Agenda oficial
La mesa política de Milei suma reformas, pero todavía debe conseguir los votos para aprobarlas
La mesa política del Gobierno volvió a reunirse este martes en la Casa Rosada, después de una semana de interrupción, con una agenda cargada de proyectos legislativos, nuevas reformas económicas y una preocupación que empieza a ganar espacio en los despachos oficiales: la salud del papa León XIV, a menos de un mes de su prevista visita a la Argentina. Con Karina Milei a la cabeza, el oficialismo buscó ordenar sus prioridades parlamentarias para las próximas semanas, aunque buena parte de las iniciativas que pretende impulsar todavía depende de negociaciones abiertas en el Congreso.
Uno de los principales asuntos del encuentro fue la presentación que realizó Federico Sturzenegger, quien llevó a la mesa política los avances de un nuevo proyecto de ley de Mercado de Capitales. La iniciativa contempla modificaciones a 17 leyes vigentes y, según la explicación oficial, apunta a modernizar los mecanismos de financiamiento productivo para comercios y pequeñas y medianas empresas. El texto, sin embargo, todavía se encuentra en etapa de definiciones y ni siquiera tiene fecha de ingreso al Congreso. Antes de enviarlo a Diputados, el Gobierno promete realizar una presentación pública de sus principales lineamientos.
La propuesta se incorpora a una lista cada vez más extensa de reformas que la administración libertaria pretende llevar al Parlamento. El problema para la Casa Rosada no es solamente la cantidad de proyectos que acumula, sino los votos que necesita para convertirlos en leyes. Con una representación legislativa que todavía la obliga a negociar con otros bloques, el oficialismo debe administrar las exigencias de sus aliados y los intereses de los gobernadores, cuyo acompañamiento resulta decisivo para avanzar con buena parte de su programa.
La agenda parlamentaria ocupó buena parte de las conversaciones. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, repasó los preparativos para la sesión prevista para el próximo 21 de octubre, en la que el oficialismo buscará avanzar con distintas iniciativas. Entre ellas figura el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que apunta a endurecer las sanciones contra las empresas que desarrollen actividades económicas en las Islas Malvinas sin autorización argentina.
La iniciativa ya había sido abordada en reuniones anteriores de la mesa política, con la participación del ministro de Defensa, Carlos Presti, y el canciller Pablo Quirno. Su inclusión en el temario vuelve a mostrar el interés del Gobierno por avanzar con una agenda vinculada a la soberanía sobre las islas, aunque el resultado dependerá de los acuerdos que Martín Menem consiga articular en Diputados. En paralelo, la Casa Rosada mantiene abiertas otras negociaciones de mayor peso político, como las del Presupuesto 2027 y la eliminación de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
En el Senado, Patricia Bullrich repasó el trabajo previsto en las comisiones durante esta semana, con la intención de conseguir dictámenes favorables para distintos proyectos y avanzar en la convocatoria a una sesión durante la próxima. El oficialismo intenta coordinar los tiempos de ambas cámaras, aunque entre las aspiraciones de la mesa política y la posibilidad concreta de reunir las mayorías necesarias todavía hay una distancia que deberá resolver en las negociaciones parlamentarias.
Otro de los temas fue la primera ronda de negocios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), programada para el 29 de octubre en Rosario. El encuentro buscará vincular a grupos inversores mineros con proyectos aprobados bajo el régimen con pymes y proveedores nacionales de bienes de capital, insumos y servicios técnicos. La apuesta oficial es que los beneficios concedidos a las grandes inversiones puedan traducirse también en oportunidades para empresas locales, uno de los puntos sobre los que persisten interrogantes respecto del impacto efectivo del régimen sobre el entramado productivo nacional.
La salud del papa León XIV también apareció sobre la mesa. Tras conocerse que el pontífice debía someterse a una intervención quirúrgica para la extracción de un nódulo pulmonar, en el Gobierno comenzaron a seguir con especial atención su evolución, a menos de un mes de la visita apostólica prevista para noviembre. Aunque distintos médicos advirtieron sobre los riesgos que podría implicar un viaje de esas características después de una operación, la Casa Rosada ratificó que hasta el momento no hubo modificaciones en el itinerario previsto.
La confirmación oficial, sin embargo, no alcanza para despejar todos los interrogantes. La visita está programada entre el 8 y el 11 de noviembre e involucra un operativo de seguridad de enormes dimensiones, con actividades multitudinarias en la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y Córdoba. El Gobierno continúa trabajando sobre el cronograma original, aunque cualquier cambio en las condiciones de salud del pontífice podría obligar a revisar una organización que lleva meses de preparativos. Por ahora, la decisión es mantener los planes y esperar.
La reunión se desarrolló sin la presencia del ministro de Economía, Luis Caputo, que se encuentra en Tailandia, donde este martes mantuvo un encuentro con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva. El funcionario busca avanzar en la tercera revisión del acuerdo con el organismo, en medio de versiones sobre tensiones dentro del equipo económico que Milei salió a desmentir públicamente. El Presidente aseguró que mantiene con su ministro una relación “simbiótica”, en un intento por cerrar una discusión que, pese al respaldo presidencial, había logrado instalarse en la conversación política.
La reunión con Georgieva dejó elogios a la disciplina fiscal argentina, según el relato del propio Caputo, pero también coincidió con una revisión a la baja de las proyecciones económicas del FMI. El organismo redujo al 2,1% su estimación de crecimiento para 2026 y elevó al 32,5% su pronóstico de inflación para este año. Son números que introducen un contrapunto con el optimismo que el Gobierno intenta transmitir sobre la marcha de la economía.
PL/CRM