Negacionismo económico de Milei, top 20 en exportación de petróleo y éxodo industrial a Brasil
Javier Milei acumula negacionismo. El climático: niega que el ser humano sea responsable del calentamiento global. El del terrorismo de Estado: niega que la última dictadura haya orquestado un plan sistemático de secuestro, tortura y asesinato y dice que sólo hubo abusos. El de la desigualdad salarial de género: niega que las mujeres cobren menos que los varones por igual tarea. Ahora se suma el negacionismo de la actualidad económica. ¿Qué dirá del incipiente fenómeno de emigración de líneas de producción industrial a las tierras de su enemigo Lula da Silva, Brasil?
Este jueves, en la edición anual argentina del Council of the Americas, organización empresarial norteamericana, en el hotel Alvear, Milei negó que haya subido el desempleo, pese a que el Instituto de Estadísticas (Indec) demuestra que se elevó de 6,9% al 7,8% entre el primer trimestre de 2023 y el mismo periodo de 2026 -última medición-, y pese que parte de los despedidos de la economía formal encontró salida, aunque con menos ingresos, en la precariedad de las apps y otros rebusques. También negó que hayan bajado los salarios, pese a que el Indec informó este jueves sobre los sueldos de junio y sus datos demuestran que están en el caso del sector privado formal 3,2% debajo del nivel de por sí bajo que dejó el anterior gobierno y en el del estatal, 16,6% inferior.
Pero Milei celebró el dato poco creíble del Indec de que mejoró 40% el salario informal. De ser así no bajaría año tras año el consumo. La consultor Scentia difundió este jueves que el consumo masivo cayó 2,6%, pese al efecto positivo del Mundial, y a pesar de que las ventas online de alimentos, bebidas y artículos de higiene subieron 39,9%. La Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) reconoció al mismo tiempo que en el primer semestre su actividad disminuyó 5%, mal que le pese a Marcos Galperin, uno de los pocos empresarios que sigue fanático con Milei. Otro es Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y anfitrión del Council, que en su apertura dijo que el cierre de empresas -30.000 en la era Milei- y los despidos -411.000 en el sector privado formal- valen la pena: “Si es el precio para transformar nuestro país, para que nuestros hijos, nietos en mi caso, puedan vivir en un país normal”.
Milei se enojó con los que hablan de una economía dual, pero en el público empresario que lo recibió con fríos aplausos se percibe esa dicotomía. El canciller Pablo Quirno eran quien encabezaba la acotada claque de su discurso. En cambio, se retiraron sin oírlo Juan Martín Bulgheroni, vicepresidente de Pan American Energy (PAE), que tenía un almuerzo programado y no pudo esperarlo, y Marín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), que se fue a tomar un café con su colega José Urtubey al lobby del hotel.
De un lado vuela el crecimiento de la minería y Vaca Muerta, pero por otro caen el comercio, la industria y la construcción y hasta el campo se queja de la rentabilidad y las retenciones. Por lo menos eso hace Marcos Pereda, que pasó por el Council en medio de su campaña para desplazar al oficialista Nicolás Pino de la presidencia de la Sociedad Rural Argentina en las elecciones del 9 de septiembre. Votan 3.000 afiliados.
Por el estado del Council pasaron algunos ganadores del modelo libertario: Martín Pérez de Solay, CEO de la minera Glencore, una de las más favorecidas por la relajación de la ley de protección de glaciares; María Eugenia Sampalione, directora ejecutiva de la minera Newmont; Hugo Eurnekian, CEO de la petrolera CGC; y Rodolfo Freyre, su par de Southern Energy, el proyecto que llevará gas de Vaca Muerta al mar para exportar al mundo. Otra iniciativa, Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), hará lo propio con el crudo y así meterá ya en 2027 a Argentina entre los 20 principales exportadores mundiales. Superará así a Colombia y expertos como Nicolás Gadano no descartan que pronto se alcance también a potencias petroleras como México y la golpeada Venezuela.
Por eso no es extraño que en esta misma semana, en que los Gandalf marcharon a la residencia porteña de Peter Thiel, su fondo, Thiel Macro, anunció que compraba en bolsa 1% de Vista Oil & Gas, la petrolera de Miguel Galuccio que se centra 100% en el crudo de Vaca Muerta. Galuccio no lo negoció con Thiel: se enteró de la adquisición al mismo tiempo que Thiel Macro la informaba a las autoridades regulatorias de EE UU. Fue días antes de que uno de los pioneros del fracking en ese país, Harold Hamm, comprara con Continental Resources el 50% de Phoenix Global Resources, la petrolera de José Luis Manzano. Se nota que el empresario mendocino dueño de Edenor necesitaba hacerse de fondos tras adquirir recientemente la privatizada Metrogas y la refinería y las estaciones de servicio Shell. Además avanza como candidato para quedarse con la privatización de AySA en sociedad con Mauricio Filiberti, el señor de la producción de cloro. Juntos controlarían medio servicio de luz y todo el de gas y agua de la capital y sus alrededores. ¿Lo objetará la Comisión de Defensa de la Competencia, como a Telecom Clarín, que debió vender parte de la telefonía celular de Movistar a Metrotel?
Pero incluso los triunfadores del modelo tienen negocios que se ven afectados por la merma del consumo, la apertura importadora o el peso sobrevaluado. Y no hay perspectivas de que nada de esto cambie de acá a las elecciones presidenciales de octubre de 2027: ni por mayor empleo, ni mejor salario, ni reactivación del crédito ante la morosidad no sólo de individuos sino también de empresas. Es gracioso cuando funcionarios o empresarios adictos sostienen que el tipo de cambio es el que marca el mercado, cuando el Banco Central está desplegando una artillería de medidas, incluida la suba de la tasa de interés, para evitar que el dólar mayorista supere los $1.500 y se estire la inflación mensual del 2%.
Una de cada cuatro pymes deja de pagar impuestos por su crisis, según el Observatorio Pyme. Es lo primer oque dejan de abonar: la morosidad con bancos sube pero está aún en 3,5%, lejos del 12,8% de las familias (con las billeteras virtuales llega al 30,1%), según datos oficiales recopilados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA). La menor recaudación impositiva complica el superávit fiscal y es uno de los impulsores de la suba del riesgo país, que se elevó a 506 puntos básicos. También crece en la medida en que la economía y la corrupción -comidilla de los empresarios del Council, que la ven a diestra y siniestra- desgastan a Milei y refuezan al gobernador bonaerense, Axel Kicillof. No por nada la presidenta del Council, Susan Segal, quiso reunirse a solas con Kicillof al finalizar su evento y antes de partir a EE.UU. El establishment duda de que pueda haber un tercer candidato pro mercado, más allá del revoleo de nombres de Jorge Brito, Daniel Hadad, Carlos Melconian o Hernán Lacunza. ¿Y Horacio Rodríguez Larreta? Por ahora juega en capital.
En ese contexto cada vez más empresas mudan líneas de producción a Brasil o Paraguay, o deciden que la próxima inversión se radicará allá para exportar al mercado ahora abierto de la Argentina. “Varios de nuestros clientes cerraron producción en Argentina para abastecer desde Brasil”, comenta un consultor. En una de las principales empresas de golosinas reconocen: “Firmas que operaban a fasón en nuestras plantas han llevado algunas producciones a Brasil”.
El consultor Diego Coatz también observa la emigración al socio mayor del Mercosur: “En los últimos años, Brasil viene consolidando un entorno relativamente más atractivo para la localización de inversiones industriales, a partir de una combinación de factores macroeconómicos, comerciales y de política productiva. Si bien en Argentina el mayor orden macro y el menor nivel de regulaciones son una buena noticia, cepo y brecha cambiaria fueron muy nocivos para producir en Argentina, la apreciación del peso vuelve menos competitiva la producción local frente a otros países en un contexto de un sistema tributario que presiona al sector formal y la ausencia de crédito a largo plazo. Además, Brasil lanzó políticas activas: la Nova Indústria Brasil articula financiamiento, innovación, digitalización, exportaciones y transición energética. A esto se le suman otros instrumentos como financiamiento para bienes de capital e innovación y márgenes de preferencia en las compras públicas para bienes producidos localmente.
“La industria automotriz es un ejemplo claro. El programa Mover otorga créditos financieros a las empresas a cambio de inversiones en investigación, desarrollo y producción tecnológica realizadas en Brasil”, cita Coatz. “Al mismo tiempo, Brasil mantiene una política comercial orientada a estimular la producción automotriz local: desde julio los vehículos eléctricos e híbridos importados enfrentan un arancel del 35%, que en 2025 había subido a 25%”, señala, mientras en la Argentina se redujo a 0%.
Hace una década y media, por cada dólar que las multinacionales automotrices invertían en Argentina, destinaban cinco a Brasil, una relación proporcional al mercado de cada país. Ahora la brecha es de uno a 20, según el presidente de la Asociación de Fábricas de Componentes (AFAC), Juan Cantarella. “En los últimos 11 años, 55 empresas autopartistas cesaron su actividad en Argentina, 40 de ellas multinacionales y 15 locales. Once de ellas cesaron en los últimos dos años y medio”, aclara Cantarella. Es decir, el ritmo de cierres no se redujo con Milei: con él dejaron de producir TCCI, Faurecia, Clean Air, SKF, Dana San Luis, Fate, Sintermetal, Metrofund, Cabot, Adient y Cruccianelli.
“En el caso de las multinacionales, ahora proveen mayoritariamente desde Brasil, donde buscan optimizar las inversiones que realizaron allá”, comenta el presidente de AFAC. Son los casos de SKF y Adient. Moura dejó de fabricar baterías para camiones en Pilar y comenzó a traerlas desde su casa matriz en Brasil. Cantarella atribuye el éxodo al “desastre macroeconómico que debió afrontar Argentina, fuerte incertidumbre, gran inseguridad jurídica, falta de competitividad estructural, carga tributaria, esquemas laborales arcaicos que se intentan revertir, sumado a incentivos que se mantuvieron en Brasil”. Rescata el ordenamiento macroeconómico y advierte que “queda pendiente un mayor pragmatismo en la política sectorial”.
Citroën Berlingo y Peugeot Partner dejaron de producirse en El Palomar para importarse de Brasil, Uruguay y Europa. Los productos de cuidado personal Kenvue que se elaboraban en Pilar ahora se importan desde el gigante sudamericano o Colombia. La química Clariant cambió Zárate por Brasil. La fábrica de aisladores eléctricos de porcelana FAPA cerró en Monte Grande y ahora importará desde el socio mayor del Mercosur, Colombia y China. Whirlpool cambió los lavarropas de Pilar por los brasileños.
La fabricante de pinturas Sinteplast dejó de exportar desde la Argentina a mercados como Chile y comenzó a hacerlo desde sus fábricas en Brasil. “Hay un montón de cosas, no solamente la impositiva. También las cargas sociales. Argentina tiene salarios en dólares muy altos. Uno tiene salarios altos en dólares pero la gente no llega a fin de mes. El producto termina siendo más caro acá. En este contexto, los salarios en Argentina son los más caros de la región”, comentó Marysol Rodríguez, directora de Sinteplast, en Ahora Play.
“Hay cierres de líneas de producción de empresas que pasan a comercializar desde China y, en menor medida, desde Brasil”, comenta Roberto Nolazco Masson, director de la consultora brasileña Prospectiva. “Brasil tiene una industria muy potente y un mercado muy atractivo, pero aún así tiene temas impositivos y otros no tan atractivos”.
“El país que crece lento pero de manera sostenida en industria es Paraguay, con un régimen de maquila que obliga a exportar el 100%, con 3% de impuestos, autoabastecimiento energético con hidroelectricidad, lo que reduce la huella de carbono y les facilita el crédito”, destaca Nolazco. “Es un país mediterráneo pero va a exportar langostinos, los productos Peabody, las zapatillas Dass”, se refiere a las máquinas que dejaron de producir Nike y Adidas en Coronel Suárez y se trasladaron a Paraguay.
Cierres de industrias y comercios, mudanza a Brasil, caída del uso del transporte público, pero también de los accesos por autopistas, mayor descreimiento de la política… cualquier parecido con 2001 debe evitar suponer que la historia se repite. Como decía Heráclito, “nadie se baña dos veces en el mismo río”.
AR/CRM