La Operación Masacre de Walsh
Juicio histórico por los fusilamientos de José León Suárez: testificó a los 94 años Juan Carlos Livraga, “el fusilado que vive”
En el juicio por la verdad histórica sobre los fusilamientos de José León Suárez de 1956 que comenzó este miércoles en San Martín, declaró como testigo Juan Carlos Livraga, “el fusilado que vive”, el hombre que le reveló la historia a Rodolfo Walsh y desencadenó la escritura de la emblemática investigación periodística Operación Masacre. Tiene 94 años —los cumplió el 14 de junio— y envió un texto desde California, Estados Unidos donde reside desde hace año. El escrito fue leído ante el tribunal a cargo de la jueza Alicia Vence.
El juicio —el primero en el fuero federal por los hechos de la noche del 9 al 10 de junio de 1956— busca la reparación histórica de las familias de las cinco víctimas fatales y acusa al Estado —en aquel entonces representado por la Revolución Libertadora de Aramburu y Rojas— de haber cometido delitos de lesa humanidad. Cinco hombres fueron asesinados: Carlos Lizaso, Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Vicente Rodríguez y Mario Brión. Otros siete hombres sobrevivieron, entre ellos Livraga, que aún está vivo.
Otro responsable clave de entonces fue el jefe de la Policía bonaerense, el teniente coronel (R) Desiderio Fernández Suárez, quien ordenó la detención de los hombres en una casa en Florida y luego exigió su ejecución en un descampado. Como informó elDiarioAR, el nieto del jefe policial que ordenó los fusilamientos es actualmente embajador de Milei en México: se trata de Leandro Fernández Suárez.
El proceso se desarrolla en el Auditorio Hugo del Carril, emplazado en el mismo lugar donde estuvo el basural de José León Suárez. Las audiencias continuarán este jueves y viernes, cuando se espera la condena.
El testimonio de Livraga
En su declaración, Livraga narró los momentos del fusilamiento con una precisión estremecedora. Describió cómo lo tiraron al suelo, vio un charco de agua que se movía desde la pared, escuchó a Rodríguez gritar “hijos de puta, mátenme” mientras le disparaban, y recordó que una voz dijo “ese respira, tírenle”. “Siento un disparo pasar por mi nariz, otro más en mi nariz y cara, duermo, abro los ojos, dolor siento en mi cara”, escribió. Así sobrevivió a la masacre ordenada por Fernández Suárez en la madrugada del 10 de junio de 1956.
En su relato también contó cómo lo llevaron en un Jeep al hospital —“a menos de una yarda ven la van que nos trajo, gente tirada, el ayudante va y viene con el informe: 'muertos, nada más'”— y cómo se identificó en la enfermería: “Como te llamas, Juan Carlos Livraga”. Allí llamaron a su padre. Pero la internación fue breve: la policía llegó y lo sacó en camilla. Un hombre bien vestido le ofreció “píldoras calmantes” antes de subirlo a otro Jeep. Estuvo detenido varios días.
Livraga también evocó su paso por la cárcel de Olmos, con un tono que chocó con la crudeza de lo anterior: recordó el día en que salió tras su detención, la emoción de sus padres emocionados, y la gente cantando su nombre. “Gracias a la vida por este momento”, escribió al final de ese pasaje.
Luego del testimonio por escrito de Livraga, expusieron ante el tribunal familiares de las víctimas, como Berta Carranza y Delia Garibotti. “Quiero que se haga justicia. Que a pesar de que no estén los asesinos, que esto se conozca. Que sean declarados crímenes de lesa humanidad. Porque por más que hayan pasado 70 años, queremos que sea ley. Y que se pueda tratar en las escuelas, en diferentes espacios. Que la historia, como ellos dicen hoy, en este gobierno negacionista... que la del movimiento la cuenten completa”, cerró Berta su exposición antes de un cuarto intermedio para la audiencia de este jueves, antes de la jornada final del viernes.
MC