nunca realmente literatura. Si no me equivoco, tampoco fui nunca a un taller literario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Eras muy lector de chico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, de chico fui siempre lector. Empec&eacute; a ver pel&iacute;culas y empec&eacute; a leer con inter&eacute;s m&aacute;s o menos al mismo tiempo, a los 13. En mi casa hab&iacute;a una biblioteca muy grande, la biblioteca de mi mam&aacute;. <strong>Fue todo un tema este a&ntilde;o que falleci&oacute; mi vieja y no sab&iacute;a qu&eacute; hacer con sus libros, que tambi&eacute;n eran los libros con los que yo empec&eacute; a leer. </strong>Con los objetos por ah&iacute; es m&aacute;s f&aacute;cil: algunos los regal&aacute;s, otros los vend&eacute;s, otros los tir&aacute;s. A los libros yo no quer&iacute;a tirarlos. Entonces decid&iacute; quedarme con algunos y otros los regal&eacute; entre amigos. De alguna manera dispers&eacute; esa biblioteca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Te acord&aacute;s qu&eacute; literatura hab&iacute;a ah&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; S&iacute;, hab&iacute;a muchos policiales, aunque yo no le&iacute;a tanto los policiales, iba m&aacute;s por alg&uacute;n latinoamericano. Hab&iacute;a de todo, me acuerdo que mi mam&aacute; me dio para leer a los 13 o 14 <em>El lamento de Portnoy</em>, de <strong>Philip Roth</strong> y<em> El p&aacute;jaro pintado</em> de <strong>Jerzy Kosi&#324;ski</strong> que es un libro muy violento sobre la guerra, con mucha violencia. No s&eacute; por qu&eacute;, no s&eacute; qu&eacute; le agarr&oacute; a mi vieja para darme esos libros. No s&eacute; si fue algo consciente, como para tirarme todo de golpe o si fue como un desliz. Ella en esos a&ntilde;os le&iacute;a un mont&oacute;n y estudiaba teatro, aunque no era artista ni nada que se le parezca pero estaba en contacto con esos circuitos de Buenos Aires, la Galer&iacute;a del Este y qu&eacute; s&eacute; yo. <strong>Yo despu&eacute;s segu&iacute;, le&iacute;a bastante Cort&aacute;zar, Vargas Llosa, S&aacute;bato. Me le&iacute;a un libro en dos d&iacute;as. Era un lector s&uacute;per &aacute;vido</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Viste que hay historias que uno cuenta y que las repite tanto que se convierten en una especie de mito personal? Y después ya no sabés si son ciertos o si son inventos tuyos. Así que mi invento o por lo menos mi idea de cómo fue que empecé a escribir literatura se da cuando yo me fui a estudiar a Estados Unidos.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;&iquest;C&oacute;mo surge el proyecto de </strong><em><strong>Cuarto sucio, ubicaci&oacute;n peligrosa</strong></em><strong>? Porque por ah&iacute; cont&aacute;s que el plan de escribir sobre viajes ya estaba hac&iacute;a un tiempo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, la idea del libro viene desde hace mucho. Fue <strong>Leila Guerriero </strong>la que me propuso hacer este libro hace un mont&oacute;n a partir de unas cr&oacute;nicas que <strong>Juli&aacute;n Gorodischer</strong> me pidi&oacute; que escribiera para <em>Clar&iacute;n</em>. En ese momento yo escrib&iacute;a algunas notas period&iacute;sticas cuando necesitaba algo de plata. Hubo un tiempo en el que el periodismo o la escritura daban un poco m&aacute;s de plata que ahora, ahora no dan nada. De hecho fue en ese momento tambi&eacute;n que me mandaron a cubrir la Ruta 66 en Estados Unidos para el primer n&uacute;mero de la revista <em>El Planeta Urbano</em>. <strong>Para lo de </strong><em><strong>Clar&iacute;n</strong></em><strong>, Juli&aacute;n Gorodischer primero me dijo si no hac&iacute;a unas cr&oacute;nicas sobre taxis. Yo dudaba porque la verdad es que no tomaba muchos taxis o no me parec&iacute;a tan interesante. Justo estaba por irme de viaje a Europa, donde no iba a tomar taxis porque eran car&iacute;simos. Entonces le digo que por ah&iacute; pod&iacute;a hacer cr&oacute;nicas de hoteles</strong>. Y as&iacute; fue, sali&oacute; en el diario y eso lo ley&oacute; Leila, que despu&eacute;s me llam&oacute; por tel&eacute;fono sin conocerme para preguntarme si quer&iacute;a hacer un libro con eso. Yo no sab&iacute;a si era una buena idea y estuvimos as&iacute; con un tira y afloje sobre eso durante mucho tiempo. De todas maneras segu&iacute; tomando notas sobre el tema en mis viajes, durante unos 12 o 15 a&ntilde;os. Yo pensaba, por ah&iacute;, en hacer algo donde aparec&iacute;a en una parte del libro con mi punto de vista, pero tambi&eacute;n con otros escritores. Porque me parec&iacute;a demasiado cargar sobre m&iacute; el peso de tener que escribir un libro sobre lo m&iacute;o. Algo de esa idea, sin embargo, fue quedando y a lo largo del tiempo segu&iacute; escribiendo. Hasta que el a&ntilde;o pasado volv&iacute; a contactar a Leila y le dije &ldquo;che, &iquest;est&aacute;s enojada conmigo?&rdquo;. Y por suerte me dijo que no (risas). <strong>Le cont&eacute; que ten&iacute;a muchas notas que hab&iacute;a tomado en todo este tiempo. Me dijo &ldquo;bueno, mandame y vemos qu&eacute; hacemos&rdquo;</strong>. Y ah&iacute; se arm&oacute;, rapid&iacute;simo. Cuando nos pusimos a revisar el material hablamos mucho, ella revisaba y me hac&iacute;a propuestas. Con ella fue un trabajo muy generoso de su parte, exhaustivo, excelente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Al leer el libro, hay un giro autobiogr&aacute;fico en el material que pareciera desmarcarse de tus otros libros y de tus pel&iacute;culas. Uno puede suponer que siempre hay elementos propios de la vida de los autores o directores, pero ac&aacute; aparece una primer&iacute;sima primera persona&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;. &iexcl;Y es todo lo que cuento es cierto adem&aacute;s! (risas). De todas maneras, no fue la primera vez. Hay dos ejemplos anteriores. <strong>Uno es un libro donde publiqu&eacute; el gui&oacute;n de </strong><em><strong>Silvia Prieto</strong></em><strong>. Yo hab&iacute;a escrito un diario de rodaje, y aunque no lo hab&iacute;a hecho para publicar ni nada, cuando se lo mostr&eacute; a Rosario (Bl&eacute;fari) me dijo &ldquo;est&aacute; buen&iacute;simo&rdquo;. Despu&eacute;s habl&eacute; con Fernando Fagnani, que era el editor de Norma, y se lo mostr&eacute;, tambi&eacute;n le gust&oacute; mucho y decidimos incluirlo.</strong> Antes estuvo un libro que se llama <em>Treinta y cuatro historias</em> que est&aacute; dentro de otro libro sobre Guillermo Kuitca que se public&oacute; en los &lsquo;90. Ah&iacute; hay algunas que son historias personales y otras que son historias de Guillermo: una especie de libro raro con algunas cosas completamente en primera persona, aunque no se dice cu&aacute;les son en primera persona m&iacute;a y cu&aacute;les son en primera persona de otros personajes que aparecen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49fa969c-1537-466a-bdf8-af2b1fda6f9c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1125146.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49fa969c-1537-466a-bdf8-af2b1fda6f9c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1125146.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49fa969c-1537-466a-bdf8-af2b1fda6f9c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1125146.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49fa969c-1537-466a-bdf8-af2b1fda6f9c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1125146.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49fa969c-1537-466a-bdf8-af2b1fda6f9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125146.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49fa969c-1537-466a-bdf8-af2b1fda6f9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125146.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/49fa969c-1537-466a-bdf8-af2b1fda6f9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125146.jpg"
                    alt="Rosario Bléfari en una escena de la película &quot;Silvia Prieto&quot;, de Martín Rejtman."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Rosario Bléfari en una escena de la película &quot;Silvia Prieto&quot;, de Martín Rejtman.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;En cine usaste varias veces la voz en off para que tus personajes relataran en primera persona algunos episodios. En este libro esa primera persona mira, cuenta, describe a partir de esas notas que fuiste tomando. &iquest;Tuviste que trabajar mucho esa construcci&oacute;n o fue algo fluido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, tom&eacute; notas en los viajes y despu&eacute;s lo redact&eacute;. De hecho lo que hice el a&ntilde;o pasado fue agarrar todas las libretas y las notas de la computadora y busqu&eacute; todo lo que tuviera relaci&oacute;n con viajes u hoteles. En algunos hab&iacute;a anotado hotel, el n&uacute;mero de la habitaci&oacute;n. En otras no tanto y tuve que investigar un poco, buscar atr&aacute;s en mis mails. Pero a la hora de redactarlo no hubo una idea de construcci&oacute;n de nada. Solamente pensaba que cada peque&ntilde;a historia fuera una peque&ntilde;a historia, un peque&ntilde;o relato. <strong>Nunca hubo una idea de construir un personaje ni se me ocurri&oacute; pensar en c&oacute;mo construir una primera persona. Porque creo que en el momento en que te sent&aacute;s a escribir en primera persona eso ya est&aacute;, est&aacute; dado me parece. &iexcl;Sobre todo porque ac&aacute; soy yo!</strong> Cuando me preguntan por las pel&iacute;culas siempre pasa que quieren saber de d&oacute;nde vienen. Obviamente que los materiales con los que uno construye las ficciones siempre tienen mucho personal. En mi caso mucho, pero nunca nada de todo eso es autobiogr&aacute;fico. Hice <em>La pr&aacute;ctica</em>, una pel&iacute;cula sobre el yoga. Y, s&iacute;, yo practico yoga. Fui a un retiro de yoga mucho tiempo en un viaje al norte de Santiago de Chile. Y, como el protagonista, tambi&eacute;n me ca&iacute; en una alcantarilla. Todo eso pas&oacute; pero no soy yo, como en este libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En dos entradas del libro hay referencias interesantes al tiempo. Una que tiene que ver con la administraci&oacute;n del tiempo, te pregunt&aacute;s, y te cito, por &ldquo;cu&aacute;nto hay que dedicarle a escribir, cu&aacute;nto a leer y cu&aacute;nto a vivir&rdquo;. En otro tramo habl&aacute;s del tiempo de los viajes como un par&eacute;ntesis, un tiempo distinto sin progresi&oacute;n. &iquest;El tiempo en general es un asunto que te inquieta o quer&iacute;as pensarlo particularmente ac&aacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, para m&iacute; es un asunto el tiempo. El tiempo como la idea de perder el tiempo. El tiempo en el que no hago nada. El tiempo que le dedico, no s&eacute;, un d&iacute;a entero a escribir una oraci&oacute;n. Pero no por detallista y perfeccionista, sino porque me distraigo. El tiempo siempre es un tema para alguien que se dedica, como yo, a actividades no tradicionales. Los que no tenemos un trabajo fijo ni un horario concreto. Muchas veces ni siquiera tenemos un plazo de entrega y cuando hay un plazo de entrega ese l&iacute;mite te sirve siempre porque te ayuda a ordenarte. Pero donde yo me muevo es una cosa m&aacute;s dif&iacute;cil de gestionar y de administrar me parece. <strong>Encima a m&iacute; me pasa que voy fluctuando entre esos per&iacute;odos laxos y otros donde el tiempo es bastante organizado y marca todo como por los rodajes donde cada minuto, cada segundo cuenta. Ten&eacute;s que usar el tiempo de una manera s&uacute;per eficiente</strong>. A veces trato de pensar de manera optimista, esto de que en verdad un escritor est&aacute; todo el tiempo trabajando. Quiere creer eso, pero tambi&eacute;n la realidad me lleva a pensar que soy un poco vago o que en realidad trabajo muy poco. O mucho menos de lo que deber&iacute;a trabajar. Me est&aacute; pasando en estos d&iacute;as que me cuesta mucho ponerme a trabajar. A veces me pongo a escribir y cierro un p&aacute;rrafo y digo &ldquo;ya est&aacute;&rdquo;. Pero no digo &ldquo;ya est&aacute;&rdquo; para todo el d&iacute;a, es como que me siento aliviado y ya puedo pasar a otra cosa.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando me preguntan por las películas siempre pasa que quieren saber de dónde vienen. Obviamente que los materiales con los que uno construye las ficciones siempre tienen mucho personal. En mi caso mucho, pero nunca nada de todo eso es autobiográfico.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En los viajes que describ&iacute;s aparece una especie de media lengua, un ingl&eacute;s un poco roto que hablan personas que no tienen al ingl&eacute;s como primera lengua y vos mismo. Algo muy tuyo de lo absurdo de la incomunicaci&oacute;n o de los equ&iacute;vocos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, puede ser. Es que se usa un idioma que no es de nadie. Muchas veces, cuando uno tiene que hablar con la gente en los hoteles, es porque hay algo que falta o algo que no funciona. <strong>En general la gente est&aacute; entrenada para responder sobre cosas que funcionan, no sobre cosas que no funcionan. Y, al mismo tiempo, uno tampoco est&aacute; tan entrenado en c&oacute;mo resolver esos problemas.</strong> Y en los viajes problemas hay todo el tiempo. Entonces s&iacute;, se arman situaciones de una comunicaci&oacute;n muy extra&ntilde;a o un poco balbuceante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Tambi&eacute;n hay algo c&oacute;mico, &iquest;lo pens&aacute;s a la hora de escribir? &iquest;Te interesa que haya humor en lo que relat&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ndash; A m&iacute; esas cosas me dan mucha risa. Lo que pasa es que el ser consciente de que uno est&aacute; escribiendo un libro hace que uno se pueda ver un poco m&aacute;s desde afuera. Entonces, todo lo que a otra persona probablemente lo enojar&iacute;a, a m&iacute; me divierte. Y no solo me divierte sino que me produce cierta satisfacci&oacute;n porque digo &ldquo;ah, tengo material que est&aacute; bueno&rdquo; o &ldquo;con esto ac&aacute; tengo algo m&aacute;s para contar&rdquo;. Se habla del v&eacute;rtigo de &ldquo;la hoja en blanco&rdquo;, pero en mi caso era el de la habitaci&oacute;n vac&iacute;a: ten&iacute;a miedo de abrir y que no hubiera nada. <strong>Pero creo que tener el libro entre manos me ayud&oacute; a estar atento. Y en general tengo el o&iacute;do puesto en esas situaciones. El ojo puesto en eso. No s&eacute; si es algo buscado, pero s&iacute; le presto atenci&oacute;n a esas cosas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Y quer&eacute;s que el que te lea se r&iacute;a con lo que escrib&iacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, espero que s&iacute;. A veces me preguntan si en tal pel&iacute;cula hab&iacute;a que re&iacute;rse o no hab&iacute;a que re&iacute;rse. O hay gente que me dice &ldquo;che, me re&iacute; mucho pero no sab&iacute;a si estaba bien&rdquo;. No est&aacute;n seguros de que ten&iacute;an que re&iacute;rse o no ten&iacute;an que re&iacute;rse. Me llama la atenci&oacute;n y me causa gracia eso porque para m&iacute; es bastante obvio eso en el humor: que si te re&iacute;s, te re&iacute;s y listo. No hay mucha pregunta ah&iacute;, me parece.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b124437a-f4f9-45a2-acea-bcfbb18ac0df_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b124437a-f4f9-45a2-acea-bcfbb18ac0df_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b124437a-f4f9-45a2-acea-bcfbb18ac0df_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b124437a-f4f9-45a2-acea-bcfbb18ac0df_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b124437a-f4f9-45a2-acea-bcfbb18ac0df_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b124437a-f4f9-45a2-acea-bcfbb18ac0df_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b124437a-f4f9-45a2-acea-bcfbb18ac0df_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Además de ser autor y director de películas como &quot;Rapado&quot;, &quot;Silvia Prieto&quot;, &quot;Los guantes mágicos&quot; y &quot;Dos disparos&quot;, Rejtman es autor de libros de relatos como &quot;Velcro y yo&quot;, &quot;Literatura y otros cuentos&quot; y &quot;Tres cuentos&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Además de ser autor y director de películas como &quot;Rapado&quot;, &quot;Silvia Prieto&quot;, &quot;Los guantes mágicos&quot; y &quot;Dos disparos&quot;, Rejtman es autor de libros de relatos como &quot;Velcro y yo&quot;, &quot;Literatura y otros cuentos&quot; y &quot;Tres cuentos&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En este libro se cuelan noticias o personajes vinculados con la pol&iacute;tica. Se menciona a Jos&eacute; Antonio Kast, por ejemplo, que por estas horas es noticia en Chile. Y tambi&eacute;n aparece el nombre de Javier Milei cuando habl&aacute;s con un taxista. &iquest;Eso fue buscado? &iquest;Te interesaba que estuviera esa dimensi&oacute;n pol&iacute;tica o lo pensaste como un registro documental de &eacute;poca?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Me parec&iacute;a que estaba bien que el libro tuviera cierta cosita documental.<strong> Pero lo de esos personajes no fue buscado para nada, eran situaciones que pasaban y me gustaba que estuvieran. </strong>Me gustaba que uno pudiera relacionar determinados momentos de los viajes con &eacute;pocas particulares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En tus pel&iacute;culas la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica es clara, aunque no est&aacute; en primer plano, no se podr&iacute;a decir que hac&eacute;s un cine militante o un cine pol&iacute;tico en los t&eacute;rminos en los que se sol&iacute;a hablar en otras d&eacute;cadas del pa&iacute;s. Pienso, sin ir m&aacute;s lejos, en </strong><em><strong>Silvia Prieto</strong></em><strong>, para m&iacute; la pel&iacute;cula que cierra&nbsp;los &lsquo;90 en Argentina, la que traza un l&iacute;mite, la que pone a circular rollos de d&oacute;lares, chicas que cortan la calle en Palermo y dem&aacute;s. &iquest;Te interesa la pol&iacute;tica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; A ver, me interesa la realidad. O, mejor dicho, no me interesa el cine pol&iacute;tico en s&iacute; mismo. El r&oacute;tulo de &ldquo;cine pol&iacute;tico&rdquo; me parece un poco una pavada. Como la idea de &ldquo;cine de g&eacute;nero&rdquo;, todas esas definiciones me parecen auto limitantes. <strong>Me parece que cualquier pel&iacute;cula obviamente va a estar reflejando un contexto pol&iacute;tico y lo tiene que hacer s&iacute; o s&iacute;. No hay forma de que no ocurra. Pero querer ponerle intenci&oacute;n a eso me parece problem&aacute;tico. Qu&eacute; s&eacute; yo, no s&eacute;. Me acuerdo de cuando vi </strong><em><strong>La hora de los hornos</strong></em><strong>, por ejemplo, que es la pel&iacute;cula pol&iacute;tica argentina por excelencia o a la que le ponen r&aacute;pido ese r&oacute;tulo.</strong> A m&iacute; me interes&oacute; m&aacute;s como una pel&iacute;cula pop que como una pel&iacute;cula pol&iacute;tica. Obviamente estaba la pol&iacute;tica metida ah&iacute;, pero lo que m&aacute;s me llam&oacute; la atenci&oacute;n era lo pop que era. Y eso seguramente pasa a pesar de la voluntad de los directores. Creo que en general siempre es m&aacute;s interesante lo que pasa &ldquo;a pesar de&rdquo; antes que lo que pasa intencionadamente.&nbsp;Hay m&aacute;s verdad en eso. Hay m&aacute;s pol&iacute;tica, tambi&eacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para mí es un asunto el tiempo. El tiempo como la idea de perder el tiempo. El tiempo en el que no hago nada. El tiempo que le dedico, no sé, un día entero a escribir una oración. Pero no por detallista y perfeccionista, sino porque me distraigo. El tiempo siempre es un tema para alguien que se dedica, como yo, a actividades no tradicionales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; El dinero suele ser problem&aacute;tico para el arte en general y dir&iacute;a que para las personas que se mueven en el mundo cultural. Cuesta hablar de plata, es un asunto que se omite o se ve desde la distancia. Sin embargo, en tu obra en general y en este libro en particular el dinero est&aacute; presente: sabemos cu&aacute;nto cuesta una noche de hotel en tal lugar, un traslado, algo que compr&aacute;s o regate&aacute;s para que salga menos. &iquest;Te interesaba que quedara ese registro tambi&eacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; No s&eacute;, eran las notas que tomaba. Y esas notas son el documento de un momento, me parece que eso es lo que cuenta. Pensando en el dinero, est&aacute; el libro de Rosario (N. de la R: se refiere al libro <em>Diario del dinero</em>, de Rosario Bl&eacute;fari, publicado por Mansalva). Yo todav&iacute;a no lo le&iacute;. En este caso es m&aacute;s una cuesti&oacute;n de necesidad que otra cosa. Y anotarlo, me parece que hac&iacute;a parte del viaje: cuando uno viaja va tomando decisiones en relaci&oacute;n al dinero que tiene. A qu&eacute; hotel vas, qu&eacute; comes, qu&eacute; haces despu&eacute;s, cu&aacute;nto tiempo te qued&aacute;s. Todo eso tiene mucho que ver con cu&aacute;nto dinero ten&eacute;s.<strong> Entre la gente que yo conozco, es muy poca la que no tiene ninguna limitaci&oacute;n en este sentido. El dinero es lo que te pone l&iacute;mites siempre. </strong>Me acuerdo cuando era chico que me parec&iacute;a que nunca iba a suceder el momento en que iba a ir a un restaurante e iba a poder elegir un plato sin mirar el precio. Me parec&iacute;a que eso era una utop&iacute;a, que era algo imposible (risas), Y no es que mi familia no tuviera plata, mi familia estaba bien. Pero nunca fue de &ldquo;pedite lo que quieras&rdquo;. Siempre vi un l&iacute;mite, me sent&iacute; medido. Por ah&iacute; esto con el tiempo se afianz&oacute; m&aacute;s, porque uno para hacer una pel&iacute;cula est&aacute; como contando los centavos todo el tiempo. Y a la vez por ah&iacute; tiene que ver con mi personalidad tambi&eacute;n: por un lado ser muy consciente de la plata y por el otro no tener ninguna noci&oacute;n. <strong>O sea, por un lado soy muy consciente de lo que gasto, pero no soy consciente de lo que tengo. De repente un d&iacute;a me qued&eacute; sin un centavo y no s&eacute; qu&eacute; hacer, y no tengo plata para tomar un caf&eacute;</strong>. Y de pronto encuentro 300 d&oacute;lares en un caj&oacute;n que me quedaron olvidados. Ahora no es tan as&iacute;, ahora es otra situaci&oacute;n, pero durante mucho tiempo mi vida fue as&iacute;, como de no saber, de mucha incertidumbre por un lado y a la vez de nunca pasarla mal realmente. Con muchos viajes hay algo raro y es que tienen que ver con invitaciones. Entonces por momentos parece que tengo una vida  de unmillonario y en realidad la mayor&iacute;a del tiempo tengo que cuidar cada centavo porque no tendr&iacute;a c&oacute;mo sostener eso del todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Otra zona muy presente en el libro tiene que ver con los regresos, con volver a lugares en los que ya estuviste. &iquest;Te interesaba esto en particular?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, me interesa y es algo que noto o algo que trato de mirar. <strong>Las veces que vuelvo. Lo que significa volver a otro lugar. Lo que significa volver a tu casa. </strong>Mir&aacute;, justo acabo de volver de Roma. Yo viv&iacute; un a&ntilde;o en Roma entre el &lsquo;82 y el &lsquo;83 y despu&eacute;s volv&iacute; a la ciudad dos veces. Esta vez estuve un mes y pico, me alquil&eacute; un departamento y me fui a escribir ah&iacute;. Despu&eacute;s de mucho tiempo, algunos despu&eacute;s de 40 a&ntilde;os, vi amigos de aquella primera vez. Y s&iacute;, es como que fui a eso especialmente porque quer&iacute;a volver a ese lugar. Quer&iacute;a ver qu&eacute; me pasaba de vuelta en un lugar a donde ya hab&iacute;a vivido a los 21. &iquest;Qu&eacute; me pasa ah&iacute; hoy a los 64? All&aacute; hab&iacute;a trabajado un poco en cine como segundo asistente de montaje en una pel&iacute;cula. Pero tuve mucho tiempo de estar viendo qu&eacute; hacer, de estar buscando un trabajo y una casa. Todo ese a&ntilde;o fue un a&ntilde;o as&iacute;, de movimiento. Y de formaci&oacute;n tambi&eacute;n. <strong>Y ahora fui a escribir y, aunque estuve m&aacute;s quieto,&nbsp;me vi como tratando de inspirarme con la ciudad de alg&uacute;n modo, como me hab&iacute;a pasado antes. Uno siempre est&aacute; tratando de inspirarse con lo que tiene alrededor. </strong>Esta vez tambi&eacute;n hice una proyecci&oacute;n de <em>Silvia Prieto</em> ah&iacute;. Vinieron mis amigos, pero ninguno me dijo qu&eacute; le pareci&oacute; la pel&iacute;cula (risas). Despu&eacute;s de d&iacute;as as&iacute;, cuesta volver. Quiero decir: volver a la casa de uno despu&eacute;s de un viaje siempre es un tema. Siempre est&aacute; todo medio mal, &iquest;viste?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Te refer&iacute;s a la situaci&oacute;n actual, a la econom&iacute;a, a volver a la Argentina del gobierno de Javier Milei?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, claro.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-hvtp_cphI3U-4923', 'youtube', 'hvtp_cphI3U', document.getElementById('yt-hvtp_cphI3U-4923'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-hvtp_cphI3U-4923 src="https://www.youtube.com/embed/hvtp_cphI3U?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Me toca entrevistar a escritores y escritoras todas las semanas y varios me dicen que les est&aacute; costando escribir en este contexto pol&iacute;tico, que esta situaci&oacute;n los desanima o que se distraen y enojan con las noticias. &iquest;A vos te pasa algo as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Bueno, por algo me quise ir a Italia, sent&iacute;a que no era un buen momento para estar ac&aacute;.<strong> Tengo un l&iacute;mite de tolerancia muy bajo. Pasan tres meses y ya me quiero ir. Con este gobierno me est&aacute; pasando eso: no soporto lo que sucede. Y me da ganas de irme, s&iacute;, de estar afuera. Respirar otro aire, qu&eacute; s&eacute; yo.</strong> Igual ac&aacute;&nbsp;uno tambi&eacute;n puede armar su propio circuito o sus propios canales de informaci&oacute;n. No tengo por qu&eacute; estar leyendo siempre <em>Diario Milei</em> (risas), pod&eacute;s estar leyendo a otros. Pero claro, a pesar de eso, sal&iacute;s a la calle y ves a la gente que duerme en cualquier parte, te encontr&aacute;s con la miseria. Es imposible que te mantengas al margen de eso, no hay forma de estar al margen. Despu&eacute;s tambi&eacute;n est&aacute; el desprecio por la cultura, aunque m&aacute;s que el desprecio, es peor que desprecio, es como una guerra a la cultura. En un punto es desesperanzador, dec&iacute;s &ldquo;d&oacute;nde ca&iacute;mos&rdquo;, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Hacia el final del libro hay una escena muy linda en la que vos mismo no te reconoc&eacute;s en un espejo: de un d&iacute;a para otro te dejaste el bigote. La cuesti&oacute;n de la identidad atraviesa toda tu obra, con personajes que de repente quieren cambiar sus vidas, con esa ilusi&oacute;n de que se pueden intercambiar f&aacute;cilmente por las de otros. &iquest;Viajar es intentar ser otro? &iquest;Buscaste ser otro en los viajes?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, me gusta la idea de que est&aacute;s en lugares donde no te conoce nadie. <strong>No s&eacute; si exactamente quer&eacute;s convertirte en otra persona, pero hay algo de ese anonimato que es lindo</strong>. Los viajes tienen algo de eso, de hacerse an&oacute;nimo en un punto, de borrarse un poco lo que creemos que somos. Por ah&iacute; el encanto de un viaje est&aacute; en verse como otro y pensar cu&aacute;nto de tu contexto te arma como persona. <strong>Como te dije viv&iacute; en Italia, viv&iacute; en Estados Unidos. Y de alguna manera ah&iacute; no era como ac&aacute;. Era otro, no hablaba castellano con nadie. Y en Estados Unidos me pasaba tambi&eacute;n. Era otra persona. Era un estudiante de cine, no era el hijo de mi pap&aacute; y mi mam&aacute;, ni el hermano de mi hermana. Era yo sin todo eso y sin mi idioma tambi&eacute;n</strong>. Hay algo atractivo, hay algo que est&aacute; bueno en eso. Aunque tambi&eacute;n, a la larga, algo de eso se puede volver un poco como una carga y creo que por eso siempre volv&iacute;. Me podr&iacute;a haber quedado en Estados Unidos, me podr&iacute;a haber quedado en Italia, realmente me sent&iacute;a muy bien. Hice muy buenos amigos. Me parece que disfruto mucho viajar y volver, es como un doble movimiento. Por eso si pasan tres meses y estoy en un mismo lugar ya me empiezo a inquietar.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-rejtman-encanto-viaje-verse-pensar-contexto-arma-persona_1_12782139.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Nov 2025 03:02:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f15fc949-fd9e-4de8-a092-65a1d64363e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1293636" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f15fc949-fd9e-4de8-a092-65a1d64363e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1293636" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Martín Rejtman: “El encanto de un viaje está en verse como otro y pensar cuánto de tu contexto te arma como persona”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f15fc949-fd9e-4de8-a092-65a1d64363e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Martín Rejtman,Libros,Rosario Bléfari,Cine argentino,Leila Guerriero]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los libros de noviembre: Martín Caparrós, Alicia Genovese, Lucrecia Martel y varios destacados de no ficción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-noviembre-martin-caparros-alicia-genovese-lucrecia-martel-destacados-no-ficcion_1_12744100.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32bd8553-587a-4d62-89c3-6d5830e78739_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros de noviembre: Martín Caparrós, Alicia Genovese, Lucrecia Martel y varios destacados de no ficción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las editoriales anunciaron numerosos títulos que llegarán a las librerías lo largo de todo el mes. De qué se tratan y qué sellos los publicaron.</p><p class="subtitle">Entrevista - Laura Ramos y un libro sobre su niñera espía: “Volví al pasado de mi familia, un lugar del que siempre quise huir”</p></div><p class="article-text">
        Las editoriales argentinas y los sellos extranjeros que distribuyen sus libros en el pa&iacute;s <strong>anunciaron para noviembre la llegada de una gran cantidad de lanzamientos</strong>. Entre ellos, se destacan varias investigaciones de no ficci&oacute;n y tambi&eacute;n novelas, cuentos, ensayos y poes&iacute;a. Algunos de estos libros vienen de la mano de autores y autoras<strong> como Alicia Genovese, Mart&iacute;n Caparr&oacute;s, Mart&iacute;n Rejtman, Diana Bellessi, C&eacute;sar Aira, Lucrecia Martel, Felipe Celesia, Hern&aacute;n Ronsino y Mariano Schuster</strong>, entre muchos otros.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por algunas novedades editoriales destacadas que llegar&aacute;n durante todo el mes a las librer&iacute;as argentinas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>El pasado no est&aacute; muerto</strong></em><strong>, de Mariano Schuster. </strong>&ldquo;Conversaciones con historiadores que cambiaron nuestra forma de ver el mundo&rdquo;, se&ntilde;ala la bajada de esta publicaci&oacute;n del investigador y periodista argentino, que llega a las librer&iacute;as de la mano de Siglo XXI Editores. <strong>Entre otros grandes nombres, Schuster habl&oacute; con Carlo Ginzburg, Sheila Fitzpatrick, Robert Darnton y Roger Chartier</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este libro es un viaje por las mentes m&aacute;s brillantes y renovadoras de la historia contempor&aacute;nea: diez historiadores e historiadoras fundamentales exploran los temas a los que se han dedicado, mientras recorren sus biograf&iacute;as y sus trayectorias. Contiene, a la vez, la mirada de los grandes maestros y la trastienda de su construcci&oacute;n. Mariano Schuster se confirma en estas p&aacute;ginas como un interlocutor agudo e inteligente.<strong> El resultado son conversaciones fascinantes, frente a las que el lector se siente un espectador privilegiado, sobre cuestiones centrales que resuenan con particular fuerza hoy</strong>, como el nazismo, el g&eacute;nero, el fascismo, las mentalidades de las clases subalternas, la vida cotidiana en un r&eacute;gimen autoritario, las pr&aacute;cticas lectoras, el feminismo&rdquo;, informaron desde la editorial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como muestra este libro, los historiadores pueden parecerse a detectives pacientes: siguen rastros, buscan evidencias, hablan con testigos, reconstruyen escenas. Pero, a diferencia de ellos, rara vez encuentran un solo culpable. <strong>Los historiadores influyentes, los que cambian nuestra manera de ver el mundo, no est&aacute;n contentos con las explicaciones f&aacute;ciles: aman los matices y las contradicciones. </strong>Y as&iacute; dan vida una y otra vez a todos los pasados de los que estamos hechos&rdquo;, agregaron.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d034be8-c577-45ba-9aad-34de7ef5ec0f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d034be8-c577-45ba-9aad-34de7ef5ec0f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d034be8-c577-45ba-9aad-34de7ef5ec0f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d034be8-c577-45ba-9aad-34de7ef5ec0f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d034be8-c577-45ba-9aad-34de7ef5ec0f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d034be8-c577-45ba-9aad-34de7ef5ec0f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2d034be8-c577-45ba-9aad-34de7ef5ec0f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El pasado no está muerto, de Mariano Schuster."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El pasado no está muerto, de Mariano Schuster.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>El pasado no est&aacute; muerto</strong></em><strong>, de Mariano Schuster, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Un destino com&uacute;n</strong></em><strong>, de Lucrecia Martel.</strong> El sello independiente argentino Caja Negra, que cumple por estos d&iacute;as 20 a&ntilde;os, anunci&oacute; para este mes la llegada de este libro, <strong>una publicaci&oacute;n que recopila una serie de intervenciones p&uacute;blicas de la cineasta que tuvieron lugar entre 2009 y 2025</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A lo largo de diez conferencias y clases en instituciones y festivales de Argentina, Espa&ntilde;a y Uruguay, transcriptas aqu&iacute; por primera vez, <strong>Martel comparte los recursos que activan su cine y su particular relaci&oacute;n con el sonido, al tiempo que ampl&iacute;a su mirada sobre las tensiones hist&oacute;ricas y actuales de la narrativa</strong>&rdquo;, informaron desde la editorial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sus charlas proponen un recorrido libre por algunas preguntas inquietantes. &iquest;C&oacute;mo podemos involucrarnos sensiblemente con lo que sucede en nuestros territorios? &iquest;<strong>C&oacute;mo hacemos para recuperar el di&aacute;logo con quienes piensan diferente? &iquest;Qu&eacute; estrategias narrativas son deseables frente a la estandarizaci&oacute;n de los algoritmos y las plataformas?</strong> Sin ofrecer respuestas categ&oacute;ricas ni solemnes, Martel sugiere herramientas para ensayar colectivamente otras maneras de habitar el presente y el futuro. El libro, organizado en tres secciones, incluye tambi&eacute;n intercambios con el cineasta y escritor argentino <strong>C&eacute;sar Gonz&aacute;lez</strong>, con la realizadora espa&ntilde;ola <strong>Carla Sim&oacute;n</strong> y con la periodista <strong>Leila Guerriero</strong>, en los que aparecen contrapuntos en torno a la creaci&oacute;n art&iacute;stica. De lo que se trata en todo momento es de conversar como forma de recomponer lo comunitario y construir un espacio posible para pensar con otros. <em>Un destino com&uacute;n</em> no trata sobre sus pel&iacute;culas, sino que parte de su pr&aacute;ctica cinematogr&aacute;fica para proponer nuevas discusiones en el terreno cultural. En tiempos de discursos cerrados y gestos autoritarios previsibles, la voz de la directora de <em>La ci&eacute;naga</em> y <em>Nuestra tierra</em> impacta por su franqueza y su gesto provocador, dispuesto a revisar los errores del pasado, afrontar la desaz&oacute;n del presente y alentar a las pr&oacute;ximas generaciones a inventar lo que todav&iacute;a no existe&rdquo;, agregaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c76dd4a6-ab72-4040-8e2a-0e62eaaa736b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c76dd4a6-ab72-4040-8e2a-0e62eaaa736b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c76dd4a6-ab72-4040-8e2a-0e62eaaa736b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c76dd4a6-ab72-4040-8e2a-0e62eaaa736b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c76dd4a6-ab72-4040-8e2a-0e62eaaa736b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c76dd4a6-ab72-4040-8e2a-0e62eaaa736b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c76dd4a6-ab72-4040-8e2a-0e62eaaa736b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un destino común, de Lucrecia Martel."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un destino común, de Lucrecia Martel.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Un destino com&uacute;n</strong></em><strong>, de Lucrecia Martel, sali&oacute; por la editorial Caja Negra.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Poes&iacute;a y errancia</strong></em><strong>, de Alicia Genovese. </strong>&ldquo;Alicia Genovese hace dialogar al ensayo y al diario de escritura en tanto espejos de un mismo tr&aacute;nsito: la confianza en el desplazamiento y en el abandono de lo conocido. Si existe un anhelo, deber&iacute;a existir una aparici&oacute;n, nos dicen los textos que conforman la primera parte de este libro. <strong>La errancia como un salirse de s&iacute; fraguado en el anhelo para encontrarse con lo que emerge: la poes&iacute;a se vincular&iacute;a, as&iacute;, con una disponibilidad y con un hallazgo esperado</strong>. Si quien escribe es una errante que se configura, cada vez, en relaci&oacute;n al lenguaje y a la percepci&oacute;n, la reflexi&oacute;n en estos ensayos se articula alrededor de procedimientos singulares, en infinitivo m&oacute;vil, que sostienen la b&uacute;squeda del poema: habitar, improvisar, ejercitar, respirar. Cada poeta, entonces, armar&iacute;a su propia cartograf&iacute;a y aqu&iacute; Genovese sobrevuela otros derroteros: el de <strong>Olga Orozco</strong>, el de <strong>H&eacute;ctor Viel Temperley</strong>, el de <strong>Ricardo Zelaray&aacute;n</strong>, entre otros&rdquo;, apunta en la contratapa de esta publicaci&oacute;n la escritora <strong>Gloria Peirano</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&lsquo;Conozco la partitura de la b&uacute;squeda, del ir hacia adelante, de saltar el obst&aacute;culo, las fronteras. No veo otra cosa fuera de la persistencia&rsquo;, escribe Genovese en una entrada del <em>Diario de errancia</em>. <strong>Ricardo Piglia plantea que Kafka escribe un diario para volver a leer las conexiones que no ha visto. </strong>La escritura diar&iacute;stica es un m&eacute;todo para descifrar su propia experiencia. En el caso de Genovese, el diario nos muestra la praxis de su escritura y un modo propio de habitar el mundo en el que la poes&iacute;a no aparecer&iacute;a en la errancia ni el hallazgo, sino en la misma interrupci&oacute;n que provoca el encuentro&rdquo;, agreg&oacute; sobre el libro de la poeta argentina, que llega este mes a trav&eacute;s del sello Entrop&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bfa7671-f097-46da-a9ac-755cc13f25d3_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bfa7671-f097-46da-a9ac-755cc13f25d3_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bfa7671-f097-46da-a9ac-755cc13f25d3_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bfa7671-f097-46da-a9ac-755cc13f25d3_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bfa7671-f097-46da-a9ac-755cc13f25d3_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bfa7671-f097-46da-a9ac-755cc13f25d3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0bfa7671-f097-46da-a9ac-755cc13f25d3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Poesía y errancia, de Alicia Genovese."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Poesía y errancia, de Alicia Genovese.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Poes&iacute;a y errancia</strong></em><strong>, de Alicia Genovese, sali&oacute; por Entrop&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Cuarto sucio, ubicaci&oacute;n peligrosa</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Rejtman.</strong> &ldquo;Buena parte de la vida del cineasta y escritor argentino <strong>Mart&iacute;n Rejtman</strong> transcurre en hoteles, entre festivales, congresos, residencias literarias. Durante muchos a&ntilde;os tom&oacute; apuntes minuciosos acerca de esos cuartos, sitios impersonales en los que el hu&eacute;sped es, sobre todo, un n&uacute;mero de habitaci&oacute;n. El resultado es este libro repleto de aventuras en ocasiones muy desventuradas, en otras gracios&iacute;simas, que termina hablando de la naturaleza humana: la soledad, la indiferencia, la ira, la relaci&oacute;n con los otros&rdquo;, informaron sobre esta flamante publicaci&oacute;n desde Ediciones Universidad Diego Portales, sello chileno que distribuye en Argentina Big Sur.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Rejtman parte de situaciones nada extraordinarias &ndash;el di&aacute;logo con un recepcionista, la calidad del shamp&uacute; de cortes&iacute;a&ndash;, pero su mirada de alta intensidad les extrae un sentido superior. <strong>Lo que interesa aqu&iacute; no es la calidad de los hoteles sino la relaci&oacute;n que se establece con ellos, con quienes trabajan o se hospedan all&iacute;, y con las ciudades en que se encuentran. </strong>Puesto que el autor comenz&oacute; a tomar estas notas en los noventa, la traves&iacute;a va de a&ntilde;os en los que no hab&iacute;a celulares, internet, ni llaves magn&eacute;ticas, al siglo veintiuno donde los recepcionistas son hologramas. Viajero del tiempo y del espacio, su prosa est&aacute; revestida de una impavidez refinada, de un humor seco que resalta el absurdo, de distintos niveles de lenguaje que le dan al libro un aire elegante y canalla. Tokio, Se&uacute;l, Rotterdam, M&uacute;nich, Camboya, Washington, Venecia, Santiago de Chile, Chiang Mai; por trabajo, por placer, para hacer un retiro de yoga, Rejtman escribe desde y sobre todos estos sitios como un narrador perplejo y un poco distante, como si los malentendidos, los desayunos espantosos, los recepcionistas maleducados, las picaduras de los insectos, y el hecho de ser casi siempre un extranjero, fueran ritos de pasaje necesarios para poder contar esta historia &uacute;nica y fascinante: la de un hombre que viaja alrededor de su cuarto, siempre distinto, siempre el mismo&rdquo;, agregaron sobre el libro, que cuenta con la edici&oacute;n de la escritora y periodista argentina <strong>Leila Guerriero</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20240dac-e94d-4f13-a329-209703a74c5c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20240dac-e94d-4f13-a329-209703a74c5c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20240dac-e94d-4f13-a329-209703a74c5c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20240dac-e94d-4f13-a329-209703a74c5c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20240dac-e94d-4f13-a329-209703a74c5c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20240dac-e94d-4f13-a329-209703a74c5c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/20240dac-e94d-4f13-a329-209703a74c5c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cuarto sucio, ubicación peligrosa, de Martín Rejtman."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cuarto sucio, ubicación peligrosa, de Martín Rejtman.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El libro </strong><em><strong>Cuarto sucio, ubicaci&oacute;n peligrosa</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Rejtman, llega a la Argentina a trav&eacute;s de Ediciones Universidad Diego Portales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>La hora de los hornos</strong></em><strong>, de Felipe Celesia. </strong>&ldquo;Esta es la historia de dos personas, una pel&iacute;cula, un pa&iacute;s y una &eacute;poca. Casi nada de eso ha quedado, pero la pel&iacute;cula sigue all&iacute;, singular, potente y orgullosa, para recordarnos los sue&ntilde;os de la Argentina que fuimos y se&ntilde;alarnos la oscuridad de la que somos. <em><strong>La hora de los hornos</strong></em><strong>, el filme de Octavio Getino y Fernando </strong><em><strong>Pino</strong></em><strong> Solanas acaso sea el documental m&aacute;s importante (en caso de que una valoraci&oacute;n as&iacute; resulte pertinente) que se ha producido en este pa&iacute;s. </strong>Es cine en estado de revoluci&oacute;n alumbrado al calor de un momento de la historia en el que el cambio se intu&iacute;a inexorable. En un ejercicio radical de reconstrucci&oacute;n, <strong>Felipe Celesia</strong> cuenta todo eso &lsquo;que ya no existe&rsquo;: las infancias de Solanas y Getino, el modo en que se conocieron, las decisiones y discusiones que pavimentaron el camino hacia la obra maestra, el clima de &eacute;poca, la belleza y la violencia, los sue&ntilde;os alcanzados y aquellos que quedaron truncos&rdquo;, se lee en la contratapa de este libro del periodista <strong>Felipe Celesia</strong>. Publica el sello Paid&oacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2fe5b3a-7b11-45bd-91fe-651a8935b763_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2fe5b3a-7b11-45bd-91fe-651a8935b763_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2fe5b3a-7b11-45bd-91fe-651a8935b763_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2fe5b3a-7b11-45bd-91fe-651a8935b763_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2fe5b3a-7b11-45bd-91fe-651a8935b763_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2fe5b3a-7b11-45bd-91fe-651a8935b763_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e2fe5b3a-7b11-45bd-91fe-651a8935b763_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La hora de los hornos, de Felipe Celesia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La hora de los hornos, de Felipe Celesia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>La hora de los hornos</strong></em><strong>, de Felipe Celesia, sali&oacute; por Paid&oacute;s. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/desembarco-georgias-chatarreros-frio-bandera-flameando-insolito-negocio-precipito-guerra-malvinas_1_8804291.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace</strong></a><strong>, una entrevista con el autor por su libro </strong><em><strong>Desembarco en las Georgias</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Tener lo que se tiene. Volumen II</strong></em><strong>, de Diana Bellessi.</strong> &ldquo;Tenemos una gran noticia para anunciarles: en noviembre lanzamos <em>Tener lo que se tiene. Volumen II</em>, <strong>el segundo tomo de la poes&iacute;a reunida de la gran poeta argentina Diana Bellessi</strong>. Se trata de una edici&oacute;n ampliada que incluye seis libros, entre ellos <em>Mate cocido </em>(2002), <em>La rebeli&oacute;n del instante</em> (2005), <em>Tener lo que se tiene</em> (2009), <em>Variaciones de la luz</em> (2011), <em>Pasos de baile </em>(2014) y <em>Fuerte como la muerte es el amor </em>(2018). Con pr&oacute;logo de la poeta, docente y periodista Sonia Scarabelli, es sin dudas un libro muy esperado por los fan&aacute;ticos de Bellessi que seguramente tambi&eacute;n cautivar&aacute; a nuevos lectores&rdquo;, informaron sobre este lanzamiento desde Adriana Hidalgo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para Diana Bellessi hay ciertos momentos en los que su atenci&oacute;n est&aacute; entregada con todos los sentidos a lo que la rodea. Lo que sucede entonces no es f&aacute;cil de poner en palabras, pero se podr&iacute;a hablar de un peculiar estado de reuni&oacute;n y de un verse uno en otro. La contempladora y lo contemplado, imantados en su acompasamiento interior y exterior, han ido a encontrarse en un instante e intercambian papeles. <strong>La palabra clave es instante, que en relaci&oacute;n con los poemas de Bellessi, sin perder su car&aacute;cter temporal puntual, da la impresi&oacute;n de reunir varias acepciones.</strong> Ante todo, una particular intensificaci&oacute;n del presente. Pero tambi&eacute;n una experiencia por la cual se abre una zona de vecindades no esperadas en el orden de lo existente, desde el momento en que cualquier elemento del entorno puede ser el que mira y no solo lo mirado&rdquo;, escribi&oacute; sobre este libro <strong>Sonia Scarabelli.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/032e96ed-88a6-4f39-9283-9f8c0b6a4155_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/032e96ed-88a6-4f39-9283-9f8c0b6a4155_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/032e96ed-88a6-4f39-9283-9f8c0b6a4155_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/032e96ed-88a6-4f39-9283-9f8c0b6a4155_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/032e96ed-88a6-4f39-9283-9f8c0b6a4155_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/032e96ed-88a6-4f39-9283-9f8c0b6a4155_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/032e96ed-88a6-4f39-9283-9f8c0b6a4155_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tener lo que se tiene. Volumen II, de Diana Bellesi."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tener lo que se tiene. Volumen II, de Diana Bellesi.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Tener lo que se tiene. Volumen II</strong></em><strong>, de Diana Bellesi, sali&oacute; por Adriana Hidalgo Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Vida y obra de algunas nubes</strong></em><strong>, de Hern&aacute;n Ronsino.</strong> Ilustrado por <strong>Christian Montenegro</strong>, este libro llega a trav&eacute;s del sello Limonero a las librer&iacute;as locales.
    </p><p class="article-text">
        Se trata, seg&uacute;n adelantaron sus editores, de &ldquo;un libro para todas las edades, pero pensado especialmente para el p&uacute;blico adulto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hern&aacute;n Ronsino imagina en estos relatos<strong> un mundo en el que las nubes se vuelven protagonistas secretas</strong>: fugaces y extra&ntilde;as, m&iacute;nimas pero imprescindibles. De un pueblo de los Andes a Malasia, del pasado hist&oacute;rico a la pura fabulaci&oacute;n, de la mano de un pirata, una ni&ntilde;a o un oso polar, cada historia es un viaje ef&iacute;mero. El trazo de <strong>Christian Montenegro</strong> expande a tres colores la potencia visual de las p&aacute;ginas, cada una tan inesperada, singular e irrepetible como las nubes que las inspiran&rdquo;, informaron desde la editorial en un comunicado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01d213f2-396b-43c9-8bdf-74a2974ec8f9_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01d213f2-396b-43c9-8bdf-74a2974ec8f9_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01d213f2-396b-43c9-8bdf-74a2974ec8f9_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01d213f2-396b-43c9-8bdf-74a2974ec8f9_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01d213f2-396b-43c9-8bdf-74a2974ec8f9_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01d213f2-396b-43c9-8bdf-74a2974ec8f9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/01d213f2-396b-43c9-8bdf-74a2974ec8f9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vida y obra de algunas nubes, de Hernán Ronsino."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vida y obra de algunas nubes, de Hernán Ronsino.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Vida y obra de algunas nubes</strong></em><strong>, de Hern&aacute;n Ronsino e</strong> <strong>ilustrado por Christian Montenegro, sali&oacute; por Limonero.</strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/hernan-ronsino-lectura-ofrece-vinculo-tiempo-mundo-parece-prohibido-aburrirse_1_12656551.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong> En este enlace</strong></a><strong>, una entrevista con el autor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>La diosa de Thyssen</strong></em><strong>, de Federico Fahsbender.</strong> &ldquo;Una misteriosa estatua de la antigua Roma subastada en Sotheby's de Londres por 24,5 millones de d&oacute;lares es el comienzo de esta historia. &iquest;Por qu&eacute; desapareci&oacute; de la vista del p&uacute;blico durante setenta a&ntilde;os? &iquest;Qui&eacute;n fue su due&ntilde;o, el hombre cuya muerte se convirti&oacute; en el secreto mejor guardado de la aristocracia argentina? Con la pasi&oacute;n, la curiosidad y la precisi&oacute;n del periodismo, <strong>Federico Fahsbender</strong> logr&oacute; entrar en el coraz&oacute;n de una elite para desentra&ntilde;ar el enigma de la estatua y de su amo, <strong>Federico Zichy Thyssen</strong>, un conde drogadicto con una mansi&oacute;n en Barrio Parque, heredero del magnate alem&aacute;n del acero que fue uno de los principales financistas de Adolf Hitler. <strong>En sus &uacute;ltimos a&ntilde;os, Zichy Thyssen se enfrent&oacute; a sus hijos, en una disputa por una herencia multimillonaria que continu&oacute; m&aacute;s all&aacute; de su tumba.</strong> Internaciones forzadas, un funeral escandaloso y una guerra de sucesi&oacute;n con un nivel de lujo y riqueza impensado en el siglo XXI, en una investigaci&oacute;n que se lee como una novela y que retrata el fin de una era de la aristocracia y el derrumbe de un linaje&rdquo;, se lee en la contratapa de este atrapante libro del periodista Federico Fahsbender. Publica el sello Aguilar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/309de5a3-baeb-4c1b-8033-ffb01e42195f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/309de5a3-baeb-4c1b-8033-ffb01e42195f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/309de5a3-baeb-4c1b-8033-ffb01e42195f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/309de5a3-baeb-4c1b-8033-ffb01e42195f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/309de5a3-baeb-4c1b-8033-ffb01e42195f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/309de5a3-baeb-4c1b-8033-ffb01e42195f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/309de5a3-baeb-4c1b-8033-ffb01e42195f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La diosa de Thyssen, de Federico Fahsbender."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La diosa de Thyssen, de Federico Fahsbender.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>La diosa de Thyssen</strong></em><strong>, de Federico Fahsbender, sali&oacute; por Aguilar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Nada especial</strong></em><strong>, de Nicole Flattery. </strong>&ldquo;Corre la d&eacute;cada del 60 en Nueva York. Mae tiene 17 a&ntilde;os, vive con su madre alcoh&oacute;lica y su padrastro. Sus compa&ntilde;eras del colegio le parecen sosas y superficiales, quiere conocer el mundo en vez de desperdiciar su vida en clases aburridas. Empieza a vagabundear por las calles de la ciudad, todo es deslumbrante y promete exotismo y diversi&oacute;n. Hasta que le ofrecen un trabajo que la marcar&aacute; para toda la vida: ser la mecan&oacute;grafa de <strong>Andy Warhol</strong>, quien est&aacute; escribiendo una novela experimental mientras graba las conversaciones y experien&shy;cias de diversa &iacute;ndole que mantiene con amigos, artistas y famosos. <strong>Con un estilo tan punzante como sensible, Flattery construye una novela de iniciaci&oacute;n inolvidable sobre la amistad, el despertar sexual, el arte y la identidad </strong>en medio de una ciudad salvaje, pero que esconde destellos de luz y solidaridad para quien pueda verlos&rdquo;, informaron desde Eterna Cadencia Editora sobre este lanzamiento de noviembre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9eb108f-5649-41ba-b2fa-9cb703ee9837_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9eb108f-5649-41ba-b2fa-9cb703ee9837_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9eb108f-5649-41ba-b2fa-9cb703ee9837_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9eb108f-5649-41ba-b2fa-9cb703ee9837_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9eb108f-5649-41ba-b2fa-9cb703ee9837_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9eb108f-5649-41ba-b2fa-9cb703ee9837_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c9eb108f-5649-41ba-b2fa-9cb703ee9837_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Nada especial, de Nicole Flattery."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Nada especial, de Nicole Flattery.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La novela </strong><em><strong>Nada especial</strong></em><strong>, de Nicole Flattery, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora con traducci&oacute;n de Paula Gal&iacute;ndez.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>La Sala</strong></em><strong>, de C&eacute;sar Aira.</strong> C&eacute;sar Aira llega con un nuevo t&iacute;tulo a las librer&iacute;as locales, de la mano de Random House. &ldquo;En el centro de Par&iacute;s ha abierto un peque&ntilde;o cine en el que incesantemente entra y sale una compacta feligres&iacute;a de j&oacute;venes coreanos. &iquest;Qu&eacute; es lo que pasa all&iacute; dentro? <strong>El misterio atrae a un electricista desocupado que se ha mudado desde la periferia a una buhardilla para realizar el sue&ntilde;o de escribir.</strong> Evasivo e inesperado, ese anhelo har&aacute; que deserte de su clase y renuncie a sus convicciones ideol&oacute;gicas para terminar involucrado en el registro ficcional y minucioso del negocio turbio que -en paralelo- desarrollan los administradores del lugar. Escrita originalmente en franc&eacute;s en 1996, ahora traducida por el autor, <em>La Sala </em>recupera, entre la nostalgia y la parodia, la atm&oacute;sfera de las breves novelas que publicaba en esos a&ntilde;os &Eacute;ditions Minuit, entre ellas las de <strong>Marguerite Duras</strong>, que aqu&iacute; hace m&aacute;s de una aparici&oacute;n espectral&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis oficial de este libro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/33dbc922-147d-4935-8c3b-6c0d7577a905_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/33dbc922-147d-4935-8c3b-6c0d7577a905_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/33dbc922-147d-4935-8c3b-6c0d7577a905_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/33dbc922-147d-4935-8c3b-6c0d7577a905_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/33dbc922-147d-4935-8c3b-6c0d7577a905_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/33dbc922-147d-4935-8c3b-6c0d7577a905_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/33dbc922-147d-4935-8c3b-6c0d7577a905_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La Sala, de César Aira."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La Sala, de César Aira.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>La Sala</strong></em><strong>, de C&eacute;sar Aira, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11.</strong><em><strong> Cine, estrellas y peronismo. El primer festival de Mar del Plata</strong></em><strong>, de Ela Mertnoff. &ldquo;</strong>Per&oacute;n con anteojos 3D mira una pel&iacute;cula de Hollywood junto a la brisa marplatense. Esa escena ocurri&oacute; en marzo de 1954, durante el primer Festival Internacional Cinematogr&aacute;fico que organiz&oacute; el pa&iacute;s. Pero era la calma que antecede a la tormenta. Fue entonces cuando se agrav&oacute; el conflicto con la iglesia Cat&oacute;lica y, ante la evidencia de la hegemon&iacute;a electoral del peronismo revalidada en los comicios legislativos de ese mismo a&ntilde;o, el radicalismo, los sectores conservadores y los militares se volcaron a la conspiraci&oacute;n golpista que culminar&iacute;a en un bombardeo a cielo abierto en Buenos Aires y la destituci&oacute;n de Per&oacute;n.&nbsp;<strong>La historiadora Ela Mertnoff pone la lupa en el Festival y en primer plano la modernidad peronista, acaso uno de sus atributos m&aacute;s destacables y tan poco comentado. </strong>Argentina hab&iacute;a logrado una industria cinematogr&aacute;fica de punta, con una cantidad importante de pel&iacute;culas producidas anualmente que traspasaban fronteras y eran referencia a nivel regional. Mertnoff aprovecha la historia corta del Festival para narrar algo m&aacute;s denso: la articulaci&oacute;n del <em>star system</em> de la radio y el cine con un gobierno que combin&oacute; recursos y legislaci&oacute;n para promover la industria local y que, a la vez, intensific&oacute; una politizaci&oacute;n que gener&oacute; &lsquo;grietas&rsquo; y rencores.&nbsp;El libro es, adem&aacute;s, una hoja de ruta donde se pueden encontrar los or&iacute;genes del cine argentino: el mudo y el gardeliano, el de los &lsquo;noticiarios&rsquo; y la propaganda pol&iacute;tica, como pre&aacute;mbulos de la consolidaci&oacute;n comercial de los a&ntilde;os cuarenta y cincuenta. Y tambi&eacute;n un saldo: las estrellas vinculadas al peronismo fueron despu&eacute;s de 1955 perseguidas y denostadas. Una tragedia pol&iacute;tica que esconde una tragedia cultural, que puede resumirse en la c&aacute;rcel y prohibici&oacute;n para <strong>Hugo del Carril</strong>, quien ya se hab&iacute;a consagrado como el mayor director de cine del pa&iacute;s. <em>Cine, estrellas y peronismo</em> narra el fulgor de un festival de cine como otra forma de abordar aquellos a&ntilde;os intensos y dram&aacute;ticos que siguen marcando el devenir argentino&rdquo;, escribi&oacute; <strong>Federico V&aacute;zquez</strong> sobre esta publicaci&oacute;n, que se lanza este mes a trav&eacute;s de Futurock Ediciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa033d4e-f604-4eff-b471-c412572f4d9f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa033d4e-f604-4eff-b471-c412572f4d9f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa033d4e-f604-4eff-b471-c412572f4d9f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa033d4e-f604-4eff-b471-c412572f4d9f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa033d4e-f604-4eff-b471-c412572f4d9f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa033d4e-f604-4eff-b471-c412572f4d9f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fa033d4e-f604-4eff-b471-c412572f4d9f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cine, estrellas y peronismo. El primer festival de Mar del Plata, de Ela Mertnoff."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cine, estrellas y peronismo. El primer festival de Mar del Plata, de Ela Mertnoff.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Cine, estrellas y peronismo. El primer festival de Mar del Plata</strong></em><strong>, de Ela Mertnoff, sali&oacute; por Futurock Ediciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>BUE</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Caparr&oacute;s.</strong> &ldquo;No hay nada m&aacute;s &uacute;nico y m&aacute;s diverso que una ciudad. En cada una, millones y millones de personas se cruzan, se miran, se rozan, se dejan atr&aacute;s: nos acostumbramos a que nuestras vidas sucedan entre multitudes de desconocidos de los que somos, al mismo tiempo, vecinos, compatriotas, v&iacute;ctimas, verdugos, compa&ntilde;eros de esperanzas y de frustraciones. <strong>Con ellos construimos y compartimos el estilo de nuestra ciudad, esas caracter&iacute;sticas que la hacen distinta de todas las dem&aacute;s. </strong><em>BUE</em> refleja esta diversidad: sus p&aacute;ginas est&aacute;n atravesadas por docenas de personajes, situaciones, culturas, espacios, voces que arman el fresco, desbordante de vida, del &uacute;ltimo siglo de una de las ciudades m&aacute;s sorprendentes y sorprendidas de Occidente&rdquo;, inform&oacute; el sello Random House sobre este nuevo lanzamiento del escritor y periodista Mart&iacute;n Caparr&oacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed5de1cc-1c0c-444a-8a10-5740eae86b66_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed5de1cc-1c0c-444a-8a10-5740eae86b66_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed5de1cc-1c0c-444a-8a10-5740eae86b66_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed5de1cc-1c0c-444a-8a10-5740eae86b66_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed5de1cc-1c0c-444a-8a10-5740eae86b66_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed5de1cc-1c0c-444a-8a10-5740eae86b66_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ed5de1cc-1c0c-444a-8a10-5740eae86b66_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="BUE, de Martín Caparrós."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                BUE, de Martín Caparrós.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>BUE</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Caparr&oacute;s, sali&oacute; por el sello Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13. </strong><em><strong>La fila de medianoche</strong></em><strong>, de Lee Child.</strong> &ldquo;Blatt &amp; R&iacute;os anuncia este mes un lanzamiento simult&aacute;neo entre Argentina y Espa&ntilde;a: La fila de medianoche, una nueva entrega de la genial saga de Jack Reacher creada por <strong>Lee Child </strong>(Inglaterra, 1954), en traducci&oacute;n al castellano de <strong>Aldo Giacometti</strong>. Esta novela se ubica cronol&oacute;gicamente justo despu&eacute;s de la novela anterior: Obl&iacute;game. Aqu&iacute;, el problema al que se enfrenta Reacher tiene que ver con las secuelas de las guerras de Afganist&aacute;n e Irak en las vidas privadas de aquellos que las pelearon. Una nueva y trepidante entrega de nuestro h&eacute;roe favorito&rdquo;, informaron en un comunicado desde Blatt &amp; R&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En otro de sus frecuentes viajes por lo profundo de Estados Unidos, en una parada de servicio al costado de un triste pueblo del medio oeste, <strong>Jack Reacher, ex polic&iacute;a militar, encuentra un anillo de graduaci&oacute;n de West Point en la vidriera de una casa de empe&ntilde;os.</strong> El anillo, costumbre entre los egresados de la academia militar a la que &eacute;l mismo asisti&oacute;, le llama la atenci&oacute;n no solo por su tama&ntilde;o &ndash;evidentemente perteneci&oacute; a una mujer&ndash; sino por el hecho mismo de haber sido empe&ntilde;ado: ning&uacute;n graduado de West Point lo har&iacute;a a menos de estar atravesando una situaci&oacute;n extrema. De modo que ese anillo tiene que tener una historia. El famoso detective y justiciero de Child decide iniciar una investigaci&oacute;n que lo llevar&aacute; al monta&ntilde;oso oeste, hacia Dakota del Sur y Wyoming. Entre caminos polvorientos y persecuciones, Reacher ver&aacute; por s&iacute; mismo otro costado de la guerra, uno que se pelea en el interior del territorio estadounidense&rdquo;, agregaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4a778851-3f6d-4ba0-990e-5f81c6018728_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4a778851-3f6d-4ba0-990e-5f81c6018728_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4a778851-3f6d-4ba0-990e-5f81c6018728_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4a778851-3f6d-4ba0-990e-5f81c6018728_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4a778851-3f6d-4ba0-990e-5f81c6018728_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4a778851-3f6d-4ba0-990e-5f81c6018728_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4a778851-3f6d-4ba0-990e-5f81c6018728_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La fila de medianoche, de Lee Child."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La fila de medianoche, de Lee Child.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>La fila de medianoche</strong></em><strong>, de Lee Child, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>Los due&ntilde;os de la libertad</strong></em><strong>, de Soledad Vallejos.</strong> &ldquo;La Argentina libertaria actual se imagin&oacute; hace m&aacute;s de setenta a&ntilde;os. Naci&oacute; en reductos exclusivos donde se reun&iacute;an economistas austr&iacute;acos, millonarios norteamericanos y empresarios latinoamericanos, decididos a apoyar la causa del libre mercado frente a un mundo que cre&iacute;an amenazado por los colectivismos, el estatismo, el socialismo. <strong>Desde aquellos c&iacute;rculos formados alrededor de los economistas Ludwig von Mises, Friedrich Hayek y sus disc&iacute;pulos, se impulsaron conferencias de adoctrinamiento en varios pa&iacute;ses, incluida la Argentina, durante los 50, 60 y 70, y hasta visitas protocolares a los presidentes de facto Aramburu y Videla. </strong>Y fue un argentino quien en los 80, cuando Reagan y Thatcher gobernaban profesando su fe austr&iacute;aca, activ&oacute; desde Atlas Network -la organizaci&oacute;n m&aacute;s conocida- la maquinaria de sponsors para formar cuadros pol&iacute;ticos y el apoyo internacional a proyectos de derecha conservadora en Am&eacute;rica latina. Este libro desanda de manera reveladora el camino que lleva de Javier Milei a aquel grupo que en plena Guerra Fr&iacute;a se embarc&oacute; en una misi&oacute;n: la batalla cultural que se libra desde entonces. <strong>Soledad Vallejos </strong>cuenta qui&eacute;nes son los verdaderos protagonistas del libertarismo, habla con referentes de toda la regi&oacute;n, visita sus think tanks en los Estados Unidos, descubre los semilleros, indaga en archivos y diarios personales. Una investigaci&oacute;n esclarecedora para comprender un presente que hasta hace poco parec&iacute;a impensado y que sin embargo ya estaba ah&iacute;, construyendo su momento. En esta historia, Milei es el reci&eacute;n llegado, el outsider que se col&oacute; por la ventana de la oportunidad y orden&oacute; alrededor de su novedosa centralidad -no sin heridos ni exclusiones- un universo que va del individualismo extremo a los &lsquo;valores conservadores&rsquo; y religiosos&rdquo;, anuncian desde Sudamericana sobre este nuevo libro de la periodista argentina Soledad Vallejos, autora, entre otros de <em>Olivos. La historia secreta de la quinta presidencial </em>y (junto a Marina Abiuso) <em>Amalita. Una biograf&iacute;a</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/07c69e3a-7374-4004-955a-39ce55b321db_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/07c69e3a-7374-4004-955a-39ce55b321db_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/07c69e3a-7374-4004-955a-39ce55b321db_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/07c69e3a-7374-4004-955a-39ce55b321db_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/07c69e3a-7374-4004-955a-39ce55b321db_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/07c69e3a-7374-4004-955a-39ce55b321db_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/07c69e3a-7374-4004-955a-39ce55b321db_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los dueños de la libertad, de Soledad Vallejos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los dueños de la libertad, de Soledad Vallejos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Los due&ntilde;os de la libertad</strong></em><strong>, de Soledad Vallejos, sali&oacute; por Sudamericana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>El Filo,</strong></em><strong> de Antonio Birabent. </strong>&ldquo;Un hombre solo en una monta&ntilde;a basta para contar una buena historia. Un hombre solo ya es una historia. Nuestro hombre transcurre para dejarse transformar y ver la transformaci&oacute;n. Queda exhausto de mirarse al espejo. Busca un espacio para estar a salvo de los dem&aacute;s, se encierra en la soledad como con llave, y all&iacute; descubre que &eacute;l mismo no es m&aacute;s que el escenario en el que los personajes de los que est&aacute; hecho se despliegan. No hay mundo m&aacute;s que dentro. Lo dijo Rilke y Birabent lo cuenta. <strong>El narrador no hace m&aacute;s que transcurrir y dejarse transformar lentamente. </strong>La compa&ntilde;&iacute;a de un perro fiel puede tornarse para &eacute;l claustrof&oacute;bica, puede otro d&iacute;a descubrir que el filo de una monta&ntilde;a s&oacute;lo es tal desde la distancia, y as&iacute;, sin buscarlo, como todos, ser el lugar en el que los personajes de su pasado y su presente lejano act&uacute;an un gui&oacute;n que &eacute;l sin saberlo escribi&oacute;&rdquo;, apunta la escritora <strong>Alejandra Kamiya</strong> sobre este libro del cantante, compositor y actor argentino <strong>Antonio Birabent</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En El Filo, un hombre se aleja de su entorno para pasar una temporada aislado en una zona de monta&ntilde;a, con la &uacute;nica compa&ntilde;&iacute;a de su perro. Salvo las visitas ocasionales del muchacho que le alquil&oacute; la casa en la que se hospeda, y sus largas caminatas por un paisaje tan inmenso como ajeno, el hombre est&aacute; solo: reflexiona, recuerda, inventa. <strong>En sus pensamientos hay una mujer y un v&iacute;nculo roto; ideas fantasiosas, una madre enferma, ya ausente; una ciudad y una rutina que lo agobian. </strong>En base a textos breves y una prosa po&eacute;tica precisa como el filo de una monta&ntilde;a, Birabent ahonda en este nuevo libro en temas como el amor, la soledad, el duelo y la alienaci&oacute;n de las grandes ciudades&rdquo;, informaron sobre este lanzamiento desde Parip&eacute; Books.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab660393-a9eb-4a07-bbab-360286133bae_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab660393-a9eb-4a07-bbab-360286133bae_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab660393-a9eb-4a07-bbab-360286133bae_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab660393-a9eb-4a07-bbab-360286133bae_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab660393-a9eb-4a07-bbab-360286133bae_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab660393-a9eb-4a07-bbab-360286133bae_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ab660393-a9eb-4a07-bbab-360286133bae_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Filo, de Antonio Birabent."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Filo, de Antonio Birabent.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>El Filo</strong></em><strong>, de Antonio Birabent, fue publicado por Parip&eacute; Books.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>Ca&iacute;da de las nubes, </strong></em><strong>de Violaine B&eacute;rot. </strong>&ldquo;Baptiste y Marion llevan una vida feliz y tranquila con sus cabras a las afueras de un peque&ntilde;o pueblo en la monta&ntilde;a.<strong> Una noche de invierno, Marion sufre fuertes dolores y, para asombro de ambos, da a luz en el ba&ntilde;o de casa. </strong>Este es el punto de partida de <em>Ca&iacute;da de las nubes</em>, un relato coral que combina m&uacute;ltiples puntos de vista sobre la llegada de este beb&eacute; inesperado que pondr&aacute; en cuesti&oacute;n todo lo que los personajes cre&iacute;an saber y que explora el conflicto &iacute;ntimo entre el instinto maternal y las consecuencias de un hecho traum&aacute;tico&rdquo;, se&ntilde;ala la rese&ntilde;a oficial de este libro que llega a las librer&iacute;as locales este mes a trav&eacute;s del sello Las Afueras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e17e25b-247e-4e45-9a16-cb2a91704412_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e17e25b-247e-4e45-9a16-cb2a91704412_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e17e25b-247e-4e45-9a16-cb2a91704412_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e17e25b-247e-4e45-9a16-cb2a91704412_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e17e25b-247e-4e45-9a16-cb2a91704412_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e17e25b-247e-4e45-9a16-cb2a91704412_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2e17e25b-247e-4e45-9a16-cb2a91704412_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Caída de las nubes, de Violaine Bérot."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Caída de las nubes, de Violaine Bérot.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Ca&iacute;da de las nubes, </strong></em><strong>de Violaine B&eacute;rot, sali&oacute; por Las Afueras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. </strong><em><strong>Filtraciones</strong></em><strong>, de Santiago O&rsquo;Donnell. </strong>&ldquo;La primera megafiltraci&oacute;n masiva difundi&oacute; papeles del Pent&aacute;gono con la novedad del momento: una fotocopiadora. Hoy la tecnolog&iacute;a permite publicar miles de archivos para que las audiencias conozcan su contenido sin intermediaciones. La historia de esos hallazgos muestra por qu&eacute; esta forma de revelar los secretos del poder es, con sus virtudes y defectos, h&eacute;roes y villanos, una herramienta vital para el acceso a la informaci&oacute;n y para el futuro de la democracia. El filtrador puede ser un funcionario poderoso, un empresario estafado, un empleado enojado, un esp&iacute;a, un loco, un idealista. La filtraci&oacute;n puede llegar en forma de documentos, fotos, videos, audios. Puede ser una cantidad de datos tan grande que se mide en terabytes o una grabaci&oacute;n de unos pocos minutos. <strong>Lo importante es lo que se revela: corrupci&oacute;n, cr&iacute;menes de Estado, evasiones millonarias de impuestos, espionaje masivo de ciudadanos o doping.</strong> En un mundo en el que casi todo lo que se vende como noticia son declaraciones, propaganda o fake news, las filtraciones -vengan de donde vengan- descubren hechos. Para el autor de este libro, son el &uacute;ltimo refugio del periodismo. Un periodismo que no se limita a reproducir anuncios y opiniones. Un periodismo que echa luz sobre los manejos m&aacute;s opacos de gobiernos y corporaciones&rdquo;, adelantan desde Sudamericana sobre esta publicaci&oacute;n del periodista argentino Santiago O&rsquo;Donnell.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;O'Donnell public&oacute; tres exitosos libros sobre el tema -<em>ArgenLeaks. Los cables de Wikileaks sobre la Argentina, de la A a la Z</em>; <em>PolitiLeaks</em>. <em>Todo lo que la pol&iacute;tica argentina quiso esconder. Sus secretos en Wikileaks de la A a la Z</em> y <em>ArgenPapers. Los secretos de la Argentina offshore en los Panama Papers</em>- y<strong> dirige Filtraleaks, el primer sitio web dedicado exclusivamente a seguir casos de filtraci&oacute;n en la Argentina y el mundo</strong>&rdquo;, agregan desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5e1d3db-f092-4d28-90ef-399cb63f6722_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5e1d3db-f092-4d28-90ef-399cb63f6722_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5e1d3db-f092-4d28-90ef-399cb63f6722_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5e1d3db-f092-4d28-90ef-399cb63f6722_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5e1d3db-f092-4d28-90ef-399cb63f6722_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5e1d3db-f092-4d28-90ef-399cb63f6722_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c5e1d3db-f092-4d28-90ef-399cb63f6722_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Filtraciones, de Santiago O’Donnell."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Filtraciones, de Santiago O’Donnell.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Filtraciones</strong></em><strong>, de Santiago O&rsquo;Donnell, sali&oacute; por Sudamericana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. </strong><em><strong>Bajar es lo peor</strong></em><strong>, de Mariana Enriquez.</strong> El sello espa&ntilde;ol Anagrama anunci&oacute; este mes una nueva edici&oacute;n de <em>Bajar es lo peor</em>, la primera novela de la periodista y escritora <strong>Mariana Enriquez</strong>. En un comunicado, la editorial adelant&oacute;: &ldquo;En el Buenos Aires nocturno, s&oacute;rdido y vibrante de los a&ntilde;os noventa del siglo pasado se mueven dos personajes: <strong>Facundo, un joven de belleza inalcanzable que se prostituye para sobrevivir y tiene miedo de dormir solo por las pesadillas que sufre, y Narval, un chico perseguido por seres oscuros y macabras alucinaciones</strong>. Un tercer personaje, la inestable Carolina, completa el tr&iacute;o, que se asoma al abismo de las drogas, la violencia, la destrucci&oacute;n y el amor. Escrita con diecinueve a&ntilde;os y publicada en 1995, cuando la autora ten&iacute;a veintiuno, esta primera novela de <strong>Mariana Enriquez</strong> estuvo largos a&ntilde;os descatalogada y devino obra de culto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Leer ahora <em>Bajar es lo peor</em> permite acceder a los or&iacute;genes de la potente escritura de Enriquez y comprobar c&oacute;mo en su debut como narradora ya aparecen muchas de las obsesiones que configurar&aacute;n su universo literario. Pero el rescate de la obra no obedece solo a razones arqueol&oacute;gicas, pues, m&aacute;s all&aacute; de ellas, el texto ha resistido con br&iacute;o el paso del tiempo, y su lectura permite descubrir que no es en absoluto una titubeante novela primeriza. <strong>Es una novela vamp&iacute;rica sin vampiros y una novela g&oacute;tica sin castillos embrujados, cargada de un malditismo con ecos de Baudelaire y Rimbaud, y con una banda sonora de rock underground, dark y punk.</strong> Es un cruce &ndash;como la autora confiesa en el pr&oacute;logo&ndash; entre <em>Mi Idaho privado</em> de Gus Van Sant y <em>Entrevista con el vampiro</em>. Y es, por encima de todo, una tenebrosa y fascinante historia de adolescentes convertidos en &aacute;ngeles ca&iacute;dos, en la que se entrecruzan la muerte y la belleza&rdquo;, agregaron desde Anagrama.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54fc6eb4-0c28-4e2f-aafa-faf3e4ca8e04_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54fc6eb4-0c28-4e2f-aafa-faf3e4ca8e04_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54fc6eb4-0c28-4e2f-aafa-faf3e4ca8e04_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54fc6eb4-0c28-4e2f-aafa-faf3e4ca8e04_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54fc6eb4-0c28-4e2f-aafa-faf3e4ca8e04_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54fc6eb4-0c28-4e2f-aafa-faf3e4ca8e04_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/54fc6eb4-0c28-4e2f-aafa-faf3e4ca8e04_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una nueva edición de Bajar es lo peor, de Mariana Enriquez."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una nueva edición de Bajar es lo peor, de Mariana Enriquez.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La nueva edici&oacute;n de </strong><em><strong>Bajar es lo peor</strong></em><strong>, de Mariana Enriquez, sali&oacute; por Anagrama. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/mariana-enriquez-hay-aceleracion-autodestructiva-mundo-habia-visto_1_11247741.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace</strong></a><strong>, una entrevista con la autora a prop&oacute;sito de la salida de su &uacute;ltimo libro de cuentos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>19. </strong><em><strong>Tierra acostumbrada</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Lobo.</strong> &ldquo;&iquest;C&oacute;mo contamos el lugar que habitamos? &iquest;Am&eacute;rica Latina puede ser reducida a campos polvorientos, pueblos perdidos en el mapa y personajes condenados a la brutalidad? <strong>&iquest;De qu&eacute; modo las historias que repetimos moldean la forma en que vemos a nuestra regi&oacute;n?</strong> &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si empez&aacute;ramos a narrarnos de otra manera? <em>Tierra acostumbrada</em> es una larga conversaci&oacute;n epistolar con Am&eacute;rica Latina. De forma cr&iacute;tica, <strong>Mar&iacute;a Lobo</strong> indaga en los motivos por los cuales escritores y escritoras de nuestro continente insisten en representarla como una sucesi&oacute;n de pueblos rurales y en situar lo rural en el lugar simb&oacute;lico del peligro y la violencia. A trav&eacute;s de un di&aacute;logo con la historia, la teor&iacute;a literaria y la experiencia personal, revisa los mecanismos culturales que invisibilizaron las ciudades 'de media altura' y fijaron a la provincia como un espacio salvaje en el imaginario popular. <strong>A partir de nociones como la levedad de Italo Calvino, el fantaseo de Sam Shepard y la idea de cristalizaci&oacute;n de Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez, junto con las miradas de Gabriela Wiener y Eduardo Muslip, propone otras formas de nombrar y habitar el presente</strong>&rdquo;, informan desde Fondo de Cultura Econ&oacute;mica sobre este nuevo libro de la autora tucumana<strong> Mar&iacute;a Lobo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con un lenguaje sensible, l&uacute;cido y atento a las capas de sentido que conforman algunas formas de las identidades latinoamericanas,<em> Tierra acostumbrada</em> <strong>permite desmontar estereotipos y reconocer las huellas urbanas y culturales que atraviesan incluso los paisajes m&aacute;s apartados</strong>. Una invitaci&oacute;n a pensar c&oacute;mo contamos&rdquo;, agregaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8bd184e2-f380-4749-8436-d8cd790c3431_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8bd184e2-f380-4749-8436-d8cd790c3431_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8bd184e2-f380-4749-8436-d8cd790c3431_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8bd184e2-f380-4749-8436-d8cd790c3431_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8bd184e2-f380-4749-8436-d8cd790c3431_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8bd184e2-f380-4749-8436-d8cd790c3431_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8bd184e2-f380-4749-8436-d8cd790c3431_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tierra acostumbrada, de María Lobo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tierra acostumbrada, de María Lobo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Tierra acostumbrada</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Lobo, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>20. </strong><em><strong>Por m&aacute;s escondida que est&eacute;</strong></em><strong>, de Maia Debowicz.</strong> &ldquo;Con una prosa que abre grietas en la realidad cl&iacute;nica para dejar entrar lo monstruoso y lo po&eacute;tico, <strong>Maia Debowicz escribe una novela que interroga qu&eacute; significa habitar un cuerpo: cu&aacute;les son sus l&iacute;mites, sus posibilidades, sus delirios y sus peores pesadillas</strong>. Y, al mismo tiempo, c&oacute;mo el cuidado, la complicidad y la entrega se revelan como los &uacute;nicos ant&iacute;dotos frente a lo que nos acecha. Por m&aacute;s escondida que est&eacute; es una exploraci&oacute;n visceral y magn&eacute;tica del cuerpo: entre el dolor y la ternura, entre lo monstruoso y lo luminoso. Una novela sobre la p&eacute;rdida, la metamorfosis y la vida que insiste despu&eacute;s de la vida&rdquo;, escribe <strong>Cecilia Fanti </strong>en el ep&iacute;logo de este libro de la periodista, dibujante y escritora <strong>Maia Debowicz</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A la Roberta de Maia, el cuerpo se le altera de una forma propia de una pel&iacute;cula de David Cronenberg, se le va al carajo corte <em>La sustancia</em> de Coralie Fargeat, y ante la desesperaci&oacute;n e inc&oacute;gnita de lo que le anda pasando, durante esa semana eterna conviviendo con la fauna de un sanatorio, ese cuerpo y su rocanrol a merced de la Vieja Cosechera y del derrape hacia la locura, ese Body rock y el alma de Roberta/Maia &mdash;m&aacute;s quienes la acompa&ntilde;an y soldadean&mdash; <strong>se le plantan a la muerte y a la enajenaci&oacute;n abanderando un verso de una canci&oacute;n que proclama</strong>: tengo el coraz&oacute;n para ganar, vos los ojos diciendo que voy a poder. Y mierda que da pelea la Debowicz&rdquo;, apunta por su parte <strong>Leo Oyola</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a74e2fe7-3cf8-428f-aca5-7b87f22ee7bc_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a74e2fe7-3cf8-428f-aca5-7b87f22ee7bc_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a74e2fe7-3cf8-428f-aca5-7b87f22ee7bc_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a74e2fe7-3cf8-428f-aca5-7b87f22ee7bc_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a74e2fe7-3cf8-428f-aca5-7b87f22ee7bc_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a74e2fe7-3cf8-428f-aca5-7b87f22ee7bc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a74e2fe7-3cf8-428f-aca5-7b87f22ee7bc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Por más escondida que esté, de Maia Debowicz."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Por más escondida que esté, de Maia Debowicz.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Por m&aacute;s escondida que est&eacute;</strong></em><strong>, de Maia Debowicz, sali&oacute; por La Cruj&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>21. </strong><em><strong>Campe&oacute;n</strong></em><strong>, de Jazm&iacute;n Varela.</strong> &ldquo;Noviembre llega a todo dibujo con el nuevo libro de Jazm&iacute;n Varela: <em>Campe&oacute;n</em>, una novela gr&aacute;fica de 352 p&aacute;ginas que cuenta la vida de los perros de una familia a lo largo de dos generaciones.<strong> Movi&eacute;ndose con soltura entre el realismo y el terror, Jazm&iacute;n Varela despliega una madurez estil&iacute;stica y narrativa poderos&iacute;sima</strong>, sensible a lo m&aacute;s duro y a lo m&aacute;s tierno de sus personajes, que la confirma como una de las autoras m&aacute;s destacadas de su generaci&oacute;n. Dicho sea de paso, Jazm&iacute;n fue quien hizo el ic&oacute;nico arte de tapa de <em>Cometierra</em>&rdquo;, informaron desde la editorial Sigilo sobre su lanzamiento de este mes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Campe&oacute;n</em> es una memoria sentimental: la historia de un perro y de una familia atravesada por el amor y la tragedia. Un relato de terror dom&eacute;stico contado con ternura y ferocidad, en el que un accidente inaugura una maldici&oacute;n que alcanza a cada integrante de la familia. Nadie con su sangre podr&aacute; ser feliz con un perro. <strong>A puro trazo en blanco y negro, Varela ilumina una novela gr&aacute;fica tan intensa como inolvidable</strong>&rdquo;, agregaron desde Sigilo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b43a7f5-30ab-4aa3-8197-e4c92672bd3f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b43a7f5-30ab-4aa3-8197-e4c92672bd3f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b43a7f5-30ab-4aa3-8197-e4c92672bd3f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b43a7f5-30ab-4aa3-8197-e4c92672bd3f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b43a7f5-30ab-4aa3-8197-e4c92672bd3f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b43a7f5-30ab-4aa3-8197-e4c92672bd3f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4b43a7f5-30ab-4aa3-8197-e4c92672bd3f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Campeón, de Jazmín Varela."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Campeón, de Jazmín Varela.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La novela gr&aacute;fica </strong><em><strong>Campe&oacute;n</strong></em><strong>, de Jazm&iacute;n Varela, sali&oacute; por Sigilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>23. </strong><em><strong>Obsolescencia programada</strong></em><strong>, de Manuel Cant&oacute;n. </strong>&ldquo;Imagin&aacute; Buenos Aires en 1887, antes de la electricidad, cuando un hombre daba macabros espect&aacute;culos resucitando cuerpos. Pero, &iquest;qu&eacute; pasa cuando una hu&eacute;rfana de uno de esos muertos aparece, desafiando la miseria y llevando la historia a un nivel inesperado? <strong>Con un estilo &uacute;nico, Manuel Cant&oacute;n viaja desde el siglo XIX hasta el presente, desenterrando la obsolescencia de lo moderno. </strong>Cada p&aacute;gina de <em>Obsolescencia programada</em> es una remoci&oacute;n de restos tecnol&oacute;gicos y culturales: del primer cine a la hipermediatizaci&oacute;n de la vida. No es solo un relato hist&oacute;rico, sino un viaje a trav&eacute;s de las ideas, las formas de contar el mundo y las sombras que dejamos atr&aacute;s&rdquo;, informaron desde el sello La Pollera sobre este libro, que fue galardonado con el premio Todos los tiempos el tiempo, de Fundaci&oacute;n Proa y Fundaci&oacute;n La Naci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Manuel Cant&oacute;n explora algo as&iacute; como una ficci&oacute;n de archivo: destilando las potencias narrativas del documento, su libro mapea m&aacute;s de un siglo de historia argentina en una serie de relatos protagonizados por el cuerpo, la tecnolog&iacute;a y la pol&iacute;tica. Un escritor ambicioso, en el mejor, m&aacute;s audaz, m&aacute;s riesgoso sentido de la palabra&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; sobre estos cuentos <strong>Alan Pauls</strong>, que fue jurado de ese premio.
    </p><p class="article-text">
        Cant&oacute;n naci&oacute; en Buenos Aires, en 1996. <strong>Es escritor, corrector y promotor editorial. </strong>En 2019, fue uno de los ganadores de la Bienal de Arte Joven de la Ciudad de Buenos Aires; ese mismo a&ntilde;o public&oacute; el libro de cuentos <em>Un a&ntilde;o sin verano</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09564186-9234-4e1d-bc14-c747cf07856a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09564186-9234-4e1d-bc14-c747cf07856a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09564186-9234-4e1d-bc14-c747cf07856a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09564186-9234-4e1d-bc14-c747cf07856a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09564186-9234-4e1d-bc14-c747cf07856a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09564186-9234-4e1d-bc14-c747cf07856a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/09564186-9234-4e1d-bc14-c747cf07856a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Obsolescencia programada, de Manuel Cantón."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Obsolescencia programada, de Manuel Cantón.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El libro de cuentos </strong><em><strong>Obsolescencia programada</strong></em><strong>, de Manuel Cant&oacute;n, sali&oacute; por la editorial La Pollera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>24. </strong><em><strong>&iexcl;Ahora el pueblo!</strong></em><strong>, de Jean-Luc Mel&eacute;nchon.</strong> &ldquo;En el verano de 2024, Francia estuvo al borde de caer bajo el poder de la extrema derecha. El desastre se evit&oacute; gracias a la formaci&oacute;n de un Nuevo Frente Popular. Esta coalici&oacute;n obtuvo el mayor n&uacute;mero de esca&ntilde;os en las elecciones legislativas anticipadas con un programa radical, progresista e integrador, inspirado en gran medida en el programa presidencial de <strong>Jean-Luc M&eacute;lenchon</strong>, l&iacute;der hist&oacute;rico de la izquierda. En &iexcl;<em>Ahora el pueblo!</em>, M&eacute;lenchon detalla su idea de la revoluci&oacute;n en nuestro tiempo. Inicia con un repaso de la historia de la humanidad desde sus primeros momentos hasta la crisis actual, para despu&eacute;s esbozar las l&iacute;neas de una nueva estrategia destinada a que los partidos radicales alcancen los m&aacute;s altos niveles de gobierno y transformen pac&iacute;ficamente el sistema capitalista mediante una revoluci&oacute;n ciudadana: una revoluci&oacute;n en la que los individuos se unan para formar un pueblo &uacute;nico, pol&iacute;ticamente movilizado, y reafirmen su poder sobre las condiciones colectivas de la vida urbanizada, haciendo frente a la oligarqu&iacute;a que a&uacute;n las controla&rdquo;, detallaron desde Fondo de Cultura Econ&oacute;mica sobre este lanzamiento.
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;lenchon fue durante mucho tiempo miembro destacado del Partido Socialista franc&eacute;s. Rompi&oacute; con &eacute;l en 2008 y fund&oacute; el movimiento que se convertir&iacute;a en La France Insoumise.<strong> Se present&oacute; a las elecciones presidenciales de 2012, 2017 y 2022, y en la &uacute;ltima de ellas estuvo a punto de llegar a la segunda vuelta.</strong> Es autor de m&aacute;s de veinte libros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/665a07b8-61ff-4e37-9f85-3809164a9add_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/665a07b8-61ff-4e37-9f85-3809164a9add_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/665a07b8-61ff-4e37-9f85-3809164a9add_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/665a07b8-61ff-4e37-9f85-3809164a9add_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/665a07b8-61ff-4e37-9f85-3809164a9add_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/665a07b8-61ff-4e37-9f85-3809164a9add_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/665a07b8-61ff-4e37-9f85-3809164a9add_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="¡Ahora el pueblo!, de Jean-Luc Melénchon."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                ¡Ahora el pueblo!, de Jean-Luc Melénchon.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>&iexcl;Ahora el pueblo!</strong></em><strong>, de Jean-Luc Mel&eacute;nchon, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>25.</strong><em><strong> Desobediencia civil</strong></em><strong>, de Henry David Thoreau.</strong> &ldquo;&iquest;C&oacute;mo actuar cuando el gobierno exige el acatamiento a costa de la conciencia? La respuesta es clara: desobedecer. <strong>En </strong><em><strong>Desobediencia civil</strong></em><strong>, Henry David Thoreau expone una defensa al individuo frente al poder del Estado. </strong>Escrito en 1849, en el contexto de la esclavitud y la guerra, este ensayo no solo rechaza el deber de cumplir leyes injustas, sino que tambi&eacute;n insta a la acci&oacute;n directa como una forma de intervenci&oacute;n moral. La verdadera reforma empieza por el retiro del consentimiento, por el gesto m&iacute;nimo &mdash;pero profundamente transformador&mdash; de negarse a colaborar con la injusticia. Este manifiesto se alza como un llamado vigente a resistir, a disentir y a colocar la &eacute;tica por encima de la obediencia&rdquo;, adelantaron desde Ediciones Godot sobre este lanzamiento de noviembre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cd42aa9-ec3a-4650-8c96-6c13c5b77c96_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cd42aa9-ec3a-4650-8c96-6c13c5b77c96_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cd42aa9-ec3a-4650-8c96-6c13c5b77c96_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cd42aa9-ec3a-4650-8c96-6c13c5b77c96_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cd42aa9-ec3a-4650-8c96-6c13c5b77c96_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cd42aa9-ec3a-4650-8c96-6c13c5b77c96_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3cd42aa9-ec3a-4650-8c96-6c13c5b77c96_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Desobediencia civil, de Henry David Thoreau."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Desobediencia civil, de Henry David Thoreau.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Desobediencia civil</strong></em><strong>, de Henry David Thoreau, sali&oacute; por Ediciones Godot con traducci&oacute;n de Sebasti&aacute;n Pilovsky.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-noviembre-martin-caparros-alicia-genovese-lucrecia-martel-destacados-no-ficcion_1_12744100.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Nov 2025 09:10:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/32bd8553-587a-4d62-89c3-6d5830e78739_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1592430" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/32bd8553-587a-4d62-89c3-6d5830e78739_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1592430" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los libros de noviembre: Martín Caparrós, Alicia Genovese, Lucrecia Martel y varios destacados de no ficción]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/32bd8553-587a-4d62-89c3-6d5830e78739_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Martín Rejtman,César Aira]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fantasía de Silvia Prieto, series de septiembre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/fantasia-silvia-prieto-series-septiembre_129_12579446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49fa969c-1537-466a-bdf8-af2b1fda6f9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125146.jpg" width="1185" height="666" alt="La fantasía de Silvia Prieto, series de septiembre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas para aferrarse en medio del desconcierto.
</p><p class="subtitle">El mar de Herzog, Saer y Piglia reunidos</p></div><p class="article-text">
        <em>A lo mejor&nbsp;te confundi&oacute;/mi forma de ser/Qui&eacute;n sabe si entendiste alguna vez, yo tampoco s&eacute; muy bien c&oacute;mo es. </em><em><strong>Ning&uacute;n mensaje, Rosario Bl&eacute;fari</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno. </strong><em>&ldquo;Cuando termin&eacute; el secundario hice un test vocacional y sal&iacute;a que me inclinaba hacia una carrera&hellip; por ejemplo Letras. Empec&eacute; Letras y no me convenci&oacute; el &aacute;rea de literatura y decid&iacute; orientarme hacia la ling&uuml;&iacute;stica. Porque me parece muy interesante: el lenguaje es muy rico, el lenguaje es muy misterioso. Y eso s&iacute; me gust&oacute; estudiarlo, ver c&oacute;mo se maneja, las reglas que tiene. Todo eso me gusta, c&oacute;mo se comunica la gente, c&oacute;mo a veces nos entendemos a media lengua. Porque a veces hay muchos supuestos, muchos sobreentendidos. Porque la gente no dice todo, dice una parte y se entiende igual. Es muy interesante eso&rdquo;</em>. La que habla frente a c&aacute;mara es una mujer que se llama <strong>Silvia Prieto</strong>. Lo hace hacia el final de la pel&iacute;cula <em>Silvia Prieto</em>, de <strong>Mart&iacute;n Rejtman</strong>, cuando corren los t&iacute;tulos. Antes y despu&eacute;s de ella habla otra Silvia Prieto y otra m&aacute;s, y otra m&aacute;s: una muy joven que cuenta que es de Chaco y viaj&oacute; a Buenos Aires a estudiar dise&ntilde;o gr&aacute;fico porque le gust&oacute; el nombre de esa carrera sin saber de qu&eacute; se trataba, otra que tiene dos hijos y le gusta escribir cada tanto (<em>&ldquo;en mis ratos, cuando trato de buscarme a m&iacute; misma escribo, me enriquece much&iacute;simo&rdquo;</em>), otra que dice que estudi&oacute; para ser <em>&ldquo;counselor&rdquo;</em> y que tiene <em>&ldquo;una vida com&uacute;n, pero linda&rdquo;</em>. <strong>La pregunta es parte de esos sobreentendidos de los que habla Silvia Prieto: aunque no lo vemos, suponemos que alg&uacute;n productor les pregunt&oacute; a cada una de ellas qui&eacute;nes son, qu&eacute; es de su vida.</strong> Cada Silvia Prieto se ofrece entonces en su individualidad y al mismo tiempo en su repetici&oacute;n. Cada una arma una versi&oacute;n posible en su relato. Primero las vemos todas juntas tomando el t&eacute;, intentando ver qu&eacute; las une adem&aacute;s del nombre y a la vez haciendo un esfuerzo por subrayar lo que las hace &uacute;nicas. <strong>Pero las palabras, inevitablemente, las van llevando en la conversaci&oacute;n a lugares comunes, como la profesi&oacute;n, el barrio donde viven, la composici&oacute;n familiar</strong> (en ese tironeo, en esa pretensi&oacute;n de <em>ser</em> alguien y al mismo tiempo fundirnos entre otros &ndash;pareciera mostrarnos Rejtman&ndash; estamos un poco todos, nos llamemos Silvia Prieto o no). El gesto de incorporar esa zona documental es curios&iacute;simo &ndash;y magistral sin ser denso, como todo el cine de Rejtman que siempre parece levitar&ndash; despu&eacute;s de haber visto una hora y pico de una pel&iacute;cula de uno de los artistas m&aacute;s extraordinarios del pa&iacute;s. Alguien que por lo general suele rodearse tambi&eacute;n de otros artistas muy singulares. <strong>Sin ir m&aacute;s lejos, Rosario Bl&eacute;fari, una Silvia Prieto que en la pel&iacute;cula fantasea con cambiar su vida o su forma de ser el d&iacute;a en que cumple 27 a&ntilde;os.</strong> Una mujer que quiere ser otra hasta que encuentra que hay otra que se llama como ella. Una mujer que da vueltas, que no dice todo, que se mueve entre contingencias, como en toda la filmograf&iacute;a de Rejtman, a partir de intercambios absurdos y reales (de d&oacute;lares enrollados con bandas el&aacute;sticas en latitas a sacos, caf&eacute;s, l&aacute;mparas de botella, maridos: un mundo encantador, permutable, <em>rejtmaniano</em>).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-3GXv9eY7UuM-1574', 'youtube', '3GXv9eY7UuM', document.getElementById('yt-3GXv9eY7UuM-1574'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-3GXv9eY7UuM-1574 src="https://www.youtube.com/embed/3GXv9eY7UuM?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>Dos. </strong><em>&ldquo;No sali&oacute;. No me desferreyric&eacute;, que siempre es mi objetivo&rdquo;</em>, me dijo entre risas hace unos d&iacute;as el escritor <strong>Gustavo Ferreyra</strong>, tambi&eacute;n un personaje excepcional dentro de la literatura argentina, en una entrevista p&uacute;blica de la que <a href="https://youtu.be/g0FC2ByMhW8?si=7GgZ-T01GqBS7UPX" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conservo el audio</a>. Hablaba de su novela <em>La familia</em>, un texto monumental para el que, cont&oacute;, se propuso &ldquo;<em>poner toda la carne al asador&rdquo;</em>. Durante su juventud (<em>&ldquo;ten&iacute;a 20 a&ntilde;os, era bastante zonzo&rdquo;</em>, aclar&oacute;) <strong>Ferreyra fantaseaba con que en alg&uacute;n momento iba a </strong><em><strong>&ldquo;dominar la t&eacute;cnica narrativa al estilo Joyce&rdquo;</strong></em><strong> para despu&eacute;s</strong><em><strong> &ldquo;poder pasar a otra cosa&rdquo;</strong></em><strong>. </strong><em>&ldquo;Joyce era como una cosa que uno dice &lsquo;no hay nada m&aacute;s all&aacute; de este tipo&rsquo;. Cuando le&iacute; el Ulises dije: &lsquo;este tipo es un monstruo horrible pero, bueno, es lo m&aacute;s grande que hay&rsquo;&rdquo;</em>, me coment&oacute; el escritor. Sin embargo, despu&eacute;s de varias novelas donde ya hab&iacute;a puesto todo su ferreyrismo al fuego y tres a&ntilde;os de escritura para <em>La familia</em> <strong>&ndash;otro lugar com&uacute;n que en manos y palabras de Ferreyra se destartala, se hace media lengua, se </strong><em><strong>desfamiliariza</strong></em><strong>&ndash;</strong> ese intento por ser otro no ocurri&oacute;:&nbsp;<em>&ldquo;Adem&aacute;s varios me dec&iacute;an &lsquo;vos ya sos experimental, &iquest;cu&aacute;nto m&aacute;s pod&eacute;s ser?&rsquo;. Entonces dije &lsquo;bueno, escribo lo que sale, escribo la obra que sale&rsquo;. Es que siento que hay una obra que emerge. Es una fantas&iacute;a, obviamente, pero siento que para m&iacute;, como escritor, es una fantas&iacute;a necesaria: que hay algo que es una obra a la cual me debo. Me debo a esa obra y es lo que escribo. Esto de hacer de la contingencia una necesariedad es un enga&ntilde;o inevitable del ser humano. Y en m&iacute; es as&iacute; tambi&eacute;n como escritor. En &uacute;ltima instancia, cuando termino una obra, qu&eacute; s&eacute; yo, digo &lsquo;era esa obra, no pod&iacute;a ser otra&rsquo;&rdquo;</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/254c1b8f-4697-48e0-9d36-4aa70f0dfd26_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/254c1b8f-4697-48e0-9d36-4aa70f0dfd26_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/254c1b8f-4697-48e0-9d36-4aa70f0dfd26_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/254c1b8f-4697-48e0-9d36-4aa70f0dfd26_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/254c1b8f-4697-48e0-9d36-4aa70f0dfd26_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/254c1b8f-4697-48e0-9d36-4aa70f0dfd26_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/254c1b8f-4697-48e0-9d36-4aa70f0dfd26_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;La familia&quot;, de Gustavo Ferreyra."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;La familia&quot;, de Gustavo Ferreyra.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Tres. </strong><em>&ldquo;Un buen nombre es lo m&aacute;s valioso que uno puede tener&rdquo;</em>. Eso dec&iacute;a varias veces un locutor en <a href="https://youtu.be/Q7tkGUm3LWU?si=i9EfC5xOfrCjrQKY" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">una publicidad que ve&iacute;a en la televisi&oacute;n cuando era chica</a> y me encantaba. <strong>Era el aviso de un banco, el Banco R&iacute;o, que ir&oacute;nicamente con el tiempo cambi&oacute; de nombre.</strong> Las im&aacute;genes mostraban una sucesi&oacute;n de nenes y nenas que dec&iacute;an frente a c&aacute;mara c&oacute;mo se llamaban. <em>&ldquo;Mi nombre es Constanza&rdquo;</em>, dec&iacute;a una; <em>&ldquo;Marianito&rdquo;</em>, lanzaba otro. Despu&eacute;s ven&iacute;an varios m&aacute;s que sonre&iacute;an casi sin dientes. <strong>Hasta que llegaba el momento en el que una dec&iacute;a </strong><em><strong>&ldquo;me llamo Agustina&rdquo;</strong></em><strong> y vi&eacute;ndola en casa siempre me conmov&iacute;a.</strong> Todos eran &uacute;nicos y al mismo tiempo una contingencia: si yo, tambi&eacute;n Agustina, pod&iacute;a ser la de la tele o viceversa. Un nombre propio y no tanto. En el segundo tramo del aviso ven&iacute;a el interrogante sobre el futuro, sobre eso que los chicos quer&iacute;an ser cuando fueran grandes. <strong>La pregunta, otro sobreentendido: seguramente alg&uacute;n productor les hab&iacute;a preguntado de antemano a cada uno de ellos o les hab&iacute;a indicado la respuesta que iba a quedar mejor para promocionar al banco. </strong>Aparecen lugares comunes, fantas&iacute;as y tambi&eacute;n salidas ins&oacute;litas, como la de una nena que habla de trabajar con una computadora <em>&ldquo;para tocar todos los botonitos&rdquo;</em>. Lo importante, de todos modos, es el buen nombre, &ldquo;<em>lo m&aacute;s valioso que uno puede tener&rdquo;</em>. Esa premisa resuena en mi cabeza y me hace re&iacute;r cada vez que me llega un correo con una consulta m&eacute;dica para Agustina Larrea. <strong>Es que tengo una Silvia Prieto (&iquest;o yo soy la Silvia Prieto de ella?) que es ginec&oacute;loga.</strong> Una vez por semana (algunas veces m&aacute;s, otras menos), alguien me manda un estudio, una inquietud, una buena noticia o alguna no tan buena. <strong>Despu&eacute;s de responderles que soy Agustina Larrea &ndash;aunque no esa que esperan&ndash; y que tienen mal la direcci&oacute;n, me quedo pensando si a Agustina Larrea le pasar&aacute; lo mismo. </strong>Quiero decir, si le llegar&aacute;n mensajes que son para m&iacute;. Llego a fantasear con que m&aacute;s all&aacute; hay una vida que me estoy perdiendo; con que, lejos de mi correspondencia que suele ser bastante pedestre, Agustina Larrea recibe mensajes con propuestas fabulosas, con invitaciones a viajes o a proyectos incre&iacute;bles. <strong>Y ella, que para algo es ni m&aacute;s ni menos que Agustina Larrea, elige cambiar su vida, como Silvia Prieto cuando cumple 27.&nbsp;</strong>Y&nbsp;acepta.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/track/7BskjojAHlGOqPVHnseiNd?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Cuatro. </strong><em>&ldquo;A lo mejor te confundi&oacute;/mi forma de ser/qui&eacute;n sabe si entendiste alguna vez/yo tampoco s&eacute; muy bien c&oacute;mo es&rdquo;</em>, canta <strong>Rosario Bl&eacute;fari</strong> en <em><strong>Ning&uacute;n mensaje</strong></em>, <a href="https://open.spotify.com/intl-es/track/7BskjojAHlGOqPVHnseiNd?si=c18d8e1a9efe42b0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la canci&oacute;n que dispara mi computadora</a>. La dejo hasta el final, no toco ning&uacute;n <em>botonito</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cinco.</strong> Cuenta <strong>Mart&iacute;n Rejtman</strong> en el libro <em>Es solo una pel&iacute;cula</em> (La Cruj&iacute;a, 2023), de <strong>Pablo Chernov</strong> y <strong>Fernando Krapp</strong>: <em>&ldquo;La reuni&oacute;n de las Silva Prieto del final de la pel&iacute;cula fue una producci&oacute;n aparte para encontrarlas. </em><em><strong>Se busc&oacute; a las Silvia Prieto reales a trav&eacute;s de la gu&iacute;a telef&oacute;nica pero, como se dice en la pel&iacute;cula, hab&iacute;a solo dos.</strong></em><em> Despu&eacute;s llamaron a todos los Prieto preguntando si no ten&iacute;an alg&uacute;n pariente de nombre Silvia. Y al final fuimos a los padrones electorales. Ah&iacute; es donde apareci&oacute; la mayor&iacute;a y las convocamos para la escena final. Una sola no acept&oacute;. En el estreno de la pel&iacute;cula en el BAFICI, cuando termin&oacute; la proyecci&oacute;n, una mujer se acerc&oacute; para hablarme y me dijo: &lsquo;</em><em><strong>Yo soy la Silvia Prieto que dijo que no</strong></em><em>&rsquo;&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Empieza esto que se llama <em>Mil lianas</em>. Una versi&oacute;n, <strong>algo que se parece a otra cosa</strong>. Una vez m&aacute;s, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Series del mes.&nbsp;</strong>Las principales plataformas anunciaron, una vez m&aacute;s, diversos lanzamientos que llegar&aacute;n a las pantallas para ver en formato hogare&ntilde;o a lo largo de todo el mes. <strong>Hay series nuevas, regresos esperados y pel&iacute;culas que desembarcan en el streaming despu&eacute;s de su paso por festivales y salas de cine</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Por mi parte, le pongo algunas fichas a <em>Task</em>, una serie de HBO Max que se estrena el domingo 7 de septiembre. Con <strong>Mark Ruffalo</strong> como protagonista y agente del FBI a cargo de investigar una serie de robos violentos, <strong>est&aacute; ambientada en los suburbios de Filadelfia</strong> y fue creada por <strong>Brad Ingelsby</strong>, el mismo de <em>Mare of Easttown</em> (si se les pas&oacute;, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/crimen-maradona_129_7845767.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hablamos hace un tiempito de esa serie protagonizada por </a><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/crimen-maradona_129_7845767.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Kate Winslet</strong></a><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/crimen-maradona_129_7845767.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> por ac&aacute;</a>). Pero, por supuesto, hay mucho m&aacute;s. Les dejo <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-septiembre-espias-mark-ruffalo-susana-gimenez-libro-claudia-pineiro_1_12570363.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace una suerte de gu&iacute;a que arm&eacute;</a> con tr&aacute;ilers, fechas y datos de pel&iacute;culas y series destacadas para ver por streaming este mes.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-m_lsInb3w2Y-7414', 'youtube', 'm_lsInb3w2Y', document.getElementById('yt-m_lsInb3w2Y-7414'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-m_lsInb3w2Y-7414 src="https://www.youtube.com/embed/m_lsInb3w2Y?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>La gu&iacute;a con series y pel&iacute;culas destacadas que llegan al streaming en septiembre </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-septiembre-espias-mark-ruffalo-susana-gimenez-libro-claudia-pineiro_1_12570363.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>se puede leer por ac&aacute;</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Peque&ntilde;os lectores</strong></em><strong>, de Yael Frankel. </strong>&ldquo;<em>Con el tiempo cambi&oacute; la idea que ten&iacute;a de la ilustraci&oacute;n como algo &iacute;ntimamente relacionado con la belleza. Poco a poco dej&eacute; de buscar en ese camino; no me interesa el adorno, lo bello (&iquest;qu&eacute; ser&aacute; lo bello?), el p&oacute;ster para colgar en la pared (aunque las paredes de mi casa y de mi estudio est&aacute;n repletas de ilustraciones propias y ajenas); no pretendo eso como un ideal; prefiero, sobre todo cuando hablo de un personaje, indagar en su interior y darle ciertos rasgos entra&ntilde;ables &ndash;y no solo en t&eacute;rminos gr&aacute;ficos. Para conseguirlo, procuro dotarlo con alguna cuota de &lsquo;humanidad&rsquo;. Pero c&oacute;mo lograr eso si es algo que no quiero resolver gr&aacute;ficamente ni describir en el texto? Entonces, me pongo un objetivo: intentar, con m&iacute;nimos detalles, que esa cuota de humanidad, por ejemplo, sea visible en su propia incongruencia o en sus contradicciones&rdquo;</em>, afirma <strong>Yael Frankel</strong> en <em>Peque&ntilde;os lectores</em> (Gris Tormenta, 2025).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/be5e4396-af97-4a6b-bfe3-a3def5f68cb3_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/be5e4396-af97-4a6b-bfe3-a3def5f68cb3_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/be5e4396-af97-4a6b-bfe3-a3def5f68cb3_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/be5e4396-af97-4a6b-bfe3-a3def5f68cb3_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/be5e4396-af97-4a6b-bfe3-a3def5f68cb3_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/be5e4396-af97-4a6b-bfe3-a3def5f68cb3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/be5e4396-af97-4a6b-bfe3-a3def5f68cb3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El ensayo &quot;Pequeños lectores&quot;, de Yael Frankel, salió por el sello Gris Tormenta."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El ensayo &quot;Pequeños lectores&quot;, de Yael Frankel, salió por el sello Gris Tormenta.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Repleto de ese tipo de reflexiones, de una b&uacute;squeda genuina a trav&eacute;s de su obra y de introspecci&oacute;n sobre algunos hitos de su vida, en este ensayo la escritora e ilustradora argentina indaga en su propio recorrido como artista, pero tambi&eacute;n como ni&ntilde;a y como madre de ni&ntilde;os lectores. <strong>Frankel es una de las autoras m&aacute;s destacadas en el rubro de los llamados &ldquo;libros &aacute;lbum&rdquo;, aquellos donde la ilustraci&oacute;n y el texto comparten la funci&oacute;n narrativa. </strong>Gran parte de ellos &ndash;aunque no exclusivamente&ndash; est&aacute;n dedicados al p&uacute;blico infantil, un asunto que la llev&oacute; en <em>Peque&ntilde;os lectores</em> a pensar en la creaci&oacute;n, la edici&oacute;n y la circulaci&oacute;n de libros para chicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entrevist&eacute; hace unos d&iacute;as a <strong>Yael Frankel</strong> para hablar sobre su nuevo libro. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/yael-frankel-publico-infantil-sagrado-respeto-admiro-quiero-identifico_1_12565468.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pueden leer la nota por ac&aacute;</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09265557-5f0f-4f35-b640-e7bb29b823f4_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09265557-5f0f-4f35-b640-e7bb29b823f4_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09265557-5f0f-4f35-b640-e7bb29b823f4_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09265557-5f0f-4f35-b640-e7bb29b823f4_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09265557-5f0f-4f35-b640-e7bb29b823f4_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09265557-5f0f-4f35-b640-e7bb29b823f4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/09265557-5f0f-4f35-b640-e7bb29b823f4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los libros de Yael Frankel son publicados en Argentina, pero también editoriales de editoriales de Colombia, Chile, España, Italia, Francia, Suiza y China."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los libros de Yael Frankel son publicados en Argentina, pero también editoriales de editoriales de Colombia, Chile, España, Italia, Francia, Suiza y China.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Peque&ntilde;os lectores</strong></em><strong>, de Yael Frankel, sali&oacute; por el sello Gris Tormenta. M&aacute;s, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/yael-frankel-publico-infantil-sagrado-respeto-admiro-quiero-identifico_1_12565468.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en esta entrevista con la autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Filba internacional.</strong> Habl&aacute;bamos arriba de la fantas&iacute;a o la posibilidad concreta de ser otros y por estas horas se anunci&oacute; la llegada de una nueva edici&oacute;n del Filba internacional, que este a&ntilde;o <strong>justamente tiene como premisa o t&iacute;tulo &ldquo;Alter&rdquo;</strong>. <em>&ldquo;&iquest;Para qu&eacute; se escribe, y para que se lee, si no es para ser otro? Si hay una tendencia natural en la literatura &ndash;en quienes la leemos, en quienes la escriben&ndash; es la de viajar hacia otra cosa. Esa sola inclinaci&oacute;n &ndash;que est&aacute; en su ra&iacute;z&ndash; justifica su existencia y quiz&aacute;s garantiza su resistencia a la extinci&oacute;n&rdquo;</em>, plantean desde el festival literario, que <strong>se llevar&aacute; adelante en Buenos Aires del 25 al 28 de septiembre</strong> y que contar&aacute; con la presencia de escritores internacionales y locales muy interesantes.
    </p><p class="article-text">
        La programaci&oacute;n, de la que les ir&eacute; comentando m&aacute;s en pr&oacute;ximas ediciones de <em>Mil lianas</em>, <a href="https://filba.org.ar/filba-internacional/festival-internacional-de-literatura-filba-2025_135" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se puede ver completa por ac&aacute;</a><a href="https://filba.org.ar/filba-internacional/festival-internacional-de-literatura-filba-2025_135/programa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">.</a> <strong>Atenci&oacute;n: aunque son todas gratuitas, hay algunas actividades que requieren de inscripci&oacute;n previa en la p&aacute;gina y esa opci&oacute;n se habilita a partir de hoy.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;En la realidad cotidiana vive la realidad fant&aacute;stica de la imaginaci&oacute;n, el deseo, el delirio, los relatos. En una persona hay muchas personas. En un minuto hay muchos d&iacute;as. Y si ese milagro de sensibilidades expandidas sucede, es porque existen las literaturas. </em><em><strong>Lo otro, lo alterno &ndash;una persona, una idea, un lugar&ndash; es lo ajeno, lo desconocido, lo que puede asustar y fascinar, por partes iguales</strong></em><em>, lo que contrasta con lo que creemos que somos y siempre, queramos o no, nos constituye&rdquo;</em>, apuntan desde Filba.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc852ff4-194e-43f4-8ff8-fdf8c664b246_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc852ff4-194e-43f4-8ff8-fdf8c664b246_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc852ff4-194e-43f4-8ff8-fdf8c664b246_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc852ff4-194e-43f4-8ff8-fdf8c664b246_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc852ff4-194e-43f4-8ff8-fdf8c664b246_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc852ff4-194e-43f4-8ff8-fdf8c664b246_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bc852ff4-194e-43f4-8ff8-fdf8c664b246_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Llega una nueva edición del Filba internacional, el festival literario gratuito de Buenos Aires con numerosas actividades."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Llega una nueva edición del Filba internacional, el festival literario gratuito de Buenos Aires con numerosas actividades.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Del 25 al 28 de septiembre tendr&aacute; lugar una nueva edici&oacute;n del Filba. La programaci&oacute;n completa </strong><a href="https://filba.org.ar/filba-internacional/festival-internacional-de-literatura-filba-2025_135/programa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>se puede ver por ac&aacute;</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Glauber Rocha online. </strong>Como todos los meses, les recuerdo que Lumiton, mi plataforma favorita para ver pel&iacute;culas en casa, renov&oacute; su programaci&oacute;n<strong> con ciclos online y gratuitos que se podr&aacute;n ver a lo largo de todo septiembre desde Argentina</strong>. Uno que me interesa especialmente este mes es el que le dedican al cineasta brasile&ntilde;o <strong>Glauber Rocha</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el 29 de septiembre <strong>se podr&aacute;n ver seis pel&iacute;culas clave de su filmograf&iacute;a</strong>, como <em>Barravento</em>, <em>Tierra en trance</em>, <em>La edad de la Tierra</em>, <em>Dios y el diablo en la tierra del sol</em>, <em>El le&oacute;n de siete cabezas</em> y <em>El drag&oacute;n de la maldad contra el santo guerrero</em>. Se accede <a href="https://lumiton.ar/grupo_de_eventos/vecine-vecine-glauber-rocha-3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Glauber Rocha fue un destacado cineasta, escritor y pol&iacute;tico brasile&ntilde;o nacido en Bah&iacute;a, reconocido como emblema y fundador del movimiento del Cinema Novo, movimiento cinematogr&aacute;fico surgido en la d&eacute;cada de 1950, que buscaba retratar la realidad social y pol&iacute;tica de Brasil desde una perspectiva cr&iacute;tica y comprometida, fusionando el arte y la pol&iacute;tica como parte de la vida social. </em><em><strong>Aunque el Cinema Novo se centraba en la realidad social, los cineastas tambi&eacute;n experimentaron con t&eacute;cnicas cinematogr&aacute;ficas, como el uso de montaje no lineal, narrativas fragmentadas, simbolismo visual, y elementos del realismo m&aacute;gico.</strong></em><em> Adem&aacute;s, dentro de las inquietudes aparec&iacute;a la construcci&oacute;n de una identidad visual relacionada con la idiosincrasia, lo que implicaba dar protagonismo a las historias, las personas, las problem&aacute;ticas y contradicciones de los pueblos latinoamericanos&rdquo;</em>, detallan&nbsp;desde Lumiton.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fbea40bc-d526-46f0-96f0-a5f9b0fc1fbc_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fbea40bc-d526-46f0-96f0-a5f9b0fc1fbc_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fbea40bc-d526-46f0-96f0-a5f9b0fc1fbc_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fbea40bc-d526-46f0-96f0-a5f9b0fc1fbc_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fbea40bc-d526-46f0-96f0-a5f9b0fc1fbc_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fbea40bc-d526-46f0-96f0-a5f9b0fc1fbc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fbea40bc-d526-46f0-96f0-a5f9b0fc1fbc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Lumiton lanza un ciclo dedicado al cineasta brasileño Glauber Rocha."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Lumiton lanza un ciclo dedicado al cineasta brasileño Glauber Rocha.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El ciclo online y gratuito de pel&iacute;culas dedicado a la filmograf&iacute;a de Glauber Rocha </strong><a href="https://lumiton.ar/grupo_de_eventos/vecine-vecine-glauber-rocha-3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>se puede ver por ac&aacute;</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora.&nbsp;</strong>Pas&eacute; buena parte de este a&ntilde;o escuchando <em>Dan&rsquo;s Boogie</em>, lo &uacute;ltimo de la banda <em>indie</em> Destroyer, los canadienses con <strong>Dan Bejar</strong> a la cabeza. Por estos d&iacute;as el grupo lanz&oacute; el videoclip de la canci&oacute;n <em>Travel Light</em>, que me gust&oacute; mucho y me pareci&oacute; una buena excusa para sumar algunas de las canciones del disco a nuestra banda sonora compartida. Como todos los viernes, <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=216c94b4abac4f48" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la encuentran ac&aacute;</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-fKjz_fbQyzI-3784', 'youtube', 'fKjz_fbQyzI', document.getElementById('yt-fKjz_fbQyzI-3784'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-fKjz_fbQyzI-3784 src="https://www.youtube.com/embed/fKjz_fbQyzI?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Una linda noticia de esta semana (y tambi&eacute;n una excusa para escuchar sus canciones): <strong>Juana Molina anunci&oacute; que antes de fin de a&ntilde;o estar&aacute; listo su pr&oacute;ximo &aacute;lbum</strong>, que se llamar&aacute; <em>Doga</em> y presentar&aacute; en vivo con dos fechas: 21 y 22 de noviembre en La Trastienda de Buenos Aires. &ldquo;Despu&eacute;s de casi 7 a&ntilde;os de grabar y grabar y grabar y casi siete a&ntilde;os de pensar que no ten&iacute;a nada, <strong>nos llevamos la sorpresa de que en realidad ten&iacute;a miles de horas de m&uacute;sica</strong>. Grabaciones en diferentes circunstancias, lugares y personas&rdquo;, <a href="https://www.instagram.com/p/DOGskmQEUdd/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adelant&oacute; en su cuenta de Instagram</a>.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Bonus track. </strong>Atenci&oacute;n si andan por Buenos Aires este fin de semana: el s&aacute;bado 6 y el domingo 7 de septiembre tendr&aacute; lugar el Festival Argentino de Historieta en el Centro Cultural Rojas (Corrientes 2038, CABA). <strong>Con entrada libre y gratuita, participar&aacute;n m&aacute;s de 40 sellos de todo el pa&iacute;s; habr&aacute; charlas, talleres, feria editorial y proyecciones.</strong> Pueden leer m&aacute;s sobre la programaci&oacute;n y ver los horarios de algunas actividades, <a href="https://www.instagram.com/fahistorietas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entre las actividades destacadas habr&aacute; talleres infantiles de dibujo para reinventar nuevas historias de Ast&eacute;rix; talleres de gui&oacute;n, en los cuales se podr&aacute;n repasar algunos de los recursos espec&iacute;ficos de la historieta; se realizar&aacute; un 'Tinder de historieta', un espacio para que se conozcan entre s&iacute; guionistas y dibujantes que est&eacute;n buscando formar duplas. El festival comenzar&aacute; con un homenaje a <strong>Daniel Divinsky</strong>, el s&aacute;bado a las 15 horas, y finalizar&aacute; con la presentaci&oacute;n, el domingo a las 19 horas, de la nueva novela gr&aacute;fica de Tute <em>Ensayo para mi muerte</em>&rdquo;, informaron los organizadores de FAH.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DOEptI5EtRo/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>Posdata. </strong>Arrancamos hablando de <em>Silvia Prieto</em> y les recuerdo que la pel&iacute;cula est&aacute; disponible para ver en Mubi. Antes de despedirme, aprovecho para agradecer, como todas las semanas, a quienes me escriben con comentarios sobre <em>Mil lianas</em>. Me encuentran, o a mi versi&oacute;n virtual, <a href="https://www.instagram.com/aerotina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;es un newsletter que se env&iacute;a todos los viernes por correo electr&oacute;nico. Para recibirlo,&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/fantasia-silvia-prieto-series-septiembre_129_12579446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Sep 2025 09:26:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/49fa969c-1537-466a-bdf8-af2b1fda6f9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125146.jpg" length="67934" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/49fa969c-1537-466a-bdf8-af2b1fda6f9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125146.jpg" type="image/jpeg" fileSize="67934" width="1185" height="666"/>
      <media:title><![CDATA[La fantasía de Silvia Prieto, series de septiembre]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/49fa969c-1537-466a-bdf8-af2b1fda6f9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125146.jpg" width="1185" height="666"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Series,Películas,Rosario Bléfari,Martín Rejtman]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El nirvana y las cosquillas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nirvana-cosquillas_129_11866394.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0d4bb16-41d9-4056-8edc-913f5c1f909b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El nirvana y las cosquillas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cine de Martín Rejtman se pregunta, a través de personajes asomados  a mundos psíquicos de pura fantasía, cómo vivir la vida con la intensidad que la vida se merece.</p></div><p class="article-text">
        Cuando un director tiene una propuesta est&eacute;tica tan clara desde el principio, como es el caso de <strong>Mart&iacute;n Rejtman</strong> (<em>Rapado</em>, <em>Silvia Prieto</em>) es interesante ver qu&eacute; es lo que se va profundizando a lo largo de una carrera. Viendo <em>La pr&aacute;ctica</em>, nominada a la Concha de Oro 2023 y reci&eacute;n estrenada en MUBI, mi sensaci&oacute;n es que lo que repens&oacute; Rejtman esta vez fue la relaci&oacute;n de su b&uacute;squeda formal con un tema y una visi&oacute;n de mundo. Nadie pensar&iacute;a en Rejtman como un director de cine de tesis, o un retratista de la realidad social, y sin embargo, <em>La pr&aacute;ctica </em>es para m&iacute; un claro acercamiento a esas formas de hacer cine; acercamiento que, incluso, me da ganas de volver a revisar su filmograf&iacute;a con esto en mente. 
    </p><p class="article-text">
        El protagonista de <em>La pr&aacute;ctica</em> es Gustavo (un magn&iacute;fico <strong>Esteban Bigliardi</strong>), un profesor de yoga argentino que vive en Santiago de Chile, donde estuvo casado hasta hace muy poco con Vanesa (una tambi&eacute;n magn&iacute;fica <strong>Manuela Oyarzun</strong>), tambi&eacute;n profesora de yoga, chilena. Gustavo y Vanesa acaban de separarse, o algo parecido: siguen yendo a terapia de pareja, todo indica que porque Gustavo no termina de entender la situaci&oacute;n y Vanesa quiere que la terapeuta se la explique. Gustavo est&aacute; como aletargado, seguramente deprimido en un sentido cl&iacute;nico; la sensaci&oacute;n es que todas las experiencias, y no solo su separaci&oacute;n, le llegan con una suerte de delay. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El cuerpo no le permite procesar los acontecimientos a la velocidad que la vida le pide, y por eso termina alquilando un cuarto como un adolescente, saliendo con una chica que lo invita sin que quede claro si tiene ganas o no las tiene, yendo a un retiro espiritual al que ya no sabe ni a qu&eacute; va. Es gracioso porque una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s centrales del cine de Rejtman es el registro literal y rob&oacute;tico con el que se manejan todos los personajes, tanto en t&eacute;rminos de la actuaci&oacute;n como en la escritura de los parlamentos que les toca decir: a veces explican de m&aacute;s, a veces explican de menos, pero nunca explican lo que explicar&iacute;a una persona normal. 
    </p><p class="article-text">
        Este tono es una de las claves del humor de Rejtman, y tambi&eacute;n de la frialdad y el extra&ntilde;amiento que logra crear en relaci&oacute;n con la interioridad de los personajes y las emociones de la pel&iacute;cula en general. En ese contexto, distinguir a un depresivo, a un personaje que estuviera a&uacute;n m&aacute;s corrido que el resto de la naturalidad y la frescura, parece de dif&iacute;cil a imposible. Y sin embargo, Rejtman lo logra: todos lo logran. El personaje de Bigliardi tiene una tristeza que se destaca entre los dem&aacute;s aut&oacute;matas, y al mismo tiempo es tan sutil que no lo despega del registro en el que est&aacute;n todos. Es divertido, tambi&eacute;n, el hecho de que la pel&iacute;cula no termine de tomar parte por &eacute;l. Casi todos los dem&aacute;s personajes, sobre todo su madre y su ex, parecen exasperados con Gustavo y su incapacidad de actuar como un adulto; pero la pel&iacute;cula decide claramente no opinar sobre qui&eacute;n tiene raz&oacute;n. Gustavo parece claramente ver un absurdo en la existencia que nadie m&aacute;s ve; pero Rejtman trata a todos los personajes con tanto amor que no queda claro, igual que en la vida, si hay que estar del lado de las mujeres que act&uacute;an sin mirar a los costados o del var&oacute;n enredado en su propia neurosis. 
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que la gente del cine compara mucho a Rejtman con Kaurismaki, y entiendo por qu&eacute; lo hacen, pero en mi mente el nombre que viene siempre adosado al de Rejtman es el de <strong>Miranda July</strong>. Tanto Rejtman como July son, adem&aacute;s de cineastas, escritores, y creo que es en parte por eso que ambos tienen un entendimiento tan fino de los conceptos de pacto ficcional y realismo. Las obras de Rejtman y July respetan en un sentido las reglas de la realidad: no hay ni platos voladores, ni futuros dist&oacute;picos, ni creaturas fant&aacute;sticas; no pasa nada que estrictamente no pueda suceder en el mundo real, podr&iacute;a una decir, pero eso tambi&eacute;n es falso. En las obras de Rejtman y July se hacen y se dicen cosas que las personas normales no hacen ni dicen, y sin que a nadie le llame la atenci&oacute;n. Es una suerte de surrealismo psicol&oacute;gico: los personajes de Rejtman y July no viven en mundos fant&aacute;sticos en t&eacute;rminos f&iacute;sicos, pero s&iacute; en mundos ps&iacute;quicos de pura fantas&iacute;a. Esas fantas&iacute;as tienen algo de arbitrario pero nunca son completamente arbitrarias: apuntan a mostrar de formas extremas y oblicuas las exageraciones y los absurdos de nuestra &eacute;poca, esos que todos damos por normales y sobre los que ya no nos preguntamos nada. 
    </p><p class="article-text">
        Ambos, tambi&eacute;n, trabajan con el humor, porque saben que la risa es un impulso que tiene mucho m&aacute;s que ver con el misterio de lo que se suele pensar. El humor es, de hecho, siempre abismo: si te preguntan por qu&eacute; llor&aacute;s en un drama pod&eacute;s contestar que es porque se muri&oacute; un ni&ntilde;o o porque los protagonistas se dejaron de amar, o por lo que fuera. En cambio, ante el m&aacute;s b&aacute;sico de los chistes, si te preguntan por qu&eacute; te re&iacute;s de que alguien se tropiece con una c&aacute;scara de banana o deje caer una torta de tres pisos realmente no una no sabe qu&eacute; contestar: &ldquo;porque es gracioso&rdquo;, es lo &uacute;nico que podemos decir, y algo del absurdo de la existencia est&aacute; muy patente en esa falta de palabras. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que esa manera exagerada, graciosa y extra&ntilde;ada de investigar la pregunta contempor&aacute;nea por el sentido de la vida es lo que me pareci&oacute; m&aacute;s interesante de<em> La pr&aacute;ctica</em>. El yoga est&aacute; tan incorporado a la cotidianidad de la clase media occidental como una manera de moverse un poco o &ldquo;relajarse&rdquo; que en general nos olvidamos de que, en un principio, se trataba de entender qu&eacute; hac&iacute;a uno en este mundo; nos olvidamos de que ese estado zen al que uno quiere llegar no se trataba solamente de descansar y desenchufarse de la vor&aacute;gine, sino de generar las condiciones para encontrar algo verdadero. 
    </p><p class="article-text">
        De alguna manera (y de una muy liviana, adem&aacute;s; una muy divertida) <em>La pr&aacute;ctica</em> devuelve al yoga a esa pregunta con much&iacute;sima honestidad: cuando empieza la pel&iacute;cula parecer&iacute;a que Gustavo practica yoga porque s&iacute;, que termin&oacute; en esa profesi&oacute;n de casualidad como podr&iacute;a haber terminado en cualquier otra. No es un tipo que alardee de su conexi&oacute;n con la sabidur&iacute;a; es, de hecho, un neur&oacute;tico consumad&iacute;simo. Y sin embargo, a lo largo de su camino lo que vamos viendo es su intento sincero y desprovisto de toda iron&iacute;a de dar con algo profundo en el medio de todas sus peque&ntilde;as tragedias cotidianas. No es un yogi estricto ni militante porque no es un fetichista: de hecho piensa que puede encontrar el nirvana haciendo cualquier clase de ejercicios, incluso levantando fierros. 
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que Gustavo se acerca a eso sagrado que busca, sea en un aparato del gimnasio, o paseando por el bosque, o caminando con una chica que gusta de &eacute;l, Rejtman y Bigliardi crean para su protagonista una ternura sencilla y conmovedora. Se habla mucho hoy de estar presente, de lograr largar el tel&eacute;fono para conectar con el aqu&iacute; y el ahora, pero nos interrogamos poco por los modos de esa presencia, como si estuvieran dados, como si alcanzara con poner el tel&eacute;fono en modo avi&oacute;n para saber estar. Rejtman se pregunta, en <em>La pr&aacute;ctica</em>, con qu&eacute; alcanza para estar viviendo la vida con la intensidad que la vida se merece. No lo contesta en t&eacute;rminos claros, pero lo deja esbozado, en esos gags min&uacute;sculos que nos desatan una risa cat&aacute;rtica que no sabemos de d&oacute;nde sale, pero parece venir de esa parte de una misma a la que hay que ir a buscar el zen; es como si Rejtman supiera que el nirvana vive en el mismo lugar en el que viven las cosquillas.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nirvana-cosquillas_129_11866394.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Dec 2024 03:07:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d0d4bb16-41d9-4056-8edc-913f5c1f909b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="331726" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d0d4bb16-41d9-4056-8edc-913f5c1f909b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="331726" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El nirvana y las cosquillas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d0d4bb16-41d9-4056-8edc-913f5c1f909b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Martín Rejtman,La práctica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Libros de octubre, algunas pistas de baile]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/libros-octubre-pistas-baile_129_11723110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4cba1682-bc86-4563-acf7-91b955fe7a7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libros de octubre, algunas pistas de baile"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">La chispa de la escalera, las series del mes</p></div><p class="article-text">
        <em>No hay historia de amor: hay una danza /anclada al coraz&oacute;n de la memoria</em>. <em>Danza</em>, <strong>Leopoldo Brizuela.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Intento darle vueltas a un asunto que me tiene un poco tomada en los &uacute;ltimos d&iacute;as (uno &ntilde;o&ntilde;o, que nadie se asuste; para todo lo dem&aacute;s existen otros lugares). Es el baile del comienzo de <em>El jockey</em>, de <strong>Luis Ortega</strong>. Me cuesta reconstruir la conmoci&oacute;n que sent&iacute; cuando lo vi en el cine y aunque puedo volver a la escena muchas veces en <em>YouTube</em> &ndash;los productores eligieron esa escena como el primer tr&aacute;iler que circul&oacute; de la pel&iacute;cula&ndash;, <strong>hay algo de esa turbaci&oacute;n primigenia que se pierde para siempre. Y que a la vez me llama, me convoca a recordar, me hace volver</strong>. La secuencia es una trampa exquisita: los protagonistas, los encantadores Remo (<strong>Nahuel P&eacute;rez Biscayart</strong>) y Abril (<strong>&Uacute;rsula Corber&oacute;</strong>), bailan en un sal&oacute;n oscuro. 
    </p><p class="article-text">
        Suena <em>Sin disfraz</em>, de Virus, y eso que se ve se parece a un cortejo. Es que los cuerpos de los bailarines no se tocan, pero se miden como si quisieran llegar a la m&iacute;nima distancia posible, <strong>se tantean como si estuvieran a punto de engancharse</strong>. Cada uno, a su tiempo, da vueltas alrededor del otro y estira el aire que los separa hasta hacerlo exiguo. Los divide un resquicio o un abismo: ese espacio &iacute;nfimo que pueden tajear en el movimiento con sus extremidades, ese <em>toco el aire, a vos no te toco</em>. Esa <em>zona de promesas</em>, ese por ahora.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Tj7J5Cyu4hI-1935', 'youtube', 'Tj7J5Cyu4hI', document.getElementById('yt-Tj7J5Cyu4hI-1935'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Tj7J5Cyu4hI-1935 src="https://www.youtube.com/embed/Tj7J5Cyu4hI?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Tal vez me cueste reconstruir el impacto que sent&iacute; en el cine porque se parece un poco al gesto de contar o que nos cuenten sobre un flirteo, un flechazo o una primera cita (si somos los que contamos, probablemente nos detengamos en detalles absurdos, nos cueste salir de los titubeos o aflore algo de incredulidad; si somos los que escuchamos tal vez pongamos la cara de <strong>Roberto Carnaghi</strong> mirando a los bailarines de <em>El jockey </em>extasiados, deformes y un poco atolondrados). El encuentro amoroso o ese vaiv&eacute;n entre la pista y el despiste; entre la coreograf&iacute;a y el desliz; <strong>entre el merodeo y la sincron&iacute;a imposible</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para seguir en el baile, armo r&aacute;pidamente un romancero musical y caprichoso con invitaciones a bailar entre el desgarro, el juego, el cortejo: <em>Let&rsquo;s Dance</em> (<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/invitacion-david-bowie-estrella-porno-apuros_129_9842796.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alguna vez hablamos por ac&aacute; de esa convocatoria</a> de <strong>David Bowie</strong> a correr, mecerse, temblar, a veces esconderse, no dejar de mover los pies); <em>Baila conmigo</em>, de <strong>Rita Lee</strong> (el rito sagrado, el llamado de la tierra: <em>&ldquo;Baila conmigo/como se baila en la tribu&rdquo;</em>); <em>Bailarina</em>, de Miranda! (el gancho pop, la versi&oacute;n m&aacute;s chillona del deseo: &ldquo;<em>Baila conmigo y as&iacute;/ mezclemos nuestros colores</em>&rdquo;), <em>Bailar en la cueva</em>, de <strong>Jorge Drexler</strong> (la ca&iacute;da sonora de las inhibiciones, <em>un cuerpo al fin</em>: <em>&ldquo;Cerrar el juicio, cerrar los ojos/o&iacute;r el clac con el que se rompen los cerrojos</em>); <em>El baile y el sal&oacute;n</em>, de Caf&eacute; Tacvba (la revelaci&oacute;n, el s&iacute;: &rdquo;y<em>o que era un solitario bailando</em>/m<em>e qued&eacute; sin hablar</em>/mientras t&uacute; me fuiste demostrando/que el amor es bailar&ldquo;).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-VbD_kBJc_gI-2625', 'youtube', 'VbD_kBJc_gI', document.getElementById('yt-VbD_kBJc_gI-2625'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-VbD_kBJc_gI-2625 src="https://www.youtube.com/embed/VbD_kBJc_gI?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <em>Sin disfraz</em> habla de <em>abandonar el frac</em> para amar, de hacerlo <em>por un minuto</em>. La historia m&aacute;s o menos conocida de la canci&oacute;n de <strong>Federico Moura</strong>, escrita en coautor&iacute;a con <strong>Roberto Jacoby</strong>, refiere al mundo <em>queer</em>, a una especie de gui&ntilde;o, a un traje pomposo que, ante el encuentro de los que bailan, ya no se necesita. <strong>Un cruce que es centelleo, que es clandestinidad, que se sostiene en un c&oacute;digo com&uacute;n pero tambi&eacute;n resbaladizo</strong>. Los protagonistas de <em>El jockey</em> &ndash;o mejor, sus cuerpos&ndash; no ser&aacute;n los mismos despu&eacute;s de su danza inaugural (de hecho, por distintas clases de accidentes, se golpear&aacute;n, se romper&aacute;n y, por fin, mutar&aacute;n). <strong>Vuelvo a pensar en ese baile, que en el fondo es un anzuelo: Remo y Abril no volver&aacute;n a ser tan esplendorosos como cuando bailan por primera vez </strong>y a la vez no podemos dejar de mirarlos, de acompa&ntilde;arlos en la fuga que sobreviene a ese inicio alucinante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as antes de la pel&iacute;cula de Ortega vi <em>La pr&aacute;ctica</em>, de <strong>Mart&iacute;n Rejtman</strong>, otro cineasta que suele incluir pistas de baile o discotecas en sus pel&iacute;culas. En este caso no hay bailarines, pero s&iacute; varios cuerpos que tambi&eacute;n se van rompiendo. Hay varios accidentes y deslices. <strong>Se suele comentar mucho la forma en la que hablan los personajes de Rejtman, a m&iacute; me gusta m&aacute;s pensar en sus movimientos y en los tironeos a los que quedan expuestos</strong> (en <em>La pr&aacute;ctica</em>, de hecho, hay posturas de yoga, huesos que crujen, viajes en moto, trastabilleos, temblores de la naturaleza que los sacuden). Algo que me hizo re&iacute;r: en las dos pel&iacute;culas, en distintas situaciones amorosas y al mismo tiempo c&oacute;micas, <strong>los protagonistas se abisman, es decir, caen al alg&uacute;n vac&iacute;o</strong> (Remo se levanta de la cama, se tropieza desde una habitaci&oacute;n alta y se desploma; el personaje que encarna <strong>Esteban Bigliardi</strong> en la pel&iacute;cula de Rejtman va hablando con una chica que pareciera gustarle y se hunde repentinamente en una alcantarilla).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2df7359c-71f6-4c51-91e8-29573e4ebf30_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2df7359c-71f6-4c51-91e8-29573e4ebf30_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2df7359c-71f6-4c51-91e8-29573e4ebf30_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2df7359c-71f6-4c51-91e8-29573e4ebf30_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2df7359c-71f6-4c51-91e8-29573e4ebf30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2df7359c-71f6-4c51-91e8-29573e4ebf30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2df7359c-71f6-4c51-91e8-29573e4ebf30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Esteban Bigliardi en una escena de la película &quot;La práctica&quot;, de Martín Rejtman."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Esteban Bigliardi en una escena de la película &quot;La práctica&quot;, de Martín Rejtman.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El baile, otra vez el baile. Por estos d&iacute;as, en las much&iacute;simas entrevistas que dieron por el estreno de la pel&iacute;cula, <strong>Nahuel P&eacute;rez Biscayart y &Uacute;rsula Corber&oacute; coincidieron en decir que el baile fue lo primero que filmaron juntos </strong>y que, por su condici&oacute;n medio experimental (&ldquo;<em>hicimos bastantes bizarreadas</em>&rdquo;, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=jl6x59wJOso" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dijo la actriz por ac&aacute;</a>) se convirti&oacute; en la mejor manera de conocerse.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Es ese arrojo, ese salto al vac&iacute;o que ten&eacute;s ah&iacute;, pero que ten&eacute;s que estar un poquito en aprietos para soltarlo</em>&rdquo;, dijo el actor en la misma entrevista. <strong>Tambi&eacute;n Luis Ortega se refiri&oacute; al asunto</strong>: &ldquo;<em>El baile genera un lenguaje que rompe con el discurso lineal de las palabras, que a la vez generan un pensamiento lineal, que a la vez genera la expectativa de un mensaje. Entonces, es una cadena de malos entendidos que no resulta buena a la hora de querer vehiculizar una expresi&oacute;n visceral. El baile lo que hace es que rompe el lenguaje y cuenta mejor que un di&aacute;logo. Bueno, no s&eacute; si cuenta mejor, lo cuenta de una manera m&aacute;s directa</em>&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/track/6oi4gIt6BQCRw1ZQJj21vq?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <em><strong>"Y bailamos, y ya no s&eacute; si es hoy, ayer o ma&ntilde;ana&rdquo;</strong></em><strong>, suena y vuelvo. </strong>A esa pista, a esos movimientos, a las torpezas, a las palabras que ya no dicen, a eso que quiero recordar y se pierde. A ese encantamiento de las primeras veces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Arranca <em>Mil lianas</em>, este <em>clan de ritmos rotos</em> &ndash;gracias Bochat&oacute;n por la imagen&ndash;, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta pista virtual de cada viernes</a>. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Los libros de octubre.</strong> Octubre lleg&oacute; con novedades editoriales  variadas. Entre novelas, cuentos, ensayos, nuevas ediciones de cl&aacute;sicos y antolog&iacute;as, los sellos apostaron este mes a nombres nuevos y tambi&eacute;n a los consagrados. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-octubre-mujeres-maitena-borges-estados-unidos-hebe-uhart-humor-alexandra-kohan_1_11695210.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ac&aacute; pueden leer una suerte de gu&iacute;a que arm&eacute;</a> con algunos de los libros m&aacute;s destacados.
    </p><p class="article-text">
        Por mi parte ya arranqu&eacute; con las clases que Borges dio en una universidad estadounidense nada m&aacute;s y nada menos que a comienzos de 1976, que ahora public&oacute; Sudamericana con el t&iacute;tulo <em>Clases de literatura argentina. Universidad de Michigan</em>. <strong>El libro trae las transcripciones de esos encuentros entre el escritor y los estudiantes, con sus exposiciones dedicadas a Sarmiento, el </strong><em><strong>Mart&iacute;n Fierro</strong></em><strong> y Leopoldo Lugones</strong>, entre otros. Hay filo, hay agudeza, hay honestidad y much&iacute;sima gracia en cada una de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ando con <em>El sentido del humor</em>, el nuevo ensayo de <strong>Alexandra Kohan</strong> que public&oacute; Paid&oacute;s (pronto novedades, mientras tanto <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/cebra-bazar_129_11678199.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden ir leyendo un adelanto del libro en este enlace</a>).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/722234ee-8586-4057-830a-d3eb52e18b0a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/722234ee-8586-4057-830a-d3eb52e18b0a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/722234ee-8586-4057-830a-d3eb52e18b0a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/722234ee-8586-4057-830a-d3eb52e18b0a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/722234ee-8586-4057-830a-d3eb52e18b0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/722234ee-8586-4057-830a-d3eb52e18b0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/722234ee-8586-4057-830a-d3eb52e18b0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Gioconda Belli, Slavoj Žižek, Alexandra Kohan, Jorge Luis Borges, Maitena y Truman Capote, entre los lanzamientos editoriales de octubre."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Gioconda Belli, Slavoj Žižek, Alexandra Kohan, Jorge Luis Borges, Maitena y Truman Capote, entre los lanzamientos editoriales de octubre.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La gu&iacute;a con las novedades editoriales destacadas de octubre se puede leer </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-octubre-mujeres-maitena-borges-estados-unidos-hebe-uhart-humor-alexandra-kohan_1_11695210.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Los libros de Han Kang.</strong> Las &uacute;ltimas horas estuvieron <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/veto-milei-voto-diputado_1_11720952.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plagadas de malas noticias</a> y apenas una buena ilumin&oacute; un poco el desconcierto de estos d&iacute;as. El jueves se anunci&oacute; que <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/han-kang-gana-premio-nobel-literatura-2024_1_11722406.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la escritora surcoreana Han Kang gan&oacute; el premio Nobel de Literatura</a>. En una vieja entrega de <em>Mil Lianas</em> <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/elogio-fan-escritora-silencios_129_10514699.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que pueden encontrar por ac&aacute;</a> hablamos del bell&iacute;simo <em>Las clases de griego</em>, uno de los &uacute;ltimos libros de la autora, que lleg&oacute; a nuestro pa&iacute;s de la mano del sello Random House. <strong>Pero hace m&aacute;s de una d&eacute;cada que el nombre de Han Kang circula en la Argentina. </strong>Es que el sello independiente Bajo la Luna edit&oacute;, en 2012, <em>La vegetariana</em>, tal vez su libro m&aacute;s c&eacute;lebre, como parte de una interesant&iacute;sima colecci&oacute;n de literatura surcoreana. Una apuesta audaz en aquel momento para un libro impactante pero todav&iacute;a inaccesible para buena parte del mundo (a partir de entonces la obra de la escritora comenz&oacute; a conocerse m&aacute;s y a recibir premios internacionales como el Booker Prize). <strong>De hecho Han Kang estuvo de paso por Argentina para participar de una presentaci&oacute;n en la Feria del Libro de Buenos Aires de 2013</strong>,<a href="https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-8028-2013-05-17.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> tal como cuenta en esta nota para P&aacute;gina/12</a> la escritora argentina <strong>Marina Mariasch</strong>, quien tuvo la posibilidad de entrevistarla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el anuncio del Nobel, la multinacional Penguin Random House adelantar&aacute; el lanzamiento de una nueva edici&oacute;n en espa&ntilde;ol de <em>La vegetariana</em>, que estaba previsto para finales de este a&ntilde;o, y seguramente publicar&aacute; m&aacute;s t&iacute;tulos de su obra. Cruzo los dedos para que llegue uno que me gusta particularmente. Se llama, al menos en la edici&oacute;n en ingl&eacute;s que tengo, <em>The White Book</em> y es una especie de h&iacute;brido compuesto por <strong>fragmentos desgarradores que rondan alrededor del color blanco</strong>, de un dolor particular que atraviesa a la propia Han Kang y de esa insistencia atronadora que puede llegar a ser el silencio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/15a437cb-a02e-431b-9a90-448cbe3ad960_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/15a437cb-a02e-431b-9a90-448cbe3ad960_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/15a437cb-a02e-431b-9a90-448cbe3ad960_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/15a437cb-a02e-431b-9a90-448cbe3ad960_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/15a437cb-a02e-431b-9a90-448cbe3ad960_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/15a437cb-a02e-431b-9a90-448cbe3ad960_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/15a437cb-a02e-431b-9a90-448cbe3ad960_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La escritora Han Kang ganó el Premio Nobel de Literatura."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La escritora Han Kang ganó el Premio Nobel de Literatura.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La escritora Han Kang acaba de ganar el Premio Nobel de Literatura. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/elogio-fan-escritora-silencios_129_10514699.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace</strong></a><strong>, un comentario sobre </strong><em><strong>La clase de griego</strong></em><strong>, su &uacute;ltimo libro traducido al espa&ntilde;ol y editado por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Combo de pel&iacute;culas.</strong> Dejo <strong>un listado un poco ca&oacute;tico de pel&iacute;culas m&aacute;s o menos recientes</strong> que vi en el cine en el &uacute;ltimo tiempo y que por estas semanas aterrizaron en las plataformas de streaming m&aacute;s populares (s&eacute; que van a valorar el gesto especialmente aquellos y aquellas que est&eacute;n en Argentina y tengan la posibilidad de hacer alg&uacute;n tipo de pausa durante el fin de semana largo).
    </p><p class="article-text">
        Prime Video sum&oacute; a su men&uacute; <em>Challengers</em> (traducida a los ponchazos como <em>Desafiantes</em> en algunos lugares), de <strong>Luca Guadagnino</strong>. Arriba hablamos de cuerpos que se mueven o se rompen y cortejos y ac&aacute; hay bastante de eso. La historia se sit&uacute;a en el universo del tenis, tiene un tri&aacute;ngulo amoroso en el centro y <strong>est&aacute; protagonizada por Zendaya, Josh O&rsquo;Connor y Mike Faist</strong>. La misma plataforma tambi&eacute;n acaba de subir la adorable pel&iacute;cula de animaci&oacute;n <em>Robot Dreams </em>(<em>Mi amigo robot</em> en algunos sitios), que <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/elogio-piedras-libros-marzo_129_10988599.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comentamos brevemente por ac&aacute;</a> por su m&uacute;sica.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-dtSZbtlhxjg-4722', 'youtube', 'dtSZbtlhxjg', document.getElementById('yt-dtSZbtlhxjg-4722'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-dtSZbtlhxjg-4722 src="https://www.youtube.com/embed/dtSZbtlhxjg?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Ya que hablamos de cine animado, Netflix sum&oacute; a su servicio esta semana el largometraje <em>El ni&ntilde;o y la garza</em> del maestro <strong>Hayao Miyazaki</strong>. No mucho para decir, salvo <em>&ldquo;qu&eacute; ganas de dejar todo y ponerme ya a verla una vez m&aacute;s&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Vi que est&aacute; disponible en la plataforma Max una pel&iacute;cula bastante inquietante que vi en el cine hace un par de a&ntilde;os. Se llama <em>The Nest </em>(perd&oacute;n que insista con esto de la traducci&oacute;n, en algunos lugares le pusieron <em>El refugio</em>), la dirigi&oacute; <strong>Sean Durkin</strong> y est&aacute; protagonizada por <strong>Jude Law</strong> y <strong>Carrie Coon</strong>. Un drama matrimonial situado en los &lsquo;80 que narra las peripecias de una familia que empieza a verse en problemas cuando, por decisi&oacute;n del padre &ndash;un hombre de negocios ambicioso y un poco err&aacute;tico&ndash;, se van de los Estados Unidos para instalarse en una casa aislad&iacute;sima y un poco t&eacute;trica en la campi&ntilde;a inglesa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-bsYqmCdSN5U-6793', 'youtube', 'bsYqmCdSN5U', document.getElementById('yt-bsYqmCdSN5U-6793'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-bsYqmCdSN5U-6793 src="https://www.youtube.com/embed/bsYqmCdSN5U?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, este verano <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/mar-plata-gran-sueno-argentino-siete-caminos-libros-documentales-e-investigaciones-notables_1_10907387.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">le dedicamos una nota especial a Mar del Plata por su cumplea&ntilde;os 150</a> y les habl&eacute; del documental <em>Danubio</em>, de la cineasta argentina <strong>Agustina P&eacute;rez Rial</strong>. La pel&iacute;cula <a href="https://play.cine.ar/INCAA/produccion/9536" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute; disponible en CineAR Play</a> para ver gratis. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-CYjREemBFbg-8660', 'youtube', 'CYjREemBFbg', document.getElementById('yt-CYjREemBFbg-8660'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-CYjREemBFbg-8660 src="https://www.youtube.com/embed/CYjREemBFbg?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora.</strong> Por ineludible, por magn&eacute;tica, esta semana se suman a este espacio todas las canciones que componen la banda sonora de <em>El jockey</em>, de Luis Ortega. <strong>De Virus a Sandro, de Palito Ortega a Nino Bravo, un viaje sonoro delicioso</strong> que encuentran, como todas las semanas, <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=d2f0bb8b6da64d4a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>. Ya que hablamos de la pel&iacute;cula, <a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/morir-renacer-acaso-vivir-poetica-jockey-luis-ortega_1_11702160.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>me encant&oacute; esta nota que escribi&oacute; Moira Soto</strong></a><strong> </strong>que<strong> </strong>capta mucho del sonido de <em>El jockey</em>, de sus colores, de sus texturas. Tambi&eacute;n hay un repaso espectacular de las pel&iacute;culas anteriores del cineasta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que tambi&eacute;n sum&eacute; canciones que rondan el baile, que lo celebran, que lo incitan. Entran, adem&aacute;s de las bandas y solistas que mencion&eacute; al comienzo,<strong> temas de Los Besos, Jamiroquai, Alaska y los Pegamoides, los Bee Gees y m&aacute;s</strong>.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Un lugar especial, tambi&eacute;n, tienen esta vez algunas canciones de la m&aacute;s brillante reina de las pistas, <strong>Madonna</strong> (cantemos juntos: <em>come on, vogue/let your body move to the music</em>). Con <a href="https://www.instagram.com/p/DAy1hZpSqqd/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un texto s&uacute;per conmovedor que public&oacute; en Instagram</a>, la artista despidi&oacute; esta semana a su hermano<strong> Christopher Ciccone</strong>, quien muri&oacute; a los 63 a&ntilde;os y fue en alg&uacute;n momento de su carrera su compa&ntilde;ero de ruta y tambi&eacute;n su core&oacute;grafo.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Nos tomamos de las manos y bailamos a trav&eacute;s de la locura de nuestra infancia. De hecho, el baile fue un s&uacute;per pegamento que nos mantuvo juntos&rdquo;</em>, anot&oacute; por ah&iacute; y agreg&oacute;, entre much&iacute;simas otras, im&aacute;genes de bailes compartidos: <em>&ldquo;Descubrir la danza me salv&oacute; (...). Cuando finalmente tuve el coraje de irme a Nueva York para convertirme en bailarina mi hermano me sigui&oacute;. Y, otra vez, nos tomamos de la mano y bailamos a trav&eacute;s de la locura de Nueva York&rdquo;</em>.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DAy1hZpSqqd/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>Bonus track. </strong>Peque&ntilde;o recordatorio, por si se les pas&oacute; o andan un poco perdidos, control remoto en mano:<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-octubre-maria-soledad-morales-stephen-king-regresos_1_11694058.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> por ac&aacute; arm&eacute; un repaso con algunas series y pel&iacute;culas</a> que llegan a lo largo de octubre al streaming.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bonus track II.</strong> Para cerrar, m&aacute;s invitaciones al baile y al encuentro: <strong>Rita Lee y Maria Beth&acirc;nia</strong> cantan juntas <em>Baila conmigo </em>en 1986.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-cYwO7-KWBdQ-7832', 'youtube', 'cYwO7-KWBdQ', document.getElementById('yt-cYwO7-KWBdQ-7832'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-cYwO7-KWBdQ-7832 src="https://www.youtube.com/embed/cYwO7-KWBdQ?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;en un newsletter de&nbsp;</strong><em><strong>elDiarioAR</strong></em><strong>. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/libros-octubre-pistas-baile_129_11723110.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Oct 2024 03:00:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4cba1682-bc86-4563-acf7-91b955fe7a7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4982391" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4cba1682-bc86-4563-acf7-91b955fe7a7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4982391" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Libros de octubre, algunas pistas de baile]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4cba1682-bc86-4563-acf7-91b955fe7a7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[El Jockey,Libros,Películas,Han Kang,Martín Rejtman]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Regreso a Chivilcoy, las series de septiembre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/regreso-chivilcoy-series-septiembre_129_11632117.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2df7359c-71f6-4c51-91e8-29573e4ebf30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Regreso a Chivilcoy, las series de septiembre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">Horas de leucofobia, preguntas incómodas</p></div><p class="article-text">
        <strong>Uno.</strong> &ldquo;Los <em>nostos</em>, en griego, los regresos, son una serie de epopeyas que cuentan la vuelta a sus hogares de los h&eacute;roes griegos que hab&iacute;an ido a la guerra de Troya&rdquo;, apunta <strong>Cynthia Edul</strong> en su nuevo libro <em>La primera materia</em> (lo acaba de editar Tenemos las M&aacute;quinas y es divino, abajo les cuento m&aacute;s). El potente texto de la autora y dramaturga se detiene en una serie de regresos partiendo del propio: <strong>cuando la pandemia azota al planeta y tiene en vilo a los suyos, ella debe volver al negocio de venta de productos textiles de su familia para hacerse cargo de &eacute;l</strong>. Convertida en escritora y docente, habiendo transitado su propia &eacute;pica vital &ndash;salir del barrio de lo conocido para ir a la universidad; despegarse por un rato de la tradici&oacute;n familiar de las telas para volcarse a las palabras&ndash; empieza a tirar de varios hilos. La vuelta a ese universo de texturas, urdimbres y sobre todo memoria, que Edul ya hab&iacute;a revisitado en su obra teatral <em>El punto de costura</em>, se expande esta vez entre otros retornos escritos, otros <em>nostos</em>, otros nudos. Con habilidad y poes&iacute;a, Edul va tejiendo, entre otros, fragmentos de libros como <em>La grande</em>, de <strong>Juan Jos&eacute; Saer</strong>, o <em>Regreso a Reims</em>, de <strong>Didier Eribon</strong>, que a la escritora le sirven para recorrer su propia historia, para transitar los cruces entre la escritura y la historia de los textiles, para descubrir que no se hab&iacute;a ido tan lejos como supon&iacute;a. Retomar la trama familiar, entonces, es repensar una cartograf&iacute;a, es cantar <em>&ldquo;cuando me fui no me alej&eacute;&rdquo;</em>. Leer y escribir son, antes que nada y despu&eacute;s de todo, formas de tejer.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb28cd98-79c2-4da2-8a33-ca8f631b8768_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb28cd98-79c2-4da2-8a33-ca8f631b8768_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb28cd98-79c2-4da2-8a33-ca8f631b8768_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb28cd98-79c2-4da2-8a33-ca8f631b8768_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb28cd98-79c2-4da2-8a33-ca8f631b8768_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb28cd98-79c2-4da2-8a33-ca8f631b8768_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cb28cd98-79c2-4da2-8a33-ca8f631b8768_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;La primera materia&quot;, lo nuevo de Cynthia Edul."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;La primera materia&quot;, lo nuevo de Cynthia Edul.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Dos.</strong> <em>&ldquo;Chivilcoy es un nombre de origen mapuche. </em>Chivilco<em> significa todas las aguas o &aacute;rea de reuni&oacute;n de aguas. Se destaca que la letra &lsquo;y&rsquo; podr&iacute;a haber sido agregada posteriormente, tal vez incluso por alg&uacute;n historiador. El partido de Chivilcoy se cre&oacute; el 28 de diciembre de 1845, por decreto del gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas&rdquo;</em>, leo en un blog un poco <em>trash</em> pero lleno de datos curiosos. Chivilcoy es el nudo, es la ciudad de mi familia paterna. <strong>Todos los a&ntilde;os volv&iacute;amos a Chivilcoy para las fiestas y para pasar parte del verano.</strong> Chivilcoy es calor, es tierra en los dedos, es carnaval, es ver la novela de la tarde, es el perfume del jazm&iacute;n de la casa de mis abuelos. Y, sobre todo, es recuerdo. Cuando empezaban las clases y la maestra nos ped&iacute;a que escribi&eacute;ramos una composici&oacute;n sobre lo que hab&iacute;amos hecho en las vacaciones, siempre volv&iacute;a a Chivilcoy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tres.</strong> El escritor <strong>Hern&aacute;n Ronsino</strong> naci&oacute; en Chivilcoy y algunas historias de su flamante libro de cuentos <em>Caballo de verano </em>(lo edit&oacute; recientemente Eterna Cadencia y es bell&iacute;simo; abajo les cuento m&aacute;s) transcurren en esa ciudad o en sus alrededores. Hace rato que vengo d&aacute;ndole vueltas al asunto, tengo muchas ganas de escribir sobre esos cuentos y no me sale nada. Empiezo poni&eacute;ndome reverencial, empiezo por el lado que me queda m&aacute;s c&oacute;modo, que es el de los datos. Entonces anoto algo sobre <a href="https://www.archivoliterariochivilcoy.com/discurso-domingo-faustino-sarmiento-1868-les-prometo-cien-chivilcoy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un discurso bastante conocido</a> que dio Sarmiento en la ciudad en 1868, apenas elegido presidente; <strong>anoto que dijo que quer&iacute;a que hubiera &ldquo;cien Chivilcoy&rdquo;</strong>, que ve&iacute;a en esas tierras el futuro de la naci&oacute;n. Tambi&eacute;n busco informaci&oacute;n sobre la visita de <strong>Juana Manso</strong> a Chivilcoy para la inauguraci&oacute;n de una biblioteca. Despu&eacute;s tacho. Me vengo m&aacute;s ac&aacute; en el tiempo y recuerdo la primera nota period&iacute;stica que escrib&iacute; en mi vida, para un diario peque&ntilde;o de otra ciudad bonaerense: era sobre los d&iacute;as de un jovenc&iacute;simo <strong>Julio Cort&aacute;zar</strong> que pas&oacute; una temporada en Chivilcoy dando clases en un secundario. Retomo la Chivilcoy de Ronsino, me doy cuenta de que sigo dando vueltas y de que sus historias tambi&eacute;n proponen un merodeo por la ciudad y sus adyacencias. <strong>Hay personajes un poco pr&oacute;fugos o con la fuga en el cuerpo, con ganas de huir.</strong> Hay algunos que dan vueltas, que se fueron y vuelven.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0d6f620-80c9-4924-aa62-2305882ecb05_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0d6f620-80c9-4924-aa62-2305882ecb05_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0d6f620-80c9-4924-aa62-2305882ecb05_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0d6f620-80c9-4924-aa62-2305882ecb05_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0d6f620-80c9-4924-aa62-2305882ecb05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0d6f620-80c9-4924-aa62-2305882ecb05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e0d6f620-80c9-4924-aa62-2305882ecb05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Hernán Ronsino nació en la ciudad bonaerense de Chivilcoy, en 1975."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Hernán Ronsino nació en la ciudad bonaerense de Chivilcoy, en 1975.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Cuatro.</strong> Es de noche, estoy en Buenos Aires en el cumplea&ntilde;os de mi querida amiga Florencia. Al elenco m&aacute;s o menos estable de este tipo de encuentros se suman algunos personajes nuevos. Uno es N, el novio de M, a quien algunos no conoc&iacute;amos. <strong>La charla general pasa de las noticias y alg&uacute;n esc&aacute;ndalo de la semana a asuntos m&aacute;s personales. N, de pronto, dice que al d&iacute;a siguiente tiene que viajar a Chivilcoy.</strong> El tiempo de alguna manera se frena o se enrarece, comento que de ah&iacute; es mi familia paterna y a partir de entonces se abre un mundo: N me dice que por supuesto conoci&oacute; a mi abuelo, habla de &eacute;l con cari&ntilde;o y admiraci&oacute;n. Despu&eacute;s recuerda la comida que preparaba mi abuela, el barrio, la casa en esa esquina llena de sombras. El nudo, el lugar donde confluyen las aguas y m&aacute;s regresos: si no vas a Chivilcoy, Chivilcoy inevitablemente viene a vos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cinco.</strong> <em>&ldquo;Miramos el mundo una vez, en la infancia/El resto es memoria&rdquo;</em>, escribi&oacute; la poeta <strong>Louise Gl&uuml;ck</strong> en su c&eacute;lebre y archicitado poema sobre un regreso que lleva como t&iacute;tulo <em>Nostos</em> (lo leen completo <a href="https://vuelapalabra.com/nostos-poema-de-louise-gluck/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute;</a>).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Seis. </strong>Otro tiempo en suspenso, enrarecido: estoy de vacaciones,<strong> </strong>estoy arriba de un avi&oacute;n. La pantalla del asiento de adelante va se&ntilde;alando en un mapa un poco pixelado el recorrido del vuelo, las horas que faltan para llegar, las horas transcurridas. Sobre un manch&oacute;n verde hay puntos que marcan ciudades al azar. <strong>Aparecen Jun&iacute;n, Asunci&oacute;n, San Pablo y, de pronto, leo Chivilcoy.</strong> <em>&ldquo;Cuando me fui no me alej&eacute;&rdquo;</em>, canto para adentro. Despu&eacute;s pienso que alg&uacute;n d&iacute;a podr&iacute;a escribir sobre esto. Algo as&iacute; como una composici&oacute;n, una epopeya m&iacute;nima. 
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de volver y volvi&oacute; <em>Mil lianas</em>. <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ac&aacute;</a>, como siempre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Caballo de verano</strong></em><strong>, de Hern&aacute;n Ronsino. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/striptease-escondidas-thriller-hospital_129_9658609.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hablamos hace un tiempo en este espacio sobre Hern&aacute;n Ronsino</a>. Fue <strong>cuando sali&oacute; su novela </strong><em><strong>Una m&uacute;sica</strong></em><strong>, que celebramos especialmente</strong> (de hecho, tiempo despu&eacute;s fue elegida como el libro del a&ntilde;o y <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-libro-2023-musica-hernan-ronsino-novela-gano-premio-critica_1_10168535.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">distinguida por el Premio de la Cr&iacute;tica organizado por la Feria del Libro de Buenos Aires</a>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El escritor acaba de lanzar ahora <em>Caballo de verano</em>, un notable libro de cuentos que est&aacute; separado en dos tramos. <strong>Por un lado, como dec&iacute;amos arriba, est&aacute;n las historias chivilcoyanas</strong>, las que cabalgan al costado de esas tierras medias bonaerenses, con sus tormentas infernales, con su aridez, con sus instituciones, con sus secretos, con sus rulos familiares, con una temperatura que el autor capta con un tono sensible y austero. Por el otro, hay cuentos si se quiere m&aacute;s urbanos, que rondan lo s&oacute;rdido y lo misterioso con una narraci&oacute;n magn&eacute;tica. En las dos zonas y una vez m&aacute;s &ndash;como ocurr&iacute;a en <em>Una m&uacute;sica </em>y sus &ldquo;tramas menores&rdquo;&ndash; <strong>la mirada de Ronsino se posa con precisi&oacute;n sobre lo que pareciera estar al costado de una ruta</strong>. Ese elemento que aparenta ser &iacute;nfimo, como el punto donde comienza una tormenta, pero que por su potencia es capaz de desatar tempestades. Con esta publicaci&oacute;n, Ronsino vuelve a distinguirse como uno de los autores m&aacute;s interesantes del panorama contempor&aacute;neo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/811740d0-35ee-48bf-820a-1faf8b051c9e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/811740d0-35ee-48bf-820a-1faf8b051c9e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/811740d0-35ee-48bf-820a-1faf8b051c9e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/811740d0-35ee-48bf-820a-1faf8b051c9e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/811740d0-35ee-48bf-820a-1faf8b051c9e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/811740d0-35ee-48bf-820a-1faf8b051c9e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/811740d0-35ee-48bf-820a-1faf8b051c9e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Caballo de verano&quot;, lo nuevo de Hernán Ronsino."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Caballo de verano&quot;, lo nuevo de Hernán Ronsino.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El libro </strong><em><strong>Caballo de verano</strong></em><strong>, de Hern&aacute;n Ronsino, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Las series de septiembre.</strong> El mes nuevo trae, como siempre, lanzamientos de series y pel&iacute;culas que aterrizan en las principales plataformas de streaming. <strong>Hay temporadas nuevas de viejos conocidos y estrenos que pintan muy bien.</strong> Por mi parte, ya estoy <em>stockeada</em> con una buena cantidad de pa&ntilde;uelos para lagrimear con la serie documental sobre la vida y la carrera de <strong>&Aacute;ngel Di Mar&iacute;a</strong>, que estrenar&aacute; Netflix el 12 de septiembre. Tambi&eacute;n le pongo varias fichas a la nueva temporada de<em> Porno y helado</em>, en Amazon Prime, y al documental sobre el creador de Los Soprano, <strong>David Chase</strong> que sumar&aacute; Max a su men&uacute;. Pueden leer m&aacute;s sobre todo lo que se viene en septiembre <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-septiembre-porno-helado-di-maria-regresos_1_11629640.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9fa123e-b30c-4a68-9071-b6097b5ffb5a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9fa123e-b30c-4a68-9071-b6097b5ffb5a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9fa123e-b30c-4a68-9071-b6097b5ffb5a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9fa123e-b30c-4a68-9071-b6097b5ffb5a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9fa123e-b30c-4a68-9071-b6097b5ffb5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9fa123e-b30c-4a68-9071-b6097b5ffb5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f9fa123e-b30c-4a68-9071-b6097b5ffb5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un documental sobre la vida de Ángel Di María, la vuelta de &#039;Porno y helado&#039; y &#039;Slow Horses&#039;, entre los lanzamientos destacados de septiembre."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un documental sobre la vida de Ángel Di María, la vuelta de &#039;Porno y helado&#039; y &#039;Slow Horses&#039;, entre los lanzamientos destacados de septiembre.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La gu&iacute;a con las series y pel&iacute;culas que llegan al streaming en septiembre </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-septiembre-porno-helado-di-maria-regresos_1_11629640.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>se puede leer en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>La primera materia</strong></em><strong>, de Cynthia Edul. </strong><em>&ldquo;Pienso en el hilo que enlaza la migraci&oacute;n de mis abuelos, la hambruna, la calle, los d&iacute;as al sol en los que eran se&ntilde;alados por su piel, su lengua, sus costumbres. Pienso en las huellas que esa mirada dej&oacute; en su mirada del mundo, que echaba ra&iacute;ces ac&aacute;, pero que siempre iba a querer volver. Pienso en el hilo que parte de ellos y llega hasta m&iacute;&rdquo;</em>, se lee en un fragmento del libro. Como les contaba arriba, <em><strong>La primera materia</strong></em><strong>, de la escritora argentina Cynthia Edul, es un libro de nudos, de cruces, de regresos, de lecturas.</strong> A lo largo de sus p&aacute;ginas, la autora logra unir la trama de una pr&aacute;ctica milenaria y vital como la de la industria textil en sus m&uacute;ltiples vertientes con los recorridos de su propia trayectoria familiar.
    </p><p class="article-text">
        Armado con cap&iacute;tulos breves como retazos, h&iacute;brido, po&eacute;tico por momentos, repleto de referencias bibliogr&aacute;ficas por otros, &iacute;ntimo y conmovedor, <em>La primera materia</em> toma dos universos que la autora viene explorando en su obra previa. Por un lado, el del negocio familiar del barrio porte&ntilde;o de San Crist&oacute;bal fundado por el abuelo de la autora, donde hasta la actualidad funciona el local bajo el nombre de &ldquo;Jacinto K. Edul e Hijos&rdquo;. Un espacio en el que indag&oacute; en su obra teatral <em>El punto de costura</em>. <strong>Por otro, hay una suerte de continuidad de lo que podr&iacute;a pensarse como una nueva entrega de la novela familiar</strong>, que hab&iacute;a tenido un paso previo en <em>La tierra empezaba a arder</em> (Lumen, 2019), donde la autora narraba otro regreso: el que hizo junto a su madre a la tierra de sus antepasados. Familia, memoria, lenguaje y literatura insisten una vez m&aacute;s ahora, en un texto que a fuerza de una b&uacute;squeda luminosa e incansable logra enhebrar, tironear, tocar m&aacute;s de una fibra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cynthia Edul </strong>naci&oacute; en Buenos Aires, en 1979. <strong>Es novelista, dramaturga, directora de teatro y gestora cultural.</strong> Es licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires y en Dramaturgia por la Escuela Municipal de Arte Dram&aacute;tico. Es autora de las novelas <em>La sucesi&oacute;n</em> (2012) y <em>La tierra empezaba a arder. &Uacute;ltimo regreso a Siria</em> (2019) y de las obras de teatro <em>Miami</em>, <em>Familia</em> <em>Bons&aacute;i</em>, <em>A d&oacute;nde van los corazones rotos</em> y <em>El punto de costura</em>. Es fundadora del club de artes esc&eacute;nicas Para&iacute;so.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c023d8-36ad-4d1e-b9a0-e57008c4e34c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c023d8-36ad-4d1e-b9a0-e57008c4e34c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c023d8-36ad-4d1e-b9a0-e57008c4e34c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c023d8-36ad-4d1e-b9a0-e57008c4e34c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c023d8-36ad-4d1e-b9a0-e57008c4e34c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c023d8-36ad-4d1e-b9a0-e57008c4e34c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/88c023d8-36ad-4d1e-b9a0-e57008c4e34c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cynthia Edul acaba de publicar el libro &quot;La primera materia&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cynthia Edul acaba de publicar el libro &quot;La primera materia&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>La primera materia</strong></em><strong>, de Cynthia Edul, sali&oacute; por Tenemos las M&aacute;quinas. La autora presentar&aacute; el libro el s&aacute;bado 7 de septiembre junto a Lorena Vega y Romina Paula. </strong><a href="https://www.instagram.com/p/C_JE8KnxaRE/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>M&aacute;s informaci&oacute;n, en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>El destino de una caja</strong></em><strong>, de V&iacute;ctor Malumi&aacute;n.</strong> <em>&ldquo;Hay una cuesti&oacute;n simple y desapercibida pero fundamental, porque sin ella se derrumba todo, cae la posibilidad de que el texto sea le&iacute;do, se cae cada idea, cada autor, cada librero: si el libro no est&aacute; disponible, si a causa de una distribuci&oacute;n deficiente el libro no est&aacute; al alcance de los lectores una vez que ha sido publicados, no se puede comprar y, por lo tanto, no se puede leer&rdquo;</em>, subraya&nbsp;<strong>V&iacute;ctor Malumi&aacute;n</strong>&nbsp;en su flamante ensayo&nbsp;<em>El destino de una caja</em>&nbsp;(Gris Tormenta, 2024). Editor junto a su socio&nbsp;<strong>Hern&aacute;n L&oacute;pez Winne</strong>&nbsp;en el sello Godot, co-creador de la Feria de Editores de Buenos Aires, una de las cabezas de la distribuidora Carbono y recientemente incorporado al mundo de los libreros con una librer&iacute;a que abri&oacute; en el barrio porte&ntilde;o de Saavedra,&nbsp;<strong>en su publicaci&oacute;n Malumi&aacute;n habla de cajas, de planillas de c&aacute;lculo, de circuitos de pagos</strong>. Como si quisiera, de alguna manera, mostrar un lado B de una actividad que muchos idealizan, como si intentara desmitificar un rubro que, adem&aacute;s de ser fascinante, suele tener momentos de poco glamour y algunas dificultades.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo a veces veo muy mitificado el ecosistema del libro. Les pasa, por ejemplo, a mis amigos y amigas libreros.&nbsp;<strong>Dicen &lsquo;voy a abrir una librer&iacute;a&rsquo; y la gente piensa que se pasan el d&iacute;a leyendo o recomendando libros.</strong>&nbsp;La mayor&iacute;a pasa m&aacute;s tiempo controlando stock, abriendo y cerrando cajas o resolviendo quilombos, que sentados con un brandy en un sill&oacute;n aterciopelado con un libro en la mano&rdquo;, me dijo V&iacute;ctor hace unos d&iacute;as un poco entre risas. Tuve la oportunidad de encontrarme con &eacute;l para entrevistarlo por su libro y para hablar de un panorama general de las editoriales independientes en Argentina. Pueden leer la nota completa <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/victor-malumian-hoy-parte-crisis-libro-pasa-falta-tiempo_1_11606299.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9080a6f-4b8d-4567-bd08-2aa2e2dc02b6_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9080a6f-4b8d-4567-bd08-2aa2e2dc02b6_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9080a6f-4b8d-4567-bd08-2aa2e2dc02b6_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9080a6f-4b8d-4567-bd08-2aa2e2dc02b6_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9080a6f-4b8d-4567-bd08-2aa2e2dc02b6_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9080a6f-4b8d-4567-bd08-2aa2e2dc02b6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c9080a6f-4b8d-4567-bd08-2aa2e2dc02b6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;El destino de una caja&quot; es un breve ensayo del editor argentino Víctor Malumián."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;El destino de una caja&quot; es un breve ensayo del editor argentino Víctor Malumián.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>El destino de una caja</strong></em><strong>, de V&iacute;ctor Malumi&aacute;n, sali&oacute; por Gris Tormenta. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/victor-malumian-hoy-parte-crisis-libro-pasa-falta-tiempo_1_11606299.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace, una entrevista con el autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Apostilla. </strong>Esta semana llega a varios cines del pa&iacute;s <em>La pr&aacute;ctica</em>, la nueva y por mi parte esperad&iacute;sima pel&iacute;cula de <strong>Mart&iacute;n Rejtman</strong>. Como se&ntilde;alamos m&aacute;s de una vez por ac&aacute;, es importante para los estrenos locales que haya mucho p&uacute;blico el primer fin de semana de exhibici&oacute;n as&iacute; que les comento que<strong> por estos d&iacute;as habr&aacute; funciones en salas de Pilar, Haedo, Mar del Plata, Mendoza, Tandil, Misiones y Cipoletti, adem&aacute;s de las programadas en el auditorio del Malba, en Buenos Aires</strong>. Algunos datos m&aacute;s: la pel&iacute;cula est&aacute; protagonizada por <strong>Esteban Bigliardi</strong>, <strong>Camila Hirane</strong>, <strong>Manuela Oyarz&uacute;n</strong>, <strong>Amparo Noguera</strong> y <strong>Mirta Busnelli</strong>. Como estuve de vacaciones y no llegu&eacute; a verla en funciones privadas (&iexcl;pero el fin de semana lo har&eacute; sin falta!), <a href="https://www.micropsiacine.com/2024/09/estrenos-critica-de-la-practica-de-martin-rejtman/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">les comparto la rese&ntilde;a que escribi&oacute; el cr&iacute;tico Diego Lerer</a> en su siempre nutritivo sitio <em>Micropsia</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-ghN02ODsoJE-4168', 'youtube', 'ghN02ODsoJE', document.getElementById('yt-ghN02ODsoJE-4168'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-ghN02ODsoJE-4168 src="https://www.youtube.com/embed/ghN02ODsoJE?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora.</strong> Confieso que en mis d&iacute;as de descanso no explor&eacute; demasiadas cosas nuevas para este espacio. Sin embargo, <strong>se hizo casi inevitable elegir algunas canciones de </strong><em><strong>Wild God</strong></em><strong>, lo nuevo de Nick Cave &amp; The Bad Seeds</strong> para nuestra lista infinita y compartida de canciones <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=365f90b23db54470" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que siempre encuentran por ac&aacute;</a> (de paso, <a href="https://www.pagina12.com.ar/763552-nick-cave-presenta-wild-god-su-nuevo-disco-con-su-banda-the-" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dejo el enlace a la entrevista que le hizo </a><a href="https://www.pagina12.com.ar/763552-nick-cave-presenta-wild-god-su-nuevo-disco-con-su-banda-the-" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Mariana Enriquez </strong></a><a href="https://www.pagina12.com.ar/763552-nick-cave-presenta-wild-god-su-nuevo-disco-con-su-banda-the-" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a Cave en P&aacute;gina/12</a> hace poquito, hay mucho de la cocina del disco y de su trabajo en general).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Bonus track.</strong> Para quienes est&eacute;n por Buenos Aires este fin de semana hay un planazo: <strong>llega una nueva edici&oacute;n de la FLU, es decir, la Fiesta del Libro Usado.</strong> Una feria con libros de segunda mano a precios accesibles, un lugar de cruces, una oportunidad para escuchar a escritoras y escritores como Jorge Consiglio, Juan Mattio, Selva Almada y muchos m&aacute;s en distintas actividades gratuitas. &ldquo;<em>La propuesta es promover la lectura y el encuentro entre lectores, autores y libreros, y m&aacute;s que nunca, celebrar la lectura, ese acto m&aacute;gico que tanto amamos y que tan bien nos hace&rdquo;</em>, dice el librero <strong>Patricio Rago</strong>, uno de los organizadores de la FLU, y el hombre detr&aacute;s de la librer&iacute;a Aristipo, una de las m&aacute;s lindas de mi barrio, Villa Crespo. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/jorge-consiglio-mariana-enriquez-juan-mattio-selva-almada-vuelve-fiesta-libro-usado_1_11626898.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pueden leer un poco m&aacute;s sobre esta fiesta por ac&aacute;</a>. Nos vemos ah&iacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaad6d9e-b0ec-4a69-b593-cc51c92ad672_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaad6d9e-b0ec-4a69-b593-cc51c92ad672_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaad6d9e-b0ec-4a69-b593-cc51c92ad672_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaad6d9e-b0ec-4a69-b593-cc51c92ad672_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaad6d9e-b0ec-4a69-b593-cc51c92ad672_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaad6d9e-b0ec-4a69-b593-cc51c92ad672_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eaad6d9e-b0ec-4a69-b593-cc51c92ad672_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vuelve la Fiesta del Libro Usado a Buenos Aires."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vuelve la Fiesta del Libro Usado a Buenos Aires.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Bonus track II.</strong> Comenz&oacute; una nueva edici&oacute;n de la Feria del Libro de Rosario. Una vez m&aacute;s, el lugar elegido es el Centro Cultural Fontanarrosa y <strong>la programaci&oacute;n incluye actividades bien diversas y prometedoras, con invitados como Mart&iacute;n Kohan, Alicia Genovese, Beatriz Vignoli, Gabriela Cabez&oacute;n C&aacute;mara, Daniel Melero y much&iacute;simos m&aacute;s</strong> (pueden leer algunos detalles <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/discurso-inaugural-beatriz-vignoli-grandes-invitados-llega-feria-libro-rosario_1_11627045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>). Por mi parte me voy a ir a dar una vuelta por la Feria la semana que viene, as&iacute; que seguro escribo el pr&oacute;ximo <em>Mil lianas</em> desde all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;en un newsletter de&nbsp;</strong><em><strong>elDiarioAR</strong></em><strong>. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;.</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/regreso-chivilcoy-series-septiembre_129_11632117.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Sep 2024 09:57:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2df7359c-71f6-4c51-91e8-29573e4ebf30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2275192" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2df7359c-71f6-4c51-91e8-29573e4ebf30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2275192" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Regreso a Chivilcoy, las series de septiembre]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2df7359c-71f6-4c51-91e8-29573e4ebf30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Series,Películas,Martín Rejtman,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pregunta de Alice Munro, un corto de Rejtman]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/pregunta-alice-munro-corto-rejtman_129_11392294.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4aedadc1-bcfb-4dc5-b933-12e5cafdce2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pregunta de Alice Munro, un corto de Rejtman"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">La llama del “no”, mujeres en el trabajo</p></div><p class="article-text">
        <strong>Uno.</strong> <em>&ldquo;A la depresi&oacute;n es mejor confundirla&rdquo;</em>, le dice Ulises a su hermano Federico en el cortometraje <em>Shakti</em>, de <strong>Mart&iacute;n Rejtman</strong> (lo subieron por estos d&iacute;as a Mubi, abajo les cuento m&aacute;s). Con la intenci&oacute;n de levantarle el &aacute;nimo ca&iacute;do &ndash;acaba de morir su abuela y casi en simult&aacute;neo Federico se separa de su novia&ndash; le propone hacer todo tipo de actividades. Lo lleva a participar con &eacute;l en un coro, por ejemplo, y tambi&eacute;n a bailar. <strong>Pero Ulises parece no conformarse. No termina de entender el comportamiento de su hermano o prefiere leer la situaci&oacute;n (bastante n&iacute;tida, por otra parte: un duelo doble) a su modo.</strong> En ese reino de los puntos ciegos que son siempre las obras de Rejtman &ndash;si algo se cifra en lo <em>rejtmaniano</em> es ah&iacute;, en una sucesi&oacute;n infinita y perfecta de <em>horas de no ver</em>&ndash;, el colmo: Ulises obliga a Federico a operarse la vista. Lo hace para que deje de usar lentes y se transforme m&aacute;gicamente en otra persona. Una que, tal vez en su fantas&iacute;a, mira al mundo de frente, una que no precisa intermediaciones, una que no esconde los ojos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0da00313-8c91-45dd-a373-ab44ea7f2299_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0da00313-8c91-45dd-a373-ab44ea7f2299_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0da00313-8c91-45dd-a373-ab44ea7f2299_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0da00313-8c91-45dd-a373-ab44ea7f2299_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0da00313-8c91-45dd-a373-ab44ea7f2299_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0da00313-8c91-45dd-a373-ab44ea7f2299_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0da00313-8c91-45dd-a373-ab44ea7f2299_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una escena de &quot;Shakti&quot;, de Martín Rejtman."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una escena de &quot;Shakti&quot;, de Martín Rejtman.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Dos.</strong> <em>&ldquo;Ten&iacute;a que hacerles entender a mis jefes que necesitaba dedicar cuatro d&iacute;as a mirar a un p&aacute;jaro a los ojos. No hay otra forma de hacer esto&rdquo;</em>, le dice el proteccionista de aves <strong>Andr&eacute;s Capdevielle</strong> al periodista <strong>Nicol&aacute;s Baintrub</strong> en la cr&oacute;nica <em>Coronada</em> (sali&oacute; hace poquito por Vinilo Editora, abajo tambi&eacute;n les cuento m&aacute;s). <strong>A lo largo de todo el texto, Baintrub ir&aacute;, casi como un detective, tras los pasos de este hombre que se propone una tarea ins&oacute;lita y extrema</strong>: rehabilitar a las &aacute;guilas coronadas, una especie en peligro de extinci&oacute;n de la que quedan menos de mil ejemplares en lugares rec&oacute;nditos de la Argentina. Otro choque de puntos ciegos: el del tipo que dedica su vida a una batalla que sabe de antemano que est&aacute; perdida y el del retratista que, con gran elegancia y a priori sin imponerse una br&uacute;jula, decide acompa&ntilde;arlo en ese viaje.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a1a3895-1362-4069-bdc9-7fffcba6c642_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a1a3895-1362-4069-bdc9-7fffcba6c642_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a1a3895-1362-4069-bdc9-7fffcba6c642_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a1a3895-1362-4069-bdc9-7fffcba6c642_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a1a3895-1362-4069-bdc9-7fffcba6c642_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a1a3895-1362-4069-bdc9-7fffcba6c642_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5a1a3895-1362-4069-bdc9-7fffcba6c642_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Coronada&quot;, la publicación de Nicolás Baintrub sobre un proteccionista muy especial de aves."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Coronada&quot;, la publicación de Nicolás Baintrub sobre un proteccionista muy especial de aves.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Tres.</strong> Un viaje on&iacute;rico, musical y desopilante se puede ver en la obra de teatro <em>Paraguay</em> (s&iacute;, como podr&aacute;n intuir a esta altura, abajo les cuento m&aacute;s). Dos chicas paraguayas proyectan irse de su pa&iacute;s para llegar a Estados Unidos, una tierra ideal en los planes, so&ntilde;ada, repleta de posibilidades para ellas y para las mujeres en general. <strong>El punto ciego, otra vez, es el punto de partida</strong>: &iquest;qu&eacute; ven en ese pa&iacute;s, m&aacute;s all&aacute; del caf&eacute; en vasos de cart&oacute;n con sus nombres garabateados, de los trotecitos en ralenti que conocen de memoria por las pel&iacute;culas, de una promesa de libertad? &iquest;Qui&eacute;nes imaginan ser en ese lugar al que llegan a tientas? &iquest;Por qu&eacute; est&aacute;n tan firmes en el anhelo, tan seguras en su decisi&oacute;n? &iquest;Por qu&eacute; no pueden pensar en alg&uacute;n movimiento imprevisto hasta que todo lo inesperado se les viene encima?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f3b6a8a-3eb4-4a7a-b62f-898b7f8a4beb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f3b6a8a-3eb4-4a7a-b62f-898b7f8a4beb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f3b6a8a-3eb4-4a7a-b62f-898b7f8a4beb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f3b6a8a-3eb4-4a7a-b62f-898b7f8a4beb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f3b6a8a-3eb4-4a7a-b62f-898b7f8a4beb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f3b6a8a-3eb4-4a7a-b62f-898b7f8a4beb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7f3b6a8a-3eb4-4a7a-b62f-898b7f8a4beb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una escena de la obra de teatro &quot;Paraguay&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una escena de la obra de teatro &quot;Paraguay&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Cuatro. </strong><em>&ldquo;Lo inesperado es muy importante para m&iacute;. En uno de mis cuentos (Escapada), una mujer que tiene un matrimonio complicado decide dejar a su marido, alentada por una mujer muy sensata mayor que ella. Y entonces, cuando intenta irse, advierte que no puede hacerlo. Lo m&aacute;s razonable es irse, sus motivos son muchos, pero no puede. &iquest;C&oacute;mo puede ser? Yo escribo ese tipo de cosas, porque soy yo la que no sabe &lsquo;c&oacute;mo puede ser&rsquo;. </em><em><strong>Por eso tengo que prestarle atenci&oacute;n: all&iacute; hay algo que merece mi atenci&oacute;n</strong></em><em>&rdquo;</em>, dijo <strong>Alice Munro</strong> en una de las entrevistas que circularon internacionalmente cuando gan&oacute; en 2013 el Premio Nobel de Literatura. La escritora, una de mis favoritas, muri&oacute; hace unos d&iacute;as y se multiplicaron los homenajes (abajo, tambi&eacute;n, hay m&aacute;s).
    </p><p class="article-text">
        Esta entrega de<em> Mil lianas</em> <strong>est&aacute; atravesada por la pregunta de Alice Munro</strong>. Ese <em>c&oacute;mo puede ser</em> que siempre es m&aacute;s f&aacute;cil de advertir en los dem&aacute;s y tan elusivo ante los ojos propios cuando se trata de nosotros mismos. Pasen, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es por ac&aacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1.</strong><em><strong> Shakti</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Rejtman. </strong>El cineasta argentino m&aacute;s minimalista, el de los di&aacute;logos secos y perfectos, el de la comedia sin estridencias, el de los objetos absurdos y el de los intercambios todav&iacute;a m&aacute;s absurdos de esos objetos, condensa en este cortometraje de 19 minutos buena parte de su universo y de sus obsesiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estrenado en 2019 en el Festival de Cine de Berl&iacute;n y subido recientemente a la plataforma Mubi, que por suerte tiene gran parte de su obra disponible para ver online, <em><strong>Shakti</strong></em><strong> cuenta la historia m&iacute;nima de Federico, un veintea&ntilde;ero que decide separarse de su novia. </strong>Cuando &eacute;l est&aacute; por plantearle que es hora de tomar caminos distintos, ella le gana de mano y se lo dice primero. Todo esto ocurre el mismo d&iacute;a en que Federico se entera de la muerte de su abuela. Impactado por la liviandad con la que su ahora ex aborda la separaci&oacute;n y descolocado ante ese agujero que deja siempre un duelo, <strong>pasa las horas de tristeza entre sus sesiones de psicoan&aacute;lisis, los consejos disparatados de su hermano y los platos de comida jud&iacute;a</strong> que se multiplican ante sus ojos en el encuentro familiar por Pesaj.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como en toda pel&iacute;cula de Rejtman, no faltan los di&aacute;logos desorbitados</strong>, las escenas en una pista de baile, la aparici&oacute;n de Susana Pamp&iacute;n (en esta oportunidad interpreta a la psicoanalista de Federico) y una Buenos Aires que, entre sus departamentos de otro tiempo y sus enredos de clase media, intenta mantenerse a flote en el desconcierto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Breve y perspicaz, </strong><em><strong>Shakti</strong></em><strong> es un exponente m&aacute;s de la agudeza de Rejtman</strong> y de la vitalidad alucinante de sus creaciones.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-sTg9dI4Aob0-1914', 'youtube', 'sTg9dI4Aob0', document.getElementById('yt-sTg9dI4Aob0-1914'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-sTg9dI4Aob0-1914 src="https://www.youtube.com/embed/sTg9dI4Aob0?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>El cortometraje </strong><em><strong>Shakti</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Rejtman, se puede ver en la plataforma Mubi.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Coronada</strong></em><strong>, de Nicol&aacute;s Baintrub. </strong>Un hombre se obsesiona y otro lo sigue detr&aacute;s con atenci&oacute;n, con ganas de saber m&aacute;s. Como les comentaba arriba, <em>Coronada</em> (Vinilo Editora, 2024), de <strong>Nicol&aacute;s Baintrub</strong>, es un libro breve que tiene como protagonista al proteccionista de aves <strong>Andr&eacute;s Capdevielle</strong> y a las &aacute;guilas coronadas, un particular tipo de animal en extinci&oacute;n que, seg&uacute;n los expertos, porta una gen&eacute;tica &uacute;nica originada en tiempos jur&aacute;sicos. &ldquo;Son dinosaurios vivos que pueden dejar de existir para siempre. En todo el mundo quedan menos de mil &aacute;guilas coronadas&rdquo;, explica el autor.
    </p><p class="article-text">
        Con sutileza y genuino inter&eacute;s por un asunto que a priori parece algo lejano (&iquest;qu&eacute; mueve a este hombre de 52 a&ntilde;os a dedicarse a una tarea tan exhaustiva y tan espec&iacute;fica?, <strong>&iquest;por qu&eacute; tanto despliegue f&iacute;sico y mental por este tipo de aves peligrosas e inusuales?</strong>), Baintrub va tras los pasos de Capdevielle, que tiene como centro de operaciones el ex zool&oacute;gico de Buenos Aires y que tambi&eacute;n se mueve por todo el pa&iacute;s. <strong>Experto en cetrer&iacute;a, es decir, en una t&eacute;cnica milenaria para rehabilitar a estos animales heridos ense&ntilde;&aacute;ndoles a cazar nuevamente para poder restituirlos a la naturaleza, Capdevielle se planta como un enigma para el cronista</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Con escenas magn&eacute;ticas por las descripciones de los movimientos sutiles del proteccionista, de las propias aves en recuperaci&oacute;n o de los crueles efectos del accionar de los humanos que deriva en p&eacute;rdidas de estos ejemplares, <strong>Baintrub observa a Capdevielle sin juzgarlo, descubriendo capas de una personalidad singular dedicada obsesivamente a una misi&oacute;n tan imposible como fascinante</strong>. Con una escritura di&aacute;fana que da cuenta de una mirada inquisidora y compasiva a la vez, el autor consigue entonces un retrato cercano, conciso y profundo.
    </p><p class="article-text">
        Nicol&aacute;s Baintrub naci&oacute; en Buenos Aires, en 1991.<strong> Es periodista y licenciado en Psicolog&iacute;a</strong>. Colabor&oacute; con cr&oacute;nicas y perfiles en medios como <em>Anfibia</em>, <em>La Agenda</em> y <em>P&aacute;gina/12</em>. Su art&iacute;culo <em>Un cuerpo dormido no es un cuerpo muerto</em> fue elegido entre los tres mejores de habla hispana en el True Story Award 2023.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdf4f4f4-eb1a-46a9-bc4b-717e3aa9a259_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdf4f4f4-eb1a-46a9-bc4b-717e3aa9a259_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdf4f4f4-eb1a-46a9-bc4b-717e3aa9a259_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdf4f4f4-eb1a-46a9-bc4b-717e3aa9a259_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdf4f4f4-eb1a-46a9-bc4b-717e3aa9a259_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdf4f4f4-eb1a-46a9-bc4b-717e3aa9a259_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fdf4f4f4-eb1a-46a9-bc4b-717e3aa9a259_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El protagonista de &quot;Coronada&quot;, de Nicolás Baintrub, en acción."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El protagonista de &quot;Coronada&quot;, de Nicolás Baintrub, en acción.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El libro </strong><em><strong>Coronada</strong></em><strong>, de Nicol&aacute;s Baintrub, sali&oacute; por Vinilo Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Paraguay</strong></em><strong>, de Luc&iacute;a Maciel y Paula Grinszpan.</strong><em><strong> </strong></em><em>&ldquo;Siento la belleza de la libertad, siento que estoy lejos del Paraguay&rdquo;</em>, canta el elenco de esta obra, nacida en el teatro independiente y trasladada ahora a una sala de la calle Corrientes. <em>Paraguay </em>es una comedia que cuenta el periplo delirante de Yanina (<strong>Olivia Daiez</strong>) y Natalia (<strong>Manuela Mart&iacute;nez</strong>), dos j&oacute;venes que dejan su pa&iacute;s para ir a vivir el supuesto sue&ntilde;o americano a los Estados Unidos. <strong>La palabra &ldquo;libertad&rdquo; se repite, se subraya, se vuelve mantra y tambi&eacute;n arma de doble filo</strong> en el anhelo de las protagonistas que, arrastradas por las ganas de cambiar sus vidas, deber&aacute;n sortear todo tipo de escollos para llegar a destino y tambi&eacute;n cuando finalmente lo logren.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; en ese camino que, entre canciones c&oacute;micas y situaciones hilarantes, se cruzar&aacute;n con distintas versiones de la autoridad, encarnadas por el actor <strong>Mariano Saborido</strong>. Sobresaliente en la piel de una especie de agente policial de frontera en Chile y todav&iacute;a m&aacute;s cuando le pone el cuerpo a Liliana, la mujer que recluta a las j&oacute;venes para trabajar en tierras estadounidenses, <strong>Saborido da muestras de todo su histrionismo y tambi&eacute;n de un talento vocal incre&iacute;ble para entonar los distintos temas musicales que recorren la obra</strong>. Lo hace acompa&ntilde;ado por la guitarra y los coros de <strong>Migue Canevari</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A partir de una creaci&oacute;n colectiva, con canciones propias y cl&aacute;sicos del repertorio latinoamericano reversionados por el grupo, <strong>las actrices y dramaturgas Paula Grinszpan y Luc&iacute;a Maciel proponen una obra hilarante</strong> que, con cari&ntilde;o por sus protagonistas y con inteligencia, indaga en el deseo hasta sus confines m&aacute;s absurdos.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/C6E9pujvXUJ/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/C6E9pujvXUJ/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/C6E9pujvXUJ/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Teatro Astros (@teatroastrosok)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Paraguay</strong></em><strong> se presenta en el Teatro Astros de Buenos Aires. M&aacute;s informaci&oacute;n sobre funciones y horarios, </strong><a href="https://www.instagram.com/paraguay.teatro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Alice Munro, in memoriam.</strong> Como se&ntilde;alaba al comienzo, un asunto que siempre rodea a la escritora canadiense Alice Munro, que <strong>muri&oacute; la semana pasada a los 92 a&ntilde;os</strong>, es lo inesperado. Maestra del cuento extenso, sus historias est&aacute;n atravesadas por tironeos fortuitos, por temblores de la intimidad, por movimientos leves que llegan para torcer la inercia aparentemente c&oacute;moda de la rutina.
    </p><p class="article-text">
        Munro naci&oacute; en 1931, en Wingham, Ontario, y vivi&oacute; en una granja en el oeste de esa provincia en tiempos de dificultades econ&oacute;micas y en un ambiente puritano que qued&oacute; reflejado en buena parte de su obra. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/alice-munro-cuatro-caminos-autora-fascinante-escritura-propias-palabras_1_11376564.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ac&aacute; arm&eacute; un peque&ntilde;o repaso por su vida y por sus libros m&aacute;s destacados</a> y tambi&eacute;n por <strong>las palabras elogiosas que le dedicaron much&iacute;simos escritores y escritoras con admiraci&oacute;n</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8a53c90-0937-40e2-a75d-48211863a9b7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8a53c90-0937-40e2-a75d-48211863a9b7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8a53c90-0937-40e2-a75d-48211863a9b7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8a53c90-0937-40e2-a75d-48211863a9b7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8a53c90-0937-40e2-a75d-48211863a9b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8a53c90-0937-40e2-a75d-48211863a9b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c8a53c90-0937-40e2-a75d-48211863a9b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La gran escritora canadiense Alice Munro, en una imagen de archivo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La gran escritora canadiense Alice Munro, en una imagen de archivo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La nota </strong><em><strong>Alice Munro: cuatro caminos a una autora fascinante y la escritura seg&uacute;n sus propias palabras </strong></em><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/alice-munro-cuatro-caminos-autora-fascinante-escritura-propias-palabras_1_11376564.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>se puede leer en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora.</strong> Para seguir con el tono del comienzo, a este rinc&oacute;n musical se suman esta semana canciones alrededor de los ojos y de la mirada. <strong>De todo, como siempre: de Manu Chao en franc&eacute;s a Taylor Swift; de Mercedes Sosa a John Lennon</strong>. Tambi&eacute;n una selecci&oacute;n de <em>Hora de no ver</em>, de Su&aacute;rez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay bonus tracks</strong>: como me encant&oacute; la obra de teatro <em>Paraguay</em> y vi que dos de las canciones que canta el elenco <a href="https://open.spotify.com/artist/7AIE8Bnac2wJkuw87lQCgQ?si=vJU37IXkTmKN3QrPnVw4Ug" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute;n en Spotify</a>, tambi&eacute;n las agregu&eacute; a nuestra lista compartida. (Recordatorio: no acepten imitaciones, la banda sonora de <em>Mil lianas</em> <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=07a42fb83d744fed" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se escucha siempre por ac&aacute;</a>).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;tambi&eacute;n se puede leer como newsletter. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;.</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/pregunta-alice-munro-corto-rejtman_129_11392294.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 May 2024 09:40:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4aedadc1-bcfb-4dc5-b933-12e5cafdce2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="23821" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4aedadc1-bcfb-4dc5-b933-12e5cafdce2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="23821" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La pregunta de Alice Munro, un corto de Rejtman]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4aedadc1-bcfb-4dc5-b933-12e5cafdce2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Cine,Teatro,Martín Rejtman,Alice Munro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los guiños, Martín Rejtman y algunos amores feroces]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/guinos-martin-rejtman-amores-feroces_129_10729828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f044a9a0-07e6-4ede-8b5c-b3a88dac68d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los guiños, Martín Rejtman y algunos amores feroces"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">Los ojos del desencanto, el inventario de Jarvis Cocker</p></div><p class="article-text">
        <em>Nada que ver, nada que ver con lo que te imagin&aacute;s/No lo sab&eacute;s ni jam&aacute;s te lo vas a preguntar.</em> <em><strong>Contrase&ntilde;a</strong></em><strong>, Rosario Bl&eacute;fari.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno.</strong> Leo por estos d&iacute;as una novela que se llama <em>Vestido negro y collar de perlas</em> (Mu&ntilde;eca infinita, 2023), la escribi&oacute; la autora polaco-canadiense <strong>Helen Weinzweig</strong> y tiene como narradora a una mujer que viaja por el mundo siguiendo las pistas que le deja su amante, un hombre misterioso que al parecer es una suerte de esp&iacute;a. La din&aacute;mica &ndash;al menos la que cuenta ella al principio, veremos si se mantiene de esta manera porque a medida que avanzo la cosa se est&aacute; enrareciendo&ndash; es m&aacute;s o menos la siguiente: ella se instala en alg&uacute;n hotel y espera la se&ntilde;al para el encuentro adentro de un ejemplar de la revista <em>National Geographic</em> que le dejan en la recepci&oacute;n alg&uacute;n momento de su estad&iacute;a. <strong>Con la revista en la mano, la mujer sigue una secuencia que combina n&uacute;meros de p&aacute;gina y l&iacute;neas, hace c&aacute;lculos, saca conclusiones y va en direcci&oacute;n al lugar donde, seg&uacute;n su interpretaci&oacute;n, va a poder encontrarse por fin con su amante. </strong>Lo hace siempre con un vestido negro y con un collar de perlas, otra se&ntilde;a para &eacute;l, que al mismo tiempo la sorprende a ella con un disfraz distinto cada vez. <em>&ldquo;Estos sencillos c&oacute;digos, combinados con una pizca de imaginaci&oacute;n, pueden despistar al agente m&aacute;s astuto. Nadie est&aacute; preparado para lo evidente&rdquo;</em>, asegura la mujer y sale a la calle, una vez m&aacute;s, con la ropa de rigor, con la expectativa del encuentro, con la contrase&ntilde;a encima.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1b2a145-ab36-4ff1-bb68-f2075603dbc3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1b2a145-ab36-4ff1-bb68-f2075603dbc3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1b2a145-ab36-4ff1-bb68-f2075603dbc3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1b2a145-ab36-4ff1-bb68-f2075603dbc3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1b2a145-ab36-4ff1-bb68-f2075603dbc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1b2a145-ab36-4ff1-bb68-f2075603dbc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e1b2a145-ab36-4ff1-bb68-f2075603dbc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Vestido negro y collar de perlas&quot;, de Helen Weinzweig."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Vestido negro y collar de perlas&quot;, de Helen Weinzweig.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Dos.</strong> Otra de amantes. Estoy atrapad&iacute;sima con una serie que se llama <em>Fellow Travelers</em> (abajo les cuento m&aacute;s; en algunos lugares la tradujeron como <em>Compa&ntilde;eros de viaje </em>y me gusta pensar que es un buen nombre para una historia de amor y, sobre todo, de camuflajes). <strong>Empieza en los &lsquo;50, con un flechazo entre dos hombres que circulan en el &aacute;mbito del Congreso estadounidense, en tiempos de macartismo y persecuciones de todo tipo.</strong> Lo gay, lo trans, lo diverso son vistos como formas de vida que deben ser erradicadas. Los amantes protagonistas &ndash;y tambi&eacute;n varios personajes que deben ocultar su deseo y su identidad para sobrevivir&ndash; son compa&ntilde;eros de un viaje furtivo lleno de silencios, de miradas que sustituyen palabras, de susurros. No se trata de una clandestinidad buscada, sino de una situaci&oacute;n a la que se ven obligados por un contexto violento y represivo. <strong>Las contrase&ntilde;as, en este caso, se convierten en una forma de supervivencia y tambi&eacute;n en el &uacute;ltimo acto de fe posible para circular por bares clandestinos atendidos por chicas trans, para conversar entre pares, para acceder a todo eso que la sociedad no quiere que se vea. </strong>Si &ldquo;nadie est&aacute; preparado para lo evidente&rdquo;, como dice la protagonista de <em>Vestido negro y collar de perlas</em>, ac&aacute; van a multiplicarse los c&oacute;digos como un modo de cuidado. Pero es una historia de amor y entonces, m&aacute;s all&aacute; de ese circuito de contrase&ntilde;as establecidas, siempre hay riesgo: los protagonistas no est&aacute;n exentos de incidentes, contingencias, dudas. Alrededor del amor y tambi&eacute;n alrededor de eso que parece un c&oacute;digo compartido y tal vez no sea m&aacute;s que un intento de correspondencia, una suposici&oacute;n testaruda, un mont&oacute;n de palabras endebles, una conjetura amorosa y humana que siempre puede fallar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tres.</strong> <em>&ldquo;Hoy en d&iacute;a est&aacute; tan arraigado pensar en las contrase&ntilde;as para verificar la identidad de alguien que podemos decir sin parpadear que si la contrase&ntilde;a de una persona se ve comprometida su identidad ha sido &lsquo;robada&rsquo;. Aun as&iacute;, las contrase&ntilde;as est&aacute;n lejos de ser obvias, naturales o simples. Son un montaje social complejo, que moldea y a la vez es moldeado por las historias religiosas, los mitos, las narraciones de magia y fantas&iacute;a, los cuerpos, los sujetos y la individualidad &uacute;nica de cada persona. Nos permiten atisbar un problema fundamental de nuestra &eacute;poca, donde todo est&aacute; cada vez m&aacute;s cuantificado: &iquest;qu&eacute; significa hablar de la &lsquo;identidad&rsquo; de alguien?&rdquo;</em>, apunta el acad&eacute;mico brit&aacute;nico <strong>Martin Paul Eve</strong> en su libro <em>Una historia de las c0ntr45e&ntilde;4s</em> (Ediciones Godot, 2023).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad2198f0-effe-474b-bfa2-7ae9bb50eef3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad2198f0-effe-474b-bfa2-7ae9bb50eef3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad2198f0-effe-474b-bfa2-7ae9bb50eef3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad2198f0-effe-474b-bfa2-7ae9bb50eef3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad2198f0-effe-474b-bfa2-7ae9bb50eef3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad2198f0-effe-474b-bfa2-7ae9bb50eef3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ad2198f0-effe-474b-bfa2-7ae9bb50eef3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Una historia de las c0ntr45eñ4s&quot; es un libro del investigador británico Martin Paul Eve."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Una historia de las c0ntr45eñ4s&quot; es un libro del investigador británico Martin Paul Eve.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Cuatro.</strong> Me quedo pensando en las contrase&ntilde;as, en esos peque&ntilde;os gui&ntilde;os, en la fe que les tenemos y tambi&eacute;n en su fragilidad. En <em>Vestido negro y collar de perlas</em>, por ejemplo, la mujer sigue pistas (&iquest;ser&aacute;n de verdad? &iquest;ser&aacute; su fantas&iacute;a?) hasta que interpreta una palabra. Entonces se le ocurre buscar calles que suenen as&iacute; y encuentra que hay varias con nombres parecidos. As&iacute; que va a cada una de ellas y ah&iacute; se enfrenta a distintas peripecias. <strong>En alg&uacute;n momento se convence de que un hombre que ve por la calle es su amante camuflado, sigue sus pasos, se mete en l&iacute;os hasta que confirma que se hab&iacute;a equivocado, que no era su amante, que hab&iacute;a le&iacute;do una se&ntilde;al de manera incorrecta</strong> (no hay amor sin desliz, sin enredo: <em>una remera que</em>). Es bastante conmovedora la insistencia de esta mujer, que va perdiendo la cabeza a medida que el libro avanza, pero nunca el vestido negro ni el collar de perlas (somos las contrase&ntilde;as que elegimos, <em>otra</em> <em>remera que</em>). <strong>Es bastante conmovedora, tambi&eacute;n, la forma que encuentra para volver una y mil veces a esa zona ineludible donde todo puede ser se&ntilde;al</strong>, la escena m&aacute;s cabal del amor: la espera.
    </p><p class="article-text">
        <em>Nada que ver, nada que ver con lo que te imagin&aacute;s</em>, canta <strong>Rosario Bl&eacute;fari </strong>en su canci&oacute;n <em>Contrase&ntilde;a</em>. Empieza <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva edici&oacute;n de Mil lianas</a> y ac&aacute; estamos. Con este gui&ntilde;o semanal cada vez m&aacute;s inestable, con este cruce de miradas c&oacute;mplices.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Fellow Travelers</strong></em><strong>. </strong>Una historia donde se combinan varios condimentos atractivos: la intriga pol&iacute;tica, en especial a partir de los a&ntilde;os &lsquo;50 en los Estados Unidos; un poco de melodrama con colores estridentes, encuentros apasionados y gran banda de sonido; vidas dobles, llenas de secretos; una reconstrucci&oacute;n impecable del contexto represivo de la &eacute;poca (impulsado especialmente por las andanzas del senador <strong>Joseph McCarthy </strong>con la persecuci&oacute;n ideol&oacute;gica y contra la diversidad sexual que impuls&oacute;), un amor feroz y oculto entre dos hombres que circulan por los pasillos del poder.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-xR0dT9B-_bE-1822', 'youtube', 'xR0dT9B-_bE', document.getElementById('yt-xR0dT9B-_bE-1822'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-xR0dT9B-_bE-1822 src="https://www.youtube.com/embed/xR0dT9B-_bE?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        La miniserie <em>Fellow Travelers</em>, lanzada recientemente por Showtime y disponible en Latinoam&eacute;rica a trav&eacute;s de Paramount+, es, adem&aacute;s, <strong>un poco de aire fresco ante la insistencia de algoritmos y f&oacute;rmulas reiteradas</strong> (&iquest;cu&aacute;ntos relatos m&aacute;s podremos ver con cocinas o cocineros como protagonistas, por citar un ejemplo?) en el universo de las series.&nbsp;Basada en la novela hom&oacute;nima de <em>Thomas Mallon</em>, los ocho episodios que la componen tienen como protagonistas a Hawkins Fuller (<strong>Matt Bomer</strong>) y Timothy Laughlin (<strong>Jonathan Bailey</strong>) dos hombres que se cruzan durante los festejos por el triunfo de <strong>Dwight Eisenhower</strong> en las elecciones presidenciales y sienten una atracci&oacute;n inmediata. Son tiempos de listas negras, de hostigamiento, de encuentros obligados a la clandestinidad en d&iacute;as en los que se tildaba como &ldquo;desviados&rdquo; y se persegu&iacute;a a las personas de la comunidad homosexual. <strong>Hawkins es un operador pol&iacute;tico experimentado que ronda el Congreso con habilidad y tiene muy claro que debe mantener oculta buena parte de su vida privada para avanzar en su carrera</strong>, mientras que Timothy es un joven apocado, cat&oacute;lico y lleno de cuestionamientos sobre su fe y su identidad.
    </p><p class="article-text">
        Contada desde ese episodio de los &lsquo;50, <strong>la serie recorrer&aacute; el v&iacute;nculo entre ellos y tambi&eacute;n los obst&aacute;culos que ir&aacute; enfrentando la diversidad sexual en su conjunto a lo largo de las d&eacute;cadas, hasta llegar a los &lsquo;80</strong> y la aparici&oacute;n del VIH/sida. Con grandes episodios de la historia reciente estadounidense en su horizonte, <em>Fellow Travelers</em> ofrece as&iacute; un relato &iacute;ntimo del deseo de sus protagonistas, <strong>pero tambi&eacute;n un buen retrato hist&oacute;rico y pol&iacute;tico de las tensiones de ese pa&iacute;s</strong>, con la Guerra de Vietnam, el racismo, las protestas callejeras de los &lsquo;70, la efervescencia de la juventud, la liberaci&oacute;n sexual y la marginaci&oacute;n que padecen quienes viven con VIH, como algunas postales insoslayables de fondo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da398460-e81a-4e05-86be-83ac8a9cc5ea_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da398460-e81a-4e05-86be-83ac8a9cc5ea_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da398460-e81a-4e05-86be-83ac8a9cc5ea_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da398460-e81a-4e05-86be-83ac8a9cc5ea_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da398460-e81a-4e05-86be-83ac8a9cc5ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da398460-e81a-4e05-86be-83ac8a9cc5ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/da398460-e81a-4e05-86be-83ac8a9cc5ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Matt Bomer yJonathan Bailey son los protagonistas de la serie &quot;Fellow Travelers&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Matt Bomer yJonathan Bailey son los protagonistas de la serie &quot;Fellow Travelers&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La serie </strong><em><strong>Fellow Travelers</strong></em><strong> est&aacute; disponible en Paramount+.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2.</strong><em><strong> Es solo una pel&iacute;cula. El cine de Mart&iacute;n Rejtman</strong></em><strong>, de Pablo Chernov y Fernando Krapp.</strong> Tal como apunta <strong>Alan Pauls</strong> en la contratapa de <em>Es solo una pel&iacute;cula</em> (La Cruj&iacute;a, 2023), <strong>el libro compilado por Pablo Chernov y Fernando Krapp propone un puente</strong>, un artefacto que puede verse como <em>&ldquo;la continuaci&oacute;n del cine de Mart&iacute;n Rejtman&rdquo;</em>. Mezcla de retrato grupal, diario ap&oacute;crifo, entrevista desperdigada y <em>memoir</em> fragmentaria, a lo largo de sus p&aacute;ginas la publicaci&oacute;n ofrece la voz del propio Rejtman y tambi&eacute;n la de quienes trabajaron y trabajan a su lado <strong>(entre otros y otras, Rosario Bl&eacute;fari, Valeria Bertuccelli y Jos&eacute; Luis Garc&iacute;a)</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos &ndash;el protagonista incluido&ndash; son convocados por los autores para recordar rodajes, an&eacute;cdotas de festivales o viajes para conseguir la financiaci&oacute;n de las pel&iacute;culas y eso, adem&aacute;s de ir decantando en esa arenero infinito donde confluyen el arte y la vida, <strong>lleva a los lectores a reponer tambi&eacute;n una forma de hacer cine en un mundo que ya no existe. </strong>Otros, como el cr&iacute;tico <strong>David Oubi&ntilde;a</strong>, ayudan a ubicar a las pel&iacute;culas de Rejtman en el lugar importante que se merecen. En ese sentido, el libro tambi&eacute;n puede servir como una hoja de ruta sobre cada pel&iacute;cula del cineasta, desde sus primeros cortometrajes hasta su &uacute;ltima obra (de paso, buena parte de la obra de Rejtman est&aacute; disponible para ver en la plataforma Mubi).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7a2b0b5-3ac3-4012-8ffd-369997c061b5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7a2b0b5-3ac3-4012-8ffd-369997c061b5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7a2b0b5-3ac3-4012-8ffd-369997c061b5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7a2b0b5-3ac3-4012-8ffd-369997c061b5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7a2b0b5-3ac3-4012-8ffd-369997c061b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7a2b0b5-3ac3-4012-8ffd-369997c061b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a7a2b0b5-3ac3-4012-8ffd-369997c061b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Así es la tapa del libro &quot;Es solo una película. El cine según Martín Rejtman&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Así es la tapa del libro &quot;Es solo una película. El cine según Martín Rejtman&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En todos los casos <strong>hay humor, escenas gracios&iacute;simas, accidentes que, a fuerza de complicar las situaciones, se convierten en elementos centrales de su obra</strong> (un di&aacute;logo escuchado, un auto familiar, intercambios interminables de objetos). Es desde el disparate, entonces, y desde una forma <em>rejtmaniana</em> de decir (sin solemnidad, como si cada uno estuviera diciendo y al mismo tiempo se&ntilde;alando que el artificio es inevitable) que <em>Es solo una pel&iacute;cula</em> se convierte en un testimonio coral precioso sobre uno de los creadores contempor&aacute;neos m&aacute;s importantes de la Argentina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro </strong><em><strong>Es solo una pel&iacute;cula. El cine seg&uacute;n Mart&iacute;n Rejtman</strong></em><strong> sali&oacute; por La Cruj&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>El ojo de Goliat</strong></em><strong>, de Diego Muzzio.</strong> Hablamos varias veces de este libro en este espacio, lo s&eacute;. <strong>Es que se trata de una novela extraordinaria.</strong> Ahora vuelvo a ella por un rato con una nueva excusa: luego de que se conocieran en octubre los cinco libros finalistas del prestigioso Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute; Filba, que cada a&ntilde;o elige entre lo m&aacute;s destacado de la literatura argentina, se inform&oacute; hace algunas horas que el libro de Muzzio, que sali&oacute; en 2022 por el sello Entrop&iacute;a es el ganador de esta edici&oacute;n. Les dejo <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/escritor-diego-muzzio-gano-premio-fundacion-medife-filba-novela-ojo-goliat_1_10724117.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace unos apuntes sobre la novela</a>, sobre la opini&oacute;n del jurado y sobre la trayectoria del autor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/554570cf-236e-4655-afa1-31d489de3e8d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/554570cf-236e-4655-afa1-31d489de3e8d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/554570cf-236e-4655-afa1-31d489de3e8d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/554570cf-236e-4655-afa1-31d489de3e8d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/554570cf-236e-4655-afa1-31d489de3e8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/554570cf-236e-4655-afa1-31d489de3e8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/554570cf-236e-4655-afa1-31d489de3e8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;El ojo de Goliat&quot;, de Diego Muzzio, ganó el Premio Fundación Medifé Filba."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;El ojo de Goliat&quot;, de Diego Muzzio, ganó el Premio Fundación Medifé Filba.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>El ojo de Goliat</strong></em><strong>, de Diego Muzzio, fue publicado por el sello Entrop&iacute;a. M&aacute;s sobre el libro y su autor </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/escritor-diego-muzzio-gano-premio-fundacion-medife-filba-novela-ojo-goliat_1_10724117.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Apostilla.</strong> Esta semana pas&eacute; por el lanzamiento de un concurso literario de cuentos bastante novedoso que me alegr&oacute;  <strong>porque se trata de un rubro en general relegado</strong> (suele haber m&aacute;s espacios as&iacute; para la novela, donde lamentablemente para muchos pareciera que se juega algo m&aacute;s importante que en el relato breve). Se trata de Microcentro Cuenta Cuentos y tiene como finalidad, seg&uacute;n sus organizadores, <strong>poner en foco a las &ldquo;nuevas narrativas sobre la ciudad&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En esta primera edici&oacute;n, el jurado estar&aacute; integrado por los escritores <strong>Mariana Enriquez</strong> y <strong>Fabi&aacute;n Casas</strong> y por la periodista <strong>Lala Toutonian</strong>. <strong>El autor del cuento ganador se llevar&aacute; 800 mil pesos</strong> y el texto ser&aacute; publicado junto con otros ocho relatos seleccionados como finalistas en un libro que saldr&aacute; durante 2024 por la editorial Emec&eacute;. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lanzan-novedoso-concurso-cuentos-foco-puesto-nuevas-narrativas-ciudad_1_10722634.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ac&aacute; pueden leer m&aacute;s sobre las bases y condiciones para participar</a>. Por mi parte ya empec&eacute; a anotar algunas im&aacute;genes de ese lugar especial de Buenos Aires, por ah&iacute; me anime y mande algo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e128f469-59ff-4914-b2b5-d4ee46f5febd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e128f469-59ff-4914-b2b5-d4ee46f5febd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e128f469-59ff-4914-b2b5-d4ee46f5febd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e128f469-59ff-4914-b2b5-d4ee46f5febd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e128f469-59ff-4914-b2b5-d4ee46f5febd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e128f469-59ff-4914-b2b5-d4ee46f5febd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e128f469-59ff-4914-b2b5-d4ee46f5febd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El jurado de Microcentro Cuenta Cuentos, junto al coordinador del concurso, Ignacio Iraola."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El jurado de Microcentro Cuenta Cuentos, junto al coordinador del concurso, Ignacio Iraola.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora.</strong> Varias cosas por ac&aacute; esta vez. Primero, sum&eacute; algunas canciones de la excelente banda sonora de <em>Fellow Travelers</em> (entran, entre otros y otras,<strong> Nina Simone, Tony Bennett, Billie Holiday y Nancy Sinatra</strong>).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Algo m&aacute;s: <strong>Bj&ouml;rk y Rosalia se unieron para lanzar una canci&oacute;n juntas</strong>. Se llama <em>Oral</em> y fue presentada en el canal de YouTube de la islandesa, con un mensaje: todas las ganancias de esta producci&oacute;n ser&aacute;n donadas para una ONG que lucha contra la instalaci&oacute;n de granjas salmoneras de su pa&iacute;s y los da&ntilde;os ambientales que producen esas pr&aacute;cticas.
    </p><p class="article-text">
        La canci&oacute;n se agrega a nuestra lista compartida (<a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=75a96af05cb94543" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la encuentran siempre por ac&aacute;</a>) y dejo tambi&eacute;n a mano el video, hecho en buena parte con inteligencia artificial y con direcci&oacute;n de <strong>Carlota Guerrero</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-8jsi2Tgvx6A-1972', 'youtube', '8jsi2Tgvx6A', document.getElementById('yt-8jsi2Tgvx6A-1972'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-8jsi2Tgvx6A-1972 src="https://www.youtube.com/embed/8jsi2Tgvx6A?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>Bonus track.</strong> Un plan si est&aacute;n por Buenos Aires este fin de semana. <strong>El s&aacute;bado 2 de diciembre tendr&aacute; lugar el Festival Ramal de Ilustraci&oacute;n, de la mano del ilustrador y artista visual argentino Cristian Turdera</strong>. El lugar elegido es la galer&iacute;a Boulevard 514 (Caseros 514, San Telmo, CABA), a partir de las 14 y hasta las 21. Ser&aacute;, seg&uacute;n cuentan &ldquo;un espacio de intercambio, exhibici&oacute;n de proyectos, comercializaci&oacute;n de productos y realizaci&oacute;n de actividades relacionadas con la ilustraci&oacute;n en todas sus formas. Habr&aacute; Workshops dictados por profesionales, talleres gratuitos para grandes y chicos, feria de objetos, libros y fanzines, muestra de ilustraciones y proyecciones audiovisuales&rdquo;. Pueden encontrar m&aacute;s informaci&oacute;n sobre las actividades y los participantes <a href="https://www.instagram.com/ramalturdera/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf074f6e-ea9a-45a2-9d59-f5e43051517c_16-9-aspect-ratio_50p_1085672.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf074f6e-ea9a-45a2-9d59-f5e43051517c_16-9-aspect-ratio_50p_1085672.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf074f6e-ea9a-45a2-9d59-f5e43051517c_16-9-aspect-ratio_75p_1085672.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf074f6e-ea9a-45a2-9d59-f5e43051517c_16-9-aspect-ratio_75p_1085672.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf074f6e-ea9a-45a2-9d59-f5e43051517c_16-9-aspect-ratio_default_1085672.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf074f6e-ea9a-45a2-9d59-f5e43051517c_16-9-aspect-ratio_default_1085672.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bf074f6e-ea9a-45a2-9d59-f5e43051517c_16-9-aspect-ratio_default_1085672.jpg"
                    alt="El sábado 2 de diciembre, tendrá lugar el Festival Ramal de Ilustración en el barrio porteño de San Telmo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El sábado 2 de diciembre, tendrá lugar el Festival Ramal de Ilustración en el barrio porteño de San Telmo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;tambi&eacute;n se puede leer como newsletter. Para recibirlo por correo electr&oacute;nico cada viernes&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;.</a>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/guinos-martin-rejtman-amores-feroces_129_10729828.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Dec 2023 09:10:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f044a9a0-07e6-4ede-8b5c-b3a88dac68d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="96615" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f044a9a0-07e6-4ede-8b5c-b3a88dac68d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="96615" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los guiños, Martín Rejtman y algunos amores feroces]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f044a9a0-07e6-4ede-8b5c-b3a88dac68d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Series,Películas,Libros,Martín Rejtman]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos disparos, de Martín Rejtman a Cristina Kirchner]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/disparos-martin-rejtman-cristina-kirchner_129_9779812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fcd703f-1d1c-4a41-8f9c-833f9ec831ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos disparos, de Martín Rejtman a Cristina Kirchner"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Siempre vuelve a leer el cuento <em>&ldquo;El Diablo&rdquo;</em>, de <strong>Mart&iacute;n Rejtman</strong>, que forma parte del libro <em>Tres cuentos</em>, t&iacute;tulo flaubertiano. Le gusta Rejtman porque es un escritor -y director de cine-&nbsp;que hace funcionar la realidad a su favor. <em>&ldquo;El Diablo&rdquo;</em> es un relato sencillo y complejo, narra muchas historias a la vez, pero que confluyen en un embudo de violencia. La historia de dos amigas que viven una en el campo y otra en la ciudad, la historia de la madre de una de esas amigas que da clases de piano y que de pronto se deprime y deja de darlas, la historia de una violaci&oacute;n, de una pelea callejera entre un joven musculoso y un hombre com&uacute;n, la historia de c&oacute;mo se rellenan en la vida cotidiana los huecos que deja El Diablo. 
    </p><p class="article-text">
        Esa noche se anota mentalmente que quiere ver <em>Dos disparos</em>, la pel&iacute;cula de Rejtman. Rejtman es joven y est&aacute; produciendo, lo cual hace pensar que va a haber m&aacute;s pel&iacute;culas y m&aacute;s libros suyos. Lo contrario le pasa con <strong>Joseph Conrad</strong>, que est&aacute; muerto hace mucho y que ya no puede volver a escribir m&aacute;s. &Eacute;l tiene un amigo que una vez le dijo que era un macho probado, es decir, que cada tanto ten&iacute;a relaciones con hombres para darse cuenta de que no era lo suyo, que le gustaban las mujeres. A &eacute;l le pasa lo mismo con las novelas de Conrad, una vez por a&ntilde;o lee una pero a la inversa de su amigo, &eacute;l descubre que Conrad lo fascina y que tiene que dosificar las novelas y los relatos para que no se le acaben en el tiempo que le toca vivir, que, como sabemos, no es mucho; pero las novelas de Conrad son finitas, se pueden&nbsp;terminar. Hace poco ley&oacute; <em>La l&iacute;nea de sombra</em>, una obra maestra. 
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a que vuelve a leer <em>&ldquo;El Diablo&rdquo;</em> y anotarse que quiere ver <em>Dos disparos</em> -para darle una clase sobre Rejtman a sus alumnos- va a comer&nbsp;a un club, por la noche,&nbsp;un asado con su amigo Duncan. En un televisor que est&aacute; en el quincho del club muestran una noticia de &uacute;ltimo momento. Dice: <strong>Urgente acaban de atentar contra Cristina Kirchner</strong>. Cuando vuelve a su casa, prende la tele y mira los sucesos tr&aacute;gicos en la puerta de la casa de CFK. Ella baja de un auto rodeada por los custodios, hay gente que la est&aacute; vivando, que le va a dar su apoyo. Y de golpe se ve que alguien se acerca y le tira a la cabeza dos disparos, pero estos no salen. R&aacute;pidamente es reducido por los militantes y despu&eacute;s por los custodios. Cristina Kirchner -se ve- no se entera de lo que le acaba de pasar y sigue saludando a la gente hasta que, finalmente, se para en la puerta de su casa, tira besos y se va a dormir. Pero no se sabe si finalmente puede dormir cuando le cuentan lo que pas&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Al otro d&iacute;a se entera que el Gobierno dio asueto para que la gente se pueda manifestar por lo que le pas&oacute; a CFK. En el chat de padres del colegio, uno de los padres indignados dice que no est&aacute; de acuerdo con esta medida, y que sepamos que se le est&aacute; sacando un d&iacute;a de escuela a su hijo. Ese mismo padre se llev&oacute; al hijo en la etapa escolar de vacaciones a Miami y no hubo problemas. Algunos padres piden que no politicen el chat. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Grabois vive para ayudar a la gente que no tiene nada. Su agenda es 24 por 24, difícil estar a su altura. Es implacable. Grabois es como un super yo del Kirchnerismo. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Se descubre la trama escondida detr&aacute;s del atentado, se pinchan celulares, se rastrea a un grupo de gente que odia a Cristina. Pasa el tiempo. Llega la primavera. &Eacute;l tiene la sensaci&oacute;n de que el intento de asesinato a Cristina Kirchner ya no le importa a nadie. Vive en un pa&iacute;s al que le parece normal esto. Se tejen teor&iacute;as conspirativas. Se rumorea que tal vez CFK organiz&oacute; su intento de asesinato para producir un efecto clamor. Siempre la palabra Lawfare le pareci&oacute; el nombre de una l&iacute;nea a&eacute;rea. Y era as&iacute; no m&aacute;s: podr&iacute;a ser el nombre de la compa&ntilde;&iacute;a del avi&oacute;n que viaj&oacute; a Lago Escondido - el guionista y Lacan no paran nunca- para conspirar contra Cristina Kirchner y darle una condena de seis a&ntilde;os. En L&iacute;neas A&eacute;reas Lawfare viajaban &ndash;como se puede leer en los chats- la mafia judicial y sus arietes en la prensa. Es decir, que una vez que fall&oacute; el atentado, hab&iacute;a que hacer otra cosa. Mientras, en otro lugar, lejos, transcurre el Mundial. Macri, que en su mandato blanque&oacute; capitales, fug&oacute; guita de amigos y destruy&oacute; el pa&iacute;s en pedazos, est&aacute; sentado al lado de Infantino. 
    </p><p class="article-text">
        Las canchas refr&iacute;geras de Qatar en el desierto, sin duda van a matar a miles de personas en otra parte del mundo. Alg&uacute;n animal va a salir de stock. El capitalismo te propone que alg&uacute;n culo va a sangrar y la pericia vital consiste en que no sea el tuyo. Es todos contra todos, como en el cuento de Rejtman. En torno al Mundial hay una cantidad de estupidez tremenda: un boxeador dice que le va a pegar a otro boxeador porque &eacute;ste amenaz&oacute; a Messi. Un escritor se enardece porque los jugadores son millonarios. Eso forma parte del capitalismo ordenado. El capitalismo ordenado es que algunos tengan cable, comida, aire acondicionado o un ventilador de pie para ver el Mundial y que otros no tengan nada. Cristina ahora sabe que el capitalismo ordenado que ella prefer&iacute;a, antes que el capitalismo salvaje,&nbsp;es el mismo que ordena que vaya a la c&aacute;rcel un poco m&aacute;s de un lustro. 
    </p><p class="article-text">
        Hace poco &eacute;l ley&oacute; que un m&uacute;sico se preguntaba, cuando quer&iacute;a escuchar algo, qu&eacute; estar&iacute;a escuchando Prince. E iba y lo escuchaba. &Eacute;l siempre se pregunta qu&eacute; pensar&aacute; Grabois de tal o cual cosa. Juan Grabois te propone una agenda muy estricta. Pone una vara muy alta con su conducta demencial. La derecha se pregunta de qu&eacute; vive Grabois. Grabois vive para ayudar a la gente que no tiene nada. Su agenda es 24 por 24, dif&iacute;cil estar a su altura. Es implacable. Grabois es como un super yo del Kirchnerismo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una cosa es ser pobre y vivir en la miseria y otra es elegir no tener nada y estar al servicio de los dem&aacute;s. Vivir como un gorri&oacute;n y no acumular bienes. Vivir en una casa con la puerta sin llave porque no hay nada que alguien pueda robar en tu casa. La idea de tener es mal&iacute;sima, piensa &eacute;l. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Sigue leyendo la biograf&iacute;a de <strong>Prince</strong>. Parece que tuvo una vida misteriosa, rodeada de fans. Alguien escribe que Prince se muri&oacute; porque al ser muy bajo, usaba siempre tacos altos, y eso le produc&iacute;a fuertes dolores de espaldas y se hizo adicto a un medicamento que tomaba para el dolor. No le sirvi&oacute; ni la casa ni el avi&oacute;n privado ni ser sexualmente hegem&oacute;nico. Terminaba las noches solo, narcotizado. Es probable que haya muerto por haber tenido fans en vez de amigos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marcel Duchamp</strong> decidi&oacute; vivir con lo puesto. &ldquo;Mi decisi&oacute;n est&aacute; tomada, ser&eacute; un monje y no un mono&rdquo;, dijo ya muy joven. Le gustaba el juego de palabras en ingl&eacute;s: &ldquo;I would be a monk and not a monkey&rdquo;. Como Duchamp fue un pionero del arte conceptual, vivi&oacute; una vida sobreinterpretada. Todos sus gestos, hasta el m&aacute;s sencillo, eran le&iacute;dos como <em>ready made</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Cada uno en su prisi&oacute;n piensa en la llave. La llave del mandala, la llave de tu casa que se rompi&oacute;, la mejor llave que te lleve a la final del Mundial. Cuando muri&oacute; Duchamp lo cremaron. Dentro de sus cenizas encontraron, intactas, sus llaves. Algunos vieron en esto otro <em>ready made</em>. Hasta el hombre m&aacute;s frugal del mundo necesitaba cerrar algo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/disparos-martin-rejtman-cristina-kirchner_129_9779812.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Dec 2022 03:05:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2fcd703f-1d1c-4a41-8f9c-833f9ec831ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="499570" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2fcd703f-1d1c-4a41-8f9c-833f9ec831ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="499570" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Dos disparos, de Martín Rejtman a Cristina Kirchner]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2fcd703f-1d1c-4a41-8f9c-833f9ec831ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Martín Rejtman,Prince,Cristina Fernández de Kirchner,Marcelo Duchamp]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
