Tras 18 horas

“Que su música no pare nunca más”: cierran el velatorio del Indio y la familia lo despidió con un sentido mensaje

8 de junio de 2026 08:58 h

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A las 6 de la mañana de este lunes, la provincia de Buenos Aires confirmó lo que la lluvia ya había empezado a sugerir horas antes: el velatorio público de Carlos “Indio” Solari había llegado a su fin. La familia tomó la decisión de cerrar una vez que se retiraron los últimos asistentes que quedaban en las inmediaciones del Polideportivo José María Gatica, en el Parque de los Derechos del Trabajador de Villa Domínico, Avellaneda. “Al momento del cierre ya no se registraban personas esperando para ingresar”, informó la provincia. Dieciocho horas después de que se abrieran las puertas —a las 10 de la mañana del domingo, una hora antes de lo previsto por la presión de la multitud— y con las puertas físicamente cerradas desde las 4 de la madrugada, el pogo más largo de la historia ricotera terminó en silencio, bajo la lluvia.

La despedida fue descomunal desde el primer momento. La fila llegó a extenderse casi 8 kilómetros, rozando el límite con la Ciudad de Buenos Aires, con hasta 70 cuadras de cola sobre la avenida Bartolomé Mitre. Fanáticos de todo el país que habían pasado la noche del sábado en la vereda, bajo el frío y el rocío, entraron en orden y en paz al microestadio de 1.300 metros cuadrados donde estaba instalada la capilla ardiente con el cajón cerrado. Banderas de los Redondos, remeras de Oktubre, bombos y canciones acompañaron una vigilia que no tuvo precedentes en la historia del rock argentino.

El cierre lo puso la familia con un comunicado que ya circula como uno de los textos más emotivos que dejará el paso a la inmortalidad del Indio Solari. “Ya está. Todas y todos los que tuvieron la posibilidad de acercarse a despedirlo, lo hicieron. Ahora la lluvia nos manda a todos a casita, a seguir penando por dentro y a recordarlo como era: humano, infinito”, escribieron. Agradecieron a quienes viajaron desde lejos y a quienes lloraron “donde los sorprendió la pena”, y recordaron una frase que el propio Indio había dejado dicha: que las despedidas son “dolores dulces”. “Lo que no nos avisó fue que dolores dulces como estos iban a durar toda nuestra vida”, cerraron.

En el mensaje familiar hay un detalle que condensa todo el universo Solari: antes de morir, el Indio había dejado encendido el equipo Marshall de su guitarra y el equipo de sonido donde escuchaba las canciones en las que trabajaba. La familia lo interpretó como un gesto deliberado, una última instrucción sin palabras. “Pensó en todo antes de irse”, escribieron. “Nos sugirió, así, que la música debía seguir sonando, más allá de lo que ocurriese.” Para alguien que construyó toda su obra sobre la idea de que el arte es más grande que quien lo produce, la imagen del amplificador encendido en el estudio vacío tiene la densidad de una canción de los Redondos. “Que su música no pare nunca más”, cierra el comunicado.

La provincia informó que el municipio quedó trabajando en el predio para restablecer las condiciones de limpieza y normalizar la circulación en la zona. Del otro lado, cientos de miles de ricoteros volvieron a sus casas con lo que se llevan siempre de los shows del Indio: algo difícil de explicar, fácil de sentir. Carlos Alberto Solari murió el viernes 5 de junio a los 77 años, de un ACV, en su casa de Parque Leloir. Dejó encendido algo mucho más que un amplificador.

MC