La motosierra en campaña
Una foto a escondidas con Ayuso, el faltazo de Abascal y un Milei que incomoda a sus aliados en España
Javier Milei consiguió este miércoles una foto con Isabel Díaz Ayuso, pero no exactamente la que hubiera querido. La presidenta de la Comunidad de Madrid lo recibió a puertas cerradas, sin periodistas y lejos de la sede principal del gobierno regional, en las oficinas del Canal de Isabel II, la empresa pública de aguas donde instaló un despacho alternativo. El encuentro, que el equipo de la dirigente del Partido Popular (PP) recién confirmó durante la mañana, terminó con apenas cuatro fotografías y un video distribuidos oficialmente. Fue una postal bastante menos entusiasta que las de sus anteriores visitas a España, en una jornada en la que el Presidente logró convertirse en protagonista de la campaña ibérica.
Milei aterrizó en Madrid para meterse de lleno en la pelea electoral de otro país. Su viaje fue anunciado después de que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, adelantara las elecciones generales al próximo 29 de noviembre. La coincidencia de los tiempos no fue inocente: el libertario decidió desembarcar en plena campaña para confrontar con el socialismo, respaldar a sus aliados de la derecha y tratar de influir en una disputa política que observa como parte de su propia batalla ideológica internacional. Pero el resultado fue bastante más incómodo de lo previsto. Sánchez lo convirtió en su enemigo favorito, el PP prefirió esconderse y hasta Santiago Abascal, uno de sus socios más fieles en Europa, encontró mejores cosas que hacer antes que sacarse una foto con él.
La reunión con Díaz Ayuso fue una buena síntesis de ese escenario. La dirigente madrileña, una de las figuras del PP que más abiertamente reivindica el programa económico del argentino, aceptó recibirlo después de varios días de incertidumbre. Milei ya había anunciado el encuentro en su agenda oficial, pero desde el gobierno regional evitaron confirmarlo hasta último momento. Tampoco hubo recepción en la Real Casa de Correos, el edificio de la Puerta del Sol donde Díaz Ayuso suele mantener sus reuniones institucionales más importantes.
La explicación del cambio de escenario también habla del clima político que encontró Milei. En las inmediaciones de la sede madrileña permanecen manifestantes que reclaman mejores condiciones de acceso a la vivienda, una protesta que estuvo entre los factores que precipitaron el adelantamiento electoral. Para evitar que el libertario terminara cruzándose con los manifestantes, la reunión fue trasladada a las dependencias del Canal de Isabel II, lejos del epicentro de las protestas.
Es que el problema de Milei en Madrid no fue solamente Sánchez. También fue la incomodidad de una derecha española que, en plena campaña, descubrió que abrazarse al argentino podía resultar bastante menos rentable que hacerlo fuera del calendario electoral. La conducción nacional del PP, encabezada por Alberto Núñez Feijóo, optó por mantenerse al margen. El dirigente todavía no conoce personalmente al Presidente argentino, a diferencia de Díaz Ayuso, quien se mueve con autonomía respecto de la conducción nacional del PP y sí mantiene una relación política propia con Milei.
Sánchez pareció entendió el negocio antes que nadie. Desde temprano, el PSOE convirtió al visitante argentino en el protagonista de su comunicación electoral. En la sede del partido desplegó una bandera con una bienvenida cargada de ironía: “Hola, Milei. Los zurdos y las zurdas te dan la bienvenida a España, el país que más crece en Europa”.
El propio Sánchez publicó un video de campaña en el que recogió el insulto favorito del libertario. “Hay quienes creen que nos insultan llamándonos zurdos”, afirmó. “Si subir las pensiones es ser zurdo, yo soy zurdo”, remató. Más tarde difundió un mensaje mientras escuchaba una canción de Lali Espósito.
La estrategia tuvo una ventaja evidente para Sánchez: Milei no necesitaba demasiados estímulos para entrar en la pelea. Durante su exposición en el Nueva Economía Fórum, frente a empresarios, políticos y diplomáticos, el mandatario argentino calificó a su par español de “impresentable dictador” y llamó a “sacar a patadas a los socialistas”. La provocación superó incluso el tono habitual de sus enfrentamientos con el jefe del Ejecutivo español y convirtió una actividad económica en otro episodio de confrontación política.
El clima de la visita tampoco ayudó. En la plaza de Callao se realizó una protesta contra la presencia del argentino. Y a la salida del Real Casino de Madrid, Milei volvió a enfrentarse con periodistas y lanzó insultos contra una reportera española. Habló de “microclima de periodistas fabuladores endogámicos” y “mentirosos seriales” luego de que se le preguntara por su opinión sobre si PP y Vox lo estarían evitando durante su visita a España.
La siguiente escala de Milei fue la Universidad Rey Juan Carlos, donde lo esperaba otra manifestación, esta vez de estudiantes y docentes que expresaron su solidaridad con los reclamos por el financiamiento de la educación pública argentina. Adentro, en cambio, lo recibió Jesús Huerta de Soto, uno de los referentes de la Escuela Austríaca y una figura a la que Milei venera como maestro intelectual.
Pero el dato más significativo fue la ausencia de Santiago Abascal, líder de Vox y uno de los principales aliados ideológicos de Milei en Europa. En sus seis visitas anteriores a España, el dirigente ultraderechista había sido uno de los primeros en acercarse a saludarlo. La fotografía de ambos se había convertido en un ritual, una manera de exhibir la sociedad política que construyeron a ambos lados del Atlántico.
Esta vez, Abascal eligió otra agenda. El líder de Vox concentró sus actividades proselitistas en el norte de España y no asistió al encuentro previsto en la Fundación Disenso, el centro de pensamiento vinculado a su partido. La Casa Rosada intentó disimular el desplante con una videollamada. “Dicen que no me querés más”, saludó Milei a Abascal entre risas, en una frase que pretendía despejar las versiones de distanciamiento, pero que terminó por ponerlas todavía más en evidencia.
PL/CRM