Día del Periodista

Periodistas pobres, endeudados y bajo presión: el 65,6% cobra menos que la canasta y la IA amenaza al empleo

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El Día del Periodista llega este domingo con un dato que alcanza para medir el estado material del oficio: el 65,6% de los trabajadores y trabajadoras de prensa del AMBA cobró en abril por debajo de la línea de pobreza en su principal empleo. La cifra surge de la Encuesta Integral #SiPreBA2026, respondida durante mayo por 1.014 periodistas, más del 20% de toda la actividad registrada, según informó el Sindicato de Prensa de Buenos Aires.

El salario neto mediano en el principal empleo en prensa fue de $1.200.000, un 18,4% por debajo de la Canasta Básica Total del Indec, que en abril se ubicó en $1.469.768. El dato mejora frente al 70,48% registrado en 2025, pero sigue muy por encima del 45% relevado en 2023. La mejora parcial no cambia el cuadro de fondo: dos de cada tres periodistas no cubren la canasta de pobreza con su trabajo principal.

La pobreza salarial no se corrige del todo sumando trabajos. El 40,7% de las personas encuestadas quedó por debajo de la línea de pobreza incluso al sumar todos sus ingresos, dentro y fuera de la prensa. Sólo el 6,2% respondió que el sueldo de su principal empleo le alcanza por sí mismo para mantener su nivel de vida. El resto depende de otros ingresos, ajusta gastos o directamente no llega a fin de mes.

El 7 de junio es el Día del Periodista en la Argentina porque ese día, en 1810, Mariano Moreno fundó La Gazeta de Buenos Ayres, considerado el primer periódico de la etapa independentista. La fecha fue establecida en 1938, durante el Primer Congreso Nacional de Periodistas, en Córdoba, como homenaje al nacimiento de la prensa política argentina y al rol público del periodismo

El informe de Sipreba pone números a una escena triste en las redacciones, las radios, los canales, las agencias, los portales y los medios autogestivos: periodistas con más de un empleo, deudas para comer y/o pagar servicios, trabajos informales para completar ingresos y jornadas extendidas que terminan deteriorando la salud. El 54,4% tiene dos o más empleos remunerados; el 22,7% tiene tres o más. Entre quienes trabajan en más de un lugar, el 86,4% dijo que lo hace porque el sueldo no le alcanza.

La necesidad de buscar otro ingreso no aparece como excepción, sino como método de supervivencia. El 52,2% afirmó haber buscado otro empleo remunerado durante el último mes. Además, el 16,9% hace alguna changa informal para complementar ingresos, en rubros que van desde microemprendimientos y oficios hasta trabajos en plataformas de mensajería o transporte. El periodismo, para una parte grande de quienes lo ejercen, ya no paga una vida de periodista.

La deuda entró de lleno en la encuesta como problema central. El 67,8% recurrió a algún tipo de crédito para cubrir necesidades básicas como alimentos, servicios o alquiler. El 36% usó tarjeta de crédito en cuotas para compras básicas y el 13,3% se endeudó con billeteras virtuales. La mediana del ingreso destinado al pago de deudas fue del 40%. Casi la mitad, el 46%, destina más del 50% de sus ingresos a compromisos financieros.

Ese endeudamiento ya ordena decisiones elementales del hogar. El 24,3% postergó el pago de servicios básicos para priorizar la compra de alimentos.

En la radio, el 86,4% cobró por debajo de la Canasta Básica Total en su principal empleo, con una mediana salarial de $907.500, 38% menos que la línea de pobreza. En la prensa escrita —diarios, portales, agencias y revistas—, el 75,7% quedó por debajo de la canasta. En la televisión, donde suelen sostenerse mejores condiciones de convenio, el 32,4% también cobró menos que la línea de pobreza.

Uno de cada tres trabajadores de prensa televisada dijo que necesita un segundo empleo. Entre quienes tienen un solo trabajo, el informe registró jornadas extendidas de dos o tres horas extras diarias y, muchas veces, un sexto día semanal para llegar a un salario digno.

La precarización golpea con más fuerza a colaboradores y freelance. Entre quienes trabajan bajo esas condiciones, el 80,7% cobra por debajo de la línea de pobreza en su empleo principal en prensa. El 76,7% tiene dos o más empleos remunerados y el 41,7% sostiene tres o más trabajos simultáneos. Entre los colaboradores de prensa escrita, el 60% no recibió ninguna actualización de tarifas en el último semestre.

La formación no garantiza mejores ingresos

El 43,9% de quienes respondieron terminó una carrera universitaria o tiene posgrado completo o incompleto, pero las empresas privadas no pagan adicional por título académico. En una actividad que exige formación permanente, manejo de fuentes, escritura, edición, criterio informativo y capacidad técnica, el título no se transforma necesariamente en salario.

La vivienda agrega otra presión. El 28,2% paga alquiler y el rango más frecuente de gasto mensual, incluidas expensas, va de $700.001 a $1.000.000. Ese monto representa entre el 58% y el 83% del salario mediano del gremio. El dato se cruza con otro gasto sensible: el 93,2% se atiende en el sistema privado de salud, en muchos casos con un costo que se sostiene a fuerza de endeudamiento o recortes en otros consumos.

Las desigualdades de género atraviesan ese cuadro. El 20,4% de mujeres y disidencias declaró cobrar menos que compañeros varones que hacen la misma tarea, mientras que el 43,8% dijo no saberlo, un dato que sugiere que la brecha real podría ser mayor. Las mujeres y disidencias tienen dos o más empleos en el 61,1% de los casos, contra el 50,5% de los varones. Además, el 54,3% de quienes tienen personas a cargo dedica más de seis horas por día a tareas de cuidado, frente al 26,2% de los varones.

La juventud aparece como otro punto crítico. Sólo el 11,1% de las personas encuestadas tiene 30 años o menos, una proporción que viene bajando desde 2023, cuando era del 15%. El 35,2% de los jóvenes trabaja bajo condiciones precarias de contratación, el doble de la media general del gremio. Y el 88,3% de las personas jóvenes cobra por debajo de la línea de pobreza en su principal trabajo en prensa.

Si los ingresos no alcanzan, las tarifas no se actualizan, la precarización se concentra en quienes recién ingresan y los jóvenes buscan otro empleo antes de consolidarse en una redacción, el periodismo pierde capacidad de renovación. No por falta de vocación, sino por falta de condiciones materiales para quedarse

La encuesta también registró el deterioro de la salud laboral. El 22,2% afirmó haber padecido problemas de salud relacionados con el trabajo. Los síntomas más frecuentes fueron tensión e irritación, ambos con 53,4%; alteraciones del sueño, 51,6%; alteraciones del estado de ánimo, 48,9%; y ansiedad, 46,5%. Durante el último año, el 23,5% sufrió reestructuraciones impuestas sin consentimiento, el 22% presiones por contenidos periodísticos y el 18,6% maltrato laboral de jefes.

El 86,8% consideró que la libertad de expresión empeoró durante la gestión de Javier Milei

Uno de cada cuatro trabajadores de prensa afirmó haber sufrido agresiones o amenazas online u offline por ser periodista o trabajar en prensa. Entre las mujeres y disidencias que reportaron agresiones, el 84,6% recibió ataques virtuales. Entre los varones, en cambio, pesaron más las agresiones físicas en coberturas, con gaseos, balas de goma o golpes.

El intento de derogar el Estatuto del Periodista Profesional aparece en ese contexto. El 91,6% se manifestó en contra de la derogación de la norma, sancionada como decreto en 1944 y votada como ley en 1946. La reforma laboral prorrogó su derogación hasta el 31 de diciembre. Frente a eso, Fatpren y los sindicatos de prensa impulsan una actualización que incorpore nuevas modalidades laborales, teletrabajo, inteligencia artificial, protección de la salud psicofísica, perspectiva de género y cobertura ante represión o violencia institucional.

Otro dato que muestra la encuesta de Sipreba es que el 58% dijo que usa la inteligncia artificial para trabajar. En 2023 lo hacía el 8,4%; en 2024, el 23%; y en 2025, el 47%. Entre quienes la incorporaron, el 82,7% la utiliza al menos dos veces por semana y más de la mitad registra un uso diario.

Los motivos de adopción muestran una mezcla de necesidad, adaptación y presión productiva. El 55,5% dijo que la IA le permite eliminar tareas rutinarias o tediosas; el 41,3%, incrementar la eficiencia operativa; y el 41%, experimentar o probar herramientas nuevas. Pero del lado empresario el panorama aparece desordenado: el 42,2% de las empresas no implementó ninguna acción específica, sólo el 33,7% brindó instancias de formación y apenas el 10,2% coordina reuniones periódicas para discutir su uso.

El dato laboral más sensible aparece cuando se mide la productividad. El 25,8% de los periodistas produce más piezas gracias a la IA. En respuestas cualitativas, algunos describieron una aceleración severa: duplicar o incluso triplicar la cantidad de notas por jornada. La herramienta puede aliviar tareas tediosas, pero también puede convertirse en una palanca para exigir más producción con la misma dotación, el mismo salario o menos puestos.

Ahí está la amenaza concreta para el empleo periodístico. Si las empresas usan IA para resumir, titular, transcribir, editar, traducir, corregir, buscar antecedentes, generar borradores o reescribir cables, pueden mejorar procesos y liberar tiempo. También pueden reducir personal, reemplazar tareas, borrar autorías, apropiarse de estilos y convertir la productividad extra en ajuste laboral. La diferencia depende de reglas, negociación sindical, transparencia y supervisión humana.

La propuesta de nuevo Estatuto impulsada por Fatpren y sindicatos de prensa incorpora un artículo sobre IA como herramienta complementaria del trabajo periodístico, que no debe reemplazar tareas ni puestos. También reclama autoría y supervisión humana, reconocimiento de propiedad intelectual sobre estilos, voces e imágenes, transparencia empresarial, compensación económica y capacitación obligatoria con participación sindical.

El teletrabajo completa el mapa de cambios no resueltos. El 53,5% realiza tareas remotas, de manera permanente o híbrida, frente al 69,8% del año anterior. Entre quienes teletrabajan, el 48,7% tuvo que hacer alguna inversión extra para trabajar desde su casa, pero sólo el 24,6% recibe algún pago adicional por infraestructura o conectividad. La ley de Modernización Laboral, la reforma laboral que Milei logró que el Congreso sancionara a fines de febrero de este año, deroga la regulación del teletrabajo desde el 1 de enero de 2027, otro frente abierto para la actividad.

La encuesta también mira a los jubilados, donde el deterioro previsional se vuelve pluriempleo. El 68,8% sigue trabajando en el gremio porque lo que cobra de jubilación no le alcanza. Entre quienes continúan activos, el 38,7% tiene más de un empleo y el 78,9% de ese grupo dijo que lo hace por insuficiencia de recursos. El 35,7% no llega a fin de mes incluso con trabajos por fuera de la jubilación.

El Día del Periodista suele llegar con saludos, placas y frases sobre la importancia social del oficio. La encuesta del SiPreBA obliga a mirar quiénes hacen las noticias, cuánto cobran, cuántos trabajos sostienen, cuánta deuda acumulan, qué costo pagan en salud y qué lugar ocuparán frente a la automatización. Porque periodismo enfrenta una doble presión. Por un lado, salarios que no alcanzan, empresas que precarizan, ataques políticos, violencia en coberturas y un intento de recortar derechos históricos. Por otro, una incorporación acelerada de IA que puede mejorar herramientas de trabajo o convertirse en una excusa para producir más con menos periodistas.

JJD