La caída del empleo formal se prolonga tras la reforma laboral y suma 160.000 puestos perdidos desde junio de 2025
La caída del empleo asalariado privado registrado se prolongó durante catorce meses consecutivos, la racha negativa más extensa desde el inicio de la serie desestacionalizada, en 2009. Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), elaborado sobre datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), desde junio de 2025 se perdieron 160.119 puestos de trabajo, de los cuales 134.034 corresponden a los primeros siete meses de 2026.
El retroceso continuó después de la sanción de la reforma laboral impulsada por el Gobierno, que presentó los cambios normativos como una herramienta para promover la contratación formal. En julio, último mes relevado por el IAG, desaparecieron otros 12.716 empleos privados registrados. La caída persiste pese al objetivo oficial de impulsar el empleo formal, aunque los datos disponibles no permiten atribuirle a la reforma una relación causal directa.
Desde el inicio del gobierno de Javier Milei, la pérdida acumulada de empleo privado registrado asciende a 303.500 puestos, según el mismo informe. El deterioro también se refleja en el cierre de empresas y en las pérdidas concentradas en sectores como la industria, la construcción y el comercio.
Menos empleadores y pérdidas en casi todo el país
Un relevamiento del IAG basado en estadísticas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) contabilizó 32.290 empleadores menos entre noviembre de 2023 y julio de 2026, una reducción del 6,3% del total.
La contracción alcanzó a casi todo el país, aunque con diferencias entre provincias. La Rioja registró la mayor caída porcentual de empleadores, con un 21,7%, seguida por Tierra del Fuego (-15,8%), Chaco (-14,2%) y Catamarca (-13,7%). En la provincia de Buenos Aires, la reducción fue del 6%. Neuquén fue la única jurisdicción que mostró un crecimiento en ese relevamiento, del 0,8%.
En materia de empleo, otro de los análisis incluidos en los materiales indica que 22 de las 24 jurisdicciones perdieron puestos privados registrados desde noviembre de 2023. La provincia de Buenos Aires registró 90.103 empleos menos y la Ciudad de Buenos Aires, 44.955. En términos relativos, las mayores caídas se produjeron en Tierra del Fuego (-17,9%) y Santa Cruz (-16,1%).
Las pérdidas se concentraron en actividades vinculadas con el mercado interno. Desde noviembre de 2023, la industria perdió 88.496 empleos registrados; la construcción, 62.700; y el comercio, 15.200. En conjunto, los tres sectores acumularon 166.396 puestos menos. En contraste, el agro incorporó 11.822 trabajadores y la pesca, otros 1.300. La minería y la intermediación financiera también registraron bajas, de 7.676 y 8.513 puestos, respectivamente.
La evolución refleja una dinámica desigual entre actividades. Según el análisis incluido en los materiales, el crecimiento económico se concentró en sectores como la agroindustria, la energía y los servicios financieros, sin compensar las pérdidas en la industria, la construcción y el comercio. La industria acumuló, además, veinte meses consecutivos de caída del empleo y alcanzó su nivel más bajo desde marzo de 2021.
Sturzenegger reconoce la caída, pero la atribuye al monotributo
Frente al retroceso del empleo asalariado formal, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, sostuvo que una parte de la caída responde al desplazamiento de trabajadores hacia el monotributo. En una columna publicada en La Nación, reconoció la pérdida de puestos formales, pero defendió el crecimiento de las modalidades independientes como parte de una transformación del mercado laboral que, según su interpretación, comenzó antes de la actual gestión.
“Respecto a que caen los asalariados formales aun cuando se hayan sumado 500.000 empleos, es cierto”, escribió. Para respaldar su argumento, afirmó que durante los últimos tres años se incorporaron 190.000 asalariados no registrados y 491.000 trabajadores no asalariados, principalmente monotributistas.
Sturzenegger vinculó ese cambio con las modificaciones al régimen simplificado aprobadas mediante la Ley Bases. Según su planteo, la mayor flexibilidad y la menor carga tributaria favorecieron el traslado hacia el trabajo independiente. También rechazó que esa expansión deba interpretarse necesariamente como un deterioro de las condiciones laborales. “Los sueldos de los monotributistas no son muy diferentes a los de los asalariados”, sostuvo.
Sin embargo, el aumento del monotributo no compensó la pérdida de empleos en relación de dependencia. Según otro de los relevamientos, entre noviembre de 2023 y junio de 2026 desaparecieron 246.312 puestos asalariados privados, 87.629 públicos y 20.187 en casas particulares. En total, se perdieron 354.128 empleos registrados en relación de dependencia, mientras que los trabajadores cuya ocupación principal es el monotributo aumentaron en 169.026. Aun al sumar esa modalidad, el balance arroja una reducción de 184.643 personas en el conjunto considerado por ese análisis.
La diferencia entre ambas formas de ocupación también se refleja en las condiciones laborales. El empleo asalariado formal incluye aportes jubilatorios, obra social, aguinaldo y vacaciones pagas, además de las protecciones que correspondan a cada actividad. En el monotributo, el trabajador debe afrontar sus propias obligaciones y no cuenta con las mismas garantías que una persona contratada en relación de dependencia.
Salarios rezagados y aumento de la pobreza
La pérdida de puestos de trabajo se combina con dificultades para recuperar el poder adquisitivo. En julio, los salarios del sector privado registrado permanecían un 3,2% por debajo de noviembre de 2023 en términos reales, según el IAG. En septiembre, los aumentos salariales del 1,8% quedaron por debajo de la inflación mensual del 1,9%, de acuerdo con los datos incluidos en el material.
El deterioro de los ingresos convive con los indicadores sociales. Para el semestre enero-junio de 2026, los datos atribuidos al INDEC en los borradores ubican la pobreza en el 32,3% de la población y la indigencia en el 7,5%. El material señala aumentos de 4,1 y 1,2 puntos porcentuales, respectivamente, aunque esa comparación requiere verificación.
Hasta julio de 2026, la caída del empleo asalariado privado registrado seguía sin revertirse. El crecimiento de otras modalidades de ocupación no había compensado las pérdidas acumuladas en el trabajo formal.
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