Comunicado número uno, 50 años

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Este martes, se cumplen 50 años desde que la voz engolada del locutor anunció “Comunicado número 1: Se comunica a la población que, a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la junta de Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas”. Comenzaba así el periodo más sangriento de la historia reciente. Si para entonces, el poder militar operaban como una herramienta más dentro del sistema politico, el llamado de emergencia al que se recurria una y otra vez cada vez que tambaleba el orden constitucional, esta vez, los represores mostraron sin reparos que sus ansias de poder venian también con un sadismo descomunal.

El informe elaborado por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), el Nunca Más, mostró no sólo como funcionó el aparato represor, dejó al descubierto el gozo que había en esa maquinaria de secuestra, torturar, violar, robar bebés y hacer desaparecer cuerpos.

Cincuenta años después de aquel comunicado, Argentina sigue pagando las consecuencias del delirio mesiánico de los dictadores. En sus 48 años de lucha, las Abuelas de Plaza de Mayo lograron devolverle la identidad a 140 hijos de desaparecidos pero aun quedan 252 nietos, adultos que todavía no fueron encontrados. Cientos de abuelas y abuelos murieron en este recorrido sin poder recuperar ese pedazo de su vida que la dictadura les arrebató.

A fuerza de una voluntad infinita, en sus 40 años de trabajo, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) logró recuperar los restos de 1.664 desaparecidos. Sin embargo, sólo 860 pudieron ser identificados. Es un porcentaje bajísimo aun si se toman los 8.960 casos denunciados ante la Conadep.

Desde que en 2006 se reabrieron los juicios por delitos de lesa humanidad, fueron condenadas 1.231 personas y se dictaron 361 sentencias. Veinte años despues todavía hay 12 juicios en curso.

Esta semana, la justicia de Córdoba reveló los 12 nombres de los desaparecidos identificados en el predio de La Perla, uno de los mayores centros clandestinos de detención del país por el que pasaron unas 2.500 personas. Dos de las identificadas son las mellizas Adriana y Cecilia Carranza Gamberale. Tenían 18 años.

“En el fondo, toda la vida hubo una lucecita, contra toda razón y contra toda lógica”, dijo Olga Carranza en declaraciones a La Voz de San Justo. Olga es una de los otros seis hermanos de las mellizas. “Fue caer una ficha muy dura, de poder decir: acá están, en realidad acá estuvieron”, siguió la mujer de 88 años. Olga se enteró del hallazgo por su hija, quien continuó con la búsqueda que empezaron sus abuelos, siguió su mamá y pasó a ella.

El Equipo de Antropologia Forense sólo pudo identificar que un diente pertenecía a una de las mellizas, pero no a cual. Por eso, Olga le escribió una carta al Presidente para pedirle que el Estado garantice los recursos para que el equipo pueda continuar con la búsqueda de los restos.

“Lo que realmente nos hace libres es saber que somos respetados en todos nuestros derechos. Señor Presidente, atienda este pedido por los miles que lloran ante tumbas vacías y por mí, que todavía tengo una tumba por llenar”, escribió Olga.

David Correa viene documentando en elDiarioAR los trabajos para identificar los restos encontrados en el Pozo de Vargas, la fosa común más grande del país. Durante 20 años, el EAAF trabajó allí para recuperar los restos de más de un centenar de desparecidos arrojados a más de 40 metros de profundidad. Logró identificar a 116, pero todavía quedan más de 30.

Un informe difundido esta semana por Ministerio Público Fiscal señala que en esos juicios de lesa humanidad que se están llevando adelante hay 1.582 personas investigadas que permanecen en libertad. Nunca antes hubo una brecha tan grande entre represores detenidos (504 al día de hoy) y acusados que gozan los beneficios de la excarcelación.

El mismo informe elaborado agrega que en este 2026, 425 represores permanecen detenidos con arresto domiciliario. Otros 61 están en una unidad especial en Campo de Mayo y sólo 18 en el Servicio Penitenciario. Un dato más que relevante si se tiene en cuenta la visita que diputados del oficialismo hicieron a un grupo de genocidas, entre ellos Alfredo Astiz, al penal de Ezeiza.

La campaña ciudadana Son Sin Cuenta publicó esta semana un video con el relato de dos mujeres y un hombre sobre escenas de tortura. Son los testimonios de Liliana Furio, Javier Vaca, Erika Lederer. Los tres son hijos de represores y los tres terminan su relato casi de la misma manera: “¿Te imaginás que uno de los responsables de ese horror fue tu papá?”.

La dictadura y su crueldad atravesó todo, incluso a las propias familias de quienes aplicaron los tormentos. Cincuenta años después una infinidad de cuentas pendientes dejadas por los genocidas siguen sin saldarse.

Este cincuenta aniversario llega con una Argentina que por primera vez desde el regreso de la democracia está en manos de un gobierno negacionista. Un gobierno que se burla de un símbolo como “30.000 desaparecidos”, con un Presidente que amenaza “zurdos van a correr” , que volvió a reflotar la falacía de la “verdad completa”. Acuerdos democráticos sellados hacía tiempo vuelven a cuestionarse con chicanas baratas a 50 años de aquel Comunicado número uno cuando todavía queda mucho por resolver.

MG