ENTREVISTA

“Inteligencia potenciada”: la apuesta de Finnegans para unir arte, tecnología y trabajo en la era de la IA

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Finnegans, la empresa de software de gestión que Blas Briceño fundó en los años 90 tras varios fracasos y que hoy tiene presencia en 15 países, vuelve a estar en el centro de la escena, pero esta vez no por su historia de superación empresarial sino por una apuesta que combina tecnología, arte y empleo. La compañía impulsa un nuevo festival pensado como un espacio de encuentro entre disciplinas, con el objetivo declarado de fomentar el diálogo entre los procesos productivos y la creación artística en tiempos de inteligencia artificial.

Detrás de la iniciativa hay una idea que atraviesa toda la conversación: la de “inteligencia potenciada”, un concepto con el que la empresa busca correr el eje del debate sobre la IA. En lugar de centrarse en el reemplazo de tareas, la propuesta pone el foco en qué capacidades humanas —la creatividad, la sensibilidad, la empatía y la intención— se vuelven más valiosas cuanto más se automatizan los procesos técnicos.

Esa mirada también se traduce en decisiones concretas de la compañía en materia de empleo: de la experiencia acumulada con sus bootcamps de formación surge ahora una Bolsa de Empleo, pensada para acelerar el ingreso de nuevos profesionales al mercado laboral. En esta entrevista, Finnegans repasa qué habilidades ganan terreno frente a la IA, por qué considera que el futuro del trabajo no es un proceso automático sino una decisión colectiva, y qué recomienda estudiar hoy a quienes están por definir su formación.

En esta era de la inteligencia artificial, la búsqueda de aquello que es específicamente humano requiere una perspectiva amplia, capaz de vincular los procesos productivos y económicos con la creación artística y el pensamiento crítico.

–Finnegans es una empresa de software. ¿Por qué una empresa tecnológica decide involucrarse también con el arte y la cultura? ¿Qué relación encuentran entre esos mundos? Y ahora lanzan un festival para reflexionar sobre estos temas: ¿por qué generar un espacio de encuentro abierto a la comunidad?

–Entendemos que los procesos creativos se potencian cuando distintos lenguajes y procesos productivos conocen las singularidades y los abordajes de otros. El diálogo entre esos mundos es fundamental para construir futuro y ampliar la mirada, evitando quedar encerrados en comportimentos demasiado estancos.

En esta era de la inteligencia artificial, creemos que esa necesidad se vuelve todavía más relevante. La búsqueda de aquello que es específicamente humano requiere una perspectiva amplia, capaz de vincular los procesos productivos y económicos con la creación artística y el pensamiento crítico.

El festival surge justamente de esa convicción. Queremos generar un espacio de encuentro que fomente ese diálogo y acerque a personas que trabajan en ámbitos diversos, para que puedan combinar capacidades, intercambiar miradas y, a partir de esa cercanía, contribuir a construir un futuro más integrador y más humano.

–Cuando hablan de “inteligencia potenciada”, plantean que la tecnología puede ampliar las capacidades humanas, pero que las personas siguen haciendo las preguntas, conectando ideas y tomando decisiones. ¿Qué capacidades humanas creen que van a volverse más importantes a medida que avance la IA?

–La creatividad, la sensibilidad vinculada con el pensamiento, el registro personal y la empatía van a volverse cada vez más importantes. También la intención y la pasión, aquello que nos moviliza, orienta nuestras decisiones y les da sentido. Son dimensiones profundamente humanas que la inteligencia artificial no tiene.

–Los bootcamps muestran que la capacitación puede convertirse en una puerta de entrada al trabajo. ¿Qué aprendieron de esa experiencia y qué problema buscan resolver ahora con la Bolsa de Empleo?

–Aprendimos que una experiencia formativa que acerque a quienes buscan su primer empleo de calidad al funcionamiento real de las organizaciones contribuye muchísimo a su desarrollo profesional y les permite estar en condiciones de aportar valor desde el inicio. Lo vimos concretamente en las personas que pasaron por nuestras formaciones.

Con la Bolsa de Empleo buscamos dar un paso más y acelerar la incorporación de estos nuevos profesionales a las organizaciones. Queremos hacer visibles sus habilidades y generar un puente con empresas que puedan incorporar esos talentos a sus equipos. Nuestro rol es facilitar ese encuentro y ampliar las oportunidades para que esa formación pueda traducirse en trabajo.

–¿Qué habilidades están buscando hoy las empresas que hace unos años no eran tan importantes? Y, al revés, ¿qué conocimientos o formas tradicionales de prepararse para el trabajo creen que están perdiendo relevancia?

–Los conocimientos técnicos muy especializados y específicos empiezan a perder algo de relevancia, porque la inteligencia artificial permite acceder a información, contextualizarla y aprovecharla rápidamente en función de una necesidad concreta.

En ese escenario, la curiosidad y el pensamiento crítico se vuelven capacidades centrales para trabajar en las organizaciones. También cobran cada vez más importancia la responsabilidad, la autonomía y la orientación a resultados. Son habilidades que permiten aprovechar mejor las posibilidades de trabajar con inteligencia artificial y, al mismo tiempo, aportan aquello que sigue dependiendo de las personas.

Matemática, física, química, letras, filosofía, antropología, sociología, psicología, más que nunca, son pilares fundamentales para la formación de las personas

–En un contexto en el que suele hablarse de la IA en términos de reemplazo y pérdida de empleos, ¿son optimistas respecto del futuro del trabajo? ¿Qué tendría que pasar para que esta transformación tecnológica genere más oportunidades en lugar de profundizar desigualdades?

–Somos optimistas, pero creemos que ese futuro no va a darse de manera automática. Hace falta una decisión política de trabajar en la construcción de nuevas posibilidades. Y hablamos de política en un sentido amplio de las personas, las organizaciones y las comunidades tomando decisiones sobre cómo queremos construir el futuro.

La tecnología por sí sola no garantiza más oportunidades ni mayor inclusión. En la medida en que trabajemos deliberadamente para orientar esta transformación hacia un futuro más inclusivo, creemos que es posible aprovechar sus capacidades para ampliar oportunidades en lugar de profundizar desigualdades.

–Si tuvieran que definir qué debería aprender hoy una persona de 18 o 20 años para estar preparada para un mundo laboral que todavía no conocemos, ¿qué le dirían?

–Le diría que vuelva a las ciencias básicas y a las ciencias sociales, porque siguen siendo las mejores herramientas para construir un pensamiento amplio, algo cada vez más necesario para desarrollarse profesionalmente en un mundo que cambia rápidamente.

Matemática, física, química, letras, filosofía, antropología, sociología, psicología, más que nunca, son pilares fundamentales para la formación de las personas.