La herencia del hombre más rápido de la historia

Se cumplen 10 años del último oro de Usain Bolt y sus récords mundiales siguen intactos

Àlex Gonzàlez

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Hace una década Usain Bolt cruzó la meta en el relevo 4x100 de los Juegos Olímpicos de Río como último relevista de Jamaica y cerró su cuenta olímpica con su octavo oro. Fue la despedida que él había planeado: gloriosa, en lo más alto, ante el mundo entero. Pero no fue su última carrera. Un año después, en el Mundial de Londres 2017, el jamaicano se derrumbó en el suelo de la pista a mitad del último relevo de su vida con el isquiotibial roto, incapaz de terminar. El hombre más rápido de la historia no eligió su final. Y sin embargo, una década después de su último oro, sus tres récords mundiales siguen intactos y nadie ha conseguido acercarse.

En diez días de agosto de 2016, Bolt completó el triplete dorado que cerraba su leyenda olímpica. El 14 de agosto ganó los 100 metros con 9,81 segundos, convirtiéndose en el único atleta de la historia en ganar esa prueba en tres Juegos Olímpicos consecutivos. El 18 de agosto se 'paseó' por los 200 metros con 19,78 segundos, superando con claridad al canadiense Andre De Grasse. Y el 19 de agosto puso el broche de oro en el relevo 4x100, cruzando la meta como el último relevista de Jamaica en 37,27 segundos. Tres oros en diez días. Ocho en total a lo largo de su carrera olímpica, aunque realmente fueran nueve antes de que la medalla de relevos de Pekín 2008 se la retiraran en 2017 por el caso de dopaje de su compañero Nesta Carter.

El final real: su carrera terminó en Londres 2017

La despedida que él tenía pensada y la que ocurrió son dos historias completamente distintas. En el Mundial de Londres 2017, Bolt compitió en dos pruebas. En los 100 metros, que fue su última carrera individual de la historia, en la que quedó tercero con 9,95 segundos, superado por Justin Gatlin (oro) y Christian Coleman (plata). Era la primera vez desde 2011 que no ganaba una final de 100 metros en un gran campeonato. Pero la despedida real llegó días después, en los relevos, ya que no corrió los 200m. Estaba corriendo el último tramo de Jamaica cuando, a mitad de la recta final, sufrió un tirón muscular en el isquiotibial y se derrumbó en la pista. El estadio enmudeció y en ese silencio se terminó la carrera del hombre más rápido de a historia.

El palmarés que dejó atrás Bolt no tiene comparación en la historia de la velocidad. En los Juegos Olímpicos, ocho oros repartidos entre Pekín 2008, Londres 2012 y Río 2016, siempre en 100 metros, 200 metros y relevos. En los Campeonatos del Mundo, once oros, dos platas y un bronce, siendo el atleta masculino más laureado de la historia del certamen. Además, fue elegido Atleta del Año de la IAAF en seis ocasiones (2008, 2009, 2011, 2012, 2013, 2016) y ganó el Premio Laureus del Deporte Mundial cuatro veces (2009, 2010, 2013, 2017). Un dato que resume mejor que cualquier otro la escala de su dominio es que en sus últimas quince finales individuales en grandes campeonatos antes de retirarse, ganó trece de ellas, y solo se dejó por el camino la del Mundial de Daegu 2011 donde acabó descalificado por una salida falsa, y su última de los 100m de Londres donde ganó el bronce.

Los récords que nadie pudo tocar en 17 años

Los tres registros mundiales de Bolt los estableció entre 2009 y 2012, y los tres siguen vigentes. Los 100 metros en 9,58 segundos, el 16 de agosto de 2009 en el Mundial de Berlín. Los 200 metros en 19,19 segundos, el 20 de agosto de 2009, también en Berlín, 48 horas después. Y los relevos 4x100 en 36,84 segundos, logrado el 11 de agosto de 2012 en los Juegos de Londres junto a Nesta Carter, Michael Frater y Yohan Blake. Posee además el récord olímpico de los 100 metros (9,63 segundos, Londres 2012) y el récord mundial no oficial de los 150 metros (14,35 segundos).

La razón por la que esos registros siguen vivos tiene una explicación biomecánica. Bolt medía 1,95 metros, una altura inusualmente grande para un velocista. Su longitud de zancada, de hasta 2,44 metros, le permitía cubrir los 100 metros con solo 41 zancadas, frente a las 44 o 45 de sus rivales. Era físicamente diferente a cualquier otro velocista de élite de su época, y sus dos récords mundiales individuales fueron establecidos en el mismo estadio, el mismo fin de semana. Además, el segundo mejor tiempo en los 200 metros de la historia también es suyo: 19,26 segundos.

Diez años después de Río, y de los últimos oros del rayo jamaicano, el debate sigue abierto: ¿cuánto tiempo más durarán estos records? La respuesta, por ahora, parece muy lejos de resolverse.