QUÉ ESCUCHAR

Guerras y planetas

1 de agosto de 2026 11:47 h

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Podría ser una obra sobre el cosmos. Y así lo entendió John Williams, que la tomó como fuente para su Guerra de las Galaxias (en rigor abrevó allí para casi todo). Podría pensársela como música de guerra –fue escrita entre 1914 y 1917–. O como expresión sinfónica del brutalismo. O como contrapunto –tal vez involuntario– con La Consagración de la primavera de Igor Stravinsky, estrenada en 1913. Los planetas, del inglés Gustav Holst, compuesta para una orquesta de dimensión y variedad inimaginables en esa época –y durante esa guerra– e inspirada en la astrología y no la astronomía, es todo eso. Pero, principalmente, es un enigma repleto de variaciones.

“Nunca había escuchado el sonido de una ametralladora y el tanque aún no se había inventado”, reflexionaba su hija, la también compositora Imogen Holst. “En ‘Marte’ –el primer número de la suite– hay una brutalidad inexorable”, explicaba el director Sir Andrew Davis, el primero en grabar la obra completa para orquesta de Holst, en una entrevista publicada por la revista especializada Gramophone en 2011. “Es una energía que quita el aliento y eso tiene que ver con que no para nunca.” Otro director de orquesta, el estadounidense Andrew Litton, se detiene en la acentuación en cinco tiempos –la misma del famoso “Take Five” de Paul Desmond que el cuarteto de Dave Brubeck hizo famoso, y de la música escrita para la serie televisiva Misión Imposible por el argentino Lalo Schifrin–.

Muchas veces subestimada como obra grandiosa y espectacular perointrascendente, o como parte de la obra de un autor de una única composición importante –paradójicamente esa que no sería importante según otros…– ni una cosa ni la otra son ciertas. Basta escuchar con atención esta suite de siete movimientos, que funda sin quererlo la música del Hollywood moderno, y reparar en la manera que se extingue el coro femenino sin palabras de “Neptuno”, al borde del silencio pero también con un acorde particularmente disonante. En todo caso, todo lo que es aquí impactante es, al mismo tiempo inestable. No sería equivocado, en todo caso, poner a Los planetas, junto con La consagración…, Juegos, de Claude Debussy, las Cinco piezas para orquesta de Arnold Schönberg y Daphnis y Chloé de Maurice Ravel entre las grandes obras de la década de 1910. Y, por otra parte, está lejos de ser lo único de Holst que vale la pena escuchar. Influido también por el hinduísmo, su Savitri es una obra mayor.

Tocada nunca –o casi nunca– en la Argentina, Los planetas será interpretada hoy en el Teatro Colón por su Orquesta Estable, conducida por su nuevo titular, el notable director Alejo Pérez. El concierto, a las 20, incluirá también la bellísima Don Quijote, de Richard Strauss con un excelente cellista, el francés Aurélien Pascal, como solista. Y será transmitido en streaming por teatrocolon.org.ar/en-vivo, así como por las redes sociales institucionales en Facebook y YouTube.

DF/MF