Tras el debate por las importaciones

Mientras amenaza con un antidumping, Techint se presenta para construir el nuevo gasoducto de Vaca Muerta

En Southern Energy, el consorcio que exportará gas de Vaca Muerta por barco al mundo, les llama la atención que el grupo Techint pataleara públicamente por su derrota en la licitación para proveer los tubos del gasoducto que unirá formación neuquina con la costa rionegrina justo cuando está subastándose la obra que instalará esos caños. La constructora Techint es una de las diez que presentó oferta técnica en esta nueva licitación que se definirá a fines de marzo.

Por un lado, el grupo de Paolo Rocca amenaza con presentar un recurso antidumping (contra la venta por debajo del costo, que es competencia desleal) contra la importación de tubos indios Welspun, que los elaborará con acero chino, después de una licitación que finalizó el 23 de diciembre y que el conglomerado ítaloargentino intentó reabrir hasta que Southern Energy ratificó su decisión el 7 de enero. Todo el entuerto fue revelado el pasado domingo en el diario La Nación. Por otro lado, Techint se presentó por estos días en alianza con Sacde, la constructora de Marcelo Mindlin, para construi el gasoducto, en competencia contra Contreras Hermanos en consorcio con la norteamericana Pumpco y la italiana Bonatti; Víctor Contreras SA en sociedad con la italiana Sichim; BTU, OPS, la brasileña Bueno Engenharia y IEB Construcciones, según las listó Econojournal. Está en juego un tubo de 480 kilómetros y una planta compresora en Neuquén. Los oferentes pueden ofertar por toda la obra o partes de ella.

Habrá que ver qué decide Southern Energy, que encabeza Pan American Energy (PAE, de los Bulgheroni, la británica BP y la china CNOOC), seguida por la estatal YPF (su presidente, Horacio Marín, exjecutivo de Tecpetrol, la petrolera de Techint), Pampa Energía (que también es de Mindlin), la británica Harbour y la noruega Golar. Es histórica la tirantez entre el petrolero Alejandro Bulgheroni y el fabricante de tubos Rocca, pero este nuevo conflicto fue más allá.

Sin embargo, será difícil que Southern Energy pueda objetar la propuesta técnica de Techint, que está haciendo ahora un oleoducto desde Vaca Muerta a la costa de Río Negro para la exportación y que en 2022 y 2023 hizo con Sacde en tiempo récord el gasoducto Néstor Kirchner (rebautizado Perito Moreno por el actual gobierno) para llevar el gas neuquino a la provincia de Buenos Aires. El Kirchner fue un negoción para el grupo de Rocca: en Brasil fabricó el acero, en Valentín Alsina fabricó con eso los tubos, construyó el tramo principal del ducto y después lo aprovecha inyectándole gas de Tecpetrol. La clave estará en la oferta económica, en la que trastabilló la siderúrgica de Techint, Tenaris.

La licitación de la provisión de los caños había comenzado en octubre pasado con la presentación de ofertas técnicas de diez empresas, incluidas Tenaris, Welspun y otras de India, China, Colombia, España y México. Sólo seis aprobaron la primera fase y pudieron acercar su propuesta económica: la de Techint, Welspun, otra india y tres chinas. La finalmente ganadora ofertó los tubos por US$203 millones y Tenaris, por 296 millones, un 45% más, aunque en el grupo argentino alegan que los indios excluyeron gastos como aranceles de importación o flete mientras que ellos incluían descuentos y servicios. Los rivales chinos pedían un 15% más que Welspun.

Sin conocer las ofertas de los demás, la subasta preveía una segunda instancia para mejorar las propuestas iniciales. Techint abarató la suya, pero quedó 40% más cara que la de la ganadora india. Ya no rige más la ley de compre nacional, que derogó el presidente Javier Milei y que permitía que las grandes empresas locales venzan en las licitaciones con precios hasta 8% más onerosos (15% en el caso de las pymes).

El 23 de diciembre, el directorio de Southern Energy decidió por unanimidad, es decir, con el voto de los representantes de los Bulgheroni pero también de los de Marín y Mindlin, que Welspun era la triunfadora. Ya había terminado el proceso, pero al día siguiente Tenaris presentó una tercera propuesta por US$250 millones. El consorcio exportador la rechazó el 30 de diciembre. El 6 de enero, la acerera de Techint hizo un cuarto intento e igualó la oferta de Welspun, aunque admitió que iba a pérdida sólo para mantener la actividad en su planta de Valentín Alsina. Un proyecto así podría sumar 300 empleos, según fuentes gremiales. Pero el 7 de enero el grupo liderado por PAE, la dueña de Axion Energy, volvió a desechar la intención de Rocca con el argumento de que había cerrado ya con el gigante indio.

El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, defendió por la red social X la decisión de Southern Energy y aprovechó para repudiar el compre nacional, a contramano de lo que está haciendo el gobierno aliado de Donald Trump en EE.UU. En cambio, el exdiputado Diego Bossio atacó por la misma vía la actitud del Gobierno: “PRECIO. El consorcio que compra los caños para un gasoducto que transportará gas a los barcos de licuefacción, Southern Energy, hace lo que tiene que hacer: comparar precio y calidad y elegir la mejor opción vía licitación internacional. Señalarla o escracharla es no entender cómo funciona una economía normal. Nada que objetar ahí. COSTO. El problema no son las empresas. El problema es el costo argentino para cualquier empresa, sea grande, mediana o chica. Aún siendo Techint. Impuestos distorsivos, financiamiento caro, logística deficiente, regulación errática y una macro que encarece producir. Así, cualquiera que produzca en suelo argentino está en desventaja y la idea de libre mercado que pregona el presidente es una parodia. Solo está en su cabeza y lo único que hace es desfavorecer a capitales argentinos, aun los que saben competir en los mercados del mundo”.

“¿Qué hace el gobierno de Milei frente a eso?”, se preguntó Bossio. “Pelea. No baja el costo argentino. Y pelea. Declama falsas libertades de trabajo. Y pelea. No coordina soluciones. Provoca, agrede y busca culpables. Es decir, pelea. Y encima, uno de sus ministros con sus ideas de desregulación está más cerca de Narnia que de la Argentina. Los gobiernos no están para moralizar decisiones económicas normales. Están para cambiar las condiciones que las vuelven inevitables”, concluyó el exdirector ejecutivo de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).

AR/MG