Acto en Pasteur 633

Reclamos de justicia, guiño mundialista y la presencia de Milei: la AMIA conmemoró 32 años del atentado

17 de julio de 2026 15:27 h

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La Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) realizó este viernes el acto central por el 32° aniversario del atentado terrorista que el 18 de julio de 1994 destruyó su sede de Pasteur 633, en el barrio porteño de Once, y dejó 85 muertos y más de 300 heridos. La ceremonia se adelantó un día respecto de la fecha exacta debido a que este año el aniversario coincide con el Shabat, y la propia AMIA, la DAIA y la agrupación Familiares y Amigos de las Víctimas acordaron respetar la observancia religiosa. El encuentro comenzó puntualmente a las 9.53, el minuto exacto en que estalló la bomba hace más de tres décadas, con el tradicional sonido de la sirena frente al edificio reconstruido.

El presidente Javier Milei encabezó la comitiva oficial, acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y otros integrantes del gabinete nacional. La participación presidencial se enmarcó en una postura que el Gobierno viene sosteniendo desde el inicio de su gestión, con gestos como la incorporación de la Guardia Revolucionaria de Irán al listado argentino de organizaciones terroristas. Semanas atrás, Milei había definido a Buenos Aires como “la ciudad que alberga la comunidad judía más grande de América Latina” y calificó al atentado, junto con el ataque a la embajada israelí de 1992, como “un acto cobarde y criminal que constituye una marca imborrable en nuestra historia”.

Bajo el lema “Hoy no podemos perder la memoria”, la convocatoria de este año tuvo un rasgo distintivo: por primera vez la campaña institucional de la AMIA apeló al imaginario futbolero y mundialista para hablar de la ausencia. El spot central, dirigido por Lucas Fossati junto a la agencia From y con música de Bigotes Music, retoma la canción “Muchachos” —el himno no oficial de la consagración argentina en Qatar 2022— para invertir su sentido original: en lugar de celebrar lo vivido, enumera todo lo que las 85 víctimas no llegaron a ver. Actrices y actores con la camiseta de la Selección recitan una versión adaptada de la letra, y la pieza cierra con la voz del actor Federico D'Elía, que recuerda que “todo lo que vino después se perdió” para quienes murieron en el atentado.

La elección no es casual: el spot se difundió mientras el país atraviesa el clima del Mundial 2026, que este domingo define su final entre Argentina y España, y busca instalar la conmemoración en un lenguaje que interpele especialmente a las generaciones más jóvenes. La AMIA explicó que la campaña apunta a que “detrás de cada una de las 85 víctimas había una vida, una historia, proyectos, afectos y sueños que fueron brutalmente interrumpidos”.

En el acto hubo un fuerte reclamo de justicia encabezado por Osvaldo Armoza, presidente de AMIA. Pidió avanzar en el juicio por ausencia contra dirigentes iraníes acusados de ser los cerebros del atentado. También exigió que el procurador Eduardo Casal remueva de la Unidad Fiscal para la Investigación de la Causa AMIA (UFI-AMIA) a Julio Gonzalo Miranda. “Hace varios años que no pisa la fiscalía”, apuntó. También reclamó analizar documentos de la SIDE.

Otras conmemoraciones

La agenda conmemorativa incluyó además otras intervenciones artísticas impulsadas junto a la Secretaría de Cultura de la Nación. Se inauguró “Pasteur 9.52”, un mural de cinco por ocho metros del artista Lucas Lasnier (Parbo) en la fachada del edificio reconstruido, que recrea el frente tal como lucía un minuto antes de la explosión e incorpora dos piedras originales del inmueble destruido. También se presentó la obra teatral “La silla vacía”, escrita por Sol Levinton con locución de Ricardo Darín, que reconstruye en primera persona los testimonios de familiares y sobrevivientes.

La víspera del acto central, la Facultad de Derecho de la UBA fue sede de una jornada de reflexión sobre antisemitismo y discriminación organizada por el Congreso Judío Latinoamericano junto a la DAIA, la AMIA y entidades comunitarias de Uruguay y Paraguay. Allí, el presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, sostuvo que una democracia se distingue “no solo” por ser “el gobierno de la mayoría, porque los totalitarismos también son mayorías”, sino por cómo trata a las minorías y a los sectores más vulnerables. Participaron también jueces de las cortes de Uruguay y Paraguay, y el juez de Casación Penal Mariano Borinsky advirtió que “la impunidad nunca puede convertirse en una resignación”.

A 32 años del atentado, la causa judicial sigue sin condenados. La Justicia argentina calificó el ataque como delito de lesa humanidad e imprescriptible, y en los últimos meses el Gobierno reforzó su reclamo internacional: en marzo se difundió el pedido de captura contra el exministro iraní Ahmad Vahidi —cuya muerte reportó luego Israel sin confirmación oficial de Teherán— y la designación de Mohsen Rezai, señalado como autor intelectual del atentado, como asesor militar en Irán reavivó el reclamo de justicia. Cada aniversario vuelve a poner en evidencia esa distancia entre la persistencia del reclamo social y judicial y la ausencia de respuestas definitivas, algo que este año la AMIA decidió narrar con un código nuevo: el de una alegría colectiva reciente, la del Mundial, usada para medir por contraste todo lo que el terrorismo interrumpió.