El Gobierno y la inteligencia artificial

La crítica de Harari sobre las empresas sin humanos golpeó a Milei y pone en riesgo la fantasía de Peter Thiel

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La crítica del historiador israelí Yuval Harari a la idea de Javier Milei de crear sociedades sin humanos golpeó de lleno en el corazón del Gobierno. Lejos de cuestionar su retórica, el presidente libertario agachó la cabeza: “¡Ya estoy preparando mi respuesta para ver si podemos disipar sus temores!”, tuiteó, admitiendo así que no estaba a la altura intelectual de contestarle al instante al autor de los ya célebres Sapiens (2011), Nexus (2020) y Homo Deus (2015), cuyas páginas cierra con una advertencia abrumadora para la especie humana: “¿Qué le ocurrirá a la sociedad, a la política y a la vida cotidiana cuando algoritmos no conscientes pero muy inteligentes nos conozcan mejor que nosotros mismos?”.

Milei le debe la respuesta a Harari desde el lunes pasado. En el Financial Times, el escritor elogió al libertario pero alertó que convertir al país en un paraíso sin control para la IA es una herramienta “extremadamente riesgosa”. Según explicó, el reconocimiento legal de empresas creadas por algoritmos funcionaría como una especie de “llave maestra” que permitiría a sistemas de inteligencia artificial intervenir de manera autónoma en ámbitos financieros, económicos y políticos. 

Harari también planteó que estas corporaciones podrían poseer bienes, contratar personal, participar en operaciones comerciales internacionales, iniciar acciones judiciales e incluso realizar aportes a campañas políticas sin que existiera una persona humana directamente responsable de sus decisiones. “Milei espera convertir Buenos Aires en una nueva Ámsterdam. Corre el riesgo de convertirla en una nueva Batavia”, escribió en referencia a la capital de las antiguas colonias neerlandesas en Asia –hoy Yakarta, hoy capital de Indonesia– asociada históricamente al poder de las grandes compañías comerciales.

Harari respondía en el mismo periódico de color salmón del círculo financiero global en el que Milei publicó una columna el 4 de junio pasado firmada junto a Federico Sturzenegger titulada “Argentina invita a la inteligencia artificial a liberarse” (“Argentina invites AI to free itself”, en su título original en el inglés). 

Un funcionario –y mano derecha del ministro de Desregulación– admitió ante elDiarioAR la incomodidad que generó la crítica de Harari: “Lo admiro profundamente en su pensamiento, he leído todos sus libros, y estuve en su charla al respecto en el World Economic Forum. Pero creo que tiene un prejuicio con la IA, y comete un error al decir que la IA va a contratar empleados. El tipo societario nuestro es para empresas que no requieran trabajadores en relación de dependencia”.

El proyecto que el Poder Ejecutivo envió al Senado el 29 de mayo plantea una modificación profunda de la Ley General de Sociedades, vigente desde hace más de medio siglo. Entre sus puntos más novedosos, incorpora la figura de las “sociedades automatizadas”, definidas como aquellas que desarrollan su actividad mediante sistemas algorítmicos autónomos o agentes de inteligencia artificial, sin necesidad de contar con empleados en relación de dependencia ni personal destinado a su funcionamiento habitual. La iniciativa también introduce las DAOs (Sociedades Descentralizadas Autónomas Operativas), organizaciones sustentadas en contratos inteligentes y mecanismos de gobernanza basados en tecnología blockchain, capaces de constituirse y operar por completo en entornos digitales. A esto se suma la posibilidad de que los conflictos societarios sean sometidos a la legislación extranjera que acuerden las partes involucradas. 

“Lo más importante que hay que saber sobre la IA es que no es simplemente otra herramienta. Es un agente. Puede aprender y cambiar por sí mismo, y tomar decisiones por sí mismo. Un cuchillo es una herramienta. Puede usar un cuchillo para cortar ensalada o para asesinar a alguien, pero tú decides qué hacer con él. La IA es un cuchillo que puede decidir por sí mismo si cortar ensalada o cometer un asesinato”, planteó Harari en su última exposición en el World Economic Forum en Davos, hace cuatro meses, aquella a la que asistió el funcionario de Sturzenegger y Milei citado, y que está muy involucrado en el proyecto de ley de sociedades automatizadas. 

“Le vamos a responder”, avisó este viernes el funcionario sobre el debate que abrió Harari. Pero la incomodidad en el seno libertario existe. Y trasciende a los dichos de Harari. “A veces siento que pasamos de Alberdi y la Constitución Nacional a la Unión Soviética”, se quejó una voz de La Libertad Avanza por el freno de los propios aliados que tienen los proyectos de desregulación en el Congreso.

Más el llano local, el abogado y especialista en Derecho e IA por la Universidad de Salamanca Nicolás Bevilacqua planteó a elDiarioAR: “La inteligencia artificial no es una aplicación más ni una innovación comparable a cualquier avance tecnológico del pasado. Es una herramienta con –cada vez más– capacidad para intervenir en decisiones que afectan el empleo, el crédito, la salud, la educación, la seguridad y el acceso a derechos fundamentales. Por eso, la pregunta central ya no es cuánto Estado debe retirarse, sino cuánto Estado necesita una democracia para evitar que tecnologías cada vez más poderosas operen sin controles, sin transparencia y sin responsabilidades”.

Si la ley de sociedades automatizadas aún no avanzó siquiera en comisiones del Senado es porque Bullrich tiene otros problemas que resolver antes. Los gobernadores y las bancas del PRO y la UCR ya están pidiendo nuevos cambios en la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que desregulariza la venta de tierra a extranjeros. La sesión para votar esa iniciativa iba a ser la semana pasada, pero se pateó para esta; y el riesgo Adorni obligó a Bullrich a postergarla una semana más.

Y así como a Harari, el proyecto de sociedades automatizadas también llamó la atención a otro nombre influyente en el escenario global: Peter Thiel, el tecnomagnate dueño de Palantir que reside en una mansión en Barrio Parque y quiere auspiciar la Argentina de la inteligencia artificial libertaria. Porque aunque en el Gobierno lo nieguen, la ley de reforma societaria le vendría como anillo al dedo al multimillonario que juega al ajedrez en el club Torre Blanca de Almagro.

Thiel se lo dijo a Juan Grabois cuando lo recibió en su casa la semana pasada días antes de la muerte del Indio Solari, según pudo reconstruir elDiarioAR. El empresario convocó al diputado del kirchnerismo vía mensaje de texto para hablar de la encíclica papal Magnifica Humanitas –donde justamente León XIV alerta sobre la inteligencia artificial– pero sobre todo le transmitió un especial interés por la posibilidad de que en el país se permitan crear empresas sin humanos. 

Grabois salió de la mansión con la sensación de que Thiel no era una mente brillante, sino “apenas un programador” que sabe muy bien cómo vender su producto de procesamiento de base de datos a nivel masivo. Los servicios de Palantir ya están incorporados en distintas áreas de seguridad, defensa y videovigilancia de países como Estados Unidos e Israel. 

Revista Noticias reveló la imagen de Grabois ingresando a la mansión y Clarín contó otra fantansía de Thiel en Argentina: busca crear en conversaciones con Santiago Caputo una ciudad “con reglas propias” que le permita a los inversores globales vivir sin tener que rendir cuentas al Estado. El asesor de Milei tuitó días atrás: “La Nueva Argentina que el Presidente está construyendo desde las cenizas del Antiguo Régimen Colectivista merece una ciudad emblema acorde al futuro de prosperidad que nos espera”.

Milei propone abrir la Argentina sin control a los magnates tech, tanto por las sociedades automatizadas como por el atractivo de exención impositiva y externalización de las ganancias a la instalación de data-centers o la explotación minera a mayor escala vía el Super-RIGI. El proyecto avanza en el Congreso pero no tiene allanado el camino para su sanción, aunque el Gobierno quiere que sea en el próximo mes para que pase desapercibido debajo de la atención que genera el Mundial. También la respuesta de Milei a Harari pasaría bajo el radar de la pelota.

MC