Con amigas
Fotos de un viaje a Madrid complican a la esposa de Manuel Adorni y suman tensión política
Un viaje a Madrid realizado en septiembre de 2025 por Bettina Angeletti, esposa del jefe de Gabinete Manuel Adorni, volvió a quedar en el centro de la escena pública tras la difusión de imágenes que aportan nuevos elementos a una investigación en curso. Las fotos -conseguidas por Página/12- muestran a Angeletti junto a un grupo de cinco amigas durante su estadía en la capital española.
Las imágenes, tomadas y compartidas originalmente en redes sociales, refuerzan una denuncia que ya había sido presentada ante la Justicia y que apunta al presunto financiamiento del viaje. Según esa versión, la propia Angeletti habría costeado los pasajes y la estadía no solo propios sino también de sus acompañantes, y lo habría hecho en efectivo.
El episodio adquiere mayor relevancia en un contexto de gastos significativos atribuidos a la pareja en el mismo período. De acuerdo con la información que circula en el expediente, el viaje se habría realizado pocos días antes de la compra de un semipiso en la calle Miró al 500, en el barrio porteño de Caballito, por una suma que oscila entre los 230 mil y los 300 mil dólares. A eso se suma la adquisición previa de una propiedad en el country Indio Cuá, que también habría sido refaccionada con una inversión considerable.
Otro de los datos que se desprenden de la investigación es que las cinco acompañantes habrían viajado en primera clase y que, tras regresar al país, realizaron un nuevo viaje conjunto a Iguazú. La reiteración de estos desplazamientos es uno de los puntos que alimenta las sospechas sobre el origen de los fondos.
Las imágenes difundidas suman además un elemento llamativo: entre las interacciones registradas en redes aparece un “me gusta” de Marcelo Grandío, señalado como allegado a Adorni y quien había afirmado haber pagado previamente uno de los vuelos de la pareja a Punta del Este.
La denuncia fue impulsada por el diputado nacional Rodolfo Tailhade, quien expuso el caso durante un informe de gestión en el Congreso. A partir de allí, el conflicto escaló políticamente: desde el Gobierno deslizaron la posibilidad de denunciar al legislador, que rechazó las acusaciones y defendió la legitimidad de la información presentada.
“Para ellos todo es espionaje, es un fetiche que tienen. Esta mujer se mueve en lugares públicos con custodia, la ve todo el mundo”, sostuvo Tailhade, quien además anticipó que presentará nuevos datos en el corto plazo.