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Día Internacional de Concienciación sobre la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal: ¿por qué se conmemora el 15 de octubre?

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Cada 15 de octubre se conmemora el Día Internacional de Concienciación sobre la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal, una jornada destinada a visibilizar las pérdidas de embarazos y bebés, acompañar a las familias que atraviesan estos duelos y generar conciencia sobre la importancia de una atención sanitaria respetuosa y humanizada.

La fecha también busca romper con uno de los principales obstáculos que enfrentan quienes atraviesan una pérdida: el silencio. Durante mucho tiempo, el duelo por la muerte gestacional o neonatal fue tratado como un tema privado del que poco se hablaba. Sin embargo, organizaciones, profesionales de la salud y familias comenzaron a impulsar espacios de acompañamiento y reconocimiento para poner en palabras una experiencia que puede tener profundas consecuencias emocionales.

Aunque suele presentarse como una fecha internacional, su origen está vinculado a distintos movimientos de concientización surgidos principalmente en Estados Unidos y otros países. En 1988, el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan declaró octubre como el Mes de Concientización sobre la Pérdida del Embarazo y del Bebé. Más tarde, distintas organizaciones y familias impulsaron específicamente el 15 de octubre como jornada de recuerdo. En 2006, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó una resolución que apoyó los objetivos de esa conmemoración.

Qué se entiende por muerte gestacional, perinatal y neonatal

La pérdida puede producirse en diferentes momentos y por distintas causas.

Se habla de muerte gestacional cuando un embarazo termina con la pérdida del bebé antes del nacimiento. Puede tratarse de un aborto espontáneo u otras situaciones relacionadas con complicaciones del embarazo.

La muerte perinatal comprende las pérdidas que ocurren durante las últimas etapas del embarazo, el parto o los primeros días de vida. En Argentina, la Ley 27.733 adopta la definición de muerte perinatal establecida por la Dirección Nacional de Estadísticas de Información de la Salud en el marco de los criterios de la Organización Mundial de la Salud. La normativa contempla, específicamente, la atención de las personas gestantes y sus familias frente a estas situaciones.

La muerte neonatal, en tanto, se refiere a la muerte de un recién nacido durante los primeros días o semanas de vida, según la definición estadística utilizada.

Más allá de las diferencias médicas entre cada situación, todas pueden provocar un proceso de duelo profundo y requieren una respuesta que contemple tanto las necesidades físicas como las emocionales de las familias.

Un duelo que durante años permaneció en silencio

La muerte de un bebé durante el embarazo o poco después del nacimiento puede resultar particularmente difícil de transitar porque muchas veces el entorno no sabe cómo acompañar a quienes atraviesan la pérdida.

La Organización Mundial de la Salud advierte que la pérdida de un bebé durante el embarazo o el parto continúa siendo un tema tabú en distintos lugares y puede estar acompañado de estigma, vergüenza y falta de atención adecuada. También destaca que muchas mujeres no reciben el trato respetuoso y el acompañamiento que necesitan después de una pérdida.

Por eso, uno de los objetivos de esta fecha es reconocer que el duelo existe y que no tiene una duración determinada ni una única manera de atravesarlo.

Cada familia puede vivir la pérdida de una forma diferente. Algunas personas necesitan hablar sobre lo ocurrido; otras prefieren espacios de intimidad. Algunas encuentran consuelo en conservar recuerdos, fotografías o elementos vinculados al bebé, mientras que otras necesitan procesar la experiencia de manera diferente.

No existe una forma universal de hacer el duelo.

La importancia del acompañamiento profesional

La atención sanitaria no termina con el tratamiento médico de la pérdida.

La muerte gestacional, perinatal o neonatal puede generar tristeza profunda, ansiedad, sentimientos de culpa, enojo, confusión y otras reacciones emocionales. Por eso, el acompañamiento profesional puede ser fundamental para atravesar el proceso.

El Hospital Nacional Posadas, por ejemplo, cuenta con un Equipo Interdisciplinario de Acompañamiento en Duelo Gestacional y Perinatal, destinado a acompañar integralmente a familias que atraviesan la muerte de un bebé durante el embarazo o poco después del nacimiento. El equipo ofrece espacios para expresar emociones, procesar el dolor, reducir el aislamiento y facilitar la despedida.

La existencia de estos espacios también refleja un cambio en la manera de entender estas pérdidas: ya no se trata solamente de resolver una situación médica, sino de acompañar a las personas antes, durante y después de ella.

Qué establece la Ley de muerte perinatal en Argentina

En Argentina existe un marco legal específico para la atención frente a la muerte perinatal.

La Ley 27.733, sancionada el 28 de septiembre de 2023 y publicada en el Boletín Oficial el 12 de octubre de ese año, establece procedimientos médico-asistenciales para la atención de mujeres y otras personas gestantes frente a una muerte perinatal. La norma se aplica tanto en el sistema público como en el privado de salud de todo el país.

Entre los derechos contemplados se encuentra recibir información suficiente y adecuada sobre las intervenciones médicas y terapéuticas, acceder a un trato respetuoso, individualizado y personalizado, y contar con intimidad durante todo el proceso.

La ley también establece el derecho a elegir un acompañante, recibir información sobre las causas del fallecimiento cuando estas puedan determinarse y solicitar estudios o asesoramiento genético cuando corresponda.

Otro aspecto especialmente importante es la posibilidad de tomar contacto con el cuerpo sin vida del bebé, durante el tiempo que la madre solicite y de acuerdo con el equipo de salud, con la posibilidad de estar acompañada por un profesional de psicología.

El derecho a recibir atención después de la pérdida

La normativa argentina también contempla el período posterior a la internación.

Las personas gestantes tienen derecho a recibir tratamiento médico y psicológico después del alta, con seguimiento adecuado y contemplando las particularidades de la salud mental perinatal.

Además, las instituciones deben garantizar espacios de internación específicos para las personas gestantes y sus acompañantes, priorizando la tranquilidad y la intimidad después de una muerte perinatal.

La ley también establece que deben desarrollarse programas de formación para los equipos de salud y acciones destinadas a prevenir las muertes perinatales evitables y estudiar sus causas.

Cuántas pérdidas ocurren en el mundo

La magnitud del fenómeno ayuda a comprender por qué resulta necesario hablar de él.

La OMS señala que cada año se producen alrededor de 2,6 millones de muertes prenatales o mortinatos y que muchas de estas muertes pueden prevenirse mediante una atención adecuada durante el embarazo y el parto.

La organización también destaca la necesidad de mejorar la atención para las mujeres y los recién nacidos y de ofrecer un trato basado en la dignidad, la empatía y el respeto a las personas afectadas por estas pérdidas.

Los números, sin embargo, no alcanzan para dimensionar la experiencia individual de cada familia. Detrás de cada estadística hay una historia, un embarazo esperado y un vínculo que comenzó a construirse incluso antes del nacimiento.

La importancia de saber qué decir y cómo acompañar

Frente a una pérdida, muchas personas del entorno sienten que no encuentran las palabras adecuadas. El temor a mencionar al bebé o a hablar sobre lo ocurrido puede llevarlas a guardar silencio.

Sin embargo, evitar completamente el tema no siempre ayuda.

Acompañar puede significar simplemente escuchar sin juzgar, respetar los tiempos del duelo y reconocer la pérdida. No es necesario encontrar una explicación ni intentar minimizar el dolor con frases como “podrán tener otro bebé” o “todo pasa por algo”.

Cada familia necesita algo diferente.

En muchos casos, una presencia respetuosa, una escucha atenta y la posibilidad de hablar del bebé pueden ser más importantes que cualquier explicación.

Una fecha para recordar y también para transformar la atención

El 15 de octubre propone mirar una realidad que durante mucho tiempo permaneció escondida detrás de puertas hospitalarias y conversaciones privadas.

La concientización no busca solamente recordar a los bebés que murieron. También plantea la necesidad de mejorar la atención sanitaria, formar a los profesionales, acompañar a las familias y garantizar que quienes atraviesan una pérdida no tengan que hacerlo en soledad.

En Argentina, la legislación dio un paso importante al reconocer derechos específicos frente a la muerte perinatal. Pero el desafío también es cultural: hablar de estas pérdidas con sensibilidad, reconocer el duelo y construir espacios donde las familias puedan ser escuchadas sin sentirse juzgadas ni obligadas a superar rápidamente lo ocurrido.

Porque una pérdida gestacional, perinatal o neonatal no es solamente un hecho médico. Para quienes la atraviesan, puede significar la pérdida de un hijo, de expectativas, de proyectos y de una historia que había comenzado a imaginarse.

Por eso, cada 15 de octubre, la invitación es a recordar, escuchar, acompañar y transformar el modo en que la sociedad y los sistemas de salud responden ante estas pérdidas.

NB