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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Literatura argentina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/literatura-argentina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Literatura argentina]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Betina González: “Culpar a los jóvenes porque gobierna la derecha me parece peligroso”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/betina-gonzalez-culpar-jovenes-gobierna-derecha-parece-peligroso_1_13515159.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65095c53-5cda-44be-ba5c-9d66334dada9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x970y415.jpg" width="1200" height="675" alt="Betina González: “Culpar a los jóvenes porque gobierna la derecha me parece peligroso”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicó “Un amor sin futuro”, una novela que narra una relación amorosa alejada de los estereotipos, y que está atravesada por lecturas alrededor de la belleza, el erotismo, y el deseo. Los nuevos mandatos que pesan sobre las mujeres, los vaivenes del progresismo y los riesgos que detecta en los discursos “anti-joven”.</p><p class="subtitle">Entrevista - Ana María Shua: “A los enfermos se les pide valentía, a mí siempre me costó esa clase de solemnidad”</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;No es culpa de las amigas ni del feminismo. A muchos les resulta imposible pensar en un amor &lsquo;sin futuro&rsquo;, un amor que no termine en la tierra inf&eacute;rtil de la familia&rdquo;</em>, apunta la protagonista de esta historia y sigue: <em>&ldquo;Hay secretos que no necesitan esconderse para ser guardados. Ahora mismo est&aacute;s custodiando ese umbral que solo &eacute;l y vos conocen. </em><em><strong>Lo est&aacute;s guardando al escribirlo. Porque no quer&eacute;s que sean las palabras m&aacute;s vulgares de la lengua las que lo alcancen</strong></em><em>&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        En su reciente novela <em>Un amor sin futuro</em> (Tusquets, 2026), la escritora <strong>Betina Gonz&aacute;lez </strong>presenta una narradora que flota, que deambula, que se mueve entre sus lecturas alrededor de la belleza, el deseo y el amor y eso que le pasa cuando empieza a recibir correos electr&oacute;nicos cada vez m&aacute;s encantadores de un joven estudiante de una de sus clases de literatura.
    </p><p class="article-text">
        Con una segunda persona magn&eacute;tica, fragmentos de zonas ensay&iacute;sticas y una prosa envolvente como el cortejo de los protagonistas, <strong>la autora indaga l&uacute;cidamente en ese magnetismo singular que se produce cuando dos personas se desean</strong>. Pero al hacerlo, lejos de quedarse en estereotipos o lugares comunes, tambi&eacute;n propone una torsi&oacute;n: reparar en las expectativas ajenas, en los prejuicios de clase, en los peque&ntilde;os actos de rebeld&iacute;a que todav&iacute;a pueden llegar a florecer en un mundo cada vez m&aacute;s aplastante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Un amor sin futuro&quot;, de Betina González."
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            <span class="title">
                &quot;Un amor sin futuro&quot;, de Betina González.                            </span>
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        <strong>&ndash; En uno de los ensayos de tu libro </strong><em><strong>La obligaci&oacute;n de ser genial</strong></em><strong> hac&eacute;s una distinci&oacute;n entre el origen y el comienzo de lo que se escribe. Vos prefer&iacute;s hablar de &ldquo;un lugar en el que el deseo encarna en atrevimiento&rdquo;. &iquest;Ten&eacute;s claro c&oacute;mo fue en el caso de </strong><em><strong>Un amor sin futuro</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; De alguna manera eso pasa con todos los libros: si el deseo no encarna un atrevimiento no te lanz&aacute;s a escribir. Una puede estar con muchas ideas en la cabeza que tienen un atractivo narrativo o conceptual, pero si no te atrev&eacute;s o si no le encontr&aacute;s el &iacute;mpetu queda ah&iacute;. <strong>En esta novela s&iacute; puedo hablar del origen en otro sentido, en el sentido de cosas que a m&iacute; me impulsaron a escribirla. Cosas que me convencieron de que val&iacute;a la pena que escribiera este libro y, sobre todo despu&eacute;s, que val&iacute;a la pena publicarlo</strong>. Y eso tiene que ver con las lecturas. Porque escribir una historia de amor es dif&iacute;cil, pareciera que est&aacute; todo hecho, que est&aacute; todo dicho. Y yo nunca plane&eacute; que iba a escribir una historia de amor, pero creo que me lanc&eacute; cuando apareci&oacute; la voz en mi cabeza y me di cuenta de que esta voz ten&iacute;a un ritmo, un &iacute;mpetu que me gustaba, y que hab&iacute;a espacio para escribir una historia de amor diferente en la forma. No en el contenido. Obviamente que el contenido es el mismo en muchas historias de amor. De hecho hay muchas historias que le&iacute; que tratan t&oacute;picamente el mismo tema, es decir, una mujer mayor con un hombre joven.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Te refer&iacute;s al t&oacute;pico &ldquo;amor y diferencia de edad&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Claro. Por eso lo que m&aacute;s me convenci&oacute; esta vez fue darme cuenta de que eso no importaba. O que no era eso lo que yo iba a contar. Lo que yo iba a contar era el enamoramiento y la parte del cortejo entre estas dos personas. Porque yo ve&iacute;a que ninguna novela, de las contempor&aacute;neas en las que se cuentan historias de amor, le daba a esa instancia el espacio suficiente. En general se pasa r&aacute;pido por el enamoramiento y lo que se cuenta es el despu&eacute;s, la relaci&oacute;n de pareja. <strong>Pero no hay tanto contado desde el momento en que el amor interpela al ser de las personas, ese punto cuando ya no importa qui&eacute;nes son esas personas, esa fuerza que, cuando te enamor&aacute;s, te hace sentir que te cambia la vida. </strong>Darme cuenta de esto me convenci&oacute; de que hab&iacute;a un desaf&iacute;o narrativo. Porque, por otra parte, hac&iacute;a mucho tiempo que no escrib&iacute;a ficci&oacute;n. De alguna manera ya ven&iacute;a medio fragmentada y percib&iacute;a que no quiero escribir m&aacute;s estilo siglo XX. Me parece que hay un tipo de escritura que ya fue. Que obviamente va a seguir existiendo y tiene cosas para dar, no digo que no. Pero en lo particular a m&iacute; ya no me interesa escribir una novela que se parezca a una cr&oacute;nica. Que solo es paso A, paso B, paso C. Que no aporta nada desde la forma.&nbsp;
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            <span class="title">
                González es autora, entre otras, de las novelasArte menor, Las poseídas y Olimpia.                            </span>
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        <strong>&ndash;&nbsp;En este caso la forma ofrece cap&iacute;tulos cortos con fragmentos ensay&iacute;sticos alrededor del amor o la belleza. Encima est&aacute; en segunda persona, que a priori parece algo arriesgado. &iquest;Surgi&oacute; apenas pensaste en esto o fue apareciendo a medida que escrib&iacute;as?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Surgi&oacute; apenas me puse. Yo nunca me lanzo a escribir sin estar segura de la voz y la voz sali&oacute; sola. Al escribirla, me daba todo el tiempo la intriga de si iba a poder sostenerla. Pero pude. <strong>Me di cuenta de que la pod&iacute;a sostener justamente porque ten&iacute;a los otros fragmentos.</strong> Es decir, est&aacute; siempre en segunda persona pero hay fragmentos ensay&iacute;sticos que hablan, no s&eacute;, de (John) Keats o de (Fernando) Pessoa. Entonces hab&iacute;a como un montaje, digamos, que hac&iacute;a que esa voz no cansara. A la vez tambi&eacute;n sab&iacute;a que no iba a ser un libro largo. Quiz&aacute;s un libro en segunda persona de doscientas p&aacute;ginas se puede volver dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;C&oacute;mo armaste esa constelaci&oacute;n de autoras y autores que aparecen en la historia? &iquest;Fueron textos que te acompa&ntilde;aron mientras escrib&iacute;as, los buscaste especialmente o ya los hab&iacute;as le&iacute;do antes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Buena parte de ellos eran textos que hab&iacute;a le&iacute;do antes. Por supuesto que algunas las hab&iacute;a le&iacute;do hace mucho tiempo y volv&iacute; para revisarlas. Por ejemplo, la poes&iacute;a de Pessoa, que siempre me acompa&ntilde;&oacute; desde muy chica. (Marsilio) Ficino es otro al que volv&iacute;, un neoplat&oacute;nico que tambi&eacute;n era astr&oacute;logo y es algo que yo siempre le&iacute;a de chica. La mayor parte de esos autores ya los conoc&iacute;a. Algunos no los hab&iacute;a le&iacute;do tan a fondo o los hab&iacute;a le&iacute;do con otra cabeza. <strong>Las &uacute;nicas novelas que le&iacute; especialmente para este libro, porque me interesaba ver c&oacute;mo hab&iacute;a sido tratado el tema, son las de Annie Ernaux y Lydia Davis.</strong> Son dos que toman esto de una mujer mayor que sale con alguien menor. Pero ac&aacute; la verdad es que no ocuparon mucho espacio, simplemente me sirvieron para darme cuenta de que lo que yo estaba haciendo iba por otro lado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De alguna manera ya venía medio fragmentada y percibía que no quiero escribir más estilo siglo XX. Me parece que hay un tipo de escritura que ya fue. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; De todas las historias de amor posibles, en este caso la novela y la propia narradora hacen referencia a un &ldquo;amor sin futuro&rdquo;, un amor &ldquo;que no termine en la tierra inf&eacute;rtil de la familia&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; fuiste en esa direcci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Fui por ah&iacute; porque la sociedad va por ah&iacute;. No es algo que se me ocurri&oacute; a m&iacute;. Una se pone a ver noticias y enseguida se encuentra con la historia de una mujer de 60 que sale con un chico de 20 y conviven. &iexcl;Y eso es una noticia! (risas). En cambio no es noticia que un tipo de 60 est&eacute; con una piba de 20, a menos que sea alguien conocido. Esto siempre me hizo ruido y todav&iacute;a m&aacute;s cuando lleg&aacute;s a cierta edad, cuando de alguna manera ya conoc&eacute;s la variedad que tiene el espectro amoroso. Una ya pas&oacute; por un mont&oacute;n de relaciones, con tipos m&aacute;s grandes, con tipos m&aacute;s chicos, con tipos de la misma edad. Entonces empez&aacute;s a pensar &ldquo;&iquest;y por qu&eacute; esto no est&aacute; contado como algo cotidiano?&rdquo; o &ldquo;&iquest;por qu&eacute; siempre es la excepci&oacute;n, es la noticia?&rdquo;. Ahora, la frase que citaste me vino sola, mientras escrib&iacute;a, pero en realidad es lo que la sociedad te est&aacute; planteando cuando te ofrece esas noticias. Y, cuando no se cuentan como noticias, tambi&eacute;n hay algo para escuchar ah&iacute;: la sociedad no sanciona como antinatural que un hombre mayor salga con una chica m&aacute;s joven porque todav&iacute;a se pueden reproducir. <strong>Todav&iacute;a, aunque esa pareja no se lo plantee de esa manera, est&aacute; la excusa o ese trasfondo: pueden formar una pareja y una familia. Porque en esta sociedad la &uacute;nica meta que parece tener el amor es formar la familia. Que esa unidad funcional capitalista funcione es lo que de alguna manera se santifica en este capitalismo.</strong> Lo vemos ahora cada vez m&aacute;s con todos estos discursos sobre la baja de la natalidad y toda la intenci&oacute;n de quitar derechos a las mujeres. En cambio, con estas relaciones donde la mujer es m&aacute;s grande de repente la sociedad no tiene c&oacute;mo ni d&oacute;nde meter ese v&iacute;nculo. Por eso me met&iacute; ah&iacute;, porque me parece que la ficci&oacute;n tiene que hablar de estas cosas que son preguntas contempor&aacute;neas. Porque, a pesar de todo el feminismo, a pesar de todo lo que parece que avanzamos en un mont&oacute;n de cosas, esto sigue siendo un ruido. No tanto el ruido de que una mujer le lleva tantos a&ntilde;os a un chico con el que sale sino que el &uacute;nico objetivo de estar con alguien sea reproducirse. Que el &uacute;nico objetivo sea consumir en t&eacute;rminos de familia. Fijate c&oacute;mo est&aacute; armado todo en torno a la familia: el D&iacute;a del Ni&ntilde;o, el d&iacute;a de esto, el d&iacute;a del otro. Ojo, no digo que est&eacute;n mal, pero tienen un correlato comercial. Buscas un paquete tur&iacute;stico o un pasaje siempre te ofrecen de a dos o en promociones familiares. Las personas que est&aacute;n solas parecen estar afuera del sistema, sobre todo si tienen cierta edad. Todo empieza a ser sospechoso para la sociedad si no encaj&aacute;s por edad, por referencias, o por estilo de vida, o lo que sea en ese modelo de esa familia patriarcal. <strong>Es incre&iacute;ble pero sigue sucediendo: las personas no encajan en los roles tradicionales de familia se vuelven sospechosas incluso en &aacute;mbitos progresistas.</strong> Me parece que esto es algo que la ficci&oacute;n se tiene que preguntar.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Betina González también es autora de los ensayos &quot;La obligación de ser genial&quot; y &quot;Cómo convertirse en nadie&quot;."
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                Betina González también es autora de los ensayos &quot;La obligación de ser genial&quot; y &quot;Cómo convertirse en nadie&quot;.                            </span>
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        <strong>&ndash; En este sentido, esa voz de la sociedad se oye en las amigas de la protagonista, que una podr&iacute;a suponer que se ubican en cierto espacio progresista. Ella es muy filosa cuando las observa, aunque se trate de sus amigas, y de alg&uacute;n modo apunta contra esas miradas. &iquest;Por qu&eacute; aparece este cuestionamiento o esta pregunta?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Por un lado, porque es funcional a la novela. Esto me permit&iacute;a hacerlas aparecer como un coro griego. Son medio indiferenciadas las amigas y a la vez no todas dicen lo mismo. Por otro lado, lo que me parece que tambi&eacute;n toca la novela, aunque yo no me lo haya planteado as&iacute; al principio, es que el progresismo, de alg&uacute;n modo, llega hasta cierto punto a veces. Y en esto me incluyo: una est&aacute; pre formateada por un sistema patriarcal. Entonces vos te pod&eacute;s creer que sos muy progresista en un &aacute;mbito y de repente te das cuenta de que en algo estabas pensando igual o peor que tu abuela de los a&ntilde;os 20. Entonces eso tambi&eacute;n me gustaba plantearlo, cuestionarlo, para no poner todo el peso del discurso conservador en alguien estereotipadamente conservador. Porque, adem&aacute;s, no existe eso en la sociedad, casi nadie es o blanco o negro. Al mismo tiempo, esto tocaba un poco otro tema que est&aacute; en la novela, que es el tema de la maternidad y el feminismo. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os hubo un gran avance en un mont&oacute;n de cuestiones feministas y yo por supuesto que, como feminista, estoy a favor de que la crianza se reconozca como un trabajo, y que esas horas est&eacute;n de alguna manera representadas econ&oacute;mica y culturalmente. <strong>Pero en parelelo hubo un </strong><em><strong>boom</strong></em><strong> de libros de la maternidad y hubo como una especie de deificaci&oacute;n de la maternidad. Eso como lectora me hizo un poco de ruido.</strong> No porque esos libros fueran malos, porque hay libros buen&iacute;simos que cuentan la maternidad. Lo que me preguntaba es lo que hace el mercado con eso, lo que hace la sociedad. Porque apareci&oacute; un discurso feminista con una bandera muy fuerte en la maternidad. Con las mejores intenciones seguramente. Pero eso se da vuelta muy f&aacute;cil, con generaciones m&aacute;s j&oacute;venes que de repente creen que est&aacute; bueno ser <em>trad wifes</em> o lo que sea y que el hombre las mantenga. <strong>Entonces a m&iacute; me parece que est&aacute; bueno poner en cuesti&oacute;n esos discursos, esa deificaci&oacute;n de la maternidad y la crianza, que tambi&eacute;n lleva a una especie de ni&ntilde;ocracia</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La sociedad no sanciona como antinatural que un hombre mayor salga con una chica más joven porque todavía se pueden reproducir. Todavía, aunque esa pareja no se lo plantee de esa manera, está la excusa o ese trasfondo: pueden formar una pareja y una familia. Porque en esta sociedad la única meta que parece tener el amor es formar la familia. Que esa unidad funcional capitalista funcione es lo que de alguna manera se santifica en este capitalismo.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;Adem&aacute;s de los malabares para sostenerlos econ&oacute;micamente, se arma tambi&eacute;n una especie de exigencia sobre la crianza, la alimentaci&oacute;n de esos chicos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Claro. Hay una presi&oacute;n enorme sobre la madre por ser las madres perfectas, un mont&oacute;n estr&eacute;s sobre las mujeres que al final no termina siendo liberador. Todo se va desbalanceando. Y tambi&eacute;n aparece esta cosa vigilante sobre los padres en general, no sobre la madre, sobre el padre tambi&eacute;n, con los chats de mamis y todas esas cosas. Espacios que hacen que la crianza sea el centro de la vida de algunas personas. Esto es algo que otras generaciones no hab&iacute;an vivido de esa manera y eso no quer&iacute;a decir que se desatendiera al hijo, sino que criar era una experiencia m&aacute;s de la vida del ser humano. <strong>Hoy veo, incluso como docente, como t&iacute;a, como persona que est&aacute; rodeada tambi&eacute;n de gente m&aacute;s joven, que esa crianza tan encima de los hijos hace que esos chicos a veces tengan pocos elementos para moverse en la vida real. </strong>Terminan siendo, parad&oacute;jicamente, mucho m&aacute;s miedosos, mucho m&aacute;s autoconscientes del rid&iacute;culo y poco arriesgados, digamos, poco equipados realmente para la vida adulta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Volviendo a la relaci&oacute;n de los protagonistas, es curioso que el cortejo entre ellos es medio vintage o anacr&oacute;nico: empieza de una manera epistolar, intercambian mails. &iquest;Por qu&eacute; te interes&oacute; explorar ese camino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, me gustaba que ese intercambio fuera escrito. Por eso tambi&eacute;n puse un protagonista rapero, porque ten&iacute;a que ser alguien a quien le importaran las palabras. Pero tambi&eacute;n es verdad que hay muchos j&oacute;venes de la generaci&oacute;n que hoy tiene 20 a&ntilde;os que tienen como una especie de deseo de lo vintage. Hay una nostalgia por las cosas que se hac&iacute;an en otra &eacute;poca de otra manera y tambi&eacute;n un hartazgo de lo digital. Hay un hartazgo de las apps y muchos est&aacute;n muy &aacute;vidos de experiencias en la vida real. Obviamente el personaje tiene un tratamiento muy grande de ficci&oacute;n, pero crear un protagonista a quien le importaran las palabras y que leyera, que fuera medio at&iacute;pico, me permit&iacute;a jugar con una especie de novela epistolar en pleno siglo XXI. A la vez me importa siempre resaltar las singularidades. De este amor y en general. <strong>Hace poco una lectora me dijo algo que me gust&oacute;: &ldquo;vos contaste la peculiaridad del amor, no son estad&iacute;sticas los tres personajes&rdquo;. Y eso me interesa. Ni el chico, ni la protagonista, ni el personaje de Emily representan a los j&oacute;venes de 20 o las mujeres de 50. Son personas con sus particularidades y su espesor.</strong> Una novela no tiene por qu&eacute; querer representar a un grupo determinado, una novela siempre es lo peculiar. Esta vez narrar el amor ten&iacute;a que ser tambi&eacute;n narrar la peculiaridad de ese amor.&nbsp;
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                    alt="&quot;Cómo convertirse en nadie&quot;, otro de los libros de Betina González."
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                &quot;Cómo convertirse en nadie&quot;, otro de los libros de Betina González.                            </span>
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        <strong>&ndash;&nbsp;Con el personaje de Emily, la alumna a la que la narradora acompa&ntilde;a mientras escribe, un idea particular de complicidad. Est&aacute; la amorosa, con el otro joven, y nace esta suerte de complicidad de estudiante y docente.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, yo siempre quer&iacute;a escribir algo sobre el v&iacute;nculo maestra-alumna o maestro-alumno, disc&iacute;pulo. Las palabras que hay en espa&ntilde;ol no me convencen mucho para nombrar esa relaci&oacute;n. Pero nunca daba con la forma hasta que surgi&oacute; ac&aacute;. La ense&ntilde;anza de un arte es una forma de la complicidad. Hay algo que no puede ser puesto en palabras, porque no es que una puede efectivamente ense&ntilde;ar a escribir. Lo que pasa ah&iacute; no puede ser puesto del todo en palabras. <strong>El talento no puede ponerse en palabras. Me interesaba eso: esa complicidad como de algo que no ha sido expresado</strong>, lo que se comparte cuando vos est&aacute;s ense&ntilde;ando un arte.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es increíble pero sigue sucediendo: las personas no encajan en los roles tradicionales de familia se vuelven sospechosas incluso en ámbitos progresistas.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;En este terreno, y puedo inferir que conoc&eacute;s del tema por tu experiencia como docente, se relatan en el libro cuestiones que tienen que ver con la salud mental de los estudiantes. &iquest;Esto aparece con frecuencia en las aulas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Hay de todo porque yo doy clases en muchos niveles y en muchas instituciones. Pero s&iacute; es verdad que despu&eacute;s de la pandemia algo ocurri&oacute;, por eso ubiqu&eacute; la novela en 2022. Creo que hubo un antes y un despu&eacute;s en cuanto a esto de la patologizaci&oacute;n de esta generaci&oacute;n. Yo no digo que todos los j&oacute;venes que est&aacute;n medicados est&aacute;n mal medicados, lo que digo es que es cada vez m&aacute;s este momento del mundo elige lidiar con determinados problemas de manera qu&iacute;mica. <strong>Yo encuentro chicas y chicos que, por ejemplo, te dicen que tienen ansiedad social. Y cuando les pregunto qu&eacute; es ansiedad social, me dicen &ldquo;no s&eacute;, me da ansiedad sentarme en un bar sola porque creo que me miran&rdquo;.</strong> Cuando yo era chica si planteaba algo as&iacute; me dec&iacute;an &ldquo;sos t&iacute;mida&rdquo; o, no s&eacute;, &ldquo;anotate en expresi&oacute;n corporal&rdquo; (risas), o en teatro. No era algo que se medicaba o que se patologizaba tan r&aacute;pidamente. Yo creo que r&aacute;pidamente se patologiza. Por supuesto que con esto no digo que no haya patolog&iacute;as concretas que surgieron nuevas y que tienen que ver por ah&iacute; con las redes sociales. Pero s&iacute; veo que hay un peso muy grande puesto en una soluci&oacute;n qu&iacute;mica y r&aacute;pida. Y creo que no pasa solo con los j&oacute;venes, a todos nos empiezan a medicar mucho. Est&aacute;, por ejemplo, toda esta industria del wellness. Hay que estar bien y si no est&aacute;s bien es tu culpa. Entonces claro, es m&aacute;s f&aacute;cil creer que si vos te ves un video de un minuto de un <em>life coach</em> o de un influencer vas a entender c&oacute;mo lidiar con tu emoci&oacute;n, con la envidia, con la admiraci&oacute;n, con lo que sea que te est&eacute; pasando. Es mucho m&aacute;s tranquilizador eso que pensar que ten&eacute;s que hacer 10 a&ntilde;os de terapia. <strong>Beatriz Sarlo lo plante&oacute; cuando habl&oacute; de lo &ldquo;cualquierista&rdquo;. Es una sociedad del cualquierismo. Cualquiera sabe, cualquiera te explica. Y ella lo dice: se cayeron los grandes discursos como la religi&oacute;n y el psicoan&aacute;lisis, y ahora podr&iacute;amos sumar que tambi&eacute;n cae la ciencia</strong>. Entonces queda todo en manos de gente que no tiene ninguna experticia, lo &uacute;nico que sabe es comunicar. Te prometen una soluci&oacute;n r&aacute;pida, ya sea qu&iacute;mica o, digamos, audiovisual. Y veo que eso afecta mucho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Al mismo tiempo, la novela trae una zona luminosa. Sobre todo con esa docente y esos estudiantes que se juntan en medio del derrumbe de este pa&iacute;s en una universidad o una instituci&oacute;n educativa a leer o a intentar escribir. &iquest;Buscaste plantear esto de alg&uacute;n modo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;S&iacute;, por eso no me interesan las generalizaciones. Porque hay j&oacute;venes que est&aacute;n generando formas de resistencia a esa especie de captaci&oacute;n e importaci&oacute;n de las grandes corporaciones tecnol&oacute;gicas. Entonces, bueno, una puede ver que internacionalmente aparecen estos intentos con personas que se juntan a hacer actividades donde no se puede usar el celular o que buscan expresamente la desconexi&oacute;n porque saben que el enemigo est&aacute; ah&iacute;, en el tiempo precioso que le dedican al telefonito. No s&eacute; a d&oacute;nde va a llegar eso. Ojal&aacute; llegu&eacute; a ser un modelo pol&iacute;tico importante. <strong>Me parece central tambi&eacute;n pensar que circula un fuerte discurso &ldquo;anti joven&rdquo; y me molesta mucho eso. No solo porque me parece de viejo choto, sino que lo veo peligroso.</strong> Culpar a los j&oacute;venes porque gan&oacute; la derecha o porque la derecha ahora est&aacute; en el poder en muchos lugares, me parece peligroso. Es no entender nada o desentenderse de todo. Y yo creo que, m&aacute;s all&aacute; de que esta novela es una obra de ficci&oacute;n, esos j&oacute;venes existen. En distintos a&ntilde;os, en distintas instituciones me ha pasado de tener grupos de alumnos que me han pedido continuar por fuera de la universidad haciendo talleres o pregunt&aacute;ndome por autores o lecturas porque descubrieron un mundo. Es muy valioso cuando eso te ocurre como docente, porque sent&iacute;s que llegaste al coraz&oacute;n. Y siento que es muy peligroso desestimarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/betina-gonzalez-culpar-jovenes-gobierna-derecha-parece-peligroso_1_13515159.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 03:01:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Betina González: “Culpar a los jóvenes porque gobierna la derecha me parece peligroso”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Betina González,Literatura argentina,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Libros de septiembre: Julián López, Elvira Orphée, Oesterheld, grandes ensayos y un policial impactante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-septiembre-julian-lopez-elvira-orphee-oesterheld-grandes-ensayos-policial-impactante_1_13493443.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c4b34de-3341-4a31-b473-e3136e0676e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x850y287.jpg" width="1200" height="675" alt="Libros de septiembre: Julián López, Elvira Orphée, Oesterheld, grandes ensayos y un policial impactante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las principales editoriales anunciaron títulos nuevos que llegarán a las librerías a lo largo de todo el mes. De qué se tratan y qué sellos los publicaron.</p><p class="subtitle">Entrevista - Inés Ulanovsky: “Siempre es inquietante pensar qué hacemos con el pasado”</p><p class="subtitle">Series y películas que llegan al streaming en septiembre: Fito Páez, cuentos de Mariana Enriquez, Pulp y grandes regresos</p></div><p class="article-text">
        Hay novedades, rescates, novelas muy esperadas, <strong>nombres c&eacute;lebres y apuestas sorprendentes</strong>. Las editoriales argentinas y los sellos extranjeros que distribuyen sus libros en el pa&iacute;s anunciaron para septiembre la llegada a las librer&iacute;as de una enorme cantidad de lanzamientos. Entre muchos otros, a lo largo de todo el mes los lectores podr&aacute;n encontrarse con t&iacute;tulos de<strong> autores y autoras como Juli&aacute;n L&oacute;pez, Elvira Orph&eacute;e, Luciana De Luca, Ricardo Strafacce, Maryse Cond&eacute;, H&eacute;ctor Germ&aacute;n Oesterheld, Andrea Garrote, Jacques Ranci&egrave;re, Ezequiel Saferstein, Gustavo &Aacute;lvarez N&uacute;&ntilde;ez y Raquel San Mart&iacute;n</strong>, entre muchos otros y otras.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por los lanzamientos m&aacute;s destacados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Las iracundas</strong></em><strong>, de Juli&aacute;n L&oacute;pez. </strong>&ldquo;En un barco que remonta el Paran&aacute; como residencia para artistas, sentada en la cubierta, fumando frente al paisaje estallado del litoral, una vieja narradora escribe cartas a Frau, su antigua amante. <strong>En esas p&aacute;ginas que acaso nunca enviar&aacute;, registra la traves&iacute;a, sus encuentros con los residentes y con la tripulaci&oacute;n, sus cuitas sexuales y los chismes de ambiente.</strong> Todos los personajes de esta novela deambulan en busca de un destino que inevitablemente se disuelve. El r&iacute;o como t&oacute;tem literario, la circulaci&oacute;n, las cofrad&iacute;as, las modas, la iron&iacute;a ante una expresividad que alza la voz personal en el griter&iacute;o, pero baja el volumen pol&iacute;tico de la obra. Una correntada furiosa transforma la aventura en una deriva sin tim&oacute;n. En<em> Las iracundas</em>, un Juli&aacute;n L&oacute;pez desobediente y vital manda una carta de amor doliente al naufragio. Y tambi&eacute;n anuncia la resurrecci&oacute;n de lo que podr&iacute;a parecer perdido&rdquo;, adelant&oacute; Random House sobre esta nueva novela del autor de <em>Una muchacha muy bella</em>.
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            <span class="title">
                &quot;Las iracundas&quot;, de Julián López.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Las iracundas</strong></em><strong>, de Juli&aacute;n L&oacute;pez, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Cuentos completos</strong></em><strong>, de Elvira Orph&eacute;e.</strong> &ldquo;<strong>Elvira Orph&eacute;e</strong> es original de una manera en la que solo lo que es profundamente valioso logra serlo. Se la puede leer hoy igual que ayer, anteayer o hace cuarenta a&ntilde;os. La oportunidad es exquisita: sus temas son &aacute;lgidos, desaf&iacute;an, se inmiscuyen en lo que no es c&oacute;modo. <strong>Van desde la infancia y sus recovecos oscuros hasta la justicia por mano propia; de las intrigas amorosas que arman las tramas familiares hasta los femicidios</strong>; de la tormentosa relaci&oacute;n de amor entre madres e hijos hasta las contradicciones intestinas que atenazan a la clase trabajadora y a la burgues&iacute;a: sus sue&ntilde;os, sus mezquindades, sus horizontes. De la corrupci&oacute;n como un cord&oacute;n umbilical que atraviesa e intenta pudrir, desde adentro, a la rep&uacute;blica, hasta la mano de obra desocupada de la d&eacute;cada de 1980, que afina la punter&iacute;a y reinventa una industria del delito postdictadura. A<strong>parecen mencionados Alfons&iacute;n, Menem, Mirtha Legrand, Madonna.</strong> Est&aacute;n, los cuentos, llenos de estrellitas y l&uacute;mpenes; marginados y opas; envidiosas y asesinos; mentirosos y se&ntilde;oras; vivillos y vecinos; ataditos de reci&eacute;n nacidos y chismosos. Hay belleza, mucha belleza, deslumbrante belleza. Hay maldad tambi&eacute;n: nunca falta. Nadie es bueno-bueno. Como en el mundo, pero mejor, porque es literatura&rdquo;, se lee en el pr&oacute;logo que escribi&oacute; <strong>Luciana De Luca</strong> para este libro de la escritora tucumana <strong>Elvira Orph&eacute;e</strong>. Un rescate muy esperado que llega este mes de la mano de Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Elvira Orph&eacute;e</strong> (San Miguel de Tucum&aacute;n, 1922 - Buenos Aires, 2018) fue escritora y asesora editorial. En la d&eacute;cada de 1970 vivi&oacute; en Francia, donde trabaj&oacute; para Gallimard y edit&oacute; a autores como Clarice Lispector, Juan Rulfo y Felisberto Hern&aacute;ndez. Obtuvo las becas Guggenheim y Civitella Ranieri. Public&oacute; las novelas<em> Dos veranos </em>(1956), <em>Uno</em> (1961),<em> En el fondo</em> (1969), <em>La muerte y los desencuentros</em> (1989) y <em>Basura y luna</em> (1996), y los libros de cuentos reunidos en este volumen: <em>Su demonio preferido</em> (1973),<em> Las viejas fantasiosas</em> (1981) y <em>Ciego del cielo </em>(1991). Fondo de Cultura Econ&oacute;mica public&oacute; en un mismo volumen las novelas Aire tan dulce y <em>La &uacute;ltima conquista de El &Aacute;ngel</em> (2024).
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            <span class="title">
                &quot;Cuentos completos&quot;, de Elvira Orphée.                            </span>
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        <em><strong>Cuentos completos</strong></em><strong>, de Elvira Orph&eacute;e, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>La noche de los proletarios</strong></em><strong>, de Jacques Ranci&egrave;re.</strong> &ldquo;No expresaremos con este t&iacute;tulo ninguna met&aacute;fora. Los personajes de este libro son algunas decenas, <strong>algunas centenas de proletarios que ten&iacute;an 20 a&ntilde;os alrededor de 1830</strong> y que hab&iacute;an decidido, en ese tiempo, cada uno por su cuenta, no soportar m&aacute;s lo insoportable: el dolor del tiempo robado cada d&iacute;a para trabajar la madera o el hierro, para coser trajes o para clavar zapatos, sin otro fin que el de conservar indefinidamente las fuerzas de la servidumbre junto a las de la dominaci&oacute;n&rdquo;, adelant&oacute; el sello Tinta Lim&oacute;n sobre esta publicaci&oacute;n del fil&oacute;sofo y docente argelino.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La materia de este libro es, en primer lugar, la historia de esas noches arrancadas a la sucesi&oacute;n del trabajo y del reposo: interrupci&oacute;n imperceptible, inofensiva, se dir&iacute;a, del curso normal de las cosas, donde se prepara, se sue&ntilde;a, se vive ya lo imposible: la suspensi&oacute;n de la ancestral jerarqu&iacute;a que subordina a quienes se dedican a trabajar con sus manos a aquellos que han recibido el privilegio del pensamiento. La historia de esas noches proletarias querr&iacute;a justamente suscitar una interrogaci&oacute;n sobre ese celoso cuidado de preservar la pureza popular, plebeya o proletaria.<strong> &iquest;Por qu&eacute; el pensamiento docto o militante ha tenido siempre necesidad de imputar a un tercero mal&eacute;fico -peque&ntilde;oburgu&eacute;s, ide&oacute;logo o sabio- las sombras y las opacidades que dificultan la armoniosa relaci&oacute;n entre su conciencia de s&iacute; y la identidad en s&iacute; de su objeto &rdquo;popular&ldquo;?</strong> &iquest;Ese tercero mal&eacute;fico no ser&iacute;a completamente forjado para conjurar la amenaza, m&aacute;s temible, de ver a los fil&oacute;sofos de la noche invadir el terreno del pensamiento?&rdquo;, agregaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;La noche de los proletarios&quot;, de Jacques Rancière.                            </span>
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        <strong>El libro </strong><em><strong>La noche de los proletarios</strong></em><strong>, de Jacques Ranci&egrave;re, con traducci&oacute;n de Emilio Bernini, Enrique Biondini y Alejandrina Falc&oacute;n sali&oacute; por Tinta Lim&oacute;n Ediciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Pez, piedra, p&aacute;jaro</strong></em><strong>, de Luciana De Luca</strong>. &ldquo;Esa es la tierra deshabitada. Esos son los colonos que llegaron a esa tierra. Esas son sus maldiciones: la sed, el hambre, las criaturas que se traga la llanura.<strong> Esa es Jocabed, la que naci&oacute; con dientes y esas son sus hijas gemelas, Zeta y Primavera. Una se volver&aacute; loca de amor, la otra ser&aacute; mujer y &aacute;rbol.</strong> Inspirada por la tradici&oacute;n de los cuentos de hadas y las f&aacute;bulas, la tercera novela de Luciana De Luca &mdash;con una prosa hipn&oacute;tica&mdash;nos sumerge en una tierra escasa y violenta. Aqu&iacute; todo es naturaleza, vida, muerte y transformaci&oacute;n. En ese pozo, umbral de un bosque oscuro y anhelante, las tres mujeres encontrar&aacute;n la manera de perpetuar el amor que las une&rdquo;, adelant&oacute; el sello Tusquets sobre este nuevo libro de la escritora argentina <strong>Luciana De Luca</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta novela es un bosque que mece y que muerde. Una f&aacute;bula oscura. Un poema sobre el amor, el miedo y el deseo. Maravillosa&rdquo;, apunt&oacute; la escritora <strong>M&oacute;nica Ojeda </strong>sobre esta publicaci&oacute;n.
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                &quot;Pez, piedra, pájaro,&quot; de Luciana De Luca.                            </span>
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        <em><strong>Pez, piedra, p&aacute;jaro</strong></em><strong>, de Luciana De Luca, sali&oacute; por Tusquets.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Respiraci&oacute;n boca a boca</strong></em><strong>, de Ricardo Strafacce. </strong>&ldquo;&lsquo;&iquest;Qu&eacute; culpa ten&iacute;a Piglia?&rsquo;. La pregunta, hecha por una de las dos amantes que protagonizan <em>Respiraci&oacute;n boca a boca</em>, abarca toda la novela. Una alumna joven y aguda, Pabla, seduce a una profesora y juntas pasan un fin de semana largo encerradas discutiendo de literatura y haciendo el amor. <strong>Las hip&oacute;tesis de lectura empiezan por la formaci&oacute;n intelectual de la clase alta e incluyen otras sobre Borges, Arlt, Bioy, Silvina Ocampo, Puig, el mismo Piglia y llegan a Aira</strong>; algunas parecen s&oacute;lidas, otras, disparatadas&rdquo;, adelant&oacute; en un comunicado Blatt &amp; R&iacute;os sobre este lanzamiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Respiraci&oacute;n boca a boca </em>es una parodia de <em>Respiraci&oacute;n artificial</em>, la novela de Piglia, o m&aacute;s bien de la calurosa y sospechosa recepci&oacute;n que tuvo esa novela de fines de la dictadura, aunque tambi&eacute;n se abre a discusiones actuales. <strong>Una novela, la de Strafacce, en la que los saberes literarios se trafican al comp&aacute;s del sexo, el enamoramiento y el erotismo</strong>; brillante, regada de alcohol, drogas y comida. Los restos de una bacanal, la de la literatura argentina&rdquo;. agregaron desde el sello.
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            <span class="title">
                &quot;Respiración boca a boca&quot;, de Ricardo Strafacce.                            </span>
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        <em><strong>Respiraci&oacute;n boca a boca</strong></em><strong>, de Ricardo Strafacce, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>El libro negro de la nueva derecha</strong></em><strong>, de Ezequiel Saferstein. &ldquo;</strong>En 2016, <strong>Agust&iacute;n Laje y Nicol&aacute;s M&aacute;rquez, por entonces figuras marginales que solo circulaban en nichos intensos de internet y en editoriales poco conocidas, publicaron</strong><em><strong> El libro negro de la nueva izquierda</strong></em>, en el que sentaban las bases de la batalla cultural: tras la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n, dec&iacute;an, la izquierda perdi&oacute; la hegemon&iacute;a militar y econ&oacute;mica, pero no su influencia decisiva en la cultura. Apuntaban los ca&ntilde;ones contra el feminismo y la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero como disolventes de la familia y los valores occidentales, y llamaban a intervenir sin demora en ese terreno. M&aacute;s que demonizarla, El libro negro de la nueva derecha nos cuenta c&oacute;mo se pens&oacute; y se piensa a s&iacute; misma esta fuerza pol&iacute;tica y social, cu&aacute;nto incide el impulso de los j&oacute;venes en su masificaci&oacute;n y qu&eacute; queda de la rebeld&iacute;a cuando se ocupan lugares institucionales.<strong> Despu&eacute;s de a&ntilde;os de entrevistas y de inmersi&oacute;n en festivales, ferias y presentaciones de libros, Ezequiel Saferstein pone el foco en los referentes de la batalla cultural</strong>, la infraestructura editorial que los sostiene, la difusi&oacute;n de sus ideas y, finalmente, su desembarco en el poder con la llegada de Javier Milei a la presidencia. El autor no se detiene solo en las figuras m&aacute;s conocidas, sino tambi&eacute;n en sus seguidores, que agitan la conversaci&oacute;n en redes y lideran espacios de formaci&oacute;n partidaria&rdquo;, adelant&oacute; Siglo XXI Editores sobre esta publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La batalla cultural no es un ap&eacute;ndice, una distracci&oacute;n o un mero ruido de fondo, ni se libra verticalmente de arriba hacia abajo. Al explicarnos con maestr&iacute;a c&oacute;mo funciona este factor fundamental, <strong>Ezequiel Saferstein echa luz sobre la relaci&oacute;n entre el n&uacute;cleo duro mile&iacute;sta y el resto de la sociedad</strong>&rdquo;, apuntaron desde la editorial.
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                &quot;El libro negro de la nueva derecha&quot;, de Ezequiel Saferstein.                            </span>
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        <em><strong>El libro negro de la nueva derecha. C&oacute;mo se construy&oacute; y c&oacute;mo se gestiona la batalla cultural</strong></em><strong>, de Ezequiel Saferstein, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Soledad inesperada</strong></em><strong>, de Teresa Arij&oacute;n. </strong>&ldquo;Una ni&ntilde;a escucha que su madre &lsquo;se ha ido al cielo&rsquo; y dirige hacia all&iacute; su c&oacute;lera. Callar&aacute; el dios desafiado, como har&aacute; silencio una familia herida. <strong>Vista a la distancia, esa ausencia inconsolable dio forma a la vida. Entre fragmentos que traicionan el tiempo, di&aacute;logos y destellos de la enga&ntilde;osa memoria, la narradora reconstruye una figura materna que es, a la vez, presencia y vac&iacute;o.</strong> La infancia se vuelve territorio decisivo: all&iacute; donde el dolor se fija y el lenguaje talla su po&eacute;tica. Con prosa delicada y punzante, este libro indaga en lo que queda cuando alguien se va: la huella que nos constituye, la persistencia del amor y la necesidad -siempre incompleta- de nombrarlo&rdquo;, adelantaron desde Lumen sobre este nuevo libro de <strong>Teresa Arij&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una vuelta m&aacute;s de la escritura fascinante de Teresa Arij&oacute;n, que, con gracia y hondura, toca el coraz&oacute;n de la experiencia tr&aacute;gica: la muerte de la madre en la infancia. <strong>El trazo biogr&aacute;fico se enhebra con el de una cofrad&iacute;a de artistas y escritores que, como ella, crearon desde y con la radicalidad de la pena</strong>&rdquo;, apunt&oacute; <strong>Mercedes Araujo</strong> sobre la publicaci&oacute;n.
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                &quot;Soledad inesperada&quot;, de Teresa Arijón.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Soledad inesperada</strong></em><strong>, de Teresa Arij&oacute;n, sali&oacute; por Lumen.</strong>
    </p><p class="article-text">
         <strong>8. </strong><em><strong>El &aacute;rbol de la buena muerte</strong></em><strong>, de Hector Germ&aacute;n Oesterheld.</strong> &ldquo;Ning&uacute;n cuento est&aacute; incluido porque s&iacute;, por su mero valor anecd&oacute;tico: todos tienen un trasfondo aleg&oacute;rico, todos tratan de decir algo. Y tratan de decirlo de un modo humano, no enrarecido, y &laquo;nuestro&raquo;. En <em>El &aacute;rbol de la buena muerte y otros cuentos</em>, Oesterheld desnuda las grietas de lo humano frente al universo. <strong>El resultado es una gema de la ciencia ficci&oacute;n latinoamericana: historias que oscilan entre la ternura y la extra&ntilde;eza, entre la cr&iacute;tica social y la maravilla c&oacute;smica. </strong>P&aacute;jaros que son portales, dioses de segunda mano, para&iacute;sos artificiales y muertes que cruzan galaxias. Una prosa precisa y emotiva que sigue hablando, con inquietante actualidad, de la soledad, la tecnolog&iacute;a y la memoria&rdquo;, informaron desde el sello Minotauro sobre este gran rescate. La publicaci&oacute;n viene con pr&oacute;logo de <strong>Ricardo Romero</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;El árbol de la buena muerte y otros cuentos&quot;, de Hector Germán Oesterheld.                            </span>
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        <em><strong>El &aacute;rbol de la buena muerte y otros cuentos</strong></em><strong>, de Hector Germ&aacute;n Oesterheld, sali&oacute; por Minotauro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Entrecasas</strong></em><strong>, de Leticia Obeid. </strong>&ldquo;Lote 11 Ediciones presenta <em>Entrecasas. (apuntes sobre) el hogar, el refugio y la intemperie</em>, <strong>el nuevo libro de la escritora y artista Leticia Obeid</strong>, una publicaci&oacute;n que se incorpora a territorio expandido, colecci&oacute;n de la editorial cordobesa dedicada a explorar distintas formas de escritura y a abrir zonas de encuentro entre g&eacute;neros, lenguajes y modos de habitar el libro&rdquo;, inform&oacute; la editorial en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Entrecasas</em> se construye como un diario, una bit&aacute;cora y una escritura de desplazamientos. Entre una casa y otra, entre el campo y la ciudad, entre el presente y la infancia, <strong>Leticia Obeid observa aquello que sucede en el territorio aparentemente conocido de lo cotidiano.</strong> La casa aparece como refugio, pero tambi&eacute;n como espacio de extra&ntilde;amiento; como lugar de pertenencia y, al mismo tiempo, como escenario de una intemperie que puede ser &iacute;ntima, social y pol&iacute;tica. En palabras de Pilar Ord&oacute;&ntilde;ez, Entrecasas &lsquo;es el diario de una mujer que se desdobla en el tiempo y el espacio. Entre una casa y otra, entre el campo y la ciudad, se reconoce, se traiciona y se visita. Habita con asombro su propia divisi&oacute;n&rsquo;&rdquo;, agregaron desde el sello. 
    </p><p class="article-text">
        Leticia Obeid naci&oacute; en la ciudad de C&oacute;rdoba, en 1975. Vive y trabaja en Buenos Aires desde 2004. <strong>Estudi&oacute; pintura en la Universidad Nacional de C&oacute;rdoba. </strong>Su trabajo se despliega en varios medios: video, dibujo, instalaci&oacute;n y escritura, en torno a temas vinculados al lenguaje, la traducci&oacute;n, la comunicaci&oacute;n, la copia y la memoria.
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                &quot;Entrecasas&quot;, de Leticia Obeid.                            </span>
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        <em><strong>Entrecasas</strong></em><strong>, de Leticia Obeid, sali&oacute; por Lote 11 Ediciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Por qu&eacute; escuchamos a Serge Gainsbourg</strong></em><strong>, de Gustavo &Aacute;lvarez N&uacute;&ntilde;ez.</strong> &ldquo;<strong>Serge Gainsbourg</strong> atraves&oacute; gran parte de la segunda parte del siglo XX inscribiendo su nombre como una leyenda de la canci&oacute;n francesa. Provocador. Mis&oacute;gino. Visionario. Crooner maldito. Borracho. Fumador. Bardero medi&aacute;tico. Mis&aacute;ntropo. T&iacute;mido. Fan&aacute;tico de los pedos. Racista. Onomatop&eacute;yico eterno. <strong>El hombre m&aacute;s feo del mundo colaborando con las mujeres m&aacute;s bellas del mundo: Jane Birkin, Juliette Gr&egrave;co, Brigitte Bardot, Isabelle Adjani y Vanesa Paradis, entre las m&aacute;s mentadas. </strong>En su obituario, el entonces presidente franc&eacute;s <strong>Fran&ccedil;ois Mitterrand</strong> dijo: &lsquo;Fue nuestro Apollinaire, nuestro Baudelaire, elev&oacute; la canci&oacute;n a la categor&iacute;a de arte&rsquo;. A lo largo de casi cuatro d&eacute;cadas, el multifac&eacute;tico artista franc&eacute;s construy&oacute; una obra tan sugestiva y cuantiosa musicalmente como atrevida y aventurada literariamente hablando; una obra tan rica como descabellada, tan accesible como inalcanzable, tan jugosa como jugada. <strong>Gainsbourg fue un genio posmoderno adelantado a su tiempo</strong>. <em>Por qu&eacute; escuchamos</em> es una colecci&oacute;n que busca ahondar en los motivos por los que algunos artistas &ndash;de diversos g&eacute;neros, or&iacute;genes y &eacute;pocas&ndash; se vuelven esenciales, indiscutibles, verdaderamente &uacute;nicos, m&aacute;s all&aacute; de los caprichos y vaivenes del mercado musical&rdquo;, inform&oacute; la editorial Gourmet musical sobre esta publicaci&oacute;n del escritor, periodista y musicalizador argentino <strong>Gustavo &Aacute;lvarez N&uacute;&ntilde;ez</strong>.
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                    alt="&quot;Por qué escuchamos a Serge Gainsbourg&quot;, de Gustavo Álvarez Núñez."
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            <span class="title">
                &quot;Por qué escuchamos a Serge Gainsbourg&quot;, de Gustavo Álvarez Núñez.                            </span>
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        <em><strong>Por qu&eacute; escuchamos a Serge Gainsbourg</strong></em><strong>, de Gustavo &Aacute;lvarez N&uacute;&ntilde;ez, sali&oacute; por Gourmet Musical.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>Una forma de cerrar los ojos</strong></em><strong>, de Raquel San Mart&iacute;n.</strong> &ldquo;La desaparici&oacute;n de una mujer sacude la aparente tranquilidad de un peque&ntilde;o pueblo de la costa argentina. <strong>Lo que en un principio parece un hecho aislado, pronto revela un entramado de secretos, silencios y heridas de otro tiempo. </strong>Mientras Paula, una antrop&oacute;loga que viaja all&iacute; a ver a su madre, intenta reconstruir la verdad, descubre que desenterrar el pasado tambi&eacute;n significa enfrentarse a su propia historia. En <em>Una forma de cerrar los ojos</em>, la investigaci&oacute;n deja de ser solo una b&uacute;squeda para convertirse en un viaje hacia algo m&aacute;s profundo que el pueblo &mdash;y la propia Paula&mdash; han preferido mantener oculto&rdquo;, informaron desde La Cruj&iacute;a Editorial sobre este lanzamiento de la autora y editora argentina <strong>Raquel San Mart&iacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con una prosa acelerada, intensa y fresca, Raquel San Mart&iacute;n nos sumerge en el trasfondo de un caso policial y, al mismo tiempo, en los pensamientos de una protagonista perfectamente humana, en <strong>una novela que es un doble viaje hacia el interior</strong>. En el camino, no solo transformar&aacute; su mirada sobre el pueblo, sino tambi&eacute;n la mirada sobre s&iacute; misma. Porque el pasado nunca pertenece solo al pasado&rdquo;, agregaron sobre este policial de impacto.
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            <span class="title">
                &quot;Una forma de cerrar los ojos&quot;, de Raquel San Martín                            </span>
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        <strong>La novela</strong> <em><strong>Una forma de cerrar los ojos</strong></em><strong>, de Raquel San Mart&iacute;n, sali&oacute; por La Cruj&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>Podr&iacute;a morirme ahora</strong></em><strong>, de Liliana Escliar.  </strong>&ldquo;La precariedad se parece a un barco que nunca termina de hundirse. La sensaci&oacute;n de zozobra deviene un estado permanente. <strong>No hay naufragio definitivo para Ramiro, desocupado experto en evitar el hundimiento mientras que en su inventario existencial acumula p&eacute;rdidas</strong>: una f&aacute;brica de champ&uacute;; a sus amigos, uno desaparecido por la dictadura c&iacute;vico militar; y a su familia. No es el &uacute;nico perdedor serial; est&aacute; Manu, astr&oacute;logo y homosexual, que pierde a su madre y a su joven amante. En Podr&iacute;a morirme ahora, Liliana Escliar retrata a un pu&ntilde;ado de sobrevivientes que tocan fondo para volver a emerger en una novela donde el humor neutraliza el pesimismo. El entramado solidario es la &uacute;nica luz en el horizonte que nadie puede apagar&rdquo;, se lee en la contratapa de esta novela, que <strong>gan&oacute; el Premio Planeta en el a&ntilde;o 2000</strong> bajo el t&iacute;tulo<em> La arquitectura de los &aacute;ngeles </em>y que ahora regresa en reedici&oacute;n del sello Sur y Despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Escliar naci&oacute; en Buenos Aires, es escritora y guionista de cine y televisi&oacute;n. <strong>Para televisi&oacute;n ha escrito los guiones del policial</strong><em><strong> Malicia </strong></em><strong>y las series </strong><em><strong>Se presume inocente </strong></em><strong>y </strong><em><strong>Mujeres asesinas</strong></em>, ambas en colaboraci&oacute;n con <strong>Marisa Grinstein</strong>. En 2017 public&oacute;<em> Los motivos del Lobo</em>, una serie de novelas negras protagonizadas por el investigador Daniel Parodi, que ponen el dedo en la llaga del mal y en los resortes que permiten banalizar la muerte.
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            <span class="title">
                &quot;Podría morirme ahora&quot;, de Liliana Escliar.                            </span>
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        <em><strong>Podr&iacute;a morirme ahora</strong></em><strong>, de Liliana Escliar, sali&oacute; por el sello Sur y Despu&eacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13. </strong><em><strong>Teatro reunido I</strong></em><strong>, de Andrea Garrote.</strong> &ldquo;<em>Teatro reunido I</em> re&uacute;ne obras de <strong>Andrea Garrote </strong>que ya estuvieron en escena. En este libro tenemos la posibilidad de leerlas, que en el caso de Garrote es algo especialmente disfrutable. Andrea Garrote es due&ntilde;a de una amplitud de tonos y registros que le permiten imaginar desde una puesta muy independiente hasta obras de mayor ambici&oacute;n. Desde lo cotidiano y costumbrista hasta lo metaliterario y metaf&iacute;sico.<strong> Los personajes, muchas de ellas mujeres, tienen la enorme capacidad de contar historias imaginativas, entretenidas, inteligentes. </strong>Teatro para ir al teatro, pero tambi&eacute;n narraciones para leer de una sentada. De mujeres solas a diputados, de <strong>Sor Juana In&eacute;s de la Cruz</strong> al consejo editor de una revista de filosof&iacute;a pol&iacute;tica, todos y todas son material para una imaginaci&oacute;n desbordante, que nos tiene aferrados al libro como cuando en una sala se apagan las luces porque est&aacute; por comenzar la funci&oacute;n&rdquo;, inform&oacute; el sello Blatt &amp; R&iacute;os sobre esta publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El libro trae los textos de las obras <em>La ropa</em>, <em>Ni&ntilde;os del limbo</em>, <em>El combate de los pozos</em> y <em>La gesta cast&aacute;lida de Juana Ram&iacute;rez. </em>Andrea Garrote  naci&oacute; en Buenos Aires, en 1972. <strong>Es dramaturga, actriz, directora y maestra de actores y dramaturgos.</strong> Su obra ha sido editada y representada en diferentes partes del mundo. 
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                &quot;Teatro reunido I&quot;, de Andrea Garrote.                            </span>
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        <strong>Teatro reunido I, de Andrea Garrote, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>La ni&ntilde;a que le&iacute;a sentada en el piso</strong></em><strong>, de Federico Jeanmaire.</strong> &ldquo;Federico Jeanmaire escribe <strong>una historia tierna y luminosa sobre el amor (&laquo;una f&aacute;brica de milagros&raquo;), la ficci&oacute;n, el mundo de las palabras, el Quijote, la construcci&oacute;n de los v&iacute;nculos y la luna como relato</strong>, como imaginario compartido, como deseo. Una novela sobre los que ven la luna donde otros solo ven oscuridad&rdquo;, adelantaron desde el sello H&iacute;brida sobre este lanzamiento. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;L tiene siete a&ntilde;os y solo conoce el mundo a trav&eacute;s de lo que lee. Sentada en el piso, con las piernas en cruz, su &uacute;nica actividad es la lectura.<strong> Su madre la lleva a la consulta de Paula, una psic&oacute;loga viuda, enamorada del lenguaje, que lleva meses llorando a su marido muerto. </strong>Ambas creen que ser&aacute; la primera y &uacute;ltima visita. No lo es&rdquo;, agreg&oacute; la editorial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;L no va a volver a la consulta. Me encantar&iacute;a que volviera. Pero no lo har&aacute;. Y me llueven mil dudas. &iquest;El mundo le queda grande o acaso demasiado peque&ntilde;o? <strong>&iquest;Qu&eacute; es el mundo para una ni&ntilde;a que solo quiere leer? &iquest;Est&aacute; sola?</strong> &iquest;La lectura es una actividad solitaria? &iquest;Es una actividad? &iquest;Qu&eacute; carajo es la lectura? Quijana o Quesada o Quijada, aquel hidalgo primordial, se encierra a leer y del poco dormir y del mucho leer se le seca el cerebro y pierde el juicio. Se vuelve loco. Y es por culpa de la lectura&rdquo;, se lee en las p&aacute;ginas del libro.
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                &quot;La niña que leía sentada en el piso&quot;, de Federico Jeanmaire.                            </span>
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        <em><strong>La ni&ntilde;a que le&iacute;a sentada en el piso</strong></em><strong>, de Federico Jeanmaire, sali&oacute; por H&iacute;brida Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>El fino arte de crear monstruos</strong></em><strong>, de Silvana Vogt.</strong> &ldquo;Septiembre llega con una novedad que nos entusiasma much&iacute;simo: <em>El fino arte de crear monstruos</em>, de Silvana Vogt. Una escritora que, como afirma <strong>Rodrigo Fres&aacute;n</strong>, es capaz de contener en su obra &lsquo;un mundo entero y nuevo y propio y singular&rsquo;. A<strong>dem&aacute;s de escritora, Silvana Vogt es librera. Naci&oacute; en Morteros, C&oacute;rdoba, en 1969. Vivi&oacute; en diversas ciudades de Argentina hasta que se estableci&oacute; en Barcelona en 2002</strong>. En 2026, fue reconocida con el prestigioso Premio Finestres por esta ir&oacute;nica, sensible y cautivadora novela&rdquo;, inform&oacute; en un comunicado Eterna Cadencia Editora sobre este lanzamiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un pueblo se inunda sin causa; flotan las vacas, los autos, los maceteros y los bancos de la plaza. Flotan, tambi&eacute;n, los ata&uacute;des y, dentro de los ata&uacute;des, lxs muertxs. &lsquo;La imagen no es f&aacute;cil de recordar y, sin embargo, es imborrable&rsquo;, escribe la narradora. <strong>Esa imagen imborrable es la que da inicio a esta novela, que narra la historia de Morteros, un pueblo adicto a las cat&aacute;strofes. </strong>Construido a partir de la voz de una ni&ntilde;a que parece mirar por primera vez las cosas y las palabras que las nombran, el texto retrata el crecimiento de Vidria, pero sobre todo su particular perspectiva sobre el mundo que la rodea. Habla, as&iacute;, de las monta&ntilde;as como llanuras verticales, o de &lsquo;un r&iacute;o que, en vez de ir horizontal, ca&iacute;a vertical entre las rocas&rsquo;. <strong>Vida, muerte y literatura se entrelazan en un libro que se asombra frente a lo ordinario y reivindica el poder de contar historias</strong>: &lsquo;sin demasiada imaginaci&oacute;n, no hay quien sobreviva&rsquo;&rdquo;, detall&oacute; la editorial sobre <em>El fino arte de crear monstruos</em>.
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                &quot;El fino arte de crear monstruos&quot;, de Silvana Vogt.                            </span>
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        <em><strong>El fino arte de crear monstruos</strong></em><strong>, de Silvana Vogt, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>La mirada cin&eacute;fila</strong></em><strong>, de Daniela Kozak. </strong>&ldquo;<em>La mirada cin&eacute;fila</em> propone un recorrido por <em>Tiempo de Cine</em>, la revista editada por el Cineclub N&uacute;cleo entre 1960 y 1968. <strong>Daniela Kozak </strong>analiza el lugar de <em>Tiempo de Cine</em> en la profesionalizaci&oacute;n de la cr&iacute;tica cinematogr&aacute;fica en la Argentina, considerando tanto la influencia internacional como los procesos de modernizaci&oacute;n local. <strong>El libro reconstruye la historia de la revista, revisa sus secciones y ejes tem&aacute;ticos, y propone una lectura sobre su rol en el campo cinematogr&aacute;fico de la &eacute;poca.</strong> Adem&aacute;s, incluye un anexo con una compilaci&oacute;n de notas editoriales, cr&iacute;ticas y ensayos originales de la revista <em>Tiempo de Cine</em>&rdquo;, inform&oacute; el sello Taipei sobre esta flamante publicaci&oacute;n de la investigadora argentina.
    </p><p class="article-text">
        Daniela Kozak es periodista, editora e investigadora especializada en cine. Graduada en Direcci&oacute;n de Cine (Universidad del Cine), Mag&iacute;ster en Periodismo (UdeSA) y diplomada en Preservaci&oacute;n y Restauraci&oacute;n Audiovisual (UBA).
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                &quot;La mirada cinéfila&quot;, de Daniela Kozak.                            </span>
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        <strong> </strong><em><strong>La mirada cin&eacute;fila</strong></em><strong>, de Daniela Kozak, sali&oacute; por la editorial Taipei.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. </strong><em><strong>No</strong></em><strong>, de Idea Vilari&ntilde;o.</strong> &ldquo;Publicado en 1980, <em><strong>No</strong></em><strong> es la &uacute;ltima obra de la poeta uruguaya Idea Vilari&ntilde;o, libro que fue corrigiendo a lo largo de los a&ntilde;os </strong>en sucesivas ediciones hasta alcanzar su versi&oacute;n definitiva. En ella, logra prescindir de adornos y entregar versos descarnados, casi desnudos. Aqu&iacute; la austeridad no es una virtud, sino una certeza: la escritura es un acto privado, un testimonio depurado, una marca de la soledad y el ensimismamiento&rdquo;, detall&oacute; el sello Ediciones Universidad Diego Portales sobre este rescate que llega a las librer&iacute;as locales.
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                &quot;No&quot;, de Idea Vilariño.                            </span>
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        <em><strong>No</strong></em><strong>, de Idea Vilari&ntilde;o, sali&oacute; por el sello Ediciones UDP.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. </strong><em><strong>Diente roto a la izquierda</strong></em><strong>, de Francisco Medail.</strong> &ldquo;En 1996, <strong>Alejandro Kuropatwa</strong> exhibi&oacute; en la galer&iacute;a Ruth Benzacar <em>C&oacute;ctel</em>, una serie de fotograf&iacute;as sobre el tratamiento antirretroviral para combatir el virus del sida que lo afectaba. La muestra fue un &eacute;xito, se vendi&oacute; por completo y se calcula que fue visitada por m&aacute;s de 3 mil personas. Kuropatwa declar&oacute;: &lsquo;Lo recaudado fue para beneficencia. Para mi propio beneficio. El tratamiento cuesta una fortuna&rsquo;. <em><strong>Diente roto a la izquierda</strong></em><strong> es el diario de investigaci&oacute;n sobre una de las fotos que componen la serie </strong><em><strong>C&oacute;ctel</strong></em><strong>.</strong> Los enigmas a los que se enfrenta el agente Medail son m&uacute;ltiples: &iquest;cu&aacute;l es su t&iacute;tulo verdadero, <em>Autorretrato</em>, <em>Boca con pastilla verde</em> o <em>Sin t&iacute;tulo</em>? &iquest;Cu&aacute;ntas copias originales hay de esa foto espec&iacute;fica? &iquest;Cu&aacute;l es el modo correcto de copiar una foto? &iquest;Qu&eacute; implicancias tiene modificar el montaje de una obra? En definitiva, cu&aacute;l es, hasta d&oacute;nde llega el original de una obra. El agente Medail persigue la existencia material de esta obra, sus condiciones de circulaci&oacute;n. <strong>Sus especulaciones, pero sobre todo los datos concretos obtenidos en museos, galer&iacute;as, archivos, o a trav&eacute;s de consultas a coleccionistas y especialistas conducen a un misterio institucional</strong>, tanto p&uacute;blico como privado: las din&aacute;micas del mundo del arte&rdquo;, inform&oacute; la editorial Ripio sobre este lanzamiento del investigador argentino experto en fotograf&iacute;a Francisco Medail.
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                &quot;Diente roto a la izquierda&quot;, de Francisco Medail.                            </span>
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        <em><strong>Diente roto a la izquierda</strong></em><strong>, de Francisco Medail, sali&oacute; por Ripio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>19. </strong><em><strong>Tierra mezclada</strong></em><strong>,  de Maryse Cond&eacute;.</strong> &ldquo;En estos relatos <strong>&mdash;sensuales, feroces, profundamente humanos&mdash;</strong> seguimos a mujeres y hombres arrojados a los m&aacute;rgenes, errantes entre islas, continentes y recuerdos, intentando comprender qui&eacute;nes son y de d&oacute;nde vienen. Una maestra encuentra una felicidad ef&iacute;mera al acoger y curar a Solo, un joven proscrito considerado maldito en el pueblo; un ingeniero atrapado entre la pasi&oacute;n y la justicia arriesga su porvenir para proteger a Ayiss&eacute;; una joven descubre el verdadero rostro de su padre, seductor y fr&aacute;gil; L&eacute;titia, devoradora de vida, aprende a elegir entre la pasi&oacute;n fugaz y la mano que la sostiene; un m&eacute;dico recompone la historia de un hijo muerto y de una estirpe marcada por la locura y la marginaci&oacute;n; un viajero recoge a un espectro que huele a tierra podrida; un hombre asciende el monte Shasta para enfrentarse a la voz que lo reclama&rdquo;, se lee en la contratapa de esta publicaci&oacute;n que llega este mes a las librer&iacute;as locales de la mano de la editorial Impedimenta.
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                &quot;Tierra mezclada&quot;,  de Maryse Condé.                            </span>
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        <em><strong>Tierra mezclada</strong></em><strong>,  de Maryse Cond&eacute;, con traducci&oacute;n de Martha Asunci&oacute;n Alonso, sali&oacute; por Impedimenta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>20. </strong><em><strong>Cuidado al entrar</strong></em><strong>, de Patricia Ratto. </strong>&ldquo;<em>Cuidado al entrar</em> formula ya desde su t&iacute;tulo una clara advertencia: los espacios en los que se desarrollan estos once cuentos pueden ser cerrados o abiertos pero tienen el poder de transformarse en algo distinto a lo que parec&iacute;an a simple vista, siempre con la colaboraci&oacute;n de criaturas improbables como perros con joroba, una reina de las hormigas, mirlos, caballos, lagartos, as&iacute; como personas desconcertadas ante los borrosos l&iacute;mites entre el bien y el mal. <strong>Con este nuevo libro de cuentos, Patricia Ratto contin&uacute;a explorando la relaci&oacute;n entre humanos y animales desde perspectivas que se invierten, se confunden y se fusionan en un clima por momentos exasperado</strong>, por momentos extra&ntilde;o, aunque sin que se nos niegue la posibilidad de la gracia&rdquo;, se&ntilde;alan desde el sello Adriana Hidalgo Editora sobre esta novedad de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Patricia Ratto es escritora y docente de literatura, </strong>especializada en Did&aacute;ctica de las Pr&aacute;cticas del Lenguaje. Ha publicado art&iacute;culos relacionados con la formaci&oacute;n de lectores y la escritura en la escuela. Actualmente coordina talleres de lectura y escritura.
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            <span class="title">
                &quot;Cuidado al entrar&quot;, de Patricia Ratto.                            </span>
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        <em><strong>Cuidado al entrar</strong></em><strong>, de Patricia Ratto, sali&oacute; por Adriana Hidalgo Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>21. </strong><em><strong>Donde el agua trabaja</strong></em><strong>, de David Silva Rojas. </strong>&ldquo;Obligada por la necesidad de ayudar econ&oacute;micamente a su familia, una joven abandona su comunidad para trabajar temporalmente en una hacienda vin&iacute;cola de Ica, Per&uacute;. <strong>Lo que comienza como una oportunidad pronto revela un sistema marcado por la explotaci&oacute;n, la vigilancia constante y la deshumanizaci&oacute;n del trabajo</strong>. Mientras el agua recorre acequias y canales que alimentan el desierto convertido en negocio, una presencia inquietante comienza a extenderse por el campamento de trabajadoras. Desapariciones, rumores y silencios transforman la novela en un relato perturbador donde la violencia no necesita mostrarse para hacerse presente&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis oficial de esta novela, recientemente distinguida con Premio Internacional de Novela Breve Almad&iacute;a&ndash;Ventosa Arrufat. <strong>El jurado estuvo integrado por Cristina Rivera Garza (presidenta), Selva Almada y M&oacute;nica Ojeda.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un aspecto muy importante de la novela es la manera en que se acerca a los procesos de trabajo, y a procesos de trabajo particularmente duros en el campo. <strong>Me parece del todo fundamental, muy relevante en nuestros tiempos, cuando durante tantos a&ntilde;os la novela estuvo, de alguna manera, secuestrada por la ciudad y por las clases medias urbanas</strong>. Esta novela nos invita justamente a explorar el desgaste y la explotaci&oacute;n del cuerpo desde una cercan&iacute;a muy poco frecuente&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Rivera Garza sobre este libro.
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                &quot;Donde el agua trabaja&quot;, de David Silva Rojas.                            </span>
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        <em><strong>Donde el agua trabaja</strong></em><strong>, de David Silva Rojas, sali&oacute; por Almadia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>22. </strong><em><strong>La nueva gerontolescencia</strong></em><strong>, de Nora B&auml;r.</strong> &ldquo;Lo leemos en los medios y en las redes, lo vemos en las series de TV, convivimos con el fen&oacute;meno en la vida diaria y hasta hay una nueva terminolog&iacute;a que lo designa. Se habla de <em>silver economy</em>, de una renovada vejez, de revoluci&oacute;n de la longevidad y, claro, de gerontolescencia, ese nuevo amanecer en etapas avanzadas de la vida. La pregunta ya no es cu&aacute;ntos a&ntilde;os podemos sumar, sino de qu&eacute; clase. Este libro llega para responderla. <strong>Nora B&auml;r, el gran nombre del periodismo cient&iacute;fico argentino, se propuso entender qu&eacute; est&aacute; pasando hoy con la vejez.</strong> <em>La nueva gerontolescencia </em>no abona la visi&oacute;n de que se puede preservar una juventud inmutable. Ofrece algo m&aacute;s valioso: las claves, respaldadas por la ciencia, para vivir m&aacute;s, y &ndash;sobre todo&ndash; mejor. Una lectura reveladora para cualquiera que desee superar los 80... y disfrutar el camino hacia in&eacute;ditos horizontes&rdquo;, se lee en la contratapa de este ensayo publicado este mes por la editorial Paid&oacute;s.
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                &quot;La nueva gerontolescencia&quot;, de Nora Bär.                            </span>
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        <em><strong>La nueva gerontolescencia</strong></em><strong>, de Nora B&auml;r, sali&oacute; por Paid&oacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>23. </strong><em><strong>Oso</strong></em><strong>, de Julia Philips.</strong> &ldquo;Sam y Elena sue&ntilde;an con una vida diferente, muy lejos de la id&iacute;lica isla de San Juan en la que nacieron y en la que las dos hermanas no hacen m&aacute;s que trabajar para sacar adelante a su madre enferma. Sam sirve caf&eacute;s en el ferry que lleva a los ricos del continente a sus casas de vacaciones mientras Elena es camarera en el club de golf local, y ni siquiera juntas ganan lo suficiente para mantener a la familia a flote. Hasta que un d&iacute;a un enorme oso empieza a rondar la casa familiar. <strong>Sam, asustada, est&aacute; m&aacute;s convencida que nunca de que es hora de abandonar la isla.</strong> Pero Elena, fascinada por esa presencia, empieza a cuestionar sus antiguos sue&ntilde;os de huida, algo que aterra a Sam mucho m&aacute;s de lo que cualquier bestia fabulosa pueda hacerlo&rdquo;, informaron desde el sello Sexto Piso sobre esta novela que llega este mes a las librer&iacute;as locales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La novela </strong><em><strong>Oso</strong></em><strong>, de Julia Philips, llega de la mano del sello Sexto Piso. Con traducci&oacute;n de Francisco Gonz&aacute;lez L&oacute;pez.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>24. </strong><em><strong>Un hermoso silencio de frontera. Poes&iacute;a 1996-2026</strong></em><strong>, de Pedro Mairal.</strong> &ldquo;Pedro Mairal hace una selecci&oacute;n de su poes&iacute;a escrita a lo largo de treinta a&ntilde;os y muestra un camino de b&uacute;squeda constante en la fusi&oacute;n de la identidad y la palabra. <strong>Desde sus primeros poemas de un lirismo vitalista hasta la exploraci&oacute;n interrogante de su poes&iacute;a actual, este libro atraviesa su vida entera</strong>, pasando por <em>Pornosonetos</em>, la novela en verso <em>El gran surub&iacute;</em> y sus dos libros recientes in&eacute;ditos: <em>Milonga para mis muertos</em> y <em>P&aacute;rrafos ch&uacute;caros</em>&rdquo;, inform&oacute; Emec&eacute; sobre esta compilaci&oacute;n del escritor argentino.
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                &quot;Un hermoso silencio de frontera. Poesía 1996-2026&quot;, de Pedro Mairal.                            </span>
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        <em><strong>Un hermoso silencio de frontera. Poes&iacute;a 1996-2026</strong></em><strong>, de Pedro Mairal, sali&oacute; por Emec&eacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-septiembre-julian-lopez-elvira-orphee-oesterheld-grandes-ensayos-policial-impactante_1_13493443.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Sep 2026 09:42:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Libros de septiembre: Julián López, Elvira Orphée, Oesterheld, grandes ensayos y un policial impactante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Ensayo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inés Ulanovsky: “Siempre es inquietante pensar qué hacemos con el pasado”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ines-ulanovsky-inquietante-pensar-pasado_1_13460295.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/354b7490-78ae-413b-b71d-c83b84e86a8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x850y550.jpg" width="1200" height="675" alt="Inés Ulanovsky: “Siempre es inquietante pensar qué hacemos con el pasado”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de publicar “Palabras que ya no existen”, un encantador artefacto literario que combina memoria, textos hipnóticos y fotografías que sacó o se encontró tiradas en la calle. La misión de rescatar recuerdos antes de que se olviden y el día en que aparecieron cientos de diapositivas en la vereda de su casa.
</p><p class="subtitle">Mil lianas - Réquiem para un bar, libros de agosto</p></div><p class="article-text">
        Desde las primeras p&aacute;ginas, <strong>In&eacute;s Ulanovsky</strong> hace una advertencia: <em>&ldquo;Este libro es un inventario incompleto de im&aacute;genes y palabras que est&aacute;n a punto de desaparecer&rdquo;</em>. La memoria, esa zona por momentos escurridiza y por momentos contundente como un tel&eacute;fono rojo tirado en alguna vereda porte&ntilde;a, es el terreno por el que indaga la autora en <em>Palabras que ya no existen</em>. <strong>Editado recientemente por Parip&eacute; Books, se trata de una publicaci&oacute;n hipn&oacute;tica</strong> donde se entrelazan textos (a veces son poemas, a veces recuerdos con forma de lista incompletos o muy c&oacute;micos o anotaciones que tienen el pulso de lo fugaz), con im&aacute;genes que ella misma sac&oacute; de objetos abandonados en la calle y otras fotos que encontr&oacute; de manera azarosa.
    </p><p class="article-text">
        Es que, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/responsabilidades-absurdas-dias-feria-libro_129_13168549.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ocurr&iacute;a en su libro anterior, Las fotos, reeditado este a&ntilde;o por el sello Blatt &amp; R&iacute;os</a>, <strong>las fotograf&iacute;as, en la vida de In&eacute;s Ulanovsky, tarde o temprano aparecen, se hacen ver. </strong>Esta vez pas&oacute; un domingo por la ma&ntilde;ana cuando escuch&oacute; una suerte de estallido desde su departamento en un quinto piso y baj&oacute; de inmediato hasta la puerta para ver de qu&eacute; se trataba. <strong>Se encontr&oacute; con un tesoro muy particular: cientos de diapositivas y fotograf&iacute;as sueltas tomadas entre las d&eacute;cadas del &rsquo;60 y del &rsquo;80 en Buenos Aires</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Desde ese momento el hallazgo le marc&oacute; una suerte de rumbo &ndash;el del recuerdo, el del fragmento, el de una ciudad en el siglo XX&ndash; para que <em>Palabras que ya no existen</em> se ubique, con gran sensibilidad, entre eso que ocurri&oacute; y lo que parece en v&iacute;as de extinci&oacute;n. Un terreno et&eacute;reo y tambi&eacute;n radiante cada vez que la autora se pone a recordar boletos capic&uacute;a, im&aacute;genes de Nuevediario o juegos del Italpark. Pero lejos de una melancol&iacute;a quieta o pesada, In&eacute;s Ulanovsky propone en su libro un tipo de rescate movedizo: <strong>por eso camina y nombra escenas de un pasado que siempre est&aacute; volviendo y sobre el que, con una c&aacute;mara o con el filo de las palabras, prefiere echar luz</strong>.
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                &quot;Palabras que ya no existen&quot; es el nuevo libro de Inés Ulanovsky.                            </span>
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        <strong>&ndash; &ldquo;La gente tira sus recuerdos y yo me autoimpuse una misi&oacute;n absurda: registrarlos antes de que pase el cami&oacute;n de la basura&rdquo;, dec&iacute;s al comienzo del libro. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/responsabilidades-absurdas-dias-feria-libro_129_13168549.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Como en </strong></a><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/responsabilidades-absurdas-dias-feria-libro_129_13168549.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Las fotos</strong></em></a><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/responsabilidades-absurdas-dias-feria-libro_129_13168549.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>,</strong></a><strong> volv&eacute;s a referirte a esa responsabilidad que te acompa&ntilde;a. &iquest;C&oacute;mo naci&oacute; </strong><em><strong>Palabras que ya no existen</strong></em><strong> y c&oacute;mo es que te sigue impulsando esta misi&oacute;n de rescatista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Hay algunos v&iacute;nculos muy directos entre <em>Las fotos</em> y este libro y esa frase es un poco como una llave que los conecta. Desde lo conceptual, volv&iacute; a la idea del rescate antes de que desaparezca algo. En <em>Palabras&hellip;</em>, sin embargo, <strong>creo que ampli&eacute; todav&iacute;a m&aacute;s ese concepto y lo llev&eacute; como procedimiento para mis propios recuerdos.</strong> Este libro naci&oacute; primero con los textos y esos textos bastante libres y sin una forma determinada, ten&iacute;an que ver con mi memoria. Estaban tambi&eacute;n muy vinculados con el procedimiento de <em>Me acuerdo</em> (N. de la R.: se refiere al formato fragmentario de un libro del artista estadounidense <strong>Joe Brainard</strong> compuesto por sus recuerdos como una suerte de inventario.<strong> Esa especie de g&eacute;nero literario luego fue replicada por autores como Georges Perec, Margo Glantz y Mart&iacute;n Kohan</strong>). Al comienzo era un libro que no ten&iacute;a im&aacute;genes, pero a medida que avanzaba sent&iacute;a que le faltaba algo, que no terminaba de cerrarme, que era demasiado breve. En un momento empec&eacute; a darme cuenta de que eso que recordaba ten&iacute;a mucho que ver con lo que en paralelo yo me iba encontrando por la calle. As&iacute; como pas&oacute; con <em>Las fotos</em> &ndash;eso que me llev&oacute; a encontrar fotos en la calle y ver qu&eacute; eran y al mismo tiempo qu&eacute; soy yo frente a esas im&aacute;genes&ndash;,<strong> ac&aacute; lo ampli&eacute; un poco y lo traslad&eacute; a los objetos</strong>. Es que mientras caminaba me encontr&eacute; muchos tel&eacute;fonos, televisores, casetes, CD&rsquo;s, cosas que est&aacute;n en desuso ya. Y los empec&eacute; a registrar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Empezaste a ordenar, a hacer una especie de inventario en paralelo? Porque en el libro hay listas de esos hallazgos que tambi&eacute;n fotografiaste.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, claro. Me impacta que la gente tire sus recuerdos a la basura. Ya me hab&iacute;a pasado con las fotos que se tiran y ahora con todos esos objetos abandonados. <strong>Me empec&eacute; a dar cuenta de que muchos de ellos ten&iacute;an que ver con mis recuerdos, con esos recuerdos que yo tambi&eacute;n hab&iacute;a tenido, que tambi&eacute;n hab&iacute;a querido registrar antes de que desaparezcan.</strong> La sensaci&oacute;n es la misma: son recuerdos que no parecen en principio importantes, son recuerdos muy ef&iacute;meros, muy chiquitos. Por eso en un momento del libro digo que tengo recuerdos televisivos y reales. Porque hay algo de eso tambi&eacute;n, de todo eso que me form&oacute; de chica, de todo eso que consum&iacute;, de todo lo que escuch&eacute;, de todo eso que me hizo quien soy ahora que tengo 49 a&ntilde;os y me cruzo con estas cosas tiradas por la calle. <strong>Viv&iacute; la mitad de mi vida en el siglo pasado y la mitad ac&aacute;, en este siglo. Cuando pude ver esa conexi&oacute;n directa tuve la sensaci&oacute;n de que este libro necesitaba im&aacute;genes. </strong>Necesitaba las im&aacute;genes de lo que yo fui encontrando y tambi&eacute;n otras. Adem&aacute;s, cuando lo estaba terminando, apareci&oacute; en la puerta de mi casa un bot&iacute;n sin sentido de un mont&oacute;n de im&aacute;genes de una Buenos Aires que ya no existe, muchas de ellas del &lsquo;65 y en adelante. Es una Buenos Aires que por mi edad no conoc&iacute;, pero que tambi&eacute;n conservan el recuerdo de un mont&oacute;n de cosas que s&iacute; me resultan propias o cercanas.
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                    alt="Una de las fotografías que Inés Ulanovsky rescató de la calle y que forman parte de su libro."
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                Una de las fotografías que Inés Ulanovsky rescató de la calle y que forman parte de su libro.                            </span>
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        <strong>&ndash; En el libro describ&iacute;s ese momento como un estallido.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, fue un domingo en 2023. Escuch&eacute; un ruido como si fuera una ca&iacute;da de vidrios. <strong>Vivo en un quinto piso y eso ven&iacute;a de la calle. Me asomo por la ventana y noto cuadraditos tirados. Pensaba que no pod&iacute;an ser diapositivas, que estaba viendo mal desde la altura. Hasta que baj&eacute; y las encontr&eacute;. </strong>Y, s&iacute;, eran valijitas, cajas, bolsas y &aacute;lbumes llenos de diapositivas. Tambi&eacute;n hab&iacute;a algunas fotos sueltas. Fue graciosa la escena porque yo me apuraba para ver c&oacute;mo rescatarlas pensando que a alguien m&aacute;s le iban a importar. Pero a nadie le pasaba nada con eso, salvo a m&iacute; (risas). Ah&iacute; el libro se termin&oacute; de amar, con ese v&iacute;nculo entre estas im&aacute;genes perdidas de alguien que las tir&oacute;, m&aacute;s mis recuerdos no importantes, m&aacute;s esos objetos tirados en la calle que registr&eacute;. Es como una especie de despedida del siglo XX, de eso que ya es obsoleto lamentablemente. <strong>Y digo lamentablemente porque ese es un universo que a m&iacute; me hace entender el mundo.</strong> A la vez, tambi&eacute;n siento que hay que entender este momento y todas estas cosas ya no son parte de este mundo o est&aacute;n siendo de a poco descartadas, por eso est&aacute;n tiradas en la calle. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Era arriesgado, a priori, que este libro partiendo de esos universos, no cayera en una nostalgia por la nostalgia misma. Sin embargo no cae, propone otra cosa: listas, recuerdos c&oacute;micos o medio absurdos, fotos realmente hipn&oacute;ticas. &iquest;Te daba miedo que se leyera &uacute;nicamente en clave nost&aacute;lgica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, s&iacute;. Pens&eacute; mucho en eso. De hecho creo que me costaba mucho pensar en otra cosa en el tiempo que hice este libro. Era un tema que me volv&iacute;a y me volv&iacute;a. Porque por un lado no entiendo este momento, no entiendo el presente, no entiendo la inteligencia artificial, no entiendo la virtualidad, no entiendo las redes sociales. No entiendo, no entiendo, no entiendo. Entonces me preguntaba c&oacute;mo se habita esta realidad sin terminar de entender. Porque de alguna manera creo que hay que entenderla o intentar acercarse. Creo que tengo que dejar de estar tan peleada con eso que no termino de entender. <strong>Me siento como entre enojada y un poco decepcionada, y al mismo tiempo perdida. Creo que este libro compila todas las reglas que entiendo o que entend&iacute; o que me formaron o de las cosas que me parecieron importantes y que tienen que ver, otra vez, con la materialidad.</strong> Como en <em>Las fotos</em>. Fue, digamos, algo de lo que agarrarse otra vez. Y sobre la nostalgia, claro, de alguna manera est&aacute; dando vueltas por ah&iacute;, pero siento que tal vez despu&eacute;s de hacer este libro puedo empezar a entender un poco m&aacute;s este momento. No lo s&eacute;, es una esperanza. <strong>Porque tengo dos hijos de este siglo que tienen 17 y 20 a&ntilde;os y necesito entenderlos.</strong> No me queda otra. Si no, me tendr&iacute;a que ir a una monta&ntilde;a, no s&eacute;, a desconectar de todo y olvidar. &iexcl;Pero creo que no puedo! (risas).
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                    alt="Inés Ulanovsky trabajó muchos años como fotógrafa profesional y como archivista fotográfica."
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                Inés Ulanovsky trabajó muchos años como fotógrafa profesional y como archivista fotográfica.                            </span>
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        <strong>&ndash; Para quienes seguimos tus libros, de una manera esquem&aacute;tica podr&iacute;amos decir que arrancaste con uno sobre tu madre, luego pasaste a</strong><em><strong> Las fotos</strong></em><strong>, y ac&aacute;, sobre todo pensando en esas palabras que ya no existen pero tambi&eacute;n en los objetos como los televisores o la radio, se destaca la figura de tu padre, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/carlos-ulanovsky-picardia-elemento-esencial-periodista_1_12636892.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Carlos Ulanovsky</strong></a><strong>, que adem&aacute;s est&aacute; presente en algunas de las conversaciones que registr&aacute;s con &eacute;l y est&aacute; en la dedicatoria tambi&eacute;n. &iquest;Tuviste presente ese v&iacute;nculo a la hora de escribir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, mi padre estuvo un mont&oacute;n, todo el tiempo. De hecho hubo algo lindo con &eacute;l antes. Porque yo primero hab&iacute;a pensado otro tipo de libro, un libro en que la tem&aacute;tica era exclusivamente la televisi&oacute;n. Yo consum&iacute; mucha televisi&oacute;n, lo digo ah&iacute;, entonces en un momento me imagin&eacute; algo como Las fotos, con esa estructura, pero de la televisi&oacute;n. <strong>Entonces fui a la casa de mi viejo y &eacute;l me dio una carpeta, de su incre&iacute;ble archivo. Era una carpeta amarilla muy grande que dec&iacute;a &ldquo;Televisi&oacute;n&rdquo; escrito a mano</strong>. Fue genial porque ah&iacute; me dice, &ldquo;toma, no s&eacute; para qu&eacute;, pero esta es mi carpeta de televisi&oacute;n&rdquo;. Al final el libro fue para otro lado, y aunque yo no trabajo como &eacute;l, que es periodista, algo qued&oacute; como flotando. Y, despu&eacute;s, s&iacute;, todo el tiempo apareci&oacute; &eacute;l en este proceso, yo le fui mostrando algunos de estos poemas, de estos textos. <strong>Adem&aacute;s lo nombro un mont&oacute;n y de hecho le ped&iacute; que fuera el presentador del libro</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash; Durante la presentaci&oacute;n de la edici&oacute;n definitiva de</strong><em><strong> Las fotos</strong></em><strong> y tambi&eacute;n en este libro dijiste que te gusta m&aacute;s encontrar fotos que sacar fotos. &iquest;Sentiste un cambio en vos que trabajaste muchos a&ntilde;os como fot&oacute;grafa profesional? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Siento que hay algo inmanejable en el azar del hallazgo que me parece muy incre&iacute;ble. Y me gusta mucho la idea de detenerme a pensar qui&eacute;n hizo esas fotos que me voy encontrando, por qu&eacute;. Como que hay algo ah&iacute; detectivesco que me atrapa. Sobre todo porque es medio incompleto, casi todo hallazgo es sin informaci&oacute;n. Pasa con las fotos de las diapositivas: no tengo noci&oacute;n del autor de estas fotos, de por qu&eacute; las hizo, de qui&eacute;nes son las personas que aparecen o por qu&eacute; las eligi&oacute;. Incluso lo imagino como un &ldquo;&eacute;l&rdquo;, pero no s&eacute; nada. Hasta el a&ntilde;o puede ser difuso. <strong>Muchas veces no tengo forma de reponer ese tipo de informaci&oacute;n. Pero lo que s&iacute; puedo hacer es publicarlo en un libro y darle el espacio que a m&iacute; me parece que esas fotos merecen. </strong>Por eso digo que me gusta m&aacute;s encontrarlas que sacarlas.
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                    alt="&quot;Palabras que ya no existen&quot; es también un homenaje a la ciudad de Buenos Aires."
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                &quot;Palabras que ya no existen&quot; es también un homenaje a la ciudad de Buenos Aires.                            </span>
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        <strong>&ndash; Esta persona que tom&oacute; las im&aacute;genes de las diapositivas es un misterio. Es curioso porque tambi&eacute;n trae algo que es de un universo tuyo: Buenos Aires. Podr&iacute;a pensarse al libro como una gran oda a la ciudad y tambi&eacute;n al siglo XX.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &iexcl;S&iacute;! Es incre&iacute;ble pero se dedic&oacute; a mirar la arquitectura, la calle, los autos. Mucho parque automotor incre&iacute;ble, &iquest;no? <strong>El otro d&iacute;a pensaba en la belleza de esos autos, de esos aparatos telef&oacute;nicos. De hecho ve&iacute;a una vez m&aacute;s la foto del tel&eacute;fono rojo que aparece en la tapa y pensaba qu&eacute; conversaciones habr&aacute; habido en ese tel&eacute;fono, qu&eacute; se habr&aacute; decidido us&aacute;ndolo.</strong> Todos ellos tienen una carga narrativa y emotiva. Y s&iacute;, tambi&eacute;n me gusta pensar que es el registro de una ciudad que quiero mucho y que ya no existe tampoco. S&iacute;, hay algo ah&iacute; medio fantasmag&oacute;rico y muy raro que se me produce con las im&aacute;genes. Me pregunt&oacute; d&oacute;nde estar&aacute; ese cartel de la bomboner&iacute;a Lion D'or, que fue un lugar muy importante para m&iacute;. Lamentablemente ahora hay una helader&iacute;a de cadena ah&iacute;. En general nos quedan menos espacios para habitar en la ciudad. Espacios de esos que nos defin&iacute;an, que nos juntaban. Que nos encontraban o nos representaban. Para no terminar en una lectura totalmente nost&aacute;lgica, prefiero pensar que con lo que hago intento hacerle homenaje a todo eso y tal vez podamos dejar de a&ntilde;orarlo tanto. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; El texto de </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-rejtman-encanto-viaje-verse-pensar-contexto-arma-persona_1_12782139.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Mart&iacute;n Rejtman</strong></a><strong>, en la contratapa, va un poco en ese sentido, &iquest;qu&eacute; hacemos con el pasado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, a m&iacute; me encant&oacute; ese texto y me pareci&oacute; muy personal. <strong>Me acerca un poco a una idea, a decir &ldquo;che, esto m&aacute;s o menos nos est&aacute; pasando a muchos&rdquo;. </strong>Y, entonces, &iquest;qu&eacute; hacemos con el pasado? Siempre es inquietante pensar qu&eacute; hacemos con el pasado, pero la pregunta es v&aacute;lida. O con los recuerdos. &iquest;Qu&eacute; hacemos con los recuerdos? &iquest;Qu&eacute; hacemos con los objetos? <strong>Y esa es una pregunta que aparece en alg&uacute;n momento del libro. La gente no sabe qu&eacute; hacer con los recuerdos. Bueno, yo tampoco, entonces hice esto </strong>(risas). 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Un domingo de 2023 alguien descartó cientos de diapositivas y fotografías en la puerta del edificio donde vive Inés Ulanovsky, un tesoro que ella rescató y hoy vive en las páginas de su libro."
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            <span class="title">
                Un domingo de 2023 alguien descartó cientos de diapositivas y fotografías en la puerta del edificio donde vive Inés Ulanovsky, un tesoro que ella rescató y hoy vive en las páginas de su libro.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Hace poco fue la </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-editores-2026-seleccion-libros-buscar-novelas-ensayo-grandes-rescates_1_13430222.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Feria de Editores</strong></a><strong>, ah&iacute; tus libros circularon mucho. Pero, al mismo tiempo, en el mundo de los libros o la cultura en general, que es donde vos te mov&eacute;s, se atraviesa una crisis. Muchas personas que se dedican a escribir o a ense&ntilde;ar, como vos, no llegan a fin de mes. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s transitando este tiempo tan hostil?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Lo transito con dificultad. Tengo tres trabajos. Trabajo todos los d&iacute;as en un museo. Despu&eacute;s doy clases en la Universidad de San Mart&iacute;n. Trabajo en dos materias. Y tambi&eacute;n doy talleres. Porque si no, no llego. Doy cl&iacute;nicas de obra y todo lo que aparece lo agarro. <strong>Estoy en un momento de mucho cansancio y de mucho agotamiento por esto y al mismo tiempo siento que no se puede aflojar. As&iacute; que es ambiguo, pero agradezco tener todos esos trabajos en un contexto tan dif&iacute;cil. </strong>Creo tambi&eacute;n que nuestras actividades vinculadas con la cultura est&aacute;n en peligro de extinci&oacute;n o complicadas o con mucha dificultad de presupuesto, entonces es una especie de milagro tambi&eacute;n poder sacar un libro en estos tiempos. Estuve en la FED y es impresionante tambi&eacute;n la necesidad de juntarse, de hacer cosas, la curiosidad de la gente. En este y en varios terrenos estamos en un momento muy duro. Y la mayor&iacute;a est&aacute;, me parece, haciendo much&iacute;simos esfuerzos para no desaparecer, para seguir existiendo mientras que hay un cambio de paradigmas evidente. Espero que sea temporal y que tenga que ver con la coyuntura pol&iacute;tica y no con algo m&aacute;s general, qu&eacute; s&eacute; yo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Est&aacute;s escribiendo algo nuevo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, estoy terminando un diario para la editorial Bosque Energ&eacute;tico. Se va a llamar <em>Diario de una fan de Charly Garc&iacute;a </em>y va a salir a fin de a&ntilde;o<em>.</em> As&iacute; que me estoy divirtiendo mucho. Y tambi&eacute;n paseando por ese pasado, presente y futuro que es Charly. <strong>Estoy disfrutando la escritura, cosa que me cuesta. Me estoy divirtiendo y estoy emocionada tambi&eacute;n</strong>. Me di cuenta de que tanto <em>Las fotos</em> como <em>Palabras que ya no existen</em>, como el libro de Charly recorren los &uacute;nicos temas que m&aacute;s me han interesado a lo largo de mi vida. No tengo muchos m&aacute;s temas, despu&eacute;s veo qu&eacute; va a pasar, de qu&eacute; me voy a disfrazar si sigo escribiendo (risas). Pero siento que s&oacute;lo puedo escribir de eso que me importa mucho. Y, bueno, ahora es Charly. Despu&eacute;s ver&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ines-ulanovsky-inquietante-pensar-pasado_1_13460295.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Aug 2026 13:17:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Inés Ulanovsky: “Siempre es inquietante pensar qué hacemos con el pasado”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Fotografía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Libros de agosto: el método de Mauricio Kartun, conferencias de Borges, inéditos de Rosario Bléfari y lo nuevo de Adriana Riva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-agosto-metodo-mauricio-kartun-conferencias-borges-ineditos-rosario-blefari-nuevo-adriana-riva_1_13439005.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8e360d5-f2f5-4e64-837b-3a53e5e6ff02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1011y719.jpg" width="1200" height="675" alt="Libros de agosto: el método de Mauricio Kartun, conferencias de Borges, inéditos de Rosario Bléfari y lo nuevo de Adriana Riva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las principales editoriales anunciaron títulos nuevos que llegarán a las librerías a lo largo de todo el mes. De qué se tratan y qué sellos los publicaron.</p><p class="subtitle">Anunciaron los diez finalistas del Premio Fundación Medifé Filba que distingue a la literatura argentina</p></div><p class="article-text">
        Hay novedades, reediciones, regresos esperados, nombre c&eacute;lebres y apuestas. Las editoriales argentinas y los sellos extranjeros que distribuyen sus libros en el pa&iacute;s anunciaron para agosto la llegada a las librer&iacute;as de una enorme cantidad de lanzamientos. Entre muchos otros, a lo largo de todo el mes los lectores podr&aacute;n encontrarse con t&iacute;tulos de autores y autoras como <strong>Mauricio Kartun, Rosario Bl&eacute;fari, Walter Benjamin, Jorge Luis Borges, Alan Pauls, Guido Herzovich, Romina Paula, Laura Wittner, Adriana Riva</strong>, entre muchos otros y otras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Crear</strong></em><strong>, de Mauricio Kartun.</strong> &ldquo;Kartun camina, libreta en mano. Anota, espera, ensaya. La escritura no es el trazo de un mapa, sino la caminata misma, que se emprende sin certezas. Cada imagen recogida, cada frase escuchada al paso es un posible desv&iacute;o hacia una obra que ya existe mientras se la busca. <strong>Este libro, nacido de conversaciones con el autor, es el diario de ese andar incierto, del momento en que una obra se gesta, se desarrolla o se desvanece. </strong>Una deriva entre intuiciones, hallazgos y abandonos. Todo ocurre bajo una misma &eacute;tica: confiar en la materia viva, dejarse parasitar por ella, permitir que crezca, o no. Porque no todo florece, pero tambi&eacute;n hay belleza en lo que no sucede&rdquo;, adelantan sobre esta publicaci&oacute;n del dramaturgo argentino desde Ediciones Godot.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entre acopios, esquemas y correcciones, la creaci&oacute;n avanza como  un organismo vivo. <strong>Este libro se interna en los procesos, los desv&iacute;os y las herramientas secretas con las que un artista construye su obra</strong>&rdquo;, agregan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Crear, de Mauricio Kartun.                            </span>
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        <em><strong>Crear</strong></em><strong>, de Mauricio Kartun, sali&oacute; por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Mis dependencias</strong></em><strong>, de Rosario Bl&eacute;fari. </strong>&ldquo;Un viaje al mundo de los trabajos dom&eacute;sticos y las entra&ntilde;as de casas y hoteles para ricos que <strong>marcaron la infancia de la autora, a trav&eacute;s de textos in&eacute;ditos y nunca reunidos hasta hoy</strong>&rdquo;, se&ntilde;alan desde Lumen sobre esta publicaci&oacute;n con material rescatado de la cantante, escritora y actriz argentina <strong>Rosario Bl&eacute;fari</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Son hijas &uacute;nicas las hero&iacute;nas de los cuentos de hadas? Puede que no, pero la prueba de que deber&iacute;an serlo es que cuando tienen hermanas suelen ser falsas, y si est&aacute;n en el cuento es para eclipsar a la &uacute;nica, para robarle el polvillo de sus alas... En este <em>librotalism&aacute;n</em>, Rosario Bl&eacute;fari, la <em>front woman</em> que adoraba las hip&oacute;tesis, postula la teor&iacute;a del artista como hijo &uacute;nico, alguien sin par, sin otros a mano con quienes compararse, obligada, pues, a comparar las cosas con que le sale al encuentro el mundo. <strong>Cosas singulares, extra&ntilde;as, no siempre amables, pero siempre desconocidas, que es como ten&iacute;an que ser las cosas para que Rosario pusiera en marcha su deseo ind&oacute;mito de conocer, portento en el que se fundan su imaginaci&oacute;n y su poes&iacute;a</strong>&rdquo;, apunta<strong> Alan Pauls</strong> en la contratapa del libro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La artista hija &uacute;nica solo ama lo desconocido, lo que le es esquivo, lo que desconcierta, activa o aturde sus sentidos, entrenados para querer saberlo todo. Porque, como en los cuentos de hadas, <strong>Rosario tambi&eacute;n pas&oacute; por una suerte de cautiverio, que solo ella pod&iacute;a convertir en la escuela de sorpresa, curiosidad y apropiaci&oacute;n de la que este libro es el documento</strong>, ant&iacute;doto de todos nuestros desalientos&rdquo;, agrega el escritor.
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                Mis dependencias, de Rosario Bléfari                            </span>
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        <em><strong>Mis dependencias</strong></em><strong>, de Rosario Bl&eacute;fari, sali&oacute; por Lumen.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Entre otras</strong></em><strong>, de Adriana Riva.</strong> &ldquo;&lsquo;Deber&iacute;a haberme limitado a decir que mi madre es alguien dif&iacute;cil de explicar&rsquo;, sostiene la protagonista de esta historia. Pero &iquest;qui&eacute;n es, en verdad, la protagonista de esta historia? &iquest;La narradora evanescente, que sigue las huellas de la &rdquo;funci&oacute;n madre&ldquo;? &iquest;La madre que, como idea, permea su b&uacute;squeda? F<strong>ragmentario y veloz, este libro compone un mosaico tan luminoso como desgarrador, cuyo impacto contin&uacute;a tras la lectura. </strong>Armada con el dispositivo literario creado por el novelista <strong>David Markson</strong>, <strong>Adriana Riva</strong> se sumerge en la exploraci&oacute;n de qu&eacute; es y qu&eacute; significa ser madre (en abstracto) y c&oacute;mo son las que existen (en concreto). Como una pescadora de perlas, re&uacute;ne un sinf&iacute;n de an&eacute;cdotas, detalles, particularidades y peculiaridades con las que enhebra un tapiz de universalidad indiscutible.<strong>&iquest;Qu&eacute; es una madre? &iquest;Qui&eacute;n es mi madre?</strong> Adriana Riva se plantea estas preguntas y, para responderlas, mira a su madre como si fuera algo nuevo, con el asombro de la infancia. Pero tambi&eacute;n la mira como si fuera algo viejo, tan viejo que no tiene tiempo&rdquo;, se&ntilde;ala <strong>Ana Navajas</strong> sobre este nuevo libro de Adriana Riva.
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            <span class="title">
                Entre otras, de Adriana Riva.                            </span>
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        <em><strong>Entre otras</strong></em><strong>, de Adriana Riva, sali&oacute; por Seix Barral</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>La imaginaci&oacute;n t&eacute;cnica</strong></em><strong>, de Beatriz Sarlo.</strong> Siglo XXI Editores sigue haciendo crecer la Biblioteca Sarlo <strong>con nuevas ediciones de las obras m&aacute;s destacadas de la intelectual argentina</strong>. &ldquo;Si en el a&ntilde;o 2126 alguien leyera las novelas o los cuentos que se publican hoy, tendr&iacute;a una versi&oacute;n bastante aproximada de nuestra relaci&oacute;n cotidiana con la tecnolog&iacute;a, as&iacute; como de nuestros miedos, terrores y fantas&iacute;as. En <em>La imaginaci&oacute;n t&eacute;cnica</em>, uno de sus libros m&aacute;s decisivos, <strong>Beatriz Sarlo reconstruye los saberes y las creencias de una Buenos Aires que en las primeras d&eacute;cadas del siglo XX se transformaba vertiginosamente en metr&oacute;polis moderna</strong>. Su punto de partida es la literatura los relatos de pioneros rurales o urbanos de Horacio Quiroga, las aguafuertes y la narrativa de Roberto Arlt y el modo en que trabaja con las innovaciones t&eacute;cnicas. As&iacute;, Sarlo capta imaginarios y figuras que circulan en todos los &aacute;mbitos: el cient&iacute;fico desquiciado, el progreso asegurado por una inventiva inagotable, los nuevos medios tabloides y radio, agencias telegr&aacute;ficas, el cine y su star system, experimentos incipientes con la televisi&oacute;n, parapsic&oacute;logos que aseguran un v&iacute;nculo con lo trascendente y lo oculto, curanderos, avances de la industria todopoderosa&rdquo;, apuntan desde la editorial sobre el libro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sarlo se zambulle en esas fantas&iacute;as poniendo el foco en la prensa masiva, las publicaciones de inventores y locos de la azotea, la ciencia ficci&oacute;n y tambi&eacute;n en prospectos, volantes y publicidades. <strong>En ese desfile alucinante, este libro nos acerca a los saberes del pobre (rudimentos de f&iacute;sica y qu&iacute;mica) que despliega Arlt con expectativas de ganancias millonarias, al fervor de los inventores o radioaficionados, entre el h&aacute;galo usted mismo y el emprendimiento colectivo</strong>. En su edici&oacute;n definitiva, este cl&aacute;sico de los estudios culturales nos abre la puerta a los sue&ntilde;os que marcaron las vivencias de los argentinos cuando el torbellino de la tecnolog&iacute;a moderna empezaba a desmaterializar las comunicaciones y las relaciones personales&rdquo;, agregan.
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                La imaginación técnica. Sueños modernos de la cultura argentina, de Beatriz Sarlo.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>La imaginaci&oacute;n t&eacute;cnica. Sue&ntilde;os modernos de la cultura argentina</strong></em><strong>, de Beatriz Sarlo, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Tuve d&iacute;as peores</strong></em><strong>, de Guido Herzovich. </strong>&ldquo;<em>Tuve d&iacute;as peores</em> es uno de esos libros dif&iacute;ciles de encasillar. Lo que comienza como una investigaci&oacute;n sobre la vida y la obra de <strong>Leopoldo Brizuela</strong> termina convirti&eacute;ndose en un recorrido mucho m&aacute;s amplio, donde la biograf&iacute;a, el ensayo, la cr&oacute;nica y el diario de lectura dialogan de manera natural. <strong>A lo largo de sus p&aacute;ginas, Guido Herzovich reconstruye la figura de un escritor excepcional, pero tambi&eacute;n la historia de una b&uacute;squeda que, con el paso del tiempo, se transforma en una conversaci&oacute;n sostenida con su obra, con quienes lo conocieron y con los materiales de un archivo tan inmenso como &iacute;ntimo</strong>&rdquo;, informaron desde el sello Compa&ntilde;&iacute;a Naviera Ilimitada en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;El resultado es un libro profundamente original, que invita a pensar en la pasi&oacute;n por la literatura, la pulsi&oacute;n de escribir y las formas en que una vida y una obra siguen resonando despu&eacute;s de la ausencia&rdquo;, agregaron desde la editorial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Poco tiempo despu&eacute;s de la muerte de <strong>Leopoldo Brizuela</strong>, su &uacute;ltimo entrevistador viaja a La Plata para conocer a su viudo. Espera reunir algunos materiales y alg&uacute;n texto in&eacute;dito del escritor para completar el dossier que le encomendaron. Al llegar, Ariel no solo le abre las puertas de su casa y de una intimidad atravesada por el duelo, sino que pone a su disposici&oacute;n un archivo descomunal: <strong>armarios repletos de diarios &iacute;ntimos, correspondencia, cuadernos de trabajo y manuscritos in&eacute;ditos que Brizuela orden&oacute; y catalog&oacute; cuidadosamente durante sus &uacute;ltimos meses de vida y que Ariel ha estado leyendo obsesivamente</strong>&rdquo;, sumaron los editores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pronto, la que ser&iacute;a una &uacute;nica visita se transform&oacute; en varias m&aacute;s, a las que seguir&iacute;an cinco a&ntilde;os de exploraci&oacute;n poblados de lecturas, documentos y charlas con familiares, amigos y escritores que compartieron distintos momentos de la vida de Brizuela, y principalmente con el propio Ariel. E<strong>n el camino, la tarea inicial devino en la extraordinaria aventura de contar una vida, y el bi&oacute;grafo en cronista y parte necesaria de un duelo desbordado de papeles</strong>&rdquo;, detallaron.
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                Tuve días peores, de Guido Herzovich.                            </span>
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        <em><strong>Tuve d&iacute;as peores</strong></em><strong>, de Guido Herzovich, sali&oacute; por Compa&ntilde;&iacute;a Naviera Ilimitada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Cartas francesas. 1919-1940, de Walter Benjamin</strong></em><strong>. </strong>&ldquo;Fue en una carta escrita en franc&eacute;s que Walter Benjamin formul&oacute; uno de sus deseos m&aacute;s &iacute;ntimos: &lsquo;ser considerado el mayor cr&iacute;tico de la literatura alemana&rsquo;. Esa frase, dirigida a Gershom Scholem desde Par&iacute;s en 1930, resume el itinerario singular que reconstruye <em>Cartas francesas. 1919-1940</em>. <strong>Reunidas por primera vez en un solo volumen, las cartas que Benjamin escribi&oacute; en franc&eacute;s permiten asistir al nacimiento de una voz inesperada</strong>: la de un pensador que encontr&oacute; en otra lengua no solo un instrumento de comunicaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n una nueva forma de pensar, escribir y sobrevivir&rdquo;, informaron desde la editorial Ampersand sobre esta publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mucho antes de convertirse en la lengua del exilio, el franc&eacute;s fue para Benjamin una lengua de llegada. Traductor de Baudelaire y Proust, lector apasionado de la literatura francesa y aspirante a convertirse en un puente entre dos tradiciones intelectuales, encontr&oacute; en ese idioma un espacio de experimentaci&oacute;n cr&iacute;tica.<strong> Como se&ntilde;ala Valent&iacute;n D&iacute;az en el pr&oacute;logo, estas cartas registran la b&uacute;squeda por expresarse &lsquo;de manera nueva&rsquo;</strong>: una escritura que transforma el cambio de lengua en una verdadera experiencia de conocimiento&rdquo;, apuntaron.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cartas francesas. 1919-1940, de Walter Benjamin.                            </span>
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        <em><strong>Cartas francesas. 1919-1940, de Walter Benjamin</strong></em><strong>, sali&oacute; por Ampersand.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>El coloquio</strong></em><strong>, de Alan Pauls.</strong> &ldquo;<em>El coloquio</em> forma parte del comienzo de la obra del autor (es su segunda novela, publicada por primera y &uacute;nica vez en 1990 por el sello Emec&eacute;, luego de<em> El pudor del porn&oacute;grafo</em>), y es donde se encuentra el germen del escritor en el que se convirti&oacute; a lo largo de los a&ntilde;os. <strong>La noche de su cumplea&ntilde;os n&uacute;mero 36, Pablo Daniel F. vuelve a asediar a Dora D., su ex esposa, con un solo prop&oacute;sito: reconquistarla. </strong>El resultado es un crimen. Seis personajes &mdash;dos polic&iacute;as, un psiquiatra, un testigo, el padre del hombre y su mujer Greta&mdash; se re&uacute;nen para reconstruir lo que pas&oacute;. La novela es la reuni&oacute;n de ese tribunal disparatado en donde todos opinan, se contradicen, sin saber bien qu&eacute; y c&oacute;mo sucedi&oacute;. <strong>La novela es un policial absurdo donde la ley es una farsa, la raz&oacute;n bordea la locura y la verdad se parece a una alucinaci&oacute;n</strong>&rdquo;, informaron desde Marciana sobre esta reedici&oacute;n de uno de los primeros libros publicados por <strong>Alan Pauls</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El coloquio, de Alan Pauls.                            </span>
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        <em><strong>El coloquio</strong></em><strong>, de Alan Pauls, sali&oacute; por Marciana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Escritos sobre la mesa</strong></em><strong>. </strong>&ldquo;Un banquete literario <strong>con invitados de lujo como Jane Austen, Sara Gallardo, Marosa Di Giorgio, E. T. A. Hoffmann, D. H. Lawrence y Horacio Quiroga</strong>&rdquo;, adelantan los editores de este libro, que despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os vuelve a reeditarse, y agregan: &ldquo;Poco hay m&aacute;s com&uacute;n en la cultura que la comida, y sin embargo tanto hoy como en &eacute;pocas pasadas fue objeto de un inter&eacute;s del que no est&aacute;n ausentes la delicadeza, la exquisitez e incluso la extravagancia. <strong>Como en cualquier tradici&oacute;n, en la occidental la comida ocupa un lugar central aunque no deja de suscitar reflexiones marginales o extra&ntilde;as</strong>. Este ha sido el prop&oacute;sito de la presente antolog&iacute;a, que ofrece al lector un largo itinerario organizado por temas que trascienden las distintas &eacute;pocas, recogiendo desde las primeras menciones sobre la comida, la bebida y el hambre hasta consideraciones filos&oacute;ficas o figuraciones acerca de la comida del futuro&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Escritos sobre la mesa&quot; tiene textos de varios autores."
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                &quot;Escritos sobre la mesa&quot; tiene textos de varios autores.                            </span>
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        <em><strong>Escritos sobre la mesa</strong></em><strong>, de Mariano Garc&iacute;a y Mariana Dim&oacute;pulos (compiladores), sali&oacute; por la editorial Adriana Hidalgo. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Palabras que ya no existen</strong></em><strong>, de In&eacute;s Ulanovsky.</strong>  <em>&ldquo;La gente tira sus recuerdos y yo me autoimpuse una misi&oacute;n absurda: registrarlos antes de que pase el cami&oacute;n de la basura. Intuyo que hice la misma operaci&oacute;n con mis recuerdos. Los rescat&eacute; para no olvidarme, los escrib&iacute; para que &lsquo;mi siglo XX&rsquo; quede en alguna parte. Este libro es un inventario incompleto de im&aacute;genes y palabras que est&aacute;n a punto de desaparecer&rdquo;</em>, se&ntilde;ala la fot&oacute;grafa y docente <strong>In&eacute;s Ulanovsky </strong>en las primeras p&aacute;ginas de <em>Palabras que ya no existen</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El nuevo libro de la autora de <em>Las fotos</em> (2026, Blatt &amp; R&iacute;os) est&aacute; conformado por im&aacute;genes propias y encontradas &ndash;muchas de ellas diapositivas tomadas entre las d&eacute;cadas del &rsquo;60 y del &rsquo;80- que, en un giro po&eacute;tico del destino, vio caer un domingo de marzo de 2023 desde la ventana de su casa, en un quinto piso. I<strong>n&eacute;s Ulanovsky acompa&ntilde;a las fotos de esa Buenos Aires que ya no existe de poemas, textos breves y algunos datos duros. </strong>El lector se sorprender&aacute; al enterarse, por ejemplo, de que en Argentina quedan 634 buzones rojos de los 4.600 que se fabricaron en la d&eacute;cada del 30 en los Talleres Metal&uacute;rgicos Vasena, y sonreir&aacute; al recordar junto a la autora c&oacute;mo temblaban durante varios segundos las escenograf&iacute;as de las telenovelas cuando daban un portazo o c&oacute;mo era llamar a alguien desde un tel&eacute;fono fijo tan solo para escuchar su voz (y cortar r&aacute;pidamente despu&eacute;s)&rdquo;, informaron desde Parip&eacute; Books sobre esta publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cospel, gu&iacute;a Filcar, estampilla, videoclub, Nuevediario, Enciclopedia Salvat, Argentina Televisora Color, fax, m&aacute;quina de escribir Olivetti, casete, cabina telef&oacute;nica, Peugeot 404&hellip; <strong>por este libro h&iacute;brido desfilan los nombres y las im&aacute;genes de muchas cosas que ya no forman parte de la vida cotidiana de los argentinos</strong>, las del mundo en el que naci&oacute; la autora&rdquo;, agregan desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Palabras que ya no existen, de Inés Ulanovksy.                            </span>
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        <em><strong>Palabras que ya no existen</strong></em><strong>, de In&eacute;s Ulanovsky, sali&oacute; por Parip&eacute; Books.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10.</strong> <em><strong>El cerco</strong></em><strong>, de Juan Martini. </strong>&ldquo;Blindado por asistentes, custodios y protocolos, Mario Stein cree tener el control. Hasta que un desconocido aparece en su despacho como si hubiera atravesado las paredes, le dice que pueden llegar hasta &eacute;l cuando les parezca, y se va. Entonces su vida se fractura, y cada detalle se vuelve sospechoso, perturbador. <strong>Juan Martini teje una novela donde el suspenso psicol&oacute;gico se confunde con el thriller, y la paranoia con la pol&iacute;tica y la vida cotidiana</strong>&rdquo;, informaron sobre esta novela desde Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>El cerco</em> es <strong>una de las pocas novelas argentinas dedicadas a una representaci&oacute;n del tiempo inmediatamente previo a la dictadura </strong>que, a partir de marzo de 1976, someti&oacute; a la mayor parte de la sociedad. Da cuenta de la atm&oacute;sfera de perplejidad e incertidumbre en la que Stein, su protagonista, es v&iacute;ctima de victimarios fantasmales. Aunque trata con ellos cara a cara, no sabe qui&eacute;nes son, qu&eacute; pretenden con su asedio, ni c&oacute;mo es que aparecen y desaparecen&rdquo;, se&ntilde;ala <strong>An&iacute;bal Jarkowski</strong> en el pr&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        Juan Martini (Rosario, 1944 - Buenos Aires, 2019) fue escritor, editor y periodista. Entre 1975 y 1984 estuvo exiliado en Barcelona. Fund&oacute; la revista literaria Setecientosmonos, junto con Carlos Schork, trabaj&oacute; como editor en Bruguera y como director editorial en Alfaguara. Public&oacute;, entre otras, las novelas <em>El agua en los pulmones</em>, <em>Los asesinos las prefieren rubias</em>, <em>La vida entera</em>, <em>Composici&oacute;n de lugar</em>, <em>El fantasma imperfecto</em>, <em>La construcci&oacute;n del h&eacute;roe</em>, <em>Puerto Apache</em> y la trilog&iacute;a <em>Cine</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El cerco, de Juan Martini.                            </span>
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        <em><strong>El cerco</strong></em><strong>, de Juan Martini, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>Teor&iacute;a general de las cosas</strong></em><strong>, de Cecilia Simeoni. </strong>&ldquo;Un banquito, un medall&oacute;n, un libro muy ajado, un embudo, un reloj, la estampita de un santo. Una manta.  Un rosario. Una reproducci&oacute;n de un Van Gogh con colores opinables. Un collar de caracoles. <strong>Las cosas est&aacute;n ah&iacute;, viven con nosotros. Calladas, sumisas, invisibles. Nos escoltan obedientes en nuestros d&iacute;as y apenas las notamos, apenas recordamos su presencia. Sabemos y no sabemos que nos rodean, que nos acompa&ntilde;an.</strong> Las llevamos tan cerca, tan adheridas a la piel de nuestras experiencias cotidianas que olvidamos que no son nosotros, que no somos sin ellas. &iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;amos pensar en las cosas? &iquest;Por qu&eacute; no dejarlas en su universo material, inerte y pesado? &iquest;Por qu&eacute; preguntarnos por ellas? A lo largo de este libro, Cecilia Simeoni arriesga una teor&iacute;a general de las cosas. <strong>Para ello construye un texto singular en el que las ideas de autores como Hannah Arendt, Paul Preciado, Walter Benjamin, Gast&oacute;n Bachelard, Susan Sontag y Roland Barthes dialogan con experiencias personales</strong>, libros cl&aacute;sicos de literatura, pel&iacute;culas y letras de canciones. El resultado es un ensayo exquisito que sorprende por su lucidez y su sensibilidad&rdquo;, detallaron desde la editorial Excursiones sobre este libro.
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                Teoría general de las cosas, de Cecilia Simeoni.                            </span>
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        <em><strong>Teor&iacute;a general de las cosas</strong></em><strong>, de Cecilia Simeoni, sali&oacute; por el sello Excursiones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>Magnetismo animal</strong></em><strong>, de Francine Prose.</strong> &ldquo;Estados Unidos, mediados del siglo XIX. En busca de la cura para un padecimiento inexplicable, <strong>el franc&eacute;s Charles Delyon Jordan llega a Lowell, Massachusetts, y se convierte en portavoz de una novedosa t&eacute;cnica de hipnosis: el magnetismo animal</strong>, seg&uacute;n el cual un fluido universal interconecta a todo el universo y permite, en teor&iacute;a, diagnosticar cualquier dolencia. El destino de Charles queda sellado cuando conoce a la joven Zinnia Turner, una enfermiza trabajadora textil extremadamente susceptible a la magnetizaci&oacute;n, sujeto ideal para demostrar el poder de la nueva t&eacute;cnica a las multitudes deseosas de creer en el progreso. Atra&iacute;dos por su complementariedad, Charles y Zinnia emprenden juntos una gira por distintas ciudades del pa&iacute;s y exploran de manera cada vez m&aacute;s desenfrenada la &laquo;sensaci&oacute;n compartida&raquo; postulada por Mesmer, te&oacute;rico del magnetismo. Hasta que el cuerpo que en cierta forma habitan juntos se vuelve un territorio de disputa donde se juega el dominio del otro y la inversi&oacute;n de los roles tradicionales&rdquo;, adelantaron desde el sello Fiordo sobre esta publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Potente y perspicaz, <em>Magnetismo animal</em> guarda un lugar singular en la obra de la siempre aguda <strong>Francine Prose</strong>, autora finalista del National Book Award. Traducida magn&iacute;ficamente por <strong>Daniela Bentancur</strong>, la presentamos por primera vez en espa&ntilde;ol en esta edici&oacute;n&rdquo;, agregaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Magnetismo animal, de Francine Prose.                            </span>
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        <em><strong>Magnetismo animal</strong></em><strong>, de Francine Prose, sali&oacute; por Fiordo. Traducci&oacute;n de Daniela Bentancur.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13.  </strong><em><strong>Caparaz&oacute;n</strong></em><strong>, de Perrine Tripier.</strong> &ldquo;En un Imperio sin nombre, la historiadora Martab&eacute;e recibe el encargo que parece consagrar su carrera: debe instalarse a orillas del mar para investigar un sitio arqueol&oacute;gico donde habr&iacute;an vivido los morgondos, un pueblo de guerreros marinos que existe m&aacute;s en las leyendas que en los registros hist&oacute;ricos de su pa&iacute;s. <strong>Es el propio Emperador quien le encomienda la misi&oacute;n. Recuperar ese pasado, le asegura, devolver&aacute; el brillo al relato nacional y enlazar&aacute; aquella gloria milenaria con la del presente.</strong> Pero a medida que los hallazgos se acumulan &mdash;mitos, objetos e indicios que empiezan a susurrar una verdad inc&oacute;moda bajo la arena&mdash;, Martab&eacute;e descubre que la historia nunca es un territorio neutral. Es un campo de tensiones y disputas donde siempre alguien decide qu&eacute; se recuerda, qu&eacute; se borra y de qu&eacute; manera se construye el pasado. <em>C</em><em><strong>aparaz&oacute;n</strong></em><strong> es la historia de una mujer brillante enfrentada a dos formas del poder: el poder de saber y el poder de callar</strong>&rdquo;, se&ntilde;alaron desde la editorial Sigilo sobre este lanzamiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Perrine Tripier</strong> naci&oacute; en Saint-Junien, Francia, en 1998. Con veinticuatro a&ntilde;os public&oacute; su primera novela, <em>Les guerres pr&eacute;cieuses</em>, que le vali&oacute; varios premios en su pa&iacute;s. Aplaudido por la cr&iacute;tica, <em>Caparaz&oacute;n</em>, su segundo libro, la convirti&oacute; en una de las voces m&aacute;s prometedoras de su generaci&oacute;n.
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                Caparazón, de Perrine Tripier.                            </span>
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        <em><strong>Caparaz&oacute;n</strong></em><strong>, de Perrine Tripier, sali&oacute; por Sigilo. Traducci&oacute;n de Sof&iacute;a Traballi.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong> Diario de un dolor</strong></em><strong>, de Ana Ojeda.</strong> &ldquo;Un d&iacute;a, de golpe, de pronto, sin aviso, el dolor: una molestia asoma en la cuerpa de Ana Ojeda (s&iacute;, cuerpa, escribe Ana, que es un g&eacute;nero literario en s&iacute; misma) y crece hasta taparlo todo. Hasta tapar incluso, por primera vez en ella, las palabras: cuando somos terriblemente f&iacute;sicas el lenguaje se escabulle (&iexcl;cobarde!). <strong>&iquest;Pica? &iquest;Duele? &iquest;Pincha? &iquest;Quema?, le preguntan los m&eacute;dicos. Ana no logra describir la complejidad que padece y, al callar, otorga.</strong> Los especialistas aprovechan su caso para desempolvar una caterva de t&eacute;rminos institucionales, dignos de otra galaxia, con los cuales intentan instruirla; neuroforamen ocluido, hueco popl&iacute;teo, protrusi&oacute;n lumbar, m&uacute;sculo isquiotibial, y mi preferido (casi tan entra&ntilde;able como R2-D2): disco L5-S1. &lsquo;Dolor&rsquo; rima con &lsquo;horror&rsquo;; la autora no puede estar de pie ni acostada, no puede seguir con su vida tal como la conoc&iacute;a. Pero &lsquo;dolor&rsquo; tambi&eacute;n rima con &lsquo;humor&rsquo; y en este diario re&iacute;mos a carcajadas. Mientras tanto, Ana intenta rastrear el origen del sufrimiento, exige causa, y con tal fin se adentra en su genealog&iacute;a materna, que es, ante todo, breve: abuela - madre - hija. Pero qu&eacute; abuela (&iexcl;ajjjjj!), y qu&eacute; madre (&iexcl;s&iacute;&iacute;&iacute;&iacute;&iacute;!). Porque nunca somos solas, ni siquiera en el dolor. Y<strong> as&iacute;, al llegar al final del diario, ya nada lastima. Lo que queda es el eco de nuestra risa y la resiliencia del lenguaje</strong>&rdquo;, escribe <strong>Adriana Riva</strong> en la contratapa de este libro que sali&oacute; por el sello Bosque Energ&eacute;tico, una editorial que se dedica a la publicaci&oacute;n de diarios &iacute;ntimos, en distintos formatos.
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                Diario de un dolor, de Ana Ojeda.                            </span>
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        <em><strong>Diario de un dolor</strong></em><strong>, de Ana Ojeda, sali&oacute; por Bosque Energ&eacute;tico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>Conferencias reunidas 1960-1985</strong></em><strong>, de Jorge Luis Borges.</strong> &ldquo;Entre 1960 y 1985, Jorge Luis Borges recorri&oacute; el mundo dando conferencias sobre literatura, filosof&iacute;a, historia, pensamiento. <strong>Habl&oacute; de Shakespeare y de Spinoza, de la Odisea y de la C&aacute;bala, de la met&aacute;fora, el tiempo y el destino.</strong> Pens&oacute; en voz alta, con la erudici&oacute;n y la lucidez que lo convirtieron en uno de los grandes escritores del siglo XX. Este volumen re&uacute;ne por primera vez esas intervenciones dispersas y permite escuchar a Borges en su forma m&aacute;s inmediata: la del conferencista que explora ideas, que duda, que recuerda, que narra. Aqu&iacute; no hay un sistema ni una doctrina, sino un modo de pensar: el de un lector inagotable que convierte cada tema en una aventura intelectual. <strong>A lo largo de estas p&aacute;ginas, Borges vuelve sobre sus obsesiones -el lenguaje, el infinito, la identidad, los libros- y ofrece una gu&iacute;a singular para recorrer la tradici&oacute;n occidental. </strong>Un libro imprescindible para comprender no solo lo que Borges escribi&oacute;, sino c&oacute;mo pensaba&rdquo;, se lee en la contratapa de esta publicaci&oacute;n que sali&oacute; por el sello Sudamericana con compilaci&oacute;n y edici&oacute;n a cargo de Sara Luisa del Carril.
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                Conferencias reunidas 1960-1985, de Jorge Luis Borges.                            </span>
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        <em><strong>Conferencias reunidas 1960-1985</strong></em><strong>, de Jorge Luis Borges, sali&oacute; por Sudamericana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>La mu&ntilde;eca y otros textos espectrales</strong></em><strong>, de Vernon Lee.</strong> &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; nos conmueven m&aacute;s esos lugares de los que nada sabemos, excepto que est&aacute;n vagamente embrujados?&raquo; <strong>Vernon Lee es el pseud&oacute;nimo masculino de la escritora brit&aacute;nica Violet Paget, una de las figuras m&aacute;s singulares de la Europa de fines del siglo XIX</strong>. Sus ficciones son sorpresivamente actuales: en ellas el fantasma siempre es cultural, surge de la obsesi&oacute;n por el arte y la historia. Una melod&iacute;a insidiosa, una mu&ntilde;eca tama&ntilde;o natural, unas ruinas en un bosque, los textos reunidos por <strong>Betina Gonz&aacute;lez</strong> en esta antolog&iacute;a muestran que lo sobrenatural en Vernon Lee es siempre una emoci&oacute;n que surge del espacio&rdquo;, informaron desde Fera sobre esta flamante publicaci&oacute;n.
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            <span class="title">
                La muñeca y otros textos espectrales, de Vernon Lee.                            </span>
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        <em><strong>La mu&ntilde;eca y otros textos espectrales</strong></em><strong>, de Vernon Lee, sali&oacute; por Fera. Con traducci&oacute;n y comentarios de Betina Gonz&aacute;lez.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. </strong><em><strong>El volumen del tiempo III</strong></em><strong>, de Solvej Balle.</strong> &ldquo;Tara Selter ya no est&aacute; sola. Despu&eacute;s de vivir m&aacute;s de mil veces el mismo dieciocho de noviembre, que se repite una y otra vez en un bucle temporal del que no parece haber salida y del que solo ella parece ser consciente, por fin sucede algo. Una anomal&iacute;a. Un peque&ntilde;o cambio que, sin embargo, puede suponer un gran salto: el color de la camisa que viste un hombre var&iacute;a. Pasa del verde al azul. <strong>Ese hombre se llama Henry Dale, y Tara no tardar&aacute; en descubrir que tambi&eacute;n &eacute;l est&aacute; atrapado en un eterno presente: que tambi&eacute;n &eacute;l recuerda</strong>. Ambos pueden compartir ahora la experiencia y el desconcierto, aunque su forma de afrontar la situaci&oacute;n sea muy distinta. Y, adem&aacute;s, su encuentro abre la puerta a otra posibilidad: la de que haya otros como ellos&rdquo;, adelantan desde Anagrama sobre esta nueva entrega de una saga alucinante.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta es la tercera entrega &ndash;de un total de siete&ndash; del osado e innovador proyecto narrativo de <strong>Solvej Balle</strong>. Si las dos primeras se centraban en la experiencia de la soledad de Tara, aqu&iacute; entra en escena la presencia del otro, la vivencia compartida de un d&iacute;a de oto&ntilde;o que se repite ad infinitum, y con ella, una nueva perspectiva.<strong> Lo que parec&iacute;a inamovible empieza a revelar grietas por las que tal vez se vislumbre cierta esperanza.</strong> En esta nueva pieza de su mosaico literario, Balle sigue sirvi&eacute;ndose de la ciencia ficci&oacute;n para plantearnos preguntas profundamente humanas sobre nuestra relaci&oacute;n con el tiempo, con la soledad y con nuestros semejantes, sobre el miedo y el amor, sobre los anhelos y las inquietudes que act&uacute;an como motores de nuestra existencia. El resultado es una saga tan enigm&aacute;tica como fascinante&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                El volumen del tiempo III, de Solvej Balle.                            </span>
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        <em><strong>El volumen del tiempo III</strong></em><strong>, de Solvej Balle, sali&oacute; por Anagrama. Traducci&oacute;n de Victoria Alonso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. </strong><em><strong>Hay que llegar a las casas</strong></em><strong>, de Ezequiel P&eacute;rez. </strong>&ldquo;Un joven regresa a su pueblo natal despu&eacute;s de a&ntilde;os de ausencia. Acaba de enterarse de la muerte de su hermano Andr&eacute;s. &lsquo;&iquest;Qu&eacute; pas&oacute;, Abel?&rsquo;, le pregunta a su padre. &lsquo;Andr&eacute;s se peg&oacute; un tiro&rsquo;, responde &eacute;l. &lsquo;La verdad, no puedo decir si fue por el viejo o por Andr&eacute;s&rsquo;, admite el narrador, pero lo cierto es que decide volver: por su padre, por su hermano reci&eacute;n muerto, por los duraznos, los carteles y tambi&eacute;n por el r&iacute;o. A<strong>l llegar lo espera su padre, junto a otros dos viejos amigos. Los tres habitan un tiempo suspendido, compuesto de borracheras y mates interminables en un peque&ntilde;o pueblo a orillas del Paran&aacute;</strong>, en el que las fotograf&iacute;as en el interior de las casas no se renuevan, como si ya no hubiera nuevas historias para contar y recordar&rdquo;, adelanta Eterna Cadencia Editora sobre la reedici&oacute;n de esta novela que este mes llega a las librer&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ezequiel P&eacute;rez construye as&iacute; una infancia definida por el territorio y por la muerte: &lsquo;Una de las primeras palabras que aprendimos a decir fue hect&aacute;rea&rsquo;, recuerda el narrador, y pocas l&iacute;neas despu&eacute;s: &lsquo;La segunda palabra que aprendimos de chicos: f&eacute;retro&rsquo;. Entre esas dos palabras transcurre toda la novela; la tierra que da de comer es la misma que espera para enterrar, y ning&uacute;n regreso a casa puede separarse del todo de la muerte que lo motiva. Hay, adem&aacute;s, muertos que no mueren como corresponde. Esas muertes, privadas de sus ceremonias, terminan impregnando al pueblo hasta volverse parte de su paisaje.<strong> Con un estilo austero y sugerente, Ezequiel P&eacute;rez construye una atm&oacute;sfera asfixiante, con el r&iacute;o como &uacute;nico testigo memorioso. </strong><em>Hay que llegar a las casas</em>, su primera novela hoy ya ampliamente reconocida, se ha convertido en un libro ineludible de la literatura argentina contempor&aacute;nea&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                Hay que llegar a las casas, de Ezequiel Pérez.                            </span>
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        <em><strong>Hay que llegar a las casas</strong></em><strong>, de Ezequiel P&eacute;rez, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>19. </strong><em><strong>Sombras, por supuesto</strong></em><strong>, de Romina Paula.</strong> &ldquo;En agosto llega la reedici&oacute;n ampliada del trabajo dramat&uacute;rgico de Romina Paula. <em>Sombras, por supuesto</em> re&uacute;ne en un mismo volumen las cinco obras escritas por esta autora: la pieza que le da t&iacute;tulo al libro y es su m&aacute;s reciente texto teatral, y las  cuatro anteriores: <em>Cimarr&oacute;n</em>, <em>Fauna</em>, <em>El tiempo todo entero</em> y <em>Algo de ruido hace</em>. Estas obras fueron estrenadas entre 2007 y 2023, <strong>con elencos compuestos por actrices y actores como Pilar Gamboa, Susana Pamp&iacute;n, Esteban Lamothe, Esteban Bigliardi, Agostina Luz L&oacute;pez, Denise Groesman y Rafael Ferro</strong>&rdquo;, inform&oacute; en un comunicado la editorial Entrop&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El texto teatral en su rareza implica siempre una tercera dimensi&oacute;n. E<strong>s su propio tiempo y espacio, pero es adem&aacute;s una hip&oacute;tesis de representaci&oacute;n esc&eacute;nica a la que contiene sin ilustrarla</strong>. Como esas c&aacute;psulas homeop&aacute;ticas que no contienen la droga sino a su energ&iacute;a. Cuando el autor no le entiende a la dramaturgia esa extravagancia y escribe olvidando la escena lo suyo queda en mera literatura y es cosa in&uacute;til. Cuando tampoco se la entiende y escribe s&oacute;lo para ese escenario puede que resulte pr&aacute;ctico pero nunca trascender&aacute; su m&oacute;dica condici&oacute;n de utensilio. <strong>Ah&iacute; est&aacute; el asunto. Cuerpo y palabra en un solo objeto.</strong> Por ese escollo medio metaf&iacute;sico es que en el mundo hay tanta gente que escribe teatro pero tan pocos dramaturgos. En la poderosa solvencia teatral de sus situaciones y personajes y en la belleza llana de sus textos Romina Paula es ejemplo extremo de esa virtud. Y estas piezas teatrales una prueba acabada de aquel saber. Una dramaturga con todas las letras y con toda la carne&rdquo;, apunta <strong>Mauricio Kartun</strong> sobre este libro y sobre la obra de <strong>Romina Paula</strong>.
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                Sombras, por supuesto, de Romina Paula.                            </span>
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        <em><strong>Sombras, por supuesto</strong></em><strong>, de Romina Paula, sali&oacute; por Entrop&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>20. </strong><em><strong>Prueba de sonido</strong></em><strong>, de Laura Wittner. </strong>&ldquo;Es dif&iacute;cil agregar algo a todo lo que se ha dicho sobre la po&eacute;tica de Laura Wittner. Prueba de sonido es, entonces, un nuevo libro que sostiene la continuidad de una obra que es y ha sido siempre extraordinaria de por s&iacute;. Con su caracter&iacute;stico uso de la m&eacute;trica, la respiraci&oacute;n y una conciencia absolutamente demoledora sobre las pausas, Wittner consigue que los poemas le hablen al lector al o&iacute;do, tal como lo har&iacute;a una persona cercana. <strong>Familiar, &iacute;ntimo y sin estridencias, su yo po&eacute;tico posa la mirada sobre eventos universales de la vida y objetos ordinarios para reflexionar sobre ellos</strong>&rdquo;, describen desde la editorial Caballo negro este nuevo libro de poes&iacute;a de Laura Wittner.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Prueba de sonido</em> est&aacute; dividido en tres secciones, tres movimientos afinados, ondulantes, precisos. Sus versos de respiraci&oacute;n suave y matices n&iacute;tidos, con cortes que parecen venidos de la naturaleza, rompen cualquier distancia posible con los lectores, son una casa de ventanas abiertas, por donde viajan las conversaciones familiares o con amigos, y producen una intimidad p&uacute;blica, una literatura del nosotros. Extra&ntilde;ar a un padre, una escena di&aacute;fana con la hija, un llamado telef&oacute;nico con la madre, un autorretrato con palabras de otros: los poemas, las escenas, se desenvuelven como el transcurrir de un d&iacute;a. D<strong>esde hace a&ntilde;os cada libro de Laura Wittner es esperado con ansias por los lectores de poes&iacute;a: saben que encontrar&aacute;n una voz elegante y fresca que los hospedar&aacute;</strong> y versos que los acompa&ntilde;ar&aacute;n como canciones&rdquo;, agregan desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Prueba de sonido, de Laura Wittner.                            </span>
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        <em><strong>Prueba de sonido</strong></em><strong>, de Laura Wittner, sali&oacute; por el sello Caballo negro editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>21. </strong><em><strong>Krakatoa</strong></em><strong>, de Veronica Stigger.</strong> &ldquo;Es el fin del mundo, o algo parecido. Los volcanes, como las bocas de una Tierra que respira, recuerdan y hablan, entran en erupci&oacute;n en simult&aacute;neo y alteran el orden de las cosas. Pero <em>Krakatoa</em> no cuenta una cat&aacute;strofe: narra un nuevo comienzo. <strong>En esta novela, la escritora brasilera Veronica Stigger imagina un tiempo distinto donde las personas han dejado de ocupar el centro de la historia. </strong>La Tierra &ndash;con sus capas profundas, sus fuerzas invisibles, sus materias supuestamente inanimadas&ndash; emerge entonces como la gran protagonista de un relato que se despliega entre lo tel&uacute;rico y lo c&oacute;smico. <em>Krakatoa</em> tambi&eacute;n podr&iacute;a leerse como un libro sobre la escucha. Es que Stigger construye una caja de resonancia donde coloquios del hielo y el fuego y mon&oacute;logos del petr&oacute;leo y el carb&oacute;n conviven con noticias de la prensa antigua, episodios hist&oacute;ricos y escenas personales de un viaje a Indonesia. Cada voz parece transmitir la memoria de un mundo mucho m&aacute;s ancestral y vasto que el de la experiencia humana&rdquo;, se&ntilde;alaron desde la editorial Caja Negra sobre este lanzamiento de agosto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con una gran libertad formal, <em>Krakatoa</em> convierte la erupci&oacute;n en un principio de composici&oacute;n. Todo aqu&iacute; suena, reverbera y se transforma. C<strong>omo una novela-&oacute;pera, el libro hace de la naturaleza no un escenario, sino una fuerza narrativa desbordante</strong>&rdquo;, agregaron.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Krakatoa, de Veronica Stigger.                            </span>
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        <em><strong>Krakatoa</strong></em><strong>, de Veronica Stigger, sali&oacute; por Caja Negra.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>22. </strong><em><strong>Pantanal</strong></em><strong>, de Marcos Aramburu. </strong>&ldquo;De chicos, empezamos a viajar a trav&eacute;s de relatos ajenos: los del cine, la televisi&oacute;n y m&aacute;s a&uacute;n cuando aparecen los libros y la m&uacute;sica en nuestras vidas. Tambi&eacute;n viajamos gracias a los registros de las personas cercanas que nos relatan sus aventuras. Pero de lo que se habla poco es del trayecto en s&iacute;. Es ese momento que Marcos Aramburu narra en este libro en el que transforma lo anecd&oacute;tico en el centro de su relato: reconstruye la traves&iacute;a r&iacute;o arriba de Roberto, su padre, y Fernando, el mejor amigo de la infancia, cuando ambos est&aacute;n jubilados y Fernando, qued&aacute;ndose ciego. Juntos se proponen cumplir un deseo de juventud: remontar el Paran&aacute; rumbo al Pantanal, en Brasil. <strong>En esta cr&oacute;nica de aires litorale&ntilde;os, Aramburu apela a sus mejores armas para relatar una epopeya a la manera de Fitzcarraldo, a lo Herzog; un mundial que se gan&oacute; y del que no se enter&oacute; ni el pa&iacute;s ni el resto del planeta.</strong> En la senda de la conquista de lo in&uacute;til, pero tambi&eacute;n siguiendo el r&iacute;o y a todo lo que le cantan en &lsquo;Las Brujas&rsquo; con su <em>Terrores Nocturnos</em>, Marcos nos brinda en este libro generoso una cr&oacute;nica adictiva que es tambi&eacute;n bit&aacute;cora de una amistad y una carta de amor a su pap&aacute;&rdquo;, se lee en el pr&oacute;logo de esta publicaci&oacute;n, que sali&oacute; por Planeta.
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                Pantanal, de Marcos Aramburu.                            </span>
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        <em><strong>Pantanal</strong></em><strong>, de Marcos Aramburu, sali&oacute; por la editorial Planeta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>23. </strong><em><strong>Las almas feroces</strong></em><strong>, de Marie Vingtras. </strong>&ldquo;Leo no ha vuelto a casa, y la primavera se aferra a su dulce abrazo. Leo no volver&aacute;.<strong> La sheriff Lauren Hobler descubre su cuerpo entre los lirios silvestres. En torno a la repentina muerte de una joven, esta obra teje varios destinos. </strong>Para desentra&ntilde;ar un misterio, &iquest;pero cu&aacute;l? Quiz&aacute;s el de Leo y sus silencios. El de Lauren, atrapada en un peque&ntilde;o pueblo que no la toma en serio. Tambi&eacute;n est&aacute;n Benjamin, Seth y los dem&aacute;s&hellip; Los habitantes de Mercy, que creen conocerse y, sin embargo, saben tan poco de s&iacute; mismos&rdquo;, se lee en la contratapa de esta novela que llega a la Argentina de la mano del sello N&oacute;rdica.
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                Las almas feroces, de Marie Vingtras.                            </span>
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        <em><strong>Las almas feroces</strong></em><strong>, de Marie Vingtras, sali&oacute; por N&oacute;rdica. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>24. </strong><em><strong>Una historia familiar</strong></em><strong>, de Daniel Guebel. </strong>&ldquo;En una larga conversaci&oacute;n, una t&iacute;a va recordando nacimientos, enfermedades, matrimonios, desplazamientos, locura y muertes, y su sobrino, con un humor tierno y oscuro, escucha y transcribe esa saga &iacute;ntima en una novela luminosa donde el amor, la paciencia y la resignaci&oacute;n sostienen en equilibrio las desgracias y felicidades de la vida. Entre el testimonio crudo y la invenci&oacute;n literaria, <strong>Guebel retoma el hilo de sus libros m&aacute;s personales, yendo de la Europa de los pogromos hasta la Argentina rural y la emigraci&oacute;n a los Estados Unidos.</strong> En todos esos cruces, los personajes asumen la herencia que los antecede y los destinos que legar&aacute;n. <em>Una historia familiar </em>es, en definitiva, una indagaci&oacute;n sobre lo que se transmite y lo que se transforma al contar. <strong>Y quiz&aacute; toda tribu es, antes que nada, el relato que sobrevive a sus muertos</strong>&rdquo;, se lee en la contratapa de esta nueva novela del escritor argentino.
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                Una historia familiar, de Daniel Guebel.                            </span>
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        <em><strong>Una historia familiar</strong></em><strong>, de Daniel Guebel, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-agosto-metodo-mauricio-kartun-conferencias-borges-ineditos-rosario-blefari-nuevo-adriana-riva_1_13439005.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 09:53:37 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Anunciaron los diez finalistas del Premio Fundación Medifé Filba que distingue a la literatura argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/anunciaron-diez-finalistas-premio-fundacion-medife-filba-distingue-literatura-argentina_1_13413521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba6b16bf-c395-4913-a77c-c30268a80a97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Anunciaron los diez finalistas del Premio Fundación Medifé Filba que distingue a la literatura argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los organizadores del galardón difundieron la “lista larga” de las novelas que compiten este año. De qué se tratan las publicaciones y quiénes son los autores elegidos.</p><p class="subtitle">Entrevista - Ana María Shua: “A los enfermos se les pide valentía, a mí siempre me costó esa clase de solemnidad”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Desde hace siete a&ntilde;os, el Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute; Filba busca que la literatura circule poniendo en relieve lo mejor de las novelas publicadas durante el a&ntilde;o anterior. <strong>En un contexto muy complejo para la industria editorial, la cantidad y la diversidad de las obras recibidas dan cuenta de una literatura que resiste</strong>&rdquo;, informan los organizadores del galard&oacute;n. Con la intenci&oacute;n de que vuelvan a circular novelas argentinas recientes, el Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute; Filba anunci&oacute; los diez libros finalistas de su edici&oacute;n 2026.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este a&ntilde;o, el Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute; Filba <strong>recibi&oacute; 280 novelas (lo que represent&oacute; un 60% m&aacute;s respecto de 2025) </strong>publicadas por 160 editoriales (de 11 provincias) demostrando que el sector sigue apostando por escritores locales y por propuestas y tensiones propias de la literatura argentina contempor&aacute;nea&rdquo;, agregaron en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        Sobre las obras elegidas destacaron que, como ocurre todos los a&ntilde;os, la elecci&oacute;n busca conformar <strong>&ldquo;una br&uacute;jula que orienta la lectura en el universo editorial local, seleccionando novelas que se destacan por tonos, tramas y estilos&rdquo;.</strong> 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los diez libros finalistas</strong></h2><p class="article-text">
        Desde la organizaci&oacute;n del galard&oacute;n, confirmaron que los siguientes son los t&iacute;tulos finalistas.
    </p><p class="article-text">
        1. <em>La madre de Beckett ten&iacute;a un burro</em>, <strong>Mat&iacute;as Battist&oacute;n</strong> (Emec&eacute;).
    </p><p class="article-text">
        2.  <em>El paraguas de Ch&eacute;jov</em>, <strong>Pablo Colacrai</strong> (Pre-textos).
    </p><p class="article-text">
        3. <em>Si sintieras bajo los pies las estructuras mayores</em>, <strong>Roberto Chuit Roganovich</strong> (Alfaguara)
    </p><p class="article-text">
        4. <em>L&oacute;pez L&oacute;pez</em>, de <strong>Tom&aacute;s Downey</strong> (Fiordo).
    </p><p class="article-text">
        5. <em>Si est&aacute;s leyendo esto</em>, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/kike-ferrari-general-hay-presencia-clase-trabajadora-literatura-argentina_1_12194074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kike Ferrari</a> (Fondo de Cultura Econ&oacute;mica).
    </p><p class="article-text">
        6. <em>Cicuta para los o&iacute;dos</em>, <strong>Sebasti&aacute;n Hacher</strong> (Eterna Cadencia Editora).
    </p><p class="article-text">
        7. <em>La merma</em>, <strong>Mar&iacute;a Moreno</strong> (Random House).
    </p><p class="article-text">
        8. <em>Hija biogr&aacute;fica</em>, <strong>Romina Paula</strong> (Entrop&iacute;a).
    </p><p class="article-text">
        9. <em>Kurepa</em>, <strong>Mart&iacute;n Sancia Kawamichi</strong> (La Cruj&iacute;a).
    </p><p class="article-text">
        10. <em>Historia natural</em>, <strong>Marina Yuszczuk</strong> (Blatt &amp; R&iacute;os).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Así son las tapas de las novelas que integran la &quot;lista larga&quot; como finalistas del Premio Fundación Medifé Filba de este año."
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                Así son las tapas de las novelas que integran la &quot;lista larga&quot; como finalistas del Premio Fundación Medifé Filba de este año.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El premio</strong></h2><p class="article-text">
        Sobre la selecci&oacute;n de los diez t&iacute;tulos publicados durante 2025, los organizadores del concurso sostuvieron: &ldquo;Esta lista fue elegida tras una profunda lectura, en la que <strong>se busc&oacute; sostener la solidez y calidad de los a&ntilde;os anteriores</strong>, dar cuenta del rico acervo cultural narrativo y destacar las distintas corrientes por las que navega la literatura argentina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En esta edici&oacute;n nos acompa&ntilde;a <strong>un jurado compuesto por las escritoras Gabriela Cabez&oacute;n C&aacute;mara y Leila Guerriero y el escritor Alan Pauls</strong>, quienes tendr&aacute;n a su cargo seleccionar de entre estas 10 novelas finalistas que hoy anunciamos, los 5 t&iacute;tulos de la lista corta en el mes de octubre. Luego elegir&aacute;n la novela ganadora que ser&aacute; anunciada durante noviembre&rdquo;, afirmaron desde la organizaci&oacute;n. Quien gane recibir&aacute; <strong>un premio de 6.000.000 pesos argentinos</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Este año el jurado está compuesto por Gabriela Cabezón Cámara, Leila Guerriero y Alan Pauls.                            </span>
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        En las ediciones anteriores, el Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute; Filba fue para las novelas <em>El &uacute;ltimo Falcon sobre la tierra</em>, de <strong>Juan Ignacio Pisano</strong> (Baltasara Editora);<em> Los llanos</em>, de <strong>Federico Falco</strong> (Anagrama); <em>Materiales para una pesadilla</em>, de <strong>Juan Mattio</strong> (Aquilina ediciones); <em>El ojo de Goliat</em>, de <strong>Diego Muzzio</strong> (Entrop&iacute;a); <em>Las ni&ntilde;as del naranjel</em>, de <strong>Gabriela Cabez&oacute;n C&aacute;mara</strong> (Random House) y <em>La ficci&oacute;n del ahorro</em>, de<strong> Carmen M. C&aacute;ceres</strong> (Fiordo).
    </p><h2 class="article-text"><strong>De qu&eacute; se tratan las novelas finalistas</strong></h2><p class="article-text">
        En una de sus tantas versiones, a mediados de la d&eacute;cada del &lsquo;30, se supone que <strong>Jorge Luis Borges</strong> tuvo alg&uacute;n tipo de decepci&oacute;n sentimental que lo llev&oacute; a comprarse un libro, una botella de ginebra y un arma. <strong>Con esos elementos tan improbables como contundentes, el autor de </strong><em><strong>Ficciones</strong></em><strong> se habr&iacute;a encerrado en un cuarto de hotel con la intenci&oacute;n de quitarse la vida.</strong> De esa sucesi&oacute;n de escenas que aparecen en el libro <em>Borges. Esplendor y derrota</em>, de <strong>Mar&iacute;a Esther V&aacute;zquez</strong>, pero tambi&eacute;n de todos esos ecos que el propio Borges se encarg&oacute; de hacer circular, se sirvi&oacute; el escritor Kike Ferrari para armar <em>Si est&aacute;s leyendo esto</em>, uno de los libros finalistas.
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                Kike Ferrari nació en Buenos Aires, en 1972.                            </span>
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        En plan novela de aventuras noir, el libro sigue la deriva de ese objeto que presumiblemente le perteneci&oacute; a Borges a lo largo de las d&eacute;cadas y, con &eacute;l, a lo largo de algunos hitos de las letras rioplatenses. <strong>La historia la intentan reconstruir Adri&aacute;n y Paula, dos trabajadores de la Biblioteca Nacional que a la vez van detr&aacute;s del arma de la mano de un d&uacute;o de investigadores privados</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n cruzando g&eacute;neros, y con la literatura como objeto de indagaci&oacute;n, entre las novelas finalistas se encuentran <em>El paraguas de Ch&eacute;jov</em>, de <strong>Pablo Colacrai </strong>y <em>La madre de Beckett ten&iacute;a un burro</em>, de <strong>Mat&iacute;as Battist&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mientras que el primero trabaja con tres l&iacute;neas paralelas &ndash;lo autobiogr&aacute;fico, lo ensay&iacute;stico y lo ficcional&ndash; para reflexionar sobre el v&iacute;nculo entre la escritura, el dolor y la reparaci&oacute;n, el segundo, tambi&eacute;n fragmentario, opta por un tono plagado de humor para pensar la tensi&oacute;n entre escritura y traducci&oacute;n literaria, un oficio que su autor ejerce desde hace tiempo<strong> (Battist&oacute;n ha vertido al castellano a Beckett, claro, pero tambi&eacute;n a &Eacute;douard Lev&eacute;, John Cage, Roland Barthes, Virginia Woolf, Fernando Pessoa, Gertrude Stein y Ed Wood, entre muchos otros)</strong>. En las p&aacute;ginas de este primer libro que lo tiene como autor, se cruzan experiencias propias, indagaciones punzantes alrededor de su oficio, enredos de otros traductores, una gran cantidad de lecturas, muchas escenas de la vida de Beckett y un mont&oacute;n de datos hipn&oacute;ticos que al tiempo que desv&iacute;an al narrador de su tarea se le vuelven cada vez m&aacute;s gravitantes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La escritora Marina Yuszczuk, otra de las finalistas."
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                La escritora Marina Yuszczuk, otra de las finalistas.                            </span>
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        En tanto, en <em>L&oacute;pez L&oacute;pez</em>, de <strong>Tom&aacute;s Downey</strong>, dos misteriosos ej&eacute;rcitos &ndash;uno es el Negro y el otro el Naranja&ndash; se enfrentan en una guerra todav&iacute;a m&aacute;s misteriosa en la que luchan dos pueblos vecinos y enemigos. L&oacute;pez es un soldado en las filas negras que logra escapar de un fusilamiento. <strong>En su fuga &ndash;L&oacute;pez es desertor, pr&oacute;fugo y, sobre todo, un soldado que huye y le hace caso al c&eacute;lebre dicho porque servir&aacute; para otra guerra&ndash; encuentra el uniforme de un soldado fallecido entre las filas naranjas.</strong> Cuando observa el traje de cerca, nota que en la prenda est&aacute; cosido sobre un parche el apellido del combatiente muerto. Como &eacute;l, ese soldado tambi&eacute;n se llama L&oacute;pez.
    </p><p class="article-text">
        Dispuesto a seguir para escapar, L&oacute;pez se calza esas ropas. Mientras huye y recuerda a personas y circunstancias de su vida antes de la guerra, encontrar&aacute; en un bosque a un grupo de soldados de la tropa naranja y se plegar&aacute; a ellos bajo su nueva y al mismo tiempo conocida identidad. Ser&aacute; &eacute;l y ser&aacute; su doble, L&oacute;pez. <strong>Con inteligencia para reparar en esa convenci&oacute;n siempre huidiza que damos en llamar identidad, Downey construy&oacute; una novela extraordinaria</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, <em>Historia natural</em>, de<strong> Marina Yuszczuk</strong>, tiene como protagonista y narradora a Virginia Moreno, la hija del explorador y coleccionista Francisco Moreno, m&aacute;s conocido por todos como Perito Moreno. <strong>La autora toma a esos personajes, a la creaci&oacute;n del Museo de Ciencias Naturales de La Plata y a las circunstancias que rodearon este hecho hist&oacute;rico </strong>para meterse en una intriga familiar, donde se cruzan hallazgos que formar&aacute;n parte del museo, taxidermistas, apasionados por el conocimiento y el af&aacute;n desmedido por el coleccionismo de un padre en fuga mirado desde una hija que quiere llamar su atenci&oacute;n aunque sea por un rato. <strong>Una vez m&aacute;s, Yuszczuk da muestras de ser una de las narradoras m&aacute;s interesantes de los &uacute;ltimos tiempos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Dos de las novelas finalistas transcurren en medio de la naturaleza. Es el caso de <em>Kurepa</em>, de <strong>Mart&iacute;n Sancia Kawamichi</strong>, una historia alucinante ambientada en el coraz&oacute;n de la geograf&iacute;a paraguaya y <em>Cicuta para los o&iacute;dos</em>, de <strong>Sebasti&aacute;n Hacher</strong>, una narraci&oacute;n en la que la vida idealizada en un entorno natural se vuelve pesadilla estruendosa.
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                Martín Sancia Kawamichi nació en Buenos Aires, en 1973.                            </span>
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        Entre las elegidas tambi&eacute;n hay dos t&iacute;tulos publicados por el grupo editorial Penguin Random House. Uno es <em>La merma</em>, de <strong>Mar&iacute;a Moreno</strong>, un texto que desaf&iacute;a los bordes de la literatura. &ldquo;En el obcecado esfuerzo por recuperarse de un ACV que le paraliz&oacute; el lado derecho desde el rostro a los pies, <strong>Mar&iacute;a Moreno </strong>observa lo que ocurre con su propio cuerpo y el de los que la rodean en la UCI, las habitaciones de una cl&iacute;nica asediada por el covid y la sala donde los kinesi&oacute;logos la torturan con el mandato motriz: &iexcl;a caminar!&rdquo;, se lee en la contratapa de la publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con una ferocidad mordaz y una endiablada y novedosa ternura para consigo misma, esta autora cardinal empuja al desv&iacute;o la suerte de toda la literatura en espa&ntilde;ol de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. <strong>Contra el abismo de s&iacute; misma, el abismo de un idioma. Ante el vac&iacute;o de una nueva existencia, el gesto de mirarse refleja la extrema vulnerabilidad de la especie. Y su pertinaz deseo de vivir</strong>&rdquo;, agregan desde la editorial.
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                María Moreno es finalista este año con su libro &quot;La merma&quot;.                            </span>
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        Otro de los finalistas, que a su vez gan&oacute; el premio Clar&iacute;n Novela en 2024, es <em>Si sintieras bajo los pies las estructuras mayores</em>, de <strong>Roberto Chuit Roganovich</strong>. <em>&ldquo;El weird, el terror ecol&oacute;gico, la ciencia ficci&oacute;n y el componente especulativo se imbrican en una ficci&oacute;n hist&oacute;rica armada con un mosaico de testimonios que atraviesan los siglos&rdquo;</em>, detallan desde Filba sobre el libro.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, tambi&eacute;n integra la &ldquo;lista larga&rdquo; la novela <em>Hija biogr&aacute;fica</em>, de <strong>Romina Paula</strong>. &ldquo;Con un paisaje serrano protag&oacute;nico y narrada por una voz adolescente es una novela en la que la relaci&oacute;n entre lo biogr&aacute;fico y lo biol&oacute;gico indaga sobre el relato compartido que nos construye a cada uno de nosotros a la vez que pone en tensi&oacute;n la pregunta sobre qu&eacute; elementos y vidas componen una familia&rdquo;, detallaron los organizadores del Premio.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/anunciaron-diez-finalistas-premio-fundacion-medife-filba-distingue-literatura-argentina_1_13413521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 14:16:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Anunciaron los diez finalistas del Premio Fundación Medifé Filba que distingue a la literatura argentina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Premio Fundación Medifé Filba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ana María Shua: “A los enfermos se les pide valentía, a mí siempre me costó esa clase de solemnidad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ana-maria-shua-enfermos-les-pide-valentia-costo-clase-solemnidad_1_13406041.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b34854e-972e-4884-a404-f7c6c031a650_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x819y311.jpg" width="1200" height="675" alt="Ana María Shua: “A los enfermos se les pide valentía, a mí siempre me costó esa clase de solemnidad”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su reciente libro de relatos “El cuerpo roto”, la escritora ofrece doce textos que, narrados con complicidad y una mirada aguda, recorren escenas de enfermedad, dolor, cuidados y vulnerabilidad. Cómo fue narrar su propia experiencia con el cáncer y por qué cree que la muerte sigue siendo un gran tabú.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El per&iacute;odo entre el primer diagn&oacute;stico y el comienzo del tratamiento fue un tiempo extra&ntilde;o. Entr&eacute; en un estado de euforia, no pod&iacute;a parar de hablar. Me sent&iacute;a como un personaje de Jack London que avanzaba con su trineo sobre el hielo del &Aacute;rtico (...). Mi marido, ahora, no solo estaba aterrado por mi enfermedad, sino por mi estado ps&iacute;quico. </em><em><strong>Yo parec&iacute;a feliz, me re&iacute;a, hablaba sin parar, estaba viviendo una aventura extraordinaria&rdquo;</strong></em>, dice la narradora de <em>Un canto a la vida</em>, de <strong>Ana Mar&iacute;a Shua</strong>. El texto, que recupera la propia experiencia de la autora cuando a los 50 a&ntilde;os le diagnosticaron c&aacute;ncer por primera vez, es uno de los doce relatos que integran <em>El cuerpo roto</em> (P&aacute;ginas de Espuma, 2026), un libro en el que, entre la complicidad, la iron&iacute;a y el filo, <strong>la escritora se dedica a desentra&ntilde;ar esa &ldquo;aventura extraordinaria&rdquo; que atraviesan los cuerpos cuando necesitan alg&uacute;n tipo de cuidado, desean, envejecen o se rompen</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Con texturas diferentes (hay historias en primera persona, cuentos repletos de t&eacute;rminos t&eacute;cnicos, descripciones desopilantes, memorias que parecen desenredarse, materiales que despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os reci&eacute;n ahora ven la luz) y un tono c&oacute;mplice, al recorrer el libro se suceden historias protagonizadas por pacientes, m&eacute;dicos, familias, personas que deben cuidar a otras. Pero, lejos de ser solemne, Shua, que es una maestra de la observaci&oacute;n de los v&iacute;nculos, <strong>los exhibe en su desconcierto</strong>, frente al absurdo de la enfermedad o de la muerte; en sus maniobras ante lo inevitable, en sus gestos torpes y profundamente humanos. 
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                &quot;El cuerpo roto&quot; salió por la editorial española Páginas de Espuma                            </span>
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        <strong>&ndash; Contaste en algunas entrevistas que hay material de este libro que estuvo mucho tiempo guardado. &iquest;Qu&eacute; te llev&oacute; a publicarlo ahora?</strong> 
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, hay un texto en particular, que es el &uacute;ltimo. Es como una cr&oacute;nica del velorio de mi pap&aacute;. En alg&uacute;n momento me daba pudor publicarlo porque estaba ah&iacute; toda la familia. <strong>Yo generalmente no escribo acerca de mi propia familia y no me gusta usar como personajes a la gente que me rodea.</strong> Pero bueno, en este caso pasaron muchos a&ntilde;os, mi pap&aacute; muri&oacute; en el a&ntilde;o &lsquo;75 y ese texto lo habr&eacute; escrito dos o tres a&ntilde;os despu&eacute;s. Entonces dije &ldquo;ya est&aacute;, ya pas&oacute; mucho tiempo, se puede contar&rdquo;. &iexcl;Tampoco hay nada tan imp&uacute;dico ni mucho menos! (risas). El resto pertenecen a tiempos distintos, algunos estaban publicados en otros libros, otros los escrib&iacute; especialmente para &eacute;ste. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Siempre supiste que este libro iba a tener una columna vertebral tan clara, con el cuerpo en primer plano, con estos cuerpos que en circunstancias muy distintas se van rompiendo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Todo empez&oacute; en el momento en que yo le present&eacute; otro libro a mi editor de P&aacute;ginas de Espuma, Juan Casamayor. &Eacute;l lo ley&oacute; y me dijo &ldquo;s&iacute;, todos los cuentos est&aacute;n muy bien, pero no tienen nada que ver unos con otros&rdquo;. Y yo le dije &ldquo;es que a m&iacute; me gustan los libros as&iacute;, cuentos muy variados, que el lector se sorprenda mucho cada vez que pasa de un cuento al otro&rdquo;. Entonces &eacute;l me retruc&oacute;: &ldquo;Es que yo no publico libros <em>con</em> cuentos, publico libros <em>de</em> cuentos. Entonces siempre busco que tengan alg&uacute;n tipo de unidad, que puede ser de tono o de tema, o de lo que a vos se te ocurra&rdquo;. <strong>Como s&eacute; que &eacute;l es un gran editor y le tengo mucho respeto, me puse a pensar un poco. Al tiempo le dije que s&iacute; hab&iacute;a un tema sobre el que hab&iacute;a escrito mucho, que era el cuerpo, la enfermedad, la salud, la relaci&oacute;n con los m&eacute;dicos. </strong>A &eacute;l le interes&oacute; y me decant&eacute; por ese lado. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Ah&iacute; fuiste agrupando cosas, buscando lo que ya ten&iacute;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Claro, primero eleg&iacute; algunas cosas que ya ten&iacute;a. Y me pas&oacute; como te pasa cuando est&aacute;s armando un rompecabezas, que ten&eacute;s algunas piezas que ya encajaron y esas son las que van delimitando la forma de lo que falta.<strong> As&iacute; que de alguna manera ya sab&iacute;a lo que ten&iacute;a que escribir.</strong> As&iacute; fueron apareciendo los cuentos que faltaban. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Llama la atenci&oacute;n, en la mayor&iacute;a de los relatos, la precisi&oacute;n y la cantidad de detalles que aparecen sobre cuestiones m&eacute;dicas, sobre medicamentos, sobre enfermedades, algunas raras o no tan frecuentes. &iquest;Siempre te interes&oacute; la medicina? &iquest;Es algo que te gusta, que te atrae particularmente? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La verdad es que lo m&eacute;dico es algo que me acompa&ntilde;a desde siempre. Es algo que me interesa, me interesa mucho. De hecho, cuando lleg&oacute; el momento de decidir qu&eacute; iba a estudiar estuve a punto de seguir Medicina.<strong> Hasta que, en una r&aacute;faga de iluminaci&oacute;n, me di cuenta de que lo que en realidad m&aacute;s me gustaba de la medicina eran las palabras</strong> (risas). No ten&iacute;a tantas ganas de ser m&eacute;dica pero s&iacute; me fascinaban los t&eacute;rminos m&eacute;dicos. As&iacute; que desde siempre es algo a lo que le presto mucha atenci&oacute;n. Adem&aacute;s pasa que en esta casa, como dice una de mis hijas, somos enfermos profesionales (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo es eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Es que  tuvimos muchas aventuras y avatares en relaci&oacute;n con la enfermedad. As&iacute; que siempre la estoy escuchando. Pero obviamente aclaro que si habl&aacute;s conmigo y trat&aacute;s de profundizar en alg&uacute;n aspecto muy espec&iacute;fico no voy mucho m&aacute;s all&aacute; de la palabra. &iexcl;Pero la palabra la conozco! <strong>Por eso me irrit&oacute; much&iacute;simo </strong><em><strong>Dr. House</strong></em><strong>, esa serie que le encantaba a mucha gente. A m&iacute; me llamaba la atenci&oacute;n la cantidad de disparates m&eacute;dicos que mostraba</strong>, era irritante. Se salvaba por el actor, que es extraordinario, pero desde el punto de vista m&eacute;dico era un disparate. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Ana María Shua nació en Buenos Aires, en 1951. Publicó su primer libro en 1967."
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            <span class="title">
                Ana María Shua nació en Buenos Aires, en 1951. Publicó su primer libro en 1967.                            </span>
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        <strong>&ndash; En este sentido, hay un par de narradoras de los relatos de este libro que, como vos, tambi&eacute;n se detienen en las palabras. Hay alguien que repara en que decimos que tal persona &ldquo;cursa&rdquo; una enfermedad o un ACV. Y hay otra que se enoja con un m&eacute;dico porque usa una met&aacute;fora muy desafortunada para referirse a la muerte. &iquest;Se recurre a estos t&eacute;rminos por miedo? &iquest;Nos sigue costando encontrar palabras para lo doloroso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Por un lado, hablar de la muerte no ha dejado de ser tab&uacute;. Y, claro, es algo muy dif&iacute;cil, muy tremendo. Y yo dudo de que esa inclinaci&oacute;n sea solamente en nuestra sociedad occidental judeocristiana. Me parece que el tema de la muerte es perturbador para todo el mundo, para todas las sociedades. Yo trabajo mucho con cuentos populares y leyendas de distintas culturas, sobre todo para chicos, y veo en esos relatos que la muerte no es algo natural para el ser humano. En culturas tan diversas como las de los abor&iacute;genes australianos y los pieles rojas, por ejemplo, los ind&iacute;genas de Am&eacute;rica del Norte. <strong>Es interesante ver c&oacute;mo siempre en la creaci&oacute;n del hombre la muerte no existe. El hombre, antes que nada, es creado inmortal y, como en la tradici&oacute;n judeocristiana, est&aacute; en el para&iacute;so. Hasta que, despu&eacute;s de esa creaci&oacute;n, aparece algo que irrumpe</strong>. A veces es un pecado, a veces es un error, a veces es una traici&oacute;n, a veces es una trampa. Algo que hace que aparezca la muerte. Pero la muerte en s&iacute; nunca se presenta como algo natural. Hay un cuento lind&iacute;simo de los <em>mas&aacute;i</em> de &Aacute;frica en que el h&eacute;roe cultural le explica a un ser humano que se llama Le'eyo, qu&eacute; es lo que tiene que hacer para que la muerte desaparezca, para que no exista nunca m&aacute;s. Entonces le dice: &ldquo;cuando alguien muera en la aldea ten&eacute;s que llevar su cuerpo hasta el r&iacute;o y decir luna muere, hombre vuelve a la vida&rdquo;. Un d&iacute;a muere alguien de la aldea y Le'eyo va con el cad&aacute;ver, mira a la luna y piensa &ldquo;&iquest;qu&eacute;, nos vamos a quedar sin luna para toda la eternidad por alguien que se muri&oacute;? No tiene ning&uacute;n sentido&rdquo;. Entonces dice &ldquo;luna muere y vuelve a nacer, hombre muere y no vuelvas m&aacute;s&rdquo;. Pero despu&eacute;s muere uno de sus hijos. Y entonces Le'eyo se arrepiente y lleva su cad&aacute;ver al r&iacute;o y dice las palabras m&aacute;gicas que le hab&iacute;an ense&ntilde;ado, pero esas palabras ya no funcionan. Una vez que fueron dichas ya quedan para siempre as&iacute;. Entonces la luna vuelve a nacer y el ser humano se muere y no vuelve. Revisando este tipo de leyendas, mitos, historias tradicionales siempre aparece un relato que explica el porqu&eacute; de la muerte. <strong>No conozco ninguna cultura que acepte realmente la muerte del ser humano como algo normal, natural, verdaderamente incorporado a la sociedad y su existencia.</strong> Porque nosotros tenemos el prejuicio de que es nuestra sociedad la que tiene a la muerte como un tab&uacute;, pero en realidad yo veo que es algo m&aacute;s extendido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Entre estos relatos de cuerpos rotos, aparecen por lo menos dos que tienen que ver con historias alrededor de la dictadura. Hay cuerpos que atravesaron la tortura, la desaparici&oacute;n, el exilio o zonas aleda&ntilde;as, digamos. &iquest;Por qu&eacute; los incorporaste y, al mismo tiempo, por qu&eacute; elegiste un tono para nada solemne para contar esas historias? Hay uno que es muy gracioso por c&oacute;mo la familia ve y nombra a la militancia pol&iacute;tica y a la vez pasan cosas terribles.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, ah&iacute; suceden cosas espantosas, pero es muy c&oacute;mico al mismo tiempo. Para m&iacute; es inevitable, de alguna manera, que aparezcan estas escenas: mi generaci&oacute;n est&aacute; atravesada por la dictadura y ah&iacute; no hay nada que hacer, &iquest;viste? Yo en el a&ntilde;o &lsquo;76 ten&iacute;a 25 a&ntilde;os. Mi hermana se tuvo que exiliar y de hecho buena parte de mi familia m&aacute;s cercana vive en el exterior porque tuvieron que escaparse en ese momento. Por suerte, por suerte se pudieron escapar y por suerte est&aacute;n vivos. <strong>A la vez fui al Colegio Nacional Buenos Aires, tenemos 140 compa&ntilde;eros desaparecidos. Es inevitable que todo eso est&eacute; presente.</strong> Quiero decir: estaba presente en ese momento y nos qued&oacute; para siempre. Es como una cicatriz. Aunque no, ni siquiera es una cicatriz, en realidad la dictadura es una llaga que llevamos encima. <strong>Yo nunca escrib&iacute; directamente sobre el tema de la dictadura, pero en todos mis libros aparece de alguna manera o como tel&oacute;n de fondo o como parte de alguna situaci&oacute;n. Siempre por alg&uacute;n lado se filtra y resulta inevitable</strong>. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo médico es algo que me acompaña desde siempre. Es algo que me interesa mucho. De hecho, cuando llegó el momento de decidir qué iba a estudiar estuve a punto de seguir Medicina. Hasta que, en una ráfaga de iluminación, me di cuenta de que lo que en realidad más me gustaba de la medicina eran las palabras.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En </strong><em><strong>Un canto a la vida</strong></em><strong>, el relato que abre el libro, la narradora habla de su enfermedad, que es el c&aacute;ncer, como &ldquo;una aventura extraordinaria&rdquo;. Por un lado, hay como una &eacute;pica, por el otro pareciera que se est&aacute; de alg&uacute;n modo curioso divirtiendo. &iquest;Te interesan esos contrastes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Por un lado, todo eso que aparece ah&iacute; es totalmente autobiogr&aacute;fico. Ten&iacute;a 50 a&ntilde;os en ese entonces y cuando empec&eacute; con la enfermedad entr&eacute; en un rar&iacute;simo estado de euforia. Como cuento ah&iacute;, me sent&iacute;a como en una novela de Jack London entre los hielos y luchando contra una manada de lobos. Entonces hab&iacute;a un elemento &eacute;pico, pero a la vez no pod&iacute;a dormir. Despu&eacute;s vino la quimioterapia y me barri&oacute; completamente. <strong>Me barri&oacute; la personalidad, ya no era yo misma y dej&eacute; de escribir ese texto que se menciona ah&iacute; y que estaba escribiendo al principio, cuando empez&oacute; todo. As&iacute; que nada, lloraba todo el d&iacute;a, qu&eacute; te puedo decir. </strong>Lloraba y no hac&iacute;a m&aacute;s que llorar y sufrir. Por eso me causa un poco de gracia cuando a los enfermos se les pide valent&iacute;a, a m&iacute; siempre me cost&oacute; esa clase de solemnidad. Por eso tambi&eacute;n, en el cuento, la idea de un canto a la vida empieza por ser sarc&aacute;stica y para terminar convirti&eacute;ndose de verdad un canto a la vida. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Aquel texto que no pod&iacute;as escribir cuando recibiste el diagn&oacute;stico lo retomaste muchos a&ntilde;os despu&eacute;s. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, como 20 a&ntilde;os despu&eacute;s. Y despu&eacute;s tuve c&aacute;ncer muchas veces m&aacute;s pero ya est&aacute;, ya escrib&iacute; un libro sobre el asunto. &iexcl;No puedo seguir escribiendo cuentos sobre c&aacute;ncer! (risas).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Distinguida con la Beca Guggenheim, el Premio Konex y el Premio Nacional de cuento, entre muchos otros, Shua es considerada una maestra de la narrativa argentina."
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            <span class="title">
                Distinguida con la Beca Guggenheim, el Premio Konex y el Premio Nacional de cuento, entre muchos otros, Shua es considerada una maestra de la narrativa argentina.                            </span>
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        <strong>&ndash; Antes hablabas del pudor que te generaba publicar una historia que ten&iacute;a como protagonista a tu familia. Cada tanto suelen aparecer debates alrededor de lo autobiogr&aacute;fico y la literatura, esto de qu&eacute; contar, si hay alg&uacute;n tipo de l&iacute;mite. &iquest;C&oacute;mo te llev&aacute;s con esto? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Creo que todo vale. Pienso que hay gente que trabaja con su autobiograf&iacute;a de una manera magn&iacute;fica. Estoy pensando, por ejemplo, en <em>M&uacute;sicos y relojeros</em> de <strong>Alicia Steimberg</strong>. Es maravilloso y es muy autobiogr&aacute;fico. O lo bastante como para pelearse con toda su familia durante a&ntilde;os (risas). Pero hay muchos m&aacute;s, no s&eacute;, <strong>Henry Miller</strong> o <strong>Jorge As&iacute;s </strong>han sido muy autobiogr&aacute;ficos. Y otros no son autobiogr&aacute;ficos en absoluto y tambi&eacute;n producen gran literatura. No veo que haya ninguna relaci&oacute;n entre la calidad literaria y el tipo de material con el que uno trabaja. Hay autores que prefieren trabajar con lo autobiogr&aacute;fico y otros no. <strong>Yo en este libro tengo de todo. Tengo el primer cuento y el &uacute;ltimo que son muy autobiogr&aacute;ficos y otros que no nada tienen que ver conmigo. </strong>En cualquier caso, me parece que nos pasa a todos los autores y autoras, que hay elementos de la vida que uno conoce personalmente por una u otra raz&oacute;n y al momento de escribir los usa. A la vez, creo que cuando est&aacute;s escribiendo todo confluye en tu texto de maneras imperceptibles: tus recuerdos, tus vivencias, lo que te est&aacute; pasando en ese momento. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Venimos hablando de cuentos, pero has dedicado mucho tiempo, sobre todo &uacute;ltimamente, a pensar el g&eacute;nero del microrrelato. &iquest;Qu&eacute; te atrae de &eacute;l, cu&aacute;l es la diferencia con el cuento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, en realidad siempre estuve cerca del microrrelato, fue lo primero que escrib&iacute; para adultos. No fue lo primero que publiqu&eacute;, claro, porque el microrrelato siempre fue muy dif&iacute;cil de publicar. Como me pasa con la mayor&iacute;a de las cosas, me atrajo antes que nada como lectora. Cuando yo empec&eacute; a leerlos en realidad no se dec&iacute;a microrrelato sino &ldquo;cuento brev&iacute;simo&rdquo;. Y no eran m&aacute;s que eso, cuentos brev&iacute;simos. Despu&eacute;s vinieron los nombres cient&iacute;ficos, que en realidad me parece que alejan un poco a la gente, esto del &ldquo;microrrelato&rdquo;, la &ldquo;mini ficci&oacute;n&rdquo;, o la &ldquo;micro ficci&oacute;n&rdquo;. Lo que los diferencia de los cuentos es solamente la extensi&oacute;n. Despu&eacute;s est&aacute; lo que me pasa a m&iacute; cuando los escribo: el micro relato ya nace en m&iacute; con su forma puesta. No tengo que buscarlo mientras estoy escribiendo. Nace as&iacute;, es as&iacute;. Despu&eacute;s vendr&aacute; el pulido, el cambio de alguna palabra o alg&uacute;n signo de puntuaci&oacute;n. Pero la idea central es inamovible. Por el contrario, el cuento va surgiendo mientras lo escribo. O sea, yo s&eacute; el tema del cuento pero muchas veces no s&eacute; el final. Hay escritores que necesitan saber el final sin falta, si no no pueden avanzar. <strong>Escritores tan dis&iacute;miles como Abelardo Castillo o (Roberto) Fontanarrosa, por ejemplo.</strong> Yo no soy as&iacute; para nada, voy encontrando el final mientras escribo. Muy rara vez tengo el final antes de empezar. En el caso del microrrelato, lo que me pasa es que produce ese enorme placer de concentrar una alta cantidad de significado en una m&iacute;nima cantidad de significante. <strong>As&iacute; que me gusta mucho como lectora y todos nuestros grandes maestros del cuento han escrito microrrelatos.</strong> Pienso en autores tan variados como (Jorge Luis) Borges, (Julio) Cort&aacute;zar, (Marco) Denevi, Silvina Ocampo, (Isidoro) Blaisten. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Siempre estuve cerca del microrrelato, fue lo primero que escribí para adultos. No fue lo primero que publiqué, claro, porque el microrrelato siempre fue muy difícil de publicar. Como me pasa con la mayoría de las cosas, me atrajo antes que nada como lectora.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Escrib&iacute;s todos los d&iacute;as?</strong> 
    </p><p class="article-text">
        &mdash; S&iacute;, te&oacute;ricamente s&iacute; (risas). En el &uacute;ltimo tiempo estoy muy vaga pero te&oacute;ricamente escribo todas las ma&ntilde;anas.<strong> La idea es que a las nueve, nueve y media est&eacute; sentada en mi oficina frente a la compu.</strong> Y, bueno, algo tiene que salir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Con qu&eacute; est&aacute;s ahora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Anduve con varias cosas porque escribo mucho para chicos. Pero mucho, mucho, mucho. Y tengo una enorme cantidad de libros de adaptaciones tambi&eacute;n, de leyendas y cuentos populares. Por lo general sigo el siguiente orden: un libro de microrrelatos, uno de cuentos, una novela. <strong>Para mi orden mental ahora deber&iacute;a me tocar&iacute;a una novela. &iexcl;Pero no tengo ninguna idea de novela, as&iacute; que vamos a ver! </strong>(risas). 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;  Cuando dec&iacute;s &ldquo;idea&rdquo;, &iquest;ese punto de partida es una imagen, una an&eacute;cdota, una palabra? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; La verdad es que no lo s&eacute;. Nunca s&eacute; de d&oacute;nde va a salir lo que escribo. Pero no es una imagen ni una palabra, sobre todo con las novelas tiene que haber una idea de novela. Un tema general. Quiz&aacute;s todav&iacute;a no aparecen los personajes, pero tiene que haber un tema general, como si me dijera a m&iacute; misma &ldquo;esta historia se va a tratar de tal cosa&rdquo;. <strong>Al mismo tiempo tiene que haber un rumbo, aunque no sepa el final o en el camino vaya dando vueltas</strong>, tengo que tener la idea de que estoy yendo hacia alg&uacute;n lugar. 
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ana-maria-shua-enfermos-les-pide-valentia-costo-clase-solemnidad_1_13406041.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jul 2026 13:47:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ana María Shua: “A los enfermos se les pide valentía, a mí siempre me costó esa clase de solemnidad”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ana María Shua,Literatura argentina,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Libros de julio: las cartas de Mercedes Sosa, varios rescates literarios y Claudia Piñeiro para chicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-julio-cartas-mercedes-sosa-rescates-literarios-claudia-pineiro-chicos_1_13359735.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7422ccab-4b50-40ab-a9d1-2c1dd17b7439_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1022y641.jpg" width="1200" height="675" alt="Libros de julio: las cartas de Mercedes Sosa, varios rescates literarios y Claudia Piñeiro para chicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Varias editoriales anunciaron títulos nuevos que llegarán a las librerías a lo largo de todo el mes. De qué se tratan y qué sellos los publicaron.</p><p class="subtitle">Entrevista - Adriana Riva: “La escritura nace de la fricción que como seres humanos tenemos con el mundo”</p></div><p class="article-text">
        Las editoriales argentinas y los sellos extranjeros que distribuyen sus libros en el pa&iacute;s anunciaron para julio la llegada a las librer&iacute;as de una enorme cantidad de lanzamientos. Entre muchos otros, a lo largo de todo el mes los lectores podr&aacute;n encontrarse con t&iacute;tulos de autores y autoras como <strong>Mercedes Sosa, C&eacute;sar Aira, Yamila B&ecirc;gn&eacute;, Pedro Juan Guti&eacute;rrez, Nick Hornby, Claudia Pi&ntilde;eiro y Diego Fischerman</strong>, entre muchos otros y otras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1.</strong><em><strong> P&aacute;jaro azul. Cartas desde el exilio</strong></em><strong>, de Mercedes Sosa. </strong>Un d&iacute;a de 2016, lleg&oacute; a la Fundaci&oacute;n Mercedes Sosa <strong>Hugo Otero</strong>. &ldquo;&Eacute;l era un amigo de mi abuela, ahora un hombre mayor, dulce y con bigotes, que hab&iacute;a trabajado en Felfort, un detalle que yo adoraba por los bombones que sol&iacute;a traernos. Cuando lleg&oacute; con su bast&oacute;n y una carpeta azul que explotaba en papeles, me dijo que esa era la correspondencia que mi abuela le hab&iacute;a mandado durante a&ntilde;os&rdquo;, recuerda<strong> Araceli Matus, nieta de Mercedes Sosa</strong>, en el pr&oacute;logo de <em>P&aacute;jaro azul. Cartas desde el exilio</em>, una cuidada publicaci&oacute;n que llega este mes de la mano de la editorial Parip&eacute; Books.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entre los papeles que Hugo tra&iacute;a consigo hab&iacute;a cartas, sobres, postales y hasta programas intervenidos y bolsas de papel de esas que dan en los aviones para los mareos. La mayor&iacute;a de las cartas estaban fechadas entre 1978 y 1981 y fueron escritas por Mercedes Sosa en el exilio. <strong>Gracias al trabajo de Araceli Matus, nieta de Mercedes y presidenta de la Fundaci&oacute;n Mercedes Sosa; Agustina P&eacute;rez Rial, realizadora, investigadora y productora de archivos, y la doctora en Letras Graciela Goldchluk, quienes trabajaron juntas en la edici&oacute;n de </strong><em><strong>P&aacute;jaro azul. Cartas desde el exilio</strong></em><strong>, este tesoro es ahora accesible para el gran p&uacute;blico.</strong> En estas cartas se despliega una voz que pocos conocieron. No es la Mercedes cantora ni la figura p&uacute;blica consagrada, sino una mujer que escribe antes de dormir, en un avi&oacute;n o en su &lsquo;escritorio color burgues&iacute;a&rsquo;, y que le habla a Hugo desde el miedo, la soledad, el cansancio, el humor y el deseo. Carta a carta, Mercedes va construyendo una autobiograf&iacute;a fragmentaria que es tambi&eacute;n el retrato sensible de una &eacute;poca: aparecen lecturas, m&uacute;sicas, ciudades, afectos, escenas del exilio y referencias a acontecimientos hist&oacute;ricos que atraviesan su vida cotidiana&rdquo;, informaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Pájaro azul. Cartas desde el exilio&quot;, de Mercedes Sosa.                            </span>
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        <em><strong>P&aacute;jaro azul. Cartas desde el exilio</strong></em><strong>, de Mercedes Sosa, sali&oacute; por la editorial Parip&eacute; Books.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>La m&uacute;sica de las esferas</strong></em><strong>, de Yamila B&ecirc;gn&eacute;. </strong>&ldquo;En la noche del solsticio de invierno, Jazm&iacute;n, protagonista de la novela, va a resolver un asunto pendiente: en la noche m&aacute;s larga del a&ntilde;o se propone recuperar un planeta y una luna. Eris, Disnomia.<strong> Con la maestr&iacute;a a la que nos tiene acostumbrados, con humor y ternura, este libro recorre en una noche la &oacute;rbita de su protagonista por una desolada Buenos Aires, mientras tramita un postergado duelo amoroso</strong>&rdquo;, informan desde el sello Omn&iacute;vora, que vuelve a publicar este a&ntilde;o una novedad de la escritora argentina Yamila B&ecirc;gn&eacute;, una de las voces m&aacute;s interesantes de la literatura contempor&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Voy firme y demasiado cerca de la corriente de la avenida. Hago equilibrio sobre el cord&oacute;n de la vereda. Para qu&eacute;, me digo, y centro mejor el cuerpo en el ancho de las baldosas. Justo despu&eacute;s se abre una estela de autos, no s&eacute; si azules o grises o negros todos. Me arrojan el aire, me arrojan al viento. Y me sumo a la velocidad. Eris, Disnomia, pienso. <strong>La irradiaci&oacute;n del metano endurecido, las mol&eacute;culas complejas. Por eso es tanto el rojo, el anaranjado. </strong>Saco el celular del bolsillo de la campera. Son las once y cincuenta y dos. Voy a ir a tocarte el timbre. Vos tampoco vas a dormir&rdquo;, se lee en las primeras p&aacute;ginas del libro.
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                    alt="La música de las esferas, de Yamila Bêgné."
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            <span class="title">
                La música de las esferas, de Yamila Bêgné.                            </span>
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        <em><strong>La m&uacute;sica de las esferas</strong></em><strong>, de Yamila B&ecirc;gn&eacute;, sali&oacute; por Omn&iacute;vora Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Melancol&iacute;a de los leones</strong></em><strong>, de Pedro Juan Guti&eacute;rrez.</strong> &ldquo;Presentamos <em>Melancol&iacute;a de los leones</em>, de <strong>Pedro Juan Guti&eacute;rrez</strong>, una de las voces m&aacute;s singulares y desafiantes de la literatura latinoamericana contempor&aacute;nea&rdquo;, anunci&oacute; el sello Sur y despu&eacute;s en sus redes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una mujer practica la levitacio&#769;n sin despegar ni un mili&#769;metro del suelo. <strong>Un loco mira a los pasajeros de un o&#769;mnibus con temor: todos tienen cara de locos. La vieja anciana, que siempre esta&#769; tomando aire en la azotea, no es lo que parece.</strong> Un hombre parado sobre el muro del Maleco&#769;n se lanza sobre las olas y quien lo observa piensa: un suicida acaba de destrozarse el cr&aacute;neo contra los arrecifes. &rdquo;El desorden es una ma&#769;scara del orden&ldquo;, dice uno de los narradores de estos relatos absurdos y surrealistas que Pedro Juan Gutie&#769;rrez escribio&#769; a fines de los an&#771;os 80 y principios de los 90. El gran ilusionista cubano mueve los hilos de la ficcio&#769;n para generar la sensacio&#769;n de que estamos leyendo algo tan extran&#771;amente verdadero que puede parecer real&rdquo;, agregaron desde la editorial sobre este gran rescate literario.
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                &quot;Melancolía de los leones&quot;, de Pedro Juan Gutiérrez                            </span>
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        <em><strong>Melancol&iacute;a de los leones</strong></em><strong>, de Pedro Juan Guti&eacute;rrez, sali&oacute; por la editorial Sur y despu&eacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Los viajes de Julius Brenchley</strong></em><strong>, de C&eacute;sar Aira.</strong> &ldquo;Julius Brenchley, caballero ingl&eacute;s, naturalista y viajero incansable, parte rumbo a Sudam&eacute;rica a bordo de la goleta Gloriana. Pero una tormenta descomunal desv&iacute;a la expedici&oacute;n hacia el coraz&oacute;n de la Patagonia y lo que hab&iacute;a comenzado como una traves&iacute;a decimon&oacute;nica cl&aacute;sica se transforma por completo. <strong>Arrastrada por un fen&oacute;meno marino fuera de serie, la goleta encalla en un lago congelado en medio de los Andes, un paisaje inm&oacute;vil y magn&iacute;fico, suspendido en el tiempo.</strong> La expedici&oacute;n &mdash;y la narraci&oacute;n misma&mdash;entra entonces en un par&eacute;ntesis inquietante. Mientras sir Julius se abandona a la contemplaci&oacute;n y al ocio refinado, su fiel valet Cruikshank, impulsado por la impaciencia y el deseo de acci&oacute;n, decide internarse solo en la monta&ntilde;a. Su arrojo dar&aacute; resultado y encontrar&aacute; lo que toda verdadera novela de viajes promete: los gigantes legendarios, encarnados aqu&iacute; en los indios patagones. <strong>Con iron&iacute;a, audacia y una libertad inconfundible, C&eacute;sar Aira transforma la novela de aventuras en una m&aacute;quina de imaginaci&oacute;n desatada. </strong>A la vez homenaje y parodia del relato de exploraci&oacute;n, <em>Los viajes de Julius Brenchley</em> es tambi&eacute;n una meditaci&oacute;n deslumbrante sobre el azar, el tiempo y los mecanismos de la narraci&oacute;n&rdquo;, informaron desde Seix Barral sobre este lanzamiento del escritor argentino.
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                Los viajes de Julius Brenchley, de César Aira.                            </span>
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        <em><strong>Los viajes de Julius Brenchley</strong></em><strong>, de C&eacute;sar Aira, sali&oacute; por Seix Barral.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Dickens y Prince</strong></em><strong>, de Nick Hornby.</strong> &ldquo;&iquest;Qu&eacute; diantre tienen que ver<strong> Charles Dickens</strong> y <strong>Prince</strong>, un escritor brit&aacute;nico del siglo XIX y un m&uacute;sico estadounidense del XX? De entrada, que Nick Hornby siente pasi&oacute;n por ambos. Pero hay m&aacute;s. Coincidencias &mdash;tal vez curiosas, acaso significativas&mdash; que los conectan. Por ejemplo: antes de cumplir los treinta ambos ten&iacute;an ya una s&oacute;lida carrera, hab&iacute;an dado a luz unas cuantas obras maestras y eran muy influyentes. Por ejemplo: ambos vivieron una infancia marcada por la pobreza, mostraron un decidido sentido del negocio y en alg&uacute;n momento se sintieron estafados. <strong>Por ejemplo: ambos murieron a los cincuenta y ocho a&ntilde;os. Por ejemplo: ambos estaban obsesionados con el trabajo y eran hiperproductivos</strong>&rdquo;, adelantan desde Anagrama sobre este ensayo que llega este mes a las librer&iacute;as locales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nacidos en dos continentes distintos con m&aacute;s de un siglo de diferencia &mdash;Dickens en Portsmouth en 1812, Prince en Mine&aacute;polis en 1958&mdash;, estos dos genios comparten m&aacute;s puntos de conexi&oacute;n de lo que pueda parecer a simple vista. Hay en sus vidas y sus carreras paralelismos que le permiten al autor trazar un sugestivo, apasionante doble retrato. <strong>Con el dinamismo y el entusiasmo habituales en Nick Hornby, este es un ensayo a un tiempo ameno y enjundioso, divertido y profundo, l&uacute;dico y serio.</strong> Y sobre todo: una lectura apasionante&rdquo;, agregan desde la editorial.
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            <span class="title">
                &quot;Dickens y Prince&quot;, de Nick Hornby.                            </span>
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        <em><strong>Dickens y Prince</strong></em><strong>, de Nick Hornby, sali&oacute; por Anagrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Horror de Buenos Aires</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Caparr&oacute;s. </strong>&ldquo;Segunda entrega de las historias de Andr&eacute;s Rivarola, un muchacho que quiere buscarse la vida -y escribir tangos- en el Buenos Aires de los a&ntilde;os 30. Ahora el Pibe ya es periodista. Su jefe lo manda a un burdel de la Isla Maciel para entrevistar a una prostituta polaca. As&iacute; entra en un laberinto que, a trav&eacute;s del Parque Lezama, Barracas, Avellaneda, el Hotel Castelar o el Hospital de Mujeres, conduce a la mafia jud&iacute;a Zwi Migdal.<strong> El Pibe vuelve a cruzarse con Borges y conoce al poeta Federico Garc&iacute;a Lorca y al maestro del tango Homero Manzi. Fervor y horror de Buenos Aires</strong>&rdquo;, informaron desde el sello Galaxia Gutenberg sobre esta publicaci&oacute;n.
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                !Horror de Buenos Aires&quot;, de Martín Caparrós.                            </span>
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        <em><strong>Horror de Buenos Aires</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Caparr&oacute;s, sali&oacute; por Galaxia Gutenberg.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Re-Sisters</strong></em><strong>, de Cosey Fanni Tutti. </strong>&ldquo;Este libro es mucho m&aacute;s que un ensayo biogr&aacute;fico: es un montaje &iacute;ntimo que descubre la profunda afinidad entre mujeres que nunca se conocieron pero que, sin embargo, compartieron una misma voluntad de insubordinaci&oacute;n y trascendencia. <strong>Cuando a Cosey Fanni Tutti &ndash;figura fundamental de la m&uacute;sica electr&oacute;nica brit&aacute;nica&ndash; le encargaron la banda sonora de un documental sobre otra pionera musical, Delia Derbyshire, comenz&oacute; a explorar sus archivos con tal intensidad que el proyecto deriv&oacute; en una b&uacute;squeda personal</strong>. En paralelo, descubri&oacute; en una librer&iacute;a las memorias de una m&iacute;stica cristiana del siglo XV, Margery Kempe: una obra considerada como la primera autobiograf&iacute;a en idioma ingl&eacute;s&rdquo;, informaron desde Caja Negra sobre este potente lanzamiento de julio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con una narraci&oacute;n h&iacute;brida y envolvente, <em>Re-Sisters</em> <strong>entrelaza las vidas de Derbyshire, Kempe y Tutti para expandir los v&iacute;nculos entre creaci&oacute;n, deseo, espiritualidad y libertad</strong>. A pesar de los siglos que las separan, las tres enfrentaron formas similares de exclusi&oacute;n y encarnan maneras singulares de sostener una vocaci&oacute;n frente a la resistencia del entorno. Derbyshire revolucion&oacute; la m&uacute;sica electr&oacute;nica desde el Radiophonic Workshop de la BBC, pero durante a&ntilde;os su aporte qued&oacute; invisibilizado; Kempe, peregrina y visionaria, desafi&oacute; los l&iacute;mites impuestos a las mujeres en la Inglaterra medieval y padeci&oacute; la crueldad y el desprecio; y la propia Cosey sufri&oacute; diferentes formas de abuso como parte de la banda industrial Throbbing Gristle, a la vez que fue cuestionada durante d&eacute;cadas por incursiononar en el terreno de la pornograf&iacute;a como parte de su obra perform&aacute;tica. <strong>Cosey Fanni Tutti convierte la investigaci&oacute;n y la escritura en un gesto de filiaci&oacute;n y rescate. </strong>Avanzando por asociaciones e intuiciones antes que por cronolog&iacute;as r&iacute;gidas, <em>Re-Sisters</em> revela c&oacute;mo la historia cultural suele dejar en los m&aacute;rgenes a quienes desaf&iacute;an lo establecido y traza un mapa de la experiencia y de la complicidad feminista a lo largo de seis siglos&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                &quot;Re-Sisters&quot;, de Cosey Fanni Tutti.                            </span>
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        <em><strong>Re-Sisters. Vidas y archivos de Delia Derbyshire, Margery Kempe y Cosey Fanni Tutti</strong></em><strong>, sali&oacute; por Caja Negra.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>En palabras sencillas</strong></em><strong>, Richard Ford.</strong> &ldquo;Feltrinelli Editores publica En palabras sencillas de Richard Ford, el libro que da comienzo a la serie &lsquo;Feltrinelli Lectures&rsquo;. En un iluminador recorrido por su vida y sus primeros pasos como novelista, Ford reflexiona acerca de la forma en que literatura y pol&iacute;tica se entrelazan. <strong>Feltrinelli Lectures es una serie anual que comienza con este primer t&iacute;tulo y que reunir&aacute; a algunos de los grandes autores de nuestro tiempo para interrogarse sobre cuestiones centrales del presente.</strong> Se trata de ensayos escritos expresamente para la colecci&oacute;n y que se presentar&aacute;n como conferencias p&uacute;blicas en Barcelona y Mil&aacute;n. Richard Ford ofreci&oacute; la conferencia que nace de este libro el martes 26 de mayo en el Centre de Cultura Contempor&agrave;nia de Barcelona (CCCB), bajo el t&iacute;tulo &lsquo;Influencias extraliterarias&rsquo;&rdquo;, anunciaron desde Feltrinelli Editores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En este ensayo conciso y clarividente, <strong>Richard Ford enuncia algo que muchos de sus lectores han intuido desde siempre en sus libros: que lo art&iacute;stico, lo &eacute;tico, lo p&uacute;blico y lo privado no son esferas separadas</strong>, sino facetas de una misma experiencia; que, en literatura, lo pol&iacute;tico se inscribe en lo &iacute;ntimo, en el lenguaje y en la mirada atenta sobre lo cotidiano. En un iluminador recorrido por su vida y su obra, Ford nos invita a acompa&ntilde;arlo por su Mississippi natal, donde, como es sabido, las leyes no han de entenderse al pie de la letra; por M&eacute;xico, donde comprendi&oacute; que solo el noir pod&iacute;a plasmar la violencia y la corrupci&oacute;n que lo rodeaba; <strong>por las primeras novelas de Frank Bascombe, gracias a las que comprendi&oacute; que la polis aristot&eacute;lica comienza en el propio hogar</strong>&rdquo;, agreg&oacute; el sello en un comunicado.
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                &quot;En palabras sencillas&quot;, Richard Ford.                            </span>
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        <em><strong>En palabras sencillas</strong></em><strong>, Richard Ford, sali&oacute; por Feltrinelli Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Hoy despert&eacute; cantando esta canci&oacute;n</strong></em><strong>, de Diego Fischerman. </strong>&ldquo;De Gardel a Charly Garc&iacute;a,<strong> un recorrido por canciones esenciales de la m&uacute;sica popular argentina</strong>. Mosaico sonoro que indaga en influencias, ra&iacute;ces y v&iacute;nculos subterr&aacute;neos entre g&eacute;neros, compositores, int&eacute;rpretes y &eacute;pocas, es a la vez una forma de navegar cien a&ntilde;os de historia, de cambios sociales y culturales&rdquo;, se&ntilde;alan desde el sello debate sobre este lanzamiento de Diego Fischerman.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ensayo que se lee como playlist -y viceversa-, radiograf&iacute;a musical y partitura cultural de la lengua popular, en este libro cada cap&iacute;tulo es la parte y el todo; un relato que contiene otros. El resultado es un mosaico sonoro y, a la vez, un recorrido por algo m&aacute;s de cien a&ntilde;os de m&uacute;sica nacional. Alephs que el autor explora en busca de referencias inesperadas, linajes bienvenidos y encuentros insospechados: en cada canci&oacute;n puede reconstruirse una &eacute;poca, y en cada &eacute;poca las canciones son espejos. En este itinerario est&aacute;n la Gran Aldea y la Reina del Plata, el arrabal y el centro, el cabaret y el Col&oacute;n, las ra&iacute;ces americanas y las florituras europeas, la invenci&oacute;n circular que lo cambi&oacute; todo (no la rueda: el disco), la Semana Tr&aacute;gica, la D&eacute;cada Infame, la entrada a Buenos Aires del mal&oacute;n folkl&oacute;rico, la protesta y la insurrecci&oacute;n, los extra&ntilde;os de pelo largo, Ongan&iacute;a, la singularidad del jazz vern&aacute;culo, el blues porte&ntilde;o, el Di Tella, los s&oacute;tanos de la resistencia y la exploraci&oacute;n, una guerra en castellano, el derrumbe, el estallido, la furia y la permanente resurrecci&oacute;n. <strong>Y los nombres propios: Gardel, Disc&eacute;polo, la Walsh, Atahualpa, Fal&uacute;, Spinetta, Moris, Manal, Charly, Ramona Galarza, Troilo, el Cuchi, el Indio, los Exp&oacute;sito, Fito... </strong>Compositores e int&eacute;rpretes de piezas &uacute;nicas, de rara belleza, en las que anidan historias extraordinarias unidas por r&iacute;os subterr&aacute;neos a la Historia&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                &quot;Hoy desperté cantando esta canción&quot;, de Diego Fischerman.                            </span>
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        <em><strong>Hoy despert&eacute; cantando esta canci&oacute;n</strong></em><strong>, de Diego Fischerman, sali&oacute; por la editorial Debate.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Mi miedo xixi</strong></em><strong>, de Claudia Pi&ntilde;eiro. </strong>&ldquo;Este no es un cuento m&aacute;s: es la historia real de una nena chiquita que ten&iacute;a un problema enorme. Hay personas que al pis le dicen pich&iacute;n, pip&iacute; o chich&iacute;. Claudia le dec&iacute;a &lsquo;xixi&rsquo;, como su t&iacute;a Ester, para hacerse la enigm&aacute;tica. Y as&iacute; lograba guardar su miedo m&aacute;s grande en el caj&oacute;n de los secretos. <strong>Lul&uacute; Maranzana dota a este relato de sentidos nuevos y todo un universo que nos suena mucho: bibliotecas, libros, y personajes expresivos y adorables (y por supuesto, tambi&eacute;n, de ba&ntilde;os).</strong> Un nuevo libro de la colecci&oacute;n Cosas que nunca olvid&eacute;, que recoge recuerdos &iacute;ntimos y potentes de grandes escritores de nuestra literatura&rdquo;, anunci&oacute; el sello Siglo para Chicos sobre este lanzamiento de la escritora argentina en una publicaci&oacute;n pensada para el p&uacute;blico infantil.
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            <span class="title">
                &quot;Mi miedo xixi&quot;, de Claudia Piñeiro.                            </span>
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        <em><strong>Mi miedo xixi</strong></em><strong>, de Claudia Pi&ntilde;eiro con ilustraciones de Lul&uacute; Maranzana, sali&oacute; por Siglo para Chicos, de Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>No soy turista</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Rosa Oliver.  </strong>Esta publicaci&oacute;n re&uacute;ne m&uacute;ltiples escritos de viaje de Mar&iacute;a Rosa Oliver: cr&oacute;nicas, memorias, ensayos, notas period&iacute;sticas, cartas. &ldquo;En ellos, la intelectual y militante argentina registr&oacute; sus impresiones sobre los lugares que recorri&oacute; o habit&oacute;, desde los pa&iacute;ses de Europa y de Am&eacute;rica Latina hasta Estados Unidos, la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y China, entre otros.<strong> Tambi&eacute;n sobre las figuras que conoci&oacute;: pol&iacute;ticos como el </strong><em><strong>Che</strong></em><strong> Guevara y Mao Tse Tung, y artistas como Cantinflas y Vinicius de Moraes. </strong>Imposibilitada de andar debido a una enfermedad que la aquej&oacute; desde su infancia, Oliver llev&oacute;, sin embargo, una vida itinerante, y pas&oacute; mil aventuras que relata con inteligencia, picard&iacute;a y sagacidad. Los textos de <em>No soy turista</em>, muchos de ellos in&eacute;ditos, nos entregan a una Mar&iacute;a Rosa Oliver dif&iacute;cil de definir, como nos revela Adriana Petra en su pr&oacute;logo: 'Una mujer que vivi&oacute; con el siglo XX y decidi&oacute;, contra todo pron&oacute;stico, que su destino estaba en atravesar fronteras, y en hacer del movimiento una forma de comprensi&oacute;n y compromiso pol&iacute;tico e intelectual. Desde las mara&ntilde;as de su cuerpo, aprendi&oacute; a leer el mundo rodando&rdquo;, informaron desde Fondo de Cultura Econ&oacute;mica sobre esta flamante publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Rosa Oliver (Buenos Aires 1898 - Buenos Aires 1977), escritora, ensayista y activista argentina, fue una de las fundadoras y miembro del Comit&eacute; de Redacci&oacute;n de la revista <em>Sur</em>, junto a su &iacute;ntima amiga <strong>Victoria Ocampo</strong>.
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            <span class="title">
                &quot;No soy turista&quot;, de María Rosa Oliver.                            </span>
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        <em><strong>No soy turista</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Rosa Oliver, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>Ushuaia (Un destino melodram&aacute;tico)</strong></em><strong>, de Alberto Fuguet. </strong>&ldquo;Leticia Lucero es un vendaval que se niega a ser doblegado por el pasado. Desde San Luis, Argentina, lleg&oacute; a Chile, al suburbio santiaguino de Maip&uacute;, donde abri&oacute; una farmacia y busc&oacute; construir una vida para ella y su hijo. Bruno es una antena a la que le afecta todo. Escribe, va a talleres literarios y tiene un blog que nadie lee. Mientras Leticia prefiere no mirar hacia atr&aacute;s, a Bruno le cuesta enfrentarse al futuro. Una madre con un hijo particular. Un hijo con una madre distinta. A trav&eacute;s de un caleidoscopio de voces &mdash;testimonios, entradas de blog, notas period&iacute;sticas, recuerdos familiares y cuentos&mdash;, <em><strong>Ushuaia</strong></em><strong> nos conduce a un verano en la provincia argentina, a fines de los 70, al Festival de Vi&ntilde;a de 1985 y a los comienzos del siglo XXI</strong>, cuando la tecnolog&iacute;a abre posibilidades, pero a&uacute;n no ha alterado la existencia&rdquo;, se lee en la contratapa de este libro que llega este mes de la mano del sello Tusquets.
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                &quot;Ushuaia (Un destino melodramático)&quot;, de Alberto Fuguet.                            </span>
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        <em><strong>Ushuaia (Un destino melodram&aacute;tico)</strong></em><strong>, de Alberto Fuguet, sali&oacute; por Tusquets.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13.</strong><em><strong> Un &aacute;rbol de compa&ntilde;&iacute;a</strong></em><strong>, de Clara Obligado y Ra&uacute;l de Tapia.</strong> &ldquo;A cuatro manos, la escritora y extranjera, como a ella le gusta llamarse, Clara Obligado y Ra&uacute;l de Tapia, bi&oacute;logo, bot&aacute;nico y degustador de paisajes, como a &eacute;l le gusta llamarse, se internan desde una voz mestiza en un bosque donde las ra&iacute;ces de las letras y las ciencias se encuentran, donde la memoria y la naturaleza se abrazan, donde conocimientos y experiencias hibridan en una sola escritura. Ramas y ra&iacute;ces, lo a&eacute;reo y lo subterr&aacute;neo, dos personas, lo que les une al suelo y lo que les hace devorar el aire. <strong>Los &aacute;rboles habitan nuestra vida y en ella cada &aacute;rbol ha tenido, tiene y tendr&aacute; un significado y un s&iacute;mbolo &uacute;nicos de nuestra existencia</strong>. Un &aacute;rbol de compa&ntilde;&iacute;a contempla la observaci&oacute;n, la reflexi&oacute;n y la conservaci&oacute;n y recuperaci&oacute;n de nuestros &aacute;rboles, de tu &aacute;rbol, de su sombra, de su respiraci&oacute;n compartida, de su compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;, informan desde P&aacute;ginas de Espuma sobre este lanzamiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empezar donde anidan las sombras, en su cavidad. Chopos que ara&ntilde;an el camino, un p&aacute;jaro oscuro sobrevuela el trigal. Nubes que lo esconden todo. Las sombras crecientes de mis hijas, las menguantes de mis padres. La que me persigue desde que nac&iacute;. Sombras sobre la mesa de este bar, en Viseu, que multiplican brillos e ideas. Bajo los tilos, en mi cuaderno, bailotean los espejitos del sol. Me he tomado unos d&iacute;as de vacaciones y aprovecho para escribir. <strong>Es mediod&iacute;a. Un aire delicado agita las teselas de los tilos que aletean su verdor. Parece una escena antigua.</strong> Hasta el kiosco que vende helados. Siempre me llega, en Portugal, la sensaci&oacute;n de estar en un tiempo en el que pas&oacute; algo mejor. Sobre mi cabeza, las hojas del &aacute;rbol son un coraz&oacute;n invertido, florecitas petulantes transpiran su fragancia. Es tan sutil el siseo de las hojas que subraya el silencio&rdquo;, se lee al comienzo del libro.
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                &quot;Un árbol de compañía&quot;, de Clara Obligado y Raúl de Tapia.                            </span>
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        <em><strong>Un &aacute;rbol de compa&ntilde;&iacute;a</strong></em><strong>, de Clara Obligado y Ra&uacute;l de Tapia, sali&oacute; por P&aacute;ginas de Espuma.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14.</strong><em><strong> Una exposici&oacute;n</strong></em><strong>, de Ieda Magri</strong>. &ldquo;En julio, Sigilo tiene la alegr&iacute;a de presentar <em>Una exposici&oacute;n</em>, de la escritora brasile&ntilde;a Ieda Magri, segundo t&iacute;tulo de la colecci&oacute;n Claros del Bosque, dedicada al ensayo y al pensamiento contempor&aacute;neo. &iquest;Qu&eacute; significa ser del campo? &iquest;C&oacute;mo se regresa al lugar donde una creci&oacute;, cuando ese mundo parece tan alejado del presente?<strong> A los cuarenta a&ntilde;os, instalada en R&iacute;o de Janeiro y tras una separaci&oacute;n reciente, la escritora brasile&ntilde;a Ieda Magri vuelve a la casa donde creci&oacute;, en el sur de Brasil. </strong>Su familia se prepara para celebrar una gran fiesta, y ella participa del ritual de la carne y de la preparaci&oacute;n de los alimentos. Las escenas deslumbrantes del sacrificio, el recuerdo de una relaci&oacute;n siempre filosa con su madre y los paisajes &iacute;ntimos de la infancia se entremezclan en una cr&oacute;nica personal que explora el borroso y cambiante l&iacute;mite entre lo humano y lo animal&rdquo;, inform&oacute; en un comunicado la editorial Sigilo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Magri tiene una voz vibrante y po&eacute;tica, que introduce de inmediato en un viaje cargado de intimidad, empat&iacute;a, afectos, animales y corazones. <em>Una exposici&oacute;n</em> es una reflexi&oacute;n personal y honesta atravesada por una pregunta clave: qu&eacute; es lo que hace latir a los corazones.<strong> Con una prosa l&uacute;cida y precisa, Ieda Magri explora la tensi&oacute;n entre intimidad y extra&ntilde;amiento, entre pasado y presente, y se detiene en los afectos</strong>, los cuerpos, los animales y las formas en que una vida vuelve a leerse desde otro momento&rdquo;, agregaron desde el sello.
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            <span class="title">
                &quot;Una exposición&quot;, de Ieda Magri.                            </span>
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        <em><strong>Una exposici&oacute;n</strong></em><strong>, de Ieda Magri, es una publicaci&oacute;n de la editorial Sigilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>Adi&oacute;s mariquita linda</strong></em><strong>, de Pedro Lemebel. </strong>&ldquo;La noche en el centro de Santiago, amigos que pasan por su casa en Bellavista, un asalto, varios amantes, los recorridos por el gaytown de la ciudad, viajes por el &aacute;rido norte de Chile, Cuba, Buenos Aires: <strong>todo puede ser pretexto o necesidad para que Lemebel estampe con su escritura certera, l&iacute;mpida y sin rodeos, lo que ve, lo que oye, lo que vive</strong>. Publicada originalmente en 2004, esta selecci&oacute;n de cr&oacute;nicas, cartas, dibujos, esbozos de novela y fotograf&iacute;as, nos sumerge en los escenarios urbanos y viajeros que alimentan el indomable universo literario de Pedro Lemebel&rdquo;, informaron desde Seix Barral sobre esta publicaci&oacute;n.
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                Adiós mariquita linda, de Pedro Lemebel.                            </span>
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        <em><strong>Adi&oacute;s mariquita linda</strong></em><strong>, de Pedro Lemebel, sali&oacute; por Seix Barral.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>Historias de animales</strong></em><strong>, de Kate Zambreno. </strong>&ldquo;En julio, Eterna Cadencia Editora suma a su cat&aacute;logo a una de las figuras centrales de la escritura contempor&aacute;nea: <strong>Kate Zambreno</strong>. Autorxs como Annie Ernaux y Enrique Vila-Matas coinciden en que su obra propone una nueva forma de escribir; una nueva forma de aproximarse y narrar la experiencia. El campo de pensamiento, reflexi&oacute;n y creaci&oacute;n de Zambreno es amplio: desde la literatura, las artes visuales y las artes esc&eacute;nicas, sus obras tensionan los l&iacute;mites de las disciplinas, plantean discusiones urgentes y ensayan formas de vida en oposici&oacute;n al capitalismo y los sistemas dominantes&rdquo;, inform&oacute; la editorial en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En una entrevista, <strong>Kate Zambreno dijo: &lsquo;Solo cuando prestamos atenci&oacute;n, a nuestro barrio, a lo local, al clima, podemos intentar cambiar las cosas&rsquo;</strong>. <em>Historias de animales </em>podr&iacute;a pensarse como una pr&aacute;ctica de observaci&oacute;n atenta que desmonta la experiencia de visitar el zool&oacute;gico. Precisamente, la primera parte del libro presenta un conjunto de ensayos reunidos bajo el t&iacute;tulo Estudios del zool&oacute;gico. Zambreno recorre el zool&oacute;gico a trav&eacute;s de paseos con sus hijas, lecturas, fotograf&iacute;as y recuerdos de su infancia. Mira a los animales, mira a lxs espectadorxs y se pregunta: &lsquo;&iquest;Con qui&eacute;n estamos conectando todos nosotros? No con el oso. Y sin embargo estamos todos juntos, en una multitud: nosotros de un lado, el oso del otro&rsquo;. <strong>John Berger, Donna Haraway, Francis Bacon, Garry Winogrand y Yoko Tawada son solo algunas de las voces que acompa&ntilde;an este ejercicio de identificaci&oacute;n</strong> y extra&ntilde;amiento con lo animal. La segunda parte del libro,<em> Mi sistema Kafka</em>, es una serie de textos sobre la condici&oacute;n animal de la existencia humana. Breves apuntes sobre la vida, las excentricidades y la obra de <strong>Franz Kafka</strong>, interrumpidos por un relato de la experiencia kafkiana de Zambreno como profesorx contratadx, dando una clase virtual sobre La metamorfosis mientras estaba enfermx durante la pandemia. &lsquo;Aprend&iacute; que no se supon&iacute;a que tuviera un cuerpo&rsquo;, escribe Zambreno, y expone as&iacute; la vulnerabilidad de las condiciones materiales ligadas a su estatus precario como docente&rdquo;, detallan desde Eterna Cadencia Editora.
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                &quot;Historias de animales&quot;, de Kate Zambreno.                            </span>
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        <em><strong>Historias de animales</strong></em><strong>, de Kate Zambreno, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. </strong><em><strong>No somos un boom</strong></em><strong>, de Lorena Amaro y Fernanda Bustamante.</strong> En esta flamante publicaci&oacute;n de Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, las autoras <strong>interrogan las formas de visibilizaci&oacute;n en el panorama literario de las novelistas y cuentistas latinoamericanas</strong> nacidas a partir de los a&ntilde;os setenta. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como un trazado cr&iacute;tico e hist&oacute;rico, o como una bit&aacute;cora construida a partir de an&aacute;lisis de casos, notas de prensa y acontecimientos, las autoras indagan y actualizan las recientes discusiones sobre mercado y literatura, pero tambi&eacute;n sobre misoginia, colonialidad y discriminaci&oacute;n social en el campo literario transatl&aacute;ntico.<strong> Con herramientas provenientes de los feminismos, la teor&iacute;a y la sociolog&iacute;a literaria, los estudios autorales y culturales, este libro reivindica los procedimientos, mundos y utop&iacute;as que las actuales narradoras proyectan en sus textos. </strong>Una lectura l&uacute;cida e informada sobre el actual estado de lo literario, con sus contradicciones, complejidades y excesos, pero tambi&eacute;n como una propuesta que proyecta nuevos modos de instalaci&oacute;n y lectura&rdquo;, informaron desde la editorial.
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                &quot;No somos un boom&quot;, de Lorena Amaro y Fernanda Bustamante.                            </span>
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        <em><strong>No somos un boom</strong></em><strong>, de Lorena Amaro y Fernanda Bustamante, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. </strong><em><strong>El libro de la desaparici&oacute;n</strong></em><strong>, de Ibtisam Azem. </strong>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; ocurrir&iacute;a si, de un d&iacute;a para otro, los palestinos desaparecieran sin dejar rastro? En esta novela audaz y profundamente inquietante, Ibtisam Azem imagina ese escenario para explorar las grietas de la historia reciente, con una precisi&oacute;n psicol&oacute;gica extraordinaria. <strong>Ambientada en Tel Aviv, la narraci&oacute;n alterna las voces de Alaa &mdash;un joven palestino que escribe en un diario dirigido a su abuela fallecida&mdash; y Ariel, su vecino israel&iacute;, un periodista que intenta comprender lo ocurrido mientras se enfrenta a sus propias convicciones</strong>&rdquo;, informaron desde la editorial Las Afueras, sobre este lanzamiento de la autora palestina.
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            <span class="title">
                &quot;El libro de la desaparición&quot;, de Ibtisam Azem.                            </span>
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        <em><strong>El libro de la desaparici&oacute;n</strong></em><strong>, de Ibtisam Azem, sali&oacute; por la editorial Las Afueras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>19. </strong><em><strong>Cuentos completos</strong></em><strong>, de Franz Kafka. </strong>&ldquo;Reunir los cuentos de <strong>Franz Kafka</strong> (1883-1924) significa ofrecer en un solo volumen toda la ficci&oacute;n breve del autor, tanto la publicada en vida como todos los relatos dispersos que fueron publicados de manera p&oacute;stuma, incluyendo <em>La transformaci&oacute;n</em>, <em>Un m&eacute;dico rural</em> o <em>Descripci&oacute;n de una lucha</em>, su primer cuento escrito. Kafka es una de las mentes m&aacute;s singulares del siglo xx y una de las &lsquo;formas de estar en la literatura&rsquo; que m&aacute;s han influido en generaciones posteriores. Incluso, como hay quien se atreve a aventurar, en sus precursores. As&iacute; de original y de importante es el universo literario de Kafka. La nueva traducci&oacute;n de<strong> Alberto Gordo</strong>, tomada como un verdadero reto, logra aunar originalidad y naturalidad, un equilibrio entre la sutil tirantez del estilo kafkiano y la fluidez debida a una traducci&oacute;n actual.<strong> Kafka ha de sonar a Kafka, porque ning&uacute;n otro escritor hab&iacute;a sonado ni suena como &eacute;l, y ah&iacute; radica parte de su encanto. </strong>Adem&aacute;s, en un brillante pr&oacute;logo que abre el volumen, el escritor Andr&eacute;s Neuman nos regala no solo su lectura de los cuentos, sino su completa lectura de este mundo, en el que a veces la vida se vuelve demasiado Kafka&rdquo;, informaron desde P&aacute;ginas de Espuma sobre este lanzamiento que llega este mes a las librer&iacute;as locales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy la vigencia de Kafka sigue propiciando fen&oacute;menos inversos. No es tanto que su obra explique el tiempo que nos ha tocado resistir, sino que la realidad misma insiste en volverse cada vez m&aacute;s kafkiana, en una m&iacute;mesis oscura como una cucaracha. Plagiando sus l&oacute;gicas, el mundo abusa de Kafka&rdquo;, se&ntilde;ala el escritor <strong>Andr&eacute;s Neuman</strong> en el pr&oacute;logo de esta publicaci&oacute;n.
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                &quot;Cuentos completos&quot;, de Franz Kafka.                            </span>
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        <em><strong>Cuentos completos</strong></em><strong>, de Franz Kafka, sali&oacute; por P&aacute;ginas de Espuma. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>20. </strong><em><strong>Los figurantes</strong></em><strong>, de Delphine de Vigan. &ldquo;</strong>En su primera incursi&oacute;n en el g&eacute;nero teatral, Delphine de Vigan nos sit&uacute;a en el coraz&oacute;n de un rodaje de cine, desplazando su mirada hacia aquellos que habitan el &uacute;ltimo escal&oacute;n de la industria: los figurantes. Cuerpos an&oacute;nimos que al final no ser&aacute;n m&aacute;s que una sombra desenfocada, pero que pasan horas esperando y soportando todo tipo de incomodidades sin que nadie se preocupe de ellos. Cuerpos que, pese a todo, son imprescindibles para dotar de realismo y verosimilitud a la ficci&oacute;n. <strong>Orso, C&eacute;cile, Bruno, Joyce y Nora son un grupo de figurantes habituales de todo tipo de pel&iacute;culas que aguardan indicaciones. </strong>En las interminables esperas entre toma y toma, matan el tiempo compartiendo an&eacute;cdotas, se someten a la rutina absurda de los cambios de vestuario y se enfrentan a la certeza de que, cuando finalmente llegue el momento de aparecer en pantalla, quiz&aacute; nadie repare en ellos. Poco a poco, las m&aacute;scaras van cayendo y se revelan confesiones m&aacute;s &iacute;ntimas&rdquo;, informan desde Anagrama sobre este nuevo libro de <strong>Delphine de Vigan</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las escenas, que oscilan entre lo c&oacute;mico y lo melanc&oacute;lico, revelan un ecosistema precario: horarios abusivos, pruebas interminables, y una insalvable fractura jer&aacute;rquica entre las estrellas y los desconocidos. <strong>De Vigan reflexiona sobre el valor y la posici&oacute;n de cada individuo en la sociedad y convierte a los invisibles en protagonistas. </strong><em>Los figurantes</em> combina humor, ternura y melancol&iacute;a, <strong>recupera en cierto modo la tradici&oacute;n de Beckett o Ch&eacute;jov</strong>, donde la vida cotidiana se convierte en un escenario lleno de peque&ntilde;as tragedias y comedias, y nos recuerda que todos somos figurantes en la vasta historia que nos sobrepasa&rdquo;, agregan desde la editorial.
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                &quot;Los figurantes&quot;, de Delphine de Vigan.                            </span>
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        <em><strong>Los figurantes</strong></em><strong>, de Delphine de Vigan, sali&oacute; por Anagrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>21. </strong><em><strong>Consentimiento</strong></em><strong>, de Sarah Ratchford.</strong> &ldquo;&iquest;Alguna vez pensaste que tal vez conoc&eacute;s a un abusador y no lo sab&eacute;s? La palabra &lsquo;violaci&oacute;n&rsquo; evoca el espectro de un hombre malvado con un cuchillo, esperando en un callej&oacute;n oscuro para aprovecharse de mujeres desprevenidas e indefensas. Puede pasar, pero pocas veces es as&iacute;. <strong>Este libro muestra que la violencia sexual suele ocurrir en entornos cotidianos y entre personas conocidas.</strong> Es hora de que dejemos caer los estereotipos que desv&iacute;an la atenci&oacute;n de los hechos reales y nos hagamos cargo de que para combatir la cultura de la violaci&oacute;n hay que mirarla de frente. Una sociedad con v&iacute;nculos basados en el consentimiento solo ser&aacute; posible si tomamos esta tarea como una responsabilidad colectiva&rdquo;, se&ntilde;alan desde Ediciones Godot sobre esta publicaci&oacute;n que llega este mes a las librer&iacute;as locales con traducci&oacute;n de <strong>Laura Estefan&iacute;a</strong>.
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                &quot;Consentimiento&quot;, de Sarah Ratchford.                            </span>
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        <em><strong>Consentimiento</strong></em><strong>, de Sarah Ratchford, sali&oacute; por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>22.</strong><em><strong> Fume tue. Un souvenir de Par&iacute;s</strong></em><strong>, de Camila Guillot. </strong>&ldquo;Todos quisi&eacute;ramos tener un t&iacute;o rico, retirado en una casa grande del suburbio de Par&iacute;s, que nos invite a su cumplea&ntilde;os y nos regale los pasajes para asistir. Karina, una treinta&ntilde;era al borde del colapso existencial, viaja a Par&iacute;s junto a su padre para visitar al Mono Viejo, ese t&iacute;o tan real como imposible. La chance. <strong>En esta cr&oacute;nica de viaje, Camila Guillot nos abre la puerta al coraz&oacute;n de una protagonista que late por querer ser parisina, por comer todos los d&iacute;as queso de cabra, beber vinos e intentar desmontar el clich&eacute; que tenemos de Par&iacute;s. </strong>La autora construye, entre emoci&oacute;n y humor, un recorrido poblado de fantasmas literarios y de fotos de antepasados. Aqu&iacute;, la Ciudad de la Luz no es una postal, sino un puente entre la realidad de una cerveza y el humo que se escapa de la terraza de un caf&eacute;&rdquo;, apuntan desde el sello uruguayo Pez en el hielo sobre este lanzamiento que aterriza este mes en las librer&iacute;as locales.
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                &quot;Fume tue. Un souvenir de París&quot;, de Camila Guillot.                            </span>
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        <em><strong>Fume tue. Un souvenir de Par&iacute;s</strong></em><strong>, de Camila Guillot, sali&oacute; por Pez en el hielo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>23. </strong><em><strong>Los no lugares. Una antropolog&iacute;a de la sobremodernidad</strong></em><strong>, de Marc Aug&eacute;.</strong> &ldquo;Este breve ensayo, convertido ya en un cl&aacute;sico, resulta clave para comprender c&oacute;mo la sobremodernidad transforma nuestra manera de estar con el entorno y los otros. Hay espacios que parecen estar fuera de todo orden. Son espacios de tr&aacute;nsito, sin historia ni v&iacute;nculos duraderos, donde las personas pasan sin dejar huella. Aeropuertos, supermercados, hoteles, autopistas: escenarios impersonales, id&eacute;nticos en cualquier ciudad del mundo, en los que la identidad se diluye y la presencia se vuelve an&oacute;nima, donde se entra, se consume y se espera. Son los no lugares, un s&iacute;mbolo de la experiencia contempor&aacute;nea. <strong>Marc Aug&eacute; describe esos ambientes sin memoria, que marcan el d&iacute;a a d&iacute;a de un mundo globalizado, acelerado y fragmentado.</strong> Su lectura resulta clave para comprender c&oacute;mo la sobremodernidad transforma nuestra manera de estar con el entorno y con los otros&rdquo;, informaron desde Ediciones Manantial sobre esta publicaci&oacute;n. Con traducci&oacute;n de <strong>Margarita Mizraji</strong>.
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                &quot;Los no lugares. Una antropología de la sobremodernidad&quot;, de Marc Augé.                            </span>
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        <em><strong>Los no lugares. Una antropolog&iacute;a de la sobremodernidad</strong></em><strong>, de Marc Aug&eacute;, sali&oacute; por Ediciones Manantial.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>24. </strong><em><strong> Las neuronas de Dios</strong></em><strong>, de Diego Golombek. </strong>&ldquo;Este libro nos propone una aventura desafiante: la b&uacute;squeda de Dios en los pliegues del cerebro humano. &iquest;Por qu&eacute;, en pleno siglo XXI, seguimos creyendo en algo o alguien superior? &iquest;De d&oacute;nde surge esta necesidad de preguntarnos por lo que est&aacute; m&aacute;s all&aacute;, de bucear en la espiritualidad en busca de respuestas? &iquest;Viene de f&aacute;brica o es un producto de la cultura? A lo largo de estas p&aacute;ginas, tan &uacute;tiles y sorprendentes para creyentes como para esc&eacute;pticos, Diego Golombek despliega los contenidos de una verdadera neurociencia de la religi&oacute;n. <strong>Con sentido del humor y una claridad a toda prueba, pasa revista a experimentos que muestran c&oacute;mo act&uacute;an las neuronas de monjas rezadoras, budistas meditadores, pentecostales o iluminados con LSD, peyote, ayahuasca y hongos alucin&oacute;genos varios. </strong>Recorre las historias de quienes han atravesado experiencias l&iacute;mite, como trances epil&eacute;pticos o la vivencia de la propia muerte con la misteriosa luz al final del t&uacute;nel. Y se mete en el mundo de los rituales, las visiones m&iacute;sticas, lo paranormal y hasta los asesores espirituales rob&oacute;ticos. Se&ntilde;ala, adem&aacute;s, una relevante constataci&oacute;n cient&iacute;fica: <strong>la religi&oacute;n reduce la ansiedad, estimula la empat&iacute;a con los dem&aacute;s y los lazos comunitarios, y aporta mayor seguridad personal</strong>. Somos seres humanos: elegimos creer&rdquo;, inform&oacute; Siglo XXI Editores sobre este lanzamiento de julio.
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                &quot;Las neuronas de Dios&quot;, de Diego Golombek.                            </span>
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        <em><strong>Las neuronas de Dios. Una neurociencia de la religi&oacute;n, la espiritualidad y la luz al final del t&uacute;nel</strong></em><strong>, de Diego Golombek, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>25. </strong><em><strong>El videojuego del mundo</strong></em><strong>, de Stefano Gualeni. </strong>&ldquo;<em>El videojuego del mundo</em> explora c&oacute;mo el juego, como toda tecnolog&iacute;a de la ficci&oacute;n, moldea la mente humana y orienta el curso de nuestro deseo. <strong>Los mundos virtuales no son espacios et&eacute;reos de mero entretenimiento, sino realidades vivas y din&aacute;micas, capaces de transformar nuestra percepci&oacute;n, nuestra sensibilidad y nuestra vida social</strong>&rdquo;, inform&oacute; la editorial Adriana Hidalgo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una investigaci&oacute;n que entrelaza existencialismo, dise&ntilde;o y semi&oacute;tica, sirve al autor para mostrar que la frontera entre rostro y m&aacute;scara, entre lo virtual y lo real, es mucho m&aacute;s porosa de lo que queremos creer. <strong>El nuevo humanismo, sugiere el fil&oacute;sofo y dise&ntilde;ador de videojuegos Stefano Gualeni, debe nacer de esa conciencia: la de que nuestras ideas, valores e identificaciones circulan y se materializan en los mundos digitales. </strong>En la era en que &lsquo;la filosof&iacute;a migra de la palabra a los p&iacute;xeles&rsquo;, aprender a jugar &mdash;y a pensar lo que jugamos&mdash; se vuelve la gran tarea contempor&aacute;nea&rdquo;, agregaron desde el sello.
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            <span class="title">
                &quot;El videojuego del mundo&quot;, de Stefano Gualeni.                            </span>
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        <em><strong>El videojuego del mundo</strong></em><strong>, de Stefano Gualeni, sali&oacute; por Adriana Hidalgo Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-julio-cartas-mercedes-sosa-rescates-literarios-claudia-pineiro-chicos_1_13359735.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 09:39:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Libros de julio: las cartas de Mercedes Sosa, varios rescates literarios y Claudia Piñeiro para chicos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,César Aira]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nicolás Freibrun: “En Borges, la dicotomía civilización y barbarie es tan fascinante como irresoluble”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/nicolas-freibrun-borges-dicotomia-civilizacion-barbarie-fascinante-irresoluble_1_13318735.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6aa44479-3315-477b-bc2a-15d7e9b2a212_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nicolás Freibrun: “En Borges, la dicotomía civilización y barbarie es tan fascinante como irresoluble”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de publicar “Borges y la política”, un texto lúcido donde, a partir de una exhaustiva lectura de sus cuentos y ensayos, intenta explicar por qué el escritor se vuelve un desafío para el peronismo, la izquierda y la derecha. La vigencia del autor de "Ficciones" en sus ideas alrededor de la democracia, el individualismo y el Estado.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Tal vez todo libro sea, en alguna medida, el resultado de una insatisfacci&oacute;n&rdquo;</em>, postula el polit&oacute;logo argentino <strong>Nicol&aacute;s Freibrun</strong> en la introducci&oacute;n de su flamante libro <em>Borges y la pol&iacute;tica </em>(Siglo XXI Editores, 2026). <strong>La suya est&aacute; vinculada a la proliferaci&oacute;n de voces que reducen al escritor Jorge Luis Borges a un personaje antipol&iacute;tica y r&aacute;pidamente tildado de &ldquo;gorila&rdquo;</strong>. Y tambi&eacute;n a una pared que Freibrun pareciera chocarse cada vez m&aacute;s en la actualidad: los discursos, tambi&eacute;n reduccionistas, que ubican a la pol&iacute;tica en un terreno de suciedad, de bajeza.
    </p><p class="article-text">
        Con la intenci&oacute;n de unir dos zonas que el autor conoce muy bien &ndash;Freibrun es un gran lector de los textos borgeanos y, por su formaci&oacute;n acad&eacute;mica, de la teor&iacute;a pol&iacute;tica&ndash; <em>Borges y la pol&iacute;tica</em> se presenta como un mapa estimulante de lectura del autor de <em>Ficciones</em> armado a partir de cuatro ejes que estructuran los cap&iacute;tulos: orden, individuo, historia y simulacro. En ese recorrido, que no elude las contradicciones del escritor, las zonas menos transitadas, los textos m&aacute;s conocidos y tambi&eacute;n los gestos menos recordados, <strong>Freibrun logra correrse de los lugares comunes alrededor de una figura tan celebrada como discutida</strong> para tironear, con elegancia y lectura, de nuevos hilos posibles que ayudan a abordar una obra infinita.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Pertenec&eacute;s al &aacute;mbito de la ciencia pol&iacute;tica. &iquest;Por qu&eacute; decidiste trabajar sobre Borges y por qu&eacute; lo hiciste ahora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Por un lado, debo admitir una cierta fascinaci&oacute;n hist&oacute;rica con Borges. Dir&iacute;a que soy un lector borgeano. <strong>Me gustan mucho la literatura y la ficci&oacute;n y con Borges fui generando una suerte de relaci&oacute;n en el tiempo, que luego empez&oacute; a articularse con mis otros intereses que vienen de mi formaci&oacute;n</strong>. De la teor&iacute;a pol&iacute;tica, b&aacute;sicamente, pero tambi&eacute;n de mi inter&eacute;s por la historia y otras disciplinas. Entonces, en alg&uacute;n momento, empec&eacute; a leer a Borges tambi&eacute;n en esa clave a partir de un eje que podr&iacute;a ser la pol&iacute;tica, o lo que yo llamo m&aacute;s espec&iacute;ficamente lo pol&iacute;tico.<strong> Esta es una distinci&oacute;n que armo para hacer una separaci&oacute;n entre la pol&iacute;tica de todos los d&iacute;as, la pol&iacute;tica rutinaria, la pol&iacute;tica de los partidos o de las elecciones, con algo que no es quiz&aacute;s tan visible o que no es tan frecuente en el lenguaje cotidiano, y que me parece que es algo de lo que Borges y muchas ficciones pueden dar cuenta</strong>. En ese sentido es que arm&eacute; el &iacute;ndice a partir de ejes como el individuo, el orden, la historia, el simulacro. Ah&iacute; hay cuestiones que me parecen interesantes, por ejemplo la cuesti&oacute;n de la historia y la verdad. Temas que a Borges le importan mucho y que en la ficci&oacute;n aparecen, aunque desplazados. <strong>A m&iacute; lo que me interesaba es que uno puede ver que la ficci&oacute;n lo que hace es ponerlos de otro modo, desplazarlos, precisamente ficcionalizarlos</strong>. Al mismo tiempo, me interesaba ir m&aacute;s all&aacute; del Borges oral de las entrevistas, que es un Borges muy conocido o m&aacute;s popularizado. Un Borges que se repite a veces a s&iacute; mismo y que hizo de eso un mundo propio. A m&iacute; me interesaba ir m&aacute;s a los textos, salir de incluso las dicotom&iacute;as muy t&iacute;picas de Argentina, como peronismo-antiperonismo, ir un poco m&aacute;s all&aacute; de eso para&nbsp;trabajar en los textos. &iquest;Puede haber pol&iacute;tica en los textos? &iquest;Puede aparecer lo pol&iacute;tico en los textos? Me parec&iacute;a que s&iacute; y as&iacute; empec&eacute;.&nbsp;
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                Borges y la política, de Nicolás Freibrun                            </span>
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        <strong>&ndash; En esa b&uacute;squeda, un primer gesto en el libro es que plante&aacute;s que quer&eacute;s correrte del mandato actual que lleva a se&ntilde;alar que &ldquo;todo es pol&iacute;tico&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; te parec&iacute;a importante partir de ah&iacute; o de alguna manera desmarcarte de ese mandato?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, esto me parece importante sobre todo para establecer alg&uacute;n di&aacute;logo con nuestra contemporaneidad en tanto existe un inter&eacute;s por lo pol&iacute;tico. En principio, eso: si todo es pol&iacute;tico, nada lo es. &iquest;C&oacute;mo podemos abrir esa aseveraci&oacute;n, esa definici&oacute;n? Por ah&iacute; pensando que tenemos que ir a buscar lo pol&iacute;tico. Que, quiz&aacute;s, tenemos que ver las operaciones que se hacen sobre la pol&iacute;tica para producir lo pol&iacute;tico o eso que es lo pol&iacute;tico. Y esa especificidad me parece que torna interesante a la pol&iacute;tica, que al mismo tiempo hoy est&aacute; en una zona bastante bastardeada o ninguneada.<strong> Lo pol&iacute;tico me parece que es una operaci&oacute;n que se crea. En ese sentido, al decir &ldquo;no todo es pol&iacute;tico&rdquo;, lo pol&iacute;tico es algo que hay que crear. Creo que esto dialoga mucho con los partidos, ah&iacute; s&iacute; con los que hacen pol&iacute;tica, con los militantes pol&iacute;ticos, con aquellos a los que nos interesa la pol&iacute;tica. Haciendo ese movimiento me parece que pod&iacute;a mirarse un poco mejor en Borges su politicidad. </strong>Por ejemplo, en un cuento como &ldquo;Emma Zunz&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; no pensar que en esa venganza hay una politicidad, incluso hoy quiz&aacute;s ligada a los feminismos o cierta reivindicaci&oacute;n de, en ese caso, esa figura del padre? En fin, me parece que hay elementos que no se acotan solamente a la venganza individual, sino que pueden abrirse, leerse de otro modo. O &ldquo;Tema del traidor y del h&eacute;roe&rdquo;, por ejemplo, con una revoluci&oacute;n en curso. Otro cuento que me gusta mucho y que yo trabajo. <strong>La figura del traidor es una figura interesant&iacute;sima para pensar la pol&iacute;tica. Y para Borges, de alguna manera los traidores cumplen una funci&oacute;n hist&oacute;rica. </strong>Lo que pasa es que Borges casi todo el tiempo est&aacute; diciendo que eso se genera, eso se produce. Y se produce con textos, se produce con lecturas, se produce con interpretaciones. Algo que, dicho sea de paso, me parece que hoy est&aacute; faltando much&iacute;simo. Y ah&iacute; lo pol&iacute;tico, lo que se tiene que crear, lo que tiene que articularse de alg&uacute;n modo, es una forma diferente de leer la pol&iacute;tica. Quiero decir: la pol&iacute;tica no es solamente ir a votar cuatro a&ntilde;os o las internas. Todo eso es parte importante, claro. Pero <strong>ver lo pol&iacute;tico en relaci&oacute;n con la ficci&oacute;n en general, m&aacute;s all&aacute; de Borges, creo que puede ayudar a pensar imaginarios pol&iacute;ticos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En este sentido, vos rescat&aacute;s en el libro una operaci&oacute;n borgeana que tiene que ver con llevar lo pol&iacute;tico a un problema literario, a una mala lectura por parte de los escritores nacionalistas. Esto de haber puesto en primer lugar al</strong><em><strong> Mart&iacute;n Fierro</strong></em><strong> en lugar del </strong><em><strong>Facundo</strong></em><strong> de Sarmiento. &iquest;Qu&eacute; le&iacute;ste ah&iacute;?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, Borges dice algo muy interesante sobre esto, cuando plantea que el <em>Mart&iacute;n Fierro</em> es un libro muy bien escrito y muy mal le&iacute;do. O sea &iquest;qu&eacute; es lo que importa seg&uacute;n Borges? Las interpretaciones de ese texto. <strong>Para &eacute;l nunca el texto por s&iacute; solo nos habla. La figura del lector es siempre una figura soberana en Borges, productora de nuevos sentidos y, por lo tanto, de nuevas lecturas.</strong> Eso est&aacute; diciendo algo que es muy interesante. Primero que no hay contexto sin texto. Y segundo que no hay lectura que no sea ya pol&iacute;tica en un sentido amplio. Obviamente ah&iacute; est&aacute; discutiendo sobre todo con la figura de (Leopoldo) Lugones, que es una figura con la que Borges discute, dir&iacute;amos, casi a lo largo de toda su vida. Una figura con la que despu&eacute;s se reconcilia. Lugones, de hecho, en alg&uacute;n momento lo quiso batir a duelo. Y tambi&eacute;n hay algo ah&iacute; sobre qu&eacute; consecuencias tiene leer mal. Es decir, hay consecuencias pol&iacute;ticas, hay efectos. Podemos poner a Marx, podemos poner un mont&oacute;n de circunstancias, lectores, escenas de lectura que suponen leer mal. <strong>Ricardo Piglia dec&iacute;a algo lindo en este sentido, &ldquo;leer mal es productivo&rdquo;. Y Borges plantea una operaci&oacute;n sobre que siempre est&aacute; leyendo mal y al mismo tiempo denuncia las malas lecturas.</strong> En eso pareciera ser muy categ&oacute;rico. Un texto casi podr&iacute;a definir el devenir de una naci&oacute;n. Si hubi&eacute;semos puesto en primer lugar a Sarmiento en vez de a Jos&eacute; Hern&aacute;ndez y <em>Mart&iacute;n Fierr</em>o, o si hubi&eacute;semos le&iacute;do mejor como naci&oacute;n, las consecuencias ser&iacute;an diferentes. Me parece muy interesante. <strong>Esto lo resumir&iacute;a as&iacute;: las lecturas tienen efectos pol&iacute;ticos. Es decir, la pol&iacute;tica nunca est&aacute; exenta de textos. Yo creo que es lo que falta hoy</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Qu&eacute; falta? &iquest;Pol&iacute;tica, literatura, lectura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ndash; &iexcl;Nos faltan tantas cosas! (risas). Yo dir&iacute;a que a la pol&iacute;tica le faltan textos. O nuevos textos.&nbsp;Y nuevos lectores de la pol&iacute;tica, tambi&eacute;n. <strong>O sea, nuevos lectores en el sentido efectivamente estricto y amplio.</strong> Sin nuevos lectores de la pol&iacute;tica no hay nueva pol&iacute;tica. Me parece que deber&iacute;a ser un <em>dictum</em> de la &eacute;poca, que habr&iacute;a que tallarlo en alg&uacute;n lado.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si todo es político, nada lo es. ¿Cómo podemos abrir esa aseveración, esa definición? Por ahí pensando que tenemos que ir a buscar lo político. Que, quizás, tenemos que ver las operaciones que se hacen sobre la política para producir lo político o eso que es lo político. Y esa especificidad me parece que torna interesante a la política, que al mismo tiempo hoy está en una zona bastante bastardeada o ninguneada. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Qu&eacute; encontraste en Borges sobre la dicotom&iacute;a entre civilizaci&oacute;n y barbarie? En el libro cont&aacute;s que esta formulaci&oacute;n, en sus textos, pareciera traer un conflicto medio irresoluble.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;S&iacute;, ah&iacute; hay varias cosas. Por un lado, efectivamente, no hay soluci&oacute;n en el sentido de que no hay una s&iacute;ntesis hist&oacute;rica. Para decirlo r&aacute;pido: no hay un final de la historia.<strong> Si hubiese algo como una teor&iacute;a de la historia en Borges siempre es una historia que se mueve en esa tensi&oacute;n permanente. La tensi&oacute;n de los opuestos. Por un lado, la civilizaci&oacute;n y la barbarie como un modo de leer, dir&iacute;amos, las sociedades, como dos pueblos antag&oacute;nicos que efectivamente no tienen resoluci&oacute;n.</strong> En Borges, la dicotom&iacute;a civilizaci&oacute;n y barbarie es tan fascinante como irresoluble. Y yo creo que es un discurso que es muy interesante y me interesa porque pervive incluso en discursos de la pol&iacute;tica contempor&aacute;nea. Digo, la definici&oacute;n negativa de un otro que al mismo tiempo es necesaria para producir discursos pol&iacute;ticos y para producir pol&iacute;tica. Es decir que Borges vio ah&iacute; un asunto muy interesante tambi&eacute;n, que obviamente viene de Sarmiento en este caso, pero que &eacute;l no cree que pueda ser sintetizado.<strong> Yo dir&iacute;a que es una mirada m&aacute;s nietzscheana. Borges ss un gran lector de Nietzsche, y es una idea nietzscheana de que, digamos, no es Marx, no hay una s&iacute;ntesis de la historia, no hay final. Si hay movimiento es porque hay dos polos que antagonizan en el tiempo. Para Borges, en realidad, los ejes ser&iacute;an orden y barbarie. Pero va por ah&iacute;.</strong> Por otro lado, esto se da porque le atrae la barbarie. Esto fue recontra dicho, la seducci&oacute;n por la barbarie en Borges. Pero al mismo tiempo surge la cuesti&oacute;n de la identidad, otro asunto borgeano. En ese imaginario, el civilizado puede r&aacute;pidamente transformarse en b&aacute;rbaro, y el b&aacute;rbaro tambi&eacute;n puede transformarse en civilizado. En este sentido, creo que ah&iacute; &ldquo;Historia del guerrero y la cautiva&rdquo; es un cuento hermos&iacute;simo, que trabaja un poco esta cuesti&oacute;n de la identidad. Hay algo con la identidad del otro que siempre puede ser amenazante, pero tambi&eacute;n puede ser algo en lo que vos mismo pod&eacute;s llegar a converger.
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                    alt="El 14 de junio se conmemoraron los 40 años de la muerte del escritor Jorge Luis Borges."
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                El 14 de junio se conmemoraron los 40 años de la muerte del escritor Jorge Luis Borges.                            </span>
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        <strong>&ndash; Uno de los ejes del libro tiene que ver con el individuo en su relaci&oacute;n con el Estado. &iquest;Hay un Borges individualista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Ah&iacute; aparece una cuesti&oacute;n que tiene que ver con la &eacute;poca moderna y sobre todo con el siglo XX en Borges. <strong>Como tantos otros, Borges es un autor &ldquo;anti-masa&rdquo;, podr&iacute;amos decir. Alguien que se inserta en una tradici&oacute;n cl&aacute;sicamente liberal. Es decir, entre el individuo y la masa hay un problema. </strong>Siguiendo esa l&iacute;nea, los Estados populistas, los Estados autoritarios, los Estados modernos lo que hacen es colocar a las masas en un lugar de representaci&oacute;n que terminan de alg&uacute;n modo anulando, aunque sea imaginariamente, al individuo. Ah&iacute; tambi&eacute;n hay una idea o una tradici&oacute;n que Borges recoge, que es muy interesante, y es que &eacute;l se ve a s&iacute; mismo como un anarquista. Yo digo en el libro que es una especie de anarquista conservador, porque tambi&eacute;n postula en uno de sus ensayos de <em>Otras inquisiciones </em>un Estado m&iacute;nimo. Yo creo que a &eacute;l, en realidad, todo lo que percibe como el ornamento de la pol&iacute;tica le molesta. Esto es las masas, los s&iacute;mbolos, los ritos, lo ideol&oacute;gico en un sentido aglutinador. Entonces, es un gran defensor del individuo. Pero luego creo que tambi&eacute;n recoge otra idea: &eacute;l ve una virtud en el individualismo argentino, algo que en alg&uacute;n momento surgir&aacute; con m&aacute;s fuerza. &Eacute;l dice que somos individualistas los argentinos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sin nuevos lectores de la política no hay nueva política. Me parece que debería ser un dictum de la época.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; De hecho destac&aacute;s vos mismo esto de admirar h&eacute;roes solitarios.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;. Yo creo que para hacer pol&iacute;tica o para pensar lo pol&iacute;tico habr&iacute;a que reponer la idea de que, vamos a decirlo muy r&aacute;pidamente, la gente tambi&eacute;n piensa en t&eacute;rminos individuales. Y esto no es solamente porque hoy est&aacute; (Javier) Milei o porque estuvo (Mauricio) Macri. Creo que ah&iacute; Borges hace una lectura muy interesante y no es el &uacute;nico, porque tambi&eacute;n la hizo Mart&iacute;nez Estrada. En el libro tambi&eacute;n cito a un autor de Brasil muy interesante, que es <strong>S&eacute;rgio Buarque de Holanda</strong>, el padre del cantante Chico Buarque. &Eacute;l postula que hay una cultura que es iberoamericana que tiende hacia el individualismo, que tiende a rehusar del Estado, que no hay una armon&iacute;a ah&iacute;. De alg&uacute;n modo&nbsp;discute con el peronismo y lo cuestiona, pero lo cuestiona en el mejor sentido. No en modo gorila bobo, digamos. Lo cuestiona en un sentido de pregunta. &iquest;Hay algo as&iacute; como una comunidad? Puede haberla, pero tambi&eacute;n hay individuo. Entonces ah&iacute; se abre otra tensi&oacute;n. <strong>Por supuesto que est&aacute;n el liberalismo, el anarquismo, el conservadurismo de Borges, en el sentido de que no le gusta la igualaci&oacute;n que producen los Estados de bienestar, los Estados populistas como &eacute;l los ve.</strong> Y eso es un rasgo, aunque despu&eacute;s tambi&eacute;n habl&oacute; de la clase media. Me parece que al mismo tiempo eso convive muy parad&oacute;jicamente, Borges es un autor muy contradictorio por momentos y de esa contradicci&oacute;n surge la lucidez: dos ideas opuestas que se raspan.&nbsp;
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                A 40 años de la muerte de Jorge Luis Borges, se multiplican los homenajes al escritor en Buenos Aires.                            </span>
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        <strong>&ndash; A la vez, tambi&eacute;n repon&eacute;s que Borges siempre est&aacute; jugando al fleje cuando se trata de la idea de democracia.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash; S&iacute;. Yo ah&iacute; lo que trato de hacer es tambi&eacute;n traer ciertos elementos de la teor&iacute;a pol&iacute;tica que tienen que ver con una vieja discusi&oacute;n entre liberalismo y democracia. <strong>Puede haber liberalismo sin democracia, es decir, hay liberales a los que no les gusta la democracia, como Milei, como otros tantos. Y, a la vez, hay democr&aacute;ticos o dem&oacute;cratas a los que tampoco les gusta mucho el liberalismo. Ah&iacute; habr&iacute;a una tensi&oacute;n hist&oacute;rica tambi&eacute;n.</strong> Ahora, efectivamente Borges no es alguien a quien le interese la democracia en el sentido, de nuevo. Para &eacute;l la democracia repone algo de la masa, repone algo de la esfera p&uacute;blica inclusive, repone una forma de la pol&iacute;tica que est&aacute; adornada con una serie de dimensiones que debe ser descartada. Y en ese sentido hay elementos no democr&aacute;ticos en su razonamiento. Siempre hablando de los textos, claro, porque despu&eacute;s es cierto que Borges se desdijo. En los &lsquo;80 salud&oacute; obviamente la democracia luego de la dictadura, aunque tambi&eacute;n hab&iacute;a tenido posiciones muy controvertidas durante la &eacute;poca de la dictadura y antes tambi&eacute;n. Para sintetizar, en su razonamiento, si la democracia es el peronismo prefiere que no haya democracia. Pero no solamente el peronismo, otros movimientos de rasgos populares en un sentido muy amplio tampoco le agradan. <strong>Obviamente despu&eacute;s tira todo en la misma bolsa, mete a Stalin, Hitler, Per&oacute;n, Rosas y tambi&eacute;n hacia atr&aacute;s. Dir&iacute;a que la experiencia que apenas lo cautiva un poco es la de Yrigoyen, y m&aacute;s por Yrigoyen que por la democracia </strong>(risas).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Una dimensi&oacute;n que tra&eacute;s y que se&ntilde;al&aacute;s en el libro como poco reconocida a veces, tiene que ver con Borges y una suerte de bandera, por decirlo r&aacute;pido, contra el antisemitismo y el nazismo. &iquest;C&oacute;mo fueron sus intervenciones en este terreno?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Claro. Hay un texto de (Juan Jos&eacute;) Saer extraordinario que es &ldquo;Borges como problema&rdquo;. Hay varios de Saer sobre la figura de Borges pero creo que es en ese que &eacute;l dice que ante el antisemitismo Borges toma una posici&oacute;n casi &eacute;tica. Inclusive lo que dice Saer, casi en sorna, casi criticando, es que esa fue de alguna manera la &uacute;nica posici&oacute;n pol&iacute;tica interesante que toma Borges. Y me parece efectivamente que no fue tan dicho eso. <strong>Si uno se toma el trabajo de empezar a leer los textos de los &lsquo;30 cuando empieza a surgir el nazismo, encuentra a un Borges que muy inteligentemente, en los t&eacute;rminos de Borges, asocia r&aacute;pidamente eso a cierto nacionalismo reaccionario y a cierto antisemitismo local que empieza a aparecer.</strong> Estamos hablando del &lsquo;34, del &lsquo;35 y el &lsquo;36. O sea, fue muy tempranamente. Borges no tuvo que esperar, como Sartre, hasta 1946 para escribir su libro sobre la cuesti&oacute;n jud&iacute;a. Borges estaba 10 a&ntilde;os adelante y estaba en Argentina. Tampoco es que estaba en la Par&iacute;s ocupada. Ah&iacute; hay una posici&oacute;n pol&iacute;tica que, para resumir, hoy podr&iacute;amos se&ntilde;alar como progresista. Quiero decir, su lucha contra el antisemitismo es una lucha contra el sentido com&uacute;n. Es una lucha contra Hitler y el totalitarismo. Es una lucha a favor de los jud&iacute;os porque es una lucha a favor de la cultura que &eacute;l adem&aacute;s admira. Y es una de las posiciones pol&iacute;ticas m&aacute;s l&uacute;cidas. <strong>Despu&eacute;s escribe &ldquo;Deutsche R&eacute;quiem&rdquo;, que es un cuento para m&iacute; de los m&aacute;s interesantes. Es un cuento de tres p&aacute;ginas donde Borges sintetiza un mont&oacute;n de discusiones.</strong> El intelectual alem&aacute;n, que tambi&eacute;n a Borges es una figura que le llama mucho la atenci&oacute;n y le gusta, que tortura a un jud&iacute;o. Ah&iacute; habr&iacute;a otra lectura, tambi&eacute;n. Porque Borges lee, entre otras cosas, el antisemitismo como el cruce de dos culturas. &iexcl;Y &eacute;l adora a las dos, se fascina por las dos! Y es un problema. Creo que ah&iacute; aparece, de nuevo la complejidad, del Borges lector. Borges lector en un sentido amplio. lector de la realidad de su tiempo. Yo creo que esa fue una causa de la que &eacute;l se hizo cargo. Y cuando, en 1944, se libera Par&iacute;s es la &uacute;nica vez que dice que una emoci&oacute;n colectiva &ldquo;puede no ser innoble&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A Borges, todo lo que percibe como el ornamento de la política le molesta. Esto es las masas, los símbolos, los ritos, lo ideológico en un sentido aglutinador. Entonces, es un gran defensor del individuo. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Por qu&eacute; postul&aacute;s, desde la bajada del libro, este Borges como desaf&iacute;o para el peronismo, para la izquierda, para la derecha? &iquest;Y por qu&eacute; cre&eacute;s que a 40 a&ntilde;os de su muerte, seguimos pensando a Borges, leyendo a Borges, volviendo a esos textos, a esos debates, incluso a esas discusiones?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;Es que Borges puede ser un autor muy inc&oacute;modo. Creo que es un desaf&iacute;o para todos porque sigue proponiendo lecturas. Luego, porque creo que no puede ser sintetizado ni como alguien de derecha en el sentido m&aacute;s tradicional, aunque ten&iacute;a pensamientos de derecha, porque tambi&eacute;n lleg&oacute; a tener alg&uacute;n pensamiento progresista. Progresista en 1930, en 1940. Y ah&iacute; hay algo que a m&iacute; me interesa particularmente: las definiciones, las categor&iacute;as, las etiquetas surgen en contextos. Quiero decir, el tipo fue progresista y aliado en un contexto y luego fue muy antipopular porque, cuando aparecen las masas, &eacute;l tiene una especie de horror. Cuando ve lo que se viene. A partir de 1943, lo pongo yo, de modo conjetural, ah&iacute; hay un problema. Creo que desde el peronismo, la izquierda y la derecha, siempre ha habido intentos de apropiaci&oacute;n de discursos. Y me parece que Borges resiste a cualquier apropiaci&oacute;n, a ser ubicado en un lugar fijo. Ah&iacute; habr&iacute;a otra discusi&oacute;n interesante que ser&iacute;a la del intelectual y la pol&iacute;tica, o la del escritor y la pol&iacute;tica. Porque <strong>Borges no es un intelectual, Borges es un escritor. Para m&iacute; son dos cosas diferentes. Puede ser un escritor culto, erudito, pero eso es otra cosa.</strong> <strong>Borges no es un intelectual en el sentido de buscar ocupar, salvo excepciones, ese espacio. No se construy&oacute; a s&iacute; mismo como intelectual. El intelectual hace una operaci&oacute;n sobre s&iacute; mismo. Y Borges m&aacute;s bien se retir&oacute; de esa escena.</strong> En cualquier caso, me parece que hubo lecturas apresuradas sobre Borges. Por eso no puede ser reducido al Borges &ldquo;gorila&rdquo;, por ejemplo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Pero no cre&eacute;s que &eacute;l mismo hizo bastante para que se arme esa figura o ese lugar com&uacute;n tambi&eacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, yo creo que &eacute;l se posicion&oacute; como enemigo del peronismo. Y, luego, en algunos casos, como alguien antipopular, que no ser&iacute;a exactamente lo mismo. Pero bueno, el peronismo le meti&oacute; presa a la madre, a la hermana, a los amigos y ah&iacute; dijo &ldquo;listo, ac&aacute;&rdquo;, de ah&iacute; la deriva gorila, para decirlo r&aacute;pido. Entonces, s&iacute;, Borges es un gorila pero no todos los gorilas escriben como Borges, &iquest;no?&nbsp;(risas). Es un gorila pero no todos los gorilas son Borges ni escribieron esos textos.<strong> Por eso, quiz&aacute;s la literatura resiste las etiquetas ideol&oacute;gicas. Porque si no &iquest;qu&eacute; hacemos con alguien como C&egrave;line? &iquest;Qu&eacute; hacemos con Ezra Pound? &iquest;Qu&eacute; hacemos con Ernest J&uuml;nger?</strong> Un tipo totalmente militarista pero vos le&eacute;s los libros de &eacute;l de la guerra y son extraordinarios. Que Borges, por otro lado, hab&iacute;a le&iacute;do. Entonces digo, en esa relaci&oacute;n entre literatura, ficci&oacute;n ideolog&iacute;a y pol&iacute;tica hay que mantener la atenci&oacute;n pero nunca para cerrar algo. Porque si no, resaltar &ldquo;Borges es gorila&rdquo; se convierte en una excusa para no leerlo o para decir &ldquo;mejor leo a Marechal&rdquo;. &iexcl;Y tal vez que est&aacute; bueno leer a los dos! Por suerte creo que esa mirada, esa operaci&oacute;n de resistencia ideol&oacute;gica, hoy es menos fuerte que en otras &eacute;pocas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Jun 2026 03:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nicolás Freibrun: “En Borges, la dicotomía civilización y barbarie es tan fascinante como irresoluble”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jorge Luis Borges,Libros,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Libros de mayo: Juan Mattio, Siri Hustvedt, Alan Pauls, Betina González y la mirada de Rep sobre Charly García]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-mayo-juan-mattio-siri-hustvedt-alan-pauls-betina-gonzalez-mirada-rep-charly-garcia_1_13215147.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6649c5a6-1022-476f-8821-95b2c9d52628_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libros de mayo: Juan Mattio, Siri Hustvedt, Alan Pauls, Betina González y la mirada de Rep sobre Charly García"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Diversos sellos editoriales anunciaron títulos nuevos que llegarán a las librerías a lo largo de todo el mes. De qué se tratan y qué sellos los publicaron.</p><p class="subtitle">Lucía Solla Sobral: “Se usa la palabra tóxico como eufemismo, como si hubiera que aligerar la existencia del maltrato”</p></div><p class="article-text">
        Las editoriales argentinas y los sellos extranjeros que distribuyen sus libros en el pa&iacute;s anunciaron para mayo la llegada a las librer&iacute;as de una gran cantidad de lanzamientos. Entre ellos, se destacan novelas, libros de cuentos, biograf&iacute;as y ensayos. Entre muchos otros, a lo largo de todo el mes los lectores podr&aacute;n encontrarse con t&iacute;tulos de <strong>autores y autoras como Siri Hustvedt, Juan Mattio, Valeria Luiselli, el dibujante Miguel Rep, Alan Pauls, Juan Jos&eacute; Becerra, Gustavo Ferreyra, Betina Gonz&aacute;lez, Santiago Loza,  Fernanda Garc&iacute;a Lao, Jorge Consiglio y Nora Ephron</strong>, entre muchos otros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1.</strong><em><strong> La naci&oacute;n de los sue&ntilde;os diurnos</strong></em><strong>, de Juan Mattio.</strong>&nbsp;&ldquo;Un fot&oacute;grafo de pueblo le da su archivo anal&oacute;gico con retratos familiares reunidos durante a&ntilde;os a un programador perturbado para que alimente a una IA generativa. <strong>Las animaciones resultantes de este proceso, una serie de videos sexuales elaborados sin consentimiento, tendr&aacute;n consecuencias de un alcance mayor que los evidentes dilemas morales implicados en la circulaci&oacute;n clandestina de contenido falso</strong>. La concatenaci&oacute;n de fuerzas tecnol&oacute;gicas y esot&eacute;ricas desatadas por ese episodio alterar&aacute; de manera definitiva la realidad, al hacer ingresar al mundo entidades extra&ntilde;as hechas de una sustancia que los investigadores llamar&aacute;n &lsquo;materia hipersticional&rsquo; y que recuerdan a los hr&ouml;nir, r&eacute;plicas o duplicados de objetos y seres perdidos descritos por <strong>Jorge Luis Borges</strong> en su cuento <em>Tl&ouml;n, Uqbar, Orbis Tertius</em>&rdquo;, adelant&oacute; el sello Caja Negra sobre este lanzamiento del escritor argentino <strong>Juan Mattio</strong>. Se trata de una novela que llega<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/juan-mattio-hay-posibilidades-tecnologicas-vinieron-cambiar-relacion-muerte_1_12056291.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> luego de su muy comentada Materiales para una pesadilla</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al retomar las obsesiones que ocupaban el centro de su anterior novela, <strong>Juan Mattio</strong> conforma una suerte de d&iacute;ptico en torno a la cultura digital, los territorios de la inteligencia artificial, la fragmentaci&oacute;n de la memoria y las din&aacute;micas on&iacute;ricas. Si en Materiales para una pesadilla ya daba cuenta de la fragilidad ontol&oacute;gica de lo real, en La naci&oacute;n de los sue&ntilde;os diurnos Mattio profundiza en la crisis del sistema de verdad del que hoy somos testigos y se atreve a imaginar el colapso metaf&iacute;sico y civilizatorio que presagia&rdquo;, adelantaron desde la editorial.
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            <span class="title">
                La nación de los sueños diurnos, de Juan Mattio.                            </span>
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        <em><strong>La naci&oacute;n de los sue&ntilde;os diurnos</strong></em><strong>, de Juan Mattio, sali&oacute; por Caja Negra.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Historias de fantasmas</strong></em><strong>, de Siri Hustvedt.</strong> &ldquo;A punto de fallecer, <strong>Paul Auster </strong>le dijo a su esposa que quer&iacute;a convertirse en un fantasma, regresar para ver c&oacute;mo estaba, qu&eacute; escrib&iacute;a tras su partida o c&oacute;mo crec&iacute;a su nieto Miles. Y eso es lo que ha llegado a ser para <strong>Siri Hustvedt</strong>, una presencia siempre palpable y reconfortante: al oler su tabaco en casa, al sumergirse en sus libros y al rememorar una historia de amor y una comuni&oacute;n intelectual que dur&oacute; cuarenta y tres a&ntilde;os. <strong>En su obra m&aacute;s personal, Hustvedt reconstruye su uni&oacute;n legendaria con &eacute;l a trav&eacute;s de la textura desgarradora del duelo y el consuelo de un amor eterno.</strong> A medio camino entre el diario y la narraci&oacute;n literaria, el texto parte de documentos in&eacute;ditos de enorme valor, desde las notas que intercambiaron durante d&eacute;cadas hasta los &uacute;ltimos escritos de Paul Auster en forma de cartas a su nieto&rdquo;, adelantaron desde Seix Barral sobre este lanzamiento.
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                Historias de fantasmas, de Siri Hustvedt.                            </span>
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        <em><strong>Historias de fantasmas</strong></em><strong>, de Siri Hustvedt, sali&oacute; por Seix Barral.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Principio, medio, fin</strong></em><strong>, de Valeria Luiselli. </strong>&ldquo;Feltrinelli Editores comienza su andadura en Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica Latina con Principio, medio, fin, la esperad&iacute;sima nueva obra de <strong>Valeria Luiselli</strong>, siete a&ntilde;os despu&eacute;s de su aclamada Desierto sonoro. En la que posiblemente sea su obra m&aacute;s ambiciosa e &iacute;ntima, Valeria Luiselli <strong>narra el viaje de una madre y una hija por Sicilia, en un recorrido que atraviesa la memoria, el tiempo y los mitos</strong>&rdquo;, inform&oacute; este flamante sello en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta historia comienza el d&iacute;a en que una madre y su hija adolescente llegan a Sicilia, durante un verano de vientos impredecibles, repentinas tormentas y volcanes que amenazan con entrar en erupci&oacute;n. La madre acaba de dejar atr&aacute;s un divorcio dif&iacute;cil y sabe que es hora de encontrarle un nuevo inicio a su vida. Por ahora el plan es: equipaje ligero &mdash;una maleta gris y una verde&mdash; y no dejar de moverse hasta que cada cosa por fin caiga en su lugar. En <em>Principio, medio, fin</em>, las protagonistas excavan tambi&eacute;n en el tiempo en busca de una respuesta, y en su camino hacia los or&iacute;genes familiares, m&iacute;ticos y geol&oacute;gicos vislumbran un futuro posible que conecta a nietas y abuelas, mitos y piedras, escritura y memoria. <strong>C&aacute;lida, centelleante y po&eacute;tica, esta novela es una declaraci&oacute;n de amor a la imaginaci&oacute;n, esa fuerza luminosa capaz de darle sentido a nuestro paso fugaz por el mundo</strong>&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                Principio, medio, fin, de Valeria Luiselli.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Principio, medio, fin</strong></em><strong>, de Valeria Luiselli, sali&oacute; por Feltrinelli Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4.</strong><em><strong> La vida en serio. Obra completa (1958-1997) Volumen 2</strong></em><strong>, de Juana Bignozzi. </strong>&ldquo;La intenci&oacute;n de esta edici&oacute;n es volver a poner en circulaci&oacute;n la po&eacute;tica completa de <strong>Juana Bignozzi</strong>, establecer sus poemarios en dos tomos e incluir textos in&eacute;ditos y materiales cr&iacute;ticos.<strong> Este segundo volumen de </strong><em><strong>La vida en serio</strong></em><strong> cierra la obra completa de Juana Bignozzi a la vez que devela un misterio: el de sus poemas de juventud.</strong> Se re&uacute;nen as&iacute; dos t&iacute;tulos inhallables, <em>Los l&iacute;mites </em>(1960) y <em>Tierra de nadie</em> (1962), as&iacute; como un extenso conjunto de poemas no incluidos en libros. El volumen incluye tambi&eacute;n <em>Mujer de cierto orden</em> (1967), <em>Regreso a la patria</em> (1989), <em>Interior con poeta</em> (1993) y <em>Partida de las grandes l&iacute;neas</em> (1997), junto con un estudio introductorio de <strong>Mart&iacute;n Prieto</strong>, valiosos paratextos de las ediciones originales y una cronolog&iacute;a a cargo de su bi&oacute;grafa <strong>Vanina Colagiovanni</strong>&rdquo;, informaron desde Adriana Hidalgo Editora sobre este lanzamiento de mayo, con edici&oacute;n al cuidado de <strong>Mercedes Halfon</strong>.
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                La vida en serio. Obra completa (1958-1997) Volumen 2, de Juana Bignozzi.                            </span>
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        <em><strong>La vida en serio. Obra completa (1958-1997) Volumen 2</strong></em><strong>, de Juana Bignozzi, sali&oacute; por Adriana Hidalgo Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Diario chino</strong></em><strong>, de Santiago Loza. </strong>&ldquo;En la literatura y el cine, los viajes suelen ser el lugar donde ocurre alguna revelaci&oacute;n vital, pero afortunadamente esa clase de epifan&iacute;a no se da en este libro. <strong>En </strong><em><strong>Diario chino</strong></em><strong>, Santiago Loza llega a Shangh&aacute;i despu&eacute;s de a&ntilde;os de espera y lo que encuentra, lejos del imperativo del asombro, es un territorio opaco. Una distancia entre lo que ve y lo que puede sentir, entre el cuerpo que viaja y la mente que no termina de llegar.</strong> El <em>jet lag</em>, el dolor f&iacute;sico, la lengua ajena, la dificultad para orientarse. Todo en este libro conspira contra el mito del viaje como iluminaci&oacute;n. Pero ah&iacute;, en ese f&oacute;sforo mojado que es, por momentos, la inmensa China, algo verdadero emerge&rdquo;, apunta<strong> Josefina Licitra</strong> en la contratapa de esta publicaci&oacute;n <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/santiago-loza-iglesia-refugio-sensibilidad-queer-tiempo-castiga_1_11746320.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del escritor y cineasta argentino Santiago Loza</a>. Llega este mes de la mano del sello Bosque Energ&eacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lejos de construir una cr&oacute;nica de lo ex&oacute;tico, Santiago registra una experiencia m&aacute;s inc&oacute;moda y f&eacute;rtil: la de no poder capturar eso que sucede. Frente a una ciudad desbordante de est&iacute;mulos, codificada de un modo casi ininteligible, la escritura se vuelve una de las pocas formas de mantenerse en eje. <strong>Con anotaciones fragmentarias, escenas m&iacute;nimas, un humor fino &mdash;como un alfiler que cae&mdash; y pensamientos huidizos que a veces incluso se corrigen a s&iacute; mismos, Santiago se corre de la obligaci&oacute;n de sorprenderse</strong> ante el mundo en el que entra y se pone un objetivo bastante m&aacute;s importante: sobrevivirlo. <em>Diario chino</em> es el relato de una llegada que no coincide con el arribo. La voz de un autor que viaja miles de kil&oacute;metros para confirmar que el verdadero movimiento hace lo suyo en otra parte: en la zona incierta donde la experiencia todav&iacute;a no tiene forma y donde la escritura intenta, a tientas, d&aacute;rsela&rdquo;, agrega la periodista y escritora.
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                Diario chino, de Santiago Loza.                            </span>
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        <em><strong>Diario chino</strong></em><strong>, de Santiago Loza, sali&oacute; por Bosque Energ&eacute;tico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Gente a cenar</strong></em><strong>, de Nora Ephron.</strong> &ldquo;Leer un libro de Nora Ephron es como sentarse a cenar con una buena amiga. En sus p&aacute;ginas se despliega un men&uacute; de ingenio inconfundible, repleto de divertid&iacute;simos an&aacute;lisis sobre casi todo, desde su aversi&oacute;n a las carteras y a las arrugas hasta jugosas indiscreciones sobre su vida amorosa. <strong>En esta antolog&iacute;a de textos in&eacute;ditos en espa&ntilde;ol, Ephron nos ense&ntilde;a, entre otras cosas, a ser los anfitriones perfectos sin morir en el intento, nos ilustra en el arte de preparar un buen s&aacute;ndwich, nos relata su cambio de imagen radical y se burla de las revistas femeninas</strong>, pero tambi&eacute;n medita sobre los gajes de su oficio de periodista&rdquo;, informaron desde Libros del Asteroide sobre esta publicaci&oacute;n.
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                &quot;Gente a cenar&quot;, de Nora Ephron.                            </span>
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        <em><strong>Gente a cenar</strong></em><strong>, de Nora Ephron, sali&oacute; por Libros del Asteroide con traducci&oacute;n de Catalina Mart&iacute;nez Mu&ntilde;oz.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Campo visual</strong></em><strong>, de Jorge Consiglio. </strong>&ldquo;&lsquo;La realidad se mostraba ambigua y a ella le costaba interpretarla&rsquo;, escribe el narrador de uno de los nueve relatos que componen <em>Campo visual</em>. Est&aacute; hablando de Leda &mdash;unx de lxs personajes del cuento&mdash; aunque bien podr&iacute;a estar refiri&eacute;ndose a cualquiera de ellxs: <strong>personas comunes que fuman, aman y dejan de amar, desean y dejan de desear, emprenden, trabajan, apagan el despertador para seguir durmiendo, vuelven a fumar y, de pronto, se extra&ntilde;an de su propia cotidianeidad</strong>&rdquo;, adelantaron desde la editorial Eterna Cadencia sobre este nuevo libro de cuentos <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/jorge-consiglio-arte-lugar-utopia-desflecado_1_11537134.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del escritor argentino Jorge Consiglio</a>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los relatos de <em>Campo visual</em> comparten la densidad de la atm&oacute;sfera, el espesor de los v&iacute;nculos, una forma de alteraci&oacute;n sutil y casi imperceptible de la realidad que, sin aviso, cambia el orden de las cosas. <strong>Dos manos que se rozan, un largo beso, un ni&ntilde;o que nace, un padre que muere en el fuego; una pareja que viaja a una quinta en enero para eludir el contacto con el mundo</strong>; un m&eacute;dico que pierde su licencia por la inercia del sistema; la relaci&oacute;n entre una mujer que envejece y una hija que la acompa&ntilde;a; un taxidermista que espera con paciencia el ejemplar que lo consagre; un mar gris y agitado que espeja el fin de una relaci&oacute;n; una bruja que predice una condena; un conscripto de apellido Consiglio que est&aacute; en plena tarea en el departamento de Bomberos de la Armada Argentina cuando estalla la guerra de Malvinas&rdquo;, agregaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Campo visual&quot;, de Jorge Consiglio.                            </span>
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        <strong>El libro de cuentos </strong><em><strong>Campo visual</strong></em><strong>, de Jorge Consiglio, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Estaci&oacute;n Saturno</strong></em><strong>, de Fernanda Garc&iacute;a Lao. </strong>&ldquo;Dos hermanos, una mujer y un hombre, viajan por la ruta. Hab&iacute;a un tercer hermano, pero acaba de morir y les ha dejado un gato. Pero ahora el gato escapa. &iquest;O fue secuestrado? <strong>Como sea, urge encontrarlo. Y esa pesquisa llevar&aacute; a los dos protagonistas de esta novela hasta un hotel regenteado por dos j&oacute;venes chinas donde el universo comienza a plegarse sobre s&iacute;</strong>, la realidad se deforma y el erotismo se manifiesta de modos inesperados; un no-lugar, un no-tiempo, donde el misterio c&oacute;smico se aviene a presentarse como inteligencia extraterrestre de cotill&oacute;n, como tragedia y farsa en una misma y &uacute;nica versi&oacute;n&rdquo;, adelantaron desde la editorial Entrop&iacute;a sobre este lanzamiento de mayo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Garc&iacute;a Lao regresa con <em>Estaci&oacute;n Saturno</em> a los mundos donde absurdo y fant&aacute;stico convergen y conforman la geograf&iacute;a de lo extra&ntilde;o. Siempre sensorial, el microcosmos de la novela est&aacute; poblado por personajes al margen, dos en duelo por la muerte y el resto en duelo por la vida. <strong>Lao, m&aacute;s ballardiana que nunca, feroz en la cr&iacute;tica impl&iacute;cita, se vale de lo inexplicable para mostrar el vac&iacute;o existencial</strong>, la v&iacute;a escapista del sexo, la opresi&oacute;n de la soledad colectiva, cierta cobard&iacute;a at&aacute;vica, el peso de los silencios y las heridas que provoca la m&aacute;s sacrosanta de las instituciones: la familia. Afilada en la prosa, rotunda en el fraseo, po&eacute;tica en lo inquietante, psicof&oacute;nica en la fragmentaci&oacute;n y pol&iacute;tica en los estratos sobre los que crece la novela, la autora vuelve a contagiar un desasosiego atravesado por el humor y por una profunda angustia metaf&iacute;sica s&oacute;lo mitigada por el atisbo final de, tal vez, nuevas (y m&aacute;s sanas) formas de relaci&oacute;n&rdquo;, escribe <strong>Gema Monlle&oacute;</strong> en la contratapa de esta publicaci&oacute;n.
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            <span class="title">
                &quot;Estación Saturno&quot;, de Fernanda García Lao.                            </span>
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        <em><strong>Estaci&oacute;n Saturno</strong></em><strong>, de Fernanda Garc&iacute;a Lao, sali&oacute; por Entrop&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Malas lenguas</strong></em><strong>, de Alan Pauls. </strong>&ldquo;Los nombres y apellidos, los t&iacute;tulos y las tramas, las vidas y las obras, lo que se escribe y lo que se lee para poder seguir escribiendo y viviendo y confundiendo los l&iacute;mites entre bi&oacute;grafos y biografiados&hellip; Todo esto se conjuga y comulga en la tan c&oacute;mica como tr&aacute;gica <em>Malas lenguas</em>, donde &mdash;entre lo angelical y lo serpenteante, lo divino y lo diab&oacute;lico&mdash; <strong>Alan Pauls vuelve a demostrar su maestr&iacute;a a la hora de hacer y deshacer historias con el fantasmal pasado como la m&aacute;s luminosa de las materias oscuras</strong>. Otra gran novela del mismo gran escritor de siempre y para siempre&rdquo;, escribi&oacute; <strong>Rodrigo Fres&aacute;n</strong> sobre esta publicaci&oacute;n que llega este mes a las librer&iacute;as a trav&eacute;s del sello Random House.
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                &quot;Malas lenguas&quot;, de Alan Pauls.                            </span>
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        <em><strong>Malas lenguas</strong></em><strong>, de Alan Pauls, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10.</strong><em><strong> Un amor sin futuro</strong></em><strong>, de Betina Gonz&aacute;lez. </strong>&ldquo;&lsquo;Un secreto puede ser un tesoro o un veneno&rsquo;, dice la voz que narra esta novela. Su protagonista es una profesora universitaria que, luego del confinamiento obligado por la pandemia, empieza a recibir mensajes desesperados de sus alumnos con reflexiones personales a partir de los textos compartidos en clase. Un d&iacute;a llega un correo diferente: encierra una declaraci&oacute;n de amor, una invitaci&oacute;n. Ella decide no tomarlo en serio, pero el asedio de ese estudiante contin&uacute;a de una manera delicada, inteligente, imbatible. <em><strong>Un amor sin futuro</strong></em><strong> es mucho m&aacute;s que el relato de una relaci&oacute;n que transgrede todas las encarnaciones estereotipadas del amor</strong>. Es un ensayo sobre la belleza en tiempos de Instagram e influencers, un tratado sobre el deseo. <strong>Betina Gonz&aacute;lez</strong> ha escrito una novela inesperada, de una belleza esplendente, donde la escritura es un acto de rebeld&iacute;a ante la angustia y la soledad que acechan en nuestra &eacute;poca, en especial a los que reci&eacute;n se asoman a la vida&rdquo;, informaron desde Tusquets sobre esta novela de <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/betina-gonzalez-epoca-quiere-convencer-perdiendo-literatura-tiempos_1_11569437.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la escritora argentina Betina Gonz&aacute;lez</a>.
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                &quot;Un amor sin futuro&quot;, de Betina González.                            </span>
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        <em><strong>Un amor sin futuro</strong></em><strong>, de Betina Gonz&aacute;lez, sali&oacute; por Tusquets.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>&iquest;Por qu&eacute; existen las guerras?</strong></em><strong>, de Hinde Pomeraniec, con ilustraciones de Pen&eacute;lope Chauvi&eacute;. </strong>&ldquo;Frente a una realidad turbulenta, los chicos esperan respuestas de los adultos. Hinde Pomeraniec expone los motivos principales que desatan las guerras, y analiza las herramientas que nos ayudan a imaginar un futuro mejor: los procesos de paz, las negociaciones y los acuerdos&rdquo;, adelantaron sobre este lanzamiento desde Siglo Para Chicos, el sello infantil de la editorial Siglo XXI Editores.
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                &quot;¿Por qué existen las guerras?&quot;, de Hinde Pomeraniec.                            </span>
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        <em><strong>&iquest;Por qu&eacute; existen las guerras?</strong></em><strong>, de Hinde Pomeraniec con ilustraciones de Pen&eacute;lope Chauvi&eacute;, sali&oacute; por Siglo Para Chicos. M&aacute;s, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/hinde-pomeraniec-explica-guerra-chicos-libro-realista-esperanza_1_13208767.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en esta entrevista con la autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>La Ant&aacute;rtica empieza aqu&iacute;</strong></em><strong>, de Benjam&iacute;n Labatut. &ldquo;</strong>Antes de que su nombre se convirtiera en una referencia ineludible para pensar las grandes preguntas de la ciencia y sus relaciones con el v&eacute;rtigo, la destrucci&oacute;n y la locura,<strong> Benjam&iacute;n Labatut escribi&oacute; </strong><em><strong>La Ant&aacute;rtica empieza aqu&iacute;</strong></em><strong>, su primer libro, una colecci&oacute;n de cuentos que conten&iacute;a, en estado larvario, las obsesiones que iban a marcar su literatura posterior</strong>. Publicados originalmente en 2010, y revisados por el autor para esta nueva edici&oacute;n, los cuentos presentan historias en las cuales la realidad se descompone y la experiencia humana se vuelve extra&ntilde;a. Seis narraciones atravesadas por una sensaci&oacute;n de amenaza difusa y de violencia latente en las que una decisi&oacute;n m&iacute;nima lo puede trastornar todo. Algo se quiebra sin estruendo: una certeza, una relaci&oacute;n, una identidad. Aqu&iacute;, la Ant&aacute;rtica, m&aacute;s que un lugar o un destino f&iacute;sico, es una frontera: el l&iacute;mite tras el cual se encuentra la muerte o la revelaci&oacute;n, el umbral donde el lenguaje comienza a fallar y el ser humano se expone a su enorme fragilidad&rdquo;, anticiparon desde Anagrama sobre esta publicaci&oacute;n.
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                &quot;La Antártica empieza aquí&quot;, de Benjamín Labatut.                            </span>
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        <em><strong>La Ant&aacute;rtica empieza aqu&iacute;</strong></em><strong>, de Benjam&iacute;n Labatut, sali&oacute; por Anagrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13. </strong><em><strong>D&oacute;berman</strong></em><strong>, de Gustavo Ferreyra. </strong>&ldquo;Joaqu&iacute;n Riste fue un reconocido showman, due&ntilde;o de un oficio pulido con a&ntilde;os de escenario. Hasta que una noche, las palabras lo abandonan.<strong> Lo que sigue es una ca&iacute;da sin red. </strong><em><strong>D&oacute;berman</strong></em><strong> no cuenta una historia, sino un colapso. El de un hombre que intenta sostener el mito de su figura p&uacute;blica mientras su mente, su cuerpo y sus recuerdos empiezan a desarmarse. </strong>Un relato donde el fracaso profesional fractura al yo, y la realidad se disuelve en versiones cada vez m&aacute;s extra&ntilde;as. Ferreyra compone un personaje brutalmente humano, y despliega una voz narrativa omnisciente que se sumerge en los pliegues m&aacute;s rec&oacute;nditos del pensamiento&rdquo;, informaron desde Ediciones Godot sobre este libro, un nuevo rescate de la obra <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/gustavo-ferreyra-vida-civilizada-sordida-forma-no-serlo_1_11882833.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del escritor argentino Gustavo Ferreyra</a>.
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                &quot;Dóberman&quot;, de Gustavo Ferreyra.                            </span>
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        <em><strong>D&oacute;berman</strong></em><strong>, de Gustavo Ferreyra, sali&oacute; por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>Charly absoluto</strong></em><strong>, de Miguel Rep. </strong>&ldquo;Vida y obra de <strong>Charly Garc&iacute;a</strong> en vi&ntilde;etas y postales de Rep. <strong>Un recorrido gr&aacute;fico por su origen, sus influencias, su genio, su delirio, su m&uacute;sica y sus pol&eacute;micas</strong>: de Sui Generis a Ser&uacute; Gir&aacute;n, del o&iacute;do absoluto a la l&oacute;gica del escorpi&oacute;n&rdquo;, informaron desde Penguin Random House sobre esta publicaci&oacute;n del dibujante y humorista gr&aacute;fico argentino Rep. Public&oacute; Sudamericana.
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            <span class="title">
                &quot;Charly absoluto&quot;, de Miguel Rep.                            </span>
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        <em><strong>Charly absoluto</strong></em><strong>, de Miguel Rep, sali&oacute; por Sudamericana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>La forma del derrumbe</strong></em><strong>, de Laura Cukierman. &ldquo;</strong>Un domingo cualquiera, Sof&iacute;a escucha en una comisar&iacute;a el eco de un informe policial, una causa judicial y una detenci&oacute;n que le resulta ajena: la de su &uacute;nico hijo. Cuando Federico &mdash;diecisiete a&ntilde;os, alumno promedio, el que lavaba los platos sin que se lo pidieran&mdash; es detenido por liderar una banda que robaba a vecinos y amigos, el mundo conocido se desmorona. Un detalle termina de fracturar la escena: el chico exige un abogado propio y se niega a recibir a sus padres. La novela transcurre en las veinticuatro horas siguientes a la detenci&oacute;n. <strong>En ese lapso, asistimos al desplome de una familia como cualquier otra y al calvario de una madre que oscila entre la negaci&oacute;n y la rabia, entre el hijo que crey&oacute; conocer y esa figura extra&ntilde;a, casi monstruosa, que emerge de repente</strong>&rdquo;, adelantaron desde Fondo de Cultura Econ&oacute;mica sobre este lanzamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; tanto saben, realmente, una madre o un padre sobre su hijo? &iquest;Cu&aacute;ndo empieza lo que nadie vio venir? Cukierman construye una historia compleja, repleta de contradicciones humanas &mdash;entre la maternidad y la culpa, la vida privada y la verg&uuml;enza p&uacute;blica, el amor y el delito&mdash;. Convierte el relato en una experiencia l&iacute;mite y, al mismo tiempo, personal: la de<strong> alguien que intenta sostener la idea de su familia sin perderse en los escombros</strong>, ante la evidencia de que la persona m&aacute;s querida y cercana puede ser, en el fondo, un desconocido&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                &quot;La forma del derrumbe&quot;, de Laura Cukierman.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>La forma del derrumbe</strong></em><strong>, de Laura Cukierman, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>Moiras. Cuentos de mujeres que tejieron sus destinos</strong></em><strong>. Compilados por Elaine Vilar Madruga. &ldquo;</strong>Once cuentos oscuros. Once mujeres contempor&aacute;neas. Las protagonistas de esta antolog&iacute;a quedan atrapadas en los hilos del destino. Aunque intenten tejer y destejer, cada puntada las devuelve a la tragedia&rdquo;, adelantan desde la editorial Fera sobre este lanzamiento.&nbsp;Se trata de una antolog&iacute;a de relatos de autoras contempor&aacute;neas, compilado y comentado por la autora cubana<strong> Elaine Vilar Madruga</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El libro trae cuentos de <strong>Mercedes Duque Espiau, Mar&iacute;a Fernanda Ampuero, Zez&eacute; Atabales, Agustina Bazterrica, Barbara March, Clyo Mendoza, Anna Starobinets, Fernanda Tr&iacute;as, Bora Chung, Lina Mar&iacute;a Parra Ochoa y Giovanna Rivero</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el pr&oacute;logo la compiladora explica que en la tradici&oacute;n mitol&oacute;gica griega,<strong> las Moiras se entienden como las hacedoras y guardianas del destino</strong>. Por este papel, y al ser figuras t&iacute;picamente relacionadas con la muerte, se les ha entregado el inframundo como reino, se las ha reconocido en diferentes tradiciones como Parcas y se les otorg&oacute; adem&aacute;s el hilo, la rueca y la tijera como s&iacute;mbolos de sus poderes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como curadora, mi inter&eacute;s era mostrar que la belleza de las tinieblas escapa a las denominaciones m&aacute;s cerradas, que no todo puede ser nombrado terror o g&oacute;tico y que existen unas fronteras mucho m&aacute;s amplias (y mestizas) en el reino de lo narrativo. <strong>Esta antolog&iacute;a es un testimonio de las memorias de nuestros territorios, de las leyendas, fantasmagor&iacute;as y espectralidades</strong> que nuestros espacios de convivencia y de fricci&oacute;n pueden contarnos&rdquo;, apunta Vilar Madruga.
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                    alt="&quot;Moiras. Cuentos de mujeres que tejieron sus destinos&quot;, (comp. Elaine Vilar Madruga)."
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            <span class="title">
                &quot;Moiras. Cuentos de mujeres que tejieron sus destinos&quot;, (comp. Elaine Vilar Madruga).                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Moiras. Cuentos de mujeres que tejieron sus destinos,</strong></em><strong> (comp. Elaine Vilar Madruga), sali&oacute; por la editorial Fera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. </strong><em><strong>Cuentos de provincia. Mitos y leyendas</strong></em><strong>, varios autores. &ldquo;</strong>Este libro contiene una colecci&oacute;n &uacute;nica de relatos fant&aacute;sticos ambientados en diferentes puntos de la provincia de Buenos Aires. <strong>Ciudades, pueblos, lagunas, r&iacute;os, llanuras, rutas y suburbios son escenarios de mitos y leyendas que pasaron de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n</strong> a trav&eacute;s de narradores an&oacute;nimos y que persisten en la memoria de las comunidades&rdquo;, informaron desde Ediciones Bonaerenses sobre este libro de cuentos que, como todo el cat&aacute;logo de la editorial p&uacute;blica de la Provincia de Buenos Aires, <a href="https://edicionesbonaerenses.sg.gba.gob.ar/libro/cuentos-de-provincia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute; disponible para descargar gratis en este enlace</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Diez autores contempor&aacute;neos versionan, con total libertad, esos mitos. El resultado es una muestra poderosa de voces y estilos que renuevan la literatura argentina, m&aacute;s all&aacute; de g&eacute;neros literarios. <strong>Participan Jorge Consiglio, Tom&aacute;s Downey, Fernanda Garc&iacute;a Lao, Betina Gonz&aacute;lez, Alejandra Kamiya, Luciano Lamberti, Sergio Olgu&iacute;n, Raquel Robles, Pablo Ramos, Leila Sucari</strong>&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                &quot;Cuentos de provincia. Mitos y leyendas&quot;, varios autores.                            </span>
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        <em><strong>Cuentos de provincia. Mitos y leyendas</strong></em><strong>, varios autores, sali&oacute; por Ediciones Bonaerenses. El libro se puede descargar de manera gratuita aqu&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. </strong><em><strong>Index. Historia de los &iacute;ndices</strong></em><strong>, de Dennis Duncan. </strong>&ldquo;Una lista, un mapa, un modo de clasificaci&oacute;n, la lectura minuciosa de un texto. &iquest;Qu&eacute; es en definitiva un &iacute;ndice? <strong>El historiador y escritor Dennis Duncan intenta responder esta pregunta con gracia, profundidad y erudici&oacute;n</strong>, y a partir de ella construye una historia de este elemento que es, en realidad, un relato sobre el tiempo y el conocimiento. De Samuel Johnson a J. G. Ballard, este trabajo repleto de curiosidades y rarezas traza su evoluci&oacute;n desde los monasterios y las universidades de Europa en el siglo XIII hasta las oficinas de cristal y acero de Silicon Valley en el XXI&rdquo;, adelantan desde el sello Ampersand sobre esta novedad de mayo.
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                &quot;Index. Historia de los índices&quot;, de Dennis Duncan.                            </span>
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        <em><strong>Index. Historia de los &iacute;ndices</strong></em><strong>, de Dennis Duncan, sali&oacute; por Ampersand.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>19. </strong><em><strong>Un fantasma recorre el mundo. C&oacute;mo funciona la m&aacute;quina de guerra reaccionaria (y qu&eacute; podemos hacer para enfrentarla)</strong></em><strong>, de Pablo Stefanoni. </strong>&ldquo;En 2019, un amigo le coment&oacute; al autor de este libro: Los libertarios son como los bitcoins. No se los puede sacar de internet. Sin embargo, lograron salir. <strong>La derecha neorreaccionaria ya no sorprende a nadie, corri&oacute; todos los l&iacute;mites y encabeza una cruzada para resetear el sistema en un sentido antidemocr&aacute;tico.</strong> Llamar a eso batalla cultural suena a poco: es una guerra ideol&oacute;gica por la visi&oacute;n del mundo. Y, como toda guerra, tiene sus armas y sus t&aacute;cticas. En este libro esclarecedor, Pablo Stefanoni descorre el velo sobre los argumentos clave del arsenal de la derecha. &iquest;Estamos ante un nuevo tipo de fascismo? Si es as&iacute;, &iquest;c&oacute;mo incluir en &eacute;l a los reaccionarios reci&eacute;n llegados, esos magnates ligados al mundo de las nuevas tecnolog&iacute;as y las distop&iacute;as apalancadas en su riqueza? &iquest;Existe el wokismo, o es un invento para fortalecer la demonizaci&oacute;n de las izquierdas? &iquest;Por qu&eacute; la derecha se volvi&oacute; hipersionista y, sobre todo, c&oacute;mo logr&oacute; la autoabsoluci&oacute;n de su antisemitismo cl&aacute;sico? &iquest;Tiene futuro la libertad sin democracia que proponen las derechas en el poder, por ejemplo en la Argentina?&rdquo;, plantean desde Siglo XXI Editores sobre este flamante libro de <strong>Pablo Stefanoni</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la l&iacute;nea de su exitos&iacute;simo libro <em>&iquest;La rebeld&iacute;a se volvi&oacute; de derecha?</em>, Stefanoni logra priorizar la informaci&oacute;n y los argumentos por sobre el griter&iacute;o reaccionario, desarma los conceptos m&aacute;s enredados para hacerlos comprensibles y no se deja ganar por el desaliento: la historia no est&aacute; escrita, y existen aqu&iacute; y all&aacute; resistencias eficaces. <strong>Es hora de canalizar la indignaci&oacute;n en un sentido opuesto.</strong> Habr&aacute; que demostrar desde la izquierda que, como dijo el propio Milei, la diferencia entre un genio y un loco es el &eacute;xito&rdquo;, agregan desde la editorial.
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                    alt="&quot;Un fantasma recorre el mundo. Cómo funciona la máquina de guerra reaccionaria (y qué podemos hacer para enfrentarla)&quot;, de Pablo Stefanoni."
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                &quot;Un fantasma recorre el mundo. Cómo funciona la máquina de guerra reaccionaria (y qué podemos hacer para enfrentarla)&quot;, de Pablo Stefanoni.                            </span>
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        <em><strong>Un fantasma recorre el mundo. C&oacute;mo funciona la m&aacute;quina de guerra reaccionaria (y qu&eacute; podemos hacer para enfrentarla)</strong></em><strong>, de Pablo Stefanoni, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>20. </strong><em><strong>Donde yo no estaba</strong></em><strong>, de Marcelo Cohen. </strong>&ldquo;<em>Donde yo no estaba</em> es la obra cumbre de <strong>Marcelo Cohen</strong>, uno de los mayores renovadores del g&eacute;nero fant&aacute;stico que ha dado la literatura reciente. Aliano D'Evanderey, el narrador de esta novela, es due&ntilde;o de un negocio mayorista de lencer&iacute;a femenina, esposo y padre dedicado, destacado participante del traj&iacute;n social y pol&iacute;tico de la isla del Delta Panor&aacute;mico donde vive, y un inigualable h&eacute;roe de la sensatez. Con su curiosidad sin l&iacute;mites, escribir es, para Aliano, la manera de realizar un plan vital: adelgazar la personalidad, borrarse progresivamente, y que su espacio lo ocupe la plena diversidad del mundo que lo rodea. <strong>Y a eso se dedica en su diario personal, a registrar y celebrar las cosas de la vida con inteligencia y gracia, desde las minucias cotidianas, los v&iacute;nculos de toda especie, hasta dilemas pol&iacute;ticos y especulaciones filos&oacute;ficas</strong>&rdquo;, se&ntilde;alan desde la editorial Sigilo sobre este rescate de un libro central en la obra de Marcelo Cohen.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero sus d&iacute;as apacibles sufren un gran sacud&oacute;n. La separaci&oacute;n de su mujer, que se ha enamorado de otro hombre, la detecci&oacute;n de una enfermedad rara que podr&iacute;a matarlo en cualquier momento y la aparici&oacute;n de una serie de personajes atribulados con los que entra en di&aacute;logo &ndash;el lumpen Y&oacute;nder a la cabeza, una suerte de negativo suyo&ndash; <strong>lo llevar&aacute;n a hacer un gesto que desatar&aacute; una crisis en su comunidad y lo arrastrar&aacute; a vivir una aventura existencial inolvidable</strong>.Novela realista situada en un universo fant&aacute;stico, comedia sobre la muerte y las peripecias de vivir juntos, epopeya de una conciencia en estado de disposici&oacute;n total, <em>Donde yo no estaba</em> es una invitaci&oacute;n a habitar un mundo imaginario creado hasta el &uacute;ltimo detalle por un escritor tocado con el don de la palabra&rdquo;, agregan desde la editorial.
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                &quot;Donde yo no estaba&quot;, de Marcelo Cohen.                            </span>
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        <em><strong>Donde yo no estaba</strong></em><strong>, de Marcelo Cohen, sali&oacute; por la editorial Sigilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>21. </strong><em><strong>Mis cambios de opini&oacute;n</strong></em><strong>, de Julian Barnes. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/despedida-julian-barnes-fotos-memoria_129_13082317.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aunque se despidi&oacute; hace poco con su libro Despedidas</a>, <strong>este mes llega a las librer&iacute;as locales este breve ensayo del escritor brit&aacute;nico</strong>, a trav&eacute;s de Anagrama.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El dada&iacute;sta <strong>Francis Picabia</strong> dec&iacute;a que &lsquo;tenemos la cabeza redonda para que nuestros pensamientos puedan cambiar de orientaci&oacute;n&rsquo;. En efecto, a lo largo de los a&ntilde;os, modificamos nuestra opini&oacute;n sobre muchas cosas: gustos est&eacute;ticos &ndash;la m&uacute;sica que escuchamos, la ropa que vestimos&ndash;, afiliaciones sociales &ndash;el equipo de f&uacute;tbol o el partido pol&iacute;tico al que apoyamos&ndash; y hasta cuestiones tan trascendentales como la persona a la que amamos o el dios al que veneramos. <strong>Julian Barnes explora en este ensayo la maleabilidad de nuestros recuerdos y opiniones, de las palabras que usamos y las lecturas que atesoramos</strong>. Un trabajo exquisito sobre la naturaleza escurridiza y metam&oacute;rfica del pensamiento&rdquo;, detallan desde la editorial.
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            <span class="title">
                &quot;Mis cambios de opinión&quot;, de Julian Barnes.                            </span>
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        <em><strong>Mis cambios de opini&oacute;n</strong></em><strong>, de Julian Barnes, sali&oacute; por Anagrama. Con traducci&oacute;n de Jaime Zulaika.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>22. </strong><em><strong>Misterio y maneras. Prosa ocasional</strong></em><strong>, de Flannery O&rsquo;Connor. </strong>&ldquo;&lsquo;Hay dos cualidades que hacen a la ficci&oacute;n. Una es el sentido del misterio y la otra es el sentido de los modales y las maneras&rsquo;. <strong>Bajo esta premisa, Flannery O&rsquo;Connor explora la intersecci&oacute;n entre los detalles de lo cotidiano y el sentido &uacute;ltimo de la realidad. </strong><em>Misterio y maneras</em> re&uacute;ne ensayos y conferencias en los que una de las voces m&aacute;s singulares de la literatura moderna disecciona su oficio: desde sus ir&oacute;nicos recuerdos sobre la crianza de pavos reales en su granja de Georgia hasta sus c&eacute;lebres observaciones sobre la t&eacute;cnica del cuento, lo grotesco y la fe del escritor.
    </p><p class="article-text">
        Estos textos &mdash;que incluyen piezas fundamentales como <em>La naturaleza y el objetivo de la ficci&oacute;n</em> y <em>El arte del cuento</em>&mdash; se caracterizan por su voz directa, de una honestidad ineludible. <strong>O&rsquo;Connor despoja a la escritura de adornos para revelar que la ficci&oacute;n es, ante todo, un modo de ver.</strong> M&aacute;s que un manual t&eacute;cnico, este libro es una indagaci&oacute;n sobre la exigencia &eacute;tica y est&eacute;tica de la creaci&oacute;n: una invitaci&oacute;n a reconocer que solo hundiendo las ra&iacute;ces en lo concreto se puede aspirar a lo universal&ldquo;, detallan desde la editorial La Parte Maldita, sobre este lanzamiento de mayo.
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                &quot;Misterio y maneras. Prosa ocasional&quot;, de Flannery O’Connor.                            </span>
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        <em><strong>Misterio y maneras. Prosa ocasional</strong></em><strong>, de Flannery O&rsquo;Connor, sali&oacute; por el sello La Parte Maldita. Con traducci&oacute;n de In&eacute;s Garland.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>23. </strong><em><strong>Milei, fen&oacute;meno verbal</strong></em><strong>, de Juan Jos&eacute; Becerra. </strong>&ldquo;El escritor se sumergi&oacute; en todos los discursos, streams y apariciones televisivas de <strong>Javier Milei</strong> para que da cuenta del itinerario que hizo de &eacute;l un presidente sin ayuda de consultores, experiencia, territorio ni &lsquo;rosca&rsquo;: solo con palabras&rdquo;, adelantan desde Siglo XXI Editores sobre esta nueva publicaci&oacute;n del escritor argentino <strong>Juan Jos&eacute; Becerra</strong>.
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                &quot;Milei, fenómeno verbal&quot;, de Juan José Becerra.                            </span>
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        <em><strong>Milei, fen&oacute;meno verbal</strong></em><strong>, de Juan Jos&eacute; Becerra, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>24. </strong><em><strong>Los amos del mundo</strong></em><strong>, de Alessandro Volpi. &ldquo;</strong>En 2023, Amazon, Alphabet, Apple, Microsoft, Meta y Netflix registraron beneficios r&eacute;cord y despidieron a 250.000 empleados. Detr&aacute;s de todas esas empresas aparecen los mismos accionistas, cuyos principales referentes son BlackRock, Vanguard y State Street. Es la l&oacute;gica de un sistema donde los precios ya no los fija la oferta y la demanda, sino un pu&ntilde;ado de fondos que, adem&aacute;s, son propietarios de s&iacute; mismos. <strong>Alessandro Volpi explica cu&aacute;ndo y c&oacute;mo nace el poder de esos agentes, que hoy gestionan m&aacute;s dinero que cualquier Estado, adem&aacute;s de controlar a los principales bancos, farmac&eacute;uticas, cadenas de alimentos e infraestructuras energ&eacute;ticas</strong>&rdquo;, informaron en un comunicado desde Fondo de Cultura Econ&oacute;mica sobre esta publicaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Los amos del mundo</em> est&aacute; escrito para quienes sienten, sin poder nombrarlo, que algo fundamental cambi&oacute; en las reglas del juego, y se preguntan por qu&eacute; cuesta m&aacute;s vivir de un salario, por qu&eacute; los hospitales se deterioran mientras las aseguradoras prosperan, por qu&eacute; la palabra democracia suena hueca cuando quienes fijan el costo de vida no se presentan a elecciones. <strong>Este libro es una herramienta para ver con claridad lo que los discursos oficiales prefieren esconder</strong>&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                &quot;Los amos del mundo&quot;, de Alessandro Volpi.                            </span>
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        <em><strong>Los amos del mundo</strong></em><strong>, de Alessandro Volpi, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-mayo-juan-mattio-siri-hustvedt-alan-pauls-betina-gonzalez-mirada-rep-charly-garcia_1_13215147.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 09:15:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Libros de mayo: Juan Mattio, Siri Hustvedt, Alan Pauls, Betina González y la mirada de Rep sobre Charly García]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Nora Ephron,Juan Mattio,Alan Pauls]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adriana Riva: “La escritura nace de la fricción que como seres humanos tenemos con el mundo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/adriana-riva-escritura-nace-friccion-seres-humanos-mundo_1_13171039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e99abfb-75ba-4928-9687-162d555c0460_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adriana Riva: “La escritura nace de la fricción que como seres humanos tenemos con el mundo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su novela “Ruth” va por la novena edición, llegó al teatro y se convirtió en un suceso entre los lectores. Sus comienzos, por qué vuelve siempre a pensar en la maternidad y el humor como herramienta vital. </p><p class="subtitle">Entrevista - Mariano Pensotti: “El teatro no tiene que ir a competir con las pantallas ni volverse un estímulo más en un mundo tan ruidoso”</p></div><p class="article-text">
        Con el humor como bandera. Con impunidad. Con la perspicacia que dan los a&ntilde;os y esa mezcla de parsimonia y apuro ineludible: tener todo el tiempo del mundo despu&eacute;s de una vida llena de obligaciones y empezar a percibir que las hojas del calendario vuelan. <strong>Ruth es una mujer jud&iacute;a de 82 a&ntilde;os, viuda y jubilada que pasa sus d&iacute;as estudiando movimientos art&iacute;sticos, palabras, mapas</strong> (<em>&ldquo;es mi manera de matar el tiempo, porque el tiempo se resiste a matarme&rdquo;</em>, asegura). A veces va a la &oacute;pera con sus amigas, a veces intercambia mensajes con sus hijos, a veces observa como seres muy extra&ntilde;os a sus nietas, por lo general prefiere quedarse en camis&oacute;n en su departamento porte&ntilde;o y no tiene problema en confesarlo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ruth</em> es el t&iacute;tulo de una novela encantadora que la escritora <strong>Adriana Riva</strong> public&oacute; en 2024 y que desde entonces se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno imparable: cosecha cada vez m&aacute;s lectores en todo el pa&iacute;s, va por su novena edici&oacute;n, <strong>ser&aacute; traducida a otros idiomas y tiene, desde hace un tiempo, una versi&oacute;n teatral con gran &eacute;xito de p&uacute;blico</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ruth</em> forma parte del universo de una autora que ya ven&iacute;a observando con lucidez los v&iacute;nculos entre madres e hijas en sus libros anteriores (lo hizo en la novela <em>La sal</em> y tambi&eacute;n en el poemario <em>Ahora sabemos esto</em>). Alguien que elige la risa y que, lejos de las solemnidades, piensa a la escritura como &ldquo;una manera de arrimar el boch&iacute;n&rdquo; hacia un mundo no siempre amable. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Ruth&quot;, de Adriana Riva, salió por Seix Barral.                            </span>
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        <strong>&ndash; Revisando tus libros, tanto en el de poemas </strong><em><strong>Ahora sabemos esto</strong></em><strong> como en </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong>, hay personajes y voces narrativas con un inter&eacute;s muy marcado por las palabras. Por sus or&iacute;genes, por sus significados. &iquest;Es un inter&eacute;s tuyo tambi&eacute;n? &iquest;Tuvo algo que ver en tu decisi&oacute;n, con el tiempo, de ponerte a escribir?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La verdad es que siempre me gust&oacute; mucho leer, no tanto escribir. Incluso hasta el d&iacute;a de hoy sigue siendo as&iacute;. Porque ante todo me considero una lectora y lo digo con mucha honra porque le&iacute; y leo mucho. Y me encanta. <strong>Con la lectura me pasa como a esa gente que sale a correr un d&iacute;a y de pronto nota que el cuerpo les exige salir a correr m&aacute;s. Yo si una semana no leo, porque me pas&oacute; algo o tuve los d&iacute;as muy cargados, empiezo a percibir la necesidad de lectura.</strong> Algo me falta. Y no me pasa lo mismo con la escritura. Puedo estar meses sin escribir y no siento esa cosa. La escritura es m&aacute;s bien algo que tengo que poner en marcha y me cuesta. Es mucho m&aacute;s complejo el v&iacute;nculo. Obviamente tanto la lectura como la escritura est&aacute;n hechas de la palabra y algo siempre me atrajo ah&iacute;. Pero creo que la atenci&oacute;n m&aacute;s espec&iacute;fica en la palabra correcta y cada una de las palabras me vino hace relativamente poco. Se lo adjudico bastante al taller de <strong>Laura Wittner</strong>, al que voy desde la pandemia. Ah&iacute; se trabaja con mucha minuciosidad cada palabra. Hace poquito le&iacute; sobre esto en un ensayo de <strong>Lydia Davis </strong>donde cita a <strong>Virginia Woolf</strong>. Es una charla de 1937 sobre el oficio de escribir c&oacute;mo esto tiene que ver ni m&aacute;s ni menos que con &ldquo;encontrar las palabras correctas y ponerlas en el orden correcto&rdquo;. O sea, no es m&aacute;s que eso. &iexcl;Y es todo eso! (risas). Y, otra vez, a m&iacute; me cuesta escribir. <strong>Entonces pienso que todo es aproximativo a la hora de la escritura, hay que buscar la manera de arrimar lo mejor el boch&iacute;n. De chica yo jugaba a las bochas con mi pap&aacute; en los veranos, o al tejo ahora en la playa y pienso mucho en eso. </strong>Escribir es acercarse lo m&aacute;ximo posible a eso que uno est&aacute; tratando de comunicar al universo. La escritura nace de eso, de la fricci&oacute;n que como seres humanos tenemos con el mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Y detectaste alg&uacute;n momento preciso en el que dijiste &ldquo;me voy a dedicar a escribir&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Fui muy lectora desde muy chica, pero empec&eacute; a escribir de muy grande con la muerte de mi pap&aacute;. Nunca fui como esos chicos que tienen una iluminaci&oacute;n o esos que dicen &ldquo;siempre supe que quer&iacute;a escribir&rdquo;. A m&iacute; eso me lleg&oacute; muy muy tarde. Pero la primera vez que tuve necesidad de comunicar algo, de decir &ldquo;bueno, ahora s&eacute; que quiero escribir&rdquo;, fue a partir de la muerte de mi pap&aacute;. Eso fue en 2014, yo ten&iacute;a 34 a&ntilde;os. Ah&iacute; fue que me not&eacute; por primera vez en un taller de escritura y empec&eacute; a escribir ficci&oacute;n. <strong>Antes s&iacute; hab&iacute;a escrito: fui periodista en </strong><em><strong>La Naci&oacute;n</strong></em><strong>, cubr&iacute;a noticias internacionales. Fue un trabajo que hice como diez a&ntilde;os. Pero era realmente otro mundo. No s&eacute;, Irak, Afganist&aacute;n</strong> (risas). As&iacute; que a escribir con precisi&oacute;n, a arrimar el boch&iacute;n como dec&iacute;amos, creo que empec&eacute; relativamente hace muy poco. Sobre todo a poner el ojo, a preguntarme &ldquo;&iquest;est&aacute;s diciendo lo que quer&eacute;s decir realmente?&rdquo;. Y tambi&eacute;n a hacerme esas preguntas porque no quiero que se pierda lo l&uacute;dico de la escritura. <strong>Porque yo no soy escritora, quiero decir, yo no vivo de la escritura como una especie de profesi&oacute;n, soy una persona que escribe, le cuesta y le gusta</strong>.
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                    alt="Además de escribir, Adriana Riva coordina talleres de lectura y escritura."
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                Además de escribir, Adriana Riva coordina talleres de lectura y escritura.                            </span>
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        <strong>&ndash; Ya desde los cuentos de </strong><em><strong>Angst</strong></em><strong> se puede ver que te interesa indagar en la figura de la madre, pero dir&iacute;a que en una zona m&aacute;s amplia, que es la zona familiar. En</strong><em><strong> La sal</strong></em><strong> esto se ve todav&iacute;a m&aacute;s y, por supuesto, en </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong>. &iquest;Por qu&eacute; siempre est&aacute;s volviendo ah&iacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, es cierto que de todos los v&iacute;nculos el que m&aacute;s me interesa tiene que ver con la maternidad. Pero sobre todo me interesan las relaciones humanas. As&iacute; como hay otros autores a los que les son muy propios la naturaleza o el paisaje, lo m&iacute;o es m&aacute;s bien vincular. Tiene que ver con eso, con madres, hijas, hermanos, amigos. Y me interesan esas relaciones independientemente de donde ocurran, del paisaje de fondo. Me doy cuenta de que tambi&eacute;n es lo que busco en las lecturas. <strong>Por ah&iacute; esto con el tiempo cambie, pero a m&iacute; me costar&iacute;a escribir un cuento de un perro. Y, ojo, me encantan, tengo perros y todo, pero no es lo que me convoca a la hora de escribir.</strong> Y, como te dec&iacute;a, yo empec&eacute; a escribir de grande y con la muerte de mi padre. Ah&iacute; me di cuenta de que lo conoc&iacute;a muy poco y que ya no iba a poder preguntarle cosas, ni acercarme de alguna manera, ni nada. Lo pens&eacute; con el tiempo: as&iacute; fue que empiezo a obsesionarme con mi madre, tal vez para acortar la distancia con mi padre. <strong>Creo que va un poco por ah&iacute;. Cada vez lo voy viendo m&aacute;s claro</strong>. No s&eacute; si necesariamente estaba tan fascinada con mi madre sino que fue mi madre quien qued&oacute;. Fue un poco a partir de esa desesperaci&oacute;n de decir &ldquo;ya no hay vuelta atr&aacute;s, ya no est&aacute; &eacute;l&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Así como hay otros autores a los que les son muy propios la naturaleza o el paisaje, lo mío es más bien vincular. Tiene que ver con eso, con madres, hijas, hermanos, amigos. Y me interesan esas relaciones independientemente de donde ocurran, del paisaje de fondo.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Tu novela </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong> ya desde la tapa hay una referencia a tu madre. Me intrigaba saber cu&aacute;l es el punto de partida, de todos modos. &iquest;Se te impuso el personaje? &iquest;Fue una imagen? &iquest;Fue una palabra? &iquest;C&oacute;mo fue en ese caso y c&oacute;mo arranc&aacute;s por lo general?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;Creo que en todos los casos es distinto. Est&aacute; esta cosa de que una, de pronto, pone el ojo en algo, en una imagen. A veces hay un disparador muy claro, o una persona.<strong> Pero no es necesariamente esa imagen o esa persona la que tracciona sino la emoci&oacute;n que te gener&oacute; esa imagen o esa persona.</strong> No es muy claro por qu&eacute; pusiste el foco en ese cuadro y no en el de al lado, pero pasa. Y, despu&eacute;s, bueno, a partir de ah&iacute; empez&aacute;s a ver c&oacute;mo hilar con otras im&aacute;genes guardadas. Abriendo cajoncitos en tu memoria para ver qu&eacute; collage armamos. Siempre hay cosas que se imponen una y otra vez. En mi caso, es algo vinculado con la figura de la madre, que vuelve y vuelve a insistir. <strong>Y me gusta, y por supuesto es un tema del que se puede escribir por siempre</strong> (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;En el caso de </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong> ten&eacute;s registro de cu&aacute;l fue esa imagen o alguna escena que te llev&oacute; a construir esa voz?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, justo hab&iacute;a le&iacute;do un libro de <strong>Chantal Akerman</strong> que se llama <em>Una familia en Bruselas</em> que arranca diciendo algo as&iacute; como &ldquo;veo a una mujer en patas, en camis&oacute;n, en la penumbra, en la cocina&rdquo;. Es alguien que acaba de enviudar. &iexcl;Y era exactamente la imagen de mi madre! <strong>Entonces pens&eacute; en qu&eacute; pasaba si en lugar de escribir sobre mi madre, de alguna manera intentaba ser mi madre. Ah&iacute; empec&eacute; a pensar en c&oacute;mo ficcionalizarla. Y ah&iacute; pens&eacute; que ten&iacute;a que ser en primera persona, como aparece en la novela. </strong>Porque no es que iba a haber mucha trama ni nada, sino que iba a ser una historia m&aacute;s del fluir de esa conciencia. No es que <em>Ruth</em> iba a tener un arco narrativo de tensi&oacute;n o que lo iban a leer para saber si el mayordomo es el asesino. Ahora lo veo todav&iacute;a m&aacute;s n&iacute;tido: es un libro de personaje.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Ahora sabemos esto&quot; es un libro de poemas que Adriana Riva publicó en 2022."
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                &quot;Ahora sabemos esto&quot; es un libro de poemas que Adriana Riva publicó en 2022.                            </span>
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        <strong>&ndash; A trav&eacute;s de su mirada, que es la de una mujer de ochenta y pico de a&ntilde;os en Buenos Aires, en una situaci&oacute;n acomodada econ&oacute;micamente, aunque en el crep&uacute;sculo de su vida, aparecen momentos hilarantes. &iquest;Buscaste ese tono humor&iacute;stico, ablandar un poco algo desde la escritura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, definitivamente. Fue adrede porque, como vos dec&iacute;s, Ruth est&aacute; en el crep&uacute;sculo de la vida y la rodean un mont&oacute;n de temas muy densos, como la soledad y la muerte. Adem&aacute;s es una mujer que acaba de enviudar, o sea que ya desde el vamos es una persona que atraviesa una situaci&oacute;n bastante complicada. Yo hab&iacute;a estado leyendo varios libros de los &uacute;ltimos d&iacute;as en la vida de la gente que tienden a eso, a indagar en el cuerpo, en la demencia, en el Alzheimer. <strong>Entonces quise correrme un poco, mostrar un lado un poquitito m&aacute;s luminoso, que adem&aacute;s me permitiese abordar estos temas ineludibles de la vejez. Sab&iacute;a que no pod&iacute;a obviarlos porque son parte de esa experiencia y, sin embargo, tambi&eacute;n uno se puede re&iacute;r.</strong> Para m&iacute; la risa es muy importante, y de alguna manera lo &uacute;ltimo que tenemos como humanos. Hasta de la muerte nos podemos re&iacute;r. Porque el humor es una herramienta central para sobrellevar la vida. Yo misma me veo como una persona algo graciosa en la vida de todos los d&iacute;as, entonces me es inevitable ir por ese lado, siempre estoy haciendo chistes, es un salvoconducto. En cambio en la escritura hay momentos en los que me puedo poner solemne hasta que digo &ldquo;no, no&rdquo;. <strong>Siempre es m&aacute;s f&aacute;cil escribir lo triste que lo alegre pero trato de no caer ah&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Desde que sali&oacute; en 2024, </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong> se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno. Va por la novena edici&oacute;n, se convirti&oacute; en una obra teatral con funciones agotadas de p&uacute;blico. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s viviendo esto? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Es lind&iacute;simo, porque la verdad es que una nunca sabe qu&eacute; recorrido va a tener lo que escribe. Me acuerdo cuando entregu&eacute; el libro a la editorial que pens&eacute; &ldquo;no s&eacute; muy bien qui&eacute;n va a leer esto, a qui&eacute;n le puede importar&rdquo; (risas). S&iacute; ten&iacute;a claro que a m&iacute; me hab&iacute;a gustado el proceso de escritura de <em>Ruth</em>, que fue acompa&ntilde;ada en el taller de <strong>Federico Falco</strong>. Pero una vez que lo termin&eacute; pens&eacute; &ldquo;no s&eacute; a qui&eacute;n le puede importar&rdquo;. Entonces fue muy sorpresivo. Con el tiempo tal vez s&iacute; pude ver que hab&iacute;a como un hueco. Son muchas las mujeres mayores s&uacute;per lectoras que compran libros, que van al teatro, que tienen m&aacute;s tiempo, que van a las confiter&iacute;as. Y muy pocas veces son protagonistas de los libros. <strong>Ahora que </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong> est&aacute; en el teatro, cuando veo el p&uacute;blico, si bien es heterog&eacute;neo hay mucha gente mayor. Y, de pronto, claro, me imagino que se sienten interpeladas. </strong>Con el libro pas&oacute;, por lo que me van escribiendo, que se dio mucho cruce generacional de madres regalando la novela a las hijas, hijas y as&iacute;. Ahora va a salir en Espa&ntilde;a y va a tener tambi&eacute;n una traducci&oacute;n al italiano. As&iacute; que estoy sorprendida y s&uacute;per agradecida.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La risa es muy importante, y de alguna manera lo último que tenemos como humanos. Hasta de la muerte nos podemos reír.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Despu&eacute;s de un libro con tanta repercusi&oacute;n, &iquest;sent&iacute;s alg&uacute;n tipo de peso, de presi&oacute;n, en lo que se venga, en lo pr&oacute;ximo que escribas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; No, por suerte Ruth tard&oacute; en salir y yo ya me hab&iacute;a puesto a escribir otra cosa, que sale este a&ntilde;o, en agosto. Hay madres involucradas tambi&eacute;n (risas). Pero no es una novela, es algo m&aacute;s bien l&uacute;dico. <strong>Con mi editora, Ana Ojeda, lo llamamos &ldquo;el artefacto&rdquo; porque no sabemos bien c&oacute;mo nombrarlo. Es eso, un artefacto y sale por Seix Barral. </strong>Eso me quita la presi&oacute;n, ya pas&oacute; un tiempo y de &uacute;ltima por ah&iacute; es como un mecanismo de defensa para charlar con el psic&oacute;logo (risas). Quiero decir, si a Ruth le fue bien en alg&uacute;n sentido, siento que ya escrib&iacute; mi libro. Viste que pasa eso, que hay autores de los que dec&iacute;s &ldquo;ten&eacute;s que leer tal libro&rdquo;. Bueno, por ah&iacute; el m&iacute;o es <em>Ruth</em>. Y as&iacute; puedo seguir escribiendo otros (risas).
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                    alt="Riva es cofundadora y editora de la revista literaria &quot;El gran cuaderno&quot; y creó el sello infantil Diente de León."
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                Riva es cofundadora y editora de la revista literaria &quot;El gran cuaderno&quot; y creó el sello infantil Diente de León.                            </span>
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        <strong>&ndash; Reivindic&aacute;s mucho los talleres de escritura, tanto los que das vos como coordinadora como aquellos a los que asist&iacute;s. &iquest;Qu&eacute; encontr&aacute;s ah&iacute; y qu&eacute; te parece interesante de esos espacios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Los amo. Hago apolog&iacute;a a los talleres. Y los pienso en varios rubros, tengo amigas que hacen talleres de otras cosas, como baile o cer&aacute;mica. <strong>En los que conozco porque voy o porque los coordino, me gusta porque son espacios por lo general con grupos chicos, de mucha intimidad, de mucha comprensi&oacute;n, de escucha. </strong>Lo que m&aacute;s aprendo ah&iacute; es a escuchar. Y es incre&iacute;ble cu&aacute;nto m&aacute;s se aprende escuchando del otro y todo lo que despu&eacute;s se puede aplicar a lo propio. Muchas veces estamos ensimismados con lo propio, puede ser que por egocentrismo, o porque no le encontramos la vuelta a algo. Muchas veces ver otro texto, escuchar a otro, te ayuda a leer. Y esto lo pienso en general, no solo por los talleres: me parece inconcebible la escritura sin la lectura. <strong>No puedo creer que alguien que no lee pretenda escribir. Porque en el acto de leer hay algo del acto de escribir: uno est&aacute; escuchando c&oacute;mo escribe el otro, qu&eacute; es lo que funciona, qu&eacute; es lo que resuena. </strong>Y, cuando empez&aacute;s a escribir, incluso adrede est&aacute;s buscando replicar alguna lectura, pensar c&oacute;mo otro hizo determinado truco. Volviendo a los talleres, me interesa tambi&eacute;n la pata colectiva. Una parte se escribe en soledad, claro, pero despu&eacute;s, al menos para m&iacute;, me parece importante abrir ese proceso a otra gente en los espacios de taller. Despu&eacute;s hay otro componente, que para m&iacute; es muy hermoso y que me importa porque, como dec&iacute;a antes, me interesan los v&iacute;nculos humanos. Hay algo emocional, de sost&eacute;n, de lugar de contenci&oacute;n, de refugio en los talleres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Adem&aacute;s de escribir, ten&eacute;s un sello de libros y juegos infantiles que se llama Diente de Le&oacute;n. Creaste y sos una de las editoras de la revista literaria </strong><em><strong>El gran cuaderno</strong></em><strong>. &iquest;Por qu&eacute; cre&eacute;s que segu&iacute;s apostando a la palabra escrita, al mundo de lo tangible, como los libros y las revistas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Me parece que son una contenci&oacute;n en este mundo cada vez m&aacute;s alienado y m&aacute;s de pantalla, y m&aacute;s de inmediatez. Me gusta pensarlos a todos ellos como geograf&iacute;as. <strong>Cuando uno est&aacute; con un libro est&aacute; ah&iacute;, en ese terreno, y es un lugar seguro para m&iacute;. Son lugares tambi&eacute;n de imaginaci&oacute;n, donde te pasan muchas cosas, donde, como lector, te exigen poner algo propio</strong>. Entonces me gusta sembrar estas geograf&iacute;as ficticias para pensar c&oacute;mo habitar el mundo que no siempre es f&aacute;cil. Adem&aacute;s, a todos estos espacios una les pone el ritmo, no te lo imponen de afuera. Es algo chiquito, pero me parece que est&aacute; bueno, en este mundo cada vez m&aacute;s viralizado, seguir apostando por las cosas bellas y por las cosas tangibles. Pero no por una cuesti&oacute;n mercantilista o de hacer, hacer, hacer, de esto de la h&iacute;per productividad. Por lo menos yo todo lo que hago lo pienso con un prop&oacute;sito humano, si se quiere. No s&eacute; c&oacute;mo decirlo para no quedar cursi. Pero va por ah&iacute;, por dejar un rato de lado a las pantallas, ponernos m&aacute;s humanos siempre que podamos.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/adriana-riva-escritura-nace-friccion-seres-humanos-mundo_1_13171039.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 03:02:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adriana Riva: “La escritura nace de la fricción que como seres humanos tenemos con el mundo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Adriana Riva,Libros,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Federico Jeanmaire: “Vivir es instalarse en una cierta locura que nos inventamos para soportar algunas cosas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/federico-jeanmaire-vivir-instalarse-locura-inventamos-soportar-cosas_1_13115847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed784903-292d-4f15-8253-89a3be36f518_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Federico Jeanmaire: “Vivir es instalarse en una cierta locura que nos inventamos para soportar algunas cosas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de publicar “Bali”, una novela con una protagonista que, entre la ternura, la fantasía y la crudeza, recuerda sus días cuidando a su madre con Alzheimer. La particular mirada del escritor sobre la convivencia con la enfermedad, el humor en la literatura y su interés por los cementerios.</p><p class="subtitle">50 años de la Feria del Libro: cómo será la edición 2026, con dos ganadores del Nobel, crisis económica y homenajes a Borges</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;No estoy loca. Solo escribo lo que pienso. Y me sale como me sale. Si estuve dos d&iacute;as enteros reflexionando acerca de la muerte, es porque me pareci&oacute; necesario hacerlo. Tengo setenta a&ntilde;os de edad, exactamente veinte menos de lo que ten&iacute;a mam&aacute;. &iquest;Cu&aacute;nto me queda? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo me queda antes de que los problemas o las enfermedades me hagan la vida invivible? No s&eacute;. Es lindo vivir&rdquo;</em>. En <em>Bali</em> (Entrop&iacute;a, 2026), la reciente novela de <strong>Federico Jeanmaire</strong>, una maestra jubilada y viuda escribe textos as&iacute;. <strong>Son correos electr&oacute;nicos que tienen como destinatario a su hermano, un hombre que se fue a vivir a otro pa&iacute;s y pareciera ignorarla</strong>, incluso cuando ella le cuenta que acaba de morir la madre de ambos despu&eacute;s de a&ntilde;os de vivir con Alzheimer.
    </p><p class="article-text">
        Es a partir de la escritura de estos mensajes que<strong> la mujer comienza a reconstruir su vida antes y despu&eacute;s de esa p&eacute;rdida</strong>, los d&iacute;as en los que tuvo que cuidar a su madre y seguirla en los vaivenes de esa enfermedad con los recursos que encontr&oacute; a mano, el duelo que atraviesa y las infinitas posibilidades que se abren a partir de esa ausencia. Con escenas muy graciosas y muy crudas a la vez, Jeanmaire teje un encantador relato sobre el cuidado que, siguiendo los recovecos de la enfermedad, oscila entre lo luminoso y la insoslayable penumbra.
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            <span class="title">
                &quot;Bali&quot;, de Federico Jeanmaire, salió por la editorial Entropía.                            </span>
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        <strong>&ndash; &iquest;C&oacute;mo naci&oacute; este libro?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Mir&aacute;, yo tengo a mi madre enferma con Alzheimer. Este a&ntilde;o cumple 94, est&aacute; en mi pueblo, Baradero. <strong>Hasta el a&ntilde;o pasado yo iba semana por medio y me quedaba con ella dos o tres d&iacute;as mientras las dos chicas que la cuidaban se tomaban su descanso</strong>. Cualquiera que haya vivido la situaci&oacute;n lo sabe: es algo tremendamente duro. Cada vez que volv&iacute;a, pensaba si pod&iacute;a escribir una novela sobre esa situaci&oacute;n. Pero claro, estaba muy triste y al pensar en escribirla casi desde lo personal, protagoniz&aacute;ndola mi madre y yo, de alguna manera sent&iacute;a que no me iba de Baradero, que quedaba atrapado en algo. Intent&eacute; cuatro, cinco, seis veces y no pude. Hasta que en un momento dado me acord&eacute; de otra mujer que hab&iacute;a tenido la misma enfermedad: la abuela de Gabriela, la madre de mi hijo. <strong>Esta mujer, La Gringa, era una persona s&uacute;per divertida y cuando empez&oacute; con la enfermedad era m&aacute;s divertida todav&iacute;a. No sab&eacute;s las cosas que inventaba y c&oacute;mo se re&iacute;a</strong>. Nosotros &iacute;bamos con ganas a verla, a escucharla porque nos divert&iacute;amos mucho. As&iacute; fue que de alguna manera empec&eacute;, aunque claro que mi madre est&aacute; metida en todo el libro. Y est&aacute; muy metida por algo que hizo ella y que para m&iacute; fue fundamental, y para muchos de mi generaci&oacute;n: comprarnos en cuotas los tomos de la enciclopedia <em>Lo s&eacute; todo</em>. Eran doce vol&uacute;menes de colores, que se vend&iacute;an casa por casa en los &lsquo;60. A mi pueblo iba el vendedor una vez por mes, llevaba el volumen, le pagabas la cuota y al otro mes te tra&iacute;a el siguiente. Mi mam&aacute; fue la que hizo el esfuerzo para que los tuvi&eacute;ramos en casa. Cuando descubr&iacute; que quer&iacute;a escribir esta novela volv&iacute; a leerlos todos. En esta relectura, entend&iacute; c&oacute;mo me hab&iacute;a influido teniendo 6 o 7 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Es hermoso el t&iacute;tulo, la idea de lo completo, de saberlo todo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, claro. Es que de alg&uacute;n modo era lo que vos sent&iacute;as. El volumen por ah&iacute; tra&iacute;a un cap&iacute;tulo con la historia de Roma. Al lado ten&eacute;s un cap&iacute;tulo sobre qu&eacute; hay dentro de una gota de agua que cae en la lluvia. <strong>&iexcl;Y al lado c&oacute;mo es la vida de los gusanos! </strong>Entonces, ese chico que era yo a los 6 lo le&iacute;a, lo terminaba y dec&iacute;a &ldquo;lo s&eacute; todo&rdquo;. O sea, fin del misterio para m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; La novela es una novela epistolar, est&aacute; armada con mails que la narradora le escribe a su hermano. &iquest;C&oacute;mo surgi&oacute; esa forma?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Yo nunca s&eacute; muy bien explicar c&oacute;mo es que se me ocurren las formas (risas). Lo que s&iacute; s&eacute; es que, al contrario de otros escritores, a m&iacute; la forma se me impone. No es que yo la pienso de antemano y digo &ldquo;esto lo tengo que escribir de esta manera&rdquo;. Qu&eacute; s&eacute; yo, por ah&iacute; los mismos narradores son los que me van dictando qu&eacute; es lo que puedo hacer. En este caso que sea una narradora en primera persona es bastante l&oacute;gico porque la primera persona te acerca m&aacute;s al dolor y tambi&eacute;n a la diversi&oacute;n, o a lo que sea. La primera persona siempre est&aacute; m&aacute;s cerca de eso. &iquest;C&oacute;mo se me ocurri&oacute; que hubiera un supuesto hermano en otro sitio y que ella le escribiera? La verdad es que no tengo el recuerdo de c&oacute;mo fue. <strong>Pero s&iacute;, finalmente me parece que es un recurso que me permiti&oacute; ir contando la vida del presente de la narradora, la vida del pasado de la narradora, la relaci&oacute;n con la madre y con el hermano. Relaciones de familia que estas enfermedades tambi&eacute;n complican y mucho.</strong> Porque, en el fondo, el Alzheimer es una enfermedad que de alg&uacute;n modo implica demencia senil para la v&iacute;ctima y tambi&eacute;n, a otra escala, implica un mont&oacute;n de demencias para los que tenemos que cuidar en alg&uacute;n momento a esa persona. Porque te juro que vos no sal&iacute;s igual de cualquiera de esas historias. En mi caso particular, soy una persona que podr&iacute;amos definir como un poco hipocondr&iacute;aco. O mucho (risas). Desde que le pasa esto a mi madre y yo conviv&iacute; de esta manera con ella, yo me olvido mucho m&aacute;s las cosas y en alg&uacute;n momento lo empec&eacute; a atribuir a que ya estoy enfermo de lo mismo. Y en realidad no s&eacute; si es as&iacute;, no tengo ni idea. Pero ojal&aacute; que no sea verdad (risas).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Jeanmaire nació en la localidad bonaerense de Baradero, en 1957."
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                Jeanmaire nació en la localidad bonaerense de Baradero, en 1957.                            </span>
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        <strong>&ndash; En </strong><em><strong>Bali</strong></em><strong>, la narradora, a partir de la enfermedad de su madre, percibe algo parecido y tambi&eacute;n reflexiona alrededor de c&oacute;mo pensamos, c&oacute;mo recordamos y c&oacute;mo escribimos. De hecho est&aacute; todo el tiempo hablando del orden y el desorden como organizadores de varios aspectos de su vida. &iquest;Qu&eacute; le pasa con eso a esta mujer?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Bueno, supongo que tambi&eacute;n es una cuesti&oacute;n que tiene que ver con esa enfermedad. Esa enfermedad es muy rara porque implica un desorden absoluto en la vida de alguien y en la vida de los que lo rodean. En el libro cuento apenas un par de cosas pero te podr&iacute;a contar miles. Porque vos, cuidando a alguien con esa enfermedad, ten&eacute;s que estar al mismo tiempo controlando absolutamente las cosas que hace esa persona y al mismo tiempo participando del descontrol. <strong>Por ejemplo, qu&eacute; s&eacute; yo, la semana pasada yo estuve con mi mam&aacute; y durante todo un d&iacute;a fui un sobrino para ella. El d&iacute;a anterior que hab&iacute;a ido yo era su primo el cura. Y no te queda otra que jugar ese papel: estuve contando cosas que ignoro por completo acerca de lo que piensa un cura sobre varios temas.</strong> Pero como cuidador necesit&aacute;s vivir en el desorden para poder ordenar, estar alerta. Al mismo tiempo vos no pod&eacute;s contradecir porque contradecir lo &uacute;nico que logra es un malestar en las personas que puede provocar en ellas momentos jodidos o violentos. Muchas de estas cosas hablan del orden y del desorden. Y sobre todo el orden y el desorden mental que le pasa a estas personas, pero tambi&eacute;n te pasa a vos como cuidador. A esta narradora de la novela yo intent&eacute; escribirla tambi&eacute;n contando un poco el desorden mental de quien cuida. Porque quien cuida no queda a salvo de la enfermedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En este escenario tan crudo, fuiste por el lado del humor. &iquest;Qu&eacute; te pasa a vos con el humor, con escribir desde el humor?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Supongo que, como en casi todo en lo que tiene que ver con un escritor, hay que vincular los libros que te gustan, tu biblioteca y tu forma de ser. Qu&eacute; s&eacute; yo, yo por un lado soy cervantino, o sea que no podr&iacute;a no gustarme el humor. El grotesco no me gusta, por ejemplo, pero s&iacute; me gusta la iron&iacute;a, me gustan un mont&oacute;n de clases de humor. Y me parece que cuentan al mundo de una manera inteligente, no s&eacute;, que ayuda a entenderlo o que ayuda a hacerle preguntas, digamos. No s&eacute; c&oacute;mo explicarlo. Despu&eacute;s, no s&eacute;, trato de re&iacute;rme de casi todo, incluso de las peores cosas que me pasan. <strong>Por ejemplo, si vuelvo de ser todo un d&iacute;a el primo cura frente a mi madre, llego y lo cuento de una manera divertida aunque en el momento quiz&aacute;s no lo haya sido. </strong>Por ah&iacute; lo que intento en el libro tambi&eacute;n con el humor es decir algo que tiene necesariamente que pasarle a alguien que cuida a alguien con Alzheimer: cada tanto te tom&aacute;s algo livianamente y te re&iacute;s de eso que pasa o es imposible hacerlo. Es muy duro. Muy duro. Porque vos ten&eacute;s ah&iacute; un cuerpo que es igual al de tu madre, pero lo que est&aacute; adentro no es tu madre, es un hueco lleno de cosas que no entend&eacute;s. Muchas veces ella se pone a hablar, aunque ahora cada vez habla menos, y no entend&eacute;s de lo que te est&aacute; hablando. Entonces ten&eacute;s que seguirla en un juego que es muy raro.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>&ndash; Dijiste reci&eacute;n &ldquo;yo soy un cervantino&rdquo;. Es inevitable trazar la l&iacute;nea en esta novela con una protagonista que a partir de leer una enorme cantidad de enciclopedias </strong><em><strong>Lo s&eacute; todo</strong></em><strong> y Salvat empieza a desvariar, a armarse sus ficciones, o a viajar en su cabeza con su madre al lado. &iquest;Trazaste vos tambi&eacute;n esa l&iacute;nea? &iquest;Pensaste quijotescamente cuando escrib&iacute;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; S&iacute;, pienso que estuvo presente en todo momento El Quijote. De alg&uacute;n modo ac&aacute; la locura entre comillas de la protagonista es una locura buscada: ella va a buscar los libros a partir de algo circunstancial que sucede y eso la lleva a un primer viaje. En ese sentido no es como en El Quijote, donde al protagonista son los libros los que lo llevan a hacer las locuras que hace. Pero s&iacute;, obviamente yo lo tuve presente en todo momento y es algo que me interesa mucho. <strong>No s&eacute;, vivir es instalarse en una cierta locura que nos inventamos para soportar algunas cosas. Nadie est&aacute; lejos de eso, todos nos creamos cierta locura para transitar los d&iacute;as.</strong> Llevar eso al nivel de los libros me pareci&oacute; una forma literaria de pensar c&oacute;mo cada uno se inventa esa locura para soportar determinadas circunstancias de la vida.
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                    alt="El escritor es licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires."
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                El escritor es licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires.                            </span>
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        <strong>&ndash; Por fuera del Alzheimer, en este libro volv&eacute;s a pensar en la vejez, porque la narradora tambi&eacute;n lo hace. Y aparece, una vez m&aacute;s, el cementerio como escenario por momentos muy gracioso, un espacio que ya trabajaste desde el ensayo en un libro anterior. &iquest;Por qu&eacute; volviste a los cementerios? &iquest;Qu&eacute; pasa ah&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Bueno, quiz&aacute;s porque estoy m&aacute;s cerca (risas). A m&iacute; me pas&oacute; una cosa, que supongo que le debe pasar a mucha gente: hasta determinada edad yo no pasaba ni cerca de los cementerios. Pero bueno, a partir de algunas cosas que tuve que atravesar, como la muerte de mi padre o de mi abuela a la que amaba, o de mi t&iacute;a, empec&eacute; a ir muy a cuentagotas al cementerio a visitarlos. Despu&eacute;s pas&oacute; una cosa que yo cuento en <em>Lo que resta de la vida</em>: mi hijo se va a vivir a Chacarita y tomamos la costumbre de los s&aacute;bados ir a caminar por el Cementerio Brit&aacute;nico o el Cementerio Alem&aacute;n. No s&eacute; por qu&eacute; lo hicimos, pero nos resultaba curioso inventarse historias con los apellidos, los nombres de los muertos y un mont&oacute;n de cosas. Despu&eacute;s, a m&iacute; me pasa que si yo voy al cementerio de mi pueblo, en el cual est&aacute;n mi padre, mi abuela y mi t&iacute;a, cuando los voy a ver me doy cuenta de que entablo un di&aacute;logo con ellos. <strong>Con el tiempo he descubierto que casi toda la gente que va a los cementerios lo hace. Y por ah&iacute; gente que no va a los cementerios lo hace igual, habla con sus muertos en su casa o cuando est&aacute; en la playa tirado al sol, en los momentos que lo necesita. Digamos que la comunicaci&oacute;n sigue abierta con personas que no est&aacute;n. </strong>Y entonces el cementerio, despu&eacute;s de visitar varios, me parece ahora un lugar si se quiere extra&ntilde;o pero tambi&eacute;n tremendamente humano. El cementerio tambi&eacute;n es un espacio que replica los miedos y no s&eacute; si un poco tambi&eacute;n las esperanzas de una sociedad. Los miedos seguro. El miedo a la muerte es algo que te habita no s&eacute; si durante toda la vida, pero a partir de cierta edad seguro. Y eso se focaliza en un lugar espec&iacute;fico que es el cementerio. La palabra <em>cementerio</em> viene de dormitorio, es donde duermen los muertos. Pero eso quiere decir tambi&eacute;n que uno imagina que est&aacute;n durmiendo. Por eso es que uno va y a veces habla con ellos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Después de visitar varios, el cementerio me parece ahora un lugar si se quiere extraño pero también tremendamente humano. El cementerio también es un espacio que replica los miedos y no sé si un poco también las esperanzas de una sociedad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En </strong><em><strong>Bali</strong></em><strong>, la protagonista arma como una especie de escenario muy teatral para hacerlo. Se lleva la sillita, tiene di&aacute;logos tremendos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, yo supongo que eso tambi&eacute;n tiene que ver con el Quijote seguro y con mi pueblo. Los pueblos son lugares muy locos. Por ah&iacute; pasan las mismas cosas que en cualquier gran ciudad, pero ah&iacute; te enter&aacute;s. Y lo de los di&aacute;logos me interesa tambi&eacute;n por c&oacute;mo son en mi pueblo. Creo que la manera de dialogar se me meti&oacute; a m&iacute; en mi literatura absolutamente porque la gente no pregunta las cosas frontalmente. A veces hay algo que ya sabe porque le lleg&oacute; un chisme de alguien,&nbsp;entonces te maneja la conversaci&oacute;n de una manera como para que si vos ten&eacute;s ganas le cuentes. Esa forma de dialogar tan el&iacute;ptica, tan rara, a m&iacute; me atrae, me apasiona porque es la historia m&iacute;a. Es la manera en la cual me cri&eacute; comunic&aacute;ndome. Es decir, cuid&aacute;ndome de c&oacute;mo contestaba las cosas y cuid&aacute;ndome de c&oacute;mo preguntaba las cosas. <strong>Entonces la forma de dialogar en un pueblo es muy divertida pero es muy compleja y uno tiene que estar muy atento a c&oacute;mo se comunica. </strong>Vos la ten&eacute;s que aprender de muy chico para no equivocarte, para no errarle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;Pensando en esto de c&oacute;mo se dicen las cosas, la narradora de la novela en alg&uacute;n momento vuelve sobre sus palabras, da vueltas, confiesa que algo que dijo en realidad no fue tan as&iacute;. &iquest;Por qu&eacute; decidiste exponer esas fracturas del propio relato, contar esa parte tambi&eacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Ah&iacute; hay una cuesti&oacute;n que creo que est&aacute; en much&iacute;simos de mis libros. A m&iacute; me gusta exhibir que lo que estoy escribiendo es ficci&oacute;n y lo que est&aacute;s leyendo es ficci&oacute;n. Y exhibirlo tambi&eacute;n provoca una cierta cosa tanto en la escritura como en la lectura, algo que tiene que ver con la verdad. <em>Veros&iacute;mil</em> me parece una palabra antigua ya. <strong>Yo creo que la literatura, en todo caso, apunta a una verdad que es distinta de la verdad de la no escritura. Y bueno, ah&iacute; hay un punto.</strong> En la exhibici&oacute;n se produce un encuentro entre escritura y lectura que creo que es sano, que est&aacute; bueno, que es decir &ldquo;bueno, estoy leyendo esto, es una historia, me la estoy creyendo, no me la estoy creyendo&rdquo;. Por eso apunto a que el sentido lo d&eacute; finalmente la lectura y que vos hagas lo que puedas con todo eso que yo garabate&eacute;, que yo escrib&iacute;, que yo ambicion&eacute;. El que tiene que poner todo de s&iacute;, el que tiene que terminar eso es el lector.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A mí me gusta exhibir que lo que estoy escribiendo es ficción y lo que estás leyendo es ficción. Y exhibirlo también provoca una cierta cosa tanto en la escritura como en la lectura, algo que tiene que ver con la verdad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Te voy a citar. En </strong><em><strong>La vida, la novela y el amor</strong></em><strong>, tu libro anterior, habl&aacute;s de escribir novelas &ldquo;para poner entre par&eacute;ntesis el mundo, el verdadero, para lanzarnos al encuentro de otro mundo, el imaginado&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo te est&aacute;s llevando con ese par&eacute;ntesis?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; A m&iacute; me pas&oacute; que, al principio de este momento tan raro de la Argentina, hace dos a&ntilde;os y tres meses, me costaba mucho escribir porque me costaba mucho no estar todo el tiempo inform&aacute;ndome y pensando por qu&eacute; llegamos hasta ac&aacute;, c&oacute;mo llegamos hasta ac&aacute;, qu&eacute; es lo que nos pas&oacute;, d&oacute;nde quedaron todas nuestras ilusiones. Con el tiempo yo no creo que te vayas acostumbrando pero te das cuenta de que hay que seguir viviendo. En otro sentido, me hacer acordar a algunas cosas que trabaj&eacute; en un libro que se llama <em>W&euml;rra</em>. Ah&iacute; el tema, justamente, era c&oacute;mo vive la gente la guerra. Me acuerdo de haber le&iacute;do un libro que contaba en Francia, por ejemplo, gente que iba a refugios que por lo general eran s&oacute;tanos de bares o qu&eacute; s&eacute; yo, y todos los amores que nacieron en esos s&oacute;tanos. Porque la vida contin&uacute;a. <strong>Lo vemos ahora:&nbsp;a un tipo se le ocurre empezar a tirar bombas sobre una ciudad y matar a un mont&oacute;n de gente nada m&aacute;s que porque el lugar est&aacute; lleno de petr&oacute;leo. Est&aacute; claro que hay d&iacute;as en los cuales tu vida no puede desenfocarse de ah&iacute;. </strong>Pero por suerte la vida tiene eso de que tiene que continuar. Entonces uno se sobrepone y hace lo que lo hace feliz, que en mi caso escribir. As&iacute; que, s&iacute;, yo sigo escribiendo. Lo que no quita que haya d&iacute;as en los cuales no lo pueda hacer porque pas&oacute; algo que fue demasiado fuerte y entonces tengo que estar todo el d&iacute;a pendiente de eso, viendo qu&eacute; puedo hacer, hablando con amigos, leyendo, escuchando la radio. Es un poco eso. Pero la vida sigue y las guerras terminan, los gobiernos cambian.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/federico-jeanmaire-vivir-instalarse-locura-inventamos-soportar-cosas_1_13115847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 03:01:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Federico Jeanmaire: “Vivir es instalarse en una cierta locura que nos inventamos para soportar algunas cosas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Alzheimer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Selva Almada: “Empezamos a naturalizar que la gente viva en la calle y se convierta en parte del paisaje cotidiano”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/selva-almada-empezamos-naturalizar-gente-viva-calle-convierta-parte-paisaje-cotidiano_1_13067356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1917d8b2-6f53-4504-824f-91b94cfcdbaf_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138669.jpg" width="7131" height="4011" alt="Selva Almada: “Empezamos a naturalizar que la gente viva en la calle y se convierta en parte del paisaje cotidiano”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora acaba de publicar “Una casa sola”, una novela con una construcción que muta a lo largo del tiempo en el monte entrerriano para contar la historia de sus habitantes y de quienes la rodean. Los desaparecidos en democracia, la crisis habitacional y el campo como territorio de explotación laboral en la mirada de una autora singular.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;A m&iacute; no me levant&oacute; ning&uacute;n patr&oacute;n. Por eso yo los desconozco&rdquo;</em>, se lee al comienzo de uno de los cap&iacute;tulos. <em>&ldquo;No me gusta que nadie me ponga el lazo, pero Lucero, y despu&eacute;s su familia, han hecho de m&iacute; una casa. Aunque yo ya tuviera tant&iacute;simos a&ntilde;os como ten&iacute;a, aunque ya tuviera mis puertas y ventanas y alero y un catre donde hab&iacute;an dormido tantos hombres a lo largo y lo ancho del tiempo, no era yo realmente una casa. Segu&iacute;a siendo un refugio, un reparo, un techo debajo del cual se dorm&iacute;a. No m&aacute;s que eso&rdquo;</em>, aparece en otro tramo del libro. En <em>Una casa sola </em>(Random House), la flamante novela de la escritora <strong>Selva Almada</strong>, la narradora principal es una casa. <strong>O mejor: una casa en mutaci&oacute;n constante, una casa que es parte de un monte, una casa que no fue siempre una casa</strong> y que, a solas desde que sus &uacute;ltimos habitantes se fueron de ella sin dejar rastros, se dedica a revisar su historia.
    </p><p class="article-text">
        En un relato inquietante donde se cruzan escenas de la muerte de <strong>Justo Jos&eacute; de Urquiza</strong> con los di&aacute;logos disparatados de un grupo de gauchos espectrales, donde aparece un particular veterano de la guerra de Malvinas y desaparece una familia de trabajadores rurales que solo una mujer busca; donde los animales deambulan y las plantas crecen en ese agujero inexplicable que deja la desaparici&oacute;n, la escritora prefiri&oacute; contar un relato de resquicios. Y es gracias a que lo hizo desde ese punto de vista peculiar &ndash;reparar en lo que falta, el hueco que nadie mira pero que insiste&ndash;, que <strong>Almada consigue con talento y una prosa encantadora indagar sobre la historia argentina</strong>, las voces que no son escuchadas y la violencia siempre latente alrededor de la propiedad y la explotaci&oacute;n de la tierra.
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                Una casa sola, la nueva novela de Selva Almada, fue publicada por Random House.                            </span>
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        <strong>&ndash; &iquest;Qu&eacute; fue primero, la casa, el tono, el paisaje, el espacio? &iquest;Qu&eacute; te acord&aacute;s de los comienzos de este libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Sin dudas fue la casa. Fue la casa en el sentido de preguntarme qu&eacute; le pasa a un espacio, a un espacio tan fuerte simb&oacute;licamente como es una casa, cuando se vac&iacute;a. Porque en ese lugar viv&iacute;a una familia que ya no est&aacute;. Por supuesto que est&aacute; tambi&eacute;n abierta la pregunta de si se fueron, si hay algo siniestro en esa gente, si es una desaparici&oacute;n forzada o qu&eacute;. Pero bueno, en vez de seguir el rastro de una especie de investigaci&oacute;n sobre qu&eacute; es lo que pas&oacute; con esa familia, me qued&eacute; pensando en qu&eacute; le pasa a la casa y qu&eacute; le pasa a ese lugar que sigue esperando. <strong>Un espacio quieto en esa espera y a la vez que empieza a volverse del lugar de donde vino, que es el monte. Que la casa fuera una casa narradora, de todas formas, no estuvo desde el comienzo.</strong> Yo hab&iacute;a pensado en un narrador omnisciente, muy pegado a la casa. Pero, cuando empec&eacute; a escribir, empez&oacute; a aparecer cada vez m&aacute;s una voz que pod&iacute;a ser la de la casa. Empez&oacute; a confundirse un poco la voz del narrador en tercera con la subjetiva de la casa. Y ah&iacute; dije &ldquo;a ver c&oacute;mo sonar&iacute;a si realmente es la casa la que cuenta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Es un gesto audaz.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, para m&iacute; fue audaz porque, qu&eacute; s&eacute; yo, nunca lo hab&iacute;a hecho. Cuando tir&eacute; de la idea de que la casa narrara tambi&eacute;n pens&eacute; &ldquo;ay, esto puede salir muy mal&rdquo; (risas). Puede ser o sonar un poco rid&iacute;culo. Pero sent&iacute; que ya hab&iacute;a un tono con el que me daban ganas de seguir. Quiz&aacute;s si me hubiese planteado de entrada &ldquo;va a hablar una casa&rdquo; tal vez hubiera fracasado. Despu&eacute;s, ya pensando que la casa era la que narraba, quise evitar los lugares comunes, o no pensar a la casa como piensa una persona. Fue pensar alrededor de la pregunta de c&oacute;mo puede contar un espacio f&iacute;sico y c&oacute;mo puede contar alguien que se siente parte de un territorio y parte de una historia que la excede. Porque esta casa particular sale del monte, es parte de esa tierra. <strong>Como mis novelas por lo general suelen ser breves tambi&eacute;n en alg&uacute;n momento llegu&eacute; a plantearme &ldquo;&iquest;no ser&aacute; muy pesado solamente estar escuchando el runr&uacute;n de la casa durante todo el trayecto?&rdquo;. </strong>As&iacute; tambi&eacute;n apareci&oacute; esto de que el monte estuviera tan presente con esa segunda voz que es la del monte, o la de un narrador muy ligado al monte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; De hecho en tus libros el espacio de la naturaleza o del monte siempre est&aacute;, pero ac&aacute; queda la impresi&oacute;n de que hubo de tu parte una suerte de torsi&oacute;n muy fuerte, de mucha investigaci&oacute;n. Desde la gran cantidad de nombres de &aacute;rboles que aparece hasta esas voces gauchescas, digamos, que son como de espectros.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, lo de traer estos personajes que viven en el monte sale de algo que hab&iacute;a quedado fuera de un gui&oacute;n que escribimos con Maximiliano Schonfeld para la pel&iacute;cula <em>Jes&uacute;s L&oacute;pez</em>. Ah&iacute; hab&iacute;amos armado este grupo de gauchos medio zombis y medio espectrales. Despu&eacute;s eso qued&oacute; afuera de la pel&iacute;cula y vino la idea de traerlos y ponerlos en este monte de la novela. Son personajes que se mueven en el monte como en una especie de limbo, de lugar suspendido, sin tiempo, donde conviven con otros espectros de distintas &eacute;pocas. De hecho los traigo a la primera escena de la novela, con ellos arranca el libro. Despu&eacute;s van apareciendo en distintos cap&iacute;tulos casi como un coro de voces, ellos hablan pero no sab&eacute;s bien qui&eacute;n es qui&eacute;n.<strong> Ah&iacute; aparece el episodio de la muerte de Urquiza porque un sector de su ej&eacute;rcito era de gauchos. En ese caso, s&iacute;, me puse a leer bastante porque la verdad es que no me acordaba mucho de la historia de Entre R&iacute;os que me ense&ntilde;aron en la escuela ni del d&iacute;a que asesinaron a Urquiza. </strong>Buscando en internet llegu&eacute; a un paper de la Facultad de Agronom&iacute;a donde hablaban de todos los &aacute;rboles, de las plantas ex&oacute;ticas que &eacute;l hab&iacute;a tra&iacute;do. Contaban ah&iacute; que Urquiza era aficionado a la bot&aacute;nica, un enamorado de las plantas, cosa que yo no sab&iacute;a. La parte de los &aacute;rboles, toda esa enumeraci&oacute;n que hay de cuando lo matan y cuando se describe un poco el palacio est&aacute; sacado de ah&iacute;. Por supuesto que tambi&eacute;n hay mucho que conozco de la zona porque viv&iacute; buena parte de mi vida por ah&iacute;. Pero despu&eacute;s me puse a buscar c&oacute;mo combinan, c&oacute;mo suenan los nombres de los &aacute;rboles cuando aparecen estas enumeraciones, c&oacute;mo rebotan los nombres entre s&iacute;, para que armen alg&uacute;n tipo de m&uacute;sica. La sonoridad es una cosa a la que siempre me gusta darle mucha importancia en la escritura.&nbsp;&nbsp;
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                La escritora Selva Almada es una de las discípulas de Alberto Laiseca. Con otros cuatro colegas publicó el año pasado una biografía coral del autor de &quot;Los Sorias&quot;.                            </span>
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        <strong>&ndash; Aparecen combates de otro siglo, de la &eacute;poca de la Confederaci&oacute;n, aparece tambi&eacute;n un personaje vinculado con Malvinas. &iquest;Por qu&eacute; te interesaba indagar en estos episodios hist&oacute;ricos concretos, en esos combates?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Creo que empez&oacute; d&aacute;ndole vueltas a esos gauchos matreros. Hay una cosa ah&iacute; de tipos que ponen el lomo para la guerra o que ponen el lomo para el trabajo, en el caso de los personajes de la novela que trabajan en el campo. Todos son, en el fondo, cuerpos subvalorados para la autoridad o para el poder. As&iacute; como est&aacute;n los de estas guerras del siglo XIX, tambi&eacute;n tuvimos la del siglo XX, que fue la guerra de Malvinas. <strong>Yo iba a la escuela primaria en ese momento, fui de la generaci&oacute;n que escribi&oacute; cartas para los soldados.</strong> Y siempre percib&iacute; que, sobre todo lo de los veteranos, fue un tema bastante silenciado. Como si nos avergonzaran los veteranos, tenemos muy negado el rol de aquellos que fueron y que sobrevivieron. Incluso sabemos de la enorme cantidad de suicidios que hubo entre los que pudieron volver, un n&uacute;mero que no s&eacute; si no fue superior a la cantidad de personas que murieron en la guerra en el campo de batalla. Hay una cosa rara alrededor de Malvinas en este sentido. Por un lado est&aacute; la afirmaci&oacute;n de que s&iacute;, claro que son argentinas. Pero, por otro lado, se le da la espalda a aquellos que fueron a la guerra y se convirtieron en carne de ca&ntilde;&oacute;n. Adem&aacute;s, la mayor&iacute;a de los chicos que fueron, porque encima eran pibitos, ven&iacute;an de la zona de Corrientes, del Chaco, de Formosa. O sea, gente por la que nadie iba a reclamar. As&iacute; que, bueno, un poco esa fue la idea tambi&eacute;n a la hora de traer a uno de los personajes, que en la novela es El Cortito y estuvo en Malvinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Hablabas de &ldquo;carne de ca&ntilde;&oacute;n&rdquo; y en esta novela est&aacute; muy presente tu mirada sobre el mundo laboral, que ya aparec&iacute;a, por ejemplo, en tu novela Ladrilleros. Est&aacute;n las escenas del campo, con personas que empiezan a trabajar siendo ni&ntilde;as, por ejemplo. &iquest;Por qu&eacute; te pareci&oacute; importante volver a poner la mirada ah&iacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Cuando empec&eacute; a pensar por d&oacute;nde iba a ir la trama de la novela, r&aacute;pidamente ubiqu&eacute; que esta casa no es una casa de ricos en el campo, es la casa de unos puesteros, la casa que el patr&oacute;n le presta a los que trabajan en su campo. Esta gente que desaparece es una familia de peones. Ah&iacute; estaba un poco trazado el horizonte que iba a seguir el relato, con estos personajes que se mueven en el mundo del trabajo f&iacute;sico, en un tipo de trabajo muy mal pago tambi&eacute;n.<strong> Por lo general cuando nos hablan del campo, estamos escuchando hablar a los patrones, a los socios de la Sociedad Rural. Poco sabemos o poco nos cuentan, en cambio, de las condiciones de vida, de explotaci&oacute;n de la gente que trabaja la tierra para el patr&oacute;n.</strong> Mi abuelo fue pe&oacute;n de campo y desde chica en la familia escuch&eacute; relatos de la dureza de la vida en estos lugares y en este tipo de tareas. Me interesaba contar ese lado de la historia: el de quienes no poseen la tierra pero la trabajan. En el camino se me aparec&iacute;an muchas cosas del cancionero folcl&oacute;rico, con Zitarrosa, Viglietti y un mont&oacute;n de cantautores de los &lsquo;60 y los &lsquo;70, donde el tema laboral estaba un poco m&aacute;s presente. Dir&iacute;a que desde el inicio sent&iacute; que este relato iba a estar atravesado por una clase social y que era esa clase social generalmente olvidada o silenciada en los grandes relatos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una cosa rara alrededor de Malvinas. Por un lado está la afirmación de que sí, claro que son argentinas. Pero, por otro lado, se le da la espalda a aquellos que fueron a la guerra y se convirtieron en carne de cañón</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Resulta por lo menos curioso que estas inquietudes que te mov&iacute;an cuando escrib&iacute;as salen a la luz ahora con este libro, con la aprobaci&oacute;n de la Reforma Laboral, incluso con el reciente estreno de </strong><em><strong>Nuestra tierra</strong></em><strong>, de Lucrecia Martel, donde la pregunta sobre la propiedad de las tierras y de las cosas est&aacute; tambi&eacute;n en primer plano.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, lamentablemente lo de la Reforma Laboral es un tema que parece que siempre est&aacute; volviendo. Y con <em>Nuestra tierra</em> me pas&oacute; que la vi en estos d&iacute;as. No la hab&iacute;a visto antes, aunque s&iacute; sab&iacute;a m&aacute;s o menos que era sobre el asesinato de Chocobar. Y, claro, dije &ldquo;wow&rdquo;, hay muchos preguntas en com&uacute;n que tienen que ver con la propiedad de la tierra. &iquest;De qui&eacute;n es? &iquest;del que la habita? &iquest;del que la trabaja? &iquest;del que la cuida? Pasa lo mismo con la casa, &iquest;no? A m&iacute; me gustan estas coincidencias, que salgan pel&iacute;culas, libros o discos que ronden los mismos universos. Porque a nadie se le ocurren las cosas en soledad. <strong>No es que una diga &ldquo;ay qu&eacute; genia que estoy pensando en esto&rdquo;, para nada. Al contrario, me parece que hay un runr&uacute;n de &eacute;poca que est&aacute; ah&iacute; sobrevolando. Y despu&eacute;s cada una lo agarra como puede y lo exprime como puede o lo lleva a cabo como puede. </strong>En cualquier caso, no me resulta para nada casual que salga <em>Nuestra tierra</em> y cerca salga este libro. Y seguramente vamos a ir viendo otras cosas que vayan saliendo con estas preguntas rondando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Sobre todo en estos tiempos de crisis habitacional, de imposibilidad de llegar a tener una casa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; A m&iacute; eso es algo que me horroriza. <strong>Empezamos a naturalizar que la gente viva en la calle y se convierta en parte del paisaje cotidiano. Me parece un horror.</strong> O sea, que lo naturalice el Estado, pero que tambi&eacute;n las personas empecemos a naturalizarlo. Que sea normal pasar al lado de alguien que arm&oacute; su cama ah&iacute;, por donde caminamos todos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Selva Almada nació en Entre Ríos, en 1973.                            </span>
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        <strong>&ndash; M&aacute;s all&aacute; de los vaivenes en el tiempo, la novela est&aacute; traccionada por la desaparici&oacute;n de una familia. No decidiste ir por el lado del policial cl&aacute;sico, pero s&iacute; est&aacute;n los investigadores que no investigan y un personaje como el de la Tata, que es una mujer que pese a todo los sigue buscando.</strong> <strong>Sobre todo</strong> <strong>para los lectores y lectoras de Argentina, esas mujeres que buscan a sus familiares resuenan de manera particular.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, es que creo que toda esa parte de la trama dialoga decididamente con la historia del pa&iacute;s. Por otra parte quer&iacute;a que esta desaparici&oacute;n ocurriera en democracia. Realmente me asombra cuando empez&aacute;s a mirar la gran cantidad de gente que ha desaparecido despu&eacute;s del &lsquo;83 y de los que no se sabe nada. Desde ni&ntilde;os y mujeres, que podemos suponer que son v&iacute;ctimas de redes de trata de personas, hasta hombres grandes. Los vemos todo el tiempo, por ejemplo, en las pantallas que hay en los aeropuertos. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; esta gente? &iquest;Qu&eacute; pasa? &iquest;Por qu&eacute; no los encuentran? La pregunta que me surg&iacute;a es por qu&eacute; a esa gente nadie la busca excepto su familia y sus amigos. Y creo que la mayor&iacute;a de las veces es porque se trata de gente con muy pocos recursos econ&oacute;micos. En ese contexto me interesaba la voz de la Tata, como la madre que se sobrepone a todo y sale a exigir respuestas. <strong>En nuestra historia reciente tenemos a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, las madres de la trata, las mujeres detr&aacute;s de much&iacute;simas b&uacute;squedas. Mujeres que aun no teniendo recursos ni teniendo herramientas se las inventan y se las ingenian para reclamar por los suyos.</strong> Yo no tengo hijos pero me imagino que para una mujer que s&iacute; los tiene lo peor que le puede pasar es que le desaparezcan o que maten a su hijo. Entonces me imagino que si te sucede lo m&aacute;s extremo que le puede suceder a una madre, en un punto no te importa nada, no te importa el poder, no te importa cu&aacute;n poderoso sea el otro que est&aacute; enfrente. Al menos en el personaje de la Tata est&aacute; reflejado esto: ella empieza a volverse gigante con sus pocos recursos y aunque tampoco llega a encontrar respuestas nunca deja de buscar.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Por lo general cuando nos hablan del campo, estamos escuchando hablar a los patrones, a los socios de la Sociedad Rural. Poco sabemos o poco nos cuentan, en cambio, de las condiciones de vida, de explotación de la gente que trabaja la tierra para el patrón</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Antes te refer&iacute;as a tu abuelo que fue pe&oacute;n de campo. &iquest;Cu&aacute;nto pescaste de tu infancia para armar la voz de la casa? &iquest;Y cu&aacute;nto sali&oacute; de los libros? Porque hay voces de la gauchesca marcadamente literaria.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, hay cosas que est&aacute;n en la voz de la casa que vienen de mi experiencia personal, de cosas que escuch&eacute; y que registr&eacute; desde que era chica. Y la parte donde hablan los espectros la fui a buscar a la gauchesca. <strong>Fui a releer el </strong><em><strong>Fausto </strong></em><strong>de Estanislao del Campo, a (Hilario) Ascasubi.</strong> Claro, ah&iacute; fue un trabajo de buscar y anotar cosas sueltas y despu&eacute;s ver tambi&eacute;n c&oacute;mo se pod&iacute;a armar. As&iacute; que es una mezcla, digamos, entre la oralidad de cosas que yo le escuchaba decir a mi abuelo o a la gente de campo, que se combina con un lenguaje literario de esas ficciones que imaginan c&oacute;mo hablaba el gaucho, pero que no dejan de ser construcciones ficcionales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Escrib&iacute;s escenas muy v&iacute;vidas sobre esos espacios de tu infancia en Entre R&iacute;os pero para hacerlo te viniste a vivir a Buenos Aires. &iquest;C&oacute;mo funciona para vos ese ir y venir en la memoria?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Creo que tiene que ver m&aacute;s que nada con la evocaci&oacute;n. Que muchas veces tambi&eacute;n son ficciones de esos paisajes que una arma. Son construcciones literarias, quiero decir. <strong>Quiz&aacute;s alguien que vive en el monte lee el libro y no se siente muy identificado con ese mundo. Aunque voy frecuentemente porque mi familia sigue viviendo en Entre R&iacute;os, lo que escribo tiene mucho de memoria, de los primeros a&ntilde;os de vida, de la infancia. </strong>La m&iacute;a fue una infancia muy cercana a la naturaleza, la casa de mis abuelos estaba en las afueras del pueblo, casi donde el pueblo ya hab&iacute;a terminado. Adem&aacute;s eran los a&ntilde;os &lsquo;80, y todav&iacute;a hab&iacute;a espacios con esa naturaleza un poco as&iacute; agreste o salvaje. Entonces s&iacute;, yo siento que cada vez que me pongo a escribir todo el tiempo estoy como volviendo a esos primeros a&ntilde;os de vida, a esos calores y a esos veranos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Almada también es autora de los libros &quot;Chicas muertas&quot;, &quot;El viento que arrasa&quot; y &quot;Ladrilleros&quot;."
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            <span class="title">
                Almada también es autora de los libros &quot;Chicas muertas&quot;, &quot;El viento que arrasa&quot; y &quot;Ladrilleros&quot;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Sos de compartir tu material o de preguntar a colegas y amigos si te aparecen dudas en el proceso?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Mir&aacute;, yo trabaj&eacute; esta novela con <strong>Sonia Scarabelli</strong>, que es una poeta rosarina y ella me ayud&oacute; en las lecturas para abordar algunas im&aacute;genes de esa zona. Y en general s&iacute;, comparto en la previa, porque estoy acostumbrada a hacerlo. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/selva-almada-laiseca-escritor-ilimitado-capacidad-creacion-dificil-encasillar_1_12036876.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Estuve en el taller de Laiseca 15 a&ntilde;os, pr&aacute;cticamente todo lo que escrib&iacute; siempre estaba compartido en aquel grupo.</strong></a><strong> As&iacute; que siempre me pareci&oacute; muy natural estar compartiendo el proceso de escritura con alguien</strong>, que alguien leyera y yo trabajara a partir de sus comentarios. Est&aacute; esa frase hecha que dice que la escritura es un oficio solitario. Hace unos a&ntilde;os, justamente, la escuch&eacute; a <strong>Cristina Rivera Garza</strong> en un festival. Ella dec&iacute;a que esa frase es una mentira, que nunca escribimos solas, siempre escribimos con todo lo que le&iacute;mos, con toda la gente con la que conversamos, con nuestros muertos, &iquest;no? As&iacute; que incluso pensar que una inventa la p&oacute;lvora porque escribe sin ir a un taller o sin consultarle a un editor tambi&eacute;n es un enga&ntilde;o. Porque obviamente la escritura siempre es colectiva aunque est&eacute;s vos sola entre cuatro paredes escribiendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Pienso ahora que ni una escritura sola, ni una casa sola entonces.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; (risas) No, por eso me gusta que sea bastante enga&ntilde;oso el t&iacute;tulo del libro. Porque, &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a lo solo o lo solitario, no? <strong>Por un lado, es una casa sola en el sentido de que no hay gente que la habite ya, pero es una casa que al mismo tiempo est&aacute; llena de presencias, de animales, de cosas que le van creciendo.</strong> Y adem&aacute;s, como muchas personas, sigue ah&iacute; en comuni&oacute;n con todo eso que la rodea, con ese monte, con esos &aacute;rboles. As&iacute; que no, &iexcl;de sola no tiene nada!
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/selva-almada-empezamos-naturalizar-gente-viva-calle-convierta-parte-paisaje-cotidiano_1_13067356.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2026 03:02:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Selva Almada: “Empezamos a naturalizar que la gente viva en la calle y se convierta en parte del paisaje cotidiano”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Selva Almada,Libros,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los libros de marzo: Selva Almada, Martín Kohan por dos, Julian Barnes y nuevas miradas sobre la dictadura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-marzo-selva-almada-martin-kohan-julian-barnes-nuevas-miradas-dictadura_1_13053712.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7238014a-c720-47b6-81ee-9ee97d2e29da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros de marzo: Selva Almada, Martín Kohan por dos, Julian Barnes y nuevas miradas sobre la dictadura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las editoriales anunciaron diversos títulos que llegarán a las librerías a lo largo de todo el mes. De qué se tratan y qué sellos los publicaron.</p></div><p class="article-text">
        Las editoriales argentinas y los sellos extranjeros que distribuyen sus libros en el pa&iacute;s anunciaron para marzo la llegada de una gran cantidad de lanzamientos. Entre ellos, se destacan los libros de no ficci&oacute;n y tambi&eacute;n novelas, cuentos, biograf&iacute;as y ensayos. Algunas de estas publicaciones vienen <strong>de la mano de autores y autoras como Selva Almada, Mart&iacute;n Kohan, Ray Bradbury, Julian Barnes, Han Kang, Facundo Pastor, Albertina Carri y Federico Jeanmaire</strong>, entre muchos otros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Una casa sola</strong></em><strong>, de Selva Almada.</strong> &ldquo;Una casa, en el medio del campo, qued&oacute; deshabitada luego de la misteriosa desaparici&oacute;n de la familia, diez a&ntilde;os atr&aacute;s. Vac&iacute;a de humanos, empieza a llenarse de vegetaci&oacute;n, animales, insectos; a formar parte del entorno. <strong>Hace memoria de sus d&iacute;as pasados</strong>: c&oacute;mo lleg&oacute; a ser una casa despu&eacute;s de ser simplemente un refugio de peones golondrinas&rdquo;, se&ntilde;alan desde Random House sobre esta nueva y esperada novela de <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/selva-almada-laiseca-escritor-ilimitado-capacidad-creacion-dificil-encasillar_1_12036876.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la escritora argentina Selva Almada</a>, que llega este mes a las librer&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las ra&iacute;ces irradiaron los cimientos: &aacute;rbol y muros se van volviendo un mismo monte. Picotean las gallinas los restos de las alacenas, los bichos anidan en el hueco del calzado reseco y los perros se enroscan en las s&aacute;banas abandonadas que huelen a sus due&ntilde;os.Por los alrededores merodean los soldados de distintas guerras y la amante malograda: al anochecer, se escucha la noria susurrada de sus cuitas. Pero es muda la familia que la casa a&ntilde;ora: Lucero, su mujer y sus cuatro hijos &iquest;por qu&eacute; no vuelven? <strong>Precisa y delicada, esta novela conjuga la poes&iacute;a del litoral con un repertorio procaz de anacronismos</strong>. Selva Almada logra la haza&ntilde;a de volver audible el transcurrir del tiempo y sensible la obcecaci&oacute;n de la naturaleza por recuperar lo que los hombres tomaron siglos atr&aacute;s&rdquo;, agregan desde la editorial.
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            <span class="title">
                &quot;Una casa sola&quot;, la nueva novela de Selva Almada.                            </span>
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        <strong>La novela</strong><em><strong> Una casa sola</strong></em><strong>, de Selva Almada, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Mart&iacute;n Kohan por dos.</strong> El escritor argentino <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> llegar&aacute; este mes con dos novedades a las librer&iacute;as. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-kohan-identidad-argentina-identidad-transcurre-crisis-levanta-cae_1_12841994.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luego de la salida de </a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-kohan-identidad-argentina-identidad-transcurre-crisis-levanta-cae_1_12841994.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Argentinos, &iexcl;a las cosas!</em></a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-kohan-identidad-argentina-identidad-transcurre-crisis-levanta-cae_1_12841994.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, a finales del a&ntilde;o pasado</a>, <strong>ser&aacute; el turno durante marzo del ensayo </strong><em><strong>Lo que entiendo por Borges</strong></em><strong> y de la novela </strong><em><strong>La separaci&oacute;n.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mart&iacute;n Kohan logra que Borges le firme un ejemplar de <em>El Aleph</em>. No sabe todav&iacute;a que ese gesto &mdash;m&iacute;nimo, secreto, casi c&oacute;mico&mdash; ser&aacute; tambi&eacute;n el punto de partida de una historia mayor. Borges no fue solo un escritor, fue una invenci&oacute;n colectiva. Kohan se interna en el territorio donde la literatura se vuelve mito y el mito, pol&iacute;tica. Rastrea los gestos, las frases y las supersticiones que convirtieron a Borges en pr&oacute;cer nacional, en santo laico, en espejo de los argentinos.<strong> Entre manuscritos venerados, firmas ap&oacute;crifas y versos falsos, </strong><em><strong>Lo que entiendo por Borges</strong></em><strong> indaga sobre c&oacute;mo se construye un culto literario y qu&eacute; dice de nosotros esa devoci&oacute;n.</strong> M&aacute;s que un libro sobre Borges, es un libro sobre la Argentina que necesit&oacute; inventarlo&rdquo;, informaron desde Ediciones Godot.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando digo Borges, no digo Borges: ese hombre de carne y hueso nacido en 1899 y muerto en 1986... Cuando digo Borges pienso en esa figura que la imaginaci&oacute;n argentina ha compuesto y ha fijado en ese nombre.<strong> Pienso en esa configuraci&oacute;n mental y colectiva que se ha ido construyendo sin precisar para eso conocer a la persona real</strong>, y con frecuencia prescindiendo hasta del conocimiento de su obra&rdquo;, se&ntilde;ala Kohan en las p&aacute;ginas de este libro.
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                &quot;Lo que entiendo por Borges&quot;, de Martín Kohan.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Por su parte, desde Anagrama informaron sobre la nueva novela del autor de <em>Ciencias morales</em>: &ldquo;Un viaje de ida. Una semana en un pueblo argentino. Un viaje de vuelta. Nada m&aacute;s. <em>La separaci&oacute;n</em> no requiere de grandes acontecimientos para indagar en lo m&aacute;s profundo de las relaciones, de la intimidad y de la vida interior de sus personajes. Fernando se despide de su pareja. <strong>Parece que su relaci&oacute;n pasa por un momento de incertidumbre. Parte de la estaci&oacute;n de Retiro, en Buenos Aires, con destino a La Paz, una peque&ntilde;a localidad de la provincia de C&oacute;rdoba. </strong>All&iacute; vive su hermano, a quien va a visitar con motivo de la reciente y devastadora separaci&oacute;n sentimental de este. Durante el viaje en autob&uacute;s se suceden las paradas, alguna que otra conversaci&oacute;n, la lluvia, el silencio. Ya en La Paz los hermanos se encuentran, charlan, intentan explicarse qu&eacute; ha sucedido. Fernando contacta con la expareja de su hermano y se abre entonces la posibilidad de una reconciliaci&oacute;n. Despu&eacute;s, llega la hora de volver: otro autob&uacute;s, otros pasajeros, varios incidentes &mdash;un incendio, un control policial, una mujer atrapada en el ba&ntilde;o&mdash; y la esperanza de que, al llegar a la estaci&oacute;n de destino, haya alguien all&iacute; para recibirle&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con un original juego de voces, esta novela pone el foco en los detalles aparentemente insignificantes que nos rodean. Kohan observa, describe, nunca exagera. Sabe que es en los matices, en los espacios vac&iacute;os, donde realmente se esconde todo, y aqu&iacute; nos regala una brillante muestra de una literatura que logra decirnos mucho con muy poco. <strong>En </strong><em><strong>La separaci&oacute;n</strong></em><strong>, Kohan lleva un paso m&aacute;s all&aacute; su escritura depurada y precisa, y vuelve a demostrar por qu&eacute; es uno de los narradores m&aacute;s s&oacute;lidos y personales de la literatura argentina contempor&aacute;nea</strong>&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                &quot;La separación&quot;, la nueva novela de Martín Kohan.                            </span>
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        <strong>El ensayo </strong><em><strong>Lo que entiendo por Borges</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Kohan, sali&oacute; por Ediciones Godot. La novela </strong><em><strong>La separaci&oacute;n</strong></em><strong> sali&oacute; por Anagrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Cuentos</strong></em><strong>, de Ray Bradbury. </strong>&ldquo;Mucho m&aacute;s que un escritor de ciencia-ficci&oacute;n, este volumen viene a situar a Ray Bradbury (1920-2012) como el escritor cl&aacute;sico cuya narrativa breve &ndash;que fij&oacute; durante d&eacute;cadas gran parte de nuestro imaginario fant&aacute;stico&ndash; ha trascendido con m&aacute;s rotundidad hasta el siglo XXI. Desde sus cuentos m&aacute;s conocidos (los incluidos en C<em>r&oacute;nicas marcianas</em> o <em>El hombre ilustrado</em>) a relatos menos conocidos o versiones no recopiladas, esta amplia selecci&oacute;n, que<strong> cuenta con nueva traducci&oacute;n de Ce Santiago y prologada por Laura Fern&aacute;ndez</strong>, nos muestra de forma cronol&oacute;gica la evoluci&oacute;n vital y literaria de un autor que fue capaz de, s&iacute;, mostrarnos el lado m&aacute;s fant&aacute;stico de la realidad, pero tambi&eacute;n los momentos m&aacute;s tiernos, humor&iacute;sticos e incluso aterradores, en una obra tan sorprendente y evocadora como rotunda&rdquo;, inform&oacute; en un comunicado la editorial P&aacute;ginas de Espuma sobre este lanzamiento.
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                Cuentos, de Ray Bradbury.                            </span>
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        <em><strong>Cuentos</strong></em><strong>, de Ray Bradbury, sali&oacute; por el sello P&aacute;ginas de Espuma.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Despedidas</strong></em><strong>, de Julian Barnes. </strong>El gran escritor brit&aacute;nico <strong>Julian Barnes</strong> anunci&oacute; que este t&iacute;tulo es su &uacute;ltimo libro. Seg&uacute;n informaron desde Anagrama, la editorial que publica a este autor en idioma espa&ntilde;ol, Barnes &ldquo;cumple ochenta a&ntilde;os y <strong>lo celebra con una bell&iacute;sima exploraci&oacute;n en torno a la memoria y el pasado</strong>, los caminos impredecibles a los que conducen nuestras decisiones, la b&uacute;squeda de la felicidad &mdash;a cualquier edad&mdash; y, c&oacute;mo no, el amor, la amistad y la escritura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; contiene m&aacute;s verdad: nuestros recuerdos, nuestros diarios, las an&eacute;cdotas mil veces contadas o la imagen que de nosotros mismos nos devuelven los dem&aacute;s? &iquest;C&oacute;mo componer, hacia el final de nuestra vida, un relato fiable de quienes somos? Barnes reflexiona sobre todo ello con el trasfondo de la vejez, de la proximidad definitiva de un fin, ante el cual no podemos m&aacute;s que aprender a despedirnos. <strong>Pero en el coraz&oacute;n de esta obra hay tambi&eacute;n una historia &mdash;&rsquo;o una historia dentro de la historia&rsquo;&mdash;, y sus protagonistas son dos personas a las que Barnes prometi&oacute; que jam&aacute;s escribir&iacute;a sobre ellas &mdash;llam&eacute;moslas Jean y Stephen&mdash; y un jack russell que responde al nombre de Jimmy.</strong> El joven Barnes conoci&oacute; a Jean y a Stephen cuando los tres estudiaban en Oxford. Los present&oacute;, se enamoraron, se separaron y siguieron cada cual su camino, lejos el uno de otro y tambi&eacute;n de la vida de Barnes, que no les perdon&oacute; que truncaran aquella amistad. Hasta que cerca de cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s se reencontraron, de nuevo con su intervenci&oacute;n, y la vida sigui&oacute; dando giros entre alegr&iacute;as, traiciones y decepci&oacute;n. A partir de la peripecia vital de estos dos &laquo;nuevos viejos&raquo; amigos, el autor indaga en los misterios y las verdades de la vida en este libro conmovedor que a&uacute;na, a la manera habitual de Barnes, ficci&oacute;n, memorias y ensayo. Con la maestr&iacute;a que lo caracteriza, cincela un texto de apariencia l&uacute;dica y desenfadada que contiene, inevitablemente, una profunda meditaci&oacute;n sobre el sentido de la existencia&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                    alt="&quot;Despedidas&quot;, del escritor británico Julian Barnes, es su último libro."
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            <span class="title">
                &quot;Despedidas&quot;, del escritor británico Julian Barnes, es su último libro.                            </span>
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        <em><strong>Despedidas</strong></em><strong>, de Julian Barnes, sali&oacute; por Anagrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Tinta y sangre</strong></em><strong>, de Han Kang. </strong>&ldquo;Cuando Inju, una reconocida pintora, muere en un accidente de coche, su mejor amiga, Cheonghee, se niega a creer lo que un cr&iacute;tico de arte afirma: que la artista se suicid&oacute;. Cheonghee se embarcar&aacute; en una investigaci&oacute;n obsesiva que la llevar&aacute; a desentra&ntilde;ar aspectos desconocidos de una biograf&iacute;a cargada de fragilidad y desamparo.<strong> Pero la b&uacute;squeda de la verdad, a ratos peligrosa, supondr&aacute; remover su propia historia, hurgar en viejas heridas y padecer el v&eacute;rtigo que produce el misterio de la existencia</strong>&rdquo;, detallaron desde Random House sobre esta novela de la autora surcoreana Han Kang, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/han-kang-gana-premio-nobel-literatura-2024_1_11722406.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ganadora del Premio Nobel en 2024</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los sue&ntilde;os y los recuerdos, el arte y la astrof&iacute;sica, la poes&iacute;a y el suspense son algunos de los elementos que componen este peculiar y fascinante thriller que la Premio Nobel escribi&oacute; despu&eacute;s de <em>La vegetariana</em>. <strong>En </strong><em><strong>Tinta y sangre</strong></em><strong>, Han Kang profundiza en las mismas preguntas de su anterior novela: &lsquo;Si no podemos rechazar la vida y el mundo para huir de la violencia, y tampoco podemos convertirnos en plantas, &iquest;c&oacute;mo seguir adelante?&rsquo;.</strong> En este libro nos da la clave: debemos sobrevivir para dar testimonio de la verdad con nuestras vidas&rdquo;, agregaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Tinta y sangre&quot;, de Han Kang.                            </span>
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        <em><strong>Tinta y sangre</strong></em><strong>, de Han Kang, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Cine vivo</strong></em><strong>, de Albertina Carri. </strong>&ldquo;<em>Cine vivo</em> es un artefacto: este libro, una performance, una voz en off. Re&uacute;ne d&eacute;cadas de escritura, manuscritos in&eacute;ditos, guiones, <strong>documentos internos de trabajo de una de las cineastas centrales del panorama latinoamericano contempor&aacute;neo</strong>. Como en su propio cine, este libro es el resultado de una inmersi&oacute;n en un corpus disperso y paralelo a su obra publicada o exhibida en libros, salas de cine, festivales, museos, espacios de memoria, dentro y fuera de Argentina&rdquo;, informaron desde el sello independiente chileno Banda propia sobre esta publicaci&oacute;n de la cineasta argentina.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Este artefacto-libro se organiza en cuatro nudos: &laquo;Biogr&aacute;fico/heterobiogr&aacute;fico&raquo;, &laquo;Archivo y Memoria&raquo;, &laquo;Zonas de contagio&raquo; y &laquo;Porno y pol&iacute;tica&raquo;. Recupera los textos de instalaciones, como <em>Punto impropio, Investigaci&oacute;n del cuatrerismo</em> &mdash;montaje previo a su pel&iacute;cula <em>Cuatreros</em> (2017)&mdash;, <em>La experiencia de la lengua</em> &mdash;originalmente realizada para el Museo del Libro y de la Lengua de Buenos Aires&mdash;, <strong>guiones inaugurales de su carrera &mdash;como el de su cortometraje </strong><em><strong>Barbie tambi&eacute;n puede estar triste</strong></em><strong> (2001)&mdash;, conferencias y charlas magistrales</strong>, como &laquo;Sobre c&oacute;mo me hice porn&oacute;grafa&raquo; y &laquo;La herej&iacute;a del cinemat&oacute;grafo&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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            <span class="title">
                Cine vivo, de Albertina Carri.                            </span>
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        <em><strong>Cine vivo</strong></em><strong>, de Albertina Carri, sali&oacute; por el sello Banda propia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>No voy a ninguna parte</strong></em><strong>, de Rumena Bu&#382;arovska.</strong> Luego de su impactante libro de cuentos<em> Mi marido</em>, ahora llega esta nueva colecci&oacute;n de relatos de esta autora nacida en Macedonia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un jarr&oacute;n es el detonante para que Lydia estalle de celos por la vida de su mejor amiga. Vesna, una profesora universitaria que tolera las infidelidades de su marido y la indiferencia de su hijo, se encuentra en un acto de mujeres empoderadas en la residencia del embajador estadounidense. Ellie vuelve al hogar de su infancia con la secreta esperanza de reencontrarse con su antiguo amante. <strong>Nadie queda a salvo de la inteligente, hiperrealista y punzante prosa de Rumena Bu&#382;arovska</strong>, que demuestra en su nuevo libro de relatos la imposibilidad de alcanzar la felicidad para aquellos que escaparon de su pa&iacute;s, pero tambi&eacute;n para los que se quedaron. Un atlas emocional que disecciona las vidas de personajes al l&iacute;mite con una maestr&iacute;a literaria que nos hace re&iacute;r, estremecernos y reflexionar al mismo tiempo&rdquo;, informaron desde Impedimenta sobre el libro.
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                &quot;No voy a ninguna parte&quot;, de Rumena Bužarovska.                            </span>
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        <em><strong>No voy a ninguna parte</strong></em><strong>, de Rumena Bu&#382;arovska, sali&oacute; por el sello Impedimenta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>El cuerpo de Per&oacute;n</strong></em><strong>, de Facundo Pastor. </strong>&ldquo;Despu&eacute;s de muerto, <strong>Juan Domingo Per&oacute;n nunca pudo descansar en paz</strong>. Durante su velatorio en 1974 debi&oacute; ser tratado con qu&iacute;micos para sostener la despedida multitudinaria. Ya momificado fue reunido en secreto con el cad&aacute;ver de Evita en la Quinta de Olivos. Isabel y L&oacute;pez Rega realizaron rituales nocturnos con los dos cuerpos. Tras el golpe de 1976 quedaron abandonados atemorizando a los militares, que decidieron separarlos en una operaci&oacute;n de inteligencia mantenida en secreto hasta hoy. En 1987 robaron las manos de Per&oacute;n, uno de los mayores enigmas de la pol&iacute;tica argentina. M&aacute;s tarde, muestras gen&eacute;ticas anularon cualquier hip&oacute;tesis de descendencia. Su traslado a San Vicente termin&oacute; con un feroz tiroteo. <strong>Facundo Pastor reconstruye c&oacute;mo la Argentina disputa los cuerpos de sus l&iacute;deres peronistas</strong>&rdquo;, informaron desde Sudamericana sobre este lanzamiento.
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                &quot;El cuerpo de Perón&quot;, el nuevo libro de Facundo Pastor.                            </span>
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        <em><strong>El cuerpo de Per&oacute;n</strong></em><strong>, de Facundo Pastor, sali&oacute; por Sudamericana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Bali</strong></em><strong>, de Federico Jeanmaire.</strong> &ldquo;&lsquo;Mam&aacute; se qued&oacute; en Bali. Muri&oacute; all&aacute;&rsquo;. Con esas dos frases empieza el primero de los muchos correos electr&oacute;nicos que conforman el cuerpo de esta novela de <strong>Federico Jeanmaire</strong>, un relato epistolar edificado sobre la voz de una maestra jubilada, viuda y ahora hu&eacute;rfana, que busca reconstruir lo que le ha ocurrido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y entender qu&eacute; quiere que le ocurra de aqu&iacute; en adelante. Los mensajes salen, uno tras otro, incesantes, hacia el buz&oacute;n de entrada de su hermano, que se ha ido a vivir a Barcelona e insiste en ignorarla. <strong>Esta indiferencia no desanima a la narradora de </strong><em><strong>Bali</strong></em><strong>; por el contrario, parece encontrar en esa escritura sin contraparte una liberaci&oacute;n desde donde recordar a su madre, el modo en que las dos convivieron a medida que avanzaba la enfermedad, las fantas&iacute;as que debi&oacute; inventar y habitar para hacer un poco m&aacute;s tolerable el deterioro</strong>&rdquo;, adelantaron desde el sello Entrop&iacute;a sobre este nuevo libro de Federico Jeanmaire.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al mismo tiempo luminosa y sombr&iacute;a, divertida y tambi&eacute;n tierna, <strong>esta novela es la exploraci&oacute;n de un duelo, es una despedida y es la historia de renacimiento </strong>de una mujer que vuelve a ver el mundo por primera vez para descubrir que una florista, un perro y un limonero pueden ser los aliados que nos salven del peso terrible de los mandatos y la mezquindad&rdquo;, agregaron.
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                Bali, de Federico Jeanmaire.                            </span>
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        <em><strong>Bali</strong></em><strong>, de Federico Jeanmaire, sali&oacute; por Entrop&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Hubo una vez un patio</strong></em><strong>, de Ana Julia Bonetto y Mart&iacute;n Bonetto.</strong> &ldquo; Dos hermanos&mdash;Ana Julia y Mart&iacute;n&mdash; se proponen reconstruir la historia de sus padres, Anna y Roberto, desaparecidos y asesinados durante la &uacute;ltima dictadura militar. <strong>Con palabras e im&aacute;genes en cada p&aacute;gina, intentan rescatar lo que qued&oacute; suspendido en la memoria</strong>: ese hogar que les fue arrebatado, esa familia que fue desmembrada. Ahora, en este libro que no solo se lee, sino que tambi&eacute;n se habita, tienen una oportunidad para reencontrarse en este nuevo hogar que comienza en tus manos&rdquo;, se&ntilde;alan sobre esta publicaci&oacute;n desde la editorial Planeta.
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                &quot;Hubo una vez un patio&quot;, de Ana Julia y Martín Bonetto                            </span>
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        <em><strong>Hubo una vez un patio</strong></em><strong>, de Ana Julia y Mart&iacute;n Bonetto, sali&oacute; por Planeta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>Corrupci&oacute;n y dictadura</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Astarita.</strong> &ldquo;La &uacute;ltima dictadura argentina no solo tuvo un plan sistem&aacute;tico de desaparici&oacute;n de personas: tambi&eacute;n mont&oacute; una &lsquo;campa&ntilde;a anticorrupci&oacute;n&rsquo; orquestada para poder enjuiciar al derrocado gobierno peronista. En <em>Corrupci&oacute;n y dictadura</em>, Mart&iacute;n Astarita detalla los mecanismos que despleg&oacute; el gobierno de facto para acusar y castigar a exfuncionarios del tercer peronismo y otros dirigentes sociales por supuestos delitos de corrupci&oacute;n.<strong> Fueron encarcelados tres expresidentes y una gran cantidad de ministros, gobernadores, intendentes y dirigentes sindicales.</strong> Hubo intervenciones de empresas y desapoderamientos de sus due&ntilde;os&rdquo;, informaron desde Fondo de Cultura Econ&oacute;mica sobre esta publicaci&oacute;n del investigador Mart&iacute;n Astarita.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como en Lava Jato, la palabra &lsquo;corrupci&oacute;n&rsquo; reorganiz&oacute; la escena p&uacute;blica. &iquest;Fue esta cacer&iacute;a consecuente con la prevenci&oacute;n de actos de corrupci&oacute;n del gobierno de facto? &iquest;Se us&oacute; la corrupci&oacute;n para encuadrar opositores, equipar&aacute;ndolos al &lsquo;enemigo interno&rsquo;? Con una investigaci&oacute;n minuciosa, Astarita reconstruye cada variable de la campa&ntilde;a anticorrupci&oacute;n y muestra c&oacute;mo se articularon sus distintos brazos (acusaciones, detenciones, intervenciones) y para qu&eacute;. <strong>Subraya, adem&aacute;s, un aspecto muy poco estudiado: la dictadura recurri&oacute; a estas denuncias como delitos individuales y tambi&eacute;n como degeneraci&oacute;n social.</strong> En definitiva, la represi&oacute;n fue acompa&ntilde;ada por un dispositivo anticorrupci&oacute;n que orden&oacute; discursos, causas y econom&iacute;a&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                Corrupción y dictadura, de Martín Astarita.                            </span>
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        <em><strong>Corrupci&oacute;n y dictadura</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Astarita, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>Un himno a la vida. Mi historia</strong></em><strong>, de Gis&egrave;le Pelicot.</strong> &ldquo;Una ma&ntilde;ana de noviembre, <strong>Gis&egrave;le Pelicot</strong> fue llamada a una comisar&iacute;a y la vida tal como la conoc&iacute;a lleg&oacute; a su fin. Su marido hab&iacute;a sido sorprendido por un guardia de seguridad de un supermercado grabando por debajo de la falda a varias mujeres. En su ordenador aparecieron otras pruebas devastadoras: durante casi una d&eacute;cada, hab&iacute;a estado drog&aacute;ndola y viol&aacute;ndola en secreto, e invitando a desconocidos a su casa para que abusaran de ella. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, &eacute;l y otros cincuenta hombres fueron llevados a juicio, y el coraje de Gis&egrave;le al renunciar a su derecho al anonimato ocup&oacute; los titulares en todo el mundo. &lsquo;La verg&uuml;enza debe cambiar de bando&rsquo;, declar&oacute;, dando voz y esperanza a millones de personas. Por primera vez, y con una franqueza y elegancia inquebrantables, <strong>Gis&egrave;le cuenta toda su historia, partiendo de esa fat&iacute;dica ma&ntilde;ana y reviviendo una infancia dif&iacute;cil, su primer amor, su carrera, la maternidad, la intimidad de su matrimonio antes y despu&eacute;s del demoledor descubrimiento y el continuo af&aacute;n de buscar la felicidad, incluso cuando esta pueda parecer imposible, para reconstruirse</strong>. Escritas junto a la premiada periodista y novelista <strong>Judith Perrignon</strong>, estas luminosas memorias suponen un acontecimiento editorial mundial de enorme profundidad y trascendencia&rdquo;, informaron los editores de este libro en un comunicado.
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            <span class="title">
                Un himno a la vida. Mi historia, de Gisèle Pelicot.                            </span>
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        <em><strong>Un himno a la vida. Mi historia</strong></em><strong>, de Gis&egrave;le Pelicot, sali&oacute; por Lumen. M&aacute;s sobre el libro, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/gisele-pelicot-mujer-violada-marido-decenas-hombres-quiero-verle-preguntarle_1_13038145.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13.</strong><em><strong> Pol&iacute;tica y/o violencia. Algunos aprendizajes decisivos de los a&ntilde;os setenta</strong></em><strong>, de Pilar Calveiro. </strong>&ldquo;Una cr&iacute;tica de las organizaciones revolucionarias de los a&ntilde;os 70, que busca abrir la discusi&oacute;n sobre qu&eacute; violencias son leg&iacute;timas y cu&aacute;les no. Pilar Calveiro propone repensar la violencia &mdash;y las posibilidades de resistencia&mdash; m&aacute;s all&aacute; de los tab&uacute;es&rdquo;, inform&oacute; Siglo XXI Editores sobre la reciente edici&oacute;n actualizada de esta publicaci&oacute;n que llegar&aacute; este mes a las librer&iacute;as.
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                &quot;Política y/o violencia. Algunos aprendizajes decisivos de los años setenta&quot;, de Pilar Calveiro.                            </span>
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        <em><strong>Pol&iacute;tica y/o violencia. Algunos aprendizajes decisivos de los a&ntilde;os setenta</strong></em><strong>, de Pilar Calveiro, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>La organizaci&oacute;n vence al tiempo</strong></em><strong>, de Raquel Robles. &ldquo;</strong>Entre 1974 y 1989, cerca de diez mil presos pol&iacute;ticos habitaron las c&aacute;rceles argentinas sin amnist&iacute;as ni reconocimiento de juicios viciados.<em> La organizaci&oacute;n vence al tiempo</em> se mete en ese universo por el lado menos esperado: la vida cotidiana. <strong>Seis relatos que pueden leerse de manera aut&oacute;noma y que, juntos, le dan forma a una novela coral de encierro, violencia y hambre, pero tambi&eacute;n de conversaciones, aprendizaje, bromas, ternura y solidaridad. </strong>Raquel Robles escribe con precisi&oacute;n y empat&iacute;a, sin adornos ni concesiones, y pone en primer plano una pregunta decisiva: c&oacute;mo se conserva la dignidad cuando todo est&aacute; dise&ntilde;ado para que se pierda. Construida a partir de voces, recuerdos y escenas m&iacute;nimas, la novela no transmite una &eacute;pica ni formas del consuelo, sino que muestra estrategias, v&iacute;nculos y peque&ntilde;os acuerdos para sobrevivir sin perder lo m&aacute;s humano que hay dentro de cada personaje&rdquo;, apuntaron desde el sello Fondo de Cultura Econ&oacute;mica sobre este libro de la escritora e investigadora nacida en Santa Fe.
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            <span class="title">
                La organización vence al tiempo, de Raquel Robles.                            </span>
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        <em><strong>La organizaci&oacute;n vence al tiempo</strong></em><strong>, de Raquel Robles, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>Un jefe</strong></em><strong>, de Ricardo Coler.</strong> &ldquo;El narrador, jefe de Urolog&iacute;a de un sanatorio importante, es citado por Domenico, el director. Como es tiempo de bajar costos, cree que lo van a despedir pero recibe, en cambio, una propuesta inesperada: &iquest;estar&iacute;a &eacute;l dispuesto a reemplazarlo en la direcci&oacute;n? Tras treinta a&ntilde;os de mano firme, Domenico deja funcionando un sanatorio complejo, con profesionales prestigiosos y un flujo constante de pacientes, enfermeras, personal auxiliar y administrativos. <strong>Fiel a su pesimismo, al narrador lo invade una inseguridad abrumadora y se pregunta si estar&aacute; a la altura de la m&aacute;xima responsabilidad, pero siente que no puede rechazar la oferta. </strong>Tironeado entre las exigencias corporativas y la correcci&oacute;n pol&iacute;tica que le reclaman su novia y los amigos progres que frecuenta con ella, tendr&aacute; que definir su rol en la direcci&oacute;n. Su mirada &aacute;cida sobre la complejidad de las relaciones humanas y su sinceridad brutal resultar&aacute;n inc&oacute;modas&rdquo;, se lee en la contratapa de esta novela que llega este mes a trav&eacute;s de la editorial Planeta.
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                Un jefe, de Ricardo Coler.                            </span>
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        <em><strong>Un jefe</strong></em><strong>, de Ricardo Coler, sali&oacute; por Planeta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>De Smith a Keynes. Siete lecciones de historia del pensamiento econ&oacute;mico</strong></em><strong>, de Axel Kicillof. </strong>&ldquo;<em>De Smith a Keynes</em> es a la vez una obra de referencia y un manual accesible, que explora con rigor el legado del pensamiento econ&oacute;mico cl&aacute;sico, al tiempo que demuestra c&oacute;mo una mirada heterodoxa puede enriquecer ese an&aacute;lisis. Con tono did&aacute;ctico y esp&iacute;ritu pr&aacute;ctico, <strong>Axel Kicillof </strong>revisa las nociones clave de la econom&iacute;a pol&iacute;tica aplicadas al convulsionado mundo contempor&aacute;neo&rdquo;, informaron desde Siglo XXI Editores sobre esta publicaci&oacute;n del economista y actual gobernador de la provincia de Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estas p&aacute;ginas son un aut&eacute;ntico curso de teor&iacute;a econ&oacute;mica que, a contramano de la ense&ntilde;anza m&aacute;s habitual, <strong>reivindica la necesidad de poner en el centro del an&aacute;lisis la diversidad de puntos de vista, diferencias y debates que han atravesado a cada escuela</strong>. El estudio de la teor&iacute;a econ&oacute;mica es inseparable de la historia de las doctrinas: en econom&iacute;a no hay una verdad absoluta patrimonio del mainstream, sino que en cada &eacute;poca conviven y discuten entre s&iacute; diversas corrientes te&oacute;ricas, al calor de los episodios hist&oacute;ricos y de los intereses en disputa. A lo largo del libro, resultado de a&ntilde;os de estudio y de experiencia docente, <strong>el autor recorre los textos originales de pensadores como Adam Smith, David Ricardo, Karl Marx, John Stuart Mill, Alfred Marshall, William S. Jevons, Carl Menger, L&eacute;on Walras y John Maynard Keynes</strong>&rdquo;, agregaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                De Smith a Keynes. Siete lecciones de historia del pensamiento económico, de Axel Kicillof.                            </span>
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        <em><strong>De Smith a Keynes. Siete lecciones de historia del pensamiento econ&oacute;mico</strong></em><strong>, de Axel Kicillof, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. </strong><em><strong>Hong</strong></em><strong>, de Gonzalo Maier. </strong>&ldquo;Un libro sobre el deseo de crear y las frustraciones del camino art&iacute;stico. <strong>'Quer&iacute;a ser escritor', dice el narrador en las primeras p&aacute;ginas.</strong> A partir de ese deseo y su obsesi&oacute;n con el cine m&iacute;nimo y melanc&oacute;lico del director surcoreano <strong>Hong Sang-soo</strong>, el libro explora la relaci&oacute;n entre arte, dinero y vocaci&oacute;n&rdquo;, informaron desde Eterna Cadencia Editora sobre esta flamante nouvelle del escritor chileno <strong>Gonzalo Maier</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La compra de una computadora marca Dell y el encuentro casi fortuito con <em>Night and Day</em>, una pel&iacute;cula de Hong de 2008, terminan por convertirse en dos hitos clave en su vida. La computadora se transforma en la posibilidad de escribir y ver el mundo a trav&eacute;s de doce pulgadas, sin estar atado a nada; el cine de Hong Sang-soo, un lugar de proyecci&oacute;n del deseo. Con una fidelidad extra&ntilde;a y una insistencia feroz, el narrador, que sue&ntilde;a con vivir del arte &mdash;o mejor, vivir en el arte&mdash; ve todas sus pel&iacute;culas mientras intenta inventar un lugar que le permita escribir.&nbsp;En definitiva, lo importante es eso: escribir y encontrar un lugar que permita hacerlo. Aunque el problema &lsquo;es siempre el mismo: de d&oacute;nde sale la plata. Qui&eacute;n paga&rsquo;.<strong> Mientras el narrador busca &lsquo;torcerle la mano a la vida&rsquo;, la experiencia &mdash;o el destino&mdash; lo empuja a lugares inesperados: una facultad de educaci&oacute;n donde empieza a dar clases, una conversaci&oacute;n sobre cine que deriva en enamoramiento, un enamoramiento que se transforma en amor y, con los a&ntilde;os, en paternidad. </strong>El texto acompa&ntilde;a ese movimiento. Sigue a un protagonista que camina, cocina, desea, ense&ntilde;a, se obsesiona, improvisa y piensa &mdash;piensa mucho&mdash; sobre el tiempo y la libertad, que lee, mira pel&iacute;culas, se enamora, tiene un hijo. Y que, en ese ir y venir entre la vida y el arte, busca convertir la literatura en experiencia, y la experiencia en literatura&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                &quot;Hong&quot;, de Gonzalo Maier.                            </span>
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        <em><strong>Hong</strong></em><strong>, de Gonzalo Maier, sali&oacute; por Eterna Cadencia editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. </strong><em><strong>La mano del pintor</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Luque.</strong> &ldquo;Hace casi diez a&ntilde;os publicamos <em>La mano del pintor</em>, de Mar&iacute;a Luque. Fue el primer libro de nuestra querida autora y fue fundacional para Sigilo no solo por lo que signific&oacute; en nuestro cat&aacute;logo, sino porque naci&oacute; de una campa&ntilde;a de apoyo colectivo que hizo posible su impresi&oacute;n. <strong>El 10 de agosto de 2016 lanzamos la convocatoria y, en apenas dos meses, gracias a m&aacute;s de 387 colaboraciones, el libro empezaba su propio recorrido con una presentaci&oacute;n hermosa en el Museo Hist&oacute;rico del Cabildo, donde</strong><em><strong> La mano del pintor</strong></em><strong> se encontraba por primera vez con sus mecenas. </strong>Luego vinieron los reconocimientos: fue elegido Mejor Libro Ilustrado de 2017 por la C&aacute;mara Argentina de Publicaciones, se edit&oacute; en varios pa&iacute;ses y fue traducido al franc&eacute;s y portugu&eacute;s Hoy, diez a&ntilde;os despu&eacute;s, y a pedido de muchos lectores y lectoras, <em>La mano del pintor</em> vuelve a circular en un nuevo formato pero con la misma alegr&iacute;a que lo vio nacer&rdquo;, informaron desde la editorial en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n cuenta la historia de un encuentro ficcional entre el pintor <strong>C&aacute;ndido L&oacute;pez </strong>(1840-1902) y la dibujante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi tatarabuelo, Teodosio Luque, cursaba el &uacute;ltimo a&ntilde;o de medicina cuando fue enviado a la Guerra del Paraguay. En la Batalla de Curupayt&iacute; tuvo que amputarle la mano a un soldado para salvarlo. <strong>Era C&aacute;ndido L&oacute;pez, el pintor, y la mano herida era su mano h&aacute;bil. Durante los a&ntilde;os siguientes C&aacute;ndido entren&oacute; su mano izquierda y logr&oacute; pintar 52 de los 90 bocetos que hab&iacute;a hecho sobre la guerra. </strong>Uno de sus cuadros estuvo durante a&ntilde;os debajo de mi cama, y C&aacute;ndido se me apareci&oacute; un d&iacute;a en mi casa para pedirme que terminara sus pinturas. Nos hicimos amigos, me cont&oacute; su vida y su experiencia en la guerra, trat&oacute; de ense&ntilde;arme a pintar al &oacute;leo y yo le ense&ntilde;&eacute; a hacer un fanzine y a tomar helado, y entre los dos hicimos este libro&rdquo;, cuenta <strong>Mar&iacute;a Luque </strong>en la contratapa de este libro.
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                &quot;La mano del pintor&quot;, de María Luque.                            </span>
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        <strong>La nueva edici&oacute;n de </strong><em><strong>La mano del pintor</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Luque, sali&oacute; por Sigilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>19. </strong><em><strong>Crimen y misterio en Coghlan</strong></em><strong>, de Virginia Messi.</strong> &ldquo;En mayo de 2025, una noticia cop&oacute; los medios de comunicaci&oacute;n e inund&oacute; las redes sociales, el titular dec&iacute;a: <em>Encontraron un muerto enterrado en la casa donde vivi&oacute; el m&uacute;sico Gustavo Cerati en Coghlan</em>. Un llamado an&oacute;nimo al 911 alert&oacute; sobre unos alba&ntilde;iles que estaban levantando un muro para dividir dos jardines. Eso acerc&oacute; a la polic&iacute;a y a la justicia que verificaron que los 151 huesos eran humanos.<strong> Los restos pertenec&iacute;an a Diego Fern&aacute;ndez Lima, quien hab&iacute;a desaparecido, a los 16 a&ntilde;os, el 26 de julio de 1984 tras salir de su casa rumbo a lo de un amigo.</strong> La reconocida periodista de cr&oacute;nicas policiales <strong>Virginia Messi </strong>escribi&oacute; un libro electrizante y revelador donde se busca respuesta a los interrogantes del misterio: &iquest;qui&eacute;n mat&oacute; a Diego Fern&aacute;ndez Lima? &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;C&oacute;mo? &iquest;Qui&eacute;nes lo ocultaron? &iquest;Fue Diego su &uacute;nica v&iacute;ctima?&rdquo;, detallaron sobre esta investigaci&oacute;n que se publica este mes a trav&eacute;s del sello Planeta.
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                &quot;Crimen y misterio en Coghlan&quot;, de Virginia Messi.                            </span>
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        <em><strong>Crimen y misterio en Coghlan</strong></em><strong>, de Virginia Messi, sali&oacute; por Planeta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>20. </strong><em><strong>Dandelions</strong></em><strong>, de Thea Lenarduzzi.</strong> &ldquo;&iquest;D&oacute;nde, o qu&eacute;, es el hogar? &iquest;Qu&eacute; ha significado, hist&oacute;rica y personalmente, ser italiano o ingl&eacute;s, o ambas cosas, en una cultura que prefiere que elijamos una sola identidad? &iquest;Qu&eacute; significa tener ra&iacute;ces? &iquest;O haber dejado una parte de uno mismo en alg&uacute;n lugar abandonado hace tiempo? <strong>En </strong><em><strong>Dandelions</strong></em><strong>, Thea Lenarduzzi reconstruye la historia de su familia a lo largo de cuatro generaciones marcadas por la migraci&oacute;n entre Italia e Inglaterra, y por los relatos esparcidos como semillas a lo largo del camino.</strong> En el centro del libro est&aacute; su abuela Dirce, una ex costurera y guardiana de historias tan impredecibles como significativas. A trav&eacute;s de los viajes de Dirce y sus parientes &mdash;del Friuli a Sheffield y Manchester, y de regreso&mdash; emerge otro tipo de historia. Una memoria familiar rica en leyendas populares, comida, arte, pol&iacute;tica y literatura, <em>Dandelions</em> anuncia la llegada de una escritora excepcional: audaz, luminosa y profundamente sabia&rdquo;, informaron desde el sello Queequeg Press, que edita en el pa&iacute;s esta publicaci&oacute;n. El libro obtuvo el Premio de Ensayo Fitzcarraldo Editions 2020.
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            <span class="title">
                Dandelions, de Thea Lenarduzzi,                            </span>
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        <em><strong>Dandelions</strong></em><strong>, de Thea Lenarduzzi, sali&oacute; por Queequeg Press.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>21. </strong><em><strong>Cruces</strong></em><strong>, de Violeta Gorodischer.</strong> &ldquo;Laura trabaja como m&eacute;dica en un hospital p&uacute;blico. Pasa sus d&iacute;as entre guardias, pasillos, cuerpos que duelen y preguntas que no tienen respuesta. A veces, esas preguntas vienen de los pacientes; a veces, de los familiares; otras, de ella misma. Hay muertes que no se pueden ordenar, p&eacute;rdidas que no admiten protocolo. Cuando Juanchi, un nene de ocho a&ntilde;os internado, empieza a hablar de la muerte con una lucidez inquietante, algo se desplaza. <strong>Tambi&eacute;n vuelve otra historia: la infancia en Brasil, una casa frente al cementerio, un t&iacute;o que le ense&ntilde;aba a convivir con los muertos, a armar altares, a no negar lo que insiste. </strong>Entre el hospital y ese pasado, Laura busca una forma de acompa&ntilde;ar sin imponer, de cuidar sin cerrar el sentido. En esta novela, <strong>Violeta Gorodischer </strong>narra los cruces &mdash;entre la vida y la muerte, la medicina y el ritual, la responsabilidad y el deseo&mdash; con una prosa precisa y contenida, siempre a punto de explotar. <em>Cruces</em> es el relato de una experiencia l&iacute;mite y, al mismo tiempo, &iacute;ntima: la de alguien que intenta sostener a otros sin perderse a s&iacute; misma&rdquo;, se lee en la contratapa de esta novela de la periodista y escritora argentina Violeta Gorodischer.&nbsp;
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                Cruces, una novela de Violeta Gorodischer.                            </span>
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        <em><strong>Cruces</strong></em><strong>, de Violeta Gorodischer, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>22. </strong><em><strong>Una diet&eacute;tica para la vida</strong></em><strong>,</strong><em><strong> </strong></em><strong>de Tamara Tenenbaum y Natalia Kiako. </strong>&ldquo;La correspondencia es un g&eacute;nero emblem&aacute;tico, del que disfrutamos mucho en Vinilo y que siempre buscamos publicar. <strong>En marzo, vuelve al cat&aacute;logo de la mano de dos escritoras argentinas que seguimos hace tiempo: Tamara Tenenbaum y Natalia Kiako</strong>. Las autoras inician este intercambio a partir de un encuentro fortuito en un restaurante. Las dos son mujeres de la misma edad; Natalia es Licenciada en Letras, Tamara en Filosof&iacute;a, Natalia se dedica a pensar y escribir sobre alimentaci&oacute;n, Tamara a pensar y escribir sobre los v&iacute;nculos y el mundo. As&iacute; cruzan sus intereses y escriben, a dos voces, un ensayo sobre el arte de comer. Una diet&eacute;tica para la vida es un libro donde la comida no es solo comida. Es historia, es sociolog&iacute;a, es cultura, pero lo m&aacute;s importante: es algo que hacemos todos los d&iacute;as. Escribir sobre el acto de cocinar es, tambi&eacute;n, escribir sobre el tiempo, sobre la hospitalidad y sobre lo que somos&rdquo;, informaron desde el sello Vinilo sobre esta publicaci&oacute;n.
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                    alt="&quot;Una dietética para la vida&quot; es un intercambio epistolar entre Tamara Tenenbaum y Natalia Kiako."
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                &quot;Una dietética para la vida&quot; es un intercambio epistolar entre Tamara Tenenbaum y Natalia Kiako.                            </span>
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        <em><strong>Una diet&eacute;tica para la vida</strong></em><strong>,</strong><em><strong> </strong></em><strong>de Tamara Tenenbaum y Natalia Kiako, sali&oacute; por Vinilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>23. </strong><em><strong>Materia de memoria. 13 relatos in&eacute;ditos a 50 a&ntilde;os del golpe</strong></em><strong>.</strong> &ldquo;A cincuenta a&ntilde;os de la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico-militar argentina, este volumen re&uacute;ne trece relatos in&eacute;ditos de escritoras y escritores cuyas vidas est&aacute;n atravesadas por el exilio y la desaparici&oacute;n de sus progenitores. Los autores exploran la memoria a trav&eacute;s de lo material. <strong>Papeles, prendas de vestir, juguetes, triciclos y otros objetos cotidianos que funcionan como huellas y apoyos persistentes del recuerdo</strong>. A lo largo de estas p&aacute;ginas, los textos compilados por Victoria Torres reconstruyen lo que queda y lo que se a&ntilde;ora a partir de una ausencia que gravita tanto como una presencia &ndash;o incluso m&aacute;s-, y revelan c&oacute;mo lo &iacute;ntimo dialoga con una historia colectiva que sigue interpelando el presente&rdquo;, informaron desde la editorial Planeta. <strong>La publicaci&oacute;n tiene, entre otros, textos de Marta Dillon, Josefina Giglio, &Aacute;ngela Urondo Raboy y F&eacute;lix Bruzzone. El pr&oacute;logo fue escrito por Claudia Pi&ntilde;eiro</strong>.
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                    alt="&quot;Materia de memoria&quot; salió por Emecé."
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            <span class="title">
                &quot;Materia de memoria&quot; salió por Emecé.                            </span>
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        <em><strong>Materia de memoria</strong></em><strong> sali&oacute; por Emec&eacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>24. </strong><em><strong>Una gu&iacute;a sobre la realidad</strong></em><strong>, de Joanna Kavenna. </strong>&ldquo;Este a&ntilde;o se suman varios libros ilustrados a nuestro cat&aacute;logo, y en marzo llega el primero: <em>Una gu&iacute;a sobre la realidad</em>, <strong>una novela de la autora inglesa Joanna Kavenna traducida por Renata Prati y acompa&ntilde;ada de las preciosas ilustraciones de Oly Ralfe</strong>&rdquo;, anticiparon en un comunicado desde la editorial Fiordo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Amalgama de novela filos&oacute;fica, s&aacute;tira y aventura metaf&iacute;sica situada en una Oxford que por momentos parece anclada en la Edad Media,<em> </em><em><strong>Una gu&iacute;a sobre la realidad </strong></em><strong>tiene como protagonista a Eliade Jencks, una joven de vocaci&oacute;n acad&eacute;mica frustrada que trabaja como camarera en la cafeter&iacute;a de un museo y que un d&iacute;a queda encargada de recuperar la obra capital del profesor Solete</strong>, su amigo y mentor recientemente fallecido: un texto definitivo sobre la naturaleza de la realidad&rdquo;, se&ntilde;alaron desde la editorial y agregaron: &ldquo;Jencks emprende la b&uacute;squeda del manuscrito extraviado escoltada por un elenco de acad&eacute;micos que dicen saber, cada uno a su manera delirante, d&oacute;nde podr&iacute;a encontrarse. La pesquisa la lleva a revisar todo tipo de teor&iacute;as sobre el mundo, la luz y la apariencia de las cosas, y a encontrar, finalmente, una verdad inesperada&rdquo;.
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                &quot;Una guía sobre la realidad&quot;, de Joanna Kavenna.                            </span>
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        <em><strong>Una gu&iacute;a sobre la realidad</strong></em><strong>, de Joanna Kavenna, sali&oacute; por Fiordo con traducci&oacute;n de Renata Prati.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>25 . </strong><em><strong>Nombres</strong></em><strong>, de Juan Jos&eacute; Becerra. </strong>&ldquo;Juan Jos&eacute; Becerra desmonta y reconstruye cuerpos admirados, arruinados e invocados: <strong>Muhammad Ali, Marilyn Monroe, Truman Capote, Leonardo Favio</strong>. Cada retrato compone una escena cr&iacute;tica donde la corporalidad, la voz, el gesto y el declive muestran algo m&aacute;s. El resultado es una constelaci&oacute;n de revelaciones que, bajo el signo del nombre propio, interroga la memoria, la cultura y los efectos de la popularidad. En <em>Nombres</em>, la biograf&iacute;a se convierte en ensayo y el ensayo, en una forma de evocaci&oacute;n. Un libro sobre la exposici&oacute;n y la desaparici&oacute;n. Sobre lo que queda cuando ya no queda nada&rdquo;, detallaron desde Ediciones Godot sobre esta publicaci&oacute;n de Juan Jos&eacute; Becerra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si a los escritores se les exigiera una condici&oacute;n necesaria para serlo, esa condici&oacute;n no ser&iacute;a tanto la de saber escribir como la de saber mirar (primero lo primero)... <strong>Pero &iquest;qu&eacute; ven? Ven los problemas inherentes a la cuesti&oacute;n human</strong>a. Ven en los humanos, b&aacute;sicamente, bestias parlantes y mentes descontroladas, uniones falsas hechas de compartimientos estancos que nunca podr&aacute;n integrar un sistema &uacute;nico sino a cambio de que se transparenten sus divisiones&rdquo;, se&ntilde;ala el autor en las p&aacute;ginas de este libro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Nombres&quot;, de Juan José Becerra.                            </span>
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        <em><strong>Nombres</strong></em><strong>, de Juan Jos&eacute; Becerra, sali&oacute; por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-marzo-selva-almada-martin-kohan-julian-barnes-nuevas-miradas-dictadura_1_13053712.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 08:54:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los libros de marzo: Selva Almada, Martín Kohan por dos, Julian Barnes y nuevas miradas sobre la dictadura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Selva Almada,Martín Kohan,Juan José Becerra,Tamara Tenenbaum,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alicia Genovese: “La poesía es un enorme aparato sensible que puede percibir un espíritu de época”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/alicia-genovese-poesia-enorme-aparato-sensible-percibir-espiritu-epoca_1_13028003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b58c91e8-f2e8-4d54-ab3d-20b4c898d5fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alicia Genovese: “La poesía es un enorme aparato sensible que puede percibir un espíritu de época”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escritora, docente y ensayista, es una referente insoslayable de la poesía argentina. Sus inicios, la literatura "a los tropezones" y la errancia como motor para su tarea.</p><p class="subtitle">Entrevista - Patricio Rago: “La literatura y el juego son formas de enfrentarse al individualismo horrible que propone el neoliberalismo”</p></div><p class="article-text">
        De la mirada puesta en lo movedizo de la poes&iacute;a, a la pausa que implica para cualquier escritor llevar apuntes en un diario. De los vaivenes que ofrece la errancia (algo, en sus palabras, &ldquo;inherente a la tarea de escribir, un viaje sin rumbo fijo guiado por el impulso, el deseo de la palabra y la capacidad de b&uacute;squeda&rdquo;) a la quietud del registro. <strong>En </strong><em><strong>Poes&iacute;a y errancia</strong></em><strong> (Entrop&iacute;a, 2025) su &uacute;ltimo libro, Alicia Genovese propone un di&aacute;logo luminoso que se mueve entre el ensayo sobre la poes&iacute;a y el diario de escritura.</strong> Una conversaci&oacute;n que, como describe la escritora <strong>Gloria Peirano</strong> en la contratapa de la publicaci&oacute;n, ubica a los dos terrenos &ldquo;en tanto espejos de un mismo tr&aacute;nsito: la confianza en el desplazamiento y en el abandono de lo desconocido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Escritora, docente, ensayista, referente insoslayable de la poes&iacute;a argentina, Genovese ofrece una vez m&aacute;s ideas deslumbrantes alrededor del poema y su construcci&oacute;n. Y lo hace a partir de sus lecturas <strong>(en las p&aacute;ginas de </strong><em><strong>Poes&iacute;a y errancia</strong></em><strong> se cruzan Ricardo Zelaray&aacute;n, Olga Orozco, Clarice Lispector, Fernando Pessoa o H&eacute;ctor Viel Temperley)</strong> y tambi&eacute;n de su propia deriva, cuando escribi&oacute; libros de poemas como <em>La contingencia</em> y <em>La invenci&oacute;n del equilibrio</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lejos del desenfreno o del v&eacute;rtigo desbocado, la escritora prefiere detenerse en las piedras en el camino, en el musgo, en el hallazgo inesperado que alimenta a la poes&iacute;a. <strong>Un tipo de exploraci&oacute;n que solamente puede conjugarse en infinitivo, a partir de acciones vitales como &ldquo;errar&rdquo;, &ldquo;habitar&rdquo;, &ldquo;improvisar&rdquo;, &ldquo;ejercitar&rdquo;, &ldquo;respirar&rdquo;</strong>, que le dan nombre a los cap&iacute;tulos del texto y que lo enhebran. 
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                Poesía y errancia, de Alicia Genovese.                            </span>
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        <strong>&ndash; &iquest;De qu&eacute; manera lleg&aacute;s a la literatura? &iquest;Fue un hallazgo, alguna lectura que te moviliz&oacute;, algo que se te impuso?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Es un camino muy raro porque yo vengo de una casa muy humilde donde no hab&iacute;a libros. Entonces, mi primer contacto con la literatura fue reci&eacute;n en la escuela secundaria. Fui a una buena escuela normal de la zona sur, en Banfield. Viv&iacute;a en Llavallol, as&iacute; que ten&iacute;a que viajar much&iacute;simo. Y fue ah&iacute;, en el colegio, con los profesores, que de alguna manera me enganch&eacute; primero con la lectura. Los estudiantes no eran muy apegados a la literatura, tampoco mis amigas. <strong>Pero con los profesores enseguida establec&iacute; algo as&iacute; como un di&aacute;logo. Tambi&eacute;n iba mucho a la biblioteca de la escuela. En esa &eacute;poca nos compr&aacute;bamos unas antolog&iacute;as con textos que eran espectaculares.</strong> Como yo ten&iacute;a ese viaje enorme de mi casa al colegio las llevaba conmigo todos los d&iacute;as. Y ah&iacute; le&iacute;a poes&iacute;a, sobre todo los cl&aacute;sicos. Eso me cambi&oacute; la vida. As&iacute; que mi entrada a la literatura es eso. Despu&eacute;s, claro, me puse a escribir, De alguna manera empec&eacute; como a parafrasear, a ensayar garabatos, sin tener nada. O con la nada misma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Hasta que llega el momento en que decid&iacute;s ir a la universidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, ah&iacute; dije en casa que iba a seguir Letras, ante lo cual mis padres me preguntaron qu&eacute; era eso. Lo m&iacute;o fue siempre a los tropezones. De hecho incorporarme a la universidad para m&iacute; fue como un shock, me result&oacute; muy dif&iacute;cil: me cost&oacute; mucho entender ese clima, ese ambiente. <strong>Estudiaba mucho, sab&iacute;a un mont&oacute;n e iba a dar el examen final y me sacaba 6. Eso, para m&iacute;, que estaba acostumbrada al cuadro de honor en la secundaria, era como una deshonra.</strong> Despu&eacute;s hay otro momento de ingreso m&iacute;o, si quer&eacute;s m&aacute;s en serio, a la literatura, se da cuando ya estando en la carrera entro a un taller donde conozco a <strong>Irene Gruss</strong>, <strong>(Jorge) Aulicino</strong>, <strong>Marcelo Cohen</strong>. Hab&iacute;a muchas personas m&aacute;s, claro, eran todos muy j&oacute;venes y sab&iacute;an m&aacute;s que yo. Alguno incluso ya ten&iacute;a alg&uacute;n libro publicado. Ah&iacute; fue el momento en el que empec&eacute; a escribir cosas y recib&iacute;a unas devoluciones un poco crueles (risas). En esa &eacute;poca la correcci&oacute;n no exist&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Qu&eacute; a&ntilde;o era?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Eso ser&iacute;a en el 73, 74, 75. Si yo me tengo que mirar ahora en ese espejo dir&iacute;a que me veo como una especie de provinciana de la escritura. Pero esas devoluciones fueron muy buenas y sobre todo, esos intercambios me trajeron tambi&eacute;n una apertura a lecturas a las que de otro modo nunca hubiera llegado. <strong>En el taller ellos hablaban de (Cesare) Pavese, yo nunca lo hab&iacute;a escuchado. Aparecen, as&iacute;, cosas que terminaron siendo fundamentales</strong>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Alicia Genovese es escritora, docente y ensayista.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Para citar el t&iacute;tulo de tu &uacute;ltimo libro: </strong><em><strong>Poes&iacute;a y errancia</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, tal cual. <strong>Creo que ese libro, de hecho, resume un poco mi predisposici&oacute;n personal</strong>. Una&nbsp;predisposici&oacute;n a irse de la casa, a decirle a los padres &ldquo;esto no es lo que vos ten&eacute;s preparado para m&iacute;&rdquo;. Mis padres hab&iacute;an llegado a discutir si ten&iacute;a sentido que yo siguiera la secundaria o no, porque implicaba toda una movida econ&oacute;mica para ellos. As&iacute; que todo lo que vino despu&eacute;s tuvo algo de aventura, algo de &eacute;pica. Uno de los primeros libros que escrib&iacute;, que es como una prosa un poco autobiogr&aacute;fica, empieza con la palabra &ldquo;irme&rdquo;. Y yo quer&iacute;a irme. No es que estaba mal, pero de chica present&iacute;a que hab&iacute;a otras cosas que eran mejores para m&iacute;. <strong>Yo coleccionaba historietas, revistas mexicanas, cualquier cosa. &iexcl;Yo le&iacute;a hasta la gu&iacute;a de tel&eacute;fono! </strong>Y en ese tipo de lecturas escuchaba que hab&iacute;a un mundo que era para m&iacute;, pero que para eso ten&iacute;a que irme de ah&iacute;, un poco por lo menos. La errancia de alguna manera sigui&oacute;. Tampoco es que soy una aventurera alocada, pero s&iacute; con las cosas en las que creo, las que me gustan, las que necesito. Bueno, as&iacute; funciona un poco el deseo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Ya desde los comienzos transitaste por la poes&iacute;a y la academia. &iquest;C&oacute;mo se daba en vos esa convivencia entre estos dos mundos que parecer&iacute;an ser muy distintos</strong>?
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Creo que de entrada fue una convivencia muy conflictiva. Yo ten&iacute;a en claro que quer&iacute;a escribir ya cuando estaba en la facultad, no es que me interesara estrictamente hacer una carrera acad&eacute;mica. Lo que pasa es que en la facultad ten&iacute;a acceso a una informaci&oacute;n a la que no pod&iacute;a acceder de otra manera. Entonces eso me fascinaba. Yo ten&iacute;a compa&ntilde;eras de la facultad que por ah&iacute; conoc&iacute;an autores o lecturas porque iban a la casa o hablaban con Fulanito. Una red de accesos, de contactos muy distinta. <strong>Yo no circulaba de esa manera, mi formaci&oacute;n siempre estuvo en la educaci&oacute;n p&uacute;blica</strong>. Por momentos iba y ven&iacute;a de la facultad, porque ten&iacute;a que trabajar. Primero haciendo un trabajo administrativo, despu&eacute;s en periodismo. En ese momento estaba en una agencia relacionada con la militancia pol&iacute;tica de izquierda que yo ten&iacute;a por entonces y dej&eacute; la facultad. Segu&iacute;a en la errancia (risas), por &eacute;pocas volv&iacute;a a cursar. Finalmente conoc&iacute; al que fue despu&eacute;s mi marido y &eacute;l obtuvo una beca para ir a Estados Unidos. &Eacute;l ah&iacute; me dijo que me esperaba un a&ntilde;o, que terminara la carrera as&iacute; en Estados Unidos pod&iacute;a hacer algo y no morirme de angustia. Entonces logr&eacute; el t&iacute;tulo y nos fuimos. All&aacute; tuve mucha suerte, primero en Boston y despu&eacute;s en Florida, donde hab&iacute;a un centro de estudios y un muy buen departamento de espa&ntilde;ol en la universidad. Y me fue bien.<strong> Pero siempre tuve en claro que lo m&iacute;o era escribir, no era el mundo de la academia. En todo caso la universidad era siempre un complemento, una manera de tener alg&uacute;n trabajo digno.</strong> O algo para responder cuando te preguntan qu&eacute; hac&eacute;s. Dec&iacute;s &ldquo;soy profesora&rdquo; y de alguna manera se aquietan las aguas. Si dec&iacute;s &ldquo;soy escritora&rdquo; o &ldquo;soy poeta&rdquo; en alg&uacute;n momento eso parec&iacute;a un descr&eacute;dito incre&iacute;ble.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mis padres habían llegado a discutir si tenía sentido que yo siguiera la secundaria o no, porque implicaba toda una movida económica para ellos. Así que todo lo que vino después tuvo algo de aventura, algo de épica</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Por qu&eacute; cre&eacute;s que en algunos espacios se ve&iacute;a o tal vez se sigue viendo a la poes&iacute;a como una etapa en la vida, como algo que se hace en la juventud para despu&eacute;s pasar a otra cosa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; De jard&iacute;n de infantes dir&iacute;a yo, ni siquiera de la juventud (risas). Por un lado me parece que ah&iacute; hay algo muy argentino. Por eso a m&iacute; me sirvi&oacute; mucho la experiencia de Estados Unidos para ver que hab&iacute;a otra cosa. Despu&eacute;s tambi&eacute;n me vino bien haber viajado a dar clases a otros pa&iacute;ses. Viaj&eacute; bastante a Chile para dar clases sobre poes&iacute;a. Y tambi&eacute;n vi ah&iacute; que all&aacute; hab&iacute;a otra cosa en este sentido. <strong>Yo pertenezco a una generaci&oacute;n que viene de la Universidad de Buenos Aires y m&aacute;s espec&iacute;ficamente de la carrera de Letras donde muchos narradores que salieron de all&iacute; dec&iacute;an que nunca hab&iacute;an le&iacute;do poes&iacute;a. O que no les interesaba en absoluto. Estaba flotando eso, como una expresi&oacute;n de una subvaloraci&oacute;n incre&iacute;ble</strong>. Eso existe o exist&iacute;a. Pero lo que me parece m&aacute;s importante ahora es lo que viene pasando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Por un lado porque hay nuevas generaciones de narradores que s&iacute; est&aacute;n interesados en la poes&iacute;a poes&iacute;a. Me ha pasado de estar leyendo a <strong>Federico Falco</strong> y ver que citaba un poema m&iacute;o. <strong>O saber del inter&eacute;s que tienen en la poes&iacute;a autoras y autores como Gloria Peirano o Sebasti&aacute;n Mart&iacute;nez Daniell.</strong> As&iacute; que lo que m&aacute;s me gusta de este momento es todo lo que est&aacute; cambiando. Yo doy clases en la Universidad Nacional de las Artes, en la carrera de Artes de la escritura. Esa carrera, ya desde el principio, comenz&oacute; con un programa en el que la poes&iacute;a ten&iacute;a un lugar important&iacute;simo. As&iacute; que ya hay circulando cada vez m&aacute;s gente egresada que vivi&oacute; todos esos a&ntilde;os con la poes&iacute;a y que carece de prejuicios. Creo que ese movimiento tambi&eacute;n ha hecho algo hacia afuera que tiene que ver con horadar el prejuicio, cosa que me encanta. Me encanta ser parte de eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Voy a citar el t&iacute;tulo de uno de tus libros recientes, que es </strong><em><strong>Abrir el mundo desde el ojo del poema</strong></em><strong>.</strong><em><strong> </strong></em><strong>Si ten&eacute;s que decir hacia d&oacute;nde apunta ese ojo, &iquest;qu&eacute; es lo que dir&iacute;as?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;Mir&aacute;, la poes&iacute;a para m&iacute; es como un <em>sensorium</em>. De alg&uacute;n modo es un enorme aparato sensible que puede percibir un esp&iacute;ritu de &eacute;poca. Por eso a veces dicen eso de que la poes&iacute;a &ldquo;sab&iacute;a desde antes&rdquo; tal o cual acontecimiento. Creo que es eso: una captaci&oacute;n sensible de la poes&iacute;a que puede m&aacute;s que cualquier tem&aacute;tica que se imponga, ya sea pol&iacute;tica, social, econ&oacute;mica, personal. Por otro lado, tambi&eacute;n pienso que la poes&iacute;a es un discurso. Es un discurso y como tal es muy importante en este momento en el que estamos carentes de un discurso que nos contenga. <strong>El discurso que est&aacute; circulando es un discurso horrible, ni hablar del discurso oficial. El discurso oficial de hoy es un discurso que distorsiona el lenguaje, que distorsiona la idea misma de discurso, que est&aacute; hecho de falsedades. Sin ir m&aacute;s lejos, el discurso de nuestro presidente es el discurso de la hip&eacute;rbole. </strong>Y sabemos que no hay discursividad posible en la constante hip&eacute;rbole. No se puede. La hip&eacute;rbole no puede ser constante porque enseguida toca l&iacute;mites. Y, en este caso, el l&iacute;mite es la injuria, es la puteada, el descr&eacute;dito a trav&eacute;s de palabras e im&aacute;genes horrorosas. Es un bochorno todo lo que dice. Y el discurso de la poes&iacute;a es todo lo contrario, es un discurso que puede contener. Eso no quiere decir que la poes&iacute;a pretenda un tono edulcorado, para nada. <strong>La poes&iacute;a envuelve siempre una emoci&oacute;n perturbadora que tiene que ver con el da&ntilde;o, con la herida, con el deseo, con lo prohibido, con lo negado. </strong>Con lo afectivo en el sentido de <em>afectus. </em>Y eso creo que en este momento es impresionantemente necesario.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Genovese es autora de más de quince libros de poemas y de numerosos ensayos dedicados a la lectura de poesía.                            </span>
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        <strong>&ndash; &iquest;Hay un lugar posible para el discurso de la poes&iacute;a en este mundo actual de las pantallas, del v&eacute;rtigo, de los tiempos acelerados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, yo creo que s&iacute; porque hay un momento en que las pantallas se silencian. Ah&iacute; empieza todo. Es verdad que todos estamos pendientes del tel&eacute;fono, de las pantallas. No podemos decir &ldquo;no, yo no&rdquo;. Yo tambi&eacute;n estoy conectada. Pero cada tanto busco alg&uacute;n paisaje. Me pasa en el Delta, que es donde de alguna manera aparece el paisaje del silencio. <strong>A m&iacute; me parece que tambi&eacute;n hay un aprendizaje en la poes&iacute;a en este sentido: la poes&iacute;a un poco impulsa que hagamos un silencio</strong>.<strong> Y que notemos que no pasa nada, que apenas es un silencio. </strong>Para que nos pase lo m&aacute;s genuino necesitamos esos huecos. Por eso no es que reniegue de las posibilidades tecnol&oacute;gicas, pero creo que la poes&iacute;a tiene que conectar con otra cosa, con un v&iacute;nculo, con el cuerpo. Estamos en una &eacute;poca que va a contrapelo de eso, lamentablemente, pero me parece que la poes&iacute;a puede contribuir a establecer un v&iacute;nculo m&aacute;s cercano con el afuera. Y cuando digo afuera, no creo que eso deba ser &uacute;nicamente el medio natural. Cuando viv&iacute;a en Llavallol y me mud&eacute; al centro, a m&iacute; la ciudad me impact&oacute;. La ciudad te da un mont&oacute;n de est&iacute;mulos tambi&eacute;n. As&iacute; que el afuera es esa cosa enorme y cada cual se disuelve en ella. Creo que en este momento m&aacute;s que las pantallas, el gran peligro es toda la informaci&oacute;n basura que circula, todo el ruido. La infoesfera de la que habla <strong>Byung-Chul Han</strong>. Bueno, me parece que si la poes&iacute;a es un discurso muy importante en este momento es porque no puede moverla m&aacute;s que una voluntad de verdad. <strong>Entonces la poes&iacute;a aparece realmente cuando vos te conect&aacute;s con algo tuyo que no pudiste obviar. Si ten&eacute;s voluntad de entrar ah&iacute;, ten&eacute;s una voluntad de verdad</strong>.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El discurso oficial de hoy es un discurso que distorsiona el lenguaje, que distorsiona la idea misma de discurso, que está hecho de falsedades. Sin ir más lejos, el discurso de nuestro presidente es el discurso de la hipérbole. Y sabemos que no hay discursividad posible en la constante hipérbole. No se puede. La hipérbole no puede ser constante porque enseguida toca límites</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;C&oacute;mo fue que empezaste a pensar en la idea de &ldquo;errancia&rdquo;, que es central en tu &uacute;ltimo libro, para pensar en la poes&iacute;a y en lo que vos escrib&iacute;s en particular?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Mir&aacute;, <em>Poes&iacute;a y errancia</em> es un ensayo que empez&oacute; por algunas ideas que me aparecieron en una entrevista p&uacute;blica, una especie de clase magistral, que hicimos hace un tiempo en el CCK en Poes&iacute;a ya, un ciclo muy hermoso. Yo sent&iacute; que ten&iacute;a que preparar algunas cosas para decir porque iba a haber mucho p&uacute;blico y me daba miedo que me agarrara el vac&iacute;o y no tuviera de d&oacute;nde agarrarme. Y no s&eacute; bien c&oacute;mo empez&oacute; pero en el di&aacute;logo aparecieron dos ideas important&iacute;simas. Ivana Romero ah&iacute; me pregunt&oacute; qu&eacute; es necesario para escribir poes&iacute;a y yo dije <strong>&ldquo;para escribir poes&iacute;a hay que tener una capacidad enorme de errancia&rdquo;</strong> (risas). Esa fue mi respuesta. Y despu&eacute;s vino la pregunta que siempre te hacen: qu&eacute; es poes&iacute;a. En ese momento yo lo que dije es que la poes&iacute;a es respirar con el lenguaje hasta encontrar un h&aacute;bitat. Esa misma definici&oacute;n es la que hoy est&aacute; casi al final del ensayo. Cuando me fui de ah&iacute;, anot&eacute; esas ideas. <strong>Poco despu&eacute;s, mirando Instagram, descubr&iacute; que hab&iacute;a mucha gente joven que hab&iacute;a estado en la charla y citaba eso. Con fotos, con todas las pavadas de Instagram</strong> (risas). Entonces pens&eacute; &ldquo;c&oacute;mo pegaron estas ideas&rdquo;. Y dije &ldquo;errancia, qu&eacute; hermosa palabra&rdquo;. As&iacute; arranqu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Lejos del lugar com&uacute;n de la contemplaci&oacute;n o de la quietud, ubic&aacute;s a la poes&iacute;a en el movimiento.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, no s&eacute; si tengo muy claro eso. Me parece que la b&uacute;squeda es un poco independiente del movimiento.<strong> La caminata claro que me resulta particularmente reveladora. O el agua. Quiero decir: meterme al agua y nadar un rato. Pero tambi&eacute;n hacer la plancha. O la ducha. O las plantas.</strong> Hay espacios que una necesita para bajar un cambio y ah&iacute; aparecen las mejores ideas. As&iacute; que me parece que la errancia tiene que ver con el movimiento, pero no con el traqueteo. <strong>El traqueteo a veces es nocivo porque pas&aacute;s de una cosa a otra sin poder detenerte en nada.</strong> Y la poes&iacute;a, si hay algo que necesita, justamente, es detenerse. As&iacute; que pienso en la errancia m&aacute;s que nada como una forma de la deriva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/alicia-genovese-poesia-enorme-aparato-sensible-percibir-espiritu-epoca_1_13028003.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2026 03:01:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alicia Genovese: “La poesía es un enorme aparato sensible que puede percibir un espíritu de época”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poesía,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escritora argentina Gabriela Cabezón Cámara, nominada para el prestigioso premio Booker internacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/escritora-argentina-gabriela-cabezon-camara-nominada-prestigioso-premio-booker-internacional_1_13016853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/410d3630-1659-4b05-ad40-d9f169ad0917_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La escritora argentina Gabriela Cabezón Cámara, nominada para el prestigioso premio Booker internacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es por la traducción al inglés de su novela “Las niñas del naranjel”. Integra la “lista larga” de seleccionados, junto a otras doce obras.</p><p class="subtitle">Entrevista - Gabriela Cabezón Cámara: “La destrucción de Latinoamérica nunca terminó: se siguen arrasando personas y territorios”</p></div><p class="article-text">
        La escritora argentina <strong>Gabriela Cabez&oacute;n C&aacute;mara</strong> sigue cosechando premios y nominaciones por su novela <em>Las ni&ntilde;as del naranjel</em> (Random House, 2024). Esta vez el libro, que en ingl&eacute;s lleva como t&iacute;tulo <em>We Were Green and Trembling</em>, <strong>qued&oacute; elegido entre los trece integrantes de la &ldquo;lista larga&rdquo; de obras elegidas para competir por el prestigioso premio Booker internacional</strong> que se entrega anualmente en Londres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Premio International Booker reconoce la labor vital de la traducci&oacute;n,<strong> con un premio de 50.000 libras que se divide en partes iguales entre el autor y el traductor ganadores</strong>. La lista corta de seis libros se anunciar&aacute; el martes 31 de marzo de 2026. Cada t&iacute;tulo preseleccionado recibir&aacute; un premio de 5.000 libras, repartidos equitativamente entre el autor y el traductor&rdquo;, informaron desde la organizaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DVJKc6vgn7l/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Las ni&ntilde;as del naranjel --We are green and trembling-- en la exquisita traducci&oacute;n que hizo mi querida y muy exquisita poeta y traductora Robin Myers, qued&oacute; en la lista larga del International Booker Prize 2026. Estoy muy contenta. Y tan agradecida&rdquo;, <a href="https://www.instagram.com/p/DVJNkwKlkc1/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">afirm&oacute; la escritora en su cuenta de Instagram</a>.
    </p><p class="article-text">
        A finales de 2025, en una ceremonia que tuvo lugar en Nueva York, Estados Unidos, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/escritora-argentina-gabriela-cabezon-camara-gano-national-book-award-ee-uu-ninas-naranjel_1_12783524.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cabez&oacute;n C&aacute;mara recibi&oacute; el National Book Award en la categor&iacute;a &ldquo;Literatura traducida&rdquo;</a> junto con la traductora de la obra, <strong>Robin Myers</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En octubre y por ese mismo libro, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/gabriela-cabezon-camara-gano-prestigioso-premio-literario-sor-juana-ines-cruz_1_11771988.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la autora hab&iacute;a recibido el Premio Sor Juana In&eacute;s de la Cruz </a>y a finales de 2024 se hab&iacute;a llevado el Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute;-Filba.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Las niñas del naranjel&quot;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Cabez&oacute;n C&aacute;mara ya fue nominada al Booker internacional, en 2020, por su libro </strong><em><strong>Las aventuras de la China Iron</strong></em><strong>.</strong> Tambi&eacute;n compitieron por ese galard&oacute;n otras escritoras argentinas en ediciones anteriores.
    </p><p class="article-text">
        E<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/escritora-argentina-selva-almada-lista-corta-prestigioso-booker-prize-internacional_1_11275778.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n 2024 fue el turno de Selva Almada</a>, por su libro <em>No es un r&iacute;o</em>. En 2022, <strong>Claudia Pi&ntilde;eiro</strong> con <em>Elena sabe.</em> En 2021, <strong>Mariana Enriquez</strong> con el libro de cuentos <em>Los peligros de fumar en la cama</em>. Y en 2018, <strong>Ariana Harwicz</strong> con <em>Matate, amor</em>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>De qu&eacute; se trata&nbsp;</strong><em><strong>Las ni&ntilde;as del naranjel</strong></em></h2><p class="article-text">
        Con el controvertido personaje de Catalina de Erauso del Siglo de Oro Espa&ntilde;ol en el centro de la escena &ndash;una figura m&aacute;s conocida como &ldquo;La Monja Alf&eacute;rez&rdquo; porque naci&oacute; ni&ntilde;a en 1592, luego se sum&oacute; como var&oacute;n a la llamada Conquista espa&ntilde;ola de Am&eacute;rica y m&aacute;s adelante escribi&oacute; una pol&eacute;mica autobiograf&iacute;a&ndash;<strong>&nbsp;Cabez&oacute;n C&aacute;mara volvi&oacute; a narrar, como lo hab&iacute;a hecho en su descomunal novela&nbsp;</strong><em><strong>Las aventuras de la China Iron</strong></em><strong>, una impactante historia en movimiento</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta vez tom&oacute; una figura m&iacute;tica para cruzarla con una selva que se parece bastante a las del cineasta japon&eacute;s Hayao Miyazaki, con dos ni&ntilde;as ind&iacute;genas que no paran de hacer preguntas, con palabras en guaran&iacute; y escenas disparatadas,<strong>&nbsp;con crueldades y asesinatos de todo tipo, con peripecias narradas con humor</strong>&nbsp;y v&eacute;rtigo en un territorio que, mientras Antonio se preocupa por escribir y de recordar, sigue siendo arrasado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando le&iacute; su autobiograf&iacute;a, no pod&iacute;a creer esa especie de picaresca siniestra. Porque es una especie de picaresca del horror, del horror real, del horror hist&oacute;rico&rdquo;,<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/gabriela-cabezon-camara-destruccion-latinoamerica-termino-siguen-arrasando-personas-territorios_1_10656288.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;cont&oacute; ante elDiarioAR la escritora</a>&nbsp;sobre sus primeras aproximaciones a este personaje singular
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;A la vez me interesaba la conquista espa&ntilde;ola no solo en su aspecto hist&oacute;rico, sino como un fen&oacute;meno que no se termin&oacute; nunca y que sigue hoy.&nbsp;<strong>Est&aacute; por estos d&iacute;as el Tercer Mal&oacute;n de la Paz en Tribunales, eso habla de que la conquista sigue y que muchos pueblos son tratados con desprecio o ninguneados</strong>. Y tambi&eacute;n nos muestra que sus territorios siguen siendo arrasados. Si vinieran a arrasar Villa Crespo se armar&iacute;a un quilombo tremendo. O el Microcentro, o San Telmo o Mataderos. Quiero decir, con cualquier barrio de la ciudad se pudrir&iacute;a&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/escritora-argentina-gabriela-cabezon-camara-nominada-prestigioso-premio-booker-internacional_1_13016853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Feb 2026 14:39:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escritora argentina Gabriela Cabezón Cámara, nominada para el prestigioso premio Booker internacional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gabriela Cabezón Cámara,Libros,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luis Sagasti: “La mirada poética se opone a la lógica de los algoritmos que nos digitan la vida para que seamos meros consumidores”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/luis-sagasti-mirada-poetica-opone-logica-algoritmos-digitan-vida-seamos-meros-consumidores_1_12990610.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b47185ef-7999-4350-aec4-a986324b43ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luis Sagasti: “La mirada poética se opone a la lógica de los algoritmos que nos digitan la vida para que seamos meros consumidores”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor acaba de publicar “La realidad absoluta”, una serie de narraciones hipnóticas donde se cruzan el arte plástico, la fotografía, el cine y su encantador modo de encontrar nexos insospechados entre imágenes muy diversas. Su mirada sobre las redes sociales, los géneros de sus libros y la idea de autor en la literatura.</p><p class="subtitle">Entrevista - Martín Kohan: “La identidad argentina, como toda identidad, transcurre en crisis, entre lo que se levanta y se cae”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;<em>En la oscuridad de la selva yace la realidad absoluta, sin metaf&iacute;sica ni amparo. Se trata de una realidad a tiro de piedra, la que ciertamente constituye el mundo y que nos reduce a la pura animalidad, es decir al presente crudo. El problema es que nuestra condici&oacute;n no nos permite alojarnos mucho tiempo all&iacute; sin comenzar a perder cordura&rdquo;</em> se lee en <em>La realidad absoluta </em>(Eterna Cadencia Editora, 2026), el reciente libro del escritor argentino <strong>Luis Sagasti</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adentrarse en esta publicaci&oacute;n ciertamente magn&eacute;tica, <strong>a la que el propio escritor ubica dentro de los libros de relatos aunque desconf&iacute;e de los g&eacute;neros literarios o se dedique siempre a tironear de ellos</strong>, es como ingresar a esa selva bastante presente en las p&aacute;ginas de <em>La realidad absoluta.</em> Porque la literatura de Sagasti es un territorio lleno de sorpresas que ofrece im&aacute;genes al parecer conocidas &ndash;o mejor, resonantes: en el universo de Sagasti las cosas siempre se parecen a otras cosas; las caras, los gestos, los cuadros transmigran&ndash; y al mismo tiempo reveladoras.
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, el autor de <em>Bellas artes</em>, <em>Maelstrom</em> y <em>Leyden Ltd</em>., entre much&iacute;simos otros, pone en funcionamiento <strong>su encantador modo de encontrar nexos insospechados y a la vez fascinantes en escenarios muy diversos</strong>. Tramados a partir de la figura de la esquirla &ndash;en <em>La realidad absoluta</em> se suceden tiempos, texturas, leyendas, escenarios, mientras persisten la inquietud alrededor de la infancia, las heridas que dej&oacute; de la &uacute;ltima dictadura militar en Argentina, la memoria, la p&eacute;rdida, el desquicio&ndash; en los textos se cruzan la pintura del franc&eacute;s <strong>Antoine Watteau</strong>, las fotos de <strong>Eduardo Longoni </strong>que exhiben una represi&oacute;n policial a las Madres de Plaza de Mayo, los proyectos desmesurados de <strong>Aby Warburg</strong>, la teor&iacute;a sobre la timidez de los &aacute;rboles, el cine de <strong>Werner Herzog</strong>, las novias en viaje de <strong>Pippa Bacca </strong>o las andanzas de un escritor fantasma.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La realidad absoluta, de Luis Sagasti.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En las p&aacute;ginas del libro se lee lo siguiente: &ldquo;El arte de cierta literatura consiste en lograr siempre una constelaci&oacute;n nueva usando las mismas estrellas&rdquo;. Quer&iacute;a arrancar por esto, por preguntarte en qu&eacute; constelaci&oacute;n pensabas cuando escrib&iacute;as </strong><em><strong>La realidad absoluta</strong></em><strong>, si es que pensabas en una puntual o si fue apareciendo a medida que escrib&iacute;as.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &iquest;Todas las preguntas van a ser as&iacute; de dif&iacute;ciles? (risas). Lo que pienso es una pregunta sobre esto de la historia a contar. &iquest;Es lo que le sucede a una persona? &iquest;Lo que le pasa a un grupo? Pensado as&iacute; suena como algo muy acotado. Es como el famoso camino del h&eacute;roe. Me suena como a un esquema, a una estructura. Pero yo creo que con el tiempo, con la edad, uno ya no busca tramas. Salvo, ponele, en alg&uacute;n policial, cuando uno lee quiere ver c&oacute;mo resuelve el que lo escribi&oacute; determinado problema. <strong>Pero salvo en algo muy puntual, las tramas ya importan poco, me parece, por lo menos para mi gusto. Creo que la sorpresa en general viene por otro lado. </strong>Creo, tambi&eacute;n, que a uno le gusta sorprenderse en cualquier &aacute;mbito, sorprenderse para bien. Con las historias no ocurre muy a menudo, pero cada tanto alguien combina de manera distinta lo que siempre se cuenta y eso para m&iacute; es un gran motivo de felicidad. <strong>Entonces por ah&iacute; s&iacute;, encontrar una manera distinta de formar, de contar una historia, a m&iacute; me parece maravilloso. Si lo logro en lo que yo mismo cuento me llena de satisfacci&oacute;n</strong>. Hasta que alguien viene y me dice &ldquo;che, eso eso de la ballena blanca ya lo escribi&oacute; Melville&rdquo; (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Ya est&aacute; usado, ya est&aacute; tomado (risas). Entonces podemos decir que esa constelaci&oacute;n la vas encontrando en el hacer, no es que vos te propon&eacute;s una a priori.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; No, claro, yo creo que las cosas siempre surgen haciendo. El otro d&iacute;a estaba mirando un documental sobre<strong> Gerhard Richter</strong>, el pintor alem&aacute;n abstracto. El tipo empieza como al azar a pintar la tela, pero ese azar lo va obligando a hacer cosas. Sin pretender compararnos con Richter, yo creo que nos puede suceder algo parecido. Vos ten&eacute;s una primera idea, te sale algo y a medida que vas escribiendo se va acotando el repertorio de posibilidades narrativas. Ah&iacute; vas formando, si se quiere, una historia o una peque&ntilde;a narraci&oacute;n. <strong>Pero nunca se me ocurri&oacute; a m&iacute; de entrada &ldquo;voy a escribir esto&rdquo;. Estas cosas nunca vienen en paquete.</strong> Por otro lado, a m&iacute; y creo que a muchos no pasa, las ideas primero se me presentan como algo nuboso. Como una niebla espesa que va bajando a tierra, para usar una imagen ya bastante usada. Es como algo plat&oacute;nico: yo vislumbro algo que no s&eacute; bien qu&eacute; es. Una serie de emociones o de, qu&eacute; s&eacute; yo, cosas que se contraponen. Ah&iacute; nada est&aacute; muy claro. Pero algunas de ellas a m&iacute; se me van clarificando a medida que voy escribiendo. <strong>Lo cual hace que el &eacute;xito de la faena sea bastante relativo</strong> (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Algo parecido le pasa al profesor de filosof&iacute;a que aparece en varios tramos de La realidad absoluta, esto de ir detr&aacute;s de algo un poco inasible pero no dejar de hacerlo. En el caso de &eacute;l, algo as&iacute; como una totalidad, un ser superior.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, en alg&uacute;n momento mientras escrib&iacute;a me empez&oacute; a aparecer el viejo. Y s&iacute;, una de las lecturas que se puede hacer de esos textos puede ir por el lado de ir tras un imposible, como el Quijote, &iquest;no? <strong>La faena que se propone es bastante rid&iacute;cula pero tambi&eacute;n es de las que valen la pena. O sea, construir o restaurar totalidades.</strong> Pero, por supuesto, el fracaso es el &uacute;nico destino. A m&iacute; esa historia me gusta mucho. Me gusta mucho porque es muy l&uacute;dica, por un lado. Un poco absurda, tambi&eacute;n. Pero la idea era esa, <strong>decir &ldquo;bueno, tratemos de restaurar algo que ya se ha perdido&rdquo;</strong>. Y tiene que ser obviamente un viejo ante la indolencia de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; S&iacute;, es un viejo pero tiene algo medio ani&ntilde;ado. En alg&uacute;n momento, de hecho, lo acompa&ntilde;a un ni&ntilde;o y est&aacute; al cuidado de una mujer que tambi&eacute;n podr&iacute;a verse como una especie de ni&ntilde;era aunque sea un tipo grande. Da la impresi&oacute;n de que siempre est&aacute;s volviendo a la infancia, a pensarla, a narrarla. Pasaba ya en tu libro </strong><em><strong>Bellas artes</strong></em><strong> y en este tambi&eacute;n hay varias escenas alrededor de la infancia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, yo creo que la infancia tiene que ser nuestro destino, pero sin la inocencia. No podemos regresar limpios a ella. Pero s&iacute; lo que me atrae de ella es la plenitud, el abandono de uno como ni&ntilde;o ante las cosas que est&aacute; haciendo. <strong>Mar&iacute;a Negroni dec&iacute;a que la poes&iacute;a era la continuaci&oacute;n de la infancia por otros medios, lo cual es muy cierto. En lo personal yo tuve una infancia maravillosa. Tal vez todo el mundo vivi&oacute; una infancia as&iacute;, pero yo recuerdo la intensidad con que hac&iacute;a las cosas, con que dibujaba.</strong> Tambi&eacute;n el entusiasmo que yo pon&iacute;a que me dur&oacute; bastante. &iexcl;Me dur&oacute; toda la infancia! (risas). No es que despu&eacute;s se apaga sino que sencillamente adquiere otros matices. En la adultez todo es un poco distinto, ya uno entra en el plano de lo tr&aacute;gico. Pero mi infancia fue una infancia muy linda. No la extra&ntilde;o en absoluto, pero me gusta la idea de repente de recuperar precisamente la intensidad con que uno viv&iacute;a, con que uno aprehend&iacute;a el mundo. Y m&aacute;s hoy, en estos tiempos, en donde sencillamente y no descubro nada con esto, somos pura mercanc&iacute;a. Hoy nuestros deseos est&aacute;n de alguna forma suscriptos a un algoritmo. <strong>Tampoco quiero decir que la infancia de un chico de hoy no tenga la intensidad que tuvo la m&iacute;a, para nada. Pero creo que algunas cosas transcurren actualmente de manera espantosa, porque toda esta vida algor&iacute;tmica te quita creatividad. </strong>Por eso pienso en esa infancia donde el tiempo no pasa, donde todo es posible, hay que hacer un intento absurdo por recuperarla. Y la literatura a m&iacute; me sirve para eso, o al menos intento que me sirva para eso. Pero yo creo que aparece tanto el tema de la infancia en lo que escribo. Pero sin un atisbo de nostalgia.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La infancia tiene que ser nuestro destino, pero sin la inocencia. No podemos regresar limpios a ella. Pero sí lo que me atrae de ella es la plenitud, el abandono de uno como niño ante las cosas que está haciendo. María Negroni decía que la poesía era la continuación de la infancia por otros medios, lo cual es muy cierto.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Como ocurr&iacute;a en tus libros anteriores, ac&aacute; recuper&aacute;s escenas, im&aacute;genes, personajes, historias de distintas procedencias. De la pel&iacute;cula </strong><em><strong>Apocalipsis Now</strong></em><strong> al origen de los cien metros llanos, las fotos de Eduardo Longoni o las novias en viaje de Pippa Bacca. &iquest;Vas acopiando esas im&aacute;genes? &iquest;Las vas registrando de alguna manera hasta unirlas y que eso arme un relato?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Para la mayor&iacute;a de las cosas que escribo, la informaci&oacute;n no es algo que yo saque de internet. En internet b&aacute;sicamente corroboro cosas, pero no es que las saque de ah&iacute;. Eso por un lado. En segundo lugar, tengo una extraordinaria memoria para la estupidez absoluta (risas). Por ah&iacute; no recuerdo cosas importantes como, no s&eacute;, c&oacute;mo se hacen los cambios del auto, pero s&iacute; recuerdo cosas est&uacute;pidas porque tengo mucha memoria visual. De nuevo, por ah&iacute; esto le pasa a todo el mundo, pero a m&iacute; adem&aacute;s se me suma que tengo un gran poder de asociar cosas. Toda la vida tuve esto de empezar a vincular una cosa con otra. <strong>Me sale naturalmente. Por supuesto que esos v&iacute;nculos no necesariamente tienen valor literario y a veces los intento y veo que estoy forzando el asunto o que es demasiado metaf&oacute;rico o lo que fuera. Pero me nace eso.</strong> Algunas cosas resuenan f&aacute;ciles como esta pel&iacute;cula,<em> Apocalipsis Now </em>o <em>Aguirre, la ira de Dios</em>, o <em>Fitzcarraldo</em>, los elementos de contacto est&aacute;n ah&iacute;. Supongo que incluso alguien ya ha escrito sobre eso. Pero encontrar estas cosas como encuentro entre algo de Rodolfo Walsh con <em>El nadador</em> de John Cheever, no s&eacute; bien, me sale. Las asociaciones me vienen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En </strong><em><strong>La realidad absoluta</strong></em><strong> de hecho hac&eacute;s referencia a esta suerte de transmigraci&oacute;n de im&aacute;genes, de im&aacute;genes que vienen de otras previas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;. Vos sab&eacute;s que yo tengo un archivo con im&aacute;genes que se parecen unas a otras. M&aacute;s all&aacute; de cierta memoria visual que evidentemente tengo, <strong>yo fui educado con estos libros que se llaman </strong><em><strong>Pinoteca de los genios</strong></em><strong>, la tengo siempre a mano</strong>. Se compraba en los kioscos, creo que una vez por semana, mi viejo la compraba. Desde chico la miraba todo el tiempo, a m&iacute; me fascinaba la pintura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Es curioso eso tambi&eacute;n, del artefacto literario que arm&aacute;s: todo el imaginario viene de fuentes concretas, de im&aacute;genes de pel&iacute;culas existentes, de obras de arte concretas de otros, de artistas o te&oacute;ricos reales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, no hay ficci&oacute;n. O, mejor dicho, la ficci&oacute;n yo la puedo poner en una circunstancia, en una peque&ntilde;a historia, o en la escenograf&iacute;a de lo que cuento. Puedo poner nieve, qu&eacute; s&eacute; yo, para que cierre la historia mientras est&aacute; nevando por ejemplo. Pero la historia es cierta. Por ejemplo, cada locura de <strong>Aby Warburg </strong>es real, el tipo estaba chiflado en serio. Parece que es una joda m&iacute;a, pero no.
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                Luis Sagasti nació y vive en Bahía Blanca, donde además de escribir trabaja como docente.                            </span>
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        <strong>&ndash; Algo que me daba curiosidad es c&oacute;mo nombr&aacute;s a este libro. Est&aacute; claro que si se recorre tu obra una podr&iacute;a decir que de alguna manera se va perdiendo el sentido de g&eacute;nero. Al principio podr&iacute;amos marcar que tal cosa es una novela y tal otra un ensayo, pero despu&eacute;s no parece tan n&iacute;tida esa divisi&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Dir&iacute;a que es narrativa contempor&aacute;nea. <strong>Son m&aacute;s relatos que otra cosa. Todos est&aacute;n unidos, pero no tienen tanta cohesi&oacute;n, si se quiere, como</strong><em><strong> Lenguas vivas </strong></em>y los anteriores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Te dej&oacute; de importar pensar en t&eacute;rminos de g&eacute;nero literario? &iquest;Qu&eacute; te pasa con eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Bueno, varias cosas pueden pasar. Por un lado, no hay nada, es puro invento, es puro fluir. Creo que deber&iacute;amos escribir as&iacute; tambi&eacute;n. <strong>&iquest;Por qu&eacute; conservar con plenitud los g&eacute;neros? Me parece que lo que sale es lo que hay. A m&iacute; no me sale algo as&iacute; como un g&eacute;nero determinado. Tal vez s&iacute; en mis primeras novelas. Pero luego, digamos, lo que va saliendo es lo que yo respiro. </strong>Y esa respiraci&oacute;n tambi&eacute;n se manifiesta en mi forma de dar clases. Eso a veces sorprende a los alumnos. Pero, <strong>en cualquier caso, esto tambi&eacute;n es una forma de ser contempor&aacute;neos. No es que lo hago a prop&oacute;sito o que me lo propongo y tampoco soy el &uacute;nico.</strong>&nbsp;El otro d&iacute;a hablaba con (Benjamin) Labatut y me dec&iacute;a &ldquo;no s&eacute; si te pasa, yo no puedo leer m&aacute;s novelas, una novela de 400 p&aacute;ginas&rdquo;. Algo de eso hay. Tiene que ser una genialidad. O puedo leer un cl&aacute;sico, por supuesto. Pero algo nuevo, en esa extensi&oacute;n y en ese g&eacute;nero, me cuesta. Puedo leer 300 p&aacute;ginas, 400 p&aacute;ginas de la trilog&iacute;a de <strong>Rodrigo Fres&aacute;n</strong>, porque yo a veces agarro ese tipo de libros de cualquier lado. Leo 30 p&aacute;ginas, los cierro y agarro otras 30 p&aacute;ginas en otro lado. Adem&aacute;s hay otra cosa, uno de alg&uacute;n modo transcurre fragmentariamente. Est&aacute;s viendo una serie en Netflix que te gusta, pero por alg&uacute;n motivo la dej&aacute;s de ver y despu&eacute;s no la retom&aacute;s, agarr&aacute;s otra. A m&iacute; me pasa eso, cuando una serie o una novela que estoy leyendo me dio lo que creo que me ten&iacute;a que dar, la dejo. Y antes era &ldquo;no, c&oacute;mo no voy a terminar <em>Guerra y paz</em>&rdquo;. Pero en lo que yo hago no es un plan adrede. No, sale as&iacute;. <strong>A veces se me ocurren ideas para novelas pero las termino desdibujando en estos textos. Me gustar&iacute;a a veces d&aacute;rselas a alguien</strong> (risas).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Por qué conservar con plenitud los géneros? Me parece que lo que sale es lo que hay. A mí no me sale algo así como un género determinado. Tal vez sí en mis primeras novelas. Pero luego, digamos, lo que va saliendo es lo que yo respiro.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Bueno, en uno de los textos aparece la figura del escritor fantasma y tambi&eacute;n se pone en cuesti&oacute;n este asunto de las ideas y de qui&eacute;nes son o qu&eacute; es un autor. &iquest;Quer&iacute;as problematizar esto de alg&uacute;n modo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, igual dejame pensar un poco. Por un lado, algunos dicen &ldquo;ideas tenemos todos, lo verdaderamente dif&iacute;cil es llevarlas a cabo&rdquo;. Tambi&eacute;n puede ser al rev&eacute;s, alguien que tiene grandes ideas pero no tiene c&oacute;mo llevarlas a cabo. Y a veces llevar a cabo una gran idea es bastante simple. El clavo. O la aguja, todos esos dispositivos que no pueden mejorarse, que nacen &iacute;ntegros. <strong>No muchas cosas nacen &iacute;ntegras, &iquest;no? Entonces s&iacute;, vos ten&eacute;s una idea, se te ocurre algo que ya es pr&iacute;stino de entrada, eso sucede muy pocas veces. Entonces, como pasa muy poco, s&iacute; tiene mucho valor.</strong> Por otro lado, una idea puede ser banal, por ejemplo la de ese relato: un escritor fantasma le roba a un escritor una determinada idea. Bueno, s&iacute;. &iquest;Pero qu&eacute; hacemos con eso? Se puede hacer una estupidez, como hice yo. O se puede hacer una cosa seria. O, bueno, se puede pensar en un capit&aacute;n que se volvi&oacute; loco y quiere cazar una ballena blanca. Despu&eacute;s ten&eacute;s que escribirlo. Igual es un tema en el que me quedo pensando en el tema de la autor&iacute;a. Ah&iacute; se juega otra cosa. Yo he le&iacute;do a algunos cuyo fin es desaparecer como autores. Es decir, escribir de tal forma que lo que hicieron sea an&oacute;nimo. Esta idea de que lo que importa es lo que se est&aacute; diciendo, que no se vea ning&uacute;n rasgo de estilo. Es muy complejo hacer eso, pero no est&aacute; mal eso de desaparecer un rato (risas). <strong>Por otro lado, tambi&eacute;n me parece que todos queremos tener una voz. No una voz en el sentido de que le&eacute;s dos renglones y sab&eacute;s qui&eacute;n es, eso pasa con muy poca gente. Borges. </strong>En cualquier caso, creo que uno debe proponerse no ser el autor, sino ser sincero con lo que tiene que decir, con las formas, con los materiales que tiene a su disposici&oacute;n. Solamente eso es lo que vale. Vos ah&iacute; constru&iacute;s de alguna forma una suerte de verdad. Luego, si tu voz desaparece en la lengua, si tu voz se alza como algo claro y distinto respecto del resto es algo que no te tiene que importar. <strong>De alguna forma, me parece que hay algo medio zen al respecto. Como pasa con las personas simp&aacute;ticas: nunca saben que lo son. Entonces obran con simpat&iacute;a y son maravillosos.</strong> El ejemplo claro es un nene de tres a&ntilde;os naturalmente simp&aacute;tico, de esos que ante cada cosa que hacen todos lo aplaudimos. El hermano de cinco, de seis, celoso, lo imita. Y por una cuesti&oacute;n de piedad tambi&eacute;n aplaudimos, pero es un salame. Entonces ocurre eso: si vos quer&eacute;s ser enf&aacute;ticamente un autor termin&aacute;s siendo como ese nene de cinco a&ntilde;os que imita al de tres. Yo creo que uno deber&iacute;a ser lo m&aacute;s espont&aacute;neo dentro de lo que puede. Ah&iacute; vas a atraer las palabras que ten&eacute;s que atraer y despu&eacute;s vendr&aacute;n las otras, las historias, las pinturas, los sonidos. <strong>Pero yo creo que, a diferencia de otras artes, en la literatura esos desarrollos aparecen de m&aacute;s grande. Salvo alg&uacute;n Rimbaud y alg&uacute;n otro, no hay grandes genios de 18 a&ntilde;os en la literatura.</strong> La experiencia vital te da cierta sabidur&iacute;a y tambi&eacute;n muchas lecturas. Y leer demora, formarte como escritor demora. Entonces la genialidad es dif&iacute;cil que aparezca de muy joven. Pero, ya a cierta edad, si lo &uacute;nico que te plante&aacute;s es &ldquo;soy esta voz&rdquo;, sos un papa frita. Eso tiene que surgir espont&aacute;neamente. Y si no surge, no surge.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Bellas artes, otro de los libros inclasificables y magnéticos de Sagasti.                            </span>
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        <strong>&ndash; </strong><em><strong>&ldquo;En nuestro ADN confluyen ambas energ&iacute;as, poes&iacute;a y capitalismo, pero siempre una predomina sobre la otra&rdquo;</strong></em><strong>, se lee en uno de los textos de La realidad absoluta. &iquest;Por qu&eacute; quisiste exponer esta suerte de convivencia?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Primero porque creo que es as&iacute;. Y, en segundo lugar, por la situaci&oacute;n que est&aacute; viviendo el planeta, <strong>y en particular la Argentina, que est&aacute; gobernada por una manga de frikis que parecen personajes sacados de </strong><em><strong>Titanes en el ring</strong></em>. O sea, no puede ser cierto todo esto (risas). Estamos en una situaci&oacute;n en donde los algoritmos nos digitan los deseos, las b&uacute;squedas. De alguna forma tambi&eacute;n terminan delineando los confines de parte de nuestra personalidad. B&aacute;sicamente estamos programados para ser objetos consumidores y de consumo. Frente a eso, frente a una mirada que solamente busca la utilidad de las cosas, se opone la mirada po&eacute;tica, la mirada po&eacute;tica que aprecia la cosa en s&iacute;. La mirada po&eacute;tica se opone a la l&oacute;gica de los algoritmos que nos digitan la vida para que seamos meros consumidores porque se detiene o es captada por la potencia de la singularidad de las cosas. La poes&iacute;a es la que te instala en un presente, que es el presente de los ni&ntilde;os. Por ejemplo, vos pod&eacute;s mirar una casa y verla como la casa en s&iacute;, como arquitectura. Apreciar la arquitectura. O mirar el terreno. Decir &ldquo;el terreno tiene 10x40, lo tiramos a la mierda, hacemos un edificio&rdquo;. Para m&iacute; la actitud po&eacute;tica es aquella que te permite la apreciaci&oacute;n de la cosa en s&iacute;. <strong>No digo que uno tiene que vivir de esa forma todo el tiempo porque es invivible. </strong>Pero hay que estar la mayor cantidad de veces posible frente a lo real. Uno sabe que vive en una sociedad capitalista y hace cosas. Pero estar&iacute;a bueno que prevalezca m&aacute;s esa mirada que en el plano humano te lleva a mirar a la persona como pr&oacute;jimo, para decirlo en t&eacute;rminos cristianos. El pr&oacute;ximo es el pr&oacute;jimo. Es decir, que vale en s&iacute; mismo. Y no que valga porque pertenece a un colectivo mayor. No digo que mirar as&iacute; va a salvar el mundo, pero por ah&iacute; puede hacer de esto un lugar un poquito m&aacute;s habitable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En </strong><em><strong>La realidad absoluta</strong></em><strong> aparece una referencia a las redes sociales, donde se dice que proponen algo as&iacute; como una correcci&oacute;n pol&iacute;tica asfixiante que recuerda al hex&aacute;gono de los panales. &iquest;Te interesan las redes? &iquest;Circul&aacute;s por ah&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Un poco, sobre todo en Facebook, aunque los pibes te dicen que eso es de viejo choto (risas). Pero es un espacio para gente que escribe mucho, para gente con la que pod&eacute;s debatir. <strong>Es como un caf&eacute;. Es un caf&eacute;, ni malo ni bueno. En un caf&eacute;, tambi&eacute;n, depende con qui&eacute;n te encontr&aacute;s. En mi experiencia, la gente con la que yo interact&uacute;o en Facebook es muy interesante</strong>. Obviamente tambi&eacute;n ten&eacute;s gente que pone cosas banales, todos podemos caer en eso tambi&eacute;n. A Instagram lo uso un poco menos. Deber&iacute;a aprender a usarlo mejor para, nada, divulgar lo que uno hace, pero me cuesta m&aacute;s. Y X, o Twitter, no tengo. Me parece un lugar, hasta donde s&eacute;, de mucha violencia, mucha estupidez. No me interesa en lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Adem&aacute;s es muy limitado en los caracteres. Salvo que seas versado en haiku, &iexcl;dejame de joder! (risas).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos programados para ser objetos consumidores y de consumo. Frente a eso, frente a una mirada que solamente busca la utilidad de las cosas, se opone la mirada poética.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; El tema es que para muchas personas el universo virtual se ha convertido, para citar el t&iacute;tulo de tu libro, en la realidad absoluta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;Es que s&iacute;, es la realidad. Por eso yo creo que u<strong>n visionario de todo esto es Borges</strong>. Es una realidad de un dios ficticio que inventa este magnate yanqui y termina colonizando el mundo. Todo porque a unos nerds de Harvard quieren conectarse con no s&eacute; qu&eacute; y terminan modificando la vida real tuya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Y esto te asusta? &iquest;Te interesa para narrarlo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Me interesa narrativamente pero yo creo que ya est&aacute;, ya hay dos cuentos que hablan de eso. Por algo Borges le publica <em>Casa tomada</em> a (Julio) Cort&aacute;zar. Si uno se pone a pensar, <em>Casa tomada</em>, de Cort&aacute;zar y <em>Tl&ouml;n</em>, <em>Uqbar, Orbis Tertius</em>, de Borges, plantean cosas parecidas, una realidad que va ocupando el mundo, va ocupando una casa hasta que los tipos se tienen que ir. Una realidad que es virtual en <em>Casa tomada </em>porque nunca ves nada. En el otro, Borges termina encerrado tambi&eacute;n, en un hotel, &eacute;l traduciendo no s&eacute; a qui&eacute;n. <strong>Creo que esos dos cuentos, no digo que agotan el tema pero son met&aacute;foras extraordinarias.</strong> Habr&iacute;a que esmerarse much&iacute;simo para hacer una nueva constelaci&oacute;n con esas estrellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Antes hablabas del gobierno de Javier Milei. En estos tiempos dif&iacute;ciles, de crisis econ&oacute;mica y noticias siempre abrumadoras, &iquest;est&aacute;s pudiendo escribir? &iquest;Te cuesta m&aacute;s? &iquest;C&oacute;mo transit&aacute;s estos d&iacute;as? </strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash; A m&iacute; me estimula. Y ojo que no es que yo escribo sobre la realidad circundante. Pero, por ejemplo, en lo que estuve haciendo ahora aparece esto de los grados del capitalismo y la poes&iacute;a y ahora sigo m&aacute;s o menos por ese lado.<strong> Es una modest&iacute;sima respuesta interior frente a una realidad que se torna absolutamente incomprensible. Incomprensible, no en el sentido te&oacute;rico, si no, dir&iacute;a, en un sentido emocional.</strong> Uno puede entender te&oacute;ricamente por qu&eacute; ocurren estas cosas, lo pod&eacute;s explicar. Ahora, emocionalmente me parece inconcebible que un tipo como Milei sea nuestro presidente. No porque sea liberal, para nada. Pero que un tipo con estos serios problemas mentales gobierne nuestro pa&iacute;s, m&aacute;s all&aacute; de incre&iacute;ble, es absolutamente vergonzoso. <strong>Basta ver cuando se encuentra con (Donald) Trump. La cara de Milei es la cara de un fan, no es la cara de un presidente. Eso a m&iacute; me da verg&uuml;enza como argentino.</strong> Un presidente es un presidente y habla de igual a igual aunque seas el presidente de Dock Sud. Todo esto por un lado me enoja, me entristece, me preocupa b&aacute;sicamente porque tengo dos hijos. Pero no me impide trabajar, al contrario, me estimula mucho. Puedo decir &ldquo;pero la puta madre&rdquo; cuando veo las noticias, pero igual escribo. <strong>Qu&eacute; s&eacute; yo, hay gente que ha escrito libros en un campo de concentraci&oacute;n. A la vez veo a este mu&ntilde;eco, la hermana, Adorni, Benegas Lynch y pienso &ldquo;&iexcl;un tipo que habla con el perro muerto!, no puede ser!&rdquo;</strong>. Es una mala novela de Aira. B&aacute;sicamente si alguien escribe esto en un libro dec&iacute;s &ldquo;che, no, baj&aacute; un poco&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/luis-sagasti-mirada-poetica-opone-logica-algoritmos-digitan-vida-seamos-meros-consumidores_1_12990610.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2026 03:02:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Luis Sagasti: “La mirada poética se opone a la lógica de los algoritmos que nos digitan la vida para que seamos meros consumidores”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Los libros de febrero: Leila Guerriero, Luis Sagasti, Agatha Christie y escenas del “fascismo cosplay”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-febrero-leila-guerriero-luis-sagasti-agatha-christie-escenas-fascismo-cosplay_1_12975837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a132af2-ca59-4841-88f2-2b14ce95f451_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros de febrero: Leila Guerriero, Luis Sagasti, Agatha Christie y escenas del “fascismo cosplay”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las editoriales anunciaron diversos títulos que llegarán a las librerías a lo largo de todo el mes. De qué se tratan y qué sellos los publicaron.</p><p class="subtitle">Entrevista - ‘La hora de los hornos’: la película que desde la clandestinidad se volvió un ícono mundial del cine “en estado de revolución”</p></div><p class="article-text">
        Las editoriales argentinas y los sellos extranjeros que distribuyen sus libros en el pa&iacute;s anunciaron para febrero la llegada de una gran cantidad de lanzamientos. Entre ellos, se destacan la reedici&oacute;n de grandes libros de no ficci&oacute;n y tambi&eacute;n novelas, cuentos, biograf&iacute;as y ensayos. <strong>Algunos de estos libros vienen de la mano de autores y autoras como Leila Guerriero, Luis Sagasti, Osvaldo Bayer, Agatha Christie, Ricardo Strafacce, Cynthia Rimsky y Fernanda Tr&iacute;as</strong>, entre muchos otros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>La realidad absoluta</strong></em><strong>, de Luis Sagasti. </strong>&ldquo;De Monte Hermoso a la Sexta Avenida, de Herzog a Gardel, del bombardeo en Plaza de Mayo a las composiciones de Bach, la primera novedad del a&ntilde;o es el nuevo e hipn&oacute;tico libro de Luis Sagasti, <em>La realidad absoluta</em>.&nbsp;<strong>Quiz&aacute;s se trate del libro m&aacute;s inquietante de Sagasti</strong>, porque nos aproxima a esas experiencias para las que no hay lenguaje, ni pasado ni futuro. Experiencias de &lsquo;pura animalidad&rsquo;, de &lsquo;presente crudo&rsquo;. &lsquo;Solo cuando dejamos de estar presentes surgen las palabras&rsquo;, escribe Sagasti. Y con palabras el narrador nos gu&iacute;a hacia la oscuridad de la selva: una serie de escenas hilvanadas por la imposibilidad de nombrarse. Alguien que pisa y destripa un cuerpo en pleno bombardeo del 55, que se tropieza, se levanta, corre y grita. Un profesor de Filosof&iacute;a que intenta juntar los restos de Dios en un tupper. <strong>Un padre que agoniza la desaparici&oacute;n de su hija mientras contempla la geometr&iacute;a perfecta del follaje de una pintura de Watteau, que custodia como guardi&aacute;n de sala en la National Gallery. La sensaci&oacute;n de abismo de una bailarina que encabeza el cuerpo de danza del Ballet del Sur y olvida todo apenas se abre el tel&oacute;n.</strong> Un escritor fantasma que encuentra, a partir de la idea del autor que lo contrata, el deseo de escribir con su propia voz&rdquo;, informaron en un comunicado desde Eterna Cadencia sobre este nuevo e inclasificable libro del escritor argentino Luis Sagasti.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como rel&aacute;mpagos, las historias y escenas narradas abren con lucidez y delicadeza nuestras puertas de la percepci&oacute;n. As&iacute;, vamos construyendo, relato a relato, el rompecabezas que Sagasti nos invita a armar. <strong>La infancia, la memoria, el horror, la autor&iacute;a, el escape, la p&eacute;rdida y el desconcierto son algunos de los temas que se articulan en este libro</strong> en el que Sagasti demuestra una vez m&aacute;s que, si los pensamientos est&aacute;n ordenados por afinidad, los nexos insospechados pueden ser brillantes y epif&aacute;nicos&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                La realidad absoluta, de Luis Sagasti.                            </span>
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        <strong>El libro </strong><em><strong>La realidad absoluta</strong></em><strong>, de Luis Sagasti, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Leila Guerriero por dos.</strong> Este mes coinciden entre los lanzamientos editoriales en librer&iacute;as argentinas<strong> dos reediciones de libros muy destacados de </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/leila-guerriero-presencia-periodista-intervencion-realidad_1_11237287.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la periodista y escritora Leila Guerriero</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, el sello Alfaguara anunci&oacute; el regreso de la antolog&iacute;a de cr&oacute;nicas <em>Frutos extra&ntilde;os</em>. <strong>Una versi&oacute;n ampliada y corregida de aquel recordado libro de la autora argentina</strong>. &ldquo;Veinticinco a&ntilde;os han pasado desde la cr&oacute;nica m&aacute;s temprana de todas las que contiene esta antolog&iacute;a del mejor periodismo de Leila Guerriero: un cuarto de siglo con los textos imprescindibles de la gran cronista en lengua espa&ntilde;ola, quien ha revisado y ampliado este libro para la ocasi&oacute;n. <em>Frutos extra&ntilde;os</em> es una lecci&oacute;n magistral de escritura en la que la autora nos descubre la cara m&aacute;s sensible, vigorosa y palpitante de su oficio. <strong>Aqu&iacute; encontramos muchas de sus cr&oacute;nicas c&eacute;lebres: la historia de una mujer capaz de asesinar a tres amigas con cianuro, la de otra que mat&oacute; a su hija minutos despu&eacute;s de parirla o la de un mago manco. </strong>El volumen incluye tambi&eacute;n algunas de sus brillantes reflexiones sobre el acto de escribir e incorpora perfiles de figuras como Ricardo Dar&iacute;n o Mar&iacute;a Kodama, adem&aacute;s de relatos de episodios hist&oacute;ricos recientes que sin duda marcar&aacute;n una &eacute;poca, como las &uacute;ltimas elecciones presidenciales en Argentina&rdquo;, informaron en un comunicado desde Alfaguara.
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                    alt="Salió la edición definitiva de &quot;Frutos extraños&quot;, de Leila Guerriero."
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            <span class="title">
                Salió la edición definitiva de &quot;Frutos extraños&quot;, de Leila Guerriero.                            </span>
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        En paralelo, la editorial Anagrama anunci&oacute; la reedici&oacute;n del primer libro de Guerriero, <em>Los suicidas del fin del mundo</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las Heras es una localidad ubicada en la provincia argentina de Santa Cruz, que brot&oacute; en el desierto patag&oacute;nico con la llegada del ferrocarril y la explotaci&oacute;n del petr&oacute;leo por parte del Estado. Cuando la prosperidad se desvaneci&oacute;, entre otras cosas por la privatizaci&oacute;n de la petrolera, solo quedaron el viento, la indiferencia y un pu&ntilde;ado de habitantes. <strong>Entre 1997 y 1999, el suicidio de doce j&oacute;venes, todos muy conocidos en la ciudad, sacudi&oacute; a Las Heras. No hubo un listado oficial de aquellas muertes, nadie encendi&oacute; las luces de alarma. </strong>Se dec&iacute;a que en el pueblo pasaban cosas raras, que detr&aacute;s de las muertes se encontraba una secta, pero tambi&eacute;n que, en aquella tierra desolada, no hab&iacute;a futuro para la juventud&rdquo;, detallaron sobre el libro desde la editorial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Publicado en 2005, <em>Los suicidas del fin del mundo</em> fue el libro fundacional de Leila Guerriero. <strong>La periodista argentina viaj&oacute; a Las Heras para indagar en la serie de suicidios.</strong> Recorri&oacute; las mismas calles ventosas por las que hab&iacute;an caminado los suicidas y entrevist&oacute; a madres, novios, hermanas y amigos de los muertos, a prostitutas, peluqueros y profesores de colegio que los hab&iacute;an conocido. Para reconstruir aquellas vidas, escuch&oacute; testimonios a veces inconclusos, a veces contradictorios, que daban cuenta de existencias duras y olvidadas&rdquo;, agregaron desde Anagrama.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Se acaba de publicar una nueva edición de &quot;Los suicidas del fin del mundo&quot;, de Leila Guerriero."
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            <span class="title">
                Se acaba de publicar una nueva edición de &quot;Los suicidas del fin del mundo&quot;, de Leila Guerriero.                            </span>
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        <strong>La nueva edici&oacute;n de </strong><em><strong>Frutos extra&ntilde;os</strong></em><strong>, de Leila Guerriero, sali&oacute; por Alfaguara mientras que </strong><em><strong>Los suicidas del fin del mundo</strong></em><strong> es una reedici&oacute;n de Anagrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Yomur&iacute;</strong></em><strong>, de Cynthia Rimsky. </strong>&ldquo;Con una escritura deslumbrante donde las im&aacute;genes y los objetos cobran a menudo el protagonismo, <strong>esta novela de Cynthia Rimsky despliega mundos y abismos en los que la imaginaci&oacute;n, la risa y la curiosidad ponen en movimiento una inolvidable aventura</strong>&rdquo;, adelantaron desde Random House sobre este nuevo libro de la escritora chilena.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eliza necesita dejar al enamoradizo de su padre en un hogar de ancianos y este se niega. Ambos toman entonces un tren al sur en busca de una media hermana escurridiza y del sue&ntilde;o del padre de pacificar a su desunida familia. <strong>En su peregrinar se encuentran con un grupo que viaja en la misma direcci&oacute;n a recuperar sus tierras ancestrales.</strong> Padre e hija se suman a esta misi&oacute;n, llena de personajes y situaciones alucinantes, que los llevar&aacute; a experimentar el desconcierto y la contradicci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis oficial de esta publicaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La novela &quot;Yomurí&quot;, de Cynthia Rimsky, salió por Random House."
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            <span class="title">
                La novela &quot;Yomurí&quot;, de Cynthia Rimsky, salió por Random House.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Yomur&iacute;</strong></em><strong>, de Cynthia Rimsky, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Los anarquistas expropiadores. Historias de los Robin Hood de la clase obrera</strong></em><strong>, de Osvaldo Bayer. </strong>El sello Siglo XXI Editores <strong>contin&uacute;a con la reedici&oacute;n de cl&aacute;sicos del escritor y periodista argentino Osvaldo Bayer</strong>. Este mes publica <em>Los anarquistas expropiadores</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Los anarquistas expropiadores</em> es muchas cosas a la vez: una investigaci&oacute;n rigurosa, una cr&oacute;nica atrapante, un retrato de &eacute;poca y, sobre todo, una historia apasionante.<strong> Las escenas que se reconstruyen parecen salidas de una novela de aventuras, aunque ocurrieron realmente en Buenos Aires y en otras ciudades de Am&eacute;rica Latina y Europa</strong>, hace poco m&aacute;s de un siglo. Hay bandidos enmascarados, atentados con bombas, asaltos a bancos donde, seg&uacute;n los diarios de entonces, la frase &iexcl;arriba las manos! resultaba una novedad inquietante. Hay fugas carcelarias, venganzas proletarias, falsificaci&oacute;n de dinero, persecuciones incre&iacute;bles. Todo narrado con el ritmo feroz de las primeras pel&iacute;culas policiales&rdquo;, detallaron desde la editorial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Osvaldo Bayer toma como punto de comparaci&oacute;n la figura de Robin Hood</strong>, ese personaje simp&aacute;tico que se dedicaba a quitar, robar, expropiar a los poderosos, y debate sin facilismos los actos idealistas, despiadados y muy reales de los anarquistas que, adem&aacute;s de llevar una vida aventurera de bandoleros, propon&iacute;an demoler una sociedad injusta&rdquo;, agregaron.
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                &quot;Los anarquistas expropiadores. Historias de los Robin Hood de la clase obrera&quot;, de Osvaldo Bayer.                            </span>
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        <em><strong>Los anarquistas expropiadores. Historias de los Robin Hood de la clase obrera</strong></em><strong>, de Osvaldo Bayer, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>La Escuela Neolacaniana de Buenos Aires</strong></em><strong>, de Ricardo Strafacce.</strong> &ldquo;Se reedita una de las m&aacute;s celebradas novelas del escritor argentino <strong>Ricardo Strafacce</strong>, de quien tendremos este a&ntilde;o alguna novedad m&aacute;s adelante. <strong>Publicada originalmente en 2017 y agotada hace tiempo, esta es una historia hilarante sobre un grupo de exitosos psicoanalistas y sus pacientes, quienes son sometidos a una particular pr&aacute;ctica terap&eacute;utica: el verdugueo</strong>. La nueva tapa les dar&aacute; una idea de por d&oacute;nde viene la mano. Risas aseguradas para quienes se atrevan a leerla&rdquo;, aseguran desde el sello Blatt &amp; R&iacute;os sobre esta reedici&oacute;n que llega a las librer&iacute;as locales este mes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un grupo de psicoanalistas decide fundar una asociaci&oacute;n y con ella, un protocolo de atenci&oacute;n a los pacientes basado en el maltrato: el &lsquo;verdugueo&rsquo;. Inspirado en profundas razones te&oacute;ricas, lecturas y discusiones, el verdugueo asume diferentes modos. Cada analista desarrolla el suyo propio y en la asociaci&oacute;n compiten por ver qui&eacute;n verduguea m&aacute;s o mejor a sus pacientes. Las formas del maltrato ascienden en n&uacute;mero, calidad e inventiva.<strong> A estos modos del maltrato est&aacute; dedicada la novela, y al agasajo en el que analistas y pacientes, perversos y verdugueados, se encuentran en una casa del country Los Cuatreros, propiedad del l&iacute;der de la asociaci&oacute;n</strong>. Lo que sucede en ese agasajo es tambi&eacute;n materia novel&iacute;stica&rdquo;, se&ntilde;alan desde la editorial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Contada con gran capacidad narrativa, aguda y con mucho ritmo, <em>La Escuela Neolacaniana de Buenos Aires</em> muestra que <strong>Ricardo Strafacce</strong>, el gran bi&oacute;grafo de <strong>Osvaldo Lamborghini</strong> (poeta, novelista y funambulesco practicante del psicoan&aacute;lisis vern&aacute;culo), sigue siendo una m&aacute;quina fabulosa de transfiguraci&oacute;n de la escritura y de la m&aacute;s inagotable tradici&oacute;n contempor&aacute;nea de la literatura argentina&rdquo;, agregan.&nbsp;
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                    alt="Salió una nueva edición de &quot;La Escuela Neolacaniana de Buenos Aires&quot;, de Ricardo Strafacce"
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            <span class="title">
                Salió una nueva edición de &quot;La Escuela Neolacaniana de Buenos Aires&quot;, de Ricardo Strafacce                            </span>
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        <strong>La nueva edici&oacute;n de la novela </strong><em><strong>La escuela Neolacaniana de Buenos Aires</strong></em><strong>, de Ricardo Strafacce, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Didion y Babitz</strong></em><strong>, de Lili Anolik.</strong> &ldquo;Hollywood, 1967-1971: a&ntilde;os de v&eacute;rtigo y exceso durante los cuales artistas, estrellas de cine, m&uacute;sicos y camellos compart&iacute;an escenarios y ambiciones. En el centro de ese torbellino, dos escritoras marcaron el pulso de una &eacute;poca: <strong>Eve Babitz, ahijada de Igor Stravinsky, musa insolente que pos&oacute; desnuda frente a Marcel Duchamp y fue amante de Jim Morrison, y Joan Didion, un misterio tras sus gafas oscuras y su expresi&oacute;n impenetrable.</strong> Entre ambas se forj&oacute; una relaci&oacute;n compleja, fascinante y peligrosa: amistad, rivalidad, espejo y abismo. Con una prosa incisiva y vibrante, Lili Anolik reconstruye la relaci&oacute;n entre dos mujeres que cambiaron la manera de ver Los &Aacute;ngeles y de entender la escritura. <strong>El resultado es una carta de amor en forma de doble biograf&iacute;a</strong>: el modo m&aacute;s original y electrizante de ac biograf&iacute;a: el modo m&aacute;s original y electrizante de acceder a los universos literarios de Didion y Babitz, y de abrir, como quien fuerza un caj&oacute;n cerrado con candado, la intimidad de Didion, para revelar al fin el enigma que envuelve su figura&rdquo;, informaron desde Random House sobre esta publicaci&oacute;n que llega este mes a las librer&iacute;as locales.
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            <span class="title">
                Didion y Babitz, de Lili Anolik.                            </span>
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        <em><strong>Didion y Babitz</strong></em><strong>, de Lili Anolik, sali&oacute; por el sello Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Autobiograf&iacute;a</strong></em><strong>, de Agatha Christie.</strong> &ldquo;A lo largo de las tres d&eacute;cadas desde su muerte en 1976, muchos lectores y cr&iacute;ticos de Agatha Christie han sostenido que su libro m&aacute;s convincente es el menos conocido: su autobiograf&iacute;a.<strong> A pesar de sus &eacute;xitos, siempre fue una persona muy celosa de su intimidad</strong>, llegando a extremos extravagantes por eludir las apariciones en p&uacute;blico. Rode&oacute; su vida con un manto de misterio casi tan impenetrable como el de sus novelas. En esta obra nos cuenta los a&ntilde;os felices de la infancia en el extranjero, los devaneos amorosos de la juventud, sus dos matrimonios, as&iacute; como los contratiempos al comenzar la carrera de escritora y la consecuci&oacute;n gradual de su &eacute;xito. <strong>Es la autobiograf&iacute;a de alguien que supo disfrutar de la vida y, al mismo tiempo, el estudio de una profesional consciente, de una escritora que sab&iacute;a perfectamente cu&aacute;l era su trabajo</strong> y que nos cuenta c&oacute;mo lo realiz&oacute;&rdquo;, informaron desde el sello Espasa sobre esta potente novedad de febrero.
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                Autobiografía, de Agatha Christie.                            </span>
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        <em><strong>Autobiograf&iacute;a</strong></em><strong>, de Agatha Christie, sali&oacute; por Espasa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Fascismo cosplay. Cr&oacute;nicas del desconcierto en el laboratorio argentino</strong></em><strong>, de Luis Ignacio Garc&iacute;a.</strong> &ldquo;En esta cr&oacute;nica virtual, <strong>Luis Ignacio Garc&iacute;a</strong> ensaya un modo de exorcismo: usar las redes sociales explorando sus l&iacute;mites y aprovechando sus contradicciones. <strong>Al efectismo de las opiniones virales y el fanatismo oscurantista, opone una puesta en com&uacute;n de la confusi&oacute;n general, un pensamiento con la capacidad de darnos claves de comprensi&oacute;n frente a la aceleraci&oacute;n desquiciada de los acontecimientos</strong>&rdquo;, detallaron desde el sello Caja Negra sobre esta publicaci&oacute;n de febrero.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese desconcierto no es signo de una anomal&iacute;a electoral, sino de una mutaci&oacute;n profunda de la que el gobierno de Milei es s&iacute;ntoma. Si Chile fue el laboratorio del neoliberalismo en sus or&iacute;genes, hoy Argentina lo es de una nueva ultraderecha posdemocr&aacute;tica en expansi&oacute;n internacional. &iquest;Elon Musk hizo un saludo fascista o no lo hizo? &iquest;El atentado a Trump fue real o una puesta en escena? En una &eacute;poca que desaf&iacute;a la noci&oacute;n de realidad, estas preguntas se vuelven irrelevantes. <strong>A diferencia del fascismo cl&aacute;sico, que era sin&oacute;nimo de verdad totalizadora, el devenir cosplay del fascismo le permite abandonar la r&iacute;gida topolog&iacute;a moderna, otorg&aacute;ndole una movilidad t&aacute;ctica para entrar y salir de la democracia y destruirla por dentro</strong>. El consumo ir&oacute;nico, lo <em>fake</em>, las <em>memecoins</em>, la crisis de representaci&oacute;n son expresiones de la descomposici&oacute;n de la lengua y de la verdad que est&aacute; en el n&uacute;cleo de esta &eacute;poca&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                Fascismo cosplay. Crónicas del desconcierto en el laboratorio argentino, de Luis Ignacio García.                            </span>
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        <em><strong>Fascismo cosplay. Cr&oacute;nicas del desconcierto en el laboratorio argentino</strong></em><strong>, de Luis Ignacio Garc&iacute;a, sali&oacute; por Caja Negra.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Miembro fantasma</strong></em><strong>, de Fernanda Tr&iacute;as.</strong> &ldquo;El miembro fantasma es la amputaci&oacute;n que permanece como dolor y como presencia. &iquest;Se trata de un dolor imaginario? No, es real.<strong> Los personajes de estos cuentos cargan con lo perdido. Dolores que quedan enquistados, latiendo sordamente en el &aacute;mbito m&aacute;s &iacute;ntimo; que permanecen alojados en la memoria de las familias, los amantes, las amistades; que se inscriben en la historia de una naci&oacute;n herida. </strong>En ese universo, las adicciones, las huidas o los desapegos son la anestesia para lo que no se puede soportar o borrar: porque algunos fantasmas no se ven, deambulan dentro de nosotros&rdquo;, apuntan desde el sello P&aacute;ginas de Espuma sobre esta nueva colecci&oacute;n de cuentos de la escritora uruguaya <strong>Fernanda Tr&iacute;as</strong>.
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            <span class="title">
                &quot;Miembro fantasma&quot;, lo nuevo de Fernanda Trías.                            </span>
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        <em><strong>Miembro fantasma</strong></em><strong>, de Fernanda Tr&iacute;as, sali&oacute; por la editorial P&aacute;ginas de Espuma.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Las clases de Hebe Uhart</strong></em><strong>, de Liliana Villanueva.</strong> &ldquo;Durante m&aacute;s de una d&eacute;cada, una alumna asiste al taller de <strong>Hebe Uhart</strong>. Toma notas en sus cuadernos; en las pausas pasa en limpio, para s&iacute; misma y para sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras, parte de ese conocimiento disperso. As&iacute; surgen<em> Las clases de Hebe Uhart</em>, libro impensado, escrito en solo tres semanas. <strong>A diez a&ntilde;os de su publicaci&oacute;n original, Liliana Villanueva vuelve una &uacute;ltima vez a esta obra fundamental para establecer su edici&oacute;n definitiva.</strong> Con nuevo pr&oacute;logo, ocho nuevas clases y diez nuevos anexos, un listado con m&aacute;ximas de Hebe y un cap&iacute;tulo dedicado al taller de escritura, Villanueva trabaja la voz de la maestra, que nos acompa&ntilde;a, a&uacute;n hoy, en este libro abierto, herramienta ineludible para la escritura y para la vida&rdquo;, informaron desde Emec&eacute; sobre el regreso de esta publicaci&oacute;n.
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            <span class="title">
                Salió una reedición de &quot;Las clases de Hebe Uhart&quot;, de Liliana Villanueva.                            </span>
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        <strong>La reedici&oacute;n de </strong><em><strong>Las clases de Hebe Uhart</strong></em><strong>, de Liliana Villanueva, sali&oacute; por Emece.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11.</strong><em><strong> Suite Tokio</strong></em><strong>, de Giovana Madalosso</strong>. &ldquo;Un d&iacute;a cualquiera, Maju, la ni&ntilde;era, cruza una plaza de un barrio acomodado de S&atilde;o Paulo de la mano de Cora, la ni&ntilde;a que cuida. Esquiva al &rdquo;ej&eacute;rcito blanco&ldquo; de otras cuidadoras uniformadas, toma un autob&uacute;s&hellip; y desaparece. Cora tiene cuatro a&ntilde;os. Su madre, Fernanda, es una productora de cine en crisis: su matrimonio se desmorona, su relaci&oacute;n con su hija es distante y se refugia en una aventura con una documentalista exc&eacute;ntrica. <strong>Mientras todo se descompone, apenas nota la ausencia de su hija. Maju avanza por la ciudad con Cora, entre hoteluchos desvencijados, paradas improbables y decisiones impulsivas, mientras una creciente sensaci&oacute;n de urgencia y desamparo la acompa&ntilde;a</strong>&rdquo;, informaron desde la editorial Consonni sobre este lanzamiento.
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                &quot;Suite Tokio&quot;, de Giovana Madalosso.                            </span>
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        <em><strong>Suite Tokio</strong></em><strong>, de Giovana Madalosso, sali&oacute; por el sello Consonni.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>Homo ludens</strong></em><strong>, de Patricio Rago.</strong> &ldquo;A veces es la mesa de un bar, a veces una esquina de barrio, a veces un colegio o un liceo, a veces un viaje en com&uacute;n. <strong>El t&oacute;pico de la barra de amigos admite o promueve diferentes coordenadas. Las que elige Patricio Rago en </strong><em><strong>Homo ludens</strong></em><strong> son las del hockey y las de un club.</strong> Es ah&iacute; donde pone a funcionar una formidable m&aacute;quina narrativa, porque la barra de amigos (o sus variantes: el grupo de pibes, la &lsquo;Banda del Secador&rsquo;) resulta una usina inagotable de historias que contar y personajes que evocar. Una gira, los asados, el vestuario, el tercer tiempo disponen los rituales que expanden lo que en principio sucede en la cancha: tiempo y lugares para el hedonismo gozoso de jugar y divertirse (aunque hay espacio para el dolor, para pensar o para sufrir, tanto en la barra como en Homo Ludens)&rdquo;, escribi&oacute; <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> sobre esta novela que acaba de salir por Emec&eacute;.
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                &quot;Homo ludens&quot;, de Patricio Rago, salió por Emecé.                            </span>
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        <em><strong>Homo ludens</strong></em><strong>, de Patricio Rago, fue publicada por Emec&eacute;. M&aacute;s sobre el libro, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/patricio-rago-literatura-juego-son-formas-enfrentarse-individualismo-horrible-propone-neoliberalismo_1_12970722.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en esta entrevista con el autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13. </strong><em><strong>Ret&oacute;rica</strong></em><strong>, de B&aring;rd Borch Michalsen.</strong> Del acad&eacute;mico noruego <strong>B&aring;rd Borch Michalsen</strong>, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/signos-puntuacion-cambiaron-historia-humanidad_1_8719835.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autor del interesant&iacute;simo Signos de civilizaci&oacute;n. C&oacute;mo la puntuaci&oacute;n cambi&oacute; la historia</a>, <strong>llega este mes un nuevo ensayo que lleva como t&iacute;tulo </strong><em><strong>Ret&oacute;rica</strong></em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hablar y escribir no son solo actos de expresi&oacute;n. Desde los foros de la antigua Siracusa hasta los discursos en redes sociales, la ret&oacute;rica ha sido la arquitectura invisible del poder. <em><strong>Ret&oacute;rica</strong></em><strong> recupera las lecciones de Arist&oacute;teles, Cicer&oacute;n y Quintiliano para situarlas en el presente. El autor muestra que la ret&oacute;rica no es un adorno, sino una pr&aacute;ctica de ciudadan&iacute;a, una forma de pensar, argumentar y habitar la democracia. </strong>Aprender a comunicar es aprender a participar. Se trata de un ensayo din&aacute;mico, con historia y teor&iacute;a, pero tambi&eacute;n con un estilo de manual, &uacute;til para pensar y armar el esqueleto de una ret&oacute;rica, propia o ajena. Es una radiograf&iacute;a a la comunicaci&oacute;n social&rdquo;, informan desde la editorial Godot sobre la publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El libro que acabas de empezar a leer se ha escrito sobre los hombros de los ret&oacute;ricos de la Antig&uuml;edad, pero est&aacute; actualizado. <strong>Ser un ciudadano ret&oacute;rico conlleva la capacidad de expresarse de manera competente y de recibir, evaluar y analizar la ret&oacute;rica de los dem&aacute;s</strong>. &iquest;Son los argumentos veraces y relevantes? &iquest;Son las conclusiones razonables y se basan en premisas s&oacute;lidas? &iquest;Es lo que se presenta como hechos en realidad una serie de juicios y valoraciones? Cuando analizas con sentido cr&iacute;tico la ret&oacute;rica de los dem&aacute;s, desarrollas tu propia capacidad de oratoria&rdquo;, afirma el autor en las p&aacute;ginas de su libro.&nbsp;
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                &quot;Retórica&quot;, de Bård Borch Michalsen.                            </span>
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        <em><strong>Ret&oacute;rica</strong></em><strong>, de B&aring;rd Borch Michalsen, sali&oacute; por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>&nbsp;Una extra&ntilde;a derrota. C&oacute;mo el mundo consinti&oacute; la aniquilaci&oacute;n de Gaza</strong></em><strong>, de Didier Fassin. </strong>&ldquo;En 1940, <strong>Marc Bloch</strong>, uno de los mayores historiadores franceses, escribi&oacute; <em>La extra&ntilde;a derrota</em>, una intervenci&oacute;n que dejaba al desnudo lo que entonces era un tab&uacute;: la colaboraci&oacute;n con el nazismo de los intelectuales, dirigentes y parte de la sociedad de su pa&iacute;s. Entend&iacute;a que, sin una revisi&oacute;n honesta, cualquier consenso de posguerra tendr&iacute;a pies de barro.<strong> A Didier Fassin lo mueve un prop&oacute;sito similar: interpelar el silencio, el consentimiento o la complicidad de responsables pol&iacute;ticos y &eacute;lites respecto de la aniquilaci&oacute;n de Gaza, y la condena o censura que ejercieron para acallar las voces cr&iacute;ticas acus&aacute;ndolas de antisemitismo</strong>&rdquo;, informaron desde Siglo XXI Editores sobre este ensayo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nada justifica el brutal atentado de Ham&aacute;s del 7 de octubre de 2023, que produjo la mayor cantidad de v&iacute;ctimas israel&iacute;es desde la fundaci&oacute;n del Estado de Israel en 1948; <strong>tampoco hay modo de negar el antisemitismo y la sa&ntilde;a con la poblaci&oacute;n civil</strong>. Pero lo que sigui&oacute; no puede entenderse simplemente como leg&iacute;timo derecho de defensa, sino como un episodio (&iquest;el final?) de una historia m&aacute;s larga en la que Israel, con la anuencia de sus aliados de Occidente y de pa&iacute;ses &aacute;rabes, ha ocupado ilegalmente territorios palestinos y ha sometido a su poblaci&oacute;n a segregaci&oacute;n y violencia cotidianas&rdquo;, se lee en sus p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;C&oacute;mo har&aacute;n los pa&iacute;ses occidentales, de ahora en m&aacute;s, para hablar como portavoces de los derechos humanos? &iquest;Por qu&eacute; creerles, cuando casi todos asisten pasivamente o proveen armas para asesinar poblaci&oacute;n indefensa (ni&ntilde;os, sobre todo) y arrasar la infraestructura b&aacute;sica de la vida, desde hospitales y escuelas hasta plantas potabilizadoras, de modo que si los gazat&iacute;es no mueren por las bombas mueren por hambre, deshidrataci&oacute;n o falta de atenci&oacute;n m&eacute;dica? <strong>Este libro sienta las bases para un debate respetuoso, sin doble vara</strong>, que no tilde de antisemitas las peticiones para dejar de matar civiles, que no llame respuesta a una empresa de aniquilaci&oacute;n, ni guerra Israel-Ham&aacute;s a una operaci&oacute;n militar frontalmente dirigida contra un pueblo, su historia y su cultura&rdquo;, agregaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una extraña derrota. Cómo el mundo consintió la aniquilación de Gaza, de Didier Fassin.                            </span>
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        <em><strong>Una extra&ntilde;a derrota. C&oacute;mo el mundo consinti&oacute; la aniquilaci&oacute;n de Gaza</strong></em><strong>, de Didier Fassin, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>Qu&eacute; hace el arte</strong></em><strong>, de Brian Eno y Bette Adriaanse. &ldquo;</strong>&iquest;Qu&eacute; hace el arte por nosotros? &iquest;Y para qu&eacute; lo necesitamos? Podr&iacute;amos decir que el arte es uno de los principales atributos del ser humano, como el lenguaje. Es f&aacute;cil entender por qu&eacute; el lenguaje es universal, pero no parece ser tan sencillo imaginar que el arte tambi&eacute;n lo sea. <em><strong>Qu&eacute; hace el arte</strong></em><strong> es una invitaci&oacute;n a explorar estas y otras muchas preguntas vitales, en una maravillosa oportunidad para comprender c&oacute;mo creamos arte todos nosotros y c&oacute;mo el arte crea comunidades, abre nuestros mundos y puede transformarnos. </strong>Curioso, l&uacute;dico, ricamente ilustrado, lleno de ideas y de vida, este libro supone una llamada inspiradora a imaginar un futuro diferente, en el que el legendario m&uacute;sico Brian Eno y la artista Bette Adriaanse nos llevan de la mano para transformar nuestra comprensi&oacute;n de c&oacute;mo el arte y nuestras vidas est&aacute;n intr&iacute;nsecamente vinculados&rdquo;, anticiparon desde Paid&oacute;s sobre esta publicaci&oacute;n.
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                Qué hace el arte, de Brian Eno y Bette Adriaanse.                            </span>
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        <em><strong>Qu&eacute; hace el arte</strong></em><strong>, de Brian Eno y Bette Adriaanse, sali&oacute; por el sello Paid&oacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>&iexcl;Ponele m&uacute;sica!</strong></em><strong>, de Rodolfo Edwards. </strong>&ldquo;El tiempo pasa para todo el mundo pero para Edwards es una botella que mantiene a salvo, con un poema adentro. Corre por la ciudad con la botella entre los brazos, con la firmeza con la que se sostiene a un reci&eacute;n nacido, de Palermo a la ciudad vieja pasando por la punta del Obelisco y la calesita que gira desencajada, como los a&ntilde;os que pasan y deja a la juventud en estado de promesa. <strong>Con su rayo l&aacute;ser ling&uuml;&iacute;stico, Edwards propone a quien lee unirse a su tribu mientras ve pasar a los que fueron, a los que pudieron y a los que se quedaron en el camino, a las que am&oacute; y a las que tom&oacute; de la mano para correr a su ritmo.</strong><em><strong> </strong></em><em>(&rdquo;En departamentos de un ambiente / asombramos al mundo / con nuestros asombros / vigilamos el capricho / como una flor de oro&ldquo;)</em>. Es un juego: &iquest;Qui&eacute;n se anima a escribir con el coraz&oacute;n de los besos robados, de los amigos congelados en el cl&iacute;max de la noche? Una imagen: el ritual del whisky y todos apretaditos con las mejillas coloradas mirando el amanecer de la vida&rdquo;, apunta Flor Monfort sobre este nuevo libro del poeta argentino <strong>Rodolfo Edwards</strong> que este mes llega de la mano de la editorial Nebliplateada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Rodolfo Edwards es un poeta de Buenos Aires. Oriundo del barrio de La Boca, su obra late con el pulso del asfalto porte&ntilde;o. Heredero leg&iacute;timo de la po&eacute;tica de Disc&eacute;polo y la agudeza los Fern&aacute;ndez Moreno, Edwards escribe con el o&iacute;do pegado a la calle para rescatar una &eacute;pica de lo cotidiano que otros pasan por alto. Con una honestidad brutal que estall&oacute; en libros como<em> Culo criollo</em>, rompi&oacute; cualquier rastro de solemnidad acad&eacute;mica para entregar una poes&iacute;a carnal, pol&iacute;tica y profundamente argentina. Su trayectoria suma t&iacute;tulos fundamentales como <em>That's amore</em>, <em>Los Tatis</em>,<em> &iexcl;Vamos con esas im&aacute;genes!</em>, <em>Mosca blanca sobre oveja negra</em>, <em>The real poncho</em> y <em>Panfletos de papel picado</em>, entre otros, <strong>demuestra una coherencia inquebrantable: la de ser un autor que no pide permiso para decir lo que ve.</strong> Con el lanzamiento de su nuevo libro, <em>&iexcl;Ponele m&uacute;sica!</em>, Edwards consolida definitivamente su amor por el ritmo, el movimiento y la belleza de Buenos Aires, reafirmando su lugar como una figura central de su generaci&oacute;n&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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            <span class="title">
                ¡Ponele música!, de Rodolfo Edwards.                            </span>
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        <em><strong>&iexcl;Ponele m&uacute;sica!</strong></em><strong>, de Rodolfo Edwards, sali&oacute; por el sello Nebliplateada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17.</strong><em><strong> Perras de reserva</strong></em><strong>, de Dahlia de la Cerda. </strong>&ldquo;Las hero&iacute;nas de Perras de reserva son mujeres fuertes, decididas a resolver por s&iacute; mismas sus problemas porque saben que si con algo no pueden contar es con la ayuda de Dios. Como mucho, se encomiendan al Diablo, ya que ante la perspectiva de convertirse en v&iacute;ctimas &ndash;usadas, explotadas o muertas&ndash; prefieren optar por la sangre ajena. Como Yuliana, la macabramente entra&ntilde;able heredera al trono de un capo del narcotr&aacute;fico, que no va a aceptar que sus compa&ntilde;eras de escuela se burlen de su look. <strong>O la adolescente que antes de dejarse arrinconar por la pobreza y el hambre se vuelve una malandrina de calle con principios, que solo desvalija a gente bien.</strong> O la bruja que recurre al Se&ntilde;or de las Tinieblas para que le ayude con la vecina cuyos perros hacen sus necesidades en su patio&rdquo;, se lee en la contratapa de esta publicaci&oacute;n que llega este mes a las librer&iacute;as locales de la mano del sello Sexto Piso.
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                &quot;Perras de reserva&quot;, de Dahlia de la Cerda.                            </span>
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        <em><strong>Perras de reserva</strong></em><strong>, de Dahlia de la Cerda, sali&oacute; por Sexto Piso Editorial.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18.</strong><em><strong> Literatura del tercer mundo en la era del capitalismo mundial</strong></em><strong>, de Fredric Jameson. </strong>&ldquo;En un mundo donde el capital multinacional redefine constantemente las fronteras de la cultura y la identidad, este breve texto de <strong>Fredric Jameson</strong> es una obra fundamental para entender las din&aacute;micas de resistencia y adaptaci&oacute;n de las narrativas del tercer mundo.<strong> Jameson destaca que la literatura del tercer mundo se caracteriza por su conexi&oacute;n intr&iacute;nseca con el nacionalismo y la identidad cultural. </strong>A diferencia de la literatura del primer mundo, que a menudo se centra en el individuo, los textos del tercer mundo tienden a entrelazar lo personal con lo pol&iacute;tico. Este enfoque se debe a la historia compartida de colonialismo y opresi&oacute;n, donde las narrativas individuales son vistas como representaciones de las luchas m&aacute;s amplias de sus sociedades&rdquo;, inform&oacute; Ediciones Godot sobre esta publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Hay &ndash;y es deseable- una forma latinoamericana de escribir literatura?&rdquo;, se pregunta<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/juan-mattio-hay-posibilidades-tecnologicas-vinieron-cambiar-relacion-muerte_1_12056291.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el escritor argentino </a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/juan-mattio-hay-posibilidades-tecnologicas-vinieron-cambiar-relacion-muerte_1_12056291.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Juan Mattio</strong></a> en el pr&oacute;logo de esta edici&oacute;n, y agrega: &ldquo;En un mundo donde las tendencias cada vez m&aacute;s abstractas del Capital conducen a mayores niveles de globalizaci&oacute;n (o al menos as&iacute; era hasta hace muy poco tiempo) <strong>Jameson nos propone que cierto nacionalismo del Tercer Mundo puede ser una estrategia de desacople y defensa</strong>. Y aunque a primera vista la idea parece tener cierto potencial emancipatorio, lo cierto es que deber&iacute;amos ponernos en guardia ante sus consecuencias pr&aacute;cticas&rdquo;.
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                &quot;Literatura del tercer mundo en la era del capitalismo mundial&quot;, de Fredric Jameson.                            </span>
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        <em><strong>Literatura del tercer mundo en la era del capitalismo mundial</strong></em><strong>, de Fredric Jameson, sali&oacute; por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-febrero-leila-guerriero-luis-sagasti-agatha-christie-escenas-fascismo-cosplay_1_12975837.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Feb 2026 09:29:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los libros de febrero: Leila Guerriero, Luis Sagasti, Agatha Christie y escenas del “fascismo cosplay”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Leila Guerriero,Osvaldo Bayer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Patricio Rago: “La literatura y el juego son formas de enfrentarse al individualismo horrible que propone el neoliberalismo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/patricio-rago-literatura-juego-son-formas-enfrentarse-individualismo-horrible-propone-neoliberalismo_1_12970722.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a27fe71e-bf19-4f7e-b99e-cb80cab81d1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Patricio Rago: “La literatura y el juego son formas de enfrentarse al individualismo horrible que propone el neoliberalismo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es librero, ex jugador profesional de hockey y acaba de publicar “Homo ludens”, una novela que rescata escenas deportivas protagonizadas por un grupo de amigos donde se cruzan el hedonismo, las preguntas por los vínculos y la apuesta por lo colectivo. Los contactos entre el deporte y la escritura, la crisis que atraviesa su sector y por qué imagina una revolución encabezada por grandes figuras del deporte.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Me gusta pensar que el hockey nace en los albores de la humanidad, en una escena parecida a la del principio de 2001 Odisea al espacio, en la que el hom&iacute;nido agarra el hueso y le da con fuerza contra el piso mientras suena la monumental apertura del Zaratustra de Strauss. Y estoy seguro de que, a partir de ese d&iacute;a, el ser humano siempre disfrut&oacute; de pegarle con un palo a cualquier cosa. Y s&iacute;, no hay nada m&aacute;s lindo y m&aacute;s terap&eacute;utico, la verdad, es muy liberador&rdquo;</em>, se&ntilde;ala el narrador de <em>Homo ludens</em> (Emec&eacute;, 2026), de <strong>Patricio Rago</strong>, en uno de los tramos de la novela. Quien habla, se mueve con sus amigos, practica hockey, se junta todos los viernes a comer asado y por momentos reflexiona es Patricio, <strong>un hombre que se asemeja, como todo lo que sucede en el libro, a su autor, a sus amigos, a su club de toda su vida y a sus d&iacute;as de librero y ex deportista</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Como si buscara tironear de la trillada etiqueta que suele se&ntilde;alar que alg&uacute;n relato est&aacute; &ldquo;basado en hechos reales&rdquo;, Rago arma un texto donde confluyen su experiencia como jugador de hockey profesional, las voces que lo acompa&ntilde;aron a lo largo de su trayectoria, los di&aacute;logos que escuch&oacute; o imagin&oacute; alrededor de ese universo, las f&aacute;bulas y un ecosistema de personajes que no paran de moverse. Como ocurr&iacute;a en <em>Ejemplares &uacute;nicos</em>, su libro anterior en el que recuperaba historias tambi&eacute;n movedizas alrededor de su local de venta de libros usados, <strong>en </strong><em><strong>Homo ludens</strong></em><strong> propone un engranaje que tiene en el centro a un grupo de amigos que van del club al asado, de la gira a la fiesta, del chiste m&aacute;s escatol&oacute;gico en un vestuario a la confesi&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntima</strong>. Desde una mirada piadosa y sentimental, el autor evoca as&iacute; las piezas de un mundo evanescente donde todav&iacute;a alg&uacute;n tipo de fraternidad y de uni&oacute;n parece posible.&nbsp;
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                &quot;Homo ludens&quot;, de Patricio Rago, salió por Emecé.                            </span>
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        <strong>&ndash; Como pasaba con </strong><em><strong>Ejemplares &uacute;nicos</strong></em><strong>, tu libro anterior, ac&aacute; volviste a tomar elementos, escenas, personajes y experiencias vitales propias para armar </strong><em><strong>Homo ludens</strong></em><strong>. &iquest;C&oacute;mo es tu v&iacute;nculo con el hockey?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Fui jugador de hockey y el libro est&aacute; inspirado en historias que vi en mi club de toda la vida con mis amigos y compa&ntilde;eros, los campeonatos, las giras, los vestuarios. Jugu&eacute; desde los 5 a&ntilde;os hasta los 39. <strong>Jugu&eacute; en Europa, jugu&eacute; ac&aacute;, fui profesional, me fui, volv&iacute;. As&iacute; que la mayor&iacute;a son experiencias de primera mano aunque claro que hay una carga de ficci&oacute;n en el texto, dir&iacute;a que much&iacute;sima. Es que a m&iacute; siempre me interesa esa zona entre la ficci&oacute;n y la no ficci&oacute;n digamos, que se asuma que algo nuevo aparece cuando lo contamos.</strong> Es un juego que me interesa, que haya un veros&iacute;mil y que el lector se entregue tambi&eacute;n como si fueran realmente todas historias reales, inspiradas en la vida, pero que al mismo tiempo se note que hubo un trabajo de ficci&oacute;n muy grande. No s&eacute; si hablar en t&eacute;rminos de &ldquo;obra&rdquo;, porque me parece muy solemne, pero para m&iacute; hay algo de la experiencia inmediata que siento que me enriquece mucho y me da un pie para la ficci&oacute;n. Quiz&aacute;s en un futuro escriba un libro completamente imaginado 100 por ciento, qu&eacute; s&eacute; yo, con historias de la China medieval. Pero por ahora me interesa esto de tomar mundos que ya habito y darles un car&aacute;cter de ficci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En el libro hay una consciencia sobre el propio libro: aparecen conversaciones entre los personajes alrededor del t&iacute;tulo, algunos se preguntan c&oacute;mo van a aparecer, qu&eacute; cosas se van a contar de ellos. Dar&iacute;a la impresi&oacute;n de que es un libro que ten&iacute;as encima desde hace mucho tiempo. &iquest;Fue as&iacute; realmente? &iquest;C&oacute;mo fue que dijiste &ldquo;tengo que contar una historia sobre el hockey&rdquo;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, un poco es as&iacute;. Despu&eacute;s de terminar con el proceso de <em>Ejemplares &uacute;nicos</em>, empec&eacute; a pensar en pr&oacute;ximos proyectos. Y un libro del hockey de alguna manera estaba flotando en mi mente. <strong>Quer&iacute;a contar todas aquellas cosas que yo veo en el mundo del deporte. Por un lado porque me alucina que el deportista no es consciente de todo lo que le pasa dentro de la cancha. Y porque quer&iacute;a mostrar c&oacute;mo lidia con la frustraci&oacute;n, con el fracaso. Y, por otro lado, tambi&eacute;n est&aacute; todo lo que pasa afuera de la cancha, que tiene mucho para narrar.</strong> Entonces me parec&iacute;a que ah&iacute; hab&iacute;a un mundo muy rico y que notaba que no hab&iacute;a sido algo muy narrado. As&iacute; que empec&eacute; a hablar un poco con los pibes del equipo, a ver qu&eacute; aparec&iacute;a ah&iacute;. Pero la verdad es que este libro lo empec&eacute; a escribir mucho antes de sentarme con el machete y arrancar con los cap&iacute;tulos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;La forma sali&oacute; de entrada? Porque aparecen relatos de escenas deportivas concretas, otros donde hay di&aacute;logos y otros que se parecen como a peque&ntilde;as piezas m&aacute;s ensay&iacute;sticas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La escritura del libro tuvo un primer momento de furor, de sacar muchas historias, de escribir, escribir, escribir. Cuando ya empec&eacute; a ver las caracter&iacute;sticas que iban ganando esos textos me di cuenta de esto, hab&iacute;a relatos que casi pod&iacute;an cerrarse en s&iacute; mismos, otros eran di&aacute;logos medio teatrales y otros eran ensayitos sobre aspectos concretos del hockey y algunas otras cosas medio inclasificables. Cuando tuve un volumen grande de producci&oacute;n dije &ldquo;bueno, qu&eacute; estoy viendo ac&aacute;&rdquo;. Y ah&iacute; vi que llegaba el momento del ensamblado, de pensar c&oacute;mo armo la estructura de este texto.<strong> Porque, adem&aacute;s, hay cap&iacute;tulos que pasan en el futuro, otros en el 2015, otros atr&aacute;s, otros adelante, otros que giran sobre un determinado personaje</strong>. La&nbsp;estructura es la de un campeonato, de una novela que se va ensamblando.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Patricio Rago nació en Buenos Aires, en 1982."
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                Patricio Rago nació en Buenos Aires, en 1982.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En todo el libro hay mucho registro de la oralidad. Est&aacute;n los di&aacute;logos guarr&iacute;simos de vestuario o de los asados, las expresiones concretas del hockey, pero tambi&eacute;n las referencias particulares de este grupo de amigos, que citan todo el tiempo cap&iacute;tulos de</strong><em><strong> Los Simpson</strong></em><strong>, son bastante escatol&oacute;gicos, hablan de la pel&iacute;cula </strong><em><strong>Misery</strong></em><strong> o de varias otras referencias populares. &iquest;Fue un ejercicio de recreaci&oacute;n? &iquest;Anotabas a medida que ibas escuchando estas cosas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Lo que hice durante la escritura es que tom&eacute; much&iacute;simas notas. Notas durante el d&iacute;a y tambi&eacute;n notas cuando estaba con los chicos, con mis amigos. <strong>Hay un c&oacute;digo de humor que est&aacute; muy presente, una complicidad donde cada uno participa con un chiste. Estuve mucho tiempo haciendo un trabajo como de investigador, anotando algunos chistes o algunos giros y tratando de captar c&oacute;mo hablaba cada uno de los personajes.</strong> Para m&iacute; era muy importante la coherencia con la que cada personaje habla y se expresa y reacciona ante la realidad. Entonces s&iacute;, captur&eacute; mucho o trat&eacute; de capturar la oralidad, c&oacute;mo hablan, qu&eacute; dicen, qui&eacute;n es el m&aacute;s guarro, qui&eacute;n es el m&aacute;s conservador, qui&eacute;n tiene una obsesi&oacute;n con determinados temas. Y estuve mucho tiempo tomando notas muy como de observador. Mir&aacute;ndolos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Les avisaste que estabas escribiendo puntualmente sobre ellos o con lo que ellos te fueron contando? Porque mucho de lo que dicen es una especie de motor para la narraci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Claro, los pibes sab&iacute;an que yo estaba escribiendo. Pero yo no quer&iacute;a que ellos se condicionen con mi mirada, tampoco es que les pon&iacute;a un grabador delante. Pero s&iacute; tomaba algunas notas o cuando me acordaba de alguna cosa anotaba. A m&iacute; siempre me interesaron las historias, eso que te cuentan algunos tipo &ldquo;el d&iacute;a que naci&oacute; tal pas&oacute; tal cosa&rdquo;. Y en el deporte hay una cantidad enorme de relatos de momentos &eacute;picos que se van transformando, que mutan, que cambian seg&uacute;n las miradas. <strong>Esa es una de las cosas que el deportista no sabe o no es consciente del todo: los pibes son grandes narradores y no lo saben. Algunos son narradores natos, otros van sumando a un relato colectivo. Me gust&oacute; pensar una especie de construcci&oacute;n de la memoria que tiene la vida de un deportista</strong>. En este caso, dir&iacute;a que de un grupo de amigos. Porque todos los grupos de amigos tienen sus an&eacute;cdotas, sus relatos de un viaje, las vacaciones en tal lado. Quise hacer ese rescate de la memoria para que no quedara solo en la oralidad o exclusivamente en la pr&aacute;ctica deportiva. Porque en el hockey y en el deporte en general no importa solo lo que pasa dentro de la cancha sino que tiene mucho peso lo que pasa afuera. Todo esto del vestuario, el tercer tiempo, los v&iacute;nculos de amistad, los c&oacute;digos de humor, la red de comunidad, formar parte de un equipo, de un lugar. Y es tambi&eacute;n una manera de entender el deporte. Ni los pibes ni yo fuimos jugadores de esos que se entrenan y solo les importa ganar y el rendimiento. Jugamos al hockey pero tambi&eacute;n nos importa divertirnos, salir, fumar porro, escabiar, bailar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En el libro eso se nota bastante (risas).</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &iexcl;S&iacute;! Es una manera de vivir el deporte desde el hedonismo y tambi&eacute;n entender la vida a trav&eacute;s del juego.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Me imagino que mientras escrib&iacute;as o tal vez antes pensaste en los puntos en com&uacute;n entre el deporte y la escritura. &iquest;Uniste esa l&iacute;nea de puntos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, creo que algo de eso me pas&oacute; cuando empec&eacute; a escribir el libro, cuando quise entrar en ese clima. Y empec&eacute; a ver esos paralelos que hay entre la pr&aacute;ctica de la escritura y la del deportista con el juego. Siempre digo que la b&uacute;squeda de la voz narrativa de un escritor se parece mucho a la de los deportistas. Ponele, un jugador que quiere jugar de 9 porque de chico quer&iacute;a jugar de 9 y en realidad es un buen 5. Hay algo parecido en esto de encontrar las propias posibilidades y llevarlas al m&aacute;ximo. Eso me parece que pasa tanto en la literatura como en el deporte. <strong>El deportista todos los domingos se enfrenta a la posibilidad de la derrota y siempre sabe que hay revancha. Me interesa esa posibilidad de lidiar con el fracaso y eso yo siempre lo veo como una especie de superpoder, una tranquilidad, una certeza de que, bueno, hoy perdiste pero el domingo que viene pod&eacute;s tener revancha.</strong> <strong>Y en la literatura creo que algo de eso tambi&eacute;n hay.</strong> En cada libro pod&eacute;s tener revancha, en cada texto. Si sent&iacute;s que algo que escribiste no te sali&oacute;, o no estuvo a la altura de tus expectativas, vas a tener otra oportunidad, tranqui. No es tan grave. Para m&iacute;, por lo menos, pero s&eacute; que hay gente que lo vive de manera terrible. Tambi&eacute;n hay algo de la pr&aacute;ctica del oficio, de una pr&aacute;ctica f&iacute;sica. El acto de la escritura es un acto f&iacute;sico que requiere un esfuerzo de todo el cuerpo, no es solo mental. Requiere una apuesta, una entrega, cierta cuota de azar tambi&eacute;n. Como en el hockey.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;En uno de los textos del libro te refer&iacute;s a una especie de utop&iacute;a, una revoluci&oacute;n encabezada por grandes deportistas. &iquest;C&oacute;mo surgi&oacute; esa idea?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Mir&aacute;, por mi vida y por mi trabajo yo me la paso cruzando del mundo de la literatura al mundo del deporte. <strong>De alguna manera siento que estoy en el medio siempre, trayendo de un lado para el otro. Ese cruce es algo que me re interesa. </strong>Esa idea del texto naci&oacute; a partir de algo que noto bastante y te voy a ser muy sincero. Cuando me tengo que juntar con mis amigos escritores para alguna cosa hay mucha vuelta, alguno que te dice &ldquo;no puedo&rdquo;, &ldquo;est&aacute; lloviendo&rdquo;, &ldquo;me siento mal&rdquo; (risas). A los pibes del hockey les digo &ldquo;muchachos, hacemos un asado&rdquo; y al rato es todo tac, tac, tac. Hay algo de la practicidad de los pibes de estar muy en la tierra y en el hacer, en no tener toda esa carga neur&oacute;tica para algunas cosas que en otras personas s&iacute; est&aacute;. Entonces me pareci&oacute; divertido proponer que si uno lograra organizar a los hinchas, a los jugadores, a las personas que tienen una pasi&oacute;n, a los deportistas se podr&iacute;a lograr algo muy groso. &iexcl;Ser&iacute;a una revoluci&oacute;n espectacular! Si bien hubo ciertos casos de deportistas comprometidos, con <strong>Diego Maradona</strong> a la cabeza, que fue el m&aacute;s grande, me gustaba imaginar ese juego, ver c&oacute;mo se mover&iacute;a una propuesta pol&iacute;tica desde una mirada ideol&oacute;gica en un mundo que parece no tan ideologizado, o donde no hay una presencia fuerte desde el discurso de eso. Entonces pensaba en que en los deportistas hay una capacidad, un potencial en el hacer, una energ&iacute;a. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si un d&iacute;a se animasen a romper todo? Bueno, como digo en el libro, si se pudiese, no s&eacute;, yo la tiro.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La búsqueda de la voz narrativa de un escritor se parece mucho a la de los deportistas. Ponele, un jugador que quiere jugar de 9 porque de chico quería jugar de 9 y en realidad es un buen 5. Hay algo parecido en esto de encontrar las propias posibilidades y llevarlas al máximo. Eso me parece que pasa tanto en la literatura como en el deporte</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; </strong><em><strong>Homo ludens</strong></em><strong> es un libro ciento por ciento de varones, salvo alguna jugadora de hockey que aparece en un cap&iacute;tulo puntual y en personajes laterales, como la due&ntilde;a de un kiosco, la novia de tal. &iquest;Pensaste en c&oacute;mo ser&iacute;a le&iacute;do esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, es una gran pregunta que me hice y una cuesti&oacute;n que claramente surge. Es un libro de varones, de chabones, sin dudas. La verdad es que por un lado la experiencia m&iacute;a directa y dem&aacute;s est&aacute; dada en un equipo de hombres. Son mis amigos. Empezar a sumar personajes me parec&iacute;a que algo pod&iacute;a ser medio forzado, si bien hay una chica que es Clarita, que es una crack maravillosa, y hay otras chicas que aparecen cada tanto. Pero los relatos no est&aacute;n centrados en pr&aacute;cticas de mujeres y s&eacute; que esto sale en este momento en donde est&aacute;n los reclamos del feminismo y sus luchas. Y s&eacute; que era muy arriesgado pero tambi&eacute;n era algo que de alguna manera ten&iacute;a que trabajar pero no lo pod&iacute;a forzar. <strong>A la vez tambi&eacute;n me pareci&oacute; que esto que escribo pod&iacute;a ser como un descanso de toda otra literatura que se viene produciendo, un libro que sea completamente diferente mostrando quiz&aacute;s una mirada sobre la masculinidad desde lo animal, de lo primitivo, con cierta ternura. Algo muy de amigos y tambi&eacute;n cargado de homoerotismo en el vestuario.</strong> Entonces me pareci&oacute; que el gesto estaba ah&iacute;. Claramente despu&eacute;s el libro hace su camino. Pero s&iacute;, intent&eacute; tener mucho cuidado. A la vez, fue mostrar el mundo de los pibes como estos pibes son, no pod&iacute;a armar un universo de chicos s&uacute;per deconstruidos hablando con la &ldquo;E&rdquo; ah&iacute;, era un mont&oacute;n. Tambi&eacute;n era un desaf&iacute;o lograr que los lectores y las lectoras pudieran sentir empat&iacute;a con los personajes. A veces pasa que a los jugadores de hockey se los imagina igual que a los jugadores de rugby entonces tambi&eacute;n nos ubican en un lugar complicado. Siempre hay prejuicios con el universo del deporte, incluso adentro mismo del deporte. El hockey, por ejemplo, siempre fue visto como un deporte vinculado a las mujeres y mucha gente se sorprende cuando les cont&aacute;s que jug&aacute;s con tus amigos o incluso de chiquito otros deportistas te llegan a cargar por eso. Creo que esto vuelve un poco m&aacute;s atractivo el relato. Adem&aacute;s, es una ficci&oacute;n sobre un deporte sobre el que creo que no se escribi&oacute;. <strong>Tambi&eacute;n pasa que muchas veces las ficciones sobre el deporte en general apuntan m&aacute;s a un lugar medio costumbrista o m&aacute;s desde la mirada del hincha. </strong>As&iacute; que me pareci&oacute; que por ah&iacute; ven&iacute;a bien estar contando una novela donde la &eacute;pica est&eacute; en un equipo de hockey, en sus asados, en sus porros, con mucho de humor absurdo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; El libro por momentos pareciera traer algo un poco anacr&oacute;nico, con esto de los rituales, con este espacio del club como una apuesta a lo colectivo, con los asados o los terceros tiempos. &iquest;C&oacute;mo fue pensar en ese universo anal&oacute;gico en tiempos tan virtuales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La verdad es que para m&iacute; la vida del club, casi como una pr&aacute;ctica de filosof&iacute;a de la vida, tiene un impacto en la salud mental y f&iacute;sica de las personas que es inundable. Estar dos horas corriendo bajo el sol jugando a algo, estimulado, desarrollando el coraz&oacute;n, no pensando en nada de todo lo que te estresa de manera cr&oacute;nica, es espectacular. Estar en un asado con amigos despu&eacute;s, saber que te espera ese asado, que va a haber risas y charlas y te vas a encontrar y al otro d&iacute;a te vas a despertar relajado, feliz; para m&iacute; eso no tiene comparaci&oacute;n. <strong>Yo fantaseo un poco con que este libro impulse a padres y a madres a llevar a ni&ntilde;os a jugar alg&uacute;n deporte colectivo, a una vida de club. O en alg&uacute;n sentido a romper con tanto aislamiento y con tanto individualismo. </strong>En la cancha y tambi&eacute;n en el asado, eso de estar conectados con un ritual que es algo muy at&aacute;vico de la humanidad, el momento del asado alrededor del fuego. Est&aacute;s alrededor de un fuego con amigos y no est&aacute;s mirando ninguna pantalla. Mirar el fuego, que adem&aacute;s es la cosa m&aacute;s maravillosa, m&aacute;s hipn&oacute;tica que hay. Entonces creo que la propuesta tambi&eacute;n del libro es esa presencia y ese estar juntos que es tan importante para un grupo de amigos. Ellos juegan al hockey, quieren ganar, quieren perder, pero en realidad lo que quieren es estar ah&iacute;. <strong>Creo que tambi&eacute;n todo esto habla un poco del juego como algo sin finalidad ulterior, el &uacute;nico sentido que tiene el juego es estar en un presente. </strong>Y tambi&eacute;n es algo muy anticapitalista: no hay extracci&oacute;n de plusval&iacute;a, no hay consumo, no hay nada, no hay una explotaci&oacute;n. Son personas que est&aacute;n ah&iacute; jugando. De alguna manera mi propuesta es esa, decir &ldquo;che, bueno, puede haber otra forma de vincularnos&rdquo;.
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                    alt="Rago es dueño de Aristipo Libros, una librería de usados ubicada en el barrio porteño de Villa Crespo que se especializa en literatura y filosofía."
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                Rago es dueño de Aristipo Libros, una librería de usados ubicada en el barrio porteño de Villa Crespo que se especializa en literatura y filosofía.                            </span>
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        <strong>&ndash; Algo similar sucede alrededor de tu librer&iacute;a, donde adem&aacute;s de tener un grupo de gente que viene a comprarte libros, por lo general pareciera que busc&aacute;s propiciar v&iacute;nculos, lleg&aacute;s a armar peri&oacute;dicamente fiestas gratuitas y multitudinarias en la vereda. &iquest;Siempre est&aacute;s d&aacute;ndole vueltas a la idea de comunidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; De verdad no siempre me doy cuenta, pero yo amo formar comunidad y presentar gente, hacer conocer unos con otros, que la gente arme v&iacute;nculos me parece lo m&aacute;s enriquecedor del mundo. Esta idea del individuo como un ser &uacute;nico y aut&oacute;nomo me parece cualquiera (risas). <strong>Me pasa, por ejemplo, cuando pienso en la escritura. Ponele, este libro yo no lo escrib&iacute; solo. Lo escrib&iacute; con Paz y con Alejandro que son mis dos primeros lectores que me tachan, me marcan y acomodan. Lo escrib&iacute; tambi&eacute;n con la oralidad, con los pibes. </strong>Para m&iacute; hay toda una pr&aacute;ctica de la vida que es en comunidad. Entonces, desde mi lugar, ya sea con el hockey o con los libros, trato de hacer algo. De alguna manera, la literatura y el juego son formas de enfrentarse a este proceso de individualismo horrible que propone el neoliberalismo. Esto que busca el capitalismo de romper los v&iacute;nculos o el entramado social para crear individuos que sean d&eacute;biles, que est&eacute;n angustiados, que est&eacute;n deprimidos. Yo siento que es mi peque&ntilde;o aporte y mi pr&aacute;ctica para tratar de combatir este sistema horrible que es el capitalismo. Despu&eacute;s me da mucha satisfacci&oacute;n ver el impacto que eso tiene en la vida de la gente, en la salud f&iacute;sica y emocional. Sobre todo en la comunidad de Aristipo, que es una comunidad m&aacute;s aislada, m&aacute;s solitaria si quer&eacute;s, de lectores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;C&oacute;mo ves el panorama desde el punto de vista econ&oacute;mico en la librer&iacute;a? &iquest;Qu&eacute; dicen tus colegas que tambi&eacute;n se dedican a la venta de libros usados?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; El panorama es nefasto, nefasto para todos. En mi caso la librer&iacute;a est&aacute; en su peor momento en 15 a&ntilde;os. La p&eacute;rdida de poder adquisitivo es alt&iacute;sima, la gente no est&aacute; comprando libros, porque apenas est&aacute; llegando a pagar la luz, est&aacute; sobreviviendo como puede. As&iacute; que la verdad que es un baj&oacute;n. Es incre&iacute;ble. Es una pesadilla lo que estamos viviendo y la verdad es que no sabemos c&oacute;mo va a terminar. Los libreros de este rubro que conozco est&aacute;n m&aacute;s o menos en la misma. Y dir&iacute;a que la cultura est&aacute; desfinanciada en general, el mundo del teatro, del arte, del cine. Creo que todos estamos ah&iacute; sobreviviendo como podemos. Muy golpeados. Sin saber c&oacute;mo vamos a poder salir de esto. <strong>De todos modos yo creo que el libro va a sobrevivir como sea y hay que seguir milit&aacute;ndolo, seguir tratando de que la gente pueda darse el gusto de comprar los libros, tener su biblioteca y leer para estimular el pensamiento cr&iacute;tico.</strong> Esa es una batalla que yo voy a seguir dando siempre. Porque&nbsp;bajar los brazos es lo m&aacute;s funcional para que las cosas sigan como est&aacute;n ahora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/patricio-rago-literatura-juego-son-formas-enfrentarse-individualismo-horrible-propone-neoliberalismo_1_12970722.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Feb 2026 03:02:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Patricio Rago: “La literatura y el juego son formas de enfrentarse al individualismo horrible que propone el neoliberalismo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Hockey,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Doce grandes rescates literarios de 2025: reediciones, hallazgos y gemas que salieron a la luz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/doce-grandes-rescates-literarios-2025-reediciones-hallazgos-gemas-salieron-luz_1_12865065.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2407c900-92db-42cc-bea8-90bdfcb2c6af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Doce grandes rescates literarios de 2025: reediciones, hallazgos y gemas que salieron a la luz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un repaso personal por textos notables de autores y autoras de Argentina que fueron rescatados por editoriales locales a lo largo del año. De qué se tratan y los sellos que los publicaron.
</p></div><p class="article-text">
        En otro a&ntilde;o dif&iacute;cil para las editoriales <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-libro-buenos-aires-2025-compro-ejemplares-mitad-visitantes_1_12558604.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por los vaivenes de la econom&iacute;a</a>, <strong>hubo sellos que nuevamente decidieron alejarse por un rato de lo estrictamente nuevo</strong>. Es que, a lo largo de todo 2025, algunas editoriales argentinas recuperaron para sus cat&aacute;logos publicaciones que hac&iacute;a rato hab&iacute;an dejado de circular en el pa&iacute;s, otras indagaron en los archivos de autores centrales para llegar a materiales poco conocidos y otras fueron detr&aacute;s de nombres que circulaban pero de manera muy restringida.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso &ndash;arbitrario, personal y siempre limitado, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-destacados-literatura-argentina-2025-entrevistas-autores_1_12859602.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como subrayamos en cada balance</a>&ndash; por algunos de los rescates literarios m&aacute;s interesantes del a&ntilde;o. Entre otros, hay cuentos, novelas,  poes&iacute;a, clases y ensayos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1.</strong><em><strong> Materiales para una pesadilla</strong></em><strong>, de Juan Mattio.</strong> <em>&ldquo;Imitar la forma de lo real supone, entonces, saber cu&aacute;l es la forma de la realidad. &iquest;Sabe alguien esto? &iquest;Se escucha ac&aacute;, dentro del texto, el eco melanc&oacute;lico de la vida? &iquest;Deber&iacute;a escucharse? &iquest;Lo escuchan ustedes? Ac&aacute; hay un eco, s&iacute;. Pero no s&eacute; de d&oacute;nde viene. Tal vez es el murmullo del sentido que se aleja, tal vez es la voz vac&iacute;a de la experiencia&rdquo;</em>, apunta el narrador de <em>Materiales para una pesadilla</em>, la novela de <strong>Juan Mattio</strong>. Un libro extraordinario que, como esos ecos y como varios de los fantasmas que atraviesan sus p&aacute;ginas, <strong>volvi&oacute; en 2025, esta vez reeditado por el sello Caja Negra</strong>.
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                Materiales para una pesadilla, de Juan Mattio, salió en 2025 por Caja Negra.                            </span>
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        <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/juan-mattio-gana-premio-fundacion-medife-filba-materiales-pesadilla_1_9754891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ganadora del Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute;-Filba en 202</a>2 luego de su lanzamiento el a&ntilde;o anterior a trav&eacute;s de la editorial Aquilina, l<strong>a novela propone un engranaje minucioso y perfectamente tramado donde se cruzan tiempos, lecturas, realidad, memoria, muerte y la belleza en su forma m&aacute;s extra&ntilde;a </strong>donde lo que insiste es una pregunta por el lenguaje. Ocurre a partir de la b&uacute;squeda que emprende Keiner, un hombre que hered&oacute;, luego del fallecimiento de una mujer a la que am&oacute;, una investigaci&oacute;n inconclusa alrededor de un grupo de escritores, ling&uuml;istas y psicoanalistas que colabor&oacute; con la dictadura militar de 1976 para darle forma a un sistema de escuchas de conversaciones telef&oacute;nicas que se activa a partir de determinadas palabras. Pero esa l&iacute;nea, repleta de fantasmas y donde <strong>resuena todo el tiempo la figura de Ricardo Piglia y </strong><em><strong>La ciudad ausente</strong></em>, se completa con otros espectros. Son los del futuro, son los que vienen con la creaci&oacute;n de una hacker japonesa llamada Haruka que debe pasar a la clandestinidad en el a&ntilde;o 2036 luego de programar una realidad virtual que permite a las personas interactuar con sus seres queridos muertos.
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                    alt="Juan Mattio vive en Buenos Aires, donde escribe y dicta talleres de lectura y escritura."
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                Juan Mattio vive en Buenos Aires, donde escribe y dicta talleres de lectura y escritura.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Materiales para una pesadilla</strong></em><strong>, de Juan Mattio, sali&oacute; por Caja Negra. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/juan-mattio-hay-posibilidades-tecnologicas-vinieron-cambiar-relacion-muerte_1_12056291.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>M&aacute;s sobre el libro, en esta entrevista con su autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Cuentos completos</strong></em><strong>, de Diego Angelino.</strong> La editorial Eterna Cadencia inaugur&oacute; 2025 con uno de los mejores rescates editoriales de los &uacute;ltimos tiempos en el panorama local:<strong> el lanzamiento </strong><em><strong>Cuentos completos</strong></em><strong>, del escritor entrerriano Diego Angelino</strong>. Se trata de veinte relatos escritos entre comienzos de los a&ntilde;os setenta y la segunda d&eacute;cada de los dos mil, que r<strong>ecibieron elogios y premios por parte de jurados compuestos por Juan Carlos Onetti, Julio Cort&aacute;zar, Rodolfo Walsh, Victoria Ocampo, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares</strong>, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Angelino sit&uacute;a sus historias &ndash;opacas a veces, con una oscuridad soterrada pero constante en las tierras m&iacute;ticas de un espacio difuso llamado Campo del Banco. &ldquo;Son lugares &ndash;escribe <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> en el pr&oacute;logo&ndash; que a Angelino le importan, m&aacute;s que por su condici&oacute;n de tales (paisajes, geograf&iacute;as, regiones), por su poder de suscitar un tiempo (y no uno, sino varios) [...]&nbsp;<strong>Ese tiempo largo y lento que Angelino sabe desprender de los espacios, como si fuese su emanaci&oacute;n o su secreto, acerca su literatura a la verdad esencial de las esperas, de la quietud, de la soledad.</strong> No son cuentos en los que nada pasa: pasan cosas, y a menudo terribles; ni son cuentos de personajes apagados de apat&iacute;a: incluso en el apocamiento, algo tienen de desaforados&rdquo;.
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            <span class="title">
                Cuentos completos, de Diego Angelino, salió por Eterna Cadencia Editora.                            </span>
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        <em><strong>Cuentos completos</strong></em><strong>, de Diego Angelino, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Una peque&ntilde;a parte del universo</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Mudanzas</strong></em><strong>, de Hebe Uhart. </strong>Tal como hab&iacute;a ocurrido en 2024, <strong>el sello Adriana Hidalgo continu&oacute; este a&ntilde;o recuperando textos de Hebe Uhart.</strong> Esta vez llegaron dos muy buenos libros para bucear en el siempre efervescente universo de esta escritora. Por un lado, <em>Una peque&ntilde;a parte del universo</em>, una publicaci&oacute;n que re&uacute;ne una serie de escritos in&eacute;ditos y algunos muy poco conocidos de la escritora, <strong>compilados por P&iacute;a Bouzas y Eduardo Muslip</strong>. Entre ellos hay textos de Uhart sobre escritores y fil&oacute;sofos que le interesaban particularmente, como <strong>Felisberto Hern&aacute;ndez, Enrique Wernicke, Simone Weil, David Hume o Juan Jos&eacute; Morosoli </strong>y tambi&eacute;n reflexiones sobre la escritura y el rol de los escritores.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, en 2025 <strong>tambi&eacute;n se rescataron, en un solo tomo que lleva como t&iacute;tulo </strong><em><strong>Mudanzas</strong></em><strong>, una serie de novelas breves de Uhart</strong>. Se trata de <em>Algunos recuerdos</em> (1983), <em>Camilo asciende</em> (1987) y <em>Mudanzas</em> (1996), unidas entre s&iacute; por una serie de personajes recurrentes pero sobre todo por un espacio: las localidades de Moreno y Paso del Rey, en el oeste del Gran Buenos Aires.
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                Una pequeña parte del universo, de Hebe Uhart.                            </span>
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        <em><strong>Una peque&ntilde;a parte del universo</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Mudanzas</strong></em><strong>, de Hebe Uhart, salieron por Adriana Hidalgo Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>El director</strong></em><strong> y </strong><em><strong>La familia</strong></em><strong>, de Gustavo Ferreyra</strong>. Como parte del rescate de la obra completa del escritor argentino <strong>Gustavo Ferreyra</strong> que comenz&oacute; el a&ntilde;os pasado y continuar&aacute; en 2026, <strong>Ediciones Godot lanz&oacute; en abril de 2025 reediciones de dos de sus grandes novelas</strong>: <em>La familia </em>y <em>El director</em>, con pr&oacute;logos nuevos de <strong>Mariana Enriquez</strong> y <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> respectivamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En<em> El director</em> se entrelazan cuatro voces para dar forma a una historia en la que quedan expuestas todas las obsesiones de un director de escuela al que le diagnosticaron una enfermedad terminal. <strong>El pasado, el futuro (o la futura, porque es una vez femenina), el director y la (&iquest;pol&eacute;mica?) novela que escribi&oacute; se alternan para exhibir las preocupaciones de un hombre que parece estar rendido </strong>frente a su propia realidad: vivir con su madre, estar solo y padecer la incertidumbre sobre su propia vida&rdquo;, se lee en la contratapa de la nueva edici&oacute;n de <em>El director</em>.
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            <span class="title">
                &quot;La familia&quot;, de Gustavo Ferreyra.                            </span>
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        En tanto, sobre <em>La familia</em>, <strong>Mariana Enriquez</strong> se&ntilde;al&oacute;: &ldquo;Es el Obelisco de Gustavo Ferreyra o quiz&aacute; su bomba at&oacute;mica: destila sus libros anteriores, hace estallar su po&eacute;tica y a la vez erige un puente construido sobre el trabajo anterior y se proyecta a un futuro sin horizonte a la vista. Ferreyra es un caso de escritor visionario, que se concentra en sus ideas y su voz, lo hace con sus propias reglas y se trae entre manos textos poderosos. Y afables, esto es importante. <strong>Hay en </strong><em><strong>La familia</strong></em><strong> y en Ferreyra una ausencia de cinismo (no de sarcasmo, que abunda: de esa amargura elitista que es el cinismo).</strong> Al contrario, est&aacute;n dotados del carisma de alguien que se divierte con su talento y su extravagancia&rdquo;.
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                Gustavo Ferreyra nació en Buenos Aires, en 1963.                            </span>
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        <em><strong>La familia</strong></em><strong> y </strong><em><strong>El director</strong></em><strong>, de Gustavo Ferreyra, salieron por Ediciones Godot. Una entrevista con el autor, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/gustavo-ferreyra-vida-civilizada-sordida-forma-no-serlo_1_11882833.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Eisejuaz</strong></em><strong>, de Sara Gallardo. </strong>Convertida, con el tiempo, en un cl&aacute;sico de la literatura argentina, <strong>esta novela de Sara Gallardo estuvo descatalogada por un buen tiempo</strong>. En 2025, la editorial Fiordo decidi&oacute; reeditarla y seguir de este modo completando su cat&aacute;logo con t&iacute;tulos de esta autora esencial (la editorial ya reedit&oacute;, de hecho, <em>Los galgos, los galgos</em>, <em>Enero</em>, <em>Pantalones azules </em>y <em>La rosa en el viento</em> y <strong>para 2026 anunci&oacute; el rescate de </strong><em><strong>El pa&iacute;s del humo</strong></em>).
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                Sara Gallardo nació en 1931.                            </span>
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        &ldquo;<em>Eisejuaz</em> fue publicada originalmente en 1971 y se adelant&oacute; de forma radical a su &eacute;poca, tanto por el lenguaje como por la perspectiva desde la cual est&aacute; narrada. <strong>Se trata de un texto breve pero de una densidad inusual, que explora, con un tono visionario, la experiencia m&iacute;stica y el conflicto cultural y espiritual de un protagonista ind&iacute;gena en un mundo atravesado por el despoj</strong>o, la marginaci&oacute;n y la culpa&rdquo;, contaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En 2025 se reeditó &quot;Eisejuaz&quot;, de Sara Gallardo."
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            <span class="title">
                En 2025 se reeditó &quot;Eisejuaz&quot;, de Sara Gallardo.                            </span>
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        <strong>La nueva edici&oacute;n de </strong><em><strong>Eisejuaz</strong></em><strong>, de Sara Gallardo, sali&oacute; por Fiordo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Las ratas</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Sombras suele vestir</strong></em><strong>, de Jos&eacute; Bianco. </strong>La editorial Fondo de Cultura Econ&oacute;mica lanz&oacute; en el &uacute;ltimo mes del a&ntilde;o un libro con dos de las obras fundamentales de <strong>Jos&eacute; Bianco</strong>: <em>Las ratas</em> y <em>Sombras suele vestir</em>.
    </p><p class="article-text">
        Publicada originalmente en 1943 por la editorial Sur, <em>Las ratas </em>tiene en el centro la muerte misteriosa de Julio, un cient&iacute;fico que cr&iacute;a ratas en un laboratorio instalado en el piso alto de su casa. <strong>Delf&iacute;n, su medio hermano, reconstruye la historia mientras describe la rutina de una familia de clase media alta, sus conflictos y secretos</strong>.&nbsp;<em>Sombras suele vestir</em>, de 1941, cuenta la historia de Jacinta V&eacute;lez, una joven prostituta. Habla de sus desplazamientos por pensiones y habitaciones de alquiler, sus trabajos y sus encuentros con Bernardo Stocker, un corredor de bolsa y cliente habitual. <strong>En palabras de C&eacute;sar Aira, es &ldquo;una historia de fantasmas en el estilo de Henry James, que Bianco simplifica y perfecciona&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Bianco (Buenos Aires, 1908-1986) <strong>fue un escritor, periodista y traductor clave para la literatura argentina del siglo XX.</strong> Entre 1938 y 1961 fue secretario de redacci&oacute;n de la revista Sur, dirigida por Victoria Ocampo. Luego trabaj&oacute; como editor en Eudeba y en el Centro Editor de Am&eacute;rica Latina. <strong>Fue traductor, entre otros, de la obra de Stendhal, Henry James, Ambrose Bierce, T. S. Eliot, Samuel Beckett, Jean Genet y Witold Gombrowicz</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Las ratas y Sombras suele vestir, de José Bianco.                            </span>
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        <strong>El libro que trae las novelas </strong><em><strong>Las ratas</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Sombras suele vestir</strong></em><strong>, de Jos&eacute; Bianco, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Las gemelas, El sue&ntilde;o/The Twins, The Dream</strong></em><strong>, de Diana Bellessi y Ursula K. Le Guin.</strong> &ldquo;Antes de cerrar el 2025, lanzamos en todo el pa&iacute;s un libro bell&iacute;simo que <strong>re&uacute;ne poemas, peque&ntilde;os ensayos y traducciones de la amistad entre Diana Bellessi y Ursula K. Le Guin</strong>: <em>Las Gemelas, El sue&ntilde;o / The Twins, The Dream</em>. La gran poeta argentina y la autora de ciencia ficci&oacute;n estadounidense tuvieron una c&aacute;lida amistad poco conocida. <strong>Su v&iacute;nculo se fund&oacute; en la admiraci&oacute;n, la empat&iacute;a y el cari&ntilde;o entre dos escritoras que durante muchos a&ntilde;os se acompa&ntilde;aron a trav&eacute;s de cartas y poemas</strong>. De la traducci&oacute;n de una y la otra como acto de amor. De la poes&iacute;a y la literatura como formas de comunicaci&oacute;n que atraviesan lenguas y culturas&rdquo;, inform&oacute; en un comunicado la editorial argentina Rara Avis sobre este gran rescate literario de 2025.
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            <span class="title">
                La escritora Diana Bellessi.                            </span>
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        El libro hab&iacute;a sido publicado en Estados Unidos en 1996, y luego en Argentina, en 1998. Sin embargo, su circulaci&oacute;n limitada lo volvi&oacute; dif&iacute;cil de conseguir, por lo que se convirti&oacute; casi un mito. <strong>&ldquo;Rara Avis vuelve a publicar este t&iacute;tulo en una nueva edici&oacute;n revisada y ampliada con nuevos materiales que salen a la luz&rdquo;, se&ntilde;alaron desde la editorial.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Las gemelas, El sue&ntilde;o / The Twins, The Dream</em> incluye los poemarios <em>Crucero ecuatorial</em> y <em>Tributo del mudo</em> de Bellessi, traducidos al ingl&eacute;s por Le Guin; y <em>D&iacute;as de seda</em>, poemario de Le Guin traducido al espa&ntilde;ol por la escritora argentina. Como en la primera edici&oacute;n,<strong> hay dos pr&oacute;logos escritos por las autoras que describen el v&iacute;nculo y el trabajo de traducci&oacute;n que realizaron ambas</strong>. A la nueva edici&oacute;n se agregan tambi&eacute;n unas palabras de Diana Bellessi a casi 30 a&ntilde;os de la primera aparici&oacute;n de este libro y una entrevista de Bellessi a Le Guin.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Las gemelas, El sueño/The Twins, The Dream, de Diana Bellessi y Ursula K. Le Guin.                            </span>
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        <em><strong>Las gemelas, El sue&ntilde;o/The Twins, The Dream,</strong></em><strong> de Diana Bellessi y Ursula K. Le Guin, sali&oacute; por Rara Avis.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Tener lo que se tiene. Volumen II</strong></em><strong>, de Diana Bellessi. </strong>Otro t&iacute;tulo de la poeta argentina publicado este a&ntilde;o.<strong> El sello Adriana Hidalgo lanz&oacute; el segundo tomo de su poes&iacute;a reunida. </strong>Con pr&oacute;logo de la poeta, docente y periodista<strong> Sonia Scarabelli</strong>, se trata de una edici&oacute;n ampliada que incluye seis libros, entre ellos <em>Mate cocido </em>(2002),<em> La rebeli&oacute;n del instante</em> (2005), <em>Tener lo que se tiene </em>(2009),<em> Variaciones de la luz</em> (2011), <em>Pasos de baile </em>(2014) y <em>Fuerte como la muerte es el amor</em> (2018).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para Diana Bellessi hay ciertos momentos en los que su atenci&oacute;n est&aacute; entregada con todos los sentidos a lo que la rodea. Lo que sucede entonces no es f&aacute;cil de poner en palabras, <strong>pero se podr&iacute;a hablar de un peculiar estado de reuni&oacute;n y de un verse uno en otro</strong>. La contempladora y lo contemplado, imantados en su acompasamiento interior y exterior, han ido a encontrarse en un instante e intercambian papeles&rdquo;, apunta Scarabelli en sus palabras iniciales.
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                Tener lo que se tiene. Volumen II, de Diana Bellessi.                            </span>
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        <em><strong>Tener lo que se tiene. Volumen II</strong></em><strong>, de Diana Bellessi, sali&oacute; por Adriana Hidalgo Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Antes de leer</strong></em><strong>, de Hern&aacute;n Ronsino.</strong> &ldquo;Primero est&aacute; la mirada. Para leer hay que tener una mirada voraz, una mirada que est&eacute; inc&oacute;moda con la realidad&rdquo;, sostiene<strong> Hern&aacute;n Ronsino</strong> en el ensayo breve <em>Un escritor en bicicleta</em>. Es uno de los textos que forman parte de <em>Antes de leer </em>el libro que public&oacute; en 2025 <strong>este autor argentino reconocido por su narrativa y por grandes novelas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os como </strong><em><strong>Glaxo</strong></em><strong>, </strong><em><strong>Lumbre</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Una m&uacute;sica</strong></em>.
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                    alt="El escritor Hernán Ronsino publicó en 2025 el libro de ensayos &quot;Antes de leer&quot;."
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                El escritor Hernán Ronsino publicó en 2025 el libro de ensayos &quot;Antes de leer&quot;.                            </span>
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        <em>Antes de leer</em> podr&iacute;a pensarse como un mapa, un recorrido de la propia trayectoria lectora de Ronsino, que lejos de los dogmas y del v&eacute;rtigo desenfadado, prefiere detenerse en el tr&aacute;nsito, el discurrir, el pasaje. La mirada voraz, inc&oacute;moda, pero al mismo tiempo parsimoniosa. Integrado por quince ensayos escritos con una prosa di&aacute;fana que el autor sac&oacute; en distintas publicaciones extranjeras o que ley&oacute; en conferencias e intervenciones p&uacute;blicas, ahora rescatadas por el sello Ediciones Bonaerenses, en sus p&aacute;ginas se cruzan estilos, movimiento, &eacute;pocas. <strong>Entre otros, aparecen Elias Canetti, Ricardo Piglia, C&eacute;sar Aira, Ezequiel Mart&iacute;nez Estrada, Rodolfo Walsh, Delmira Agustini, Esther Kinsky y Gaspar Astarita, un escritor e historiador de Chivilcoy, la ciudad natal de Ronsino.</strong> Todos ellos, adem&aacute;s de su memoria &iacute;ntima, lo ayudan a pensar la lectura, la ficci&oacute;n, la escritura y el modo en que se imbrican la vida y la obra de los escritores.
    </p><p class="article-text">
        El libro se puede descargar y leer gratis en la p&aacute;gina oficial de Ediciones Bonaerenses (<a href="https://edicionesbonaerenses.sg.gba.gob.ar/libro/antes-de-leer/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el enlace, aqu&iacute;</a>), la editorial p&uacute;blica perteneciente a la provincia de Buenos Aires. <strong>Se trata de un sello que distribuye sus ejemplares impresos en la red de bibliotecas populares bonaerenses, en ferias y en algunos puntos de venta</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Antes de leer&quot;, de Hernán Ronsino, fue publicado por Ediciones Bonaerenses y se puede descargar de manera gratuita en la página web de la editorial."
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                &quot;Antes de leer&quot;, de Hernán Ronsino, fue publicado por Ediciones Bonaerenses y se puede descargar de manera gratuita en la página web de la editorial.                            </span>
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        <em><strong>Antes de leer</strong></em><strong>, de Hern&aacute;n Ronsino, sali&oacute; por Ediciones Bonaerenses. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/hernan-ronsino-lectura-ofrece-vinculo-tiempo-mundo-parece-prohibido-aburrirse_1_12656551.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace, una entrevista con el autor.</strong></a><strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Curso de Literatura inglesa y norteamericana. Universidad de Mar del Plata, 1966</strong></em><strong>, de Jorge Luis Borges.</strong> &ldquo;Entre abril y septiembre de 1966, los lunes, de manera quincenal, <strong>Borges tom&oacute; en Constituci&oacute;n el tren a Mar del Plata para dar clases como profesor de la c&aacute;tedra de Literatura inglesa y norteamericana de la Universidad Cat&oacute;lica local, que luego ser&iacute;a provincial y, m&aacute;s adelante, nacional.</strong> All&iacute; lo esperaban, expectantes, los estudiantes del curso, menos de una decena, que se organizaron para grabar y transcribir sus clases&rdquo;, informaron desde Sudamericana sobre esta publicaci&oacute;n lanzada en agosto de este a&ntilde;o. Un libro que se convierte en una suerte de saga de <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/curiosas-clases-jorge-luis-borges-guardadas-casetes-40-anos-convirtieron-libro-fascinante_1_11766291.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro texto de Borges de clases rescatado recientemente, Curso de literatura argentina</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A ese p&uacute;blico &lsquo;cautivo&rsquo; que conformar&iacute;a la primera camada de profesores locales en Letras, se sumaba otro de oyentes entusiastas. En este libro, basado en esas transcripciones, la personal&iacute;sima perspectiva de Borges sobre la literatura cristaliza <strong>en su original e iluminadora visi&oacute;n de Chaucer, Langland, More, Shakespeare, Milton, Swift, Johnson, Gibbon, Macpherson, Wordsworth, Carlyle, Dickens, Browning, Stevenson, Shaw, Kipling, Chesterton</strong>, entre otros. En todos los casos resuena el registro vital de su voz en el aula, con su estilo, cadencia y humor. Al mismo tiempo, opera una constante: su modo de leer &uacute;nico, did&aacute;ctico e innovador, que sit&uacute;a a autores, textos y contextos en clave de fragmentos del mosaico infinito de la cultura universal&rdquo;, se lee en la contratapa de este libro, que fue editado por la investigadora y docente <strong>Mariela Blanco</strong> y que cuenta con notas de <strong>Germ&aacute;n &Aacute;lvarez</strong>, co-director del Centro de Estudios Borgeanos de la Biblioteca Nacional.
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            <span class="title">
                Curso de Literatura inglesa y norteamericana. Universidad de Mar del Plata, 1966, de Jorge Luis Borges, salió por Sudamericana.                            </span>
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        <em><strong>Curso de Literatura inglesa y norteamericana. Universidad de Mar del Plata, 1966</strong></em><strong>, de Jorge Luis Borges, sali&oacute; por Sudamericana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>La alfombra roja</strong></em><strong>, de Marta Lynch.</strong>&nbsp;Este libro rescatado durante 2025 es la primera novela de la escritora argentina <strong>Marta Lynch</strong>. Publicada en 1962, su &eacute;xito la convirti&oacute; en uno de los nombres destacados y controvertidos de la generaci&oacute;n literaria de los sesenta. Tal como apuntaron desde Parip&eacute; Books, el sello que le dio una nueva vida a este libro, la novela cuenta la historia de un pol&iacute;tico, An&iacute;bal Rey, desde su humilde infancia provinciana a orillas del r&iacute;o hasta su ascenso a las m&aacute;s altas esferas del poder. &ldquo;Para escribirla, Lynch se bas&oacute; de forma apenas cifrada en el presidente desarrollista Arturo Frondizi (1958-1962). Realista y polif&oacute;nica, construye el retrato del l&iacute;der a trav&eacute;s de distintas voces: punteros, amantes, pol&iacute;ticos de la vieja guardia. A ellas se suma la del propio Rey, &lsquo;el doctor&rsquo;&rdquo;, agregaron desde la editorial. La publicaci&oacute;n forma parte de la Colecci&oacute;n Renacimiento de Parip&eacute;. Se trata de una selecci&oacute;n <strong>&ldquo;dedicada a reeditar libros que llevan tiempo fuera del circuito&rdquo; </strong>y que en este caso propone <strong>&ldquo;una oportunidad valiosa para volver a tomar contacto con una de las autoras que m&aacute;s se interes&oacute; por plasmar las estructuras de poder de la Argentina en su literatura&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>La alfombra roja</em> es una novela notable de una escritora notable, que lo fue adem&aacute;s desde el principio. Para celebrar que ahora vuelve a editarse no es imprescindible pasar por los t&oacute;picos de los rescates literarios o los de la reparaci&oacute;n de alg&uacute;n presunto relegamiento previo. <strong>Basta con decir que siempre resulta alentador que la mejor literatura circule</strong>&rdquo;, apunta <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> en el pr&oacute;logo de este rescate de 2025.
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                    alt="La nueva edición de &quot;La alfombra roja&quot;, de Marta Lynch."
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                La nueva edición de &quot;La alfombra roja&quot;, de Marta Lynch.                            </span>
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        <em><strong>La alfombra roja</strong></em><strong>, de Marta Lynch, sali&oacute; por Parip&eacute; Books.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>Actos de presencia. Disertaciones (1989-2021)</strong></em><strong>, de C&eacute;sar Aira. </strong>Este libro rescata <strong>once ponencias y charlas que el autor argentino brind&oacute; en universidades, ferias y congresos del exterior</strong>. L&uacute;dico y audaz, en estos textos aparece un Aira dedicado a repensar los mecanismos de la literatura y de sus artificios, por caminos siempre sorprendentes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;(Aira) Incita a imaginar <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/arboles-aira-libros-diciembre_129_12838843.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una Buenos Aires vaciada de todo excepto de sus &aacute;rboles </a>o a repasar una po&eacute;tica del trazo entre las notas de Duchamp para <em>El gran vidrio</em>, el proyecto cal&iacute;grafo-man&iacute;aco de (Mario) Levrero o <strong>la letra &iacute;nfima que para Benjamin implicaba un pensamiento refinado</strong>&hellip; La inteligencia desfachatada y excepcional de Aira vuelve estos ensayos puro goce y puro juego. Un sacud&oacute;n a cualquier h&aacute;bito que amenace con adormecer la sensibilidad o impida la sorpresa&rdquo;, se lee en la contratapa de este libro. Un rescate, tambi&eacute;n, que lleg&oacute; a las librer&iacute;as locales de la mano de Random House.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Actos de presencia&quot;, de César Aira.                            </span>
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        <em><strong>Actos de presencia</strong></em><strong>, de C&eacute;sar Aira, fue publicado este a&ntilde;o por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/doce-grandes-rescates-literarios-2025-reediciones-hallazgos-gemas-salieron-luz_1_12865065.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Dec 2025 14:47:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,César Aira,Jorge Luis Borges]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los libros destacados de la literatura argentina en 2025 y algunas entrevistas con sus autores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-destacados-literatura-argentina-2025-entrevistas-autores_1_12859602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05280d1a-12fb-476b-86d6-0b09b10c13bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros destacados de la literatura argentina en 2025 y algunas entrevistas con sus autores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un repaso personal por novelas, ensayos y textos híbridos de escritoras y escritores locales que marcaron el pulso del año. De qué se tratan y qué editoriales los publicaron.</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/destacado-ano-literatura-argentina-doce-libros-riesgo-retrato-humor_1_11918492.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como se ha se&ntilde;alado en este mismo espacio en a&ntilde;os anteriores</a>, <strong>los balances siempre implican sesgos, omisiones, arbitrariedades, decisiones que no le hacen justicia a todo lo que ocurri&oacute; en un determinado per&iacute;odo y un recorte obligado por el tiempo o, mejor, por su falta</strong>. Sin embargo, tambi&eacute;n pueden llegar a ser un espacio de cierto amparo: el a&ntilde;o se va y se publicaron obras estimulantes que vale la pena repasar.
    </p><p class="article-text">
        Esta vez <strong>fueron seleccionados diecis&eacute;is libros muy diversos </strong>(hay novelas, ensayos, textos h&iacute;bridos) escritos por autores y autoras de Argentina en los que se destacan la sensibilidad, la mirada l&uacute;cida de quienes los escribieron y, en algunos casos, la repercusi&oacute;n que suscitaron. Nueve de sus autores y autoras, adem&aacute;s, hablaron de estas publicaciones en entrevistas con <em>elDiarioAR</em>.
    </p><p class="article-text">
        En pr&oacute;ximas entregas del balance 2025 tendr&aacute;n lugar los rescates literarios con reediciones, regresos y joyas recuperadas del olvido. Hechas todas las aclaraciones del caso, va a continuaci&oacute;n <strong>un repaso con libros destacados que fueron publicados a lo largo de 2025</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>L&oacute;pez L&oacute;pez</strong></em><strong>, de Tom&aacute;s Downey</strong>. Dos misteriosos ej&eacute;rcitos &ndash;uno es el Negro y el otro el Naranja&ndash; se enfrentan en una guerra todav&iacute;a m&aacute;s misteriosa en la que luchan dos pueblos vecinos y enemigos. L&oacute;pez es un soldado en las filas negras que logra escapar de un fusilamiento.<strong> En su fuga &ndash;L&oacute;pez es desertor, pr&oacute;fugo y, sobre todo, un soldado que huye y le hace caso al c&eacute;lebre dicho porque servir&aacute; para otra guerra&ndash; encuentra el uniforme de un soldado fallecido entre las filas naranjas</strong>. Cuando observa el traje de cerca, nota que en la prenda est&aacute; cosido sobre un parche el apellido del combatiente muerto. Como &eacute;l, ese soldado tambi&eacute;n se llama L&oacute;pez.
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                    alt="&quot;López López&quot;, del escritor argentino Tomás Downey."
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            <span class="title">
                &quot;López López&quot;, del escritor argentino Tomás Downey.                            </span>
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        Dispuesto a seguir para escapar, L&oacute;pez se calza esas ropas. Mientras huye y recuerda a personas y circunstancias de su vida antes de la guerra, encontrar&aacute; en un bosque a un grupo de soldados de la tropa naranja y se plegar&aacute; a ellos bajo su nueva y al mismo tiempo conocida identidad. <strong>Ser&aacute; &eacute;l y ser&aacute; su doble, L&oacute;pez</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una serie de peripecias, contadas con una prosa deslumbrante, convertir&aacute;n a este soldado en un h&eacute;roe inesperado</strong> de eso que hasta poco tiempo atr&aacute;s L&oacute;pez consideraba el enemigo. Con escenas di&aacute;fanas, con inteligencia para reparar en esa convenci&oacute;n siempre huidiza que damos en llamar identidad, <em>L&oacute;pez L&oacute;pez</em>, del escritor <strong>Tom&aacute;s Downey</strong>, es una novela magn&eacute;tica. Tal como se&ntilde;ala <strong>Pablo Katchadjian</strong> en uno de los destacados que aparecen dentro del libro, &ldquo;<em>L&oacute;pez L&oacute;pez</em> es una novela buen&iacute;sima que se lee con intensidad, porque cuando parece que el tema es la guerra, es el amor, y cuando parece que es el amor, son los dobles, y cuando parece que son los dobles, la idea se escurre una vez m&aacute;s. La novela se escapa al igual que su protagonista, pero el protagonista termina chocando contra eso de lo que se escapaba mientras la novela, en cambio, esquiva todo con gracia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tom&aacute;s Downey naci&oacute; en Buenos Aires, en 1984. Es escritor, guionista y traductor, autor de tres libros de cuentos: <em>Ac&aacute; el tiempo es otra cosa</em> (2015), <em>El lugar donde mueren los p&aacute;jaros</em> (2017) y <em>Flores que se abren de noche</em> (2021). <strong>Su obra ha recibido numerosos apoyos</strong> y reconocimientos como el del Fondo Nacional de las Artes, el Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, el Premio Nacional, entre otros, y fue traducida al italiano y al ingl&eacute;s.<em> </em><em><strong>L&oacute;pez L&oacute;pez</strong></em><strong> es su primera novela publicada</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tomás Downey nació en Buenos Aires, en 1984.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>L&oacute;pez L&oacute;pez</strong></em><strong>, de Tom&aacute;s Downey, sali&oacute; por Fiordo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Historia natural</strong></em><strong>, de Marina Yuszczuk.</strong> Esta novela breve y potente tiene como protagonista y narradora a Virginia Moreno, la hija del explorador y coleccionista <strong>Francisco Moreno</strong>, m&aacute;s conocido por todos como Perito Moreno. La escritora <strong>Marina Yuszczuk</strong> toma a esos personajes, a la creaci&oacute;n del Museo de Ciencias Naturales de La Plata y a las circunstancias que rodearon ese hecho hist&oacute;rico para meterse en una intriga familiar.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Historia natural&quot; de Marina Yuszczuk, salió por Blatt &amp; Ríos.                            </span>
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        En las p&aacute;ginas de <em>Historia natural</em>, entonces, confluyen hallazgos que formar&aacute;n parte del museo, taxidermistas, apasionados por el conocimiento y el af&aacute;n desmedido por el coleccionismo de un padre en fuga mirado desde una hija que quiere llamar su atenci&oacute;n aunque sea por un rato. <strong>Una vez m&aacute;s, Yuszczuk da muestras de ser una de las narradoras argentinas m&aacute;s interesantes de los &uacute;ltimos tiempos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Marina Yuszczuk naci&oacute; en Buenos Aires, en 1978. Es autora, entre otros, de los libros <em>Lo que la gente hace</em> (Blatt &amp; R&iacute;os), <em>Madre soltera </em>(Mansalva), <em>La ola de fr&iacute;o polar</em> (Gog y Magog), <em>La inocencia</em> (Iv&aacute;n Rosado, reeditada por Blatt &amp; R&iacute;os), <em>Los arreglos</em> (Rosa Iceberg) y<em> La sed </em>(Blatt &amp; R&iacute;os). Con esta &uacute;ltima obtuvo en 2021 el Premio de Novela Sara Gallardo. Es editora y fundadora del sello independiente Rosa Iceberg.
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                    alt="La escritora Marina Yuszczuk publicó en 2025 el libro &quot;Historia natural&quot;."
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            <span class="title">
                La escritora Marina Yuszczuk publicó en 2025 el libro &quot;Historia natural&quot;.                            </span>
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        <em><strong>Historia natural</strong></em><strong>, de Marina Yuszczuk, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Terminal 2020</strong></em><strong>, de Osvaldo Baigorria. </strong><em>&ldquo;El amor tambi&eacute;n es un acto de fe. Elegir &ndash;con bastante irracionalidad&ndash; a alguien para amar, confiar en esa persona, abrirse a ella. No tenemos conocimiento de ese alguien, al principio simplemente nos gusta, lo deseamos, cultivamos expectativas y ficciones personales de escenas, situaciones, relaciones a construir. Si seguimos adelante, en alg&uacute;n momento diremos &lsquo;te amo&rsquo;, entre otros fragmentos del discurso amoroso (Barthes), discurso que sigue una estricta determinaci&oacute;n alocutoria: siempre hay alguien a quien nos dirigimos, aunque ese alguien haya pasado al estado de fantasma o de criatura venidera (...) Y confiamos en la persona amada sin conocerla realmente. Es un fantasma con la apariencia de un cuerpo que puede parecer bello o sano aunque sin certezas&rdquo;</em>, apunta el narrador de <em>Terminal 2020</em>, la novela de <strong>Osvaldo Baigorria</strong>. Una voz cercana a la del escritor y a la vez distorsionada, exagerada, ficcional.
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                    alt="Osvaldo Baigorria publicó en 2025 el libro &quot;Terminal 2020&quot;."
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            <span class="title">
                Osvaldo Baigorria publicó en 2025 el libro &quot;Terminal 2020&quot;.                            </span>
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        Porque recorre una experiencia dolorosa que le toc&oacute; atravesar, <strong>Baigorria dice que se trata de un libro &ldquo;basado en hechos reales&rdquo; y al mismo tiempo &ndash;como el amor&ndash; una f&aacute;bula encantadora</strong>. Despu&eacute;s de haber transitado la vida juntos por m&aacute;s de 20 a&ntilde;os &ndash;ella m&eacute;dica y de alg&uacute;n modo cuidadora de quienes la rodean, &eacute;l escritor&ndash; el planeta se ve asediado por el surgimiento de un virus. Es, durante esos d&iacute;as de confinamiento, de meterse adentro, de &ldquo;quedate en casa&rdquo; (&ldquo;una casa es un constructo, una ilusi&oacute;n, una entelequia que vive adentro de uno m&aacute;s de lo que uno vive adentro de ella&rdquo;, dice el narrador) que a ella, que en el libro se llama Beatriz, le detectan un tumor y debe empezar un tratamiento contra el c&aacute;ncer. El acto de fe amoroso, entonces, empieza a tomar distintas formas: la del cuidado, la del miedo, la del sue&ntilde;o, la del fantasma, la de la despedida, la del recuerdo. Estremecedor, luminoso, profundo, <em><strong>Terminal 2020</strong></em><strong> recorre magistralmente todos esos lugares a partir de la prosa potente y excepcional de Baigorria</strong>, quien adem&aacute;s de abrir sus propios diarios en el texto propone lecturas muy l&uacute;cidas de otros autores que escribieron sobre la muerte, el erotismo y el duelo.
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                Terminal 2020, de Osvaldo Baigorria, salió por Seix Barral.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Terminal 2020</strong></em><strong>, de Osvaldo Baigorria, sali&oacute; por Seix Barral. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/osvaldo-baigorria-pandemia-trajo-cambios-relacion-cuerpos_1_12213860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace, una entrevista con el autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Poes&iacute;a y errancia</strong></em><strong>, de Alicia Genovese. &ldquo;</strong>Cada poeta arma el derrotero hacia su errancia. Rumbos que en el andar hallan una motivaci&oacute;n. Recolecciones ingenuas: una piedra, un mineral que brilla, una hoja, un gajo, un pu&ntilde;ado de arena en un frasquito, una imagen, una fotograf&iacute;a de un detalle intrascendente, una frase escuchada o desgajada, sin embargo, capaces de contener un universo, una pregunta&rdquo;, apunta Alicia Genovese en <em>Poes&iacute;a y errancia</em>, un libro de una belleza singular, cautivante. Como destaca la escritora <strong>Gloria Peirano </strong>en su contratapa, en esta publicaci&oacute;n Genovese &ldquo;hace dialogar al ensayo y al diario de escritura en tanto espejos de un mismo tr&aacute;nsito: la confianza en el desplazamiento y en el abandono de lo conocido&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Poesía y errancia, de Alicia Genovese.                            </span>
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        Compuesto por dos partes, <em>Poes&iacute;a y errancia</em> comienza con una serie de peque&ntilde;os ensayos (todos con t&iacute;tulos de verbos en infinitivo, como Errar, Habitar, Ejercitar y Respirar). <strong>En ellos la poeta desgrana la idea que tiene de la errancia como motor y la complementa con poes&iacute;as de otros para pensar en sus procedimientos.</strong> En el segundo tramo, el libro cobra la forma de un diario de escritura (Diario de errancias), en el que Genovese observa y registra con sensibilidad su propia b&uacute;squeda po&eacute;tica.
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                Alicia Genovese nació en Lomas de Zamora, en 1953.                            </span>
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        <em><strong>Poes&iacute;a y errancia</strong></em><strong>, de Alicia Genovese, sali&oacute; por la editorial Entrop&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Mi ni&ntilde;era de la KGB</strong></em><strong>, de Laura Ramos.</strong> <em>&ldquo;Yo estaba muy lejos de las utop&iacute;as familiares y no me resultaba estimulante, en principio, escarbar en la vida de mis padres, sus amigos, sus amantes, su revoluci&oacute;n. </em><em><strong>Desde muy chica hab&iacute;a intentado escapar del ideal que so&ntilde;aban para m&iacute;, una muchacha moderna del estilo de esas mu&ntilde;ecas lesbianas, de pelo cortado a la gar&ccedil;on y jardineros a cuadros </strong></em><em>(...). Mi secreta hero&iacute;na, de trenzas anudadas alrededor de la cabeza, bordaba junto a la chimenea con faldas severas. Mientras en el living se exhib&iacute;an los tomos hipersexuados de la Claudine de Colette, mi colch&oacute;n escond&iacute;a la saga moralizante de Mujercitas&rdquo;</em>. Con esas palabras describe la escritora <strong>Laura Ramos</strong> el tironeo que atraves&oacute; buena parte de su vida y que, sin embargo, fue el que la impuls&oacute; a escribir su libro <em>Mi ni&ntilde;era de la KGB</em>.
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            <span class="title">
                Mi niñera de la KGB, de Laura Ramos.                            </span>
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        Es que, pese a sus reticencias &ndash;o quiz&aacute;, como una forma de exorcizarlas&ndash;, Ramos se anim&oacute; a indagar con fruici&oacute;n en una historia de enga&ntilde;os que rode&oacute; a su infancia y que tiene como protagonista a <strong>&Aacute;frica de las Heras</strong> (&ldquo;para m&iacute; siempre va a ser Mar&iacute;a Luisa&rdquo;, aclara), una mujer nacida en Ceuta que fue agente de los servicios secretos sovi&eacute;ticos a lo largo de buena parte del siglo XX, particip&oacute; de operativos impactantes durante la Segunda Guerra Mundial, estuvo involucrada en el asesinato de Le&oacute;n Trotsky en M&eacute;xico y recal&oacute; en Montevideo en los a&ntilde;os &lsquo;60. Un lugar id&iacute;lico, que en la memoria de la escritora, le ofreci&oacute; a ella, a su hermano y a su madre una cofrad&iacute;a de amistad entre intelectuales trotskistas que le confiaron el cuidado de sus hijos a Mar&iacute;a Luisa, una mujer espa&ntilde;ola que se mostraba afable y bien dispuesta. <strong>Una ciudad, como le dicen a Ramos varios de sus entrevistados, que para entonces era &ldquo;un nido de esp&iacute;as&rdquo;.</strong> Un rinc&oacute;n perdido en el mapa que a la agente de la KGB le serv&iacute;a entonces como un buen artilugio para llevar adelante misiones secretas que incluyeron muertes, adulteraci&oacute;n de documentos y todo tipo de trampas que permanecieron en secreto por a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Tirando de todos esos hilos con inteligencia y a partir de una narraci&oacute;n llena de pliegues y de una investigaci&oacute;n apabullante que incluye varias revelaciones, <strong>Laura Ramos va de la exploraci&oacute;n &iacute;ntima a la foto de &eacute;poca, de la historia familiar a esa otra m&aacute;s universal que se escribe con may&uacute;sculas. </strong>Es en ese vaiv&eacute;n que compone un libro alucinante, arriesgado y profundamente conmovedor.
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                    alt="Laura Ramos nació en Buenos Aires, en 1956. Hija de la referente feminista Faby Carvallo y del historiador y político de izquierdas Jorge Abelardo Ramos, creció en circuitos intelectuales entre Argentina, Uruguay y México."
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                Laura Ramos nació en Buenos Aires, en 1956. Hija de la referente feminista Faby Carvallo y del historiador y político de izquierdas Jorge Abelardo Ramos, creció en circuitos intelectuales entre Argentina, Uruguay y México.                            </span>
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        <em><strong>Mi ni&ntilde;era de la KGB</strong></em><strong>, de Laura Ramos, sali&oacute; por Lumen. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/laura-ramos-libro-ninera-espia-volvi-pasado-familia-lugar-quise-huir_1_12672142.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace, una entrevista con la autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Argentinos, &iexcl;a las cosas!</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Kohan. </strong>Vali&eacute;ndose del pulso de un croquis m&aacute;s que de la rigidez de un mapa. <strong>Merodeando las figuras insoslayables y a la vez echando luz sobre los pasos de algunas menos recorridas. </strong>Un libro en tr&aacute;nsito, en gerundio, en territorio para tironear de la argentinidad, para detenerse, apenas por un rato, en algunas cosas eminentemente argentinas. O, mejor, en sus rastros. El escritor <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> public&oacute; este a&ntilde;o <em>Argentinos, &iexcl;a las cosas!</em>, un ensayo cr&iacute;tico compuesto por veinticinco fragmentos dedicados a observar con maestr&iacute;a y de manera desprejuiciada eso que se suele englobar bajo el paraguas de la argentinidad.&nbsp;
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                Argentinos, ¡a las cosas!, de Martín Kohan.                            </span>
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        Ya desde el gesto de alejarse de los hitos para reparar en la idea de cosas &ndash;una palabra llave, una palabra que para cualquier hablante argentino refiere a muchas cosas&ndash;, el escritor da cuenta de los vaivenes que hacen a cualquier identidad. Identidad, en su mirada, es crisis, es movimiento, es contingencia. Identidad argentina, en sus palabras, es la lectura de una constelaci&oacute;n difusa de huellas: el equ&iacute;voco de la imagen de la pizzer&iacute;a Los Inmortales, el mural de <strong>Martin Ron </strong>que representa a un <strong>Diego Maradona </strong>derrotado, la tumba olvidada de Rivadavia en Plaza Miserere y su permanencia en los cuadernos escolares a trav&eacute;s de su firma, la piedra movediza de Tandil sustituida por otra ficcional, literaria.
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            <span class="title">
                Martín Kohan nació en Buenos Aires, en 1967.                            </span>
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        <em><strong>Argentinos, &iexcl;a las cosas!</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Kohan, sali&oacute; por Seix Barral. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-kohan-identidad-argentina-identidad-transcurre-crisis-levanta-cae_1_12841994.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>M&aacute;s sobre el libro, en esta entrevista con su autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Si est&aacute;s leyendo esto</strong></em><strong>, de Kike Ferrari.</strong> En una de sus tantas versiones, a mediados de la d&eacute;cada del &lsquo;30, se supone que <strong>Jorge Luis Borges tuvo alg&uacute;n tipo de decepci&oacute;n sentimental que lo llev&oacute; a comprarse un libro, una botella de ginebra y un arma</strong>. Con esos elementos tan improbables como contundentes, el autor de <em>Ficciones</em> se habr&iacute;a encerrado en un cuarto de hotel con la intenci&oacute;n de quitarse la vida. De esa sucesi&oacute;n de escenas que aparecen en el libro <em>Borges. Esplendor y derrot</em>a, de <strong>Mar&iacute;a Esther V&aacute;zquez</strong>, pero tambi&eacute;n de todos esos ecos que el propio Borges se encarg&oacute; de hacer circular, se sirvi&oacute; el escritor <strong>Kike Ferrari </strong>para armar su novela <em>Si est&aacute;s leyendo esto</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Kike Ferrari publicó en 2025 la novela &quot;Si estás leyendo esto&quot;."
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            <span class="title">
                Kike Ferrari publicó en 2025 la novela &quot;Si estás leyendo esto&quot;.                            </span>
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        En plan novela de aventuras <em>noir</em>, el libro sigue la deriva de ese objeto que presumiblemente le perteneci&oacute; a Borges a lo largo de las d&eacute;cadas y, con &eacute;l, a lo largo de algunos hitos de las letras rioplatenses. <strong>La historia la intentan reconstruir Adri&aacute;n y Paula, dos trabajadores de la Biblioteca Nacional que a la vez van detr&aacute;s del arma de la mano de un d&uacute;o de investigadores privados</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Lo curioso es que el relato se ve plagado de notas al pie. Es que, para contar las peripecias del rev&oacute;lver y las b&uacute;squedas de Adri&aacute;n y Paula, Ferrari toma prestada una serie de personajes secundarios que aparecen en libros de otros y otras<strong> (de Juana Manuela Gorriti a Liliana Heker o Samanta Schweblin, de Jos&eacute; M&aacute;rmol a Washington Cucurto o Ricardo Piglia).</strong> As&iacute;, cada escena, cada momento que se va contando se ve tramado a partir de ficciones bien diversas: aparecen personajes y estilos de escritores pioneros, de consagrados, de marginales, de cl&aacute;sicos del pasado y de promesas del futuro que se revelan a partir de <strong>m&aacute;s de 400 llamadas al pie que integran el libro</strong>. Entre el artefacto literario y la invitaci&oacute;n l&uacute;dica, <em>Si est&aacute;s leyendo esto</em> es una novela impactante que da cuenta del trabajo de un escritor pero, sobre todo, de un lector incansable y desprejuiciado.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Si estás leyendo esto&quot;, del escritor argentino Kike Ferrari."
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                &quot;Si estás leyendo esto&quot;, del escritor argentino Kike Ferrari.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Si est&aacute;s leyendo esto</strong></em><strong>, de Kike Ferrari, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/kike-ferrari-general-hay-presencia-clase-trabajadora-literatura-argentina_1_12194074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace, una entrevista con el autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>No entender. Memorias de una intelectual</strong></em><strong>, de Beatriz Sarlo. </strong>&ldquo;No entender fue mi experiencia primera y definitiva. Comenc&eacute; no entendiendo y, casi enseguida, acept&eacute; que ese era el punto de pasaje a todo lo que val&iacute;a la pena&rdquo;, se&ntilde;ala Beatriz Sarlo en las p&aacute;ginas de este libro, que la intelectual argentina entreg&oacute; el a&ntilde;o pasado poco antes de morir.&nbsp;
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                No entender. Memorias de una intelectual, de Beatriz Sarlo, salió por Siglo XXI Editores.                            </span>
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        Dispersas, fragmentarias, &iacute;ntimas, estas memorias permiten observar una versi&oacute;n de Sarlo familiar y al mismo tiempo en construcci&oacute;n. Una persona que sabe que no entender ser&aacute; un camino posible en su b&uacute;squeda. Por sus p&aacute;ginas se cruzan escenas escolares reveladoras (&ldquo;desde el fin de la primaria, llamaban con alarmante frecuencia a mi madre, que jam&aacute;s concurr&iacute;a y enviaba a alguna de sus hermanas. Les dec&iacute;an siempre lo mismo: la chica es inteligente, pero insoportable. Muchas maestras conclu&iacute;an su queja con una interrogaci&oacute;n que hasta hoy se repite teni&eacute;ndome como objeto: &iquest;qui&eacute;n se cree que es? En una de las pocas ocasiones en que mi madre fue a hablar con la autoridad escolar, escuch&oacute; algo que luego me repiti&oacute; hasta que cumpl&iacute; 17 a&ntilde;os y me fui de casa: Hay que bajarle el copete poni&eacute;ndola a lavar pisos&rdquo;, cuenta) <strong>con experiencias inici&aacute;ticas que la llevaron a preguntarse qu&eacute; era una intelectual y por qu&eacute; le interesaba esa palabra aunque desconoc&iacute;a su significado</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;De d&oacute;nde sali&oacute; Beatriz Sarlo, la intelectual m&aacute;s conocida de la Argentina y tal vez de la regi&oacute;n, la que salt&oacute; de las revistas culturales al mundo acad&eacute;mico y despu&eacute;s al periodismo gr&aacute;fico y televisivo, la que opin&oacute; sobre literatura y actualidad incluso en los canales de streaming? &iquest;De d&oacute;nde le ven&iacute;an la seguridad, la rapidez, el filo para la pol&eacute;mica y la claridad de los argumentos?&rdquo;, plantean sobre <em>No entender</em> desde Siglo XXI Editores. <strong>Las p&aacute;ginas de este libro abren, justamente, una ventana posible para buscar algunas respuestas a esos interrogantes.</strong>
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                Beatriz Sarlo, una lectora audaz, entre la literatura y la política.                            </span>
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        <strong>No entender, de Beatriz Sarlo, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Dolores 10 minutos</strong></em><strong>, de Mauricio Kartun.</strong> Dice que los cuentos que public&oacute; este a&ntilde;o son &ldquo;el resultado contradictorio de la tragedia de la pandemia&rdquo;. <strong>El mundo se detuvo y Mauricio Kartun aprovech&oacute; esos d&iacute;as de incertidumbre para darle vida a un mont&oacute;n de personajes que no paran de moverse.</strong> Primero los dio a conocer por entregas, en su cuenta de Facebook. Los prob&oacute; como una suerte de titiritero virtual, los recicl&oacute;, les dio algunas vueltas y ahora integran <em>Dolores 10 minutos.</em>
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                    alt="El dramaturgo, director teatral y escritor Mauricio Kartun publicó en 2025 el libro de cuentos &quot;Dolores 10 minutos&quot;."
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            <span class="title">
                El dramaturgo, director teatral y escritor Mauricio Kartun publicó en 2025 el libro de cuentos &quot;Dolores 10 minutos&quot;.                            </span>
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        El libro es, de hecho, <strong>un retrato hilarante de seres movedizos que andan por rutas, se escapan del mundo, se esconden por un rato, intercambian bienes o servicios ins&oacute;litos </strong>(una paseadora de maridos, por ejemplo, un incre&iacute;ble guionista de vidas ajenas, un modelo que desfila en una vidriera a la calle), caminan por los terrenos siempre resbaladizos del amor o del sexo y rehuyen sin pausa a lo habitual.
    </p><p class="article-text">
        Es en los vaivenes donde prefiere ubicarse Kartun y en las paradojas donde encuentra el motor de una escritura di&aacute;fana, aguda y profundamente vitalista. &ldquo;Buena parte de los cuentos de este libro son restos de alg&uacute;n imaginario que pretend&iacute;a ser teatral hasta que sent&iacute; que no iba a entrar en esa forma. <strong>El otro d&iacute;a jodiendo dec&iacute;a &lsquo;ten&iacute;a la heladera llena de carne para el asado del domingo, llovi&oacute;, y entonces hice puchero&rsquo;</strong>. Estos cuentos son puchero de asado teatral&rdquo;, cont&oacute; ante <em>elDiarioAR</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Dolores 10 minutos y otros relatos, de Mauricio Kartun.                            </span>
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        <em><strong>Dolores 10 minutos</strong></em><strong>, de Mauricio Kartun, sali&oacute; por Alfaguara. M&aacute;s sobre el libro, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/mauricio-kartun-fascina-capacidad-humanos-construir-sentido-traves-relatos-repetidos_1_12493204.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en esta entrevista con el autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Sala de m&aacute;quinas</strong></em><strong>, de Miguel Vitagliano.</strong><em><strong> </strong></em><em>&ldquo;Mark Twain fue el primer escritor que entreg&oacute; a sus editores un manuscrito mecanografiado; no resulta extra&ntilde;o considerando su pasi&oacute;n por la tecnolog&iacute;a y las invenciones (...). Tampoco sorprende que Nietzsche llegara a utilizar una m&aacute;quina de escribir o que Henry James tuviera una que reservaba para el uso de su mecan&oacute;grafa: uno buscaba grabar palabras en la piel del mundo, el otro, maestro del punto de vista, pretend&iacute;a retener el control de lo que pod&iacute;a tejerse a sus espaldas. Las relaciones con los instrumentos de escritura son ventr&iacute;locuos de la experiencia de los autores, casi tanto como los espacios donde trabajan&rdquo;</em>, apunta el escritor, cr&iacute;tico y docente <strong>Miguel Vitagliano</strong> en su libro de ensayos breves <em>Sala de m&aacute;quinas</em>.
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            <span class="title">
                Miguel Vitagliano es escritor y docente.                            </span>
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        Pensando al gesto de escribir a partir de la materialidad para llegar a reflexiones alrededor de la imaginaci&oacute;n, el lenguaje y sus infinitas posibilidades,<strong> el autor traza un recorrido exquisito por distintos dispositivos de escritores y escritoras de diferentes &eacute;pocas y procedencias en el que bucea por los espacios que eligieron para escribir</strong> (o los que las circunstancias por distintos motivos les ofrecieron), sus escritorios, sus m&aacute;quinas, sus cuadernos de notas. Se trenzan entonces lo maquinal del asunto &ndash;de qu&eacute; modo esos cuerpos que escriben se vincularon con sus dispositivos&ndash; con datos hist&oacute;ricos, obst&aacute;culos dom&eacute;sticos o pol&iacute;ticos que demoraron o potenciaron la escritura de cada uno de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Del espacio m&iacute;nimo y hogare&ntilde;o de <strong>Sylvia Plath</strong> a la inclinaci&oacute;n viajera de<strong> Domingo Faustino Sarmiento</strong>; del encierro de S<strong>or Juana</strong> a <strong>Ricardo Piglia </strong>y la redacci&oacute;n andante de un diario de Vanguardia Comunista que se camuflaba dentro de un cami&oacute;n de mudanzas en plena dictadura militar, Vitagliano hilvana con agudeza insistencias, objetos, &eacute;pocas. <strong>As&iacute; consigue reconstruir escenas que se convierten, a trav&eacute;s de su mirada l&uacute;cida, en un viaje fascinante por esa quimera que es siempre la escritura</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Sala de máquinas, de Miguel Vitagliano, salió por el sello independiente Tenemos las máquinas.                            </span>
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        <strong>El libro </strong><em><strong>Sala de m&aacute;quinas</strong></em><strong>, de Miguel Vitagliano, fue publicado por la editorial Tenemos las m&aacute;quinas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>Diario de menopausia</strong></em><strong>, de Laura Wittner. </strong>&ldquo;Es este un diario sobre el fin de la era f&eacute;rtil en un cuerpo femenino. Sobre la revoluci&oacute;n arrasadora de las hormonas. Pero es, al final de cuentas, un diario sobre el tiempo. Sobre la mutabilidad del cuerpo, sobre lo inexorable que &ndash;con o sin aparato reproductor femenino&ndash; nos aguarda. Es un diario sobre el dolor y la risa. Sobre el deseo transformado, herido, irreconocible, que sobrevive, que trepa una monta&ntilde;a y llega, exhausto, a la cima, para decir: &lsquo;&iquest;Ves? Estoy vivo&rsquo;&rdquo;, apunta <strong>Luciana De Luca</strong> en la contratapa de <em>Diario de menopausia</em>, el libro que public&oacute; este a&ntilde;o la escritora <strong>Laura Wittner</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Laura Wittner nació en Buenos Aires, en 1967. Es licenciada en Letras, coordina talleres de poesía y de traducción y trabaja como traductora para diversas editoriales."
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                Laura Wittner nació en Buenos Aires, en 1967. Es licenciada en Letras, coordina talleres de poesía y de traducción y trabaja como traductora para diversas editoriales.                            </span>
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        Tramado a partir de observaciones por momentos dolorosas y por momentos graciosas de su autora, en el diario aparecen fragmentos que reconstruyen un a&ntilde;o de la vida de una mujer que atraviesa sus d&iacute;as, la ciudad, las comidas, la escritura, los dolores o las charlas con sus amigas a partir de los bordes difusos de la menopausia.<strong> Con honestidad y una mirada inquieta, Wittner, que es una de las poetas m&aacute;s interesantes de la escena local y tambi&eacute;n una de las traductoras literarias m&aacute;s destacadas, se detiene a releer el tiempo</strong> &ndash;ese tiempo sin par&aacute;metros&ndash;, desde lo indescifrable del cuerpo, desde su opacidad y su insistencia, a pesar de todo.
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                Diario de menopausia, de Laura Wittner, salió por Bosque energético.                            </span>
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        <em><strong>Diario de menopausia</strong></em><strong>, de Laura Wittner, sali&oacute; por la editorial Bosque Energ&eacute;tico. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/laura-wittner-mandato-tradicional-mujeres-aguantemos-cosas-aplico-menopausia_1_12582414.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>M&aacute;s sobre el libro, en esta entrevista con la autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>La muerte ajena</strong></em><strong>, de Claudia Pi&ntilde;eiro. </strong>Una mujer joven cae al vac&iacute;o desde un edificio del barrio porte&ntilde;o de Recoleta. Otra, que se llama Ver&oacute;nica Balda y conduce uno de los programas de radio m&aacute;s escuchados del pa&iacute;s, se entera de la noticia. <strong>Acostumbrada a reconstruir episodios, a rastrear informaci&oacute;n, a unir piezas de los rompecabezas que le ofrece su oficio, de inmediato se da cuenta de que algo la conecta a esa joven. </strong>Sabr&aacute;, con el tiempo, que trabajaba como escort, que el departamento del que cay&oacute; (&iquest;o la empujaron?) pertenec&iacute;a a un poderoso empresario agrario con v&iacute;nculos pol&iacute;ticos, que est&aacute;n unidas por una historia familiar secreta y densa.
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                    alt="Sexualidad, poder, prostitución VIP y la precariedad laboral son algunos de los temas que aborda la última novela de Piñeiro."
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                Sexualidad, poder, prostitución VIP y la precariedad laboral son algunos de los temas que aborda la última novela de Piñeiro.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Lejos de proponer un relato un&iacute;voco o cerrado de estas circunstancias, en su novela <em>La muerte ajena</em>, <strong>Claudia Pi&ntilde;eiro prefiere dividir la narraci&oacute;n en tres dispositivos con tres formas de contar muy distintas.</strong> Tres o m&aacute;s voces, tres verdades ajenas, tambi&eacute;n, a partir de un caso impactante. Entonces, m&aacute;s que una &uacute;nica historia, lo que traen estos fragmentos son versiones, recovecos por los que se filtra la mirada perspicaz de la escritora alrededor de la pol&iacute;tica, el uso de los cuerpos de las mujeres, la sexualidad, los v&iacute;nculos y muchas de las precariedades que ti&ntilde;en de inquietud al siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Tengo muchos amigos periodistas!&rdquo;, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/claudia-pineiro-siglo-trajo-forma-exponer-sexualidad-no-estabamos-acostumbrados_1_12304495.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dijo ante elDiarioAR</a> entre risas Pi&ntilde;eiro, quien <strong>una vez m&aacute;s, como ocurr&iacute;a en </strong><em><strong>Betib&uacute;</strong></em><strong> y en varias de sus novelas, sit&uacute;a la acci&oacute;n en el universo de los medios de comunicaci&oacute;n</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La muerte ajena, la novela que Claudia Piñeiro publicó en 2025.                            </span>
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        <em><strong>La muerte ajena</strong></em><strong>, de Claudia Pi&ntilde;eiro, sali&oacute; por Alfaguara. M&aacute;s sobre la novela, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/claudia-pineiro-siglo-trajo-forma-exponer-sexualidad-no-estabamos-acostumbrados_1_12304495.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en esta entrevista con su autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13. </strong><em><strong>Cuarto sucio, ubicaci&oacute;n peligrosa</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Rejtman. </strong>Ser pasajero: cuando lo invitan a dar una conferencia, a un festival, a formar parte de una residencia literaria en un pa&iacute;s remoto o en alguna ciudad argentina. Ser pasajero: cuando elige recorrer alg&uacute;n paisaje deslumbrante o hacer un retiro de yoga. Ser pasajero: cuando alg&uacute;n recepcionista de hotel no termina de entender lo que le pregunta, cuando hay confusiones, demoras y equ&iacute;vocos muy graciosos. <strong>Ser pasajero: enredarse, dar vueltas, volver a lugares conocidos, perderse en los desconocidos, ver c&oacute;mo se repiten, c&oacute;mo se singularizan y, finalmente, de qu&eacute; est&aacute;n hechos los d&iacute;as</strong>.
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                Cuarto sucio, ubicación peligrosa, de Martín Rejtman.                            </span>
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        El cineasta y escritor <strong>Mart&iacute;n Rejtman</strong> public&oacute; este a&ntilde;o el libro <em>Cuarto sucio, ubicaci&oacute;n peligrosa</em>, una suerte de diario personal donde registra a lo largo de m&aacute;s de quince a&ntilde;os una gran cantidad de viajes que hizo por trabajo o por placer.<strong> El hilo que une a los textos, justamente, es el tr&aacute;nsito, el pasaje, el ir y venir </strong>que, con gracia, con austeridad y con elegancia, Rejtman reelabora a partir de sus observaciones. As&iacute;, los n&uacute;meros de las habitaciones de hoteles de Curitiba, Tokio, Santiago de Chile, Washington, Londres, Cachi o Bangkok son excusas para mirar, para capturar di&aacute;logos ins&oacute;litos, para pensarse a s&iacute; mismo y tambi&eacute;n a los otros.
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                El director de cine y escritor Martín Rejtman nació en Buenos Aires, en 1961.                            </span>
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        <em><strong>Cuarto sucio, ubicaci&oacute;n peligrosa</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Rejtman, sali&oacute; por Ediciones Universidad Diego Portales. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-rejtman-encanto-viaje-verse-pensar-contexto-arma-persona_1_12782139.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace</strong></a><strong>, una entrevista con su autor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>El contrabando ejemplar</strong></em><strong>, de Pablo Maurette.&nbsp;</strong><em>&ldquo;&lsquo;&iquest;En qu&eacute; momento se jodi&oacute; la Argentina?&rsquo;. Aquello que la historia no puede responder, la literatura lo indaga, enrosca, inventa, adivina. En El contrabando ejemplar esta pregunta &mdash;ambiciosa, p&iacute;cara y pol&eacute;mica&mdash; opera como motor y punto ciego de la narraci&oacute;n. Con inteligencia y arrojo, Maurette se apoya en la tradici&oacute;n literaria y la cruza. Lo &iacute;ntimo se funde con lo hist&oacute;rico-social, y el deseo avanza en forma de narraci&oacute;n porque, mientras haya relato, el mundo todav&iacute;a puede ordenarse&rdquo;</em>, apunt&oacute; sobre este libro la escritora y librera <strong>Cecilia Fanti</strong>, quien adem&aacute;s integr&oacute; el jurado que <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/escritor-argentino-pablo-maurette-gano-prestigioso-premio-herralde-novela_1_12736629.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">le otorg&oacute; el Premio Herralde de Novela al autor argentino por esta obra.</a>
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                El escritor Pablo Maurette ganó este año el Premio Herralde de Novela.                            </span>
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        <em>El contrabando ejemplar</em> es, en efecto, una novela astuta, llena de pliegues, con historias adentro de la Historia. En el centro est&aacute; la de Pablo o Pablito, un joven escritor inescrupuloso que se obsesiona con el material sin publicar que dej&oacute; antes de morir su amigo Eduardo, un hombre mayor que &eacute;l y bastante pintoresco, con quien sol&iacute;a debatir sobre pol&iacute;tica y los vaivenes del pa&iacute;s. Pero hay varias historias m&aacute;s que con talento Maurette va entretejiendo y personajes que trafican tiempos remotos para darle impulso a un relato repleto de voces y texturas. <strong>As&iacute;, episodios hist&oacute;ricos del siglo XVII R&iacute;o de la Plata &ndash;c&eacute;lebres o ficticios: la literatura no hace otra cosa que contrabandear&ndash; se suceden entre desventuras sentimentales de mujeres de comienzos del siglo XX, relatos m&iacute;ticos querand&iacute;es y la vida de un adolescente atormentado a finales de los &lsquo;80</strong>.
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                &quot;El contrabando ejemplar&quot;, de Pablo Maurette, salió por Anagrama.                            </span>
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        <em><strong>El contrabando ejemplar</strong></em><strong>, de Pablo Maurette, sali&oacute; por Anagrama. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/escritor-argentino-pablo-maurette-gano-prestigioso-premio-herralde-novela_1_12736629.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Por esta novela su autor recibi&oacute; el Premio Herralde</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>El buen mal</strong></em><strong>, de Samanta Schweblin. </strong>En las seis historias hay una inquietud que no se menciona pero que late, una tensi&oacute;n por algo inminente que pareciera a punto de estallar y que se percibe en cada gesto de los protagonistas.<strong> Ocurr&iacute;a en la nouvelle </strong><em><strong>Distancia de rescate</strong></em><strong> o en los relatos de </strong><em><strong>Siete casas vac&iacute;as</strong></em><strong> y vuelve a suceder ahora: los personajes de los cuentos que integran </strong><em><strong>El buen mal</strong></em><strong>, de la escritora Samanta Schweblin, se mueven por el nervio de un volc&aacute;n inescrutable. </strong>Como si se tratara casi de una marca registrada en esta autora, una vez m&aacute;s vuelven a escena la tragedia, la fragilidad de la vida cotidiana, los v&iacute;nculos familiares y el peligro al acecho de todos, pero en especial de algunos ni&ntilde;os.
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                    alt="La escritora argentina Samanta Schweblin volvió al cuento después de varios años con la salida de &quot;El buen mal&quot;."
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            <span class="title">
                La escritora argentina Samanta Schweblin volvió al cuento después de varios años con la salida de &quot;El buen mal&quot;.                            </span>
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        Schweblin es una de las autoras argentinas con m&aacute;s proyecci&oacute;n en el exterior. <strong>Premiada internacionalmente, sus publicaciones circulan por librer&iacute;as de todo el mundo. </strong><em>El buen mal</em>, de hecho, fue lanzado para Latinoam&eacute;rica por Penguin Random House y por Seix Barral para Espa&ntilde;a. A lo largo de todo 2025, el libro fue editado en Estados Unidos a trav&eacute;s del sello Alfred A. Knopf y en Reino Unido por Picador Books.
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            <span class="title">
                El buen mal, el último libro de Samanta Schweblin.                            </span>
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        <strong>El libro de cuentos </strong><em><strong>El buen mal</strong></em><strong>, de Samanta Schweblin, sali&oacute; por Random House. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/samanta-schweblin-normalidad-gran-ficcion-acordada-poquito-raros_1_12172133.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace, una entrevista con su autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>Colecci&oacute;n permanente</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Negroni. </strong><em>&ldquo;Una vida dedicada a la escritura est&aacute; llena de hallazgos y tambi&eacute;n de obst&aacute;culos. Como dijo la poeta Louise Gl&uuml;ck en una entrevista, &lsquo;la mayor&iacute;a de los escritores se pasan la vida sometidos a diversas torturas </em><em><strong>(querer escribir, no poder escribir; querer escribir de manera diferente, no poder escribir de manera diferente; esperar ser reclamados por una idea y que esa idea no surja).</strong></em><em> Y, sin embargo &ndash;agreg&oacute;&ndash;, dentro de esa frustraci&oacute;n, es posible encontrar una vida dignificada por el deseo insatisfecho, no dulcificada por la sensaci&oacute;n de logro&rsquo;. Esa sola frase me convenci&oacute;&rdquo;</em>, asegura <strong>Mar&iacute;a Negroni </strong>en las primeras p&aacute;ginas de <em>Colecci&oacute;n permanente</em>. Se trata, como la propia escritora contar&aacute; p&aacute;rrafos despu&eacute;s, de un libro donde se ir&aacute;n intercalando vivencias personales, ideas que subraya de otros, entrevistas ap&oacute;crifas que le permiten acercarse &ldquo;a la magnitud de las preguntas que la escritura lanza desde siempre a la realidad y el mundo&rdquo;.
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            <span class="title">
                Colección permanente, de María Negroni, salió por Random House.                            </span>
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        Como si abriera las puertas a un museo personal que es refractario a lo monol&iacute;tico, <strong>Negroni recuerda, se obsesiona, cita y lee para pensar una vez m&aacute;s en esa materia esquiva y radiante de la que est&aacute; hecha la literatura</strong>.
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                    alt="María Negroni es escritora y desde 2013 dirige la Maestría en Escritura Creativa de Untref en Buenos Aires."
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            <span class="title">
                María Negroni es escritora y desde 2013 dirige la Maestría en Escritura Creativa de Untref en Buenos Aires.                            </span>
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        <em><strong>Colecci&oacute;n permanente</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Negroni, fue publicado por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-destacados-literatura-argentina-2025-entrevistas-autores_1_12859602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Dec 2025 03:02:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los libros destacados de la literatura argentina en 2025 y algunas entrevistas con sus autores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Martín Kohan,Beatriz Sarlo]]></media:keywords>
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