Agenda presidencial

Milei regresó a la Casa Rosada después de casi un mes para reunir al gabinete: “Al populismo no se le gana con más populismo”

24 de agosto de 2026 12:17 h

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Javier Milei volvió este lunes a la Casa Rosada después de 23 días y lo hizo para encontrarse con un problema que había quedado pendiente desde antes de su ausencia: cómo conseguir los votos que el Gobierno necesita en el Congreso. Pasadas las 10, el Presidente reunió a sus ministros por primera vez en un mes y medio, en el comienzo de una semana en la que el oficialismo buscará aprobar dos de las iniciativas que considera centrales para esta etapa de la gestión y evitar que se repita el traspié que sufrió con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.

La última vez que Milei había encabezado una reunión de gabinete había sido el 9 de julio, después del Tedeum por el Día de la Independencia en la Catedral Metropolitana. Desde entonces, la dinámica presidencial se trasladó casi completamente fuera de Balcarce 50: viajes al exterior, encuentros privados en la Quinta de Olivos y, durante la última semana, una sucesión de discursos públicos. Este lunes, cuando llegó a su despacho pasadas las 9.20, llevaba más de tres semanas sin pisar la sede del Poder Ejecutivo.

El regreso coincidió con un momento en el que la Casa Rosada necesita volver a concentrar esfuerzos en la política doméstica. El miércoles, Diputados debatirá la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la nueva versión de la Ley de Inocencia Fiscal, dos proyectos que Milei considera piezas fundamentales para blindar algunos de los principios económicos de su gestión, en momentos donde la opinión pública alerta acerca del parate de la actividad. La prioridad que adquirieron ambas iniciativas fue suficiente incluso para postergar las conversaciones que Diego Santilli venía manteniendo con gobernadores y sectores de la oposición por la suspensión de las PASO.

Esta mañana, los ministros y principales referentes legislativos fueron llegando uno detrás de otro, sin hacer declaraciones. Finalmente, del encuentro participaron el equipo de gabinete, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala; y la senadora Patricia Bullrich. La titular de Capital Humano, Sandra Pettovello, tenía previsto viajar a Salta por una actividad oficial, por lo que no estuvo presente. Más que una reunión de gabinete después de una larga pausa, el encuentro funcionó como el punto de partida de un operativo político que tendrá su prueba decisiva apenas 48 horas después, en el recinto de Diputados.

Pero el Congreso no fue el único tema sobre la mesa. Milei aprovechó el encuentro para ratificar ante sus ministros el rumbo económico y descartar cualquier modificación de su programa frente a las señales de enfriamiento de la actividad. Según reconstruyeron fuentes oficiales, el Presidente insistió en que “al populismo no se le gana con más populismo” y sostuvo que no está dispuesto a abandonar las ideas que guiaron hasta ahora su administración en busca de un mejor resultado electoral. También planteó que la credibilidad acumulada durante estos años llevó tiempo y que un cambio de rumbo podría ponerla en riesgo.

La discusión estuvo atravesada especialmente por el aumento de la morosidad, uno de los indicadores que comenzó a ganar espacio en el debate económico durante las últimas semanas. La lectura que hizo el Gobierno puertas adentro es que los números no permiten hablar de una situación de crisis y que el incremento de la mora habría comenzado a revertirse. Los funcionarios repasaron además las medidas con las que buscan mejorar las condiciones de financiamiento, entre ellas la baja de la inflación y del riesgo país y las conversaciones con distintos actores del sector financiero para renegociar tasas y extender plazos.

La preocupación no resulta casual. La morosidad comenzó a convertirse en uno de los indicadores utilizados para describir las dificultades que atraviesan hogares y empresas después de varios meses de actividad estancada, especialmente por el crecimiento de los atrasos en tarjetas de crédito y préstamos personales. En la Casa Rosada buscan desacoplar ese fenómeno de la discusión sobre el rumbo económico: sostienen que se trató de un deterioro transitorio, que los últimos registros ya muestran una desaceleración y que la respuesta debe pasar por mejorar las condiciones de financiamiento antes que por estimular artificialmente el consumo. La inclusión del tema en una reunión encabezada por el propio Milei, de todos modos, revela hasta qué punto la discusión sobre el endeudamiento de las familias comenzó a ocupar un lugar en la agenda política del Gobierno.

El diagnóstico se extendió también al terreno político. En el gabinete atribuyeron parte de la incertidumbre a discursos que, según la interpretación oficial, buscan instalar temor tanto en la sociedad como en los mercados. Frente a ese escenario, Milei pidió insistir en la difusión de los resultados que el Gobierno considera positivos y evitó cualquier señal que pudiera interpretarse como una corrección del programa económico. La conclusión que transmitió a sus ministros fue, en esencia, que las dificultades actuales deben ser atendidas sin modificar el rumbo.

Allí aparece también la apuesta legislativa de esta semana. El oficialismo buscará aprobar y girar al Senado dos proyectos que considera centrales para la agenda económica. El primero es la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, presentada por el propio Milei en cadena nacional y definida por el Presidente como una de las iniciativas más importantes de esta etapa de su gobierno. La intención es llevar a la letra de la ley algunas de las restricciones que la administración libertaria aplicó desde diciembre de 2023 como parte de su programa económico.

El proyecto reduce los objetivos del Banco Central y establece como mandato central la preservación del valor de la moneda. También prohíbe los adelantos transitorios al Tesoro y los préstamos a las provincias, restringe el uso de letras intransferibles y limita la transferencia de utilidades a las ganancias reales obtenidas por la entidad. Para Milei, se trata de convertir en una restricción legal aquello que hasta ahora depende fundamentalmente de una decisión de política económica. En los términos libertarios, impedir que futuros gobiernos vuelvan a utilizar la emisión monetaria como una herramienta habitual de financiamiento del déficit.

La segunda apuesta será Inocencia Fiscal II, una modificación de la ley sancionada anteriormente por el Congreso que amplía el universo de contribuyentes habilitados para ingresar al Régimen Simplificado del Impuesto a las Ganancias. La iniciativa elimina los actuales topes de ingresos y patrimonio para personas humanas y sucesiones indivisas residentes en el país y extiende hasta el 31 de diciembre de 2027 el plazo para acceder a sus beneficios.

Cambio de dinámica

El propio Milei se involucrará en el operativo legislativo: mañana recibirá en Balcarce 50 a diputados y senadores de La Libertad Avanza. El apuro tiene un antecedente reciente. Desde la última reunión de gabinete, el Gobierno debió resignar la flexibilización de las restricciones para la compra de tierras rurales por parte de extranjeros, incluida originalmente en la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. La resistencia que despertó la propuesta obligó al oficialismo a retirar ese capítulo y puso las miradas sobre Federico Sturzenegger, su principal impulsor, quien días después debió explicar esa y otras iniciativas ante la mesa política. De allí surgió la decisión de someter los proyectos con impacto político, parlamentario o territorial a una discusión interna más amplia antes de avanzar.

Milei se encargó, sin embargo, de dejar en claro que ese nuevo filtro no supone un debilitamiento de Sturzenegger. Después de abrazarlo durante el homenaje a San Martín, volvió a respaldarlo públicamente en el Council of the Americas: “Cuando ustedes vean a un sorete, a una mierda humana, criticándolo a Federico, es porque le está tocando un negocio a un prebendario, a un chorro y a un corrupto”, afirmó.

La experiencia también obligó al Gobierno a prestar mayor atención a las negociaciones con las provincias. En la sesión del miércoles se incorporaron iniciativas reclamadas por distintos distritos, entre ellas la reducción del IVA para la fécula de mandioca impulsada por Misiones, mientras Santilli mantiene abiertos canales con los gobernadores. La discusión de esta mañana dejó en evidencia, sin embargo, que mientras la Casa Rosada acepta revisar la forma en que procesa políticamente sus iniciativas, Milei no parece dispuesto a trasladar esa flexibilidad al programa económico: frente a las primeras señales que alimentan el debate sobre un eventual cambio de rumbo, la respuesta presidencial volvió a ser que el rumbo no se toca.

PL/MC