La agenda bilateral

Milei recibirá este viernes al número dos del Departamento de Estado de Trump: quiénes participarán de la reunión

Javier Milei recibirá este viernes a las 11 de la mañana en la Casa Rosada a dos de los principales enviados de Donald Trump a la región. El Presidente mantendrá una reunión con Christopher Landau, número dos del Departamento de Estado estadounidense, y Juan Pablo Segura, responsable de los asuntos del Hemisferio Occidental, quienes llegaron a Buenos Aires con una agenda centrada en inversiones, comercio, seguridad y lucha contra el narcotráfico. Después de varios días de hermetismo, el Gobierno confirmó recién a última hora del jueves los detalles de la audiencia presidencial, aunque sin precisar qué temas concretos se abordarán ni si habrá anuncios al término del encuentro.

La información difundida por la Casa Rosada permitió conocer también la nómina de participantes. Además de Milei y Landau, estarán presentes la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el canciller, Pablo Quirno; el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford; el propio Segura; el embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas; y la asesora principal para Asuntos del Hemisferio Occidental, Viviana Bovo. La confirmación llegó después de una semana en la que el oficialismo administró con cuentagotas la información sobre las actividades de la delegación. Pese a la importancia que el Gobierno suele atribuirle públicamente a su alianza con Washington, el contenido de las conversaciones y los eventuales compromisos que podrían surgir de la reunión siguen bajo reserva.

La confirmación llegó después de una jornada en la que Landau ofreció una conferencia de prensa en el Palacio San Martín junto a Quirno. Allí, el funcionario estadounidense combinó los elogios al rumbo económico de Milei con una defensa explícita de los intereses de las empresas norteamericanas. “No hay otro país en todo el mundo con el cual estemos tan alineados”, aseguró, antes de referirse a las diferencias que existen entre ambos gobiernos por la cuestión Malvinas.

El punto más delicado apareció cuando Landau fue consultado por el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que impulsa el Poder Ejecutivo en el Congreso. La iniciativa contempla sanciones contra las petroleras Rockhopper, de origen británico, y Navitas, israelí, involucradas en el proyecto de explotación hidrocarburífera Sea Lion, en aguas circundantes a las Islas Malvinas. Pero también alcanza a empresas asociadas a esas compañías en otros emprendimientos, una disposición que despertó preocupación entre firmas estadounidenses.

“Nosotros estamos obviamente viendo los intereses de nuestras empresas. Es natural que cualquier país se preocupe por eso, pero quiero destacar que nosotros respetamos el proceso legislativo de la gran nación argentina”, respondió Landau durante la conferencia de prensa. La declaración expuso una de las contradicciones que atraviesan la relación bilateral: mientras Milei busca profundizar su alianza con Trump, Washington sigue de cerca una iniciativa legislativa argentina que podría afectar los negocios de compañías norteamericanas.

La conferencia también permitió conocer otros aspectos de la agenda que llegará este viernes al despacho presidencial. Landau destacó las oportunidades de inversión que ofrece la Argentina y sostuvo que los acuerdos comerciales entre ambos países podrían abrir una nueva etapa de crecimiento económico. El funcionario elogió la política económica de Milei y afirmó que Estados Unidos aspira a convertirse en uno de los principales socios comerciales del país.

La cuestión electoral también apareció durante la conferencia. Consultado sobre si el respaldo estadounidense estaba condicionado a una eventual reelección de Milei en 2027, Quirno sostuvo que el apoyo responde a la confianza construida durante la gestión libertaria y al rumbo económico adoptado por el Gobierno. “El único condicionamiento que existe es que sigamos haciendo lo que estamos haciendo”, afirmó, en referencia a la política de ordenamiento macroeconómico.

Antes de la conferencia, Landau y Segura habían mantenido una reunión con Quirno. Más tarde, el número dos del Departamento de Estado fue recibido por Luis Caputo en el Ministerio de Economía, en un encuentro del que también participaron el embajador Alec Oxenford y Santiago Caputo. El ministro informó que las conversaciones estuvieron orientadas a promover inversiones, aumentar el comercio bilateral y fortalecer la cooperación económica entre ambos países.

La presencia del asesor presidencial en esa reunión recuperó, además, un antecedente político de la relación con Washington. En 2025, Caputo había desempeñado un papel central en las negociaciones informales con el entorno de Trump para conseguir el respaldo estadounidense antes de las elecciones legislativas. Aquel back channel permitió acelerar gestiones por fuera de los mecanismos tradicionales de la diplomacia.

La previa

La visita norteamericana tuvo también una antesala en la Casa Rosada. Karina Milei había recibido el miércoles al embajador Peter Lamelas para repasar el estado del vínculo bilateral, los proyectos de inversión de empresas estadounidenses y la situación política y económica argentina. El Gobierno difundió entonces una fotografía y un breve comunicado, sin profundizar en el contenido de las conversaciones.

Landau y Segura llegaron a Buenos Aires después de una escala en Paraguay, donde mantuvieron encuentros con el gobierno de Santiago Peña, otro de los aliados regionales de Trump. Allí, Washington anunció una asistencia de US$5,5 millones destinada a combatir el financiamiento del terrorismo, perseguir organizaciones vinculadas al narcotráfico y poner en funcionamiento un nuevo centro antiterrorista.

La cooperación en seguridad también forma parte de la agenda bilateral con la Argentina. A comienzos de octubre, Estados Unidos anunció la instalación de una unidad regional de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL), dentro de un programa que contempla US$7,5 millones para proyectos locales. El combate al crimen organizado, la seguridad fronteriza y el intercambio de información aparecen entre los asuntos que ambos gobiernos buscan profundizar.

La reunión de este viernes tendrá lugar después del regreso del Presidente de España, donde participó de actividades políticas en plena campaña electoral y mantuvo un encuentro con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Milei volverá a encontrarse así con representantes de alto nivel de la administración republicana, apenas una semana después de su última visita a Washington, donde participó de una gala organizada por sectores de la derecha estadounidense y mantuvo una conversación con el secretario de Estado, Marco Rubio.

El desembarco de Landau y Segura forma parte de una recorrida regional que comenzó en Paraguay, donde ambos funcionarios mantuvieron reuniones con el gobierno de Santiago Peña, otro de los aliados sudamericanos de Trump. Allí, Washington anunció una asistencia de US$5,5 millones destinada a combatir el financiamiento del terrorismo, fortalecer la persecución de organizaciones vinculadas al narcotráfico y poner en funcionamiento un nuevo centro antiterrorista.

La cooperación en seguridad constituye uno de los ejes centrales de la agenda bilateral con la Argentina. A comienzos de octubre, Washington anunció la instalación de una unidad regional de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL) en el país, dentro de un programa que contempla US$7,5 millones para proyectos locales.

Para la administración Trump, el fortalecimiento de sus vínculos con gobiernos latinoamericanos está asociado a la competencia por inversiones, infraestructura y recursos estratégicos, en particular frente a la expansión de China en la región. Durante la conferencia de prensa, Quirno evitó hablar de discriminación contra empresas de ese origen, aunque advirtió sobre la necesidad de evaluar cuidadosamente quiénes controlan las tecnologías utilizadas en sectores sensibles.

Quiénes son los enviados de Trump

Christopher Landau no es un diplomático de segunda línea. Se desempeña como número dos del Departamento de Estado, apenas por debajo de Marco Rubio, y forma parte del núcleo de funcionarios encargados de ejecutar la política exterior de Trump. Abogado graduado de Harvard, asumió el cargo en marzo de 2025, después de haber sido embajador estadounidense en México entre 2019 y 2021, durante el primer mandato republicano.

Durante su paso por México, Landau estuvo involucrado en las discusiones sobre migración, comercio y seguridad fronteriza, tres asuntos centrales para la agenda de Trump.

Juan Pablo Segura, por su parte, asumió en agosto de 2026 como subsecretario adjunto para los Asuntos del Hemisferio Occidental, el área del Departamento de Estado encargada de las relaciones con América Latina, el Caribe y Canadá. Antes fue secretario de Comercio y Desarrollo Económico de Virginia durante la administración republicana de Glenn Youngkin y cofundó Babyscripts, una empresa tecnológica dedicada al seguimiento remoto de embarazos.

Pero Segura también tiene un perfil ideológico definido, especialmente por sus posiciones contra el gobierno cubano. Antes de viajar a Sudamérica, cuestionó la resolución que se presenta anualmente ante Naciones Unidas para reclamar el levantamiento del embargo estadounidense a Cuba y acusó a La Habana de promover actividades de espionaje contra su país. Su postura refleja la línea dura de la administración Trump hacia Cuba, que defiende la continuidad de las sanciones económicas pese a los reiterados pronunciamientos de la Asamblea General de la ONU en favor de ponerles fin.

PL/CRM