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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Literatura argentina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/literatura-argentina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Literatura argentina]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Adriana Riva: “La escritura nace de la fricción que como seres humanos tenemos con el mundo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/adriana-riva-escritura-nace-friccion-seres-humanos-mundo_1_13171039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e99abfb-75ba-4928-9687-162d555c0460_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adriana Riva: “La escritura nace de la fricción que como seres humanos tenemos con el mundo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su novela “Ruth” va por la novena edición, llegó al teatro y se convirtió en un suceso entre los lectores. Sus comienzos, por qué vuelve siempre a pensar en la maternidad y el humor como herramienta vital. </p><p class="subtitle">Entrevista - Mariano Pensotti: “El teatro no tiene que ir a competir con las pantallas ni volverse un estímulo más en un mundo tan ruidoso”</p></div><p class="article-text">
        Con el humor como bandera. Con impunidad. Con la perspicacia que dan los a&ntilde;os y esa mezcla de parsimonia y apuro ineludible: tener todo el tiempo del mundo despu&eacute;s de una vida llena de obligaciones y empezar a percibir que las hojas del calendario vuelan. <strong>Ruth es una mujer jud&iacute;a de 82 a&ntilde;os, viuda y jubilada que pasa sus d&iacute;as estudiando movimientos art&iacute;sticos, palabras, mapas</strong> (<em>&ldquo;es mi manera de matar el tiempo, porque el tiempo se resiste a matarme&rdquo;</em>, asegura). A veces va a la &oacute;pera con sus amigas, a veces intercambia mensajes con sus hijos, a veces observa como seres muy extra&ntilde;os a sus nietas, por lo general prefiere quedarse en camis&oacute;n en su departamento porte&ntilde;o y no tiene problema en confesarlo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ruth</em> es el t&iacute;tulo de una novela encantadora que la escritora <strong>Adriana Riva</strong> public&oacute; en 2024 y que desde entonces se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno imparable: cosecha cada vez m&aacute;s lectores en todo el pa&iacute;s, va por su novena edici&oacute;n, <strong>ser&aacute; traducida a otros idiomas y tiene, desde hace un tiempo, una versi&oacute;n teatral con gran &eacute;xito de p&uacute;blico</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ruth</em> forma parte del universo de una autora que ya ven&iacute;a observando con lucidez los v&iacute;nculos entre madres e hijas en sus libros anteriores (lo hizo en la novela <em>La sal</em> y tambi&eacute;n en el poemario <em>Ahora sabemos esto</em>). Alguien que elige la risa y que, lejos de las solemnidades, piensa a la escritura como &ldquo;una manera de arrimar el boch&iacute;n&rdquo; hacia un mundo no siempre amable. 
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                &quot;Ruth&quot;, de Adriana Riva, salió por Seix Barral.                            </span>
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        <strong>&ndash; Revisando tus libros, tanto en el de poemas </strong><em><strong>Ahora sabemos esto</strong></em><strong> como en </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong>, hay personajes y voces narrativas con un inter&eacute;s muy marcado por las palabras. Por sus or&iacute;genes, por sus significados. &iquest;Es un inter&eacute;s tuyo tambi&eacute;n? &iquest;Tuvo algo que ver en tu decisi&oacute;n, con el tiempo, de ponerte a escribir?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La verdad es que siempre me gust&oacute; mucho leer, no tanto escribir. Incluso hasta el d&iacute;a de hoy sigue siendo as&iacute;. Porque ante todo me considero una lectora y lo digo con mucha honra porque le&iacute; y leo mucho. Y me encanta. <strong>Con la lectura me pasa como a esa gente que sale a correr un d&iacute;a y de pronto nota que el cuerpo les exige salir a correr m&aacute;s. Yo si una semana no leo, porque me pas&oacute; algo o tuve los d&iacute;as muy cargados, empiezo a percibir la necesidad de lectura.</strong> Algo me falta. Y no me pasa lo mismo con la escritura. Puedo estar meses sin escribir y no siento esa cosa. La escritura es m&aacute;s bien algo que tengo que poner en marcha y me cuesta. Es mucho m&aacute;s complejo el v&iacute;nculo. Obviamente tanto la lectura como la escritura est&aacute;n hechas de la palabra y algo siempre me atrajo ah&iacute;. Pero creo que la atenci&oacute;n m&aacute;s espec&iacute;fica en la palabra correcta y cada una de las palabras me vino hace relativamente poco. Se lo adjudico bastante al taller de <strong>Laura Wittner</strong>, al que voy desde la pandemia. Ah&iacute; se trabaja con mucha minuciosidad cada palabra. Hace poquito le&iacute; sobre esto en un ensayo de <strong>Lydia Davis </strong>donde cita a <strong>Virginia Woolf</strong>. Es una charla de 1937 sobre el oficio de escribir c&oacute;mo esto tiene que ver ni m&aacute;s ni menos que con &ldquo;encontrar las palabras correctas y ponerlas en el orden correcto&rdquo;. O sea, no es m&aacute;s que eso. &iexcl;Y es todo eso! (risas). Y, otra vez, a m&iacute; me cuesta escribir. <strong>Entonces pienso que todo es aproximativo a la hora de la escritura, hay que buscar la manera de arrimar lo mejor el boch&iacute;n. De chica yo jugaba a las bochas con mi pap&aacute; en los veranos, o al tejo ahora en la playa y pienso mucho en eso. </strong>Escribir es acercarse lo m&aacute;ximo posible a eso que uno est&aacute; tratando de comunicar al universo. La escritura nace de eso, de la fricci&oacute;n que como seres humanos tenemos con el mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Y detectaste alg&uacute;n momento preciso en el que dijiste &ldquo;me voy a dedicar a escribir&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Fui muy lectora desde muy chica, pero empec&eacute; a escribir de muy grande con la muerte de mi pap&aacute;. Nunca fui como esos chicos que tienen una iluminaci&oacute;n o esos que dicen &ldquo;siempre supe que quer&iacute;a escribir&rdquo;. A m&iacute; eso me lleg&oacute; muy muy tarde. Pero la primera vez que tuve necesidad de comunicar algo, de decir &ldquo;bueno, ahora s&eacute; que quiero escribir&rdquo;, fue a partir de la muerte de mi pap&aacute;. Eso fue en 2014, yo ten&iacute;a 34 a&ntilde;os. Ah&iacute; fue que me not&eacute; por primera vez en un taller de escritura y empec&eacute; a escribir ficci&oacute;n. <strong>Antes s&iacute; hab&iacute;a escrito: fui periodista en </strong><em><strong>La Naci&oacute;n</strong></em><strong>, cubr&iacute;a noticias internacionales. Fue un trabajo que hice como diez a&ntilde;os. Pero era realmente otro mundo. No s&eacute;, Irak, Afganist&aacute;n</strong> (risas). As&iacute; que a escribir con precisi&oacute;n, a arrimar el boch&iacute;n como dec&iacute;amos, creo que empec&eacute; relativamente hace muy poco. Sobre todo a poner el ojo, a preguntarme &ldquo;&iquest;est&aacute;s diciendo lo que quer&eacute;s decir realmente?&rdquo;. Y tambi&eacute;n a hacerme esas preguntas porque no quiero que se pierda lo l&uacute;dico de la escritura. <strong>Porque yo no soy escritora, quiero decir, yo no vivo de la escritura como una especie de profesi&oacute;n, soy una persona que escribe, le cuesta y le gusta</strong>.
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                    alt="Además de escribir, Adriana Riva coordina talleres de lectura y escritura."
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                Además de escribir, Adriana Riva coordina talleres de lectura y escritura.                            </span>
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        <strong>&ndash; Ya desde los cuentos de </strong><em><strong>Angst</strong></em><strong> se puede ver que te interesa indagar en la figura de la madre, pero dir&iacute;a que en una zona m&aacute;s amplia, que es la zona familiar. En</strong><em><strong> La sal</strong></em><strong> esto se ve todav&iacute;a m&aacute;s y, por supuesto, en </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong>. &iquest;Por qu&eacute; siempre est&aacute;s volviendo ah&iacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, es cierto que de todos los v&iacute;nculos el que m&aacute;s me interesa tiene que ver con la maternidad. Pero sobre todo me interesan las relaciones humanas. As&iacute; como hay otros autores a los que les son muy propios la naturaleza o el paisaje, lo m&iacute;o es m&aacute;s bien vincular. Tiene que ver con eso, con madres, hijas, hermanos, amigos. Y me interesan esas relaciones independientemente de donde ocurran, del paisaje de fondo. Me doy cuenta de que tambi&eacute;n es lo que busco en las lecturas. <strong>Por ah&iacute; esto con el tiempo cambie, pero a m&iacute; me costar&iacute;a escribir un cuento de un perro. Y, ojo, me encantan, tengo perros y todo, pero no es lo que me convoca a la hora de escribir.</strong> Y, como te dec&iacute;a, yo empec&eacute; a escribir de grande y con la muerte de mi padre. Ah&iacute; me di cuenta de que lo conoc&iacute;a muy poco y que ya no iba a poder preguntarle cosas, ni acercarme de alguna manera, ni nada. Lo pens&eacute; con el tiempo: as&iacute; fue que empiezo a obsesionarme con mi madre, tal vez para acortar la distancia con mi padre. <strong>Creo que va un poco por ah&iacute;. Cada vez lo voy viendo m&aacute;s claro</strong>. No s&eacute; si necesariamente estaba tan fascinada con mi madre sino que fue mi madre quien qued&oacute;. Fue un poco a partir de esa desesperaci&oacute;n de decir &ldquo;ya no hay vuelta atr&aacute;s, ya no est&aacute; &eacute;l&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Así como hay otros autores a los que les son muy propios la naturaleza o el paisaje, lo mío es más bien vincular. Tiene que ver con eso, con madres, hijas, hermanos, amigos. Y me interesan esas relaciones independientemente de donde ocurran, del paisaje de fondo.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Tu novela </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong> ya desde la tapa hay una referencia a tu madre. Me intrigaba saber cu&aacute;l es el punto de partida, de todos modos. &iquest;Se te impuso el personaje? &iquest;Fue una imagen? &iquest;Fue una palabra? &iquest;C&oacute;mo fue en ese caso y c&oacute;mo arranc&aacute;s por lo general?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;Creo que en todos los casos es distinto. Est&aacute; esta cosa de que una, de pronto, pone el ojo en algo, en una imagen. A veces hay un disparador muy claro, o una persona.<strong> Pero no es necesariamente esa imagen o esa persona la que tracciona sino la emoci&oacute;n que te gener&oacute; esa imagen o esa persona.</strong> No es muy claro por qu&eacute; pusiste el foco en ese cuadro y no en el de al lado, pero pasa. Y, despu&eacute;s, bueno, a partir de ah&iacute; empez&aacute;s a ver c&oacute;mo hilar con otras im&aacute;genes guardadas. Abriendo cajoncitos en tu memoria para ver qu&eacute; collage armamos. Siempre hay cosas que se imponen una y otra vez. En mi caso, es algo vinculado con la figura de la madre, que vuelve y vuelve a insistir. <strong>Y me gusta, y por supuesto es un tema del que se puede escribir por siempre</strong> (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;En el caso de </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong> ten&eacute;s registro de cu&aacute;l fue esa imagen o alguna escena que te llev&oacute; a construir esa voz?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, justo hab&iacute;a le&iacute;do un libro de <strong>Chantal Akerman</strong> que se llama <em>Una familia en Bruselas</em> que arranca diciendo algo as&iacute; como &ldquo;veo a una mujer en patas, en camis&oacute;n, en la penumbra, en la cocina&rdquo;. Es alguien que acaba de enviudar. &iexcl;Y era exactamente la imagen de mi madre! <strong>Entonces pens&eacute; en qu&eacute; pasaba si en lugar de escribir sobre mi madre, de alguna manera intentaba ser mi madre. Ah&iacute; empec&eacute; a pensar en c&oacute;mo ficcionalizarla. Y ah&iacute; pens&eacute; que ten&iacute;a que ser en primera persona, como aparece en la novela. </strong>Porque no es que iba a haber mucha trama ni nada, sino que iba a ser una historia m&aacute;s del fluir de esa conciencia. No es que <em>Ruth</em> iba a tener un arco narrativo de tensi&oacute;n o que lo iban a leer para saber si el mayordomo es el asesino. Ahora lo veo todav&iacute;a m&aacute;s n&iacute;tido: es un libro de personaje.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Ahora sabemos esto&quot; es un libro de poemas que Adriana Riva publicó en 2022."
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                &quot;Ahora sabemos esto&quot; es un libro de poemas que Adriana Riva publicó en 2022.                            </span>
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        <strong>&ndash; A trav&eacute;s de su mirada, que es la de una mujer de ochenta y pico de a&ntilde;os en Buenos Aires, en una situaci&oacute;n acomodada econ&oacute;micamente, aunque en el crep&uacute;sculo de su vida, aparecen momentos hilarantes. &iquest;Buscaste ese tono humor&iacute;stico, ablandar un poco algo desde la escritura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, definitivamente. Fue adrede porque, como vos dec&iacute;s, Ruth est&aacute; en el crep&uacute;sculo de la vida y la rodean un mont&oacute;n de temas muy densos, como la soledad y la muerte. Adem&aacute;s es una mujer que acaba de enviudar, o sea que ya desde el vamos es una persona que atraviesa una situaci&oacute;n bastante complicada. Yo hab&iacute;a estado leyendo varios libros de los &uacute;ltimos d&iacute;as en la vida de la gente que tienden a eso, a indagar en el cuerpo, en la demencia, en el Alzheimer. <strong>Entonces quise correrme un poco, mostrar un lado un poquitito m&aacute;s luminoso, que adem&aacute;s me permitiese abordar estos temas ineludibles de la vejez. Sab&iacute;a que no pod&iacute;a obviarlos porque son parte de esa experiencia y, sin embargo, tambi&eacute;n uno se puede re&iacute;r.</strong> Para m&iacute; la risa es muy importante, y de alguna manera lo &uacute;ltimo que tenemos como humanos. Hasta de la muerte nos podemos re&iacute;r. Porque el humor es una herramienta central para sobrellevar la vida. Yo misma me veo como una persona algo graciosa en la vida de todos los d&iacute;as, entonces me es inevitable ir por ese lado, siempre estoy haciendo chistes, es un salvoconducto. En cambio en la escritura hay momentos en los que me puedo poner solemne hasta que digo &ldquo;no, no&rdquo;. <strong>Siempre es m&aacute;s f&aacute;cil escribir lo triste que lo alegre pero trato de no caer ah&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Desde que sali&oacute; en 2024, </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong> se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno. Va por la novena edici&oacute;n, se convirti&oacute; en una obra teatral con funciones agotadas de p&uacute;blico. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s viviendo esto? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Es lind&iacute;simo, porque la verdad es que una nunca sabe qu&eacute; recorrido va a tener lo que escribe. Me acuerdo cuando entregu&eacute; el libro a la editorial que pens&eacute; &ldquo;no s&eacute; muy bien qui&eacute;n va a leer esto, a qui&eacute;n le puede importar&rdquo; (risas). S&iacute; ten&iacute;a claro que a m&iacute; me hab&iacute;a gustado el proceso de escritura de <em>Ruth</em>, que fue acompa&ntilde;ada en el taller de <strong>Federico Falco</strong>. Pero una vez que lo termin&eacute; pens&eacute; &ldquo;no s&eacute; a qui&eacute;n le puede importar&rdquo;. Entonces fue muy sorpresivo. Con el tiempo tal vez s&iacute; pude ver que hab&iacute;a como un hueco. Son muchas las mujeres mayores s&uacute;per lectoras que compran libros, que van al teatro, que tienen m&aacute;s tiempo, que van a las confiter&iacute;as. Y muy pocas veces son protagonistas de los libros. <strong>Ahora que </strong><em><strong>Ruth</strong></em><strong> est&aacute; en el teatro, cuando veo el p&uacute;blico, si bien es heterog&eacute;neo hay mucha gente mayor. Y, de pronto, claro, me imagino que se sienten interpeladas. </strong>Con el libro pas&oacute;, por lo que me van escribiendo, que se dio mucho cruce generacional de madres regalando la novela a las hijas, hijas y as&iacute;. Ahora va a salir en Espa&ntilde;a y va a tener tambi&eacute;n una traducci&oacute;n al italiano. As&iacute; que estoy sorprendida y s&uacute;per agradecida.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La risa es muy importante, y de alguna manera lo último que tenemos como humanos. Hasta de la muerte nos podemos reír.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Despu&eacute;s de un libro con tanta repercusi&oacute;n, &iquest;sent&iacute;s alg&uacute;n tipo de peso, de presi&oacute;n, en lo que se venga, en lo pr&oacute;ximo que escribas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; No, por suerte Ruth tard&oacute; en salir y yo ya me hab&iacute;a puesto a escribir otra cosa, que sale este a&ntilde;o, en agosto. Hay madres involucradas tambi&eacute;n (risas). Pero no es una novela, es algo m&aacute;s bien l&uacute;dico. <strong>Con mi editora, Ana Ojeda, lo llamamos &ldquo;el artefacto&rdquo; porque no sabemos bien c&oacute;mo nombrarlo. Es eso, un artefacto y sale por Seix Barral. </strong>Eso me quita la presi&oacute;n, ya pas&oacute; un tiempo y de &uacute;ltima por ah&iacute; es como un mecanismo de defensa para charlar con el psic&oacute;logo (risas). Quiero decir, si a Ruth le fue bien en alg&uacute;n sentido, siento que ya escrib&iacute; mi libro. Viste que pasa eso, que hay autores de los que dec&iacute;s &ldquo;ten&eacute;s que leer tal libro&rdquo;. Bueno, por ah&iacute; el m&iacute;o es <em>Ruth</em>. Y as&iacute; puedo seguir escribiendo otros (risas).
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                    alt="Riva es cofundadora y editora de la revista literaria &quot;El gran cuaderno&quot; y creó el sello infantil Diente de León."
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                Riva es cofundadora y editora de la revista literaria &quot;El gran cuaderno&quot; y creó el sello infantil Diente de León.                            </span>
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        <strong>&ndash; Reivindic&aacute;s mucho los talleres de escritura, tanto los que das vos como coordinadora como aquellos a los que asist&iacute;s. &iquest;Qu&eacute; encontr&aacute;s ah&iacute; y qu&eacute; te parece interesante de esos espacios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Los amo. Hago apolog&iacute;a a los talleres. Y los pienso en varios rubros, tengo amigas que hacen talleres de otras cosas, como baile o cer&aacute;mica. <strong>En los que conozco porque voy o porque los coordino, me gusta porque son espacios por lo general con grupos chicos, de mucha intimidad, de mucha comprensi&oacute;n, de escucha. </strong>Lo que m&aacute;s aprendo ah&iacute; es a escuchar. Y es incre&iacute;ble cu&aacute;nto m&aacute;s se aprende escuchando del otro y todo lo que despu&eacute;s se puede aplicar a lo propio. Muchas veces estamos ensimismados con lo propio, puede ser que por egocentrismo, o porque no le encontramos la vuelta a algo. Muchas veces ver otro texto, escuchar a otro, te ayuda a leer. Y esto lo pienso en general, no solo por los talleres: me parece inconcebible la escritura sin la lectura. <strong>No puedo creer que alguien que no lee pretenda escribir. Porque en el acto de leer hay algo del acto de escribir: uno est&aacute; escuchando c&oacute;mo escribe el otro, qu&eacute; es lo que funciona, qu&eacute; es lo que resuena. </strong>Y, cuando empez&aacute;s a escribir, incluso adrede est&aacute;s buscando replicar alguna lectura, pensar c&oacute;mo otro hizo determinado truco. Volviendo a los talleres, me interesa tambi&eacute;n la pata colectiva. Una parte se escribe en soledad, claro, pero despu&eacute;s, al menos para m&iacute;, me parece importante abrir ese proceso a otra gente en los espacios de taller. Despu&eacute;s hay otro componente, que para m&iacute; es muy hermoso y que me importa porque, como dec&iacute;a antes, me interesan los v&iacute;nculos humanos. Hay algo emocional, de sost&eacute;n, de lugar de contenci&oacute;n, de refugio en los talleres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Adem&aacute;s de escribir, ten&eacute;s un sello de libros y juegos infantiles que se llama Diente de Le&oacute;n. Creaste y sos una de las editoras de la revista literaria </strong><em><strong>El gran cuaderno</strong></em><strong>. &iquest;Por qu&eacute; cre&eacute;s que segu&iacute;s apostando a la palabra escrita, al mundo de lo tangible, como los libros y las revistas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Me parece que son una contenci&oacute;n en este mundo cada vez m&aacute;s alienado y m&aacute;s de pantalla, y m&aacute;s de inmediatez. Me gusta pensarlos a todos ellos como geograf&iacute;as. <strong>Cuando uno est&aacute; con un libro est&aacute; ah&iacute;, en ese terreno, y es un lugar seguro para m&iacute;. Son lugares tambi&eacute;n de imaginaci&oacute;n, donde te pasan muchas cosas, donde, como lector, te exigen poner algo propio</strong>. Entonces me gusta sembrar estas geograf&iacute;as ficticias para pensar c&oacute;mo habitar el mundo que no siempre es f&aacute;cil. Adem&aacute;s, a todos estos espacios una les pone el ritmo, no te lo imponen de afuera. Es algo chiquito, pero me parece que est&aacute; bueno, en este mundo cada vez m&aacute;s viralizado, seguir apostando por las cosas bellas y por las cosas tangibles. Pero no por una cuesti&oacute;n mercantilista o de hacer, hacer, hacer, de esto de la h&iacute;per productividad. Por lo menos yo todo lo que hago lo pienso con un prop&oacute;sito humano, si se quiere. No s&eacute; c&oacute;mo decirlo para no quedar cursi. Pero va por ah&iacute;, por dejar un rato de lado a las pantallas, ponernos m&aacute;s humanos siempre que podamos.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/adriana-riva-escritura-nace-friccion-seres-humanos-mundo_1_13171039.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 03:02:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adriana Riva: “La escritura nace de la fricción que como seres humanos tenemos con el mundo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Adriana Riva,Libros,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Federico Jeanmaire: “Vivir es instalarse en una cierta locura que nos inventamos para soportar algunas cosas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/federico-jeanmaire-vivir-instalarse-locura-inventamos-soportar-cosas_1_13115847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed784903-292d-4f15-8253-89a3be36f518_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Federico Jeanmaire: “Vivir es instalarse en una cierta locura que nos inventamos para soportar algunas cosas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de publicar “Bali”, una novela con una protagonista que, entre la ternura, la fantasía y la crudeza, recuerda sus días cuidando a su madre con Alzheimer. La particular mirada del escritor sobre la convivencia con la enfermedad, el humor en la literatura y su interés por los cementerios.</p><p class="subtitle">50 años de la Feria del Libro: cómo será la edición 2026, con dos ganadores del Nobel, crisis económica y homenajes a Borges</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;No estoy loca. Solo escribo lo que pienso. Y me sale como me sale. Si estuve dos d&iacute;as enteros reflexionando acerca de la muerte, es porque me pareci&oacute; necesario hacerlo. Tengo setenta a&ntilde;os de edad, exactamente veinte menos de lo que ten&iacute;a mam&aacute;. &iquest;Cu&aacute;nto me queda? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo me queda antes de que los problemas o las enfermedades me hagan la vida invivible? No s&eacute;. Es lindo vivir&rdquo;</em>. En <em>Bali</em> (Entrop&iacute;a, 2026), la reciente novela de <strong>Federico Jeanmaire</strong>, una maestra jubilada y viuda escribe textos as&iacute;. <strong>Son correos electr&oacute;nicos que tienen como destinatario a su hermano, un hombre que se fue a vivir a otro pa&iacute;s y pareciera ignorarla</strong>, incluso cuando ella le cuenta que acaba de morir la madre de ambos despu&eacute;s de a&ntilde;os de vivir con Alzheimer.
    </p><p class="article-text">
        Es a partir de la escritura de estos mensajes que<strong> la mujer comienza a reconstruir su vida antes y despu&eacute;s de esa p&eacute;rdida</strong>, los d&iacute;as en los que tuvo que cuidar a su madre y seguirla en los vaivenes de esa enfermedad con los recursos que encontr&oacute; a mano, el duelo que atraviesa y las infinitas posibilidades que se abren a partir de esa ausencia. Con escenas muy graciosas y muy crudas a la vez, Jeanmaire teje un encantador relato sobre el cuidado que, siguiendo los recovecos de la enfermedad, oscila entre lo luminoso y la insoslayable penumbra.
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            <span class="title">
                &quot;Bali&quot;, de Federico Jeanmaire, salió por la editorial Entropía.                            </span>
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        <strong>&ndash; &iquest;C&oacute;mo naci&oacute; este libro?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Mir&aacute;, yo tengo a mi madre enferma con Alzheimer. Este a&ntilde;o cumple 94, est&aacute; en mi pueblo, Baradero. <strong>Hasta el a&ntilde;o pasado yo iba semana por medio y me quedaba con ella dos o tres d&iacute;as mientras las dos chicas que la cuidaban se tomaban su descanso</strong>. Cualquiera que haya vivido la situaci&oacute;n lo sabe: es algo tremendamente duro. Cada vez que volv&iacute;a, pensaba si pod&iacute;a escribir una novela sobre esa situaci&oacute;n. Pero claro, estaba muy triste y al pensar en escribirla casi desde lo personal, protagoniz&aacute;ndola mi madre y yo, de alguna manera sent&iacute;a que no me iba de Baradero, que quedaba atrapado en algo. Intent&eacute; cuatro, cinco, seis veces y no pude. Hasta que en un momento dado me acord&eacute; de otra mujer que hab&iacute;a tenido la misma enfermedad: la abuela de Gabriela, la madre de mi hijo. <strong>Esta mujer, La Gringa, era una persona s&uacute;per divertida y cuando empez&oacute; con la enfermedad era m&aacute;s divertida todav&iacute;a. No sab&eacute;s las cosas que inventaba y c&oacute;mo se re&iacute;a</strong>. Nosotros &iacute;bamos con ganas a verla, a escucharla porque nos divert&iacute;amos mucho. As&iacute; fue que de alguna manera empec&eacute;, aunque claro que mi madre est&aacute; metida en todo el libro. Y est&aacute; muy metida por algo que hizo ella y que para m&iacute; fue fundamental, y para muchos de mi generaci&oacute;n: comprarnos en cuotas los tomos de la enciclopedia <em>Lo s&eacute; todo</em>. Eran doce vol&uacute;menes de colores, que se vend&iacute;an casa por casa en los &lsquo;60. A mi pueblo iba el vendedor una vez por mes, llevaba el volumen, le pagabas la cuota y al otro mes te tra&iacute;a el siguiente. Mi mam&aacute; fue la que hizo el esfuerzo para que los tuvi&eacute;ramos en casa. Cuando descubr&iacute; que quer&iacute;a escribir esta novela volv&iacute; a leerlos todos. En esta relectura, entend&iacute; c&oacute;mo me hab&iacute;a influido teniendo 6 o 7 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Es hermoso el t&iacute;tulo, la idea de lo completo, de saberlo todo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, claro. Es que de alg&uacute;n modo era lo que vos sent&iacute;as. El volumen por ah&iacute; tra&iacute;a un cap&iacute;tulo con la historia de Roma. Al lado ten&eacute;s un cap&iacute;tulo sobre qu&eacute; hay dentro de una gota de agua que cae en la lluvia. <strong>&iexcl;Y al lado c&oacute;mo es la vida de los gusanos! </strong>Entonces, ese chico que era yo a los 6 lo le&iacute;a, lo terminaba y dec&iacute;a &ldquo;lo s&eacute; todo&rdquo;. O sea, fin del misterio para m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; La novela es una novela epistolar, est&aacute; armada con mails que la narradora le escribe a su hermano. &iquest;C&oacute;mo surgi&oacute; esa forma?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Yo nunca s&eacute; muy bien explicar c&oacute;mo es que se me ocurren las formas (risas). Lo que s&iacute; s&eacute; es que, al contrario de otros escritores, a m&iacute; la forma se me impone. No es que yo la pienso de antemano y digo &ldquo;esto lo tengo que escribir de esta manera&rdquo;. Qu&eacute; s&eacute; yo, por ah&iacute; los mismos narradores son los que me van dictando qu&eacute; es lo que puedo hacer. En este caso que sea una narradora en primera persona es bastante l&oacute;gico porque la primera persona te acerca m&aacute;s al dolor y tambi&eacute;n a la diversi&oacute;n, o a lo que sea. La primera persona siempre est&aacute; m&aacute;s cerca de eso. &iquest;C&oacute;mo se me ocurri&oacute; que hubiera un supuesto hermano en otro sitio y que ella le escribiera? La verdad es que no tengo el recuerdo de c&oacute;mo fue. <strong>Pero s&iacute;, finalmente me parece que es un recurso que me permiti&oacute; ir contando la vida del presente de la narradora, la vida del pasado de la narradora, la relaci&oacute;n con la madre y con el hermano. Relaciones de familia que estas enfermedades tambi&eacute;n complican y mucho.</strong> Porque, en el fondo, el Alzheimer es una enfermedad que de alg&uacute;n modo implica demencia senil para la v&iacute;ctima y tambi&eacute;n, a otra escala, implica un mont&oacute;n de demencias para los que tenemos que cuidar en alg&uacute;n momento a esa persona. Porque te juro que vos no sal&iacute;s igual de cualquiera de esas historias. En mi caso particular, soy una persona que podr&iacute;amos definir como un poco hipocondr&iacute;aco. O mucho (risas). Desde que le pasa esto a mi madre y yo conviv&iacute; de esta manera con ella, yo me olvido mucho m&aacute;s las cosas y en alg&uacute;n momento lo empec&eacute; a atribuir a que ya estoy enfermo de lo mismo. Y en realidad no s&eacute; si es as&iacute;, no tengo ni idea. Pero ojal&aacute; que no sea verdad (risas).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Jeanmaire nació en la localidad bonaerense de Baradero, en 1957."
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            <span class="title">
                Jeanmaire nació en la localidad bonaerense de Baradero, en 1957.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En </strong><em><strong>Bali</strong></em><strong>, la narradora, a partir de la enfermedad de su madre, percibe algo parecido y tambi&eacute;n reflexiona alrededor de c&oacute;mo pensamos, c&oacute;mo recordamos y c&oacute;mo escribimos. De hecho est&aacute; todo el tiempo hablando del orden y el desorden como organizadores de varios aspectos de su vida. &iquest;Qu&eacute; le pasa con eso a esta mujer?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Bueno, supongo que tambi&eacute;n es una cuesti&oacute;n que tiene que ver con esa enfermedad. Esa enfermedad es muy rara porque implica un desorden absoluto en la vida de alguien y en la vida de los que lo rodean. En el libro cuento apenas un par de cosas pero te podr&iacute;a contar miles. Porque vos, cuidando a alguien con esa enfermedad, ten&eacute;s que estar al mismo tiempo controlando absolutamente las cosas que hace esa persona y al mismo tiempo participando del descontrol. <strong>Por ejemplo, qu&eacute; s&eacute; yo, la semana pasada yo estuve con mi mam&aacute; y durante todo un d&iacute;a fui un sobrino para ella. El d&iacute;a anterior que hab&iacute;a ido yo era su primo el cura. Y no te queda otra que jugar ese papel: estuve contando cosas que ignoro por completo acerca de lo que piensa un cura sobre varios temas.</strong> Pero como cuidador necesit&aacute;s vivir en el desorden para poder ordenar, estar alerta. Al mismo tiempo vos no pod&eacute;s contradecir porque contradecir lo &uacute;nico que logra es un malestar en las personas que puede provocar en ellas momentos jodidos o violentos. Muchas de estas cosas hablan del orden y del desorden. Y sobre todo el orden y el desorden mental que le pasa a estas personas, pero tambi&eacute;n te pasa a vos como cuidador. A esta narradora de la novela yo intent&eacute; escribirla tambi&eacute;n contando un poco el desorden mental de quien cuida. Porque quien cuida no queda a salvo de la enfermedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En este escenario tan crudo, fuiste por el lado del humor. &iquest;Qu&eacute; te pasa a vos con el humor, con escribir desde el humor?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Supongo que, como en casi todo en lo que tiene que ver con un escritor, hay que vincular los libros que te gustan, tu biblioteca y tu forma de ser. Qu&eacute; s&eacute; yo, yo por un lado soy cervantino, o sea que no podr&iacute;a no gustarme el humor. El grotesco no me gusta, por ejemplo, pero s&iacute; me gusta la iron&iacute;a, me gustan un mont&oacute;n de clases de humor. Y me parece que cuentan al mundo de una manera inteligente, no s&eacute;, que ayuda a entenderlo o que ayuda a hacerle preguntas, digamos. No s&eacute; c&oacute;mo explicarlo. Despu&eacute;s, no s&eacute;, trato de re&iacute;rme de casi todo, incluso de las peores cosas que me pasan. <strong>Por ejemplo, si vuelvo de ser todo un d&iacute;a el primo cura frente a mi madre, llego y lo cuento de una manera divertida aunque en el momento quiz&aacute;s no lo haya sido. </strong>Por ah&iacute; lo que intento en el libro tambi&eacute;n con el humor es decir algo que tiene necesariamente que pasarle a alguien que cuida a alguien con Alzheimer: cada tanto te tom&aacute;s algo livianamente y te re&iacute;s de eso que pasa o es imposible hacerlo. Es muy duro. Muy duro. Porque vos ten&eacute;s ah&iacute; un cuerpo que es igual al de tu madre, pero lo que est&aacute; adentro no es tu madre, es un hueco lleno de cosas que no entend&eacute;s. Muchas veces ella se pone a hablar, aunque ahora cada vez habla menos, y no entend&eacute;s de lo que te est&aacute; hablando. Entonces ten&eacute;s que seguirla en un juego que es muy raro.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>&ndash; Dijiste reci&eacute;n &ldquo;yo soy un cervantino&rdquo;. Es inevitable trazar la l&iacute;nea en esta novela con una protagonista que a partir de leer una enorme cantidad de enciclopedias </strong><em><strong>Lo s&eacute; todo</strong></em><strong> y Salvat empieza a desvariar, a armarse sus ficciones, o a viajar en su cabeza con su madre al lado. &iquest;Trazaste vos tambi&eacute;n esa l&iacute;nea? &iquest;Pensaste quijotescamente cuando escrib&iacute;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; S&iacute;, pienso que estuvo presente en todo momento El Quijote. De alg&uacute;n modo ac&aacute; la locura entre comillas de la protagonista es una locura buscada: ella va a buscar los libros a partir de algo circunstancial que sucede y eso la lleva a un primer viaje. En ese sentido no es como en El Quijote, donde al protagonista son los libros los que lo llevan a hacer las locuras que hace. Pero s&iacute;, obviamente yo lo tuve presente en todo momento y es algo que me interesa mucho. <strong>No s&eacute;, vivir es instalarse en una cierta locura que nos inventamos para soportar algunas cosas. Nadie est&aacute; lejos de eso, todos nos creamos cierta locura para transitar los d&iacute;as.</strong> Llevar eso al nivel de los libros me pareci&oacute; una forma literaria de pensar c&oacute;mo cada uno se inventa esa locura para soportar determinadas circunstancias de la vida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El escritor es licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires.                            </span>
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        <strong>&ndash; Por fuera del Alzheimer, en este libro volv&eacute;s a pensar en la vejez, porque la narradora tambi&eacute;n lo hace. Y aparece, una vez m&aacute;s, el cementerio como escenario por momentos muy gracioso, un espacio que ya trabajaste desde el ensayo en un libro anterior. &iquest;Por qu&eacute; volviste a los cementerios? &iquest;Qu&eacute; pasa ah&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Bueno, quiz&aacute;s porque estoy m&aacute;s cerca (risas). A m&iacute; me pas&oacute; una cosa, que supongo que le debe pasar a mucha gente: hasta determinada edad yo no pasaba ni cerca de los cementerios. Pero bueno, a partir de algunas cosas que tuve que atravesar, como la muerte de mi padre o de mi abuela a la que amaba, o de mi t&iacute;a, empec&eacute; a ir muy a cuentagotas al cementerio a visitarlos. Despu&eacute;s pas&oacute; una cosa que yo cuento en <em>Lo que resta de la vida</em>: mi hijo se va a vivir a Chacarita y tomamos la costumbre de los s&aacute;bados ir a caminar por el Cementerio Brit&aacute;nico o el Cementerio Alem&aacute;n. No s&eacute; por qu&eacute; lo hicimos, pero nos resultaba curioso inventarse historias con los apellidos, los nombres de los muertos y un mont&oacute;n de cosas. Despu&eacute;s, a m&iacute; me pasa que si yo voy al cementerio de mi pueblo, en el cual est&aacute;n mi padre, mi abuela y mi t&iacute;a, cuando los voy a ver me doy cuenta de que entablo un di&aacute;logo con ellos. <strong>Con el tiempo he descubierto que casi toda la gente que va a los cementerios lo hace. Y por ah&iacute; gente que no va a los cementerios lo hace igual, habla con sus muertos en su casa o cuando est&aacute; en la playa tirado al sol, en los momentos que lo necesita. Digamos que la comunicaci&oacute;n sigue abierta con personas que no est&aacute;n. </strong>Y entonces el cementerio, despu&eacute;s de visitar varios, me parece ahora un lugar si se quiere extra&ntilde;o pero tambi&eacute;n tremendamente humano. El cementerio tambi&eacute;n es un espacio que replica los miedos y no s&eacute; si un poco tambi&eacute;n las esperanzas de una sociedad. Los miedos seguro. El miedo a la muerte es algo que te habita no s&eacute; si durante toda la vida, pero a partir de cierta edad seguro. Y eso se focaliza en un lugar espec&iacute;fico que es el cementerio. La palabra <em>cementerio</em> viene de dormitorio, es donde duermen los muertos. Pero eso quiere decir tambi&eacute;n que uno imagina que est&aacute;n durmiendo. Por eso es que uno va y a veces habla con ellos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Después de visitar varios, el cementerio me parece ahora un lugar si se quiere extraño pero también tremendamente humano. El cementerio también es un espacio que replica los miedos y no sé si un poco también las esperanzas de una sociedad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En </strong><em><strong>Bali</strong></em><strong>, la protagonista arma como una especie de escenario muy teatral para hacerlo. Se lleva la sillita, tiene di&aacute;logos tremendos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, yo supongo que eso tambi&eacute;n tiene que ver con el Quijote seguro y con mi pueblo. Los pueblos son lugares muy locos. Por ah&iacute; pasan las mismas cosas que en cualquier gran ciudad, pero ah&iacute; te enter&aacute;s. Y lo de los di&aacute;logos me interesa tambi&eacute;n por c&oacute;mo son en mi pueblo. Creo que la manera de dialogar se me meti&oacute; a m&iacute; en mi literatura absolutamente porque la gente no pregunta las cosas frontalmente. A veces hay algo que ya sabe porque le lleg&oacute; un chisme de alguien,&nbsp;entonces te maneja la conversaci&oacute;n de una manera como para que si vos ten&eacute;s ganas le cuentes. Esa forma de dialogar tan el&iacute;ptica, tan rara, a m&iacute; me atrae, me apasiona porque es la historia m&iacute;a. Es la manera en la cual me cri&eacute; comunic&aacute;ndome. Es decir, cuid&aacute;ndome de c&oacute;mo contestaba las cosas y cuid&aacute;ndome de c&oacute;mo preguntaba las cosas. <strong>Entonces la forma de dialogar en un pueblo es muy divertida pero es muy compleja y uno tiene que estar muy atento a c&oacute;mo se comunica. </strong>Vos la ten&eacute;s que aprender de muy chico para no equivocarte, para no errarle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;Pensando en esto de c&oacute;mo se dicen las cosas, la narradora de la novela en alg&uacute;n momento vuelve sobre sus palabras, da vueltas, confiesa que algo que dijo en realidad no fue tan as&iacute;. &iquest;Por qu&eacute; decidiste exponer esas fracturas del propio relato, contar esa parte tambi&eacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Ah&iacute; hay una cuesti&oacute;n que creo que est&aacute; en much&iacute;simos de mis libros. A m&iacute; me gusta exhibir que lo que estoy escribiendo es ficci&oacute;n y lo que est&aacute;s leyendo es ficci&oacute;n. Y exhibirlo tambi&eacute;n provoca una cierta cosa tanto en la escritura como en la lectura, algo que tiene que ver con la verdad. <em>Veros&iacute;mil</em> me parece una palabra antigua ya. <strong>Yo creo que la literatura, en todo caso, apunta a una verdad que es distinta de la verdad de la no escritura. Y bueno, ah&iacute; hay un punto.</strong> En la exhibici&oacute;n se produce un encuentro entre escritura y lectura que creo que es sano, que est&aacute; bueno, que es decir &ldquo;bueno, estoy leyendo esto, es una historia, me la estoy creyendo, no me la estoy creyendo&rdquo;. Por eso apunto a que el sentido lo d&eacute; finalmente la lectura y que vos hagas lo que puedas con todo eso que yo garabate&eacute;, que yo escrib&iacute;, que yo ambicion&eacute;. El que tiene que poner todo de s&iacute;, el que tiene que terminar eso es el lector.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A mí me gusta exhibir que lo que estoy escribiendo es ficción y lo que estás leyendo es ficción. Y exhibirlo también provoca una cierta cosa tanto en la escritura como en la lectura, algo que tiene que ver con la verdad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Te voy a citar. En </strong><em><strong>La vida, la novela y el amor</strong></em><strong>, tu libro anterior, habl&aacute;s de escribir novelas &ldquo;para poner entre par&eacute;ntesis el mundo, el verdadero, para lanzarnos al encuentro de otro mundo, el imaginado&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo te est&aacute;s llevando con ese par&eacute;ntesis?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; A m&iacute; me pas&oacute; que, al principio de este momento tan raro de la Argentina, hace dos a&ntilde;os y tres meses, me costaba mucho escribir porque me costaba mucho no estar todo el tiempo inform&aacute;ndome y pensando por qu&eacute; llegamos hasta ac&aacute;, c&oacute;mo llegamos hasta ac&aacute;, qu&eacute; es lo que nos pas&oacute;, d&oacute;nde quedaron todas nuestras ilusiones. Con el tiempo yo no creo que te vayas acostumbrando pero te das cuenta de que hay que seguir viviendo. En otro sentido, me hacer acordar a algunas cosas que trabaj&eacute; en un libro que se llama <em>W&euml;rra</em>. Ah&iacute; el tema, justamente, era c&oacute;mo vive la gente la guerra. Me acuerdo de haber le&iacute;do un libro que contaba en Francia, por ejemplo, gente que iba a refugios que por lo general eran s&oacute;tanos de bares o qu&eacute; s&eacute; yo, y todos los amores que nacieron en esos s&oacute;tanos. Porque la vida contin&uacute;a. <strong>Lo vemos ahora:&nbsp;a un tipo se le ocurre empezar a tirar bombas sobre una ciudad y matar a un mont&oacute;n de gente nada m&aacute;s que porque el lugar est&aacute; lleno de petr&oacute;leo. Est&aacute; claro que hay d&iacute;as en los cuales tu vida no puede desenfocarse de ah&iacute;. </strong>Pero por suerte la vida tiene eso de que tiene que continuar. Entonces uno se sobrepone y hace lo que lo hace feliz, que en mi caso escribir. As&iacute; que, s&iacute;, yo sigo escribiendo. Lo que no quita que haya d&iacute;as en los cuales no lo pueda hacer porque pas&oacute; algo que fue demasiado fuerte y entonces tengo que estar todo el d&iacute;a pendiente de eso, viendo qu&eacute; puedo hacer, hablando con amigos, leyendo, escuchando la radio. Es un poco eso. Pero la vida sigue y las guerras terminan, los gobiernos cambian.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/federico-jeanmaire-vivir-instalarse-locura-inventamos-soportar-cosas_1_13115847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 03:01:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Alzheimer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Selva Almada: “Empezamos a naturalizar que la gente viva en la calle y se convierta en parte del paisaje cotidiano”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/selva-almada-empezamos-naturalizar-gente-viva-calle-convierta-parte-paisaje-cotidiano_1_13067356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1917d8b2-6f53-4504-824f-91b94cfcdbaf_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138669.jpg" width="7131" height="4011" alt="Selva Almada: “Empezamos a naturalizar que la gente viva en la calle y se convierta en parte del paisaje cotidiano”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora acaba de publicar “Una casa sola”, una novela con una construcción que muta a lo largo del tiempo en el monte entrerriano para contar la historia de sus habitantes y de quienes la rodean. Los desaparecidos en democracia, la crisis habitacional y el campo como territorio de explotación laboral en la mirada de una autora singular.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;A m&iacute; no me levant&oacute; ning&uacute;n patr&oacute;n. Por eso yo los desconozco&rdquo;</em>, se lee al comienzo de uno de los cap&iacute;tulos. <em>&ldquo;No me gusta que nadie me ponga el lazo, pero Lucero, y despu&eacute;s su familia, han hecho de m&iacute; una casa. Aunque yo ya tuviera tant&iacute;simos a&ntilde;os como ten&iacute;a, aunque ya tuviera mis puertas y ventanas y alero y un catre donde hab&iacute;an dormido tantos hombres a lo largo y lo ancho del tiempo, no era yo realmente una casa. Segu&iacute;a siendo un refugio, un reparo, un techo debajo del cual se dorm&iacute;a. No m&aacute;s que eso&rdquo;</em>, aparece en otro tramo del libro. En <em>Una casa sola </em>(Random House), la flamante novela de la escritora <strong>Selva Almada</strong>, la narradora principal es una casa. <strong>O mejor: una casa en mutaci&oacute;n constante, una casa que es parte de un monte, una casa que no fue siempre una casa</strong> y que, a solas desde que sus &uacute;ltimos habitantes se fueron de ella sin dejar rastros, se dedica a revisar su historia.
    </p><p class="article-text">
        En un relato inquietante donde se cruzan escenas de la muerte de <strong>Justo Jos&eacute; de Urquiza</strong> con los di&aacute;logos disparatados de un grupo de gauchos espectrales, donde aparece un particular veterano de la guerra de Malvinas y desaparece una familia de trabajadores rurales que solo una mujer busca; donde los animales deambulan y las plantas crecen en ese agujero inexplicable que deja la desaparici&oacute;n, la escritora prefiri&oacute; contar un relato de resquicios. Y es gracias a que lo hizo desde ese punto de vista peculiar &ndash;reparar en lo que falta, el hueco que nadie mira pero que insiste&ndash;, que <strong>Almada consigue con talento y una prosa encantadora indagar sobre la historia argentina</strong>, las voces que no son escuchadas y la violencia siempre latente alrededor de la propiedad y la explotaci&oacute;n de la tierra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una casa sola, la nueva novela de Selva Almada, fue publicada por Random House."
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                Una casa sola, la nueva novela de Selva Almada, fue publicada por Random House.                            </span>
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        <strong>&ndash; &iquest;Qu&eacute; fue primero, la casa, el tono, el paisaje, el espacio? &iquest;Qu&eacute; te acord&aacute;s de los comienzos de este libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Sin dudas fue la casa. Fue la casa en el sentido de preguntarme qu&eacute; le pasa a un espacio, a un espacio tan fuerte simb&oacute;licamente como es una casa, cuando se vac&iacute;a. Porque en ese lugar viv&iacute;a una familia que ya no est&aacute;. Por supuesto que est&aacute; tambi&eacute;n abierta la pregunta de si se fueron, si hay algo siniestro en esa gente, si es una desaparici&oacute;n forzada o qu&eacute;. Pero bueno, en vez de seguir el rastro de una especie de investigaci&oacute;n sobre qu&eacute; es lo que pas&oacute; con esa familia, me qued&eacute; pensando en qu&eacute; le pasa a la casa y qu&eacute; le pasa a ese lugar que sigue esperando. <strong>Un espacio quieto en esa espera y a la vez que empieza a volverse del lugar de donde vino, que es el monte. Que la casa fuera una casa narradora, de todas formas, no estuvo desde el comienzo.</strong> Yo hab&iacute;a pensado en un narrador omnisciente, muy pegado a la casa. Pero, cuando empec&eacute; a escribir, empez&oacute; a aparecer cada vez m&aacute;s una voz que pod&iacute;a ser la de la casa. Empez&oacute; a confundirse un poco la voz del narrador en tercera con la subjetiva de la casa. Y ah&iacute; dije &ldquo;a ver c&oacute;mo sonar&iacute;a si realmente es la casa la que cuenta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Es un gesto audaz.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, para m&iacute; fue audaz porque, qu&eacute; s&eacute; yo, nunca lo hab&iacute;a hecho. Cuando tir&eacute; de la idea de que la casa narrara tambi&eacute;n pens&eacute; &ldquo;ay, esto puede salir muy mal&rdquo; (risas). Puede ser o sonar un poco rid&iacute;culo. Pero sent&iacute; que ya hab&iacute;a un tono con el que me daban ganas de seguir. Quiz&aacute;s si me hubiese planteado de entrada &ldquo;va a hablar una casa&rdquo; tal vez hubiera fracasado. Despu&eacute;s, ya pensando que la casa era la que narraba, quise evitar los lugares comunes, o no pensar a la casa como piensa una persona. Fue pensar alrededor de la pregunta de c&oacute;mo puede contar un espacio f&iacute;sico y c&oacute;mo puede contar alguien que se siente parte de un territorio y parte de una historia que la excede. Porque esta casa particular sale del monte, es parte de esa tierra. <strong>Como mis novelas por lo general suelen ser breves tambi&eacute;n en alg&uacute;n momento llegu&eacute; a plantearme &ldquo;&iquest;no ser&aacute; muy pesado solamente estar escuchando el runr&uacute;n de la casa durante todo el trayecto?&rdquo;. </strong>As&iacute; tambi&eacute;n apareci&oacute; esto de que el monte estuviera tan presente con esa segunda voz que es la del monte, o la de un narrador muy ligado al monte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; De hecho en tus libros el espacio de la naturaleza o del monte siempre est&aacute;, pero ac&aacute; queda la impresi&oacute;n de que hubo de tu parte una suerte de torsi&oacute;n muy fuerte, de mucha investigaci&oacute;n. Desde la gran cantidad de nombres de &aacute;rboles que aparece hasta esas voces gauchescas, digamos, que son como de espectros.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, lo de traer estos personajes que viven en el monte sale de algo que hab&iacute;a quedado fuera de un gui&oacute;n que escribimos con Maximiliano Schonfeld para la pel&iacute;cula <em>Jes&uacute;s L&oacute;pez</em>. Ah&iacute; hab&iacute;amos armado este grupo de gauchos medio zombis y medio espectrales. Despu&eacute;s eso qued&oacute; afuera de la pel&iacute;cula y vino la idea de traerlos y ponerlos en este monte de la novela. Son personajes que se mueven en el monte como en una especie de limbo, de lugar suspendido, sin tiempo, donde conviven con otros espectros de distintas &eacute;pocas. De hecho los traigo a la primera escena de la novela, con ellos arranca el libro. Despu&eacute;s van apareciendo en distintos cap&iacute;tulos casi como un coro de voces, ellos hablan pero no sab&eacute;s bien qui&eacute;n es qui&eacute;n.<strong> Ah&iacute; aparece el episodio de la muerte de Urquiza porque un sector de su ej&eacute;rcito era de gauchos. En ese caso, s&iacute;, me puse a leer bastante porque la verdad es que no me acordaba mucho de la historia de Entre R&iacute;os que me ense&ntilde;aron en la escuela ni del d&iacute;a que asesinaron a Urquiza. </strong>Buscando en internet llegu&eacute; a un paper de la Facultad de Agronom&iacute;a donde hablaban de todos los &aacute;rboles, de las plantas ex&oacute;ticas que &eacute;l hab&iacute;a tra&iacute;do. Contaban ah&iacute; que Urquiza era aficionado a la bot&aacute;nica, un enamorado de las plantas, cosa que yo no sab&iacute;a. La parte de los &aacute;rboles, toda esa enumeraci&oacute;n que hay de cuando lo matan y cuando se describe un poco el palacio est&aacute; sacado de ah&iacute;. Por supuesto que tambi&eacute;n hay mucho que conozco de la zona porque viv&iacute; buena parte de mi vida por ah&iacute;. Pero despu&eacute;s me puse a buscar c&oacute;mo combinan, c&oacute;mo suenan los nombres de los &aacute;rboles cuando aparecen estas enumeraciones, c&oacute;mo rebotan los nombres entre s&iacute;, para que armen alg&uacute;n tipo de m&uacute;sica. La sonoridad es una cosa a la que siempre me gusta darle mucha importancia en la escritura.&nbsp;&nbsp;
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                    alt="La escritora Selva Almada es una de las discípulas de Alberto Laiseca. Con otros cuatro colegas publicó el año pasado una biografía coral del autor de &quot;Los Sorias&quot;."
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            <span class="title">
                La escritora Selva Almada es una de las discípulas de Alberto Laiseca. Con otros cuatro colegas publicó el año pasado una biografía coral del autor de &quot;Los Sorias&quot;.                            </span>
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        <strong>&ndash; Aparecen combates de otro siglo, de la &eacute;poca de la Confederaci&oacute;n, aparece tambi&eacute;n un personaje vinculado con Malvinas. &iquest;Por qu&eacute; te interesaba indagar en estos episodios hist&oacute;ricos concretos, en esos combates?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Creo que empez&oacute; d&aacute;ndole vueltas a esos gauchos matreros. Hay una cosa ah&iacute; de tipos que ponen el lomo para la guerra o que ponen el lomo para el trabajo, en el caso de los personajes de la novela que trabajan en el campo. Todos son, en el fondo, cuerpos subvalorados para la autoridad o para el poder. As&iacute; como est&aacute;n los de estas guerras del siglo XIX, tambi&eacute;n tuvimos la del siglo XX, que fue la guerra de Malvinas. <strong>Yo iba a la escuela primaria en ese momento, fui de la generaci&oacute;n que escribi&oacute; cartas para los soldados.</strong> Y siempre percib&iacute; que, sobre todo lo de los veteranos, fue un tema bastante silenciado. Como si nos avergonzaran los veteranos, tenemos muy negado el rol de aquellos que fueron y que sobrevivieron. Incluso sabemos de la enorme cantidad de suicidios que hubo entre los que pudieron volver, un n&uacute;mero que no s&eacute; si no fue superior a la cantidad de personas que murieron en la guerra en el campo de batalla. Hay una cosa rara alrededor de Malvinas en este sentido. Por un lado est&aacute; la afirmaci&oacute;n de que s&iacute;, claro que son argentinas. Pero, por otro lado, se le da la espalda a aquellos que fueron a la guerra y se convirtieron en carne de ca&ntilde;&oacute;n. Adem&aacute;s, la mayor&iacute;a de los chicos que fueron, porque encima eran pibitos, ven&iacute;an de la zona de Corrientes, del Chaco, de Formosa. O sea, gente por la que nadie iba a reclamar. As&iacute; que, bueno, un poco esa fue la idea tambi&eacute;n a la hora de traer a uno de los personajes, que en la novela es El Cortito y estuvo en Malvinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Hablabas de &ldquo;carne de ca&ntilde;&oacute;n&rdquo; y en esta novela est&aacute; muy presente tu mirada sobre el mundo laboral, que ya aparec&iacute;a, por ejemplo, en tu novela Ladrilleros. Est&aacute;n las escenas del campo, con personas que empiezan a trabajar siendo ni&ntilde;as, por ejemplo. &iquest;Por qu&eacute; te pareci&oacute; importante volver a poner la mirada ah&iacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Cuando empec&eacute; a pensar por d&oacute;nde iba a ir la trama de la novela, r&aacute;pidamente ubiqu&eacute; que esta casa no es una casa de ricos en el campo, es la casa de unos puesteros, la casa que el patr&oacute;n le presta a los que trabajan en su campo. Esta gente que desaparece es una familia de peones. Ah&iacute; estaba un poco trazado el horizonte que iba a seguir el relato, con estos personajes que se mueven en el mundo del trabajo f&iacute;sico, en un tipo de trabajo muy mal pago tambi&eacute;n.<strong> Por lo general cuando nos hablan del campo, estamos escuchando hablar a los patrones, a los socios de la Sociedad Rural. Poco sabemos o poco nos cuentan, en cambio, de las condiciones de vida, de explotaci&oacute;n de la gente que trabaja la tierra para el patr&oacute;n.</strong> Mi abuelo fue pe&oacute;n de campo y desde chica en la familia escuch&eacute; relatos de la dureza de la vida en estos lugares y en este tipo de tareas. Me interesaba contar ese lado de la historia: el de quienes no poseen la tierra pero la trabajan. En el camino se me aparec&iacute;an muchas cosas del cancionero folcl&oacute;rico, con Zitarrosa, Viglietti y un mont&oacute;n de cantautores de los &lsquo;60 y los &lsquo;70, donde el tema laboral estaba un poco m&aacute;s presente. Dir&iacute;a que desde el inicio sent&iacute; que este relato iba a estar atravesado por una clase social y que era esa clase social generalmente olvidada o silenciada en los grandes relatos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una cosa rara alrededor de Malvinas. Por un lado está la afirmación de que sí, claro que son argentinas. Pero, por otro lado, se le da la espalda a aquellos que fueron a la guerra y se convirtieron en carne de cañón</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Resulta por lo menos curioso que estas inquietudes que te mov&iacute;an cuando escrib&iacute;as salen a la luz ahora con este libro, con la aprobaci&oacute;n de la Reforma Laboral, incluso con el reciente estreno de </strong><em><strong>Nuestra tierra</strong></em><strong>, de Lucrecia Martel, donde la pregunta sobre la propiedad de las tierras y de las cosas est&aacute; tambi&eacute;n en primer plano.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, lamentablemente lo de la Reforma Laboral es un tema que parece que siempre est&aacute; volviendo. Y con <em>Nuestra tierra</em> me pas&oacute; que la vi en estos d&iacute;as. No la hab&iacute;a visto antes, aunque s&iacute; sab&iacute;a m&aacute;s o menos que era sobre el asesinato de Chocobar. Y, claro, dije &ldquo;wow&rdquo;, hay muchos preguntas en com&uacute;n que tienen que ver con la propiedad de la tierra. &iquest;De qui&eacute;n es? &iquest;del que la habita? &iquest;del que la trabaja? &iquest;del que la cuida? Pasa lo mismo con la casa, &iquest;no? A m&iacute; me gustan estas coincidencias, que salgan pel&iacute;culas, libros o discos que ronden los mismos universos. Porque a nadie se le ocurren las cosas en soledad. <strong>No es que una diga &ldquo;ay qu&eacute; genia que estoy pensando en esto&rdquo;, para nada. Al contrario, me parece que hay un runr&uacute;n de &eacute;poca que est&aacute; ah&iacute; sobrevolando. Y despu&eacute;s cada una lo agarra como puede y lo exprime como puede o lo lleva a cabo como puede. </strong>En cualquier caso, no me resulta para nada casual que salga <em>Nuestra tierra</em> y cerca salga este libro. Y seguramente vamos a ir viendo otras cosas que vayan saliendo con estas preguntas rondando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Sobre todo en estos tiempos de crisis habitacional, de imposibilidad de llegar a tener una casa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; A m&iacute; eso es algo que me horroriza. <strong>Empezamos a naturalizar que la gente viva en la calle y se convierta en parte del paisaje cotidiano. Me parece un horror.</strong> O sea, que lo naturalice el Estado, pero que tambi&eacute;n las personas empecemos a naturalizarlo. Que sea normal pasar al lado de alguien que arm&oacute; su cama ah&iacute;, por donde caminamos todos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Selva Almada nació en Entre Ríos, en 1973.                            </span>
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        <strong>&ndash; M&aacute;s all&aacute; de los vaivenes en el tiempo, la novela est&aacute; traccionada por la desaparici&oacute;n de una familia. No decidiste ir por el lado del policial cl&aacute;sico, pero s&iacute; est&aacute;n los investigadores que no investigan y un personaje como el de la Tata, que es una mujer que pese a todo los sigue buscando.</strong> <strong>Sobre todo</strong> <strong>para los lectores y lectoras de Argentina, esas mujeres que buscan a sus familiares resuenan de manera particular.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, es que creo que toda esa parte de la trama dialoga decididamente con la historia del pa&iacute;s. Por otra parte quer&iacute;a que esta desaparici&oacute;n ocurriera en democracia. Realmente me asombra cuando empez&aacute;s a mirar la gran cantidad de gente que ha desaparecido despu&eacute;s del &lsquo;83 y de los que no se sabe nada. Desde ni&ntilde;os y mujeres, que podemos suponer que son v&iacute;ctimas de redes de trata de personas, hasta hombres grandes. Los vemos todo el tiempo, por ejemplo, en las pantallas que hay en los aeropuertos. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; esta gente? &iquest;Qu&eacute; pasa? &iquest;Por qu&eacute; no los encuentran? La pregunta que me surg&iacute;a es por qu&eacute; a esa gente nadie la busca excepto su familia y sus amigos. Y creo que la mayor&iacute;a de las veces es porque se trata de gente con muy pocos recursos econ&oacute;micos. En ese contexto me interesaba la voz de la Tata, como la madre que se sobrepone a todo y sale a exigir respuestas. <strong>En nuestra historia reciente tenemos a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, las madres de la trata, las mujeres detr&aacute;s de much&iacute;simas b&uacute;squedas. Mujeres que aun no teniendo recursos ni teniendo herramientas se las inventan y se las ingenian para reclamar por los suyos.</strong> Yo no tengo hijos pero me imagino que para una mujer que s&iacute; los tiene lo peor que le puede pasar es que le desaparezcan o que maten a su hijo. Entonces me imagino que si te sucede lo m&aacute;s extremo que le puede suceder a una madre, en un punto no te importa nada, no te importa el poder, no te importa cu&aacute;n poderoso sea el otro que est&aacute; enfrente. Al menos en el personaje de la Tata est&aacute; reflejado esto: ella empieza a volverse gigante con sus pocos recursos y aunque tampoco llega a encontrar respuestas nunca deja de buscar.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por lo general cuando nos hablan del campo, estamos escuchando hablar a los patrones, a los socios de la Sociedad Rural. Poco sabemos o poco nos cuentan, en cambio, de las condiciones de vida, de explotación de la gente que trabaja la tierra para el patrón</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Antes te refer&iacute;as a tu abuelo que fue pe&oacute;n de campo. &iquest;Cu&aacute;nto pescaste de tu infancia para armar la voz de la casa? &iquest;Y cu&aacute;nto sali&oacute; de los libros? Porque hay voces de la gauchesca marcadamente literaria.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, hay cosas que est&aacute;n en la voz de la casa que vienen de mi experiencia personal, de cosas que escuch&eacute; y que registr&eacute; desde que era chica. Y la parte donde hablan los espectros la fui a buscar a la gauchesca. <strong>Fui a releer el </strong><em><strong>Fausto </strong></em><strong>de Estanislao del Campo, a (Hilario) Ascasubi.</strong> Claro, ah&iacute; fue un trabajo de buscar y anotar cosas sueltas y despu&eacute;s ver tambi&eacute;n c&oacute;mo se pod&iacute;a armar. As&iacute; que es una mezcla, digamos, entre la oralidad de cosas que yo le escuchaba decir a mi abuelo o a la gente de campo, que se combina con un lenguaje literario de esas ficciones que imaginan c&oacute;mo hablaba el gaucho, pero que no dejan de ser construcciones ficcionales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Escrib&iacute;s escenas muy v&iacute;vidas sobre esos espacios de tu infancia en Entre R&iacute;os pero para hacerlo te viniste a vivir a Buenos Aires. &iquest;C&oacute;mo funciona para vos ese ir y venir en la memoria?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Creo que tiene que ver m&aacute;s que nada con la evocaci&oacute;n. Que muchas veces tambi&eacute;n son ficciones de esos paisajes que una arma. Son construcciones literarias, quiero decir. <strong>Quiz&aacute;s alguien que vive en el monte lee el libro y no se siente muy identificado con ese mundo. Aunque voy frecuentemente porque mi familia sigue viviendo en Entre R&iacute;os, lo que escribo tiene mucho de memoria, de los primeros a&ntilde;os de vida, de la infancia. </strong>La m&iacute;a fue una infancia muy cercana a la naturaleza, la casa de mis abuelos estaba en las afueras del pueblo, casi donde el pueblo ya hab&iacute;a terminado. Adem&aacute;s eran los a&ntilde;os &lsquo;80, y todav&iacute;a hab&iacute;a espacios con esa naturaleza un poco as&iacute; agreste o salvaje. Entonces s&iacute;, yo siento que cada vez que me pongo a escribir todo el tiempo estoy como volviendo a esos primeros a&ntilde;os de vida, a esos calores y a esos veranos.
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                    alt="Almada también es autora de los libros &quot;Chicas muertas&quot;, &quot;El viento que arrasa&quot; y &quot;Ladrilleros&quot;."
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                Almada también es autora de los libros &quot;Chicas muertas&quot;, &quot;El viento que arrasa&quot; y &quot;Ladrilleros&quot;.                            </span>
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        <strong>&ndash; &iquest;Sos de compartir tu material o de preguntar a colegas y amigos si te aparecen dudas en el proceso?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Mir&aacute;, yo trabaj&eacute; esta novela con <strong>Sonia Scarabelli</strong>, que es una poeta rosarina y ella me ayud&oacute; en las lecturas para abordar algunas im&aacute;genes de esa zona. Y en general s&iacute;, comparto en la previa, porque estoy acostumbrada a hacerlo. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/selva-almada-laiseca-escritor-ilimitado-capacidad-creacion-dificil-encasillar_1_12036876.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Estuve en el taller de Laiseca 15 a&ntilde;os, pr&aacute;cticamente todo lo que escrib&iacute; siempre estaba compartido en aquel grupo.</strong></a><strong> As&iacute; que siempre me pareci&oacute; muy natural estar compartiendo el proceso de escritura con alguien</strong>, que alguien leyera y yo trabajara a partir de sus comentarios. Est&aacute; esa frase hecha que dice que la escritura es un oficio solitario. Hace unos a&ntilde;os, justamente, la escuch&eacute; a <strong>Cristina Rivera Garza</strong> en un festival. Ella dec&iacute;a que esa frase es una mentira, que nunca escribimos solas, siempre escribimos con todo lo que le&iacute;mos, con toda la gente con la que conversamos, con nuestros muertos, &iquest;no? As&iacute; que incluso pensar que una inventa la p&oacute;lvora porque escribe sin ir a un taller o sin consultarle a un editor tambi&eacute;n es un enga&ntilde;o. Porque obviamente la escritura siempre es colectiva aunque est&eacute;s vos sola entre cuatro paredes escribiendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Pienso ahora que ni una escritura sola, ni una casa sola entonces.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; (risas) No, por eso me gusta que sea bastante enga&ntilde;oso el t&iacute;tulo del libro. Porque, &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a lo solo o lo solitario, no? <strong>Por un lado, es una casa sola en el sentido de que no hay gente que la habite ya, pero es una casa que al mismo tiempo est&aacute; llena de presencias, de animales, de cosas que le van creciendo.</strong> Y adem&aacute;s, como muchas personas, sigue ah&iacute; en comuni&oacute;n con todo eso que la rodea, con ese monte, con esos &aacute;rboles. As&iacute; que no, &iexcl;de sola no tiene nada!
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/selva-almada-empezamos-naturalizar-gente-viva-calle-convierta-parte-paisaje-cotidiano_1_13067356.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2026 03:02:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Selva Almada: “Empezamos a naturalizar que la gente viva en la calle y se convierta en parte del paisaje cotidiano”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Selva Almada,Libros,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los libros de marzo: Selva Almada, Martín Kohan por dos, Julian Barnes y nuevas miradas sobre la dictadura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-marzo-selva-almada-martin-kohan-julian-barnes-nuevas-miradas-dictadura_1_13053712.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7238014a-c720-47b6-81ee-9ee97d2e29da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros de marzo: Selva Almada, Martín Kohan por dos, Julian Barnes y nuevas miradas sobre la dictadura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las editoriales anunciaron diversos títulos que llegarán a las librerías a lo largo de todo el mes. De qué se tratan y qué sellos los publicaron.</p></div><p class="article-text">
        Las editoriales argentinas y los sellos extranjeros que distribuyen sus libros en el pa&iacute;s anunciaron para marzo la llegada de una gran cantidad de lanzamientos. Entre ellos, se destacan los libros de no ficci&oacute;n y tambi&eacute;n novelas, cuentos, biograf&iacute;as y ensayos. Algunas de estas publicaciones vienen <strong>de la mano de autores y autoras como Selva Almada, Mart&iacute;n Kohan, Ray Bradbury, Julian Barnes, Han Kang, Facundo Pastor, Albertina Carri y Federico Jeanmaire</strong>, entre muchos otros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Una casa sola</strong></em><strong>, de Selva Almada.</strong> &ldquo;Una casa, en el medio del campo, qued&oacute; deshabitada luego de la misteriosa desaparici&oacute;n de la familia, diez a&ntilde;os atr&aacute;s. Vac&iacute;a de humanos, empieza a llenarse de vegetaci&oacute;n, animales, insectos; a formar parte del entorno. <strong>Hace memoria de sus d&iacute;as pasados</strong>: c&oacute;mo lleg&oacute; a ser una casa despu&eacute;s de ser simplemente un refugio de peones golondrinas&rdquo;, se&ntilde;alan desde Random House sobre esta nueva y esperada novela de <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/selva-almada-laiseca-escritor-ilimitado-capacidad-creacion-dificil-encasillar_1_12036876.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la escritora argentina Selva Almada</a>, que llega este mes a las librer&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las ra&iacute;ces irradiaron los cimientos: &aacute;rbol y muros se van volviendo un mismo monte. Picotean las gallinas los restos de las alacenas, los bichos anidan en el hueco del calzado reseco y los perros se enroscan en las s&aacute;banas abandonadas que huelen a sus due&ntilde;os.Por los alrededores merodean los soldados de distintas guerras y la amante malograda: al anochecer, se escucha la noria susurrada de sus cuitas. Pero es muda la familia que la casa a&ntilde;ora: Lucero, su mujer y sus cuatro hijos &iquest;por qu&eacute; no vuelven? <strong>Precisa y delicada, esta novela conjuga la poes&iacute;a del litoral con un repertorio procaz de anacronismos</strong>. Selva Almada logra la haza&ntilde;a de volver audible el transcurrir del tiempo y sensible la obcecaci&oacute;n de la naturaleza por recuperar lo que los hombres tomaron siglos atr&aacute;s&rdquo;, agregan desde la editorial.
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                &quot;Una casa sola&quot;, la nueva novela de Selva Almada.                            </span>
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        <strong>La novela</strong><em><strong> Una casa sola</strong></em><strong>, de Selva Almada, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Mart&iacute;n Kohan por dos.</strong> El escritor argentino <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> llegar&aacute; este mes con dos novedades a las librer&iacute;as. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-kohan-identidad-argentina-identidad-transcurre-crisis-levanta-cae_1_12841994.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luego de la salida de </a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-kohan-identidad-argentina-identidad-transcurre-crisis-levanta-cae_1_12841994.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Argentinos, &iexcl;a las cosas!</em></a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-kohan-identidad-argentina-identidad-transcurre-crisis-levanta-cae_1_12841994.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, a finales del a&ntilde;o pasado</a>, <strong>ser&aacute; el turno durante marzo del ensayo </strong><em><strong>Lo que entiendo por Borges</strong></em><strong> y de la novela </strong><em><strong>La separaci&oacute;n.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mart&iacute;n Kohan logra que Borges le firme un ejemplar de <em>El Aleph</em>. No sabe todav&iacute;a que ese gesto &mdash;m&iacute;nimo, secreto, casi c&oacute;mico&mdash; ser&aacute; tambi&eacute;n el punto de partida de una historia mayor. Borges no fue solo un escritor, fue una invenci&oacute;n colectiva. Kohan se interna en el territorio donde la literatura se vuelve mito y el mito, pol&iacute;tica. Rastrea los gestos, las frases y las supersticiones que convirtieron a Borges en pr&oacute;cer nacional, en santo laico, en espejo de los argentinos.<strong> Entre manuscritos venerados, firmas ap&oacute;crifas y versos falsos, </strong><em><strong>Lo que entiendo por Borges</strong></em><strong> indaga sobre c&oacute;mo se construye un culto literario y qu&eacute; dice de nosotros esa devoci&oacute;n.</strong> M&aacute;s que un libro sobre Borges, es un libro sobre la Argentina que necesit&oacute; inventarlo&rdquo;, informaron desde Ediciones Godot.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando digo Borges, no digo Borges: ese hombre de carne y hueso nacido en 1899 y muerto en 1986... Cuando digo Borges pienso en esa figura que la imaginaci&oacute;n argentina ha compuesto y ha fijado en ese nombre.<strong> Pienso en esa configuraci&oacute;n mental y colectiva que se ha ido construyendo sin precisar para eso conocer a la persona real</strong>, y con frecuencia prescindiendo hasta del conocimiento de su obra&rdquo;, se&ntilde;ala Kohan en las p&aacute;ginas de este libro.
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                &quot;Lo que entiendo por Borges&quot;, de Martín Kohan.                            </span>
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        Por su parte, desde Anagrama informaron sobre la nueva novela del autor de <em>Ciencias morales</em>: &ldquo;Un viaje de ida. Una semana en un pueblo argentino. Un viaje de vuelta. Nada m&aacute;s. <em>La separaci&oacute;n</em> no requiere de grandes acontecimientos para indagar en lo m&aacute;s profundo de las relaciones, de la intimidad y de la vida interior de sus personajes. Fernando se despide de su pareja. <strong>Parece que su relaci&oacute;n pasa por un momento de incertidumbre. Parte de la estaci&oacute;n de Retiro, en Buenos Aires, con destino a La Paz, una peque&ntilde;a localidad de la provincia de C&oacute;rdoba. </strong>All&iacute; vive su hermano, a quien va a visitar con motivo de la reciente y devastadora separaci&oacute;n sentimental de este. Durante el viaje en autob&uacute;s se suceden las paradas, alguna que otra conversaci&oacute;n, la lluvia, el silencio. Ya en La Paz los hermanos se encuentran, charlan, intentan explicarse qu&eacute; ha sucedido. Fernando contacta con la expareja de su hermano y se abre entonces la posibilidad de una reconciliaci&oacute;n. Despu&eacute;s, llega la hora de volver: otro autob&uacute;s, otros pasajeros, varios incidentes &mdash;un incendio, un control policial, una mujer atrapada en el ba&ntilde;o&mdash; y la esperanza de que, al llegar a la estaci&oacute;n de destino, haya alguien all&iacute; para recibirle&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con un original juego de voces, esta novela pone el foco en los detalles aparentemente insignificantes que nos rodean. Kohan observa, describe, nunca exagera. Sabe que es en los matices, en los espacios vac&iacute;os, donde realmente se esconde todo, y aqu&iacute; nos regala una brillante muestra de una literatura que logra decirnos mucho con muy poco. <strong>En </strong><em><strong>La separaci&oacute;n</strong></em><strong>, Kohan lleva un paso m&aacute;s all&aacute; su escritura depurada y precisa, y vuelve a demostrar por qu&eacute; es uno de los narradores m&aacute;s s&oacute;lidos y personales de la literatura argentina contempor&aacute;nea</strong>&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                &quot;La separación&quot;, la nueva novela de Martín Kohan.                            </span>
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        <strong>El ensayo </strong><em><strong>Lo que entiendo por Borges</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Kohan, sali&oacute; por Ediciones Godot. La novela </strong><em><strong>La separaci&oacute;n</strong></em><strong> sali&oacute; por Anagrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Cuentos</strong></em><strong>, de Ray Bradbury. </strong>&ldquo;Mucho m&aacute;s que un escritor de ciencia-ficci&oacute;n, este volumen viene a situar a Ray Bradbury (1920-2012) como el escritor cl&aacute;sico cuya narrativa breve &ndash;que fij&oacute; durante d&eacute;cadas gran parte de nuestro imaginario fant&aacute;stico&ndash; ha trascendido con m&aacute;s rotundidad hasta el siglo XXI. Desde sus cuentos m&aacute;s conocidos (los incluidos en C<em>r&oacute;nicas marcianas</em> o <em>El hombre ilustrado</em>) a relatos menos conocidos o versiones no recopiladas, esta amplia selecci&oacute;n, que<strong> cuenta con nueva traducci&oacute;n de Ce Santiago y prologada por Laura Fern&aacute;ndez</strong>, nos muestra de forma cronol&oacute;gica la evoluci&oacute;n vital y literaria de un autor que fue capaz de, s&iacute;, mostrarnos el lado m&aacute;s fant&aacute;stico de la realidad, pero tambi&eacute;n los momentos m&aacute;s tiernos, humor&iacute;sticos e incluso aterradores, en una obra tan sorprendente y evocadora como rotunda&rdquo;, inform&oacute; en un comunicado la editorial P&aacute;ginas de Espuma sobre este lanzamiento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cuentos, de Ray Bradbury.                            </span>
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        <em><strong>Cuentos</strong></em><strong>, de Ray Bradbury, sali&oacute; por el sello P&aacute;ginas de Espuma.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Despedidas</strong></em><strong>, de Julian Barnes. </strong>El gran escritor brit&aacute;nico <strong>Julian Barnes</strong> anunci&oacute; que este t&iacute;tulo es su &uacute;ltimo libro. Seg&uacute;n informaron desde Anagrama, la editorial que publica a este autor en idioma espa&ntilde;ol, Barnes &ldquo;cumple ochenta a&ntilde;os y <strong>lo celebra con una bell&iacute;sima exploraci&oacute;n en torno a la memoria y el pasado</strong>, los caminos impredecibles a los que conducen nuestras decisiones, la b&uacute;squeda de la felicidad &mdash;a cualquier edad&mdash; y, c&oacute;mo no, el amor, la amistad y la escritura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; contiene m&aacute;s verdad: nuestros recuerdos, nuestros diarios, las an&eacute;cdotas mil veces contadas o la imagen que de nosotros mismos nos devuelven los dem&aacute;s? &iquest;C&oacute;mo componer, hacia el final de nuestra vida, un relato fiable de quienes somos? Barnes reflexiona sobre todo ello con el trasfondo de la vejez, de la proximidad definitiva de un fin, ante el cual no podemos m&aacute;s que aprender a despedirnos. <strong>Pero en el coraz&oacute;n de esta obra hay tambi&eacute;n una historia &mdash;&rsquo;o una historia dentro de la historia&rsquo;&mdash;, y sus protagonistas son dos personas a las que Barnes prometi&oacute; que jam&aacute;s escribir&iacute;a sobre ellas &mdash;llam&eacute;moslas Jean y Stephen&mdash; y un jack russell que responde al nombre de Jimmy.</strong> El joven Barnes conoci&oacute; a Jean y a Stephen cuando los tres estudiaban en Oxford. Los present&oacute;, se enamoraron, se separaron y siguieron cada cual su camino, lejos el uno de otro y tambi&eacute;n de la vida de Barnes, que no les perdon&oacute; que truncaran aquella amistad. Hasta que cerca de cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s se reencontraron, de nuevo con su intervenci&oacute;n, y la vida sigui&oacute; dando giros entre alegr&iacute;as, traiciones y decepci&oacute;n. A partir de la peripecia vital de estos dos &laquo;nuevos viejos&raquo; amigos, el autor indaga en los misterios y las verdades de la vida en este libro conmovedor que a&uacute;na, a la manera habitual de Barnes, ficci&oacute;n, memorias y ensayo. Con la maestr&iacute;a que lo caracteriza, cincela un texto de apariencia l&uacute;dica y desenfadada que contiene, inevitablemente, una profunda meditaci&oacute;n sobre el sentido de la existencia&rdquo;, agregaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Despedidas&quot;, del escritor británico Julian Barnes, es su último libro.                            </span>
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        <em><strong>Despedidas</strong></em><strong>, de Julian Barnes, sali&oacute; por Anagrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Tinta y sangre</strong></em><strong>, de Han Kang. </strong>&ldquo;Cuando Inju, una reconocida pintora, muere en un accidente de coche, su mejor amiga, Cheonghee, se niega a creer lo que un cr&iacute;tico de arte afirma: que la artista se suicid&oacute;. Cheonghee se embarcar&aacute; en una investigaci&oacute;n obsesiva que la llevar&aacute; a desentra&ntilde;ar aspectos desconocidos de una biograf&iacute;a cargada de fragilidad y desamparo.<strong> Pero la b&uacute;squeda de la verdad, a ratos peligrosa, supondr&aacute; remover su propia historia, hurgar en viejas heridas y padecer el v&eacute;rtigo que produce el misterio de la existencia</strong>&rdquo;, detallaron desde Random House sobre esta novela de la autora surcoreana Han Kang, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/han-kang-gana-premio-nobel-literatura-2024_1_11722406.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ganadora del Premio Nobel en 2024</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los sue&ntilde;os y los recuerdos, el arte y la astrof&iacute;sica, la poes&iacute;a y el suspense son algunos de los elementos que componen este peculiar y fascinante thriller que la Premio Nobel escribi&oacute; despu&eacute;s de <em>La vegetariana</em>. <strong>En </strong><em><strong>Tinta y sangre</strong></em><strong>, Han Kang profundiza en las mismas preguntas de su anterior novela: &lsquo;Si no podemos rechazar la vida y el mundo para huir de la violencia, y tampoco podemos convertirnos en plantas, &iquest;c&oacute;mo seguir adelante?&rsquo;.</strong> En este libro nos da la clave: debemos sobrevivir para dar testimonio de la verdad con nuestras vidas&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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            <span class="title">
                &quot;Tinta y sangre&quot;, de Han Kang.                            </span>
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        <em><strong>Tinta y sangre</strong></em><strong>, de Han Kang, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Cine vivo</strong></em><strong>, de Albertina Carri. </strong>&ldquo;<em>Cine vivo</em> es un artefacto: este libro, una performance, una voz en off. Re&uacute;ne d&eacute;cadas de escritura, manuscritos in&eacute;ditos, guiones, <strong>documentos internos de trabajo de una de las cineastas centrales del panorama latinoamericano contempor&aacute;neo</strong>. Como en su propio cine, este libro es el resultado de una inmersi&oacute;n en un corpus disperso y paralelo a su obra publicada o exhibida en libros, salas de cine, festivales, museos, espacios de memoria, dentro y fuera de Argentina&rdquo;, informaron desde el sello independiente chileno Banda propia sobre esta publicaci&oacute;n de la cineasta argentina.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Este artefacto-libro se organiza en cuatro nudos: &laquo;Biogr&aacute;fico/heterobiogr&aacute;fico&raquo;, &laquo;Archivo y Memoria&raquo;, &laquo;Zonas de contagio&raquo; y &laquo;Porno y pol&iacute;tica&raquo;. Recupera los textos de instalaciones, como <em>Punto impropio, Investigaci&oacute;n del cuatrerismo</em> &mdash;montaje previo a su pel&iacute;cula <em>Cuatreros</em> (2017)&mdash;, <em>La experiencia de la lengua</em> &mdash;originalmente realizada para el Museo del Libro y de la Lengua de Buenos Aires&mdash;, <strong>guiones inaugurales de su carrera &mdash;como el de su cortometraje </strong><em><strong>Barbie tambi&eacute;n puede estar triste</strong></em><strong> (2001)&mdash;, conferencias y charlas magistrales</strong>, como &laquo;Sobre c&oacute;mo me hice porn&oacute;grafa&raquo; y &laquo;La herej&iacute;a del cinemat&oacute;grafo&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                Cine vivo, de Albertina Carri.                            </span>
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        <em><strong>Cine vivo</strong></em><strong>, de Albertina Carri, sali&oacute; por el sello Banda propia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>No voy a ninguna parte</strong></em><strong>, de Rumena Bu&#382;arovska.</strong> Luego de su impactante libro de cuentos<em> Mi marido</em>, ahora llega esta nueva colecci&oacute;n de relatos de esta autora nacida en Macedonia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un jarr&oacute;n es el detonante para que Lydia estalle de celos por la vida de su mejor amiga. Vesna, una profesora universitaria que tolera las infidelidades de su marido y la indiferencia de su hijo, se encuentra en un acto de mujeres empoderadas en la residencia del embajador estadounidense. Ellie vuelve al hogar de su infancia con la secreta esperanza de reencontrarse con su antiguo amante. <strong>Nadie queda a salvo de la inteligente, hiperrealista y punzante prosa de Rumena Bu&#382;arovska</strong>, que demuestra en su nuevo libro de relatos la imposibilidad de alcanzar la felicidad para aquellos que escaparon de su pa&iacute;s, pero tambi&eacute;n para los que se quedaron. Un atlas emocional que disecciona las vidas de personajes al l&iacute;mite con una maestr&iacute;a literaria que nos hace re&iacute;r, estremecernos y reflexionar al mismo tiempo&rdquo;, informaron desde Impedimenta sobre el libro.
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                &quot;No voy a ninguna parte&quot;, de Rumena Bužarovska.                            </span>
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        <em><strong>No voy a ninguna parte</strong></em><strong>, de Rumena Bu&#382;arovska, sali&oacute; por el sello Impedimenta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>El cuerpo de Per&oacute;n</strong></em><strong>, de Facundo Pastor. </strong>&ldquo;Despu&eacute;s de muerto, <strong>Juan Domingo Per&oacute;n nunca pudo descansar en paz</strong>. Durante su velatorio en 1974 debi&oacute; ser tratado con qu&iacute;micos para sostener la despedida multitudinaria. Ya momificado fue reunido en secreto con el cad&aacute;ver de Evita en la Quinta de Olivos. Isabel y L&oacute;pez Rega realizaron rituales nocturnos con los dos cuerpos. Tras el golpe de 1976 quedaron abandonados atemorizando a los militares, que decidieron separarlos en una operaci&oacute;n de inteligencia mantenida en secreto hasta hoy. En 1987 robaron las manos de Per&oacute;n, uno de los mayores enigmas de la pol&iacute;tica argentina. M&aacute;s tarde, muestras gen&eacute;ticas anularon cualquier hip&oacute;tesis de descendencia. Su traslado a San Vicente termin&oacute; con un feroz tiroteo. <strong>Facundo Pastor reconstruye c&oacute;mo la Argentina disputa los cuerpos de sus l&iacute;deres peronistas</strong>&rdquo;, informaron desde Sudamericana sobre este lanzamiento.
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                &quot;El cuerpo de Perón&quot;, el nuevo libro de Facundo Pastor.                            </span>
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        <em><strong>El cuerpo de Per&oacute;n</strong></em><strong>, de Facundo Pastor, sali&oacute; por Sudamericana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Bali</strong></em><strong>, de Federico Jeanmaire.</strong> &ldquo;&lsquo;Mam&aacute; se qued&oacute; en Bali. Muri&oacute; all&aacute;&rsquo;. Con esas dos frases empieza el primero de los muchos correos electr&oacute;nicos que conforman el cuerpo de esta novela de <strong>Federico Jeanmaire</strong>, un relato epistolar edificado sobre la voz de una maestra jubilada, viuda y ahora hu&eacute;rfana, que busca reconstruir lo que le ha ocurrido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y entender qu&eacute; quiere que le ocurra de aqu&iacute; en adelante. Los mensajes salen, uno tras otro, incesantes, hacia el buz&oacute;n de entrada de su hermano, que se ha ido a vivir a Barcelona e insiste en ignorarla. <strong>Esta indiferencia no desanima a la narradora de </strong><em><strong>Bali</strong></em><strong>; por el contrario, parece encontrar en esa escritura sin contraparte una liberaci&oacute;n desde donde recordar a su madre, el modo en que las dos convivieron a medida que avanzaba la enfermedad, las fantas&iacute;as que debi&oacute; inventar y habitar para hacer un poco m&aacute;s tolerable el deterioro</strong>&rdquo;, adelantaron desde el sello Entrop&iacute;a sobre este nuevo libro de Federico Jeanmaire.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al mismo tiempo luminosa y sombr&iacute;a, divertida y tambi&eacute;n tierna, <strong>esta novela es la exploraci&oacute;n de un duelo, es una despedida y es la historia de renacimiento </strong>de una mujer que vuelve a ver el mundo por primera vez para descubrir que una florista, un perro y un limonero pueden ser los aliados que nos salven del peso terrible de los mandatos y la mezquindad&rdquo;, agregaron.
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                Bali, de Federico Jeanmaire.                            </span>
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        <em><strong>Bali</strong></em><strong>, de Federico Jeanmaire, sali&oacute; por Entrop&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Hubo una vez un patio</strong></em><strong>, de Ana Julia Bonetto y Mart&iacute;n Bonetto.</strong> &ldquo; Dos hermanos&mdash;Ana Julia y Mart&iacute;n&mdash; se proponen reconstruir la historia de sus padres, Anna y Roberto, desaparecidos y asesinados durante la &uacute;ltima dictadura militar. <strong>Con palabras e im&aacute;genes en cada p&aacute;gina, intentan rescatar lo que qued&oacute; suspendido en la memoria</strong>: ese hogar que les fue arrebatado, esa familia que fue desmembrada. Ahora, en este libro que no solo se lee, sino que tambi&eacute;n se habita, tienen una oportunidad para reencontrarse en este nuevo hogar que comienza en tus manos&rdquo;, se&ntilde;alan sobre esta publicaci&oacute;n desde la editorial Planeta.
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                &quot;Hubo una vez un patio&quot;, de Ana Julia y Martín Bonetto                            </span>
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        <em><strong>Hubo una vez un patio</strong></em><strong>, de Ana Julia y Mart&iacute;n Bonetto, sali&oacute; por Planeta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>Corrupci&oacute;n y dictadura</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Astarita.</strong> &ldquo;La &uacute;ltima dictadura argentina no solo tuvo un plan sistem&aacute;tico de desaparici&oacute;n de personas: tambi&eacute;n mont&oacute; una &lsquo;campa&ntilde;a anticorrupci&oacute;n&rsquo; orquestada para poder enjuiciar al derrocado gobierno peronista. En <em>Corrupci&oacute;n y dictadura</em>, Mart&iacute;n Astarita detalla los mecanismos que despleg&oacute; el gobierno de facto para acusar y castigar a exfuncionarios del tercer peronismo y otros dirigentes sociales por supuestos delitos de corrupci&oacute;n.<strong> Fueron encarcelados tres expresidentes y una gran cantidad de ministros, gobernadores, intendentes y dirigentes sindicales.</strong> Hubo intervenciones de empresas y desapoderamientos de sus due&ntilde;os&rdquo;, informaron desde Fondo de Cultura Econ&oacute;mica sobre esta publicaci&oacute;n del investigador Mart&iacute;n Astarita.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como en Lava Jato, la palabra &lsquo;corrupci&oacute;n&rsquo; reorganiz&oacute; la escena p&uacute;blica. &iquest;Fue esta cacer&iacute;a consecuente con la prevenci&oacute;n de actos de corrupci&oacute;n del gobierno de facto? &iquest;Se us&oacute; la corrupci&oacute;n para encuadrar opositores, equipar&aacute;ndolos al &lsquo;enemigo interno&rsquo;? Con una investigaci&oacute;n minuciosa, Astarita reconstruye cada variable de la campa&ntilde;a anticorrupci&oacute;n y muestra c&oacute;mo se articularon sus distintos brazos (acusaciones, detenciones, intervenciones) y para qu&eacute;. <strong>Subraya, adem&aacute;s, un aspecto muy poco estudiado: la dictadura recurri&oacute; a estas denuncias como delitos individuales y tambi&eacute;n como degeneraci&oacute;n social.</strong> En definitiva, la represi&oacute;n fue acompa&ntilde;ada por un dispositivo anticorrupci&oacute;n que orden&oacute; discursos, causas y econom&iacute;a&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                Corrupción y dictadura, de Martín Astarita.                            </span>
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        <em><strong>Corrupci&oacute;n y dictadura</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Astarita, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>Un himno a la vida. Mi historia</strong></em><strong>, de Gis&egrave;le Pelicot.</strong> &ldquo;Una ma&ntilde;ana de noviembre, <strong>Gis&egrave;le Pelicot</strong> fue llamada a una comisar&iacute;a y la vida tal como la conoc&iacute;a lleg&oacute; a su fin. Su marido hab&iacute;a sido sorprendido por un guardia de seguridad de un supermercado grabando por debajo de la falda a varias mujeres. En su ordenador aparecieron otras pruebas devastadoras: durante casi una d&eacute;cada, hab&iacute;a estado drog&aacute;ndola y viol&aacute;ndola en secreto, e invitando a desconocidos a su casa para que abusaran de ella. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, &eacute;l y otros cincuenta hombres fueron llevados a juicio, y el coraje de Gis&egrave;le al renunciar a su derecho al anonimato ocup&oacute; los titulares en todo el mundo. &lsquo;La verg&uuml;enza debe cambiar de bando&rsquo;, declar&oacute;, dando voz y esperanza a millones de personas. Por primera vez, y con una franqueza y elegancia inquebrantables, <strong>Gis&egrave;le cuenta toda su historia, partiendo de esa fat&iacute;dica ma&ntilde;ana y reviviendo una infancia dif&iacute;cil, su primer amor, su carrera, la maternidad, la intimidad de su matrimonio antes y despu&eacute;s del demoledor descubrimiento y el continuo af&aacute;n de buscar la felicidad, incluso cuando esta pueda parecer imposible, para reconstruirse</strong>. Escritas junto a la premiada periodista y novelista <strong>Judith Perrignon</strong>, estas luminosas memorias suponen un acontecimiento editorial mundial de enorme profundidad y trascendencia&rdquo;, informaron los editores de este libro en un comunicado.
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            <span class="title">
                Un himno a la vida. Mi historia, de Gisèle Pelicot.                            </span>
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        <em><strong>Un himno a la vida. Mi historia</strong></em><strong>, de Gis&egrave;le Pelicot, sali&oacute; por Lumen. M&aacute;s sobre el libro, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/gisele-pelicot-mujer-violada-marido-decenas-hombres-quiero-verle-preguntarle_1_13038145.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13.</strong><em><strong> Pol&iacute;tica y/o violencia. Algunos aprendizajes decisivos de los a&ntilde;os setenta</strong></em><strong>, de Pilar Calveiro. </strong>&ldquo;Una cr&iacute;tica de las organizaciones revolucionarias de los a&ntilde;os 70, que busca abrir la discusi&oacute;n sobre qu&eacute; violencias son leg&iacute;timas y cu&aacute;les no. Pilar Calveiro propone repensar la violencia &mdash;y las posibilidades de resistencia&mdash; m&aacute;s all&aacute; de los tab&uacute;es&rdquo;, inform&oacute; Siglo XXI Editores sobre la reciente edici&oacute;n actualizada de esta publicaci&oacute;n que llegar&aacute; este mes a las librer&iacute;as.
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                &quot;Política y/o violencia. Algunos aprendizajes decisivos de los años setenta&quot;, de Pilar Calveiro.                            </span>
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        <em><strong>Pol&iacute;tica y/o violencia. Algunos aprendizajes decisivos de los a&ntilde;os setenta</strong></em><strong>, de Pilar Calveiro, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>La organizaci&oacute;n vence al tiempo</strong></em><strong>, de Raquel Robles. &ldquo;</strong>Entre 1974 y 1989, cerca de diez mil presos pol&iacute;ticos habitaron las c&aacute;rceles argentinas sin amnist&iacute;as ni reconocimiento de juicios viciados.<em> La organizaci&oacute;n vence al tiempo</em> se mete en ese universo por el lado menos esperado: la vida cotidiana. <strong>Seis relatos que pueden leerse de manera aut&oacute;noma y que, juntos, le dan forma a una novela coral de encierro, violencia y hambre, pero tambi&eacute;n de conversaciones, aprendizaje, bromas, ternura y solidaridad. </strong>Raquel Robles escribe con precisi&oacute;n y empat&iacute;a, sin adornos ni concesiones, y pone en primer plano una pregunta decisiva: c&oacute;mo se conserva la dignidad cuando todo est&aacute; dise&ntilde;ado para que se pierda. Construida a partir de voces, recuerdos y escenas m&iacute;nimas, la novela no transmite una &eacute;pica ni formas del consuelo, sino que muestra estrategias, v&iacute;nculos y peque&ntilde;os acuerdos para sobrevivir sin perder lo m&aacute;s humano que hay dentro de cada personaje&rdquo;, apuntaron desde el sello Fondo de Cultura Econ&oacute;mica sobre este libro de la escritora e investigadora nacida en Santa Fe.
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                La organización vence al tiempo, de Raquel Robles.                            </span>
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        <em><strong>La organizaci&oacute;n vence al tiempo</strong></em><strong>, de Raquel Robles, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>Un jefe</strong></em><strong>, de Ricardo Coler.</strong> &ldquo;El narrador, jefe de Urolog&iacute;a de un sanatorio importante, es citado por Domenico, el director. Como es tiempo de bajar costos, cree que lo van a despedir pero recibe, en cambio, una propuesta inesperada: &iquest;estar&iacute;a &eacute;l dispuesto a reemplazarlo en la direcci&oacute;n? Tras treinta a&ntilde;os de mano firme, Domenico deja funcionando un sanatorio complejo, con profesionales prestigiosos y un flujo constante de pacientes, enfermeras, personal auxiliar y administrativos. <strong>Fiel a su pesimismo, al narrador lo invade una inseguridad abrumadora y se pregunta si estar&aacute; a la altura de la m&aacute;xima responsabilidad, pero siente que no puede rechazar la oferta. </strong>Tironeado entre las exigencias corporativas y la correcci&oacute;n pol&iacute;tica que le reclaman su novia y los amigos progres que frecuenta con ella, tendr&aacute; que definir su rol en la direcci&oacute;n. Su mirada &aacute;cida sobre la complejidad de las relaciones humanas y su sinceridad brutal resultar&aacute;n inc&oacute;modas&rdquo;, se lee en la contratapa de esta novela que llega este mes a trav&eacute;s de la editorial Planeta.
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            <span class="title">
                Un jefe, de Ricardo Coler.                            </span>
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        <em><strong>Un jefe</strong></em><strong>, de Ricardo Coler, sali&oacute; por Planeta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>De Smith a Keynes. Siete lecciones de historia del pensamiento econ&oacute;mico</strong></em><strong>, de Axel Kicillof. </strong>&ldquo;<em>De Smith a Keynes</em> es a la vez una obra de referencia y un manual accesible, que explora con rigor el legado del pensamiento econ&oacute;mico cl&aacute;sico, al tiempo que demuestra c&oacute;mo una mirada heterodoxa puede enriquecer ese an&aacute;lisis. Con tono did&aacute;ctico y esp&iacute;ritu pr&aacute;ctico, <strong>Axel Kicillof </strong>revisa las nociones clave de la econom&iacute;a pol&iacute;tica aplicadas al convulsionado mundo contempor&aacute;neo&rdquo;, informaron desde Siglo XXI Editores sobre esta publicaci&oacute;n del economista y actual gobernador de la provincia de Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estas p&aacute;ginas son un aut&eacute;ntico curso de teor&iacute;a econ&oacute;mica que, a contramano de la ense&ntilde;anza m&aacute;s habitual, <strong>reivindica la necesidad de poner en el centro del an&aacute;lisis la diversidad de puntos de vista, diferencias y debates que han atravesado a cada escuela</strong>. El estudio de la teor&iacute;a econ&oacute;mica es inseparable de la historia de las doctrinas: en econom&iacute;a no hay una verdad absoluta patrimonio del mainstream, sino que en cada &eacute;poca conviven y discuten entre s&iacute; diversas corrientes te&oacute;ricas, al calor de los episodios hist&oacute;ricos y de los intereses en disputa. A lo largo del libro, resultado de a&ntilde;os de estudio y de experiencia docente, <strong>el autor recorre los textos originales de pensadores como Adam Smith, David Ricardo, Karl Marx, John Stuart Mill, Alfred Marshall, William S. Jevons, Carl Menger, L&eacute;on Walras y John Maynard Keynes</strong>&rdquo;, agregaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                De Smith a Keynes. Siete lecciones de historia del pensamiento económico, de Axel Kicillof.                            </span>
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        <em><strong>De Smith a Keynes. Siete lecciones de historia del pensamiento econ&oacute;mico</strong></em><strong>, de Axel Kicillof, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. </strong><em><strong>Hong</strong></em><strong>, de Gonzalo Maier. </strong>&ldquo;Un libro sobre el deseo de crear y las frustraciones del camino art&iacute;stico. <strong>'Quer&iacute;a ser escritor', dice el narrador en las primeras p&aacute;ginas.</strong> A partir de ese deseo y su obsesi&oacute;n con el cine m&iacute;nimo y melanc&oacute;lico del director surcoreano <strong>Hong Sang-soo</strong>, el libro explora la relaci&oacute;n entre arte, dinero y vocaci&oacute;n&rdquo;, informaron desde Eterna Cadencia Editora sobre esta flamante nouvelle del escritor chileno <strong>Gonzalo Maier</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La compra de una computadora marca Dell y el encuentro casi fortuito con <em>Night and Day</em>, una pel&iacute;cula de Hong de 2008, terminan por convertirse en dos hitos clave en su vida. La computadora se transforma en la posibilidad de escribir y ver el mundo a trav&eacute;s de doce pulgadas, sin estar atado a nada; el cine de Hong Sang-soo, un lugar de proyecci&oacute;n del deseo. Con una fidelidad extra&ntilde;a y una insistencia feroz, el narrador, que sue&ntilde;a con vivir del arte &mdash;o mejor, vivir en el arte&mdash; ve todas sus pel&iacute;culas mientras intenta inventar un lugar que le permita escribir.&nbsp;En definitiva, lo importante es eso: escribir y encontrar un lugar que permita hacerlo. Aunque el problema &lsquo;es siempre el mismo: de d&oacute;nde sale la plata. Qui&eacute;n paga&rsquo;.<strong> Mientras el narrador busca &lsquo;torcerle la mano a la vida&rsquo;, la experiencia &mdash;o el destino&mdash; lo empuja a lugares inesperados: una facultad de educaci&oacute;n donde empieza a dar clases, una conversaci&oacute;n sobre cine que deriva en enamoramiento, un enamoramiento que se transforma en amor y, con los a&ntilde;os, en paternidad. </strong>El texto acompa&ntilde;a ese movimiento. Sigue a un protagonista que camina, cocina, desea, ense&ntilde;a, se obsesiona, improvisa y piensa &mdash;piensa mucho&mdash; sobre el tiempo y la libertad, que lee, mira pel&iacute;culas, se enamora, tiene un hijo. Y que, en ese ir y venir entre la vida y el arte, busca convertir la literatura en experiencia, y la experiencia en literatura&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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            <span class="title">
                &quot;Hong&quot;, de Gonzalo Maier.                            </span>
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        <em><strong>Hong</strong></em><strong>, de Gonzalo Maier, sali&oacute; por Eterna Cadencia editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. </strong><em><strong>La mano del pintor</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Luque.</strong> &ldquo;Hace casi diez a&ntilde;os publicamos <em>La mano del pintor</em>, de Mar&iacute;a Luque. Fue el primer libro de nuestra querida autora y fue fundacional para Sigilo no solo por lo que signific&oacute; en nuestro cat&aacute;logo, sino porque naci&oacute; de una campa&ntilde;a de apoyo colectivo que hizo posible su impresi&oacute;n. <strong>El 10 de agosto de 2016 lanzamos la convocatoria y, en apenas dos meses, gracias a m&aacute;s de 387 colaboraciones, el libro empezaba su propio recorrido con una presentaci&oacute;n hermosa en el Museo Hist&oacute;rico del Cabildo, donde</strong><em><strong> La mano del pintor</strong></em><strong> se encontraba por primera vez con sus mecenas. </strong>Luego vinieron los reconocimientos: fue elegido Mejor Libro Ilustrado de 2017 por la C&aacute;mara Argentina de Publicaciones, se edit&oacute; en varios pa&iacute;ses y fue traducido al franc&eacute;s y portugu&eacute;s Hoy, diez a&ntilde;os despu&eacute;s, y a pedido de muchos lectores y lectoras, <em>La mano del pintor</em> vuelve a circular en un nuevo formato pero con la misma alegr&iacute;a que lo vio nacer&rdquo;, informaron desde la editorial en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n cuenta la historia de un encuentro ficcional entre el pintor <strong>C&aacute;ndido L&oacute;pez </strong>(1840-1902) y la dibujante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi tatarabuelo, Teodosio Luque, cursaba el &uacute;ltimo a&ntilde;o de medicina cuando fue enviado a la Guerra del Paraguay. En la Batalla de Curupayt&iacute; tuvo que amputarle la mano a un soldado para salvarlo. <strong>Era C&aacute;ndido L&oacute;pez, el pintor, y la mano herida era su mano h&aacute;bil. Durante los a&ntilde;os siguientes C&aacute;ndido entren&oacute; su mano izquierda y logr&oacute; pintar 52 de los 90 bocetos que hab&iacute;a hecho sobre la guerra. </strong>Uno de sus cuadros estuvo durante a&ntilde;os debajo de mi cama, y C&aacute;ndido se me apareci&oacute; un d&iacute;a en mi casa para pedirme que terminara sus pinturas. Nos hicimos amigos, me cont&oacute; su vida y su experiencia en la guerra, trat&oacute; de ense&ntilde;arme a pintar al &oacute;leo y yo le ense&ntilde;&eacute; a hacer un fanzine y a tomar helado, y entre los dos hicimos este libro&rdquo;, cuenta <strong>Mar&iacute;a Luque </strong>en la contratapa de este libro.
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                &quot;La mano del pintor&quot;, de María Luque.                            </span>
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        <strong>La nueva edici&oacute;n de </strong><em><strong>La mano del pintor</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Luque, sali&oacute; por Sigilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>19. </strong><em><strong>Crimen y misterio en Coghlan</strong></em><strong>, de Virginia Messi.</strong> &ldquo;En mayo de 2025, una noticia cop&oacute; los medios de comunicaci&oacute;n e inund&oacute; las redes sociales, el titular dec&iacute;a: <em>Encontraron un muerto enterrado en la casa donde vivi&oacute; el m&uacute;sico Gustavo Cerati en Coghlan</em>. Un llamado an&oacute;nimo al 911 alert&oacute; sobre unos alba&ntilde;iles que estaban levantando un muro para dividir dos jardines. Eso acerc&oacute; a la polic&iacute;a y a la justicia que verificaron que los 151 huesos eran humanos.<strong> Los restos pertenec&iacute;an a Diego Fern&aacute;ndez Lima, quien hab&iacute;a desaparecido, a los 16 a&ntilde;os, el 26 de julio de 1984 tras salir de su casa rumbo a lo de un amigo.</strong> La reconocida periodista de cr&oacute;nicas policiales <strong>Virginia Messi </strong>escribi&oacute; un libro electrizante y revelador donde se busca respuesta a los interrogantes del misterio: &iquest;qui&eacute;n mat&oacute; a Diego Fern&aacute;ndez Lima? &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;C&oacute;mo? &iquest;Qui&eacute;nes lo ocultaron? &iquest;Fue Diego su &uacute;nica v&iacute;ctima?&rdquo;, detallaron sobre esta investigaci&oacute;n que se publica este mes a trav&eacute;s del sello Planeta.
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                &quot;Crimen y misterio en Coghlan&quot;, de Virginia Messi.                            </span>
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        <em><strong>Crimen y misterio en Coghlan</strong></em><strong>, de Virginia Messi, sali&oacute; por Planeta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>20. </strong><em><strong>Dandelions</strong></em><strong>, de Thea Lenarduzzi.</strong> &ldquo;&iquest;D&oacute;nde, o qu&eacute;, es el hogar? &iquest;Qu&eacute; ha significado, hist&oacute;rica y personalmente, ser italiano o ingl&eacute;s, o ambas cosas, en una cultura que prefiere que elijamos una sola identidad? &iquest;Qu&eacute; significa tener ra&iacute;ces? &iquest;O haber dejado una parte de uno mismo en alg&uacute;n lugar abandonado hace tiempo? <strong>En </strong><em><strong>Dandelions</strong></em><strong>, Thea Lenarduzzi reconstruye la historia de su familia a lo largo de cuatro generaciones marcadas por la migraci&oacute;n entre Italia e Inglaterra, y por los relatos esparcidos como semillas a lo largo del camino.</strong> En el centro del libro est&aacute; su abuela Dirce, una ex costurera y guardiana de historias tan impredecibles como significativas. A trav&eacute;s de los viajes de Dirce y sus parientes &mdash;del Friuli a Sheffield y Manchester, y de regreso&mdash; emerge otro tipo de historia. Una memoria familiar rica en leyendas populares, comida, arte, pol&iacute;tica y literatura, <em>Dandelions</em> anuncia la llegada de una escritora excepcional: audaz, luminosa y profundamente sabia&rdquo;, informaron desde el sello Queequeg Press, que edita en el pa&iacute;s esta publicaci&oacute;n. El libro obtuvo el Premio de Ensayo Fitzcarraldo Editions 2020.
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            <span class="title">
                Dandelions, de Thea Lenarduzzi,                            </span>
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        <em><strong>Dandelions</strong></em><strong>, de Thea Lenarduzzi, sali&oacute; por Queequeg Press.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>21. </strong><em><strong>Cruces</strong></em><strong>, de Violeta Gorodischer.</strong> &ldquo;Laura trabaja como m&eacute;dica en un hospital p&uacute;blico. Pasa sus d&iacute;as entre guardias, pasillos, cuerpos que duelen y preguntas que no tienen respuesta. A veces, esas preguntas vienen de los pacientes; a veces, de los familiares; otras, de ella misma. Hay muertes que no se pueden ordenar, p&eacute;rdidas que no admiten protocolo. Cuando Juanchi, un nene de ocho a&ntilde;os internado, empieza a hablar de la muerte con una lucidez inquietante, algo se desplaza. <strong>Tambi&eacute;n vuelve otra historia: la infancia en Brasil, una casa frente al cementerio, un t&iacute;o que le ense&ntilde;aba a convivir con los muertos, a armar altares, a no negar lo que insiste. </strong>Entre el hospital y ese pasado, Laura busca una forma de acompa&ntilde;ar sin imponer, de cuidar sin cerrar el sentido. En esta novela, <strong>Violeta Gorodischer </strong>narra los cruces &mdash;entre la vida y la muerte, la medicina y el ritual, la responsabilidad y el deseo&mdash; con una prosa precisa y contenida, siempre a punto de explotar. <em>Cruces</em> es el relato de una experiencia l&iacute;mite y, al mismo tiempo, &iacute;ntima: la de alguien que intenta sostener a otros sin perderse a s&iacute; misma&rdquo;, se lee en la contratapa de esta novela de la periodista y escritora argentina Violeta Gorodischer.&nbsp;
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                Cruces, una novela de Violeta Gorodischer.                            </span>
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        <em><strong>Cruces</strong></em><strong>, de Violeta Gorodischer, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>22. </strong><em><strong>Una diet&eacute;tica para la vida</strong></em><strong>,</strong><em><strong> </strong></em><strong>de Tamara Tenenbaum y Natalia Kiako. </strong>&ldquo;La correspondencia es un g&eacute;nero emblem&aacute;tico, del que disfrutamos mucho en Vinilo y que siempre buscamos publicar. <strong>En marzo, vuelve al cat&aacute;logo de la mano de dos escritoras argentinas que seguimos hace tiempo: Tamara Tenenbaum y Natalia Kiako</strong>. Las autoras inician este intercambio a partir de un encuentro fortuito en un restaurante. Las dos son mujeres de la misma edad; Natalia es Licenciada en Letras, Tamara en Filosof&iacute;a, Natalia se dedica a pensar y escribir sobre alimentaci&oacute;n, Tamara a pensar y escribir sobre los v&iacute;nculos y el mundo. As&iacute; cruzan sus intereses y escriben, a dos voces, un ensayo sobre el arte de comer. Una diet&eacute;tica para la vida es un libro donde la comida no es solo comida. Es historia, es sociolog&iacute;a, es cultura, pero lo m&aacute;s importante: es algo que hacemos todos los d&iacute;as. Escribir sobre el acto de cocinar es, tambi&eacute;n, escribir sobre el tiempo, sobre la hospitalidad y sobre lo que somos&rdquo;, informaron desde el sello Vinilo sobre esta publicaci&oacute;n.
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                    alt="&quot;Una dietética para la vida&quot; es un intercambio epistolar entre Tamara Tenenbaum y Natalia Kiako."
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                &quot;Una dietética para la vida&quot; es un intercambio epistolar entre Tamara Tenenbaum y Natalia Kiako.                            </span>
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        <em><strong>Una diet&eacute;tica para la vida</strong></em><strong>,</strong><em><strong> </strong></em><strong>de Tamara Tenenbaum y Natalia Kiako, sali&oacute; por Vinilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>23. </strong><em><strong>Materia de memoria. 13 relatos in&eacute;ditos a 50 a&ntilde;os del golpe</strong></em><strong>.</strong> &ldquo;A cincuenta a&ntilde;os de la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico-militar argentina, este volumen re&uacute;ne trece relatos in&eacute;ditos de escritoras y escritores cuyas vidas est&aacute;n atravesadas por el exilio y la desaparici&oacute;n de sus progenitores. Los autores exploran la memoria a trav&eacute;s de lo material. <strong>Papeles, prendas de vestir, juguetes, triciclos y otros objetos cotidianos que funcionan como huellas y apoyos persistentes del recuerdo</strong>. A lo largo de estas p&aacute;ginas, los textos compilados por Victoria Torres reconstruyen lo que queda y lo que se a&ntilde;ora a partir de una ausencia que gravita tanto como una presencia &ndash;o incluso m&aacute;s-, y revelan c&oacute;mo lo &iacute;ntimo dialoga con una historia colectiva que sigue interpelando el presente&rdquo;, informaron desde la editorial Planeta. <strong>La publicaci&oacute;n tiene, entre otros, textos de Marta Dillon, Josefina Giglio, &Aacute;ngela Urondo Raboy y F&eacute;lix Bruzzone. El pr&oacute;logo fue escrito por Claudia Pi&ntilde;eiro</strong>.
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                &quot;Materia de memoria&quot; salió por Emecé.                            </span>
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        <em><strong>Materia de memoria</strong></em><strong> sali&oacute; por Emec&eacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>24. </strong><em><strong>Una gu&iacute;a sobre la realidad</strong></em><strong>, de Joanna Kavenna. </strong>&ldquo;Este a&ntilde;o se suman varios libros ilustrados a nuestro cat&aacute;logo, y en marzo llega el primero: <em>Una gu&iacute;a sobre la realidad</em>, <strong>una novela de la autora inglesa Joanna Kavenna traducida por Renata Prati y acompa&ntilde;ada de las preciosas ilustraciones de Oly Ralfe</strong>&rdquo;, anticiparon en un comunicado desde la editorial Fiordo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Amalgama de novela filos&oacute;fica, s&aacute;tira y aventura metaf&iacute;sica situada en una Oxford que por momentos parece anclada en la Edad Media,<em> </em><em><strong>Una gu&iacute;a sobre la realidad </strong></em><strong>tiene como protagonista a Eliade Jencks, una joven de vocaci&oacute;n acad&eacute;mica frustrada que trabaja como camarera en la cafeter&iacute;a de un museo y que un d&iacute;a queda encargada de recuperar la obra capital del profesor Solete</strong>, su amigo y mentor recientemente fallecido: un texto definitivo sobre la naturaleza de la realidad&rdquo;, se&ntilde;alaron desde la editorial y agregaron: &ldquo;Jencks emprende la b&uacute;squeda del manuscrito extraviado escoltada por un elenco de acad&eacute;micos que dicen saber, cada uno a su manera delirante, d&oacute;nde podr&iacute;a encontrarse. La pesquisa la lleva a revisar todo tipo de teor&iacute;as sobre el mundo, la luz y la apariencia de las cosas, y a encontrar, finalmente, una verdad inesperada&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Una guía sobre la realidad&quot;, de Joanna Kavenna.                            </span>
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        <em><strong>Una gu&iacute;a sobre la realidad</strong></em><strong>, de Joanna Kavenna, sali&oacute; por Fiordo con traducci&oacute;n de Renata Prati.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>25 . </strong><em><strong>Nombres</strong></em><strong>, de Juan Jos&eacute; Becerra. </strong>&ldquo;Juan Jos&eacute; Becerra desmonta y reconstruye cuerpos admirados, arruinados e invocados: <strong>Muhammad Ali, Marilyn Monroe, Truman Capote, Leonardo Favio</strong>. Cada retrato compone una escena cr&iacute;tica donde la corporalidad, la voz, el gesto y el declive muestran algo m&aacute;s. El resultado es una constelaci&oacute;n de revelaciones que, bajo el signo del nombre propio, interroga la memoria, la cultura y los efectos de la popularidad. En <em>Nombres</em>, la biograf&iacute;a se convierte en ensayo y el ensayo, en una forma de evocaci&oacute;n. Un libro sobre la exposici&oacute;n y la desaparici&oacute;n. Sobre lo que queda cuando ya no queda nada&rdquo;, detallaron desde Ediciones Godot sobre esta publicaci&oacute;n de Juan Jos&eacute; Becerra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si a los escritores se les exigiera una condici&oacute;n necesaria para serlo, esa condici&oacute;n no ser&iacute;a tanto la de saber escribir como la de saber mirar (primero lo primero)... <strong>Pero &iquest;qu&eacute; ven? Ven los problemas inherentes a la cuesti&oacute;n human</strong>a. Ven en los humanos, b&aacute;sicamente, bestias parlantes y mentes descontroladas, uniones falsas hechas de compartimientos estancos que nunca podr&aacute;n integrar un sistema &uacute;nico sino a cambio de que se transparenten sus divisiones&rdquo;, se&ntilde;ala el autor en las p&aacute;ginas de este libro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Nombres&quot;, de Juan José Becerra.                            </span>
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        <em><strong>Nombres</strong></em><strong>, de Juan Jos&eacute; Becerra, sali&oacute; por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 08:54:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los libros de marzo: Selva Almada, Martín Kohan por dos, Julian Barnes y nuevas miradas sobre la dictadura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Selva Almada,Martín Kohan,Juan José Becerra,Tamara Tenenbaum,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alicia Genovese: “La poesía es un enorme aparato sensible que puede percibir un espíritu de época”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/alicia-genovese-poesia-enorme-aparato-sensible-percibir-espiritu-epoca_1_13028003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b58c91e8-f2e8-4d54-ab3d-20b4c898d5fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alicia Genovese: “La poesía es un enorme aparato sensible que puede percibir un espíritu de época”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escritora, docente y ensayista, es una referente insoslayable de la poesía argentina. Sus inicios, la literatura "a los tropezones" y la errancia como motor para su tarea.</p><p class="subtitle">Entrevista - Patricio Rago: “La literatura y el juego son formas de enfrentarse al individualismo horrible que propone el neoliberalismo”</p></div><p class="article-text">
        De la mirada puesta en lo movedizo de la poes&iacute;a, a la pausa que implica para cualquier escritor llevar apuntes en un diario. De los vaivenes que ofrece la errancia (algo, en sus palabras, &ldquo;inherente a la tarea de escribir, un viaje sin rumbo fijo guiado por el impulso, el deseo de la palabra y la capacidad de b&uacute;squeda&rdquo;) a la quietud del registro. <strong>En </strong><em><strong>Poes&iacute;a y errancia</strong></em><strong> (Entrop&iacute;a, 2025) su &uacute;ltimo libro, Alicia Genovese propone un di&aacute;logo luminoso que se mueve entre el ensayo sobre la poes&iacute;a y el diario de escritura.</strong> Una conversaci&oacute;n que, como describe la escritora <strong>Gloria Peirano</strong> en la contratapa de la publicaci&oacute;n, ubica a los dos terrenos &ldquo;en tanto espejos de un mismo tr&aacute;nsito: la confianza en el desplazamiento y en el abandono de lo desconocido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Escritora, docente, ensayista, referente insoslayable de la poes&iacute;a argentina, Genovese ofrece una vez m&aacute;s ideas deslumbrantes alrededor del poema y su construcci&oacute;n. Y lo hace a partir de sus lecturas <strong>(en las p&aacute;ginas de </strong><em><strong>Poes&iacute;a y errancia</strong></em><strong> se cruzan Ricardo Zelaray&aacute;n, Olga Orozco, Clarice Lispector, Fernando Pessoa o H&eacute;ctor Viel Temperley)</strong> y tambi&eacute;n de su propia deriva, cuando escribi&oacute; libros de poemas como <em>La contingencia</em> y <em>La invenci&oacute;n del equilibrio</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lejos del desenfreno o del v&eacute;rtigo desbocado, la escritora prefiere detenerse en las piedras en el camino, en el musgo, en el hallazgo inesperado que alimenta a la poes&iacute;a. <strong>Un tipo de exploraci&oacute;n que solamente puede conjugarse en infinitivo, a partir de acciones vitales como &ldquo;errar&rdquo;, &ldquo;habitar&rdquo;, &ldquo;improvisar&rdquo;, &ldquo;ejercitar&rdquo;, &ldquo;respirar&rdquo;</strong>, que le dan nombre a los cap&iacute;tulos del texto y que lo enhebran. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Poesía y errancia, de Alicia Genovese.                            </span>
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        <strong>&ndash; &iquest;De qu&eacute; manera lleg&aacute;s a la literatura? &iquest;Fue un hallazgo, alguna lectura que te moviliz&oacute;, algo que se te impuso?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Es un camino muy raro porque yo vengo de una casa muy humilde donde no hab&iacute;a libros. Entonces, mi primer contacto con la literatura fue reci&eacute;n en la escuela secundaria. Fui a una buena escuela normal de la zona sur, en Banfield. Viv&iacute;a en Llavallol, as&iacute; que ten&iacute;a que viajar much&iacute;simo. Y fue ah&iacute;, en el colegio, con los profesores, que de alguna manera me enganch&eacute; primero con la lectura. Los estudiantes no eran muy apegados a la literatura, tampoco mis amigas. <strong>Pero con los profesores enseguida establec&iacute; algo as&iacute; como un di&aacute;logo. Tambi&eacute;n iba mucho a la biblioteca de la escuela. En esa &eacute;poca nos compr&aacute;bamos unas antolog&iacute;as con textos que eran espectaculares.</strong> Como yo ten&iacute;a ese viaje enorme de mi casa al colegio las llevaba conmigo todos los d&iacute;as. Y ah&iacute; le&iacute;a poes&iacute;a, sobre todo los cl&aacute;sicos. Eso me cambi&oacute; la vida. As&iacute; que mi entrada a la literatura es eso. Despu&eacute;s, claro, me puse a escribir, De alguna manera empec&eacute; como a parafrasear, a ensayar garabatos, sin tener nada. O con la nada misma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Hasta que llega el momento en que decid&iacute;s ir a la universidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, ah&iacute; dije en casa que iba a seguir Letras, ante lo cual mis padres me preguntaron qu&eacute; era eso. Lo m&iacute;o fue siempre a los tropezones. De hecho incorporarme a la universidad para m&iacute; fue como un shock, me result&oacute; muy dif&iacute;cil: me cost&oacute; mucho entender ese clima, ese ambiente. <strong>Estudiaba mucho, sab&iacute;a un mont&oacute;n e iba a dar el examen final y me sacaba 6. Eso, para m&iacute;, que estaba acostumbrada al cuadro de honor en la secundaria, era como una deshonra.</strong> Despu&eacute;s hay otro momento de ingreso m&iacute;o, si quer&eacute;s m&aacute;s en serio, a la literatura, se da cuando ya estando en la carrera entro a un taller donde conozco a <strong>Irene Gruss</strong>, <strong>(Jorge) Aulicino</strong>, <strong>Marcelo Cohen</strong>. Hab&iacute;a muchas personas m&aacute;s, claro, eran todos muy j&oacute;venes y sab&iacute;an m&aacute;s que yo. Alguno incluso ya ten&iacute;a alg&uacute;n libro publicado. Ah&iacute; fue el momento en el que empec&eacute; a escribir cosas y recib&iacute;a unas devoluciones un poco crueles (risas). En esa &eacute;poca la correcci&oacute;n no exist&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Qu&eacute; a&ntilde;o era?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Eso ser&iacute;a en el 73, 74, 75. Si yo me tengo que mirar ahora en ese espejo dir&iacute;a que me veo como una especie de provinciana de la escritura. Pero esas devoluciones fueron muy buenas y sobre todo, esos intercambios me trajeron tambi&eacute;n una apertura a lecturas a las que de otro modo nunca hubiera llegado. <strong>En el taller ellos hablaban de (Cesare) Pavese, yo nunca lo hab&iacute;a escuchado. Aparecen, as&iacute;, cosas que terminaron siendo fundamentales</strong>.&nbsp;
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            <span class="title">
                Alicia Genovese es escritora, docente y ensayista.                            </span>
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        <strong>&ndash; Para citar el t&iacute;tulo de tu &uacute;ltimo libro: </strong><em><strong>Poes&iacute;a y errancia</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, tal cual. <strong>Creo que ese libro, de hecho, resume un poco mi predisposici&oacute;n personal</strong>. Una&nbsp;predisposici&oacute;n a irse de la casa, a decirle a los padres &ldquo;esto no es lo que vos ten&eacute;s preparado para m&iacute;&rdquo;. Mis padres hab&iacute;an llegado a discutir si ten&iacute;a sentido que yo siguiera la secundaria o no, porque implicaba toda una movida econ&oacute;mica para ellos. As&iacute; que todo lo que vino despu&eacute;s tuvo algo de aventura, algo de &eacute;pica. Uno de los primeros libros que escrib&iacute;, que es como una prosa un poco autobiogr&aacute;fica, empieza con la palabra &ldquo;irme&rdquo;. Y yo quer&iacute;a irme. No es que estaba mal, pero de chica present&iacute;a que hab&iacute;a otras cosas que eran mejores para m&iacute;. <strong>Yo coleccionaba historietas, revistas mexicanas, cualquier cosa. &iexcl;Yo le&iacute;a hasta la gu&iacute;a de tel&eacute;fono! </strong>Y en ese tipo de lecturas escuchaba que hab&iacute;a un mundo que era para m&iacute;, pero que para eso ten&iacute;a que irme de ah&iacute;, un poco por lo menos. La errancia de alguna manera sigui&oacute;. Tampoco es que soy una aventurera alocada, pero s&iacute; con las cosas en las que creo, las que me gustan, las que necesito. Bueno, as&iacute; funciona un poco el deseo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Ya desde los comienzos transitaste por la poes&iacute;a y la academia. &iquest;C&oacute;mo se daba en vos esa convivencia entre estos dos mundos que parecer&iacute;an ser muy distintos</strong>?
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Creo que de entrada fue una convivencia muy conflictiva. Yo ten&iacute;a en claro que quer&iacute;a escribir ya cuando estaba en la facultad, no es que me interesara estrictamente hacer una carrera acad&eacute;mica. Lo que pasa es que en la facultad ten&iacute;a acceso a una informaci&oacute;n a la que no pod&iacute;a acceder de otra manera. Entonces eso me fascinaba. Yo ten&iacute;a compa&ntilde;eras de la facultad que por ah&iacute; conoc&iacute;an autores o lecturas porque iban a la casa o hablaban con Fulanito. Una red de accesos, de contactos muy distinta. <strong>Yo no circulaba de esa manera, mi formaci&oacute;n siempre estuvo en la educaci&oacute;n p&uacute;blica</strong>. Por momentos iba y ven&iacute;a de la facultad, porque ten&iacute;a que trabajar. Primero haciendo un trabajo administrativo, despu&eacute;s en periodismo. En ese momento estaba en una agencia relacionada con la militancia pol&iacute;tica de izquierda que yo ten&iacute;a por entonces y dej&eacute; la facultad. Segu&iacute;a en la errancia (risas), por &eacute;pocas volv&iacute;a a cursar. Finalmente conoc&iacute; al que fue despu&eacute;s mi marido y &eacute;l obtuvo una beca para ir a Estados Unidos. &Eacute;l ah&iacute; me dijo que me esperaba un a&ntilde;o, que terminara la carrera as&iacute; en Estados Unidos pod&iacute;a hacer algo y no morirme de angustia. Entonces logr&eacute; el t&iacute;tulo y nos fuimos. All&aacute; tuve mucha suerte, primero en Boston y despu&eacute;s en Florida, donde hab&iacute;a un centro de estudios y un muy buen departamento de espa&ntilde;ol en la universidad. Y me fue bien.<strong> Pero siempre tuve en claro que lo m&iacute;o era escribir, no era el mundo de la academia. En todo caso la universidad era siempre un complemento, una manera de tener alg&uacute;n trabajo digno.</strong> O algo para responder cuando te preguntan qu&eacute; hac&eacute;s. Dec&iacute;s &ldquo;soy profesora&rdquo; y de alguna manera se aquietan las aguas. Si dec&iacute;s &ldquo;soy escritora&rdquo; o &ldquo;soy poeta&rdquo; en alg&uacute;n momento eso parec&iacute;a un descr&eacute;dito incre&iacute;ble.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mis padres habían llegado a discutir si tenía sentido que yo siguiera la secundaria o no, porque implicaba toda una movida económica para ellos. Así que todo lo que vino después tuvo algo de aventura, algo de épica</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Por qu&eacute; cre&eacute;s que en algunos espacios se ve&iacute;a o tal vez se sigue viendo a la poes&iacute;a como una etapa en la vida, como algo que se hace en la juventud para despu&eacute;s pasar a otra cosa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; De jard&iacute;n de infantes dir&iacute;a yo, ni siquiera de la juventud (risas). Por un lado me parece que ah&iacute; hay algo muy argentino. Por eso a m&iacute; me sirvi&oacute; mucho la experiencia de Estados Unidos para ver que hab&iacute;a otra cosa. Despu&eacute;s tambi&eacute;n me vino bien haber viajado a dar clases a otros pa&iacute;ses. Viaj&eacute; bastante a Chile para dar clases sobre poes&iacute;a. Y tambi&eacute;n vi ah&iacute; que all&aacute; hab&iacute;a otra cosa en este sentido. <strong>Yo pertenezco a una generaci&oacute;n que viene de la Universidad de Buenos Aires y m&aacute;s espec&iacute;ficamente de la carrera de Letras donde muchos narradores que salieron de all&iacute; dec&iacute;an que nunca hab&iacute;an le&iacute;do poes&iacute;a. O que no les interesaba en absoluto. Estaba flotando eso, como una expresi&oacute;n de una subvaloraci&oacute;n incre&iacute;ble</strong>. Eso existe o exist&iacute;a. Pero lo que me parece m&aacute;s importante ahora es lo que viene pasando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Por un lado porque hay nuevas generaciones de narradores que s&iacute; est&aacute;n interesados en la poes&iacute;a poes&iacute;a. Me ha pasado de estar leyendo a <strong>Federico Falco</strong> y ver que citaba un poema m&iacute;o. <strong>O saber del inter&eacute;s que tienen en la poes&iacute;a autoras y autores como Gloria Peirano o Sebasti&aacute;n Mart&iacute;nez Daniell.</strong> As&iacute; que lo que m&aacute;s me gusta de este momento es todo lo que est&aacute; cambiando. Yo doy clases en la Universidad Nacional de las Artes, en la carrera de Artes de la escritura. Esa carrera, ya desde el principio, comenz&oacute; con un programa en el que la poes&iacute;a ten&iacute;a un lugar important&iacute;simo. As&iacute; que ya hay circulando cada vez m&aacute;s gente egresada que vivi&oacute; todos esos a&ntilde;os con la poes&iacute;a y que carece de prejuicios. Creo que ese movimiento tambi&eacute;n ha hecho algo hacia afuera que tiene que ver con horadar el prejuicio, cosa que me encanta. Me encanta ser parte de eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Voy a citar el t&iacute;tulo de uno de tus libros recientes, que es </strong><em><strong>Abrir el mundo desde el ojo del poema</strong></em><strong>.</strong><em><strong> </strong></em><strong>Si ten&eacute;s que decir hacia d&oacute;nde apunta ese ojo, &iquest;qu&eacute; es lo que dir&iacute;as?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;Mir&aacute;, la poes&iacute;a para m&iacute; es como un <em>sensorium</em>. De alg&uacute;n modo es un enorme aparato sensible que puede percibir un esp&iacute;ritu de &eacute;poca. Por eso a veces dicen eso de que la poes&iacute;a &ldquo;sab&iacute;a desde antes&rdquo; tal o cual acontecimiento. Creo que es eso: una captaci&oacute;n sensible de la poes&iacute;a que puede m&aacute;s que cualquier tem&aacute;tica que se imponga, ya sea pol&iacute;tica, social, econ&oacute;mica, personal. Por otro lado, tambi&eacute;n pienso que la poes&iacute;a es un discurso. Es un discurso y como tal es muy importante en este momento en el que estamos carentes de un discurso que nos contenga. <strong>El discurso que est&aacute; circulando es un discurso horrible, ni hablar del discurso oficial. El discurso oficial de hoy es un discurso que distorsiona el lenguaje, que distorsiona la idea misma de discurso, que est&aacute; hecho de falsedades. Sin ir m&aacute;s lejos, el discurso de nuestro presidente es el discurso de la hip&eacute;rbole. </strong>Y sabemos que no hay discursividad posible en la constante hip&eacute;rbole. No se puede. La hip&eacute;rbole no puede ser constante porque enseguida toca l&iacute;mites. Y, en este caso, el l&iacute;mite es la injuria, es la puteada, el descr&eacute;dito a trav&eacute;s de palabras e im&aacute;genes horrorosas. Es un bochorno todo lo que dice. Y el discurso de la poes&iacute;a es todo lo contrario, es un discurso que puede contener. Eso no quiere decir que la poes&iacute;a pretenda un tono edulcorado, para nada. <strong>La poes&iacute;a envuelve siempre una emoci&oacute;n perturbadora que tiene que ver con el da&ntilde;o, con la herida, con el deseo, con lo prohibido, con lo negado. </strong>Con lo afectivo en el sentido de <em>afectus. </em>Y eso creo que en este momento es impresionantemente necesario.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Genovese es autora de más de quince libros de poemas y de numerosos ensayos dedicados a la lectura de poesía.                            </span>
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        <strong>&ndash; &iquest;Hay un lugar posible para el discurso de la poes&iacute;a en este mundo actual de las pantallas, del v&eacute;rtigo, de los tiempos acelerados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, yo creo que s&iacute; porque hay un momento en que las pantallas se silencian. Ah&iacute; empieza todo. Es verdad que todos estamos pendientes del tel&eacute;fono, de las pantallas. No podemos decir &ldquo;no, yo no&rdquo;. Yo tambi&eacute;n estoy conectada. Pero cada tanto busco alg&uacute;n paisaje. Me pasa en el Delta, que es donde de alguna manera aparece el paisaje del silencio. <strong>A m&iacute; me parece que tambi&eacute;n hay un aprendizaje en la poes&iacute;a en este sentido: la poes&iacute;a un poco impulsa que hagamos un silencio</strong>.<strong> Y que notemos que no pasa nada, que apenas es un silencio. </strong>Para que nos pase lo m&aacute;s genuino necesitamos esos huecos. Por eso no es que reniegue de las posibilidades tecnol&oacute;gicas, pero creo que la poes&iacute;a tiene que conectar con otra cosa, con un v&iacute;nculo, con el cuerpo. Estamos en una &eacute;poca que va a contrapelo de eso, lamentablemente, pero me parece que la poes&iacute;a puede contribuir a establecer un v&iacute;nculo m&aacute;s cercano con el afuera. Y cuando digo afuera, no creo que eso deba ser &uacute;nicamente el medio natural. Cuando viv&iacute;a en Llavallol y me mud&eacute; al centro, a m&iacute; la ciudad me impact&oacute;. La ciudad te da un mont&oacute;n de est&iacute;mulos tambi&eacute;n. As&iacute; que el afuera es esa cosa enorme y cada cual se disuelve en ella. Creo que en este momento m&aacute;s que las pantallas, el gran peligro es toda la informaci&oacute;n basura que circula, todo el ruido. La infoesfera de la que habla <strong>Byung-Chul Han</strong>. Bueno, me parece que si la poes&iacute;a es un discurso muy importante en este momento es porque no puede moverla m&aacute;s que una voluntad de verdad. <strong>Entonces la poes&iacute;a aparece realmente cuando vos te conect&aacute;s con algo tuyo que no pudiste obviar. Si ten&eacute;s voluntad de entrar ah&iacute;, ten&eacute;s una voluntad de verdad</strong>.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El discurso oficial de hoy es un discurso que distorsiona el lenguaje, que distorsiona la idea misma de discurso, que está hecho de falsedades. Sin ir más lejos, el discurso de nuestro presidente es el discurso de la hipérbole. Y sabemos que no hay discursividad posible en la constante hipérbole. No se puede. La hipérbole no puede ser constante porque enseguida toca límites</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;C&oacute;mo fue que empezaste a pensar en la idea de &ldquo;errancia&rdquo;, que es central en tu &uacute;ltimo libro, para pensar en la poes&iacute;a y en lo que vos escrib&iacute;s en particular?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Mir&aacute;, <em>Poes&iacute;a y errancia</em> es un ensayo que empez&oacute; por algunas ideas que me aparecieron en una entrevista p&uacute;blica, una especie de clase magistral, que hicimos hace un tiempo en el CCK en Poes&iacute;a ya, un ciclo muy hermoso. Yo sent&iacute; que ten&iacute;a que preparar algunas cosas para decir porque iba a haber mucho p&uacute;blico y me daba miedo que me agarrara el vac&iacute;o y no tuviera de d&oacute;nde agarrarme. Y no s&eacute; bien c&oacute;mo empez&oacute; pero en el di&aacute;logo aparecieron dos ideas important&iacute;simas. Ivana Romero ah&iacute; me pregunt&oacute; qu&eacute; es necesario para escribir poes&iacute;a y yo dije <strong>&ldquo;para escribir poes&iacute;a hay que tener una capacidad enorme de errancia&rdquo;</strong> (risas). Esa fue mi respuesta. Y despu&eacute;s vino la pregunta que siempre te hacen: qu&eacute; es poes&iacute;a. En ese momento yo lo que dije es que la poes&iacute;a es respirar con el lenguaje hasta encontrar un h&aacute;bitat. Esa misma definici&oacute;n es la que hoy est&aacute; casi al final del ensayo. Cuando me fui de ah&iacute;, anot&eacute; esas ideas. <strong>Poco despu&eacute;s, mirando Instagram, descubr&iacute; que hab&iacute;a mucha gente joven que hab&iacute;a estado en la charla y citaba eso. Con fotos, con todas las pavadas de Instagram</strong> (risas). Entonces pens&eacute; &ldquo;c&oacute;mo pegaron estas ideas&rdquo;. Y dije &ldquo;errancia, qu&eacute; hermosa palabra&rdquo;. As&iacute; arranqu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Lejos del lugar com&uacute;n de la contemplaci&oacute;n o de la quietud, ubic&aacute;s a la poes&iacute;a en el movimiento.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, no s&eacute; si tengo muy claro eso. Me parece que la b&uacute;squeda es un poco independiente del movimiento.<strong> La caminata claro que me resulta particularmente reveladora. O el agua. Quiero decir: meterme al agua y nadar un rato. Pero tambi&eacute;n hacer la plancha. O la ducha. O las plantas.</strong> Hay espacios que una necesita para bajar un cambio y ah&iacute; aparecen las mejores ideas. As&iacute; que me parece que la errancia tiene que ver con el movimiento, pero no con el traqueteo. <strong>El traqueteo a veces es nocivo porque pas&aacute;s de una cosa a otra sin poder detenerte en nada.</strong> Y la poes&iacute;a, si hay algo que necesita, justamente, es detenerse. As&iacute; que pienso en la errancia m&aacute;s que nada como una forma de la deriva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/alicia-genovese-poesia-enorme-aparato-sensible-percibir-espiritu-epoca_1_13028003.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2026 03:01:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alicia Genovese: “La poesía es un enorme aparato sensible que puede percibir un espíritu de época”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poesía,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escritora argentina Gabriela Cabezón Cámara, nominada para el prestigioso premio Booker internacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/escritora-argentina-gabriela-cabezon-camara-nominada-prestigioso-premio-booker-internacional_1_13016853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/410d3630-1659-4b05-ad40-d9f169ad0917_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La escritora argentina Gabriela Cabezón Cámara, nominada para el prestigioso premio Booker internacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es por la traducción al inglés de su novela “Las niñas del naranjel”. Integra la “lista larga” de seleccionados, junto a otras doce obras.</p><p class="subtitle">Entrevista - Gabriela Cabezón Cámara: “La destrucción de Latinoamérica nunca terminó: se siguen arrasando personas y territorios”</p></div><p class="article-text">
        La escritora argentina <strong>Gabriela Cabez&oacute;n C&aacute;mara</strong> sigue cosechando premios y nominaciones por su novela <em>Las ni&ntilde;as del naranjel</em> (Random House, 2024). Esta vez el libro, que en ingl&eacute;s lleva como t&iacute;tulo <em>We Were Green and Trembling</em>, <strong>qued&oacute; elegido entre los trece integrantes de la &ldquo;lista larga&rdquo; de obras elegidas para competir por el prestigioso premio Booker internacional</strong> que se entrega anualmente en Londres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Premio International Booker reconoce la labor vital de la traducci&oacute;n,<strong> con un premio de 50.000 libras que se divide en partes iguales entre el autor y el traductor ganadores</strong>. La lista corta de seis libros se anunciar&aacute; el martes 31 de marzo de 2026. Cada t&iacute;tulo preseleccionado recibir&aacute; un premio de 5.000 libras, repartidos equitativamente entre el autor y el traductor&rdquo;, informaron desde la organizaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DVJKc6vgn7l/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Las ni&ntilde;as del naranjel --We are green and trembling-- en la exquisita traducci&oacute;n que hizo mi querida y muy exquisita poeta y traductora Robin Myers, qued&oacute; en la lista larga del International Booker Prize 2026. Estoy muy contenta. Y tan agradecida&rdquo;, <a href="https://www.instagram.com/p/DVJNkwKlkc1/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">afirm&oacute; la escritora en su cuenta de Instagram</a>.
    </p><p class="article-text">
        A finales de 2025, en una ceremonia que tuvo lugar en Nueva York, Estados Unidos, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/escritora-argentina-gabriela-cabezon-camara-gano-national-book-award-ee-uu-ninas-naranjel_1_12783524.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cabez&oacute;n C&aacute;mara recibi&oacute; el National Book Award en la categor&iacute;a &ldquo;Literatura traducida&rdquo;</a> junto con la traductora de la obra, <strong>Robin Myers</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En octubre y por ese mismo libro, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/gabriela-cabezon-camara-gano-prestigioso-premio-literario-sor-juana-ines-cruz_1_11771988.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la autora hab&iacute;a recibido el Premio Sor Juana In&eacute;s de la Cruz </a>y a finales de 2024 se hab&iacute;a llevado el Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute;-Filba.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Las niñas del naranjel&quot;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Cabez&oacute;n C&aacute;mara ya fue nominada al Booker internacional, en 2020, por su libro </strong><em><strong>Las aventuras de la China Iron</strong></em><strong>.</strong> Tambi&eacute;n compitieron por ese galard&oacute;n otras escritoras argentinas en ediciones anteriores.
    </p><p class="article-text">
        E<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/escritora-argentina-selva-almada-lista-corta-prestigioso-booker-prize-internacional_1_11275778.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n 2024 fue el turno de Selva Almada</a>, por su libro <em>No es un r&iacute;o</em>. En 2022, <strong>Claudia Pi&ntilde;eiro</strong> con <em>Elena sabe.</em> En 2021, <strong>Mariana Enriquez</strong> con el libro de cuentos <em>Los peligros de fumar en la cama</em>. Y en 2018, <strong>Ariana Harwicz</strong> con <em>Matate, amor</em>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>De qu&eacute; se trata&nbsp;</strong><em><strong>Las ni&ntilde;as del naranjel</strong></em></h2><p class="article-text">
        Con el controvertido personaje de Catalina de Erauso del Siglo de Oro Espa&ntilde;ol en el centro de la escena &ndash;una figura m&aacute;s conocida como &ldquo;La Monja Alf&eacute;rez&rdquo; porque naci&oacute; ni&ntilde;a en 1592, luego se sum&oacute; como var&oacute;n a la llamada Conquista espa&ntilde;ola de Am&eacute;rica y m&aacute;s adelante escribi&oacute; una pol&eacute;mica autobiograf&iacute;a&ndash;<strong>&nbsp;Cabez&oacute;n C&aacute;mara volvi&oacute; a narrar, como lo hab&iacute;a hecho en su descomunal novela&nbsp;</strong><em><strong>Las aventuras de la China Iron</strong></em><strong>, una impactante historia en movimiento</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta vez tom&oacute; una figura m&iacute;tica para cruzarla con una selva que se parece bastante a las del cineasta japon&eacute;s Hayao Miyazaki, con dos ni&ntilde;as ind&iacute;genas que no paran de hacer preguntas, con palabras en guaran&iacute; y escenas disparatadas,<strong>&nbsp;con crueldades y asesinatos de todo tipo, con peripecias narradas con humor</strong>&nbsp;y v&eacute;rtigo en un territorio que, mientras Antonio se preocupa por escribir y de recordar, sigue siendo arrasado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando le&iacute; su autobiograf&iacute;a, no pod&iacute;a creer esa especie de picaresca siniestra. Porque es una especie de picaresca del horror, del horror real, del horror hist&oacute;rico&rdquo;,<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/gabriela-cabezon-camara-destruccion-latinoamerica-termino-siguen-arrasando-personas-territorios_1_10656288.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;cont&oacute; ante elDiarioAR la escritora</a>&nbsp;sobre sus primeras aproximaciones a este personaje singular
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;A la vez me interesaba la conquista espa&ntilde;ola no solo en su aspecto hist&oacute;rico, sino como un fen&oacute;meno que no se termin&oacute; nunca y que sigue hoy.&nbsp;<strong>Est&aacute; por estos d&iacute;as el Tercer Mal&oacute;n de la Paz en Tribunales, eso habla de que la conquista sigue y que muchos pueblos son tratados con desprecio o ninguneados</strong>. Y tambi&eacute;n nos muestra que sus territorios siguen siendo arrasados. Si vinieran a arrasar Villa Crespo se armar&iacute;a un quilombo tremendo. O el Microcentro, o San Telmo o Mataderos. Quiero decir, con cualquier barrio de la ciudad se pudrir&iacute;a&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/escritora-argentina-gabriela-cabezon-camara-nominada-prestigioso-premio-booker-internacional_1_13016853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Feb 2026 14:39:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escritora argentina Gabriela Cabezón Cámara, nominada para el prestigioso premio Booker internacional]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luis Sagasti: “La mirada poética se opone a la lógica de los algoritmos que nos digitan la vida para que seamos meros consumidores”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/luis-sagasti-mirada-poetica-opone-logica-algoritmos-digitan-vida-seamos-meros-consumidores_1_12990610.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b47185ef-7999-4350-aec4-a986324b43ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luis Sagasti: “La mirada poética se opone a la lógica de los algoritmos que nos digitan la vida para que seamos meros consumidores”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor acaba de publicar “La realidad absoluta”, una serie de narraciones hipnóticas donde se cruzan el arte plástico, la fotografía, el cine y su encantador modo de encontrar nexos insospechados entre imágenes muy diversas. Su mirada sobre las redes sociales, los géneros de sus libros y la idea de autor en la literatura.</p><p class="subtitle">Entrevista - Martín Kohan: “La identidad argentina, como toda identidad, transcurre en crisis, entre lo que se levanta y se cae”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;<em>En la oscuridad de la selva yace la realidad absoluta, sin metaf&iacute;sica ni amparo. Se trata de una realidad a tiro de piedra, la que ciertamente constituye el mundo y que nos reduce a la pura animalidad, es decir al presente crudo. El problema es que nuestra condici&oacute;n no nos permite alojarnos mucho tiempo all&iacute; sin comenzar a perder cordura&rdquo;</em> se lee en <em>La realidad absoluta </em>(Eterna Cadencia Editora, 2026), el reciente libro del escritor argentino <strong>Luis Sagasti</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adentrarse en esta publicaci&oacute;n ciertamente magn&eacute;tica, <strong>a la que el propio escritor ubica dentro de los libros de relatos aunque desconf&iacute;e de los g&eacute;neros literarios o se dedique siempre a tironear de ellos</strong>, es como ingresar a esa selva bastante presente en las p&aacute;ginas de <em>La realidad absoluta.</em> Porque la literatura de Sagasti es un territorio lleno de sorpresas que ofrece im&aacute;genes al parecer conocidas &ndash;o mejor, resonantes: en el universo de Sagasti las cosas siempre se parecen a otras cosas; las caras, los gestos, los cuadros transmigran&ndash; y al mismo tiempo reveladoras.
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, el autor de <em>Bellas artes</em>, <em>Maelstrom</em> y <em>Leyden Ltd</em>., entre much&iacute;simos otros, pone en funcionamiento <strong>su encantador modo de encontrar nexos insospechados y a la vez fascinantes en escenarios muy diversos</strong>. Tramados a partir de la figura de la esquirla &ndash;en <em>La realidad absoluta</em> se suceden tiempos, texturas, leyendas, escenarios, mientras persisten la inquietud alrededor de la infancia, las heridas que dej&oacute; de la &uacute;ltima dictadura militar en Argentina, la memoria, la p&eacute;rdida, el desquicio&ndash; en los textos se cruzan la pintura del franc&eacute;s <strong>Antoine Watteau</strong>, las fotos de <strong>Eduardo Longoni </strong>que exhiben una represi&oacute;n policial a las Madres de Plaza de Mayo, los proyectos desmesurados de <strong>Aby Warburg</strong>, la teor&iacute;a sobre la timidez de los &aacute;rboles, el cine de <strong>Werner Herzog</strong>, las novias en viaje de <strong>Pippa Bacca </strong>o las andanzas de un escritor fantasma.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La realidad absoluta, de Luis Sagasti.                            </span>
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        <strong>&ndash; En las p&aacute;ginas del libro se lee lo siguiente: &ldquo;El arte de cierta literatura consiste en lograr siempre una constelaci&oacute;n nueva usando las mismas estrellas&rdquo;. Quer&iacute;a arrancar por esto, por preguntarte en qu&eacute; constelaci&oacute;n pensabas cuando escrib&iacute;as </strong><em><strong>La realidad absoluta</strong></em><strong>, si es que pensabas en una puntual o si fue apareciendo a medida que escrib&iacute;as.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &iquest;Todas las preguntas van a ser as&iacute; de dif&iacute;ciles? (risas). Lo que pienso es una pregunta sobre esto de la historia a contar. &iquest;Es lo que le sucede a una persona? &iquest;Lo que le pasa a un grupo? Pensado as&iacute; suena como algo muy acotado. Es como el famoso camino del h&eacute;roe. Me suena como a un esquema, a una estructura. Pero yo creo que con el tiempo, con la edad, uno ya no busca tramas. Salvo, ponele, en alg&uacute;n policial, cuando uno lee quiere ver c&oacute;mo resuelve el que lo escribi&oacute; determinado problema. <strong>Pero salvo en algo muy puntual, las tramas ya importan poco, me parece, por lo menos para mi gusto. Creo que la sorpresa en general viene por otro lado. </strong>Creo, tambi&eacute;n, que a uno le gusta sorprenderse en cualquier &aacute;mbito, sorprenderse para bien. Con las historias no ocurre muy a menudo, pero cada tanto alguien combina de manera distinta lo que siempre se cuenta y eso para m&iacute; es un gran motivo de felicidad. <strong>Entonces por ah&iacute; s&iacute;, encontrar una manera distinta de formar, de contar una historia, a m&iacute; me parece maravilloso. Si lo logro en lo que yo mismo cuento me llena de satisfacci&oacute;n</strong>. Hasta que alguien viene y me dice &ldquo;che, eso eso de la ballena blanca ya lo escribi&oacute; Melville&rdquo; (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Ya est&aacute; usado, ya est&aacute; tomado (risas). Entonces podemos decir que esa constelaci&oacute;n la vas encontrando en el hacer, no es que vos te propon&eacute;s una a priori.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; No, claro, yo creo que las cosas siempre surgen haciendo. El otro d&iacute;a estaba mirando un documental sobre<strong> Gerhard Richter</strong>, el pintor alem&aacute;n abstracto. El tipo empieza como al azar a pintar la tela, pero ese azar lo va obligando a hacer cosas. Sin pretender compararnos con Richter, yo creo que nos puede suceder algo parecido. Vos ten&eacute;s una primera idea, te sale algo y a medida que vas escribiendo se va acotando el repertorio de posibilidades narrativas. Ah&iacute; vas formando, si se quiere, una historia o una peque&ntilde;a narraci&oacute;n. <strong>Pero nunca se me ocurri&oacute; a m&iacute; de entrada &ldquo;voy a escribir esto&rdquo;. Estas cosas nunca vienen en paquete.</strong> Por otro lado, a m&iacute; y creo que a muchos no pasa, las ideas primero se me presentan como algo nuboso. Como una niebla espesa que va bajando a tierra, para usar una imagen ya bastante usada. Es como algo plat&oacute;nico: yo vislumbro algo que no s&eacute; bien qu&eacute; es. Una serie de emociones o de, qu&eacute; s&eacute; yo, cosas que se contraponen. Ah&iacute; nada est&aacute; muy claro. Pero algunas de ellas a m&iacute; se me van clarificando a medida que voy escribiendo. <strong>Lo cual hace que el &eacute;xito de la faena sea bastante relativo</strong> (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Algo parecido le pasa al profesor de filosof&iacute;a que aparece en varios tramos de La realidad absoluta, esto de ir detr&aacute;s de algo un poco inasible pero no dejar de hacerlo. En el caso de &eacute;l, algo as&iacute; como una totalidad, un ser superior.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, en alg&uacute;n momento mientras escrib&iacute;a me empez&oacute; a aparecer el viejo. Y s&iacute;, una de las lecturas que se puede hacer de esos textos puede ir por el lado de ir tras un imposible, como el Quijote, &iquest;no? <strong>La faena que se propone es bastante rid&iacute;cula pero tambi&eacute;n es de las que valen la pena. O sea, construir o restaurar totalidades.</strong> Pero, por supuesto, el fracaso es el &uacute;nico destino. A m&iacute; esa historia me gusta mucho. Me gusta mucho porque es muy l&uacute;dica, por un lado. Un poco absurda, tambi&eacute;n. Pero la idea era esa, <strong>decir &ldquo;bueno, tratemos de restaurar algo que ya se ha perdido&rdquo;</strong>. Y tiene que ser obviamente un viejo ante la indolencia de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; S&iacute;, es un viejo pero tiene algo medio ani&ntilde;ado. En alg&uacute;n momento, de hecho, lo acompa&ntilde;a un ni&ntilde;o y est&aacute; al cuidado de una mujer que tambi&eacute;n podr&iacute;a verse como una especie de ni&ntilde;era aunque sea un tipo grande. Da la impresi&oacute;n de que siempre est&aacute;s volviendo a la infancia, a pensarla, a narrarla. Pasaba ya en tu libro </strong><em><strong>Bellas artes</strong></em><strong> y en este tambi&eacute;n hay varias escenas alrededor de la infancia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, yo creo que la infancia tiene que ser nuestro destino, pero sin la inocencia. No podemos regresar limpios a ella. Pero s&iacute; lo que me atrae de ella es la plenitud, el abandono de uno como ni&ntilde;o ante las cosas que est&aacute; haciendo. <strong>Mar&iacute;a Negroni dec&iacute;a que la poes&iacute;a era la continuaci&oacute;n de la infancia por otros medios, lo cual es muy cierto. En lo personal yo tuve una infancia maravillosa. Tal vez todo el mundo vivi&oacute; una infancia as&iacute;, pero yo recuerdo la intensidad con que hac&iacute;a las cosas, con que dibujaba.</strong> Tambi&eacute;n el entusiasmo que yo pon&iacute;a que me dur&oacute; bastante. &iexcl;Me dur&oacute; toda la infancia! (risas). No es que despu&eacute;s se apaga sino que sencillamente adquiere otros matices. En la adultez todo es un poco distinto, ya uno entra en el plano de lo tr&aacute;gico. Pero mi infancia fue una infancia muy linda. No la extra&ntilde;o en absoluto, pero me gusta la idea de repente de recuperar precisamente la intensidad con que uno viv&iacute;a, con que uno aprehend&iacute;a el mundo. Y m&aacute;s hoy, en estos tiempos, en donde sencillamente y no descubro nada con esto, somos pura mercanc&iacute;a. Hoy nuestros deseos est&aacute;n de alguna forma suscriptos a un algoritmo. <strong>Tampoco quiero decir que la infancia de un chico de hoy no tenga la intensidad que tuvo la m&iacute;a, para nada. Pero creo que algunas cosas transcurren actualmente de manera espantosa, porque toda esta vida algor&iacute;tmica te quita creatividad. </strong>Por eso pienso en esa infancia donde el tiempo no pasa, donde todo es posible, hay que hacer un intento absurdo por recuperarla. Y la literatura a m&iacute; me sirve para eso, o al menos intento que me sirva para eso. Pero yo creo que aparece tanto el tema de la infancia en lo que escribo. Pero sin un atisbo de nostalgia.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La infancia tiene que ser nuestro destino, pero sin la inocencia. No podemos regresar limpios a ella. Pero sí lo que me atrae de ella es la plenitud, el abandono de uno como niño ante las cosas que está haciendo. María Negroni decía que la poesía era la continuación de la infancia por otros medios, lo cual es muy cierto.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Como ocurr&iacute;a en tus libros anteriores, ac&aacute; recuper&aacute;s escenas, im&aacute;genes, personajes, historias de distintas procedencias. De la pel&iacute;cula </strong><em><strong>Apocalipsis Now</strong></em><strong> al origen de los cien metros llanos, las fotos de Eduardo Longoni o las novias en viaje de Pippa Bacca. &iquest;Vas acopiando esas im&aacute;genes? &iquest;Las vas registrando de alguna manera hasta unirlas y que eso arme un relato?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Para la mayor&iacute;a de las cosas que escribo, la informaci&oacute;n no es algo que yo saque de internet. En internet b&aacute;sicamente corroboro cosas, pero no es que las saque de ah&iacute;. Eso por un lado. En segundo lugar, tengo una extraordinaria memoria para la estupidez absoluta (risas). Por ah&iacute; no recuerdo cosas importantes como, no s&eacute;, c&oacute;mo se hacen los cambios del auto, pero s&iacute; recuerdo cosas est&uacute;pidas porque tengo mucha memoria visual. De nuevo, por ah&iacute; esto le pasa a todo el mundo, pero a m&iacute; adem&aacute;s se me suma que tengo un gran poder de asociar cosas. Toda la vida tuve esto de empezar a vincular una cosa con otra. <strong>Me sale naturalmente. Por supuesto que esos v&iacute;nculos no necesariamente tienen valor literario y a veces los intento y veo que estoy forzando el asunto o que es demasiado metaf&oacute;rico o lo que fuera. Pero me nace eso.</strong> Algunas cosas resuenan f&aacute;ciles como esta pel&iacute;cula,<em> Apocalipsis Now </em>o <em>Aguirre, la ira de Dios</em>, o <em>Fitzcarraldo</em>, los elementos de contacto est&aacute;n ah&iacute;. Supongo que incluso alguien ya ha escrito sobre eso. Pero encontrar estas cosas como encuentro entre algo de Rodolfo Walsh con <em>El nadador</em> de John Cheever, no s&eacute; bien, me sale. Las asociaciones me vienen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En </strong><em><strong>La realidad absoluta</strong></em><strong> de hecho hac&eacute;s referencia a esta suerte de transmigraci&oacute;n de im&aacute;genes, de im&aacute;genes que vienen de otras previas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;. Vos sab&eacute;s que yo tengo un archivo con im&aacute;genes que se parecen unas a otras. M&aacute;s all&aacute; de cierta memoria visual que evidentemente tengo, <strong>yo fui educado con estos libros que se llaman </strong><em><strong>Pinoteca de los genios</strong></em><strong>, la tengo siempre a mano</strong>. Se compraba en los kioscos, creo que una vez por semana, mi viejo la compraba. Desde chico la miraba todo el tiempo, a m&iacute; me fascinaba la pintura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Es curioso eso tambi&eacute;n, del artefacto literario que arm&aacute;s: todo el imaginario viene de fuentes concretas, de im&aacute;genes de pel&iacute;culas existentes, de obras de arte concretas de otros, de artistas o te&oacute;ricos reales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, no hay ficci&oacute;n. O, mejor dicho, la ficci&oacute;n yo la puedo poner en una circunstancia, en una peque&ntilde;a historia, o en la escenograf&iacute;a de lo que cuento. Puedo poner nieve, qu&eacute; s&eacute; yo, para que cierre la historia mientras est&aacute; nevando por ejemplo. Pero la historia es cierta. Por ejemplo, cada locura de <strong>Aby Warburg </strong>es real, el tipo estaba chiflado en serio. Parece que es una joda m&iacute;a, pero no.
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                Luis Sagasti nació y vive en Bahía Blanca, donde además de escribir trabaja como docente.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Algo que me daba curiosidad es c&oacute;mo nombr&aacute;s a este libro. Est&aacute; claro que si se recorre tu obra una podr&iacute;a decir que de alguna manera se va perdiendo el sentido de g&eacute;nero. Al principio podr&iacute;amos marcar que tal cosa es una novela y tal otra un ensayo, pero despu&eacute;s no parece tan n&iacute;tida esa divisi&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Dir&iacute;a que es narrativa contempor&aacute;nea. <strong>Son m&aacute;s relatos que otra cosa. Todos est&aacute;n unidos, pero no tienen tanta cohesi&oacute;n, si se quiere, como</strong><em><strong> Lenguas vivas </strong></em>y los anteriores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Te dej&oacute; de importar pensar en t&eacute;rminos de g&eacute;nero literario? &iquest;Qu&eacute; te pasa con eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Bueno, varias cosas pueden pasar. Por un lado, no hay nada, es puro invento, es puro fluir. Creo que deber&iacute;amos escribir as&iacute; tambi&eacute;n. <strong>&iquest;Por qu&eacute; conservar con plenitud los g&eacute;neros? Me parece que lo que sale es lo que hay. A m&iacute; no me sale algo as&iacute; como un g&eacute;nero determinado. Tal vez s&iacute; en mis primeras novelas. Pero luego, digamos, lo que va saliendo es lo que yo respiro. </strong>Y esa respiraci&oacute;n tambi&eacute;n se manifiesta en mi forma de dar clases. Eso a veces sorprende a los alumnos. Pero, <strong>en cualquier caso, esto tambi&eacute;n es una forma de ser contempor&aacute;neos. No es que lo hago a prop&oacute;sito o que me lo propongo y tampoco soy el &uacute;nico.</strong>&nbsp;El otro d&iacute;a hablaba con (Benjamin) Labatut y me dec&iacute;a &ldquo;no s&eacute; si te pasa, yo no puedo leer m&aacute;s novelas, una novela de 400 p&aacute;ginas&rdquo;. Algo de eso hay. Tiene que ser una genialidad. O puedo leer un cl&aacute;sico, por supuesto. Pero algo nuevo, en esa extensi&oacute;n y en ese g&eacute;nero, me cuesta. Puedo leer 300 p&aacute;ginas, 400 p&aacute;ginas de la trilog&iacute;a de <strong>Rodrigo Fres&aacute;n</strong>, porque yo a veces agarro ese tipo de libros de cualquier lado. Leo 30 p&aacute;ginas, los cierro y agarro otras 30 p&aacute;ginas en otro lado. Adem&aacute;s hay otra cosa, uno de alg&uacute;n modo transcurre fragmentariamente. Est&aacute;s viendo una serie en Netflix que te gusta, pero por alg&uacute;n motivo la dej&aacute;s de ver y despu&eacute;s no la retom&aacute;s, agarr&aacute;s otra. A m&iacute; me pasa eso, cuando una serie o una novela que estoy leyendo me dio lo que creo que me ten&iacute;a que dar, la dejo. Y antes era &ldquo;no, c&oacute;mo no voy a terminar <em>Guerra y paz</em>&rdquo;. Pero en lo que yo hago no es un plan adrede. No, sale as&iacute;. <strong>A veces se me ocurren ideas para novelas pero las termino desdibujando en estos textos. Me gustar&iacute;a a veces d&aacute;rselas a alguien</strong> (risas).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Por qué conservar con plenitud los géneros? Me parece que lo que sale es lo que hay. A mí no me sale algo así como un género determinado. Tal vez sí en mis primeras novelas. Pero luego, digamos, lo que va saliendo es lo que yo respiro.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Bueno, en uno de los textos aparece la figura del escritor fantasma y tambi&eacute;n se pone en cuesti&oacute;n este asunto de las ideas y de qui&eacute;nes son o qu&eacute; es un autor. &iquest;Quer&iacute;as problematizar esto de alg&uacute;n modo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, igual dejame pensar un poco. Por un lado, algunos dicen &ldquo;ideas tenemos todos, lo verdaderamente dif&iacute;cil es llevarlas a cabo&rdquo;. Tambi&eacute;n puede ser al rev&eacute;s, alguien que tiene grandes ideas pero no tiene c&oacute;mo llevarlas a cabo. Y a veces llevar a cabo una gran idea es bastante simple. El clavo. O la aguja, todos esos dispositivos que no pueden mejorarse, que nacen &iacute;ntegros. <strong>No muchas cosas nacen &iacute;ntegras, &iquest;no? Entonces s&iacute;, vos ten&eacute;s una idea, se te ocurre algo que ya es pr&iacute;stino de entrada, eso sucede muy pocas veces. Entonces, como pasa muy poco, s&iacute; tiene mucho valor.</strong> Por otro lado, una idea puede ser banal, por ejemplo la de ese relato: un escritor fantasma le roba a un escritor una determinada idea. Bueno, s&iacute;. &iquest;Pero qu&eacute; hacemos con eso? Se puede hacer una estupidez, como hice yo. O se puede hacer una cosa seria. O, bueno, se puede pensar en un capit&aacute;n que se volvi&oacute; loco y quiere cazar una ballena blanca. Despu&eacute;s ten&eacute;s que escribirlo. Igual es un tema en el que me quedo pensando en el tema de la autor&iacute;a. Ah&iacute; se juega otra cosa. Yo he le&iacute;do a algunos cuyo fin es desaparecer como autores. Es decir, escribir de tal forma que lo que hicieron sea an&oacute;nimo. Esta idea de que lo que importa es lo que se est&aacute; diciendo, que no se vea ning&uacute;n rasgo de estilo. Es muy complejo hacer eso, pero no est&aacute; mal eso de desaparecer un rato (risas). <strong>Por otro lado, tambi&eacute;n me parece que todos queremos tener una voz. No una voz en el sentido de que le&eacute;s dos renglones y sab&eacute;s qui&eacute;n es, eso pasa con muy poca gente. Borges. </strong>En cualquier caso, creo que uno debe proponerse no ser el autor, sino ser sincero con lo que tiene que decir, con las formas, con los materiales que tiene a su disposici&oacute;n. Solamente eso es lo que vale. Vos ah&iacute; constru&iacute;s de alguna forma una suerte de verdad. Luego, si tu voz desaparece en la lengua, si tu voz se alza como algo claro y distinto respecto del resto es algo que no te tiene que importar. <strong>De alguna forma, me parece que hay algo medio zen al respecto. Como pasa con las personas simp&aacute;ticas: nunca saben que lo son. Entonces obran con simpat&iacute;a y son maravillosos.</strong> El ejemplo claro es un nene de tres a&ntilde;os naturalmente simp&aacute;tico, de esos que ante cada cosa que hacen todos lo aplaudimos. El hermano de cinco, de seis, celoso, lo imita. Y por una cuesti&oacute;n de piedad tambi&eacute;n aplaudimos, pero es un salame. Entonces ocurre eso: si vos quer&eacute;s ser enf&aacute;ticamente un autor termin&aacute;s siendo como ese nene de cinco a&ntilde;os que imita al de tres. Yo creo que uno deber&iacute;a ser lo m&aacute;s espont&aacute;neo dentro de lo que puede. Ah&iacute; vas a atraer las palabras que ten&eacute;s que atraer y despu&eacute;s vendr&aacute;n las otras, las historias, las pinturas, los sonidos. <strong>Pero yo creo que, a diferencia de otras artes, en la literatura esos desarrollos aparecen de m&aacute;s grande. Salvo alg&uacute;n Rimbaud y alg&uacute;n otro, no hay grandes genios de 18 a&ntilde;os en la literatura.</strong> La experiencia vital te da cierta sabidur&iacute;a y tambi&eacute;n muchas lecturas. Y leer demora, formarte como escritor demora. Entonces la genialidad es dif&iacute;cil que aparezca de muy joven. Pero, ya a cierta edad, si lo &uacute;nico que te plante&aacute;s es &ldquo;soy esta voz&rdquo;, sos un papa frita. Eso tiene que surgir espont&aacute;neamente. Y si no surge, no surge.&nbsp;
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                Bellas artes, otro de los libros inclasificables y magnéticos de Sagasti.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; </strong><em><strong>&ldquo;En nuestro ADN confluyen ambas energ&iacute;as, poes&iacute;a y capitalismo, pero siempre una predomina sobre la otra&rdquo;</strong></em><strong>, se lee en uno de los textos de La realidad absoluta. &iquest;Por qu&eacute; quisiste exponer esta suerte de convivencia?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Primero porque creo que es as&iacute;. Y, en segundo lugar, por la situaci&oacute;n que est&aacute; viviendo el planeta, <strong>y en particular la Argentina, que est&aacute; gobernada por una manga de frikis que parecen personajes sacados de </strong><em><strong>Titanes en el ring</strong></em>. O sea, no puede ser cierto todo esto (risas). Estamos en una situaci&oacute;n en donde los algoritmos nos digitan los deseos, las b&uacute;squedas. De alguna forma tambi&eacute;n terminan delineando los confines de parte de nuestra personalidad. B&aacute;sicamente estamos programados para ser objetos consumidores y de consumo. Frente a eso, frente a una mirada que solamente busca la utilidad de las cosas, se opone la mirada po&eacute;tica, la mirada po&eacute;tica que aprecia la cosa en s&iacute;. La mirada po&eacute;tica se opone a la l&oacute;gica de los algoritmos que nos digitan la vida para que seamos meros consumidores porque se detiene o es captada por la potencia de la singularidad de las cosas. La poes&iacute;a es la que te instala en un presente, que es el presente de los ni&ntilde;os. Por ejemplo, vos pod&eacute;s mirar una casa y verla como la casa en s&iacute;, como arquitectura. Apreciar la arquitectura. O mirar el terreno. Decir &ldquo;el terreno tiene 10x40, lo tiramos a la mierda, hacemos un edificio&rdquo;. Para m&iacute; la actitud po&eacute;tica es aquella que te permite la apreciaci&oacute;n de la cosa en s&iacute;. <strong>No digo que uno tiene que vivir de esa forma todo el tiempo porque es invivible. </strong>Pero hay que estar la mayor cantidad de veces posible frente a lo real. Uno sabe que vive en una sociedad capitalista y hace cosas. Pero estar&iacute;a bueno que prevalezca m&aacute;s esa mirada que en el plano humano te lleva a mirar a la persona como pr&oacute;jimo, para decirlo en t&eacute;rminos cristianos. El pr&oacute;ximo es el pr&oacute;jimo. Es decir, que vale en s&iacute; mismo. Y no que valga porque pertenece a un colectivo mayor. No digo que mirar as&iacute; va a salvar el mundo, pero por ah&iacute; puede hacer de esto un lugar un poquito m&aacute;s habitable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En </strong><em><strong>La realidad absoluta</strong></em><strong> aparece una referencia a las redes sociales, donde se dice que proponen algo as&iacute; como una correcci&oacute;n pol&iacute;tica asfixiante que recuerda al hex&aacute;gono de los panales. &iquest;Te interesan las redes? &iquest;Circul&aacute;s por ah&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Un poco, sobre todo en Facebook, aunque los pibes te dicen que eso es de viejo choto (risas). Pero es un espacio para gente que escribe mucho, para gente con la que pod&eacute;s debatir. <strong>Es como un caf&eacute;. Es un caf&eacute;, ni malo ni bueno. En un caf&eacute;, tambi&eacute;n, depende con qui&eacute;n te encontr&aacute;s. En mi experiencia, la gente con la que yo interact&uacute;o en Facebook es muy interesante</strong>. Obviamente tambi&eacute;n ten&eacute;s gente que pone cosas banales, todos podemos caer en eso tambi&eacute;n. A Instagram lo uso un poco menos. Deber&iacute;a aprender a usarlo mejor para, nada, divulgar lo que uno hace, pero me cuesta m&aacute;s. Y X, o Twitter, no tengo. Me parece un lugar, hasta donde s&eacute;, de mucha violencia, mucha estupidez. No me interesa en lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Adem&aacute;s es muy limitado en los caracteres. Salvo que seas versado en haiku, &iexcl;dejame de joder! (risas).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos programados para ser objetos consumidores y de consumo. Frente a eso, frente a una mirada que solamente busca la utilidad de las cosas, se opone la mirada poética.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; El tema es que para muchas personas el universo virtual se ha convertido, para citar el t&iacute;tulo de tu libro, en la realidad absoluta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;Es que s&iacute;, es la realidad. Por eso yo creo que u<strong>n visionario de todo esto es Borges</strong>. Es una realidad de un dios ficticio que inventa este magnate yanqui y termina colonizando el mundo. Todo porque a unos nerds de Harvard quieren conectarse con no s&eacute; qu&eacute; y terminan modificando la vida real tuya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Y esto te asusta? &iquest;Te interesa para narrarlo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Me interesa narrativamente pero yo creo que ya est&aacute;, ya hay dos cuentos que hablan de eso. Por algo Borges le publica <em>Casa tomada</em> a (Julio) Cort&aacute;zar. Si uno se pone a pensar, <em>Casa tomada</em>, de Cort&aacute;zar y <em>Tl&ouml;n</em>, <em>Uqbar, Orbis Tertius</em>, de Borges, plantean cosas parecidas, una realidad que va ocupando el mundo, va ocupando una casa hasta que los tipos se tienen que ir. Una realidad que es virtual en <em>Casa tomada </em>porque nunca ves nada. En el otro, Borges termina encerrado tambi&eacute;n, en un hotel, &eacute;l traduciendo no s&eacute; a qui&eacute;n. <strong>Creo que esos dos cuentos, no digo que agotan el tema pero son met&aacute;foras extraordinarias.</strong> Habr&iacute;a que esmerarse much&iacute;simo para hacer una nueva constelaci&oacute;n con esas estrellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Antes hablabas del gobierno de Javier Milei. En estos tiempos dif&iacute;ciles, de crisis econ&oacute;mica y noticias siempre abrumadoras, &iquest;est&aacute;s pudiendo escribir? &iquest;Te cuesta m&aacute;s? &iquest;C&oacute;mo transit&aacute;s estos d&iacute;as? </strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash; A m&iacute; me estimula. Y ojo que no es que yo escribo sobre la realidad circundante. Pero, por ejemplo, en lo que estuve haciendo ahora aparece esto de los grados del capitalismo y la poes&iacute;a y ahora sigo m&aacute;s o menos por ese lado.<strong> Es una modest&iacute;sima respuesta interior frente a una realidad que se torna absolutamente incomprensible. Incomprensible, no en el sentido te&oacute;rico, si no, dir&iacute;a, en un sentido emocional.</strong> Uno puede entender te&oacute;ricamente por qu&eacute; ocurren estas cosas, lo pod&eacute;s explicar. Ahora, emocionalmente me parece inconcebible que un tipo como Milei sea nuestro presidente. No porque sea liberal, para nada. Pero que un tipo con estos serios problemas mentales gobierne nuestro pa&iacute;s, m&aacute;s all&aacute; de incre&iacute;ble, es absolutamente vergonzoso. <strong>Basta ver cuando se encuentra con (Donald) Trump. La cara de Milei es la cara de un fan, no es la cara de un presidente. Eso a m&iacute; me da verg&uuml;enza como argentino.</strong> Un presidente es un presidente y habla de igual a igual aunque seas el presidente de Dock Sud. Todo esto por un lado me enoja, me entristece, me preocupa b&aacute;sicamente porque tengo dos hijos. Pero no me impide trabajar, al contrario, me estimula mucho. Puedo decir &ldquo;pero la puta madre&rdquo; cuando veo las noticias, pero igual escribo. <strong>Qu&eacute; s&eacute; yo, hay gente que ha escrito libros en un campo de concentraci&oacute;n. A la vez veo a este mu&ntilde;eco, la hermana, Adorni, Benegas Lynch y pienso &ldquo;&iexcl;un tipo que habla con el perro muerto!, no puede ser!&rdquo;</strong>. Es una mala novela de Aira. B&aacute;sicamente si alguien escribe esto en un libro dec&iacute;s &ldquo;che, no, baj&aacute; un poco&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/luis-sagasti-mirada-poetica-opone-logica-algoritmos-digitan-vida-seamos-meros-consumidores_1_12990610.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2026 03:02:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Luis Sagasti: “La mirada poética se opone a la lógica de los algoritmos que nos digitan la vida para que seamos meros consumidores”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los libros de febrero: Leila Guerriero, Luis Sagasti, Agatha Christie y escenas del “fascismo cosplay”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-febrero-leila-guerriero-luis-sagasti-agatha-christie-escenas-fascismo-cosplay_1_12975837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a132af2-ca59-4841-88f2-2b14ce95f451_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros de febrero: Leila Guerriero, Luis Sagasti, Agatha Christie y escenas del “fascismo cosplay”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las editoriales anunciaron diversos títulos que llegarán a las librerías a lo largo de todo el mes. De qué se tratan y qué sellos los publicaron.</p><p class="subtitle">Entrevista - ‘La hora de los hornos’: la película que desde la clandestinidad se volvió un ícono mundial del cine “en estado de revolución”</p></div><p class="article-text">
        Las editoriales argentinas y los sellos extranjeros que distribuyen sus libros en el pa&iacute;s anunciaron para febrero la llegada de una gran cantidad de lanzamientos. Entre ellos, se destacan la reedici&oacute;n de grandes libros de no ficci&oacute;n y tambi&eacute;n novelas, cuentos, biograf&iacute;as y ensayos. <strong>Algunos de estos libros vienen de la mano de autores y autoras como Leila Guerriero, Luis Sagasti, Osvaldo Bayer, Agatha Christie, Ricardo Strafacce, Cynthia Rimsky y Fernanda Tr&iacute;as</strong>, entre muchos otros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>La realidad absoluta</strong></em><strong>, de Luis Sagasti. </strong>&ldquo;De Monte Hermoso a la Sexta Avenida, de Herzog a Gardel, del bombardeo en Plaza de Mayo a las composiciones de Bach, la primera novedad del a&ntilde;o es el nuevo e hipn&oacute;tico libro de Luis Sagasti, <em>La realidad absoluta</em>.&nbsp;<strong>Quiz&aacute;s se trate del libro m&aacute;s inquietante de Sagasti</strong>, porque nos aproxima a esas experiencias para las que no hay lenguaje, ni pasado ni futuro. Experiencias de &lsquo;pura animalidad&rsquo;, de &lsquo;presente crudo&rsquo;. &lsquo;Solo cuando dejamos de estar presentes surgen las palabras&rsquo;, escribe Sagasti. Y con palabras el narrador nos gu&iacute;a hacia la oscuridad de la selva: una serie de escenas hilvanadas por la imposibilidad de nombrarse. Alguien que pisa y destripa un cuerpo en pleno bombardeo del 55, que se tropieza, se levanta, corre y grita. Un profesor de Filosof&iacute;a que intenta juntar los restos de Dios en un tupper. <strong>Un padre que agoniza la desaparici&oacute;n de su hija mientras contempla la geometr&iacute;a perfecta del follaje de una pintura de Watteau, que custodia como guardi&aacute;n de sala en la National Gallery. La sensaci&oacute;n de abismo de una bailarina que encabeza el cuerpo de danza del Ballet del Sur y olvida todo apenas se abre el tel&oacute;n.</strong> Un escritor fantasma que encuentra, a partir de la idea del autor que lo contrata, el deseo de escribir con su propia voz&rdquo;, informaron en un comunicado desde Eterna Cadencia sobre este nuevo e inclasificable libro del escritor argentino Luis Sagasti.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como rel&aacute;mpagos, las historias y escenas narradas abren con lucidez y delicadeza nuestras puertas de la percepci&oacute;n. As&iacute;, vamos construyendo, relato a relato, el rompecabezas que Sagasti nos invita a armar. <strong>La infancia, la memoria, el horror, la autor&iacute;a, el escape, la p&eacute;rdida y el desconcierto son algunos de los temas que se articulan en este libro</strong> en el que Sagasti demuestra una vez m&aacute;s que, si los pensamientos est&aacute;n ordenados por afinidad, los nexos insospechados pueden ser brillantes y epif&aacute;nicos&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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            <span class="title">
                La realidad absoluta, de Luis Sagasti.                            </span>
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        <strong>El libro </strong><em><strong>La realidad absoluta</strong></em><strong>, de Luis Sagasti, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Leila Guerriero por dos.</strong> Este mes coinciden entre los lanzamientos editoriales en librer&iacute;as argentinas<strong> dos reediciones de libros muy destacados de </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/leila-guerriero-presencia-periodista-intervencion-realidad_1_11237287.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la periodista y escritora Leila Guerriero</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, el sello Alfaguara anunci&oacute; el regreso de la antolog&iacute;a de cr&oacute;nicas <em>Frutos extra&ntilde;os</em>. <strong>Una versi&oacute;n ampliada y corregida de aquel recordado libro de la autora argentina</strong>. &ldquo;Veinticinco a&ntilde;os han pasado desde la cr&oacute;nica m&aacute;s temprana de todas las que contiene esta antolog&iacute;a del mejor periodismo de Leila Guerriero: un cuarto de siglo con los textos imprescindibles de la gran cronista en lengua espa&ntilde;ola, quien ha revisado y ampliado este libro para la ocasi&oacute;n. <em>Frutos extra&ntilde;os</em> es una lecci&oacute;n magistral de escritura en la que la autora nos descubre la cara m&aacute;s sensible, vigorosa y palpitante de su oficio. <strong>Aqu&iacute; encontramos muchas de sus cr&oacute;nicas c&eacute;lebres: la historia de una mujer capaz de asesinar a tres amigas con cianuro, la de otra que mat&oacute; a su hija minutos despu&eacute;s de parirla o la de un mago manco. </strong>El volumen incluye tambi&eacute;n algunas de sus brillantes reflexiones sobre el acto de escribir e incorpora perfiles de figuras como Ricardo Dar&iacute;n o Mar&iacute;a Kodama, adem&aacute;s de relatos de episodios hist&oacute;ricos recientes que sin duda marcar&aacute;n una &eacute;poca, como las &uacute;ltimas elecciones presidenciales en Argentina&rdquo;, informaron en un comunicado desde Alfaguara.
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                    alt="Salió la edición definitiva de &quot;Frutos extraños&quot;, de Leila Guerriero."
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            <span class="title">
                Salió la edición definitiva de &quot;Frutos extraños&quot;, de Leila Guerriero.                            </span>
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        En paralelo, la editorial Anagrama anunci&oacute; la reedici&oacute;n del primer libro de Guerriero, <em>Los suicidas del fin del mundo</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las Heras es una localidad ubicada en la provincia argentina de Santa Cruz, que brot&oacute; en el desierto patag&oacute;nico con la llegada del ferrocarril y la explotaci&oacute;n del petr&oacute;leo por parte del Estado. Cuando la prosperidad se desvaneci&oacute;, entre otras cosas por la privatizaci&oacute;n de la petrolera, solo quedaron el viento, la indiferencia y un pu&ntilde;ado de habitantes. <strong>Entre 1997 y 1999, el suicidio de doce j&oacute;venes, todos muy conocidos en la ciudad, sacudi&oacute; a Las Heras. No hubo un listado oficial de aquellas muertes, nadie encendi&oacute; las luces de alarma. </strong>Se dec&iacute;a que en el pueblo pasaban cosas raras, que detr&aacute;s de las muertes se encontraba una secta, pero tambi&eacute;n que, en aquella tierra desolada, no hab&iacute;a futuro para la juventud&rdquo;, detallaron sobre el libro desde la editorial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Publicado en 2005, <em>Los suicidas del fin del mundo</em> fue el libro fundacional de Leila Guerriero. <strong>La periodista argentina viaj&oacute; a Las Heras para indagar en la serie de suicidios.</strong> Recorri&oacute; las mismas calles ventosas por las que hab&iacute;an caminado los suicidas y entrevist&oacute; a madres, novios, hermanas y amigos de los muertos, a prostitutas, peluqueros y profesores de colegio que los hab&iacute;an conocido. Para reconstruir aquellas vidas, escuch&oacute; testimonios a veces inconclusos, a veces contradictorios, que daban cuenta de existencias duras y olvidadas&rdquo;, agregaron desde Anagrama.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Se acaba de publicar una nueva edición de &quot;Los suicidas del fin del mundo&quot;, de Leila Guerriero."
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            <span class="title">
                Se acaba de publicar una nueva edición de &quot;Los suicidas del fin del mundo&quot;, de Leila Guerriero.                            </span>
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        <strong>La nueva edici&oacute;n de </strong><em><strong>Frutos extra&ntilde;os</strong></em><strong>, de Leila Guerriero, sali&oacute; por Alfaguara mientras que </strong><em><strong>Los suicidas del fin del mundo</strong></em><strong> es una reedici&oacute;n de Anagrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Yomur&iacute;</strong></em><strong>, de Cynthia Rimsky. </strong>&ldquo;Con una escritura deslumbrante donde las im&aacute;genes y los objetos cobran a menudo el protagonismo, <strong>esta novela de Cynthia Rimsky despliega mundos y abismos en los que la imaginaci&oacute;n, la risa y la curiosidad ponen en movimiento una inolvidable aventura</strong>&rdquo;, adelantaron desde Random House sobre este nuevo libro de la escritora chilena.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eliza necesita dejar al enamoradizo de su padre en un hogar de ancianos y este se niega. Ambos toman entonces un tren al sur en busca de una media hermana escurridiza y del sue&ntilde;o del padre de pacificar a su desunida familia. <strong>En su peregrinar se encuentran con un grupo que viaja en la misma direcci&oacute;n a recuperar sus tierras ancestrales.</strong> Padre e hija se suman a esta misi&oacute;n, llena de personajes y situaciones alucinantes, que los llevar&aacute; a experimentar el desconcierto y la contradicci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis oficial de esta publicaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La novela &quot;Yomurí&quot;, de Cynthia Rimsky, salió por Random House."
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            <span class="title">
                La novela &quot;Yomurí&quot;, de Cynthia Rimsky, salió por Random House.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Yomur&iacute;</strong></em><strong>, de Cynthia Rimsky, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Los anarquistas expropiadores. Historias de los Robin Hood de la clase obrera</strong></em><strong>, de Osvaldo Bayer. </strong>El sello Siglo XXI Editores <strong>contin&uacute;a con la reedici&oacute;n de cl&aacute;sicos del escritor y periodista argentino Osvaldo Bayer</strong>. Este mes publica <em>Los anarquistas expropiadores</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Los anarquistas expropiadores</em> es muchas cosas a la vez: una investigaci&oacute;n rigurosa, una cr&oacute;nica atrapante, un retrato de &eacute;poca y, sobre todo, una historia apasionante.<strong> Las escenas que se reconstruyen parecen salidas de una novela de aventuras, aunque ocurrieron realmente en Buenos Aires y en otras ciudades de Am&eacute;rica Latina y Europa</strong>, hace poco m&aacute;s de un siglo. Hay bandidos enmascarados, atentados con bombas, asaltos a bancos donde, seg&uacute;n los diarios de entonces, la frase &iexcl;arriba las manos! resultaba una novedad inquietante. Hay fugas carcelarias, venganzas proletarias, falsificaci&oacute;n de dinero, persecuciones incre&iacute;bles. Todo narrado con el ritmo feroz de las primeras pel&iacute;culas policiales&rdquo;, detallaron desde la editorial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Osvaldo Bayer toma como punto de comparaci&oacute;n la figura de Robin Hood</strong>, ese personaje simp&aacute;tico que se dedicaba a quitar, robar, expropiar a los poderosos, y debate sin facilismos los actos idealistas, despiadados y muy reales de los anarquistas que, adem&aacute;s de llevar una vida aventurera de bandoleros, propon&iacute;an demoler una sociedad injusta&rdquo;, agregaron.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Los anarquistas expropiadores. Historias de los Robin Hood de la clase obrera&quot;, de Osvaldo Bayer.                            </span>
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        <em><strong>Los anarquistas expropiadores. Historias de los Robin Hood de la clase obrera</strong></em><strong>, de Osvaldo Bayer, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>La Escuela Neolacaniana de Buenos Aires</strong></em><strong>, de Ricardo Strafacce.</strong> &ldquo;Se reedita una de las m&aacute;s celebradas novelas del escritor argentino <strong>Ricardo Strafacce</strong>, de quien tendremos este a&ntilde;o alguna novedad m&aacute;s adelante. <strong>Publicada originalmente en 2017 y agotada hace tiempo, esta es una historia hilarante sobre un grupo de exitosos psicoanalistas y sus pacientes, quienes son sometidos a una particular pr&aacute;ctica terap&eacute;utica: el verdugueo</strong>. La nueva tapa les dar&aacute; una idea de por d&oacute;nde viene la mano. Risas aseguradas para quienes se atrevan a leerla&rdquo;, aseguran desde el sello Blatt &amp; R&iacute;os sobre esta reedici&oacute;n que llega a las librer&iacute;as locales este mes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un grupo de psicoanalistas decide fundar una asociaci&oacute;n y con ella, un protocolo de atenci&oacute;n a los pacientes basado en el maltrato: el &lsquo;verdugueo&rsquo;. Inspirado en profundas razones te&oacute;ricas, lecturas y discusiones, el verdugueo asume diferentes modos. Cada analista desarrolla el suyo propio y en la asociaci&oacute;n compiten por ver qui&eacute;n verduguea m&aacute;s o mejor a sus pacientes. Las formas del maltrato ascienden en n&uacute;mero, calidad e inventiva.<strong> A estos modos del maltrato est&aacute; dedicada la novela, y al agasajo en el que analistas y pacientes, perversos y verdugueados, se encuentran en una casa del country Los Cuatreros, propiedad del l&iacute;der de la asociaci&oacute;n</strong>. Lo que sucede en ese agasajo es tambi&eacute;n materia novel&iacute;stica&rdquo;, se&ntilde;alan desde la editorial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Contada con gran capacidad narrativa, aguda y con mucho ritmo, <em>La Escuela Neolacaniana de Buenos Aires</em> muestra que <strong>Ricardo Strafacce</strong>, el gran bi&oacute;grafo de <strong>Osvaldo Lamborghini</strong> (poeta, novelista y funambulesco practicante del psicoan&aacute;lisis vern&aacute;culo), sigue siendo una m&aacute;quina fabulosa de transfiguraci&oacute;n de la escritura y de la m&aacute;s inagotable tradici&oacute;n contempor&aacute;nea de la literatura argentina&rdquo;, agregan.&nbsp;
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                    alt="Salió una nueva edición de &quot;La Escuela Neolacaniana de Buenos Aires&quot;, de Ricardo Strafacce"
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                Salió una nueva edición de &quot;La Escuela Neolacaniana de Buenos Aires&quot;, de Ricardo Strafacce                            </span>
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        <strong>La nueva edici&oacute;n de la novela </strong><em><strong>La escuela Neolacaniana de Buenos Aires</strong></em><strong>, de Ricardo Strafacce, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Didion y Babitz</strong></em><strong>, de Lili Anolik.</strong> &ldquo;Hollywood, 1967-1971: a&ntilde;os de v&eacute;rtigo y exceso durante los cuales artistas, estrellas de cine, m&uacute;sicos y camellos compart&iacute;an escenarios y ambiciones. En el centro de ese torbellino, dos escritoras marcaron el pulso de una &eacute;poca: <strong>Eve Babitz, ahijada de Igor Stravinsky, musa insolente que pos&oacute; desnuda frente a Marcel Duchamp y fue amante de Jim Morrison, y Joan Didion, un misterio tras sus gafas oscuras y su expresi&oacute;n impenetrable.</strong> Entre ambas se forj&oacute; una relaci&oacute;n compleja, fascinante y peligrosa: amistad, rivalidad, espejo y abismo. Con una prosa incisiva y vibrante, Lili Anolik reconstruye la relaci&oacute;n entre dos mujeres que cambiaron la manera de ver Los &Aacute;ngeles y de entender la escritura. <strong>El resultado es una carta de amor en forma de doble biograf&iacute;a</strong>: el modo m&aacute;s original y electrizante de ac biograf&iacute;a: el modo m&aacute;s original y electrizante de acceder a los universos literarios de Didion y Babitz, y de abrir, como quien fuerza un caj&oacute;n cerrado con candado, la intimidad de Didion, para revelar al fin el enigma que envuelve su figura&rdquo;, informaron desde Random House sobre esta publicaci&oacute;n que llega este mes a las librer&iacute;as locales.
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                Didion y Babitz, de Lili Anolik.                            </span>
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        <em><strong>Didion y Babitz</strong></em><strong>, de Lili Anolik, sali&oacute; por el sello Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Autobiograf&iacute;a</strong></em><strong>, de Agatha Christie.</strong> &ldquo;A lo largo de las tres d&eacute;cadas desde su muerte en 1976, muchos lectores y cr&iacute;ticos de Agatha Christie han sostenido que su libro m&aacute;s convincente es el menos conocido: su autobiograf&iacute;a.<strong> A pesar de sus &eacute;xitos, siempre fue una persona muy celosa de su intimidad</strong>, llegando a extremos extravagantes por eludir las apariciones en p&uacute;blico. Rode&oacute; su vida con un manto de misterio casi tan impenetrable como el de sus novelas. En esta obra nos cuenta los a&ntilde;os felices de la infancia en el extranjero, los devaneos amorosos de la juventud, sus dos matrimonios, as&iacute; como los contratiempos al comenzar la carrera de escritora y la consecuci&oacute;n gradual de su &eacute;xito. <strong>Es la autobiograf&iacute;a de alguien que supo disfrutar de la vida y, al mismo tiempo, el estudio de una profesional consciente, de una escritora que sab&iacute;a perfectamente cu&aacute;l era su trabajo</strong> y que nos cuenta c&oacute;mo lo realiz&oacute;&rdquo;, informaron desde el sello Espasa sobre esta potente novedad de febrero.
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                Autobiografía, de Agatha Christie.                            </span>
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        <em><strong>Autobiograf&iacute;a</strong></em><strong>, de Agatha Christie, sali&oacute; por Espasa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Fascismo cosplay. Cr&oacute;nicas del desconcierto en el laboratorio argentino</strong></em><strong>, de Luis Ignacio Garc&iacute;a.</strong> &ldquo;En esta cr&oacute;nica virtual, <strong>Luis Ignacio Garc&iacute;a</strong> ensaya un modo de exorcismo: usar las redes sociales explorando sus l&iacute;mites y aprovechando sus contradicciones. <strong>Al efectismo de las opiniones virales y el fanatismo oscurantista, opone una puesta en com&uacute;n de la confusi&oacute;n general, un pensamiento con la capacidad de darnos claves de comprensi&oacute;n frente a la aceleraci&oacute;n desquiciada de los acontecimientos</strong>&rdquo;, detallaron desde el sello Caja Negra sobre esta publicaci&oacute;n de febrero.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese desconcierto no es signo de una anomal&iacute;a electoral, sino de una mutaci&oacute;n profunda de la que el gobierno de Milei es s&iacute;ntoma. Si Chile fue el laboratorio del neoliberalismo en sus or&iacute;genes, hoy Argentina lo es de una nueva ultraderecha posdemocr&aacute;tica en expansi&oacute;n internacional. &iquest;Elon Musk hizo un saludo fascista o no lo hizo? &iquest;El atentado a Trump fue real o una puesta en escena? En una &eacute;poca que desaf&iacute;a la noci&oacute;n de realidad, estas preguntas se vuelven irrelevantes. <strong>A diferencia del fascismo cl&aacute;sico, que era sin&oacute;nimo de verdad totalizadora, el devenir cosplay del fascismo le permite abandonar la r&iacute;gida topolog&iacute;a moderna, otorg&aacute;ndole una movilidad t&aacute;ctica para entrar y salir de la democracia y destruirla por dentro</strong>. El consumo ir&oacute;nico, lo <em>fake</em>, las <em>memecoins</em>, la crisis de representaci&oacute;n son expresiones de la descomposici&oacute;n de la lengua y de la verdad que est&aacute; en el n&uacute;cleo de esta &eacute;poca&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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            <span class="title">
                Fascismo cosplay. Crónicas del desconcierto en el laboratorio argentino, de Luis Ignacio García.                            </span>
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        <em><strong>Fascismo cosplay. Cr&oacute;nicas del desconcierto en el laboratorio argentino</strong></em><strong>, de Luis Ignacio Garc&iacute;a, sali&oacute; por Caja Negra.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Miembro fantasma</strong></em><strong>, de Fernanda Tr&iacute;as.</strong> &ldquo;El miembro fantasma es la amputaci&oacute;n que permanece como dolor y como presencia. &iquest;Se trata de un dolor imaginario? No, es real.<strong> Los personajes de estos cuentos cargan con lo perdido. Dolores que quedan enquistados, latiendo sordamente en el &aacute;mbito m&aacute;s &iacute;ntimo; que permanecen alojados en la memoria de las familias, los amantes, las amistades; que se inscriben en la historia de una naci&oacute;n herida. </strong>En ese universo, las adicciones, las huidas o los desapegos son la anestesia para lo que no se puede soportar o borrar: porque algunos fantasmas no se ven, deambulan dentro de nosotros&rdquo;, apuntan desde el sello P&aacute;ginas de Espuma sobre esta nueva colecci&oacute;n de cuentos de la escritora uruguaya <strong>Fernanda Tr&iacute;as</strong>.
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            <span class="title">
                &quot;Miembro fantasma&quot;, lo nuevo de Fernanda Trías.                            </span>
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        <em><strong>Miembro fantasma</strong></em><strong>, de Fernanda Tr&iacute;as, sali&oacute; por la editorial P&aacute;ginas de Espuma.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Las clases de Hebe Uhart</strong></em><strong>, de Liliana Villanueva.</strong> &ldquo;Durante m&aacute;s de una d&eacute;cada, una alumna asiste al taller de <strong>Hebe Uhart</strong>. Toma notas en sus cuadernos; en las pausas pasa en limpio, para s&iacute; misma y para sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras, parte de ese conocimiento disperso. As&iacute; surgen<em> Las clases de Hebe Uhart</em>, libro impensado, escrito en solo tres semanas. <strong>A diez a&ntilde;os de su publicaci&oacute;n original, Liliana Villanueva vuelve una &uacute;ltima vez a esta obra fundamental para establecer su edici&oacute;n definitiva.</strong> Con nuevo pr&oacute;logo, ocho nuevas clases y diez nuevos anexos, un listado con m&aacute;ximas de Hebe y un cap&iacute;tulo dedicado al taller de escritura, Villanueva trabaja la voz de la maestra, que nos acompa&ntilde;a, a&uacute;n hoy, en este libro abierto, herramienta ineludible para la escritura y para la vida&rdquo;, informaron desde Emec&eacute; sobre el regreso de esta publicaci&oacute;n.
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            <span class="title">
                Salió una reedición de &quot;Las clases de Hebe Uhart&quot;, de Liliana Villanueva.                            </span>
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        <strong>La reedici&oacute;n de </strong><em><strong>Las clases de Hebe Uhart</strong></em><strong>, de Liliana Villanueva, sali&oacute; por Emece.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11.</strong><em><strong> Suite Tokio</strong></em><strong>, de Giovana Madalosso</strong>. &ldquo;Un d&iacute;a cualquiera, Maju, la ni&ntilde;era, cruza una plaza de un barrio acomodado de S&atilde;o Paulo de la mano de Cora, la ni&ntilde;a que cuida. Esquiva al &rdquo;ej&eacute;rcito blanco&ldquo; de otras cuidadoras uniformadas, toma un autob&uacute;s&hellip; y desaparece. Cora tiene cuatro a&ntilde;os. Su madre, Fernanda, es una productora de cine en crisis: su matrimonio se desmorona, su relaci&oacute;n con su hija es distante y se refugia en una aventura con una documentalista exc&eacute;ntrica. <strong>Mientras todo se descompone, apenas nota la ausencia de su hija. Maju avanza por la ciudad con Cora, entre hoteluchos desvencijados, paradas improbables y decisiones impulsivas, mientras una creciente sensaci&oacute;n de urgencia y desamparo la acompa&ntilde;a</strong>&rdquo;, informaron desde la editorial Consonni sobre este lanzamiento.
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                &quot;Suite Tokio&quot;, de Giovana Madalosso.                            </span>
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        <em><strong>Suite Tokio</strong></em><strong>, de Giovana Madalosso, sali&oacute; por el sello Consonni.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>Homo ludens</strong></em><strong>, de Patricio Rago.</strong> &ldquo;A veces es la mesa de un bar, a veces una esquina de barrio, a veces un colegio o un liceo, a veces un viaje en com&uacute;n. <strong>El t&oacute;pico de la barra de amigos admite o promueve diferentes coordenadas. Las que elige Patricio Rago en </strong><em><strong>Homo ludens</strong></em><strong> son las del hockey y las de un club.</strong> Es ah&iacute; donde pone a funcionar una formidable m&aacute;quina narrativa, porque la barra de amigos (o sus variantes: el grupo de pibes, la &lsquo;Banda del Secador&rsquo;) resulta una usina inagotable de historias que contar y personajes que evocar. Una gira, los asados, el vestuario, el tercer tiempo disponen los rituales que expanden lo que en principio sucede en la cancha: tiempo y lugares para el hedonismo gozoso de jugar y divertirse (aunque hay espacio para el dolor, para pensar o para sufrir, tanto en la barra como en Homo Ludens)&rdquo;, escribi&oacute; <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> sobre esta novela que acaba de salir por Emec&eacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Homo ludens&quot;, de Patricio Rago, salió por Emecé.                            </span>
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        <em><strong>Homo ludens</strong></em><strong>, de Patricio Rago, fue publicada por Emec&eacute;. M&aacute;s sobre el libro, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/patricio-rago-literatura-juego-son-formas-enfrentarse-individualismo-horrible-propone-neoliberalismo_1_12970722.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en esta entrevista con el autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13. </strong><em><strong>Ret&oacute;rica</strong></em><strong>, de B&aring;rd Borch Michalsen.</strong> Del acad&eacute;mico noruego <strong>B&aring;rd Borch Michalsen</strong>, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/signos-puntuacion-cambiaron-historia-humanidad_1_8719835.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autor del interesant&iacute;simo Signos de civilizaci&oacute;n. C&oacute;mo la puntuaci&oacute;n cambi&oacute; la historia</a>, <strong>llega este mes un nuevo ensayo que lleva como t&iacute;tulo </strong><em><strong>Ret&oacute;rica</strong></em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hablar y escribir no son solo actos de expresi&oacute;n. Desde los foros de la antigua Siracusa hasta los discursos en redes sociales, la ret&oacute;rica ha sido la arquitectura invisible del poder. <em><strong>Ret&oacute;rica</strong></em><strong> recupera las lecciones de Arist&oacute;teles, Cicer&oacute;n y Quintiliano para situarlas en el presente. El autor muestra que la ret&oacute;rica no es un adorno, sino una pr&aacute;ctica de ciudadan&iacute;a, una forma de pensar, argumentar y habitar la democracia. </strong>Aprender a comunicar es aprender a participar. Se trata de un ensayo din&aacute;mico, con historia y teor&iacute;a, pero tambi&eacute;n con un estilo de manual, &uacute;til para pensar y armar el esqueleto de una ret&oacute;rica, propia o ajena. Es una radiograf&iacute;a a la comunicaci&oacute;n social&rdquo;, informan desde la editorial Godot sobre la publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El libro que acabas de empezar a leer se ha escrito sobre los hombros de los ret&oacute;ricos de la Antig&uuml;edad, pero est&aacute; actualizado. <strong>Ser un ciudadano ret&oacute;rico conlleva la capacidad de expresarse de manera competente y de recibir, evaluar y analizar la ret&oacute;rica de los dem&aacute;s</strong>. &iquest;Son los argumentos veraces y relevantes? &iquest;Son las conclusiones razonables y se basan en premisas s&oacute;lidas? &iquest;Es lo que se presenta como hechos en realidad una serie de juicios y valoraciones? Cuando analizas con sentido cr&iacute;tico la ret&oacute;rica de los dem&aacute;s, desarrollas tu propia capacidad de oratoria&rdquo;, afirma el autor en las p&aacute;ginas de su libro.&nbsp;
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                &quot;Retórica&quot;, de Bård Borch Michalsen.                            </span>
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        <em><strong>Ret&oacute;rica</strong></em><strong>, de B&aring;rd Borch Michalsen, sali&oacute; por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>&nbsp;Una extra&ntilde;a derrota. C&oacute;mo el mundo consinti&oacute; la aniquilaci&oacute;n de Gaza</strong></em><strong>, de Didier Fassin. </strong>&ldquo;En 1940, <strong>Marc Bloch</strong>, uno de los mayores historiadores franceses, escribi&oacute; <em>La extra&ntilde;a derrota</em>, una intervenci&oacute;n que dejaba al desnudo lo que entonces era un tab&uacute;: la colaboraci&oacute;n con el nazismo de los intelectuales, dirigentes y parte de la sociedad de su pa&iacute;s. Entend&iacute;a que, sin una revisi&oacute;n honesta, cualquier consenso de posguerra tendr&iacute;a pies de barro.<strong> A Didier Fassin lo mueve un prop&oacute;sito similar: interpelar el silencio, el consentimiento o la complicidad de responsables pol&iacute;ticos y &eacute;lites respecto de la aniquilaci&oacute;n de Gaza, y la condena o censura que ejercieron para acallar las voces cr&iacute;ticas acus&aacute;ndolas de antisemitismo</strong>&rdquo;, informaron desde Siglo XXI Editores sobre este ensayo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nada justifica el brutal atentado de Ham&aacute;s del 7 de octubre de 2023, que produjo la mayor cantidad de v&iacute;ctimas israel&iacute;es desde la fundaci&oacute;n del Estado de Israel en 1948; <strong>tampoco hay modo de negar el antisemitismo y la sa&ntilde;a con la poblaci&oacute;n civil</strong>. Pero lo que sigui&oacute; no puede entenderse simplemente como leg&iacute;timo derecho de defensa, sino como un episodio (&iquest;el final?) de una historia m&aacute;s larga en la que Israel, con la anuencia de sus aliados de Occidente y de pa&iacute;ses &aacute;rabes, ha ocupado ilegalmente territorios palestinos y ha sometido a su poblaci&oacute;n a segregaci&oacute;n y violencia cotidianas&rdquo;, se lee en sus p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;C&oacute;mo har&aacute;n los pa&iacute;ses occidentales, de ahora en m&aacute;s, para hablar como portavoces de los derechos humanos? &iquest;Por qu&eacute; creerles, cuando casi todos asisten pasivamente o proveen armas para asesinar poblaci&oacute;n indefensa (ni&ntilde;os, sobre todo) y arrasar la infraestructura b&aacute;sica de la vida, desde hospitales y escuelas hasta plantas potabilizadoras, de modo que si los gazat&iacute;es no mueren por las bombas mueren por hambre, deshidrataci&oacute;n o falta de atenci&oacute;n m&eacute;dica? <strong>Este libro sienta las bases para un debate respetuoso, sin doble vara</strong>, que no tilde de antisemitas las peticiones para dejar de matar civiles, que no llame respuesta a una empresa de aniquilaci&oacute;n, ni guerra Israel-Ham&aacute;s a una operaci&oacute;n militar frontalmente dirigida contra un pueblo, su historia y su cultura&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                Una extraña derrota. Cómo el mundo consintió la aniquilación de Gaza, de Didier Fassin.                            </span>
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        <em><strong>Una extra&ntilde;a derrota. C&oacute;mo el mundo consinti&oacute; la aniquilaci&oacute;n de Gaza</strong></em><strong>, de Didier Fassin, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>Qu&eacute; hace el arte</strong></em><strong>, de Brian Eno y Bette Adriaanse. &ldquo;</strong>&iquest;Qu&eacute; hace el arte por nosotros? &iquest;Y para qu&eacute; lo necesitamos? Podr&iacute;amos decir que el arte es uno de los principales atributos del ser humano, como el lenguaje. Es f&aacute;cil entender por qu&eacute; el lenguaje es universal, pero no parece ser tan sencillo imaginar que el arte tambi&eacute;n lo sea. <em><strong>Qu&eacute; hace el arte</strong></em><strong> es una invitaci&oacute;n a explorar estas y otras muchas preguntas vitales, en una maravillosa oportunidad para comprender c&oacute;mo creamos arte todos nosotros y c&oacute;mo el arte crea comunidades, abre nuestros mundos y puede transformarnos. </strong>Curioso, l&uacute;dico, ricamente ilustrado, lleno de ideas y de vida, este libro supone una llamada inspiradora a imaginar un futuro diferente, en el que el legendario m&uacute;sico Brian Eno y la artista Bette Adriaanse nos llevan de la mano para transformar nuestra comprensi&oacute;n de c&oacute;mo el arte y nuestras vidas est&aacute;n intr&iacute;nsecamente vinculados&rdquo;, anticiparon desde Paid&oacute;s sobre esta publicaci&oacute;n.
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                Qué hace el arte, de Brian Eno y Bette Adriaanse.                            </span>
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        <em><strong>Qu&eacute; hace el arte</strong></em><strong>, de Brian Eno y Bette Adriaanse, sali&oacute; por el sello Paid&oacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>&iexcl;Ponele m&uacute;sica!</strong></em><strong>, de Rodolfo Edwards. </strong>&ldquo;El tiempo pasa para todo el mundo pero para Edwards es una botella que mantiene a salvo, con un poema adentro. Corre por la ciudad con la botella entre los brazos, con la firmeza con la que se sostiene a un reci&eacute;n nacido, de Palermo a la ciudad vieja pasando por la punta del Obelisco y la calesita que gira desencajada, como los a&ntilde;os que pasan y deja a la juventud en estado de promesa. <strong>Con su rayo l&aacute;ser ling&uuml;&iacute;stico, Edwards propone a quien lee unirse a su tribu mientras ve pasar a los que fueron, a los que pudieron y a los que se quedaron en el camino, a las que am&oacute; y a las que tom&oacute; de la mano para correr a su ritmo.</strong><em><strong> </strong></em><em>(&rdquo;En departamentos de un ambiente / asombramos al mundo / con nuestros asombros / vigilamos el capricho / como una flor de oro&ldquo;)</em>. Es un juego: &iquest;Qui&eacute;n se anima a escribir con el coraz&oacute;n de los besos robados, de los amigos congelados en el cl&iacute;max de la noche? Una imagen: el ritual del whisky y todos apretaditos con las mejillas coloradas mirando el amanecer de la vida&rdquo;, apunta Flor Monfort sobre este nuevo libro del poeta argentino <strong>Rodolfo Edwards</strong> que este mes llega de la mano de la editorial Nebliplateada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Rodolfo Edwards es un poeta de Buenos Aires. Oriundo del barrio de La Boca, su obra late con el pulso del asfalto porte&ntilde;o. Heredero leg&iacute;timo de la po&eacute;tica de Disc&eacute;polo y la agudeza los Fern&aacute;ndez Moreno, Edwards escribe con el o&iacute;do pegado a la calle para rescatar una &eacute;pica de lo cotidiano que otros pasan por alto. Con una honestidad brutal que estall&oacute; en libros como<em> Culo criollo</em>, rompi&oacute; cualquier rastro de solemnidad acad&eacute;mica para entregar una poes&iacute;a carnal, pol&iacute;tica y profundamente argentina. Su trayectoria suma t&iacute;tulos fundamentales como <em>That's amore</em>, <em>Los Tatis</em>,<em> &iexcl;Vamos con esas im&aacute;genes!</em>, <em>Mosca blanca sobre oveja negra</em>, <em>The real poncho</em> y <em>Panfletos de papel picado</em>, entre otros, <strong>demuestra una coherencia inquebrantable: la de ser un autor que no pide permiso para decir lo que ve.</strong> Con el lanzamiento de su nuevo libro, <em>&iexcl;Ponele m&uacute;sica!</em>, Edwards consolida definitivamente su amor por el ritmo, el movimiento y la belleza de Buenos Aires, reafirmando su lugar como una figura central de su generaci&oacute;n&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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            <span class="title">
                ¡Ponele música!, de Rodolfo Edwards.                            </span>
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        <em><strong>&iexcl;Ponele m&uacute;sica!</strong></em><strong>, de Rodolfo Edwards, sali&oacute; por el sello Nebliplateada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17.</strong><em><strong> Perras de reserva</strong></em><strong>, de Dahlia de la Cerda. </strong>&ldquo;Las hero&iacute;nas de Perras de reserva son mujeres fuertes, decididas a resolver por s&iacute; mismas sus problemas porque saben que si con algo no pueden contar es con la ayuda de Dios. Como mucho, se encomiendan al Diablo, ya que ante la perspectiva de convertirse en v&iacute;ctimas &ndash;usadas, explotadas o muertas&ndash; prefieren optar por la sangre ajena. Como Yuliana, la macabramente entra&ntilde;able heredera al trono de un capo del narcotr&aacute;fico, que no va a aceptar que sus compa&ntilde;eras de escuela se burlen de su look. <strong>O la adolescente que antes de dejarse arrinconar por la pobreza y el hambre se vuelve una malandrina de calle con principios, que solo desvalija a gente bien.</strong> O la bruja que recurre al Se&ntilde;or de las Tinieblas para que le ayude con la vecina cuyos perros hacen sus necesidades en su patio&rdquo;, se lee en la contratapa de esta publicaci&oacute;n que llega este mes a las librer&iacute;as locales de la mano del sello Sexto Piso.
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                &quot;Perras de reserva&quot;, de Dahlia de la Cerda.                            </span>
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        <em><strong>Perras de reserva</strong></em><strong>, de Dahlia de la Cerda, sali&oacute; por Sexto Piso Editorial.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18.</strong><em><strong> Literatura del tercer mundo en la era del capitalismo mundial</strong></em><strong>, de Fredric Jameson. </strong>&ldquo;En un mundo donde el capital multinacional redefine constantemente las fronteras de la cultura y la identidad, este breve texto de <strong>Fredric Jameson</strong> es una obra fundamental para entender las din&aacute;micas de resistencia y adaptaci&oacute;n de las narrativas del tercer mundo.<strong> Jameson destaca que la literatura del tercer mundo se caracteriza por su conexi&oacute;n intr&iacute;nseca con el nacionalismo y la identidad cultural. </strong>A diferencia de la literatura del primer mundo, que a menudo se centra en el individuo, los textos del tercer mundo tienden a entrelazar lo personal con lo pol&iacute;tico. Este enfoque se debe a la historia compartida de colonialismo y opresi&oacute;n, donde las narrativas individuales son vistas como representaciones de las luchas m&aacute;s amplias de sus sociedades&rdquo;, inform&oacute; Ediciones Godot sobre esta publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Hay &ndash;y es deseable- una forma latinoamericana de escribir literatura?&rdquo;, se pregunta<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/juan-mattio-hay-posibilidades-tecnologicas-vinieron-cambiar-relacion-muerte_1_12056291.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el escritor argentino </a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/juan-mattio-hay-posibilidades-tecnologicas-vinieron-cambiar-relacion-muerte_1_12056291.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Juan Mattio</strong></a> en el pr&oacute;logo de esta edici&oacute;n, y agrega: &ldquo;En un mundo donde las tendencias cada vez m&aacute;s abstractas del Capital conducen a mayores niveles de globalizaci&oacute;n (o al menos as&iacute; era hasta hace muy poco tiempo) <strong>Jameson nos propone que cierto nacionalismo del Tercer Mundo puede ser una estrategia de desacople y defensa</strong>. Y aunque a primera vista la idea parece tener cierto potencial emancipatorio, lo cierto es que deber&iacute;amos ponernos en guardia ante sus consecuencias pr&aacute;cticas&rdquo;.
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                &quot;Literatura del tercer mundo en la era del capitalismo mundial&quot;, de Fredric Jameson.                            </span>
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        <em><strong>Literatura del tercer mundo en la era del capitalismo mundial</strong></em><strong>, de Fredric Jameson, sali&oacute; por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Feb 2026 09:29:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los libros de febrero: Leila Guerriero, Luis Sagasti, Agatha Christie y escenas del “fascismo cosplay”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Leila Guerriero,Osvaldo Bayer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Patricio Rago: “La literatura y el juego son formas de enfrentarse al individualismo horrible que propone el neoliberalismo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/patricio-rago-literatura-juego-son-formas-enfrentarse-individualismo-horrible-propone-neoliberalismo_1_12970722.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a27fe71e-bf19-4f7e-b99e-cb80cab81d1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Patricio Rago: “La literatura y el juego son formas de enfrentarse al individualismo horrible que propone el neoliberalismo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es librero, ex jugador profesional de hockey y acaba de publicar “Homo ludens”, una novela que rescata escenas deportivas protagonizadas por un grupo de amigos donde se cruzan el hedonismo, las preguntas por los vínculos y la apuesta por lo colectivo. Los contactos entre el deporte y la escritura, la crisis que atraviesa su sector y por qué imagina una revolución encabezada por grandes figuras del deporte.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Me gusta pensar que el hockey nace en los albores de la humanidad, en una escena parecida a la del principio de 2001 Odisea al espacio, en la que el hom&iacute;nido agarra el hueso y le da con fuerza contra el piso mientras suena la monumental apertura del Zaratustra de Strauss. Y estoy seguro de que, a partir de ese d&iacute;a, el ser humano siempre disfrut&oacute; de pegarle con un palo a cualquier cosa. Y s&iacute;, no hay nada m&aacute;s lindo y m&aacute;s terap&eacute;utico, la verdad, es muy liberador&rdquo;</em>, se&ntilde;ala el narrador de <em>Homo ludens</em> (Emec&eacute;, 2026), de <strong>Patricio Rago</strong>, en uno de los tramos de la novela. Quien habla, se mueve con sus amigos, practica hockey, se junta todos los viernes a comer asado y por momentos reflexiona es Patricio, <strong>un hombre que se asemeja, como todo lo que sucede en el libro, a su autor, a sus amigos, a su club de toda su vida y a sus d&iacute;as de librero y ex deportista</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Como si buscara tironear de la trillada etiqueta que suele se&ntilde;alar que alg&uacute;n relato est&aacute; &ldquo;basado en hechos reales&rdquo;, Rago arma un texto donde confluyen su experiencia como jugador de hockey profesional, las voces que lo acompa&ntilde;aron a lo largo de su trayectoria, los di&aacute;logos que escuch&oacute; o imagin&oacute; alrededor de ese universo, las f&aacute;bulas y un ecosistema de personajes que no paran de moverse. Como ocurr&iacute;a en <em>Ejemplares &uacute;nicos</em>, su libro anterior en el que recuperaba historias tambi&eacute;n movedizas alrededor de su local de venta de libros usados, <strong>en </strong><em><strong>Homo ludens</strong></em><strong> propone un engranaje que tiene en el centro a un grupo de amigos que van del club al asado, de la gira a la fiesta, del chiste m&aacute;s escatol&oacute;gico en un vestuario a la confesi&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntima</strong>. Desde una mirada piadosa y sentimental, el autor evoca as&iacute; las piezas de un mundo evanescente donde todav&iacute;a alg&uacute;n tipo de fraternidad y de uni&oacute;n parece posible.&nbsp;
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                &quot;Homo ludens&quot;, de Patricio Rago, salió por Emecé.                            </span>
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        <strong>&ndash; Como pasaba con </strong><em><strong>Ejemplares &uacute;nicos</strong></em><strong>, tu libro anterior, ac&aacute; volviste a tomar elementos, escenas, personajes y experiencias vitales propias para armar </strong><em><strong>Homo ludens</strong></em><strong>. &iquest;C&oacute;mo es tu v&iacute;nculo con el hockey?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Fui jugador de hockey y el libro est&aacute; inspirado en historias que vi en mi club de toda la vida con mis amigos y compa&ntilde;eros, los campeonatos, las giras, los vestuarios. Jugu&eacute; desde los 5 a&ntilde;os hasta los 39. <strong>Jugu&eacute; en Europa, jugu&eacute; ac&aacute;, fui profesional, me fui, volv&iacute;. As&iacute; que la mayor&iacute;a son experiencias de primera mano aunque claro que hay una carga de ficci&oacute;n en el texto, dir&iacute;a que much&iacute;sima. Es que a m&iacute; siempre me interesa esa zona entre la ficci&oacute;n y la no ficci&oacute;n digamos, que se asuma que algo nuevo aparece cuando lo contamos.</strong> Es un juego que me interesa, que haya un veros&iacute;mil y que el lector se entregue tambi&eacute;n como si fueran realmente todas historias reales, inspiradas en la vida, pero que al mismo tiempo se note que hubo un trabajo de ficci&oacute;n muy grande. No s&eacute; si hablar en t&eacute;rminos de &ldquo;obra&rdquo;, porque me parece muy solemne, pero para m&iacute; hay algo de la experiencia inmediata que siento que me enriquece mucho y me da un pie para la ficci&oacute;n. Quiz&aacute;s en un futuro escriba un libro completamente imaginado 100 por ciento, qu&eacute; s&eacute; yo, con historias de la China medieval. Pero por ahora me interesa esto de tomar mundos que ya habito y darles un car&aacute;cter de ficci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En el libro hay una consciencia sobre el propio libro: aparecen conversaciones entre los personajes alrededor del t&iacute;tulo, algunos se preguntan c&oacute;mo van a aparecer, qu&eacute; cosas se van a contar de ellos. Dar&iacute;a la impresi&oacute;n de que es un libro que ten&iacute;as encima desde hace mucho tiempo. &iquest;Fue as&iacute; realmente? &iquest;C&oacute;mo fue que dijiste &ldquo;tengo que contar una historia sobre el hockey&rdquo;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, un poco es as&iacute;. Despu&eacute;s de terminar con el proceso de <em>Ejemplares &uacute;nicos</em>, empec&eacute; a pensar en pr&oacute;ximos proyectos. Y un libro del hockey de alguna manera estaba flotando en mi mente. <strong>Quer&iacute;a contar todas aquellas cosas que yo veo en el mundo del deporte. Por un lado porque me alucina que el deportista no es consciente de todo lo que le pasa dentro de la cancha. Y porque quer&iacute;a mostrar c&oacute;mo lidia con la frustraci&oacute;n, con el fracaso. Y, por otro lado, tambi&eacute;n est&aacute; todo lo que pasa afuera de la cancha, que tiene mucho para narrar.</strong> Entonces me parec&iacute;a que ah&iacute; hab&iacute;a un mundo muy rico y que notaba que no hab&iacute;a sido algo muy narrado. As&iacute; que empec&eacute; a hablar un poco con los pibes del equipo, a ver qu&eacute; aparec&iacute;a ah&iacute;. Pero la verdad es que este libro lo empec&eacute; a escribir mucho antes de sentarme con el machete y arrancar con los cap&iacute;tulos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;La forma sali&oacute; de entrada? Porque aparecen relatos de escenas deportivas concretas, otros donde hay di&aacute;logos y otros que se parecen como a peque&ntilde;as piezas m&aacute;s ensay&iacute;sticas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La escritura del libro tuvo un primer momento de furor, de sacar muchas historias, de escribir, escribir, escribir. Cuando ya empec&eacute; a ver las caracter&iacute;sticas que iban ganando esos textos me di cuenta de esto, hab&iacute;a relatos que casi pod&iacute;an cerrarse en s&iacute; mismos, otros eran di&aacute;logos medio teatrales y otros eran ensayitos sobre aspectos concretos del hockey y algunas otras cosas medio inclasificables. Cuando tuve un volumen grande de producci&oacute;n dije &ldquo;bueno, qu&eacute; estoy viendo ac&aacute;&rdquo;. Y ah&iacute; vi que llegaba el momento del ensamblado, de pensar c&oacute;mo armo la estructura de este texto.<strong> Porque, adem&aacute;s, hay cap&iacute;tulos que pasan en el futuro, otros en el 2015, otros atr&aacute;s, otros adelante, otros que giran sobre un determinado personaje</strong>. La&nbsp;estructura es la de un campeonato, de una novela que se va ensamblando.
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                    alt="Patricio Rago nació en Buenos Aires, en 1982."
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                Patricio Rago nació en Buenos Aires, en 1982.                            </span>
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        <strong>&ndash; En todo el libro hay mucho registro de la oralidad. Est&aacute;n los di&aacute;logos guarr&iacute;simos de vestuario o de los asados, las expresiones concretas del hockey, pero tambi&eacute;n las referencias particulares de este grupo de amigos, que citan todo el tiempo cap&iacute;tulos de</strong><em><strong> Los Simpson</strong></em><strong>, son bastante escatol&oacute;gicos, hablan de la pel&iacute;cula </strong><em><strong>Misery</strong></em><strong> o de varias otras referencias populares. &iquest;Fue un ejercicio de recreaci&oacute;n? &iquest;Anotabas a medida que ibas escuchando estas cosas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Lo que hice durante la escritura es que tom&eacute; much&iacute;simas notas. Notas durante el d&iacute;a y tambi&eacute;n notas cuando estaba con los chicos, con mis amigos. <strong>Hay un c&oacute;digo de humor que est&aacute; muy presente, una complicidad donde cada uno participa con un chiste. Estuve mucho tiempo haciendo un trabajo como de investigador, anotando algunos chistes o algunos giros y tratando de captar c&oacute;mo hablaba cada uno de los personajes.</strong> Para m&iacute; era muy importante la coherencia con la que cada personaje habla y se expresa y reacciona ante la realidad. Entonces s&iacute;, captur&eacute; mucho o trat&eacute; de capturar la oralidad, c&oacute;mo hablan, qu&eacute; dicen, qui&eacute;n es el m&aacute;s guarro, qui&eacute;n es el m&aacute;s conservador, qui&eacute;n tiene una obsesi&oacute;n con determinados temas. Y estuve mucho tiempo tomando notas muy como de observador. Mir&aacute;ndolos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Les avisaste que estabas escribiendo puntualmente sobre ellos o con lo que ellos te fueron contando? Porque mucho de lo que dicen es una especie de motor para la narraci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Claro, los pibes sab&iacute;an que yo estaba escribiendo. Pero yo no quer&iacute;a que ellos se condicionen con mi mirada, tampoco es que les pon&iacute;a un grabador delante. Pero s&iacute; tomaba algunas notas o cuando me acordaba de alguna cosa anotaba. A m&iacute; siempre me interesaron las historias, eso que te cuentan algunos tipo &ldquo;el d&iacute;a que naci&oacute; tal pas&oacute; tal cosa&rdquo;. Y en el deporte hay una cantidad enorme de relatos de momentos &eacute;picos que se van transformando, que mutan, que cambian seg&uacute;n las miradas. <strong>Esa es una de las cosas que el deportista no sabe o no es consciente del todo: los pibes son grandes narradores y no lo saben. Algunos son narradores natos, otros van sumando a un relato colectivo. Me gust&oacute; pensar una especie de construcci&oacute;n de la memoria que tiene la vida de un deportista</strong>. En este caso, dir&iacute;a que de un grupo de amigos. Porque todos los grupos de amigos tienen sus an&eacute;cdotas, sus relatos de un viaje, las vacaciones en tal lado. Quise hacer ese rescate de la memoria para que no quedara solo en la oralidad o exclusivamente en la pr&aacute;ctica deportiva. Porque en el hockey y en el deporte en general no importa solo lo que pasa dentro de la cancha sino que tiene mucho peso lo que pasa afuera. Todo esto del vestuario, el tercer tiempo, los v&iacute;nculos de amistad, los c&oacute;digos de humor, la red de comunidad, formar parte de un equipo, de un lugar. Y es tambi&eacute;n una manera de entender el deporte. Ni los pibes ni yo fuimos jugadores de esos que se entrenan y solo les importa ganar y el rendimiento. Jugamos al hockey pero tambi&eacute;n nos importa divertirnos, salir, fumar porro, escabiar, bailar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En el libro eso se nota bastante (risas).</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &iexcl;S&iacute;! Es una manera de vivir el deporte desde el hedonismo y tambi&eacute;n entender la vida a trav&eacute;s del juego.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Me imagino que mientras escrib&iacute;as o tal vez antes pensaste en los puntos en com&uacute;n entre el deporte y la escritura. &iquest;Uniste esa l&iacute;nea de puntos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, creo que algo de eso me pas&oacute; cuando empec&eacute; a escribir el libro, cuando quise entrar en ese clima. Y empec&eacute; a ver esos paralelos que hay entre la pr&aacute;ctica de la escritura y la del deportista con el juego. Siempre digo que la b&uacute;squeda de la voz narrativa de un escritor se parece mucho a la de los deportistas. Ponele, un jugador que quiere jugar de 9 porque de chico quer&iacute;a jugar de 9 y en realidad es un buen 5. Hay algo parecido en esto de encontrar las propias posibilidades y llevarlas al m&aacute;ximo. Eso me parece que pasa tanto en la literatura como en el deporte. <strong>El deportista todos los domingos se enfrenta a la posibilidad de la derrota y siempre sabe que hay revancha. Me interesa esa posibilidad de lidiar con el fracaso y eso yo siempre lo veo como una especie de superpoder, una tranquilidad, una certeza de que, bueno, hoy perdiste pero el domingo que viene pod&eacute;s tener revancha.</strong> <strong>Y en la literatura creo que algo de eso tambi&eacute;n hay.</strong> En cada libro pod&eacute;s tener revancha, en cada texto. Si sent&iacute;s que algo que escribiste no te sali&oacute;, o no estuvo a la altura de tus expectativas, vas a tener otra oportunidad, tranqui. No es tan grave. Para m&iacute;, por lo menos, pero s&eacute; que hay gente que lo vive de manera terrible. Tambi&eacute;n hay algo de la pr&aacute;ctica del oficio, de una pr&aacute;ctica f&iacute;sica. El acto de la escritura es un acto f&iacute;sico que requiere un esfuerzo de todo el cuerpo, no es solo mental. Requiere una apuesta, una entrega, cierta cuota de azar tambi&eacute;n. Como en el hockey.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;En uno de los textos del libro te refer&iacute;s a una especie de utop&iacute;a, una revoluci&oacute;n encabezada por grandes deportistas. &iquest;C&oacute;mo surgi&oacute; esa idea?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Mir&aacute;, por mi vida y por mi trabajo yo me la paso cruzando del mundo de la literatura al mundo del deporte. <strong>De alguna manera siento que estoy en el medio siempre, trayendo de un lado para el otro. Ese cruce es algo que me re interesa. </strong>Esa idea del texto naci&oacute; a partir de algo que noto bastante y te voy a ser muy sincero. Cuando me tengo que juntar con mis amigos escritores para alguna cosa hay mucha vuelta, alguno que te dice &ldquo;no puedo&rdquo;, &ldquo;est&aacute; lloviendo&rdquo;, &ldquo;me siento mal&rdquo; (risas). A los pibes del hockey les digo &ldquo;muchachos, hacemos un asado&rdquo; y al rato es todo tac, tac, tac. Hay algo de la practicidad de los pibes de estar muy en la tierra y en el hacer, en no tener toda esa carga neur&oacute;tica para algunas cosas que en otras personas s&iacute; est&aacute;. Entonces me pareci&oacute; divertido proponer que si uno lograra organizar a los hinchas, a los jugadores, a las personas que tienen una pasi&oacute;n, a los deportistas se podr&iacute;a lograr algo muy groso. &iexcl;Ser&iacute;a una revoluci&oacute;n espectacular! Si bien hubo ciertos casos de deportistas comprometidos, con <strong>Diego Maradona</strong> a la cabeza, que fue el m&aacute;s grande, me gustaba imaginar ese juego, ver c&oacute;mo se mover&iacute;a una propuesta pol&iacute;tica desde una mirada ideol&oacute;gica en un mundo que parece no tan ideologizado, o donde no hay una presencia fuerte desde el discurso de eso. Entonces pensaba en que en los deportistas hay una capacidad, un potencial en el hacer, una energ&iacute;a. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si un d&iacute;a se animasen a romper todo? Bueno, como digo en el libro, si se pudiese, no s&eacute;, yo la tiro.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La búsqueda de la voz narrativa de un escritor se parece mucho a la de los deportistas. Ponele, un jugador que quiere jugar de 9 porque de chico quería jugar de 9 y en realidad es un buen 5. Hay algo parecido en esto de encontrar las propias posibilidades y llevarlas al máximo. Eso me parece que pasa tanto en la literatura como en el deporte</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; </strong><em><strong>Homo ludens</strong></em><strong> es un libro ciento por ciento de varones, salvo alguna jugadora de hockey que aparece en un cap&iacute;tulo puntual y en personajes laterales, como la due&ntilde;a de un kiosco, la novia de tal. &iquest;Pensaste en c&oacute;mo ser&iacute;a le&iacute;do esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, es una gran pregunta que me hice y una cuesti&oacute;n que claramente surge. Es un libro de varones, de chabones, sin dudas. La verdad es que por un lado la experiencia m&iacute;a directa y dem&aacute;s est&aacute; dada en un equipo de hombres. Son mis amigos. Empezar a sumar personajes me parec&iacute;a que algo pod&iacute;a ser medio forzado, si bien hay una chica que es Clarita, que es una crack maravillosa, y hay otras chicas que aparecen cada tanto. Pero los relatos no est&aacute;n centrados en pr&aacute;cticas de mujeres y s&eacute; que esto sale en este momento en donde est&aacute;n los reclamos del feminismo y sus luchas. Y s&eacute; que era muy arriesgado pero tambi&eacute;n era algo que de alguna manera ten&iacute;a que trabajar pero no lo pod&iacute;a forzar. <strong>A la vez tambi&eacute;n me pareci&oacute; que esto que escribo pod&iacute;a ser como un descanso de toda otra literatura que se viene produciendo, un libro que sea completamente diferente mostrando quiz&aacute;s una mirada sobre la masculinidad desde lo animal, de lo primitivo, con cierta ternura. Algo muy de amigos y tambi&eacute;n cargado de homoerotismo en el vestuario.</strong> Entonces me pareci&oacute; que el gesto estaba ah&iacute;. Claramente despu&eacute;s el libro hace su camino. Pero s&iacute;, intent&eacute; tener mucho cuidado. A la vez, fue mostrar el mundo de los pibes como estos pibes son, no pod&iacute;a armar un universo de chicos s&uacute;per deconstruidos hablando con la &ldquo;E&rdquo; ah&iacute;, era un mont&oacute;n. Tambi&eacute;n era un desaf&iacute;o lograr que los lectores y las lectoras pudieran sentir empat&iacute;a con los personajes. A veces pasa que a los jugadores de hockey se los imagina igual que a los jugadores de rugby entonces tambi&eacute;n nos ubican en un lugar complicado. Siempre hay prejuicios con el universo del deporte, incluso adentro mismo del deporte. El hockey, por ejemplo, siempre fue visto como un deporte vinculado a las mujeres y mucha gente se sorprende cuando les cont&aacute;s que jug&aacute;s con tus amigos o incluso de chiquito otros deportistas te llegan a cargar por eso. Creo que esto vuelve un poco m&aacute;s atractivo el relato. Adem&aacute;s, es una ficci&oacute;n sobre un deporte sobre el que creo que no se escribi&oacute;. <strong>Tambi&eacute;n pasa que muchas veces las ficciones sobre el deporte en general apuntan m&aacute;s a un lugar medio costumbrista o m&aacute;s desde la mirada del hincha. </strong>As&iacute; que me pareci&oacute; que por ah&iacute; ven&iacute;a bien estar contando una novela donde la &eacute;pica est&eacute; en un equipo de hockey, en sus asados, en sus porros, con mucho de humor absurdo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; El libro por momentos pareciera traer algo un poco anacr&oacute;nico, con esto de los rituales, con este espacio del club como una apuesta a lo colectivo, con los asados o los terceros tiempos. &iquest;C&oacute;mo fue pensar en ese universo anal&oacute;gico en tiempos tan virtuales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La verdad es que para m&iacute; la vida del club, casi como una pr&aacute;ctica de filosof&iacute;a de la vida, tiene un impacto en la salud mental y f&iacute;sica de las personas que es inundable. Estar dos horas corriendo bajo el sol jugando a algo, estimulado, desarrollando el coraz&oacute;n, no pensando en nada de todo lo que te estresa de manera cr&oacute;nica, es espectacular. Estar en un asado con amigos despu&eacute;s, saber que te espera ese asado, que va a haber risas y charlas y te vas a encontrar y al otro d&iacute;a te vas a despertar relajado, feliz; para m&iacute; eso no tiene comparaci&oacute;n. <strong>Yo fantaseo un poco con que este libro impulse a padres y a madres a llevar a ni&ntilde;os a jugar alg&uacute;n deporte colectivo, a una vida de club. O en alg&uacute;n sentido a romper con tanto aislamiento y con tanto individualismo. </strong>En la cancha y tambi&eacute;n en el asado, eso de estar conectados con un ritual que es algo muy at&aacute;vico de la humanidad, el momento del asado alrededor del fuego. Est&aacute;s alrededor de un fuego con amigos y no est&aacute;s mirando ninguna pantalla. Mirar el fuego, que adem&aacute;s es la cosa m&aacute;s maravillosa, m&aacute;s hipn&oacute;tica que hay. Entonces creo que la propuesta tambi&eacute;n del libro es esa presencia y ese estar juntos que es tan importante para un grupo de amigos. Ellos juegan al hockey, quieren ganar, quieren perder, pero en realidad lo que quieren es estar ah&iacute;. <strong>Creo que tambi&eacute;n todo esto habla un poco del juego como algo sin finalidad ulterior, el &uacute;nico sentido que tiene el juego es estar en un presente. </strong>Y tambi&eacute;n es algo muy anticapitalista: no hay extracci&oacute;n de plusval&iacute;a, no hay consumo, no hay nada, no hay una explotaci&oacute;n. Son personas que est&aacute;n ah&iacute; jugando. De alguna manera mi propuesta es esa, decir &ldquo;che, bueno, puede haber otra forma de vincularnos&rdquo;.
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                    alt="Rago es dueño de Aristipo Libros, una librería de usados ubicada en el barrio porteño de Villa Crespo que se especializa en literatura y filosofía."
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                Rago es dueño de Aristipo Libros, una librería de usados ubicada en el barrio porteño de Villa Crespo que se especializa en literatura y filosofía.                            </span>
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        <strong>&ndash; Algo similar sucede alrededor de tu librer&iacute;a, donde adem&aacute;s de tener un grupo de gente que viene a comprarte libros, por lo general pareciera que busc&aacute;s propiciar v&iacute;nculos, lleg&aacute;s a armar peri&oacute;dicamente fiestas gratuitas y multitudinarias en la vereda. &iquest;Siempre est&aacute;s d&aacute;ndole vueltas a la idea de comunidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; De verdad no siempre me doy cuenta, pero yo amo formar comunidad y presentar gente, hacer conocer unos con otros, que la gente arme v&iacute;nculos me parece lo m&aacute;s enriquecedor del mundo. Esta idea del individuo como un ser &uacute;nico y aut&oacute;nomo me parece cualquiera (risas). <strong>Me pasa, por ejemplo, cuando pienso en la escritura. Ponele, este libro yo no lo escrib&iacute; solo. Lo escrib&iacute; con Paz y con Alejandro que son mis dos primeros lectores que me tachan, me marcan y acomodan. Lo escrib&iacute; tambi&eacute;n con la oralidad, con los pibes. </strong>Para m&iacute; hay toda una pr&aacute;ctica de la vida que es en comunidad. Entonces, desde mi lugar, ya sea con el hockey o con los libros, trato de hacer algo. De alguna manera, la literatura y el juego son formas de enfrentarse a este proceso de individualismo horrible que propone el neoliberalismo. Esto que busca el capitalismo de romper los v&iacute;nculos o el entramado social para crear individuos que sean d&eacute;biles, que est&eacute;n angustiados, que est&eacute;n deprimidos. Yo siento que es mi peque&ntilde;o aporte y mi pr&aacute;ctica para tratar de combatir este sistema horrible que es el capitalismo. Despu&eacute;s me da mucha satisfacci&oacute;n ver el impacto que eso tiene en la vida de la gente, en la salud f&iacute;sica y emocional. Sobre todo en la comunidad de Aristipo, que es una comunidad m&aacute;s aislada, m&aacute;s solitaria si quer&eacute;s, de lectores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;C&oacute;mo ves el panorama desde el punto de vista econ&oacute;mico en la librer&iacute;a? &iquest;Qu&eacute; dicen tus colegas que tambi&eacute;n se dedican a la venta de libros usados?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; El panorama es nefasto, nefasto para todos. En mi caso la librer&iacute;a est&aacute; en su peor momento en 15 a&ntilde;os. La p&eacute;rdida de poder adquisitivo es alt&iacute;sima, la gente no est&aacute; comprando libros, porque apenas est&aacute; llegando a pagar la luz, est&aacute; sobreviviendo como puede. As&iacute; que la verdad que es un baj&oacute;n. Es incre&iacute;ble. Es una pesadilla lo que estamos viviendo y la verdad es que no sabemos c&oacute;mo va a terminar. Los libreros de este rubro que conozco est&aacute;n m&aacute;s o menos en la misma. Y dir&iacute;a que la cultura est&aacute; desfinanciada en general, el mundo del teatro, del arte, del cine. Creo que todos estamos ah&iacute; sobreviviendo como podemos. Muy golpeados. Sin saber c&oacute;mo vamos a poder salir de esto. <strong>De todos modos yo creo que el libro va a sobrevivir como sea y hay que seguir milit&aacute;ndolo, seguir tratando de que la gente pueda darse el gusto de comprar los libros, tener su biblioteca y leer para estimular el pensamiento cr&iacute;tico.</strong> Esa es una batalla que yo voy a seguir dando siempre. Porque&nbsp;bajar los brazos es lo m&aacute;s funcional para que las cosas sigan como est&aacute;n ahora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/patricio-rago-literatura-juego-son-formas-enfrentarse-individualismo-horrible-propone-neoliberalismo_1_12970722.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Feb 2026 03:02:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Patricio Rago: “La literatura y el juego son formas de enfrentarse al individualismo horrible que propone el neoliberalismo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Hockey,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Doce grandes rescates literarios de 2025: reediciones, hallazgos y gemas que salieron a la luz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/doce-grandes-rescates-literarios-2025-reediciones-hallazgos-gemas-salieron-luz_1_12865065.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2407c900-92db-42cc-bea8-90bdfcb2c6af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Doce grandes rescates literarios de 2025: reediciones, hallazgos y gemas que salieron a la luz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un repaso personal por textos notables de autores y autoras de Argentina que fueron rescatados por editoriales locales a lo largo del año. De qué se tratan y los sellos que los publicaron.
</p></div><p class="article-text">
        En otro a&ntilde;o dif&iacute;cil para las editoriales <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-libro-buenos-aires-2025-compro-ejemplares-mitad-visitantes_1_12558604.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por los vaivenes de la econom&iacute;a</a>, <strong>hubo sellos que nuevamente decidieron alejarse por un rato de lo estrictamente nuevo</strong>. Es que, a lo largo de todo 2025, algunas editoriales argentinas recuperaron para sus cat&aacute;logos publicaciones que hac&iacute;a rato hab&iacute;an dejado de circular en el pa&iacute;s, otras indagaron en los archivos de autores centrales para llegar a materiales poco conocidos y otras fueron detr&aacute;s de nombres que circulaban pero de manera muy restringida.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso &ndash;arbitrario, personal y siempre limitado, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-destacados-literatura-argentina-2025-entrevistas-autores_1_12859602.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como subrayamos en cada balance</a>&ndash; por algunos de los rescates literarios m&aacute;s interesantes del a&ntilde;o. Entre otros, hay cuentos, novelas,  poes&iacute;a, clases y ensayos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1.</strong><em><strong> Materiales para una pesadilla</strong></em><strong>, de Juan Mattio.</strong> <em>&ldquo;Imitar la forma de lo real supone, entonces, saber cu&aacute;l es la forma de la realidad. &iquest;Sabe alguien esto? &iquest;Se escucha ac&aacute;, dentro del texto, el eco melanc&oacute;lico de la vida? &iquest;Deber&iacute;a escucharse? &iquest;Lo escuchan ustedes? Ac&aacute; hay un eco, s&iacute;. Pero no s&eacute; de d&oacute;nde viene. Tal vez es el murmullo del sentido que se aleja, tal vez es la voz vac&iacute;a de la experiencia&rdquo;</em>, apunta el narrador de <em>Materiales para una pesadilla</em>, la novela de <strong>Juan Mattio</strong>. Un libro extraordinario que, como esos ecos y como varios de los fantasmas que atraviesan sus p&aacute;ginas, <strong>volvi&oacute; en 2025, esta vez reeditado por el sello Caja Negra</strong>.
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                Materiales para una pesadilla, de Juan Mattio, salió en 2025 por Caja Negra.                            </span>
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        <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/juan-mattio-gana-premio-fundacion-medife-filba-materiales-pesadilla_1_9754891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ganadora del Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute;-Filba en 202</a>2 luego de su lanzamiento el a&ntilde;o anterior a trav&eacute;s de la editorial Aquilina, l<strong>a novela propone un engranaje minucioso y perfectamente tramado donde se cruzan tiempos, lecturas, realidad, memoria, muerte y la belleza en su forma m&aacute;s extra&ntilde;a </strong>donde lo que insiste es una pregunta por el lenguaje. Ocurre a partir de la b&uacute;squeda que emprende Keiner, un hombre que hered&oacute;, luego del fallecimiento de una mujer a la que am&oacute;, una investigaci&oacute;n inconclusa alrededor de un grupo de escritores, ling&uuml;istas y psicoanalistas que colabor&oacute; con la dictadura militar de 1976 para darle forma a un sistema de escuchas de conversaciones telef&oacute;nicas que se activa a partir de determinadas palabras. Pero esa l&iacute;nea, repleta de fantasmas y donde <strong>resuena todo el tiempo la figura de Ricardo Piglia y </strong><em><strong>La ciudad ausente</strong></em>, se completa con otros espectros. Son los del futuro, son los que vienen con la creaci&oacute;n de una hacker japonesa llamada Haruka que debe pasar a la clandestinidad en el a&ntilde;o 2036 luego de programar una realidad virtual que permite a las personas interactuar con sus seres queridos muertos.
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                Juan Mattio vive en Buenos Aires, donde escribe y dicta talleres de lectura y escritura.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Materiales para una pesadilla</strong></em><strong>, de Juan Mattio, sali&oacute; por Caja Negra. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/juan-mattio-hay-posibilidades-tecnologicas-vinieron-cambiar-relacion-muerte_1_12056291.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>M&aacute;s sobre el libro, en esta entrevista con su autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Cuentos completos</strong></em><strong>, de Diego Angelino.</strong> La editorial Eterna Cadencia inaugur&oacute; 2025 con uno de los mejores rescates editoriales de los &uacute;ltimos tiempos en el panorama local:<strong> el lanzamiento </strong><em><strong>Cuentos completos</strong></em><strong>, del escritor entrerriano Diego Angelino</strong>. Se trata de veinte relatos escritos entre comienzos de los a&ntilde;os setenta y la segunda d&eacute;cada de los dos mil, que r<strong>ecibieron elogios y premios por parte de jurados compuestos por Juan Carlos Onetti, Julio Cort&aacute;zar, Rodolfo Walsh, Victoria Ocampo, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares</strong>, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Angelino sit&uacute;a sus historias &ndash;opacas a veces, con una oscuridad soterrada pero constante en las tierras m&iacute;ticas de un espacio difuso llamado Campo del Banco. &ldquo;Son lugares &ndash;escribe <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> en el pr&oacute;logo&ndash; que a Angelino le importan, m&aacute;s que por su condici&oacute;n de tales (paisajes, geograf&iacute;as, regiones), por su poder de suscitar un tiempo (y no uno, sino varios) [...]&nbsp;<strong>Ese tiempo largo y lento que Angelino sabe desprender de los espacios, como si fuese su emanaci&oacute;n o su secreto, acerca su literatura a la verdad esencial de las esperas, de la quietud, de la soledad.</strong> No son cuentos en los que nada pasa: pasan cosas, y a menudo terribles; ni son cuentos de personajes apagados de apat&iacute;a: incluso en el apocamiento, algo tienen de desaforados&rdquo;.
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            <span class="title">
                Cuentos completos, de Diego Angelino, salió por Eterna Cadencia Editora.                            </span>
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        <em><strong>Cuentos completos</strong></em><strong>, de Diego Angelino, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Una peque&ntilde;a parte del universo</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Mudanzas</strong></em><strong>, de Hebe Uhart. </strong>Tal como hab&iacute;a ocurrido en 2024, <strong>el sello Adriana Hidalgo continu&oacute; este a&ntilde;o recuperando textos de Hebe Uhart.</strong> Esta vez llegaron dos muy buenos libros para bucear en el siempre efervescente universo de esta escritora. Por un lado, <em>Una peque&ntilde;a parte del universo</em>, una publicaci&oacute;n que re&uacute;ne una serie de escritos in&eacute;ditos y algunos muy poco conocidos de la escritora, <strong>compilados por P&iacute;a Bouzas y Eduardo Muslip</strong>. Entre ellos hay textos de Uhart sobre escritores y fil&oacute;sofos que le interesaban particularmente, como <strong>Felisberto Hern&aacute;ndez, Enrique Wernicke, Simone Weil, David Hume o Juan Jos&eacute; Morosoli </strong>y tambi&eacute;n reflexiones sobre la escritura y el rol de los escritores.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, en 2025 <strong>tambi&eacute;n se rescataron, en un solo tomo que lleva como t&iacute;tulo </strong><em><strong>Mudanzas</strong></em><strong>, una serie de novelas breves de Uhart</strong>. Se trata de <em>Algunos recuerdos</em> (1983), <em>Camilo asciende</em> (1987) y <em>Mudanzas</em> (1996), unidas entre s&iacute; por una serie de personajes recurrentes pero sobre todo por un espacio: las localidades de Moreno y Paso del Rey, en el oeste del Gran Buenos Aires.
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            <span class="title">
                Una pequeña parte del universo, de Hebe Uhart.                            </span>
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        <em><strong>Una peque&ntilde;a parte del universo</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Mudanzas</strong></em><strong>, de Hebe Uhart, salieron por Adriana Hidalgo Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>El director</strong></em><strong> y </strong><em><strong>La familia</strong></em><strong>, de Gustavo Ferreyra</strong>. Como parte del rescate de la obra completa del escritor argentino <strong>Gustavo Ferreyra</strong> que comenz&oacute; el a&ntilde;os pasado y continuar&aacute; en 2026, <strong>Ediciones Godot lanz&oacute; en abril de 2025 reediciones de dos de sus grandes novelas</strong>: <em>La familia </em>y <em>El director</em>, con pr&oacute;logos nuevos de <strong>Mariana Enriquez</strong> y <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> respectivamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En<em> El director</em> se entrelazan cuatro voces para dar forma a una historia en la que quedan expuestas todas las obsesiones de un director de escuela al que le diagnosticaron una enfermedad terminal. <strong>El pasado, el futuro (o la futura, porque es una vez femenina), el director y la (&iquest;pol&eacute;mica?) novela que escribi&oacute; se alternan para exhibir las preocupaciones de un hombre que parece estar rendido </strong>frente a su propia realidad: vivir con su madre, estar solo y padecer la incertidumbre sobre su propia vida&rdquo;, se lee en la contratapa de la nueva edici&oacute;n de <em>El director</em>.
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                &quot;La familia&quot;, de Gustavo Ferreyra.                            </span>
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        En tanto, sobre <em>La familia</em>, <strong>Mariana Enriquez</strong> se&ntilde;al&oacute;: &ldquo;Es el Obelisco de Gustavo Ferreyra o quiz&aacute; su bomba at&oacute;mica: destila sus libros anteriores, hace estallar su po&eacute;tica y a la vez erige un puente construido sobre el trabajo anterior y se proyecta a un futuro sin horizonte a la vista. Ferreyra es un caso de escritor visionario, que se concentra en sus ideas y su voz, lo hace con sus propias reglas y se trae entre manos textos poderosos. Y afables, esto es importante. <strong>Hay en </strong><em><strong>La familia</strong></em><strong> y en Ferreyra una ausencia de cinismo (no de sarcasmo, que abunda: de esa amargura elitista que es el cinismo).</strong> Al contrario, est&aacute;n dotados del carisma de alguien que se divierte con su talento y su extravagancia&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gustavo Ferreyra nació en Buenos Aires, en 1963.                            </span>
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        <em><strong>La familia</strong></em><strong> y </strong><em><strong>El director</strong></em><strong>, de Gustavo Ferreyra, salieron por Ediciones Godot. Una entrevista con el autor, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/gustavo-ferreyra-vida-civilizada-sordida-forma-no-serlo_1_11882833.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Eisejuaz</strong></em><strong>, de Sara Gallardo. </strong>Convertida, con el tiempo, en un cl&aacute;sico de la literatura argentina, <strong>esta novela de Sara Gallardo estuvo descatalogada por un buen tiempo</strong>. En 2025, la editorial Fiordo decidi&oacute; reeditarla y seguir de este modo completando su cat&aacute;logo con t&iacute;tulos de esta autora esencial (la editorial ya reedit&oacute;, de hecho, <em>Los galgos, los galgos</em>, <em>Enero</em>, <em>Pantalones azules </em>y <em>La rosa en el viento</em> y <strong>para 2026 anunci&oacute; el rescate de </strong><em><strong>El pa&iacute;s del humo</strong></em>).
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                Sara Gallardo nació en 1931.                            </span>
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        &ldquo;<em>Eisejuaz</em> fue publicada originalmente en 1971 y se adelant&oacute; de forma radical a su &eacute;poca, tanto por el lenguaje como por la perspectiva desde la cual est&aacute; narrada. <strong>Se trata de un texto breve pero de una densidad inusual, que explora, con un tono visionario, la experiencia m&iacute;stica y el conflicto cultural y espiritual de un protagonista ind&iacute;gena en un mundo atravesado por el despoj</strong>o, la marginaci&oacute;n y la culpa&rdquo;, contaron desde la editorial.
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                    alt="En 2025 se reeditó &quot;Eisejuaz&quot;, de Sara Gallardo."
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            <span class="title">
                En 2025 se reeditó &quot;Eisejuaz&quot;, de Sara Gallardo.                            </span>
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        <strong>La nueva edici&oacute;n de </strong><em><strong>Eisejuaz</strong></em><strong>, de Sara Gallardo, sali&oacute; por Fiordo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Las ratas</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Sombras suele vestir</strong></em><strong>, de Jos&eacute; Bianco. </strong>La editorial Fondo de Cultura Econ&oacute;mica lanz&oacute; en el &uacute;ltimo mes del a&ntilde;o un libro con dos de las obras fundamentales de <strong>Jos&eacute; Bianco</strong>: <em>Las ratas</em> y <em>Sombras suele vestir</em>.
    </p><p class="article-text">
        Publicada originalmente en 1943 por la editorial Sur, <em>Las ratas </em>tiene en el centro la muerte misteriosa de Julio, un cient&iacute;fico que cr&iacute;a ratas en un laboratorio instalado en el piso alto de su casa. <strong>Delf&iacute;n, su medio hermano, reconstruye la historia mientras describe la rutina de una familia de clase media alta, sus conflictos y secretos</strong>.&nbsp;<em>Sombras suele vestir</em>, de 1941, cuenta la historia de Jacinta V&eacute;lez, una joven prostituta. Habla de sus desplazamientos por pensiones y habitaciones de alquiler, sus trabajos y sus encuentros con Bernardo Stocker, un corredor de bolsa y cliente habitual. <strong>En palabras de C&eacute;sar Aira, es &ldquo;una historia de fantasmas en el estilo de Henry James, que Bianco simplifica y perfecciona&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Bianco (Buenos Aires, 1908-1986) <strong>fue un escritor, periodista y traductor clave para la literatura argentina del siglo XX.</strong> Entre 1938 y 1961 fue secretario de redacci&oacute;n de la revista Sur, dirigida por Victoria Ocampo. Luego trabaj&oacute; como editor en Eudeba y en el Centro Editor de Am&eacute;rica Latina. <strong>Fue traductor, entre otros, de la obra de Stendhal, Henry James, Ambrose Bierce, T. S. Eliot, Samuel Beckett, Jean Genet y Witold Gombrowicz</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las ratas y Sombras suele vestir, de José Bianco.                            </span>
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        <strong>El libro que trae las novelas </strong><em><strong>Las ratas</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Sombras suele vestir</strong></em><strong>, de Jos&eacute; Bianco, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Las gemelas, El sue&ntilde;o/The Twins, The Dream</strong></em><strong>, de Diana Bellessi y Ursula K. Le Guin.</strong> &ldquo;Antes de cerrar el 2025, lanzamos en todo el pa&iacute;s un libro bell&iacute;simo que <strong>re&uacute;ne poemas, peque&ntilde;os ensayos y traducciones de la amistad entre Diana Bellessi y Ursula K. Le Guin</strong>: <em>Las Gemelas, El sue&ntilde;o / The Twins, The Dream</em>. La gran poeta argentina y la autora de ciencia ficci&oacute;n estadounidense tuvieron una c&aacute;lida amistad poco conocida. <strong>Su v&iacute;nculo se fund&oacute; en la admiraci&oacute;n, la empat&iacute;a y el cari&ntilde;o entre dos escritoras que durante muchos a&ntilde;os se acompa&ntilde;aron a trav&eacute;s de cartas y poemas</strong>. De la traducci&oacute;n de una y la otra como acto de amor. De la poes&iacute;a y la literatura como formas de comunicaci&oacute;n que atraviesan lenguas y culturas&rdquo;, inform&oacute; en un comunicado la editorial argentina Rara Avis sobre este gran rescate literario de 2025.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La escritora Diana Bellessi.                            </span>
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        El libro hab&iacute;a sido publicado en Estados Unidos en 1996, y luego en Argentina, en 1998. Sin embargo, su circulaci&oacute;n limitada lo volvi&oacute; dif&iacute;cil de conseguir, por lo que se convirti&oacute; casi un mito. <strong>&ldquo;Rara Avis vuelve a publicar este t&iacute;tulo en una nueva edici&oacute;n revisada y ampliada con nuevos materiales que salen a la luz&rdquo;, se&ntilde;alaron desde la editorial.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Las gemelas, El sue&ntilde;o / The Twins, The Dream</em> incluye los poemarios <em>Crucero ecuatorial</em> y <em>Tributo del mudo</em> de Bellessi, traducidos al ingl&eacute;s por Le Guin; y <em>D&iacute;as de seda</em>, poemario de Le Guin traducido al espa&ntilde;ol por la escritora argentina. Como en la primera edici&oacute;n,<strong> hay dos pr&oacute;logos escritos por las autoras que describen el v&iacute;nculo y el trabajo de traducci&oacute;n que realizaron ambas</strong>. A la nueva edici&oacute;n se agregan tambi&eacute;n unas palabras de Diana Bellessi a casi 30 a&ntilde;os de la primera aparici&oacute;n de este libro y una entrevista de Bellessi a Le Guin.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las gemelas, El sueño/The Twins, The Dream, de Diana Bellessi y Ursula K. Le Guin.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Las gemelas, El sue&ntilde;o/The Twins, The Dream,</strong></em><strong> de Diana Bellessi y Ursula K. Le Guin, sali&oacute; por Rara Avis.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Tener lo que se tiene. Volumen II</strong></em><strong>, de Diana Bellessi. </strong>Otro t&iacute;tulo de la poeta argentina publicado este a&ntilde;o.<strong> El sello Adriana Hidalgo lanz&oacute; el segundo tomo de su poes&iacute;a reunida. </strong>Con pr&oacute;logo de la poeta, docente y periodista<strong> Sonia Scarabelli</strong>, se trata de una edici&oacute;n ampliada que incluye seis libros, entre ellos <em>Mate cocido </em>(2002),<em> La rebeli&oacute;n del instante</em> (2005), <em>Tener lo que se tiene </em>(2009),<em> Variaciones de la luz</em> (2011), <em>Pasos de baile </em>(2014) y <em>Fuerte como la muerte es el amor</em> (2018).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para Diana Bellessi hay ciertos momentos en los que su atenci&oacute;n est&aacute; entregada con todos los sentidos a lo que la rodea. Lo que sucede entonces no es f&aacute;cil de poner en palabras, <strong>pero se podr&iacute;a hablar de un peculiar estado de reuni&oacute;n y de un verse uno en otro</strong>. La contempladora y lo contemplado, imantados en su acompasamiento interior y exterior, han ido a encontrarse en un instante e intercambian papeles&rdquo;, apunta Scarabelli en sus palabras iniciales.
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            <span class="title">
                Tener lo que se tiene. Volumen II, de Diana Bellessi.                            </span>
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        <em><strong>Tener lo que se tiene. Volumen II</strong></em><strong>, de Diana Bellessi, sali&oacute; por Adriana Hidalgo Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Antes de leer</strong></em><strong>, de Hern&aacute;n Ronsino.</strong> &ldquo;Primero est&aacute; la mirada. Para leer hay que tener una mirada voraz, una mirada que est&eacute; inc&oacute;moda con la realidad&rdquo;, sostiene<strong> Hern&aacute;n Ronsino</strong> en el ensayo breve <em>Un escritor en bicicleta</em>. Es uno de los textos que forman parte de <em>Antes de leer </em>el libro que public&oacute; en 2025 <strong>este autor argentino reconocido por su narrativa y por grandes novelas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os como </strong><em><strong>Glaxo</strong></em><strong>, </strong><em><strong>Lumbre</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Una m&uacute;sica</strong></em>.
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                    alt="El escritor Hernán Ronsino publicó en 2025 el libro de ensayos &quot;Antes de leer&quot;."
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            <span class="title">
                El escritor Hernán Ronsino publicó en 2025 el libro de ensayos &quot;Antes de leer&quot;.                            </span>
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        <em>Antes de leer</em> podr&iacute;a pensarse como un mapa, un recorrido de la propia trayectoria lectora de Ronsino, que lejos de los dogmas y del v&eacute;rtigo desenfadado, prefiere detenerse en el tr&aacute;nsito, el discurrir, el pasaje. La mirada voraz, inc&oacute;moda, pero al mismo tiempo parsimoniosa. Integrado por quince ensayos escritos con una prosa di&aacute;fana que el autor sac&oacute; en distintas publicaciones extranjeras o que ley&oacute; en conferencias e intervenciones p&uacute;blicas, ahora rescatadas por el sello Ediciones Bonaerenses, en sus p&aacute;ginas se cruzan estilos, movimiento, &eacute;pocas. <strong>Entre otros, aparecen Elias Canetti, Ricardo Piglia, C&eacute;sar Aira, Ezequiel Mart&iacute;nez Estrada, Rodolfo Walsh, Delmira Agustini, Esther Kinsky y Gaspar Astarita, un escritor e historiador de Chivilcoy, la ciudad natal de Ronsino.</strong> Todos ellos, adem&aacute;s de su memoria &iacute;ntima, lo ayudan a pensar la lectura, la ficci&oacute;n, la escritura y el modo en que se imbrican la vida y la obra de los escritores.
    </p><p class="article-text">
        El libro se puede descargar y leer gratis en la p&aacute;gina oficial de Ediciones Bonaerenses (<a href="https://edicionesbonaerenses.sg.gba.gob.ar/libro/antes-de-leer/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el enlace, aqu&iacute;</a>), la editorial p&uacute;blica perteneciente a la provincia de Buenos Aires. <strong>Se trata de un sello que distribuye sus ejemplares impresos en la red de bibliotecas populares bonaerenses, en ferias y en algunos puntos de venta</strong>.
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                    alt="&quot;Antes de leer&quot;, de Hernán Ronsino, fue publicado por Ediciones Bonaerenses y se puede descargar de manera gratuita en la página web de la editorial."
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                &quot;Antes de leer&quot;, de Hernán Ronsino, fue publicado por Ediciones Bonaerenses y se puede descargar de manera gratuita en la página web de la editorial.                            </span>
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        <em><strong>Antes de leer</strong></em><strong>, de Hern&aacute;n Ronsino, sali&oacute; por Ediciones Bonaerenses. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/hernan-ronsino-lectura-ofrece-vinculo-tiempo-mundo-parece-prohibido-aburrirse_1_12656551.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace, una entrevista con el autor.</strong></a><strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Curso de Literatura inglesa y norteamericana. Universidad de Mar del Plata, 1966</strong></em><strong>, de Jorge Luis Borges.</strong> &ldquo;Entre abril y septiembre de 1966, los lunes, de manera quincenal, <strong>Borges tom&oacute; en Constituci&oacute;n el tren a Mar del Plata para dar clases como profesor de la c&aacute;tedra de Literatura inglesa y norteamericana de la Universidad Cat&oacute;lica local, que luego ser&iacute;a provincial y, m&aacute;s adelante, nacional.</strong> All&iacute; lo esperaban, expectantes, los estudiantes del curso, menos de una decena, que se organizaron para grabar y transcribir sus clases&rdquo;, informaron desde Sudamericana sobre esta publicaci&oacute;n lanzada en agosto de este a&ntilde;o. Un libro que se convierte en una suerte de saga de <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/curiosas-clases-jorge-luis-borges-guardadas-casetes-40-anos-convirtieron-libro-fascinante_1_11766291.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro texto de Borges de clases rescatado recientemente, Curso de literatura argentina</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A ese p&uacute;blico &lsquo;cautivo&rsquo; que conformar&iacute;a la primera camada de profesores locales en Letras, se sumaba otro de oyentes entusiastas. En este libro, basado en esas transcripciones, la personal&iacute;sima perspectiva de Borges sobre la literatura cristaliza <strong>en su original e iluminadora visi&oacute;n de Chaucer, Langland, More, Shakespeare, Milton, Swift, Johnson, Gibbon, Macpherson, Wordsworth, Carlyle, Dickens, Browning, Stevenson, Shaw, Kipling, Chesterton</strong>, entre otros. En todos los casos resuena el registro vital de su voz en el aula, con su estilo, cadencia y humor. Al mismo tiempo, opera una constante: su modo de leer &uacute;nico, did&aacute;ctico e innovador, que sit&uacute;a a autores, textos y contextos en clave de fragmentos del mosaico infinito de la cultura universal&rdquo;, se lee en la contratapa de este libro, que fue editado por la investigadora y docente <strong>Mariela Blanco</strong> y que cuenta con notas de <strong>Germ&aacute;n &Aacute;lvarez</strong>, co-director del Centro de Estudios Borgeanos de la Biblioteca Nacional.
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                    alt="Curso de Literatura inglesa y norteamericana. Universidad de Mar del Plata, 1966, de Jorge Luis Borges, salió por Sudamericana."
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            <span class="title">
                Curso de Literatura inglesa y norteamericana. Universidad de Mar del Plata, 1966, de Jorge Luis Borges, salió por Sudamericana.                            </span>
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        <em><strong>Curso de Literatura inglesa y norteamericana. Universidad de Mar del Plata, 1966</strong></em><strong>, de Jorge Luis Borges, sali&oacute; por Sudamericana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>La alfombra roja</strong></em><strong>, de Marta Lynch.</strong>&nbsp;Este libro rescatado durante 2025 es la primera novela de la escritora argentina <strong>Marta Lynch</strong>. Publicada en 1962, su &eacute;xito la convirti&oacute; en uno de los nombres destacados y controvertidos de la generaci&oacute;n literaria de los sesenta. Tal como apuntaron desde Parip&eacute; Books, el sello que le dio una nueva vida a este libro, la novela cuenta la historia de un pol&iacute;tico, An&iacute;bal Rey, desde su humilde infancia provinciana a orillas del r&iacute;o hasta su ascenso a las m&aacute;s altas esferas del poder. &ldquo;Para escribirla, Lynch se bas&oacute; de forma apenas cifrada en el presidente desarrollista Arturo Frondizi (1958-1962). Realista y polif&oacute;nica, construye el retrato del l&iacute;der a trav&eacute;s de distintas voces: punteros, amantes, pol&iacute;ticos de la vieja guardia. A ellas se suma la del propio Rey, &lsquo;el doctor&rsquo;&rdquo;, agregaron desde la editorial. La publicaci&oacute;n forma parte de la Colecci&oacute;n Renacimiento de Parip&eacute;. Se trata de una selecci&oacute;n <strong>&ldquo;dedicada a reeditar libros que llevan tiempo fuera del circuito&rdquo; </strong>y que en este caso propone <strong>&ldquo;una oportunidad valiosa para volver a tomar contacto con una de las autoras que m&aacute;s se interes&oacute; por plasmar las estructuras de poder de la Argentina en su literatura&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>La alfombra roja</em> es una novela notable de una escritora notable, que lo fue adem&aacute;s desde el principio. Para celebrar que ahora vuelve a editarse no es imprescindible pasar por los t&oacute;picos de los rescates literarios o los de la reparaci&oacute;n de alg&uacute;n presunto relegamiento previo. <strong>Basta con decir que siempre resulta alentador que la mejor literatura circule</strong>&rdquo;, apunta <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> en el pr&oacute;logo de este rescate de 2025.
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            <span class="title">
                La nueva edición de &quot;La alfombra roja&quot;, de Marta Lynch.                            </span>
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        <em><strong>La alfombra roja</strong></em><strong>, de Marta Lynch, sali&oacute; por Parip&eacute; Books.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>Actos de presencia. Disertaciones (1989-2021)</strong></em><strong>, de C&eacute;sar Aira. </strong>Este libro rescata <strong>once ponencias y charlas que el autor argentino brind&oacute; en universidades, ferias y congresos del exterior</strong>. L&uacute;dico y audaz, en estos textos aparece un Aira dedicado a repensar los mecanismos de la literatura y de sus artificios, por caminos siempre sorprendentes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;(Aira) Incita a imaginar <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/arboles-aira-libros-diciembre_129_12838843.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una Buenos Aires vaciada de todo excepto de sus &aacute;rboles </a>o a repasar una po&eacute;tica del trazo entre las notas de Duchamp para <em>El gran vidrio</em>, el proyecto cal&iacute;grafo-man&iacute;aco de (Mario) Levrero o <strong>la letra &iacute;nfima que para Benjamin implicaba un pensamiento refinado</strong>&hellip; La inteligencia desfachatada y excepcional de Aira vuelve estos ensayos puro goce y puro juego. Un sacud&oacute;n a cualquier h&aacute;bito que amenace con adormecer la sensibilidad o impida la sorpresa&rdquo;, se lee en la contratapa de este libro. Un rescate, tambi&eacute;n, que lleg&oacute; a las librer&iacute;as locales de la mano de Random House.
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                &quot;Actos de presencia&quot;, de César Aira.                            </span>
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        <em><strong>Actos de presencia</strong></em><strong>, de C&eacute;sar Aira, fue publicado este a&ntilde;o por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/doce-grandes-rescates-literarios-2025-reediciones-hallazgos-gemas-salieron-luz_1_12865065.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Dec 2025 14:47:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Doce grandes rescates literarios de 2025: reediciones, hallazgos y gemas que salieron a la luz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,César Aira,Jorge Luis Borges]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los libros destacados de la literatura argentina en 2025 y algunas entrevistas con sus autores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-destacados-literatura-argentina-2025-entrevistas-autores_1_12859602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05280d1a-12fb-476b-86d6-0b09b10c13bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros destacados de la literatura argentina en 2025 y algunas entrevistas con sus autores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un repaso personal por novelas, ensayos y textos híbridos de escritoras y escritores locales que marcaron el pulso del año. De qué se tratan y qué editoriales los publicaron.</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/destacado-ano-literatura-argentina-doce-libros-riesgo-retrato-humor_1_11918492.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como se ha se&ntilde;alado en este mismo espacio en a&ntilde;os anteriores</a>, <strong>los balances siempre implican sesgos, omisiones, arbitrariedades, decisiones que no le hacen justicia a todo lo que ocurri&oacute; en un determinado per&iacute;odo y un recorte obligado por el tiempo o, mejor, por su falta</strong>. Sin embargo, tambi&eacute;n pueden llegar a ser un espacio de cierto amparo: el a&ntilde;o se va y se publicaron obras estimulantes que vale la pena repasar.
    </p><p class="article-text">
        Esta vez <strong>fueron seleccionados diecis&eacute;is libros muy diversos </strong>(hay novelas, ensayos, textos h&iacute;bridos) escritos por autores y autoras de Argentina en los que se destacan la sensibilidad, la mirada l&uacute;cida de quienes los escribieron y, en algunos casos, la repercusi&oacute;n que suscitaron. Nueve de sus autores y autoras, adem&aacute;s, hablaron de estas publicaciones en entrevistas con <em>elDiarioAR</em>.
    </p><p class="article-text">
        En pr&oacute;ximas entregas del balance 2025 tendr&aacute;n lugar los rescates literarios con reediciones, regresos y joyas recuperadas del olvido. Hechas todas las aclaraciones del caso, va a continuaci&oacute;n <strong>un repaso con libros destacados que fueron publicados a lo largo de 2025</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>L&oacute;pez L&oacute;pez</strong></em><strong>, de Tom&aacute;s Downey</strong>. Dos misteriosos ej&eacute;rcitos &ndash;uno es el Negro y el otro el Naranja&ndash; se enfrentan en una guerra todav&iacute;a m&aacute;s misteriosa en la que luchan dos pueblos vecinos y enemigos. L&oacute;pez es un soldado en las filas negras que logra escapar de un fusilamiento.<strong> En su fuga &ndash;L&oacute;pez es desertor, pr&oacute;fugo y, sobre todo, un soldado que huye y le hace caso al c&eacute;lebre dicho porque servir&aacute; para otra guerra&ndash; encuentra el uniforme de un soldado fallecido entre las filas naranjas</strong>. Cuando observa el traje de cerca, nota que en la prenda est&aacute; cosido sobre un parche el apellido del combatiente muerto. Como &eacute;l, ese soldado tambi&eacute;n se llama L&oacute;pez.
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                &quot;López López&quot;, del escritor argentino Tomás Downey.                            </span>
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        Dispuesto a seguir para escapar, L&oacute;pez se calza esas ropas. Mientras huye y recuerda a personas y circunstancias de su vida antes de la guerra, encontrar&aacute; en un bosque a un grupo de soldados de la tropa naranja y se plegar&aacute; a ellos bajo su nueva y al mismo tiempo conocida identidad. <strong>Ser&aacute; &eacute;l y ser&aacute; su doble, L&oacute;pez</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una serie de peripecias, contadas con una prosa deslumbrante, convertir&aacute;n a este soldado en un h&eacute;roe inesperado</strong> de eso que hasta poco tiempo atr&aacute;s L&oacute;pez consideraba el enemigo. Con escenas di&aacute;fanas, con inteligencia para reparar en esa convenci&oacute;n siempre huidiza que damos en llamar identidad, <em>L&oacute;pez L&oacute;pez</em>, del escritor <strong>Tom&aacute;s Downey</strong>, es una novela magn&eacute;tica. Tal como se&ntilde;ala <strong>Pablo Katchadjian</strong> en uno de los destacados que aparecen dentro del libro, &ldquo;<em>L&oacute;pez L&oacute;pez</em> es una novela buen&iacute;sima que se lee con intensidad, porque cuando parece que el tema es la guerra, es el amor, y cuando parece que es el amor, son los dobles, y cuando parece que son los dobles, la idea se escurre una vez m&aacute;s. La novela se escapa al igual que su protagonista, pero el protagonista termina chocando contra eso de lo que se escapaba mientras la novela, en cambio, esquiva todo con gracia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tom&aacute;s Downey naci&oacute; en Buenos Aires, en 1984. Es escritor, guionista y traductor, autor de tres libros de cuentos: <em>Ac&aacute; el tiempo es otra cosa</em> (2015), <em>El lugar donde mueren los p&aacute;jaros</em> (2017) y <em>Flores que se abren de noche</em> (2021). <strong>Su obra ha recibido numerosos apoyos</strong> y reconocimientos como el del Fondo Nacional de las Artes, el Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, el Premio Nacional, entre otros, y fue traducida al italiano y al ingl&eacute;s.<em> </em><em><strong>L&oacute;pez L&oacute;pez</strong></em><strong> es su primera novela publicada</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tomás Downey nació en Buenos Aires, en 1984.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>L&oacute;pez L&oacute;pez</strong></em><strong>, de Tom&aacute;s Downey, sali&oacute; por Fiordo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Historia natural</strong></em><strong>, de Marina Yuszczuk.</strong> Esta novela breve y potente tiene como protagonista y narradora a Virginia Moreno, la hija del explorador y coleccionista <strong>Francisco Moreno</strong>, m&aacute;s conocido por todos como Perito Moreno. La escritora <strong>Marina Yuszczuk</strong> toma a esos personajes, a la creaci&oacute;n del Museo de Ciencias Naturales de La Plata y a las circunstancias que rodearon ese hecho hist&oacute;rico para meterse en una intriga familiar.&nbsp;
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                &quot;Historia natural&quot; de Marina Yuszczuk, salió por Blatt &amp; Ríos.                            </span>
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        En las p&aacute;ginas de <em>Historia natural</em>, entonces, confluyen hallazgos que formar&aacute;n parte del museo, taxidermistas, apasionados por el conocimiento y el af&aacute;n desmedido por el coleccionismo de un padre en fuga mirado desde una hija que quiere llamar su atenci&oacute;n aunque sea por un rato. <strong>Una vez m&aacute;s, Yuszczuk da muestras de ser una de las narradoras argentinas m&aacute;s interesantes de los &uacute;ltimos tiempos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Marina Yuszczuk naci&oacute; en Buenos Aires, en 1978. Es autora, entre otros, de los libros <em>Lo que la gente hace</em> (Blatt &amp; R&iacute;os), <em>Madre soltera </em>(Mansalva), <em>La ola de fr&iacute;o polar</em> (Gog y Magog), <em>La inocencia</em> (Iv&aacute;n Rosado, reeditada por Blatt &amp; R&iacute;os), <em>Los arreglos</em> (Rosa Iceberg) y<em> La sed </em>(Blatt &amp; R&iacute;os). Con esta &uacute;ltima obtuvo en 2021 el Premio de Novela Sara Gallardo. Es editora y fundadora del sello independiente Rosa Iceberg.
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                    alt="La escritora Marina Yuszczuk publicó en 2025 el libro &quot;Historia natural&quot;."
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            <span class="title">
                La escritora Marina Yuszczuk publicó en 2025 el libro &quot;Historia natural&quot;.                            </span>
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        <em><strong>Historia natural</strong></em><strong>, de Marina Yuszczuk, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Terminal 2020</strong></em><strong>, de Osvaldo Baigorria. </strong><em>&ldquo;El amor tambi&eacute;n es un acto de fe. Elegir &ndash;con bastante irracionalidad&ndash; a alguien para amar, confiar en esa persona, abrirse a ella. No tenemos conocimiento de ese alguien, al principio simplemente nos gusta, lo deseamos, cultivamos expectativas y ficciones personales de escenas, situaciones, relaciones a construir. Si seguimos adelante, en alg&uacute;n momento diremos &lsquo;te amo&rsquo;, entre otros fragmentos del discurso amoroso (Barthes), discurso que sigue una estricta determinaci&oacute;n alocutoria: siempre hay alguien a quien nos dirigimos, aunque ese alguien haya pasado al estado de fantasma o de criatura venidera (...) Y confiamos en la persona amada sin conocerla realmente. Es un fantasma con la apariencia de un cuerpo que puede parecer bello o sano aunque sin certezas&rdquo;</em>, apunta el narrador de <em>Terminal 2020</em>, la novela de <strong>Osvaldo Baigorria</strong>. Una voz cercana a la del escritor y a la vez distorsionada, exagerada, ficcional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Osvaldo Baigorria publicó en 2025 el libro &quot;Terminal 2020&quot;."
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                Osvaldo Baigorria publicó en 2025 el libro &quot;Terminal 2020&quot;.                            </span>
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        Porque recorre una experiencia dolorosa que le toc&oacute; atravesar, <strong>Baigorria dice que se trata de un libro &ldquo;basado en hechos reales&rdquo; y al mismo tiempo &ndash;como el amor&ndash; una f&aacute;bula encantadora</strong>. Despu&eacute;s de haber transitado la vida juntos por m&aacute;s de 20 a&ntilde;os &ndash;ella m&eacute;dica y de alg&uacute;n modo cuidadora de quienes la rodean, &eacute;l escritor&ndash; el planeta se ve asediado por el surgimiento de un virus. Es, durante esos d&iacute;as de confinamiento, de meterse adentro, de &ldquo;quedate en casa&rdquo; (&ldquo;una casa es un constructo, una ilusi&oacute;n, una entelequia que vive adentro de uno m&aacute;s de lo que uno vive adentro de ella&rdquo;, dice el narrador) que a ella, que en el libro se llama Beatriz, le detectan un tumor y debe empezar un tratamiento contra el c&aacute;ncer. El acto de fe amoroso, entonces, empieza a tomar distintas formas: la del cuidado, la del miedo, la del sue&ntilde;o, la del fantasma, la de la despedida, la del recuerdo. Estremecedor, luminoso, profundo, <em><strong>Terminal 2020</strong></em><strong> recorre magistralmente todos esos lugares a partir de la prosa potente y excepcional de Baigorria</strong>, quien adem&aacute;s de abrir sus propios diarios en el texto propone lecturas muy l&uacute;cidas de otros autores que escribieron sobre la muerte, el erotismo y el duelo.
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                Terminal 2020, de Osvaldo Baigorria, salió por Seix Barral.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Terminal 2020</strong></em><strong>, de Osvaldo Baigorria, sali&oacute; por Seix Barral. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/osvaldo-baigorria-pandemia-trajo-cambios-relacion-cuerpos_1_12213860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace, una entrevista con el autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Poes&iacute;a y errancia</strong></em><strong>, de Alicia Genovese. &ldquo;</strong>Cada poeta arma el derrotero hacia su errancia. Rumbos que en el andar hallan una motivaci&oacute;n. Recolecciones ingenuas: una piedra, un mineral que brilla, una hoja, un gajo, un pu&ntilde;ado de arena en un frasquito, una imagen, una fotograf&iacute;a de un detalle intrascendente, una frase escuchada o desgajada, sin embargo, capaces de contener un universo, una pregunta&rdquo;, apunta Alicia Genovese en <em>Poes&iacute;a y errancia</em>, un libro de una belleza singular, cautivante. Como destaca la escritora <strong>Gloria Peirano </strong>en su contratapa, en esta publicaci&oacute;n Genovese &ldquo;hace dialogar al ensayo y al diario de escritura en tanto espejos de un mismo tr&aacute;nsito: la confianza en el desplazamiento y en el abandono de lo conocido&rdquo;.
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                Poesía y errancia, de Alicia Genovese.                            </span>
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        Compuesto por dos partes, <em>Poes&iacute;a y errancia</em> comienza con una serie de peque&ntilde;os ensayos (todos con t&iacute;tulos de verbos en infinitivo, como Errar, Habitar, Ejercitar y Respirar). <strong>En ellos la poeta desgrana la idea que tiene de la errancia como motor y la complementa con poes&iacute;as de otros para pensar en sus procedimientos.</strong> En el segundo tramo, el libro cobra la forma de un diario de escritura (Diario de errancias), en el que Genovese observa y registra con sensibilidad su propia b&uacute;squeda po&eacute;tica.
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                Alicia Genovese nació en Lomas de Zamora, en 1953.                            </span>
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        <em><strong>Poes&iacute;a y errancia</strong></em><strong>, de Alicia Genovese, sali&oacute; por la editorial Entrop&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Mi ni&ntilde;era de la KGB</strong></em><strong>, de Laura Ramos.</strong> <em>&ldquo;Yo estaba muy lejos de las utop&iacute;as familiares y no me resultaba estimulante, en principio, escarbar en la vida de mis padres, sus amigos, sus amantes, su revoluci&oacute;n. </em><em><strong>Desde muy chica hab&iacute;a intentado escapar del ideal que so&ntilde;aban para m&iacute;, una muchacha moderna del estilo de esas mu&ntilde;ecas lesbianas, de pelo cortado a la gar&ccedil;on y jardineros a cuadros </strong></em><em>(...). Mi secreta hero&iacute;na, de trenzas anudadas alrededor de la cabeza, bordaba junto a la chimenea con faldas severas. Mientras en el living se exhib&iacute;an los tomos hipersexuados de la Claudine de Colette, mi colch&oacute;n escond&iacute;a la saga moralizante de Mujercitas&rdquo;</em>. Con esas palabras describe la escritora <strong>Laura Ramos</strong> el tironeo que atraves&oacute; buena parte de su vida y que, sin embargo, fue el que la impuls&oacute; a escribir su libro <em>Mi ni&ntilde;era de la KGB</em>.
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                Mi niñera de la KGB, de Laura Ramos.                            </span>
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        Es que, pese a sus reticencias &ndash;o quiz&aacute;, como una forma de exorcizarlas&ndash;, Ramos se anim&oacute; a indagar con fruici&oacute;n en una historia de enga&ntilde;os que rode&oacute; a su infancia y que tiene como protagonista a <strong>&Aacute;frica de las Heras</strong> (&ldquo;para m&iacute; siempre va a ser Mar&iacute;a Luisa&rdquo;, aclara), una mujer nacida en Ceuta que fue agente de los servicios secretos sovi&eacute;ticos a lo largo de buena parte del siglo XX, particip&oacute; de operativos impactantes durante la Segunda Guerra Mundial, estuvo involucrada en el asesinato de Le&oacute;n Trotsky en M&eacute;xico y recal&oacute; en Montevideo en los a&ntilde;os &lsquo;60. Un lugar id&iacute;lico, que en la memoria de la escritora, le ofreci&oacute; a ella, a su hermano y a su madre una cofrad&iacute;a de amistad entre intelectuales trotskistas que le confiaron el cuidado de sus hijos a Mar&iacute;a Luisa, una mujer espa&ntilde;ola que se mostraba afable y bien dispuesta. <strong>Una ciudad, como le dicen a Ramos varios de sus entrevistados, que para entonces era &ldquo;un nido de esp&iacute;as&rdquo;.</strong> Un rinc&oacute;n perdido en el mapa que a la agente de la KGB le serv&iacute;a entonces como un buen artilugio para llevar adelante misiones secretas que incluyeron muertes, adulteraci&oacute;n de documentos y todo tipo de trampas que permanecieron en secreto por a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Tirando de todos esos hilos con inteligencia y a partir de una narraci&oacute;n llena de pliegues y de una investigaci&oacute;n apabullante que incluye varias revelaciones, <strong>Laura Ramos va de la exploraci&oacute;n &iacute;ntima a la foto de &eacute;poca, de la historia familiar a esa otra m&aacute;s universal que se escribe con may&uacute;sculas. </strong>Es en ese vaiv&eacute;n que compone un libro alucinante, arriesgado y profundamente conmovedor.
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                    alt="Laura Ramos nació en Buenos Aires, en 1956. Hija de la referente feminista Faby Carvallo y del historiador y político de izquierdas Jorge Abelardo Ramos, creció en circuitos intelectuales entre Argentina, Uruguay y México."
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                Laura Ramos nació en Buenos Aires, en 1956. Hija de la referente feminista Faby Carvallo y del historiador y político de izquierdas Jorge Abelardo Ramos, creció en circuitos intelectuales entre Argentina, Uruguay y México.                            </span>
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        <em><strong>Mi ni&ntilde;era de la KGB</strong></em><strong>, de Laura Ramos, sali&oacute; por Lumen. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/laura-ramos-libro-ninera-espia-volvi-pasado-familia-lugar-quise-huir_1_12672142.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace, una entrevista con la autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Argentinos, &iexcl;a las cosas!</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Kohan. </strong>Vali&eacute;ndose del pulso de un croquis m&aacute;s que de la rigidez de un mapa. <strong>Merodeando las figuras insoslayables y a la vez echando luz sobre los pasos de algunas menos recorridas. </strong>Un libro en tr&aacute;nsito, en gerundio, en territorio para tironear de la argentinidad, para detenerse, apenas por un rato, en algunas cosas eminentemente argentinas. O, mejor, en sus rastros. El escritor <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> public&oacute; este a&ntilde;o <em>Argentinos, &iexcl;a las cosas!</em>, un ensayo cr&iacute;tico compuesto por veinticinco fragmentos dedicados a observar con maestr&iacute;a y de manera desprejuiciada eso que se suele englobar bajo el paraguas de la argentinidad.&nbsp;
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                Argentinos, ¡a las cosas!, de Martín Kohan.                            </span>
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        Ya desde el gesto de alejarse de los hitos para reparar en la idea de cosas &ndash;una palabra llave, una palabra que para cualquier hablante argentino refiere a muchas cosas&ndash;, el escritor da cuenta de los vaivenes que hacen a cualquier identidad. Identidad, en su mirada, es crisis, es movimiento, es contingencia. Identidad argentina, en sus palabras, es la lectura de una constelaci&oacute;n difusa de huellas: el equ&iacute;voco de la imagen de la pizzer&iacute;a Los Inmortales, el mural de <strong>Martin Ron </strong>que representa a un <strong>Diego Maradona </strong>derrotado, la tumba olvidada de Rivadavia en Plaza Miserere y su permanencia en los cuadernos escolares a trav&eacute;s de su firma, la piedra movediza de Tandil sustituida por otra ficcional, literaria.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Martín Kohan nació en Buenos Aires, en 1967.                            </span>
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        <em><strong>Argentinos, &iexcl;a las cosas!</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Kohan, sali&oacute; por Seix Barral. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-kohan-identidad-argentina-identidad-transcurre-crisis-levanta-cae_1_12841994.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>M&aacute;s sobre el libro, en esta entrevista con su autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Si est&aacute;s leyendo esto</strong></em><strong>, de Kike Ferrari.</strong> En una de sus tantas versiones, a mediados de la d&eacute;cada del &lsquo;30, se supone que <strong>Jorge Luis Borges tuvo alg&uacute;n tipo de decepci&oacute;n sentimental que lo llev&oacute; a comprarse un libro, una botella de ginebra y un arma</strong>. Con esos elementos tan improbables como contundentes, el autor de <em>Ficciones</em> se habr&iacute;a encerrado en un cuarto de hotel con la intenci&oacute;n de quitarse la vida. De esa sucesi&oacute;n de escenas que aparecen en el libro <em>Borges. Esplendor y derrot</em>a, de <strong>Mar&iacute;a Esther V&aacute;zquez</strong>, pero tambi&eacute;n de todos esos ecos que el propio Borges se encarg&oacute; de hacer circular, se sirvi&oacute; el escritor <strong>Kike Ferrari </strong>para armar su novela <em>Si est&aacute;s leyendo esto</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Kike Ferrari publicó en 2025 la novela &quot;Si estás leyendo esto&quot;."
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            <span class="title">
                Kike Ferrari publicó en 2025 la novela &quot;Si estás leyendo esto&quot;.                            </span>
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        En plan novela de aventuras <em>noir</em>, el libro sigue la deriva de ese objeto que presumiblemente le perteneci&oacute; a Borges a lo largo de las d&eacute;cadas y, con &eacute;l, a lo largo de algunos hitos de las letras rioplatenses. <strong>La historia la intentan reconstruir Adri&aacute;n y Paula, dos trabajadores de la Biblioteca Nacional que a la vez van detr&aacute;s del arma de la mano de un d&uacute;o de investigadores privados</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Lo curioso es que el relato se ve plagado de notas al pie. Es que, para contar las peripecias del rev&oacute;lver y las b&uacute;squedas de Adri&aacute;n y Paula, Ferrari toma prestada una serie de personajes secundarios que aparecen en libros de otros y otras<strong> (de Juana Manuela Gorriti a Liliana Heker o Samanta Schweblin, de Jos&eacute; M&aacute;rmol a Washington Cucurto o Ricardo Piglia).</strong> As&iacute;, cada escena, cada momento que se va contando se ve tramado a partir de ficciones bien diversas: aparecen personajes y estilos de escritores pioneros, de consagrados, de marginales, de cl&aacute;sicos del pasado y de promesas del futuro que se revelan a partir de <strong>m&aacute;s de 400 llamadas al pie que integran el libro</strong>. Entre el artefacto literario y la invitaci&oacute;n l&uacute;dica, <em>Si est&aacute;s leyendo esto</em> es una novela impactante que da cuenta del trabajo de un escritor pero, sobre todo, de un lector incansable y desprejuiciado.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Si estás leyendo esto&quot;, del escritor argentino Kike Ferrari."
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                &quot;Si estás leyendo esto&quot;, del escritor argentino Kike Ferrari.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Si est&aacute;s leyendo esto</strong></em><strong>, de Kike Ferrari, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/kike-ferrari-general-hay-presencia-clase-trabajadora-literatura-argentina_1_12194074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace, una entrevista con el autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>No entender. Memorias de una intelectual</strong></em><strong>, de Beatriz Sarlo. </strong>&ldquo;No entender fue mi experiencia primera y definitiva. Comenc&eacute; no entendiendo y, casi enseguida, acept&eacute; que ese era el punto de pasaje a todo lo que val&iacute;a la pena&rdquo;, se&ntilde;ala Beatriz Sarlo en las p&aacute;ginas de este libro, que la intelectual argentina entreg&oacute; el a&ntilde;o pasado poco antes de morir.&nbsp;
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                    alt="No entender. Memorias de una intelectual, de Beatriz Sarlo, salió por Siglo XXI Editores."
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                No entender. Memorias de una intelectual, de Beatriz Sarlo, salió por Siglo XXI Editores.                            </span>
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        Dispersas, fragmentarias, &iacute;ntimas, estas memorias permiten observar una versi&oacute;n de Sarlo familiar y al mismo tiempo en construcci&oacute;n. Una persona que sabe que no entender ser&aacute; un camino posible en su b&uacute;squeda. Por sus p&aacute;ginas se cruzan escenas escolares reveladoras (&ldquo;desde el fin de la primaria, llamaban con alarmante frecuencia a mi madre, que jam&aacute;s concurr&iacute;a y enviaba a alguna de sus hermanas. Les dec&iacute;an siempre lo mismo: la chica es inteligente, pero insoportable. Muchas maestras conclu&iacute;an su queja con una interrogaci&oacute;n que hasta hoy se repite teni&eacute;ndome como objeto: &iquest;qui&eacute;n se cree que es? En una de las pocas ocasiones en que mi madre fue a hablar con la autoridad escolar, escuch&oacute; algo que luego me repiti&oacute; hasta que cumpl&iacute; 17 a&ntilde;os y me fui de casa: Hay que bajarle el copete poni&eacute;ndola a lavar pisos&rdquo;, cuenta) <strong>con experiencias inici&aacute;ticas que la llevaron a preguntarse qu&eacute; era una intelectual y por qu&eacute; le interesaba esa palabra aunque desconoc&iacute;a su significado</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;De d&oacute;nde sali&oacute; Beatriz Sarlo, la intelectual m&aacute;s conocida de la Argentina y tal vez de la regi&oacute;n, la que salt&oacute; de las revistas culturales al mundo acad&eacute;mico y despu&eacute;s al periodismo gr&aacute;fico y televisivo, la que opin&oacute; sobre literatura y actualidad incluso en los canales de streaming? &iquest;De d&oacute;nde le ven&iacute;an la seguridad, la rapidez, el filo para la pol&eacute;mica y la claridad de los argumentos?&rdquo;, plantean sobre <em>No entender</em> desde Siglo XXI Editores. <strong>Las p&aacute;ginas de este libro abren, justamente, una ventana posible para buscar algunas respuestas a esos interrogantes.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Beatriz Sarlo, una lectora audaz, entre la literatura y la política."
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                Beatriz Sarlo, una lectora audaz, entre la literatura y la política.                            </span>
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        <strong>No entender, de Beatriz Sarlo, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Dolores 10 minutos</strong></em><strong>, de Mauricio Kartun.</strong> Dice que los cuentos que public&oacute; este a&ntilde;o son &ldquo;el resultado contradictorio de la tragedia de la pandemia&rdquo;. <strong>El mundo se detuvo y Mauricio Kartun aprovech&oacute; esos d&iacute;as de incertidumbre para darle vida a un mont&oacute;n de personajes que no paran de moverse.</strong> Primero los dio a conocer por entregas, en su cuenta de Facebook. Los prob&oacute; como una suerte de titiritero virtual, los recicl&oacute;, les dio algunas vueltas y ahora integran <em>Dolores 10 minutos.</em>
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                    alt="El dramaturgo, director teatral y escritor Mauricio Kartun publicó en 2025 el libro de cuentos &quot;Dolores 10 minutos&quot;."
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            <span class="title">
                El dramaturgo, director teatral y escritor Mauricio Kartun publicó en 2025 el libro de cuentos &quot;Dolores 10 minutos&quot;.                            </span>
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        El libro es, de hecho, <strong>un retrato hilarante de seres movedizos que andan por rutas, se escapan del mundo, se esconden por un rato, intercambian bienes o servicios ins&oacute;litos </strong>(una paseadora de maridos, por ejemplo, un incre&iacute;ble guionista de vidas ajenas, un modelo que desfila en una vidriera a la calle), caminan por los terrenos siempre resbaladizos del amor o del sexo y rehuyen sin pausa a lo habitual.
    </p><p class="article-text">
        Es en los vaivenes donde prefiere ubicarse Kartun y en las paradojas donde encuentra el motor de una escritura di&aacute;fana, aguda y profundamente vitalista. &ldquo;Buena parte de los cuentos de este libro son restos de alg&uacute;n imaginario que pretend&iacute;a ser teatral hasta que sent&iacute; que no iba a entrar en esa forma. <strong>El otro d&iacute;a jodiendo dec&iacute;a &lsquo;ten&iacute;a la heladera llena de carne para el asado del domingo, llovi&oacute;, y entonces hice puchero&rsquo;</strong>. Estos cuentos son puchero de asado teatral&rdquo;, cont&oacute; ante <em>elDiarioAR</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Dolores 10 minutos y otros relatos, de Mauricio Kartun.                            </span>
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        <em><strong>Dolores 10 minutos</strong></em><strong>, de Mauricio Kartun, sali&oacute; por Alfaguara. M&aacute;s sobre el libro, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/mauricio-kartun-fascina-capacidad-humanos-construir-sentido-traves-relatos-repetidos_1_12493204.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en esta entrevista con el autor</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Sala de m&aacute;quinas</strong></em><strong>, de Miguel Vitagliano.</strong><em><strong> </strong></em><em>&ldquo;Mark Twain fue el primer escritor que entreg&oacute; a sus editores un manuscrito mecanografiado; no resulta extra&ntilde;o considerando su pasi&oacute;n por la tecnolog&iacute;a y las invenciones (...). Tampoco sorprende que Nietzsche llegara a utilizar una m&aacute;quina de escribir o que Henry James tuviera una que reservaba para el uso de su mecan&oacute;grafa: uno buscaba grabar palabras en la piel del mundo, el otro, maestro del punto de vista, pretend&iacute;a retener el control de lo que pod&iacute;a tejerse a sus espaldas. Las relaciones con los instrumentos de escritura son ventr&iacute;locuos de la experiencia de los autores, casi tanto como los espacios donde trabajan&rdquo;</em>, apunta el escritor, cr&iacute;tico y docente <strong>Miguel Vitagliano</strong> en su libro de ensayos breves <em>Sala de m&aacute;quinas</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Miguel Vitagliano es escritor y docente.                            </span>
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        Pensando al gesto de escribir a partir de la materialidad para llegar a reflexiones alrededor de la imaginaci&oacute;n, el lenguaje y sus infinitas posibilidades,<strong> el autor traza un recorrido exquisito por distintos dispositivos de escritores y escritoras de diferentes &eacute;pocas y procedencias en el que bucea por los espacios que eligieron para escribir</strong> (o los que las circunstancias por distintos motivos les ofrecieron), sus escritorios, sus m&aacute;quinas, sus cuadernos de notas. Se trenzan entonces lo maquinal del asunto &ndash;de qu&eacute; modo esos cuerpos que escriben se vincularon con sus dispositivos&ndash; con datos hist&oacute;ricos, obst&aacute;culos dom&eacute;sticos o pol&iacute;ticos que demoraron o potenciaron la escritura de cada uno de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Del espacio m&iacute;nimo y hogare&ntilde;o de <strong>Sylvia Plath</strong> a la inclinaci&oacute;n viajera de<strong> Domingo Faustino Sarmiento</strong>; del encierro de S<strong>or Juana</strong> a <strong>Ricardo Piglia </strong>y la redacci&oacute;n andante de un diario de Vanguardia Comunista que se camuflaba dentro de un cami&oacute;n de mudanzas en plena dictadura militar, Vitagliano hilvana con agudeza insistencias, objetos, &eacute;pocas. <strong>As&iacute; consigue reconstruir escenas que se convierten, a trav&eacute;s de su mirada l&uacute;cida, en un viaje fascinante por esa quimera que es siempre la escritura</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Sala de máquinas, de Miguel Vitagliano, salió por el sello independiente Tenemos las máquinas.                            </span>
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        <strong>El libro </strong><em><strong>Sala de m&aacute;quinas</strong></em><strong>, de Miguel Vitagliano, fue publicado por la editorial Tenemos las m&aacute;quinas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>Diario de menopausia</strong></em><strong>, de Laura Wittner. </strong>&ldquo;Es este un diario sobre el fin de la era f&eacute;rtil en un cuerpo femenino. Sobre la revoluci&oacute;n arrasadora de las hormonas. Pero es, al final de cuentas, un diario sobre el tiempo. Sobre la mutabilidad del cuerpo, sobre lo inexorable que &ndash;con o sin aparato reproductor femenino&ndash; nos aguarda. Es un diario sobre el dolor y la risa. Sobre el deseo transformado, herido, irreconocible, que sobrevive, que trepa una monta&ntilde;a y llega, exhausto, a la cima, para decir: &lsquo;&iquest;Ves? Estoy vivo&rsquo;&rdquo;, apunta <strong>Luciana De Luca</strong> en la contratapa de <em>Diario de menopausia</em>, el libro que public&oacute; este a&ntilde;o la escritora <strong>Laura Wittner</strong>.
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                    alt="Laura Wittner nació en Buenos Aires, en 1967. Es licenciada en Letras, coordina talleres de poesía y de traducción y trabaja como traductora para diversas editoriales."
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                Laura Wittner nació en Buenos Aires, en 1967. Es licenciada en Letras, coordina talleres de poesía y de traducción y trabaja como traductora para diversas editoriales.                            </span>
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        Tramado a partir de observaciones por momentos dolorosas y por momentos graciosas de su autora, en el diario aparecen fragmentos que reconstruyen un a&ntilde;o de la vida de una mujer que atraviesa sus d&iacute;as, la ciudad, las comidas, la escritura, los dolores o las charlas con sus amigas a partir de los bordes difusos de la menopausia.<strong> Con honestidad y una mirada inquieta, Wittner, que es una de las poetas m&aacute;s interesantes de la escena local y tambi&eacute;n una de las traductoras literarias m&aacute;s destacadas, se detiene a releer el tiempo</strong> &ndash;ese tiempo sin par&aacute;metros&ndash;, desde lo indescifrable del cuerpo, desde su opacidad y su insistencia, a pesar de todo.
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                Diario de menopausia, de Laura Wittner, salió por Bosque energético.                            </span>
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        <em><strong>Diario de menopausia</strong></em><strong>, de Laura Wittner, sali&oacute; por la editorial Bosque Energ&eacute;tico. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/laura-wittner-mandato-tradicional-mujeres-aguantemos-cosas-aplico-menopausia_1_12582414.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>M&aacute;s sobre el libro, en esta entrevista con la autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>La muerte ajena</strong></em><strong>, de Claudia Pi&ntilde;eiro. </strong>Una mujer joven cae al vac&iacute;o desde un edificio del barrio porte&ntilde;o de Recoleta. Otra, que se llama Ver&oacute;nica Balda y conduce uno de los programas de radio m&aacute;s escuchados del pa&iacute;s, se entera de la noticia. <strong>Acostumbrada a reconstruir episodios, a rastrear informaci&oacute;n, a unir piezas de los rompecabezas que le ofrece su oficio, de inmediato se da cuenta de que algo la conecta a esa joven. </strong>Sabr&aacute;, con el tiempo, que trabajaba como escort, que el departamento del que cay&oacute; (&iquest;o la empujaron?) pertenec&iacute;a a un poderoso empresario agrario con v&iacute;nculos pol&iacute;ticos, que est&aacute;n unidas por una historia familiar secreta y densa.
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                    alt="Sexualidad, poder, prostitución VIP y la precariedad laboral son algunos de los temas que aborda la última novela de Piñeiro."
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                Sexualidad, poder, prostitución VIP y la precariedad laboral son algunos de los temas que aborda la última novela de Piñeiro.                            </span>
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        Lejos de proponer un relato un&iacute;voco o cerrado de estas circunstancias, en su novela <em>La muerte ajena</em>, <strong>Claudia Pi&ntilde;eiro prefiere dividir la narraci&oacute;n en tres dispositivos con tres formas de contar muy distintas.</strong> Tres o m&aacute;s voces, tres verdades ajenas, tambi&eacute;n, a partir de un caso impactante. Entonces, m&aacute;s que una &uacute;nica historia, lo que traen estos fragmentos son versiones, recovecos por los que se filtra la mirada perspicaz de la escritora alrededor de la pol&iacute;tica, el uso de los cuerpos de las mujeres, la sexualidad, los v&iacute;nculos y muchas de las precariedades que ti&ntilde;en de inquietud al siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Tengo muchos amigos periodistas!&rdquo;, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/claudia-pineiro-siglo-trajo-forma-exponer-sexualidad-no-estabamos-acostumbrados_1_12304495.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dijo ante elDiarioAR</a> entre risas Pi&ntilde;eiro, quien <strong>una vez m&aacute;s, como ocurr&iacute;a en </strong><em><strong>Betib&uacute;</strong></em><strong> y en varias de sus novelas, sit&uacute;a la acci&oacute;n en el universo de los medios de comunicaci&oacute;n</strong>.
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                La muerte ajena, la novela que Claudia Piñeiro publicó en 2025.                            </span>
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        <em><strong>La muerte ajena</strong></em><strong>, de Claudia Pi&ntilde;eiro, sali&oacute; por Alfaguara. M&aacute;s sobre la novela, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/claudia-pineiro-siglo-trajo-forma-exponer-sexualidad-no-estabamos-acostumbrados_1_12304495.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en esta entrevista con su autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13. </strong><em><strong>Cuarto sucio, ubicaci&oacute;n peligrosa</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Rejtman. </strong>Ser pasajero: cuando lo invitan a dar una conferencia, a un festival, a formar parte de una residencia literaria en un pa&iacute;s remoto o en alguna ciudad argentina. Ser pasajero: cuando elige recorrer alg&uacute;n paisaje deslumbrante o hacer un retiro de yoga. Ser pasajero: cuando alg&uacute;n recepcionista de hotel no termina de entender lo que le pregunta, cuando hay confusiones, demoras y equ&iacute;vocos muy graciosos. <strong>Ser pasajero: enredarse, dar vueltas, volver a lugares conocidos, perderse en los desconocidos, ver c&oacute;mo se repiten, c&oacute;mo se singularizan y, finalmente, de qu&eacute; est&aacute;n hechos los d&iacute;as</strong>.
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                Cuarto sucio, ubicación peligrosa, de Martín Rejtman.                            </span>
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        El cineasta y escritor <strong>Mart&iacute;n Rejtman</strong> public&oacute; este a&ntilde;o el libro <em>Cuarto sucio, ubicaci&oacute;n peligrosa</em>, una suerte de diario personal donde registra a lo largo de m&aacute;s de quince a&ntilde;os una gran cantidad de viajes que hizo por trabajo o por placer.<strong> El hilo que une a los textos, justamente, es el tr&aacute;nsito, el pasaje, el ir y venir </strong>que, con gracia, con austeridad y con elegancia, Rejtman reelabora a partir de sus observaciones. As&iacute;, los n&uacute;meros de las habitaciones de hoteles de Curitiba, Tokio, Santiago de Chile, Washington, Londres, Cachi o Bangkok son excusas para mirar, para capturar di&aacute;logos ins&oacute;litos, para pensarse a s&iacute; mismo y tambi&eacute;n a los otros.
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                El director de cine y escritor Martín Rejtman nació en Buenos Aires, en 1961.                            </span>
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        <em><strong>Cuarto sucio, ubicaci&oacute;n peligrosa</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Rejtman, sali&oacute; por Ediciones Universidad Diego Portales. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-rejtman-encanto-viaje-verse-pensar-contexto-arma-persona_1_12782139.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace</strong></a><strong>, una entrevista con su autor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>El contrabando ejemplar</strong></em><strong>, de Pablo Maurette.&nbsp;</strong><em>&ldquo;&lsquo;&iquest;En qu&eacute; momento se jodi&oacute; la Argentina?&rsquo;. Aquello que la historia no puede responder, la literatura lo indaga, enrosca, inventa, adivina. En El contrabando ejemplar esta pregunta &mdash;ambiciosa, p&iacute;cara y pol&eacute;mica&mdash; opera como motor y punto ciego de la narraci&oacute;n. Con inteligencia y arrojo, Maurette se apoya en la tradici&oacute;n literaria y la cruza. Lo &iacute;ntimo se funde con lo hist&oacute;rico-social, y el deseo avanza en forma de narraci&oacute;n porque, mientras haya relato, el mundo todav&iacute;a puede ordenarse&rdquo;</em>, apunt&oacute; sobre este libro la escritora y librera <strong>Cecilia Fanti</strong>, quien adem&aacute;s integr&oacute; el jurado que <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/escritor-argentino-pablo-maurette-gano-prestigioso-premio-herralde-novela_1_12736629.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">le otorg&oacute; el Premio Herralde de Novela al autor argentino por esta obra.</a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El escritor Pablo Maurette ganó este año el Premio Herralde de Novela."
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                El escritor Pablo Maurette ganó este año el Premio Herralde de Novela.                            </span>
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        <em>El contrabando ejemplar</em> es, en efecto, una novela astuta, llena de pliegues, con historias adentro de la Historia. En el centro est&aacute; la de Pablo o Pablito, un joven escritor inescrupuloso que se obsesiona con el material sin publicar que dej&oacute; antes de morir su amigo Eduardo, un hombre mayor que &eacute;l y bastante pintoresco, con quien sol&iacute;a debatir sobre pol&iacute;tica y los vaivenes del pa&iacute;s. Pero hay varias historias m&aacute;s que con talento Maurette va entretejiendo y personajes que trafican tiempos remotos para darle impulso a un relato repleto de voces y texturas. <strong>As&iacute;, episodios hist&oacute;ricos del siglo XVII R&iacute;o de la Plata &ndash;c&eacute;lebres o ficticios: la literatura no hace otra cosa que contrabandear&ndash; se suceden entre desventuras sentimentales de mujeres de comienzos del siglo XX, relatos m&iacute;ticos querand&iacute;es y la vida de un adolescente atormentado a finales de los &lsquo;80</strong>.
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                &quot;El contrabando ejemplar&quot;, de Pablo Maurette, salió por Anagrama.                            </span>
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        <em><strong>El contrabando ejemplar</strong></em><strong>, de Pablo Maurette, sali&oacute; por Anagrama. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/escritor-argentino-pablo-maurette-gano-prestigioso-premio-herralde-novela_1_12736629.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Por esta novela su autor recibi&oacute; el Premio Herralde</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>El buen mal</strong></em><strong>, de Samanta Schweblin. </strong>En las seis historias hay una inquietud que no se menciona pero que late, una tensi&oacute;n por algo inminente que pareciera a punto de estallar y que se percibe en cada gesto de los protagonistas.<strong> Ocurr&iacute;a en la nouvelle </strong><em><strong>Distancia de rescate</strong></em><strong> o en los relatos de </strong><em><strong>Siete casas vac&iacute;as</strong></em><strong> y vuelve a suceder ahora: los personajes de los cuentos que integran </strong><em><strong>El buen mal</strong></em><strong>, de la escritora Samanta Schweblin, se mueven por el nervio de un volc&aacute;n inescrutable. </strong>Como si se tratara casi de una marca registrada en esta autora, una vez m&aacute;s vuelven a escena la tragedia, la fragilidad de la vida cotidiana, los v&iacute;nculos familiares y el peligro al acecho de todos, pero en especial de algunos ni&ntilde;os.
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                La escritora argentina Samanta Schweblin volvió al cuento después de varios años con la salida de &quot;El buen mal&quot;.                            </span>
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        Schweblin es una de las autoras argentinas con m&aacute;s proyecci&oacute;n en el exterior. <strong>Premiada internacionalmente, sus publicaciones circulan por librer&iacute;as de todo el mundo. </strong><em>El buen mal</em>, de hecho, fue lanzado para Latinoam&eacute;rica por Penguin Random House y por Seix Barral para Espa&ntilde;a. A lo largo de todo 2025, el libro fue editado en Estados Unidos a trav&eacute;s del sello Alfred A. Knopf y en Reino Unido por Picador Books.
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                El buen mal, el último libro de Samanta Schweblin.                            </span>
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        <strong>El libro de cuentos </strong><em><strong>El buen mal</strong></em><strong>, de Samanta Schweblin, sali&oacute; por Random House. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/samanta-schweblin-normalidad-gran-ficcion-acordada-poquito-raros_1_12172133.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace, una entrevista con su autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>Colecci&oacute;n permanente</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Negroni. </strong><em>&ldquo;Una vida dedicada a la escritura est&aacute; llena de hallazgos y tambi&eacute;n de obst&aacute;culos. Como dijo la poeta Louise Gl&uuml;ck en una entrevista, &lsquo;la mayor&iacute;a de los escritores se pasan la vida sometidos a diversas torturas </em><em><strong>(querer escribir, no poder escribir; querer escribir de manera diferente, no poder escribir de manera diferente; esperar ser reclamados por una idea y que esa idea no surja).</strong></em><em> Y, sin embargo &ndash;agreg&oacute;&ndash;, dentro de esa frustraci&oacute;n, es posible encontrar una vida dignificada por el deseo insatisfecho, no dulcificada por la sensaci&oacute;n de logro&rsquo;. Esa sola frase me convenci&oacute;&rdquo;</em>, asegura <strong>Mar&iacute;a Negroni </strong>en las primeras p&aacute;ginas de <em>Colecci&oacute;n permanente</em>. Se trata, como la propia escritora contar&aacute; p&aacute;rrafos despu&eacute;s, de un libro donde se ir&aacute;n intercalando vivencias personales, ideas que subraya de otros, entrevistas ap&oacute;crifas que le permiten acercarse &ldquo;a la magnitud de las preguntas que la escritura lanza desde siempre a la realidad y el mundo&rdquo;.
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            <span class="title">
                Colección permanente, de María Negroni, salió por Random House.                            </span>
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        Como si abriera las puertas a un museo personal que es refractario a lo monol&iacute;tico, <strong>Negroni recuerda, se obsesiona, cita y lee para pensar una vez m&aacute;s en esa materia esquiva y radiante de la que est&aacute; hecha la literatura</strong>.
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                    alt="María Negroni es escritora y desde 2013 dirige la Maestría en Escritura Creativa de Untref en Buenos Aires."
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                María Negroni es escritora y desde 2013 dirige la Maestría en Escritura Creativa de Untref en Buenos Aires.                            </span>
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        <em><strong>Colecci&oacute;n permanente</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Negroni, fue publicado por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-destacados-literatura-argentina-2025-entrevistas-autores_1_12859602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Dec 2025 03:02:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los libros destacados de la literatura argentina en 2025 y algunas entrevistas con sus autores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Martín Kohan,Beatriz Sarlo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Kohan: “La identidad argentina, como toda identidad, transcurre en crisis, entre lo que se levanta y se cae”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-kohan-identidad-argentina-identidad-transcurre-crisis-levanta-cae_1_12841994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59cf2af0-b422-4fc6-b1c5-3491cc8ec83a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Martín Kohan: “La identidad argentina, como toda identidad, transcurre en crisis, entre lo que se levanta y se cae”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de publicar “Argentinos, ¡a las cosas!”, un libro que se detiene en objetos, espacios y héroes inesperados para pensar en la argentinidad. Por qué la imagen de una pizzería, una ruta infinita, un mural de Maradona derrotado, un vestido que flota o una tumba olvidada le sirvieron para desplegar conexiones lúcidas sobre lo que se considera el ser argentino.
</p><p class="subtitle">Entrevista - Hernán Ronsino: “La lectura ofrece otro vínculo con el tiempo, en un mundo donde parece que está prohibido aburrirse”</p></div><p class="article-text">
        Vali&eacute;ndose del pulso de un croquis m&aacute;s que de la rigidez de un mapa. <strong>Merodeando las figuras insoslayables y a la vez echando luz sobre los pasos de algunas menos recorridas. </strong>Un libro en tr&aacute;nsito, en gerundio, en territorio para tironear de la argentinidad, para detenerse, apenas por un rato, en algunas cosas eminentemente argentinas. O, mejor, en sus rastros. <strong>El escritor Mart&iacute;n Kohan </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-diciembre-martin-kohan-memorias-margaret-atwood-juan-forn-novela-premiada_1_12831154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acaba de publicar </a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-diciembre-martin-kohan-memorias-margaret-atwood-juan-forn-novela-premiada_1_12831154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Argentinos, &iexcl;a las cosas!</em></a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-diciembre-martin-kohan-memorias-margaret-atwood-juan-forn-novela-premiada_1_12831154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>(Seix Barral, 2025), un ensayo cr&iacute;tico compuesto por veinticinco fragmentos dedicados a observar con maestr&iacute;a y de manera desprejuiciada eso que se suele englobar bajo el paraguas de la argentinidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya desde el gesto de alejarse de los hitos para reparar en la idea de cosas <strong>&ndash;una palabra llave, una palabra que para cualquier hablante argentino refiere a muchas cosas&ndash;</strong>, el escritor da cuenta de los vaivenes que hacen a cualquier identidad. Identidad, en su mirada, es crisis, es movimiento, es contingencia. Identidad argentina, en sus palabras, es la lectura de una constelaci&oacute;n difusa de huellas: el equ&iacute;voco de la imagen de la pizzer&iacute;a Los Inmortales, el mural de <strong>Martin Ron</strong> que representa a un Maradona derrotado, la tumba olvidada de Rivadavia en Plaza Miserere y su permanencia en los cuadernos escolares a trav&eacute;s de su firma, la piedra movediza de Tandil sustituida por otra ficcional, literaria.
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                Argentinos, ¡a las cosas!, de Martín Kohan.                            </span>
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        <strong>&ndash; Tu nuevo libro est&aacute; armado a partir de cosas. Pero estas cosas lo son en un sentido amplio: son objetos, pero tambi&eacute;n lugares, escenarios como el Hotel Ed&eacute;n, en C&oacute;rdoba. O son cosas entre cosas, como un pasillo. &iquest;Qu&eacute; te llev&oacute; a unir todas estas dimensiones tan dis&iacute;miles?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La secuencia la podr&iacute;a describir m&aacute;s o menos as&iacute;: hay una condici&oacute;n en la palabra &ldquo;cosa&rdquo; que es al mismo tiempo muy concreta, muy espec&iacute;fica, y tambi&eacute;n muy difusa. De hecho est&aacute; la novela de <strong>David Vi&ntilde;as</strong>, <em>Cosas concretas</em>: no hay nada m&aacute;s concreto que una cosa. Y, al mismo tiempo, &ldquo;cosa&rdquo;, &ldquo;coso&rdquo; o &ldquo;cosito&rdquo; es el camino que transitamos para resolver los casos en los que no tenemos la palabra exacta. La palabra &ldquo;cosa&rdquo; engloba objetos, lugares, figuras. En alg&uacute;n momento hasta llegu&eacute; a pensar que, si el libro ten&iacute;a un subt&iacute;tulo, pod&iacute;a ser &ldquo;cosas, lugares, figuras&rdquo;. Pero me pareci&oacute; que &ldquo;cosas&rdquo; englobaba todo y fue a parar al t&iacute;tulo. Y la idea de cosas tambi&eacute;n nos lleva a esos lugares donde se aloj&oacute; una marca o una huella que uno pueda leer. <strong>La &ldquo;cosa&rdquo; puede ser efectivamente un objeto concreto o un lugar o una figura. Pero tambi&eacute;n, en el momento en el que uno pone ah&iacute; la mirada a ver qu&eacute; rastros tiene, lo convierte en cosa</strong>. Es como partir de la pregunta &ldquo;&iquest;qu&eacute; cosa es esto?&rdquo;. Un pasillo, s&iacute;.&nbsp;O un campo de batalla. La palabra &ldquo;cosa&rdquo; me parec&iacute;a que permit&iacute;a abarcar todo. Al momento de reunirlas, el criterio fue el de recapitular y repasar para ver d&oacute;nde aparec&iacute;a un destello que me permitiese una lectura. Hay un pacto m&iacute;o, digamos, que no s&eacute; con qui&eacute;n es pero finalmente queda en el lector, que es que son todos lugares en los que estuve. O sea, que se puso en juego concretamente mi percepci&oacute;n real. Son lugares en los que hay o hubo cosas que vi. Y, m&aacute;s all&aacute; de que esto no est&aacute; dicho en el libro, en mi percepci&oacute;n, en mi relaci&oacute;n real emp&iacute;rica con esos objetos algo surgi&oacute; como destello de significaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Para seguir con las cosas del libro, y aunque creo que a vos te interesa lo com&uacute;n en el sentido de lo que es de todos, ac&aacute; no fuiste a los lugares comunes que se mencionan casi autom&aacute;ticamente cuando se dice Argentina, como el colectivo, la birome o el dulce de leche. &iquest;Por qu&eacute; ese gesto? &iquest;Quer&iacute;as correrte un poco?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;De eso me di cuenta en alguna conversaci&oacute;n cuando alguien me pregunt&oacute; &ldquo;&iquest;qu&eacute; est&aacute;s escribiendo?&rdquo;. Enseguida me sali&oacute; decir &ldquo;un libro sobre cosas argentinas&rdquo;. Me encontr&eacute; inmediatamente teniendo que aclarar que no era sobre el mate, el poncho ni el dulce de leche. En ese caso, creo que habr&iacute;a sido un libro sobre la tipicidad argentina, sobre d&oacute;nde reconocer lo t&iacute;picamente argentino. Y la idea de cosa y la idea de huella, que son las que me interesaban ac&aacute;, no responden al criterio de tipicidad. <strong>Por definici&oacute;n, la idea misma de huella supone algo que no es directamente reconocible, que no es t&iacute;pico. Me parece que, al mismo tiempo, eso permite rastrear qu&eacute; tipo de relaci&oacute;n se entabla en la indagaci&oacute;n de lo argentino, que no es exactamente ah&iacute; donde se vuelve reconocible. Si hubiese planteado una galer&iacute;a de objetos t&iacute;picos, uno armar&iacute;a un recorrido de la condici&oacute;n argentina m&aacute;s reconocible, m&aacute;s establecida. </strong>Yo trato de pensar m&aacute;s bien, no en t&eacute;rminos de originalidad, pero s&iacute; de formulaciones donde la Argentina se ve y no se ve. Se manifiesta y se escurre. Es que la identidad argentina, como toda identidad, transcurre en crisis, entre lo que se levanta y se cae. En la contingencia. Por eso me interesa m&aacute;s pensar la idea misma de argentinidad que no es exactamente una afirmaci&oacute;n. <strong>Casi te dir&iacute;a que es la manera en que Borges piensa lo argentino. Que es, justamente, refractando y desconfiando de la tipicidad y de la sobreactuaci&oacute;n de lo reconocible. Y casi como dejando que aflore como fatalidad.</strong> No hace falta subrayarlo, actuarlo, remarcarlo, y no hace falta exponer lo argentino en su tipicidad. Interrogarse estas cosas es que lo argentino est&eacute;, no est&eacute;, se reconozca, se desdibuje. Se pueda aferrar, pero tambi&eacute;n que un poco se pierda. Que haya algo de argentino ah&iacute; pero que nunca sea simplemente una afirmaci&oacute;n, un reconocimiento. <strong>Esta es mi manera de leer no solo la identidad argentina sino todas.&nbsp;</strong>
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                    alt="Martín Kohan nació en Buenos Aires, en 1967."
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                Martín Kohan nació en Buenos Aires, en 1967.                            </span>
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        <strong>&ndash; Pensaba que </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-kohan-adios-telefono-tendencia-tecnologica-actual-ocurra-repente-riesgo_1_9723829.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>la &uacute;ltima vez que te entrevist&eacute; fue por la salida de &iquest;Hola?, el r&eacute;quiem para el tel&eacute;fono</strong></a><strong>. En este libro, sin embargo, no hay r&eacute;quiem, no hay despedida porque las cosas siguen firmes ah&iacute;, te las cruz&aacute;s por la calle. Tampoco hay evocaci&oacute;n, como ocurr&iacute;a en la serie con recuerdos que armaste en tu libro </strong><em><strong>Me acuerdo</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, en <em>Me acuerdo</em> tambi&eacute;n los recuerdos son objetos que se coleccionan. No hay secuencia. No es el despliegue de una rememoraci&oacute;n. Es una colecci&oacute;n de recuerdos. <strong>Y, obviamente, se arman series, que (Walter) Benjamin llama mejor que series, cuando Benjamin dice &ldquo;constelaciones&rdquo;. </strong>Porque la serie no deja de tener una linealidad. La constelaci&oacute;n, en cambio, compone figuras. Maradona, por ejemplo, en este libro aparece y despu&eacute;s vuelve. Y uno resuena en el otro, en la otra. Como en los recuerdos de <em>Me acuerdo</em> que resuenan o rebotan uno con otro m&aacute;s all&aacute; de lo que uno mismo registra en la escritura. Pero lo pens&eacute; como una colecci&oacute;n y fue una especie de repaso de lugares o de cosas ligadas a mi desplazamiento real.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Fue buscado el hecho de que las cosas fueran de distintos lugares de Argentina? Porque hay bastante de Buenos Aires, pero escribiste sobre figuras o lugares de varios puntos del pa&iacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Fatalmente me aparece m&aacute;s la Ciudad de Buenos Aires porque vivo ac&aacute; y porque es donde paso m&aacute;s tiempo. Pero ac&aacute; me ocurri&oacute; algo parecido a cuando est&aacute;s en un per&iacute;odo de escritura de cuentos. Por ejemplo, me pas&oacute; con <em>Desvelos de verano</em>. Esos cuentos tienen como una unidad de atm&oacute;sfera, de universo, fue toda una &eacute;poca que yo pas&eacute; en ese terreno, m&aacute;s all&aacute; de que hice otras cosas en el medio. <strong>Para m&iacute; escribir ese libro era poner la imaginaci&oacute;n, incluso la memoria, en sinton&iacute;a estival a ver qu&eacute; aparec&iacute;a. Como est&iacute;mulo de imaginaci&oacute;n, te dir&iacute;a. Fue como ponerse en esa temperatura a ver qu&eacute; aparece</strong>. Y es al mismo tiempo recuerdo e imaginaci&oacute;n, son las dos cosas combinadas, porque uno recuerda e imagina al mismo tiempo. Ac&aacute; tambi&eacute;n fue algo as&iacute;: un poco ir a buscar y un poco dejar que vengan cosas a partir de&nbsp;lugares donde estuve. A muchos los repas&eacute;, fui y no apareci&oacute; nada. Estuve en San Juan, por ejemplo, y nada. Pero escribir no es un ejercicio de mera aplicaci&oacute;n, no es as&iacute; como surgen las cosas. Como estoy casado con una psicoanalista (N. de la R: se refiere a <strong>Alexandra Kohan</strong>), a veces me pregunto si la atenci&oacute;n flotante tendr&aacute; algo de eso. Seguramente no. Porque esto no es exactamente estar distra&iacute;do, tampoco es estar exactamente concentrado.<strong> El concentrado quiere ir a San Juan y decir &ldquo;a ver, esta es la casa de Sarmiento&rdquo; o &ldquo;estuve en tal calle&rdquo;, &ldquo;el Valle de la Luna tal cosa&rdquo;. Para m&iacute; eso es demasiado aplicado</strong>. A la vez, para escribir tampoco es que hay que dejar las cosas libradas a que algo aparezca por s&iacute; solo. Es una especie de punto medio que implica sondear, merodear, a ver si alguna huella aparece.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me interesa pensar la idea misma de argentinidad que no es exactamente una afirmación. Diría que es la manera en que Borges piensa lo argentino. Que es, justamente, refractando y desconfiando de la tipicidad y de la sobreactuación de lo reconocible. Y casi como dejando que aflore como fatalidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;Fuiste detr&aacute;s de huellas como alguna estatua, la placa que marca el edificio donde vivi&oacute; alguna vez el Che Guevara en Rosario. &iquest;De qu&eacute; modo te sirvi&oacute; la idea de huella para pensar la identidad en general y la argentina en particular?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Claro, la idea de huella ya supone la presencia de algo que estuvo y a la vez no est&aacute; exactamente. Con la identidad hay algo en este sentido para evitar la plenitud de la afirmaci&oacute;n y tambi&eacute;n de la negaci&oacute;n total. Todas las identidades tienen que ver con asumirlas a trav&eacute;s de posibles crisis. <strong>En mi caso particular, salvo el hecho de mi identidad como hincha de Boca, todas las dem&aacute;s identidades est&aacute;n hechas de crisis. </strong>Ser jud&iacute;o, por ejemplo. Hay una formulaci&oacute;n de lo jud&iacute;o que consiste justamente en una pregunta que no va a tener respuesta, pero que tambi&eacute;n es una pregunta irrenunciable. Por eso me parece que la identidad consiste en preguntar una y otra vez algo que nunca se va a terminar de responder. Asumir una identidad es asumirla en crisis. Afirmarla y hacerla vacilar a la vez. Podr&iacute;a decir tambi&eacute;n que mi relaci&oacute;n con la identidad masculina est&aacute; hecha de eso. Mi identidad jud&iacute;a est&aacute; hecha de eso. <strong>Mi identidad argentina est&aacute; hecha de eso. Mi identidad de egresado del Colegio Nacional de Buenos Aires est&aacute; hecha de eso. &iquest;Las desecho? No. &iquest;Las descarto? No. &iquest;Las abandono? No. &iquest;Las asumo en plenitud como afirmaci&oacute;n plena? Tampoco. Siempre es revisi&oacute;n y puesta en crisis, e insisto, como manera de asumir esas identidades, no como descarte.</strong> Con la idea de huella se puede percibir al mismo tiempo lo que est&aacute; y lo que estuvo, pero no est&aacute;. El vestido sin Evita, por ejemplo. En la p&aacute;gina inicial del cuento <em>El Sur</em>, Borges lo expone con esa maestr&iacute;a que ten&iacute;a para concentrar en pocas palabras las cosas, con Juan Dahlmann, nieto de un pastor alem&aacute;n que llega en 1870, que unas d&eacute;cadas despu&eacute;s ya se sent&iacute;a &ldquo;hondamente argentino&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo fue, c&oacute;mo se arma eso? Borges para mostrarlo en Dahlmann hace una enumeraci&oacute;n de cosas, como un daguerrotipo, una espada, &ldquo;el h&aacute;bito de ciertas estrofas&rdquo;. <strong>Me parece que ah&iacute; hay una idea de c&oacute;mo se hace lo argentino, pero sobre todo d&oacute;nde se manifiesta. Si yo tengo que pensar en una referencia de afinidad contra los que buscan la esencialidad inm&oacute;vil de lo argentino, uso esa p&aacute;gina de Borges</strong>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;Una de las figuras que tra&eacute;s en el libro es la de Bernardino Rivadavia. Por un lado, s&iacute;, es quien le da nombre a la avenida m&aacute;s larga, pero tambi&eacute;n pareciera estar desplazado. De hecho habl&aacute;s sobre el lugar donde est&aacute;n sus restos, un mausoleo un poco olvidado en medio de la Plaza Miserere, en Once. &iquest;Por qu&eacute; te interesaba su figura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &iquest;Vos sab&iacute;as que Rivadavia estaba ah&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; No, la verdad es que no. Y eso que paso seguido por ah&iacute; para tomarme el colectivo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Bueno, yo no hice una averiguaci&oacute;n exhaustiva y no soy soci&oacute;logo, pero le fui preguntando a mucha gente y casi nadie sab&iacute;a que los restos de Rivadavia est&aacute;n ah&iacute;, en la plaza de Once. A diferencia de otras figuras, como la de San Mart&iacute;n o Belgrano, que han tenido preponderancia y una especie de paridad, con Rivadavia pasa que, aunque tuvo un lugar central, es como si no estuviera. Uno piensa &ldquo;la avenida m&aacute;s larga&rdquo; o &ldquo;el sill&oacute;n de Rivadavia&rdquo; y dec&iacute;s &ldquo;est&aacute; por todos lados&rdquo;. Yo mismo viv&iacute; varios a&ntilde;os a cuatro cuadras del Parque Rivadavia e iba muy seguido a ver libros. Nunca pens&eacute; en Rivadavia. <strong>M&aacute;s all&aacute; de la an&eacute;cdota personal, algo pasa ah&iacute;, me parece, que tiene que ver con esta condici&oacute;n particular de su figura, que no es exactamente el olvidado y el perdido.</strong> Porque si lo quer&eacute;s dar por olvidado y por perdido, Rivadavia est&aacute; demasiado. Pero si quer&eacute;s se&ntilde;alarlo como una presencia central, no est&aacute;. Entonces Rivadavia me permiti&oacute; en el libro traer algo diferente, volver sobre esa tumba. Est&aacute; ah&iacute; como si no estuviera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Donde s&iacute; est&aacute; omnipresente, como record&aacute;s, es en los cuadernos escolares, ah&iacute; aparece hasta con su firma.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Claro. <strong>Y lo de la firma me interes&oacute;, otra vez, porque es la escritura como huella</strong>. &iquest;Qu&eacute; huella m&aacute;s personal puede haber que las propias manos? Bueno, en Boca en alg&uacute;n lugar est&aacute;n las huellas de los pies, pero claro, son futbolistas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La identidad consiste en preguntar una y otra vez algo que nunca se va a terminar de responder. Asumir una identidad es asumirla en crisis. Afirmarla y hacerla vacilar a la vez</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Se podr&iacute;a pensar este libro, tambi&eacute;n, como una mirada tuya sobre la heroicidad. Hay h&eacute;roes m&aacute;s evidentes, como San Mart&iacute;n o Gardel, pero otros menos esperables o en la derrota, como ese mural de Maradona que describ&iacute;s. &iquest;Te interesaba en particular pensar la heroicidad, en los h&eacute;roes en general?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;Fue un asunto para m&iacute; el de los h&eacute;roes, de hecho escrib&iacute; la tesis de doctorado sobre San Mart&iacute;n. Vos vas a cualquier lugar del mundo y en las plazas hay estatuas de alguien subido a un caballo. Figuras destacadas, evidentemente, todos los pa&iacute;ses tienen. Pero la configuraci&oacute;n de la historia argentina estuvo particularmente centrada en h&eacute;roes. Este punto fue una disputa historiogr&aacute;fica en el siglo XIX, cuando se preguntaron si hab&iacute;a que escribir una historia de grandes hombres o no. <strong>Yo escrib&iacute; esa tesis con un abordaje cr&iacute;tico, una revisi&oacute;n cr&iacute;tica, alrededor de c&oacute;mo se construye la idea de un &ldquo;padre de la patria&rdquo;. Y, aun as&iacute;, siempre vuelvo a la idea de un padre de la patria, como si a aquellos que no lo tuvieran les faltara algo. Pienso, no s&eacute;, en Francia. &iquest;Hay h&eacute;roes? S&iacute;. &iquest;Hay padres de la patria? No. &iquest;Le falta algo? No. &iquest;Es m&aacute;s d&eacute;bil esa formulaci&oacute;n? No. En todo caso es otra manera de conjugar una expresi&oacute;n de identidad.</strong> Los padres fundadores en Estados Unidos no son exactamente esa clase de figuras o tampoco funciona del mismo modo en Brasil con Tiradentes. Todas estas variables evidentemente me interesan mucho, con lo cual, la idea de lo argentino aun pensado desde las cosas me llev&oacute; a mirar una diversidad de h&eacute;roes. Pero tambi&eacute;n a la posibilidad de verlos ca&iacute;dos, derrotados, sancionados. <strong>Estoy pensando San Mart&iacute;n ca&iacute;do, Maradona derrotado, Belgrano sancionado</strong>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Luis Firpo, otro de los que mencion&aacute;s, el boxeador que tira del ring a Dempsey pero no gana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Firpo derrotado, claro. Y la idea de pensar que son h&eacute;roes <em>con</em> eso. Ni siquiera <em>a pesar de</em> eso. Son h&eacute;roes <em>con</em> eso. Creo que eso me permiti&oacute;, por mi propio inter&eacute;s en ver qu&eacute; pasa con los h&eacute;roes, volver a esta sinton&iacute;a; si lo quer&eacute;s afirmar rotundamente, se cay&oacute;. <strong>Si quer&eacute;s darlo por ca&iacute;do, se recupera. Al pensarlos as&iacute; tambi&eacute;n hay una manera de entender la identidad que funciona en esa misma clave: la quer&eacute;s acercar se cae, la quer&eacute;s erigir se desploma.</strong> Entonces hay que intentar ver las dos cosas al mismo tiempo, como comprob&eacute; con las estatuas de San Mart&iacute;n. Lo ves en un &aacute;ngulo al mismo tiempo erguido y ca&iacute;do y no queda otra que ver las dos cosas a la vez.&nbsp;
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                    alt="Kohan también es docente en la Universidad de Buenos Aires, donde enseña Teoría Literaria, y en la Universidad Nacional de las Artes."
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                Kohan también es docente en la Universidad de Buenos Aires, donde enseña Teoría Literaria, y en la Universidad Nacional de las Artes.                            </span>
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        <strong>&ndash; En algunos textos pens&aacute;s tambi&eacute;n una idea de &eacute;xito y de fracaso, de ascenso y de ca&iacute;da. Una supuesta Argentina con un esplendor que a veces est&aacute; en el pasado y otras veces se arma como pura promesa.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; A veces lo pienso como algo chistoso: no debe haber ning&uacute;n himno nacional de ning&uacute;n pa&iacute;s que diga &ldquo;somos una naci&oacute;n desgraciada&rdquo;, &ldquo;qu&eacute; pa&iacute;s de morondanga&rdquo; o &ldquo;nacimos para la miseria&rdquo; (risas). Siempre esas escenas est&aacute;n ligadas a alguna clase de exaltaci&oacute;n de lo propio. Pero uno podr&iacute;a conceder que hay algo en el caso argentino, insisto siempre recelando de la idea de que tenemos algo especial, con esa noci&oacute;n de que la Argentina estaba destinada a ser el Estados Unidos de Am&eacute;rica del Sur. O por esa expectativa de supuesta potencia, por la idea de&nbsp; supuestamente conjugar lo mejor de lo europeo con la destreza de la naturaleza sudamericana. <strong>Me parece que en el caso argentino ese mito de preponderancia es lo que hace que el desencuentro con el destino de grandeza se sienta especialmente frustrante.</strong> En estos a&ntilde;os, en concreto, estamos volviendo a escuchar sobre esta suerte de mitolog&iacute;a retroactiva, que es que ese destino s&iacute; estuvo, lo que pasa es que lo perdimos. No era un destino, no est&aacute; demostrado que los cuatro climas hagan un gran pa&iacute;s, la inmigraci&oacute;n europea existi&oacute; y fue significativa pero tampoco resuelve ni garantizada nada. Hay much&iacute;simos elementos para contrarrestar ese mito. Sin embargo, es interesante ver c&oacute;mo funciona, c&oacute;mo circula. <strong>Sobre todo en la discusi&oacute;n pol&iacute;tica actual; es muy importante resolver que ese destino de grandeza no era un destino porque no hay destinos.</strong> Porque la historia se hace o se deshace. Y es mentira que la Argentina fue primera potencia mundial. Es bastante importante hoy en d&iacute;a desmentirlo. Los historiadores que dedicaron su vida a estudiar eso lo intentaron y fueron insultados por el presidente de la naci&oacute;n. Entonces, aunque ese destino de grandeza se ponga en duda, el efecto de desencuentro es verdadero. Y el efecto de desencuentro remite al pr&oacute;cer que se cay&oacute;, al h&eacute;roe noqueado o a la final perdida, como parte de la identidad, no como elementos que la contrarrestan. <strong>Si vos part&iacute;s de la base del paradigma de la identidad como plenitud y como afirmaci&oacute;n, entonces el tropiezo, la ca&iacute;da, la derrota van a aparecer como momentos de debilidad. Si vos no pens&aacute;s la identidad como la plenitud de una afirmaci&oacute;n sino desde una crisis, la cosa cambia.</strong> Me parece que por eso una identidad no termina nunca de caer. No termina de afirmarse tampoco, pero no termina de explotar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Hablabas de tus crisis en relaci&oacute;n con el juda&iacute;smo o con el hecho de ser argentino. &iquest;Tu identidad como escritor tambi&eacute;n entr&oacute; en esa din&aacute;mica alguna vez?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Mir&aacute;, siempre estuve muy dispuesto a revisar una por una mis identidades. Estuve en Mosc&uacute; y cuando vi el mausoleo de Lenin me estremec&iacute;. <strong>Mientras me estremec&iacute;a pensaba &ldquo;&iquest;es muy marxista o es muy anti marxista esto que me est&aacute; pasando?&rdquo;</strong> (risas). Porque la escena tuvo mucho de aur&aacute;tico, una carga de religiosidad frente al cuerpo-objeto sagrado que no responde al marxismo. Ah&iacute; mismo dije &ldquo;&iquest;este es mi gran momento como marxista o es mi tropiezo como marxista?&rdquo;. Y creo que en el fondo la idea es conjugar las dos. Con la identidad de escritor, creo que no hay crisis porque no es una identidad que yo asuma ni pretenda. Creo que fue como una derivaci&oacute;n, como lo de Dahlmann: &ldquo;el h&aacute;bito de ciertas m&uacute;sicas&rdquo; y un sentimiento de ser argentino. <strong>Leyendo entrevistas de otros o hablando con gente me di cuenta de que yo nunca quise ser escritor. Nunca me apareci&oacute; la idea como tal, nunca la mencion&eacute;.</strong> Cuando era chico no quer&iacute;a ser escritor, quer&iacute;a ser arquero. Siempre agrego en broma &ldquo;igual que Milei&rdquo;, solo que ante mi fracaso en esa ilusi&oacute;n no me la agarr&eacute; con un pa&iacute;s (risas), no me la agarr&eacute; con 40 millones de personas. En mi caso, el deseo siempre fue escribir y ser escritor fue una derivaci&oacute;n de eso, no premeditada, no buscada. Y en alg&uacute;n sentido no asumida, salvo porque un d&iacute;a una pareja que tuve me dijo: &ldquo;Dej&aacute; de decir que no sos escritor porque qued&aacute;s como un boludo. Escrib&iacute;s, public&aacute;s, est&aacute;n los libros, sos escritor&rdquo; (risas). Al cabo de ciertos a&ntilde;os y al cabo de un pu&ntilde;ado de contingencias result&oacute; que no es lo mismo buscar esa identidad de escritor que asumirla. Ocurri&oacute;. Ni destino, ni mandato. Ocurri&oacute;. Desde una pasi&oacute;n de un hacer que es escribir. De la escritura deriv&oacute; un escritor. La escritura nunca fue el insumo necesario para constituir al escritor. La escritura fue un fin en s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-kohan-identidad-argentina-identidad-transcurre-crisis-levanta-cae_1_12841994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 03:01:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martín Kohan: “La identidad argentina, como toda identidad, transcurre en crisis, entre lo que se levanta y se cae”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Martín Kohan,Literatura argentina,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los libros de noviembre: Martín Caparrós, Alicia Genovese, Lucrecia Martel y varios destacados de no ficción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-noviembre-martin-caparros-alicia-genovese-lucrecia-martel-destacados-no-ficcion_1_12744100.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32bd8553-587a-4d62-89c3-6d5830e78739_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros de noviembre: Martín Caparrós, Alicia Genovese, Lucrecia Martel y varios destacados de no ficción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las editoriales anunciaron numerosos títulos que llegarán a las librerías lo largo de todo el mes. De qué se tratan y qué sellos los publicaron.</p><p class="subtitle">Entrevista - Laura Ramos y un libro sobre su niñera espía: “Volví al pasado de mi familia, un lugar del que siempre quise huir”</p></div><p class="article-text">
        Las editoriales argentinas y los sellos extranjeros que distribuyen sus libros en el pa&iacute;s <strong>anunciaron para noviembre la llegada de una gran cantidad de lanzamientos</strong>. Entre ellos, se destacan varias investigaciones de no ficci&oacute;n y tambi&eacute;n novelas, cuentos, ensayos y poes&iacute;a. Algunos de estos libros vienen de la mano de autores y autoras<strong> como Alicia Genovese, Mart&iacute;n Caparr&oacute;s, Mart&iacute;n Rejtman, Diana Bellessi, C&eacute;sar Aira, Lucrecia Martel, Felipe Celesia, Hern&aacute;n Ronsino y Mariano Schuster</strong>, entre muchos otros.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por algunas novedades editoriales destacadas que llegar&aacute;n durante todo el mes a las librer&iacute;as argentinas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>El pasado no est&aacute; muerto</strong></em><strong>, de Mariano Schuster. </strong>&ldquo;Conversaciones con historiadores que cambiaron nuestra forma de ver el mundo&rdquo;, se&ntilde;ala la bajada de esta publicaci&oacute;n del investigador y periodista argentino, que llega a las librer&iacute;as de la mano de Siglo XXI Editores. <strong>Entre otros grandes nombres, Schuster habl&oacute; con Carlo Ginzburg, Sheila Fitzpatrick, Robert Darnton y Roger Chartier</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este libro es un viaje por las mentes m&aacute;s brillantes y renovadoras de la historia contempor&aacute;nea: diez historiadores e historiadoras fundamentales exploran los temas a los que se han dedicado, mientras recorren sus biograf&iacute;as y sus trayectorias. Contiene, a la vez, la mirada de los grandes maestros y la trastienda de su construcci&oacute;n. Mariano Schuster se confirma en estas p&aacute;ginas como un interlocutor agudo e inteligente.<strong> El resultado son conversaciones fascinantes, frente a las que el lector se siente un espectador privilegiado, sobre cuestiones centrales que resuenan con particular fuerza hoy</strong>, como el nazismo, el g&eacute;nero, el fascismo, las mentalidades de las clases subalternas, la vida cotidiana en un r&eacute;gimen autoritario, las pr&aacute;cticas lectoras, el feminismo&rdquo;, informaron desde la editorial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como muestra este libro, los historiadores pueden parecerse a detectives pacientes: siguen rastros, buscan evidencias, hablan con testigos, reconstruyen escenas. Pero, a diferencia de ellos, rara vez encuentran un solo culpable. <strong>Los historiadores influyentes, los que cambian nuestra manera de ver el mundo, no est&aacute;n contentos con las explicaciones f&aacute;ciles: aman los matices y las contradicciones. </strong>Y as&iacute; dan vida una y otra vez a todos los pasados de los que estamos hechos&rdquo;, agregaron.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El pasado no está muerto, de Mariano Schuster.                            </span>
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        <em><strong>El pasado no est&aacute; muerto</strong></em><strong>, de Mariano Schuster, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Un destino com&uacute;n</strong></em><strong>, de Lucrecia Martel.</strong> El sello independiente argentino Caja Negra, que cumple por estos d&iacute;as 20 a&ntilde;os, anunci&oacute; para este mes la llegada de este libro, <strong>una publicaci&oacute;n que recopila una serie de intervenciones p&uacute;blicas de la cineasta que tuvieron lugar entre 2009 y 2025</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A lo largo de diez conferencias y clases en instituciones y festivales de Argentina, Espa&ntilde;a y Uruguay, transcriptas aqu&iacute; por primera vez, <strong>Martel comparte los recursos que activan su cine y su particular relaci&oacute;n con el sonido, al tiempo que ampl&iacute;a su mirada sobre las tensiones hist&oacute;ricas y actuales de la narrativa</strong>&rdquo;, informaron desde la editorial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sus charlas proponen un recorrido libre por algunas preguntas inquietantes. &iquest;C&oacute;mo podemos involucrarnos sensiblemente con lo que sucede en nuestros territorios? &iquest;<strong>C&oacute;mo hacemos para recuperar el di&aacute;logo con quienes piensan diferente? &iquest;Qu&eacute; estrategias narrativas son deseables frente a la estandarizaci&oacute;n de los algoritmos y las plataformas?</strong> Sin ofrecer respuestas categ&oacute;ricas ni solemnes, Martel sugiere herramientas para ensayar colectivamente otras maneras de habitar el presente y el futuro. El libro, organizado en tres secciones, incluye tambi&eacute;n intercambios con el cineasta y escritor argentino <strong>C&eacute;sar Gonz&aacute;lez</strong>, con la realizadora espa&ntilde;ola <strong>Carla Sim&oacute;n</strong> y con la periodista <strong>Leila Guerriero</strong>, en los que aparecen contrapuntos en torno a la creaci&oacute;n art&iacute;stica. De lo que se trata en todo momento es de conversar como forma de recomponer lo comunitario y construir un espacio posible para pensar con otros. <em>Un destino com&uacute;n</em> no trata sobre sus pel&iacute;culas, sino que parte de su pr&aacute;ctica cinematogr&aacute;fica para proponer nuevas discusiones en el terreno cultural. En tiempos de discursos cerrados y gestos autoritarios previsibles, la voz de la directora de <em>La ci&eacute;naga</em> y <em>Nuestra tierra</em> impacta por su franqueza y su gesto provocador, dispuesto a revisar los errores del pasado, afrontar la desaz&oacute;n del presente y alentar a las pr&oacute;ximas generaciones a inventar lo que todav&iacute;a no existe&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                Un destino común, de Lucrecia Martel.                            </span>
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        <em><strong>Un destino com&uacute;n</strong></em><strong>, de Lucrecia Martel, sali&oacute; por la editorial Caja Negra.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Poes&iacute;a y errancia</strong></em><strong>, de Alicia Genovese. </strong>&ldquo;Alicia Genovese hace dialogar al ensayo y al diario de escritura en tanto espejos de un mismo tr&aacute;nsito: la confianza en el desplazamiento y en el abandono de lo conocido. Si existe un anhelo, deber&iacute;a existir una aparici&oacute;n, nos dicen los textos que conforman la primera parte de este libro. <strong>La errancia como un salirse de s&iacute; fraguado en el anhelo para encontrarse con lo que emerge: la poes&iacute;a se vincular&iacute;a, as&iacute;, con una disponibilidad y con un hallazgo esperado</strong>. Si quien escribe es una errante que se configura, cada vez, en relaci&oacute;n al lenguaje y a la percepci&oacute;n, la reflexi&oacute;n en estos ensayos se articula alrededor de procedimientos singulares, en infinitivo m&oacute;vil, que sostienen la b&uacute;squeda del poema: habitar, improvisar, ejercitar, respirar. Cada poeta, entonces, armar&iacute;a su propia cartograf&iacute;a y aqu&iacute; Genovese sobrevuela otros derroteros: el de <strong>Olga Orozco</strong>, el de <strong>H&eacute;ctor Viel Temperley</strong>, el de <strong>Ricardo Zelaray&aacute;n</strong>, entre otros&rdquo;, apunta en la contratapa de esta publicaci&oacute;n la escritora <strong>Gloria Peirano</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&lsquo;Conozco la partitura de la b&uacute;squeda, del ir hacia adelante, de saltar el obst&aacute;culo, las fronteras. No veo otra cosa fuera de la persistencia&rsquo;, escribe Genovese en una entrada del <em>Diario de errancia</em>. <strong>Ricardo Piglia plantea que Kafka escribe un diario para volver a leer las conexiones que no ha visto. </strong>La escritura diar&iacute;stica es un m&eacute;todo para descifrar su propia experiencia. En el caso de Genovese, el diario nos muestra la praxis de su escritura y un modo propio de habitar el mundo en el que la poes&iacute;a no aparecer&iacute;a en la errancia ni el hallazgo, sino en la misma interrupci&oacute;n que provoca el encuentro&rdquo;, agreg&oacute; sobre el libro de la poeta argentina, que llega este mes a trav&eacute;s del sello Entrop&iacute;a.
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                Poesía y errancia, de Alicia Genovese.                            </span>
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        <em><strong>Poes&iacute;a y errancia</strong></em><strong>, de Alicia Genovese, sali&oacute; por Entrop&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Cuarto sucio, ubicaci&oacute;n peligrosa</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Rejtman.</strong> &ldquo;Buena parte de la vida del cineasta y escritor argentino <strong>Mart&iacute;n Rejtman</strong> transcurre en hoteles, entre festivales, congresos, residencias literarias. Durante muchos a&ntilde;os tom&oacute; apuntes minuciosos acerca de esos cuartos, sitios impersonales en los que el hu&eacute;sped es, sobre todo, un n&uacute;mero de habitaci&oacute;n. El resultado es este libro repleto de aventuras en ocasiones muy desventuradas, en otras gracios&iacute;simas, que termina hablando de la naturaleza humana: la soledad, la indiferencia, la ira, la relaci&oacute;n con los otros&rdquo;, informaron sobre esta flamante publicaci&oacute;n desde Ediciones Universidad Diego Portales, sello chileno que distribuye en Argentina Big Sur.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Rejtman parte de situaciones nada extraordinarias &ndash;el di&aacute;logo con un recepcionista, la calidad del shamp&uacute; de cortes&iacute;a&ndash;, pero su mirada de alta intensidad les extrae un sentido superior. <strong>Lo que interesa aqu&iacute; no es la calidad de los hoteles sino la relaci&oacute;n que se establece con ellos, con quienes trabajan o se hospedan all&iacute;, y con las ciudades en que se encuentran. </strong>Puesto que el autor comenz&oacute; a tomar estas notas en los noventa, la traves&iacute;a va de a&ntilde;os en los que no hab&iacute;a celulares, internet, ni llaves magn&eacute;ticas, al siglo veintiuno donde los recepcionistas son hologramas. Viajero del tiempo y del espacio, su prosa est&aacute; revestida de una impavidez refinada, de un humor seco que resalta el absurdo, de distintos niveles de lenguaje que le dan al libro un aire elegante y canalla. Tokio, Se&uacute;l, Rotterdam, M&uacute;nich, Camboya, Washington, Venecia, Santiago de Chile, Chiang Mai; por trabajo, por placer, para hacer un retiro de yoga, Rejtman escribe desde y sobre todos estos sitios como un narrador perplejo y un poco distante, como si los malentendidos, los desayunos espantosos, los recepcionistas maleducados, las picaduras de los insectos, y el hecho de ser casi siempre un extranjero, fueran ritos de pasaje necesarios para poder contar esta historia &uacute;nica y fascinante: la de un hombre que viaja alrededor de su cuarto, siempre distinto, siempre el mismo&rdquo;, agregaron sobre el libro, que cuenta con la edici&oacute;n de la escritora y periodista argentina <strong>Leila Guerriero</strong>.
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                Cuarto sucio, ubicación peligrosa, de Martín Rejtman.                            </span>
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        <strong>El libro </strong><em><strong>Cuarto sucio, ubicaci&oacute;n peligrosa</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Rejtman, llega a la Argentina a trav&eacute;s de Ediciones Universidad Diego Portales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>La hora de los hornos</strong></em><strong>, de Felipe Celesia. </strong>&ldquo;Esta es la historia de dos personas, una pel&iacute;cula, un pa&iacute;s y una &eacute;poca. Casi nada de eso ha quedado, pero la pel&iacute;cula sigue all&iacute;, singular, potente y orgullosa, para recordarnos los sue&ntilde;os de la Argentina que fuimos y se&ntilde;alarnos la oscuridad de la que somos. <em><strong>La hora de los hornos</strong></em><strong>, el filme de Octavio Getino y Fernando </strong><em><strong>Pino</strong></em><strong> Solanas acaso sea el documental m&aacute;s importante (en caso de que una valoraci&oacute;n as&iacute; resulte pertinente) que se ha producido en este pa&iacute;s. </strong>Es cine en estado de revoluci&oacute;n alumbrado al calor de un momento de la historia en el que el cambio se intu&iacute;a inexorable. En un ejercicio radical de reconstrucci&oacute;n, <strong>Felipe Celesia</strong> cuenta todo eso &lsquo;que ya no existe&rsquo;: las infancias de Solanas y Getino, el modo en que se conocieron, las decisiones y discusiones que pavimentaron el camino hacia la obra maestra, el clima de &eacute;poca, la belleza y la violencia, los sue&ntilde;os alcanzados y aquellos que quedaron truncos&rdquo;, se lee en la contratapa de este libro del periodista <strong>Felipe Celesia</strong>. Publica el sello Paid&oacute;s.
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                La hora de los hornos, de Felipe Celesia.                            </span>
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        <em><strong>La hora de los hornos</strong></em><strong>, de Felipe Celesia, sali&oacute; por Paid&oacute;s. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/desembarco-georgias-chatarreros-frio-bandera-flameando-insolito-negocio-precipito-guerra-malvinas_1_8804291.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace</strong></a><strong>, una entrevista con el autor por su libro </strong><em><strong>Desembarco en las Georgias</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Tener lo que se tiene. Volumen II</strong></em><strong>, de Diana Bellessi.</strong> &ldquo;Tenemos una gran noticia para anunciarles: en noviembre lanzamos <em>Tener lo que se tiene. Volumen II</em>, <strong>el segundo tomo de la poes&iacute;a reunida de la gran poeta argentina Diana Bellessi</strong>. Se trata de una edici&oacute;n ampliada que incluye seis libros, entre ellos <em>Mate cocido </em>(2002), <em>La rebeli&oacute;n del instante</em> (2005), <em>Tener lo que se tiene</em> (2009), <em>Variaciones de la luz</em> (2011), <em>Pasos de baile </em>(2014) y <em>Fuerte como la muerte es el amor </em>(2018). Con pr&oacute;logo de la poeta, docente y periodista Sonia Scarabelli, es sin dudas un libro muy esperado por los fan&aacute;ticos de Bellessi que seguramente tambi&eacute;n cautivar&aacute; a nuevos lectores&rdquo;, informaron sobre este lanzamiento desde Adriana Hidalgo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para Diana Bellessi hay ciertos momentos en los que su atenci&oacute;n est&aacute; entregada con todos los sentidos a lo que la rodea. Lo que sucede entonces no es f&aacute;cil de poner en palabras, pero se podr&iacute;a hablar de un peculiar estado de reuni&oacute;n y de un verse uno en otro. La contempladora y lo contemplado, imantados en su acompasamiento interior y exterior, han ido a encontrarse en un instante e intercambian papeles. <strong>La palabra clave es instante, que en relaci&oacute;n con los poemas de Bellessi, sin perder su car&aacute;cter temporal puntual, da la impresi&oacute;n de reunir varias acepciones.</strong> Ante todo, una particular intensificaci&oacute;n del presente. Pero tambi&eacute;n una experiencia por la cual se abre una zona de vecindades no esperadas en el orden de lo existente, desde el momento en que cualquier elemento del entorno puede ser el que mira y no solo lo mirado&rdquo;, escribi&oacute; sobre este libro <strong>Sonia Scarabelli.</strong>
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                Tener lo que se tiene. Volumen II, de Diana Bellesi.                            </span>
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        <em><strong>Tener lo que se tiene. Volumen II</strong></em><strong>, de Diana Bellesi, sali&oacute; por Adriana Hidalgo Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Vida y obra de algunas nubes</strong></em><strong>, de Hern&aacute;n Ronsino.</strong> Ilustrado por <strong>Christian Montenegro</strong>, este libro llega a trav&eacute;s del sello Limonero a las librer&iacute;as locales.
    </p><p class="article-text">
        Se trata, seg&uacute;n adelantaron sus editores, de &ldquo;un libro para todas las edades, pero pensado especialmente para el p&uacute;blico adulto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hern&aacute;n Ronsino imagina en estos relatos<strong> un mundo en el que las nubes se vuelven protagonistas secretas</strong>: fugaces y extra&ntilde;as, m&iacute;nimas pero imprescindibles. De un pueblo de los Andes a Malasia, del pasado hist&oacute;rico a la pura fabulaci&oacute;n, de la mano de un pirata, una ni&ntilde;a o un oso polar, cada historia es un viaje ef&iacute;mero. El trazo de <strong>Christian Montenegro</strong> expande a tres colores la potencia visual de las p&aacute;ginas, cada una tan inesperada, singular e irrepetible como las nubes que las inspiran&rdquo;, informaron desde la editorial en un comunicado.
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                Vida y obra de algunas nubes, de Hernán Ronsino.                            </span>
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        <em><strong>Vida y obra de algunas nubes</strong></em><strong>, de Hern&aacute;n Ronsino e</strong> <strong>ilustrado por Christian Montenegro, sali&oacute; por Limonero.</strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/hernan-ronsino-lectura-ofrece-vinculo-tiempo-mundo-parece-prohibido-aburrirse_1_12656551.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong> En este enlace</strong></a><strong>, una entrevista con el autor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>La diosa de Thyssen</strong></em><strong>, de Federico Fahsbender.</strong> &ldquo;Una misteriosa estatua de la antigua Roma subastada en Sotheby's de Londres por 24,5 millones de d&oacute;lares es el comienzo de esta historia. &iquest;Por qu&eacute; desapareci&oacute; de la vista del p&uacute;blico durante setenta a&ntilde;os? &iquest;Qui&eacute;n fue su due&ntilde;o, el hombre cuya muerte se convirti&oacute; en el secreto mejor guardado de la aristocracia argentina? Con la pasi&oacute;n, la curiosidad y la precisi&oacute;n del periodismo, <strong>Federico Fahsbender</strong> logr&oacute; entrar en el coraz&oacute;n de una elite para desentra&ntilde;ar el enigma de la estatua y de su amo, <strong>Federico Zichy Thyssen</strong>, un conde drogadicto con una mansi&oacute;n en Barrio Parque, heredero del magnate alem&aacute;n del acero que fue uno de los principales financistas de Adolf Hitler. <strong>En sus &uacute;ltimos a&ntilde;os, Zichy Thyssen se enfrent&oacute; a sus hijos, en una disputa por una herencia multimillonaria que continu&oacute; m&aacute;s all&aacute; de su tumba.</strong> Internaciones forzadas, un funeral escandaloso y una guerra de sucesi&oacute;n con un nivel de lujo y riqueza impensado en el siglo XXI, en una investigaci&oacute;n que se lee como una novela y que retrata el fin de una era de la aristocracia y el derrumbe de un linaje&rdquo;, se lee en la contratapa de este atrapante libro del periodista Federico Fahsbender. Publica el sello Aguilar.
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                La diosa de Thyssen, de Federico Fahsbender.                            </span>
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        <em><strong>La diosa de Thyssen</strong></em><strong>, de Federico Fahsbender, sali&oacute; por Aguilar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Nada especial</strong></em><strong>, de Nicole Flattery. </strong>&ldquo;Corre la d&eacute;cada del 60 en Nueva York. Mae tiene 17 a&ntilde;os, vive con su madre alcoh&oacute;lica y su padrastro. Sus compa&ntilde;eras del colegio le parecen sosas y superficiales, quiere conocer el mundo en vez de desperdiciar su vida en clases aburridas. Empieza a vagabundear por las calles de la ciudad, todo es deslumbrante y promete exotismo y diversi&oacute;n. Hasta que le ofrecen un trabajo que la marcar&aacute; para toda la vida: ser la mecan&oacute;grafa de <strong>Andy Warhol</strong>, quien est&aacute; escribiendo una novela experimental mientras graba las conversaciones y experien&shy;cias de diversa &iacute;ndole que mantiene con amigos, artistas y famosos. <strong>Con un estilo tan punzante como sensible, Flattery construye una novela de iniciaci&oacute;n inolvidable sobre la amistad, el despertar sexual, el arte y la identidad </strong>en medio de una ciudad salvaje, pero que esconde destellos de luz y solidaridad para quien pueda verlos&rdquo;, informaron desde Eterna Cadencia Editora sobre este lanzamiento de noviembre.
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                Nada especial, de Nicole Flattery.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Nada especial</strong></em><strong>, de Nicole Flattery, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora con traducci&oacute;n de Paula Gal&iacute;ndez.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>La Sala</strong></em><strong>, de C&eacute;sar Aira.</strong> C&eacute;sar Aira llega con un nuevo t&iacute;tulo a las librer&iacute;as locales, de la mano de Random House. &ldquo;En el centro de Par&iacute;s ha abierto un peque&ntilde;o cine en el que incesantemente entra y sale una compacta feligres&iacute;a de j&oacute;venes coreanos. &iquest;Qu&eacute; es lo que pasa all&iacute; dentro? <strong>El misterio atrae a un electricista desocupado que se ha mudado desde la periferia a una buhardilla para realizar el sue&ntilde;o de escribir.</strong> Evasivo e inesperado, ese anhelo har&aacute; que deserte de su clase y renuncie a sus convicciones ideol&oacute;gicas para terminar involucrado en el registro ficcional y minucioso del negocio turbio que -en paralelo- desarrollan los administradores del lugar. Escrita originalmente en franc&eacute;s en 1996, ahora traducida por el autor, <em>La Sala </em>recupera, entre la nostalgia y la parodia, la atm&oacute;sfera de las breves novelas que publicaba en esos a&ntilde;os &Eacute;ditions Minuit, entre ellas las de <strong>Marguerite Duras</strong>, que aqu&iacute; hace m&aacute;s de una aparici&oacute;n espectral&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis oficial de este libro.
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                La Sala, de César Aira.                            </span>
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        <em><strong>La Sala</strong></em><strong>, de C&eacute;sar Aira, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11.</strong><em><strong> Cine, estrellas y peronismo. El primer festival de Mar del Plata</strong></em><strong>, de Ela Mertnoff. &ldquo;</strong>Per&oacute;n con anteojos 3D mira una pel&iacute;cula de Hollywood junto a la brisa marplatense. Esa escena ocurri&oacute; en marzo de 1954, durante el primer Festival Internacional Cinematogr&aacute;fico que organiz&oacute; el pa&iacute;s. Pero era la calma que antecede a la tormenta. Fue entonces cuando se agrav&oacute; el conflicto con la iglesia Cat&oacute;lica y, ante la evidencia de la hegemon&iacute;a electoral del peronismo revalidada en los comicios legislativos de ese mismo a&ntilde;o, el radicalismo, los sectores conservadores y los militares se volcaron a la conspiraci&oacute;n golpista que culminar&iacute;a en un bombardeo a cielo abierto en Buenos Aires y la destituci&oacute;n de Per&oacute;n.&nbsp;<strong>La historiadora Ela Mertnoff pone la lupa en el Festival y en primer plano la modernidad peronista, acaso uno de sus atributos m&aacute;s destacables y tan poco comentado. </strong>Argentina hab&iacute;a logrado una industria cinematogr&aacute;fica de punta, con una cantidad importante de pel&iacute;culas producidas anualmente que traspasaban fronteras y eran referencia a nivel regional. Mertnoff aprovecha la historia corta del Festival para narrar algo m&aacute;s denso: la articulaci&oacute;n del <em>star system</em> de la radio y el cine con un gobierno que combin&oacute; recursos y legislaci&oacute;n para promover la industria local y que, a la vez, intensific&oacute; una politizaci&oacute;n que gener&oacute; &lsquo;grietas&rsquo; y rencores.&nbsp;El libro es, adem&aacute;s, una hoja de ruta donde se pueden encontrar los or&iacute;genes del cine argentino: el mudo y el gardeliano, el de los &lsquo;noticiarios&rsquo; y la propaganda pol&iacute;tica, como pre&aacute;mbulos de la consolidaci&oacute;n comercial de los a&ntilde;os cuarenta y cincuenta. Y tambi&eacute;n un saldo: las estrellas vinculadas al peronismo fueron despu&eacute;s de 1955 perseguidas y denostadas. Una tragedia pol&iacute;tica que esconde una tragedia cultural, que puede resumirse en la c&aacute;rcel y prohibici&oacute;n para <strong>Hugo del Carril</strong>, quien ya se hab&iacute;a consagrado como el mayor director de cine del pa&iacute;s. <em>Cine, estrellas y peronismo</em> narra el fulgor de un festival de cine como otra forma de abordar aquellos a&ntilde;os intensos y dram&aacute;ticos que siguen marcando el devenir argentino&rdquo;, escribi&oacute; <strong>Federico V&aacute;zquez</strong> sobre esta publicaci&oacute;n, que se lanza este mes a trav&eacute;s de Futurock Ediciones.
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            <span class="title">
                Cine, estrellas y peronismo. El primer festival de Mar del Plata, de Ela Mertnoff.                            </span>
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        <em><strong>Cine, estrellas y peronismo. El primer festival de Mar del Plata</strong></em><strong>, de Ela Mertnoff, sali&oacute; por Futurock Ediciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>BUE</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Caparr&oacute;s.</strong> &ldquo;No hay nada m&aacute;s &uacute;nico y m&aacute;s diverso que una ciudad. En cada una, millones y millones de personas se cruzan, se miran, se rozan, se dejan atr&aacute;s: nos acostumbramos a que nuestras vidas sucedan entre multitudes de desconocidos de los que somos, al mismo tiempo, vecinos, compatriotas, v&iacute;ctimas, verdugos, compa&ntilde;eros de esperanzas y de frustraciones. <strong>Con ellos construimos y compartimos el estilo de nuestra ciudad, esas caracter&iacute;sticas que la hacen distinta de todas las dem&aacute;s. </strong><em>BUE</em> refleja esta diversidad: sus p&aacute;ginas est&aacute;n atravesadas por docenas de personajes, situaciones, culturas, espacios, voces que arman el fresco, desbordante de vida, del &uacute;ltimo siglo de una de las ciudades m&aacute;s sorprendentes y sorprendidas de Occidente&rdquo;, inform&oacute; el sello Random House sobre este nuevo lanzamiento del escritor y periodista Mart&iacute;n Caparr&oacute;s.
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            <span class="title">
                BUE, de Martín Caparrós.                            </span>
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        <em><strong>BUE</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Caparr&oacute;s, sali&oacute; por el sello Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13. </strong><em><strong>La fila de medianoche</strong></em><strong>, de Lee Child.</strong> &ldquo;Blatt &amp; R&iacute;os anuncia este mes un lanzamiento simult&aacute;neo entre Argentina y Espa&ntilde;a: La fila de medianoche, una nueva entrega de la genial saga de Jack Reacher creada por <strong>Lee Child </strong>(Inglaterra, 1954), en traducci&oacute;n al castellano de <strong>Aldo Giacometti</strong>. Esta novela se ubica cronol&oacute;gicamente justo despu&eacute;s de la novela anterior: Obl&iacute;game. Aqu&iacute;, el problema al que se enfrenta Reacher tiene que ver con las secuelas de las guerras de Afganist&aacute;n e Irak en las vidas privadas de aquellos que las pelearon. Una nueva y trepidante entrega de nuestro h&eacute;roe favorito&rdquo;, informaron en un comunicado desde Blatt &amp; R&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En otro de sus frecuentes viajes por lo profundo de Estados Unidos, en una parada de servicio al costado de un triste pueblo del medio oeste, <strong>Jack Reacher, ex polic&iacute;a militar, encuentra un anillo de graduaci&oacute;n de West Point en la vidriera de una casa de empe&ntilde;os.</strong> El anillo, costumbre entre los egresados de la academia militar a la que &eacute;l mismo asisti&oacute;, le llama la atenci&oacute;n no solo por su tama&ntilde;o &ndash;evidentemente perteneci&oacute; a una mujer&ndash; sino por el hecho mismo de haber sido empe&ntilde;ado: ning&uacute;n graduado de West Point lo har&iacute;a a menos de estar atravesando una situaci&oacute;n extrema. De modo que ese anillo tiene que tener una historia. El famoso detective y justiciero de Child decide iniciar una investigaci&oacute;n que lo llevar&aacute; al monta&ntilde;oso oeste, hacia Dakota del Sur y Wyoming. Entre caminos polvorientos y persecuciones, Reacher ver&aacute; por s&iacute; mismo otro costado de la guerra, uno que se pelea en el interior del territorio estadounidense&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                La fila de medianoche, de Lee Child.                            </span>
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        <em><strong>La fila de medianoche</strong></em><strong>, de Lee Child, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>Los due&ntilde;os de la libertad</strong></em><strong>, de Soledad Vallejos.</strong> &ldquo;La Argentina libertaria actual se imagin&oacute; hace m&aacute;s de setenta a&ntilde;os. Naci&oacute; en reductos exclusivos donde se reun&iacute;an economistas austr&iacute;acos, millonarios norteamericanos y empresarios latinoamericanos, decididos a apoyar la causa del libre mercado frente a un mundo que cre&iacute;an amenazado por los colectivismos, el estatismo, el socialismo. <strong>Desde aquellos c&iacute;rculos formados alrededor de los economistas Ludwig von Mises, Friedrich Hayek y sus disc&iacute;pulos, se impulsaron conferencias de adoctrinamiento en varios pa&iacute;ses, incluida la Argentina, durante los 50, 60 y 70, y hasta visitas protocolares a los presidentes de facto Aramburu y Videla. </strong>Y fue un argentino quien en los 80, cuando Reagan y Thatcher gobernaban profesando su fe austr&iacute;aca, activ&oacute; desde Atlas Network -la organizaci&oacute;n m&aacute;s conocida- la maquinaria de sponsors para formar cuadros pol&iacute;ticos y el apoyo internacional a proyectos de derecha conservadora en Am&eacute;rica latina. Este libro desanda de manera reveladora el camino que lleva de Javier Milei a aquel grupo que en plena Guerra Fr&iacute;a se embarc&oacute; en una misi&oacute;n: la batalla cultural que se libra desde entonces. <strong>Soledad Vallejos </strong>cuenta qui&eacute;nes son los verdaderos protagonistas del libertarismo, habla con referentes de toda la regi&oacute;n, visita sus think tanks en los Estados Unidos, descubre los semilleros, indaga en archivos y diarios personales. Una investigaci&oacute;n esclarecedora para comprender un presente que hasta hace poco parec&iacute;a impensado y que sin embargo ya estaba ah&iacute;, construyendo su momento. En esta historia, Milei es el reci&eacute;n llegado, el outsider que se col&oacute; por la ventana de la oportunidad y orden&oacute; alrededor de su novedosa centralidad -no sin heridos ni exclusiones- un universo que va del individualismo extremo a los &lsquo;valores conservadores&rsquo; y religiosos&rdquo;, anuncian desde Sudamericana sobre este nuevo libro de la periodista argentina Soledad Vallejos, autora, entre otros de <em>Olivos. La historia secreta de la quinta presidencial </em>y (junto a Marina Abiuso) <em>Amalita. Una biograf&iacute;a</em>.
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                Los dueños de la libertad, de Soledad Vallejos.                            </span>
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        <em><strong>Los due&ntilde;os de la libertad</strong></em><strong>, de Soledad Vallejos, sali&oacute; por Sudamericana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>El Filo,</strong></em><strong> de Antonio Birabent. </strong>&ldquo;Un hombre solo en una monta&ntilde;a basta para contar una buena historia. Un hombre solo ya es una historia. Nuestro hombre transcurre para dejarse transformar y ver la transformaci&oacute;n. Queda exhausto de mirarse al espejo. Busca un espacio para estar a salvo de los dem&aacute;s, se encierra en la soledad como con llave, y all&iacute; descubre que &eacute;l mismo no es m&aacute;s que el escenario en el que los personajes de los que est&aacute; hecho se despliegan. No hay mundo m&aacute;s que dentro. Lo dijo Rilke y Birabent lo cuenta. <strong>El narrador no hace m&aacute;s que transcurrir y dejarse transformar lentamente. </strong>La compa&ntilde;&iacute;a de un perro fiel puede tornarse para &eacute;l claustrof&oacute;bica, puede otro d&iacute;a descubrir que el filo de una monta&ntilde;a s&oacute;lo es tal desde la distancia, y as&iacute;, sin buscarlo, como todos, ser el lugar en el que los personajes de su pasado y su presente lejano act&uacute;an un gui&oacute;n que &eacute;l sin saberlo escribi&oacute;&rdquo;, apunta la escritora <strong>Alejandra Kamiya</strong> sobre este libro del cantante, compositor y actor argentino <strong>Antonio Birabent</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En El Filo, un hombre se aleja de su entorno para pasar una temporada aislado en una zona de monta&ntilde;a, con la &uacute;nica compa&ntilde;&iacute;a de su perro. Salvo las visitas ocasionales del muchacho que le alquil&oacute; la casa en la que se hospeda, y sus largas caminatas por un paisaje tan inmenso como ajeno, el hombre est&aacute; solo: reflexiona, recuerda, inventa. <strong>En sus pensamientos hay una mujer y un v&iacute;nculo roto; ideas fantasiosas, una madre enferma, ya ausente; una ciudad y una rutina que lo agobian. </strong>En base a textos breves y una prosa po&eacute;tica precisa como el filo de una monta&ntilde;a, Birabent ahonda en este nuevo libro en temas como el amor, la soledad, el duelo y la alienaci&oacute;n de las grandes ciudades&rdquo;, informaron sobre este lanzamiento desde Parip&eacute; Books.
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                El Filo, de Antonio Birabent.                            </span>
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        <em><strong>El Filo</strong></em><strong>, de Antonio Birabent, fue publicado por Parip&eacute; Books.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>Ca&iacute;da de las nubes, </strong></em><strong>de Violaine B&eacute;rot. </strong>&ldquo;Baptiste y Marion llevan una vida feliz y tranquila con sus cabras a las afueras de un peque&ntilde;o pueblo en la monta&ntilde;a.<strong> Una noche de invierno, Marion sufre fuertes dolores y, para asombro de ambos, da a luz en el ba&ntilde;o de casa. </strong>Este es el punto de partida de <em>Ca&iacute;da de las nubes</em>, un relato coral que combina m&uacute;ltiples puntos de vista sobre la llegada de este beb&eacute; inesperado que pondr&aacute; en cuesti&oacute;n todo lo que los personajes cre&iacute;an saber y que explora el conflicto &iacute;ntimo entre el instinto maternal y las consecuencias de un hecho traum&aacute;tico&rdquo;, se&ntilde;ala la rese&ntilde;a oficial de este libro que llega a las librer&iacute;as locales este mes a trav&eacute;s del sello Las Afueras.
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                Caída de las nubes, de Violaine Bérot.                            </span>
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        <em><strong>Ca&iacute;da de las nubes, </strong></em><strong>de Violaine B&eacute;rot, sali&oacute; por Las Afueras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. </strong><em><strong>Filtraciones</strong></em><strong>, de Santiago O&rsquo;Donnell. </strong>&ldquo;La primera megafiltraci&oacute;n masiva difundi&oacute; papeles del Pent&aacute;gono con la novedad del momento: una fotocopiadora. Hoy la tecnolog&iacute;a permite publicar miles de archivos para que las audiencias conozcan su contenido sin intermediaciones. La historia de esos hallazgos muestra por qu&eacute; esta forma de revelar los secretos del poder es, con sus virtudes y defectos, h&eacute;roes y villanos, una herramienta vital para el acceso a la informaci&oacute;n y para el futuro de la democracia. El filtrador puede ser un funcionario poderoso, un empresario estafado, un empleado enojado, un esp&iacute;a, un loco, un idealista. La filtraci&oacute;n puede llegar en forma de documentos, fotos, videos, audios. Puede ser una cantidad de datos tan grande que se mide en terabytes o una grabaci&oacute;n de unos pocos minutos. <strong>Lo importante es lo que se revela: corrupci&oacute;n, cr&iacute;menes de Estado, evasiones millonarias de impuestos, espionaje masivo de ciudadanos o doping.</strong> En un mundo en el que casi todo lo que se vende como noticia son declaraciones, propaganda o fake news, las filtraciones -vengan de donde vengan- descubren hechos. Para el autor de este libro, son el &uacute;ltimo refugio del periodismo. Un periodismo que no se limita a reproducir anuncios y opiniones. Un periodismo que echa luz sobre los manejos m&aacute;s opacos de gobiernos y corporaciones&rdquo;, adelantan desde Sudamericana sobre esta publicaci&oacute;n del periodista argentino Santiago O&rsquo;Donnell.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;O'Donnell public&oacute; tres exitosos libros sobre el tema -<em>ArgenLeaks. Los cables de Wikileaks sobre la Argentina, de la A a la Z</em>; <em>PolitiLeaks</em>. <em>Todo lo que la pol&iacute;tica argentina quiso esconder. Sus secretos en Wikileaks de la A a la Z</em> y <em>ArgenPapers. Los secretos de la Argentina offshore en los Panama Papers</em>- y<strong> dirige Filtraleaks, el primer sitio web dedicado exclusivamente a seguir casos de filtraci&oacute;n en la Argentina y el mundo</strong>&rdquo;, agregan desde la editorial.
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                Filtraciones, de Santiago O’Donnell.                            </span>
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        <em><strong>Filtraciones</strong></em><strong>, de Santiago O&rsquo;Donnell, sali&oacute; por Sudamericana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. </strong><em><strong>Bajar es lo peor</strong></em><strong>, de Mariana Enriquez.</strong> El sello espa&ntilde;ol Anagrama anunci&oacute; este mes una nueva edici&oacute;n de <em>Bajar es lo peor</em>, la primera novela de la periodista y escritora <strong>Mariana Enriquez</strong>. En un comunicado, la editorial adelant&oacute;: &ldquo;En el Buenos Aires nocturno, s&oacute;rdido y vibrante de los a&ntilde;os noventa del siglo pasado se mueven dos personajes: <strong>Facundo, un joven de belleza inalcanzable que se prostituye para sobrevivir y tiene miedo de dormir solo por las pesadillas que sufre, y Narval, un chico perseguido por seres oscuros y macabras alucinaciones</strong>. Un tercer personaje, la inestable Carolina, completa el tr&iacute;o, que se asoma al abismo de las drogas, la violencia, la destrucci&oacute;n y el amor. Escrita con diecinueve a&ntilde;os y publicada en 1995, cuando la autora ten&iacute;a veintiuno, esta primera novela de <strong>Mariana Enriquez</strong> estuvo largos a&ntilde;os descatalogada y devino obra de culto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Leer ahora <em>Bajar es lo peor</em> permite acceder a los or&iacute;genes de la potente escritura de Enriquez y comprobar c&oacute;mo en su debut como narradora ya aparecen muchas de las obsesiones que configurar&aacute;n su universo literario. Pero el rescate de la obra no obedece solo a razones arqueol&oacute;gicas, pues, m&aacute;s all&aacute; de ellas, el texto ha resistido con br&iacute;o el paso del tiempo, y su lectura permite descubrir que no es en absoluto una titubeante novela primeriza. <strong>Es una novela vamp&iacute;rica sin vampiros y una novela g&oacute;tica sin castillos embrujados, cargada de un malditismo con ecos de Baudelaire y Rimbaud, y con una banda sonora de rock underground, dark y punk.</strong> Es un cruce &ndash;como la autora confiesa en el pr&oacute;logo&ndash; entre <em>Mi Idaho privado</em> de Gus Van Sant y <em>Entrevista con el vampiro</em>. Y es, por encima de todo, una tenebrosa y fascinante historia de adolescentes convertidos en &aacute;ngeles ca&iacute;dos, en la que se entrecruzan la muerte y la belleza&rdquo;, agregaron desde Anagrama.
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                Una nueva edición de Bajar es lo peor, de Mariana Enriquez.                            </span>
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        <strong>La nueva edici&oacute;n de </strong><em><strong>Bajar es lo peor</strong></em><strong>, de Mariana Enriquez, sali&oacute; por Anagrama. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/mariana-enriquez-hay-aceleracion-autodestructiva-mundo-habia-visto_1_11247741.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace</strong></a><strong>, una entrevista con la autora a prop&oacute;sito de la salida de su &uacute;ltimo libro de cuentos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>19. </strong><em><strong>Tierra acostumbrada</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Lobo.</strong> &ldquo;&iquest;C&oacute;mo contamos el lugar que habitamos? &iquest;Am&eacute;rica Latina puede ser reducida a campos polvorientos, pueblos perdidos en el mapa y personajes condenados a la brutalidad? <strong>&iquest;De qu&eacute; modo las historias que repetimos moldean la forma en que vemos a nuestra regi&oacute;n?</strong> &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si empez&aacute;ramos a narrarnos de otra manera? <em>Tierra acostumbrada</em> es una larga conversaci&oacute;n epistolar con Am&eacute;rica Latina. De forma cr&iacute;tica, <strong>Mar&iacute;a Lobo</strong> indaga en los motivos por los cuales escritores y escritoras de nuestro continente insisten en representarla como una sucesi&oacute;n de pueblos rurales y en situar lo rural en el lugar simb&oacute;lico del peligro y la violencia. A trav&eacute;s de un di&aacute;logo con la historia, la teor&iacute;a literaria y la experiencia personal, revisa los mecanismos culturales que invisibilizaron las ciudades 'de media altura' y fijaron a la provincia como un espacio salvaje en el imaginario popular. <strong>A partir de nociones como la levedad de Italo Calvino, el fantaseo de Sam Shepard y la idea de cristalizaci&oacute;n de Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez, junto con las miradas de Gabriela Wiener y Eduardo Muslip, propone otras formas de nombrar y habitar el presente</strong>&rdquo;, informan desde Fondo de Cultura Econ&oacute;mica sobre este nuevo libro de la autora tucumana<strong> Mar&iacute;a Lobo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con un lenguaje sensible, l&uacute;cido y atento a las capas de sentido que conforman algunas formas de las identidades latinoamericanas,<em> Tierra acostumbrada</em> <strong>permite desmontar estereotipos y reconocer las huellas urbanas y culturales que atraviesan incluso los paisajes m&aacute;s apartados</strong>. Una invitaci&oacute;n a pensar c&oacute;mo contamos&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                Tierra acostumbrada, de María Lobo.                            </span>
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        <em><strong>Tierra acostumbrada</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Lobo, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>20. </strong><em><strong>Por m&aacute;s escondida que est&eacute;</strong></em><strong>, de Maia Debowicz.</strong> &ldquo;Con una prosa que abre grietas en la realidad cl&iacute;nica para dejar entrar lo monstruoso y lo po&eacute;tico, <strong>Maia Debowicz escribe una novela que interroga qu&eacute; significa habitar un cuerpo: cu&aacute;les son sus l&iacute;mites, sus posibilidades, sus delirios y sus peores pesadillas</strong>. Y, al mismo tiempo, c&oacute;mo el cuidado, la complicidad y la entrega se revelan como los &uacute;nicos ant&iacute;dotos frente a lo que nos acecha. Por m&aacute;s escondida que est&eacute; es una exploraci&oacute;n visceral y magn&eacute;tica del cuerpo: entre el dolor y la ternura, entre lo monstruoso y lo luminoso. Una novela sobre la p&eacute;rdida, la metamorfosis y la vida que insiste despu&eacute;s de la vida&rdquo;, escribe <strong>Cecilia Fanti </strong>en el ep&iacute;logo de este libro de la periodista, dibujante y escritora <strong>Maia Debowicz</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A la Roberta de Maia, el cuerpo se le altera de una forma propia de una pel&iacute;cula de David Cronenberg, se le va al carajo corte <em>La sustancia</em> de Coralie Fargeat, y ante la desesperaci&oacute;n e inc&oacute;gnita de lo que le anda pasando, durante esa semana eterna conviviendo con la fauna de un sanatorio, ese cuerpo y su rocanrol a merced de la Vieja Cosechera y del derrape hacia la locura, ese Body rock y el alma de Roberta/Maia &mdash;m&aacute;s quienes la acompa&ntilde;an y soldadean&mdash; <strong>se le plantan a la muerte y a la enajenaci&oacute;n abanderando un verso de una canci&oacute;n que proclama</strong>: tengo el coraz&oacute;n para ganar, vos los ojos diciendo que voy a poder. Y mierda que da pelea la Debowicz&rdquo;, apunta por su parte <strong>Leo Oyola</strong>.
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                Por más escondida que esté, de Maia Debowicz.                            </span>
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        <em><strong>Por m&aacute;s escondida que est&eacute;</strong></em><strong>, de Maia Debowicz, sali&oacute; por La Cruj&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>21. </strong><em><strong>Campe&oacute;n</strong></em><strong>, de Jazm&iacute;n Varela.</strong> &ldquo;Noviembre llega a todo dibujo con el nuevo libro de Jazm&iacute;n Varela: <em>Campe&oacute;n</em>, una novela gr&aacute;fica de 352 p&aacute;ginas que cuenta la vida de los perros de una familia a lo largo de dos generaciones.<strong> Movi&eacute;ndose con soltura entre el realismo y el terror, Jazm&iacute;n Varela despliega una madurez estil&iacute;stica y narrativa poderos&iacute;sima</strong>, sensible a lo m&aacute;s duro y a lo m&aacute;s tierno de sus personajes, que la confirma como una de las autoras m&aacute;s destacadas de su generaci&oacute;n. Dicho sea de paso, Jazm&iacute;n fue quien hizo el ic&oacute;nico arte de tapa de <em>Cometierra</em>&rdquo;, informaron desde la editorial Sigilo sobre su lanzamiento de este mes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Campe&oacute;n</em> es una memoria sentimental: la historia de un perro y de una familia atravesada por el amor y la tragedia. Un relato de terror dom&eacute;stico contado con ternura y ferocidad, en el que un accidente inaugura una maldici&oacute;n que alcanza a cada integrante de la familia. Nadie con su sangre podr&aacute; ser feliz con un perro. <strong>A puro trazo en blanco y negro, Varela ilumina una novela gr&aacute;fica tan intensa como inolvidable</strong>&rdquo;, agregaron desde Sigilo.
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                Campeón, de Jazmín Varela.                            </span>
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        <strong>La novela gr&aacute;fica </strong><em><strong>Campe&oacute;n</strong></em><strong>, de Jazm&iacute;n Varela, sali&oacute; por Sigilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>23. </strong><em><strong>Obsolescencia programada</strong></em><strong>, de Manuel Cant&oacute;n. </strong>&ldquo;Imagin&aacute; Buenos Aires en 1887, antes de la electricidad, cuando un hombre daba macabros espect&aacute;culos resucitando cuerpos. Pero, &iquest;qu&eacute; pasa cuando una hu&eacute;rfana de uno de esos muertos aparece, desafiando la miseria y llevando la historia a un nivel inesperado? <strong>Con un estilo &uacute;nico, Manuel Cant&oacute;n viaja desde el siglo XIX hasta el presente, desenterrando la obsolescencia de lo moderno. </strong>Cada p&aacute;gina de <em>Obsolescencia programada</em> es una remoci&oacute;n de restos tecnol&oacute;gicos y culturales: del primer cine a la hipermediatizaci&oacute;n de la vida. No es solo un relato hist&oacute;rico, sino un viaje a trav&eacute;s de las ideas, las formas de contar el mundo y las sombras que dejamos atr&aacute;s&rdquo;, informaron desde el sello La Pollera sobre este libro, que fue galardonado con el premio Todos los tiempos el tiempo, de Fundaci&oacute;n Proa y Fundaci&oacute;n La Naci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Manuel Cant&oacute;n explora algo as&iacute; como una ficci&oacute;n de archivo: destilando las potencias narrativas del documento, su libro mapea m&aacute;s de un siglo de historia argentina en una serie de relatos protagonizados por el cuerpo, la tecnolog&iacute;a y la pol&iacute;tica. Un escritor ambicioso, en el mejor, m&aacute;s audaz, m&aacute;s riesgoso sentido de la palabra&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; sobre estos cuentos <strong>Alan Pauls</strong>, que fue jurado de ese premio.
    </p><p class="article-text">
        Cant&oacute;n naci&oacute; en Buenos Aires, en 1996. <strong>Es escritor, corrector y promotor editorial. </strong>En 2019, fue uno de los ganadores de la Bienal de Arte Joven de la Ciudad de Buenos Aires; ese mismo a&ntilde;o public&oacute; el libro de cuentos <em>Un a&ntilde;o sin verano</em>.
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                Obsolescencia programada, de Manuel Cantón.                            </span>
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        <strong>El libro de cuentos </strong><em><strong>Obsolescencia programada</strong></em><strong>, de Manuel Cant&oacute;n, sali&oacute; por la editorial La Pollera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>24. </strong><em><strong>&iexcl;Ahora el pueblo!</strong></em><strong>, de Jean-Luc Mel&eacute;nchon.</strong> &ldquo;En el verano de 2024, Francia estuvo al borde de caer bajo el poder de la extrema derecha. El desastre se evit&oacute; gracias a la formaci&oacute;n de un Nuevo Frente Popular. Esta coalici&oacute;n obtuvo el mayor n&uacute;mero de esca&ntilde;os en las elecciones legislativas anticipadas con un programa radical, progresista e integrador, inspirado en gran medida en el programa presidencial de <strong>Jean-Luc M&eacute;lenchon</strong>, l&iacute;der hist&oacute;rico de la izquierda. En &iexcl;<em>Ahora el pueblo!</em>, M&eacute;lenchon detalla su idea de la revoluci&oacute;n en nuestro tiempo. Inicia con un repaso de la historia de la humanidad desde sus primeros momentos hasta la crisis actual, para despu&eacute;s esbozar las l&iacute;neas de una nueva estrategia destinada a que los partidos radicales alcancen los m&aacute;s altos niveles de gobierno y transformen pac&iacute;ficamente el sistema capitalista mediante una revoluci&oacute;n ciudadana: una revoluci&oacute;n en la que los individuos se unan para formar un pueblo &uacute;nico, pol&iacute;ticamente movilizado, y reafirmen su poder sobre las condiciones colectivas de la vida urbanizada, haciendo frente a la oligarqu&iacute;a que a&uacute;n las controla&rdquo;, detallaron desde Fondo de Cultura Econ&oacute;mica sobre este lanzamiento.
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;lenchon fue durante mucho tiempo miembro destacado del Partido Socialista franc&eacute;s. Rompi&oacute; con &eacute;l en 2008 y fund&oacute; el movimiento que se convertir&iacute;a en La France Insoumise.<strong> Se present&oacute; a las elecciones presidenciales de 2012, 2017 y 2022, y en la &uacute;ltima de ellas estuvo a punto de llegar a la segunda vuelta.</strong> Es autor de m&aacute;s de veinte libros.
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            <span class="title">
                ¡Ahora el pueblo!, de Jean-Luc Melénchon.                            </span>
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        <em><strong>&iexcl;Ahora el pueblo!</strong></em><strong>, de Jean-Luc Mel&eacute;nchon, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>25.</strong><em><strong> Desobediencia civil</strong></em><strong>, de Henry David Thoreau.</strong> &ldquo;&iquest;C&oacute;mo actuar cuando el gobierno exige el acatamiento a costa de la conciencia? La respuesta es clara: desobedecer. <strong>En </strong><em><strong>Desobediencia civil</strong></em><strong>, Henry David Thoreau expone una defensa al individuo frente al poder del Estado. </strong>Escrito en 1849, en el contexto de la esclavitud y la guerra, este ensayo no solo rechaza el deber de cumplir leyes injustas, sino que tambi&eacute;n insta a la acci&oacute;n directa como una forma de intervenci&oacute;n moral. La verdadera reforma empieza por el retiro del consentimiento, por el gesto m&iacute;nimo &mdash;pero profundamente transformador&mdash; de negarse a colaborar con la injusticia. Este manifiesto se alza como un llamado vigente a resistir, a disentir y a colocar la &eacute;tica por encima de la obediencia&rdquo;, adelantaron desde Ediciones Godot sobre este lanzamiento de noviembre.
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                Desobediencia civil, de Henry David Thoreau.                            </span>
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        <em><strong>Desobediencia civil</strong></em><strong>, de Henry David Thoreau, sali&oacute; por Ediciones Godot con traducci&oacute;n de Sebasti&aacute;n Pilovsky.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-noviembre-martin-caparros-alicia-genovese-lucrecia-martel-destacados-no-ficcion_1_12744100.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Nov 2025 09:10:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los libros de noviembre: Martín Caparrós, Alicia Genovese, Lucrecia Martel y varios destacados de no ficción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Martín Rejtman,César Aira]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Premio Fundación Medifé Filba: anuncian la “lista corta” con las cinco novelas finalistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/premio-fundacion-medife-filba-anuncian-lista-corta-cinco-novelas-finalistas_1_12689105.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5ceb6f5-9c0e-44e2-b0d3-ab42b9c01f5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Premio Fundación Medifé Filba: anuncian la “lista corta” con las cinco novelas finalistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El jurado seleccionó los cinco libros publicados en 2024 que competirán por el galardón. Los títulos elegidos, los autores y las editoriales que los publicaron.</p></div><p class="article-text">
        A partir de <strong>una selecci&oacute;n que hizo un jurado integrado por Mar&iacute;a Moreno, Alan Pauls y Alejandra Kamiya</strong>, se anunci&oacute; este jueves la &ldquo;lista corta&rdquo; con las novelas que competir&aacute;n por el Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute; Filba, un galard&oacute;n que busca distinguir a lo mejor de la literatura argentina y que ofrece <strong>$5 millones al ganador</strong>. En julio <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/son-tratan-diez-novelas-finalistas-premio-fundacion-medife-filba_1_12484500.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hab&iacute;an sido anunciados los diez t&iacute;tulos finalistas</a> y ahora siguen en camino solamente cinco.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute; Filba busca darle nueva visibilidad a libros que salieron un a&ntilde;o atr&aacute;s para volver a ponerlos en la discusi&oacute;n y en la mesita de luz de lectoras y lectores. <strong>En julio anunciamos la lista de las 10 novelas finalistas donde la invitaci&oacute;n fue a leer libros que orientan la lectura en el universo editorial local, seleccionando novelas que se destacan por tonos, tramas y estilos</strong>. Una lista diversa con un elemento en com&uacute;n: todos son libros excelentes que invitamos a leer&rdquo;, informaron los organizadores del Premio en un comunicado.&nbsp;
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                El jurado del Premio Fundación Medifé Filba para la edición 2025 está integrado por Alejandra Kamiya, María Moreno y Alan Pauls.                            </span>
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        &ldquo;Hoy continuamos con la tarea de celebrar a la mejor novela publicada en 2024 y anunciamos los cinco t&iacute;tulos elegidos por el jurado del Premio <strong>Mar&iacute;a Moreno</strong>, <strong>Alejandra Kamiya</strong> y <strong>Alan Pauls</strong>&rdquo;, agregaron.
    </p><p class="article-text">
        Los t&iacute;tulos elegidos, seg&uacute;n informaron desde la organizaci&oacute;n del Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute; Filba, son los siguientes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Algo que nadie hizo</em>, de <strong>Mat&iacute;as Aldaz</strong>, publicado por la editorial El gran pez.</li>
                                    <li><em>Continuidad de Emma Z.</em>, de <strong>Ariel Magnus</strong>, publicado por Interzona Editora.</li>
                                    <li><em>Diario de una mudanza</em>, de <strong>In&eacute;s Garland</strong>, publicado por Alfaguara.</li>
                                    <li><em>En El Pensamiento</em>, de <strong>C&eacute;sar Aira</strong>, publicado por Literatura Penguin Random House</li>
                                    <li><em>La ficci&oacute;n del ahorro</em>, de <strong>Carmen M. C&aacute;ceres</strong>, publicado por Editorial Fiordo.</li>
                            </ul>
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                Las cinco novelas finalistas del Premio Fundación Medifé Filba 2025.                            </span>
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        Desde la organizaci&oacute;n tambi&eacute;n adelantaron que en noviembre se anunciar&aacute; la novela ganadora &ldquo;que ser&aacute; definida por el jurado y <strong>recibir&aacute; un premio de 5 millones de pesos</strong>, adem&aacute;s de una estatuilla dise&ntilde;ada especialmente para el Premio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta lista re&uacute;ne novelas que narran fragmentos de la desaparici&oacute;n de un pueblo como sucede en <em>Algo que nadie hizo</em> o la transformaci&oacute;n de un cuerpo y de una vida como en <em>Diario de una mudanza</em>. <strong>Obras que trabajan una l&iacute;nea m&aacute;s experimental y &lsquo;transtextual&rsquo; como sucede en </strong><em><strong>La continuidad de Emma Z</strong></em><strong> y novelas que, a trav&eacute;s del humor, narran la infancia de un ni&ntilde;o en un pueblo a trav&eacute;s de recuerdos como</strong><em><strong> En El Pensamiento</strong></em><strong> </strong>o que retratan la vida urbana de una familia de clase media de provincia a principios del siglo XXI como sucede en <em>La ficci&oacute;n del ahorro</em>&rdquo;, apuntaron desde la organizaci&oacute;n y concluyeron: &ldquo;La invitaci&oacute;n del Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute; Filba sigue siendo la misma: leer estas novelas y dejarse atrapar por personajes y realidades alternativas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/premio-fundacion-medife-filba-anuncian-lista-corta-cinco-novelas-finalistas_1_12689105.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Oct 2025 14:29:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Premio Fundación Medifé Filba: anuncian la “lista corta” con las cinco novelas finalistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premio Fundación Medifé Filba,Literatura,Literatura argentina,César Aira,Inés Garland]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuáles son y de qué tratan las cinco novelas finalistas del Premio Fundación Medifé Filba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/son-tratan-cinco-novelas-finalistas-premio-fundacion-medife-filba_1_12689158.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3448ada-ec99-40e5-87d4-fa1191f9f401_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuáles son y de qué tratan las cinco novelas finalistas del Premio Fundación Medifé Filba"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fueron anunciados los títulos publicados en 2024 y elegidos para participar por el galardón que distingue a la literatura argentina. Los autores, las editoriales y la trama de cada uno de ellos.</p></div><p class="article-text">
        Se anunci&oacute; la &ldquo;lista corta&rdquo; con las cinco novelas finalistas del premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute; Filba, un galard&oacute;n que busca distinguir a lo m&aacute;s destacado de la literatura argentina contempor&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, <strong>un repaso por los cinco t&iacute;tulos publicados durante 2024 y elegidos por el jurado</strong> para la edici&oacute;n 2025 del premio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Algo que nadie hizo</strong></em><strong>, de Mat&iacute;as Aldaz.&nbsp;</strong>&ldquo;&iquest;Cu&aacute;nto vale la casa familiar? &iquest;Cu&aacute;nto la tierra donde se crece? &iquest;Cu&aacute;nto vale lo que persiste entre las calles y las paredes de los pueblos?<strong>&nbsp;&iquest;De qu&eacute; est&aacute; hecho el olvido? &iquest;La ternura conseguir&aacute; que alguna vez prescriba el dolor?</strong>&rdquo;. Estas preguntas se leen en la contratapa de&nbsp;<em>Algo que nadie hizo</em>, de Mat&iacute;as Aldaz.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de&nbsp;<strong>una novela fragmentaria que intenta recapitular.&nbsp;</strong>Un ejercicio de la memoria que busca pensar de qu&eacute; est&aacute;n hechos los vestigios de un pueblo que en su propio abandono, se vuelve evanescente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Algo que nadie hizo, de Matías Aldaz, salió por el sello El gran pez.                            </span>
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        Con un notable trabajo con la lengua (que mezcla guaran&iacute;, portugu&eacute;s y alem&aacute;n) este libro recibi&oacute; el premio La novela del verano, de 2024,&nbsp;<strong>otorgado por un jurado compuesto por Ana Iriarte, Mat&iacute;as Moscardi y Esteban Prado</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mat&iacute;as Aldaz</strong>&nbsp;naci&oacute; en Federaci&oacute;n, Entre R&iacute;os, en 1976. Es escritor, m&uacute;sico y abogado por la Universidad de Buenos Aires. Public&oacute; libros de cuentos, novelas y un poemario. Fue cofundador de la revista literaria&nbsp;<em>Vag&oacute;n de Ostras</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Matías Aldaz nació en Federación, Entre Ríos, en 1976. Es escritor, músico y abogado."
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            <span class="title">
                Matías Aldaz nació en Federación, Entre Ríos, en 1976. Es escritor, músico y abogado.                            </span>
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        <em><strong>Algo que nadie hizo</strong></em><strong>, de Mat&iacute;as Aldaz, sali&oacute; por el sello El gran pez.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2.</strong> <em><strong>Diario de una mudanza</strong></em><strong>, de In&eacute;s Garland. &ldquo;</strong>A mi cuerpo le pasaba algo que tard&eacute; a&ntilde;os en dilucidar. Los s&iacute;ntomas parec&iacute;an desordenados, no se me ocurri&oacute; al principio que respondieran a nada espec&iacute;fico. Nadie me hab&iacute;a hablado de la menopausia. Di con algo que no encontraba en recuerdos puntuales. Escribir es dejar que emerja una verdad que parece estar por debajo de lo que pas&oacute;&rdquo;, describe la narradora de esta historia.<strong>&nbsp;De verdades a punto de salir a la luz, de s&iacute;ntomas, de des&oacute;rdenes, de silencios o palabras no dichas y de cuerpo, mucho cuerpo, est&aacute; hecho&nbsp;</strong><em><strong>Diario de una mudanza&nbsp;</strong></em><strong>(Alfaguara)&nbsp;</strong>de&nbsp;<strong>In&eacute;s Garland</strong>.
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                La escritora y traductora Inés Garland.                            </span>
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        <em>Diario de una mudanza</em> una novela hipn&oacute;tica que tiene a una mujer en el centro, alguien que escribe y que&nbsp;<strong>pasa sus d&iacute;as d&aacute;ndole vueltas a varios cambios en su vida</strong>: los que llegan con el climaterio, los que se producen cuando decide mudarse a las afueras de la ciudad, los que se arman cuando escribe y busca palabras que intenta traducir.
    </p><p class="article-text">
        El talento de Garland, autora de varios libros para adultos, j&oacute;venes y ni&ntilde;os, traductora y coordinadora de talleres de narrativa&ndash; est&aacute; en su forma particular de rodear un asunto,&nbsp;<strong>de encontrarle una forma magn&eacute;tica al merodeo, de cambiarle de signo al lugar com&uacute;n</strong>&nbsp;&ndash;el de la menopausia, el del paso del tiempo&ndash;. Un hechizo que se despliega de maneras tan sorprendentes como los signos mutantes que vibran en un cuerpo y en su relaci&oacute;n con los dem&aacute;s. Una narraci&oacute;n nada com&uacute;n que se compone de fragmentos, como un diario, pero sin fechas concretas ni especialmente estridentes, como el&nbsp;<em>tic tac</em>&nbsp;sigiloso de cualquier d&iacute;a en la vida.
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                &quot;Diario de una mudanza&quot;, de Inés Garland.                            </span>
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        <em><strong>Diario de una mudanza</strong></em><strong>, de In&eacute;s Garland, sali&oacute; por Alfaguara. M&aacute;s sobre el libro,&nbsp;</strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/ines-garland-novela-cuerpo-mandato-jaula-mujeres-varones_1_11643135.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en esta entrevista con la autora</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3.</strong> <em><strong>En El Pensamiento</strong></em><strong>, de C&eacute;sar Aira. &ldquo;</strong>Hace poco empec&eacute; a ver en la memoria im&aacute;genes nuevas, distintas de las que el recuerdo me hab&iacute;a venido trayendo desde mi pasado m&aacute;s lejano. Al principio eran figuras discontinuas, no se precisaban y no pod&iacute;a ubicarlas. Se empezaron a fundir unas con otras, a transparentarse unas sobre otras, a borrarse en el momento justo en que estaba por reconocerlas, como si quisieran burlarme, aun cuando era yo mismo el que las proyectaba. &iquest;Yo hab&iacute;a estado ah&iacute;? Pod&iacute;an venir de los sue&ntilde;os, no me extra&ntilde;ar&iacute;a porque ya otra vez me hab&iacute;an enga&ntilde;ado.&nbsp;<strong>Pero &eacute;stas ten&iacute;an un inconfundible color de realidad, y cuando al fin las reconoc&iacute; pude entender por qu&eacute; me hab&iacute;an resultado tan extra&ntilde;as. Ven&iacute;an de lejos, de mi primera infancia en El Pensamiento.</strong>&nbsp;En realidad lo &uacute;nico extra&ntilde;o era que hubieran tardado tanto en llegar. Pero hab&iacute;a razones para la demora. Una de ellas fue que hubo un episodio que jur&eacute; mantener en secreto, y aunque fue un juego de ni&ntilde;os, debi&oacute; de hacer presi&oacute;n sobre el relato general, donde valen lo mismo las veras y las burlas. Tambi&eacute;n, sobre todo, estuvo Pringles, el teatro de mis descubrimientos e invenciones, tan importante en la creaci&oacute;n de lo que fui que me hizo decir que all&iacute; hab&iacute;a pasado toda mi infancia. Era cierto, pero antes estuvo El Pensamiento. &iquest;C&oacute;mo pude olvidarlo durante tanto tiempo? Quiz&aacute;s lo dej&eacute; en reserva, para cuando lo hubiera contado todo y faltara lo m&aacute;s importante&rdquo;.
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                    alt="El escritor César Aira ganó el Premio Formentor 2021"
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                El escritor César Aira ganó el Premio Formentor 2021                            </span>
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        As&iacute; comienza esta novela de&nbsp;<strong>C&eacute;sar Aira</strong>, una evocaci&oacute;n a su infancia en El Pensamiento, un pueblo peque&ntilde;o que hab&iacute;a permanecido oculto de alg&uacute;n modo en su memoria.
    </p><p class="article-text">
        Situada en el tiempo previo a la mudanza familiar y definitiva a Coronel Pringles, la ciudad que lo vio crecer,&nbsp;<strong>en la historia se ensamblan recuerdos que combinan humor, misterios y personajes memorables.</strong>
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            <span class="title">
                &quot;En El Pensamiento&quot;, de César Aira.                            </span>
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        <em><strong>En El Pensamiento</strong></em><strong>&nbsp;de C&eacute;sar Aira, sali&oacute; por Literatura Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4.</strong> <em><strong>La ficci&oacute;n del ahorro</strong></em><strong>, de Carmen M. C&aacute;ceres. Florencia Angilletta</strong>&nbsp;lo sintetiz&oacute; con lucidez&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/politica/mil-millones_129_8447073.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este art&iacute;culo</a>: &ldquo;No hay tiempo hist&oacute;rico sin dinero que lo organice. Un pa&iacute;s son sus relojes y sus monedas&rdquo;. Es, justamente, la plata, o esa ficci&oacute;n del ahorro que propone el t&iacute;tulo, lo que organiza la memoria familiar que se cuenta en esta notable y breve novela de&nbsp;<strong>Carmen M. C&aacute;ceres</strong>&nbsp;publicada en 2024 por el sello Fiordo. En esa l&iacute;nea, entonces, una familia argentina de clase media es sus recuerdos y sus d&oacute;lares en colchones, en bolsas o en escondites siempre ins&oacute;litos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El sistema es muy sencillo:<strong>&nbsp;vamos a forrar mi cintura con cinta de embalar y, sobre esa superficie de pl&aacute;stico, vamos a pegar los fajos de d&oacute;lares protegidos en bolsitas transparentes</strong>&rdquo;, cuenta la narradora de&nbsp;<em>La ficci&oacute;n del ahorro</em>&nbsp;en una de las primeras escenas del libro.&nbsp;<strong>El cuadro es tan absurdo como c&oacute;mico y espeluznante</strong>: la joven est&aacute; con su &ldquo;segundo padre&rdquo; en la b&oacute;veda de un banco de Posadas, Misiones, a punto de retirar los ahorros de la familia. &ldquo;Es imposible que le roben a una piba&rdquo;, dice &eacute;l mientras termina de pegarle a ella en el cuerpo todo el dinero antes de salir del banco.
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                    alt="Carmen M. Cáceres nació en Posadas, en 1981. Es escritora, traductora e ilustradora."
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                Carmen M. Cáceres nació en Posadas, en 1981. Es escritora, traductora e ilustradora.                            </span>
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        Aguda, graciosa a veces, ir&oacute;nica casi siempre, la voz que cuenta esta historia traza un relato que recorre la traves&iacute;a &iacute;ntima de alguien que dej&oacute; su ciudad natal para irse a estudiar a la Capital y que<strong>&nbsp;decide regresar en el irrespirable verano de 2001, ese tiempo difuso que rode&oacute; al llamado &ldquo;Corralito&rdquo; en Argentina</strong>, para visitar a su familia y llevar adelante esa particular misi&oacute;n. Con la mirada de quien vuelve,&nbsp;<strong>ella recuerda y tambi&eacute;n observa con sagacidad los mecanismos que hacen mover a su mundo privado y, por a&ntilde;adidura, al pa&iacute;s de las sucesivas crisis en el que vive</strong>. As&iacute;, a fuerza de una narraci&oacute;n vigorosa,&nbsp;<em>La ficci&oacute;n del ahorro</em>&nbsp;se convierte en una ficci&oacute;n del pasado, pero tambi&eacute;n de un futuro posible; de lo material y al mismo tiempo de esa sustancia intangible, casi espectral, que sella irremediablemente los v&iacute;nculos familiares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Carmen M. C&aacute;ceres</strong>&nbsp;naci&oacute; en Posadas, en 1981. Es escritora, traductora e ilustradora. En 2016 public&oacute; su primera novela,&nbsp;<em>Una verdad improvisada</em>&nbsp;(Pre-Textos, Espa&ntilde;a) y en 2021 el ensayo ilustrado<em>&nbsp;Un a&ntilde;o con los ojos cerrados</em>&nbsp;(Papeles M&iacute;nimos, Espa&ntilde;a) en coautor&iacute;a con el escritor Andr&eacute;s Barba, y en 2022&nbsp;<em>Al borde de la boca. Diez intuiciones en torno al mate</em>.&nbsp;<strong>Ha traducido del ingl&eacute;s piezas de ficci&oacute;n de autores como Joseph Conrad, Daniel Defoe o la correspondencia de las hermanas Mitford, y obras de no ficci&oacute;n de Robert Bellah y Barack Obama</strong>. Como ilustradora, se form&oacute; en Madrid y Nueva York, y trabaja t&eacute;cnicas mixtas de collage en lienzo y fotograf&iacute;a anal&oacute;gica. Realiz&oacute; portadas para varias editoriales literarias.
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                    alt="La novela &quot;La ficción del ahorro&quot;, de Carmen M. Cáceres, fue publicada por el sello Fiordo."
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            <span class="title">
                La novela &quot;La ficción del ahorro&quot;, de Carmen M. Cáceres, fue publicada por el sello Fiordo.                            </span>
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        <strong>La novela&nbsp;</strong><em><strong>La ficci&oacute;n del ahorro</strong></em><strong>, de Carmen M. C&aacute;ceres, fue publicada por la editorial Fiordo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5.</strong><em><strong> Continuidad de Emma Z.</strong></em><strong>, de Ariel Magnus.&nbsp;</strong>&ldquo;<strong>&iquest;Y si la literatura argentina, sea eso lo que sea, pudiese ya no consistir sino en escribir, reescribir, sobreescribir, contraescribir a Borges?</strong>&nbsp;No como un gesto de cerraz&oacute;n y asfixia, sino muy por el contrario: como gesto de apertura y de renovaci&oacute;n literaria. Borges, s&iacute;: siempre Borges. Pero para leer con &eacute;l (o contra &eacute;l) tambi&eacute;n el Quijote, o a Unamuno, o a Arlt, o a Onetti, o a Cort&aacute;zar; en fin, para resumir, toda la literatura.&nbsp;<strong>Ariel Magnus parece asumir esa premisa, y volverla fruct&iacute;fera una vez m&aacute;s</strong>, en esta&nbsp;<em>Continuidad de Emma Z.</em>&nbsp;La vida y la literatura, la realidad y la ficci&oacute;n, entran en un juego vertiginoso, efectivamente borgeano. Tanto que yo mismo, por lo pronto, sin ir m&aacute;s lejos, he sido lector de esta novela, y adem&aacute;s su epigrafista, y adem&aacute;s un personaje. No s&eacute; cu&aacute;l de los tres escribe esta contratapa&rdquo;, apunt&oacute; justamente en la contratapa de este libro el escritor <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong>.
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                Ariel Magnus nació en Buenos Aires, en 1975.                            </span>
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        Experimental y armada como una relectura del c&eacute;lebre relato de Jorge Luis Borges, en esta novela Magnus imagina c&oacute;mo sigue la vida de la protagonista, ya casada y con un hijo,&nbsp;<strong>entrelazando la trama con autores como Julio Cort&aacute;zar y Juan Carlos Onetti</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ariel Magnus naci&oacute; en Buenos Aires, en 1975. Public&oacute;&nbsp;<em>Sandra</em>&nbsp;(2005),&nbsp;<em>La abuela</em>&nbsp;(2006, traducido al alem&aacute;n),&nbsp;<em>Un chino en bicicleta</em>&nbsp;(2007, Premio internacional de novela &ldquo;La otra orilla&rdquo;, traducido a siete idiomas y reeditado en 2016),&nbsp;<em>Mu&ntilde;ecas</em>&nbsp;(2008, Premio internacional de novela corta &ldquo;Juan de Castellanos&rdquo; y llevada al teatro),&nbsp;<em>El desafortunado</em>&nbsp;(2020, finalista del Premio &ldquo;Bibioteca Breve&rdquo; y traducido a seis idiomas), entre muchos otros.&nbsp;<strong>Como traductor literario ha vertido al castellano unos cuarenta libros del alem&aacute;n, ingl&eacute;s y portugu&eacute;s. Desde 2020 reside en Alemania donde trabaja como traductor literario</strong>.
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            <span class="title">
                Continuidad de Emma Z., de Ariel Magnus.                            </span>
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        <em><strong>Continuidad de Emma Z.</strong></em><strong>, de Ariel Magnus, sali&oacute; por Interzona Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/son-tratan-cinco-novelas-finalistas-premio-fundacion-medife-filba_1_12689158.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Oct 2025 14:29:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuáles son y de qué tratan las cinco novelas finalistas del Premio Fundación Medifé Filba]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premio Fundación Medifé Filba,Literatura,Literatura argentina,César Aira,Inés Garland]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Libros de septiembre: Osvaldo Bayer, ensayos sobre la democracia, Jamaica Kincaid y algunas aventuras de Perón en la Tierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-septiembre-osvaldo-bayer-ensayos-democracia-jamaica-kincaid-aventuras-peron-tierra_1_12589083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e5dedb7-d578-4823-8487-916a9158ad23_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libros de septiembre: Osvaldo Bayer, ensayos sobre la democracia, Jamaica Kincaid y algunas aventuras de Perón en la Tierra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las editoriales anunciaron novedades bien diversas que llegarán a lo largo de todo el mes. De qué se tratan y qué sellos las publicaron.</p><p class="subtitle">Entrevista - Tali Goldman: “La crónica se volvió un lugar de resistencia para un periodismo que pide tiempo”</p></div><p class="article-text">
        Los sellos editoriales argentinos y aquellos extranjeros que distribuyen sus libros en el pa&iacute;s anunciaron una gran variedad de t&iacute;tulos que lanzar&aacute;n a lo largo de todo septiembre. <strong>Entre much&iacute;simos otros, se destacan algunos nombres como los de Osvaldo Bayer, Pedro Mairal, Liliana Viola, Jamaica Kincaid, Karl Ove Knausg&aring;rd, Ricardo Ragendorfer, Flor Canosa y Chimamanda Ngozi Adichie.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por algunas novedades editoriales destacadas que llegar&aacute;n durante todo el mes a las librer&iacute;as argentinas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>La Patagonia rebelde</strong></em><strong>, de Osvaldo Bayer. </strong>&ldquo;Entre 1920 y 1921, la Patagonia se convulsion&oacute; con los movimientos de huelga m&aacute;s dram&aacute;ticos del siglo XX en Am&eacute;rica Latina. En las estancias, los grandes propietarios impon&iacute;an condiciones de trabajo inhumanas que despertaron una oleada de paros, tomas y boicots que acabar&iacute;a en tragedia. <strong>En este libro, Bayer despliega su gran oficio de escritor al recuperar para la historia esa gesta y poner el anarquismo en el radar del gran p&uacute;blico.</strong> La reedici&oacute;n de este cl&aacute;sico hoy en d&iacute;a, que inaugura nuestra biblioteca Bayer, nos parece crucial&rdquo;, inform&oacute; Siglo XXI Editores en un comunicado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este t&iacute;tulo ser&aacute; el comienzo de la reedici&oacute;n de la obra de un autor clave del siglo XX en la Argentina.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Con la salida de &quot;La Patagonia rebelde&quot;, Siglo XXI Editores empieza a publicar la obra completa de Osvaldo Bayer.                            </span>
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        <strong>La nueva edici&oacute;n de </strong><em><strong>La Patagonia rebelde</strong></em><strong>, de Osvaldo Bayer, se publica por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Los nuevos</strong></em><strong>, de Pedro Mairal.</strong> &ldquo;&lsquo;Es verdad que yo andaba medio rechiflado, medio trastornado, medio oblicuo este verano, pero yo no fui el que empez&oacute;&rsquo;. Thiago, Pilar y Bruno cruzan el borde inestable que va de la adolescencia a la adultez entre un verano que quema y un invierno que a&iacute;sla, con Buenos Aires de fondo como un laberinto que empiezan a descifrar. &iquest;C&oacute;mo crecer cuando los adultos parecen enemigos? &iquest;Qu&eacute; hacer frente a la exigencia de ser algo que no se eligi&oacute;? <strong>&iquest;Cu&aacute;ntas formas pueden tener el amor y el deseo? Marcado por la p&eacute;rdida de su madre, Thiago busca hacer pie en un mundo del que se siente expulsado. </strong>Desde una universidad en Estados Unidos, Bruno intenta encontrar un lenguaje que lo identifique en medio de una geograf&iacute;a y un idioma ajenos. Pilar, que siempre actu&oacute; como centro de gravedad del grupo, es la encargada de sostener lo que queda de esa familia sustituta mientras la suya se desmorona. <strong>Pedro Mairal</strong> construye una novela conmovedora, aut&eacute;ntica y poderosa sobre el desamparo y el abismo que se abre al dejar atr&aacute;s la infancia y sus certezas. <em>Los nuevos</em> es un retrato tierno y feroz a la vez de tres amigos que ensayan un camino propio en un escenario vol&aacute;til, donde lo &uacute;nico que se mantiene firme es el lazo que los une. El regreso de Pedro Mairal a la novela despu&eacute;s de su aclamada <em>La uruguaya</em>. Un retrato brillante y conmovedor del paso de la adolescencia a la edad adulta&rdquo;, informa la editorial Emec&eacute; sobre este lanzamiento del autor argentino que marca su vuelta a la novela.
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                La novela Los nuevos, de Pedro Mairal, salió por Emecé                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Los nuevos</strong></em><strong>, de Pedro Mairal, sali&oacute; por Emec&eacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3.</strong><em><strong> La hermana</strong></em><strong>, de Liliana Viola.</strong> &ldquo;<strong>Martha Pelloni</strong> es una religiosa argentina que en los a&ntilde;os noventa se hizo popular por su implacable b&uacute;squeda de la justicia en el crimen de <strong>Mar&iacute;a Soledad Morales</strong>, una estudiante de la provincia de Catamarca que fue violada y asesinada por j&oacute;venes de la &eacute;lite. Pelloni encabez&oacute; las c&eacute;lebres &lsquo;marchas del silencio&rsquo;, unas movilizaciones hist&oacute;ricas que culminaron con la ca&iacute;da de un Gobierno c&oacute;mplice y corrupto. Desde entonces, sus agallas la han convertido en la depositaria de la confianza y las esperanzas de los sectores m&aacute;s vulnerables de la sociedad, y la han llevado a librar infinidad de batallas para desvelar la trama oculta tras el comercio de ni&ntilde;os, la trata de personas, los ritos sat&aacute;nicos y el narcotr&aacute;fico. <strong>De todo ello da cuenta Liliana Viola en este libro apasionante en el que construye, adem&aacute;s, la figura original de la &lsquo;cronista de escritorio&rsquo;, una investigadora que no sale a la calle</strong>, que trabaja sobre un riguroso material de archivo y, venciendo la timidez, consigue una profunda conversaci&oacute;n con su protagonista.<em> La hermana</em> es, pues, una &lsquo;cr&oacute;nica-perfil&rsquo;: el retrato &iacute;ntimo de una monja singular y, al mismo tiempo, una radiograf&iacute;a de la desprotecci&oacute;n de los d&eacute;biles frente a un poder que confabula para tapar la verdad&rdquo;, detalla la editorial Anagrama sobre esta publicaci&oacute;n de la escritora y periodista argentina que gan&oacute; el Premio Anagrama de Cr&oacute;nica en 2024.
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                La hermana, de Liliana Viola, salió por el sello Anagrama.                            </span>
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        <em><strong>La hermana</strong></em><strong>, de Liliana Viola, sali&oacute; por el sello Anagrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Unos cuantos sue&ntilde;os</strong></em><strong>, de Chimamanda Ngozi Adichie.</strong> &ldquo;Un acontecimiento editorial que lleva diez a&ntilde;os en desarrollo: <strong>la galardonada autora de best sellers como </strong><em><strong>Americanah</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Todos deber&iacute;amos ser feministas</strong></em><strong> presenta ahora una novela apasionante</strong> y exquisita sobre la historia de cuatro mujeres y sus amores, anhelos y deseos&rdquo;, inform&oacute; el sello Random House sobre este lanzamiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Chiamaka es una escritora de viajes nigeriana que reside en Estados Unidos. En la soledad de la pandemia, recuerda a sus antiguos amantes mientras se enfrenta a sus propias decisiones y remordimientos. Zikora, su mejor amiga, es una abogada exitosa en todo hasta que, cuando se ve traicionada y con el coraz&oacute;n roto, debe recurrir a la persona que menos cre&iacute;a necesitar. Omelogor, la audaz y franca prima de Chiamaka, es una persona muy influyente en Nigeria que comienza a cuestionarse hasta qu&eacute; punto se conoce a s&iacute; misma. Por &uacute;ltimo, Kadiatou, el ama de llaves de Chiamaka, cr&iacute;a a su hija con orgullo en Estados Unidos, pero debe enfrentarse a un obst&aacute;culo imprevisible que amenaza todo lo que se ha esforzado por construir. <strong>En </strong><em><strong>Unos cuantos sue&ntilde;os</strong></em><strong>, Adichie dirige una mirada feroz hacia estas mujeres en una novela brillante y trascendental que aborda la naturaleza misma del amor. </strong>&iquest;Es posible alcanzar la verdadera felicidad o se trata de un estado fugaz? &iquest;Hasta qu&eacute; punto debemos ser honestos con nosotros mismos para amar y ser amados? A trav&eacute;s de una mordaz reflexi&oacute;n sobre las decisiones que tomamos y las que se toman por nosotros, sobre las hijas y las madres, sobre nuestro mundo interconectado, <em>Unos cuantos sue&ntilde;os</em> late con urgencia emocional y observaciones conmovedoras e inquebrantables sobre el coraz&oacute;n humano, con un lenguaje lleno de belleza y fuerza. Esta novela confirma el estatus de Adichie como una de las escritoras m&aacute;s conmovedoras y vibrantes del actual panorama literario&rdquo;, se lee en la contratapa de este libro.
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                Unos cuantos sueños, de Chimamanda Ngozi Adichie, salió por Random House.                            </span>
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        <em><strong>Unos cuantos sue&ntilde;os</strong></em><strong>, de Chimamanda Ngozi Adichie, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Las aventuras de Per&oacute;n en la Tierra</strong></em><strong>, de Jorge Bern&aacute;rdez y Luciano Di Vito.</strong> &ldquo;Este libro de los queridos amigos <strong>Luciano Di Vito y Jorge Bern&aacute;rdez</strong> habla de las cosas incre&iacute;bles logradas por el General, pero tambi&eacute;n del otro Per&oacute;n, del &iacute;ntimo, del humano, del hombre y su contexto, y recorre los momentos clave de la historia del peronismo y de su l&iacute;der. Aquel que andaba en camiseta enfrentando a un enemigo nuevo: el calor de Panam&aacute;, rodeado de esp&iacute;as y acechanzas, entre ellas <strong>Mar&iacute;a Estela Mart&iacute;nez</strong>. Aquel del frustrado Operativo Retorno de fines de 1964 en el que tanto tuvo que ver Vandor, uno de los principales interesados en demostrar que el General no pod&iacute;a volver para dar rienda suelta a su &laquo;peronismo sin Per&oacute;n o neoperonismo&raquo;. El lector se reencontrar&aacute; en este libro, siempre con alguna nota de originalidad en la mirada y en los valiosos testimonios, con Per&oacute;n y sus v&iacute;nculos con los nazis, su amor por los caniches, su hermano Mario y su relaci&oacute;n con los gorilas, los del zool&oacute;gico&rdquo;, se&ntilde;ala en el pr&oacute;logo de esta publicaci&oacute;n, que vuelve corregida y aumentada a trav&eacute;s de la editorial Planeta, el historiador <strong>Felipe Pigna</strong>.
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                    alt="La nueva edición de Las aventuras de Perón en la Tierra, de Jorge Bernárdez y Luciano Di Vito, salió por Planeta."
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            <span class="title">
                La nueva edición de Las aventuras de Perón en la Tierra, de Jorge Bernárdez y Luciano Di Vito, salió por Planeta.                            </span>
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        <strong>La nueva edici&oacute;n de </strong><em><strong>Las aventuras de Per&oacute;n en la Tierra</strong></em><strong>, de Jorge Bern&aacute;rdez y Luciano Di Vito, sali&oacute; por Planeta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Extra&ntilde;a confederaci&oacute;n argentina. Ocho cuentos entre la ficci&oacute;n y la historia</strong></em><strong>, de varios autores. Pr&oacute;logo de Fernando Bogado.</strong> Este libro, flamante publicaci&oacute;n de la editorial independiente argentina Omn&iacute;vora, <strong>trae cuentos de Mar&iacute;a Eugenia Alcatena, Yamila B&ecirc;gn&eacute;, Fernando Bogado, Mallory Craig-Kuhn, Emilio Jurado Na&oacute;n, Fernando Krapp, Juan Francisco Moretti y Juan Pisano</strong>. &ldquo;Adem&aacute;s de los viajes a la estrat&oacute;sfera por fin puestos en marcha en <em>El despegue</em>, estas p&aacute;ginas exhibir&aacute;n tambi&eacute;n al roquismo acomodado en barco y deleit&aacute;ndose con extra&ntilde;os platos en <em>La Conquista Bioce&aacute;nica</em> o <em>El secreto sabor del abul&oacute;n dorado</em>; al agua como otro factor de peso en <em>Epicentro</em>, con la transformaci&oacute;n del tsunami del R&iacute;o de la Plata de 1888 en un evento, como postul&oacute; la autora, &lsquo;enorme y peri&oacute;dico&rsquo;; a una especie de western que se choca con las represiones a obreros de principios del siglo XX en <em>Luz matrera</em>; a la idea en <em>Basural</em> de una Argentina convertida en una zona de desechos que parece no tener fin; al trabajo precarizado pensado desde el cuento <em>Represi&oacute;n y mercado</em>; al destino de un mono astronauta nacional en <em>Juan</em> y a la puesta en marcha de una sesi&oacute;n de espiritismo que busca encontrar la esencia de lo argentino en los extendidos tiempos de los carapintadas en <em>No pregunte si no quiere saber</em>. O<strong>cho relatos que construyen una confederaci&oacute;n imaginaria que ha parasitado la historia desde que es historia, como si no hubiese otra consecuencia l&oacute;gica de esos tropiezos que llamamos nuestro devenir</strong>&rdquo;, adelanta Bogado en el pr&oacute;logo de este libro.
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                Extraña confederación argentina. Ocho cuentos entre la ficción y la historia, de varios autores.                            </span>
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        <em><strong>Extra&ntilde;a confederaci&oacute;n argentina. Ocho cuentos entre la ficci&oacute;n y la historia</strong></em><strong>, de varios autores, sali&oacute; por Omn&iacute;vora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Papeles quemados</strong></em><strong>, de Ricardo Ragendorfer. </strong>&ldquo;Este libro rescata las cr&oacute;nicas que Ricardo Ragendorfer escribi&oacute; para T&eacute;lam entre 2021 y 2023 y que sufrieron los efectos destructores que impuso la &lsquo;batalla cultural&rsquo; iniciada por Javier Milei en 2024. Con el cierre de la agencia de noticias, se inhabilit&oacute; la plataforma y ya no fue posible acceder a la cablera de fotos y notas y tampoco a su valioso archivo. <strong>Los relatos van del siglo XIX a la actualidad; sus protagonistas son personajes famosos del poder, del mundo art&iacute;stico y tambi&eacute;n seres an&oacute;nimos. </strong>En esta antolog&iacute;a memorable, Ragendorfer despliega su arte de gran narrador para recrear un momento decisivo de estas vidas, plenas de paradojas y matices, con un emocionante ritmo de thriller&rdquo;, inform&oacute; Planeta sobre este libro del periodista argentino, uno de los grandes cronistas policiales del pa&iacute;s.
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                Papeles quemados, de Ricardo Ragendorfer, es un lanzamiento de la editorial Planeta.                            </span>
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        <em><strong>Papeles quemados</strong></em><strong>, de Ricardo Ragendorfer, es un lanzamiento de la editorial Planeta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Perfecto, hermoso, veloz, luminoso. La vida de Federico Moura</strong></em><strong>, de Gustavo Bove. &ldquo;</strong>Ahora que muchos chicos y chicas lo descubren y adoptan con fervor y genuina emoci&oacute;n, la figura de Federico Moura cobra la dimensi&oacute;n que no pudo en la represiva &eacute;poca en la que le toc&oacute; vivir y desplegar su m&uacute;sica, su esp&iacute;ritu y ese carisma capaz de trascender fronteras y tendencias. Observando la contundente vitalidad de sus canciones, hoy resulta incomprensible que Virus, una de las bandas m&aacute;s influyentes del rock latino, no llegara a tocar frente al multitudinario p&uacute;blico de un estadio de f&uacute;tbol, pero no caben dudas de que Moura estuvo a la vanguardia de su arte en la Argentina, de que fue nuestro Bowie, abriendo nuevos mundos para infinidad de m&uacute;sicos hispanoparlantes. Esta es su historia definitiva: la vida familiar, la desaparici&oacute;n de su hermano durante la dictadura, la influencia de la movida brit&aacute;nica de los 70, la banda Dulcemembriyo, la cultura platense, el paso como productor del primer Soda Stereo, la relaci&oacute;n &iacute;ntima con Gustavo Cerati, el inter&eacute;s en la moda y su asociaci&oacute;n con personajes m&iacute;ticos del Di Tella, el origen y sentido de sus hits, la fama, las aventuras brasile&ntilde;as. <strong>Al igual que lo hiciera con el mismo Cerati y Miguel Mateos, Gustavo Bove afil&oacute; su pluma para un relato fascinante que se enhebra a trav&eacute;s de conversaciones con decenas de artistas que conocieron y admiraron a Moura, adem&aacute;s de iluminar con sensibilidad el recuerdo de lo que signific&oacute; ser un icono gay en una &eacute;poca conservadora y una ciudad castradora</strong>. En un mundo de espinas y tierra, de rechazos y cachetazos, donde Federico fue un valiente. Rey sin trono. Un ser perfecto, hermoso, veloz, luminoso&rdquo;, se&ntilde;alan desde la editorial Sudamericana sobre este libro.
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                    alt="Perfecto, hermoso, veloz, luminoso. La vida de Federico Moura, de Gustavo Bove, es una novedad editorial de septiembre."
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            <span class="title">
                Perfecto, hermoso, veloz, luminoso. La vida de Federico Moura, de Gustavo Bove, es una novedad editorial de septiembre.                            </span>
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        <em><strong>Perfecto, hermoso, veloz, luminoso. La vida de Federico Moura</strong></em><strong>, de Gustavo Bove es una novedad de la editorial Sudamericana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Maleducados</strong></em><strong>, de Renata Salecl.</strong> &ldquo;El precio de la apat&iacute;a es el gobierno de los viles. &iquest;Qu&eacute; ocurre cuando la violencia deja de enmascararse? Cuando ya no se disimula tras palabras amables. Cuando el individuo est&aacute; bajo tanta presi&oacute;n para seguir comercializ&aacute;ndose que debe vestir la m&aacute;scara del &eacute;xito. <strong>Salecl observa c&oacute;mo el neoliberalismo ha colonizado nuestras emociones, nuestras decisiones, incluso nuestras formas de empat&iacute;a.</strong> <em>Maleducados</em> expone los mecanismos visibles e invisibles que operan detr&aacute;s del culto al yo y la glorificaci&oacute;n de lo material. &iquest;Qu&eacute; queda del sujeto cuando la cordialidad se desvanece? &iquest;C&oacute;mo habitamos un mundo donde el otro es una amenaza?&rdquo;, adelantan desde Ediciones Godot sobre este t&iacute;tulo de la fil&oacute;sofa eslovena de la que la editorial argentina ya tiene otras publicaciones como <em>La tiran&iacute;a de la elecci&oacute;n</em>, <em>Pasi&oacute;n por la ignorancia</em> y <em>El placer de la transgresi&oacute;n</em>, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando la sociedad va en la direcci&oacute;n equivocada est&aacute; bien que estemos furiosos, <strong>porque solo as&iacute; nos despertaremos de la apat&iacute;a, y entonces no debemos olvidar el poder de la amabilidad</strong>&rdquo;, sostiene la autora en las p&aacute;ginas de este ensayo.
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            <span class="title">
                El ensayo Maleducados, de Renata Salecl, salió por Ediciones Godot.                            </span>
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        <strong>El ensayo </strong><em><strong>Maleducados</strong></em><strong>, de Renata Salecl, sali&oacute; por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>En el fondo del r&iacute;o</strong></em><strong>, de Jamaica Kincaid. </strong>El sello independiente La Parte Maldita anunci&oacute; este libro de cuentos como su novedad de septiembre con traducci&oacute;n de la escritora argentina <strong>In&eacute;s Garland</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Publicados en su mayor&iacute;a en <em>The New Yorker</em> y <em>The Paris Review </em>entre 1978 y 1982, los diez relatos que integran el primer libro de Jamaica Kincaid oscilan entre la f&aacute;bula y el simbolismo, lo on&iacute;rico y el discurso interior, para dar forma a una voz &uacute;nica, aut&eacute;ntica, que se convertir&aacute; en el sello literario de la autora. <strong>Escrito en prosa po&eacute;tica, </strong><em><strong>En el fondo del r&iacute;o</strong></em><strong> explora los temas que Kincaid retomar&aacute; una y otra vez en su obra posterior: la identidad femenina caribe&ntilde;a y su profundidad emocional, la p&eacute;rdida de la infancia, la conflictiva relaci&oacute;n entre madres e hijas, la belleza intangible del mundo natural y la b&uacute;squeda de independencia en un paisaje marcado por el colonialismo.</strong> Relatos como el emblem&aacute;tico <em>Chica</em> (su primer texto publicado), <em>Sin alas</em> o <em>Mi madre</em> revelan un talento generacional ya plenamente formado.<em> En el fondo del r&iacute;o</em> obtuvo el premio Morton Dauwen Zabel de la American Academy of Arts and Letters en 1983, el mismo a&ntilde;o de su publicaci&oacute;n&rdquo;, inform&oacute; la editorial en su cuenta de Instagram.
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                    alt="La edición en español de &quot;En el fondo del río&quot;, de Jamaica Kincaid, fue traducida por Inés Garland."
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                La edición en español de &quot;En el fondo del río&quot;, de Jamaica Kincaid, fue traducida por Inés Garland.                            </span>
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        <em><strong>En el fondo del r&iacute;o</strong></em><strong>, de Jamaica Kincaid con traducci&oacute;n de In&eacute;s Garland, sali&oacute; por el sello La Parte Maldita.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. El cine de Lucrecia Martel, compilado por Natalia Christofoletti Barrenha, Julia Kratje y Paul Merchant. </strong>&ldquo;El libro traza un recorrido cr&iacute;tico integral y novedoso por la obra de Lucrecia Martel. Adem&aacute;s de un ensayo introductorio, <strong>incluye textos in&eacute;ditos, traducciones y colaboraciones exclusivas de Gonzalo Aguilar, Ana Amado, Adriana Amante, Emilio Bernini, M&ocirc;nica Campo, Damyler Cunha, Ana Forcinito, Diego Haase, Alejandra Laera, Dianna Niebylski, David Oubi&ntilde;a, Mar&iacute;a Jos&eacute; Punte, Mariana Souto, Malena Verardi</strong>, y una entrevista con la directora de <em>La ci&eacute;naga</em>, <em>La ni&ntilde;a santa</em>, <em>La mujer sin cabeza</em>, <em>Zama</em>, entre otras pel&iacute;culas que transformaron nuestra forma de pensar, percibir y sentir el cine. Este libro propone un recorrido de &lsquo;fibras filos&oacute;ficas, pol&iacute;ticas y est&eacute;ticas&rsquo;. Estas fibras componen una exploraci&oacute;n inc&oacute;moda, que s&oacute;lo sucede si estamos presentes, si volvemos a una posici&oacute;n que no deber&iacute;amos desatender: ser espectadores. A quienes est&eacute;n dispuestos a mirar con detenimiento, este libro permitir&aacute; pensar y ampliar todos esos modos de ver, escuchar y sentir que promueven las pel&iacute;culas, los cortometrajes, las intervenciones esc&eacute;nicas de Lucrecia Martel. Tal vez sean esas fibras, los m&uacute;sculos y tendones de una fant&aacute;stica criatura que con cada uno de estos ensayos promete crecer y expandir sus inesperadas virtudes cr&iacute;ticas. Cuernos, susurros, pisadas, canciones, pelos, muchos pelos y articulaciones, conforman un ser que envuelve y entrelaza diferentes partes de la obra Marteliana. <strong>Un libro colectivo, con diferentes y atractivas voces, enfoques y perspectivas complementarias, propone una renovada experiencia de las im&aacute;genes de esta realizadora.</strong> Un libro monstruo de muchas cabezas para habitar los temblores, las sombras y los escalofr&iacute;os de las variaciones Martel, porque si pasamos tiempo frente al monstruo &eacute;l tambi&eacute;n nos mirar&aacute; a nosotros&rdquo;, se&ntilde;ala <strong>Fernanda Alarc&oacute;n</strong> en la contratapa de esta publicaci&oacute;n que lanza este mes Ediciones Futurock.
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                El cine de Lucrecia Martel es una publicación de Ediciones Futurock.                            </span>
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        <em><strong>El cine de Lucrecia Martel </strong></em><strong>es una publicaci&oacute;n de Ediciones Futurock.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>Los lobos del bosque de la eternidad</strong></em><strong>, de Karl Ove Knausg&aring;rd. </strong>&ldquo;Es 1986, ha habido una explosi&oacute;n en la central de Chern&oacute;bil, y Syvert L&oslash;yning, de diecinueve a&ntilde;os, acaba de volver del servicio militar. En casa, en el norte de Noruega, lo esperan su madre y su hermano. <strong>De su padre, de quien tom&oacute; el nombre, y que muri&oacute; cuando &eacute;l era peque&ntilde;o, solo le queda el recuerdo. </strong>Un recuerdo que, a medida que las noticias de Chern&oacute;bil se vuelven m&aacute;s inquietantes, no har&aacute; m&aacute;s que crecer: un d&iacute;a su padre se le aparecer&aacute; en sue&ntilde;os, despertando una curiosidad que hasta entonces no hab&iacute;a tenido, y que se volver&aacute; m&aacute;s intensa tras el hallazgo de unas cartas que apuntan hacia la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, con la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica ya desaparecida, la bi&oacute;loga evolutiva Alevtina Kotov tambi&eacute;n va al encuentro de su familia: es el ochenta cumplea&ntilde;os de su padrastro, el hombre que la cri&oacute;, y ella y su hijo se disponen a celebrarlo con &eacute;l. Al contrario que para Syvert, su padre biol&oacute;gico no es un recuerdo lejano: es un completo enigma, que Alevtina nunca se ha molestado en desentra&ntilde;ar. Pero en las clases que da en la Universidad de Mosc&uacute; no reconoce a la cient&iacute;fica que pudo haber sido, y la frustraci&oacute;n que siente la llevar&aacute; a indagar en territorios nuevos. Cuando se adentre en los de su origen, un hilo se tender&aacute; entre espacios y tiempos, uniendo la Noruega de los ochenta y la Rusia de hoy en un despliegue de revelaciones&rdquo;, se lee en la contratapa de este nuevo libro del autor noruego.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De los secretos de familia a los misterios del universo, <strong>Karl Ove Knausg&aring;rd vuelve con una vasta y atrevida novela cuyo meticuloso realismo acaba abocado al v&eacute;rtigo de lo sobrenatural, y cuyas historias trenzadas por un azar sorprendente apuntan ominosas, insinuadoras, a un sentido oculto que se nos escapa</strong>. Con su apropiaci&oacute;n reflexiva del g&eacute;nero fant&aacute;stico, que no sacrifica el magnetismo pero tampoco la complejidad, <em>Los lobos del bosque de la eternidad</em> se revela como una obra lib&eacute;rrima y ambiciosa, repleta de ideas y preguntas tan enormes como urgentes: preguntas sobre la esencia de la muerte y la naturaleza, sobre todo lo que sabemos y hasta d&oacute;nde alcanzamos a entender. Con ellas, Knausg&aring;rd pone otra tesela en el ampl&iacute;simo universo narrativo, en pleno despliegue, que inauguraba con <em>La estrella de la ma&ntilde;ana</em>, y sigue completando la transformaci&oacute;n de un escritor que sabe ser nuevo sin renunciar a ser &eacute;l mismo, y que parece empujado por un &uacute;nico prop&oacute;sito infatigable: el de ponerlo todo, siempre, sobre la p&aacute;gina&rdquo;, se&ntilde;alan desde Anagrama.
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                Los lobos del bosque de la eternidad, de Karl Ove Knausgård, salió por Anagrama.                            </span>
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        <em><strong>Los lobos del bosque de la eternidad</strong></em><strong>, de Karl Ove Knausg&aring;rd, sali&oacute; por Anagrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13. </strong><em><strong>&iquest;Democracia para qui&eacute;n? Ensayos de resistencia</strong></em><strong>, de Angela Davis, Patricia Hill Collins y Silvia Federici. &ldquo;</strong>Este mes lanzamos el libro de ensayo que tanto est&aacute;bamos esperando. <strong>Se trata de las conferencias de Angela Davis, Patricia Hill Collins y Silvia Federici. Tres referentes ineludibles de los movimientos feministas</strong> a nivel mundial que se reunieron en Brasil, en 2019 para hablar de un tema que hoy ocupa un lugar central en la agenda: &lsquo;&iquest;Democracia en colapso?&rsquo;. &iquest;Qu&eacute; tienen para decir estas pensadoras a partir de una historia de lucha? Cada una con su marca personal, pero con un tono compartido y contundente que invita a la reflexi&oacute;n y al debate, construyen una narrativa que desde la interseccionalidad, aborda temas como la representaci&oacute;n pol&iacute;tica, la crisis ecol&oacute;gica, la explotaci&oacute;n laboral y econ&oacute;mica, la desigualdad. En tiempos en que pareciera no haber alternativa al capitalismo salvaje, este libro es una llave de entrada de una nueva perspectiva de an&aacute;lisis y de resistencia&rdquo;, informaron desde Eterna Cadencia Editora sobre este lanzamiento.
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                ¿Democracia para quién? Ensayos de resistencia, de Angela Davis, Patricia Hill Collins y Silvia Federici, llega con traducción de Fernando Bogado.                            </span>
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        <em><strong>&iquest;Democracia para qui&eacute;n? Ensayos de resistencia</strong></em><strong>, de Angela Davis, Patricia Hill Collins y Silvia Federici, con traducci&oacute;n de Fernando Bogado, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>Pesadilla americana</strong></em><strong>, de Leandro &Aacute;valos Blacha. </strong>&ldquo;Un diablo chiquito cruza la Argentina en una caravana infernal. Lo gu&iacute;an una ciega y dos monjas que filman y postean cada atrocidad: asesinatos, mutilaciones, resucitaciones para volver a matar, plagas y pueblos en ruinas; el diablo parte huesos, quema cosas, domina animales, suelta tormentas er&oacute;ticas, marca ni&ntilde;os e instala gobernadores corruptos. <strong>Se divierte viralizando sus &lsquo;milagros&rsquo;, mientras crece ganando seguidores fieles. A su paso, el pa&iacute;s enloquece. Se forma una Cruzada Argentina en su contra. </strong>Las sectas sat&aacute;nicas se multiplican. Aparecen l&iacute;deres mesi&aacute;nicos y la pol&iacute;tica profundiza su farsa. Las figuras de la vieja televisi&oacute;n se pierden en la era del streaming, mientras la sociedad intenta sobrevivir con delirios medi&aacute;ticos: reality shows prometen resolver las crisis y buscar un candidato que congele la inflaci&oacute;n descontrolada, entre otras cosas. Con la iron&iacute;a desopilante que lo caracteriza, <strong>Leandro &Aacute;valos Blacha despliega la batalla entre el bien y el mal en un mundo donde la verdad y los valores dejaron de tener sentido.</strong> Sin etiquetas pol&iacute;ticas -como fascismo, libertarismo o populismo-, el caos y la locura que desatan los bandos en esta pesadilla argentina excede fronteras: es una pesadilla americana&rdquo;, se lee en la contratapa de este libro, que llega por estos d&iacute;as a trav&eacute;s del sello La Pollera.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;valos Blacha naci&oacute; en Quilmes, Argentina en 1980. Estudi&oacute; Letras y asisti&oacute; al taller de escritura de <strong>Alberto Laiseca</strong>. Ha publicado <em>Serialismo</em>, <em>Berazachussetts</em>, <em>Malicia</em>, <em>Una casa de pie,</em> <em>Estuario</em>, <em>Medianera</em> y<em> Los Quilmers</em>. Sus libros han sido traducidos al franc&eacute;s por Asphalte &Eacute;ditions y Folio SF.
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                Pesadilla americana, de Leandro Ávalos Blacha, salió por el sello La Pollera.                            </span>
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        <em><strong>Pesadilla americana</strong></em><strong>, de Leandro &Aacute;valos Blacha, sali&oacute; por el sello La Pollera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>La tercera aberraci&oacute;n</strong></em><strong>, de Flor Canosa.</strong> &ldquo;Para un arquitecto, esta casa ser&iacute;a una aberraci&oacute;n arquitect&oacute;nica. Un t&iacute;pico petit h&ocirc;tel de principios del siglo XX que, sin embargo, no cumple con ninguna regla, no se rige por los lugares comunes de la distribuci&oacute;n y es tan f&aacute;cil perderse en su interior como volver al punto de partida sin pensarlo. <strong>Pero ning&uacute;n arquitecto entra a la casa, apenas alba&ntilde;iles o trabajadores por hora. Es cuesti&oacute;n de seguir las indicaciones para llegar a un cuarto, a la cocina, a los ba&ntilde;os o al comedor.</strong> Hay algunos carteles con instrucciones escritos a mano con una caligraf&iacute;a prolija. Eso es todo lo que se necesita para entender el hotel familiar sin nombre. A una casa se la vive, se la camina, se la duerme, no se la explica&rdquo;, se lee en las p&aacute;ginas de este libro, que llega a trav&eacute;s de Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En esta novela donde lo dom&eacute;stico se vuelve siniestro, Flor Canosa nos invita a recorrer la geograf&iacute;a de una casa que muta cada quince a&ntilde;os y a adentrarnos en la genealog&iacute;a de una familia atravesada por los silencios y el misterio. Sergio llega desde el interior del pa&iacute;s a las puertas de un hotel familiar atendido por Nuria, su marido e hijos. <strong>El ingreso inocente de este hu&eacute;sped a la casona ser&aacute; un antes y un despu&eacute;s: como toda experiencia vital, este hombre sufrir&aacute; una transformaci&oacute;n que lo atravesar&aacute; a &eacute;l, a la familia y la casa entera.</strong> El espacio mutar&aacute; a tal punto de volverse asfixiante. Queridos lectores: respiren y contengan el aire, no se sale como se entr&oacute; de <em>La tercera aberraci&oacute;n</em>&rdquo;, advierten desde la editorial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Flor Canosa</strong> (Buenos Aires, 1978) es escritora, guionista y montajista de cine. Desde 2003 se desempe&ntilde;a adem&aacute;s como profesora en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.
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            <span class="title">
                La tercera aberración, de Flor Canosa, salió por Fondo de Cultura Económica.                            </span>
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        <em><strong>La tercera aberraci&oacute;n</strong></em><strong>, de Flor Canosa, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>Me gusta as&iacute;</strong></em><strong>, de Erika Paula Curbelo.</strong> &ldquo;Septiembre llega a Sigilo con un lanzamiento que nos entusiasma mucho: <em>Me gusta as&iacute;</em>, <strong>el primer libro de cuentos de Erika Paula Curbelo, una autora joven, divertida y original que irrumpe en la narrativa contempor&aacute;nea. </strong>&lsquo;Entonces decid&iacute; por fin qu&eacute; quer&iacute;a para mi futuro: un mundo dominado por mujeres como yo&rsquo;, afirma, con desparpajo, una de las protagonistas de estos relatos. Una declaraci&oacute;n que funciona casi como un manifiesto de la generaci&oacute;n que Curbelo sabe contar: chicas inolvidables que buscan abrirse paso en un presente atravesado por la incertidumbre y el desaliento, mientras ensayan sus propias formas de felicidad. Curbelo despliega, entonces, un escenario de trabajos precarios y mal pagos, habitaciones fr&iacute;as y derivas callejeras, donde las protagonistas de <em>Me gusta as&iacute; </em>vuelcan toda su ambici&oacute;n e ilusi&oacute;n en lo que les espera a cada vuelta de esquina. All&iacute; encuentran nuevas aventuras, conversaciones entra&ntilde;ables, un libro o un momento, un&nbsp;nuevo amor que llega con nueva vocaci&oacute;n, una despedida, un reencuentro&rdquo;, inform&oacute; la editorial Sigilo sobre su lanzamiento destacado de este mes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Chicas curiosas, arriesgadas, insoportablemente simp&aacute;ticas, que avanzan por un mundo lleno de obst&aacute;culos, sexo gozoso, malos y buenos amores, p&eacute;rdidas, familias fr&aacute;giles y amistades fuertes, <strong>como si se supieran que son no solo las protagonistas sino las mejores narradoras de sus propias historias</strong>&rdquo;, agregaron desde la editorial en un comunicado.
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                    alt="El libro de cuentos Me gusta así, de Erika Paula Curbelo, es una novedad de la editorial Sigilo."
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            <span class="title">
                El libro de cuentos Me gusta así, de Erika Paula Curbelo, es una novedad de la editorial Sigilo.                            </span>
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        <strong>El libro de cuentos </strong><em><strong>Me gusta as&iacute;</strong></em><strong>, de Erika Paula Curbelo, es una novedad de la editorial Sigilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. </strong><em><strong>Medios calientes. Las im&aacute;genes en la era del calor</strong></em><strong>, de Hito Steyerl.</strong> &ldquo;&iquest;Qu&eacute; significa &lsquo;crear&rsquo; cuando las im&aacute;genes se producen en masa por sistemas que no entienden ni el deseo ni el dolor? &iquest;Y c&oacute;mo evitar que el arte se convierta en una herramienta m&aacute;s del extractivismo digital, la vigilancia global o la guerra algor&iacute;tmica? A trav&eacute;s de una escritura que cruza el an&aacute;lisis pol&iacute;tico, la filosof&iacute;a y la experiencia directa, la autora traza una cr&iacute;tica contundente al optimismo tecnol&oacute;gico que invisibiliza las estructuras b&eacute;licas y extractivistas y las desigualdades que las sustentan. <strong>Este mapa cr&iacute;tico hace foco en lo que Hito Steyerl denomina la infraestructura termodin&aacute;mica de las im&aacute;genes: un sistema de producci&oacute;n visual que quema energ&iacute;a, alimenta la especulaci&oacute;n financiera &ndash;como en el caso de los NFT y los mercados cripto&ndash; y contribuye activamente al deterioro del tejido social y ecol&oacute;gico</strong>. Este r&eacute;gimen de creaci&oacute;n algor&iacute;tmica, lejos de ser neutro o inmaterial, est&aacute; profundamente implicado en la devastaci&oacute;n ambiental y en el vaciamiento del pensamiento cr&iacute;tico&rdquo;, informan desde Caja Negra sobre esta publicaci&oacute;n de la videoartista y ensayista alemana <strong>Hito Steyerl</strong>.
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                Medios calientes. Las imágenes en la era del calor, de Hito Steyerl, es una publicación del sello Caja Negra.                            </span>
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        <em><strong>Medios calientes. Las im&aacute;genes en la era del calor</strong></em><strong>, de Hito Steyerl, es una publicaci&oacute;n del sello Caja Negra.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. </strong><em><strong>C&oacute;mo desaparecer completamente</strong></em><strong>, de Mariana Enriquez.</strong> &ldquo;Esta es la cr&oacute;nica de Mat&iacute;as Kovac, un joven de diecis&eacute;is a&ntilde;os ab&uacute;lico y marginado que necesita salir de s&iacute; mismo. La forma de hacerlo parecen esconderla los diarios que Cristian, su hermano, le lega cuando huye a Barcelona.<strong> Kurt Cobain, Nick Cave, Suede y Patti Smith forman, as&iacute;, una especie de texto sagrado que Mat&iacute;as se empe&ntilde;a en descifrar. </strong>Publicada en 2004 despu&eacute;s de la crisis econ&oacute;mica argentina, parte de la descomposici&oacute;n social y el pesimismo generalizado de la &eacute;poca para dibujar lo fr&aacute;gil de las estructuras familiares y la facilidad de romperlas para siempre. El padre de Mat&iacute;as los abandon&oacute; motivado por los pastores evangelistas, su madre yace postrada en la cama noqueada por el efecto de los somn&iacute;feros y su hermana, Carla, solo se deja ver con un pasamonta&ntilde;as que esconde su rostro, deformado en un intento de suicidio. Barcelona se convierte as&iacute; en su &Iacute;taca particular, la &uacute;nica v&iacute;a de escape, que se abre definitivamente cuando cae en sus manos un paquete enorme de coca&iacute;na: empieza, entonces, el delirio cruento por el barrio suburbial, descuidado y fantasmal en el que vive. <strong>La guita lo lleva a Juli&aacute;n y este a los punkies, que hacen recitales, beben vino de tetrabrik y visten con medias de red corridas. </strong>La voluntad de fuga de Mat&iacute;as lo ata m&aacute;s a su drama familiar, pero en el transcurso de la novela se revelan, poco a poco, otras formas de habitar un mundo que parece que no deja de degradarse&rdquo;, se&ntilde;alan desde Anagrama sobre esta reedici&oacute;n de la novela de la autora argentina.
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                Cómo desaparecer completamente, de Mariana Enriquez, vuelve con una nueva edición.                            </span>
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        <em><strong>C&oacute;mo desaparecer completamente</strong></em><strong>, de Mariana Enriquez, es una reedici&oacute;n de Anagrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>19. </strong><em><strong>Los Ecos</strong></em><strong>, de Evie Wyld. </strong>&ldquo;Los Ecos, la localidad australiana donde transcurre la infancia de Hannah, carga con un secreto. Terribles episodios han tenido lugar en ese territorio devastado. De ese secreto, de esa devastaci&oacute;n huye Hannah para rearmar su vida en Inglaterra. Y all&iacute;, ante la muerte de su novio Max, se ve obligada a confrontar su historia. <strong>Narrada desde distintos puntos de vista, la novela va y vuelve en el tiempo y el espacio: entre Los Ecos y Londres, entre la adolescencia y la adultez, la vida y la muerte, la inocencia y la conciencia.</strong> El trauma se traslada de una generaci&oacute;n a otra, de un continente a otro, y adquiere nuevas aristas, otra complejidad. Perceptiva, ligera a su manera oscura e inquietante, <em>Los Ecos</em> es una bell&iacute;sima novela sobre la inconmensurabilidad de los afectos y las pasiones inefables de la vida familiar&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis oficial de esta novela, que llega traducida por Paula Galindez de la mano de la editorial Fiordo y por primera vez en espa&ntilde;ol.
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                Los Ecos, de Evie Wyld salió por la editorial Fiordo.                            </span>
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        <em><strong>Los Ecos</strong></em><strong>, de Evie Wyld sali&oacute; por la editorial Fiordo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>20. </strong><em><strong>La naturaleza de Thoreau</strong></em><strong>, de Jane Bennett.</strong> &ldquo;Henry David Thoreau (1817-1862) vive, una vez m&aacute;s, un momento de fuerte vigencia. No es que haya pasado al olvido en alg&uacute;n momento entre el siglo XIX y nuestros d&iacute;as, pero pareciera que es, otra vez, un contempor&aacute;neo. <strong>Jane Bennett, emparentada con Donna Haraway y de la mano de una caja de herramientas te&oacute;ricas que van de Michel Foucault a Franz Kafka pasando por Gilles Deleuze y F&eacute;lix Guattari</strong>, busca en este peque&ntilde;o pero poderoso libro releer al autor de Walden. Creaci&oacute;n de s&iacute; mismo e invenci&oacute;n de mundos son claves del pensamiento y la pr&aacute;ctica de este autor que recupera Bennett. Es a partir de los textos de Thoreau, sostiene la autora, que podemos acceder a una sensibilidad que nos permita pensar otra pol&iacute;tica posible, a la altura de la crisis contempor&aacute;nea&rdquo;, detallaron desde Adriana Hidalgo sobre esta publicaci&oacute;n.
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            <span class="title">
                La naturaleza de Thoreau, de Jane Bennett, salió por Adriana Hidalgo Editora.                            </span>
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        <em><strong>La naturaleza de Thoreau</strong></em><strong>, de Jane Bennett, sali&oacute; por Adriana Hidalgo Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>21. </strong><em><strong>Piedras</strong></em><strong>, de Laura Petrecca. </strong>&ldquo;Los poemas de este libro buscan una narraci&oacute;n o su posibilidad, como si se persiguiera una historia de la cual solo puede alcanzarse una parte. Los poemas parecen tomar formas moment&aacute;neas que se convierten en lugares seguros desde donde avanzar, piedras, siempre distintas, en las cuales apoyarse y encontrar im&aacute;genes. La naturaleza crea sin detenerse, dispone en el mundo elementos distintos que conviven en mayor tensi&oacute;n o armon&iacute;a, parece una actividad natural tambi&eacute;n establecer relaciones entre ellos, inventar historias para comprenderlos, acercarlos. La desaparici&oacute;n de las personas en una ciudad, el deambular por una playa en busca de suerte, la creaci&oacute;n de un monstruo marino, el origen del rel&aacute;mpago. El comienzo de una idea puede estar en un poema y crecer en otro, una imagen puede aparecer por primera vez y su reverso un poco m&aacute;s lejos, como parte de un sistema de conversaciones desplazadas. Hay algo en la organizaci&oacute;n de la fantas&iacute;a que en lugar de ocultarse, trata de encontrar su lugar o una especie de redenci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;alan desde Parip&eacute; Books sobre este libro de poes&iacute;a.
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                Piedras, de Laura Petrecca, salió por Paripé Books.                            </span>
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        <em><strong>Piedras</strong></em><strong>, de Laura Petrecca, sali&oacute; por Parip&eacute; Books.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>22. </strong><em><strong>Chicos de la calle</strong></em><strong>, de Derian Passaglia.</strong> &ldquo;Blatt &amp; R&iacute;os publica este mes <em>Chicos de la calle</em>, del escritor rosarino <strong>Derian Passaglia </strong>(1988). Una novela sobre unos bajos fondos imaginarios pero muy reales, que fusionan el Bronx con la zona sur de Rosario, cuyos personajes son pibes que ranchean en las calles, venden droga, abandonados a su suerte, esperando el momento en que finalmente les toque una buena y se llenen de plata. <strong>El protagonista hace su vida entre 'el negocio' y una madre prostituta y desafectada, esos amigos que nunca se sabe hasta d&oacute;nde te ser&aacute;n fieles, y los mandatos vac&iacute;os</strong> (&iquest;para qu&eacute; me va a servir ir a la escuela?), mientras reflexiona: &iquest;qu&eacute; es el &eacute;xito?; &iquest;qu&eacute;, la realidad?; &iquest;y la amistad y la capacidad de liderazgo?; &iquest;pueden los deseos hacerse realidad?&rdquo;, inform&oacute; la editorial en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los personajes se las arreglan para sobrevivir en un entorno donde no faltan el tr&aacute;fico de drogas, las mafias, la prostituci&oacute;n, la pornograf&iacute;a, la muerte violenta de los amigos y las pocas ganas de ir al colegio. <strong>El b&aacute;squet y el b&eacute;isbol son sus deportes favoritos, huelen a barbacoa, negocian en d&oacute;lares, pero los j&oacute;venes escuchan al Noba y los viejos escuchan en la radio las peleas de Ringo Bonavena</strong>&rdquo;, apunta la sinopsis oficial de esta novela.
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                Chicos de la calle, de Derian Passaglia, salió por Blatt &amp; Ríos.                            </span>
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        <em><strong>Chicos de la calle</strong></em><strong>, de Derian Passaglia, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>23. </strong><em><strong>El accidente</strong></em><strong>, de Blanca Lacasa.</strong> &ldquo;Cuando se conocen, ambos tienen pareja. Pero se gustan. O eso parece. Al menos lo suficiente como para poner en marcha un mecanismo imparable a pesar de la evidente imposibilidad. El mismo engranaje que entra en funcionamiento cada vez que la raz&oacute;n se nubla y el deseo &ndash;o la imperiosa necesidad de gustar&ndash; se impone. Una <em>nouvelle</em> sexy y adictiva sobre las trampas del amor y la atracci&oacute;n. <strong>El accidente cuenta el v&eacute;rtigo de lo que ocurre en los primeros compases del enamoramiento y deja al descubierto la universalidad de ciertos rituales de seducci&oacute;n</strong>&rdquo;, informan desde Libros del Asteroide sobre esta publicaci&oacute;n de la escritora y periodista espa&ntilde;ola <strong>Blanca Lacasa</strong>.
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                El accidente, de Blanca Lacasa, salió por Libros del Asteroide.                            </span>
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        <em><strong>El accidente</strong></em><strong>, de Blanca Lacasa, sali&oacute; por Libros del Asteroide.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>24. </strong><em><strong>La tirada</strong></em><strong>, de V&iacute;ctor Malumi&aacute;n y Hern&aacute;n L&oacute;pez Winne.</strong> &ldquo;Este libro surge a partir de una de las preguntas que todo editor se hace al momento de publicar un libro: &iquest;cu&aacute;ntos ejemplares debo imprimir? <strong>Este n&uacute;mero misterioso, esquivo, representa una de las decisiones m&aacute;s importantes que debe tomar toda casa editorial mes a mes</strong> y, tambi&eacute;n, una de las m&aacute;s delicadas&rdquo;, inform&oacute; Fondo de Cultura Econ&oacute;mica sobre este lanzamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>La tirada</em> representa una herramienta imprescindible tanto para quienes comienzan a andar el camino de la edici&oacute;n como para editores ya experimentados en el rubro. A trav&eacute;s de la voz de sus autores y de un amplio y variado grupo de editores de Am&eacute;rica Latina y Espa&ntilde;a, este libro explora c&oacute;mo se define la tirada inicial de un libro, qu&eacute; criterios influyen, cu&aacute;ndo conviene reimprimir un t&iacute;tulo y qu&eacute; rol cumplen el olfato, la segmentaci&oacute;n y los datos hist&oacute;ricos de las ventas. <strong>Con el tono preciso que ya los caracteriza desde Independientes, &iquest;de qu&eacute;?, Hern&aacute;n L&oacute;pez Winne y V&iacute;ctor Malumi&aacute;n ofrecen una gu&iacute;a l&uacute;cida y honesta para tomar mejores decisiones en una industria de alto riesgo y pocas certezas. </strong>Un libro para pensar el presente de la edici&oacute;n con cabeza fr&iacute;a y ojos abiertos&rdquo;, agregaron desde la editorial en un comunicado.
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                    alt="La tirada, de Víctor Malumián y Hernán López Winne, salió por Fondo de Cultura Económica."
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            <span class="title">
                La tirada, de Víctor Malumián y Hernán López Winne, salió por Fondo de Cultura Económica.                            </span>
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        <em><strong>La tirada</strong></em><strong>, de V&iacute;ctor Malumi&aacute;n y Hern&aacute;n L&oacute;pez Winne, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>25. </strong><em><strong>Paranoia</strong></em><strong>, de Daniel Guebel.</strong> &ldquo;En <em>Paranoia</em>, <strong>Daniel Guebel</strong> compone una novela articulada en tres relatos donde el amor, la paranoia y el delirio se abrazan con la misma intensidad con que se repelen. Una mujer inventa (o tal vez no) un hijo y un pasado de abusos para retener a la persona que quiere. Un c&iacute;nico empresario argentino busca la mejor carne de perro para hacer oscuros negocios en la China comunista. Un pr&oacute;fugo perpetuo lleva adelante un experimento para cruzar la gen&eacute;tica humana con la de las plantas carn&iacute;voras. Guebel manipula los engranajes del relato con una escritura hipn&oacute;tica, precisi&oacute;n de orfebre y un humor &aacute;cido que disuelve los bordes entre lo real y lo imaginario. <strong>Padres, hijos, amantes y agentes secretos giran en un v&oacute;rtice narrativo donde todo se enrarece, se contradice y se vuelve sospechoso.</strong> <em>Paranoia</em> es una novela sobre la fragilidad de lo verdadero y el impulso desesperado por sostener una ficci&oacute;n&rdquo;, inform&oacute; sobre esta nueva novela del escritor argentino el sello InterZona en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Daniel Guebel es, tal como se&ntilde;ala <strong>Alan Pauls</strong>, &lsquo;el escritor con mayor amplitud de registro de la literatura argentina, <strong>alguien capaz de pasar sin soluci&oacute;n de continuidad de la invenci&oacute;n m&aacute;s desenfrenada a la crudeza total del documentalismo autobiogr&aacute;fico</strong>&rsquo;. Autor de una obra vasta y cambiante, public&oacute; m&aacute;s de treinta libros entre novelas, cuentos y teatro: <em>El absoluto</em> (Premio Literario de la Academia Argentina de Letras, Premio Nacional y Municipal de novela), <em>El hijo jud&iacute;o </em>(Premio de la Cr&iacute;tica de la Feria del Libro al mejor libro de creaci&oacute;n literaria en 2019), <em>Mis escritores muertos</em>, <em>Enana blanca</em>, <em>La vida por Per&oacute;n</em>, <em>Derrumbe</em>, <em>Nina</em>, <em>El caso Voynich</em>, entre muchos otros. Su obra ha sido traducida al ingl&eacute;s, franc&eacute;s, italiano, ruso y portugu&eacute;s. Con <em>Paranoia</em>, Guebel vuelve a demostrar su maestr&iacute;a para internarse en las zonas m&aacute;s oscuras y ambivalentes del deseo y la narraci&oacute;n. Una novela donde el amor se confunde con la manipulaci&oacute;n, la ternura se vuelve amenaza y el delirio, m&eacute;todo&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                La novela Paranoia, de Daniel Guebel, salió por InterZona.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Paranoia</strong></em><strong>, de Daniel Guebel, sali&oacute; por InterZona.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>26. </strong><em><strong>Reconstrucci&oacute;n de un incendio</strong></em><strong>, de Mercedes Alvarez. </strong>&ldquo;Una mujer descubre, casi sin quererlo, una vocaci&oacute;n y queda sumida en el reino de la fantas&iacute;a. &iquest;Se puede llenar con palabras el vac&iacute;o de la existencia? Un hombre queda fagocitado por el mundo de la carne y su vida cambia para siempre. Cuando el deseo desaparece, aparecen las cosas con su brillo mudo. El cuerpo deja lugar a la palabra. Mercedes Alvarez retoma y profundiza los modos de sus libros anteriores: una interrogaci&oacute;n desde la literatura -o incluso tambi&eacute;n sobre la literatura- en torno al cuerpo, el deseo, el sexo, la palabra y la escritura. <strong>La lengua como un estilete, como el trabajo de horadar el sentido com&uacute;n, hasta desembocar, del otro lado, en una novela hospitalaria con la transgresi&oacute;n e inhospitalaria con los lugares comunes</strong>&rdquo;, inform&oacute; la editorial Mardulce sobre su lanzamiento de septiembre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mercedes Alvarez</strong> naci&oacute; en Tandil, provincia de Buenos Aires, en 1979. Public&oacute; la novela <em>La gota en la piedra</em> (Mardulce, 2021), y entre otros libros <em>Vecinos</em>, <em>Grow a Lover</em>, <em>El cuerpo intacto</em>, e <em>Historia de un ladr&oacute;n</em>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Reconstrucción de un incendio, de Mercedes Alvarez, salió por la editorial Mardulce.                            </span>
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        <em><strong>Reconstrucci&oacute;n de un incendio</strong></em><strong>, de Mercedes Alvarez, sali&oacute; por la editorial Mardulce.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-septiembre-osvaldo-bayer-ensayos-democracia-jamaica-kincaid-aventuras-peron-tierra_1_12589083.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Sep 2025 09:43:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Libros de septiembre: Osvaldo Bayer, ensayos sobre la democracia, Jamaica Kincaid y algunas aventuras de Perón en la Tierra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Osvaldo Bayer,Literatura argentina,Pedro Mairal,Mariana Enriquez,Juan Domingo Perón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feria de Editores 2025: una selección de libros para buscar entre novelas, híbridos y grandes rescates]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-editores-2025-seleccion-libros-buscar-novelas-hibridos-grandes-rescates_1_12519187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/815d9b7b-5000-450d-ae95-eb880f30d1ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feria de Editores 2025: una selección de libros para buscar entre novelas, híbridos y grandes rescates"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante el encuentro literario los sellos independientes ponen a la venta los títulos destacados de sus catálogos y algunas novedades especialmente pensadas para la ocasión. Una guía arbitraria de libros y autores para tener en cuenta.</p></div><p class="article-text">
        Como ocurre cada a&ntilde;o, adem&aacute;s de una enorme oferta de actividades gratuitas, uno de los atractivos de la Feria de Editores (FED), el encuentro porte&ntilde;o que re&uacute;ne lectores, escritores, editores y libros, es que los sellos independientes ponen a la venta en sus stands buena parte de sus cat&aacute;logos. <strong>En muchos casos llegan a ofrecer t&iacute;tulos lanzados especialmente para la feria y, en otros, ponen a disposici&oacute;n sus peque&ntilde;os y grandes cl&aacute;sicos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n algunos expositores consultados, las expectativas de venta son moderadas pero la FED, que suele convocar a un p&uacute;blico &aacute;vido de este tipo de libros, suele ser un momento importante del a&ntilde;o para las editoriales medianas y peque&ntilde;as. Tal como anunciaron los organizadores, de <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-editores-anuncian-edicion-2025-300-sellos-dudas-ventas-nuevos-premios_1_12466724.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la FED 2025 participar&aacute;n alrededor de 330 sellos de argentina, de otros pa&iacute;ses latinoamericanos y tambi&eacute;n de Espa&ntilde;a</a>. <strong>En su mayor&iacute;a, aprovechan la feria para poner a disposici&oacute;n de los lectores textos que a veces son dif&iacute;ciles de conseguir</strong>, que se reimprimen especialmente para la ocasi&oacute;n o que pueden ser comentados ah&iacute; mismo por los propios editores. 
    </p><p class="article-text">
        Como se advierte en este espacio todos los a&ntilde;os, a continuaci&oacute;n se ofrece una selecci&oacute;n de t&iacute;tulos arbitraria que <strong>vale la pena tener en cuenta si alguien necesita una gu&iacute;a antes de recorrer los stands</strong> dispuestos en el Complejo Art Media, de Corrientes 6271, en el barrio porte&ntilde;o de Chacarita.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Novela y cuentos</strong></h2><p class="article-text">
        A fines de 2024 una noticia alegr&oacute; a sigilosos lectores de este escritor, por momentos corrido de los circuitos tradicionales y autor de novelas deslumbrantes: el sello Godot se dispuso a reeditar la obra de <strong>Gustavo Ferreyra</strong> y tambi&eacute;n a publicar sus nuevos textos. 
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces fueron saliendo nuevas ediciones de las impactantes<em> El director</em> y <em>La familia</em> (con pr&oacute;logos de <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> y <strong>Mariana Enriquez</strong>, respectivamente), adem&aacute;s de <em>El amparo</em>, la primera novela de Ferreyra. Todas ellas, adem&aacute;s de una nueva entrega de la saga de su c&eacute;lebre personaje Piquito y de la novela <em>El mam&iacute;fero que r&iacute;e</em>, de 2022, estar&aacute;n disponibles en los stands C1 al C8 pertenecientes a Godot.
    </p><p class="article-text">
        Los libros de Ferreyra, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/gustavo-ferreyra-vida-civilizada-sordida-forma-no-serlo_1_11882833.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como se&ntilde;alamos aqu&iacute;</a>, <strong>est&aacute;n repletos de seres desaforados que se mueven en el terreno resbaladizo de sus elucubraciones, ese volc&aacute;n que es una amenaza permanente y al mismo tiempo una v&aacute;lvula de escape</strong>. Todo lo que se puede y no se puede decir est&aacute; ah&iacute;: en la punta de una lengua deforme, abigarrada y c&oacute;mica; en una prosa que se desliza sin frenos por lo s&oacute;rdido y lo aparentemente civilizado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En 2025 el sello Godot publicó dos libros centrales de la obra de Gustavo Ferreyra: El director y La familia."
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                En 2025 el sello Godot publicó dos libros centrales de la obra de Gustavo Ferreyra: El director y La familia.                            </span>
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        Otros t&iacute;tulos interesantes que estar&aacute;n disponibles en la Feria son algunos de los recientemente <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/anunciaron-finalistas-premio-fundacion-medife-filba-distingue-literatura-argentina_1_12484311.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anunciados como finalistas del Premio Fundaci&oacute;n Medif&eacute;-Filba</a> que distingue a novelas destacadas de autores y autoras de Argentina. En esta edici&oacute;n, varios de los elegidos pertenecen al ecosistema de editoriales independientes que participan de la FED 2025. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, lectores y lectoras podr&aacute;n encontrar t&iacute;tulos como <em>La ficci&oacute;n del ahorro</em>, de <strong>Carmen M. C&aacute;ceres</strong>, publicada por Fiordo (stands G8 al G11); <em>El abedul de Karlok</em>, de <strong>Mart&iacute;n Sancia Kawamichi</strong>, que sali&oacute; por Salta el Pez ediciones (stand D23); <em>Continuidad de Emma Z.</em>, de <strong>Ariel Magnus</strong>, publicado por Interzona (stands F22 a F24) y <em>La Circunstancia</em>, de <strong>Jorge Consiglio</strong>, publicado por Eterna Cadencia Editora (stands D15 a D17). M&aacute;s sobre cada uno de estos libros, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/son-tratan-diez-novelas-finalistas-premio-fundacion-medife-filba_1_12484500.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>.
    </p><p class="article-text">
        Una extraordinaria novela que <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/juan-mattio-gana-premio-fundacion-medife-filba-materiales-pesadilla_1_9754891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gan&oacute; ese concurso en 2022</a> y este a&ntilde;o fue reeditada por el sello Caja Negra es <em>Materiales para una pesadilla</em>, de <strong>Juan Mattio</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Carmen M. Cáceres nació en Posadas, en 1981. Es escritora, traductora e ilustradora."
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            <span class="title">
                Carmen M. Cáceres nació en Posadas, en 1981. Es escritora, traductora e ilustradora.                            </span>
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        El texto propone un engranaje minucioso y perfectamente tramado donde se cruzan tiempos, lecturas, realidad, memoria, muerte y la belleza en su forma m&aacute;s extra&ntilde;a. O<strong>curre a partir de la b&uacute;squeda que emprende Keiner, un hombre que hered&oacute;, luego del fallecimiento de una mujer a la que am&oacute;, una investigaci&oacute;n inconclusa alrededor de un grupo de escritores, ling&uuml;istas y psicoanalistas que colabor&oacute; con la dictadura militar de 1976 para darle forma a un sistema de escuchas de conversaciones telef&oacute;nicas que se activa a partir de determinadas palabras</strong>. Pero esa l&iacute;nea, repleta de fantasmas y donde resuena todo el tiempo la figura de Ricardo Piglia y <em>La ciudad ausente</em>, se completa con otros espectros. Son los del futuro, son los que vienen con la creaci&oacute;n de una hacker japonesa llamada Haruka que debe pasar a la clandestinidad en el a&ntilde;o 2036 luego de programar una realidad virtual que permite a las personas interactuar con sus seres queridos muertos. Una entrevista con su autor y m&aacute;s sobre el libro, que estar&aacute; disponible en los stands G19 a G21, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/juan-mattio-hay-posibilidades-tecnologicas-vinieron-cambiar-relacion-muerte_1_12056291.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>.
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                &quot;Materiales para una pesadilla&quot;, de Juan Mattio, salió por Caja Negra.                            </span>
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        En los &uacute;ltimos tiempos, <strong>el sello Adriana Hidalgo viene rescatando con delicadeza libros de la escritora argentina Hebe Uhart.</strong> Este a&ntilde;o estar&aacute; disponible en el stand de la editorial &ndash;H17 y H18&ndash; el flamante <em>Mudanzas y otras novelas breves</em> de esta autora, que compila <em>Algunos recuerdos</em> (1983), <em>Camilo asciende</em> (1987) y <em>Mudanzas</em> (1996), textos que se encuentran unidos entre s&iacute; por una serie de personajes recurrentes ubicados entre Moreno y Paso del Rey, en el oeste del gran Buenos Aires. <strong>Pero adem&aacute;s, estar&aacute;n disponibles </strong><em><strong>Una peque&ntilde;a parte del universo</strong></em><strong>, que re&uacute;ne ensayos in&eacute;ditos de la escritora, compilado por P&iacute;a Bouzas y Eduardo Muslip, y los primeros cuentos de Uhart, reunidos bajo el t&iacute;tulo </strong><em><strong>Impresiones de una directora de escuela</strong></em>.
    </p><p class="article-text">
        Otras dos novelas destacadas de este a&ntilde;o y que estar&aacute;n disponibles por primera vez en la FED: <em>L&oacute;pez L&oacute;pez</em>, de Tom&aacute;s Downey, editada por Fiordo (m&aacute;s sobre el libro, <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/doble-fondo-aira-twin-peaks-vuelve_129_12244742.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>); e <em>Historia natural</em>, de Marina Yuszczuk, que sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os (stands F37 al F39, m&aacute;s sobre el libro <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/encanto-impostor-padre-fuga_129_12303403.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>).
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                Una pequeña parte del universo, de Hebe Uhart.                            </span>
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        Por &uacute;ltimo en este rubro, por primera vez estar&aacute;n disponibles en esta feria los alucinantes cuentos reunidos del escritor entrerriano <strong>Diego Angelino</strong>, publicados este a&ntilde;o por Eterna Cadencia. Se trata de veinte relatos escritos entre comienzos de los a&ntilde;os setenta y la segunda d&eacute;cada de los dos mil, que r<strong>ecibieron elogios y premios por parte de jurados compuestos por Juan Carlos Onetti, Julio Cort&aacute;zar, Rodolfo Walsh, Victoria Ocampo, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares</strong>, entre otros.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Grandes rescates</strong></h2><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, las editoriales locales y algunas internacionales que formar&aacute;n parte de la FED 2025 <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/doce-grandes-rescates-literarios-2024-reediciones-hallazgos-e-ineditos-salieron-luz_1_11923824.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decidieron recuperar para sus cat&aacute;logos publicaciones que hac&iacute;a rato hab&iacute;an dejado de circular</a>, <strong>mientras que otras indagaron en los archivos de autores centrales para llegar a materiales poco conocidos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entre los rescates literarios m&aacute;s interesantes de los &uacute;ltimos tiempos se encuentra <em>Diario del abandono</em>, de <strong>Leopoldo Brizuela</strong>, publicado por el sello Bosque energ&eacute;tico (stand L19). Con una belleza descomunal &ndash;arrasadora&ndash; la publicaci&oacute;n recupera una serie de textos que el autor, fallecido en 2019, escribi&oacute; en pocas semanas, entre finales de 1990 y comienzos de 1991.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Diario del abandono&quot;, un libro póstumo del notable escritor argentino Leopoldo Brizuela."
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            <span class="title">
                &quot;Diario del abandono&quot;, un libro póstumo del notable escritor argentino Leopoldo Brizuela.                            </span>
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        Otro texto recientemente rescatado es <em>Faster</em>, de<strong> Eduardo Berti</strong>. Publicado en 2019 por Impedimenta en Espa&ntilde;a, es uno de los libros m&aacute;s entra&ntilde;ables que lleg&oacute; en 2024 a las librer&iacute;as locales a trav&eacute;s de la editorial H&iacute;brida y que en la FED podr&aacute; conseguirse en el stand H39. Entre la cr&oacute;nica, una novela de <em>coming of age </em>y el ejercicio en plan <em>Me acuerdo</em>, de Georges Perec, <em>Faster</em> se mueve en el terreno difuso y magn&eacute;tico de la memoria. <strong>Es por eso que, al ritmo a veces vertiginoso y a veces aplacado de los chispazos de la evocaci&oacute;n, cuenta la historia en fragmentos de algunos episodios de la vida de su autor que insisten en ser recordados y, por lo tanto, narrados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Presente en el stand J8, la editorial Min&uacute;scula tendr&aacute; entre sus t&iacute;tulos el excelente La mujer que escribi&oacute; Frankenstein, de <strong>Esther Cross</strong>, un libro excepcional e inclasificable que se detiene en escenas de la vida y de la obra de Mary Shelley (m&aacute;s, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/esther-cross-frankenstein-retrata-miedos-ahora_1_11504302.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en esta entrevista con su autora</a>).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Esther Cross es escritora y traductora literaria."
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                Esther Cross es escritora y traductora literaria.                            </span>
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        El a&ntilde;o pasado distintas publicaciones volvieron a la figura de <strong>Ricardo Piglia</strong>. Algunas de ellas estar&aacute;n en la FED 2025. Por un lado, Siglo XXI Editores, ubicado en los stands del C13 al C16, tendr&aacute; adem&aacute;s de todo su cat&aacute;logo el libro <em>Ricardo Piglia. Introducci&oacute;n general a la cr&iacute;tica de m&iacute; mismo</em>, una serie de entrevistas informales y a la vez muy reveladoras durante una serie de visitas que el escritor realiza al Centro de Documentaci&oacute;n e Investigaci&oacute;n de la Cultura de Izquierdas (CeDinCi) a finales de los &lsquo;90 y comienzos de los 2000. <strong>El historiador, archivista e investigador Horacio Tarcus fue quien se encarg&oacute; de hacer y recopilar las entrevistas que aparecen en la publicaci&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A la vez, Eterna Cadencia Editora tendr&aacute; Borges por Piglia, una publicaci&oacute;n extraordinaria que re&uacute;ne las clases que el escritor y cr&iacute;tico dio por la Televisi&oacute;n P&uacute;blica en 2013 sobre la obra de <strong>Jorge Luis Borges</strong>.
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            <span class="title">
                &quot;Ricardo Piglia. Introducción general a la crítica de mí mismo&quot; recopila conversaciones del escritor con Horacio Tarcus.                            </span>
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        El libro compila aquellas exposiciones televisadas que Piglia brind&oacute; en la emisora p&uacute;blica un a&ntilde;o despu&eacute;s del ciclo<em> Escenas de la novela argentina</em>, un programa que tuvo un formato similar. <strong>A partir de una rigurosa labor de la editora Daniela Portas, quien trabaj&oacute; junto al escritor durante muchos a&ntilde;os, la publicaci&oacute;n reproduce no solo lo que se dijo en ese curso sobre Borges sino la voz y la cadencia de un expositor magistral</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Parip&eacute; Books, tendr&aacute;, adem&aacute;s de todo su cat&aacute;logo, la novela <em>La alfombra roja</em>. la primera novela de la controvertida escritora argentina <strong>Marta Lynch</strong>. Publicada en 1962, su &eacute;xito la convirti&oacute; en uno de los nombres destacados de la generaci&oacute;n literaria del sesenta. Este t&iacute;tulo pertenece a la colecci&oacute;n Renacimiento del sello, que se dedica justamente a reeditar libros que llevan tiempo fuera del circuito y que ocupar&aacute; en esta edici&oacute;n los stands A23 y A24.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Memorias, ensayo, cr&oacute;nicas, poes&iacute;a</strong></h2><p class="article-text">
        Figura insoslayable del campo intelectual argentino e invitada en m&aacute;s de una oportunidad a dar charlas en la FED, <strong>Beatriz Sarlo tendr&aacute; un lugar destacado este a&ntilde;o en la feria</strong>. La intelectual, que <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/beatriz-sarlo-lectora-incandescente-escena-cultural-politica-argentina_1_11908578.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falleci&oacute; en diciembre de 2024</a>, ser&aacute; recordada con una calle de la FED que llevar&aacute; su nombre, mientras que varias de sus publicaciones estar&aacute;n entre los stands. <strong>Entre ellas se destaca </strong><em><strong>No entender. Memorias de una intelectual</strong></em><strong>, publicadas por Siglo XXI Editores de manera p&oacute;stuma</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Para quienes vayan a buscar poes&iacute;a, el sello Adriana Hidalgo tendr&aacute; entre sus libros destacados el primer volumen de la obra completa de <strong>Juana Bignozzi </strong>bajo el t&iacute;tulo<em> La vida en serio. Obra completa (1998-2019)</em>.<strong> Editado al cuidado de Mercedes Halfon, el libro contiene lo publicado por la poeta desde 1998 hasta su libro p&oacute;stumo de 2019. </strong>Adem&aacute;s, se incluyen dos materiales de diferentes per&iacute;odos que hasta ahora no hab&iacute;an sido editados en libros.
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                No entender. Memorias de una intelectual, de Beatriz Sarlo, salió por Siglo XXI Editores.                            </span>
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        &ldquo;El arte da placer no porque imite a la vida, sino porque es capaz de traducir sus leyes secretas al lenguaje de las formas sensibles. Y la vida es ligera, fugaz, esquiva, gr&aacute;cil, vulnerable y resistente de un modo m&aacute;gico&rdquo;, afirma el escritor <strong>Juan C&aacute;rdenas</strong> en el ensayo fundamental que abre el volumen <em>La ligereza</em>, dedicado a esa cualidad como algo indispensable del arte.<strong> El libro, potente, reflexivo sin ser machac&oacute;n, fue publicado por el sello Sigilo, que se ubicar&aacute; entre los puestos D3 y D4.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Publicado por el sello La Libre, en el reciente <em>Todos queremos ser felices</em> la escritora y periodista <strong>Hinde Pomeraniec</strong> aborda asuntos como los cambios tecnol&oacute;gicos, el duelo, la soledad, la identidad, el arte y distintas formas del amor. M&aacute;s sobre esa publicaci&oacute;n, que se puede conseguir en el stand L11, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/hinde-pomeraniec-perturbador-pensar-cambiando-ojos-concepto_1_12421600.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en esta entrevista con su autora</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La periodista y escritora Hinde Pomeraniec publicó el libro &quot;Todos queremos ser felices&quot;, donde reúne una serie de textos que escribió entre 2020 y 2024."
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            <span class="title">
                La periodista y escritora Hinde Pomeraniec publicó el libro &quot;Todos queremos ser felices&quot;, donde reúne una serie de textos que escribió entre 2020 y 2024.                            </span>
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        Una novedad m&aacute;s o menos reciente para quienes busquen cr&oacute;nicas impactantes y luminosas a la vez. Paisanita Editora, que se ubicar&aacute; en el stand L20, tendr&aacute; entre sus publicaciones <em>C&oacute;mo se puede querer tanto a alguien</em>, de la escritora y periodista <strong>Tali Goldman</strong><em>.</em> Se trata de un compendio de tres cr&oacute;nicas que la autora decidi&oacute; reunir en este libro. <strong>Tras la pista de algunas historias poco abordadas alrededor la dictadura &ndash;uno de los asuntos que siempre vuelve en las cr&oacute;nicas de Goldman&ndash; uno de los textos repasa la vida de Diana Malamud, quien perdi&oacute; a su esposo en el atentado a la AMIA y quien debi&oacute; exiliarse en 1976.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En otro, reconstruye la impactante historia de <strong>Dany Recanati</strong>, un hombre israel&iacute; que arriesg&oacute; su vida para salvar a alrededor de 400 argentinos en esos a&ntilde;os de desapariciones y tortura, mientras que el tercero recapitula, con rigor y tambi&eacute;n con una prosa di&aacute;fana, la historia de Ezequiel Rochistein. Rochistein naci&oacute; en un centro clandestino de detenci&oacute;n durante la dictadura, creci&oacute; con una identidad falsa y, de adulto, en medio de la pandemia, fue uno de los encargados del operativo internacional de captura de <strong>Gonzalo &ldquo;Chispa&rdquo; S&aacute;nchez, un represor sobre el que pesan acusaciones por m&aacute;s de 900 secuestros durante la dictadura</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, el sello Entrop&iacute;a, que ocupar&aacute; los stands D11 y D12, llega para esta edici&oacute;n de la FED con un nuevo t&iacute;tulo del cineasta <strong>Andr&eacute;s Di Tella</strong>. Se llama Prueba de c&aacute;mara y, seg&uacute;n apunta <strong>Mercedes G&uuml;iraldes</strong> en su contratapa, de un libro h&iacute;brido, &ldquo;un poco autobiograf&iacute;a y otro poco novela&rdquo;. &ldquo;En medio del maelstrom que significa crecer, una figura se recorta del fondo: el mejor amigo de la infancia, que reaparece a&ntilde;os despu&eacute;s transformado en alguien extra&ntilde;o, irreconocible, acaso siniestro. Pero, &iquest;qui&eacute;n fue en verdad Georges-Henri? &iquest;Y cu&aacute;nto hay de aquel Andr&eacute;s Di Tella en este que ahora anota sus recuerdos?&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-editores-2025-seleccion-libros-buscar-novelas-hibridos-grandes-rescates_1_12519187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Aug 2025 09:38:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Feria de Editores 2025: una selección de libros para buscar entre novelas, híbridos y grandes rescates]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feria de Editores (FED),FED,Literatura argentina,Ricardo Piglia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feria de Editores 2025, un encuentro repleto de libros de sellos independientes y actividades gratuitas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/comienza-feria-editores-2025-encuentro-repleto-libros-sellos-independientes-actividades-gratuitas_1_12519272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b1fada0-a079-4b0f-ba2b-3e099df865ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feria de Editores 2025, un encuentro repleto de libros de sellos independientes y actividades gratuitas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta el 10 de agosto habrá charlas con invitados internacionales y locales, premios y más de 330 editoriales. Los detalles de una nueva edición que busca “crear lazos”.</p></div><p class="article-text">
        Cuatro d&iacute;as repletos de libros de editoriales independientes y actividades gratuitas. <strong>Desde este jueves 7 de agosto y hasta el 10 tendr&aacute; lugar en Buenos Aires </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-editores-anuncian-edicion-2025-300-sellos-dudas-ventas-nuevos-premios_1_12466724.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>una nueva edici&oacute;n de la Feria de Editores</strong></a>, el encuentro anual que re&uacute;ne a lectores, escritores y editoriales peque&ntilde;as y medianas de la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tal como adelantaron los organizadores, esta nueva edici&oacute;n busca &ldquo;la interrelaci&oacute;n con la comunidad&rdquo; y tiene el foco puesto en <strong>&ldquo;crear lazos entre editores, libreros, autores y lectores&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, el lugar elegido es el C Complejo Art Media (Avenida Corrientes 6271, CABA), <strong>en el barrio porte&ntilde;o de Chacarita, el horario es de 14 a 21 y la entrada ser&aacute; gratuita</strong>. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DM776_khdlz/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En esta oportunidad, y como viene ocurriendo desde hace algunos a&ntilde;os, <strong>m&aacute;s de 330 editoriales independientes de la Argentina, de algunos pa&iacute;ses latinoamericanos y de Espa&ntilde;a estar&aacute;n presentes con sus puestos para vender sus libros</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        V&iacute;ctor Malumi&aacute;n, creador de la FED y uno de los fundadores del sello Godot, anticip&oacute; hace unas semanas que este a&ntilde;o se imprimir&aacute;n <strong>unos 7 mil ejemplares del libro obsequio que la Feria reparte entre los visitantes</strong>. Esta vez, fueron convocados una decena de autores y autoras a escribir sobre la estafa.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, la expectativa, entre los expositores, es grande: para varios de los consultados la FED representa un hito importante en el calendario de actividades culturales de Buenos Aires y una oportunidad de ventas a lectores &aacute;vidos de este tipo de publicaciones en tiempos adversos. <strong>De hecho, muchos de ellos planean llevar algunos lanzamientos especialmente pensados para la Feria</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La programaci&oacute;n 2025, a lo largo de sus cuatro d&iacute;as, incluye trece charlas, de las que participar&aacute;n invitados internacionales y autores locales. La programaci&oacute;n d&iacute;a por d&iacute;a se puede encontrar <a href="https://feriadeeditores.com.ar/charlas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n adelantaron desde la organizaci&oacute;n, los encuentros &ldquo;abordar&aacute;n temas como escribir pese al dolor, la forma en que los videojuegos est&aacute;n cambiando el mundo, <strong>el feminismo en tiempos de ultraderecha, la m&uacute;sica como potencia creativa en la narrativa latinoamericana, c&oacute;mo se narra la identidad colectiva</strong>, la poes&iacute;a es lo que est&aacute; sucediendo, entre otros&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DMauyvfsxHX/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Entre las visitas internacionales para la FED 2025 se encuentran &ldquo;la escritora lituana-brit&aacute;nica <strong>Marijam Did&#382;galvyt&#279;</strong>; la autora mexicana <strong>Socorro Venegas</strong> y la autora afrotravesti colombiana <strong>Trailblazer mother Joy Yeguaza</strong>&rdquo;, informaron semanas atr&aacute;s en un comunicado los organizadores del encuentro.
    </p><p class="article-text">
        Entre las autoras y los autores nacionales, en tanto <strong>se destacan los nombres de Mar&iacute;a Sonia Cristoff, Ver&oacute;nica Gago, Juan Mattio, Michel Nieva, Tom&aacute;s Downey, Alejandra Laera, Leandro &Aacute;valos Blacha, Pablo Sem&aacute;n y Dolores Reyes</strong>, entre otros.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Premios</strong></h2><p class="article-text">
        Una de las novedades de este a&ntilde;o es <strong>un galard&oacute;n que otorgar&aacute; por primera vez la Feria.</strong> Se llama Premio Rumbo a Guadalajara, y est&aacute; destinado a distinguir a un editor o editora que se haya postulado para que pueda participar de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), una de las m&aacute;s importantes de la regi&oacute;n. <strong>Su nombre ser&aacute; anunciado este jueves</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se conocer&aacute; el nombre de la librer&iacute;a ganadora del Premio a la Labor Librera que otorga la FED. D<strong>otado con dos millones de pesos, el premio busca que el local ganador pueda usar el dinero para comprar libros entre los expositores</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El primer d&iacute;a tambi&eacute;n ser&aacute;n distinguidas en el Complejo Art Media las ilustradoras que ganaron el concurso por el afiche oficial del encuentro literario, organizado por la feria y La Fuerza Verm&uacute;. <strong>Se trata de Celeste Barta y Powerpaola. </strong>Entre las dos artistas se repartir&aacute; el premio de 600.000 pesos. Sus trabajos fueron seleccionados entre 300 propuestas presentadas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Sellos confirmados</strong></h2><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o estar&aacute;n con sus stands las editoriales argentinas como Godot, Sigilo, Ampersand, Caja negra, Entrop&iacute;a, Gourmet Musical, Eterna Cadencia, Mardulce, Peque&ntilde;o Editor, Limonero, Libros del Zorro Rojo, Calibroscopio, Adriana Hidalgo, Blatt &amp; R&iacute;os, Chai, El cuenco de plata, unaLuna, Alto Pogo, La Flor Azul, Corregidor, Marea, Gog &amp; Magog, Asunto impreso, entre otras.
    </p><p class="article-text">
        Del exterior llegar&aacute;n sellos como F&oacute;sforo, Lote 42 (Brasil); Cuneta, Banda propia, La Pollera (Chile); Abisinia, Mirabilia, Luna Libros (Colombia); Gris Tormenta, Elefanta, Almad&iacute;a (M&eacute;xico); Arandur&aacute; (Paraguay); Criatura, Hum, Estuario (Uruguay) y Barrett, P&aacute;ginas de espuma, Min&uacute;scula, Parip&eacute; Books y P&aacute;gina ind&oacute;mita (Espa&ntilde;a).
    </p><p class="article-text">
        Varios de los expositores adelantaron que<strong> llevar&aacute;n hasta el predio algunos lanzamientos especiales</strong> y lo m&aacute;s destacado de sus cat&aacute;logos.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DM0GhO3x6SB/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Los esperamos en los stands D11 y D12 con nuestras novedades: reci&eacute;n salido de imprenta, <em>Prueba de c&aacute;mara</em>, de <strong>Andr&eacute;s Di Tella</strong>, <em>Hija biogr&aacute;fica</em>, de <strong>Romina Paula</strong>, <em>Petr&oacute;leo</em>, de Piel de Lava y <em>Una morada ambulante</em>, de <strong>Marcelo Cohen.</strong>  Adem&aacute;s, las reimpresiones de <em>Las esferas invisibles</em>, de <strong>Diego Muzzio</strong> y <em>Diario pinchado</em>, de <strong>Mercedes Halfon</strong>, junto a todo el cat&aacute;logo entr&oacute;pico&rdquo;, informaron desde la editorial Entrop&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo hicieron desde la editorial Compa&ntilde;&iacute;a Naviera Ilimitada, quienes anunciaron que aprovechar&aacute;n el encuentro para presentar la novela <em>Ali&egrave;ne</em>, de <strong>Phoebe Hadjimarkos Clarke</strong>, flamante publicaci&oacute;n del sello y  ganadora del Prix du Livre Inter 2024
    </p><p class="article-text">
        Desde la editorial espa&ntilde;ola P&aacute;ginas de Espuma, en tanto, celebraron que por primera vez estar&aacute;n en la Argentina en la FED con stand propio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En este a&ntilde;o 2025 Editorial P&aacute;ginas de Espuma ha cumplido su primer cuarto de siglo y en 2026 se cumplir&aacute;n los primeros veinte a&ntilde;os imprimiendo en Argentina nuestros libros: <strong>de Andr&eacute;s Neuman a Magal&iacute; Etchebarne, de Clara Obligado a Samanta Schweblin.</strong> Y creemos que la mejor forma de celebrarlo ser&aacute; nuestra primera participaci&oacute;n de la Feria de Editores con un stand propio que nos permitir&aacute; conocer de primera mano a nuestros lectores y nuestras lectoras.&rdquo;, informaron en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/JJD</em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>La Feria de Editores 2024 tendr&aacute; lugar los d&iacute;as jueves 7, viernes 8, s&aacute;bado 9 y domingo 10 de agosto, de 14 a 21, en el Complejo Art Media (Corrientes 6271, CABA). La entrada es libre y gratuita. La agenda completa de actividades d&iacute;a por d&iacute;a </strong></em><a href="https://feriadeeditores.com.ar/charlas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>se puede encontrar en este enlace</strong></em></a><em><strong>.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/comienza-feria-editores-2025-encuentro-repleto-libros-sellos-independientes-actividades-gratuitas_1_12519272.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Aug 2025 09:30:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Feria de Editores 2025, un encuentro repleto de libros de sellos independientes y actividades gratuitas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feria de Editores (FED),FED,Libros,Literatura argentina,Editoriales independientes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los libros de agosto: clases de Borges, Maristella Svampa, Joan Didion, Mariana Enriquez y César Aira]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-agosto-clases-borges-maristella-svampa-joan-didion-mariana-enriquez-cesar-aira_1_12500727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/58d2a0a6-5ecc-4f63-a744-705114ff0e3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros de agosto: clases de Borges, Maristella Svampa, Joan Didion, Mariana Enriquez y César Aira"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las editoriales anunciaron novedades bien diversas para el nuevo mes. De qué se tratan y qué sellos las publicaron.</p></div><p class="article-text">
        Algunos, con la Feria de Editores en el horizonte como una oportunidad para grandes lanzamientos. Otros, simplemente con la intenci&oacute;n de seguir publicando t&iacute;tulos diversos. Las editoriales anunciaron para agosto la salida de numerosos libros, entre novelas, diarios, textos de no ficci&oacute;n, ensayos y cuentos. <strong>Se destacan esta vez los nombres de Jorge Luis Borges, Joan Didion, Maristella Svampa, C&eacute;sar Aira, Georges Perec, Laura Wittner, Jorge Fondebrider, Mariana Enriquez y Fito P&aacute;ez, entre much&iacute;simos otros</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por algunas novedades editoriales que llegar&aacute;n a lo largo de todo el mes a las librer&iacute;as argentinas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Curso de Literatura inglesa y norteamericana. Universidad de Mar del Plata, 1966</strong></em><strong>, de Jorge Luis Borges.</strong> &ldquo;Entre abril y septiembre de 1966, los lunes, de manera quincenal, Borges tom&oacute; en Constituci&oacute;n el tren a Mar del Plata para dar clases como profesor de la c&aacute;tedra de Literatura inglesa y norteamericana de la Universidad Cat&oacute;lica local, que luego ser&iacute;a provincial y, m&aacute;s adelante, nacional. <strong>All&iacute; lo esperaban, expectantes, los estudiantes del curso, menos de una decena, que se organizaron para grabar y transcribir sus clases</strong>&rdquo;, informaron en un comunicado desde Sudamericana sobre esta publicaci&oacute;n, que se convierte en <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/curiosas-clases-jorge-luis-borges-guardadas-casetes-40-anos-convirtieron-libro-fascinante_1_11766291.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una suerte de saga de otro libro de Borges de clases publicado recientemente, Curso de literatura argentina</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A ese p&uacute;blico &lsquo;cautivo&rsquo; que conformar&iacute;a la primera camada de profesores locales en Letras, se sumaba otro de oyentes entusiastas. En este libro, basado en esas transcripciones, la personal&iacute;sima perspectiva de Borges sobre la literatura cristaliza <strong>en su original e iluminadora visi&oacute;n de Chaucer, Langland, More, Shakespeare, Milton, Swift, Johnson, Gibbon, Macpherson, Wordsworth, Carlyle, Dickens, Browning, Stevenson, Shaw, Kipling, Chesterton, entre otros</strong>. En todos los casos resuena el registro vital de su voz en el aula, con su estilo, cadencia y humor. Al mismo tiempo, opera una constante: su modo de leer &uacute;nico, did&aacute;ctico e innovador, que sit&uacute;a a autores, textos y contextos en clave de fragmentos del mosaico infinito de la cultura universal&rdquo;, se lee en la contratapa de este libro. <strong>La edici&oacute;n estuvo a cargo de Mariela Blanco y las notas son de Germ&aacute;n &Aacute;lvarez</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Curso de Literatura inglesa y norteamericana. Universidad de Mar del Plata, 1966, de Jorge Luis Borges, salió por Sudamericana.                            </span>
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        <em><strong>Curso de Literatura inglesa y norteamericana. Universidad de Mar del Plata, 1966</strong></em><strong>, de Jorge Luis Borges, sali&oacute; por Sudamericana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Policrisis</strong></em><strong>, de Maristella Svampa.</strong> Esta publicaci&oacute;n, que lleva como bajada <strong>&ldquo;c&oacute;mo enfrentar el vaciamiento de las izquierdas y la expansi&oacute;n de las derechas autoritarias&rdquo; </strong>es una de las novedades del mes de Siglo XXI Editores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A comienzos de los 2000, Am&eacute;rica Latina parec&iacute;a el faro del progresismo. Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, sin embargo, este se muestra impotente frente a las ultraderechas, o retrocede y se modera. Este libro construye una caracterizaci&oacute;n deslumbrante de la &eacute;poca con la certeza de que no hay un para&iacute;so perdido al que volver. <strong>Atendiendo al panorama geopol&iacute;tico global, Svampa rastrea y reconstruye las experiencias de organizaci&oacute;n colectiva en las que late un proyecto contrahegem&oacute;nico</strong>. Es un ensayo fundamental para empezar a tejer, en medio de la fragilidad, los hilos del futuro&rdquo;, informaron sobre el libro desde la editorial.
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                Policrisis, de Maristella Svampa.                            </span>
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        <em><strong>Policrisis</strong></em><strong>, de Maristella Svampa, es una publicaci&oacute;n de Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Apuntes para John</strong></em><strong>, de Joan Didion.</strong> &ldquo;En noviembre de 1999, Joan Didion empez&oacute; a visitar a un psiquiatra porque, como escribi&oacute; a un amigo, su familia hab&iacute;a estado pasando &lsquo;unos a&ntilde;os dif&iacute;ciles&rsquo;. Durante meses, registr&oacute; sus encuentros con meticuloso detalle en un diario destinado a su marido, <strong>John Gregory Dunne</strong>&rdquo;, se lee en la contratapa de esta publicaci&oacute;n, que llega a las librer&iacute;as locales mediante el sello Random House.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las sesiones iniciales se centraron en el alcoholismo, la adopci&oacute;n, la depresi&oacute;n, la ansiedad, la culpa y las desgarradoras complejidades de la relaci&oacute;n con su hija Quintana. <strong>Estos asuntos mutaron hasta abarcar su trabajo, que le resultaba dif&iacute;cil mantener durante per&iacute;odos prolongados.</strong> Hubo discusiones sobre su propia infancia &mdash;malentendidos y falta de comunicaci&oacute;n con su madre y su padre, as&iacute; como la temprana tendencia de la joven Joan a anticipar cat&aacute;strofes&mdash; y la cuesti&oacute;n del legado, o, como ella lo expresaba, &laquo;lo que ha valido&raquo;. El diario de Didion fue elaborado con la precisi&oacute;n, la lucidez y la elegancia que caracterizan a la autora. Sin embargo, aqu&iacute; aparece tambi&eacute;n una Joan Didion que nunca hab&iacute;amos visto: <em>Apuntes para John</em> es el registro extraordinariamente &iacute;ntimo de un viaje doloroso y valiente en la vida de una de las m&aacute;s grandes escritoras de nuestro tiempo&rdquo;, apuntan los editores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Apuntes para John, de Joan Didion, salió por Random House.                            </span>
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        <em><strong>Apuntes para John</strong></em><strong>, de Joan Didion, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>El arque&oacute;logo</strong></em><strong>, de C&eacute;sar Aira.</strong> &ldquo;Les presentamos la tapa de una de las novedades que estamos preparando para agosto: <em>El arque&oacute;logo</em>, la nueva novela de C&eacute;sar Aira, <strong>protagonizada por el mejor arque&oacute;logo moldavo luego de su retiro profesional</strong>. En sus p&aacute;ginas este personaje se pregunta: &lsquo;&iquest;Y qu&eacute; pasar&iacute;a entonces, cuando ya todas las antig&uuml;edades del mundo estuvieran a la vista? Prefer&iacute;a no pensarlo. Un mundo sin misterio era un mundo que no val&iacute;a la pena transitar. Por suerte &eacute;l no vivir&iacute;a para verlo&rsquo;&rdquo;, inform&oacute; el sello Blatt &amp; R&iacute;os en su cuenta de Instagram. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A partir de agosto, en librer&iacute;as de todo el pa&iacute;s, <strong>en la Feria de Editores y en nuestra web</strong>&rdquo;, agregaron.
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                    alt="La novela &quot;El arqueólogo&quot;, de César Aira, salió por Blatt &amp; Ríos."
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            <span class="title">
                La novela &quot;El arqueólogo&quot;, de César Aira, salió por Blatt &amp; Ríos.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>El arque&oacute;logo</strong></em><strong>, de C&eacute;sar Aira, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Mafalda, todas las tiras</strong></em><strong>, de Quino.</strong> Este cl&aacute;sico universal de las tiras c&oacute;micas llegar&aacute; en agosto con <strong>una nueva edici&oacute;n presentada en un &uacute;nico volumen de la mano de Sudamericana</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pol&eacute;mica y encantadora, <strong>Mafalda es la ni&ntilde;a argentina m&aacute;s famosa de todos los tiempos</strong>. Su primera aparici&oacute;n tuvo lugar el 29 de septiembre de 1964. La seguir&iacute;an casi dos mil tiras que narrar&iacute;an la vida cotidiana de esta ni&ntilde;a bonaerense de seis a&ntilde;os, rodeada de su familia y amigos. En muy poco tiempo, sus aventuras empezaron a recorrer el mundo y a brindar horas de lectura y diversi&oacute;n a millones de lectores. Hoy, sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s de su nacimiento, Mafalda est&aacute; m&aacute;s viva que nunca&rdquo;, detallan los nuevos editores de la creaci&oacute;n de Quino.
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                Mafalda, todas las tiras, de Quino, es una publicación de Sudamericana.                            </span>
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        <em><strong>Mafalda, todas las tiras</strong></em><strong>, de Quino, es una publicaci&oacute;n de Sudamericana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Archipi&eacute;lago</strong></em><strong>, de Mariana Enriquez.</strong> &ldquo;Hay libros que encienden el coraz&oacute;n. Hay textos que queman. Hay autores marat&oacute;nicos. Y lecturas que estremecen el cuerpo, la raz&oacute;n, alientan el fanatismo o el amor por la obra de un autor o de una autora (Stephen King, Rimbaud, Melville, Keats, Anne Carson o los libros del g&oacute;tico repletos de mujeres suicidas). <strong>Hay placer, desenfreno, pasi&oacute;n en las lecturas que describe Mariana Enriquez en este libro que cruza muchas fronteras, navega entre altas mareas y se detiene en islas repletas de personajes</strong>, escenas, im&aacute;genes indelebles que la escritora conoce de memoria, como si fueran parte de su propia historia personal. <em>Archipi&eacute;lago</em> es la suma literaria de una formaci&oacute;n lectora y autoral muy intensa, entregada a la fascinaci&oacute;n de los textos y las palabras, al deleite sagrado de la imaginaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala Graciela Batticuore sobre este nuevo libro de Mariana Enriquez. La publicaci&oacute;n formar&aacute; parte de la excelente colecci&oacute;n Lector&amp;s, del sello Ampersand.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La obsesi&oacute;n por la lectura <strong>me lleva a sentir de vez en cuando que toda vida es ficci&oacute;n</strong>. Y la ficci&oacute;n, por supuesto, es amoral&rdquo;, apunta la autora en las p&aacute;ginas de este libro que estar&aacute; disponible en la Feria de Editores y en librer&iacute;as de Argentina y Espa&ntilde;a.
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            <span class="title">
                Archipiélago, de Mariana Enriquez, es una publicación de la editorial Ampersand.                            </span>
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        <em><strong>Archipi&eacute;lago</strong></em><strong>, de Mariana Enriquez, es una publicaci&oacute;n de la editorial Ampersand.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Los d&iacute;as de la Zona</strong></em><strong>, de Diego Rojas.</strong> &ldquo;Los d&iacute;as de la Zona transcurre en una Argentina alternativa donde sigue la dictadura. Hace cincuenta a&ntilde;os, el gobierno militar masacr&oacute; a los militantes y ahora usa a la comunidad inmigrante de Bolivia como el mal que amenaza a la naci&oacute;n. En Buenos Aires los bolivianos viven en la pobreza, encerrados en la Zona, un gueto cercado por soldados de donde solo se sale para servir a los argentinos en trabajos mal pagos. En ese orden 'estable' hay aisladas resistencias.<strong> Ariel, un joven periodista, difunde clandestinamente informaci&oacute;n contra el r&eacute;gimen</strong>. La aparici&oacute;n de varios cad&aacute;veres de bolivianos torturados desata una cadena imparable de acontecimientos. Diego Rojas, &eacute;l mismo argentino de origen boliviano y periodista fallecido en 2024, escribi&oacute; Los d&iacute;as de la Zona con la prosa electrizante de <em>&iquest;Qui&eacute;n mat&oacute; a Mariano Ferreyra?</em> y con la urgencia de su &uacute;ltimo aliento. Una novela tensa, extraordinaria, premonitoria, cada vez m&aacute;s vigente en el actual escenario nacional y global&rdquo;, se&ntilde;ala la escritora <strong>Elsa Drucaroff</strong> sobre esta novela p&oacute;stuma del escritor y periodista Diego Rojas que sale por el sello Tusquets.
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                    alt="Los días de la Zona, el libro póstumo de Diego Rojas."
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                Los días de la Zona, el libro póstumo de Diego Rojas.                            </span>
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        <em><strong>Los d&iacute;as de la Zona</strong></em><strong>, de Diego Rojas, es un lanzamiento de Tusquets.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Argentina X. Un cronista a la caza de fantasmas, alien&iacute;genas y demonios</strong></em><strong>, de Alejandro Agostinelli.</strong> &ldquo;Alejandro Agostinelli sabe contar. Sin ese atributo, ninguna historia, real o ficticia, tiene su supervivencia garantizada. <strong>Desde las j&oacute;venes pose&iacute;das de Salavina hasta el ovni que visit&oacute; un parque de Rosario, pasando por los defensores del socialismo interplanetario o la biograf&iacute;a no autorizada de Fabio Zerpa, sus relatos son puro disfrute. </strong>En las veinticinco historias de Argentina X vuelve a aplicar su m&eacute;todo de manera eficaz: observaci&oacute;n personal, despliegue de datos, recopilaci&oacute;n de testimonios, consideraci&oacute;n del contexto. El periodista riguroso convive con el buen escritor de manera fraterna. Su estilo es simple y directo, con abundancia de detalles, pero sin regodeos ni malabarismos. Agostinelli hace periodismo desde su primera juventud y en casi todos los formatos, siempre haciendo foco en la heterodoxia cient&iacute;fica y en los fen&oacute;menos paranormales. Se acerca a ellos para entender, no para juzgar. Indaga sobre &rdquo;la verdad de los hechos&ldquo; sin temor a las consecuencias posibles que su actitud, en v&iacute;as de extinci&oacute;n, le pueda causar. Y aunque cumple con un involuntario rol desmitificador, tiene el don de empatizar con la misma convicci&oacute;n con el testigo sincero o con el &uacute;ltimo de los fabuladores&rdquo;, escribi&oacute; <strong>Reynaldo Sietecas</strong>e sobre este libro, que lanza este mes Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.
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                &quot;Argentina X. Un cronista a la caza de fantasmas, alienígenas y demonios&quot;, lo nuevo de Alejandro Agostinelli                            </span>
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        <em><strong>Argentina X. Un cronista a la caza de fantasmas, alien&iacute;genas y demonios</strong></em><strong>, de Alejandro Agostinelli, es un lanzamiento de Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9.</strong> <em><strong>Todos los universos posibles</strong></em><strong>, de Ana Mar&iacute;a Shua.</strong> &ldquo;El microrrelato (o minificci&oacute;n o minicuento) existi&oacute; siempre. Se lo llamaba, simplemente, &lsquo;cuento brev&iacute;simo&rsquo;. En el siglo XX fue redescubierto y bautizado por la cr&iacute;tica, creci&oacute; y se multiplic&oacute;. Lo ejercieron Kafka y Calvino en Europa, Borges y Cort&aacute;zar en nuestro pa&iacute;s. <strong>Entre los actuales autores del g&eacute;nero, Ana Mar&iacute;a Shua ocupa un lugar indiscutido.</strong> En Espa&ntilde;a se la llama &lsquo;la reina del microrrelato&rsquo; y buena parte de la cr&iacute;tica hispanoamericana considera que sus textos son los mejores en lengua espa&ntilde;ola. Este volumen re&uacute;ne todos los libros del g&eacute;nero que Shua escribi&oacute; hasta la fecha. <em>Todos los universos posibles. Microrrelatos reunidos</em> es <strong>un muestrario tan bello como sorprendente de la versatilidad de este g&eacute;nero que Shua domina como nadie</strong>&rdquo;, inform&oacute; Emec&eacute; sobre esta publicaci&oacute;n.
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                Todos los universos posibles, de Ana María Shua, trae sus microrrelatos reunidos.                            </span>
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        <em><strong>Todos los universos posibles</strong></em><strong>, de Ana Mar&iacute;a Shua, es un lanzamiento de Emec&eacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10.</strong><em><strong> Diario de menopausia</strong></em><strong>, de Laura Wittner.</strong> &ldquo;Anota Laura Wittner en una parte de Diario de menopausia: &lsquo;El sistema que conoc&iacute;a, el sistema de m&iacute;, mis reglas de funcionamiento, cambiaron por completo. &iexcl;Con lo complejas que ya eran! Pero al menos las conoc&iacute;a&rsquo;. Es este un diario sobre el fin de la era f&eacute;rtil en un cuerpo femenino. Sobre la revoluci&oacute;n arrasadora de las hormonas.<strong> Pero es, al final de cuentas, un diario sobre el tiempo. Sobre la mutabilidad del cuerpo, sobre lo inexorable que &ndash;con o sin aparato reproductor femenino&ndash; nos aguarda.</strong> Es un diario sobre el dolor y la risa. Sobre el deseo transformado, herido, irreconocible, que sobrevive, que trepa una monta&ntilde;a y llega, exhausto, a la cima, para decir: '&iquest;Ves? Estoy vivo'. Est&aacute;n en este libro los encuentros con las amigas que escuchan y dicen y, sobre todo, entienden, porque quieren entender. Est&aacute;n los diagn&oacute;sticos, sus denominaciones tremendas y la oreja puesta sobre el propio cuerpo para tratar de descifrar el idioma en que ahora intenta hablarnos. Los hijos, los padres. El alimento, el silencio, la m&uacute;sica. El hambre por un bocado de felicidad. Est&aacute; la mirada puesta en todo, cambi&aacute;ndolo todo, reescribi&eacute;ndolo todo, ay, para bien. Laura Wittner es una de las poetas y escritoras m&aacute;s l&uacute;cidas de nuestra &eacute;poca e ilumina con sus reflexiones este per&iacute;odo opaco, despreciado y tan poco apto para iniciar una charla casual, con desconocidos, en una fiesta. Al menos, hasta que leas este diario&rdquo;, se&ntilde;ala la escritora <strong>Luciana De Luca</strong> en la contratapa de este libro, que sale a trav&eacute;s del sello Bosque energ&eacute;tico.
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                Diario de menopausia, de Laura Wittner, salió por Bosque energético.                            </span>
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        <em><strong>Diario de menopausia</strong></em><strong>, de Laura Wittner, sali&oacute; por Bosque energ&eacute;tico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>Y ni siquiera soy el mismo cuando escribo</strong></em><strong>, de Luis Mey.</strong> &ldquo;<em>Y ni siquiera soy el mismo cuando escribo</em> podr&iacute;a ser un ensayo m&aacute;s sobre el oficio del escritor, una suerte de dec&aacute;logo para escritores &mdash;con digresiones, eso s&iacute;&mdash;, un manual para solitarios; o mejor, podr&iacute;a ser el di&aacute;logo que un escritor mantiene consigo mismo, o con su sombra, frente a un espejo en un lugar deshabitado: una posible explicaci&oacute;n literaria o bien una confesi&oacute;n sincera, libre de culpa y cargo, acerca de c&oacute;mo, qu&eacute; y para qu&eacute; hurgar en un dep&oacute;sito de cosas inservibles para, por fin, despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os, rescatar algo. <strong>Eso por lo que valdr&aacute; la pena vivir. Y escribir para contarlo</strong>&rdquo;, detallaron desde La Cruj&iacute;a sobre este lanzamiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde lo m&aacute;s cursi que mi coraz&oacute;n puede decir: no esperen nada de la literatura. Y si no esperan nada, esperen todo. Y si esperan todo, que sea como un juego. <strong>Que lo que llegue no sea nada, y que lo que no, que sea m&aacute;s rico que eso, que los haga m&aacute;s fuertes. Y, por favor, como sospecho que dir&iacute;a el poeta, no se sientan escritores ni aun escritores, no se sientan publicados ni aun publicados</strong>: tr&eacute;mulo de pavor, si&eacute;ntate al teclado y arremete feroz, ya rechazado. No se vistan de escritores ni de otra cosa; sean simplemente ustedes mismos. Hay ah&iacute; una soledad, la &uacute;nica, la que nos da el t&iacute;tulo de escritor. Soltar, con amor, lo que admiramos, para estar solos en eso que nos espera adelante. Si tienen el diario del lunes y se enteran qu&eacute; es, qu&eacute; hay, qu&eacute; result&oacute; ser, entonces, no me avisen, no quiero saberlo&rdquo;, se&ntilde;ala en las p&aacute;ginas de este libro <strong>Luis Mey</strong>.
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                Y ni siquiera soy el mismo cuando escribo, de Luis Mey, es un lanzamiento de La Crujía Editorial.                            </span>
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        <em><strong>Y ni siquiera soy el mismo cuando escribo</strong></em><strong>, de Luis Mey, es un lanzamiento de La Cruj&iacute;a Editorial.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>Lugares</strong></em><strong>, de Georges Perec.</strong> &ldquo;Un reto. Una exploraci&oacute;n. Un juego. Una locura. Una pirueta sin red. Perec en estado puro. El 7 de julio de 1969, Perec le escribi&oacute; una carta a Maurice Nadeau para ponerle al d&iacute;a de sus proyectos y le explic&oacute; un plan tan bello como ambicioso, en el que preve&iacute;a &lsquo;un vasto conjunto autobiogr&aacute;fico que se articula en cuatro libros, y cuya realizaci&oacute;n me exigir&aacute; al menos doce a&ntilde;os; no doy esta cifra al azar: se corresponde con el tiempo necesario para la redacci&oacute;n del &uacute;ltimo de esos cuatro libros, que delimita el tiempo necesario para la realizaci&oacute;n de los otros tres.<strong> Este cuarto libro nace de una idea bastante monstruosa, pero bastante estimulante, creo&rsquo;. Los dos primeros libros ser&aacute;n finalmente abandonados por el autor, mientras que el tercero s&iacute; lo completar&aacute; y publicar&aacute; en vida, con el t&iacute;tulo de W o el recuerdo de la infancia.</strong> El cuarto, el m&aacute;s ambicioso, es este <em>Lugares</em>, un proyecto monumental que qued&oacute; in&eacute;dito por el fallecimiento de Perec y que se presenta ahora por primera vez a los lectores&rdquo;, se lee en la contratapa de esta publicaci&oacute;n, que llega a las librer&iacute;as locales de la mano de Anagrama.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Lugares</em> representa, acaso mejor que ninguna otra de sus obras, la concepci&oacute;n y los logros de la literatura de Georges Perec. Doce lugares parisinos con alg&uacute;n tipo de vinculaci&oacute;n personal con el escritor. Cada uno de ellos est&aacute; descrito por duplicado: una evocaci&oacute;n como recuerdo y una descripci&oacute;n minuciosa in situ. <strong>Cada a&ntilde;o Perec visitaba todos esos lugares; el proyecto se desarrollar&iacute;a a lo largo de doce a&ntilde;os, siguiendo un preciso esquema matem&aacute;tico.</strong> El resultado es un libro deslumbrante sobre la escritura, el tiempo y la memoria. P&aacute;ginas que se mueven entre la vida que se filtra en los espacios a trav&eacute;s de los recuerdos &mdash;una fuga infantil, amores y desamores, una ruptura, un cine frecuentado&hellip;&mdash; y la meticulosa descripci&oacute;n factual de esos mismos espacios. Dos versiones de un mismo lugar. Dos perspectivas contrapuestas sobre un mismo escenario urbano. El escritor como saltimbanqui y prestidigitador, que desaf&iacute;a al lector con este libro-ciudad&rdquo;, se&ntilde;alaron los editores del libro.
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                Lugares, de Georges Perec, salió por Anagrama.                            </span>
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        <em><strong>Lugares</strong></em><strong>, de Georges Perec, sali&oacute; por Anagrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13. </strong><em><strong>Ritos privados</strong></em><strong>, de Julia Armfield.</strong> &ldquo;Sigilo presenta a sus lectores un nuevo libro Julia Armfield, una de las voces contempor&aacute;neas m&aacute;s originales y poderosas de la narrativa inglesa. Con <em>Ritos privados</em>, Armfield ofrece una l&uacute;cida reinterpretaci&oacute;n de <em>El rey Lear </em>pero da un paso m&aacute;s: d<strong>esde una mirada queer y en clave siniestra, despliega los complejos lazos entre hermanas, mientras imagina un fin del mundo inquietante e imprevisible, muy parecido al nuestro</strong>&rdquo;, inform&oacute; la editorial en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llueve tanto desde hace a&ntilde;os que el mundo cambi&oacute; de forma. Tres hermanas distanciadas acaban de perder a su padre, un arquitecto ilustre que invent&oacute; una nueva forma de construir, adaptada al colapso ambiental. Las tres mujeres reaccionan de manera diferente a la muerte paterna. <strong>Ninguna ten&iacute;a una buena relaci&oacute;n con &eacute;l, y el fr&aacute;gil v&iacute;nculo entre ellas est&aacute; al l&iacute;mite. </strong>Entre secretos y tormentas emocionales, cada una enfrentar&aacute; su propio derrumbe. Mientras tanto, crece la sospecha de que algo m&aacute;s oscuro &mdash;m&aacute;s antiguo y terror&iacute;fico&mdash; est&aacute; en juego: algo que vivieron, pero que casi no recuerdan. Oscura, poderosa y profundamente original, Ritos privados confirma a Julia Armfield como una de las autoras m&aacute;s fascinantes de la literatura inglesa actual&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis oficial de esta novela.
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                Ritos privados, de Julia Armfield, salió por la editorial Sigilo.                            </span>
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        <em><strong>Ritos privados</strong></em><strong>, de Julia Armfield, sali&oacute; por la editorial Sigilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>El hombre del torso desnudo</strong></em><strong>, de Fito P&aacute;ez. </strong>&ldquo;Entre tantas po&eacute;ticas del yo, c&oacute;mo leer la poes&iacute;a de alguien de quien creemos saber todo. Dice en el poema &rdquo;La alfombra verde&ldquo; que &rdquo;la voz interior siempre act&uacute;a de la misma manera&ldquo;. P&aacute;ez cruza la prueba del &aacute;cido de los poetas del rock cuando les sacan el banquito del pentagrama: el verso libre no ser&aacute; un <em>enter</em> ansioso. &iquest;C&oacute;mo hacer m&uacute;sica solo con palabras?&rdquo;, se lee en la contratapa de este libro de poemas de <strong>Fito P&aacute;ez</strong> que publica este mes el sello Emec&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de su extensa carrera musical, P&aacute;ez es autor de varios libros. Entre ellos, se encuentran la novela <em>La puta diabla</em> (2013), el volumen <em>Diario de viaje </em>(Planeta, 2016), la novela <em>Los d&iacute;as de Kirchner</em> (Emec&eacute;, 2018) y las memorias <em>Infancia y juventud </em>(Planeta, 2022).
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            <span class="title">
                &quot;El hombre del torso desnudo&quot; es un libro de poemas de Fito Páez.                            </span>
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        <em><strong>El hombre del torso desnudo</strong></em><strong>, de Fito P&aacute;ez, es una publicaci&oacute;n de la editorial Emec&eacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>Ant&iacute;dotos contra la ansiedad</strong></em><strong>, de Federico Lorenz.</strong> &ldquo;Entre el ensayo, la cr&oacute;nica y la memoria personal, este libro re&uacute;ne momentos en los que el mundo pareci&oacute; detenerse &mdash;o acelerarse&mdash; para revelar algo. Un compendio de d&iacute;as perdurables que han forjado la memoria de la humanidad, entrelazados con los ecos de una experiencia vital. <strong>&iquest;Qu&eacute; ocurri&oacute; el 1&deg; de septiembre de 1991 en el vag&oacute;n de un tren brit&aacute;nico? &iquest;Qu&eacute; imaginaba Sarmiento sobre la futura Argentina cuando pronunci&oacute; su discurso el 3 de octubre de 1868? &iquest;Qu&eacute; confes&oacute; Gramsci a su esposa en la carta enviada el 23 de enero de 1937?</strong>  El autor invita a leer el pasado como quien busca respuestas en una botella a la deriva. Ant&iacute;dotos contra la ansiedad es una bit&aacute;cora de navegaci&oacute;n por la historia, donde las fechas son puertos, y los textos, cartas arrojadas al oc&eacute;ano del tiempo&rdquo;, adelant&oacute; el sello Ediciones Godot sobre este lanzamiento de agosto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los hechos reviven porque lo que los vuelve trascendentes, lo que mantiene las huellas de los seres humanos en la realidad es que alguien desea comunicarlas, y otro quiere conocerlas. Sin curiosidad no hay cultura ni literatura. Y ese relato hecho de mil relatos se corta. El r&iacute;o se seca, la botella con el mensaje se rompe. He aqu&iacute; mi botella al mar&rdquo;, dice en este libro el escritor, historiador y docente <strong>Federico Lorenz</strong>.
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                    alt="&quot;Antídotos contra la ansiedad&quot;, lo nuevo de Federico Lorenz"
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                &quot;Antídotos contra la ansiedad&quot;, lo nuevo de Federico Lorenz                            </span>
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        <em><strong>Ant&iacute;dotos contra la ansiedad</strong></em><strong>, de Federico Lorenz, es una publicaci&oacute;n de Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>Oposici&oacute;n</strong></em><strong>, de Sara Mesa.</strong> &ldquo;&iquest;Sacarse una oposici&oacute;n o hacer oposici&oacute;n a un futuro descorazonador? La narradora de esta novela estudia para consolidar su futuro profesional. Ha conseguido un puesto de interina en una oficina administrativa, y afrontar una oposici&oacute;n parece ser el paso l&oacute;gico en su carrera. Sin embargo, otro tipo de oposici&oacute;n, la interna, basada en su observaci&oacute;n del d&iacute;a a d&iacute;a funcionarial, hace que no lo tenga nada claro. El edificio donde ha sido destinada, tan gigantesco como herm&eacute;tico, es un lugar de jerarqu&iacute;as incomprensibles, que la expulsa al mismo tiempo que la absorbe. <strong>Como nadie le explica sus funciones, se ve forzada a improvisar, disimular por verg&uuml;enza y registrar su malestar con dibujos y poemas tan desplazados de la realidad como el trabajo mismo.</strong> Los funcionarios que la rodean, cada uno con sus particularidades y conflictos, han desarrollado los tics y las man&iacute;as propios de las rutinas laborales y la obediencia acr&iacute;tica. Necesitada de vida &uacute;til, de pulso verdadero y de juego, la opositora tomar&aacute; peque&ntilde;as decisiones subversivas sin prever sus posibles consecuencias disciplinarias&rdquo;, se lee en la contratapa de esta publicaci&oacute;n, la nueva novela de la escritora espa&ntilde;ola <strong>Sara Mesa</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A trav&eacute;s de una mirada curiosa, &aacute;vida y cada vez m&aacute;s desencantada, <em>Oposici&oacute;n</em> describe las trampas de los mecanismos burocr&aacute;ticos no solo para quienes las padecen, sino tambi&eacute;n para quienes las ponen en funcionamiento. La incisiva Sara Mesa, que conoci&oacute; el mundo de la Administraci&oacute;n por dentro, aborda el relato de la burocracia contempor&aacute;nea desde la perspectiva de quien se ve atrapado en el tiempo muerto de las tareas in&uacute;tiles, tratando el problema del tedio y la apat&iacute;a en una narraci&oacute;n brillante, mordaz y de ritmo implacable. <strong>Su protagonista, como una hero&iacute;na azarosa e involuntaria, se enfrenta al peor y m&aacute;s inquietante de los absurdos: el de c&oacute;mo nos organizamos en sociedad</strong>&rdquo;, se&ntilde;alan sobre el libro desde la editorial Anagrama.
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                &quot;Oposición&quot;, de Sara Mesa, salió por Anagrama.                            </span>
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        <em><strong>Oposici&oacute;n</strong></em><strong>, de Sara Mesa, sali&oacute; por Anagrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. </strong><em><strong>Memorias de un semidi&oacute;s</strong></em><strong>, de H&eacute;ctor Libertella. </strong>&ldquo;Con este libro damos la bienvenida a nuestro cat&aacute;logo a este autor fundamental de la literatura argentina del siglo XX. <strong>Esta es una de sus mejores novelas, que se mueve entre el g&eacute;nero memorial&iacute;stico y el policial, una preciosa invenci&oacute;n literaria</strong>. La edici&oacute;n se abre con un texto de presentaci&oacute;n de Malena Rey, que pone en contexto y acerca a los lectores de ahora la obra de Libertella&rdquo;, inform&oacute; el sello Blatt &amp; R&iacute;os sobre este lanzamiento. &ldquo;La obra de tapa es de <strong>Eduardo Stup&iacute;a</strong>&rdquo;, agregaron.
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                Memorias de un semidiós, de Héctor Libertella, es una publicación del sello Blatt &amp; Ríos.                            </span>
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        <em><strong>Memorias de un semidi&oacute;s</strong></em><strong>, de H&eacute;ctor Libertella, es una publicaci&oacute;n del sello Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. </strong><em><strong>Un texto camino</strong></em><strong>, </strong><em><strong>El puente espejo</strong></em><strong>, </strong><em><strong>Ritualizar el tartamudeo</strong></em><strong>, de Ca&iacute;stulo y Dani Zelko. </strong>&ldquo;Ca&iacute;stulo es cacique de la comunidad wich&iacute;, vive en el norte argentino. Este a&ntilde;o fund&oacute; en su comunidad una peque&ntilde;a escuela donde mujeres adultas est&aacute;n aprendiendo a leer y escribir. Dani Zelko naci&oacute; en Buenos Aires. Es artista, poeta, editor y m&uacute;sico. Con su proyecto Reuni&oacute;n visita pueblos, fronteras o territorios ind&iacute;genas y construye libros basados en la oralidad que registra a mano en un cuaderno. Cuando la persona que habla hace una pausa para respirar, &eacute;l pasa al rengl&oacute;n que sigue. <strong>Los textos luego son corregidos y le&iacute;dos en voz alta de manera colectiva en esos mismos territorios. </strong>Durante la pandemia, Ca&iacute;stulo cay&oacute; en coma en el monte. Luego de once horas inconsciente, comenz&oacute; a escuchar y a cantar el &lsquo;canto de las madres&rsquo; que es lo que solemos llamar &aacute;rboles. Dani Zelko y Ca&iacute;stulo se conocieron en territorio wich&iacute;, en la triple frontera entre Argentina, Bolivia y Paraguay. El resultado de ese encuentro fue: <em>Un texto camino</em>, que es la transcripci&oacute;n de lo que las madres le transmit&iacute;an a Ca&iacute;stulo. Ahora lo reeditamos junto con los dos nuevos t&iacute;tulos que le siguen: <em>El puente espejo</em> y <em>Ritualizar el tartamudeo</em>&rdquo;, informaron en un comunicado desde Eterna Cadencia Editora.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La particularidad del procedimiento de Zelko y la revelaci&oacute;n de Ca&iacute;stulo componen la creaci&oacute;n de un texto que se lee como canto-poes&iacute;a, canto-ensayo, canto-filosof&iacute;a. <strong>En su rol de mensajero, Ca&iacute;stulo dice: 'las madres y los padres de los que te hablo no se dicen como mam&aacute; y pap&aacute; / pero no s&eacute; c&oacute;mo decirlo en tu lengua'</strong>. La construcci&oacute;n del texto por parte de los dos creadores tambi&eacute;n es traducci&oacute;n, ritmo, sonoridad: las palabras y los espacios desbordan el lenguaje compartido&rdquo;, agregaron.
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                    alt="El libro que contiene los textos Un texto camino, El puente espejo, Ritualizar el tartamudeo, de Caístulo y Dani Zelko, salió por Eterna Cadencia Editora."
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                El libro que contiene los textos Un texto camino, El puente espejo, Ritualizar el tartamudeo, de Caístulo y Dani Zelko, salió por Eterna Cadencia Editora.                            </span>
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        <strong>El libro que contiene los textos </strong><em><strong>Un texto camino</strong></em><strong>, </strong><em><strong>El puente espejo</strong></em><strong>, </strong><em><strong>Ritualizar el tartamudeo</strong></em><strong>, de Ca&iacute;stulo y Dani Zelko, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>19</strong> <em><strong>Sin padre, sin marido y sin estado. Feministas de las nuevas derechas</strong></em><strong>, de Melina V&aacute;zquez y Carolina Spataro.</strong> &ldquo;Las nuevas derechas tienden a pensarse como espacios conservadores y poco permeables a las luchas de las minor&iacute;as. Sin embargo, existen ah&iacute; mujeres que reivindican su pertenencia y sus banderas con convicci&oacute;n.<strong> Buscando entenderlas, las autoras se entrevistaron con ellas y leyeron a sus referentes, en pos de descubrir qu&eacute; pasa con ese activismo que se enfrenta al &lsquo;feminismo de las zurdas&rsquo;</strong>, pero tambi&eacute;n a los referentes m&aacute;s reaccionarios y conservadores de sus espacios. Al intentar comprender ese activismo, este libro nos revela la zona menos conocida y analizada de las nuevas derechas&rdquo;, inform&oacute; Siglo XXI sobre este lanzamiento de agosto.
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                Sin padre, sin marido y sin estado. Feministas de las nuevas derechas, de Melina Vázquez y Carolina Spataro, salió por Siglo XXI Editores.                            </span>
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        <em><strong>Sin padre, sin marido y sin estado. Feministas de las nuevas derechas</strong></em><strong>, de Melina V&aacute;zquez y Carolina Spataro, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>20. </strong><em><strong>Los cuervos en la historia</strong></em><strong>, de Jorge Fondebrider. </strong>&ldquo;Desde tiempos inmemoriales, cuervos y cornejas forman parte de la historia humana. P&aacute;jaros enigm&aacute;ticos y omnipresentes, han revoloteado por los cap&iacute;tulos de nuestra existencia con un aura ambigua: a veces venerados, otras tantas temidos, los hemos cargado de significados, proyectando en ellos nuestras creencias, miedos y deseos. Los describimos por lo que vemos, pero a&uacute;n m&aacute;s por lo que imaginamos. <strong>A lo largo de los siglos, les hemos atribuido virtudes y culpas, dot&aacute;ndolos de un estatus simb&oacute;lico que no comparten con ninguna otra ave</strong>. En este libro tan riguroso como fascinante, Jorge Fondebrider rastrea la presencia de cuervos y cornejas en mitos, religiones, literatura, arte y ciencia, trazando una historia humana a trav&eacute;s de nuestra relaci&oacute;n con estas criaturas&rdquo;, se lee en la contratapa de esta publicaci&oacute;n del poeta, ensayista y traductor argentino <strong>Jorge Fondebrider</strong>. Llega a las librer&iacute;as locales de la mano de la editorial Sexto Piso.
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                El ensayo Los cuervos en la historia, de Jorge Fondebrider, salió por Sexto Piso.                            </span>
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        <strong>El ensayo </strong><em><strong>Los cuervos en la historia</strong></em><strong>, de Jorge Fondebrider, sali&oacute; por Sexto Piso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>21. </strong><em><strong>Las estaciones</strong></em><strong>, de Maurice Pons. </strong>&ldquo;Estamos con un pie en la FED25. Qu&eacute; alegr&iacute;a ese espacio de reencuentro y convocatoria alrededor de libros. Para ir calentando motores venimos a adelantarles la que ser&aacute; nuestra flamante novedad de agosto. Traducida por Ariel Dilon,<em> </em><em><strong>Las estaciones</strong></em><strong> (1965) es la obra cumbre de Maurice Pons y aquella que lo termin&oacute; de consolidar como un autor de culto</strong>. Ya en el 2023 hab&iacute;amos publicado del autor franc&eacute;s <em>El pasajero de la noche</em>, con muy buena repercusi&oacute;n&rdquo;, informaron desde el sello Serapis en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Distop&iacute;a de tratamiento realista, precursora lateral e involuntaria de lo que hoy se llama new weird y sucesora de las estructuras opresivas que trabaj&oacute; Kafka, <em>Las estaciones</em> es una novela h&iacute;brida que construye su particularidad en una fusi&oacute;n que va del absurdo a la s&aacute;tira y la alegor&iacute;a pol&iacute;tica, sirvi&eacute;ndose de lo siniestro y la l&oacute;gica on&iacute;rica. E<strong>l universo s&oacute;rdido en donde se desarrolla es la comunidad de un pueblo en un valle y una &eacute;poca ignorados, en donde el tiempo se estructura a trav&eacute;s de dos largas estaciones. </strong>Con la llegada del narrador, un aspirante a escritor, se inaugura una lectura peregrina y dantesca por este limbo que recuerda a las pinturas de Goya&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                &quot;Las estaciones&quot; (1965) es la obra cumbre de Maurice Pons y aquella que lo terminó de consolidar como un autor de culto.                            </span>
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        <em><strong>Las estaciones</strong></em><strong>, de Maurice Pons, sali&oacute; por Serapis.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>22. </strong><em><strong>Nagori. La nostalgia por la estaci&oacute;n que termina</strong></em><strong>, de Ryoko Sekiguchi.</strong> &ldquo;Partiendo del t&eacute;rmino nagori, Ryoko Sekiguchi hace una sagaz meditaci&oacute;n sobre nuestro v&iacute;nculo con la naturaleza y las estaciones &ndash;en concreto, sobre los diferentes sentimientos que &eacute;stas despiertan en nosotros&ndash; y nos invita a emprender un viaje a trav&eacute;s del arte, la poes&iacute;a, la gastronom&iacute;a, la sabidur&iacute;a y el esplendor milenarios de Jap&oacute;n. &lsquo;Alterar las estaciones, desbaratar la sucesi&oacute;n del tiempo y sus etapas es la expresi&oacute;n de una gran fantas&iacute;a para nosotros, los mortales, que estamos obligados a seguir el curso de un tiempo que corre en sentido &uacute;nico. Mientras dura la degustaci&oacute;n, nos liberamos de nuestra temporalidad. <strong>Desear una naranja en pleno verano es desear vivir hasta el invierno, negarnos a hacer del momento presente la &uacute;ltima estaci&oacute;n</strong>&rsquo;&rdquo;, apuntan los editores de esta delicada publicaci&oacute;n que sale por el sello Perif&eacute;rica.
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                &quot;Nagori. La nostalgia por la estación que termina&quot;, de Ryoko Sekiguchi, fue publicado por el sello Periférica.                            </span>
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        <em><strong>Nagori. La nostalgia por la estaci&oacute;n que termina</strong></em><strong>, de Ryoko Sekiguchi, fue publicado por el sello Perif&eacute;rica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-agosto-clases-borges-maristella-svampa-joan-didion-mariana-enriquez-cesar-aira_1_12500727.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Aug 2025 03:01:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los libros de agosto: clases de Borges, Maristella Svampa, Joan Didion, Mariana Enriquez y César Aira]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Jorge Luis Borges,Mariana Enriquez,Fito Páez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mauricio Kartun: “Me fascina la capacidad que tenemos los humanos de construir sentido a través de relatos repetidos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mauricio-kartun-fascina-capacidad-humanos-construir-sentido-traves-relatos-repetidos_1_12493204.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e539f98-c551-49d1-bd6b-e65d8677e051_16-9-discover-aspect-ratio_default_1122776.jpg" width="1961" height="1103" alt="Mauricio Kartun: “Me fascina la capacidad que tenemos los humanos de construir sentido a través de relatos repetidos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de publicar “Dolores 10 minutos”, un libro de cuentos hilarantes donde expone con maestría humor, amor, sexo y una clase media en vías de extinción. La "batalla cultural" del gobierno, su mirada teatral de la vida cotidiana y por qué se considera un chatarrero de su propio material.</p></div><p class="article-text">
        Dice que los cuentos que acaba de publicar son <strong>&ldquo;el resultado contradictorio de la tragedia de la pandemia&rdquo;</strong>. El mundo pareci&oacute; detenerse y <strong>Mauricio Kartun</strong> aprovech&oacute; esos d&iacute;as de incertidumbre para darle vida a un mont&oacute;n de personajes que no paran de moverse. Primero los dio a conocer por entregas, en su cuenta de Facebook. Los prob&oacute; como una suerte de titiritero virtual, los recicl&oacute;, les dio algunas vueltas y hoy integran <em>Dolores 10 minutos</em> (Alfaguara, 2025). 
    </p><p class="article-text">
        El libro es, de hecho, un retrato hilarante de seres movedizos que andan por rutas, se escapan del mundo, se esconden por un rato, intercambian bienes o servicios ins&oacute;litos <strong>(una paseadora de maridos, por ejemplo, un incre&iacute;ble guionista de vidas ajenas, un modelo que desfila en una vidriera a la calle)</strong>, caminan por los terrenos siempre resbaladizos del amor o del sexo y rehuyen sin pausa a lo habitual. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es en los vaivenes donde prefiere ubicarse Kartun</strong> y en las paradojas donde encuentra el motor de una escritura di&aacute;fana, aguda y profundamente vitalista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Buena parte de los cuentos de este libro son restos de alg&uacute;n imaginario que pretend&iacute;a ser teatral hasta que sent&iacute; que no iba a entrar en esa forma. El otro d&iacute;a jodiendo dec&iacute;a &lsquo;ten&iacute;a la heladera llena de carne para el asado del domingo, llovi&oacute;, y entonces hice puchero&rsquo;.<strong> Estos cuentos son puchero de asado teatral</strong>&rdquo;, dice ante <em>elDiarioAR</em> entre risas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Dolores 10 minutos y otros relatos, lo nuevo de Mauricio Kartun."
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                Dolores 10 minutos y otros relatos, lo nuevo de Mauricio Kartun.                            </span>
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        <strong>&ndash; No le ten&eacute;s miedo al reciclaje de tu propio material, sos un poco chatarrero.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Claro. Yo soy muy chatarrero por un lado, y por el otro no soy guardabosques de mi rol como narrador. S&iacute; soy guardabosques de mi rol dramat&uacute;rgico, ese rol s&iacute; lo cuido porque ah&iacute; pretendo que cada cosa que escriba tenga al menos el nivel de otras anteriores. Pero no me pasa como narrador, ah&iacute; no me exijo. <strong>Me siento m&aacute;s el cuenta cuentos del barrio, el cuenta cuentos de la tribu. Me siento m&aacute;s cerca de un rol de entretenedor.</strong> Publicarlos en una red social me daba la alternativa secreta y &uacute;til de ir corrigiendo en funci&oacute;n de lo que ve&iacute;a en las respuestas. El lector nunca se enterar&aacute;, pero la versi&oacute;n que ley&oacute; no era igual a la anterior ni a la que vino despu&eacute;s, continuamente el material fue cambiando. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Ah&iacute; eras como el dramaturgo y el director a la vez. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, exactamente. Fue ir probando e ir corrigiendo. Y tambi&eacute;n ir viendo la resonancia. O los comentarios en relaci&oacute;n a lo que se entend&iacute;a y lo que no se entend&iacute;a. No todos los cuentos pertenecen a ese momento, pero s&iacute; buena parte. <strong>Fue un momento, adem&aacute;s, donde me empec&eacute; a tomar un poco m&aacute;s en serio la escritura de la narrativa en la medida en que empec&eacute; a corregir m&aacute;s. </strong>Hay algo de publicar en redes que todo lo reduce a la responsabilidad de un posteo. Digo, no es literatura, es un posteo. Hasta que dec&iacute;s &ldquo;bueno, si sobre un posteo trabajo obsesivamente en t&eacute;rminos de lenguaje, de estructura, de sentido y dem&aacute;s, se puede transformar en literatura&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&ndash; Resulta curioso que sos alguien que como dramaturgo lleva la vida al teatro y como narrador llev&aacute;s el teatro a la vida. Varias escenas de los cuentos muestran algo as&iacute; como una teatralidad en la vida cotidiana: hay una persona que es un poco un guionista que resuelve problemas de otros, aparece una mendiga que hace una especie de puesta en escena o una familia que se va armando al costado de una ruta como un elenco. &iquest;El teatro est&aacute; con vos todo el tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Es que es as&iacute;. Yo no soy un narrador, soy un dramaturgo que escribe narrativa. De la misma manera que acept&eacute; hace a&ntilde;os que nunca iba a ser un director teatral, iba a ser siempre un dramaturgo que dirige. Pude entender que cuando uno tiene la cabeza pre formateada, es decir cuando tu sinapsis recorre determinado camino de manera m&aacute;s o menos burocr&aacute;tica, pedirle hacer otra cosa por esos mismos recorridos es renovarle tambi&eacute;n el lenguaje. Es decir que yo puedo repetirme como dramaturgo. Pero si uso los recursos de dramaturgo escribiendo narrativa, encuentro algo nuevo. Parte de aquello que algunos cr&iacute;ticos han encontrado como originalidad en esta escritura tiene que ver con la aplicaci&oacute;n de esa ecuaci&oacute;n. Yo escribo como dramaturgo. <strong>Es decir, yo escribo desde el cuerpo de los personajes. No puedo escribir de otra manera. No puedo asumir ese acto de objetivaci&oacute;n de mirar una realidad y narrarla desde arriba.</strong> Necesito meterme en esos cuerpos. Lo que vos llam&aacute;s la teatralidad de estos cuentos seguramente tiene que ver con eso: son personajes creados desde su m&aacute;s puro esp&iacute;ritu teatral.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Kartun escribió los cuentos de su flamante libro durante los días de restricciones sanitarias de la pandemia.                            </span>
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        <strong>&ndash; Una insistencia tuya tiene que ver con la idea del mito. En tus obras teatrales y tambi&eacute;n en estos cuentos. Ac&aacute; hay alguno llevado hacia un rinc&oacute;n pop o actual, como el de Orfeo. Pero tambi&eacute;n hay leyendas, historias que se cuentan fleteros, colectiveros, jugadores de bochas o familiares. &iquest;Por qu&eacute; volv&eacute;s siempre a este terreno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Mir&aacute;, yo tengo una debilidad por el mito, por la observaci&oacute;n de la construcci&oacute;n de sentido a trav&eacute;s del relato. Por la observaci&oacute;n de c&oacute;mo algunos relatos se constituyen en mitos cl&aacute;sicos. Pero tambi&eacute;n por la mitolog&iacute;a popular, el mito urbano, los mitos familiares. Me asombra y me fascina la capacidad que tenemos los humanos de construir sentido a trav&eacute;s de relatos repetidos. Me interesa ver esos relatos que va se van sintetizado hasta encontrar la esencia de un mito, esa historia que me repito para hacer algo a veces da&ntilde;ino y a veces positivo. C&oacute;mo, por ejemplo, cada uno de nosotros expresa sus mitos familiares. Y c&oacute;mo un mito no es otra cosa que un relato reducido a sus elementos significantes b&aacute;sicos que son los que me queman la cabeza cada vez que vuelven a m&iacute;, &iquest;no? Yo a veces jodo con uno propio: en mi familia circulaba el mito de mi pap&aacute; como el hombre m&aacute;s querido del barrio. <strong>Entonces, cuando muri&oacute; mi pap&aacute; me apareci&oacute; la sensaci&oacute;n de &ldquo;te ten&eacute;s que poner esa ropa&rdquo;. Esto de &ldquo;heredaste el sobretodo de tu pap&aacute; y el rol del se&ntilde;or m&aacute;s querido del barrio&rdquo;.</strong> Esto, con el tiempo, me llev&oacute; a deconstruir ese mito, a descubrir de qu&eacute; estaba compuesto, qu&eacute; ten&iacute;a de bueno en tanto era mod&eacute;lico de un buen comportamiento y en tanto era malo cuando me obligaba a obedecer determinados mandatos. Bueno, eso es lo que tienen los mitos y a m&iacute; me apasionan. Es un tema sobre el que vuelvo continuamente, sobre el que leo y, sobre todo, sobre el que pienso de manera cotidiana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo escribo desde el cuerpo de los personajes. No puedo escribir de otra manera. No puedo asumir ese acto de objetivación de mirar una realidad y narrarla desde arriba.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En uno de los cuentos, esto de volverse leyenda est&aacute; visto como una condena y tambi&eacute;n como algo medio inevitable.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;. Y por eso tambi&eacute;n vuelvo sobre la construcci&oacute;n de mitos que sobreviven en el tiempo y sobre c&oacute;mo el tiempo es impiadoso con los relatos. Hay un espacio donde algunos relatos van muriendo. Y tambi&eacute;n est&aacute; esa sensaci&oacute;n de otros que sobreviven, que flotan y sobreviven y quedan all&iacute;. <strong>Y continuamente los volvemos a tomar para hablar de los mismos temas a trav&eacute;s del tiempo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Una entidad casi mitol&oacute;gica de la mayor&iacute;a de tus cuentos es la clase media. Hay mucho intercambio tambi&eacute;n, de bienes, de autos, de dinero, de viajes, de propiedades. &iquest;Qu&eacute; te interesa en particular de ese universo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Seguramente tenga que ver con la observaci&oacute;n de mi entorno. Mi entorno es un entorno de clase media. Para escribir es inevitable tomar el lado m&aacute;s bajo de los individuos. <strong>Yo pienso en la clase media, me miro y nos miro a todos mucho peores de lo que somos. Seguramente porque el mejor material para escribir siempre es el de la mediocridad</strong>, el del conflicto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Kartun es autor de unas 30 obras teatrales, entre las que se destacan Chau Misterix, Sacco y Vanzetti, El Partener, El niño argentino y Terrenal."
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            <span class="title">
                Kartun es autor de unas 30 obras teatrales, entre las que se destacan Chau Misterix, Sacco y Vanzetti, El Partener, El niño argentino y Terrenal.                            </span>
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        <strong>&ndash; Tambi&eacute;n se ve a la clase media ac&aacute; y en tu novela </strong><em><strong>Salo solo</strong></em><strong> como un material que est&aacute; mutando o que va en v&iacute;as de extinci&oacute;n, que permanece como una pregunta o una tensi&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, s&iacute;. Es que <strong>probablemente sea el sector m&aacute;s metam&oacute;rfico</strong> en el sentido de que hay un sector de pobreza estructural nacido en la pobreza y condenado terriblemente a sobrevivir en ella y hay un sector privilegiado con las mismas caracter&iacute;sticas: nacido en la riqueza y con garant&iacute;as de vivir toda su vida en ella. Y, en el medio, los que tratan de no quemarse con el fuego de la miseria y manotean en el aire para volar hacia una nube de posible riqueza a la que a veces llegan a rozar con la punta de los dedos y otras veces vuelven a caer. Ese lugar es un lugar muy din&aacute;mico. El lugar de la clase media est&aacute; siempre con la sensaci&oacute;n de limbo, de &ldquo;cerr&eacute; el kiosco y me hund&iacute;&rdquo; o al rev&eacute;s: &ldquo;gan&eacute; un poquito m&aacute;s y me salv&eacute;&rdquo;. <strong>Ese vaiv&eacute;n permanente, que yo por cierto viv&iacute;, conoc&iacute;, padec&iacute; y disfrut&eacute;, por qu&eacute; no, cuando alguna vez me fue bien, es un campo de much&iacute;sima m&aacute;s riqueza para la escritura</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En los textos aparecen intercambios de dinero, hay reconversiones de negocios, locales que cierran, personas que cambian de trabajo. Por lo general hay cierto pudor para hablar de dinero en algunos espacios, pero no parece ser tu caso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Te voy a contar una indignidad (risas). En algunos momentos de mi vida, sobre todo en los a&ntilde;os 70, trabaj&eacute; como actor en pel&iacute;culas inefables de Olmedo, Porcel o Andreita del Boca. Yo ven&iacute;a de trabajar en el Mercado de Abasto, por lo tanto para m&iacute; el contacto con el dinero era un contacto hablado. Quiero decir: para comprar un cami&oacute;n de papa y que te bajen el precio hay que hablar mucho. Hay que tener muchos argumentos para decir cu&aacute;nto te puedo pagar y c&oacute;mo te lo puedo pagar. Ah&iacute; la plata es hablada, cosa que en general no sucede en otros &aacute;mbitos. Para muchos la plata es &ldquo;tu sueldo es tanto&rdquo; y se tiene ese sueldo. No hay espacio para discutir ese sueldo todos los d&iacute;as, como con la papa. Por lo general nadie va a discutir a diario &ldquo;si hoy trabaj&eacute; m&aacute;s y deber&iacute;a ganar m&aacute;s&rdquo;. <strong>Cuando yo empec&eacute; a trabajar como actor discut&iacute;a con los productores la plata como si fuera una bolsa de papa. </strong>Y entonces algunos actores de mi generaci&oacute;n, esos que hac&iacute;an peque&ntilde;os papeles como yo, me ped&iacute;an que fuese yo a negociar por ellos. Me dec&iacute;an &ldquo;vos no ten&eacute;s problemas para hablar de la plata&rdquo;. A m&iacute; me causaba gracia y a la vez me daba un poquito de verg&uuml;enza porque me sent&iacute;a sapo de otro pozo. Bueno, algo as&iacute; me ha pasado siempre: la sensaci&oacute;n de ese contacto frecuente con la plata que te da el ser clase media comerciante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En los &aacute;mbitos culturales cuesta que se hable de dinero.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; <strong>&iexcl;No se habla de cu&aacute;nto se gana!</strong> A m&iacute; me resulta curioso, por ejemplo, en los elencos teatrales cuando hacen acuerdos pongamos con un teatro determinado. Entonces todos est&aacute;n negociando y parecer&iacute;a haber como una especie de reserva en relaci&oacute;n al arreglo personal. A veces me resulta muy sorprendente esto. Digo, <strong>somos tribu en el trabajo y en la cobranza somos individuos que negociamos independientemente y no hablamos del tema</strong>. Me parece que tiene que ver justo con ese lugar raro de la clase media. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo pienso en la clase media, me miro y nos miro a todos mucho peores de lo que somos. Seguramente porque el mejor material para escribir siempre es el de la mediocridad, el del conflicto.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En los cuentos hay mucha reflexi&oacute;n sobre el humor, sobre las personas que trabajan de hacer humor o animar fiestas, por ejemplo. Y al mismo tiempo son historias muy graciosas. &iquest;Qu&eacute; te pasa con eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, por un lado el humor est&aacute; utilizado y por el otro est&aacute; tematizado. Es un tema que me interesa y que atravieso en cada una de mis producciones. Y creo que me interesa porque muchas veces se relaciona con la paradoja. Me refiero a la paradoja de la zona luminosa del humor, la zona vital del humor, en la contradicci&oacute;n de un cuerpo que sufre. Est&aacute; el actor que sufre, el payaso que sufre, o el payaso siniestro como en el caso del cuento de la playa. Esa mezcla que a veces para el espectador o el lector puede resultar ins&oacute;lita. A veces cuesta imaginar al humorista como alguien siniestro porque hay algo del humor que es vida. <strong>El humor es energ&iacute;a, el humor es entusiasmo, el humor es estado sagrado. Digo, el humor tiene algo de beneficioso o es supuestamente terap&eacute;utico.</strong> Pero para los humoristas no siempre (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Tus payasos est&aacute;n un poco entumecidos, con el cuerpo complicado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Es que tiene que ver con mi condici&oacute;n de dramaturgo. Hay una definici&oacute;n a la que vuelvo mucho. En <em>El origen de la tragedia</em>, Nietzsche dice algo as&iacute; como que si el trabajo del poeta es vislumbrar una multitud de seres que vuelan a su alrededor, el trabajo del dramaturgo es adem&aacute;s convertirse en ellos. Los dramaturgos, entonces, no solo vemos seres volando a nuestro alrededor sino que tenemos la pulsi&oacute;n travesti de entrar en esos cuerpos y habitarlos. Ser en otro cuerpo. Y esto se constituye tambi&eacute;n en una forma de trabajo porque yo para escribir no encuentro mejor energ&iacute;a que la de habitar alg&uacute;n cuerpo y sentir ese acto divertido de hablar desde ese cuerpo. Divertido en el sentido habitual, en la alegr&iacute;a, y divertido en el sentido m&aacute;s radical, en el sentido m&aacute;s profundo de la palabra. Divertir es verter por dos caminos, dos vertientes diferentes. <strong>Divertir es salir de la vertiente normal de mi red conceptual y entrar en otra que me sorprende y me hace estallar en una carcajada. Ese fen&oacute;meno de lo divertido, escribir desde el cuerpo de alguien, es divertido porque sal&iacute;s de la vertiente de tu propia realidad y de pronto est&aacute;s imaginando como otro. </strong>Es un &ldquo;yo vieja en barrio&rdquo;. O &ldquo;yo camionero&rdquo;. Es inefable. Una vez un amigo muy querido, psicoanalista, hab&iacute;a abandonado su trabajo y se puso a escribir teatro. Le preguntaron y cont&oacute; algunas razones personales por las que hab&iacute;a dejado la pr&aacute;ctica como psicoanalista. Un d&iacute;a le dije: &ldquo;&iquest;y la dramaturgia no la dejar&iacute;as?&rdquo;. Entonces sali&oacute; con una respuesta muy psicoanal&iacute;tica y muy teatral a la vez. Me dijo &ldquo;&iquest;c&oacute;mo voy a dejar de hacer ese lugar donde si quiero puedo ser mi propia madre?&rdquo; (risas). <strong>Es as&iacute;, en dramaturgia yo puedo ser mi propia madre. Hay algo de eso de transformarse en otro que es muy poderoso. </strong>Extraordinariamente m&aacute;s rico que el trabajo del actor que hace lo mismo, aunque f&iacute;sicamente, porque ac&aacute; es voluntario. Porque no necesito que nadie me proponga ning&uacute;n papel. Hay algo de estar escribiendo y meti&eacute;ndote en el cuerpo de otro. Es un trabajo raro y apasionante.
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                    alt="En 2023 el dramaturgo publicó &quot;Salo solo&quot;, su primera novela."
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                En 2023 el dramaturgo publicó &quot;Salo solo&quot;, su primera novela.                            </span>
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        <strong>&ndash; Te escuch&eacute; reflexionar sobre c&oacute;mo la virtualidad cambi&oacute; la percepci&oacute;n de nuestros cuerpos y al mismo tiempo segu&iacute;s siendo alguien que no usa tel&eacute;fono celular.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;. No s&eacute; por cu&aacute;nto tiempo. No hago de esto un dogma. Cada vez que viajo me fastidio con las dificultades cada vez mayores de no usarlo. O cuando alg&uacute;n banco te exige alg&uacute;n c&oacute;digo se me pone complicado. Tambi&eacute;n con los turnos m&eacute;dicos, el otro d&iacute;a hice una cosa rid&iacute;cula que fue llevar impresa una autorizaci&oacute;n virtual que deber&iacute;a haber mostrado en un tel&eacute;fono (risas). Lo que creo me permite esto es tener al menos alg&uacute;n punto de vista objetivo sobre el fen&oacute;meno. Sobre todo sobre la parte negativa, la parte positiva no hace falta hablarlo, digo, la propia adopci&oacute;n del medio virtual, por ejemplo, para publicar las primeras versiones de los cuentos habla de sus virtudes. Pero s&iacute; <strong>me permito la observaci&oacute;n de este otro costado da&ntilde;ino</strong>. De lo que est&aacute; quitando. Y tambi&eacute;n, por qu&eacute; no, del lugar de revalorizaci&oacute;n que eso le da a las actividades presenciales y corporales. Observar c&oacute;mo esas actividades empiezan a volverse lugares de resistencia. Espacios de opini&oacute;n contracultural. Peque&ntilde;as acciones antisistema o micropol&iacute;ticas antisistema. No voy en el subte mirando la pantalla, leo. Aprovecho el subte para leer. Camino y cuando camino me olvido del celu. Voy al teatro, apago el celular durante una hora y media y acepto que la vida puede ser mirada desde un solo punto de vista que es la butaca que me toc&oacute;. Sentarse con la paciencia de que las cosas vendr&aacute;n sin la alternativa de darle rewind ni fast forward. Sin ir adelante y sin ir atr&aacute;s. <strong>En este sentido, el teatro dio la vuelta. Digo, el teatro se transform&oacute; como en una especie de lugar de resignificaci&oacute;n del tiempo real, de lo que se hace a pie, del punto de vista &uacute;nico.</strong> Estas cosas que puedo pensar porque no estoy pegado a una pantalla. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pr&oacute;ximo estreno</strong></h2><p class="article-text">
        Por estos d&iacute;as Kartun vive de ensayo en ensayo. <strong>Es que se prepara para el estreno de una nueva obra, que lo tiene una vez m&aacute;s como dramaturgo y director. </strong>Se llama <em>Baco polaco</em> y llegar&aacute; en septiembre al Teatro Sarmiento perteneciente al Complejo Teatral de Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un texto que hab&iacute;a escrito hace unos a&ntilde;os para postularme a un festival de teatro griego que hizo el Konex. Ah&iacute; me fui al viejo libro de <strong>Jan Kott</strong>, <em>El manjar de los dioses</em>, que es sobre tragedia. Kott para m&iacute; es una especie de Dios polaco. Y empec&eacute; a leer sobre tragedia buscando el punto de vista de &eacute;l. Me qued&eacute; muy enganchado con lo que &eacute;l hablaba de las bacantes. Fui a Las bacantes, la le&iacute;, bocet&eacute; r&aacute;pidamente una historia. La obra no fue elegida en aquel momento, pero algo qued&oacute; dando vueltas all&iacute;. Y pasa eso: las cosas que est&aacute;n en la cabeza demandan. Como los amores, como las fascinaciones. Ese romance diminuto de verano que no se va de la cabeza. Queda, y queda y queda dando vueltas. Y un d&iacute;a me sent&eacute;, escrib&iacute; una versi&oacute;n. Se nota que mucho entusiasmo no ten&iacute;a porque despu&eacute;s escrib&iacute; otra cosa diferente. Cada vez que la iba a encarar terminaba con un texto nuevo y me entusiasmaba m&aacute;s con eso &uacute;ltimo. <strong>A veces pasa eso, es como con los hijos: no es que uno al m&aacute;s chiquito lo quiere m&aacute;s, es que lo tiene en brazos y hay algo de estar pegado a &eacute;l que tira. </strong>As&iacute; <em>Baco polaco</em> iba quedando. Hasta que finalmente decid&iacute; montarlo este a&ntilde;o. Es un material muy experimental. Muy experimental. Muy narrativo y con una est&eacute;tica dif&iacute;cil de escenificar. Y sent&iacute; que ten&iacute;a que armar un equipo de audaces y me pareci&oacute; que era momento de hacer algo que so&ntilde;aba hace mucho tiempo que era trabajar con artistas de la Escuela de Arte Dram&aacute;tico de la Ciudad de Buenos Aires, donde yo di clases durante 25 a&ntilde;os&rdquo;, cuenta entusiasmado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Este estreno llega en un tiempo muy vital, con muchas obras en cartel al menos en Buenos Aires. Y, al mismo tiempo, con muchos interrogantes por los cambios anunciados por el gobierno nacional para el Instituto Nacional del Teatro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La situaci&oacute;n es dram&aacute;tica. Es terrible. La repercusi&oacute;n en el circuito se empieza a ver de a poco, pero todav&iacute;a no es tr&aacute;gica. Tomo simplemente el fen&oacute;meno de la Ciudad de Buenos Aires, ser&iacute;a extremadamente m&aacute;s complejo y habr&iacute;a que hablar de todo lo que se pierde en el pa&iacute;s al perder presencia formativa y creativa que ofrece el Instituto en las provincias. Lo que veo ac&aacute; es que hab&iacute;a una oferta muy grande dada por ciertas peque&ntilde;as facilidades que daban los subsidios del Instituto no solamente a los elencos sino tambi&eacute;n a las salas. Esto ven&iacute;a  permitiendo que lugares que eran originalmente estudios en los que se daban clases se fueron transformando en peque&ntilde;as salas que a la vez tambi&eacute;n las necesidades de esos elencos independientes. Esto cre&oacute; un c&iacute;rculo virtuoso de teatro de gran calidad a bajo precio. <strong>Por un lado, un beneficio econ&oacute;mico extraordinario para esa clase media consumidora de teatro que ten&iacute;a acceso a producci&oacute;n variada, de calidad, talentosa y a menos de la mitad de lo que cuesta en una sala grande en la que naturalmente hay otros costos, hay otras demandas</strong>. Esto cre&oacute; un circuito virtuoso que se retroalimenta pero que se corta como todo hilo por el lugar m&aacute;s d&eacute;bil. Entonces, si se cortan estos subsidios o se reducen como estamos viendo, la producci&oacute;n inevitablemente va a bajar. As&iacute;, la ley de oferta demanda har&aacute; que solo sobrevivan aquellos espect&aacute;culos que tienen producci&oacute;n comercial. Por lo tanto solo van a sobrevivir espect&aacute;culos que tienen un valor de entrada alto. Entonces una clase media consumidora de valores de teatro independiente no podr&aacute; acceder y esto se ir&aacute; perdiendo. Ya se est&aacute; viendo, se empieza a  insinuar. 
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                En septiembre, Kartun estrenará &quot;Baco polaco&quot;, su nueva obra teatral.                            </span>
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        <strong>&ndash; &iquest;Qu&eacute; te pasa cuando escuch&aacute;s hablar de &ldquo;la calidad&rdquo; de los espect&aacute;culos que se subsidian?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Cuando alguien discute en esos t&eacute;rminos desde la industria yo le digo &ldquo;basta que entres en Netflix y me digas cu&aacute;ntas series y pel&iacute;culas realmente buenas hay para vos, haceme la lista. &iquest;Entran en una hoja? S&iacute;. &iquest;Cu&aacute;ntas hojas necesitar&iacute;as para hacer el cat&aacute;logo de Netflix? Un libro&rdquo; (risas). Ten&iacute;an guita, ten&iacute;an producci&oacute;n, ten&iacute;an industria. Ten&iacute;an todo lo que necesitaban y sin embargo hay un 90% fallido. Esto tiene que ver con la condici&oacute;n de trabajo del artista. <strong>Es as&iacute;, ten&eacute;s que hacerlo y despu&eacute;s ver. La Ley Nacional de Teatro propon&iacute;a esto, hacer, hacer, hacer.</strong> D&aacute;rselo al espectador y que el espectador cree por la propia energ&iacute;a de su bolsillo este circuito. Si eso se rompe perdemos algo precioso. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En este contexto no solo se anuncian recortes presupuestarios sino que en muchos casos hay ataques directos a figuras del arte o del espect&aacute;culo en t&eacute;rminos generales. &iquest;C&oacute;mo le&eacute;s esto? &iquest;Qu&eacute; ves en esta llamada &ldquo;batalla cultural&rdquo; del gobierno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Hay distintos elementos. Digo, por un lado <strong>hay una clara estrategia de levantar a tal altura la vara de la agresi&oacute;n, del odio, de lo siniestro, para que por debajo pasen pol&iacute;ticas que de otra manera no pasar&iacute;an</strong>. Si, por ejemplo, yo tengo instalada la hip&oacute;tesis de &ldquo;no odiamos lo suficiente a los periodistas&rdquo; y yo la acepto, por debajo de esa vara van a pasar cosas un poco m&aacute;s bajas, pero no menos siniestras. Me parece que el gran desaf&iacute;o es no aceptarlas nunca.<strong> No naturalizar la existencia de ese pensamiento desmesurado y siniestro.</strong> Por el otro lado, los ataques personales se transforman en una especie de arma cotidiana tan peligrosa como lo otro. Si yo acepto la hip&oacute;tesis de que a quien piensa distinto puedo destruirlo por medios de una batalla virtual, por ejemplo, por mentiras, por fake news o por ataques, en realidad lo que estoy haciendo es declarando una guerra. Es inevitable que esto cree una batalla que el otro no busc&oacute;. Que el otro no eligi&oacute;. Llevar la batalla al lado sucio. <strong>A m&iacute; esto inevitablemente me lleva a ver aquellas im&aacute;genes de la preguerra que uno ve&iacute;a en las pel&iacute;culas como zona lejana que ya hab&iacute;a pasado y pensaba que no regresar&iacute;a. El huevo de la serpiente de la Alemania nazi.</strong> Por eso creo que hay algo de lo que est&aacute; pasando que creo que nos obliga a mirar, volviendo al principio, en los mitos de la historia. Digo, ir a los relatos de la historia, ir a sus mitos, y ver justamente c&oacute;mo esa degradaci&oacute;n fue la que de alguna manera cre&oacute; un campo f&eacute;rtil para que crezca el horror en sus m&aacute;s diversas formas.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mauricio-kartun-fascina-capacidad-humanos-construir-sentido-traves-relatos-repetidos_1_12493204.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jul 2025 03:01:40 +0000]]></pubDate>
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