Efemérides
Día Internacional de la Democracia: ¿por qué se celebra cada 15 de septiembre?
El 15 de septiembre no suele aparecer entre las fechas más recordadas del calendario cívico argentino. No tiene actos masivos, ni feriados, ni ceremonias oficiales que paralicen la agenda pública. Sin embargo, cada año, desde 2007, el mundo detiene un instante su ritmo para recordar algo que parece obvio pero nunca lo es: la democracia es un sistema, sí, pero también es un hábito. Y como todo hábito, puede fortalecerse o debilitarse.
Una efeméride que nació mirando al futuro
La fecha fue establecida por la Asamblea General de la ONU en 2007, en un contexto global marcado por la preocupación por el retroceso de instituciones democráticas en distintos países. No se trató de un gesto simbólico: fue una advertencia. La democracia, dijeron entonces, no es un estado permanente sino un proceso que requiere vigilancia, participación y transparencia.
Desde entonces, cada 15 de septiembre funciona como un recordatorio internacional de que los sistemas políticos no se sostienen solos. Necesitan ciudadanos activos, medios libres, justicia independiente y gobiernos que acepten límites.
Qué dice la ONU
“En el Día Internacional de la Democracia, nos enfrentamos a un mundo en el que las divisiones son cada vez más profundas. Los conflictos se multiplican, la confianza se erosiona y el contrato social entre los ciudadanos y sus gobiernos se ve socavado.
La democracia es algo más que unas elecciones. La democracia consiste en velar, día a día, por los derechos humanos, el estado de derecho y la participación significativa de todas las personas en la vida cívica y política. Se nutre del diálogo, la colaboración y el esfuerzo por comprender los distintos puntos de vista, incluidos los de la sociedad civil.
El énfasis que se puso este año en los procesos democráticos deliberativos nos recuerda la importancia de reunir a personas de todos los ámbitos de la sociedad para enriquecer la toma de decisiones, fomentar la confianza y construir sociedades más pacíficas, inclusivas y resilientes.
La democracia nunca debe darse por sentada. Cada vez que optamos por el diálogo en lugar de la división, y por la cooperación en lugar de la confrontación, la estamos fortaleciendo.
Hoy y todos los días, renovemos nuestro compromiso de garantizar que todas las voces cuenten y que la democracia traiga consigo la paz, la dignidad y la inclusión que toda sociedad necesita y merece“.
Argentina y una democracia que aprendió a resistir
En Argentina, la fecha se inscribe en una historia más larga y más compleja. A 43 años del retorno democrático, el país sigue discutiendo cómo fortalecer sus instituciones, cómo garantizar derechos y cómo evitar que la polarización erosione la convivencia. La efeméride llega en un momento en el que el debate público está atravesado por tensiones políticas, reformas estructurales y discusiones sobre el rol del Estado, el Congreso, la Justicia y los medios.
El Día Internacional de la Democracia invita a mirar esa agenda con otra perspectiva: no como un campo de batalla, sino como un espacio de construcción colectiva.
Democracia: más que elecciones
La ONU suele insistir en un punto que vale recordar: la democracia no se reduce a votar cada dos o cuatro años. Incluye la libertad de expresión, el acceso a la información, la igualdad ante la ley, la participación ciudadana y la posibilidad de exigir rendición de cuentas. Es un sistema que se sostiene en prácticas cotidianas: desde la transparencia en la gestión pública hasta el respeto por las minorías.
En tiempos de desinformación, discursos de odio y crisis de representación, la efeméride funciona como una pausa para preguntarse qué significa hoy vivir en democracia y qué responsabilidades implica.
Un día para mirar hacia adelante
El Día Internacional de la Democracia es una oportunidad para recordar que la democracia se debe centrar en las personas. La democracia es tanto un proceso como un objetivo, y solo con la participación y el apoyo plenos de la comunidad internacional, los gobiernos, la sociedad civil y las personas, el ideal de la democracia puede convertirse en una realidad para que todos puedan disfrutarla en todas partes.
La libertad de expresión es un derecho humano fundamental, consagrado en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Pero en todo el mundo hay gobiernos y personas con poder que encuentran muchas formas de obstaculizarla.
El artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos dice: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”.
El vínculo entre la democracia y la libertad de prensa está también consagrado en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
El Fondo para la Democracia: las personas como prioridad
El Fondo de las Naciones Unidas para la Democracia (UNDEF) ha desempeñado un papel crucial en la promoción de los valores democráticos en todo el mundo a lo largo de sus más de 20 años de existencia.
Desde su creación, el Fondo empoderóo a la sociedad civil, apoyó la participación inclusiva y fortaleció las instituciones que defienden los derechos humanos y el estado de derecho. Sus proyectos llegaron a las comunidades de base, dando voz a los marginados, promoviendo la igualdad de género y fomentando la gobernanza transparente. Mediante la financiación de miles de iniciativas, el Fondo para la Democracia se convirtió en una fuerza vital para ayudar a las personas a forjar su propio futuro a través del diálogo, la participación ciudadana y la innovación democrática.
La influencia del Fondo fue especialmente significativa en lugares donde la democracia es frágil o se ve amenazada. Al invertir en organizaciones de la sociedad civil, medios de comunicación independientes y movimientos liderados por jóvenes, el Fondo ha contribuido a crear culturas democráticas resilientes desde la base.
En un momento marcado por la desinformación, el autoritarismo y la reducción del espacio cívico, su labor es más relevante que nunca. Al celebrar el vigésimo aniversario, no solo festejamos los logros del Fondo, sino también el coraje de las personas y comunidades a las que presta apoyo, que siguen defendiendo la democracia como fuerza impulsora de la dignidad, la inclusión y la paz.