Economistas prevén una inflación de hasta el 60% en 2022 y recomiendan bajarla con un plan que frene las expectativas

Bancos, consultoras, universidades y centros de estudios que encuesta el Banco Central elevaron entre noviembre y diciembre su pronóstico de inflación 2022 del 52% al 55%. Después del mal dato del 3,8% de diciembre, puede que en enero la predicción empeore.

“La inflación en 2022 muy probablemente no vaya a disminuir aún haciendo las cosas bien”, advierte el economista de un banco extranjero con presencia en la Argentina, que prefiere el anonimato.

“Hay que mejorar las políticas para favorecer luego una caída de la inflación. Lo más importante es que las políticas fiscales y monetarias contractivas y necesarias impacten en las expectativas y favorezcan que los contratos de precios y salarios empiecen a incorporar ajustes menores consistentes con una menor expansión de la cantidad de dinero. Eso no es fácil y menos con instituciones con muy baja credibilidad. Los acuerdos de precios pueden servir, pero no son sustitutos de las políticas monetaria y fiscal y no remedian la baja credibilidad de tus instituciones. Hasta pueden jugar en contra en cuanto a esto último. Una gran recesión podría favorecer una caída de la inflación, pero no la veo. Los precios va a subir en 2022 porque la credibilidad tarda en ganarse, hay exceso de oferta de dinero, habrá más expansión monetaria y ajustarás precios relativos”, concluye el analista en alusión al anunciado aumento de tarifas de luz y gas mayor al de 2021 y a la definición del Central de que elevará el dólar oficial a un ritmo más acelerado que el año pasado.

El Banco Galicia anticipa un 59% de inflación en 2022; el británico Barclays, 58%; el norteamericano Citigroup, el 55%; su compatriota JP Morgan, 56% y el suizo UBS, 55%, según el último informe mensual, de principios de diciembre, de la firma FocusEconomics. El brasileño Itaú preveía un 50%, pero ya ha corregido al 60%. Hay otros un poco más optimistas en el reporte del mes pasado: el Supervielle, 48%, el BBVA, 54%; Goldman Sachs, 50%; HSBC, 42%; Santander, 49% y el canadiense Scotiabank, 37%.

En una de estas entidades financieras, un economista advierte de que las perspectivas corren riesgo de empeorar: “Se necesita un plan macroeconómico que ancle expectativas basado en una reducción sostenible de la emisión monetaria, para lo cual es necesario fijar metas realistas de capacidad de financiamiento voluntario del déficit fiscal”. Es decir, considera que el ministro de Economía, Martín Guzmán, sobreestima su posibilidad de financiar el rojo con colocación de deuda en el mercado local y, por tanto, o termina recurriendo a una mayor emisión monetaria o deberá recortar gasto público, tal como pretende el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El economista Juan Pablo Paladino, de la consultora Ecolatina, se muestra más optimista: prevé “alrededor del 50%”. “Para bajarla, se precisa una coordinación de expectativas a la baja, apoyada en un programa consistente. Hay que trazar un sendero descendente creíble y tener políticas acordes para anclar las expectativas. Y se puede complementar con estrategias de acuerdos de precios para romper la inercia, entendiendo su rol y limitación”, opina Paladino.

Entre las consultoras hay pronósticos para todos los gustos. Desde el 65% que calcula Eco Go, de Marina Dal Poggetto, al 56% de Empiria, del ex ministro de Hacienda macrista Hernán Lacunza, desde el 51% de la británica EMFI al 39% de su compatriota Capital Economics.

AR